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                    <text>Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�LA UNIVERSIDAD DEL PORVENIR
LIC. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad de Nuevo León

INTRODUCCIÓN

No es necesario verificar un examen profundo para llegar al conocimiento
de que el mundo actual se encuentra en un estado grave de descomposición
moral y social, la que necesariamente se refleja en el orden de las instituciones
haciendo ineficaz o nugatoria su acción, lo que, en general, ofrece perspectivas a un trágico y decisivo final bélico.
Ostensible es el desprecio o rechazo del hombre moderno hacia las "cosas"
del espíritu, lo que también se refleja en la cultura. La consecuencia de todo
esto ha producido un clima propicio al florecimiento de pasiones incontrolables, en el que la inquietud y la angustia han sometido al hombre a peligrosas tensiones.
En el gran escenario internacional, en donde ya se ventilan los grandes
acontecimientos de nuestra era, son de advertir los esfuerzos desarrollados
por la Organización de las Naciones Unidas en su lucha por el mantenimiento
de la paz y de la seguridad en el mundo, cuando una guerra fría puede
convertirse en el principio del fin, con el siniestro peligro del empleo de las
formas de destrucción que la ciencia moderna ha alcanzado: la guerra nuclear, la que permite no solamente la destrucción masiva, sino la desintegración a través de la radiación y de la herencia genética del hombre; la destrucción química, que incluye los gases nerviosos, que nulifican la personalidad
humana y la guerra biológica.
En este precario momento histórico, trascendental como nunca, la síntesis
que de carácter inmediato sería posible establecer en torno al tema que nos
sirve de estudio, podría quedar circunscrita con la formulación de la siguiente pregunta: ¿ Es la Universidad -entre otras instituciones- una po-

579

�sible solución a los gravísimos problemas que tiene ante sí el hombre en el
presente y en lo porvenir?
Esta reflexión que pudiera parecer utópica, dado lo real y complejo de
los factores determinantes de la situación apuntada, pudiera, no obstante,
encerrar un medio positivo y valedero ante el lamentable fracaso de otros
tipos de intentos en el pasado, como en el caso de la extinta Sociedad de
Naciones, la que a pesar de la nobleza de sus propósitos, no pudo frenar o
evitar el desenlace funesto del empleo de la guerra para resolver los conflictos
humanos con todas sus consecuencias.
La radicación del problema se encuentra precisamente en ese estado moral
y social decadente en que la Humanidad se halla, el que señala el fin de
una época y en el de la de una radical transformación, especialmente en el
orden de la cultura, considerando su alto valor educacional, para aplicarla de
acuerdo con las inaplazables exigencias de la nueva Era que ya se ha iniciado, la que reclama, a su vez, un nuevo Orden Social.
Los intentos de aplicación de la cultura como medio para la solución de
los problemas que siempre han aquejado a la humanidad, no son una novedad, porque en el fondo del corazón y de la mente humana ha sido siempre
un anhelo el utilizar a la cultura para prevenir al hombre del odio, si bien
muchos de esos intentos han sido tildados de irreales, como así fue señalado
el pensamiento de Renán al creer en las propiedades pacificadoras de la
cultura.
Pero en el caos que es posible advertir en el mundo actual, el empleo de
la cultura, pese a los aspectos utópicos que pudieran atribuírsele, para los
fines de comprensión y conocimiento, aparece si no como una panacea, sí
como un camino salvador y de elevación dignificadora de la vida humana,
sin olvidar, obviamente, lo propio interno, porque es precisamente el hombre
y en el hombre en donde puede encontrarse el campo de aplicación de la
cultura, alejada de ideas o motivaciones de materialismo negativo, impregnadas de odio y de~precio hacia los supremos valores perennes del espíritu,
frente a una nueva situación sociológica en que el hombre no está debidamente preparado, o bien, para evitar una guerra que pondría el fin a su
propia existencia.
No es, pues, una pretensión utópica, que en ese campo sombrío y confuso
en que vive el hombre moderno, como resultado de su desdén a los valores
espirituales y de su apego a lo material, el que la cultura -en su más genuina expresión- aparezca como uno de los medios más adecuados e idóneos,
no sólo para la propia exaltación del espíritu, que es su misión primigenia,
al encontrar éste en la cultura sus más plenas y vitales manifestaciones, sino
aun por el interés de su conservación, ya que si bien la cultura no es el único
ni el más decisivo camino de salvación, considerando la complejidad apun580

tada en la situación prevaleciente, si constituye un poderoso factor cuya valía
imponderable no puede ser menospreciada, sino por el contrario, estimulada
y enriquecida en estos momentos históricos de crisis de los valores espirituales
y de vivo conflicto -espíritu y materia- como nunca lo fuera en lo pasado
y decisivo en lo porvenir por sus letales resultados. Con cuánta razón Fernando de los Ríos, partiendo del hecho histórico de la tendencia secular del
hombre, pese a su propia vocación y naturaleza, a desdeñar lo espiritual,
señalaba la escisión entre el "saber" y el "deber" humanos; "divergencia en
que el saber sigue atropellado, un camino, y por otro camino, más que rezagado, va menospreciado el deber. Y como el Renacimiento tomó como
ciencia tipo la matemática, se produjo desde aquella Edad, en todo el proceso cultural, una aceleración de la matemática a la física, de la física a la
mecánica, de la mecánica a sus instrumentos, y los hombres terminaron su jetos a ellos, y lo que es peor, creyendo más en los instrumentos que en sí
mismos". 1
De significativa importancia resultan así los esfuerzos encaminados al empleo de la cultura como un medio que posibilite la unión entre los hombres,
como entre los pueblos, por eso son dignos de reconocimiento y alabanza los
esfuerzos realizados por la Conferencia de Londres, de noviembre de 1945, en
la que se acordó la constitución de la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), cuyos básicos principios están dirigidos a tal fin, organismo internacional del que hablaremos
al estudiar el tema de la cultura.
No es el caso de establecer una vez más la supremacía del espíritu, el que,
como esencia humana, se ha sobrepuesto y superado a la incomprensión y a
la estulticia, cuando no a las grandes catástrofes que la propia mano del hombre ha desencadenado en todos los tiempos. Una vez más el espíritu, faro
inextinguible de luz, cuya preservación no necesita de exégesis, constituye un
elemento inapreciable en la tarea de salvar al hombre de la trágica encrucijada en que se ha colocado; camino que, en otro aspecto, no puede ni debe
ser avasallado por un materialismo sofocante, impulsado sólo por metas -que
no por ideales-, cientificistas, carente de una moral, frío y antihurnano, porque mientras más se aleje el hombre de sí mismo, y por ende de los demás
hombres, al despersonalizarse, pretendiendo ignorar al espíritu y las cosas
que de él se derivan, hace nugatorios los medios para llegar a la comprensión,
al diálogo y a la convivencia en general, con percusiones no solamente en
lo nacional, sino en lo internacional, la realidad sociológica que es el signo y
la característica de nuestro tiempo.
1

GAnR1E1. DEL M .\ZO,

La Reforma Universitaria y la Universidad Latinoamericana,

p. 84. Bueno, Aires.

581

�Frente al hecho portentoso de la casi poses1on y dominio de la materia
por la vía científica, legítimamente podría preguntarse cuáles son los objetivos que animan y guían a ese progreso siempre ascendente, porque ya en
nuestra era es casi inevitable el tocar el tema de la eminencia de la guerra,
en la que se emplearían esos aniquilantes adelantos científicos; si bien, claro
es, con el entendimiento de que la naturaleza de tal guerra sería totalmente
distinta de cuantas hayan acontecido en el pasado y llevada a cabo entre dos
trincheras invisibles; pero no por ello menos reales, las que agruparían cada
una a la humanidad entera. En caso de la realización de tan fatal evento,
¿ acaso se trataría de salvar al hombre y con él a su descendencia y a su cultura, proporcionándoles bienestar? Por desgracia esta interrogación que el
hombre de nuestros días se formula en forma de clamor angustiado no tiene
respuesta, porque muy otros, oscuros y siniestros son los propósitos que animan
a un posible Caín, víctima de ciegas pasiones al olvidar las normas y los principios inmutables. La paz, la verdadera paz, no es con mucho la pretendida
arcadia de los lobos con piel de oveja que acechan el mundo.
En la peligrosa distancia que se ha establecido entre el hombre y el hombre, por la postergación y desdén de los valores espirituales y por la abstrusa
cuanto insensata apetencia del poder mundial, la cultura es el puente que
hermana y acerca y en ese anchuroso campo, la Universidad, por la índole
de su ser y de su misión, se yergue como centro espiritual y cultural por excelencia, como fuente y guía, nutrida a través de los siglos con el penoso
acumular de conocimientos y de experiencias vitales que son propicias al
hombre para su redención, sacándolo del error y previniéndolo del odio fratricida y, por último, advirtiendo la realidad de las nuevas circunstancias
históricas en que vivimos.
Así, pues, permítasenos hacer un esbozo futurible de la presencia de la Universidad y de su acción vivificadora, no sólo en el mundo de la cultura, con
objeto de estudiar su posibilidad creadora del conocimiento, y por ende, de
la propia cultura, proyectada al hombre, con objeto de que se constituya en
vía luminosa que lleve del error a la verdad y sea factor básico y determinante
de acercamiento y de paz para los hombres en lo porvenir.

I
EL ESPÍRITU

La importancia de las palabras del maestro José Vasconcelos, por desgracia desaparecido ya, aplicadas al lema de la Universidad Autónoma de Mé-

582

xico: "Por mi Raza hablará el Espíritu", están muy por encima de cualquier
examen superfluo e invitan a la reflexión. Somos seres esencialmente espirituales, pese a la indiferencia o rechazo de algunos pensadores en tal sentido,
o bien, a la sensible degradación y bancarrota de las "cosas" espirituales, tal
como se encuentran en nuestros días.
La cultura, como fruto esencialmente espiritual, ha tenido expresiones de
la mayor riqueza y plenitud en el decurso temporal e histórico. No se precisa volver las hojas de la historia hacia la más remota antigüedad, para comprender que con la aparición del hombre, éste deja sentir simultáneamente, en
forma inobjetable -si bien primitiva- la huella de su espíritu. Negar al
espíritu sería negar la calidad esencial del hombre mismo.
Dentro de las más ricas experiencias obtenidas por el hombre, no solamente en contenido, sino como disposición natural, en lo religioso el espíritu
ha encontrado la más profunda satisfacción a su congénito anhelo de eternidad y un camino que lo ha llevado a la concepción de excelsitudes y alturas
inconcebibles, dentro de la natural insuficiencia del hombre mismo en esa
proyección maravillosa hacia lo infinito. Ortega y Gasset, profundamente,
escribiría: "La emoción de lo divino ha sido el hogar de la cultura y probablemente lo será siempre". 2

Así, en lo temporal y cultural, el espíritu se vuelca primeramente en el
campo de lo religioso, en concordancia con su necesidad de Dios. El arte
-forma cultural por excelencia- recibió impulsos de sutil inspiración y de
trazo genial hajo el signo de lo religioso, así la riqueza y variedad de las
grandes y menores obras artísticas, creadas por motivaciones religiosas es
imponderable. Catedrales altivas, como sencillas ermitas, pagodas, monasterios y templos de todas denominaciones, pintura, literatura, y el hecho mismo
-profundamente humano-- de la expresión de lo religioso, son evidencia y
demostración que habla en el altisonante cuanto significativo lenguaje de esa
tendencia a la divinidad, o bien en el mudo, pero no menos elocuente de una
piedra labrada o de una pincelada tenue que enclava la vista de un santo
hacia lo alto, plasmada en algún retablo de ignota capilla. Así se abren épocas, eras, centurias y décadas, jalones significativos de la historia humana al
correr de los tiempos. En todos y en cada uno de los rincones de la tierra hay
pruebas y señales de esas manifestaciones espirituales del hombre en pos de
lo divino y eterno, como demostración prístina del espíritu en el hombre, elevación dignificante y diferenciadora de otros especímenes animales.
Scheler pensó que "si ninguna otra cosa probara la existencia de Dios, la
probaría la imposibilidad de derivar la disposición religiosa del hombre a
2

FERNANDO SALMERÓN.

(I 430). Las Mocedades de Ortega y Gasset, p. 83.

583

�otra cosa que a Dios", y por su parte, Agustín Basave Fernández del Valle ha escrito:

"E~ hombre no puede librarse de la religión porque es congénita con su
e_senc1a, los hechos religiosos se encuentran en todos los pueblos. Esta religiosidad, constante y universal, está basada en la necesidad moral de la religión". "El hecho de la universalidad de la religión es tan manifiesto -asegura Q~~tr~fages- que los más eminentes antropólogos no vacilan en aceptar
la rehg10s1dad como uno de los atributos del reino humano. El arte, la moral
el Estado, la ciencia, la filosofía, el lenguaje, la técnica y todo cuanto eÍ
hombre produce o modifica y la misma actividad productora O modificadora
inte~ran la cu_lt~ra. Y la cultura -realización y esfuerzo-- no es más que un
1:1ed10 al scrv1c10 de un humanismo teocéntrico. Desarraigado de ahí donde
tiene el hombre sus raíces, la cultura es un vano fetiche que termina por
disolverse en la nada.
"Cultura es objetivización del espíritu. Espíritu es lo específicamente humano del hombre, lo que produce el lenguaje, el arte, la moralidad, el derecho, etc. Como protagonista de la cultura, el hombre la crea y la vive. Pero
los entes culturales no son estáticos sino que cambian y se modifican participando de la naturaleza admirable del hombre. Como específicamente humana
es la cultura, es el mundo propio del hombre, su ambiente más cálido y cercano. Como instrumento al servicio de la salvación del hombre, la cultura
está coloreada de religiosidad en todos sus aspectos: 1) formaciones; 2) útiles; 3) signos; 4) formas sociales; y 5) educación". (La clasificación de estos
cinco grupos o tipos generales de productos culturales, es de Hans Freyer y
está contenida en su Teoría del Espíritu Objetivo) .3

II

LA CULTURA
La proyección de este estudio requiere un análisis, si no total, al menos que
nos permita acercarnos al concepto o a los cpnceptos de cultura, los que han
variado de acuerdo con su propia evolución hasta llegar a la Filosofía de la
Cultura, como la más alta expresión que nos habla del reconocimiento de su
trascendente valía, así como de la significación que encierra para el hombre.
Comte, Wundt, Windelbald, Rickert, Lask, Münch, Dilthey, Sprangcr, Scheler,
Hartmann, James y Dewey, así como Ortega y Gasset --citados por Recaséns
' DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE,

584

Filosofía del Hombre, p. 295.

Siches-, constituyen una pléyade de expositores que han establecido diversas
teorías sobre la cultura, sin mengua de los antecesores, como en el caso de
Renán.
Por su parte, el propio Recasens Siches aporta en su Teoría de la Cultura,
como vida humana objetivada, nuevas luces sobre este punto tan singular. Este
autor afirma que la cultura la constituyen, "no solamente las obras preclaras,
sino también todas las manifestaciones -en número ingente-, de las actividades de los hombres, que dejan una huella o signo expresivo, por muy humildes que sean: el letrero indicador de una carretera, el hacha de sílex rudimentaria, el consejo trivial contenido en un refrán, la indicación de "se
prohibe fumar", la forma elemental de un trueque, el convencionalismo intrascendente, la carta familiar, etc.. . . Esas cosas no constituyen espíritu objetivo como algunos pensadores han pretendido, sino pensamiento humano objetivado. Su índole, su ser esencial consiste en pensamiento; pero, adviértase
bien, en una forma peculiar de pensamiento, porque no es pensamiento vivo,
es decir, no es pensamiento que está siendo pensado, producido por una
mente, sino pensamiento ya pensado, ya hecho, separado de la conciencia
en que se gestó, pensamiento objetivado, pensamiento cristalizado, pensamiento
convertido ya en cosa, es decir, en objeto". Y agrega, al hablar de la estructura
de las objetivizaciones de la vida humana, que poseen una estructura análoga a
la de la vida humana propiamente dicha, esto es, de la vivida por los individuos, pues en fin de cuentas, son su producto, su cristalización; tienen, por
consiguiente, la estructura de los humanos haceres, es decir, son obras expresivas, o son además obras con un propósito y entonces responden a un porqué
o motivo, y se orientan hacia un para qué o finalidad.
Pero tales objetos, aun poseyendo la misma estructura de la vida humana,
en tanto que cristalizados, carecen de todo dinamismo -que es lo que caracteriza la vida de los individuos-, no cambian, son inmóviles, rígidos, inertes,
no son el hacer, sino lo hecho; no son actos, sino cosa; no son agentes, sino
huella. "La cultura, para Recaséns Siches, en resumen, es lo que los miembros
de una determinada sociedad concreta aprenden de sus predecesores y contemporáneos en esa sociedad, y lo que añaden y modifican. Es la herencia
social utilizada, revivida y modificada".'

Con la exposición anterior es posible obtener la panorámica que nos permite
avizorar las posibilidades de la cultura, de acuerdo con los propósitos de nuestro
estudio. La cultura, por tanto, ha sido el producto de elaboraciones individuales
que lentamente se han ido gestando y que han determinado el grado de perfeccionamiento alcanzado en nuestros días, jamás soñado por el hombre, el que
' Luis

RP.CASÉNs

S1cHEs, Sociología, pp. 154 y 155.

585

�así disfruta y emplea esa obra humana por excelencia, realizada a través del
tiempo, por lo que, reconocido su valor intrínseco, es posible establecer su
adecuación y empleo en la tarea de acercar a los hombres por medio del
conocimiento y de la comprensión, tarea que puede y debe realizar la Uní,
versidad, como así veremos adelante.
Al hablar de la cultura también se habla de las culturas, "formas" de ella,
en el pensamiento Orteguiano, si bien se deduce que estas últimas están com,
prendidas en aquélla, con sus características propias o tintes peculiares, como
cuando se habla de la cultura griega -ejemplar por excelencia-, de la
cultura romana, etc. ; pero son ríos que van a la mar o vienen de ella. Las
culturas, en razón de las circunstancias y de la acción del tiempo, se nutren
unas de otras, como lo fueron unas antes que otras, como florecieron unas y
otras decayeron, hasta llegar a la síntesis, que es la cultura misma y que constituye el acervo más preciado.
En Ortega y Gasset, como en otros filósofos, la cultura constituye natural,
mente motivo de reflexión y forja algunos conceptos acerca de ella, como
cuando la estima como un conjunto de bienes culturales y de experiencia
histórica que un pueblo posee, o bien, cuando la considera como elaboración,
henchimiento progresivo de lo específicamente humano. "Pero -en opinión
de uno de sus comentaristas, Fernando Salmerón- es sin duda, Renán,
quien se encuentra detrás de todo el ensayo relativo a la cultura en Ortega,
principalmente de aquellos pasajes que describen entre las características de
la cultura ciertas virtudes místicas y utópicas, que hacen esperar de ella la
paz definitiva entre los hombres: H ominis ex cultura amici. Renán percibió
-según Ortega- la lenta germinación de la paz sobre la tierra, la unidad
humana que pausadamente se organiza en el proceso de la historia y pudo ver
la gran sinfonía donde se justifican todas las acciones, en donde todas las
cosas se ordenan y adquieren ritmo y valor, es la cultura".5 Fernando Salmerón cita, también que muchas frases de Renán sobre estos asuntos pueden
hallarse en L'Avenir de la Science, pero principalmente en los Dialogues et
Fragments Philosophiques, agregando que "la idea de Renán de la cultura
como labradora de paz, se repite en una pequeña nota del mismo año titulada Una Fiesta de Paz, sobre el centenario de la Universidad de Leipzig. El
órgano de la cultura que es la Universidad es también el órgano de la paz"
I, 125.6
Otros esfuerzos pudieron al fin abrirse paso considerando a la cultura
como un medio idóneo para obtener la paz, en esos casos, si así se les denominó, las utopías han constituído las más bellas cosas realizadas por el hombre,
• Luis REcAsÉNs S1cHEs, ibid., p. 160.
ibid., p. 87.

• FERNANDO SALMERÓN,

586

por tanto no es posible desconocer esos intentos generosos en pro de tal
objetivo, los que, alejados de la idea de que la cultura empleada como medio
de comprensión entre los humanos pudiera ser una utopía, cristalizaron y han
fructificado en benéficas realidades. Cabe mencionar así el verificado por la
Federación Mundial de Asociaciones de Educación ( 1923), establecida a
iniciativa de los Estados Unidos de Norteamérica, así como los desarrollados
por personas e instituciones similares.
Ya en nuestro tiempo, destácase una institución que obedeciendo al principio de que el empleo de la cultura y de la educación pueden constituirse
como elementos pacificadores, lo hizo suyo como su misión fundamental de
trabajo, tal es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (UNESCO), la que vio la luz en el año de 1945 y que
agrupó en su seno a representantes de cuarenta y cuatro países, los que se
reunieron en Londres, recién terminada la Segunda Guerra mundial. La
UNESCO, constituye ya una seria realización y un esfuerzo único en la historia de la humanidad, como un ejemplo aleccionador, cuya constitución se
formó en bases inspiradas en los principios que sostienen el que la cultura
puede realizar la verdadera comprensión entre los hombres. Dada la naturaleza internacional de este organismo, su ámbito se extiende por todo el orbe,
de acuerdo con las nuevas y contrastadas exigencias sociales y jurídicas por
las que atraviesa el hombre; por lo que estimamos necesario, aunque sea
brevemente, el estudiar sus principales características con objeto de penetrar
en el contenido e ideario de esa institución tan significativa.
Walter H. C. Laves y Charles A. Thomson, quienes participaron ampliamente en actividades dentro de la UNESCO, han producido una obra, que
con este título, nos presenta importantes aspectos de ella. Esos tratadistas afirman que: "Aunque era necesaria la reconstrucción educacional de los países
dañados por la guerra, entre los que se encontraban principalmente Polonia,
Grecia y las Filipinas, lo que ciertamente había consternado a los Delegados
reunidos en Londres, era la contemplación de la devastación de los valores,
tanto morales como espirituales, debido a los efectos de la guerra, así como
por los del Totalitarismo y la necesidad ingente del entendimiento internacional para la preservación de la paz en el mundo, el que. necesitaba de una
desintoxicación moral". El Primer Ministro Inglés Attlee denunció "la práctica
totalitaria de poner una cortina alrededor de las mentes de los pueblos".
En la Conferencia de Londres, se señaló que el principal peligro era el
Nazismo, con su agresivo nacionalismo, su racismo y brutalidad, así como
también a sus adláteres: el fascismo italiano o el militarismo japonés. Los
Delegados determinaron crear una Agencia para hacer de la educación un
instrumento de la paz, así como para señalar los horrores de la guerra.

587

�Los participantes en la Conferencia de Londres, reconocieron e identificaron los inequívocos términos de las causas educacionales y morales de la
guerra; pero también estaba en su mentes el papel positivo de que la comprensión internacional era necesaria acerca de una paz segura.
Clement Attlee, había afirmado en cierta ocasi6n, lo que ya se encontraba
en muchos labios en el año de 1930: "Las guerras empiezan en la mente de
los hombres". Le6n Blum, por su parte, indicaba que el propósito del nuevo
organismo, sería, pues, establecer "el espíritu de paz en el mundo". La educaci6n debería reconocer, la unidad de la raza humana".7
Estas ideas habrían de germinar en el significativo Preámbulo a la Constitución de la UNESCO, en el que se leen estas palabras: "los Gobiernos de
los Estados, partes que integran esta Constitución en nombre de sus Pueblos, declaran:
"Que desde que las guerras empie:.an en La mente de los hombres, e.1
en el pensamiento de los hombres en el que las de/ensas de la paz deben
construirse;

esa ignorancia en la forma de ser y de vivir de cada uno, ha sido la causa común, a través de la historia de la humanidad, de la sospecha y de
la desconfianza entre los pueblos del mundo. a través de lo cual, frecuentemente sus diferencias han determinado como desenlace la guerra ... " 8
De no menos importancia, también, resulta el texto del Artículo I de la
Constitución de la UNESCO, el que a la letra dice:
"El prop6sito de la Organización es contribuir a la paz y a la seguridad por la promoción de la colaboración entre las Naciones a través
de la Educación, la Ciencia y la Cultura, en orden a hacer un cercano
y universal respeto por la Justicia, por el imperio de la Ley para los
derechos humanos y las libertades fundamentales, como así lo son
afirmadas po.r los Pueblos del Mundo, sin distinci6n de raza, sexo, lenguaje o religión, en la Carta de las Naciones Unidas".º
En el inciso b. de la Sección 11, entre otros puntos también se habla de
' WALTER, H. C. LAVES Y CH\R!.ES f\.
sitr. Bloomington. 1957.
• UNESCO. Constitución, p. 3.
' lJ'.'iESCO. /bid., p. 4.

588

THo~tsox,

CNESCO. p. 88. Indiana Unfrer-

''Give fresh impulse to popular education and to the spread o/ culture", o
sea, "el dar un franco impulso a la educación popular, así como a la propagaci6n de la cultura". 1 º
En fin, esa Constitución está dirigida a todos los ángulos posibles a una
debida organización para realizar esa magna tarea de educar, de preservar
y de extender la cultura y de su aplicación por todos los medios a su alcance,
a efecto de llevar el convencimiento al hombre y educar su espíritu para
obtener "la paz, a través del entendimiento", que es la síntesis de su ideario.
La importancia de este principio es de profundo contenido: "La UNESCO
se inició con solamente una vaga y esperanzadora presunción acerca de las
relaciones entre la Educación, el Entendimiento y la Paz".
El término "entendimiento internacional" no se definió en la Constitución,
como tampoco lo fue su significado en la Comisión Preparatoria, en las primeras sesiones de la Conferencia General. Sin embargo, análisis críticos de
las relaciones entre el término "entendimiento" y el de "paz", indican que
éstos tomaron tiempo para ser desarrollados y comprendidos en su más aproximada significación.
•
"En la planeación del problema sobre este punto, en el año de 1950, se
empezó ya a obtener un cierto grado de claridad. En parte, se debió a la
presión de los Estados miembros, especialmente de los Estados Unidos, con
objeto de establecer claramente que la promoción sobre el entendimiento internacional, no significaba propugnar por un gobierno mundial. También
resultó de un progreso logrado en la formulación de un programa sobre Ciencia Social el cual involucraba la consideración de cómo ésta debería contribuir al entendimiento internacional ...

"Desde el principio, los dirigentes de la UNESCO obscn·aron que era necesario establecer claramente que el entendimiento internacional no significaba
menosprecio de la lealtad debida a lo nacional. La relación entre el patriotismo y el entendimiento internacional, así como la cooperación, fue claramente estatuído en 1945, en Londres, y posteriormente en 1954, en París ... " 11
Sin embargo, el término "entendimiento internacional" -prosiguen los
autores mencionados-- era suficientemente amplio y vago para intuír, por
lo menos, dos ideas diferentes. La primera, y que fue la que prevaleció, fue
expresada por Lyman Bryson, de la Universidad de Columbia, quien en el
verano de 1947, preparó un memorándum sobre este tema a instancias del
Director General de la UNESCO.
Para este autor, la comprensión internacional significaba "una clase de
conocimiento, una actitud, que guiaría a los Pueblos de cada Nación a sentir
,. UNESCO. /bid., p. 6.
11
WALTER H. c. LAVES y

CHARLES

A.

THOMSON,

UNESCO. ]bid., p. 67.

589

�amistosidad frente a los Pueblos de otras naciones y a cooperar en las empresas internacionales". Para otros, la comprensión internacional implica una
actitud objetiva, una sobria comprensión de la conducta de otros pueblos, ya
sea que éstos vivan como amigos o como enemigos.

En el primer concepto, se encuentra el elemento de comprens1on, basado
e~ la simpatía -sim-phatia y coro-pasión, según lo aconsejaba el eminente
humanista Gabriel Méndez Plancarte-, el que implica una amistosa y favorable actitud que· conduce al mutuo acuerdo.
El segundo concepto descansa en el sentido de una comprensión de carácter intelectual. "Sin embargo, el programa de la UNESCO no ha distinuuido claramente entre estos dos conceptos. En la práctica, esta Organización
b
ha actuado en ambos sentidos". 12

III

•

LA

u NIVERSIDAD

Si en el aspecto religioso, tar1 íntimo y propio del ser del hombre, éste ha
satisfecho su innegable tendencia, otros objetivos y múltiples interrogaciones
le acosan en el mundo que le rodea. El hecho de la cultura, convertida gracias al propio esfuerzo humano, en un campo de ilimitadas posibilidades, es
a no dudar, la segunda motivación que atrae la atención del espíritu humano.
Esas múltiples interrogaciones que rodean al hombre le producen una ansia natural de saber, pero el conocimiento no podría ser ni estar desorganizado; por tanto, nació la necesidad de clasificar y de establecer una necesa•
ria jerarquización del conocimiento como un patrimonio que en lo ter_nporal
habría de alcanzar elevadas alturas, produce otro hecho de no menor importancia como lo es el nacimiento de la Universidad, como respuesta a la exigencia espiritual humana. Aunando a lo anterior y a determinadas circunstancias históricas, se formaría el clima propicio en que nace la Universidad,
como institución única y capaz de encauzar la inquietud intelectual y que
habría de constituirse en la depositaria de los iniciales esfuerzos en pro
del saber.
El medio religioso, sin embargo, habría de ser auxiliar inapreciable en esta
obra grandiosa de génesis de cultura preuniversitaria. Así los religiosos en el
silente taller monacal desarrollaron el esfuerzo inigualable de salvar el pre•
ciado tesoro del pensamiento Helénico y Romano, sin cuya acción hubieran

quedado rotos fatalmente los hilos vitales de esas culturas y se habría perdido

el antecedente fundamental y lógico de la presente.
"La Universidad -nos dice Agustín Basave Fernández del Valle- dígase
lo que se quiera sobre sus muchos defectos en materia de enseñanza, es la
institución de máxima jerarquía en la interpretación de la cultura. Sólo en
los claustros universitarios se trasciende el especialismo y el localismo para
encontrar la dimensión universal de la cultura",1 3
Así, es posible afirmar que la cultura es presencia del espíritu y una de
sus más caras conquistas la existencia de ese valor.

Al constituirse la Universidad en la sede y asiento natural del espíritu, tiene una noble misión, la que, por desgracia, no siempre ha podido escapar a
la influencia de los impulsos políticos que han desvirtuado esa específica
misión trascendental, pretendiendo relegarla a una de sus funciones subsidiarias, como lo es la de crear profesionales, en un mundo que exige más y
más la presencia de la Universidad en actividades acordes a su propia función social.
Gabriel del Mazo señala que "la Universidad es un legado de la civilización griega ? la civilización moderna. El espíritu de investigación por la
discusión que terminó en la Academia y el Liceo, reaparece en las gentes de
toda Europa congregadas en los 'estudios' de Bolonia, París, Oxford y Salamanca, los grandes centros culturales que sobresalen entre los siglos XII y
XV. Esta Universidad de la Edad Media, es a la vez una resurrección de las
luces griegas, una herencia del sentido de organización que tuvieron los romanos y una expresión de la fuerza aglutinante y ecuménica del cristianismo,
así como del poderoso movimiento corporativo y gremial de la Edad Media".14
No es necesario, pues, precisar que es en la Universidad donde el espíritu
encuentra su clima natural, y de no menor importancia resulta el señalamiento
de la necesaria relación que debe existir entre éste y la propia Universidad, ya
que, "además es una Institución únicamente fecunda en el campo espiritual,
nacida del espíritu y para el espíritu", como así nos lo expresa el tratadista
Jaime Castiello Fernández del Valle. Este autor indica que el "rasgo característico de la Edad Media fue su ansia más o menos consciente de unidad
orgánica. Ella creó los gremios obreros; ella instituyó la caballería, que no
era al fin y al cabo sino un gremio militar, con su aprendizaje y maestrazgo,
ella, finalmente (lo cual es su mayor timbre de gloria) dio a luz la institu11

DR. AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ,

" GABRIEL DEL

u Ibid., p. 43.

590

Estructura y Destino de la Universidad. "El

Porvenir", 16 de junio de 1961.

MAzo, La Reforma Universitaria

y la Universidad Latinoamericana,

Buenos Aires, p. 34.

591

�ción cultural más noble y más fecunda de Europa: los gremios de Maestros
y estudiantes que constituyen la Universidad Medioeval". 15
"He dicho -agrega el mismo autor- que la Universidad es un gremio
constituido según el patrón de los gremios obreros. Y si examinamos los documentos más antiguos sobre las asociaciones escolares veremos que la palabra
latina 'Universitas' no significa otra cosa. 'Universitas vestra' quiere decir
vuestra pluralidad, vuestra multitud, vuestra asociación. Hay, con todo, dos
clases de asociación entre los Estados Generales: La Asociación de Maestros,
que es característica de París y las Universidades francesas, y los gremios de
estudiantes que nacieron en Bolonia y que forman el prototipo de las Universidades" .16
Resulta por demás interesante observar la génesis histórica de la Universidad, considerando el alto valor que significa para el conocimiento en el hombre, así como el valor, no solamente sociológico, sino fundamental educativo
que encierran las instituciones universitarias. "La primera nota constitutiva
de la esencia de la Universidad está dada en el et1•mo, en la significación
raiga) de esta palabra, que vive en ella como en la semilla la flor, nos advierte Roberto Agramonte. Universidad es primordialmente Universo, Universo
es unus vertere, lo que siendo diverso se resuelve o se combina en lo uno,
lo que tiene unicidad o unidad o univocidad, lo que se opone a la descomposición, a la fragmentación; en una palabra, lo que constituye un sistema.
Una Universidad ha de tener --en su propio tamaño- esa unidad del universo que las Escrituras Védicas llaman el Unico-Uno, que es lo que posibilita
la perenne movilidad del cosmos y lo que nos anuncia que todas sus partes
están dotadas de esa Fuerza-Una, sin la cual el cosmos se hubiera quedado
en la nada, que es el no existir.
"Una Universidad es Universidad cuando refleja en su ser la unidad cósmica del Universo, cuando es totalidad y armonía de sus partes constitutivas
tal como se manifiestan en una superior unidad funcional, en una VidaUna, en una entelequia. Esa fuerza que mueve a ese sistema que es la Universidad es su alma, el Alma mater: madre que es nutricia, madre que es
noble, o simplemente madre que es". 11
En relación con la organización original que adquirió la Universidad, es
interesante conocer las observaciones de Gabriel del Mazo, que al respecto
nos dice: "Las bases de la cultura antigua subsisten a través del mundo romano, pues son de nuevo las "Siete artes liberales", con su "trivium" y
•• DR. JAIME CASTIELLO FERNÁNDEZ DEL VALLE, La Universidad (Estudio HistóricoFilos6fico). Ediciones Proa. México, 1933, p. 11.
,. DR. JAIME CASTIELLO FERNÁNDEZ DEL VALLE, Jbid., p. 16.
11
ROBERTO AGRAMONTE, Sociologla de la Universidad. Instituto de Investigaciones
Sociales. Universidad Nacional. México, D. F., 1948, pp. 9 y 10.

592

"cuatrivium" (letras y ciencias), el fundamento de los estudios universitarios, como lo son en nuestros días; pero a diferencia de los gimnasios griegos, las universidades medievales realizan el ideal del pensamiento organizado. En consecuencia, no están constituidas por maestros aislados sin lazos
con las organizaciones de la sociedad ni leyes de recíproco vínculo. Tienen
un programa y una responsabilidad predeterminados y constituyen una comunidad de trabajadores intelectuales establecida en derecho. Eran las Universidades de Europa Occidental, que llegaron a ser 80 en el siglo XV,
asociaciones autonómicas de libre agrupación, destinadas a proteger, dilucidar, ordenar y transmitir el saber de su tiempo y abordar el estudio de las
profesiones sociales, que eran, el sacerdocio, el derecho y la medicina; y,
por la hermandad entre sus miembros sin distinción de origen social o de
país, profesaban en su seno un principio igualitario, que estaba lejos de reconocerse en la ley o en las formas generales de convivencia en la sociedad de
entonces, dando el primer ejemplo de una organización puramente democrática.
"El contenido de la enseñanza, su amplitud y sus objetivos han ido variando
a través de los siglos según las sucesivas modalidades prevalentes, pues las
innovaciones religiosas, políticas y sociales, dejaron en las Universidades su
signo, o recibieron de ella su influjo, pero en muchos aspectos, particularmente en los organizativos, aquellas Universidades constituyen un insustituible
ejemplo para las Universidades actuales".18
Mas si en el orden puramente material, las Universidades empiezan a
dejar sentir su presencia, en lo espiritual es mucho mayor esa presencia,
como así es de observarse --en el curso de su génesis- en el caso de la
Universidad de París, que con maestra mano, nos pinta el doctor Castiello.
Escuchémosle :
"Ha sido siempre achaque de la humanidad buscarle a todo hombre famoso un padre ilustre. Lo mismo pasa con las instituciones, y así no ha
faltado quien quiera asignar la paternidad de la Universidad de París a
Cario Magno y a su escuela palatina. Esto no es verdad. La única relación que Garlo Magno tiene con París, es la de haber renovado todas las
escuelas del imperio, y de este modo, indirectamente, también las parisienses.
La primera escuela de que se tenga noticia en París es la de San Remigio,
hacia fines del siglo IX. Otras escuelas había además de ésta, pero no eran,
ni mucho menos, famosas. Por lo que atañe a la Universidad, ésta nació de
la escuela catedral parisiense, insignificante hasta fines del siglo XI, cuando
Guillermo de Champeau vino a darle renombre. Por primera vez en esta
11

GABRJEL DEL MAzo, La Reforma Universitaria y la Universidad Latinoamericana,
!bid., p. 75.

593
H38

�época, la escuela catedral de Notre Dame logra rivalizar con las escuelas
de Chartres, Rheims o de Bec. Abelardo fue su primer profesor genial, y su
presencia en dicho centro hizo confluir a París todo lo más brillante de
Europa. La historia de los gremios magistrales de París es sencillamente la
crónica de sus luchas con el canónigo maestrescuela o canciller, con los ciudadanos y con el Rey. No menos peligrosas, pero más violentas, eran las luchas de la cofradía de maestros contra la burguesía de la ciudad. Dos años
duró la dispersión hasta que en 1231 el Papa intervino y se hizo justicia a
los estudiantes.
"La Edad Media no conocía lo que para nosotros parece una evidente y
necesarísima división de estudios. La enseñanza secundaria y la superior
estaban ambas en la Universidad. Entre las Universidades de la Edad Media, París es la única situada en una gran capital. De aquí quizás el papel
tan importante que tuvo en la política nacional de Francia y aun en lo
internacional" .19
Como el tratar de seguir el curso del saber, tanto en sus más altas manifestaciones del conocimiento, como la filosofía, o bien el de las ciencias meramente, tomaría mucho más de los límites convenientes para un estudio de
esta naturaleza, sí es necesario detenerse prudentemente, en la observación
de las universidades españolas, las que indudablemente presentan los primeros aspectos legales de constitución propia, como así sucede en las leyes en
pro de la Universidad, de Fernando 111 y de Alfonso X, los "reyes escolares"
españoles, en donde puede establecerse el origen de la verdadera organización universitaria y por ende, el de las colonias de España en América. Gabriel del Mazo, nos señala que en el "Código de las Siete Partidas", de
Alfonso el Sabio, primer estatuto de educación superior en Europa y primera legislación universitaria de Estado en el Mundo, es la carta que inspira
y rige la vida de las universidades españolas en la península y en esta América hasta las reformas de Carlos 111 en la segunda mitad del siglo XVIII.
Las Partidas definen los studia generalis desde los aspectos de la disciplina,
organización de la vida de los estudiantes y expedición de diplomas, hasta la
habitación de los profesores, los temas de la enseñanza y de la jurisdicción
autonómica de la Universidad. Estas leyes, que abren una era en la historia de la educación, son las primeras también que prescriben y hasta hoy
siguen dando normas sobre la organización de la Universidad en "ciudad
universitaria". Dicen: "De buen ayre, e de fermosas salidas debe ser la
villa do quisieran establecer el Estudio, porque los maestros que muestren
los saberes a los escolares que los aprenden, vivan sanos en él, e puedan folgar, e recibir placer en la tarde cuando se 1evantaren cansados".

'·De la Salamanca española, que sobresalió entre las universidades de Europa con sus cuatro mil estudiantes y más de ocho mil matriculados, y con
sesenta cátedras, y de la Universidad de Alcalá que uno de los Siglos de Oro
añadió como nuevo modelo, parte la fundación de las primeras universidades de nuestro Continente: Las Mayores, con sus cuatro facultades (la preparatoria de Artes y las profesionales de Teología, Derecho y Medicina),
como las Universidades de México y Lima entre otras, y las Menores o incompletas".20
Por circunstancias que habrían de rodear a las Universidades, por lo general, estuvieron abiertas a todas las corrientes del pensamiento, si bien, la
influencia del Estado habría de ser preponderante, debido a razones de carácter económico o político. En el siglo XIII se produjo el florecimiento de
las Universidades en el mundo del saber, y en el Renacimiento el prestigio
cultural se desplegó preferentemente fuera de ellas y dejaron de dirigir la
vida intelectual. "Durante la Reforma Protestante -como nos dice el autor
citado- y después durante la Reforma Católica, fueron entidades de combate mezcladas al orbe político, entregando su economía, en el primer caso al
Estado y las segundas a la Iglesia, convencidas unas y otras, de su responsabilidad ante la sociedad cristiana dividida. Hasta que con el siglo XVII las
Universidades se repliegan a sus deberes específicos y asumen intensa dedicación al saber que el Renacimiento había promovido. Fue un siglo de pensadores, que traspasa al porvenir los gérmenes intelectuales de lo que llega
a ser la Universidad Moderna, nacidos, no de la vida de relación de las Universidades con los Estados o el vivir externo, sino del propio e íntimo despliegue del conocimiento.
"Del pensamiento de Newton y Locke surgieron las ideas de la Enciclopedia
y del "Aufklaurung", es decir del Iluminismo del siglo XVIII, y así las "luces" se proyectaron sobre las instituciones de la época, entre ellas muy caracterizadamente sobre la educación, con su racionalismo, su preferencia casi
excluyente por las ciencias matemáticas y de la naturaleza y su utilitarismo,
que en el siglo XIX se exacerbó con el desarrollo de la nueva clase social
elevada por la vida económica industrial". 21
Con la panorámica anterior, es posible, entonces, observar la trayectoria
que la Universidad ha seguido hasta nuestros días, de la que se desprende el
valimiento de su misión, y el hecho de su multiplicación en todos los confines
del mundo; ya que si sus características varían en tratándose de instituciones
europeas o americanas, su misión específica que es la de encauzar y acre• GABRIEL DEL MAZO,

11

594

DR.

JAIME CASTIELLO FERNÁNDEZ DEL VALLE,

La Universidad. ]bid., pp. 16 y 17.

" GABRIEL DEL MAZO,

]bid., p. 64.
]bid., p. 72.

595

�centar el pensamiento así como transmitirlo, ha permanecido hasta nuestros días.
Sin embargo, se puede preguntar la forma en que la Universidad de nuestro tiempo puede constituir, en sus respectivos campos de acción, un medio
salvador a las tensiones que actualmente sacuden a la humanidad, o por lo
menos, uno de los coadyuvantes que necesariamente el hombre tiene que
emplear en la tarea de salvarse a sí mismo, así como al tesoro de su cultura,
después de analizar que otros medios no han sido lo suficientemente eficaces
para verificar esa magna tarea.
Cuando observamos los principios que animan a la Constitución de la
UNESCO, se observó que se hablaba de "la paz, a través del entendimiento"
y también fue posible reconocer que esa Institución no pudo, al menos en
sus principios, de acuerdo con la sagaz advertencia de los autores norteamericanos que participaron en sus actividades iniciales, el obtener la precisión
acerca de las relaciones entre la educaci6n, el entendimiento y paz.
La radicación del problema es, pues, la aceptación de que el medio más
adecuado para llegar al entendimiento entre los humanos para obtener la paz,
es la educación. Si bien, entendiendo, que el concepto de educación es de
naturaleza no muy limitada, ya que comprende diversos ciclos, y en el caso
de nuestro estudio, la Universidad se ocupa solamente de los superiores. Surgen, por tanto, dos problemas: la educación de los primeros ciclos debe ser
adaptada a las nuevas circunstancias, proyectándola fundamentalmente al
hombre dentro de todas las características pedagógicas aconsejables. En el otro
aspecto la Universidad se enfrenta a una nueva situación, en la que el Humanismo y las ciencias no deben colocarse como adversarios, sino por el
contrario complementarse, quitando los elementos diferenciadores, cuando
por ejemplo se habla de la Filosofía de la Ciencia.
La cultura es uno de los valores que puestos al servicio de la humanidad,
puede acabar con los resultados funestos de la ignorancia y de los prejuicios;
por tanto, la educación debe tener un contenido moral, objetivo y pedagógico y debe despojársele de cualquier influencia doctrinal, o peor aún, de la
tendencia materialista.
Si, como dijimos, la cultura no es una panacea, es un medio que acerca
a los hombres por el conocimiento y la comprensión. La soberbia derivada
del progreso científico y de los logros obtenidos, no debe avasallar a la idea
del conocimiento del hombre, fundamentalmente, del reconocimiento básico
de su espíritu, porque si esto se soslaya, los objetivos de la educación llevan
indefectiblemente la trayectoria a los resultados que se observan en nuestro
tiempo.

trado su bondad y eficacia con el paso de los años, por tanto es posible que
tales principios sean ajustados de acuerdo con el ritmo del progreso científico alcanzado.
La Universidad, depositaria del espíritu, tiene, pues, la misión de preservarlo a través del empleo de la cultura para el bien del hombre. De la Universidad han salido, a no dudarlo, los hombres que han regido los destinos de
todas las naciones; en la Universidad, pese a ideas en contrario, vive el pensamiento, gracias al esfuerzo cotidiano del paso de las generaciones por sus
aulas. Urge pues, que la Universidad realice una labor de análisis y de introspección, frente a la realidad angustiosa de nuestra Era y que, recogiendo,
valorando y adecuando su acción y su contenido, en proyección fundamental
hacia el hombre, realice la acción de salvar, no solamente a la cultura, sino
a ese hombre que espera tanto de la Universidad del porvenir.

La existencia de los valores inmutables, así como de los principios de tal
naturaleza, lo son, no por el capricho del hombre, sino porque han demos-

596
597

�DE CóMO LA APLICACIÓN DE LA SOCIOCRACIA PODRfA
MEJORAR LAS RELACIONES HUMANAS
PROF. DR.

c.

A. CANNEGIETER

Centro de Investigaciones Económicas de
la Universidad de Nuevo León.

lNTRODUCClÓN
LA SOCIEDAD ES EL GOBIERNO y control de una comunidad a través de la
propia comunidad, obteniéndose así la autodisciplina de la misma. El sistema
sociocrático verifica esa idea de tal forma, que la dirección de la comunidad
está regida, por regla general, por un acuerdo como resultado de la mutua
consulta, contrariamente a la adopción de las decisiones basadas en la mayoría de votos.

Es interesante el considerar lo concerniente al sistema sociocrático en sus
principios básicos, en sus bases humanísticas, así como la técnica que emplea,
para hacer comparaciones entre la sociocracia y la democracia; entre la sociocracia y la aristocracia; entre la sociocracia y la autocracia, con objeto de
advertir tanto las ventajas como las desventajas que pudiera presentar el sistema sociocrático, como así fue hecho ya en un trabajo publicado en el Anuario del Centro de Estudios Humanísticos, correspondiente al año de 1961.1
Pero es, sin embargo, desde el punto de vista humanístico -el que presenta aspectos fascinantes-, el observar lo que a la fecha se ha logrado
alcanzar en este campo y el ver cómo las relaciones humanas en la práctica
han obtenido ~m gran mejoramiento por la aplicación del sistema de la Sociocracia. Es, pues, desde este ángulo desde donde haremos una revisión de las
diferentes aplicaciones de los principios sociocráticos.
' Ver Humanitas, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos, de la Universidad
de Nuevo León, pp. 617 y siguientes.

599

�Como veremos más adelante, la Sociocracia está siendo aplicada ya en
varias formas. En un aspecto, por ciertos grupos con cierta tendencia común,
como en el caso de los cuáqueros, la Sociedad de Hermanos, etc., y en .el
otro aspecto, en los que las bases religiosas comunes están perdidas. Considerando que una de las características de la Sociocracia es la de que cualquiera puede ser apto para afiliarse, es en este último aspecto en donde se
encuentran los más puros grupos. Sin embargo, desde que estos han frecuentemente facilitado sus ideas hacia grupos de sentimiento más religioso, estos
últimos pueden considerarse como de mayor vitalidad. Trataremos primeramente los grupos religiosos:

I
Los CUÁQUEROS
La Sociedad de Amigos, como a sí mismos 2 se denominan los cuáqueros,
es una unión religiosa cristiana de hombres y mujeres con iguales derechos,
deberes y responsabilidades.
La conducta es importante para los cuáqueros, a la manera en que la vida
es para un cristiano y no el dogma. Cada individuo debe buscar y encontrar
el camino hacia Dios. Tanto los ministros, como los sacerdotes, no son necesasarios. Cuando tienen lugar las reuniones, para buscar luz en el Espíritu
Santo (la asistencia es voluntaria), no se hacen preparaciones. La reunión
empieza en completo silencio y aquellos que se sientan llamados pueden romper este silencio.
Los cuáqueros sostienen que cada uno por sí mismo deberá saber en qué
creer. No consideran que solamente ellos son los poseedores de la verdad,
pero desean ser una unión de personas que ante Dios y ante sus semejantes
pueden realizar un poco del amor ideal. Creen que Cristo no quiso establecer
una secta religiosa, sino una cierta actitud ante la vida y que en su contacto
con el Creador pueden encontrar la luz que los guiará en la vida.
En cada cuáquero existe la creencia de que tiene que hacer un llamado "a
la Luz Interior", considerando, por ejemplo, que tiene que reconocer que
cada quien es individualmente responsable ante un poder celestial y de que
cada quien posee algo que lo capacita para llevar su responsabilidad.
El fundador de la Sociedad de Amigos, es George Fox,3 un inglés que na-

B.

• Dato tomado de Le Christianisme tel que les Quakers le comprennent, por EowAJd&gt;
R.AwsoN, y Quakerism, a plain statement, por J. X. lIARVEY THEOBALD.
• HENRY VAN ETTEN, George Fox, pp. 22 etc.

ció en el año de 1624. En el siglo XVII sus ideas fueron severamente condenadas por la Iglesia. Pero ~ún en nuestros días, después de más de trescientos años, muchos las consideran todavía como muy avanzadas y liberales. La
oposición experimentada en el siglo XVII se debió al hecho de que el espíritu de aquella época no se encontraba aún dispuesto a aceptar la idea de
que las personas deben pensar por sí mismas y de que no necesitamos la
iglesia, como a la clerecía, para poder obtener contacto con Dios.
La fe de los cuáqueros es universal porque creen que en cada uno hay una
chispa de lo Divino. Consideran a cada uno como su hermano sin hacer
discriminaciones entre la raza, la religión, la personalidad, el color o la
posición. Sostienen que la creencia de cada individuo no debe ser separada
de su vida o aún de sus propios problemas. Hay en el propósito de los cuáqueros el luchar por un mundo mejor junto a aquellos que ya están actuando
y con aquellos que están inspirados, aun por un ideal irrespetuoso de sus propias convicciones, tanto filosóficas como religiosas.
El cuáquero solamente cree en lo que él acepta como verdad y que en
su corazón así lo siente. Sabe que la claridad y la certeza están en lo porvenir lo que resulta más necesario para reconsiderar su propia convicción o
bien para abandonarlo. El, ardientemente, se propone buscar por todos los
medios y caminos, los que puedan llevarlo tan cerca de la verdad como sea
posible. A través de la fe y de la ciencia, el cuáquero llega a la conclusión
de que el Universo está regulado y gobernado por una fuerza infinita y benéfica, y que el amor para nuestros prójimos es la única solución para las múltiples dificultades de la vida.
Los cuáqueros son todos eminentemente pacifistas, porque la guerra está
basada en el odio y no en el amor. Su principio está fundado en lo que la
Biblia establece con argumentos filosóficos y morales, así como también el
interés universal. Para muchos, este último es el más fuerte y al mismo tiempo,
~s el argumento que tiene la base más adecuada, al considerar los resultados de la guerra y de la paz. 4
Educación igual, tanto para niños, como para niñas, debe ser proporcionada a éstos de acuerdo con los cuáqueros. Los hombres y las mujeres, dicen,
tienen los mismos deberes, la misma responsabilidad ante el Estado y ante la
Iglesia y las mismas obligaciones morales.
Las reuniones de negocios de los cuáqueros tienen un carácter muy espe-cial. Estas tienen por objeto la deliberación acerca de la visita de los prisioneros, la ayuda en los frentes a los necesitados, la colocación de préstamos,
la asistencia y ayuda, como en el caso de proporcionar el alimento suplementario a las escuelas, etc.
' D.

ELTON TRUEBLOOD,

Studies in Quaker Pacifism, pp. 12, 13 y 14.

601

600

t

�En el curso de esas reuniones, las resoluciones ~lamente se toman después
de consulta mutua, y siempre y cuando cada uno de los presentes haya manifestado su conformidad. Los cuáqueros no votan. En cada reunión siempre
hay un secretario presente cuya tarea consiste en apreciar el "sentido de la
reunión" y así asentarlo. Después de que la opinión de cada uno ha sido
escuchada, el secretario da lectura a esta clase de documento, en el que desde
luego, se hace constar las conclusiones por las cuales la reunión fue convocada, y si en su opinión, cada uno de los presentes puede estar conforme. Si
se ha llegado a un completo acuerdo, la resolución, entonces, puede ser tomada. Si por cualquier motivo hay alguna oposición, la resolución es suspendida.
Si, por razones prácticas, la suspensión no es posible, los cuáqueros adoptan el
siguiente método: la consulta se continúa tanto como sea posible. Si tiene
que ser interrumpida, debido a lo tarde de la hora, se continúa a la mañana
siguiente.
Si, en caso de alguna oposición, una decisión inmediata no es necesaria la
reunión deberá de señalarse para fecha próxima en la que deberá de tratarse
aquel punto especial, con objeto de dar a cada quien el tiempo suficiente
para reflexionar.
La práctica ha mostrado que la divergencia ocurre en el sentido de que
una pequeña minoría usa su posición para oponerse a la tiranía.
La ventaja en esta forma que los cuáqueros siguen en sus reuniones, es
de que si algo se haya admitido lo ha sido debidamente, porque "frecuentemente sucede que tanto la mayoría como la minoría están en lo debido, en
cuyo caso la manera cuáquera previene del tiempo para aclarar la verdad
que aparezca como aparente. Hay otro punto que también debe ser notado:
en el método de votación de 'un hombre, un voto' la opinión de los tontos o
de los indiferentes, cuenta tanto como la de los inteligentes, interesados o
responsables. En la reunión de negocios de los cuáqueros, se escucha tanto a
los inteligentes, como a los que no lo son, pero la contribución de cada uno
en el juicio final tiene, por lo menos, una oportunidad para hacer considerada en la proporción de su contenido de inteligencia". 5
En cuenta de estas ventajas del método cuáquero, muchos de éstos y de
los que no lo son, han considerado y están determinados a extender tales
métodos de reunión, tanto en la vida de los negocios, como en los círculos
gubernamentales y en todas las formas de la vida comunitaria:
Morris Llewellyn Cooke, ha dicho acerca del método cuáquero: 6 "El
método cuáquero de tomar decisiones siguiendo aquello, que ellos lla• HovARD H. BRINTON, Cuide to Quaker Practice, p. 41.
• Ver On Sorne Commanding A spects o/ the American Man o/ Business, Diario del
Instituto Franklin, 1944.

602

man 'el sentido de la reunión', como contraste con el sistema de votación, representa una amplia división del rígido individualismo. Es un
proceso que invita al continuo desarrollo. La adopción de esta práctica,
generalmente en los negocios de los hombres, debería llevar a un nuevo mundo". 7
Acerca de lo que este método cuáquero de reunión pueda proporcionar, se
puede probar con varios ejemplos que han sido seleccionados por Morr_is
Llewellyn Cooke.8 Así lo ha mostrado tanto él, como el Fondo Monetano
Internacional. Los siguientes principios han sido estipulados: "El Presidente
ordinariamente deberá dirigir el sentido de la reunión, en atención a que
tiene un voto formal".
"Durante los cuatro o cinco años en que fue aplicado este principio", dice
Frank Coe, Secretario del Fondo, "solamente en unos doce o trece casos fuera
de un número de mil, la votación ha sido necesaria".

Los cuáqueros han realizado también mucho trabajo práctico.9 Principiaron con sus trabajos de ayuda, en el año de 1798, en relación con el levantamiento en Irlanda. Posteriormente, la ayuda se extendió durante la Guerra
Napoleónica en los principios del siglo XIX, durante la Guerra de Crimea,
en 1856; en' la Guerra Franco-Germana, en 1870. Durante las calamidades
de 1891 y en 1907, en Rusia, la que recibió la ayuda en provisión de harina
y trigo. La Primera Guerra Mundial, la contempló también en muchas formas
para Francia, Inglaterra, Holanda (refugiados belgas), Salonikis, Rusia1 Polonia y Alemania. Entre los años de 1933 y 1939 la ayuda se extendió ~ los
refugiados alemanes y austriacos en Francia, Inglaterra, y los Estados Umdos.
Después de esto, en muchas ocasiones, los cuáqueros extendieron su ayuda
de 1937 a 1939, a los niños españoles; durante la Segunda Guerra Mundial,
la llevaron a Finlandia, a Noruega, Hungría, a la India Británica, China,
' Ver también: Democracy and the Quaker Meth od por FRANCISCO E. PoLLARD,
BEATRICE E. PoLLARD y RoBERT S. W. PoLLARD (publicado por " Thc Philosophical
Library", 1950); "The Sense of thc Meeting", Saturday R eview of Literaturc, 1-447, p. 19; "A Beginning for Sanity'', Saturday Rcview of Literature, 6-15-1946, p. 5;
"Quaker Idea Suggested for United Nations Meetings", Eleanor Roosevelt in. "My
Day", 11-22-1947 · The Essentials o/ Dem.ocracy por A. D. LINDSAY, Conferencia V,
Universidad de P;nnsylvania, Depto. de Prensa, 1929; The Book o/ Discipline o/ the
Religious Society o/ Friends, pp. 73-79, 111, 116-118, Philadelphia Ycarl Meeting,
Race Street 1943; Church Governm.ent bting the Third Part o{ Christian Discipline
o/ London Yearly Meeting, London: Fricnds Book Centre, 1942.
1

MoRR1s LLEWELLYN CoOKE, "The Quaker Way Wins New Adherents". artículo
en The New York Times Magazine del 17 de junio de 1951 (Sección 6 ).
1
Ver L'Action du secoure Quaker, editado por el Centro Cuáquero en París.

603

�Madagascar, Francia, Italia, Grecia, Yugoeslavia, Albania, Inglaterra, Alemania, Bélgica, Egipto, Palestina, Siria, Libia, Marruecos, etc.
En el año de 1935 una Conferencia Mundial de Cuáqueros tuvo lugar.
Como resultado de esta reunión, se estableció El Comité de consulta de los
amigos del Mundo, como un medio para mantener contacto regular entre
las reuniones anuales de los cuáqueros en todo el mundo.
El Comité de Consulta de los Amigos del Mundo, ha sido solicitad? en
repetidas ocasiones, con objeto de que envíe sus repre~ent~ntes ~ las re~mones
de la UNESCO, especialmente para aquellas orgamzaciones mternacionales
que no dependen de los gobiernos.
.
En los Estados Unidos, en 1950, la obra Pasos a la Paz, fue publicad~ ~on
objeto de establecer dónde podrían localizarse los ~randes contrastes ~líticos
entre el Oriente y el Occidente, los que aparecen msuperables, los :uaque~os
ingleses atendiendo la invitación de Rusia, fueron a Moscú en ese mismo ano.
A través de todas esas diferentes actividades, los cuáqueros agregan ~us
esfuerzos a la lucha por una existencia humana para todos y para un meJO·
ramiento de las relaciones humanas.

II
LA

SOCIEDAD DE HERMANOS

Otro ejemplo de un grupo religioso que ha aplicado los principios sociocráticos es la Sociedad de Hermanos. 10
Esta 'comunidad principió en Alemania en 1920, iniciándola el doctor
Eberhard Arnold con un grupo de amigos. Sus propósitos están_ b~sados en
el Sermón de la Montaña, de Cristo. Posteriormente, esta se fusiono con los
Hutters, quienes habían comenzado alrededor del año de 1533, c?mo tal, en
Moravia. En el Canadá y en los Estados U nidos han establecido muchos
grupos llamados "Bruderhofe" ( Comunidad en l_as cuales_ tanto los hombres
como las mujeres, a semejanza de los claustros, viven su vid~ dentro de bases
más religiosas). En 1937 esos "Hermanos" dejaron Alemama y encontraron
un nuevo hogar en Wiltshire, en Inglaterra. Al estallar la Segunda Guerra
Mundial, para entonces dos "Bruderhofe", que residían ep Inglaterra, fueron
disueltos y todos sus miembros se dirigieron a Paraguay.
Como resultado de la perseverancia que alcanzaron en Paraguay, en el
lugar, otrora yermo, destinado para construir, localizado en Primavera, Pa-

'º Tomado de

ragua y, hoy encierra tres bien adaptadas "Brudehrofe", villas con las casas
necesarias, edificios para la comunidad, talleres y agricultura. El Gobierno de
Paraguay ha concedido a la Comunidad algunos privilegios, por los cuales en
todo aspecto, los hermanos pueden vivir de acuerdo con su religión.
Las actividades de los Hermanos consisten principalmente en materia de
agricultura, en la construcción de casas, en la industria y en los talleres. Hay
que agregar, el que ellos extienden sus actividades a los bosques, en donde
tienen molinos y algunas pequeñas fábricas de muebles.

En la capital tienen una empresa para la Yenta de sus productos.11
Las "Hermanas", las mujeres y las niñas, trabajan en la cocina, en la lavandería, en la sala de costura, en la enfermería o bien en el "kindergarten".
En Paraguay tienen su propio hospital con algunos médicos, pero no solamente para la gente de la "Bruderhofe", sino también para otros ciudadanos
del Paraguay los que también reciben atención. 1 2
Mucho se ha logrado hacer para la niñez. Esta permanece bajo la supervisión de sus padres, porque la vida en familia es sentida como la más importante y natural base de una verdadera comunidad. Cuando son lo suficientemente grandes, tienen la facultad de poder escoger y elegir por sí mismos en
qué lugar pueden estar, ya sea en la propia "Bruderhofe", o no. Sin embargo,
antes de abandonar el lugar, se encuentran debidamente preparados para
la profesión o comercio que hayan escogido ellos mismos. La mayoría de los
niños prefieren permanecer en la "Bruderhofe".
Después de la salida de los otros Hermanos, de lngla terra, tres miembros
permanecieron en dicha nación con objeto de dejar debidamente arreglados
algunos negocios pendientes, pero al mismo tiempo muchas personas inglesas
habían expresado su deseo de fundar una comunidad similar a aquella que
en 1942 se estableciera en Shropshire, o sea la Wheathill Bruderhof. Esta comunidad, consistente en cerca de doscientos hombres, mujeres y niños, comprende tres haciendas y cerca de 500 acres de tierra. Las mujeres trabajan
frecuentemente en el interior de sus hogares.

Sin perder la similitud con aquella "Bruderhofe", así se han establecido en
Sudamérica, en Inglaterra y en Alemania.
Cada cosa que es hecha en la "Bruderhofe", tiene el apoyo completo y la
conformidad de todos los "Hermanos" y '"Hermanas". El resultado es que la
comunidad entera siempre es responsable de todas las resoluciones adoptadas.

ª Siebenter Rundbrief en die Freunde unserer Bruderhofe, publicado en el comienzo
del año 1952, pp. 25 y siguientes.
u Estableciendo en Alemania y en los Estados Unidos, en donde ahora hay otros
varios similares.

The Wheathill Bruderho/, a Christian Community.

605
604

�En materia de organización hay una cierta división de funciones el "Sirviente
de la Palabra", por ejemplo, se encuentra encargado de la dirección espiritual.
Desde que estas comunidades 13 están basadas en el mensaje de Cristo, un
cambio forzado de relaciones sociales, el que debía de cambiar al pueblo, no
es posible encontrarlo en su línea de conducta. En otro aspecto, una buena
Comunidad no puede existir antes de que no se haya verificado un cambio
en el mismo pueblo.
De acuerdo con los "Hermanos", el camino que lleva hacia la meta debe
estar de acuerdo con la propia meta. La comunidad nunca puede ser el resultado de la fuerza sino de una voluntaria sumisión.
Por esto ellos solamente desean mostrar, y no forzar, a los otros acerca
de la comprensión de cómo la vida en comunidad es posible, de cuántas
limitaciones y fronteras entre clases y nacionalidades pueden ser removidas
y como la Meta Divina, o sea la reconciliación y la humildad de los seres
humanos en un reino de paz puede convertirse en realidad.
Uno de los principales y más importantes principios al que están adheridos estrictamente y por siempre es la propiedad comunal. La propiedad privada no existe. Cada cosa pertenece a la comunidad, como así sucedió entre
los primeros cristianos. Todas las actividades son igualmente apreciadas, bien
sea el trabajo manual o bien el trabajo intelectual. Jefes y empleados no
existen. Sin embargo, esto no significa que la vida económica no sea organizada. El talento y la habilidad para ciertas actividades son tomadas en consideración, pero hay la espectativa de que cada uno esté debidamente preparado, en principio, para hacer el trabajo que tenga que ser hecho.
En esta forma, la "Bruderhofe", de la Sociedad de Hermanos, son importantes comunidades y si bien son independientes y más o menos autónomas,
éstas están siempre en contacto con la comunidad exterior. Entre otras las
hay que están en muy cercana relación con la institución denominada Community Service Inc. En los Estados Unidos, junto con otras comunidades
cooperativas, habría de fundarse, en 1952, una "Federación de Comunidades
Internacionales". (Federation of International Communities) .14 En relación con
esto, su significación puede encontrarse en el hecho de que nos muestran la
forma en que una comunidad puede vivir dentro de los lineamientos sociocráticos.

III
APLICACIÓN EN EL CAMPO PEDAGÓGICO

Si ha sido posible probar en la práctica que es posible vivir de acuerdo con
las bases sociocráticas, el hecho de que, no obstante, solamente comunidades
co~
fondo religioso han sido discutidas, pudiera dar tal vez motivo a la
O~Jecion de q~e pa~a las comunidades en que la unidad religiosa se está perdiendo, la soc10cracia no podría ser de aplicación.

~?

~~ relació~ con e~te aspecto, las comunidades sociocráticas sin una base
religiosa comun, son importantes. De acuerdo con mi conocimiento sobre esta
materia, este grupo de comunidades sociocráticas no expresan comunidades
tot~Imente en el sentido de vivir como tales, como sucede en aquellas agrupaciones en donde hay una base religiosa.
Si~ ~mbarg~, 1~ ~omunidades no religiosas están todas dirigidas hacia una
«:5~cíf1ca Y mas limitada meta. Esta es: educación, economía industrial y pohuca. Trataremos algunos ejemplos de esas formas diferentes de comunidades sociocráticas posteriormente.

EL TALLER DE LA COMUNIDAD PARA NIÑOS EN BILTHOVEN

. ~orno ejemplo de una comunidad sociocrática con una específica y más
limitada meta en el campo de la educación, podemos referirnos al Taller de
la Comunidad para Niños, en Bilthoven, Netherlands. 15

En este taller la educación es una meta y la instrucción está considerada
como el medio a esa educación. 16
Para los fines de esta instrucción es empleado un método de trabajo en el
~ue se toma en cuenta el libre desarrollo individual y al mismo tiempo considera a las exigencias sociales.
Mientras al niño se le proporciona tanta libertad como sea posible, tam" Como u~ segundo ejemplo de una comunidad similar se puede referir a "Pacific
Ackworth Fnends School", en los Estados Unidos. Esta es una escuela cooperativa
gobem~da por la "Asamblea de Padres de Familia". En sus reuniones solamente la:
resol~cioncs pueden cursarse únicamente sobre la base de unanimidad. Ver "Commun1i9ty Service News", marzo-abril 1952, p. 41 etc., y "Friends Bulletin" de febrero
48.

11

Tomado de Sociedad Fraternal Hutteriana.
" "Community Service New", marzo-abril de 1952, p. 44.

606

,. El siguiente dato ha sido tomado en parte de KEES BoEKE Kindergemeenschap,
Y en parte, obtenido directamente a través de información.
'

607

�bién se considera el hecho de que hay exigencias que aquél debe encontrar y
que es en el trabajo en donde debe complementarlas.
De acuerdo con estas bases el Taller difiere en mucho de las escuelas ordinarias en muchos aspectos.
Para algunas materias, por ejemplo, cosmografía e historia del arte, éstas
reciben más atención que en otras escuelas.
También, nuevas materias han sido introducidas, por ejemplo: "conocimiento industrial". A la historia se le toma en consideración mucho después
que en otras instituciones.
Extensiones especiales de estudio las que son consideradas y practicadas
junto con otras materias son: ritmos, música, juegos, danzas folklóricas, modelado, trabajo manual y jardinería.
Las diferentes secciones están todas indicadas por un color y éstos tienen
un significado simbólico. Muestran que aunque, aparentemente separadas
unas de otras, en forma imperceptible fluidamente, semejan lo acontecido con
los colores del arco iris. En algunas reuniones se da atención a los problemas
de carácter religioso.
Las lenguas extranjeras, son, en un grado limitado, estudiadas mucho más
temprano que en otras instituciones. La música es considerada de una gran
importancia así como la cultura física. La orquesta no es una simple y sencilla banda musical de alumnos, sino que está compuesta en tal forma, que
cada niño tiene una posibilidad para desarrollar sus propias cualidades musicales. Con la expansión del Taller, sin embargo, la aplicación de estos principios se encuentra en muchas ocasiones con dificultades de carácter técnico
y material.
Cada niño está obligado a tratar todas las variadas posibilidades que se
le ofrecen, tales como la música, modelado, etc. Si el niño falla en tal intento,
no se le otorga ningún diploma. Esto se hace con objeto de prevenir la negligencia. de ciertos talentos específicos.
La semana empieza con un festival que reúne a todo el Taller y en el que
por espacio de tres cuartos de hora permanecen los niños cantando participando en música o bien en representaciones teatrales.
Los trabajadores están parcialmente libres para escoger la materia de su
preferencia: un curso de lenguaje, o bien de aritmética (tal curso toma de
cuatro a seis semanas, o hasta un año) ; por ejemplo, tres tardes a la semana,
jardinería, geografía o historia. Sin embargo, existe la obligación para ellos
de finalizar un cierto programa, pero sienten lo agradable de poseer cierta
libertad y facultad de escoger. La selección es hecha después de consultar con
el jefe de grupo, el mentor.
Después de la comida, la que es servida en la escuela y de ser posible, al
aire libre, hay una media hora para el descanso.

608

Todos los edificios, incluyendo también a los campos aledaños, se encuentran
bien limpios y conservados en magnífica condición por los mismos niños.
Cada día principia con una discusión general de problemas y el sábado se
cierra la semana con una hora de música.
El año se divide en diez meses de trabajo, de cuatro semanas respectivamente, los cuales, a su vez, se subdividen en tres "términos". El sábado de
cada cuarta semana es día de fiesta.
Un término o período, principia con una reunión especial, cuando los posibles nuevos trabajadores son recibidos con aplausos. Este finaliza con una
reunión general, cuando los resultados de ésta son discutidos.
Para la orientación hacia las diversas ramas, los niños tienen el mayor
número posible de medios de orientación. Para la Cosmografía, por ejemplo,
cuentan con un pequeño modelo del sistema solar.
Se experimenta usar el trabajo de una de las ramas como un expediente
para la otra.
Cada rama está dividida en secciones y así el trabajo para cada una de
ellas está claramente delimitado y hecho accesible para los niños. Cuando un
niño, junto con otro, empieza en determinada sección, su trabajo está bajo
la supervisión de un profesor, ya sea escrito, oral, manual, o bien alguna
muestra de su trabajo. Tan pronto como el niño ha terminado su sección
se dispone para la prueba. Una vez que éste ha pasado dicha prueba, el
hecho se registra y cuando el número requerido de pruebas han sido pasadas
(se observa un cierto margen), un diploma es otorgado sin examen. Este
diploma faculta al niño para principiar a trabajar en el grupo siguiente.
Al principio, cuando el Taller era aún pequeño, los trabajadores de todas
las edades trabajaban juntos en un solo grupo.
Esto tenía la gran ventaja de que los mayores y los más jóvenes, tanto
muchachos como muchachas, estaban juntos. Cuando el Taller creció, los
trabajadores tuvieron que ser divididos en diferentes grupos-edad, indicados por colores.
Desde un punto de vista educacional, hay sin embargo, algunas objeciones
que hacer para esta clase de separación. Se observó, principalmente, que el
disfrutar de días de fiesta y trabajo en los campos por mayores y menores,
tanto muchachos como muchachas juntos, tiene una influencia favorable en
la atmósfera general. La experiencia obtenida de tales días de fiesta, o campos de labor, es más favorable de la obtenida con grupos más homogéneos.
De acuerdo con el número de combinaciones de diplomas otorgados por el
Taller, los niños igualmente progresaron, tanto en educación elemental, como
· en la secundaria.
En algunos días, durante la semana de las "reuniones", éstas tienen lugar
en el Taller, las que son dirigidas por los niños y en las cuales los trabaja-

609
H39

\

�dores y los co-trabajadores asisten. Aquí todas las dificultades y los problemas
se discuten. Sin embargo, la mayoría no decide, pero una solución se proyecta
a la cual cada quien puede estar conforme.
Debido a la duración de ciertos cursos (los cuales varían entre cuatro semanas como término) para una rama específica (por ejemplo: geografía) de un
grupo, los trabajadores, los más de ellos bajo la recomendación del maestro
de los co-trabajadores, escoge un líder de clase. Este se responsabiliza del
orden, de la condición de los salones de clase, de las preparaciones de las
lecciones, de su ajuste después de las mismas, etc. Más aún, cada hora hay
otro director de clase. El puede, si alguno de los trabajadores perturba el
orden, expulsarlo de la clase. El expulsado no puede reingresar durante la
lección a la que asistía.
El director de la clase puede también recordar al co-trabajador las reglas
del orden, si después las vuelve a violar.
El regulador general, uno de los trabajadores, y a quien se escoge para los
trabajadores para un término, permanece en el cargo de la dirección en
general. No para una rama específica, sino con respecto a los procedimientos
generales, el trabajo de las diferentes condiciones y grupos a la conclusión
del día. Esta consiste en una breve discusión en la que participan cada grupo
de su respectivo color; compuesta, por ejemplo, de ocho mentores de grupo
cuando se terminan las labores de cada día.
Si en alguna ocasión hay algunos problemas o dificultades, cada trabajador
puede ponerlas en la agenda en la conclusión del día. Si en el curso de estas
conclusiones del día los problemas que resulten de éstas son llevados más allá
de la significación de los problemas diarios, éstos deberán ser tratados con
posterioridad, en la reunión de mentores de grupo.17 Los puntos que hayan
sido discutidos por el mentor de grupo y aquellos que sean de general interés deberán ser llevados para discutirlos, durante la reunión de representantes. Esta reunión es muy significativa para el Taller en general, pero por
razones técnicas, estas reuniones están limitadas para cualquiera de los grupos
de mayor edad. Para esta reunión, la cual tiene verificativo una vez a la semana,
los grupos entre doce y dieciocho años, eligen dos representantes para cada
grupo de mentores. Los menores tienen sus propias discusiones, pero en ocasiones determinadas, ellos también pueden delegar contactos representativos
a las reuniones de los mayores. Se guardan registros de las reuniones.
Pudiera aparecer, de lo que llevamos dicho, que hay muchas funciones,
sin embargo, hay también mucha oportunidad para cultivar la responsabili" Estos grupos-mentores consisten de cerca de 15 trabajadores y de un co-trabajador,
como mentor.

610

dad de los trabajadores y prepararlos para las funciones directivas, así como
enseñarles a aparecer y hablar en público.
En el Taller se ejercita la menor presión posible, la única que hay es la·
proporcionada por la palabra dada. Cuando los niños han hecho solicitud
para una serie de lecciones, tienen la obligación y el deber de atenderlas.
Sin embargo, ellos pueden dejar alguna de ellas, si, después de previa consulta
con el mentor y el profesor correspondientes, han llegado a la conclusión de
que pueden mejor tomar tales clases en fecha posterior. Esta alteración, debe
ser hecha en forma consciente y no puede estar basada simplemente en un
deseo temporal.
Más aún, este Taller, es un lugar de trabajo. El trabajo tiene que ser hecho y para aquellos que no lo quieran y que además perturben a los otros,
los coloca a sí mismos fuera de la comunidad. En caso de "castigo", hay el
principio de que aquel que sea "castigado", como regla, está de acuerdo con
las medidas tomadas, significando que él mismo reconoce el sentido de tales
medidas.
Cuando esas medidas tienen por objeto corregir una posible injusticia,
también lo tienen el prevenir la repetición de ocurrencias indeseables. Si, por
ejemplo, un trabajador ha perturbado el orden de la mesa, se le puede señalar
para dirigir dicha mesa, de esta manera él mismo tiene que guardar el orden y hacerse responsable de él. Con este sistema de mantener el orden, no
hay la intención de señalar nuevas autoridades en lugar de las del maestro,
como en el caso de los internados ingleses con el sistema de prefectos. En
el Taller la intención que se sigue es:
1) Incluir la comunidad en cada cosa y no poner la dirección en las manos
de un individuo;
2) Tener a la persona del funcionario rotativame~te, tanto como sea posible
con objeto de prevenir a alguien de obtener mucha autoridad.
El objeto de este sistema rotativo es también, en un aspecto, el proteger a la
comunidad en contra del peligro de la mucha autoridad en las manos de una
sola persona, y en el otro aspecto, proteger a las personas en contra de sí
mismas en relación con el peligro derivado de la posesión del mucho poder.
En grandes líneas, la diferencia entre el sistema practicado en el Taller
y el original método Montessori, es la siguiente:
1) En el Taller el acento está en la vida comunitaria, mientras que en el
Método Montessori, es más individual. Los tres principios sociocráticos (gobierno de sí mismos por los alumnos; unanimidad y acuerdo hacia la meta
común de la comunidad) son practicados en el Taller, pero no realizados
por el método Montessori.

611

�2) En el Taller hay más libertad de método y de medios; los ritmos, por
ejemplo son practicados sobre las bases de no haber música; el método Montessori, en el otro aspecto, es más delimitado por el material específico de
preparación, lo que podría perjudicar la flexibilidad.
3) Más aún, el método Montessori se encuentra mayormente basado en la
educación intelectual.

IV
APLICACION INDUSTRIAL.
LAS "COMUNIDADES DE TRABAJO"

En algunos países hay comunidades con un propósito limitado, específico,
hacia el campo económico en las cuales los principios sociocráticos son aplicados. La cuna de estas comunidades está en Francia, tanto como en ese país
las ideas se han desarrollado en una forma más consciente.
Las comunidades establecidas en Francia, llamadas "Communautés de Trauail", consideradas ya sea en el aspecto industrial o en el aspecto agrario,
son de la propiedad de tocios los trabajadores o miembros "comrades" y las
cuales se gobiernan sobre la base de la unanimidad.
Las Communautés de Travail, no tienen objetivos materiales, sino ideales,
por ejemplo "l'épanouissement des camarades", en otras palabras: el desarrollo de las vidas de los "comrades", tanto como esto sea posible y liberarlos de las varias obstrucciones sociales que impidan su desenvolvimiento. 18
En un aspecto, su objeto es hacer hombres para miembros de un gnipo de
vida, pero en el otro, hacerlos más libres e indi\·iduales dentro del 11;rupo.11
Las Communaut.~s de Travail poseen los tres esenciales factores de la
sociocracia :

l. Los trabajadores gobiernan sus problemas a sí mismos:
2. En una base de unanimidad; 20
3. Las concepciones idealísticas dr los miembros a tra,·~s de la realiza!'ión
de una meta común.
11
11

20

Communauté '51, pp. 67 y 68.
Citado.

En ali Things Common, CLAIRE HucHET BiscHOP dice que el principio de la
unanimidad con las "Communautés de Travail", es uno de los principios comunitariot
que varían al último (p. 256).

612

El más antiguo y significativo ejemplo del desarrollo de las Communautés
de Travail, es la fábrica de accesorios para reloj "Boimondau", en Valence
sur Rhone. Esta empresa, se estableció precisamente después de la capitulación francesa, durante la reciente Guerra Mundial. Uno de los fundadores,
Marcel Barbu,21 dice acerca de ella:
"En Mai 1941 l'expérience commenfait a Valence. Deux ou trois
compagnons, puis dix, puis uingt... se gropuperent autour de deux spécialistes de la f abrication des bolles de montres pour gagner leur uie
par ce trauail.
Mais leur ambition ne se bornait pas a cette tache. Concients de la
déchéance de leur pays, ils uoulaient trouuer une solution a ces angoissants problemes sociaux.
Aucun ne con11aissait le métier a practiquer. Leur foi était si grande
qu'un mois apres, les premieres liuraisons sortaient".

Esta Communauté de Travail empezó con un capital de 300,000 francos.
Debido a que el trabajo dentro de los lineamientos sociocráticos tiene la
ventaja de una menor tensión, así como de una menor oposición, la producción ha llegado a ser más eficiente, a tal grado, que en el año de 1945
al de 1946, la compañía invirtió una suma aproximada de 8.000,000 de
francos.
Tomando en consideración estos resultados económicos tan favorables, así
como una amplia publicidad a través de toda la nación en la prensa francesa, la factoría "Boimondau" ha obtenido una gran reputación.
La Communautés de Travail francesas se han integrado en dos formas:
l. Por trabajadores desde la base, como por ejemplo, Boimondau;

2. Como una empresa capitalista existente, ya sea porque el propietario
obedezca a razones tanto idealísticas o prácticas, convirtiéndola en una comunidad de trabajo, como así es posible observarlo en la fábrica modelo de
Cadres R. G., en París.

La Communauté de Travail es una forma intermedia entre los sistemas
capitalista y comunista. En un aspecto, las empresas son propiedad comunal, pero en el otro, el hombre es superior a la comunidad. Como G. Riby 22
ha dicho, el objetivo de la Communauté de Travail es:
:, "Des Hommcs Libres, número especial de "Licn", p. 9.
" "Rerh!'rche Communautaire", número especial de "Communuaté", p. 13.

613

�"Nous uoulons créer et maintenir une société
dans laquelle les hommes auront pleine liberté
de s'épanouir sur tous les planl'.

Roger du Teil señala el gran significado de la Communauté de Travail
como una posible etapa intermedia entre el capitalismo y el comunismo, un
contraste aparentemente inseparable, que en este momento la humanidad
está enfrentando. 23 El subraya que:
''.. .grace
"' a' cette experience,
' .
une eh anee est o ff erte a' l'homme europeén d'échapper au dilemme en apparence inéuitable que posent, en
termes de fer et de f eu, les deux forces géantes qui, d'un antipode a
l'autre, tels les héros d'Homere auant le combat s'obseruent et se défient.
Capitalisme libéral raidi ou communisme, telles sont, pour beaucoup,
les deux seules uoies qui s'ouurent a l'humanité. Et entre ces deux
portes, grillées l'une d'or et de larmes, l'autre de fer et de sang, il n'y
aurait qu'n chaos obscur, dans lequel des uelléités plus ou moins larvaires cherchent en vain leur forme.
Or, voici que dans cette nuit confuse une fenétre s'entrouue, tirnidement encore, sur une perspectiue calme, heureuse et juste ou s'éclaire
et se précise ce que tous les hommes de bonne f oi, depuis des siecles,
attendaient. Elle apporte -peut-etre- le salut, a condition qu'elle
s'ouvre toute grande, assez grande pour donner passage a tous".

Debido a que las metas de estas empresas están dirigidas hacia el desarrollo
de las vidas de los "socios" y no a la obtención del mayor provecho posible,
su carácter difiere notablemente de la mayoría de las empresas capitalistas
comunes. Acerca de esta diferencia H. A. Hutte,24 dice:
"Para aquellos que están acostumbrados a observar el cuadro normal
de que los trabajadores se despojan de su ropa de trabajo al primer
sonido de la sirena, de las objeciones del tiempo extra, del nada negligente vuelo del calabozo del trabajo, se sorprenderían grandemente de
ver las fábricas todavía iluminadas después del tiempo de la terminación de labores y a los trabajadores activos voluntariamente en sus
bancos de trabajo".
21

ROGER DU TEIL,

Communauté de Travail, p. 5.

,. En un artículo intitulado "Werkgemeenschap" "Boimondau" te "Valence"
(Workshop Community Boimondau at Valence, el Taller Onderneming) Man und
Undertaking (Hombre y empresa), 1949-1950, pp. 106 y siguientes.

Como así acontece en el Taller de Bilthoven, en aquellas comunidades
no hay ausencia de reglas, de orden y disciplina en esas empresas. Por el
contrario, la sociocracia se puede definir como "la disciplina en sí misma de
la comunidad". No obstante, una disciplina como unánimemente se le acepta por aquellos a quienes concierne, en lugar de ser impuesta del exterior,
en cuyo caso sería aborrecida.
En estas empresas esta clase de disciplina se ha dejado a lo que se llama
"Regla", en la cual y al mismo tiempo, se incluye un mínimum de moral,
la que debe ser firmada por cada miembro de la Communauté de Travail. 25
El "Mínimo-Moral" es la base de toda la estructura de la empresa. "Voorlichting" ("Información") 26 publicó como un ejemplo de tal estructura
el caso de Boimondau, de la cual aparece que la fuerza más grande, la
fuerza de hecho, descansa en la Asamblea General, compuesta por todos los
miembros de la comunidad. Todas las resoluciones fundamentales de esta
Asamblea General se pasan solamente con los votos unánimes (principio sociocrático) . Esta Asamblea elige igualmente y en forma unánime al Jefe de la
Comunidad (Chef de Communauté) .
El Jefe tiene poder ejecutivo absoluto y puede aún actuar en contra de
los deseos de los miembros y de los comités de Consejo (Conseillers Generaux).
Esto, de seguro nunca sucederá desde que la Asamblea General pueda
estar reunida en todo tiempo, ocasión en la cual todo poder puede ser reducido. (El Jefe, a pesar de todo, no es un dictador).
El Jefe está asistido por un cuerpo de Consejo, el "Conseillers Generaux",
el que se escoge por la comunidad.
Para el lector amante de los hechos pudiera ocurrírsele el preguntarse
cómo es posible que con todas estas elecciones se pueda obtener la unanimidad. Marce! Barbu, el fundador hubo de verificar en el transcurso del
tie~po, que este sistema sociocrático no podría ser aplicado a las empresas
extstentes así como a los principiantes, así nada más, ya que debe de construirse
para llegar hacia arriba desde la base.
Para obtener este fin dividió su co~unidad en grupos de vecindad (Groupes
Quartiers) . Cada grupo de esta vecindad está compuesto de cuatro o
cmco familias, las que están obligadas a reunirse una vez por semana.
Estos grupos de vecinos escogen unánimemente a su representativo (Chef
de Group) . Todos los representantes de los grupos se reúnen una vez al
mes para discutir los procedimientos generales y tratar de obtener unanimidad.

d:

11

"Rccherchc Comrnunautaire", número especial de "Communauté", p. 75.

" Voorlichting ("Information"), 2nd year, No. 35, dated 27th, May, 1949, pp.
137 etc.

614
615

�Estas reuniones generales y las consecuentes adhesiones a los princ1p1os
sociocráticos obtienen de inmediato el resultado de que en todos los puntos
esenciales se llega a la unanimidad antes de que los miembros aparezcan
en la Asamblea General.
Los conflictos en Boimondau son puestos a la consideración de una Corte
de Justicia especial, ordenados por la Communauté de Travail, la que en
el último extremo deberá juzgarlos. Las decisiones solamente son hechas
dentro de las bases de la unanimidad (jueces, defensores y litigantes) . Es
corriente que el defensor también tiene que estar de acuerdo con el castigo
impuesto. Roger du Teil 27 señala la gran significación de esto para la
condición psíquica del ofensor y su relación hacia la Comunidad.
Los miembros de la Corte de Justicia son elegidos por la Asamblea General.
La Asamblea General también establece una Comisión de Control, cuyo
deber es el reportar cualquier irregularidad al Jefe de la Comunidad.
De acuerdo con la forma estructural de las diversas Comunidades de
Trabajo, es posible el afirmar que hay una diferencia individual, en tal forma que cada Comunidad tiene su propia estructura. La estructura y principios no pueden dejarse en reglas fijas ya que éstas tienen que ser flexibles
y variables como la vida misma.28
Como los resultados de las comunidades en la mayor parte dependen de
los miembros, los recién llegados, que desean ingresar, tienen que estar
de acuerdo en un juicio de tres meses, durante cuyo período se les llama
"stagiaires". De aquí en adelante, son "Postulantes" por un período de doce
meses. Solamente después de estos quince meses el candidato podrá llegar
a ser un "socio" completo. Esto se hace así con objeto de salvaguardar a la
Comunidad en contra de la admisión de gente que no se adhiera a los principios, tanto en fo1ma espiritual como en la práctica.
El concepto de "labor" tiene una alta estimación en las comunidades, comprende más de lo que generalmente se entiende por labor.
Aparte del trabajo profesional se incluyen las siguientes clases de trabajo:
l. El trabajo no profesional (por ejemplo, el autoestudio, para la educación en general;
2. Las actividades de la mujer casada en el hogar;
3. Los juegos infantiles, necesarios para el futuro desarrollo;
4. Los esfuerzos llevados a cabo por los enfermos para obtener mejoría.

La remuneración en la mayoría de los casos, está regulada de acuerdo con
el amplio concepto de labor, como, por ejemplo, en "Boimondau" de la
" RooER nu TEIL, Communauté de Travail, p. 75.
" Communauté '51, p. 67.

616

siguiente manera: el cuerpo concejal fija periódicamente las cantidades disponibles para remuneraciones. Esta suma ("la masse a partir"), se reduce
primero de todo de las remuneraciones de los padres a los niños, de acuerdo
con una escala fijada. El remanente se reduce por una cierta suma para
el trabajo hecho en el hogar por la mujer casada. Después las remuneraciones son deducidas para los "stagiaires" y los "postulantes", las que están
basadas en las pagas de la industria libre.
La suma remanente se divide entre los "compagnons" de acuerdo con su
"valor humano". Este valor depende de tres factores:
l. "la valeur professionnelle";
2. "la valeur sociale";
3. Los premios.

Estos últimos se otorgan en los casos en que los trabajadores hayan realizado su trabajo en menor tiempo del que se haya estipulado. Una vez que
se ha calculado el valor de tales premios y se ha hecho pago de ellos, la
cantidad remanente se divide de acuerdo con el número de puntos que cada
"compagnon" haya alcanzado, para subdividir en relación a 1 y a 2·.
El sistema de remuneración es diferente en otras Communautés. En la factoría modelo de Cadres R. G., en París, tal remuneración se adapta a aquellas marcadas con el mercado libre de trabajo. El beneficio entonces es dividido entre los "compagnons" en determinada forma.
La meta de estas Communautés de Travail en el desarrollo de la vida de
los "compagnons", así como su mejoramiento, en la medida de lo posible,
entre otras, se realiza de la siguiente manera:
2. Incluyendo al trabajador en la administración y como copropietario,
lo que produce en él tomar un interés real, más que otro meramente profesional en el desempeño de su trabajo.
2. La Communauté de Travail procura hacer desaparecer la frecuente y
fatal separación entre el trabajo y la familia incluyendo ésta en la propia
Communauté de Travail. 20
3. Haciendo a un lado el trabajo profesional, se dedica una gran atención
a otros aspectos de la vida, tales como deportes, juegos, teatro, educación general, etc., aspectos que son organizados por el "Servicio Social".
Gracias a los principios mencionados con anterioridad, la relación del trabajador y la vida, llega a ser diferente y en el más elevado sentido de la
palabra, éste puede llevar una más humana existencia.
Cuando se visitan las Communautés de Travail, es sorprendente el que
,. Communauté '51, p. 46.

617

�el trabajador produzca una mucho más humana impresión y mucho menos
del automatismo que es posible observar en las empresas puramente capitalistas.
El principio de que las comunidades sociocráticas deben estar abiertas para
todos, se ha realizado plenamente en esas Cornmunautés de Travail. Están
abiertas para todos, no importa el credo religioso o político. En Boimondau
hay, por ejemplo, católicos romanos, protestantes, humanistas, materialistas,
así como comunistas, sin mengua de la existencia de cuatro "Groupes Spirituels".30
El resultado de este principio de puerta abierta a todos, es que sus fundadores no desean que se les llame "third way" (el tercer camino) , que proporciona "la" solución para los problemas sociales y por esto, celosamente se
apartan a sí mismos de los seguidores del liberalismo y del capitalismo, por
una parte, y de los que creen en el comunismo, por la otra. La Cornmunauté
de Travail, sin embargo, desea contacto con todos los grupos, proclamando
por la solución de los problemas sociales, si bien juntos. 31
Desde que el objetivo de Mareé Barbu fue el no crear una clase especial
de comunidad dentro de la sociedad, sino una reforma total del Estado, se
decidió en octubre de 1945 el participar en las elecciones francesas. Aunque
esta decisión se hizo ya en el momento último, se obtuvo un resultado de
26,000 votos, lo que permitió adquirir un asiento en el Parlamento.
Sin embargo, Barbu pronto comprendió que a cuenta del conspirar político y de la "anti-sociocrática" forma de trabajo, poco podría obtenerse, por
lo que se retiró de la vida política en lo. de enero de 1946, dejando "Boimondau" para dedicarse por entero a un experimento de mayor envergadura.
Estableció la "Cité Donguy-Hermann", una combinación de seis Communautés de Travail que agrupaba a 350 personas, distribuídas entre una Communauté para la fabricación de ladrillos, una para hacer llaves; otra encargada de la fabricación de cajas de reloj; otra encargada de la construcción
de casas y talleres; otra para la manufactura de matrices, etc., así como una
Cornmunauté agrícola.
El pensamiento fundamental de Barbu era en el sentido de que una Communauté debería constituirse como una federación de familias; una federación de Communautés debería agrupar una ciudad; las Cités, a su vez, deberían combinarse en unidades cada vez mayores (municipalidades, condados,
Estados y continentes), las que, en último resultado, deberían combinarse en
una Federación Mundial.3 2 Por desgracia, sus planes, no solamente en lo que

'° RoGER nu TEIL, Communauté de Travail, p. 128.
11
Ver Communauté '51, pp. 66 etc.
"' RoGER nu TEIL, Communauté de Travail, pp. 172, etc.

618

a la Cité Dounguy-Hermann se referían, resultaron una catástrofe, debido a
la falta de cooperación del sector ejecutivo. Con objeto de prevenir contingencias similares, se ha puesto una mayor atención a la educación ejecutiva
por las Communautés de Travail. (T. W. I. = Entrenamiento dentro de la
industria; F. P. C. = Formación práctica de Chefs) .33
Si bien el experimento de la Cité había sido un fracaso, sin embargo, esto
no significó que se quitara la idea de la Cité como una Federación, compuesta de algunas Communautés de Travail. En Valence esta idea ha tenido
realización nuevamente en la Cité Horlogére Monguy-Hermann, una combinación federal de tres diferentes Communautés de Travail, todas dedicadas a
la fabricación de relojes; la Communauté Centralor, la Communauté Cadréclair y la Communauté Rhonex. Un "Conseil Genéral de Coordination",
compuesto de tres Chefs de Communauté y de representantes electos, los que
se reúnen cada mes con objeto de ayudar al Secretario General, que es, a su
vez, el dirigente de la Cité. 34
Desde un punto de vista sociocrático, resulta interesante el observar cómo
se conducen las elecciones, por ejemplo, en el caso del Chef. Con objeto de
principiar las discusiones se recogen la mayoría de los votos. La designación
sigue, no obstante, después de una mutua auscultación y con la aceptación
de cada uno para este propósito.
Es un hecho muy conocido el que las nuevas ideas son más fácilmente
aceptadas por los jóvenes que por los mayores, por lo que, por lo general, el
término medio de la edad de los "compagnons" de las Communautés de
Travail es bajo. En Boimondau, por ejemplo, prevalece, como edad-grupo,
de los 20 a 30 años.35
Un importante punto de concurrencia entre las Communautés de Travail
y los Talleres de la Comunidad para niños en Bilthoven, es el hecho de que
los ejecutivos tienen poder extenso. Especialmente por lo que se refiere a
las empresas industriales, con frecuencia se hace necesario el tomar decisiones
importantes en un momento determinado y por ello el Chef de Communautés está dotado de tal facultad en lo que respecta a su poder ejecutorio.
Sin embargo, por el hecho de que siempre pueda ser llamado a cuentas y de
que su función depende de la confianza puesta en él, pudiera llamársele,
sin duda, un dictador.
Con objeto de prevenir que la autoridad llegue a ser demasiada, la Com"Ver BERNARD DE VARLET, "La Formation des Cadres a Boimondou", publicado
en "Communauté, Nos. 9-10 de Nov.-Dic. 1951, pp. 12, siguientes.
" Dato obtenido por Marce! Mermoz, "La Cité Horlogere de Valence", published in
"Communauté", Nos. 9-10 de Nov.-Dic. 1951, pp. 9 siguientes.
• "Des Hommes Libres", número especial de "Lien", p. 22.

619

�munauté aplica el principio de que las designaciones son hechas por dos cuerpos. Uno recomienda a alguien como candidato, después de lo cual, el otro
cuerpo tiene que aprobarlo con objeto de hacer la designación final. (Election
des responsables á le double confiance) .36
Si bien, debido a las condiciones económicas, solamente algunas nuevas
Communautés de Travail se han establecido, es posible decir que las que
actualmente operan se han consolidado. Se puede agregar que varias Communautés de Travail se han establecido recientemente en forma y carácter
diferentes si las comparamos con las señaladas anteriormente. 37 En las re.
cientes, el' propósito es que los miembros (principalmente los no-prof es10nales) construyen sus propias casas: "auto-construcción". Aquellos de estos
"castores" -como a sí mismo se autodenominan- que tienen las mismas
inclinaciones idealistas hacia la Communauté de Travail, se han combinado
en una "Fedération National des Organismes d'Auto Construction".38
Las ideas de la Communautés de Travail, no solamente se han extendido
en Francia, sino también en otros países de Europa.
Las diferentes Communautés de Travail en los diversos P.aíses son llevadas
juntas :i formar la "Entente Communautaire", cuyo secretariado se ha establecido en París. Esta Entente se encarga del cambio de pensamientos y de
ideas de la asistencia de "les rapports amicaux et commerciaux entre Commun;utés", de la representación de las Communautés en cuerpos oficiales:
Ministros, etc.; propaganda general, etc. 30
Aparte de su organización internacional, las Communautés de Travail, con
residencia en París y en los lugares circunvecinos, tienen una organización
regional dedicada al mejoramiento de una más regional "intercommunautai•
•
• 40
re" cooperación por medio de la mutua consulta, consejo
y as1stenc1a.

V
APLICACIÓN EN EL CAMPO POLÍTICO

La vida en comunidad de acuerdo con el Derecho Común
("Adatrecht") Indonesio y los Minangkabauers, los Gajos,
los Achinese, etc.

Finalmente, los principios sociocráticos pueden también ser aplicados en el
campo político, si bien, con un limitado y específico propósito. Ejemplos de
esto los podemos encontrar en la vida en comunidad, de acuerdo con el Derecho Común Indonesio ("Adatrecht"). Los tres elementos de la sociocracia, tales como :
l. Gobierno por sí mismos.

2. Una base de unanimidad.
3. Ciertas inclinaciones idealísticas.
se encuentran identificados en el Derecho Común Indonesio. Una cierta tendencia hacia el gobierno por sí y una cierta esfera idealística, son menos notorias en el Derecho Común Indonesio, que las bases de la unanimidad.
Ciertos autores señalan esta característica comunal en varios campos como
un adelanto.
Este propósito relacionado con la unanimidad se advierte en el derecho
común en dos conceptos :

l. M oepakat ( del árabe "mowafaquat"), significando la consulta común,
la que debe ser precedida por
2. Sapakat, que significa acuerdo.
Estos elementos permanecen más fuertemente con las "'.Minangkabauers".

Val Vollenhoven 41 ha dicho acerca de esto que "una alteración de la ley,
"'Ver Communauté '51, p. 67. Acerca de esto CLA~RE HucHET B1sHOP en Ali
Things Common se refiere a "Double Trust Appointments", ver p. 258.
" Estas más recientes establecidas comunidades difieren de las otras en la medida Y
en la forma en cómo utilizan el tiempo libre y no en las actividades profesionales de
los miembros.
.
,
35
Para mayores detalles podemos referirnos a M1cHEL ANSELME, "Princ1pes et rea•
lisations communautaires dans la constrution" published in "Communauté", Nos.
9-10 de Nov.-Dic. 1951, pp. 27, siguientes.
.. "Recherche Communautaire", número especial de "Comunauté", p. 162.
, .
'° Tomado de J. CHAPELLIER, "Comment protéger la Communauté contre les deviations" publicado en "Communauté", Nos. 9-10 de Nov.-Dic. 1951, pp. 11 etc.

620

desde arriba, con la cual el requerido meopakat y el sapakat se encuentran
totalmente carentes, no sería considerada legal por ningún Minangkabauer",
Y por lo que respecta con el Minangkabau: "con todas las autoridades colegiadas la unanimidad en la decisión se requiere".42 Cuando tienen lugar las
discusiones de la autoridad de la Villa de Minangkabau, Van Villenhoven
"'C. VAN VOLLENHOVEN, L. L. D., Het Olatricht van Neder/ands lndie ("Common
Law of Indonesia"), Part. 1, p. 108.
" Hoja 37, parte primera, p. 256.

621

�43

señala que cada decisión es precedida por la meopakat (consulta) . La consulta toma lugar con respecto de todas las cosas importantes relacionadas con
todas las familias "kermel", así como con los andikas (las cabezas de esas
familias, las cabezas de otras familias y los hombres de notoriedad llamados
"elders") .44
De acuerdo con Westenek,45 el "adat" o consulta dentro del minangkabau,
es aún más antigua que la palabra "moepakat". Estima que esta palabra fue
introducida alrededor de los años de 1550 ó 1600 A. C. con el advenimiento del
Islamismo, pero, agrega, que desde mucho antes ese "adat" o consulta debió
46
de haber existido. La forma de gobierno y soekoe-arreglo, fue designada
para tomar la consulta al balai (Consejo y Corte) .
De acuerdo con estas concepciones Indonesias, cualquier cosa es posible
"dentro de las líneas de la consulta", con: "atéh djalan moepakat" (solamente la vía de la verdad, el único camino) . Otra máxima dice: "La consulta
remueve todos los obstáculos; por medio de la consulta mutua, aun las regulaciones-adat pueden ser colocadas a un lado; la consulta es nuestra gran

maestra.
Westenek continúa diciéndonos que por el medio de las consultas se debe
llegar a la unanimidad.
"Si en caso de moepakat los puntos de vista están divididos, uno habla de:
batoe~ang (diferencia de opinión) o bien de balang (coloreado; medio blanco, medio negro) . En caso de que esta situación permanezca así, el asunto o
tema es pronto rechazado. Si, aún, el asunto puesto a consideración ha logrado
triunfar, las discusiones, no obstante, se continúan hasta obtener un acuerdo
completamente unánime, lo que ocurre en nueve de cada diez casos.
Algunas veces, sin embargo, algunos se encuentran aún sujetos a decisión.
En ese caso reuniones próximas serán convocadas a las que se cita al o a

., ,1 J,. c • van Eerde ,s ha dicho
·
aon.
acerca de la administración de justicia
de lo~ Mm_ankabauers: "El juez tiene los siguientes deberes: reconciliar a los
enermgos, Juntar a las ~os partes, hacer preguntas a los testigos, y haciendo
uso de la , facultad
ob
... de Juzgar, pronunciar un veredicto, invocando a Al,ay
. tener ~SI un JW~IO certero. Cuando de acuerdo con la ley, cada asunto ha
Sido ?ebid~ente ~vestigado y considerado por todos los jueces, lo deseable
es (lease obbgatonamente) que el veredicto se obtenga unánimemente".
"La jurisdicción, dice Van Vollenhoven,49 descansa tanto en las autoridades, como en los viejos de la villa. La decisión requiere unanimidad así como
la de los asistentes que se unen a la discusión".
'

_Con _los Minangkabauers encontramos también el principio de la unani'?1dad mcorporado en su derecho común aplicado a la legislación a la autondad y a 1~. jurisdicción. Westenenk 50 menciona el trigo sagr:do tomado
~runa famiha entera en caso de disputas territoriales. La cabeza de la familia se _c~loca e~ un círculo con un hombre y una mujer de su descendencia y
dos pms (panentes lejanos). La idea es que ellos representan a la familia
entera y de que dicha familia está de acuerdo con el jefe de la misma quien
~~~el~
'
Terkhaart,51 también trata acerca del elemento de unanimidad por lo que
respecta a 1~ ley de la tierra. En caso de venta o préstamo de la tierra, debe
mostrarse (SI los lazos que unen a la familia son lo suficientemente fuertes
aún) el que la familia está de acuerdo (o que bien la toman para sí mismos) .

los oponentes a la razón.
Si estas citas no logran obtener éxito y aparece que el o los oponentes se
mantienen firmes en su actitud y demuestran cierta necedad, con frecuencia
sucede que de acuerdo con el derecho común, son exiliados del nagari o bien

n El principio de la humanidad se encuentra también en la jurisdicción de los Surashtras
En "Community Service News"' de Sep .-Oct. 1949' p . 104' ARTHUR
E M de la India.
.
·
. OROAN d1c,e: "No se acostumbraba llegar a la decisión de la corte por votación.
~Uien_ ~ropoma ~na multa si esta era una forma adecuada de castigo. El encargado
. presidir puede mterrogar a la Asamblea erigida en corte diciéndoles: '·aprueban,,
S1 la propuesta parec1a
' expresar e1 sentido
• de la reunión el Presidente podría
e
ha •
una decl
.,
1 f
'
cer
. . .
arac1on para ta e ecto. La decisión comunitaria era final en la medida del
Juic'.o del Consejo privado. En cierta forma, si la decisión no estaba conforme al
sentid~ de la comunidad de aceptación, había entonces receso dentro de la misma
comurudad por espacio de algunos años mientras el caso era considerado de nuevo
en cuyo evento la multa impuesta era reintegrada".
'

sometidos a un boycot.
Nos encontramos el principio de la unanimidad solamente en el derecho
común de los Minangkabauers, sino también, en lo que respecta a jurisdic-

• J._ C. VAN _EERDE, De Adat uolge11s de Minangkabausche bronne (common law
according to Mmangkabau sources), en artículo aparecido en el volumen III 1896lBla98 _de_ la_ P~~licación, dedicada en general, a la ley, temas relacionados especi~lmente
a
Junsd1cc1on India .

43

lbid., p. 255.

" lbid., p. 256.
" L. C. WESTENENK, De Minangkabausche Nagari, p. 62.

.. Actividades, parroquia, grupo de familias.

622

. '" C. VAN VOLLENHOVEN, LL. D., Het Adatrecht van Nederlands Jndiif (IndoneCommon Law), part. 1, p. 258.

SJan

: ~- C.

WESTENENK, De Minangk~bausche Nagari, pp. 95 etc.
· ter Haar Bzn., L. L. D., Begmselen en Ste/sel van het Adatrecht (Principales
and System of Common Law), 2nd edition, p. 87 .

623

�La elección de los representantes en el Minangkabau está basada igualmente
52

en la unanimidad.
G. de Waal van Anckeven 53 señala que el moekapat y el zapakat también
juegan un importante papel dentro de la familia de los Mina~?kabauers: Si
alguno de los miembros de la familia desea zanjar alguna -~if1cultad, tiene
que consultar con su propia familia para enco_ntrar la so!~~1on .. La consulta
se verifica con toda la familia y no se toma nmguna dec1S1on, sm que todos
estén convencidos de que la solución sea la correcta.
..
Por lo que respecta a los problemas que concierne~ .ª más de una fam1ha,
éstos deben ser sometidos a consulta con otras fam1has. Tan pronto como
todas las consultas han terminado y los resultados se han obtenido, el asunto
se discute de nuevo en público en el balai. No se trata de desarrollar nuevos
puntos de vista en este estudio, sino llevar juntos los resultados a que s~ hayan
llegado con cada familia, y además, también, para esta clase de reuniones al
zapakat es requerido.

M . Joustra 54 precisa las objeciones que se pueden pr~sentar acere~ de una
absoluta necesidad de unanimidad en el derecho comun de los Mmangka-

bauers:
"Resulta obvio el que la requerida unanimidad durante las discusiones, frecuentemente previenen o dilatan el paso a una resolución". Con respe~to a
55
un mayor progreso en el porvenir del derecho común, Joustra h~ dic~o_:
"Sin embar.,.0 también hay señales de que no en todas partes se adhiere ngidamente ai°s~kato (unanimidad de juicio) para la adopción de decisiones Y
de medidas, ya que esto parece ser un poderoso medio de obstrucción para
los obsecados.
Encontramos el principio de la unanimidad, no solamente con los Minangkabauers, sino también en el derecho común de los Achinese, Gajos, así como
en Bali.
"
Acerca de los Achinese, Van Vollenhoven,56 hace notar: la consulta m~pakat" con todos los hombres adultos de la villa ocurre, con ,menos frec~e~cia,
que la verificada con los "elders" (anciano~) , como as1_ deb1a ser esto ultim:
de acuerdo con la regla. Sin embargo, el Jefe de la villa trata de tomar e
" L e WESTENENK De Minangkabausche Nagari, p. 116.
'
·m an arucle
·
· th e "Sumatra bod e" d e 27 ,,y 28 de
., G.. de. Waal van Anckeveen
m
marzo 1907, entitled: "Over Maleische democratie en Padangsche Toestanden (About
Malay democracy and Conditions in Padank}.
,.. M. JousTRA, "Minangkabau: Overzicht van Land, Geschiendeins en Volk" (Re·
view of Land, History and People ) , pp. 102 etc.
'" lbid., p. 127.
,
d
. )
158
,. Derecho comunidad de Indonesia ( el Derecho Comun de In ones1a , PP·

siguien tes.

624

cuenta los deseos de todos, ya que en otra forma sus resoluciones podrían

carecer de adhesión.
El Dr. C. Snouck Hurgranje 57 nos dice en relación al principio de la
unanimidad de los Achinese :
"A los Achinese les place en extremo el moepakat, posiblemente no tanto
en esencia, pero ciertamente en lo que a la forma respecta. Las más insignificantes cosas o asuntos pueden levantar grandes discusiones y cambios en la
manera de pensar. Un jefe que se precie de serlo, debe ser contrario a manejar cuestiones relativas a su territorio, o a sus súbditos, al menos, en la presencia de aquellos que representan al pueblo como si ahí estuviera presente".
Por lo que respecta al principio de unanimidad en el derecho común de
los Gajos, C. Snouck Hurgronge 58 dice:
"El rodjo (cabeza de una comunidad consanguínea) 59 de los Gajos únicamente puede hacer aquello de lo cual está seguro o tiene certeza. El notable saudoros (miembro de la raza) estará de acuerdo".
V. E. Korn,6° también señala que en Bali, la unanimidad juega no menos
importante papel en el derecho común. Nos dice:
"Existen varios casos, sobre todo por lo que respecta a cuestiones familiares, en que la unanimidad es necesaria, y, después de prolongadas discusiones, por lo general, es obtenida".
Van Vollenhoven 6 1 afirma que una alteración de la ley Malaya no será
reconocida por ningún malayo, si no se satisface el requisito del moepakat y
el sapakat.
Una consecuencia que lleva la no observancia del principio de la unanimidad, como en el caso de los Minangkabauers, frecuentemente conduce al
abuso, influenciando a los miembros de la comunidad previamente a la reunión. Es posible hablar en este caso de cierta corrupción, aunque debe señalarse que la vida en sí misma no es otra cosa que dar y tomar. Si alguien
visita a otro, le lleva un pequeño regalo. Cuando el otro devuelve la visita,
es de esperarse igualmente que lleve algo, aunque sea pequeño también. Hay,
sin embargo un esforzarse por romper con esa tendencia de quitar el principio
de la unanimidad. A la fecha, existe una clara tendencia en el sentido de ir
17

DR. C. SNOUCK HuRGRONJE, De Atjehers (The Achinese ), Parte I, pp. 79 siguientes.
'"DR. C. SNOUCK HuRGRONJE, Het Gajoland en zijne bewoners (Los gajolands
Y sus habitantes), p. 89.
11
Tal comunidad de sangre se compone de relaciones sanguíneas y de aquellos que
por medios de inoculación artificial han sido admitidos a la misma comunidad.
., V. E. KoRN, Het Adatrecht van Bali (Common Law in Bali ) , p. 260.
"e. VAN VoLLENHOVEN, L. L. D., H et Adatrecht van Nede rlandsch indie ( Indonesian Common Law) Parte I , pp. 108 siguientes.

625
H40

�en contra de esto. Por la sola razón de esta unanimidad, frecuentemente uno
llega --como en el caso de los Minangkabauers- a un muy sofocante procedimiento de obrar, lo que, en consecuencia, está en conflicto con las exigencias de la vida moderna. Esto resulta en la búsqueda de una solución en otra
dirección: uno desea obtener, no tanto una decisión cualitativa, como una
decisión cuantitativa, de tal manera que el grupo más poderoso, cualitativamente considerado (las personalidades, las personas de influencia) , deberán
estar de acuerdo uno con otro, antes de que una decisión sea hecha, en lugar
de que todos los participantes se pongan de acuerdo.
Este principio cualitativo, se realiza más o menos por la sociocracia, ya
que en el sistema sociocrático hay la posibilidad de que los grupos más bajos,
delegan a las más importantes personalidades, cualitativamente consideradas, las que tienen, a su vez, que llegar a un acuerdo con los más elevados
cuerpos.
En relación con lo anteriormente expuesto, es de hacerse notar el que el
toque de las ideas sociocráticas haya alcanzado a los muy antiguos principios
del derecho común Indonesio.

CONCLUSIÓN

Tomando en consideración lo que llevamos dicho, podremos llegar a la
conclusión de que los principios sociocráticos son aplicados en muy diversas
formas. Considerando esas diferentes posibilidades desde un punto de vista
humanístico esto conduce hacia la cuestión en el sentido de reflexionar acer'
.
ca de que si se debe de hacerse más en esta dirección, con objeto de meJorar
las relaciones humanas, por la aplicación de las ideas sociocráticas en nuestra
vida comunitaria. ¡ Ojalá que nuestro estudio contribuya a llevar alguna luz
sobre esta tan prometedora senda!
(Traducción del Lic.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ).

NUESTRA CONSTITUCIÓN Y EL MUNICIPIO
LIC. ARMANDO

Las incursiones que con alguna frecuencia hemos realizado con mera curiosidad inquisitiva por los campos sociales del derecho y de la política de
nuestro país, nunca nos acercaron tanto al paisaje pintoresco y muchas veces
sombrío que nos ofrece el municipio mexicano, sino hasta cuando recibimos
el encargo de proyectar para el de Monterrey 1 las bases precisadas para la
solución jurídica de algunos de los problemas que le son específicos y de
otros comunes a todo muncipio. Claro que si damos una ojeada a las vicisitudes por las que ha atravesado el muncipio en el orbe desde que los romanos lo llevaron a un alto grado de perfección, se nos antoja casi natural
ese paisaje, pero nos asombra que haya perdurado hasta la actualidad en
que la inquietud, el afán de renovarlo todo, de barrer con nuestros viejos
Y defectuosos sistemas, ha dejado intactas las taras con que la imprevisión
de los constituyentes de 17, heredaron al municipio mexicano.
Así fue, en efecto. En lugar de limitarse a reconocer en el municipio la
presencia de un fenómeno social casi axiomático determinado por la estrecha convivencia de los individuos y por la urgencia de éstos de realizar los
fines comunes indispensables para satisfacer sus propias necesidades personales; en lugar, también, de dotarlo ampliamente del poder económico y de
las facultades jurídicas indispensables para su pleno desarrollo, los constituyentes de 17 quisieron tanto para el municipio, que de su condición de paria
en que había discurrido su vida durante buena parte de la Colonia y durante el M'exico
· m
· d epend1ente
·
de nuestros días, se propusieron convertirlo en
el niño consentido, en el niño mimado de la nación, pero por si el muchacho
1

626

Hovos

Universidad de Nuevo León

E5tado de Nuevo León, México.

627

�resultaba un hijo pródigo, ataron su economía a la voluntad caprichosa de
los estados, y, lo que es peor aún, los constituyentes nuevoleoneses, creyendo
probablemente hacerle un bien, extendieron el manto piadoso de su protección ( ?) transformándolo, además, en un incapacitado al someter sus facultades jurídicas a las bases que previamente expidiera el Legislativo. La apatía, la ineptitud, el servilismo, la mala fe han hecho el resto para impedir
que el municipio despierte por completo del sueño secular en que se encuentra hundido.

Sin el menor propósito de hacer de esta exposición un tema de carácter
político, diremos la forma cómo todos estos factores negativos operan como
verdaderos obstáculos en el desarrollo jurídico de los municipios nuevoleoneses, explicando que el Congreso concreta su acción legislativa a aprobar,
entiéndase bien, a aprobar las iniciativas que le envía únicamente el ejecutivo, y éste, por su parte, por causa de dichos factores, rara vez se ha ocupado
-en ello tienen no poca culpa los propios ayuntamientos a quienes dominan
los mismos factores negativos-- de promover las iniciativas requeridas por
los municipios en el desarrollo de su actividad. Conducta semejante ha
traído, como es de suponerse, lamentables consecuencias de estancamiento,
pues, sin bases, los municipios están imposibilitados para formular las normas legales determinadas por las cotidianas relaciones de su contenido huma•
no, y sin tales normas, los municipios viven la precaria existencia de los
regímenes de facto, cuyo caos sólo supera en parte la solidaridad de los vecinos y su urgencia de salvar tamañas anomalías en su constante afán de
satisfacer sus propias necesidades.
Después de dar por sentadas las tesis político-jurídico-sociales indiscutidas
sobre la necesidad de esas normas legales para el municipio como lo son para
todo organismo social donde se desenvuelve el intercambio espiritual y material del hombre en pos de una perfectibilidad cada vez mayor de sí mismo,
y sobre la necesidad del propio muncipio de darse sus normas para hacer
frente a las constantes mutaciones que se operan en el seno social a medida
que se multiplica o transforma ese intercambio, nos preguntamos qué era
más apropiado: si promover las reformas de la Constitución que hiciesen realidad la libertad del municipio, sin más limitaciones que las que derivan de
su interdependencia con respecto al estado y a la nación, o bien proyectar
una ley orgánica que a más de precisar el alcance de las disposiciones constitucionales que se refieren al municipio, contuviera, en forma amplia y genérica, un conjunto de bases que permitiesen al municipio entregarse penna·
nentemente a la tarea de formular sus propios bandos sin necesidad de acudir
ya en demanda de nuevas bases. Técnicamente nuestra respuesta estaba por

la refo~a, pero como en la práctica nos dimos cuenta que se tropezaba con
una ~ne de obstáculos si no precisamente insuperables, sí difíciles de salvar,
nos VImos, francamente, obligados a adoptar la segunda cuestión.
Como se verá, el proyecto está dividido en dos grandes partes. En la pri~era echam~s. ~ano de los preceptos constitucionales aplicables para orgaruzar el mumc1p10 _Y el ayuntamiento; para precisar las facultades y deberes
de és~e ~ de sus rm~mbros, y para procurar reducir a sus justas proporciones
const1tuc1onales la mtervención del estado en materia hacendaría. Además
nos _propusimos, y c~eemos haberlo logrado, delimitar las funciones del ayuntamiento y del presidente municipal, reservando exclusivamente para el primero, como era natural, el poder de policía O la facultad legislativa de decretar los bandos de ~licía y ~uen gobierno de acuerdo con las bases; y
~ el segundo, tamb1en exclus1vamente, la función administrativa O ejecutlva. En _I~ segunda parte creemos haber provisto a los ayuntamientos de las
bases suf1C1entes para reglamentar todas las actividades del municipio que
comprenden desde la organización y funcionamiento de la administración
~ta el régime~ d~ las rel:ciones de ésta con los particulares y de los partlculares e~tre. ~1, sm exc~u1r el_ de los bienes del dominio del poder público
Y la orgamzac1on y func1onam1ento de los servicios públicos.
Como toda obra humana, seguramente se encontrarán en el proyecto prof~ndos errores y graves aberraciones; pero estas últimas, cometidas a con~encia~ _derivan de conceptos constitucionales equívocos y de prácticas polítlcas v1c1adas que nos vimos precisados a respetar.
Con la satisfacción de haber cumplido con un encargo para nosotros de
una al~ estima, nos queda, también, la de dar un pequeño jalón, al menos,

en la 1IDportante tarea de integrar la vida jurídica del municipio Clffiiento
de 1as mst1tuc1ones
· · ·
·
'
democráticas
y del progreso efectivo de los pueblos.

628

629

�PROYECTO DE LEY ORGANICA SOBRE LA AUTONOMIA
DE LOS MUNICIPIOS

Art. 60. De los conflictos de orden administrativo entre los mumc1p10s se
ocupará, a falta de acuerdo entre ellos, el Tribunal Superior de Justicia en
pleno, el que resolverá sin demora, previa audiencia y aportación de pruebas
de las municipalidades interesadas.

LIBRO PRIMERO

DE LA ORGANIZACION DEL MUNICIPIO AUTONOMO

Art. 7o. Los municipios del estado tendrán la libre administración del patrimonio que les asignan los artículos 63 fracción X y 119 de la Constitución
Política del Estado; pero los poderes legislativo y ejecutivo tendrán la facultad
de vigilar, revisar, y, en su caso, aprobar el uso de los fondos municipales
como lo previenen los artículos 63 fracción XIII y 85 fracción VI de la misma carta constitucional, para lo cual los ayuntamientos enviarán los informes
a que los obligan los artículos 126 y 130 de la propia Constitución.

TÍTULO PRIMERO

DE LOS MUNICIPIOS Y DEL FUNCIONAMIENTO
DE LOS AYUNTAMIENTOS

Capítulo I
ESTRUCTURA DE LOS MUNICIPIOS
Art. lo. La base político-administrativa del Estado de Nuevo León ~adi_ca
en el municipio cuya autonomía estará regulada por las normas const1tuc10nales relativas, y por la presente ley.
Art. 2o. Los municipios se forman por disposición de la ley. Por tanto,
· · · del Estado y oozan
de la personalidad .jurídica que les recosan mumc1p10s
o ·
,
noce el artículo 120 de la Constitución local, los mencionados en el articu1o
28 de la misma carta, así como los que en lo sucesivo cree el Congreso de
acuerdo con la facultad que le concede la fracción VI del artículo 63 de la
misma Constitución.

Art. 80. Fuera de una auditoría que se podrá practicar en las tesorerías
municipales si el ejecutivo del Estado la conceptúa indispensable para hacerse la glosa y el informe a que se refiere la fracción XIII del artículo 63
mencionado en el precepto anterior, ni el propio ejecutivo ni la legislatura
podrán en ningún tiempo ingerirse en la hacienda pública de los municipios.
Art. 9o. Si mediante la auditoría a que se refiere el artículo anterior o de
cualquier otro modo, el ejecutivo conociese alguna irregularidad delictuosa
en el manejo de los fondos públicos municipales, lo hará saber al Procurador
de Justicia y éste ejercitará las acciones que mencionan los artículos 105 y
113 constitucionales.

Capítulo II

Art. 3o. Es facultad exclusiva del Congreso, sobre todo cuando un núcl~
urbano y su zona de influencia así lo exijan, crear nuevos a costa ~e lo~ muro~
cipios ya existentes, no sin escucharse a éstos y _tener presente la identidad d
intereses de carácter político, económico y social de los agregados humanos
comprendidos dentro de ellos.
que_las
Ar t . 4o . Los municipios del Estado ejercerán, sin más limitaciones
1
.,
J't¡COque les impongan las normas a que se refiere el artículo 1o.' a acc1on. 1está
administrativa que sin ser de la esfera del Estado o de la feder~c1on,
determinada por sus relaciones con el agregado humano comprendido dentrO

fº

de sus respectivos límites.
· d o d e comun
' acuer·
Art. So. Cualquier conflicto de límites que no sea zania
630

do entre los municipios y sancionado por el Congreso, será resuelto por éste,
a mayoría absoluta de votos. previa audiencia de los contendientes y con vista
de las pruebas que aporten.

DEL FUNCIONAMIENTO DE LOS AYUNTAMIENTOS
Art. 10. Cada mumc1p10 será administrado por un ayuntamiento electo
directamente e integrado por un presidente municipal o alcalde propietario;
por uno suplente, así como por regidores y síndicos.
Art. 11. El número de regidores de cada municipio estará en la siguiente
proporción con el de habitantes que arroje el último censo anterior a la
elección.
Regidores
3
Por los primeros 20,000 habitantes o fracción.
631

�1 Por 20,000 habitantes o fracción en los siguientes 80,000.
1 Por 50,000 habitantes o fracción desde 1.000,000 en adelante.
Los síndicos serán en número de uno en los primeros 100,000 habitantes,
y de dos sobre cualquier excedente.
Art. 12. El alcalde suplente entrará automáticamente en funcione~, durante las faltas temporales O definitivas del propietario. Si f_altare tamb1en el
suplente, será substituído por el que designen los ayuntamientos en los términos del artículo siguiente.
Art. 13. Las faltas absolutas de regidores, síndicos y alcaldes judiciales
serán inmediata e inexcusablemente cubiertas por los ayuntamientos en ,la
forma prescrita por el artículo 124 constitucional, a menos que lo~ que_ ~sten
fungiendo no integren las dos terce~as partes, _en cuyo caso la des1gnac1on se
hará por la totalidad de los que esten en funciones.
Art. 14. El cargo de presidente municipal será irrenunciable;, pero el de
los miembros del ayuntamiento y de los alcaldes judiciales lo sera por causas
calificadas por el cuerpo edilicio.
Art. 15. Se estimarán faltas definitivas no sólo la renuncia, si~o la au~encia, actos delictuosos, enfermedades y demás causas qu_e hagan mcomp~tible
con ellas las funciones de los ciudadanos que se mencionan en los artículos

12 y 13 de esta ley.
Art. 16. Los ayuntamientos son meros órganos decisorios que actuar~
colectivamente en forma de asambleas públicas, salv? cuando l~ moral .
alguna causa de orden político calificada por los propios ayu~tam1entos ~~­
jan su celebración en privado. Serán presididas por los pres_1dentes m_uruci1 . cada miembro tendrá en ellas un voto, menos el presidente qwen lo
pa es,
d , l l
t · staladas
tendrá sólo de calidad en caso de empate, y que aran ega me,n e m
,
oría
de
dichos
miembros.
Los
acuerdos
se
tomaran
a
mayona
con la may
,
d
· 1 1
absoluta O por una mayoría más amplia cuando as1 lo etermme a ey.
Art. 17. En los municipios con población de más de 100,000 habitantes, el
'dente tiene la facultad de vetar las decisiones o acuerdos de los ayuntapres1
•
·
d rden
mientos, exponiendo y asentando en el acto las razones, s1 motivos e o
político O moral no lo impiden.
..
se llevaS1. no o bstante ello, los ayuntamientos insistieren en sus dec1S1ones,
· l
·d nte
rán adelante, pero haciéndose constar los motivos del veto, SI e presi e
así lo exigiere.
. · L
·meras se
A t 18 Las asambleas serán ordinarias o extraord manas. as pn
r
·
·
·
d'
d
l
realizarán una vez por semana, y las otras el últIIDo ia e ano y cuando con-

632

voquen a ellas los presidentes municipales o un grupo de regidores y síndicos
no menor de la cuarta parte del total de los miembros del ayuntamiento.
Esta convocatoria se hará por conducto del periódico oficial y alguno otro
de los que circulen en el estado.

Art. 19. Las asambleas de los ayuntamientos cuyos municipios cuenten con
una población de más de 100,000 habitantes, se llevarán a cabo con la asistencia del decano de los notarios, quien levantará en un protocolo especial
y en el libro de actas del ayuntamiento que también autorizará con su firma,
acta pormenorizada de la sesión, y formará, con copia de reglamentos aprobados y de documentos que se hayan tomado en cuenta durante ella, un
apéndice también especial. Las copias estarán autorizadas con su firma y las
del presidente municipal y secretario del ayuntamiento.
Al protocolo y al libro de actas tendrá acceso todo particular y derecho a
que se le expida copia certificada.

Art. 20. Corresponde a los ayuntamientos:
I. Dictar dentro de las bases generales contenidas en esta misma ley,
los bandos de policía y buen gobierno que hayan de normar el régimen jurídico de los bienes del dominio del poder público municipal
y de los servicios públicos, así como la organización y funcionamiento
de la administración municipal en las relaciones de ésta con los
particulares y de los particulares entre sí.
II. Dictar, dentro de las mismas bases, las normas de conducta que a
los particulares imponga el medio social en que viven, siempre que
no afecten la esfera de acción de los poderes federales y del Estado.
III. El estudio y la decisión de los problemas de carácter general o concreto cuyo conocimiento les hayan reservado las normas generales
que ellos mismos dicten, o de los problemas no previstos en ellos,
pero que resulten de su aplicación.
IV. Avocarse a los conflictos de carácter territorial y administrativo jurisdiccional de sus respectivos municipios.
V. Designar a los miembros del ayuntamiento y alcaldes judiciales que
falten definitivamente.
VI. Vigilar a través de los regidores el cumplimiento de los reglamentos
y determinaciones del cuerpo edilicio, y de la buena marcha de la
administración.
VII. Conocer de los informes que suministren los regidores sobre las irregularidades que observen, y disponer las medidas encaminadas a la
regularización.
VIII. Hacer que los presidentes municipales cumplan y hagan cumplir

633

�a su vez los acuerdos y reglamentos municipales, y las leyes del Estado o federales cuya ejecución esté encomendada a las administraciones municipales.
IX. Discutir y ratificar o rectificar el último día de diciembre la gestión administrativa de los presidentes municipales durante el año,
adoptando, en caso de rectificación, las medidas a seguirse en lo
sucesivo.
X . Disponer se envíe al Congreso, por conducto del ejecutivo, dentro
de los primeros días del mes de octubre de cada año, el presupuesto
de ingresos y detalle de la remuneración de sus miembros por el
siguiente año.
XI. Disponer se envíe al Congreso por el mismo conducto, dentro del
mes de febrero de cada año, las cuentas del año anterior, para los
efectos del artículo 125 constitucional.
XII. Disponer se envíe al ejecutivo, dentro de los primeros ocho días de
cada mes, los informes a que se refiere el artículo 130 constitucional.
XIII. Las demás funciones colectivas de carácter decisorio tendientes a
la realización del objetivo social para el que están creados.
Art. 21. Los reglamentos o decisiones de observancia general obligarán desde la fecha que se fije en ellos, y, a falta de esa previsión, inmediatamente
después de su publicación que, gratuitamente suscritas por el presidente municipal, uno de los síndicos y el secretario, se hará siempre, en el Periódico
Oficial del Estado.
Art. 22. Está prohibida a los ayuntamientos:
I. Ejecutar o intervenir en la ejecución material de los reglamentos Y
decisiones dictadas por ellos.
II. Intervenir en la función administrativa concreta.
III. Expedir reglamentos o dictar acuerdos contra ley expresa o que pertenezca a la esfera de acción federal o estatal.

TÍTULO SEGUNDO

FACULTADES Y OBLIGACIONES DE LOS PRESIDENTES
MUNICIPALES Y DE LOS MIEMBROS DEL AYUNTAMIENTO
Capítulo I
DE LOS PRESIDENTES MUNICIPALES
Art. 23. A más de las funciones que específicamente les señala la presente
ley, los presidentes municipales son los ejecutores de las determinaciones emanadas de los ayuntamientos y de realizar la función administrativa concreta
en relación con el propio ayuntamiento, con sus colaboradores y con los particulares. Por tanto, corresponde a ellos:

I.
II.
III.
IV.
V.

VI.
VII.
VIII.
IX.
X.

XI.

Presidir las sesiones.
Dar su voto de calidad.
Vetar las determinaciones de los ayuntamientos.
Convocar a sesión extraordinaria.
Publicar los reglamentos y decisiones de observancia general en el
Periódico Oficial del Estado.
Ejecutar los reglamentos y decisiones de carácter general expedidos
por los ayuntamientos, y los acuerdos de éstos de carácter concreto.
Organizar los servicios públicos y la administración municipal de
acuerdo con los reglamentos que al efecto se expidan.
Organizar el aprovechamiento de los bienes del dominio público
también de acuerdo con los reglamentos que se expidan.
Promover el fomento de las actividades de carácter cívico-culturaldeportivo.
Aplicar las sanciones que autoriza el artículo 25 constitucional.
Dar cumplimiento a las leyes y reglamentos locales o federales cuya
ejecución esté encomendada a las autoridades municipales.

Art. 24. Se prohibe a los presidentes municipales:
I. Distraer los fondos, valores y bienes municipales del fin a que estén
destinados.
II. Ausentarse del municipio por más de cmco días sin licencia del
ayuntamiento.
III. Cubrir por sí o por medio de persona que no dependan de la Tesorería -~unic!p~l, mult~ o arbitrio alguno, o consentir o autorizar que
en ofrcma d1stmta de esta se recauden o rete~gan fondos municipales.

634

635

�Capítulo II

l. Dejar de asistir a más de dos ses1·ones dent ro de un mes sin el previo
permiso del ayuntamiento.

DE LOS REGIDORES

II. l~miscui~e en las actividades de la administración municipal ajenas a
la func10n propia que les corresponde dentro del ayuntamiento.

Art. 25. Corresponde a los regidores:
l. Asistir puntualmente a las asambleas y tomar parte en ellas con voz y
voto.
II. Inspeccionar las ramas de la administración cuya vigilancia les encomienden los ayuntamientos.
III. Dar cuenta en asamblea a los ayuntamientos de las irregularidades
que observen.

Art. 26. Se prohibe a los regidores:
l. Dejar de asistir a más de dos sesiones dentro de un mes sin el permiso
previo del ayuntamiento.
II. Inmiscuirse en las actividades de la administración municipal ajenas a
la función propia que les corresponde dentro del ayuntamiento.

LIBRO SEGUNDO

DE LAS BASES CONFORME A LAS QUE LOS AYUNTAMIENTOS
HARAN USO DEL DERECHO QUE LES CONCEDE
EL ARTICULO 131 CONSTITUCIONAL

TÍTULO PRIMERO

DE LA ADMINISTRACION MUNICIPAL

Capítulo I
DISPOSICIONES PRELIMINARES

Capítulo III
DE LOS SINDICOS
Art. 27. Corresponde a los síndicos:
l. Asistir puntualmente a las asambleas y tomar parte en ellas con voz y
voto.
II. La representación jurídica de los ayuntamientos, para lo cual, sin más
título que su carácter de síndicos acreditado con la credencial que al efecto
les haya entregado la Junta Computadora, quedarán también acreditados como apoderados generales para pleitos y cobranzas, pero necesitando acuerdo
expreso del ayuntamiento para usar de las facultades que menciona el artícu•
lo 2481 del Código Civil así como para ejecutar actos de dominio, actos
estos últimos que realizará con el concurso imprescindible del presidente municipal y del secretario del ayuntamiento.
III. Suscribir los reglamentos o decisiones de observancia general para su
publicación.

Art. 2~. El presente decreto establece las bases generales sobre las que los
ayuntarruen~os del Estado harán uso del poder de policía consistente en preceptos
el uso de los bienes del m umc1p10,
· · · • a la orga. . , tendientes. a normar
.
ruza~i~n Y funcionarruento de los servicios públicos y de la administración
municipal, Y a normar las relaciones de ésta con los particulares
d ,t
entr ,
, Y e es os
e s1, e~ cuanto conduzcan a la realización de los fines de la comunidad
0 del medio urbano en que aquélla actúa.

. ,Art. 30. ~e las_ normas que formulen los ayuntamientos, las de organizacion ~ func1onam~ento de la a~nistración municipal serán acatadas por
los miembros de esta. Las demas serán también acatadas y de observancia
ge~eral por parte de los habitantes permanentes o transitorios de la municipalidad cuyo ayuntamiento las dicte.

Art. 28. Se prohibe a los síndicos:

636

637

�Capítulo II
DE LA ORGANIZACION Y FUNCIONAMIENTO
DE LA ADMINISTRACION MUNICIPAL
Art. 31. Salvo las funciones que por la ley les estén reservadas al síndico
o síndicos de los ayuntamientos, los encargados de ejercer concretamente la
función administrativa, dentro de sus respectivas circunscripciones, serán los
presidentes municipales, quienes lo harán por sí o por medio de las dependencias o de los organismos semioficiales o descentralizados que integren la
administración municipal.
Por tanto, los presidentes municipales serán los ejecutores de los acuerdos
de los ayuntamientos y los encargados de hacer cumplir las leyes y reglamentos municipales, así como las leyes y reglamentos estatales y federales en la
medida y forma que éstos se lo encomienden.
Art. 32. Los ayuntamientos crearán y organizarán, mediante reglamentos,
las dependencias estrictamente necesarias y los organismos semioficiales o descentralizados que consideren indispensables para que los presidentes municipales estén en aptitud de cumplir eficazmente con su cometido, de acuerdo
con lo que previene el artículo anterior.
Con el mismo fin, los propios ayuntamientos crearán en dichos reglamentos comisiones o consejos técnicos que se encargarán de planear el funcionamiento correcto de los servicios públicos.
Art. 33. En dichos reglamentos se fijarán, asimismo, las atribuciones, deberes, prestaciones de tipo social o personal y sanciones a los funcionarios, jefes
y empleados que integren la administración municipal.
Art. 34. Dichos reglamentos señalarán, también, cuáles funcionarios, jefes
o empleados serán nombrados por acuerdo de los ayuntamientos, entendién•
dose reservada a los presidentes municipales la designación de los restantes.
En todo caso, las administraciones municipales contarán con un secretario
que lo será al mismo tiempo de los ayuntamientos, y un tesorero, funcionarios
ambos cuya designación se hará por acuerdo de los propios ayuntamientos.
Art. 35. En los municipios en que así sea necesario, se contará, además,
con un oficial mayor, un oficial primero y con jefes o directores de departamentos, a quienes se proveerá del personal indispensable para el desahogo
de sus funciones.
Art. 36. Cualquiera que sea la estructura que en los reglamentos se dé a
la organización y funcionamiento de la administración municipal, bajo nin·
638

gusagra'
n ;~cpoep:o1::t:oan's:~t p~gna con los postulados políticoadministrativos conu uc1ones estatal y fed
1
emanados de ellas.
era ' Y por 1as 1eyes Y reglamentos

TÍTULO SEGUNDO

DEL REGIMEN JURIDICO, DE LOS BIENES DEL DOMINIO
DEL PODER PUBLICO MUNICIPAL y DE LOS
SERVICIOS PUBLJCOS

Capítulo I
DISPOSICIONES GENERALES

Art. 37. A efecto de que la función ad · •
.
desarrolle íntegramente dentro de un o d mm1~trativa de los municipios se
r en estr1ctame t · 'd ·
¡
tamientos procederán a formul I
n e JUn ico, os ayunar as normas generale
1
aquellas actividades de la adm"m1s
. trac1on
. , municipal
. .
regu en todas
q s que
·
.
a le~es o reglamentos estatales o federales, conciernen
medio urbano de su circunscripción.

u: :ma comum
estar -::etidas
a o al

ta:;:~t!!· d:inE::~:c~:::i!:~0 expresado en el artículo anterior, los ayun1os reg1amentos respecto de:
' ·
·
. I - El regimen
Jurídico
de los bienes del dominio del poder p, bl"
•
c1pa1' y su aprovechamiento.
u ico mum-

1~. _La ~re~ción, or?~nización, funcionamiento y régimen jurídico d los
sen1c1os pubh~~s mumc1pales, y su aprovechamiento.
e
III. La acc1on gubernativa de la administración
. . I
conducta d 1
· ¡
mumcipa Y normas de
de lo
~ ~s parti~u ares en sus relaciones de éstos con aquélla y en las
reses ~:::::~e::~~i:~~os, en cuanto tiendan a la satisfacción d: los intelV. La promoc··
· ·dacles de carácter cívico, cultural o deportivo.
mn de 1as activ1
que formu¡en 1os ayuntamientos
.
deArt. 39. Los
d re"lamentos
t&gt; •
se abstendrán
y d:~~=::ar el cueshone,s r~gla~_entadas por el Estado o por la federación,
las lim·t .
as garantJas md1V1duales, principalmente la de audiencia en
1 ac1ones que se vean precisados a imponer a la libertad . d" .d' I
Y a 1a pr · d d · d
. .
m 1v1 ua
op1e a pnva a en benef1c10 de la colectividad.
639

�Capítulo 11
REGIMEN DE LOS BIENES DEL DOMINIO
DEL PODER PUBLICO MUNICIPAL
.
· · · s la administración
Art 40 Siendo facultad exclusiva de 1os municipio
d 1 . la
.
·.
.
sus res ctivos ayuntamientos ocuparse e a ieg de su patnmom?, toca a 1
aleza régimen jurídico y aprovechamienmentación relacionada con a na ur
,
. .
d · · d 1 poder público mumcipa1•
to de los bi~ne~ del oouruoun~entos determinarán cuáles de esos bienes
Por cons1gu1ente, los ay
••
, brco y cuáles final, cua'les están afectos a un servicio pu i '
'
son de uso comun,
mente son bienes propios.
'
. rán asimismo los requisitos de afectación y desafcctaArt. 41. ~etermma '
'
Íos destinados a un servicio público, como
ción de los bienes de uso comudnf"! .
. lienabilidad e imprescriptibilidad.
condición indispensable para e imr su ma
. .
d
común estén destinados a
Art 42 Mientras los bienes mumcipa1es e uso
'
d . y los
. .
.
, .
dir el uso o goce para el que esten crea os'
ese objet?, nadie pod,ra impe do tiem
la facultad de reglamentarlo y limiayuntarment~s tendra~ en to 1 m:da que lo exijan las necesidades y el
tarlo, pero sm excepciones, en . a .
en todo caso, ese uso
interés colectivos, como la obligación de garantizar,

1:

o goce.
.
odrán también establecer normas
Art 43 Los propios ayuntamientos p
'
'
á de
.
.
. d 1 bienes de uso común ; pero ese uso, que ser
para el uso especial e os
.
1 b. t
a a el común a que estén
· ' desnaturalice e O Je O P r
tal manera que Jama~
bl
1 ntad de la autoridad, sin indem·
destinados, podrá ser siempre r~voca ~ a vo u
. .,
para el usuario especial.
.
ruzacion a 1guna
.
. , 1 suario a pagar la contraprestaci6n
Además, este uso especial obligara a u
le asigne la ley o el acuerdo que se adopte.
que
, d.
de los
1
1 ntación del régimen jun ico
Art. 44. Las_ ~ases parade: r:~:e municipal afectos a un servicio pÚ·
bienes del dominio del po
p
.
, tulo y en el siguiente,
.
, las mismas que se mencionan en este capi
blico, seran
en cuanto fueren aplicables.
b.
íos se establecerán las normas
Art 45 En lo que hace a los ienes pr0 p '
. r
perjui•
. . d.as con su disposición en subasta y sin que ellas imp iquen
re1aciona
cío a derechos de terceros.

Capítulo III
DE LOS SERVICIOS PUBLICOS
Art. 46. Los ayuntamientos procederán a reglamentar la creacion, organización y funcionamiento de los servicios públicos municipales tales como
los de policía, tránsito, transporte, agua potable, alcantarillado, planificación,
zonificación, alineamiento, pavimentación, alumbrado, nomenclatura, ampliación y ornato de calles y parajes públicos; limpia, rastros, mercados, parques
y paseos, jardines, panteones, y cuantos por su naturaleza o por declaración
de los propios ayuntamientos sean considerados servicios públicos propios de
su respectiva municipalidad.
Art. 47. En los reglamentos se establecerán cuáles de los servicios públicos serán administrados directamente por la administración municipal; cuáles por organismos semioficiales o descentralizados; cuáles serán objeto de concesión a los particulares, y cuáles, finalmente, se crearán bajo el sistema de
economía mixta.
Art. 48. Las normas sobre servicios públicos reunirán los caracteres jurídicos que se mencionan en las disposiciones siguientes:
Art. 49. El servicio será para toda la comunidad y no para determinada
persona, sin importar que exista usuario propiamente dicho, pero imponiendo
su obligat~riedad en caso necesario.

Art. 50. El aprovechamiento del servicio público será igual para todos, con
especial para los usuarios propiamente dichos.
Art. 51. El servicio público será conformado por disposiciones generales
que determinen un sistema organizado para dar satisfacción regularizada a
una categoría de necesidades de interés general.

Art. 52. En los reglamentos se tomarán las providencias necesarias para
garantizar la continuidad del servicio, es decir, para evitar su interrupción,
aun cuando la colectividad llegue a aprovecharse de él intermitentemente.

Art. 53. En la creación, organización y funcionamiento de los servicios
públicos se fijarán los derechos y obligaciones -y la forma de cumplir con
ellas- de la administración municipal o del concesionario, entre los que se
incluirán, según el caso, facultades y deberes de:

l. Afectación de bienes al servicio público, con las consecuencias que deriven de este régimen.
641
640
H4l

�II. Expropiación e imposición de servidumbre y restricciones a la propiedad privada por causa de utilidad pública, en los términos de la Constitución y de la ley de la materia.
III. Creación de tarifas o contraprestaciones.
IV. Modificación de la organización y funcionamiento que acreciente la
eficacia del servicio.
V. Medidas que aseguren la continuidad del servicio.
VI. Sanciones por el uso anormal o perturbación en el funcionamiento del
servicio.
VII. Prestación inexcusable del servicio.
VIII. Régimen especial al que quedarán sometidos las concesiones y los
concesionarios.
Art. 54. También se fijarán los derechos y obligaciones -y la forma de
cumplir con ellos-- de los particulares en el aprovechamiento y conservación de los servicios, y, además, se establecerán los procedimientos conten·
ciosoadministrativos para hacer realidad el ejercicio de los derechos de b
mismos particulares.

los servicios públicos así como a la protección de la seguridad moral'd d

'd d
,
, .
sa1ubn a y econom1a publicas.

'

i

a '

Art. 57. En las relaciones de los particulares entre sí las normas tenderán
a ?ejar plenamente ~arantizados los intereses de seguridad, moralidad, salu-

bndad y de econom1a del público.
Art. 58. Para hacer realidad las limitaciones de que se habla en los tres
artículos anteriores e impedir su transgresión en perjuicio del interés colectivo y de la paz social, los ayuntamientos crearán y normarán el funcionamiento de los organismos preventivos y contenciosoadministrativos que consideren necesarios.

Art. 59. También se harán realidad las limitaciones a la libertad individual Y a la propiedad privada mediante la prescripción de las sanciones que
permit~ el art!c~lo 25 Constitucional, lo que bajo ningún concepto implicará
renuncia a exigir de las autoridades competentes, si el caso así lo ameritare
la aplicación de otro tipo de sanciones.
'

DISPOSICIONES FINALES
TÍTULO TERCERO

DE LAS BASES SOBRE LAS NORMAS QUE REGULARAN LAS
RELACIONES DE LA ADMINISTRACION MUNICIPAL CON
LOS PARTICULARES Y DE ESTOS ENTRE SI

Art. 60. Los ayuntamientos dispondrán en todo tiempo de la facultad de
refo~ar sus propias disposiciones de observancia general o de aplicación
parncular.

Capítulo U nico

Art. 61. ~os reglame~tos existentes tienen desde luego pleno vigor, mientras
los ayuntarruentos no dicten otros que los sustituyan.

DE LA ADMINISTRACION MUNICIPAL
Y DE LOS PARTICULARES

TRANSITORIOS

Art. 55. Los Ayuntamientos están facultados para imponer a la libertad
individual y a la propiedad privada en las relaciones de la administración·
municipal con los particulares y de éstos entre sí, las limitaciones que exijan
el interés colectivo y la paz social en todo aquello que no lo hayan hecho
ya leyes o reglamentos estatales o federales.

Esta Ley entrará en vigor desde...

Art. 56. Con el doble fin indicado en el artículo anterior, los ayunta·
mientos dictarán las medidas de policía necesarias a normar la conducta del
individuo dentro del medio social en que actúe, en lo que concierne al aprovechamiento y preservación de los bienes del dominio del poder público Yde

642

643

�FENOMENOLOGfA Y DINÁMICA DE LA IDEALIZACIÓN
DEL MEXICANO
FRANcrsco GoNzÁLEz PrNEDA
Universidad Nacional
Autónoma de México

ExisTE UN PROCESO psicológico denominado I dealizaci6n que se presenta con
mayor o menor intensidad en la inmensa mayoría de los humanos. Este proceso
se caracteriza por la forma en que son percibidos y evaluados personas, situaciones u objetos.

Cuando una persona idealiza en forma excesiva, la gente, los objetos, las
situaciones son revestidas de cualidades particulares ya inexistentes o, que si
existen, la proporción en que están presentes esas cualidades es mucho menor
que la que cree percibir. Así, por ejemplo: una persona fea es vista como muy
hermosa. El aislamiento, o la timidez de otra, puede ser percibido como
inteligencia, profundidad o distinción. El individuo más común y corriente
es transformado en la imaginación del que idealiza en un ser al que enriquecen las más notables perfecciones y cualidades. El que idealiza, ya trata de
poseer los objetos y las personas idealizadas, ya, él mismo, trata de ser
como, obtener o asemejarse a la perfección que admira en otros.
El proceso de idealización tiene, sin embargo, dos caras: por una parte
está la que determina la búsqueda y el supuesto encuentro de lo superior,
maravilloso o perfecto, así como la supuesta, pero transitoria seguridad de
poseer lo idealizado y, con esta seguridad, la ilusión más o menos fugaz de
ser como lo que se ha admirado tanto. Por otra parte está la cara en la que
se aprecia que el mismo proceso lleva implícita una incapacidad de percibir
la realidad tal como es. Existe una negación de la realidad, tanto externa (es
decir, del mundo que rodea) como interna (es decir, de las realidades de la
manera propia de ser del que idealiza) porque en esta realidad aparecería
junto a lo apetecible y aceptable, lo disgustante y "malo" y por lo tanto
rechazable.
645

�El que i_dealiza no quiere percibir lo negativo que lleva consigo y, cuando
esto se le rmpone a su conciencia, busca por todos los medios psicológicos a
su alcance rechazar esa percepción. En cambio le es fácil darse cuenta de las
imperfecciones de los demás, exagerarlas y rechazar a los que las tienen, si
no está idealizando en ese momento; pero puede, si idealiza, negar, no percibir la realidad negativa de los otros y exagerar la positiva y, a través de este
mecanismo, sentir que encuentra o que vuelve a poseer lo extremadamente
admirado por él. Sin embargo, más tarde o más temprano el contacto íntimo
con lo idealizado corroe la falsa percepción y entonces, lo que se ha visto
tan perfecto cesa de tener esa cualidad. La realidad se va imponiendo poco
a poco; lo negativo de la realidad produce decepción, desengaño y por lo
tanto tristeza, depresión o irritación, lo que, como consecuencia, lleva al
abandono del exagerado interés recién despertado y, como conclusión, a la
huída o el rechazo de lo que antes se buscó y admiró tanto.
La idealización, como se dijo antes, aparece en casi todos los individuos·
. embargo, tanto mayor es la madurez y la integración psicológica, tanto'
sm
menos la persona necesita este tipo de proceso. Existen personas con características peculiares debidas a problemas muy específicos de su infancia que
presentan en forma muy intensa el proceso de idealización. Estas personas son
llamadas en psicología esquizoides.
El esquizoide se caracteriza, como su nombre lo indica, en que tiene fragmentado su yo en alguna forma.
Para una persona normal es difícil entender vivencialmente la experiencia
que implica la esquizoidia. El hombre normal está acostumbrado a ver el
mundo como es, sabe además, con seguridad, quién es, y cómo es; va con
decisión hacia lo que busca, utiliza los medios más racionales para obtener lo
que quiere y casi siempre obtiene sus objetivos. El esquizoide, al contrario,
ve al mundo ya horrible o distante o incluso lo siente agresivo hacia él, ya al
contrario, como si estuviera poblado de idealizaciones.
El esquiwide es producto de experiencias infantiles difíciles en los primeros años de la vida. Estas experiencias pueden ser de muy diferente índole,
pero entre las más frecuentes, está la de no haber sido tratado en esos años
cruciales como persona en sí, sino más bien, como objeto para uso de los
padres, sin real correspondencia entre las múltiples necesidades infantiles y
el amor maternal o mejor dicho, las necesidades parentales. Esta situación
produce tal cúmulo de inconsistencia en las relaciones de los padres con el
niño, que éste tiene constantemente ante sí imágenes contradictorias de los
mismos padres. La madre puede ser tolerante o severa ante la misma necesidad, irritada o afectuosa ante el mismo acto infantil, amorosa, rechazante o
indiferente frente a las mismas demandas del niño. En otras ocasiones el
niño tiene sucesiva o simultáneamente, varias figuras adultas contradictorias

que son 1mportantes o decisivas en su relación con el mundo adulto y que al
imponérsele en forma muy cercana y activa, han determinado que el niño
trate de identificarse con esas figuras, de manera que, al hacerlo, se produzcan en él identificaciones contradictorias que, a veces, actuarán simultáneamente y, a veces, en forma sucesiva; pero que de cualquier manera, darán
como resultado que su yo se fragmente, que su yo a veces obedezca a unas
identificaciones y a veces ;:i otras; por ejemplo: la madre puede exigir honradez y la nana puede enseñar a robar; la madre puede enseñar indiferencia
y la tía afecto; la madre puede enseñar verdad, el padre mentira_pero los dos
exigir verdad; el padre puede exigir valor y enseñar en sus actitudes cobardía, etc. Es fácil comprender que, un niño sujeto a ese tipo de experiencias
contradictorias en forma intensa y constante, al identificarse a las personas
que se las producen, tendrá que escindir su yo para tolerarlas. A veces utilizará un yo para el que es aceptable mentir, robar o ser cobarde; otras veces
utilizará otro yo en el que lo aceptable será ser verdadero, honrado y valiente.
Es también típico en una persona así, que, al actuar de una o de otra manera,
creerá que siempre es o de una o de otra forma. Sería difícil admitir que él
mismo es el que tiene las dos maneras de ser. Los dos, tres, cuat1:o o más yo,
no pueden reconocerse entre sí, se ignoran unos a otros. Correspondiendo a
esas escisiones internas, la realidad exterior, las gentes, los objetos, las situaciones se perciben escindidas. Sólo una parte de la experiencia de la realidad
es recogida y es después considerada como si fuera la experiencia total. Una
cosa puede ser vista hoy como buena y atractiva, porque se percibe sólo lo
bueno y atractivo de ella. Esta misma cosa es vista al día siguiente como
mala y despreciable, porque sólo se ve lo malo y despreciable de ella y no lo
que se percibió de aceptable el día anterior.
Es en el terreno esquizoide donde se desarrolla con más facilidad la
idealización, donde adquiere cualidades peculiares.
Otro proceso ¡isicológico que utiliza el yo y que colabora mucho en la formación de la idealización es el de proyección.
La proyección permite "expulsar" psicológicamente partes de nosotros que
~o n~s gustan y "ponerlas" en el mundo externo ya en personas, objetos 0
s1tuac1ones. Una cualidad muy admirada de alguien a quien en nuestra infancia nos hemos identificado también podemos ponerla afuera, transferirla
pr?yectándola y percibirla en otra persona distinta sin que, quizá, en realidad
eXIsta en ella.
Como ejemplo de este proceso puede verse lo siguiente: podemos ser
envidiosos, puede ser que no nos guste percibirnos endividiosos e incluso,
podemos formar la fantasía de que somos generosos; ahora, si "proyectamos"
pod_e~os ver a todo mundo a nuestro derredor como envidiosos, "percibir"
env1d1a en los demás. Si por el contrario admiramos tal o cual "superiori-

646

647

�dad" que no tenemos, pero que creemos poseer, a veces "proyectamos" esa
"superioridad" a gentes que pueden tener las cualidades supuestas como "superiores" o que pueden no tenerlas; entonces percibiremos a esas gentes como
"superiores".
Entrando ahora al tema social, decimos que tal o cual sociedad se comporta de tal o cual manera, cuando la mayoría de los individuos que la forman, actúa de forma similar en relación al comportamiento que se está
calificando. Cuando hablamos de "maneras de ser" de las sociedades, de
"carácter'' de las sociedades, definimos conductas repetitivas en situaciones
similares que son comunes a la mayoría de los integrantes de esa sociedad.
Hablamos de una sociedad en estos casos, como si la sociedad fuese un individuo.
Muchas veces podemos comparar conductas diferentes, en sociedades distintas, frente a motivaciones o situaciones similares.
Aquí permítase una digresión. Los sociólogos, en general, consideran intromisión, los intentos de la psicología de comprender la psicología social;
sin embargo, esto proviene, de la frecuente confusión de los dos campos: el
sociológico y el psicológico que al contrario pueden colaborar y ayudarse mutuamente.
La Psicología ciertamente invade el campo de la Sociología cuando pretende convertir la Sociología en Psicología y esto a pesar de que las sociedades están formadas de humanos con procesos psicológicos individuales; pero
la Psicología en cambio tiene métodos, procedimientos para entender la psicología de las sociedades. Su campo está pues en la psicología de esas
sociedades y no en su intromisión dentro de los valores que mueven a esas
sociedades o sus estructuras sociales específicas. Sin embargo, la estructura
y dinámica psicológica de las sociedades es campo legítimo de la Psicología,
que la Sociología puede utilizar con fecundidad. Conflictos e invasiones en
este tipo de investigaciones, sólo son comprensibles como exaltaciones individuales de sociólogos y psicólogos; imperialismo científico qi!e, por lo tanto,
deja de ser científico y sólo se queda en imperialismo. Son dos puntos de
vista diferentes de percibir y ordenar los mismos fenómenos y, si son científicos, no deben contradecirse en última instancia, sino apoyarse mutuamente.
Volviendo al tema de psicología social y ya con referencia exclusiva a México, es importante tomar en cuenta algunos hechos entre los que está el de
que, como unidad nacional, contiene una variedad muy grande de subgrupos
que tienen costumbres, modos de ser ( y por lo tanto) psicología diferentes.
Las diferencias que fueron mucho más grandes en el pasado, se van haciendo
progresivamente menores, pero aún subsisten, en forma tal, que casi no hay
expresión de conducta social que no tenga una pequeña o grande variante,
perceptible, entre los diversos grupos humanos. Tómese, por ejemplo, la
648

forma de hacer una fiesta en un ambiente social acomodado de la ciudad
de México, compárese con una en la misma ciudad, pero en ambiente de
c_lase media, o con una de una vecindad, compárense esas tres, con una
fiesta en un pueblo de los alrededores de la ciudad y éstas con una fiesta
en un pueblo mestizado con algunas costumbres indígenas, y todas ellas con
fiestas en ~upos indígen~s diferent:s y se tendrá una diversidad que aú~ hoy
causa extraneza a los mismos mexicanos cuando recorren su propio país.
Si se toman aspectos más profundos y básicos de la cultura se verá la
misma diversidad, en lenguaje, regionalismos múltiples, acentos variados intromisión lingüística en el español del lenguaje indígena local, y en el ~ran
número de lenguas indígenas diferentes entre sí. La misma diversidad se
apreciará en costumbres sociales, en maneras de expresar la religiosidad, etc.
En los últimos tiempos, las mejores comunicaciones y la movilidad social
e_stán permitiendo a los mexicanos, la experiencia de apreciar su propia diversidad, co~o con:ecuencia se está produciendo, en unos, mayor tolerancia para
aceptar diferencias; en otros, una última defensa reactiva que busca la conservación de las viejas costumbres y la repulsión a la invasión de otras.
Por las características descritas hasta este momento, será fácil comprender qu_e al existir t~ntas diferencias entre los individuos y entre los grupos
c?nterud?s ~~ la umd~d nacional (que pretende ser unidad social) de México, el md1v1duo nacional no se comporte con una sola caracteroloaía sino
::, '
con muchas, y que, cuando se trata de pensar en lo que distingue al individuo nacion~I se te_ndrá que ir a buscar rasgos de conducta social que (a pesar
de tantas diferencias) sean comunes si no a todos los grupos sí a la mayoría
de los mexicanos.
La fragmentación del yo nacional, por la simultánea acción de tantos
grupos diferentes produce varias consecuencias, una de ellas es su "debilidad". Es difícil encontrar por observación actual, o en fuentes históricas
un~. sol~, acción que exigiera el esfuerzo nacional unificado en la que taÍ
umf1cac10n y esfuerzo se haya o se esté llevando a cabo. Más aún, examinando el comportamiento del yo mexicano nacional se encuentran muchas
car~cterísticas que en el terreno de la psicología individual se encuentran en
el mdividuo esquizoide.
Para mejor entender lo que antes se ha descrito, obsérvense algunos fenómenos, algunas expresiones sociales o culturales; por ejemplo, examínense
l~~ resultados de un esfuerzo cultural de primera importancia para la nacwn, me refiero aquí a la forma en que se ha venido escribiendo la historia
el resultado del esfuerzo de la mayor parte de nuestros historiadores. Tómes~
la, "histona
· " que está, teniendo
·
más influencia en nuestro país, porque mayor
numero de personas la leen, la tienen que aprender y forma para ellos el

649

�acervo de pasado con el cual norman parte de su manera de definirse y situarse en el mundo actual, me refiero aquí, a la historia llamada "'oficial".
Compárese esa historia con las "historias" que ·diversos historiadores han
producido y, por último, examínense esas historias a la luz de los fragmentos
de historia que en el pasado y en el presente han venido desentrañando
algunos historiadores científicos y que han presentado con todos los requisitos que exige la verdadera investigación histórica, y se tendrá un resultado
peculiar que excita la curiosidad psicológica, la curiosidad de preguntar ¿por
qué ha sido necesario escribir esas historias? ¿ qué dinámica psicológica se
encuentra detrás de la compulsión de escribir historias parciales o erróneas,
o justificadoras o acusadoras? ¿ Qué es lo que determina no sólo contradicción en interpretación, sino negación, supresión y alteración de hechos para
que el resultado encaje en un esquema que evidentemente ha planeado
el historiador antes de escribir su historia?
Permítase tomar una serie de hechos, simplificarlos por la necesaria cortedad de esta exposición, y comparar la forma de escribir e interpretar estos
hechos en los diversos historiadores y después analizar el resultado:
Historiador No. 1 "oficial", dice: La prehistoria e historia precortesiana
de México fue un impulso extraordinario de desarrollo cultural que alcanzó
cumbres excelsas en algunas áreas del saber y del arte humanos. El desarrollo incluso sobrepasó en algunos aspectos, como en el de los conocimientos astronómicos, el alcanzado por las culturas europeas y asiáticas de su
tiempo. Algunas culturas cayeron destruídas por otras o por causas desconocidas; hubo uno que otro rey malo y traidor, pero los buenos gobernantes se impusieron y el progreso hubiera seguido si no hubiera sido por la llegada
de los Conquistadores que con su sed de oro y de sangre agredieron y arrasaron las culturas autóctonas y redujeron a los habitantes a la esclavitud'
por medio de crueldades sin cuento y depredaciones sin nombre. Entre los
indios hubo algunos traidores, ejemplos de traición son la Malinche y los
tlaxcaltecas. Hubo un cobarde Moctezuma, hubo un héroe Cuauhtémoc. Entre los españoles sólo vinieron uno que otro misionero bueno, pero la casi
totalidad de españoles ahora transformados en encomenderos explotaron sin
misericordia a los indios.
La Colonia es un período de 300 años en los que los españoles gozaron de
la explotación de México y los mexicanos. Hubo uno que otro virrey bondadoso en esa época, pero de esa época (300 años) mejor no acordarse. La
guerra de Independencia iniciada por buenos mexicanos puso un alto a esa
situación y los buenos insurgentes pelearon contra los malos mexicanos Y
españoles, los derrotaron y lograron la Independencia. Gente retardataria
quería establecer un reino, gente progresista quería establecer una República.
Los republicanos se impusieron con muchos sacrificios, pero las fuerzas in-

650

ternas malas y traidoras intentaron siempre volver al colonialismo, los buenos
republicanos primero y los liberales después, siguieron la heroica lucha contra los conservadores y el clero político hasta derrotarlos. Se perdió la mitad
del territorio y hubo invasión extranjera por la maldad norteamericana y la
de los malos mexicanos traidores. En el camino hubo además el tropiezo
de la dictadura de Santa Anna, y posteriormente la de Porfirio Díaz, pero
este estado de cosas fue suprimido cuando la Revolución de 1910 recogió la
bandera de la libertad. Desde entonces, la Revolución gobierna a México
luchando aún contra las fuerzas de la reacción que en todo momento aún
quieren volver a situaciones liquidadas de colonialismo o de dictadura.
\

Historia No. 2. Hecha por un "conservador".
Había, en México, un gran número de tribus de indios con organizaciones culturales rudimentarias, con creencias religiosas abominables, con ritos tan horribles como el de los sacrificios humanos y la antropofagia. Los
españoles llegaron y conquistaron esta tierra. Algunos españoles abusaron
como sucede en toda conquista y como era natural en el espíritu de la época.
Pero España envió a los misioneros y, con ellos, al cristianismo y su enseñanza de la caridad. Las leyes de Indias son aún ejemplo de sabiduría en legislación colonial. España trajo la cultura occidental y durante los 300 años
de Colonia se esforzó por introducirla en los naturales. Nueva España y México fueron las joyas de América.
Las destructoras ideas de la Ilustración infectaron a algunos traidores y
los franceses al debilitar a España la imposibilitaron para defender sus colonias, esto hizo factible la Independencia, fruto inmaduro. Más tarde la
influencia norteamericana, el protestantismo, y la masonería al servicio de
Estados Unidos, provocaron la propagación de constituciones democráticas
Y liberales, antirreligiosas y ateas, hasta culminar con el horror de la Refonna, coronación de los esfuerzos por destruir a la Iglesia.
La Revolución fue la base de ideas que han hecho del robo una doctrina
moral y que tratan de llevar a la formación de un estado superpoderoso cuya
desembocadura final es el comunismo.
Historia No. 3. Frecuente en algunos "sociólogos historiadores" recientes:
Los indios fueron buenos, maravillosos y son los únicos mexicanos auténticos. Los españoles y criollos no han tenido nada que hacer en México
sino explotar y engañar a los indios. Los mestizos también han demostrado
ser buenos y también puede considerárseles mexicanos aunque con algunas
reservas. Se puede comprobar históricamente que todo lo que han hecho
los indios y los mestizos mexicanos ha sido valioso y acertado y todo lo que
han hecho los blancos españoles, americanos, franceses, etc., ha sido malo.

651

�La historia es una lucha entre indios y mestizos contra los blancos, que aún
no se define porque cuantas veces aquéllos han logrado algún triunfo, los
blancos encuentran manera de convertirlo en fracaso.
Historia No. 4: Aquí se podrían incluir las historias que empiezan a aparecer en las cuales todos los hechos quedan perfectamente encuadernados dentro de una interpretación marxista. Los datos que se expresan, los que se
transforman y los huecos que dejan los hechos suprimidos, permiten la formación de una estructura histórica perfectamente comprensible y lógica dentro del materialismo histórico.
Existen varias Historias más, típicos ejemplos de esta manera de escribir
sobre el pasado, pero los ejemplos descritos bastan para plantear la fenomenología que se quiere estudiar aquí.
Ha sido costumbre acusar a estos historiadores como "pasionales", decir
que han deformado la historia y, que la verdadera, es aquella que se acomoda a las ideas y creencias del que acusa. Esta explicación deja planteado
el problema. La frecuencia del fenómeno, la situación en la que se coloca
cada historiador, la forma similar que tiene cada uno (en relación a la de
los demás), para percibir y describir los fenómenos históricos (aunque utilicen ideologías diferentes) hace pensar que debe existir una causa común
de ese fenómeno, que, por lo demás, no es exclusivo de México sino constante en algún momento de la evolución cultural de otros pueblos y, que,
una vez sobrepasada, permite una revisión y reordenación de los datos que se
han venido deformando. El período en que es más frecuente esa fenomenología, es cuando el pueblo se está organizando en unidad cultural o, cuando después de sufrir severas convulsiones sociales, toman nuevos puntos de
vista para apreciar el presente y para reconocer y entender el pasado.
Lo que caracteriza estas posiciones no es desde luego la utilización de
"mentiras conscientes", es decir, mentiras deliberadamente pensadas y escritas como tales por los historiadores. Si existen algunas mentiras de este
tipo, es muy probable que sean en escaso número, pese a que, en realidad,
existan muchas mentiras objetivas en lo escrito. Lo que caracteriza esta
forma de expresarse es la incapacidad de los historiadores, cualquiera que
sea su posición ideológica, de percibir y en particualr de tolerar toda la verdad que se les presenta en la documentación que examinan.
La posición ideológica personal domina las percepciones y, al hacerlo, determina las afirmaciones, las negaciones, las exageraciones, el empequeñecimiento o la supresión de los hechos. El conjunto de todas estas manifesta·
ciones de los historiadores permite ya la búsqueda de una explicación psicológica de los historiadores mismos.
Junto a la intolerancia respecto a ciertos hechos, hay diferentes intentos

652

(comunes a todos los historiadores) de establecer una "paternidad" ancestral tolerable al historiador, en la que el mal sea negado O severamente juzgado por el que refiere la historia que, a su vez, se aísla de esos "ancestros
~os~'· El "bien" es afirmado y exaltado, identificándose por supuesto el
h1stonador con ese "bien" puesto en "ancestros buenos y aceptados". El
mal es colocado. "afuera", lo ejecutaron "otros", partes pequeñas, 0 medianas
del pueblo mexicano que quedan así calificadas de culpables, de "traidoras"
Y por lo tanto fuera de la justificación de la "bondad" histórica. La línea de
antepasados que sí acepta el historiador, queda así definida como la de "sus
buenos mexicanos del pasado" y el historiador se apoya en ellos para aceptarse y tolerarse mexicano.
En las consideraciones anteriores ya están los procesos de idealización y proyección. Se idealiza lo histórico aceptable real o deformado y se proyecta
en ese " pasado" todo 1o bueno del pais
' y de los mexicanos incluyendo lo
"bueno" del historiador. Se aísla todo lo "malo" que queda también proyect:1do en lo~ mexicanos del pasado que acumularon las faltas que el histon_ador .~erc1?e o fabrica e impone en esos mexicanos que quedan así como
e1emphf1cac1ones de maldad y de traición. Con frecuencia el historiador se
escandaliza y se lamenta de la existencia de esos hombres. En esta forma los
historiadores de una u otra ideología integran los mundos históricos mexicanos que pueden tolerar. Así encuentran justificantes para lo desagradable de
1~ histor~a ~ algún valor en el que se pueden apoyar y que les permiten decirse a s1 mismos que son valiosos porque pertenecen a la línea de los mexi~os valiosos. Esta es la división irreal de hombres y sucesos en los que el
~ien. Y el mal son distribuídos proyectivamente y en el que aparecen las idealizacmnes y las proyecciones de "maldad".
" Los hi~tori~dores,,expresan con esta fenomenología su amor a las partes
_buenas idealizadas de sí mismos, a las partes buenas de los "padres históncos" Y su odio a las partes ( u objetos introyectados) "malos" de sí mismos
también proyectados en los hombres o en los sucesos históricos considerados
"malos".
. Así expresan sus conflictos, sus angustias, su desamparo, así como su necesidad ~e buscar apoyo o justificación histórica, afiliando a la historia y a
e~los ~rusmos, bajo la paternidad "buena" buscada con intenso anhelo por el
h1stonador.
La creación de historias da lugar a la formación de otros problemas entre
ellos, 1~ confusión de lo que es el real e irreal en el pasado y la de e:tender
la continuidad histórica hasta el presente. Produce además la perpetuación
de una bús~u~da irre~l ~n. un pasado irreal y una "vergüenza" de todos aquellos ª?ontec~n_uentos h1stoncos que no se adaptan a la idealización con la que
se quiere v1v1r. De esta manera las idealizaciones y las proyecciones, se van

653

�haciendo indispensables para muchos y contribuyen a sostener la escisión esquizoide tanto en el orden colectivo, como en el individual.
En alguna otra parte 1 se ha examinado el proceso de idealización en relación a algunas constituciones mexicanas (la de 1824, la de 1857, la de 1917).
En la creación de estas constituciones se puede apreciar con toda claridad
ese proceso. Se escribieron constituciones, y fue democrática republicana la
primera; liberal democrática la segunda, democrática social la tercera. Los
constituyentes trataron de hacer buenas constituciones y de hecho lo lograron,
el único defecto de ese trabajo (que demostró erudición respecto a lo que
se hacía en otros países en el tiempo en que se escribieron) fue, que siendo
tan buenas desde el punto de vista teórico, resultaron inaplicables e inaplicadas.
La idealización aparece aquí en la necesidad de buscar ser como son los
admirados (los extraños, los extranjeros) y no como realmente se es. México
ha vivido así, con buenas constituciones pero con una vida real casi totalmente
anticonstitucional. Se vive lo que se es pero siempre ha sido más fácil escribir
lo que se querría ser, que averiguar cómo se es y escribir constituciones adaptables a la realidad que permitan vivir al mexicano constitucionalmente.
Otro ejemplo muy característico es la forma en que se han aceptado o
rechazado ideologías en los medios políticos y en los intelectuales.
En los últimos 150 años ha sido fenómeno constante el echar ojeadas al
movimiento ideológico europeo, tomar de esos movimientos lo más extremadamente ideal y después expresarlo con la mayor convicción y fe. Por supues•
to esto ha acarreado una fenomenología en la mayor parte de los ideólogos
que podría resumirse así: La fe recién adquirida, admirada por novedosa,
generosa o promisoria de pronta felicidad no sólo obliga a los demás, empieza
por obligar al ideólogo que la propone; entonces, se ve un período durante
el cual éste busca identificarse a la posición que propone, al mismo tiempo
que trata de propagar el nuevo sistema, la nueva fe.
La negación con desprecio, burla o agresión directa de las ideologías de
moda anteriores a la suya y las que coexisten en su tiempo ha sido caracte·
rística que aún perdura y, es cosa que ha sido llevada también, con mucha frecuencia, a la violencia y a la destrucción de vidas en urgencia de imposición
( no importa que muchas de estas ideologías busquen el amor entre humanos,
la democracia, la libertad) . Cuando por fin el ideólogo ha logrado posiciones
estratégicas, ya sea gubernamentales, educativas o simplemente publicitarias,
sigue adelante, busca colocar el mundo mexicano alrededor del centro ideológico en el cual se erige máximo exponente, y no raras veces, su actuación se
convierte en un intento de manifestarse como verdadero y máximo sacerdote
1

F.

xico.

654

GoNzÁLEZ P1NEDA,

El Mexicano. Su dinámica Psicosocial. Editorial Pax-Mé-

&lt;le la nueva fe. Tampoco es raro ue la vid d
. ,
dictoria con el sistema y las .de q 'd 1 a e los ideologos sea muy contraAl
.
' .
I
as e i ea es que proponen.
examinar los conflictos ideológicos monar ,
, .
-cia vs. monarquía absoluta liberalism
l . . qwa vs: ~;publica, democragión, religión vs. positivis:no, liberal:;º ~:~s::t:~:thg1on, ateí~mo vs. relipueden percibir varios hechos: uno es el qu 1 'd ~mo ma~sta, etc., se
han atrevido aún a crear un 'd 1 ,
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Otra ve~ está el mismo proceso, el ideal (idealización) está afuera en E
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1er mas porque se tiene una "fe" . t
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como ~esuit~o ::::~!ad~ ·to~~~\!e:: _Y cuan~ es~o se log~e se obtendrá
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ble en 1~ vd~da def los ideólogos "que hastaxi:::~\ian°:id;:c~:n~~;~ pep:~;~:·0•
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•
. y este anhelo es el de que el
'd r'!rccon 1to y uente de vcrguenza
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e:

~-eo ogo parece esperar que si su ideología convence y el mundo mexicano ca

y acepta_ t~talmen_te la ideología de la que nadie más ha hablado ha:~
onces, qmza ... quizá entonces él mismo podrá encontrar fuerzas
'!
::al h:blar de :as ideas recién adquiridas sino de verdaderamente vi::1:; ;
e· r o anto ver a~er~ente creerlas. Como esto no ha sido así, la ex erien-dta general de los ideologos mexicanos con excepción de contadísimot es l
..ie que_ han hablado y escrito ideologías y han vivido como "realistas"
' . a
"º decrr con ta ¡ b
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es para VIVlf y sobrevivir esperando que algún d' I • d
general les permita la propia virtud.
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c~~e genera~ente y así se escribe con frecuencia que es natural ue los
: ises atrasados acepten y busquen en los "adelantados" lo que d q .
~::: :u~,.esto se lle~e a aq_uéllos, lo que bastaría para explicar el ;o:~:;
últimos 1;0 ~por;do su~esiv~,mente las teorías que lo han inquietado los
.
anos. sta explicacion no basta, pues no aclara or u,
,
ficamente se han importad I
'd I ,
p q e especiésa
o as 1 eo ogias extremas y no otras y or
,
sid s ~an prosperado en los grupos reactivos e impositivos y por lo ta~to ~:;
o impuestos tantas veces como ideales a los mexicanos.
655

�La historia de las ideologías en Europa permite seguir los caminos y los
orígenes lógicos por los cuales se fueron creando, a qué problemas o inquietudes iban respondiendo y cómo trataban y aún tratan de responder a las
experiencias de los hombres de esos países y de la cultura que han desarrollado y tratan de continuar. Pero sus experiencias, su cultura aún nos es ajena
en tantas manifestaciones que aún en la época actual nuestra vida no se
rige por ninguna de las ideologías europeas, sino por una mezcla aún confusa
de modos de entender y buscar respuestas a las preocupaciones humanas.
algunas de las cuales tienen origen precortesiano, otras de origen español,
otras más son soluciones de adaptación, nuevos resultados del conflicto, convivencia y compenetración de estas dos soluciones tan distintas, al problema
de la vida humana en la cultura. Otras más son reacciones de estas tres posiciones tan disímbolas con las que E.U. y el mundo occidental han propuesto
y proponen aún. Pero por toda esta complejidad, ninguna es la aceptación
de la doctrina pura de tal o cual país o ideología, porque tal aceptación, ni
ha sido posible, ni es aún posible por la problemática psicología mexicana.
La realidad corroe las nuevas ideologías, de manera que en la actualidad,
México sigue sobreviviendo con viejas ideologías más o menos desgastadas o
fragmentadas y con el conflicto constante entre esas viejas ideologías y el
"último grito" de las ideologías de moda, objetivo idealizado, desde donde
seguirán gritando con indignada voz y con ofendida sensibilidad, los últimos y
más exaltados importadores de ideologías.
La vida política de este país, la forma como se crean, viven y se manifiestan
y se definen los partidos políticos es otro ejemplo de idealización muy ilustra•
tivo. En México es tan grande la distancia entre la realidad política y la
expresión con la que los partidos se idealizan a sí mismos que la conclusión
es casi sin excepción, la demagogia que no es otra cosa que idealización dicha
en mentira consciente o en delirio.
Se podría seguir con ejemplificaciones de idealización en muchos otros
órdenes de la vida mexicana y en sus expresiones más características, pero
esto sería repetición. Baste aquí enunciar algunas.
Estúdiese la temática de nuestros pintores más característicos cuando tienen
"mensaje oficial" y se encontrarían las mismas idealizaciones y proyecciones.
Bondad y maldad divididas de acuerdo con la posición personal del pintor.
Tómese la literatura revolucionaria y casi sin excepción se encontrará la
división de los buenos, sometidos, humillados y rebeldes y los malos, domina·
dores, abusivos y traidores.
Véase la arquitectura "mexicana" y se encontrarán los más flagrantes ejemplos de idealización que van desde la que se ve en el edificio público, planea-

656

do para oficinas "muy bien organizadas"

.
hi
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Y que la realidad va convirtiendo
e are vos, acumulac1on de máquin d
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desorganización, hasta la casa "hech
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a a gusto el cliente" en el qu 1 .d
c10n e arquitecto, del señor y de la señora obli
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ga a a construcc1on de la
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y así sucesivamente de
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manera que cuando los
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mexicanos tienen la rara
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la de sus arquitectos en
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México entero podra segmr o' lea , digno el mis valioso, el mejor.
destino que deseamos que sea e mas
'

CIENCIAS SOCIALES, PUBLICIDAD, POLfTICA Y ECONOMlA
EN LOS ESTADOS UNIDOS
Lic.

ENRIQUE

Rmz

GARCÍA

Madrid

EL

OJO SIMPLE

del espectador puede ver, sin más, en qué amplia medida

las ciencias sociales en tanto que sistema de auto-observación de la sociedad
están pasando por una transformación enigmática y fascinante. No debe esto
extrañar porque las ciencias sociales han tenido, desde su nacimiento, una difícil catalogación tanto como corpus de doctrina ( cada vez más enriquecido)
que en el orden mismo del quantum de sus límites.
Ello no cambia el hecho de que, en el curso de muy poco tiempo, la ciencia social y la materia misma de su análisis haya comenzado a derivar de
fonna muy completa en los Estados Unidos hacia lo que podríamos llamar el
estudio de las tendencias.
El sociólogo y el investigador norteamericano atendiendo, no sin razón, a
las condiciones propias de su sociedad, ha terminado poniendo a su servicio
un montaje impresionante de investigación concreta que es utilizada, al
tiempo, por la publicidad y la política. En este trance creo que es preciso
hacer, aunque sea levemente, una reflexión sobre este hecho porque, en última instancia, la yuxtaposición se ha producido. Política y publicidad parecen
afectadas, cada una en sí misma, intra y extra muros de sus propios límites,
por la presencia en la sociedad de unas tendencias artificialmente estimuladas
Y que, por tanto, merecen consideración aparte, pero sin cuya aprehensión
apenas sería posible entender hoy el proceso de las ciencias sociales.
Un escritor norteamericano, Vanee Packard, ha recogido en tres libros
distintos -ante los que caben diversas opiniones, pero que son indispensables
para medir en qué forma el circuito de la auscultación social está traspasando
nuevos caminos-- el fenómeno publicitario, sociológico y ético-social del mundo norteamericano.
En el primero de ellos, The Hidden Persuaders, Vanee Packard se com-

658

659

�porta en analista y se introduce, con una pupila notablemente alerta y perspicaz en el proceso publicitario. Un proceso, repito, que ya no es el de la
pura y simple incitación a comprar -por la repetición o la destrucción monopolística de los demás productos en competición- determinados objetos,
sino que, avanzando ampliamente en las leyes de la oferta, la publicidad
moderna, de la mano de los estudiosos y expertos de las ciencias sociales, está
dando un paso nuevo: obligando al consumidor a la constante formulación
de otras necesidades.
En The Hidden Persuaders aparecen, pues, unos supuestos que no deben
sernos rechazables con una sonrisa desdeñosa en razón de que, se quiera o no,
la ciencia es utilizada ya en esos menesteres y de alguna forma, a la vez positiva y negativa, es afectada, a su vez, por ese radio de actividad donde lo
verdaderamente importante es, por supuesto, el estudio de las tendencias.
Para vender a los hombres, dice Vanee Packard, el tema de la virilidad.
Para vender a las mujeres, añade, el de la auto-admiración. ¿ Es eso suficiente? No, desde luego. Por ello mismo se ha hecho apelación a los profesores y expertos en ciencias sociales. Estos se han encontrado ante sí con
unos instrumentos, sensibles a cada movimiento, que o bien son los Gallups
o bien son los Color Research Institute o los Motivational Research. Con una
simple presión, la auscultación, a escala nacional o de grupo, comienza a suministrar una serie de elementos repetidos y monocordes a los cuales debe
extraerse una significación utilitaria y concreta. La experiencia, por tanto,
entra en el campo y el área de la psicología y, en cierta manera, en el análisis que los sociólogos norteamericanos suelen llamar (de cara al consumidor)
las tendencias irracionales, es decir, los movimientos espontáneos que deter•
minan una dirección u otra en los gustos.
Lawrence K. Frank (Premio Lasker y Premio Lewin) que es uno de los
más característicos psicólogos norteamericanos y cuyos libros son extremada·
mente importantes, sobre todo en el campo del desarrollo del hombre Y la
salud mental, no ha dudado en señalar el avance de la psicología en el con•
texto de las ciencias sociales en razón "de las graves consecuencias que la
aplicación práctica de los descubrimientos puede entrañar para la persona
humana". Creo que esta frase (Psicología y Orden Social) es suficiente·
mente explícita para darnos a comprender, no sin súbito pavor, que es~os
alcanzando un espacio muy complejo donde es irremisible que haya de deJar•
se un lugar -cada vez mayor- a la Etica. A menos de que se quiera nau·
fragar en los puros reductos utilitarios.
El propio Lawrence Frank añade lo siguiente: "cuando un psicólogo hace
un informe a sus colegas suele indicar, generalmente, los límites de sus descu•
brimientos y apela a la prudencia en la interpretación de los hechos. Sin ~bargo, el público considera los informes psico-sociológicos - largamente di·
660

fundidos en nuestros días- como descubrimientos científicos perfectamente
definidos. Por otra parte, -añade- tales resultados son puestos en práctica
por unas personas que los utilizan en la publicidad, la política o para resolver
los problemas de las relaciones humanas, sin un criterio profesional y partiendo, solamente, de un esquema teórico ... "
El hecho cierto -y a ello vamos- es que se ha producido un cambio
muy profundo y súbito, si es posible decirlo así, en los instrumentos de aproximación a la realidad social y que de los resultados derivados de esa situación
se desprenden hechos nuevos. En gran parte excitantes, pero que deben animar a una cuidadosa selección de los métodos cuantitativos. Baste considerar,
como ratificación de todo lo anterior, la profusión que están teniendo en
los Estados U nidos los departamentos de psicólogos y sociólogos en las empresas industriales. Son a aquellos, como se sabe, a quienes se. encarga la
selección del personal -séase dirigente o subalterno-- ateniéndose a elementos de análisis que varían, de raíz, las pruebas clásicas y que vuelven a
producir, psicológicamante, una cadena de tendencias.

LA

INVESTIGACIÓN DE LAS MOTIVACIONES

Vanee Packard, en The Hidden Persuaders presenta, como en un aguafuerte delirante y técnica -esa doble tensión no debe ser considerada paradójica-, las características que está tomando en nuestros días el encuentro
de la psicología, las ciencias sociales y la publicidad. En la mayor parte de
los casos, ¿ qué se buscaba?
La respuesta es simple y grave: se buscaba la personalidad media, esto es,
el consumidor y sus gustos, es decir, la sociedad media como presunta compradora o, lo que no deja de ser más complejo, la sociedad como cosa a
modificar. Los mecanismos sociológicos empleados en estas operaciones son,
en ocasiones, desconcertantes, pero revelan que puede llegarse con ellos, de
su mano, a una situación límite en el sentido sartriano de la frase.
Lo prueba que Pierre Martineau -director de las investigaciones publicitarias del Chicago Tribune- haya llegado a estas conclusiones: "lo que pretendemos hacer no es otra cosa que crear una situación ilógica. En otras palabras, nuestra pretensión es muy clara: queremos que el consumidor "se"
enamore de nuestro producto y le sea fiel, pese a que existen centenares de
otras marcas de calidad semejante".
Según Vanee Packard es el automóvil el reflejo cabal, en el orden de lo
concreto, de la teoría anterior. Si los demás productos tienen que poseer, de
661

�cara al co~sumidor, un carácter más o menos simbólico, es en el automóvil
donde se cierra el corto circuito sociológico produciéndose una "auto-selección" de carácter inequívoco. Cuando el Instituto del Dr. Dichter fue consultado por la Compañía Chrysler para que investigara, en su fondo concreto,
las causas que decidían a los compradores por tal marca o tal modelo los
resultados finales fueron casi freudianos. En otras palabras, en numerosos
casos -al men~s p_ara que el Dr. Dichter pudiera hablar de test amplio y al
margen de vacilaciones- el automóvil tomaba un aspecto de símbolo. No
sólo en ~l ~rden del éxito, sino en el sensual, y de tal forma que muchas personas asimilaron el descapotable a la querida. De ahí que Vanee Packard
añada: tenía que llegarse, por tanto, a intentar vender con la misma facilidad un candidato político. Por tanto -diría el semanario Nation's Business!ºs dos_ partidos aspiran a colocar sus representantes de igual forma que un
mdu~tnal vende sus pastillas de jabón. Lo cierto es que la campaña presidencial de 1956 fue ya una pugna publicitaria elevada a la región de las
~oti~~ciones ps~cológicas. La firma B. B. D. and O. se hizo cargo de la orgamzac10n republicana y, a su vez, la Agencia Norman, Craig and Kummel
supervisó la campaña demócrata.

SOCIOLOGÍA, PUBLICIDAD y

POLÍTICA

Vender un candidato como una pastilla de jabón no es, por tanto, una
frase curiosa, sino un factor de concretización suficientemente amplio que se
entiende, mejor, desde el análisis del Dr. Dichter sobre los automóviles: elegir el seguro y confortable, como matrimonio bien avenido, o el que apunta
en su línea, con la seguridad, cierta tendencia a la aventura. Tal es la cuestión, en otro orden de valoraciones, del candidato político.
Parece normal decir, por tanto, que hemos entrado en una fase nueva de
las ciencias sociales y que éstas son interferidas, de alguna que otra suerte,
por los mismos servicios o descubrimientos que ha realizado. El hecho no es
nuevo y existe siempre, como riesgo, en toda operación mental.
De todas formas conviene profundizar más en esa arena movediza para
seguir, con el ojo claro, de qué forma -y aun en los casos menos propensos-esta tipificación norteamericana ha trascendido de las barreras habituales
para plasmarse también, plásticamente, en el lenguaje mismo.
Recientemente, es decir, unos meses antes de las elecciones presidenciales
últimas, el historiador Arthur Schlesinger ( de la Universidad de Harvard)
y Premio Pulitzer por su libro (The Age of Jackson), escribió una obra suma-

662

mente explícita que tituló así: Kennedy or Nixon. Un subtítulo añadía la
siguiente interrogación: Does it make any difference?
Como es bien sabido este historiador es demócrata y por tanto su respuesta es de tal talante. Sin embargo, lo que me interesa rescatar del libro es su
espontánea precisión en relación con el lenguaje, mejor aún, con determinadas expresiones que constituyen fuertes apelaciones a un status sociológico
en el que vibran, como es obvio, elementos muy varios, pero muy concretamente asimilados por la sociedad norteamericana. Así dice de los dos candidatos, esto es, de Nixon y Kennedy:
"They are junior executives on the make, political status seekers, end products of the Age of Public Relations. Their genius is not that of the heroic
leader but of the astute manager on his way up. They represent the apo-theosis
of the Organization Man ... "
Eric Sevareid, por su parte, continuará sus retratos de la siguiente forma:
"Kennedy and Nixon are the first completely packaged products. The Pr-0cessed Politician has finally arrived ..."
Creo que los textos anteriores son tan meridianamente claros que hacen
superfluas y acaso obvias las explicaciones. De todas maneras no conviene
eludir el motivo central: la manera progresivamente constituyente con que
se ha ido aceptando que dos dirigentes, necesariamente mundiales por el alcance actual de las decisiones, aparezcan a los ojos de un historiador como
los "productos perfectamente acabados de la Edad de las Relaciones Públicas" y que sobresalgan del texto, por su directa concreción, las palabras
"manager", "Organization Man", "packaged products" ( lo que no deja
de poseer su espontánea ironía) y esa frase, que Eric Sevareid no hace punzante, pero que sí lo es cuando alude a que el Processed Politician has finally
arrived.
Entre el Político (Mirabeau) de Ortega y la estructura política -doy
todo su valor a la palabra estructura- de los retratados por Arthur Schlesinger podrá haber, como siempre que se toca la unidad humana, menos
diferencias esenciales de lo que a primera vista parece, pero no cabe duda
que el lenguaje suscita ya procesos de carácter mecánico, tendencias y hábitos, en fin, que parecen no estar revestidos intra o extra muros por la
ética. Pareciera, en cierto modo, que se ha exteriorizado todo al hacerlo más
próximo y más simple, pero el resultado concreto es que, como dice el Profesor Max F. Millikan (del Instituto Tecnológico de Massachussetts), tampoco se ha conseguido establecer un puente firme entre las ciencias sociales y
las ciencias políticas. Se han conectado, pudiera decirse, las motivaciones,
los usos.
Este aspecto de la cuestión, desde un punto de vista orteguiano o ético,
663

�no deja de ser importante porque nos devuelve, otra vez, al problema nuclear
del hombre de acción y el hombre intelectual.
Para Max Millikan el error del primero consiste en la creencia de que la
solución a no importa qué problemas se consigue por la reunión de los hechos. "Esta tendencia -añade- es muy fácil de observar en los círculos
gubernamentales donde la investigación es considerada como sinónimo de
inteligencia. La concepción militar de la inteligencia, que consiste en agrupar
todos los hechos concernientes a la disposición de las fuerzas enemigas (lo
que es sin duda de muy alta importancia para los responsables de las operaciones militares) ha sido extendida, sin criterio suficiente, a toda la problemática de la política gubernamental. Otra concepción falsa es la tesis de
considerar la utilidad de las ciencias humanas en razón a su aptitud para
prever, con cierto detalle, un comportamiento social complejo..."
Este párrafo, singularmente claro en orden a la angustia que invade a los
grandes profesores ante la obstinada interferencia de la Organización Man
en su desarrollo normal, emerge como un estado de conciencia y de preocupación ante una serie de consideraciones y de normas que amenazan convertirse, por sí, en actitudes sociales coherentes que cada día serán más difíciles
de desplazar.
Apenas cabe duda, tampoco, que esta situación, tipificada en los Estados
Unidos por la multiplicación de los instrumentos de auscultación, tampoco ha
dejado de ser favorecida -justo es decirlo- por la singularidad de la economía norteamericana que parece seguir, en cierta medida, paralela vía hacia
las tendencias espontáneas y, por tanto -una vez descubierto el mecanismo
0 el origen de aquéllas-, hacia la fabricación de las tendencias artificiales.
Harold Lasswell - profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de
Yale- advertía recientemente en un ensayo titulado (no sin inquietante perplejidad), "Estrategia de la Investigación", que "el proc~~. social e~ s~
conjunto es una cadena infinita de interacciones humanas d1v1S1bles en actitudes', pre-actitudes y post-actitudes ... "
No es raro partiendo de esa premisa, que la investigación y gran parte
' sociales hayan derivado hacia el análisis de grupos de actJ-.
de las ciencias
tudes y que los "buscadores del status" -the Status seekers- conformen de
alguna suerte la sociología.
En este sentido es interesante volrnr a insistir en las definiciones, harto
simples, pero no exentas de mágica "urgencia" con las cuales definía Arth~r
Schlesinger las personalidades de Kennedy y Nixon. En una de ellas ~~c1a
apelación a su carácter (actitud o pre-actitud, diría L~~veell) ~: p~l:t1cal
status seekers, lo que no deja de sorprender, por su decidida clarificac1on, a

664

una mente europea. Porque ¿ cuál es el status que buscan ambos políticos?,
¿qué es, en su último sentido, la razón de esa frase?
Eric Sevareid responderá de alguna forma así: "la revolución" "managerial" (del "manager") ha llegado a los políticos. La búsqueda del status social
e individual ha terminado siendo, pues, una de las paradojas, o uno de sus
resultados más inmediatos, de la ciencia social aplicada a la publicidad en
el seno de una sociedad llamada igualitaria, pero no lo es y que parece interrogarse, como grupo, en torno a su sitio exacto y, como individuo -a través
del psicoanálisis- en derredor de otra pregunta no menos grave: ¿ qué me
ocurre a mí? Es decir, a mí mismo, en el sentido que padezco o sufro unas
manías individuales que no son las encuadradas dentro de mi grupo.
De ahí -y esta lógica en la investigación me parece que ha sido, acaso,
una sorpresa para el propio escritor- que Vanee Packard haya lanzado a la
calle un segundo libro que lleve por título el de Los Buscadores del Status
("The Status Seekers") o como han traducido en francés sin darse cuenta
que alteraban el interno significado de la frase en su relación con la realidad norteamericana "Les Obsédés du Standing".
Este libro opera, pues, por la vía intra muros que ha abierto ya, de forma
aplicada y concreta, la investigación sociológica para recoger, con una enorme profusión, los más varios, asombrosos y enigmáticos resultados de los
Institutos de Research. Un especialista de los mercados de Chicago dirá:
"Se puede clasificar a todos los habitantes de la ciudad por los almacenes
que frecuentan". Inmediatamente, y sobre la marcha, establecerá una lista
de las tiendas por las categorías sociales. Después sólo le quedará encargar
a un Instituto de Estadística que controle, con relación a la población, los
porcentajes.
La sociedad americana, aparentemente igualitaria, transciende del fondo
de estas vastas auscultaciones sociológicas y psicológicas solamente igualitaria en cuanto al grupo correspondiente. En este sentido las sorpresas que se
llevarán los amantes de los grandes tópicos serán tan amplias que reaccionarán, por inercia, casi violentamente. No obstante ¿ cómo se podría hablar de
dos political status seekers en la forma y medida que lo hace Schlesinger fuera
de ese marco y al margen de una realidad social tan sensibilizada como la
norteamericana hacia las tipificaciones de grupo, de barrio o de profesión?
He tomado el proceso literario de Vanee Packard (con sus defectos y virtudes, que diría el Times londinense) porque me parece que refleja muy bien
el cuadro general que he intentado, someramente, retratar en este ensayo. Por
eso no me ha extrañado nada la aparición de su tercer libro, The W aste
Makers, en el que, utilizando las dos experiencias anteriores, es decir, la psicológica-social y la social-psicológica, llega a conclusiones paralelas a la de los
economistas, es decir, al dibujo y esquema de la sociedad del despilfarro

665

�tipificando, por otra vía, a sus criaturas humanas: los fabricantes del des-

ética. En el orden de las tendencias del consumo (Economía) por aplicación

pilfarro.
En este trance es preciso hacer urgente apelación a la obra de los profesores Samuelson (actualmente consejero económico de Kennedy) y de John
Kenneth Galbraith, autor de The Affluent Soé.ety (nombrado embajador en
la India por el Presidente Kennedy) y uno de los grandes debeladores, precisamente, de esa sociedad de despilfarro que igualmente critica Packard. Es
obvio, y en líneas generales, que la investigación de Galbraith, y su denuncia
de la creación constante de las tendencias artificiales del consumo y de los
gustos, ha ejercido considerable influencia sobre el conjunto de las ciencias
sociales norteamericanas aunque los campos de trabajo parezcan opuestos.
Y este hecho se ha producido, aunque sin gran alcance popular, aun porque Galbraith advierte ya que la fabricación de las tendencias artificiales es
una arma que se emplea contra la posibilidad real de edificar "una política
de poder" en el orden social de nuestra época y como un instrumento muy
peligroso, a su vez, contra la unidad espiritual del hombre en el momento
que se celebra la "apoteosis de la Organization Man".
No deja de ser estimulante, pues, la enorme amplitud que, por causas especiales y ad hoc con la situación norteamericana, han tomado las aproximaciones al hombre y a la sociedad en los Estados Unidos. La influencia de
sus métodos comienza a hacerse sentir también en Europa sobremanera a
medida que la publicidad ejecuta y absorbe, por camino utilitario y contradictorio, mayor número de auscultaciones de la realidad social y, como es
obvio, a tenor de que el Estado y la Sociedad fijan sus propias intervenciones
con amplias investigaciones de su base dialéctica y humana. No obstante,
parece que el momento más interesante del cuadro comienza, como ocurre
en los momentos actuales, cuando parecen coincidir en el círculo piezas de
denuncia como las deparadas, al tiempo, por "The Waste Makers" y "The
Affluent Society".
No hay duda que los métodos de observación de las acciones humanas (de
sus motivaciones también) han dado un gigantesco salto hacia adelante. Esos
métodos -&lt;:orno muy bien dice Edward Shiles, profesor de sociología y filosofía social de la Universidad de Chicago- "han adquirido más firmeza Y
más precisión por lo que no se puede impedir las experiencias prácticas". En
último caso - insiste-, "la experimentación aplicada al comportamiento
humano tiene, detrás de ella, una larga historia. Su capítulo moderno comienza, por otra parte, con la psicología experimental aplicada en una vasta
escala en la Alemania del siglo XIX . .. "
El cuadro es innegable. Sin embargo, acaso, el porvenir mismo de las ciencias de observación de las acciones humanas dependa de la aplicación que
se haga, al conjunto social de la experiencia, de un factor de responsabilidad

d_e la ley mo~a_l ~e las prioridades. En el orden individual y social restableciendod el equ1hbno de las partes en pugna (y de las razas margma
· 1es e im·
pugnal a enh nombre del status de privilegio) por med1º0 de una conc1enc1a
. .
mora ~ue_, aga del grupo no un fin en sí, sino un medio de creación y de
comumcac10n.

�EL DERECHO Y LA REVOLUCIÓN
Lrc.

DEsIDERIO GRAUE

México, D. F.
"En México, como República democrática, el poder público no puede
tener otro origen ni otra base que
la voluntad nacional, y ésta no puede ser supeditada a f6rmulas llevadas a cabo de un modo fraudulento".
FRANCISCO l. MADERO. Preámbulo al
Plan de San Luis.

PREAMBULO
El examen de las relaciones que se establecen entre el Derecho y la Revolución exige por razones de método el análisis previo de diferentes nociones como son la justicia, la arbitrariedad, la injusticia y el derecho de resistencia, sin cuyo conocimiento no es posible tener una idea cabal de ambos
fenómenos y en su caso, de la fundamentación de la Revolución. Ello explica que en primer término, en este ensayo nos consagremos al estudio de
tales conceptos, subdividiendo su análisis en dos partes, la primera destinada
a exponer los fundamentos que pueden existir para que un conglomerado
social intente la Revolución, o sea el Derecho a la Revolución, y la segunda
enfocada a examinar las normas jurídicas emanadas de tal movimiento, o sea
el Derecho de la Revolución.

EL DERECHO A LA REVOLUCIÓN

l. Derecho y Justicia. La existencia del Estado es inseparable de la existencia de un orden jurídico, tan inseparable que con razón ha llevado a

669

�Kelsen a afirmar nada menos que la unidad y la identidad substancial de
Estado y orden jurídico, de Estado y Derecho, y por ello, si queremos ahondar en el conocimiento del Estado, necesitamos ligarlo al conocimiento de
dicho orden jurídico.
Las relaciones entre el Derecho y la justicia constituyen el problema llamado de la justicia del Derecho y éste es definible como aquel contenido
normativo que tiene como dato esencial la coacción o coercitividad. Sin
embargo, Radbruch considera, con razón -dentro del método de la Escuela
Neokantiana de los valores- que el Derecho es una realidad cultural y que
como tal no puede definirse más que en función del valor que esa realidad
aspira a realizar y que es la justicia. El Derecho, así considerado, es un
ensayo de realización de la justicia, aun cuando en ocasiones sólo alcance a
ser un ensayo fracasado. Derecho justo es el que logra tal realización y Derecho injusto es, por tanto, el Derecho fracasado en su ensayo de realizar la justicia y no un Derecho sin ninguna conexión con la justicia.
Si inquirimos por las relaciones que guarda el Derecho con la justicia,
podemos contestar diciendo que el Derecho es "un punto de vista sobre la
justicia" y, que ambos siendo dos cosas distintas, sin embargo, se funden sin
dejar por ello de ser distintas. El Derecho, al ser Derecho, expresa justicia
y ésta no puede realizarse más que en el Derecho. La justicia es ineficaz
. . . es,
mientras permanece en estado de "'d
1 eal" o de " va1or puro" . L a JUStlc1a
pues, un valor que exige ser realizado, es un ideal nacido para encarnar en
una realidad que se llama Derecho; es, por tanto, la justicia el principio
constitutivo del Derecho. Existe la justicia para ser realizada y existe el
Derecho en tanto que nace con la mira de realizarla. Según esto y bajo
un aspecto, todo Derecho es justo en tanto que es la traducción de un
determinado ideal de justicia y en tanto que la forma lógica de la justicia •
se transfunde en el Derecho y se identifica con la forma lógica de éste. Pero
también, por las mismas razones y bajo otro aspecto, todo Derecho es injusto, pues por un lado es posible que el ideal de justicia que ha realizado el
Derecho no sea un ideal verdadero de acuerdo con la idea superior, absoluta
e inmutable de justicia, porque el ideal supera eternamente a sus realizaciones, las que comparadas con él parecen injustas; pero puede suceder también que el Derecho sea injusto porque Ja conciencia jurídica haya descubierto valores nuevos, haya dado vida a ideales distintos, con arreglo a los
cuales sea posible una •nueva regulación de las realidades sociales, más justa
que la existente. Por otro lado, aun suponiendo que el ideal dominante de
justicia sea indiscutible, cabe pensar que su realización nunca es plenamente
adecuada, pues jamás una realidad social coincide del todo con el modelo
ideal que aspiró a realizar, o sea que el Derecho es injusto porque la misma
forma lógica de la justicia entraña una injusticia por una falta de proporción

670

con la singularidad de cada caso jurídico concreto. Ello se debe a que el
Derecho no es sino un esquema que ha de entregar una infinita variedad
de casos reales, muchos de ellos imprevisibles y cada uno de ellos perfectamente individual e irreductible a tipos invariables. Así, de la discrepancia
entre el ideal y su realización, surge un motivo de valoración negativa de
un Derecho, pero también, bajo el aspecto lógico de la justicia, surge la
injusticia latente. Esta es la tragedia a la que se refiere el viejo aforismo
jurídico "Sumus jus, summa injuria", o sea que un Derecho no puede ser
justo más que a fuerza de ser injusto. Por eso se afirma que Ja única forma
en que un Derecho puede realizar la justicia es estableciendo una proporcionalidad, porque la justicia es proporción: "hominis ad hominem proportio" como la definía Dante, y no puede establecer dicha proporcionalidad más que incurriendo a una igualdad y esta igualdad es la que implica
la existencia de normas generales, o sea de regulación genérica de una serie
típica de casos considerados iguales. El Derecho consta, pues, ante todo, de normas generales y ser justo en este sentido significa aplicar medidas iguales,
proceder con los demás con un criterio de igualdad para tratar igualmente
lo igual, y esto, desde los tiempos de Aristóteles -cuyo pensamiento en tal
dirección repiten Santo Tomás y San Agustín-, se conoce con el nombre
de equidad, que es también justicia. Faltar a la equidad es faltar a la justicia, pues significa tratar igualmente lo desigual y tratar desigualmente Jo
igual. Por ello precisamente, la doctrina de la justicia culmina en una
doctrina de la personalidad. Los ideales de justicia en los cuales se contienen los criterios con arreglo a los que se establece la proporción e igualdad
propia de cada orden jurídico concreto, son fundamentalmente ideales sobre
la personalidad humana y sobre sus derechos, y sólo a través de estos ideales es posible llegar a la justicia efectivamente alcanzable, porque la idea absoluta de Justicia es inasequible.
Si el Derecho, siguiendo nuestro pensamiento ya expresado, puede ser considerado como "un punto de vista sobre la justicia" y si las auténticas revoluciones son movimientos colectivos y violentos que aspiran a integrar nuevas
y más justas formas de coexistencia en las sociedades humanas, podemos afirmar, adelantando conclusiones, y basados en la realidad de la experiencia
jurídica actual, que las normas fundamentales de los períodos revolucionarios o emanadas de ellos, son normas jurídicas establecidas directamente con
ánimo de traducir una idea de justicia, es decir, son creaciones jurídicas concretas que de un modo reflexivo, consciente y directo se proponen el dar
realización a un determinado concepto o ideal de la justicia, ideal deliberadamente preferido a otro vigente con anterioridad. Pero esta dimensión
ontológica del Derecho a que hemos aludido, "el ser un punto de vista
sobre la justicia" tiene su expresión inmediata, su exigencia y su materia-

671

�lización concretas en la necesidad de crear un orden social jurídico y una
seguridad en la vida de relación.
En efecto, puesto que el Derecho es un orden jurídico y una forma de
vida, tiene que responder ante todo y constitutivamente a la exigencia de
hacer posible esta misma vida, y la vida para la cual tiene vigencia el Derecho es fundamentalmente la convivencia, la coexistencia, o sea la vida
social, puesto que convivir, vivir con los demás, coexistir, implica por consiguiente la existencia de un orden que asegure el mínimum de condiciones
sin las cuales esa convivencia no existe. Así pue~, el Derecho sólo puede
ser definitivamente, como un punto de vista sobre la justicia en tanto que
constituye un orden de la vida social y una seguridad de las condiciones.
mínimas que la hacen posible.
Sin embargo, si consideramos a la justicia como valor en sí y la comparamos con el orden o la seguridad como valores igualmente en sí, tendremos
que reconocer la superioridad de rango que le corresponde a la primera, pues
la justicia es la más alta cosa que interesa al Derecho y además, ningún
orden y ninguna seguridad son posibles al margen de ella. Con esto queremos decir que la justicia es un valor más alto que el orden y la seguridad, pero también debemos expresar que es un valor condicionante de
estos otros dos valores, los cuales no pueden existir al margen de ella, pues.
son necesidades éticas, y ya que si una sociedad estima injusto el orden que
sobre ella pesa, ese orden no puede subsistir y corre el continuo peligro de
ser derrotado por la fuerza cuando solamente por la fuerza se mantiene.
De la misma manera la seguridad que ofrece un orden que la sociedad
estima injusto, no puede ser apreciada como un valor positivo, pues esta
seguridad de la injusticia o esta inseguridad de la justicia son precisamente
aquellas frente a las cuales la sociedad tiene que reclamar el imperio de una
justicia ideal que imponga un orden nuevo.
Estimamos que tanto el orden como la seguridad son, pues, valores condicionantes de la justicia, la cual no puede realizarse sino en tanto que existe
precisamente un orden, pues solamente sobre la base de un orden se puede
hablar de justicia o de injusticia en la sociedad. Este orden social es tanto
un supuesto, como un efecto del Derecho ya que si no existe el Derecho no
existe tampoco el orden social; pero tampoco el Derecho, como norma escrita, es el único factor determinante de la existencia de un orden social,
ya que necesita siempre tener en cuenta la existencia, la validez y el dinamismo de los factores sociológicos propios del pueblo al cual se aplica. De
ahí que los conflictos que surgen no se planteen entre la justicia en abstracto
y el orden en general, sino entre la idea de justicia cristalizada en el orden
establecido ( y que ya no responde a la realidad sociológica de los pueblos)
y el ideal de justicia que el pueblo opone al orden ya caduco. Esta es en

672

esencia la explicación de los mov1m1entos revolucionarios en pugna contra
la idea de justicia cristalizada en el orden que se trata de sub,·ertir.
La seguridad a que nos referimos puede ser definida como el reflejo del
orden en las situaciones individuales, lo que equivale a decir que desde el
momento en que existe un orden, el individuo sabe a qué atenerse sobre su
situación en cualquier orden de relaciones, por lo cual, en última instancia,
esta seguridad es la seguridad de la persona considerada en sus dimensiones sociales. Por eso la seguridad es un valor que también realiza inexorablemente el Derecho y de un modo aún más radical que la justicia. Así
como la justicia no puede realizarse más que en un orden social y jurídico,
la se,,,"1.lridad es también implicada y exigida por la justicia, porque el criterio de la justicia reside precisamente en el respeto de la personalidad humana.
El respeto a la personalidad humana es un exigencia, la primera exigencia
de la justicia y es ésta la que impone en definitiva el respeto a la seguridad.
La institución del Estado aparece justificada de esta suerte por el hecho
de ser una organización de seguridad jurídica y sólo por ello, lo que quiere
decir que sólo puede justificarse en cuanto sirve a la aplicación y ejecución de los principios éticos del Derecho. Cuando la inseguridad por la que
atraviesan los individuos en un régimen estatal, significa violación del respeto debido a la dignidad humana y a la libertad radical de la existencia,
entonces el Derecho positivo de ese régimen pierde su justificación porque
se opone a la idea de justicia y de la valoración de la persona humana, o
como expresa Hermann Heller: "La seguridad jurídica y la juridicidad
pueden entrar en conflicto y es cabalmente esta situación polémica la que
plantea la problemática sustancial de la justificación del Estado concreto".
Por ello sostiene este mismo tratadista que en una Teoría del Estado, que
tenga carácter de ciencia de la realidad, hay que dar por admitido que
existen los principios éticos del Derecho que forman la base de justificación
del Estado y del Derecho positivo.
Por otra parte, es cierto que las instituciones organizadas del Estado, por
perfectas que se las imagine, sólo podrán garantizar la observancia de las
formas jurídicas y la seguridad jurídica, pero en ningún caso podrán garantizar la juridicidad; podrán garantizar la legalidad, pero no la legitimidad
ética de los actos del Estado, pues quien únicamente puede asegurar siempre la justicia es la conciencia jurídica individual. Pero con esto, surge en
el Estado moderno, como también lo hace notar Heller, un conflicto necesario e insoluble entre juridicidad y seguridad jurídica. Este conflicto tiene
carácter necesario porque en un pueblo vivo no puede reinar nunca pleno
acuerdo sobre el contenido y la aplicación de los principios jurídicos vigentes, Y este conflicto es insoluble porque tanto el Estado como el individuo

673
H43

�se ven forzados a vivir en medio de esa relación °de tensión entre Derecho
positivo y conciencia positiva.
Por ello se ha afirmado siempre que la historia del Derecho y en un sentido más amplio, la historia de la política, no es sino una lucha persistente,
tenaz, del sentimiento jurídico de los pueblos por la liberación y en contra
de la arbitrariedad, de la inseguridad y de la injusticia. La historia del
Derecho, así considerada es la obra acumulada de la ofrenda, estéril o fecunda, que han ido haciendo unas y otras generaciones a un ideal de verdad

y de justicia.
2. La arbitrariedad. La arbitrariedad como violación del respeto debido
a la dignidad humana y a la libertad radical de la existencia es uno de los
elementos impuros que en mayor o menor medida, como expresión de obra
humana, acompañan al Derecho. Es un elemento negativo y siempre es
susceptible de reducción, pero la posibilidad de su existencia no puede desaparecer jamás. Se ha dicho que la arbitrariedad es el mandato coactivo,
provisto de imperium, llevado a cabo por órganos del poder, fuera de las
leyes. La arbitrariedad nace así con el Derecho, no antes que él; las acciones arbitrarias implican una relaci6n de referencia a un régimen de Derecho subsistente. Es la arbitrariedad la negación del Derecho como legalidad
y en tanto que legalidad y cometida por el propio custodio de la misma:
por el orden público y sus distintos órganos. Las notas características de la
arbitrariedad como conducta antijurídica de los órganos del Estado, se pue•
den hacer consistir: en la alteración del procedimiento con arreglo al cual
debe ser establecida una norma determinada, en el desconocimiento del con·
tenido específico que una norma inferior debe desarrollar por relación a una
norma superior, y también en la transgresión de la esfera de la propia competencia ejecutiva. Los actos arbitrarios se tipifican, además, por rebasar
toda regularidad normativa, por provenir de una autoridad máxima y no
ser susceptibles de reparación y por ser la expresión de una determinación
personal y subjetiva. El ejercicio continuado de actos arbitrarios por el
poder público o por sus órganos o por el mandatario en particular, lleva
fatalmente al despotismo y tal ejercicio es una de las características de los
regímenes que se mantienen en el poder empleando la violencia.
No debemos, sin embargo, confundir la arbitrariedad con la injusticia.
El Derecho puede ser injusto, pero no puede ser arbitrario. Decir que un
derecho es injusto es emitir un juicio de valor, pero sin hacer inferencia a
ninguna cualidad ontológica, quiere decir simplemente que la justicia que
ese Derecho realiza o es una falsa justicia, o no es toda la justicia, o no
es la justicia tal como la entiende el individuo de esa colectividad. En carn·
bio no podemos referirnos a un Derecho arbitrario porque estaríamos expre·

674

sando una imposibilidad lógica, ya que la arbitrariedad es lo contrario que
Derecho, o sea la negación del Derecho en su forma
. Ciertamente_ que la arbitrariedad y la injusticia pueden coincidir y desgraciadamente
1 b
1 d
•comc1den en ciertos casos: en la anarquía absoluta oeneaso~to _espottsmo,_ ya que la justicia exige por su misma esencia la propor•
c,onahdad y la igualdad y por tanto
d'd
.
, el respeto a la normaome1agene•
ral
que
es
cabalmente
lo
contrario
a
la
arbitrariedad
y
en
la
anarq
'
ld
·
.
,
mayen
e espobsmo ~o e~ste ni proporcionalidad, ni igualdad, ni respeto a la
norma.
es pues negación a la forma del D erec ho y nega., d La . arb,tranedad
••
c10n e 1a JUSttc1a en tanto que la justicia se realiza a través del Derecho,
por ello, y en todo caso, l_a ar~itrariedad abre más la puerta a la injusticia.
El problema de la arb1tranedad en términos jurídicos se plantea co
el problema de la vinculación de determinados órgano: estatales
no ~ as con d.1c10nantes
·
de su actividad. Históricamente esta cuestión esporla das
la vmculación del "príncipe" por sus propias leyes. En el Derecho Roman:
se afirmaba la absoluta libertad del órgano estatal supremo: "prínceps leg·b
sol t
,, 1
• 'f'
,
l us
u us est , . ,º que s1g~1 1ca~a~ _mas ~ue, ~l imperio de la voluntad imperial,
la constatac10n de la ,mposib,hdad ¡undico-positiva de aplicar la coacción
de 1~ ley al mi":"o que era su autor. En la Edad Media el sentido moral
d?~nante reacct~na ~ontra ~te absolutismo romanista y ya en la época
v1S1god~ alcanza v_1genc1a efectiva el aforismo contenido en las Etimologías de
San ls1d~r?,' afori~~ que re~roduce después el Fuero Juzgo: "rex eris si
rec_te facies . Los ¡unstas y teologos del Siglo de Oro mantuvieron todos ellos
la '?ea de la subordinac_ió? del príncipe a la legislación. Ginés de Sepúlvcda
vera u~a de las ~aractensticas de todo principado en que el príncipe "usa de
leyes, tiene magistrados propios y conserva la forma de un Estado legítimo
Y~e hombres libres, pues todos los Estados, tanto democráticos como oligárqmcos Y monárquicos se fundan en las leyes dadas por hombres sabios y sin
leyes apenas pueden conservar su dignidad, ni aún su nombre". Posteriormente, para Vitoria, el rey no tiene más poder que el que tiene la República
~ en manera alguna un poder absoluto y arbitrario, y su discípulo Domingo
e Soto fortalece la tesis de su Maestro. Entre los autores más connotados
que defendieron esta tesis de la vinculación del principe a la legislación vigente, podemos citar a Vázquez de Menchaca a Mariana, a Suárez y a
Rodrigo de Arriaga.
'
El advenimiento del régimen constitucional ha dado un nuevo giro a este
r:oable_ma _de la subordinación del mandatario a la legislación, para evitar
. rbitranedad, porque ahora ya no se pregunta si el mandatario está sometido a la ley, Ya que 1a respuesta af.1rmabva
• se da por supuesta sino que se
pregunta cómo es esta vinculaci6n, o sea que se aborda el problema fundamental de la limitación del Estado en cuanto tal, por el Derecho.

7º

675

�La eliminación de la arbitrariedad en el Estado moderno constituye la
historia de la lucha en favor de la legalidad o juridicidad de todas las esferas de la actividad estatal, y sus conquistas se han traducido, en primer término, en el terreno del arbitrio judicial, en el que se consagró la norma de la
individualización de la pena y de la sentencia indeterminada, en segundo
lugar, en el ámbito de la administración, mediante la instauración de una
justicia administrativa o control jurisdiccional de los actos administrativos y,
finalmente, la última fase de la eliminación de la arbitrariedad radica en la
instauración de una justicia constitucional o un control jurisdiccional de las
leyes constitucionales.
Cabe también señalar diferentes soluciones que se han puesto en práctica
en contra del poder omnipotente del Estado y su posible arbitrariedad, como
son: el jurado, el referéndum, la no aplicación de la ley por los Tribunales
de justicia en el caso de inconstitucionalidad de ésta, el derecho de iniciativa
y la responsabilidad de los agentes del Estado por actos de autoridad, y en
el orden práctico, debemos mencionar que los grupos, los gremios, los sindicatos, los partidos políticos, las uniones, las confederaciones y los organismos
sociales, con su innegable preponderancia en la vida moderna, contribuyen
a señalar un dique al poder del Estado, y que asimismo, las nuevas orientaciones del Derecho Internacional y la existencia de los organismos internacionales cada ,ez más poderosos, menguan paso a paso la autoridad estatal
nacional, a virtud de la interdependencia política y económica mundial que
no es posible ignorar, y, por ello, el control de la arbitrariedad en el mundo
moderno se hace cada día más efectivo.
3. El Derecho de Resistencia y la R evolución. Ahora bien, a pesar de tales
remedios legales en contra de la injusticia, en contra de la arbitrariedad, del
despotismo y de la tiranía, han surgido en el pasado, y seguirán surgiendo en
el futuro, los movimientos sociales que propugnan el sentido del Derecho
como ideal ético de justicia, es decir, que tratan de realizar una coincidencia
de principio entre los ideales mantenidos y los ideales realizados, porque, en
última instancia, aun sin arbitrariedad, aun sin despotismo y sin tiranía, para
que el Derecho sea aceptado como forma de vida social del pueblo, ha de
coincidir con un ideal de justicia. Y este ideal de justicia ya no puede únicamente limitarse a las formas clásicas de la justicia, sino que tiene que abarcar
una nueva forma de justicia que es la justicia social, de la cual ha dicho
admirablemente Lugo Peña que significa el reconocimiento de que "par
encima de las relaciones de coordinación y subordinación entre la comunidad y sus miembros, existe un principio supremo, un valor de integración
de la vida social humana, que intuímos a través de la naturaleza social del
hombre, en todas las manifestaciones de la vida colectiva y con entera inde-

pendencia de la organización estatal, antes de que despierte la conciencia
del de~r ciudadano de contribuir a la conservación y a la prosperidad de la
comumdad y mucho antes de que el Estado subordinando la actividad social
espont_ánea _mediante el i1:°p~rio de la ley, reparta las cargas públicas, según
la res1stenc1a de cada subd1to y los bienes públicos según la dignidad y
méritos".
Ante el fenómeno de la arbitrariedad y la injusticia, dos corrientes del pen~ien~o han pretendido ofrecer solución: de una parte, la resistencia agreSJva, v10lenta, traducida en el tiranicido o la revolución, y de otra parte, la
resistencia pasiva que aconseja la mera desobediencia a la ley. En el primero
de los casos, el de la resistencia violenta traducida en actos subversivos de
rebelión o revolución, pensamos que las revoluciones que importan ~ la
historia de la ética, son la condenación expresa de los principios mismos
del orden jurídico en su unidad, y las que lleva implícita la afirmación de
estimar que los postulados actuales de la comunidad son contradictorios con
los postulados que deben se1vir de guía a la voluntad de esa misma comunidad. y afirmamos que importan a la historia de la ética, porque consideramos
que legitimar la rebeldía en la ley, es un absurdo jurídico, ya que la rebeldía
puede hallar su justificación y tiene de hecho su lugar en la ética, atento a lo
cual, ya hemos afirmado que el verdadero sentido del derecho es como ideal
ético de justicia.
Respecto de las expresiones doctrinarias a favor de la resistencia violenta
como Derecho contra la arbitrariedad, ya en el siglo XI surge la doctrina
del tiranicidio expresada por Manegold de Lauterbach, considerado como
precursor de las doctrinas de la Re,;-olución Inglesa y repetida en el siglo XII
por Juan de Salisbury, Obispo de Chartres, quien afirmaba que el tirano
debe ser aniquilado por cualquier medio, pues todos quedan santificados con
tal de que el pueblo se viera libre de él "ad Dei obsequium liberari"; merece
especial atención asimismo, Santo Tomás, quien elabora la primera fundamentación seria y científica del derecho a la resistencia, otorgada según él
al pueblo, no sólo con respecto al rey, sino con respecto al legislador en general. Santo Tomás negaba que las leyes injustas fueran tales leyes y preconiza lisa y llanamente la sedición, lo que a partir de entonces ha sido teoría
corriente entre los teólogos. La historia de las ideas políticas nos muestra
que este movimiento doctrinal fue tan potente en el período revolucionario
del siglo XVI que frecuentemente se le denomina la época de los Monarcómacas, teniendo como gran figura final a Mariana, quien en su libro De Rege
et Regís lnstitutione, expresa que al monarca legítimo que se hubiese convertido en tirano se le puede advertir del ejercicio injusto que está haciendo
, del poder, pero si el monarca es un tirano usurpador del poder, ni siquiera
se necesita la advertencia, pues cualquiera tiene derecho a matarle.

677

676

�Como antecedente histórico es también necesario citar el derecho de alzar-

t

se en armas contenido en el primer otorgamiento de la Carta Magna inglesa
del año de 1215, en cuyo párrafo segundo, cláusula última, se establece que
los derechos que nobles, caballeros y bailíos, consiguieron hacer consignar
en ese estatuto, quedaron confiados a la salvaguardia de veinticinco caballeros libremente designados por los nobles, pero en caso de desafuero, cuatro de ellos habrían de acudir ante el rey para que pusiese enmienda, y, si
fuese el mismo rey quien hubiese cometido los excesos y no los enmendase,
los veinticinco varones podrían levantar la gente toda en armas, y enmendar
las in justicias cometidas, tomando los castillos del rey y repartiendo las tierras del mismo a su arbitrio. El Derecho de rebeldía fue reconocido a los
húngaros igualmente por Andrés II en 1222 y consignado en la Bula de Oro.
Asimismo, hacia fines del siglo XI o principios del siglo XII, Pedro I de
Cataluña, 11 de Aragón, concedió a los jurados de Zaragoza, potestad para
defender el privilegio de jurisdicción civil y criminal hasta por medio de la
guerra, sin quedar obligados a responder de ésta ni de los homicidios que
causasen en defensa de sus fueros. Tal derecho no es propiamente un Dere-

cho de rebeldía, pues no está dado contra el rey, pero sí constituye una
excepción de responsabilidad que vulnera el principio esencial del Derecho.
También en el mismo Aragón, otorgóse en 1288 el llamado Privilegio de la
Unión, y en él se hacía gracia a caballeros, infanzones, procuradores y otros,
del derecho de ser juzgados por el Justicia, único Juez competente; este Derecho quedaba garantizado mediante rehenes que el rey entregaría a los nobles,
y además, si esto no fuere bastante, se dice en el Privilegio, que tan luego
como el rey deje de cumplir lo aquí escrito, "queden libres los súbditos del
deber de obediencia y no lo tengan por tal rey, y nombren otro, cual querredes e don querredes".

La ciencia política moderna en esta materia ha seguido las huellas de
Santo Tomás y de Locke, y entre los modernos la teoría tomista se encuentra
repetida por Teodoro Lipps, quien dice: "Todos reconocen el derecho a la
legítima defensa física, pero más cierto aún es que existe un Derecho a la

legítima defensa moral, legítima defensa ética, del individuo como del pueblo. No temo al vocablo 'Revolución', porque pienso en la revolución necesaria éticamente necesaria. Existe un derecho innegable a la misma. La

Rev~lución es un derecho si es un deber, y puede llegar a ser deber, deber
sagrado".

En lo que respecta al Derecho de resistencia consignado enfáticamente. ~n
un texto legal positivo, lo hallamos en el artículo segundo de la Declaracion
Francesa de Derechos del Hombre de 1791, en el Capítulo de los Derechos
Individuales. También se encuentra en el proyecto de Constitución girondi- .
na y, finalmente, en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudada678

no de 1793, en la que se dice: (articulo 33) .-"La résistance á l'oppression
est la consequence des autres droits de l'homme", y en el artículo 35: "Quand
le gouvernement viole les droits du peuple, l'insurrection est pour le peuple et

pour chaque portion du peuple, le plus sacré des droits et le plus indispensable des devoirs"; y en el artículo 27: "Que tout individu qui usurperait la
suveraineté, soit a l'instant mis á mort par les hommes libres,,.
En segundo término, entre las manifestaciones que en contra de la arbitrariedad se limitan a pedir la desobediencia o aconsejan la resistencia pasiva,

podemos mencionar como notable la hecha por León XIII, cuya Encíclica
Libertas de 20 de junio de 1888, es de importancia notoria para el Derecho
Público, por elevar la desobediencia a Derecho y cuyo párrafo relativo dice:
"Verum ubi imperandi jus abest vel si quidquam proecipiatur rationi, legi
etemae, imperio Dei contrarium, rectum est non parere scilicet hominibus ut
Deo pareatur; at vero cum quidquam proecipitur quod curo divina voluntate

aperte discreperet, tum longe ab illo modo disceditur simulque cum auctoritate divina confligitur: ergo rectum est non parere".
Ahora bien, con referencia al Estado Moderno, la doctrina hoy imperante
es congruente al sostener que la legalización de un Derecho de resistencia
contra un orden estatal que se estima éticamente reprobable, no significaría
otra cosa que la legalización, en sí llena de contradicciones, de la anarquía,
y el abandono de toda seguridad jurídica que conduciría al aniquilamiento,

tanto del individuo como del Estado, o sea, que el Derecho positivo no puede
consignar el Derecho a la Revolución porque este Derecho es la negación

de aquél y, como dice Tena, el derecho a la Revolución no puede ser reconocido "a priori" en la ley positiva1 sino sólo "a posteriori". Sin embargo, hay
quienes sostienen, como lo hace Laski, que "más derecho aún, tiene la razón
de derecho a sostener que una capitulación sin resistencia de la conciencia

jurídica ante el poder estatal ha de conducir fatalmente al aniquilamiento .
del hombre como personalidad moral y consiguientemente, y a la postre,
a la destrucción también de aquellas energías que posee para la formación
del Estado". Estimamos que una bien entendida razón de Estado no requiere, sin embargo, de modo alguno, la capitulación de la conciencia jurídica
y que la admisión de un derecho de resistencia de carácter ético, no nos lleva

tampoco a la anarquía. Creemos que hay que dejar bien sentado que no se
trata aquí de resolver tal o cual cuestión de legalidad, sino que se trata
exclusivamente del problema de la justificación ética del Estado. Además,.
el reconocimiento de un Derecho moral de resistencia no implica en mo~

do alguno que vaya a eliminarse de la eterna lucha de la conciencia jurídica contra el Derecho positivo, el carácter trágico de que toda realización

jurídica depende del poder, pues nunca podrá consistir la justificación del
Estado en armonizar a toda costa el Derecho con la fuerza. Débese conside--

679•

�rar, por el contrario, que todo poder estatal debe su formación y conservación a la voluntad humana y de ahí que como dice Heller: "actúen en el
poder estatal tanto las fuerzas morales más elevadas como una imponente
masa de estupidez y maldad, de infamia y de arbitrariedad". Por eso, pensamos con Heller que en todos los casos en que el poder propio, del depositario
supremo del poder, se oponga con éxito a las normas constitucionales, se da
la posibilidad -no obstante las firmes barreras del Estado de Derecho- de
una creación jurídica por violación del Derecho y q·.1e:, a pesar de los diversos y variados controles que se establezcan, nunca podrá resolverse el problema implícito en la fórmula "quis custodet custodem", y, debido a ello,
no hay forma ninguna de inviolabilidad de las normas constitucionales que
pueda detener los movimientos revolucionarios, cuando en el fondo existr
arbitrariedad manifiesta o injusticia palpable, por tratarse de cuestiones de
facto, de realidades sociológicas, sustentadas en el profundo sustrato del descontento y desajuste sociales.
Constatamos por ende, a pesar de estas firmes barreras del Estado de Derecho, que tanto el filósofo, como el jurista, el sociólogo y el estadista, no
pueden descartar las posibilidades de creaciones jurídicas por violación al
Derecho, y también comprobamos que el problema de la justificación de tales
movimientos revolucionarios no pertenece por su esencia a la ciencia jurídica, pues como hemos afirmado, el derecho a la rebelión, a la revolución,
que se confunde con el derecho a la resistencia violenta del pueblo contra
el poder público, tiene una indiscutible fundamentación de carácter ético
o moral y constituye casos en los cuales, como afirma el tratadista de Derecho constitucional mexicano, Tena: "solamente la inevitable ruina del pueblo o el conflicto que ha llegado a ser insufrible entre la moral y el derecho,
pueden explicar la violación del Derecho en función de la moral".

EL DERECHO DE LA RE\'OLUCIÓN

Cabe subdividir el presente capítulo en dos partes, que son: la primera
denominada "El Derecho en la Revolución" que trataría de abarcar el estu·
dio de cómo la Revolución, aún no triunfante, aún no constituída en Gobier•
no, va expidiendo diferentes ordenamientos, leyes, decretos, etc., que las
necesidades van requiriendo y que tienden finalmente a fundirse en una ley
suprema posterior cuando se obtenga el triunfo. Es claro que la validez
última de tales normas queda siempre sujeta a la confirmación, en caso del
triunfo O si éste no se alcanza, constituirán esbozos de aspiraciones éticas.
'
,
proyectos jurídicos sin mayor repercusión posible. Tales normas estaran re-

ves~idas del imperium en los territorios que los revolucionarios dominen y
seran letra muerta en aquellos fuera de su control. Como ejemplo de tales
ordenamientos dictados en los períodos revolucionarios, podríamos citar en
nuestro país, en donde la lucha armada duró siete años, la Ley del 6 de
enero de 1915, dictada en Veracruz por Venustiano Carranza, que a pesar
-de ser un Documento esencialmente político, sin embargo sentó las bases de
la Reforma Agraria y cuyo contenido formó parte después del texto Constitucional al expedirse la Constitución de 1917. Por estas características' alau.
"
nos autores mexicanos llaman a esta clase de leyes pre-constitucionales. Podrían también considerarse dentro de esta clase de ordenamientos, o sea del
Derecho en la Revolución, a los postulados fundamentales de dichos movimientos que norman sus trayectorias, que a veces, en el triunfo, se incorporan
a las leyes fundamentales y que están contenidos en proclamas o planes. No
desconocemos que muchos de estos planes, de estos proyectos, en la realidad
~n rebasados en el curso de la lucha y los objetivos que contienen varían,
se transforman y a veces se tuercen, pero esto no tiene nada de particular
porque ello sucede en todos los fenómenos sociológicos análogos. En nuestro
País, tal carácter tendría, entre otros documentos, el Plan de San Luis de
Francisco l. Madero, el Plan de Ayala de Emiliano Zapata y el Plan de Guadalupe del Caudillo don Venustiano Carranza.
La segunda parte del presente Capítulo que intitularíamos "El Derecho
de la Revolución" estaría destinada a estudiar el derecho que el Movimiento
Revolucionario tiene para crear, para mantener e imponer un Derecho
propio, un orden jurídico distinto del que se combate y finalmente, sería el
examen de todo el Derecho emanado de ella y que a su triunfo se adoptara
por la colectividad. Ahora bien, a este respecto, el problema de los límites
creadores de la Revolución, no es un problema teórico-jurídico, sino filosófico-jurídico, es problema de política, y en último término de justicia. No
existe, pensamos, ningún motivo para limitar teóricamente la libertad de
una Revolución en su función creadora de normas jurídicas, de un orden
jurídico y para poner en vigencia su propio ideal de justicia.
Por un lado afirmamos que la Revolución tiene el derecho a realizar, por
medio de su sistema jurídico, sus propios postulados, y por otro, que no hay
ninguna razón lógica que nos obligue a constatar en el movimiento revolucionario la vigencia de los principios de seguridad (por demás obligatorios
en un régimen de Derecho ya firme, como hemos analizado), porque esta
vigencia no es un valor previo al orden jurídico, sino consecutivo del mismo,
no es un valor - modelo--, o un valor a priori, sino un valor -resultado--,
que hay que justipreciar a posteriori.
Verdaderamente, el problema jurídico que surge a posteriori en un movimiento revolucionario y que amerita la atención del estudioso, es la ex1-

681
680

�gencia de que el poder revolucionario obre jurídicamente, es decir, sometido
a nonnas generales y no en la forma de arbitrariedad, y que las nonnas
que dicte sean reconocidas.
El conocido jurista Carré de Malberg, plantea este aspecto en forma adecuada al sostener que "En principio parece que debe declararse ilrgítimo
todo Gobierno que se establece y se apodera del Poder contra el Derecho
Público que está en vigor, al verificarse ese hecho, pero como el primer cuidado de todos los Gobiernos llegados al Poder en tales condiciones, es crear
precisamente un Estatuto nuevo que consagre su autoridad, ésta, después
de sus comienzos contrarios a Derecho, acabará por adquirir un carácter
de legitimidad jurídica, con tal que el nuevo Estatuto al cual se sujete, sea
públicamente reconocido y aceptado como estable y regular".
Nos parece, por tanto, que en último término, el aspecto que fundamentalmente hay que analizar en lo relativo al Derecho emanado de la Revolución,
es un aspecto y un problema de justicia, es decir, que se realice efectivamente el respeto a la dignidad y a la libertad de la persona. Claro es que no
desconocemos, que en relación con la justicia inmediata, se puede afirmar
que las revoluciones cometen tremendos y notorios errores; sin embargo,
creemos que es necesario proceder con cautela al calificar de antijurídicas
sus disposiciones, sólo porque en apariencia se oponen a esta exigencia inmediata de justicia. En otros casos, hay que considerar que, por ejemplo la
seguridad, no puede prevalecer o sobrevivir intocable e inquebrantable a la
derogación práctica, a la desaparición o muerte de un ordenamiento jurídico,
y, por todo ello, debe estimarse que el nuevo ordenamiento emanado de la
Revolución no puede tener, ni tiene efectivamente, ese límite lógico de la ge.
guridad. Pero en este nuevo orden, sólo habrá que discutir y analizar aquella
más alta Justicia que permita valorizar, justificar o quizás repudiar "el punto
de vista sobre la justicia" que el movimiento revolucionario consagra en ese
orden jurídico que implanta.
Finalmente, para los propósitos de este ensayo, nos parece necesario, a fin
de lograr en lo posible un enfoque total de la problemática que se plantea,
transferirla a la esfera del Derecho Internacional y analizar a la luz de este
Derecho el ámbito de su validez y del orden jurídico que surge de las
revoluciones.
Para algunos tratadistas, entre ellos Kelsen, cuyo pensamiento nos guía
a este respecto, la Revolución y lo que se llama el golpe de Estado, son hechos creadores de derecho, de acuerdo con el Derecho Internacional. Expone
Kelsen que al determinar la razón de validez de los órdenes jurídicos nacionales, el Derecho Internacional regula la creación del Derecho Na_cio~~L
Esto se ilustra claramente, según expone, en el caso en que la Const1tuc1on
de un Estado no es cambiada en la forma prescrita por la misma Constitución,

sino de una manera violenta, es decir, por una violación de la propia Ley
Fundamental. Si se cambia la forma de gobierno, expone, y el mismo Gobierno es capaz de mantener la nueva Constitución de manera eficaz, entonces
ese Gobierno y esa Constitución representan, de acuerdo con el Derecho
Internacional, el Gobierno legítimo y la Constitución válida del Estado. Por
esta razón, afirma, la Revolución victoriosa y el golpe de Estado que tienen
éxito, son de acuerdo con el principio internacional, hechos creadores de
Derecho. Suponer, dice, que la continuidad del Estado no es afectada por
una Revolución o un golpe de Estado (en cuanto al territorio y la población
en términos generales permanecen los mismos), sólo es posible, si se presume
la existencia de una norma internacional que reconoce a la Revolución victoriosa y al golpe de Estado coronado por el éxito, como métodos legales de
alteración a la Constitución. Es decir, se necesita, según Kelsen, la continuidad del orden jurídico y la identidad del Estado. Sostiene Kelsen que
sólo debido a que los juristas modernos -de manera consciente o inconsciente- presuponen el Derecho Internacional como un orden jurídico que
determina la existencia del Estado, en todos los aspectos posibles, de acuerdo con el principio de efectividad, pueden tales juristas creer en la continuidad del derecho nacional y en la identidad jurídica del Estado a pesar
de un cambio violento en la Constitución. El Derecho Internacional al regular, sigue exponiendo Kelsen, mediante el principio de efectividad, la creación de la Constitución del Estado, determina también la razón de validez
de todos los órdenes jurídicos nacionales.
Respecto a la norma básica o Constitución de un orden jurídico nacional,
afirma Kelsen que los actos coactivos tienen que ser realizados sólo en las
condiciones y en la forma determinada por los constituyentes, pero que si se
. toma en cuenta además el orden internacional, se encuentra que la razón de
la validez de esa norma básica o constitución y del orden jurídico de un solo
Estado pueden derivarse de una norma positiva de tal orden jurídico internacional, o sea "del principio de la efectividad", de acuerdo con el cual el
Derecho Internacional faculta a los constituyentes para actuar como los primeros legisladores de un Estado, es decir, que en virtud del principio de efectividad, el orden jurídico internacional determina no sólo el ámbito de validez, sino también la razón de validez de los órganos jurídicos nacionales. De
ello se infiere, además, que la norma básica del orden jurídico intemacionaf
es también la última razón de validez de los órdenes jurídicos nacionales.
Si queremos ir aún más lejos y remontarnos al problema, específicamente
jurídico, sobre el principio y el fin de la existencia de un Estado, este problema, según Kelsen, se reduce a determinar en qué circunstancias empieza
un determinado orden jurídico a tener validez y cuándo deja de ser válido.
La respuesta, estima Kelsen que está dada por el Derecho Internacional, y es683-

682

�que un orden jurídico nacional empieza a ser válido tan pronto como adquiere
eficacia en su totalidad y deja de serlo tan pronto como pierde esa eficacia.
El orden jurídico permanece el mismo mientras su ámbito territorial de
validez subsiste, incluso cuando el orden ha sido cambiado en una forma
distinta a la prescrita por la Constitución a través de la Revolución o del
golpe de Estado. La Revolución triunfante o un golpe de Estado coronado
por el éxito, no destruyen, según Kelsen, la identidad del orden jurídico
cambiado por ellos. El orden establecido por la Revolución tiene que considerarse, dice, como una modificación del viejo orden, no como un orden
nuevo, si éste es válido para el mismo territorio. Así, el Gobierno llevado al
Poder permanente por una Revolución o por un golpe de Estado, es de
acuerdo con el Derecho Internacional, el Gobierno legítimo del Estado y su
identidad no resulta afectada por esos acontecimientos. Por eso afirma, que
a la luz del Derecho Internacional, las revoluciones victoriosas deben interpretarse como procedimientos por los cuales puede cambiarse un orden jurídico nacional, son hechos creadores de Derecho, y por ello, una vez más, a
estos hechos se aplica el aforismo "ex-injuria jus oritur".
Finalmente, sostiene Kelsen que el reconocimiento es el procedimiento jurídico establecido por el Derecho Internacional para comprobar en un caso
concreto la existencia del hecho "Estado". Que un Estado reconozca a una
comunidad estatal, significa jurídicamente la declaración de que esa comunidad es un Estado en el sentido del Derecho Internacional, puesto que los
Estados existen jurídicamente, como sujetos del Derecho Internacional, solamente en relación con otros y sobre la base del reconocimiento recíproco.

LA

REVOLUCIÓN MEXICANA y EL DERECHO

Analizaremos brevemente el movimiento llamado "Revolución Mexicana"
para tratar de fijar cuáles fueron sus principales causas sociológicas, sus
bases y fundamentos filosófico-jurídicos, con el fin de encontrar su justificación ética, y asimismo, para constatar si este movimiento cristalizó las
aspiraciones de justicia del pueblo mexicano en aquellos momentos y si las
tradujo y materializó en normas jurídicas y en un orden social diferente.
La misión política de la Revolución iniciada en 1910, consistió en destruir las bases del régimen porfirista que centralizó un poder omnímodo en
las manos de un solo hombre y de su grupo, para crear otro régimen, que
según las aspiraciones de los dirigentes del movimiento, tendría por fundamento el "Sufragio Efectivo y la No Reelección". Este régimen de Gobierno
Presidencial Porfirista, detentando fraudulentamente el Poder por más de

tres decenios, había establecido romo norma de vida política la dictadura.
empleando para sostenerla todas las arbitrariedades, todos los vejámenes, todas las injusticias y acabando con las libertades más preciadas hasta llegar
a los extremos de la más bien organizada tiranía. Así nos lo demucstr:m
los abundantísimos testimonios humanos de testigos presenciales, de innumerables víctimas y de observadores imparciales, testimonios que integran hoy
la amplísima bibliografía con que contamos y que por obvias razones, dado
el carácter monográfico de este ensayo, nos abstenemos de citar específicamente.
Efecti\·amente, en torno a Porfirio Díaz se había formado una oligarquía que acaparaba toda la riqueza del país con detrimento de una inmensa
mayoría que \'i\'Ía postrada en la miseria económica y en el más abyecto servilismo. La propiedad de las tierras productivas, se encontraba concentrada
en muy pocas manos y la mayoría de los trabajadores del campo que prc.~taban sus servicios en los latifundios extensísimos, desarrollaba una forma de
vida infrahumana, es decir, en este aspecto, como señala Mendieta y Núñe1~
había una forma injusta de coexistencia agraria en la sociedad mexicana.
puesto que al lado de los grandes terratenientes, vegetaban enormes masas
desposeídas, cuya desdicha estaba fuera de toda duda, pues como respecto
a ellas lapidariarnente afirma Silva Herzog, "La felicidad no anida en los
hogares sin fuego y no gusta de los pies descalzos ni de los estómagos vacíos:
la felicidad no se deja engañar por las bienaventuranzas".
En lo que respecta al obrero o artesano que trabajaba para amos qut·
copiaban fielmente el modelo de las prácticas gubernamentales, tenía muy
exiguos salarios, laboraba en atroces condiciones sanitarias y no tenía garantía de ninguna índole, por lo que buscaba alegría momentánea en el alcohol
que embrutece y rebaja la dignidad del hombre, por lo cual es obvio qur
la coexistencia entre patrones y obreros, como sostiene Mendieta y Núñez.
era injusta, lesiva para la dignidad del trabajador.
En el aspecto financiero y económico nacional, por las grandes facilidades
que el Gobierno Porfirista había otorgado a los capitales extranjeros, la
industria y el comercio se encontraban en manos extrañas; se habían otorgado también las mayores facilidades y los mayores privilegios a las Instituciones de Crédito, por lo que los resultados del agio eran patentes, y también se había creado toda una serie de Bancos de Emisión, la mayor partl'
hipotecarios y de crédito territorial que a la larga fueron acaparando grandes propiedades, tanto rústicas como urbanas, y finalmente, este aparato
gubernamental, europeizado hasta su médula, e ignorando deliberadamente la
ignominia de la realidad nacional, encontraba además su apoyo en la opinión
extranjera, que tampoco prestaba atención a la realidad por la que atra,·esaba el país para así permitir que sus nacionales siguieran gozando de los dife685

68-l-

�rentes privilegios que se les otorgaban. "Un pueblo, dice González Roa, sometido a semejante tiranía económica es campo propicio para que en él
prosperen los abusos y desigualdades, para que en él se normalicen totalmente
todos los insultos, todas las humillaciones, todas las vergüenzas que en un
momento dado llegan a producir explosiones formidables, ya que solamente
haciendo uso de la fuerza, es decir, acudiendo a la Revolución armada, puede
tal pueblo mejorar su condición".
En tales condiciones generales de vida "trabajadores de las ciudades y de
los campos sentían, como expresa Silva Herzog, una honda inconformidad
y fluir en todo su ser el anhelo nebuloso de que algo nuevo aconteciera,
de que algo inesperado viniese a modificar las condiciones de su dura existencia" porque es cierto que "estos estados patológicos son por supuesto propicios a los movimientos revolucionarios. Lo que importa es que el caudillo
comprenda las vagas aspiraciones de las masas, las asimile en su carne y en
su espíritu y sea capaz de devolvérselas aclaradas y engrandecidas en un
programa sencillo y de acción inmediata". Este hombre lo encontró el pueblo mexicano en un idealista, Francisco l. Madero, cuyos párrafos luminosos
en su libro La Sucesión Presidencial, son la más firme condenación al régimen porfirista; claro es que hubo precursores cuyos nombres el pueblo siempre tendrá presentes: Andrés Molina Enríquez, Winstano Luis Orozco, Filomeno Mata, Librado Orozco, Paulino Martínez, Juan Sarabia, Antonio Villarreal, Rosalío Bustamante y Ricardo y Enrique Flores Magón, entre tantos otros.
Se afirma que dos fuerzas provocaron el movimiento, una lo fue la propia burguesía que había ido siendo desplazada por un grupo surgido de ella
que era más hábil y más fuerte en esa carrera por el enriquecimiento al
lado del Dictador, la otra, el campesino vilipendiado que se alzaba al grito
de "Libertad y Tierras" y este lema unido al de Sufragio Efectivo No Reelección que esgrimía como bandera el primero, encontraron posteriormente su
conciliación.
Con atingencia señala el historiador Cosío Villegas que el lema Maderista de "Sufragio Efectivo. No Reelección" quería decir dos cosas: "lo. La
presencia de un hecho biológico, es decir, del más fuerte de todos los hechos:
en el país había surgido durante el Porfirismo toda una nueva generación
que no tenía acceso al Poder, a la riqueza, ni siquiera al lustre social; 2o.
Que la vida política, la libertad, la democracia, tenían tanto valor, y aún
más, que el orden, y, por ello, que valía la pena comprometer éste para
conseguir aquéllas".
Las metas del Movimiento Revolucionario han sido expuestas con toda
claridad por muchos de nuestros estudiosos, quienes como Cosío Villegas encuentran que eran tres principales: primera: la reacción contra el régimen

686

político Porfirista y su derrocamiento final; segunda, la Reforma Agraria y
-el Movimiento Obrero, o sea el anteponer la condición y el mejoramiento de
1os más al de los menos y la de creer que no se conseguiría ese fin sin la
iniciativa y el sostén activos de la Revolución hecha ya Gobierno; tercera,
el tono nacionalista que tuvo la Revolución, al exaltar lo mexicano y recelar de lo extranjero o combatirlo con franqueza.
Si bien es cierto que el Movimiento carecía de un sistema ideológico previo, de una auténtica filosofía a la manera como la tuvieron otras revoluciones, no es posible negar que la mexicana, hecha por mexicanos y para
mexicanos, tenía sus más profundas raíces, en la realidad vital que es origen
de todas las filosofías, y esa realidad era el hambre ·del pueblo: hambre de
pan, de tierras, de justicia y de libertad, y por ello, es indudable que tal
Movimiento se propuso poner fin a unas injusticias determinadas, patentes,
en hombres que vivían y morían concretamente, como apunta Leopoldo
Zea, y precisamente por eso su justificación la proporcionaron los mismos
hechos, la realidad que trataron de reformar los revolucionarios, una realidad en que se han hecho patentes injusticias concretas y a la cual era menester imponer una justicia no menos concreta. Por ello, por tratarse de
injusticias concretas realizadas sobre hombres no menos concretos, la explicitación de lo que debieron y deben ser los fines de la Revolución Mexicana
se presentó con una gran complejidad.
A pesar de esta complejidad meramente sociológica y no conceptual, todos
y cada uno de los revolucionarios mexicanos aspiraron a realizar un México
mejor, en el que la mayoría pudiera alcanzar el máximo de oportunidades
que hiciera su felicidad. Así, desnuda de doctrinas extrañas previas, la Revolución fue una búsqueda de la doctrina mexicana propia, original, fundada en su auténtica realidad, tratando de superar la situación semicolonial
creada con motivo de la invasión de los capitales extranjeros y por recobrar
el dominio a sus propios recursos naturales, pero siempre poniendo de manifiesto su afán de reconocimiento de lo humano y buscando, a pesar de sus
errores, aquellas fórmulas jurídicas y el establecimiento de un orden social
que hicieran tangible y efectiva la justicia a la que tenían derecho todos los
mexicanos.
El pensamiento revolucionario y el hambre de justicia, de libertad, de pan
y de tierras del pueblo, cuajó en los principios constitucionales de la Carta
Magna de 1917 de la que podemos sentirnos genuinamente orgullosos por
traducir verdaderas conquistas sociales y jurídicas que se pueden sintetizar
en las siguientes: nacionalización de las riquezas del subsuelo; obligación de
fraccionar los latifundios y de distribuir las tierras a los campesinos; garantizar al trabajador un salario mínimo, descanso semanario y participación en
las utilidades de las empresas; fijar la jornada máxima de trabajo diurno

687

�en ocho horas y del nocturno en seis; protección al trabajo de los menores;protección a la madre y al niño p~r medio de cu_i~ados pre-natales y post-.
natales y reglamentación en matena de cultos religiosos.
.·
La expedición de la Constitución de 1917 revela, desde el pu~t~ de vista
filosófico-jurídico, la decisión del Poder de hecho, de 1~ Revol~c~on, de gobernar conforme a normas de derecho y de dar al pais un regimen legal,
· 1· do y obJ. etivando las aspiraciones de justicia del pueblo Y por
mat ena izan
• , · d 1
dicha Carta Magna constituye la justificación ética y socio1ogica e a
eso,
. .
Et d d
Revolución transformada en Gobierno y dando nacimiento a un s a O e
Derecho.
. .
1 ·
·
Las consideraciones que hacemos de dicho Movimiento Revo uc10nano,
no le pueden agregar ni le pueden re~tar ~al~r,_ sino simplemente _tratan de
comprobar su enorme importancia social y 1undica, tratan de confirmar que
los principios éticos y de justicia social que plasmó, aún nor1:1~n nuestra
vida Institucional y dan lustre al Estado de Derecho que ~oy vivimos; per?•
además tienden a poner de manifiesto que el pueblo mexicano no se e~uivoca e~ la expresión de sus más hondos anhelos de justicia, los que viven
eternamente en el subconsciente colectivo nacional.

LA SOCIOLOGtA DEL TRABAJO Y DEL OCIO

DR. Lucro

MENDIETA Y NúÑEz

Universidad Nacional Autónoma de México

El trabajo es un hecho social que caracteriza y ennoblece a la estirpe
humana.
Pues si bien es cierto que en algunos animales se advierten esfuerzos organizados semejantes a los del hombre, en realidad son puramente instintivos.
El trabajo entre seres humanos y animales proviene de una necesidad
común: la de vivir; pero mientras entre éstos tiende a la procuración de alimentos y termina en cuanto alcanza ese propósito, en el hombre es fuente
de complejas relaciones económicas y sociales y se eleva, de lo puramente
material, a las más grandes, sublimes alturas espirituales.
Una interpretación del cristianismo presenta al trabajo como maldición
bíblica, anatema contra el hombre, cuando en realidad podría interpretársele como una ley sagrada que le devolvió su dignidad al obligarlo a la reconquista del bien por su propio esfuerzo.
Sin el trabajo los humanos serían animales trashumantes que vagarían en
grandes rebaños sobre el haz de la tierra. Gracias al trabajo han pulido su
cuerpo hasta alcanzar en sus máximas expresiones la fuerza y la reciedumbre
de Hércules, la belleza de Apolo, la gracia de Afrodita y han forjado su
mente hasta ofrecer los más altos valores del espíritu en sus artistas, en sus
héroes, en sus sabios, en sus santos laicos.
Desde que nace el hombre se ve forzado a alimentarse para vivir. Los primeros grupos sociales tuvieron un carácter principalmente biológico. Sin
asiento fijo, recorrían determinadas regiones del mundo recogiendo lo que
la naturaleza les brindaba para comer, en un esfuerzo asistemático, prácticamente individualista, pero bien pronto se sintió la necesidad de organizar
ese esfuerzo y así surgieron los cazadores que actuaban en pequeños o grandes equipos de acuerdo con planes mínimos en los que cada quien desempeñaba determinada tarea bajo una dirección común. Esto equivale a decir

688

689
H.44

�que la base de la organización social, de la sociedad misma, fue, ha sido y
es, el trabajo.
¿Pero qué es el trabajo? La pregunta parece nec~a po:que si_e~do consubstancial de nuestra vida, se nos ofrece con tal ev1denc1a cot1d1ana que se
antoja inútil tratar de definirlo; mas la definición de lo que se trata de es~diar resulta indispensable en toda exploración científica y por eso es antiguo el propósito de reducir la íntima naturaleza. del trabajo, en una fórmula definitoria.
En el pensamiento de Platón y de Aristóteles, el trabajo es ocupación penosa, propia de esclavos y también entre los romanos, . de tal ~~~o ~~e
según dice el eminente sociólogo brasileño De Moraes Filho, la c1v1lizac1on
moderna heredó un vocablo que se forjó en otra civilización que lo recibió
como castigo, como dolor.
El término griego que significa trabajo, tiene la misma raíz que la_ palabra latina pena. El autor citado concluye su búsqueda a través de diversos
idiomas, asegurando que: "Bastan los orígenes etimológicos ~e. }ª palabra
trabajo, para que quede demostrada, sociológicamente, su t,rad1c1on c~rgada
de valores, ora despectivos, ora penosos" y agrega: "a trav~s _de los tl~mpos
vemos siempre el vocablo significando fatiga, esfuerzo, sufrrm1ento, cmdad?,
encargo, en suma, valores negativos de los cuales se escapaban los mas
afortunados" .1
Sin embargo, no todo esfuerzo humano ~or fatigante_ y p~noso_ qu; ~a,
puede ser considerado como trabajo. Por e1emplo, los e1erc1c1~s gimnasticos
que algunas personas ejecutan privadamente para conservar la figura, la elasticidad y la salud del cuerpo.
Para Paul Natorp, el filósofo neokantiano de la escuela de M:ªb~~go, "trabajo es objetivamente correlativo de impulso, ~sto. ;s, la aph~ac10n de
fuerza impulsiva a cualquiera producción, o reahzac1on de un fm humano ·
En el mismo sentido Eisler afirma que es "una fuerza mayor o menor
necesaria para vencer obstáculos a través de una act~vidad" finalí~ti~amente
orientada". y también E. Carrel considera que trabaJO es la actividad somática y psíquica del hombre dirigida hacia o con un objeto" o bien~ como
dice F. von Klein Watchen "toda actividad dirigida a la consecución de

!~

un efecto" .2
En estas definiciones se destacan como características del trabajo la actividad, el esfuerzo y el fin, el propósito de ese esfuerzo, lo que resulta in~~misible, pues en nuestro ejemplo del gimnasta hay impulso, fuerza, acc10n
1

EvARISTO DE MoRAES F1LHO,

2

EvARISTO DE MoRAES FILHO,

Perspectivas de una Filosofía del Trabajo, P· 132.
op. cit.

y finalidad y, sin embargo, sus ejercicios personales no pueden ser considerados como trabajo.
El padre Gamelli, introduce un nuevo elemento: la utilidad, en la definición que buscamos, cuando dice que "trabajo es una actividad útil que tiene
en vista realizar un resultado concreto".
Pero la utilidad es indiscutible en el ejemplo del gimnasta puesto que
sus ejercicios son útiles para él, tienden a conservarlo en forma y salud y
sin embargo eso no basta para darles carácter de trabajo.
Nosotros pensamos que la esencia del trabajo es económica y lo definimos como. todo esfuerzo realizado con un fin que se concreta en actos,
objetos o servicios de efectos económicos dentro de un determinado sistema
de valores sociales.
Si una persona baila sin otro fin que procurarse placer, su actividad no
es trabajo; pero si lo hace para enseñar a otros a bailar, inmediatamente
cae dentro del sistema de valores económicos y el mismo acto se convierte
en trabajo. Aun suponiendo que enseñe por gusto, sin cobrar honorarios,
desde el momento en que constituye un servicio, resulta económicamente valuable y tiene efectos económicos porque los que reciben sus lecciones se
ahorran el costo de las mismas.
Examínese cualquiera realización del hombre por humilde o elevada que
sea y se verá que sólo cuando adquiere valor económico, se transforma en
trabajo. Y es precisamente su carácter económico lo que le da la enorme
importancia social que tiene.
En el principio de las sociedades humanas, como cada quien laboraba
para procurarse el propio sustento, el valor económico del trabajo estaba
enmascarado y apenas se advierte en el trueque porque indudablemente la
mayor parte de las transacciones de cambio de objetos tuvieron como punto de equivalencia el esfuerzo que significaba la manufactura o la consecución de cada uno de ellos.
A nuestro parecer el signo económico del trabajo se pone al descubierto
con la esclavitud. Los pueblos fuertes someten a los débiles y los convierten en esclavos. Cada esclavo es una fuerza y en función de esa fuerza
tiene un valor. En el mercado de esclavos, por primera vez, el trabajo es
una mercancía.
Desde entonces, el trabajo es fuente inagotable de relaciones humanas,
motor de innumerables transformaciones sociales. Con la esclavitud surge
la clase ociosa y cuando se generaliza en el mundo la libertad como un derecho y desaparece la condición de esclavo, le sustituye en sus funciones productoras de bienes comerciales, el obrero.
En el esclavo, el trabajo era inseparable del ser humano, era una mercancía; pero mercancía-hombre que el amo tenía que cuidar para mantenerla

691
690

�en condiciones de máxima eficiencia. Al aparecer el obrero en el mundo
libre, el trabajo es simple y llanamente una mercancía, se deshumaniza porque el patrón, el empresario, solamente paga el esfuerzo que exige de los
obreros, se desentiende de cuanto se relacione con sus personas. Si el obrero
se enferma, no cobra y es sustituido en el acto por otro, carece de personalidad, se pierde en una masa amorfa en la que lo único que vale es la
fuerza anónima del trabajo.
Y entonces empieza la lucha por la humanización de las relaciones laborales que se intensifica notablemente con la aparición de las máquinas y la
vigorosa corriente de la industrialización en los países europeos. Este cambio en los modos de producción que da lugar a la aparición del capitalismo,
transforma la estructura social y crea una serie de problemas, lleva a la
humanidad al borde de una crisis tremenda.
Coetáneamente, empieza a perfilarse una nueva disiciplina cientüica en
Saint Simon y luego en Augusto Comte, quien le da forma y contenido y un
nombre propio: la Sociología.
Por eso ha dicho el eminente sociólogo brasileño Guerreiro Ramos, que
la Sociología es un producto industrial 3 y si bien a nuestro juicio esta afirmación resulta exagerada, la verdad es que carga el acento en una de las
causas que indudablemente figuran con singular importancia en el origen
y desarrollo de la Sociología y de otras ciencias sociales.
Sin embargo, es el Derecho el que primero se ocupa de las cuestiones del
trabajo y cabe a España el orgullo de haber legislado en esta materia, pues
la Recopilación de las Leyes de Indias, se adelantó en siglos a las modernas
conquistas de los obreros.
Felipe II en 1593, estableció la jornada de ocho horas para los trabajadores de fortificaciones y fábricas.' El salario mínimo y las juntas que deberían fijarlo fueron establecidas con toda claridad, pues deberían tomarse en
cuenta según se dice literalmente "los tiempos, horas, carestías y trabajo, de
forma que los indios en granjerías y haciendas no reciban agravio". 5
El salario debería pagarse en moneda y de ninguna manera en especie.
El contrato de trabajo no podía exceder de un año.
Los niños indígenas sólo podían trabajar como pastores antes de los dieciocho años.
El trabajador debería disfrutar de descanso obligatorio los domingos y
días de fiesta y de asistencia médica por cuenta del patrón.
1

ALBERTO GuERREIRO RAMOS, Relaciones Humanas del Trabajo, Biblioteca de
Ensayos Sociológicos. Instituto de Investigaciones Sociales. Universidad Nacional, p. 37.
• Ley VI, Título VI, Libro III, Recopilación de las Leyes de Indias.
• Ley II, Libro VI, Título XIII y Ley I, Libro VI, Título XII, Recopilación de las
Leyes de Indias.

692

La indemnización parcial en caso de accidente consistía en la mitad de
jornal mientras duraba la curación. La de accidente mortal y la ~orrespondiente al despido injustificado, se encontraban claramente determinadas en
una Ley del Fuero Viejo de Castilla que a la letra dice:
"Este es Fuero Viejo de Castilla Que cuando algund orne coje mancebo
o manceba o soldada por tiempo cierto, si el mancebo o la manceba fallecier ante del plaso, que pusier con él, seyendo sano, sin culpa del señor, debe
pechar la soldada dobra de e si el señor le echare de casa sin culpa de él,
otro si, le debe pechar la soldada dobrada".
Desde fines del siglo XIX y en lo que va de éste, el Derecho sobre el
trabajo ha alcanzado señalados progresos en todos los países civilizados del
mundo. También la Economía que lo considera como uno de los factores de
la producción; pero Derecho y Economía sólo estudian el fenómeno de manera unilateral, el primero lo reduce a una simple relación contractual y vela
por la parte más débil de esa relación y la s~gunda en su as?,ecto puramente
material en cuanto agente productor de bienes y en func1on de la oferta
y la de~anda. El Derecho se ocupa del trabajador como hombre jurídico,
la Economía lo estima como hombre económico.
La Sociología a pesar de ser, si no un producto industrial, sí de la era
industrial, se interesa seriamente por el trabajo hasta fines del siglo pasado,
pero en cambio, estudia al trabajador como hombre sociológico en toda ~u
integridad y al trabajo como fuente de relaci~nes hu~anas _en su compleja
realidad social y desde que trabajador y trabaJO son as1 considerados, la Sociología está infundiendo al derecho y a la economía un nuevo aliento vital.
Al parejo de la creciente importancia de la industria nació la ~ociol~gía
del Trabajo en Europa, primero en Inglaterra bajo el aspecto de mvestigaciones de campo que se conocen con el nombre. patético de "Sociologí~ d_e
la Miseria" porque describen la vida de los trabajadores de las grandes fabricas en épo~ de absoluto desamparo legal. En Aleman_ia Federico E~gels
inicia los trabajos sociológicos de la industria y en Francia el doctor V1llermé y Federico Le Play, éste con su célebre obra denominada Los Obreros
Europeos.6
En la época actual los estudios y las investigaciones sobre la _industria y el
trabajo se han multiplicado principalmente en los Estados Urudos de Norte
América, en donde algunas universidades como por ejemplo la de Harvard
inclusive sostiene un Departamento de Investigación Industrial y ciertas nego'
.
ciaciones como la Compañía Western Electric, auspician ensayos experimentales de carácter sociológico sobre el trabajo en sus propios establecimientos.
• ALBERTO GUERREIRO RAMOS, op. cit.,

693

�Es de citarse también el Committe on Human Relations in Industria que
"desde 1943 está funcionando en la Universidad de Chicago".7
En cuanto a los sociólogos que se han especializado en esta rama de la
Sociología, son tan numerosos y los hay tan eminentes, que no nos atrevemos a citarlos por temor de incurrir en injustas omisiones; pero sí con orgullo y reconocimiento diremos que entre ellos se destacan Waiss y Riesman
que enviaron a este Congreso un estudio enjundioso y John B. Knox que
además de haber escrito para el mismo evento cultural una ·comunicación
interesantísima, nos honra con su presencia.
En Francia el más destacado representante de la Sociología Industrial es
Georges Friedman, autor de tres libros famosos: La Crisis del Progreso, Los
Problemas Humanos del Maquinismo y el Ensayo sobre la Civilización Técnica.
La América Latina, hasta ahora, va a la zaga de este gran movimiento
sociológico. Sin embargo, además de los estudios del profesor chileno Moisés
Poblete Troncoso y de ilustres sociólogos brasileños, debemos citar la obra
del mexicano Miguel Mejía Fernández Los Problemas del Trabajo Forzado
en la América Latina y la del brasileño Alberto Guerreiro Ramos denominada Relaciones Humanas del Trabajo, ambas publicadas por el Instituto de
Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional.
Habría que considerar también los numerosos ensayos monográficos que
desde la época colonial hasta nuestros días se han escrito en los diversos
países de Latinoamérica, respecto del trabajo indígena y del trabajo rural
y que podrían agruparse bajo la denominación común de Sociología de la
Explotación de los Humildes.
La Sociología Industrial o del Trabajo tiene en esta hora una gran importancia. Su contenido es extraordinariamente rico, pues estudia, entre otras
cosas, los orígenes sociales del trabajo, la influencia de los factores geográfico, biológico, racial, religioso, político, económico sobre el mismo, la tipología del mundo industrial, las relaciones y las interacciones que se derivan
del trabajo y los problemas y conflictos que confronta.
Como correlativo del trabajo tenemos el ocio, pues se trata de dos fenómenos inescindibles que no pueden estudiarse separadamente. Desde los orígenes de las sociedades humanas las actividades económicas del hombre terminan cada día en un momento dado y sólo puede reanudarlas después de
ciertas horas de reposo.
Aparte de los descansos entre jornada y jornada, todas las religiones han
consagrado cuando menos un día de la semana al ocio total hasta el punto
f

694

ALBERTO GUERREIRO RAMOS,

op. cit.

de considerar como pecado el dedicarse, ese día, a actividades de carácter
económico.
.
Desde los albores de la sociedad surge un conflicto originado por el ntmo
trabajo-ocio que proviene de que la mayoría de las personas se ven obligadas a trabajar a las órdenes y en provecho de unos cuant?s, para poder
subsistir. Así, este conflicto se deriva de la división de la sociedad en clases
y de la desigual distribución de la riqueza y s~ agrava con el tran~curso
del tiempo debido a que el interés de los que tienen el poder _Y el dmero,
los induce a aumentar desconsideradamente las horas de traba30, en tan:o
que los asalariados han opuesto, en una lucha de siglos, toda c~a~e de resistencias y de protestas para disminuir el lapso del esfuerzo cotidiano Y aumentar el del ocio.
"En tiempos en que el joven Marx preparaba el Manifiesto,_dice el ílus-tre sociólogo francés Joffre Dumazedier, la duración del traba30 en la ma-.
horas a 1a semana" •8
nufactura era de setenta y cmco
Bajo la pres1on de los investigadores sociales que den~nciaro~ la expl&lt;:"
tación inhumana de los trabajadores en Inglaterra y movieron asi a la o~i-nión pública en su favor y ante la creciente organización y fuerza ??lítica.
laborales, se ha logrado disminuir la jornada a cuarenta ·y hasta a tremta Y
cinco horas a la semana.
De este modo el trabajador cuenta con un tiempo libre que algunos apr~-vechan para aumentar sus ingresos mediante otras ocupaciones, en detn-·
mento de su salud y de su cultura y la mayoría para hacer uso de lo que:
Paul Lafanrue
llamo' e1 "dcreeh o a 1a pereza" .
o
.
, ,
Es aquí en donde surgen diversos problemas que caen ba30 el do_mm10
de la Sociología, porque si el obrero, el asalariado en general, se dedicasen
en su tiempo libre a no hacer nada, para reparar las fuerzas y volver a las
faenas con renovada energía, menos mal; pero en la realidad de las cosas,
los trabajadores son objeto de múltiples solicitaciones durante ~us ~oras de
ocio: el teatro el cine, la radio, la televisión, los deportes y diversiones de
todas clases q~e constituyen lo que Dumazedier llama "la industria de ocio
que desborda la imaginación" por su variedad y cuantía._ _Agreguemos a las.
atracciones citadas las que se ofrecen en los centros de vic10.
Frente a las solicitaciones de tipo comercial, incoloras y anárquicas que sedisputan el tiempo libre de los trabajadores, han surgido otras que tieneru
como lema "ocio y cultura" y que inclusive pretenden crear una moral de la:.
felicidad. Según esta moral, "quien no sabe aprovechar su _descanso, no ~~­
un hombre, es un ser sub-desarrollado, intermedio entre la bestia y el nombre' ..
• JoFRE DuMAZEDIE R, Problemes Actuels de la S ociologie du L oisir,,
n ationa.le des Sciences Sociales, vol. XII, No. 4, 1960, UNESCO.

R:e\\llfl"

lhter--

S95i

�Pero faltando el incentivo comercial, solamente el gobierno puede auspiciar programas culturales para que los asalariados inviertan en ellos su tiempo libre y entonces surge el peligro que señala certeramente Georges Friedman porque "valiéndose de los films, emisiones de televisión, variedades radiofónicas, magazines de gran tiraje, etc., se llega como en Alemania durante
el tercer Reich, en la Italia fascista, en la URSS, en la República Popular
China, a la conformación del espíritu por el Estado, a la producción centralizada de la Masa Media en la que el Estado abusa imponiendo a los individuos las doctrinas, creencias, informaciones, ideologías para colarlo en
serie dentro de moldes prefabricados, según sus intereses del momento".9
¿ Qué hacer entonces con el ocio? ¿ Dejar al individuo con entera libertad para que lo disfrute como quiera o planificarlo?
A esta interrogación sólo podrá responderse con base en investigaciones
y especulaciones sociológicas. Se trata de una cuestión extremadamente importante para la vida de las sociedades humanas a la que se le ha dedicado
especial atención en varios Congresos Internacionales y que inclusive es atendida, en Francia, en la Secretaría que se ocupa de los asuntos del trabajo, por
una Subsecretaría especialmente dedicada a todo lo relacionado con el debido
aprovechamiento del tiempo libre de los trabajadores.

• GEOROES FRIEDMAN, Le Loisir et la Civilization Technicienn6, Revue lntemational
des Sciences Sociales, vol. XII, No. 4, 1960, U;N~SCO.

696

Sección Quinta

NOTICIAS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

�XII CONGRESO NACIONAL DE SOCIOLOGlA

En Toluca, capital del Estado de México, tuvo lugar de los días 23 al 27 de octubre de 1961, el Décimosegundo Congreso de Sociología, convocado por la Asociación
Mexicana de Sociología, correspondiente a la Asociación Internacional de Sociología
de la UNESCO, el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional
Autónoma de México, así como el Gobierno y la Universidad del Estado de México.
Gran interés habría de despertar este evento que congregó a destacadas personalidades en el campo de la sociología, no solamente de México sino de otros países,
además de haberse recibido más de ciento cincuenta ponencias. El tema central de
estudio, investigación y discusión en el Congreso fue Sociolog!a del Trabajo -y del Ocio,
que en su Teoria General, comprendió: l. Definición, contenido, fines y métodos de
la Sociología del Trabajo.-2. El Trabajo como Fenómeno Social. Su origen y evolución a través de los tiempos. Diversas clases de ocio. Su influencia social. Relaciones entre la Sociología del Trabajo, el Derecho del Trabajo y la Política Laboral
Pública y Privada.-5. Relaciones entre la Sociología del Trabajo, la Sociología del
Derecho y la Sociología Política.--6. Relaciones entre la Estadística y la Sociología
del Trabajo. Técnicas Estadísticas y casuísticas en el diseño, realización e interpretación de las investigaciones sobre el trabajo y el ocio.-7. Macrosociología del Trabajo. Métodos y Técnicas Particulares.--8. El medio geográfico. Su influencia en la
organización del trabajo.
La Sección Segunda estudió la Morfología del Trabajo. La tercera versó sobre los
grupos laborales. La cuarta de las Interacciones del Trabajo. La quinta sobre Los
Problemas Sociales del Trabajo. La sexta de la Tipología del Trabajo. La séptima
de la Patología Social del Trabajo. Finalmente, la sección octava tocó el tema relativo a La Planificación Social del Trabajo y del Ocio.
Con la asistencia del eminente maestro universitario Dr. Gustavo Baz, Gobernador
Constitucional del Estado de México, del no menos errúnente sociólogo mexicano,
Dr. Lucio Mendieta y Núñez, en su carácter de Presidente de la Asociación Mexicana
de Sociología y de Director del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien en su esfuerzo y dedicación hacia el campo de
la sociología ha colocado a ésta en el destacada lugar que ya ocupa en nuestro país,
esfuerzo que también habría de verse brillantemente coronado con la realización de un
Congreso más, cuya importancia no puede escapar dentro del ámbito de la cultura
de México, y con la asistencia además, de también destacados maestros y sociólogos,
habría de tener lugar la solemne Inauguración del XVII Congreso Nacional de So-

699

�ciología en la Casa de Estudios, que dentro del panorama universitario de México
hace honor al lema que ostenta su escudo: Cultura, trabajo y libertad.
'
. Dada la amplitud del tema que habría de servir como objetivo principal de estudio en este Congreso, pródiga fue la recepción de ponencias que hubieron de tratar
lo~ #múltiples ~spectos d_e . dicha temática, empezando por el propio Dr. Mendieta y
N~n~z cuyo discurso original nos ha sido brindado para las páginas de Humanitas;
as1ID1smo, dentro de los diferentes eventos, sesiones y conferencias, habría de destacarse la palabra erudita, serena y clara del eminente sociólogo y filósofo mexicano del
Derecho, D~. Luis Recaséns Siches, quien en su brillante conferencia expuso Las
Transformaciones Modernas del Capital y sus Efectos sobre el Trabajo.
Considerando el aspecto humanista, son dignas de mencionarse considerando también lo relativo a la parte industrial, las siguientes Ponencias: '
l. AL?oRT~, José Ignacio : El Trabajo como Experiencia Humana.-2. BUENO, Miguel: Directrices Generales de la Sociología del Trabajo.-3. FLORIS MARGADANT, Guillermo: El Problema del Ocio en el Siglo XX.-4. KNox, John B.: Las Bases Sociales
de la lnd~strializaci6n.-5. MALDONADO DENts, Manuel: El Intelectual y el Ocio
en la Sociedad Contemporánea.-6. MENDIETA Y NÚÑEz, Lucio : Disertaci6n sobre
la Sociologí~ _del. Trabajo.-? . ORTEGA MATA, Rodolfo: La Planificaci6n del Trabajo
en la Electnf1cac16n de los Países Americanos poco desarrollados.-8. RoDRÍGUEZ SALA
Ma. Luis~: Lo~ Accidentes de Trabajo en México.-9. URmE VILLEGAS, Osear: Algu~
nas Cons1derac1ones sobre el Significado Humano del Trabajo y del Ocio.-10. WEts,
R. y RtESMAN, D.: Problemas de Utilizaci6n en el Futuro de las Horas Libres.
El Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León atendiendo
a la invitación del Dr. Mendieta y Núñez, designó al Lic. Alberto García' Gómez que
en su carácter de Jefe de la Sección de Ciencias Sociales, asistió como Del~gado
a este Congreso, mismo que pudo observar el interés que despertó no solamente en
el campo especializado de la Sociología, sino en el de otras rama: de la cultura de
dicho evento.
Participaron como Delegados e invitados al XII Congreso de Sociología: Alma
':1'1érica Ag~lar, de la Univ~rsidad de El Salvador; Dr. Leopoldo Aguilar García (Invitad~ especi~l~; lng: Francisco José Alvarez Lezama, Vicepresidente del Colegio de
In_gemer~s C1v1l~s; Lic. Femando Anaya Monroy, Procuraduría General de la República; Lic. Gabnel Anaya Valdepeña, Ponente; Lic. José Avila Andrade Universidad
d_e T~aulipas; L_ic. José Barradas Vañadares, Secretaría del Trabajo y 'Previsión Social; Cesar Benavides, Observador del Instituto Indigenista Interamericano· Lic. Genaro Borrego, Asociación Mexicana de Sociología; Beatriz Buenfil Escuel~ Nacional
de Ciencias Políticas y Sociales; Consuelo Cárdenas de Boijoseneu~eaun Universidad
Fe~enina de 'México; Lic. Maclovio Castorena Bringas, Instituto de Investigaciones
Sociales del Estado de México; José Castillo Farreras, Sociedad Folklórica de México; profesor Carlos Antonio Castro Guevara, Gobierno del Estado y Universidad Veracr~ana; Daisy Castro Hidalgo (Invitada especial del Estado de México); Homero
Cav1edes, Observador del Instituto Interamericano; Roberto de la Cerda Silva Instituto de Investigaciones Sociale~ de la UNAM; Lic. Agustín Cué Cánovas E~cuela
Normal Superior; lng. Gilberto Fabila Montes de Oca, Director de Agri~ultura y
Ganadería del Estado de México; Lic. Vicente Femández Bravo· Asociación Mexicana
de Sociología; Guillermo Floris Margadnt, Facultad de Derech~ de la UNAM; Sra.
Adela Formoso de Obregón Santacilia, Universidad Femenina de México; Alvaro Gay-

700

tán, Observador del Instituto Indigenista Interamericano; Lic. Fausto Galván Campos, Universidad de Morelos; Lic. Francisco Gallástegui, Banco de Comercio, S. A.;
Adrián García Cortés ( Invitado especial ) ; Lic. Jesús García Luna, Instituto de Investigaciones Sociales del Estado de México; Lic. Roberto García Moreno, Instituto
de Investigaciones Sociales del Estado de México; Luci García O'Meany, Universidad
de El Salvador; Lic. Ignacio García Téllez (Invitado); Lic. Antonio García Valencia,
Secretaría del Trabajo y Previsión Social; Lic. Rubén Gómez Esqueda, Secretaría de
Marina; Lic. Cipriano Gómez Lara, Universidad de Sonora; Natalia González Arciniega (Ponente); Dr. Francisco González Díaz Lombardo, Secretaría del Trabajo y
Previsión Social; Lic. Jesús Grajales Lepe, Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social; Carlos Guerra, lnst. de Investigaciones Sociales del
Estado de México; Dr. Aníbal Ismondez Cairo, Universidad Mayor de San Marcos,
Lima, Perú; Dr. John Ballenger Knox, Universidad de Tennesee, Estados Unidos de
Norteamérica; Dr. Robert S. Weiss, Universidad Brandeis, Massachusetts, Estados Unidos de Norteamérica; Lic. Gonzalo Lira Parragás, Instituto Politécnico Nacional; Aída
Luna, Universidad de El Salvador; Dr. Manuel Deniz Maldonado, Universidad de
Puerto Rico; Lic. Constantino Maldonado, Departamento del Distrito Federal; · Dr.
Pedro Daniel Martínez, Secretaría de Salubridad y Asistencia; Jorge Martínez Ríos,
Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM; Lic. Jesús Mejía Viadera, Universidad de San Luis Potosi; Angeles Mendieta de Alatorre (Invitada); Dr. Lucio
Mendieta y Núñez, Director del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; Ma. del Carmen Merino, Secretaría del Trabajo y Previsión Social; Luis Miranda Cardoso, Instituto de Investigaciones Sociales
del Estado de México; Lic. Darío Miranda Román, Universidad de Guerrero; Prof.
Gabriel Moedano, Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM; Lic. Alfonso
Cruz Patiño, Gobierno del Estado de Oaxaca; Lic. José A. Pino Cámara, Instituto de
Ciencias, Zacatecas, Zac.; Lic. Demetrio A. Porras, Corte Suprema de Justicia, Panamá, Panamá; Dr. Luis Recaséns Siches, Centro de Estudios Filosóficos de la UNAM;
Dr. Manuel Rodríguez Macías, Oficina Internacional del Trabajo; Lic. Claudina
Romero Pérez, Universidad de Chihuahua; Dr. Jean Sirol, Embajada de Francia; Lic.
Rafael Soto Gil, Universidad de Baja California, así como otras personas que dieron
realce al Congreso.
ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

SEYMOUR MENT0N: Historia crítica. de
la novela guatemalteca, Editorial Universitaria, No. 34. Guatemala, 1960, 332
págs.
19 grabados.

+

LENTAMENTE y con un sentido crítico
bastante afortunado se ha comenzado a
estudiar sistemáticamente la literatura
Centroamericana, considerada en las historias de la literatura hispanoamerica-

na más conocidas como una especie de
literatura menor, a pesar de la exhuberancia tropical con que han florecido ininterrumpidamente en tierras centroamericanas poetas, ensayistas y un relativo
número de novelistas y cuentistas. Emprender la tarea de poner orden en ese
caos es algo ya de por sí mµy arriesgado por la carencia de repertorios bibliográficos básicos y también por la gran

701

�cantidad de supuestos autores que habría que dejar de lado y eliminar, con ·
estricto sentido crítico y depurador.
Nos encontramos hoy ante una obra
de investigación que viene a llenar uno
de esos vacíos en la literatura centroamericana. El Dr. Seyrnour Menton, profesor de Literatura Hispanoamericana en
el Departamento de Lenguas Romances
de la Universidad de Kansas, en Lawrence, ha dedicado muchos años al estudio de la literatura mexicana y centroamericana de tal forma que hoy puede ser considerado como un especialista
en este campo. Al iniciar esta Historia
crítica de la novela guatemalteca dispuso de elementos y documentación de
primera mano y, lo que es más importante, del contacto directo con la realidad guatemalteca a través de prolongadas estancias en ese país centroamericano. Por otra parte, el Dr. Menton
maneja admirablemente el método comparativo, especialmente en el dominio de
la novela; remito a los lectores a sus
estudios publicados en la Revista Armas
y Letras, de la Universidad de Nuevo
León y en este mismo anuario Humanitas; próximamente aparecerá su libro
La vida y las obras de Federico Gamboa, estudio maestro en lo que se refiere a la literatura comparada.
La Historia crítica de la novela guatemalteca es, ante todo, una definición
de límites y una depuración de nombres y de obras. "El empleo de la palabra 'crítica' -afirma su autor- en
el título de este estudio impone y quita ciertas obligaciones. . . Pienso tratar
solamente las obras que considero significativas haciendo poco caso de las curiosidades bibliográficas. Tampoco es mi
intención incluir muchos datos biográficos de los autores por no quitarle interés y continuidad al aspecto históricocrítico. A algunos puede parecerles que
incluyo demasiados detalles del argumento de una novela. Es que para la

702

mayor parte de los lectores de este estudio, muchas de las novelas son totalmente desconocidas y sería inútil tratar de analizarlas sin antes describirlas"
(p. 5).
Seymour Menton ha comprendido en
su estudio los siguientes aspectos y novelistas guatemaltecos: l. Elementos novelescos en las obras de Antonio José de
Irisarri; II. José Milla, padre de la novela guatemalteca; 111. La novela a fines del siglo XIX: Borradores románticos, realistas y na tura listas; IV. Los modernistas: Horizontes ensanchados; V.
La novela criolla: Carlos Wyld Ospina
y Flavio Herrera; VI. Miguel Angel Asturias: Realidad y fantasía; VII. Mario
Monteforte Toledo y el arte de novelar
y VIII. La novela guatemalteca entre
1930 y 1958: se completa el cuadro. Siguen unas interesantes conclusiones y
una abundante y selecta bibliografía.
Frente al juicio superficial y apasionado emitido sobre este estudio por Emilio Abreu Gómez, sostenernos que este
libro es fundamental para el conocimiento de la novela guatemalteca por su precisión en lo que a datos se refiere, por
su elección de los autores fundamentales
y por su buen sentido crítico en el análisis de las obras. Posiblemente el juicio de Abreu Gómez se deba a que su
nombre no queda bien parado en una
cita que el Dr. Menton hace tornándola
de La volanda, novela de Arqueles Vela
( cfr. pp. 305-306). Pero esto es anécdota y no nos interesa el chismorreo en
cuestiones literarias.
Posiblemente los capítulos mejor logrados de toda la obra son los que se
refieren a Miguel Angel Asturias y a
Mario Monteforte Toledo, ambos destacados exponentes de la novela guatemalteca actual. Estamos de acuerdo con
el Dr. Menton al afirmar que la mejor
novela de Miguel Angel Asturias es
El Señor Presidente y de nuestra cuenta añadimos que sus obras novelísticas

posteriores señalan un notable descenso
en su arquitectura mientras el lenguaje
va volviéndose cada vez más artificial y
elaborado, tal corno lo señala el autor:
"El gran valor de Asturias, corno novelista, se deriva en parte de su ingeniosidad estilística, pero depende mucho
más de su gran talento para captar el
espíritu fundamental de algunas fases
_primordiales de la nación guatemalteca:
el terror de la dictadura, la fantasía del
mundo indígena y la voluntad despiadada de los explotadores norteamericanos" (p. 241). Aunque bien hubiera podido añadir que Miguel Angel Asturias
ha despreciado en gran parte ese talento natural para novelar quedándose muchas veces en el puro artificio verbal.
Otro es el caso de Mario Monteforte Toledo quien gradualmente ha ido
superándose en su arte de novelar pa.sando por las cuatro fases que en su
obra señala el Dr. Menton: el criollis.mo, el nacionalismo, el estudio psicológico revestido de experimentación estilística y el estudio filosófico de tendencias
universales (p. 243). Desgraciadamente,
por razones extraliterarias y que nada
tienen que ver con su producción artís·tica, Mario Monteforte ha sido preferido sistemáticamente y la aparición
&lt;le sus obras ha desatado flujos de pasiones en los que no se discutían precisamente sus méritos o deméritos literaIios. Sin embargo creernos que en Mario
Monteforte Toledo, Guatemala tiene hoy
·a su novelista más importante.
En resumen, consideramos a la Historia crítica de la novela guatemalteca
una obra importante, necesaria y que
puede ser el punto de partida para otros
-estudios del mismo tipo tan necesarios
:para toda la literatura centroamericana.
JUAN ANTONIO AVALA

VossLER: Formas poéticas de los
pueblos románicos, Editorial Losada, S.
A., Buenos Aires, 1960 (Traducción de
José María Coco Ferraris), 361 págs.
KARL

LARGO TIEMPO esperada esta obra fundamental del maestro Vossler, por fin
está a disposición de los lectores de habla española en una magnífica traducción
que, desgraciadamente, ha sido destrozada por una pésima edición plagada de
erratas y lamentables equivocaciones, hecho insólito dentro de la excelente tradición tipográfica de la Editorial Losada, S. A. Como otros buenos textos
de crítica ha sido incorporada a la Colección Estudios Literarios.
Esta obra está basada en un manuscrito dejado por Karl Vossler que resume el curso que dio en la Universidad
de Munich en los años de 1925, 1932
y 1937. Inicialmente parece que no fue
concebida por su autor, tal como hoy
la conocemos sino que el plan original
sufrió una serie de variaciones, debidas a
ajustes, nuevas investigaciones y materiales interpretados con una nueva metodología. Según afirma Andres Bauer, que
fue quien ordenó el manuscrito para su
edición, Vossler "volvió una u otra vez a
él, para modificarlo o ampliarlo de acuerdo con sus últimas opiniones o con el
adelanto de los estudios sobre la materia,
y en estas páginas sueltas, cuya enumeración varió a menudo para admitir nuevos agregados, nos es dado seguir la
evolución de su texto a lo largo de treinta
y cinco años" (p. 7) . Sin temor a exagerar, creemos que esta obra resume y
culmina la labor de romanista que desarrolló Vossler en toda su vida académica: admirable síntesis de sus investigaciones en la literatura italiana, francesa y española que hoy se universaljza
en su mismo título: Pueblos Románicos,
como unidad de cultura operante y viva.
Consideramos que uno de los aspectos
fundamentales de esta obra son las acla-

703

�raciones preliminares sobre el verso y la
forma poética y las referencias lingüísticas al latín vulgar y a la diferenciación
métrica y demás elementos rítmicos nacidos como consecuencia de la evolución
lingüística y que debe ser la base para
la total comprensión del fenómeno poético en las lenguas romanas. Deslumbrados quizá, durante mucho tiempo, por
la perfección formal de la herencia clásica, descuidaron los estudiosos su atención hacia las formas literarias del latín
vulgar que son, en definitiva, el núcleo
alrededor del cual se forman, en la tradición popular, las de las lenguas románicas. De aquí su precisión al tratar
de hacer una aclaración fundamental sobre la forma poética. La solución, en su
misma sencillez, puede parecer obvia,
aunque encierre toda una teoría, punto
de partida del Vossler revolucionario de
los métodos del análisis estilístico. "¿ Cómo se logra determinar el concepto de
forma poética? Creo que mediante el
concepto de lenguaje ... Formas poéticas
de las lenguas romances, es decir, mediante una paráfrasis formal: la actividad de la fantasía humana tal como se
expresa y pone de manifiesto en las lenguas románicas y sin preocuparnos de que
sea en verso o en prosa .. . " (p. 15).
"La única forma primitiva a la que concederemos todo su valor, es el lenguaje
humano" (p. 17). Este es punto de partida esencial para comprender la formación y evolución de las formas poéticas desde el punto de vista lingüístico
vossleriano que se impuso definitivamente
en los estudios literarios desde la aparición de sus primeras obras.
El problema de la capacidad poética
del latín vulgar se aborda con un criterio comparatista y estilístico que resuelve muchos problemas de tipo históricocultural planteados principalmente durante la alta Edad Media y la etapa del
Humanismo. El error predominante durante mucho tiempo fue que se quería

imponer como criterio formal de la poesía el latín clásico de los modelos y no
las formas poéticas populares que evolucionaron paulatinamente durante siglos;
cuando la conciencia poética de los pueblos románicos realizó plenamente la capacidad poética de las mal llamadas lenguas vulgares no hubo ya base alguna
para la discusión. "Ante los ojos de aquellos pueblos se presenta más inmediato el
ejemplo del latín, un ejemplo más cercano e imperioso. Si a Dante le hubieran inquietado tanto las reglas y la gramática como lo deja traslucir en su
De vulgari eloquentia, en tal caso habría escrito la Divina Comedia en latín;
tampoco Petrarca habría escrito en italiano sus sonetos de amor, o Bocaccio
el Decamerón. Por último, mucho antes
de que se alzaran tales voces contra su
Volgare, los pueblos románicos ya habían compuesto poesías en sus irregulares lenguas vernáculas, semi-vernáculas
y dialectos, y todavía hoy florece entre
ellos, a despecho de todas las academias, la poesía dialectal" (p. 22). Conectado con todo lo anterior está el
estudio detallado que Vossler dedica al
"Principio del verso latino y del romance" (pp. 26-41) y "La rima" (pp. 4152), aspectos fundamentales sobre los
que se tiene que estructurar toda una
serie completa de formas poéticas propias de los pueblos románicos.
El núcleo del estudio formal sigue de
cerca la clásica división de la materia
literaria en los géneros tradicionales, previa determinación de las "Formas híbridas de prosa y poesía" (pp. 53-94),
entre las que se encuentran el refrán, el
aforismo, la fábula y la alegoría, primicias de la expresión literaria románica. Consideramos de alto y original valor el dedicado a Boecio como poeta alegórico en su De Consolatione Philosophiae a quien Vossler califica de "primer poema alegórico de la Cristiandad,
el De Consolatione Philosophim de Ani-

cio Manlio Severiano Boecio" quien "no
es quizá un genuino gran poeta, pero sí
un genuino grande hombre ... " en él
se admira más -como suele ocurrir con
Schiller- al grande hombre y al destacado educador que al gran poeta o
pensador o artista. Lo que expresa en
la Consolatio es "una voluntad, una convicción, y al servicio del impulso ético
se subordinan tanto la prosa como la poesía" (p. 78).
Las "Formas poéticas de los trovadores" encierran un estudio exhaustivo
de un período de extraordinaria trascendencia en la formación de la tradición
poética románica; muchos de los aspectos que aún permanecían oscuros se aclaran meridianamente, tales como las referencias y precisiones sobre el primer
trovador Guillermo de Poitiers, las relaciones de la melodía con la lírica trovadoresca, el serventesio, la cobla esparza,
las formas dialogadas de los trovadores
que interfieren con el desarrollo del teatro. La relación entre la poesía popular
y culta no podía ser soslayada en una
etapa tan importante en que aparecen
los primeros conflictos. La importancia
que Vossler concede al sentimiento poético popular en todas las mutaciones
puede medirse por sus mismas palabras:
"Hay un tono anímico popular, una última simplicidad, como hay un tono anímico de arte, un íntimo impulso a la
espiritualización, tal como precisamente
lo poseyeron los trovadores. Y no debemos confundir la simplicidad con chatura, en el arte levantado con falsedad o
artificio. Nos condenamos a interpretar
en forma equivocada la vida histórica de
las formas artísticas, si tomamos lo 'popular' y lo 'artístico' como conceptos de
valor, o si establecemos una rígida separación entre el arte popular y el arte
literario" (pp. 151-152).
Intimamente relacionadas con la poesía trovadoresca y todas las formas poéticas cortesanas están "El canto y la dan-

za". Balada o danza provenzal, el ronde!,
la glosa, dramas danzados (baladas dramáticas), son formas literarias que también se originan en este cruce de tendencia literaria y popular dominante en
la época de consolidación de las literaturas románicas nacionales (pp. 158171).
Otra de las formas importantes en las
literaturas de los pueblos románicos es
el drama y todos los aspectos socio-religiosos implicados en él. Estudia Vossler
"El drama religioso medieval" en cuanto género literario y en sus orígenes como
parte de la liturgia cristiana, los factores
que secularizaron determinadas zonas de
las representaciones religiosas y su contenido teológico. Importante es, a nuestro juicio, la valoración que hace Vossler
del origen del drama y el deslinde del
universo del campo religioso: "Volvamos
a recordarlo una y otra vez: el teatro
comienza en el momento en que cesa el
culto. El culto apunta a Dios, y el teatro se dirige a los hombres. Tampoco
puede decirse que el teatro como forn1a
artística tenga origen religioso: como forma artística tiene que reconocer un origen estético. Es tan absurdo derivar el
arte de la religión como deducir la religión del arte. Tanto la una como el otro
son formas prototípicas del espíritu humano: mientras que la una tiende a la
certidumbre metafísica, a la fe, el otro
se concentra sobre la belleza de la expresión y su manifestación. El culto, la religión, la Iglesia puede brindar la ocasión
para el desarrollo dramático, pero no son
'el origen' del drama" (p. 252). A continuación Vossler estudia detalladamente
el drama en Francia, Italia y España con
todas las variantes formales que toma en
cada uno de estos países. Muy importante
es su estudio sobre "El auto sacramental" ( pp. 283-291), tema ampliamente
dominado, como todo el siglo de oro, por
Vossler.
Finaliza el libro con un capítulo de-

705
704
H45

�dicado a estudiar el tercer género literario y sus valores formales: "La novela
y la épica", en el que sigue los lineamientos y la metodología de los capítulos
anteriores, es decir, estudio teórico del
género y su expresión, para luego entrar
en el estudio detallado de las manifestaciones más importantes, como los poemas épicos, la "novella", Boccaccio y
R.abelais, la novela heroica, "Don Quijote" y la novela picaresca, estudios que
finalizan con esta importante precisión:
"Para ceñir este bosquejo acerca de la
novela, quiero recordar una vez más
que la novela, como poesía, se presenta
siempre y sobre todo en tensión y oposición frente a la novela como entretenimiento" (p. 337).
JUAN ANTONIO AVALA

GEORGES BuRDEAU:
La Democracia
-Ensayo Sintético-, Ediciones Ariel,
1960.

es una inquietud contemporanea en la que participan la mayor parte de los pueblos y de los hombres. Ya no se trata, tan sólo, de una forma de gobierno; sino de una filosofía
política, de un modo de vivir y, para algunos extremistas, de una religión. De
la palabra se han servido "tirios y troyanos", hasta saturarla de equivocidad.
El profesor Georges Burdeau, catedrático de la Facultad de Derecho y Ciencias Económicas de París, ha publicado
un ensayo sintético intitulado La Democracia que disipa no pocos errores
y ofrece un considerable número de precisiones. El profesor Manuel Jiménez de
Parga, catedrático de Derecho Político
de Barcelona, ha prologado la limpia
traducción española publicada por Ediciones Ariel ( Caracas-Barcelona, 1960).
Veamos cómo ilumina, Georges Burdeau,
las distintas vertientes de la realidad democrática.
LA DEMOCRACIA

706

El libro está dividido en una introducción, nueve capítulos y una conclusión. He aquí los temas abordados: l.Las interpretaciones de la libertad. 11.
-El pueblo de la democracia. 111.-El
poder del pueblo. IV.-De la democracia política a la democracia social. V.La socialización de la democracia y las
transformaciones de las condiciones de
la vida política. VI.-La democracia pluralista. VIL-La democracia marxista.
VIII.-Las técnicas gubernamentales: el
poder abierto. IX.-EI poder cerrado.
Nos advierte el autor, en el Prefacio
para la edición española, que su libro
es un ensayo de explicación que no contiene juicios de valor. Yo me permito
poner en tela de duda esta aseveración.
El lector podrá juzgar por sí mismo,
cuando haya concluído la lectura de esta
reseña.
La idea democrática se estructuró
partiendo de un concepto metafísico de
la naturaleza humana hecha para la
libertad. Pero a la idea democrática fundada sobre el valor del hombre, es preciso añadir la democracia como técnica
gubernamental. La democracia no se hace, exclusivamente, con los artículos de
una constitución ni es sólo un objeto
de análisis científico. Trátase de un estilo de vida colectivo, de una manera de
vivir en común y de una posibilidad de
responder a la vocación humana. "Con
la prueba de la vida, ha perdido la serenidad de rasgos con que la ennoblecían
los filósofos del siglo XVIII cuando no
era más que una estatua en un templo
desierto. Ahora reviste -apunta Burdeau- la faz atormentada de los hombres vivientes. Si a veces el parecido
nos repele, ¿no es acaso a nosotros mismos a quienes hay que incriminar?"
(p. 22).
La democracia, al fundarse sobre la
adhesión de los que le están sometidos,
trata de hacer compatible la autoridad
con la libertad. Pero, ¿ qué vamos a en-

tender por libertad? "Una primera concepción de la libertad la considera como equivalente a autonomía. Esta libertad-autonomía se traduce por la ausencia de coacción, por el sentimiento
de una independencia física y espiritual".
Es la libertad como disponibilidad. "Ahora bien, corno esta autonomía es frágil,
los hombres, desde que reflexionan sobre su condición política, han pensado
en garantizarla, si no contra todos los
riesgos que la amenazan, al menos contra
los que nacen de la existencia misma de
u,na autoridad política. Así nació otra
concepción de la libertad que puede llamar su libertad-participación y que consiste en asociar a los gobernados al ejercicio del poder para impedirle que imponga medidas arbitrarias (pp. 24 y 25).
La verdad es que la libertad no es un
hecho preexistente que hay que proteger: es una facultad que hay que conquistar. Con esta nueva perspectiva, el
sentido de la democracia y el orden social mismo se pone en discusión. Ya no
se trata de la forma jurídica de un universo libre, sino de "el instrumento de
creación de un mundo que verá la liberación del hombre" (p. 28). El verdadero pueblo de la democracia no es una
entidad abstracta, como el imaginado por
la Revolución francesa, sino un pueblo
de hombres situados, aquí y ahora, que
no pueden agotar su razón de existir
más que en la creación de un universo
nuevo.
Del poder de la nación se ha pasado al
poder del pueblo real. "El pueblo" -decía Siéyés en 1789-, no puede tener
más que una voz, la de la legislación
nacional. Exprésase, en esta afirmación,
la hegemonía parlamentaria y la confusión entre la voluntad del pueblo y el
poder legal. Hoy en día los hombres
piensan que el poder tiene siempre, desde luego, sus orígenes en el pueblo, pero
permanece en él. De ahí que el país
permanezca al margen del aparato gu-

bernamental y que las instituciones oficiales busquen acomodarse a las turbulencias y las divisiones de la voluntad
popular. De la democracia gobernada se
ha pasado a la democracia gobernante.
La democracia gobernada era el régimen
fundado en el poder de la nación y no
puede separarse de una concepción liberal del papel del Estado. La democracia
gobernante, en cambio, es el régimen
dominado por la voluntad del pueblo
real y va unida a la interpretación social de la función del poder. Pero como
el pueblo real está dividido y es el hombre en el taller, en el campo, en el despacho o en la calle, hay una política
vacilante y poco coherente.
La democracia social reposa sobre los
derechos del hombre. Pero los derechos
son exigencias, consagraciones jurídicas
de necesidades. Se llaman derechos sociales porque son créditos del hombre situado -no del hombre abstracto- contra la sociedad. La democracia social no
es un regalo de la naturaleza, sino un
producto de la inteligencia y de la tenacidad de los hombres. Se busca liberar
a los individuos respecto a todas las formas de opresión. Preténdese, además, la
participación de la persona en el establecimiento de la regla y de las condiciones
de vida que aseguren a cada uno la seguridad y la comodidad adquiridas para
su dicha. Esto, claro está, dentro de una
"democracia por la prosperidad" tal como la imaginada por el Presidente Roosevelt, en 1941, para el mundo libre.
Igualdad de oportunidades, elevación del
nivel de vida, liberación de los trabajadores respecto a la inseguridad económica son, en suma, los principios de la
"american way of life" que oscila entre
la libre empresa y el control estatal. Hay
otra forma que sólo anhela una liberación por la fuerza: la concepción de la
liberación revolucionaria por la dictadura
del proletariado. La liberación del individuo sólo se realizará con la desapari-

707

�1

1

ción del Estado. Desaparición del instrumento de opresión de las clases dominantes que se logrará cuando, habiéndose
reabsorbido lo político en lo social, no
exista ya un mando en el sentido autoritario del término, sino una autogestión
de la sociedad sin clases. El profesor de
la Facultad de Derecho y Ciencias Económicas de la Universidad de París se
limita a observar que el establecimiento
de un régimen semejante no puede obtenerse por procedimientos democráticos.
Me parece que esta objeción no les preocupará mucho a los marxistas.
En la democracia social de nuestros
días tiende a desaparecer toda separación entre lo político y lo social. Hay una
patente repulsa del individualismo. Los
partidos políticos, motores de la democracia, están sufriendo una profunda modificación. Es preciso hacer la vida más
clemente. Corresponde a la acción política la carga de embellecer el destino
colectivo. "En contrapartida a la aparición del derecho-exigencia, la democracia social ---0bserva Georges Burdeau- transforma el antiguo derecho-libertad en derecho-función" (p. 80). Los
partidos ideológicos de la democracia
social, a diferencia de los partidos de
opinión de la democracia liberal, hacen
valer exigencias imperativamente formuladas por las diferentes categorías sociales y no simples pareceres o tendencias.
Los partidos de masa ---&lt;lisciplinados y
homogéneos- no están hechos para que
cada uno encuentre en ellos una expresión de su opinión, sino para que todos
experimenten la comunidad de su destino temporal. Son partidos caracterizados por el dogmatismo espiritual y el
imperialismo político.
Aunque todas las democracias contemporáneas pertenecen a la categoría
de la democracia gobernante, no todas
ellas presentan los mismos caracteres. En
las "democracias marxistas" --que sería
más exacto calificar de monocracias po-

708

lares- el pueblo soberano es el de una
sociedad unificada, homogénea, de la
que han desaparecido clases e ideales
diversos. Las democracias occidentales,
en cambio, son democracias pluralistas
que respetan la variedad sociológica del
medio político y conceptúan, como un
valor eminentemente digno, la autonomía de cada persona humana. Lo propio
del pluralismo es negarse a todas las mutilaciones sobre las que se edifica el totalitarismo, aun con el riesgo de agarrotar
la actividad política.
Las "democracias marxistas" no son
Estados de Derecho. "En la U.R.S.S.,
-por ejemplo--, lo esencial no es el
Derecho, es el régimen soviético con la
doctrina marxista leninista que le sirve
de base y con el objetivo que persigue
de una sociedad sin clases". No puede
haber más que un partido, el comunista,
porque la pluralidad de partidos volvería
a poner en riesgo la liberación de los
trabajadores. "Igual que las grandes fábricas, que antes de fabricar el producto, construyen la máquina que construirá los instrumentos, la democracia marxista se dedicará a crear al hombre que
necesita para edificar el socialismo" ( p.
11O) . El partido controla la ideología del
régimen y monopoliza la expresión de
los deseos del pueblo.
Si nos a tuviésemos tan sólo a los mecanismos constitucionales, y no a las diferencias filosóficas que superan la democracia pluralista de la democracia
marxista, las instituciones políticas de
la U.R.S.S. resultarían muy parecidas
a las de los Estados Unidos en cuanto
a la organización federal, y a las de
Inglaterra en cuanto al sistema gubernamental.
El régimen del poder abierto trata de
conciliar la soberanía del pueblo con el
respeto a las libertades individuales, valiéndose de tres grandes mecanismos: la
expresión de ia voluntad popular, la oposición, el ejercicio de la función guber-

namental. "La democracia del poder
abierto es aquella en que la voluntad
popular, que dicta sus imperativos a los
gobernantes, es aceptada en su complejidad real. Hay en ella ---0bserva el
profesor Burdeau- el pro y el contra y
se considera a ambos igualmente válidos. Sin duda el pro triunfará por el
número de votos, pero el contra habrá
sido invitado a hacerse oír. Más aún.
No se le cierra definitivamente el poder, puesto que le queda la esperanza
de ganar la opinión. E incluso si el contra no ha podido beneficiarse de un
cambio de deseos populares que le permitiera convertirse en mayoritario, tiene el derecho de esperar que concesiones o compromisos tengan en cuenta sus
exigencias. En resumen, con el poder
abierto nunca se decide la partida porque los dados no cesan nunca de rodar"
(pp. 120-121). El régimen de poder
abierto implica elecciones libres y pluralidad de partidos. La tolerancia política
se exterioriza en los derechos de la oposición. El poder está para quien lo conquiste legítimamente.
El régimen del poder cerrado descansa en una inspiración y en un programa
cuyos planes preestablecidos escapan a
toda revisión. Un partido único domina
todos los órganos gubernamentales. El
poder cerrado se convierte en un poder
secreto. La legalidad está fundada exclusivamente -al margen de todo Derecho Natural- en la autoridad que el
Estado da al contenido de la norma.
Georges Burdeau termina su ágil y
penetrante estudio intitulado "La Democracia -Ensayo Sintético--" con
unas conclusiones que nos permitimos resumir, en gracia a la brevedad: La democracia no es una noción cuyo contenido sea inmutable. Su faz se la debe al
sueño de los hombres. Sin duda ciertos
rasgos son permanentes, pero su misma
trascendencia los condena a que su sentido dependa de las contingencias. El

uso mismo de las instituciones democráticas provoca la inestabilidad de la noción de democracia. En el punto de partida hay la afirmación de la libertad
humana que opone a los gobernantes la
resistencia de los gobernados. No se discute ciertamente la necesidad del mando, pero se quiere comprobar la substancia de las órdenes. La democracia
contemporánea, dando el poder a las
masas desfavorecidas, lo convierte necesariamente en el agente creador de
una sociedad nueva. La técnica política
es una técnica liberadora. Trátase de
una técnica de la utilización del poder.
Pero es preciso que el hombre sepa conservarse libre, no ya frente a las amenazas exteriores, sino frente a sí mismo.
Mérito innegable del profesor Georges Burdeau es el haber profundizado en
el complejo funcionamiento real de las
instituciones y poderes públicos, sin quedarse en la superficialidad de un estudio formal de los mecanismos constitucionales. Amante de las ideas "claras y
distintas", Burdeau cordina en un sistema coherente de conceptos lo que en
muchos otros autores aparece en el desorden de las pasiones partidistas o de
los intereses sectarios. Su contribución a
la politicología contemporánea -aunque
no se mantenga, afortunadamente, en el
puro terreno explicativo aclara no pocos
equívocos y suministra criterios para
emitir juicios de valor.
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

JosÉ ORTEGA Y GAS SET: Meditaciones
de Europa, Revista de Occidente, Madrid, 1960.
LAS NACIONES OCCIDENTALES que han
aprendido de Europa, tienen ahora que
servir e influir en Europa, porque Europa apunta a un nuevo cataclismo. Progreso técnico, capacidad intelectiva, anhelo de libertad son, ¡ qué duda cabe!,

709

�legados europeos. Pero acontece que Europa ha mostrado, hasta la saciedad, su
incapacidad de vivir en paz. Hoy en día
no puede ostentarse, en consecuencia, como maestra de la paz.
Nunca he podido compartir la idea
orteguiana de Europa, como tierra elegida, porque creo que la historia desigual,
de ese trazo de planeta, no autoriza a
formular un mesianismo europeo. Examinemos, en sus líneas directrices, la
teoría de José Ortega y Gasset, esbozada en aquella conferencia que prortunció en Berlín ( septiembre de 1949),
bajo el título: "De Europa meditatio
quaedam", recogida hoy en el volumen
"Meditación de Europa", de sus obras
inéditas, publicado por la Revista de
Occidente en Madrid (1960). El enjambre de pueblos europeos que partió
a volar sobre la historia desde las ruinas
del mundo antiguo se ha caracterizado
siempre -apunta el Meditador del Escorial- por una forma dual de vida. El
vivir de cada pueblo europeo es un convivir con el resto de los pueblos europeos. Ortega -dicho sea entre paréntesi.._ no parece advertir la insuficiencia
de este europeísmo insular. Desde el siglo XI (Otón 111) tienen conciencia de
moverse y actuar en un espacio o ámbito común. "Peleaban dentro del vientre de Europa, como los gemelos Eteocles y Polínice en el seno materno" ( p.
33). Y es que "Europa como sociedad
existe con anterioridad a la existencia
de las naciones europeas" ( p. 35). Más
exacto hubiera sido Ortega si hubiese
dicho "Cristiandad" en vez de "Europa". Dentro de la amplia sociedad europea, como ámbito social preexistente, se
han ido formando poco a poco, como
núcleos más densos de socialización, las
naciones de Occidente. "La historia de
Europa, señores, que es la historia de la
germinación, desarrollo y plenitud de
las naciones occidentales, no se puede
entender si no se parte de este hecho

radical: que el hombre europeo ha vivido siempre, a la vez, en dos espacios
históricos, en dos sociedades, una menos densa, pero más amplia, Europa;
otra más densa, pero krritorialmente
más reducida, el área de cada nación o
de las angostas comarcas y regiones que
precedieron, como formas peculiares de
sociedad, a las actuales grandes naciones" (p. 36). En este sentido, cabe
decir que la unidad europea no es tanto
un mero programa político para el inmediato porvenir, cuanto un principio
metódico para entender el pasado de
Occidente. La historia de Europa se explicaría por un ritmo en el predominio
que una de esas dos dimensiones -la
europea y la nacional- logra sobre la
otra. Ha habido siglos -siglo de Carlomagno, siglo XVIII- en que lo europeo predomina sobre las peculiaridades nacionales. Frente a esas épocas encontramos otros siglos -siglo XVII, siglo XIX- en que sobresalen los particularismos nacionales sobre el fondo común europeo.
Lo que llamamos "nación'' no aparece plenamente en el área histórica --con
España antes que con Francia-, hasta
fines del siglo XVI y comienzos del
XVII. Mientras la ciudad -la "polis"es un artefacto jurídico que la hacen
los individuos, la nación es empresa y
tradición que hace la historia. No se
trata, como lo quiere Mr. Toynbee, de
"un cock-tail de tribalismo y democracia", puesto que la realidad nacional es
de mucha mayor antigüedad que la invención de la democracia y no tiene nada especial que ver con el tribalismo.
El equilibrio curopl'o está montado sobre la convivencia de las naciones europeas. Para José Ortega y Gasset resulta
"incuestionable que todos los pueblos de
Occidente han vivido siempre sumergidos en un ámbito -Europa- donde
existió siempre una opinión pública europea. Y si ésta existía no podía me-

nos de existir también un poder público
europeo que sin cesar ha ejercitado su
presión sobre cada pueblo. En este sentido, que es el auténtico y riguroso, una
cierta forma de Estado europeo ha existido siempre y no hay pueblo que no
haya sentido su presión, a veces terrible. Sólo que ese Estado supernacional
o ultranacional ha tenido figuras muy
distintas de las que ha adoptado el Estado nacional" (p. 84). ¿ Cuáles son esas
figuras? Ortega se limita a decir que
se trata de algo puramente dinámico.
Dinamismo sin sostén y sin razón. Pero
no es éste el error fundamental en que
incurre Ortega. ¿ Cómo hablar de un
Estado europeo sin una autoridad efectiva, sin un pueblo de gobernados, un
bien público europeo, claramente delimitado, al cual sirva este supuesto Estado?
Del hecho de que exista una opinión pública europea no cabe deducir, sin más,
que existe un poder público europeo.
No cabe confundir el "balance of Power"
con la autoridad estatal.
Resulta difícil que las naciones se entiendan, porque "una nación es una
intimidad en sentido homólogo a como
lo es una persona" (p. 98). Aún así,
Ortega asegura: "Las naciones de Occidente son pueblos que flotan como ludiones dentro del único espacio social
que es Europa, "en él se mueven, viven
y son". Yo postulo una historia de Europa que nos contaría las vicisitudes
de ese espacio humano y nos haría ver
cómo su índice de socialización ha variado ... " (p. 98). La verdad es que
hoy no se puede sostener esta insularidad europeizante. Las naciones europeas ya no se mueven, viven y son únicamente en Europa, sino en el mundo
entero. El tamaño del mundo súbitamente se ha reducido y todos los pueblos son próximos. El propio Ortega
reconoce que Europa está hoy desocializada, esto es, que le faltan principios
de convivencia vigentes. Por de pron-

to, urge una nueva técnica de trato entre los pueblos europeos. Y esto supone, claro está, que los pueblos, que las
naciones existen. Hasta aquí, en sus
ideas-madres, la conferencia que don José Ortega y Gasset sustentó en la Universidad libre de Berlín el 7 de septiembre de 1949, bajo el rubro: "De
Europa meditatio quaedam". Más que
la teoría sobre Europa y su destino, de
escasa consistencia, nos interesan los agudos atisbos sobre el pueblo alemán, sobre la idea de pólis y de nación, sobre
nacionalismo e internacionalismo. Los
compiladores de los escritos orteguianos
han tenido el designio de incluir, en la
obra inédita Meditación de Europa,
Otros escritos afines que, en realidad de
verdad, no resultan muy afines. Fuera
del primer escrito: La sociedad europea,
los restantes escritos: Tocqueville y su
tiempo, Vistas sobre el hombre gótico,
Algunos temas del Weltverkehr no tienen, ni podrían tener, como cuestión
central, a la realidad de Europa.
Al recorrer los siglos de Historia europea, Ortega no parece advertir el principal peligro de Europa: su depravación moral, su materialismo pagano. Recordamos aquellas palabras de Guardini: . "Si Europa quiere seguir existiendo, si el mundo ha de seguir necesitando a Europa, ésta tiene que continuar
siendo aquella magnitud histórica determinada por la figura de Cristo; mejor
dicho, tiene que serlo con una seriedad
nueva, como lo exige su naturaleza. Si
pierde este elemento esencial, lo que de
ella puede quedar importará ya poco".
Porque lo verdaderamente importante no
es el continente -mero concepto geográfico- sino el conttnido valioso : realidad espiritual, moral y cultural. La
fuerza salvadora de Europa, prefigurada bajo el cielo azul de Grecia (Humanismo) y realizada espléndidamente en
el Cristianismo, aún puede cobrar vigencia, a condición de que las élites

710

711

�reaccionen ejemplarmente en un esfuerzo de voluntad y de organización. Pero
amar a Europa, a fuer de universales,
no es hacer del Viejo Continente -uropeísmo trasnochado- la tierra elegida.
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, Ideario Filos6fico. Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de
Nuevo León, Monterrey ( 1961).
E N EL loEARIO FILOSÓFICO del Dr. Agustín Basave Fernández del Valle encontramos la siguiente expresión: "Es difícil, pero es grato, ser hombre entre
los hombres, guardando una piadosa fi.
delidad al misterio inagotable del ser".
Para nosotros, que hemos seguido de
cerca el itinerario filosófico de Basave
y hemos sentido su cálido y vibrante,
a veces trepidante trato y estilo y confesión personal, vemos en esa expresión
una clave de su filosofar, intrépido, pujante, un tanto convulsivo, pero siempre
en pos de lo sincero, de lo radical, de
lo auténtico, de lo humano. Aquí encontraríamos otra aplicación de lo que
Fichte asienta: el tipo de la filosofía
depende del tipo de la individualidad.
Creemos que el saldo favorable de rendimiento en orden a penetración de la
realidad y a empuje en el plano de los
jalones históricos de la filosofía está a
favor de los problemáticos e impulsivos,
de los visionarios, sobre los que careciendo de lo mismo, se atienen a un proceder minimizado de reglas, de erudición y de metodología paralizante.
Basave se enfrenta a los diversos temas de la filosofía: delinea una teoría
del conocimiento; expone una estética
"in nuce"; hace una filosofía de la ciencia; intenta una invención de valores, a
través del asco, exalta la esperanza sobre la angustia; ofrece una nueva prue•· ba de la existencia de Dios; considera

712

algunas filosofías actuales, en especial el
existencialismo; delinea una filosofía de
la cultura y de los pueblos latinoamericanos. Apoyándose en una base antroposófica, integralista, de plenitud, con
vías de trascendencia y con un afán de
salvación hacia el absoluto.

( pág. 18) . "La persona es el núcleo de
mi ser y el centro de las cosas que me
contornean". Toda ontología debiera
empezar en el seno de la persona". (pág.
22). "Somos culpables de cualquier acto aislado que atente a la tarea integral
de autoperfección". (pág. 25).

Basave, ¿ es simple y puramente escolástico? En la pág. 204 dice: No basta
una definición de la filosofía como la
tradicional: conocimiento científico de
las cosas por las primeras causas, en
cuanto éstas conciernen al orden de la
razón natural; se trata también -y acaso más- de un imprescindible menester existencial de ubicación y de autoposesión .. . Habría que agregar, no obstante, que al forjar una filosofía con autenticidad, esta filosofía exige, al filósofo, que la encarne. Para el filósofo regiomontano la filosofía está informada
por una experiencia vital. "Nuestro conocer está al servicio de nuestra existencia personal". (pág. 6). Y en ésta,
como en otras expresiones, encontraremos
una simpatía y una consonancia con
nuestra posición ya expuesta en tiempos
coetáneos o pretéritos. "Cada ente, transido de mundanidad, es un 'haz' de referencias y conexiones ontológicas dentro
de una 'estructura englobante' ".
"Si antes de la toma de conciencia
hay un ser en bruto y una distinción
absoluta entre sujeto y objeto es porque en la noche del no saber aún no
ha traído la luz el filosofar". "En el
principio y el fin no está la Nada sino
el Ser". (pág. 14). Hay expresiones que
nos saben a pcrsonismo: (La verdad) ...
no es bien mostrenco, sin asunto intimo,
descubrimiento histórico con una filiación personal. .. (pág. 16). "La apropiación de mi posibilidad fundamental,
el cabal cumplimiento de mi 'ethos' - hablo desde el punto de vista intramundano-, se me presenta como mi obra
humana, por excelencia; como la feliz
realización de mi proyecto preferido".

Hay en Basave un hambre de integridad, de plenitud, de trascendencia y de
salvación. Ahí culmina su itinerario.
"La realidad humana, es en su más íntima contextura, hambre de salvación".
(pág. 25 ) . La plenitud óntica del ser
humano está en Dios. "De ahí el teocentrismo de la persona". ( pág. 25).
"Las decisiones que nos favorezcan como hombres integrales y nos perfeccionen, serán morales". (pág. 30).
La nueva vía para probar la existencia de Dios es la siguiente: "mi afán de
plenitud subsistencia), que se me presenta coexistiendo orgánica y dialécticamente con mi desamparo ontológico,
con mi insuficiencia radical, en forma
parecida al contrapunto musical, implica la plenitud subsistente e infinita de
donde proviene, precisamente, mi concreto afán de plenitud que se da en el
tiempo. Si existe nuestro afán de plenitud subsistencia! -y esto es un hecho
evidente-- existió siempre una Plenitud
subsistente, porque si no hubiera existido, no se darían todos nuestros concretos afanes de vida y de más vida".
(pág. 34).
Adoptando y usando buena parte del
instrumental existencialista, Basave, sin
embargo, lo rechaza en las págs. 116 a
119. En el inciso 6 dice: Del lado ético, el "engagement" incondicionado de
la actitud existencialista degenera en un
vacuo aventurerismo. . . Y argumenta en
modo parecido a como lo hicimos en el
Congreso Interamericano de Filosofía en
México en 1951 : Pero no es menos cierto que la vida humana no puede reducirse a mero proyecto, porque los pro-

yectos se hacen sobre la base de ser ya
algo quien los formule ... (pág. 120).
Para Basave, el filosofar no es un flirteo ni un aventurerismo, sino una empresa consubstancial a la vida auténtica
humana, con todo su sabor, perspectivas
y acaeceres humanos; es también un saber de salvación. Son braceos vigorosos
del filósofo y del hombre Basave a través de la existencia, para lograr la plenitud dichosa y la salvación. Simpatía
y calor humano hemos experimentado en
nuestros encuentros con el amigo Basave en eventos filosóficos y en el diálogo amistoso.
EUSEBIO CASTRO

CARLOS PÉREZ-MALDONADO, Narraciones Hist6ricas Regiomontanas. Imp. El
Regidor, S. A., Monterrey, 1961, 160
págs.
A oos AÑOS de editada su obra: Narraciones Hist6ricas Regio montanas ( 1959) ,
el distinguido historiador don Carlos Pérez-Maldonado nos brinda un segundo
volumen con igual título.
Esta segunda serie de narraciones,
abarca desde los orígenes de Monterrey,
hasta sucesos del siglo actual. Dedica
los dos capítulos iniciales a cosas de la
colonia. El primero, a la familia del
fundador de Monterrey, figura poco estudiada hasta ahora; y el segundo a los
regocijos populares con que nuestra ciudad celebró la exaltación de Fernando
VI al trono de España.
Los tres relatos siguientes se refieren,
con amplitud y riqueza de datos, a la
etapa de la Independencia. Es el primero un macizo resumen del movimiento liberatorio en Nuevo León, desde las
primeras noticias hasta la consumación ;
el otro, nos quita al vivo, al atrabiliario
don Joaquín de Arredondo, que tantos
dolores de cabeza diera no sólo a los
vecinos, pero a los canónigos de la ca-

..

713

�tedral, por simples sutilezas; y en el tercero nos ofrece una crónica fiel de las
solemnidades habidas en Monterrey, con
motivo de la proclamación de Iturbide
De especial interés nos parece la relación sobre la Invasión Americana, por
sus valiosas referencias, muchas de ellas
, desconocidas. Y de positivo valor es
también el resumen completísimo de la
Intervención Francesa, salpicado con aspectos de la vida social reinera, que con
tanto acierto ha venido estudiando el
autor.
Pasa luego a los albores del siglo XX,
para ilustrarnos, con lujo de detalles, sobre los acontecimientos del 2 de abril
de 1903; y para darnos cuenta, en jugoso capítulo, de las jubilosas fiestas del
centenario de la Independencia; en cuyo
relato parece revivir el esplendor de la
sociedad regiomontana.
Viene, a continuación, un magnífico
panorama de los días vividos por Monterrey durante la Revolución. Es el más
extenso de los relatos de su libro ( 2 2
págs.), con mil incidentes de carácter
político y con toda la violencia de aquellos días decisivos para los destinos de
México, y que comprende desde el 20
de noviembre de 1910, hasta el movimiento escobarista.
Correspondiente a un personaje colonial, pero referente a un suceso contemporáneo, es el relato alusivo al Ilmo. Sr.
Verger, y en el cual hace el autor una
crónica completísima de las fiestas celebradas en Santagny, Mallorca, lugar de
nacimiento del prelado, a raíz del segundo centenario de su partida a América.
Con estilo agradable nos describe a
continuación otros interesantes aspectos
de la vida social del 'Monterrey finisecular, girando en torno al viejo centro
social "El Chalet", de la Quinta Calderón; y cierra el libro con una serie
de datos jugosísimos sobre los relojes públicos; los antiguos sistemas de protección contra incendios; los intentos de

erección de una estatua a Zaragoza allá
por el 68, y valiosas notas sobre la historia de la Catedral.
Como característica singular de todos los libros del autor, además de la
claridad y elegancia del estilo, ilustra en
esta ocasión sus relatos con 72 magníficos grabados de personajes y lugares
del Monterrey antiguo, que son, de suyo,
un valioso documento.
Esta nueva obra de Pérez-Maldonado,
viene a constituir, indudablemente, una
estimabilísima aportación a la historiografía nuevoleonesa.
ISRAEL CAVAZOS GARZA

COLLINGWOOD, R. C., Los principios del
Arte. Fondo de Cultura Económica, México, 1960.
LA EDICIÓN INGLESA de la Oxford Uni-

versity Press data de 1938. Ahora se
nos ofrece la traducción española de Horacio Flores Sánchez, en edición del Fondo de Cultura Económica.
Una traducción de Collingwood es
siempre interesante para los lectores que
conocen su Autobiografía, o su Idea de
la Historia, por ejemplo, obras en las
que se refleja vivamente la claridad de
espíritu, la precisión y la honestidad de
este pensador inglés muerto aproximadamente hace 20 años.
Los principios del arte nos ofrece las
investigaciones sobre estética realizadas
por Collingwood en los últimos años de
su vida. El libro está organizado en tres
grandes secciones, íntimamente enlazadas
entre sí, pues la primera prepara el terreno para la segunda y ésta para la
última. ¿ Qué es el arte?, es la pregunta con la que podría empezar todo libro
de estética, y con ella comienza Collingwood este libro. Pero aunque su tarea
es buscar la respuesta correcta, primeramente se ocupará de aclarar convenientemente la palabra "arte". Este proble-

ma es difícil y de necesaria aclaración,
puesto que sin el conocimiento exacto
de lo que esta palabra significa se podría llegar, como sucede a menudo, a
desviaciones que tuercen el camino y llevan a conclusiones falsas.
Todo el Libro Primero se ocupará,
pues, de distinguir lo que es falsamente
llamado arte y el arte propiamente dicho. Para esto realiza una aguda crítica
a la que él denomina la "teoría técnica
del arte", que sería la que, vigente en
nuestro tiempo, nos da una falsa idea
del arte. El pensamiento de Collingwood
consiste en remontarse al origen de la
palabra, y rastrear en el pensamiento
griego el significado que para este pensamiento tuvo la palabra "tecne". "Tecne" y "artesanía" serán sinónimos para
Collingwood, y resumirá en cinco o seis
elementos esenciales la naturaleza de la
artesanía, para concluir afirmando que
lo que es aplicable a esta última no es
aplicable al arte propiamente dicho.
La segunda parte del Libro Primero
entra ya en materia, estudiando el arte
propiamente dicho, primero como expresión y después como imaginación. Sería
muy largo precisar aquí todo el minucioso proceso que desarrolla Collingwood
en torno a lo que debe entenderse por
arte, en relación con la expresión y la
imaginación. Sin embargo, es pertinente hacer notar que hasta este momento
Collingwood no ofrece ninguna teoría,
pues se limita sólo a manejar los hechos
mismos, es decir, más que teoría, busca
la precisión exacta de las palabras y los
términos que comúnmente se aplican al
arte. Así, por ejemplo, se afirma que
"el artista expresa sus emociones"; lo
que hace Collingwood es tratar de saber qué es lo que la gente quiere decir cuando afirma tal cosa. De ahí, que
vea el arte como expresión primero, y
después como imaginación.

El Segundo Libro sólo se va a ocupar
de la teoría de la imaginación, y junto
a las ideas propias de Collingwood encon tramos aquí un resumen de las ideas
que sobre el problema de la sensación
y de la imaginación, así como de la percepción, se encuentran en filósofos como Descartes, Locke, Berkeley, Hume y
Kant. "Imaginación y conciencia y "El
Lenguaje", serán los dos problemas que
toque Collingwood en este Libro Segundo.
Como conclusión de todo lo anterior
surge el Libro Tercero, con la teoría
del arte. El arte como teoría y el arte
como práctica vendría a ser uno de los
últimos aspectos que toma Collingwood,
mismo que se apuntaba ya en el prefacio, al afirmarnos que en la última parte del libro se señalarían algunas de las
consecuencias prácticas que se derivarían de la teoría, sugiriendo el tipo de
obligaciones que se impondrían sobre el
artista y el público con la aceptación
de dicha teoría. La teoría, pues, para
Collingwood, deberá considerarse en estrecha relación con la práctica, como señalamiento del camino y no como exposición lejana a la realidad que respondiera sólo en parte a las preguntas
inmediatas que proponen las diversas
manifestaciones artísticas.
"El artista -dice Collingwood al cerrar su libro-- debe profetizar no en el
sentido de que prediga lo que ha de ocurrir, sino en el sentido de que diga a
su público, a riesgo del descontento de
éste, los secretos de su corazón. Su función como artista es hablar, desahogarse. Pero qué es lo que ha de decir, no
es, como la teoría individualista del arte
mismo nos quisiera hacer creer, los secretos del artista mismo. Como portavoz de su comunidad, los secretos que
debe externar son los de ella. La razón
por la cual lo necesita es que ninguna
comunidad conoce su propio corazón; y

714
715

�al no tener este conocimiento de una
comunidad se engaña sobre el único
tema cuya ignorancia significa la muerte. Para los males provocados por esa
ignorancia el poeta como profeta no sugie&amp;e ningún remedio, porque ya ha
dado uno. El remedio es el poema mismo. El arte es la medicina de la comunidad para la peor enfermedad del espíritu, la corrupción de la conciencia".
ALFONSO RAXGEL GUERRA

ALFREDO CANTÚ BECERRA, Recuperaci6n
y colonizaci6n de las tierras insulares,

para el establecimiento de dos territorios
más. Impreso en El Modelo, S. A., Monterrey (S. a.) (1961), 133 pp.

Esn AUTOR NUEVOLEONÉS -nacido en
Montemorelos- destaca en este estudio
la importancia que tiene para México
la recuperación y colonización de más
de seis mil kilómetros cuadrados de tierras isleñas, diseminadas en el Pacífico,
Golfo de México y Mar de las Antillas.
Esta riqueza nacional, objeto de piraterías extranjeras, podría rendir insospechados beneficios de aprovecharse sus
extraordinarios recursos naturales. Para
lograr este propósito no encuentra el autor otro medio que el de la colonización, y señala enfáticamente la urgencia de promover esta población que integraría estas islas al patrimonio nacional. Asienta, por otra parte, la necesidad de que la juventud mexicana conozca este ignoradísimo aspecto de la
geografía mexicana; y concluye por proponer la integración de dos territorios,
uno en el Pacífico y otro en el Golfo.
La novedad del tema hace de este ensayo un interesante aporte a la bibliografía geográfica y económica de nuestro país.
ISRAEL CAVAZOS

716

GARZA

Historia de Nuevo Le6n, con noticias
sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y
Nuevo México, escrita en el siglo XVII
por el Cap. ALONSO DE LEÓN, JUAN
BAUTISTA CHAPA y el Gral. FERNANDO
SÁNCHEZ DE ZAMORA. Estudio preliminar y notas de ISRAEL CAvAzos GARZA.
Biblioteca de Nuevo León, I. Gobierno
del Estado de Nuevo León. Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad
de Nuevo León, Monterrey, México,
1961.

SUELEN TENER las crónicas escritas durante el virreinato, y algunas cuyo origen puede ubicarse en el siglo XIX, un
estilo muy peculiar, muy apegado al
decir clásico. Eso les da un especial encanto aunque están defectuosamente pergeñadas y aunque en ellas menudee en
las ofensas a la gramática.
Ese sabor añejo está presente en la
Relación y discursos del descubrimiento,
población y pacificación de este nuevo
reino de León, que es el título que lleva
la crónica del capitán Alonso de León,
obra que no debe ser incluída entre las
mal pergeñadas, pues, por el contrario,
está muy tersa y amenamente escrita.
Alonso de León, con mirada de antropólogo moderno, supo asomarse a la
vida de los nativos del Nuevo Reino de
León, es decir, de Nuevo León. Nadie
como él podría haberlo hecho con más
fidelidad, ya que fue vecino fundador
de la villa de Cadereyta, desde la cual
organizó y emprendió frecuentes expediciones de pacificación, lo cual le permitió conocer palmo a palmo toda la
extensa comarca que compone el contorno de dicha villa. Su relación o crónica se extiende hasta el año de 1649.
Tiene, pues, la crónica, un gran valor histórico; pero a este valor escueto
hay que añadir el otro, el antropológico,
que aunque aparentemente subsidiario,
pasa a ser principal por la minuciosidad y amor que Alonso de León puso

en describir los usos, costumbres e instituciones de los nativos. Fue Alonso
de León una especie de Bernardino de
Sahagún laico, si disminuido no por eso
menos importante y ameno.
Hacer el comentario de la parte de
su crónica dedicada a la antropología,
sería harto laborioso y se llevaría mucho espacio. Baste, por tanto, enumerar los capítulos correspondientes, cuyos
títulos son suficientemente indicadores:
I. "Cómo el hombre es inclinado a buscar a Dios; II. Cómo se prueba haber
Dios; III. Cómo todas las naciones del
mundo, por bárbaras que sean, han tenido dioses, no así la de este Nuevo
Reino de León; IV. Cómo ninguna nación ha carecido de maestros para el
conocimiento del verdadero Dios, y los
resquicios que en este reino se han hallado de haberlas habido; V. De las diversidades de las lenguas que estas gentes hablan; VI. Del modo de vivir de
esta gente; VII. De las costumbres de
estos indios, condición y fiereza; VIII.
De las comidas de estas gentes; IX. Cómo comen carne humana estos indios;
X. De los regocijos y mitotes de estos
indios; XI. De los agüeros, embustes y
hechicerías que tienen; XII. De los casamientos. Poco empacho y vergüenza
que tienen; XIII. De los nacimientos,
crianzas y mortuorios de esta gente;
XIV. De la crueldad que esta gente tiene, unos con otros, entre sí; XV. Del
modo de pelear de los indios de este
reino, y sus armas; XVI. Del poco fruto que ha hecho en esta gente la doctrina
en tantos años y qué sea la causa".
La parte histórica es también muy
amena, porque no está escrita al modo
didáctico, sino que es un rekati de sucesos concretos, de cuya suma se forma
la visión de conjunto. Así, Alonso de
León, sin incurrir en la novela, pone
matices romancescos en su crónica.
Se trata, en resumen, de un excelente
documento, del que los eruditos e his-

toriadores pueden deducir grandes enseñanzas, t'n tanto que el lector común
puede solazarse largamente.
No menos drbe decirse de la crónica
de Juan Bautista Chapa, crónica cuyo
título es Historia del Nuevo Reino de
León, desde 1650 hasta 1690. Durante
mucho tiempo, por voluntad del autor,
se consideró anónima esta crónica, que
fue escrita con el propósito expreso de
continuar "los singulares discursos que
hizo el capitán Alonso de León".
Este Juan Bautista Chapa fue escribano y secretario de gobernadores, hombre de cierta preparación y cultura. También, y de ello da testimonio su participación en numerosas campañas, hombre de acción.
Sus inquietudes, sin embargo, fueron
inferiores a las de Alonso de León: Chapa se ocupa casi exclusivamente, en su
crónica, de relatar hechos de armas, con
lo que el interés por su obra, sin dejar de existir, cobra otra dimensión distinta a lo de la obra de Alonso de León
y se circunscribe a más estrechos límites. Eso no obstante, en el curso de su
relación va aprontando datos que no
son puramente históricos.
Con ello describe los cuarenta años
que abarca su crónica, y esos cuarenta
años están henchidos de interés. El mismo estilo propio de los cronistas del virreinato, da su sabor a la relación, la
hace de lectura deleitosa y fácil.
En esta crónica, se narran no sólo las
guerras contra los nativos, sino también
los encuentros con los franceses y se habla del descubrimiento de Texas, o, como dice la crónica, "la provincia de los
Tejas".
(Tomado de la Revista Mañana, No.
953 de diciembre 2 de 1961, pág. 48 ) .
RuBÉN SALAZAR MALLÉN

717

�Nahrung und Nahrungsgewinnung im vorspanischen Peru
(La alimentación en el Perú Prehispánico y su interdependencia con la agricultura). Biblioteca Ibero-Americana, Colloquium Verlag, Berlín, 1960.
HANS HoRKHEIMER,

Esta obra tiene como base un memorándum, escrito por el autor a petición
del que fue Director de la Misión Técnica de la UNESCO en el Perú, Dr.
Gonzalo D. Reparaz, para que sirviera
corno primera orientación de los colaboradores que fueran a ese país a estudiar
los problemas del suelo y su aprovechamiento. Tiempo después, el Director de
la Biblioteca Ibero-Americana en Berlín le pidió que desarrollara el manuscrito original y que lo proveyera con reproducciones para publicarlo en lengua
alemana y ponerlo a disposición de los
lectores de la Biblioteca.
En la nota preliminar del libro, el
Dr. Hans Horkheirner hace resaltar lo
que él mismo llama el factor X, es decir, la mentalidad de un pueblo, que
según su criterio es más importante para su desarrollo que otros factores como
el clima, la situación, la fauna y la flora.
En el capítulo primero se señala que
anteriormente las máximas autoridades
en el campo de los estudios de la arqueología peruana fueron Julio C. Tello,
nacido en el Perú, y el alemán Max
Uhle. Este había confirmado la existencia
de pescadores primitivos en diversos lugares de la costa, dándoles una edad máxima de dos mil años. Por su parte,
Tello señaló que alrededor del año 1,000
a. C. se había formado una cultura superior en la Cordillera del Este. Las
excavaciones de Julius Bird y Federic
Engel revelaron la existencia de habitantes primitivos en la Costa del Pacífico, de más de cuatro mil años de edad.
Cardich, alumno de Oswald Menghin,
cree poder atribuir a sus hallazgos de artefactos una edad de diez mil años.

El segundo capítulo nos da una caracterización de la agricultura en el antiguo Perú, y el autor la divide en siete
puntos: siembra, parcelación, ausencia
de la reja de arado y de animales de
tracción, excelentes canalizaciones, terrazas, abonos, intensidad del trabajo y su
aprovechamiento. Después se habla de
los instrumentos de trabajo, que se describen en sus condiciones primitivas aunque complicadas.
El capítulo tercero está dedicado a la
agricultura, señalándose su importancia
para la estructura social de la población
de los Andes. Aquí, corno en todos los
pueblos fue la mujer la que dio el paso
principal para la recolección y p lantación de vegetales, lo que le permitió en
una etapa primitiva obtener una condición social privilegiada. El capítulo siguiente, continuando el estudio anterior,
estudia las relaciones de la agricultura y
alimentación con la ideología y el arte
en los tiempos prehispánicos señalando
la importancia de aquéllas en su desarrollo. Con alguna extensión se habla de
la resonancia de la agricultura en los
mitos y el sistema de calendario.

la que eran expertos los indígenas del
Perú prehispánico.
Otros aspectos diversos, como el de
los factores propicios de la región, las
costumbres referentes a las comidas, etc.,
ocupan los capítulos finales del libro, y
cabe resaltar aquí una de las principales
conclusiones del autor: la alimentación
en el antiguo Perú, vista en su totalidad, era de carácter más satisfactorio
,que la de los indígenas de hoy, sin ser
realmente suficiente en cantidad o calidad.
Entre las citas de autores diversos y
fuentes de estudio que señala el autor,

cabe recordar aquí la del Inca Garcilaso de la Vega sobre las obras hidráulicas del Perú prehispánico: "Estos canales pueden ser comparados a las obras
más grandes que ha producido la humanidad. . . Los espaiíoles, como extranjeros, no supieron apreciar éstos. . . sino
que permitieron que se perdieran en su
totalidad".
En suma, un libro valioso que deberán
conocer todos los estudiosos de esta especialidad, en la que destaca el Dr.
Hans Horkheirner.
MARGOT LUEDECKE

Las páginas siguientes del libro nos
presentan una descripción minuciosa de
la fauna disponible: perros auquenios
pertenecientes a la familia de los carnelidae, patos, gallinas, peces, diversos pájaros, etc.; las plantas comestibles cultivadas: maíz, quinua, judías, cacahuate,
tarwi, papa, tumbo, calabaza, tomate,
plátano, piña, etc., así corno las no cultivadas: algarrobo, maguey, opuntias,
junco, algas, mito, etc.
Los alimentos también son estudiados
aquí, los productos mineralógicos de alimentación como sales, gis comestible y
substancias calíferas; la conservación de
alimentos, su preparación, y comida principal, la compuesta por el locro, una
mezcla de agí, papa, harina de papa y
otros ingredientes. Se hace especial mención de la conservación de la papa, en

718
719

�C A N JE

PUBLICACIONES RECIBIDAS

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sprache (125 pp.). Oldenbourg, Munich, 1959.
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No. 5-6 (enero-junio de 1956). No. 6 (Tirada aparte del No. 5-6); No. 7 (julioseptiembrc de 1960).
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Aires, Año 111, No. 9 (marzo de 1961 ).
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de Tucumán. Tucumán. Año I, No. 1 ( noviembre de 1958) ; Año 11, No. 2 ( septiembre de 1959).
Colección de documentos relatit•os a la historia de las Islas Malvinas (Advertencia de
Ricardo R. Caillet-Bois) (317 pp.). Tomos II-III. Facultad de Filosofía y Letras.
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Se recogen por orden aUabético libros y publicaciones periódicas.

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The Philosop~ical Re~ord,_ A Quart~rly Journal in Theoretical and Experimental psichology.. Demson Umvers1ty,_G:env1lle, Ohio. Vol. II, No. 1 (enero de 1961); No. 2
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GARCÍA BAccA, JUAN DAvm: Textos clásicos para la Historia de las Ciencias (146 pp.).
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SUIZA
CRISTOPANINI, CÉLINE: Vita e Giuoco. Studio Strutturale della Comedia Goldoniana.
Tesi per Laurea presentata alla prima sezione della Facolta di Filosofía dell'Universita di Zurigo (196 pp.). Varesina Grafica, Varesse, 1960.

726
727

�Acab6se de imprimir el dla 15
de marzo de 1962 en los Talleres de la Editorial /us, S. A.
Plaza de Abasolo 14, Col. Guerrero. México 3, D. F. El tiro
fue de 500 ejemplares.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>las mansiones del dolor y sus auxilios se reprodujeron tanto como los
y sus lamentables efectos, que felizmente no existen ya.
Mas, un consuelo sin limites nos fija nuevamente en el desarrollo
germen de nuestras libertades, que formando por instantes un árbol f ~
do y lozano, extiende los elementos de vida en el cuerpo federativo.
Un año ha que se lamentaban de nuestra suerte los que nos infirieron el
tamaño agravio de suponemos incapaces de ser regidos por el más subU.
de los sistemas conocidos.
El Código de la Nación se reputaba una teoría vana en sí misma y que
el desengaño vendría a ser su último resultado. Creíase que nuestros legilla,
dores distinguidos, destituídos de previsión, o arrobados si se quiere de ua
torrente de ideas peligrosas, envolvían a los pueblos en los desastres de la
anarquía, cuando los llamaba a la perfección social. Los mexicanos, coona,
turalizados con lo bueno, lo grande y lo perfecto, burlaron estos vaticinios de
la ignorancia y tal vez de la mala fe. El contento universal, la adhesión a lal
leyes, el respeto a las máximas conservadoras de nuestra existencia política.
todo viene al apoyo de la sabiduría y del profundo cálculo de los legislado,
res mexicanos.
La patria, coronada de gloria, ostenta a la presencia del universo, que
abriga en su seno la paz, la filantropía y las virtudes.
Desde este punto las armas remontan su nombre a los siglos distantes cal
la majestad de sus principios y la inmensidad de sus recursos.
Las Cámaras del Congreso Mexicano, en la plenitud de su poder, llevann
a su complemento la grandeza y felicidad de la República.

JuAN A. MATEOS, Historia de los Congresos Mexicanos, 111, pp. 347-354,

620

Sección Cuarta

CIENCIAS

SOCIALES

�LA ALIANZA PARA EL PROGRESO Y EL DERECHO
INTERNACIONAL AMERICANO
Lic.

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

Universidad de Nuevo León
" ... Un continente que surgia
de pronto, entre montañas y ríos y selvas seculares,
enmedio de dos mares
con látigos de viento y espumas de torrente
donde florece el trigo
el maíz se desata en espigas y mazorcas
doradas y macizas, como ajorcas
el árbol nos da sombra,
el agua es ambrosía
y el pájaro es amigo . .."

Lic.

JESÚS

FLORES

AOUIRRE

La mirada v1S1onaria de aquel ilustre americano Simón Bolívar, alcanzó
a avizorar en la vasta extensión de sus confines, la misión y el esplendor de
América. Así el 6 de septiembre de 1815, vería la luz aquella Carta de Jamaica, famosa profecía epistolar, entre cuyos párrafos hay uno que dice: "Es
una magnüica concepción el consolidar al Nuevo Mundo en una sola naci6n, con un solo vínculo uniendo todas sus partes. Si las partes diferentes
tienen el mismo origen, lenguaje, costumbres y religión, éstas deben de estar
confederadas en un solo Estado; si bien esto no es posible debido a las diferencias del clima, a las condiciones distintas, a los intereses opuestos y a las
caracterlsticas disímbolas que dividen a América" .1
Estas palabras, con las salvedades naturales de contenido histórico y temporal, han venido adquiriendo una sorprendente actualización y si en el pensamiento Bolivariano se advierte -no sin tristeza- cierta imposibilidad de
1

VICENTE LEcoNA, Cartas del Libertador. (New York, 1958) XI, 55.

623

�estrechamiento por parte de las repúblicas de América, las nuevas c ~
tancias han determinado su acercamiento más allá de las f6rmulas puramente protocolarias para formar una sola y gran familia.
América es todavía el Nuevo Continente que sorprendiera al eu~opeo y
que inspira y embelesa al poeta, por la magnífica belleza de sus paraJes y m
enorme riqueza y, sobre todo, por su proyecci6n de futuro. Ese gran esce.
nario es la cuna del hombre que ha nacido en su seno y que no escapa a ea
influencia telúrica, y en donde ha forjado su cosmovisión, enr~~?ª en sí Y
en el espíritu, acorde con su filosofía nutrida de su ho_n~a tradicion que •
be de muchas culturas, vertidas en lo histórico, en lo religioso y. en lo cultural,
forjándole un estilo vital que le es propio. No en balde se ha dicho que Arrérica es la mejor esperanza de la Humanidad.
Pero esa América -para su infortunio-, tampoco puede estar o ~ivir al
margen de las graves tensiones que agostan al ~ombr: de nuestros d1as y lo
amenazan en su credo, en su libertad y en su vida rmsma; para ello nuevamente se apresta a unir sus esfuerzos para su seguridad. Ya en la Carta de
la Organización de las Naciones Unidas, se dedicó un capítulo ente~ reconociendo la validez de los arreglos de seguridad regional Y ha servido ~
modelo, tanto por su existencia temporal, por su pro~ia :, adecuada organización, como por la eficacia demostrada, la Orgamzacion de los Estados
Americanos.
"Desde los tiempos más antiguos -ha dicho un autor- los Estados comprendidos dentro de limitadas áreas geográficas se, h_an unido para _obtener
mejor objetivos deseados en común. Las caractensticas, los. prop6sitos,. ~
como los éxitos conseguidos, varían ampliamente; pero la valide_z del P ~
pio de que, propósitos similares, en materia de negociaciones mtemaa~
les pueden realizarse en una forma más completa a través de una acci6I
co~junta llevada a cabo por un grupo de Estados comprom:tidos o que ~
gan algún interés en algunas áreas geográficas q~e hayan ahmen~do la~
del regionalismo a través de los tiempos, esto, aun en nuestros dias, se V1'9
todavía con plenitud, y en el presente, lejos de alejarse, se dirige a esos gruJ&gt;O'
Dentro de los últimos cuarenta años un nuevo concepto de seguridad.colee&gt;
tiva internacional se ha basado en el principio de la universalidad del ID~
entre todas las naciones, encontrando aceptaci'6n, asi' como ~p1'icación. prádi1
ca, tanto en la extinta Liga de las Naciones, como en las Naciones Unid~,
Por lo que se refiere al proceso de universalización, cada día más creoenlt
en el mundo actual, América tampoco puede substraerse a él ni permanecd

• J.
624

LLOYD 'MECHAN,

.

The United States and lnter-American

secun·,'Y,

P· 1•

inmune a las influencias extrañas de ideas y doctrinas que tratan de irrumpir en su seno y romper el ritmo de superación en su esfuerzo por comprenderse
mejor, así como liberarse de las cadenas de la pobreza, que no es otra cosa el
subdesarrollo en la gran mayoría de los países que integran el Continente,
constituyendo ese estado un campo propicio para la acogida de doctrinas disolventes a su propio ser e ideología, de no remediarse tales extremos.
Como un revolucionario medio para atacar los graves problemas que aquejan a América, ha nacido la Alianza para el Progreso, a la manera que hace
72 años, "Las repúblicas de este Continente dieron el primer paso para unir
sus esfuerzos y mancomunar sus actividades con el fin de lograr un progreso
más equilibrado y consagrar su atención a la paz y a la prosperidad que en
la paz tiene su fundamento". Este sentimiento de unidad tiene hondas raíces
en la geografía, en la historia y en el común destino de América. Pero, fortalecer esta unión no fue sencillo ni fácil, pues era necesario, además, crear
un sistema jurídico interamericano para adaptarlo a los imperativos del ambiente y para salvaguardar la soberanía de las naciones. Paso a paso, salvando obstáculos y luego de varias conferencias, en la IX Conferencia Interamericana, en 1948, se llegó a establecer la estructura legal de la Organización de los Estados Americanos, con lo que se dio forma concreta a los principios, propósitos y política que se venía elaborando desde 1890. Entonces,
desde la década del 50, la OEA dio pasos decisivos en campos de básica importancia para los pueblos americanos.
Para fortalecer esa unión de principios y propósitos, es condición indispensable_ conseguir un mayor y más equilibrado desarrollo del Continente, pues
la diferencia de niveles económicos que actualmente existen afecta seriamente e~ unidad. Guiado por esa indiscutible verdad el Presidente Kennedy,
al asumir la Presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica, no sólo confinnó la autorización concedida por el Congreso a solicitud del Presidente
E'
.
.
.
'
isenhower, para invertir 500 rrullones de dólores en el desarrollo social de
América Latina, sino que anunció ampliar más aún las medidas adaptadas
para acelerar su ritmo de progreso.
"Con ese fin, el 13 de marzo de 1961, en una alocución pronunciada en
la Casa Blanca, ante los representantes de los países latinoamericanos, propuso que los pueblos del Continente uniesen sus esfuerzos en una 'Alianza
Para _el Progreso'". Nada puede expresar con más claridad y dramatismo la
esencia de esa hº1st'onca
· propos1c1
· "ón, como 1as s1gu1entes
· ·
palabras entresacadas
de la propia declaración presidencial: "Un vasto esfuerzo de cooperación, sin
Paralelo en su magnitud y en la nobleza de sus propósitos a fin de satisfacer

625
H40

�las necesidades fundamentales de los pueblos de América en materia de
trabajo y tierra, salud y escuelas".ª
A mediados de agosto, en Punta del Este, Uruguay, las naciones am
nas constituyeron oficialmente la Alianza para el Progreso y se comprom•
ron a asociarse en un esfuerzo común para acelerar su progreso económico X
alcanzar una más amplia justicia soci:l.. F~e en esta reuni~n, ~onde se r ~
la "Declaración a los Pueblos de Amenca , documento h1stónco que con
pla los graves problemas sociales y económicos que aquejan a la América La,¡
tina y los medios para solucionarlos. La Alianza para el Progreso, no es, ~
mo algún detractor ha afirmado, una violación a los principios del Deredii
Internacional Americano. A las soberanías y aun la autodeterminación de l6i
países americanos, porque sus objetivos están dirigidos a mejorar a las J;
nomías que sufren quebranto y, en general, a facilitar la resolución de Jj
problemas que se derivan de esa situación. Por lo que se refiere a la ~
mendación y aplicación de las medidas de carácter político interno, no son eíi
detrimento de la soberanía de ningún país, por lo contrario, cada uno, •
ejercicio de su propia soberanía y de su autodeterminación, adoptan las medidaí
conducentes para coordinarse en este esfuerzo americano, como así ten&lt;irell8
oportunidad de ver más adelante.
"El 13 de marzo, del año en curso ( 1962) , cumplió la Alianza su primer
año de vida y en ese lapso de tiempo ha recorrido el período más difícil, el
de la iniciación. Para que la cooperación técnica y económica fructifique en 11►.
!ación proporcionada a su magnitud y esfuerzo, la Alianza para el Progreso estipula que los países latinoamericanos operan modificaciones en los campos
básicos de sus actividades de producción y de contribución al Estado, que
se transformen los injustos sistemas de tenencia y explotación de la tierra;
y que se reformen las defectuosas leyes tributarias vigentes en muchos ~
ses, pues una justa tributación daría mayores recursos a los gobiernos para
operar con eficacia y extensión los servicios públicos".4
Para los fines de nuestro estudio, hemos creído conveniente transcribir lcil
Objetivos de la Alianza para el Progreso, considerando que en su exposic:Wi
es posible encontrar la naturaleza misma contenida en tales objetivos, qGle
son los siguientes:
"La Alianza para el Progreso tiene como propósito aunar todas las ~
gías de los pueblos y gobiernos de las Repúblicas americanas, para ~
un gran esfuerzo cooperativo que acelere el desarrollo económico y social d,
los países participantes de la América Latina, a fin de que puedan alCS-.
• t

• Tornado de A méricas. Julio 1962. Revista publicada por la Unión Panamericana,
p. 3.
• Américas. ]bid., p. 4.

626

un grado máximo de bienestar con iguales oportunidades para todos, en sociedades democráticas que se adapten a sus propios deseos y necesidades.
Las Repúblicas americanas por la presente Carta convienen en trabajar
para alcanzar las siguientes metas principales en la presente década:
l. Conseguir en los países latinoamericanos participantes, un crecimiento
sustancial y sostenido del ingreso por habitante, a un ritmo que permita alcanzar, en el menor tiempo posible, un nivel de ingresos capaz de asegurar
un desarrollo acumulativo y suficiente para elevar en forma constante ese
nivel, en relación con los de las naciones más industrializadas, reduciendo
de este modo las distancias entre los niveles de vida de la América Latina y
los de los países más desarrollados. Disminuir asimismo, las diferencias de
nivel de ingresos entre los países latinoamericanos, estimulando el desarrollo
más acelerado de los de menor desarrollo relativo y otorgándoles máxima
prioridad en la asignación de recursos y en la cooperación internacional en
general. Para evaluar el grado de desarrollo relativo se tendrá en cuenta no
s6lo la expresión estadística del nivel medio del ingreso real o del producto
bru~ por habitante, sino también los índices de mortalidad infantil y de analfabetismo y el número de calorías diarias por habitante.
Se reconoce que, para alcanzar estos objetivos dentro de un plazo razonable, la tasa de crecimiento económico en cualquier país de la América Latina, no d~b~ ser inferior al 2.5 por ciento anual por habitante, y que cada
P_ais participante deberá determinar su meta de crecimiento, en consonanaa con ~ etapa de evolución social y económica, su dotación de recursos y
su capacidad para movilizar los esfuerzos nacionales para el desarrollo.

2. Poner los beneficios del progreso econoffilco a disposición de todos los
~tores económicos y sociales, mediante una distribución más equitativa del
ingreso nacional, elevando con mayor rapidez los ingresos y niveles de la vida de los sectores más necesitados de la población y tratar al mismo tiempo
de que los recuersos dedicados a la inversión representen una porción mayor del producto nacional.
. 3. Lograr una diversificación equilibrada en las estructuras económicas naC!onales, en lo regional y en lo funcional, y alcanzar una situación que dependa cada vez menos de las exportaciones de un reducido número de productos primarios
·
., d e b'1enes de capital,
·
.
, as1' como de 1a 1mportac10n
al par de
COllSeguir estabilidad en los precios o en los ingresos provenientes de esas exportaciones.
4· Acelerar el proceso de una industrialización racional para aumentar la
Productividad global de la economía, utilizando plenamente la capacidad y

627

�los servicios tanto del sector privado como del público, aprovechando los 11,,
cursos naturales del área y proporcionando ocupación productiva y bien Ji.
munerada a los trabajadores total o parcialmente desocupados. Dentro de ette proceso de industrialización, prestar atención especial al establecimiento 1
desarrollo de las industrias productoras de bienes de capital.

5. Aumentar considerablemente la productividad y la producción agrícola,
y mejorar asimismo los servicios de almacenamiento, transporte y distribu.
ción.

6. Impulsar, dentro de las particularidades de cada país, programas de teforma agraria integral orientada a la efectiva transformación de las estnJO.
turas e injustos sistemas de tenencia y explotación de la tierra donde así le
requiera, con miras a sustituir el régimen de latifundio por un sistema jua
de propiedad, de tal manera que, mediante el complemento del crédito OJIOI"
tuno y adecuado, la asistencia técnica, y la comercialización y distribución de
los productos, la tierra constituya para el hombre que la trabaja, base de
estabilidad económica, fundamento de su progresivo bienestar y garantla de
su libertad y dignidad.

7. Eliminar el analfabetismo en los adultos del Hemisferio, y para 1970,
asegurar un mínimo de seis años de educación primaria a todo niño en edad
escolar de la América Latina; modernizar y ampliar los medios para la enseñanza secundaria, vocacional, técnica y superior; aumentar la capacidad
para la investigación pura y aplicada, y proveer el personal capacitado que requieren las sociedades en rápido desarrollo.
8. Aumentar en un mínimo de cinco años la esperanza de vida al nacer,
y elevar la capacidad de aprender y producir, mejorando la salud individual Y
colectiva. Para lograr esta meta se requiere, entre otras medidas, suministrar
en el próximo decenio agua potable y desagüe a no menos del 70 por ciento
de la población urbana y del 50 por ciento de la rural; reducir la mortalidad
de los menores de cinco años, por lo menos a la mitad de las tasas actuales;
controlar las enfermedades trasmisibles más graves, de acuerdo con su ilDportancia como causas de invalidez o muerte; erradicar aquellas enfenne,
dades para las cuales se conocen técnicas eficaces, en particular la malariai
mejorar la nutrición; perfeccionar y formar profesionales y auxiliares de.,
lud en el mínimo indispensable; mejorar los servicios básicos de la salud •
nivel nacional y local; intensificar la investigación científica y utilizar plella
y más efectivamente los conocimientos derivados de ella para la prevenci(ia

y la curación de las enfermedades.
9. Aumentar la construcción de viviendas económicas para familias

628

bajo nivel de ingreso, con el fin de disminuir el déficit habitacional • reem-

plazar con viviendas de igual clase las inadecuadas o deficientes y d~tar de
los servicios públicos necesarios a los centros poblados urbanos y rurales.
10. Mantener niveles de precios estables, evitando la inflación o la deflaci6n y las consiguientes privaciones sociales y mala distribución de los recursos, teniendo siempre en cuenta la necesidad de mantener un ritmo adecuado
de crecimiento económico.
1~. ~ortal~ce~ los acuerdos. de integración económica, con el fin de llegar,
en ultuno termmo, a cumplir con la aspiración de crear un mercado co-

mún latin,o:mieric~o que ~plíe y diversifique el comercio entre los países

de la Amenca Latma y contribuya de esta manera al crecimiento económico
de la región.

12. Desarrollar programas cooperativos, con el fin de evitar los efectos
perjudiciales de las fluctuaciones excesivas de los ingresos en divisas procedentes ~e ~rtaciones primarias, de vital importancia para el desarrollo
econ6IDico social y adoptar las medidas que sean necesarias para facilitar
el acceso de las exportaciones latinoamericanas a los mercados internacionales".5
Si se observa la transcripción que antecede, es posible establecer los diversos aspectos que la Alianza para el Progreso presenta, así como su revolucionaria si~ificación, eminentemente constructiva, para los países americanos.
.En pnm.er término, es evidente la naturaleza fundamentalmente económica Y social de esta institución, así como su contenido jurídico que resulta de la
·
·ón d e elementos a la manera prevista en las agrupaciones
'
, con1ug~c1
de caracter regional anteriormente citadas.
~ otro aspecto, la Alianza para el Progreso, es reveladora de las circunstan~as que_ prevalecen en los países americanos, misma que acusan una ostensible desigualdad en sus niveles económicos. Frente a países tan altamente
desarrollados como los Estados Unidos de Norteamérica, por ejemplo hay
otros
que
t
d amente, en su mayona,
, no presentan tales caracterís'
.
. , desaforuna
ticas, smo por el cont rano,
· .:uenen graves problemas cuya causa es la pobreza.
es el caso señalar las causas que han producido esas desigualdades econ6nucas
··da d a barca todos los órdenes tanto históricos como so.
,· su comp1eJi
ciales, políticos y culturales. Quizá también se debe al proceso ev~lutivo que
no tuvo tan. buenos signos
.
,
ha
como en otros paises,
pero que en cualquier forma
. producido una situación de atraso incuestionable y de quebranto econónuco. Sobre este último punto, el caso de América ofrece la oportunidad de

N?

1

de

Text0 ongma
· · 1• Unión Panamericana.

629

�considerar a la Economía, no ya simplemente como una ciencia cuanti

y mecanicista, ale jada del factor primordial del hombre, sino como una
cia que debe dirigirse a lo cualitativo, que tan íntimamente está relacionad(
con él, como el caso que nos ocupa.
En términos generales, es posible situar la Alianza para el Progreso COIDlt
el resultado de múltiples factores, que en el decurso histórico de los pueb!!J
americanos constituye hoy un esfuerzo de gran magnitud para ir en a ~
-ayudándose- de aquellos cuya situación económica se encuentra precilamente dentro de la consideración que los economistas llaman de subdesarrollo,
o sea que el ingreso por cabeza es insuficiente, o bien que su economía •

está lo suficientemente integrada. En este aspecto, hemos tenido oportunidad de ver cuáles han sido las medidas adoptadas para aliviar y superar talet
desniveles, como así lo consignan los capítulos relativos del propio documelllli
en cuestión, con nuevos elementos y nuevas directrices. Es la fijación de lat
aspiraciones y las grandes metas que se han trazado, como un resultado •
la gestación que lentamente se ha venido realizando en las instituciones Cj1II
sirven de necesario antecedente a la Alianza para el Progreso, y es tambilll,
un claro ejemplo de consolidación y de integración entre diversos pueblot
que por circunstancias afines han establecido, no solamente una alianza pani
su seguridad, con indudables signos de amenaza del exterior, sino que, olvidando cualquier resentimiento o incomprensión del pasado, forma una agrupación de esfuerzos para remediar las circunstancias económicas negativas

en la mayoría de ellos en lo interior, y en lo exterior, produce el fortalecimiento de los lazos naturales de fraternidad y de estrechamiento que enlll
ellos debe prevalecer, como una ejemplar actitud para el resto del mlllll\o
actual.
La existencia de la Organización de los Estados Americanos, como O!p
nizaci6n creada por las 21 repúblicas americanas para lograr un orden di,
paz y de justicia, fomentar su solidaridad, robustecer su colaboración y defender su soberanía, su integridad territorial y su independencia, confirma
nuestro aserto anterior. La OEA tuvo su origen en la Primera Conferencia
Internacional Americana que se reunió en Washington en 1890. Fue entonces cuando se creó la Oficina Comercial de las Repúblicas AmericaDII,
conocida más tarde como la Unión Panamericana. En realidad los principios
fundamentales de colaboración mutua y asistencia recíproca que siiven de
base al sistema regional interamericano existían mucho antes del establecimiento formal del sistema, y recibieron su primera expresión en el Congt'1"$

de Panamá, convocado por el Libertador Simón Bolívar en 1826. En los aíiol
subsiguientes a 1890 se celebraron varias conferencias generales y especializadas y se establecieron nuevos organismos. En 1948, durante la Novena Con630

ferencia Internacional Americana, se firmó la Carta de la Organización de
los Estados Americanos. Este tratado por primera vez dio nombre oficial así
como la forma jurídica y unidad estructural a los numerosos organismos
desarrollados durante los 60 años anteriores, y a los que comúnmente se les
daba el nombre general de sistema interamericano.
Mas si en el aspecto económico la Alianza para el Progreso es una revolucionaria actitud, por su comprensión y ayuda para los múltiples problemas
que de esa índole padecen los países americanos, en el plano del Derecho
Internacional Americano, es una sigriificativa manifestación de que, gracias
a éste, se ha logrado iniciar una nueva etapa, ya que la institución no lesiona
ni la soberanía ni la autodeterminación de ningún país americano y ha sido

heclia de acuerdo con ese derecho, mismo que tiene como fuentes a los principios y normas que se han derivado del curso de las relaciones entre los diversos
Estados de América; de las doctrinas y del pensamiento de valiosos estadistas
que se han venido plasmando y objetivando en la sucesión de las diversas reuniones, conferencias y juntas, así como de los tratados y negociaciones en general, que han venido rigiendo esas relaciones. Sin embargo, para entender
con mayor claridad que no existe violación alguna por lo que respecta tanto
al régimen interno o sea la soberanía, como las relaciones internacionales
americanas relativas a la no intervención o a la misma autodeterminación
del Derecho Internacional Americano, estimamos que es necesario un enfoque

previo de los antecedentes históricos básicos que han prevalecido con objeto
de apreciar así en mejor forma la operabilidad y actualización del ejercicio

de tales principios y normas, así como el de la mecánica jurídica internacional que permite, sin lesionar las instituciones antes dichas, el funcionamiento

de la Alianza para el Progreso.
Ya México, cinco años después de la celebración del Congreso de Panamá
que fuera convocado por Simón Bolívar, hacía escuchar su voz para la invi-

tación de la reunión que posteriormente tendría lugar en Tacubaya como su
sede. De acuerdo con lo programado en tal reunión, entre los puntos del temario, se incluyó: " .. .la formulación de un Código de Derecho Público
para determinar las obligaciones internacionales", de acuerdo con las exigencias circunstanciales de aquel momento histórico.

En esta panorámica retrospectiva enfocada al nacimiento de los países
americanos habría de observarse la formación natural de dos porciones: una
de origen hispánico y la otra de origen anglosajón, origen que tuvo su desarrollo en la etapa colonial, hasta llegar al momento mismo de la independencia
de cada uno de ellos. Tal separación, afortunadamente, en la actualidad,
ha sido superada, pues cualquier división que se invocara esgrimiendo a la

propia historia, o a la cultura o a cualquier otro motivo, resultaría ineficaz o
631

�extemporánea ante la comprensión mejor que ha liquidado tales motivacio.
nes definitivamente y la geografía se ha tomado más y más americana, en lit
búsqueda de sus propias esencias. Sin embargo, dentro de esa misma perspeo..
tiva hubo manifestaciones que aludían lógicamente a esa división, como atl
es posible encontrarlo, entre otros acontecimientos históricos, en el Congrese
de Panamá, que constituía un preciado anhelo para Simón Bolívar, a la saá
Presidente del Perú en aquel entonces ( 1824), y en el que se invitaba en
carta-circular, fechada el 7 de diciembre del propio año, a "las Repúblicas
Americanas, anteriormente Colonias Españolas", si bien, posteriormente, ae
haría la propia invitación a los Estados Unidos de Norteamérica y aun a Inglaterra. También se habló de "la doctrina de las dos esferas". De acuerdo
con el autor Ceballos, los dirigentes americanos de la independencia hispánica actuaron con un sentimiento común de hermandad continental, "reconociendo la necesidad de organizar la fuerza suficiente para inspirar respeto y
resistir cualquier intento, por lo que se refiere a Europa para restaurar el
antiguo régimen".6
El objeto de la Conferencia de Panamá, se declaró sería: "el establecimiento
de ciertos principios adecuados a asegurar la preservación de la paz entre las
naciones de América, así como la concurrencia de todas esas naciones para
defender su causa común, contribuyendo cada una para ello en la medida
de su población". 7
Sin embargo, corresponde al Congreso de Panamá la iniciación formal de
la vida jurídica interamericana, y lógicamente del Derecho Internacional Americano, si se considera que entre los puntos que serían estudiados en dicha
reunión, se incluían: a) un Tratado de Unión Perpetua, Liga y Confederación; b) una convención para preparar las futuras reuniones del Congreso,
y c) dos convenciones concernientes a los contingentes de las fuerzas armadas,
así como los subsidios económicos con que los miembros de los Estados deberían de contribuir para la proyectada confederación".8
Como acontece en el principio de todas las instituciones, las normas que
las rigen no aparecen en la forma acabada de técnica jurídica que es posible
advertir en las vigentes, que han sido producto de una evolución y perfec•
cionamiento, sin que por ello se pueda concebirlas como perfectas, pero
en los puntos básicos anteriormente enunciados se destacan en el Tratado de
Unión perpetua, Liga y Confederación, las bases mismas de la confede~
y el reconocimiento de otras instituciones jurídicas de no menor importancia:
"El objeto de este Tratado sería sostener en defensa común, o de ofensa, 51

' J.

LLOYD MECHAN.

!bid., pág. 22.

632

J.

LLOYD MECHAN.

]bid., XI, 58.
La Idea de América, pág. 103.
LLOYD MECHAN. !bid., pág. 39.

' VICENTE LECONA.
11

' !bid., pág. 10.
1

fuere necesario, la soberanía y la independencia de todas y cada una de las
patencias confederadas de América contra toda dominación extranjera, así
como asegurar en el presente y para siempre, las bendiciones de una paz inalterable, y promover la mejor armonía y la más grande comprensión entre
los pueblos, los ciudadanos y los súbditos respectivos, así como con las otras
potencias, con quienes deberán mantener o entrar en amistosas relaciones".9
Y es también en este momento histórico en que habrían de nacer las doctrinas con la aparición del Bolivarismo y del Monroísmo. "Es con ocasión
del Congreso de Panamá -nos dice Antonio Gómez Robledo- cuando la
doctrina Monroe -que acababa, como quien dice, de ser promulgadairrumpe en la vida de relación interamericana y respalda, expresa o tácitamente, la actitud del gobierno de los Estados Unidos y las instrucciones del
Secretario Clay a los delegados norteamericanos a la asamblea. Es entonces
cuando se afrontan por primera vez bolivarismo y monroísmo, y se inicia el
diálogo patético, que habría de durar por tantos años, entre el norte y el sur".1 º
El problema de aquel tiempo, tenía muy diversas circunstancias a las prevalecientes en nuestros días, en lo que se refiere a una concepción política
clara y definida sobre la determinación política de esos dos estadios, la
América española y la anglosajona, de ahí también la erección de dos doctrinas, el hispanoamericanismo y panamericanismo, que en sus principios, como era lo natural, trataran de expresar sus propios conceptos y anhelos, porque los problemas que afrontaban eran de naturaleza diversa, si consideramos
su reciente liberación y los que se derivaban de su propia constitución. El
reconocimiento de los llamados "intereses comunes", facilitó el acercamiento
y la realización de medidas prácticas, que ya en 1889, iniciase el movimiento
de un panamericanismo, alejado de suspicacias, y referido a los planos de
un sentido cooperativo en lo económico, en lo social y aun en lo cultural.
El panamericanismo, no fue de la aceptación general, porque se creyó que
lejos de constituir una doctrina que expresara el verdadero sentir de los países
de América, no era en realidad sino una política con fines distintos y contrarios a la constitución del ser de ellos. El mismo Simón Bolívar guardaba sus
recelos sobre esta bifurcación ideológica y política, cuando tomando en cuenta
la insalubridad del Istmo de Panamá, se propuso por la Asamblea del Congreso de este nombre, que prosiguiera sus actividades en Tacubaya, oponiéndose a todas luces a ello, cuando dijo: "El trasferir la asamblea a México
conducirá a ponerla bajo la influencia inmediata de esa potencia, ya de por
SÍ preponderante, y también bajo la de los Estados Unidos del Norte".11

ANTONIO GÓMEZ ROBLEDO,

]bid., pág. 33.

u Citado por

J.

633

�Mas si en el caso Bolívar temía que naufragase la nave que él había ·
pulsado, no dejaba de creer que "la unión es lo que nos falta para compl
la obra de nuestra regeneración", y vuelve sus ojos a México, ''con todo, a
la hipótesis -prosigue Antonio Gómez Robledo- ya descartada, del Estadt
Continental, Bolívar apunta que su metrópoli tendría que ser México, " ~
es la única que puede serlo". Destacar esto puede hoy parecer una super,
fluidad, pero un mexicano recogerá siempre con devoción, esas. palabras •

que el libertador dio testimonio, como en muchas otras ocasiones, de la
estimación y cariño que tuvo siempre por México, "la opulenta México",

primer país que conoció fuera del suyo al iniciar los viajes de su adoleicencia" .u
En esta breve reseña histórica de la aparición doctrinal, de no menos im-

portancia resulta la aportación del pensamiento boli~ariano al señalar ~'"; la
forma política más adecuada para los paises americano~ era la r~públiClj
cuando dijo: " .. .por estas razones pienso que los amencanos, ansiosos de
Paz ' ciencias' artes' comercio y agricultura, preferirán las .repúblicas a lor
.
reinoJ''. Por lo que respecta al Derecho Internacional Amencano que se maciaba, también de gran importancia resultan los tratados bilaterales celebradol
por el propio Bolívar con otros países.
"Mediando el año de 1822, y con mayor sentido práctico del que muchol
le suponen a este pretendido soñador, comprendió Bolívar que la mejor manera de preparar el pacto general era mediante la concertación de tratacb
bilaterales tendientes al mismo objeto. Y como para la fecha indicada •
había consolidado la independencia de todos nuestros paises, con excepci6á
del Perú, no creyó Bolívar deber aguardar más, sino que, apenas nombradt
presidente de Colombia, proveyó el envío de dos agentes: uno_ al s_ur, M01quera, y otro al norte, Santa Maria, con el encargo de negociar c1ertoS 11'tículos preliminares y prep~ratorios del congreso general.
"Las instrucciones que de acuerdo con el plan de Bolívar dio a ambal
plenipotenciarios el gobierno de Colombia (la Gran Colombia) constituyell
un documento notable, donde con toda claridad se precisa que la meta f~
no era una política de Alianza en el sentido tradicional de la expresilm,
sino algo original e inédito, algo que el mundo no había conocido hasta entoll-

.

ces.

11

Nada interesa tanto en estos momentos --dicen las instrucciones-

mo la formación de una liga verdaderamente americana. Pero
deración no debe formarse simplemente sobre los principios de
ordinaria para ofensa o defensa ; debe ser mucho más estrecha
se ha formado últimamente en Europa contra la libertad de los
11

634

ANTONIO GÓMEZ ROBLEDO,

co-

esta c ~
una aliallll
que la ~
pueblos.

Idea y Experiencia de América, pág. 45.

necesario que la nuestra sea una sociedad de naciones hermanas, separadas
por ahora y en ejercicio de su soberanía por el curso de los acontecimientos
humanos, pero unidas, fuertes y poderosas para sostenerse contra las agresiones del poder extranjero. Es necesario que usted encarezca incesantemente
la necesidad que hay de poner desde ahora los cimientos de un cuerpo anfictiónico o asamblea de plenipotenciarios que dé impulso a los intereses comunes de los Estados Americanos, que dirima las discordias que puedan suscitarse en lo venidero entre los pueblos que tienen unas mismas costumbres
y unas mismas aptitudes, y que por falta de institución tan santa pueden
quizá encender las guerras funestas que han asolado otras regiones menos
afortunadas. El gobierno y el pueblo de Colombia están muy dispuestos a
cooperar a un fin tan laudable, y desde luego se prestará a enviar uno, dos
o más plenipotenciarios al lugar que se designase, siempre que los demás Estados de América se prestasen a ello. Entonces, podriamos, de común acuerdo,
demarcar las atribuciones de esta asamblea verdaderamente augusta".

"De los dos plenipotenciarios enviados por Bolívar, don Joaquín Mosquera
pudo firmar, en nombre de la Gran Colombia, un tratado bilateral con el
Perú, representado por don Bernardo Monteagudo. Don Miguel Santa María
por su parte, enviado a México con idéntico propósito vio asimismo coro-

nados sus esfuerzos al suscribir con don Lucas Alamán, Secretario de Relaciones Exteriores, el tratado de unión, liga y confederación perpetua entre
México y Colombia.
"El Tratado Mosquera-Monteagudo y el Tratado Atamán-Santa María tanto en lo que concuerdan como en lo que difieren, tienen extraordinaria importancia en la historia del derecho internacional americano". 18

Ya en nuestro tiempo, y de acuerdo con las circunstancias privativas de la
América, el pensamiento de Bolívar recobra nueva idea: Su ideal con el que
algún día soñara, de acuerdo con las circunstancias, toma perfiles no sólo en
la unidad de América, ya de por sí de incalculable importancia, sino que,
con la alianza para el Progreso se abre una nueva época con mejores oportunidades en todos los aspectos de la vida para los pueblos de este Hemisferio,
movimiento que a partir de aquel memorable Congreso de Panamá, con el
paso de los años hemos podido llegar a contemplar la posibilidad y realidad
de la institución que estudiamos. Por último en lo referente a Bolívar, es
ÍUJto reconocerle el alto mérito que tiene, no solamente como creador de la
sociedad de naciones americanas, sino que -como acertadamente ha escrito
Antonio Gómez Robledo- a su título de padre y creador de esa sociedad
u

ANTONIO GÓMEZ

RoeLEOO, Idea y Experiencia de América, págs. 51 y 52.

635

�"debe añadirse el otro no menos justo de precursor de la sociedad de Naciones Universal".H
Mas no viene al propósito de nuestro estudio el hacer la relación de la influencia de las doctrinas que en el curso de la historia han influenciado a las
instituciones, como en el caso del panamericanismo, o la de la Política del
Buen Vecino, esta última con vigencia prácticamente de los años de 1929 a
1939, mismas que han dejado su huella en las diversas conferencias que periódicamente se han venido sucediendo, sin mencionar, claro está, los efectoe
y consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y de sus efectos, o sea b
problemas derivados de la post-guerra que habrían de sentirse en América.
Por lo que respecta a determinados principios que han sido consagradoa
celosamente por la tradición americana, sí es conveniente analizar aunque
sea en forma breve, su trayectoria, como sucede en el caso de la soberanía,
de la no intervención y de la autodeterminación, para no mencionar sino 1ol
más importantes y que han recibido una mayor consagración en los diveI'IOI
eventos internacionales americanos, principios que en la actualidad, con motivo de la aparición de la Alianza para el Progreso, son invocados, siendo de
observarse que esta institución y su operabilidad, no los afecta en lo más
mínimo, ya que se ha considerado la obligación que tienen todos los Estadol
miembros de la organización regional de someterse a la disciplina del sistema
interamericano voluntaria y libremente convenida.
Por lo que respecta a la primera, o sea la soberanía, ya Bodino ha exp~
sado certeramente su contenido (summa potestas), así como Vate!, qwen
agregó las notas de "gobierno propio" e "independencia",. eleme~t~~ que ~
han mantenido hasta nuestros días, por encima de cualqwer pos1c1on teonzante, ya que su claridad permite tener un concepto de la sobe~í~ ~srna.
Esta, ha sido entendida ampliamente en el curso histórico de las mstituci~
americanas como así lo demuestra su acogimiento en las diversas constltu•
ciones que riaen la vida política y jurídica de nuestros países con indudables
antecedentes de las ideas enciclopedistas y liberales, que tan apasionadamente
pregonaban las ideas de libertad y democracia, así como los derechos de los
individuos, como de los pueblos, con las naturales discrepancias que ~ producen entre la teoría como tal y su aplicación en el terreno de las realidades
sociales.
En lo que se refiere al principio de la autodeterminación, con ant~eDtes más cercanos a nuestros días, sería injusto no reconocerle una evi~~te
influencia americana, por lo que se refiere a su concepción teórica Y política,
así como jurídica, la que ha tenido aplicación definitiva en el terreno del
14

636

ANTONIO GÓMEZ ROBLEDO.

Ibid., pág. 52.

derecho internacional americano. En realidad, esta institución se identifica
con el problema del colonialismo. Alguien ha afirmado, que este principio
se deriva de un conjunto familiar de doctrinas, las que, aunque aparentemente simples, encierran, no obstante, multitud de complicaciones. El punto
de partida podría considerarse en aquella proposición del siglo XVIII, en
el sentido de que los gobiernos deben descansar en el consentimiento de los
gobernados. Las dificultades de la autodeterminación llegaron a ser más serias cuando la doctrina fue llevada del campo de la abstracción a la realidad
y cuando un esfuerzo es hecho, como en el caso de las Naciones Unidas, en
las convenciones de los Derechos Humanos para trasladarlo de los preceptos
éticos y políticos en normas legales. De acuerdo con la opinión que priva en
el mundo, nadie en principio opone lo que ha llegado a ser el más evidente
por sí mismo, derecho de los pueblos de disponer de sus propios destinos,
pero "también lo es -desafortunadamente- imposible formular este derecho en términos tales como para hacerlo completamente comprensible de
aplicación en la realidad".
La autodeterminación, tuvo como es natural, tropiezos en el seno de las
propias Naciones Unidas, ya que pese a lo que pudiera pensarse, no se le
otorgó la debida atención a este tan importante punto. La primera versión
de la Carta de esta institución no lo mencionaba, sino hasta la que se elaboro en San Francisco, en la que pasó como "respeto para el principio de
iguales derechos y autodeterminación de los pueblos (Arts. 1 y 55, ambos
conteniendo el principio). En 1952, la Asamblea General de las Naciones
Unidas decidió incluir en la Convención de los Derechos Humanos un artículo que debería leerse así: "Todos los Pueblos deberán tener el derecho
de autodeterminación". Un poco más tarde, en el mismo año, la Comisión de
los Derechos Humanos, elaboró el artículo propuesto, de la siguiente manera: "Todos los pueblos y todas las naciones deberán tener el derecho de
autodeterminación, básicamente, el derecho espontáneo para determinar su
status político, económico, social y cultural", o bien en la acepción que encierra la libre decisión de los pobladores de una unidad territorial acerca de
su futuro estatuto político.
Ya en Punta del Este, los principios de autodeterminación y soberanía de
los países americanos que define en sus artículos 15 y 17, la Carta de Bogotá
ley suprema de la fraternidad americana, están supeditados a· 1a estricta condición de respeto para los tratados y provisiones de la propia Carta, al tenor
del artículo 19 de la misma. Aparte de los convenios y acuerdos continentales para la defensa de nuestra América contra toda intervención espuria,
tales como el Tratado de Río, muchas veces invocado, la Conferencia de

637

�Chapultepec, la Carta de Bogotá, el Acuerdo de Caracas, y otras P ~
del anhelo de preservación y defensa.
.,
•
Por su parte, la Comisión Interamericana de Paz, de la Uruon PanaIDeD!,
· cana ha establecido acerca de la autodeterminación que es el derecho clc
todo' Estado Americano a "desenvolver libre y espontáneamente su vida ~
tura[, política y económica". (Informe de la Comisión Interameric~a de Pal.,
a la VIII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Extenores).
En relación con la Alianza para el Progreso, es posible co;11siderar qur
esta institución, que de hecho se proyecta hacia la configuración .de nací~
americanas con el propósito -ha dicho un escritor- de producir una soh,,
ción democrática, de nuevo cuño, de los problemas económico-sociales ~
todo el Hemisferio Occidental, tiene tres fuentes inmediatas: a) Acta ~
Bogotá, b) Operación Panamericana, y c) Circunstancias dete~~~ ·"'
carácter político, económico y social, actualizadoras de una trad1c1on J ~
~bservada en los antecedentes jurídicos internacionales americanos, a la ~
nera en que el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, John P.,
Kennedy, también lo observara en su visita a México, en lo que se refiere &amp;
que "las normas sustanciales de nuestra Revolución, plas~adas en la Comtitución General de la República, son similares a las que onentan el programa
de la Alianza para el Progreso", es decir, están fundadas "en la jus~ci~ ~
y en el progreso económico, dentro de un marco d~ libertad ~to md1V1dual
como política según así lo manifestó al mandatano norteamencano nueslll&gt;
Presidente, li~enciado Adolfo López Mateos, en el curso de las pláticas 11'■.
ambos sostuvieron. (Informe de la Comisión Permanente del Congreso de la
Unión. México, julio de 1962).
a) Por Acta de Bogotá se conoce el instrumento cuyo nombre_ se le 111
dado a la Resolución suscrita en Bogotá, Colombia, el 12 de septiembre clt
1960, por los miembros del Comité Especial para el Est~~o de .1~ Nuevll
Medidas de Cooperación Económica, si bien, en esta reumon part1c1paron 'W
realidad 20 repúblicas americanas.
El propósito básico del acta, que se encuen~a. contenid? en su P~~
reconoce que si se ha de preservar en las repubhcas amencanas las ~
ciones libres y democráticas, es de urgencia que se acelere el progreso so&amp;!'
y económico para cumplir las legítimas aspiraciones de los pueblos a una ~
mejor, y para .proporcionarles a éstos toda oportunidad de mejorar SI •
tuación. En el propio prefacio se reconoce también el hecho de que las rep6blicas americanas se hallan tan vinculadas entre sí, que el progreso de ~
una es importante al conjunto de ellas; que puesto que los planes para.
desarrollo económico podrán tardarse en manifestarse en el bienes~r. ~
deben adoptarse oportunamente las medidas para atender a esto úJtunO, 1
638

que los países interesados deben hacer sus máximos esfuerzos para a}udarse
a sí mismos.
El acta consta de cuatro secciones principales. La primera se refiere a
medidas para el adelanto social, la segunda a la creación de un fondo especial para el desarrollo social, la tercera a medidas para el desarrollo económico, y la cuarta a la cooperación multilateral para el progreso social y
económico.

"Bajo el encabezamiento de desarrollo social, se recomiendan medidas
para el mejoramiento de las condiciones de la vida rural y la tenencia de
tierras, para los servicios de crédito agrícola, para la reforma de los servicios
tributarios y de los sistemas monetarios, con el objeto de establecer la equidad de los gravámenes; para la mejor utilización de la tierra, para la rehabilitación de tierras y obras de colonización; para el incremento de la productividad agrícola, y para la construcción de caminos que conduzcan de
las regiones de producción agrícola a los mercados. Se contempla asimismo
la necesidad de mejorar la vivienda y los servicios comunales, para movilizar
los recursos financieros y para dar mayor impulso a las industrias relacionadas
coo la construcción de viviendas". 16
b) Por lo que respecta a la "Operación Panamericana", el Presidente del

Brasil, Kubischek, propuso un esfuerzo cooperativo para el desarrollo del
Hemisferio. Al llamamiento del mandatario brasileño acudieron todas las
Repúblicas Americanas, para formar lo que se conoció como "Comité de los
Veintiuno", cuyo objeto principal era la planeación del desarrollo del Hemisferio, celebrando para este efecto una serie de reuniones que habrían
de culminar en la histórica Conferencia de Bogotá, en septiembre de 1960
Y en la memorable acta de Bogotá. Finalmente, en la Carta de Punta del
Este se habló del establecimiento de la Alianza para el Progreso. Nuevamente,
también en el Preámbulo relativo se dijo que: "Las Repúblicas Americanas
proclaman su decisión de asociarse en un esfuerzo común para alcanzar un
progreso económico más acelerado y una más amplia justicia social para sus
pueblos, respetando la libertad del hombre y la libertad política". Es importante hacer notar el señalamiento humanista que se establece aquí, cuando
en el antepenúltimo párrafo del mismo se declara: "La certeza del éxito final
descansa no solamente en la fe en sus pueblos, sino también en la convicción
de que el espíritu del hombre libre es invencible patrimonio de la civilización

americana".

e) Con respecto a este último punto, es necesario analizar la situación
11

YBTER

D.

MALLORY,

Proyec,ciones Sociales del Acta de Bogotá, pág. 5.

639

�d ·nante en los diversos países americanos, situacion que está d~termi.
~:~ao;:r factores económicos de inaplaza~le .resolución, que se derivan a
. 1es y políticos· El reconoc1m1ento contemdo en la Declaralos campos socia
Al"
ción a los Pueblos de América, de agosto de 1961, co~ ~espect~ a la JallZ&amp;
a el Progreso fue aún más preciso. "Estructuras e mJustos sistemas de tepar .
1 taci·o'n de la tierra" fueron condenados. "Programas de refornenc1a y exp o
'
, •
d
d
'
· m
· teºorales, de acuerdo con las caractensticas e ca · a ¡pais.
,,
mas agrarias
base
ara asegurar que la tierra constituya para el hombre qu~ la t~abap, a
su estabilidad económica, fundamento de su progresivo _bienestar y ga- •
, de su l'b
tad Y dignidad" , fueron aclamados con entusiasmo.
rantia
I er
••
,
los
T b ., 1 Declaración pide "leyes de tributación que ex1Jan mas a
am ien a
d" 'b ·' d las
que más tienen, con severas penas para las evasiones, ~ re istr: ucion e
entradas nacionales de manera que beneficien a los m~s nec_~s1tados, pr?~
. do al mismo tiempo el ahorro, la inversión y la remvers10n del capital ,
vie;inalmente, la Declaración expresa la convicción de que "estos ~rofundos
cambios económicos, sociales y culturales solamente pueden prod~~irse como
resultado de los esfuerzos de ayuda a sí mismos que haga cada pais •,
Por último, los resultados de la Alianza para el Progreso no ~?dran de~minarse de inmediato, considerando su naturaleza y la elevac1on de muas
que encierra. pero lo cierto es que constituye uno de los ~ás grandes
en la histori,a del mundo moderno en pro de la elevac,1~n de los mve es e
todos los órdenes de la vida para nuestros países de Amenca.

~

t

~sf~e17

UNA REVISIÓN SOBRE LA UNIÓN CENTRO-AMERICANA
DR. RoBERT S. SMITH

Duke University
North Carolina,
Estados Unidos de Norteamérica.

EN LA PARTE CENTRAL AMERICANA, entre el Río Grande y el extremo norte
de la América del Sur, quedan comprendidos siete estados soberanos. Geográficamente, Panamá y una fracción de México pertenecen al Istmo de la
América Central; pero la parte en donde se hizo prevalecer por razones de
criterio histórico y político, consistiría de solamente cinco países: Guatemala,
El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. El área de esta region es
aproximadamente de 170,000 millas cuadradas y su población, en 1960, excedía de los 10.000,000 de habitantes.
El reino colonial de Guatemala, que declaró su independencia de España
en 1821, comprendía cinco provincias gobernadas por un Capitán General.
A poco de haber obtenido su independencia, Guatemala se unió al Imperio
Mexicano de Iturbide, unión que fue disuelta en favor de una federación
de cinco Estados, de acuerdo con la Constitución de 1824. La tempestuosa
carrera de la Federación tuvo su fin alrededor de 1830, pero la agitación en
pro de la reunificación había creado una obsesión continua en los políticos
centroamericanos por cerca de un siglo. Desde 1951 la Organización de los
Estados Centro-Americanos, había trabajado para fortalecer, tanto los lazos
políticos como culturales, en tanto que el Comité Istmico de Cooperación
Econ6mica, luchaba acerca de lograr la integración económica de las cinco
naciones. Por lo que respecta a la longevidad de los nuevos acuerdos, no sería
posible predecirla. Probablemente otra mitad de siglo pueda desvanecer la
creencia de que la historia de la América Central "revela mucho de la inhabilidad trágica del hombre para convivir con sus vecinos".1
1

Tuo1us L.

KARNES,

Hill, 1961), p. IX.
640

The Failure o/ Union: Cent~al América, 1824-1960 (Chapel

641
H41

�. . , de "Or1!anización
de Estadoa
• 1 de la denommac1on
o
La ODECA (las sig as
d S Salvador Guiada por la Car.
")
· ' de la Carta e an
·
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Centro-Amencanos ' nac10
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la que ofrece membrec1a para
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h .éndose eco del pensamiento de
de Relaciones Exteriores de Guatema a, ac1

r1

Benjamín Franklin, declaró:
·11 t ás de los cinco volcanes en el caJDPO
"Debemos recordar que un sol bn a a r A
·canos Hasta hoy ese sol . . , d I E tados Centro- men
.
1 mll!
de la Organizac1on e os s
, desde ahora sabemos que es un so '1ha parecido en el ocaso, pero aqu~ y "6 d la América Central".
se está levantando, la realidad de a um n e 1
d de la Oficina central
S 1 d llegó a ser a se e
el SeAdecuadamente, San a va or d l ODECA Bajo la dirección d
.
Amen.cana, el Secretariado General e a

642

cretario Trabanino y del Secretario Adjunto, Alberto Herralta, la Oficina
dividió sus actividades entre los tres departamentos para asuntos jurídicos,
culturales y sociales y económicos. Los logros obtenidos por la ODECA en
ninguna de esas áreas pudo realizar las promisorias esperanzas de sus fundadores, pero no sería propio el señalar a la Organización como ineficaz en
su totalidad. Publicaciones, investigación, y conferencias auspiciadas por la
ODECA, por lo menos han servido para conservar la idea de unión -el
"ideal de Morazán"- ante los pueblos de la América Central.
Una colección de documentos históricos acerca de la federación y una
historia de la primera Corte de Justicia Centro-Americana ( 1907-1918), apareció bajo la égida de las prensas de la ODECA; así como también, algunas
publicaciones periódicas que aisladamente han visto la luz. Los procedimientos de los cinco seminarios en escuelas públicas, dados bajo los auspicios de la
ODECA, fueron publicados como el primer volumen ( y el único), en la
''Colección de Estudios Pedagógicos". La ODECA ha trabajado estrechamente
con el Alto Consejo Universitario de la América Central, el que, desde 1948,
ha servido como el cuerpo ejecutivo de la Confederación de Universidades
Centro-Americanas y en lo que se refiere al sostenimiento de planes para la
"Integración Cultural" de Centro América, la UNESCO asignó un experto
en educación al Consejo Cultural y Educacional de la ODECA.
Un Consejo Económico y Social, compuesto de cinco ministros de negocios
económicos, determina la política para el Departamento de Economía y Asuntos Sociales de la ODECA. La obvia duplicación de esfuerzo -desde que los
Ministros de Asuntos Económicos, también constituyeron el Comité de Cooperación Económica- eventualmente llevó a la terminación de algunos estudios
económicos iniciados por la ODECA.

La Organización, sin embargo, auspicia un seminario de integración económica, la que analiza un volumen sustancial de periódicos de los economistas
de Centro América; ha llamado a una conferencia internacional de inversionistas privados y ha participado en la fundación de una asociación regional
de ganaderos.

Los escépticos bien pueden concluir que el sostener conferencias fue la
Primaria función de la organización. El Congreso Farmacéutico Centro-Americano, el Congreso de la Construcción Centro-Americano, el Primer Congreso
de Historia Centro-Americano, el Seminario de Servicio Civil Istmeño, y la
Reunión de los Bancos Centro-Americanos, comprende solamente una lista
Parcial de las reuniones habidas en San Salvador bajo los auspicios de la
ODECA. En lo que respecta al frente de la paz, la ODECA ha tenido, sin
embargo, un éxito, cuando su "efectiva y espontánea mediación", previno un
conflicto entre Costa Rica y Nicaragua; pero en una disputa de límites, en
643

�1957, tanto Honduras como Nicaragua, rechazaron los buenos oficios de Ji
Organización.
Ha habido muchas explicaciones de las fallas de la ODECA acerca de
dirigirse resueltamente hacia sus objetivos básicos de reunificación, así como
igualmente de sus numerosos propósitos de hacerlo más efectivo. Trabanü»
nunca se ha cansado de representar a la Organización como una evidencia
tangible de la "fe unionista inquebrantable", de la región. Herrarte, no obt,
tante, considera que la tarea de unificar a la América Central -"sería de
gigantescas proporciones, si ésta se dirigiese al desarrollo jurídico, económico
y a la unificación cultural antes que el problema de la unidad política pueda
ser invocado".
Un costarricense ha ridiculizado el que la ODECA se encontraba "en la
marcha": esto fue "solamente un acuerdo entre gobiernos; el pueblo lo ve
con apatía e indiferencia". Salvador Mendieta, el venerable fundador del
Partido Unionista Centro-Americano, deploraba la falta de interés en loa
estudiantes acerca de la federación Centro-Americana: la gente joven -pensó- ha sido inclinada a ver a la ODECA como "algo. . . corrompiendo a la
América Central". José Guerrero, el jurista salvadoreño que ha servido como
el primer Presidente de la Corte de Justicia Internacional, expuso que los
pueblos han "perdido la fe y el entusiasmo en el unionismo 'y han sido' francamente hostiles... para cualquier sacrificio del orgullo nacional". El fracaao
de la ODECA, como advierte Guerrero, podría probar que los Centro-Americanos prefirieron "vivir como naciones pequeñas", para quienes su único
consuelo podría ser la retención de cinco votos en las Naciones Unidas.
Mientras algunos consideraban a la ODECA como un cuerpo impotente,
cuya existencia sólo proporciona canonjías para burócratas favorecidos, las
críticas más cáusticas se refieren a esto como parte de un absurdo. De acuerdo
con un redactor periodístico de Guatemala, la "idiota idea" denominada
ODECA, no fue otra cosa que el producto del cerebro de un embajador de
los Estados Unidos en Guatemala. "Vendió" el esquema a · la Oficina del
Exterior (Foreing Office) en la creencia de que un acuerdo como el contenido en la Carta de San Salvador podría echar por tierra el crecimiento del
comunismo. Pero otro editor llegó a la conclusión opuesta: la ODECA "naci6
en la mente del Canciller guatemalteco. . . mientras que la amenaza comunista se encontraba en la esfera de un tímido principio". Los comunistas encontraron a la Organización como un excelente medio para la difusión de la
propaganda roja a través de Centro-América, en tanto que el Ministro de
Relaciones de El Salvador (Roberto Canessa) negaba tal acontecido.
La creencia de que la ODECA había hecho ciertos adelantos ganó terreno
cuando, en el final de 1959, la Organización estuvo casi a punto de derrum-

barse bajo el peso de los argumentos acerca del sucesor de Trabanino. Costa

Rica acusó a Guatemala de haber roto un acuerdo de caballeros para sostener
Ja candidatura de un costarricense; Guatemala, por su parte, hacía cargos
de que Costa Rica había mal interpretado el acuerdo. El asunto terminó después de diversas maniobras, con la elección de Marco Tulio Zeledón un
.
'
costarncense,
como Secretario General, y un guatemalteco, Guillermo Dávila
Córdoba, como Secretario General Adjunto. Celebrando el Décimo Aniversario de la Carta de El Salvador, Zeledón, proclamó que la ODECA no
, "descansar un mmuto
.
" en su 1uch a por derribar las "absurdas barredbe
e na
ras que continúan dividiendo a nuestras naciones hermanas".
~s unionistas, mientras tanto, se encontraban muy ocupados exigiendo la
rev1S16n de la Carta. Algunos consideraban el veto -el derecho de un Ministro de Relaciones Exteriores a paralizar la acción en lo que respecta a una
cuesti'on "fundamenta!"- como un error. Asemejando la reunión con un
"tratamiento médico preparatorio para la cirugía", Mendieta deseaba primero que se fuese borrando lo de las cinco presidencias; Mauricio Guzmán
propuso "Un Consejo Ejecutivo Federal", en el que la presidencia debía establecerse en fo~a rotativa. En 1960, los miembros de la ODECA presentaron su propio plan de reorganización, pero correspondió al Presidente de
Guatemala, Ydígoras Fuentes, el hacer la más fuerte excitativa para la revitalización de la organización. La ODECA, recalcó, se había movido "fuera
de su centro de gravedad", en lo relativo a trabajar en la reunificación. "Su
estatuto se encuentra completamente divorciado de la deseada unidad econó~ca Y del Mercado Común Centro-Americano, y ve las actividades que han
Sido llevadas a alcanzarlo (por ejemplo, el trabajo del Comité de Colaboración Económica) , como un distante y desinteresado observador". Sub~entemente, la Secretaría de Relaciones Exteriores de Guatemala, convenClda de la "urgente necesidad de una integración Centro-Americana en cuestiones políticas, económicas, sociales, culturales y de defensa" ha circulado
el bosquejo de una nueva carta. Si ésta es adoptada, la Améri~a Central llegaría a ser una vez más una República Federal. Una Asamblea de cinco rePres_e?~:es de cada ~stado podría integrar una legislación federal sujeta a
rectif1cac10n por las legislaturas estatales. Un Consejo de cinco ministros constituiría el Ejecutivo Federal, y la nueva rama judicial sería una renovada
Corte de Justicia Centroamericana.

La respuesta para el plan guatemalteco sobre la transformación de la
?DECA en una "reestructurada" república federal no fue muy entusiasta:
Simplemente no fue unánime la creencia de los gobiernos centroamericanos

de q~e la _reunificación era "urgente". Con cuestiones de límites sin arreglo,

con mcertidumbre política, con la inquietud social provocada por la revo644

645

�luci6n cubana y con la sospecha de que cualquier uni6n formase un Estado,
probablemente el más grande en poblaci6n, el que podría dominar a loa
otros, reaviv6 las viejas y ya centenarias fuerzas del separatismo. Aunque el
Presidente Ydígoras reitero su demanda para la remoción de las "absurdas
barreras", que mantenían a las cinco naciones apartadas, los nacionalistas,
especialmente en Costa Rica, se mofaban con la idea de que una general e
inmediata baja de las barreras pudiera barruntar progreso. En caso de ser
admitido esto hubieron de advertirse algunas ventajas en la remoci6n de las
barreras económicas; sin embargo, desde 1952 el Comité de Cooperación
Económica, evitando en todo lo posible cualquier complicaci6n de carácter
Político, ha estado luchando con los problemas de la unión económica. Sumergir a este Comité en el propuesto Consejo Ejecutivo Federal, podría arriesgar el Tratado de Integraci6n Económica y otros acuerdos que llegaron a
hacerse efectivos en la etapa de 1959-62.

II
El Comité de Cooperación Económica de los Ministros de Asuntos Económicos del Istmo Centro-Americano -el nombre con el que fue así bautiza..
do-2 se formó en una conferencia que tuvo lugar en Tegucigalpa, Honduras,
en 1952. La idea de cooperación económica, condición previa, como un substituto µara una uni6n política, la que puede referirse al siglo XIX en que
tuvieron lugar los acuerdos entre los Estados Centro-Americanos, ganó terreno
después de la II Guerra Mundial. En 1945 un escritor guatemalteco declaró
que la unidad centroamericana era "una empresa fundamentalmente econ6mica" y menospreció otros proyectos para una reunión de "romantici!lno
patri6tico". Otro escritor denomin6 a la cooperaci6n económica como el
"más importante vínculo... por alcanzar de la unión de Centro-América"¡
y la Cámara de Comercio de Managua, aplaudiendo la formación del C.0mité de Cooperación Económica, exclamó: "Estamos ya en el camino de
la realización de la unidad política de la América Central. el sueño de nuettros antepasados, por la vía de la unión económica".
En 1950, la Comisión Económica para la América Latina (ECLA), suo-ería
que las naciones miembros "consideraran la posibilidad de demandar una
o
•
expansión a través del comercio recíproco, con objeto de obtener una meJOf
integración de sus economías, así como más elevados niveles de productividad
2 En 1953 "Ministros de Asuntos Económicos" se quitó, reteniéndose tan sólo la referencia a la zona del Istmo con la esperanza de asegurar la cooperación de Panam6-

646

y de ingreso real". Cuando los delegados Centroamericanos concurrieron a la
sesión correspündiente a 1951, de la ECLA, reportaron el que sus gobiernos

deseaban el "promover la integración de sus economías", ésta recomendó la
formación del Comité de Cooperación Econ6mica como un "organismo permanente de la Comisión Económica para América Latina".
El rápido crecimiento de la población, así como la baja productividad del
trabajo, fueron las causas principales que retardaron el crecimiento de la
América Central, si atendemos a los reportes presentados por la ECLA en
la reunión de la Organización del Comité de Cooperación Económica.
Aunque la Comisión señaló muchas áreas en las que la cooperaci6n debió
estimular el crecimiento, esto no puede considerarse como una unión económica inmediata y tangible, "aunque hist6ricamente ( todos los países) aspiran
a tal medida". Debió ser más realista, concluyó la ECLA, el pugnar por "una
integración limitada que fuese aliada de una política de reciprocidad comercial e industrial".
La ECLA, actuando como el Secretariado del Comité, preparó la agenda
para la reunión de cada comité; personal proveniente de otras agencias de
las Naciones Unidas fue llamado para hacer estudios de carácter técnico y
económico solicitados por el Comité. Para "coordinar la asistencia de actividades técnicas... especialmente aquellas relativas a la integraci6n económica",
la Administración de Asistencia Técnica de las Naciones Unidas designó un
representante residente para la región Centroamericana. En lo relativo a la
pasada década, los problemas considerados por el Comité han recorrido toda
la gama del desarrollo económico del Istmo, desde el tráfico aéreo hasta
los recursos subterráneos del agua. Mientras muchas de las cientos de resol~ciones aprobadas por el Comité fallaron en el sentido de conseguir la acción necesaria del gobierno, algunos de los trabajos del Comité anticiparon frutos en los tratados y en otros acuerdos internacionales vigentes en
la actualidad.
La historia del Comité de Cooperación Económica justificó la afirmación
de Balassa, en el sentido de que "la integración económica... puede tomar
algunas formas que representan grados variantes de integración".8 Para algunos ~e sus proyectos iniciales, el Comité encontró un modelo muy útil en
e~ Instituto de Nutrición de Centro-América y Panamá (INCAP) , establecido en 1948 con la ayuda de Centro-América, de las Naciones Unidas y
de los Estados Unidos de Norteamérica.' Gracias a la iniciativa del Comité
'BELA BALASSA, La Teoría de la Integración Económica (Homewood, Illinois, 1961,
p. 2.
. • A través de la invcstigaci6n y educación, la INCAP ha trabajado en forma efectiva para combatir el mal endémico de la viruela, una enfermedad bastante extendida

647

�de Cooperación Económica, Centro-América cuenta ahora con dos ~
ciones, las que, como el INCAP, coordinan los recursos de los países miembn!J
para atacar los problemas fundamentales del desarrollo económico. La fur¡..
dación de la Escuela Superior de Administración Pública de Centro-Amériea,
en 1954, puede considerarse como el primer fruto tangible de la deliberación
del Comité. Ubicada en Costa Rica, la escuela prepara a un personal selecto
proporcionado por las agencias de Gobierno en cinco países. Es parcialmente
financiada por la administración de Asistencia Técnica, y disfruta, de acuerdo
con un tratado, del estatuto correspondiente a una organización de las Na,.
ciones Unidas. En 1956 el Instituto de Tecnología y de Investigación Induttrial Centro-Américano, otra creación del Comité, fue inaugurado en la Ciudad de Guatemala. El Instituto está dedicado a investigación científica y
económica, a solicitud de los gobiernos miembros. Igualmente, hace estudios
de contabilidad privada, particularmente en áreas relacionadas a la integra.
ción regional. Como Ia Escuela Superior, el Instituto obtiene de las agencia,
de las Naciones Unidas, tanto el personal como la ayuda financiera.
En otros campos delimitados, el Comité ha obtenido acuerdos cooperatiwr
que han sido aceptados por la mayoría de los gobiernos. Cinco países han adoptado un sistema de clasificación uniforme para estadísticas de comercio esterior, semejante a la Clasificación Estandard de Comercio Internacional. Un
convenio recíproco sobre vehlculos de motor, que fue ratificado por Guate.
mala, El Salvador y Honduras, ha facilitado las condiciones bajo las cuales,
tanto los automóviles como los camiones registrados en un país, pueden en,.
trar y permanecer en otro. Guatemala, El Salvador y Nicaragua han ratificado en 1959, dos convenios cuyo contenido se refiere a señales unifollll5
para carreteras, así como señales de tráfico, asentándose también las condiciones mínimas de seguridad para la operación de vehículos de motor. &amp;icontrándose aún en proceso de negociación, hay también pactos internacionales referidos a la uniformidad sobre metereología, derecho marítimo, administración de puertos y personal correspondiente, así com~ transporte aéreo.
Pudiera parecer, sin embargo, que estas manifestaciones llegarían a faci)i..
tar la unión económica, por su impresionante, pero no concluyente, evidencia
de la forma de manejar el camino de las Naciones Centro-Americanas pata
en la región debido a la escasez de iodina tanto en la tierra como en el agua. ~elO
el más espectacular triunfo de la INCAP, fue el 11 descubrimiento" de la incapand,
una vitamina de gran valor alimenticio, proteínico, de bajo costo, ideal como ~
plemento en la dieta de los niños y de los adultos desnutridos. Llamar a esto un ~
puede, de seguro, ser objetado por aquellos que piensan que la escasa fertilidad ~
mente otorga el premio de un alimento barato. La precipitada caída en la mortalidad
corno resultado de la efectividad sin paralelo del control de la muerte, incuestionablemente hace la tarea de elevar los estándares de vida una fuente de continua frustraci6n.

648

integrar sus economías. Sin duda, las ventajas que puedan derivarse de la
cooperación en el nivel representado por el Instituto Tecnológico y por las
leyes uniformes de transportes, son, obviamente, inalcanzables para países que

no están preparados para una integración claramente desarrollada. Las Naciones propuestas para una unión económica, según observa Meade, "desean
elevar su eficiencia económica, así como su estandard de vida, creando una

amplia área de libre comercio y también, quizás, creando una más amplia
dentro de la cual los factores de la producción puedan moverse libremente
hacia los empleos más productivos". 5 Hacia la consecución de estas metas la
América Central, o por lo menos lo más de ella, ha obtenido un progreso
modesto.
El libre comercio recíproco de los productos enumerados es de espacioso

contenido en los tratados bilaterales Centroamericanos. Extender este principio multilateralmente, para ampliar la tabla libre y para aplicar tarifas
uniformes en el comercio extra-regional, ha sido el propósito que se ha fijado
el Comité de Cooperación Económica. Dos convenios firmados en 1958-1959,
expresan lo relativo a estos propósitos. El Tratado Multilateral de Libre Comercio y de Integración Económica delimita la lista de productos libres, representando cerca del 40% el comercio redproco Centroamericano. Todos
los cinco firmantes aceptaron excepciones, lo cual tuvo el efecto de retener
impuestos o cuotas sobre artículos seleccionados. El tratado llegó a ser efectivo para tres países en 1959: Honduras lo ratificó en 1960, pero Costa Rica,
que hizo cuarenta y siete excepciones para la lista libre, declinó el ratificarlo.
La Convención sobre Igualdad de Impuestos y Cargos de importación, estableció las bases para la igualdad de tarifas en artículos importados a Centro
América de Países no-miembros. Un protocolo aseguró un inmediato 20% de
reducción de impuestos en el comercio recíproco de Centroamérica. Las ratificaciones de Guatemala, El Salvador y Nicaragua llevaron este acuerdo y
su protocolo a ponerlo en vigor en septiembre de 1960.
A principios de 1960, sin embargo, Guatemala, El Salvador y Honduras,
firmaron el Tratado de Asociación Económica. Las numerosas excepciones
al tratado multilateral, la falta de ratificación de ninguno de los acuerdos de
1958-59 por parte de Costa Rica, y el hecho de que los tres estados "norte•nos", todos con fronteras comunes, señalados con una cuota del 80% del
comercio recíproco de Centroamérica, fue ostensiblemente uno de los principales motivos para la negociación de este acuerdo tripartita. Tomando como
punto de partida la formulación del Tratado de 1958, el Tratado sobre Aso-

'J.

E.

MEADE,

Problems of Economic Union (Chicago, 1953), p. 6.

649

�ciac10n estableció el libre comercio como una regla general y enumeró las
excepciones. ( Estas fueron numerosas e importantes).
Pero hay más, el Tratado versó sobre el libre movimiento de personas y
capital, dentro de la zona de libre comercio; y los tres países se comprome..

nómica Centroamericana.

tieron a establecer un fondo de asistencia para el desarrollo, otorgando capital,
particularmente a las industrias, como lo esencial para la integración económica.
Las ratificaciones para el Tratado de Asociación Económica se comple.

negocios de Tegucigalpa. Los prospectos para esta unión cuádruple pueden

taron en abril de 1960. Mientras tanto, Costa Rica y Nicaragua no solamente

espera pueda resolver.

Tratado General, proyectaron una Carta para el Banco de Integración EcoTres ratificaciones del Tratado General se completaron en la primavera
de 1961 6 y en pocos meses el Secretariado Permanente se estableció en la
ciudad de Guatemala, así como el nuevo Banco abrió sus puertas para los
examinarse a la luz de algunos problemas de integración económica que se

rechazaron la invitación para unirse a la Asociación Norteña, sino que dieron
a conocer el que, en unión con Panamá, podrían formar un "bloque" económico tripartita "rival". La ECLA, temerosa, considerando lo que no se había
realizado en una década, con intemperencia llamó a sesión extraordinaria al

Comité de Cooperación Económica. Reunido en San José, el Comité solicitó
a la ECLA la proyección de un nuevo tratado, el que debería de ser aceptado
por cada país, dentro del engranaje para la acelerada integración _des~
por los miembros de la Asociación Económica. Esto demostró una as1gnac16n

imposible. Costa Rica insistió en que los países de población pequeña (de
cerca de un millón de habitantes), así como el temperamento individualista
de sus hombres de negocios, y el orgullo nacional, podrían prevenirlos en
contra de una unión que implica "cambios violentos en nuestra estructura
política, económica y social".

En diciembre 13 de 1960, con la abstención de Costa Rica, cuatro Paísei
firmaron el Tratado General de Integración Económica Centroamericana.

Como en el Tratado Tripartita, el Tratado General enumeró los productos
exceptuados por la regla general de libre comercio, ya fuese indefinidamente
o bien por un período de tres a cinco años. Un protocolo comprende la
lista de artículos en los que las tarifas en contra de los no-miembros re/accionistas son igualizadas y establece, para próximas negociaciones, el perfeccionar las normas de la unión. El Tratado General también incorporó la
Convención de 1958 sobre el Régimen para la Integración de Industrias, la
que sí fue ratificada por todos los países, con excepción de Costa Rica, n_unca
se llevó a efecto. 11 lntegración de Industrias" es definida como un con1unto
de industrias comprendiendo nuna o más plantas que requieren acceso al
mercado Centroamericano, con objeto de operar bajo condiciones razonables,
tanto en lo económico como en los aspectos de la competencia, aun las de
,
. da
una capacidad mínima". Inicialmente, una de tales industrias fue asigna
para cada país; una "industria de integración" del país, debería disfrutar del

libre comercio en los otros y debería también de ser protegida uniformemente
de la competencia extra-regional. Finalmente, como un sustituto para el des-

arrollo del fondo del Tratado de Asociación Económica, los firmantes del
650

Lo primero, entre las dificultades que espera vencer Centroamérica, a través de la acción colectiva, es el estancamiento de su comercio exterior. De

1955 a 1960, un período de elevación general de precios y de un rápido crecimiento de población, las exportaciones anuales de los cinco países permanecieron dentro del angosto margen de 418.00-467.000,000.00 de dólares. El
exceso de importaciones, sobre las exportaciones -cerca de ciento cuarenta

millones de dólares- se cubrió por anticipos y préstamos externos y echando
mano de las reservas extranjeras de cambio. El comercio interno Centro•
americano, que, si bien ha venido creciendo firmemente, sin embargo, en

1960, constituye menos del 10% del comercio exterior regional.'
La depresión comercial, a la que los Centroamericanos se inclinan a considerar como crónica, ha tomado y tiene sus rutas en el carácter único de

las exportaciones regionales. El café, el algodón y el plátano -productos a
los cuales los precios están establecidos en los variables y frecuentemente atestados mercados del mundo- ascendieron en un 75 a 85% de todas las exportaciones.
Todos los gobiernos de Centroamérica se adhieren al Convenio Interna-

cional del café y demandan pactos similares para estabilizar el precio de otros
productos; más aún, nadie espera una cuenta al sector tradicional de exportaciones tan grande que sea suficiente para sostener el cambio internacional
necesitado para sostener el crecimiento económico.
Cada país pugna por diversificar sus exportaciones, aunque en los mercados
• Honduras lo ratificó un año después.
Centroamérica importa de la propia Centroamérica, lo que solamente llegó a la
suma de 8.3 millones de dólares en 1950; habiendo subido a 32.7 millones en 1960
Y ha sido provisionalmente calculado en 37.4 millones de dólares en 1961 (Carta fo.
formativa de la Secretaría Permanente de Integración Económica Centroamericana,
11 de marzo de 1962).
1

651

�del pasado para exportaciones secundarias -----&lt;:acao, chicle, ajonjolí y aceil!I
esenciales, por ejemplo- han permanecido inseguros. El embargo hecho por
los Estados Unidos del azúcar cubana ha estimulado la producción Centroamericana y ha alentado a los exportadores a esperar ingresos permanenl!I
en cuotas para el mercado americano. Exportaciones de artículos de e1abc,.
ración doméstica, particularmente café instantáneo, pescado congelado y
carne, y los racimos de plátano empacados, se han elevado con firmeza en
los últimos años; y tales cosas producen más cambio exterior que las cantidades equivalentes de exportaciones no elaboradas. El turismo, que ha ve-

AMBITO, SENTIDO Y LIMITACIONES DE LA LIBERTAD POLITICA
POR SU INTRÍNSECA LÓGICA

nido creciendo lentamente, por de pronto no proporcionará aunque esto sea
relativamente, tanto cambio de dólares como México obtiene de esto que no

"exporta". Así, sin abandonar el punto para la diversificación de exportaciones, los planes nacionales así como el programa de integración, buscan la
substitución de productos domésticos para importar, como el método más seguro de mejorar la balanza de pagos.
La línea de productos alimenticios importados para su substitución, que
absorbe cerca de 1% del cambio exterior de la región, recibe una atención
particular. No pocos consideran esto una desgracia, en la "tierra de la eterna
primavera", en la que muchos granos, huevos, productos lácteos y otros,
tienen que ser importados. Los obstáculos para el incremento de la producción alimenticia no son ínsuperables, con la excepción posible de los países
densamente poblados como El Salvador. Dando una inversión modesta a las
reclamaciones de tierras, irrigación, transporte y educación, una área de libre
comercio de cinco naciones puede llegar a ser más prontamente suficiente en

sí misma en lo relativo a una alimentación adecuada. No obstante, las importaciones de ciertas clases de materiales pueden ser reemplazadas econ6micamente por productos domésticos; fibras domésticas, particularmente.
Traducción del Lic. Alberto García Gómez.

Dr.

Lms REcAsÉNs-S1cHES

Universidad Nacional
Autónoma de México

l. LIBERTAD COMO GARANTÍA contra interferencias ajenas y públicas; y libertad como contribuci6n positiva a las decisiones políticas.-Los Derechos básicos
de libertad individual (de conciencia, de pensamiento, de expresión, de autonomía personal, de garantías procesales, de inviolabilidad del domicilio y de
la correspondencia, de libre locomoción, etc.) consisten en defender a la
persona individual frente a toda ingerencia por parte de otros individuos, de
grupos y sobre todo de las autoridades públicas; consisten en asegurar una
no intervención, un ámbito de franquía, donde el sujeto pueda moverse a su
albedrío, sin que sus movimientos deban ser interferidos, ni de ellos se pueda
seguir ningún efecto jurídico pernicioso para el individuo. Es relativamente
f~cil garantizar esos derechos básicos de libertad individual, pues, en definitlva, se trata de poner barreras eficaces, infranqueables, para evitar toda ingerencia. A esos derechos fundamentales de libertad individual se los llama
negativos, porque consisten en negar intervenciones ajenas, especialmente las
del poder público en el santuario de la personalidad individual.
·
Parece indiscutible, se entiende, dentro de una concepción humanista, que

esos derechos negativos, es decir, las libertades individuales, constituyen los
supremos valores que deben encarnar en todo orden jurídico positivo, pues se
~an en conexión directa o inmediata con el valor principal, a saber, la

idea de la dignidad de la persona individual.
Pero además de esas libertades, cuya esencia consiste en exigir que los demás, Y sobre todo las autoridades, se abstengan, hay otros derechos de liber11

ª Es importante, a mi modo de pensar, el señalar que "industrias de integraci6n
no se integran necesariamente en el sentido de los negocios. Las industrias referida
así son aquellas que supuestamente contribuirán a la integración regional econ6mica.

652

tad que podríamos llamar positivos, es decir, las libertades políticas, las cuales
COnsISten en el derecho de participar en la formación de las decisiones estatales, especialmente de las normas generales, esto es, de ]as leyes; y también

653

�en el derecho de desenvolver ciertos tipos de actividad, como la que se produce en las reuniones y en las asociaciones, con el propósito sea de exponer
ideas y opiniones en materia política, sea de realizar funciones sociales ( re-

superior a aquellos que se cumplen en las instituciones sociales, y en los bie-

nes cristalizados de la cultura objetivada, no implica en modo alguno la
imposibilidad de reconocer, al mismo tiempo, que los intereses egoístas del
individuo deben ceder el paso a los intereses de bienestar general. Una cosa
son los valores y otra cosa son los intereses. Así, p.e., no puede haber ningún

ligiosas, culturales, económicas, etc.) ; y eh el derecho de tener acceso, en
condiciones de igualdad, a las funciones públicas, es decir, a los cargos y puestos políticos, administrativos, judiciales, etc., de su país; lo cual significa que
el nombramiento para tales funciones no debe constituir ni un mero privi-

pello de la libertad de conciencia de u'n individuo; porque no hay, ni habrá

legio ni un simple favor.

jamás, ningún valor colectivo superior, ni siquiera igual en rango, al valor

2. Los derechos básicos de libertad.-Los derechos fundamentales de la
persona individual son consecuencias esenciales de la idea de dignidad, la cual

que tiene la libertad de conciencia del individuo. Por eso hay que reconocer que

consiste en reconocer que el hombre es un ser que tiene fines propios, suyos,
que cumplir por sí mismo, o lo que es igual, diciéndolo en una expresión

negativa, que el hombre no debe ser un mero medio para fines extraños o
ajenos a los suyos propios. O expresando lo mismo con otras palabras: el
hombre es un centro autónomo no sólo de conocimiento sino también, y sobre
todo, de acción, que necesariamente se siente responsable de su propia misión,

esto es, del contenido que dentro del marco de su albedrío dé a su propia
existencia.
Si el hombre es un ser que tiene fines suyos propios, si es un ser que constituye un fin en sí mismo, si a él le incumbe la misión o destino en su propia

vida, el problema de su salvación, y si esos fines pueden ser cumplidos tan
sólo por propia decisión individual, resulta claro que la persona humana necesita una espera de franquía, de libertad, dentro de la cual pueda operar
por sí propia; necesita el respeto y la garantía de su libertad individual, necesita estar exenta de la coacción de otros individuos, de cualquier grupo, y
sobre todo de la coacción de los poderes públicos que quisiesen interlerirse
con la realización de tales finalidades, que son privativamente propias de la
persona. Todavía por otra razón, la libertad jurídica es esenciahnente necesaria
al ser humano, porque la vida del hombre es la utilización y el desarrollo de
una serie de energías potenciales, de una serie de posibilidades creadoras, que
no pueden ser encajadas dentro de ninguna ruta preestablecida. El desenvolvimiento de la persona sólo puede efectuarse por medio de las fuerzas creadoras latentes en el individuo humano. Aunque la sociedad y la autoridad
sean esencialmente necesarias al hombre, ni la sociedad ni las instituciones

supuesto requerimiento del bien común que justifique en ningún caso el atro-

]a más noble de todas las instituciones jurídicas, es la de admitir la exención
del servicio de armas con fundamento en una creencia religiosa o filosófica,

la llamada exención de los objetantes de conciencia, que ha cristalizado en el
derecho del Reino Unido, y en el de los Estados Unidos de Norteamérica.
Pero, en cambio, en materia de meros intereses materiales, es evidente que

el bienestar general, la utilidad de todos o de la mayor parte, debe privar
sobre el egoísmo particular.
3. Las libertades políticas.-Es necesario que exista el Estado, el cual es
el órgano del Derecho, puesto que la vida sería imposible sin un orden jurídico. Ahora bien, como nadie está ungido sobrenaturalmente, ni por ningún

título propio personal, con el derecho de autoridad política, resulta que el
único fundamento posible de ésta es la voluntad del pueblo, esto es, de la
colectividad política.
Por otra parte, el derecho a participar en el gobierno del propio país constituye un corolario de la dignidad de la persona humana. Si los hombres fuesen solamente materia u objeto pasivo del poder público, su dignidad humana
quedaría lesionada. Puesto que es necesario que exista un poder público, el

modo de armonizar esta exigencia con los requerimientos de la dignidad
humana, es conceder al hombre una participación en el gobierno.

La colectividad política, que está formada por personas morales libres, debe
también ella poseer una autonomía colectiva, es decir, no debe ser materia

de ningún poder humano distinto de ella misma.
Aunque el poder político corresponda al pueblo, este poder político no

valores y bienes, no implica necesariamente un individualismo desenfrenado.

debe jamás ser ilimitado ni absoluto, antes bien, debe tener siempre como
barreras, que nunca será lícito rebasar por ningún pretexto, los derechos individuales de libertad. Además, la colectividad política, que es autónoma y
dueña de sus propios destinos, debe respetar los valores jurídicos, los criterios
axiológicos, e inspirarse en ellos.

Reconocer que los valores realizados en el individuo son siempre de rango

Estos son los principios esenciales de la democracia, de la democracia justa,

son creadoras. Sólo la libertad personal le hace al hombre desenvolver
propia persona.

SU

La afirmación vigorosa del sentido humanista que lleva a reconocer la

emi•

nente prioridad de las libertades personales por encima de cualesquiera

otroS

654

655

�o sea de la democracia subordinada al reconocimiento y a la prática de Jas
libertades básicas del individuo.
Las hipócritamente llamadas "democracias populares" como cí~ic~ etiqueta
del más feroz antihumanismo encarnado en los Estados totahtanos, nada
tienen de democracia, y niegan radicalmente las libertades políticas. La democracia auténtica, fundada en las libertades políticas efectivas, supone e implica el libre juego de la opinión pública, y comprende esencial y necesariamente el derecho a la disidencia, a la discrepancia. La auténtica democracia
supone el juego normal y la negociación constante entre la mayoría y la,
minorías, reconociendo a éstas su derecho a existir y a desenvolverse libremente, aunque tenga que acatar las decisiones de la mayoría.
Recuérdese que entre las libertades políticas, figura también el ya mencionado derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas.
Pueden considerarse como incluidas entre las libertades políticas, o al menos
estrechamente conectadas con éstas, la libertad de reunión y de asociaci6n
para fines lícitos. Ahora bien, hoy día, y como reacción _co~tra am~as eXJ&gt;C:
riencias de abusos sufridos no sólo en el área de los totahtansmos fascista, nazi
y soviético, sino también en países civilizados de democ:a~i~ líber~, se_ sub~ya
enérncamente que la libertad de reunión y la de asoc1ac10n no solo Implican
el d;recho de reunirse y el de asociarse pacíficamente para fines lícitos, sino
también el principio de que nadie debe ser obligado a concurrir a una reunúm
ni a pertenecer a una asociaci6n en contra de su voluntad o deseo.

Las libertades de reunión y de asociación, lo mismo en sus dimensiones
positivas que en las negativas, tienen un doble alcance: el reco~ocimie~to !
la protección jurídica de unas importantes proyecciones de la libertad individual; y, al mismo tiempo, el respeto y la garantía para la espontan~i~
de los grupos sociales, todo ello naturalmente, dentro de la esfera de lo hc1to.

4. La intrínseca l6gica de la libertad exige que se prohiba ejercer la libertad
contra la libertad.-Los liberales del siglo XIX incurrieron en un tremendo
error: en admitir que las libertades políticas podían ser ejercidas en cualquier
sentido, en cualquier dirección, al servicio de cualquier fin, sin limi~6n
de ninguna especie y que, por lo tanto, el ejercicio de tales derechos y libertades debía ser permitido y garantizado incluso a quienes luchaban p0r la
supresión de esos derechos y libertades. Esto no sólo constituyó una lamen~
candidez, sino además, un garrafal error teórico, que viene a negar ~senaa
misma de la libertad política, y que, además, representa un absurdo logico.
Ha habido trágicas experiencias de cómo los peores enemigos de la libertad
-fascistas, nazis y comunistas-, se sirvieron del ejercicio de las l~bertades
públicas del Estado de la democracia liberal, para preparar el cammo con-

1:

656

ducente al establecimiento del totalitarismo, es decir, de la total y absoluta
destrucción no sólo de todas las libertades políticas, sino también, cosa mucho
peor, de las libertades individuales.
Pero no se trata aquí de apelar tan sólo, ni siquiera principalmente, a esas
destructoras experiencias. Se trata de otra cosa, mucho más importante, a
saber: se trata de demostrar que es un absurdo lógico, un contrasentido, que
las gentes afectas a idearios y a propósitos de totalitarismo, pretendan ejercitar ninguna libertad política. La libertad posee su lógica intrínseca: tiene
sentido sólo sobre la base de una plena reciprocidad. O, dicho con otras palabras: las libertades políticas implican o presuponen un juego limpio sometido a reglas de reconocimiento mutuo. Por eso, sólo deben tener derecho a
participar en el juego, aquellas personas que estén dispuestas no sólo a observar sino a mantener y a defender las reglas del juego mismo.
A comienzos del siglo XX se produjo una conversación muy ilustrativa en
los pasillos del Parlamento español entre el ilustre profesor de Derecho Público, Gumersindo de Azcárate, diputado de tendencia acentuadamente liberal, y el Conde Rodríguez de San Pedro, jefe del partido tradicionalista ultrareaccionario. El jefe tradicionalista le dijo al Dr. Azcárate: "Don Gumersindo: yo estoy con respecto a usted en una situación de máxima ventaja.
Si algún día llegara usted a gobernar en España, usted, de acuerdo con sus
ideas, tendría el deber de respetarme a mí en absoluto. Mientras que, por
el contrario, yo, si llegara a gobernar en España, mandaría que usted fuese
quemado en la plaza pública".
De acuerdo con la esencia misma de la lógica de la libertad hay que reconocer que no debe haber libertad contra la libertad, que no debe permitirse
el ejercicio de la libertad para socavar, poner en peligro o suprimir los derechos fundamentales de libertad, tanto los derechos básicos de libertad individual, como las libertades políticas.

La idea de justicia implica un principio de reciprocidad. Si tal principio
no impera, si determinadas gentes, por ejemplo las partidarias de un régimen
totalitario, para sus fines antiliberales y antidemocráticos, se aprovechan de
las libertades individuales y de los derechos democráticos, cometen una acción .
sucia, una fechoría, una deslealtad, una traición. Pero, quienes con una ingenuidad, rayana en la tontería, se lo permiten, cometen un superlativo agravio
a la lógica, incurren en un contrasentido. El instrumento de gobierno de la
democracia liberal no impone en manera alguna un determinado contenido
político. Por el contrario, admite la posibilidad de varias direcciones, incluso
opuestas entre sí, todas ellas igualmente lícitas: el pueblo decidirá si la política del Estado debe encauzarse hacia la derecha, hacia la izquierda o por
derroteros de centro. El pueblo es libre para tomar esas decisiones en cualquier

657
H42

�momento. Podríamos comparar el Estado a una nave. El pueb~o es lib~
para determinar la ruta que la nave haya de seguir. Pero, en c~b~o, a nadie
se le debe permitir ejercitar ninguna libertad ~ara !anzarse a ac~vidades que
tiendan a destruir la nave, es decir, a destruir el instrumento liberal democrático.
. .,
1
En el campo del Derecho positivo esta idea halló realizacion en a guna medida en la ley checoslovaca de Defensa de la República de 1931, la_ cual prácticamente equivalió a poner fuera de la ley las actividades políticas de los
partidos nazi y comunista. Pero donde esta id~ ha hallado ~bal y perfecta
·, es en un texto de Derecho internacional, en el articulo 30 de la
~~oo
.
U'das,
"Declaración Universal de Derechos del Hombre"
las Nac1on_es m
proclamada el 10 de diciembre de 1948, el cual precisamente eqwvale a de.
·meqmvoc
' amente que no puede permitirse el ejercicio de .ninguna
termmar
rtad
libertad encaminado a la supresión de cualquiera de los derechos y hbe es
que se proclaman en dicha Declaración.

LA HISTORIA Y EL CONCEPTO MODERNO DE HISTORIADOR

d:

Lic. DEsIDERIO GRAuE
Universidad Nacional
Autónoma de México

ANATOLE FRANCE Nos HA LEGADO en su libro La Isla de los Pingüinos una
de las críticas más sutiles y pintorescas de que tenemos noticia sobre la Historia y sus artífices:
"He confiado -nos dice- a varios sabios arqueólogos y paleógrafos de
mi país y de los países extranjeros las dificultades experimentadas para conocer la historia de los pingüinos y me han hecho objeto de su desprecio. Me
miraban con una sonrisa de piedad que parecía decirme: ¿ Es que acaso, escribimos nosotros la historia? ¿Es que nosotros tratamos de extraer de un
texto, de un documento, la menor parcela de vida o de verdad? Nosotros nos
atenemos a la letra escrita. La letra es la sola apreciable y definida. El espíritu no lo es; las ideas son fantasías. Hace falta ser un vanidoso para escribir
Historia, y además, tener mucha imaginación". Todo esto estaba en la mirada y en las sonrisas de nuestros maestros en Paleografía y sus apreciaciones
me desanimaban profundamente. Un día, después de una conversación con
un silógrafo eminente, me encontraba más abatido que de costumbre -relata
el mismo autor- cuando de repente me hice esta reflexión:
A pesar de todo hay historiadores. La especie no ha desaparecido por
completo. En la Academia de Ciencias Morales se conservan aún cinco o seis
que no publican textos, sino que escriben historia y no me dirán que hace
falta ser vanidoso para dedicarme a esta clase de trabajo.
Esta idea me devolvió el valor. Al día siguiente me presenté a casa de uno
de ellos, un anciano sutil:

-Vengo, señor, le dije, a pediros los consejos de vuestra experiencia. Estoy
muy preocupado por componer una historia y no llego a nada, a ninguna
conclusión.

El anciano me respondió encogiéndose de hombros :
658

659

�-¿ Por qué, mi pobre señor, siente tanta preocupación que da pena escucharlo, por componer una historia, cuando no tiene más que copiar cualquiera
de las conocidas como es costumbre? Si usted tiene un conocimiento nuevo
que exponer, o una idea original, si presenta a los hombres y a las cosas bajo
un aspecto inesperado, sorprenderá al lector y el lector no quiere ser sorprendido puesto que sólo busca en las historias las necedades que ya conoce.
Si usted trata de instruirlo no hará más que humillarlo y enfadarlo. No intente sacarlo de su error porque gritará que usted insulta a sus creencias.
Los historiadores se copian los unos a los otros pues de este modo se evitan
la fatiga de crear y no parecen jactanciosos. Imítelos y no sea original. Un
historiador original es objeto de desconfianza, de menosprecio y de repugnan.
cia universal.
¿ Cree usted, señor -añadió-, que yo sería honrado y considerado como lo
soy, si yo hubiera puesto novedades en mis libros de historia? ¿ Y qué son novedades? ¡ Impertinencias!
Se levantó, le di las gracias por sus atenciones y cuando ganaba la puerta,
me llamó:
-Unas palabras todavía: Si usted quiere que su libro sea bien acogido no
olvide ninguna ocasión de exaltar las virtudes sobre las cuales descansan las
sociedades: el respeto de la riqueza, los sentimientos piadosos, y especialmente
la resignación del pobre, que es el fundamento del orden. Afirme, señor, que
los orígenes de la propiedad, de la nobleza, de la gendarmería, serán tratadOI
en su historia con todos los respetos que merecen dichas instituciones. Haga saber que admite lo sobrenatural cuando se manifiesta, y con esas condiciones medrará entre la gente de buenas costumbres".
¿ Cómo escapar a la profunda ironía lanzada por ANATOLE FRANcE? ¿06mo destruir su refinado ataque? ¿La imagen que nos describe del historiador, es la verdadera? ¿Son los métodos que pregona los que se han usado
para elaborar la Historia?

EL CONCEPTO DE HISTORIA
Nos parece propio determinar en primer lugar qué es lo que ha sido la ffis.
toria en el pasado:
La palabra griega "historia" significa la, investigación o inquisición Y fue
empleada por vez primera por Herodoto en el siglo V como título de 111
obra. El empleo de la palabra con este significado señaló una real revolu•
ción literaria ya que los escritores anteriores a él habían sido simples narra-

dores de cuentos comúnmente conocidos. Fue por consiguiente, su empleo
con esa connotación, lo que justifica para Herodoto el título de "Padre de
la Historia".
Herodoto se proponía contar las hazañas de los hombres con el fin de que
no cayeran en olvido de la posteridad. La función de la historia, según él,
era en parte descubrir lo hecho por el hombre y en parte descubrir los motivos que lo impulsaron a obrar. Tucídides también la entendió así, pero
afirmó explícitamente que la investigación histórica descansa en el estudio
de los testimonios. Ambos tienen de común que propiamente la consideran
un relato, una descripción de los momentos o de los caracteres de una cosa,
y ello en contraposición a su definición esencial, es decir, a la visión de lo
que es esta cosa de un modo permanente y definitivo.
Los griegos posteriores al siglo V fueron los creadores de la historia ecuménica que tiene por fundamento la alta estima de las obras escritas por
los historiadores particularistas de la edad helénica, pues tuvieron ya conciencia de la pluralidad de las unidades sociales particulares que juntas integran un mundo humano.
Polibio crea después un nuevo tipo de historia cuya unidad dramática podía alcanzar cualquier extensión con tal de que el historiador pudiera reunir los materiales y fuese capaz de exponerlos en un relato único. Polibio
suponía fundamentalmente que el decurso histórico transcurre en un todo
de acuerdo con la naturaleza y según una ley inmutable de la que no es posible escapar. De aquí la importancia que atribuyó a todo el proceso causal de la indagación histórica. "En la historia -dice- la atención del escritor, como la del lector, no debe dirigirse tanto sobre el relato de los hechos
mismos como sobre las circunstancias que los han precedido, acompañado o
seguido. ¿Qué queda en la historia si apartáis de ella el estudio de las causas, de los medios, del fin de las empresas humanas y el cuidado de examinar si cada una ha tenido el éxito que debía esperarse?; un ejercicio literario, no una enseñanza; un pasatiempo para halagar un instante el oído, pero sin resultado para el porvenir".
,
En aquel entonces, como nos cuenta Polibio, este ejercicio literario constituía la actividad propia de aquellos historiadores que no se esforzaban por
descubrir el secreto íntimo de la historia y no obtenían de ella, en consecuencia, ninguna enseñanza valiosa.
Con este historiador, la tradición helenística del pensamiento histórico pasa a Roma cuyos dos representantes sobresalientes fueron Tito Livio y Tácito.
Tito Livio intentó una tarea verdaderamente grandiosa: la historia de Roma desde sus orígenes, pero fracasó debido al exceso de toda clase de elementos fabulosos que quiso considerar, y también por la carencia de un mé-

660
661

�todo adecuado para manejar la complejidad de los materiales de que disponía.
Tácito intentó aplicar a la historia un método que podemos denominar
didáctico-psicológico pues se propuso escribir para enaltecer las virtudes en
el orden público y para escarnecer ejemplos señalados de vicios y atropellos,

la gigante figura de Bacon la historia se transforma en un saber de hechos
y no en saber de esencias; el hombre se interesa en el pasado por el pasado
mismo, pero sin embargo cabe señalar que la situación de la historia es aún
precaria porque carecía de un método preciso y definido.

y esto último acarreó una decadencia en el índice de la honestidad histórica.

El aspecto constructivo del pensamiento del siglo XVII se concentró en los
problemas de las ciencias naturales, dejando a un lado los problemas histó-

El Cristianismo, con la introducción de las nuevas ideas sobre el pecado
original, la gracia y la creación, cambia totalmente el modo de concebir la
historia.

ricos. Para Descartes la historia no era en absoluto una rama del conocimiento. ¡ Pero cuán intrascendente nos parece hoy esta negación frente a la grandiosa concepción cartesiana del yo pensante, frente a la estructuración de

En efecto, le imprime otras características; considera al proceso histórico
no como la realización de los propósitos humanos, sino de los propósitos divinos, y éstos los debe actualizar el hombre en su vida a través de la activi-

arranca toda la fisicomatemática moderna! Es precisamente al amparo del

método de las ciencias naturales que se han desarrollado los métodos de la

dad de su voluntad. En este proceso, Dios se concreta a la predeterminaci6n

moderna investigación histórica.

de los fines, destacándose no sólo las acciones de los hombres como agentes
históricos, sino además que tanto su existencia cuanto su naturaleza deben
ser consideradas exclusivamente como instrumentos de los propósitos divinos.

Además, la posición asumida por el Cristianismo respecto a la igualdad de
todos los hombres ante Dios, o universalismo de esta actitud cristiana, trae
por consecuencia la exigencia de una historia universa] cuya temática sea el

desarrollo mundial de la realización de tales propósitos de Dios respecto al
hombre. Por ello veremos, que la historia cristiana va a asumir los caracteres de universalidad, de providencial, y también dividirá el tiempo histórico
en dos grandes períodos: antes y después del nacimiento de Cristo.

La Edad Media se dedica a perfeccionar los conceptos antes señalados,
pero además incluye una escatología, o tratado del destino final del hombre
y del mundo, pues miraba hacia el fin de la historia como algo predetemúnado por Dios y al mismo tiempo como algo que e) hombre sabia de antemano por medio de la revelación.
Como consecuencia de estas diversas concepciones, al hombre del medioevo

ya no le quedaba nada por hacer, se cae incluso en la falacia de afirmar que
se podía predecir la historia, que se podía adivinar el futuro, y se tiende a
buscar la esencia de la historia fuera de ella, en un vano esfuerzo de perci•
bir el plan divino exclusivamente y sin tener en cuenta las acciones humanas.

Es sólo hasta el Renacimiento que la visión humanista de la historia fundada por los antiguos, reaparece.

En el Renacimiento se combate lo fantástico y lo que estaba deficientemente fundado; se niegan las pretensiones de predicción del futuro y se niega igualmente que la función del historiador sea la de describir el plan divino que norma los hechos. Las investigaciones se tornan exactas, se coloca al
hombre en el centro de las preocupaciones del pensamiento histórico, y con

662

las pruebas de la existencia de Dios y frente a su sistema metódico del cual

Hasta hace poco la opinión corriente era de que el siglo XVIII, el de la
Ilustración, era un siglo específicamente ahistórico. Tal afirmación ha demostrado ser inexacta si se tiene en cuenta el desarrollo que tuvo en su proble-

mática religiosa y que desde un principio la filosofía del referido siglo trata
el problema de la naturaleza y el problema histórico como una unidad que
no permite fragmentación. La ciencia, en cuanto tal, se niega a reconocer
nada sobrenatural o suprahistórica. La concepción de los teólogos de este siglo se apoya siempre en el concepto y la exigencia de una crítica histórica de

las fuentes religiosas. Es verdaderamente la historia la que lleva la antorcha de la Ilustración y la que aparta a los teólogos de la ortodoxia de siglos
anteriores. Las exposiciones históricas que produce este siglo se hallan bajo
la influencia de Newton a través de Voltaire, y con este último la historia se
convierte en el modelo metódico por medio del cual cobra una comprensión

nueva y más profunda del objeto general y de la estructura de las ciencias del
espíritu. Se produce en suma, en este siglo, una síntesis del espíritu racional

y del histórico. La razón es referida a la historia y la historia a la razón. Ambas se mantienen en constante tensión en la que se apoya todo el pensamiento religioso de este siglo, en el que se considera que solamente con el paralelismo y la confrontación de ambas se produce la verdadera Ilustración del es-

píritu.
Al intelectualismo de la ilustración, sigue la génesis, en la segunda mitad

del mismo siglo XVIII, del historicismo, que ha llegado a ser parte integrante del pensar moderno.
Se originó el historicismo en cuatro elementos que unidos produjeron una

nueva manera de ver del historiador y de toda la vida humana. El proceso
al que llevó el historicismo fue de una individualización occidental, a la con~

663

�ciencia de sí mismo y enseñando a comprender toda la vida como una ev~
lución de lo individual.
Los cuatro elementos que le dieron nacimiento fueron, en primer término,
una necesidad prerromántica que volvió la atención de las gentes a los pueblos
primitivos y a las épocas iniciales de la humanidad, idealizándolos y poniéndolos como modelo de una humanidad más pura y plena; en segundo lugar
el movimiento pietista en Alemania protestante que despertó las subjetividades en los contactos de hombre a hombre; como tercer elemento aparece la
nueva relación espiritual con el arte antiguo, vivida y difundida por Winckelman, que aumentó la predisposición espiritual para lo nuevo, y por último el
antiguo mundo de ideas platónicas y neo-platónicas que revivió en la doctrina de las mónadas de Leibnitz y la teoría de la "inward fonn" de Shaftesbury que contiene una tendencia a lo individual.
La médula del historicismo radica en la substitución de una consideración
generalizadora de las fuerzas humanas históricas, por una condición individualizadora.
Surge la concepción positivista y dentro de ella la historia queda definida
como el estudio de los acontecimientos sucesivos que yacen en un pasado
muerto y que deberían ser comprendidos de la misma manera que los acontecimientos naturales por estar regidos por las leyes de éstos.
Caracterizase el positivismo porque, como teoría del saber, se niega a admitir otra realidad que no sean los hechos y se niega a investigar otra cosa
que no sean las relaciones entre esos hechos.

EL CONCEPTO MODERNO DE LA HISTORIA

Cabe entonces preguntarse cómo se concibe hoy la Historia.
El esfuerzo y movimiento iniciado por Dilthey, de los años de 1860 a 1870,
continuado por Max Weber y Raymond Aron por un lado, y por Heidegger
y Jasper por otro, ha llegado, como lo deseó Dilthey, a constituir una Critica
de la Razón en su Uso Histórico, al dotar al conocimiento histórico de un
fundamento racional que detenninase su legitimidad, justificándola y delimitándola a la vez. La nueva concepción realiza en el plano técnico de la historia, una transposición de perspectiva análoga a la revolución Kantiana
dentro de la teoría del conocimiento.
Pero antes de analizarla precísase examinar el pensamiento de Dilthey.

Dilthey en su único libro Jntroducci6n a las Ciencias del Espíritu, adoptó
años antes que Windelband la posición de que la historia maneja individua•
664

les concretos y que las ciencias naturales se refieren a generalizaciones abstractas, y su intención era escribir una Gran Crítica de la razón histórica, lo

que no llegó a realizar.
Para Dilthey los documentos y datos, con los que trabaja el historiador y
que por sí mismos no revelan el pasado, le ofrecen la ocasión de vivir en su
propia mente la actividad espiritual que los produjo. Es en virtud de su propia vida espiritual y en proporción de la riqueza intrinseca de esa vida, como puede el historiador infundir vida en esos materiales muertos, de tal suerte que el verdadero conocimiento histórico es una experiencia interna de su
propio objeto y el conocimiento científico es el intento de comprender fenómenos que se le presentan como espectáculos externos. Esta concepción del
historiador de hacer que el objeto viva en él pres~pone un adelanto, pero
como para Dilthey la vida significa experiencia inmediata, distinta de reflexión o conocimiento, desemboca a un psicologismo.
En efecto, el pasado viviente de la historia vive en el presente, pero vive
no en la experiencia inmediata del presente, sino sólo en el autoconocimiento
del presente. Esto es lo que Dilthey ha pasado por alto; piensa que el pasado
vive en la experiencia inmediata que el presente tiene de sí mismo; pero esa
experiencia inmediata no es el pensamiento histórico, es psicología o experiencia personal del historiador.
Hoy en día el pensar histórico ha superado el pensamiento Diltheyano y
reconoce que la Historia no es en sí misma más que la re-creación en la mente del historiador, del pensamiento pensado.
Afirmase también que lejos de apoyarse en otra autoridad que no sea él
mismo, y a cuyos dictados deba conformar su pensamiento, debe basarse precisamente en él, y por ende como tal es autónomo, auto-autorizante, dueño
de un criterio al cual deben confonnarse sus llamadas autoridades o testimonios y por referencia al cual pensamiento, se las critica.
Así, los historiadores y filósofos de nuestros días piensan que la historia debe ser una ciencia que se ocupa de las acciones de los hombres en el pasado,
investigadas por medio de la interpretación de los testimonios y cuyo fin es
el autoconocimiento humano.
Afirman que la Historia en una ciencia porque es una forma de pensamiento que consiste en plantear preguntas que intentamos contestar, pues
la ciencia en general no consiste en coleccionar los conocimientos que ya se
tienen para arreglarlos dentro de tal o cual marco.

Esta ciencia de la historia se ocupa de actos humanos realizados en el pasado, es decir trata de contestar interrogantes acerca de acciones humanas
verificadas en el pretérito.
Esta ciencia de las acciones de los hombres en el pretérito procede met6665

�dicamente en su investigación, especialmente en la interpretación de testimonios y documentos, y, finalmente, esta ciencia sirve para el auto-conocimiento
humano.
Conocerse a sí mismo significa conocer primero: qué es ser hombre; segundo: qué es ser el tipo de hombre que se es, y a la postre: qué es ser el
tipo de hombre que uno es y no otro.
Por ello el valor de la historia consistirá en que nos enseña lo que el hombre ha hecho, es decir, lo que verdaderamente es el hombre, o sea nos revela..
rá el propio conocimiento del hombre.
No deja de haber, sin embargo, pensadores que como Croce niegan a la
historia la calidad de ciencia porque creen que esta disciplina no puede
generalizar ni inducir las llamadas leyes, pero a la vez admiten que, sobre la
base no científica del conocimiento histórico, y fuera ya de la historia, se
puede generalizar y filosofar respecto de la vida misma, como si la vida, por
ser vida ... no fuese precisamente historia.
Otros, como Xénopol y Langlois afirman que no se puede tener duda de
que son compatibles la negación de las leyes históricas y la afirmación de
que la historia es ciencia.
Otros en fin más radicales creen imposible la verdad y la certeza del co'
'
nacimiento histórico. Refutando la validez de los testimonios y documentos en que consisten las fuentes históricas, proyectan su escepticismo sobre
la veracidad e imparcialidad humanas del historiador.
Pero felizmente la confianza en la historia cuenta ya con una serie nota•
ble de investigadores que sostienen filosóficamente lo contrario y de entre
ellos, séame permitido transcribir las palabras plenas de significados y de
emoción, de Francis Ambriére en su libro titulado Les Grandes Vacances.
"No es este el lugar de defender la historia -afirma-; los que maldicen
a la historia por temor o por interés no prueban nada a no ser contra eUos
mismos y no contra la historia. Un largo e íntimo uso de las fuentes documentales, una información no limitada a una sola sino que alcance un amplio encadenamiento de Edades, una inteligencia vivaz y sensible que no se
contenta con la mecánica de las fechas salientes, sino que prefiere la oscura
gestación d~ los efectos de las causas; un vasto conocimiento del hombre Y de
sus resortes secretos; extensos viajes a través de las naciones, a lo menos espirituales... ; una segura cualidad intuitiva y un alma abierta cert~ramen_te a
la poesía, la ciencia y el arte ... ; he ahí el raro conjunto de trabaJOS _Y v,rt_udes que exige la historia ... Con el estudio y meditación de la histona forJemos nuestro pensamiento y a costa de nuestro destino, realicemos nues~
desquite haciendo de él un instrumento de nuestra libertad interior; la libertad que nunca podrá ser detenida por ninguna alambrada".

666

También entre los contemporáneos, Amold J. Toynbee, a pesar de creer
que existe una tendenc1a a la repetición que se afirma a sí misma en los
asuntos hwnanos, reconoce que esta repetición de hechos en el tiempo, es
uno de los conocidos recursos de la facultad de creación y sostiene que: "si
la historia humana se repite lo hace en consonancia con el ritmo general del
universo; pero el sentido de este orden de repetición reside en el libre campo de ofrecer al trabajo creador para seguir adelante". "Bajo esa luz -concluye- el elemento repetitorio de la historia se revela como instrumento para la libertad de la acción creadora y no como índice de que tanto Dios como el hombre son esclavos de la fatalidad".
Se ve de lo expuesto que hasta hace poco la historia fue una reflexión sobre las varias y opuestas verdades que proponía cada cultura y una verificación de la heterogeneidad de cada sociedad y de cada arquetipo, mas ahora
la historia ha recobrado su unidad y vuelve a ser lo que fue en su origen: una
meditación del hombre.
Esta meditación del hombre implica la mejor de las negaciones, la negación histórica, afirma Leopoldo Zea. En efecto, si no se desea repetir la experiencia de los antepasados, viviéndola, es necesario convertirla en Historia, que es auténtica experiencia, y ya que la historia de la cultura no la forman los puros hechos, sino precisamente la conciencia filosófica que de ellos
se tiene, cuando se tiene esta conciencia se ha alcanzado la comprensión
histórica.
Comprender es, desde este punto de vista filosófico, tener capacidad para colocar un determinado hecho en el lugar preciso que le corresponde en
el presente.
Cuando se comprenden las razones que causaron en una época dada, la
realización de formas de expresión histórica determinadas, se comprenden
también las razones por las cuales estas mismas formas no pueden repetirse
en el presente salvo negando la historia, es decir, en suma, negando la capacidad del hombre para progresar valiéndose de sus propias experiencias.
De esto se sigue que el papel del historiador será precisamente el señalar
las rutas que ante sí tiene el hombre por sus capacidades para progresar sirviéndose de sus propias experiencias.
¿Cómo debe realizar este papel el hombre al hacer historia?
El historiador, al realizar su trabajo, debe construir una imagen coherente,
con pretensiones de verdadera, y que tenga sentido, de las cosas tales como
fueron, y de los acontecimientos tal como ocurrieron, y para ello es menester que norme su actividad por reglas de método.
Los pensadores contemporáneos están de acuerdo en que esas reglas metodológicas consisten primeramente en que la imagen del pasado -además de

667

�EL HISTORIADOR EN LA MODERNA CONCEPCIÓN

ser coherente y continua, es decir con sentido--, tiene que estar localizada

en el tiempo y en el espacio; en segundo lugar que toda historia tiene que
ser coherente consigo misma; y, por último, que como la imagen del histo,.
riador mantiene una peculiar relación con los que se denominan testimonios
históricos ( textos, documentos, obras materiales, de arte, edificios, lugares
geográficos, etc., etc.), debe el investigador fundar su verdad en dichos testimonios históricos.
Ahora bien, como estos testimonios son históricos sólo cuando y en tanto
que alguien los considera históricamente, se sigue de ahí que el conocimiento
histórico solamente puede surgir o nacer del propio conocimiento histórico,
lo que expresado en otras palabras quiere decir que el pensar histórico es una
actividad original, fundamental o innata de la mente humana.

Resulta, pues, que el pensar histórico es aquella actividad de la imaginación, mediante la cual se propone el historiador dar a esta idea original o
innata, un contenido detallado, la cual se consigue empleando el presente
como testimonio de su propio pasado.

Pero los testimonios históricos de que dispone o puede disponer el historiador para resolver cualquier problema, han cambiado y cambian con cada
innovación de los métodos históricos y con cada variación en la competen..
cia de los historiadores, y del examen de estas variaciones o de estos cambios,

1

aparece una segunda dimensión del pensamiento histórico, lo que se llama la
historia de la historia o historiografía.
La historiografía tiene su fundamentación en el descubrimiento de que el
historiador mismo, junto con el "aquí" y "ahora" ( o sea la espacialidad y
temporalidad) que forman el cuerpo total del testimonio de que dispone,
forma parte del proceso que estudia, es decir que el historiador tiene su propio sitio en el proceso a estudio, y sólo puede verlo desde el punto de vista
que en el momento presente ocupa dentro de él.
Los actos de la mente del historiador, no sólo son de pensamiento, sino
que este pensamiento es a su vez reflexivo, es decir que se ejecuta con la con•
ciencia de que se está ejecutando, y se constituye tal como es, precisamente
por esta conciencia.
Estos actos reflexivos, o por decirlo así, hechos a propósito, adrede, son
los únicos actos que pueden convertirse en materia de la historia, y preci-

samente por ello podemos afirmar que puede existir una historia política, una
historia de arte militar, una historia económica, corno también una historia

de la moralidad o de la religión, pues en cada uno de estos aspectos es la
mente reflexiva la que interviene en la forma especificada.

FILOSÓFICA DE LA HISTORIA

A la luz de lo sumariamente expuesto, tratemos a continuación de investi-

gar el papel y las facetas que nos presenta el historiador en la moderna concepción filosófica de la historia.
Al positivismo con toda su objetividad, la nueva filosofía de la historia le
opone ahora una clara conciencia del papel activo que en este orden del conocimiento se toma al sujeto: el historiador.
Son las categorías del historiador, su curiosidad, su experiencia humana

las que determinan, modelan y construyen la obra histórica.
Ya nadie osaría hoy reducir el papel del historiador al de un simple aparato registrador encargado de reproducir mecánicamente su cometido.

El progreso de la metodología crítica conduce a superar la distinción que
fue clásica entre la "realidad histórica" y el "conocimiento histórico" entre

.
'
el tJempo pasado, realmente vivido por hombres de carne y hueso, y la imagen que reconstruye de ese pasado la labor paciente del historiador. Por eso
lo real, lo material, la única realidad que denota el lenguaje es la "toma de
conciencia" del pasado humano, realizada en la mente del historiador y por
su esfuerzo. La realidad es la síntesis de los dos polos antes opuestos: está en
el vínculo que entre pasado y presente establece el acto creador del historiador.
Puesto que como hemos dicho, es una ciencia, la historia supone un objeto, este objeto es aprehender, comprender el pasado realmente vivido por

la humanidad.
Pero este pasado realmente vivido, esta evolución de la humanidad no
constituye propiamente la historia: ésta no es una simple calca de aquél o de

aquélla, sino que el pasado humano, cobrando vida en la conciencia del historiador, asume otro carácter, cambia de categoría ontológica. Desde luego,
lo que constituye la evolución de la humanidad, lo que ha "estado activo",

~s su pasado, la totalidad tan compleja de las relaciones causales, y este conJunto jamás se encontrará plenamente reflejado en el conocimiento, debido
a dos razones: a sujeciones técnicas ( cuantos "hechos activos" han desapa-

recido sin dejar trazas o huellas en nuestros documentos) y a servidumbres
lógicas (ya que del pasado, la historia no retiene sino los aspectos, los elementos que la "teoría del historiador" retiene entre sus redes). El historiador
puede desear formar una imagen sumaria pero exacta de este pasado inago-

table, seleccionando los hechos importantes y las causas profundas, pero esta selección estará siempre ligada a la doctrina que haya seguido para elegir

669
668

�los materiales, tanto esenciales como accesorios, y por tanto será dependiente
de la mente humana y no del objeto. A este respecto hay que insistir en que
sólo la mente divina por ser omnisciente y omnipotente, sólo ella puede poseer la totalidad del pasado, y la historia pensada por los hombres no representará nunca más que una selección.
Con razón, pues, podemos afirmar que mientras que nuestro ideal de la
historia se haga más comprensivo, es decir que mientras más trate de encontrar los aspectos más variados y diferentes del pasado humano, más se revela
como irrealizable el sueño de una historia total, universal. Podría pensarse
en una aproximación a ella, por medio de un rodeo, efectuando una síntesis colectiva a la que estuviesen asociados los sabios de una generación, o de
una época, pero en la medida en que tal colaboración fuese posible, la historia elaborada en tal forma, a lo más que podría llegar sería a reflejar la
mentalidad colectiva de una generación o de una época, y también tendría
que haberse operado en ella una selección arbitraria y limitada.
Toda historia lleva impresa el sello o marca de sus autores, pero lo que
fundamentalmente nos hace pensar que las ideas de los historiadores han
envejecido no es el hecho de los progresos y de los cambios realizados en
nuestra documentación, sino el que nosotros hemos cambiado, que no nos
planteamos ya los mismos problemas, que no juzgamos tampoco con los
mismos valores.
Además, en la historia, el pasado no aparece simplemente transcrito, reproducido, calcado, sino que está específicamente calificado; se le conoce en tanto que es pasado, no sólo porque ya estuvo cumplido, efectuado, sino también porque cuando fue real, vivido, constituyó el presente para los contemporáneos. Siendo el conocimiento histórico una relación entre los hechos de
antaño y la mente del historiador en la cual se actualizan, considera al mismo tiempo la distancia que nos separa de ellos, y por eso no es sino metafísicamente que se expresa del historiador que reanima, que resucita o revive
el pasado. Si por ejemplo estudio la vida de San Pedro, mi conciencia me
representa a la vez los acontecimientos en vías de suceder en el primer siglo de nuestra era, pero también y al mismo tiempo la distancia de diecinueve siglos que me separa de ella. Es pues en esta síntesis, entre la realidad viviente y la proyección al fondo del pasado, que se encuentra la esencia del espíritu histórico.
Por otra parte, este conoc1m1ento del pasado, en tanto que tal, es al mismo tiempo conocimiento del presente, pues vive en· la conciencia del historiador, introduce en la conciencia realidades espirituales de orden específicamente humanas, respecto de las cuales reacciona de modo característico, es
decir libremente, y esta libertad se extiende a toda la historia, vale decir que

nada de lo que es humano me será extraño, pues lo hago mío y puedo apropiarme sus valores o rechazarlos.
Por eso, desde cualquier ángulo que se la contemple, la historia revelará
siempre la misma síntesis: el objeto, el pasado, que no es aprehendido sino
por refracción a través del sujeto cuyo papel nos aparece siempre como más
importante. Bajo este subjetivismo se hace notable el cambio de postura filosófica en comparación con la concepción positivista, (obsesionada de objetividad), y por ello es justo decir que en la moderna concepción de la historia se ha operado una revolución copemicana.
En la actualidad ya no se consideran los hechos materiales como la esencia de la historia, ya no son sino la osamenta, es decir, son una condición necesaria pero no suficiente. El actual conocimiento histórico consiste, según
lo hemos afirmado, en comprender esos hechos y una profunda comprensión
de los hechos humanos exige que esa osamenta sea revestida con el ropaje de
los valores que le confieren una significación, es decir, deben ser reflexionados, y cuando hablamos de reflexión, toda subjetividad del historiador entra
en juego.
Más que una cronología crítica, la historia actual es esta nueva captura
de valores en un campo ilimitado, pues las categorías de la lógica se han extendido a todas las manifestaciones de la vida social, económica, religiosa y
artística. Mientras más penetramos en la comprensión de los valores se borran
más todos los límites a todas las aproximaciones posibles, todo se toma "evidencia potencial".
Es clásico decir que por ser una ciencia, la historia debe ser una actividad desinteresada, y ello es una verdad elemental, pero esta evidencia deja
intacto el problema propiamente filosófico del valor subjetivo, existencial de
la búsqueda histórica.
Este valor existencial de la investigación, de la búsqueda histórica, se palpa cuando vemos que, por más contingente y más gratuita que pueda haber
-sido en un principio la elección ~el tema por el historiador, desde aquel momento en que profundiza la investigación, desde el instante en que abandona el dominio esotérico de la erudición para convertirse verdaderamente en
historia, obliga más y más al investigador a entregarse a él, a poner en juego
todas sus facultades, a embeberse, a interesarse, a vivir en él, a hacerle una
dación completa de su alma, porque, como decía el maesfro Antonio Caso:
"Hay que escribir la Historia con toda el alma vibrante; sólo así se infunde
nueva vida en lo inerte y resurgen las instituciones y las creencias desaparecidas y cobra nuevos bríos el abigarrado conjunto de hombres y cosas evocado
sobre las ruinas ungidas con la predilecta veneración de los pueblos, sobre
el vasto acervo de reliquias seculares que deposita la humanidad en el pla-

670

671

'

�neta, al cumplir su destino constante: su muerte perpetua y su perpetua
resurrección" (Problemas Filosóficos).
Pero no hay que limitarse a describir el aspecto radicalmente subjetivo del
conocimiento histórico y recalcar sus rasgos negativos, sino que también hay
que subrayar insistentemente lo que tiene de positivo, de activo: si los testimonios y documentos no hablan, no arrojan luz, sino en la medida en la
cual el historiador sepa interrogarlos, podemos asentar que la historia sí es
una respuesta, una contestación a una pregunta que surge del fondo del alma del historiador, quien precisamente por eso tratará de solucionar el pn&gt;
blema central de su existencia; aquella interrogación a la que consagrará su
vida y su persona.

En los términos que a Sartre le sirven para la definición de su psicoanálisis existencial, para un historiador de auténtica vocación, es decir para aquel
que considera la historia no como un pasatiempo o una ocupación acciden-

tal, la búsqueda histórica es una manifestación empírica de esa idea original,
de ese deseo fundamental por el cual se encama y busca su realización la
persona humana.

píricos y ampliar su horizonte, que agranda la experiencia humana y la ayuda al planteamiento correcto de sus problemas, pero por sí misma ... no soluciona nada ...
Desde otro punto de vista existe también el peligro de poner demasiado
en relieve el carácter existencial de la búsqueda histórica... Sin duda, por ser
humana, debe esta búsqueda, en alguna forma, responder a una cuestión
fundamental, pero para ser fecunda, para ser verdaderamente historia, exige
del espíritu una cierta disponibilidad interior, un cierto desprendimiento, un
mucho desinterés.
Si la historia, si la búsqueda es, digámoslo ahora en otros términos, un encuentro con el "yo ajeno" de los hombres del pasado, exigirá del historiador
que siquiera por un momento salga de su subjetivismo, de su ensimisma-

miento, de la obsesión de sus propios problemas, y con el espíritu alerta realice la nueva experiencia, ya que en ella, como más directamente en el amor
y en la amistad, "nuestro yo" sale y se proyecta, para volcarse en el prójimo,
en el "yo ajeno", en el objeto de nuestras inquietudes y desvelos.

¿Quién podrá negar el profundo valor, que con tales presupuestos, y des-

Sartre y los existencialistas, han descrito con aspectos más o menos llamativos y conmovedores este carácter existencial de la búsqueda histórica: para ellos, el diálogo que el historiador sostiene con el pasado se convierte en

de el punto de vista existencial, reviste tal encuentro?
Sin embargo, como bien pudiera pensarse que tal aventura con el "yo aje-

una interrogación angustiosa que con la vista al futuro, formula el hombre a
sus antepasados, a sus hermanos o modelos de antaño, y poniendo de relieve

chos es Ia historia-, o bien, que tal contemplación no sea gratuita sino en

la temporalidad humana juegan con la ambigüedad de la noci6n de la historia describiendo la labor del historiador como un acto por medio del cual
'
el hombre
histórico trabaja en su propia realización.
De todo lo dicho, no hay que forjarse una idea demasiado optimista de la
historia o esperar y exigir demasiado de ella. No es de ella que recibirán su
solución los problemas fundamentales de la existencia; precisamente estamos

viendo y queremos demostrar, que la aportaci6n principal de la nueva temia
de la historia, reside en el hecho, bien establecido hoy día, que la verdad de
sus resultados, la verdad de los valores propiamente humanos (no de las
verdades de hecho que establece la historia) , está dada por completo, con
sus características y límites, en los "presupuestos doctrinales que la subjeti-

no" pudiera reducirse sólo a una contemplación estética -lo que para mu-

apariencia -cuando no hay desinterés- precisa asignarle un valor, lo que
nos puede conducir a una deontología o ética práctica; pero también al punto neurálgico de nuestro tema: "lo que debe ser el historiador".
A partir del momento en que se reconozca que mientras tanto vale el hombre, tanto vale la historia, se tomará uno más exigente: la fecundidad, sin-

ceridad y hondura del trabajo histórico estará en proporción directa de la
riqueza humana del historiador; mientras éste sea más inteligente, cultivado,
accesible a las cosas y a lo humano, sincero, ético y rico en experiencia, más

será capaz de comprender, de encontrar en el pasado el equivalente de esos
valores, y consecuentemente su estudio será más rico y verdadero.
Si pues, en los testimonios que maneja el investigador todo es evidencia

ción". La verdad de la historia se convierte en una función de la verdad de

potencial, como hemos dicho, resulta que el historiador debe, además de las
características apuntadas, tener otras, saberlo todo, haber leído todo. . . y
como desde luego y por más esfuerzos que el pobrecillo realice, no alcanzará

la filosofía profesada implícitamente o no por el historiador.

jamás este desmesurado y ambicioso desiderátum, resulta que la ecuación per•

vidad del historiador impuso desde un principio como marco a su investiga-

La historia por sí misma no puede alimentar una vida interior, no puede
forjar una cultura, ni ser su eje, su elemento director o su alma: tal papel
pertenece a la mente especulativa. La historia debe ser considerada como
una disciplina auxiliar a la mente, que sirve para proporcionarle datos ero-

672

sonal (cultura y temperamento) definirá su competencia, como de hecho la

ha definido siempre.
En efecto, no cualquiera puede desarrollar cualquier investigación, cualquier tema; antes que nada se debe estar interior y espiritualmente, de acuer673
H43

�do con el objeto de la investigaci6n. Para llevar a cabo la historia del arte
es necesario poseer una sensibilidad estética desarrollada y rica de contenido· para elaborar una historia del cristianismo se necesita ser capaz de concebir lo que pueda ser el fen6meno religioso hasta llegar casi a sus aspectos
místicos, y por más sutileza que se posea para comprender la .mente y las acciones de un hombre es menester tener en común con él cierto parentesco
psicol6gico que permita sentir y revivir las emociones, las ideas y las convicciones que fueron suyas.
.
Ciertamente el historiador debe, al empezar su tarea, estar animado de un
espíritu crítico extremadamente despierto y vivaz, pero alentar en él solamente la crítica es exponerlo a desechar los filones más nobles de. la ~
riencia, y si esta actitud desconfiada perdura a todo lo largo de su mvestigaci6n le perjudicará, imposibilitándolo para reconocer los verdaderos valores
humanos, ahí donde existan.
.
El exceso o abuso de la crítica, la hipercrítica como se ha llamado, la mvestigaci6n y lucubraci6n, exclusivamente teniendo en cuenta el hecho ~terial han conducido a múltiples errores, pero además han puesto en evtdenci~ a sus sostenedores más ardientes. ¿ Quién podría poner en duda hoy,
la autenticidad por ejemplo, de los testimonios extraídos de las catacumbas
romanas o de la tumba de San Pedro, o del libro de Isaías, como lo puso
en duda' el siglo XVII?
Si por el contrario el historiador, en último análisis, trata de com~render,
de penetrar en las profundidades del alma de los hombres de ?tros tiempos,
y con su espíritu totalmente abierto examinar sus actos, y su vida entera, la
virtud suprema deberá ser en él, la "simpatía", esa disposición anímica q~e
nos hace connaturales con el pr6jimo, con el "yo ajeno", que nos penmte
volver a sentir sus pasiones, volver a pensar sus ideas, a experimentar SUS
afectos O a gozar con sus triunfos y deprimimos con sus desd!chas, y todo
ello bajo la misma luz, a través del mismo prisma que se las hizo conocer a
él como verdad.
Por eso y con justa raz6n coincid~os en este ~.unto c?n el. p:n.samien~
del Maestro Antonio Caso, cuando afumaba, que el sentido h1stonco -di
ce Hoeffding-, es una forma de la simpatía universal. _Aca~o sea. la forma
suprema de la simpatía humana. Saber interpretar en smtes1s ~ummosas. los
lances sucesivos de la vida de la especie, es no s6lo entender, smo amar, es
amar intelectualmente como amaba Spinoza, como S6crates amó, como han
sabido amar los que en el desarrollo indefinido del pensamiento al través de
· · el conocim1e
· · nto y la
sí mismo llegaron a' unificar en un acto d e conc1enc1a,
· precisa,
· geome'tn· ca.' de. la
emoci6n,' la representaci6n y la voluntad, la 16g1ca
pura raz6n, y la 16gica del instinto y el sentimiento. La verdad h1st6nca,

humana, por excelencia, como la metafísica, no se engendra sino en la armonía de las ideas y la intuici6n, dentro de la íntima coherencia del espíritu" (El concepto de la Historia Universal y la Filosofía de los Valores).
Creemos que nadie puede improvisarse en historiador si no posee en términos generales esta tendencia a la simpatía que permite la comuni6n con el
prójimo. El historiador debe poder realizar esta total entrega de sí mismo,
a todo lo que de humano encuentre: Bi6grafo de Napoleón necesita comprender sus ambiciones tanto como el alma de acero de Wellington... Historiador de Hidalgo, compenetrarse con su papel de Cura y sus sentimientos de Ministro del Señor, como con la lucha interna que debió sostener al
desobedecer la autoridad eclesiástica, al mismo tiempo que vivir su afán libertario, pero asimismo poder tener conciencia plena del rencor de Calleja.
Creemos también, que el mejor historiador de un hombre o de una época,
o de un acontecimiento, podrá ser aquel que, por su estructura mental y su
propia experiencia humana se encuentre lo más cerca, lo más Citrechamente
vinculado al espíritu que antaño anim6 a su héroe, o prevaleci6 en ese período.

Por otro lado, pensamos que la simpatía a su vez, no debe constituir la
única virtud del historiador; el ideal sería conciliarla con el más fino espíritu
crítico y con la intuici6n ya que como decía el Maestro Caso: "la misión
primera del historiador es, como la del sabio, un esfuerzo de análisis, un procedimiento de crítica, pero su misi6n última es un esfuerzo de reconstrucci6n, que s6lo puede lograrse merced a la intuición que revive y anima en el
espíritu la realidad exánime de los datos, las fuentes y los monumentos de
la historia" (Problemas Filos6ficos), pero como de hecho estas diferentes virtudes se encuentran desigualmente representadas en cada investigador, los
excesos de unos de ellos tienden a provocar la enmienda de los otros, circunstancia que hay que tener presente al considerar que el progreso de la historia es en mucho la resultante de un esfuerzo colectivo.
Estimamos que como la investigación histórica, en resumen, es una aventura interior a la que se entrega totalmente el historiador, como constituye
el esfuerzo de un alma que busca la resolución de un problema que es fundamental para ella, como esta interrogaci6n al pasado, se toma quizás la
meta de su destino, debe preocuparle más hallar la respuesta a la pregunta
de "¿Dónde está la verdad?", y llegar a ella totalmente, y para sí, que la
elaboración de un conocimiento objetivo y valedero para todos.

Al través de este valor personal, que podríamos como lo hemos hecho lla-

.
'
mar existencial,
la investigaci6n imperativamente se tomará más rigurosa
porque el crítico más exigente será la propia conciencia del historiador la
cual a la postre es siempre el juez más implacable.

674
675

�LOS PROBLEMAS DE LA UNIVERSIDAD DE MASAS EN LA
AMJ!RICA LATINA

Da. Lucm

MENDIETA Y

NúÑEz

Universidad Nacional Autónoma de México

INTRODUCCIÓN

LA EDUCACIÓN SUPERIOR ALCANZA cada día mayor importancia en los pueblos latinoamericanos y sus centros universitarios son, año con año, mate-

rialmente asaltados por un número siempre mayor de estudiantes que tratan
de ingresar a ellos.
Pero sucede que la velocidad con que se desarrollan en esta época los fenómenos sociales es superior a la previsión y a las posibilidades de las ciencias
que tratan de resolverlos y a los recursos materiales de que se pueden disponer
para hacerles frente.
Resulta por esto de gran interés el análisis de los problemas que plantea el ingreso a la Universidad.
El ingreso de los estudiantes a la Universidad se hace cada vez más dificil y ofrece diversos problemas que nos proponemos tratar en este breve ensayo en el que tocaremos cuatro temas íntimamente relacionados.

1) El aumento masivo de 1a población estudiantil.

2) La deficiente preparación de los estudiantes en el ciclo secundario.
3) La orientación vocacional y
4) Las necesidades reales de la sociedad.
Nuestro ensayo no se refiere a un país determinado ni a una Universidad

particularmente considerada, sino que tiene un carácter general; pero está
basado principalmente en la experiencia actual de las Universidades de la
América Latina.
\

677

�1) El aumento masivo de la poblaci6n estudiantil. El aumento masivo de
la población estudiantil es un fenómeno universal que está relacionado con el

hay buen número de catedráticos poco escrupulosos o carentes de energía que

aumento general de la población en todos los países del mundo y en consecuencia es absolutamente normal y benéfico puesto que al crecer el número
de habitantes son mayores las necesidades económicas, científicas y culturales de la sociedad que deben ser proveídas necesariamente por más profe.
sionistas, científicos y técnicos, pues un déficit en estas tres clases de intelectuales provocaría muy serios desajustes en el desarrollo de los pueblos.
Pero el constante aumento de estudiantes crea el problema de la superpo-

a todos sus alumnos con altas puntuaciones y así influyen en el promedio general que obtiene cada estudiante restándole valor efectivo.
Otro procedimiento que se emplea para dificultar el ingreso a las uni-

blación de las universidades que ofrece varios aspectos:
A. El económico desde luego, porque exige crecientes erogaciones por par-

"regalan calificaciones", son los llamados "profesores barco" porque pasan

versidades y que nos parece más realista y más justo, es el de los exámenes
de admisión cuando se sujetan a cuestionarios bien elaborados, porque entonces todos los aspirantes a carreras universitarias quedan en igualdad de

circunstancias y hasta los que hayan obtenido bajos promedios en sus anteriores estudios, pueden prepararse convenientemente para tener éxito en las

pruebas de admisión.

te del Estado para construcción de nuevos edificios) sostenimiento de una
burocracia universitaria y de un profesorado cada día más amplio y la com-

Pero cuando la corriente estudiantil de nuevo ingreso es muy voluminosa,
se corre el peligro de que el número de examinadores no sea suficiente y

pra de equipos escolares, científicos, técnicos, deportivos, ministración de becas y de seivicios cada vez en mayor cantidad.

ficientemente.

B. .El didáctico en vista de que es difícil hallar número suficiente de eatedráticos de reconocida competencia para que atiendan a los grupos de clase que se multiplican cada año.
C. El de la disciplina porque el paso de las universidades de escasa población escolar a las actuales universidades de masas, que han dado lugar a la
aparición del líder estudiantil y de grupos juveniles de presión, dificultan
mucho el mantenimiento del orden en Escuelas y Facultades y aun en el
interior de las aulas.
Se pretende resolver la cuestión del aumento masivo de la población estudiantil en las universidades, cerrando el paso a quienes no lleguen a ellas con

un alto promedio de calificaciones de las escuelas secundarias o preparatorias; pero este sistema resulta injusto :

a. Porque la experiencia enseña que hay muchos estudiantes' que habiendo hecho una secundaria y una preparatoria con medianas calificaciones, en
las escuelas profesionales mejoran y algunos resultan verdaderamente bri-

llantes.
b. Porque a las universidades desembocan dos corrientes de alumnos: la
que viene de establecimientos escolares oficiales y la de las escuelas privadas.
En éstas a menudo se aumentan deliberadamente las calificaciones sobre las
'
'
.
que en realidad merecen los estudiantes para facilitarles el ingreso a las um·
versidades.
c. Tanto en las escuelas secundarias y preparatorias oficiales y privadas,

678

de que por la premura de tiempo y el cansancio, se realicen las pruebas deLa única solución
tiría en mantener los
universidades en vez
las universidades de

posible a este problema, en nuestro concepto, consisexámenes de admisión; pero creando nuevas pequeñas
de las grandes ciudades universitarias y fortaleciendo
provincia para evitar que afluya una corriente exa-

gerada de población estudiantil a las universidades de las capitales o a las
de mayor prestigio.
Al propio tiempo, el Estado por medio de subsidios o de exenciones de
impuestos debe favorecer y estimular el establecimiento de universidades privadas que se incorporen al sistema general de enseñanza; pero cuidando de

garantizar la idoneidad y la eficiencia de cada una.
De este modo se volvería a la antigua universidad selecta, de escasa población escolar, y se acabaría con la universidad de masas que como hemos
visto, crea muchos problemas y disminuye la calidad de la preparación universitaria.
Es claro que esta nueva organización de los altos estudios y de la enseñanza profesional requeriría una legislación adecuada o cuando menos un
acuerdo entre todos los centros universitarios de cada país a fin de no admitir en una universidad la inscripción de alumnos que vivan en lugares en
donde les corresponde otra, sino en casos excepcionales debidamente reglamentados y drásticas medidas para determinar el cupo máximo de escuelas
Y facultades y para mantenerlo con objeto de evitar que descienda su calidad

por exceso de estudiantes y falta de profesores, de aulas y de elementos administrativos y didácticos.

2) La deficiente preparación de los estudiantes en el ciclo secundario. Una

6i9

�vez resuelto el problema del aumento masivo de la población estudiantil
mediante la multiplicación y la localización racional de las universidades,
surge el relativo a la deficiente preparación que adquieren los estudiantes en
el ciclo secundario.

En efecto, los profesores de las escuelas preparatorias y especialmente los
de las profesionales se quejan de que se les dificulta mucho desarrollar sus
enseñanzas porque los alumnos carecen de los conocimientos previos indis,.

pensables para comprenderlas y asimilarlas.
Esta crisis de adaptación que sufren estudiantes y maestros al pasar aquéllos de un ciclo a otro sólo puede resolverse, a nuestro parecer, llevando al
cabo una revisión general de la educación secundaria, preparatoria y profesional para articular los planes de estudio con precisión de materias y de
métodos de enseñanza y de sistemas de evaluación del aprovechamiento, a
fin de establecer entre ellos un eslabonamiento riguroso y una continuidad
pedagógica eficiente.
Como a pesar de todo los desajustes subsistirían aún cuando fuese en
menor grado, el examen de adnúsión al que ya nos hemos referido, obligaría
a los estudiantes de nuevo ingreso a las escuelas preparatorias y a las profesionales, a superar su deficiente preparación y a adquirir especialmente los
conocimientos básicos necesarios al correspondiente nuevo ciclo de estudios.

En las universidades en donde la preparatoria o bachillerato establecen
diferentes programas en función de las carreras que puede elegir el estudiante, una revisión de esos programas, métodos de enseñanza y sistemas de
evaluación del aprovechamiento para adaptarlos rigurosamente a las exigencias de las escuelas y facultades profesionales, resolvería el problema de la
deficiente preparación del alumnado de nuevo ingreso que en éstas se advierte. En las universidades de bachillerato único es necesario establecer en

cada escuela o facultad un curso de un semestre de estudios intensivos previos para preparar al estudiante de nuevo ingreso en las materias que nece-

sita conocer a fondo para abordar con éxito el aprendizaje profesional.
Establecida y perfeccionada así, la nueva organización universitaria, surge

otro problema de trascendencia social: el de la orientación vocacional Y
profesional.
Si el Estado hace grandes desembolsos para sostener a las universidades,
tiene derecho a exigir por esto y para defensa de los intereses sociales, que
de ellas salgan profesionistas bien preparados; pero esa preparaci6n no sólo
depende de la excelencia de la organización universitaria y de sus enseñan•
zas, sino también de que cada estudiante elija la carrera para la que sea
realmente capaz. Cuando esto no sucede, se producen frustraciones en el
680

individuo que eligió erróneamente una profesión y no siendo competente en
ella, es incapaz de prestar a la colectividad servicios eficientes.

3) La Orientación Vocacional. Es éste el problema de la orientación
vocacional o profesional, pues se llama de estas dos maneras estableciendo
una confusión que es necesario deshacer.

En el Seminario celebrado en Caracas, Venezuela, durante los meses de
agosto y septiembre de 1948, se definió la educación vocacional incurriendo
en la confusión aludida pues se dijo que: "Es la que, sin desatender los aspectos esenciales de la Educación Fundamental, forma, instruye y capacita
para adquirir una profesión, arte, oficio u ocupación que pennita ser individual y socialmente útil". 1
Pero como dice acertadamente Fingermann, la vocac10n es una disposi-

ción de carácter subjetivo. La vocaci6n -la palabra lo dice-- es como un
llamado desde afuera; pero en realidad es una inclinación que va desde
dentro hacia determinadas tareas o actividades. A veces es la repercusión,
en la conciencia, de una aptitud subyacente. Mas por desgracia, no siem-

pre la vocación sentida está combinada con la presencia real de una aptitud.
¡Cuántos se creen poetas sin serlo! 2
En consecuencia, la vocación tiene que ver con las disposiciones innatas

que inclinan al individuo hacia determinadas actividades, se da principalmente en la esfera del arte. La educación vocacional sería aquella que Ir.atara de mejorar las aptitudes correspondientes a la vocación y de cultivarlas, una vez descubierta; pero que en el arte fracasaría cuando la vocación
en el individuo no estuviese complementada con la aptitud porque ésta se
puede mejorar con la educación, pero no se puede crear. Eñ cambio la

educación profesional, sin desdeñar la vocaci6n se refiere principalmente a
las aptitudes. No todos los individuos tienen vocación para algo; pero todos
tienen aptitud para algo.
La orientaci6n profesional parte de la determinación de las aptitudes de

cada persona para señalarle ·¡a profesi6n que más le conviene estudiar.
La vocación y la profesión a veces se integran en una sola unidad; pero

también pueden coexistir. Hay profesionistas eminentes dotados de grandes
aptitudes profesionales que al propio tiempo sienten y cultiv,!Il una vocación: Cirujanos que aman con fervor la música; abogados que en sus horas
1

Seminarios Interamericanos de Educación. No. 9. Universidad de Maryland 1952.

Unión Panamericana. Washington, D. C. 19541 p. 61.
1
GREGORro FINGERMANNi Fundamentos de Psicotécnica. El Ateneo. Editorial. Buenos Aires, Argentina, pp. 55 y 56.

681

�de ocio se dedican a la pintura; ingenieros que se sienten fuertemente atraídos por la aviación o por la política, etc., etc.

Si pues, las universidades tienen por objeto preparar a los estudiantes
para las profesiones liberales, para la ciencia y las disciplinas filosóficas, lo
que les corresponde específicamente es la orientación profesional y no la
vocacional.
Para cumplir adecuadamente su misión, toda universidad ha de tener un
servicio de orientación profesional al que deben acudir los estudiantes al
terminar la educación secundaria en aquellos países en donde existe el ba-

chillerato diferenciado y en donde hay bachillerato único, al concluir los
estudios de éste, puesto que la orientación profesional tiene por objeto descubrir las aptitudes del alumno antes de que se decida por una profesión
específicamente determinada.
Los tests descubren cualitativa, y cuantitativamente, las aptitudes de los individuos, ya sean físicas, técnicas o manuales; pero deben escogerse y agruparse
convenientemente para formar las "baterías de tests" que no solamente revelan las posibilidades de cada quien sino como dice Fingermann, la personalidad global del sujeto, su tipo psicológico.
Sin embargo, a nuestro parecer, el servicio de orientación profesional debe
ser obligatorio en las universidades para todos los estudiantes de nuevo ingreso; pero no así sus diagnósticos. En los países democráticos no puede imponerse el estudio de una profesión determinada y prohibirse otras a los
alumnos que llegan a los centros universitarios con el propósito de hacer una
carrera, sólo porque el diagnóstico del servicio de orientación profesional sea
negativo. Eso significaría una imposición contraria al principio democrático
de la libertad individual.
En primer lugar, aun cuando aceptemos con Fingennann que "con los tests
se obtienen verdaderas radiografías del espíritu" hay que tener en cuenta
que, como el mismo autor lo advierte, no basta la radiografía, sino que es
necesario saberla interpretar y no puede hacerse víctima a los estudiantes de
posibles errores de interpretación.
Por otra parte, no es raro que una persona demuestre aptitudes para varias
profesiones. Hay, inclusive, quienes siguen con éxito dos, quienes son médicos
y abogados, abogados y economistas, etc., etc.
El servicio de orientación profesional, ha de ser, en consecuencia, una especie de consejo científico que estará contenido en el diagnóstico que se entregará a cada estudiante; pero dejándolo en libertad de aceptarlo o no. Es
de suponerse que en la mayoría de los casos lo aceptará, que servirá para que
los alumnos y sus familiares recapaciten sobre la carrera elegida si no es la
indicada como más conveniente en el diagnóstico.

682

4) Las Necesidades Reales de la Sociedad. El servicio de orientación profesional de las universidades, tiene que organizar sus baterias de tests, en función de un cuadro determinado de actividades científicas y técnicas que formará de acuerdo con las necesidades del país correspondiente para canalizar
a las corrientes de estudiantes que llegan cada año a los centros universitarios,
hacia aquellas profesiones que sean más necesarias en un momento dado.
La orientación profesional, además del diagnóstico, debe dar a cada estu.
&lt;liante una información escrita sobre las finalidades, el contenido y el sentido
social de cada carrera y una explicación clara de la forma en que esa carrera
se practica y de lo que de ella pueden esperar desde el punto de vista
económico.
Les presentará también un cuadro realista de las necesidades del país en
cuanto a profesionistas y técnicos de las diferentes ramas de las ciencias de
la naturaleza y de las ciencias sociales.
En resumen:
l. El problema de superpoblación escolar que crea el aumento masivo de
la población estudiantil, sólo puede resolverse a) creando y distribuyendo adecuadamente en el territorio, nuevos centros universitarios para descongestionar los ya existentes y para evitar el surgimiento de más universidades de
masas que ofrecen innumerables problemas y ningunas ventajas.
II. La deficiente preparación que adquieren los estudiantes en el ciclo
secundario es una cuestión que sólo puede resolverse revisando y reestructurando los programas de estudio de esas escuelas en función de las necesidades
científicas de las escuelas y facultades profesionales y estableciendo en éstas,
el sistema de exámenes de admisión de acuerdo con bien estudiados cuestionarios que comprendan la preparación fundamental para la carrera de. que
se trate.
Estos exámenes a la vez que serían una criba que detendría a los incompetentes, servirían para subsanar los defectos de la preparación del ciclo secundario en los que lograran aprobarlos.
III. Los alumnos que llegan a las escuelas y facultades profesionales de
la universidad, deben ser ilustrados por un servicio eficiente de Orientación
Profesional sobre la carrera que más les con viene elegir de acuerdo con sus
aptitudes; pero este servicio ha de ser simplemente de orientación y no de
imposición.
. IV. La Orientación Profesional comprenderá, además del diagnóstico, una
mformación sobre las necesidades reales del país por lo que respecta a profesionistas y técnicos, sobre las finalidades, el contenido, el sentido social y las
perspectivas de cada profesión.

683

�EL DERECHO Y EL SENTIDO COMÚN

Lic. Lms M. FAR.ÍAs
Universidad Nacional Autónoma de México.

ToDA LA VIDA SOCIAL se encuentra profundamente permeada por el Derecho,
cada día más acentuadamente la legislación invade las varias actividades humanas, por lo que, con cada día que pasa, es más acusada la necesidad para
tocio hombre de tener un mínimo de conocimientos jurídicos. La noción del
derecho resulta así indispensable para el que anhela vivir en armónico concierto con los demás y ser útil a la comunidad.
Sin embargo, salta a la vista que aquellos que se dedican al estudio del
derecho y los que de él viven parecen perderse en un laberinto de leyes y de
f6nnulas olvidándose de la esencia y los fines del Derecho.
Ha habido épocas, y parece que hoy regresamos a ellas, en que las palabras
estaban dotadas de poder mágico, en que se daba más importancia a la forma
que al contenido, a la ley que a la justicia, a la fórmula que a la verdad, y
así en juicio, era preciso pronunciar fórmulas sacramentales sin cambio alguno, so pena de perder el pleito. El Derecho pasa a convertirse en rito, el
proceso deja de ser una búsqueda de la verdad con miras a impartir justicia
para convertirse en un ritual en el que se premia la habilidad para manejar
f6rmulas y se castiga la ignorancia de ellas.
En un examen profesional escuché a un distinguido maestro preguntar al
que se examinaba -y lo hacía en serio- si creía que los tribunales eran
creados para impartir justicia, y cuando el examinado respondió categóricamente que sí, el maestro rio benévolo y se mofó de lo que consideraba ingenuidad juvenil. Y es que, para muchos, los tribunales, todo el aparato de
la justicia nada tiene que ver con la justicia y la verdad sino simplemente con
el respeto a las leyes, a la letra de la ley, su función es -para ellos- nomofiláctica: custodio de la ley, no custodio de los derechos del hombre.

685

�Este es el peligro que confrontamos. La pérdida de la perspectiva, el olvido de los fines para ver s6lo la forma y la praxis.
Si a esto añadimos el descrédito de la profesi6n, la falta de fe que universalmente se tiene para el derecho, el desaliento que los abusos y los en.
gaños han llevado a la mente de los legos, la creciente cañ\idad de burlas de
que se hace objeto a nuestra ciencia, no podemos menos que alarmamos.
Recientemente ha aparecido un libro -interesantísimo-- del español Juan
Gómez Jiménez de Cisneros en que con gala de erudición y agudo ingenio
recopila cuanto de malo se ha dicho en contra del derecho y sus oficiantes a
través de los tiempos y por todos los medios: chascarrillo, novela, anécdota,
teatro, periodismo, radio, cine y televisión.
Todo esto nos debe mover a llevar al ánimo del estudiante la . advertencia
de lo fácil que es caer vencido ante el atractivo de las formas con descuido
de las esencias humanas del derecho.
Hace ya algún tiempo leí con verdadero interés un libro del jurista inglés
Sir Paul Vinogradoff, titulado Common Sense in Law, o sea: El Sentido Común en el Derecho. Años después se public6 en nuestro idioma bajo el nombre de Jntroducci6n al Derecho. La obra es fecunda y Jlena de sugerencias;
pero quizá lo más sugestivo de todo sea el título original suprimido, desgraciadamente, en su edición mexicana. Pensando en lo que escribí al iniciar

este estudio y recordando el libro de Vinogradoff, he escogido el tema de
El Sentido Común y el Derecho.
Desde luego no pretendo ser original, lo que escribo será simplemente un
recordatorio para todos los estudiosos. Pero, después de todo, me complazco en

recordar lo que alguna vez me dijo el licenciado Mariano Azuela con su característico humor: "En derecho sólo hay dos clases de escritores: los que
ponen las comillas y los que se las comen". Respetando pues las comillas, entremos en materia.
Todo el que acude a una escuela de jurisprudencia cree tener ideas muy

claras sobre el Derecho, la Ley y la Justicia, algunas veces es cierto. Todo el
que viene a estudiar sueña con ser un paladín de la justicia y un campeón
de los desheredados. Pero -primero el estudio- y después la práctica van
envolviéndolo en las teorías y las f6rmulas. Principia por admirarse de la
eficacia de las f6rmulas y termina por creer en ellas con grave detrimento
de sus limpios ideales, y las ideas claras que antes tenia quedan en el olvido
cubiertas por un cúmulo aplastante de preceptos y f6rmulas. Los primeros
triunfos profesionales inflaman su vanidad, hacen luego su aparici6n los
intereses y la ambici6n y el joven, que lleg6 a la escuela con el ánimo de
luchar por la verdad y el bien, pasa a ser un virtuoso de la eficacia, un

686

manipulador del sofisma, un adalid de la mentira, un adorador del éxito fácil, un cínico que se ríe de la justicia y no cree en la verdad.
El sentido común debe ser nuestro aliado para volver al camino recto, des-

cubriendo la esencia del derecho, del Derecho en su sentido universal, no del
positivo manifestado en leyes.
Es preciso tener nociones claras de los conceptos fundamentales, saber qué

es hombre, qué familia y sociedad y estado, derecho, justicia, ley y moral.
Sin estas nociones generales nos perderemos en los laberintos de las reglas
y la casuística.
El hombre -animal racional- es un ser social, un ente que por su ca-

rencia y por su dignidad requiere de la colaboraci6n de sus semejantes. Por
ser débil e insuficiente necesita hallar en la colaboración las satisfacciones que
aislado no alcanzaría. Por ser superior y tener dignidad exige la comunicación con los demás para expresar su amor. El espíritu pide comunicarse, por
eso posee el habla, la materia impone necesidades que sólo encuentran cumplimiento en la participación de sus semejantes.
Así surge el grupo humano cuya primera expresión es la familia. Ésta nace
por virtud de la diferencia de sexos y la tendencia o instinto de conservación
de la especie. Pero no basta la unidad familiar para satisfacer el instinto gre-

gario del hombre, las familias se van sumando hasta constituir la ciudad y
luego el Estado.
Es el sentido común el que nos indica que el hombre necesita de la sociedad, no conocernos al hombre viviendo de otra manera. Un Robinson, aparte
de ser creación imaginativa, no está aislado, Ileva consigo la ciencia de su
tiempo y aun estos conocimientos no le satisfacen y encuentra su "Viernes",

el nativo que le acompaña y al que enseña, así pues el propio De Foe está
indicándonos lo indispensable que es para los humanos la comunicación.

"Aquel que no tiene necesidad de los demás -dej6 escrito Arist6teles- ha
de ser o bestia o Dios: no es parte de un Estado". "Hay por naturaleza, nos

dice el mismo fil6sofo, un instinto o tendencia en todo hombre hacia la sociedad". Y el viejo rapsoda Homero en la Ilíada recomienda: "Huíd de todo
hombre que vive sin leyes, sin familia, ni hogar, sin afecciones . .."

De esa tendencia del hombre hacia la sociedad nacen los agrupamientos humanos que se hacen para complementar las carencias naturales de los hombres.
Y bien, tenemos ya la sociedad, sea esta familia, o ciudad o Estado en el
sentido moderno. ¿ Podrá una sociedad vivir sin normas, sin leyes, sin derecho? Volvamos a Homero, ahora en la Odisea, cuando Ulises charla con el
Rey Alcinoo: "Cada quien dicta leyes para su esposa e hijos". Queriendo
decir que no es concebible ninguna agrupaci6n humana sin que esté dotada
de leyes, de normas, de reglas. Es absurdo imaginar siquiera una sociedad sin

687

�derecho, vale decir sin normas, tanto como lo sería pensar en_ el ~er:ch_o sin
atender a la realidad social; una y otro van a lo largo de la H_1storia ~nd15?lublemente unidos. En efecto, una sociedad -cualquiera. sociedad unagmable--- sin normas no sería colaboraci6n y mutua ayuda smo mutuo estorbo,
confusión y choques que terminarían en la violencia._ Y un derecho en ab_stracto
sin pensar en los sujetos del mismo, carece de senado. El derecho es siempre
relaci6n de hombres. Todo derecho hace referencia a las personas. Alguno
podría alegar que los derechos reales son domi_nio de un h~~bre sobre una
cosa; pero en verdad no es -si bien se ve-- smo una re!ac1on humana ~r
la que un hombre tiene imperio sobre una cosa y los &lt;lemas, todos los &lt;lemas,
tienen prohibici6n de disfrutar de aquella cosa asignada por el derecho a uno.
El Derecho se crea para el hombre porque la convivencia que es producto
natural requiere del orden para subsistir.
.
Por encima de todas las agrupaciones humanas está el Estado que se diferencia de todas por su mayor extensi6n y superior misi6n. El Estado_ no es
a un agrupamiento espontáneo sino conscientemente creado con miras al
~ienestar colectivo y se da leyes para armonizar esfuerzos y preservar el orden. El Estado tiene tres elementos que lo constituyen: Gobierno, _gobernados
y territorio. Su existencia implica la idea de soberanía en el sentido, ~e que
no tiene nada por encima, de que es autosuficiente en el orden poht1co, de
que se da a sí mismo sistemas y leyes para su organizaci~n. Esto, desde luego,
sin perjuicio de mantener relaciones de interdep_endenc1a con ot~os E~tados
soberanos y con organismos supranacionales que llendan a la coex1stenc1a pacífica. Ahora bien, ¿ cuál será la funci6n primordial del Estado? Debe ser la
administraci6n del bien común, propiciando todo aquello que lleve a sus
miembros a la práctica de las virtudes sociales. Si el Estado se forma con
miras al bien común todos sus miembros aportarán su esfuerzo Y su _colaboraci6n porque todos están interesados en ello. En el ~stado la ~c1edad
obra y vive merced al concurso de sus miembros orgamzados mediante la
acción de la autoridad. Y toda sociedad organizada, todo Estado supone la
existencia de una autoridad encargada de la coordinación del actuar de todos
los miembros con miras a su fin propio: el bien común.
Ser miembro de un Estado implica una renuncia a la libertad P:i:s&lt;&gt;nal;
pero esa renuncia se ve suplida con ventaja por los resultados y bcnef1c1os, ya
e Como afirman algunos autores, "el hombre sólo llega a ser todo lo que
qu '
.
'] .
". o
tiene la obligación de ser, a cambio de deJar de ser solament~ e m~smo ,
como pensara don Antonio Caso: sólo en el abandono del ego1smo, solo en la
entrega absoluta se encuentra la plena libertad.
Pero no podemos detenemos aquí. El Estado que es soberano Y que _es
autónomo necesita de una Ley Suprema que establezca el sistema de trabajo,

la forma del cuerpo directivo, que fije los límites del poder público y señale
los derechos de los miembros de la sociedad. Es decir, el Estado requiere de
una Constitución. Esta podrá ser escrita o tácita; producto de la tarea de un
cuerpo legislativo constituyente o consecuencia de un largo proceso de Ja
tradición y la costumbre; pero siempre existirá en el Estado. Y será como Jo
quiere Hauriou equilibrio entre el Poder, la Libertad y el Orden. La Cons.
titución señalará principalmente la forma de Gobierno.
Las formas de Gobierno, enseñaba Aristóteles, son tres: Monarquía, Aristocracia y Democracia con sus correspondientes formas viciosas de Tiranía
Oligarquía y Demagogia. Y en esta exposición del estagirita queda de mani~
fiesto que lo fundamental es el hombre pues no es la ley ni la forma las que
~n buenas o malas sino la manera en que el hombre las maneja y las aplica.
Sm embargo el propio peripatético indica que la mejor de las formas es la
democrática y en nuestro tiempo el uruguayo Carlos Vaz Ferreira nos dice
que la democracia es superior en tres planos: el bien del menor mal; da mejores resultados; y estimula el desarrollo de la personalidad. En la democracia
5«: evit~ males y abusos, en ella se obtienen resultados de libertad y sana conv1venc1a y en ella la persona puede desarrollarse mejor para su propio bien y
para el bien de los demás.
_La existencia de Estados Democráticos -lo veremos con mayor detenimiento un poco más adelante-- implica íntima relación entre el derecho y la
~oral, y la necesidad de considerar a la ley no como simple forma y sanción,
smo como precepto cargado de contenido ético. Pues la identidad entre Estado
y Derecho nos lleva a la justificación de todas las tiranías.
Veamos ahora qué es el Derecho. El punto no es fácil. Empezaremos por
recordar que hay más de doscientas definiciones, lo cual ya nos indica Ja
falta de acuerdo entre los tratadistas respecto a su verdadera definición. Las
hay formales y las hay de contenido. Unas definiciones miran a la libertad
otras a la seguridad, otras más a la voluntad en tanto que algunas sólo atien~
den a la sanción, entre las que se preocupan del aspecto formal. Las de contenido, fijan su atención ya en la buena fe, ya en el ideal de la justicia
0
en el bien común.
Intentemos con el auxilio del sentido común una definición que comprenda
lo que la experiencia nos indica es el Derecho. Repasemos primero lo que
~emos entende~ por el término. El estudioso argentino Arturo Orgaz senala cuatro acepciones, a saber: Primera.-La regla de conducta socialmente
obligatoria a cuyo cumplimiento puede compelimos el Estado. Segunda.-La
pretensión legítima que una persona tiene para exigir algo del Estado o de
otro sujeto privado; es decir, el derecho como facultad. Tercera.-EI concepto doctrinario-filosófico acerca del contenido de la justicia; el derecho

688
689
H44

�.
to o valor que se paga por utilizar un
.d
y e t
La tasa unpues
como
i ea.
uar a.- .
'
. .
úbl'
y esto sm entrar en 1as habituales divisiones de: Derecho
serv1c10 p ico.
,. .
. d etc Pero resulta evidente que cuando
Positivo, Natural, Pubhco, Pnv~ o, hac~mos referencia a las formas segunda
hablamos del Derecho en genera nho
t ) a la primera (derecho-nor.
1 t c ra ( derec o-concep o Y
y cuarta, smo a a er e
1 • d. Derecho se refiere al conjunto de
b . 1 t cuando a gu1en ice
ma). Ha ,tua
men
e
,
. do o al ideal de la 1· usticia en abs.
un pa1s deternuna
normas que imperan en
errnite elaborar la doctrina y
tracto. Pero es el derecho-norma el qu~d nos: o la norma ¿ tendrá sentido
abstraer partiendo de ·los hec~os co~oc'. os.? ~:sde luego que no. La norma
por sí es decir constituye un fm en s1 misma. 1
n "para" Sí
. '
.
. ificación teleológica, a norma es u
. '
es mstrumento, tiene s11l".
,
, 1 f rdad que persigue la norma
para una finalidad cualqmera. ¿ Cual sera a ma '
ju~:c;:imer lugar podemos decir que ~n::::"ii:ª:: ~t:~:g~: ~e:::
en la vida social. Pero no es ~l o~d:: : L~ego la norma es decir el Derecho
a su vez el bienestar de la co ect.1v1 a .
~
,
s que el
.
1 b·en común la felicidad social. Pero hay go mas y e
.
persigue e I
' 'be -esencialmente- sino cuando hay una soc1e~
h norma no se conc1
d
hib. ·
erec o. 'l habrá disposiciones pro illvas
y
.
d d d h mbres libres de lo contrano so o
a
e o
,
.
d normas que constituyen
preceptos obligatorios; pero no toda 1a nea gam~ he b
el derecho y que son fuente de facultades para e om re.
. , ? . sAh ra bien . todo el derecho está contenido en las normas pos1t1vbas. é El
o , d , éh
, af·rmaba
que uhay que uscar a
1
·do? Ya e·1ceron
tas de don e an nac, ·
.
,
1 d. t del Pretor
1
de la filosofia y no en e e ,c o
ciencia del derecho .en e ar~~ ,, Encontrarnos decía el sabio orador, el
ni en la Ley de las Doce a as .
' 1 lado
or encima del
derecho en _l~ naturaleza del_ hom~:-n:u::s : : v~gencia ;e~anente, o sea
derecho pos1tivo, hay un conjunto
d
.
. una norma positiva es o
el derecho natural. ¿ Cómo vamos a etennmar s1
.d d 1 .us.
.
d'o de la confrontación con nuestra 1 ea e a J
no Justa s1 no es por me i
l . sticia constituyen el derecho
ticia? Estos principios generales, co~; el ~~ ªdl~ ntido común Este sentido
natural.. y es ésta también r~:: :::1r:~:a;~:n ha; ,: derecho pe~anente, innos advierte que hay un o d , d .
s·, es cierto que hay un derecho
nos po na ecir que
el
mutable. aro que se
.
1
t·guos consideraran como justa la
d
explicar que os an 1
inmutab1e no po emos
I
Tendremos que responder a
1 · ta salta que no o es.
esclavitud, ya que a a VlS
rd
d sostiene que no es el derecho
éstos con la tesis de Georges Re;a. ' cuanseº nos va presentando progresivael que cambia sino nosotros, es e~ir, qute d rechos eternos y la existencia
d 1 · congruencia en re e
mente. El caso e a lil
. d
r por ignorancia de los antiguos y
en la antigüeda~ d; la_ esclav1ltu s~ e~; ~c~aya sido justa. De la misma ma•
no porque en mngun tiempo a ese aVI u
690

nera que las estrellas y los astros están allí desde incontables milenios aun
cuando el hombre los vaya descubriendo día a día conforme aumenta su capacidad de observación con la creciente potencia de los telescopios. La estrella -dice el discípulo de Houriaou- es fija, pero el conocimiento que de
eJla tenemos progresa; así el derecho natural tiene un contenido progresivo,
no porque realmente su contenido aumente, sino porque nuestro conocimiento de él progresa.
Pasemos ahora a observar lo inconveniente de la tesis formalista que niega
todo contenido al derecho y lo identifica con el Estado. Esta postura es sostenida por los partidarios de la teoría pura del Derecho con Hans Kelsen a
la cabeza, proponiéndose, según propia confesión, estudiar el derecho positivo
haciendo a un lado "todo juicio ético-político de valor". Con tales ideas no
es posible separar los conceptos de Derecho y Estado, ya que no hay más
derecho que el impuesto por el poder público; no cabe tampoco diferenciación entre derechos objetivos y subjetivos; poca será la diferencia entre ley
y sentencia ya que ambas son decisiones del poder si bien una tiene carácter
general y la otra particular; se cae en un monismo jurídico sin distinción de
las clásicas divisiones del derecho en privado, público, nacional, internacional, administrativo, etc., ya que todo será expresión de la voluntad del poder.
Por último -sigo en esto a Orgaz- si Derecho y Estado son una y la misma
cosa, haciendo caso omiso de los ideales de justicia y libertad, se sirve por
modo espléndido como escudo para todos los sistemas buenos y malos, justos
e injustos, democráticos y tiránicos. Y como atinadamente indica Bodenheimer: "la lucha entre el poder y el derecho carecería de todo interés
para el jurista". Esta teoría echa por tierra la comprensión de la naturaleza
del derecho, impide la lucha continua por el perfeccionamiento de los sistemas
jurídicos puesto que no pueden invocarse ni valores ni ideales.
Con vista en lo expuesto anteriormente podemos decir que el Derecho es
el conjunto de principios que se traducen en normas dotadas de coactividad
que tienden a: delimitar, coordinar y proteger todos aquellos intereses que
se juzgan valiosos para la convivencia social (Orgaz) .
El Derecho nace, pues, de principios sin los cuales la vida social es imposible: respeto a la vida humana, respeto a la familia, respeto a la libertad
individual, respeto a la conservación de la sociedad, respeto a la conciencia y
respeto a la buena fe. Todos estos principios -dice el Maestro García Rojas-- tienen sustento en tendencias naturales del hombre: instinto de conservación, atracción de los sexos e instinto de conservación de la especie, anhelo
de libertad, instinto gregario, sentido religioso y amor a la verdad.
Hemos aceptado ya que el hombre es un ser social que por razones naturales se agrupa formando familias, ciudades y estados. También hemos acep691

�tado que todo grupo humano requiere de normas con miras a la eficacia en
la colaboración y preservación del orden. Pero hay una consecuencia a la
cual no hemos hecho referencia expresa suficiente y es ésta: toda sociedad
exige la existencia de la autoridad. Una autoridad que se encargue de administrar el orden y encauzar la colaboración. Una autoridad que sepa imprimir a todos los miembros del grupo social un impulso hacia el mismo fin:
el bien social. Será la autoridad la que dicte las normas de la convivencia y
vigile su cumplimiento, será la que administre la justicia y la que maneje los
bienes de la colectividad.
Pero esa autoridad no podrá ser ejercicio del poder sin límites, ni expresión de voluntad caprichosa, sino ejecución racional de actos que tiendan al
bienestar colectivo. La autoridad es "gerente del bien común" y está para
proteger y garantizar los derechos individuales y los derechos sociales de los
grupos colectivos que integran el Estado.
Quien dice autoridad no señala privilegios sino que indica responsabilidades. La autoridad sólo tiene como razón de ser -en última instanciael servicio a la sociedad. Ella indagará las necesidades y señalará las metas
y, una vez conocidas las necesidades y fijadas las metas, dictará las normas
que den satisfacción a las primeras y permitan el logro a las segundas.
El poder, la autoridad, no pueden dejar de ejercerse. No puede haber
vacíos de poder. Si la autoridad no ejerce el poder, éste pasa a otras manos.
¿ Qué sucede cuando una autoridad deja de ejercer el mando? Siempre surge
a su lado o detrás o frente a ella alguien que lo ejerza; pero con la gran
desventaja de que como la responsabilidad formal y nominal sigue en la
autoridad, el otro actuará sin sujeción a normas ni a consideraciones de
responsabilidad. La Historia está llena de ejemplos.
El poder es permanente, los hombres que lo tienen en sus manos son transitorios. Podríamos decir que éstos tienen la autoridad en forma fiduciaria;
que lo reciben, lo usan para bien de la comunidad y lo pasan a otras manos.
La autoridad se ejerce promoviendo, organizando y garantizando los intereses
de la persona y de la colectividad. Y esos intereses pueden resumirse de la
siguiente manera: Seguridad, Justicia, Salud, Cultura y Libertad.
Pero pasemos ya a ver qué concepto tenemos de la Ley. Entendemos por
ley la regla que promulga el Estado para inducir a los hombres a actuar o
para que se abstengan de ello. El Derecho, lo hemos expresado ya, se manifiesta en leyes, en disposiciones obligatorias. Y las leyes son necesarias a la
convivencia, es decir son indispensables a la sociedad para coordinar sus
actividades. Esto es tan palpable que todo intento de demostración resulta
superfluo, es algo que se desprende de todo lo que hemos venido asentando
en esta exposición. Pero veamos qué significado tiene la palabra, qué es lo

692

q~e lo_s hombres han entendido por ley. Sobre la etimolo ,
disparidad entre los autores p
e· , .
gia de la palabra hay
. ara iceron viene de "leg " 1
A 'l
en esto San Isidoro y muchos t
d
ere ' eer.
e sigue
.
.
au ores mo ernos la aceptan S t T ,
cambio opma que el origen está en ''r
" r
.. an o ornas en
obliga a actuar. y esta explicac·,
ligar~ ' igar, obligar, puesto que la ley
10º es a mas aceptada t d
.
pre la ley ha sido escrita en t t
.
' o a vez que no sieman o que siempre ha sid0
·d d
toria. Con todo el térm •
,
consi era a obligade Leyes Física: que di::
eqmvocos yfa que hablamos lo mismo
. 'd"
e causa a e ecto • de le
'd
JUn ico o normas. de leyes
al
,
yes en sent1 o
ciencia si bien se ~aducen mor tes quhe ven sólo a la interioridad de la conen ac uar umano· qu d 1
.
convencionales del trato
.
N
'
e e eyes sociales o reglas
1 osotros haremos f
socia·
·
'l
con norma jurídica.
re erenc1a so o a la ley

: 1~::~: :

La ley _-norma jurídica- nace de la necesidad
en la
d d T d
de orden Y colaboración
accion;~c~:~~as oso: ~:ecterpto Ilegal rbecae sobre el actuar del hombre. Las
es e ases : uenas las q
d d
des, la Ley las manda las
,
'
ue proce en e las virtucado, la Ley las prohibe. pretptua; malas, la~ que nacen del vicio y el pe.
, y, as que no son m buenas ni malas la L 1
,
ey as
permzte.
La Ley será d
'
individuos que co::i:::ct:: !::i:~a~d n~ae~á diritda al indiv~~uo sino a los
los ciudadanos no para
h
.
ey se ace para utilidad de todos
,
provee o de uno Se co 'd
.
bien de los hombres la r' t' d
:
nsi era que tiene por fin el
legislador tiene com; fin m~clac i_ca 1eh la bvirtud. y~ Aristóteles decía que "el
ucir a om re a la virtud" La l
senalar caminos para marcar l' .t
.,
·
ey se hace para
'
rmi es a 1a acc10n del homb b
d .
pre el bienestar colectivo.
re uscan o s1emAhora bien ¿ a quién corresponde la facult d d h
que ser al Estado, pues hemos ace tado u ~ e acer, las leyes? Tendrá
es el gerente del bien común 1 d' p
} e e~te, a traves de la autoridad,
trario sería invitar al caos 'ae irector., e la vida colectiva. Afirmar lo conasí lo indican E
y la confus10n. El sentido común y la tradición

t

tad de redact~r ; ~~:~~lgE:~!; queLtie~el la auto~dad legislativa, la faculh
eyes. eg1s ar es atributo de la b
,
ay soberanía sin facultad legislativa La
, d I
so eran1a, no
se dividen en tr
d
. :
mayona e os Estados modernos
.
es po eres: Legislativo que elabora la legislac·, d l
,
atendiendo a las necesidades ue en cada ,
wn e pais
organización social; Ejecutivo ~ue administ/poc~ se van presentando en la
encargado de impartir justicia interpretando tasel~mpone ~as ~yes; y Judicial,
el orden social por violaciones a las normas esta:i::i~=vitan o que se rompa
L a t area 1egislativa es obra del entendimiento p , t'L
experiencia del
d
.
.
rae ico que aprovecha la
. .,
pasa o y aspira a m terpretar las necesidades del f t
S
mis10n es de razón más que de voluntad· El Estado podra, querer un
u u~o.
fm de-u
693

�terminado pero no podrá imponer una ley contraria a la razón, una ley _que
de an temano se sabe no va a ser cumplida. Si bien no han faltado
. tratadistas
.,
-especialmente alemanes- que consideren que la Ley ,
es smo ex~reS1on
de la voluntad del legislador. No, la Ley es razón, es analis1s de la realidad y
es disposición prudente. Ya el filósofo de Estagira dice: "La Ley debe ser ~~a
expresión de la sabiduría y la inteligencia" y Platón no obstante su adorac10n
por el Estado absoluto, pide que el legislador se guíe por la -~azón y para el
bien de todos. También para San Agustín la ley es emanac1on de la mtehaencia. Santo Tomás nos dice que "la ley es una ordenación de la razón
~on vistas al bien común, promulgada por aquel que tiene el cuidado de la
, ".
comunidad". Y Cicerón considera que "la Ley verdad era es 1a recta razon
Pero hay algo más que conviene destacar y es esto: que la ley _no sólo
establece obligaciones y crea derechos para el cuerpo gobernado, smo que
también limita al propio poder soberano. Hay lo que podríamos llamar autolimitación del poder, o la autosubordinación del creador a su criatura que
es ]a ley. A través de la legislación el poder público se señala límites y se
establece obligaciones. Y todavía más, ofrece al ciudadano, es decir al gobernado, medios para enfrentarse al poder y evitar sus abusos. Estos ~~ los
"derechos y garantías" por medio de los cuales el particula~ puede _exigir al

~º-

Estado que respete cierta actividad o no realice actos contrarios o lesivos para

sus intereses como la libertad, el honor, el patrimonio y la seguridad de la
persona humana.

Sabemos ya que la ley es regla dada por el Estado dirigida .ª los hm':1bres
indicándoles el camino de su acción y poniendo límites a la misma mediante
prohibiciones y sabemos también, que la ley es dada por el mismo Estado_ en
función de su soberanía a través de un cuerpo especial llamado leg1slatJvo.
Pero •cómo deberá ser el precepto legal? San Isidoro de Sevilla, el admirable
sabio 'del siglo VI, opina que la ley "deberá ser honesta, justa, posible, conforme a la naturaleza, conforme a las costumbres patrias, conveniente al
lugar y tiempo, necesaria, útil, manifiesta, para que no caiga alguien_ ~
engaño por su oscuridad, no acomodada a ningún interés privado, sino hm1-

tada a la común utilidad de la ciudad". La exposición de este pensador medieval me parece clara por sí misma. En esencia, nos dice que las leyes han
de ser conforme a las necesidades de la época y la realidad social en donde
han de aplicarse, claras en su redacción para evitar confusión en su interpre-

tación y hechas siempre para beneficio de la colectividad.
Tenemos, pues, ya la Ley. Pero toda ley,
muy sabia que sea, es insuficiente en la práctica. No es sino una fórmula abstracta que se concreta en
los actos de los hombres y en la interpretación que de ella se haga. Toda ley
es insuficiente. Aristóteles llama la atención sobre el hecho de que las leyes

Por

694

r

son, por necesidad, generales, en tanto que las circunstancias de cada caso son

particulares y que está más allá de las previsión humana y de la ciencia
el establecer por adelantado reglas que se ajusten a todas las variaciones de
la práctica. Por lo tanto, añade, la ley debe complementarse con la equidad;
debe existir el poder de adaptación, el trato flexible para realizar la justicia.
También Bacon nos dice que la "estrechez de la prudencia humana no puede
captar todos los casos que el tiempo encuentra". Toda ley adolece de lagunas,
de insuficiencias y es el juez el que debe salvar esas carencias aplicando los
principios generales y el sentido común, para extender, por decirlo así, el
alcance del precepto. El legislador señala soluciones generales y abstractas y
son el Ejecutivo, mediante la facultad reglamentaria, y principalmente el
Juez, los que le confieren sentido concreto de aplicabilidad a la norma.
De lo anterior se desprende que lo que más importa es la capacidad para interpretar la ley. Por eso ha dicho Piero Calamandrei: "El Derecho, mientras
nadie lo turba y lo contrasta, se hace invisible e impalpable como el aire que
respiramos; inadvertido como la salud, cuyo valor sólo se conoce cuando nos

damos cuenta de haberlo perdido. Pero cuando el derecho es enmendado 0
violado, descendiendo entonces del mundo astral en que reposaba en forma
de hipótesis, al de los sentidos, se encarna en el juez y se convierte en expresión concreta de voluntad operante a través de su palabra. El juez es el
derecho hecho hombre; sólo de este hombre puedo esperar en la vida práctica la tutela que en abstracto la ley me promete, sólo si este hombre sabe
pronunciar la palabra de la justicia, comprender que el derecho no es una
sombra vana".
Con gran acierto los romanos señalaron tres fines a la jurisprudencia: jus
adjuvandi, jus supplendi y jus corrigendi. O sea, ayudar a la ley clasificándola
al individualizar su alcance en el caso concreto; suplir las lagunas de Ja ley,

llenando las omisiones fruto de la imprevisión del legislador y corregir las
excesivas consecuencias de una mala ley o de su incorrecta aplicación.

La interpretación de la ley, la hermenéutica jurídica es, pues, de singular
importancia y su técnica ha de ser motivo de inquisición detenida para el
estudiante que mañana será juez o colaborador de la justicia en su calidad
de abogado.

Veamos ahora qué entendemos por Justicia. Si el Derecho ha sido definido
tanto y de tan diversas maneras que ya parece indefinible, a la justicia le
pasa lo mismo, pero más acusadamente. Para Kelsen, por ejemplo, la justicia

_es un ideal irracional y no puede ser objeto del conocimiento. Sin embargo
casi todos los tratadistas están acordes en esto: que la justicia es ]a virtud
suprema que las comprende todas, y "Constans et perpetuas voluntas jus suum
cuique tribuendi" o sea la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno
695

�lo suyo. En la Edad Media Santo Tomás consideraba que sirve para or_denar
al hombre en sus relaciones con los demás e implica igualdad. Para los ¡usnaturalistas de los siglos XVII y XVIII es el ideal al que debe conformarse
el derecho como sustancia absoluta y trascendente. Entre los modernos Stammler dice que la justicia "es la orientación de una determinada volunt_ad
jurídica en el sentido de la comunidad pura". Esta declaración implic~ P?~cipios de igualdad, solidaridad y libertad. Del Vecchio piensa que la JUStlCla
requiere de los criterios de igualdad y de reciprocidad para que cad~ ~no s~
le reconozca lo que vale y se le atribuya lo que le pertenece. La Justicia sera
pues un término ideal que se funda en la proporción, la igualdad y la solidaridad humanas que aspiran a la paz universal, a la conciliación de todos los
intereses. Pidamos auxilio al Sentido Común e intentemos saber lo que es
justicia, porque si bien es cierto -como ya lo vimos-- que a los juristas Y
filósofos les ha resultado difícil expresar la justicia, todos los hombres creemos
tener un concepto claro sobre ella. Justicia es, para el sentido común, la
equilibrada distribución de los derechos y obligaciones de todos los hombres.
Consideramos justo que se nos reconozca nuestra dignidad de personas Y se
nos otorguen derechos esenciales como el derecho a vivir, a trabajar, a pensar
y hablar, a asociamos, a vivir en familia, a transitar, a disfrutar ~el pr~ducto
de nuestro traba jo, a la propiedad legítima, a que se nos considere 1gu~I:5

ante el Estado ' etc. En cambio consideramos in justo lo opuesto. Y .tamb1en
.
llamamos, ordinariamente, justicia a la que deben impartir sus func1onanos,
los jueces, que están obligados a escuchar nuestras demandas y nuestras de•
fensas.

Finalmente, la Moral es algo que el jurista nunca debe perder de vista.
Mucho han debatido los escritores sobre las distinciones entre moral y derecho. A Kant debemos la separación del Derecho y la Moral. Pero no podemos
menos que reconocer que el derecho y la moral, si bi~ sigu~n distintos ~étodos y están sujetos a distintas formas, persiguen un mismo fm, el perfeccmnamiento del hombre. El Derecho no puede desligarse de la moral, ella le da
su principal -si bien no todo- su contenido. No hay contradicción esenci~l
entre el Derecho y la Moral. Todas las legislaciones tienden a dar cumphmiento a los preceptos fundamentales de la moral. Normalmente el derecho
positivo no ordena lo que la moral prohibe ni obliga a lo que ésta demanda
cumplimiento. Hay, eso sí, diferentes campos de acción: la moral apela a la
conciencia y se interesa por la conducta íntima; en tanto que el derecho vela
la conducta externa de los hombres frente a sus semejantes y no penetra la
intimidad de la conciencia. Aun cuando la jurisprudencia no deja de interesarse por los motivos del actuar humano. Especialmente en la comisión de
1os delitos. No en balde Francesco Camelutti ha dicho que si "el civil ma-

nifiesta la corporalidad del derecho, el penal revela su espiritualidad. Pero
aún así, ni el abogado ni el juez pueden olvidarse de los principios morales
en su actividad estrictamente jurídica. Nunca podrá el jurista dejar de hacer
consideraciones de valor en sus tareas. Consciente o inconscientemente la moral, los valores éticos, están presentes en sus esfuerzos por realizar la justicia.

Así nos lo indica el buen sentido.
Ahora bien, he venido utilizando a lo largo de esta charla al Sentido Común como un aliado. He de confesar que es un aliado en que no todos han
tenido confianza e incluso ha sido motivo de burlas y ataques especialmente
a manos de Voltaire que sólo lo considera un grado arriba de la bestialidad.
El es quien afirmó que es un sentido poco común, que raras veces se encuentra en los hombres. Y también el ingenioso Benavente dice que "es más fácil
ser genial que tener sentido común". Pero todo esto pertenece al mundo de
las bromas y el buen humor.
Ahora, en serio ¿qué será pues ese sentido común? Considero que es un
sentido "común a todos los hombres" que no están afectados por vicios del
entendimiento, o sea la capacidad ordinaria de razonar. A ese sentido se presentan corno evidentes los principios inteligibles fundamentales, así como los
que son producto de la observación cotidiana. Entre los primeros, los inteligibles, podríamos citar a manera de ejemplos éstos: que el todo es mayor que
las partes, que todos los cuerpos tienen longitud, latitud y grosor, etc. Y entre
los segundos: que la noche sigue al día, etc. El sentido común es -nos dice
Maritain- el ejercicio natural de la inteligencia independientemente de la
educación que la inteligencia reciba. Nosotros ejercitamos el sentido común
tamizado por la razón y el conocimiento. Y sí considero que es buen aliado,
es más, que es un aliado indispensable para toda indagación científica.
He hecho un intento de exprimir -mediante el sentido común- la esencia de lo jurídico, si lo he alcanzado o no es cosa que no debo juzgar, de
todas maneras el intento se ha hecho y la mayor satisfacción que pudiera recibir es saber que sirve para futuras discusiones y, aun cuando sólo sea con
ánimo de contradecir lo hoy asentado, para que vengan otras personas con
mayor preparación y experiencia a tratar el tema.

697

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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CIENCIAS SOCIALES

�INTERNACIONALISMO Y UNIVERSALISMO
Lrc.

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México.
Universidad de Nuevo León.
La morada del hombre es la tierra . . .

Es POSIBLE OBSERVAR en la panorámica que nos brinda la historia de las ideas
y doctrinas filosóficas y políticas, aplicadas a lo internacional, cómo la casi
totalidad de ellas, de acuerdo con las circunstancias que actualmente privan
en el mundo, se ha venido actualizando gradualmente hasta integrar una corriente doctrinaria que ha recibido el título de Internacionalismo, de acuerdo
con sus tendencias hacia tal objeto.
Las manifestaciones internacionalistas en el campo ideológico que han venido formando la corriente doctrinaria que citamos, provienen de diversas posiciones que van de lo filosófico a lo político, amén de las contribuciones jurídicas, literarias y aún hasta poéticas, que se han producido en el transcurso
del tiempo en varios países.
En otro aspecto distinto y de muy diversa naturaleza, de acuerdo con su
origen, doctrina propia y fines ultraterrenos, pero dirigido también al hombre
mismo, se destaca el hecho singular del Cristianismo, el que da origen a un
Universalismo, en la más adecuada acepción del concepto. Desde luego no es
posible ignorar otras actitudes ideológicas que de por sí tratan de colocarse en
similar proyección universalista, si bien desconociendo la profunda naturaleza
y trascendencia que encierra el contenido del Cristianismo.
Internacionalismo y Universalismo han sido comúnmente empleados en forma distinta por tratadistas y escritores, por lo que hemos creído pertinente,
antes de iniciar nuestro breve estudio, el tratar de hacer las aclaraciones que
convengan respecto a la denotación y significado de ambos conceptos, ya que
al no aplicarlos con la exactitud debida -tomando en cuenta el estado del
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�planteamiento y estudio en que la cuestión se encuentra- esto acarrea interpretaciones equívocas y confusiones acerca de tales términos.
En realidad el Internacionalismo hasta ahora empieza a interesar, otorgándosele la importancia y categoría que tiene, no ya como un simple concepto
enunciativo, sino como un conjunto de ideas encaminado a integrar una
corriente doctrinal, iniciándose así un nuevo campo de estudio de magníficas
perspectivas cuyos frutos podrán apreciarse en lo futuro.
En lo relativo al concepto mismo de Internacionalismo, es posible decir que
ha sido el mar a donde han confluído no pocos ríos, al que también se le ha
denominado Universalismo. Múltiples ideas de índole filosófica como política
han integrado su acervo, siendo no escasa la literatura al respecto; pero en
forma principal, de acuerdo con su evolución, en el Derecho Internacional
(lnternationes), que aunque tiene sus propios principios, normas, reglas e
instituciones, como ciencia y con técnica ad hoc, no obstante, ha recibido buena parte de esa corriente ideológica.
I. El Internacionalismo ha venido adquiriendo carta de naturalización conforme el progreso del hombre ha dejado sentir sus efectos y es indudable que
la guerra también ha influído con sus funestas consecuencias. Las dos últimas
recibieron, por su naturaleza, el carácter de mundiales y no es difícil inferir
la letal y total magnitud de una posible tercera. En esa encrucijada trágica
de nuestro tiempo, el hombre vuelve angustiosamente su mirada hacia alguna
posible solución, que no solamente alivie la tensión -llamada guerra fríaque antecede al conflicto bélico mismo, sino sea el remedio definitivo y factible
que ponga ·coto a esa terrible eventualidad, tomando en cuenta las experiencias
de los fraca~s de otros tiempos. Mas si en el terreno del progreso material los
adelantos son incontrastables, si nos preguntamos acerca de si ese progreso
se ha obtenido también en lo que al espíritu se refiere, por desgracia, la contestación podría ser contestada por las circunstancias que privan en nuestro
momento histórico, y que muestran signos negativos. De aquí que sean dignos
de todo encomio los esfuerzos de estadistas, que como el presidente mexicano,
Lic. Adolfo López Mateos, luchan en favor de la paz y luchan también por
frenar y evitar una definitiva guerra nuclear, como la situación más compleja
e inmediata por la que atraviesa la humanidad, entre otros problemas de no
menor gravedad, dentro del gran escenario internacional en el que mancomunadamente participan todos los pueblos del orbe.
Los orígenes del Internacionalismo -en primer término- es posible encontrarlos en la naturaleza misma del hombre, la que alberga un anhelo de universalidad, pero paradójicamente, el propio hombre se ha encargado de obstruir, de poner murallas y de sembrar odios fratricidas, con los resultados que
la historia contempla. "La morada del hombre es la tierra", rezaba. el afo-

rismo antiguo y la propia historia se ha encargado de relatar -como comprobación de ese anhelo de universalidad- en brillantes páginas, sus esfuerzos,
obras y empresas en tal sentido, sólo que tal anhelo no ha tenido ni con mucho
una realidad.
El "más allá" terreno no reconoce límites. Así, los grandes descubrimientos
de la época antigua, como los que se antojan temerarios e irrealizables de la
actual, han podido llevarse a feliz término, debido a otras causas, a ese espíritu anhelante de universalidad. La obra de Cervantes, por ejemplo, tiene
proyecciones universales, porque sus personajes encaman al hombre de todos
los tiempos, con sus grandezas y debilidades.
Sin embargo, ese espíritu ha tomado diversos derroteros, como es lógico suponerlo. La diversidad de su expresión es prueba de la riqueza de su contenido,
como así es posible encontrarlo en múltiples manifestaciones a través del tiempo de todos los pueblos; formando ese conjunto de ideas internacionalistas,
con trasfondo universalista, una corriente que la historia de la cultura indudablemente guarda como una de las más nobles aspiraciones del hombre.
Todo lo anterior, aunado al progreso científico, prematuro en relación con
su progreso espiritual, encierra una dinámica que se dirige a abolir -en el
caso de llegar a realizarse dentro de las posibilidades y circunstancias de lo
futurible- las nacionalidades y las fronteras; a acabar con la insensata incomprensión entre los mismos hombres, así como a desterrar la siempre latente
amenaza de la guerra y, finalmente, a eliminar todos los obstáculos y prejuicios
que han servido de barreras a la libre como natural comunicación espiritual
y material de un pleno vivir de toda la humanidad.
La posible verificación de un agrupamiento internacional -vía jurídica-,
de acuerdo con las circunstancias actuales en que vive el hombre, hace pensar
y meditar en determinados hechos de la vida moderna que también, y gradualmente, lo han llevado -vía progreso científico- ya sea consciente o inconscientemente, o bien como producto natural del progreso mismo, a esa aproximación de la que parecen coincidir en sus fines, tanto el Internacionalismo
como el Universalismo; o sea el hecho claramente perceptible de la cada vez
mayor tendencia al agrupamiento, como así acontece en los campos de lo
ideológico; si bien, como es de suponerse, los medios o caminos que han seguido
ambos difieren notablemente, tanto en posición doctrinal, como en sus propios
postulados. Lo cierto es que vivimos en un proceso de internacionalización y
también, por qué no decirlo, de universalización de acuerdo con las exigencias
sociales internacionales. El hombre está más cerca del hombre en nuestros
días, a diferencia de las distancias que lo separaban en otras épocas; ahora el
acercamiento material es un hecho evidente, y en lo que respecta al acerca-

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�miento espiritual, no parece hallarse el elemento genuinamente espiritual o
moral que produzca tal acercamiento.
La validez de los conceptos se ha internacionalizado, como principio de ese
proceso. El valor seguridad, pongamos por caso, ha caído en ese campo. Así,
en los últimos cuarenta y cinco años, el aseguramiento de ese valor seguridad,
como un nuevo concepto nacido de las circunstancias por las que el mundo ha
atravesado, tiene su fundamento en el principio de la universalidad de intereses
entre todas las naciones, principio que, como ha dicho un autor, ha encontrado aceptación y práctica aplicación, primero en la Liga de las Naciones, y
posteriormente en la Organización de las Naciones Unidas.1
Frente a la natural disposición del hombre dentro de lo universal e internacional, que tiene "como morada a la tierra", contrariamente a esto, se encuentra la posición desviada y malévola, cuando la encubre para dar satisfacción a sus apetitos bastardos de dominación o sojuzgamiento; como así ha
ocurrido en determinados períodos históricos el último no lejano a nuestra
época. El meollo del problema podría resolverse si se hace el reconocimiento
sincero de los valores que, tanto espirituales como materiales, componen a la
persona y de la admisión y reconocimiento de este hecho fundamental y necesario, deben derivarse, en ese reconocimiento, todos los atributos que le son
inherentes, como son el derecho a una existencia que merezca el nombre de
tal, para que el hombre pueda cumplir su misión terrenal en la seguridad que
la paz, la verdadera paz, brinda y participar equitativamente de los frutos que
su progreso le ha proporcionado; logrando así una efectiva convivencia. Pero
esta deseable situación para el porvenir --el de un sano internacionalismo-no puede ser la situación utópica de una arcadia, ni la siniestra "lección de
las ruinas"; tampoco la amarga experiencia que el filósofo inglés Bertrand
Russel apuntaba al decir que "el mundo en que vivimos ha sido modelado
por unos seis mil años de guerras organizadas"; como tampoco, por último, la
esclavizante que predican los que, mediante doctrinas inspiradas en la violencia, en el fanatismo ateo y en la simulación, tratan de adueñarse del mundo,
a través de la llamada "coexistencia pacífica", que es, en última instancia, la
antesala de la dominación y del imperio de odio y la opresión; porque otro
es el camino de un posible Internacionalismo y muy otros los medios de
lograr esa posible integración por más que se pretenda revestirlas de un Universalismo o de un Internacionalismo convencional e inoperante.
Con objeto de ir clarificando el tema a estudio, podríamos intentar un
concepto de Internacionalismo, al entenderlo como un conjunto de ideas de
naturaleza filosófico-jurídica, que en el transcurso del tiempo y de la historia

de los pueblos, han venido germinando una doctrina que establece --de
acuerdo con la congénita disposición de universalidad en el hombre- los principios y fundamentos para que la Comunidad Internacional pueda alcanzar su
efectiva integración y, así mismo, mediante los principios que han determinado
las normas del Derecho Internacional, éste pueda adecuarse a las nuevas
exigencias de la Humanidad y hacer factible tal comunidad universal. ¿ Acaso
el concepto anterior nos lleva a la por hoy un tanto utópica creación del Estado Mundial o bien a una Confederación Internacional de Estados?
La idea no es nueva. Ya Francisco de Vitoria, fundador del propio Derecho Internacional, siguiendo a Gayo en las Institutas, así como a otros autores antiguos y alterando el texto, habría de establecer certeramente: " Quod
naturalis ratio ínter omnes gentes constituit, vocatur ius gentium . .." y sobre
esa definición constituye su tesis fundamental de que el Derecho de Gentes
brota de la sociedad internacional: "ex communi consensu omnium et nationum". Por ta11to, el Derecho de Gentes vitoriano surge de la sociabilidad, de
la sociedad m,tural, de las relaciones entre los pueblos; no entre todos los
hombres considerados individualmente, sino entre los hombres agrupados en
naciones, y en esto ha de verse una superación con la doctrina tomista de la
comunidad cristiana, y un positivo adelanto". 2
Posteriormente al pensamiento de Vitoria, otros esfuerzos no ya puramente
teóricos sino políticos, fueron hechos con carácter internacionalista. Francia
en el siglo XVIII, dejaba oír por boca de uno de sus dramaturgos (De Belloy), la aspiración que hemos mencionado acerca del Internacionalismo, al
decir en uno de sus versos:
Je hais ces coeurs glacés et morts pour leur pays
Qui, voyant ses malheurs dans un paix profonde,
S'honbrent du grand nom de citoyens du monde.3

En el terreno de las ideas, o sea la parte que hemos considerado teórica, no
podemos soslayar la influencia de las contenidas en el Enciclopedismo que
habrían de tener -las principales de ellas- su verificación en la propia Revolución Francesa. "Los Derechos del Hombre" habrían de producir otra
revolución, no solamente dentro de la propia Francia, sino hasta en tierras
americanas, como así se observa en la actitud seguida por Thomas Paine, en
lo tocante a la justificación teórica de los insurgentes en sus reivindicaciones,
y además servir a la misma Revolución Francesa, cuando publicó un folleto
2

J.

LLOYD MECHAM. The United States and Inter-American Security, p. 1. University of Texas.
1

536

Lrc. CÉSAR SEPÚLVEDA. Derecho Internacional Público, p. 5.
• THÉODORE RuvssEN. Les Sources Doctrinales de L'Internationalisme, pág. 15. Presses
Universitaires de France.

537

�en Londres, en 1791, intitulado Rights of Man being an Answer to Mr. Burke's
Attack on the French Revolution. 4 También no era novedad la idea de la
Unidad de Europa -sueño largamente acariciado que parece llegará a una
realidad en lo futuro-, lo que empezaba a germinar. En la ,Convención Francesa, el 15 de junio de 1793, el Abate Grégoire, demandaba en la discusión del
proyecto de Constitución que habría de substituir a la de 1791, _una De~la_r~ción de Derecho de Gentes, lo que habría de ser -en la autonzada op101on
del profesor Ruyssen- "la primera enunciación precisa de los principios de
5
Derecho Internacional que se había sometido a una asamblea política". En
efecto, el Artículo Primero establece: "Les peuples son entre eux dans l'etat
de nature; ils ont pour lien la morale universelle".
En los tiempos modernos -aunque por diversas motivaciones- la corriente
internacionalista no se ha interrumpido. El nombre de Roberto Schumann, se
encuentra íntimamente ligado a la idea de una lenta integración de lo que
podrá hacerse andando el tiempo: la fusión supranacional de Europa. El M_ercado Común Europeo, constituye un acabado esfuerzo cuyos resultados han ido
más allá de lo que se había previsto. Ya Winston Churchill había delineado un
plan, el cual debería ser "Una liga realmente efectiva con todas las más p~d:r~sas fuerzas incluídas en su formación, con una suprema corte para dmnur
disputas, y con fuerzas armadas, nacionales e internacionales, o ambas di_s~uestas a imponer sus decisiones y prevenir agresiones armadas y la preparac1on de
futuras guerras". "Después de la elección general británica de julio de 1945,
Churchill continuó urgiendo la creación de unos Estados Unidos de Europa, Y
en Zurich, el 19 de septiembre de 1946, dijo que el primer paso hacia ello debería ser "formar un Consejo de Europa".6
Los anteriores esfuerzos -pese a su índole eminentemente económicaconstituye, no obstante, elocuentes ejemplos de lo que las ideas internacionalistas y Ja solidaridad pueden realizar en el ámbito de ir organizando grandes
agrupamientos, que a su vez, formasen una totalidad de Estados, como en el
caso de Europa, con indudables proyecciones hacia otros campos que no fueran puramente de carácter económico.
El Internacionalismo puede dividirse en dos aspectos: a) teórico, que contiene las ideas previas a la doctrina en germen, cuyo objetivo principal es el
reconocimiento del hombre como miembro de una comunidad internacional,
situado fuera del marco puramente nacional, y con una personalidad cuyos
atributos tienen una proyección internacional también. En sus principios evolutivos esta doctrina aparece coloreada de tintes románticos y utópicos Y
contie~e diversas posiciones intelectuales e ideológicas, de acuerdo con las cir• y• Ibid., pp. 35 y 36.
• ESTEBAN GoNZÁLEZ ARDINES. Integraci6n Supr'aestatal. Tesis profesional, p. 10.

538

cunstancias y el momento histórico determinativo; hasta llegar, por último,
muchas de esas ideas, tanto de carácter filos&lt;Sfico, jurídico, político y sociológico,
dentro de la corriente que señalamos, a constituir verdaderos principios que con
el correr del tiempo -en opinión del profesor T'héodore Ruyssen-, han formado las fuentes doctrinales del Internacionalismo, de acuerdo con su obra.
Como acontece con las doctrinas que nacen, como en el caso que ocupa
nuestra atención, es de observarse que el material que las informa es abundante y disperso, y no siempre tiene la uniformidad que hubiere de desearse.
Para lograr la ordenación de dicho material, se requiere tiempo, y esfuerzo y,
como acertadamente lo apunta el profesor Ruyssen, se señalan tan sólo las
fuentes doctrinales, las que necesariamente habrán de integrar a la doctrina
propiamente dicha del Internacionalismo, mérito indiscutible del maestro galo, que constituye la más, si no la primera, seria e importante contribución a
dilucidar la problemática de esta nueva disciplina, como lo es la Filosofía del
Derecho Internacional.
b) En el aspecto práctico, se observa cómo muchas de esas ideas que han
venido formando las fuentes del Internacionalismo, se han plasmado de acuerdo con las exigencias del momento histórico, tanto en principios como en instituciones, legalmente válidas en el campo jurídico internacional. De los principios se ha llegado a la elaboración de normas, como así es posible contemplarlo en el Derecho Internacional común de nuestro tiempo, hasta llegar a
su consagración en la Carta de las Naciones Unidas, como su más acabado exponente, que en síntesis, no es otra cosa que un tratado internacional inspirado
y con fundamento en el propio Derecho Internacional.
La aparición de la Carta de las Naciones Unidas, para llegar a su realización habría de tener los antecedentes necesarios, como aquel de la Sociedad
de Naciones, el primer gran esfuerzo para agrupar a los Estados dentro de
planos internacionales. Asimismo, están los diferentes convenios y tratados, así
como la existencia de múltiples negociaciones en donde han coincidido todos
los factores, no puramente jurídicos internacionales, para ir integrando ese
acervo.
La profJia Carta de las Naciones, Unidas, es el más claro ejemplo de cómo
la internacionalización se ha venido actualizando, siendo indudablement2 su
expresión jurídica su más elevado exponente. El eterno problema del empleo
de la fuerza como solución para los problemas del hombre, gradualmente le
ha venido imponiendo a éste el imperio del Derecho Internacional, como el
más eficaz medio de hacer más viable las posibilidades de una efectiva convivencia entre los Estados.
En la formulación de la Carta de las Nac:iones Unidas, cuyos antecedentes se encuentran en la Declaración de Moscú, del lo. de noviembre de 1943,

539

�los Estados Unidos, la Gran Bretaña y la Unión Soviética, habían acordado el crear una nueva organización de tipo internacional. En Dumbarton
Oaks se prepararía el material que en la Conferencia de Yalta, de 1945, se
completó acerca de la nueva institución, para llegar, finalmente, a la Conferencia de San Francisco ( 1945), en la que con asistencia de 50 estados nacería
la Carta de las Naciones Unidas, cuyas miras principales están encaminadas al
mantenimiento de la Paz, así como de la seguridad internacionales, los dos
grandes valores que la humanidad había contemplado verse aterradoramente
deshechos.
Aunque ampliamente conocido el documento en cuestión, no está por demás, dado su alto valor, el transcribir tanto el Preám.\ulo, como el Artículo I,
con objeto de poder encontrar los elementos que nos sirven para nuestro propósito a estudio. La Carta de las Naciones Unidas empieza:
"Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a preservar a
las generaciones venideras del flagelo de la guerra, que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la humanidad sufrimientos indecibles,
a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de
hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas, a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia, y el respeto a las
obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del Derecho Internacional, a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida
dentro de un concepto más amplio de la libertad".
Por su parte, el Artículo I, en lo relativo a propósitos y principios, estatuye:
"Los propósitos de las Naciones Unidas son:
1. Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar
las medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la
paz: y lograr por medios pacíficos, y de conformidad con los principios
de la Justicia y del Derecho Internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la paz.
2. Fo mentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el
respeto al principio de la igualdad de derechos y al de lai libre determinación de los pueblos, y tomar otras medidas adecuadas para fortalecer
la paz universal.
3. R ealizar la cooperación internacional en la solución de problemas
internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y
540

en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las
libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de
raza, sexo, idioma o religión; y
4. Servir de centro que armonice los esfuerzos de las naciones por
alcanzar estos propósitos comunes".
En el aspecto internacionalista, están, como hemos dicho, la propia Organización de las Naciones Unidas; la Organización de los Estados Americanos
(OEA), que nació de la Carta. de Bogotá; el Consejo de Europa, ya citado;
La Comunidad Europea del Carbón y el Acero, así como los Acuerdos Regionales.
No menos interesante es -dentro del Internacionalismo- la observación
de las funciones de la comunidad internacional organizada, de donde se derivan importantes consecuencias.
"Los actos jurídicos realizados por los órganos de la ONU, al igual
que los actos jurídicos de los Estados, pueden dividirse en varios grupos, siendo los principales los siguientes: la promulgación de normas
generales, la conclusión de tratados, la mediación y resolución en materia de conflictos, la comprobación de hechos, la fijación de preceptos
por vía reglamentaria (instrucciones), la realización de actos administrativos y la ejecución de medidas coercitivas". 1
Sin embargo, dentro de esa panorámica internacionalista que venimos observando, ocupa un lugar preferente un movimiento de tal carácter, sólo que
dirigido al reconocimiento de la persona humana, como elemento básico para
la estructuración de un internacionalismo que pueda fincar, a su vez, nuevos
caminos de inteligencia. Si bien el hombre como individuo no suele ser sujeto
del Derecho Internacional, en cambio éste sí le protege "ya que el extranjero
puede ser protegido por su gobierno. Sin embargo, desde el Congreso de Viena
( 1915) encontramos diversos Tratados colectivos en los que el hombre como
tal comienza a ser protegido internacionalmente".8
Con antecedentes, tanto en la antigua doctrina del Derecho Internacional,
como en forma especial en Vitoria, no obstante, es en la Carta de la ONU en
donde se encuentra un reconocimiento internacional de principio de los derechos humanos. La Carta --como vimos anteriormente-- proclama en el
Preámbulo su "fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres
' ALFRED VERDROSS.

Derecho Internacional Público, p. 423.

' !bid., p. 442.

541

�y mujeres". Por su parte, se ha creado el "principio nuevo -como acertadamente Verdross lo establece-" de que la protección de los derechos humanos constituye una cuestión fundamentalmente internacional. .. Pero aunque
este principio haya sido reconocido por la Carta de la ONU, su puesta en
práctica se encuentra todavía en sus comienws. Para acometer dicha aplicación, la ONU creó una comisión especial, la Comisión de Derechos Humanos,
que preparó una "Declaración" y una "Convención" sobre la protección de
los derechos humanos. La Asamblea General de la ONU, el 10 de diciembre
de 1948, después de haberlas discutido, aprobó una "Declaración Universal
de los Derechos del Hombre", que consta de treinta artículos.
El Preámbulo de la Declaración parte de la idea de que los derechos humanos fundamentales están enraizados en la dignidad y el valor de la persona
humana. Por eso corresponden a todos los miembros de la familia humana
derechos iguales e inalienables ( Preámb., apart. lo., art. 2o.).
La Declaración universal de los derechos del hombre no tiene un carácter
jurídicamente obligatorio, sino moral, ya que la Asamblea General de 1a ONU,
no tiene, en principio, competencia legislativa, y sólo puede hacer re~o71:e~daciones, de aquí que su reconocimiento sea solamente el de un Pnncip:o,
sentándose así el establecimiento de otro principio más, que unido a otros, irá
formando el Derecho Internacional del futuro.
Por último, múltiples son ya los casos en donde es posible comprobar 1~ expansión del Internacionalismo, como en el caso del Derecho lnternac10nal
Administrativo; el régimen de las comunicaciones, debido al rápido desarrollo del tráfico de personas y cosas y correspondencia, como acontece en los
autobuses que recorren Europa, facilitando la tramitación de requisitos migratorios a las personas que pasan de un país a otro. Hay también el régimen
de la navegación fluvial, especialmente en Europa también, en donde se ha
Ileo-ado a la declaración de ríos internacionales; el régimen de los canales y
b
•
. ,
, •
el de las comunicaciones ferroviarias; el régimen de la navegac10n mantuna
y aérea; de la transmisión de noticias; la telecomunicación y el tráfico comercial. En lo que respecta al internacionalismo, en materia cultural, corresponde a la UNESCO "el promover la solidaridad intelectual y moral de la
humanidad".
Pero --concluye Verdross-, además, con la organización de la comunidad
internacional surgen también nuevos valores. Así el Preámbulo de la Carta
apunta a la buena vecindad y a la tolerancia. Pero sobre todo una coope_r~ción eficaz de los Estados presupone la buena voluntad de todos los participantes de colaborar en la realización de fines comunes, pues faltan~o tal disposición interna no cabe actuación solidaria alguna. _Lo~ Es~dos tienen que
orientarse hacia un fin último, para que quepa una comc1denc1a de sus q~ehaceres. Y este últmo fin no puede ser otro que el bien común de la humanidad,

542

el bonum commune humanitatis. Pero este fin no recibe un contenido concreto mientras no va unido al convencimiento de que todos los hombres son hermanos, por ser todos ellos hijos de una gran familia, unida por Dios y en
Dios, según expresa el conocido dicho: "conjunctio hominum cum Deo est
conjunctio hominum intersese".9

11.

EL UNIVERSALISMO

En primer término, es necesario atender al Universalismo nacido al calor
de un hecho singular: el advenimiento del cristianismo. Anterior a ese hecho
el hombre tenía, entre otras incógnitas que resolver, la realidad de encontrarse ante un gran escenario, con todas las grandes limitaciones que le imponía
no solamente su condición de hombre, sino su estado de barbarie o de semibarbarie, en ese período evolutivo primario. Pero la grandeza de ese mundo
-no comprendido en su magnitud- tenía la compensación de la grandeza
del propio hombre, quien habría de emplear varias generaciones, para empezar a comprenderlo y a conquistarlo palmo a palmo a costa de su sangre. Sin
embargo, la pura conquista de ese mundo ·que le atraía, no era, con mucho, la
gran meta, porque quedaban a la vera de sus caminos y en las horas solitarias de su reflexión múltiples incógnitas cuya contestación no satisfacían las
conquistas y el dominio, ni el avance de una técnica -mayoritariamente bélica y por tanto negativa- y que, en algunos casos, le proporcionaba algunas
comodidades para abreviar sus fatigas para el trabajo. Sus agrupaciones sociológicas, gobernadas por castas privilegiadas, paganas y abstrusamente materialistas, hacíanle la vida sin contenido, hasta la aparición del cristianismo, como el hecho más trascendental que se produjera en el curso de la historia,
produciéndose así el único y verdadero Universalismo; no serían piezas disímbolas de un todo, la prédica del odio, se vería reemplazada por la del amor y
la confraternidad, llegándose así a la formación de una conciencia universal y
religiosa del cristianismo. "Miraos como hermanos..." dicen las palabras de
las Sagradas Escrituras.
"Con toda seguridad el nacimiento de Cristo señaló una de esas encrucijadas en la historia, al introducir, como introdujo, una profunda transformación
espiritual y cultural en el antiguo mundo del paganismo. Su advenimiento
hasta llegó a dividir el calendario en dos épocas del tiempo reconocibles. El
hombre emergió de la masa de la humanidad indistinguible como una personalidad investida de una dignidad individual desconocida para las privilegia• !bid., p. 485.

543

�das castas paganas de las civilizaciones precristianas, a pesar de que Platón y
Aristóteles habían llegado al margen de la revelación. Era el punto en que
cambiaba de curso la historia espiritual de la raza..."lº
Pero no viene a los propósitos de nuestro trabajo hacer el análisis de la
presencia del cristianismo, tema que ha ocupado a profundos escritores, teólogos y tratadistas en general. Interésanos sí, desde el punto significativo de
que crea el único y posible universalismo, fundado, no en las meras conveniencias del "vivero político", sino con elevados y muy superiores fines.
Al valorizar y percatarse de la realidad internacional de nuestro tiempo,
vemos que ha hecho su aparición un documento de la mayor importancia,
que dentro de la proyección universalista de su origen, nuevamente, como
hace siglos, se llama a todos los hombres. Tal es, brevemente dicho, la Encíclica Pacem in Terris, de S. S. Juan XXIII, enseñanza y documento solemne
dirigido a todo el mundo. El valor de este documento, reconocido por cristianos y no cristianos, constituye un faro de luz en esta etapa de tensión y de sufrimiento por un futuro preñado de letales y definitivas circunstancias.
En este trance, la voz serena de la Iglesia deja oír su mensaje a través de
Pacem in Terris, que en su parte primera se refiere al orden entre los seres
humanos, con la definición afirmativa de que: "Todo ser humano es persona,
sujeto de derechos y de deberes''. Al efecto, se declara:
"En toda humana convivencia bien organizada y fecunda hay que
colocar como fundamento el principio de que todo ser humano es 'persona', es decir una naturaleza dotada de inteligencia y de voluntad libre
y que por tanto de esa misma naturaleza directamente nacen al mismo
tiempo derechos y deberes que, al ser universales e inviolables, son tam11

bién absolutamente inalienables".

necer a una det~rminada Comunidad Política, no impide de ninguna
man~ra el ser miembro de la familia humana y pertenecer en calidad
de ciudadano a la comunidad mundial".12
No siendo el propósito de esta parte de nuestro estudio, el hacer un comentario de la Encíclica Pacem in Terris, sino sólo entresacar aquellos punt?s que se refieren al Universalismo: habremos pues, consecuentes, de omitlr -muy a nu~tro pesar-_ los que, pese a su valor, no traten propiamente dicho _tema y refenm~s excl_us~vamente a los que con claridad manifiestan el pensauuento y la doctnna cnstlana a este respecto. Sin embargo, en la panorámica general de la Encíclica, no es posible omitir la cuestión vital del "Desarme"
en la que se afirma:
'
"En sentido opuesto, vemos no sin gran dolor cómo se han estado
fabricando Y se fabrican todavía, en las naciones ec:nómicamente más desarrolladas, enormes armamentos, y cómo a ellos se dedica una suma
inmensa ~e energías espirituales y materiales, de lo cual se sigue que, mientras los ciudadanos de estas naciones han de soportar gastos nada llevaderos, otros pueblos quedan sin las ayudas necesarias para su progreso económico y social".ª

. En la Encíclica no se soslaya tampoco la importancia del Derecho Intemac~onal,..cuan_do en la parte relativa, al hablar de los "Signos de los tiempos", se
dice: Ha ido penetrando en nuestros días cada vez más en el espíritu humano la persuasión de que las diferencias que surjan entre las naciones se han
de resolver no con las armas, sino mediante convenios".1'
No obstante, es en la Parte Cuarta, relativa a las R elaciones entre los Individuos, las Fa"!ilias, las 1sociaciones, y Comunidades Políticas por una
pa_rte Y la Comunidad Mundial por la otra, en donde mejor se percibe el men-

Entre los importantes temas que trata la Encíclica y en donde es posible
encontrar el signo del Universalismo -en su más pura expresión-, lo podemos hallar cuando se refiere al "derecho de emigración e inmigración", entre otros de los pasajes, al decir que:

saje de la Iglesia a lo universal. En esta parte se refiere la Encíclica a la Interdependencia entre las comunidades políticas, diciendo:
El reciente progreso de las ciencias y la técnica, que han influido en
las costumbres humanas, está incitando a los hombres de todas las Naciones a que unan cada vez más sus actividades, y ellos mismos s~ asocien entre sí. Porque hoy en día ha crecido enormemente el intercambio
de las ideas, de los hombres, y de las cosas. Por lo cual, se han multipli-

"Todo hombre tiene derecho a la libertad de movimiento y de residir dentro de la Comunidad política de la que es ciudadano; y también
tiene el derecho de emigrar a otras Comunidades políticas y establecerse
en ellas cuando así lo aconsejan legítimos intereses. El hecho de perte-

!bid., p. 8.
!bid., p. 29.
" !bid., p. 33.
12

,.. Humánitas. De la guerra y de la Paz. Lic.

II, 1961.
11 Pacem in Terris de S.S.

JUAN

ALBERTO GARCÍA G6MEZ.,

p. 535. Vol.

11

XXIII, p. 5.

545
544
H35

�cado sobremanera las relaciones entre los individuos, familias y asociaciones pertenecientes a Naciones diversas, y se han hecho más frecuentes
los encuentros entre jefes de Naciones distintas. Al mismo tiempo la economía de las Naciones se entrelaza cada vez más con la economía de
otras; los planes económicos nacionales gradualmente se van asociando de modo que, de todos ellos unidos, resulta una especie de economía
universal; finalmente el progreso social, et orden, la seguridad y la tranquilidad de todas las Naciones guardan estrecha relación entre sí". 15

/ El bien común universal constituye para la doctrina que la Encíclica sostiene, la gran meta de realización universalista -entre los otros aspectos cuyo contenido se encuentra en otros campos de estudio- por lo que habremos
de considerarla como fundamental. El parágrafo habla de la "Insuficiencia de
la organización actual de la autoridad pública en relación con el bien común
universal".
"Jamás vendrá a deshacerse la unidad de la sociedad humana, puesto que ésta consta de hombres que participan igualmente de la dignidad
natural. De ahí la necesidad, que brota de la misma naturaleza humana, de que se atienda debidamente al bien universal, o sea al que se refiere a toda la familia humana.

Universalismo, sin que, como es lógico suponerlo, tengan ni la naturaleza ni
el contenido del verdadero Universalismo, a la manera en que el cristianismo
lo originara. Aquel anhelo íntimo del hombre frente al universo, queda como uno de sus grandes signos distintivos y nobles.
Tenemos el universalismo de las ideas, ya sean en las grandes obras de todos los géneros y de todos los tiempos, como acontece en las diversas manifestaciones del hombre, cuyo más alto exponente es la cultura misma. En ella
está la huella del hombre como símbolo de su grandeza dentro de lo limitado
de ella. En filosofía, por ejemplo, es posible la afirmación de que la obra de
los griegos -Aristóteles y Platón- no ha sido superada; que crearon sistemas de tal consistencia que han servido para edificar sobre ellos o en torno
a ellos; por tanto, su pensamiento es un¡versal y perenne. Lo prop!o ocurre
con las otras manifestaciones culturales. Las grandes obras de los literatos y
músicos, se han hecho del idioma universal; es decir, las primeras se han
traducido a todos los idiomas y la mÚ5ica es el mensaje suave que va de un
confín a otro. La misma cultura es universal, porque ha venido siendo elaborada a través de los tiempos por generaciones sucesivas, salvando las fronteras, y las nacionalidades, el color de los hombres y su condición, como la más
alta expresión de la presencia del hombre y de su grandeza en ese mundo
magnificente en que nace, vive y muere.

En el pasado los Jefes de las Naciones parece que pudieron atender suficientemente al bien común universal, procurándolo ya por embajadas de su propia Nación, ya por encuentros y diálogos de los personajes más destacados de la misma, por pactos y tratados, es decir, empleando los métodos y medios que señalaban el derecho natural, el derecho de gentes y el derecho internacional. En nuestros días las relaciones mutuas de las Naciones han sufrido notables cambios. Por una
parte, el bien común internacional propone cuestiones de suma gravedad, arduas y de inmediata solución, sobre todo en lo referente a la seguridad y a la paz del mundo entero; por otra parte, los jefes de las diversas Naciones, como gozan de igual derecho, por más que multipliquen las reuniones y los esfuerzús para encontrar medios jurídicos más
aptos, no logran en grado suficiente su objetivo, no porque les falte sincera voluntad y empeño, sino porque su autoridad carece del poder necesario".16

En otro orden de ideas, también se habla de otras posibles acepciones de
1
•
11

546

I bid., p. 34.
Ibid., p. 35.

547

�MISIÓN DE LA SOCIOLOGÍA DEL DERECHO

LIC. VÍCTOR L. TREVIÑO
Universidad de Nuevo León

UBICACIÓN DEL TEMA
Tono INTENTO DE PRECISAR los perfiles de la Sociología del Derecho, con propósitos de establecer ulteriormente la misión de esta disciplina, debe partir de una noción previa y clara acerca de la Sociología General.
Empleamos e,5ta última expresión en sentido provisorio y convencional, ya
que la Sociología, como cualquiera otra de las ciencias de la sociedad, del
hombre o de la naturaleza es, por esencia, general. Sin ese carácter de generalidad, ningún conjunto de conocimientos o de principios puede aspirar a
la categoría de lo científico.
Aunque la observación anterior parezca obvia, no deja de ser pertinente,
si se toma en cuenta que no pocos autores -del pasado y del presente- han
empleado esta denominación de Sociología General, sólo que en un sentido
muy diverso al que nosotros hemos anotado -y que adoptamos sólo en función de la claridad expositiva-. Así el gran maestro de la Sociología francesa, Emile Durkheim, empleó esta denominación con finalidades metodológicas,
al establecer, al par que una transformación radical del positivismo sociológico comtiano, un riguroso método de estudio de las realidades sociales escalonadas, desde la superficie geográfica y demográfica de la sociedad -realidades ecológicas, edificaciones, vías de comunicación, producción agrícola,
etc.- y pasando por las ideas colectivas, los símbolos, los valores, las creencias y los ideales, hasta las realidades profundas que bullen en la entraña misma de la sociedad. Estos diversos tipos de realidades sociales escalonadas deben ser estudiadas -según Durkheim- por tres disciplinas particulares y especializadas, que SO?:

549

�l. La Morfología social, encargada de estudiar las realidades sociales superliciales, susceptibles de medición y cu~tificaci_ón. .
.
2. La Fisiología Social, cuya tarea consiste en mvestJgar -y analizar- el
sentido de las ideas colectivas, de los símbolos y de los valores que éstos representan. Entre tales ideas colectivas y valores están las creenc~as_ religios~ _Y
las morales, los conceptos de la justicia y la equidad, las conv1cc1ones poht1cas, etc.
3. La 'Sociología General, a la que corresponde investigar cómo se integran
y desarrollan los fenómenos profundos, los más íntimos de la realidad social;
es decir, los "fenómenos sociales totales". Se observa sin esfuerzo, entonces,
que Durkheim, con esta tricotomía metodológica, asignó un lugar preciso .ª
la sociología del derecho -al mismo tiempo que a la de la moral, de la religión, de la economía, de la política, etc.- dentro de la sociología; pero no
precisamente dentro de la "Sociología General" sino dentro de lo que él designó como "Fisiología Social".
El propósito fundamental que nos condujo a hacer la exposición anterior
no es, precisamente, el de criticar, ni analizar las críticas dirigidas contra las
concepciones durkheimnianas, sino el de establecer cómo ha sido empleada,
con fines metodológicos, la locución "sociología general" por el maestro de
la sociología francesa, y como sólo con finalidades prácticas hemos decidido
emplear la misma expansión, para situarnos -terminológicamente--, en la
posición adoptada en la parte inicial de este trabajo.
Tradicionalmente, la sociología general ha sido considerada como "la ciencia de Jo social", "la ciencia que trata de la formación y desarrollo de las sociedades humanas" y otras fórmulas definitorias más o menos afortunadas,
que atienden más a una simplista interpretación etimológica del vocablo acuñado por Augusto Comte, que a la compleja función que esta ciencia está
llamada a cumplir. (Comte la definió como "el estudio positivo de todas las
leyes fundamentales relativas a los fenómenos sociales", en su Cours de Philosophie positive, 1843) .

SOBRE LAS VARIAS DEFINICIONES DE LA SOCIOLOGÍA

Aunque los sociólogos contemporáneos han adoptado fórmulas definitorias
que engloban los elementos más generales del objeto propio de 1~ cienci~ de
lo social así como la directriz del método adecuado para su estudio, es cierto
,
, d
que las definiciones de esta ciencia, propuestas a lo largo de algo mas e una
centuria -desde Augusto Comte hasta nuestros días- son tan variadas y
cambiantes como las figuras de un caleidoscopio, y podría decirse -si esto

no cayera en el campo de la hipérbole- que en su abigarrado conjunto, al
través de las diversas escuelas, posturas y doctrinas, el pensamiento sociológico se ha proyectado hacia todos los rumbos de la rosa de los vientos.
Emilio Littré, en su Dictionaire de la Langue Franfaise ( 1872), define
la Sociología como "la ciencia del desarrollo de las sociedades humanas". René Maunier, en su Introducción a la Sociología (Edit. "Pax-México"), tras
de censurar la definición de Littré, concluye diciendo: "Llamaré Sociología
al estudio descriptivo, comparativo y explicativo de las sociedades humanas,
tal y como se les puede observar en el espacio y en el tiempo".
Hemos mencionado a estos dos autores franceses, no por elección al azar,
sino por vía de ejemplificación, ya que Maunier representa una de las más
vigorosas argumentaciones que pueden esgrimirse para destruir una definición propuesta: "La ciencia del desarrollo de las sociedades humanas" según
Littré, provoca la crítica de Maunier (Ob. cit.) con estos argumentos: " .. .la
palabra ciencia es -o era- prematura; y en cuanto a aquello del 'desarrollo' revela una filosofía optimista del progreso. Si se acepta el término ciencia, significa que la finalidad de la Sociología es el estudio de lo que fue y
de lo que es; pero no la previsión de lo que será, ni la suposición de lo que
pudo o debió haber sido". Con tales argumentos, Maunier rechaza uno a uno,
todos los elementos de la definición de Littré...
Si hemos de seguir el orden cronológico de aparición de las múltiples definiciones de la Sociología -y el de las concepciones de la sociedad, que son
la raíz y la substancia nutricia de tales definiciones-, habremos de partir
de los tratadistas de esta materia que identifican a la Sociología con las ciencias Físico-naturales, reduciéndose, desde luego, a los tiempos modernos, sin
otra justificación que la que podría fincarse en el hecho de que la palabra
misma que designa a nuestra ciencia haya aparecido por primera vez al mediar el siglo XIX, en una "tardía aparición", por más que los estudios acerca de las colectividades humanas, sus formas de organización, sus motivaciones y sus finalidades, tengan tan remotos antecedentes y tan esclarecidos expositores como Platón, Aristóteles y Cicerón, en la antigüedad clásica, y hayan alcanzado tan elevadas cimas en San Agustín, en Santo Tomás de Aquino y
una pléyade de filósofos de la Edad Media y de los tiempos modernos cuyas
profundas observaciones y afortunados hallazgos sería imposible esbozar siquiera dentro de los límites de una monografía. Reduzcámonos, pues, al período comprendido entre el mediar de la pasada centuria y nuestros días.
De acuerdo con la concepción de la "física social" comptiana, la ciencia
del hombre que vive en comunidad -que convive con sus semejantes-, la
sociología, comprende tres partes: "El estudio del hombre físico, o 'antropología física' (biología humana) ; el estudio del hombre psíquico o 'psicología

�humana' (antropología psíquica) y, finalmente, el estudio del hombre político o 'sociología humana"' (Maunier, ob. cit.).
Para Edward Westermark (The History of Human Marriage. London,
1901, p. 1), una institución social, tan decisiva y vigorosa como es la del matrimonio, debe ser estudiada a la luz de la historia natural. En un poderoso
esfuerzo por establecer esta absurda identidad, Westermark compara y clasifica las costumbres matrimoniales de los más dispersos pueblos de la tierra.
Es evidente que lo que se obtiene con un estudio de tal naturaleza, más
que una "historia del matrimonio" es una copiosa colección de datos acerca
de la conducta del hombre, toda vez que una historia auténtica, especialmente si se trata de una institución, exige como presupuesto fundamental una
secuencia, una continuidad, un encadenamiento de las diversas etapas por las
que dicha institución ha pasado, y no solamente un recuento de lo que ciertos individuos -o ciertos grupos de individuos- en ciertos lugares y en determinados tiempos han hecho, lo cual, en resumen, representa sólo una descripción de las respuestas instintivas del hombre a una copiosa variedad de
situaciones sociales. Y si a este recuento, a esta descripción multiforme no
puede llamarse "historia" -en el sentido cultural del vocablo- mucho menos podrá considerársele como Sociología.
Criticando la Historia del Matrimonio Humano que comentamos, el Profesor Robertson Smith (Naturaleza, XLIV, p. 270), lamenta que Westermark haya confundido deplorablemente la historia humana con la historia
natural. Dice el profesor Smith (citado por Robert E. Park y Ernest W. Burges. lntroduction to the Sciences of Sociology, 1924) : "La historia de una institución, controlada por la opinión pública y regulada por la ley, no es historia natural. La verdadera historia del matrimonio empieza donde la historia
natural del aparejamiento sexual termina".
Podrían citarse centenares de autores de obras de Sociología naturalista
que -con ligeras o considerables variantes- coinciden en identificar a la
ciencia sociológica con las ciencias matemático-físico-naturales, y que por lo
mismo, han asignado a la Sociología una función puramente explicativa de
los hechos sociales, cuya tónica dominante vibra en todas las definiciones por
ellos propuestas.
Sin embargo, y a partir del primer decenio de nuestro siglo, han surgido
tan diversas y numerosas corrientes del pensamiento sociológico, que han venido provocando no poco desconcierto entre los no iniciados en esta clase de
estudios y aun entre los estudiosos no avezados en estos menesteres.
Antes de llevar adelante una revisión -por superficial que sea- de las diversas direcciones en que se ha proyectado la especulación sociológica de los
últimos años, es oportuno hacer una observación elemental, que sirve de guía

552

inicial para la formación de una noción básica acerca d~ la materia de todo
estudio sociológico, y que revela la insuficiencia de la concepción de la historia natural de las comunidades humanas, cuya visión primordial se enfoca en
encontrar la explicaci6n de los fenómenos sociales.
El obrar humano -individual o colectivo- tiene una explicación; pero
puede y debe, además, ser objeto de una interpretación, o una comprensi6n.
Estas dos funciones cognoscitivas del hombre difieren notoriamente. Los fe.
nómenos naturales tienen una explicación que, cuando es encontrada por el
hombre, satisface a éste, en sus exigencias de conocimiento. (La legitimidad
de la verdad de un principio matemático o de una ley física es problema de la
filosofía pura, que no nos corresponde analizar ahora). Los fenómenos sociales, en cambio, son factura del hombre, y como tales, tienen un sentido,
por virtud de que no se producen -en una amplia proporción- merced a la
relación de causa a efecto, sino en la de medio a fin. El hombre forma parte
de la naturaleza, indubitablemente; pero al mismo tiempo se separa de ella:
Ama u odia; forja propósitos y actúa de cierta manera para realizarlos; implora o maldice, se congrega con sus semejantes, o se aísla: se santifica o se
envilece; y en un extremo o el otro, cuanto más humano sea tal extremo, menos sujeto está el hombre a los dictados imperiosos de su naturaleza física.
El hombre, lo mismo en su individualidad profunda que en su actuación
como miembro de una comunidad, participa de sus dos naturalezas; física -o
biológico-psíquica- y espiritual.
Resumiendo: La explicaci6n es una función mental aplicada exclusivamente a los fenómenos de la naturaleza física. La comprensión, en cambio,
es la interpretación del obrar humano, de ese obrar que se genera y se desarrolla en la aspiración constante del hombre hacia su perfeccionamiento.
El estudio de los hechos y fenómenos sociales y de las relaciones interhumanas debe enfocarse con predilección hacia la comprensión de los
mismos, sin desconocer, desde luego, la importancia de la explicación de las
causas físico-geográficas -ecológicas- o biológicas y psíquicas que intervienen en su gestación y desarrollo.

TENTATIVA DE DEFINICIÓN

Siendo tan frecuente el empleo de palabras de dudosa connotación -como sucede en la sociología al hablar de los "hechos" sociales, sin precisar
previamente la significación exacta de este vocablo- prescindiremos de algunos términos tradicionalmente consagrados, proponiendo designar a la "Sociología General" como la ciencia que estudia las estructuras y procesos de las

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comunidades humanas, así como las relaciones interhumanas, en cuanto a su
motivación, explicación, análisis y comprensión.
Y de acuerdo con esta definición tentativa, mediante una simple inferencia, podríamos anticiparnos a establecer que la Sociología del Derecho estudia las estructuras y procesos sociales, así como las relaciones interhumanas,
en cuanto éstos asumen la dimensión de lo jurídico.
La tarea de precisar qué es lo jurídico, corresponde a la filosofía del Derecho, que en esta posición conceptual, vendría a ser la disciplina más próxima,
inmediata e intercomunicante de la Sociología Jurídica.
El proyecto de definición de la sociología general antes expuesto, reclama
un breve análisis para justificarse.
Si hemos considerado a la Sociología General como "la ciencia que estudia las estructuras y procesos de las comunidades humanas..." debe hacerse notar que la distinción clara entre estructuras y procesos sociales cuenta
con una arraigada tradición. Es tan antigua -aunque formulada en muy
distintos términos- como la diferencia entre la "estática y la dinámica sociales" de Comte, y representa "grosso modo", lo que en los estudios biológicos del organismo humano significan la anatomía por una parte, y la fisiología por la otra. Parecerá chusco advertir que a una comunidad humana
no se le puede dividir con múltiples cortes de bisturí; pero es fácil comprender que no hay necesidad de ello para estudiar cada una de las formaciones
concretas, de las organizaciones particulares, de los círculos sociales, de los núcleos menores, que se forman dentro del cuerpo social, como los sistemas,
aparatos y vísceras que en su conjunto integran un organismo vivo. Importa
también aclarar que la equiparación anterior es solamente una metáfora y
que no entraña tendencia alguna hacia la concepción organicista spenceriana
de la sociedad, ni de ninguna otra clase de concepciones organicistas.
En resumen: Estructuras y procesos sociales designan lo que la sociedad
-cualquier sociedad determinada- es en un momento dado y los modos de
desarrollo o desenvolvimiento de las colectividades humanas.
Estructuras y procesos sociales son dos aspectos de una misma realidad y
ofrecen dos modos de observación e investigación para el estudio del complejo engranaje en que se estructura y se mueve la vida colectiva del hombre.
Otro elemento de la definición propuesta es el que se refiere a las relaciones
interhumanas. Este elemento definitorio encuentra su justificación en el hecho de que de tales relaciones derivan todas las formas y los contenidos de los
diversos tipos de agrupaciones humanas, debiendo observar, sin embargo, que
una relación interhurnana se da desde el momento en que un sujeto se pone
en contacto con un prójimo, y que desde ese momento la conducta de ambos
toma una forma determinada: -de sorpresa, de aversión, de alegría, etc.- ,

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DOBLE ORIGEN DE LA SOCIOLOGÍA

JUIÚOICA

La génesis de la Sociología del Derecho proviene de una doble vertiente: La
que abre la sociología general al indagar cuál es la esencia social del derecho,
y la que brota de la teoría del derecho al proyectarse sobre las realidades sociales que propician el nacimiento del derecho mismo, reclaman su transformación y exigen la permanencia de un sistema de normas de observancia
obligatoria. Por virtud de este doble origen, la indagación acerca del nacimiento y legitimidad de esta nueva disciplina, debe emprenderse desde dos
puntos de partida que al final convergen. Metodológicamente, debe señalarse, por una parte, cuáles son las escuelas sociológicas que tienen mayor acercamiento o tienden con más intensa decisión a acercarse a la Sociología Jurídica y, por la otra, deben precisarse todos aquellos estudios jurídicos o teorías del derecho que fraternizan -o se identifican plenamente- con la Sociología Jurídica, en su temática fundamental.
El pesimismo de quienes han afirmado que los sociólogos y los juristas, actuando en esferas distintas, por la clara delimitación de sus campos de estudio y de sus métodos, nunca podrán encontrarse, ha quedado ya definitivamente purgado. Ante la alternativa inexcusable que los pesimistas establecen
entre el exclusivismo sociológico y el jurídico y que hace imposible -según
ellos-, la alianza de ambas esferas e insuperable el aislamiento de una frente
a la otra, Georges Gurvitch -Elementos de Sociología Jurídica, Edit. Cajica,
1948, p. 12- expone: "Nadie ha descrito mejor la situación que el gran jurista
sociólogo Maurice Hauriou, al proclamar que un poco de sociología nos aleja
del derecho y que mucha sociología nos conduce a él; a lo que debería agre-

555

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y que es preciso reservar a la psicología todo lo estrictamente psicológico, todo ese dilatado campo que forman las vivencias anímicas del hombre, y que
se generan y desarrollan en los diversos estratos del mundo subjetivo, desde
los bajos fondos freudianos hasta las supremas alturas -tan· pocas veces alcanzadas- de la revelación y de la beatitud.
Las "relaciones interhumanas" a que nos hemos referido y que atañen a la
sociología son aquellas que -en su exteriorización u objetividad-, llegan a
formar generalizaciones o "tipos" de conducta, susceptibles de ser comparados, clasificados, analizados y comprendidos.
No requieren un análisis más detenido los demás elementos insertos en la
definición propuesta, en virtud de haber hecho ya, en párrafos anteriores, la
distinción entre esas dos categorías del conocimiento que son la explicación y
la comprensión de los fenómenos sociales.

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�garse, por precisión, que un poco de derecho nos aleja de la sociología y que
mucho derecho nos conduce a ella".
El prejuicio intelectualista acerca de la absoluta independencia que tienen
los preceptos del derecho desde el momento mismo en que son elaborados como "estructuras lógicas" (que la cultura occidental heredó de la filosofía clásica platoniana) ha venido perdiendo terreno en nuestros tiempos, a la vez
que el concepto de una Sociología capaz de englobar en su seno todos los aspectos de la convivencia humana, ha remodelado sus perfiles, abriendo amplias vías de intercomunicación con otras disciplinas destinadas a estudiar, explicar y comprender los diversos modos de la conducta colectiva del hombre.
"Por ello -dice Gurvicht (Ob. cit.)-, actualmente nadie se asombrará, ni
los sociólogos ni los juristas, al comprobar que no obstante tanta desconfianza recíproca, 'al cavar cada uno por su lado sus galerías, han terminado por
encontrarse' -(Bouglé)-, y de que el lugar en que se han encontrado es,
precisamente, la Sociología Jurídica".
Hemos dejado establecido que la Sociología del derecho proviene de una
doble vertiente; que, como consecuencia de ello, su estudio debe emprenderse
desde dos puntos de partida, hasta encontrarse en el punto, precisamente, en
que forman la estructuración de su temática. Estos dos puntos de partida son:
La revisión de todas aquellas tesis sociológicas que otorgan importancia especial al fenómeno jurídico como hecho social específico y, por otra parte, el
examen de todas aquellas teorías del derecho y la jurisprudencia que tienden
a buscar la esencia social del derecho.
Es tan amplio el repertorio de doctrinas, escuelas y teorías elaboradas por
el pensamiento sociológico de nuestros tiempos, que hace casi imposible lograr una revisión completa de todas ellas en unas cuantas ~ágin~s, y e~ intentarlo además de ser una empresa temeraria, entraña el nesgo melud1ble de
incU:rir en omisiones lesivas para un estudio formal. Quede establecido, entonces, el camino señalado, con propósitos metodológicos solamente, para un
estudio amplio y exhaustivo.
Los criterios de selección y clasificación de las escuelas y proyecciones del
pensamiento sociológico que mayor relieve han alc~zado durante los últimos
decenios, también son múltiples. En forma tentativa, proponemos establecer una primera distinción entre las escuelas naturalistas y las filosóficas, de
acuerdo con el siguiente diagrama:

Positivismo
Escuelas
Naturalistas

y

Evolucionismo

Escuelas Filosóficas:

J Ensayos fundados en la idea de una

1 física social.

Darwinismo social, malthusianismo;
Biologismo social. Organicismo. Ra{ cionalismo (Ratzel, Gumplowicz,
etc.).

lntuicionismo,
Historicismo cultural,
Hegelianismo,
Humanismo, etc.

Es de estimarse que en una forma más atenta a las con-:epciones sociológicas que distinguen entre la forma y el contenido de lo social, entre fuerzas
primarias y secundarias de la evolución de los conglomerados humanos, podría
establecerse un cuadro clasificador distinto al enunciado y .así determinar cuáles son las corrientes del pensamiento sociológico que toman como base de
sus diversas proyecciones el factor determinante y modelador de la sociedad,
entre cuyas proyecciones encontraríamos, en primer término el instintivismo o
psicologismo fundamental; el economicismo de sello marxista; el contractualismo, con Juan Jacobo Rousseau y sus discípulos; el idealismo dialéctico
(Georg Wilhelm Hegel y sus numerosos prosélitos) , etc. Frente a estas concepciones fundamentales acerca de la génesis y las formas de desarrollo de
las sociedades humanas, se situarían todas aquellas otras escuelas sociológicas
que enfocan su atención preferente en otra consideración: La relativa a cuál
es la esencia de lo social y entre ellas encontraríamos el formalismo (Toenies,
Simmel, Von Wiesse y otros destacados investigadores y brillantes expositores
de esta corriente) : la teoría de la interacción y de las relaciones interhumanas (Max Weber, Leopoldo Von Wiesse, etc.).
Una exposición tan sintética como la anterior no puede tener -y no tiene- más pretensión que la de marcar un rumbo, señalar el derrotero por
donde debe encaminarse una selección de las más destacadas corrientes del
pensamiento sociológico, que propicie la indagación de todas aquellas escuelas que se identifiquen con los presupuestos fundamentales de la sociología
jurídica.
Tal indagación debe ser concomitante con la otra dirección señalada anteriormente. Es decir, con el examen detenido de todas aquellas teorías esencialmente jurídicas que hacen referencia a las realidades sociales como fuentes
generadoras del derecho.

556

557

�SOBRE LA MISIÓN DE LA SOCIOLOGÍA JUIÚDICA

Debemos señalar, en primer término, que la Sociología del Derecho ha venido a dirimir una vieja pugna provocada entre sociólogos y juristas, particularmente entre los sociólogos comtianos y los conceptualistas del derecho de
la Escuela de la Exégesis y sus herederos supervivientes, pugna derivada de
viejas concepciones acerca del purismo de los campos de estudi~ y d~ los_ métodos de investigación entre las especulaciones jurídicas y las mvest1gac1on_es
sociológicas, que vinieron a producir una honda escisión y una profunda discordia entre los cultores de ambas disciplinas.
Llegado el momento de establecer los íntimos nexos y las amplias vías de
intercomunicación entre las investigaciones lógico,.,jurídicas , y los estudios
científico-sociológicos, se ha llegado a reconocer que ambas tareas tienen algunas funciones coincidentes que, partiendo de una base común, aspiran a
cumplir una misma misión.
.
Fenómenos sociales de tanta magnitud y de tan dolorosas repercusiones para la humanidad, como las guerras, son la caldera hirviente donde se destila el derecho internacional público. Las guerras son procesos sociales, a no
dudarlo -especialmente las guerras modernas-, porque no las hacen solamente los ejércitos, sino Jas naciones. La economía de un pueblo que combate se trastoca desde sus cimientos: con el abandono de la agricultura, con
las ~uantiosísimas inversiones en industrias de guerra, con la destrucción de
ciudades enteras, con los transportes aéreos, marítimos y terrestres que movilizan los ejércitos, la industria de la impresión se canaliza hacia la propaganda y la información bélica, y así, tanto la economía,, :orno el derecho
(suspensión de garantías, leyes marciales, etc.) sufren grav1simos trastornos.
Procesos sociales como Jas emigraciones masivas de seres humanos (nuestro país no ha podido contener esa salida de sangre me:°cana joven, vigoro~
y sana que represen ta el "bracerismo", hacia N orteaménca) , son.fuente _de. diversos pactos internacionales que son parte del Derecho Internac10nal Publico.
y aun dentro de cada nación, las distintas estratificaciones sociales, resultantes de esa fuerza incontrastable que es la división del trabajo, han venido
produciendo diversos tipos de norrnaciones jurídicas, que pueden ser enunciadas brevemente, sin otro propósito que el de confirmar que toda concepción y elaboración jurídica, tiene un basamento soci~l, y e~e~~e de él, nutriéndose de su propia savia. Así, por virtud de la diferenciacion depredatoria se establece el fuero militar, que cristaliza en un Código de Justicia Militar y en una Ordenanza; en concomitancia con el establecimiento de las
rel~ciones internacionales, surge el fuero diplomático; del mismo modo, Y por
la necesidad inmanente que tiene cada una de las clases sociales --en el sen558

tido gramatical del vocablo y no en el que pretenden darle los racialistas ni
los marxistas-, todos los sistemas de derecho actuales, reconocen un fuero
eclesiástico, un fuero parlamentario, un fuero de menores, etc.
"El régimen jurídico actual constata las desigualdades, inevitables por ser
naturales, en los diversos estratos de la sociedad. La evolución social consiste en hacer el derecho igual para todos y en hacer a todos iguales ante el derecho" (Dr. Mac-Lean y Estenos. Monografía presentada ante el VII Congreso Nacional de Sociología, 1957).
El desiderátum de esa concepción del derecho expresada por el distinguido catedrático de la Universidad Nacional de San Marcos, Lima, y Nacional Autónoma de México, se constriñe a formular un aspecto del ideal de la
Justicia social; nuestro propósito, sin embargo, es el de señalar que la misión
de la Sociología del Derecho, es contribuir con la valiosa aportación de sus
indagaciones, observaciones y análisis, a que esta suprema aspiración que consiste en hacer "el derecho igual para todos y en hacer iguales a todos ante
el derecho" llegue a ser una espléndida realidad.

559

�CULTURA, MERCADERES Y CONTABILIDAD
EN LOS SIGLOS XIII-XIV-XV
DR. GIORGIO BERNI
Sumario: l. Preparación del contador y el mercader medieval.-2. Los textos.-3.
Mentalidad y obra de los mercaderes medievales.-4. Desarrollo de la contabilidad y partida doble.-5. Bibliografía.

l. PREPARACIÓN DEL CONTADOR

Y

EL MERCADER MEDIEVAL

EL DESENVOLVIMIENTO DE LA actividad mercantil y ciudadana hacen nacer
la necesidad de sistematizar las más complicadas relaciones sociales y políti• cas; nacen los estímulos hacia el estudio del derecho, que representa el primer y más importante campo de investigacioón científica después del siglo
XI. De un sentimiento religioso más humano y sereno, de la pasión política
y del amor hacia la comunidad, a la que los ciudadanos se sienten ligados como a una familia, del espíritu corporativo y de la potencia financiera de las
Artes Mayores, del aumentado sentido de estabilidad y continuidad de la
vida y de la ambición familiar de las nuevas aristocracias urbanas, nacen grandes obras de arquitectura, en un primer momento sacras, posteriormente profanas, que junto con el derecho, son uno de los signos del Renacimiento Mercantil. En este período el mercader, al mismo tiempo que está haciendo negocios en el campo internacional, crea monumentos y ciudades maravillosas
que a lo largo de los siglos aún despiertan interés y admiración. Toma arraigo
la costumbre escrita, al servicio de las relaciones comerciales que deben ser
claras y rápidas, de la legislación, que debe ser conocida, del pensamiento y
de los nuevos sentimientos.
Por el hecho de que el deseo de la lectura desinteresada ha aumentado y
que también la razón ha llegado a ser más exigente y ya no queda satisfecha con lo acostumbrado, sino que quiere entender además de creer, mejor
dicho quiere entender para creer, nacen las primeras enciclopedias que bus-

561
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�can dar unidad a la sabiduría. Los Clásicos se leen de otra manera, se admiran en forma distinta de como se había hecho con anterioridad. Se abre el
camino hacia los primeros esfuerzos de una especulación filosófica más concreta y profunda.
En este marco general, la práctica de la actividad mercantil exigía un conjunto de nociones que por lo referente a la cultura situaba al mercader en un
nivel muy superior al promedio de su época.
Clara apreciación de la evolución y de la función de la escuela se encuentran en una magistral exposición de Fanfani:
"Estas pruebas de substancia aseguran que desde el siglo X, refloreciendo los tráficos, el mercader advirtió la necesidad de educarse para
dominar el mercado. Tal educación, sobre la escritura y el cálculo, primeramente fue impartida en los monasterios y en las escuelas eclesiásticas y posteriormente en las escuelas públicas. Por este camino fue alcanzada una preparación, adecuada a las necesidades del continuo desarrollo de la vida económica.
La escuela laica y privada nacía no para repetir la enseñanza de la
eclesiástica, sino para integrarla. Estaba hecha por laicos, para laicos:
así que muy prontamente, según la propensión de los artífices, abandonó el latín por el vulgar, integró los ejercicios de lectura con los cálculos. Cálculo, o mejor 'cómputo', se había cultivado aun en las escuelas
eclesiásticas de los siglos pasados, pero la finalidad era distinta: dirigida a cómputos de calendario y de fiestas primeramente, a cálculos de
tráficos después: por esto cambiaban los problemas y cambiaban también los métodos y las notas.
En el siglo XIV la escuela de los laicos se afirmó como escuela técnica, o profesional, con finalidades de practicidad. Mientras que la escuela de los eclesiásticos continuaba como escuela clásica, teológica Y
- por conocidos desarrollos- universitaria.
En los siglos XIV y XV, exigencias de artificios y evolución de las
funciones de las administraciones municipales concurren a transform_ar
las escuelas de los laicos de privadas en públicas; mientras que las influencias de los hombres del Humanismo y del Renacimiento integran
la escuela profesional de los laicos, como la escuela clásica, completando de una parte el esquema de las escuelas no eclesiásticas, y de la otra,
orientando las élites de una manera ya no tanto conforme a los intereses
del desarrollo de la economía italiana.
Con base en estas premisas se puede, pensar como cosa cierta que entre los siglos XIV y XV cualquiera que quisiera dedicarse a una ac-

562

tividad económica cualquiera, con una mmima probabilidad de éxito,
considerando el estado de la cultura y las exigencias del tiempo, debía
recurrir a una determinada carrera escolar y cumplir un determinado
aprendizaje post-escolar". 1

Las grandes ciudades mercantiles tuvieron cuidado de favorecer la educación facilitando el abrirse de escuelas de carácter profesional. La escuela ciudadana fue siempre objeto del interés de la autoridad municipal, lo que permitió a grandes masas ejercer con dignidad y provecho general, los codiciados derechos de ciudadano y facilitó que muchos pudieran prepararse para
la vida de los negocios enmarcando la educación de todos en el marco común
de espíritu religioso y de amor patrio. A los empresarios de esta época que
favorecieron estas escuelas se debe reconocer este crédito: que aún favoreciendo la enseñanza en propio beneficio, lo que cabe siempre en una finalidad altamente loable, por su eficacia extensiva, en todos los tiempos y por
todas las actividades. humanas, favorecieron el desarrollo de sus ciudades.
Si consideramos la cultura, en el sentido limitado del vocablo y la escuela,
vemos que es verdaderamente determinante el irrumpir del ansia de saber
de los estudiantes, que empiezan a desquiciar todas las construcciones del pasado. A este ímpetu creativo, se liga el nacimiento de la Universitas Magistrorum et Discipulorum, que en su origen, instituto internacional con base
en el pensamiento de Aristóteles, cimentó la unidad de cultura en u11 mundo
que se dirigía a la unidad bajo otro aspecto, como por ejemplo: el de la economía. Posteriormente la universidad pasó a una involución: ya no respiro
internacional, ya no autonomía, sino nacional y regional al servicio de los
príncipes, y siempre más desarraigada, aristocráticamente, del conjunto de
la sociedad.
Desde el punto de vista de la ciencia podemos tomar como punto de partida la mentalidad ordenada y racional del mercader, que empezó a pensar
en términos de cantidad, dio significado al número; y el número, anteriormente instrumento de intereses económicos, llegaría a ser medio de especulación propio de la investigación científica. Entre los síntomas reveladores de
una completa revolución mental y práctica podemos recordar, como hace el
Prof. Sapori, el nuevo concepto del "tiempo" -ya no propiedad de Dios,
como quería la Iglesia, sino de Dios puesto a la disposición de los hombres
como afirma la nueva sociedad mercantil- y la medición del "tiempo" ya
no indicado, según las estaciones, por los cuadrantes solares y/o por los repiques de las campanas, sino precisado en .el cuadrante del reloj, dividido en
1

FANFANI AMINTORE: Preparazione all'attivitá economica nei secoli XIV-XVI in
Italia, pp. 6-8. Milano, Instituto Editoriale Cisalpino, 1952.

563

�doce sectores perfectamente iguales. Es ésto, como dice el gran historiador
Marc Bloch: "Le progrés de la mésure de l'heure; Une des révolutions les
plus pro/ondes que se soient accomplies dans la vie intelectuelle et pratique
de nos sociétés". 2

El conflicto del "tiempo" de la Iglesia y del "tiempo" de los mercaderes se
afirma como uno de los más grandes acontecimientos de la historia mental
de los siglos en los cuales se elabora la ideología del mundo moderno. En este
conflicto se pone en causa, por lo tanto, todo el proceso de laicización de los
capitales dominios humanos, de los mismos fundamentos y de los cuadros de
la actividad humana: tiempo de trabajo, dominio de la producción intelectual.
También en este campo Florencia se adelanta y supera a cualquiera otra ciudad y país. Alrededor del año 1330 Florencia tenía 90,000 habitantes, de los
cuales 10,000 frecuentaban las escuelas primarias; de éstos, un número variable
entre 1,580 y 2,000 pensaban dedicarse al comercio; en Florencia, como en
Venecia, las escuelas mercantiles eran frecuentadas también por jóvenes de
otros países, particularmente alemanes.
Estas escuelas son conocidas bajo el nombre de Escuela de Ábaco. Debido a
que la palabra Ábaco, ha cambiado de significado con el transcurso del tiempo,
para comprender lo que se enseñaba en tales escuelas, y por lo tanto lo que de
ella se difundía por medio de los Manuales de Ábaco, es necesario precisar su
significado.
El material originario del instrumental empleado en los cálculos se encuentra en la obra de Leonardo Fibonacci Liber Abbaci de 1202; este título indica el verdadero significado: Aritmética Mercantil. Entre otros aspectos esta
obra sobre la base de una gran experiencia mercantil da un gran golpe a fa
teoría de la moneda-signo, equiparando el numerario a cualquiera otra mercancía y vinculando su valor a la cantidad de fin que contiene. La aritmética general tomó el nombre de "Algoritmo"; el instrumento introducido por
el mismo matemático y que ha llegado hasta nuestros días: es decir la pluma.
De esta obra-prototipo de todos los manuales y de todos los instructivos
aprendemos con exactitud el sentido del substantivo: Ábaco. Ábaco era toda la preparación matemática de los que aspiraban al empleo de contador
o de los que en una forma u otra querían dedicarse a la actividad mercantil
con sólidas bases culturales. De las operaciones aritméticas se pasaba a las
reglas de sociedad, a las operaciones sobre los números complejos ( todos los
sistemas de medición y monetarios), nociones de geometría, potencias y radicales y a aquella parte que hoy llamamos cálculos mercantiles y matemática financiera, desde los cálculos del interés y descuento simple y compuesto,
• Nrno VALERI: La polemica sul Rinascimento nell'opera di Armando Sapori in
Nuova Rivista Storica anno XLVII, gennaio-aprile 1963. Fascicolo 1-II, p 192.

564

a la amortización y a la capitalización; es decir, la escuela de Ábaco daba a
los jóvenes los indispensables conocimientos aritméticos, con las aplicaciones
a las distintas cuestiones económicas: dicha escuela era frecuentada también
por empleados.
Se tienen múltiples pruebas de la eficacia de esta enseñanza: en muchos
c,asos,_ el mercader se muestra rápido y honrado en los cálculos, llegando a
smtes1s extremas.
Fanfani justamente escribe:
"La preparación escolar normalmente se desarrollaba en tres momentos:
Primer tiempo: alrededor de los siete años de edad los jóvenes iban
a la esrnela para aprender a leer y escribir, en dos o tres años.
Segundo tiempo: aprendida lectura, escritura y gramática elemental,
los que no estaban destinados al latín, pasaban a la escuela de cálculo.
Este era el destino de los futuros artífices y mercaderes.
Donato Velluti escribe acerca de su hijo: avendo apparato a legge-

re, di ché, in poco tempo, fu bono gramatico... puosilo a l'abaco.
El ábaco era la escuela para los futuros hombres de negocios, como
se puede advertir, entre otros ejemplos, de dos deliberaciones del Consejo General de Lucca de 1382 y de 1386 (28 /V/ 1382): 'Cum in civitate
Lucana maxima Per Mercantiis indulgeatur. Quod quidem male fiert
potest nisi arismetrica et abaco mediante' y 4/IV/1386: ' ...magíster

arismetrice qui pueros doceat uti in mercantionibus ind sint et subtiliores et cautiores'.
En este sentido es el testamento del médico veneciano Simón Valentinis, que en el 1420 prescribe que sus propios hijos, después de la escuela elemental, se pongan ad abacum, ut discant ad facere mercantias.
En este segundo tiempo el joven aprendía la aritmética, es decir, prácticamente aprendía a resolver las operaciones que podían presentarse en
la práctica cotidiana de la actividad económica.
Terminados los cursos susodichos, el joven debía dar prueba de sí
mismo, practicando en el taller de un artesano o en el almacén de un
mercader. Esta práctica se refería al mismo tiempo al manejo del arte
o del oficio y a la teneduría de libros contables"/

Y si Pacioli en 1494 pudo teorizar la partida doble, esto pasó porque
en dos siglos los discípulos de las escuelas de Ábaco, con fatiga desconocida
pero fecunda, día tras día habían substituido a los primeros recuerdos regís• FANFANI AMINTORE: Preparazio11e all'attivitá... obra citada, pp. 8-9.

565

�traciones en las cuales se supo desde el 1300 enfrentarse a los difíciles problemas de la contabilidad industrial. La escuela de ábaco no desarrolló la sola facultad dirigida a obtener el beneficio: esto fue el temor de los últimos
escolásticos, como el beato Giovanni Dominici, como de los primeros y de
los últimos humanistas, como Matteo Palmieri, Battista Platina, León Bautista Alberti.
Preocupación religiosa por la virtud, estímulo clásico hacia la temperancia o moderación cultivaron el temor de que fuera peligroso educar a los jóvenes para los negocios.
Pero, o por la bondad y el equilibrio de la escuela o los antídotos antes de
las prédicas y después del ejemplo de las aristocracias del Renacimiento, o el
espíritu de los italianos, o el estímulo de las riquezas acumuladas para ser
gozadas, está el hecho de que el estudio preparatorio a los negocios no pudo
dañar las otras aspiraciones de los discípulos. Esta afirmación es válida por
los pequeños y modestos discípulos artesanos que entrelazaron los negocios
con viajes y veraneos, y las cuentas con interesantes diarios.
Pero con mayor razón podemos afirmar que esto valió por los grandes: ya
que Compagni, Sacchetti, Villant, Boccaccio, etc. pasaron con gran éxito en
el campo del comercio y que de las bodegas supieron levantar el vuelo para
más eficaces afirmaciones en el campo de las letras.
Antes que por fuerza las letras entrasen en las escuelas de Ábaco, los mercaderes pasaron con facilidad a las letras, comprobando así que las escuelas
técnicas, preparándolos· a la actividad económica, no habían agotado su espíritu y deformado sus facultades.
Así contadores, cronistas, cuentistas, poetas, salieron de las escuelas que
preparaban a los negocios. Pero de estas escuelas salieron sobre todo operadores de cuya capacidad son pruebas las fortunas de muchas empresas y en su
conjunto, por lo menos hasta la mitad del siglo XIV, el florecimiento de la
economía italiana.
No debemos olvidar que la actividad económica tomó empuje en Italia en
el 1200, alcanzó su máxima expansión a mediados del siglo XIV, y declinó
en el siglo XV. Así que como afirma Fiumi: " ...el Renacimiento no fue el
amanecer sino más bien el atardecer de una de las más felices páginas de la
civilización humana". 4
Es extraño afirmar que el multip1Jcarse de las escuelas de Ábaco, de los libros de ábaco, de los maestros de ábaco, de los discípulos de ábaco, en una palabra de los hombres preparados por la vida económica, coincide con un cier• ENRICO F1uM1: Fioritura e decadenza della economia fiorentina in Archivio Storico Italiano, anno CXVIII, dispensa IV, p. 502.

566

to encogimiento de la actividad econom1ca italiana, apenas disfrazado a los
ojos distraídos por el esplendor de la actividad literaria y artística.
Es a este propósito que lógicamente Fanfani afirma: " ...nos parece que
exista vitalidad en una época no cuando se comprueban amplios y generosos
consumos, sino cuando se verifican gran espíritu de empresa, elevado pionerisrno, empuje en los tráficos y en las inversiones, cuidadoso planteamiento
de balances empresariales, familiares y sociales hacia objetivos de ahorro Y
por lo tanto de nuevas inversiones".5
•
Desde los primeros años del siglo XIV en adelante se ven nacer y multiplicar las escuelas de Ábaco, en un primer tiempo privadas, después públicas.
Desde estos años el Líber Abacci de Fibonacci ( 1202) tiene desarrollos en
vulgar. En el mismo tiempo se compilan los manuales de comercio, Y en el
siglo XV siguen los distintos manuales técnicos.
Desde los principios del 1400 empiezan las advertencias de los pedagogos
para que los jóvenes sean bien adiestrados, es decir, como indica León Battista Alberto, condensando cualquier otro consejo anterior, a no hacerl~s sólo
administradores enseñándoles malas artes y obscuros oficios ("Non farli mas-

sai insegnando arti bructe et vili esercitii") .6
Lógicamente en estas escuelas se enseñaba también teneduría de libros;
de otra manera no sería posible explicarse la unidad de tantos libros y registros que han llegado hasta nosotros.
Como conclusión de la importancia de las escuelas de Ábaco podemos aceptar las palabras de Fanfani:

"De la eficacia de las escuelas son testigos, junto con los maestros que
ella f armó, los sin número de discípulos, conocidos o no, que día tras
día dirigieron o siguieron en las grandes compañías y en los pequeños
almacenes la actividad económica, recordándola tal vez en simples claras notas, tal vez comprobándola con múltiples registraciones y complejas cuentas, de las cuales, a pesar de fáciles ironías, ha sido demostrada
la absoluta exactitud.
El mercader italiano de la Edad Media, y con mayor razón el del Renacimiento, sabía leer, escribir, hacer cuentas, llevar libros en partida
simple y doble. Además tuvo, por conocimiento directo _YI o por ~~ _lectura, amplias nociones sobre los mercados europeos, africanos, asiaticos,
• FANPANI AMINTORE: Nuove vedute sulla decadenza di Venezia in una Storia
economica della Serenissima; p. 59 in Economia e Storia, n. I , 1962, pp. 56-61.
.
• LEÓN BATTISTA ALBERT!: Iprimi tre libri della famiglia, testo e ecommento d1
F. C. Pellegrini, riveduti da R. Spongano, con una nuova introduzione p. I-I-35. Firenze-Sansoni Editare, 1946.

567

�y sobre las reglas e instituciones que tenían. Cultivó nobles pensamientos de religión, de patria, de cultura, como muestran sus escritos, tal
vez rudimentarios, el cuidado de utilizar los ahorros para obras sociales o monumentos de arte.

Y a nadie se maravilla al saber que de los bolsillos del mercader italiano haya salido el dinero para llevar a terminación célebres obras
maestras, que de su pluma hayan salido 'Cronache' o 'Nove/le' inmortales, que de su sutil prudencia hayan brotado maravillosos principados.
Y si estos fueron los resultados de tanta actividad, la preparación a
ella tuvo que ser considerable. Diremos de inmediato que fue eficaz, así
como rápida y práctica. Se puede añadir que tal preparación en parte
fue común a todos los jóvenes destinados a obrar en la vida económica,
sea como artífices que como mercaderes''.7

Todas las notas y las cuentas se hacen con la pluma, como atestiguan las
numerosas hojas llenas de cifras, con las más distintas conexiones operativas,
entre los variados legajos de situaciones de cuentas. Como demostración de
la habilidad de los egresados de estas escuelas podemos llamar la atención sobre los empleados del grupo de empresas de Francesco di Marco Datini que
calculaban precios unitarios que dependían al mismo tiempo de variables positivas ( costos al origen y costos accesorios) y de variables negativas ( ejemplo: tara).
Los jóvenes terminada la escuela iban a completar su propia educación en
la empresa, en contacto directo con la vida. En este trabajo el joven tomaba
práctica de los complejos sistemas monetarios y de medición, aprendía a distinguir calidad y proveniencia de las mercancías, calculaba descuentos, intereses, registraba los acontecimientos, redactaba las cartas, etc., escuchaba a los
mensajeros y agentes que traían noticias y relaciones de cuenta de los lejanos
mercados de Flandes, de Siria, de España, de Inglaterra, etc., así se afinaban sus cualidades para los difíciles juicios acerca de los hombres, de los acontecimientos, de las elecciones.
'En este trabajo de preparación, necesariamente aprendían idiomas, afinaban su manera de escribir, adquirían sensibilidad artística y elevado nivel de
cultura técnica y una adecuada base de cultura general. Sombart erró al juzgar la cultura del mercader de la Edad Media, error que fue consecuencia de
generalizar un poco la situación existente en los territorios del Sacro Imperio
Romano, situando en primer plano la perspectiva de lo que aparenta ser
grandioso pero que en realidad es efímero, y en segundo plano la realidad
1

568

AMINTORE FANPANI:

Preparazione all'attivitá .. . obra citada, pp. 6-7 y 29.

substancial (no sólo económica) de las Comunas italianas, por el hecho de
ser de reducidas dimensiones. Una era la realidad de la Europa Central, políticamente caracterizada por el Sacro Romano Imperio y social y económicamente por el Feudalismo; otra era la realidad de Italia, donde en lo político había nacido la Comuna, y en el aspecto social y económico se había
tenido el nacimiento y la afirmación de la burguesía: es decir que Italia ya
había superado la etapa del precapitalismo. Justamente el gran Henry Pirenne afirma que en Italia la cultura del mercader del siglo XIII aparece totalmente desarrollada y superior a la que existía en el Norte de Europa y por lo
tanto lógicamente se debe admitir que se apoyaba sobre una larga tradición.
Podemos también afirmar, como claramente lo hace Luzzatto: " ...él (Marc
13loch) demuestra la falta de fundamento de la afirmación muchas veces repetida de que la Edad Media fue, a lo largo de toda su duración, un período de desoladora pobreza de espíritu inventivo y de incontrovertible dominio del tradicionalismo".8
Del siglo XII al siglo XV los grandes humanistas fueron juristas, políticos,
poetas, hombres de gobierno y hombres de negocios que operaron diariamente en su propia ciudad y se consideraron como factores de la historia;
de todo esto podemos afirmar con fundamento que los mercaderes fueron
mensajeros de civilización.
Por lo que se refiere a la contabilidad podemos tomar como lema de los mercaderes-banqueros de la Edad Media lo que Dino Compagní escribió en su
crónica Serivere bene la ragione e non errare (registrar bien los acontecimientos
y no cometer errores) .
Terminado el aprendizaje emprendían largos viajes a lejanos países con el
objeto de aplicar sus conocimientos en las sucursales y en las agencias que
mantenían con la matriz estrecho contacto.

2. Los

TEXTOS

El prototipo de los textos que se usaban en las escuelas de ábaco es el famoso, ya mencionado, Liber Abaci de Fibonacci.
Esta obra incluye 15 capítulos que distribuyen la materia como sigue:

I. Capítulo trata de los números arábigos;
II.
,,
explica la multiplicación;
' MARC BLOCH: Lavoro e tecnica nel Medioe vo prefazione di Gino Luzzatto (p. VII).
Editare Laterza-Bari¡ 1959, pp. XXIII-245.

569

�III. Capítulo explica la suma;
IV.

v.
VI y VII.
VIII y IX.
X.
XI.
XII a XV.

,,
,,
,,
,,

"
"
"

explica la resta;
explica la división;
enseñan a operar con los quebrados;
las anteriores teorías se aplican a los actos de compra
y venta;
trata de la repartición de las utilidades entre los socios de sociedades mercantiles;
trata de las operaciones de cambio;
se explican los problemas teóricos sobre las progresiones, raíces cuadradas o cúbicas y proporcionalidades.

Posteriormente -1223- el mismo Fibonacci en la Practica Geomatriae explicó los problemas relativos al cálculo de superficies y volúmenes.
Este tratado tuvo muchos imitadores, orientados ta.I}to a servir de textos
en las escuelas, como a guías prácticas en las empresas. Consecuencia de todo
esto fue que se uniformaron las reglas que se usaron a los principios de la
aplicación de la Partida Doble.
El líber Abaci de Fibonacci y sus imitaciones fueron el texto en las escuelas y en las empresas hasta el siglo XIV, pero con el desarrollo de los tráficos
se tuvo necesidad de pasar de estos textos a otra forma de preparación: nacieron así los que podemos llamar, con terminología moderna, manuales o
instructivos y que entonces se llamaron Practica di Mercatura.
Los tratados de Practica más conocidos son el Francesco Balducci Pegolotti, dirigente de la Compagnia de los Bardi de Florencia que en su Practica di
Mercatura describe en formas magistrales las costumbres mercantiles, las medidas, las monedas, los impuestos y los cálculos relativos a las muchísimas ciudades y países que visitó por cuenta de la misma compañía. Leyendo este texto nos damos cuenta de la cantidad de conocimientos y de experiencias mundiales en materia mercantil que tenían estos viajeros del comercio; a ellos se
debe en gran parte la fama y el prestigio que gozaron la industria, la banca
y el comercio de Florencia en el mercado mundial.
Otro interesante texto es el de Giorgio di Lorenzo Chiarini que empieza
afirmando "aquí empieza un libro de todas las costumbres, c"ambios, monedas, pesos, medidas y uso de las letras de cambio, modalidades de dichas letras como se acostumbra hacer en distintos países y ciudades".

En un texto de Paulo de Certaldo "El Libro de las buenas Costumbres" se
lee: "Es bella y grande cosa saber ganar el dinero, mejor y más bella aún es
saberlo gastar en la forma más conveniente".

570

La influencia de las escuelas de Ábaco y de los textos resulta clara y evidente para todos los que llegan a tener en sus manos documentos mercantiles
de l_a época considerada. Aunque estos documentos no pertenezcan a una sol~ cmdad o a una sola región, se encuentra una gran uniformidad en su graf1a, lo que no se encuentra en las actas públicas y notariales. En la documentación contable no siempre es fácil ver las distintas manos que la escribieron lo
que hace pensar -lógicamente- que todos se educaron en una fuente única
frecuentando escuelas que tenían todas las mismas fuentes pedagógicas.
'

3.

MENTALIDAD Y OBRA DE LOS MERCADERES MEDIEVALES

El mercader, según un antiguo documento de 1271 es el que lleva normalmente las mercancías y los bienes de un lugar a otro ( Mercatores, qui de loco ad
locum merces et necessaria deferre consueverunt) .

No debemos olvidar que la base de la economía de las ciudades de la Edad
Media estaba constituida por la industria y el comercio; comercio que prevalentemente se desarrolló en escala mundial con mercancías de lujo. La. lana inglesa era la base de la mayor parte de la industria continental, el meollo vital de
las ciudades era el comercio con lejanos países. A un estudio posterior es importante remitir el examen de las distintas fases técnicas, organizativas y económicas de la industria de la lana, en particular si pensamos que fue con el
ejerci:io de esta actividad que el capitalismo italiano sacó gran parte del
empuje y de la fuerza por su actividad mercantil y bancaria, asegurando al
país aquellos medios financieros que posteriormente facilitaron, de manera
particular, el progreso cultural y artístico, determinando así la primacía italiana en Europa.
El pensamiento que rige en ellas no es el de una política localista sino un
pensamiento que se dirige hacia grandes horizontes;, el lema de todos los mercaderes-banqueros de la época es Vivir en lo pequeño, pensar en lo grande.
Por ello el mercader es el alma y el sostén de la economía de la Edad Media.
Fueron los mercaderes quienes llegaron a ser los primeros portadores de la
cultura.
Según Sombart el mercader de la Edad Media no tenía la aspiración a la
utilidad en el sentido de la empresa moderna, ya que por el contrario toda su
actividad estaba subordinada por completo a la idea de la nutrición y del
gasto.
Esta afirmación está errada: es una de las numerosas hipótesis explosivas
del economista alemán quien sin embargo ha permitido muchos adelantos en
la investigación de la historia económica.
571

�Bajo todos los puntos de vista, el comercio medieval presenta profundas diferencias respecto al comercio actual. Hoy la mayor parte de las mercancías se vende antes de ser transferida del lugar de producción. Por el contrario, el comercio medieval decayó -excepto pocas excepciones- precisamente
cuando se lanzaba en el riesgo. En esa época, distintas mercancías eran despachadas para lejanos destinos, con la esperanza de que fuesen vendidas a
precio conveniente, de manera que el mismo mercader alcanzaría a transportar, en el viaje de regreso, mercancías demandadas de su patria. Los mismos
criterios técnicos dominaron desde los orígenes hasta los últimos tiempos del
comercio medieval. En realidad, no _debía de haber existido una grall) diferencia entre la época en la cual las mercancías estaban confiadas a un mercader
girovago y aquella en la cual un consignatario o corresponsal comercial tenía
la responsabilidad de acaparar una plaza por cuenta de mercaderes.
Por lo tanto cualquiera transacción implicaba un elemento de especulación
y en un determinado sentido, se resolvía en un riesgo. Justamente los exportadores de paños ingleses se llamaban mercaderes de azar, desde el momento que
compraban paños, esperando encontrar compradores en las ferias de Brabante.
Por esto podemos afirmar que, generalmente, el riesgo era la forma mental
de los mercaderes medievales. Esto explica en gran parte la difusión de la
cuenta/riesgos: es decir la costumbre muy difundida de abrir unas cuentas
separadas por cada carga de mercancías al embarque: con este sistema se
podían determinar cuáles riesgos producían utilidades y cuáles se resolvían
en pérdida.
Los mercaderes del Renacimiento económico de Italia se afirmaron individual, familiarmente y por grupos, y supieron dar la formalidad a la vida
económica, cuya dirección, así como la de la vida política, tuvieron en sus manos. Fue de estos mercaderes la iniciativa de una estructura financiera y tributaria que partiendo de las formas del mundo antiguo y bárbaro, se elevó a
base de novedosas experiencias a un grado tal que nos permite concluir con
Luigi Einaudi que aún hoy día podemos encontrar antecedentes de las estructuras tributarias y financieras modernas, incluyendo el "incometax". Fueren estos mercaderes quienes promovieron la acuñación de moneda de oro en
el momento en el que la plata ya no era apta, debido a la amplitud y a los
valores en continuo incremento del comercio internacional.
Los mercaderes piensan en términos de cantidades y esto es la expresión
más clara de la manifestación de los nuevos tiempos. Estos personajes que
tenían en sus manos la riqueza acumulada con inteligencia y gran experiencia, eran al mismo tiempo los dirigentes de la vida política de la ciudad. Casi
podemos afirmar que el mercader italiano de los siglos XII, XIII y XIV correspondía, en el campo de los negocios, al inglés del final del siglo pasado y
principios del actual.

572

Los numerosos exponentes de los hombres de negocios que, en los siglos
XIII y XIV, habían pasado físicamente los Alpes y los mares y que mentalmente habían superado las fronteras de la patria chica "che un muro ad una
fossa serra", fueron organizadores de las finanzas, de los ejércitos, de las flotas de los grandes soberanos del tiempo y también sus representantes diplomáticos; estos mismos hombres de negocios fueron signos de- renacimiento, participando a la formación del hombre universal.
Pirenne afirma que el patrimonio cultural conquistado conscientemente por
el hombre de negocios de la Edad Media, fue la premisa moral de su fortuna material.
El mercader continuaba trabajando hasta la edad madura, incansable en
sus viajes entre los puertos de oriente y su ciudad, entre ésta y las ferias de
Flandes y de Francia, vigilante y trabajador también, durante sus permanencias
en la Patria, durante las cuales recoge nuevos capitales, hace mejores y nuevos
convenios, prepara nuevas empresas; sólo la vejez lo obliga a abandonar los
largos viajes llenos de peligros y de molestias, sólo entonces se retira definitivamente a su ciudad, empieza a participar en forma activa y continua en
las reuniones públicas de las cuales es miembro, sin alejarse por completo del
mundo de los negocios, ya que sigue trabajando junto con las fuerzas más
jóvenes, en la empresa familiar o más simplemente empleando activamente
su patrimonio.
En la sociedad, la figura de primer plano es el mercader a cuya obra está
ligada cualquier ciudad de la Edad Media. Estas ciudades, de los Países
Bajos a Italia, de Alemania a Cataluña, tienen una única matriz: la del mercader. Pero siendo creaturas vivientes como el hombre, como el hombre presentan características que las diferencian desde su origen.
A la prosperidad de las ciudades contribuyó en forma decisiva la clase de
los mercaderes-banqueros, distintos en su origen social, pero unívocos y unidos
en la constante voluntad de multiplicar -donde quiera se presentasen- las
ocasiones de lucro.
Fueron estos mercaderes-banqueros, o, si se quiere, mercaderes-capitalistas,
quienes, después y antes de prestar a los príncipes y a los señores, habían acumulado grandes fortunas financiando los procesos de elaboración de los productos en cuya venta estaban interesados. Industria y comercio se unían y
se integraban en el decurso de una generación, contribuyendo a consolidar
las fuerzas de la burguesía en marcha.
Al dinamismo del mundo mercantil de esta época se debe la progresiva formación de los notarios y de los abogados, y por consecuencia del estudio del
derecho.
Pero la función del mercader es la misma ya que los ha llevado al apogeo

573

�de su fortuna económica y de su grandeza bajo todos los aspectos de la civilización. A todos estos mercaderes de la Edad Media se les pudiera aplicar
una frase del gran Leonardo da Vinci: Como un día bien aprovechado da un
feliz sueño, así una vida bien usada da una buena muerte.
El mercader es una gran figura: Pittón afirma que los mercaderes italianos han dado un desarrollo a la ciencia, la tradición a la materia financiera,
a la contabilidad. Estos mercaderes son patriotas, solidarios con su compagnia
y con todas las de su ciudad y de otras, tienen espíritu de asociación muy desarrollado.
Para estos mercaderes existía el Honor familiaris entendido en el sentido
más amplio de la palabra que según la definición del gran León Battista Alberti -amigo y protector de Luca Pacioli- consiste en nunca romper la palabra y en comerciar con honradez. Del mismo Alberti podemos recordar lo
que afirma haber sido la filosofía mercantil de los mercaderes-banqueros de
Florencia: "Cuando recuerdo los daños y las pérdidas de muchos mercaderes,
veo que de cada seis accidentes, cinco se deben a defectos de los que dirigen
las cosas, de lo que se puede deducir que ninguna cosa hace un buen dirigente cuanto la diligencia del maestro, y que ninguna cosa hace un mal dirigente como la negligencia del maestro". 9
Los mercaderes-banqueros introducen una nueva mentalidad económica;
admitiendo el concepto de previsión voltean la anterior teoría tomista, instauran la regla de que los gastos deben ser inferiores a los ingresos, y por lo tanto
hacen nacer el problema del ahorro. Los bienes y la riqueza ya no son un
medio para la salvación eterna, sino más bien para una mejor vida terrenal.
Abandonan el concepto de lo superfluo en el sentido escolástico; los bienes
están a disposición de los hombres para que los usen para su gloria y poderío. Los esfuerzos dirigidos hacia nuevas actividades económicas se hacen más
racionales con el objeto de obtener una cantidad siempre mayor de riqueza.
Se pierde el concepto de la socialidad de las riquezas y se sustituye con un
concepto edonista y utilitarista.
Pero cuando se investiga la vida, se leen las cartas, se consultan los registros de un mercader de la época considerada, es bueno, como lo aclara Barbieri, " ...volver a pensar al iter biográfico de los viejos mercaderes, que,
después de decenios de febril actividad adquisitiva, con frecuencia ignorantes
de cualquier escrúpulo ético-social, sabían terminar sus días con gestos de
generosa redistribución de las riquezas acumuladas".10

Así leyendo las últimas voluntades de los miembros de la compagnia de los
Iprimi tre libri. . . , obra citada, pp. I-2-58.
Grno: Origini del Capitalismo lombardo, Casa Editrice dott. GiuffréMilano-1961, p. 158.
• LEÓN BATTISTA ALBERT!:
•• BARBIERI

Bardi -recogidas en el archivo de Biagio Boccadibue, notario de la sociedad-,
aparece claro y dramático el contraste entre la práctica de la vida de aquellos
hombres audaces y tenaces constructores de inmensas fortunas, y el terror del
castigo eterno por haber creado una riqueza con medios poco escrupulosos,
por lo menos considerando la moral del tiempo. . .
.
.
A pesar de todo esto Francesco di Marco Datm1 e~ la primera hoJa ~~. todos sus registros contables escribía: "En nombre de Dios y de la ganancia
Distinto ejemplo de la mentalidad de los mercaderes, es una c~rta que un
representante anónimo envía de Creta el 18-IX-1347 a su matnz en ,Venecia: "A mí no me parece gran inteligencia saber vender una mercanc1a qu:
todo el mundo demanda, que tiene gran aceptación, ya que se ,vende por s1
misma; por el contrario es gran inteligencia vender una mercanc1a rr_iala, peor
que las otras, y en particular, una mercancía que se echa a perde~ s1 se guarda". Esta manera de razonar explica otro aspecto de la mentalidad de los
mercaderes ya que para los florentinos el cliente, el "amigo de neg~cios", era
el que en régimen de libre competencia adquiría la mercancía meJor
~recio más bajo. Necesitaban que el cliente estuviera contento de la adqu1s1C10~:
sobre esta base se podía planear un comercio duradero. Por ~s.to Florenc1_a
daba gran importancia al respeto escrupuloso de todas las cond1c1ones: medidas calidad, términos de entrega, buena moneda, etc.
contrario pasaba en lo que se refería a los principios sobre los cuales se
fundamentaba el comercio de Venecia y Génova.

.ª!

Lo

En el período 1100-1350 la distinción fundamental ~ntre grande y pequ:ño mercader no consistía en el comercio al mayoreo m tampoco en la cantidad de la mercancía, sino en la diferencia de apreciaciones de hombr:s cuya
mentalidad era profundamente distinta. El pequeño merca~er e_ra aun, por
su manera de vivir, por la falta de iniciativa y por la parsrmorua, un ho_~bre con la mentalidad de un artesano: era observante de la reglamentac1on
de su arte, evitaba el riesgo y no esperaba elevadas ganancias.
La peste negra de 1348 marcó el final de un largo pe~odo de incremento
demográfico y desarrollo económico y el inicio de una deslizante secular cu~a
caracterizada por el cierre de los mercados, por continuas guerras y contracción
en el volumen de los tráficos.
Pero desde este punto de vista está fuera de duda que aq~el regr~so económico no se explica con la incipiencia de la técnica mercantil. L?s ~1glos ~IIXIV vieron el reflorecer económico del occidente en la reconstituida u~1dad
del Mediterráneo, dando origen a una renovación de la sociedad, _de los ideales económicos, de la actividad productiva, de circulación de los bienes, de las
ganancias y de los consumos.
FJ tipo cambiario de la letra de cambio, por ejemplo, aunque conocido

574
575

�antes de 1350, llegó a ser de uso general después de esta fecha. Las experienr.ias de seguro marítimo y la misma contabilidad mercantil tuvieron completo
desarrollo alrededor de 1400, como por ejemplo, se puede comprobar parangonando los libros mercantiles de la "compagnia" Peruzzi (que quebró en
1343) con los de la "compagnie" de Francesco Datini (1410).
Otra novedad técnica es el tipo de sociedad comercial, similar a la moderna sociedad en participación. El ejemplo más importante es la banca de los
Medici, constituida en 1397; clara es la fundación de institutos similares que
se originan en los siglos XII y XIII.
Quizás se pueda observar que la flexión secular de la técnica mercantil, que
nos lleva a la época de la peste negra, haciendo más fuerte la competencia y
reduciendo los márgenes del beneficio, incitó a los mercaderes a tentar nuevos métodos, a incrementar la eficiencia de su propia capacidad, a reducir los
costos, con resultados que sólo los más listos y los más preparados sobresalieron. Por otra parte, se debe observar que ninguna empresa mercantil, tampoco el banco de los Medici, alcanzó el esplendor de las famosas compagnie de
los Peruzzi y de los Bardi que quebraron ambas antes de la peste negra.
Por el contrario el gran mercader, fuera socio de una gran compañía, como
la de los Alberti, o de una pequeña, como la de Datini, había conservado el
espíritu de independencia y la osadía de sus antepasados vendedores ambulantes y estaba como ellos dispuesto a enfrentarse a grandes riesgos, de los que
se defendía distribuyéndolos en muchos sectores distintos. Aprendía el idioma y las costumbres de otros países, se adaptaba a las exigencias de los mercados extranjeros; era al mismo tiempo mercader, banquero y contador, vendía
al mayoreo y al menudeo.
Claramente resulta de los libros contables que los mercaderes sólo excepcionalmente, se especializaban en un determinado tipo de mercancías y trataban de explotar todas las ocasiones de ganancia que podían encontrar. El
mismo comercio crediticio no fue una especialización: sin grandes excepciones, las grandes compañías bancarias italianas asociaban negocios de banca
internacional y de comercio extranjero.
Como los Bardi, que mantenían abierto su tendajo en la calle de Calimala, aun cuando compraban trigo en Apulia como para alimentar a una ciudad, y financiaban las guerras inglesas en Francia, así también Datini, aun en
el momento más próspero del sistema de sus empresas, nunca cerró su pequeña tienda de telas en Por Santa María.
Los italianos jugaron un importante papel en el comercio internacional:
mercaderes flamencos e ingleses llegaban hasta Génova para intercambiar especias y seda por telas.
A los inicios del siglo XIII, los mercaderes italianos más emprendedores
habían penetrado, a través de Flandes, en Inglaterra como banqueros papales,
576

pero el problema del cambio los obligó a orientarse hacia el comercio de la
lana, en vista de la prohibición de la exportación de moneda y por el hecho
de que la lana inglesa tenía gran mercado en el continente. También París
pareció ser otro gran centro de atracción y las compañías italianas empezaron a fijar agencias mercantiles en esta zona, muy cercana a la de Champagne.
Este desarrollo del comercio fue un simple componente de los cambios sumamente intensos que transformaron profundamente la fisonomía de todo el
comercio medieval.
Claramente Raymond de Roover aclara la transformación y la función
del mercader italiano:

"Al contrario de ir y regresar de las ferias, algunos mercaderes italianos, particularmente los de las ciudades internas, Siena y Florencia,
empezaron a orientar sus negocios con criterios de empresa contable,
asegurando una permanente representación al extranjero, basada sobre
el capital de los socios, agentes y corresponsales. El antiguo mercader
giróvago se fue transformando en un administrador de negocios mercantiles que ocupaba la mayor parte de Stl tiempo, sentado al escritorio para leer relaciones in/ormativas o para dictar instrucciones. La más grande preocupación para este tipo sedentario de mercader debía ser la de
hacer marchar bien las casas de representación en el extranjero, así que
el éxito comercial o el fracaso dependían con frecuencia de la selección
de representantes honrados e inteligentes".
En cuanto el mercader terminó de ir personalmente al extranjero,
otorgó poderes a los que le inspiraban confianza y se empeñaban en
ocuparse de su comercio.
El nacimiento de este nuevo aspecto de la organización mercantil,
fijada por correspondencia o por representación al extranjero, está íntimamente ligado a la rápida declinación de las ferias de Champagne,
después de 1300. Para los mercaderes italianos ya no existía la necesidad
de asistir a las f erías, cuando sus compañías comerciales organizaron sucursales permanentes en París, Londres, Brujas, etc.
Como pioneros del nuevo sistema, los italianos obtuvieron las ventajas más notables de la iniciativa. Durante los siglos XIV y XV dominaron el comercio y el movimiento monetario de toda el área de
Constantinopla y Alejandría al este, hasta Brujas y Londres al oeste. En
este amplio radio, la supremacía italiana se confirmó en el campo de
la organización mercantil, mientras que la potencia militar de las pequeñas repúblicas de la Península no superaba los confines de los Alpes". 11
u

RAYMOND DE

RoovER: Economic organization and Policies in the Midle age in

577
H37

�Lógicamente esta organización, esta estructura mercantil de los mercaderes?~q~eros italianos tuvo como consecuencia una mejoría en las instituciones
Jund1cas y en la vida de sus empresas.
Por lo que se refiere a las instituciones jurídicas Manca afirma:
"Dondequiera las commendé fueron las primeras farmas de sodalicio a
través del cual se procedió, de parte de los más emprendedores a la
movilización de los capitales por el comercio.
'
Posterior.mente, andando el tiempo, con actividades más robustas, con
acumulaciones progresivas del ahorro, se iniciaron y siempre más se
extendieron las f armas asociativas en las cuales todas las partes contribuían con una cuota de capital, en unión, obviamente a una distinta
Y más conveniente participación en las utilidades. Por esto grandemente se desarrolló el instituto de la 'societas', es decir, de la sociedad en
nombre colectivo". 12

4.

DESARROLLO DE LA CONTABILIDAD

v

PARTIDA DOBLE

Desde la aplicación del método, investigadores, historiadores y profesionales son atraídos por el método de la Partida Doble debido a su elegancia, su
precisión matemática y su simetría.
El desenvolvimiento del "arte" representa una óptima aplicación para los
matemáticos desde Pacioli.
Entre 1202 y 1494 -y mejor dicho entre 1250 y 1350- brotan de la viviente práctica de la empresa las "estructuras contables" principales del ~egistro de las cuentas basado sobre el método: el inventario, el balance y la situación de cuenta; aparece ya claramente esbozado el otro proced~i~nto, el ~el
presupuesto, al cual faltan, para ser completo, determinadas condic1on:s Y circunstancias, que por el contrario ya se habían manifestado en su plenitud por
lo que se refiere a los primeros.
.
En poco menos de un siglo, se cristalizan las grandes conqmstas de la Contabilidad:

Por lo que se refiere a la organización y estructura contable lógicamente al
ampliarse los negocios se necesitaba una organización y por lo tanto se tenía, en
las empresas de mediana importancia para arriba, una división del trabajo contable. Así que cada empresa, según las dimensiones y el conjunto de sus neo-o0
cios, tenía libros principales y accesorios.
Para el manejo de la empresa estos mercaderes tuvieron que buscar ayuda
de personas ajenas a la actividad de los negocios, y dedicadas casi exclusivamente al control de ellos.
Los distintos libros estaban bajo el cuidado del Scrivano (Tenedor de Libros), que también redactaba las cartas, ayudado por los Garzoni que copiaban las cartas. Estos tomaban los primeros contactos con la Contabilidad copiando del "Borrador" las notas y transformándolas en forma epistolar -cuentas de costo y gasto, y utilidad neta- para su envío al corresponsal.
En el escalafón superior estaban los "Fattori" que pertenecían a dos categorías: Ragionieri y Abachini ("Contadores y Cajeros"). Los primeros se dedicaban exclusivamente al cuidado de los libros principales y los segundos a los
movimientos del dinero.
Normalmente el libro de la Sociedad Libro segreto estaba al cuidado de uno
de los socios o más frecuentemente del director.
The Cambridge Economic History of Euro pe, III tomo pp. 42-46. Cambridge, 1963;
traducido en Economía e Storia n. 2, 1963, pp. 245-246.
12
•
CIRo MANCA:Nuove prospettive sulla storia economica della Sardegna pisana dalla
fine del secolo XII all'inizio del XIV, p. 191, in Economia e Storia, n. 2, 1963, pp. 178-

200.

578

_ método de la Partida Doble, método genial con el cual se siguen todos
los hechos de la empresa y la dinámica empresarial vista en sus efectos
sobre los elementos reales.
_ la contabilidad de los costos (de los más complejos: los industriales) por
los cuales se entra en el aspecto más delicado de la gestión; la gradual
adquisición del producto.
- la contabilidad de la amortización.
_ el inventario y el balance por medio de los cuales se determina el elemento mismo en la supuesta fase estática y se define así el resultado
económico.
_ el informe de cuenta con el cual se presentan partida por partida los resultados de las operaciones efectuadas.
_ el presupuesto, con el cual se indica la conducta futura de la empresa,
frenándola o vinculándola.
Todo lo dicho, promovido y potenciado en el marco más propicio: la empresa capitalista, sobre la cual vuelca sus beneficios ? efe_ctos y de la cual r~
cibe profundamente gravada la huella de aquel rac1onahsmo que es la esencia del capitalismo.
La Partida Doble es el Método contable que basándose sobre una doble
consideración analítica y unitaria de la riqueza que actúa en la empre5:1. (no
debemos· o1v1'dar que el patrimonio ha sido
. el único objeto de
. la. ,Contabilidad
.
· 1os ) s·e traduce en dos senes de cuentas (denvacion directa de
por muehos sig
579

�tales aspectos) y que por cada hecho económico se realiza invariablemente en
dos distintas partidas de cuenta de igual valor pero antitéticas en el signo.
Este método fue el resultado de una larga serie de dificultades originadas
por el muy complejo crecimiento del comercio. Su origen pertenece a la época del Renacimiento Mercantil, (aunque nació de humildes orígenes). En un
primer tiempo las transacciones mercantiles, junto con otros acontecimientos
sociales y políticos, se registraban en lo que podemos llamar borrador; pero con
el crecimiento del comercio este simple método de recordar las cosas tuvo que
desembocar en un sistema más eficiente.
Como ya se ha dicho, en una época no exactamente precisable, pero que
podemos situar en el trienio 1250-1280, y seguramente en Toscana, se inicia
la primera fase del proceso evolutivo de la Contabilidad, que desde entonces marcha velozmente y sin dificultades hacia la meta: la partida doble.
Este paso está estrictamente condicionado y ligado en el tiempo a la fase
económica que representa el tránsito de la forma artesanal a la que podernos
llamar capitalista, en el cual, como justamente afirma Doren: "se ajusta una
serie de formas intermedias; con frecuencia se trata del solo hecho de un artesano que, disponiendo de un determinado capital, da trabajo a otros artesanos independientes y vende el producto de ello resultante; pero con más
frecuencia es un mercader que financia a los artesanos, anticipándoles dinero,
materias primas, medios e instrumentos de_trabajo y poniéndolos así en una
posición de dependencia económica, sin que por esto vean limitada su independencia industrial puramente exterior".
Desde los orígenes los requisitos del método, es decir las condiciones que
debían satisfacer los registros, son :
-

unidad de la Moneda en cuenta.
constante referencia a la contrapartida.
terminación completa de las dos series antitéticas de las cuentas y particularmente de las dedicadas a los factores del resultado económico.

Los primeros registros en Partida Doble son del siglo XIV, las escrituras
que figuran en ellos representan en forma eminentemente descriptiva las relaciones del "Debe" y del "Haber" entre la empresa y los terceros, determinadas
por la gestión. Registros, hasta. la fecha completamente desconocidos, de los
que es imposible indicar el lugar y la fecha exacta de su aparición, por el hecho sencillo de que la documentación es fragmentaria o falta por completo.
Pero podemos afirmar, como ya se ha dicho, que la partida doble es producto de la Toscana, y de esta región pasó a Venecia, Génova, y a toda Europa, a lo largo de los caminos comerciales.
580

Unos libros de la ciudad de Siena han hecho intuir que la Partida Doble
era conocida y aplicada en esta Ciudad desde la segunda mitad del siglo XIII.
Los primeros registros Florentinos son los de Giovanni Gianfigliazzi, del 25 de
febrero de 1292, y el libro privado de Giotto dei Amoldo que va de 1308 a
1336.
Anteriormente se había afirmado que la partida doble era de origen genovés, por efecto de los "Cartulari". del municipio de Génova que empiezan
en el 1340; otros afirman que el origen era milanés, por los registros del Banco Giussano 1356-1358 y por el archivo de la fábrica de la Catedral; otros
hablan con insistencia de un origen veneciano, por los registros de la Casa
S~ranzo ( 1406 y 1434) y por los de la Casa Barbarico de 1430 en adelante y,
además, por el nombre de "Veneciano" que se da a la Partida Doble.
Respecto a esto último queremos aclarar que la indicación "a la Veneciana" que tanto recurre en los registros contables erróneamente fue atribuida por los estudiosos al Método de la Doble, ya que en todos los casos comprobados -incluido en lo afirmado por Pacioli: modo di Vinegia- resulta
clara la exclusiva referencia a la conformación de las cuentas. Además tenemos
el caso del mercader florentino Palliano de Galeo con estas palabras: "Lo redactaré a la Manera Veneciana, es decir en una hoja el Debe y en la otra el
Haber". Ahora bien, este libro no obedece a las reglas de la partida doble, y
esto es bastante para comprobar que la alusión a Venecia no tiene ninguna
referencia con el Método.
En Florencia en un primer período se usó el sistema de las cuentas verticales, pero después se afirmó el uso de las cuentas laterales que siempre se había usado en Venecia.
El primer libro del Método de partida doble que se usó fue el Mayor con
cuentas horizontales y/ o verticales y con muchos registros de memoria. Quizá la razón del desarrollo del Mayor haya sido la necesidad de registrar las
relaciones del Mercader con sus deudores y acreedores. En apoyo de esta afirmación podemos ver que los registros usados en Génova para la Contabilidad O Contabilización de las Finanzas consistían en dos Mayor, uno usado
por los Massari, es decir los ejecutivos del tesoro de la Ciudad, y otro, al cuidado de los Magistri Rationari cuyo deber era vigilar y controlar la obra de
los M assari.
El método, en la obra de los "Massari", desde sus orígenes, tuvo el nombre
de escritura doble, desde 1300, y se le definió también como Libro Doble con
referencia a los libros en los cuales se redactaba por largo tiempo; después de
la publicación de los tratados del siglo XVI se llamó, fuera de Italia, hasta
1800 MÉTODO ITALIANO. Pero en el año 1755 Pietro Paolo Scali de Liorna introd~jo el término PARTIDAS DOBLES, que es el más exacto, escribiéndolo en el
581

�título de su obra: Tratado del modo di tenere la scrittura dei mercanti a partite doppie, cioé all'italiana (Stamperia di G. P. Fantechi E. Ci. di Livorno).

BERTOLINO ALBERTO, ll testamento politico-economico di W. Sombart. Firenze, Sansoni Editore, 1943.

En el siglo pasado se comenzó a usar el nombre en singular. Como curiosidad histórica cabe indicar que los más antiguos documentos que han permitido las modernas investigaciones proceden de tres distintas clases de fuentes:

BoccARDO GERÓNrMo, Historia del comercio, de la industria y de la economía política. Buenos Aires, Editorial Impulso, 1942.

Públicas: Se refieren a los inventarios patrimoniales de las Comunas, a las
cuentas municipales de ingresos y egresos, etc.

CANTIMORI DELIO, 1l problema rÍ11ascimentale proposto da Armando Sapori, pp.
935-948 in Studi 011ore di Annando Sapori. Milano, 1st. Editoriale Cislapino, 1957.

Privadas: de los banqueros, de los mercaderes y de las situaciones de cuenta de
los monasterios e instituciones religiosas.

CAizzr BRUNO, Compendio di storia economica dal medio evo ai nostri giorni. Milano, Giuffré Editore, 1952.

CAROSELLI MARIA RAFAELLA, Recenti studi sul capitalismo in Problemi economici dall'antichita ad oggi, pp. 340-346. Milano, Giuffré Editore, 1959.
DoBB MAURICE, Proólemi di Storia del capitalismo. Roma, Editori Riunitti, 1958.

Judiciales: que se refieren a los documentos de los jurisconsultos, sentencias, etc.
Ejemplo de esta última es el U sus Mercatorum según el cual, faltando disposiciones de ley, los contratos de sociedad se redactaban según la costumbre y
ningún socio podía separarse de la Compagnie hasta el Saldamento.

DOREN ALFREDO, Le Arti Fiorentine. Firenze, Le Monnier, 1940.
- Storia economica dell'Italia nel medio evo. Traduzione di Gino Luzzatto. Padova,
CEDAM, 1937.

Terminamos esta parte con una breve reflexión sobre el significado del nacimiento de la Partida Doble para cosechar y reordenar la enabería, así desparramada.

liAMILTON EARL J., El florecimiento del capitalismo. Madrid, Revista de Occidente,
1948.

El contador, antes de registrar en forma definitiva en el
nuevo registro, el DIARIO.

MAYOR

escogió un

Se impuso una regla, que le sería de ayuda en la síntesis, que era substancialmente la que le permitía el registrd definitivo; el diario exteriormente repetía
las similitudes de las escrituras en orden cronológico del libro de los ingresos y
egresos, del cuaderno de los cambios, etc.; en esta forma el contable dio prueba de haber alcanzado madurez; el largo aprendizaje de la partida doble lo
había llevado a la reflexión, a la crítica, obteniendo con acción espontánea e
inconsciente, característica de las etapas iniciales del desenvolvimiento de los
fenómenos, la uniformidad de los principios inmutables. Este es el profundo
significado del nacimiento del Diario en Partida Doble.

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583

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-

EMILIO DURKHEIM; EL ESTADO Y LA DEMOCRACIA
Lucxo

MENDIETA Y

NúÑEz

Doctor en Derecho, Director del Instituto de
Investigaciones Sociales de la Universidad
Nacional Autónoma de México

multiplicidad de significaciones que se dan a la palabra Estado, es una de las causas que dificultan el estudio científico de esta
entidad jurídica y sociológica, pues ha influído en la propia terminología de
los tratadistas de la materia hasta el punto de que en ella se advierte una
"discordancia inaudita".1
Sin embargo, es posible clasificar los diversos conceptos que sobre el Estado se han emitido desde la Grecia antigua hasta nuestros días para llegar,
por medio del análisis crítico, a definirlo con precisión y claridad. Esto es lo
que logra el eminente jurista y sociólogo brasileño Pinto Ferreira, con gran
acierto, en su Principios Generales de Derecho Constitucional Moderno.
KELSEN AFIRMA QUE LA

Los elementos que, según la teoría clásica son la esencia del Estado, se empezaron a distinguir por los filósofos griegos. Para Aristóteles, esos elementos
son : la comunidad y la independencia, es decir, un grupo social organizado,
que goza de absoluta autonomía para desarrollar su propia existencia. El concepto aristotélico fue precisado más tarde por Bodin que consideró como característica fundamental del Estado, la soberanía. Partiendo de estas ideas, la
mayoría de los autores concibieron al Estado como "una colectividad humana fijada sobre un territorio determinado y dotada de poder soberano" ,2 definición jurídica que subsiste en la actualida,d con sus tres elementos constitutivos: la población, el territorio y la soberanía, pese a las críticas que se le
han hecho. Es un concepto esquemático, simplista, que no explica suficiente1

DR. HANS KELsEN , Teoría General del Estado. Traducción de Luis Legaz Lacambra. Editorial Labor, S. A. Barcelona, p. 3.
' PINTO FERREIRA, Principios Generais do Direito Constitucional Moderno. 1955.
Jesi Konfino Editor, Río de Janeiro, t. II, p. 719.

584

585

�mente la verdadera naturaleza del Estado. Para explicarla diversos autores
expusieron teorías filosóficas y sociológicas.
Como ejemplo de las concepciones filosóficas del Estado, puede citarse la
de Hegel, para quien "el Estado es el material en que se verifica el fin último de
la razón", porque "con el Estado la libertad se hace objetiva y se realiza positivamente". Sólo en el Estado tiene el hombre existencia racional, el hombre
debe cuanto es al Estado. Sólo en éste tiene su esencia, el Estado es la vida
moral realizada". 3
Influído por Hegel; pero en un sentido sociológico, Smend considera que
el Estado es una realidad dialéctica integrante. La integración, afirma, es la
esencia de la realidad estatal y está constituída por una gran cantidad' de procesos empíricos que clasifica en tres clases: a) Jntegración personal que es la
que se advierte entre los caudillos, los jefes del Estado, la burocracia; b) Integración funcional, o sea todas aquellas manifestaciones de la vida colectiva:
elecciones, parlamentos, etc.; y c) Integración real que es la participación de
los individuos en los valores que encama el Estado, tales como ceremonias,
fiestas nacionales, etc!
Sin embargo, es evidente que dentro del Estado existen agrupamientos que
tienen la virtud integradora en los tres aspectos señalados por Smend, como por
ejemplo, la Iglesia. La teoría de este autor es valiosa solamente si se considera que el Estado es el único que posee la fuerza de integración total de las
organizaciones sociales y de las manifestaciones de la vida colectiva en una
gran unidad a la que representa y domina.
Tismascheff formuló la teoría de la diferenciación social que Pinto Ferreira resume así: toda comunidad humana se presenta polarizada en un
centro activo de dominación constituido por los gobernantes y una periferia pasiva formada por los gobernados.
Esta idea fue expuesta mucho tiempo antes, por Santo Tomás de Aquino: "si pues -dice el aquinatense- es·hasta tal punto natural al hombre vivir
en sociedad con muchos, debe haber entre los hombres algo por lo cual se rija
la multitud. Porque en todas partes donde hay una pluralidad ordenada a
5
una unidad, vemos un principio director".
La diferenciación social no es propia únicamente del Estado porque se observa en toda organización que para serlo tiene que estar constituída por un
grupo dirigente que domina a los dirigidos, o que ejerce, cuando menos, cierta autoridad sobre ellos en todas las cuestiones relacionadas con la organización.
*

H EGEL,

Lecciones sobre la Filosofía de la Historia Universal. Edición, Revista de

Para Marx Y Engels, el Estado es un simple instrumento de las clases poseedoras sobre las desposeídas.
"El_Estado no es una fuerza exterior impuesta a la sociedad ni la realidad
d~ la idea moral como pretendía Hegel. Es el producto de la sociedad en determmado período de su evolución. El Estado equivale al reconocimiento de contradicciones internas insolubles, de antagonismos irreconciliables causa de inevitabl_es complicaciones d~ las que la sociedad es impotente par; librarse. A fin
de evitar que esas contradicciones y esas clases con intereses antagónicos se devoren entre sí y lancen a la sociedad a una lucha estéril fue necesaria una fuerza aparen_t~mente colocada sobre la sociedad, fuerza que moderando el ímpetu
de las colisiones mantuviese a la sociedad en los límites del orden".
Otras muchas teorías más o menos afines con las que hemos transcrito tratan
de hallar una definición del Estado como la de Hermes Lima, para quie~ el Estado representa a la sociedad a través de sus clases dominantes; a la de Openheimer, q~e o~~na también que el Estado es un Estado de clase y que surgió por
la dorrunacion de un grupo sobre otro".6
~ntre los _conceptos modernos sobre el Estado se destaca el de Jellineck,
quien lo defme como un fenómeno socio-cultural, resultado de factores complejos de diferenciación y de integración social, o como "un poder originario de dominación".
Con Kelsen y la escuela de Viena, se nota, en la actualidad, un retomo a
la conc:pción jurídica del Estado. En efecto, Kelsen considera que lo que
~aractenza al Estado es la autonomía constitucional y el derecho de gentes;
ide~ que expo~e ~u~z casi_ literalmente: "el Estado se caracteriza por dos
atnbutos: la SUJecion mmed1ata al derecho de gentes y la autonomía constitucional". Pinto Ferreira resume estas opiniones en una breve definición: "El
Estado es la co~unidad humana fijada sobre un territorio determinado y
dotada de capacidad de autonomía constitucional". 7
En este concepto se trata, como se ve, de enlazar la naturaleza social del
~st_ado cuando _se dice que es "una comunidad humana", con su aspecto jundico que consiste en la facultad que tiene esa comunidad de constituirse libremente de acuerdo con propias determinaciones.
Fue, sin embargo, el gran sociólogo francés Emilio Durkheim quien expresó con mayor claridad y precisión una idea de carácter sociológico sobre el
Estado en la serie de lecciones que publicó en 1915, como una colaboración
con el gobierno de su país en los años aciagos de la primera guerra mundial
para reafirmar en la conciencia de sus compatriotas y de los pueblos de cu!~

Occidente, Buenos Aires, Argentina, t. I, pp. 88 y 89.
op. cit., p. 722.
GRABMAN , Santo Tomás. Col. Labor, S. A. Barcelona, p. 137.

• PINTO FERREIRA,

• PrNTO FERREIRA,

' MARTÍN

' PINTO FERREIRA,

586

Op. cit. t. 11, p. 723.
Op. cit., t. 11, p. 727.

587

�tura occidental la confianza y la fe en su organización política y en la democracia.
Al eminente sociólogo Raymond Lenoir se debe la publicación en la R evue
Philosophique, de un manuscrito de Durkheim que contiene la lección sobre
el Estado. En ese interesante, brevísimo ensayo, se dice que ei "Estado es
propiamente el conjunto de los cuerpos sociales que tienen ellos únicamente,
la cualidad para hablar o para obrar en nombre de la sociedad''.
Coincide Durkheim en cierto modo con la idea marxista del Estado pues
afirma que surgió porque "en la sociedad hay diversas fuerzas que tratan de
subordinar al individuo: sociales, económicas, familiares ; son fuerzas que
establecen situaciones de desigualdad entre los hombres. Para ponerles freno
a estas desigualdades, a estas injusticias, es necesario que haya "sobre todos los
grupos secundarios y todas las fuerzas sociales particulares, una fuerza ~gual,
soberana, más elevada que todas que sea capaz de contener y prevenir sus
excesos. Esta fuerza es el Estado".
Pero en tanto que, como ya se ha dicho, para el marxismo el Estado es un
simple instrumento de las clases dominantes, Durkheim se aparta de toda consideración demagógica dcformante de la realidad y analizando las funciones
estatales encuentra que por medio de ellas "se coordinan las diferentes corrientes sociales, pone orden en lo que sin su intervención sería desorden". De este
modo, el "Estado es ante todo, un órgano de reflexión, es la inteligencia colo8

cada en el lugar del instinto obscuro" .
Durkheim después de una breve reseña histórica de las Funciones del Estado advierte que en un principio tenía por objeto acrecentar el poder bélico para extender su dominio sobre otros pueblos y ocupado en esa tarea, no concedía atención a los intereses individuales y colectivos.
Aparecía como una entidad subordinadora con vida propia. Pero a medida que pasa el tiempo, la guerra que era en un principio casi la función e~pecífica del Estado, se vuelve cada vez menos frec~e~te ~ entonces su actividad se orienta hacia el interior, sus órganos adm1mstrat1vos se desarrollan
a medida que toma a su cargo una serie de atribuciones jurídicas y de orden
social en servicio de la colectividad.
Este concepto sociológico del Estado que se basa en el proceso histórico de
las sociedades y en la observación de la realidad es, entre los conceptos de
otros autores, el más aceptable. Como órgano de reflexión social no puede ser
instrumento de un solo grupo o de una sola clase, su función consiste en mantener un equilibrio de intereses; cuando se apodera de la dirección del Es• EMILIO DuRKHE IM, L'Etat. Revue Philosophique de la France et de L' Etrangere.
Núm. 4, 1958. Octobre-Decembre. Presses Universitaires de France. Parls.

tado un grupo_o una clase, entonces "también tiene que ser contenido por
las fuerzas sociales que subordina para no excederse, para no volverse tiránico".
En tanto que se m~tiene dentro de los límites precisos de su misión, el Estado es para Durkheun, como para Hegel, una institución grandiosa. "A menudo, dice, se le presenta como antagónico del individuo, como si los derechos del Estado no pudiesen desarrollarse sino en detrimento de los del individuo, cuando en realidad progresan paralelamente. Mientras el Estado se
vuelve más fuerte y activo, el individuo se vuelve más libre. Es que el Estado lo libera".
Pero .para comprender bien, en toda su profundidad, el pensamiento de
Durkh~un sobre el Estado, es necesario conocer sus ideas respecto de la democracia expuestas en una de las lecciones mencionadas al principio de este
ensayo y que fue proporcionada a la Revista Mexicana de Sociología por
Raymond Lenoir. 9 Pues en efecto en esa lección se esclarecen las rela;iones
entre el poder públicd que representa al Estado y la población del mismo · relaci~~es que hacen posible su función de órgano de reflexión integrad~r y
equ1librador de las fuerzas y de los intereses sociales.
Generalmente se considera a la democracia según la célebre definición de
~incoln como e~ gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo. Es dec1r el pueblo mismo, por medio de sus representantes, dirige soberanamente
sus destinos. Para que esto fuera posible sería necesario un total acuerdo entre todos los individuos que integran a un_pueblo; pero como tal acuerdo nunc~ se produce, resulta que, según otras definiciones, la democracia es el gobierno de las mayorías. Durkheim demostró que contrariamente a estas ideas
p_olíticas, lo cierto es que "todo gobierno es una minoría, aun cuando sea de
cierta importancia numérica". Pues en efecto, en todo país hay un gran número de personas que por su edad o por otros motivos están impedidas de
votar, y de los capacitados para hacerlo, un gran número se abstiene de acudir
a las urnas electorales a depositar su voto. "Si por lo tanto, nos atenemos a
las consideraciones numéricas, habrá que decir que no hay democracia".
Para demostrar este aserto, Durkheim recuerda que "en 1893, de 38.000,000
de franceses no había sino 10.000,000 de electores. De estos 10 millones, sólo 7
millones hizo uso de sus derechos y los diputados electos representaban ...
4.512,000 votos, o sea, un poco más de la novena parte de la población, un
poco menos de la mitad de los ciudadanos".
• Revista Mexicana de Sociologia. Año XXI. Vol. XXI. Núm. 3. Septiembre-Diciembre de 1959. Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

589
588

�En apoyo de las ideas del autor citado sobre la democracia fundada exclusivamente en el voto electoral tenernos, actualmente, el caso de los Estados
Unidos de Norte América que suele presentarse como ejemplo democrático,
pues el sociólogo Stein Rokkan en un trabajo escrito en colaboración con
Agnus Campbell, afirma que "en las tres elecciones presidenciales que tuvieron lugar después de la segunda guerra mundial, la participación media bruta de electores fue de 58%"Según los mismos autores, la situación en este importante aspecto de la vida social y política de los pueblos es casi idéntica, de acuerdo con las cifras
de votantes que obtuvieron, en Inglaterra, Finlandia, Francia, Israel, Nueva
Zelandia y Noruega. 1 º
Ante estos datos resulta evidente que la democracia no puede descansar
nada más en las funciones electorales. El desconocimiento de este hecho es la
causa de que se susciten agitaciones trágicas en muchos países, principalmente
en la América Latina, porque los partidos o grupos que pierden en las elecciones alegan que fueron víctimas de fraudes. Indudablemente que aun cuando no sea la mayoría de los ciudadanos la que vota, es necesario respetar la
voluntad del mayor número de votantes; ese respeto es, sin lugar a duda, uno
de los principios esenciales de toda democracia; pero no el único. Suponiendo que los poderes de un Estado sean electos por la totalidad de los
ciudadanos, si quienes ejercen esos poderes lo hacen de manera tiránica, allí,
a pesar de la legalidad absoluta de las elecciones y de la universalidad del
voto, no hay democracia.
Emilio Durkheim, en un breve y penetrante análisis, reafirma su idea de
que el Estado es el órgano de reflexión social; pero

"esto, dice, no significa que todo pensamiento social emane del Estado.
Hay una actividad psíquica colectiva que se forma obscuramente y se
traduce en hábitos, en costumbres, en corrientes de opinión que no se
sabe con exactitud cómo se forman. En cambio, en el gobierno hay una
serie de órganos, de comisiones de cuerpos deliberantes que son los que
después de considerar las cosas de su incumbencia deciden lo que se debe hacer.
Pero hay pueblos en los que el órgano del Estado es sustraído celos~
mente a las miradas de la multitud. Las masas profundas de la sociedad reciben sus acciones sin asistir ni siquiera de lejos a las deliberaciones que se realizan, sin percibir los motivos que determinan al gobierno a adoptar las medidas que decreta. Por su parte, el gobierno no
siente sino de manera confusa lo que ocurre en la extensión del organis-

'º

Revue Internacionel de Sciences Sociales. UNESCO. París. 1960.

mo social, los sentimientos que se experimentan los males que se sufren, las necesidades que se manifiestan".
,
En otros pueblos, por el contrario

'

"una _Parte cuando menos de las gestiones del Estado se hacen a la luz
del dia. Todo el mundo se percata, entonces, de los problemas que se
pla~tean; de las razones por lo menos aparentes que determinan las soluciones ado_ptadas. Todo el mundo participa de la vida del Estado,
puede examinar los problemas que examina el Gobierno. Las reacciones que producen influyen en el pensamiento gubernativo".
~s. esta interacción entre gobierno y pueblo, esta participación popular en la
~obtrca del poder Y l~ participación del gobierno en los sentimientos, en los
ideales _Y en las necesidades colectivas, otra de las características de la democracia, acaso la fundamental, puesto que es la que le da vida y realidad aun
en aquellos países monárquicos en donde los titulares del poder no son electos.

. "Un Estado, afirma certeramente Durkheim, es tanto más democrático cuanto que la masa de la sociedad se encuentre en estado de vigila~ Y de c,ontro~ar a~, órgano gubernativo y que el órgano gubernativo
mismo este en situacwn de percatarse de todo lo que ocurre en la
de la sociedad".
masa
La interacción entre gobierno y pueblo no es suficiente para configurar
cabalmente
· t enores
·
d 1
· a la democracia; se requiere' además, que "los as un t os m
~ a sociedad ~cupen un sitio considerable en las preocupaciones y deliberaciones gub~~at:J.vas., E~ a ellos, en los países democráticos, a los que se aplica
toda la actividad publica".
E:a acti~idad, en la democracia, está guiada por la justicia y la razón. He
aqui esta idea fundamental expresada bellamente por el propio Durkheim:

"Una democracia debe, ante todo, consagrar lo mejor de sus fuerzas a organizarse en el interior de conformidad con la idea de justicia
que se manifiesta en las conciencias.
La. democracia
se pondría en contradicción con ella misma
·
.
si· no
convirtiese en regla primordial la de profesar por la razón un verdadero culto. ;ues la razón es 1la forma más alta de la reflexión y la ciencia
es la razon en acto".

591
590

�Una característica final de la democracia, señalada por Durkheim, es la
constante evolución del Estado. Pero para que evolucione perfeccionándose
cada vez más, es indispensable que "no se confunda con la masa: debe tener
su función propia y su autonomía".
Esta lección escrita por Durkheim en 1915, durante la primera guerra
mundial, como decimos al iniciar este ensayo, con la finalidad de reafirmar
la fe en la democracia, tiene un valor actual indudable, diríamos un valor
eterno porque sus ideas nos llevan a establecer una comparación objetiva entre los Estados totalitarios y los democráticos. En aquéllos, el Estado es todo,
omnipotente y único, se eleva sobre los individuos en una actitud de dominio absoluto. En las democracias, por defectuosas que sean, se advierte una
tendencia hacia la participación cada vez más intensa del pueblo en las actividades del poder público. Por medio de la prensa, de la radio, de la televisión,
se difunden los acontecimientos nacionales y universales, los proyectos y las
medidas que el gobierno adopta para resolver situaciones y problemas interiores de carácter colectivo y por esos mismos medios publicitarios, los diversos sectores sociales dan a conocer sus opiniones y sus críticas ante las
decisiones gubernamentales, o presentan sus demandas y hacen valer sus aspiraciones, en un ambiente de libertad que cada día se establece con mayor
amplitud y firmeza, a pesar de todas las vicisitudes políticas y de todas las
regresiones contingentes, en los países que aún no alcanzan la madurez democrática.
La participación del pueblo en las actividades gubernamentales, hace que
el Estado perfeccione cada vez más por medio de la ciencia y de la técnica,
sus órganos y sus instrumentos de acción, hace que viva en un progreso constante.
En los países democráticos el Estado se reafirma, así, en el interior y deja de
aspirar a extenderse en el exterior, se perfecciona para servir mejor al pueblo
y no para subyugar a otros pueblos. Su acción sobre éstos se deja sentir, en la
actualidad, en las organizaciones formadas por todos los países del mundo
para prevenir la guerra y extender los beneficios de la ciencia y de la técnica
hacia los más débiles. En esta comunidad de naciones se advierte, también,
un clima de libertad porque las deliberaciones entre ellas se hacen a la luz
del día y con la participación de todas, estableciéndose así, una interacción
que parece conducir a lo que bien pudiera llamarse la democracia internacional.

LA RADIODIFUSIÓN Y SU ASPECTO EDUCATIVO
Por el Lrc. Lurs M. FARÍAs
Universidad Nacional Autónoma de México

l. ENTENDE~os POR RADIODIFUSIÓN la emisión de sonidos, signos O imágenes por medio de ondas electromagnéticas y que es destinada a ser recibida
por el público en general.

~- La ~adiodifusión comprende estaciones de radio y televisión de los siguientes tipos: comerciales, culturales, oficiales, de experimentación y las escuelas radiofónicas.
~- L~ radiod_ifu~ión tiene una función social que cumplir que abarca tres
obhgac1ones prmc1pales, a saber: la informativa, la cultural y la recreativa.
En esas tareas deberá contribuir al fortalecimiento de la integración nacional
Y al m:~oramiento de las formas de convivencia humana, por lo que en sus
transm1S1ones procurará:
a) Afirmar el respeto a los principios de la moral social, la dignidad humana y los vínculos familiares:
b) Evitar influencias nocivas o perturbadoras al desarrollo armónico de la.
niñez y la juventud.
c) Contribuir a elevar el nivel cultural del pueblo y a conservar las caracterís~i~as nacionales, las costumbres del país y sus tradiciones, la propiedad
del 1d10ma y a exaltar los valores de la nacionalidad mexicana y,
d) Fortalecer las convicciones democráticas, la unidad nacional y la amistad Y cooperación internacionales (Art. So. de la Ley Federal de Radio y Televisión en vigor) .
4. La radiodifusión deberá aprovechar su tremenda fuerza de alcance y
penetración en las clases populares del país para:

592

593
H38

�l. Difundir el pensamiento de la Revolución Mexicana y,
II. Desarrollar una amplia tarea de educación masiva.
Para dar cumplimiento al punto I, las radiodifusoras comerciales, coordinadas por el Consejo Nacional de Radio y Televisión (Ley F. de R. y TV.
artículo 91), desarrollarán una campaña permanente y de tenaz publicidad
para explicar y llevar a la conciencia nacional los puntos sustanciales de la
Revolución.

l. La mexicanización de los recursos naturales no renovables.
2. La distribución de la tierra y la aplicación de las técnicas más adecuadas para mejorar las condiciones de vida del campesino, el mejor aprovechamiento de la producción y la transformación inicial de los productos del agro.
3. Mejoramiento de las condiciones de vida del trabajador de la ciudad y
sus derechos y garantías.
4. La política fiscal con un sentido de justicia distributiva, fomento del
ahorro productivo con miras a la capitalización nacional y mejor aprovechamiento del ingreso familiar.
5. Nutrición, sanidad e higiene.
6. Educación y cultura.
7. Seguridad social.
8. Valor de la democracia, derechos y obligaciones del ciudadano.
Para poder dar cumplimiento al punto II (educación masiva por radio),
que es a nuestro entender el problema de mayor trascendencia, se requiere
efectuar varias campañas a fin de cubrir los diversos aspectos que presenta.
Así la radiodifusión en general, hará campañas de:
a. Carácter social.
b. Carácter cultural.
c. Carácter didáctico.
Las dos primeras podrán ser hechas por las radiodifusoras comerciales, las
oficiales, culturales y las escuelas radiofónicas. La tercera campaña, o sea la
estrictamente didáctica, para su mejor logro y debido manejo deberá ser
efectuada, principalmente, a través de las Escuelas Radiofónicas.
Las campañas de carácter social, deberán dirigirse a cubrir necesidades de
594

la vida familiar como: el ahorro, la nutrición, la limpieza y la higiene, el óptimo aprovechamiento del salario, el cuidado de los niños, etc.
Las culturales, a despertar el interés por las formas superiores del conocimiento y del arte, elevar el gusto estético y enseñar al ciudadano a utilizar
mejor su tiempo libre.
Las campañas didácticas deberán enderezar su interés hacia tres puntos
fundamentales: castellanizar, alfabetizar y capacitar técnicamente al trabajador.
Esto implica programaciones especiales dirigidas a niños y adultos; a personas que ignoran el español y la lectura; seres que conocen el idioma, pero
carecen del arte de leer; y, por fin, a adultos que sabiendo español así como
leer y escribir, necesitan una mejor preparación para elevar su ingreso y su
capacidad de elemento actuante en la vida nacional.
Para la eficacia de estas últimas tareas se requiere: crear una extensa red
de Escuelas Radiofónicas en el país, previo estudio de las zonas de mayor necesidad, según el punto que se quiera atacar, todas en una misma frecuencia.
Para ello proponemos:
l. Que se reserve la frecuencia de 530 kilociclos de la banda normal de radiodifusión para tareas educativas ya que así se facilita la fabricación en serie de transmisores y receptores de frecuencia fija: y que se reserve en televisión el canal 11 (que en la capital está otorgado a la Secretaría de Educación y maneja el Politécnico Nacional) en todo el país, para los mismos fines
didácticos.
11. Que se prepare, por parte de la Secretaría de Educación Pública el
personal especializado necesario así como el material didáctico apropiado.
111. Que se dé un entrenamiento especial de carácter elemental a grupos
del Instituto Nacional de la Juventud para la formación de Teleclubes y Radioclubes en las zonas rurales y barriadas de escasos recursos en las ciudades.
Estos clubes servirán de centros de reunión para recibir la educación radiada o televisada y que requiere la . elaboración de tareas y prácticas bajo la
supervisión de un dirigente de actividades.
IV. Que se establezca un centro productor de programas educativos de
radio y televisión en donde puedan irse formando la fonoteca y videoteca,
necesaria para una campaña de alcance nacional en esta importante materia
de la educación masiva, por los potentes medios que la ciencia y técnica modernas ponen al alcance del hombre.

595

�EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Es la radiodifusión el medio más eficaz de información que se conoce por
cuanto ve a su alcance e inmediatez. Por otra parte en una nación como la
nuestra de tan elevado índice de analfabetismo, es el único medio de hacer
llegar noticias y entretenimiento a buen número de seres. ~o tiene, como_ ,el
periódico, el problema de la distribución, ya que su medio de propagacion
es el espacio abierto. Los radios de baterías permiten que aun en !~~ares que
carecen todavía de energía eléctrica puedan escucharse las transmisiones.
Existen en el país :
384 difusoras comerciales en la banda normal (onda larga).
16 difusoras comerciales de onda corta.
7 difusoras culturales de onda larga.
8 difusoras culturales de onda corta.
2 difusoras culturales de Frecuencia Modulada.
23 televisoras comerciales (incluyendo repetidoras).
1 televisora cultural.
10 difusoras comerciales de Frecuencia Modulada.
9 difusoras repetidoras de estaciones del D. F. en el interior.
En pequeña escala existen Escuelas Radiofónicas sirviendo a comunidades
indígenas en Chihuahua, Hidalgo, Oaxaca y Chiapas. . ,
.
.
.
Si bien el desarrollo de la industria de la radiodifusion ha sido 1mpres10nante y muy rápido en nuestro país, poco se ha hecho por lo?rar s~s metas
sociales más importantes, por cierto ya señaladas con toda atmgenc1a en la
Ley Federal de Radio y Televisión publicada en el Diario Oficial de la Federación el 19 de enero de 1960.
No podemos negar que mucho de lo que se transmite por las _difusoras es
chabacano y pobre en el orden cultural; pero tampoco puede deJar de reconocerse que realizan muchas tareas de interés social. La . ~nformación, _por
ejemplo, es importante y ha servido para dar mayor cohes10n a los mex1~nos que se enteran -al minuto podríamos decir- de lo q~e- ocurre en el. pa1s
y especialmente reciben información oportuna de las actividad;~ del E~ecutivo Federal. Ha permitido dar a conocer los valores de la mus1ca nac10~,al
con un alcance· antes insospechado (desde luego que no toda la producc10n
musical transmitida es valiosa: pero esto puede corregirse y algo se viene haciendo en este sentido). Muchos son los programas de interé~ cultural. Jue se
transmiten, no sólo por las difusoras dedicadas a esa tarea smo tamb1en ~or
las estrictamente comerciales: música sinfónica, ópera, opereta, conferencias,

596

dramas clásicos, lectura de pasajes famosos de la literatura, etc.; en televisión
no son infrecuentes los programas de instituciones culturales, los documentales de viajes, de pinturas, de desarrollo industrial, programas de ballet y de
teatro, etc... Importante también es la colaboración que la industria del radio ha prestado a muchas campañas de interés general tales como: los censos, empadronamiento, vacunación, prevención de enfermedades, conservación del a,,,aua, reforestación, reparación de escuelas, etc.
Con todo, forzoso es reconocer que hay mucho por hacer y que la radiodifusión no se ha utilizado debidamente para Ja educación del pueblo: Es
por ello que hemos creído conveniente señalar como dos tareas importantes
inmediatas la de dar a conocer el pensamiento de Ja revolución y la educación de las masas.
De que el radio y la televisión son medios eficaces para educar, no nos
cabe la menor duda. En Italia, Francia, Rusia, Inglaterra, Australia, Nueva
Zelandia, Estados Unidos, Canadá, Colombia y el Japón se han hecho experimentos de gran significación. Por algo el legislador instauró las Escuelas Radiofónicas en la Ley que rige la materia.
En la obra Nuevas Tendencias de la Educación de Adultos de A. S. M.
Hely, publicado por UNESCO, leemos en la página 140: "La Universidad
de Toronto y la Canadian Broadcasting Corporation hicieron de consuno un
interesante experimento con un grupo de estudiantes universitarios de antropología, para ensayar diversos métodos de enseñanza, y entre ellos la radio y
la televisión. Se dividió a los estudiantes en cuatro grupos, según la calidad
de su labor académica, situándose cada grupo en un aula separada. El primer grupo escuchó una lección en forma de conferencia, el segundo la oyó
por radio, el tercero la vio y escuchó por televisión y el cuarto la estudió en
forma impresa. Acto seguido se sometió a los estudiantes a un examen escrito de media hora... se trataba de responder a preguntas de elección múltiple y de tratar una de ellas en forma de ensayo. Los que habían visto y oído
la conferencia por televisión obtuvieron las mejores notas. Ocho meses después se les sometió de nuevo a examen y aunque las calificaciones merecidas
fueron más bajas que las anteriores, del resultado obtenido se desprendía que
los ~studiantes que habían oído la conferencia por televisión y por radio no
sólo habían aprendido más sino que además recordaban mejor que los estudiantes que habían escuchado la lección o la habían estudiado por los procedimientos habituales".
Estimamos que las campañas de divulgación del pensamiento de la Revolución se deben efectuar a través de las estaciones comerciales, pues éstas tienen conquistado su auditorio y pueden lograr el mayor alcance para ese propósito. Desde luego los programas respectivos habrán de elaborarse por ele-

597

�mentos profesionales a fin de no hacerlos aparecer como propaganda descarada, que en lugar de ganar simpatías acumule opositores.
Hemos creído que el tema de la revolución es importante porque estimamos que no hay aún la suficiente conciencia del significado positivo del movimiento revolucionario para el pueblo. Hemos considerado que la Revolución es no un hecho en la historia, sino un continuo quehacer, un estado de
espíritu, una aspiración incesante de mejoría de las condiciones de vida del
pueblo, una norma de conducta, un inagotable venero de oportunidades para el hombre que trabaja y se esfuerza. Creemos tambien que los punto;; señalados al principio de este trabajo son los de más interés para el pueblo dentro del pensamiento y la acción revolucionaria.
l. La mexicanización de los recursos no renovables por constituir el patrimonio común que debe destinarse a la _elevación de los niveles de vida de
nuestros nacionales y ser base y fundamento de la industrialización del país.
Es, pues, imperativo que el pueblo entienda las razones y las ventajas de tal
política y se despierte en la conciencia popular la esperanza de mejores niveles merced a tal conducta gubernamental.

2. La distribución de la tierra, por ser la Reforma Agraria parte esencial de
la acción revolucionaria y el mejor camino para una justa distribución de la
riqueza patria.
3. El mejoramiento de los trabajadores y sus derechos, como una expresión
de la justicia de la Revolución y un método eficaz para lograr el equilibrio
entre los factores humanos de la producción, y por ende para la paz social.
4. La política fiscal, para hacer notar la necesidad de las medidas impositivas del Régimen Revolucionario, si hemos de lograr el progreso y el Gobierno ha de atender a los servicios públicos eficazmente.
5. Las medidas de salubridad e higiene por las que la Revolución propugna, por considerar que la mayor riqueza de la nación es el hombre mismo.
6. Educación y Cultura, para destacar el esfuerzo que en ese orden tan importante han venido realizando los Gobiernos emanados de la Revolución,
hasta dedicar más de una quinta parte de su presupuesto total para la educación del pueblo, por estimar que el hombre con preparación puede hacer
frente a la vida con mejores perspectivas para sí y para su familia.
7. La Seguridad Social por ser esto un aspecto que da confianza al hombre
y le permite trabajar mejor en be~eficio de la nación.
8. Por la necesidad de que el pueblo conozca el significado de la Demo-

598

cracia, como la mejor forma de organización política, así como los derechos
Y las obligaciones que entraña el vivir en un medio social democrático. Hacer
resaltar las ventajas de un régimen de derecho.
Creemos sinceramente que, mediante estas campañas, hábilmente dirigidas, habrá mejor ambiente y una mayor comprensión para las tareas y propósitos de los Regímenes Revolucionarios y se podrá contar con una más franca y
decidida participación de la iniciativa individual y de los grupos privados.
Abrigamos plena confianza en la eficacia de la radiodifusión para ejecutar esta tarea de interés colectivo.
Por lo que respecta a las campañas de carácter social, pensamos también
que la radiodifusión comercial puede prestar una colaboración de relevante
importancia. Estimamos que las empresas anunciantes y las agencias de publicidad no negarán su concurso para llevar adelante tales campañas. Los planes deberán encaminarse a combatir problemas nacionales, permanentes o
transitorios, cuya resolución dependa fundamentalmente del grado de convencimiento que se logre llevar a las masas. Así: el sentido de responsabilidad del mexicano; el ahorro por sus ventajas para el individuo y como medio de capitalizar al país; la prevención de accidentes en los talleres, las calles y las casas; el cumplimiento de los deberes cívicos; las medidas de prevención de enfermedades, la limpieza y la higiene; la necesidad de saber manejar el presupuesto familiar para un mejor rendimiento; el aprovechamiento
de los alimentos baratos y nutritivos (como el garbanzo, la harina de pescado y el pescado seco tipo bacalao) ; el cuidado de la ropa y los muebles, etc.
En cuanto a la difusión cultural, tomando en cuenta que las difusoras comerciales fueron creadas por sus concesionarios corno negocios con fines de
lucro, no puede exigirse que dediquen toda su programación a dicha tarea;
pero por ser la radiodifusión un servicio de interés público, sí podemos demandar de la industria un mejor cuidado en su programación de manera
que, en forma paulatina, eleve la calidad de sus trasmisiones y procure depurar el gusto estético del oyente medio y estimule las mejores condiciones de
la niñez y la juventud. Debernos, para esto, pensar en las capas sociales más
necesitadas de esta elevación cultural, las de menores posibilidades económicas, ya que las minorías selectas, en México como en el resto del mundo,
tienen acceso a todas las oportunidades del cultivo intelectual.
Hemos pensado que por lo que hace a las tareas propiamente didácticas,
por requerir de personal especializado deberán quedar a cargo de las Escuelas Radiofónicas que la Ley de la materia considera en su Capítulo Cuarto.
Una Escuela Radiofónica es un sistema de emisora y receptores especiales en
una sola frecuencia para los fines de "extensión de la educación pública, en
los aspectos de difusión cultural, inspección técnica industrial, agrícola, al-

599

�fabetización y orientación social". La propia Ley señala que las Escuelas Radiofónicas se regirán por las disposiciones que dicte al respecto la Secretaría
de Educación Pública.
Podemos considerar, sin embargo, que en las campañas de capacitación
técnica de trabajadores, es decir en una tarea de "educación para adultos",
sí puede participar en forma activa y eficaz la radiodifusión comercial, utilizando las primeras horas de la mañana, y, de manera especial, la televisión
por ser un medio mucho más apropiado que el radio para tales fines. Así, pueden grabarse en video-tapes, clases especiales de los Institutos de Capacitación que el régimen está instalando y ser difundidas por las televisoras en cursos sistemáticos. Carpintería, mecánica, electricidad y otras especialidades
pueden ser enseñadas por este medio en todos los lugares del país que cuenten
con estaciones de Televisión.
Las ventajas de emplear el radio y la televisión para la educación son evidentes. De cualquier manera, nos permitimos enumerar algunas a continuación:

I. Su alcance: puede extenderse a todo el país, aun a las más lejanas rancherías.
II. 'El ahorro en personal magisterial: la voz, o la voz y la imagen, de un
mismo maestro puede proyectarse a millares de estudiantes en todo el país.
III. La calidad del profesorado : puede seleccionarse a los mejores profesores y técnicos con que la nación cuente para que impartan los cursos.
IV. La perfección de las clases: una vez grabadas en cinta magnetofónica
o en video-tape, no habrá errores posibles del maestro mismo.
V. El aprovechamiento repetido del mismo material: una misma clase puede ser utilizada cuantas veces sea necesario y en tantos lugares como se quiera.
VI. Ahorro de material complementario: mapas, diagramas, documentos,
diapositivas, fotos, cintas documentales con que se cuente en la mejor institución de cada materia, pueden reproducirse en todo el país.
Todo lo anterior lo consideramos de la mayor importancia, pues a nadie se
escapa que el presupuesto para Educación con que cuenta México resulta insuficiente para satisfacer las necesidades crecientes del país. Los métodos propuestos significan un positivo ahorro.
Veamos ahora específicamente las campañas didácticas propuestas.

600

•

CASTELLANIZACIÓN

Se calcula en aproximadamente un millón el número de personas indígenas que no hablan el español. Son grupos tribales dispersos en diversos lugares del territorio nacional. Así tenemos en México quienes hablan las siguientes lenguas o dialectos:
Nahua, Maya, Otomí, Zapoteco, Mixteco, Totonaco, Tzetzal-Tzotzil, Mazahua, Mazateco, Mixe-Zoque, Tarasco, Huasteco, Yaqui Mayo, Tarahumara, Chinateco.
Este millón de seres que es preciso castellanizar, ofrece problemas de no
fácil solución:
a). Encontrar un método práctico que se aplique a los diversos idiomas;
b). Buscar los símbolos apropiados para ajustarlos a los conceptos de los
diversos grupos, que no son afines entre sí ni social ni lingüística.111ente; y
c). Contar con el número suficiente de traductores y profesores que desarrollen el método.
Se cree que el método más apropiado es el que actualmente se usa para la
enseñanza de lenguas extranjeras, llamado aprendizaje natural. Es decir, enseñar palabras y significados sin atender a los problemas de gramática que sólo se enseña cuando ya se domina el habla.
Habrá que reconocer que aun así será mucho más fácil para la Secretaría
de Educación que intentarlo de manera directa, lo que implicaría utilizar un
personal mucho más numeroso.
El sistema de Escuelas Radiofónicas que se establezcan para tal fin, una
vez dominada la etapa de castellanización podrá aprovecharse para alfabetizar,
impartir enseñanza elemental y capacitación técnica.

ALFABETIZACIÓN

Para alfabetizar se enfocarán las campañas hacia las zonas en que hagan
más falta. A priori, consideramos que deberá prestarse especial atención al
campo, ya que en las ciudades es de presumirse que la tarea se facilita más
para la educación ordinaria directa.
Al efecto se instalarán en los lugares convenientes plantas trasmisoras de
bajo costo, como eje de Escuelas Radiofónicas, y se distribuirán receptores de
una sola frecuencia para los alumnos.
Los trabajos de los educandos deberán ser supervisados por un dirigente,

601

�que no necesita ser maestro, sino simplemente una persona alfabetizada, que
los guíe con las indicaciones de las cartillas respectivas y las explicaciones verbales de los maestros. Es por esto que proponemos la creación de Radioclubes en todos los centros de población rural y de Teleclubes en aquellos lugares electrificados y en que se puede recibir la imagen de las televisoras.
En Francia se hizo el primer experimento con Teleclubes y sus resultados
fueron muy satisfactorios. En el Japón con asistencia de la UNESCO, se
adoptó el plan francés y se logró mejorar el sistema, dando resultados asombrosos en los medios rurales. Debemos advertir que ni en Francia ni en Japón
se pretendía alfabetizar. Lo que allá se buscaba era elevar la condición del
campesino, y en Japón, merced a un programa inteligentemente llevado con
el nombre de El Progreso en la Aldea, se obtuvieron frutos excelentes que superaron las esperanzas de quienes elaboraron el plan (La Televisión en las
Zonas Rurales del Japón, Informe sobre un Experimento de Educación de
Adultos. UNESCO. 1961).
La idea del Teleclub -lo mismo podemos decir del radioclub-- es organizar grupos reducidos de personas que presencien juntas las emisiones culturales de televisión, o las clases especiales que se impartan, y que al término
de la transmisión debatan sobre lo escuchado y visto. Por ello se requiere
nombrar "dirigentes" para que encabecen cada Radioclub o Teleclub y lleven
la discusión, así como para que ayuden en sus tareas a los miembros del club
y los asistan a entender mejor la:s explicaciones del profesor.
Para local de los Teleclubes en el Japón se usan las salas del Municipio,
nosotros podríamos utilizar las Alcaldías, las escuelas (donde las haya), las
oficinas del Comisariado Ejidal, las sedes de los sindicatos, las salas cinematográficas, teatros, los centros del Instituto de la Juventud, los Centros de
Bienestar Social, etc.
El reporte de UNESCO dice que en Japón los dirigentes se encontraron
con cierta resistencia en un principio, ya que las mujeres y los jóvenes, por
fuerza de la tradición, no se animaban a hablar y participar en las discusiones; pero que con sólo no presionarlos, paulatinamente fueron perdiendo el
miedo y hoy son miembros muy activos en los Teleclubes.
Sobre la campaña de Alfabetización por radio, debemos informar que ya
la Cámara Nacional de la Industria de la Radiodifusión, con la asistencia
técnica de las Direcciones de Alfabetización y de Educación Audiovisual de
la Secretaría de Educación ha elaborado un proyecto de Cartilla y tiene programada una campaña que, como experimento, se enfocará hacia tres Estados de la República, a saber: Hidalgo, México y Oaxaca.
Por lo que ve a la urgencia de atacar el problema por radio, baste considerar que desde 1947 en que se ha trabajado en una campaña directa de

602

Alfabetización, el número de analfabetos es hoy mayor que entonces debido
a la explosión demográfica que el país viene sintiendo en los últimos años. De
no intentarse el sistema de educar por radio el problema en lugar de reducirse aumentará con cada año que pase.
Hemos propuesto que se instale una vasta red de Escuelas Radiofónicas
en el país, porque lo consideramos necesario y porque sabemos que el costo no
es un problema insuperable. No podría realizarse el esfuerzo a través de una
serie limitada de emisoras de gran potencia dadas las condiciones orográficas y topográficas del país; las cadenas montañosas vienen a ser barreras infranqueables. Por otra parte los canales despejados de radiodifusión ya están ocupados por las difusoras comerciales y están sujetos a convenios internacionales; la utilización de la onda corta tiene el inconveniente de un difícil manejo de los aparatos receptores y una deficiente recepción. Desde 1959,
al ampliarse la banda normal, México obtuvo para sí la frecuencia de 530
kilociclos, que no ha sido entregada a ningún concesionario o· permisionario.
Tenemos la seguridad de que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes la entregaría gustosa para fines educativos. Utilizando emisoras de baja
potencia, puede emplearse la misma frecuencia para toda la República sin temor de sufrir interferencias. Los aparatos receptores pueden ser construídos
a bajo costo, siendo de una sola banda y para una sola frecuencia, si se hace
a las fábricas un pedido de importancia. Además los aparatos en el mercado
pueden adaptarse a dicha frecuencia mediante un simple ajuste. También
puede pensarse en establecer cinco difusoras de regular potencia en cinco zonas del país, para cubrirlo todo, actuando una como piloto y las demás como
repetidoras (los técnicos de Comunicaciones lo estiman posible).
Proponemos también que se reserve, en televisión, el Canal 11, exclusivamente para fines culturales en todo el país. Es cosa bien sabida que la televisión tiene un alcance limitado y que para llevar la imagen a grandes distancias se requiere de estaciones repetidoras como las instaladas en Paso de Cortés y en el Cerro del Zamorano. Luego, no hay temor de interferencias si se
concede un mismo canal en diversas ciudades de la República. Proponemos
que sea precisamente el 11, en virtud de que ya en esta capital está funcionando ese canal bajo la dirección del Instituto Politécnico Nacional de la Secretaría de Educación Pública.
Creemos que la Televisión pueda usarse principalmente para la enseñanza de adultos en capacitación técnica. Desde luego que esos canales habrán
de servir también para todos los aspectos de la Educación y la cultura. Creemos
con muchos pedagogos, que la educación no termina en la escuela, que es
tarea de toda la vida y que debe ser " ... un proceso de adaptación del individuo al mundo en que vive. Y puesto que ese mundo está en constante evo-

603

�lución y el individuo es uno de los agentes potenciales del cambio, la adaptación debe constituir un proceso continuo y no algo que se dé por terminado
para siempre con los años de la infancia y la adolescencia" (Robert Peers,
Adult Education, Londres, 1958). Creemos también con Jaime Torres Bodet que "el contenido de la educación consiste en liberar". En. liberar _al
hombre del bajo salario por falta de capacidad y del temor por 1gnoran~1a.
(Ver Torres Bodet, Jaime, L'Education des Adultes: Tendances et Real1sations Actuelles, París, UNESCO, 1949).
Hemos propuesto que se establezca un centro productor de programas educativos para radio y televisión, desde el cual se envíen a las difusoras de radio y televisión de todo orden en el país, los programas sociales, culturales Y
didácticos que se consideren convenientes para cada región en el momento ~ue
se requieran, y en el cual se vayan formando una fonoteca (programas en cmta magnetofónica) y una videoteca (programas registrados en ~ideo-Tapes
y en cinta cinematográfica), que almacenen los programas realizados, tanto en ese centro como los que procedan de fuentes particulares y originados
en otros países y que sean considerados de interés cultural y educativo. No ~e
pretende con esto una centralización absorbente, sino simplemente un medio
de control y supervisión, para la mayor eficacia de los planes propuestos.
A todo lo dicho queremos añadir que el Estado por disposición de la Ley
de la materia en vigor, cuenta con "30 minutos continuos o discontinuados"
diariamente que deberán proporcionar gratuitamente las estaciones de radio Y
televisión (Art. 59), y que pocas veces ha utilizado. La Secretaría de Educación ha venido haciendo uso de esos treinta minutos para transmitir algunas
clases de cultura' general en ufl¡ centenar de difusoras de la provincia con resultados satisfactorios; pero por desgracia, no se utiliza cabalmente el tiempo
disponible. La Secretaría de Gobern~ción utiliza una h~ra por s~:nana para
transmitir cada domingo la Hora Nacional, programa de mformac1on Y propaganda del Gobierno Federal. Ocasionalmen~e la S_ec~taría de ~alubridad y
Asistencia hace uso del tiempo para campanas san1tanas y lo mismo hace la
de Agricultura para enviar mensajes a los agricultores y campesinos.
Para hacer un uso debido de ese tiempo de que se dispone por ley, es urgente crear el centro productor de programas. Las emisiones respectivas deberán
ser coordinadas por el Consejo Nacional de Radio y Televisión (Art. 59 de
la Ley).
Consideramos también que complementariamente a lo propuesto, se puede solicitar la colaboración de las Agencias de Publicidad, establecidas en el
aís para la elaboración de programas especiales de interés colectivo así cop
.
mo para que en sus anuncios comerciales se procure elevar 1as cond'1c10nes
de vida del pueblo. No nos parece de poca importancia lo que ya hacen

604

-quizá sin pensarlo con ese fin-, cuando digamos, anuncian un jabón y dicen en su anuncio comercial: "Para·su baño diario use el jabón tal o cual".
Porque así están obligando, mediante la repetición incesante, al pueblo, a pensar que el baño. es algo que debe hacerse cotidianamente. Lo mismo que
cuando al anunciar un dentífrico apuntan: "Límpiese los dientes dos veces
al día Y para mejores resultados use tal producto". En la misma forma, pensamos, pueden inculcar hábitos sanos en la conciencia popular, lo mismo pue- ·
den hacer respecto a la comida y otras prácticas diarias de todas las clases
sociales. Pensamos, pues, que es posible dar una orientación social al anuncio comercial; que deben los publicistas dirigir sus campañas según la zona
a la cual enfoquen su publicidad y ayudar al pueblo consumidor a la vez
que a sus clientes, dando en la publicidad los precios de los productos que están al alcance del pueblo; ya que muchas veces hay personas de escasos recursos que no consumen productos buenos y útiles, por creer que los precios
están fuera de su capacidad de compra. También pueden muy bien, en sus
anuncios comerciales, propiciar la exaltación de las mejores costumbres y las
más bellas tradiciones mexicanas.
México es un país en vías de desarrollo. El paso de una economía agrícola
a una economía industrial no se concibe con un alto índice de analfabetismo
y una impreparación técnica. No debemos pensar sólo en las fuertes inversiones -los especialistas hablan de la necesidad de un 10% o más de la renta
nacional en inversiones efectivas para el desarrollo industrial-. Es preciso
que pensemos en una masa trabajadora y en fuertes núcleos directivos que
cada día tengan más preparación. El esfuerzo que se hace en la escuela es
insuficiente. La necesidad de utilizar los modernos medios de difusión masiva como medios de educación masiva, se impone por sí sola.
Los avances de la técnica electrónica nos proporcionan una pluralidad de
medios que facilitan la importante labor propuesta:
Un plan de siete años de la Dirección General de Telecomunicaciones, prevé la instalación de una vasta red de microondas, en la que podrá instalarse
el equipo necesario para transmitir desde esta ciudad programas de televisión
a todas aquellas regiones que por su importancia económica queden comunicadas con ese medio. Tal sistema puede utilizarse para la media hora de
que dispone el Gobierno.
Se pueden instalar asimismo, para servir a los centros de población no comunicados, pequeñas estaciones móviles que pueden constar de:
a) Un transmisor de 10 a 100 watts de potencia,
b) Una antena de alta ganancia,
c) Una cámara de televisión,

605

�d) Un proyector de películas,
e) Una planta Diesel generadora de energía eléctrica de 10 kilowatts, y
f) 50 ó 100 receptores de televisión para distribuir adecuadamente.
Para tales transmisores móviles se pueden utilizar canales altos (Ultra High
Frecuency) con receptores adaptados.
Para algunas zonas incomunicadas del país, puede pensarse también en la
utilización de transmisores móviles de radio de 50 watts de potencia y receptores de baterías de una sola banda. Se recomienda para tales casos el uso
de la banda de frecuencia modulada por ser más despejada y por tener mejor sonido.
Hemos querido en este breve trabajo hacer proposiciones de carácter práctico que pueden ponerse en marcha en breve tiempo. Consideramos que el
tema de la educación es el más importante y por ello le hemos dedicado el
mayor espacio. Procuramos explicar en la parte final, el porqué de las proposiciones y sus medios de realización.
El anterior estudio fue presentado
por la Comisión Nacional de Estudio
de la Radiodifusión. Presidente: Lic.
Lurs M. FARÍAs. Colaboraron: Lic.
JosÉ Lurs FERNÁNDEZ, LIC. E. GurLLERMO SALAs, Lic. EMILIO VELAsco,
DR. JosÉ GUADALUPE MAINERO, LIC.
MoxsÉs ÜCHOA CAMPOS, DR. FERNANDO RosANO y Sr. GurLLERMo MoRALES B.

606

Sección Quinta

~
NOTICIAS Y RESENAS
BIBLIOGRAFICAS

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�EL INSTITUTO INTERAMERICANO
DE ESTUDIOS JURIDICOS INTERNACIONALES
Lic. ALBERTO GARCÍA GÓMEz
Universidad Nacional Autónoma de México,
Universidad de Nuevo León

0

Es POSIBLE OBSERVAR cómo en los últimos años -especialmente a partir de
la Segunda Guerra Mundial- se ha venido operando un incesante progreso
del Derecho Internacional en los diferentes campos de su aplicación y, como
su consecuencia natural, en el de su estudio y técnica pedagógica, así como
en su divulgación, según se advierte en las múltiples manifestaciones que ha
tenido a través de instituciones, estudios, obras especializadas, etc.
Diversas causas han producido ese progreso del Derecho Internacional, destacándose en forma principal la gravedad de los cada vez mayores problemas
de las naciones, así como de los derivados de la última guerra; la amenaza latente de otro conflicto bélico de proporciones insospechables y de los que
nacen en el decurso natural de sus relaciones entre sí. Finalmente, el hecho
de la comprensión y el reconocimiento universal de que el Derecho Internacional constituye un medio seguro, frente a otros que no han dado los resultados apetecidos de solución a tales problemas, permitiendo el que se vuelva
realidad una mejor convivencia entre los Estados.
América, cuyas características sociológicas propias, la hacen una región
distinta, no ha estado ni puede estar al margen del ritmo universal del progreso
en lo que al Derecho Internacional se refiere; por el contrario, su contribución
a este Derecho es altamente reveladora, no solamente de su vocación e interés,
como de la aplicación práctica de sus principios y normas en la génesis de su
organización, al incorporarlo a lo nacional, y en su influjo, al crear todo un
sistema Interamericano, que permite la solución de los diversos problemas y
conflictos a través del tiempo y, lo que es más importante: el acercamiento y
la identificación de las diversas repúblicas con un sentido que va más allá
de lo puramente formal y jurídico.

505

�Tal vez el desconocimiento de la contribución americana al Derecho Internacional produzca el que no se le dé el debido reconocimiento a esa ~~ra
trascendental que tiene su iniciación bajo el signo de Bolívar, crea~~r v1s1?nario de instituciones internacionales que habrían de tener una magnifica cnstalización en la posteridad en la forma de una estructura inter~mericana de
innegable raio-ambre jurídica. Lo anterior, sin embargo, no constituye la totalidad de la :portación americana al Derecho Internacional; ya ~olí~ar, al
que no puede escatimársele el mérito de haber iniciado el Pan~~ncan_1smo Y
de haber proyectado la unión, no solamente de nuest~a ~1:1enc~; smo de
todas las naciones del mundo, y a quien se le llama con Justicia el Precursor
de la Sociedad de Naciones Universal"; como si lo anterior fuera poco, en
aquel famoso documento que es la Carta dei Jamaica y en todo el demás material epistolario suyo, había de sentar las bases de la incorporaci~~ del Derecho
Internacional con nuevas modalidades, así como en la celebrac1on memorable
del Primer Congreso de Panamá de 1826.
Si en el campo del Derecho Internacional se yergue la fi~ura_ de Fr~cisco
de Vitoria a través de la creación de ese Derecho y de la c1enc1a del mismo,
Bolívar con su pensamiento político, echa las raíces de un Derecho Internacional de características peculiares, que, aunque no distinto al Derecho Internacional común es indudable que presenta el sello inconfundible de la preencía de América. Es más, en todas las manifestaciones del pensamiento bo;ivariano, es de observarse cómo éste descansa sobre principios_ de Derech_o
Internacional, actitud y pensamiento que adquiere un mayor relieve al_ considerar las circunstancias históricas y políticas tan especiales como determmantes
por las que atravesaban en aquel entonces las Repúblicas Ameri~as. , .
Modernamente, algún autor americano reprocha el llamado , ~splend1do
.
A !amiento" de América frente a Europa, al no tener una pohtica que le
lS
A .
1
.
permita un acercamiento más íntimo con Asia o aún ;ºn fnc~, a n:en:10nar que las relaciones actuales tienen un carácter m_as decorativo e md1ferente, que las que es posible observar entre otras regiones ~ue c~~ponen la
Comunidad Internacional. Se aduce, en apoyo de esta af1rmac1on, que l_a
proximidad geográfica de los Estados Unidos de Nor;e_américa ha d~te~mnado una gran influencia en el crecimiento y en la polít1c~ de las Repubhcas
de América. Se invoca, también, la existencia de la Doctnna Monroe, ia que
habría de. decidir en muchos casos y unilateralmente, no solament~ la ob~taculización del desarrollo del Derecho Internacional, llamado Americano, smo
el deseRvolvimiento de las relaciones políticas internacionales con otras regiones fuera del continente americano.
. .
Pero no viene al caso el hacer historia de las diversas motivaciones que han
determinado situaciones jurídicas o políticas en América ya que creemos sea
506

suficiente el señalamiento de las instituciones tan importantes creadas principalmente a través del pensamiento de Bolívar las que por sí solas serían sufici~?tes para justificar la presencia de un De~echo Internacional ~uya verificac1~n rebasa los ~cadernismos o los aspectos teorizantes que en otra época
habnan de conducir a la creación del Derecho Internacional en otras latitudes.
En nuestros días merece la atención, no solamente. de los especialistas y de
los estudiosos, la existencia del Instituto Interamericano p.e Estudios Jurídicos
Internacionales, que fuera creado por la Mesa Redonda de Profesores de Derecho Intemacoinal del Hemisferio Occidental, que tuvo verificativo en San
José, Costa Rica, del 31 de marzo al 5 de abril de 1963. En tal ocasión se
~c~rdó el con~ocar a una Reunión Inaugural a la cual asistirían los que participaron en dicha Mesa Redonda, así como otros jusintemacionalistas. En tal
informe se recogió la labor realizada en el curso de esa Reunión Inaugural,
celebrada en Bogotá, Colombia, de los días 18 al 23 de marzo de 1964 así
'
como sus antecedentes y las actividades del Comité Organizador y la Secretaría
Ejecutiva que la precedieron.
De acuerdo con, tal Informe, la creación de esta nueva institución obedecía
a una necesidad apremiante. En efecto, el antiguo Instituto Americano de
Derecho Internacional, al suspender sus actividades, había dejado un gran
vacío en el Continente. Desde entonces se venía sintiendo la ausencia de una
institución Interamericana que sirviera de medio de contacto y de cooperación entre profesores y especialistas; capaz, a su vez, de expresar en forma
colectiva la opinión científica, objetiva, de nuestros juristas en cuestiones que
cada día adquieren mayor importancia en la vida contemporánea. El llenar
ese vacío haría posible que el Continente Americano pudiese, de nuevo, aportar al desarrollo y !a codificación del Derecho Internacional una contribución
tan valiosa como la que llegó a aportar en el pasado. Al decidirse la creación
de una nueva entidad -prosigue el Informe- era natural que ya no se la
considerara con el mismo carácter ni tampoco con las mismas funciones, objetivos y actividades que tuvo el antiguo Instituto Americano. En primer
término, la enseñanza e investigación del Derecho Internacional presenta en
América Latina problemas de tal urgencia, que sólo podrán atenderse adecuadamente a través de la cooperación continua e institucionalizada de los
profesores y especialistas. En segundo término, el programa para el desarrollo
económico y social de los países latinoamericanos viene creando problemas
jurídicos internacionales cuyo estudio requiere, inaplazablemente, ser incorporado al de aquellos que tradicionalmente habrían ocupado nuestra atención.

507

�EL INSTITUTO INTERAMERICANO DE ESTUDIOS

Jmúmcos

INTERNACIONALES - ANTECEDENTES

En el American ]ournal of lnternational Law,1 aparece un estudio del profesor C. G. Fenwick, acerca del Instituto Interamericano de Estudios Jurídicos Internacionales que permite conocer los antecedentes previos a la creación
del mismo. Este autof nos habla en su artículo acerca de que hace ya cincuenta
años tendría lugar la organización formal del Instituto Americano de Derecho
Internacional, el 12 de octubre de 1912, siendo el doctor James Brown Scott,
entonces Secretario de la Dotación Carnegie para la Paz Internacional, quien
asUIDió la Presidencia. En opinión del autor citado, se han producido grandes
cambios en el mundo de las naciones a partir de aquel entonces, por lo que la
actuación del doctor Scott resultó un tanto idealista. La gran causa de la
Paz Internacional debía de atenderse -según su criterio-- por la promoción
del procedimiento de arbitraje para el arreglo de las disputas internacionales.
Sin embargo, este arbitraje podría solamente ser efectivo si se contaba con
reglas específicas de Derecho Internacional que deberían ser aplicadas al iniciarse las controversias. De aquí en adelante los esfuerzos para promover el
arbitraje deberían ser acompañados de los correspondientes esfuerzos para
promover la codificación del Derecho Internacional.
¿ Por qué no podrían tomarse las medidas correspondientes para promover
la codificación del Derecho Internacional por un Instituto organizado en América de acuerdo con las Resoluciones de las Conferencias Internacionales de
los Estados Americanos?, se pregunta el doctor Fenwik.
En la etapa de organización, el Instituto consistió de miembros fundadores,
hombres de Estado de alto rango, uno por cada País, quienes sirven o han
servido en las Secretarías de Relaciones Exteriores de sus respectivos países,
así como de miembros afiliados a las Sociedades Nacionales de Derecho Internacional en las diferentes Repúblicas Americanas. Estas Sociedades propondrían, entre sus nacionales, a personas de relevancia, las que en número de
cinco, deberían ser electas como miembros titulares del Instituto. Además,
había miembros ex-oficio, los Secretarios Ejecutivos de las Sociedades Nacionales y los miembros correspondientes, que no tuvieron la nacionalidad norteamericana.
Las labores del Instituto justificaron plenamente lo previsto por el doctor
Scott, si bien con la irrupción de la guerra en Europa, éste habría de dilatar
sus actividades. El 6 de enero de 1916, el Instituto adoptó una Declaración
de los Derechos y Deberes de las Naciones, siendo paralela a los Derechos y
1

508

The American Journal of International Law, Vol. 58, No. 1, January, 1964.

Obligaciones Fundame~tales de los Ciudadanos, bajo la Ley Municipal. Aunque el document_~ pudiera aparecer en la actualidad en alguna forma primitiva en _compara~1.on con el Convenio de la Liga de Naciones, y carente de
cua!qme~ propos1to para una organización Internacional y de seguridad colectiv~, sm embargo, estableció la base que fue seguida en 1933 por la Conferencia celebrada en Montevideo, al adoptar la Convención respecto de los
Derechos y Deberes de los Estados.
La más importante contribución del Instituto, sin embargo, fue la serie
de proyectos preparados como anteproyectos a la reunión de la Comisión Internacional de Juristas, verificada en Río de Janeiro en 1927 la cual en 1928
habría de . consagrarl~s en una serie de siete Convenciones' adoptadas en l;
Conferencia Internac10nal que tuvo celebración en La Habana en 1928. Por
otra parte, el establecimiento de nuevas agencias gubernamentales de codificació1n produjo el efecto de no considerar el trabajo científico del Instituto, y
con a muerte del doctor Scott, el Instituto permaneció meramente como una
or?anización n~minal. Más tarde, en 1956 el profesor Ulloa urgió el renacimiento del Instituto y el tema surgió para discusión en una reunión en Buenos
Aires en 196~, de la que habría de salir un Comité, con carácter preparatorio,
para proporcionar planes posibles para su reactivación.
Reanimando este último interés en el desarrollo del Derecho Internacional
en el Hemisferio Occidental, la Dotación Carnegie para la Paz Internacional
en cooperación con el Departamento de Asuntos Legales de la Unión Pana~
mericana, convocó a una reunión de Mesa Redonda de Estudios para encontrarse en San José de Costa Rica, el 31 de marzo de 1963, con objeto de discutir la situación y proporcionar sus gestiones y hacer recomendaciones. Claramente se advirtió que las condiciones de 1963, exigían un nuevo y más amplio_ examen de las cuestiones a estudio. La posible renovación del antiguo
Instituto de Derecho Internacional, demostró ser solamente un incidente en
la Agenda de la Reunión, la que incluyó las implicaciones de la Alianza para
el Progreso sobre el Derecho Internacional en el Hemisferio Occidental; los
~pectos legales del sistema colectivo de seguridad interamericano; las posibilidades de las Fuentes del Derecho Internacional; el marco de trabajo institucional que mejor podría convenir para promover la cooperación entre
los estudiantes para abocarse al conocimiento de los problemas corrientes del
Derecho Internacional, y el status de la enseñanza e investigación del Derecho
Internacional en el Hemisferio Occidental; tópicos éstos que quedaban fuera
del campo de acción del Instituto como éste funcionó una generación anterior.
Entre los participantes a la Reunión de la Mesa Redonda, se incluyeron a
los profesores Vittone, de la Universidad de El Salvador, de Buenos Aires;
Albuquerque Mello, de la Universidad del Brasil, Albónico Valenzuela, de la
509

�Universidad de Chile; Urrutia, de la Universidad de Bogotá; Sotela, de la
Universidad de Costa Rica; García Bauer, de la Universidad de San Carlos,
de Guatemala; Ferro, de la Universidad Católica de Lima; · Jiménez de Aréchaga, de la Universidad de Montevideo; Mármol, de la Universidad Católica "Andrés Bello", de Caracas; Milton Katz, de la Escuela de Derecho de
Harvard; Covey T. Oliver, de la Universidad de Pennsylvania y Morin, de la
Universidad de Montreal. Además, se invitó a un número determinado de
observadores, entre los que se incluyó a F. V. García-Amador y Charles G.
Fenwick, del Departamento de Asuntos Legales de la Unión Panamericana;
Osear Schachter, de la Oficina de Asuntos Legales del Secretariado de las
Naciones Unidas; Jhon B. Howard, de la Fundación Ford y Francis Deak,
Ejecutivo Asociado de la Dotación Carnegie para la Paz Internacional, a través de cuya iniciativa tal institución había patrocinado la Reunión de la Mesa
Redonda.
Para disponer debidamente, tanto la discusión, como los antecedentes necesarios, varios proyectos fueron presentados como preparatorios a la Reunión,
destacándose el trabajo del profesor Jiménez de Aréchaga acerca de la.s ventajas de la reactivación del Instituto, así como el del doctor Carlos García
Bauer, en los mismos términos de la agenda. En lo relativo a las implicaciones
de la Alianza para el Progreso, el profesor Milton Katz presentó un trabajo
que estaba comprendido en la propia agenda.
Como manifestación de un nuevo y más amplio punto de vista acerca del
Derecho Internacional de los participantes a la Mesa Redonda, fue la atención principal dada al status de la enseñanza del Derecho Internacional en
el Hemisferio Occidental, así como las materias disponibles para un adecuado
trabajo científico en este campo. El profesor Fenwick opinó que lo anterior
sería tomado para garantizar el trabajo de la codificación del Derecho
Internacional, lo que había constituído el principal objetivo del Instituto y
había sido ya adecuadamente provisto por las Agencias de la Organización de
Estados Americanos. No obstante, la codificación había sido confinada a las
relaciones políticas de los gobiernos. Pero aún era su campo, sólo que nuevos
intereses habían llegado posteriormente: problemas de relaciones económicas,
cooperación social y cultural, Derecho Internacional Privado, la interacción de
los arreglos regionales, y -no eran las materias para la codificación por las
Agencias del Gobierno- sino materias para estudio e investigación por estudiantes, dejando el campo para la acción subsecuente de los gobiernos.
Para este fin era que los profesores se necesitaban, y éste es el deber de los
mismos ahora, en la tarea de preparar una nueva generación con la comprensión del Derecho Internacional dentro de estos nuevos y más amplios campos,
y para tal propósito los materiales deberían ser hechos para tal fin; las

510

fuentes primarias del Derecho Internacional, los Tratados, las decisiones de la
Corte Internacional de Justicia y otros tribunales internacionales, la interpretación del Derecho Internacional por las cortes nacionales, así como por las
Secretarías de Relaciones Exteriores. Esta fue una condición esencial acerca
de si los problemas de un Derecho Internacional dinámico y vital' debían
tratarse.
La discusión siguiente habría de relacionarse en lo que respecta al "Marco
de T~abajo Institucional", que debía promover mejor la cooperación de los
estudiantes del Hemisferio Occidental en el estudio de los problemas presentados por el nuevo Derecho Internacional, sus principios básicos y procedimientos. La opinión general fue que el no activo Instituto Americano de
Derecho Internacional no debía ser revivido, sino que un nuevo Instituto,
establecido sobre bases más amplias, debe ser preferible y debería llamársele
"El Instituto Interamericano de Estudios Legales Internacionales". De nuevo,
se recalcó la situación -de acuerdo con el artículo del profesor Fenwikacerca del problema de la enseñanza sobre las bases del estudio y la investigación de los estudiantes libres de la dirección gubernamental, así como de su
influencia, a su vez, a los gobiernos y hacer posible un trabajo más efectivo en
la parte de las agencias\ de codificación oficial.
Es de interés hacer notar -agrega el autor citado- el que, aunque los
miembros de la Mesa Redonda eran todos expertos del Hemisferio Occidental,
relacionados primeramente con los problemas regionales, la reunión fue repetidamente prevenida y completamente advertida del peligro de un Derecho
Internacional Universal, débil, si se adoptaba una concepción crítica de Derecho Regional. El profesor Kats, en particular, enfatizó las implicaciones para
otro de los arreglos regionales dentro de las Américas, en Europa y en el Área
Atlántica, e hizo notar la cuestión acerca de que si la codificación del Derecho
Internacional debería ser o no puesta en un marco de trabajo de características
mundiales, o por lo menos, en uno que pudiera hacerse extensivo al Mundo
Libre. Para el mismo efecto, fueron las consideraciones preparadas por el
profesor Morin, de Montreal, quien llamó la atención hacia lo continuos cambios del Derecho Internacional como es comprendido por los nuevos Estados
de Asia y de África, así como la necesidad de ir coordinando los desarrollos
económicos dentro de los diferentes grupos regionales.
En llegándose al problema de la creación del marco de trabajo institucional, se creyó que sería deseable el promover los objetivos en los cuales se
estaba de acuerdo y se creó un comité de organizaciones de siete miembros
escogidos entre aquellos de los participantes a la reunión. La resolución que
hubo de crear el Comité, encargó a éste para que redactase los Estatutos del
Instituto, determinase su membrecía y trabajara acerca de un programa prác-

511

�tico de actividad, especificando la investigación de Derecho Internacional, la
preparación de profesores, así como la distribució~ del material jurídico esencial para el programa de la enseñanza.
La Mesa Redonda terminó sus labores con una Resolución en la que es
posible observar como quedó debidamente integrado el punto de vista expresado por sus miembros. He aquí tal Resolución:

2)

3)

Resolución Primera

4)

La Mesa Redonda de Profesores de Derecho Internacional. Considerando:
1) Que el debate ha puesto en evidencia que, por lo general el alcance y

5)

!ª

la calidad de los programas de enseñanza del derecho internacional en
el Hemisferio Occidental, así como el material y los métodos de estudio

no responden a las necesidades del mundo actual;
2) Que, por otra parte, la falta de un adecuado estímulo económico para
el ejercicio de la función docente y para la especialización en asuntos
internacionales crea un serio obstáculo para el progreso del derecho
internacional.
3) Que entre los estudiosos del derecho internacional y los que lo practican, no existe el necesario entendimiento sobre la fundamentación, métodos, objetivos, materiales de investigación y los problemas y soluciones
de ese derecho ;1 por lo que se hace necesario la creación de una institución que llene ese vacío.

Acuerda las siguientes Declaraciones y Recomendaciones:

1) Que es un deber fundamental e ineludible de las instituciones y profesores de derecho internacional del Hemisferio Occidental, mejorar la
calidad de la preparación en los campos del derecho internacional público, incluyendo las normas que rigen las organizaciones internacionales,
del derecho internacional privado y de materias afines, campos en los
cuales el jurista especializado se encuentra frente a la obligación de actuar o de opinar responsablemente en las complejas situaciones del
mundo actual.
II) Que el programa básico de estudios de derecho internacional debe poner
énfasis en nuevos elementos y condiciones tales como:

entre otros, los de soberanía, competencia exclusiva auto-determinación
no-intervención y legítima defensa.
'
'
La importancia fundamental en el estudio del derecho internacional del
desarroll~ económi~o y social y de las aspiraciones para dotar a los ~ueblos de mveles de nda cada vez más altos, así como la acción rectora que
corresponde al derecho internacional en el establecimiento de las bases
Y estructuras necesarias para el logro de ese fin.
Los problemas creados por nuevas condiciones internacionales, particul~ente en lo que respecta a los medios de guerra y al peligro nuclear.
El impacto que causan en la vida internacional los progresos científicos
y tecnológicos.
Los cambios en la estructura de la sociedad internacional, producidos
p~r el nacimiento de un gran número de Estados soberanos y, primord'.almen_te, por creación y el desarrollo de una multiplicidad de orgamsmos mternac1onales y formas de cooperación.
El desarrollo alcanzado en la protección internacional de los derechos
humanos y la creciente importancia del individuo en el derecho de gentes.
La reconocida importancia de los movimientos de interrración económica
, .
o
y pohtica.
El desarrollo del derecho internacional y su codificación como principal resultado de la actividad de la Comisión de Derecho Internacional
de las Naciones Unidas y las actividades de las organizaciones internacionales en la formación de este derecho.

6)
7)
8)

III) Que los estudios de Derecho Internacional en este Hemisferio, deberán
ser concebidos y planeados de conformidad con un programa revisado
y mejorado, en tal forma que puedan ser enriquecidos y vigorizados por
los trabajos que se lleven a cabo en otras áreas regionales y en otras
disciplinas, particularmente en lo que se refiere a la metodología y a la
orientación que se ha de dar a la enseñanza y a la investigación.
IV) Que deberán ser utilizadas al máximo las oportunidades para el enriquecimiento de la enseñanza y la investigación que puedan obtenerse
de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos.
V) Que para mejorar la calidad de la enseñanza y de la investigación deberán establecerse sociedades e instituciones nacionales de derecho internacional, y estimular la cooperación de éstos con grupos de abogados
y centros de estudios de otras regiones.
VI) Que la especialización de postgraduados en estudios de derecho internacional es esencial para la formación de nuevos maestros, profeso-

1) La evolución que se está operando en algunos conceptos fundamentales,

513
512

1133

�res, abogados en ejercicio y funcionarios competentes que se requieren
con gran urgencia y en mayor número, para asegurar la efectividad de
las normas del derecho en el Hemisferio Occidental y en el mundo
entero.
VII) Que para realizar un mejoramiento inmediato y efectivo de la enseñanza actual del derecho internacional, es necesario adoptar las siguientes:

del derecho internacional en América; tomando as1m1smo en consideración
el c~nsenso de los participantes acerca de la necesidad de perfeccionar la
~ns,e~anz~ del de~echo y de orientar el estudio e investigación de los problemas
Jund1cos mternac1onales de interés actual para las Repúblicas Americanas tal
como se señala en la Resolución 1 de esta Reunión.
'
Resuelve:

1) Revisar cuidadosamente el contenido de los cursos que actualmente se

ofrecen, con miras a garantizar que ellos sean adecuados a las necesidades de la hora presente, para lo cual cada profesor deberá beneficiarse
de la consulta y discusión de sus colegas de otras nacionalidades.
2) El curso básico de derecho internacional público no debe ser desplazado ni desnaturalizado por materias que, aunque atingentes a él, forman parte de otras disciplinas jurídicas; y
3) Como existe una seria escasez de versiones en español y en portugués
de documentos esenciales en esta rama del derecho, se deberá presentar especial atención a la preparación de una compilación económica
de tales materiales para el uso del estudiante en relación con su curso
o cursos en el sector internacional y sujeto a las modalidades de la instrucción en uso. La preparación de tales materiales podría lograrse
mediante un esfuerzo conjunto de una institución a la que se refiere el
considerando (3) de este documento y otras organizaciones.
VIII) Que los gobiernos y universidades del Continente Americano unan sus
esfuerzos para estimular la formación de profesores y especialistas en
materia internacional, estableciendo oportunidades y condiciones económicas adecuadas.
Resolut ión Segunda
La 1\-j:esa Redonda de Profesores de Derecho Internacional del Hemisferio
Occidental.
Tomando en cuenta:
Los documentos números 3, 5, 8 y 13 relativos al tema 4 del Programa; las
deliberaciones habidas en esta reunión sobre la conveniencia de establecer un
organismo que asegure la cooperación continua entre los profesores y especialistas del Hemisferio Occidental con el fin de intensificar el conocimiento

1) Crear el "Instituto Interamericano de Estudios Jurídicos Interna-

cionales", dest'.n~do a asegurar la cooperaci&lt;?n continua entre los profesores Y especialistas del Hemisferio Occidental para el estudio e investigación intensivos y el perfeccionamiento de la enseñanza del Derecho
Internacional Público y Privado, incluyendo los problemas jurídicos in.
ternaci~nal,e~ relaci?nados con el desarrollo económico y social y el progreso c1ent1f1co y tecnico.
2) Designar para este fin, un Comité Organizador compuesto de los sigui~ntes miei:nbros de esta Mesa Redonda: Linneu Albuquerque Mello,
Fab10 Fourn1er, Carlos García Bauer, Eduardo Jiménez de Aréchaga,
Jacques !van Morin, Covey T. Oliver y Francisco Urrutia. Este Comité
estará autorizado para invitar a asociarse a su tarea a otras personas del
Hemisferio Occidental activamente dedicadas a la enseñanza O investigación en el campo jurídico internacional.
3) El Comité Organizador queda encargado de redactar los estatutos del
Instituto, que definan el propósito y alcance de sus funciones, así como
preparar y comenzar, en la medida de lo posible, la ejecución de su programa de trabajo inicial, en el que se dará preferencia a las medidas
encaminadas a perfeccionar la investigación y enseñanza del derecho
internacional, la formación de profesores y la distribución e intercambio
de materiales destinados al mejoramiento de la enseñanza del derecho
internacional. En la preparación de este programa el Comité Organizador deberá tomar en cuenta, en lo que respecta a la investigación, el
documento que se anexa a esta Resolución como parte de ella. En lo
que respecta a la enseñanza y la publicación de material jurídico, el
Comité Organizador estudiará y elaborará los medios prácticos para:
a) El intercambio y discusión de ideas e informaciones relacionadas
con la enseñanza del derecho internacional.
b) La publicación, distribución e intercambio, en español, portugués e
inglés, de materiales jurídicos esenciales para el mejoramiento de la
enseñanza.

514
515

•

�4) El Comité Organizador confeccionará la lista de personas que han de
invitarse a la reunión del Instituto, la cual incluirá a los participantes de
la presente Mesa Redonda. Escogerá asimismo la fecha y lugar de dicha
reunión inaugural, cuyo primer punto del programa será la consideración y aprobación de los Estatutos referidos en el párrafo 3.
5) El Comité Organizador estará facultado para tomar las medidas necesarias a fin de estructurar, sobre una base provisional, un Centro para
la ejecución del programa de trabajo a que se refiere el mencionado
párrafo 3.
6) El Comité Organizador estudiará los medios para financiar las actividades del Instituto· y del Centro, estando facultado para gestionar el
apoyo de organizaciones internacionales, fundaciones y otras entidades
0 personas que puedan tener interés en cooperar con el instituto en la
realización de sus trabajos.
7) Para asistir al Comité Organizador en el cumplimiento de sus tareas se
designa Secretario Ejecutivo del mismo al Dr. Francisco V. García Amador Director del Departamento de Asuntos Jurídicos de la Unión Panade los Estados Americanos, quien, a título inm e:icana' Oraanización
o
dividua!, tendrá el cometido de asegurar la coordinación y mantener la
correspondencia necesaria para la ejecución de lo previsto en esta Resolución.
De la exposición anterior, es posible percatarse de la importancia que empieza ya a reconocérsele, tanto al Derecho Internacional, dentro del Sistema
Interamericano como a sus programas de estudios y de técnicas, así como la
verificación de' importantes eventos destinados al estudio y a la discusión de
los importantes problemas contenidos en las diversas agendas de las propias
reuniones. Sin embargo, éste es el primer paso, el primer jalón, que servtra,
como es de desearse, para la estructuración de una mayor intensifi~ación Y
fortalecimiento del sistema jurídico y del propio Derecho Internacional en
América.
El material usado fue obtenido gracias a la gentileza del Sr. Dr. Enrique
Ferrer Vieyra, Secretario General Adjunto del Instituto Interamericano de
Estudios Jurídicos Internacionales.

EL XV CONGRESO DE SOCIOLOGfA. UNA INTRODUCCIÓN
A LA SOCIOLOG1A DE LA REFORMA AGRARIA
DR. Lucro MENDIETA Y NúÑEZ
Universidad Nacional Autónoma de México

LA AsocIAcIÓN MEXICANA DE SOCIOLOGÍA, correspondiente de la Asociación
Internacional de Sociología y el Instituto de Investigaciones sociales de la
Universidad Nacional Autónoma de México, han realizado, con este que ahora se inicia, quince Congresos Nacionales sobre diversos temas sociológicos,
gracias al apoyo de los gobiernos, de las Universidades e Institutos de varios
Estados de la República. La provincia siempre ha respondido al llamado de la
ciencia y de la cultura con férvido entusiasmo y a ello se debe, en gran parte,
el desarrollo que están alcanzando en nuestra patria algunas disciplinas que
antes sólo eran cultivadas en los más adelantados países de Europa y en los
Estados Unidos de Norteamérica.
La mayoría de los quince Congresos a que aludimos, se ocuparon de analizar el aspecto sociológico de importantes fenómenos sociales como la Economía, el Derecho, la Educación, la Política, el Desarrollo, la Planificación,
la Seguridad Social, porque aún siendo sociales esos fenómenos, son tratados unilateralmente por las ciencias respectivas desde un ángulo condicionado por su propia materia y especializada hasta el punto de que a menudo olvidan los intereses vitales del hombre que debe ser, de acuerdo con
la sentencia del insigne filósofo griego Protágoras, la medida de todas las cosas.
Los Congresos de Sociología han tenido, así, por objeto, principalmente,
combatir la deshumanización de las ciencias tratando de devolver a cada
una su dimensión sociológica sin la cual no solamente no alcanzan sus fines
esenciales, sino que, a veces, se tornan en instrumentos de explotación y destrucción en el seno de las sociedades humanas.
Este XV Congreso Nacional de Sociología, tiene un número simbólico,
marca larga trayectoria y la llegada a un punto de arribo en el tiempo que
significa haber dominado las circunstancias adversas que suelen oponerse a

516

517

�Ja consecución de los ideales, al florecer de la vida misma y para celebra~ este
acontecimiento que nos enorgullece, hemos querido dedicarlo al estudio d_e
una cuestión muy antigua, la cuestión agraria; pero que ahora cobra p~lpitante actualidad en estos momentos en que hallándose el mundo en situación tan crítica que siente amenazada su propia e~st:~cia, ~arece entonar
un mea culpa y querer dedicarse a revisar su organ1zac1on social a la luz de
los principios eternos de la ética y de la justicia.
Es necesario decir ante todo que esta reunión fue posible por el
que nos brindó espontánea y generosamente el señor Gobernador_ Const1tuc10nal del Estado de Nayarit, doctor Julián Gascón Mercado, quien con amplia visión de estadista consideró la trascendencia de un Congre~ en el que
van a tratarse puntos no tocados antes sobre la Reforma A~rana qu~ es el
problema crucial de la América Latina y de todos los pa1ses en v1as de
desarrollo.
Pero para celebrar un Congreso como éste, esencialr~;nte humanista, en
el moderno sentido del concepto, no bastan la comprens1on de un gobernante y las posibilidades materiales: se necesitaba, además, el clima r_r1?ral Y cultural de una Casa de Estudios y hallamos uno y otro, en el ausp1c10 del In~tituto de Ciencias y Letras Nayarita en donde su rector, doctor Pedro L~pcz Díaz y los jóvenes estudiantes nos dieron la hospitalidad deseada con hidalgo gesto acogedor y cordial.
. .
_
Vaya, por tanto, nuestro más profundo reconoc1m1ento para el seno~ Gob mador el señor Rector y el Instituto de Ciencias y Letras de Nayant, en
embre de la Asociación Mexicana de Sociología, del _Instituto de . Invesno
tigaciones Sociales de la Universidad Nacional y de los senore~ congres1s.tas.
y es así como estamos reunidos aquí un grupo de estudiosos mexicanos
de las ciencias sociales con eminentes intelectuales de diversos países de Europa y de América, para tratar, desde el punto de vista sociológico, el gran
problema de la Reforma Agraria.
. .
Lo primero que debemos preguntamos es hasta qué punt~ un movIID1~nto económico y político necesariamente transitorio p_orque tlend~ a ;amb1~r
el estado de cosas existente, por otro, puede ser matena de la Soc1olog1a dedicada al estudio de los hechos sociales que según el análisis genial de Durkeim, se caracterizan por su repetición, su generalidad, su permanencia y su
fuerza coercitiva.
La Reforma Agraria, en nuestro concepto, reúne estas características, es
un verdadero fenómeno social universal, según se advierte en la historia de
todos los países del mundo.
.
He aquí algunos ejemplos que comprueban este aserto y ~ue ~elecc1onamos de un libro por demás interesante de Víctor Alba, la Historia General

.ªPº:º

518

del Campesinado, síntesis admirable de diversos autores y fuentes históricas
sobre la propiedad agraria en el mundo antiguo.

En Sumeria, la Iglesia llegó a tener en sus manos la mayor parte del suelo
agrícola y eso provocó una reacción popular que dio lugar a la Reforma
Agraria: "Las tierras de la Iglesia pasaron a la corona y se distribuyeron
entre los campesinos". 1
En Persia, el gran propietario era el Estado que a su vez distribuía tierras
a los templos, guerreros y funcionarios. Los campesinos sólo tenían pequeñas
heredades que cultivaban en común. La aristocracia terrateniente dominaba en
la sociedad sobre una población rural que vivía en muy duras condiciones.
Bajo la administración de los partos, la gente del campo se levantó contra el
poder. Su líder, Mazdak, predicaba una doctrina religiosa y social reclamando la igualdad y el reparto equitativo de las riquezas. Los campesinos se
apoderaron de las tierras de las clases dominantes y organizaron la explotación de acuerdo con un sistema colectivista. El movimiento fracasó y volvieron a reinar las condiciones de sujeción y de acaparamiento de la propiedad territorial que motivaron otras sublevaciones en el siglo VIII antes de
la era cristiana; pero de efectos transitorios por lo que respecta a las reivindicaciones sociales, pues bien pronto volvieron a triunfar los poderosos. 2
En Egipto el río Nilo determinó la organización y el estilo de vida del Estado y de la sociedad. Allí se ve con claridad nítida, el proceso agrario. En
un principio, la propiedad está bien repartida. Aristóteles refiere que "en las
aldeas egipcias las tierras se dividían de tal modo que cada familia poseía
una parcela en las cercanías de la población". Pero el aumento del número
de aldeas y de sus pobladores, llevó a la constitución de pequeños Estados, al
surgimiento del poder real, del feudalismo y de la injusta distribución del
sucio agrario, pues el Rey, el ejército y el clero se apoderaron de grandes extensiones territoriales y empezó entonces, a formarse y a crecer la enorme
masa de los "fella", campesinos sin tierra que vivían en la miseria.ª
Esta situación da lugar a diversas rebeliones. Los trabajadores del campo
se apoderan de las propiedades agrícolas de los nobles; pero bien pronto las
cosas vuelven a su antigua situación bajo la fuerza del Estado y de las clases superiores. t
Los hebreos, que "eran en su origen pastores nómadas", se transformaron
en agricultores en el siglo XII antes de Cristo al llegar a Canaan. Allí distri1

VÍCTOR ALBA.

tro de fütudios

y

• VÍCTOR ALBA.
' VÍCTOR ALBA.
• VÍCTOR ALBA.

llirtoria G,:n,.ral del Campesinado. I. Del clan al latifundio. CenDocumentación Social. México, 1964.
Op. cit., p. 45 y ss.
Op. cit., p. 52.
Op. cit., pp. 52 a 76.

519

�huyeron por suertes entre tribus y familias las tierras conquistadas a los cananeos. Bien pronto surgió la propiedad privada, los hebreos se organizaron
en Estado y apareció la división de la sociedad en clases, el acaparamiento
excesivo del agro. Se olvidaron las leyes de Moisés en las que se ordenaba
una revisión de la propiedad y el reparto periódico del suelo agrícola. Empezó así una lucha entre campesinos y grandes propietarios, estrechamente
ligada a la religión. Los profetas tomaron a su cargo la defensa de los desvalidos y elevaron su palabra "en nombre de Jehová" contra el orden injusto. Hubo varios levantamientos de las masas rurales en diversas épocas y
débiles intentos de Reforma Agraria que fracasaron bajo el poder del Estado. Sólo quedó en el viento la voz de los profetas. Isaías predicó : "Ay de
los que juntan casa con casa y añaden tierra a tierra hasta el término del
lugar, ellos serán colocados solos en medio del mundo" y predij~ ~ue "cuando renaciera el reino de Jehová, las naciones de sus espadas ÍOfJanan arados
. h oces" 5
y de sus 1anzas
.
.
.
En Grecia las condiciones geográficas, la naturaleza del suelo unpus1eron
una estructura: agraria que estaba constituída por extensiones pequeñas o medianas de tierras laborables. Se produjo, sin embargo, con el transcurso del
tiempo, una tendencia a la concentraci~n de la propiedad que consistía no en
la formación de latifundios, sino en "la acumulación en unas mismas manos
de numerosas propiedades dispersas ya para arrendarlas o para especular con
su venta". El resultado económico y social, sin embargo, era el mismo que el
producido por los grandes dominios territoriales: la formación de una masa
campesina desposeída que se agitaba en la opresión y en la miseria. Las sublevaciones eran frecuentes y también las reformas agrarias para restablecer
el equilibrio en los Estados-Ciudad. Así, en Megara, 410 años antes de Cristo,
se declaran abolidas las deudas y se confiscan los bienes de las familias ricas;
en 412 antes de la era cristiana, el pueblo de Samd destierra a las gentes poseedoras de grandes fortunas y reparte sus tierras y en Siracusa, el pueblo
al libertarse del tirano Dionisio, reparte las tierras. En Mesania, 411 años
antes de Cristo, se distribuyen las propiedades territoriales y se destierra a sus
propietarios.
Toda la historia interna de Grecia se desarrolla en la lucha de dos partidos el urbano formado por los gremios de artesanos y por los comerciantes
'
.
y el agrario constituído por los pequeños propietarios rurales y l~s ca'.11pe~1nos. Esta lucha, dice Víctor Alba, tiene altibajos. Aunque cualquier v1ctona
del partido agrario ha de ser de consecuencias duraderas, por 1~ índ_ole misma de sus reivindicaciones; el partido urbano toma sus prov1denc1as para
el futuro y así por ejemplo en el año 401, antes de la Era Cristiana, los ate-

nienses prohibieron a los aleatas "votar sobre propos1c1ones referentes al reparto de tierras y a la abolición de las deudas".6
Roma se formó por "la unión de las aldeas de pastores establecidas al pie
de las siete colinas"; la tierra, según el autor a quien venimos glosando, "era
cultivada sólo en la medida necesaria para el sustento familiar". Cada familia
disponía de un lote de dos yugadas (aproximadamente cincuenta áreas) en
propiedad absoluta; pero al correr de los años se fue creando una verdadera
propiedad agrícola privada, especialmente bajo la influencia de las guerras,
pues las tierras conquistadas se vendían o se distribuían gratuitamente para la
formación de colonias.
El colono es un plebeyo que tiene la obligación de defender como soldado las instituciones romanas; pero cuando abandona su heredad para ir a
la guerra, su familia contrae deudas y de ese modo la pequeña propiedad
fue cayendo en. manos de los patricios o de los plebeyos enriquecidos. Así nació el latifundio que era cultivado por siervos y asalariados, al propio tiempo que surgía un proletariado rural cada vez más numeroso e inquieto.
Como los otros pueblos de la antigüedad, el romano se enfrenta con el
problema de la lucha entre grandes terratenientes y campesinos desposeídos
de todo patrimonio. Esta lucha obliga al Estado a ensayar la Reforma Agraria en diversas ocasiones.
Para detener el auge del latifundismo, la Ley Licinia el año de 376 antes
de Cristo, limita a 500 yugadas ( 126 hectáreas) la extensión de tierra que
puede una sola persona tener. De entonces en adelante, el agrario es el problema fundamental de Roma. Tiberio Sempronio Graco promovió una ley
expropiatoria de las tierras excedentes de la extensión legal para repartirlas
entre los ciudadanos itálicos. 7 Inmediatamente se aliaron, con el apoyo del
Senado, diversas fuerzas sociales para impedir la aplicación de la ley. Tiberio fue asesinado y aun cuando su hermano pretendió continuar su obra, encontró dura oposición en el Senado y en la lucha perdió la vida. Así fue destruída toda la obra de los Gracos; mas, inútilmente, porque la inquietud de
las masas rurales miserables promovió la llamada guerra social que tenía un
carácter étnico y político; pero que en el fondo intentaba la reivindicación
de la tierra en favor del proletariado campesino. 8
A partir de las reformas infortunadas de los Gracos se hicieron frecuentes
distribuciones del agro para aliviar la tensión social, sin embargo, concluye
Víctor Alba: "estos repartos no alteraron la tendencia hacia el latifundismo"
que siguió minando el poderío de Roma. Bajo el Imperio fue necesario no
• VÍCTOR ALBA.
' VÍCTOR ALBA.

• VÍCTOR ALBA.

520

Op. cit., pp. 80 y 88.

• VÍCTOR ALBA.

Op. cit., p. 121.
Op. cit., p. 185
Op. cit., p. 190.

521

�sólo repartir tierras sino alimentos entre la muchedumbre miserable que se
agolpaba en las ciudades.
Estos son los datos que proporciona la Historia sobre la cuestión agraria
en el mundo antiguo. Al sociólogo toca desprender de ellos las constantes sociológicas y uniéndolos a lo que se sabe sobre el origen de la~ sociedades humanas, hallamos que, con variantes no esenciales, en todas las naciones se observa un proceso agrario que atraviesa por las siguientes fases.
Al principio el mundo estuvo habitado por bandas trashumantes de seres
humanos que vivían de la recolección de los frutos de la tierra. En una
época ignota, lograron el inapreciable descubrimiento de la agr'.cultura
la
que obtuvieron tantos beneficios que todos los pueblos le atnbuyen ongen
divino.9
La Agricultura y la domesticación de algunos animales, vuelven al hombre sedentario; pero ello no obstante, considera a la tierra como bien común
y así permanece durante largo tiempo. La transformación de la propiedad
comunal en propiedad individual es el resultado de un proceso lento y com- ·
piejo sobre el que sólo pueden hacerse conjeturas. Probablemente la permanencia de cada familia, a través de varias generaciones sobre una misma extensión del suelo, bajo la autoridad patriarcal, hizo nacer la idea y el sentimiento de la propiedad privada. Las luchas intertribales y la esclavitud fueron seguramente otros dos factores que intervinieron en la configuración de
la propiedad privada porque los victoriosos se repartían las tierras conquistadas. Esos repartos se hacían en favor de los capitanes, de los nobles y de
los sacerdotes.
En todas las sociedades humanas encontramos este oscuro proceso del que
surge, al lado de la propiedad comunal que pervive largo tiempo, la ~e las
clases privilegiadas. Así, de la propiedad comunal, se pasa a la propiedad
privada y en cuanto surge ésta aparece la tendencia ~ la conc~ntr~ción que
pone en poder de unas cuantas manos enormes extensiones temtonales dando lugar al latifundismo, en tanto que el grueso de la población campesina
en constante multiplicación, se aglomera en el resto disponible del agro que
se pulveriza bajo la presión demográfica en innumerables minifundios en los
que la explotación resulta incosteable y la producción insuficiente. Esta situación desemboca en violentas reacciones populares y para calmarlas aparece
un nuevo fenómeno social universal: la Reforma Agraria, con la que se
pretende restablecer un equilibrio justo en la distribución de la tierra; pero
en el acto se perfila y desarrolla con igual generalidad, la contra-reforma
agraria que impide su cabal realización por todos los medios posibles.
El mundo modemo heredó de su remoto pasado el problema agrario. Ac-

d:

• VÍCTOR ALBA.

522

Op. cit., p. 14.

tualmente, en las democracias capitalistas puede decirse que es el problema
fundamental, especialmente en los países insuficientemente desarrollados en los
que la mayoría de los campesinos viven en la ignorancia y en la más espantosa miseria.
De acuerdo con un estudio publicado por las Naciones Unidas, en esos países la economía es eminentemente agrícola, pues en tanto que en los Estados
Unidos de Norteamérica, solamente el 20 y en Europa el 33 por ciento de
la población se dedica a actividades agropecuarias, en la América del Sur el
60 y en la del Centro incluyendo a México, el 67 por ciento de sus habitantes trabajan en la agricultura.
Estos porcentajes significarían muy poco si la distribución del agro fuese
racional y equitativa, pero sucede en la América Latina que los índices de
concentración agraria son alarmantes, aún domina el latifundio hasta el
punto de que en la República Mexicana a pesar de la Reforma Agraria que
viene desarrollándose desde el año de 1915, la gran propiedad, según datos
estadísticos oficiales ocupa todavía la mayor parte de su territorio agrícolamente aprovechable.
A raíz de la primera guerra mundial, hubo en los países de Europa y en algunos de Latinoamérica, una gran corriente legislativa de carácter agrarista
después de México, que se adelantó en varios años iniciando esa corriente
que transformó el concepto de propiedad de un derecho absoluto, en una
función social y sentó las bases de la redistribución justiciera de la tierra en
la Ley de 6 de enero de 1915 y en el artículo 27i de la Constitución de 1917.
Pero no fue sino hasta la terminación de la segunda conflagración mundial cuando las democracias capitalistas constituyeron un gran organismo político a fin· de resolver todos sus problemas económicos y sociales y entre ellos
principalmente, el agrario.
Desde entonces, han sido frecuentes las reuniones diplomáticas, las de técnicos y de expertos y los compromisos internacionales con el propósito antes
aludido hasta que después de largos preparativos concluyeron en la Alianza
para el Progreso, que exige para derramar sus beneficios en los países Latinoamericanos, que éstos inicien sus correspondientes Reformas Agrarias.
Llegamos, así, a la plena comprobación de que la Reforma Agraria a pesar
de su apariencia transitoria es un verdadero fenómeno social que viene repitiéndose desde los tiempos antiguos hasta la actualidad y que por ello mismo
cae dentro del campo de estudio de la Sociología, no para constituir una sociología especializada; pero sí como capítulo de la Sociología Rural que amerita, por la vital importancia que ofrece en el mundo moderno, la cuidadosa
y profunda consideración de los sociólogos.
Ante todo debemos preguntarnos ¿ cómo es posible que si desde el más

523

�remoto pasado de las sociedades humanas se han venido poniendo en práctica diversas Reformas Agrarias, es la hora en que aún no puede resolverse
el problema de la distribución de la tierra?
Esto se debe, indudablemente, a que la cuestión ha sido erróneamente
planteada; se la ha visto y se la ve COf!IO un simple caso legislativo y económico de reparto del suelo agrícola, haciendo caso omiso de su lado humano,
de su realidad social.
La Sociología puede contribuir a la solución del problema que representa
la Reforma Agraria analizando esa realidad desde puntos de vista conceptuales y pragmáticos.
La Sociología de la Reforma Agraria se ocupará, ante todo, de definir su
objeto de estudio, es decir, de señalar con precisión qué debe entenderse por
Reforma Agraria, cuáles son sus finalidades y sus fundamentos jurídicos y
morales.
En seguida revisará la historia de los movimientos agraristas en los diversos países del mundo para derivar de ellos las constantes sociológicas que
ilustrarán sobre sus causas y los motivo&lt;; de sus fracasos o de sus éxitos.
Toda Reforma Agraria, si no ha de ser aplicación ciega de leyeg y de actos
mecánicos de distribución de tierras, tiene que basarse en el conocimiento del
medio social en que va a realizarse.
La Sociología mediante la aplicación adecuada de sus métodos, analizará
la constitución de la familia campesina, su nivel cultural, sus costumbres, sus
problemas, su realidad económica y social, como parte de una nación y de
un Estado. Descubrirá la magnitud del proletariado rural, su movilidad social, sus migraciones internas, la causa de la despoblación de los campos, de
la atracción de las ciudades, del éxodo de campesinos hacia el extranjero.
La redistribución de la tierra se logra generalmente trasladando a los campesinos de lugares superpoblados a otros en donde es posible establecerlos.
Paradójicamente, la gente del campo se opone a abandonar los lugares en
donde vive en la miseria, hacia aquellos en donde puede hallar mejores condiciones de existencia. Esa oposición se basa en intereses, tradiciones y costumbres que sólo pueden conocerse mediante la investigación y la interpretación sociológicas, conocimiento indispensable para fundar sistemas educativos y de propaganda que transformen la mentalidad de las poblaciones rurales y su actitud ante la vida.
La Reforma Agraria exige la implantación de métodos crediticios, de técnicas modernas de explotación agrícola, de organización para el trabajo y la
defensa de los intereses campesinos; pero todo esto halla serias dificultades en
la práctica por la baja cultura y las resistencias que oponen los mismos interesados a toda innovación en sus formas de trabajo y de conducta individual

524

Y colectiva. Hallar la razón y el sentido de esas resistencias para vencerlas,
es algo que corresponde también a la investigación social.
Es, pudiera decirse, una ley sociológica el hecho de que siempre que se
ponen en contacto dos poblaciones de distinta cultura, la mejor dotada culturalmente tiende a explotar sin piedad a la otra. La Reforma Agraria se
proyecta hacia los medios rurales en donde el nivel cultural es muy bajo y se
encomienda a una burocracia y en elli toman parte además comerciantes e
industriales de educación media y superior que ponen en práctica diversos
procedimientos para obtener de la mencionada Reforma el más grande provecho. Descubrir mediante estudios e investigaciones esos procedimientos para que sea posible anularlos, es otra de las grandes misiones de la Sociología.
La Reforma Agraria introduce cambios radicales en la organización vigente de la propiedad territorial basada en antiguos conceptos del Derecho hoy
superados y en costumbres tradicionales de manera que provoca la oposición
de las clases sociales que se sienten afectadas. Esa oposición ofrece diversos
aspectos, se vale de diferentes medios y procedimientos que la Sociología como
ciencia de la realidad debe analizar para que el político y el gobernante puedan combatirlos de manera justa y eficaz.
Estos son apenas unos cuantos ejemplos de la importancia que reviste la
Sociología de la Reforma Agraria queí es extraordinariamente rica en su contenido como puede verse en el temario de este Congreso. Su utilidad no sólo
se advierte en la, preparación, en la planeación de- la redistribución de tierras
y de la organización de los campesinos, sino que resulta indispensable para
estudiar los efectos de esa distribución pues no basta repartir tierras ni en
las mejores condiciones posibles para dar por terminada la Reforma Agraria.
En efecto, si de acuerdo con las ideas de Max Weber concibiéramos un
tipo ideal de Reforma Agraria y beneficiáramos con ella a un grupo de
cien familias, el bienestar material y moral que les proporcionaría aumentaría su fecundidad, abatiría el índice de mortalidad, elevaría el término medio de la vida y en poco tiempo debido a su propia reproducción habría quinientas familias que tratarían de vivir de los recursos de una tierra proyectada para cien. Así se ve que en último análisis, la cuestión agraria es una
cuestión demográfica extremadamente compleja que requiere la organización de sistemas educativos que preparen a las juventudes agrarias no sólo
para la agricultura sino para otras actividades a fin de mantener el equilibrio de brazos en el campo. Quiérase o no, lo cierto es que al final de cuentas nos hallaríamos frente al espinoso problema moral y religioso del control
de la natalidad, afortunadamente, aún lejano en nuestra América en donde
rnbran tierras feraces y Jo que falta es repartirlas de manera racional y justa.
He aquí la tarea que corresponde al sociólogo en esta fase de la transfor-

525

�mación del mundo moderna en la que nos ha tocado el privilegio de asistir y
de actuar. Mis ideas no son, no han querido ser, sino una brevísima introducción, un leve bosquejo de lo que es la Sociología de la Reforma Agraria y
lo que debe esperarse de ella. Corresponde a ustedes, en este Congreso, exponer ideas y experiencias con el valor y la objetividad que caracteriza al hombre de ciencia para contribuir, así, con vuestra sabiduría a la solución de
uno de los más grandes problemas que confronta la humanidad.

I

El estudio que antecede fue presentado por el doctor Lucio Mendieta y Núfiez, en su
carácter de Presidente del XV Congreso Nacional de Sociología, en la inauguración
que tuvo verificativo en la ciudad de Tepic, Nay., de los días 19 al 24 de octubre
de 1964.

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

526

�JOSÉ ORTEGA Y GASSET EN SUS OBRAS INÉDITAS

Por el Dr. Aou STÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Facultad de Filosofía y Letras de la U.N.L.

I

•

¿ QUÉ ES FILOSOFÍA?

BAJO EL TÍTULO "¿ Qué es filosofía?", los compiladores de las obras inéditas de José
Ortega y Gasset reunieron las conferencias que el filósofo matritense sustentó -años
de 1928 y 1929- en Buenos Aires y en Madrid. Habría que determinar hasta qué
punto la serie de obras inéditas de Ortega, que ha publicado la Editorial Revista de
Occidente, modifican el panorama de conjunto -con sus ideas-madres- de la filosofía orteguiana. Por ahora me interesa destacar la idea de la filosofía que Ortega nos
presenta en dos de sus obras inéditas: ¿Qué es filosofía? (Revista de Occidente, Madrid) y Origen y epílogo de la filosofía (Fondo de Cultura Económica, México).
El público de nuestros días siente necesidad - ¡ voluptuosa necesidad!- de ideas.
Ortega recuerda una frase de Schlegcl: "Para lo que nos gusta tenemos genio" y acuña, por su cuenta, otro pensamiento similar: "El destino de cada cual es, a la vez, su
mayor delicia". Y se lanza a someter, el filosofar mismo, a un radical análisis. Advierte
que "los grandes problemas filosóficos requieren una táctica similar a la que los hebreos
emplearon para tornar a Jericó y sus rosas íntimas: sin ataque directo, circulando en
torno lentamente, apretando la curva cada vez más y manteniendo vivo en el aire son
de trompetas dramáticas. En el asedio ideológico, la melodía dramática consiste en
mantener despierta siempre la conciencia de los problemas, que son el drama ideal"
(¿Qué es la filosofía? pág. 35, Ed. Revista de Occidente, Madrid 1957). Quiere
estar a la altura de su tiempo. Cree que "el poro cuya abertura aprovecha la verdad
para deslizarse no es sino la mente de un hombre". Recuerda, con verdadero disgusto, aquella edad antifilosófica -la del positivismo-- que va desde 1840 a 1900.
El imperialismo de la física se explica por su práctica exactitud, por su conformación
por los hechos sensibles y por las conveniencias vitales del hombre. Pero el confort
no revela por sí solo superioridad ninguna de carácter. "La buena fortuna, el favor
del ambiente social suele exorbitarnos, nos hace petulantes y agresivos. Esto ha acontecido al físico, y por eso la vida intelectual de Europa ha padecido durante casi
cien años lo que pudiera llamarse el 'terrorismo de los laboratorios'." La teoría de

529
H34

�los físicos mismos ha concluido por des~ubrir que la física es una forma inferior de
conocimiento: un conocimiento simbólico. "La llamada realidad física es una realidad dependiente y no absoluta, una cuasi-realidad porque es condicional y relativa al hombre". ( Opus cit., pág. 63). Además, empieza por acortar un trozo del
Universo. Inicia su especulación no con un problema, sino con algo que da o toma
por sabido. A diferencia de todo otro científico, el filósofo "se embarca para lo
desconocido como tal. Lo más o menos conocido es partícula, porción, esquirla de
Universo. El filósofo se sitúa ante su objeto en actitud distinta de todo otro conocedor; el filósofo ignora cuál es su objeto y de él sabe sólo: primero, que no es
ninguno de los demás objetos; segundo, que es un objeto integral, que es el auténtico todo, el que no deja nada fuera y, por lo mismo, el único que se basta. Pero
precisamente ninguno de los objetos conocidos o sospechado posee esta condición.
Por tanto, el Universo es lo que radicalmente no sabemos, lo que absolutamente
ignoramos en su contenido positivo" (pás. 69 y 70). Ya podrán haber advertido,
los lectores, que la filosofía se presentará, en Ortega, como una teoría del Universo.
Apunta el objeto~aterial, pero no se cuida de precisar el objeto formal.
No quiere tajar esa integridad de nuestro mundo vital. Anhela una perspectiva
íntegra, con primero y último plano, no un paisaje mutilado, no un horizonte al
que se ha amputado la palpitación incitadora de las postreras lontananzas. "¿ Cómo
se puede vivir sordo a las postreras, dramáticas preguntas? ¿De dónde viene el mundo,
adónde va? ¿ Cuál es el sentido esencial de la vida?" Todos los temas restantes
son intermedios, secundarios. Y que no se nos venga a decir que estos problemas
carecen de interés, puesto que no se ha hallado manera de resolverlos. "¿A quién
le ha quitado nunca el hambre saber que no podrá comer?"
Como insuficiencia viviente, el hombre necesita saber. Le duele su ignorancia.
Anhela una verdad radical, un fundamento y raíz de los saberes. Aunque la verdad
filosófica resultase menos exacta que la científica, es de más alto rango y más verdadera. En este sentido, "la filosofía es una cosa ... inevitable". Ortega pretende retroceder de la física a la vida primaria y en ella halla la raíz de la filosofía. Postula
no una meta-física, sino una ante-física. Entiende por Universo "todo cuanto hay".
El problema filosófico es ilimitado en extensión y en intensidad problemática. Problema de lo absoluto y absolutamente problema. ¿ Universo o multiverso? El filósofo
renuncia a toda seguridad previa. Busca al mundo su integridad. Trata de completarlo en universo y fundamentarlo. El ser fundamental es el eterno y esencial ausente,
es el que falta siempre en el mundo; a diferencia del ser secundario y fundamentado.
La filosofía es una ciencia sin suposiciones. Es autonomía y es pantonomía. Es
apetito de transparencia y resuelta voluntad de mediodía. "Tiene una dimensión deportiva y del deporte conserva el limpio humor y el riguroso cuidado" (pág. 126).
Me parece que la seriedad, la dramaticidad y el compromiso de toda auténtica filosofía le separan, radicalmente, del deporte. Por lo demás, afirmaciones posteriores
de Ortega no parecen conciliarse con el concepto deportivo de la filosofía. Nos habla
de ascetismo y distanciamiento -aparente- de la vida, en el estricto pensar, exclamando agudamente: ¡ Quién sabe si pensar en la vida no es añadir al ingenuo vivirla
un magnífico afán de sobrevivida!"
Al lado de la intuición sensible se da la intuición de lo insensible. La total evidencia, fundada en intuiciones adecuadas, es el criterio de certeza de la filosofía.
Es preciso buscar los datos que nos faltan del universo, partiendo de los datos que
encontramos. Y la búsqueda debe estar presidida por una duda metódica. El realismo

~:!!~t;a:u;/;tte~: 1~ e~'.stencial indubitad~ de las cosas cósmicas es la ingenuidad
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J ea ista, e yo, el SUJeto
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m1 v1 a personal e intransferiºbl
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e, es mos ante un su
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tltuye, por sí solo, filosofía.
ceso m 1v1 ua que no consLa vida es siempre circunstancial. De ahí esa dim . ,
.
un repertorio determinado de posºbºl"d
de fatalidad que ofrece
1 1 1 ad es. Somos unens1on
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haz
· · ¡ d
.
nes, 1lus1ones. "Venimos al mund d d
.
ongma e apetitos, afa.
o, es e 1uego -escnbe Orte
d d
sistema de preferencias y desdenes" ( á
ga- ota os de un
25 7
que venimos "a nativitate" con
. tp g. d ) . Exagera, seguramente, al afirmar
un sis ema e pref
·
d d
al apuntar esas simpatías y rep Is·
f
erenc1as y es enes. Pero acierta
u 10nes que orman part d ¡ " h "
en apretado resumen la obra inéd"t d
,
e e et os . Hasta aquí,
por la Editorial Revi~ta de Occidente¡ a Qe _Jose¡·¡Ortfe~a y Gasset, ahora publicada
, ¿ ue es

I

oso ta?

II

•

ORIGEN y EPÍLOGO DE LA FILOSOFÍA

En 1943, Ortega emprende la tarea de escribir
'l
·
filosofía de Julián Marías. Por diversos motivos queunnoep1_ogo ª1 la Historia de la

:i

epílogo _no salió a la luz pública en vida de o:tega. En t;:~e
;:s~ e7oncer,I ese
E conóm1ca publicó co ¡
. d
'
n ° e u tura
José Orte a
'
n a anu:_nc1a e los compiladores de las obras inéditas de
. g Y Gasset, un pequeno volumen que lleva el título de Ortega
pil
d e la filosofía.

Y e

ogo

~uedar:e en el pasado es haberse ya muerto. Ningún "sistema filosófico" ent
1os trmu ,ados, n?s. parece, hoy en día, suficientemente verdadero. Además al
re
tar ilosof1as pretentas las mutilamos y las adicionamos L0
·
ad~pes edT
f"
,
·
meior, en consecuencia
otra 1losof1a. Por . de pronto, el pasado f"l
con· 1 1carnos
d
1oso'f"1co aparece como un'
Junto e errores, como una disonancia de opiniones como un montón d
·
.
.
'
e rumas.
Pero esos errores pued en convert1rse
en mstrumentos de la verdad D ·
h
errores p ·
· ¡
f
· ec1r que ay
sófi
rec10sos e~u.1va e a ª,1~ar que hay verdades insuficientes. La aventura filoca es, para utilizar el termmo de Hegel, una "Aufhebung", vocablo que me

530
531

�permito traducir corno superac1on absorbente del pasado. Para Ortega, "la serie de
los filósofos aparece corno un solo filósofo que hubiera vivido dos mil quinientos
años y durante ellos hubiera 'seguido pensando'. En este tercer aspecto se nos revela
el pasado filosófico como la ingente melodía de experiencias intelectuales por las que
el hombre ha ido pensando" ( Origen y epílogo de la filosofía, pág. 27). Estamos repasando el pasado en continua reviviscencia. El futuro no lo tenemos, sino que lo
pronosticamos. · Cuando se absorba -vigorosa y trnhelantemente-- el pasado, vendrá
la aurora de la razón histórica.
Cada momento histórico presenta un cierto número de "aspectos de la cosa". Los aspectos dependen de la cosa y del espectador. Pertenece a la realidad tener aspectos
y respectos. La palabra enuncia las perspectivas que nos son patentes. Pero la realidad tiene siempre más aspectos de los que manifestamos; es entera. Es preciso,
en consecuencia, integrar los aspectos en una vista suficientemente total. Ortega parece evolucionar, en el libro comentado, del perspcctivismo al omniperspectivismo.
Bajo la variedad de los sistemas filosóficos, José Ortega y Gasset descubre la unicidad de la filosofía. Refiriéndose a las doctrinas, nos dice: "Bajo sus caretas de
antagonistas, todas son la misma filosofía, es decir, que las filosofías no son mera
muchedumbre, no son sólo ésta y aquélla y la de más allá, sino que tienen últimamente
una mismidad" ( Opus cit., pág. 53). Sólo que el pasado filosófico nos llega en
nombres. Y un nombre es una "referencia a la cosa", una presencia de lo ausente.
El concepto -expresa Ortega en forma hiperbólica- es una caricatura de la cosa.
El uso colectivo impone, además, determinadas significaciones. La filosofía es una
faena de descubrimiento -alétheia- que nos pone en contacto con la realidad desnuda. Porque hay "un mundo patente y un trasmundo o supermundo que late bajo
aquél y en poner de manifiesto el cual estriba la culminación de la tarea filosófica"
( Opus cit., pág. 70). Próximo a Heidegger, Ortega se desvía por los senderos de
la filología: "perseguir, en sus momentos decisivos, la variación que con respecto a
los términos de aquella doble operación se haya producido en la historia de la filosofía hasta la hora presente. Este nos dará la mismidad de la filosofía en su pasado"
( pág. 72). La razón histórica se traga, sin ascos, melindres ni escrúpulos, la realidad.
El pensamiento de un pensador tiene siempre un subsuelo, un suelo y un adversario.
"El subsuelo, constituido por capas profundas y originadas en lo antiguo del pensar colectivo dentro del cual brota un pensamiento de un pensador determinado, suele
ser ignorado por éste. El suelo es de constitución reciente: son las admisiones fundamentales de que el pensador se da cuenta pero que ha encontrado ya recientemente establecidas. . . En fin, todo pensar es un pensar contra, manifiéstese o no
en el decir. Siempre nuestro pensar creador se plasma en oposición a otro pensar
que haya la vista y que nos parece erróneo, indebido, que reclama ser superado"
( Opus cit.~ pág. 77).
En Historia como sistema, Ortega había afirmado que "el hombre no tiene naturaleza, sino historia". En Origen y epílogo de la filosofía rectifica implícitamente, tan
insostenible postura, al reconocer: "Esto no significa que en el hombre no haya algo
constante. De otro modo no podríamos hablar del hombre, de la vida humana, del
ser humano. Es decir, que el hombre tiene una estructura invariable a través de todos
sus cambios. Pero esa estructura no es real porque no es concreta sino abstracta.
Consiste en un sistema de momentos abstractos que, a fuerza de tales, reclaman ser
integrados en cada caso e instante con determinaciones variables para que la abstracción se convierta en realidad. Si decimos que el hombre vive siempre desde ciertas

532

creencias, enunciamos una verd d
la 'd
a que es un teorema perteneciente a la teoría de
v1 a, pero esa verdad no declara nada
propia irrealidad al d ·
• d
.
que sea real, antes bien manifiesta su
e¡ar m etermmada la creencia de que
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.
como una fórmula algebraica la solic1'ta . ,
en ca a caso vive, y es,
,
,
c10n constante para que 11 n
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vacios -leere Sta/le"- ( , BO) N
.
e emos sus ugares
teoría sobre la naturalez~ª~- 1 . o nos m~eres~, por ahora, discutir la cuestionable
Filosofía del hombre hemos heabl:d:st~uctura mvanable del ser humano. En nuestra
.
e una estructura permanente y hem d t d
1as dimensiones constantes d I h b
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os es aca o
.
.
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om re. or ahora me basta apuntar el vira'e
gu1ano en este importante tema de antropología fl 'f'
J orteI · ,
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1 oso 1ca.
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que a ora empezamos a hacer b .
e pa e on trad1c10nal de la filosofía no es una
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diferente frente a toda la filosofía".
nueva I oso ia smo algo nuevo y
~o vamos a . entretenernos exponiendo el paralelo entre Parménides y Heráclito
:-mteresante, ciertamente-- que Ortega traza con mano ágil, aunque parcial Nos
mteresa, centralmente, el concepto orteguiano de la filosofía El f'J' f
·.
q ·
d
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·
1 oso o matritense
~icr~ en ten er . Y ~nticar el pasado, entusiasmarse, angustiarse e untarse con él
E¡erc1ta su conciencia de perdimento y naufragio Habla de la d d
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se Je vea d d
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u a, aunque nunca
.,
u ar en sus a 1rmac10nes. Acaso porque entiende que "todo
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reacc1on a una d d " ( ,
)
.
me o o es
. .
~ ~
pag. 106 . La filosofía se presenta, en su origen "como el
proced1ID1ento metod1co para obtener la revelación -la l'th ·
'. hablar
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· (E I b •
ª e eza-. s·1 se quiere
e v1venc1a
r e nis), esta metódica revelación fue la "Erlebni' ,, b, ·
d ¡
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as1ca e os
primeros I oso os, y alétheia, por tanto, el nombre que vista desde
¡ • •
mirlad co
d'
.
su persona mti.
:respon ia a su ocupación" (pág. 128). Con excesiva facilidad se re ite
la f1losof1a es pregunta por el Ser "'];al vez ¡ S
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que
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,
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er era ya respuesta. Cuando se
ice que a 1losof1a es pregunta por el Ser se subentiende
¡¡
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que e a va a procurar
· ¡·1ca que se
·escu dnr os atn utos constitutivos del Ser o del "ente"• p ero esto 1IDp
tiene , e.1ante ya el Ser. ¿ Cómo llegó a estar delante de las mentes?• t. No parece mas
,
veros1m11 que los hombres, perdido el fundamento de su vida se
t
algo X q
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.
,
pregun aron por
ue e 1a tener ciertos atributos, previos -precisamente los
· ·r· b,
que ¡usti 1ca an
q ue f uese b uscad o .?" (pag.
128). No se cuida, Ortega, de cont estar, con acopio de
b uenas razones, esta pregunta que parece querer 1'nduci'rnos
a considerar, como más
radical, la vida que el ser.

111
MEDITACIÓN DE EUROPA

Las
·
.
.naciones occidentales que han aprendido de Europa, tienen ahora que servir
e mflmr en Europa, porque Europa apunta a un nuevo cataclismo. Progreso te'cn·
.d d . I .
h
ico,
capac1 a mte ectlva, an elo de libertad son, ¡ qué duda cabe! legados europeos. Pero
acontece que Europa ha mostrado, hasta la saciedad, su incapacidad de vivir en
paz. Hoy en día .no puede o~tentar~e, en consecuencia, como maestra de Ja paz.
Nunca he podido compartir la idea orteguiana de Europa, como tierra elegida,
porque creo que la historia desigual, de ese trozo del planeta, no autoriza a formular un mesianismo europeo. Examinemos, en sus líneas directrices, Ja teoría de
José Ortega y Gasset, esbozada en aquella conferencia que pronunció en Berlín (sep-

533

�tiembre de 1949), bajo el título: "De Europa meditatio quaedam", recogida hoy
en el volumen Meditaci6n de Europa, de sus obras inéditas, publicada por la Revista
de Occidente en Madrid ( 1960). El enjambre de pueblos europeos que partió a
volar sobre la historia desde las ruinas del mundo antiguo se ha caracterizado siempre -apunta el Meditador del Escorial- por una forma dual de vida. El vivir de
cada pueblo europeo es un convivir con el resto de los pueblos europeos. Ortega
-dicho sea entre paréntesis- no parece advertir la insuficiencia de este europeísmo
insular. Desde el siglo XI (Otón 111) tienen conciencia de moverse y actuar en un
espacio o ámbito común. "Peleaban dentro del vientre de Europa, como los gemelos
Eteocles y Polínice en el seno materno" (pág. 33). Y es que "Europa como sociedad
existe con anterioridad a la existencia de las naciones europeas" (pág. 35). Más
exacto hubiera sido Ortega si hubiese dicho "Cristiandad" en vez de "Europa".
Dentro de la amplia sociedad europea, como ámbito social preexistente, se han ido
formando poco a poco, como núcleos más densos de socialización, las naciones de
Occidente. "La historia de Europa, señores, que es la historia de la germinación,
desarrollo y plenitud de las naciones occidentales, no se puede entender si no se
parte de este hecho radical: que el hombre europeo ha vivido siempre, a la vez
en dos espacios históricos, en dos sociedades, una menos densa, pero más amplia,
Europa; otra más densa, pero territorialmente más reducida, el área de cada nación
o de las angostas comarcas y regiones que precedieron, como formas peculiares de
sociedad, a las actuales grandes naciones" (pág. 36). En este sentido, cabe decir
que la unidad europea no es tanto un mero programa político para el inmediato
porvenir, cuanto un principio metódico para entender el pasado de Occidente. La
historia de Europa se explicaría por un ritmo en el predominio que una de esas dos
dimensiones -la europea y la nacional- logra sobre la otra. Ha habido siglos -siglo de Carlomagno, siglo VIII- en que lo europeo predomina sobre las peculiaridades nacionales. Frente a esas épocas encontramos otros siglos -siglo XVII, siglo
XIX- en que sobresalen los particularismos nacionales sobre el fondo común europeo.
Lo que llamamos "nación" no aparece plenamente en el área histórica -con
España antes que con Francia-, hasta fines del siglo XVI y comienzos del XVII.
Mientras la ciudad -la "polis"- es un artefacto jurídico que la hacen los individuos, la nación es empresa y tradición que hace la historia. No se trata, como lo
quiere Mr. Toynbee, de "un cock-tail de tribalismo y democracia", puesto que la
realidad nacional es de mucha mayor antigüedad que la invención de la democracia
y no tiene nada especial que ver con el tribalismo. El equilibrio europeo está montado sobre la convivencia de las naciones europeas. Para José Ortega y Gasset resulta "incuestionable que todos los pueblos de Occidente han vivido siempre sumergidos en un ámbito -Europa-, donde existió siempre una opinión pública europea.
Y si ésta existía no podía menos de existir también un poder público europeo que
sin cesar ha ejercitado su presión sobre cada pueblo. En este sentido, que es el auténtico y riguroso, una cierta forma de Estado europeo ha existido siempre y no hay
pueblo que no haya sentido su presión, a veces terrible. Sólo que ese Estado supernacional o ultranacional ha tenido figuras muy distintas de las que ha adoptado el
Estado nacional" (pág. 84). ¿ Cuáles son esas figuras? Ortega se limita a decir
que se trata de algo puramente dinámico. Dinamismo sin sostén y sin razón. Pero
no es éste el error fundamental en que incurre Ortega. ¿ Cómo hablar de un Estado
europeo sin una autoridad efectiva, sin un pueblo de gobernados, un bien público
europeo, claramente delimitado, al cual sirva este supuesto Estado? Del hecho de

534

que exiSta una opmion pública europea no cabe deducir, sin más, que existe un
poder público. No cabe confundir el "balance of Power" con la autoridad estatal.
Resu~ta difíci~ que las naciones se entiendan, porque "una nación es una intimidad
en
sentido• homologo a como lo es una persona" (pág• 98) • A'un asi,' o r tega asegura:
ce
Las. nacio_nes de Occidente son pueblos que flotan como Judiones dentro del único
espacio social que es Europa, 'en él se mueven, viven y son'. Yo postulo una historia
d~ Europ~ q_ue nos co~taría las vicisitudes de ese espacio humano y nos haría ver
como su md1ce de socialización
ha
.
. variado . . . " (pág. 98) . La verd a d es que h oy
no se pue~e sostener , es_ta msulandad europeizante. Las naciones europeas ya no se
mueven, _vi:en Y son umcarnente en Europa, sino en el mundo entero. El tamaño del
mundo subitarnente se ha reducido y todos los pueblos son próximos. El propio Ortega
r:cono_ce ~ue Europa está hoy desocializada, esto es, que Je faltan principios de conv1venaa vigentes. Por de pronto, urge una nueva técnica de trato entre los pueblos
eu~peos. Y ~sto supone, claro está, que los pueblos, que las naciones existen. Hasta
aqu1, _en s~s 1d~as-rnadres, la conferencia que don José Ortega y Gasset sustentó en
la Umvers1dad hbr~, de ~erlín el 7 de _septiembre de 1949, bajo el rubro: "De Europa
med~tatio q~aedam . Mas que la teona sobre Europa y su destino, de escasa consistencia, n~s mteresan los agudos atisbos sobre el pueblo alemán, sobre la idea de polis
Y de ~ación, sobre nacionalismo e internacionalismo. Los compiladores de Jos escritos
orteguian?s ha~ tenido el designio de incluir, en la obra inédita Meditaci6n de Europa,
otros esc:1tos afmes. Fuera del primer escrito: La sociedad europea, los restantes escritos:
Toc~ueville '-( su ~empo, Vistas sobre el hombre gótico, algunos ternas del Weltverkehr
no tienen, m podnan tener, como cuestión central, a la realidad de Europa.
~l recorrer los siglos de Hist?ria Europea, Ortega no parece advertir el principal
peligro de Europa: su depravación moral, su materialismo pagano. Recordamos aquellas palabras de Guardini: "Si Europa quiere seguir existiendo si el mundo ha d
.
. d
'
e
segmr necesitan o a Europa, ésta tiene que continuar siendo aquella magnitud histórica determinada por la figura de Cristo; mejor dicho, tiene que serlo con una seriedad nueva, corno lo exige su naturaleza. Si pierde este elemento esencial, Jo que
de ella pueda quedar importará ya poco". Porque lo verdaderamente importante no
es el continente -mero concepto geográfico- sino el contenido valioso: realidad
espiritual, moral y cultural. La fuerza salvadora de Europa, prefigurada bajo el cielo
azul de Grecia (humanismo) y realizada espléndidamente en el Cristianismo, aún puede
cobrar vigencia, a condición de que las élites reaccionen ejemplarmente en un esfuerzo
de voluntad y de organización. Pero amar a Europa, a fuer de universales, no es
hacer del Viejo Continente -europeísmo trasnochado- la tierra elegida.

IV
MEDITACIÓN DE LA CRIOLLA

Algo había, en José Ortega y Gasset, de torero y de gitano. Algo que Je impulsaba
a llevar a la plaza y a la plazuela de la intelectualidad -la prensa y la radio-, su
traje de luces y su gracia de gitano. Necesitaba siempre su coro femenino. Sin esa
atmósfera no podía respirar ni vivir. Le repugnaba el tipo de salteador de alcobas,

535

•

�•

el "homme a femmes" de las novelas francesas, que es todo lo contrario del fiero,
magnífico, trágico y español Don Juan.
En 1939, José Ortega y Gasset quiso encerrarse en la cabina de una radiodifusora
de Buenos Aires, a solas, para poder ser no más que voz, voz anónima que trota por
las pampas y se enreda en las sierras. Atraído por el misterio -"misterium fascinans"de la criolla, ofreció, como homenaje a la mujer argentina y a la mujer criolla de
nuestra América española, en general, una conferencia que parece, a ratos, una rigurosa meditación filosófica y en otros momentos un exquisito poema lírico. Sabía
que en la mujer -y la criolla es el superlativo de la palabra "mujer"- hay siempre
algo de corza, para ventura de ella, para derrota nuestra, y cuando esa corza latente
se pone alerta, estamos perdidos porque hace lo que hacen todas las corzas: se estremece maravillosamente sobre sus finos cabos, vuelve desdeñosa la deleitable cabecita y parte veloz en fugitiva carrera. Pero obsesionado por la idea de darle caza y
sintiéndose atraído hacia el fondo arcano del bosque, hacia el lugar mágico donde
se operan los encantamientos, emprendió su deliciosa aventura. Dejémoslo todo, por
el momento, y acompañémosle como sensibles· espectadores.
Como la filosofía -esa ciencia radical, integral, depurada y sublime que Aristóteles concluyó dándole un nombre conmovedor: la buscada-, la criolla es para Ortega
esa perfecta y suprema realidad que el hombre busca. La criolla que busca el filósofo
español es el prototipo real de todas las criollas. Sus cualidades forman una arquitectura viviente. Ante todo es vehemente porque vive en constante y omnímodo lujo
vital. Trátase de una vehemencia de piel suave y sabor dulce, aunque enérgico. Un
inmenso afán de vida -de todas las formas de vida- preside el carácter de la
criolla. En ella encontramos el gran máximo de espontaneidad femenina, la permanente autenticidad. La hallamos asentada tranquilamente con la cotidianeidad y nos acercamos a ella sin precauciones y... estamos perdidos, perdidos sin remedio! Porque en ese
marco de aparente y aceptada cotidianeidad, surge imprevista la más pura originalidad.
Cada palabra, cada gesto, ~s un poco otra cosa que lo usado, es una creación constante, porque en la medida que se es auténtico, se es creador.
Imaginémonos a José Ortega y Gasset recién llegado de Europa a este nuevo mundo,
donde súbitamente y sin saber cómo, se encuentra ingresado. Entra, tan tranquilo
como cualquier día, en una casa donde no ha estado nunca y ve que del fondo del
vasto salón, avanza con un caminar elástico y de vago ritmo, que no es sino andar
y es, sin embargo, ya una danza en germen, un ser -no- unos ojos oscuros y
densos, donde bailan imaginaciones, una blusa de organdí blanca, una pollera de campana y bufante ... Es la criolla. Y entonces Ortega se siente perdido, sin saber qué
hacer. . . Perdido ante la gracia de la criolla, ante sus ademanes, posturas, expresiones, fervores, travesuras. ¿ Qué hacer ante esta inventora de proyectos, de estratagemas, de halagos, de burlas? El "Meditador del Escorial" responde con un "tango
trascendental", para decirlo con su misma ironía, con una meditación -que es también un madrigal- en la que no pide nada, ni una sonrisa, como pedía Dante a
Beatriz, ni una palabra estremecida, nada. Le basta vivir profundamente, apasionadamente su himno a la criolla. A esa criolla que tal vez tenga una gota de sangre
ameri~diana, como fermento, como vitamina, que por sí no es nada, pero que excita
e incita las sustancias positivas del alma criolla.
Para un español que lo sea hasta el tuétano, como lo fue José Ortega Y Gasset,
ponerse en contacto con la criolla es despertar las regiones de su ser que tenía como
dormidas y que de pronto se ponen en erupción. Evoca, por ejemplo, el choque amo-

536

roso de Diego de Avendaño Y una princesa inca. "Qué pasaría entre estos dos seres
tan d~stintos, tan distantes, que chocan de pronto en el universo de la pasión? Est~
conqmstador, este hidalgo fiero -como buen español loco por la feminidad, apasionado, ~a_lante, conceptuoso, elocuente, y a la vez, atroz, áspero, bronco, desesperado,
melancohco, con la muerte pronta siempre a su lado, como su sombra- y esta india
de~ u~a de_ las razas más nobles que han existido en el mundo, aquellos misteriosos y
~en?nales meas del Cuzco, que adoraban el sol y las estrellas y todo lo fulgura! -esta
md1a muda, de semblante quieto, con un fuego arcano, fuego de montaña que va
a ser volcán, esta india con su dulzor extrahumano, un dulzor cósmico- la íntima
~ulz~ra del vegetal y la dulzura de la estrella. ¿No han pensado ustedes en una noche
hmp1a, cuando las estrellas pulsan como menudas vísceras de oro y de fuego, que las
estrellas de~en ser dulces, que lo sabríamos si pudiésemos besarlas? ¡ Besar una estrella!
- ¡ buen D10s!- qué delicia casi mortal. ¡ Sentir que la estrella pusiese su temblor
su temblor inextinguible e incandescente sobre nuestros labios! En la Biblia los labio~
se purifican como un carbón ardiente. Santo Tomás de Aquino soñó que tocaban los
suyos con un ascua para que pudiesen hablar con pureza de teología. Un ascua un
carbón ardiente es casi la definición de la estrella. ¡ Qué amores, qué amores deleitable~. Y tremeb~ndos debieron ser aquellos, entre el conquistador y la princesa inca!
La h1Ja que tuvieron era ya, en germen, la criolla -a un tiempo hijadalgo e hija del
sol-. E~te noble. ingrediente amerind_iano es uno de los muchos con que las abejas
de los anos han ido elaborando la miel de la criolla". Esa criolla que ni es dura ni
etérea s'.n~ ese venturoso justo medio, que es lo muelle. Es muelle su cuerpo, lo son
sus mov1m1entos: es muelle su voz -se mece uno en su voz- ¡ ay, la voz de la criolla!
hecha con el reposo y el silencio de las estancias y de los ranchos. Como Goethe Ortega fue un gran intelectual que creyó siempre en la mujer, que para existir, éÍ que
era un gran varón, necesitaba respirar mujer. Y aquí en América encontró a la criolla
y quiso componerle, a la manera japonesa, un hai-kai que es el poema más sencillo
del mundo. Un día redondo de primavera, sale a caminar, a embriagarse de luz
de paisajes, de existencia. De pronto -podemos imaginarlo- oye las melodiosas voce~
de las lugareñas, de la ciudad o del campo, de la estanciera elegante O de la muchacha obrera. Culmina la delicia del momento y exclama: ¡ Ay, la voz de la criolla!
Esta exclamación, sólo esta exclamación es todo el hai-kai, todo el poema.

V
EL HOMBRE y

LA GENTE

Más que una doctrina sociológica, propiamente dicha, El hombre y la gente contiene
una filosofía social. En Valladolid, Madrid, Buenos Aires, Munich y Hamburgo, José
Ortega y Gasset expuso públicamente sus ideas sobre lo social. Habló de ensimismamiento y alteración, de la vida personal, de la estructura de nuestro mundo, de la
aparición del "otro", de la vida interindividual (nosotros-tú-yo), de la excursión hacia
ella, del peligro que es el otro y la sorpresa que es el yo, de la gente y del saludo,
de la significación de un uso y de las bases para una nueva lingüística ...
Lo social, adscrito sólo a los hombres, consiste en acciones o comportamientos humanos. En toda acción hay un sujeto y una responsabilidad. La vida humana es so-

537

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!edad. Lo social es un hecho de la humana convivencia. Trátase de usos impuestos
por el contorno, por la sociedad, por la gente ... Son imposiciones mecánicas, impersonales, cuyo contenido es ininteligible. "Y como la 'vida social o colectiva' consiste en los usos, esa vida no es humana, es algo intermedio, entre la naturaleza y
el hombre, es una casi-naturaleza, y, como la naturaleza, irracional, mecánica y brutal"
(El hombre y la gente, pág. 27, Revista de Occidente, Madrid, 1957). Los usos presentan, para Ortega, tres principales categorías de efectos: 1). Nos permiten prever
la conducta de los otros y, en consecuencia, la casi-convivencia con el desconocido;
2). Nos obligan a vivir a la altura de los tiempos; 3). Al automatizar gran parte
de la conducta personal, nos sitúan en cierta franquía frente al porvenir y nos permiten crear lo nuevo y racional.
El animal no vive desde sí mismo sino desde lo otro, alterado, enajenado. Sólo el
hombre puede ensimismarse. Crea en su derredor un margen de seguridad, siempre
limitado -la técnica- y vuelve a ensimismarse. "Según esto, no puede hablarse de
acción sino en la medida en que va a estar regida por una previa contemplación; y
viceversa, el ensimismamiento no es sino un proyectar la acción futura" (pág. 43).
Caminando entre precipicios, el hombre guarda el equilibrio. Y cuando le falta un
cierto margen de tranquilidad, la verdad sucumbe. Una vez más, Ortega insiste en
que la "realidad radical" es la vida de cada cual. . Todas las d:m~s cosas apare~e~,
surgen, saltan, resisten, se afirman dentro del ámbito que es rm vida. En el existir
va incluido el resistir. A nadie le es dado elegir el mundo en que vive. Tengo que
enfrentarme con la circunstancia: minerales, plantas, animales, prójimos. Pero en
medio de esa circunstancia, estoy solo. Y "sólo en nuestra soledad somos nuestra
verdad". "El auténtico amor no es sino el intento de canjear dos soledades" (pág. 73).
"• Es posible -literal y formalmente posible- un humano vivir que no sea un esp:rar? No es la función primaria y más esencial de la vida expectativa Y su m~s
visceral órgano la esperanza?", se pregunta Ortega. ¡ Lástima grande que sólo se limite a engolosinamos con el tema!
El mundo vital se compone de unas pocas cosas en el momento presentes, e innumerables cosas en el momento latentes, ocultas. Además, el mundo posee siempre dos
términos y órganos: la cosa o cosas que vemos con atención y un fondo sobre el cual
aquéllas se destacan. En otras palabras: en la estructura del mundo se destacan_ tres
planos: la cosa, el horizonte y el más allá latente. Las cosas se agrupan en rcg10nes
espaciales. Y o estoy fuera del otro hombre y también mi mundo está fuera del suyo.
y sin embargo, co-cxistimos, entrepeinamos nuestras existencias. El cuerpo del otro,
su mímica y su pantomímica, gestos y palabras no patentizan pero sí manifiestan que
ha allí una intimidad similar a la mía. La vida del otro no es realidad radical, sino
y
·
. 1: " e1 h omrealidad
presunta. José Ortega y Gasset formula este pnmer
teorema socia
bre está a nativitate abierto al otro que él, al ser extraño; o con otras palabras: antes
de que cada uno de nosotros cayese en la cuenta de sí mismo, h~bía tenido ya la
experiencia básica de que hay los que no son "yo", los Otros; es decir, que ~l hombre
al estar a nativitate, abierto al otro, al alter que no es él, es a nativ1tate, quiera o no,
gústele O no, altruista" (pág. 135). Altruismo que implica un Nosotros. Hay un forcejeo con el tú que me descubre a mí mismo. Pero el tú puede ser hombre o puede
ser mujer.
Los caracteres primordiales de la mujer, apuntados por Ortega, son tres: 1). La
humanidad íntima de la mujer es confusa, crepuscular, deliciosamente secreta; 2).
El destino de la mujer es "ser en vista del hombre". Sólo la mujer sabe Y puede

538

amar, es decir, desaparecer en el otro; 3). "El cuerpo femenino está dotado de una
sensibilidad interna más v·
¡ d ¡ h b
-, .
.
iva que e
e
om re, esto es, que nuestras sensaciones
orgamcas mtracorpor_ales son vagas y como sordas comparadas con las de la mujer".
El cuerpo de la muJer, con su propens10n
·' a 1 ad orno, nos aparece como impregnado
·
como lleno todo él de alma.
'
. "T~da_ sociedad -advierte el filósofo matritense- es, a la vez, en una u otra dosis, disocie dad -que es un~ convivencia de amigos y de enemigos" (pág. 183). Tendremos que apuntar, posteriormente, algunas críticas a la obra comentada. Por ahora
me im~o:ta destacar que en el concepto de sociedad, forjado por Ortega, se incluye
a los vivientes y a los muertos. Pero sólo los vivientes nos son peligrosos. Por eso tenemos q~e acogernos ~ los usos. Los usos los hace la gente. Son de todos y de nadie.
L~s copia~~s o repetimos de los otros. A regañadientes, con frecuencia. Tienen un
~rige_n anomi:no, Y se nos imponen sin entender su sentido. Por tanto son acciones
irracionales, mvoluntarias, ininteligibles. "El uso, pues, se me aparece ~orno la amenaza presente en mi espíritu de una eventual violencia, coacción O sanción que los
demás van a ejecutar contra mí" (pág. 235).
Lo ~o~ial es esencial anacronismo. Conserva y acumula la vida humana fenecida
Y pretenta. Hay "usos débiles y difusos" ( convencionalismos sociales y opinión pú-

blica) y "usos fuertes y rígidos" ( derecho, economía y Estado).
La lengua materna no se aprende en gramáticas y diccionarios, sino en el decir
de la gente. Es un uso social que viene a interponerse entre dos intimidades. En fonn
1 , .
a
a~o~ca, Ortega y Gasset nos expone su idea de una nueva lingüística: Hablar es
prmc1palmente ~sar de u~a lenguas en cuanto que está hecha y nos es impuesta por
el contorno social. El decir es un estrato más profundo que el habla y a ese estrato
profundo debe hoy dirigirse la lingüística. El hombre es, constitutivamente, el Dicente.
Urge, en consecuencia, determinar qué es lo que dice, o, expresado de otro modo
cuáles son las direcciones primarias de su decir, qué cosas son las que le mueven a deci:
y cuáles las que le dejan silencioso. Cada pueblo calla unas cosas para poder decir
otras. No basta el utilitarismo zoológico para explicar la génesis del lenguaje. El hombre es un animal fantástico gue tiene mucho que decir, aunque la lengua socializa
lo más íntimo de su ser. Hablar es una operación que comienza en dirección de fuera
a dentro. Decir, en cambio, es una operación que empieza dentro del individuo.
Contrapone Ortega las "opiniones particulares", emitidas con brío, a las "opiniones
reinantes", meros tópicos de la opinión pública. La vigencia, alfa y omega de la sociología, es indiferente a nuestra adhesión, ejerce su coacción sobre nosotros, y podemos
recurrir a ella como a una instancia de poder en que apoyarnos. Justamente el poder
público se presenta como "la emanación activa, energética de la opinión pública, en
la cual flotan todos los demás usos o vigencias que de ello se nutren" (pág. 311).
Pero líneas delante, Ortega afirma que "la sociedad es una realidad constitutivamente
enferma, deficiente -en rigor es, sin cesar, la lucha entre sus elementos y comportamientos efectivamente sociales y sus comportamientos y elementos disociadores O antisociales. Para lograr que predomine un mínimo de sociabilidad, funciona el Estado.
Hasta aquí, en sus ideas-m~dres o líneas fundamentales, la obra inédita de José Ortega
y Gasset, publicada por la Revista de Occidente, El hombre y la gente.
Concluyamos con las indispensables observaciones críticas.
A). El alter ego que se me anuncia o revela con su presencia física o espiritual es,
provisoriamente, un enigma, la gran paradoja de que habla José Ortega y Gasset

539

�en su curso sobre El hombre y la gente, porque es un yo que consiste precisamente
en ser el no yo, en serlo de modo radical y superlativo. Pero la incomunicación primigenia -y esto no lo dice Ortega- es sólo un estadio provisional destinado a superarse
por efecto de la caridad.
B). No podemos aceptar con Ortega que nuestra realidad auténtica sea nuestra
radical soledad. Las relaciones sociales no siempre se presentan como una seudorrealidad convencional. Es claro que ante la masa de los individuos indeterminados -esa
entidad abstracta que es "la gente"-, no va a ser posible que mi individualidad única
e intransferible emerja con su plenaria singularidad. Pero no hay razón para llevar
las cosas al extremo y decir: "la acción social es acción sin sentido para el sujeto;
por tanto irracional; por tanto, involuntaria. Y como involuntaria, forzada. Cumplimos con los usos sociales a la fuerza". Los usos o convencionalismos sociales surgen
de la dimensión social del hombre con un sentido bien claro: garantizar la seguridad.
En mis frecuentes y complejas relaciones sociales con los demás, es preciso que sepa
a qué atenenne; es preciso que cuando dirija una fórmula de cortesía a un desconocido me conteste con otra fórmula de cortesía; y si no es así, si el desconocido me
responde con un insulto o con un golpe, es menester que la sociedad me respalde
en la desaprobación del acto.
C). Sin caer en una ridícula interpretación optimista, cabe decir que la relación
social está constituida, sobre todo, de actos positivos; que los actos negativos son, por
su misma esencia, antisociales. No es lo mismo el beso que prodiga la madre que
la puñalada que asesta el asesino. Por ello, y por el principio lógico de contradicción,
no podemos aceptar la afirmación de Ortega en el sentido de que "toda sociedad es,
a la vez, en mayor o menor dosis, disociedad".

VI
IDEA DEL TEATRO

En Lisboa y en Madrid, José Ortega y Gasset, sustentó, el 13 de abril Y el 4 de
mayo de 1946, respectivamente, una conferencia intitulada "Idea del Teatro". Los
compiladores de las obras inéditas orteguianas publicaron la conferencia, con los anejos
encontrados, en la Editorial Revista de Occidente (Madrid, 1958).
Un imperativo de continuidad movía siempre a Ortega para "hincar los talones en
el pasado, despegar desde el presente, y pari passu, un pie tras otro del~nte, ponerse
en marcha, caminar, avanzar; le aterraba quedarse en el pasado o enqmstarse en el
presente. Quería innovar. Acaso el afán filoneísta le haya extraviado, en más de una
ocasión. Pero sus atisbos de adelantado vigía -valiosos, numerosos, fecundos- están
en pie.
. ,
Al través de toda una variedad de formas, subsiste, en el teatro, una estructura 1dentica. Sólo que es preciso descubrirla, des-ocultarla, hacerla patente. Quiere mostrar
el "ser en forma" del teatro, no su "ser ruina". Tiene la convicción de que hoy "está
en ruinas casi todo, desde las instituciones políticas hasta el teatro, pasando por todos
los demás géneros literarios y todas las demás artes" (J dea del Teatro, pág. 30). Por
eso quiere tener a la vista las grandes épocas del teatro: siglo V en Grecia (Esquilo,

Sófocles, Ari,tófanes), finales del siglo XVI y comienzos del XVII con el teatro inglés ; el español (Ben Johnson, Shakespeare, Lope de Vega, Calderón), el teatro
aleman de Goethe y Schiller, el siglo XIX: una de las grandes centurias teatrales.
Eso ha sido el teatro en fonna.
"E~ t~atro -define, Ortega- es un edificio que tiene una forma interior orgánica
c~nst1t111da por dos organos -sala y escenario-- dispuestos para servir a dos func10nes opuest~s pero conexas: el ver y el hacerse ver" (pág. 36). Se ha dicho que
la dr~aturg1a . es ~n género literario.. Pero esta consideración, para Ortega, es secundana Y par;1ª~· Teatro es por esencia, presencia y potencia: visi6n -espectáculo--,
Y en cu_anto publico, somos ante todo espectadores" (pág. 3 7). Trátase de un género
vmonano, antes que de un género literario. El circo y los toros son primos del teatro.
Cosas Y personas se nos presentan, en el escenario, representando otras que no son
ellas. "Todo teatro, por humilde que sea, es siempre un monte Tabor donde se cumplen transfiguraciones". En otras palabras: el Teatro es metáfora visible. Pero, ¿ qué
es lo metafórico? La metáfora -"bomba atómica mental"- anula, neutraliza desmaterializa dos realidades que chocan y se identifican. El actor hace farsa. 'y el
público se deja "farsear". Ambos participan en un mundo irreal, fantasmagórico. La
vida humana es, tiene que ser a ratos, "broma", farsa. El hombre tiene que descansar
de su vivir, &lt;lis-traerse, verterse en una ultravida. La escena, la sala y el teatro entero resultan ser fantasmagoría, ultravida.
La religión griega es, en un sentido formal, religión "popular". Consiste en culto
público. El teatro griego nace del culto a Dionysos --danzas y cantos corales- que
representa el vino y lo elemental en la naturaleza. "El beodo siente que se ha arrane~~º a lo que le era la vida -pesadumbre-. Vive ahora una vida exenta de negatlv1dad, llena de luz, en que todo sonríe, ni siquiera siente la resistencia de la materia
(por pérdida del tacto periférico). Por eso da tumbos, no siente la dureza y solidez de
la tierra. No percibe limitación alguna a la vida. Todo es como debe ser. Es la felicidad, la beatitud. De la vida anterior conserva sólo la impresión como de algo de lo
cual ha sido arrancado, liberado, arrebatado o asumpto. Esta sensación de "asunción"
es la característica del éxtasis, del "estar fuera de sí" (pág. 72). Pero la embriaguez,
por sí sola, no tiene que ver con lo religioso. Habría que postular, advierte Ortega,
una embriaguez religiosamente predirigida, en algún sentido. En la fiesta, las gentes
se reúnen no para trabajar, sino para vivir horas de contagio y despersonalización:
danza, bebida, ritos religiosos. Del fondo de las almas todas surgen emociones profundas, extraordinarias, trascendentales del patetismo místico. Hay que dejarse absorber por una extrarrealidad, por un mundo mejor, excepcional, visionario. La religión dionisíaca es un "perder la cabeza", un frenetizarse, un enloquecer. Dionysos es
hijo de Zeus -de lo más alto-- y de Semela - diosa telúrica-. Dionysos es, a la
vez, delicia y espanto. Se contrapone a la mesura y al ser razonable que Apolo representa. Los griegos no quisieron renunciar a nada. Amaron el orden y el desorden,
la seriedad y la diversión, la razón y la enajenación. Dionysos vive frenéticamente,
muere despedazado y resucita gloriosamente. De ese profundo humus religioso dionisíaco - místico, visionario, fantasmagórico- brota el Teatro como su flor más afín.
El Anejo 11, intitulado "O século" (El siglo), no versa sobre el teatro. Se refiere,
exclusivamente, al concepto de tiempo. Su inclusión, en el volumen Idea del teatro,
nos parece fuera de lugar, arbitraria. Pero de esto no tiene la culpa Ortega.
Puestos a juzgar esta obra de Ortega, habrá que empezar por reconocer los profundos atisbos sobre el origen y la esencia del teatro. Subraya, acaso demasiado, el

541
540

�elemento espectáculo, vmon, farsa. Se desentiende, muy pronto, del teat~o. ,como ob_ra
literaria. Nada nos dice sobre el carácter de la dramática -lucha, opos1c1on, conflictos-• sobre Ja unidad e integridad de la acción; sobre la exposición, nudo ~ desenlace; 'sobre la expresión, diálogo y estilo ... ¿Cómo eludir estos elementos "sine qua
non" en una idea -por abreviada que sea- del Teatro?

VII
PRÓLOGO PARA ALEMANES

En los archivos de la "Deutsche Verlags-Anstalt" quedó un inacabado "prólogo para
los alemanes", escrito por José Ortega y Gasset. ¿ Por qué escribir un pr~l~go para
alemanes? Los libros de Ortega alcanzaron en Alemania nuevas Y nuevas edicwnes. La
necesidad de no dejar indefensas sus ideas y el deseo de que los lectores de_ habla alemana Je conociesen, movieron la pluma de Ortega. Porque la palab~a escrita :orno
advertía Goethe--- es un subrogado de la palabra hablada. Y el f¡Jósofo matnt~nse
desea estar presente en cada uno de los párrafos, con el ti~bre de su voz,_ geStl~uJando. . . Quisiera que si alguien pusiese el dedo sobre cualquiera de sus páginas, sintiera el latido de su corazón. La involución del libro hacia el diálogo con los lect~r_es
en su más concreta realidad posible, es su propósito primordial. No pretende escribir,
"urbi et orbi", para el hombre en general. Su intención es explicar a sus lectores de
Alemania lo que han sido sus libros y de paso, quién es él. .
,
Empieza por confesar que sus libros propiamente no son hbr~s. Tra_t:se de sus :s•
critos, de sus artículos publicados en los periódicos de mayor circulac10n ~e _Espana.
Es verdad que ha estudiado a fondo, frenéticamente, en Marburg, e~ Le1pzig ~ en
Berlín. "Durante tres años ha sido una pura llama celtíbera que_ ar~1a, que chisporroteaba de entusiasmo dentro de la Universidad alemana. Con N1cola1 Hartm:~• c~,n
Paul Scheffer, con Heinz Heimsoeth ha discutido sobre Kant y sobre ~armeru~es ;
muchas veces a media noche, en paseos sobre el camino nevado, que terminaban JU~to
al paso a nivel, mientras cruzaba monstruoso el expreso de B~rlín cuy~s farole; ro¡os
ensangrentaban un momento la nieve intacta. Luego he continuado a~os . Y anos sumergido en la ciencia alemana hasta casi ahogarme. En alg~n~s :~enc1as conozco
casi íntegramente la producción alemana, la importante y la ins1gruf1cante, Y c~mo
tengo bastante buena memoria, no es imposibl~, que al enco~trar un hombre d~ ciencia de quinto O sexto orden le recite un traba10 suyo aparecido hace much~s anos _en
el rincón de una revista. Todo esto es verdad, pero también lo es que de rrus estudios
en Marburg en Leipzig, en Berlín, saqué la consecuencia de que yo debía por lo pronto
y durante ~uchos años. . . escribir artículos de periódicos ( Obras Completas, tomo
VIII, pág. 20, Editorial Revista de Occidente).
.
Declárase perteneciente a un pueblo caracterizado por sus "guerras de mdependencia" en el orden territorial y en el orden intelectual. Ha rehusado en sus_ horas
de mayor postración aceptar al triunfante de la hora. "El miserable numantmo no
se humilla ante Ja ~agnificencia de Escipión, y el labriego de la áspera meseta castellana, abandonado de su aristocracia, de su rey, de su Estado, se rebela , ~-spontáneamente contra Napoleón antes que nadie lo hubiera osado. Y, c~so parado11co, los
españoles han solido cantar al vencido y no al vencedor. La Farsaha de Lucano mo-

542

viliza sus hexámetros en honor de Pompeyo sin ventura y no de César triunfante, y
el Quijote es la epopeya del eterno y esencial derrotado". Con esto quiere indicarles a los alemanes, que lleva en la sangre la más vieja experiencia de "resistencia",
de "independencia". Es un hombre experimentado, un hombre maduro que ha visto
ya la espalda de las cosas. Cuando tenía veinte años sufrió la influencia de Francia
y un influjo de ciertas cosas inglesas. De Alemania sólo a Krause conocían en España.
Y esto era poco más que nada. Pronto se convenció, después de medir el fondo del
líquido elemento de la cultura francesa, que "no podía España nutrirse más de
Francia. Esto me hizo volverme a Alemania de que en mi país no se tenían sino
vagas noticias. La generación de los viejos se había pasado la vida hablando de las
"nieblas germánicas". Lo que era pura niebla eran sus noticias sobre Alemania. Comprendí que era necesario para mi España absorber la cultura alemana, tragársela
-un nuevo y magnífico alimento-. No imagine, pues, el lector mi viaje a Alemania
como el viaje de un devoto peregrino que va a besar en Roma el pie del Santo
Padre. Todo lo contrario. Era el raudo vuelo predatorio, el descenso de flecha que
hace el joven azor hambriento sobre algo vivo, carnoso, que su ojo redondo y alerta
descubre en la campiña ... España necesitaba de Alemania. Yo sentía mi ser -ya
lo veremos- de tal modo identificado con mi nación, que sus necesidades eran mis
apetitos, mis hambres" ( Opus cit., pág. 24). Pero es claro que este contacto supone
un entusiasmo sincero, profundo, exasperado por el destino alemán.
Hoy España -su intelectualidad más connotada y sus universitarios- se sabe de
memoria la cultura alemana. Anda por ella como Pedro por su casa. Pero fue Ortega
quien conquistó para ella, para sus ideas, para sus modos, el entusiasmo y la admiración de los españoles. "Y algo más. De paso -nos confiesa-, he infeccionado a
toda Sudamérica de germanismo". Me parece -permítaseme el comentario- que
esta expan~ión de los valores alemanes -rigor, disciplina, métodos, profundidad- ha
sido benéfica para la cultura de habla española.
José Ortega y Gasset estudió en las universidades alemanas donde la filosofía era entonces más difícil, más "técnica", más esotérica. Cohen le obligó a tomar contacto
íntimo con la filosofía difícil y, sobre todo, "renovó la voluntad de sistema, que es
lo específico de la inspiración filosófica". El neokantismo fue una necesidad escolar
del europeo recaído en puerilidad filosófica comteana. Pero el idealismo trascendental había terminado en una radical catástrofe de la filosofía. Hegel -Nabucodonosor
de la filosofía- fue acaso el más imprudente aunque sea "uno de los cuatro o cinco
mayores filósofos del planeta Tierra". Al llegar a los veintiséis años, Ortega no era
ya neokantiano. Había estudiado Kant a fondo y esto no es un grano de anís, "Porque
en Kant hace el pensamiento europeo un giro por ciento ochenta grados y se constituye frente a todo el pasado en audaz paradoja". No han faltado quienes identifiquen lo alemán con el idealismo. Ahora bien, lo que "hay de alemán en Fichte, Schelling y Hegel importa mucho a Alemania separarlo de lo que en aquéllos no es lo
alemán, sino momento transitorio, caduco y pecaminoso, adscrito exclusivamente a
unos grupos de hombres fugaces, a un par de generaciones" ( Opus cit., pág. 37). Lo
malo del caso es que Ortega enuncia el problema sin proceder al deslinde. Se limita
a tachar el idealismo postkantiano por falta de veracidad, por falta de pulcritud en
la terminología. Y expone, a los alemanes, su filosofía de la razón vital de la perspectiva y de la reabsorción de la circunstancia. Aclara que desde hace muchos años
se encontró instalado en algo parecido "a lo que hace muy poco se ha descubierto
en Alemania con el nombre, a mi juicio erróneo y arbitrario de "filosofía de la exis-

543

�tencia". Por otra parte, Husserl, con su "conciencia pura" -supuesta realidad absoluta- desrealiza cuanto hay en ella y lo convierte en puro objeto, en puro aspecto.
Lo "puesto en sí", lo impuesto al pensamiento del filósofo, es aquello de donde éste
viene: la vida.
¿ Por qué con todas esas ideas, aprendidas en Alemania, no se dedicó Ortega a
escribir libros compactos, técnicamente artillados? ¿ Por qué se ocupó en escribir artículos de periódico? Respuesta orteguiana: porque el destino concreto del hombre
es la reabsorción de su circunstancia. El precipitado que los años de estudio en Alemania dejaron en él fue la decisión, de aceptar íntegro y sin reservas su destino español. Su destino individual -inverso al del "Gelehrte" alemán- se le aparecía como
inseparable del destino de su pueblo. Un pueblo de viejo pretérito. Un pueblo compuesto de hombres "que todo lÓ ganaron y todo lo perdieron".
Un pueblo que ha sabido vencer y ha sabido sucumbir, las dos figuras extremas que
torna la vida. Por eso pide -en plena época del nacional-socialismo- que se oiga la
anciana voz de su raza, y lo pide no ciertamente en beneficio de él ni de su nación,
sino impulsado por un altruismo casi extra-humano. Inmerso en su pueblo español,
Ortega siente la necesidad de hacer un alto en la encrucijada, antes de proseguir su
ruta para volcar claridades sobre su misión en la historia. Va sumido en su raza
"co~o la gota en la nube viajera". Su germanofilia no le restó nunca esa íntima
e intransferible rúbrica de auténtico español.

de Unamuno Y José Ortega Y Gasset -"Un bosquejo valorativo"- señalé desde
1950, el característico filoneísmo y la vocación de iconoclasta del pensador matritense.
Me parece que sus obras inéditas -sin mengua de sus altos méritos- confirman mi
aserto.
"El conocimiento es siempre contemplación de algo a través de un principio", dice
Jo~é ?:tega Y &lt;?as~et. Esta proposición sirve de punto de partida al libro La idea de
principio en ~eib~iz ~ _la evolución de la teoría deductiva. Pero estos principios deben
ser, en materia filosof1ca, radicalmente últimos. Por eso los filósofos han sido, titula~m~nte,_ los "hombr;s d~ los principios". Leibniz destaca, en este sentido, por su
pr'.nc'.p~hsmo. _He ~qui la lista de sus principios: lo. El principio de los principios. 2o.
~rmcipio de _1dent1dad. 3o. Principio de contradicción. 4o. Principio de razón sufic_iente. So. P_nncipio de uniformidad o principio de Arlequín. 60. Principio de la identidad ~e ~o~ mdiscernibles, o principio de la diferenciación. 7o. Principio de continuidad.
~o. _P_rmc1p1_0 ~e. lo mej_or o de la conveniencia. 9o. Principio del equilibrio o ley de
Justicia (prrnc1p10 de simetría en la actual matemática). l0o. Principios del mínimo
esf~e~o ~ d~ las f~rmas óptimas. Estos principios, al decir de Ortega, los instaura
Le1b~1z sm Jerar~mzarlos y coordinarlos. Y cosa curiosa, Leibniz insiste en que es
preciso probar o intentar probar los principios, cuando solía entenderse por principio
lo que ni puede ni necesita ser probado. Dentro del "corpus lógico", el principio se
halla en el comienzo. Tradicionalmente se dice que son verdades "per se notae" 0 evidente~, p~ro_ pudiera resultar que carecieran de verdad propia -insinúa Ortega- y
que solo s1rv1eran de apoyo a las consecuencias. Pero entonces --comentamos nosotrosla misma correcc1on formal de la lógica carecería de sentido y toda la construcción
filosófica se disolvería en el agnosticismo y en el nihilismo.

VIII
LA IDEA DE PRINCIPIO EN LEIBNIZ

Dentro de las obras inéditas de José Ortega y Gasset, ninguna más compacta, rigurosa
y estructurada que "La idea de principio en Leibniz y la evolución de la :eoría deductiva" (Biblioteca de la Revista de Occidente. Emecé, Editores). Obra inconclusa,
es cierto; pero obra rica en sugerencias fecundas, en críticas agudas, en ~pe~t~ra de
nuevos caminos. . . No se trata, tan sólo, de rehabilitar el gran rango frlosoftco de
Leibniz en la historia del pensamiento. Tampoco se limita al análisis del "principialismo" leibniziano. Trátase de tomarle el pulso a la filosofía moderna; de trazar el
sistema de "ideornas" y "draomas" ( acciones vitales). Esta, y no otra, es, a nuestro
juicio, la parte positiva de la obra. La interpretación del aristotelism~ y de la escolástica es notoriamente ligera, inexacta, arbitraria. El propio Gaos, discípulo de Ortega, reconoce que muchos se pueden sorprender por "la forma sumaria con que se
despacha una cuestión tan "principal" para ellos y tan disputada por ellos como la
de la esencia y la existencia" ("Dianoia", Anuario de Filosofía, 1960, pág. 205). Más
aún, Ortega llega a extremos pintorescos cuando reduce el concepto abstraído de la
sensación a la sensación misma. Esto es confundir a Aristóteles y a Santo Tomás con
Condillac. La verdad es que Ortega no llegó nunca a conocer, seriamente, la problemática y la temática de la escolástica. Su formación universitaria, en Alemania, fue
neokantiana. Posteriormente influyeron, en su estructura mental, Renán, Nietzsche Y
Dilthey, sobre todo. Apunta Gaos un rasgo característico -caracteroló~ico- de Ortega, que no es posible pasar por alto: "el irresistible placer de descubrir a los demás
cosas que los dejan admirados de ellas y del descubridor" (ibid.). En mi libro Miguel

544

"La .filosofía es una cierta idea del Ser. Una filosofía que innova, aporta cierta
nueva idea del Ser. Pero lo curioso del caso es que toda filosofía innovadora -empezando por la gran innovación que fue la primera filosofía- descubre su nueva idea
del Ser gracias a que antes ha descubierto una nueva idea del Pensar es decir un
método intelectual antes desconocido". (La idea de principio en Leibniz ~ la evol:ción
de la teoría deductiva, pág. 27 ) . Entonces, ¿por qué ha anunciado Ortega, en otra
de sus obras, un jaque mate a la idea del Ser? ¡ Prosigamos! ¿ Qué entiende Leibniz
por pensar? Respuesta: pensar es probar. Hacia 1750 comienza el reinado de la física.
Junto con Newton, Leibniz -alma fosforescente de extrahumana hiperlucidez- es uno
de los creadores de la física. Más aún, "es Leibniz, de todos los filósofos pasados, aquel
de quien resultan hoy vigentes mayor número de tesis (pág. 55). El álgebra, como
modo de pensar, es la "Mathematica Numerorum incertorum". La Jogicidad de un
concepto, surge en su relación con las cosas. Einstein lo ha dicho genialmente: "Las
proposiciones matemáticas, en cuanto que se refieren a la realidad, no son válidas, y en
cuanto que no son válidas, no se refieren a la realidad" ("Geometrie und Erfahrung").

•

La evolución del método deductivo o exacto moderno, se resume en tres pasos: uno
que da Vieta creando el Algebra, otro que da Descartes creando la Geometría Analítica y la duda metódica y un tercero que acomete Leibniz con su principialismo
matemático. En este tercer paso "convergen la herencia de la antigüedad clásica con
la rehabilitación del pasado medieval y la más potente innovación de las ciencias que
caracterizan la modernidad" (pág. 406 ) . Para este genio integrador, no hay verdades
evidentes, porque nada es sin razón. Toda verdad tiene que ser probada. En las proposiciones idénticas no hay que salir de ellas para probarlas. Unimos el predicado al

545
H35

�sujeto porque ya estaba unido. Las verdades que no son idénticas tienen que ser probadas mostrando, por el "análisis de los conceptos", que pueden reducirse a proposiciones idénticas. Al descomponer el concepto del sujeto y el del predicado se constata, por una serie de identidades intermedias, una continuidad de identificación entre
conceptos que parecían diferentes.
"Para dar razón del mundo existente hay que recurrir a un principio ajeno a la
lógica, hay que admitir lo que Leibniz llama "el principio de lo mejor o de la convivencia" (pág. 422). La optimidad del mundo es anterior a su contenido. Nuestro
mundo llegó a existir, porque era ya, esencialmente, el mejor. Los posibles reclaman
-puesto que no son imposibles- la existencia. Al decir que nuestro mundo es el
mejor posible, Leibniz quiere significar que es el mejor de los no buenos. El mal efectivo se justifica como evitación de otro mayor. A lo que se presenta sin razón o fundamento hay que buscárselo (principio de la razón suficiente). "Con ello desaparece
de lo 'real' su contingencia" (pág. 432 ) , observa Ortega. Dios, ente necesario, pudo
no crear o crear otro mundo distinto del efectivo. Su elección entre los posibles está
guiada por la voluntad de lo mejor.
A Ortega no le parece solución afortunada el "decir que el concepto de Ente se
refiere a los entes concretos confusamente". Piensa que "el Ente no está en los entes,
sino al revés, los entes en el Ente. Sería esto una hipótesis inventada por el hombre
para interpretar las cosas en torno de él y su propio destino". No anda lejos de Rosmini. Y se aproxima a Heidegger cuando asegura que "las cosas, en su relación primaria con el hombre, no tienen Ser, sino que consisten en puras practicidades" (pág.
266). Claro que la teoría es también vida; pero es sólo una porciúncula de nuestra
vida. "Tras la escena lúcida, con candilejas, a que el intelectual asiste dentro de sí
cuando piensa, está el ~bismo de cuanto en nuestra vida y persona es invisible pero
actúa de profundis sobre aquel superficial escenario donde, actores de nosotros mismos, recitamos nuestra aria de intelectuales" (págs. 311-312 ) . Ser intelectual es tener
una deuda consigo propio. Y dentro de la categoría de los intelectuales, el filósofo es
el hombre que se extenúa "en el esfuerzo de exhumar esos 'principios' pragmáticos,
latentes"- arbitrarias asunciones en que no repara o que, si repara en ellas, solemniza con el pomposo título de "principios". Salta a la vista, en este pasaje, el irracionalismo orteguiano de tinte nietzscheano. Más afortunada nos parece la distinción
que Ortega establece entre filósofo y curioso. El filósofo, a diferencia del filósofo, no
va a la filosofía ya hecha para divertirse con el primor de sus ·análisis, con la agilísima
acrobacia de sus argumentos. Al encontrarse viviendo, el hombre forja un sistema
de radicales actitudes interpretativas. Duda, pero no se desespera. "La duda sin vía
a la vista no es duda, es desesperación. Y la desesperación no lleva a la filosofía, sino
al salto mortal" (pág. 323) . Se filosofa desde dentro de la vida y en vista de cierta
situación a que se ha llegado. Cada nuevo nivel es un estrato más hondo de los problemas filosóficos. No es que el hombre se extrañe del mundo, como lo pretende
Heidegger, es que es, a nativitate, un extrañado del mundo, un extraño, un extranjero. No podemos detenernos en las críticas -agudas, aceradas- que Ortega endereza
contra Heidegger. Tampoco hemos querido exponer, en detalle, las muestras de feroz
incomprensión hacia algunos otros filósofos a quienes por cierto no puede dejar de
considerar como verdaderos gigantes del pensamiento que Ortega nos suministra. Un
cazador de gazapos podria entresacar, de la obra comentada, algunos de no escasa
monta (por ejemplo: la torpe apología del Dios arbitrario -contradicción en los

546

términos- de Ockam). Hemos preferido destacar el hilo conductor de la obra, sus
felices atisbos y su brillante estilo. Todo ello en forma casi telegráfica.

IX
UNA INTERPRETACIÓN DE LA HISTORIA UNIVERSAL

Desde su propia perspectiva, José Ortega y Gasset realiza una exposición somera y
una crítica implacable de la obra de Arnold Toynbee, A Study of History. Trátase de
un curso, 1948-1949, que despliega, también, las ideas personales de Ortega en torno
a la disciplina histórica y al proceso de los pueblos.
Toynbee es ?rofesor de Historia Internacional, en la Universidad de Londres, y Director del Instituto de Asuntos Internacionales. El internacionalismo -tan estimado en
Inglaterra- es, pues, la profesión de Arnold Toynbee. Y este dato hay que conservarlo
en la memoria; un anglosajón ocupado en informarse e informar sobre asuntos internacionales. M. Toynbee contempla, desde fuera, la realidad histórica como un fenómeno
de la naturaleza. Minimiza lo que hay de intimidad, de secreto, de nacional en todo
acontecer humano.
La historia de Inglaterra -asegura y con razón Toynbee- no puede hacerse desde
el punto de vista inglés. Porque pese a su arisca y recalcitrante insularidad, Inglaterra
es parte de algo más amplio. No constituye lo que Ortega llama una "realidad enteriza"
o lo que Toynbee denomina un "campo histórico inteligible". "Nos hallamos, pues
-comenta Ortega-, ante la exigencia metódica, rigurosamente científica, de tener
que buscar esa sociedad de nueva especie cuyos miembros son las naciones" ( Una interpretaci6n de la Historia Universal, pág. 59, Ed. Revista de Occidente).
Junto a la Sociedad Occidental, en la cual está inmersa Inglaterra, hay cuatro grandes sociedades: Sociedad Islámica ( el mundo del Islam que corre desde el Pakistán
hasta el extremo de Marruecos ), La Sociedad Hindú ( en las regiones tropicales del Asia ),
la Sociedad Extremo-Oriental ( de Dhina y parte del Pacífico) y la Sociedad CristianoOrtodoxa o Bizantina ( que forman Grecia y Rusia). En nuestro viaje de regreso hacia el pretérito llega un punto en que perdemos la visión de nuestra sociedad occidental.
Nos hallamos en medio del Imperio romano. Toynbee censura a los historiadores contemporáneos - no cuidándose de nombrar a los más recientes- por tomar a sus respectivas naciones como si fuesen entidades independientes y autárquicas. Pero el hecho
es que el historiador inglés no nos ofrece una idea de nación, medianamente deglutible. Sin rehuír la dureza de las palabras, Ortega asevera: "es falso de toda falsedad
sostener que la ciencia histórica durante la época a que Toynbee alude trabajó inspirada por el nacionalismo en ningún sentido del vocablo. Sostener, afirmar esto sin más
ni más, como él lo hace, es error y frivolidad. Si nos acordamos de Niebuhr, de Ranke,
de Fuste! de Coulanges y de Mommsen, nos parece que es propiamente bordear la insolencia, porque la ciencia histórica creada en el Siglo XIX por estos hombres fue
hecha y forjada ocupándose ellos de naciones que no eran las suyas; más aún, que ni
siquiera existían. ¿ Es que se puede hablar del nacionalismo romano de Mommsen o
de Fuste! de Coulanges? Y en cuanto a Ranke, fue, si alguien en el mundo lo ha sido,
el hombre de la historia universal; escribió varias, unas tras otras, y cuando quiso tratar un tema particular lo tituló "los pueblos germano-románicos" ostentando en Ja in-

547

�temperie del título su voluntad de brincar por las fronteras de toda crítica nacionalista,
quiera o no el señor Toynbee" ( Opus. cit., pág. 77). Por lo demás, Toynbee no analiza
el concepto de civilización; se limita a apuntar, en el espacio y en el tiempo, las diversas civilizaciones. Para decirlo con las palabras de Ortega: "Toynbee no gusta de
entrar dentro de las civilizaciones sino que suele contemplarlas desde fuera, como se
contemplan las montañas, y así hace pasear por las vastedades de la historia el alma
de turista que Dios concedió al inglés". Las preferencias de Ortega vuelan hacia la
gran historiografía germana, y en particular hacia Mommsen, "uno de los pocos genios
que ha habido en la ciencia histórica y al que por mi parte dedico un fervoroso culto".
Pero volvamos a Toynbee. La interrupción del "proletariado externo" en la civilización grecorromana trae consigo siglos de caos -"interregno"- y la destrucción fi.
na!. Una religión universal, nacida del "proletariado interno", invade verticalmente el
Estado universal en la última etapa de la civilización grecorromana. El historiador inglés se empeña vanamente en unir y fundir la civilización griega, la historia griega a
la historia romana en una única civilización: "Toynbee pretende, de un modo bastante
sumario, que hay veintiuna civilizaciones) ni una más ni una menos. No tiene sentido
entrar ahora a discutir si todas las civilizaciones presuntas, que Toynbee enuncia y nombra, lo son en efecto o no porque él tampoco se ha tomado gran trabajo ni pulcritud
en su determinación y no tiene sentido que a su galanura vayamos nosotros a oponer
una seriedad de método que él no practica" (pág. 245). Bajo el método empírico, que
utilizan los británicos, se oculta la resolución totalitaria de que en los hechos repercutan,
quiérase o no, las ideas preconcebidas.
Reconoce Ortega que Toynbee ha dado alguna luz sobre el dinamismo histórico, sobre las victorias y derrotas de los hombres, con la categoría doble que él titula "obstáculo" y "ataque". Pero al lado de este acierto pululan los errores; al menos, en opinión de Ortega. El filósofo matritense no vacila en dirigir, al historiador inglés, las
frases más rudas y sarcásticas. "Es tal la peregrina condición de Toynbee que sus transpiraciones, de puro arbitrarias, resultan a veces divertidas" (pág. 264). En el historiador inglés "no hay una sola idea aguda, perspicaz y ni siquiera simpática y amorosa
sobre su propio país". (pág. 287). Y sin embargo, sin darse cuenta, "Toynbee es tan
inglés que cree al pueblo inglés elegido por Dios para inventar todo y ser el origen de
todo, de lo bueno y de lo malo". ¿ Cuál es en definitiva el balance orteguiano sobre
Toynbee? Helo aquí: "Hagamos, pues, balance. He aplaudido su idea de que el principio dinámico de la historia humana es, en efecto, algo así como reto y respuesta; pero
he criticado su empleo precisamente como explicación de la génesis de las civilizaciones,
y ello primero, porque los hechos lo rechazan en sentido de que no ha habido en la mayor parte de los casos ese cambio súbito en el contorno geográfico; segundo porque
aun en el caso, como Egipto, en que debió de haberlo, los pueblos que respondieron
a ese reto respondieron porque ya poseían en buena dosis eso que Toynbee llama civilización; tercero, consecuentemente, porque me parece inaceptable el planteamiento mismo del problema basado en suponer que la civilización es algo "toto caclo" distinto de
la vida primitiva; cuarto, porque, como en seguida vamos a ver, el dinamismo retorespuesta es permanente y congénito de la vida humana y es inadmisible suponer que
no actuaba ya y actúa en la vida de las sociedades primitivas" (págs. 281-282).
La reacción de Ortega ante Toynbee -un tanto exasperada y exagerada- es la
reacción de un filósofo ante un historiador que de improviso se siente impulsado a forjar una filosofía de la historia. La morfología histórica de Toynbee muestra dos defectos primordiales, a mi modo de ver: fcnomenismo y mecanicismo. Pero es que además

Toynbee ha f~rmulado sus leyes como si fuesen evidentes por sí mismas y no necesitasen demos_trac1ón. Y antes de toda demostración deben darse las prenociones o presupuestos. Sm ellos, la demostración es imposible. El ilustre historiador inglés en s deseo
hacer filo~of!a. de la historia se ha olvidado de un sencillo y sano postula:o de
la log1ca: el rac1ocm10 es nuestro medio y modo ordinario de conocer con certeza lo
que no conocemos inmediatamente.

?~

FÉLIX MARTÍNEZ BoxATI, La Estructura
de la Obra Literaria, Ediciones de la
Universidad de Chile, Santiago, 1960.
UNA DE LAS AFIRMACIONES más importantes, si no la más imporLmte, que encontramos en este libro de Félix Martínez Bonati, es la de que el fenómeno literario surge en "pseudofrases sin contexto ni situación concretos, es decir de
frases representadas imaginadas sin determinación externa de su situación comunicativa" (p. 98).
Esto, por sí solo, no llamaría propiamente la atención, pero es necesario completarlo con su antecedente inmediato,
relativo a esas pseudofrases y a las frases
representadas. La pseudofrase, dice Bona ti, se distingue de la frase real auténtica; ésta es la que "como producto sensible de la acción comunicativa del hablante (emisor de signos), hace efectiva
la comunicación, causando en el oyente
(destinatario) la percepción y aprehensión de ella como signo comunicativo".
Estas frases reales auténticas pueden hacerse presentes por sí mismas o por medio de un representante. Bonati ejemplifica: si estoy relatando una conversación
y digo "El ha dicho: 'Pedro es mi amigo'," esta última frase ('Pedro es mi amigo'), pronunciada por mí al relatar que
la dijo alguien, no es una frase auténtica
sino representante de una frase real auténtica, o sea, una pseudofrase.
Las pseudofrases, evidentemente, son
signos, pues significan. Pero, agrega Bona ti, no son signos lingüísticos, es decir,
ninguna pseudofrase es signo lingüístico;

en otras palabras, toda frase ( que es
pscudofrase según Bonati) relata, toda
frase dicha por un hablante para relatarla como contenido de una acción comunicativa de otro hablante, no es lenguaje, ya que "en su gestión de signo,
no median las esferas ideales del significado inmanente del signo lingüístico" (p.
97). En consecuencia, si se pueden pronunciar o escribir pseudofrases, frases
que no lo son, entonces podemos comunicar frases imaginarias. Toda pseudofrase nos remite, al comprenderla, a otra situación comunicativa, precisamente aquella en que la ahora pseudofrase es frase
real auténtica.
Pero ocurre también que existen pseudofrases que no tienen contexto ni situación concretos, frases representadas imaginadas "sin determinación externa de su
situación comunicativa". Tal es el f enómeno literario, concluye Martínez Bonati. La literatura se fundará así en una
convención, en un acto convencional, que
es el de aceptar como lenguaje lo que no
es tal.
Esta y otras conclusiones son respuestas a la pregunta con la que se abre este
estudio: ¿ Qué es el objeto literario?
( "en el sentido de ¿ qué forma [estructura] tiene?"). Se trata, en palabras del
propio autor, "de una investigación \cerca de la naturaleza esencial de la literatura como objeto". No se maneja el problema del origen del fenómeno literario,
ni el del valor poético o criterios estimativos, como se nos hace ver expresamente.
Sin embargo, la investigación sobre la

549
548

�estructura del ohjeto literario se realizará
desde un particular punto de vista, porque en las mismas páginas que sirven de
prólogo el autor nos dice: "nuestro tema
se limita a la cosa misma literatura como objeto del conocimiento discursivointuitivo del lector o contemplador" ( las
cursivas son nuestras).
Para penetrar en tan difícil tarea,
Martínez Bonati dedica la Introducción,
la Primera y la Segunda Partes ( 90 páginas de las 163 que forman el libro),
a problemas de vocabulario y crítica de
teorías ( lngarden, Bühler), al estudio
de la naturaleza lógica y estructura fenoménica de la narración literaria, y por
último a la estructura de la significación
lingüística (las dimensiones semánticas
del lenguaje). La Tercera Parte se ocupa
de lenguaje y literatura, y se incluye en
apéndice sobre símbolo y enajenación.
El vocabulario. Martínez Bonati hace
una clara y magnífica exposición del problema relativo al uso del lenguaje y al
manejo de ciertas palabras cotidianas
cuya "virtud" se desconoce, así como a
las limitaciones que se derivan de todo
concepto definido. Dice al respecto: "Todo concepto definido es un límite para
la visión del fenómeno. En el concepto
cristaliza y da su último fruto una línea
de aproximación al objeto. En ese mismo
punto, este movimiento del espíritu se esteriliza para todo posible logro ulterior;
se enajena la facultad intuitiva en la forma abstracta, fija, del orden conceptual.
Si queremos volver a ver la cosa directamente, contemplarla en su ser inmediato,
tenemos que salir retrocediendo, por este
túneill ciego, ya formalizado, a la difusa
luz del lenguaje cotidiano y del trato preconceptual, intuitivo, con las cosas. Vista
por su lado positivo, la vaguedad de visión antes denunciada es una liberación
frente a la estrechez de la abstracción"
(p. 30). En efecto, fácilmente puede
caerse en un manejo solidificado de la

550

palabra, que nos aleja de aquello a lo
que pretendemos llegar a través de ella.
En igual forma, puede alcanzarse esa
"virtud" del lenguaje cotidiano, que nos
coloca en la vía de la intuición directa.
"Fondo" y "forma", por ejemplo, son
términos que maneja Bonati desde este
punto de vista, haciendo ver la negación
dogmática de la dualidad que proponen
( "Las teorías y las palabras comunes
dogma tizadas se convierten en prejuicios
ciegos, en fórmulas que no dan visión alguna"). Por ello Bonati afirma la necesidad de respeto a la tradición, lo que implica no obstante el revivirla para conocer sus propias limitaciones, revisando
sus conceptos.
Naturaleza l6gica y estructura fenoménica de la narraci611 literaria. Primeramente se distingue a la narración de la
descripción. Si "narración se llama preferentemente a la representación puramente lingüística de la alteración de determinadas personas, situaciones y circunstancias en el curso del tiempo", descripción será "la representación de aspectos
inalterados de las cosas, permanentes,
momentáneos o recurrentes, o de hechos
sin mayor duración" (p. 45). Por su parte, el discurso mimético ( sea narrativo o
descriptivo) será "una especie de configuración lingüística que se distingue esencialmente. . . por el tipo lógico específico de su frase fundamental". Lógicamente, toda frase mimética es frase apofántica (aseverativa) de sujeto concreto
individual. Todo concluirá en la afirmación de que el lenguaje cabalmente representativo es eminentemente apofántico, es decir, que todo narrar o describir
es hacer afirmaciones referentes a individuos o grupos individualizados.
La frase mimética, el discurso mimético, se nos transforman en estrato de la
unidad de la obra narrativa, o sea, es un
estrato del objeto que constituye la obra
narrativa. Ya concebido como estrato,

porta, lleva, ofrece la estructura de lenguaje de la obra narrativa. Esto quiere
decir que al estrato mimético no se le ve
como estrato lingüístico, sino como mundo: "El discurso mimético se mimetiza
como mundo. Se enajena en su objeto"
(p. 57).
Veamos ahora lo que corresponde al
narrador. Este, claro esta, es el que narra; pero como tal narrador, no debe
confundírsele con el autor como persona
real, pues es narrador en cuanto subjetividad que narra. Y el hablar del narrador se percibe como estrato propiamente
lingüístico. Este estrato es el narrador
( estrato que no será lingüístico cuando
incluye mímesis del narrador).
A los dos estratos ya mencionados ( discurso mimético, narrador) se suma el tercer estrato de la obra, constituído por el
hablar de las "figuras", o sea de los personajes. Este sí es un estrato lingüístico,
porque las palabras de los personajes,
son frases, no son representación, no son
"narración-descripción mimetizada", son
"cosa presente por sí misma". Considérese, en torno a todo esto, que el autor
distingue el signo lingüístico de la lengua
del signo lingüístico del habla. Este conlleva la comunicación; aquél, se toma
como "unidad virtual del sistema lingüístico (por ejemplo, la palabra del diccionario, aislada por la consideración reflexiva de todo contexto de su nivel originario, que es el hablar)" (pp. 24-25).
"Lo común a todo el género novelesco
-concluye Bonati-, de cuanto se relaciona con nuestra exposición hasta aquí,
es el ser ficción mimética de puro lenguaje y el tener, como toda literatura,
por base la convención de que las pertinentes frases miméticas explícitas o implícitas son verdaderas".
Estructura de la significaci6n lingüística. En este capítulo se estudian las funciones y dimensiones semánticas del lenguaje, en un plano general, ya que será
en la parte siguiente cuando se haga re-

ferencia concreta al lenguaje de la literatura. Después de criticar las ideas de
Bühler sobre el lenguaje, y ocuparse de
las de Husserl y Kainz, Martínez Bonati
estudia una situación concreta del lenguaje, para encontrar sus elementos constitutivos como tal situación lingüística. La
acción comunicativa, dice, tiene por objeto influir en el otro, el oyente. Una
acción es comunicativa en cuanto el hablante se dirige al oyente para hacerle
compartir•una experiencia, para que ésta
sea común a ambos. La frase, dice, es la
que permite crear esta situación común.
En cuanto a esta situación comunicada,
sus momentos serían: el objeto ( que se
incluye por la acción comunicativa), la
actitud del hablante, y la acción misma,
por la que se establece el "ámbito común", involucrándose en todo esto, además, una "expectativa de actitud de respuesta", sin la que no habría comunicación: en ello se basa la posibilidad de la
actitud-respuesta.
Tomando la frase como signo, veremos
que es la que pone de manifiesto la actitud del hablante (y en ella misma, la actitud como tal hablante) ; "la frase como
momento sensible constitutivo de la acción comunicativa es indicio de ésta, y
a través de ésta, del actuante como tal
actuante" (p. 82). O sea que la frase
como frase es indicio del hablante como
hablante. Y aquí aparece el otro elemento de la comunicación, lo que la hace
posible: el oyente, en función de la aceptación del signo: "Al aprehender la palabra como palabra, aprehendo al hablante como hablante, porque ella, como
tal, es indicio y momento sensible de la
acción comunicativa. Pero, a la vez, me
aprehendo a mí mismo como destinatario ... " La posibilidad en el oyente de
llegar al objeto significado conociéndolo,
y" de intuir los actos de referencia del
hablante, está en comprender al signo
como signo, al hablante como hablante,
y a sí mismo como oyente. Todo esto lle-

551

�vará a la afirmación de que el signo, la
frase como signo, hace perceptible el estado del hablante, "intencional y común
al objeto de referencia", y efectiva la
reacción del oyente. Afirmación que a su
vez será base para otra más importante,
sobre la idealidad subyacente en la situación comunicativa concreta: "Los planos
superiores de la manifestaci6n del estado
del hablante (los que se fundan en la
mención del objeto) muestran, igualmente, la intervención de esferas ideales.
La frase es síntoma complejo de un estado individual del hablante, en virtud
del hecho de que este hablante, al decirla, es percibido como alguien que dice
una frase como ésa" (p. 86). En el acto
comunicativo, pues, están presentes ciertas generalidades del hablante que se intuyen por el acto comunicativo: actitud,
estado, carácter y ser íntimos.

Lenguaje y literatura. De todo lo anterior se desprenden las ideas iniciales de
este capítulo, sobre la frase auténtica real,
la frase real inauténtica o pseudofrase,
y la frase auténtica imaginaria a que ya
hicimos referencia al comienzo de estas
notas. Pero los argumentos que desembocan en la afirmación de que hay pseudofrases porque no responden a la situación propia del hablante, se inician a
partir de una alteración de la frase que
se tomó como ejemplo (la frase es: "El
ha dicho: 'Pedro es mi amigo'"). Porque si bien dice Martínez Bonati: "la
frase 'Pedro es mi amigo' que yo pronuncio hic et nunc como parte de mi relato, no es una frase real auténtica sino
representante de una frase real auténtica
de aquel tercero", dicha frase no puede
desprenderse del todo expresado, en el
que sólo es un complemento (Pedro es
mi amigo), siendo el sujeto El y el verbo
ha dicho, o sea que el hablante está comunicando su propia experiencia en la
frase completa: "El ha dicho: 'Pedro es
mi amigo'." Pero la conclusión de Bonati es otra: "La virtud de la pseudofrase

552

es hacer presente una frase auténtica de
otra circunstancia comunicativa ( real o
imaginaria) . Comprender la frase representada (es decir, hacerse cargo de sus
dimensiones semánticas) equivale a imaginar su situación comunicativa, a imaginarla en su situación comunicativa".
Esto se traduciría, en última instancia,
en lo siguiente: el hablante que comunica una pseudofrase no tiene situación que
comunicar, se vuelve mero transmisor de
situaciones comunicativas pero sin que él
comunique ninguna situación propia (el
comunicar situaciones comunicativas de
terceros es ya en sí misma una situación). Pero Bonati va más adelante y
encuentra que pueden aparecer pseudofrases sin trasfondo real: "Lo asombroso, frente a esto, es la aparición de pseudofrases sin contexto ni situación concretos, es decir, de frases representadas imaginadas sin determinación externa de su
situación comunicativa. Tal es el fen6meno literario. Aceptar como lenguaje
tales frases, atribuirlas en general sentido, es la convención fundamental de la
literatura como experiencia humana"
(pp. 98-99). ¿No pudiera decirse, por el
contrarío, que las pseudofrases sin contexto pertenecen, no obstante, a la esfera ideal del hablan te (escritor), que a
través de ellas manifiesta su estado? Si
no fuera así, el que hace literatura no se
encontraría, en ningún momento de la
expresión literaria, dentro de una situación comunicativa.
Bonati tiene una respuesta clara y precisa para esta situación: "El autor de narraciones literarias no es el narrador de
tales narraciones; ni son los versos líricos
frases que dice el poeta. Esto es: el poeta, en cuanto tal, no habla. Su escribir
o recitar no es acción comunicativa lingüística sino producción de pseudofrases". Y más adelante: "El hablante (lírico, narrativo, etc.) de las frases imaginarias es una entidad imaginaria como
éstas, a saber, una dimensión inmanente

de su significado, un término de su situación comunicativa inmanente" (p. 103).
¿ Y qué es, en verdad, lo que en el mundo interior del literato puede ser llamado "real" o "imaginario"? Porque afirma
categóricamente Bonati al hacer la crítica
de la estilística de Vossler: "Como demuestran los ejemplos de giros corrientes acerca de poesía ( el poeta 'nos dice
en sus versos', nos expresa en ellos 'sus
sentimientos', etc.), la errónea visión de
poesía como hablar real, que preside la
concepción vossleriana, tiene la apariencia de lo evidente. Valiosas teorías de lo
poético, de gran riqueza intuitiva, fracasan por tal indiscriminación en el plano
del riguroso ordenamiento conceptual, y
dan lugar a determinaciones más o menos complicadas, pero en esencia semejantes a ésta, que sólo es válida si se la
toma muy vagamente, y absurda en cuanto se la aprieta como lenguaje propio, no
semi-alegórico" (p. 117). Sin embargo,
no hemos encontrado en el libro de Bonati que se comenta en estas páginas, una
discriminación rigurosa de lo real y lo
imaginario en la estructura interna del
escritor; ni en sus referencias a la ambigüedad de las palabras, aclaración del
sentido que se da a éstas ( real e imaginario). ¿ En qué momento el hombre que
es hombre-poeta se expresa realmente,
pretende compartir situaciones en comunicación, es decir se comunica por medio
del lenguaje, y en cuáles otros sólo nos
comunica lenguaje (literatura)? No niega Bonati, claro está, que el poeta haya
vivido, o viva los sentimientos que expresa en su poema, simplemente, dice,
"queremos mostrar que la naturaleza del
fenómeno poético no permite deducir de
su visión afirmaciones sobre la psicología
de la creación" (p. 119).
Terminemos estas notas recogiendo la
definición de literatura en sus tres funciones de épica, drama y literatura: "La
literatura es un modo de ponerse el hombre, mediante lo imaginario, frente a po-

sibilidades radicales de su ser: conocer
lo pasado por relato (épica), actuar en
medio de los hombres (drama), y sentirse a sí mismo ser, in tuírse como in terioridad (lírica)". Esta obra de Bonati es,
con todo, una valiosa aportación en la
escasa bibliografía hispanoamericana sobre problemas de teoría literaria.
ALFONSO RANGEL GUERRA
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, El Romanticismo Alemán, Centro
de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León, México, 262 págs.
1964.
A LA LARGA LISTA de libros y trabajos
de Basave se añade este nuevo ensayo
sobre el Romanticismo Alemán. Si bien
el autor se refiere preferentemente al Romanticismo literario, la obra comprende
el movimiento romántico en todo su ámbito y quiere remontarse hasta la determinación de las notas esenciales que lo
constituyen; lo cual le confiere un carácter eminentemente filosófico, nota que no
podía estar ausente en una obra de Basave, que es ante todo y siempre un filósofo.
El libro comprende dos Partes.
La Primera se inicia con un estudio
sobre Los Caracteres de la Cultura Alemana que el Dr. Basave analiza con agudeza y simpatía. De la profundidad, religiosidad y vigor vital de esta cultura,
caracteres opuestos al frío formalismo del
neo-clasicismo latino, brota en toda su
pujanza el romanticismo alemán. Aunque el romanticismo, como movimiento
de la intimidad, del sentimiento, de lo
dionisíaco, primitivo y auténtico sobre lo
exterior, lo racional y apolíneo, de lo refinado y convencional, "es una constante
humana y una constante histórica" y
"todo hombre, por el hecho de serlo, tiene algo de romántico" (p. 17), es Alemania donde el Romanticismo ha alean-

553

�zado su relevante y vigorosa realización
hacia fines del siglo XVIII y principios
del XIX, precisamente por responder
mejor al alma y cultura de su pueblo.

FRANc1sco LARR0YO, La antropología
concreta de Francisco Larroyo. Editorial
Porrúa, S. A. México 1963.

En un segundo Capítulo Agustín Basave señala los caracteres constitutivos de
la esencia y los fundamentos del Romanticismo alemán, sus exigencias y directrices para terminar con unas consideraciones sobre la Poesía alemana.
Un tercer Capítulo se ocupa en tres
parágrafos de los antecedentes del movimiento romántico: el "Sturm und
Drang", Herder y el período romántico
de Goethe.

FRANCISCO LARROYO empieza por reconocer el predominio del tema antropológico en el ámbito de la filosofía contemporánea. Y no es cuestión de moda.
Todo filosofar es, en cierto sentido,
antropocéntrico y egocéntrico (no egoísta). Porque el hombre es el centro y
el objeto último de la filosofía. Larroyo
no lo dice explícitamente, pero lo deja
entrever en su depuración, ubicación y
jerarquía de los problemas de la antropología filosófica.

En la Segunda Parte el Prof. Basave
se aplica, en sendos capítulos, al estudio
de cinco románticos alemanes, cuyas principales obras analiza: H einrich Kleist,
Noualis, Friedrich Holder/in, F.E.D. Schleiermacher y Friedrich Nietzsche. Cada
capítulo termina con la transcripción de
algunas páginas más significativas de los
autores estudiados, en su original alemán
y en su traducción castellana.
Sin duda el autor ha logrado darnos un "conspectus" orgánico del Romanticismo Alemán, en sus antecedentes y en su esencia y también en su
existencia encarnada en algunas de sus
figuras más importantes. Y lo ha hecho
-tarea difícil- con objetividad y entusiasmo a la vez, trasuntados en su
vigorosa y recamada prosa.
Como dice en su Prólogo Francisco
Monterde, Director de la Academia Mexicana: "Merced a este libro bien organizado, puede contarse ahora, entre
nosotros, con un excelente guía para
abarcar de una sola mirada todo el Romanticismo alemán": y, añadimos nosotros, para develarlo en sus caracteres
esenciales y en sus expresiones más sobresalientes.
ÜCTAVIO N. DERISI

554

Ante todo, el Dr. Larroyo deslinda
campos. La antropología filosófica no es
un saber acerca de la evolución humana ( an tropogenia), ni una adoración o
divinización del hombre ( antropolatría),
ni una radical dependencia de la vida
humana y de la cultura de los pueblos
respecto del medio geográfico ( antropogeografía), ni un antropologismo individual o subjetivismo externo... No
niego -¿ cómo podría negarlo?- que
el hombre posea una naturaleza física,
psicológica, etnológica, etc., que es preciso describir y explicar. Pero advierte
que ninguna ciencia particular puede,
legítimamente, constituirse en disciplina
exhaustiva, "con pretendida y supuesta
capacidad para resolver, si no todos, los
fundamentales temas de la antropología.
La antropogenia de Haeckel es un grueso intento, bien que ilustrativo, de esta
transgresión de fronteras" (La antropología concreta, pág. 23, Editorial Porrúa, S. A., México 1963). Aunque el
autor considera justificada la investigación del nexo intrínseco de los hechos
orgánicos, con la vida psíquica, no estudia la relación ontológica entre cuerpo y espíritu. Se limita a plantear preguntas que deja sin respuesta.
La Antropología concreta de Francisco Larroyo está estructurada, dentro de

un plan histórico-sistemático, en catorce
capítulos: l. El nombre del hombre. 11.
Biología y psicología del hombre. III.
Paleon tropología y antropología física.
IV. Culturología y antropología cultural. V. Las formas culturales. VI. La
antroposociología. VII. El hombre en la
historia de la filosofía. VIII. Concepto
y temas de la antropología filosófica. IX.
El método. X. El ser del hombre. XI.
Hombre y hombres. XII. Los tipos concretos. XIII. El puesto del hombre en
el cosmos. XIV. El destino humano. El
libro está escrito en estilo claro, preciso,
didáctico. El autor muestra, a lo largo
de su obra, una sorprendente capacidad de síntesis. Acaso habría que intentar, en una próxima edición, una ordenación más rigurosa de los capítulos.
Por ejemplo, "Concepto y temas de la
antropología filosófica", "El método",
y "El ser del hombre" debieran anteceder al capítulo "El hombre en la historia de la filosofía". Porque para emprender un examen histórico de la idea
del hombre, es preciso saber en algún
modo, de antemano, qué es el hombre.
De otra manera, ¿ cómo historiar lo historiado?
Tras el estudio del hombre en sus
manifrstaciones, más externas que internas, incluyendo su existencia social, Larroyo presenta las llamadas disciplinas
antropológicas de vocación científica y
la filosofía del hombre en los grandes
momentos de su historia. Pasa, después,
a ocuparse de la temática distintiva de
la antropología filosófica: totalidad estructural ( comprensión cabal, completa,
íntegra de la estructura humana), culturalización (lenguaje, religión, arte,
costumbres, ciencias, derecho, economía,
política como substancia vital del hombre, como expresión humana), situación cósmica (la relación entre el yo y
el no yo), personalidad ( opción por cierta manera de ser), sentido y valoración
( construcción de la vida en actos de

preferencia en torno a fines concretos),
destino ( conclusión y finalidad 'del itinerario vital), tipos humanos (grupos
de individuos con caracteres comunes) .
Entre lo general y lo individual, el Dr.
Larroyo encuentra el tipo. Sabe que
el hombre en general no existe. No quiere permanecer en una mera abstracción,
en un hombre despersonalizado. Por eso
propone una antropología concreta que
descubra "al hombre en su real existencia, en su status in statu" (Opus cit.,
p. 151). Trátase de una antropología
tipológica como vía de acceso al reino
de lo concreto. Piensa que "el tipo humano es el gozne entre lo abstracto y lo
individual". Pero en rigor, el tipo representativo es también, inevitablemente
-me parece-, una abstracción. Es claro
que en el caso de esta abstracción, como
en el de muchas otras, se puede apelar a
lo concreto, una y otra vez, aunque tengamos la certeza de que estemos manejando abstracciones. Por lo demás, no debe
asustarnos esta manipulación -ineludible- de conceptos. La filosofía es un saber rigurosamente conceptual. Y las abstracciones legítimas no son una mutilación de la reilidad, sino un momento superior de ella y un instrumento indispensable del raciocinio. El problema estriba
en delinear ese "sistema de categorías
axiológicas, flexibles, históricas, ceñidas al
ser y posibilidades de lo humano". Como
definición de la antropología filosófica,
propone la siguiente: "es una teoría de
la totalidad del hombre en sus vínculos
estructurales consigo mismo, con la historia, con la sociedad y con el universo,
encaminada a descubrir a la luz del
sentido y valor de la existencia cómo y
para qué aquél hace su vida" (Opus
cit., p. 152).
En cuanto a método, Larroyo quiere
permanecer equidistante de la antropología desde arriba -derivar la naturaleza humana de un principio supe-

555

�rior- y de la antropología desde abajo
-aplicar los métodos propios de las ciencias naturales-, partiendo del hombre
mismo y de sus obras. El análisis de los
productos culturales nos muestra, en
gran medida, lo que es el hombre. Pero
es preciso ensimismarse para tener la
experiencia viva, interior, de los actos
a través de los cuales el hombre produce o reproduce sus obras. Habrá que
tomar en cuenta, además, el reino de
la relación personal de tú y yo. Hay
que elaborar -para servirnos de sus propias palabras- una antropología en primera, segunda y tercera personas.
Tratando de penetrar en el ser del
hombre, Larroyo utiliza cuatro exclusivas ónticas del hombre: l). Autoconciencia; 2). Intencionalidad, abstracción
y objetivación; 3). Libertad circunscrita; 4). Futurización; y cinco exclusivas
ontoaxiológicas: A). Temporalidad; B).
Finitud; C). Conciencia de la muerte;
D) . Preferibilidad; E) . Sociabilidad y
comunicación. Habla del hombre trivial: el que elude su responsabilidad y
huye de su propio valer y ser; y del
hombre máscara: el "Poseur" que finge
ser otro de quien en realidad es. "En
el fondo, cada hombre tiene un órgano
de selección, al través del cual se allega
y asimila los contenidos culturales, y el
cual supone una peculiar actitud en
sus preferencias" (Opus cit., p. 184).
Pero no todos tienen igual poder y ejemplaridad. El jefe, que cuenta con la opinión de los subordinados, actúa sobre
el grupo de prosélitos con voluntad de
mando.
Entre los tipos concretos, el profesor
Larroyo destaca el intelectual, el religioso, el político, el educador, el esteta,
el utilitario y el héroe. Próximo a Spranger y a Scheler, introduce puntos de
vista personales en los tipos contemporáneamente descritos y estudiados. Y
como no hay conciencias enclaustradas
y la vida es interdependencia, el autor

556

se plantea el problema del puesto del
hombre en el cosmos. Rechaza "las fórmulas fijistas que adscriben al hombre
una naturaleza invariable, permanente,
exenta de todo cambio". El hombre -alvéolo del universo- "tiene su peculiar
sitio en el mundo, sitio cambiante, dramático, como su propia esencia" ( Opus
cit., p. 243). Somos iguales y diferentes
a la vez. En cada uno de nosotros están dadas ciertas posibilidades. Exista
o no la eternidad -Larroyo permanece
agnóstico, en este punto- hay algo que
realizar : un quehacer vocacional, una
misión personalísima. Cabe preguntar,
no obstante, si tiene sentido un quehacer vocacional, una misión personalísima, si nuestro destino va a parar a
la nada.
La Antropología corzcreta de Francisco Larroyo constituye una valiosa aportación a la filosofía de lengua española
en el siglo XX. Equilibrio, claridad y precisión -cualidades eminentemente latinas- se conjugan, felizmente, con el rigor, la penetración y la responsabilidad
intelectual -tan propios del espíritu
germano- que el Dr. Larroyo tuvo oportunidad de asimilar durante sus años de
permanencia en Alemania.
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

G10RGIO DEL VECCHIO, Las Lecciones
de Filosofía del Derecho. Dott. A. Giuffre Editore ( Milano, 1963).
Las Lezioni di Filosofia del Diritto
del ilustre ex-Rector y profesor emérito
de la Universidad de Roma, Giorgio del
Vecchio, han alcanzado doce ediciones.
Tengo a la vista un ejemplar de la décima segunda edición italiana, revisada
por el autor y publicada por Dott. A.
Giuffre Editore ( Milano, 1963). Las doce ediciones de esta obra maestra de
Giorgio del Vecchio han ido sucediéndose -desde 1930- con reformas de

mayor o menor importancia, pero con
invariable voluntad de perfección. Y esta voluntad sostenida de un octogenario
egregio, resulta estimulante, consoladora,
ejemplar.
Pensamiento penetrante y agudo, estilo claro y conciso, estructura equilibrada y sobria, todo ello con el inconfundible sello italiano de Giorgio del
Vecchio. La obra consta de una parte
histórica y de una parte sistemática.
Trae unas consideraciones preliminares,
en las cuales se nos advierte que la Filosofía del Derecho no se presenta autónoma en sus orígenes, sino ligada a la
Teología, a la moral, a la Política. El
autor ofrece, en apretadas y felices síntesis, la filosofía griega, los juristas romanos, el Cristianismo y la Filosofía
del Derecho en el Medioevo, el Renacimiento, la Filosofía del Derecho en la
Edad Moderna y en la Epoca Contemporánea. América latina -injustamente
ignorada o postergada por tantos europeos- está incluida, aunque en reducidos límites, en la obra de Giorgio del
Vecchio. Quiero dejar una pública constancia de gratitud, al Prof. del Vecchio,
por citarme entre los iusfilósofos latinoamericanos (p. 160).
La parte sistemática, la más extensa
y personal del libro, está dividida en
una introducción y tres secciones: El
concepto del Derecho, origen y evolución histórica del Derecho y fundamento
racional del Derecho. El autor proviene
del neocri t1c1smo stammleriano, pero
presenta su propia posición. No prescinde, como los neocriticistas, de la fundamentación metafísica del Derecho. Y
tengo la impresión que el Prof. del Vecchio se ha ido aproximando, en forma
gradual y creciente, a la Filosofía del
Derecho aristotélico-escolástico. No anda
lejos de Francisco Suárez en su concepto
del Derecho Natural.
A Giorgio del Vecchio le interesa
aprehender, independientemente de todo

criterio de valor, el concepto universal
de lo jurídico. Pero le interesa también
como iusfilósofo, el problema de la justicia y el problema de las constantes
históricas del Derecho positivo. La noción del Derecho -forma lógica- no
dimana de la experiencia ni de la historia. Trátase de una norma o criterio
objetivo de valoración. Define el concepto del Derecho como "il coordinamento obiettivo delle azioni possibili tra
piu soggeti, secondo un principio etico
che le determina, escludendo ne !'impedimento" (Lezioni di Filosofía del Diritto, XII edizione riveduta, p. 226).
Dicho en castellano: Derecho es la
"coordinación objetiva de las acciones
posibles entre varios sujetos, según un
principio ético que las determina excluyendo todo impedimento". A cada cual
le asiste el derecho de cumplir con su
deber. Como norma bilateral, el Derecho establece relaciones y límites. De
ahí la esencial coercibilidad de Jo jurídico. A mí me parece con todo el respeto que me merece la opinión del Prof.
del Vecchio que la coercibilidad es una
propiedad y no un elemento de esencia
del Derecho. Lo fundamental, en lo jurídico, es la dirección. La coacción viene
de fuera y se le asocia. En ocasiones es
inoportuna, otras veces es imposible, y
la mayor parte de las obligaciones jurídicas se cumplen voluntariamente.
El concepto de naturaleza humana, en
el Derecho natural, tiene un sentido
teleológico y no ca usa!. Se trata de un
obrar de acuerdo con la conciencia de
la pura espontaneidad de las determinaciones racionales. No estamos frente
al individuo empírico (homo phaenomenon) sino ante el yo racional (horno
noumenon ) absoluto _:y universal que se
identifica, sustancialmente, con el ser del
prójimo, del semejante. La idea de justicia entraña la alteridad y la reciprocidad. Supone la remuneración, el reconocimiento de la persona en sus par-

557

�ticularidades concretas. La historia confirma la existencia del derecho natural
y sus progresivas realizaciones. El reconocimiento de la autonomía del ser humano se va realizando gradualmente. El
derecho Natural mide y valora el Derecho positivo. Los intérpretes del Derecho no pueden atribuir a una mera
invención legislativa lo que está fundado
en la "naturalis ratio". Pero el Derecho
natural -ideal del Derecho-- no puede
intervenir en la definición lógica del
Derecho. La forma lógica de lo jurídicho se distingue siempre de todo contenido, sea empírico o trascendental. El
Derecho se refiere al obrar, a las acciones. Es un principio de valoración objetiva y bilateral, en contraste con la
valoración subjetiva y unilateral de la
Moral. Hasta aquí puede advertirse la
filosofía neokantiana de Giogio del Vecchio, con todos los inconvenientes de las
construcciones formalistas. Sin embargo,
la separación entre el concepto y el
ideal del Derecho no es, en la obra
del Prof. del Vccchio, tan rígida y tan
tajante como en Stammler, por ejemplo.
Ya el hecho de que incluya en la definición del Derecho un principio ético
-si bien indeterminado en cuanto a su
contenido-- muestra a las claras su aproximación a una filosofía de los valores
jurídicos. "Una cosa es afirmar el ideal
del Derecho, y otra muy distinta es dar
la noción ( o el concepto) del Derecho
in genere, la cual debe abrazar en su
seno tanto el sistema ideal como todos
los demás ordenamientos posibles", nos
advierte. El insigne profesor italiano admite la lucha contra las leyes positivas
que vulneren las exigencias jurídicas imprescriptibles. de la naturaleza humana:
"E legittimo allora !'apello al Cielo
(secondo l'cspressione del Locke), vale
dire la lotta contro le leggi scritte nel
nome dclle "non scritte", la rivendicazione del diritto naturale contro il positivo che lo rinneghi" (p. 376). Más

558

aún, incita al sacrificio en aras de la
más alta justicia: "la lotta per la giustizia ha per contrassegno primo della
sua legittimita l'accetazione dei maggiori
doveri, che quella pi'u alta giustizia, che
si propugna, porta con se: vale a dire
il sacrifizio ed infine, ove ocorra, el
martirio. La massima: 'Fiat justitia, pereat mundus' vuol essere intesa appunto
nel senso che la giustizia ha per sua
natura una validita trascendente e metagoistica; di guisa che chi !'invoca debe
sottoporle, prima di ogni altra persona
e di ogni altra cosa, se stesso" (!bid.).
El equilibrio, la armonía y la buena
proporción en la obra Lezioni di Filosofía del Diritto, hacen de Giorgio del
Vecchio un clásico de la Filosofía del
Derecho. Todos los materiales empleados
llevan el sello propio. A la originalidad
va unida una naturalidad, una frescura,
una viveza y una sinceridad muy difíciles de lograr. Me complace rendir, con
este breve comentario, un cálido homenaje a este joven octogenario que aún
pasea su andante italianería por los campos del espíritu.
AGUSTÍN BASAVE fERNÁNDEZ DEL VALLE

R. M.

ALBÉRES, Histoire du roman moderne, Editions Albin Michel, Paris.

Historiar la novela moderna es tarea
de titanes. En el inmenso bosque de la
ficción novelesca, es fácil extraviarse o
perder los caminos que conduzcan a algún punto de llegada. La tarea, sin embargo, no es imposible, aunque no puede
resumirse en un volumen pequeño. Y
de todas formas, una historia de la novela moderna es, casi necesariamente,
una historia personal de la novela, porque su autor llega a dibujar las líneas
de sus lecturas, y a través de ellas encuentra explicación a un todo heterogéneo y huidizo como lo es la producción
novelesca de diversos tiempos y países.

Esto es lo que ha hecho, así nos lo parece, R. M. Albéres, con su Historia
de la novela moderna, lo que no significaría en última instancia que se pretenda minimizarla con esto, sino simplemente tratar ·de explicarnos una postura del propio autor ante la tarea de
emprender.
"Au milieu du xxe siecle, le roman est
devenu le mode le plus repandu d'expression littéraire --dice el autor al inicio de su introducción que titula "La
aventura de la novela occidental"-.
Autrefois divertissement et assouvissemcnt facile de l'imagination ou de la
sentimentalité, il exprime maintenant les
intentions, les rcsponsabilités et les inquiétudes qui furent jadis celles de l'épopée, de la chronique, du traité moral,
de la mystique et, en partie, de la poésie.
Et, d'autre part, par sa vaste diffusion,
le roman représente, socialement, l'instrument de communion littéraire des
publics les plus divers: seules La guerre
et la paix ou La Co11ditio11 humaine
permettent la rencontre du lecteur le
plus exigeant et du lecteur le plus élementaire ... " (p. 7). En estas pocas líneas nos deja Albéres los rasgos principales de la situación novelística actual. Esta "invasión" de la literatura
que encontramos en la novela como un
crecimiento natural, podría explicar por
otra parte todos estos diversos rostros,
con los que se alimenta la "necesidad"
literaria del hombre moderno.
Una pregunta se impone sin embargo,
en relación a esta capacidad inagotable
de seducir al hombre que es propio de
toda novela auténtica. La respuesta que
da el autor es que este fenómeno obedece a que la novela ofrece, al mismo
tiempo, la atracción de una historia y
el registro inmenso de las resonancias
psicológicas, sociales, ontológicas, estéticas, simbólicas, implicadas en esa historia. Bajo el manto de la ficción, se
agitan todas las inquietudes del lector,

encuentra reflejada su imagen con tal
precisión que no puede menos que penetrar en ese mundo novelesco que le
promete un cierto conocimiento del mundo. Esta podría ser una de las trayectorias más marcadas que se observan en
la novela del siglo XX: la intromisión,
cada vez más profunda, en la intimidad
de los seres, el descubrimiento de sus
recintos secretos, el encuentro de sus dioses más íntimos. "L'art romanesque --dice Albéres- est un art de l'exploration
ou de l'indiscrétion" ( pp. 8-9). Además,
si la vida propia se considera pobre y
desprovista de valor, podrá enriquecerse
introduciéndonos en la de otros, en las
de los personajes novelescos, lo que será
"una ayuda y una revelación".
Para R. M. Albéres, la novela es un
género literario superficial, que considerado vulgar en la antigüedad y despreciado hasta el siglo XVIII, se enriquece con intenciones extrañas a su esencia. Así, estima que una historia de la
novela moderna tendría por objeto unir
estas dos tendencias, y hacer ver en la
evolución del género la implicación que
supone, del enriquecimiento de la novela con todo lo que no lo es. Afirma,
además, que no se sitúa como historiador de las condiciones de esa evolución,
sino sólo como quien recoge la "voz de
la novela".
El libro se divide en tres grandes partes: "Las fuerzas de crecimiento"; "Las
fuerzas de oposición" y "Proteo o la
novela". De cada una de ellas, lo más
interesante son quizá las primeras páginas, en las que encontramos una exposición general del fenómeno, que después se desmenuza en infinidad de nombres. Si alguna crítica hay que hacer
a este libro, sería el pretender abarcar
todas las novelas, o casi todas, que en
el presente siglo importan algo, aunque sea poco. Así, no es difícil encontrar autores a los que se les dedica sólo
una línea, o de quienes se mencionan

559

�solamente sus obras como ejemplificación, después de afirmarse algún aspecto
o trayectoria de la novela en determinado momento. Veamos un ejemplo:
L'époque 1921 trouve dans l'etude de
l'adolescence un autre theme brulant,
pittoresque, audacieux et banal: La vie
inquiete de Jean Hermelin, de Jacques
de Lacretelle ( 1920) ; Le Premier de la
classe, de Benjamin Crémieux et L'inquiete adolescence, de Louis Chadourne
( 1921); Dixhuitieme année de l'epicurien-sthendalien J ean Prévost, et L'ame
obscure du catholique Daniel-Rops
(1929); sans compter ce Diable au
corps de Raymond Radiguet ( 1923),
qui echappe aux normes. D'ailleurs, ce
gout de !'ame adolescent était, en fait,
un peu en retard dans cette floraison
de 1921, puisqu'il avait déja trouvé sa
poésie dans Le Grand M eaulnes d' Alain
Fournier ( 1913), et son inquietante
cruauté dans Les Désarrois de l'éleve
Torless ( 191 O), d'un écrivain qui avait
une autre -et plus longuc-, destinée
a remplir: Robert Musil" (p. 88).
En las 443 páginas de texto de esta
historia de la novela moderna no se detiene la atención en los novelistas hispanoamericanos. La razón, muy discutible, se nos da en la misma introducción.
No se trata precisamente de suprimirlos
del estudio, sino más bien de "dejar
un poco aparte" la nÓvela americana,
la rusa o la hispanoamericana. ¿ Por
qué? Porque se desarrollaron en mundos
social e intelectualmente diferentes del
europeo y su historia no puede confundirse con la de la novela de Europa".
Entre los hispanoamericanos, se cita a
Giro Alegría, del Perú; a Alcidcs Arguedas, de Bolivia; a Miguel Angel Asturias, de Guatemala; a Jorge Luis Borgcs, de Argentina; a Alejo Carpcntier,
de Cuba; a Rómulo Gallegos, de Venezuela; a Joao Guimaraes Rosa, de Brasil; a José Hernández, de Argentina y
a Jorge Icaza, del Ecuador. Aunque no

todos son novelistas, pero se les cita
sólo de paso. Se nota sin embargo la
gran ausencia de Ricardo Güiraldes, de
Machado de Assis, de Graciliano Ramos, de Julio Cortazar, para no mencionar sino a algunos. · De México, no
aparece ni un novelista, cuando en toda
historia de la novela moderna pueden
tomar lugar Al filo del ·agua, de Yáñez,
o Los Otros Días, de Rubén Marín, para
no citar a Rosario Castellanos, a Juan
Rulfo, a Martín Luis Guzmán, etc.
Este libro de R. M. Albéres se convertirá, sin duda, en una fuente de consulta indispensable para ubicar en épocas y tendencias las novelas y los novelistas del siglo XX. Además de otros
méritos indudables, éste bastaría para
valorarlo dentro de la bibliografía sobre
la novela moderna, nunca muy numerosa y en ocasiones inaccesible.
ALFONSO RANGEL GUERRA

y JosÉ EDMUNDO
El lenguaje de Buenos Aires,
Emecé, Buenos Aires, 1963.

JORGE Luis BoRGES
CLEMENTE,

Reeditado después de su publicación
del año de 1952, este volumen no ha
perdido actualidad y se le lee con el
doble interés, por una parte del asunto,
que aunque limitado a un lugar de Hispanoamérica tiene validez para todo el
continente de lengua española, y además por estar escrito, en la mitad de
sus páginas, por un autor que en estos
momentos representa una de las expresiones más valederas de la literatura de
Hispanoamérica.
El pequeño texto introductorio, firmado por los dos autores, nos revela de
inmediato su postura ante el problema
que ocupa estas páginas: su clara actitud "ante el coloniaje idiomático de
las academias". Esto, solamente, basta
para dedicarse a su lectura con la espe-

ranza fundada de encontrar aquí ideas
importantes sobre el lenguaje. En el texto
titulad'o El idioma de los argentinos, escrito en 1927, se inicia Borges con una
doble afirmación a propósito del habla
argentina: "Dos influencias antagónicas
entre sí militan contra un habla argentina. Una es la de quienes imaginan que
esa habla ya está prefigurada en el arrabalero de los sainetes; otra es la de
los casticistas o españolados que creen
en lo cabal del idioma y en la impiedad
o inutilidad de su refacción" (p. 17) .
Para atacar la primera, Borges se dedica a aclarar lo que es en Buenos Aires
el "arrabal" y lo "arrabalero": éste es
el dialecto de las orillas, en su sentido
general; pero puesto que en este caso
la palabra arrabal tiene más carácter
económico que geográfico -dice Borgcs-, mal se entendería el fenómeno
lingüístico en Argentina si diéramos en
afirmar que se desprende de lo "arrabalero", en el que no escribieron ni
versificaron, nunca, autores como José
Sixto Alvares o Evaristo Carriego, el
"entrerriano un poco chacotón y un
poco triste", recordado en Palermo. La
conclusión es clara y terminante: "Desertar porque sí de la casi universalidad
del idioma, para esconderse en un dialecto chúcaro y receloso -jerga aclimatada en la infamia, jerigonza carcelaria
y conventillera que nos convertiría en
hipócritas al revés, en hipócritas de la
malvivencia y de la ruindad- es proyecto de malhumorados y rezongones"
( p. 22). Pero esto no hace caer a Borges en las afirmaciones desmedidas sobre
el idioma que es fácil encontrar en quienes lo defienden innecesariamente, postulando su perfección por razones a veces
ajenas al propio lenguaje. En consecuencia, pasa a la segunda afirmación
ya citada arriba, que defienden los casticistas y españolados, con la que establecen que el español es no sólo perfecto
sino tan completo que no requiere re-

facción, como dice Borges. Uno de los
mayores argumentos que manejan estos
casticistas es el de la cantidad de palabras que tiene el castellano: sesenta mil
en el diccionario ( inútil decir que esta
cantidad de palabras, que para muchos
representa la riqueza del castellano, obedece sólo al criterio acumulativo de quienes hacen el diccionario, del que no se
utilizan todas esas palabras como lenguaje vivo). "La riqueza del español -dice Borges- es el otro nombre eufemístico de su muerte. Abre el patán y el que
no es patán nuestro diccionario y se queda maravillado frente al sin fin de voces
que están en él y que no están en ninguna boca" (p. 23). En el predominio
de la sinonimia, la capacidad de decir
una cosa de muchas y diversas maneras,
lo cual no implica muchas y menos diversas ideas.
No cabe para Borges la afirmación de
que existe una conseguida plenitud del
habla española, y en esto es tan categórico como en los otros aspectos del texto
que comentamos: "Afirmar una ya conseguida plenitud del habla española, es
ilógico y es inmoral. Es ilógico, puesto
que la perfección de un idioma postularía un gran pensamiento o un gran sentir, vale decir una gran literatura poética
y filosófica, favores que no se domiciliaron nunca en España; es inmoral, en
cuanto abandona al ayer, la más íntima
posesión de todos nosotros: el porvenir,
el gran pasado mañana argentino" (p.
26). "Difusa y no de oro -dice en la
página siguiente- es la mediocridad española de nuestra lengua".
Afirma que no hay una "zanja insuperable" entre el español de los españoles
y el de la conversación argentina, pero
deja establecido, no obstante, lo que es
propio de un habla determinada, según
su propia circunstancia, su geografía, y
su peculiar sensibilidad. Es por ello que
el lenguaje de los argentinos tendría
diferencias con el español peninsular por

561
560

�razones emotivas, que a su vez provienen de la atmósfera de la palabra, de
aquello que la envuelve como su propio
ambiente. Pero tampoco se deja llevar
por la preferencia de las locuciones nativas, y el mejor ejemplo de esto es lo que
dedica a la palabra macana: "Macana se
les dice a las paradojas, macana a las
locuras, macana a los contratiempos, macana a las perogrulladas, macana a las
hipérboles, macana a las incongruencias,
macana a las simplonerías y boberías, macana a Jo no usual. Es palabra de haragana generalización y por eso de éxito.
Es palabra limítrofe, que sirve para desentenderse de Jo que no se entiende y de
Jo que no se quiere entender. ¡ Muerta
seas, macana, palabra de nuestra sueñera
y de nuestro caos!" (p. 35).
No hay soluciones generales -termina- ante el problema verbal. "Dentro
de la comunidad del idioma. . . el deber
de cada uno es dar con su voz", sobre
todo los escritores, que tienen el trato
cotidiano con la palabra. Un texto breve: "El escritor argentino y la tradición", que forma parte del volumen Discusión, podría servir para completar estas ideas en un plano literario.
"Las alarmas del Dr. Américo Castro", que se publica también en El lenguaje de Buenos Aires, aparecido ya, si
no nos equivocarnos, en alguno de los
volúmenes de las obras completas de
Borges, comenta el libro La peculiaridad
lingüistica rioplatense y su sentido histórico, de Américo Castro, en un singular
tono irónico que derrumba las tesis que
propone este autor sobre el lenguaje de
Buenos Aires.
"El idioma de Buenos Aires" y "Estilística del lunfardo", son los dos textos
de José Edrnundo Clemente que complementan este libro; orientado el primero
a estudiar los modos propios de la expresión porteña, y el segundo al argot porteño, el lunfardo, presentan en conjunto un estudio introductorio muy intere-

sante, pero permite pensar que su autor
debió dedicar más páginas a un problema que bien pudiera tratar sistemáticamente, como lo demuestran éstas. Animado por las ideas de Borges sobre "El
idioma de los argentinos", como dice al
principio, torna sin embargo su propia
trayectoria y presenta un panorama, muy
esquemático, de los aspectos arriba citados, que en visión rápida nos ofrece breves ejemplos de palabras actuantes en
lenguaje de la ciudad, y en el de determinado grupo social, dejando bien claro
en todo esto que el lenguaje popular
nunca puede ser identificado con el delictuoso (lunfardo, en Buenos Aires).
Largo sería ocuparnos de las muchas palabras con las que ejemplifica José Edmundo Clemente, pero nos referiremos
solamente a algunas ideas centrales: en
primer lugar, que cada región o territorio posee una determinada "latitud expresiva"; además, que el mecanismo del
lenguaje popular es esencialmente metafórico; aunque se defiende al idioma
de Buenos Aires por lo que son sus características propias, no se ocultan sus
"corruptelas y precipitaciones".
Clemente termina con estas palabras:
Diferencias que justifican estas apuntaciones y las defienden del prejuicio dialéctico de un casticismo totalitario; prejuicio sospechoso de racismo por cuanto
tiende a perseguir de mestiza a toda literatura que no participe de la regencia
académica, motejándola de débil e incipiente o de pretender corromper al idioma madre, cuando en verdad es su fuerza, su sangre, su color. Solamente con
este encomiable sentido biológico se puede admitir el calificativo con que se la
pretende humillar". Esta afirmación es
sumamente clara y reitera la idea inicial del libro, sobre el valor propio de
cada lengua para no estar sujeta a tendencias o causas que no son las suyas en

el ambiente, la comunidad, el suelo en
que crece.
ALFONSO RANGEL GUERRA
GÜNTER GRAss, El Gato y El Ratón,
Editorial Joaquín Mortiz, traducción de
Carlos Gerhard. México, 1964.
EN ESTE LIBRO, el autor cuenta la vida
de unos adolescentes que en Danzig, durante la segunda guerra mundial, se ven
absorbidos por el aparato bélico de los
nazis. Estos jóvenes tratan de fraguar, no
obstante la continua zozobra que los rodea, su íntimo ensueño. En medie de las
calamidades y violencias que trae consigo la guerra, Pilenz, Hotten Sonntag,
Jürgen Kupka, Schilling, Winter, Mahlke
y Tula Pokriefke, procuran desenvolver
su adolescencia lo más normalmente posible.
Toda la trama del libro está estructurada de tal forma que, a la vez que describe una serie de aventuras juveniles,
enmarcando con precisión la vida de Joaquín Mahlke, pinta con dolorosa intensidad lo que ocurría en el pequeño mundo burgués de Danzig.
Joaquín Mahlke es un joven dos años
mayor que los demás integrantes del grupo, flacucho, enfermizo, tímido y con
cara de redentor. Llevaba el cabello partido en el centro, y sus mechones irregulares los fijaba con una mezcla de
agua y azúcar. En la escuela a la que
asistía se tomaba muy en cuenta su debilidad física. Estaba dispensado de los
ejercicios gimnásticos y fácilmente conseguía certificados médicos para justificar
su pusilanimidad. En la clase de natación, nada menos, practicaba sus lecciones en los baños para niños.
Al cumplir los catorce años, el cuello
de Mahlke comenzó a ostentar una abultada nuez. Este cartílago Je produciría,
más tarde, agudos dolores en la garganta. El traductor aclara que la palabra

alemana "maus", se emplea con dos significados diferentes: nuez y ratón. Es,
pues, la nuez de Mahlke, un simbolo
que representa la vanidad y el amor propio de su poseedor. A la menor provocación del gato -alguna oportunidad de
sobresalir- se agitará hasta que la satisfacción de su deseo la aplaque.
Así pues, al hundirse el dragaminas
"Rybitwa", que Alemania había arrebatado a Polonia, pero que por su hundimiento no pudo utilizar, dan principio las actividades sobresalientes de
Mahlke. En efecto, al ver a sus compañeros que a diario se echaban al agua
en dirección al bote, y al oír las maravillas que de él contaban, su nuez se
agitó por primera vez. Haciendo esfuerzos sobrehumanos, en unos días superó
sus deficiencias físicas. Aprendió a nadar en aguas profundas. Con tesón pidió luego a los del grupo que le permitieran acompañarlos.
A partir de entonces, Joaquín Mahlke
dejó de ser un apocado. Con su destornillador al cuello bajaba constantemente a la cabina sumergida del dragaminas. Extraía de allí placas, tornillos, etc.
Ahora era el Gran Mahlke. Ahora hacía
cosas que ninguno se atrevía a hacer.
Todos lo admiraban. La nuez de su pescuezo hizo lo que debía hacer ante el
gato.
La religiosidad constituía otro de los
distintivos del Gran Mahlke. Católico,
asistía a la iglesia con regularidad. De
su cuello pendía una medallita de la
Virgen. Recitaba de memoria grandes
trozos de rezo en latín, antes de emprender cualquier empresa, imploraba a la
Santísima su ayuda. Y concluída alguna
tarea, le daba gracias por ello. Pero lo
extraordinario era que Mahlke ponía especial cuidado en las formas exteriores;
su manera de mirar a la Virgen, de unir
sus manos sobre la frente, separados los
codos del pecho, su boca semiabierta, todo, en fin, tenía un objetivo: no pasar

563
562

�inadvertido. La nuez de Mahlke nunca
se daba punto de reposo.
En todo y por todo este jovenzuelo se
distinguía. En el piso superior de su casa, en dirección al barco semihundido,
tenía Mahlke su bohardilla. Dentro de
ella guardaba una lechuza disecada, con
una raya en el centro de la cabeza, imitando a su dueño, una reproducción de
la Santísima Virgen, un gramófono con
varios discos y algunos libros. Un día se
le ocurrió trasladar sus pertenencias a la
cabina del "Rybitwa". No vaciló en
transportar con mil cuidados la reproducción de la Santísima y en prepararle
un si tia! privilegiado. Desde allí daba
cuerda a su gramófono y regalaba los
oídos de sus compañeros con música clásica y semidásica. Se encerraba de cuando en cuando a leer sus libros religiosos
y a contemplar a su Patrona.

peraba a Brunies. Pero Mahlke, movido
por su rectitud -¿o acaso por su
nuez?-, retiró el preservativo en cuestión. Ni un susurro se oyó en la sala.
Era evidente que Mahlke no era un
don nadie entre sus condiscípulos.
Un invierno, cuando el agua que rodeaba al bote estaba congelada, Mahlke,
con una hacha comenzó a golpear el
macizo bloque que cerraba la entrada
de la cabina. Pilenz y Schilling, queriendo entretener a dos primas de éste
último, que acababan de llegar de Berlín, se encaminaron hacia Mahlke. El
muchacho, al sentir sobre sí las miradas
de los cuatro, fingió no haberse enterado. Continuó su trabajo, y no tuvo
empacho en pedirle -casi le ordenóa su reducido público que soltara sin
demora sus aguas, para reblandecer la
masa de hielo. Conseguido lo que buscaba, forcejeó con el hacha hasta que
el témpano cedió. Un triunfo más para
su nuez. Se complacía de contar con
un público. Tal vez a solas nunca hubiera hecho nada notable.

En una de tantas veces que buceaba,
sacó del fondo de la cabina un destornillador inglés, de acero. De inmediato se
dispuso a dedicarle alabanzas de gratitud a la Santísima. Fue tal la gravedad
que adoptó en esos momentos, que rayaba en lo cómico. No tardaron en estallar las risas divertidas de toda la pandilla. Pero las agudezas y ocurrencias
revestían en Joaquín Mahlke un aire
de seriedad. La gravedad más profunda emanaba de su persona. En el instituto, cuando uno de los maestros preguntó a los alumnos cuál era la carrera
que seguirían, Mahlke respondió con
firmeza que sería payaso. Nadie ridiculizó esta decisión. ~tes bien, un sentimiento de desconcierto invadió a los estudiantes.

Y fue Mahlke el que introdujo en la
escuela - y aun en Danzig- el uso de
las borlas de lana en el cuello. De restos
de calcetines viejos, su tía, o tal vez su
madre, le confeccionó unas vistosas esferitas. En cuanto las lució, junto con
un descomunal y ridículo imperdible,
llamaron la atención general. A los pocos días ya se vendían en las tiendas y
las portaban maestros y alumnos. Pero
al extenderse su uso, Mahlke, que ya no
podía individualizarse con ellas, les quitó
su carácter de distintivo y jamás volvió
a anudarlas en su cuello.

Fue Joaquín Mahlke quien, con su
sentido de responsabilidad y de respeto,
dio una lección a sus compañeros de
aula. Se habían propuesto algunos de
ellos jugarle una broma de mal gusto
al profesor Brunies. En la puerta de entrada, contiguo a la perilla, se colocó
un preservativo. Menuda sorpresa le es-

Pero la mayor osadía de Mahlke tuvo
lugar cuando un teniente comandante,
ex a lumno de la Escuela Superior de
Horst Wessel, misma en la que a la sazón estudiaba Mahlke, y que había participado muy honrosamente en numerosas batallas, dictó una conferencia en
una de las a ulas de dicha escuela. Sobre

!i64

su pecho traía prendida una medalla,
recompensa de su valor. Mientras el teniente hablaba, Mahlke temblaba, nervioso. No prestó ninguna atención a las
palabras del conferenciante. Su mente
maquinaba un plan: sustraer la medalla
de aquel saco. Y es que el ratón de
Mahlkc no pudo menos que estremecerse
ante tamaña golosina.
El teniente comandante, tC'rminada su
conferencia, participó con los alumnos
en los ejercicios que se hacían en el
gimnasio. Para el efecto se cambió de
ropa, poniéndose un calzón rojo bandera, similar al de los demás muchachos.
Esta ocasión la aprovechó Mahlke para apoderarse de la medalla. Descubierta la pérdida, se armó la escandalera.
Gritos, reprimendas, amenazas y hasta
golpes, repartían los maestros entre los
alumnos. Pero todas estas medidas resultaron infructuosas. Mahlke llevó la
medalla hasta el dragaminas, y, ya en
la cabina, se pavoneó con la insignia
ante la Virgen. Sólo hasta entonces se
calmó su nuez.
Esta fechoría de Mahlke fue conocida
después en Horst Wessel. Su conducta
ameritó su expulsión de la escuela y se
le envió a uno de los campamentos de
habilitación para la defensa.
Ya con más años a cuestas y con una
buena formación militar, Mahlke fue
despachado al Servicio del Trabajo. Allí
siguió comportándose de manera excéntrica. En una de las letrinas, sobre las
tablas de una de sus paredes, grabó en
latín unas frases alusivas a la Virgen.
Sostuvo durante mucho tiempo relaciones intimas con la esposa de uno de los
comandantes. Finalmente, por su loable
actuación en la guerra, recibió el grado
de suboficial.
Después de derribar varios tanques
enemigos, y una vez dueño de su grado,
se presentó en la escuela a la que había asistido en su niñez y adolescencia.
Su mayor ambición era dictar una con-

•

fercncia ante sus antiguos maestros y
condiscípulos. No faltaron objeciones a
su pretensión. En otros lugares, el gimnasio y la iglesia del Sagrado Corazón,
por ejemplo, lo invitaron a dirigir algunas palabras a sus miembros acerca de
los combates. Pero las aspiraciones de
Mahlke no se reducían a exponer los
pormenores de una batalla; necesitaba
saciar el hambre de su nuez, que volvía de nuevo a exigir su golosina. El director de Horst Wessel, Klohse, poco o
nada hizo por cumplir los deseos de
Mahlke. Se concretó a aconsejarle que
pusiera en práctica la parte más elocuente y sublime de la oratoria: el silencio. El corazón de Mahlke fue presa
del resentimiento.
No tardó en presentarse para Mahlke
el momento de tomar venganza. Paseando por el barrio donde vivía Klohse
-estos paseos los hacía con todo propósito-, tropezó con él. Teniendo en
cuenta la recomendación que anteriormente le hiciera Klohse, muy calladamente descargó su ira sobre sus descoloridas mejillas, asestándole una y otra
bofetada. Su vanidad quedó nuevamente
a salvo.
Al ver frustrado el sueño de su vida,
Mahlke se entregó a la abulia. Se convierte en desertor. La guerra ya no Je
atrae. Si sus esfuerzos no son premiados,
para qué ha de arriesgarse. Nadie ha de
saber más de Mahlke.
Complementa la personalidad de Joaquín Mahlke, la descripción de la vida
en la ciudad de Danzig. Con terrible
ironía, el autor hace alusión al penetrante olor a cadáver que sofoca a sus
habitantes. Los alimentos, la ropa y otros
artículos de primera necesidad estaban
racionados. Centenares de coterráneos
perecían a diario en la defensa del führer. Grass nos habla también de la pequeñez de la ciudad. Danzig, vista por
su otra cara, la antibélica, no es más que
una provincia en la que reinan el abu-

565

�rrimiento y la monotonia. A las rarezas
de Mahlke les confiere demasiada importancia. Identificándose con sus manias se evade de la insípida realidad
provinciana. Son las a ven turas corridas
en compañía del Gran Mahlke, las que
sazonan su gris existencia.
Se mencionan, además, una iglesia
convertida en gimnasio y un gimnasio
convertido en iglesia. A pesar de las
múltiples adaptaciones y recargos ornamentales, ni el gimnasio pierde su carácter de tal ni la iglesia el suyo. Los
monaguillos -el narrador había sido
monaguillo- no asumían ninguna actitud reverente en el altar. Gastaban la
mañana en bostezar y en escrutar los
largos rostros de los cuatro o cinco feligreses fastidiados e incrédulos. A la hora
de la misa, se dirigían unos a otros preguntas en latín acerca de los buques y
tanques de guerra destruidos. Conocían
al dedillo nombres, fechas y ciudades
arrasadas. ¿ Qué hubiera sido de ellos
sin estos infantiles entretenimientos?
El reverendo Gusewski era un sacerdote común y corriente. Su fe se tambaleaba día con día. Su labor de director
espiritual no se le dificultaba gran cosa.
Para él no pasaba de ser un oficio.
Ótro aspecto de Danzig: las calles
de la osterzeile y la westerzeile. Casas
idénticas las poblaban, como producidas en serie. Sólo se diferenciaban una
de otra por el m'.!mero marcado en la
puerta. Algunas de ellas eran unifamiliares; otras albergaban más de una familia. Los cafetines, tranvías, cines, al
igual que la iglesia, el gimnasio y el
instituto, se encontraban en pésimas condiciones; condiciones, por otra parte,
muy dignas de una ciudad en guerra.
Es El Gato y el Ratón una novela de
tipo subjetivo. Todos los pormenores de
la narración, así como los elementos secundarios, tienden a la configuración de
un personaje. El estilo empleado es vigoroso, conciso y altamente individual.

Maestro de la ironía, Grass nos presenta
en esta obra a una ciudad des.trozada por
la guerra, vista a través de su juicio
burlón, casi mordaz.
La naturaleza humana es puesta al
descubierto. Los dos simbolos utilizados,
un gato y un ratón, representan el aspecto objetivo de la obra. La nuez del
protagonista es la vanidad. Y la vanidad es el más poderoso resorte que nos
impulsa a obrar. El hombre realiza grandes cosas por amor propio. Y la subestimación de sus hechos lo aniquila.

ISRAEL CAVAZOS GARZA, Cedulario Autobiográfico de Pobladores y Conquistadores de Nuevo Lean. Biblioteca de Nuevo
León, 2. Gobierno del Estado de Nuevo
León y Centro de Estudios Humanisticos
de la Universidad de Nuevo León. Monterrey, México, 1964; 25 7 pp.
UNA OBRA DE GRAN UTILIDAD para quienes desean conocer los antecedentes de
los primeros pobladores de esta región.
Estas cédulas que ofrece a la investigación, contienen datos muy importantes
sobre nombres, apellidos, actividades y
rasgos distintivos de los hombres, cuya
categoría de valientes, decididos, arriesgados y dignos, legaron a las sucesivas generaciones que tienen su arraigo desde
aquellos remotos tiempos. Para lograr datos de esta naturaleza, de tan hondo contenido social y humano, habría sido necesario revisar centenares de expedientes
que con su trabajo ha ahorrado y consecuentemente somos deudores a su acuciosa investigación.
JosÉ P. SALDAÑA
Sociedad Nuevoleonesa de Historia
... precioso y a todas luces interesantísimo Cedulario . .. ; labor benedictina
digna de encomio, en la que el lector
puede consultar cuanto quiere rápida-

•

mente, debido a los variados índices onomásticos que avaloran la obra.

J.

foNACIO DÁVILA GARIBI
Academia Mexicana de
Genealogia y Heráldica

...obra de gran utilidad para los que
gustamos de nuestra historia local y que
representa un encomiable esfuerzo de
dedicación y trabajo de su autor.
CARLOS PÉREZ-MALDONADO
Academia de Ciencias Históricas
de Monterrey
Libro de verdadero mérito de investigación histórica. Tenaz y minuciosa
obra, la que nos servirá admirablemente
de guía y libro de consulta a todos los
que nos place conocer la historia del
pasado de nuestra provincia.
PABLO SALCE ARREDONDO
Linares, Nuevo León
He revisado el tomo. . . y me doy
cuenta de que es utilísimo y se puede
decir indispensable para el que quiera
estudiar la historia del No reste de México.
DR. WoDROX BoRAH
Universidad de California
Creo que este tipo de estudios son de
gran importancia, pues contribuyen a
conocer las personas que formaron la
base de nuestras ciudades y por lo tanto
nuestros países. Tiene igualmente una
serie de elementos de importancia para
la historia social y económica de Nuevo
León.
JAVIER MALAGÓN

Secretario Técnico del Programa
de Becas y Cátedras de la OEA,
Washington
He ojeado este interesante trabajo que
viene a enriquecer la bibliografía histó-

rica mexicana. Excelente labor de investigación.
CARLOS VÍCTOR PENNA
Jefe, División de Bibliotecas, de
Documentación y de Archivos.
UNESCO, París
...habrá de prestar un gran auxilio
en las investigaciones históricas de nuestra ciudad ...
PROF. HUMBERTO RAMOS LOZANO
Secretario General de Gobierno,
Monterrey
Hermoso Cedulario... Valiosa obra,
que recuerda tanto a la de Troncoso,
editada por !caza, sobre la Nueva España.
PBRO. JosÉ EucARIO LÓPEZ
Guadalajara, Jalisco
Obra que he leído con mucho interés.
Para un trabajo que estoy realizando,
quiero utilizar el estupendo prólogo.
Lic. ERNESTO DE LA ToRRE VrLLAR
Secretario de la Comisión de Historia,
del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, México
Me parece un libro de gran utilidad.
Hacen mucha falta esas obras de "referencia" que ayudan tanto a las obras
de interpretación.
MARÍA DEL CARMEN VELÁZQ.UEZ
El Colegio de México
Muy valioso libro. Libros como éstos
vienen a enriquecer nuestra colección
para el estudio de la vida y de la cultura.
NETTIE LEE BENSON
Latín American Collection
Universidad de Texas

567

�Por su impecable y elegante impresión y por su interesante contenido, es
una verdadera joya bibliográfica que,
si no me equivoco, se convertirá en una
especie de "biblia" social de las viejas
familias del Estado y sus contornos, pues
posee un interés insuperable para los estudiosos de la ecología humana del nordeste de la República en los siglos XVI,
XVII y XVIII, principalmente. Además,
el número y sistema de los índices, tan
completos y adecuados, acreditan esta
obra como técnicamente perfecta. Y,
claro, acreditan a su autor.
Lrc. JuAN PABLO GARCÍA ALVAREZ
Sociedad Mexicana de Geografía y
Estadística
... buena prosa, lenguaje sabroso de
cronista, y de pasear los ojos por el paisaje que vieron los colonizadores del desierto.
ING. JosÉ EMILIO AMORES
Instituto Tecnológico, Monterrey
Brillante contribución científica y literaria.
LIC. RAÚL RANGEL FRÍAS
Monterrey
Importante aportación para la historia del Norte de México, y especialmente
para Nuevo León. A mí me interesaron,
naturalmente, las fichas que traen algo
de las entradas a la Huasteca. En lo que
toca a San Luis Potosí, son de interés
especial las de Miguel de Medellín y
las de los Orpinel y Escurrigüela; sobre
éstos diré que sus datos hay que buscarlos e~ los archivos del Nuevo Reino
de León y en los de la Nueva Galicia.
Hay otra ficha interesante: la de don
Antonio López de Villegas, que tenía
en San Luis Potosí el cargo de Tesorero
de la Real Caja y, en 1693, fue electo
Alcalde de Primer Voto, del Ayuntamien-

to de la ciudad citada de San Luis Potosí, según dato que vi en las Actas de
Cabildo. Tenía cargos destacados en dicha ciudad y únicamente le aventajaba
el Alcalde Mayor. Esto explica la importancia de su expedición con tan numerosa cuadrilla, al Nuevo Reino de
León, en 1694.
JOAQUÍN MEADE
San Luis Potosí
Mucho me interesa a mí esta parte de
la Historia americana, y mucho he apreciado el Diccionario de !caza y el publicado en Buenos Aires, por su enorme
utilidad. Nos falta el del Perú -hecho
y desaparecido en el incendio de la Biblioteca Nacional- y ahora se incorpora éste que merece toda clase de felicitaciones.
FRANCISCO MORALES PADRÓN
Catedrático de la Facultad de Filosofía
y Letras. Universidad de Sevilla
Libro que abre nuevos caminos al conocimiento de nuestra región y que revela capacidad de investigador y amor
al terruño.
PROF. FÉLIX NEIRA BARRAGÁN
Director de la Biblioteca Pública
Saltillo, Coahuila
Espléndido trabajo, modelo de investigación, de tesón y de amor a nuestra
historia regional.
JOAQUÍN ANTONIO PEÑALOSA
San Luis Potosí
Obra indudablemente importante para
reconstruir el pasado del Norte, con rasgos tan particulares que merece historia
aparte.
JosÉ FUENTES MARES
Chihuahua

Cedulario . .. en donde encuentro -no
podía menos que encontrar- los Garzas, Garcías, Cantúes, Treviños y Villarreales, sin duda antecesores de los hacendosos y activos regiornontanos de
ahora.

Lic. CARLOS PRIETO
México, D. F.
Acuciosa, benedictina obra documental, de valiosa aportación histórica al
acervo de ese progresista Estado de Nuevo León, y de nuestra Patria.

mos que rebuscar, incidentalmente, datos sobre estos personajes, algunos de
los cuales, con el tiempo se esfuman.
J uuo LE RIVEREND, director
Instituto de Historia y Archivo
Nacional, La Habana
Encuentro datos que me serán muy
necesarios para enlazar los Garzas españoles y mejicanos.
FERNANDO TABOADA DE ANDRÉS
Monforte, Lugo, España

ENRIQUE CORDERO y TORRES
Puebla, Puebla

Su prólogo nos parece muy atinado,
además de erudito y ameno.

Estilo claro y sencillo de las páginas
introductorias. Las cédulas las he hojeado con sumo interés, y me parecen útiles para el estudio de Nuevo León así
como para entender el carácter del norteño.

FELIPE GARCÍA BERAZA
Centro Mexicano de
Escritores, A. C.

JoHN P. HARRISON, director.
lnstitute of Latin American
Studies. Universidad de Texas
Si el recibo de un nuevo libro constituye una especial alegría en todo bibliógrafo, puede suponerse la mía con
éste que tanto interesa en mi calidad
de catedrático de Historia del Derecho
Indiano de la Universidad de Sevilla.. .
Será utilizado en mis explicaciones sobre
Instituciones Sociales y mis alumnos trabajarán sobre él en sus estudios académicos.
DR. ANTONIO MURO ÜREJÓN
Instituto de Estudios HispanoAmericanos, Sevilla
Se trata de una interesante manera
de aprovechar los documentos legislativos de los siglos XVI y XVII. Puede
considerarse como un pequeño diccionario biográfico que será muy útil para
todos los que en algún momento tenga-

El volwnen publicado, bellamente impreso por su sobria disposición tipográfica, cogió mi curiosidad desde el primer
momento. El título es ya fascinante,
¿ Cedulario Autobiográfico? Luego uno
cae en la cuenta de lo que al autor ha
hecho. Ha entregado al estudioso, al
biógrafo, al historiador, al economista un
material de primer orden para el conocimiento de una época, material que se
encontraba enterrado y perdido en una
documentación inerte y que explotada
sagazmente se ha convertido en útil, de
agradable lectura, de importancia extraordinaria. La labor que ha tenido que
hacer para llegar el autor a estas síntesis biográficas, es enorme. Sólo podemos
apreciarla los que trabajamos en la documentación original. El libro servirá
de modelo en estos países de nuestra
América, pues yo, al menos, no conozco
otro de un género igual. La introducción, es también una novedad como ensayo de reconstrucción histórica.
GUILLERMO FELIÚ CRUZ
Profesor de la Universidad de Chile

�J. IGNACIO DÁVILA GARIBI, Apuntes para
la Historia de la Iglesia en Guadalajara.
Editorial Cvltvra; México, 1963. Tomo
tercero, 2 volúmenes; 1239 pp.
EN EL MES DE ENERO DE 1964, cumplió
Dávila Garibi sesenta años de escribir
para el público. Este lapso supone una
producción abundantísima. Y así es,
dada la laboriosidad de este autor, que
ha cultivado las investigaciones históricas, preferentemente, y cuya bibliografía
sobrepasa al centenar de libros y folletos.
Una obra, sin embargo, le ha llevado
largos años de estudio: la Historia de
la Iglesia en Guadalajara, de la cual
lleva publicados ya dos tomos. Ahora
nos brinda el tercero en dos gruesos volúmenes, tan valiosos como los primeros.
La jurisdicción vastísima del obispado
en el siglo XVIII -cuya etapa comprende este tomo- hace que la obra
se refiera a noticias no sólo del actual
estado de Jalisco, pero de la Nueva Vizcaya, Zacatecas, Nuevo Reino de León,
etc., con riqueza tal de documentación
que su consulta es imprescindible para
quien estudie este aspecto de la historia
colonial mexicana.
598 obras aparecen citadas como bibliografía; independientemente de las
fuentes originales en las que predomina
el Archivo General de Indias, de Sevilla.
La exposición sigue lapsos de gobierno
de cada prelado, ocupándose, a la vez
que del aspecto biográfico de cada uno,
de las cosas sucedidas en su tiempo;
incluyendo, al final de cada capítulo, el
texto de los documentos relativos más
importantes.
El libro de Dávila Garibi es, indudablemente, uno de los más valiosos en
su género, publicados en nuestros días.
ISRAEL CAVAZOS GARZA

570

LOTA M. SPELL, Pioneer Printer. Samuel
Bangs in Mexico and Texas. University
of Texas Press. Austin, 1963; 230 pp.

aportación a la historia de la cultura de
esta región.
ISRAEL CAVAZOS

LA SEÑORA SPELL, quien ha publicado
tan eruditos y apreciables estudios sobre
historia colonial mexicana, venía trabajando, desde hace largos años, en una
investigación, la más importante indudablemente emprendida por ella: la historia de la imprenta en Texas y en el
noreste de México.
Y ha logrado con creces su propósito,
al ofrecernos, en un volumen impecablemente impreso, su trabajo titulado:
Pioneer Printer . ..
La autora logra su objetivo al obtener, en forma que pudiéramos decir
exhaustiva, toda la información sobre un
tema de tan fundamental interés para
la historia cultural de esta zona.
Y ha sabido seguir las huellas del
impresor más destacado: Samuel Bangs,
hasta en sus menores detalles; relatando,
de paso, acontecimientos trascendentales
en la lucha por la independencia de
México, particularmente los relativos a
la expedición de Francisco Javier Mina;
o, más tarde, los de la azarosa época
del federalismo y el centralismo, y de la
Guerra de Texas.
Se trata, por lo mismo, de un estudio
meritísimo y a todas luces fehaciente,
por cuanto a que las fuentes a que acude la autora: archivos, bibliotecas, colecciones particulares, etc., son abundantes y la bibliografía utilizada copiosísima.
Testimonio de esta pesquisa minuciosa,
lo es la lista que modestamente llama
"tentativa", de 359 impresos de Bangs,
localizados en Monterrey, Saltillo, Victoria, Galveston, Houston, Corpus Christi, Matamoros, etc.
La obra, que como todas las salidas
de las prensas ·de la Universidad de Texas, cuenta con excelente índice analítico, constituye, insistimos, una valiosa

GARZA

DR. Lucro MENDIETA v NúÑEz e ING.
Lurs G. ALCÉRRECA, Un Anteproyecto de
Nuevo Código Agrario. Centro de lnv.
Agrarias, México, 1964.
ACABA DE APARECER la publicación que
bajo el título de Un Anteproyecto del
Nuevo Código Agrario, el Doctor Lucio
Mendieta y Núñez y el lng. Luis G.
Alcérreca presentan a los estudiosos de
esta importante materia, con objeto de
dar a conocer esta contribución dirigida
a modificar el Código actualmente en
vigor.
Atendiendo a una invitación oficial,
hecha en el año de 1961, el Doctor Lucio Mendieta y Núñez en unión del lng.
Luis G. Alcérreca, se dieron a la tarea
de elaborar este anteproyecto, el que a
su vez, debería servir como base de discusión a un grupo selecto de especialistas que colaborarían con ellos para la
formulación de un proyecto definitivo.
Enmarcado dentro del ámbito constitucional, el trabajo en cuestión ofrece
soluciones para todos los problemas jurídicos y prácticos que plantean las actuales leyes agrarias, en el aspecto básico
de la redistribución y . tenencia de la
tierra.
La obra que comentamos, consta de
278. páginas y después de la Advertencia
Preliminar, de la Introducción y de la
Breve Exposición de Motivos, ésta se
divide en 12 libros, en los que quedan
comprendidos los diversos problemas de
la materia agraria, principiando por la
organización y competencia de las autoridades agrarias y ejidales, así como sus
atribuciones.
En el Libro Segundo, se estudia lo
relativo a la redistribución de la Propiedad Agraria, y sobre este punto el

Doctor Mendieta y Núñez señala el que
"Los extremistas de izquierda pretenden
la colectivización de las tierras ejidales.
Desde un punto de vista teórico, abstracto, es indudable que la explotación
colectiva de los ejidos resulta más ventajosa que la individual porque uniendo
muchas parcelas pequeñas se pueden
emprender trabajos agrícolas en gran escala que procurar mejores rendimientos
y grandes ahorros.
"Pero lo que no parece recomendable
es la colectivización forzosa de los ejidos porque es contraria a nuestro régimen constitucional de libertad y a la
tradición jurídica de nuestras instituciones agrarias".
También la obra se refiere, dentro del
Libro Segundo, a la restitución de tierras y aguas, a las Propiedades inafectables por restitución, Dotación de Tierras
y Aguas, Capacidad de los Núcleos de
Población, Capacidad Individual en Materia Agraria, Bienes Afectables, Dotación de Tierras, Dotación de Aguas, Ampliaciones de Ejidos, Redistribución de
la Propiedad Rural y Nuevos Centros
de Población Agrícola, Bienes lnafectables por Dotación, Ampliación o Creación de Nuevos Centros de Población
Agrícola, de los Certificados de Inafectabilidad Agrícola y Ganadera, la Empresa Ganadera, Nulidad de los Fraccionamientos y Bienes Comunales.
En el Libro Tercero, se estudia lo
relativo al Régimen de Propiedad y explotación de Bienes Ejidales y Comunales, el Régimen de Propiedad, Propiedad de los Núcleos de Población, División y Fusión de Ejidos, Derechos Individuales sobre la Propiedad Ejidal, la
zona de urbanización ejidal, la Parcela
Escolar, Expropiaciones e Indemnizaciones Agrarias, Régimen Fiscal de los Bienes Ejidales, Explotación de Bienes Ejidales y de los pertenecientes a Núcleos
Comunales, Disposiciones Generales, Crédito para los ejidatarios y comuneros y

571

�para los agricultores de Nuevos Centros
de Población Agrícola Fondo Común de
los Núcleos de Población, de las Comunidades Agrarias y de los Nuevos Centros
de Población Agrícola, El Fondo Nacional de Fomento Ejidal, Medios complementarios de Distribución de la Propiedad Territorial, Terrenos baldíos y
nacionales, De los terrenos baldíos, nacionales y demasías, De los deslindes,
Fraccionamientos de latifundios, Nulidad
de contratos y concesiones, De los Nuevos Centros de Población Agrícola, Disposiciones Generales, Los Nuevos Centros de Población Agrícola tipo colonia,
Fomento y promoción ejidal.
En el Libro Quinto, se trata lo relativo a los Procedimientos Agrarios de
los Organos de Justicia Agraria, El Cuerpo Consultivo Agrario y las Comisiones
Agrarias Mixtas, de la Procurad u ría de
Asuntos Agrarios y de los Asesores Particulares, del Cuerpo de Ingenieros y
Postulantes del Departamento Agrario,
Dotación y Restitución de Tierras y
Aguas, Disposiciones comunes, Restitución de tierras, bosques y aguas, Primera
Instancia para dotación de tierras, Segunda Instancia para la dotación de tierras, Dotación de aguas, Ampliación de
ejidos, del incidente de respeto a la
pequeña propiedad agrícola en explotación, Fraccionamiento de ejidos y titulación de parcelas ejidales, De las
Asambleas Generales de Ejidatarios, Nuevos Centros de Población Agrícola, Permutas, fusión, división y expropiación de
ejidos, Permutas de bienes ejidales, Fusión y división de ejidos, Expropiación
de bienes ejidales.
El Libro Sexto está referido a Inaf ectabilidades, de los certificados de Inafectabilidad, de los procedimientos para
la expedición de Certificados de Inafectabilidad, de la Empresa Ganadera.
El Libro Séptimo, trata de las Nulidades en Materia Agraria, Nulidad de
Fraccionamientos, Nulidad de la Asam-

572

blea, de los Certificados de Inafectabilidad y de los actos y documentos contrarios a las leyes agrarias y de la Nulificación de Contratos y Concesiones.
El Libro Octavo toca lo relativo a la
Titulación y deslinde de bienes comunales, Titulación de bienes comunales,
Conflictos por límites de Bienes Comunafos, Primera Instancia, Conflictos por
límites de Bienes Comunales, Segunda
Instancia, deslinde de Bienes ejidales.
El Libro Noveno está referido exclusivamente a la Privación de Derechos
Ejidales.
El Libro Décimo estudia lo relativo a
los conflictos ejidales, del Procedimiento
Conciliatorio, del Procedimiento Sumario ante las Comisiones Agrarias Mixtas
y del Procedimiento sumario ante el Departamento Agrario.
El Libro Decimoprimcro está referido
al Registro Agrario Nacional.
El Libro Decimosegundo toca lo relativo a las sanciones en materia agraria, así como a las causas de responsabjlidad y sanciones, y los procedimientos
para ser efectivas las responsabilidades
y las sanciones en materia agraria.
Es de hacerse notar, la valiosa contribución que en la materia agraria y
jurídica representa este importante estudio, en el que se destaca la experiencia
y los conocimientos del eminente sociólogo mexicano Doctor Lucio Mendieta y Núñez, en esta su contribución al
Derecho Agrario Mexicano.
Lrc.

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

SIN. Organizaciones Internacionales no
Americanas. Washington, D. C., 1964.
HAN srno ENVIADAS a las Facultades de
Derecho de América dos importantes publicaciones del Instituto Norteamericano
de Estudios Jurídicos Internacionales. La
primera, lleva como título el de Organizaciones Internacionales no America-

nas
(instrumentos
constitucionales),
Washington, D. C., 1964 y la segunda,
Instrumento Relatíuo a la Integración
Económica en América Latina.
En la primera de las obras que se
mencionan, o sea la referida a las Organizaciones Internacionales No Americanas, vemos que el contenido trata los
siguientes temas:
A). Organización de las Naciones Unidas, Capítulo que incluye tanto la carta
de la ONU, como el Estatuto de la
Corte Internacional de Justicia.
B). Organismos Especializados Vinculados a Naciones Unidas : Convenios sobre el Banco Internacional de Reconstitución y Fomento; Convenio sobre el
Fondo Monetario Internacional; Construcción de la Organización de las Naciones Unidas para la educación, la
Ciencia y la Cultura; Constitución de
la Orga¡1ización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación;
Constitución de la Organización Mundial de la Salud; Constitución de la Organización Internacional del Trabajo;
Convenio Postal Universal; Convenio
Internacional de Telecomunicaciones;
Convenio de Aviación Civil Internacional; Convención Relativa a la Organización Consultiva Marítima Intergubernamental; Convención de la Organización Meteorológica Mundial y Estatuto
del Organismo Internacional de Energía Atómica.

C). Organizaciones Regionales: Estatuto del Consejo de Europa, Convención
Europea para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales y Protocolo; Tratado por el
que se Instituye la Comunidad Económica Europea; Convención sobre la Organización de Cooperación y Desarrollo
Económicos; Tratado del Atlántico Norte; Tratado de Amistad, Cooperación y
Asistencia Mutua; Pacto de la Liga de

los Estados Arabes y Carta de la Organización de la Unidad Africana.
En la segunda de las obras publicadas por el Instituto Interamericano de
Estudios Jurídicos Internacionales, la que
lleva por título Instrumentos Relativos
a la lntegraci6n Econ6mica en América
Latina, vemos que su contenido comprende los siguientes tópicos:
A). El Mercado Común Centro Ame ricano. Libre Comercio: Tratado General de Integración Económica Centroamericana, suscrito en Managua el 13
de diciembre de 1960; Instrumento de
adhesión de Costa Ricá al Tratado General, suscrito en San José el 23 de
julio de 1962; Protocolo al Tratado General que comprende las listas de los
artículos sujetos a regímenes transitorios
de excepción al libre comercio entre
Costa Rica y cada uno de los demás
Estados Miembros, suscristo en Tegucigalpa el 16 de noviembre de 1962; Tratado Multilateral de Libre Comercio e
Integración Económica, firmadn en Tegucigalpa el 10 de junio de 1958; Tratado de Asociación Económica entre las
Repúblicas de Honduras, Guatemala y
El Salvador, firmado en Guatemala el
5 de febrero de 1960.
Equiparación Arancelaria: Convenio
Centroamericano sobre Equiparación de
Gravámenes a la Importación, firmado
en San José el lo. de septiembre de
1959; Protocolo sobre Preferencia Ar.ancelaria Centroamericana al Convenio
Centroamericano sobre Gravámenes a la
Importación, firmado en San José el lo.
de septiembre de 1959; Protocolo de
Managua al Convenio Centroamericano
sobre Equiparación de Gravámenes a la
Importación, firmado el 13 de diciembre de 1960; Protocolo suscrito el 31
de julio de 1962, por el que Costa Rica
se adhiere al Protocolo de Managua;
Protocolo de San José al Convenio Centroamericano sobre Equiparación de Gra-

573

�vámenes a la Importación, suscrito el
31 de julio de 1962; Protocolo de San
Salvador, al Convenio Centroamericano
sobre Equiparación de Gravámenes a la
Importación, suscrito el 29 de enero de
1963.
Régimen Industrial: Convenio sobre
el Régimen de Industrias Centroamericanas de Integración, suscrito en Tegucigalpa el 10 de junio de 1958; Protocolo al Convenio sobre el Régimen de
Industrias Centroamericanas de Integración, suscrito en San Salvador, el 29 de
enero de 1963; Convenio Centroamericano de Incentivos Fiscales al Desarrollo
Industrial, suscrito en San José el 31
de julio de 1962.
Régimen Financiero: Convenio Constitutivo del Banco Centroamericano de
Integración Económica, suscrito en Managua el 13 de diciembre de 1960, e
instrumento de adhesión de Costa Rica; Convenio Constitutivo de la Cámara
de
Compensación
Centroamericana;
Convenio de Compensación y de Créditos Recíprocos entre los Bancos Centrales Miembros de la Cámara de Compensación Centroamericana y el Banco
de México, S. A.; Protocolo al Tratado
General de Integración Económica Centroamericana. Código Aduanero Uniforme Centroamericano.
Otros Instrumentos: Reglamento del
Consejo Ejecutivo del Tratado General
de Integración Económica Centroamericana; Nota sobre privilegios e inmunidades; Notas sobre el Acuerdo Regional
,Centroamericano para la Importación
Temporal de Vehículos por Carretera;
el Acuerdo Centroamericano sobre Circulación por Carreteras; y el Acuerdo
Centroamericano sobre Señales Viales
Uniformes; Notas sobre el Comité de
Cooperación Económica del Istmo Centroamericano; el Instituto Centroameri-

cano de Investigación y Tecnología Industrial (ICAITI) y la Escuela Superior de Administración Pública América
Central (ESAPAC).
B. La Asociación Latinoamericana de
Libre Comercio:
Tratado que establece una Zona de
Libre Comercio e instituye la Asociación
Latinoamericana de Libre Comercio, suscrito en Montevideo el 18 de febrero
de 1960, y Protocolos adicionales;
Resoluciones sobre Funcionamiento y
organización de la ALALC; Reglamento
de la Conferencia de las Partes Contratantes ALALC, Resolución 35 (11);
Reglamento del Comité Ejecutivo Permanente. ALALC, Resolución 19 (1);
Acuerdos sobre Privilegios e Inmunidades de la ALALC en el territorio de los
Estados Miembros. ALALC, Resolución
6 ( 1) ; Acuerdo entre el Gobierno de
Uruguay y la ALALC sobre privilegios
e inmunidades en territorio uruguayo.
ALALC, Resolución 7 ( 1); Remitiendo
al GATT las respuestas al cuestionario
presentado por dicho Organismo sobre
Disposiciones del Tratado de Montevideo, Protocolos y Resoluciones Complementarias. CPM/Res. 21; Sistema de votación de la Conferencia. ALALC, Res.
68 ( 111) y Nota informativa, doc.
ALALC/C. II!/de 1 l.
C). Otros documentos:
Convenio Constitutivo del Banco Interamericano de Desarrollo ( Artículos
seleccionados) ; Carta de Punta del Este
(Título Tercero); Resoluciones aprobadas en la 1 y 11 Reunión Anual del
CIES al Nivel de Expertos y al Nivel
Ministerial; BID. Reglamento para el financiamiento de las exportaciones de
bienes de capital.
Anexo: Bibliografía sobre integración
económica latinoamericana.

CANJE

PUBLICACIONES RECIBIDAS
(1964)

ALEMANIA

Der Ausdruck der Zeitlichen Unmittelbarkeit. (Mit besonderer Berücksichtigung des FranzOsischen), Universit3.t Zürich. Zürich, 1960.
BILLETER, REGULA, Les Valeurs Spect(J.culaires dans l'Geuure de Moliére. Faculté des
Léttres l'Université de Zurich, 1962.
Institut für Auslandesbeziehungen, Stuttgart, No. 3 ( 1963).
GROTZER, PETER, La Conscience du Temps dans l'Oeuvre de Gabriel Marcel (Essai
de Critique Litteraire), Faculté des Léttres de l'Université de Zurich, 1962.
KUHN MEIERHANS, DoRtS, Le Curé de Tours Studie zur Macht und Ohnmacht des
Menshen in Werke von Honoré de Balzac, Philosophischen Fakult3.t I der Universit3.t, Zürich, 1958.
KuNDERT, HANS, Romancerillo Sanabrés, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zurich, 1962.
LICHTENHAHN, ANA, La Storia di ove dove onde Donde di Dove de Dove. Facultá di
Lettere deU'Universitá di Zurigo, 1951.
MATTA, SvETLANA, Existence po·etique de Bacovia, Faculté des Lettres de l'Université de
Zurichi 1958.
PFISTER, MAx, Die Entwicklung der inlautenden Konsonanten-gruppe -PS- in deln
romanischen Sprachen mit besonderer Berücksichtigung des Altprovenzalischen. Philosophischen Fakultat Ii der Universitiit Zürich, 1960.
PLozzA, P1ERA, Buoni incontri di Antonio Baldini, Facoltá di Lettcre dell'Universitá di
Zurigo, 1962.
Problems of the peoples of the USSR, edited by a Comittee or the Loague for the Liberation of the peoples of the USSR, Munich, No. 20 (Winter-1963) - No. 21,
( Spring 1964) .
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�Acabóse de imprimir el día I O
de abril de 1965 en los Talleres de la Editorial ]us, S. A.
Plaza de Abasolo número 14,
Col. Guerrero. México 3, D. F.
El tiro fue de 1,000 ejemplares.

Ejemplar

N9

0773

�</text>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�HACIA UN NUEVO DERECHO INTERNACIONAL DE LA PAZ
LIC. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México
Universidad de Nuevo León

NUNCA COMO AHORA NUEVAMENTE se ha planteado el problema tradicional de
la Fuerza y el Derecho, a nivel tal, que vemos cómo se encuentra mortalmente
comprometido el porvenir del Hombre. Resultaría prolijo enumerar todas las
causas que han producido esta situación, pero es indudable que entre los factores p'rincipales está el notorio progreso que se ha venido operando en el
campo de la moderna civilización técnica, lo que ha producido una revolución en todos los órdenes de la vida humana.
En tanto que el hombre avanza por la senda del progreso científico, paradójicamente, se encuentra ante una crisis de los valores y principios que han
sustentado su vida en lo moral, social y cultural. En esta etapa de transición
se destaca de manera preponderante el Derecho Internacional si se toma en
cuenta que en las circunstancias actuales de la Humanidad, ésta se encuentra
colocada en un plan eminentemente internacionalista, por no decir universalista y que, por tanto, corresponde a este Derecho el realizar no solamente
las tareas jurídicas de relación ordinaria entre los Estados, sino que en esta
ocasión tiene una misión por demás importante: lograr el aseguramiento de
la paz, pero de una paz dentro de las nuevas circunstancias y que, lejos de
ser sólo una fórmula más, constituya un conjunto de normas que puedan salvaguardar la vida misma del hombre.
Son advertibles los esfuerzos -los nobles esfuerzos- por convertir al Derecho Internacional en "esa alta técnica de la concordia" de que habla Ortega y Gasset, que no es otra cosa que la realización de la justicia social internacional; o sea "aquella que no se funda directamente en un conjunto de
relaciones pacticias de miembro a miembro, sino que se deriva de las exigencias de la vida social, de la comunidad y del bien común.'
i

JosÉ MA. DIEZ-ALEGRÍA, Presupuestos Etico-Sociol6gicos del Derecho Internacional

455

�La crisis señalada anteriormente se refleja en forma natural en el Derecho
Internacional, atribuíble también a múltiples causas; sin embargo, lo cierto
es que resulta imposible negar la existencia de un ordenamiento jurídico de
reconocimiento entre las naciones que a través del tiempo ha permitido una
vida de relación, la que si bien en determinados momentos de la historia ha
sido precaria y, en otros, por desgracia, la guerra ha servido para violar principios y normas jusintemacionalistas, no por ello ha dejado de tener indudables
muestras de vigencia., Así, en realidad, resultan inoperantes, tanto la incomprensión como las críticas acerca de la eficacia del Derecho Internacional ante
los complejos problemas que la fuerza suscitara en el pasado, así como los
definitivamente graves de lo porvenir, lo que resulta irrelevante ante la carencia de otros medios que hayan podido prevenir el empleo siemp're creciente
de la guerra. Amén de su naturaleza intrínseca, tan cercana al hombre, no
&lt;lebe olvidarse que el Derecho Internacional ha hecho permisible el que la
vida de relación entre los Estados se haya canalizado dentro de cauces más o
menos jurídicos -pero jurídicos, al menos, cuando no imperó la fuerzaenmedio de serias turbulencias y, por último, es necesario el reconocimiento
de su valor como posibilidad para la salvaguarda de la propia supervivencia
humana.
La crisis del Derecho Internacional -como así lo ha advertido algún
autor-, no es solamente privativa de tal Derecho, sino que es común a todas
las manifestaciones jurídicas, ya que en ninguno de los casos existe crisis en
el sentido de falta de normas, éstas siempre existen por ineludible necesidad.
ciPero es que al hablarse de crisis se hace referencia a un ordenamiento jurídico con existencia histórica y características determinadas; en lo nacido
en el estado moderno y que llega en la actualidad a la etapa de su evolución
dialéctica, la crisis actual que comienza a gestarse con la aventura napoleónica pues en tal se abandona una metafísica de la fuerza para ser dominada
por una física de la fuerza. La técnica política y mecánica escapa al hombre
haciendo imposible el control de la fuerza y determinando con el miedo la
sumisión a la física de la fuerza". 2
Existe, además, el hecho de que si el hombre no cree ya en el Derecho, esto
se debe a su desilusión nacida de los fracasos y de las experiencias amargas
del pasado. Todavía conserva el recuerdo de la Sociedad de Naciones y en
nuestros días, no deja de observar, con angustia, las dificultades, los intentos
fallidos y los graves problemas que encara la Organización de las Naciones
Unidas en su lucha por la paz.
Público. Actas del Primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional,
pág. 17, vol. II.
2
!bid. Antonio de Luna. págs. 430 a 468.

456

Cabría formularse la pregunta acerca del por qué debe atribuírsele exclusivamente al Derecho Internacional la grave responsabilidad de hacer de la
paz una institución salvadora de la misma ~atendiendo a que la paz está
seriamente amenazada-, cuando es indudable que podría haber otros medios
que tal hicieran, pero es que la Humanidad ha llegado, no ya a una situación
teórica del trágico binomio fuerza-derecho! o al sacrificio del Derecho Internacional por la política del poder, sino que este último puede sucumbir ante
la primera y considerando la trascendencia de lo que esto significa, si el hombre
desea sobrevivir, necesita del Derecho.
Recordemos las palabras del internacionalista Alfred Verdross, en relación
a este punto: "Más ello es olvidar que ninguna comunidad pacífica puede
existir sin el reconocimiento de un orden jurídico".3
No hay otra alternativa, ya que, en última instancia, en el caso de sobrevivir, cualquiera que fuese la fórmula jurídico-política que pudiera haber en
lo futuro, conjunto de organizaciones u organización mundial, la norma jurídica estará siempre protegiendo los valores que le han sido encomendados
al Derecho, colocada en un orden jurídico, ya que sin éste, no podría tener
realidad el Derecho.
No debe extrañamos el que el hombre de la calle no crea en la posibilidad
de un nuevo orden internacional y ponga su creencia en bombas atómicas,
pensando que las palabras del Derecho Internacional resultan impotentes para
evitar una tercera y más terrible conflagración universal. Algunos autores hablan de su inexistencia o bien de la ineficacia de toda una complicada red de
tratados bilaterales y colectivos en la solución pacífica de los conflictos internacionales y de que los valores contenidos en el Derecho Internacional, como
son, en primer término, Ia paz y la justicia -para no citar sino los principales-, no han tenido su plena realización, especialmente cuando se observa
que el más preciado de todos ellos, como es el de la paz, puede ser aniquilado en cualquier instante.
"Si bien es cierto --como dice Antonio de Luna- que ya desde Espinoza,
pasando por Gumplowicz, Lassol, Lundstedt y su discípulo Lunau, para terminar con Olivecrona no sólo el vulgo sino filósofos y juristas ilustres han
llegado a negar rotundamente que exista normatividad internacional alguna,
pues lo que llamarnos "Derecho Internacional" no es para ellos más que la
expresión ideal de la constelación de fuerzas que juegan en el campo de la
política internacional; y que otros, aun admitiendo la existencia de una normatividad internacional, niegan que sea derecho a consecuencia de que la
misma carece de uno o de varios de los elementos peculiares del derecho legal
moderno: a), comunidad jurídica; b), legislador; c), auténticos tribunales;
ª

ALFRED VERDROSs,

Derecho Internacional Público. Prólogo.

457

�,t
1

d), ejecuci6n coactiva, todo ello sazonado por la inseguridad y escasez de su
contenido, la carencia de unidad sistemática, la obscuridad y falta de principios de interpretación de sus normas, la gran cantidad de limitaciones y
excepciones, la imprecisión de sus nociones de "estado de necesidad" y de
la cláusula rebus sic stantibus, el derecho de represalia, el efecto anulatorio
de la guerra, su falta de elasticidad ante los cambios políticos, lo frecuente de
su violación y la escasez y heterogeneidad de sus su jetos p·o r lo que el derecho
internacional no es derecho, sino moral, para Hobbes, Austin, Puchta, Baumgarten; en parte moral y en parte usos sociales, para Binder; una normatividad "sui generis", para Somlo; un derecho imperfecto para Savigny, Wilson,
Zitelmann, Becker, Burckhardt, Elrnunds y Decensiere-Ferrandiere. Sin embargo, estos defectos y aun otros más, como consubstanciales con el Derecho
Internacional, inherentes a su propia esencia, incurables, por tanto, y que no
son debidos a que el Derecho Internacional se encuentre en un estadio primitivo de desarrollo del que pueda evolucionar y salir por un perfeccionamiento,
sino al concepto mismo de un derecho entre grupos sociales con poder de
autodeterminación, no son la principal causa del desprestigio en que ha caído
en la actualidad":'
Afortunadamente tales doctrinas y teorías han sido superadas en contra del
Derecho Internacional, pero frente a la realidad que el Derecho Internacional
sea más o menos observado y cumplido, como así lo expone el autor que
citamos, nada dice respecto a su existencia, ya que pertenece a la esencia
de toda norma moral o jurídica la posibilidad de su violaciónJ pues de otro
modo no se trataría de un deber ser, sino del ser probable de las leyes físicas,
y -agrega el autor- tan inútil su promulgación como el tratar de reglamentar la circulación de las estrellas o los latidos de un corazón enamorado. 5
En la actitud actual de escepticismo frente al Derecho Internacional no ha
influido grandemente ninguna de sus genuinas características (los defectos),
y no lo ha hecho porque, inherentes a la esencia del mismo, la Segunda
Guerra Mundial y la amenaza de una tercera, los habrá quizá puesto de relieve, pero no los ha creado de nuevo. Lo ocurrido es mucho más grave. No
ha sido sólo una violación del Derecho Internacional, sino una rebelión contra
el mismo". 6
Resultaría, pues, extenderse mucho, el hacer el señalamiento de los diversos
factores que han determinado la crisis del Derecho Internacional, porque no
es uno solo, sino que, como nos dice el ya citado internacionalista Antonio de
Luna, "las causas cuya conjunción se presenta por primera vez en la historia";,
' !bid., pág. 445.
' lbid., pág. 433.
' !bid., pág. 436.

458

que han engendrado la crisis actual, son las siguientes: a) el paso de la guerra
limitada a una guerra total, entendiendo a la guerra como una lucha armada
en la cual los contendientes se op'Onen en virtud de su pertenencia a grupos
sociales diferentes; por primera vez en la historia el objetivo de la guerra
es el dominio del mundo; disminución de las fuerzas políticas en una solidaridad internacional y ruptura de la unidad cultural del mundo". 7
Internacionalismo. Sin embargo, estas causas, a su vez, son convergentes y
reveladoras de otro fenómeno que se ha venido produciendo gradualmente
en el curso de la historia del hombre y el que es claramente distinguible de
los otros, nos referimos al lnternacionalismoJ que ha venido creciendo en
forma insospechable.
Este movimiento, el que no tiene manifestaciones doctrinarias ni políticas,
claramente objetivas, es, sin embargo, una corriente que de hecho pone de
manifiesto el acercamiento cada vez mayor del hombre con• el hombre. Desde
luego ese hecho es de la mayor importancia dentro de la panorámica futurible de integración de un nuevo Derecho de la Paz.
En trabajo previo,8 ya habíamos estudiado este fenómeno, ya que en la
actualidad, aun dentro del terreno mismo de la organización de las Naciones
Unidas se presentan otra clase de problemas que están relacionados entre el
"Regionalismo" y el Universalismo, compromiso que se encuentra incorporado significativamente en la propia Carta de las Naciones Unidas. Sin embargo, el Internacionalismo difiere del Universalismo, pese a que han sido
comúnmente empleados en forma indistinta por tratadistas y escritores dentro del campo del Derecho Internacional. Imp6nese, desde luego, el hacer
la distinción- clara entre el Internacionalismo, el que de acuerdo con nuestro
estudio citado, concebíamos, al hablar de sus principios, en que: "Los orígenes del Internacionalismo -en primer término-- es posible encontrarlos en
la naturaleza misma del hombre, el que a su vez alberga un anhelo de U niversalidad, Pero paradójicamente, el propio hombre se ha encargado de obstruir, de poner murallas y de sembrar odios fratricidas, con los resultados
que la Historia contempla". En otras palabras, el Internacionalismo obedece
a un proceso de integración vía jurídica. Sobre esta afirmación hay múltiples
ejemplos que así lo confirman, bastaría recordar los agrupamientos que tanto
en Europa como en América han venido operando con halagüeños resultados.
Además, el Universalismo, cae más bien dentro de la órbita de lo ideal en
la Filosofía, en uno de los aspectos de la antropología filosófica. Mencionamos
aquí ambas corrientes porque las dos tienen posibilidad en sus respectivos es' Ibid., pág. 435.
Lic. ALBERTO GARCÍA GÓMEz, "Internacionalismo y Universalismo", Humánitas.
Anuario del Centro de Estudios Humanísticos, vol. 5, página 534.
8

459

�tadios de convertirse en importantes vehículos integrativos de un nuevo orden jurídico que permita el establecimiento de la paz permanente.
El Derecho de la Guerra y el Derecho de la Paz. Los tratadistas y autores,
especialmente en Derecho Internacional, en el pasado, hicieron la división
de esta disciplina jurídica en Derecho Internacional de la Paz y Derecho
Internacional de la Guerra, observándose cómo complejos factores -predominantemente bélicos----, habrían de crear esa consecuente división. En otras
palabras, el anacrónico problema de todos los tiempos, fuerza y Derecho, ha
producido discusiones y doctrinas y posiciones dentro del campo históricojurídico y en ellas han intervenido, lógicamente, los jusinternacionalistas.
Adviértese, desde luego, que la guerra, a semejanza de un péndulo trágico, ha
venido oscilando crecientemente entre los extremos de la paz y de la guerra;
por desgracia, es posible observar cómo ese péndulo ahora ha llegado a la
trágica posibilidad de paralizar su movimiento, no precisamente en el lado
de la paz, sino en el de la guerra.

Pero en tanto que los tratadistas estudiaron en el pasado el problema de
la guerra y su adjunto el de la paz --como así sucede en Vitoria, Suárez y
otros destacados autores de la escuela Hispánica del Derecho Internacional
de los siglos XVI y XVII, nunca como ahora este problema ha llegado a su
máxima y última expresión. Podría decirse que ha quedado atrás la etapa
de las teorías, para enfocarse la atención en las graves urgencias del momento
histórico actual. Así las diferencias especulativas y teoréticas acerca de la
fuerza y el Derecho pertenecen a épocas históricas superadas, cuyas circunstancias permitieron su verificación en la medida que el poder y la fuerza
gradualmente fueron creciendo hasta llegar a la Era Atómica y hoy, ~orno
nunca, vuelve de nuevo a p'lantearse con exigencia vital y con cruda realidad,
el problema de si la fuerza predominará sobre el Derecho, sólo que las condiciones de los planteamientos anteriores han cambiado totalmente.
No es posible desconocer que las presiones ejercidas dentro de la esfera del
Derecho Interno han trascendido al campo de lo Internacional, y estas presiones son debidas al desconocimiento por parte de los Estados de los derechos
del hombre, produciéndose así que éstos se han revelado no solamente contra
el Derecho Internacional, sino contra todos los Derechos, el encontrar la so~
lución a este desequilibrio jurídico y político corresponde como misión fundamental al Der-echo Internacional. Lo que significa que es necesario volver
la vista al hombre. "La guerra no es un hecho cuya casualidad sea extraña al
hombre --dijimos en otro estudio---9 si el hombre está en conflicto con sus
semejantes es que ya de por sí el hombre es un viejo conflicto, que vive en

perpetua tensión dialéctica y de su insuficiencia radical, que al tratar de
colmar, ya de facto, origina las guerras, que tal es el estado actual del hombre".
Así vemos como las presiones que mencionabamos de lo nacional han repercutido en lo internacional, y ya se habla en este último aspecto de los
Derechos del Hombre, como así se desprende de la Declaración hecha p·or la
propia Organización de las Naciones Unidas y esto es significativo, ya que los
ordenamientos jurídicos nacionales no solamente no han sido capaces de encauzar plenamente dentro del Derecho la vida de sus súbditos y ciudadanos,
sino, lo que es peor, hay graves violaciones que lesionan la dignidad humana.
Interesante, desde todos puntos de vista, resulta el enfocar la atención acerca de la naturaleza de la norma jurídica internacional, atendiendo a su efectividad, la que de ninguna manera puede ser reveladora de la multicitada crisis del Derecho Internacional. Y así, tendremos que volver nuestros ojos hacia
el campo fecundo de los orígenes del Derecho Internacional, ya que en ellos,
se puede tomar un nuevo punto de partida y tratar de aprehender los elementos
que informan su contenido.
Verdross -distinguido internacionalista- rinde un tributo por demás significativo a la doctrina que crea la ciencia del Derecho Internacional, cuando
dice: "por cuanto los fundamentos filosóficos en que se apoya (mi obra) echa
sus raíces en la Doctrina Española del Derecho de Gentes de los siglos XVI y
XVII de irradiación universal", 10 o sea que esta escuela cuyos principales creadores lo son Francisco de Vitoria y Francisco Suárez, han establecido con claridad los verdaderos fundamentos del Derecho Internacional. Recordemos cómo
Suárez lo definía como el ªconjunto de normas jurídicas introducidas en el
curso de la Historia por el uso constante de las naciones como miembros de la
sociedad internacional".
Verdross -ya citado- establece que el Derecho Internacional no depende
sólo de la norma moral de la buena fe; se haya también determinado materialmente, en su contenido, por normas de moral social, que suelen recibir el
nombre de « Derecho Natural" .11 Es necesario buscar en la propia naturaleza
del hombre hasta qué punto es la relación que existe entre éste y el Derecho
Internacional, sólo que bajo un nuevo planteamiento, atendiendo a que si
Aristóteles dijo que el hombre vive en sociedad, tal sociedad presenta indudables cambios y estructuras. Ahora vivimos una intensa vida de relación y se
han perdido los elementos informativos del hombre colocado, digamos en pequeñas sociedades, para contemplar una gran sociedad, que sin tener las características de un monstruoso estado mundial, de hecho, se vive en una sociedad
internacionalista. Si la naturaleza humana está caracterizada por su racionali10 ALFRED VERDRoss,
11

• Ibid .. vol. 2, 1961, pág. 531.

460

ALFRED VERDROSS,

op. cit. Prólogo, p.
op. cit., p. 31.

VI.

461

�dad y su sociabilidad, es indudable que, antes que la fuerza pueda destruirla,
debe haber una nueva organización jurídica que lo lleve y mantenga en la paz
y al hablar de paz, no nos referirnos a la "ausencia más o menos prolongada
de la violencia, la pura tranquilidad", nos referimos a esa paz certeramente
establecida por el Dr. Adolfo López Mateos, o sea "la paz que anhelan los pueblos no es una tregua armada, tampoco una era de inmovilidad infecunda. Es
preciso concebir una paz dinámica, generosa y realista, en que se sobreponga
el principio de la convivencia mundial al de la destrucción; en donde prevalezca la negociación sobre la amenaza, y el diálogo persuasivo substituya a la
disputa violenta. La paz del mundo debe apoyarse en el principio de la seguridad de todos. Una paz sin justicia sería opresiva, y una paz sin progreso,
estéril inacción".
Verdross se refiere también a la norma fundamental del Derecho Internacional y dice: "que si el jusnaturalismo quiere aprehender la índole del Derecho
Natural, no puede hacerlo partiendo de los deseos y afanes de los respectivos
autores sino apoyándose en una antropología filosófica que indague la naturaleza del hombre en todas las direcciones. Y una indagación de esta clase nos
revela que algunos rasgos de la naturaleza humana permanecen constantes
junto a muchos factores variables. Ello excluye desde luego la elaboración de
un sistema de Derecho Natural inmutable y complejo; pero de los fines de la
naturaleza humana --existenciales- cabe deducir determinados principios
generales de validez universal" .12 El hombre -como decíamos con anterioridad-, de acuerdo con su naturaleza tiene que vivir en sociedad y "una sociedad sólo puede subsistir si los miembros están obligados entre sí a respetar sus
vidas y los bienes que les pertenecen. Más, para descartar toda lucha interna,
la sociedad tiene que establecer un orden que proteja a los consortes jurídicos
y sus bienes; y para que la comunidad esté en condiciones de cumplir este
deber, los consortes jurídicos habrán de contribuir a los cometidos de la comunidad tomando parte en ellos y poniendo a su disposición los medios nece.
/
sanos". 13

Las anteriores consideraciones nos permiten tener un mejor enfoque de la
norma fundamental del Derecho Internacional, sólo que los elementos fundamentales que permiten su vigencia no presentan la solidez necesaria: orden
jurídico internacional y fines. Diversos autores jusinternacionalistas consideran
que la norma jurídica internacional descansa en principios como el de "Pacta
sunt servanda" (Anzilotti). Para otros, la norma fundamental prescribe que
los Estados se comporten con arreglo al uso establecido (Kelsen y Guggenheim)
--citados por Verdross-, quien agrega que nos encontramos ante una norma
u lbid., p. 32.
13

462

Ibid., p. 32.

fundamental que puede ser rellenada con cualquier contenido, lo que no es aceptable. O sea que a esto ''hay que agregar que estas normas fundamentales presuponen ya la existencia de los Estados, puesto que sin ellos no puede haber
tratados ni usos interestatales. Ahora bien, admitida la existencia de los Estados
y demás su jetos originarios del Derecho Internacional como supuestos previamente dados a éste, se verá que el Derecho Internacional Positivo presupone
aquellos principios jurídicos en los que se asientan los ordenamientos de los
pueblos civilizados y han sido por éstos parcialmente positivizados.
La conjugación y concurrencia de los factores que actualmente determinan
una nueva situación internacional ante la fuerza (Era Atómica) empleada con
bélicos fines de destrucción mundial, exige la creación de un nuevo ordenamiento jurídico internacional, que determinando los vínculos jurídicos que ligan entre sí a los miembros de la comunidad internacional, tenga, no como
en el pasado, como único fin la eliminación de la guerra para la solución de
los conflictos internacionales, sino el objeto exclusivo de la paz.
Ya se observa cómo ia comunidad internacional paulatinamente se va agrupando y cómo muchas fronteras van cediendo y de cómo la distancia que antes
separaba a los hombres, tanto en lo espiritual como en lo material, ha sido
salvada. Nuevos tratados dan forma a estructuras internacionales que permiten
concebir -sin caer en utópicas esperanzas--- la posibilidad de que el hombre
puede salvar a su linaje de la destrucción total. El regionalismo y el universalismo no son oponibles, por el contrario, pueden integrarse, se están integrando.
No es posible desconocer que (\el fundamento del Derecho Internacional ha
estado a través de los siglos en relación con el progreso histórico contemporáneo
y con los requerimientos de la mentalidad humana correspondiente". 14
En otro aspecto, el término paz, siendo unívoco, se ha tomado en diversas
acepciones, de ahí que al hablar de un Derecho Internacional de la Paz, se
piense -y con razón- en que más parece una utopía que una posible realidad
fáctica, ya que a los múltiples obstáculos, habría que agregar el del nacionalismo
y el de la soberanía, que, hoy por hoy, y pese a que de hecho han sido superados, resultaría atrevido hablar de desconocerlos todavía.
Ciertamente, estamos a distancia lejana de San Agustín, cuando decía: "PAX
Est OrdinaJa Concordia", "Paz es la concordia en el orden". Con razón el
internacionalista Antonio de Luna ha dicho que "es inútil pretender resolver
la crisis del Derecho Internacional con meras reformas ni pretender resucitar el
cadáver de la justicia internacional asesinada a manos del nihilismo reinante
frotándolo con el viejo bálsamo positivista. Así, se encuentra este mundo en
un prolongado período de postguerra y en ese estado que padecemos, del que
11

Actas del Primer Congreso Hispano-Luso-Americano. Op. cit., p. 38.

463

�debe decirse que si la guerra abierta ha cesado, no es la paz". 15 Recordemos el
mensaje sublime del Pontífice Romano Paulo VI acerca de la paz.
Si bien el título de Derecho Internacional de la Paz no es ciertamente nuevo,,
no deberá obedecer a una simplista división metodológica, como en el pasado
así aconteció, con el trasfondo imperativo de la fuerza, porque ha llegado el
momento -grave momento-- de que el hombre haga un nuevo Derecho Internacional de la Paz, cuyo contenido determine el nacimiento de un nuevo
orden jurídico internacional. A este propósito cabría analizar -aunque esto
sea en forma somera- los antecedentes del propio Derecho Internacional
acerca de la paz. Esta ha sido buscada desde todo tiempo, pero es indudable
de que "las tareas de la comunidad internacional. . . no podrán r~alizarse. si
los Estados no se dejan guiar por determinados valores. En ese sentido -afirma Verdross-, ya hemos subrayado con anterioridad que el valor COMUN a
16
todo ordenamiento jurídico es el valor del orden o de la paz".
La Convención para el arreglo Pacífico de los Conflictos Internacionales, celebrada en la Segunda Conferencia de la Paz reunida en La Haya en 1907,
por la que se perfeccionó el instrumento análogo adoptado en 1899, _durante
la Primera Conferencia del mismo nombre, considerado como el primer mtento multilateral de importancia para dar permanencia a procedimien~os_ de
solución pacífica de las controversias internacionales mediante el establecumento de la Corte Permanente de Arbitraje, presenta interesantes aspectos. Así el
Título I se habla de "La conservación de la Paz General" y dice:

'

"Con el fin de evitar, hasta donde sea posible, que los Estados recurran
a la fuerza en sus relaciones recíprocas, las Potencias Contratantes convienen en hacer uso de todos sus esfuerzos para asegurar el arreglo pacífico de las desavenencias internacionales".
En el Pacto de la Sociedad de las Naciones, se agregan nuevos elementos,
cuando en él dice: "Las Altas Partes Contratantes: Considerando que para
fomentar la ~ooperación entre las naciones y para garantizarles la paz Y la
seguridad, importa: ... "
Tenemos el Protocolo para el Arreglo Pacífico de las Controversias lnt_ernacionales O "Protocolo de Ginebra", adoptado por la Asamblea de la Sociedad
de las Naciones del 2 de octubre de 1924, el cual dice: "Los Estados signata'
.
'
rios convienen en que en ningún caso deberán recurrir a la guerra, n~ en~re s1
ni contra cualquier Estado que llegado el caso, aceptare todas las obhgac10nes
especificadas a continuación, excepto en el caso de res1stenc1a a actos de agre!bid., p. 435. Vol., 1.
iu ALFRED VERDRoss 1 op. cit., p. 484.

15

464

sión o cuando obren de acuerdo con el Consejo o la Asamblea de la Sociedad
de Naciones, según las disposiciones del Pacto y del presente Protocolo" (Articulo 2).
Viene después, el Tratado sobre Renuncia de la Guerra, conocido bajo el
nombre de "Pacto de París" o "Pacto Briand-Kellog", suscrito en París el 27
de agosto de 1928, el que contiene en el capítulo de propósitos, una no menos
interesante confesión, cuando se dice: ªPersuadidos de que ha llegado la hora
de formular una franca renuncia a la guerra como instrumento de política nacional, con el fin de que las relaciones de amistad y paz que actualmente existen entre sus pueblos puedan perpetuarse ... "
No podíamos olvidar en esta breve panorámica, a los esfuerzos realizados
por la paz a la proposición de México en relación con el ¡'conmo DE LA PAZ"
presentado a la Conferencia Interamericana de Consolidación de la Paz en'
'
Buenos Aires, del lo. al 23 de diciembre de 1936. En el capítulo I, Principios
Generales, Artículo I, se lee: '·'Las Altas Partes Contratantes declaran solemnemente que condenan las guerras de agresión en sus relaciones mutuas, y que
el arreglo de los conflictos o divergencias de cualquier clase que se susciten
entre ellas no deberá realizarse sino por los medios pacíficos que consagra el
derecho internacional''.
Tenemos, por últimos, las Declaraciones de la Carta de las Naciones Unidas,
en las que hay ya un nuevo enfoque hacia el problema de la paz -ampliamente conocida-, pero que dado nuestro estudio, resulta de interés, cuando en
ellas se dice: Nosotros los Pueblos de las Naciones Unidas resueltos ... a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la humanidad sufrimientos indecibles, a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor
de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de
las naciones grandes y pequeñas, a crear condiciones bajo las cuales puedan
mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados
y de otras fuentes del derecho internacional, a promover el progreso social y
a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad".
Conceptos que claramente denotan cómo gradualmente se ha venido creando
una conciencia cada vez mayor que puede acercar al hombre a crear un nuevo
Derecho Internacional de la Paz, bajo nuevas concepciones.
No podemos terminar nuestro breve estudio, sin antes consignar algunas palabras de admiración para aquel insigne creador y maestro, Francisco de Vitoria,
creador de la escuela hispánica del Derecho Internacional, quien anticipándose
a su época, su pensamiento ha logrado que sus doctrinas le sobrevivan y puedan ser reactualizadas para bien de la paz, de esa paz que el hombre necesita
para poder cumplir con sus designios y misión entre hermanos.

465
H30

�EL PERIODISMO DESDE ADENTRO
LIC. RODRIGO MENDIRICHAGA

HEMOS VISTO A UN HOMBRE que leía un libro por la calle. Ya era de noche
y cerca de él brillaban los escaparates de la zona comercial.
Parecía mal situada su figura. No porque sea malo leer un poco estando
próximo a las tiendas. La figura chocaba con algo más importante aún: con el
ambiente social.
En nuestro medio nacional -y sobre todo en nuestra ciudad- no se leen

libros. Hemos desterrado de entre los hábitos el de la lectura de libros.
Y un hombre sentado en su casa, leyendo La Caida de Camus, o El Viejo
y el Mar de Heminway, será para sus amigos un tipo raro. Qui7.á su propia
familia le califique bajo en su respeto.
Cuando un hombre sale a la calle de Morelos y se propone seguir leyendo su
libro, éste sí ya rebasa lo tolerable. Como a un apestado, el prójimo le dirá
tímidamente, sólo con la intención, "vete a tu casa".
Nuestras ciudades tienen un complejo de velocidad que quiere excluir la

pausa meditadora de la lectura de libros.
Recordamos aún con melancólico desprecio la observación de una mujer
adulta, esposa de un hombre de negocios, que al ver a un niño desplazarse
activamente en sus juegos e intereses, comentaba con orgullo que sería un hombre de negocios.
Su reducida visión de las labores humanas Je había hecho descartar de entre
las tareas activas, que requieren el espíritu pronto, la voluntad firmísima y el

trabajar continua y rápidamente, la labor intelectual.
La admiración por los oficios con resultados inmediatos en lo económico y
el rechazo de la tarea intelectual, conduce a la eliminación de los libros de

entre las cosas útiles.
Vertiginosa época en busca de dinero es la nuestra.
Pero la escuela sigue enseñando a leer y la gente continúa teniendo la necesidad de conocer lo interesante y lo nuevo.

467

�El hombre promedio que ya sabe leer ha de aplicar su conocimiento. Enfrentado un día entero a la deprimente rutina de un trabajo administrativo, seguirá
necesitando algo más. Aplicar su alfabetizada intelectualidad a papeles de diversos colores que' poseen datos monótonos, le dejaría permanentemente vacío.
Recepción y embarque de mercancías, clasificación de productos, numeración
de máquinas; y, cheques, letras, facturas ... Para la economía esto será importante. Para la urgencia humana de conocer y de estar enterado, los papeles
rosas, verdes y blancos, todas esas documentaciones que se parecen a las de
ayer y a las del año pasado, no dicen nada.
Tantos hombres que conocen que hoy será este su destino, con variantes maYores o menores, no pueden estar conformes.
Antes de marchar a enfrentarse con su rutina, o al volver de la misma, el
hombre buscará llenar su vacío.
Sólo que, por razones de época, es un ser vertiginoso.
No dispondrá de mucho tiempo, ni tendrá la madurez necesaria para permanecer quieto, anclado, en un solo sitio.
Quiere conocer, quiere estar informado, pero no sabrá mantenerse mucho
tiempo recibiendo y meditando.
Porque es un ser vertiginoso, ya lo hemos señalado, y porque su prodigiosa
época le ha mostrado muchas noticias en una forma ágil, fácil, que sólo le
pide mirar; porque cine y televisión le han dado gráficamente muchos mundos ignorados, el hombre rehuye la lectura de libros.
Ese hombre, fruto del tiempo y de su abandono, lee periódicos.
Rabia de leer algo más que aquellos papeles de colores que pasan diaria e
interminablemente por su oficina. Pero no conocía el reposo fecundo y, por
tanto, ni imaginó que debiera acercarse a Camús, a Goethe, a Cervantes, a
Dante.
Esa es la arcilla de la cual está hecho el consumidor de periódicos. Usamos
deliberadamente el término consumidor -tan de la economía, tan de nuestro
medio-, para situarnos en léxico comprensible. Y pensamos que será mejor
entender como consumidor al que lee, para no tener que aceptar al comprador
por kilos de periódicos viejos. Para no tener que recordar, con pena, que este
es el destino general del periódico: acabar reunido, sólo unos cuantos días
después de salir, alegre y violentamente de las rotativas, en las colonias de
"pepenadores" de cosas inútiles.
Por razones de época, por la mediocridad del consumidor, el p·eriódico no
tendrá siquiera ni la decorosa vivienda propia de los libros. No hay estantes
-que son estructura e indican permanencia- para los periódicos.

468

EL

CONTENIDO

En el examen del periodismo no es posible quedar en análisis de época y
de lectores.
Este problema recuerda mucho al que plantea el arte cinematográfico.
Que al espectador de cine le gusta ver pornografía, se dice. Que podemos
observar la enorme demanda de boletos cuando lo que se anuncia presenta insinuantes escenas.
Siempre hemos recordado, al pensar en este tipo de dramas sociológicos, en
el acertijo de la infancia: "¿Qué fue primero, la gallina o el huevo?"
La gente no influyó, con una correspondencia abundante o con manifestaciones masivas, ante las casas productoras de películas.
El cine tuvo cierto decoro y también gran público en otra época.
Luego, algunas mentes y sensibilidades, proyectaron ir girando hacia el descaro en temas y escenas; se basaron, quizá, en el conocimiento de la fácil propensión humana hacia el mal. Y buscaron, ciertamente, una finalidad económica.
Hecho el cambio, habituado el espectador, hoy es difícil saber quién fue
pnmero ...
Y el periodismo presenta esta misma amalgama de culpabilidades.
La gente no sabe leer mucho porque ha descuidado su capacidad. Es culpable.
Pero los editores también han retirado cada vez más las palabras para enseñar gráficas "que hablen".
El consumidor dé periódicos no tiene cariño por lo que compra y lee cada
mañana; porque no aprecia nada que no le conduzca directamente a mejorar
sus ingresos en dinero. Posiblemente entre los pobres la única sección que se
conserva por unas horas sea la de avisos de ocasión.
Y el lector es culpable de esta actitud fenicia.
Pero, ¿ qué es lo que entrega el periódico?
¿ Valdrá la pena conservar anuncios comerciales, historietas gráficas, fotografías de gentes vanidosas, espacios pagados que no son noticia, informaciones
de dudosa procedencia y comentarios tibios o comprometidos?
Un descrédito se gana poco a poco. Pero en el periodismo se tiene la terrible
desventaja de poder mostrar las lacras cada día.

FINALIDAD PRIMARIA DEL PERIODISMO

Posiblemente el error base en la organización de muchos periódicosi sea una
creencia que va muy bien con el sentir propio del siglo.
469

�Los periódicos se piensan, primero, como negocios.
Imaginamos a los aspirantes a la creación de un nuevo diario o revista des•
'
' un
trozandose
el cerebro p·a ra encontrar los caminos por los que pueda ser
buen negocio. Un gran negocio.
Y si un periódico tiene ante sí como principal finalidad alcanzar grandes
beneficios económicos, el mismo se ha prostituido, poco importa si desde su
origen o posteriormente.
Porque el periódico tiene una responsabilidad y ésta es su primera meta.
El periódico, que maneja información y plantea criterios con sus comenta•
ristas, tiene como fin primario el de orientar la opinión, el de crearla con
su mensaje.
Pero hacer un periódico cuesta mucho dinero; por tanto, debe vérsele tam•
bién como negocio. Deberá ser negocio para poder realizar su fin principal.
Esto es diferente.
Cuando se ha creado y llevado adelante la empresa periodística con este criterio, entonces se cumple con la responsabilidad y se vive decorosamente.
Pero si se desvirtuó el orden que por naturaleza debe tener la vida del periódico, si se pensó en alcanzar fortuna, lo más que tendrá su creador es hartura
económica, habiéndose olvidado de todo lo demás, desde su fin principal hasta
muchos otros aspectos que tienen relación con la verdad, la justicia y la caridad.
El periodismo.negocio es una deformación muy generalizada.
El asunto se manifiesta ridículamente y con las proporciones más increíbles.
En el periodismo-negocio viven docenas de mediocres aspirantes al pan día•
río; y al tequila diario, por qué no. Son ciertos seres mezquinos de aspecto y
peores de intenciones. Inventan hojas, boletines, revistas, diarios, y van viviendo por temporadas del favor de minúsculos políticos ambiciosos o de gentes
que prefieren adelantar su dinero a ver impresas calumnias, insinuaciones y hasta verdades.
Ninguno de estos miserables llega lejos, ni en la consideración pública ni en
fortuna. Pero tampoco lo desearon.
Son los que quieren tener algo más de dinero del que merecen por su capa•
cidad. Y lo obtienen aprovechando unas embrionarias y atrofiadas cualidades
que recuerdan un poco a las que debe tener un periodista.
Casi siempre aprendieron algunas cosas fundamentales sobre la exterioridad
del periodismo vegetando un tiempo en algún diario grande. Porque ahí estuvieron, saben hacer una nota informativa, conocen el proceso técnico del taller
y pudieron llegar a ciertas fuentes.
Por eso deciden algún mal día independizarse para vivir mejor, para alcanzar más beneficios económicos.
470

Inventan desde la carta confidencial hasta algo parecido a un periódico por
,su formato.
Hacen vivir su grotesca creación sólo el tiempo justo que les da para comer,
vestir y tener desórdenes morales frecuentes.
Hoja, carta, boletín, revista, periódico, nacieron y subsistieron en función del
fruto que pudieron dar. Cansados los anunciantes, menos asustados los tramposos, removidos los políticos amigos, el periodismo-negocio termina.
No así el hábito de su creador. Estos parásitos continúan inventando el siguiente negocio-periódico.
Y si estos seres desagradan, por sus intenciones, por sus actos, por su indigni•
dad al arrastrarse en busca de ayuda, no son mejores quienes alcanzan riqueza,
poder y aceptación social p·or los mismos medios.
Este otro extremo del problema se muestra en condiciones externas distintas.
Aquí, casimires suaves como piel de mujer, oficinas suntuosas, orientales, olor
a perfumes extranjeros y licores elegantes. Siempre afeitados; con el aroma de
cigarrillos americanos.
Es la alta escuela del periodismo-negocio.
No tienen que arrastrarse tan abajo ni tan frecuentemente. Los suaves casimires van al piso de las Secretarías de Estado y de las grandes empresas industriales y bancarias.
Van de vez en cuando; sólo a recoger un cheque bien gordo.
Aquí, los titulares se cotizan en miles de pesos. Los silencios también. La adhesión vergonzante a un régimen lo mismo.
Pero el creador de esta parodia de periodismo vive lujosamente y puede
extender favores y pasar con facilidad cualquier contrabando moderado. Tendrá acceso al mundo social de moda. Este negociante del periodismo puede
estar en clubes y casinos exclusivos.
No es menos indecente que el desarrapado que publica un boletín y espera
audiencia de un alcalde provinciano para recibir el pago por su alabanza o su
silencio.
Debiéramos creer que es peor. Porque su acción maligna, o su abstención en
la responsabilidad periodística, va a mayor número de lectores.
Siendo peor, esta época graciosa, especialísima, le aplaude, le tiene respeto.
Epoca curiosa que en voz baja condena todo el día los males y crímenes,
pero que admira al hombre que alcanza el poder económico, aunque haya llegado a él por caminos tortuosos.
Y entre este potentado del periodismo-negocio y el otro aprendiz eterno de
este nefando oficio, una gama interminable de eslabones. Ahí, desde los que
creyeron que sería sólo un medio para hacer dinero pero, a su vez, deseaban
471

�decir la verdad, hasta los que bandean de una borda a la otra, pues equivocaron desde el origen su finalidad.
Esta forma de periodismo es un error desde su raíz.
Un trabajo que se inicia con mentalidad propia de otros oficios, no podría
ser un acierto.
La apostólica misión de informar y orientar con verdad -que supone despego de beneficios propios, visión puesta en el prójimo como receptor de nuestro servicio---, no es posible condimentarla con miras de instituciones de crédito.
Son dos cosas bien diferentes. Lo son por definición, por naturaleza, de
origen.
Si soy poseedor de una información valiosa, conocedor de un enfoque correcto de la realidad, si tengo, en definitiva, la verdad, no es legítimo especular
con ella. La verdad es algo tan digno en sí, que sólo puede transmitírsela, no
negociar con ella.
Por los medios de que dispone, el periodismo está capacitado para alcanzar
la verdad; deberá decirla, por tanto.
Y en este magnífico oficio, creado para los buenos, no para el desecho de la
sociedad, no habrá más que una condición que la impone la persona humana:
al ejercer el periodismo, poder vivir de él con decoro.
Obtener del trabajo periodístico lo necesario para vivir con holgura no supone transgredir finalidades.
Quien vaya más allá y confunda esta misión con el tráfico comercial, es un
pobre diablo que no entiende en lo que anda o un perverso que sabe demasiado bien lo que desea.

PRESIONES ECONÓMICAS

a ver peliculas y se sienta desganadamente a aburrirse ante la pantalla de televisión. No lee, no quiere leer.
Ahí está el fenómeno, vergüenza de nuestro tiempo.
Y paradoja también. Pues, a medida que disminuyen los índices de analfabetismo, se va leyendo menos. Y esto, aunque verdad sociológica que enseña
nuestra observación, parece ser un reto a la lógica ... y quizá a las matemáticas.
V amos a dejar esto por ahora como un mal acumulativo que, para corregirse, requerirá de mucho tiempo. Creamos por un momento, optimistamente,
que en algún buen siglo próximo la gente quiera volver a leer.
Y vayamos al p'roblema que esta ausencia de lectores causa al periodismo.
Si el periódico no puede vivir de la venta tendrá que vivir de otras dos so~
luciones: publicidad y subvenciones.
De momento podemos quedar perfectamente tranquilos de saber que existen
medios de acercar la ayuda necesaria cuando han fallado los lectores requeridos.
Pero, subvenciones y publicidad, suelen allegar el dinero y ciertas condiciones.
Lo cual no sucedería fácilmente con una enorme masa de lectores, que no
estarían asociados como compradores de un diario determinado.
La vida más libre para un periódico existe cuando su tiraje y venta es tan
alto que cubre todos los gastos y hasta puede reportar alguna utilidad.
Un periódico en tales condiciones de subsistencia tendría que equivocarse
demasiado para ser abandonado por sus lectores, esos hombres anónimos que
con unos centavos diarios le hacen posible vivir.
Es más difícil que un solo hombre, o un pequeño equipo de hombres, no
vaya a tratar de exigir algo más a cambio del apoyo económico que proporciona a un p·eriódico.
Conociendo las reacciones humanas, podría predecirse que la libertad de expresión estaría en riesgo al recibir subvenciones y publicidad.
Pero no hace falta tomar actitudes proféticas.

Haber pensado un momento en la desviada mentalidad que programa un
periódico como negocio solamente, nos coloca de lleno en otro asunto que se
presenta como una peligrosa constante en México, y que sabemos también es
propio de otros lugares.
Los periódicos no pueden vivir de la circulación.
La crisis alérgica hacia la lectura es tan grande en nuestro p•aís, que m se
leen libros, ni suficientes personas leen periódicos.
Y la venta del periódico es tan pequeña, comparativamente al costo de su
elaboración y tiraje, que no podrían vivir las editoras de esto solamente.
No queremos insistir sobre esa masa humana que crece en nuestras ciudades,
que trabaja, pulula por las aceras y cafés, asiste al futbol y los toros, se mete

472

El hecho está aquí, y es uno de los mayores problemas para poder desarrollar
un periodismo libre.
Necesitado de dinero para imprimir la verdad, sabedor de que la venta
por voceadores, estanquillos y suscripciones no sería suficiente, el director programa su publicidad.
Debiera de ser una simple relación comercial. Pero no queda en esto porque
una de las partes, desde el punto de vista económico, está en desventaja. El peTiódico necesita del anuncio. No así el anunciante, pues para él es sólo uno de
los medios de mostrar el producto a sus compradores.
El anunciante entonces empieza a pensar en el periódico, creyéndose con
·unos derechos que pudiéramos llamar laterales, para intervenir en sus destinos.

473

�Si se dijeran ciertas cosas, o se dejaran de decir otras, el anunciante amenaza
con retirar su colaboración.
El periodismo está atado.
No todos los anunciantes serán así, pero existen muchos con este criterio.
Lo que es vida para el periódico -esa fuente de ingresos que llamamos publicidad- es sin embargo, también, una amenaza permanente. Y, a sabiendas
o ya como un complejo grabado dolorosamente en el subconsciente, muchos periódicos tienen que ir informando y comentando cuidándose de no lastimar
a los poderes económicos que hacen posible ir diciendo verdades a medias,
cuando menos.
Las subvenciones son otros de los caminos para procurarse recursos para
subsistir y que p'resenta riesgos similares.
En este caso, además, quien aporta el dinero ni siquiera vera illlpreso un
producto y recibirá ese servicio; por tanto, estará más listo para esperar el favor del periódico o quedará seguro de no ser atacado jamás.
El periodismo de hoy, de aquí, de muchas otras latitudes, cuando tiene que
depender en lo económico, fundamentalmente, de poderes externos, suele ser
un oficio difícil, muy difícil.
Y esta terrible angustia de querer decir la verdad, toda la verdad, y sentirse
dependiente del apoyo económico de algunas personas o grupos -públicos o
privados- no puede terminar con una actitud del periódico.
No bastaría con decidirse a actuar haciendo a un lado ese temor a los poderes económicos. La aventura puede durar un tiemp·o pero, al fifl, el anunciante inconforme o el político ofendido retirarían su ayuda y el periódico moriría o, en el peor de los casos, llevaría una vida precaria.
Si el periódico tratara de decir sólo la verdad y, sin embargo, sintiera la
presión del anunciante o del subvencionista para que callara, entonces el problema que se ha creado no está en el periódico mismo.
El problema lo ha creado un ser extraño al oficio que quiere opinar y decidir
sin tener ni capacidad ni derecho de hacerlo.
Si volvemos sobre nuestras primeras ideas y recordamos que el periódico es
hoy el medio más aceptado de lectura, si es, por lo tanto, una necesidad social
la existencia de buenos periódicos y la vida social es responsabilidad de todos
los que particip•amos de ella, lo menos que debe sugerirse a los extraños a la
tarea periodística es que retiren las manos.
Esta grave amenaza que existe sobre los periódicos de países donde aún no,
es posible vivir de la circulación, no terminará más que con la educación de
anunciantes y subvencionistas. Cuando entendieran que gracias a ellos puede-decirse la verdad y estén satisfechos con sólo esto, el problema se habría.
subsanado.

474

No puede estar la solución en otro lugar.
Deseamos que algún día, mayor número de colaboradores económicos entiendan esta otra obligación maravillosa de abstenerse de opinar.
Pero sabemos que será muy difícil alcanzarlo.

EL PERIODISMO COMO CARRERA

Pero, ¿ de qué serviría una correcta intención del director y una útil abstención de anunciantes y subvencionistas, si no se tiene un personal que realice un
periódico digno?
En este aspecto encontramos cierta semejanza entre las actividades magisteriales y periodísticas, que parecen provocar una dificultad de origen.
Por nuestras escuelas secundarias y preparatorias pasan meteóricamente cientos de maestros improvisados e inestables.
Para sólo ejemplificar, de las Facultades de Derecho mexicanas un p·orcentaje considerable de alumnos intentan probar capacidad temporalmente como
profesores de enseñanzas inferiores a las que ellos van cursando.
Es un fenómeno conocidísimo; y, según el hábito que ha creado y la reincidencia, se presenta casi como inevitable.
Durante algunos años y generalmente antes de recibirse, los aspirantes a la
abogacía prestan servicios en escuelas secundarias y preparatorias. También se
da esta tendencia entre estudiantes de medicina, ingeniería, contabilidad, etc.;
pero la hemos observado más frecuente entre estudiantes de Derecho y Ciencias Sociales.
Pues, estos meteoros de la enseñanza, son un caso que debe analizarse. Si a
cada uno le sirvió como entrenamiento para presentarse en público, le obligó
a prepararse mejor, le acostumbró a argumentar, puede ser interesante; p·ero
sólo para él.
Quienes tuvieron que sufrir como alumnos estos experimentos, no se habrán
beneficiado especialmente.
Por allá entre las intenciones, confesadas o no por los actores de este drama
educativo nacional, existe un deseo de hacer algo de dinero dando clases, para
pagar la ropa nueva, los cigarrillos, la gasolina del coche, los espectáculos.
Se miró, desde el principio, como oficio pasajero. Había tal demanda de profesores que podía estarse ahí -enseñando mal- durante unos años.
¿ Por qué no se continuaba en ello?
En primer lugar porque jamás se tuvo la vocación para hacerlo. Ni se sintió
el llamado, ni se tenía la capacidad p·a ra realizarlo.

475

�Pero también, y esto es muy importante, porque la perspectiva económica
que se ofrecía era lamentable.

El estudiante universitario que anda de aprendiz de profesor conoce los bajos sueldos de las escuelas. Y conoce los altos sueldos de otros oficios.
No está mal que mire este asunto con interés. Es chocante el joven que de:sea ser millonario; pero no lo es el que busca la dignidad económica.

Como en el magisterio llegaría a la estrechez, no lo pone frente a su elección
-como un camino posible. Lo rechaza desde el principio,
Los oficios profesionales, industriales, bancarios, comerciales, dejan abundantes frutos aun ejerciéndolos honestamente. Los sueldos del magisterio han que,dado rezagados.
El joven que ensayó la cátedra --con vocación tambaleante o sin ella-, ya
tiene decidido no continuar.
Por tanto, entre nosotros, pocos hacen del magisterio una carrera. Y, sin per-sonas suficientes que se especialicen, que dediquen una vida, esta actividad
siempre estará en crisis.

,

1,

Este mismo fenómeno hemos advertido en el periodismo.
Pocas vocaciones, es cierto. Pocas capacidades, también. Pero, habiéndolas,
un temor legítimo de pasar estrecheces económicas, pues los sueldos no valen la pena.
Y, si continúa esta situación, seguiremos viendo, como en las aulas, el paso
de jóvenes que sólo estuvieron una temporada en las redacciones y los talleres
,de los periódicos.
Pocos quieren hacer carrera.
En ciudades como las nuestras, en que otras labores se adelantaron ya en
mostrar decorosos resultados económicos, el joven que permanece un tiempo
de reportero tiene la mira definitiva puesta en otro sitio.
Casi nadie hace carrera.
Sin una generación de periodistas de carrera, no será nunca posible tener
tradiciones, experiencias, escuela.
Este grave problema puede tener solución en las empresas editoriales mismas.
Hace falta una meditación sobre los daños que acarrea, debe hacerse el esfuerzo de revisiones a la contabilidad y, pudiéndose, habrá que tener la actitud ge...nerosa de aumentar los sueldos.
Que, quienes posean vocación y capacidad, puedan estar tranquilos porque
alcanzarán holgura ejerciendo el p·eriodismo honestamente.

Los

MEJORES HOMBRES

Y, entonces sí, a exigir,. Los directores que entreguen sueldos suficientes,.
pueden hacer la limpia de indeseables.
Dado el paso de la nivelación de sueldos respecto de otras actividades se
podrá, como se procura hacer en la industria, la banca, el comercio, escoger
lo mejor.

Hemos estado tan pesimistas en la contemplación de las necesidades del periodismo, que queremos pregonar entusiastamente, con Daría y sólo para los;
efectos de nuestro tema, que andan por ahí "tantos vigores dispersos ... "
Hay calidad moral e intelectual que ha quedado dispersa porque no podía
o no se atrevía a agruparse en periodismos que negaran su finalidad, que estuvieran presionados por los p·oderes económicos y porque no se podía hacer
carrera.
Presentado un sugestivo sueldo, se haría la selección.
Entonces sí, casi violentamente.
El periodismo es la lectura más generalizada hoy, ya lo hemos recordado in-•
sistentemente. Para servir a la comunidad hacen falta en el periodismo los mejores hombres.
Exigir calidad moral, que también por ahí la habrá.
Aceptar sólo vocaciones probadas; aquellos que sientan urgencia de decir la
verdad, pero que sean capaces para decirla.
No sólo moralidad, no sólo buenos deseos, también cultura, una preparación
suficiente para ejercer el oficio.

Que no llegue por el teletipo una noticia de Indonesia y el entusiasta redactor la cabecee en Malaya.

SJNTETJZANDO

Recapitulemos lo dicho en esta visión panorámica e incompleta del periodismo.
Sería saludable el recuerdo, la revisión permanente, la autocrítica, para saber si se cumple con la primera finalidad: decir la verdad .
Es necesario que en una sociedad perfeccionada, los grupos económicamente poderosos que rodean la vida del periódico, tengan la madurez de comprender que, para bien de todos, deben dejar paso libre a la verdad.
Urge una reestructuración económica en los periódicos, para poder ofrecer
un mejor futuro en ganancias legítimas a los aspirantes que sí tienen vocación.

476

477

�Deberá exigirse, entonces, de quienes quieran continuar en el periodismo,
calidad moral y capacidad cultural.
_
.
Habrá otras muchas cosas interesantes que no hemos senalado; habran otras
formas de decir lo que hemos presentado. Pero el análisis, la ':'ed'.tación y la
redacción de estas ideas han sido efectuados con profunda conc1enc1a del puesto del periodismo en las responsabilidades de este siglo. . .
•
Hemos escrito además con el cariño que nace de percibir la fuerza aromatica de los ling~tes de :Uetal y de escuchar el melódico chasquido de los
lino tipos.

VENEZUELA EN LA EMANCIPACIÓN
DE AMtRICA
PROF. ANTONIO POMPA y POMPA

Instituto Nacional de Antropología e
Historia. México, D. F.

ESTE ENSAYO HISTÓRICO se propone llevar a un mejor intento de interpretación
integral, uno de los fenómenos de mayor trascendencia en la evolución de
América.

Las complejidades de este fenómeno histórico, el movimiento de emancipación americana, se van destruyendo en tanto la investigación va sugiriendo cauces que conducen a causas endógenas o exógenas que hacen la manifestación
externa del fenómeno y que plantean a la crítica en sus diversos aspectos, desde sus mismas fuentes, los orígenes de las manifestaciones externas, a veces
deformadas, azás frecuente, entrañando un imperativo de revaloración.
El gran movimiento de la emancipación americana es esencialmente uno e
indiviso aunque accidentalmente se manifieste múltiple, las causas u orígenes
remotos están concatenados y obedecen a postulados perfectamente definidos.
Peculiaridades las hay por el influjo del medio o del hombre, o de una circunstancia particular, sea ésta específicamente de tipo económico, político o ideológico.
Así, dentro de este concep'to general, lógico dentro de la evolución biológica
de América, hay objetivos que por propia naturaleza aparecen determinantes
y destacan por su propio destino como el muy particular, por sus proyecciones
continentales, que se operó en la capitanía general de Venezuela, cuya naturaleza le da preeminencia en el movimiento de la emancipación americana.
Antes de abordar el estudio de acontecimiento tan trascendente, nos parece
indispensable actualizar someramente la organización colonial, de la manera
como actuaba en los últimos años de la dominación española, y de esta manera conseguiremos a la vez, tener un juicio, aun cuando sea somero, de las
instituciones diversas que tuvo la capitanía general de Venezuela, ya sean és-

478

479

�tas de carácter político o administrativo, logrando también ubicar_ a 1_~ Real
Audiencia (de Caracas)' en la complicada estructura de. la ~rgam~ac10n col .al spañola institución la Real Audiencia que conslltuyo el tnbunal
;:~ar ecategorí~ judicial e~ esta parte de los domini~s español_es. ~o conoc10
más superior que al rey, quien por medio de su ConseJo de Indias ma en casos
especiales, apelaciones de sus sentencias.1
. . .
A esar de su importancia, que la tuvo como corte de Justicia, como cuerpo•
cons!itivo del Gobernador y Capitán General, y como _r,epresentant: en Vc~e-•
· person al.dad
de 1J monarca , su erecc10n, mstalac1on,
func10-•
zuela de la propia
1
•
•
• l
. t
xtinción e influencia que ejerció en el desenvolV1m1ento socia y
narruen o, e
, d 1 h' t . dores p·ara
olítico de Venezuela, no ha llamado la atencion e . os is ona
, .
~acer una exégesis que permita tener un concepto preciso acerca de la tornea
que imprimió a la sociedad de su tiempo. 2
•
•
•,
L Real Audiencia era el nexo de unión entre las provmc1as de la _reg1~~,.
,
·
las aque tenían gobernadores autono~os,
qmenes
reºcrían por la leg1slac1on
que España había dado para sus colonias.
.
,
La milicia tanto en los cuerpos fijos como en los de otro tipo, teman ~u
centro en C~racas que era la Capital de la provincia de ese nombre y don e
residía la autoridad de la Capitanía General de Venezuela.
. .
tanto los regulares como los seculares, reconocían como principal
El el
1 1os d.istmos
· t t n·bunales que
.d ero,
d I Ob,·spo de Caracas· y en lo judicia'
auton a a
'
.
.
c
S 'l
impartían justicia, reconocían la instancia supenor ~es1den~e. en aracas. ;. ~
conservaban autonomía bastante manifiesta los Cabildos c1v~les, donde se_
cutían prerrogativas y derechos, como en los Cuer~os ~oleg1ados, Y e:~n:::
tución de raíces tan antigua conservó sus preemmenc1as como los
g
Cabildos españoles.'

d:

i:

Un somero análisis de la evolución colonial de Venezuela Y_ de_ los_ ~nte~edentes del Cabildo español, nos hará ver, con efecto, que ~st~ mstltu:1~n hizo
germinar muchos de los valores _que_ ;ontribuyeron a const1tmr el esp1ntu que
animó al movimiento de emanapac1on.
, .
. .
Desde el siglo XI los monarcas de Castilla concedieron ª. sus subd1tos pnv1~
legios extraordinarios que constituyeron los fueros de las cmdades, siendo as1
b . n puede mirarse..al reino de Castilla como el lugar de Europa en_ que
que 1e
, ·
régunen
se implantó por vez primera y con particularidades caractensticas un
liberal de libertades municipales.'
· de Historia Colonial V enc;:olana. Caracas,
GARCÍA CHUECOS, HÉCTOR, Estu d lOS
1938, t. II, p. l.
: GARCÍA CHuEcos, H., ob. cit., t. II, P· l.
a LEVENE, RICARDO, Historia de América, t. VI, p. 309.
.
17 y 18.
. toria del Reinado de los Reyes Católicos, t. I, pp.
t PRESCOTT, WILLIAMS, H ts
l

Estos fueros daban al ciudadano la facultad de organizar ayuntamiento para
la dirección de los negocios del municipio, bien así como la de designar los
jueces que administraran justicia en lo civil y en lo criminal. Ningún hombre
podía según los fueros, ser molestado en su persona o en sus bienes sino por
determinación de los jueces municipales, cuya autoridad era tan precisa que
a los tribunales superiores no les era lícito avocarse el conocimiento de los
asuntos que estuviesen ventilándose por los jueces municipales; las libertades
públicas habían llegado a una madurez verdaderamente ejemplar.'
El doctor Angel César Rivas en su discurso de ingreso a la Academia Nacional de la Historia, de Venezuela, nos dice, refiriéndose a este tip·o de libertades públicas otorgadas a los ayuntamientos, que en Castilla habían llegado
al punto de que con frecuencia se establecía en las cartas, que a los nobles
no les era permitido adquirir propiedad raíz dentro de los límites del Municipio; que no era lícito a los mismos levantar en ellos fortaleza alguna y que
cuantos de su clase residieran en la jurisdicción mencionada quedaban sujetos
a la autoridad municipal, la cual podía rechazar legalmente por la fuerza
cualquier ataque de aquellos contra los ciudadanos. 6 "Así, mientras que los
habitantes de las primeras poblaciones de otras partes de Europa gemían bajo
el yugo de la servidumbre feudal, los de las villas y ciudades castellanas que
vivían bajo la protección de sus leyes y magistrados en tiempos de paz y eran
mandados por sus propios oficiales en la guerra, estaban en el pleno goce
de todos los derechos y prerrogativas de los hombres libres". 7 Por su parte
el doctor Rivas agrega que los ciudadanos de Castilla no se limitaron a entender en los asuntos exclusivos de su ciudad, se restringía el poder del soberano y se afirmaba el imperio de las libertades adquiridas. 8 Y por un natural
reflejo al proyectarse el Cabildo en Venezuela adquiriría todas las preeminencias del Cabildo castellano.
Consecuentemente con el clima que daba el Cabildo a la sociedad venezolana y teniendo en cuenta la evolución natural y lógica de este pueblo, se
llega a la conclusión de que fue madurando, fue fraguando ese espíritu de
independencia y libertad ante el aspecto despótico de muchas de las autoridades de la Corona.
Sólo un análisis preciso de los diversos factores que privaron en la evolución, no sólo del Cabildo, sino de otras instituciones coloniales de Venezuela,

~ Varios, La Colonia y la Independencia. Juicios de Historiadores Venezolanos. Caracas, 1949.
~ RtvAs, DR. ANGEL CÉSAR, Orígenes de la Independencia de Venezuela. Discurso
de ingreso como Individuo de la Academia Nacional de Historia. Caracas, 1909.
7
PRESCOTT, ob. cit., t. I, p. 19.
8
R1vAs, DR. ANGEL CÉSAR, ob. cit., p. 21.

480
481
H31

�puede llevar a una mayor claridad en la v1sion de los orígenes históricos de

q~eros de Ausb~rgo sólo fue un contrato con la corona de Castilla y que ade-

la emancipación de este país. El desenvolvimiento trisecular colonial venezolano nació, se crió y desarrolló en medio de un sistema de leyes y de instituciones sociales, políticas y culturales, que causó impacto e imprimió carácter
en la estructura colonial y dejó estratos manifiestos que aún superviven en
la estructura nacional republicana, a pesar de acciones negativas, que las ha

mas, los companeros de los Welser eran en su mayoría españoles: sin haber

habido en todos los tiempos; supervivencias como también las dejó el mundo
indígena prehispánico cuyo carácter provocó un Fuero Indígena Venezolano,9

por la lucha represiva del Estado y la ambición del conquistador, situación
jurídica que hizo nacer y desarrollar una amplia legislación desde las llamadas
Leyes Nuevas (1552), cuya aplicación provocó escaramuzas y motines civiles
en el Perú y protestas enérgicas por encomenderos de muchos lugares,1° y
después de la Recopilación de Indias, amplio monumento legislativo comparable a los mayores y más notables del derecho universal."
Dentro de esta circunstancia de tensión y aparato jurídico-administrativo
de la Audiencia, Consejo de Indias, Chancillería y demás organismos vivió

el venezolano desde el siglo XVI, desde que fue puesto el territorio en 1526

e_st ado segregada_ propiamente e:,ta _región del imperio de las leyes españolas,
smo, como lo afirma Humbert
de esas leyes". 16

mas de una vez sintieron sobre sí la sanción

C~n esta estructura inicial y el aparato jurídico-administrativo de la Colonia
r~afinnamos nuestro criterio de que sólo el Cabildo tuvo la constitución pro~
p1amen~e, venezolana, por las preeminencias específicas de esta institución que
le penm:1a por los fueros municipales, dar una estructura propia regional con
las esencias del hombre y del medio; pues mientras instituciones de otra Índole~ Y funciona:ios llegaban de la metrópoli con orientaciones y disposiciones

preCisas, los Cabildos eran la reflexión autóctona de lo que se iba constituyendo
con su propia idiosincrasia.17

'

La. confo~~ción social de la comunidad venezolana fue similar a la de
toda mdoamenca, con sus peculiaridades regionales que sólo fueron una pincelada en el mosaico continental.
La vida colonial en Venezuela fue más que todo una vida criolla en lo ur-

que p'romovió su colo-

bano, puesto que el peninsular se acriollaba en el medio y el hijo de éste era

nización por expediciones enviadas a la Costa de Cumaná y Coro. El rey hizo
del territorio dos circunscripciones, la de Venezuela y la de Nueva Andalucía
y el Dorado, y capituló en el año 1526 la población de la primera con Enrique
Ehinger y Jerónimo Sayler, siendo causahabiente de ellos desde 1531 Antonio
y Bartolomé Welser 13 y la de la segunda con Diego Femández de Serpa en
1568," ambas entidades quedaron sujetas a la Audiencia de Santo Domingo,
como ya lo habíamos referido.
La colonización de la región venezolana dio principio por 1528, ya que los

el ~~e por dere_cho vivía esa vida, en el funcionamiento de la vida social y
pohtica predo~maban lo~ blancos europeos, quienes tenían los cargos princi~ales que los cnollos les disputaban, tal y como aconteció en toda nuestra Aménea; estaban frente a frente dos orgullos en pugna, indiscutiblemente con mayores derechos los segundos; los primeros alegaban su "raza superior" y eran

bajo la inspección de la Audiencia de Santo Domingo,

12

intentos anteriores como el de Uvagua fueron sólo eso, intentos, siendo la
región occidental y un tanto del sur, de mayor ventaja por el tesón de los
alemanes Antonio y Bartolomé Welser, aunque esto representó una mayor cru-

deza por la energía de las bases de la colonización que la de los propios castellanos. Para 1556, época en que concluyó la capitulación de los alemanes
ya existían Coro (1528), el Tocuyo (1545), Borburata (1549) y Valencia
(1555). 15 Angel César Rivas nos hace ver que la capitulación con los ban11
GABALD6N MÁRQUEZ, DR. JOAQUÍN, Fuero Indígena Venezolano. Parte Primera
(1552-1783). Caracas, 1954.
10
DÁVILA, DR. VICENTE, Encomiendas. Caracas, 1927-49.
11
Recopilación de Indias. Lib. IV. Tit. I-XIX.
11
Ob. cit. Lib. II. Tit. XV. Ley II.
11 HuMBERT J., L'Ocupation Allemande du Venezuela au XVle. Sieclé. 1928.
1
• Apuntes Estadísticos del Estado Cumaná, 58.
u RlvAs, ANGEL CÉSAR, ob. cit., p. 32.

482

~ombres P?'. l? general llenos de prejuicios y supersticiones de sangre y de
ti tu los .n~b1hanos,. muchas veces discutidos, por su parte el criollo pretendía

el dormn10 de la llerra donde había nacido y consideraba que sólo a él correspondía. Los pardos, u hombres de color, eran el mayor número, como mestizos
de las razas blanca, broncínea y negra y como los nativos sin mezcla estaban
relegados a un plano inferior y sólo tenían permitido los oficios m~nuales y
las bellas arte.s; los esclavos negros y los sirvientes nativos formaban generalmente la servidumbre. Calcúlese que la capitanía general de Venezuela tenía

en. las proximidades del movimiento emancipador 800,000 habitantes, distrib,mdos en los 950,000 kilómetros cuadrados de superficie, constituían mayona los hombres de color y luego se contaban los criollos y peninsulares que
éstos eran en minoría, pues se calculaban unos 12,000.
Aun cuando hubo intentos y propósitos de mejorar intelectualmente a la co•
munidad venezolana, la masa estaba en una categoría ínfima, pues esto con~
ob. cit. Introducción.
Recuérdese al Ayuntamiento de la Ciudad de México y el caso particular, en el
Movimiento Emancipador, del Lic. Primo de Verdad y Ramos.
JG HUMDERT,

17

483

�venía indiscutiblemente a la política regional, y por lo general sólo los criollos
estudiaban en escuelas particulares o públicas y después seguían carrera en
la Universidad de Caracas, en el Colegio de Mérida o bien en Santo Dominao Santa Fe o la ciudad de México del reino de Nueva España, por ello
vem~/ que muchos de los venezolanos que figuran en la revolución emancipadora, carecían de la preparación necesaria, y buen número de ellos eran
autodidactas. 18
Adúcese como una de las razones o motivos principales para la guerra a
muerte durante la lucha de la independencia, la premeditada ignorancia con
que España mantuvo a Venezuela, con objeto de _retener mejor,el comercio,
la agricultura y ganadería y los diversos monopolios que se habian f~ndado,
ello hizo que fuera creándose un rencor latente co~tra los_ qu~ dommaban,
porque privado de toda noción de libertad e_n s~ vida o_rdmana, no encontraba modo de expresar sus sentimientos y aspiraciones y siempre pensando en
•
,
un porvemr
mas
venturoso.19
.
,
Sólo una minoría formada por criollos y algunos mestizos sab1an lo que
era_. aunque en forma inicial, el sentido de patria, los demás por el ai~lam~e~to
con Esp·aña y la ignorancia de las esencias que constitu~en a la _patria, v1v1an
sin el vínculo de las tradiciones, desligados de toda esencia aglutmante. . ,
La vida colonial fue en las ciudades, dentro de una paz y tranquilidad
manifiesta, sin mayores entretenimientos que la vida cotidiana de las transa~ciones propias de un mtmdo más medieval que renacentista, con entretenimientos a veces de tipo religioso o de fiestas reales, en ellas como e~ natural
participaba el pueblo en su segundo medio; vida galana de la sociedad de
la época, muy particularmente la de Caracas, donde -nos ~ice la obra de
Levene- las familias mantuanas, las que venían de los conqmstados Y gobernantes mantenían en vivo las pocas tradiciones de la patria.
En los campos -nos sigue diciendo-- el que más se esbozó c~n sus perfiles
propios fue el llanero, semejante al gaucho de las Pampas argentmas:, ocupa~o
en domar potros y carnear reses para su industria y diaria ahmentac10n, a1::_en
de improvisar coplas alegres al son de sus maracas ~ ?uitarras: Desde m~os
se ejercitan y ejercitaron en el manejo de sus fuerzas f1s1cas y adiestran su_ rustico ingenio en la astucia, disimulo y agilidad, para salvarse de los peligro;
de una naturaleza indómita y salvaje. En la guerra, desde luego, encontro
el llanero su vocación natural, de alli el papel preponderante que tuvo en las
campañas, tanto en las filas realistas como en las de la emancipación. Y p~ra
completar este magnífico cuadro de los llaneros, la ?bra de Levene nos_ dice
que sin más ley que su habilidad en el rodeo, la reciedumbre de sus punos y
18

19

484

LEVENE, RICARDO,

Ibidem.

oh. cit., t. VI, p. 310.

su afilado cuchillo, se advierte que cuando algún habitante de las montañas
cometía un homicidio o latrocinio, para evitar los inconvenientes de la intervención de la justicia, se refugiaba en los llanos, donde se convertía en cuatrero.
En esta forma tan clara y precisa la obra de Levene nos da los rasgos principales de quienes con su lanza en ristre y sobre indómito caballo serían los
bravos combatientes en las luchas cruentas por la emancipación venezolana. 20
Esto no quita que un grupo selecto de criollos y mestizos fuera el núcleo
que contribuyera a formar el espíritu de nación y conservar todas esas inquietudes y esencias que pudieron consolidar y ser la circunstancia principal y el
alma de un movimiento que un poco complejo por diversas influencias trajo
el rompimiento del vínculo con la Metrópoli.
Aun cuando la política de España en sus colonias, muy particularmente en
Venezuela, fue la de preservar la entrada de ideas distintas a las tradicionales,
las corrientes del pensamiento se manifestaron con espíritu de renovación desde
el siglo XVII, subrepticiamente hicieron presencia las ideas de la modernidad
como algo inevitable.
U na minoría selecta venezolana, con una conciencia de mayoría de edad, y
que había captado esa serie de inquietudes, estuvo apta para lanzarse por nuevos cauces con sentido autonomista, hacia una postura de soberanía, de libertad e independencia, no sólo dentro de un concepto económico, ni político,
sino ideológico, dentro de la corriente cuyo movimiento recibe tónica del
liberalismo europeo y cuyas raíces pueden encontrarse muy atrás, desde que
en Venezuela empezó a conformarse una conciencia mestiza. 21
Los descubrimientos geográficos; la ruina de la economía feudal; el establecimiento de nuevas iglesias que no reconocían ya la supremacía de Roma; la
revolución científica que trastornó las perspectivas mentales; el volumen creciente de los inventos técnicos que es causa de nuevas riquezas y aumentos
de la población; el invento y desarrollo de la imprenta tipográfica, con su
inevitable consecuencia sobre los ensanches de la cultura, de lo cual nace una
teoría política que, en Maquiavelo y en Bodin, funda la investigación del
problema social en la relación del hombre con el hombre y ya no en la relación del hombre con Dios.
Esta vida nueva de los ilustrados de los siglos XVII y XVIII fue infiltrándose a pesar de la vigilancia y de la acción de algunos tribunales como el de
la Inquisición, en las colonias españolas de ultramar y fue creando una crisis
de la conciencia venezolana así como transformando su fisonomía p'ropiciándola para el movimiento emancipador,
Roto por Renato Descartes el centro de la autoridad tradicional, y erigida
:ro LEVENE, RICARDO,
21

POMPA

y

ob. cit., t. VI, pp. 311-312.

POMPA, ANTONIO,

La Reforma Liberal en México, México, 1965.

485

�la afirmación de propia conciencia en base y fundamento de toda filosofía,
cambió de pronto bruscamente el punto de partida y con él cambiaron los procedimientos todavía más que las soluciones. He aquí la raíz y la razón de la
nueva doctrina reflejada en América, en Venezuela. 22

•

Es, pues, la doctrina de la Modernidad la que transforma y conforma la
crisis de la conciencia venezolana, dentro de una tónica que imprimen los
mismos ilustrados españoles, quienes la recibieron a su vez de la gran revolución filosófica preparada por los pensadores italianos y españoles del siglo
XVI; es el Cartesianismo y los principios de lo positivo que les llegan a los
ilustrados venezolanos por los ilustrados europeos, son las ideas muy particularmente de Benito Jerónimo Feyjóo y Montenegro y de Tomás Vicente Tosca;23 es la doctrina de esta gran transformación que los sujetos de la Compañía
de Jesús tratan de acriol!ar dentro de una postura ecléctica y después auspician cuando han sido expulsos por la política de Carlos III ;" es la doctrina de
las sociedades secretas, políticas y masónicas ; 25 esi en fin un nuevo concepto
del mundo y de la vida bajo la tónica de los imperativos ideológicos, políticos
y económicos lo que ha transformado y creado una nueva crisis en la crisis de
la conciencia venezolana, propiciándole idoneidad para la lucha p·or la emancipación.
Preparado el clima con el concurso de múltiples circunstancias internas, da
aliento el de otras circunstancias del mundo exterior, y por ello vemos que
potencias como Inglaterra y Francia participan, lo mismo que los Estados
Unidos, en acelerar ese movimiento que llevaría a Venezuela a la emancipación de la Corona española. Aquí resurgirá la lucha secular entre Inglaterra
y España y la lucha ideológica entre España y Francia y los intereses de una
21

POMPA y POMPA, ANTONIO, ob. cit., México, 1956.

u

FEYJÓO

y

MONTENEGRO, BENITO JERÓNIMO, Teatro Critico Universal. Madrid,

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486

nación joven y pujante, los Estados Unidos; además de otras potencias; como
intereses de empresas holandesas.
La sociedad criolla y mestiza empieza a manifestar, no ya inconformidades
sociales discretamente expuestas, sino manifestaciones agresivas, y como un
reflejo aparece la actitud de nativos y negros y así tenemos que desde la segunda mitad del siglo XVIII, el espíritu de rebeldía de algunos grupos hace
preocupar a las autoridades españolas; es el malestar propio de una situación incómoda para las mayoríasi e intolerable para las minorías que aprovechan intereses externos ya económicos, ya políticos, ya ideológicos; los criollos
tratan y no tratan de romper con el régimen español puesto que piensan, como los criollos mexicanos, en Femando VII; los mestizos son más del lugar
y ellos proponen el rompimiento total con la metrópoli; la tensión esp'iritual
del venezolano siente y hace sentir más, como sus hermanos de Continente,.
el momento aventajado de esta crisis.
El expediente formado por las autoridades de la Capitanía General de Venezuela, con motivo de la insurrección acaudillada por Juan Francisco de
León en 1749, con el fin de lograr la expulsión de la Compañía Guipuzcoana,
contiene, en efecto, elementos preciosos para el estudio de la situación generar
de la Provincia en aquellos momentos; para medir el grado de su progreso
económico y la densidad de su población; para señalar las circunstancias políticas, particularmente en lo relativo a la ingerencia de los negocios locales
por parte de las autoridades peninsulares; y para apreciar el grado de la evolución del espíritu público frente a los problemas planteados por la colonización, especialmente los políticos ya que iba dando lugar el desarrollo ascendente de las fuerzas vivas autóctonas. 27 La manera como el patriciado caraqueño, lo mismo que "la plebe toda de estos valles", según reza el expediente,
hubieron de comportarse dentro del antagonismo político y económico surgido de la actuación de la Compañía Guipuzcoana, pone de manifiesto, en
forma muy clara y elocuente, el vigor con que los nativos sin distinción de
categorías, reaccionaban solidariamente ante las pretensiones absorbentes de
los elementos metropolitanos. 28
En el archivo del Consejo Municipal de Caracas existe documentación del
cabildo de la Ciudad que completa los expedientes de esta insurrecci¡Sn de
don Juan Francisco de León, uno de los p'recursores destacados del movimiento
de emancipación venezolano.
La población negra en Venezuela es capital para entender la composición
social de ese país y por consiguiente, la influencia que tuvo en muchas de
:, Documentos relativos a la insurrección de Juan Francisco de León. Prólogo de
Augusto Mijares, Caracas, 1949.
2t

lbidem.

487

�las actitudes del venezolano en la época colonial son de inexcusable presencia;
así lo acepta el doctor Pedro Manuel Arcaya en sus diversos trabajos de so-

decreto de 25 de julio de 1796, y así fueron destinados a reclusión perpetua

ciología venezolana.

en los castillos de Puerto Cabello, Portobelo y Panamá, 29 en tierras americanas.
Un equipo magnífico de revolucionarios intelectuales aposentaría en lugar

Al enfocar el doctor Arcaya los diversos complejos móviles que determinaron el principio y luego el desarrollo de la insurrección de los negros de
las serranías de la región de Coro en 1795, puntualiza con claridad el medio
social donde estalló la sublevación y el panorama esclavizante en Venezuela,

muy particularmente en la región de Coro. Lugares y haciendas en los cuales
estaban distribuidos los esclavos, la transformación de esa esclavitud en servidumbre de gleba, la organización social y económica de estos esclavos en

las haciendas agrícolas y de los que moraban en los fundos pecuarios así como de los destinados al servicio doméstico.
El valioso estudio del doctor Arcaya analiza la forma como los negros y los
pardos libres llegaron a formar una numerosa congregación de hombres de
población en el partido de Coro, y cómo el proceso de emancipación de los
esclavos fue iniciado desde la fundación de la Colonia, ora por ¡&gt;'ropio rescate, ora porque los amos, como era frecuente, les hacían gracia de la libertad,
manumitiéndoles por escrituras o testamentos.

t

Como era natural, los negros de la región de Coro en ese complejo devenir de intranquilidad y opresión, fueron activos agentes en esta conjuración
en que participaron José Leonardo Chlrinos muy particularmente y algunos
otros, como se asegura, de la talla de José Caridad González. Muchas circunstancias operaron en este movimiento de los negros, que consideran como
inicial en la lucha por la emancipación, muchos rumores hubo que se conjugaron para que estallara el movimiento que con enérgica y sangrienta repre-

sión sólo gestaba un esfuerzo de mayor altura.
El día 3 de febrero de 1796, día de San Bias, debía estallar en Madrid la
conspiración planeada para transformar la monarquía es¡&gt;'añola en RepúbHca
-nos dice Pedro Grases---- al estilo de lo acontecido poco antes en Francia.
La influencia de las ideas francesas tenía que sacudir forzosamente la península. Un grupo de hombres de letras dirigía la conspiración, capitaneados por
Juan Bautista Mariano Picornell y Gomila, mallorquín de Palma, maestro
reform'ador de la escuela tradicional en España, autor de vanos tratados pedagógicos, políticos. Acompañaban a Picornell, José Lax, Sebastián Andrés, Manuel Cortés Campomanes, Bernardo Garasa, Juan de Manzanares, Joaquín
Villalba, Juan Pons Izquierdo, todos profesionistas, abogados, médicos, profesores, quienes la víspera, es decir el 2 de febrero, fuer~n hechos prisione:~s,
excepto Garasa quien alcanzó a huir a Francia. Este mtento de revoluc1on
en España iba a terminar con la vida de los con jurados, mas por la interven-

ción del agente francés, Mr. Perignon, se logró una conmutación de pena por

propicio y donde había voluntades decididas como las de los hombres de
San Bias.
La piratería había hecho difícil el tránsito de la marina española y por
este motivo, los conspiradores fueron transladados separadamente y encerrados
en las mazmorras de La Guaira, entre tanto se les llevaba al destino final, así
llegó a La Guaira el bergantín correo "La Golondrina", con Juan Bautista

Picornell, dirigente principal del movimiento de San Bias, hombre dinámico,
de decisión, tiempo después, Sebastián Andrés, José Lax, Manuel Cortés Campomanes y Juan Pons Izquierdo, quienes continuaron sus propósitos revolucionarios.

Al contacto de los conjurados de San Bias con los americanos de La Guaira,
se inició una nueva conspiración, la de Manuel Gua! y José María España,

historiadores venezolados como Caraccio!o Parra Pérez lo han estudiado y
Pedro Grases lo trata ampliamente.'°
El día 13 de julio de 1797 fue denunciado el intento de sublevación al
capitán general de Venezuela, don Pedro Carbonell, siendo encarcelado buen
número de los comprometidos, mas don Manuel Gua! y don José María España lograron escapar y refugiarse por lo que parece en Curazao. 31
Tiempo después José María España regresó a La Guaira donde fue detenido, procesado y luego condenado al suplicio, ejecutándosele en Caracas el
8 de mayo de 1799. Gua! murió en Trinidad, en San José de Oruña, el 25 de
octubre de 1800.
El movimiento de la emancipación venezolana no había terminado, había
&lt;:oncluido tan solo un episodio.

Un importante hallazgo hecho por el historiador colombiano don Jorge Ri-cardo Vejarano, da una contribución de particular importancia en el estudio
de los orígenes de la emancipación venezolana y que se refiere a la con jura-

&lt;:ión de 1808 en Caracas, dirigida con el fin de formar una junta suprema
gubernativa que rigiera los destinos de Venezuela y según se desprende, como
lo conjeturó el doctor Vejarano, da oportunidad para estudiar dos aspectos
diferentes dentro de los movimientos de emancipación, el que se refiere a

julio de 1808 y el que hace a noviembre del mismo año, este segundo de
n

LAFUENTE, MODESTO,

•

GR.ASES, PEDRO,

Historia General de España. Madrid, 1869.
La conspiraci6n de Cual y España. Caracas, 1949.
n DAUXIÓN LA VAIS.E, jEAN FuNi;:ors, Vo, 1agt aux iles de Trinidad, et Tabago, dt la
Margarite, et dans diverses parties des Venezuela, dans L'Amerique meridionale. París,

1813, II, 116.

488
489

�extensísima documentación en 23 cuadernos que componen las declaraciones
de conjurados y testigos, a quienes se siguió un amplísimo proceso que obtuvo
sentencia el 4 de mayo de 1809; en este documento de una grande importancia y que publica el comité de Orígenes de la Emancipación, de la Comisión de Historia del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, se tienen
multitud de testimonios, de confesiones, de informes y declaraciones que llevan no sólo a atisbar con conocimiento de causa, sino a palpar el estado de
ánimo, la crisis de la conciencia patria que operaba en Venezuela.
Desde antiguo, aparecen testimonios que hacen manifestación franca del
estado social, económico y político de Venezuela, muy particularmente al finar
del siglo XVIII; de los proyectos fallidos y de los vaticinios, algunos después
comprobados acerca del futuro de Venezuela, se conocen y se conservan en
repositorios documentales; uno de ellos el que dejó don Gabriel Femández
de Villalobos, tiempo después Marqués de Varinas, en que vaticina la pérdida
de las Indias para la monarquía española. El comité de Caracas para el movimiento emancipador, dependiente de la Comisión de Historia del Instituto
Panamericano de Geografía e Historia, publicó Vaticinios de la Pérdida de
las Indias y Mano de Relox con una introducción del Dr. Joaquín Gabaldón
Márquez. 32
Fernández de Villalobos natural de Cuenca, Castilla la Nueva, pasó a las
Indias en 1654, cuando tenía doce años, estuvo en Cuba y fue un observador
muy dedicado y aprovechó cuanto le fue dable observar; se dio cuenta de
los traficantes de negros, supo de la vida en las Costas del Brasil, fue prisionero y salvado por traficantes holandeses, visitó Curazao y escribió Vaticinios
de la Pérdida de las Indias, que tuvo por primer título Desagravio de los Indios y Reglas Precisamente Necesarias para Jueces y Ministros, así también
escribió Mano de Relox que muestra y pronostica la ruina de la América e
ldrografia y Cosmografía de la América de Sona a Sona. Femández de Villalobos como se ve en sus manuscritos era un conocedor del medio y del hombre,.
por ello con tanta certeza pronosticó las consecuencias del coloniaje cruel

hacen ver testir~on~o_s expresivos y valiosos como el de don José de Austria
o el de ~on_ Jose Fehx Blanco, libro de influencia definida que vino a recon
fartar y Justificar las opiniones sobre la emancipación. u
-

Como, referimo~, la corriente de la mo-dernidad imprimió una fisonomía a la
r~vo~uc1on e~~nc1padora y no sólo los hombres en lo particular sino ue instituciones se f1ha~on a esta corriente renovadora, ni que decir de las so1edade
s:~~~ta~, ~as polít'.c~s por táctica de lucha, el secreto conservaba mejor la se~
g n a
el eJerc1c10 de un plan, mas las sociedades masónicas lo tenían como
una no~a. y tomaron participación en forma definida puesto que encerraba
~st~ ~ov~~uento ~~stulados humanos de libertad, por ello vemos Ia acción de
a ogia Lautaro de Londres: donde se iniciaron muchos de los caudillos
ie _la !~cha por la emanc1pac10n, además muchos oficiales eran iniciados en
og1as¡¡ otantes, es .dec1r, en los barcos que traían cuerpo rm·1·t
1 ar o aun en
aque os que se dedicaban al comercio por ello ]a maso ' 1·
•
· ·,
d
'
nena 1ene una partic1pac1on muy estacada en el movimiento emancipador de América.
Otra
institución, la Compañía de Jesús' tamb"é
·
1 n es importante
• •
en este
mov1m1ento de la independencia, pues aun cuando estaban la
, d
los . t
1
11
mayoria e
suie os expu sos, a e os se debe el progreso de las ideas de la mo-d "d d
q
·
· · hl
erma,
uc vieron en mev1ta e c?rriente y que adaptaron a la concepci6n venezolan~ del m~ndo Y de la vida; entre las figuras notables de este movimiento
est~ _e_l Jesuita Juan Pablo Viscardo, quien merece en particular estudio y un
anahs1S Justo a su Carta Dirigida a los Españoles Americanos publicada en
L ondres 1801."
'

y tonnentoso. 33
Otro observador de la vida venezolana fue Tomás Paine (1737-1809) in-glés de origen, demócrata y luchador denodado por la libertad, de este importante escritor existe La Independencia de la Costa Firme, traducida del inglé~
al español por don Manuel García de Sena, este interesante estudio cuandofue publicado y al ser conocido en Venezuela fue libro de sensación, así lo

Así como encontramos instituciones como las referidas en el p
d ¡
·
•;
b''
,
roceso e a
"'.'1anc1pac1on tam 1en_ h_ubo países entre los que destacaban Inglaterra y Francia. •Inglaterra
es . defm1t1va en la emancipación de Ame'r"ca
.,
.
1
y 1a ptratena
auspiciada
desde
tiempos
remotos
por
ella
es
la
que
rompe
la
,·nte
·
.
rcomumcanón entre la metrópoli y las colonias; ejemplo destacado es la Escuadra chilena_ que organiza y mantiene Lord Thomas Cochrane. La acción inglesa muy
particularmente en los mares dio el tiro de gracia al coloniai·e arneri
F
•
cano.
rancia con su Revolución Francesa y con política interna en España desde
la, entrada, de los barbones, cooperó eficazmente a la independencia americana,
lo hacia ver a la Corona Española y al Virrey de Nueva España el minIStr_o don Lms de Onís, quien residía en los Estados Unidos como plenipotenciano. Napoleón Bonaparte fue uno de los muy interesados por la ernan-

= FERNÁNDEZ DE VILLALOBos, GABRIEL, Vaticinios de la Pérdida de la.s Indias y
Mano de Relox. Con una introducción del Dr. Joaquín Gabaldón Márquez. Caracas.,.

A:

1949.

" lbidem.

490

ª"

La Independencia de la Costa Firme justificada por· Thomas Paine T . t
nos Ha. Trad. de Manuel García de Sena Prólogo de Ped . G
' rcm a
•
·
ro rases.
BATLL~RI, S. J. MIGUEL, El .A.bate Viscardo. (Historia y Mito de la Intervención
de los Jesuitas en la Independencia de Hispanoamérica). Caracas, 1953.

491

�cipación americana y conocemos lo menos tres instrucciones dadas a los agentes

gobierno, a pesar de sus ofertas, porque está empeñado en arrancar a la co-

revolucionarios en América.36
A Francia más que todo le interesaba la independencia de Amfaica desde
el punto de vista ideológico y por ello luchó en diversos aspectos; s1 a Inglaterra interesaban los mercados y el progreso de la revolución industri_al, I_o que
acontecía también con Holanda, a Francia le interesaban las conciencias, el

la Soberana y le da amplia recomendación para sus Ministros en Europa, le
cubre con el uniforme de Coronel ruso y una orden por miles de libras ester-

rona española sus Colonias hispanas. La grandeza del propósito halaga a

linas. De este modo generoso salvó Catalina al futuro precursor de la inde-

pensamiento del americano.
.
.
La revolución de la emancipación amencana, coro~ hemos d1c~o, en su
esencia es una e indivisa, obedece a un común denommador que impone la
evolución y el progreso de la humanidad.
.,
.
.
.
La figura prominente, no sólo en la emancip~c1on a~encana, smo !igura
en la revolución universal, es don Francisco de Mtranda, ilustre caraqueno_ nacido en 1750 y ausente en forma definitiva en 1816, es por ello el pnmer
criollo de dimensión histórica mundial, el primero que en aquel turbulento
siglo XVIII figura y con categoria en el Viejo Mundo, su nombre está g:abado
de manera indeleble, en forma lapidaria, en el Arco del Triunfo en P~"-, .
El tema de Miranda -nos dice Picón Salas- es para un drama ps1colog1co
político drama de eterna vigencia porque inciden en él, co°:o ~n muchas
~ragedias ,colectivas, el irracionalismo y la lógica, la cultura Y_ el m~tmto ~ cons. ,
las Cortes europeas en los grandes círculos de estadistas financieros Y
pp:l~ti::, siempre pensando :en la libertad de Venezuela. Williams S. Robertson
' una amplia biografía lo m1Smo
·
le dedica
que R"1cardo .Bcrra"ynohay
_e e ,
_
historiador de la emancipación americana que pueda onuttr su nombre,_ hombre de contrastes, incomprendido a veces; para los con~1;adores ~tran~a
aparecía como un peligroso jacobino, para los liberales u~ ~~eJO revoluc1onano.
. el pensaE ra e I d rama del hombre de alta cultura y pulida sens1b1hdad,. era
miento maduro que ya ha tenido la manifestaci6n de la expenenc1a.
_
De este extraordinario personaje, Ricardo Levene en su Historia de Aménca
nos lo describe con amplitud y conocimiento en los interesantes párrafos que

pendencia hispano-americana. Regresa a Londres el 89, después de recorrer
varias naciones europeas. La relación de sus servicios y sus viajes se encuentra
publicada en tomos, titulados Archivo del General Miranda, que corresponden

a 26 volúmenes de infolios custodiados por la Academia Nacional de la Historia en Caracas.

Ya en Londres presenta al Ministro William Pitt en 1790 sus proyectos para
emancipar la América española. En constante labor hasta 1792 por medio de
informes que dirige a varios Ministros ingleses, con el fin de conseguir auxilios militares, a trueque de un comercio en los puertos de las colonias, sin

compromiso alguno de las soberanias de aquellos pueblos una vez emancipados.
Decepcionado de la politica inglesa ante la perspectiva de la Revolución francesa se dirige a París en marzo del 92. Entra en seivicio, como Mariscal de
Campo por sus grandes conocimientos militares, con las condiciones de cooperar a la independencia de América y de atender a sus asuntos económicos .
Su actuación en Francia como militar, escritor y hombre de estado, se encuentra publicada en otros siete tomos, que corresponden a 18 volúmenes de

su Archivo.
Expulsado de Francia por Napoleón, en marzo de 1801, se refugia de nuevo
en Londres donde continúa, ya más hombrado por los grandes acontecimientos

de aquella revolución, en la cual llegó a mandar en las batallas hasta 20,000
soldados, y tuvo bajo su dirección unos 60,000, con el firme propósito de
la Independencia hispano-americana. El conocimiento del fracaso de Gua!
en La Guayra el 99 se pone en inteligencia con éste, una vez refugiado en
Trinidad. En todas las Colonias hay revolucionarios que reciben sus inspira-

,

ciones. En las logias que fundó en España se inician americanos que serán

Francisco de Miranda pasó en 1785 a Inglaterra -nos dice- y continuo
sus viajes por pueblos y ciudades europeas, ilustrando su m~nte para enfrentarse a la Monarquia Española. En Rusia, Catalina II, _a quien se lo presenta
· ado Potemkin acoge con deferencia al suramencano que habla vanos
su pnv
,
I
· · .,
idiomas, tiene conocimientos generales y está per~guido por la n~u1S1c1on
politica de España, Tribunal que odia la Emperatriz. No acepta servir en su

futuros libertadores. Desde México hasta Buenos Aires y el Brasil se extien-

siguen:

• El Movimiento Hist6rico en México, No. l. México.' noviemb,re 1937.
Aº; .. Luis México y sus Revoluciones. Pans, 1836.
MORA, D R. Jos É M ~
•
.
11 RoBERTSON, WM. S., The Life o/ Miranda. Chapel H1ll, 192~.
.da de don Francisco de Miranda. Madrid.
BECERRA, RICARDO, VI

492

.

den sus actividades emancipadoras. Prepara, con políticos ingleses la expedición,

que en 1806 conduce Popham a la Argentina, la cual enseñó a los porteños
cómo se rechazan a los expedicionarios que pretenden ser conquistadores y
no saben ser libertadores. Parte a los Estados Unidos y allá, con la ayuda de
ingleses y americanos, sale de New York en febrero de 1806 con 200 hombres y algunos oficiales que logra embarcar para invadir a Venezuela. A bordo
del "Leandro" iza, por vez primera, su pabellón tricolor, que llama colombiano

en desagravio de la memoria de Colón. Recibe auxilios en Haití y en Barbadas, islas del Caribe, se entrevista con Lord Cochrane, Almirante inglés que

493

◄

�le ofrece su cooperación. En abril se acerca a Ocumare, costas de Venezuela,
pero su gobierno, en conocimiento de la invasión, le recibe en armas y des•

En el primer semestre de 1810 es cuando los emigrados políticos españoles
e hispanoamericanos agitan más en Londres, el problema de la rebelión penin-

truye la expedición. Apresa dos goletas con 58 prisioneros, fusila a diez en
Puerto Cabello y los otros van a las prisiones. La cabeza de Miranda, apellidado traidor, es puesta a precio. Intenta reparar el fracaso y desembarca en
Coro, pero encuentra la ciudad desierta y juzga por ello la carencia de espí-

sular se liga al movimiento que se prepara en las colonias; Venezuela como
Nueva España están en vísperas de algo extraordinario, los Cabildos son el
centro donde se respira con mayor libertad la decisión de la comunidad.
En el momento en que la crisis de la conciencia venezolana llega a una
marcada madurez, las circunstancias generales parece que se hacen más propi•
cias y parece que la hora de la emancipación se halla próxima.

ritu revolucionario. Regresa a Trinidad y desde allí continúa en sus empeños

que los renueva en 1808 al arribar una vez más a Londres.
A la invasión de Bonaparte el pueblo español contesta con el 2 de mayo de
1808 en Madrid, y esto tiene resonancia en Venezuela. Por eso los caraqueños
expulsaron a los comisionados franceses y pretextando los derechos de Fernando VII, se apercibieron a la lucha. El Ayuntamiento depone al Gobernador Emparan, cuando Francisco Salias le obliga a regresar al Cabildo, donde
le esperan Roscio, Félix Sosa y El Canónigo Chileno Cortés de Madariaga
que se nombran, a sí mismos, Diputados del pueblo y del clero. Estos sucesos
constituyen el 19 de abril de 1810 que proclaman la autonomía municipal.

El flujo y reflujo de las conspiraciones sigue. Inglaterra y Francia no descan-

bién al exterior. A Bogotá fue el Canónigo Madariaga, gran revolucionario y
pactó el primer tratado público. A Londres fueron Bolívar, López Méndez
y Andrés Bello. Hubo decretos favorables a la comunidad, en uno de ellos se

san y sus agentes recorren el macizo americano en todas direcciones. España
se aproxima al término de una de sus grandes crisis, lo que se agrava con la
presencia de los ejércitos napoleónicos. La autoridad del rey la ha usurpado
José Bonaparte, y las colonias de ultramar tienen su momento p·ropicio.
Hay ensayos, propósitos y proyectos. Los cabildos toman iniciativas; Venezuela se agita. Caracas crea un Consejo de Regencia, hasta que de la Junta Pa•
triótica, que preside Francisco de Miranda salió la idea de la Proclamación de
lndependencia. Junta patriótica donde con sagacidad y elocuencia destacaba el
joven Simón Bolívar.
El gran acontecimiento de la declaración de que las provincias de Venezue.
la formaban una confederación y se hacían libres e independientes se llevó al

prohibió el trato de esclavos. De las Provincias, siete se adhirieron a la revo•

cabo el día 5 de julio de 1811.

lución y tres permanecieron realistas. Ante los sucesos del 2 de agosto de
1810 en Quito se protestó en Caracas, y se pidió la expulsión de españoles y

En esta forma, Venezuela toma primacía y preponderancia en el movimiento
de la emancipación americana.

La Junta revolucionaria envió al punto comisionados a las Provincias y tam•

canarios, primer grito de exterminio de la raza blanca. El Marqués del Toro,
Coronel de Milicias, sometió en Coro a los realistas en armas. Bolívar regresó
BIBL!OGRAFIA GENERAL

de Londres, en diciembre del 10; con él vino Miranda después de 40 años
de ausencia. La amistad de éste con Bolívar fue de gran importancia, pues
sembró en su joven cerebro el caudal de sus muchos conocimientos.

El 2 de marzo de 1811 se reúnen en Caracas 45 Diputados de las Provincias
de Barcelona, Barinas, Caracas, Cumaná, Margarita, Mérida y Trujillo. El 5
de julio de 1811 se declara la Independencia absoluta de Venezuela; la "Sociedad Patriótica", convertida por Miranda en Club de Jacobinos, fue eficaz

colaboradora del Congreso, por medio del verbo cálido de Bolívar y otros oradores. Los realistas de las Provincias de Coro, Maracaibo, del Morro, de Valen.

cia en agosto de 1811. En este momento es cuando Bolívar se perfiló ya como
oficial facultativo.
La tormentosa guerra que comenzara en Venezuela se extenderá entre 1810

y 1825 por toda la América del Sur, tocó pues a Miranda dar una tónica, pero
no ser el caudillo central, de todas maneras su figura llena totalmente los ámbitos de la gran revolución.
494

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496

497
H32

�POR LA JUSTICIA EN EL ESTADO Y EN LAS
RELACIONES INTERNACIONALES
GIORGIO DEL VECCHIO

Universidad de Roma

EL MUNDO ESTÁ HOY GRAVEMENTE TURBADO:

una oscura amenaza pone en pe-

ligro la paz, reclamando a nuestra mente los horrores de las dos recientes guerras mundiales. Sería una inmensa desgracia para el género humano si tales
horrores debieran repetirse, tal vez de modo aún más catastrófico por la siempre mayor potencia de los medios de destrucción.
¿ Qué cosa puede salvarnos de éste sino el derecho, que debería inspirar la
política internacional y garantizar un justo orden de paz? Pero, si es fácil afirmar en general este concepto, no es fácil, por otra parte, determinar el preciso

significado, tántos son los problemas que ello suscita, y tántos los errores y los
prejuicios que se oponen a la solución de tales problemas.
Ya la palabra derecho encierra una ambigüedad, que es bueno aclarar de
inmediato. En un sentido meramente formal, derecho significa una coordinación
de relaciones intersubjetivas, por la cual a ciertas facultades corresponden ciertas obligaciones. En este sentido, un cualquier derecho existe necesariamente

en cualesquiera condiciones de vida humana, porque ésta no puede subsistir sin
un complejo de relaciones sociales. Así, no es posible un Estado que no tenga
un derecho propio (en sentido formal) es decir un ordenamiento jurídico, del
cual esto es precisamente el centro y el su jeto.
Pero la cosa cambia si se entiende el derecho como un valor esencial atribuido
a la persona humana, por quien ella puede pretender un absoluto respeto de la
propia naturaleza espiritual. Si sobre esta base se constituye el Estado, esto se
anuncia frecuentemente como Estado de Derecho. Pero sería más propia {para
evitar cualquier equívoco) la denominación Estado de justicia, que propuse
hace ya algunos años 1 y recientemente también como tema de una discusión
1

La Giustizia. (3a. ed., 1946, p. 132 ; y así en las sucesivas ediciones ) .

499

�•

( Estado de derecho y Estado de justicia)'. que se llevó ~ efecto ampliamente
en el último Congreso de la Sociedad Italiana de F1losoha del Derecho. _Pero
no conviene hacer debate de palabras, a condición de que quede bien defm1do
el concepto. Por otra parte, la expresión fütado de Der~cho ha entrado ahora
tan ampliamente en el uso, que sería vano intentar ehi:nmarla. Lo que tmpo:ta
es que se tenga clara conciencia de que con tal expresión no se _trata de designar cualquier Estado que tenga (como no puede no haber) un sistema de le_galidad positiva, sino tan sólo un Estado que se conforme con el ideal de la JUSticia, 0 sea que se reconozcan los derechos fundamentales de la persona hu~~ªNosotros reafirmamos con esto un concepto que, ya anunciado en la ant1guedad clásica, tuvo luego más amplia expresión en las sublime_s máximas d:I
mensa je cristiano, de ahí todavía nuevas razonadas demostracrones en 1~ Filosofía moderna : el concepto, en una palabra, del derecho natural. No ignoramos que a este concepto se oponen todavía diversas escuelas, que a menu~o
representan viejos errores, ya perentoriamente ~e~utados. Algunos a~tores afirman a priori admitir solamente al derecho positivo, y luego con ev1de~te _paralogismo, partiendo de este arbitrario postulad?, deduce~ que, ~or cons1g_u1en:
te no existe un derecho natural. Otros, aduciendo la mexactitud de ciertas
fó:mulas, usadas tal vez p·or simple comodidad de lenguaje _por algunos _jusnaturalistas de los siglos decimoséptimo y decimooctavo, consideran tales m_iperfecciones verbales como una prueba suficiente de la falsedad del pcnsam1en~o
fundamental de aquellos autores y de otros innumerables qu~, ante~ o despues
de ellos elaboraron la misma doctrina sin incurrir en aquella mexachtud. Otros
aún (~r ejemplo aquel gran erudito, pero mediocre filó~~fo que fue Benedetto
Croce) se fundan en la obvia observación de la mutab1hdad de las leyes humanas para rechazar el concepto de un derecho universal, racional o n~tural; 2
como si no hubiera ya estado demostrado c6mo se concilian la eternidad ~e
ciertas máximas de razón con la variedad de sus aplicaciones en el curso h_1st~rico. Tomás de Aquino, por ejemplo, ha claramente exp~ca~o que_ los pnnc1pios de la ley de la naturaleza, mientras permanecen_ en s1 m1sm_os mmutables,
no pueden aplicarse siempre de igual manera, y admiten determinados detalles
"et secundum personas, et secundum negotia, et secundum tempera". 3 Hay, ~n
a en las leyes humanas un elemento de relatividad, que no excluye, sm
sum '
. 1 1 d
embargo, un fundamento suyo absoluto.• Este fund_ame~to, es de,c1r a . ~y e
la naturaleza, vale como criterio para reconocer la Justicia, de ah1 tamb1en las
: B. CROCE Filosofia della pratica - Economia ed Etica. (6. ed., Bari, 1950), ~- _323.
a v. s. To,MAsso, Summa Theol. la. 2a. e, q. 95-97. Cfr. SuÁREZ, De Leg,bis ac
Deo legislatore, L. II, C. XIII, 3-5.
• Sobre esto puede verse mi ensayo Mutabilita ed eternita del diritto (en la revista
"Jus", 1954, y en Studi sul diritto, vol. II, 1958).

500

posibles desviaciones de ella, porque la mente humana es falible, y en la forma
de la juridicidad puede encerrarse una real in justicia.
El significado de aquella ley, que corresponde a una exigencia inabolible de
nuestra conciencia, es esencialmente deontológico, o sea que expresa un deber
ser, válido sobre la esfera del empíreo. De hecho, esta ley puede ser transgredida, pero las transgresiones no destruyen su valor. Sólo una falsa filosofía
desconoce que el ser humano, aun perteneciendo al orden fenoménico, es también partícipe de ideas y de normas universales y eternas. Por esto ello es y se
siente libre e imputable; por esto tiene un lumen rationis naturalis, que le impone el respeto de la Etica en sus ambas formas fundamentales, de la caridad
y de la justicia. Por esto ello puede legítimamente pretender, en el nombre
mismo de la Etica, el reconocimiento de su dignidad de persona.
Conviene advertir que el principio ético es único, y se distingue en sus dos
formas mencionadas sólo porque da norma, respectivamente, a cada sujeto para
sí, y a las relaciones entre más sujetos. La justicia no es otra cosa que el perfil
social de la Etica.
De estas elementales nociones consigue una recta concesión del Estado y de
la Política. Pero ¡ cuántas erróneas doctrinas fueron sostenidas en contra! Para
indicar sólo algunas de las más notables, recordemos que según Maquiavelo
el Estado debe entenderse como fuerza y poder de mando, sin ningún límite
ético; de ahí la justificación del poder absoluto de un príncipe, que tendría fa.
cultad para usar la violencia y la crueldad, y también la simulación y el engaño.' El fin último que Maquiavelo se proponía, es decir "libertar a Italia de
las manos de los bárbaros" con la fundación de un Estado unitario, era noble;
pero su fatal error fue creer que para alcanzar un fin deseado, cualquier medio, hasta el más inmoral, fuera lícito.
Si en la obra de Maquiavelo están, junto a los defectos, también innegables
méritos, bastante menos estimable, por su extremo inmoralismo, es la obra de
Nietzsche. Es bien sabido que, con su extravagante "inversión de todos los
,·alares", él combate ásperamente no sólo los principios fundamentales de Ja
Etica, sino la idea misma del Estado, al cual define simplemente como "un
monstruo". 6
Croce, al contrario, exalta al Estado, pero sostiene "la amoralidad de la Política, la anterioridad de la política a la moral" : 7 una doctrina que se acerca
en sustancia a la de Maquiavelo, sin aquella relativa justificación que se puede
conceder a Maquiavelo con relación a las circunstancias y a las costumbres de
1

V.

JI Pri11cipe, C. XVIII.
Also sprach Zarathustra (en la edición de Leipzig, 1904, p. 69).
' B. CROCE, Elementi di Politica (3a. cd., Bari, 1949), p. 27. V. también del mismo,
contra los derechos naturales, Filosofia della pratica, cit., p. 324.
MACHIAVELLI,

• NIETZSCHE,

501

�su tiempo. Pero tal justificación no puede concederse a quien hoy propugna
semejante doctrina, luego que con tanto trabajo de pensamiento y tanto sacrificio de sangre se ha constituido el Estado sobre las bases de aquel principio de
libertad y de fraternidad, que Croce desprecia y escarnece como "fórmulas
insulsas''. 8
Maguer de que estas falaces doctrinas han sido ampliamente propagadas
volviendo mundialmente famosos a sus autores (porque las paradojas y los
errores más que la verdad procuran fama ) , las máximas capitales de la Etica,
también por lo que concierne al derecho y al Estado, permanecieron siempre
vivas en la conciencia de los pueblos civiles, como aparece no sólo en las obras
de muchos autores, sino también en las leyes constitucionales y en los documentos internacionales: baste recordar, por ejemplo, que la vigente Constitución de la República italiana "reconoce y garantiza los derechos inviolables del
hombre" (Art. 2) , y que análogas afirmaciones están decretadas en la uUniversal Declaration of Human Rights" del 10 de diciembre de 1948.
El viejo sofisma según el cual la Política estaría exenta de la obligación de
respetar la verdad, y así el arte de la política consistiría principalmente en
saber fingir, fue expreso en varios proverbios, citados a menudo todavía; signo
indubitable del perdurable durar de deplorables equívocos en una materia tan
importante. Se ha confundido al silencio, que puede ser sugerido por la prudencia, virtud necesaria a todos y particularmente a los hombres de Estado,
con el vicio de la mentira, vicio tanto más criticable cuanto más elevada es la
condición de los que se hacen culpables de ella. Justamente observó Romagnosi
que los gobernantes deberían dar el ejemplo de la veracidad y de la lealtad.'
Y Mazzini inspiró todo su nobilísimo apostolado en el concepto del uculto a
la verdad", combatiendo enérgicamente contra ula diplomacia fundada sobre
la mentira", contra "las teorías de los delitos útiles y de la mentira oportuna,
y otras semejantes". "Es necesario, es urgente", declaró, "fundar la política sobre la moral". 10 Y dirigiéndose especialmente a los jóvenes de Italia, así los
amonestaba: ~'Alejad de vosotros a los predicadores de maquiavelismos, de
tácticas, de oportunidades. No es así como se crea una nación; se crea con la
verdad, con la audacia en la fe, con el sacrificio".
Máximas luminosas, a las cuales la Historia misma confirmó: porque la
unidad de Italia fue hecha por la virtud y el heroísmo de los que siguieron,
8

Elementi di Politica, cit., p. 23.
RoMAGN0s1, Instituzioni di civile Filosofia essia di Giurisprudenza teorica (en Op.,
ed. De Giorigi), vol. III, p. § 2974.
ro MAzzrnr, Scritti editi e inediti (ed. Daelli) , vol. VI, p. 232 y sig.; vol. XI,
p. 74; etc.

mientr~s los frau~es Y los engaños aconsejados por Maquiavelo no valieron
para librar a Italia de las discordias intestinas ni de las dominaciones extranjeras.
Una_~ª polític~ n_o puede prescindir de aquellos principios de moralidad y
de Justicia que estan impresos en el espíritu humano por su naturaleza racional. A tales_ principios deben conformarse las constituciones de los Estados que
qmeran calificarse como legítimos, según la acostumbrada fórmula, "de derecho". Corresponde ahora a la política promover la aplicación y el desarrollo
de los mismos principios, con relación a los medios existentes y a las condicio-•
nes de hecho. Esto pide un continuo trabajo, porque la vida del Estado no
ca.nace pausas, mientras mudan a menudo las circunstancias, y en el seno
".1'.smo del Estado son frecuentes las discrepancias y los contrastes, que la poht1ca debe tratar de resolver, teniendo siempre como mira las bases y los fines.
esenciales del Estado.
Por otra parte, a nadie escapa el hecho ( demasiado claramente demostrado
no sólo en la historia del pasado, sino también en la actual experiencia) de que
un Estado puede erigirse sobre bases diversas de las indicadas por la ley natur~l. o sea rac10n~l, qu_e la Teología concibe como un reflejo a la sapiencia
d1vma. Por la existencia de un Estado, en rigor, es suficiente el instaurarse de
un poder de hecho sobre un cierto pueblo en un territorio determinado, aunque·
t~l poder se funde solamente sobre la fuerza y no sobre el derecho, en el sentid~ ~ue habíamos arri~a exp'licado. Se tendrá, de un lado, una política oportun1stica, que secundara aquel poder; pero se tendrá en contra otra política
que trayendo inspiración de los más profundos motivos del ánimo human~
t~~derá a la co~stitución de un Estado diverso, esto es, de un Estado de justicia. Esto podra suceder por vía de reformas, pero en los casos más graves.
también con una sublevación y una revuelta. La celeste voz de la conciencia
no podrá ser callada definitivamente; y de esto la historia de todos los tiempos da innumerables ejemplos. Célebres son las palabras de Antígena en la
tragedia de Sófocles, que contra la cruel prohibición de un tirano invocó "1as
leyes indestructibles de los dioses", palabras que, según el P. Yves de la Briére,.
son "le témoignage de l'ame naturellement chretienne". 11 No menos célebre
es aquel llamado al Cielo ("appeal to Heaven" ) , que Locke indicó como
última instancia cuando no sea posible un llamado a una autoridad terrena. 12
Análogas son las expresiones de Guillermo Tell en el drama del poeta Schiller:
la potestad de los tiranos tiene un límite ("eine Grenze hat Tyrannenmacht"),

i

502

n YvEs DE LA BRIERE, La race et le droit (en el vol colectivo: Racisme et Christianisme, Paris, 1939), p. 112.
12 LocKE, Two treatises of government (1690), II, Ch. XIX, § 242.

503

�'

,,

1

'

1

y cuando el peso de la opresión es intolerable, el oprimido trae del Cielo sus
eternos derechos, inquebrantables como las estrellas. 13
•
Al Estado, en cuanto personifica un orden jurídico positivo, se atribuye formalmente la calidad de soberano. Pero la soberanía se puede entender en dos
modos bastante diferentes: como poder absolutamente arbitrario, o como poder vinculado a una ley, y por esto no ilimitado. Análogamente, la libertad dd
.individuo se puede concebir o como simple arbitrio, o como facultad s~bord1nada a una ley. Es fácil percibir que en el primer sentido, soberanía y libertad
no tienen éticamente valor alguno. Un Estado que se considere desligado de
la obligación de respetar los derechos fundamentales que sus ciudadanos así
como los de los otros Estados, y hasta de la obligación de tener fe en lo'. tratados concluídos por sí mismos ( aunque esto, como es notorio, ha sucedido a
veces y fue sostenido por algunos autores), no es un verdadero Estado, es un
ultraje a la razón humana y una permanente amenaza contra la paz del mundo. Asimismo, es una vana ilusión que el hombre esté libre cuando sucumbe
al impulso de las pasiones; lo cierto es que él es tan sólo cuando obedece a la
ley de la propia naturaleza espiritual.
No ocurre insistir aún sobre estos elementales conceptos para rech~zar los
gravísimos errores que hemos señalado. Conviene más bien notar cu~n inaceptable es también una tesis que se hace retroceder a la Paz de Westfaha ( 1648),
según la cual un Estado habría tenido que observar solamente aqu:llas normas
del derecho internacional al cual haya dado el concurso de la propia voluntad.
Pero en verdad no parece que con los tratados de Westfalia se haya quendo
negar la existencia de una ley de la razón, válida para todas las gentes; ~on ello
se intenta más bien poner en relieve que ningún Estado debe ser sometido a la
hegemonía de otros Estados o de otras parecidas potestades. Inex_act_ª, es pues,
a mi parecer, la interpretación de algunos autores respecto al s1gmf1cado de
esos tratados.
. ,
Cierto es que la idea de una sociedad natural_ d~l ~énero humano,_ ya mtmda
en la antigüedad clásica y convalidada por el Cnst1amsmo, tuvo p~rc1ales ac:uaciones, como ya antes de la Paz de Westfalia, así también en los siglos sucesivos
y especialmente en la edad más reciente, aunque no llegando a _aquella realización integral, que aparece todavía como una met~ un tant~ leJ~ª·
La organización unitaria, hacia la cual está encammad_a la h1st~n~ ~el mundo, para ser sana y vital debería fundarse sobre los. m1:mos prmc1p10s a los
cuales deben conformarse, como decimos, las const1tuc10ne~ de los Estados
. lares. La adhesión de éstos a la organización
internacional debe• repupart lCU
.
.'
tarse obligatoria, y facultativa como la considera actualmente la Orgamzac10n
de las Naciones Unidas. Ningún Estado tiene el derecho de rehusarse a entrar

en relaciones p'acíficas con los otros Estados del mundo. Justamente el gran
jurista español Francisco De Vitoria, afirmando que "totus orbis alique modo
14
est una respublica", sostiene el principio de libre comunicación de la gente
de intenciones pacíficas y consideró la violación de este principio como una de
las pocas justas causas de guerra. 15 El mismo concepto fue sostenido, no mucho después, de otros grandes juristas y filósofos, como Alberico Gentili y
Francisco Suárez.
La adhesión a la sociedad universal no significa que a todos los Estados
deban atribuirse en el organismo social iguales funciones y poderes. Por el contrario, debería aplicarse aquí la distinción entre los Estados legítimos o de
justicia y aquellos que desconocen los derechos esenciales de la persona humana. Solo a los primeros, en mi opinión, deberían atribuirse facultades deliberativas, al menos para las materias más importantes, mientras a los segundos
podrían concederse funciones menores, haciendo depender la atribución de
aquellas mayores de una reforma de sus defectuosas constituciones, lo que
-obviamente valdría como estímulo para una tal reforma.
Un falso igualitarismo, que no tenga relación con las diferencias de capacidad, de méritos y de actitudes, donde ellas son realmente de gran peso, es
un error gravísimo; y duele deber notar que de tal error no está exenta la
Organización de las Naciones Unidas, que especialmente en los últimos tiempos ha admitido en su seno un gran número de pueblos apenas salidos de la
barbarie, y privados del todo de válidas normas constitucionales, equiparándolos
a Estados entre los más civilizados del mundo. Con otra evidente anomalía, la
Carta de esa Organización ha concedido una posición de privilegio a cinco Estados (los llamados "original members"), ciertamente no todos respetuosos
&lt;le los derechos humanos, dando a cada uno de ellos la facultad de impedir
las deliberaciones de los otros para todas las más importantes materias. Ya in-convenientes no pequeños se han verificado, en consecuencia de estos defectos;
y hay el peligro de inconvenientes aún más graves, especialmente si, como no
está del todo excluído, alguno de los miembros privilegiados concuerde con
los numerosos Estados que ignoran la libertad y la justicia, para oponerse a
]os que representan y sostienen estos ideales.
No debemos todavía repudiar esa Organización, si bien debemos hacer votos
:para que corrija sus imperfecciones a fin de que pueda más eficazmente operar
en su noble fin. En caso contrario, ninguno puede garantizar que, como ella
-sustituye a la difunta Sociedad de las Naciones, así no debe a su vez ser sus1ituida por otra Organización que defienda mejor los derechos humanos.
F. DE VITORIA, De potestate ciuili, 21.
Id., De lndis recenter inuentis, Sect. III, De titulis legitimis, 2 y sig.; v. también
:ita otra Relectio, De Indis, sive de jure belli Hispanorum in Barbaros.
u

3

13 ScHILLER;

504

Wilhelm Tell, II Aufzug.

~

505

�1
'

Entretanto es de suma importancia la adhesión a aquellos organismos internacionales que, aunque coligando un menor número de Estados, son efectivamente más válidos defensores de la civilización y de la paz por ser más
homogéneos, o sea fundados sobre una real comunidad de ideas y de principios.
Poner en duda la fidelidad de estos organismos, constituidos con la participación del Estado italiano, sería de nuestra parte, más que un error, un delito.
Un estéril neutralismo es signo de escasa conciencia, y no ha servido nunca
para asegurar la paz, que, como la justicia, puede ser salvaguardada solamente
con una acción vigilante y resuelta. Recordemos que, según la máxima de Lactancio, "mili tia est in ipsa justitia" ,1 6 y que un pávido amor del quieto vivir
no sólo no ha impedido la guerra nunca, sino a veces la ha directamente provocado, como una reciente experiencia lo ha claramente demostrado.
Es falsa aquella política que aconseja mantener una equidistancia entre el
bien y el mal, entre la civilización y la barbarie. Por un falso igualitarismo se
ha consentido el abandono de las colonias, que habían encaminado pueblos
semi-bárbaros sobre vías del progreso, para crear otros tantos Estados, donde
han encontrado fácil terreno bajas pasiones, como el odio racista, y se han
insidiado a menudo la anarquía y la tiranía. Lo que no ha impedido, como
notarnos, la admisión de tales Estados con paridad de derechos en la Organización de las Naciones Unidas.
Los pasados errores políticos son casi siempre irreparables ( quod factum est,
infectum fieri nequit), pero es obligatorio reconocerlos y hacer todo esfuerzo
a fin de que, por lo menos, no sean repetidos y agravados. Ocurre tener presente y defender sin descanso los valores supremos del espíritu, y también
verdades lógicas elementales que, si bien bastante obvias, están a veces desatendidas u olvidadas; por ejemplo, que no se puede sostener la paz internacional
mientras se atenta contra la paz de la propia nación fomentando luchas de
clases.
Una coherencia es necesaria entre la política interna y la externa. Un Estado
legítimo, que cumple su misión, debe tutelar el propio orden jurídico, manteniendo sin culpables abdicaciones la integridad de su territorio y favoreciendo
el desarrollo intelectual de la nación. Tanto más culpable sería hoy de parte
nuestra cualquier debilidad y renuncia en este propósito, luego que un injusto
tratado ha infligido a Italia crueles mutilaciones.
Pero, al mismo tiempo, el Estado debe estar abierto y no cerrado hacia el
exterior. Debe promover y facilitar lo más posible las comunicaciones con los
otros pueblos, sobre todo en el campo del pensamiento. Debe cooperar para
el desarrollo de los acuerdos con los otros Estados, no sólo sobre objetos particulares, sino también a fin de organizar una estable unión, que comprenda al
1G

me~o~ u~a parte de los Estados europeos sobre la base del derecho de la
Justicia, s1 actualmente no es posible sobre esta base
.,
y
d , ,
una umon con todos Se
~roce e~7 as1, _aunque ~ea por grados, sobre la vía de la positiva constitu~ión
e aque a sociedad :1mversal, que por indefectible postulado de la razón humana vale ya como imperativo categórico.
Hagamos fézvidos votos para que, superada la crisis que hoy amenaza las
~ue~tes del mundo~ según la altísima invocación del Pontífice Paulo VI la az
md1solublemente ligada con la justicia, triunfe al fin p'or todos los si;Ios. p '
GIORGIO DEL VECCHIO

LATTANz10, Divinarum Instit., VI. 20.

506
507

�•

EL HUMORISMO: FILOSOF!A EN PEQUE¡;¡o
JosÉ

SALVADOR GuANDIQUE

al afirmar cuál nota distintiva del hu~
morismo en relación con los géneros afines su tendencia filos6fica. Quien
busca "hacer reír" sin propósitos ulteriores nunca será un auténtico humorista.
TAL VEZ SE ASUSTE ALGÚN RETÓRICO

1

1

Este protagoniza un filósofo en pequeño.
Luis Alberto Sánchez superó el concepto rígido al calibrarlo lirismo contrahecho. Esa ampliación constituye miraje, no rasgo característico. El escritor
festivo carece de sentido último. Atrae, alegra, divierte. Nunca profundiza, ni

ahonda, ni "filosofa".
El desorden intencionado del humorista constituye refulgente faceta. A primera vista suena paradoja que lo antimet6dico apoye un estilo, pero éste más
aparente que real, representa un recurso, brinda un camino.

Hay cierta inclinación a querer gozar por lo menos incidentalmente de la
rebeldía frente a los ordenamientos. Y el humorismo explota esa llama. Piruetea
con las palabras y vuelve juego la terminología. Utiliza -picaronamente- los
puntos suspensivos. Se burla de la preceptiva y viola reglas gramaticales. A ratos emerge trasmutante casi anárquico.

Ese desorden -tenso y prefabricado- entretiene o convence. Ilumina contornos en alucinante giro. Chisporrotea para persuadir o "corregir costumbres".
Disimula y aproxima, entre ingenuo o despreocupado. Y en la entraña palpita
algo -pensante, reflexiv~ pugnando por salir a la superficie.
El humorista tiene un campo suyo, sui géneris. Hay distancia del Lazarillo
de Tormes al Tartarín de Tarascan. Y no podrá forjarse dicha filosofía minúscula -a ratos extraordinariamente efectiva- en párrafos rotundos o largas tiradas.
Esto llevaría a la concatenación estilística o a los procedimientos técnicos,
más importa sobre todo advertir a estos "filósofos" influyendo en zonas específicas. A momentos su finura disminuye extensión y alcance. No se trata de
desatar tempestades sino de dirigir brisas. Por eso, caracteres y temperamentos

509

�'

'

.

reaccionan divertidísimamente ante Chesterton o Bennet, por referimos a los
ultramarinos. Y para cada uno abundan partidarios o detractores.
Por sobre la subjetividad atribuida estéticamente al arte moderno, lo humorístico afina, centra y preocupa. Cada autor en tal rango ostenta su propia semántica al aire de singular terminología. Van y vienen los rubros entre fluir
conceptual y expresión huidiza. Nervioso aparece Cami. Rítmicamente acelerado, más allá y más acá de semitonos, Soiza Reilly, en aquellos fantásticos
reportajes de la bonaerense revista Caras y Caretas. Ondulante y ágil, Vital
Aza. Y tantos otros en su eterno cambiar voces y acepciones. El humorista
desarrolla un lenguaje especial.
Lo típico del género, sin embargo, radica en el fondo y no en la forma. En
las diversas escuelas y tendencias juegan ambos conceptos bifrontalmente: el
fondo ejemplifica algo inclasificable.
Se habrá notado cómo, en muchos escritores llamados "serios", cierto tono
raro. Aunque no hagan humorismo de primera intención, inciden en ello de
manera tangencial, episódica, por la agudeza comparativa, la temática planteada o el proceder de un personaje. Eso -indeciso y real- es el fondo.
La vida conlleva mucho de humorístico. Doloroso, hondo, hasta sangrante.
Nunca hilaridad ingenua, chiste burdo o payasada vulgar, cuyos resortes encuentran teorías explicativas de Freud a Jung pasando por Woolf. Al contrario: intención, sutileza, contraste ...
El fondo impregna las obras universales, según esos calumniados clásicos,
leídos por muy pocos y citados a diestra y siniestra. Así la tragicomedia del
Quijote sentida en carne viva, también por Sancho; palpita en Nietzsche pese
a su arrebatado meditar; singulariza a Shakespeare, autor y actor; obsesiona a
Shaw y borda los claro-obscuros dostoyevskyanos. Por eso los raros -siempre
salta Rubén- albergan un burla burlando entrevisto, difuso, a veces negado.
Tenemos humoristas por vocación, incidencia o a su pesar. En tal tipología
surgen casos y contrastes en pugna inacabable. Y los límites varían mientras
crecen las obras y aumentan las citas bibliográficas. Veamos los detalles ...
Los primeros se sientan a la mesa de trabajo decididos a la tarea. Tienen
pose, oficio, rutina. Y lo demuestran con demasiada frecuencia. Son consagrados, técnicos, empeñosos. Los segundos pueden ocuparse de historia o filosofía,
aun de matemática. Fluye bajo la propia tarea esa vena punzante como de
incógnito. Canta el humorismo entre los resquicios del documento, la nota,
el sistema, el teorema. Ahí el juglar le hace competencia al concurso sinfónico.
En estos momentos el fondo parece perderse para regresar, a lampos, entre las
arideces cinstíficas, la sabia monotonía erudita o el acerbo biblioteconómico.
En los terceros, el fondo se venga de la forma, al viso de dos viejos y conocidos
rivales. Ni uno ni otro quieren dar su brazo a torcer. Cubre el manto de lo

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mesurado aquella inquietud brotada de muy dentro. En circunstancias extremas, la inspiración taladra el ropaje y, de repente, sentimos el humor arrasando
a la inquisición metafísica o al trabajo sociológico.
En el humorismo cunde una tragedia: se siente, lucha, clama y sufre con
igual o mayor intensidad pero nadie quiere ver lo adolorido bajo el sayo multicolor de la paradoja o el retruécano. Y tal filosofía minúscula pasa inadvertida, pues el lector común está a caza del ingenio superficial.
El humorista no es un señor dicharachero y ocurrente como muchos escritores más o menos festivos, meros recopiladores de anécdotas o chascarrillos.
Al revés, no faltan ansiosos y vociferantes, implorando tierras prometidas sin
tregua para el esparcimiento. Con tan visceral debatirse no reza la superficialidad ni la despreocupación, aunque sean éstas notorias. El humorismo arguyendo con método sería algo extraordinario cuando no ridículo. Debe hacerlo
con disimulo -al desgaire--- cubriéndolo todo bajo un matiz peculiar. Y hay
exponentes que filosofan agónica y férrearnente -ante la indiferencia de unos
y la risa de otros.
Sería sugerente trabajar una psicología del pseudónimo humorístico, esa
careta con la cual se atrae la mentalidad del lector, reviviendo en él cosas
sub o inconscientes, casi muertas. La eufonía del substituto adoptado explica
éxito y proyección. Si resulta bien escogido crea esa atmósfera propicia a una
filosofía sutil -a ratos lacerante e incisiva- cuyos rasgos escapan a los
desaprensivos.
El humorismo no es sólo prosa o poesía; aflora en pintura, teatro o cine.
Shaw en su Prefacio a Santa Juana -y él mismo calificó su obra de crónica
en forma dramática lanza dardos: "Siempre es difícil a los entendimientos
superiores comprender la cólera que suscitan al p·oner de manifiesto las majaderías que corresponden a cada tonto ... " Y esa vitriólica portada dice hasta
dónde el humorista levanta tempestades y dirige conciencias. Alguna vez -en
el N ew York Times- alegorizó Chaplin: "Hay algo saludable en la risa, en
el reír de las cosas más trágicas de la vida y aun en la misma muerte. . . La
risa es el tónico, el alivio, el fin de la pena. Es saludable, la cosa más saludable del mundo y da esperanza".
Desde luego rubricamos esa apología al lado de Bergson con su ensayo inimitable por apoderamos de un oasis, inexpugnable a los apetitos, al jadear de
las ambiciones. Porque el humorista sigue haciendo filosofía, a su modo, con
esperanza o fe.
Hace poco vimos por enésima vez la película "Candilejas" en un cine de
San Salvador, comprobando que el hombre del bigotito no hace de víctima
pasiva sino como denodado impulsor, si bien levanta los hombros en aquel
personalísimo gesto, aparentemente resignado. Los verdaderos humoristas --den-

511

�tro y fuera del cine- no son seres distraídos y confusos, anhelosos de provocar la carcajada; en determinados trances se alzan en contra de las injusticias individuales o colectivas. Aquello del arte igual a juego implicó amabilidades siglo XIX.

de brindar un brillante comentario sobre la Electra de E , 'd
f'lm · El - •
unp1 es en vers10n
~ ica, Di~;zo de Hoy, 4 agosto 1963- tiene la palabra. Con nuestro artista creemos que el temblor del twist ni el rumiar del h' 1
1
gracia de la vida".
c rc e no son a

Una labor humorística desborda los fines meramente recreativos. Lo me-dular de toda filosofía consiste en definirse ante las cosas -no mediante la
conocida operación que reivindica Rickert después de años en descrédito-sino como actitud humana íntegra, definitiva. Y el auténtico humorista será.
un filósofo en pequeño y no decimos en grande por no suscitar mayores;
controversias.

Y -desde sus rumbos- T. P M hí
. ec n y el negro Lagos nos guiñan el o1·o,
esperando ...

Estarnos viviendo un minuto signado por el existencialismo, vuelto preocupación psicológica en Kierkegaard, angustia esencial en Heidegger, obs~sión
inapagable a lo Unamuno, vendaba! crítico en Sartre, más el de la Prostituta Respetuosa que el del Ser y la Nada ... Atrás quedan fenomenología
husserliana; formalismo a lo Marburgo o Baden; neotomistas de Maritain a
Jollivet; axiólogos, sea Scheler o Hartmann; historicismo, de Dilthey a Meinecke. Ahora el aluvión de los poseídos barre con académicos y rebeldes, contraprobando lo afirmado por Azorín en su lúcida "Postdata": "el mundo moderno tiene miedo a la soledad".
A la vera de cumbres y a la rosa de los vientos se entrecruzan huracanes o
fantasmas: estremecidos a lo Van Gogh, obsesos a lo Holderlin, suicidas a
lo Zweig. Aquéllos y éstos tiemblan ante lo desconocido como Sócrates se
autoaniquiló místicamente, no por las leyes atenienses sino en virtud del cosmos helénico.
En la misma trayectoria, Cendras epató a los burgueses y Malaraux -er
militante no el ministro-- desataba fronda a través de su condición humana,
mientras Faulkner y Hemingway, con o sin premio Nobel, aparecen profetas
desarmados como Maquiavelo calificó a Savanarola cuando desafió la ira
papal.
Y los humoristas no pueden quedarse fuera, al fin hombres de su época.
También ellos levaotan pabellón y dicen mensaje. Nuevo padre de la Iglesia
llamó Alfonso Reyes a Chesterton. Mark Twain también tuvo sus epítetos y
Kipling nos dice que alguno de sus porcentajes era de perversidad mercantilizada. Por norte y sur afloran testimonios agudos, penetrantes, a kilómetros
de la prosa regocijada o procaz.

Todavía algunos niegan al humorismo su noble jerarquía. Sin adentrarnos
en clasificaciones ni distingos lo localizan entre las ramas que el clasicismo
estético llama "impuras" al lado de la crítica y la caricatura. Para nosotros
merece figurar al nivel de las artes puras, pero Toña Salazar -y nos acaba
512
513
II'.13-

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                    <text>Sección Cuarta
CIENCIAS SOCIALES

�LA PERSONA Y LOS DERECHOS HUMANOS
EN EL DERECHO INTERNACIONAL
LIC. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México
Universidad de Nuevo León

INQUIBTUD Y ANGUSTIA SON las características de nuestro tiempo debidas a
la tensión producida por la grave amenaza de una guerra inminente. Por desgracia, los esfuerzos en pro de la paz no resultan equilibrados ante el peligro
bélico. Si el hombre moderno vive confuso es que la época propicia tal confusión. Así, vemos cómo diversas instituciones se tornan inoperantes y la
crisis del Derecho es evidente, como signo revelador de nuestro tiempo y si
en el orden interno tal crisis se agudiza, es natural su reflejo en el campo
internacional, situación internacional que, a su vez, presenta nuevas circunstancias de transformación, de ser y de existir. Algún pensador ha dicho que
el hombre de nuestros días se ha despersonalizado y que sólo la siniestra
presencia inminente de la guerra parece preocuparle. En otro aspecto, es imposible soslayar los nobles esfuerzos y los intentos de la más alta institución internacional, que, como portavoz de la Humanidad, es la Organización de
las Naciones Unidas.
En estudio previo/ dijimos que "en la peligrosa distancia que se ha establecido entre el hombre y el hombre, por la postergación y desdén de los
valores espirituales y por la abstrusa cuanto insensata apetencia del poder
mundial, el hombre constituye el origen del problema de los problemas".
~in embargo, no todo es negativo, ya que también se observa un afanoso
buscar de soluciones en tomo a los problemas cotidianos que por momentos
constituyen la amenaza directa en contra de la paz.
Una detenida observación de las manifestaciones internacionales, habida
1

Lic.

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ,

"La Universidad del Porvenir". Humanitas, t. III,

Año 1966. p. 582 y siguientes.

567

�cuenta de que vivimos en una época eminentemente internacionalista, es el
hallar diversas manifestaciones producidas en el seno del propio Organismo
de las Naciones Unidas, entre otras, la proyección cada vez más acentuada
hacia la persona humana, hacia el hombre.
Pero, precísase, antes de entrar al gran escenario mundial, el tener algunas
ideas acerca de lo que el internacionalismo pueda significar, no ya simplemente
como una enunciación doctrinaria, sino como una realidad inmediata que
vive el hombre de nuestro tiempo.
Cabe distinguir entre internacionalismo y universalismo. Del primero podemos decir que es un movimiento objetivamente jurídico -entre otros elementos- que trata, y de hecho lo ha conseguido, de acercar a los hombres
a través de normas y de instituciones para crear un nuevo orden internacional en el que sea posible una mejor convivencia humana. La misma Organización de las Naciones Unidas y su Carta, son los más elocuentes ejemplos de ese internacionalismo. Pero no es un internacionalismo racional o
ideológico --como así lo pretende alguna ideología- , es un movimiento natural que se deriva del progreso y de la dominación de la distancia. Es, tal
vez,' la manifestación más palpable de la cultura, la que no tiene ni límites
ni fronteras.
El universalismo, es una actitud natural en el hombre y, como habíamos
dicho también en otro estudio,2 "el más allá" terreno no reconoce límites.
Así, los grandes descubrimientos de la época antigua, como los que se antojan temerarios e irrealizables de la actual, han podido llevarse a feliz término debido también, entre otras causas, a ese espíritu anhelante de universalidad. La presencia del cristianismo constituye, a no dudarlo, aparte de
su origen sobrenatural, una trascendente realidad que parte de la concepción
de. que todos. los hombres s.omos, iguales. De aguí que el sublime mandato
de "Miraos como hermanos", tenga una trascéndencia que el hombre moderno no alcanza a penetrar y que tal vez por ello, haya perdido el rumbo
y en lugar de acercarse a través de la simpatía y de la caridad, se deje arrastrar por el odio, por la soberbia y por lo puramente racional y materialista del
tiempo en que nos ha tocado vivir.
Así, es de la mayor importancia distinguir que entre la confusión producida por el odio y por la apetencia de lo material, -afortunadamente, la luz
del espíritu empieza a iluminar el panorama, si no pesimista, sí aflictivo y
ahora, se inicia una nueva proyección hacia el hombre, como así es posible
advertirlo ya en el P~eámbulo de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas, cuando en él se dice:
• Lxc. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ, "lntemacionalismo y Universalismo". Humanitas. t. V,

Nosotros los Pueblos de las Naciones Unidas, resueltos a preservar a
las generaciones venideras del flagelo de la guerra, que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la humanidad sufrimientos indecibles a
1:afirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la cligmdad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de
hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas...

. En la proyección int:rnacionalista -entendida en la forma que dejamos
es en donde eXJSten mayores posibilidades de obtener una visión panoram1ca d_el proble~a del hombre. Porque este cambio de ángulos permite,
no ya la nnrada honzontal, sino la mirada de arriba a abajo.
. Algún autor confiesa que: "no tenemos aún lo que podríamos llamar so- .
ciología de la comunidad internacional; no sabemos casi nada del significado cul_tural y ~ocial de las naciones y de los grupos étnicos que responden
~ un ~smo ~tilo de vida. No conocemos tampoco las causas de las tensi_ones mternac1onales y menos qué repercusiones tiene, en el plano internacional, la estructura defectuosa de las sociedades naturales como la familia
o la empresa".3
·
Vi~t~ la reali~ad, surge el problema de encontrar la fórmula que nos
permitiese el ubi~ar al hombre desde nuevas proyecciones, y no solamente
dentro de los casilleros que nos proporcionan las diversas ciencias relativas
que lo estudian.
. En
época actual, en que la influencia del internacionalismo se de1·a sentir. mas
' vemos como
'
1a cultura en sus diversas
·
·
,
Y mas,
manifestaciones
ha
dilmdo las fronteras, y es innegable el avance obtenido en lo material a través
~e las comunic~~iones, de 1~ transmisión de la palabra y de la imagen, y es
mdudable tam?1en el perfeccionamiento del hombre agrupado desde las hordas,
e~ ?~n Y la tnbu a los Estados modernos. Largo camino, irisado de múltiples
VIcisitu~e.s Y largo recorrido en el que el hombre ha llegado a un término
fatal, vivir o morir.
Sin embargo, el hombre -pese a sus características de todo orden- no
puede variar su naturaleza íntima, su ser tan espiritual como material f;ente
a otr0 se~eJante
·
, a quien
· sólo separa un idioma, tal vez una religión
'
a el,
Y, necesariamente, una colocación de credo político diferente; pero el hombre nace y se hace en el seno de un grupo social.
Así los historiadores y los políticos, más que los filósofos, han tomado el
conce~to del hombre para sus propios fines, fines que en realidad y con frecuencia, han desviado la atención de la verdadera naturaleza del hombre
como "dueno
- de sus destmos,
·
como hacedor de su propia historia, la que cons-'
die~◊--:-

!ª

----

' Carta de la Organización de las Naciones Unidas.

Año 1964, p. 533 y siguientes.

569
568

�truye dentro de un espacio en un medio social_y en una época d~terminada".
Pero el tema del hombre resultaría inacabable, dentro de los límites de nuestro breve estudio, por lo que tenemos que volver hacia la realidad internacional presente y analizar los elementos que nos son dables, para r~cabar el
hecho de cómo el hombre ha caído en la cuenta de que es necesano, frente
al progreso tecnológico y al desdén de las cosas espirituales, e~ volver -muy
lentamente--, por cierto, la vista hacia el hombre de nuestro tiempo.
La Historia Política y Constitucional -como nos dice M. Aguilar Navarro-nos facilita la comprensión de la evolución de estas llamadas -y el término
denuncia lo sospechoso de las ideas- partes dogmáticas de los textos constitucionales. La· generalización y la amplitud de las mencionadas declaraciones nos es de sobra conocida: de los derechos estrictamente políticos hemos avanzado para entrar en la esfera de los derechos sociales, económicos,
etc., y todo ello con el deseo de hacerlos patrimon~o ~e todo hombre, cualquiera que sea. Es la historia del D erecho Cons1:1tuc1onal Interno; de las
distintas formas que los estados adopten para formarse, para estructurarse Y
organizarse ( en el sentido aristotélico) . La organizació~ del Estado ín~amente ligado a la lista de derechos concedidos a sus ciudadanos: es log1c,o.
Cuando los hombres de Weimar discutían los derechos del hombre aleman
vieron, y exactamente, que una constitución puede tener, como un esta~o,
su raíz más honda y personal en el estatuto jurídico que otorgue a sus cllldadanos. De nuevo, y con aire de sugerencia, esta fusión entre el cuerpo
social y sus hombres; de nuevo el perfil de él, un diseñ~ sobr~ el rostro de
los otros. Pero esta misma generalización del tema, la ex1Stenc1a de una auténtica afinidad en las declaraciones de los derechos del hombre (fácilmente
catalogables), permitía pensar que el tema --:-la cosa:- d~sb~r,daba el cuadro particular del Estado: entrábamos en una internacwnalizacion de•la cu~stión. Aquellos derechos del hombre, por otra parte, tenían un rango espe~1al
dentro de la constitución, eran, o podían serlo, preceptos supra-consttt~cionales: base e inspiración de toda la Constitución. Y así fuirn_os apro:nmándonos a las declaraciones de valor internacional: el derecho mtemac10nal mejor sería decir el Derecho de Gentes, se ocupaba del tema y lo hacía
'
. . 14
para resaltar aún más ese carácter supra-constituc1ona .
Decíamos que el ser hombre no se agota ni varía todas sus esencias en una
forma determinada de vivir, como no se ha agotado en una de las grandes
realizaciones que el hombre ha verificado en el decurso temporal de la historia, como así acontece con el hecho histórico de la Revolución Francesa,
• M. Aguilar Navarro. La Protección Internacional de los Derechos ~el Hombre.
Actas del Primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho lntemac1onal. t. II,
p. 201.

570

la que ha deslumbrado al historiador y al político, porque si piensa y si cree
que es ahí en donde se podría encontrar el origen del reconocimiento de los
derechos del hombre, sólo que, como un autor lo ha dicho, habría que tomar con cierta cautela tal acontecimiento porque se ha pensado que en la
Declaración de los Derechos del Hombre, redactada en aquellas virulentas
jornadas, estaba el orto mismo del principio de que ahora nos ocupamos.
Ciertamente el hombre-burgués, como tipo social e histórico se forjó en aquel
entonces el estatuto jurídico que más se acoplaba con su manera de ser y de
actuar. No resulta menos evidente que el ser-hombre es invariable en aquella forma de vivir y acaso la realización burguesa no sea la más íntima ni
humana de las que potencialmente laten en el hombre. "Aquella Declaración burguesa estaba amenazada y gravemente en el año de 1793 con el
llamado terror económico, y con la política de Robespierre y Camot; aquella formulación evidenció su precariedad, su fugacidad en el año 1848, año
en que la burguesía siente temor y se resuelve por una actitud estrictamente
defensiva. Resultaba pretensiosa, por lo mismo, la Declaración Francesa, ya
que no se trataba de los derechos del hombre como tal, sino de un tipo
social e histórico del hombre".5
Sin embargo, cuando se habla de un hombre notable, se dice que fue
hombre de su tiempo y en el caso de la Revolución Francesa, se hablaba del
hombre francés, atentos a las circunstancias políticas que determinaron la
generosa proyección de los llamados "derechos del hombre".
En realidad, la historia del hombre -paradójicamente--, nace con el
hombre y toma tiempo la concepción del hombre-persona. Tiempo históricm.
Así, Grecia columbró los temas filosóficos en el instante mismo en que se
hizo el hombre problema de su propio ser y de su mismo destino; "con Sócrates nació el método filosófico y la raíz racional de toda ética. Si los romanos fueron tan dados al derecho y a la ley, su devoción por la legalidad
Y a las formas jurídicas estaba basada en un sentimiento individual de una
exasperada particularidad que casi venía a ser un complejo de seguridad y
privacidad; el griego, a su vez, expuso una teoría del hombre problemático
Y el romano un sistema jurídico del hombre ordenancista. La gran revolución
del cristianismo, la más honda de todas las experimentadas en la historia,
culmina en esa conjugación que es dable, entre el hombre y su Creador, la
Redención, así como la Moral Cristiana se ha plasmado en un perfecto orden destinado a asistir al hombre, a sostenerle en su lucha contra los elementos que tratan de borrar su paso, o desnaturalizar su presencia en el tiempo" .6
El ciudadano, es una nueva concepción dentrp del pensamiento jurídico
' lbid., p. 200.
• lbid., p. 194.

571

�1 '

ro~no y desde luego distinto a la del "hostes", extranjero, desigual, hostil,
no cmdadano romano. El esclavo es considerado por ese derecho como cosa, Y el propio derecho trata de mitigar con la ley la condición del esclavo
como tal.
. L~ concepción del hombre como persona, con dignidad, proviene del crisn:3111smo: al crearse una doctrina que, si bien, con fines ultraterrenales, pred1~ 1~ igualdad de todo~ los seres humanos y señala el camino de engrandecmne~to para el prop10 hombre. El "miraos como hermanos", no solamen:e ttene una trascendencia sublime, sino que constituye la puerta al acercamiento y a la comprensión en caso de que el hombre hiciera de este
precepto un objetivo y una norma.
En la época moderna se llega en el campo del Derecho, al reconocimiento
expreso de la p:rsona y en los terrenos filosóficos v~mos cómo la ontología
del hombre e;11c1erra su más acabada expresión. El Derecho establece una
variedad de normas que protegen al hombre aún en estado embrionario.
Desde luego, muchas son las doctrinas y las corrientes en torno a la persona, a los derechos de la misma, como así es posible encontrarlo en las
constit~ciones del mundo civilizado; pero es comprensible el que los clásicos
y esrudiosos del Derecho no ruvieran en cuenta la situación acrual de la organización internacional, ni de la realidad internacionalista del hombre de
nuestro tiempo. De aquí el que sea imperativo el cambio de orientación en
el J?erecho Internacional, porque nuevas son las circunstancias y nuevas las
realidades de una Era Atómica, las que exigen el frenamiento de una conflag~~i~n bélica que liquidaría fatalmente al hombre, porque ya no es sólo
la mision de regular en forma más o menos eficaz las relaciones internacion~les, si~o el encauzamiento de tales relaciones hacia la búsqueda del mejoramiento mtegral de la substancia de los propios Estados que es el hombre•
,
'
porque, ad emas, este hombre, el hombre moderno, "debe tener conciencia
d_e sus deberes y derechos frente a la Organización Internacional". Y es precisamente en la Organización de las Naciones Unidas en donde se dejó asentado un conjunto de principios acerca de los Derechos del Hombre y se llegó
hasta la creación de la Comisión de los Derechos Humanos, la que a su vez
produjo una Declaración y una Convención acerca de la protección de tales
derechos. Fueron discutidas por la Asamblea General y el 10 de diciembre
de 1948 aprobó una Declaración Universal de los Derechos del Hombre la
'
que esta, compuesta de 30 artículos.
¿ Qu~ fue lo q_ue motivó este movimiento en el seno de la Organización de
las Naciones Umdas? Es indudable que caben varias interpretaciones en torno a tal actitud y podría responderse indistintamente. El hombre se ha percatado de que el hombre acrual padece graves carencias y graves descuidos y
desamparos, en lo individual y en lo nacional. Así, en el campo del Derecho

572

'

Internacional, es posible advertir ya la presencia de las minorías, Y con
su reconocimiento, se da el primer paso hacia una mayor consideración
del hombre como persona, pues no bastaba la consagración moral, ni la
Declaración de los Derechos del Hombre en Francia, como no basta la consagración de las llamadas garantías individuales inspiradas en tal Declaración, porque si bien el hombre no es sujeto del Derecho Internacional, sí
es objeto del mismo.
Verdross, distinguido internacionalista, ha establecido que "más allá. del
Derecho Internacional común a su vez van aquellos principios del Preámbulo y del artículo I (Carta de la Organización de las Naciones Unidas)
que propugnan el respeto general de los derechos humanos, así como una
colaboración de los miembros en los campos económico, social, cultural Y
humanitario".7
Y vemos así, cómo se opera un acercamiento que va del derecho internacional y viceversa, de cómo el proceso internacionalista va acercando a los
hombres, cuando en ese artículo citado se habla de: " ... to preserve human
rigths and justice in their own Iands". . . Reconocimiento tácito de .que a
pesar de las fórmulas jurídicas el hombre no ha alcanzado la plemrud y
perfeccionamiento de su persona, porque, como algún autor ha dicho, "la
personalidad del hombre no se traduce en una lista cerrada e inmoble de
derechos y deberes; es algo cambiante y lo es porque esos derechos y deberes
son los medios distintos en cada situación que se otorgan al hombre para
que pueda defender su auténtico derecho, el de ser y vivir como persona.
Esto explica que los derechos fundamentales del hombre cambian a lo largo
de los años, que surjan unos y se extingan otros". Y por eso, de acuerdo
con las circunstancias de nuestro tiempo, el problema del hombre se ha convertido en un problema internacional. Tal vez, esa declaración de las Naciones Unidas sea producto de la exigencia internacional del hombre como
efecto de ese proceso de integración que gradualmente se ha venido gestando en los últimos tiempos de la vida del hombre.
Es cierto que ese proceso de integl'llción internacionalista encuentra varios
obstáculos: la diversidad de ideas y de doctrinas respecto al problema concreto del hombre en las acruales circunstancias; los nacionalismos, la divergencia de opiniones y las ambiciones que pululan en todos los órdenes, así
como los intereses' los b2Tandes intereses que están en juego, pero es indudable
que los signos de los intentos y de las realizaciones con que acrualmente se
cuenta, son hechos prometedores, reveladores de que en medio de la confusión, en medio de la diversidad de pareceres y de criterios, la razón, la recta
razón principia a imponerse en medio del materialismo sofocante y con el
1

A LFRED VERDRoss,

Derecho Internacional Público, p. 672.

573

�espíritu --como una gran esperanza- hará que el hombre vuelva sobre sus
~aso~,Y reconociendo las sanas doctrinas del pasado, encuentre en la digni-·
f1cac1on de la persona humana el gran principio que le permita reintegrarse
al. campo del derecho como el medio más adecuado para la defensa de sí
rmsn:io, buscando en la paz el medio más conveniente para su perfeccionamiento, al lograr los altos fines que tiene como persona.

EL PODER EN EL ESTADO
Lrc.

JoRGE MoNTEMAYOR SALAZAR

Universidad de Nuevo León
SUMARIO: l. El término "poder".- 2. Necesidad del poder.- 3. Teorías sobre el
origen del poder.--4. Manifestación y fin del poder.-5. Autoridad y fuerza.

1. EL

TÉRMINO "PoDER"

El poder constituye, en el ámbito de las ,relaciones comunitarias, un factor
de orden rector que encauza esfuerzos y actividades hacia el logro del bien
público temporal. Su carácter configurativo y esencial de la estructura estatal,
nos mueve a exponer en forma breve a la vez que concisa, su sentido, significación, trascendencia, justificación y finalidad. El poder, en su unidad de
origen y ejercicio se convierte en el eje o centro sobre el cual giran o convergen las funciones que en vista a su finalidad realiza.
La amplitud terminológica del poder da pábulo, en ocasiones, a equívocos en
cuanto al verdadero sentido y significación del mismo; a fin de evitar situaciones de tal naturaleza en el desarrollo del presente trabajo, describo a continuación los sentidos que el término tiéne según la Real Academia de la
Lengua. Su significación es la siguiente: "lo. Poder (del latín-potere, formado según potes, etc.;) Tr. Tener expedita la facultad o potencia de hacer
una cosa. 2o. Tener facilidad, tiempo o lugar de hacer una cosa. 3o. Impers.
Ser contingente o posible que suceda una cosa''.1
En su empleo el término puede tener algunos análogos como los siguientes:
"Dominio, imperio, facultad o jurisdicción que se tiene de mandar o ejecutar una cosa, autoridad, superioridad, supremacía, gobierno, fuerza pública, representación de la ley, vigor, capacidad, posibilidad, poderío, suprema potestad del Estado".2 Dentro del campo de significación que se .tiene
1

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Madrid, 195 7.
• Diccionario Enciclopédico Salvat, Ed. Salvat, 2a. ed., Barcelona, 1950, t. X, p. 581.

574

575

�del poder, existe y cabe la posibilidad de incluir las más variadas manifestaciones del "imperium" estatal.
Es necesario, antes de seguir adelante, hacer mención de lo que el poder
representa en sí, como facultad o potencia de hacer una cosa. Esto con el
fin de establecer una base firme, libre de errores o prejuicios, que nos sirva
para conectar después un auténtico sentido del poder en relación con la
sociedad perfecta que es el Estado.
El poder es específicamente un fenómeno humano que la vida diaria nos
confirma a cada momento. Las vivencias constantes de las cuales somos
sujetos, nos afirman la veracidad de la existencia de un poder que originado en nosotros mismos -poder de hacer algo propio- se proyecta a otros
seres semejantes, de los cuales también recibimos el influjo de sus respectivos poderes.
El poder es algo de lo que disponemos todos los hombres y que utilizamos ·
efl cada uno de nuestros comportamientos. Así se dice: puedo esto o puedo
aquello. Los actos del ser son siempre ea función de un poder hacer. Claro
que este poder hacer no justifica el ejercicio de actos ilícitos o injustos. El
poder como producto socio-humano, tiene su propio marco de limitaciones,
fuera del cual todo fin es condenable.
En nuestras mutuas relaciones de convivencia somos receptores y transmisores de mando y obediencia. Testimonio de tal hecho puede encontrarse cotidianamente, gracias a )a facilidad con que realizamos dichos actos.
La posición del mando o de la obediencia es tan semejante en cuanto
a su realización, que ya Aristóteles en su obra La Política nos dice: "No es
más justo mandar que obedecer; conviene hacer lo uno y lo otro alternativamente. Esa es la ley; y el orden está en la ley". 3 Así como el mando necesita de justificantes, "la obediencia no debe ser ciega sino razonable" .4
Se ha comentado en multitud de ocasiones, si la fuerza física representa
un concepto igualitario al del poder en cuanto quehacer del ser. La solución a esta duda ha sido ampliamente comentada. El poder cuenta, entre
los elementos que le constituyen, el de la "iniciativa" que sólo el ser humano
posee. El hombre, por medio de esta facultad, orienta y dispone medios a
fin de lograr el ejercicio del poder.
La fuerza de la naturaleza es una energía producida por el principio inmutable de que dada una causa sobreviene un efecto. El fenómeno natural se
nos presenta en forma ciega y fatal. En sentido diverso podemos observar la
acción del poder que es "algo de que se dispone"5 para producir el efecto
La Política, Ed. Iberia, Barcelona, 1954, L. III, Cap. XI, p. 3.
AGUSTÍN, Teoría general del Estado. Ed.
México, 1955, p. 87.
• GuARDINI, RoMANO, El poder, Ed. Troquel, Buenos Aires, 1962, p. 15.

• GUARDINI, ROMANO,

• AR1sTÓTELES.

' BASAVE FERNÁÑDEZ DEL VALLE,

576

deseado. Este fenómeno -el del poder- se nos manifiesta no ciego sino consciente; no fatal sino esperanzado. El fenómeno humano del poder es consciente
porque tiene idea de su iniciativa y de su finalidad. Proyecta su actuar
hacia fines cabales a la vez que precisos. Es además esperanzado porque en
su acción lleva implícito el deseo de la consecución feliz de su aspiración.
La energía se convierte "en poder gracias a la toma de conciencia, a la
facultad de opción que dispone de ella y la adapta según fines precisos".6
El empleo que del poder se hace depende de la rectitud del hombre que
lo tenga en sus manos. El poder es un medio orientado hacia fines justos
-ya se ha dicho-, pero en su materialización cabe la posibilidad de que
éstos se desvirtúen o desvíen hacia posiciones in justas o ilegales. Puede decirse que "el poder no es bueno ni malo, sólo adquiere sentido por la decisión
de quien lo utiliza".7
Al poder no se le pueden aplicar calificativos ya que su esencia no nos lo
permite. El poder "no es por sí mismo, constructivo· o destructivo",8 es manejado por la libertad humana y por tanto puede adoptar los caminos de la
rectitud o las vías de lo prohibido. Representa en su amplio campo de ejercicio una posibilidad de bienestar o una amenaza de destrucción. En el segundo de los casos, aunque la posición es impugnable en todos sentidos, de
hecho puede presentarse. En su magna obra Ensayo sobre el gobierno civil
John Locke nos habla del poder despótico que bien puede encamarse en la
situación que se señala.
El hombre, al transformar en acto la facultad que posee, debe asmnir
la responsabilidad que el acto en su manifestación o exteriorización pueda
ocasionar. "No existe poder que no haya comprometido una responsabilidad... un poder humano del que nadie sea responsable no existe".9
El hombre pone en ejercicio su facultad de iniciativa para obtener de ella
un beneficio, que no lesionando a terceros venga a reportarle un provecho.
Todo ejercicio de poder, debe estar fundado en legal y justa causa para no
llegar a dañar intereses ajenos que colocarían al infractor en situación de responder ante su ilícito proceder.
Todo intento de suprimir la responsabilidad, proveniente del ejercicio potestativo, es sintomático a la sustentación de criterios despóticos o dictatoriales. El poder sólo se concibe como acaecimiento humano y no como proceso
natural. Excluirle de su compromiso es tratar de convertirle en fenómeno
natural, atributo que no tiene ni puede llegar a tener por ser contradictorio
a su sentido mismo. En la energía hemos visto que DO existe la responsa1

Jus,

8

op. cit., p. 13.

lbid. p. 17.

op. cit., p. 17.
op. cit., p. 16.

GUARDINI, ROMANO,

• GUARDINI,

577
e H-37

�bilidad, dada su independencia respecto a la libertad y a la voluntad. En
cambio en el poder este elemento es esencial.
Todo poder despótico que haga caso omiso de la responsabilidad que trae
aparejada el ejercicio del poder, no puede tener bases legales de existencia:
"no hay un solo hombre libre que soporte voluntariamente un poder tal".10
El poder no es un fin en sí mismo, sino un medio adecuado que se aplica
según condiciones determinadas.
El poder posee un carácter universal, todos lo llevamos interiorizado. "Es
evidente que toda acción, toda creación, toda posesión, todo goce, engendra
directamente la conciencia de estar dotado de poder". 11
Los más variados tipos de comportamientos inducen a pensar y sentir la
influencia del poder. Este se hace patente no sólo en los actos positivos o
agradables, sino también en los negativos o tristes. Esa aptitud del ser de
inhibir pesares y exteriorizar comportamientos diversos al sentimiento éxperimentado, son pruebas palpables del dominio que en gran número de
casos y veces el hombre tiene que hacer valer.
Creemos que los elementos principales que constituyen el concepto del
poder son los siguientes: lo. El sentido de la iniciativa que sólo el hombre
posee. 2o La iniciativa convertida en acción y proyectada hacia finalidades
precisas. 3o. El carácter universal que abarca y comprende a todos los seres
humanos. 4o. La responsabilidad en el ejercicio del poder.
La racionalidad en el hombre hace que éste proponga fines y adopte medios adecuados para su cabal realización. De ahí que la presencia del poder
en lo individual sea un fenómeno lógico y natural. La esencia misma del
ser humano está constituida de mando y obediencia.
Nos dice Guardini que "podemos hablar de poder en el sentido propio del
término si se dan dos elementos: por una parte, las energías reales capaces'
de producir modificaciones en la realidad de las cosas, de determinar sus estados y sus relaciones reciprocas, pero además, una conciencia que las habite, una voluntad que proponga fines, una facultad de poner en movimiento las fuerzas que tienden hacia esos fines".12
La acción del poder tiende a obtener la realización del bien común. Pero
por éste, no debe entenderse la suma aritmética de los bienes individuales,
ya que una simple acumulación de biene.s privados no puede constituir al
bien colectivo, y es hasta probable que en algún caso lleguen a estar en
oposición con el bien público temporal. Sin embargo quien aspira al bien
social, propugna también por el fomento del bien individual. Puede decirse
16

AR1sTÓTELEs, op. cit.,
u GuARDINI, op. cit., p.
u

578

!bid. p. 14.

L.

20

VI,

Cap.

VIII,

que el bien público comprende en su amplitud al mismo bien individual.
Es frecuente encontrar, en la aspiración colectiva, el deseo de realizar el bien
general fomentando el bien individual. No debe considerárseles como térIninos antagónicos, sino como conjunción armoniosa en vista del bien total.

2.

NECESIDAD DE LA AUTORIDAD

EL HOMBRE ES UN ANIMAL SOCIAL. Lo dijo Aristóteles y a través del tiempo
esta aseveración ha subsistido con la misma nitidez veraz con que fue dicha
por su autor: el Estagirita. Es tan palpable ese afán del hombre de vivir en
sociedad, que en toda época y lugar el concepto mismo de la sociabilidad
está lleno de cabal y fecunda realización. Este modo de ser y actuar existe
en todo el género humano. Su multiplicidad en el obrar es evidente y real.
Algunos consideran que el origen de las agrupaciones sociales procede de
la necesidad que sintió el hombre de reunirse en sociedad, como único medio
para proteger su vida y subsistencia. La propia limitación humana y la
existencia de una naturaleza hostil indujeron al hombre a convivir en comunidad; en ella encontró la proteccióii y el aliento necesario para su desarrollo y superación. La busca de la seguridad y el bienestar, hacen que el
hombre se agrupe en colectividades más o menos numerosas.
Sin desconocer que la causa mencionada sea motivo de la sociabilidad
humana, es de creerse que en la. misma estructura esencial del ser humano
existe ya la inclinación y proyección hacia la comunicación y reunión social.
Si lo social es revelador permanente del desamparo humano, lo social es
también forma de vida imprescindible al hombre dada su propia naturaleza.
La sociabilidad en el hombre hace que éste se congregue en grupos que,
yendo en aumento, dan lugar a la formación de los grandes conglomerados.
Este impulso social del hombre no es tan sólo producto de un interés propio
de seguridad, sino que se genera en la misma constitución anímica y mental
del sujeto. El ser humano tiende a la convivencia para llevar a cabo en ella
su expresión social. La sociabilidad brinda los medios necesarios y adecuados para que las manifestaciones comunes adquieran la debida planeación
hacia el logro de los deseos y las aspiraciones colectivas.
Podría decirse que la pareja de dualidad existencial: "Desamparo ontológico-Plenitud subsistencia!" 13 obra en todo su rigor para configurar dentro
de su paradójica aunque explicable unión al ser social. La paradoja nos
muestra, por una parte, al ser desamparado reconociendo su propia naturaleza

p. 3.
1J

BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, AGUSTÍN,

Teoría general del Estado. Ed. Jus,

México, 1955, cap. II.

579

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deficiente y p0r otra el afán de ese mismo sujeto por lograr su plenitud de
subsistencia que lo redima de sus propias miserias. El análisis detenido de
estos dos elementos ontológicos, hace que se encuentre en ellos el origen de
las manifestaciones sociales. El ser del hombre es consciente de su desamparo a la vez que actuante en vista a su mejoramiento.
El hombre crea lo social. Pero lo social circunscribe en su propio marco
al ser humano. El experimento de tal influjo no es nunca independiente
de la misma esencia humana.
"Lo social forma parte esencial, necesaria, de la vida humana, como componente ineludible de ella, hasta el punto de que un hombre no _social sería
imposible. Un hombre no social constituiría un absurdo del mismo grado
14
· ., d e un crrcu
' 1o cuadd"
que la enunc1ac10n
ra o .
La sociabilidad no es tan sólo la unión de un grupo determinado de seres,
en el que el rasgo distintivo sea únicamente la simple relación humana.
Hay algo más que eso en el fenómeno social; éste se gesta y desenvuelve en
virtud de fines objetivos señalados e indicados de antemano por sus componentes y a los cuales se aspira colectivamente, porque en ellos el grupo organizado ve la fórmula para el establecimiento de una vida más segura Y

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libre.
La importancia de lo social y ~us repercusiones en las mutuas relaciones
humanas, conducen al hombre a pensar en una sociedad que, colocándose
en un plano de superioridad jerárquica, oriente y conduzca, por los ~d~cuados caminos, los impulsos sociales para obtener de ellos un benef1c10
que se haga extensivo al todo social. Las· múltiples ag~pa~i?nes que constituyen y forman lo social, requieren para su adecuado eJerc1c1O de un orden
rector que estando reconocido como procurador del bien público, emprenda
las medidas y acciones conducentes a tal fin. Ante tal requerimiento aparece
Ja "societas perfecta" 0 sea el Estado, como un impérativo necesario para
el desarrollo y progreso del bien social. El complejo de comportamientos so:
ciales no puede quedar a la deriva, sin un criterio justo y orientador. "fo
son las necesidades de la naturaleza humana las que llevan al hombre a la
sociedad, son los imperativos de la naturaleza social los que llevan la sociedad al Estado".15 Ignacio Gómez Robledo, nos dice parafraseando al gran
jurista español Francisco Suárez: "Una comunidad política sin potestas suprema, 'sería un cuerpo sin cabeza, y una multitud sin orden, que no puede
menos de ser confusa'." 16 Nace pues la urgencia del Estado.
' El Estado se convierte, en virtud de su misma naturaleza, en el medio idó-

1
11

E.
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1

Sociología, Ed. Porrúa, S. A., México, 1956, P· 148.
Política, Ed. Difusión, Buenos Aires, 1942, p. 43.
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Suarez,
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,. GÓMEZ RonLEDo,
foNACio,
El origen df l poder político segun
14

RECASÉNS SrcuEs, Luis,

1•

DE ATHAYDE TRISTÁN

Ed. Jus, México, 1948, p. 72.

580

1 '

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neo por el cual el despliegue social se llevará a cabo sobre cauces de mayor
seguridad y mayor progreso. La obligación de propugnar por el bien colectivo, así como la de fomentar los ambientes propicios a la manifestación pública -todo ello dentro de los lineainientos que la justicia señala- es y debe
ser la mira de constante permanencia en la labor y ejercicio del Estado.
Don Adolfo Posada, el ilustre jurista ovetense, nos dice en la página 69
de su libro: La idea pura del Estado, lo siguiente: "El hombre persona, ser
racional, libre, responsable y por ende, capaz de sentirse y reconocerse obligado. . . el hombre persona, digo, apetece 'nau4-al y rectamente vivir en sociedad'. Y la sociedad que apetece el hombre persona... no es la muchedumbre anárquica, hervidero de luchas en régimen de violencia -bellum omnium contra orones-, ni una 'reunión de hombres congregados de cualquier manera' (Cicerón), sino la sociedad formada bajo las garantías de las
leyes y con objeto de utilidad común (Cicerón), comunidad perfecta (Aristóteles), communitas (Santo Tomás), cuerpo místico (Suárez) ..."
Esta idea de Don Adolfo Posada nos indica que el pensamiento a través
del tiempo ha variado respecto al nombramiento del o~jetivo político-social,
sin apartarse -por ello- del objeto motivo de su consideración. La utilidad común de Aristóteles, la "communitas" de Santo Tomás, el cuerpo místico de Suárez, y otras acepciones semejantes o diversas, pasadas o presentes,
contienen en su todo intencional una proyección al fin que consideran esencial al desarrollo colectivo. Se puede estar equivocado en los medios empleados, pero nunca se puede estar sin objetivo. Los medios serán inoperantes si antes no se les .da un formal enfoque hacia el fin justo y bienhechor.
El objetivo social -general y universal- es uno solo: el bienestar del hombre, sin menoscabo de los bienes ajenos, en todos sus matices de legalidad.
Todo ejercicio desaso~iado de este fin es amenaza constante a la integridad
Inisma del ser humano y, por tanto, condenable en todos sus aspectos.
Si el Estado es necesario para el desarrollo social, el poder o la autoridad en el Inismo es algo fundamental a su vida y ejercicio. El Estado
como máxima organización se convierte en el conductor del obrar social.
Marcando pautas y señalando horizontes, de bienestar, seguridad y paz, el
Estado lleva a cabo su alta misión de propiciar las condiciones necesarias para la permanencia del bien público. "Sin embargo, esta sociedad universal
Y necesaria, el Estado, no podría existir ni alcanzar su fin, sin una autoridad" .17
Un Estado que no tuviera la facultad de ejecutar y organizar actos de
autoridad, sería una representación fantasma, irreal e ilógica, de lo que debe ser un auténtico Estado. El poder se conjuga con los elementos· materiales de pueblo y territorio, para que en unión de su esencia formalista den
" DADIN, ] EAN,

Doctrina general del Estado, Ed. Jus, México, 1955, p. 62.

581

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�lugar al Estado, de tal suerte que el poder es uno de los elementos genéticos
que configuran al Estado. El Estado exterioriza su acción positiva por medio
de funciones de poder, orientadas a hacer valer los principios y metas que el
conglomerado requiere para su mejoramiento y superación.
El desarrollo armónico del bien colectivo, aspiración a la cual pwpugnamos y que encabeza en su ejercicio el Estado, está respaldado por la existencia de la autoridad capaz de imponerse en cualquier momento contra
todo aquello que impida o limite su completa realización. "La obra del bien
público temporal no podría .r realizada por los esfuerzos espontáneos de los
individuos y de los grupos... muchos no prestarían su concurso y, por otra
parte, las acciones dispersas correrían el riesgo de contrarrestarse. Se requie18
re, pues, la conjugación obligatoria de los esfuerzos de todos..."
La convivencia social, el -e~cauce adecuado de las aspiraciones generales,
el establecimiento de instituciones idóneas a la evolución social, el afán de
paz y tranquilidad y el logro de los principios inconmovibles del bie~ público temporal, requieren para su existencia -al mismo Estado le es vi~ldel principio de autoridad. El poder es un producto humano necesario al
igual que el mismo Estado. La autoridad se nos pr:5enta. no tan s?}º como
necesidad patente y real de las instituciones colectivas, smo tambien como
emanación auténtica y vital del mismo ser que, en su diario y constante obrar,
en unión de sus congéneres, va dejando la huella de su esfuerzo, labrando
en el devenir del tiempo el futuro de la comunidad.
La dedicación que al bien público hace el Estado, amerita la capacidad
por todos reconocida de hacerse seguir y obedecer. "Toda unidad de fines
19
en los hombres necesita la dirección de una voluntad" . Sin esta condición
el Estado no podría llevar a cabo su misión humana y colectiva. El Estado,
gestor del bien público, adquiere al mismo ti!'!mpo que un compro~so
lítico-social, un atributo autoritario que le hace disponer de los medios JUStos y necesarios para lograr la realización de su tarea. . .
El orden social al cual se desea llegar en el establecimiento de la autoridad no puede llevarse a cabo o constituirse establemente, si antes no se
les d~ a los principios directrices de: legislación, jurisdicción y administración una estructura de normatividad, es decir, si no se les marca la pauta de
un orden normativo general, justo y equitativo. Cuando el contenido de la
norma es legítimo, los actos de poder fluyen favorablemente en el ámbit~
socio-estatal así: las normas jurídicamente legisladas obligan al cumplimiento y observancia; la sentencia de un tribunal contra un delincu~nte o_bjetiviza la política penal del Estado tendiente a mantener en el medio social

?º-

18

Ibidem.

,. JELLINEK, GEORG,

1958, p. 348.

582

Teoría general del Estado, Ed. Continental, 2a. ed., México,

~ clima de _resp~to y seguridad; los procesos administrativos repercuten tambien en la vida cmdadana. La presencia del poder en sus más variadas manifestaciones de funciones, nos indica constantemente que no debemos olvidar su existencia y necesidad. No se debe obrar o actuar contra lo establecido e indicado por él mismo. El poder no es un ser volátil y relativo es
· como un ente fantástico 'que
pa_tent: y perm~ente, " no debe ser concebido
exista mdepend1ente de quienes lo producen o fuera de ellos..." 20
. Todo or~e~ público, establecido para los fines sociales, está en la posibi~dad, al existir, de ser perturbado o violado. Y,s por ello que el orden polítlco está respaldado por el principio supremo de la_ autoridad, que puede,
en caso dado, emplear al servicio del derecho los medios coactivos O físicos
establecidos, a fin de hacer respetar el orden que a todos beneficia. La autoridad es pues derecho o atributo reconocido a la organización estatal para
que, normando y encauzando conductas y acciones, lleve a cabo el fin supremo del conglomerado social que no es otro sino el del bien común.
Toda organización social posee una autoridad relativa a su funcionamiento
que se hace aplicativa a sus componentes. Es imposible encontrar en tales
agrupaciones sociales la ausencia de un principio autoritario -hemos visto
que el atributo radica en el mismo hombre- . Sin embargo, el poder particular de esas. estructuras sociales carece del sentido y significación que en el
Estado se nene del poder. La autoridad en el Estado es según Jean Dabin
un "monopolio de coacción" y es considerada por Georg Jellinek como un
"poder dominante". Aunque las distinciones entre ambos tipos de poder se
encuentren en la suprema jerarquía que el Estado tiene en la sociedad las
notas anteriores nos señalan que, mientras las agrupaciones sociales distintas
del Estado están limitadas e impedidas en virtud de su misma naturaleza
a una accion mas abierta-, el Estado al manifestarse autoritariamente tiene
a su disposición --que emana de una facultad reconocida- un conjunto de
~edio~ _coactivos que puede hacer valer para que se cumplan y respeten las
dispos1ctones públicas.
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3.

)

TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN DEL PODER

~l tocar el punto sobre las diversas teorías que tratan de fundamentar el
o~igen del pod:r en las comunidades políticas, es de sumo grado imprescindible Y necesario, para dejar sentado un auténtico sentido y significado del
poder como máxima expresión pública.
,. HELLER, HERMANN Teor:a del Estado. Ed F d
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196 ¡, p.
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583

�Diversos criterios de clasificación -de acuerdo con los ejemplos objetivos
que la historia política nos muestra-, son los que existen al respecto de
explicar el origen de la autoridad en las colectividades humanas, organizadas pctlíticamente. Toda una exposición poliforme de criterios y orientaciones es la que se nos aparece al indagar o tratar de escudriñar el sentido de
cada corriente teórica que trata de fundamentar la potestad pública.
A pesar de la compleja y múltiple enumeración de teorías, trataremos de
indicar nuestro punto de vista respecto a cada una de ellas.
El mundo, en su manifestación social, ha variado a través de los tiempos
y de las épocas. El avance coordinado de los múltiples factores sociales hace
que la evolución del mundo en todos sus aspectos se nos presente lógica y normal. Ese grado de mutación superativa o de retraso, según sea el caso -no
siempre se avanza o se mejora aunque se piense fervientemente en lo contra- .
rio- que se observa manifiestamente, no es ajeno al obrar constante de la
sociedad-Estado. Las ideas y los criterios políticos aportan su tributo al cambio que experimenta y resiente el ente colectivo.
Por todo lo anterior es de explicarse el por qué de las grandes variantes
-en sentido, origen y trascendencia- que nos muestran las diversas teorías
sobre el origen del poder. Las épocas son superadas y el esfuerzo humano
por anular los errores del pasado es manifiesto -aunque los hombr~s no se
puedan liberar totalmente de ellos por ser la finitud, condición de su misma
esencia- en toda expresión pública que trata de conducirse por los carriles
de una auténtica y sincera veracidad. No obstante este plausible deseo, que
responde al sentir popular, veremos en algunas de las teorías "sobre el origen del poder político", aspectos de error o engaño que no obedecen a los
lineamientos de una veraz fundamentación que asegure a la tesis política
que se formula, un normal y firme reconocimiento.
Algunas teorías, a pesar de su pobre y escasa fundamentación, subsistieron
durante un largo tiempo, a base no tanto de su veracidad o legalidad, sino
propiciando su realidad, por medio de diversas medidas, laudables algunas,
condenables las otras. Cuando con verdadera devoción, un sistema político,
instaurado por una determinada teoría se avocaba al fomento del bienestar
colectivo, el pueblo o comunidad aceptaba eso como un beneficio a sus intereses y a pesar de las discrepancias que guardaba para con una posición
teorética, se apegaba al mandato de esa potestad que en el ejercicio le era
provechosa. Contrario a esta actitud, era el tratar de imponer un sistema
dado, de dirección pública, valiéndose para ello de los medios violentos que
la ley civil o en su caso la ley natural condenan expresamente.
Hemos pues de señalar que el auténtico sentido del "origen del poder"
debe quedar plasmado independientemente de la aceptación que algunos sistemas teóricos, falsamente estructurados, puedan llegar a tener. El poder

tiene, dada su naturaleza, un "origen especial y concreto". Es por ello que
al estudiar las diversas teorías, trataremos de tener presente la indicación que
hemos señalado.
Una de las clasificaciones más completas que del terna : "Teorías sobre el
origen del poder político" se han hecho es la que ha formulado el Dr. Eustaquio Galán en su obra: Teoría del Estado y del Derecho. Sirvan pues sus
indicaciones directrices, para analizar el sentido de cada una de las teorías
que describe.
A) Teoría del legitimismo monárquico sobrenaturalista. Esta teoría admite que el poder viene de Dios y la elección del gobernante es directa e
inmediata. Se delega o trasmite por herencia.
B) Teoría del legitimisrno monárquico providencialista. No acepta que
Dios directamente delegue el poder en una persona determinada. Se reconoce sin embargo que en momentos de desastre o apuro El hace aparecer
a un hombre de especiales y extraordinarias facultades, cuya superioridad
revelaría su derecho al poder.
C) Teoría aristocrática del poder. En esta concepc10n una selecta minoría -aristocracia- se considera titular del poder político y se valen de
los siguientes criterios para tratar de fundamentar su atributo o privilegio:
el linaje, la raza, la sangre, la edad, la riqueza. La profesión e incluso el
talento, sirven también como fundamentos de distinción. Esta minoría es
la llamada a gobernar.
D) Teoría territorial del poder. La teoría territorial del poder sujeta el
principio de autoridad al sentido mismo del territorio. Tendrá el poder quien
domine el territorio. Este criterio podría aplicarse a las distintas formas
políticas de organización social, aristocracia, democracia o monarquía. Según que el territorio estuviera dominado por un grupo, por un pueblo o por
un monarca.
E) Teoría de la soberanía de la razón. En esta teoría el poder político
no pertenece al rey, ni al pueblo, ni a una minoría, ni al territorio, sino al
derecho, a la razón, a la justicia, al orden, a la constitución. Esta teoría surgió tratando de superar las dos tendencias en boga: la de la soberanía del rey
-absolutisQJ.o monárquico- y la de la soberanía del pueblo -liberalismo-motivada y fortalecida por la Revolución Francesa.
F) Teoría de la soberanía del Estado. El poder pertenece al Estado y no
al rey, al pueblo, a la minoría, al territorio, a la razón, o al derecho. Se considera al Estado como una persona supraindividual, a la cual corresponde

585
584

�el atributo del poder. Su concepc10n es considerada como producto de los
teóricos fascistas y su idea se halla también en los ideólogos del absolutismo.
G) Teoría laica de la soberanía popular. El poder no sólo pertenece al
pueblo, como a su titular natural, sino que procede también de él, como de
su verdadera causa eficiente, sin anterior derivación.
'
H) Teoría individualista de la soberanía popular. Según esta concepción, el
poder surge de la comunidad, cuando el poder individual de cada uno de
los hombres se agrega y suma en una síntesis potestativa.21

COMENTARIOS

l. Respecto de la teoría del legitimismo monárquico sobrenaturalista, no
estamos de acuerdo con sus principios de sustentación. La doctrina del derecho divino de los reyes es una etapa ya superada dentro de la historia del
pensamiento político. El imaginar tan sólo la intervención directa e inmediata de Dios en los asuntos públicos es ilógico y erróneo. Y lo es, porque
sostener tal posición es contradecir la voluntad que el hombre posee como
rasgo esencial de su persona, así como restar en mucho el atributo que la
comunidad tiene en y sobre la potestad pública.

La delegación del poder político por medio de la trasmisión hereditaria,
además de ser criticable en diversos aspectos, puede traer en su ejercicio el
asentamiento en el poder de personas incapaces para manejar y desarrollar
el programa político social. La posición del poder no se debe concretar a
una familia porque este atributo no es de aquélla sino del pueblo. El poder
debe quedar en manos de las personas que la comunidad designe, tomando
en consideración al hacer la elección ciertos rasgos que el conductor social
debe tener para poder brindar al todo colectivo la seguridad de su esfuerzo
y actuación en aras del bien común.
Nadie viene signado para mandar. Hay una igualdad esencial entre los
hombres, sin menoscabo de sus desigualdades accidentales. En consecuencia,
el poder reside próximamente en la comunidad quien la trasmite a los gobernantes.
11. A la teoría del legitimismo monárquico providencialista se le pueden
hacer extensivas las indicaciones referidas a la teoría anteriormente señalada.
Aunque ésta no reconoce la intervención directa e inmediata de Dios en la
21

GALÁN, EusTAQUIO, Teoria del Estado y del Derecho,

329-356.

586

S/E, Madrid, 1951, pp.

designación del titular del poder, sí en cambio establece criterios específicos
para el otorgamiento del poder, sirviendo de sustentación a estos principios
una voluntad divina. El origen del poder, para esta teoría, aparece cuando
en un momento de gran necesidad o trascendencia social Dios hace surgir
a un hombre de extraordinarias facultades que se hace en el ejercicio de las
mismas acreedor al poder. Esta posición es inaceptable. El origen del poder
surge en virtud de hechos y actos humanos y no de causas sobrenaturales.
El hombre, poseedor de iniciativa, poder y voluntad no puede ser ajeno a
la génesis del poder y mucho menos al nombramiento de sus dirigentes.
III. Teoría aristocrática del poder. Hemos creído siempre que quienes
deben dirigir el desarro1lo de la comunidad política hacia el bien público,
son las personas que por su capacidad, su dedicación y su esfuerzo para con
el conglomerado, puedan cumplir fielmente con el alto compromiso que
representa el ejercicio del poder. El empeño que precede necesariamente
a toda acción de poder no es labor de insensatos e incapaces; todo lo contrario, es jornada para aptos y conscientes. Decimos lo anterior, en la creencia de que sólo las personas dispuestas y capacitadas, podrán hacer formal
realidad los deseos de las mayorías.
El poder d~ decisión electiva radica fundamentalmente en el pueblo. Éste,
al hacer uso de su facultad de designación, nombra frecuentemente a los
más aptos para el desempeño de la función política. Los nombrados forjarán, en el constante esfuerzo por lograr los fines sociales, un provecho que
se aplicará no a un grupo determinado, sino a un todo homogéneo y armónico que es el pueblo. Puede también el pueblo, en virtud de su atributo,
reconocer en un grupo determinado aptitudes provechosas I para la dirección
social y entregarle por ello el mando de la comunidad.
Lo dicho en líneas superiores de ninguna manera nos adhiere a la teoría aristocrática del poder, que trata de fundamentar el origen de la autoridad en la existencia de grupos caracterizados por ciertos atributos de: raza,
linaje, sangre, etc.. , Aceptar que en estas élites, cerradas en sí mismas, se
encuentre el origen del poder, es negar la acción de toda una serie de valores
humanos que laten en la agrupación social y que no se encuentran comprendidos en los estrechos límites de tales estructuras.
Los criterios fundados en: riqueza, sangre, linaje, raza, de esos pequeños
grupos aristocráticos que tratan de convertirse en iniciadores del poder político en la sociedad-Estado, además de parecemos atentarios a los principios
del orden y la razón, nos hacen preguntarnos lo siguiente: ¿ Existe algún
argumento lógico para pensar en alguna prioridad de esos grupos sobre el
derecho del pueblo para determinar su forma institucional de vida? La aristocracia es una forma pura de gobierno, no lo olvidemos, pero su ser y

587

�obrar la inclinan peligrosamente en la realidad a consutmrse en oligarquía,
forma política -impura- que no reúne las condiciones de aptitud legal
para dirigir los procesos políticos del conglomerado. La oligarquía estructura a través de un pequeño grupo, el de "los mejores", el gobierno de los
unos cuantos para los unos cuantos, excluyendo de la participación política
al pueblo.

popular. Los principios abstractos de ley, orden, norma, constitución no valen tanto porque en un momento existan formalmente, sino que valen en
cuanto que su contenido sea expresión auténtica del ser y obrar social. La
voluntad es pues siempre presente en toda constitución de principios directores de la evolución social. El poder es por y para los hombres. De ahí lo
ilógico de pensar en principios desarticulados de su propia manifestación.

IV. La teoría territorial del poder establece que el derecho al poder político se desprende del dominio que sobre el territorio se tenga. Esta posición es inaceptable. Establece un erróneo concepto del ejercicio del poder,
porque ignora al pueblo, elemento vital de toda organización político-social,
como factor creativo de la realidad estatal y por tanto del poder que ésta
posee. Coloca al hombre como una cosa más subordinada o agregada al
territorio, quitándole con ello su atributo y dignidad de ser racional.
El poder tiene su origen en el pueblo; así que el dominio de territorio
de nada servirá para actuar en auténtico sentido de poder sobre la población
del mismo. El consentimiento humano, tomando en cuenta el fin que el
poder debe realizar, es el que da con su aprobación, sentido y proyección a
su existencia.
Sujetar al hombre al territorio, es trastocar la jerarquía de valores que
en todo orden natural existe. Todas las agrupaciones -y en esto no es
ajena la estatal- son medios para la solución de problemas y necesidades
del hombre. La relación humana da sentido a todo lo existente en nuestro
mundo. Por ello, estamos en presencia del más grande de los errores y del
más pasajero de los engaños, cuando alguna corriente teórica, aparece negando la importancia-centro que el ser humano tiene.

"El poder político constituye un atributo que sólo a un sujeto humano, individual o colectivo, se puede atribuir, pero no, desde luego,
a una instancia personal, no a una especie de espíritu objetivo desvincu'lado de toda condición carnal",22

V. Reaccionando en contra de la liberalidad de la voluntad que establecían las teorías de las soberanías: la una la del rey, la otra la del pueblo,
surge la teoría de la soberanía de la razón. Es en el siglo XIX y en Francia donde sus teóricos (Guisot, Constant, Royal-Collard) los llamados doctrinarios, le dan sus principios de fundamentación. Establecen un sistema
fundado no en la voluntad sino en la razón de principios abstractos, que
sirvan de caminos señalados al ejercicio de la manifestación política. Así
sobreponen a la voluntad los principios de : orden, razón, derecho, constitución.

La objeción que se puede hacer a la teoóa de la soberanía de la razón
es que trata de establecer un orden sin asociación con la voluntad colectiva. Todo orden normativo debe ser fiel expresión del deseo y aspiración
popular, pues de lo contrario se convierte en fuente de opresión, injusticia
e incapacidad. La conducta de los pueblos tiene para su cabal desarrollo normas de orden, razón y ley, todas éstas aceptadas y sancionadas por la voluntad

588

VI. La teoría de la soberanía del Estado, surgida en el siglo XIX en Alemania y cuyo principal teórico es Gerber, exalta la personalidad del Estado
calificándola de supraindividual. Coloca al Estado como máxima expresión
del derecho del cual él es su originador y al cual debe someterse. Considera
a la organización estatal como originadora del poder político en la agrupación pública. El gobernante y el pueblo aparecen tan sólo como órganos del
Estado, el cual se coloca por encima de ellos en virtud de la facultad de
ordenamiento jurídico que tiene sobre la agrupación política, G. Jellinek
-suscribiendo esta idea- nos dice :
"El Estado, mediante la ley, requiere a las personas
mo órganos para que hagan concordar su voluntad
que la ley dicta, y como la voluntad del órgano es la
tado, oblígase éste a sí mismo al quedar obligados los

que le sirven code tales con lo
voluntad del Esórganos". 23

La teoría de la soberanía del Estado, absolutiza el concepto del mismo
Estado al querer apropiarle la producción total del fenómeno político.
La personalidad del Estado es reconocida por la mayoría de los teóricos
y tratadistas. Esta condición no sólo le es necesaria sino vital. La falla en
que cae la teoría de la soberanía estatal es la de mostrar a esta personalidad
por encima de la voluntad del pueblo, al considerarla supraindividual. Respecto de considerar al Estado como originador del derecho, es oportuno hacer
mención de que antes que existiera cualquier organización política o forma
de gobierno determinada, el derecho era ya vigente en las agrupaciones humanas. El Estado como medio adecuado que debe ser, atiende los deseos
" GALÁN, EusTAQUIO,
"' ]ELLINEK, GEORG,

T eoría del Estado y del Derecho, S/ E, Madrid, 1951, p. 350.

op. cit., pp. 389-390.

589

�y necesidades colectivas y trata de darles favorable solución mediante la elaboración y aplicación de normas de derecho apropiadas, justas y legales.

El poder existe como atributo del pueblo. El Estado es sólo estructura política. Antes del poder característico del gobierno, estuvo la potestad y el
derecho de la comunidad para constituirlo. Por ello cuando el gobierno
deja de ser expresión auténtica del pueblo, éste puede hacer uso de su derecho -anterior y superior al Estado- para organizarse sobre nuevos cauces de dirección política. El poder político originario del pueblo, puede
hacerse valedero cuando las condiciones así lo ameritan, sin que exista ningún orden o principio cimero que pueda impedirlo o suspenderlo.
El tratar de personalizar absolutísticamente al Estado es otra de las objeciones que se le pueden hacer a la teoría de la soberanía del Estado. Esta
idea propicia el nacimiento de los sistemas e ideas transpersonalistas. El Estado no puede existir sin estar vinculado en estrecha e íntima identificación
con el pueblo. Querer abstraer al Estado y colocarlo en una esfera aislada
de la realidad popular, es quitarle su sentido de origen y funcionamiento.
El Estado puede perfeccionar el ser y obrar social, por medio de políticas adecuadas; lo que nunca podrá hacer, es producir totalmente el fenómeno político. La idea de absolutismo y supraindividualidad que Gerber trata de
dar a la teoría de la soberanía del Estado, no puede ser aceptada, ya que el
Estado en virtud de ser "un instrumento no puede ser omnipotente, porque
siempre es dependiente".24 El pueblo siempre trasciende sobre los falsos encumbramientos que del Estado se hacen. El Estado no puede separarse de
su elemento vital, pues ello significaría su propia negación.
VII. La teoría laica de la soberanía popular, establece que el origen del
poder procede del pueblo, negando que exista una causa anterior que lo
motive.
La objeción que se puede hacer a esta teoría es la siguiente : El poder
-hemos dicho- se encuentra plasmado en la esencia misma del hombre.
Éste en cuanto tal, es un ser contingente y por tanto creado y sostenido por
Uno necesario. De lo dicho, razonable es concluir que de alguioo le viene
ésa su facultad reconocida del poder. Centramos nuestro argumento precisamente en el hombre, porque hablar de pueblo es pensar necesariamente
en agrupación de hombres y todo aquello que es trascendente y válido para
éstos, es también efectivo y vital al cuerpo social que sólo es cobertura necesaria de la manifestación pública del ser humano.
VIII. La teoría individualista de la soberanía popular, reconoce que es
el pueblo en donde se encuentra el origen del poder. Sin embargo, consiu BASAVE FERNÁNDEZ
México, 1955, p. 154.

590

DEL VALLE, AGUSTÍN,

Teoría general del Estado, Ed. Jus,

dera el poder del pueblo, como una suma o agregación de poderes individuales. Todos estos poderes individuales -inconexos- por medio de un
pacto o contrato social, dan origen a la llamada voluntad general, que será
la máxima expresión pública del conglomerado.
La concepción de la teoría de la soberanía popular, es el fiel reflejo de
las ideas liberales que quedaron objetivadas en la "Revolución Francesa".
Rousseau, uno de los más importantes ideólogos de la Revolución, escribió,
en su obra El Contrato Social, lo siguiente:
"Encontrar una forma de asociación que defienda y proteja con la
fuerza común la persona y los bienes de cada asociado, y por lo cual
cada uno, uniéndose a todos, no obedezca sino a sí mismo y permanezca
tan libre como antes. Tal es el problema fundamental cuya solución da
el contrato social".2 ~

Las líneas transcritas- de Rousseau nos llevan a señalar: lo. El carácter individualista de la asociación rousseauniana. 2o. La indicación para
unificar los unos con el todo. El contexto mismo del párrafo, así como su
aspecto teleológico, muestran la idea de interpretar el poder del pueblo,
como conjunción de poderes individuales, perfeccionándose luego en la manifestación de la voluntad general. Raymond G. Gettell, confirma lo anterior
al decir:
"Según la concepción de R ousseau, las voluntades individuales entregan sus derechos y poderes en el seno de la comunidad, se fusionan
después dando nacimiento a la voluntad general". 26

Nuestra opinión es la de considerar que el poder radica en el pueblo. Pero
ese poder se encuentra en él en tanto que es comunidad y no en cuanto
mera agrupación de hombres con poderes individualizados. El poder se ejercita por y para el pueblo, de aquí que el origen del poder político se geste
no en el individuo, sino en el pueblo. Un hombre en estado solitario nunca
podrá ser poseedor del poder político por su muy especial posición que le
impide actualizar dinámicamente lo que sólo tiene en potencia. La autoridad
es recibida por el gobernante, del pueblo, y éste al otorgarla, ejercita una
facultad fundada en derecho natural. El poder para existir necesita de las
personas que forman el conglomerado.
"' RoussEAu, JuAN JAcoBo, El Contrato Social, Ed. U.N.A.M., la. ed., México,
1962, p. 20 (L. I, Cap. VI).
,. GETTELL, RAYMOND G., Historia de las ideas políticas, Ed. Nacional, México, 1959,
t. 11, p. 40.

591

�IX. Otras teorías sobre el origen del poder. A) Teoría sociológica. B)
Teoría de la fuerza. Aunque estas teorías tuvieron influencia, en sus respectivos ámbitos espacio-temporales, pasaron luego al olvido por ser errónea
su fundamentación e inoperante su proceso dentro del campo cle la evolución política. No obstante, algo de su germen ideológico pasó a elaboraciones
posteriores, siendo por ello frecuente encontrar en nuestro tiempo, sedimentos e influencias de esas concepciones. Las teorías que señalamos son rechazadas plenamente. Tratan de fundamentar el origen del poder político
en causas que nunca pudieron ni podrán motivarlo en auténtico sentido.
La teoría sociológica fundamenta el origen del poder en el hecho sociológico. El individuo es ignorado, al considerársele juguete del proceso sociológico y víctima de "una imposición cívica contra la cual no puede luchar''.27
Entre sus teóricos se encuentran: H. Spencer, Montaigne, Dukheim. El determinismo que establece esta teoría no puede ser aceptado. El ser humano
armonizado en pueblo, con razón, voluntad e iniciativa no puede ser condenado al servicio de un movimiento envolvente que le limite, imponga o arrebate condiciones de existencia colectiva. El fenómeno sociológico no se da
independientemente del sujeto racional, por tanto es éste el que influye sobre
la realidad para adaptarla a sus fines, y no aquélla la que somete irremisiblemente al hombre. Las mismas normas sociológicas confirman que el ser lucha constantemente en p:ro de su seguridad y no de su sometimiento. Igporar el valor de la decisión humana, gran en-or de la teoría sociológica.
Teoría de la fuerza. Señala la génesis del poder en el hecho de la dominación violenta y coactiva sobre el pueblo y su territorio. Para esta teoría,
el empuje y acción de los más fuertes, dio origen al poder en la comunidad
humana. Son sus titulares los que con el triunfo de su fuerza imponen al
todo comunitario, su voluntad y ley. El engaño que porta esta tesis es completamente inaceptable. El empleo de la fuerza - violenta e ilícita- no puede
originar el poder que por derecho natural se encuentra dentro y al servicio
de la agrupación político-estatal. La opresión y el sometimiento, corno causas originadoras del poder, son falsas e incoherentes. Un pueblo sojuzgado
no puede brindar más que su rencor y odio a los que le dominan y someten;
para aceptar lo contrario sería necesario crear imaginariamente a un hombre sin razón ni sentimientos. Del pueblo surge el poder. Su derecho inalienable al mismo no puede ni debe ser vulnerado. La oposición al tirano y
el derecho a la revolución, son dos de los muchos aspectos que demuestran
en la realidad política la primacía que el pueblo tiene como originador y
sostenedor del poder público.
27 GÓMEZ ROBLEDO, loNACIO,

Ed. Jus, México, 1948, p. 100.

592

El origen del poder polltir.o según Francisco Suárez,

A través del comentario de las respectivas teorías, hemos dado nuestro especial punto de vista tratando de que fuera sintético a la vez que claro.
De tales opiniones es de concluirse nuestra posición respecto al problema
de "el origen del poder" .

4.

MANIFESTACIÓN Y FIN DEL PODER

Como producto humano, el poder es proyectado y orientado hacia las
finalidades precisas y necesarias que el grupo social requiere para su vida
y subsistencia. La comunidad necesita del ejercicio constante de las funciones del poder para conservar y consolidar el ambiente propicio a su mejoramiento. Es pues observable que un gran número de las situaciones o circunstancias~ en las cuales vive diariamente inmerso el conglomerado --dentro de una
realidad estatal siempre presente y dinámica- son consecuencia del funcionamiento y ejercicio del poder estatal, que se nos manifiesta en una serie de
actos concretos, que lleva a cabo en cumplimiento de los altos fines que le
impone su investidura.
El poder es un medio empleado para la realización de los valores queridos
Y perseguidos por la sociedad. Por tanto, éste nunca debe concebirse como
un fin en sí mismo. La sociedad civil es su origen, al mismo tiempo que su
fuente de existencia. La potestad estatal encauza su tarea a fin de realizar,
cabal Y justamente, las supremas metas de la función soberana. El poder
se convierte, a través de su ejercicio, en instrumento adecuado para el logro
Y cristalización de las aspiraciones populares.
_El poder -repitiendo-- en tanto medio para asegurar el bienestar público y la seguridad del conglomerado, exterioriza su ejercicio mediante funciones de poder. Estas típicas y caracterizadas funciones no deben ser empleadas arbitrariamente. Toda actividad pública tiene un marco circunscriptivo que le limita en su ejercicio cuando éste se desvincula o se aparta
de los cánones establecidos para sus expresión. Otro de los motivos para que
la f~~ción del poder sea debida y legalmente expresada es el respeto y proteccron que al ser humano debe de tenérsele en la agrupación política. Den!ro de la escala de los valores sociales, existen algunos sobre los cuales todo
mt~nto de intromisión sería típicamente ilícito, al mismo tiempo que violatono al respeto y dignidad socio-individual. La estructura que sustenta a
la sociedad es el elemento humano y cuando éste es coartado en el ejercicio
de sus derechos o en el desarrollo de su libertad, plenamente reconocida
por los principios supremos del Jus, se está llegando al umbral del caos social y a su posible violentamiento.

593
e H-38

�Las funciones que el poder manifiesta, ya sean legislativas, ejecutivas o judiciales, deben apegarse a un orden jurídicamente organizado que concuerde
armoniosamente con las aspiraciones y justos deseos del pueblo. Todo ejercicio de autoridad, para que llegue a ser realizado cabalmente, necesita del
reconocimiento popular que sancione afirmativamente el resultado de su expresión. Cuando existen discrepancias entre el orden autoritario y la aceptación popular, el poder pierde fluidez, efectividad y respeto. Por ello todo
sistema jurídico-normativo que impere en la agrupación debe concordar con
los afanes y anhelos populares.
La autoridad señala criterios de orientación social para que por medio
de su fiel cumplimiento el conglomerado pueda alcanzar los logros del bien
público temporal. La expresión de tal facultad nos muestra toda la gama
de manifestaciones potestativas, que son necesarias para llegar a tal fin.
El poder "se halla concentrado en instituciones y produce normas ordenadas de interacción humana sujetas a principios, códigos y reglas.
El poder es controlado y, a su vez, controla la conducta. .. El poder institucionalizado puede resultar peligroso cuando es demasiado benévolo
o demasiado rígido. La libertad que admite puede significar un movimiento hacia el 'laissez faire' no sometido a dirección alguna, o, en el
extremo opuesto, puede suprimir toda auto-expresión y resultar insoportable".28
En las líneas arriba transcritas, el gran sociólogo Karl Mannheim nos
señala algunos aspectos de lo que él llama "poder canalizado". De su valiosa opinión deducimos que las manifestaciones y fines del poder no deben
caracterizarse ni por la limitación ni por el exceso. Ambas posiciones son
aborrecibles y no recomendables. La una porque atrofia con su quietismo la
realidad política, la otra porque vulnera el sentido mismo del poder, al
ignorar su fundamento: la persona humana. El poder debe enmarcarse en
los principios de un derecho justo y bienhechor.

5.

AUTORIDAD Y FUERZA

Es un error -y por desgracia frecuentemente cometido- el relacionar el
sentido del poder con un comportamiento de violencia física o moral. No
es la fuerza física la que sustenta el poder de las organizaciones, cualquiera
'" MANNHEIM, KARL.

xico, 1953, p. 69-70.

594

Libertad, poder y planificación democrática, Ed. F.C.E.,

Mé-

que sea su grado de desarrollo, ni tampoco la que da legalidad a su ejercicio. El soporte del poder está en la estricta adecuación de sus tareas al
logro del bien social. El poder no debe ser nunca identificado con el ejercicio
injusto de la fuerza física o moral. Ello equivaldría a dar un golpe de muerte
a su misma existencia, a crear- un estado de inquietud social, a instaurar regímenes dictatoriales, sistemas opresivos, desconcierto y desmoronamiento de
los auténticos valores sociales. Aceptar un estado de este tipo sería dar legitimidad a toda la serie de ilícitos que existen, cuando éstos se hicieren con
lujo de fuerza o de presión. Un poder, con esa base de existencia ilícita, jamás será legítimo representante del anhelo social. Será, por el contrario, el
opresor de la libre expresión y el verdugo de las más altas aspiraciones del
ente colectivo.
El origen del poder -ya se ha visto- no procede de la fuerza, sino de la
razón y la voluntad humana. Su ejercicio no debe ser comparado con actitudes que desvirtúan su calidad.
Existe un concepto equivocado del poder, originado quizá, en una falsa interpretación terminológica o en alguna acepción impropia que a la misión
autoritaria del Estado se le ha hecho. El Dr. O. G. Fischbach en su obra:
Teoría general del Estado nos hace una aclaración a este respecto:
Como tercer elemento del concepto de Estado suele comprenderse el
poder del Estado. En muchos casos se emplean para designarlo expresiones poco felices, como dominio, poder coercitivo; términos que recuerdan demasiado situaciones despóticas. En realidad, el concepto 'poder del Estado', guarda m enos relación con la palabra 'fuerza' en el sentido de 'violencia' que con los términos de 'ordenar' y 'administrar'. Lo
esencial para el Estado no es la fuerza, sino la ordenación (organización)
de la colectividad. La coerción política es sólo el último medio para
el mantenimiento de este orden, o sea que no es objeto principal, sino
medio para un fin. Ninguna asociación humana, y mucho menos el
Estado, puede sustraerse por mucho tiempo a semejante poder conectivo.29

El poder en el Estado está nom1ado por el orden del derecho que le señala un campo específico de competencias y atribuciones. La inclinación que
existe de usar indebidamente del poder, así como de excederse en su ejercicio, son aspectos negativos que el derecho pretende evitar. El derecho establece los principios conducentes de seguridad y de justicia para que por sus
vías se revele el acto de autoridad en la sociedad-Estado. La suprema facul,. F1scHBACH, O. G. Teoría general del Estado, 3a. ed., Ed. Labor, S. A., Barcelona,
1934, p. 118

·595

�tad de autoridad reconocida al Estado como medio para alcanzar los fines
colectivos, no puede quedar sin una adecuada reglamentación que asegure el
desarrollo y permanencia del orden legal establecido.
El poder es cuestión de derecho que encuentra su razón de ser en la
institución política misma y cuya utilización por sus detentadores actua10
les no es legítima sino en tanto es ejercida en la línea de la institución.

La autoridad debe vigilar que sus mandatos sean fielmente cumplidos por
parte de sus acatantes, disponiendo, en caso de que aquéllos no lo cumplan,
de las acciones físicas o coactivas establecidas para hacer valer las decisiones
de la autoridad. En muchos casos el empleo de la fuerza es innecesario,
porque voluntariamente los obligados cumplen oportunamente con los imperativos autoritarios del ..Estado. La fuerza no constituye un elemento vital
en el ser y obrar del poder. No obstante, la autoridad tiene a su disposición
y cuantas veces le sea necesario, el uso y empleo de la misma. Es de observar
que la utilización de la fuerza es tan sólo en calidad de medio a fin: hacer
respetar las órdenes emanadas d~ la autoridad, cuando éstas sean objeto de
desobediencia o desacato.
La autoridad como atributo del Estado tiene a su disposición el poder.
Pero no el físico o material sino el legal y jurídico. Este último puede disponer de la coacción cuando las condiciones así lo requieran.
El poder, dada su estrnctura teleológica, nunca debe adoptar posturas ajenas a su competencia y misión. Las acciones del poder deben ajustarse al
orden preceptivo del derecho. El principio o axioma jurídico de que "lo que
no está prohibido está permitido", constituye un índice de contornos claramente visibles que nos señala la posición de individuos y poder. El poder
debe cuidar de no penetrar en esferas de actividad vedadas a su ejercicio.
El poder del Estado no puede ni debe colocarse como simple espectador
impotente y pasivo ante el libre juego de los factores sociales. Como procurador de un orden social debe estar dispuesto en todo aquello que requiera de
su dedicación y empeño. El poder tiene su ámbito de atribuciones, dentro
del cual existe la amplitud necesaria para lograr, con toda autenticidad, las
metas que procura. Tratar de limitar la función autoritaria del Estado, dándole solamente la misión de singular vigilante, es volver a la época del
Estado gendarme que instauró el liberalismo individualista al triunfo de la
Revolución Francesa.
En algunas teorías sobre la autoridad se confunde el sentido de la misma
al igualarla con el ejercicio del poder físico. Tal semejanza es falsa. La
30

596

DABIN, jEAN. op. cit., p. 70.

fuerza nunca podrá constituir un auténtico sentido de poder. El Estado como
mandatario no debe imponer por medio de la fuerza modos de obrar que
choquen contra la integ~-i?ad social y humana de su mandante: el pueblo.
En caso de que así lo hiciera, la calificación de tal proceder podría tener
c1,1~lquier otro nombre menos el de poder o autoridad. La expresión potestativa del Estado es tarea político-social que pretende beneficio colectivo,
dentro de un orden jurídico concreto y determinado.
La fuerza, convertida en auxiliar del poder, presupone imposición del Estado ante todo aquel que, haciendo caso omiso de las normas, lacera la ordenación social. Cuando la fuerza se aplica, estando apegada al derecho, el
pueblo no ve en ella la injusticia o la arbitrariedad sino la necesidad forzosa
de hacer respetar los principios generales que a la comunidad resguardan.
Todo_ lo contrario sucede cuando la fuerza se convierte en rectora violenta y
opresiva de la comunidad política. Es entonces cuando el pueblo, origen y base
del poder, ve en ella no la necesidad del orden, sino el abuso e imposición
~e una ~ictadura o una tiranía. Todo mal llamado poder político que se
mdepend12a de su realidad vital se convierte, desde ese momento, en inauténtica representación potestativa.
El poder de ordenación jurídica responde al deseo expreso de la comunidad
de establecer un Estado armónico, donde las actividades colectivas se conduz~n por caminos de respeto y legalidad. La fuerza representa, en esta
realidad, un factor que no es posible precisar si antes no se manifiesta obrando. La fuerza, si se presenta en su carácter de auxiliar de la autoridad será
un fac~or más q~e contribuye al logro de los fines comunitarios. Si ;or el
contrano, obra aJena al orden y al derecho, será su acción maléfica y condenable.

BIBLIOGRAFIA
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F1scHBACH, O.G. Teoría general del Estado, Ed. Labor, Barcelona, 1934.

INFLUENCIA DE LA POLíTICA EN EL ARTE
(Estudio sobre Sociología de! Arte)
DRA. ANGELES MENDIETA ALATORRE
Contenido: Introducción.- a) La política en las esferas cultur¡iles.- b) Consideraciones sociales en la Historia del Arte.- e) Influencia de la política en el fenómeno
artístico, a través de la historia de la cultura mexicana.

Introducción
POLÍTICA, PALABRA DE SIGNIFICACIONES múltiples, sinonimia de perturbación y
cosa turbia que violenta el limpio concepto en su dignidad aristotélica, porque
político es todo lo que se refiere al bien, según la definición clásica, enlazado con la felicidad que el Estado debe proporcionar a los ciudadanos.
Si ajustamos los conceptos en su acepción exacta, aceptaremos que no existe ningún forzamiento al relacionar los dos terrenos de la cultura como son
el Arte y la Política. En cambio, las vinculaciones de ésta con aquél, son de
tal manera definitivas, que pueden conformar el perfil de una época.
Entre los elementos indispensables de la vida pública se encuentran "las
subsistencias, las artes, armas, renta pública, sacerdocio, gestión de intereses
generales y decisión de juicios".1
En consecuencia, como una de las finalidades de la Sociología es conocer y
estudiar las condiciones y determinantes que enmarcan la vida social y dentro de ellas, se encuentran las artes, el estudio de las relaciones de ambos fenómenos, a través de la historia de la cultura, puede aportar conocimientos
novedosos y enriquecer el estudio de la Sociología del Arte.
Empero, la obra de Arte tiene sus propios campos y sus métodos de evaluación, aunque puede advertirse que, el ambiente social, en términos generales
1

598

ARISTÓTELES, La Política (De la vida política ) .

599

�y de lo político, en áreas más restringidas, presionan o influyen en alguna
manera en la creación artística y el conocimiento de estos hechos exteriores
permite auxiliar, aclarar o dar mayores luces en el conocimiento de la presencia y deterioro del fenómeno social.
Es más, algunas veces el mensaje que debe contener una obra de arte, permanece oculto o velado, hasta que lo situamos en su propio tiempo, como respuesta, crítica o rebeldía a un acontecimiento histórico o social.
Es curioso advertir, asimismo, un proceso de interferencia de planos. Por
ejemplo, nadie desconoce la importancia de los mecenazgos políticos que
protegieron a los artistas; pues bien, cuando el artista tomó conciencia de ese
espíritu, realizó una obra cabal. Pero el genio se cobra su prestigio y con el
tiempo, los planos se invierten y es la obra misma la que adquiere mayor
importancia, con mengua u olvido total del encargo político.
Por ejemplo, qué importan en nuestros días los motivos políticos que influyeron en la lucha de güelfos y gibelinos en Florencia, si lo que pervive es la
estrofa triunfal de Dante; o qué más da que en China la política haya mandado construir una muralla gigantesca, si lo que cuenta hoy. es la pureza
incontaminada del arte de aquellas dinastías.
Conocer pues las interrelaciones de estos dos territorios de la cultura, ahondar un poco más en sus influencias recíprocas, puede ayudar al conocimiento
del fenómeno social.

a)

LA POLÍTICA EN LAS ESFERAS CULTURALES

¿Por qué el intento de conectar las cosas más altas e ideales de la
experiencia con sus raíces básicas, es a menudo considerado como una
traición a su naturaleza o una denegación de su valor? ¿Por qué se
siente repulsión a conectar las altas realizaciones de las bellas artes con
la vida común, la vida que compartimos con todas las demás criaturas
vivientes? Ahora bien, la religión, la moral, la política, los negocios, tienen cada uno un compartimiento en el cual es conveniente que permanezcan, lo mismo el arte debe tener su reino particular y privado, no
obstante, todos ellos forman aspectos variados de la vida humana y de
la criatura y tienen forzosamente interrelaciones e influencias.1

Establecer, pues, sin desvirtuar las causas principales de estos vasos comunicantes, permitirá comprender mejor el fenómeno social dentro de la cir-

• J.

DEWEY,

1949. Pág. 20.

600

El Arte como Experiencia, Fondo de Cultura Económica. México,

cunstancia históricil y política en la cual se originó. El asunto es objeto de la
reflexión sociológica, ya que uno de sus menesteres es precisamente
Estudiar las condiciones y determinantes que enmarcan la vida social y
que influyen sobre ella; es decir, estudiar el contorno o la circunstancia,
las leyes de la naturaleza física, de la biológica, de la concreción geográfica y de mecánica psicológica, pues todas ellas, aunque no se refieran a lo social propiamente dicho, constituyen condiciones, ingredientes y factores que actúan sobre la existencia humana colectiva; 3

Ahora bien, es concretamente hasta el último tercio del siglo XIX cuando
la Sociología adquiere su calidad de ciencia autónoma, lógicamente debemos
colegir lo recientes que son los estudios del fenómeno artístico a la luz de
esta ciencia.
El libro de Guyau, La influencia social del arte es uno de los primeros intentos que buscan métodos propios para evaluarlo, no desde el ángulo estético sino en una dimensión más amplia.
Ahora bien, la crítica tradicional del arte estaba confinada a un dogmatismo tal, que los estudios se concretaban a componer variaciones más o menos
amplias sobre un mismo canon estético. No se aceptaba otro tipo de enjuiciamientos, y con ese miope criterio, las manifestaciones artísticas de otros
pueblos, entre los cuales indudablemente se encontraba el de las culturas
prehispánicas de América, quedaban proscritas o ignoradas.
El mérito principal de Kant, con relación a la Estética consistió en atacar
dicho dogmatismo, para admitir la variedad de manifestaciones artísticas,
de las cuales podría surgir una concepción única y universal de gusto.
También la clasificación tradicional ha sufrido modificaciones. Antiguamente se consideraban como artes mayores a la Música, la Literatura, la
Pintura, la Escultura y la Arquitectura, las cuales fueron divididas en artes
del tiempo y artes del espacio. En nuestros días otras manifestaciones adquieren mayor rango aunque en sus principios fueron despreciadas; tal el caso
de la Cinematografía y la Coreografía, que van adquiriendo validez propia.
Los medios electrónicos de difusión cultural ocupan un modestísimo lugar,
como la Televisión, pero no podemos saber cuáles serán sus máximas posibilidades y con qué criterio serán juzgadas en tiempos venideros.
Hay clasificaciones de dinámica fluctuante que antes estaban sujetas a una
graduación rígida, tal el caso de lo bello, lo sublime, lo gracioso, lo bonito,
lo cómico, lo humorístico y lo feo artístico, cuyas categorías en continuo
movimiento pueden colocar en los primeros planos de consideración, no sola• DR. Lurs RECASÉNS SrcaEs, Notas para la delimitación de los temas sociológicos,
Revista Mexicana de Sociología. No. 4, Año V.

601

�mente a lo feo estético, sino inclusive a lo esotérico, lo grotesco o el "absurdo
poético".
Todo este rodeo reflexivo, deviene en la aceptación de una flexibilidad de
criterio, de la imprecisión de oampos antes muy limitados dentro de sus fronteras y de la buena disposición para admitir que no hay, ni debe haber escándalo en conocer interferencias entre las esferas políticas y las artísticas,
ambas consideradas en su digna significación.
Este posible divorcio de territorios, es en realidad más profundo de lo que
pudiera parecer. Se vincula con el modo de ser del hombre aparentemente
en conflicto con el Estado. Las interferencias pues son muy sutiles, pues si
bien el artista toma conciencia de un movimiento político y social, por otras
partes bien sabemos que la censura o la falta de libertades es el mayor peligro para la obra de arte.
Afirma don Alfonso Reyes en su comentario a la República de Platón:
la política debe ser al Estado, lo que la moral al individuo. Condición
de la ciudad perfecta es el sacrificio de lo particular a lo general. Cada
uno debe desarrollar en sí mismo actividades que sean más útiles a la
comunidad, y prescindir de las que estorban. Como la moral empieza
con la marcha de las facultades humanas, reacias a la razón que acude
a reconciliarlas, así la política tropieza, en naciendo, con las divergencias
entre los individuos.4

Por otra parte, es el artista el que puede, no solamente captar con su sensibilidad, la importancia de su propia época, advertir las corrientes definitivas de su momento histórico, sino que prevé, aquellas que pueden prevalecer. Este pre-sentimiento, o en términos llanos, presentimiento, le permite
obtener una visión anticipada que escapa a la mayor parte de sus congéneres.
Es más, por mucho esfuerzo que hiciera para desprenderse de su propia
realidad social, siempre podríamos descubrir algo que lo delata y lo identifica.
Paradójicamente el arte inexpresivo, esotérico o confinado en sí mismo, como
el que campea en múltiples mánifestaciones de nuestro tiempo, es, precisamente por ese propósito deliberado, un aspecto característico del problema
conflictivo de ciertas décadas.

b)

El concepto de valoración -que es la operación m etódica que corresponde a la apreciación de un acto concreto de la historia con apoyo a un
valor determinado-- no podrá ser otro que el concepto que corresponde
a una tarea de recapitulación, a un resumen de lo hecho hasta ese momento, a un corte parcial, fragmentado e instantáneo, efectuado hasta
un determinado punto del estado de cuentas del fluido acaecer de la
vida del hombre, de un individuo, de un grupo o de la comurndad
humana.'

A esta justificación y limitación que hace el investigador con todos los
antecedentes del caso que estudia, deben aumentarse aquellas que sean idóneas a los territorios de cada valor. Además, la obra deberá ser considerada
dentro del momento social en que se origina, con sus elementos más cercanos
de influencia.
Por otra parte el acervo cultural es tan rico y variado que ha permitido
las clasificaciones más heterogéneas, desde luego en forma independiente de la
relación cronológica. Hegel, con base en los conceptos de fondo y forma,
clasifica al arte en Simbólico, Clásico y Romántico.
La clasificación de José Vasconcelos es más amplia e incluye hasta el gusto
y el olfato, dividiendo a las artes en Apolíneas, Dionisíacas y Místicas.
Las vastas expresiones artísticas son abrumadoras, veamos aquí solamente
unos cuantos aspectos en los cuales se presenta, más ostensiblemente, la influencia de alguna circunstancia social y de preferencia, política, o sea determinada expresamente por el Estado, en una corriente estética.
En el comienzo del arte, está la danza. Es, según sabemos, la madre de
ellas. Puede afirmarse que la circunstancia compulsiva cargada de presagios,
conjuros y embrujamientos forma una carga emocional que el hombre no
puede soportar; es entonces cuando le da salida, la comunica, la expresa
ante sí mismo, como una exteriorización o ante los demás. Su función liberadora es tan perfecta, que subsiste hasta nuestros días.
La danza exigió luego diversidad de temas, lo cual deviene en la fantasía
Y exige a su vez, acompañamiento coral por medio de instrumentos de percusión. De ahí tenemos ya, la danza, la literatura y la música en contrapunto ambivalente. Pero interesa aquí destacar su función social: la danza
es el medio de una comunicación sólida y profunda. La emoción conforma el
alma colectiva. Es más, las danz~ más antiguas son las rondas, o sea el
• ALBERTO

• Revista Cuadernos, julio-agosto, 195 7.

602

CONSIDERACIONES SOCIALES EN LA, HISTORIA DEL ARTE

T.

ARAI,

Ensayo de Valoración de las Artes Plásticas en M éxico (1900-

1950). México, 1953.

603

�círculo sagrado se estrecha y forma una agrupac1on magica, comunal o
simplemente política. Esta forma vital de unión circular, se dejará señalada
en el Kromlech, donde las piedras se yerguen en círculo.
Otro ejemplo, es cuando se presentan ya, consolidadas, las grandes civilizaciones antiguas. Es curioso advertir cómo el pueblo egipcio tuvo, al igual
que el mexica o azteca, un arte que traducía perfectamente las características
de la política estatal.
Atenas y Esparta, los pueblos clásicos, nos informan también de un arte
diverso considerado desde el cambio de la forma institucional de sus gobiernos. Arte sereno, sobrio, de pueblo guerrero, es el de Esparta, en tanto que
en el ateniense lray una suave exquisitez y gran belleza.
Las invasiones o trastornos que sufre el poder público, modifican también
la creación artística.
Cada vez que un pueblo sufre invasión, modifica su arte. La conquista
musulmana de la India, desarrolla el arte Moghul, o sea de los emperadores mongólicos, que dominan la India y le imponen una población
nueva y nuevos modos de artes.6

También la política estatal interviene directamente · en la realización de
algunos géneros artísticos. Platón, pese a su talento, no solamente admitió
la esclavitud, sino pretendió prohibir la comedia y la tragedia, porque eran
aspectos tan maravillosos de la imitación que podrían ser un peligro.
Otro ejemplo, muy preciso, es la forma que adoptan los romanos en la
dominación helénica. Solamente imitan aquello que sirve para su particular
forma de concebir el arte. Aquello que impresione y que dé un aspecto grandioso, es lo que les interesa. No vacilan en sacrificar a miles de esclavos con
tal de llevarse gigantescos monumentos. No pueden romper el canon griego,
pero inventan la superposición de órdenes y sus estatuas adoptan actitudes
solemnes, no graciosas, también con proporciones mayores. El arte debe estar
al servicio del Imperio, y lo logran.
Las invasiones políticas van dejando cicatrices profundas, pero que multiplican las formas expresivas. Por ejemplo, Octavio Paz, al hablar de España,
afirma:
España es palabra roja y amarilla, negra y morada, devorada por los
extremos, al mismo tiempo cartaginesa y romana, católica y mahometana, visigoda y renacentista.7
Estética, pág. 504.
ÜCTAVIO PAz, Introducción a la Historia de la Poesía Mexicana, Cuadernos Ame•
ricanos, No. 3.
• JosÉ VAsCONCELOs,
7

604

El arte cnstiano de los primeros tiempos está proscrito de la política estatal, por eso crece en la oscuridad de las catacumbas y desarrolla un simbolismo oculto que solamente se puede entender entre los iniciados, pero cuando
Constantino abre las puertas a la nueva doctrina, ésta sale y penetra en las
basílicas. Estos recintos civiles, pronto alargan los extremos del cercano ábside,
para formar la cruz latina.
Naturalmente, la influencia mayor y definitiva es la de la religión, cuanto
más que, todas las expresiones del arte antiguo no eran sino formas auxiliares
de la liturgia, el dogma o la teología, pero en aquellos pueblos, la Religión
no está desvinculada de las rawnes de Estado. Podríamos decir, por ejemplo,
que si el Coran prohibe la representación del cuerpo humano y da origen al
"arabesco", la más bella expresión de la geometría poética, también puede
comprenderse que una violación a estas normas daba paso a la sanción del
Estado.
La utopía de un Estado perfecto estimula la aparición de importantes obras
literarias. La política cortesana de los Luises, encerrada en los palacios, inspira, lo mismo que en España, a los poetas que sueñan con la sierra y la
campiña, desde los salones.
Un análisis exhaustivo podría tal vez desmentir en buena parte la siguiente
afirmación que por lo pronto aceptamos como valedera, con las reservas del
caso: con excepción de Grecia -véase la comedia de crítica de Aristófanesen casi ningún pueblo funcionó el arte como crítica social antes del Renacimiento.
La censura de los sainetes medioevales no constituye propiamente un ataque, pero sí, es en los géneros populares donde el pueblo empezará a dar
franco escape a sus enfados.
En los retratos de Goya, aparecen motivos abiertos de censura y el teatro
isabelino en Inglaterra es ya, francamente, una manifestación política que
también presenta el carácter de agencia noticiosa o informativa.
Desde luego, hay géneros o manifestaciones más propicias a la política,
como la literatura - vehículo de las ideas- y dentro de ella, la oratoria y
el ensayo, más que la poesía.

c)

INFLUENCIA DE LA POLÍTICA EN EL FENÓMENO ARTÍSTICO A TRAvÉS
DE LA HISTORIA DE LA CULTURA MEXICANA

También en el campo de la estética y de la ciencia del arte, buena parte
de las discusiones provienen del afán de reducir a un último concepto
la pluralidad de fenómenos. La nostalgia de unidad que quizá alimenta

605

�\

una llama religiosa, llega a casi todos los que se ocupan de problemas
de arte a admitir, cerrando los ojos a la realidad, una raíz única en la
creación artística.
Este prejuicio tan extendido agota el campo de visión de la esfera
del arte dejando oscuro, casi incomprensibles, estilos y direcciones, motivos e influencias que nos aparecen con claridad tan pronto como se
toma una actitud ingenua, comprensiva ante la realidad artística.8

'
Ello es tan cierto que confesamos haber sentido un poco de temor al investigar la influencia de la política en el fenómeno social, como si fuera profanar con instrumentos extraños, la creación artística.
Después, con buen recuerdo de que el hombre es "zoon politikon", admitimos, que, de todas suertes, podía intentarse una visión más amplia del fenómeno social que tomara en cuenta realidades aparentemente ajenas a su
campo particular, pero que estaba amparado por la sociología del arte.
Así podríamos llegar, sin que las premisas estuvieran tiradas de los cabellos,
a conclusiones modestas; empero estudiando "con ingenuidad" o simplemente
con un análisis diferente los hechos, encontramos, para grata sorpresa, la
vinculación que guarda la política con el fenómeno social.
Empero, sí podemos descubrir que esta influencia no siempre fue benéfica,
sino algunas veces fue autoritaria y peligrosa; otras, hizo nugatorios muchos
esfuerzos particulares, pero cabe advertir que su presencia era siempre un
telón de fondo que hacía resaltar, con mayor vigor, la expresión individual.
La última y más espectacular llamarada de actividad artística indígena, tuvo lugar en esta ciudad de M éxico, cuando era Tenochtitlan,
unos cincuenta años antes de la conquista española, es decir antes del
total colapso y muerte de la civilización indígena -afirma Miguel Covarrubias en su estudio sobre las Raíces políticas del arte de Tenochtitlan,
y añade-: el arte monumental azteca está íntimamente ligado al concepto
religioso-imperialista de sus creadores. Es un arte feroz, necrófilo, hecho
para inspirar el temor religioso, para impresionar al pueblo con la grandeza del Estado todopoderoso, con la filosofía de la conquista por la
fuerza de las armas, y la religión basada en el culto de la muerte y de
la sangre. El arte azteca es acentuadamente metropolitano, nació y se
desarrolló en la ciudad de T enochtitlan, que era el corazón, la cabeza y
el cuerpo del Imperio. Siendo un reflejo fiel de la psicología de este
estado, sería imposible comprenderlo sin echar un vistazo a su estruc• JUAN

606

RouRA

PARELLA,

Ralees del Arte, Revista "Filosofía y Letras", \·ol. 6, 1954.

tura política, a su religión y sin antes repasar someramente los hechos
básicos de su historia.9

El desprecio a la muerte, subsiste en los pueblos guerreros y se traduce
en la deificación del guerrero. En la cultura mexicana, las diosas con falda
de serpientes, los Caballeros Tigres y los Caballeros Aguilas, además de la
creación numerosa de elementos para la guerra, como cuchillos, penachos
y emblemas, sirve para dar una impresión de grandeza equivalente al del
dios-sol y a la exigencia de ofrendas de corazones humanos, los cuales deben obtenerse en las guerras floridas, aunque no fueron tantos como las historias cuentan, ni escaparon de estas crueldades casi todas las culturas en sus
tiempos de epopeya.
Sin embargo, pese a lo sombrío que pudiera parecer, la cultura azteca presenta un contraste ambivalente. Las pirámides propician un arte abierto,
espléndido, muy diferente al concepto cerrado y mortuorio del egipcio. La
pirámide no se cierra en punta, sino se abre en plataforma para albergar
la danza y la fiesta cruenta, pero magnífica.
Entre los objetos que se producen para el ceremonial político y sacerdotal,
"se encuentra la palma que tiene la imagen de un sacrificado, el monumento a la Guerra Sagrada en el Templo Mayor, del cual se conserva el llamado Calendario Azteca en el Museo Nacional de Antropología, el Glifo de la Muerte, el relieve del templo con los dioses del
fuego y de la primavera, Xiutecuhtli y X ochipilli; los atlantes, probablemente estatuas de guerreros en Tula, Hgo.; la cabeza de un guerrero,
el relieve de un Caballero Aguila en el antiguo pórtico, el sacerdote en
contemplación en la pirámide de Xochicalco y demás ejemplos".1º

Naturalmente que hay otros muchos aspectos de importancia, que parecen
secundarios y que no lo son, como es el caso de los materiales. Dice Toussaint que en la erección de monumentales cabezas de los olmecas parece haber
un culto a la piedra y a su eterna vivencia y a su esencia inanimada y tenebrosa que se manifiesta en esos solitarios monumentos de rostros impasibles que nos conducen a la belleza no por el camino seguro de la bondad
de la forma sino a través del misterium tremendum. Sin embargo, "en medio de aquellos panteones indígenas de dioses herméticos y terribles, de dioses sangrientos y repulsivos a nuestra mentalidad, las mascaritas sonrientes
• México en el Arte, No. 8, México, 1949.
10 V'
ease: EuCEN KuscH, I mágenes de México, Editorial Hans Car! Nurnberg.

607

�de la Mistequilla forman una isla que rompe con la tradición hierática de
la cultura indígena, ya que supieron expresar la alegría con la más delicada
de sus expresiones psicológicas, la de la sonrisa".10
Frente al mundo tremendum del olmeca, la austeridad teotihuacana y el
dramatismo azteca, el maya conforma su arte dentro de cauces floridos ·¡
suntuosos.
Pueblo de inclinaciones pacíficas, el maya favoreció la aparición de astrólogos y pensadores y en arquitectura, llegaron al principio de la arcada, que
no descubrieron los griegos. Una política pacifista protege la vida de las
artes y permite la creación del hermoso poema del Popo! Vuh.
Sin embargo, es el arte del pueblo azteca en el que se presenta con matices más acentuados la influencia de la política en sus expresiones artísticas.
De su actitud ante la vida, el realismo sombrío derivado de la vida guerrera, se logra el cincelado enérgico de un pueblo dominante y autoritario.
"El arte lapidario de los aztecas es testimonio de severidad implacable, de sensibilidad dramática -casi macabra- y de una concepción austera de la vida. La dureza despiadada de sus dioses, su sobrio
desprecio de la vida, su honda religiosidad y el rigor de su organización, trascendieron a su arte para dejarnos estampada en él, su huella
imborrable".11

Al terminar el año aciago de 1521, la dominación española empieza a imponer sus normas, leyes, costumbres, idioma, religión e ideas. Es decir todos
los aspectos del poder público y la fuerza política.
El arte, con finas antenas capta todos los cambios. La sensibilidad estética es tan sutil, pero al mismo tiempo, tan inteligente que es en las expresiones culturales donde se pueden apreciar con claridad, conflictos, intentos y
éxitos.
Un ejemplo de esta "plasticidad" del fenómeno artístico puede encontrarse también en España. La dominación árabe de siete siglos, no logra modificar el idioma, la religión o las leyes, pero su influencia es definitiva y vigorosa en las artes plásticas y en la literatura.
En América, la conquista arrasa la cultura del pueblo dominado. Pero
en el campo espiritual se produce una escisión que jamás podrá ser olvidada,
los sobrevivientes de aquel mundo destruido no podrán concebir que sea el
mismo Dios el de los misioneros y el de los conquistadores. Ésta será una de
las dificultades para captar la esencia de la nueva cultura y una rebeldía
interna se filtra suavemente, con la inclinación de aquellas notas que apa11

608

MANUEL

ToussAINT, El Arte Antiguo. México y la Cultura. S.E.P. Pág. 150.

rentemente están en su ayuda; es así como el matiz autóctono, ornamental
y brillante al correr del tiempo se perfilará como una de las partes más acentuadas de la fisonomía nacional; el de la forma sobre el dogma, el de la presencia exuberante sobre la sobriedad.
En las expresiones de la arquitectura y ia escultura, pueden advertirse los
pasos de la evolución social y del pensamiento político que domina en determinadas épocas.
Principia la etapa confusa del siglo XVI, con la destrucción de una cultura y la imposición de otra. Hay, naturalmente, un cierto apresuramiento.
Ahí encontramos entonces la erección del templo cristiano sobre la pirámide
semiderruida. Pero el misionero intuye que más que la obra externa conviene saber algo del espíritu y recoge la tradición oral, ésta es precisamente
la que en nuestros días, ha provocado el gran descubrimiento cultural al
.
'
conocer la literatura
de aquellos pueblos.
Las ~ondiciones sociales, derivadas del conflicto político -el indígena, ya
se ha dicho, fue un derrotado, pero nunca vencido-, obligan a levantar los
templos-fortalezas y
"servirán para proteger a los españoles, a los indios conversos e inclusive a los gobernantes contra las sublevaciones frecuentes de los indígenas''.12

Las almenas, los altos muros, inexpugnables en la época, y los servicios
para permanecer dentro mucho tiempo, inclusive años, así como su amplitud para albergar a muchos por la amenaza de los peligros, son las característic~s 1:°ás ostensibles. Tal el caso de los construidos en Cholula, Tepeaca
Y HueJotzmgo aunque no sean precisamente de la misma época.
Los dominicos los levantarán en T epoztlán, Oaxtepec y los agustinos en
Yecapixtla, Acolman y Cuitzeo. Al final, de los tres siglos, el barroco está
en todo su esplendor, hay una libertad plena y el adiestramiento se ha logrado
como en Santo Domingo de Oaxaca, Tlacolula y Santa Mónica.
· La orgullosa pedagogía contemporánea se ufana de haber encontrado dos
fórmul~ felices, para la fijación del conocimiento: la motivación que capta
Y manu_ene el interés como antecedente psíquico del aprendizaje y el aprovechamiento de las inclinaciones, unido a la recreación. Pues bien, los frailes, divirtiendo con los autos sacramentales y cambiando lentamente las finalidades de la danza, obtienen buenos resultados para la evangelización, que
, ". V. CASARRUBIAs, Rebeliones Indígenas de la Nueva España. Biblioteca Enciclopedica Popular de la S.E.P. México. Núm. 47.

609
e H-39

r

�era uno de los motivos que justificaban la conquista, desde el punto de vista
de la política de la Corona española.
Así encontramos también las bellísimas capillas abiertas de Cuernavaca,
Tlalmanalco y Tepozcolula, esta última en opinión de los críticos, la más
bella.
Cuando la estructura política y social parece consolidarse , un estilo artístico que delata esa armonía, comienza en la vida nacional; es el plateresco
de bellas proporciones, sereno y suave, con algunas notas del templo fortaleza.
Al finalizar el virreynato, el barroco se impone con toda su exuberancia.
Las dos culturas encuentran en la ornamentación una inclinación propia,
que será definitiva ya en nuestro panorama. Es así como en Tonantzintla,
hay un cielo indígena de angelillos de tez oscura. Es la vieja raíz, que todavía no será evaluada, pero cuya presencia no podrá negarse en la historia
de la cultura.
La evangelización, protegida por el poder público, tiene libertad para llegar a todos los sitios, hasta en aquellos donde se realizan las actividades comunes. Por ejemplo:
"en lugares donde había ctianguis', mercados, se erigían chapiteles, ermitas abiertas por todos lados, en donde se decía misa, que podían oír
lbs comerciantes sin desatender sus puestos. Tal acontece en Huejotzingo y Cuernavaca, según los estudios de don Manuel Romero de T erreros".13

Desde el principio de la Colonia, la estructura social sigue mandatos políticos y divide al país, de ahí también la diversidad de estilos.
"Don Antonio de Mendoza, hábil político y primer virrey convoca a
las órdenes provinciales para fortificar al país, y los distintos estilos se
ven sujetos a este ordenamiento estatal dentro de la iglesia. Todo -advierte Toussaint- por culpa de la política que en todo se mete'~.

&lt;

Y henos también nosotros levantando iras y rescatando aciertos para encontrar asideros y precisar la influencia de la política en las expresiones artísticas del arte nacional.
'
Cambia la vida nacional, se modifica la estructura política y un nuevo arte
aparece con proporciones gigantescas. Al son de la humilde campana de
Dolores, el pueblo toma las armas y todo el país va en pos de su independencia política. En principio, las manifestaciones plásticas se suspenden.
u Arte en México durante el Virreynato. Porrúa. México, 1951.

610

"Durante el largo espacio de tiempo que media entre 1867 y 1910,
México sufrió hondas transformaciones en los órdenes político; económico y social. Por lo que hace a las letras, la situación creada las afectó en varios aspectos. Señalamos tan sólo uno, el principal: habiendo
dejado de absorber la vida pública al escritor, la labor intelectual se
desarrolla aparte de la acción política, que, por lo demás, casi no existía.
Al amparo de esta paz prolongada, la literatura mexicana alcanza su
máximo florecimiento".14

Así nacerán liceos y academias que hablarán de crear una literatura con
fisonomía propia. Esta inclinación de la voluntad para crear una corriente
ideológica tardará mucho tiempo en llegar hasta la verdadera posición de la
creación literaria, cuando don Alfonso Reyes afirme que su ser mexicano
se verá en su obra sin que él deliberadamente se lo proponga.
Hacia fines del XIX, don José Guadalupe Posada (1852-1913) creará su
"circo político", y sus grabados y calaveras se impondrán como otra línea
de manifestaciones muy típicas, como es el escarnio, en la vida mexicana.
Además, la política propicia el desarrollo de ciertos géneros. Desde la
guerra de Independencia y a todo lo largo del siglo pasado la literatura de
combate toma los primeros planos.
/

"La persuasión o la cólera, cuando no minuciosas argumentaciones,
llenaban estos documentos que pretendíam señalar a los mexicanos los
tremendos peligros a que los arrastraban las luchas civiles o la necesidad de que el pueblo, arrastrando todas jas amenazas y penalidades,
emprendiese la defensa de su libertad. Poco después aparecería el periodismo insurgente al que seguirían proclamas, discursos, ensayos así
como la aparición de una poesía épica y cíuica".15

Los escritores son militantes políticos y éstos, a su vez, se sirven de las
letras, para sus actividades políticas. Pero frente a la picardía popular la
frese.
ura mgenua di
e os romances y las proclamas, persiste y se acrece de ' vez
en cuando, un arte cerrado de corte. Éste se inclina por la pintura de caballete con los ~ncantadores "niños de la Colonia" en el siglo XVIII los
de la época del efímero imperio de Maximiliano y que se convierten e~ influencias italianas y francesas durante el Porfiriato.
. Un nuevo movimiento social volverá a modificar la agitada existencia mexicana.

" Y "' eARLos GoNZÁLEZ PEÑA, Historia de la Literatura M exicana. Ediciones Cultura Y Polis. México, 1940.
611

'

�"As' como la época del modernismo se sustentó en el hecho político
t
,
d
y social del gobierno del general Díaz, el período contempora~e~ e
nuestra literatura nace y se apoya en la realidad de otro acontecimiento
. , M exicana
·
,,.1s
histórico, la Revol ucwn

Dice también Agustín Yáñez:
"que la Revolución impuso el tema de la realidad mexicana como categoría reflexiva y ejecutiva de la vida nacional".

Un arte de proporciones gigantescas, de asesoramiento político,_ de colorido
violento y materiales autóctonos, aparece en los murales con f1gur~ ?oderosas cadenas que se rompen y gritos que estallan. Los grandes movui:uentos
de J~dependencia, Reforma y Revolución, la abo~ción de la esclaVItu~ Y
las Leyes Agrarias aparecen representados por medio _d_e esc_lavos que ~1tan
bajo los látigos O conquistadores de acero, las caras VISionanas de los heroes
se levantan sobre banderas o relámpagos de fuego y las letras o las fechas,
señalan rutas y dejan constancias.
Un solo tema, basta y sobra para la inspiración genial de ,vari?s artis:as·
Por ejemplo, la figura de Hidalgo, se representa desde los m~ diversos angulos. Es también la visión del caudillo desde un p~to _de _VIsta de la estructura social dominante. En la impresora de Claud10 Lmat1 --el que trajo la primera maquinaria para litografía en 1826-- Hidalgo parece u_~ guerrillero francés de cruz y espada, con sombrero de pluma y complex.ion robusta, es el destructor que cambiará el curso de la hist~ria: En las Galerías
de Chapultepec, el retrato de Hidalgo, frente a su escntono, presenta a un
hombre que reflexiona y recurre a sus pensamientos para dar las causas de
la Independencia, es, digamos, el teórico del movimiento; después está la
figura del sacerdote, con vestidos oscuros y el estandarte guadalupano, es ya
el hombre que dentro de su ministerio toma la resolución de una causa. P~p Diego Rivera, es el hombre-histórico, que forma parte de un grupo ~ef1nitivo; para Chávez Morado, constituye el redentor del esclavo, que sostiene
las figuras moribundas, ante las cuales se inclina su rostro conmovido con
incomparable gesto de ternura, mientras señala con la otra rn~o, la luz
blanca de la libertad. Best Maugard pintó un Hidalgo de ojos lummosos dentro de órbitas oscuras que delatan su decisión inconmovible. Para Orozco,
no es solamente el legislador que junto con Morelos sostiene la reforma agraria, sino

-a JosÉ Luis MARTÍNEZ, ver:

612

La Literatura Mexicana en el Siglo XIX.

"el visionario que con la mirada aguda y las pupilas sin tiempo, se perfila encima del grito delirante de los esclavos''.11

La política de los regímenes tiende a buscar la dignificación de la familia, de ahí la multiplicidad de grupos escultóricos y de "maternidades".
Aparece la novela de la Revolución, en la cual se narran simplemente los
hechos y con ello basta, porque la trama es tan abrasadora que la realidad
cumple todas las posibilidades imaginativas. En la danza folklórica el tipo
de la mujer mexicana, con amplias enaguas y pies desnudos irrumpe en los
escenarios o en la coreografía de masas, con temas sociales como en "Las
Coronelas", "Tierra", "Zapata".
El movimiento de la Revolución, de contenidos políticos y posiblemente
con razones sociales propicia un arte que no puede sostener por mucho tiempo sus niveles; no se deteriora, pero deviene en varias corrientes.
Si "el arte nacional revolucionario se gestaba en , el fondo mismo de
las dictaduras, en los movimientos populares y en los primeros inicios
de la búsqueda de lo nacional",

en nuestros días, hay nuevos horizontes abiertos a la esperanza y propicios
a la aventura.
"Cada generación da lo suyo por sensibilidad y espíritu de contradicción -espíritu de creació11r-; por juzgar la realidad con nuevas relaciones con el medio y sus problemas y por un entendimiento distinto
de lo que es la pintura. Algunos pintores aún se hallan como inhibidos
por el pasado inmediato; otros, por la novedad misma que imaginan es
novedad. El tema, grande o pequeño, tiene la dimen.sión del pintor,
que vale lo que vale su pintura".18

Concluimos, la influencia política es un factor presente en la mayor parte
de las expresiones artísticas, como nota particular dentro del ambiente social; ella es benéfica, decisiva o nefasta, pero muchas veces, su fuerza ideológica ha sido propicia. En los grandes mecenazgos históricos, el arte, el
volver por sus fueros logra un prestigio de primeros planos y deja a un lado
la consigna que lo protegió.
17

J usT1No FERNÁNDEZ, Arte Moderno y Contemporáneo de M éxico. Publicaciones
de la U.N.A.M. Ver, Renacimiento político y literatura.

ª

ÜARDozA Y ARAoÓN,

A~gentina, 1965.

México, pintura de hoy. Fondo de Cultura Económica. México-

613

�Los contenidos sociales ejercen a veces influencias definitivas· en una época;
en otras ocasiones solamente en un grupo de pueblos y, a veces, se limitan
a áreas más estrechas. Por ejemplo,
"hay en nuestros días un arte soviético definitívamente vinculado a su
razón social, no obstante su fuerza ideológica no ha ejercido ninguna
.
,.
d
t t. p ,, i9
influencia en las corrientes estetic as e nues ro iem o .

El factor político, dentro del fenómeno artístico, puede ser estudiado· sin
que el mismo intervenga para nada en la evaluación estética, sino solamente
como una presencia que puede o no estar en el modo de expresarse. Esta
finalidad es uno de los diversos objetivos de la sociología del arte, la cual es
'"el análisis de la participación social en la aparición de los estilos,
el estudio de las influencias que éstas ejercen en la sociedad Y lo que
2
puede hallarse de colectivo en un estilo". º

La conclusión se alarga un poco; empero no puede quedar en la frialdad
de un estudio, la problemática del fenómeno artístico de nuestro tiempo.
Intentar una interpretación de lo que acontece, puede ofrecer alguna luz
en el desconcierto de voces que inquieren y preguntan.
Claro está que no es una respuesta, sino una interpretación. ¿ Quién' osará
arriesgar una opinión definitiva sobre un tiempo movedizo? Un gran vaivén, como el de la marea, nos sobrecoge: rompe por un lado las fronteras
de los pueblos para llevar los conflictos a las zonas internacionales y, luego,
arremete con fuerza el espíritu.
Más allá de la rompiente de las olas, se encuentra el artista. Ha tomado,
sucesivamente, las posiciones más ridículas, en opinión de sus congéneres,
para ser escuchado. Acaso se le ha ocurrido protestar, gritar, zaherir, tomar
partido o lanzar proclamas, pero su lenguaje es hoy desconocido para la mayoría .de los hombres. Su voz se pierde con el estruendo de las máquinas
y su pluma se ha enajenado o se ha vendido al mejor postor. De todas suertes es un proscrito.

1

~s plásticos? No. :ero, ¿sabrá usted que es Cibernética? Tampoco, senor, pero. • • -a~"!esgará con timidez- sé algo del ruido que hacen
las alas de los pa1aros, de la claridad de la luz y del temblor callado
que delata el sufrimiento del hombre. . . Y la respuesta no se hará esperar: - ¡ Vaya usted a otra parte, con su fardo devaluado de tesoros"!

El artista se ha marchado silencioso y abrumado. Ellos los señores pod _
,
'
e
~º~·
La ciencia no lo ha conmovido,
la máquina
n~ le asombra, el descubruruento era demasiado concreto para su imaginac10~. Él podía manejar el misterio de la gracia y era dueño de poderes extranos para encontrar ocultas voces en las palabras; pero la sensibilidad no
contaba ya.
Fue ento~ces cuand.o empezó a labrar una nueva obra, a tejer los hilos
de su poes1a, . a combinar colores extravagantes y producir extraños ritmos
sonoros._ El diablo en un rincón, también reía. Entonces, el artista fue otra
vez dueno de su mundo esotérico y ha recobrado, hoy, su gran prestigio de
mago.
El diálogo se ha trocado:
·
'
ros_os de la berra
teman

"lQué expresa usted en ese cuad ro.~ ¿ Q ue' significan
·
esas figuras?
¿Es música ese ruido?"

El artista sonríe; el juego de la imaginación ha triunfado sobre el mundo
!uro que pretende ignorar la fantasía. Su lenguaje es cifrado y no pue:~ penetrar en él. Algunos suponen que solamente lo entienden los ini~1ª os; los au~ac~s, se aprovecha de esos instrumentos y los vanidosos alaan Y queman mc1enso.
la Nad!e ha develado el misterio, solamente el artista sabe hasta dónde es bury dond~ ha dejado caer el gran tesoro. El círculo se ha cerrado y la venganza esta cumplida. ¿ Dónde está el Arte;&gt;
Es tiempo de sombras.
·
"Adivinad, está en alguna parte, pero se ha ocultado, solamente el
talento podrá descubrirlo".

Se ha sometido, voluntariamente, al diálogo de su tiempo:
'&lt;¿Qué puede decirnos del comunismo? No tomo partido. ¿Conoce
la teoría de Einstein? }{o la entiendo. ¿Le conmueve la creación de
,, ARQUELES VELA,
"' LuCio MENDIETA

Fundamentos de Historia del Arte.
y NÚÑEz, Sociología del Arte. Revista del Instituto de Investiga-

ciones Sociales. U.N.A.M. Año XVIII, enero-abril de 1965.

6l4

615

�ÉPOCAS

PREHISPÁNICO

(X a 1520)

,

( 1520-1810)

EPOCA COLONIAL

A

1966)

CUADRO SINOPTICO

ALGUNAS DE SUS

b ) guerrero

a ) IMPERIALISTA

c) Impresionante

b ) Técnico

a) Grandioso

d)

c)

b)

a) Pirámides

MANIFESTACIONES

c) necrófilo

d ) Unión de Iglesia y Estado. Arte al servicio del
ci.alto y de la guerra.
e)

EXPRESIÓN ARTÍSTICA

d) religioso

e) Busca lograr un alarde
de fuerza.

Arcos, flechas, escudos,
penachos, etc.
Dioses de la guerra.
Huitzilopochtli.
Coatlicoe, diosa de la
muerte.
Danzas, esculturas de
Caballeros-Tigres,
Caballeros-Aguilas y
sacerdotes.
Consolidación de un lm•
perio de vastas propor•
ciones. ( Cantos, ritos,
templos, casas reales;
etc.)

la

a) Movimiento social para
obtener la independencia
ideológica.

a) Ideas políticas en transformación. Pugna de
partidos.

b ) La búsqueda por encontrar una fisonomía propia se detiene en la imitación de la cultura
francesa.

b) Literatura doctrinaria.
Inclinación para formar
una fisonomía propia.

a) Se debilitan o desaparecen las Bellas Artes y
aparece la literatura de
combate.

b) Didáctico

c) Edificios de carácter
neoclásico.
El movimiento de la literatura moderna en las
letras.

c) Las manifestaciones culturales al servicio de las
causas sociales.

a) Proclamas, actas, ensayos. Caricatura política.

b) Teatro misional.

a) Templo-fortaleza.
Sirve para la evangelización en la capilla abierta; el templo, para el
culto; y el interior para
guarecerse.

a) Establecimiento
paz pública.

c) Arte avasallador, poderoso. Revaloración de las
culturas antiguas.

Arquitectura, Pintura,
Escultura, Grabado y
Letras, con marcada influencia de los contenidos sociales.
a) Efervescencia constructiva, Aceleración del proceso d e maduración.

de

a) Cambio de ideas políticas. Búsqueda de la justicia social. Doctrina que
influye en los temas culturales.

c) Vasta riqueza artística.
Heterogeneidad. Arte civil con que protege las
expresiones de la belleza.

,

a ) Unión de las dos fuerzas a) Arte religioso y civil.
organizadoras del Virreynato: la Iglesia y el'
Estado

e) dominante

E INFLUENCIA SOCIAL

CARACTERÍSTICAS DEL ESTADO

Notas para el análisis de la influencia política en el fenómeno artístico.
Historia de la cultura mexicana.

ÉPOCA DE LA INDEPENDENCIA

( 1810-1857)

( 1857)

LA REFORMA

(1876-1910)

PORFIRIATO

1917

( 1810-1917)

REVOLUCIÓN

( DE

b ) Libertad, Paz pública.
Expresión abierta de
múltiples y heterogéneas
manifestaciones. ( Peligro
de un arte híbrido)

�BIBLIOGRAFÍA

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12. CASARRUBIAS VICENTE, Rebeliones indígenas de la Nueva España. Bibl. Ene.
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13. RoMERO DE TERREROS, MANUEL, Arte en México durante el Virreynato. México.
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14 y 15. GoNzÁLEZ PEÑA, CARLOS, Historia de la literatura mexicana. Méx. Ed.
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16. MARTÍNEZ JosÉ Luis, La expresi6n nacional. Méx. Imprenta Universitaria, 1955.
17. FERNÁNDEZ JusTINO, Arte Moderno y Contemporáneo. México. Pub!. de la
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18. CARDOZA y ARAGÓN, Luis, México, pintura de hoy. Méx.-Arg. Fondo de Cultura Econóinica, 1964.
19. VELA ARQUELES, Fundamentos de la Historia del Arte.
20. MENDIETA y NÚÑEz, Lucm, "Revista del Instituto de Investigaciones Sociales".
Sociología del Arte. México. U.N.A.M. Año XVIII, enero-abril de 1965.

\

LA ADMINISTRACION DE LA POL1TICA
EXTERIOR NORTEAMERICANA
DR.

RICHARD

A. JoHNsoN

Trinity University

¿PoR QUÉ ESTUDIAMOS LA administración de la política exterior norteamericana? En mi concepto hay dos motivos predominantes: Primero, porque en
el mundo bi-polar de hoy el papel de los Estados Unidos, y por eso la manera en que lo ejecuta, tiene un interés muy grande per se. Segundo, porque
la administración de su diplomacia se diferencia en muchos aspectos importantes de la de otros estados. Cuando no se reconocen esas diferencias administrativas, la política sustantiva queda incomprensible y muchas veces suscita
malentendimientos peligrosos. Por eso no voy a analizar la política sustantiva
de los &amp;tados Unidos sino a describir la maquinaria que la produce y ejecuta.
Históricamente la administración de la política exterior no interesó ni a los
norteamericanos ni a otros pueblos antes de la primera guerra mundial. Fue
monopolio aristocrático de un puñado de gente. En 1790, el personal del
Departamento de Estado, inclusive el Secretario Jefferson, consistía de ocho
empleados, más un traductor quien trabajaba medio día. Cuando estalló la
Guerra Civil, solamente :SO empleados trabajaban en el Departamento, y en
1914 su personal apenas pasó de 200, aunque subió hasta 44-0 durante la
primera guerra mundial. Hasta 1920, el Departamento de Estado ejerció un
monopolio casi completo sobre la administración de la política exterior porque .el asunto no estimuló ni el interés ni la envidia de otros burócratas.

Después de la primera guerra mundial, el envolvimiento creciente de los
Estados Unidos en las relaciones exteriores y el aumento enorme en su importancia internacional produjeron una expansión muy rápida del Departamento de Estado y la entrada de otros departamentos ejecutivos en el campo
diplomático. En 1938 el personal de ese Departamento casi llegó a mil personas; vino a ser cerca de 3,000 en 1943; y, en 194{), había subido hasta
7,623, sin incluir empleados del Servicio Exterior que trabajaban en el De618

619

�1

1

partamento. Así es evidente que en el período desde el estallido de la segunda guerra mundial la administración de la política exterior tenía que transformarse. Además surgieron o adquirieron importancia en ese período las
diferencias mayores entre la administración norteamericana de ese ramo y los
métodos de otros países.
Un factor primario fue, desde luego, el alcance de los compromisos internacionales es~dounidenses. Después de 1941, el país adquirió obligaciones
de una extensión verdaderamente mundial. Esa característica de su diplomacia ya impone sobre sus administradores la tarea ( poco envidiosa) de distinguir entre estados actual o potencialmente amistosos mientras persiguen el
interés nacional. Además, un sistema de compromisos mundiales no deja a
un administrador alternativas buenas o malas, blancas o negras. Tiene que
elegir entre varios grados de lo malo o entre varios matices de gris.
Cuando Indonesia pidió su independencia, por ejemplo, los Estados Unidos hubieran invocado su política antigua y honorable de promover la autodeterminación de los pueblos coloniales para justificar una decisión para ayudar a Indonesia. Pero los Estados Unidos estaban ligados íntimamente con
los Países Bajos y con otros poderes coloniales de Europa en la Nato y su
interés nacional y la del mundo libre, indicó claramente que el oeste de Europa
tenía que ser negado a las fuerzas agresivas soviéticas. No existía aquí una
alternativa clara, buena o fácil. Los funcionarios que eligieron el tratar de reconciliar a los dos contrincantes sobre la base de la autodeterminación de
Indonesia, no oyeron aplausos de los Países Bajos o de su adversario, pero
evitaron romper enlaces con ambos.
Otra diferencia importante proviene del carácter extraordinario del gobierno federal y sus elementos políticos constituyentes. En primer lugar, el.
gobierno federal, auque ejerce un poder inmenso y tiene la responsabilidad
constitucional de las relaciones exteriores, no tiene poderes ilimitados para
controlar los 50 estados de la federación ni mucho menos. Los estados, en
su tumo, tienen constituciones que reservan poderes importantes a los gobiernos locales. En oodos los niveles gubernamentales, además, existen divisiones de responsabilidades, balanzas entre los poderes ejecutivos, legislativos
y judiciales, y cada uno de esos poderes, en cada nivel, posee prerrogativas
que afectan directa o indirectamente la administración de la política exterior.
Un buen ejemplo reciente del poder ejercido por un funcionario local
se ve en 1a negativa del alcalde de Nueva York a ofrecer un banq1,1ete al
rey Feisal de la Arabia Saudita. De la misma manera, reglamentos municipales que establecen zonas y restricciones residenciales en las ciudades cerca de Washington, D. C., han complicado el problema de encontrar casas y
despachos por parte de diplomáticos de raza negra.
Algunos pocos de los 50 estados han demorado mucho la ejecución de la

620

integración escolar y de otras leyes federales para proteger los derechos civiles de los ciudadanos negros. El papel mundial de los Estados Unidos y
sus declaraciones repetidas en pro de los derechos civiles lo han expuesto a
mucha crítica a causa de las acciones de esos estados recalcitrantes, probablemente más de lo que merezca, porque sus críticos frecuentemente no entienden las dificultades de sus administradores ni la complejidad de su sistema
político.
Las políticas educacionales·de los 50 estados y sus dependencias determinan
lo que influye en los cerebros de sus ciudadanos. Ese acondicionamiento puede
ser liberal, es decir, hacia una interpretación amplia del interés nacional, o
puede inclinarse hacia un nacionalismo estrecho. Pero, generalmente, las actitudes de las autoridades locales son menos cosmopolitas que las de Washington. En cualquier caso, el punto que quisiera subrayar es que el gobierno
federal no tiene nada que ver con la educación básica de la ciudadanía.
Tiene que trabajar dentro del campo de decisiones que la mayoría del público apruebe, y está prohibido por el Congreso emplear fondos públicos para
montar programas de educación pública en relaciones internacionales.
Por uso y tradición, ayudado por su Secretario de Estado y otros oficiales
del Ejecutivo, el Presidente ha llegado a descargar la responsabilidad primaria para la formulación y ejecución de la política exterior. Pero el Congreso
retiene un control importante sobre la política básica y a veces sobre la política administrativa por medio del ejercicio de sus poderes de apropiar fondos, legislar e investigar y revisar los actos del Ejecutivo, y por el derecho
que tiene el Senado de aconsejar y de aprobar nombramientos y tratados.
Los tribunales federales, aunque no tienen un papel específico en la administración de la política exterior, ejercen a veces mucha influencia por su
derecho de revisar los actos del Congreso y del Ejecutivo. Los tribunales
también cambian y restringen las acciones de esos poderes porque interpretan y aplican en sus juicios los tratados, los cuales constituyen la ley suprema del país; porque enjuician extranjeros y porque introducen en sus
juicios tanto la ley internacional como municipal.

Así es claro que la administración de la diplomacia por el Ejecutivo tiene
que tomar en cuenta los prejuicios y pareceres congresionales y la probabilidad de una revisión subsecuente por el Congreso o los tribunales o ambos.
En muchos casos, hay que tener una autorización congresional previa para
empezar cualquiera acción, por ejemplo, para inaugurar un nuevo programa
de ayuda exterior. Además, todos los departamentos ejecutivos trabajan bajo
~I sistema de presupuestos anuales, y esto da al Congreso una arma fuerte y
lista para imponer su voluntad. En otros casos, los funcionarios tienen que administrar leyes adoptadas por el Congreso en oposición a sus consejos o aúñ
protestas y casi todas las leyes incorporan secciones poco al gusto de los ad621

/

�ministradores. Cito aquí, como ejemplo muy conocido, ·ras leyes de neutralidad que el Congreso impuso antes de la segunda guerra mundial.
Dentro del Ejecutivo, el problema de administrar la política exterior se
complica por la multiplicidad de departamentos e intereses que ya están enredados. A veces, además, ciudadanos -privados, funcionarios y aún departamentos, te mezclan en la política exterior sin autorización previa. El Coronel
House influyó mucho con el Presidente Wilson, por ejemplo; y 'el Secretario
de la Tesorería Morgenthau, aunque no tenía responsabilidad alguna formal
para planear la reconstrucción de Alemania después de la segunda guerra
mundial, preparó un plan que el Presidente Roosevelt adoptó en gran parte
y que ejerció una influencia enorme sobre la política de post-guerra inmediata hacia Alemania.
En 1949, unos 40 y tantos departamentos del ejecutivo federal tenían intereses importantes en la administración de la política exterior. Como el
brazo de la Presidencia encargado específicamente de la política exterior, el
Departamento de Estado ejerce una influencia mucho mayor que su tamaño
o presupuesto indicarían, pero ha perdido definitivamente el monopolio qu_e
gozó hasta la primera guerra mundial.
Al nivel más alto del esfuerzo coordinativo y en la formulación de los planes
básicos de acción política, el Departamento ya tiene que repartir su autoridad con el Consejo Nacional de Seguridad, el personal de la Casa Blanca,
el Buró del Presupuesto, la Oficina Central de Inteligencia, la Oficina de
Informaciones, la Oficina de Desarrollo' Internacional, la Oficina para el
Control de Armas y Desarme, el Cuerpo para la Paz, el Consejo de Asesores
Económicos, y tales consorcios del Presidente, funcionarios y particulares, que
gocen de oportunidades para expresarle a él sus puntos de vista sobre problemas internacionales.
El Secretario de Estado es un miembro del Consejo Nacional de Seguridad
que tiene la responsabilidad de coordinar la política básica global, con la
política de seguridad nacional; pero el Departamento de Defensa, sus departamentos constituyentes del Ejército, Marina y Fuerza Aérea, la Comisión
de Energía Atómica y la Administración Nacional de Aeronáutica y Espacio,
tienen la responsabilidad primaria de formular y administrar la política de
seguridad nacional. Esa responsabilidad significa, desde luego, en esta época
de guerra fría, que consideraciones militares entran con mucho más frecuencia
y peso en decisiones políticas que en períodos más pacíficos.
Varios departamentos y oficinas comparten con el Departamento de Estado
la responsabilidad de la política económica. Los Departamentos de la Tesorería, Agricultura, Interior, y Comercio, el Banco de Exportaciones e Importaciones, la Comisión Aduanal, la Junta de Gobernadores del Sistema Federal de la Reserva Bancaria, las Comisiones Federales de Comunicaciones,

Electricidad, Asuntos Marítimos y Comercio, y la Oficina Federal de Aviación: todos ejercen influencia importante sobre la política exterior en sus
áreas de especialización.
Cuatro departamentos comparten con el Departamento de Estado la responsabilidad por la política social; los de Trabajo, Salubridad, Educación y
Bienestar, Justicia y Correos. No tenemos espacio para enumerar otras dependencias del ejecutivo que tienen menos, pero todavía sustanciales responsabilidades en áreas muy especializadas; pero cualquier lista incluiría al Gobierno
de la Zona del Canal de Panamá, la Comisión para Controlar las Bolsas y
Emisiones de Acciones y Bonos, la Institución Smithsoniana y, por lo menos,
una veintena de otros departamentos, juntas, comisiones y comités. La tercera y final diferencia importante en la administración de la diplomacia estadounidense surge de la heterogeneidad del país y de su pueblo. Los varios y
muchos intereses opuestos que existen entre las regiones y localidades complican sustancialmente las decisiones políticas, económicas y sociales de los
administradores federales: Por ejemplo, si los oficiales que administran el
programa de importaciones del azúcar quisieran aumentar los cupos de ciertas
naciones exportadoras, probablemente no podrían hacerlo, porque el Congreso, consciente de los intereses regionales de los productores de caña dulce y
de la remolacha, no podría autorizar tal acción.
La heterogeneidad de la población ejerce aún más influencia sobre la diplomacia norteamericana. Todas las gr&lt;l:Ildes fuentes demográficas, raciales y
nacionales, de Europa, contribuyeron generosamente a esa población y recibió fuertes contingentes africanos, mexicanos, puertorriqueños y canadienses.
En ciertos estados y ciudades, minorías sustanciales de antecedentes japoneses,
filipinos, kore~os y chinos, contribuyeron también a la mezcla sorprendente que llamamos el pueblo norteamericano. Claro que ahora no sería
correcto considerar a ese pueblo como anglo-sajón, porque tiene elémentos
demasiado grandes de antecedentes eslavos, latinos, judaicos, negros, indios
y orientales. La pr~dominancia anglo-sajona que existía en las 13 colonias
inglesas nunca fue completa y ya es muy atenuada.
Desde luego tal mezcla de contribuciones étnicas y nacionales también
implica una diversidad enorme, en las actitudes y las perspectivas religiosas,
filosóficas, ideológicas, sociales, morales e internacionales. Aunque el país
es predominantemente cristiano, por ejemplo, tiene muchos ciudadanos que
no declaran ninguna fe, y el elemento cristiano está fraccionado entre una
mayoría protestante de docenas de sectas, unos pocos feligreses griego-ortodoxos y una minoría católica muy grande. 6,000,000 de norteamericanos profesan la fe judaica y las grandes religiones del Cercano y Lejano Oriente,
islam, budismo e hinduísmo, reúnen contingentes modestos de creyentes.
No es necesario ilustrar en detalle las dificultades que esa heterogeneidad

622

623

,

�demográfica crea para los administradores de la política exterior. La atracción
de los orígenes nacionales y étnicos de esos elementos diversos ha dejado una
huella profunda en la historia diplomática. El sentimiento contra Inglaterra
que existía entre los Irlandeses, el amor por la madre patria que sentían los
ascendientes de los colonos ingleses y las actitudes pro-Israel de los Zionistas,
ilustran las influencias ajenas a veces al interés nacional que surgen de esas
atracciones a otras naciones. Recientemente, el sentimiento racial entre ciudadanos de ascendencia negra ha condicionado la política norteamericana
hacia los nuevos estados africanos y hacia los pocos enclaves de supremacía
blanca en Africa. Al fin del siglo pasado, muchos ciudadanos blancos, en
cambio, sintieron el peso del llamado "fardo de las responsabilidades de la
raza blanca".
Para sumar, la administración de la diplomacia estadounidense, aunque
tiene por su meta oficial la promoción y protección del interés nacional liberalmente interpretado, se desvía frecuentemente y se tergiversa a veces por
corrientes y mareas de una fuerza y diversidad enorme. El alcance de vista
global de los compromisos, el carácter del gobierno y la heterogeneidad rara
del país y del pueblo se combinan a complicar extraordinariamente la administración de su diplomacia y a darle un carácter singular. Un entendimiento
de esas complicaciones es esencial entonces para comprender su política
sustantiva y su historia. Esto no quiere decir que el entendimiento traiga
aprobación, pero por lo menos prevendrá la condenación basada en las premisas falsas.
Espero que mi trabajo haya contribuido en una manera modesta para mejorar la comprensión de un proceso que tan frecuentemente se me ha frustrado. Tal comprensión la considero esencial para el crecimiento continuo de
la amistad ya impresionante que existe entre nuestras dos grandes naciones.
¡ Que crezca esa amistad! ¡ Que florezca nuestro ente~dimiento mutuo!

624

EL HUMANISMO DE LAS CASAS
PROF. ANTONIO POMPA

y

POMPA

Instituto Nacional de Antropología e Historia

México, D. F.
La persona y su personalidad.-Su ambiente y circunstancia.-La encomienda (El
Repartimiento) .-Los fundamentos de su humanismo.-Su doctrina le lleva a la
defensa de los derechos del hombre.-Polémico, polémica.-Los corolarios de la
política lascasiana.-Las leyes nuevas.

FRAY BARTOLOMÉ ES PERSONA insenescente que con su dinámica provocó discusiones y reacciones así como transformaciones entre los hombres de su tiempo,
cuando su vivencia en las Indias planteó cuestiones y tesis de auténtico humanismo, que a pesar del tiempo, sigue enhiesto en la figura y en la doctrina
defensora de los indios. En nuestro momento, en nuestra circunstancia, el
espíritu de Fray Bartolomé sigue sosteniendo con vigor y doctrina las tesis rigurosamente humanísticas que defendió en pleno siglo XVI.
El padre Las Casas es polemista y es polémica, y es polémico, así lo preconizan sus nueve tratados y todos sus escritos; recuérdese su Tratado tercero, aquel que consigna la controversia con el doctor Juan Ginés de Sepúlveda, alatere del Emperador, quien sostuvo que las conquistas e invasiones en las Indias eran licitas en Derecho, contra la opinión de Las Casas,
quien sostuvo ser tiránicas e inicuas. Las Casas se convierte en polémica y es
polémico desde el siglo XVI, y así actúa en su devenir y con quien pretenda
o conculque el derecho de gentes. Recuérdense las discrepancias de criterio
con el padre Motolinía que algunos más por ignorancia que argucia tratan
de justificar una tesis negativa, éstos ni han leído la Historia Eclesiástica Indiana, ni los Memoriales de Fray Toribio, en que habla desconsoladoramente
de las persecuciones y plagas en la Nueva España, como lo pudo hacer Las
Casas, sólo que Benavente discrepó acerca de los medios de salvación de los
indígenas vejados, provocando esto, queriendo o sin querer, una leyenda ne-

625
•H-4-0

�/

gra que a manera de columna de humo ha envuelto a Fray Bartolomé Y
le ha entregado pardo ante las especulaciones de la historia. En pleno siglo
XX, en nuestros días, al estudiar el erudito don Ramón Menéndez Pidal la
doble personalidad del padre Las Casas, está manifestando a ojos vistas que
vive, y vive como tema polémico dentro de la dinámica histórica de España
en las Indias.
La recia personalidad del padre Las Casas, jurista y teólogo, abarca ampliamente el ámbito de la historia de la invasión y protocolonización de
Mesoamérica como Protector de los indios, decidido, enérgico, sin tregua ni
reposo como un poseso, hasta no satisfacer la noble defensa de la causa cuyos
derechos son la- dignidad del indígena de América, en una palabra, de los
Derechos del hombre.
La personalidad del padre Las Casas tiene muchos ángulos, es múltiple en
su tiempo, en su medio, en su circunstancia. Es la revancha de la nobleza de
espíritu, española, ante fo. negación al respeto de la dignidad humana, y esto
en el vértice de medievalismo y renacentismo, en la estrujante y violenta
mentalidad aún viva de la Reconquista, y de la Conquista, he allí su circunstancia.
España, patria de Las Casas, ha sido una nación con sentido de libertad.
Esto que para muchos no pasa de ser una paradoja, es para nosotros _u~a ~ealidad de España, si por libertad entendemos el deber, el honor y la dtsc1plina;
más si la confusión y el libertinaje fuesen las bases de la verdadera libertad,
nunca los hombres hubiesen salido de su estado primitivo, y en vez de sociedades civilizadas, se agruparían en glebas de esclavos con ineludible acceso
a un grado infrahumano; el definitivo y eterno progreso de los pueblos se
funda precisamente en su libertad; pues, ser libre quiere decir, ser dueño
de sus propios actos para elegir y practicar el bien; o para elegir Y practicar
el mal, somos libres; pero en el caso primero, libertad es sinónimo de perfección, entidad, progreso, mejoramiento; más el segundo, es igual a imperfección, retroceso, aniquilamiento.
Esta libertad de progresar en la línea del bien que es la verdadera fase
y el verdadero sentido de la palabra libertad, fue el prisma por donde el
sano espíritu español se reflejó en los diversos grupos humanos de Indoamérica, aunque repetidas veces antójase que la maldad de los hombres la
hicieron paradoja.
El espíritu medieval-renacentista, aventurero y conquistador, brutal de soldadesca, ávido de apetitos, es también pacífico y humano en algunos misioneros, quienes imprimieron en los pueblos invadidos una semejanza suya Y
de la auténtica España, con el énfasis reciente de la Reconquista al mundo
musulmán, y esto sólo demuestra las esencias del alma española que es Quijote y Sancho, temperamento moral y amoral histórico, cuya tendencia más

626

espec'rlica es ía independencia, la libertad con degeneración asáz del libertinaje; pero también el señorío con que se les define por propios y extraños.
Corrientes encontradas, paradojas continuas, eso forma y constituye el ethos
de España. Y ese español salido del medievo en brote de renacimiento, fogueado en la Reconquista de la España invadida por los moros y mestiza de
moro que le vuelve mudejar va a las tierras nuevas que hallara Colón y donde
éste implantara las primeras encomiendas de hombres.
El uso del término "encomienda" con el sentido que siguió al organismo
del repartimiento antiguo, fue de Nicolás de Ovando, comendador de Calatrava, institución, la encomienda, que modificó el concepto de la española,
pues además de los objetivos políticos y económicos se agregó a ésta el reliligioso, lo que para algunos teólogos justificaba su establecimiento, pues si
una Bula, de Alejandro VI, concedía a España territorios, era para adiestrarlos en la fe y Religión, sólo que esta Institución, la encomienda, cayó
en manos de truhanes y soldadones aventureros y pocas gentes de razón,
y fue tal el cambio de la institución que de "comendador" se hizo "encomendero".
Viene a cuento aquí el Requerimiento de Juan López de Palacios Rubios
(Juan López de Vivar), jurisconsulto y teólogo, acerca de la Tierra firme,
escrito cuando se llevó al cabo la expedición de Pedrarias Dávila y que actualizó la discusión entre su teoría y la tomista. El Cardenal Cayetano, Fray
Antón de Montesinos, Fray Pedro de Córdoba, Fray Bartolomé de las Casas,
Fray Domingo de Soto, Fray Francisco de Vitoria, Fray Domingo Bañes y
el sacerdote Francisco Suárez, fueron los más notables contradictores del
Requerimiento durante el siglo XVI.
Si tuviéramos que expresar con una sola palabra, con una sola frase la reacción de los españoles cronistas y relatores ante la naturaleza americana,
sólo podríamos decir que :;intieron asombro, pasmo, incredulidad ante lo
que sus ojos contemplaron, tierras tropicales, islas exhuberantes de clima cálido y vegetación profusa, y seres humanos como los ojos no habían visto según el decir del propio Cristóbal Colón.
Don Francisco de las Casas, padre de Bartolomé, acompañante en el segundo viaje de la empresa marina de Colón, llegó a la Española, y por sus
servicios se vio obligada la Corona a darle una encomienda, esa institución
puesta ya en práctica en las Antillas, allí donde los perfiles jurídicos de la
institución dieron principio a esta etapa en América y cuya experiencia influyó en el desarrollo posterior de la encomienda en el Continente.
Cabe decir que el padre Las Casas es un historiador de la encomienda,
como actor, por herencia de su padre, y como quien tendió después a luchar por la desaparición de esa institución que por el abuso y la voracidad

627

�de los encomenderos se trocó en organismo negativo para los indígenas de
América.
Cuando la institución que el padre Las Casas había vivido y criticado en
las Antillas pasó al Continente, por uno de sus trasmisores que fue Hernán
Cortés, el Defensor de los indios luchó ante la junta reunida en Valladolid
en 1542 presentando los "Remedios" para este mal social y político en que
se había convertido la encomienda; más, cabe ahora preguntar: ¿cómo el
padre Las Casas combate la encomienda si él mismo antes de ser sacerdote
dominico, cuando sólo era licenciadQ en derecho, regenteaba la encomienda
heredada de su padre, y según él da a entender, le producía emolumentos
más que satisfactorios? Su contacto con los dominicos llegados a las tierras nuevas le transforman en adversario de la institución de la encomienda, y en
protector decidido de los indígenas que primero en repartimiento y después
en encomienda, habían puesto en manos de los invasores de las tierras de
América. Sus bases jurídicas, pues era abogado, y la savia teológica que iba
adquiriendo en su vida eclesiástica, modificaron sus estructuras y le llevaron a una concepción distinta dentro del derecho y de la teología; sus múltiples tratados, sus nueve Tratados, tienden notablemente a la liberación de
los esclavos, y es tal su lucha, desesperada a veces, que lo revela en su estudio
acerca de la Destrucción de las Indias y no sólo lo hace ante las autoridades
de la Corona, sino que ésta constante la aplica en sus A visos y R eglas para
los Confesores y la pone entre las V einte Razones para el remedio de los
males que ocasiona la encomienda y más que todo en el Tratado en el que
pide y justifica la necesidad de la pronta libertad de los indios, y así lo vemos
en el corolario de su petición al Rey, o en el de su petición a los Obispos,
o en el que hace a los religiosos dominicos, agustinos y franciscanos; su monumental estudio con treinta proposiciones muy jurídicas que sitúan dentro
de la doctrina de la Iglesia católica la situación de los infieles y por ende
la situación de los habitantes de las Indias occidentales, ante los reinos de
Castilla y León, y después la disputa con el doctor Juan Ginés de Sepúlveda sobre las conquistas de las Indias, que Ginés sostenía ser lícitas y Las
Casas tiránicas, injustas e inicuas; polémica que se verificó y disputó en
presencia de letrados, teólogos, juristas, en una congregación que suscitó el
Emperador. Su monumental Apologética-Historia y toda esa selva de escritos lascasianos, nos está diciendo, nos está indicando, qué es lo que mueve
a su autor en esa lucha desesperada y desesperante por la defensa de los
grupos humanos de las Indias, invadidos, vejados, vilipendiados por los conquistadores.
La Apologética, a notable diferencia respecto a la Historia - nos dice Edmundo O'Gorman- , _no fue concebida como una obra independiente que
respondiera a propósitos bien definidos desde un principio; por lo contrario,

628

se gestó en un largo proceso de titubeos y atisbos que se desarrolló dentro
del texto de la Historía, y que sólo cobró independencia cuando Las Casas
l?g~ó advertir ~ue las vacilaciones digresivas en que se había empeñado constltman en realidad, la materia de un extenso tratado digno de formar una
obra separada de gran envergadura. Fue entonces, en efecto, cuando comprendió que le había salido al paso la oportunidad de organizar de una manera sistemática su contención favorita o sea, la de que los indios gozaban
de ~l~nitud de entendimiento, el supuesto básico en sus tratados polémicos
Y m1S1oneros, ,en_ sus proyectos y peticiones de reforma y pacificación y en
sus debates publicos entre los cuales destacaba vivamente el recuerdo reciente del que había sostenido con el más famoso de sus adversarios Juan Ginés
de Sepúlveda. Se trataba por lo tanto -asevera O'Gonnan- 'de la mayor
oportunidad que le era dable en el orden de sus afanes, y no ~uede sorprender que, cuando se le presentó, se haya decidido a abandonar, o por lo menos a suspender, la Historia, para entregarse de lleno con su fervor característico al aprovechamiento de aquella oportunidad y cuasi revelación. Desglosó de la Historia cuanto había escrito al respecto como digresión dentro
de ella; hizo los ajustes necesarios para utilizarlo como parte del nuevo libro,
Y echando mano de las fuentes de información que estaban a su alcance y
de su extensa erudición clásica, acabó por organizar y redactar la mo~umental obra que hoy conocemos como la Apologética.
De lo anterior se habrá advertido cuál es la índole principal de esa obra.
Se trata, según ya lo indica su título, de una "historia", pero a diferencia de
1~ ?tr~ cuyo ~rácter polémico acabamos de subrayar, es una historia "apologeti~a , es decir, un relato consagrado a poner de relieve y exaltar las excelenci~ ~e los habitantes naturales del Nuevo Mundo; pero no como simple
~anegm~o a base de un inventario de elogios, sino como un alegato científico des~ado a demostrar que esos hombres gozaban, no por accidente, sino
por -~ecesidad, no sólo los de más alto nivel civilizado, sino todos sin excepcion, de plena capacidad de entendimiento para gobernarse por sí mismos. La otra gran diferencia, pues, entre esta historia apologética y la de
las Indias, estriba en que ahora la defensa del indio se emprende de un
modo dir:cto demostrativo, dentro de un sentido antropológico y por ello
la obra nene un carácter teórico que excluyó de su texto las diatribas de.
'
n~ncias Y acusaciones que tanto abundan en la obra y en lo más de los escritos lascasianos.
Su corriente humanistica, no a la manera del humanismo del Renacimiento, que se ocupa del estudio de las lenguas y de las literaturas de la antigüedad, sino de ese humanismo que brota de la escuela Aquinatense de la Suma
T.eoI'ogica
. en sus Tratados de la Creación Corpórea, de la Ley, de
' la Prudencia, de la Justicia; de ese humanismo integral que posteriormente preconiza

629

�Jacques Maritáin; de ese humanismo cuyas profundas raíces encontramos en
Aristóteles y cristianiza Tomás de Aquino, y que se vuelve un movimiento
filosófico que tiene como fundamento la naturaleza humana y por límite los
intereses del hombre, quizás en el laicato, fundado en el viejo apotegma de
Protágoras, de que el hombre es la medida de las cosas, y que muchos, entre
ellos Friedrich von Schiller enfoca en su estudio del humanismo y Jean Paul
Sartre califica dentro de su escuela existencialista como humanismo, y los
exegetas de Karl Marx, Juan David García Bacca y Rodolfo Mondolfo preconizan como humanismo las raíces del materialismo histórico; sólo que el
humanismo de Las Casas es de raíz medieval, de la Suma Teológica que preconiza el Jus divinum, quod est ex gratia non tollit Jus humanum quod est
ex naturali ratione (Div. Thomas, 2. 2, 2. 10, a 10).
Las Casas, tomista por su estructura dominicana, acepta el origen de la
creación cotpórea por la primera Causa, tal como la preconiza el Génesis, Y
la acepta como artículo de fe, es decir, con el asentimiento de la voluntad,
pues según San Agustín, creer es pensar con asentimiento; y pensar no es otra
cosa, sino discurrir e investigar por medio de la razón e iluminada por el
Espíritu Santo; y el hombre, creación cotpórea, es hijo de Dios, y con San
Pablo no importa que sea hebreo, romano o de cualesquiera otro grupo, sino
que es hijo de Dios. Igualdad preconizada desde el Génesis.
Respecto al Tratado de la Ley que hace suyo Fray Bartolomé, lo bebió
en Santo Tomás, en cuanto a lo que es la esencia, las clases de leyes, sus efectos, lo que es la ley natural y la ley humana, así como las mutaciones de
ésta, pero bajo el concepto de ser el movimiento de la creatura racional hacia Dios, y en el amor de los unos a los otros, el amaos los unos a los otros,
evangélico, la regulación de las acciones humanas.
Para el padre Las Casas el orden y plan del Tratado de la Justicia, es tal
y como lo preconiza Santo Tomás, viene impuesto por Aristóteles en su
Etica Nicómaca, cuando examina por inducción la noción de justicia y su
negación que sintetiza en esta sentencia: lustitia est rectitudo ani@i propter
se servata.
Y sobre la Prudencia, la entiende Las Casas dentro del espíritu del Aquinatense, como él la emplaza en sus Tratados: De Veritate; De Regimine
principum; La Suma Contra Gentiles y la Suma Teológica, como una virtud
que reside en la voluntad y en el entendimiento.
Y así, de esta manera Fray Bartolomé de las Casas, pertrechado con esta
doctrina humanística se lanza como don Quijote a romper lanzas y a desfacer entuertos en defensa de unos pueblos a quienes les han sido conculcados sus derechos, a quienes se les ha privado de la libertad y se les ha entregado en repartimiento o encomiendas a sus enemigos.
Toda la fiereza de conquistador, del guerrero fogueado en la escuela de la

630

Reconquista, ávido de honor, lujuria y riquezas, con el temperamento peninsul~r, se ha vaciad~ por las viejas columnas de Hércules, del gran crisol grecolatmo, al gran cnsol mesoamericano, para crear una nueva expresión, un
nuevo hombre que no sería ni europeo ni americano sino universal y al lado
,
'
'
de este
vendría la contrapartida española, la expresión de la nobleza de espíritu, española, que no ha querido entender don Ramón Menéndez Pidal
la de la revancha de la justicia, del derecho apasionadamente también e~
.
'
agr~1~0 contraste, muy particularmente representada por los dominicos;
¿ QU1en no recuerda los sermones del padre Antón de Montesinos, o las tremendas acusaciones y defensas de Fray Bartolomé?
Se ha dicho en repetidas ocasiones como lo ha expresado José M. Chacón
Y Calvo, que la Teología es la clave de la historia de España. En el proceso
d;e _la conquista y civilización de América no hay duda de que una idea teologica Y una concepción ética explican lo que hay de valor permanente en
ese gr~n capítulo de la historia de la humanidad. El mismo Chacón y Calvo
despues de ponderar la valentía del padre Antón de Montesinos en sus célebre,s sermo~es, y la posterior y dramática entrevista entre Diego Colón y
&lt;lemas autoridades con el padre Pedro de Córdoba y restantes dominicos de
la Española, se atreve a escribir:
"en aquellos momentos solemnes, en la humilde residencia de unos
obscuros frailes surgía un derecho nuevo. Un derecho de profunda raíz
teológica" El Derecho de gentes.

~ Es~ e~, la ra~ y la razón que movieron a Las Casas, que a los cuarenta
anos smtio apasionada vocación en la Isla de Cuba -nos dice Ramón Menénd~, Pi~al:-: entregó su vehemente espíritu ansioso de justicia, a una preocupac1on 1und1ca, la del indio despojado de su dominio libre y selvático
sob;e el exuberante Mundo Nuevo y, al dar libertad a los indios que él
t~ma en~omendados, se sintió investido de una grandeza moral, según él dec'.a, eqwparada por las gentes -a la santidad. Dios le había dotado de un
"mcreíble conato", Dios le había elegido para salvar las Indias devolviendo
a los señores indios la soberanía usuipada o coartada.
'
Y dentro de este espíritu, dentro de esta doctrina humanística, que reconoce ese gran misterio que reside en cada uno de nosotros, según lo afirma
Jacq~es Maritáin, tiene como base y fundamento la dignidad de la persona
humana, como lo preconiza la filosofía de la edad media estructurada en las
proposiciones evangélicas; en consecuencia, este humanismo se basa en una
co~cepción teológica del hombre y estudia el camino que éste ha de recorrer
b~Jo un :once~to trascendental de hijo de Dios. Ya no hay roman~ ni judio, espanol m maya, chamula ni lacandón, sino todos hijos de Dios, debe

631

�haber sido una premisa de Fray Bartolomé de Las Casas para luchar denocl,adamente, oportuna e importunamente por la justicia, dentro de la ley, prudente e imprudentemente, como lo propone San Pablo, para lograr el reconocimiento de los derechos del hombre por la Corona española, conculcados
por los hombres de mala levadura que detentaban la institución de la encomienda, haciendo negativo el precepto humano y por ende humanista de
la dignidad de la persona.
Por ello Las Casas suscita la polémica y su rectitud dinámica de poseso,
de místico, le lleva a la discusión incansable. Posee su verdad y la defiende
heroicamente por ser la verdad, y esta postura le vuelve polémico hasta
nuestros días.
Fray Bartolomé de las Casas, hombre del pasado, es hombre del presente
y será hombre del futuro por la doctrina perenne que preconiza, su Humanismo.

BIBLIOGRAFÍA

l. ALONSO, MARTÍN, Enciclopedia del Idioma. Madrid, 1958. Humanismo. Su Doctrina de los humanistas del Renacimiento que se han ocupado del estudio de las
lenguas y literaturas antiguas 11 2 Fil. Culto de la Humanidad 113 Fil. Doctrina
pragmatista contemporánea debida a Schiller, profesor de Oxford, según la cual
todo conocimiento humano está subordinado a la naturaleza humana, y a sus necesidades fundamentales, restaurando así, hasta cierto punto, el principio de · Protágoras, de que el "hombre es la Medida de las cosas".
2. AQUINO, ToMÁs DE, Suma Teol6gica. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid.
Cfr. Tomo 111. Tratado de la Creación Corpórea
,,
VI. Tratado de la Ley
,, VIII. Tratado de la Prudencia
"
Tratado de la Justicia.
3. CASAS, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, Del único modo de atraer a todos los pueblos
a la verdadera Religión, Fondo de Cultura Económica. México, 1942.

4. CASAS, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, Historia de las Indias, Vols. I, 11 y 111. M. Aguilar,
Madrid, s/f.
Vol. 11. Trata del Repartimiento de las Indias, que llamaron después Encomienda,
que han destruido las Indias. Encomienda que los españoles tomaban tan sólo
para servirse de ellas y aprovecharlas.
Vol. 111. Contiene la Instrucción que llevaron los frailes Hieronianos acerca de lo
que debían hacer para la libertad de los Indios.
5. CASAS, BARTOLOMÉ DE LAS, ( lo.) Tratados. Brevísima Relación de la destrucción
de las Indias. Argumento: Todas las cosas acaecidas en las Indias desde su maravilloso descubrimiento, proceso con sus hazañas. . . entre éstas las matanzas y estragos de gentes inocentes y despoblación de pueblos, provincias y reinos... y todas las
otras de no menor espanto.

632

6. CAsAs, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, (2o.) Tratados. Fragmentos de un relato que consigna los horrores hechos con los indios, a lo que pide se ponga remedio.
7. CASAS, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, (3o.) Tratados. Contiene la disputa o controversia
entre el Obispo Las Casas y el Dr. Ginés de Sepúlveda, cronista del Emperador,
sobre las conquistas de las Indias que Ginés decía ser lícitas y las Casas no, sino
tiránicas, injustas e inicuas, la cual se ventiló y disputó en presencia de letrados,
teólogos, juristas en una Congregación que mandó su Majestad juntar en 1550.
12 Objeciones de Sepúlveda. Replica de Las Casas.
8. CAsAs, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, (4o.) Tratados. Treinta proposiciones muy jurídicas que sitúan dentro de la doctrina de la Iglesia católica la situación de los
infieles y por ende la situación de las Indias occidentales ante los reinos de Castilla
y León.
9. CASAS, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, (So:) Tratados. Fr. Bartolomé por Comisión del
Consejo Real de las Indias compuso este tratado sobre la materia de los indios que
han hecho esclavos, con razones de autoridades, y jurídicas.
Pide y justifica la libertad de los indios.
Cfr. p. 595, Corolario lo. Rey
,, ,, 605,
,,
2o. Obispos
,, ,, 635,
,,
3o. Relig. Dominicos, Agust., Franciscanos.
10. CAsAs, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, (60.) Tratados. Entre los remedios que propone
po_r mandato del Emperador para la reformación de las Indias, en que se dan
vemte razones por las que prueba no deberse dar los indios a los españoles en encomienda ni en feudo ni en vasallaje ni de otra manera alguna si Su Majestad quiere
libertar de la tiranía y perdición a los indios.
11. CASAS, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, (7o.) Tratados. Aquí se contienen unos avisos y
reglas para los confesores que oyen confesiones de los españoles que son o han
sido en cargo a los indios de las Indias del Mar Océano, Colegidos por el Obispo
de Chiapa don..., de la orden de Santo Domingo.
12. CASAS, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, (80.) Tratados. Comprobatorio del imperio soberano y principado universal que los reyes de Castilla y León tienen sobre las Indias,
compuesto por el obispo don..., de la Orden de Santo Domingo, 1552.
13. CAsAs, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, (9o.) Tratados. Algunos principios que deben servir de punto de partida en la controversia destinada a poner de manifiesto y defender la justicia de los indios, /colegiados por el obispo.. .
14. CARRO, O.P. DR. P. VENANCIO D., La Teología y los Teólogos Juristas españoles ante
la Conquista de América. Vols. I y II. Escuela de Estudios Hispanoamericanos de
la Univ. de Sevilla. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1944.
(Indispensable la consulta de los dos volúmenes particularmente el II Vol.).
15. CANGAS, lvEs, Humanismo Cristiano y Eficacia Temporal. Ediciones Humanismo,
Buenos Aires, 1959.
16. DÁVILA, VICENTE, Encomiendas. Caracas, Tipografía americana, 1927-30. V. 1 y 2.
17 • DEMPF, AL01s, Metafísica de la Edad Media. Biblioteca Hispánica de Filosofía,
Editorial Gredos, Madrid, 195 7.
18. GARCÍA BACCA, JUAN DAVID, Humanismo te6rico, práctico y positivo según Marx.
Fondo de Cultura Económica, México, Buenos Aires, 1965.
19. GoNZÁLEz CALZADA, MANUEL, Las Casas, el Procurador de las Indias. Obra premiada en el Certamen Cultural de la Cooperativa Talleres Gráficos de la Nación,
México, 1948.
20. lliNKE, LEWis, La lucha por .za justicia en la Conquista de América. Editorial
Sudamericana, Buenos Aires, 1949.

633

�21. MENÉNDEZ PIDAL, RAMÓN, El Padre Las Casas. Su doble personalidad. Espasa
Calpe, S. A., Madrid, 1963. Cap. l. El Clérigo Las Casas, colonizador, 1502-1523.
Las Casas encomendero. Las casas defensor de la Encomienda. Algunos párrafos
finales de este capítulo.
22. MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN, El Padre Las Casas. .. Cap. 11. Las Casas escritor. Dos
tendencias conjuntas: Apología y acusación. La Encomienda, clave de la actitud
lascasiana. La segunda vocación de las Casas; nueva misión acusadora. Las Casas
extrema en oposición a la Encomienda.
23. MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN, El Padre Las Casas ... Cap. III. "La Destrucción de las
Indias" por los Conquistadores y encomenderos. ( 10) El Título jurídico sobre el
Nuevo Mundo, Bula de Alejandro VI. Los 16 remedios de la "Destrucción" 15411542. Las Casas profetiza la destrucción de España. Vitoria disconforme con Las
Casas. Ocho títulos de justo dominio en Indias. El Imperio, según Vitoria y
según Las Casas. Vitoria y las Casas sobre la guerra del Perú.
24. MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN, El Padre Las Casas. .. Cap. IV. Carlos V reajusta su
título de dominio en Indias (hacia 1541) ¿Influjo de Vitoria? Las Casas y Vitoria
ante Carlos V. ¿Son lascasianas las Leyes nuevas?
25. MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN, El Padre Las Casas... Cap. V. Las Casas y Ginés de
Sepídveda. Todo el capítulo es interesante. Esclavitud. Sacrificios humanos. "Apologética historia". Cf. a la vez O'Gonnan, Edmundo. "La Apologética Historia''
Universidad de México. Junio, 1966.
26. MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN, El Padre Las Casas.. . Cap. VI. Las Casas, Motolinía y
Carranza. l. Motolinía frente a Las Casas. "Historia de las Indias". El indio en la
realidad, según Motolonía. Alegato franciscano. El mal trato de los indios, iregún
Motolinía. Utopía franciscana, político religiosa. Carta de Motolinía al Emperador,
1555. Justificación del Imperio. Motolinía condena a Las Casas.
27. MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN, El Padre Las Casas . .. Cap. VII. Las Postrimerías.
Ocultación de "La Historia de las Indias". Los últimos escritos de Las Casas.
28. MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN, El Padre Las Casas. .. Cap. VIII. Ideario Medieval de
Las Casas.
29. MARITAJN, JACQUEs, Los derechos del Hombre y la Ley Natural. Editorial "Dédalo",
Buenos Aires, 1961.
30. MARrTAJN, JACQUES, Humanisme intégral. Problemes temporels et spirituels d' une
nouvelle chrétienté, Nouvelle édition. Fernand Aubier. Editions Montaigue, 13
quai de conti, París.
31. MoNDOLFo, RoooLFO, El Humanismo de Marx. Fondo de Cultura Económica,
México, Buenos Aires, 1964.
32. N1coL, EDUARDO, La Vocación Humana. El Colegio de México, México, 1953.
33. PFEIL, fuNs, El Humanismo ateo de la actualidad. Ediciones F A X., Madrid, 1962.
34. ZAVALA, SILvro, La encomienda indiana. Madrid, Imprenta Helénica, 1935. A la
cabeza del título; Junta para amplificación de estudios e investigaciones científicas.
Centro de Estudios Históricos. Sección Hispanoamericana, 11.

ASPECTOS DEL LIBRE COMERCIO Y PROTECCIONISMO
EN LA ECONOMÍA ESPAAOLA. 1800- 1850
DR. RoBERT S. SMITII
Duke University

I
EL CONCEPTO MODERNO DE industrialización como prerrequisito del desarrollo
económico en áreas atrasadas, tiene incontables antecedentes históricos. Podría demostrarse, por ejemplo, que la cuestión de las tarifas para estimular
la "sustitución de importación" se debatió ampliamente, antes de que el término técnico llegara a convertirse en una expresión de lugar común. Una de
las más vivas controversias acerca del papel de la industria en el desarrollo
nacional tuvo lugar en España hace cerca de un siglo. En la mayoría de
las veces la demanda para la protección corrió parejas con una fuerte subjeción de liberalismo económico.
La economía de Adam Smith y otros economistas "clásicos" llegaron a
España tan prontamente como las nuevas ideas se diseminaron en cualquier
país de no habla inglesa. Naturahnente, resultaría imposible ,citar al primer
español que hubo de leer la Riqueza de las Naciones, ya sea en inglés o en
alguna de las numerosas traducciones francesas. Está claro que Cohneiro fue
mal interpretado creyendo que el texto publicado en 17791 mostraba una influencia smithoniana. En otro extremo Vicente Alcalá Galiano, al escribir
acerca de tributación, en 1778, mencionaba al "político Smith" y aceptó
1

MANUEL CoLMEIRO, Biblioteca de los economistas españoles de los siglos XVI,
XVII y XVIII (Madrid, 1880), p. 78. Colmeiro pensó que BERNARDO JOAQUÍN DANVILA
Y VILLAGRAsA, Lecciones de economía civil o del comercio (Madrid, 1779) tomó ideas
de Condillac, Smith, y otros autores extranjeros, pero el profesor Fabián Estapé ha
demostrado concluyentemente que Danvila fue un plagiario de Cantillon ("Algunos
comentarios a la publicación del Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general,
de CANTILLON", Moneda y Crédito, No. 39 (1951 ), pp. 60-70).

634

635

�muchas de sus ideas, si bien, como sugiere Colmeiro, él no siguió a Smith "paso
a paso".2
El erudito Gaspar Melchor Jovellanos fue ciertamente uno de los que
más prontamente, como cualquiera de los otros españoles, en adecuarse él
mismo con los trabajos de los intelectuales y extranjeros. Sus escritos no
publicados, incluyen un "extracto de la obra de Mr. Smith", y en 1796 hizo
notar en su diario que él había leído la Riqueza de las Naciones cuatro veces. En el Informe en el expediente de ley agraria, el más conocido de los
trabajos de Jovellanos, se refiere a Smith en apoyo de recomendaciones para
las propiedades de los campesinos de la tierra, mejoras de los métodos .agrícolas, y un comercio irrestricto en la producción agrícola. El tono anticlerical
de sus escritos, costó a Jovellanos su puesto como Ministro de Justicia y
en forma póstuma el Informe fue colocado en el Indice de los libros prohibidos.ª
Valentín de Foronda que en alguna ocasión fue cónsul general y encargado
de negocios en los Estados Unidos, fue un prolífico escritor en cuestiones económicas, quien tomó prestadas ideas, sin gran cantidad de discriminación,
de los mercantilistas, de los Fisiócratas y de los escritores clásicos. Pensó
que Smith había proporcionado una clara explicación de la fisiocracia, a la
que Foronda llamó un "sistema profundo", a pesar de su error al clasificar
a los artesanos, manufactureros, y compradores como trabajadores improductivos. Siguió a Smith al condenar el monopolio y los privilegios del gremio,
así como en su invocación hacia el libre comercio y el laissez faire. 4
La odisea de la Riqueza de las Naciones en la traducción española empezó
con el Compendio de Carlos Martíne~ de Irujo la que fue una versión expurgada de la sipnósis de Condorcet acerca del trabajo de Smith.5 Publicado
el Compendio en 1792, Martínez de lrujo escapó de la atención del censor
al omitir mencionar a Smith por nombre; pero dos años más tarde la Inquisición permitió a José Alonso Ortiz publicar una traducción expurgada del
original inglés.6 Alonso Ortiz también escribió un tratado sobre el papel mo• "Sobre la necesidad y justicia de la tributación, fondos de donde deben sacarse, y
medios de recaudarlos", Acta y memorias de la Real Sociedad Económica de los
Amigos del Pais de la Provincia de Segovia, T. IV (Segovia, 1793), pp. 269-359.
3
Juuo SoMOZA DE MoNTSORIÚ, Inventario de un jovellanista (Madrid, 1901) , 81-125;
Obras de D. Gaspar Melchor de Jovellanos: Diarios (Memorias íntimas). 1790-1801
(Madrid, 1915), p. 304 Edith F. Helman, "Sorne Consequences of the Publication of
the Informe de ley agraria by JovELLANos", Estudios hispánicos (Wellesley, Massachusetts, 1952), p. 253-273; lndex librorum prohibitorum (Roma, 1877).
• RoBERT S. SMITH, "Valentín de Foronda, diplomático y economista", Revista de
Economía Política, t. X, no. 2 (Madrid, 1959), pp. 425-464.
• Compendio de la obra inglesa intitulada Riqueza de las naciones hecho por el
marqués de Condorcet (Madrid, 1792 and 1803, and Palma de Mallorca, 1814).
• Investigación de la naturaleza y causas de la 1riqueza de las naciones (4 vols., Valladolid, 1794; revised edition, Valladolid, 1805-1806).

neda, en el cual se apoyó en Hume, Smith, Genovesi y otros economistas extranjeros. Concluyó que "el único apoyo y el verdadero fundamento en que
estriba la solidez y consistencia" del papel moneda es el "crédito público".7
Obviamente, tras la mutilación de la Riqueza de las Naciones por Alonso
Ortiz, Ramón Lázaro de Dou y de Basols, usaron la segunda edición de su
texto como las bases para un comentario extensivo sobre la obra de Smith.8
Dou hubo prontamente de pagar sus respetos a Smith en un estudio de Derecho Público General. El advirtió la superioridad del inglés en "Especulaciones Económicas", y llamó a Smith el "Newton de la economía política".9
Mucho de la economía smithoniana encontró su camino hacia España a
través de las numerosas traducciones de las obras de Juan Bautista Say. En
general, los traductores encontraron la teoría de Say superior a la de Smith.
De acuerdo con Pascual, Say evitó "los frecuentes tropiezos y errores en que
habían incurrido todos los economistas que le precedieron, sin exceptuar
en algunas cosas al célebre Smith".10
Fray Eudaldo Jaumeandreu publicó sus Rudimentos dé Economía Política
en 1816 para usarse en la cátedra de economía, organizada por la Real Junta
Particular de Comercio de Barcelona. Beltrán la llamó "una obra poco original que expone, con claridad y sencillez, las doctrinas de Smith y Say".
Veinte años más tarde Jaumeandreu sacó su Curso Elemental de Economía
Política. Esto también, de acuerdo con Beltrán, "revela poca originalidad, pero,
en cambio, conocimiento de la literatura económica antigua y moderna española y extranjera" .11
Aunque José Canga Argüelles fue más hacendista que economista, su Diccionario de Hacienda, publicado primeramente en Londres entre 1826 y 1827,
tributa sus respetos a algunos economistas contemporáneos. La Riqueza de
las Naciones, dijo~ mostró la falacia del argumento de la balanza favorable
de comercio, explicó las ganancias del empleo del capital tanto en el comercio doméstico como en el extranjero, y demostró el "prodigioso incremento"
en la producción total como resultado de la división del trabajo.12
En sus Elementos de Economía Política, el marqués de Valle Santoro intentó sintetizar el trabajo de Smith y de Say. Aunque Smith era frecuentemente
' Ensayo económico sobre el sistema de la moneda papel y sobre el crédito público
(Madrid, 1796).
8
La riqueza de las naciones, nuevamente explicada con la doctrina de su mismo
investigador · (2 vols., Cervera, 1817).
• Instituciones del derecho público general de España (9 vols., Madrid, 1800-1803).
'º AGUSTÍN PASCUAL, in the Prólogo to Cartilla de economía política (Madrid, 1816).
u LuCAs BELTRÁN, Historia de las doctrinas económicas (Barcelona, 1961), p. 102.
n Diccionario de hacienda para el uso de los encargados de la suprema dirección de
ella (5 vols., London, 1826-27), tomo I, p. 263, t. 11, 146 y 374, t. V, 97-98 y 109.

636
637

(

�incomprendido, "nadie podrá quitarle la ~loria de h~b;r sido ~l fund~or
de la economía política". Por desgracia, Snuth caractenzo deternunados ti.pos
de actividad económica como improductivos; así, "dividiendo los hombres en
clases útiles o productivas y estériles o improductivas fue muy fácil enc~nar
a los unos como a los otros, considerándoles como otras tantas sangmJUe•
las que vivían a costa de su sudor y les robaban el sustento". C~mo p~ra
Say Valle Santoro concluyó que los economistas franceses merecieron la
gloria de elevar la economía política a ciencia metódica y e~acta" -13 En ~
siguiente centuria, con la publicación de la Riqueza de las Naciones, los escn·
tores españoles no hicieron más que Alvaro Flores Estrada ~ ~anuel Col.
meiro, al difundir y defender la economía de la Escuela Clasica. ~l curso
de Economía Política, la obra más conocida de Flores ~strada, ha sido_
mado el "primer tratado sistemático sobre economía escn:o por _u:° espanol •
Publicado primero en Londres, el Curso alcanzó hasta siete edici~n:s, entre
1828 y 1852 y se tradujo al francés. La doctrina d_el Curso ~s. ?asicamente
acerca de Smith, Say y Ricardo, pero en lo relanvo al ~alisis so~re los
efectos de la propiedad privada de la tierra, llevó a conclusiones relativ~ al
pago de la renta, con lo que se anticipó a las ideas de John Stuart Mill Y
Henry George. Flores Estrada consideró a Srnith "el verdad~ro fundador
del moderno sistema de economía política", y pensó que la Riqueza de las
Naciones "debía colocarse entre las obras que más bienes han traído al género
humano':. Pero encontró al economista inglés escaso de ideas en muchos as·
pectos: su "error capital", fue su insistencia en el relativamente estable valor
del trigo y en el "natural" ajuste de salarios al nivel del precio" .14
•
•,
Aunque la fama de Colmeiro descansa principalmente en s~ _co?t:1bucion
a la historia de la economía española, es indudable que se familianzo con la
economía clásica. En la Introducción a su traducción de Economie politique
de Droz, Colmeiro declaró que "Adam Smith fue el primer at_leta qu~ . ~
presentó a luchar con el apóstol de la escuela agrícola"
dec,rr~ los fisio•
cratas) . "Sagaz en sus investigaciones, vigoroso en sus anahsis, logico en s~s
razonamientos, el profesor de Glasgow ha llegado a descubrir una clave mas

ll:·

!~-

13

Elementos de economía política con aplicacifm particular a España (Madrid 1829;

2 ed., Madrid, 1833).
.
.l S ·
1• G. BERNACER, "Alvaro Flores Estrada", in Encyclopedia of the Socia
ciences, t.
VI (New York, 1931), p. 285; Lurs ALFONS? :'1ARTÍN~z CACHERO, Alvaro Flores.E;:
trada: su vida, su obra política y sus ideas economicas (Ov1edo, 1961) • ADoLPHE BLAN~
(Histoire de l'économie politique en Europe, t. II (París, 1837).' pp. .2_99-300) p~ises
FLORES ESTRADA in the following terms: "Ce livre (L'économie polit_iq~e eclec:iqu~~
peut-etre consideré comme le complement necessaire de tous ceus qw 1~nt precede·
methodique avec Say, social avec Sismondi, algebriste avec Ricardo,, expen~ental .ª:e:
Adam Smith, il differe a beaucoup d'égards de tous ces grands ma1tres et il particip
de leurs qualités san tomber dans tous leurs défauts".

638

general en la ciencia".15 Tal vez el primer español que se llamó a sí mismo
ecléctico, Colmeiro afirmó que el economista "debe en una palabra no espi•
ritualizar demasiado ni materializar tampoco la ciencia. Tan fuerte para
repeler el misticismo de De-Maistre y el escepticismo de Ferrier, como vigoroso para rechazar el austero dogmatismo de Ricardo, las tendencias ere.
matísticas de Smith y de la escuela inglesa, o las doctrinas radicales de
Bentham, de San Simón, y de Pecquer".16
Muchos escritores aunque no tan prominentes en la primera mitad del
siglo XIX compartieron con Flores Estrada, Valle Santoro y Cohneiro una
predilección por el liberalismo económico. De seguro, el mercantilismo no
desapareció del todo completamente y la influencia de los fisiócratas contó
en las disquisiciones de la agricultura y la tributación. En las universidades los
textos principales de economía fueron los de Say, Flores Estrada y Colmeiro;
y en las Cortes los legisladores más influenciados fueron hombres que aceptaron los principios del laissez-faire del sistema económico. Sánchez Rivera,
uno de los traductores del Tratado de Say, recalcó sobre la influencia de la
nueva economía en las Cortes de 1820-23: "¡ Cuánto honor resulta a nuestra
nación y cuánta felicidad debemos prometernos para nosotros mismos, y aún
más para nuestros hijos, de un gran número de leyes y disposiciones de la
legislatura... fundadas todas en las ideas luminosas de Say, Smith, Ricardo,
Steuart, Filangieri, Becaria y otros escritores célebres, que han consagrado sus
talentos a ilustrar esta parte esencial de los conocimientos humanos!"17
Aún entre aquellos que se consideran a sí mismos como liberales hubo una
tendencia persistente a poner en duda la aplicabilidad no calificada de las
economías clásicas a los específicos problemas de la economía española. Muchos españoles demandaron más excepciones a la regla del libre comercio que
Smith hubiera permitido; y algunos pensaron que el atraso de España justificaba la prohibición de ciertas importaciones y aún exportaciones. A través
del período a estudio, el tema del libre comercio versus proteccionismo, fue
de lo más debatido y la legislación del período refleja compromisos prove•
nientes de diferencias ideológicas, así como de aquellos impuestos por los
intereses creados.

,. J.

1842).

DRoz, Economía política, o principios de la ciencia de las riquezas ( Madrid,

16

MANUEL Cournmo, Tratado elemental de economía política ecléctica (2 vols.,
Madrid, 1842).
" JUAN SÁNCHEZ RrvERA, en el Prefacio al Tratado de economía política (Madrid,
1821).

639

�II

tico del trigo excediera de 80 reales por fanega y el precio de la harina de
trigo, de 120 reales por quintal. La exportación de granos se declaró "libre
absolutamente".21

La demanda para una protección agrícola, fue una fase de la agitación
para la reforma agraria y de otros proyectos para alentar el progreso agrícola.
Ramón Lázaro de Dou fue presidente de las Cortes que durante el cautiverio de Fernando VII, se reunieron en Cádiz y promulgaron la Constitución
de 1812. A la muerte de Jovellanos, en 1811, las Cortes elogiaron al autor de
la Ley agraria y resolvieron que este célebre tratado "se tenga presente en la
Comisión de Agricultura de las Cortes, para que acerca de su lectura en escuelas o estudios públicos proponga lo que crea más conveniente a la misma
agricultura". 18 Dou, quien en el avanzado año de 1831 publicó un opúsculo
acerca de la tenencia de la tierra "fundada principalmente en una autoridad
del doctor Adam Smith", desaprobó varios de los propósitos para disponer
de las tierras públicas, el rompimiento de los mayorazgos y redistribución de
las tierras de la Iglesia. Urgió un más amplio uso del contrato de enfiteusis,
creyendo que los campesinos que podrían adquirir títulos de tierra en lo general carecerían de los medios para introducir capital para mejoras. El Conde
de Toreno, quien se describe a sí mismo como un arrendatario, dedujo de
la Riqueza de las Naciones que la agricultura inglesa había florecido porque
los rentistas no pudieron ser desposeídos cuando la propiedad de la tierra
cambió de manos.19
Como en Inglaterra, antes de la abrogación de la Ley de Cereales en 1846,
el comercio de grano fue un tema perenne en la legislación y en la literatura
económica española. La opinión en las Cortes de 1810-1814, partía de la
creencia del Diputado Aner, en el sentido de que "es un principio de los
economistas que en el comercio de los granos no haya trabas jamás", a la
denuncia del Conde de Buenavista acerca del permiso para importar granos
como medida "antipolítica. Dígase lo que se quiera, en España hay granos
para toda ella''.2º Las Cortes de 1820 adoptaron una ley de cereales similar
a la legislación británica de 1815: Ni trigo, cebada, centeno, maíz, avena y
demás granos y harinas podrían ser importados a menos que el precio domés-

El debate sobre la ley española de cereales siguió un patrón familiar. Flores
Estrada proclamó el caso en favor del libre comercio. Aunque era un miembro
de la comisión de tarifas, dijo: "el sistema prohibitivo es tan eminentemente
injusto. . . que es poco menos que vergonzoso que el Congreso se detenga a
oír las razones en que se apoya esta doctrina". El Diputado Freire también
denunció la prohibición de la importación de comestibles, "como si nos propusiésemos determinadamente que no siendo ellos muy baratos, las familias
muy pobres no tengan qué comer y nos colmen de sus bendiciones". Pero el
Diputado Priego, con una apología en favor del abandono de "la doctrina de
los mejores economistas", dijo que la agricultura española fue excesivamente
sobrecargada con alcabalas y otros impuestos, que "nos veremos obligados a
abandonar la agricultura, o será indispensable impedir por algún tiempo la introducción de granos". Moreno Guerra tachó el argumento en favor del pan
barato de "error muy perjudicial en política y una piedad muy mal entendida";
pero el Conde de Toreno llamó la atención sobre la legislación inglesa, la que
fue un compromiso entre las demandas de los agricultores y los manufacturistas.
Finalmente el argumento de la defensa se impuso : era tan importante para un
país el poderse alimentar a sí mismo, para ser suficiente en alimentación como
fue para producir sus propios cañones y la fuerza bélica.22

,. Colección de los decretos y órdenes que han expedido las Cortes Generales Y
Extraordinarias, t. 11 (Cádiz, 1813), p. 67.
,. Diario de las discusiones y actas de las Cortes, t. XVIII (Cádiz, 1813), pp. 380-381.
"' Diario de las Cortes, t. IV (Cádiz, 1811 ), p. 298. En marzo de 1811, las Cortes
no solamente prorrogaron el permiso para importar grano, sino que permitieron importaciones libres de impuestos: "géneros prohibidos de extraer que se saqúen del reino
en cambio de los granos introducidos". La medida debía expirar en agosto, pero en
octubre, las Cortes la renovaron "para abastecer completamente los ejércitos Y los pueblos". Colección de los decretos y órdenes, que han expedido las Cortes Generales Y
Extraordinarias, t. I (Cádiz, 1811), p. 105 y t. 11 (1813), p. 18.

640

Flores Estrada enfáticamente declaró: "Jamás podrá progresar la agricultura
de un país que no tenga una libertad absoluta para exportar sus productos territoriales del modo que más acomode al propietario". Otro diputado en las
Cortes de 1820 alabó la política inglesa de pagar impuestos sobre exportaciones de granos, en una medida que "fue bastante (según los economistas) para
llevarla (agricultura) al mayor estado de prosperidad".23 H abía muy poco apoyo para el pago de impuestos de cualquier exportación agrícola; por el contrario, muchos diputados aceptaron el argumento de Dou en el sentido de que
las exportaciones de materias primas debían ser sobrecargadas de impuestos,
si no es que prohibidas "para que se trabajen con ellas las manufacturas, y éstas
se lleven por los nuestros a países extranjeros".24 El Diputado Villanueva
" Colección de los decretos y órdenes generales de la primera Legislatura, 1820-21,
t. VI (Madrid, 1821), pp. 28-29.

" Diario de las actas y discusiones de las Corles: Legislatura de los años de 1820 y
1821, t. I (Madrid, 1820) , pp. 164, 314-319, y 367-376; Diario de las sesiones de
Cortes, Legislatura de 1821, t. 11 (Madrid, 1873), pp. 1873-77.
.. Diario de las sesiones de Cortes, 1821-22, t. 11, p. 831.
" RAMÓN LÁZARO DE Dou, Instituciones del derecho público, t. V, p. 247, y La riqueza
de las naciones, t. 11, pp. 269-277.

641
• H-41

�preguntó a las Cortes acerca de "coartar la expo~ción (de seda) por ahora,
para que no quedasen defraudados nuestros fabn~tes de la ~e~a que necesiten para sus talleres". El Conde de Toreno nego el que prohibi:ndo las exportaciones de la seda en bruto pudiese ayudar a los manufactunstas; por el
contrario, "arruinaría" a los productores españoles de la seda.25 ~n 1820 l~s
mercaderes de Málaga se quejaron de que el impuesto de expo~ion de!_aceite era excesivo; y en las Cortes de 1821 la Comisión de Comercio,;con~e:o una
reducción del impuesto sobre exportaciones de corcho para conciliar los
intereses de la agricultura con los de la fabricac!~n de tapo~es".26 La conciliación de intereses fue con frecuencia el proposito de los llllpuestos sobre
importación. "Consultando el interés de los f~bricantes y co~binándolo con
el de los labradores", "las Comisiones de Hacienda y Comercio ( 1820) propusieron el mismo impuesto (25% ad valorem) en seda en rama como en
seda torcida. En respuesta a las demandas de los culti~ad?res, las_Cortes
de 1820 prohibieron la importación de algodón en rama, si_ bien el D1puta~o
Corominas afirmó que cualquier impuesto arriba del existen~e 10% ~ena
"antieconómico y ruinoso a la industria nacional. . . Es un axioma e~ economía", dijo, "que se debe facilitar la importación de p~eras matenas para la manufacturación, cuando el país no produce las suficientes para el curso de las fábricas". El Conde de Toreno, quien dijo que el cáñ~~º.,español era tan bueno como el ruso, se levantó para defender la prohib1c1on de
importación de ese producto, aduciendo como razón: "sería _útil proveerse
de un producto nacional y en caso de guerra no estar sometldos a los extranjeros".27
Sin embargo la mayoría de los temas vitales de segur~ fueron ü;v~cados por
demandas acerca de la protección de los manufactunstas domestlcos de la
competencia extranjera. En las Cortes de 1820 Flores Estrada exclamó: "Ojalá
que por lo que a mí toca, pudiese persuadir al Congr~o a acabar _desde hoy
mismo con todas las aduanas"; 25 años más tarde su actitud fue tan Justa como
enfática: "El hombre que dé a España el libre cambio habrá hecho un ma,. Diario de -los actos y discusiones de las Cortes, 1820-2I, t. I, p. 128 : 164; D_iario
de las sesiones de Cortes, 1820, t. I, p. 693-694. Flores Estrada se burlo de la idea.
Prohibiéndose la exportación de seda no se ayudaba a los manufactureros, por el contrario, "desde la Guerra de Sucesión. . . no tenemos fabricantes de se~a; los cos~cheros han reducido sus cosechas al último extremo, porque dentro del remo no habia
consumidores, y estaban imposibilitados de llevar sus manufacturas a los mercados extranjeros" (Diario de las sesiones de Cortes, 1821. t. III, p. 1877).
"' Diario de las sesiones de Cortes, 1823, t. III, pp. 1838-1839.
21
Diario de las actas y discusiones de las Cortes, 1820-21, t. I , p. 413; Diario de las
sesiones de Cortes, Legislatura Extraordinaria, 1821-22, t. I, pp. 255, 373-375, Y 613,
685-86, y 711.

642

yor beneficio a su Patria que Colón enseñándole el camino de América''.28
Estrada fue de los menos compremetidos de aquellos que se habían opuesto
a las tarifas proteccionistas; como podremos ver, otros economistas difirieron
con el asturiano, algunos moderadamente, pero muchos en el extremo.
Muchos argumentos acerca de la protección habían echado raíces en
diferentes conceptos de los respectivos papeles de la agricultura y de la industria en la economía nacional. Aunque el Conde de Toreno culpó a sus
colegas, quienes bajo la influencia de la fisiocracia, consideraron la agricultura como la "verdadera riqueza de las naciones", no convenció a muchos
de sus colegas diputados y economistas contemporáneos. En la opinión del
Diputado Verdú, "las naciones, al menos en el principio de su prosperidad,
no pueden ser a un tiempo agricultoras, comerciantes e industriosas. Es menester dedicarnos a un ramo principalmente, si no queremos ser aprendices
de todo y maestros de nada". Mariano José Sicilia, quien tradujo el Diccionario de Ganilh, declaró que si una nación es "fecunda de artículos de riqueza
territorial, poco importará que la industria fabril haga por entonces menos
progresos... teniendo productos abundantes con que pagar al extranjero la
suya, y quedar ganancioso, lejos de perder no hará más que enriquecerse".
Entre muchas de las opiniones opuestas estaba la declaración del Diputado
Aner en las Cortes de 1812 sobre que "ninguna nación compuesta de solo
agricultores se ha reputado por rica hasta ahora". Su ideal fue "hermanar"
las tres fuentes de riqueza: agricultura, industria y comercio. José María Aurrecochea, que escribe en 1841, razona también en el sentido de que un país
estrictamente agrícola estaría destinado a ser "siempre pobre" y "expuesto
a la mayor miseria". Una explicación de esto fue el encubierto desempleo de
las haciendas: "en un país fértil la labranza no necesita la mitad de los habitantes ni que éstos trabaja,sen la mitad del año para abastecer a todos". El
establecer factorías era e! "medio más poderoso para adelantar la misma
agricultura" .29
Alonso Ortiz fue, posiblemente, el primero en España en expandir el argumento de la naciente industria. El comercio libre fue "una verdad indudable" para "un país en que florezca ya la industria en sus varios ramos",
pero la correcta política para el apoyo industrial de un país era "un justo
monopolio con la prohibición de las mercaderías extranjeras. .. a lo menos
,. Diario de las sesiones de Cortes, 1820, t. II, p. 1064; Biblioteca de Autores españoles, t. CXIII, p. XIV.
,. Diario de las Cortes, t. XIII (1812), p. 61, y t. XXI (1813), p. 260; C. GANILH,
Diccionario analítico de economía política, t. I, pp. 251-253; José María Aurrecochea,
"Observaciones político-económicas sobre la hacienda pública de España", en El Amigo
del País, t. II ( 1844) , p. 172.

643

;

�hasta que lQs progresos nacionales constituyan a la nación en un estado de
competencia igual con la de los países extranjeros".30
•
,
Esta doctrina había de ser reiterada. Juan de Balle, un diputado catalan
en las Cortes de 1820, declaró sería "un axioma económico político, que los
pueblos nacientes en índustria no pueden concurrir y comerciar con ?tros
que la tienen muy adelantada". El "sistema prohibitivo" adoptado baJO el
reinado de Carlos III fue la razón de que Cataluña en 1808 tuviera 2,000
fábricas de algodón.31 Andrés Borrego, Ministro de Hacienda en 1840, creyó
que la adopción del libre comercio era una cuestión d~ tiempo y lug~r; invocó tarifas para "favorecer y recompensar a los que mtentan los primeros
ensayos de fabricación" .32 Colmeiro, también, quiso restringir las importaciones, siempre y cuando llegase a ser su efecto el "ahogar en la cuna una
industria naciente, débil y moribunda en sus primeros días, a pesar de todas
aquellas ventajas locales que propiciaran su desarrollo, y le darán con el
• " .33
tiempo tal grado de fortaleza y robustez, que ya no tema la concurrencia
Respecto a si los fabricantes de maquinaria deberían ser tratados como
pequeñas industrias fue un punto de debate. El Diputado Gisbert, en las
Cortes de 1820, propugnó por la "introducción libre de máquinas, por ahora
e interinamente"; y la mayoría de los diputados pensó que la demanda para
la protección de los productores de maquinaria española era prematura aún.
Así el Diputado Alemán consideró no prudente el imponer impuestos a la
máquina de vapor importada, "el alma de la industria inglesa", "porque no
se ha comenzado todavía a construirlas ( en España) , ni es fácil que se construyan en mucho tiempo". Borrego favoreció la libertad de impuestos para
importaciones de maquinaria, pero en el año de 1840 las demandas para la
protección llegaron a ser en alguna forma ruidosas. La voz más insistente ~ue
la de Juan Güell y Ferrer, el inteligente y enérgico orador en pro de la mdustria catalana en general. La Junta de Comercio de Barcelona caracte"' Investigación ( 1805-1806 ed.), t. II, pp. 520-522. Spain, Alonso said, was backward
for two reasons: "la una, aquella desidia que desde el tiempo del Señor Felipe III
ocupó a sus moradores engreídos con la riqueza de sus Indias,. que p~diero~ conservar
mejor, y aún aumentaría considerablemente manteniendo la md~stria nac1~nal Y un
método más acertado en el comercio; y la otra, aquella preferencia que tomo sobre la
nuestra la industria de las demás naciones, que se valieron de nuestra insensibilidad a
nuestros propios intereses, y llenándonos de manufacturas extranjeras arruinaron casi
enteramente las fábricas nacionales".
31 Discurso pronunciado... en la sesión del 5 de noviembre de 1820, para apoyar el
dictamen de las comisiones ordinarias de hacienda y de comercio sobre prohibiciones de
géneros y frutos extranjeros {Barcelona, 1820).
"' Principio de econom!a política con aplicación a la re{orma de aranceles de aduana,
a la situación de la industria fabril en Cataluña, y al mayor y más rápido incremento
de la riqueza nacional ( Madrid, 1844), p. 111.
33 Tratado elemental de economía política ecléctica t. II (Madrid, 1845), pp. 117-144.

644

rizaba a la c~nstrucción de máquinas como "una industria sin porvenir, por
faltarle las primeras materias". Sin embargo, Güell insistió acerca de que los
m~ altos im~uestos en 1~ ~portaciones de maquinaria deberían ser prefenbles a los unpuestos mas baJos de sobre las materias primas para la fabricación de máquinas.34
Muchas de las medidas para proteger la industria española se invocaron
como una defensa en contra de la "desleal" competencia de la industria británica. España, no obstante, debería inquirir acerca del proceso por el cual
I_~glaterra adquirió su superioridad. El Conde de Toreno, pensó que la admisio~ de ~les factores como la forma de gobierno, había contribuído a la preemmen~ia de Inglaterra y declaró que la tarifa proteccionista "principalmente
ha ocasionado su prosperidad". La protección, dijo el diputado Corominas
que fue una "máxima política", la cual "nos la enseñan prácticamente en
Inglaterra y la Francia, que tanto han sabido hacer prosperar sus fábricas". 35
La industria, declaró Manuel Gutiérrez, "se ha perfeccionado en todos los
países del mundo por medio de un sistema restrictivo y protector". El profesor Gutiérrez, que renunció a su inmadura aceptación del libre comercio,
llegó a ser un decidido partidario del proteccionismo catalán y encontró en la
industria textil un ejemplo de la supremacía de Inglaterra "sobre las demás naciones de Europa, a las cuales no podrán transportars; sino como una
planta exótica de difícil, lenta y penosa aclimatación".3 6
De esto s~ dedujo el que Inglaterra, y por extensión Francia, conspiraron
para preverur a España de la protección de su industria, considerando que
por lo ~en?s llegaría a ser un competidor en el comercio de exportaciones.
Baile af~o, en 18:0, que los "agentes diplomáticos de Inglaterra, y hasta
sus escntores de mas fama, no han perdonado diligencia para fascinar a
los Gobiernos y desalentados en este punto, y en tanto que declaman contra
el sistema prohibitivo. único escudo de la industria, apoyan todo el edificio
de la suya en. las mismas trabas y restricciones que califican de tan opresivas,
fun:'tas y r~osas a las demás naciones". 37 Casi dos décadas antes, Canga
Arguelles habia protestado que "los tratados ajustados hasta aquí con la
" Diario de las sesiones de Cortes, 1821-22, t. II, pp. 1034-1037; Escritos económicos
del Excm~. ~r. D. Juan Güell y Ferrer (Barcelona, 1880), pp. XI-XII, y 1-23. La ley
del 22 de Junio &lt;le 1821 permitió las importaciones libres de impuestos de "máquinas e instrumentos que se necesiten para beneficiar las minas". Colección de los decretos y
ór~ene~ g_enerales exp~didos por las Cortes, t. IX ( 1822), p. 7).
Diario de las sesiones de Cortes, 1820, t. 111, p. 2189; Diario de las sesiones de
Cortes: Legislatura extraordinaria, 1821-22, t. I, p. 459.
,. MANUEL MARÍA GuTIÉRREZ, Impugnación a las cinco proposiciones de Pebrer sobre los ~randes males que causa la ley de aranceles a la nación en general, a la Cataluña
en/articular y a las mismas fábricas catalanas (Madrid, 1837), pp. 64-67 y 94.
Diario de las sesiones de Cortes, 1820, t. 111, pp. 2096-2097.

645

�Inglaterra, consultando sólo a sus intereses, arruinan nuestra industria y paralizan nuestro comercio".38 Colmeiro, quien había dicho "me adhiero al sistema prudentemente restrictivo", expresó una desconfianza igual: "hallándose ahora [Inglaterra] con una producción exuberante, con capitales inmensos
y una población obrera, pretenden sus escritores y estadistas más ilustrados
atraer las naciones bisoñas en la industria a una concurrencia libre" -39 Richard
Cobden visitó España en 1846 y fue suntuosamente atendido por los abocrados del libre comercio en Málaga, Cádiz, Sevilla y Madrid. De acuerdo
~on su biógrafo, después de la repulsa de la ley de cereales Cobden "se sintió
libre de comprometerse sobre cualquier intento directo para fortificar la política del libre comercio de su país (Inglaterra) para ayuda exterior".4 º Indudablemente, ganó la aclamación de los librecambistas españoles. Pero para los
proteccionistas, Cobden fue un símbolo de la conspiración de Inglaterra para
dominar a los países menos avanzados industrialmente. Güell, aunque encontró un punto débil en uno de los discursos de Cobden, pensó que éste
podría justificar la adopción en España del libre comercio solamente "cuando
·
nuestras circunstancias sean iguales
a las de Inglaterra en su estado actual""
•
Esta idea de la relatividad de la política económica había sido expresada
antes. De hecho, Beltrán dio crédito a Jaumeandreu por haberse anticipado a
List en un cuarto de siglo. El profesor catalán concluyó que ya fuera el
libre comercio o el proteccionismo, la mejor política depende del "estado
en que se encuentra la industria respectiva de las naciones manuf~ctureras.
Si la perfección y baratura de los artefactos es igual en a~bas na:1~n~, no
puede haber ningún inconveniente en dar al comercio una libertad ilimitada;
pero si de las dos naciones la una tiene su industria naciente o atrasada en
parangón de la otra, la libertad absoluta del comercio exter!o~ no podrá menos
de perjudicarla, y su gobierno debe establecer leyes restncttvas o fundar su
legislación sobre el sistema prohibitivo".42 En 1817, Dou censuró a los economistas españoles por abrazar la "ilusión o delirio" del libre comercio, "escudándose con la autoridad de Smith, a quien presentan como un Aquiles
38
"Memoria que el ministro de hacienda de España pasó al de estado en 1802, sobre
las bases del tratado que debería ajustarse con la Gran Bretaña en el Congreso de
Amiens", in Diccionario de hacienda, t. I , pp. 89-152.
.. Tratado elemental de economía política ecléctica, t. 11, pp. 127-128.
40
J. A. HoBSON, Richard Cobden, the lnternational Man (New York, 1919), PP·
43-45.
" Escritos económicos, p. 35.
e L . BELTRÁN, op. cit., pp. 102-103. Even earlier, Jovellanos said: "acomodar a
un tiempo y a un país lo que en otro país y otro tiempo ha probado bien, es la manía más frecuente de los políticos, como si fuese lo mismo una nación libre, rica, industriosa, comerciante y navegadora, que otra de circunstancias enteramente diversas"
(Informe de la ley agraria [Madrid, 1795), p. 94).

646

de su opinión". Dou pensó que, "cuanto más lejos esté una nación de igualar
o superar a las otras en industria, tanto más lejos debe estar de adoptar el
sistema de Smith".43 La idea volvería a presentarse en varias formas. Balle
creyó_ que el sistema prohibitivo había incrementado la agricultura y la industria en tod~ las naciones ilustradas "al grado de perfección en que las
vemos. Es preciso pues imitarlas".44 Borrego, quien pensó que "nada es absolut? en economía política", se quejaba de que nadie, con excepción del Marques de Valle Santoro, había hecho de las condiciones peculiares a nuestro
país, el objeto de una investigación dirigida a aplicar a nuestro estado los
remedios científicos que reclama". 45 En realidad, Valle Santoro no fue tan
rigurosamente cientüico. Lo mejor que pudo decir acerca de la doctrina del
libre comercio, fue "que nadie ha demostrado que fuese falsa". Sus once
reglas de política comercial, incluyeron el "principio... que la mutua libertad
de comercio arruinará infaliblemente la industria de la más atrasada y así
pueden adoptarla las más adelantadas".46 En un ensayo laureado publicado por la Sociedad Económica de Madrid, en 1844, José María Ibáñez
debatió la cuestión, "sobre si es o no conveniente a una nación celebrar
tratados ~e comercio con otras más adelantadas en industria". Su respuesta
fue negativa: La consecuencia sería "una concurrencia fatal".47 Colmeiro,
co_mentando acerca del movimiento del libre comercio promovido por el ConSCJO de comercio inglés, declaró: "en cuanto de las doctrinas de Mr. Huskisson, yo también las profesaría si fuese inglés, o si mi patria estuviese tan
ade~antada en la carrera de la industria como Inglaterra".48 Pero Pastor, quien
escribía en 1856, afirmó que no había economista "de regular celebridad que
no reconozca la exactitud de las doctrinas de Smith respecto al libre cambio";
ya que para el economista alemán, "todo el libro de List está reducido a
una reproducción ingeniosa de los argumentos usados en favor de la protección de la industria".49

só!o

Aunque muchos escritores apreciaban que el comercio extranjero representa el principio de la división del trabajo aplicado en una escala intern~cional, no recomendaban su inmediata adopción. Canga Argüelles encont'.o apoyo en Say al creer que, a pesar de las "incontestables ventajas del
sistema de absoluta libertad mercantil, apoyadas en la razón y en la expe"' La riqueza de las naciones, t. 11, p. 131.
"' JUAN DE BALLE, Discurso.
.. Principios de economía política, p. XXXII.
.. Elementos de economía política ( 2 ed.), pp. 169-170.
"El Amigo del país, t. I (1844), pp. 193-223.
: In the introduction to J. DRoz, Economía política (Madrid, 1842), p. 136.
Luis MARÍA PASTOR, La ciencia de la contribución, t. I (Madrid 1856) pp.
163-176.
'
'

647

�...

riencia no deberá establecerse de un golpe".5° Carballó, también, creyó que
"las r:formas arancelarias deben, pues, ser lentas. . . una nación en donde
el sistema protector ha dominado por mucho tiempo no debe pasar de una
vez de un sistema a otro" _51 Como podremos ver, España, de hecho, nunca
estuvo en el límite de adoptar el libre comercio de un golpe.

III
Tres marcas de la historia de la legislación arancelaria anterior a 1850
-los términos arbitrarios de la presente discusión- pueden ser revisadas brevemente. La tendencia liberalizante de las leyes de tarifas promulgadas por las
Cortes de 1820-23 fue nulificada por el decreto real del lo. de octubre de
1823; y el arancel recomendado por una reorg~nizad~ junta ?,e aranceles Y
promulgado en 1826 fue "fuertemente protecto~. La ~~ortac10n de 500 artículos fue prohibida y en otros impuestos de rmportac1on, y en otros aranceles de importación excedió del 15% al 25%. 52
_
Mientras los librecambistas agitaban por más bajos impuestos, especialmente después de la publicación del Curso de Flores Es_t~ada, en 1828, .l~s
proteccionistas organizaron intentos frustrados para debilitar la p~otecc10n
otorgada por la tarifa de 1826. La m~s fuerte ~~z en pro de la tarifa, provino de la Comisión de Fábricas de Hilados, Tejidos y Estampados de ~lgodón del Principado de Cataluña, la que, en la M emoria sobre la necesida~
del sistema prohibitivo ( 1834), intentó demostrar el grave error de la ~plicación en España de políticas derivadas de las teorías de. los econormstas
ingleses. Pero los proteccionistas no se encontraban solos
mvoc_ar la refo,rma de la tarifa. En las Cortes de 1837, el Diputado Beltran de L1st, declaro:

:1

" Los aranceles que en el día rigen son el producto, o más bien un~
miscelánea ridícula de las diferentes disposiciones u órdenes de los _diversos administ-radores de aduanas; y lo son tanto, que puede decirse
que no existe un cuerpo de aranceles aprobado por el gobierno desde
el tiempo de Don Carlos JI. Basta esto para probar el estado de desorden y desorganización en que este ramo interesante. debe de hallarse, y la imperiosa necesidad de que se forme una tarifa general, aco~
Diccionario de hacienda, t. IV, pp. 117-124.
Curso de economía política (Madrid, 1855),
pp. 272-273.
_
.. JosÉ M. TALLADA PAuu, Historia de las finanzas españolas en el siglo XIX {Barcelona, 1946), pp. 240-251.
50

., BENIGNO CARBALLÓ WANGÜEMERT,

648

modada al estado del comercio del país, que arreglando los derechos
que deben pagar los efectos ponga trabas a la arbitrariedad". 53

La junta de aranceles y otros cuerpos oficiales, estudiaron la cuestión de
las tarifas y la administración de aduanas intermitentemente, y en 1840, la
junta revisora de aranceles propuso un proyecto de ley que el gobierno había
puesto a la consideración de las Cortes. Al año siguiente, después de haber
debatido las enmiendas propuestas por una comisión ad hoc, el Congreso
de Diputados aprobó la nueva ley de tarifas. Aunque el Diputado Sánchez
Silva, en un reporte de la minoría, protestó por el "absoluto y monstruoso
sistema prohibitivo. . . atendiendo los sofismas mercantiles de muchos comerciantes y fabricantes de Cataluña", la ley de 1841 representó un retraso, considerando la alta protección de 1826. Por ejemplo, de las 237 prohibiciones
recomendadas por la junta revisora, solamente 94 permanecieron en el acta
final. 54
De acuerdo con Tallada, el arancel de 1841 fue "bien visto por los elementos
industriales. . . Sólo más tarde, cuando las tendencias librecambistas ejercieron mayor influencia en sucesivas reformas arancelarias, fue atacado el arancel de 1841". Se levantaron críticas de todos lados. Borrego denunció los
impuestos proteccionistas, "respecto a una multitud de artículos, por el mero
hecho de que se elaboran en el país" y especificó 56 productos prohibidos,
de los cuales pensó deberían estar en la lista libre.55 Otra crítica caracterizó
los precios de los impuestos como "moderados", pero se quejó de que los
avalúos ficticios usados por la administración de aduanas hizo los precios
efectivos muy altos. 56 Gutiérrez resumió sus más agrios ataques en los librecambistas: Cuando no abogaba por una ilimitada prohibición de ciertas importaciones, argüía por impuestos proteccionistas, para "nivelar el precio venal
del producto nacional y extranjero" -un argumento muy en boga en los
debates de la tarifa americana, aún en el siglo XX. Negando que estuviese
favorecido por el industrialismo catalán, Gutiérrez dijo no avergonzarse si
fuese empleado para defender los intereses de esa región. 57
Tallada describe el arancel de 1849 como una medida que contenía " declaradamente tendencias librecambistas". Aunque los impuestos en algunos
., Diario de las sesiones de Cortes, 1837, No. 14 (15 de enero de 1837), p. 138.
"Diario de las sesiones de Cortes: Congreso de Diputados, 1841, Apéndice al No.
63 {junio) ; Tallada, op. cit.
"" Principios de economía política, p. 229.
,. Boletín de empresas, año 1, No. 25 (Madrid, 14 de mayo, 1845) , p. 198.
" Nuevas consideraciones sobre libertad absoluta de comercio (Madrid, 1839), pp.
77-78; Contestación a un artículo sobre libertad de comercio del Excmo. Sr. Don
Antonio Alcalá Galiano (Madrid, 1843), p. 21.

649

/

�artículos llegaron a ser tan altos como del 55% ad valorem, solamente 14
productos permanecieron en la lista de las importaciones prohibidas. A principios de 1840 los algodoneros catalanes, los trigueros de Castilla y los metalúrgicos bilbaínos, "formaron un frente único" para asegurar una mayor
protección; tuvieron que contender con una "pléyade de brillantes oradores
y escritores que en Madrid trataron de impulsar el predominio del liberalismo manchesteriano". Esos brillantes oradores y escritores estuvieron influidos hasta más allá de 1848, pero los proteccionistas estaban destinados a
ganar la batalla antes de que terminara el siglo. No pasó mucho tiempo antes de que los manchesterianos quedaran desacreditados en su propio país.58

EN TORNO A LAS IDEOLOGÍAS JURíDICO-POLíTICASFILOSóFICAS DE LA O.N.U. Y DE LA U.N.E.S.C.O.
DR. I vo H0LLHUBER

EL ÚNrco CAMINO QUE SE OFRECE a la humanidad contemporánea para alejar
el peligro de guerra, como método para la solución de conflicros, es el establecimiento de instituciones internacionales que dispongan de una autoridad
suficiente -tal como Juan XXIII ya lo había dejado entender al mundo
entero en su encíclica "Pacem in terris"-.
Por la variedad de sus atribuciones y el número de sus miembros, la Organización de las Naciones Unidas es la más importai;ite entre todas las instituciones internacionales, y es el1a por consiguiente la que se encuentra en el
centro de la vida internacional, dado que la mayor parte de las naciones del
mundo la integran actualmente. Dicha institución trata de reunir a las diferentes naciones de nuestro globo con vistas a obras de paz y de progreso.
No importa por ahora entrar en los detalles de
esta institución mundial'
.
sino saber si la Carta de las Naciones Unidas ha sido inspirada en una
ideología determinada y cuál es el espíritu trascendental que sirve de fundamento a esta ideología.
Si se atiende al preámbulo y a la declaración de objetivos y de principios
de la O.N.U., puede decirse que nos encontramos frente a una Carta inspirada en los más sublimes y magnánimos sentimientos que jamás hayan alimentado a seres mortales, a tal punto que debiera parecer normal la afirmación de que "no se puede concebir nada más elevado en el plano natural dentro de la construcción ideológica de la humanidad" ( Paulo VI ante la Asamblea de la O.N.U. el 4 de octubre de 1965).

" For the period after 1849 see particulary: TALLADA, op. cit.; GÜELL, op. cit.;
G. MoRQUECHo, La controversia económica en 1859 (Madrid, 1960); MANUEL PuoÉs, Cómo triunfó el proteccionismo en España (Barcelona, 1931).

650

Vale la pena atender a lo dicho y dejarse impregnar de ese encanto sublime:
La Carta del Atlántico de agosto de 1941 -es decir la madrina de la Carta
de la O .N.U.- había preconizado ya solemnemente los principios democráticos
que, en número de ocho, deberían prevalecer después de las hostilidades en el
dominio de las relaciones internacionales. Los que susc1iben la Carta no debe-

651

�rán buscar ninguna ampliación territorial; ninguna modificación territorial
deberá ser hecha sin el consentimiento de los pueblos interesados; cada pueblo
podrá escoger libremente la forma de su gobierno; la paz futura deberá garantizar la seguridad internacional, la reducción general del equipo bélico,
la libertad de los mares, el libre acceso a las materias primas; todas las naciones deberán cooperar para promover el progreso económico y social.1
Séanos permitido hacer notar entre paréntesis, que si reclaman proceder del concepto de "democracia" regímenes tan diferentes como los
de la "democracia" americana, las "democracias" occidentales, las "~mocracias" populares y las de algunos países de América Latina, de
Africa o de Asia que se acercan al de regímenes más o menos dictatoriales, esta es una de las razones por las que este concepto tan delicado no figura en la Carta de la O.N.U., sino más bien en el estatuto
del Consejo de Europa. 1

La reunión en San Francisco, el 26 de junio de 1945, de los pueblos de
las Naciones Unidas fue inspirada en el espíritu de la Carta del Atlántico del
14 de agosto de 1941, la cual había sido estipulada como expresión del derecho natural; en consonancia con tal espíritu, aquellos pueblos se declaraban "resueltos a preservar las generaciones futuras de la plaga de la guerra...,
a proclamar de nuevo su fe en los derechos fundamentales del hombre, en
la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de
los hombres y de las mujeres, así como de las naciones, grandes o pequeñas
(sic!) a crear las condiciones necesarias al mantenimiento de la justicia..., a
favorecer el progreso social y a instaurar mejores condiciones de vida de
acuerdo a una libertad mayor, y, para estos fines a practicar la tolerancia
(sic!), a vivir en paz unos con otros en un espíritu de buena vecindad, a
unir sus fuerzas para mantener la paz y la seguridad internacionales..."
Ahora bien, en contradicción aparente al principio de la igualdad tan solemnemente estfpulada se encuentran sobre todo:
a) La admisión restringida de los miembros.
b) El veto privilegiado de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
c) Las disposiciones excepcionales tomadas en perjuicio de los " pueblos
enemigos".
1
Cf. PIERRE GERBET, Les Organisations lnternationales, Presses Universitaires de
France), 4e. éd. 1960, p. 57.
2
Cf. CHARLES CBAUMONT, L'O.N.U.", (Presses Universitaires de France), 4e. éd.
1964, p. 16.

652

ad a) Fueron invitadas a la Conferencia de San Francisco en 1945 solamente las naciones que habían efectivamente luchado bajo el nombre de las Naciones Unidas o "las que hubiesen declarado la guerra al enemigo común antes
del lo. de marzo de 1945". Se trataba pues ante todo de una manifestación de
seguridad de las Potencias que combatieron contra el Eje. Se trataba de
mantener en tiempo de paz la alianza establecida en tiempo de guerra --decía
Pierre Gerbet- ( 1 p.c. 58) siendo las Potencias victoriosas las que debían
perpetuar su solidaridad para asegurar la defensa de la paz. La O.N.U. fue
creada por los vencedores, para que rehusase ocuparse de la liquidación del
conflicto mundial por no ser de sus atribuciones la redacción de los tratados de paz.

Aunque el principio de la vocación universal de la 0.N.U. pida una participación total de las naciones en las organizaciones internacionales, exigida
además por el reconocimiento del derecho que tiene cada nación a entrar
en una organización con vocación universal, que quiere "ser un Centro en
el que armonicen los esfuerzos de las naciones" (Haft 1, 4), la carta de la
O.N.U. abandonó este principio al someter la emisión de nuevos nombramientos a una serie de condición y de forma. Según el artículo IV de la carta,
"pueden hacerse miembros de las Naciones Unidas todas las naciones pacíficas que acepten las obligaciones de la presente Carta y, a juicio de la Organización, sean capaces de cumplirlas y estén dispuestas a hacerlo"; "la admisión, como Miembro de las Naciones Unidas de toda nación que llene estas
condiciones se hace por decisión de la Asamblea General bajo recomendación del Consejo de Seguridad". Es pues el Consejo de Seguridad el que
decide; es el mismo órgano el que -como lo veremos más tarde- se encontrará condenado a la inercia por el veto de un solo miembro permanente
Y podrá excluir a todo nuevo miembro según las vicisitudes siempre cambiantes de la política internacional.
ad b) En oposición al principio de la igualdad, la Carta de la O.N.U. había
concedido un poder extraordinario a las grandes Potencias, con lo que, en
el caso de un desacuerdo entre ellas, toda actividad de la O.N.U. se encontrará paralizada y condenada a la inercia.

En conformidad al artículo XXIII de la Carta, el Consejo de Seguridad se
compone de once Miembros de la Organización: cinco miembros permanentes, designados por la Carta misma -China, Francia, la URSS, el Reino
Unido y los Estados Unidos- y seis miembros no permanentes, elegidos
cada dos años por la Asamblea General. El Consejo no podía decidir sino
en el caso de una mayoría de siete voces, de las cuales cinco eran necesariamente las de los miembros permanentes. Por consiguiente, un solo miembro
permanente podía por su veto bloquear la decisión de la mayoría del Consejo.
653

�En particular, era la resolución llamada Acheson del 3 de noviembre de 1950
la que servía de medio para sortear las dificultades debidas al veto de las
grandes Potencias y la que marcaba una evolución tendiente a subrayar, en
el ámbito del mantenimiento de la paz, el papel de la Asamblea General en
detriment~ ~el Consejo de ,?eguridad. La resolución intitulada "unión para
el mantenmuento de la paz , del 3 de noviembre de 1950, estipuló que: "si
el Consejo de Seguridad, por falta de unanimidad, no llega a cumplir con
~u respo~sabilidad principal en el mantenimiento de la paz y de la seguridad
mtemac10nales, la Asamblea examinará inmediatamente la cuestión a fin de
dar a sus miembros las recomendaciones apropiadas sobre las medidas correctivas que hayan de tomarse, inclusive el empleo de la fuerza armada para
mantener o restablecer la paz y la seguridad intemacionales".4 El papel de
la Asamblea General, la cual toma sus decisiones por mayoría simple de
votos (salvo para las cuestiones importantes, en las que se exige una mayoría
de dos tercios) , ha prevalecido sobre el papel del Consejo de Seguridad a
pesar de la disposición de la Carta según la cual (art. II, § 2) "toda cuestión
de este género" ( de paz y de seguridad ) que requiere una acción es remitida
al Consejo de Seguridad por la Asamblea General, antes o después de una
atingente discusión".
. Es precisam~nte la Asamblea General la que asegura a las pequeñas y medianas Potencias un cierto predominio. Pero este predominio es falaz si se
considera el hecho de que las pequeñas y medianas Potencias han terminado
agrupándose en tomo a una u otra de las Potencias-Coloso, Estados Unidos y la Unión Soviética.

De acuerdo con una modificación de la Carta, hecha el 3 de agosto de 1965,
desde el lo. de enero de 1966 el número de los miembros no permanentes
del Consejo de Seguridad fue aumentado de seis a diez, lo cual cambia un
poco en este cuadro, la relación de las fuerzas. Un órgano restringido -el
Consejo- debe ser el motor de la institución; de esta manera el principio
de las grandes Potencias se acusa claramente y toma un relieve vigoroso.
Se había dado aquel poder a las grandes Potencias para hacerlas dueñas
de la guerra y de la paz y para hacer más eficaz la actividad de la Organización misma, dándose como un hecho por tiempo ilimitado la conditio sine
qua non de todo funcionamiento, a saber la unanimidad permanente de los
vencedores sobre el Eje de 1945. "Pero la eficacia de la nueva Organización
se fincaba en definitiva sobre un postulado: el del acuerdo entre las grandes Potencias. Si los Grandes permanecen solidarios, la O.N.U. será todopoderosa ante los medianos y pequeños países. Si los Grandes se desunen, la
0.N.U. quedará paralizada. Ello postulaba también que una gran Potencia
nunca intentaría turbar la paz, puesto que toda acción de la O.N.U. contra
ella quedaría bloqueada por su veto" (Cf. Pierre Gerbet l. c.p. 60) . Permitir a cada Estado paralizar el esfuerzo común por su veto era condenarse
a la impotencia.
No hay que extrañarse por consiguiente ante el hecho de que se haya
acariciado la esperanza de que fuera precisamente la Unión Soviética la que
hubiera de proteger eficazmente el "status quo" en Europa. En este sentido,
es ya representativa la opinión de un escritor de 1945 que nutría una esperanza que, en esta época, era común en la mayor parte de los políticos: "En
la Europa de mañana, la URSS constituirá el muro de sostén de todas las
construcciones orientales... Fundándose en este axioma, el pacto anglo-soviético de 1942 y el pacto franco-soviético de 1944 son pruebas de un realismo de buen talante... Si el dispositivo de la seguridad europea debe reposar en el Este sobre la Unión Soviética, en el Oeste será, Inglaterra y Francia quienes habrán de ser llamadas naturalmente a formar la pieza clave".ª
Con esta condición, se podría estar tranquilo ante el hecho de que el Consejo de Seguridad será siempre el pivote del sistema de la O.N.U. y mantendrá
en sus manos todos los hilos.
Sólo cuando empezó la guerra fría a inquietar las conciencias europeas y
americanas se cayó en la cuenta de las desastrosas consecuencias de lo que al
principio no era sino una pesadilla.
Para poner fin a la parálisis del Consejo de Seguridad se esforzaba en hacer
pasar a la Asamblea General la responsabilidad del mantenimiento de la paz.

La O.N.U., de hecho constituida en escenario de vana rivalidad de dos
hegemonías, en lugar de ser el cuadro de las conciencias nacionales para
modelar la conciencia de la comunidad humana, no se contenta de ninguna
manera con permanecer como un máximo tribunal para todos los Estados

ª Cf. MAURICE
1945, p. 150.

ternationales, p. 67.

654

BoURQUIN,

Vers une Nouvelle Société des Nations, Neuchatel (Suisse),

ad c) En virtud del Art. II, § 6 (La Organización procede de tal suerte
que los Estados que no son Miembros de las Naciones Unidas actúen en conformidad a estos Principios en la medida que sea necesaria al mantenimiento
de la paz y de la seguridad internacionales), la O.N.U. dispone de medios
de acción que la autorizan a tomar medidas aún en el caso de Estados que
no sean miembros en circunstancia en que la paz y la seguridad internacionales estén en juego, a pesar de que según el Derecho Internacional General
las disposiciones de un tratado no deben ser susceptibles de oposición a las
de los Estados no incluidos directamente en aquél. ( Cfr. Ch-Chaumont, l.
c. p. 62) .

' Cf. Cn. CnAUMONT,

L'O.N.U., p. 58

ss.

y 75; y P. GERBET Les Organisations In-

655

�no-miembros, sino que se precia de pedirles que actúen en conformidad con
los principios de los que es depositaria en la medida que sea necesaria al
mantenimiento de la paz y de la seguri&lt;;lad internacionales {Art. II § 6).
Entran en esta categoría todas las disposiciones enumeradas en los §§ 3, 4 y 5
del Art. II (sobre todo la obligación de arreglar sus malentendidos internacionales por medios pacíficos, de abstenerse de recurrir a la amenaza o al
empleo de la fuerza, y de abstenerse igualmente de prestar asistencia a un
Estado contra el cual la O.N.U. emprenda una acción preventiva o coercitiva). Los Estados no-miembros están obligados además a tolerar cualquier
pesquisa en sus territorios cuando ésta haya sido ordenada por el Consejo
de Seguridad en conformidad con el artículo 34 de la Carta que dice:
"El Consejo de Seguridad puede investigar sobre todo malentendido o
sobre toda situación que pudiera acarrear un desacuerdo entre naciones
o engendrar otro malentendido, a fin de determinar si la prolongación
del malentendido o de la situación puede convertirse en amenaza del
mantenimiento de la paz y de la seguridad internacionales".

La situación más delicada y más penosa que pueda ofrecerse a un Estado
no-miembro es sin duda la decisión tomada por el Consejo de Seguridad según el Art. 39 de la Carta, a saber que existe en tal o cual país aun nomiembro de la O.N.U. una amenaza contra la paz aún si según la opinión
del Estado no-miembro una tal amenaza no existe de ninguna manera; el
texto del Art. 39 precisa:
"El Consejo de Seguridad nota la existencia de una amenam contra la
paz, de una ruptura de la paz o de un acto de agresión y dicta recomendaciones o decide qué medidas han de ser tomadas. .."

La aplicación del artículo 39 contra los Estados no-miembros tuvo una importancia mundial por ejemplo cuando las Naciones Unidas en la Guerra de
Corea tomaron medidas coercitivas contra un Estado no-miembro (Corea del
Norte).
A pesar de que la compatibilidad con el Derecho Internacional General
de la actitud de las Naciones Unidas hacia los Estados no-miembros, se encuentra todavía vivament'e discutida, la no-compatibilidad con el Derecho
Internacional, de la actitud de la O.N.U. hacia los Estados que en el curso
de la segunda guerra mundial habían sido enemigos de los miembros de la
O.N.U., se hace evidente a los ojos de cualquiera que haya guardado una
pequeña idea de lo que es la justicia internacional.
Se atenta contra bases fundamentales de todo derecho de gentes en los
656

textos de los artículos 53 y 107, los cuales preconizan una ley excepcional
contra los Estados-enemigos de la segunda guerra mundial y descargan a los
~stados v:~cedores de la obligación general de paz, considerada por lo demás
rmportantis!Illa:
Art. 53 : § 1 "El Consejo de Seguridad utiliza, si hay lugar para ello, los
acuerdos u organismos regionales para la aplicación de las medidas coerc~t~vas tomadas bajo su autoridad. Sin embargo, ninguna acción coercitiva. podrá s~r emprendida en virtud de acuerdos regionales O por
organis:nos regionaJ_es sin la autorización del Consejo de Seguridad; se
exceptuan las medidas contra todo Estado-enemigo en el sentido que
propone la d~fin~~ión tomada en el § 2 del presente artículo, y previstas en la . ap_licacz_on del Art. 107 o en los acuerdos regionales dirigidos
contra reincidencia, por un tal Estado, en una política de agresión, hasta
~l momento en que la Organización pueda, a petición de los gobiernos
interesados, encargarse de la tarea de prevenir toda nueva agresión por
parte del mismo Estado.

Art. 53: § El término estado-enemigo, empleado en el § J del presente
artícu~o, se a~lica a to~o Estado que, en el curso de la segunda guerra
mundial, ha sido enemigo de cualquiera de los miembros de la presente
Carta".
Art. 10~; "Ninguna_ disposició~ de la presente carta afecta o prohibe
una acezan _emprendida. o autorizada, como consecuencia de esta guerra,
por los gobiernos que tienen la responsabilidad de tal acción, en contra
de un Estado que, en el curso de la segunda guerra mundial ha sido
enemigo de cualquiera de los miembros de la presente Carta".'
Ana~ados a la luz del derecho de gentes, estos 2 artículos constituyen un
acto ~nilateral de fuerza frente a los Estados vencidos de la segunda guerra
mundial, los cuales en su calidad de no-miembros son considerados sin embargo como sumisos al Art. II, § 6 de la Carta y por consecuencia están oblio-ados
a actuar en conformidad con los principios de la misma Organizació:, la
cual detennina su situación de parias según los artículos 53 y 107. Y sin embargo, en virtud de los mismos artículos, numerosos miembros de la O.N.U.
son simultáneamente declarados libres de emprender una acción coercitiva
contra un "Estado-enemigo", según la terminología del Art. 107.
Te~endo en cuenta la posibilidad de agresión de un Estado vencedor, por
c_u~q'.11er razón, y bajo pretextos difícilmente verificables, esta agresión revestira S!Illultáneamente de un carácter legal a todos los actos dirigidos contra
657
e H-42

�las potencias coaligadas con un Estado vencido y comprometidas a auxiliarlo
(véase por ejemplo los pactos de las potencias del Oeste con Alemania, por
una parte, y los pactos del bloque del Este por otra parte) , de suerte que en
caso de una hostilidad soviético-americana cada uno de estos dos estadosmonstruos podría hacer valer que su acción estuviese dirigida, según el artículo 53, parágrafo 1 de la Carta, "contra la reincidencia de una política de
agresión" por un estado-enemigo (Alemania) o que fuera tqmado según el
artículo 107 como consecuencia de esta guerra. 5
Los artículos 53 y 107 de la Carta atentan también contra el Pacto Kellog
sin que se pueda remitir al artículo 103 de la Carta ("En caso de conflicto
entre las obligaciones de los miembros de las Naciones Unidas en virtud de
la presente Carta y las obligaciones que tuvieren en virtud de cualquier otro
acuerdo internacional, serán las primeras las que prevalecerán"). Lo cual hace
prevalecer las "obligaciones" de la Carta solamente frente a obligaciones l!SUmidas en virtud de otro Pacto, pero no frente a los derechos excepcionales que
preceden absolutamente a las obligaciones generales del derecho de gentes.6
¿¿Para qué sirven por consiguiente (podríase preguntar) todas las protestas
y solemnes afirmaciones de paz, si a causa de la exclusión de la ley a propósito de los "Estados-enemigos" de tiempos pasados se llegara a una situación que cubra simultáneamente la "legalidad" de una agresión contra "Estado-enemigo" de otro tiempo y "la legalidad" también de una agresión ejeº"de antano.
-;,
cutada contra los Estados que se ligaron con tal " Estado-enenugo
De esta manera se ha introducido el Caballo de Troya en el sistema de las
Naciones Unidas7 y también de esta manera ha perdido para siempre su
importancia toda discusión sobre el término ambiguo de "agresión", después
• Cf. STONE, Legal Controls of lnternational Conflict, 1954, p. 252: "This division
makes it like!y that in any hostilitics which might 3.!"ise between the Sovjte Union and
the Western States, each could plausibly allege that its actíon was diected, under article
53, paragraph 1, against 'a renewal of agressive polícy' by an ex-enemy (a German )
State, fighting on the other side; or was 'action ... tal;:en ..." as a result of "the Second
World War under Artícle 107" et p. 303: "Insofar as these enemies become disposed
as allies of rival blocs of Membres, warlike acts may be cloaked with more or less
legal effect as 'action' against the particular ex-.enemy State".
FR. BERBER, Probleme der Illegalisierung des Kricges durch die Satzund d er Uno"
in "Zeitschrift für Politik", Munich 1961, II, p. 118: "Damit verstossen diese Bestim-

mungen in eklatanter Wei eggegen den die gesamte Volkerrechtsordnung beherrschenden
und die Volkergemeinschaft konstituierenden Gleichheitsgrundsatz, da nicht ihre konkrete
Gefahrlichkeit sondem nur die historische Tatsache ihrer ehemalígen Zugehorigkeit zur
Gegenseite der wichtigeren UNO Mitglieder den Mabstab für diese Diskriminierung
liefert''.

• Cf. Fn. BERBER, Lehrbuch des Volkerrechts, Bd. I., S. 208 ss.
Cf. FR. BERBER, Probleme der Illega/isierung.. .", p. 119.

7

658

de que el problema de su definición retuvo la atención de los hombres de
estado y de los juristas durante un medio siglo.
Lo que se encuentra comprometido y corre el riesgo de perderse es el
espíritu mismo de la Carta de las Naciones Unidas, ya que los artículos 53
y 107 contienen disposiciones incompatibles con los principios fundamentales
de la equidad de derechos fijados en el preámbulo de la Carta ("igt¡aldad de
las naciones, grandes y pequeñas" - "equal rights of nations large and small").
Aún cuando una "debelatio" haya tenido lugar bajo la forma de una "reddition inconditionée" ( "unconditional surrender") el derecho de gentes no
soporta de ninguna manera un tratado prejuicioso en menoscabo de los Estados vencidos por tiempo ilimitado.8
Una de las pruebas más fatales del desconcierto que dejaba entrever este
"Caballo de Troya" introducido en la Carta por medio de los Arts. 53 y 107
fue dada por los Soviets en 1948 al hacer valer la perspectiva de que si quisiera el Consejo de Seguridad intervenir en el problema del bloqueo de Berlín,
ello constituiría una violación directa del artículo 107 de la Carta de las
Naciones Unidas.
Tomando en consideración un tal estado de cosas, se comprenderá fácilmente que una invalidación de estos dos artículos en cuestión surge como una
de las tareas más urgentes que las Naciones Unidas deberían considerar propia de su deber inmediato.
Juan XXIII en su encíclica "Pacem in terris" subrayaba la importancia
de la O.N.U. y expresaba vivamente el deseo de "que la Organización de
las Naciones Unidas puede adoptar cada vez mejor sus estrncturas y sus
medios de acción al amplio terreno y al alto valor de su misión". Y Paulo
VI aumentaba este elogio opinando que "no se puede concebir nada más
elevado, en el plano natural, dentro de la construcción ideológica de la humanidad" .
Ahora bien, nosotros hacemos también el elogio del programa de la O.N.U.
encerrado en su preámbulo, pero consideramos que ello no nos impide de
ninguna manera criticar su espíritu de realización que, por ejemplo, no le
pudo impedir (y esto apenas unas semanas después de su constitución) legalizar por medio del documento de Potsdam ( 17 de julio de 1945) la e&gt;qmlsión de unos quince millones de cristianos de origen alemán.
¿Quién tiene la culpa?
Juan XXIII tuvo cuidadosa precaución en distinguir entre las falsas doctrinas filosóficas y sociológicas, por una parte, y los movimientos históricos
ampliamente influenciados por el curso de los acontecimientos, aún cuando
8

Cf. JosEF SoDER, Die Vereinten Nationen und die Nichtmitlgieder Bonn, 1956,
p. 164 y 227.

659

�estos últimos hayan debido su origen y tomen aún su inspiración de aquellas
teorías, por la otra; él deseó
que una nueva energía venga a animar a los gobernantes, la cual pueda
ayudarles a creer en la presencia de Dios en la historia y a aceptar su
ley, hasta en sus últimas consecuencias lógicas, hasta en las aplicaciones
concretas que comporta, así como que sean llevados a hacer absolutamente todo con espíritu de obediencia a un deber que los trasciende,
que trasciende la vida de los individuos, y que, con este espíritu, no
descuiden nada de lo que puede favorecer al desarrollo de la persona
humana y asegurar aquí abajo una vida en sociedad que tenga por
9
sólidos fundamentos la verdad, la justicia, la paz y la libertad.

La exigencia más urgente en nuestros días para alcanzar y garantizar una
paz fundamentada en la verdad, la justicia y la libertad, será pues el tomar
conciencia por parte de la O.N.U. y de sus organizaciones sucursales (de las
cuales la más importante a la luz del clima espiritual del mundo es sin duda
la UNESCO) de la necesidad de una filosofía teísta acorde con los intereses
de un humanismo cristiano: "Si el mundo se siente extraño al cristianismo,
el cristianismo no se siente ajeno al mundo", así hablaba Paulo VI en Belén
el día de la Epifanía en el año de 1964; con ello aprobaba la verdadera
palabra bien conocida de los escolásticos: coniunctio hominum cum Deo est
coniunctio hominum inter sese, et celle du grand Leibniz: existentia entis
alicuius sapie_ntissimi seu Dei est juris fundamentum ultimum ( § 76) . Las
grandes verdades constituyen el más fuerte y aún único lazo social y étnico;
tan luego como se les abandona las naciones quedan próximas a la ruina.
La unidad religiosa e intelectual es la más sólida base de las unidades sociales
y étnicas.
Ahora bien, vista con esta óptica, ¿ cuál es la filosofía adoptada o recomendada por la UNESCO encargada por la O.N.U. de vigilar la Educación,
la Ciencia y la Cultura del mundo?
El preámbulo de una de sus más importantes instituciones especializadas de
envergadura mundial, a saber de la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO ), es digno de una alabanza igual a la del preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas.
En efecto, gracias a una inteligencia verdaderamente sagaz y global, se cayó
en la cuenta "que, puesto que las guerras nacen en el espíritu de los hombres,
es en el espíritu de los hombres donde deben ser levantadas las defensas
9 Cf. el discurso que Juan XXIII dirigió a los miembros del cuerpo diplomático en
la ceremonia celebrada el 11 de abril de 1963 en la Capilla Sixtina.

660

~e la paz; que la incomprensión mutua de los pueblos es lo que ha sido
siempre, ~n el curso_ de la historia, el origen de la sospecha y la desconfianza
entre naciones, habiendo degenerado a menudo sus desacuerdos en guerras•
que la gran Y terrible ~erra que acaba de terminar se hizo posible a cau~
de haberse renegado el ideal democrático de dignidad, de igualdad y de respeto
a la_ persona h~~~na y por la voluntad de sustituirle, explotando la ignorancia y el preJwc10, por el dogma de la desigualdad de las razas y de los
hombres; q_~e, dado que la ~gnidad del hombre exige la difusión de la cultura
Y la educac10n de todos en Vistas de la justicia, de la libertad y de la
·t
ara t d l
.
d
paz exis en,
P, . o as as naciones, eberes sagrados que deben cumplirse con un esp:nt~ de mut~~ asistencia; que una paz fundada sólo sobre los acuerdos econoffilcos y pohticos de los Gobiernos no podía acarrear la adhesión unánim
duradera y_ smcera
·
de los pueblos y que, por consiguiente, esta paz debe
e,
ser establecida sobre el fundamento de la solidaridad intelectual y
l
d I h
.d d" ( p , b
mora
e a . umam a • ream ulo de la Convención de la UNESCO del 16
de noviembre de 1945).
El obje~v~ sublime _de 1~ UNESCO, a saber "la libre búsqueda de la
v~rdad ob¡etw~ y el libre intercambio de las ideas y de los conocimientos
(ib.) , es lo nns~o. qu~ cada filósofo, cada sociólogo, cada pedagogo debe
reconocer Y segwr s1 qmere aspirar a ser fiel a su alta vocación
El objetivo -~eneral de la UNESCO se encuentra precisado. en el Art. I
de la Convenc1on del 16 de noviembre de 1945 que se expresa como sigue:
La Organi~ación se propone contribuir al mantenimiento de la paz y
de la seguri~~d estrechan~o, por la Educación, la Ciencia y la Cultura,
la colaboracwn entre nacumes, con el fin de asegurar el respeto universal de la justicia, de la ley, de los derechos del hombre y de las libertades fundamentales para todos, sin distinción de raza de sexo de
lengua o de religión, que la Carta de las Naciones Unid-:is recono;e a
todos los pueblos.

Ciertamente, na~ie puede poner en duda que la UNESCO se ha preocupado.mucho del bienestar de la humanidad en una escala mundial. Ha favor:c1do el c?nocimiento y la comprensión mutua de las naciones ha dado
un rmpulso vigoroso a la educación popular y a la difusión de la cuÍtura y ha
ayudado al mantenimiento, al progreso y a la difusión del saber. Además
ha ayudado mucho al mejoramiento de las instituciones culturales en los país~
devas~dos ! ha constituido un gran número de fondos de socorro facilitando
el meJorarruento de la alimentación para la conservación de los recursos naturales y por muchos otros medios.
La UNESCO ha fomentado el espíritu internacional e inculcado a todos el
661

�respeto de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y reafirmado por todas partes el profundo apego a las libertades fundamentales que
constituyen los cimientos mismos de la justicia y de la paz en el mundo.
Pero, ¿ cuáles son las últimas bases fundamentales sobre las que está edificado todo el edificio y todo el sistema de la UNESCO? ¿A qué sostén de
su poder ejercido sobre todas las culturas del mundo se remiten sus directivos?
Es sin duda de gran importancia conocer lo que el primer Director General y su sucesor pensaron acerca de esto.
En su discurso de adiós que el primer Director General de la UNESCO,
Dr. Julián H uxley, pronunció con ocasión de la tercera sesión de la Conferencia General de la UNESCO en Beirut el lo. de diciembre de 1948 (el
mismo día que la Declaración Universal de los Derechos del Hombre era
proclamada por las Naciones Unidas) subrayaba la necesidad de la UNESCO
de reducir las distancias psicológicas de las naciones porque ninguna paz
podrá ser permanente si no está basada sobre la cooperación en los asuntos
cient'úicos y culturales. El segundo Director General, Jaime Torres Bodet,
ex-ministro de México, trató de poner en evidencia la universalidad de la
verdad llamando a la UNESCO la conciencia de un mundo nuevo cuyo cuerpo político está formado por las Naciones \Jnidas. La paz como la guerra,
decía, es antes que nada un estado del espíritu humano. Por esta razón debe
ser fundamentada sobre "la solidaridad intelectual y moral de la humanidad"
(Cfr. el preámbulo de la Convención de la UNESCO) . Vista la importancia
de las declaraciones hechas con ocasión de la sesión de Beirut, el cuadernillo que las resume bajo el título "This is our Power..." goza pues de una
importancia marcada en la propaganda de la UNESCO y es frecuentemente
citado. El poder de la sabiduría o de la verdad ( the power of ,'t'isdom or
10
truth), he ahí las bases a las que ha de referirse cualquier crítica seria.
10 "This is our Power..." (UNESCO publication 273) p. 1:
"there is the power
oí war, or trite power which considers that the way to lead men is to know where they
should go, and to tell them, explaining to them as if they were rational beings why it is
the right way'';
p. 3 : "Unesco has the authority of the human conscience. It has the power over
men their own consciences- no more and no less;
p. 6 "no peace will be permanent unless it is based on co-operation in scientific and
cultural affairs";
p. 13: "Truth is universal. Those who deny that first principie and found their hegemony on biased and incomplete reasoning preach lies. Hence the importance of
Unesco's task, because Unesco, truth, and peace, constitute essentially a single enterprise. The United Nations are the body politic of a new world, and Unesco is its
conscience". (Bodet) ;
p. 15: "Peace, like war, is above all, a state of mind... this was our fundamental
idea".

662

Desd~ el moi:nento en que la UNESCO aspira a una identificación de
su p~op1~ doctnna con la sabiduría o la verdad misma y pretende ser "la
conciencia del nuevo mundo", no puede más evitar que se someta a sus b·
ases
f1·1oso'f.icas a una contraverificación.
Ahora bien, no basta que la UNESCO proteste y obligue que el volumen
que
. trata
D.sobre El objetivo y la filosofía de la UNESCO 11 publicado por su
p~er 1rector ?e~eral, el Dr.. Julián Huxley, es de orden puramente in0_ficial Y por consi~ente no obligatorio; de todas maneras este libro seguirá
siendo una fuente magotable para poner a descubierto el fondo metafísico
de la UNESCO Y para echar una mirada por detrás de su escenario espiritual
Ya ~n ~l, texto publicado en Londres por la "Comisión Preparatoria de 1~
Orgamzac10n de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la
Cultura"
el 15 de septiembre de 1946 (UNESCO /C/6) J'uli,an H ux1ey re1·
. .
vmd1ca . para la UN~SCO "a working philosophy, a working hypothesis12
c_oncerrung human eXIStence and its aims and objects" que sólo "an evolutlo~ary "".orld h~,anism" de orden científico "on a truly monistic, unitary
philosophical basIS puede ofrecer (ib.p.6/7). Se trata por consiguiente de
~ue la ?NESGO adopte como punto de partida de su filosofía no un dualismo, smo una base filosófica verdaderamente humanista, buscando la unida?. de todos lo~ pueblos del mundo en un humanismo científico universal,
unif1ca~do los diferentes aspectos de la vida humana e inspirándose en la
~volucion, desde un punto de vista evolucionista; de esta manera, el destmo del hombre puede resumirse muy simplemente así: Realizar el máximo
de progreso en un mínimo de tiempo (ib. p. 12) . Porque la filosofía de la
UNESCO debe apoyarse sobre el evolucionismo, y por ello el concepto de
progreso debe encontrarse en el centro mismo de esta filosofía.
En ~os ?~minios de la filosofía, de las humanidades y de las artes, el método científ1c~,. au~que. necesario, no es suficiente. Ya no es suficiente porqué
aquellos dommios implican juicios de valor a la vez que cuestiones de hecho
Y de comprensió~ intelectual ("because in them value-judgements are involved
as well as _questions of fact and of intelectual comprehension"; ib. p. 39) .
presencia de valores rivales la UNESCO no puede permanecer neutra
( UNESCO cannot be neutral in the face of competing values"). y la
UNESCO no es neutra de hecho; "aún si debiera rehusar llevar a cabo entre los valores una elección consciente, descubriría que las necesidades de

~?

u Cf. D r.
1947.

Ju¡-tán Huxley~ "Unesco: Its purpose and its philosophy", Washington

e ~ La traducción del té~o """.ork~g philosophy'' · por "filosofía del trabajo" es
~onea porqu~ el autor del ;d1oma mgles no tiene aquí en cuenta una filosofía que explicara el sentl~o del trabajo, sino más bien una filosofía que explota toda la virtualidad
que le es propia.

663

�acción suponen esta elección, de suerte que sería llevada, al fin de cuentas,
a adoptar inconscientemente un sistema de valores". ¿Cuál? Es aquí donde
la filosofía del humanismo evolucionista le servirá de guía. La UNESCO
conformará sus valores éticos a las direcciones discernibles en la evolución
fundamentándolos en el hecho del progreso biológico y formando con ellos
una superestructura adaptada a los principios del progreso social ("It ~11
accordingly relate its ethical values to the discernible direction of evolut1on,
usino- the fact of biological progress as their social advance"; ib. p. 40) .
Sob;e esta base, no existe nada inmutable o eterno en ética, aunque subsistan valores éticos generales y duraderos, a saber los que favorecen una
organización social de naturaleza tal que pueda dar a los individuos todos
los medios de desarrollar o de expresar su personalidad de una manera compatible con el mantenimiento y el progreso de la sociedad.
Quedan como inadmisibles para la UNESCO, sobre todo, los modos del
pensamiento juzgados dogmáticos, sean éstos del dominio de la filosofía o
del de la teología. Para Huxley se trata pues de evitar todos los dogmas sean
cuales fueren, ya sea que se trate de un dogma teológico, marxista, filos_ófico
0 de cualquier otra naturaleza: "we must eschew dogma -whether 1t be
theological dogma or Marxist dogma or philosophical or any other form of
dogma"; para Huxley todo dogma no es sino la cristalización de algún sistema de ideas que han dominado una cierta época: "for that is what d~gmas
are- the crystallisation of sorne dominant system of thought of a particular
epoch" (ib. p. 61).
La tarea principal consiste en ayudar al nacimiento de una cultura mundial
única que posea una filosofía propia, una estructura ideológica y un vasto
programa de acción.
En fin es la idea de un régimen mundial y único el que inspira la moral
última d~ la UNESCO. Esta debe considerar una forma cualquiera de unidad política mundial (sea gracias a un gob_ierno mundial ~ico, sea de _otra
forma) como el único medio seguro de evitar la guerra: 1t must env1sage
sorne forro of world political unity, whether through a single world government or otherwise, as the only certain means for avoiding war", (ib. p. 13) •
De manera tópica, en su programa de educación, la UNESCO puede hacer
resaltar la necesidad última de la unidad política mundial y familiarizar a
todos los pueblos con todo lo que implicaría la transferencia de la plena
soberanía de las naciones separadas a una organización mundial: "Specifically, in its educacional programme it can stress the ultimate need for world
política! unity and familiarise ali peoples with the implications of the transfer
of foil sovereignity from separate nations to a world organisation" (ib. p. 13) ·
Aunque este libro del primer Secretario General de la UNESCO, el Dr.
664

Julián Huxley, no aspira de ninguna manera a ser interpretado como la expresión oficial de la filosofía que nutre a esta organización mundial, no por ello
es menos importante para darse cuenta del clima espiritual que allí reina.
Ahora bien, nadie podrá negar que es la filosofía positivista la que, con exclusión de todas las metafísicas fundamentadas sobre verdades y valores de orden
objetivo, priva sobre las demás interpretaciones filosóficas del mundo y del
hombre. Además, la terminología que pone de relieve al humanismo fue de lo
más proteico que se puede imaginar.
Es estrictamente necesario tomar conciencia de los numerosos "fideísmos
científicos" de muchos filósofos contemporáneos que se colaron en ese "adogmatismo dogmático". El problema del hombre como tal en los últimos años de
nuestra época ha vuelto a ser el problema central de la filosofía. La antropología
filosófica es una de las denominaciones modernas de un giro de espíritu tan
viejo como la filosofía misma. Lo que es nuevo es la tendencia marcada a escamotear la trascendencia que le fue propia durante tantos siglos; lo que es
nuevo es la tendencia a dejarse absorber por el juego de una nueva interpretación que se llama "humanismo" y que no es menos dogmática que aquella interpretación a la que se pretende reemplazar. En efecto, no se trata de sustituir la fe por una ciencia, sino más bien una fe "positivista" a la fe "trascendente". La problemática milenaria de interpretación de lo que se comenzó a
llamar humanismo puede ser reducida a un doble antagonismo de dos posieiones fundamentales, según que se trate del hombre autónomo o del hombre
teótropo. Según el concepto del hombre autónomo el humanismo se identifica
con el existencialismo ateo. Es así como el ateísmo militante pretende ser una
de las filosofías más humanas después que ya Carlos Marx había identificado
en sus primeras publicaciones al comunismo con el naturalismo acabado y
este último con el humanismo también acabado. 13
Ahora bien un humanismo enraizado en la filosofía positivista como el del
primer Secretario General de la UNESCO (Julián Huxley) no está a medida
de ofrecer la base sólida para una organización mundial porque, por su intolerancia frente a las verdades y valores objetivos de otras filosofías, adopta
la misma intolerancia que había descartado precisamente por ser intole10

Cf. HANNS Ln.JE, Atheismus, Humanismus, Cristentum, Hambourg, 1962, p. 37 ss.
Cf. Ivo HOLLHUBER, Philosopher c'est apprendre a ·etre homme, Actes du Xleme
Congres International de Philosophie, Bruxelles 1953, vol. XIV, p. 9 y ss.
Ivo H&lt;iLLHUBER, La Cita del hombre Moderno consigo mismo, Memorias del XIII
Congreso Internacional de Filosofía, México 1963, vol. II, p. 179 ss.
KARL MARX, Frühschriften (ed. A Kroner), Stuttgart, 1953, p. 235.
] EAN PAUL SARTRE, L'existentialisme est un Humanisme, París 1946.
]ACQUES MARITAIN, Principes d'une Politique Humaniste, París 1945.
LEOPOLDO PALACIOS El mito de la Nueva Cristianidad Madrid 1952.

665

�rancia. Con mucha razón, pues, Heinrich Kipp en su volumen "UNESCO",
Munich 1957, plantea la cuestión de que si se podrá alguna vez tener éxito
en el intento de salvaguardar suficientemente la fe en los derechos fundamentales del hombre y en la dignidad y el valor de la persona humana, rechazando el reconocimiento de su fundamento último en la trascendencia
divina.14
Cualquiera que juzgue nuestras aprensiones demasiado lúgubres y sin la suficiente fundamentación en el texto de 1946 o 1947 publicado por el primer
Secretario General de la UNESCO, es remitido a un volumen de fecha mucho más reciente del mismo autor que nos muestra los frutos maduros de los
brotes de entonces: El agnosticismo de antaño ha dado en un ateísmo profesado francamente en los "Essays of a Humanist'' del mismo autor. Aquí Dios
ya es transformado por Julián Huxley en "una hipótesis construida por el
hombre para _ayudarlo a comprender el sentido del ser", y la afirmación de
que Dios es la realidad fundamental y última es "un engaño semántico de
una constatación tan vaga que va a perder toda clase de sentido" .15
Pero hay más. En demérito de la UNESCO no faltaban voces que expresaron dudas y aprensiones siniestras que no queremos dejar en silencio, aun
cuando, en algunos puntos por lo menos, nos encontremos distantes de su
significado.
En un artículo muy sucinto -"¿Debería morir la UNESCO?" 16- el conocido filósofo y pedagogo italiano de envergadura mundial Benedetto Croce, hacía suya la opinión de que la falta de fuerzas eficazmente aptas para
formar una verdadera comunidad era sin duda la causa de que la obra concebida por un tal humanismo y realizada con un despliegue de tales fuerzas
como lo había sido la UNESCO, debía ya rápidamente resbalar hacia una
crisis tan grave que hacía surgir la cuestión de si debiera o no continuar
" Cf. HEINRICH KlPP, Unesco, Munich (Isar Verlag), 1957, p. 132-159.
15
JuLIAN HuXLEY, Essays o/ a Humanist (ed. Chatto 5 Windus, Ltd, Londres); Cf.
también la traducción alemana bajo el título de !ch sehe den künftigen Me:ischen,
Munich (List-Verl. ) 1965, p. 222: "Gott ist in Wirklichkeit eine von Menschen konstruierte Hypothese, die ihm helfen soll, in Sinn des Daseins zu verstehen"; p. 223: "zu
behaupten, Gott sei die letzte Realitat, ist, genau genommen, ein semantischer Betrug,
eine so vage Feststel Jung, dass sie jeden Sinn verliert".
J ulian Huxley se muestra además ignorante con respecto al dogma católico al hablar
de una "verdadera deificación de María" en el catolicismo (p. 222: "der eigentlichen
Vergottlichung Mariae im Katholizismus").
1
• Cf. BENEDETTO CRoCE Should Unesco Die?, en "The Manchester Guardian" del
18 y 19 de julio de 1950; también.
W. G. CARR, He Conditions Necessary for the Success of Unesco en " Reflections on
Our Age" ed. by D. Hardman, 1948 p. 299 ss.

666

subsistiendo. Fue Benedetto Croce quien -según la oprmon del sociólogo
austríaco Johannes Messner (Wien y Birmingham)- puso en fin el dato
en la verdadera razón del porqué la UNESCO estaba atorada.11 Aunque
Croce recibió cuatro veces Ja invitación de adherirse a ella, rehusó su colaboración a la UNESCO por juzgarla privada del indispensable lazo espiritual que hubiera sido el único capaz de fundamentar una comunidad y sin
el cual ni siquiera un justo término jurídico podía ofrecerse para designar
adecuadamente la estima que todos los miembros de la UNESCO deben cultivar para el hombre y sus derechos natural~s universalmente obligatorios.
Aún desde el punto de vista político surgieron sospechas graves frente al
papel que la UNESCO desempeña en el transfondo del escenario de la historia mundial. El general Sumpter L. Lowry había sometido a un comité del
senádo americano las siguientes aprensiones: La UNESCO le apareció como
un medio inventado por las Naciones Unidas para alcanzar su objetivo, a
saber la conquista del gobierno americano convertido en un gobierno mundial. Su tarea consistía en cultivar en los ciudadanos americanos el orgullo
vanidoso de ser ciudadanos de un Estado Mundial para que acepten un gobierno mundial como Ja cosa más natural del mundo. Con el fin de propagar
la idea falsa de una UNESCO como medio de alcanzar la paz mundial, el
"State Department", según él, debería ser constreñido a estigmatizar a la
UNESCO y a llamarla lo que ya le parecía ser de hecho: U na conspiración
para la creación de un Gobierno Mundial y para la conquista del gobierno
de los Estados Unidos.18
Sospechas aún más lúgubres atormentaban a Cristof Norborg, antiguo colaborador de la UNRRA, y a quien parecía que había llegado el momento de mirar la verdad de frente (por más penoso que ello sea): "Las Naciones Unidas
sirven únicamente al Kremlin y a su esfera de influencia".19
Ahora bien, la historia ha progresado desde el año de 1947, fecha de este
enunciado, y uno se puede convencer, una vez más, de que el peso de la
historia se carga sobre el de las doctrinas.
Douglas Reed, el antiguo colaborador bien conocido de T imes, estimó que
ya no estaba muy alejado el tiempo en el que, por los esfuerzos de la
"WARWG" (Organización Mundial de Parlamentos de un Gobierno Mun" Cf. JoHANNEs MESSNER, Widersprüche in der Menschlichen Existenz Vienne-Innsbruck-Munich (Tyrolia) 1952, p. 289.
18

Cf. SuMPTER L. LoWRY en The Tablet del 24 de julio de I 954, citado por Emmanuel Reichenberger, Wider Willkür und Machtrausch, Graz y Goettingen, 1955, p. 501.
18

Cf. CRISTOF NoRBORG en The Catholic World, septiembre de 1947, citado ibid.
p. 502.

667

�dial) se prepara un cambio de la Carta de la ONU de suerte que esto poco a
20
poco llegaría a transformarse en un gobierno mundial de orden dictatorial.
Recuérdese en fin el tono llano de las opiniones ilusionistas que W ende[
Wilkie ofrecía al gran público americano en su libro One World imitando la
táctica de Roosevelt.
Ahora bien, según Emmanuel Reichenbergen, viejo ciudadano americano,
ya no es un secreto que en los Estados Unidos círculos de gran influencia
( existen más de 200 organizaciones sin contar a los grupos lecales) colaboran
en la creación de un Gobierno Mundial, que se han propuesto alcanzarlo como
objetivo último. Reichenbergen hace recordar la relación ideo-histórica entre
los designios de las sociedades secretas en tiempos de la Revolución Francesa,
la entrada de los "Iluminados" en América, la ideología de Louis Blanc concerniente a un super-estado y la "Revolución Mundial", así como las construcciones
de Edward Mandell House, originario de Texas, quien gozaba de una influencia enorme durante los dos períodos electorales del Presidente Wilson,
sobre el cual en particular su influjo era eficaz así como sobre el Ministro
Inglés de Relaciones Extranjeras Sir Edwrd Grey. Siempre privaba la idea
principal de una autoridad superior a las naciones, sostenida por la fuerza.
Se hablaba de una unión de todos los pueblos formando una liga para obtener la paz por la fuerza. Creando una "General Association of Nations" sólo
se hubiera intentado fundar una liga de las naciones para mantener una especie de tiranía. Reichenberger no veía en todo esto sin una sola línea que
iba desde los iluminados hasta Louis Blanc; Philippe Dru y, más lejos, hasta
la WAPWG del año de 1953. Era por consiguiente de temerse el que un buen
día el regimiento de los ciudadanos unimundiales, tal vez aprovechando la
ocasión de una nueva guerra mundial, llegase a erigir una tiranía aún más
21
nefasta que lo que sería la tiranía ejercida por los comunistas. Al querer
descubrir las fuerzas más secretas de que se nutre el pensamiento íntimo de
la UNESCO, uno se enfrenta a una gran dificultad que surge tan luego como
se toma en cuenta la ambigüedad de los tres conceptos bases de la UNESCO
cuyas letras iniciales constituyen parte de su denominación: Educación, Ciencia y Cultura, las cuales pueden interpretarse de manera muy diversa:

Ciencia

Aunque la filosofía del primer Director General de la UNESCO Julián
Huxley no sea obligatoria sigue siendo verdadero que la UNESCO toma sus
Cf. DouGLAS REED en When World Government Moves In, escrito para el "Economic Council Letter", No. 312 del lo. de junio de 1935, citado ibid., p. 503.
"' Cf. EMMANUEL REICHENBERGER, Wider Willkür und Machtrausch, p. 504-506.
20

/

668

dis_rai:1cias _( como ya lo vimos) ante toda especie de metafísica y de verdades
ob3et1vas sm que sea un óbice para ello el compromiso de "la libre bús d
de la, verdad objetiva" concertado en el preámbulo de la Convenc1on,
. , que
a
conte~tandose con un hum~nismo :•~ui generis" de carácter científico y espiritual.
Mientras que el humamsmo clas1co, según la opinión de la UNESCO, había
quedado_ encerrado en la región , del Mediterráneo, el humanismo moderno
en cambio no conoce ni limites ni fronteras. La sublime tarea de la UNESCO
es ayudar al n~cirniento de ese nuevo tipo de humanismo.22 Se sobreentiende
~ue ~l h~amsmo es más propicio a la filosofía positivista y se deleita en
descnstahzar nuestros dogmas de toda especie". 23 Por consiguiente es congruente _que, en el programa de la UNESCO, la filosofía como tal no figure
·
. , ba30 . el título de "ciencia"
.
, sino baJ·o el título de "cultura " , en opos1cion por e3emplo al uso mveterado de la mayor parte de los países occidentales
los cuales no desconocen a la filosofía su carácter científico. No es de extra~
ñarse. por consiguiente el que la metafísica sea juzgada adecuadamente por
los rmembros de la UNESCO que han reconocido al materialismo dialéctico
como la filosofía oficial de su país. Desde un punto de vista positivista el
caráct~r de "ciencia'' es negado, como se sabe, a ·todas aquellas disciplinas
que no proceden según un método matematicoide y que no tratan de algo
mensurable o calculable. El problema de la ciencia como tal sigue siendo
uno. de_ los prob!emas m~ delicados e importantes al mismo tiempo y, por
consiguiente, tsta muy le3os de ser definido de una manera unánime.u
Cultura

tal como es visto por la UNESCO, se encuentra
b Eldconcepto de
D la cultura,
h
asa o en 1os erec os del hombre sin que exista una op1ruon
· ·' unarume
acerca de los_ supuestos espirituales y morales de tal base, lo cual ha sido
puesto de relieve entre otros por H. Kipp en su profundo estudio sobre 1
UNESC0.25
ª
~~s-~ún, !ª dificultad para encontrar un denominador común para una
def1mcion mas o menos adecuada del concepto de la " cult ura" crece por el

_= Cf. JAJME ToRRES BoDET, l. c. p. 16: "Classical humanism was at one time restn~ted to th? Mcditerranean region. Modem humanism must know no limit or frontiers.
Unesco s supreme task to help to bring this new type of humanism to birth".

It::

. Cf. JuLIAN HuXLEY, "Unesco, Its purpose and philosophy", p. 61: If we are to
ach1eve progress, we must leam to uncrystallise our dogmas":
:• Cf. p. e. un estudio muy profundo del conocido filósofo italjano Michele Federico
Sc1acca, "La Filosofia Oggi", Milán 1958, Vol. II, p. 173-277.
"' Cf. HEINRICH K!PP, Unesco, Munich (lsar-Verl.) 1957, p. 138 ss.

669

�hecho de que las terminologías empleadas para tratar sobre la cultura o
sobre la civilización difieren mucho en las lenguas, por ejemplo, francesa,
inglesa y alemana. Tomado rigurosamente, la traducción exacta que corresponde a la noción francesa de la "cultura", no podría ser en alemán "kultur",
sino más bien "bildung", mientras que al término alemán "kultur" correspondería en las lenguas romances y anglosajonas más bien la noción "civilización" .26
La cultura, lejos de ser unánimemente reconocida como la realización de
los valores objetivos y universales y como la esfera en la cual el hombre
puede desarrollar plenamente lo que hay en el más humano, corre el riesgo
de verse degradada al nivel de los usos y de las costumbres.27 Para nosotros
la cultura se identifica con la objetivación de una conducta espiritual frente
al sentido más íntimo del ser.28 (Para Gerbet).
"la ambición de los primeros años de la UNESCO era a poner fin al
amurallamiento intelectual del mundo y buscaba un denominador común a las diferentes culturas. La Organización hizo suya la Declaración
Universal de los Derechos del H ombre, pero experimentó algunas dificultades en definir lo más indisp~nsable de una doctrina intelectual
que fuera más que un acto de fe en los beneficios de la instrucción. Después de haber aspirado a convertirse en el 'Vaticano del pensamiento
racionalista', la UNESCO se volvió hacia tareas más concretas y más
fecundas: El desarrollo de la instrucción elemental en los países desprovistos de escuelas, las facilidades al intercambio de libros y de informaciones, las becas de estudios, los trabajos bibliográficos, la organización
29
de investigaciones colectivas sobre ciertos problemas importantes".

Ahora bien, este análisis sagaz nos prueba nuevamente que la UNESCO
ha fracasado en los esfuerzos que se impuso para echar las bases ontológicas
de su propio sistema en tanto que un nuevo humanismo, contentándose con
abarcar la declaración de los derechos del hombre a la manera de una última
•• Cf. ANTON HrLCKMAN, Wesen und Bedeutung der Wissenschaft von den Kulturen
en la "Zeitschrift für Ganzheits-Forschung", Viena 1961, p. 11/ 12 y en
Ivo HoLLHUBER, Sprache-Gesellschaft-Mystik, Munich 1963, p. 119/120.
Cf. JoHANNES MESSNER, Kulturethik, Innsbruck-Vienne-Munich (Tyrolia), 1954,
p. 336: "Was ist Kultur? Zunachst: Offenbar das, worin der Mensch die Vollentfaltung
des wahrhaft Menschlichen findet".
&gt;s Cf. Ivo HOLLHUBER, Sprache-Gesellschaft-Mystik, 1963, p. 118: Für uns ist Kultur
der objektivierte Niederschlag seelischer Haltung letzten Sinnzusammenhangen gegenüber".
,. Cf. PIERRE GERBET, Les Organisations lnternationales, p. 95.
21

670

medida ~ara el _comportamiento obligatorio de sus miembros, pero ha acertado
en ~~10 al eJecutar un gran número de las tareas de orden práctico y ha
contn?wdo ~on. ello, en una medida digna de la más alta aprobación, a
redu_c1r la rmsena humana y a animar a los hombres para el proareso
del
0
medio material e instructivo para todos.
Educación

Nadie podrá negar que la UNESCO ha conquistado grandes méritos por
su labor en los gigantescos progresos escolares del mundo entero sea tratándose del mejoramiento del medio material, sea tratándose de Ía conservación y utilización de los recursos naturales de los pueblos O bien de la inform~ción mundial por medio de encuestas y de documentaciones sobre el estímulo
de u~ espíritu internacional y sobre la coordinación de investigaciones y de
tr~b~JOS en favor de un patrimonio universal de la humanidad entera. Las
multiples y sobreabundantes contribuciones en todos estos dominios que ha
hecho la UNESCO en favor de las naciones grandes y pequeñas le rendirán
honor para siempre. Sin embargo algo falta. ¿ Qué cosa? Desdichadamente
lo más importante desde el punto de vista espiritual del hombre. El hombre
por su naturale~a no
saciará jamás por medio de una vida fácil, por más
~ductora_ Y satisfactoria que pueda parecerle en un cierto momento de su
VId~ pa~cular o de su vida nacional. El hombre, por su naturaleza misma,
es msaciable y está hambriento de infinito. En vano puede quererse satisfacerlo po~ m~dio del bienestar material y cultural y por el perfeccionamiento
de las ciencias naturales y morales. No basta inculcarle el respeto a los Derechos del Hombre de los cuales ni siquiera puede hacerle ver de manera
no equívoca, las últimas bases fundamentales. En efecto los ~onceptos-columnas que ,!und~me~tan cualquier manera de ver el mundo, sea que se
trate ~e. la_ conc1enc1a", de la "justicia", del "derecho", sea que se trate
de la digrudad del hombre", se encuentran muy lejos de poseer en nuestros
días una sola signi~icac_ión; más bien se han hecho proteiformes hasta llegarse
a prestar a cualqmer tipo de molde o cuño, mismo que llegan a sufrir a menudo en sentido contrario al sentido primario que se les ha hecho perder
poco a poco.
De esta manera, unos reconocen la justicia como fundamentada en verdades objetiv~ e invariables que derivan de una ley natural y que se encuentran :11ra1Zadas en último término en la voluntad divina mientras que
otros, habiendo resbalado hasta un colectivismo absoluto identifican la misma
. ..
'
Just1c1a con la utilidad colectiva.30

s:

30

Cf. HEINRICH KlPP, Unesco, p. 131-159

671

�De esta manera se puede limitar la educación a ser el arte pedagógico
de trasmitir a las generaciones futuras un saber estandardizado de orden
más o menos técnico así como un saber de las disciplinas intelectualizadas sin
cultura de espíritu y de corazón, mientras que la virtud pedagógica estará
siempre dispuesta a asumir la gran responsabilidad de hacer crecer en las almas de la generación futura, en conformidad con un proceso orgánico, lo
que ella ha enseñado intelectualmente y lo que constituiría su verdadera
cultura.
Permítasenos invocar la memoria de un enunciado del pedagogo internacional Eduard S pranger quien tenía costumbre de definir la cultura como
"Bildung" en un sentido análogo.31
En lo que concierne al programa especializado semblanteado por la
UNESCO, habrá que mantenerse en guardia ante todo, desde el momento
en que se trate de revisar y de preparar manuales de historia contemporánea.
Por más justificada que pueda ser la tarea de evitar en la enseñanza, primaria y secundaria sobre todo, lo que, sea directamente, sea indirectamente,
podría inculcar a los estudiantes un odio nacional, sin embargo es peligroso
presentarles como un dogma indiscutible lo que no podría ser sino el resultado de las encuestas objetivas que están muy lejos de verse terminadas. En
otros términos, se corre el riesgo de pecar contra este precepto cada vez
que por ejemplo se presenta a Alemania como la única responsable de la
segunda guerra mundial, o bien a Roosevelt, sepulturero de Europa, como el
"genio político" por excelencia.
¿ Qué resulta de todo esto?
La gran interrogante que entraña todo el futuro es la de saber si la página que la historia ha vuelto después de un tan largo y tan ensangrentado
período de luchas y de combates, abriría al mismo tiempo la puerta a una
aspiración común a los valores obligatorios y unificadores de las normas de
orden objetivo que sirven de base a la comunidad mundial.
Constatamos, desgraciadamente, la desaparición casi total de la fe religiosa
y el abandono de toda responsabilidad moral. Es el fruto tardío de una ciencia
"positiva" e intrínsecamente atea que sembró su grano en el siglo de la
luz. La paz sobre la tierra puede ser instaurada y consolidada sólo a condición de que el orden moral establecido por Dios sea respetado (Cfr. el
preámbulo de la encíclica "Pacem in terris" de Juan XXIII). Sería necesario volver a transformar el espíritu mundial tan ampliamente "desteolo-

gizado"
desde
lim
· • el "siglo de las luces" que ha llegado a establecerse como
c , a espmt_ual de _las organizaciones internacionales de nuestra época, y
sena necesano orgamzar de una manera o de otra una especie de "Cruzad
Teísta"
al servicio de un "apostolado de la verdad" para Poder estar a me-a
d"d
1 a de volver a dar al mundo entero la única base que puede ser capaz de
soportar bamboleos gigantescos que lo amenazan todavía.

n Cf. EDUARD SPRANGER, Psychologie des Jugendalters, 17me ed., Leipzick, p. 269:
"Bildung ist das Organischwerden dessen, was man intellektuell aufgenommen hat" (la
formación cultural se efectúa por el proceso orgánico de lo que se ha aprendido intelectualmente) .

672

673
• H-43

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>· Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�EL PRIMER TRATADO DE DESNUCLEARIZACióN
EN LA AMÉRICA LATINA
Lic. ALBERTO GARCÍA Gór.rnz
Universidad Nacional Autónoma de México.
Universidad de Nuevo León.

A. LA HISTORIA MODERNA de los tratados internacionales conocidos como multilaterales, es, en cierta manera, la historia moderna del Derecho Internacional, los que han ido reemplazando a la costumbre como fuente principal
de derecho, si bien la sociedad internacional está aún en una fase embrionaria, en lo que a una internacionalización propiamente dicha se refiere.
De acuerdo con Friedmann, las normas sustantivas de conducta que regulan )as relaciones entre los países son todavía reducidas y débiles. 1 Así, no
es posible ignorar la marcha ascendente de la función de los actuales tratados, notándose el aumento creciente de su alcance y valimiento dentro de
la evolución del Derecho Internacional en la constitución de órganos internacionales permanentes. Tal acontece con el P¡;zcto Constitutivo de la Sociedad de las Naciones y con la Carta de las Naciones Unidas, para comprobar la importancia cada vez mayor de este tipo de tratados a escala
mundial.
Así, la propia Carta de la Organización de las Naciones es el documento
legislativo internacional más importante de nuestro tiempo, siendo posible
observar cómo en la sociedad internacional, siempre cambiante, juega un
papel muy importante ese grado de adaptabilidad que tienen las normas jurídicas internacionales a esos frecuentes cambios sociales que se operan cada
vez en mayor extensión en el seno de la comunidad internacional.

Es necesario recordar una vez más, las nuevas circunstancias determinadas
por el inicio a la Era Nuclear lo que significa en el campo del Derecho
Internacional un nuevo planteamiento a esas circunstancias, especialmente
F'RIED.MANN, WoLPGANo, La Nueva Estructura del Derecho Internacional.
155. Editorial F. Trillas, S. A. México, D. F.
1

Pág.

503

�,, •

en lo que se refiere a la presencia de la energía atómica, no solamente
en el campo meramente científico -para su aprovechamiento---, sino en la
posibilidad de la verificación de una guerra de tipo nuclear, tomando en
cuenta la destrucción masiva de ciudades y naciones, cuyos alcances sobrepasan cualquier cálculo y cuyos daños tienen tal poder de destrucción que
no está lejana la posibilidad de que el hombre mismo desaparezca de la
tierra.
Con el descubrimiento de la energía nuclear y de su primer aplicación,
el primero de julio de 1952, se inició el sombrío capítulo de la moderna
época termo-nuclear. La multiplicación de tal fuerza se ha ido extendiendo
gradualmente más y más y al presente varios países cuentan con ella, predominando el empleo bélico de tal energía.
La llamada "experiencia local" de Hiroshima y Nagasaki, es un llamado
de atención bastante elocuente para que el hombre de todas las latitudes
concentrara su atención acerca de la protección del propio hombre. Desde
entonces han pasado ya más de una veintena de años y ha habido momentos
en que parecen ser los últimos del linaje humano.
La Asamblea General de las Naciones Unidas -decía U Thant el 5 de
agosto de 1963-, ha señalado más de una vez el peligro de la amplia difusión de éstas armas (las nucleares), a la vez que invitan a los gobiernos
a hacer todo lo posible, por llegar a un acuerdo internacional fijo, que prevea la inspección y el control con el fin de evitar la propagación de las armas de exterminio masivo. No deja de ser significativo el hecho de que
mientras las resoluciones de la O. N. U. cargan una responsabilidad especial sobre las potencias poseedoras de armas nucleares, las invitan a no confiar en el control de las mismas a los países que no las poseen. Dichas resoluciones reconocen al mismo tiempo que los países que no poseen armas nucleares se hallan, igualmente, interesados en esta cuestión y pueden jugar un
importante papel en la regulación de este problema, absteniéndose de esta
producción, mediante la renuncia a su adquisición de cualquier otra manera,
así como negándose a la cesión de sus territorios para el emplazamiento de
dichas armas.
En lo referente a tratados multilaterales es de observarse que algunos autores les denominan "legislativos", los que no son propiamente equiparables
a las leyes del Derecho Internacional. Otros autores, como Kelsen, les llaman
tratados "creadores de derecho". 2 Fenwick, estima que algunos de esos tratados se ocupaban de los intereses políticos de los Estados y tratan de solucionar diversos conflictos, definiendo derechos y deberes, y estableciendo
• KELSEN, HANs, Principios de Derecho Internacional Público, pág. 273. Editorial
El Ateneo. Buenos Aires.

504

nuevos princ.tp1os de Derecho Internacional, como así acontece con el Tratado de Desnuclearización de la América Latina, que constituye el tema de
nuestro estudio.
En la trágica secuencia rítmica de la guerra, posteriormente a todo hecho
bélico se presenta una reacción condenatoria de tal hecho. Reacción natural que se ha venido traduciendo en esfuerzos, que dirigidos principalmente en el campo del Derecho Internacional, han tratado de prevenir y
de evitar su repetición, pese a que tales hechos han venido siguiendo siempre
una línea ascendente. Lo anterior es posible observarlo en la historia de
las grandes reuniones internacionales, convocadas precisamente con el fin de
evitar los conflictos bélicos y tomar toda clase de medidas, que -como acontece con el Sistema Interamericano--, pudiesen proporcionar los medios procedentes para la solución de problemas que pudieran conducir al hecho
bélico mismo. Tal es el caso que se dio en el Acta Final del Congreso de
Viena en 1815, la que a consecuencia de la posición dominante de los países
signatarios, llegó con el tiempo a convertirse en ley para toda Europa, y en
cierta medida, para todo el mundo, a efecto de evitar la guerra. Asimismo,
la Declaración de París en 1815, formalizada entre un pequeño grupo de
Estados, la que llegó a adquirir carácter legislativo gracias a la adhesión de
un conjunto más numeroso. Es posible citar varios esfuerzos en pro de la
paz y del desarme. En 1921 tuvo lugar la Conferencia Naval de Desarme
en Washington. La de Génova en 1927. En 1930, en Londres. Ya en 1933,
Hitler abandonaba la Liga de las Naciones.
Dentro de la perspectiva que brevemente señalábamos., tenemos ya un avance significativo dentro de esos esfuerzos por eliminar la guerra: el Pacto de
la Liga de las Naciones, el que constituye un tratado multilateral, con características de universalidad, pese a que muchas de sus obligaciones no tenían un matiz definido. Lo que, por otra parte era lógico, si se toma en
cuenta que las circunstancias y la disposición de los Estados no era comparable a las que actualmente privan.
Hemos llegado -siguiendo la cronología de este tipo de tratados multilaterales- a la Carta de las Naciones Unidas, la que vino a reemplazar
al Pacto de la Liga de las Naciones y que es actualmente el documento legislativo internacional de mayor importancia, y que presenta singulares características. Bastará recordar su contenido para comprobar su objeto y naturaleza comprendiendo principios y normas como nunca antes se habían plasmado jurídicamente en lo internacional.
En América, tenemos las sucesivas Declaraciones, las Conferencias y Reuniones Interamericanas de Cancilleres, de acuerdo a las cuales se han afirmado, con cierta periodicidad, principios de Derecho Interamericano.
505

�Las Repúblicas Americanas han considerado que estas Declaraciones tienen
fuerza de ley para el grupo regional.3
Acerca de nuestro tema resulta interesante recordar -ya dentro de nuestra América-, que en el Preámbulo del Acta de Chapultepec, adoptada en
la Conferencia sobre Problemas de la Guerra y de la Paz, celebrada en la
Ciudad de México en 1945, se dijo que, "a partir del 1890, los Estados
Americanos han ido incorporando a su derecho nacional, por medio de Convenciones, Resoluciones y Declaraciones, los siguientes principios..." No se
hace ninguna distinción con respecto al carácter jurídico de los principios
incorporados a las Resoluciones y Declaraciones, lo que, por otra parte, es
una tarea que debería realizarse, tomando en cuenta que el Derecho Interamerioano ha venido cobrando una importancia cada vez mayor. La Resolución XXVI, de la Conferencia que hemos citado, convoca al Comité
Jurídico Interamericano para que informe a los Gobiernos Americanos sobre
la esencia de las distintas Conferencias y Reuniones de Cancilleres de las
Repúblicas Americanas.
Por último, ya en el terreno de la prevención del empleo bélico de la
energía nuclear, en Polonia se elaboró el llamado Plan Rapaki, el que, sin
prejuzgar acerca de su motivación política, aparece como el primer intento
de desatornización y, necesariamente, constituye un antecedente en la historia
de esta clase de instrumentos internacionales.

B. México y el Problema Internacional de la Paz.
B. En lo que respe&lt;;ta a la actividad de México en materia internacional,
es a no dudarlo, una de las más dignas y elevadas que aparecen en la historia universal. Aunque México no ha tenido ni tiene las características de
una gran potencia, _,; sus recursos son para calificarlos aún de país desarrollado, de acuerdo con la concepción economista, no obstante, sus presidentes,
juristas y diplomáticos, en su conjunto, han realizado una obra que revela
una vocación, una fe, de profunda raigambre humanista y, por ende, pacifista por excelencia; lo que pone de manifiesto el amor del Pueblo Mexicano
por la paz.
Varios son los aspectos de la presencia internacional de México, resultando
prolijo el hacer la enumeración de todas las fases de su política internacional;
sin embargo, para los fines de nuestro estudio, nos interesan en particular,
los esfuerzos realizados en favor de la paz y en ese plasmar en realidad jurídica internacional, ese espíritu pacifista, como así se advierte en el primer
Tratado de Desnuclearización que, si bien está referido solamente a límites
• FENWICK G . CHARLES, Derecho Internacional, p. 489. Bibliográfica O mega. Buenos Aires.

regionales, tiene, amén de su valimiento jurídico intrínseco, la significativa
trascendencia de servir de modelo y ejemplo para futuros tratados semejantes,
lo que se traduce en una serie de realidades jurídicas internacionales que
pueden frenar la expansión de uso de la energía atómica con fines guerreros
a escala universal.
Como uno de los más significativos esfuerzos realizados por México y que
sirve de antecedente, podemos observar cómo en la Conferencia Interamericana de Consolidación de la Paz, celebrada en Buenos Aires, del lo. al
23 de Diciembre de 1963, México presenta un Código de la Paz. Un primer
esfuerzo concreto dentro del Derecho Intemamericano.
En el artículo 5o. de dicho Código -que pone de manifiesto la actitud
y el credo pacifista de México-, se establece: "En caso de incumplimiento,
por cualquiera de las Altas Partes en conflicto, de las obligaciones contenidas
en los artículos anteriores, los Estados contratantes se comprometen a emplear
todos sus esfuerzos para el mantenimiento de la paz. A este efecto, prohibirán
la exportación con destino al agresor de armamentos terrestres, navales, aéreos,
materiales de guerra, petróleo, carbón y acero, así como cualquiera otros
materiales susceptibles de ser utilizados en la guerra. .." 4
También se encuentra la presencia de México, en diferentes reuniones
internacionales de desarme efectuadas en diversas ocasiones y lugares, hasta
llegar a un florecimiento que da el más alto testimonio del credo y de la
doctrina pacifista dé México, en la brillante actuación internacionalista de
un ex-Mandatario mexicano: el Licenciado Adolfo López Mateos. Su condición de abanderado persistente de la paz y del desarme general y completo,
mueve a López Mateos a encontrar fórmulas prácticas y hacedoras que conducen progresiva pero firmemente, a alcanzar esas metas, tan anheladas por
los hombres de todas las latitudes.
Dada la relevante importancia del documento en el que el Presidente
López Mateos inicia su cruzada a favor de la paz, y de su interesante contenido, en el que se aparecen las ideas matrices de su doctrina, cuando se
dirige a la "Primera Conferencia Mundial de la Paz por el Derecho", lo
transcribimos a continuación :
"Me complazco en enviar un cordial saludo, por vuestro digno conducto, a
los distinguidos delegados a la Conferencia, así como mis fervientes votos
por el éxito de sus meritorias labores.
La política internacional de México a lo largo de su historia como nación
independiente, coincide en sus grandes líneas y en sus propósitos fundamentales,
con el ideario que inspira a vuestra Asociación; y me satisface registrar el
' GARCÍA RoBLES ALFONSO, El Mundo de la Postguerra. Secretaría de Educación
Pública. México. p. 431.

�,

hecho indubitable de que en ese orden de ideas no ha habido, de nuestra
parte, la menor solución de continuidad.
Para nosotros también, la paz, en su sentido más profundo y auténtico,
no puede ser apenas ni un dispositivo mecánico contra la agresión, ni menos
aún, el aquilibrio siempre precario entre los armamentos, sino que resulta del
acatamiento sincero al orden jurídico estructurado sobre la base insustituíble
de los derechos y deberes fundamentales de los Estados.
La más alta expresión de esta ideología pacifista de mi país, creo encontrarla en aquella palabra que el presidente Benito Juárez dirigió al pueblo mexicano el 15 de julio de 1867, el mismo día en que regresó a la capital de la
República, al término de su larga y victoriosa lucha contra la intervención
extranjera: 'Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz'. En verdad, no puede haber una correspondencia más
perfecta que la que se da entre aquella sentencia del gran estadista mexicano
y el lema que habéis adoptado como emblema de vuestro noble movimiento:
'La paz mundial por el derecho'.
La Doctrina Juárez sobre la paz, fue promulgada por su autor como el
jurista consumado que era; como quien había pasado, sin otro tránsito, de
la Presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a la Presidencia de la República. Por esta razón, su mensaje, recibido con respeto por
todos los mexicanos, tiene resonancias más profundas aún en todos aquellos,
que educados en las mismas disciplinas jurídicas hemos sido habituados a
concebir toda la realidad humana y extrahumana, en absoluto, bajo el imperio del Derecho. A todas las comunidades humanas hasta la gran comunidad mundial que engloba todas las demás, se extiende la majestad de la norma
jurídica; y más allá aún, empieza a proyectarse sobre el silencio infinito del
espacio ultraterrestre.
El mismo terrible auge que en nuestros días han alcanzado los medios de
destrucción ha contribuído, a lo que me parece, a poner el Derecho irrevocablemente al servicio de la paz, y tan sólo de la paz. Si en otros tiempos pudo
pensarse en la guerra como eft, la instancia última para la solución de los
conflictos internacionales; si pudo hablarse por ello como lo hicieron nuestros
clásicos, del derecho de la guerra y de la paz; actualmente, por el contrario,
es un enorme despropósito el pretender que la guerra puede ser un medio
idóneo para resarcir el derecho violado ya que a éste bien particular superan
con mucho los males sin cuento que en todo el mundo causaría el empleo de
las armas nucleares e incluso el de las que se han dado en llamar convencionales.
La Convicción de que tales daños serían de inmensa magnitud e irreparables, es lo que mueve a México a apoyar las reuniones internacionales, los
esfuerzos bien intencionados en pro del desarme: ella me ha inducido a pro-

508

poner junto con los señores Presidentes de las Repúblicas de Bolivia, Brasil,
Chile y Ecuador, que la América indolatina sea siempre una zona donde
estén proscritas la instalación y la utilización de las temibles armas nucleares.
De la fe cunda e indestmctible simbiosis entre el derecho y la paz es vuestro
movimiento, señores miembros de la Conferencia, una encarnación viviente.
Lo será aún más, en beneficio de la humanidad entera, merced al progreso
de los trabajos confiados a vuestra sabiduría. Por que así sea, recibid mis mejores augurios".5
AnoLFo LóPEz MATEos
"Presidente de los Estados Unidos
Mexicanos"

De la transcripción que antecede, es posible establecer los principios rectores de la Doctrina Mexicana de la Paz, manifestados a través del pensamiento del Presidente López Mateos, quien hace resaltar el imperio del Derecho, cuando estatuye terminantemente el "poner el Derecho irrevocablemente al servicio de la paz".
Sin eínbargo, es en abril de 1963, cuando la Doctrina Mexicana de la Paz,
en el significativo actual del Presidente López Mateos, alcanza una máxima
expresión. Al dirigirse a los Presidentes de Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador,
propuso que se declarara a Latinoamérica, "Zona Desnuclearizada". Así culminó uno de los más importantes esfuerzos realizados por país alguno en el
plano de no utilizar la fuerza atómica para fines de guerra.
Entre los párrafos más notables de esa comunicación a los Presidentes de
las Repúblicas Americanas que se citan, el Mandatario Mexicano afirmó:
"Cuando México tuvo por primera vez la oportunidad de hacer oír su voz
en el Comité de Desarme de las Dieciocho Naciones pedí al señor Secretario
de las Relaciones Exteriores expresar los siguientes conceptos:
"A nuestro modo de pensar, la desnuclearización podía, puede, y debe hacerse, en tanto se consigue un acuerdo mundial, por decisiones espontáneas
de los Estados.

"Es así como el gobierno de México ha resuelto no poseer ni admitir en
el ámbito del territorio nacional armas nucleares de ninguna especie ni los
medios que pudieran ser utilizados para transportarlas. Claro que no tenemos posibilidades técnicas o económicas para ello, pero aún cuando las tuviéramos, nuestra actitud sería la misma. Igualmente hemos acompañado con
nuestra opinión nuestro votq, aquellas resoluciones que se han presentado
con objeto de evitar la difusión de las armas nucleares.
• Presencia Internacional de México. México 1963. pp. 620 a 62 l.

509

�"Me llevó a dictar instrucciones al jefe de la delegación mexicana, no sólo
la congruencia de su contenido con la vocación pacifista del p1ieblo de
México, sino la firme convicción que tengo de que nos encontramos viviendo horas dramáticas: horas que exigen de todos y cada uno de nosotros
-pero de manera especial de aquellos que hemos recibido el mandato de
interpretar a nuestros pueblos-- una conducta decidida y constante, en favor
de la preservación de la vida misma.
"Fue pues con singular complacencia que advertí -y paso con ello a referirme al segundo de los antecedentes a que antes hice mérito- que las delegaciones de Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador al Decimoséptimo Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, copatrocinaron un Proyecto de Resolución destinado a satisfacer un anhelo tan caro
al hombre latinoamericano como lo es la desnuclearización de nuestra región.
"Reconociendo a un tiempo la bondad y la importancia del aludido Proyecto, oportunamente dispuse que se instruyera a la delegación de México
para que le prestara todo el apoyo posible. Desafortunadamente surgieron
elementos de índole meramente circunstancial, que usted sin duda conoce
tan bien como yo, que aconsejaron a las delegaciones patrocinadoras posponer
la discusión de dicho documento, cuya altura de miras fue por todos reconocida.
"A mi vez, y con ello terminó esta exposición preambular, estimé conveniente dar nuevo aliento a los esfuerzos hasta ahora realizados y manifesté
públicamente que el gobierno de México está dispuesto a firmar el compromiso, si un grupo importante de repúblicas latinoamericanas, o todas ellas,
aceptan de consuno --ya sea por medio de declaraciones unilaterales o de
un convenio multilateral específico- 1JO adquirir a ningún título, ni permitir
por ningún motivo que en territorio nacional se almacenen y transporten
armamentos nucleares o se instalen bases para su lanzamiento.
"Llego así, señor Presidente, al problema que ahora se presenta a los gobernantes latinoamericanos: el de la selección _de los medios adecuados para
el logro de la aspiración que, a la luz de lo antes expuesto, no vacilo en
calificar de común a usted y a mí.
"Tras de meditarlo detenidamente, he creído oportuno llevar a la atención
de los ilustres gobernantes de los Estados patrocinadores del Proyecto de
Resolución antes referido, la necesidad de no dejar truncas las medidas encaminadas a la desnuclearización de la América Latina. A ella me impulsó
la convicción de que es a esos cuatro países junto con el mío, a los que de
manera más directa incumbe ahora tomar nuevamente la iniciativa.
"Me dirijo en Usted, señor Presidente, al estadista que tantas pruebas de
madurez política ha dado al frente de su pueblo, con la seguridad de que
510

la experiencia que tan singularmente le distingue, habrá de resultar de especial valía en la tarea de selección que nos confronta.
«un método que a mi juicio presenta posibilidades de éxito en esta empresa, sería el que de los Presidentes de Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador y
México, hiciéremos conjuntamente una Declaración por la que anunciáramos
nuestra disposición para afirmar un acuerdo multilateral con los demás países de América Latina, en el cual se establezca el compromiso de no fabricar,
recibir, almacenar ni ensayar armas nucleares o artefactos de lanzamiento nuclear. Dicha Declaración destacaría el anhelo de que a ella pudieran eventualmente adherirse el resto de las naciones latinoamericanas, a los fines de
que llegará a constituir, para nuestros pueblos, una especie de carta libertadora de toda amenaza nuclear. No creo pecar de un excesivo optimismo,
si manifiesto a -usted ahora que tal documento, vendría a tener, así mismo,
muy saludables efectos en los esfuerzos que tanto en la Asamblea General
de las Naciones Unidas, como en el Comité de Desarme, se vienen realizando en favor de alejar para siempre el espectro de una guerra nuclear.
"Las generaciones que nos han precedido lograron para nuestra América
títulos especiales de los que puede justamente estar orgullosa; entre ellos no
es el menor el de haber constituído el grupo de Estados que por primera vez
emprendió con éxito esa gran aventura de convivencia pacífica que es la
colaboración multilateral a través de los organismos internacionales. Si nuestra
generación logra, a su vez, la desnuclearización de la América Latina -como
un primer paso hacia la de todo el orbe y ulteriormente hacia el desarme
universal y completo- podrá descansar en la seguridad de que no ha de
serle adverso el juicio de la historia. Cierto es que son muchas las dificultades
a vencer, pero quiero creer -y para ello me apoyo en la experiencia que
brinda nuestro pasado como naciones amantes de la paz- que no son menores
ni vuestra voluntad ni nuestra habilidad para superarlas. Una forma muy
concreta de iniciar esta superación podría consistir, según mi modo de pensar,
en que hiciéramos a la brevedad posible la declaración que me he permitido
sugerir en esta carta.
En la seguridad de que tendrá usted a bien prestar a esta causa las luces
de su experiencia y su saber, le envío, señor Presidente, mis más cordiales
saludos y la expresión de los votos que formulo por su bienestar y ventura
personales" .6

• Op. cit., p. 624.

511

�C) El Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América
Latina.

Una vez que hemos citado los antecedentes anteriores, es de hacerse notar, tanto en la actuación del Presidente Mexicano Adolfo López Mateos,
así como en la autorizada opinión del Doctor Alfonso García Robles,
el hecho de que la política independiente de México en materia internacional no obedece a cuestiones fortuitas o circunstanciales, sino que es el fruto natural y espontáneo de nuestra experiencia histórica, es garantía de su
inalterable continuidad. Así, por ejemplo, en lo que atañe a la cuestión
de que vamos a ocuparnos, al lado de las declaraciones por el Presidente
López Mateos cuando hizo pública su iniciativa para la desnuclearización
de la América Latina y que ya tuve ocasión de citar al principio, conviene
colocar las palabras que pronunció el ciudadano electo por el pueblo de México para ocupar, la semana entrante, la presidencia de la República, al
aceptar su candidatura para ese elevado cargo el 17 de noviembre. El señor licenciado Gustavo Díaz Ordaz se expresó en esa ocasión en los términos
que a continuación repito y que resultan en extremo pertinentes en relación
a la tarea que tenemos encomendada:
"Luchamos por la Paz a sabiendas de que la autodestrucción del género
humano, no es én nuestros días hipótesis remota, sino posibilidad que debe
ser combatida; somos partidarios del desarme, empezando por la desnuclearización, pues estamos convencidos de que, o el mundo acaba con las armas
nucleares, o las armas nucleares acaban con el mundo. (Gustavo Díaz Ordaz: Pensamiento político, México 1964. T.I.P. 17)" 7
Iniciamos, pues, el estudio del

TRATADO PARA LA PROSCRIPCIÓN DE LAS ARMAS NUCLEARES
EN LA AMÉRICA LATINA 8

Dicho Tratado consta de 31 artículos distribuidos de la siguiente manera:
El Preámbulo, en el que se manifiestan los anhelos y aspiraciones de los
pueblos de la América- Latina y que refleja también los anhelos y propósitos
contenidos en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas, pero
sobre todo cuando se declara "la prohibición total del empleo y la fabricación de armas nucleares o de todos los tipos de armas de destrucción en ma7

GARCÍA RoBLES, ALFONSO. La Demuclearizacíón de la América Latina. El Co-

legio de México, p. 52.
• Ver Apéndice.

sa", relativo a uno de los tres puntos de un programa coordinado de desarme,
aprobado en la Asamblea General de la O.N.U. en su resolución 808 (IV).
Interesante también resulta en dicho Preámbulo la declaración de que:
"la América Latina, fiel a su tradición universalista no sólo debe esforzarse
en proscribir de ella el flagelo de una guerra nuclear, sino también empeñarse
en la lucha por el bienestar y progreso de sus pueblos, cooperando paralelamente a la realización de los ideales de la humanidad, o sea a la consolidación de una paz permanente fundada en la igualdad de derechos, la equidad económica y la justicia social para todos, de acuerdo con los Principios
y Propósitos consagrados con la Carta de las Naciones Unidas y la Carta de
la Organización de los Estados Americanos.
Tomando en cuenta que en el apéndice se incluye el Tratado, nos concretamos a hacer únicamente una glosa de lo que a nuestro juicio resulta
de mayor interés. Así, vemos cómo el artículo lo. en sus incisos a y b, las
Partes Contratantes se comprometen a utilizar exclusivamente con fines pacíficos el material y las instalaciones nucleares sometidos a su jurisdicción
y a impedir en sus respectivos territorios:

a) El ensayo, uso, fabricación, producción o adquisición, por cualquier
medio, de toda arma nuclear, por sí mismas, directa o indirectamente,
por mandato de terceros o en cualquier otra forma, y
b) El recibo, almacenamiento, instalación, emplazamiento o cualquier forma de posesión de toda arma nuclear, directa o indirectamente, por sí
mismas, por mandato de terceros o de cualquier otro modo.

2. Las Partes Contratantes se comprometen, asimismo, a abstenerse de realizar, fomentar o autorizar, directa o indirectamente, el ensayo, el uso, la fabricación, la producción, la posesión o el dominio de toda arma nuclear o
de participar en ello de cualquier manera.
El artículo 2o. se refiere a la definición de Partes Contratantes. El artículo
3o. hace la definición de territorio y el artículo 4o., la zona de aplicación
del mismo.
El artículo So. está referido a la definición de las armas nucleares, entendiendo por "Arma nuclear" todo artefacto que sea susceptible de librar energía nuclear en forma no controlada y que tenga un conjunto de características propias del empleo con fines bélicos. El instrumento que pueda
utilizarse para el transporte o la propulsión del artefacto no queda comprendido en esta definición si es separable del arte/acto y no parte indivisible
del mismo.
El artículo 7o. estatuye lo relativo a la Organización, y para tal efecto el·
Tratado establece un Organismo Internacional denominado "Organismo para
513

512
H

�la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina", señalándose
la sede del mismo en la Ciudad de México. Por su parte, el artículo 80.
dispone los órganos principales del Organismo:
Una Conferencia General, un Consejo y una Secretaría.
El artículo 9o. establece, ya en particular, las funciones previstas por el
artículo anterior y el l0o. establece la forma de integración del Consejo.
El artículo 11 dispone de la organización de la Secretaría, compuesta por
un Secretario General y el personal necesario.
El artículo 12 establece el sistma de control destinado a verificar especialmente:

a) Que los artefactos, servicios e instalaciones destinados a usos pacíficos
de la energía nuclear no sean utilizados en el ensayo y la fabricación
de armas nucleares;
b) Que no llegue a realizarse en el territorio de las Partes Contratantes
ninguna de las actividades prohibidas en el artículo lo. del presente
Tratado, con materiales o armas nucleares introducidos del exterior, y
c) Que las explosiones con fines pacíficos sean compatibles con las disposiciones contenidas en el artículo 18 del presente Tratado.

El artículo 31 habla de los Textos Auténticos y Registro, finalizando con
un artículo transitorio.
Es de hacerse notar, la resolución 26 (IV) que se refiere a un voto de
gratitud que la Comisión Preparatoria para la Desnuclearización de la América Latina hizo en el sentido de reconocer el apoyo brindado por el Presidente de México, señor Licenciado Gustavo Díaz Ordaz y el Secretario de
Relaciones Exteriores señor Licenciado Antonio Carrillo Flores• en los propios t~rminos, dicha Comisión resolvió a hacer patente su ap:ecio al señor
Embajador, Dr. Alfonso García Robles, por su destacada actuación como
Presidente de dicha Comisión, sin olvidar tampoco, el voto de reconocimiento para el señor Licenciado Adolfo López Mateos, voto que se convierte en el reconocimiento para su generosa iniciativa y su decidida contribución a la causa de la Paz.

El artículo 13 está referido a las Salvaguardias del O.1.E.A. (Consultar
Apéndice).
El artículo 14 habla de los Informes de las Partes y el artículo 15, se refiere también a los informes especiales a solicitud del Secretario General.
El artículo 16 establece las Inspecciones Especiales, o sea la facultad que
tiene el organismo Internacional de Energía Atómica, así como el Consejo
creado por el Tratado, en los caso_s previstos por dicho precepto.
En el artículo 17 establece el uso pacífico de la Energía Nuclear y el 18
de las explosiones con fines pacíficos.
El artículo 20 habla de las medidas en caso de violación del Tratado.
En el artículo 21 se establecen las relaciones entre la Organización de las
Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos. El artículo
22 está consagrado a las prerrogativas e inmunidades.
El artículo 23 trata de la notificación de otros acuerdos, y el artículo 24
prevé la solución de controversias.
El artículo 25 versa sobre la firma del Tratado.
Lo relativo a ratificación y depósito, se consagra en el artículo 26.
El artículo 27 establece lo relativo a reservas, en el sentido de que dicho
Tratado no podrá ser objeto de las mismas.
·
El artículo 28 establece las reformas al Tratado.
La Vigencia y la Denuncia del mismo queda estatuido en el artículo 30.
514

515

�CONSIDERACIONES SOCIOLÓGICAS EN TORNO
AL DESARROLLO*
JUAN SANDOVAL TRUJILLO

INTRODUCCIÓN

Lo SOCIAL POR LO SOCIAL, dentro de los objetivos del desarrollo, es francamente un fenómeno de reciente aparición. Lo social dentro de las preocupaciones de economistas y pensadores de ayer y de hoy no tenía por qué existir, a no ser en función de lo económico. No era pues, por razones de ignorancia, ni mucho menos de olvido, sino tan sólo por cuestiones de método
y valores de un contexto socio-histórico-económico dado: que dichos economistas todo lo visualizaran en función de lo económico y siempre teniendo
como única finalidad lo económico.
La consideración de lo social y su integración dentro de lo económico y
para lo mismo económico en función de lo social, es una exigencia que el
mismo sistema que se está estructurando ante nuestros ojos nos impone como asunto de vida o muerte. Porque de la misma manera que ya los postulados del liberalismo económico resultan obsoletos y que sus circunstancias
determinantes de la oferta y la demanda ya desaparecieron y ahora son bloques de solidaridad y de fuerzas, o leyes de otra índole e intereses distintos,
quienes deciden las pautas a seguir; así tampoco ya no es posible esperar que
nuestro desarrollo vaya a surgir en medio de nuestro individualismo y egoísmo y que el mejoramiento social de nuestras gentes vaya a brotar como
una lógica secuela y automática del parodiado desarrollo económico nuestro. ( 1)
Más todavía, podemos afirmar que así como el hallazgo de la rehabilitación del hombre como persona social y no como otro factor cualquiera de
la producción, fue un hecho incidental y surgido por razones inminentes pa-

* Algunos puntos de la conferencia de este título, dictada por su autor en la
Facultad de Economía de la Universidad de Nuevo Le6n, el 30 de mayo de 1967.
517

�ra la vida de la empresa, así también la integración de fo social dentro de
los objetivos del desarrollo es un hecho que se ha impuesto por coincidencia tal vez, en vista de los obstáculos que han confrontado economistas y técnicos en general al poner en marcha sus planes de desarrollo dizque económico y ante su descalabro al constatar que muy a pesar suyo hay factores
de índole genuinamente social que determinan el éxito o fracaso de los objetivos previstos.
La planificación del desarrollo socio-económico nuestro urge que se haga
desde al plantearse los objetivos, si es que queremos subsistir en el concierto
internacional de la Humanidad, donde ya no son individuos aislados los que
buscando su propio y antojado interés, van a construir el mejor orden que
automáticamente nos lleve al bien común de la humanidad; no, jamás, porque ahora se trata de bloques que se autoprotegen y buscan autodesarrollarse internamente en solidaridad para todo su pueblo y recurriendo para ello
a cuantas medidas a su alcance se presenten, sin importarles, fuera de sus
áreas, quiénes sufran el rigor de sus medidas.
Lo social siempre interfiere y por lo mismo puede frenar o favorecer el
desarrollo. De allí que el conocimiento del medio o contexto de que se trate,
siempre se impone como prerrequisito necesario al éxito de todo plan de desarrollo.
Veámoslo en ciertos aspectos.

I. INTERFERENCIA OMNÍMODA DE LO SOCIAL: Cuantas veces se habla de
problemas de países en vías de desarrollo, siempre se alude al círculo vicioso
en que los mismos se encierran: Su bajo producto per cápita, por falta de
cap.ita!, su falta de capital y bajo poder de compra por su falta de ingresos,
sus bajos ingresos por ¡u baja productividad por falta de capital. Técnicos
y economistas como planificadores, a quienes esto les preocupa, jamás mencionan variables sociológicas que posiblemente intervengan en este círculo
hermético.
No es que se les reproche su tal proceder. De hecho no hacen más que
estarse ajustando a aquel principio fundamental de la socialización de la
cultura. Según este principio, cada persona internaliza los fenómenos d e
distinta manera, porque cada quien los visualiza a través de sus propios centros de interés que, a su vez, son diferentes para cada quien. Nada pues,
tiene de extraño que tanto los economistas como los planificadores y técnicos en general, concentren toda su atención en sus propios centros de interés que en el caso están constituidos por las tres fases importantes del hacer
económico: producción, distribución y consumo, con sus respectivas demandas que implican: fuentes de abastecimiento, canales de comunicación y hábitos del consumidor, en cuanto sirven a los fines económicos de que se trata.

i ~ué variables sociológicas, ni qué cosas por el estilo que puedan a ellos
vemrles en mente dentro de tales ámbitos de sus intereses! Sin embargo
trate~o~ de desglosar algunas de ellas, en cada una de las fases del hace;
econormco.

11. LA PRODUCCIÓN: Entre los factores relativos a esta fase _.
r
qué
no
reconocerlo
que
también
a
las
dos
restantes?
al
d
·
c.
y
po
1
•
.-, se u e siempre a
os tres ya_ consabidos: recursos naturales, capital y trabajo. A ellos añadamos expl~c1tamente y quizás tomando parte del primero, el talento O espíritu
empresanal.
Examinemos cada uno separadamente:
a) El capital: formación de capital necesariamente dice O implica ah
I
h b , d .
.
orro,
que uego a ra e mvert1rse, pero invertirse en tal forma que puedan esper_arse frutos del mismo,. a corto o a largo plazo, y frutos con repercusiones
sociales_ favorables. En la iniciación del desarrollo, tan importante es conocer
la cantidad de riqueza que se escape del consumo, como los objetos O fines
en los que tal ahorro se invierta.
. Nadie puede negar la influencia tan decisiva que ejercen en este caso vanable~ .tal~: como el . sistema de valores, de las relaciones sociales y de la
estratrf~cac10n que remen en un medio dado. Ellos, en efecto, nos van a
dete~ar, tanto _el ahorro como la inversión productiva. Resulta claro,
que si :_n una sociedad determinada, el prestigio y el poder se miden por
el ta.mano del coche que se use, por el lujo o amplitud del terreno O edificio
en qu~ se habite, o_,qué sabemos nosotros, quizás por el rumbo de la colonia
Y los mtereses que allí se jueguen; lógicamente todo cuanto se ahorra -sin
ponemos a investigar aquí en detrimento de qué capas se amase- en vez
de canalizarlo hacia _n~evas fuentes productivas, se va más bien a congelarlo en bo~to o prestigio, a pesar de que las mismas funciones vitales podían
haberse satisfecho con otro edificio en condiciones menos costosas. No dudamos que sea un ahorro, que si bien significativo para la familia interesada, resulta por completo intrascendente desde el punto de vista social.
~entro de esta misma línea podemos también hacer nuestras, las observa~10nes que el profesor Piet Peters ponía en entredicho alguna vez al refenrse, a la p~oductividad del trabajo y del capital en México. El frenesí que
~ tema por mcrementar el capital a expensas del trabajo, derrochando capital Y tr~bajo en equipos técnicos los más modernos, montados en fábricas
a todo luJO de oficinas y edificios, sin parar mientes en la abundancia de
mano de obra que se condena, con graves consecuencias a la vez.(2)
Po~que nadie duda de la grande necesidad que tenemos de fuentes de
trab~JO ~ no de gastos o ahorros que se congelan con derroche y sin ninguna
conc1enc1a social.

519
518

�Las relaciones sociales, usos y costumbres o ceremonias y rituales que se
estilen dentro de cada clase social, ¿ quién no reconoce el influjo que tienen
en función del ahorro y su destino? Qué de sorpresas nos aportaría una investigación realizada dentro de nuestro medio, para llegar a calcular la cantidad inimaginable de ahorros que se frustren en más o menos grado, según
las capas sociales de que se trate, en regalitos y objetos cuyos lujos no podemos permitirnos nosotros, mientras a nuestro alrededor haya tanta miseria.
Y nada digamos de las ostentaciones ceremoniosas por parte de cada uno
de nosotros, quemadas, bien en aras de un prestigio social malentendido, bien
en loor del santo de nuestra devoción, o en fin, en gestos filantrópicos bajo
la bandera de algún club o asociación sofisticados que suenen mucho en
nuestro medio.
¡ Qué mejoras se lograrían y qué de fuentes de trabajo pudieran crearse nuevas, si todos estos ahorros así dilapidados, pudieran canalizarse con
conciencia de nuestras necesidades, hacia la satisfacción de las mismas!
¡ Cuántos capitales ahorrados que se hayan venido quemando o sacrílegamente congelando, en orgías y bacanales, en muebles lujosos y joyas y en
tantas otras exageraciones de la vida social, cuando por todas partes nos
azuzan la miseria y el hambre desde cada rincón o cuchitril y por las calles
andan siempre mendigando caras lánguidas!
b) El Trabajo: Pululan teorías diversas acerca de las variables determinantes de este factor y de su oferta y demanda en el mercado del empleo.
No vamos a detenemos de ninguna manera en leyes que ya perdieron su
vigencia desde todos los puntos de vista. Las excepcione¡ que nuestro medio
ofrezca todavía, no vienen más que a confirmarnos las incongruencias del
sistema que las engendró.(3)
Todos sabemos que con la aparición del sindicalismo en el mundo y con
el surgimiento de los grupos de presión, nuevas leyes han sentado su dominio;
con los avances tecnológicos del momento histórico que atravesarnos otras
condiciones se han establecido. (4)
Consideremos únicamente dos variables sociológicas concernientes a este
factor. Ellas se refieren: una, a nuestro sistema familiar mismo y la otra,
a nuestra herencia religiosa. Ambas a nuestro modo de ver revisten gran
influencia en nuestro medio, con respecto al valor atribuido por nuestras .
gentes al trabajo y sus "bríos" al emprenderlo.
El sistema familiar nuestro, tan fuertemente cerrado y de tanto arraigo al
medio o clan a que se pertenece, protege al niño hasta el exceso desde los
pechos de nuestras madres y cuántas veces aún más allá de la escuela. Todo
este rol tan integrador de la familia que todos creemos uno de nuestros grandes valores, tiene, sin embargo, sus nocivas consecuencias. Nos crea una sensación de seguridad bendita y nos tira toda actitud de lucha y de esfuerzo

520

por el éxito en el trabajo. Más todavía, nosotros creemos que en este sistema familiar tan agasajante está también hincada corajudamente la raíz
maldita de nuestro individualismo. Y lo creemos, no por fe, sino con base
en estudios sociológicos que se han hecho en otros medios y en el nuestro.
Se ha demostrado ya que hasta la misma forma de envolver al niño en sus
pañales le va delineando su comportamiento en la sociedad a lo largo de su
vida.(5)
A toda esta vida de mimos y de complejos de seguridad y superioridad
pasiva, viene a añadirse nuestra herencia fatalista indígena. AL través de ella
i~ternalizamos las concepciones cristianas acerca del trabajo, ajustándolas
siempre naturalmente a nuestra superstición y fatalismo heredados. El trabajo para el mexicano es cruda sanción por esa falta que le costó un paraíso
de delicias. El trabajo asesta un rudo golpe a esa su seguridad personalista
de familia y en cada esfuerzo que le exige, él siente perder jirones de su
misma existencia bendita. Todo el valor sublime del trabajo que transforma
Y crea y a través del cual el hombre somete a sí a la naturaleza y la humaniza, a la par que él mismo logra su plenitud de perfección en síntesis con
ella; todo este misticismo real del trabajo queda por completo muerto en
la visión prismatizada de la mentalidad del mexicano. Por ello mejor prefiere la vida fácil y ligera -que al fin, ·estamos de paso-, y si después de
todo existe al cabo esa felicidad eterna, pues más vale no preocuparnos y
esperarla cruzados de brazos. ( 6)
c) El talento empresarial o espíritu de lucha: A diferencia del factor trabajo, que, acabamos de verlo, ha sido despojado de su significación auténticamente humana de acto creador, instaurándose en su lugar esa sensación
~e seguridad expoliada de todo esfuerzo; el talento empresarial, en cambio,
IIllplica arrojo, riesgo, tanto más intensos cuanto mayor sea la distancia, tiempo y espacio para alcanzar los frutos y mayores sean los esfuerzos que la
empresa pida. Así, que tal parece que talento empresarial y mentalidad o
"coraje mexicano", son dos polos diametralmente opuestos y si se sabe que
el primero (talento) no surge de la noche a la mañana, mucho menos puede esperarse que se genere en condiciones tan antitéticas.
El mexicano empresario es ciánico, egocéntrico e individualista y engreído
de su "seguridad", no arriesga ni se lanza. Prefiere más bien presumir y
rodearse de importancia, reforzando así su complejo que en la familia le
crearon. Si acaso tiene iniciativas, lleva el ansia de enriquecerse de la noche a la mañana, sin importarle en detrimento de quienes lo haga. Ferviente devoto de la providencia infinita, la misma explotación que de su
prójimo hace, la juzga protección divina, porque todo lo espera de Dios,
como si Dios fuera sacrílegamente cómplice de sus vicios de pereza y de
usura.(7)

521

�Siempre a la caza de dádivas y ayudas -violentando así la providencia-,
jamás le son suficientes los recursos con que cuenta y tiembla y se espanta
de sólo pensar que deba restringir su tren de gastos superfluos y lo que es
peor, desplegar mayores esfuerzos.
Y, sin embargo, siempre se ha creído que el porvenir de nuestra patria
debe estar en la gran empresa capitalista y en nuestra decantada industrialización a la fuerza. Y si algunas empresas han crecido, no es por causa
de nuestra vocación capitalista, sino más bien por la vena extraña a nuestra
mentalidad que allí anida. Pero nacidas en nuestro medio, están marcadas
por nuestro individualismo dánico, egoísta y por eso con qué lentitud vamos
penando hacia el soñado desarrollo, recelosos del éxito de los demás y llevándonos frentazos ante los mercados internacionales, donde el individualismo y la competencia desleal están condenados desde hace años. Ya lo
hemos dicho que ahora son bloques, grandes mercados internos que se autoprotegen y buscan desarrollarse de por dentro y para los suyos propios.(8)
Aquí aparece toda nuestra tragedia: el mexicano empresario carente de
todo espíritu o talento empresarial, ha pretendido lograr nuestra industrialización de por fuera y para los de afuera. Con ello, primero sembró de víctimas el agro, luego desgarró a nuestras gentes de su tierra donde se cifraba
fundamentalmente nuestro porvenir, a pesar de lo avaro que ella nos parezca. Porque nadie va a negar que en todos los países, la tierra ha sido
la clave de la industrialización. Por el incremento de la productividad de
la población agrícola, se desarrollaron los mercados internos. Mientras que
ahora, con el procedimiento seguido por la mexicana empresa industrial y
la avalancha demográfica que confrontamos, las gentes seguirán hirviendo
por todos los centros urbanos, atraídas por las expectativas industriales, sin
que la mexicana industria dánica y ahogada en su aislamiento, pueda todavía satisfacerle sus demandas de fuentes de trabajo y de poder de compra.
Y la empresa a su vez tendrá que rogar afuera que le compren sus productos. Lo cual siempre es traición y contrasentido, porque se está produciendo y exportando, mientras nuestras gentes carecen de lo necesario.
El problema que en otro tiempo se habría resuelto con la introducción de
técnicas agrícolas tan incipientes y con un gasto insignificante de entrenamiento, logrando así la fijación de nuestras gentes a sus tierras que tanto
amaban, con el aumento consiguiente de su poder de compra; cuán duro
nos costará ahora resolverlo y con premura, porque de todos modos nuestra
salvación comienza aquí en la tierra y después de todo, la industria nos llegará por añadidura. Pero dejemos de llorar y de echar coronas sobre los
muertos. No neguemos el progreso, pero como decimos progreso o crecimiento, porque ése ha sido para ciertos grupos e individuos, pero de ninguna

522

manera es desarrollo para todo el hombre y para todo el pueblo mexicano
que sigue hambriento en su gran mayoría.
2) La distribución o cambio: Si bien económicamente siempre se ha aludido a un solo sistema de cambio y distribución, al través de un mercado en
que los precios se fijan de acuerdo con las leyes de oferta y demanda · sociológicamente y en realidad podemos referirnos, de hecho, a tres siste:nas de
distrib-nción o cambio. Los otros dos son: el de distribución o cambio redistributivo, donde todo se concentraba a un organismo único o mercado centralizador de, bienes y servicios, de donde todos recibían o cogían según sus necesidades tal como en el antiguo imperio de los Incas del Perú, sistema que
en mucho se emparenta con el de los antiguos cristianos y con el practicado
en algunas órdenes religiosas; y el de distribución o cambio reciprocativo que
se da entre algunas tribus o clanes y, en cierta medida, entre muchas de
nuestras familias y en determinadas clases sociales, consistente en un intercambio de dones o bienes o servicios recíprocos, sin fijarse ni precios ni otras
leyes que los solos usos y tradic_iones. ( 9)
El sistema de intercambio, con base en precios que se fijan por leyes de
oferta _Y de demanda en un mercado de concurrencia, día tras día, va desapareciendo, condenado por contextos socio-histórico-políticos con otras exigencias y otras leyes que los rigen. En su lugar se van instaurando los dos
últimos sistemas de redistribución y de reciprocatividad. ¿ En qué otra forma si no, podrían visualizarse los sistemas de redistribuci(m de los países socialistas y de los que poco a poco parecen acercarse algunos países europeos que
al menos buscan crear entre ellos el sistema de distribución o cambio reciprocativo en un Mercado Europeo cada vez más integrado, en un Benelux
tan compacto, y en tantas otras concentraciones de familias gigantes que se
intercambian y protegen recíprocamente? ¿Adónde vamos a ir nosotros a
mendigar con nuestros contados y raquíticos productos y dónde podremos
tener cabida con nuestro individualismo, en ese magno concierto familiar
donde no son las leyes antiguas de oferta y demanda las que rigen, sino las
conciencias colectivas de solidaridad social que se protegen y que se han
venido creando al través de crudas experiencias juntas de triunfo y de derroSi queremos subsistir, tenemos necesariamente que buscar proyectarnos
socialmente, aquí entre los mismos nuestros y no esperarlo todo de fuera ni
~uerer producir todo para fuera, sino desarrollar nuestros propios mercados
mternos a través de sistemas de redistribución o reciprocativación, al través
de mejoras políticas de salarios y prestaciones bien planeadas, que constituyen uno de los medios más eficaces para difuminar un tanto las disparidades sociales y aumentar el poder de compra de nuestras gentes y claro su
productividad y su ahorro.
'
3) El consumo: Ya Marshall, con gran acierto, había establecido que el

tas'.

523

�consumo de las gentes estaba determinado por la estructura social misma
a la que se pertenecía. Dentro de tal estructura cada estrato o capa social
tiene sus mentalidades y valores y escala de preferencias que predeterminaron
el consumo. Ahora bien, nadie ignora el desenfrenado consumo que priva entre los miembros de determinadas capas sociales, sobre todo en lo que
respecta a sus gastos discrecionales o marginales. Ellos absorben, no pequeñas cantidades, ya que sus ingresos están demasiado sobrados. Es eb estos
gastos o consumos donde la publicidad frenética se nutre y es dentro de tales capas sociales donde naturalmente encuentra su mayor número de presas. ( 10)
Sólo una planificación de desarrollo social puede fijar prioridades de consumo de los bienes sociales sobre los económicos y lograr contrabalancear debidamente la acción de la publicidad. Esta las más de las veces crea necesidades artificiales que tienden a satisfacer los intereses reducidos de una u
otra firma, más bien que necesidades humanas.
La publicidad parece mismo haber cambiado las leyes de la moralidad.
Si antes se invitaba a la moderación y al ayuno, ahora tal parece que
entre las gentes de tales clases sociales la ley es: enguye todo lo que veas
y compra todo lo que quieras. Mientras a su alrededor se zarandean caras
lánguidas y andrajosos seres humanos.

111. CONOCIMIENTO DEL MEDIO: Siempre se creyó que todo desarrollo
económico se traducía espontánea y automáticamente en el desarr&lt;,llo social
de los pueblos.
La experiencia ha demostrado de hecho que tal desarrollo no brota si de
antemano no fueron fijados los objetivos sociales que pretenden lograr en
toda acción de desarrollo económico. Porque justamente de tales objetivos
sociales van a depender las preferencias en la clase de inversiones, su lugar
y modo, las preferencias en la clase de medios, técnicas o recursos a ponerse en práctica para ir mitigando las disparidades sociales y regionales
o para un desarrollo social verdadero; y las preferencias en el destino que se
vaya dando a la riqueza creada que tiene que surgir necesariamente de todo
proceso productivo.
De donde resulta que para poderse fijar los objetivos sociales que han de
integrarse dentro de todo plan de desarrollo, es urgente que anteceda un
estudio acertado del medio social al que se destine el plan: así podrán descubrirse las prioridades sociales que deben perseguirse, con base en los caracteres sociológicos del medio, las posibles reacciones a las técnicas nuevas que
el plan presupone, y los medios más adecuados o técnicas aconsejables para
aumentar o crear la receptividad de la población frente a las innovaciones
previstas. Asimismo se podrá dirigir mejor la utilización que las gentes va524

yan haciendo de las inversiones planeadas. Todos estos y otros parecidos aspectos forman parte de la labor o funciones del sociólogo. Concretemos cada
uno de los enunciados. ( 11)
. 1) Lo~ CARACTERES socroLÓGICos DEL MEDIO: Constituyen, por así de~lo, la _infraestructura informativa necesaria para poder precisar los objetivos sociales a perseguir; asimismo nos alumbran ya las medidas más adecuadas para el logro de los mismos.
Bajo este título se inscribe toda la gama de hábitos y comportamientos
de las g~nte~, s~s valore_s y sistema de relaciones. No se pueden pasar por
alto sus mclinac1ones e mtereses, ni sus habilidades en materia de actividades ocupacionales: agricultura, pesca, artesanía, etc.
Tampoco pueden ignorarse los gustos de las gentes en lo que concierne a
formas de habitación y casas, alimentación y condiciones de salud distribución o preparación de los presupuestos familiares, etc., etc.
'
Ni mucho menos se van a echar a un lado sus costumbres y tradiciones
usos familiares y creencias, las formas de autoridad y cohesión de los grupos'.
Deben conocerse las fuentes de sus ingresos y del consumo así como sus
h~bitos ~n materi_a de uso o destino de sus salarios. Revisten ~an importancia las mterrelac10nes que mantengan con otros grupos o comunidades vecinas, los medios de comunicación que se usen, sus hábitos comerciales y
tasas de interés, sus formas de intercambio y monto de autoconsumo.
Toda inversión o proyecto de mejoramiento en cualquier comunidad 0
medio, en tanto surtirán buenos resultados en cuanto su procedimiento de
ej~cu~ión v,aya guiado por la estrategia que nos dicte el sistema social que
allí nJa. Solo las gentes del medio mismo saben (aunque tal vez no lo comprendan) el funcionalismo de sus hábitos, actividades y demás que han tenido que poner en práctica para poder subsistir en tal contexto geo-sociohistórico dado.
2) PREVISIÓN DE NUEVOS COMPORTAMIENTOS: Comprendidos los caracteres _sociológicos del medio, el siguiente paso consiste en sondear las posibles
reacciones de las gentes, a raíz y en función del nuevo tren de vida y de las
técnicas que se llevarán al cabo al ponerse en marcha el programa. En este
campo urge conocer:
a) La escala de sus preferencias al aumentárseles sus ingresos. Con ello
se vislumbrarían las formas y monto del consumo y la parte que podría
sustraerse para ahorro o inversiones.
b) Los cambios de estructura en los presupuestos familiares, a raíz de
los nuevos empleos o simplemente por aumento de salarios.
c) Los movimientos migratorios hacia los centros o fuentes de empleos:
Grado de movilidad de la mano de obra que se prevé según el arraigo que
muestran las gentes a su medio y tradiciones; posibilidades de que se aven-

525

�gan y fijen ep los sitios de trabajo. Todo esto constituye una base para programar construcciones de alojamientos colectivos, no sin antes habernos cerciorado de la aceptación que tal nueva forma de habitación pudiera tener
entre la población estudiada. Este punto reviste suma importancia.
El fracaso que se tuvo acerca de los hábitos de los recogedores de papeles en la ciudad de México y el destino que les dieron a las casitas que
se les habían construido obedecen al caso omiso que se hizo de sus hábitos y
a la falta de previsión de sus reacciones.
•
3) Los MÉTODOS: Previstos los futuros comportamientos, habrá que determinar las técnicas más adecuadas o los medios mejor aconsejables para promover en la población la receptividad o asimilación de las nuevas formas de
vida y el aprovechamiento máximo de las inversiones presupuestadas.
El sociólogo en esta parte tendrá que establecer los pragramas de educación, información y vulgarización a llevar al cabo en el medio conocido. Las
áreas que abarque serán de acuerdo con los requerimientos: Zona rural y
campesinado, fabril o industrial.
Se estudiarán las formas de información e intervención que mejor se adapten al mayor aprovechamiento de los ingresos entre las famili~ y para la
colectividad, ajustando los presupuestos familiares, a fin de evitar los desperdicios o gastos injustificados. Sólo así se estimulará el ahorro: con un
consumo juicioso. Cuántas veces nuestras gentes, al verse con dinero, no
saben medir la utilidad de los artículos y adquieren los más costosos, cuando
cualquier otro a mitad o menor precio aún, les rinde el mismo servicio.
Claro que aquí vemos el mal que en tales medios hace la publicidad mercantilizada, nociva a los intereses de la comunidad.
Viene, finalmente, con base en todos los datos anteriores la fijación de un
presupuesto correspondiente de gastos para el programa educativo.
De lo anterior se desprende que: el desarrollo no constituye en sí una
meta que se fije o proponga, sino más bien es la resultante de un proceso
dinámico de cambio social, en el cual tienen que intervenir y están comprometidos todos los hombres y todo el hombre con sus estructuras e instituciones respectivas. Ello implica un convencimiento pleno de todos y un
anhelo social de cambiar, porque es necesario como única forma de seguir
subsistiendo en el gran concierto de la humanidad, o de otro modo estaremos
en peligro constante de perecer.
Cuán sencillo y, sin embargo, qué difícil de convencerse de que es el
hombre socialmente comprendido el único ente, origen y finalidad del desarrollo y que en tanto lo habrá conseguido, en cuanto que todos los hombres
y todo el hombre lo vayan disfrutando y no tan sólo unos cuantos como es
nuestro caso mexicano. ( 12)

526

BIBLIOGRAFIA

A fin de que los interesados se orienten más concretamente sobre algunos puntos
esbozados en esta colaboración, se creyó prudente, no tan sólo indicar la fuente,
sino además reseñar muy brevemente el contenido de la obra o artículo.
( 1) FROIDEVAUX P., Pour une planification socio-economique en milieu industriel
E~onome &amp; Humanisme, No. 166, 1966, pp. 52-62; publicación del Centre Econ;
Illle et humanisme. Lyon, Francia.
El autor nos demuestra con base en investigaciones recientes que "a toda acción
~e desarrollo económico deben fijársele de antemano objetivos sociales a lograr, a
fm de no parar en la pura finalidad de producción por el consumo y el lucro" como
lo pretende el sistema capitalista con sus perniciosas consecuencias y desigualdades
socio-económicas.
Dentro de esta misma línea pueden también consultarse con provecho los artículos
siguientes;
CAZES B., "Finalité de -l'economique", Economie &amp; Humanisme, No. 158, 1965,
pp. 22-36.
AusTRUY J., L'economiste et les civilisations, Economie &amp; Humanisme, No. 124,
1959, pp. 9-17.
(2) PIET PETERS, Comparación Internacional de la productividad de la mano de
obra y del capital, conferencia dictada como parte del ciclo de Economía Industrial
organizado por el departamento de Economía del Instituto Tecnológico y de Es~
tudios Superiores de Monterrey, durante los días 10-11-12 y 13 de Abril de 1967.
(3) SELIER ET TrANO, Economie du Travail, Presses Universitaires de France edi~ 1%~
'
El autor nos hace una exposición completa de dichas teorías y nos muestra varios
métodos para llegar a medir la parte imputable al trabajo dentro del ingreso nacional.
Así, también nos habla de la influencia del sindicalismo en la productividad del trabajo.
(4) SANDOVAL TRUJILLo, JUAN, Syndicalisatión et salaires horaires conventionels
dans quelques industries belges, thesis presentée a l'Institut Superieur du Travail de
l'Université Catholique de Louvain (Bélgica). 1965.
( 5) DE BIE, PrnR.RE, C ours de S ociologie genera!e, U niversité Catholique de Louvain
1963 (Bélgica).
'
( 6) En lo que respecta a la significación humana del trabajo y su misticismo,
consúltense: VIALATOUX J., Signification humaine du travail, Editions Ouvrieres, París
(Francia) 1962.
V. CoUESNONOLE, Signification Chretienne du Travail, Economie &amp; Humanisme
No. 128, 1960, pp. 3-18.
(7) Ya MAX WEBER demostró la influencia de las ideas religiosas en el desarrollo
del capitalismo.
(8) Se puede demostrar que todas las empresas florecientes en nuestro medio tienen
una vena religiosa mosaica (judía) o de otra índole, claro que con algunos matices
contagiados del contexto.
(9) SMELSER NEIL J., The Sociology of economic lije, Prentice Hall Inc., Englewood
Cliffs, New Jersey, Third Printing 1965.
El autor nos da primero un bosquejo del desarrollo de la sociología económica;
luego nos demuestra la íntima relación entre la sociología y la economía y la necesidad

52i

�de una economía más sociológica. Finalmente, nos ofrece un análisis detallado de los
procesos económicos desde el punto de vista sociológico.
, .
Esta obra acaba de aparecer en español en los manuales U T E H ~, Me~co,_ 1966.
Dentro de esta misma linea pueden leerse con provecho los art1culos ~1gmente_s:
Bmov A., Jntegration des sciences de l'homme et Sciences Sociales et devenir humain,
en Economie &amp; Humanisme Nos. 114, 1958, pp. 414-422; 164, 1965, pp. 2-12 respectivamente.
OuETTRE A., A la recherche de l'economie humaine, en Economie &amp; Humanisme,
No. 120, 1959, pp. 15-24.
.
.
( 10) GERVASI, S., Publicité et creation de besoins, en Econom1e &amp; Humarusme, No.

166, 1966, pp. 12-40.
. .
..
Donde el autor nos demuestra la serie de abusos que causa la pubhc1dad mercantilizada y mal dirigida en un sistema capitalista.
.
( 11) VELLAS P., Connaissance du milieu social et deueloppement econom1que, en
Revue de l'Institut de Sociologie, Université Libre de Bruxelles (Bélgica), 1964-2,
pp. 239 SS.
•
• •
,
"d d ·
El autor nos habla largamente con abundancia de b1bliograf1a, de la neces1 a rmperiosa de conocer los medios sociales en todos sus detalles, anfes de lanzarse a
emprender cualquier acción de desarrollo. .
.
( 12) WEISSK0PF A., Croissance econom1que et bien-etre.
.
.
ALB..ERTINI J. M., La fausse croissance. Ambos artículos en Econonue &amp; Humarusme,
No. 163, 1965, pp. 2-15 y 16-27 respectivamente. Los autores nos d~mues~ en lo
que consiste el desarrollo económico y cómo el desarrollo debe tr~duc1rse en bienestar
social ara todo el hombre y para todos los hombres. Porque s1 engendra mayores
d · ~dades tal como nos dice PAULO VI en su última encíclica: Populorum Proesigu
,
b"
t
sse
gressio, "en que los ricos se hacen más ricos y los_, pobres mas po res , en once
trata de un falso crecimiento, a base de la explotac1on.

...t
SOCIOLOGIA DEL ARTE
DRA. ANGELES MENDIETA ALATORRE
Academia Mexicana de Sociología
Contenido. Estudios sobre sociología del arte.-Didáctica de la materia.-Proyecto
para elaborar un programa de enseñanza. a) Finalidades y definiciones b) Temas
de estudio c) Lecturas.

A.

528

ESTUDIOS SOBRE SOCIOLOGÍA DEL ARTE
EN LA ANTIGÜEDAD, EL ARTE cumplía una función social, no fue creado con
fines estéticos. En nuestros días, el arte vuelve a estar cargado de mensajes
sociales, pero sus símbolos esotéricos, las corrientes espirituales de influencia,
los conflictos humanos que conmueven al artista y las reacciones de los grupos, hacen necesaria una revisión bajo nuevas luces para comprender e
interpretar este fenómeno cultural con todos sus disímbolos aspectos, tarea
que en gran parte, compete a la sociología del arte.
El estudio debe fincar su arraigo en la historia de la cultura, interpretada
por Weber como una sociología de la cultura e inserta, según él, en el campo
de la misma, para confrontar la historia y el presente y para que aquélla y ésta
se iluminen recíprocamente. Es la cultura el producto más precioso del hombre,
y el arte, la forma que parece reflejar con mayor acierto, la fisonomía particular de los pueblos. Tal circunstancia se debe, quizá, a la particular intuición de los artistas para ofrecer y crear una imagen de aquello que más los
conmueve e impresiona. Sus obras, elaboradas según sus particulares inclinaciones, se insertan y nutren en las raíces profundas de su vinculación social
y les permite develar en ellas, los caracteres dominantes de su grupo social al
que pertenecen.
Ahora bien, la historia de la cultura como ciencia autónoma es nueva,
también lo es la Sociología y más aun la sociología del arte. Pero cabe mencionar que desde un principio, la sociología consideró el fenómeno cultural

529
H

�y artístico como uno de sus capítulos más importantes. Si tomamos al azar
cualquier tratado de Sociología, advertiremos la inclusión de estos temas,
por ejemplo en Economía y Sociedad de Max Weber; en Social and cultural
Dynamics de Sorokin, así como en los estudios sociológicos de Agramonte,
Simmel, Bouglé, Recaséns Siches, Antonio Caso y Medina Echavarría.
La Sociología del Arte se inicia propiamente a fines del siglo pasado con los
estudios de los franceses Hipólito Taine (1828-1893) y de Jean-Marie Guyau ( 1854-1888). Posteriormente aparecen estudios más relacionados con esta
materia como El arte como experiencia de John Dewey y Arte y Sociedad de
Roger Bastide.
En México' inicia los estudios
sobre Sociología del Arte, el Dr. Lucio Men.
.
dieta y Núñez, fundador de. la Academia Mexicana de Sociología Y ex-director del Instituto de Investigaciones de la U .N.A.M., con sus artículos en la
Revista Mexicana de Sociología en el año X, No. 3 y posteriormente con su
obra Sociología del Arte de 1962.
Los estudios más recientes son ya de tipo monográfico, debido a la amplitud
misma del panorama general, como los siguientes: Introducción a una sociología de la música, de Silvermann, La Sociología del teatro de Jean Duvignaud así como el estudio de determinadas épocas muy importantes en . la
historia del arte, como la Sociología del Renacimiento, de Alfred Von Martm.
Finalmente cabe citar en cuanto al tema de esta comunicación, las notas
'
.'
sobre la enseñanza de la sociología en América, concretamente en Argentina,
-Panamá, Santa Fe y Tucumán- y las Notions de Sociologie apliquée a la
Moral et a l'Education, y Los Principios de aprendizaje en Ciencias Sociales
en la Psicología de la Educación de Skinner, así como los Fundamentos de
la educación estética de Domingo Tirado Benedí.
Si bien, muchas de las ramas clasificadas tradicionalmente en cierto campo
del conocimiento humano se han modificado, otras, como la sociología del
arte, ajustan sus linderos para adquirir prestigio propio.
Por ejemplo, la psicología rompe sus asideros con la filosofía tradicional y
se adentra en la ciencia con aplicaciones en el campo del derecho, de la
pedagogía y en la eficiencia personal para el ejercicio de los negocios; la
etiología después del célebre simposium que puso nerviosos a los sociólogos
por advertir las implicaciones del compartimiento animal con los cuadros de
la conducta humana,1 ha abierto nuevos campos de exploración, el fenómeno artístico ha sido estudiado por la reflexión estética, la historia del arte
y la sociología en general, pero pretende recoger con mayor disciplina sus
fronteras para profundizar más estos asuntos.
Entre sus finalidades está precisamente la apuntada ya, o sea la compren1

sión y explicación del arte bajo nuevas interpretaciones y concretamente del
arte contemporáneo, para descubrir sus oscuras manifestaciones.
Como ciencia nueva, la sociología del arte necesita estudios de la materia,
investigador~s que enriquezcan sus acervos, aumenten la visión del panorama conocido, descubran los elementos de interpretación más apropiados y
expliquen la inciencia de ciertos fenómenos para determinar sus leyes.
La Sociología del Arte se estudia como materia obligatoria en algunos
planes de estudios superiores, como en la especialidad de la Sociología, las
Ciencias Políticas o como parte de la historia de la cultura en estudios comparativos o en seminarios de investigación. Apenas cabe suponer que si tenemos descubrimientos nuevos, éstos requieren diferentes explicaciones y diversas formas de interpretación.
Mi entusiasmo se apoya -y éste es un modesto testimonio del mismo-porque preveo el incremento de esta ciencia que ofrece puntos de esclarecimiento e interpretación muy particulares y sabe captar las influencias
mutuas de cultura y sociedad. Para bien o para mal, el artista tiene la palabra en la crítica de su propio siglo.
La movilidad social, los cambios y ajustes, las ale.,crrías y el sufrimiento,
ofrecen en nuestro tiempo una visión caótica y confusa que es necesario interpretar y comprender. Temas de singular importancia es la reflexión desde
el punto de vista del arte, del conflicto social, el descubrimiento precoz del
desplome por el deterioro de la cultura, el drama hacia el encuentro de un
futuro que hoy se encuentra más cercano y amenazante que nunca por la
dinámica de la evolución humana, las reacciones ante el cambio de la tradición y la descomposición de cánones de belleza que se han reblandecido.
Por otra parte, la sociología tiene a mano el estudio del fenómeno artístico
desde el punto de vista de los materiales, el cambio de los procedimientos
por mutación de la economía, tan importantes en la pintura y la arquitectura
y tan desconcertantes en la música.
La sociología del arte puede revelar y develar los rumbos misteriosos de
un arte cifrado, descubrir las zonas de influencia, buscar las constantes y
señalar las leyes de esta ciencia nueva.
Se incluye, pues, una noticia general de los estudios sobre la Sociología del
Arte en forma de sugerencias para lecturas comentadas y no como una
fría nota bibliográfica, sino como parte de la función didáctica y se presenta
un programa flexible, con finalidades, definiciones y temas que pueden ser
\
enriquecidos con la particular interpretación del maestro -cual corresponde
a una auténtica libertad de cátedra- pero dentro de normas obligadas en
los estudios superiores organizados.

Revista de Occidente. ECO. Enero de 1967 Bogotá. Colombia.

531

530

�DIDÁCTICA DE LA ENSEÑANZA

\

Sorprende la falta de rigor pedagógico en muchos aspectos de la docencia
superior. Si bien hay programas elaborados y planes de estudic,s dentro de
los diferentes sistemas, éstos se modifican con una facilidad desconcertante;
el cambio no es censurable en sí, ya que la pedagogía requiere de revisiones
periódicas para su mejoramiento, sino que, las reformas obedecen a motivos
ajenos a las necesidades educativas.
Por otra parte, la falta de un cuerpo doctrinario, más relacionados con los
ideales de la educación superior, motivan cierta superficialidad de los estudios por falta de una fuerza cohesiva de impulso general. Hay en cierto
modo una dicotomía entre las finalidades tibiamente esbozadas y la realidad
exigida: por ejemplo, mientras el servicio social no sea de carácter obligatorio y reditúe realmente la inversión popular en la formación de profesionales, como que carece de sentido esta donación privilegiada.
Por otra parte, los métodos y técnicas de la enseñanza tradicional, siguen
siendo los mismos: el verbalismo, la repetición sin aliento, el repaso sin interpretación particular y la trasmisión mecánica del legado cultural, son
aspectos rutinarios e inveterados de la docencia superior.
Pocos maestros de las universidades, institutos y escuelas superiores poseen
realmente el "eros" pedagógico necesario para hacer grata la transmisión
de los conocimientos; otros, carecen de habilidad didáctica y no llevan métodos precisos en sus exposiciones, pocos son los que alientan el mejoramiento
personal, la investigación y la aventura del descubrimiento individual. El
maestro, sobre todo en los grados superiores debe conmover y entusiasmar,
promover el impulso hacia actividade_s más ambiciosas que la mediocre aplicación profesional.
No pueden desoírse las experiencias modestas de la didáctica elemental,
como es la armonía entre la exposición teórica y la práctica adecuada, la
importancia del Diario de Clases, como base de organización mental y como
fuente de experiencias y mejoramiento personal.
Algunos también menosprecian los recursos auditivovisuales, los cuales deben ser considerados como auxiliares, pero sirven para hacer más efü;,az el
proceso del aprendizaje.
La educación, ya se sabe, contiene dos fuerzas aparentemente bipolares,
una de ellas es su sentido de conservación que le permite salvaguardar y
apreciar los valores de la, tradición espiritual, cultural, científica y técnica
para entregar el precioso legado a las generaciones nuevas y, otro, es el
impulso hacia adelante, no solamente para tomar conciencia de la realidad
de la propia época sino para profundizar y orientar la marcha, de tal suerte

532

que ambas, paradójicamente, se completan en el fenómeno educativo, ya
que aquélla preserva, mientras ésta invita al mejoramiento.
Del conoci~ento de tal proceso puede advertirse lo necio que es considerar como me1or todo lo nuevo, sólo por el hecho de serlo, actitud bárbara
que deso~e
exper~enc'.a, como también es objetable 1a actitud que confina
los conocllllientos e rmp1de la renovación.
La di~áctica especial ~ebe tomar en cuenta lo valioso de las experiencias
Y los meto~os pero relacionarlos con acierto a los recursos de la pedagogía
contem~or~ea. Concretamente, la enseñanza de la sociología es difícil en
cu~to implica un triple dominio, esto es, el de la sociología del arte, la histona del arte y las normas de la docencia superior.
Los métodos propios del estudio de las ciencias sociales se completarán
~on la t~~nica de, 1~ investigación social, ambos pueden e~iquecerse con la
~ormac1on es~d_1~t1ca, los métodos comparativos, no para realizar simples
!uegos de erud1c1on, ya que el contraste ofrece múltiples posibilidades de
mterpretación, sino para la búsqueda de puntos básicos en la sociología del
arte.

!ª

&lt;=:a~a sesión d~ . ~abajo docente debe estar organizada con anticipación,
advirtiendo las d1vis1ones que ha señalado la tarea docente, como las unidades, marcando el desglosamiento, las actividades y la bibliografía de consu!ta; o las áreas, con precisión de temas, tópicos y cuestiones relativas,
~1 c?mo el . uso del material didáctico. El maestro deberá llevar, por expenenc1a propia a la elaboración de su propio método de trabajo, pero después
de acatar las experiencias de los que han pasado ya la aplicación. Como
regla gener~, se recomienda rechazar la simple exposición verbal, ya que
to~~ las s:s10nes deben ac?mpañarse de muestras o diapositivas, películas 0
gráficas as1 como comentanos de los alumnos a las excursiones culturales el
análisis de ciertas películas y la lectura de algunos textos.
'
Particularmente prefiero analizar un capítulo breve de algún autor, que
recomendar la lectura superficial de toda la obra a estudiantes poco pre~arados o ajenos todavía por inmadurez, a la dura tarea de la atención
mtelectual.
Cada año, el maestro aprende más de sus errores que de sus aciertos, por lo
tanto es bueno registrar unos y otros en la parte final del Diario de Clases
para superar los primeros y prestar mayor atención a los segundos.
'
Es recomendable, volver una y otra vez a los temas de exposición para
obtener la fijación definitiva del conocimiento según las indicaciones de la
psicología del aprendizaje. El asunto de la evaluación, tan difícil siempre
en la sociología del arte, puede presentar mayores problemas, pues no sola~
~ente tomará en cuenta las inhibiciones del estudiante frente a las pruebas,
smo que será conveniente evaluar su aprovechamiento con diversas explora-

533

�dones didácticas ya sean trabajos dirigidos, investigaciones de taller, excursiones, prácticas realizadas y cuestionarios tanto objetivos com~, subjetivo~.
Las pruebas, ya lo sabemos, deben ser solamente la comprobac1on del cnterio del maestro, pero no hay que sobreestimar la suficiencia del ma:stro
creyendo que puede ser infalible en el conocimiento, hasta de fracciones
decimales, de la capacidad retentiva de sus alumnos.
Cuadro sinóptico de los objetivos de la enseñanza de la sociología del arte.

.AnQUIRlR

aptitud

APRENDER

habilidad

APLICAR

Inteligencia

CREAR
Talento

534

La capacidad de observación pata conocer la realidad social,
la forma de la recreación estética y lo que algunos sociólogos
han llamado el juego art'JStico.
la intuición de los elementos, factores y campos de estudio que
permitan descubrir la influencia del medio social en el que
vivieron los grandes artistas.
el conocimiento de la historia del arte para descubrir los cambios sociales.
a incorporar el conocimiento al modo personal de pensar, para
poder formular por medio de la reflexión, las hipótesis más
acertadas de la sociología del arte.
a clasificar los grandes movimientos para advertir las constantes incidencias y concordancias.
a ~xaminar el fenómeno estético a la luz del conocimiento de
la sociología, para conocerlo, evaluarlo y obtener conclusiones.
las leyes sociológicas generales a las formas particulares de la
expresión.
.
estudiar las teorías, corrientes de opinión e interpretaciones de
mayor prestigio para su revisión y conocimiento.
conocer las leyes de la sociología y aplicarlas adecuadamente a
determinadas épocas.
Saber orientar a los estudiantes para formar el cuerpo de investigadores de esta especialidad de las Humanidades.
Descubrir ante los alumnos el campo interesante de la sociología del arte para estimular su interés y que lleguen a
encontrar elementos más idóneos de la interpretación de la
cultura histórica y la de su propio tiempo.

PROYECTO PARA ELABORAR EL PROGRAMA DE ENSEÑANZA

El programa de Sociología del Arte se ofrece aquí en forma abierta con el
objeto de permitir la libre exposición de la cátedra, haciéndose solamente el
enunciado de los cuerpos básicos de estudio que el maestro podrá desglosar
desde su particular punto de vista, subdividiéndolo en las sesiones necesarias,
pero dentro del ritmo de trabajo señalado en el calendario escolar.
El programa pretende alcanzar los siguientes objetivos:
a) Estudiar solamente los temas que pertenecen rigurosamente a la Sociología del Arte.
b) Presentar una exposición sistemática de los grandes temas, para aplicar diversos métodos con el objeto de despertar el interés personal de estos
estudios para formar cuerpos de investigadores y docentes.
c) Señalar en la exposición didáctica las correlaciones necesarias con otras
disciplinas como la historia del arte, la historia de la cultura, la estética y
el estudio socioeconómico de los materiales.
d) Hacer llegar a los estudiosos de las Humanidades, los conocimientos de
la Sociología del arte, como instrumento de interpretación sociocultural.
Como finalidades concretas y formativas se enumeran: la capacidad de
adquirir dotes de observación; aprender a reflexionar sobre el fenómeno artístico para observar en el mismo, las leyes generales de la sociología; aprender
a incorporar los conocimientos adquiridos a la cultura personal; conocer
los cambios, transformaciones, deterioro, aculturación y mestizaje de la culo
tura en general y del arte en particular.
Una vez que los estudiantes conozcan las finalidades del programa, es
conveniente pasar a estudiar los grandes temas principiando, después de las
consideraciones de las finalidades, a fijar la definición y los conceptos básicos.
La ubicación de la Sociología del Arte, en el cuadro de la cultura podrá
relacionarse según las diversas teorías o posiciones sociológicas, como las de
Wundt, Guyau, Taine, Jager y Lamprecht.
El segundo cuerpo de enunciados pueden ser las relaciones e implicaciones
de la Sociología del Arte con otras disciplinas o ciencias, señalando límites
y haciendo un obligado "deslinde" como quería don Alfonso Reyes para otros
aspectos de las Humanidades.
El tercer asunto será forzosamente el conocimiento de los métodos adecuados para el estudio de la materia en general y de las unidades en particular.
Como temas relacionados, pero que deben estudiarse a través del enfoque
de las particulares interpretaciones socio-culturales, será la revisión de las Cla-

535

�sificaciones del arte.2 Los factores de influencia en ciertos géneros y las expresiones más características de los pueblos según su proceso de desarrollo.
Define más a los pueblos, la obra maestra de sus artistas que muchas aclaraciones prolijas. Como cuarto capítulo será acertado considerar los diversos
aspectos del arte, como las Uamadas tradicionalmente BeUas Artes, así como
las artes menores o artes aplicadas. Se observarán las peculiaridades sociales
. de la expresión, la evolución de los diferentes conceptos de belJeza -tema
de singular importancia en nuestra época cuando han empezado a admitirse
otras formas de arte, inclusive el Uamado feo-estético- la actitud de la sociedad ante la obra de sus artistas, los géneros que logran la cohesión social
de los grupos por las leyes de la sinergia, así como el estudio de las obras
artísticas que se consideran como valores permanentes de la cultura universal.
Un capítulo más será adentrarse en la sociología del arte, considerando
la regularidad de ciertos procesos colectivos, el análisis de los símbolos y de
los procesos asociativos y las leyes de la imitación. Entre los primeros considerar los contactos, acercamientos, ajustes, acomodamiento, transculturación y
mestizaje.
Algunos aspectes del examen del arte contemporáneo revisten particular
atención, por ejemplo, si Weber afirma que la moda imperante hoy día es
querer comprender el destino histórico partiendo de la prehistoria y de los
primitivos porque tienen mucha parte de razón y la tiene en cuanto trata
de descubrir las más soterradas raíces de las cuales brota la sabiduría, con
mayor razón interesa a la sociología del arte explorar la creación artística
en un tiempo en que está preñada de contenidos sociales. Hoy como ayer,
en el cantar, en la flor de poesía, en el dibujo extraño o en la pintura
que delata el miedo pánico -antaño frente a la fiera, ogaño frente a la
destrucción controlada- se advierte el sufrimiento humano o el grito de alegría.

Dentro de la historia del arte los ejemplos pueden ser múltiples, por ejem' Se recomienda revisar la Clasificación de las artes. Por ejemplo, la división de
Hegel que se basa en el predominio o equilibrio del fondo y la forma para dar lugar
al Arte Simbólico, Arte Clásico y Arte Románico. Los puntos de vista de José Jordán
de Urríes y Azara: los Artes del Diseño como la pintura, escultura, arquitectura, decoración y Jardinería y Artes de las Musas como la Mímica, la música, y la poesía. 2o.
Artes del tiempo y Artes del Espacio. (Su clasificación tiene varios puntos de vista).
Mendieta y Núñez, propone Gran Arte, Arte Popular, Arte Folklórico y Arte Industrial. José Vasconcelos en su Estética que considera hasta el olor y el sabor, divide a las artes en Apolíneas (Dibujo, Talla, Pintura, Escultura, Canción y como
Auxiliares las artes Decorativas y la Arquitectura Civil). Artes Dionis'iacas como la
Danza, la Poesía, el Teatro, la Tragedia, la Literatura, la música y como Auxiliares
el Ceremonial festivo, patriótico secial. Finalmente, considera a las Artes Místicas,
subdividiéndolas en Danzas Religiosas, Música Sacra, Arquitectura Religiosa, Poemas
Universales como la Divina Comedia y La Bil,lia y, finalmente, el Arte Litúrgico.

536

plo, conocer la toma, a sangre y fuego, de la cultura griega por los romanos,
comentada burlonamente en la Edad Media por el Arcipreste de Hita en su
célebre "disputa de griegos y romanos", para emplearla en el servicio de
su pPderosa dominación; partes curiosas de este estudio será conocer la habilidad sorprendente para distorcionar el canon griego de la figura humana
de proporciones naturales para crear esculturas solemnes que tuvieran como
finalidad impresionar a los pueblos subyugados; no se podían romper las
dimensiones de los órdenes griegos, pero los antiguos romanos superpusieron
las mismas, como en el Coliseo, para albergar a las multitudes y presentar
un recinto de proporciones grandiosas. La gracia sustituye a la fuerza, pero
tiene una finalidad social.
El Renacimiento, aunque sorprenda, no crea un arte original sino que por
imitación y transculturación, logra la armonía de las expresiones más hermosas de muchas de las culturas antiguas y merced a las nuevas ideas logra
un desenvolvimiento magistral. "El triunfo del espíritu es la máxima expresión del arte románico", intención que se manifiesta en los relieves, las
bóvedas imperiales y la ornamentación europea del siglo X.3
Será conveniente precisar de qué manera influyeron las grandes guerras
mundiales en la aparición de las escuelas de arte contemporáneo, y dentro
de ellas el fenómeno de evasión del artista como una dramática protesta a
pintar o descubrir el horror; cómo, herida la sensibilidad del poeta, se amuralló en la creación hermética y sellada y cómo la danza y sobre todo la música,
vuelven al .ritmo estridente para desfogar el grito.
Para lberoamérica, tiene particular importancia el estudio de las leyes
sociológicas de la imitación en el arte. La actitud típica de los pueblos
colonizados que insisten en conservar el modelo de la metrópoli como
ideal de belleza, fue durante mucho tiempo una fuerza compulsiva que
detuvo la expresión espontánea, vigorosamente persistente en el arte popular. También puede observarse la ley de la resistencia al cambio que
se encuentra significativamente endurecida en aquellas sociedades en
las cuales los grupos que detentan los cuadros del poder político y económico, mantienen estructuras que parecen inconmovibles.

Finalmente, se recomiendan los estudios monográficos, por ejemplo, las
raíces sociales del muralismo mexicano y las manifestaciones de los pueblos
antiguos. Dice al respecto Miguel León-Portilla: "quien piense en la estructura
del Pueblo del Sol, reconocerá al mismo tiempo su profundo sentido social.
' Arquitectura del Románico en Europa por lIAROLD BuscH y
Ed. Castilla, S. A. Madrid, 1965 ( Orig. en alemán, 1959).

BERNARD LoHsE.

537
\

�En la tensión de los polos extremos, individuo y sociedad, la cultura de Anáhuac halló el justo equilibrio".
Algunas manifestaciones de nuestro mundo, podrán ofrecer particular importancia. Dice Sheldon Cheney: "and yet the artist should be prophet as
well as reflector spokesman of a society in the fonning. With his special sensitivity and his profounder awrensess he should preceive before others and give
expression in his formal fashion. If there is to be meaning in paiting, it should
be eloquent of these things of which I have spoken. Perhaps it is not too
much to ask of the artist that he be the fist focusing agent, the perceiver and
the heard of a new world order, nearer to the 'spiritual type, underling all
stil-caotic surface manifestations".4
Y bien, todo estudio tiene una obligada limitación como es la visión acertada o deformada, que le entrega su propio tiempo. Consideramos que existe
un interés creciente por este campo de las Humanidades y dentro de esta
consideración el maestro de la especialidad posee su pequeña verdad que
transmite como dueño de elementos más generosos de interpretación. Dilucidar
frente a tantos símbolos, las c;:..orrientes más caudalosas de la expresión humana, advirtiendo en ellas sus contenidos sociales es parte del quehacer que
se impone la docencia. En servicio del maestro y como auxilio a sus tareas,
han sido elaboradas estas notas.
LECTURAS
(Se señalan las páginas para el comentario docente)

1 BASTIDE RoGER, Arte y Sociedad. Fondo de Cultura Económica, p. 48.
2 CARDOZA Y AAAGÓN Luis, México, Pi!ltura de hoy. Fondo de Cultura Económica.
México Buenos Aires, 1964, pp. 183-184.
3 CAso, ANTONIO, Sociología. Ed. Porrúa. México, 1939, cap. XV, "El arte como fe•
nómeno social", pp. 179 a 188.
4 CoRNEJO, MARIANO H., Sociologla General. México 1934, tomo segundo, cap.
III El Arte, Tatuaje, Escultura, la ley de la frontalidad. La pantomina.
5. DEWEY, JouN, El Arte como experiencia. Prólogo y versión de Samuel Ramos.
Fondo de Cultura Económica. México-Argentina 1947.
6 DuvrGNAUD, JEAN, Sociologia del teatro. Fondo de Cultura Económica. México

Córdoba, Alfredo Poviña.
América del Sur, Carlos Echánove Trujillo.
Santa Fe, Ayala Francisco,
Tucumán, Renato Treves.
Panamá, Genta Jordán B.
Boletín del lnst. de Sociología. Buenos Aires, 1942.
GuAYAU, JEAN MARm, L'art au point de vue sociologique. Trad. español Ed. Jorro.
MAYER SERRA, ÜTTO, Problemas de una sociología de la música. Estudios Sociológicos.
lnst. de Inv. Sociales. México. UNAM. 1950.
MENDIETA Y NÚÑEZ, Lucro, Revista Mexicana de Sociología. Año X, No. 3, "Sociología del arte".
- "Sociología del arte", México. U.N.A.M., Instituto de Inv. Sociales.
- La enseñanza de la Sociología. Ed. Porrúa, ler. C-ongreso Nacional de Sociología,
1950.
REcASÉNs S1caEs, Luis, Sociologia. México, 1963. Ed. Porrúa. Capítulo XXXIV
Sociología del arte, pp. 638-652.
'
REYES, ALFONSO, Obras completas. Fondo de Cultura Económica. Tomo XIV, p. 416.
México 1962. La experiencia literaria.
VoN MARTIN, ALFRED, Sociología del Renacimiento. Fondo de Cultura Económica.
Colección Popular No. 40.
SILBERMANN, A., lntroduction á une sociologie de la musique. Presses Univ. de France,
París. 1955 ( Cita de Recaséns Siches) .
SKINNER, CHARLES D., Psicología de la Educación. Biblioteca Uteha. Clásicos y
Modernos de Educación. Aprendizaje de las artes y las Ciencias Sociales. México
1946.
TIRADO BENEDI, DOMINGO, Los fundamentos de la educación estética. Anuario de Pedagogía. Facultad de Filosofía y Letras. UNAM. México 1962, p. 83.
TAINE, HYPOLITE, Philosophie de l'Art. Traducción al español de la Ed. Jorro.
VELA, ARQUELES, Fundamentos de la Historia del Arte. Ed. Patria. México 1955.
Ver arte socialista y arte nuevo, pp. 163-167.
WEBER, ALFRED, Historia de la Cultu_ra. Séptima edición. 1963. Versión española
de L. Recaséns Siches. Fondo de Cultura Económica. México.
YÁÑEz, AGUSTÍN, El contenido social de la literatura iberoamericana. Jornadas. 14
El Colegio de México. ( Agotado, buscarlo en las bibliotecas).

1967.

7 EucER Rurz, JoRGE, " La lucha por la expresión". Revista de Cu,ltura de Occidente. ECO. Enero de 1967, pp. 234-250.
8 GAUTHIER, JosEPH, Historia gráfica del arte. Ed. V. Lenu. Buenos Aires, 1944.
"Fórmulas particulares de ciertos estilos", p. 235.
9 Notas sobre la Enseñanza de la Sociología en América y en la Argentina.

'

• "Expresionism in art" Socially Significant Art. by SHELDON CHENEY, Liveright
publishing corporation. New York. p. 353.

538

539

�LAS BASES RACIONALES DEL ESTADO Y DE LOS ACUERDOS
ENTRE LOS ESTADOS
l'RoF. GIORGIO DEL VEccmo

y los fines del Estado han sido escritos innumerables
tratados; ellos pueden reagruparse en tres especies; algunos atribuyen al Estado funciones de carácter universal, reduciendo al mínimo la libertad del
individuo; otros limitan las funciones del Estado a la sola tutela del derecho,
sin ningún objetivo de utilidad social, dejando el más amplio margen a las
iniciativas individuales; otros, en fin, tienden a superar ambas concepciones,
con una síntesis racional, que estimo, en general, aceptable.
De la primera especie de teorías continúa siendo clásico ejemplo la República de Platón; en la cual la actividad humana en todas sus manifestaciones
está regulada por el Estado con normas rigurosas y precisas. Con ciertos temperamentos, una análoga tendencia ideológica se ha manifestado aún en la
edad moderna, por ejemplo en el sistema de Fichte (Dergeschlossene Handelsstaat), según el cual el Estado debe ser organizador y distribuidor del trabajo, regulador de los cambios (hasta con una barrera de frente al extranjero), moralizador y director de la cultura. Superfluo resultaría citar otros
ejemplos de doctrinas aún más recientes y bien conocidos.
Contra esta tendencia, se ha hecho valer una opuesta, por una especie de
reacción a la invasión del Estado. Spencer, por ejemplo, en su obra The man
versus the State sostiene que el Estado debe abtenerse de cualquier obra de
beneficencia, porque ve en ello el peligro de que eso quite lo que justamente
toca a algunos para darlo a otros. Solo oficio del Estado es, en su opinión,
la defensa de los derechos individuales, esto es la represión de los delitos;
una obra que, sin embargo, debe volverse siempre menos necesaria. El Estado debe, en suma, tender a desaparecer. De igual manera otros autores,
de diversas naciones, se expresan en igual sentido; mientras que no faltan algunos que, trayendo esta tesis al extremo, propugnaron directamente la abolición del Estado.
SOBRE LAS FUNCIONES

541

�..
Una síntesis superior de estos opuestos motivos está representada por la
moderna concepción del susodicho Estado de Derecho ( que mejor pudiera
llamarse Estado de Justicia). Según esta doctrina, que ha tenido una cierta
actuación en las Constituciones de los Estados más civilizados, el Estado debe
reconocer como propio fundamento el valor de la persona humana, con sus
naturales derechos; debe, pues, respetar la libre explicación del pensamiento
y de la actividad de cada individuo, ya sea en el campo religioso, o en cualquier otro campo: una explicación que encuentra su límite solamente en el
respeto de la igual libertad ajena. Las leyes para ser válidas no deben ser
mandatos arbitrarios, sino deben resultar del ejercicio del derecho de sufragio, por el cual cada ciudadano concurre a la formación de los órganos
legislativos, así como a la de los administrativos.
El Estado, según esta concepción, no tiene por único fin el derecho, sino
que debe operar sobre el fundamento del derecho, de manera que en sus
mismos órdenes se refleje la libertad de todos. Siempre que se sujete a esta
condición fundamental, el Estado puede y debe promover el bien universalmente, y no limitarse a combatir la delincuencia; puede y debe proteger l_a
vida y ayudar al desenvolvimiento del espíritu humano en todas sus a~tItudes y direcciones. En esta vasta y continua acción, deben permanecer mconcusos los derechos esenciales de la persona humana; y porque estos derechos en los Estados civiles están garantizados por sus Constituciones, una
ley que le violase podría ser impugnada con un recurso a la respectiva Corte
Constitucional o, donde ese falta, con cualquier otro medio, no excluyendo
en extrema hipótesis, lo que Locke llamó el "llamado al Cielo".
No obstante el gran valor de estas máximas, no son suficientes para resolver todos los problemas de la vida social. En su aplicación se encuentran
numerosas dificultades, y divergencias no leves se manifiestan no sólo en las
disputas doctrinales, sino también en las legislaciones de los varios Estados,
que sin embargo han acogido aquellos principios fundamentales. Recordemos, con una rápida ojeada ejemplificadora, las principales cuestiones todavía vivas.
¿ Reconocer y garantizar en todos los individuos la igual dignidad de la
persona humana, significa tal vez que deba hacerse a todos igual tratamie~to?
Es obvio que esto conduciría a las consecuencias más absurdas. La nusma
idea de justicia impone tener consideración con las diferencias de capacidad
y de actividad de cada individuo por separado. Una evalución de la edad,
para los efectos de la capacidad jurídica, ha sido establecida por todas las
legislaciones, aunque no de modo uniforme; y no sin razón se hace también
a menudo una distinción entre la capacidad civil y la política, distinción que
es de cualquier modo necesaria con respecto a los extranjeros, a los cuales
542

..

puede concederse la primera pero no la segunda, mientras existan diversos
Estados.
Así, aunque admitido el princ1p10 de la universalidad del sufragio, pueden establecerse exclusiones y limitaciones, en parte inevitables, y en parte
objeto de varias disposiciones legislativas y de disputas de jure condendo
sobre las cuales no podemos ahora detenernos.
La dignidad de la persona humana es ciertamente igual en los dos sexos•
pero esto no quita que a favor de las mujeres se decreten especiales norm~
por la tutela de la sagrada función de la maternidad, mientras se han reservado a los hombres funciones para las cuales están naturalmente más adaptados, por ejemplo, las militares.
La condición jurídica de la mujer tiende progresivamente a elevarse; pero una absoluta equiparación no parece posible, ni siquiera en el ámbito de
la familia, al menos mientras valga el principio, hasta ahora generalmente
admitido, de que la vida familiar demanda una dirección unitaria, que compete en primer lugar al marido y padre. Algunas reformas son por otra
parte posibles en este campo: pero también sobre esto nos abstenemos de
entrar en discusiones particulares, hoy bastante debatidas.
Entre los derechos fundamentales de la persona humana, está sin duda
la libertad de asociación; una libertad que en el Estado moderno se ejercita en múltiples formas, y especialmente en las organizaciones profesionales,
de las artes y de los oficios. ¿ Puede esta libertad ser ilimitada o debe más
bien estar sujeta a normas que la subordinan a la legítima ;oberanía del
Estado? En general, los intereses de las varias profesiones y clases sociales
no deberían jamás impedir la continuidad de los servicios públicos que al
Estado compete asegurar. Aquí, como en cualquier otro campo, libertad no
puede significar arbitrariedad, pero debe encontrar su límite en su misma
elevación universal.
Esto vale también respecto a las asociaciones de carácter político, o sea a
los partidos, que en un Estado de derecho no deberían jamás convertirse
en instrumentos de subversión.
Por lo que concierne a la religión, las relaciones entre el Estado y la Iglesia han estado reguladas en Italia y en otros Estados, atribuyendo a los dos
entes una propia y distinta soberanía, mientras, en homenaje al principio
de la libertad de conciencia, el Estado ha reconocido los derechos de las
diversas confesiones religiosas. La interpretación y la aplicación de estos
conceptos presentan, sin embargo, no pocas dificultades, que obviamente son
mucho mayores allá donde el Estado no reconoce la libertad de conciencia.
Uno de los principales oficios del Estado es, sin duda, la lucha contra la
delincuencia. Pero cómo en esta lucha se pueda mantener el debido respeto
a la persona humana, es un arduo problema, todavía no resuelto por los
543

�'
sistemas penales en vigor. De hecho, perdura la errónea opinión que se deba
pagar mal con mal, y que sea justo hacer sufrir al autor de un hecho delictuoso, considerando el sufrimiento como una reparación. La verdad es, por
el contrario, que el mal se repara sólo con el bien, y que la reparación, según
la justicia, debería consistir en el reconocimiento del daño ocasionado del
delito no sólo a las víctimas inmediatas de él, sino también a la sociedad
entera. Por eso a los culpables debería serles impuesto un trabajo, con las
consiguientes restricciones más o menos graves de libertad, a establecerse por
ley. En una augurada reforma de los vigentes sistemas penales, a una especial magistratura debería serle confiada la competencia de vigilar sobre el
tenor de vida de quien no haya satisfecho su deuda ex delicto.
No se me oculta que estos conceptos, aquí enunciados sumariamente, puedan fácilmente suscitar objeciones. Pero creo que toda recta conciencia debe
al menos formularse la cuestión de si fuera justo que a un ser humano se
quite, por largo tiempo y hasta de por vida, la posibilidad de comunicarse con
sus propios semejantes, ocasionando con esto un grave daño y dolores también a sus familiares inocentes. Por otra parte, es superfluo advertir que
están del todo fuera de cuestión la institución de la legítima defensa (que
tiene exactamente en la mira de la defensa su razón y sus límites) y las
susodichas medidas de seguridad, que tienden, no a castigar, sino a prevenir
los delitos, y se aplican también a los locos, evidentemente sin la intención
de hacerlos sufrir.
Sin embargo, si se quiere dejar aparte el problema de la justicia penal o
buscar para ello otra solución, debe tenerse fijo el principio de que el Estado, racionalmente concebido como Estado de justicia, no tiene una potestad ilimitada y arbitraria. Su soberanía debe ser, en breve, una soberanía
constitucional. Como ello no puede eximirse de reconocer los derechos naturales de las personas solas, así tiene que reconocer los otros Estados legítimos, aceptando coordinar con ellos su actividad en un sistema de pacífica
coexistencia. La antigua máxima: exendum esse a statu naturae vale tanto
para los individuos como para los Estados, y significa exactamente que a
ninguno es lícito rehusar toda relación con los propios semejantes. La relación de sociabilidad, fundada sobre la común naturaleza, es un corolario de
la ley ética, válida para toda la Humanidad.
Sin embargo, debe reputarse errónea la tesis según la cual el Estado estaría reducido a observar solamente las normas a las cuales haya dado el concurso de su propia voluntad: tesis que, privando el ordenamiento jurídico
de cualquier fundamento racional, abandonaría virtualmente el mundo civil al arbitrio y a la anarquía. Un Estado que se considere libre de la
obligación de respetar los derechos fundamentales de sus ciudadanos y no
544

los de los otros Estados, no es un verdadero Estado• es un ultra ·e a la ra, h
'
J
zon umana y una permanente amenaza contra la paz del mundo.
El postulado _ideal de una sociedad que comprenda a todo el género humano e~pera aun una ~lena actuación; pero ya en los tiempos antiguos se
ha. marufestado _un se~trdo a veces oscuro, pero siempre profundo, de la necesidad
de relac10nes mternacionales y de la validez de los comprormsos
·
.
relativos. _El principi~ pacta sunt servanda, ha estado en toda época prácticamente ~1empre_ en vig~r, como costumbre generalmente observada; sin la cual
no h~b1eran sido posibles aquellos cambios comerciales entre varios pueblos,
qu~ s~ duda sucedieron mucho antes de que fueran reguladas por normas
legislativas y por tratados internacionales.
. -~elaciones de diversa especie ( y no solamente de naturaleza económica
1~c1a~as hasta en_los principios de la historia y podremos decir de la pre~
~stona, natura dtctante et humanis necessi tatibus, se han venido desenvolVIendo Y cons~lidan~o en el curso del tiempo con un proceso espontáneo.
Se ha establecido as1, de hecho, una comunidad jurídica internacional que
:º~ta de reglas elementales, que responden a los más simples motiv;s del
~ o ~umarto Y están consagrados por el uso. Tales reglas no requirieron
~ requieren formal:s declaraciones, pero no pueden ser refutadas por ningim pueblo que qmera entrar en comunicación con otro. Es evidente por
0~
parte, que la adhesión a ciertos principios comunes no basta a c~nstituir . un cumplido sistema de derecho internacional, y mucho menos a garantizar la positiva eficiencia.
1:entativas d~ dar un estable arreglo a las relaciones internacionales, sometien_do los diversos pueblos a un régimen unitario, fueron hechos, como
es sab~do, muchas ve:es. El Impe~io Romano, en el tiempo de su mayor
potencia, puede considerarse en cierto modo como inspirado en tal concep~. Pero el Imperio debía d&amp;aer y disolverse por su carácter autoritario
habiendo estado lejos de satisfacer las resurgentes aspiraciones a la auto~
nomía. Más tarde, sobre la base de una común fe religiosa, se intentó instaura~ una res publica christiana, que hubiera debido comprender, bajo la
autoridad del Papa, a todos los pueblos cristianos. Pero sea por la discordia
entre la Iglesia y el Imperio, sea por la sobrevenida Reforma protestante
sea po~ o~as causas, aquella tentativa tuvo efectos bastante limitados, y n~
pudo Jamas completamente realizarse.
!nútil recordar otros designios y otras empresas con las que, en siglos
mas cercanos .a nosotros, se intentó asegurar establemente la paz entre todos
1?s pue~los. En v~o fi~ósofos humanitarios sostuvieron el ideal cosmopolítico. Si su voz hubiera sido escuchada, graves desgracias hubieran sido ahorrad_as al género humano. Pero prejuicios y bajas pasiones han ofuscado demasiado a menudo la luz de la razón; y guerras siempre más mortíferas han
545
H

�•

continuado enfureciéndose. Más que las amonestaciones de los filósofos, las
luchas tremendas ocasionadas por las dos guerras mundiales indujeron a los
pueblos de hoy en día a crear organismos supernacionales capaces de resolver las controversias en conformidad con los principios generales del derecho, o sea del derecho natural. Tal fue el programa de la Sociedad de
las Naciones y de la Corte Permanente de Justicia Internacional, instituidas
al término de la Primera Guerra Mundial. Pero la reluctancia de muchos
gobiernos a reconocer la autoridad supernacional del nuevo ente ( tanto que
varios Estados, después de haberse adherido, se separaron) pronto evidenció
que la Sociedad no tenía en realidad medios adecuados para alcanzar el
propio fin esencial.
El estallido de la Segunda Guerra MWldial señaló prácticamente el fin
de la Sociedad de las Naciones, que sólo por algunos oficios menores sobrevivió todavía por algún tiempo. Pero la guerra no estaba aún terminada, y
ya se ponían las bases de una nueva organización, que debía tomar el puesto
de aquélla ahora en el ocaso. En la Conferencia de San Francisco se deliberó el Estatuto de la Organización de las Naciones Unidas, que afirmó
nuevamente el valor y la dignidad de la persona humana y el respeto de
las libertades fWldamentales para todos, sin distinción de raza, sexo, lengua
y religión: esto es, exactamente, los principios ya especulados de la Filosofía. Y estos principios tuvieron una expresión aún más detallada en la Universal Declaration of Human Rights, adoptada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948.
Ninguno puede desconocer la importancia de este programa, y de la misma existencia de la Organización de las Naciones Unidas que, aún con las
limitaciones de sus medios, ha dado ya algunos servicios a la causa de la paz.
Pero no se puede dejar de notar que la estructura de ella no está inmWle de
defectos. Contrariamente a su mismo Estatuto, que afirma la igualdad jurídica de todos sus miembros, la Organización ha atribuido a cinco de ellos
un poder preponderante como miembros permanentes del Consejo de seguridad, poniendo así a los otros Estados, a pesar de ser civilizadísimos y provistos de Constituciones legítimas, en condiciones de grave y permanente inferioridad. A la par de éstos, en los últimos años han sido admitidos a formar
parte de la Organización numerosísimos Estados privados del todo de ordenamientos que garanticen los derechos fundamentales. Se presenta por esto
el peligro de que el voto de estos Estados, al cual podría tal vez unirse cualquiera de los Estados privilegiados, pueda paralizar la acción de los otros
y de entera Organización.
Una reforma racional, que eliminase este peligro, podría consistir en establecer una distinción entre los Estados constitucionales o "de derecho" y
los que no son tales, aunque pudiendo, como es predecible, llegar a serlo

en breve.. Sin _embargo, los primeros deberían tener la facultad de expresar
votos de~berat:J.vos, al menos sobre las materias más importantes. No debemos, sm embargo, ilusionamos con que tal reforma puede ser fácilmente
actuada en las presentes circunstancias.
Otro problema es el de que si sea justo atribuir igual valor al voto de
todo~ los Estad~s, grandes y pequeños, o se deba tener en cuenta de sus respect:J.~~ poblac10n~s- _Tal vez un perfecto sistema debería tener en consideracion ambos cntenos. Pero prescindiendo de ésta O de otras cuestiones
menores, permanece en duda una más grave: é· Puede la O •N •u ., en su actua1
&lt;:'tructura, alcanzar plenamente sus altos fines? Como es sabido ella no
t:J.:ne una potes~ legislativa; puede hacer recomendaciones y pre~arar disenos de convenci~nes, que sin embargo, deberán luego ser ratificadas por
cada Estado; n~ dispone de fuerza propia, pero puede, sin embargo, invitar
a los Estados miembros a poner a su disposición fuerzas armadas, como acuerdos_ que deberán ser aprobados por los Estados según las respectivas constituciones. Ella no tiene, pues, bases bastante sólidas para asegurar la paz
del m~do. Y cada uno sabe demasiado que la paz está hoy amenazada
por vanas partes.
~e gran importancia es por esto la adhesión a aquellas organizaciones internac10nales que, aunque coligando un menor número de Estados son efectivamente más válidos defensores de sus seguridades porque son má; homogéneas,
0 sea, fundadas sobre una real comunidad de ideas y de propósitos.
No sólo por el estallido de la defensa contra peligros bélicos, sino también
por todos los otros fines de la vida es sumamente útil que los Estados que
teng~ _interese~ e. ideales comunes se pongan de acuerdo para coordinar
su actividad e mstituyan los correspondientes organismos.
Esta. tendencia, que ya había comenzado a manifestarse en el siglo XIX
(por eJemplo, con la Unión Postal Universal, la Oficina Internacional de
los P:sos y las Medidas, l&lt;t Unión para la Protección de la Propiedad Industnal Y de las Obras Literarias y Artísticas, etc.), ha tenido un desarrollo
much? mayo~, en tiempos_ recientes, por ejemplo, con la Organización para
la Alunentacion y la Agricultura, la Organización Mundial de la Salud la
~rganización .Educativa, Científica y Cultural; y recordemos aún como ~arti~ular¡nente rmportantes, la constitución del Consejo de Europa, la Comurudad Europea del Carbón y de Acero, y los tratados firmados en Roma diez
años ha, por una Comunidad Económica Europea y por la Comunidad Europea de la Energía Atómica. Análogas instituciones surgieron también en
otros continentes, entre las cuales es especialmente notable la Organización
de los Estados Americanos.
•
Todo esto muestra abundantemente en qué sentido procede, bajo el impulso de profundas energías, tanto espirituales como económicas y técnicas,
547

546

\

�la evolución del consorcio humano. La gran meta de una perfecta organización ,cosmopolítica está todavía lejana; pero los pasos que se ~enen haciendo hacia ella son innegables. El enorme progreso de los medios de_ co. · 'n, por los cuales las distancias están hoy prácticamente abolidas,
mUD1cac10
.
facilita este procedimiento. Así, pues, no la vecindad geográf~ca, srn~ las
afinidades morales, son el factor preponderante de los acuerdos mternac10na, si es por ahora imposible la deseada unificación de todos los Esles. As1,
tados de Europa, son actuales y fructíferas entre aquellos Esta?os_ ~uropeos
y no europeos que tienen los mismos ideales de libertad, de JUStlCla Y de
caridad.

LOS ASPECTOS HUMANOS DE LA LUCHA ENTRE
LA EMPRESA PRIVADA Y LA PUBLICA
DR. c. A. CANNEGIETER
Profesor de Economía de la Universidad
Americana en El Cairo
(Traducción del Lic. Alberto García Gómez).

HA.v EN NUESTRO TIBMPO una enorme lucha entre las empresas pública y
privada. Por una parte, están los países socialistas y comunidades, así como los grupos en los que la empresa pública ha sido empujada para hacer
de ella una meta política; mientras que, en otro aspecto, hay grupos, particularmente en los Estados Unidos de Norteamérica, los que están eñ favor
de la empresa privada como la única manera de obtener una saludable y
útil economía nacional.
Esta lucha tiene también sus aspectos humanos. Para ser capaces de entender esto mejor, es necesario tener primero un punto cercano de vista
a las raíces de la lucha entre la empresa pública y la privada. ¿En qué
campos económicos se está librando esta lucha? ¿ Cuáles son las ventajas y
desventajas de la empresa pública y la privada?
Las ventajas y desventajas de la empresa pública y la privada.
Permítasenos considerar primeramente las ventajas de la empresa pública.
Se mencionan muchas. No obstante, acerquémonos y hagamos una crítica
mirada hacia ellas:
l. Obtener un mayor crecimiento económico. Hasta hace poco se vio
como si esto fuera una importante ventaja, lo que así fue confirmado por
los países en los que un sistema de empresa pública es dominante: Rusia y
China. El país que quiera darle realce a esta ventaja, señala el hecho de
que gráficas recientes indican que la Unión Soviética dedica casi el 33%
de su producción total para aumentar la inversión doméstica, comparada
con el 19% de los Estados Unidos. Más aún, la composición de la inversión
de la Unión Soviética ha puesto énfasis sobre aquellas industrias que re548

549

�sultan más cruciales en el proceso del desarrollo. Los análisis cuantitativos
están sugiriendo, por consecuencia, que la economía soviética ha alcanzado
un alto grado de crecimiento económico durante los años de post-guerra.
Tal acontece con China. Mucha gente señala al sistema de la China Roja
para obtener un rápido desarrollo económico: las estadísticas oficiales muestran que el producto neto doméstico de China, aumentó desde el año de 1953
al de 1959 a una tasa anual de 14%.
Sin embargo, en términos de tasa media del desarrollo, la Unión Soviética ha
dejado recientemente escapar la segunda más alta posición entre las principales naciones industrializadas, después de Alemania Occidental, para pasar a la quinta posición, después de Francia. Más recientemente, desde 1961,
la Unión Soviética ha quedado atrás de los Estados Unidos, en lo que concierne a las tasas anuales de desarrollo. Los problemas crónicos de la agricultura y el lento desarrollo de la productividad laboral, han contribuido a
la caída lenta en las tasas de la economía de expansión. La insatisfacción
en el desarrollo dirigido por el gobierno con relación a la planeación profunda de los problemas económicos, es reflejada en una variedad de propósitos para la reforma económica. En China Roja vemos lo mismo: allí querían apresurarse e ir más allá en el desarrollo económico por medio del movimiento hacia adelante del Gran Salto. Pero este movimiento creó un gran
número de problemas: serios desajustes inter-industriales determinaron una
retención del desarrollo económico. En Rusia Soviética, quieren estimular
el desarrollo económico proporcionando más incentivos personales. Así, en
China, en donde aun se ha estado regresando de la empresa pública a la
empresa privada, se ha llegado a cierto punto: por ejemplo, regresando las
porciones privadas de tierra a los campesinos.
No solamente comparando las tasas del desarrollo, sino también haciéndolo con resultados por la vía del desarrollo económico, se alcanzó un absoluto nivel del desarrollo económico, uno llega a la conclusión de que
un país con cincuenta años de empresa pública, no está compitiendo exitosamente con países de empresa privada.
Y así, la experiencia más reciente debilita el argumento de que la empresa pública estimula el desarrollo económico a un punto considerable.
2. Una segunda ventaja de la empresa pública que se menciona, es de que
ésta sería más satis/actoria para el consumidor. A primera vista, llega uno
a la conclusión de que hay algo que pueda interesar en este argumento. Toma, por ejemplo, a los Estados Unidos, el país en donde casi todo es producido por la empresa privada. Pero, ¿qué se produce? No lo que el consumidor desea, sino lo que el productor piensa que él desea. El productor
no produce solamente el producto mismo, sino también el deseo de tenerlo.
Tómese, por ejemplo, la cerveza o la pasta dentífrica. Puede suceder que
550

en realidad nadie las desee. En cierta ocasión un dentista probó toda clase
de pas~s dentífricas y llegó a la conclusión de que lo mejor para los dientes
era cep1llarlos con agua linipia. Pero en los Estados Unidos ve uno tanto
en la televisión que el público está alegremente tomando cerveza O usando
ciertas marcas de pasta dentífrica, que uno verdaderamente tiene que hacerlo, y así los deseos de los consumidores son creados y producidos con los
productos. Puede uno extrañarse si un sistema de empresa pública pudiera
no parecer mucho mejor, después de los verdaderos intereses del consumidor
en lu~ar de que el consumidor tenga que suscribirse a las ganancias de lo~
negoc10s como acontece en los Estados Unidos.
Pero, ¿ qué es lo que hace a uno ver en los países donde se produce más
por la empresa pública? ¿ Qué es lo que vemos en China Roja? · Será acaso
el movimiento hacia adelante del Gran Salto que enfatizó mucho«:en la cantid~?'. deteriorando la calidad del producto? En Rusia lo mismo: los dirigentes
sov1et1cos se han quejado de la calidad de su sistema de producción. ¿ Qué
~emos en Europa Oriental, otra área en la que se produce por la vía del
sistema de empresa pública? El doctor Oliver H. Radkey, un especialista
en ~a historia de Rusia, hizo dos viajes hacia Europa Oriental. Reportó que
hab1a un gran número de mercancías en las tiendas pero la calidad de
,
'
estas era dudosa. Los alimentos son uniformemente pobres en calidad. Los
pueblos se ven en la miseria.
3. Un tercer argumento. De que la empresa pública sería mejor con "rendimientos crecientes", no es tampoco muy sólido. De seguro cuando ahí hay
producción con "rendimientos crecientes", lo mejor sería tener un gran productor a bajo costo, el que podría ser manejado por una empresa pública
con monopolio, que por la empresa privada con muchos productores, todos
con costos de los más altos, ya que ninguno de ellos podría usar totalmente
las posibilidades de sus "rendimientos crecientes". Pero en tal caso la em.
'
presa pnvada podría también conducir a un monopolio: la firma más grande
llevaría a todos los demás fuera del mercado, usando las posibilidades de los
"rendiniientos crecientes" a su máximo punto.
Los países en favor de la empresa pública, pueden, sin embargo, seguir
ade(a~te con el argumento de que en algunos casos los monopolistas producman hasta que su costo marginal sea igual a su rendimiento marginal,
Y~ que la siguiente unidad les costará más de lo que les da (el costo margmal o costo extra para producir esta unidad es más alto que el ingreso
marginal que le dará esa unidad ) . Tal vez podría ser que la comunidad
fu~se mejor servida por una larga producción, en contra de un precio más
h~Jo, el que podría alcanzarse por la vía de un monopolio de empresa púb~ca. Esto es, sin embargo, un no muy sólido argumento como el que podna obtenerse por la vía de la empresa privada y a un precio fijado por
551

�el gobierno a un nivel de bajo costo. Aunque hay algo en este argumento,

no obstante, estamos llegando a los puntos más fuertes:
4. En casos particulares la empresa pública podría dar un mejor servicio
a la comunidad, como por ejemplo, en lo que se refiere a los ferrocarriles.
Este punto llega a ser más claro cuando comparamos, por ejemplo, a los
ferrocarriles de los Estados Unidos ( empresa privada), con los de Europa,
los que son manejados por la empresa pública, llevándonos esto al siguiente
y más fuerte punto:
5. Esta es la única manera concebible de asegurar el funcionamiento de
ciertas tareas vitales económicas: obtener la dirección social de capital, así
como cosas iniciadas, por las cuales la empresa privada no está interesada
todavía, tales trabajos en el campo de la transportación y de las comunicaciones. Proyectos específicos pueden ser, diques marinos, líneas de ferrocarril,
teléfonos, telégrafos, bienes locales públicos, como el agua, el desagüe y la
electricidad, así como escuelas y hospitales. También los variados propósitos
de aplicación en esquemas de ríos, como el proyecto del lago Yssel y los
trabajos en el Delta, en las islas Netherlands; el Valle de Tennessee, en los
Estados Unidos, el High Dam, en Egipto, etc.
Como las dos primeras ventajas arriba mencionadas pueden resultar dudosas, hay tres todavía:
1. Más bajos precios cuando hay una producción con rendimientos crecientes, aunque la fijación del precio con la empresa privada en este caso
no siempre trabaja muy bien.
2. En algunos casos un mejor servicio a la comunidad.
3. Obtener primacía de capital social y conseguir cosas iniciadas por las
cuales la empresa privada no se haya interesado todavía.
En contra de estas ventajas hay también desventajas que necesitamos menc10nar:
l. Ineficiencia en la producción. En Cuba, Fidel Castro se quejó de que
algunas de sus empresas estatales fracasaron por ineficiencia y por condiciones caóticas de trabajo. En una planta pasteurizadora, por ejemplo, el
ausentismo se había incrementado en un 150% más que el año anterior.
Recientemente, 167 nuevos miembros de la organización, fueron sorprendidos
en la flagrante violación de las leyes burocráticas en contra del país. Lo
mismo está sucediendo en otros países.
Los dirigentes soviéticos se quejaron acerca del declinar del rendimiento
añadiendo al producto de las inversiones de nuevo capital y acerca del
crecimiento lento de la productividad laboral. En Europa Oriental también
ha habido las mismas quejas, con la consecuencia de que los gobiernos están
tratando de reducir costos y usar recursos más racionalmente, introduciendo
mayor libertad para las firmas productoras. En el Reino Unido hay otro

ejemplo de ineficacia en la empresa pública: los ferrocarriles británicos reportaron una pérdida de 132 millones de libras esterlinas en 1965, lo que
ni siquiera permitió la depreciación a niveles del precio corriente.
2. No hay cambios dinámicos de mejoras, nuevas técnicas y nuevos productos. En Rusia los dirigentes se quejaron de la negligencia de las ramas
modernas y procesos de producción; de la indiferencia general entre los
gerentes de planta para obtener mejores y más baratos materiales; de la
resistencia general a las innovaciones al nivel de la empresa. Esta desventaja
se sintió no solamente en Rusia, sino también en otros países que aplicaron
un sistema de empresa pública como en Yugoslavia. Allí el gobierno )legó
a suplir a esta desventaja con una reforma económica, aceptando el mercado
como rector, en lugar de los burócratas. El gran volumen de las decisiones
económicas se descentralizó y se ofrecieron más incentivos en las manos de
los trabajadores, lo que dio mucho más flexibilidad al sistema.
3. Mala calidad de productos. Hay en la producción de la empresa pública una tendencia a enfatizar la cantidad, y no hay, sin embargo, mucha
preocupación para la calidad, cuando no hay competencia, como sucede con
la producción bajo la empresa privada. Por consecuencia, la calidad se deteriora. Se afirma que el 5% de la producción industrial en países comunistas es de tan baja calidad que nadie puede usarla más. En China Roja
los mismos efectos nocivos de calidad han operado a través de toda la
economía.
La producción de acero sub-standard se sujetó a los efectos de los standards
de calidad de lingotes de acero y productos similares. También, el pobre
ingreso del carbón de mala calidad, como factor de producción, causó paros
frecuentes en las plantas termo-eléctricas a las cuales se suministraba. Tales
dañosos efectos podrían trabajar acumulativamente, llevando arriba al mencionado 5% de la producción industrial.
4. Algunas veces, mal servicio, en virtud de que la gente no está interesada personalmente en ello. Un ejemplo de esto lo da el servicio público en
países latino-americanos. A través de la inflación, los empleados del gobierno se preocupan por el hecho de que los precios subieran por el elevador
Y las compensaciones y salarios por la .escalera.
Los salarios de los sirvientes civiles se están quedando atrás. En virtud de
este bajo pago, los empleados no tienen mayor interés en hacer su trabajo y
tampoco se inclinan a dar un buen servicio. El público tiene que tomar esto
como si no hubiera competencia. Con la empresa privada, no sería éste el
caso, ya que las recompensas y salarios se moverían con mucho mayor flexibilidad y, por consecuencia, serían ajustados más rápidamente. Los empleados
pueden ser pagados mejor, y es posible dar un mejor servicio. Por ejemplo,
en los bancos privados, esto de los problemas de inflexibles escalas de re-

553

\

�compensa, no existen en el mismo grado, y el serv1cio que se proporciona
es mejor. Este último punto, sin embargo, está compensado por ese hecho
como una de las ventajas de la empresa pública, misma que también es
mencionada, y que, en algunos casos, permite un mejor servicio a la comunidad. Esto depende del sector de la actividad económica, del país y
de las circunstancias. Debido a lo anterior, es mejor dejar este punto fuera,
lo que entonces reduce las desventajas a las primeras tres mencionadas.
Kindleberger en su Desarrollo Económico, menciona también las siguientes
desventajas:
l. Sobrecentralización de decisiones de hacer.
2. No intentar mucho: como en China Roja y en Pakistán, en donde
los gobiernos llegaron a la conclusión de que no podían realizar lo que
querían, por haber intentado mucho.
3. Interés a proyectos monumentales. Hirschman llama a este punto una
debilidad, particularmente de gobiernos "fuertes". "Particularmente", pero
no siempre. Tenemos un ejemplo en Australia (la que no tiene un gobierno
fuerte), en donde se gasta el dinero, ya sea en la Opera en Sydney, o como
en un proyecto a largo plazo, en el del río Ord, al norte de Australia Occidental.
4. Aumentando el error variable, como por ejemplo, el capital en lugar
del trabajo.
Todas estas cuatro desventajas, no obstante, están conduciendo a una
ineficiencia de producción, lo que entonces acorta las desventajas a tres:
l. Ineficiencia en la producción,
2. No hay mejoras dinámicas,
3. Mala calidad de productos.
En otro aspecto, la empresa privada tiene, no obstante, también ventajas
en contra de sus desventajas. Empezaremos con las ventajas nuevamente:
l. La producción, vía empresa privada, significa producir para obtener ganancias. Aunque en países no desarrollados estas ganancias se tienen como
antiestéticas, indecentes u obscenas, de acuerdo con Kindleberger (en su Desarrollo Económico), sin embargo, tienen una importante función económica:
la de atraer los recursos adicionales a un uso que es valioso. Estas ganancias,
cuando los inversionistas ahorran y reinvierten, sirven a un futuro desarrollo.
Desde luego, puede discutirse lo anterior, ya que de acuerdo con él, esa
formación de capital a través de las ganancias privadas es menos penosa a
la sociedad, que todos los impuestos del gobierno, ya que las compras de
productos están hechas sobre bases voluntarias, mientras que los impuestos
oficiales son forzosos. Entonces, así como en la empresa privada se desarrollan
más recursos, el sistema de la empresa privada estimulará el desarrollo económico. Como un ejemplo de que esto sucedió así, se puede mencionar Aus554

tralia, la que se ~e~arrolló por el capital extranjero atraído por las posibilidades
de obtener beneficios.

2: Otra ventaja es

que la empresa privada puede ajustar sus precios Jll.ás
flexibleme~te sin presión oficial, que la empresa pública. Esto tiene como
consecu~ncia, el que,. bajo el régimen de la empresa pública los precios son
en ocas_10nes muy baJ~S para reemplazo del equipo y también ese mucho es
consuIDido, muy relativamente para el verdadero nivel de costos. Esto nos
lleva a1 los sobrecargados
·
Io, y a
· •
, ferrocarriles de la India, como por e1emp
un rna ~erv1c10, como as1 lo acabamos de mencionar antes, al hablar de las
~esventaJ~ de la empresa privada, de mejor calidad de productos y servicios,
si el eqmpo se ree1:1plaza a tiempo, lográndose entonces que el personal
pueda ser pagado meJor, ya que los precios pueden ajustarse más flexiblemente
Q.ue ahí ha habido un cambio de empresa privada a éste respecto, es lo qu~
se . pro~uso por A._ H. Cole, en la publicación conjunta, Exploraciones en la
H7:torza E7r:presarial. En la primera etapa del desarrollo privado, la empresa
prr:ada está, de acuerdo con él, orientada hacia la comunidad, la que vigila
su rm~acto en los mercados locales en relación con el trabajo y los productos.
Posten?rment~, los empresarios están llegando a tener una mayor conciencia
d,e s~ mdustna particular como un todo y están interesados en su progreso
tecruc?, en su beneficio de producción y en su permanencia. En una etapa
poste~or, llegaron a tener una mayor orientación nacional y fueron más
c~~sc1entes de su producción, de la calidad de los productos y de los serVICIOS a su nación.
Así, la empresa privada tiene dos ventajas, que pueden ser probadas en
el mundo de la realidad:
. 1. Estimulando el desarrollo económico: ésto lo podemos comparar con el
mg~eso_ nacional per-cápita en los diferentes países, los que indican que el
meJor mgreso se da en los países donde la empresa privada es predominante.
2.. Una mejor calidad de productos y servicios, lo que podemos comprobar,
analizando los artículos que son producidos en países en los que la producción está basada más en la empresa privada, que en aquellos países en los
que se produce predominantemente más por la empresa pública. La diferencia es, sin embargo, mínima, lo que podemos comprobar en países en
los que dos sistemas trabajan uno al lado del otro; como por ejemplo, en
Australia, en los campos de la banca y de la transportación. Así, podemos
concluir, con Kindleberger, acerca de que: en donde el interés público, así
como el privado, están siendo adecuadamente servidos por la empresa privada, existe una buena razón para que el gobierno deje la organización en
manos privadas.
La empresa privada, no obstante, tiene también sus atrasos. Cuando to555

�mamos a los Estados Unidos como un país en el que se produce principalmente por la empresa privada, entonces advertimos que también ésto tiene
sus desventajas:
.
l. Que ahí la producción no es para el consumidor, sino para las ganancias
de la empresa privada. Esta empresa privada no siempre está de acuerdo
con los intereses del consumidor, como así puede ser claramente visto desde
la forma en que la empresa privada trata con alguien que desee ver más
allá de los intereses reales del consumidor. Por ejemplo, alguien que desee
publicar un libro acerca de la inseguridad de los vehículos de _motor: "Inseguridad a cualquier velocidad". Esto no fue en favor de los mtereses ~e la
empresa privada y así el autor fue verdaderamente acosado por una fuma
privada productora de los inseguros vehículos de motor, ª. ~l ~ad? que
éste demandó a esa compañía por la respetable suma de vemtitres ID11lones
de dólares. Desde luego, que el demandante tuvo que vérselas con varias
contrariedades, entre otras, se le trató de seducir con muchachas ~ue habí~
sido contratadas con el propósito de atraparlo. Cuando no hay nrnguna uhlidad posible no hay servicio, como acontece en Europa,
donde los ferrocarriles están manejados sobre las bases de la empresa publica.
En la empresa pública vimos, sin embargo, dos desventajas similares: ~unque la producción pueda ser más dirigida a los deseos reales del consllillldor,
la calidad de los productos no es muy buena. Y aunque puedan dar_ ~n
principio mejor servicio, como la producción está basada en dar serv1C10,
en lugar de obtener gananci&lt;lS, el servicio dado es en muchos casos de_ una
calidad mucho más pobre. Y entonces la lucha entre las empresas pública Y
privada está llegando muy cerca a la carrera de precios. Sin embargo, hay
una diferencia:
l. En general, la empresa privad_a está adelantánd~se y g~nando Y puede
ser que por ésto en Austria, por ejemplo, haya habido recientemente una
tendencia a desocializar la industria nacionalizada. En Octubre de 1966, el
gobierno austriaco propuso una relativa al establecimient? de una ?ompa~ía
administradora para manejar líneas estrictamente comerciales: las mdustnas
que habían estado en poder del Estado desde 1946. , .
,
.
2. Pero en los campos particulares la empresa publica está_ ga~ando. en
donde los costos y precios pueden se,r llevados a un más baJo ruvel, o en
donde un mejor servicio a la comunidad es requerido, . o en d?nde es_ n~cesario obtener capital social o donde es necesario obtener objetos principiados para los cuales la empresa privada no está aún interesada.
Ger~chenkron encontró que el mayor atraso de un país se produce c~a~do
éste embarca en el desarrnllo, dejando lo más pesado a la empresa publica.
En otro aspecto, hay también una tendencia a que con e~ amn~nto del
nivel de ingreso, los gastos del gobierno, como un porcentaje nacional de

:n.

ingreso está subiendo, indicando que en el país más desarrollado hay también
una tendencia a un aumento en importancia del sector público.
Estas tendencias a resolver la lucha entre la empresa pública y la privada,
vía compromiso, en el sentido de combinarlas y llevarlas juntas, nos lleva a
los sistemas que comprenden los elementos, tanto de la empresa privada
como de la J?Ública, a los sistemas mixtos:
Formas mixtas: La lucha entre la empresa pública y la privada nos ha
conducido a una mezcla de las dos, a formas mixtas de los dos sistemas.
Como un ejemplo de ésto, puede contar el sistema de transporte público en
Nouméa, en Nueva Caledonia. Hay ciertas y muy detalladas reglas establecidas para este sistema (lo que le da un carácter público), dentro del cual
el inversionista está operando. Las reglas son: los pasajes y las rutas para
las líneas de los autobuses están dispuestas de acuerdo con un horario. La
regla consiste en que el autobús tiene que partir cuando está lleno, o diez
ininutos después de que el primer pasajero esté a bordo.
Hay una pequeña forma general para los autobuses establecida por ese
sistema.
Las ventajas de este sistema, que trabaja muy bien en la práctica, son:
El sistema es muy flexible y conveniente para el público.
No hay problemas de salarios o de impuestos de seguros, ya que el empresario toma sus propios riesgos e ingresos como un operador de taxi quien
conduce por :m propia cuenta y no muchos pagos al gobierno.
Mucha gente se inclina a pensar acerca de que variadas economías del
mundo están siendo agrupadas más cerradamente alrededor de los polos
del sistema americano de empresa privada y del sistema ruso de empresa
pública.
Más aún, dentro de los países, extremos mismos, hay ya una tendencia
hacia cada uno de los sistemas del otro.
El sistema americano de empresa privada, está basado en
- Descentralización de hacer decisiones, vía las firmas privadas.
- Libertad económica.
- Utilidades.
Hay una tendencia hacia el otro sistema. La creciente importancia del sector
público y el de una interferencia del gobierno en la economía, indica que
hay una tendencia a centralizar las decisiones de hacer, menos libertad económica y una producción dirigida hacia el interés público. El gobierno presionó a la empresa privada a mantener los precios bajos, en lugar de altas
utilidades. El incremento de la intervención del gobierno limita la libertad
económica más y más, de tal manera que mucha gente se queja de ésto. El
profesor Regan aún afirmó que la sociedad americana se ha movido hacia
un patrón socialista. ( Alguien diría socialísticamente).

557

�Y lo mismo puede verse en los países que están basados en un sistema de
empresa pública, sólo que en dirección opuesta. Aunque el sistema económico allí, estaba basado originalmente en:
- La centralización de decisión de hacer, vía el planeamiento central.
- Menos libertad económica, ya que todas las decisiones fueron tomadas
por la autoridad central de planeamiento.
- Producción para el interés público.
Hay, ahora, tendencias para incorporar en esos sistemas, elementos del
sistema de empresa privada:
- Descentralización de la decisión de hacer.
- Mayor libertad económica.
- Un mayor papel dado a las utilidades e incentivos personales.
Esto es de tal manera, que "El Economista" preguntó: ¿ Quién usa tal:'
sombrero en nuestros días? Los socialistas usan un sombrero capitalista, los
capitalistas un sombrero rojo. O, de hecho, los dos sistemas están creciendo
1
más cerca uno del otro.
Pero también dentro de los dos sistemas, hay formas mixtas. Permítasenos
considerar primero las formas mixtas dentro de la economía basada en la
empresa privada:
l. Tenemos las formas de propiedad mixta. Las compañías mixtas, pertenecientes en parte al sector público, en parte al sector privado, existen en
muchos países con sistemas económicos basados en la empresa privada, como
en Holanda y Australia. Existen en toda clase de variedades. El gobierno
tiene una participación de la propiedad y uno o algunos comisionados, en
la compañía. Esto puede ser aplicado para ayudar a las compañías privadas
en dificultades, cuando hay un interés público en conservar a la con_ipañí,a
operando, o establecer compañías con interés público por las cuales el mteres
privado no está muy interesado, o -mantener la vista pública en compañías
en las que hay también importantes intereses públicos en juego.
2. Encontramos otro sistema mixto en Francia. Hay dos formas de empresa
pública:
_ Las empresas públicas que están organizadas más o menos como el
servicio público, gas y electricidad, el sistema ferroviario; los trabajadores
son corno sirvientes civiles.
- Lo que ellos llaman régie autonome: administración autónoma. .
El director e5 completamente libre dentro de cierto marco de trabaJo. De
seguro, tiene que tomar en cuenta ciertamente el interés del público, pero
aparte de éso, disfruta de una gran libertad. Es responsable y cuando las
cosas no rtiarchan bien, podrá ser despedido.
Muchas ernoresas trabajan bajo este sistema: los automóviles Renault, los
grandes banc;s, Air France, la televisión francesa, etc. Esto se hizo en la
558

lucha contra el comunismo y para mantenerlo alejado e impedir su entrada.
Estas firmas fueron nacionalizadas y socializadas para dar cierta forma comunista, pero guardando las grandes libertades democráticas.
En la cima de ésto, el Presidente De Gaulle propuso en octubre de 1966,
los siguientes pasos en la misma dirección:
- Dar a los trabajadores voz en el manejo de las empresas.
- Darles una parte de las utilidades.
3. Otra clase de sistema mixto lo encontramos en México, que tiene una
economía basada en los principios del capitalismo y del socialismo.
Allí, el sector público incluye un número de empresas cuya propiedad es
parte pública y parte privada, pero cuyo control es público. Más aún, los
fondos del sector público encontrarnos también que se usan a menudo para
asistir esencialmente a las firmas privadas.
La Nacional Financiera, o institución nacional de financiamiento, es típica, en esta clase de asistencia. El Doctor Calvin P. Blair, dice en la publicación: La política pública y la Empresa Privada en México, que es una
"Compleja institución, la cual combina los elementos hábiles de la influencia
privada y pública. Sus deberes incluyen el desarrollo económico nacional, intervención estatal en la industria, control social de negocios y protección
general del interés público. Toma los capitales privados como sus socios y
frecuentemente los libra de una mala conducción o una equivocada dirección y regularmente presta dinero a firmas privadas y públicas dentro de la
misma industria.·
•
La "mexicanización" de la industria y la adelantada política mexicana, llevaron una entremezcla de intereses públicos y empresa privada, que pueden
contar como un ejemplo de cómo estos dos, pueden llevarse juntos de una
nueva y especial manera:
4. Otro sistema mixto, basado en el sistema de empresa privada, es el del
movimiento "sociocrático": Las Comunidades del Trabajo en Francia y en
Canadá. Estas empresas son firmas privadas, pero con muchos aspectos sociales y públicos, que están más cerca de lo mismo, corno así lo encontramos
en el otro lado de la Cortina de Hierro: Yugoslavia. Lo "sociocrático", indica el principio, que cada grupo o sociedad debe ser gobernado por los
que verdaderamente viven en esa sociedad: esto está determinado, no por
un democrático recuento de votos, sino por la discusión en el grupo. Otro
principio de estas empresas privadas, es que sus propósitos no son el de
hacer ganancias, sino hacer lo más de la mayoría de las vidas de los participantes, incluyendo muchos importantes aspectos públicos y sociales. Y ésto
es porque deberían considerarse aquí corno especiales entre los sistemas mixtos.
La meta de estas empresas para desarrollar las vidas de los participantes,
tanto como sea posible, realizando entre otras, son los siguientes:
559

�l. Incluyendo al trabajador en la dirección, (las empresas son propiedad
de los participantes), y mediante ésto interesándolos verdaderamente en la
empresa.
2. Las empresas llamadas Comunidades del Trabajo, procuran romper la
separación fatal entre el trabajo y la familia, incluyendo la vida familiar
también en la Comunidad del trabajo.
3. Aparte del trabajo profesional, se pone mucha atención a las otras secciones de la vida: deportes, juegos, teatro, educación general, etc., organizados
por el "Servicio Social".
Gracias a los principios arriba mencionados, la relación de los trabajadores
en la vida, llega a ser diferente y en el más alto sentido de la palabra,
pueden llevar a cabo una existencia más humana. Cuando visitamos las Comunidades del Trabajo, es sorprendente que los trabajadores causen mucho
mayor impresión humana y mucho menos que la de un asalariado fatigado
en la empresa puramente capitalista.
Por otra parte, dentro de la economía basada en la empresa pública, hay
también formas mixtas. Como un ejemplo, puede contarse el sistema Yugoslavo de dirección, por sí misma. Este sistema trabaja como sigue: uno
puede estar en el sector privado, si no emplea más de cinco personas. Por
encima de ese número, los negocios pertenecen al sector social, y las empresas están gobernadas en principio, por la decisión de los trabajadores.
No hay confrontación entre "propietarios" y "trabajadores", ni tampoco hay
problemas de relacioles laborales. Las decisiones de los trabajadores gobiernan el alcance y la escala de la corriente de producción. Tiene que juzgarse
acerca de los méritos de los nuevos proyectos para la expansión. El principio
básico es de que nadie puede estar tan interesado en la disposición racional
de los recursos, o e¿ inversiones a largo plazo, para aumentar la producción,
a tal grado como los productores directos, desde que su vida, trabajo y

•

futuro, depende de ellos.
Estas empresas prefieren tener algún elemento de pago como resultado y
así tienen todos los elementos de firmas de empresa privada: descentralización
de decisiones por )lacer, más libertad económica e incentivos personales.
Tienen consejos de trabajadores, sacados de diferentes departamentos. Tienen también, un consejo de gerentes, con el gerente general como presidente,
tomando decisiones por mayoría de votos; algunas de ellas regresan al consejo
de trabajadores para su confirmación.
Los consejos de trabajadores tienen voz principal en todo, también en el
nombramiento de nuevos directores.
La idea es que esas fábricas deberán producir más dinero, no principalmente para mayores salarios a corto tiempo, sino para la expansión que
traerá un mayor aumento en un término a largo plazo. Es en este sentido

560

que desean capi~lizar más; son más como empresas privadas que Comunidades
del Trabajo. Lo principal de estos dos ~pos
d e empresas es que
t'
u
ienen mucho en co~ún.. Ambas son casos fronterizos en sus sistemas pero
en la yugoslava, la direcc1ón por sí misma, el caso fronterizo en el
d'
d 1
'bli
mun o
~ a empresa pu . ca, ~s más parecida a la empresa privada que las Comum~ades del TrabaJo, rruentras que éstas, siendo un caso fronterizo, enfatizan
m~ los aspectos humanos, y es más "pública" en este sentido. y así ambas
están cruzando la línea divisoria en cierto sentido. Esto nos lleva al 'cor '
d
tr t' .
L
azon
e_ nues o ~pico: os aspectos humanos de la lucha entre la empresa pública y la privada.
, El resultado_ de la lucha entre la empresa pública y privada, es que de
e5ta ha em_ergido u~ compromiso, en el sentido de un nuevo fenómeno: la
empresa privada se identifica más a los intereses públicos, y la empresa pública
con los elementos de la empresa privada. En esta lucha los aspectos humanos
han llegado a ir más adelante. Ambos, en la empresa pública y en la privada.
En Alem~i~, por ejemplo, el trabajador ya no se asemeja a un tornillo
0 ~ '.-111ª maquma, ah~ra es más un ser humano, quien comparte la responsabilidad. en las políncas administrativas, desde que está representado en
e_l Cons~JO del Trabajo o Betriebsrat. Este principio de control conjunto ha
sido ~plicado por la Ley en Alemania, tanto en la empresa pública, como en
la privada.
Lo~ consejos de trabajadores en firmas con más de 100 obreros, están
:utonzados_ para nombr~r a 1/3 de los directores, y en algunos casos, aún
asta la rmtad de los directores. Estos consejos son elegidos por los trabajadores por una boleta secreta, y con provisiones democráticas para discutir
el ar~ento Y ~ontrarreplicar. Trabajan uniformemente, previenen huelgas,
Ydan_ nnportancia a la voz de los trabajadores, como los empleados alemanes,
que si:nten que hay que dar a los aspectos humanos, una alta valoración.
Su ~ctitud es: "Hemos aprendido que en una situación de empleo completo,
se nene que mantener a los trabajadores alegres, o ellos se irían rápidamente
con su competidor".
Lo mismo vernos en otros países. En Inglaterra se menciona en las leyes
de. ~acionalización que las industrias nacionalizadas, deberán atender a la
fehc1dad de sus empleados porque:
l. Los trabajadores contentos son más eficientes que los trabajadores descontentos.

~- La alegría de los trabajadores deberá ser un fin en sí mismo. Del
P~er argumento, particularmente, esta idea ha sido tomada en la empresa
privada, en forma especial en los países más desarrollados. Sin embargo no
mucho en los países menos desarrollados, en los que el gerente de la em;resa

561

�privada es muchas veces oscuro en sus políticas de personal, como los capitalistas del siglo XIX, en Europa y América.
Esto significa que en los países menos desarrollados, la empresa pública
tiene la tarea especial de poner un ejemplo al sector de la empresa privada,
observando y considerando las relaciones humanas más en sus políticas de
dirigentes. Esto se hizo, por ejemplo, en Turquía. Allí las empresas de la
Sümerbank y Etibank han proveído los servicios sociales de diversas clases
en una escala considerable. Cada empresa estatal, tuvo que establecer un
Departamento de Bienestar Social. En la mina de Zonguldak, los costos diarios per-cápita de estos servicios fueron considerablemente más de la mitad
de los salarios diarios de los mineros. De acuerdo con el director del Departamento de Bienestar Social, esto fue hecho así, ya que de otra forma los
mineros no irían jamás. Pero esto no puede considerarse como la única razón.
Las plantas pertenecientes al Estado también se consideraron como la mejor
forma de traer mejoras sociales a ciertas regiones.
Las críticas a dar mejores relaciones humanas a los trabajadores en las
empresas públicas, han señalado el hecho de que no es justo dar "bienestar''
a una parte de la economía, la cual dará "malestar" a las otras partes, a
los grupos, por ejemplo, que tienen que pagar por esto, tanto el consumidor
a través de los precios altos, o el contribuyente en general, que tiene que
pagar más altos impuestos. No piensan que sería correcto echar a perder
a un grupo de trabajadores a costa de otros grupos.
Contra esto, sin embargo, se ha sostenido que los beneficios del desarrollo
económico, nunca han sido extendidos sobre toda la población de un país.
Pocos, criticarían al gobierno del Sudán por destinar grandes sumas de
dinero en el proyecto de Gezira, en los terrenos en los que ciertos campesinos se aprovecharían más de éllos.
Pero este mejoramiento de las relaciones humanas por la empresa pública
en países menos desarrollados, debería ser como un proyecto piloto; algo que
debería ser seguido por la empresa privada en esos países. Y aunque esto
resultara anti-económico en un corto plazo, llegaría a ser económico a largo
plazo: si pudiera conducir, a largo plazo, a una más alta productividad.
Así, aunque el economista pudiera ver que los argumentos estrictamente económicos en contra de la prosecución de una política de "empleador modelo",
lo que está mejorando las relaciones humanas de los trabajadores, es por
todos los medios concluyente.
Pero aceptando que aquí hay una tarea para la empresa pública en los
países menos desarrollados, también está el otro lado de la moneda: aquel
de esos aspectos humanos conduciendo a un muy alto nivel del costo de los
productos. Esto nos lleva a la siguiente cuestión: "¿ Qué tendremos que ha-

cer p:rr~ dar una valorización correcta al factor humano, 0 qué tan lejos
debena rr ~~ ,empresa pública en este dar a los aspectos humanos?"
La Oorrus1on
Gh
dio
., Preparatoria para el Proyecto del Río Volta,enana
una contestacion a estas preguntas al afirmar que la empresa pública 'tuvo
que elaborar aluminio a precios que son competitivos en el mercado mundial
humanas de la producción deberían estar en anti·cipo
• '
dperoI las condiciones
di •
e ~ con c10nes prevalecientes en el país y que llevarían a mejores niveles
de ~da. Esto fue elaborado en el sentido de que los trabajadores quedaron
en libertad de llevar a sus familias con ellos, aunque esto fuere un tanto
cost~so . para una !ase de construcción de ocho años. En otro aspecto ha
las siguientes ventajas:
'
y
l. En otra _forma, habría una alta ineficiencia en el tumo del trabajo,
como se menc10na en el Proyecto del Río V olta.
Hanson menciona también que esto prevendría los males socia!es, tales
como la prostitución a larga escala.
3. Y que esto da un ejemplo al resto de Ghana.
Otra, guía de cóm~ la empresa pública debería aplicar esta regla de oro
Y de co~o dar un ejemplo de mejoramiento a las relaciones humanas con
los trab~}adores. en una forma que no aumentara mucho el costo de la
producc1on, o bien que no acarreara "males a los contribuyentes" como así
lo encontramos ~n la U.A.R. Allí, las reladones humanas con los trabajadores se han mejorado, manejando el personal una parte de las ganancias
hechas en 1-as compañías del sector público. La mayor ganancia es hecha
en una empr:~ª, en la que. se maneja más por su personal. Por ejemplo,
en 1~ comparuas que obtuvieron ganancias en el año de 1965 al de 1966
e~;edieron las ganancias del año anterior en cerca &lt;le un 10%, la distribu~
cion _al personal será a~entada e~ . un porcentaje de la mitad de las gan~ncias sobre ese 10%; s1 los beneficios fueran iguales a los de los recientes
an~s .º menos altos que el 10%, la distribución sería la misma; y si los benefici?~ resultaran menos que en los años anteriores, la distribución de los
ben:ficios sería reducida de acuerdo con el mismo porcentaje de reducción
de estos. Casos de compañías las cuales han fallado en repartir utilidades
por razones exteriores al riesgo de su responsabilidad son encomendadas aÍ
plan de Comité de Producción.
En esta fo~ma, las relaciones humanas pueden ser mejoradas, en tanto
qu,e lo~ ~rabajadores se interesen más personalmente en su compañía y sean
mas eficientes sus ~fuerzas para levantar el nivel de la producción, en lugar
de ser una herramienta o una máquina, pero en una forma que no aumente
el costo de la producción y que no traiga "malestar" en lugar de " bienestar"
a los otros grupos de la comunidad: el consumidor o los que pagan impuestos
en general.

563
562

�Conclusión:

Hemos visto que la lucha entre la empresa privada y la pública, ha conducido a nuevas formas de estructura económica: la empresa privada se
preparó más al interés público (como por ejemplo, en Francia donde las
industrias privadas están entrando en contraste, a un plazo largo con el
gobierno, observando la asignación de las ganancias productivas, entre salarios, dividendos, inversiones e investigaciones) y, por otro lado, la empresa
pública, incluyendo los elementos de la empresa privada: más libertad económica, incentivos personales y decisiones más detalladas. Esto es algo
que puede ser visto en todo el mundo; así como en los países con una economía principalmente basada en la empresa pública, como Rusia, Yugoslavia
y Egipto, como en los países con una economía basada principalmente en
la empresa privada como en los Estados Unidos, Alemania, etc., y en los
países donde existe un sistema mixto como México, Francia, etc.
Con estas nuevas formas, los aspectos humanos han venido mejorando
más, tanto en las empresas públicas como en las privadas. En la empresa
privada, dando a los trabajadores más responsabilidad, reparto de las ganancias, etc.; excitando que los trabajadores vayan con sus competidores. Esto
es particularmente válido para una economía de empleo total, en que Veynes
escribió su libro: La Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero,
y tuvo su influencia en política económica.
En la empresa pública los aspectos humanos son un fin en sí mismos, en
los países más desarrollados, como en el Reino U nido. En los países menos
desarrollados, los aspectos humanos, son de ser posibles los más importantes;
así las empresas públicas tienen que dar un empleo a la empresa privada
hasta cierto punto. La empesa privada en esos países puede llamársele,
algunas veces, como parecida, -todavía a la del siglo XIX en los sistemas
capitalistas de América y Europa, y entonces la empresa pública en los
países menos desarrollados, no solamente no debería de considerar las técnicas
productivas, sino también los problemas de relaciones humanas y políticas
personales, en los aspectos humanos. Si estos aspectos humanos fueran negados, entonces mucho daño sería hecho y los recursos muy valiosos para el
desarrollo económico, serían mal gastados y su productividad sería baja. La
gente insatisfecha, no produce tanto como la gente contenta, así los aspectos
humanos y la economía mejorarán las relaciones personales yendo mano a
mano, ambas en los sectores públicos y privados.

•

EL PENSAMIENTO ACTIVO DE MASFERRER
DR.

JosÉ

SALVADOR GuANDIQUE

San Salvador, C. A.

BAJO EL ~~To AMPARO DE HuMANITAs, tribuna continental auténtica, que
nos pemut1era desarrollar el año pasado "Vasconcelos y Gavidia", vamos
ahora a enfrentarnos al otro gran autodidacto salvadoreño, Alberto Masferrer, mucho más conocido internacionalmente que el amigo de Daría, porque debe manifestarse algo relevante: entre nosotros la cultura no ha salido
d_e los círculos universitarios ni de los grupos académicos, sino de las redacciones de los periódicos y de los hombres hechos por sí solos, a golpes de
esfuerzo y ~e perseverancia. Gavidia, Masferrer -no olvidemos a Miguel
A?g:l Gama, autor de un Diccionario Histórico Enciclopédico de la Rep~blica de El Salvador, con unos 50 tomos, entre los publicados y los inéditos- demuestran hasta la saciedad lo afirmado. Y entre Francisco y Alberto cabe establecer no sólo coordenadas y abscisas sino el inevitable paralelo -Plutarco enfermó con éste a los historiadores- y a veces la continuidad
o el contraste.1
Si Gavidia fue serenidad; Masferrer resulta antorcha. Y caminan bas~nte armónicos, también cronológicamente: V ersos por Gavidia ( 1884). Páginas_ de Masferrer ( 1893) . Arturo Ambrogi, el benjamín del Modernismo,
a qwen Lugones lanzara aquel fuetazo sangriento de "señorita azul", viene
des~ués, siendo indispensable remarcar cierta alergia de Masferrer para convert1rse en bardo de ésos, abundantes, en nuestras latitudes tropicales, quizá
por cumplir aquello de Baroja: "los poetas gustan mientras no se complican
1

P~ra muestra basta un botón: "Se encargó al señor Académico Honorario don
Gavidia la biografía de don Juan Lindo", - Revista La Universidad, enero a
J~io 1917, M emoria, p. 515. "Nueva Cultura", discurso por don Alberto Masferrer,
leid~ en la apertura de clases universitarias del año lectivo de 1924, siendo Gavidia
~residente del _noveno jurado de oratoria forense en la Facultad de Jurisprudencia.
1Los dos autodidactos orientan así la enseñanza superior!
!~CISCO

564

565

�hasta lo oscuro; porque ser poeta es muy fácil o imposible". Oigamos al
propio don Alberto : •
"Haréis mal en pensar que mis versos son absolutamente malos. No, varios tengo que pudieran entrar en docena con los de poetas contemporáneos
afamados. Siendo así ¡ qué santo me tuvo de su mano para que no los imprimiera! Siempre será un gran mérito mío haber librado al mundo, de
mis versos; tanto más, cuanto que tuve periódicos a mi cargo en épocas en
que verseaba de lo lindo". (Obras, t. II, p. 175, Universidad Autónoma de
El Salvador, 1949).
Esto contraprueba que ostentó aguda autocrítica, no exenta de saludable
sentido del humor; desde el Bravo hasta la Patagonia muchos ocultan, como pecado inconfeso, cuando llegan a la madurez, pésimos versos publicados,
irreflexiblemente, durante los ardores juveniles.2
Masferrer y Gavidia, Maestros, con mayúscula, aunque siguiendo sus personales caminos. En general se llama maestro (con minúscula) , al simple
profesor -primaria, secundaria, preparatoria-; catedrático al universitario,
al de enseñanza superior... Pero es Maestro quien enseña a los pedagogos,
cualquiera que sea su nivel. Ni uno ni otro eran oradores elocuentes ni
doctrinarios con el verbo, pero su magisterio escrito suplió tal falla. No ostentaron atractivas efigies, ni imán para frívolos o superficiales -oh, los
ademanes de Ortega y Gasset; ah, la piel nacarada y la blanca cabeza de
Irureta Goyena; sí, los gestos casi teatrales de nuestro Antonio Caso, depositando su bastón como de plata sobre el escritorio, mas los 2 salvadoreños
ilustres supieron estar a la altura de su mensaje, pese a criterios en contra.ª
Ambos contribuyeron a elevar el nivel ideológico y mental del Istmo, en
medio de los ataques bajos y de la indiferencia cretina, debiendo asentar
esta verdad amarga, a la letra del i.psoslayable Darío, en su madrileña Crónica Literaria:
"En Centro América no ha habido jamás cultura intelectual. . . Hemos
tenido, sí, y en abundancia, dómines pedantes, bachilleres atrevidos, vejigas
de ignorancia, que revientan de admiración o de envidia". Y ese apóstrofe
rubeniano todavía subsiste, si bien algo hemos adelantado. . . Y retornemos
al binomio egregio, muy eurítmico, por encima de diferencias, contadas las
En el Repertorio del Diario del Salvador - lo. enero 1906-- a p. 1356: Gracias
(versos) por Francisco Gavidia. Clemátide (ídem) por Vicente Acosta. _Rísa Ne~ra
(prosa) por Alberto Masferrer, refractario a las musas, al menos a publicar sus mspiraciones, según fiel testimonio.
• "Yo comparto la opinión de los jóvenes en lo relativo a que ninguna de las
figuras del pasado (ni Gavidia, ni Masferrer) tiene la talla de un verdade~o . ma~stro"
(Juuo FAUSTO FERNÁNDEZ, Patria y Juventud en el Mundo de Hoy, M1msteno de
Cultura, San Salvador, 1956, p. 185).
2

simpatías, ya que no faltan miopes pregonando rivalidades entre ellos cuándo se respetaron y estimaron, cada uno en su peculiar órbita desde' el co~enzo masferreriano, mejor, del espaldarazo como escritor, 'el cual corrió
a cargo del gr~ . pipil, si, bien muchos lo ignoren, tal vez debido a que
Masferrer y Gavid1a son mas fecundos que tantos anquilosados doctores. Todavía hay aquí -asentó el primero- quienes se sacan el revólver al oír
la palabra cultura. Y Castelar:. "esos países, esos países, están aún en estado
primitivo..."

lNICIACI6N

Calzada con las iniciales F. A. G. -no Francisco Antonio Gavidia sino
Francisco A. Gamboa, literato y preceptista colombiano, avecindado e~ San
Salvador por entonces-- en el Tomo V de Biblioteca Económica a su cargo
en los albores de esta centuria atómica ( 1900), al margen de 'Prosa Líric~
(ojo al matiz distintivo) leemos, con unción, un enjuiciamiento profético:
"Siete años hace que Francisco Gavidia dijo: ALBERTO MASFERRER tiene
la resolución, la conciencia plena del escritor que conoce sus fuerzas: más
aún, del hombre que analiza el medio social en que vive, mortífero para
el cultivador de las letras, y se sacrifica sonriendo. Es muy joven; su estilo
está, por consiguiente, en formación; con todo, su personalidad tiene ya sobrados contornos, líneas perfectamente claras, acento sincero, para que se
deje de comprender que está sobre los prosistas de la antigua escuela redundante e impersonal, anti-estética y anti-artística de los prosistas prosaicos".4
Y por si faltase: "Añádase a lo dicho, dos cualidades que difícilmente
se hallan en la América Latina: sensibilidad generosa y sinceridad intelectual. No hace concesiones a la moda y no cede sino ante dos poderes:
la belleza artística y la verdad trascendente. Tales comienzos aseguran un
futuro escritor que ejercerá atracción directa sobre la sociedad e influencia
poderosa en sus derroteros. No necesita tomar por guía las modas literarias:
tiene conciencia de la vei:dad estética: asido a esa áncora suyo es el porvenir".5
• Y el mismo I(ubén en sus Dilucidaciones al Canto Errante, latigueando a los farsantes, a propósito de Raimundo Lulio: "¿ Creéis que este fénix resucitado contenga
menos que lo que puede dar la percepción filosófica de hoy cualquiera de los reportes
usuales en cátedras periodísticas y más o menos sorbónicas del día?" (Poesías Completas, Edición, Introducción y Notas de ALFONSO MÉNDBZ PLANCARTE AGUILAR
Madrid, 1954 p. 795).
,
,
• Con posterioridad aparecen valori2aciones: "He oído decir reiteradamente que
Alberto Masferrer es superior a Francisco Gaviclia. Afirmar esto es revelar desconoci-

567
566

�Los acontecimientos respondieron a tal presagio. Puede aplicarse a Masferrer, a partir de la presente admonición, el epíteto de poeta del conocimiento con que Thomas Mann -el demiurgo de La Montaña Mágica- enjuicia a Federico, inmenso Nietzsche, solitario de Sils-Marías, otro poeta del
conocimiento, con o sin Zaratustra.6 Y Masferrer al igual que Ambrogi traspusiera mejor que Gavidia las fronteras centroamericanas, gracias a saber
viajar a su hora. Aquél a los Países Bajos y Sud-América; éste a Chile.
Francisco Antonio se quedó aferrado al San Salvador de sus amores, a su
polis cuzcatleca, con excepción de su efímera estancia en París, objeto de
versiones o anécdotas.7

lNQUIBTUD

Nació Masferrer -24 julio 1868- entre la montaña y una laguna: Alegría se llama dicha población, diríamos aldea, hijo ilegítimo de Leonor Mómiento de la obra de uno y de otro. No es posible un parangón entre ambos. Gavidia
está a muchos metros de altura sobre Masferrer. No hay paralelismo ni en sus vidas,
ni en sus obras. Masferrer es un gran escritor y un periodista insigne, pero carece de
la profundidad filosófica y científica de Gavidia". (NAPOLEÓN RooRÍouEz Rurz,
Gavidia y su Obra, Revista de la Facultad de Humanidades, Universidad de El Salvador, enero-marzo 1959).
• Dejemos la palabra nada menos que a Claudia Lars, poetisa cuzcatleca consagrada: "Tengo que confesar que como expresión estrictamente poética don Alberto
no me cautiva. Prefiero su más sencilla prosa al mejor de sus poemas. Es un buen
versificador, a la manera de ciertos poetas románticos ( no los mejores de la escuela).
Sus versos carecen de fluidez, seguridad y gracia sorpresiva, cualidades literarias
que le sobran cuando escribe en prosa. Sin embargo, es necesario afirmar que la
esencial expresión de Masferrer fue· la del verdadero poeta, aunque para comunicarse
con sus semejantes usara con menos frecuencia las formas de la poesía que las de
la prosa. Hasta en páginas que tratan exclusivamente de realidades amargas, luminosas señales del poeta se encienden aquí y allá, alumbrándolas mejor". (La Prensa
Gráfica, San Salvador, 26 abril 1967). Lo dicho: Masferrer, poeta del conocimiento,
no al uso.
' Con foto y muy bien adornado al estilo de la época, la vera efigie de Alberto
Masferrer en la Revista La Quincena -15 diciembre 1906-- acabado de desempacar
de los Países Bajos, donde fue Cónsul de El Salvador. Esa publicación era dirigida
por Vicente Acosta y colaboraban Gavidia, Román Mayorga Rivas, iniciador del
periodismo centroamericano moderno con su "Diario del Salvador"; Santiago l. B~rberena, ingeniero y abogado, matemático e historiador; Calixto Velado, poeta Y ~urista; y Francisco A. Gamboa, pedagogo y literato colombiano. Enviaban trabaJOS
Díaz Mirón, Dacio, Lugones, Ortega, Rufino, José Cuervo, en fin. Sus lectores se
arrebataban los números, no cual ahora, cuando las llamadas páginas culturales son
arrojadas al cesto. ¡ Ocupados los compatriotas en leer sus tiras cómicas!

568

nico. Años más tarde, ya adolescente, lo protege, al modo criollo, su padre,
Enrique Masferrer, quien lo mandara a un colegio de San Salvador para
hacerlo, siquiera, bachiller, si no doctor. ¡ Ambición de tantos y tantos señores provincianos! Pero Alberto no era para las aulas ni el memorismo. Tampoco sufría los recintos cerrados, fríos, inhumanos. Lo atrajo el bosque, la
!:anura, los horizontes. Y pronto abandona los estudios -vanos estudÍos
formales- para irse a rodar tierra, alto el corazórt y claras las pupilas, al
lado de un tío pintoresco, Miguel Mónico, errabundo y aficionado a las
peleas de gallos, digno de la pluma de José Rubén Romero, el de Pito Pérez.
Las montañas de Honduras le impregnaron el alma de silencio y grandeza,
azules, enhiestas. Los maravillosos lagos nicaragüenses, ésos del azul suave
y acogedor, a diferencia del azul cortante de Cuzcatlán que Rubén se llevara dentro, justamente para Chile, también contribuyeron a formar a Masferrer, en humano, no a lo técnico, destacándose rasgo importante: de esas
correrías no resultó ni gallero, ni bebedor, como si el moralista que ya iba
surgiendo en él, estuviese preservado de esas miserias.
Al regresar a sus lares apunta Claudia Lars -"Tolstoi, Carlyle y Henry
George son sus directores espirituales, y en ciertas doctrinas religiosas del
oriente va encontrando, poco a poco, su camino interior''. ( Algo Sobre Alberto Masferrer, La Prensa Gráfica, San Salvador, abril 1967). Mis posee
la lección del peregrinar -y no equivale al vagabundaje sin meta- ésa capaz de llenar el vacío, el ansia indescriptible que aflora, prístina, no la prefabricada de los existencialistas. Masferrer sí supo -al contrario de Gavidia- de ese temblor extraño que dejan los caminos, por decirlo con Barba
Ja~ob, mientras perfilara: "sobre todo aquellos viajes fecundos, mil veces
mejores que los libros; habló con el lirio del campo sobre la belleza y gratuidad de su vestido; habló con la raposa sobre la vida fácil y libre de quien
se contenta con una madriguera; habló con la golondrina y el vencejo, sobre la paz que infunde el aire a quien frecuenta la cima de los montes;
habló con las rocas y los arenales, con los espinos estériles y con las higueras prolíficas, con el árbol y el musgo, con la lluvia y el trueno; con todas
las cosas que se contemplan en la vida errante, si quien ambula es un poeta,
Y cada una le enseñó alguna verdad y alguna parábola" (Estudios y Figuraciones sobre la Vida de Jesús).
Las producciones literai:ias masferrerianas trasuntan acercamiento a la naturaleza, virtud infantil, y de nuevo Barba Jacob nos remarca cómo el héroe algo de niño debe de tener, ello en armonía con su sed de lontananzas,
al grado que, en San Vicente --ciudad salvadoreña, cabecera del Departamento de idéntico nombre- puso en circulación una hoja volante excitando
569

�al pueblo para organizar una Liga Nacional Defensora del Pájaro. Así era
8

Masferrer.
Va don Alberto a Chile, a Nueva York, a San José y dejó tan honda
huella que se le alinea entre los ideólogos anarquistas costarricenses, Y te~dremos ocasión de verlo, recorre Italia -país del arte, clamara Blasco I~añez- y Suiza, enviando de Ginebra colaboraciones a la Revista ~a Quincena, ágora del pensamiento centroamericano, que en 1906 anuncia s~ !legada a San Salvador, luego de habe~ sido Cón_s~ en Holand~ Y Bel~ca,
cátedras abiertas para el eterno investigador, decidido a revolucionar socialmente a este pulgarcito dinámico, varón del Istmo, independientemente de
avatares sensibles.9
No obstante, por encima d~ turbulentos recorrido_s _juvenile~ y asen~dos
periplos adultos, prosiguió su trayectoria re~elde, iruc1ada a f~es ,~el siglo
pasado, al texto de un marginal de Ambrogi, el _orfebre delJeton: Cuando
el golpe militar de los Ezeta (derrocaron al Presidente Menendez; promulgador de la histórica Constitución de 1886, apostillamos) se cr_ey~ ~as:errer
en el imprescindible deber dy hacer ostensible su protesta: ermgro, si~end_o
la huella de Gavidia de Rubén Darlo, Acosta, Castañeda..." ( El Silencio
sobre Masferrer, "D~rio Nuevo", San Salvador, 4 diciembre 1935).
y jamás olvidará nuestro paisaje -no a lo pintoresco, sino en l~ entr~ñable- el cual encierra, entre cerros y volcanes (ininterrumpido des!ile, baJo
un cielo que parece desplomarse sobre las cabezas con sus esn:ellas) si~os del
proceder estremecido que vincula lo~, f~ctores natur~les, al ntm_o s~:1al, Y el
terrible fustigador de "Patria" -penodico que era el, el-"se -~~o, fuerz,a
telúrica en contra de las lacras imperantes, a tono con su M1S1on de America":
¡ Hombres nuevos de América! Alcémonos
• El poeta y periodista Quino Caso, salvadoreño, ha laborado "Masferrer Y l?s
Páºaros", relatando este luminoso incidente. (En Torno a Masferrer. D~to. Edit.
Minist. de Cultura San Salvador, 1956, p. 153). Agregaremos, referencialmente:
p·
Salvadoreñ:S según José Salvador Guandique: "Alberto Masferrer, pensador;
igur~ G "d"a h'umarus·ta·, Juan Cotto, poeta", Diario Latino, 20 noviembre 1943,
F ranc1sco av1 1 ,
palabras liminares de Rafael Heliodoro Valle.
.
.,
• Pasados varios lustros continuaban unidos: "En segiuda aparec10 en San Salvador
el Centro Intelectual Salvadoreño (octubre 1921) co~tituido ~o~ Alberto_ Masfe~re_r,
·
Gav1·d·1a, Arturo Ambroui
o·, Juan Ramón Unarte {tnllllStrO
,
,plelllpotenc1ano
.
C F ranc1sco
en México, y allí murió, entrelineamos) , Manuel Castro Ramírez, Raul_ Andm~, a
mino Campos Jorge y Enrique Lsrdé. Dicho grupo procuraba el estudio de diversos
aspeetos cultu,rales. . ." (Valle, obr• cit -, p • 27). Nos interesa el registro de_ estasy entidades por relatores de la estirpe de Rafael Heliodoro, más allá del terruno. _ ~o
olvidaremos cómo Gavidia postuló en La Quincena ( 1903) el Ensayo de una ftlosof,a
propia o sea latinoamericana.

570

formemos en fila de combate, ensanchemos
el pecho, absorbamos poderosamente el aire
de la vida y que surja y resuene el grito de batalla.
¡ A luchar por América!
¡ A sufrir por América!
¡ A triunfar por América!

PROLEGÓMENO

Nos resolvemos por dicho titular, dada la cuestión archico~ocida: megase
a los latinoamericanos, la categoría de filósofos. Ni siquiera nos admiten como pensadores. Actitud asaz desdeñosa de tratadistas e investigadores europeos, provocando -¿verdad Adler?- un creciente complejo de inferioridad,
síndrome anunciador de graves dolencias.
Basta echarle una vista al Prólogo para Españoles (los de la raza cósmica:
Vasconcelos, Caso, Vaz Ferreira, Gavidia, no cuentan, menos Masferrer) de
La Filosofía, Hoy, por Michele Federico Sciacca -muy elogiable en otros
aspectos- pese a que desea amenguar el escozor causado por su restricción,
mediante un reducidísimo capítulo VIII, "La Filosofía en la América Latina", pp. 513-29 (Ed. L. Miracle, Barcelona, 1955), 16 parvas cuartillas
en comparación con el rico contenido de las restantes. ¿ Seguirán creyendo
allá los vituperios de Papini o los desahogos barojistas? Por mi parte, prefiero el Husserl de Caso al de Gurvitch; el Pitágoras de Vasconcelos al de
Robín; el Mínimum Vital de Masferrer al de Cathrein; el Fedón de Gavidia
al de muchas editoriales dizque prestigiosas; el Deslinde de Reyes al "Breviario de Estética" croceano... Entre paréntesis, don Alberto ostentó su
veta también de esa filosofía en pequeño, el humorismo - tal sostuvimos en
Humanitas en 1966, p. 509- y el ingeniero José María Peralta Lagos le
dedicara: "Y amable supiste esgrimir la burla fina y la ironía sutil contra
el poderoso egoísta y engreído, y manejaste con tu maestría habitual el género festivo ennobleciéndolo" (Masferrer Humorista, de "En Torno a Masferrer", op. cit., p. 191).
A quienes todavía propalan que los dedicados a empeños con la sophía en
estos meridianos -y la Sociología emerge tangencial- andamos definitivamente perdidos: "Por el contrario, como hemos indicado, la América Latina,
superada la fase preparatoria y habiendo abordado a la filosofía, manifiesta
una verdadera sensibilidad filosófica. En este sentido, repito, tiene una madurez especulativa que por ahora le falta a los Estados Unidos de América.
Desde este punto de vista, la América Latina está más cerca de la cultura

571

�occidental y más próxima a alcanzar el nivel europeo, pese además a sus mgenuidades" .10
Semejante reconocimiento del citado Sciacca -obr. cit., p. 514-- admite modalidades y temperamentos. Pero el tema a desarrollar es Alberto
Masferrer y sus proyecciones, no la querella multicomentada.
Masferrer llegó a la filosofía social, a la sociología -y son distintas: la
primera pretende reformar, y la segunda explicar descriptivamente realidades colectivas- por que le dolia su pueblo, así a Unamuno, España; vía muy
diferente que la de Caso por el derecho, como Vasconcelos; y Gavidia a través de las letras, nunca de las letrillas. De ahí que el cosmos masferreriano
o la sublime figura de Jesús, surjan un tanto exóticos para quienes se han
iniciado en las conocidas corrientes europeas, racionalistas o intuitivas, de
Kant a Bergson. Todavía en el estilo -integra al hombre, según Boileau-,
Masferrer desconoció el preciosismo, a la manera de los videntes -Pascal,
Nietzsche- porque los calculadores pulen y repulen -Sartre, Ortega-, saben
iluminar tipográficamente sus párrafos, utilizando sustantivos y verbos de
acuerdo con su peso atómico y, artífices supremos, llegan hasta teatralizar
variados recursos, labor practicada ante la admiración de los lectores, subyugados bajo la relojería azorinesca cuando huyen de las aceradas admoniciones de don Alberto. Bien apunta José Luis Martínez: "Su mensaje esencial de civilizador no sufre mella ni pierde vigor por los tropiezos de su pluma
y aún con ellos nos hace admirar más al hombre que, haciendo violencia
"' a sus propios recursos y a su tiempo, pudo legarnos un fermento de justicia
social y un impulso educativo que constituyen una lección perdurable para
nuestra América". (Introducción a Masferrer, de "En Tomo a Masferrer",
Depto. Ed. Minist. de Cultura, San Salvador, 1956, p. 78).
Dicho a la llana, sin ambages: el Maestro salvadoreño orla a los escritores vivíparos y no ovípar~s. Nunca logrará empollar por meses, pues le
urgía lanzar su mensaje, frente al cual resultan de más las coqueterías retó11
ricas. Para ser estilista le faltaron holganza y vanidad, sin olvido de que
mucha de su producción, brota de ese acoso cotidiano, del agobiante que'º "Otra característica del pensamiento latinoamericano es una fuerte necesidad de
independencia: no quieren reducirse al papel de productores de materias primas Y
de consumidores de productos espirituales. Evidentemente se trata, más que de una
realidad, de una aspiración..." (G. FRANCOVICH, La Filosofía en Bolivia, Buenos
Aires, 1945, p. 155).
11 Así trataba Masferrer a sus contemporáneos, él, a quien cobardes enemigos motejan de yoísta: "Ayer fueron dos años que falleció Don Calixto Velado. Hubo un
tiempo en que el título de Don campeaba por encima de todos. Calixto Velado era
Don. Siempre que recordamos su nombre, instintivamente, y dándole toda su romántica expresión a la palabra, decimos Don Calixto". ( Obras, ya cit., t. II, p. 22) •

572

hac:r perio~ístico: la neces~dad del editorial, esa presión de la nota inforn;anva y ~nentadora y --digámoslo pronto- el imperativo de llenar el vac10 de ~l~ redactor que no se presenta a trabajar. No alcanzaría Masf
el narc1s15:110 de recopilar sus Obras Completas, ni siquiera las Selectaserr~
su modestia llegó a admitir las censuras d I h
.
.
S b li N
e umarusta y rector de verdad
ar e o avarrete, sobre la toma de la Bastill
.
.'
· t l
¡ 12 A
a en memorable mtercambm
m e ectua .
penas sus gratuitos adversarios se atrevieron
pavorreal.
a decir que era
la llanura sin cargos públicos ni condecorac1ones
.
EnMasferrer
tr luchó desde
.
1 l;ues das. mercunal:s repúblicas, que no democracias, los exponentes d~
~ ama a ~telectua_lidad llevan agua a su molino valiéndose de la polinea o de la diplomacia o, al menos de la rectoría de la Universidad
V
c~nc~los encontró. resonancia para su prédica de la Secretaría de Ed~~aci::
Pubhca a la candidatura presidencial, pasando por la rectoría de la UNAM
Y_ ~onste que le debo un prólogo para mi "Itinerario Filosófico" (Cuarta edi~
c~ 1!63, Impr. Gute_~ber~, Santa Ana, El Salvador), siendo su rendido
a
~a or. Caso tamb1en figuró, rector del Alma Mater mexicana y dese~penara fugazmente la representación diplomática de México en Chile
N_rnguno de, esos honores le dieron a Masferrer, especie de bestia negra se~
gun
cuzcatlecos y a quien pretenden cap1ºtalizar en sus man10' ·
b los
1 retrogrados
.
ras os extrerrustas. Masferrer, con su magisterio y su acción, se mantuvo
:ntre_ dos fuego~, de car~ a todos los peligros, víctima de cualquier embosada . los de amba le odiaron por su evangelio social; y los de abajo muchas
v:ces c~eye~on que no les defendía con la suficiente entereza. En tales condiCIO~es _Jamas sabremos aquilatarlo considerándole un profesor tranquilo O un
periodista adocenado. 13

COSMOGONÍA y

ANTROPOLOGÍA

Será tarea estéril intentar la exégesis de aquel m 51gne cuzcatleco en perenne Y enconada lucha contra la mediocridad -y cuánto pesa ahora, 1967,, V
er En los Jardines de Academo por Sarbelio Navarrete Talleres G áf
e·
neros
'
r reos
ISl ' San Salvador, 1942, p. 3 5O• Por cierto Navarrete corrigió
a Ortega
allí
e mal uso del verbo periclitar, según desarrollamos en "Gavidia el Ami
d D ,p~r
t. I, not. 13, pp. 28l-2.
,
go e ano ,
13

Tal influ!ó en lo expresado por Martínez -obr. cit., p. 65-: "Al
O de
:~u~llos a qwenes llamamos Maestros de América, debe sumarse el nomb::UXe un
gmal Y profundo pensador y apóstol salvadoreño, Alberto Masferrer cuya ob
pesar de . habe
· d o h ueua d ecmva
• • en su propio país y en toda 'Centroamérica
ra, a
. r d eJa
no es suI1c1entemente conocida en el resto del Continente".
'

573

�aplastante, desconociendo: "nuestro saber es como la sombra de una nube
que el viento arrebata. Que si alzamos los ojos, ya no hay nube; si los bajamos, ya no hay sombra". Masferrer construyó su lógica, a kilómetros de la
aristotélica, de la neokantiana, de la fenomenológica, por decirlo a su giro:
"Según la pureza de tus ojos así verás. ¿Enalteció tu entendimiento y purificó tu corazón? Entonces, era verdad".
En personal vía ( Las Siete Cuerdas de la Lira, "Casa América", México,
D. F., p. 13) instaura un perspectivismo moral, por encima de críticos a
la violeta o de mentores aferrados a sus libracos, en un ambiente donde
lo preferible, en la obstusa mentalidad de los sanchos pueblerinos, radica en
repetir lo ya dicho por rutinarios catedráticos, ahitos de folletería extranjera. ¡ Inconcebible tanto coraje afrontando panurgos y fenicios! Entre datos orientalistas y modernos, cabe es Lira, flota, radical y angustioso, el problema de Dios. Masferrer, ante el Universo, persigue sus arcanos, abordando
seres y cosas exhaustivamente, emprendiendo el dilatado camino que conduce a los orígenes, en pos de las primigenias iluminaciones.
"Nada es aquella substancia única y total que llenaba los espacios antes
de que fuesen los mundos". En esa nada -acotamos--- concebida positivamente, al viso de Jaspers y no mera negación del ser, aparecen, bajo el influjo divino, dos fuerzas antagónicas: una, constructiva, que trata de multiplicarse; y otra, unitaria, pugnando por la integridad plena. Aquélla tiende
a la movilidad. Ésta a la quietud. La dualidad expuesta - recordemos al
Zoroastro nítido, fuera d~l vociferante nietzscheano-- en actividad energética convierte el Caos en Cosmos.
Este florece en 7 manifestaciones esenciales: Tierra, Agua, Aire, Fuego,
Energía, Atracción y Luz. Tales fluídos son facetas del mismo movimiento,
etéreo vibrar, "las 7 Cuerdas de la Lira Divina en la cual un artista supremo
tañe la sinfonía del Universo". Y ya sabemos, con o sin Heidegger, cuánto
en los poetas del conocimiento palpita honda y definitiva entraña.
Tan multifacético esquema rememora a los presocráticos o elementistas,
sintetizados por Empédocles de Agrigento al ofrecemos su cuádruple teoría,
simbolizada, a maravilla, sobre la cúpula del Hospicio Cabañas -Capilla
Sixtina de América- por José Clemente Orozco en Guadalajara. Masferrer desenvuelve reflexión eidética, poesía trascendente, proclive a es_s:.uelas
orientales, llegadas a Grecia bajo la avizorante guardia de Pitágoras, mejor
ritmo que número, si creemos al Ulises Criollo. Semejante intento de explicar el mundo -de Caos a Cosmos--, nada tiene ni tendrá que ver con
ningún materialismo, debido a su intocada espiritualidad.
La cosmogonía masferreriana analizada a fondo -huecas las interjecciones de hermeneutas improvisados que apenas tartamudean párrafos del salvadoreño enhiesto, incansable lapidador de los figurones que padecemos-, en

vez de. q~edar_se en una topografía cosista, llega al hombre
angustia iluminada ad1'etivó Gonz'l
' crucial aporética,
.
'
a ez y C ontreras.14
. ~oncebunos la forma del hombre -aclaró Masferre
viviente, compuesta por el cuerp
b
.
. r- Y la de todo ser
tancia anímica y por la mente o o bsu s~nc1a material, por el Alma o subs'bl
o su stanc1a lumínica El .
1
s1 e; la segunda implica
t
f
.
primero es o senun rans armarse· y la t
al b
.
tualmente hablando. O sea.. d e Ia Cosmogonía
'
a la ercera
Ant
1um, ra ilmtelec, .
en su propia senda U nam
,
ropo og1a F osofica
.
uno apoyase en la tragedia de lo p d K.
gaard, vivencia teológica, a partir de la cul a ori .
. asa o. ierk_econ su nadalogía. Masferrer luch
p
gmal. Heidegger, en brega
Iván y mucho de Aliocha h
a enKtre ellos, atormentado, con algo de
' ermanos aramazov. y por ello
p~ en su ascensión, irrequieto incurable hasta ue
' ensaya otro
desberro después de un dif' ·1
'd '
q ' al regreso de penoso
.
'
1ci recorn o entre San Marco L
c~p1ta!, desde Honduras, traidora dolencia acalló aquella v;z yer::ppa , y _esta
.
.
aso cmco
d,1as sm poder expresar, teruendo
mtactas sus facultades p
d
.
c1pulos, dos o tres, lo vieron, le hablaron. Los conoció 1:~os e_ ,s~ d_1shablarles, pero la enfermedad le hab'a
. d 1
:
sonno, quiso
El . . I '
I
qwta o a memoria de las palab
Ro;e10 "eon, ve~cido, l~oró, lloró. Prometeo estaba encadenado". (Alfo::
ac, Los Ultunos D1as de Masferrer" de En t orno a M asf errer, p. 278).

MÍSTICA

El :"'1aestro también sucumbiera a la tentación de buscar
1 . .
de Cnsto aunqu
f
.
en e misteno
. '
e en orma extraordmaria, muy distante de Renán Pa ini
Maunac.
vez cabría acercarlo a Miró, sólo que éste fue pl, f '
pd '
Alberto existencial.
as ico Y on

:ªI

"F.studios y Figuraciones so~re la Vida de Jesús" contiene --en el sentir
del pedagogo cuzcatleco Francisco Morán- "en equilib .
íf
las cualidades forro I d
.· .
. _no magn ico, todas
..
a es el escntor. su don de expres1on poética 1 dif' ·1
facilidad
de su estilo y su 1enguaje, la diafanidad de cristal que es, debe
a
1c1
.
repebrlo, su 1'deal de poeta y escritor".
.
,
,
mos
y transcribe, en apoyo de sus asertos esta luminosa estampa de María:
""D~n Alberto. Masferre~, a través ?e sus más fértiles ensayos y disquisiciones
brind,
• 0
a oporturudad ergw.da de ser siempre un inconforme de mante
r· '
y smce
· d" d ¡
,
nerse ll'llle
hitos ro, nn ien o e culto_ a la verdad -a su verdad que tenazmente contradijo háy costumbres predommantes en el medio en que le t ' · ·
nerse desa
d
, ·
.
.
oco vivir-, Y a mante'
arroJando al viento y al surco mucha simien te, que apenas ahora ngra·,o Y agoruco,
•
~
rec1en germma, y florecerá, fructificando en no leJ·ana estaci'o' d ¡
anos venidero
,
n e os
. s" • (GILBERTO GONZALEZ
Y CoNTRERAS Hombres Entre L
'
ava y Pinos,
eosta-Amic, México, 1946).

575
574

�"Por el camino polvoriento iba la joven galilea, sueltos al viento los bucles
de oro y seda, con más luz en los ojos que los zafiros del azul, más leve Y
grácil que las espigas del trigal, más jubilosa y cantarina que los mirlos, más
juguetona que la brisa, más extasiada que las alondras. Emergían de todo su
ser la sonrisa y el canto, cual si la bienaventuranza de todas las cosas tuviera en ella su manantial; como si toda aquella claridad y aquella gracia
fueran sólo el reflejo de su corazón", agregando: "no es un comentario bíblico más; es una novedosa, revolucionaria interpretación del Hijo del Hom15
bre, al nivel de la cultura y la experiencia social del siglo
•
Presionados por un Mínimum Vital muy pocos paran rmentes en este IDISticismo activo, orientador, si bien ( 1927) Julio Enrique Avila, salvadoreño
de nota, aeda, exalta la última producción: Estudios y Figuraciones 'Sobre
la Vida de Jesús. No se vaya a suponer que este volumen, por el tema que
trata, tan sugestivo y por lo mismo tan explotado, sea un libro más sobre
Cristo no • es un libro nuevo sobre el Mesías. La divina tragedia, y el esce' de evocaciones, siempre serán los mismos; pe_ro ~~y una def1nario, ' mago
nida personalidad en las apreciaciones, en el concepto filosofico, y, ~obre
todo en el estilo. Virtuoso estilo que sabe ofrendarnos lo profundo, aun lo
turbio con la fresca y diáfana sencillez de un sorbo de agua. El libro, antes
que t~do es una obra de amor. La metafísica no ha entumecido la agilidad
'
•
•
' " 16
de su pensamiento,
hondo a fuerza de comprensiva
simpatia
.
Avila insiste en el contraste entre Juan y Jesús, cuando, en las márgenes
del Jordán éste "se encuentra con el áspero asceta que predicaba pe~~encia, prescribía la repartición de los bienes y amenazaba con el externuruo a
quien no se purificara", lo que nos trae reminiscencias de la severa pelícu~a
de Pasolini, donde un marxista revive a Cristo, de acuerdo con el Evangelio

?CX" .

de Mateo.
Inmersos en la obsesión social, socialista (no comunista) de Masferrer, esta
mística, preludio de su mensaje reformador, pasa punto me~os que inadv~rtida. Desde el Bravo hasta la Patagonia, se precipitan encrrna de cualqmer
escritor de segunda o tercera fila, con tal que sea europeo, norteamericano
ruso, valgan las tendencias imperantes. ¿ Cuántos salvadoreños, no digam~s
0
centroamericanos han meditado en ese Cristo autóctono? Ya sostuvo Gavi'
, .
dia en alguna oportunidad: Hay dos peligros amagando a la Amenca nues-

1• Alberto Masferrer o La Conciencia Social de un Pueblo por FRANCISCO MoRÁN
en "En Tomo a Masferrer'', ya cit., pp. 13-50, lleva un liminar del autor glosado:
"De milenio en milenio los hombres necesitan una palabra nueva. Es la palabra renovadora y purificadora. Es como una llama que viene a con~umir todo lo que es
desecho y escoria. Es como un viento que viene a secar y airear todo lo que es
pantano y miasma,,.

1• Con

576

el título del libro, de "En Tomo a Masferrer", ya cit., pp. 177-181.

tra: "el dogmatismo, que la hace muy unitadora sin que lo sea con acierto·
desconocimiento del principio de identidad, que la hace no ver lo qu~
tiene de bueno en sí misma, y tomar como bueno todo lo de las otras razas
aunque s~a inferior a lo suyo, y aunque sea malo". Mientras tanto, el Jesú~
masferrenano duerme el más injusto de los sueños en los estantes de las bibliot_ecas, ocupados cual viven aquí por el último cuadernillo firmado por
algwen con no1;1~re y apellido difíciles de pronunciar. ¡ No faltan adoquines
que a esas estenles lecturas las consideran última palabra! Qué le vamos
a hacer...
Y_ el

_Sin em~argo, el cristianismo, por su esencia universal, animó el pensa~ento activo de Masferrer, activo porque palpita creador, no como los ponnficadores que, validos de una cátedra o de un renombre manufacturado
se llenan la b~ca rindiendo culto al extranjero sin volver jamás los ojos ~
los autores nacionales. Y éstos no facilitan la tarea: sus ediciones son parcas.
no dejan Diario -qué daríamos por uno a lo Gide o Papini, sin el deta~
llisrno de Amiel- ni correspondencia, ni conversaciones -¡ oh, fiel Eckerman! con su Goethe- ni menos Memorias. Estudiar a Masferrer como a
Gavidia ofrece múltiples incógnitas, casi irresolubles. ¡ Los centroamericanos
somos así. .. !

SOCIOLOGÍA

La disciplina bautizada por Comte confronta, desde sus inicios, peligrosas
encrucijadas. Al no encontrar compartimiento adecuado, inmediatamente se
recurre a la ciencia nueva. . . Por tanto, sus impugnadores han llegado a
vociferar que a ella arriban, sin dificultades y con elegancia, los problemas
que no admiten cabida dentro de las otras materias sociales. En Latinoamérica el confusionismo crece peor merced a esos apresurados catálogos, hechos cual si fuesen directorios telefónicos en los cuales encontramos a sujetos elevados por la politiquería o las influencias al lado de serios investigadores de esas relaciones objetivas, organizadas y activas que constituyen el
meollo de lo colectivo.17
11

En su documentada excepción a tanta bisutería -Nueva Historia de -la Sociología Latinoamericana, ALFREDO PoVIÑA- y no necesita presentació¡i - lmP,renta de
la Universidad de Córdoba, 1959, tres lustros después de haber publicado en el FCE,
México, "Historia de la Sociología Latino-Americana", encontramos un panorama bastante completo, sin rendir tnouto a oportunismos, raro caso entre los deleznables
catálogos a que nos referimos en el texto. Y, curándome en salud, agradezco las referencias a "Datos de Sociología" y a mi labor pedagógica, pp. 311-13. ¡ Los latinoamericanos vivimos tan aislados!

577
H

�Entre nosotros ciertos pedantes que ni se han asomado a los enciclopédicos -Comte, Spencer, Tarde, Gurnplowickz- y menos a los analíticos
-Durkheim, Tonnies, Simroel, Wiese- despotrican, con la audacia que da
la ignorancia, alrededor de cuestiones muy complejas, aún p~ra los entendidos. Entre estos acabados de llegar priva el menguado sentir de que don
Alberto corresponde a los parasociólogos y lo dicen a grito abierto, despectivamente lejos del oleaje socioeconómico en este continente.
Sabido 'tienen quienes bregan hace décadas entre tales escollos cómo el
drama de nuestra sociología, de la sociología centro o latinoamérica, implica
encontrar salida al dilema: O continuamos la ruta teórica europea, preocupada excesivamente de la fundamentación y del 1:11étodo_ -a veces fi~oso~ía
social normativa y no fáctica- ahora que el enc1cloped1smo e~ _Yª histona,
verificamos una serie de inquisiciones prácticas, ayunas de ambiciones meta0
físicas, estadísticas a veces, tal en Norteamérica. Así tócanse las profundidades
del debate sociológico, no sólo en su naturaleza sino en la sue~e futu:a de
la disciplina por lo menos en el aporte que es viable ofrecer, s1, sacudiendo
'
•
18
coyundas extranjerizantes, emprendembs nuestra pr?p1a ~ta. ,
Falta anotar dato evidente: en ocasiones hay meJor soc10log1a, de la constructiva, en autores que no están "profesional ni vocacionalmente" dedica~os
a dicho estudio. Ejemplos a la mano: Sarmiento, Martí, Masferrer. .. Nmguno de ellos presumió, ni le importaba, de sociólogo; tampoco ocuparo~
cátedras ni redactaron esos tristes apuntes con que muchos llenan el reqmsito pr:tendiendo ser mentores. Por consiguiente, los denominados parasociól~gos atesoran mayor alcance y agudeza que los "tratadistas" o "titulares",
incansables asistentes a mesas redondas o reuniones (sobre todo en el e~erior) entre notas publicitarias, y nunca informa~ a qué fueron, permaneciendo años y años en su teatro, inéditos sin remedio.
El Maestro no se suma a ·los ideólogos aferrados al puro conocimient~, Y
adversos a la acción• ni a los tecnócratas, que no logran dar un paso s1 n_o
van acompañados d¡ ayudantes, estadígrafos, cuadros sinópticos y demás. Oigamos a Francisco Morán --obr. cit., p. 37-: "Sorprende que. a~uel hombre sencillo sin usar estadísticas y sin asistir a congresos de especialistas, haya
alcanzado 'a golpes de amor y de intuición, no sólo una visión amplia del
'del analfabetismo en América, sino la situación exacta del homproblema
.
.
•
'd
bre, marginal de la civilización: "El que nene OJOS y no ve; nene 01 os Y
,. Amplio esto• en "Datos de Sociología" -Tipografía "La Nación", S~n S~vador,
1947, capítulo "Noción Actual de la Sociología", pp. 40-8, la cual_ ha ,sido ~1en ca. d
e
Ló EZ NÚÑEZ Horizonte Doctrinal de la Soc1olog1a Latinoamelibra a por ARLOS
P
,
His
•
1953
·
--S villa Publicaciones de la Escuela de Estudios
panoamencanos,
,
ricana
e
'
'
T bº, 1 d ta , p VIN-A So
pp. ¡ o1-4 calificándola cual "síntesis afortunada' .
am 1en a es co o
,
ciología. Assandri, Córdoba, t. I, p. 245.

~y~'::

no
Ma~ expongamos su credo social, pues lo anterior es de "Leer y
Escnbir , me1or localizable en el hacer pedagógico, aunque todo ello repres~~ta, dolorosamente, lo que Mendieta llamó la enfermedad de Centro
Amerzca,
reseñar a Pedro de Alba .• "La educac1on,
·' como f,or. y es del caso
.
mula Vltal, se volvió
cruzada
apostólica
en
la
mente
de
Alberto
Masf errer,
_
.
1vadoreno a qmen el Continente americano debe noble
maestro
sa
_
p
.
.
s ensenanzas;, ens~~or mqu1~to ,: gene~o~ dio forma a su mensaje en la proclama
sobre El M~um Vital , manifiesto revolucionario a despecho de su títul~, de ~pa~encia académica". (En Torno a Masferrer, op. cit. "La Educac1on Vitalista de Masferrer", p. 53). El 10 de agosto de 1928 un viernes
sa~to,_ apareció el Mínimun Vital. Su definición y Alcances e~ la sección
editonal del diario "Patria". Y el 15 del mismo mes, la ú!tun'a tirada.
masferreriana aflora espiritualmente, no fruto de matena·
li La sociología
,
smos mas o menos dialécticos, endemia imperante en estas latitudes, bastante agravada por los que buscan, servilmente, elogios de la izquierda. Preocupado por la lamentable situación de las clases humildes, don Alberto plant~a su mínimum vital: "La satisfacción constante y segura de nuestras necesidades primordiales", postulado básico desenvuelto en dos órdenes: derecho
P~~ el necesitado; deber para el rico. Derecho de vivir para el primero.
~mute del a~orar para el segundo. Todo sin amarguras, sin resentimientos,
sm encono, sm lucha de clases, sin barbas ni metralletas.
. Tal tesis no resulta novedosa pero el salvadoreño la defiende con brío e
lilp~lso: "El_ Estado, la Comuna, tienen como finalidad y obligación pri~anas, trabajar ante todo para que las necesidades del país sean procuradas
igualmente a todos los habitantes del país". Allí esbozó lo que rubricamos
~orno derecho al trabajo, no derecho del trabajo. En ese sentido, su vitalismo, cuya ~énesis fue cosmogónica -Las 7 Cuerdas de la Lira-, reaparece
ostentando mdudable eficacia, adquiriendo tonalidades humanitarias:
"Tratándose del niño, asegurarle el mínimum vital es apenas devolverle
el centés_imo de lo que es suyo". Y por otra vertiente: "El obrero que da
su trabajo; palabra que expresa brevemente este hecho complicado e inconmensurable: dar a cada uno la vida acumulada en sí". El trabajador ---0brero o campesino-- debe gozar antes que nadie del mínimum vital, no por
maostalinismos importados, sino, simple y sencillamente, porque hay que hacerle justicia. De esas directrices los fariseos -piénsese la época y la situación- infirieron que Masferrer era "comunista", y los que sí lo son han
contribuido a ese infundio para usufructuar su memoria, valiéndose de ella
en la tarea de cubrir múltiples penurias mentales.19
19

"En 1920, amigos de varios departamentos de El Salvador iniciaron colectas para ayudarlo ( a Masferrer) . Al saberlo, en carta fechada el 18 de agosto de aquel

579

578

'

�El Maestro -muy al contrario de tantos seudolíderes o ideólogos portátiles, que se quitan y ponen sus "convicciones" al vaivén de las convenienciasviviera y murió pobre, pobrísimo. Jamás hubiese agachado la cabeza ante
las estúpidas consignas del partido comunista, ahíto de tarados o genuflexos.
Su sociología libre, antiacadémica, espontánea era de liberación y paz, espiritualizada, no digestiva como la de tantas magdalenas arrepentidas que hoy
niegan cuanto ayer afirmaron, que hoy se someten a cualquier "orden superior", cuando ayer pregonaban la revolución mundial. El Maestro queda
infinitamente alto para las turbias maquinaciones presupuestívoras de mediocres, incapaces de pergeñar siquiera unas líneas dedicadas a su mensaje
social. 20
Lo reiteramos: la doctrina no aparece original en su fondo, mas es suya
la fuerza persuasiva, el anhelo de superación. Don Alberto luchó por volvernos menos injustos, cosechando amarguras y exilio, y superando a generaciones de literatos, se transformó en reformador, en censor. De ahí que, a
veces, salga agrupado con distinguidos anarquistas... 21
Constantino Láscaris, acucioso investigador, español que imparte extraordinaria cátedra filosófica por la Universidad josefina, en su voluminoso libro
"Desarrollo de las Ideas Filosóficas en Costa Rica", nutrido de orientaciones
valiosas, 631 páginas -1964- bajo el rubro "Alberto Masferrer en Costa
Rica", dedícale lo siguiente a p. 249:
"Ya en el siglo XIX se hicieron presentes en Costa Rica las ideas anarquistas de manera clara. Zambrano y Masferrer las dieron a conocer, y Elías
Jiménez aunque lo estudiamos en el XX, las siguió en el XIX. Pero es de
señalar una característica peculiar del anarquismo en Costa Rica: su pacifismo. Los anarquistas que vamos a encontrar fueron todos ellos hombres
año y publicada en Diario del_ Salvador, después de afirmar que estaba apto, declinó afirmando: "Yo no necesito ni puedo aceptar sino aquello que todo país debe
dar a sus hijos de buena voluntad, trabajo honesto y remuneración equitativa". JUAN
FELIPE ToRuÑo, Diccionario de la Literatura Latinoamericana. Unión Panamericana, Washington, 1963, t. I, p. 74. Ese acto, relatado por el crítico y poeta nicaragüense, doctor Toruño, gran conocedor de la literatura latinoamericana, pinta a don
Alberto cabal. Así exigió Masferrer, a ~u hora, el mínimum vital. ..
20 Ver "El Anarquismo de Masferrer" por Guandique, publicado en La Prensa Gráfica (3 artículos) mayo, 1966, y reproducido por la Revista de Filosofia de la Universidad de Costa Rica, enero-junio, 1966, pp. 183-8, donde analizamos el calificativo de anarquista pacifista que el profesor Láscaris, de dicha Casa de Estudios, atribuye al Maestro.
21 El doctor Juan Felipe Toruño, tan exacto en sus fechas, en su Desarrollo Literario de El Salvador: "El Caso de Masferrer. Alberto Masferrer ( 1868-1932) Perteneció a tres generaciones y se sobrepuso a ellas pero la de él, por la coetaneidad,
fue la que salió del 1890 al 900 y al 10" (Dpto. Ed. del Minist. de Cultura, San
Salvador, 1958, p. 337) .

580

rectos, desinteresados, embebidos de sentido social hombres convencidos de
la bondad natural del hombre".
'
Por otro _lado agrega: _"El salvadoreño Alberto Masferrer ( 1867-1932),
en su recorndo centroamencano pasó por Costa Rica donde fundó el Diario
de Costa Rica en 1885. Pero, además de esta estancia, su influencia fue
grande a ~r~vé~ de sus libros". Y cita a Rogelio Sotela: "A él se le puede
dar un calif1cativo, un atributo singular, un nombre que hace tiempo no puede
sonar: el de Apóstol. Esto fue el Maestro querido: un Apóstol del idealismo".22
Y Láscaris remató : "Varios de sus libros fueron publicados en Costa Rica
Y muy leídos. Su ideología puede verse concentrada en la siguiente frase: 'L~
palabras soberanía, independencia, autonomía, carecen de sentido para los desmedrados, para los miserables, para los mendigos'. Y claro que se ponía de
parte de los mendigos" (pp. 251-52).
Cuando, a~~ por el lo. de marzo de 1945 redactamos un trabajo, con su
nombre, y salio en Letras de México, no se nos cruzara por la mente la connotació~ que conecta a Masferrer con Calicles y Trasímaco por el anarquismo antiguo y Stomer o Bakunin en el moderno; y, con toda la estimación
merecida por el doctor Láscaris, no estamos de acuerdo. Caracteriza a unos
Y otros, individualistas o socialistas, el repudio absoluto a las normas vio-entes
-en "Dios y el Estado, el rival de Marx en la II Internacional manti:ne la
animalidad humana y la rebelión mientras Masferrer enjuicia a los poderosos,
no con afán destructivo sino reformista. Nunca hubiese concordado el cuzcatleco con los vituperios bakuninianos ("todo lo existente en el mundo
no_ es otra ~sa que un producto de la vil materia"), lanzados por aquel'
agitador terrible. Es probable: el Maestro y sus amigos, adentrándose en los
panfletos que llegaban entonces a nuestras playas, oxigenaran el ambiente,
~as dos Alberto persigue un mundo mejor, mediante la armonía, la generosidad y el bien, léxico condenado por Storner en "El Unico y su Propiedad". 23
Ello no implica debilidad, al contrario, cual inferimos de un enfoque:
Gavidia idealizaba la capital de El Salvador, San Salvador, su polis cuzcatleca, y en el famoso Panegírico la describe situada en un abismo de aire y
de luz. En cambio, Masferrer le aplicó el termocauterio del análisis realista

'

" Editara Masferrer en la patria de Juan Santamaría: "En Costa Rica" ( 1900) ;
"Pensamientos y Formas" y ''Notas de Viaje" (misma ed., 1921). Ornar Dengo, destacado educador costarricense, le dedicó "Palabras sobre don Alberto Masferrer" (La
Tribuna, No. 189, 1920); y Rogelio Sotela: "Carta..." (1933).
"' Pov!ÑA, en "Nueva Historia de la Sociología Latinoamericana", ya cit., p. 426,
Programa de Sociología Americana, Universidad de Nariño, 1947, por el profesor
IGNACIO RoDRÍGUEZ GUERRERO: "Alberto Masferrer y su obra; Francisco Gavidia y
su influjo cultural en Centro América. Sus ideas sociológicas". Pero los ignaros que
niegan a ambos ni se enteran. . .

581

I

�a través de sus protestas airadas, duras: "ésta San Salvador, ciudad de mesones, donde criaturas humanas por lo menos viven suciamente oscuramente
' (casa de vecindad)
' amaga si-'
odiosamente". Porque para el Maestro el mesón
nónimo de tuberculosis, alcoholismo, corrupción familiar. Gavidia adoraba a
esta capital como Heine a su París y tal saltó en El Encomendero. Masferrer
quizá la amó más, pero denunciando sus lacras, sus injusticias, sus lobregueces,
sus tristezas, sin que para ello echara mano del inflado lenguaje, tan grato
a quienes se autodenominan conocedores de la sociología urbana, apoyados
en el único "mérito" de pasearse cotidianamente por sus calles tripulando
raudos automóviles, a veces en amables compañías. . . Ambos dioscuros ostentaron opuesta manera de querer. Váyase lo uno por lo otro.24 Para muestra
basta un botón: en Anaqueles, Revista de la Biblioteca Nacional, San Salvador, mayo 1952 a abril 1953, conviven en dos páginas contiguas, Gavidia,
con 13 títulos y Masferrer -imperdonable- con 6, exposición que, con exigua,
nada distinguió ni a uno ni a otro. (Para el primero ver Bibliografía, en
Gavidia, el Amigo de Darío, t. II, pp. 319-412, Ministerio de Educación, San
Salvador, 1967, último libro del suscrito) .

PEDAGOGÍA

I

Dejemos el preámbulo a Rafael Heliodoro Valle: "Minoría con Voz, pero
sin Voto. Si es discutible que hay una cultura americana, con caracteres específicos, lo es más la existencia de una cultura centroamericana. Ha habido,
sí, una minoría con el anhelo de abrir las ventanas del espíritu hacia el mundo; una minoría con voz, per9 sin voto, porque -a pesar de que las constituciones políticas afirman que la república es democrática y representativala realidad ha sido la hegemonía de una casta militar o de una oligarquía".
(Historia de las Ideas Contemporáneas en Centro América, FCE, México,
1960, p. 29). Contra esos obstáculos, mejor factor, pelea, incansable, heroico,
don Alberto, en un magisterio que tantos calibraron utópico, si no descabellado. Gavidia reclamaba con urgencia desde 1903 - y lo subrayó al venir
24
Masferrer y Gavidia lucharon juntos por múltiples y generosas causas, entre ellas
el ideal de la Patria Grande. En la Primera Convención del Partido Parlamentario
(centroamericanista), el 18 de noviembre de 1894, en San Salvador, se eligió la Junta
Directiva para la Convención del año siguiente: Gavidia, jefe del partido y Masferrer, miembro de dicha Directiva. Para mayores detalles, "Gavidia el Amigo de
Darío", t. II, pp. 264-65, Guandique (Ed. Direc. Gral. de Publicaciones, Minist.
Educ., San Salvador, 1965).

582

por vez primera Vasconcelos a Cuzcatlán- una filosof'1
.
.
,
ª propia• o sea
Iatmoamencana; don Alberto encaro el asunto en otro giro dir t
b 25
"
,
,, "
,
ec o, verte ral.
Que Debemos Saber . Cartas a un Obrero" salió en 1910
·
' ·
"Por ganarse la vida
. eJ·erciendo' un r· ·
, en¡ cuyas
pruneras
pagmas:
0 ~~moore
.
destruye ru se adultera la naturaleza
mental del hombre· L os pod eres mentales
.
de un obrero son substancialmente, los mismos que los d
•
. .
e un artista o de un
hombre de c1enc1a. Tampoco se destruye ni se adultera J
a naturaleza moral
del hombre, por el hecho de ser
obrero.
En
otros
té
1lllll·
.
1
.
os, en nada re rebaja
un hombre porque gane su vida con el trabaJ·o de sus
A,
.
.
manos. s1 es que el
derecho de los obreros a mterverur en el manejo de la com 'd d
'd
,,
26
p
d
•
•
urn a no puede
ser discutI o . ¡ ue en rmagmarse el escándalo caus d 0
.
.
ª por esas admorn-.
ciones en aquellos dichosos lustros, dada la mentalidad reinante!
. Leer y Escribir. ( 1915 ) , iba dirigido tanto a los obrei,os como· a los campesmos y en especial
a los analfabetos
,
.
' pues tan candente problema obsed'1a al
Maestro.
Moran
--ob.
cit.
p.
35-: "produj·o una conmo ·,
.
non que se fue
extendiendo
como
ondas a lo
.,
.
. largo y a lo ancho del Istmo. s·m embargo la
emoc10n
colectiva no produjo
'
.
. . hechos eficaces ni movimien tos cuItura1es coordinados para amenguar s1qwera la mancha afrentosa de est
b'
.
m~a~
figuran en
d
. la zona negra del mayor índice de analfabe•:sm
..., o enel muno
No fue smo hasta 1945, tres décadas después de la primera bli •, d ·
"L
E 'b' "
d
. .,
pu cac1on e
eer y sen .ir , cuan o se ermtto la .,Ley .de Alfabetizaci·o'n, en Guatema1a,
punto de partida
y norma de una acaon sistemática de cultunz' ·, d
.
moo em
1
grupos margmales".
Educador popular y no dómine cabra ni el horrendo Mr Bla k d ·
, M •
"I
.
·
c , escrito por
uan
•
J R amon ohna: a rmtad de los salvadoreños no saben leer. . .,, gritara
l
e Maestro
sacudiendo
el yermo
.
,
. cultural de entonces, y Je debe h aber atra1'do
las iras de
algun
subsecretano
.
. .
. celoso de sus funciones· Aquel!a voz se apago,
en el
desierto
y
todo
s1gu1era
igual.
No' no todo' pues abundan Ios metecos que
.
reruegan de Masferrer, alegando que era un ignorante, que rn· s1qwera
· •
se
doctoró,
que no tuvo "cartón" de bachiller cuando Barcos, Heliodoro V alle
.
TeJera lo enumeran entre los Maestros de relieve continental. El
d'
.
"
. .
segun o
-ob. cit., p. 102- : Al contemplar el paisaJe de la educación en Centro•• Hu.manitas - 1967"Vasconcelos y Gavidia" pp 69 70 do d
.
.
. .
'
· · ,
n e re1atamos el
encuentro del Ufues Cnollo con el gran p1pil. Entonces Gavidia re d, 1 b .
fil oso'f'1co 1atmoamencano
•
•
d e La Quincena, concomitante con uno dcorI o e · tra ªJº
.
· d ¡ Fil f'
H.
, .
e ngerueros en
s~ H ~t~r:'1 e a
oso ,a e~ ts~anoamerica. En la Revista Abside -1942- todavia dmg¡da por don Gabnel Mendez Plancarte habíamos ya tratad
fundamental.
o este aspecto

"" El suscrito
presidió la
, .
. J?rimera comisión elaboradora del Proyecto para promu1.
gar
un
Cod1go
del
TrabaJO
( 1947-8) que no llegaría a los hechos • Hasta hace pocos
_
.
anos tiene El Salvador tal cuerpo de leyes. ,

583

�América entre los educadores que escribieron se divisan cinco de primer
orden: los salvadoreños Juan Ramón U riarte y Alberto M asferrer; los costarricenses Roberto Brenes Mesén y Ornar Dengo; y el guatemalteco Juan
José Arévalo". 27

'

Y Tejera -Masferrer y el Mínimum Vital, de "En Tomo a Masferrer",
p. 233-: " El maestro salvadoreño Alberto Masferrer fue el apóstol en América del movimiento para asegurar a todo trabajador un mínimum vital".
En Gavidia, el Amigo de Daría, t. I, Cap. "El Clamor de la Sangre", p.
278, sugerimos un programa de filosofía latinoamericana, destacando principalmente a los mentores que dejaron obra escrita. Bajo Concepciones Autóctonas, enunciamos: La Filosofía Propia o sea latinoamericana por Gavidia.
Espacio-tiempo histórico en Haya de la Torre. Este Pueblo de América, según Germán Arciniegas. La ideología de Carlos Mariátegui. El Mínimum
Vital de acuerdo con Alberto Masferrer. El Perfil de la Cultura en México,
'
a cargo de Samuel Ramos. Y desde pronto la Raza Cósmica de Vasconcelos.
Sería interesante que los estudiosos volvieran los ojos a estas abandonadas
regiones, dando una tregua a sus continuos escarceos alrededor de pensadores
extraños.28
Luis Alberto Sánchez, ¿Tuvimos Maestros en Nuestra América? Raiga!,
Buenos Aires, 1956, p. 157, emite opinión sobre aquel asunto de poeta o
prosista, ya examinado: "Si juzgamos con cuidado caeremos en la cuenta
de que la prosa de Darío, Nervo, Gómez Carrillo, Ventura. García Calderón,
Díaz Rodríguez, Barrios, Prado, Reyles, Reyes, Zaldumbide, Rodríguez Mendoza, González Martínez, Arévalo Martínez, M asferrer, Larreta, y -last but
no least- Vargas Vila, la prosa posee un encanto único y menos imitable
que el verso. Los cuentos de esa generación no tienen par en el idioma; en
r. A diferencia de la mayoría q"ue se la pasan muy a gusto, Masferrer aprovechó
su consulado en la Revista de la Enseñanza (enero 1915); está "Leer y Escribir",
Roma diciembre 1913; y Florencia, enero, 1914.
28 '
En su renombrada Columna de Humo, RAFAEL HELIODORo VALLE: "Hay un
pequeño gran país: El Salvador. Tierra natal de pensadores como Alberto Masferrer
y Salvador Guandique y de poetas como Francisco Gavidia, Alberto Guerra Trigueros
y Claudia Lars. Es el país más trabajador que hay en Centroamérica y uno de los
más poblados en el hemisferio. (De ABC, México, D. F., 24 de julio de 1956. Reproducido por Opiniones, Ministerio de Educación de El Salvador, 30 de octubre de
1962).
Guerra Trigueros sustituyó a don Alberto en la dirección de "Patria": Resistir,
muchachos de eso se trata, que en Patria siga viviendo Masferrer. Que siga vibrando
en nosotro~ el temblor estelar de su esperan2a, que en nosotros siga ardiendo la viva
llama de su fe, que fluya siempre en nuestras venas la roja sangre de su unive~al
amor. (Guerra Trigueros, "Masferrer se ha ido", de En Torno a Masferrer, ya cit.,
p. 263.

584

cambio, las poesías sí". Tal juzga a los arielistas. Figura Masferrer; se le
olvidó Gavidia, cual les pasa a casi todos los exégetas, sin mengua que en
otra ojeada, el crítico peruano atribuye la abundancia de cuentistas en ~tas
latitudes a pereza mental. ..

PERIODISMO

Comenzaremos por pie de grabado: "Don Alberto Masferrer, quien tan
brillantemente ha representado a El Salvador, con el cargo de Cónsul general en los Reinos de Bélgica e Italia y que dentro de breves días estará
entre nosotros, después de más de dos años de ausencia". Era la bienvenida
al futuro Apóstol, de acuerdo con Sotela. Y no podemos menos que evocar
el consejo dado por Paul Valéry a Miguel Angel Asturias: "vuélvase para
su tierra, sólo allá logrará escribir sus obras verdaderamente grandes", comprobando la necesidad del arraigo para el escritor de estirpe, no el cronista
volandero, ni el snob de las letras o el diarismo, y cuántos de ellos sufrimos
bajo vistosos disfraces.
El Maestro era lobo viejo en achaques periodísticos, mas fue en "Patria"
donde encontró su instrumento divulgativo. A cinco centavos ejemplar, se
agotaba el tiraje: la gente quería leer su editorial. Allí vio la luz, un viernes
10 de agosto de 1928, su Mínimum Vital. Cedamos la palabra a Rafael Antonio Tercero: "Desde el primer número Patria produjo acaloradas discusiones, en las Ciatensas -los viejos autobuses-, en los intermedios de las
funciones teatrales, en el mesón y en las iglesias, en el profesor de instrucción
elemental y en el catedrático universitario, en la señora del mercado, en la
matrona de los comités benéficos, en el ministro de Estado y en el Agente
de Policía. En el Valle de las Hamacas, el pueblo estaba sintiendo uno de
aquellos temblores destructores (San Salvador es ciudad de sismos, agregamos, relatados por Darío, Barba Jacob, Barón Castro). El asombro solamente dejaba su lugar a otro asombro por las múltiples campañas emprendidas en Patria". ( Masferrer, Un Ala contra et Huracán, Dpto. Ed. Ministde Cul~a, San Salvador, 1957, p. 80-1). De ahí una nota póstuma: "Patria es Masferrer y Masferrer es Patria".
A pocos cabe aplicarle lo de Bernard Shaw a Frank Harris: "La querella
de las proezas personales queda para los chicos de las escuelas. Para el hombre adulto, el interés de la lucha reside en las absurdas vicisitudes de la campaña". Nadie más empeñoso en batallas ganadas y perdidas que don Alberto.
Y Patria, en sus manos, transformose en defensor de las causas populares,
justas, gran creyente en la humanidad, si bien cedió en cierta coyuntura al
585

�escepbcISmo: Nadie en la vida -ni aún la madre-,/ nos llega nunca a
contemplar/ en el secreto inexpresable/ de nuestra íntima verdad./ Y es
porque nadie se desprende/ para internarse en nuestro yo/ de su interés m
de su orgullo/ de su amistad ni su rencor. ..29
El pensamiento activo halló fórmula mágica en su periodismo -y éste
muscula el estilo, según Gallegos Valdés- cuando, paradójicamente, el doctor Raúl Andino: "hombre manso y de pocas fobias, tuvo un franco y sincero
horror por el per;odismo, sobre todo por el periodismo profesional, Y sin embargo quizás a pesar suyo, como otros grandes escritores y pensadores de su
talla, un gran periodista ocasional, apostólico y romántico, que no conceptuaba a los periódicos como empresas comerciales o políticas de publicidad. .."
(Maestros Salvadoreños-Alberto Masferrer, Periodista, de En Torno a Masferrer, ya cit., p. 249) Don Alberto, mosquetero del periodismo, periodismo
de luminoso combate; evangelizador, no politiquero; ético, no mercantilista;
ideológico, no publicitario, aunque en sus primeros ímpetus redactara El
Indice ( 1893), defendiendo la candidatura del general Rafael Antonio Gutiérrez para la presidencia de la República.
Al redactar sus editoriales, acosado por las exigencias de las rotativas, carente del "archivo maravilloso" con que contó Heliodoro Valle, señor más
del espíritu que de la letra, amo de las ideas, nunca lugar de citas, hombre
de todas las horas, a lo Gracián, luchó con su demonio interior, con sus ideales
redentores, sin lograr dominarlo por completo. Alentó en él querer poner de
pie lo que andaba de cabeza. Y por eso idolatraba al cíclope de Ambato: "Yo
quiero los genios a lo Hugo, a lo Cervantes, a lo Montalvo, sobre todo a lo
Montalvo".
Pero el diarismo masferreriano articuló algo trascendente -lo aprobaría Salvador Borrego--, no ese otro, efímero, estupendamente descrito: "Captar el
momento en que el hombre solemne dijo una perogrullada, sorprender esa
mariposa instantánea que riega tesoros áureos en el aire de la noticia volandera es una aptitud sólo ganada por quienes captan el matiz nuevo de las
cosa: y lo entregan sobre el papel para deleite de los que cultivan el jardín
milagroso de lo que pasa y se borra con la emoción del siguiente día". (He.. El fino aeda Serafín Quiteño: "Hay algo más importante y más hondo. Lo
que nosotros llamamos conciencia poética. Lo que otros llaman hechizo, _inspiración
-en un sentido de acatamiento a las voce$ de lo alto. Y no sólo en el mstante de
ponerse a la obra, sino en todos y cada uno de los actos d~l vivir.. En ~te sentido
Masferrer fue es, un auténtico poeta. En primer lugar, advierte ba¡o el signo de la
palabra viva. 'En segundo, usa de preferencia los recursos del sentimiento. En_ t:rcero:
Masferrer siempre dice algo. Esto es fundamental. Nunca se puso. a escn~1: para
ser glorioso ni con esa ambición infantil de dejar obra". ( "Personalidad_ Poetica de
Alberto Masferrer; Maestro y Apóstol", de En Torno a Masferrer, ya cit., p. 163).

586

liodoro Valle, Columna de Humo, "Dario de Yucatán" abril 17 de 1956)
Don :Alberto. radiografió un pueblo, todo un pueblo, el s;lvadoreño, el centro~
~encan~, sm detenerse en burilar entrevistas-retratos, a lo Gómez Carrillo,
So~ Redly Y el mismo Rafael. Los atormentados, los obesos, tales místicos
~ac1dos para d~senca~en~r- tormentas sociales, carecen de momento para exquis~teces, en ocasiones s1banticas. Su periodismo no era entretenimiento ni lucro
sm~ cruzada. Hacía ~~lí su ~t~ratura salvadora, no como aquellos que apen~
sostienen la colaborac1on cotidiana, fatal grillete.
Alguna .v~ Vier~. Altamirano, director de El Diario de Hoy, comentando
uno ?e rms li~ros d1Jo que allí salía el pensador atropellado por el periodista.
Pense para m1 sayo: ¡ qué bien! Nada más aburrido que el escritor almidonado, siempre de etiqueta, buscando la palabra bonita. En eso Masferrer
con sus_ con~uos anatemas en contra de los pedantes, ha sido guía de l~
generaciones mtelectuales salvadoreñas.
Por 1912, lo encontramos escribiendo en La Reforma, Santa Ana, dirigida
por el doctor Est~~slao Pérez, médico de muy buena ilustración, gran conocedor de
clas1cos; desde 1915, ya en la capital, en Actualidades, que
cubre 20 anos, a cargo de Salvador Martínez Figueroa; también en San
Salvador, en Revista Científico-Literaria, timoneada por Rafael García Esc~b~r, 1929; en_ La Simiente, Zacatecoluca, a cargo del doctor Ramón López
Junenez, en~c1and? ,algunas de sus incontables actividades en ese renglón,
mas en Patna localizo su verdadero púlpito: "A don Alberto Masferrer se
debe, sin duda alguna, la discusión y planteamiento del escabroso tema soci~l. Desde las columnas de Patria señaló con valentía, los desajustes económicos de las clases salvadoreñas y algunas soluciones que, aunque no fueron
de carácter técnico, sí fueron expresión de un nuevo humanismo social"
(Italo López Vallecillos, El Periodismo en El Salvador, abundante en re~
feréncias3º acerca del Maestro, Ed. Universitaria, San Salvador, 1964, p. 297).

!ºs

Y así: Los Obreros Unidos, Redactores y Editores Alberto Masferrer y
Salvador R. Merlos -26 mayo 1918- Impr. y Encuadernación J. B. Cisneros, donde el segundo analizó "Los Fines del Actual Movimiento Obrero"
Lumen _:_lo. Agosto 1926- conducida por Quino Caso, el de la Liga e~
defensa de los pájaros donde tanto colaboró don Alberto. Y de nuevo Lónez
Vallecillos, obr. cit., p. 346: "Los más grandes periodistas salvadorefios ~ertenecen al diarismo comprendido entre 1873 y 1924. Con las proyecciones y
30

Muchos de esos conflictos sociales provienen aún de la colonia, cuando no hubo
clases sino estamentos, es decir, grupos cerrados, herméticos, sin capilaridad social ni
oportunidades para intercambios: chapetones, criollos, mestizos, ladinos, indios v negros. Tal tesis sostengo en "Presbítero y Doctor José Matías Delgado" -el Hidalgo
salvadoreño y centroamericano-, Ministerio de Educación, San Salvador, 1961, cap.
Estamentos, pp. 77-106.

587

�los raros casos casi actuales, de Alberto Masferrer, Alberto Guerra Trigueros
( sucediera a ~quél en Patria, interlineamos) , y Carlos, B~uer Avilés que, hicieron diarismo de magnífica factura, concluye el mas mteresante penodo
de la prensa salvadoreña. Lo que produce después, con todo y el caso e~traordinario de Napoleón Viera Altamirano, es periodismo de naturaleza diferente". Notable fue la labor masferreriana en Diario del Salvador Y Su
Repertorio, animado por aquel insigne periodista y poeta, Román Mayorga
Rivas, y allí editorializó Barba Jacob, todavía Ricar~o Arenales. .
,
En 1921, se reúnen Masferrer y Juan Ramón Unarte para editar El Dia.
Patria tendrá perennemente una significación muy restringida y muy concreta: significará en primer lugar y sobre todo, la Vida de los Salvadoreños
que viven actualmente. El escudo, la bandera, los próceres, los antepasados,
las guerras con los vecinos, Atlacatl, la mitología india y todo lo demás que
forman el "ayer", pasará a segundo término, por interesante que parezca.
Sin duda, no negaremos el pasado, ni olvidaremos que es la semilla de que
ha nacido el presente. Sólo que, urgidos por la necesidad, y dándonos cuenta
exacta de que estamos viviendo horas de peligro y de dolor, se~ros ~e. que
no nos importa más que nada "ser nosotros mismos, como realid~d viviente
y actuante", concorde con las modalidades e inspiraciones del ambiente mundial nos veremos obligados a concentrar todas nuestras fuerzas en torno
del 'momento que se llama hoy, y a enfocar todas nuestras luces sobre los
hombres, "sobre los salvadoreños que están viviendo en ese momento".31
Esto representa su manera de practicar sociología concreta desde la red~cción. A diferencia de lamentables desorbitados, enfermos por numerosas mfluencias extralógicas puntuadas, al rojo vivo, en las imitaciones de Tarde.
Allí encontrarán los investigadores y también los egresados de la Escuela
de Periodismo materia digna de sus afanes, en vez de dedicarse a encuestar
-valga el terminajo- dóciles cual algunos de sus p~ofesores_ a los patrones
importados, no para adaptarlos ni mejorarlos sino copiando, eJemplo, penoso,
de manía extralógica.32
n Estos enfoques activistas nada tienen en común con la campaña desatada por
1 antipatria en El Salvador pugnando por desprestigiar a nuestros próceres -:-Delado, Ar ce, Can-as, Menéndez, los Ao,1ilar
los Villacorta- tildándoles •como añileros
0 ga
'
d ·
ambiciosos bajo el pretexto de una interpretación sociológica de 1~ mdepen ene•~·
Masferrer 'siempre estuvo lejano a las maquinaciones de los apátridas que todav1a
hoy pretenden usufructuar su nombre Y prestigio.
.. En el Centenario de la muerte del Padre Delgado, la Universidad de El _Salvador
celebró una sesión pública el 12 de noviembre a las diez horas en el_ Paran~~: II.
Síntesis Histórica, política y social de Centro América por do~ Francisco GaV1~1a. Y
hay luto universitario por la muerte de los doctores R~ael V1ctor ?astro, Gu'.11e~o
González y don Alberto Masferrer. Este "siempre lucho por la eqwdad Y la Justicia
entre los hombres". (Rev. La Universidad, junio 1933, pp. 149-50).

588

PRODUCCIÓN

Están por hacerse las Obras Completa de Masferrer, las cuales abarquen
siquiera sus libros y folletos. La recopilación de sus microensayos y artículos
periodísticos sería labor de romanos. Regístranse dos intentos: Obras Completas, San Salvador, Tipografía la Unión, 1945 (2 Tmos); y Obras de Alberto Masferrer, San Salvador, Universidad Autónoma de El Salvador, Talleres Gráficos Cisneros, mismo año (3 Tomos), pero ni éstas ni aquéllas
cumplen a cabalidad, si bien las últimas agrupan sus trabajos publicados
en Costa Rica libros o folletos, nada de diarismo, que es donde anida el
pensamiento activo del Maestro. La bibliografía anexa a En Torno a Mas!errer, consistente en 27 títulos, tampoco resulta acabada.
El reconocido crítico mexicano José Luis Martínez distribuye, obr. cit.,
p. 70, lo publicado por Masferrer "en las siguientes seccit&gt;nes, de muy diversa calidad y significación: a) doctrina social o programas civilizadores;
b) escritos filosófico-religiosos; c) obras literarias, y d) artículos misceláneos.
Sus escritos más importantes y a los que debe Masferrer su prestigio intelectual son los de carácter social. El primero de ellos, ¿Qué debemos hacer?
( 1910), es también el primer esbozo de la doctrina social y cultural que
desarrollara en su obra posterior, penetrado -como lo ha señalado Moránde las ideas tolstoyanas acerca de la justicia social, de la educación y del sentido religioso de la vida. Es particularmente notable este ensayo por cuanto
coincide con el programa que hacia los mismos años perseguía la Revolución
Mexicana ( 1910) y se anticipa a un objetivo que ha venido a intentarse en
otros países años más tarde, la afirmación que formula Masferrer de la urgencia que existe de emancipar la tierra, ya que esta liberación vendrá a
complementar la abolición de la esclavitud, infecunda hasta ahora y mientras no sea abolida la esclavitud de la tierra" Obras, ya cit., t. I, p. 102).
Y destaca enseguida el Programa de Masferrer para alfabetizar a esta América nuestra, en proceso de desarrollo, no sub-desarrollada: "formulado en
1915, desgraciadamente no va a ser escuchado desde luego y sólo comenzará
a convertirse en tarea nacional para varios países hispanoamericanos a partir
de la iniciativa mexicana de Jaime Torres Bodet ( 1944) , y aún será adoptado,
posteriormente, como uno de los objetivos educacionales básicos de la UNESCO. Masferrer advirtió toda la magnitud y todos los aspectos del gran problema, insistiendo sobre todo, en que no será posible la regeneración y la
justicia sociales de los pueblos hispanoamericanos -y especialmente de El
Salvador- mientras no se dé al pueblo el mínimum del pan y de la letra.33
33

Cuando Torres Bodet difundió a los máximos autores iberoamericanos en aquella trascendental Biblioteca Popular, durante el régimen del General Avila Camacho,

589

�Y Humberto Díaz Casanueva -considerado por León Felipe uno de los sobresalientes poetas chilenos contemporáneos: "Junto a Rodó y su generación
de arielistas hay en América otros hombres dilectos menos elegantes pero más
esenciales. Puedo citar entre ellos a Carlos Vaz Ferreira, Alejandro Korn,
Alberto Masferrer. Todos ellos identificados por una común aspiración ética,
ordenados por la misma independencia de espíritu, obsedidos por los múltiples
problemas de su medio". (El Pensamiento vivo de Masferrer, de "En Torno
a Masferrer'', ya cit., p. 157).
En el primer rubro señalado por Martínez, Claudia Lars enuncia: "¿ Qué
Debemos Hacer? (Cartas a un obrero"), Leer y Escribir, La Cultura por medio del libro, El Dinero Maldito, El Libro de la Vida, La Doctrina del Mínimum Vital; y en el segundo: Estudios y Figuraciones sobre la Vid(l de
Jesús, Helios, Las Siete Cuerdas de la Lira, Ensayo sobre el Destino. (La
Prensa Gráfica, San Salvador, 26 abril, 1967).
Lo reiteramos: sus Obras, por verse, aunque las antologías de Martínez
y de Morán indican el rumbo, que ojalá llegue a puerto durante 1968, el
de Alberto Masferrer en El Salvador, pulgarcito de América, pueda que recuerden su inédita labor.. .
Era el cuzcatleco muy apreciado por los ideólogos aztecas: "En 1930 fue
nombrado socio del Ateneo el ilustre pensador mexicano don José Vasconcelos. . . El 12 de diciembre de 1933 fue honrada la tribrma del Ateneo con
la presencia de don José Vasconcelos, uno de los pensadores y escritores
más famosos del continente. Habló acerca de su lejana juventud en el México de la Revolución y tuvo frases de encomio para los Ateneos y Universidades... Cuando terminó su interesante disertación, manifestó que desearía contestar cualquier interrogación que le fuera formulada en relación con
los temas tratados. Uno de los_oyentes le pregrmtó su opinión sobre Alberto
Masferrer, contestando Vasconcelos que nuestro don Alberto pertenece al
grupo de pensadores que trabajan por humanizar la cultura y el arte, extendiéndose en otras consideraciones relativas a la obra de Masferrer". (Ramón López Jiménez, Síntesis Histórica del Ateneo, Rev. Ate1teo, diciembre
1962, p. 34).

DESENLACE

Dej~emos para otro minuto los tremendos reveses acaecidos al Maestro
ª p~ur_ de la campaña en favor del ex-presidente Araujo, de quien fu~
pa~ti~a~~o, Y
le~antami.ent~ comunista de ingrata recordación. Rodríguez
Rwz. Despues ~o la orgia sangrienta de 1932, que todos conocemos.
Masf~~rer, desengan~do, mordido por la soledad y sus recuerdos, está en
el exilio. Se ha rendido en la lucha, pero siempre grande sabe aceptar la
?errota". (Ob. cit.~. Ya la ~arca lo rondaba, y tal vez en aq~ellos días aciagos
~petrara, a lo Rilke, monr su propia muerte, una muerte derivada de su
vida. ..

ª;

Inolvidable testimonio al fallecimiento del ,salvadoreño rebelde:
"San Salvador, 8 septiembre de 1932. Señor Ministro: Tengo la honra
de _e~resar ~ Vue~tra Excelencia, por instrucciones especiales que acabo de
recib1: ?e rm Go~1emo, los sentimientos de condolencia de México por el
falle~~ento del ~u~~e salvadoreño señor don Alberto Masferrer, cuy~ desapanc10n tanto s1grufica en los anales de la vida social de esta herma
R. epu'blica. ~l rogar a Vuestra Excelencia se digne aceptar estas manifestana
c1on~ de pesame, aprovecho la oportunidad para reiterarle las seguridades
de nn más alta y distinguida consideración. Alfonso de Rosenzweig Díaz".
. Oigamos~ Claudia, en s~ Responso: "Diré por fin tu voz, tu voz clamante,/
siempre abnendo la _luz, siempre adelante,/ ¡ cristiana voz de ríos infinitos!/
Voz que suena perdida y dolorosa,/ que no encuentra silencio, ni reposa¡
y está sufriendo en un ciprés de gritos.
'·

BIBLIOGRAFIA
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MASFERRER Alberto, Prosa Lírica ( Comentario de Francisco Gavidia), "Biblioteca
Económica", tomo V, San Salvador, 1900.
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23 agosto 1956.
'
'
AMBROGI Arturo, El Silencio sobre Masferrer, "Diario Nuevo", San Salvador 4 diciembre 1935.

siendo aquél Secretario de Educación Pública, hubo el proyecto -auspiciado por Rafael Heliodoro Valle- de que el suscrito formulara el prólogo, las notas e hiciera la
selección para dedicarle un volumen al artífice del Mínimum Vital, pero no se llevó
adelante dicho proyecto...

590

591

�PROLEGÓMENO

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EL PENSAMIENTO ECONOMICO DE
JOSE JOAQUIN DE MORA
DR. ROBERT s. SM!TH
Duke University
Durham, North Carolina
Estados Unidos de Norteamérica.

I
EL FENÓMENO QUE EN LA actualidad se denomina "brain drain" (drenaje intelectual) tiene antecedentes en la España del siglo pasado. Por falta de
oportunidad de contribuir con sus luces a su propio país, los emigrados españoles se fueron a enriquecer las letras y las ciencias en otras partes. Hoy
día la emigración intelectual se debe a la disparidad de la remuneración
económica entre un país y otro. En las primeras décadas del siglo XIX,
el español emigró por discrepar coh el sistema político, mayormente cuando
-como en el reinado de Fernando VII- el quedarse en casa hubiera significado la ejecución de una sentencia de encarcelación o de muerte.
El destierro de José Joaquín de Mora no es un caso excepcional, bien que se
trata de una odisea que le lleva a seis países en Europa y América. En todas
partes dejó las huellas de su incansable afán de escribir, redactar revistas y;
fundar colegios. Mora, dice su biógrafo, "vivió y murió con la pluma en
la mano". 1
Nacido en Cádiz en 1783, Mora salió de España por primera vez como
prisionero de guerra; y, casándose con una francesa, vivió en Francia hasta
1814. La Crónica Científica y Literaria de Madrid, fundada en 1817, representa su primer ensayo de periodista. Aunque fue comisionado por el rey a
Liorna para estudiar el mecanismo de un puerto franco, en 1820 vio con
' MIGUEL Lms AMUNÁTEGUI, Don José Joaquín de Mora: A.puntes biográficos
(Santiago, 1888), p. 11.

595

594

•

�agrado la resrauración de la Constitución, intitulando a su revista El Constitucional. Pero ésta terminó su vida breve en 1823, cuando Mora en unión
de tantos otros perseguidos huyó a Inglaterra.
Ya en Londres, se encontró con José María Blanco White, redactor de
El Español (1810-1814) y luego colaborador de Rodolfo Ackermann en la
publicación del periódico Variedades, o Mensajero de Londres ( 1823-25) .
Mora entabló amistad con Blanco White y Ackermann, y los tres se dedicaron
a divulgar a lo largo de las antiguas colonias españolas los conocimientos
útiles a su desarrollo político, científico, y cultural. Mora, con el apoyo de
Ackermann, inauguró el Museo Universal de Ciencias y Artes ( 1835-26) y
redactó el Correo Literario y Político de Londres ( 1826), periódico éste iniciado para reemplazar a Variedades. 2 Entre muchos escritos de Mora en
este período cabe destacar su Catecismo de Economía Política,ª uno de la
serie de catecismos concebidos por Ackermann "a fin de propagar los rudimentos del saber en la América Española".
A fines de 1826, Mora se marchó de Londres con rumbo a Argentina, invitado por el Presidente Rivadavia. A poco de llegar, se encargó de la
Crónica Política y Literaria de Buenos Aires, siendo su colaborador el italiano
Pedro de Angelis. Suspendida esta revista por suprimirse la subvención gubernativa, Mora salió para Chile. Ya había recibido del Presidente Pinto una
bolsa de viaje y la oferta de ayuda financiera para dos proyectos, la fundación del Liceo de Chile y la publicación de El Mercurio Chileno. Mora
redactó el periódico, con la colaboración del Dr. José Passamán; escribió en
gran parte la Constitución de 1828; y fue declarado ciudadano chileno · por
voto del Congreso.
El Mercurio Chileno sobrevivió poco más de un año (lo. abril de 1828
a 15 de julio de 1829), y cuando la guerra civil derrocó a los liberales, Mora
fue preso y desterrado al Per6. En este país ganó la cátedra de filosofía en
el Colegio Militar y participó en el programa de enseñanza libre del Ateneo.
La oposición del partido conservador fue motivo de otra emigración. A invitación del Presidente Santa Cruz se trasladó a Bolivia para ocupar una
cátedra en la Universidad de San Andrés y tomar la dirección del Colegio
Normal de la Paz. De nuevo los elementos conservadores lograron desterrarle,
y en 1836 se encontró otra vez en Lima, en donde redactó El Eco del Protectorado. Volvió a Bolivia en 1837, y después de servir de secretario particular al Mariscal Santa Cruz fue nombrado cónsul y agente confidencial de
2 Sobre la plétora de publicaciones españolas en Londres en esta época, véase Vicente
Llorens Castillo, Liberales y románticos: una emigraci6n española en Inglaterra (Mé-

xico, 1954) .
• Londres, s. f., 1826.

596

la Confede:~~ión Perú-Bolivia en Inglaterra y Francia. Llevado a la Euro a
por esta nns1on, Mora no se encontró en Sud América cuando I d
ta pd
Santa C
1 dis l .,
a erro
e
ruz y a
o uc1on de la Confederación En 1839 estando
Lo d
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" ' d r ··
·
,
en nres
ernuno e m1tivamente sus relaciones americanas.
,

~Después de una ausencia de veinte años, Mora regresó a España en 1843
ano en
que se public'o D e la z·b
. su princ1·pal b
z ertad del comercio
b ,
cues...
, ·
,
orasore
wones econonucas.4 Con la colaboraci, d p d d
redactó la R .
.
.
on e e ro e Madrazo, Mora
euista Hupano-amerzcana, cuyo único tomo se publicó
M d 'd
en 1848. Se le nombró cónsul español en Londres en 1856
~~ a n
drid en 1864.s
, Y muno en Ma-

Las, principales fuentes para . estudiar el pensamiento económico de José
Joaqum de Mora son: el Catecismo de economía política varios artí'cul
El M
· Ch·¡
,
os en
ercurio
z eno,6 y De la libertad del comercio. Cabe decir que esto es
• Sevilla, 1843, y México, 1853.
• Para los datos biográficos y bibliográficos de Mora he consultado las · ·
obras. M GU
L
A
,
'
s1gu1entes
•.
I
EL UIS MUNATEGUI, Don José Joaquín de Mora: Apuntes biográficos
(SantJago, 1888); DOMINGO AMUNÁTEGUI SoLAR, Mora en Bolivia (Santia O 1897).
EsTuARDo
' d e Mora en el Perú: cartas al Mariscal
g ' Santa'
. NÚÑ EZ, D on Jose' ,Joaqum
~;uz (~una, 1961); C~~ FEux TRioo, "José Joaquín de Mora, secretario privado
1 manscal Santa Cruz , Kollasuyo: revista mensual de estudios bolivianos, año II
(enero,. 1940), :5-59; PEDRO PABLO FiouEROA, Diccionario biográfico de Extranjeros
en C~1le (Santiago, 1900J, pp. 15~-154; JosÉ DE MESA y TERESA GISBERT, José
Joaq~m de Mora, secretario del Mariscal Andrés de Santa Cruz (La Paz, 1965); Epistolario: ca_rtas_de Don José Joaquín de Mora a Don Florencio Varela", Revista Chilena de Histona y Geografía, L (1926 ), 35-64· RoBERT M WILL "T.h e Int d 1·
f CI ·
.
'
·
,
ro uc 10n
0
assical Economics into Chile", Hispanic American Historical Review LXIV
( 1964), 1-21. Otros apuntes biográficos y una crítica de la carrera lite;aria de
Mora se encontrará en Billy David Trease, "José J. de Mora a Spaniard Abr d"
(Ph. D. dissertation, University or Michigan 1953 )
'
oa
• L
,
,
.
os artículos sobre temas económicos publicados en El Mercurio Chileno son
los siguientes :
Núm. l (abril, 1828), pp. 5-25: "Economía política: del crédito público, de su
naturaleza, de sus ventajas y de sus principios".
Núm. 2 (~a~o, 1828), pp. 53-62: "Economía política: de los sistemas de hacienda".
Núm. 3 (Juruo, 1828), pp. 101-116: "Economía política: contribuciones".
Núm. 4 (julio, 1828) , pp. 149-171: ''De los bancos de descuento y circulación"
Núm. 5 (agosto, 1828), pp. 197-207: "Aduanas: artículo primero".
Núm. 6 (septiembre, 1828), pp. 245-268: "Aduanas: artículo segundo".
Núm. 7 (octubre, 1828), pp. 327-331: "Banco nacional".
Núm. 9 (diciembre, 1828), pp. 389-408: "Puertos francos" y "Crédito público".

597

�sólo una pequeña parte de los libros, artículos, traducciones y obras literarias
que se deben a la pluma fecunda del ilustre gaditano. Mora no era un economista de profesión, pero tuvo el mérito de comprender la senda que seguían los economistas más destacados de su época y el don de poder organizar
sus ideas en la forma apropiada a su amplia divulgación. Además, destaca el
fin didáctico de sus escritos económicos. Dijo a los chilenos que el motivo
de los artículos sobre economía "no ha sido tanto ilustrar sus principios como
propagar su afición" .7
Mora llama a la economía "la ciencia social por excelencia y antonomasia".
No obstante, siendo una ciencia "nacida casi en nuestro tiempo, no posee
todavía sino un reducido número de reglas fijas y seguras". En otro lugar
trata de la economía política y la estadística comercial ("lo que antes se
llamaba aritmética política") como dos "ciencias que todavía se hallan en
su cuna". En 1929 esbozó un plan para recopilar la estadística geográfica,
demográfica y económica de Chile, la cual podía proporcionar al gobierno
y al pueblo las mismas ventajas que recibieron los ingleses de los datos publicados por la Board of Trade. En otro lugar, lamenta la falta de datos
sobre la agricultura y dice que lo que necesita Chile es un investigador como Arthur Young para "reducir a cuadros metódicos la estadística rural".
La ciencia de las cosas, "he aquí, pues, el gran tópico de la medicina social
moderna".8
En el Catecismo Mora hace hincapié del fin práctico de la economía y censura a los que dudan "que se debe dar el título de ciencia a una colección
de documentos para cuya inteligencia basta sólo la facultad de raciocinar".
Está convencido de que en el mundo económico, igual que en el físico,
hay "fenómenos que preceden a otro, y cuyos resultados pueden calcularse
con más o menos exactitud". El Catecismo lleva un apéndice sobre la enseñanza de la economía, y la "prueba de las ventajas que produce el estudio
Núm. 11 (febrero, 1829), pp. 521-527: "Del comercio de libros en la América del Sur".
Núm. 14 (mayo, 1829), pp. 662-668: "Economía política: bancos" y "Comercio:
interés del dinero".
Núm. 15 (junio, 1829), pp. 677-684: "Comercio".
Núm. 16 (julio, 1829), pp. 725-761: "Economía política: aplicaciones de algunas
verdades de esta ciencia a la situación de Chile" y "Comercio".
Los artículos sobre "Comercio" en junio y julio de 1829 reseñan el libro de ALEXANDRE Mo&amp;EAU DE JoNNES, Le comerce au dix-neuvieme siecle (2 vols. París, 1825).
1
El Mercurio Chileno, 15 de julio, 1829.
• liJl Mercurio Chileno, 15 de junio y 15 de julio, 1829. Adam Smith, dijo. Mora,
"no hubiera podido formar una sola idea exacta sobre el asunto que su geruo profundo abrazó. . . si no hubiese hallado un conjunto inmenso de noticias verídicas
sobre todos los resultados que habían producido en su país los diferentes ramos de
trabajos útiles".

598

de la economía" se refiere al "profundo economista Ricardo, que supo ganar
medio millón de libras esterlinas, empleando el fruto de sus meditaciones
en las especulaciones de la bolsa".
Este encomio de David Ricardo fue superado por su elogio de otro economista inglés, Jonh R. McCulloch. En Londres Mora tuvo la oportunidad
de conversar con McCulloch, quien "pasa por el mayor economista de la
épo~ presente". Inglaterra, "tan fecunda en hábiles economistas", ha producido a Adam Smith, "el padre de la economía política", a Malthus, a
James Mill y otros de la "escuela liberal económico-política", distinguidos,
"no sólo por sus vastas y laboriosas investigaciones, sino también y aún en
más alto grado, por la agudeza, vigor y exactitud de sus argumentos, lo
que se entiende fácilmente al considerar la formidable masa de abusos y
preocupaciones que han tenido que combatir". Por su papel en el movimiento
librecambista en Inglaterra, el "inmortal Huskisson" se cuenta "entre los
más ilustres bienhechores de la humanidad".9
El pensamiento económico de Mora es ecléctico. En el prospecto de un
curso de economía política para el Liceo de Chile propuso un temario basado en las obras de Smith, Say, Ricardo, Storch, McCulloch y Jovellanos.
Además de este famoso asturiano, Mora cita a Pablo Pebrer,1º uno de los
"más profundos y liberales economistas" de España; pero parece singular la
falta de una referencia a Flores Estrada, Canga Argüelles y otros emigrados
españoles que se encontraron en Londres con Mora en 1823-26.
Para Mora la ciencia económica está dividida en cuatro ramos: producción, distribución, cambio y consumo. En cuanto a la producción, los factores
más importantes son el capital y la acumulación de ahorros, "sin los cuales
no puede haber capital". Aunque, según Mora, la prosperidad de la agricultura es inseparable de la de los demás sectores de la economía, la tierra
es el "manantial inagotable de toda riqueza que existe y circula en el globo".
Sigue no sólo a Quesnay sino a Smith al declarar la superioridad de la
agricultura: "si pasamos a examinar las ventajas de la agricultura respecto
a los otros géneros de trabajo, y en cuanto a la cantidad de sus ganancias
líquidas, hablando en general y prescindiendo de las excepciones ocasionadas
por una prosperidad hija del momento, no hay duda que la primera de las
• De la libertad del comercio, pp. 78-79.
Por la referencia en uno de sus escritos a la Casa de Comercio de P. Pebrer y
Cía., parece que Pebrer fue un comerciante residente en Inglaterra; pero hasta ahora
no he encontrado otros datos biográficos. Publicó en Londres varias obras, en inglés
y en español; pero su Coleccwn de memorias y documentos sobre la situaci6n econ6mica de la nacwn española, sus rentas, recursos interiores y exteriores aplicables a
la extinción de su deuda total con aumento de la riqueza pública. . . se publicó en
París ( 1834).
10

599

�artes es igualmente la más pingüe en retornos. Adam Smith, cuyas opiniones
pueden ser controvertidas o modificadas, pero que raras veces se engaña en
materias de hecho, calcula el valor de la renta territorial en una cuarta parte
cuando menos del producto del trabajo empleado en el cultivo. Jamás...
ha dado ni dará tan rica reproducción la misma cantidad de trabajo empleado en las manufacturas".11 Pregunta Mora, a qué se debe el crecimiento
económico tan rápido de los Estados Unidos, y contesta: al "producto neto
mucho mayor que en el país más rico de Europa". Fue un error suponer
que la agricultura no es susceptible de adelantos tan "importantes e ingeniosos como la industria" .12
Por otra parte Mora, lo mismo que Jefferson en los Estados Unidos, está
convencido de que los ciudadanos de un país agrícola son inmunes de los
vicios de una sociedad industrial. Así, "bajo el punto de vista moral" debe
preferirse la agricultura. ''Debemos, pues, contar entre las más felices prerrogativas de nuestro país el que la mayoría de su población pertenezca a la
clase menos expuesta a corromperse ...y sería doloroso que los intereses de
esta preciosa mayoría se sacrificasen a las quimeras impracticables de los
fomentadores de 1a industria..." .13
En cuanto a Chile, Mora declara que su "verdadera riqueza. . . está y
estará por muchos años consignada en la agricultura". Pronosticó una gran
expansión de la exportación de productos alimenticios y de materias primas, a condición de que el gobierno y los hacendados implantasen las mejoras precisas para salir de la "situación presente de atraso y rutina".14
Mora encuentra en la obra de Moreau de Jonnes la explicación de la superioridad de la agricultura inglesa sobre la francesa: en aquel país la agricultura emplea más capital que en éste, y la exportación de los productos
agrícolas produce el capital necesario.
Sobre el régimen de tenenciá de la tierra eI pensamiento de Mora parece
equívoco. Entró en una polémica con Juan Egaña, portavoz de los ricos
hacendados y defensor de los mayorazgos chilenos. El mayorazgo, según Mora,
fue el "único resto que habremos conservado de nuestra antigua 'Servidumbre". Siendo la falta de población el "gran vacío de la prosperidad de Chile",
n El Mercurio Chileno, 1 julio 1828.
España, por desgracia, realizaba un producto neto de la propiedad territorial
mucho menor de lo que debía esperarse de "una tierra tan fértil y de tanta variedad
de frutos preciosos" ( De la libertad del comercio, p. 54). Más adelante Mora reconoce la "falsedad" de un principio fisiocrático, ya que es cierto que "la naturaleza
ayuda tan eficazmente al manufacturero y al comerciante, como al propietario y al
labrador" (pp. 58-59).
" El Mercurio Chileno, lo. septiembre 1828.
" El Mercurio Chileno, lo. de julio de 1828.
12

600

el remedio. obvio, sería el aumento del número de propietarios, "cuya primera
conse:uencia sena la concurrencia de vendedores y la haja de los precios"
Efe~tJ.~amente, la Con~titución_ de 1828 abolió los mayorazgos, pero el re~
sen~en_t? de los duenos de tJ.erras vinculadas fue uno de los motivos de la
expatnacion de Mora.15
. Eg¡m~ sostuvo que los fundos de mayorazgo "eran los que se hallaban meJ~~ cultivad~s" en Chile. Mora no lo negó, pero declaró que "la acumulac10n_ de la nqueza territorial en p ~ manos... sólo puede ser útil cuando
c~a de ~r~nte con la acumulación de la riqueza mercantil O industrial".
Asi, no vacilo en encomiar al Duque de Northumberland el mayor hace _
dado del Reino Unido, que "cultiva sus tierras con el :Uás sabio esmer:
~ ha ga~ado premios en las sociedades científicas, por la perfección que h~
mtroduc1do en muchas operaciones de la labor".16 Luego en 1843 ll
1 "di
..
,
,aIDaa
~s . ar entes panegmstas de la subdivisión de propiedades territoriales"
v1c_t1mas_ d~' una "~al ent:ndida filan~opía". Aunque en algunos países el
latifundio ha servido a vmcular la nqueza en manos improductivas y estéril~", la agri_cultura en gran escala es, por regla general, preferible. "Cien
fracciones contiguas ~e terreno, distribuidas en cien distintos propietarios, no
prod~cen t~ta cant~dad de frutos, ni frutos tan varios O perfectos, corno
reuru~as baJo un rmsmo propietario". Le faltan al pequeño campesino la
capacidad de hacer experimentos, perfeccionar los instrumentos de labor
emplear ~áquinas, y aprovecharse de otros "poderosos estímulos", que sir~
ven a meJorar la explotación agrícola. En fin, recomienda "un sistema de
inquilin~to puramente feudal, más preservado de aquellos abusos", que dice
haber visto en algunos países sudamericanos. En este sistema "el inquilino
posee todas las ventajas del propietario pequeño, sin ninguna de sus desventajas".11 ¡ Parece que habla Egaña!
En la economía de Mora la población juega un papel tan importante como
el capital. Consta por "regla conocida que la población crece a medida que
crecen los medios de subsistencia". Además, según Mora, es una "ley constante de la fuerza procreadora del hombre", que la población crece en razón
de su aglomeración. Las ventajas de una nutrida población se encuentran en
la frecuencia y estrechez de relaciones, los estímulos de un continuo roce y
comunicación, y la comunidad de intereses y necesidades. Al contrario, en
las poblaciones esparcidas a grandes distancias "los estímulos del trabajo se
desvirtúan, la acción del trabajo y de la inteligencia se aísla, se debilita y
'º RicARDo DoNoso, Las ideas políticas en Chile (México, 1946), pp. 81-84 y 131-135.
He buscado sin éxito la Respuesta a la memoria sobre los mayorazgos de Chile, obra
de Mora citada por Donoso.
16
El Mercurio Chileno, 15 de junio de 1829.
11
De la libertad del comercio, pp. 45-51.

601

�se entorpece... y aún la religión misma se pervierte y se enfría". La sociedad
que ofrece la mejor posibilidad de asegurar la estabilidad política es la que
"cuenta entre sus súbditos numerosas clases de gentes acomodadas". Es fácil
deducir de estas y otras páginas de De la libertad del comercio que la filosofía de Mora es lejos de ser igualitaria.
Dándose cuenta de la controversia maltusiana, Mora opina que "Irlanda
y España bastarían para que se pusiesen de acuerdo los antagonistas sobre la
imposibilidad de explicar con una palabra enigmas tan oscuros y enredosos.. .
Por más que digan Mr. Malthus y sus sectarios, el principio productivo de la
especie humana está muy lejos de inspirar el menor recelo en la Península;
y por más que argumenten sus contrarios, este mismo principio se opone a
la felicidad y a la riqueza de los Irlandeses". Mora fue movido a deplorar la
mortandad infantil "verdaderamente extraordinaria" en algunas regiones americanas debida a "la escasez y mala condición de los alimentos"; sin embargo, '"los matrimonios son allí notablemente fecundos". En el Museo Universal, comentando el aumento de la población inglesa (14.5 por ciento de
1801 a 1811, y 18.0 por ciento de 1811 a 1821) llamó esta estadística "el
barómetro indudable de la prosperidad de una nación". En fin, si el censo
registra un aumento demográfico, "no hay duda que hay aumento en los
productos. Si se prolonga la duración media de la vida del hombre, claro es
que hay mejora en su condición, en los alimentos, en las habitaciones, en
todo el mecanismo del orden social".
Denunciando la preocupación mercantilista de acumular los metales preciosos, Mora observa que su mayor o menor abundancia en una nación
"no la hace más rica ni más pobre, que la abundancia de algodón, de cueros
0 de cacao". Es la doctrina que le enseñó Smith: "no hay cosa más común
en todas partes que aquel coi:itinuo clamor de que no hay dinero. La moneda es como el vino, que no puede menos de parecer poco y escaso a todos
aquellos que no tienen con qué comprarlo, ni crédito para que se les
dé fiado". También cita un autor francés para el efecto de que "deplorar
la escasez del numerario... es una necedad".18
En El Mercurio Chileno Mora expone cinco "reglas generales sancionadas
por el consentimiento uniforme de los más sabios economistas", a saber:
1) una nación no debe desear una mayor suma de dinero ci:culante que
lo necesario para sus cambios interiores; 2) la falta de numerano puede suplirse por la mayor actividad [ejemplo: velocidad] de. la moneda exist~nte ;19
la mayor velocidad es efecto del aumento de trabajo, que trae consigo el

~umento de la pr~duc~i~n y la mayor frecuencia de cambios; 4) una cantidad de moneda msufic1ente llega a ser suficiente por su repartición entre
los_ que más la necesitan para "fecundar empresas productivas"; 5 ) este
f~liz re~~ltado "puede obtenerse fácilmente con la creación de bancos de
cuculac1on, descuento y depósito''.
, Pe~~ en seg~da Mora ase~a a sus lectores que las reglas son aplicables
solo para naciones que han cunentado su riqueza pública, y que han tomado el puesto que les corresponde en el mundo fabri.l y comercial". Chile
todavía se halla en la primera de las dos etapas en la vida nacional O sea
en la etapa en que "el dinero fecunda todas las fuentes productivas". Prueba
de l_a condición primitiva del país fue la "escasez dolorosa" del dinero (en
sepqembre de 1828), que "condena al reposo y a la parálisis de capitales inmensos, terrenos fecundos y minas inagotables". Y en mayo de 1829 Mora
escri?ió: "la escasez de numerario ha llegado a un punto increíble". Así, se
admite. que la. escasez ~one~a es al~o diferente de la escasez del vino, y
que bajo las circunstancias Chile necesita "el gran arbitrio del crédito" sea
en la?orma de billetes de banco o por préstamos. "No hay duda que p~ada
la cns1s actual el papel tendrá un giro mucho más seguro y frecuente".
Luego, informó a los "especuladores" chilenos de la baja del tipo de interés en Europa, protestando, sin embargo, que la economía continuaba en
auge. "Si el interés baja, no es porque faltan modos de especular, sino porque todas las especulaciones hallan alimento". Por desgracia, persistía ]a
diferencia "enorme" entre el tipo de interés en Europa y en América.20
En fin, Mora no tiene una teoría monetaria coherente. Dice que el dinero
puede ser un "instrumento peligroso" si circula en "mayor cantidad de la
que necesita para fecundar el trabajo"; pero, ¿ qué cantidad es demasiada?
Una menor cantidad se necesita si hay "mayor actividad de la moneda existente"; y, según Mora, "una de las verdades más luminosas de la economía
política", es la relación entre la cantidad del dinero y los precios agrícolas.
Debido al influjo del tesoro americano a España, los productos industriales
"no experimentaron una notable subida de precio, pero la de los frutos de
la tierra fue desproporcionada". Pero Mora descubre que el alza de los
precios favorece el ritmo de la producción, un factor que puede contrarrestar la tendencia hacia la inflación.21
Hay casi la misma contradicción en la doctrina de Mora sobre la libertad del comercio. En el Catecismo declara que "si una nación importa más
que exporta, ganará ; y si exporta más que importa, perderá en el comercio
exterior". Aquel feliz éxito ha de realizarse por la abolición de los derechos

,. El Mercurio Chileno, lo. de septiembre de 1828.
,. Sobre este punto Mora ofrece el ejemplo de Inglaterra, en donde las transacciones
mercantiles suman .e 132 por cada libra de numerario circulante.

20

:n

El Mercurio Chileno, lo. septiembre de 1828 y 15 de mayo de 1829.
El Mercurio Chileno, 15 de mayo, 1829.

603

602

I

�sobre la importación. La libertad del comercio es un axioma fundado en
las "propensiones irresistibles del corazón humano" y representa el "triunfo
de la inteligencia sobre los intereses torcidos". Después de referirse al "célebre filósofo" norteamericano, William E. Channing, quien recomendó que
se cerrasen de una vez todas las aduanas desde Maine hasta Luisiana, Mora
propone que "quémense en la plaza pública los aranceles". También secunda
el optimismo del mismo Channing, cuya opinión en 1841 fue que "la libertad del comercio, que tanto progresa actualmente en la opinión, es otra
gloriosa prueba de la tendencia de nuestro siglo a la universalidad".22
La política librecambista proporciona el mayor beneficio a la agricultura,
respecto de la "imposibilidad de fomentar la agricultura cuando no se franquea la importación, para que en cambio se franquee la exportación de sus
productos". Para Mora el comercio exterior, igual que el interior, es nada
más que la extensión del benéfico principio de la división del trabajo. El
trueque de los productos de dos países significa que en ambos el trabajo
queda mejor remunerado. La salida del oro y la plata del país que los produce sólo significa que dicho país tiene una ventaja comparativa en la explotación de sus recursos minerales.
Mora censura a los industrialistas de Cataluña por su "espíritu hostil" al
librecambio, prueba de la "incompatibilidad de los intereses de los catalanes
con los de la mayoría inmensa de la nación". Refiriéndose a los "colosos
de industria" en Europa, opina Mora que sería difícil demostrar si crecieron
a causa de la protección aduanera o a pesar de ello.23 No pasa por alto las
repercusiones fiscales de la política aduanera. En primer lugar, llama a las
aduanas "el ramo más costoso del sistema de hacienda", ya que una alta
proporción de los derechos cobrados ha de gastarse en mantener una administración costosa, si se incluye al personal necesario para descubrir el fraude
y perseguir al contrabandista. ·(De paso Mora observa que "el mismo Smith,
que con tanta vehemencia ha combatido la severidad de las leyes fiscales,
no desdeñó aceptar un empleo en las aduanas de Escocia"). Además, "el
principio de los derechos altos es nocivo al tesoro", es decir, los ingresos tienden a hajar con el alza de los derechos. 24
" De la libertad del comercio, pp. 32-33. Los discursos del teólogo Channing citados
por Mora son los siguientes: "The Union", publicado en 1829, y "Address on the
Present Age", escrito en 1841. Se encuentran reimpresos en The Works of Wm. E.
Channing, D.D. (11th ed., Boston, 1849) , I, 333-367, y VI, 147-182.
" Mora anticipó que los derechos ingleses sobre la importación de cereales desaparecería "ante los universales clamores de la nación" y los "gigantescos embates de
la Liga de Manchester", tal como efectivamente se realizó en 1846.
u De la libertad del comercio, pp. 29-31. Curiosa es la apología de Mora por el
contrabandista, "un buen miembro de la sociedad si los reglamentos de su país no

604

C~~do entra a tratar de la política comercial de Chile Mora
modificar
su doctrina profundamente. El M ercurio
. Ch·¡
' d
tiene que
. .,
i eno a opta una pos1c1~~ actua~ente muy defendida por los países en vías de desarrollo. cada
nac1on " neces~t a de una economía política peculiar a su existencia". 2s· Pero
en el pensamiento de Mora la solución no es la industrialización. Pese al
costo de .transp?rte, las manufacturas europeas han de resultar más baratas
Y de ~eJor _calidad que las producidas en el país. Se ofrece por eJ·empl0
las teJas chilenas, " porosas Y 1lenas de materias heterogéneas"
'
de mod0,
que
'
d no •sirven .a "preservar las casas de las lluvias" • El " vergonzoso
atraso"
sta
e e _m~ustna, es ?tra ,~rueba de cómo la falta de competencia, nacida del
P:?tecciorusmo, suprune la propensión natural del hombre hacia la perfecc1on .~e su~ facultades". En cuanto al paro de las operarias de los "toscos telares , ~uJeres que ganan "un jornal mezquino", Mora declara que el ensanchamiento de los ramos de exportación abrirán nuevas oportunidades de
empleo. 26
La ~icultura será la f~ente d: la mayor parte de las divisas que han
~e realiza1:5e en el comercio exterior de Chile. Pero no se olvidará de la
nqueza mmeral, sobre todo el cobre, que "ha empezado y continúa prosperand~ en su carrera". Calcula Mora que la demanda del cobre es "muy
sup~nor a l~~ medios ~c~ales de satisfacerla" y que "el comercio extranjero
de unportac1on es la uruca causa del incremento que ha recibido esta mercadería". En cuanto al cáñamo lino lana harinas vino hierro y "otr
. . .
'
'
'
'
'
os
mfm1tos ramos de exportación", Mora piensa que se ha demorado su desarrollo por falta de capitales. Dedica dos artículos en El Mercurio Chileno a
~,ª crítica del _libro de Moreau de Jonnes para recalcar la idea de que
solo el comercio puede conducir a Chile al alto grado de prosperidad".21
E~ vis~ de lo e~u~to arriba, resulta extraño que Mora quiera "preser:ar' a C~le de la nvalidad ~xtranje~~ en el mercado de productos agrícolas,
por m~d10 de derechos de rmportac1on que, sin embargo, no comprometan
la sub.sIStencia pública en tiempos de escasez y malas cosechas". Además
se~ Mora, es preciso mantener las aduanas y tarifas de géneros indus~
tnales, "como un mal necesario, preparando la época en que esta parte de
hubieran convertido en crimen la acción que sin la declaración del fisco no podría
merecer tal nombre".
"' El Mercurio Chileno, 15 de julio, 1829. En una nación puede haber hombres estudiosos y aplicados que entienden a fondo "todas las doctrinas que se han imaginado
desde Smith hasta Macculloch, y sin embargo es cierto que no habrá en ella un solo
economista capaz de redactar un decreto útil al país". Claro está que Mora no está
hablando de Mora.
"' El Mercurio Chileno, lo. agosto y lo. septiembre, 1828.
21
El Mercurio Chileno, 15 de junio y 15 de julio, 1829.

605

�las contribuciones públicas ocupen un puesto secundario en la escala de
nuestros ingresos". Hace falta un "hombre público bastante ingenioso y entendido, para reemplazar las sumas que producen al erario los derechos de
importación por otras contribuciones menos erizadas de peligros y menos
fértiles en desastres y miserias". En todo caso, los derechos deberán ser
"suaves", no excediendo del 15 por ciento, sobre "aquellos objetos que hacen
agradable y cómoda la vida, y que nuestras circunstancias no nos permiten
elaborar".
Tratando del sistema impositivo en un principio, Mora acepta los preceptos de Smith, aunque trató de añadir "otros preceptos no menos justos"
de Sismondi: que el impuesto recae sobre la renta y no sobre el capital;
que la renta se distingue del producto mismo; que siendo la contribución el
precio de los goces que el gobierno asegura, el que nada goza, nada debe
contribuir"; y que la contribución sea más moderada sobre "riqueza fugitiva".28 Le pareció que la mejor forma de tributación sería por impuestos
sobre la renta de la tierra o bien sobre el arrendamiento de las fincas urbanas. Se refiere, con aprobación, a la "única contribución" que "no estuvo
lejos de ponerse en práctica" durante el reinado de Femando VI. Desgraciadamente, a causa de las "vastas e imperiosas necesidades" de la hacienda
española en 1843, no bastaría "ningún sistema de contribuciones exclusivamente directas". Así, llega Mora a concluir que la "riqueza mercantil contribuye, como todas las otras, al sostén de las cargas públicas". Recomienda
la exención de los jornaleros "porque disminuyendo las ganancias de la clase
más pobre de la sociedad", disminuye el ahorro -lo que parece ser una perspectiva demasiado optimista de la contribución de los trabajadores a la formación de capital. 29
Utilitarista como Bentham, Mora creyó que el fin de la sociedad es la
mayor felicidad del mayor número. Pero la felicidad sólo se consigue bajo
un régimen de libertad. En un artículo sobre "Jurisprudencia", declara que
"la libertad purifica unas instituciones, de las que saca toda su fuerza vital.
No es posible concebir un régimen libre en que estas funciones se envilezcan
por la ignorancia, por la codicia, por la pasión, o por la mala fe". Aquí
está hablando de la libertad política, pero la aplicación del principio a la
economía es lógica. La prohibición de las importaciones, por ejemplo, re.. El Mercurio Chileno, lo. de mayo de 1828. "Nada es más sencillo", dijo Mora,
"que determinar en un cuerpo social los individuos a quienes será men~s pe~oso sostener el peso de los gastos públicos" : son "los más ricos". Pero es preciso evitar que
el impuesto sobre la riqueza no sea "justo" y "conveniente".
'" De la libertad del comercio, pp. 57-59.

606

sulta en un "sitema de privaciones tan opuesto a los fines de la civilización
como atentatorio al derecho de propiedad".3º
E_l Cateci:m~ ~racteriza 1~ libertad económica como la "facultad de produc~, de dis~n~tur, ?e camb1~ _Y de consumir los productos que componen
la i:1Jueza publica, sm otros límites que la seguridad del Estado, la conservac1on ,,del orde~ y de las buenas costumbres, y la seguridad de los particul~es • Mora nene muy poco que decir acerca de las circunstancias en que
la libertad se debe c~artar con 1:1otivo de la seguridad del Estado, pero es
de suponer que hu~1era consentido al famoso aforismo de Smith, de que
la defensa es prefenbJe a la opulencia. El Estado no tiene el derecho de
tasar el interés. Sobre este punto Mora sigue a Bentham: el contrato lla~~d~ de usura es "conforme al derecho de la naturaleza... No puede haber
rmqw~ad e~ un contr~to? cuando sus condiciones convienen a ambas partes".ª1
El liberalismo econormco de Mora, igual que el de Smith y de otros de la
escuela inglesa, no es una doctrina de laissez faire inflexible. El gobierno
debiera "contribuir por medio de empresas útiles a la mejora de nuestra
condición social"; pero Mora no dice cuáles son estas "empresas útiles".
Sólo hay referencias pasajeras al papel del Estado en el desarrollo del transporte, las comunicaciones, y otras obras públicas que hoy día se conocen
por la infraestructura económica. La educación del pueblo se debe fomentar,
Y sobre este punto el pensamiento de Mora se acerca a la teoría moderna
de la educación como una forma de inversión pública. La educación diJ·o
" suaviza
. 1as costumbres. . . enseña a respetar los derechos ajenos. . . por
'
el'
influjo directo, eficaz y constante que ejerce en la producción de las riquezas
fS favorable a la prosperidad pública".
Hasta ahora la obra de Mora se ha apreciado desde el punto de vista literario o político. Dijo Amunátegui Solar en 1897: "Mora ha sido, sin disputa,
uno de los españoles más notables que han pisado este suelo de América,
después de la revolución de la independencia".82 La opinión de Mesa y
Gisbert tiene casi la misma fuerza: "Mora es uno de los emigrados españoles más activos, cultos y emprendedores que ha tenido el siglo XIX. Quizá fue el español que más hizo por Sudamérica en los años inmediatamente posteriores a la Independencia. Debido a que su obra se desarrolló en
Inglaterra, en cuatro países de este Continente y luego en la misma España, es que no se le ha considerado como peculiar de ninguna &lt;;le estas naciones, habiendo sido de todas, pues en cada una de ellas dejó algo".33
30

El Mercurio Chileno, lo. de septiembre de 1828 y 15 de mayo de 1829.
Curso de derechos del Liceo de Chile, por D. José Joaquín de Mora, director de
aquel establecimiento (Santiago, 1830).
31
Mora en Bolivia, p. 4.
33
José Joaquín de Mora, p. 14.
31

607

�En estas pocas paginas he querido insinuar que las ideas económicas de
Mora, si no tan profundas y comprensivas como las de otros escritores de su
época, no obstante, son dignas de recordar. Sería difícil precisar la influencia
que haya tenido el pensamiento de Mora, en América o en Europa. Se le
conoció en cuatro países sudamericanos, pero en ninguno estuvo bastante
tiempo para que sus ideas echasen raíces. En Chile hubo un renacimiento
del liberalismo, señalado por la llegada en 1856 del economista francés Jean
Gustave Courcelle-Seneuil. Como catedrático y consejero del gobierno chileno, Courcelle-Seneuil intentó implantar las mismas doctrinas de liberalismo económico y político que Mora quiso ver aceptaclas en 1828. En pocos
años la política de Chile volvió a tomar otro rumbo, Courcelle-Seneuil se
fue, y desde entonces ha sido muy de moda, no sólo en Chile, sino en toda
la América Latina, discurrir sobre los "errores del liberalismo económico". 34

Sección Quinta

COMENTARIOS y RESEÑAS
BIBLIOGR.A.FICAS

•

.. RoBERT M. WILL, "La política econormca de Chile, 1810-64", F,,l Trimestre
Económico, XXVII ( 1960), 238-257 ; LEONARDO FuENTEALBA HERNÁNDEZ, "CourcelleSeneuil en Chile: errores del liberalismo económico", Anales de la Universidad de
Chile, CII (1944), 101-206.

608
H

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�DE LO NACIONAL A LO INTERNACIONAL

LIC.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México
Universidad de Nuevo León

circunstancias prevalecientes en el mundo, se observan ciertas corrientes de pensamiento que necesariamente se reflejan en
la actitud del hombre frente a los problemas que le aquejan, destacándose en
forma clara el importante proceso que va de lo nacional a lo internacional, en
una época que está caracterizada por esa tendencia.
DENTRO DE LAS ACTUALES

Como determinados acontecimientos lo ponen de manifiesto, algunas ideas
inspiradas en doctrinas, cuando no la doctrina misma, ha venido modificando o substituyendo a otras que tuvieron su vigencia en el orden de lo nacional, las que ahora parecen diluirse frente a ese proceso de integración internacionalista,1 y de hecho, no solamente ha operado, tanto el incontenible
avance científico, proyectado a lo tecnológico, como la llamada explosión
demográfica a escala mundial, sino también lo ideológico -cuya naturaleza
habría que estudiar de acuerdo con la forma que modernamente se le utiliza-, la que ha venido colocando a los hombres en grandes zonas diferentes de pensamiento y de acción, advirtiéndose, frente al fenómeno natural
internacionalista, los síntomas de una pretendida nueva forma o tendencia de
internacionalización ideológica, distinta en fines y ser a la primera.
De acuerdo con nuestro punto de vista, cabe aclarar que el tema de nuestro estudio, obedece fundamentalmente a las causas naturales mencionadas, o
sea -para no citar sino a las más importantes-, la explosión demográfica
a escala mundial y el alto nivel del progreso científico con sus naturales influencias y consecuencias, pese a los inconfesables designios de cualquier
ideología carente de ética en su doctrina, que tenga contenido y afanes de
1

Lic. ALBERTO GARCÍA Gó1rnz. Internacionalismo y Universalismo. Humánitas, vol.
V, p. 533. Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León, 1964

597

�'I

dominio mundial (libido dominandi) y que se pretenda imponer a través de
una "coexistencia pacífica", en tanto llegan otros acontecimientos, como si
la Humanidad no pudiera encontrar otro camino para dignificarse y cumplir con su destino histórico dentro de ese turbio devenir y no caer en la esclavitud "ideológica" materialista, que lleva al hombre por caminos que no
no son los del amor, la caridad y la comprensión, únicos medios viables para
una posible integración de verdadera convivencia internacional.
Así, es necesario establecer el proceso natural de la internacionalización, el
que no es compatible con cualquier paralelismo de otra índole, ni con los vicios y falacias congénitas de una pretendida internacionalización de carácter
puramente ideológica. En otras palabras, la realidad sociológica internacional que apunta una dinámica hacia la posible integración internacional, encuentra sus causas principales en los citados factores de la explosión demográfica en un aspecto y, por otro, en los adelantos notables de la ciencia.
Claro está, que en el trasfondo se encuentra otra serie de importantes elementos cuya conjugación y precipitación queda sujeta a las presiones que
de todo orden se operan en el seno de las sociedades nacionales, los &lt;fue también coadyuvan en ese proceso, pero que no son estudiados aquí.
Tomando en cuenta el innegable grado de influencia que en los tiempos
modernos ha venido cobrando el hecho de lo ideológico, es consecuente el
que se haya despertado un interés por su estudio, así como el de su influencia en las diferentes comunidades sociales, hecho que es analizado por los
tratadistas a través de materias aplicadas a ese campo, así como en importantes obras y estudios, tomando en cuenta, además, su empleo como anna
de penetración política y de conquista.
Por lo que respecta a lo ideológico, considerado como una corriente de
pensamiento que opera del exterior hacia el interior, ya se ha advertido desde las comienzos de la última Guerra Mundial, la prevención en contra de
ella, en medidas legislativas con un carácter penal proteccionista, no solamente de naturaleza anti-bélica,2 las que, en la mayoría de los casos, no tuvieron la eficacia que hubiera sido de desearse, atentos a los resultados negativos que hubo de contemplarse.
De acuerdo con el aforismo: "Las ideas no tienen fronteras", resulta innegable que lo ideológico ha venido tomando un inusitado incremento, como así fue posible observarlo, por ejemplo, en los graves disturbios reciente• En México, el llamado Delito de Disolución Social, contemplado en los artículos
145 y 145 bis, del Código Penal para el Distrito y Territorios Federales. En Estados
Unidos de Norteamérica, en disposiciones legales, en la existencia de un Comité encargado de contrarrestar las actividades anti-Norteamericanas y en la gran mayoría de

mente acontecidos en diversas partes del mundo, los que tienen una sospechosa sincronización y que aunado a otros motivos e inquietudes características de las juventudes de nuestro tiempo, han producido un debilitamiento
de afirmación nacional al seguirse una línea ideológica y política de repercusión internacional.
Así, pues, este proceso ideológico que se ha venido operando cada vez con
mayor intensidad en un radio siempre creciente, ha arrollado ideas y conceptos que, hoy por hoy, resultan obsoletos para ese proceso, o bien han
caí~o en el_ anacronismo o la ineficacia, o, en última instancia, ese proceso
es. inadvertido por la masa --otro fenómeno moderno--, que es nutrida y
onentada en fuentes extrañas a su propio ser y estilo de vida, dentro del límite
de lo nacional, masa que resulta fácil presa de control en manos de expertos
de agitadores o de políticos, los que para sus propósitos, en algunos de lo:
casos, anteponen su interés personal, al de su nación y utilizan todos los modernos cuanto poderosos medios a su alcance -como profesionales-- para
atacar los puntos débiles de esa masa, alcanzando casi siempre con éxito las
metas propuestas. Además, no es un simple juego de palabras el entender
que no es lo mismo nutrirse que ser nutrido, referido esto a la cuestión intelectual.
Por lo que respecta al hecho social de la masificación, característico de las
modernas sociedades y que aparece como producto inmediato de la explosión
demo~áfica, a su vez ha permitido la ósmosis ideológica con mayor celerid~d, s1 se ~ºn:1ªn. :n cuenta las presiones y la menor resistencia, lo que permite la soc1ahzac1on gradual, encontrándose el hombre atrapado en alguna
de las estructuras que forman la gran red. Esto ha provocado un cambio en
la ubicación y estimación de la persona al ser convertida en individuo con
las trascendentes consecuencias que son de apreciarse.
'
Con razón Peter A. Calver ha escrito: "Dentro de la terminología angloamericana, la formación de las actitudes políticas entre los elementos de un
grupo humano se califica generalmente de socialización política. Este término indica que se trata de una operación entre una serie más vasta de operaciones sociales estudiadas por los sociólogos, gracias a las cuales el individuo puede ser admitido en el seno de la comunidad e instruido acerca de
la manera de comportarse en relación con ella".3 Debemos recordar también
'
la frecuencia con que se utiliza el concepto de "cultura de masas".
La Nación. Por lo que respecta a la Nación, y su derivado, la nacionalidad, se ha afirmado que se originan con la presencia del Estado, sin em. • C. F. Gabriel Almond y James S. Coleman, editores: The Politics of the Deuelopmg Areas. Princeton, N. J., 1960, (pp. 26-31). Citado por Peter A. Calvert. La Formación de las Actitudes Políticas. Aportes No. 7. Enero 1968.

países.

599
598

�bargo, no es posible confundir a la concreción jurídica de lo sociológico cuya
raíz está en la Nación misma, siguiendo el proceso natural de su desarrollo
a través del tiempo.
Así, Recaséns Siches eslima que la Nación, elemento básico de la nacionalidad en el sentido en que hoy empleamos esta palabra, es una sociedad
moderna. Aunque el hombre es conocido desde antiguo, hasta entrada la
Edad Moderna, no se formó ninguna estructura nacional en el sentido que
hoy damos a esta expresión, pero en cambio, antes de que se formaran
las modernas nacionalidades encontramos comunidades, las cuales desempeñan un papel parecido al que hoy le corresponde a la Nación, en los pueblos adelantados, y las cuales, aunque con características diferentes, vienen en
el fondo a significar algo parecido a lo que la Nación hubo de significar
después. Así, por ejemplo, las tribus, las confederaciones de tribus y la CiudadEstado de la antigüedad clásica.4
La Nación, de acuerdo con las concepciones que de ella se tienen, se nutre
de sus propias substancias, o sea de ideas y conceptos que, con mayor o menor
grado de eficacia, con aciertos o con errores, ha hecho suyos, los que a su vez,
han hecho permisible el florecimiento de determinadas instituciones políticas
-en el más alto nivel del concepto de política-, especialmente en aquellos
pueblos que han tenido el acierto de crearlas, adecuándolas a su tradición
histórica y a su peculiar forma de ser, lográndose así su mejor asimilación y
perfeccionamiento. De la inobservancia de esto último, algunas naciones han
lamentado graves consecuencias.
Interesante, pues, resulta el caso observado hasta el presente, de uno de
los conceptos que han tenido mayor arraigo entre las diversas comunidades
del mundo: la Nación. Y es precisamente este concepto, cuya historia se
remonta inicialmente a formas de agrupamiento humano que alcanzaron una
mayor cohesión social, el que ha llegado hasta nuestro tiempo y cuyo valor sobrepasa una mera circunscripción de tipo sociológico, ya que sus raíces han
penetrado profundamente en el alma humana, desde sus primeras manifestaciones, hasta llegar -equivocadamente, por cierto-, a los excesos negativos de un nacionalismo exacerbado, mal entendido y peor practicado.

Mas si el concepto de Nación, que en nuestro tiempo parece -dentro del
proceso mismo de la evolución histórica-, y bajo la influencia del internacionalismo, como próximo a convertirse en inoperante, esto no significa que
haya perdido todavía su plena validez sociológica, jurídica y política. Es también probable que tal eventualidad no acontezca, por más que determinados
hechos permitan registrar la presencia de tendencias hacia ese fin.
• REcASÉNs Sicm:s. Sociología, p. 451.

600

Sobre este último punto resulta interesante observar cómo en el campo
de lo económico se han venido sucediendo determinados hechos en América
Latina que son elocuentes en lo que se refiere a un tipo de internacionalización, que bajo el nombre de integración, y dentro de la estructura internacional, aparece como integración internacional, obedeciendo a la tendencia
que venimos señalando.
Entre los días 8 y 26 del mes de julio de 1968, se llevó a cabo, en La Paz,
en la sede del Instituto Boliviano de Estudios y Acción Social (IBEAS), un
curso sobre "Bolivia y la Integración de América Latina", organizado por el
INTAL (Instituto para la Integración de América Latina), bajo los auspicios
del Banco Central de Bolivia.5
En el discurso de clausura del director del INTAL, señor- Gustavo Lagos, se
advierten en algunos de sus conceptos, ideas sumamente reveladoras de la tendencia internacionalista, que si bien están inspiradas en la integración, en boca
de una autoridad en la materia, resultan de la mayor importancia. He aquí
algunos pasajes: ..."Cabe destacar, en primer término, que el proceso de
integración económica ofrece ventajas indudables a la economía boliviana y
por ello la política del Gobierno de Bolivia de decidido apoyo a la integración
constituye una clara interpretación de los auténticos intereses nacionales y
de la vocación histórica de Bolivia dentro de América Latina. Como si los
fundadores de esta nación hubieran tenido el presentimiento del rol estratégico que el país podía jugar en el proceso de integración económica, le dieron
el nombre que hoy lleva, derivado del propio nombre del gran libertador,
precursor y primer actor del movimiento de unidad latinoamericana. Porque
dentro del proceso general de América Latina, Bolivia aparece como un país
puente colocado por la geografía y por la historia en un lugar de encuentro
de los distintos esquemas de integración que se están desarrollando. Su ingreso
a la ALAC ( Asociación Latinoamericana de Libre Comercio) le ofrece un
gran mercado para el desarrollo de sus planes en los distintos sectores productivos, y le permite la concertación de acuerdos sectoriales, generales o parciales en el ámbito del Tratado de Montevideo. En su calidad de país de menor
desarrollo económico relativo, Bolivia puede obtener ventajas no extensivas y
además está autorizada por la Resolución 176 para llevar a cabo el programa
de liberación comercial en condiciones más favorables. Ello le permite formular una política de negociaciones que no comprometa el cumplimiento de los
objetivos nacionales, como ya se demostró en la primera negociación de Bo• Boletín de la Integraci6n. Agosto 1968, pp. 462 y 463. Buenos Aires, Argentina.

601

�livia en la ALAC, durante el séptimo período de sesiones ordinarias de la
conferencia.
"Su ingreso al Grupo Andino la vincula a un conjunto de países y a un
esquema de integración destinado a desempeñar un papel estratégico dentro de
la integración general de América Latina. Este ingreso no solamente responde
a imperati~os de s~ geografía sino que también le permitirá gozar de un régimen especial, con1untamente con Ecuador, en el acuerdo andino en o-esta.,
"
b
c1on...
Termina, el señor Lagos con estas palabras: "Cuando se organizaba en
Mendoza el Ejecutivo Libertador que habría de liberar a Chile, alguien pre~tó a San_ Martín por qué siendo él argentino se interesaba tanto por la
mdependenc1a de Chile. Y el gran General respondió: 'mi país es la América
entera Y me importa tanto la independencia de Chile como la independencia
de las Provincias Unidas del Río de la Plata'. Es el espíritu contenido en
:sta gran afi~mación el que podrá hacer posible esta segunda etapa de nuestra
md~~endencia. que es la integración de América Latina. Unidos en una gran
nacton de naciones como sería una América Latina integrada, no diviso tarea
alguna que esté fuera de nuestro alcance. Mas para ello necesitamos compenetramos del espíritu sanmartiniano y considerar que el desarrollo de cada
uno de nuestros países es tan importante como el desarrollo de los demás países
latinoamericanos. Es dentro de este espíritu que hizo posible la primera independencia de América Latina..."
Ciertamente vamos de lo nacional a lo internacional, mas si esta mutación,
hoy por hoy, un tanto prematura, supondría, en principio, un nivel internacional
e~ el que ~ igualdad permitiese tal mutación; una igualdad que comprendiendo los diversos factores operantes en el seno de lo social, de lo económico
de lo religioso, de lo jurídico y de lo político, pero sobre todo de lo cultural'
permitiese tal cambio, lo 9ue, a ojos vistas, por ahora resulta imposible d;
alcanzar de acuerdo con un somero análisis de las diversas situaciones de esos
órdenes nacionales a nivel internacional, máxime que las bipolaridades, riqueza-pobreza, cultura-ignorancia, fuerza-debilidad -que son reflejos vivos del
ser del hombre-, destruyen cualquier intento actual de una factible posibilidad a ese respecto en el plano de lo internacional.
No se ignora, por otra parte, la nobleza de los postulados internacionales
contenidos en el Preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas y que resulta
un patétic~ reconocimiento de la infortunada realidad internacional, al proclamar la igualdad de los Estados, como principio, cuando en la parte relativa
se asienta: "reafirmar la fé en los derechos fundamentales del hombre en la
dignidad y el valor de la persona, en la igualdad de derechos de ho:ibres y
mujeres de las naciones grandes y pequeñas. .. Establece también el artículo 2

602

"

de la propia Institución: ( 1). La Organización está basada en el principio de
la igualdad soberana de todos sus miembros.
Esta colocación de desigualdad de las situaciones nacionales en el plano
internacional, permite inferir determinadas consecuencias y de que estamos
también ante la posibilidad -trágica expectativa- de que no solamente se
paralicen los intentos o el proceso mismo de la integración internacionalista,
sino que esa desigualdad que, como fermento, es propicia para que se produzca un conflicto bélico como nunca antes lo padeciera la Humanidad. Posibilidad que nos lleva a la conclusión de que se ha llegado -tomando en cuenta
las características y posibilidades de ese futurible bélico-, a dos situaciones que
en síntesis son definitivas: la guerra -problema central del Derecho Internacional- y la paz.
En el caso de la primera, o sea el empleo de la violencia para la solución
de los conflictos como arma suprema y como ultima ratio, ha determinado
importantes y profundos cambios en las sociedades de todos los tiempos, sólo
que ante la eventualidad de un conflicto bélico, dada la enorme y total potencialidad destructiva de los medios a emplearse, ya que ahora se trata no
de una guerra limitada, sino de una guerra total, colocan a la Humanidad
ante la situación imposible de rehacerse y sí de fenecer ante tal circunstancia.
Lo nacional, como parte de un todo afectado, dados esos medios destructivos,
desaparece, no ya por factores de proceso integrativo de carácter internacionalista, sino por la amenaza o aplicación de la violencia física, cuyas consecuencias serían definitivamente aniquilantes y destructoras, si se toma en cuenta que ahora las causas -cuya conjunción se presenta por primera vez en la
historia- son totalmente distintas a cuantas hayan operado en el pasado.
O bien, cabría la posibilidad de la integración impositiva -ante el temor- de
un solo bloque, que a su vez fundiría lo nacional y lo internacional.
En el otro aspecto de la cuestión, la paz, en última instancia, sería el camino
que permitiera la posibilidad del proceso gradual de integración de tipo internacional por sus propias fuerzas naturales, lo que significaría una serie de
problemas relativos de ese proceso, no solamente difíciles, sino sumamente complejos para ser superados sino con el paso del tiempo. Lo que parece utópico,
si se miden los futuros alcances, tanto de la explosión demográfica mundial,
como de la incontenible marcha del proceso científico, o bien, de la conjunción de ambos, lo que al menos permitiría un intento de integración. Y de aquí,
entre la antítesis guerra-paz, se llegaría, en última instancia, al problema, al
eterno problema del predominio de la razón o de la fuerza. Habría que estudiar las posibilidades de lo ideológico, que sirviendo a los fines de la violencia
dejaría postergada a la propia razón, al convertirse en un fin y no en un medio
603

�para llegar al entendimiento del que tanto necesitan los hombres de nuestro
tiempo.
Por lo que toca al tema de nuestro breve estudio, vemos que la tendencia
internacionalista se puede apreciar en múltiples aspectos. Hemos escogido un
artículo escrito por Jaume Miravitlles en que bajo el título de "Imperios
Verticales", el escritor advierte esa tendencia, cuando afirma: "Ha sonado,
-se dice- la hora de poner las bases de la unidad mundial. Las técnicas industriales de que dispone el hombre, los fabulosos avances tecnológicos en el
transporte y en la comunicación, hacen posible aquel proyecto hasta ahora
quimérico. Tenemos ya satélites artificiales capaces de proyectar a un auditorio mundial, programas de televisión, se está trabajando en sistemas que
podrían llevarnos a cualquier lugar de nuestro planeta en pocos minutos. Teóricamente, es perfectamente posible trabajar en Nueva York y vivir en la Costa
Azul. Es decir, teóricamente, estamos preparados para hacer de toda la Tierra
una unidad económica y social. ¿Lo estamos política y culturalmente? ¡ Ciertamente no!
"Vivimos en una época -agrega el autor- , de significativa contradicción:
a medida que se uniforman las formas materiales de la vida, se exacerban los
particularismos locales, no ya desde el plan de nación, sino desde el más elemental de la región, comarca o tribu. Esta reacción no es necesariamente negativa y constituye una defensa saludable de la originalidad de la persona humana que se resiste a convertirse en un robot sin alma ni corazón".
Así, vemos que el fenómeno de la internacionalización, además de ser observado por el escritor, es un tema que interesa por igual a todos los hombres,
ya que todos los hombres estamos comprometidos en él, y es necesario reconocer
que esa realidad, que a primera vista pudiera parecer fácil de desentrañar
entre la urdimbre de complejos problemas, de interesadas actitudes ideológicas,
así como de la mayor diversificación de opiniones, y en el que, pese a los
esfuerzos realizados, la persona humana, la que debe ser considerada en primer
término como tal, se vé seriamente amenazada por los efectos deshumanizantes
de la masificación y por la penetración ideológica que está caracterizada precisamente por el ataque a su ética y a su dignidad, desconociendo el alto valor que representa, no como símbolo ni como número. De aquí que también sea
digno de alabanza el esfuerzo realizado en el seno de la Organización de las
Naciones Unidas, para rescatar, exaltando, el reconocimiento de los derechos
humanos, esencia y condición natural de la persona humana en momentos en
que tal reconocimiento, especialmente en la órbita de lo nacional, esos valores
de la persona no están debidamente realizados, pese a lo impecable o a la
intencionalidad en la letra y en el espíritu de las diversas legislaciones en el
mundo.

En la nación, el hombre encontró una de las formas más adecuadas para
verificar su propia proyección y la de sus congéneres. Esto así se demuestra
con un estudio comparativo en el plano histórico de las diversas instituciones
políticas de los pueblos y la historia tiene destellos de gran contenido humano
cuando se inicia la gestación de las nacionalidades. Ciertamente, cambian las
circunstancias en el tiempo y en el espacio, pero es bajo el influjo de ellas que
el hombre emerge --&lt;:orno persona-, dotado de los medios que le permitirían
· con el paso de los días, llegar al advenimiento de la democracia y este hecho
es bastante significativo, si se considera que la democracia es una de las más
completas formas políticas que el hombre haya podido alcanzar, y que, además,
habría de permitir el nacimiento, el desarrollo y el progreso de las propias nacionalidades, así como el afianzamiento de los valores morales y cívicos que le
darían un "porqué" más satisfactorio a su espiritualidad, pudiendo llegar así
a grandes expresiones, pese a lo elemental del concepto de lo nacional en sus
formas primarias.
"En efecto -dice Antonio de Luna- se creyó que el nacionalismo y su
aplicación a las naciones que todavía no habían logrado constituirse en Estados
independientes -'principio de las nacionalidades'- era una etapa necesaria
hacia el internacionalismo y no se dieron cuenta de que en lugar de ser el
apogeo del individualismo y la democracia, aplicación a las mismas de los
derechos del hombre y su mejor garantía eran la negación de los mismos. Ello
proviene de la confusión entre 'principio de autodeterminación' y 'principio
de las nacionalidades', que son cosas distintas. Para que ambos coincidieran
haría falta que la nación se definiera. como 'un plebiscito cuotidiano', como
upa asociación voluntaria de hombres que quiere vivir bajo un Estado que
los una; pero precisamente tal definición es una confusión de lo político con
lo nacional. Renán define al Estado, no a la Nación, dejándose llevar de la
sinonimia de ambos términos en francés. Pero lo que hace que la nación sea
problema, lo que explica que a partir de la Revolución francesa se haya convertido en la categoría suprema de integración social y política, es precisamente el que se la considera como algo objetivo -natural o metafísico; y
entonces, si la cualidad nacional es algo independiente de la voluntad, el
principio de las nacionalidades es, como sostiene Lord Acton, incompatible
potencialmente con la democracia, ya que "pone límites al ejercicio de la
voluntad popular y la sustituye por un principio más elevado". Si antropomórficamente se trasladan todos los derechos del hombre a las naciones, éstas conquistan la libertad, pero desaparece la de los individuos".6
• ANTONIO DE LuNA. Fundamentación del Derecho Internacional. Ponencia. Actas del
Primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional. Madrid. MCMLI.

605

604

�11

Pero no es posible soslayar la importancia trascendental del hombre con
sentimiento de nacional. Desde luego no son las formas más altas de su espiritualidad. Así tenemos la expresión de la cultura griega, o bien, el Siglo de
Oro hispánico, dentro de organizaciones humanas en donde la fórmula democrática incipiente empezaba a penetrar, ya fuera gracias a la Ciudad-Estado
o en las conquistas alcanzadas por los comuneros españoles.
Cuando los insurgentes de América luchaban por liberar a sus pueblos,
aspiraban a una democracia, en contra del despotismo, aunque las formas jurídicas no fueran en muchos casos de tal naturaleza.
Y cuando hablamos de esos comienzos de la Nación, no está por demás recordar que en el hoy distante año de 1899 podía decirse que Europa entera
estaba gobernada por solamente dos monarquías, dos Estados secundarios:
los Países Bajos y Suiza y una que otra villa libre de Alemania o de Italia eran
la excepción; dos monarquías, solamente dos: Inglaterra y Suecia, estaban
limitadas por instituciones parlamentarias, las otras no conocían las ventajas
y los inconvenientes del poder absoluto, más o menos temperados por las disposiciones personales de los "Déspotas Esclarecidos".7
He aquí que un nuevo actor, el Pueblo, comenzó a aparecer en la escena
internacional. Es en este punto que se observa una irresistible evolución: la
Filosofía Política de Bossuet no conocía más que el Estado. Montesquieu y
Voltaire mostraban más su simpatía por la Nación, y por su parte Rousseau
y Mably no admitían otra soberanía que la del Pueblo. Ciertamente, los Soberanos de aquel tiempo no reconocieron de buen grado la pretensión de sus
pueblos a disponer de su status político; la Santa Alianza se constituyó expresamente para liberar parcialmente de acuerdo con las manifestaciones, la renovación del espíritu revolucionario, o bien la institución de ese Pacto que
llegó a un resultado que los componentes no proveyeron ni imaginaron: el
evitarles a los pueblos oprimidos el sentimiento de su solidaridad.
Al presente -de ac;uerdo con Royssen-, la importancia de ese hecho es
posible resumirla de la siguiente manera: el problema de las nacionalidades
llegó a ser un "Affaire" internacional; en nombre de la paz, los aliados se
pusieron de acuerdo para constituir en común la policía de Europa; en nombre
de la justicia, las nacionalidades reclamaron la invocación de la conciencia
universal, como así es posible observarlo durante más de medio siglo, en la
prensa, en los debates políticos y en la literatura de toda Europa. El progreso
de las nacionalidades provino, lógicamente, del desenvolvimiento de las instituciones democráticas.8
• THEODORE RuYSEEN. Les Sources Doctrinales de l'ltiternacionalisme. Presses Universitaires. Vol. III, pp. 18 y sigs.
• Ibid., p. 134.

606

Dentro de las diversas teorías que lógicamente se han elaborado en tomo
a la nación, la que por su propia naturaleza ha despertado la atención de esclarecidos pensadores, se ha llegado a una división de ellas en naturalistas y
espiritualistas, siendo, por tanto, necesario buscar los elementos subyacentes en
el concepto, ya que en los tiempos modernos algunas ideas acerca de él, están
superadas, como acontece con la de raza, que ha sido declarada sin fundamento
por muchos autores que con sólidos argumentos han hecho evidente su carencia
de razón. Otros autores sólo se han detenido en algunos de los aspectos o de
los elementos fundamentales del concepto de la nación, olvidándose del todo.
Sin embargo, es posible extraer algunas notas esenciales que son características
y permanentes en la nación con objeto de ver qué posibilidades tiene la internacionalización, en el aspecto de su t;volución natural, que es en síntesis, el
objeto de nuestro apuntamiento.
En Francia -de acuerdo con J. T. Delos 9- y en los países que han seguido
su ejemplo, se ha superado la influencia de sus revoluciones, al despertar de la
conciencia nacional. No se ha hecho ningún llamamiento al sentimiento racial. La nación que se subleva, de 1789, es en realidad el "Pueblo Soberano"
que toma conciencia de sus derechos. Se alza contra un sistema político, contra
el feudalismo y contra la monarquía absoluta; reivindica los derechos del
hombre, y no los de su raza; invoca la razón y no la sangre; y no piensa en la
diversidad de las razas, sino para proclamar su igualdad ante el derecho y su
libertad.
Sin embargo -prosigue este autor- mientras esta forma del sentimiento
nacional ligado más tarde al ideal democrático, gana paso a paso y derrumba
la estructura política, aparece otra que no cesa, que no deja de ganar terreno
a su vez, bajo la influencia del pensamiento germánico principalmente, invoca
a los derechos históricos, la sangre y el suelo; cree en el alma colectiva, en las
fuerzas oscuras e instintivas que prevalecen en la vida de los pueblos y en el
desarrollo de sus instituciones sobre las decisiones de la libertad individual más
próxima a la naturaleza y a las condiciones físicas de la vida, menos política,
menos racial y más voluntariamente mística, esta concepción de la nación se
orienta por sí misma, hacia las diversas formas del racismo.
Pero si la Nación ofrece evidentemente al hombre un medio, conjuga, al
parecer, la acción de los elementos físicos como el territorio, el clima, y la de
los factores institucionales, históricos, políticos y sociales.
Del conjunto de conceptos que sobre la Nación se han elaborado y de entre
la diversidad de notas o elementos que se le atribuyen, destaca, predominantemente, la idea de comunidad, como elemento aglutinante, ya que todos los

• J.

T.

DELOS,

p. 38.

607

�atributos del concepto coinciden en esa característica en la que participan todos
los miembros de una determinada agrupación social. Sin caer en un vitalismo
exagerado, sin embargo, no es posible negar la existencia del ser contenido en
la nación, porque en última instancia, éste requiere de una organización, que
se traduce en vida comunitaria política, religiosa, cultural, social, etc., dentro
de un orden jurídico y social que es precisamente el que la caracteriza, haciéndola diferente de otras, y aunque resulte un tanto discutible la afirmación de
que la nación es un organismo vivo, al cual algunos autores la atribuyen hasta
alma y conciencia nacionales, como hipérboles románticas, es indudable que la
nación tiene en sus atributos esa comunidad que le otorga el sello característico de una personalidad, no solamente de naturaleza jurídica sino también
moral.
En la relación existente en las clásicas instituciones Nación y Estado y entre
los Estados y la Organización Internacional, se han venido observando ciertas
diferencias o bien, siempre bajo el influjo omnipotente de la soberanía -celosamente guardada y defendida en razón natural de la aparición de los pueblos
jóvenes-, como, en nombre de esa soberanía, paradójicamente, el Estado se
ha visto precisado a coordinarse con la soberanía de otros Estados y para
esto ha sido necesario superar muchos escollos para preservar lo inmaculado
de la propia soberanía, si bien en su nombre se han realizado grandes cambios
en el tiempo actual.
El hecho es que en nuestros días todos los Estados se han comprometido
moral y jurídicamente a participar en la resolución de los graves problemas
que aquejan a la Humanidad, no solamente en el ámbito de lo internacional,
sino que han utilizado a la Organización de las Naciones Unidas para recibir
ayuda en lo nacional. Tal es el caso de la preservación de la paz, tal es el
caso cada vez más importante de la participación de los Estados en la creación y fomento de las instituciones de tipo económico, como hubimos de ver,
de organismos para la educación, etc. Se podría preguntar si se llegará a la
situación de si el hombre, como persona, no encuentra ya el debido reconocimiento de protección en su esfera nacional, cuarido organismos internacionales
acuden en su ayuda. Lo ideológico tiene otros caminos y otras metas, atendiendo a que es o debe ser, producto de una doctrina, que tenga un profundo
contenido ético y humano, porque no es la desesperación ni la miseria las que
pueden conducir a la Humanidad a través de una ideología que preconiza la
violencia y el apoderamiento. No sería una ideología, sino una disfrazada actitud política con fines imperialistas la que arrastraría al hombre a su fin. ¿Sería la civilización, contradictoriamente hablando, la forma de conducir al
hombre a su final? Debemos pensar, por hoy, que si el proceso de internacionalización habrá de realizarse, el hombre debe poner su razón para conducirlo,
608

utilizando los frutos alcanzados por el progreso científico aplicado a la erradicación de los problemas que determinan el clima favorable para la proliferación de ideologías negativas y aniquilantes, recordando aquellas palabras
de aquel judío víctima de la persecución nazi, cuando las maldibujara en la
pared de su escondite:
Creo en el sol, aunque no brille,
Creo en Dios, aunque esté en silencio,
Creo en el amor, aunque esté escondido. ..10

'º Citado por IiARoLD

BLAKE WALKER.

Chicago Tribune. 2 de mayo de 1968' p. 2.

609
H39

�LA EDUCACIÓN EN EL MtXICO INDEPENDIENTE
Lrc. JoRGE PEDRAZA
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística.

EL LICENCIADO Y PROFESOR Germán Cisneros Farías, tiene un interesante estudio sobre el artículo tercero constitucional, en donde señala que "el primer
documento jurídico en materia educativa, de que tenemos noticia, es el que
se refiere a la Constitución Española de 1812".1 Esta Constitución, jurada en
Cádiz el 19 de marzo de 1812, entró en vigor en la Nueva España el 30 de
septiembre de ese mismo año.
Este primer antecedente constitucional del artículo tercero lo encontramos
en los artículos 131, 335, inciso quinto; y 366 al 370 de la Constitución Política
de la Monarquía Española:
Artículo 131. Las facultades de las Cortes son:
Vigésimasegunda: Establecer el plan general de enseñanza pública en toda
la Monarquía, y aprobar el que se formó para la educación del Príncipe de
Asturias.
Artículo 335. Tocará a estas diputaciones (provinciales) :
Quinto: Promover la educación de la juventud conforme a los planes aprobados; y fomentar la agricultura, la industria y el comercio, protegiendo a los
inventores de nuevos descubrimientos en cualquiera de estos ramos.
Artículo 366. En todos los pueblos de la Monarquía se establecerán escuelas
de primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, escribir y contar,
y el catecismo de la religión católica, que comprenderá también una breve
exposición de las obligaciones civiles.
Artículo 367. Asimismo, se arreglará y creará el número competente de
1

GERMÁN CrsNERos FARÍAs. El Artículo Tercero Constitucional. Monterrey, México,

1965, p. 13.

611

�'

'l

universidades y otros establecimientos de instrucción, que se juzguen convenientes para la enseñanza de todas las ciencias, literatura y bellas artes.
Artículo 368. El plan general de enseñanza será uniforme en todo el reino,
debiendo explicarse la Constitución política de la Monarquía en todas las
universidades y establecimientos literarios, donde se enseñen las ciencias eclesiásticas y políticas.
Artículo 369. Habrá una dirección general de estudios, compuesta de personas de conocida instrucción, a cuyo cargo estará, bajo la autoridad del Gobierno, la inspección de la enseñanza pública.
Artículo 370. Las Cortes por medio de planes y estatutos especiales arreglarán
cuanto pertenezca al importante objeto de la instrucción pública.2
Con la conquista, la Nueva España dependió en su legislación de España.
Privada esta tierra de facultades legisladoras, sus negocios más importantes se
ventilaban en las Cortes Españolas. La vida de España llegaba tiempo después
a América.
En 1812, ante las Cortes de Cádiz, don Miguel Ramos Arizpe presentó una
memoria en la que apuntaba que "la educación pública es uno de los primeros
deberes de todo gobierno ilustrado, y sólo los déspotas y tiranos sostienen la
ignorancia de los pueblos para más fácihnente abusar de s~s derechos. ~a situación de estas cuatro provincias internas de Oriente, su sistema de gobierno
interior y en general de la monarquía tan notoria y prolongadamente aletargada han' influido desgraciadamente en que no se conozca en estas infelices provinci:s un establecimiento ordenado de educación popular. Sólo en la villa de
Saltillo, primera de la provincia de Coahuila, y en Monterrey, capital del Nuevo
Reino·de León, hay una escasa dotación fija para la subsistencia de un maestro
de primeras letras. Los presidios y villas de más numerosa población sostienen,
de los fondos de las c~mpafüas y contribuciones voluntarias de algunos padres
de familia, a algunas personas ineptas o de mala conducta con el nombre de
maestros que regularmente se entretienen en mal enseñar la doctrina cristiana,
siendo p~r lo común incapaces de enseñar principios de una regular educación
pública; en las haciendas que ocupan gran número de sirvientes, suele hab~r
también una u otra escuelilla, habiendo yo observado más de una vez el cuidado que se pone en que los hijos de los sirvientes no aprendan a escribir, por
creer algunos amos que llegando a esa que se llama ilustración, solicitarán.o_tro
modo de vida menos infeliz, rehuyendo la dura servidumbre en que han vivido
sus padres. ¡ Desgraciada juventud americana! ¿ Es posible que se intente re• Derechos del Pueblo Mexicano. Tomo III. XLVI Legislatura. México, 1967, p. 87.

612

primir las más bellas disposiciones de la naturaleza y mantener al hombre en
una brutal ignorancia para más fácilmente esclavizarlo? ..." 3
El panorama que nos muestra Ramos Arizpe es lamentable y habla precisamente de las cuatro provincias internas de Oriente, entre las cuales se encontraba el Nuevo Reino de León, con su capital: Monterrey, y una gran
cantidad de poblados, en donde apenas había un maestro de primeras letras
y en la mayoría de esos lugares ni siquiera eso.
El 22 de octubre de 1814 es sancionado en Apatzingán el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, en cuyo Artículo 39 se
estatuía que "La instrucción, como necesaria a todos los ciudadanos, debe ser
favorecida por la sociedad con todo su poder".4
El movimiento de Independencia, iniciado por Hidalgo, es consumado por
Guerrero e Iturbide y muchos hombres más. Es así como México se quita la
tutela de España y se inicia, en esta forma, una nueva vida: la vida del México Independiente.
"Con el movimiento de Independencia --es Larroyo quien habla- nacen
propósitos político-educativos suficientemente amplios para delimitar una tercera época: la de la enseñanza libre, que se caracteriza por un anhelo de organizar la vida pedagógica del país sobre la base de una política liberal; sin
embargo, aquí y allá se percibe la segunda intención de sustraer la dirección
educativa del influjo del clero para ponerla en manos del Estado (Valentín
Gómez Farías). Dicho ideal nutre la doctrina que sustentan los destacados
políticos de la educación, hasta la época de la Reforma". 5
El cuatro de octubre de 1824 es sancionada por el Congreso General Constituyente la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos, en cuyo
Artículo 50, fracción I, señala las facultades exclusivas del Congreso:
1. Promover la ilustración: Asegurando por tiempo limitado derechos exclusivos a los autores por sus respectivas obras, estableciendo colegios de marina, artillería e ingenieros; erigiendo uno o más establecimientos en que se
enseñen las ciencias naturales y exactas, políticas y morales, nobles artes y
lenguas: sin perjudicar la libertad que tienen las legislaturas para el arreglo
de la educación pública en sus respectivos Estados" .6
El Congreso General Constituyente de 1824 tomó como sinónimo de la palabra instrucción el vocablo ilustración, según se puede apreciar en el texto
anterior.
• lbid., p. 88.
• lbid, p. 88.
• FRANCISCO LARROYO. Historia Comparada de la Educación en México. Editorial
Porrúa, S. A. México, 1964, p. 41.
• Derechos del Pueblo Mexicano, p. 89.

613

�Tan pronto como se consumó la Independencia se habló ya de trabajar
por la educación popular. En 1825, el Primer Presidente de la República,
general don Guadalupe Victoria, al cerrar -precisamente el 21 de mayoel período de sesiones ordinarias de la Cámara, expresó:
"El poder ejecutivo no ha perdido ni puede perder de vista la moral y la
ilustración, y por lo que a ésta hace, una Junta está actualmente entendiendo
en un proyecto grandioso de enseñanza pública, a fin de que los mexicanos no
tengan que ir a buscar socorros a otros países". 7
Pero, es ya bien sabido, sólo fueron proyectos. Así vemos, en informes sucesivos, cómo se lamenta Guadalupe Victoria.
Las Escuelas Lancasterianas.

La primera manifestación escolar, fuera de las causas que habían guiado
la educación durante el largo período de la Colonia, la constituyen las Escuelas Lancasterianas ( 1822) que por más de 70 años habían de influenciar
con su estilo peculiar. La Compañía Lancasteriana se fundó el 22 de febrero
de 1822.
Señalaremos aquí que las Escuelas Lancasterianas deben su nombre a José
Lancaster, nacido en Inglaterra en 1778 y quien intentó la transformación de
la sociedad mediante la instrucción de las clases más humildes.
La Compañía Lancasteriana en México recibió desde 1823 subsidio oficial
que fue incrementándose con el tiempo y además le fueron donados varios edificios. Su influencia fue decisiva en 1840 al grado que, el 26 de octubre de
1842 fue erigida en Dirección General de Instrucción Primaria en toda la Nación. Durante los tres años que tuvo ese carácter oficial, la Compañía abrió
escuelas primarias y escuelas normales en varias ciudades de la República.
Algunos autores púntualizan las principales características de este sistema:
1. Utilizar a los monitores, alumnos mayores y adelantados, para instruir a
los pequeños y menos avanzados; los monitores recibían del maestro las instrucciones del caso, se rodeaban de diez o veinte alumnos y repetían las lecciones.
2. Los "ínspectores" vigilaban a los monitores, distribuían el material e indicaban al maestro quiénes de los alumnos debían ser sancionados.
3. La disciplina se mantenía por su severo sistema de castigos y permisos;
7

Innovaciones Pedagógicas de la Enseñanza Primaria.

El deseo de suministrar a todas las clases sociales los rudimentos de la
cultura humana obligaron a descubrir métodos más racionales, prácticos y
eficaces en los dominios de la instrucción elemental. Las primeras innovaciones en la enseñanza primaria, de las cuales fueron autores los religiosos dominicos Matías de Córdova y Víctor María Flores, se orientaron a la enseñanza de 1a lectura y la escritura, y fueron los primeros esfuerzos en el terreno
del método fonético. Gran éxito y significación obtuvieron en las tierras Chiapanecas, sin lograr vencer, sin embargo, el peso de una rutina generalizada
en el país.
La Escuela y el Estado Mexicano.

La educación cívica y política del pueblo fue iniciada con gran energía en
1833 por Valentín Gómez Farías, primer político de la educación en el perío-

La Educación Pública en México a Través de los Mensajes Presidenciales Desde

la Consumación de la Independencia hasta Nuestros Días. Publicaciones de la Secretaría de Educación. México MCMXXVI, p. 3.

614

se llevaba récord disciplinario en cuadros de honor y listas de de!I\érito; se
usaron las orejas de burro.
4. "La escuela lancasteriana introdujo algunos métodos nuevos y más efectivos que los que hasta entonces se usaban como, por ejemplo, el empleo de
mapas y carteles, los areneros y los ejercicios de dictado".
5. El programa se circunscribía a lectura, escritura y operaciones matemáticas elementales.
6. La enseñanza se impartía en una sala espaciosa; había una plataforma
para el maestro, mesabancos para los niños, una especie de telégrafo, consistente en una tablita con un aditamento especial para que por medio de sonidos
convencionales, se pudieran transmitir direcciones y órdenes a monitores inspectores...8
Hacia 1870 decayó rápidamente la escuela lancasteriana por dos razones:
Una intrínseca, derivada del sistema mismo que, de moda por algún tiempo,
llegó un momento en que resultó superado. La razón extrínseca estribó en
que tanto el Gobierno General como los Municipios principiaron a fundar y
sostener mejores escuelas primarias. En 1890 fue disuelta la Compañía Lancasteriana después de 68 años de existencia. Pese a las deficiencias de métodos y resultados desempeñó su papel histórico y representó el primer esfuerzo
para solucionar el g~ave y delicado problema de la enseñanza primaria popular.

8
EMMA MARTÍNEZ DuÉÑEz y CAMILO AluAs
en México. SEP. México, 1962, pp. 109 y 110.

ALMARAZ.

Historia de la Educación

615

�•

do independiente. Lucas Alamán y el doctor José María Luis Mora, fueron los
primeros ideólogos de un programa educativo del Gobierno. Alamán, en su
Memoria del siete de noviembre de 1823 pregonaba que sin instrucción no
podría haber libertad y que la base de la igualdad política y social era la enseñanza elemental. Para ello propuso un plan que fue aceptado y en el que
se trabajó hasta 1832. En 1833 trataron de implantarse sus reformas.
Por su parte, el doctor Mora apoyó esta renovación de la enseñanza en un
plano político, lanzando la idea de que habría de ser la base de la política
escolar, de hacer que las orientaciones y tendencias de la educación estuvieran
acordes con la política general del Estado Mexicano.
Todo ello coincidía con la conciencia de una urgente generalización de la
enseñanza elemental. Se trataba de una necesidad política; la educación de la
nueva nación debía de estar de acuerdo con las nuevas instituciones políticas,
sí éstas habían de perdurar. Tal fue el sentido de la Memoria de Alamán y de
toda la obra posterior realizada por el doctor Mora.
Considera el licenciado Carlos Alvear Acevedo que "Lo grave era el pretender que se estableciese por parte del Estado, un sistema educativo que reflejase las ideas y principios de ese mismo Estado. Lo grave era que se pretendiese una cabal identificación entre los dos términos: El jurídico-político,
y el educacional, sin tolerar discrepancias de criterio. Y esto podría ser todo
lo estatista y efectivo que se quisiese, pero en modo alguno podía titularse
democrático, porque si en un sistema democrático el Estado debe respetar los
valores nacionales -y no imponer los suyos coercitivamente-, el pensamiento del doctor Mora llevaba implícito, en ello, no sólo la lucha enérgica contra
el Catolicismo de México, sino también el embrión del absorcismo por parte
del Estado en materia educativa, con la consiguiente exclusión, gradual, pero
firme, del derecho propio de los padres de familia..." 9
Después de dar a conocer la opinión anterior, señalaremos que ambos partidos -el liberal y ~l conservador- comulgaban con la idea de orientar la
educación hacia la libertad; pero discrepaban en el modo como el país debía
evolucionar políticamente y ello motivó muy pronto conclusiones opuestas
respecto a la orientación de la educación.
Los conservadores consideraban la unidad r~Iigiosa del pueblo mexicano
como un valor nacional y no concebían que la libertad democrática exigiese
la 'aceptación de una libertad en la orientación ideológica de la enseñanza,
extraña a la tradición del país, y sobre todo, a la realidad escolar que estaba
casi totalmente en manos de la Iglesia. Los liberales, en cambio, pugnando
por la transformación radical del país, reclamaban el control de la educación
• CARLOS ALVEAR ACEVEDO.

616

La Educ(lción y la Ley. Ed.

Jus.

México, 1963, p. 57.

por el Estado, como único medio para asegurar la educación democrática de
los ciudadanos, y exigían que se sustrajera la enseñanza de las manos del Clero.
Las Leyes de 1833 de Valentín Gómez Farías, constituyeron el primer paso decisivo en esta dirección, si bien frustrado en sus resultados inmediatos.
Por estas Leyes, se suprimió la Real y Pontificia Universidad de México y
se creó la Dirección General de Instrucción Pública para el Distrito y Territorios Federales. Estableció que la enseñanza sería libre, en el sentido de
que todo ciudadano tenía derecho a abrir escuelas. Pero a la Dirección General que creó, atribuyó el control de todos los establecimientos públicos de
enseñanza, la facultad de expedir reglamentos, la designación de maestros, la
determinación de los libros de texto, y, en general, la dirección y orientación
de la educación en el país.
He aquí los artículos, del primero al cuarto, del Decreto que clausuró la
Real y Pontificia Universidad de México, fechado en la ciudad de México
el 21 de octubre de 1833 :
Artículo lo. Se suprime la Universidad de México, y se establece una dirección general de instrucción pública, para el Distrito y Territorios de la
Federación.
Artículo 2o. Esta dirección se compondrá del vicepresidente de la República y seis directores nombrados por el gobierno. La dirección elegirá un
vicepresidente de su seno, para que sustituya en él al de la República, siempre que se encargue del gobierno supremo o no asistiere a las sesiones.
Artículo 3o. La dirección tendrá a su cargo todos los establecimientos públicos de enseñanza, los depósitos de los monumentos de artes, antigüedades e
historia natural, los fondos públicos consignados a la enseñanza, y todo lo
perteneciente a la instrucción pública pagada por el gobierno.
Artículo 4o. La dirección nombrará todos los profesores de los ramos de
enseñanza.10
Concluiremos este breve trabajo, diciendo que con esta medida estatista
hizo su aparición la libertad de enseñanza en la legislación mexicana. Se trató
de hacer intervenir al Estado en la educación nacional como en un terreno
propio y de arrancarla de las manos de la Iglesia.

'º

Derechos del Pueblo Mexicano, pp. 89 y 90.

617

�FERDINANDO GALIANI: ECONOMISTA DESCONOCIDO
( 1728-1787)
DR. GIORGIO BERNI
Jefe del Departamento de Economía
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey

INTRODUCCIÓN
ESTAS RESUMIDAS NOTAS que aparecen por vez primera, representan el inicio
de un estudio más completo que el autor quiere realizar sobre este economista
que ha tenido el destino de ser desconocido a la mayoría de sus contemporáneos, de los economistas que siguieron y aún de los actuales. Son pocos los autores que reconocen a Galiani, el lugar prominente que tiene en la historia de
la Economía, entre ellos cabe citar: Loria, Marx, Einaudi, Gonnard, Gide y
Rist, Bousquet, Heimann, Schumpeter, Graziani, etc.
La American Economic Association acaba de darle su justo reconocimiento
traduciendo su obra más interesante, desde el punto de vista económico, Della
Moneta; obra aparecida anónima en Nápoles en 1751, y que el autor escribió
entre 1745 y la fecha de su publicación.
En estas cortas notas examinaremos en forma muy resumida algunos de los
problemas más interesantes considerados por el autor. Sus obras tienen un
sabor de modernidad por la manera realista con la cual están escritas y por
no tener ninguna objeción de perjuicios.
Schumpeter afirma que si el Galiani metodólogo es sorprendente, el Galiani teórico puro no lo es menos.
Galiani nació en Chieti, que entonces pertenecía al reino de Nápoles, murió en Nápoles. Religioso y diplomático, logró fama de economista con la
obra: Della Maneta (primera edición 1751) y de polemista antifisiocrático
con los Dialogues sur le Commerce des Blés ( 1770) .
Desde su juventud mostró una inteligencia aguda y llegó a ser un alto fun-

619

�cionario público, como miembro de la Suprema Mesa Directiva de Comercio de Nápoles. En 1759 fue designado secretario de la embajada napolitana
en París y viajó por muchos países de Europa. Publicó sus Dialogues sur le
commerce des Blés ( 1770), obra que lo hizo conocido a través de toda Europa.
En 1773 fue llamado otra vez a Nápoles y empleado en un alto puesto
público, el cual cubrió a satisfacción del rey.
Los escritos de Galiani fueron muy importantes y abarcaron varios campos, recordamos su trabajo Sui Doveri dei principi Belligeranti, publicado durante la guerra de los siete años, durante la cual el reino de Nápoles permaneció neutral. Investigó con mucha originalidad los problemas fundamentales de la ciencia económica, abriendo el camino a sus progresos futuros. En
su notable trabajo Della Moneta, analizó los fenómenos del valor elaborando una teoría que puede tener algo en común en los detalles con los otros
sistemas conocidos en su tiempo, pero diferenciándose esencialmente de las
otras.
Galiani colocó esto en la concreta utilidad de solas cantidades de riqueza;
la utilidad, de acuerdo con él, está determinada por diferentes grados de
demanda; hace observaciones acerca de la influencia del tiempo y la influencia recíproca de la demanda sobre el valor que a su vez influencia al
anterior, esta teoría de las limitaciones de la utilidad forma un sistema completo en el cual los varios elementos son primeramente investigados y luego
reducidos a uno solo. Este último no es ni el trabajo ni la rareza, separadamente considerados, ni siquiera la riqueza en sí misma. De acuerdo con Galiani, debe considerarse el valor normal, como una mezcla de varios elementos, todos tendientes a dar la idea de utilidad en su sentido más amplio y diferentemente distinguido en grado y demanda. Además de los modernos conceptos de la utilidad Galiani discutió la paradoja del valor y la resolvió con
base en los principios de la utilidad rara. -:-Es suya la famosa paradoja del
ejemplo del becerro de oro que está evaluado más que un becerro de carne.
La base teórica de Galiani no tiene nada en común con los que Locke y Cantillion generalmente aceptaban, anticipa las teóricas de Jevons y Menger. En su
obra: Della Moneta defiende el interés. El capítulo relativo al curso de cambio está impregnado de opiniones mercantilistas y muestra algunas inconsistencias en las observaciones del comercio internacional.
Sus ocho diálogos (Dialoghi sul Commercio dei grani) tienen grandes méritos, ya que son los más brillantes escritos publicados hasta esa fecha en
apoyo a la economía práctica.
En esta obra el autor declara que no es partidario de ninguna escuela; y
de acuerdo con el comercio de trigo el único sistema a seguirse, no es seguir
ninguno y llega a la conclusión de que algunos fenómenos económicos obedecen
620

ª. tendencias frente a las cuales es más conveniente que el hombre político se
nnda, secundando así las manifestaciones que derivan. Como él escribió subsecuentemente en su ''Corrispondenza", los diálogos nunca fueron completados y trató de añadir otro capítulo más, el IX, que nunca fue publicado.
En los Dialoghi Galiani no habla de la agricultura como la única base de
la riqueza, como lo hacen los fisiócratas: algunos países tienen territorios
bastante insuficientes para todas sus necesidades. Elogia el edicto de 1764
que establece el libre comercio de trigo en Francia porque no lo hace esto ~
trav~s de ~a convicción de corrección de la teoría. Cada nación, cada época
reqmere diferentes leyes; por esto es. absurdo para resolver los problemas de
la legislación económica con referencia a los abstractos principios absolutos
como quieren los fisiócratas, porque la consideración deberá hacerse desd~
una cantidad indefinida, la cual no podrá ser determinada, este es el hombre, quien podrá ser completamente modificado por los hábitos. Muchas objeciones estuvieron en contra de estas opiniones y todos los economistas de la
época se opusieron a Galiani.
En la historia de las doctrinas económicas, Galiani ha tenido el gran mé~ito de ha~er observado en la segunda edición de Della M oneta ( 1780) la gran
unportancia de Antonio Serra y de su obra: Breve Trattato delle Cause che
possono /are abbondare i reini d'oro e d'argento dove non sano miniere (Nápoles, 1613), que había sido injustamente olvidado por todos. Con su obra se
anticipó a dos importantes escuelas de pensamiento económico: la neo-clásica
y la histórica.

CONCEPTOS DEL VALOR, DE LA MONEDA, DEL INTERÉS

. Galiani fue uno de los primeros escritores italianos que han largamente analizado la naturaleza del valor de los bienes, demostrando que es producto de
muc~as circunstancias distintas, es decir, de la rareza, de la utilidad, de la
cano.dad, de la fatiga, del tiempo, etc.
Este análisis es muy notable para su tiempo; un adelanto en el que más
tarde desembocaría en la moderna temía del valor, siendo el valor, una idea
de proporción entre la posesión de una cosa y la posesión de otra en opinión
de un hombre o sea un juicio que se hace acerca de la utilidad que proporciona un bien dado y la rareza existente del mismo.
La utilidad que posee un bien consiste en la aptitud inherente del mismo
para hacer feliz al usuario, o bien sea, para satisfacer necesidades y pasiones.
La rareza viene dada por la proporción entre la cantidad existente del bien
621

�,

en cuestión y el uso que se hace del mismo, impidiendo con ello la satisfacción
de deseos que tengan otros sujetos. La cantidad que deriva de la rareza del
bien es producto de la tercera circunstancia que Galiani señala como componente del valor, es decir una cierta producción: producto directo del trabajo
sóbre el que se basa fundamentalmente el valor o sea que es la fuente o razón
de la rareza que junto con la utilidad es el elemento autónomo que forma el
valor.
La combinación de la rareza y la utilidad permite explicar por qué cosas de
poca utilidad tienen mayor valor que otras, que brindan mayor utilidad. Galiani claramente distingue dos clases de bienes según la posibilidad de un suyo
aumento cuantitativo: aquellos cuya c:ntidad depende de la naturaleza, y
aquellos que aumentan con el trabajo.
El trabajo como única fuente del valor de las cosas, consta de tres elementos: del volumen de la demanda necesaria de alimentos que permite mantener al trabajador en la eficiencia necesaria lo que influye en el precio de los
mismos, el tiempo requerido para el trabajo junto con el de reposo durante el
cual el consumo de alimentos se mantiene, y, como tercer elemento el salario
que depende del talento humano. Aquí Galiani profundiza su análisis hasta el
valor de la inteligencia de los hombres, afirmando que esta se aprecia en la
misma forma usada para los bienes inanimados, apoyandose sobre los mismos
principios de la rareza yío utilidad, juntos: sin embargo el valor de la capacidad depende no del ingenio que posee cada uno, sino, que del mismo que
cada uno madura o desarrolla.
De lo anterior puede notarse que se distingue las nociones del valor objetivo y del valor subjetivo, y que da al valor en general como origen, la rareza
y la utilidad.
Galiani desarrolló el concepto del valor-utilidad opuesto al concepto de
valor-costo de producción, y más específicamente de valor-trabajo. Acepta la
teoría de que el valor depende de la utilidad y de la rareza, y esta última está
causada o por condiciones naturales o por el trabajo necesario.
Del encuentro de la utilidad y la rareza en que fundamenta Galiani la teoría del valor, resulta la tentativa de mostrar la influencia concomitante de la
demanda y de la oferta sobre el valor de los bienes y de señalar cómo de esta concatenación nace el grande y utilísimo efecto del equilibrio del todo.
Galiani aun antes que los clásicos había vislumbrado la importancia de la
utilidad en la explicación de los fenómenos económicos relativos al valor de
los bienes.
Por lo que ahora nos ocupa respecto al valor, ya que adelantó no sólo en
tiempo sino también en profundidad a muchos escritores posteriores y sólo
hasta más tarde logró ser superado con la actual teoría del valor. A este res-

622

pecto Schumpeter, en su obra póstuma History of Economic Analysis, afirma
que si los clásicos ingleses hubiesen conocido al que Caterina de Rusia llamaba "mon petit cousin le napolitain" la ciencia económica se hubiera anticipado de por lo menos 100 años.
Respecto al valor de los metales, éste es intrínseco y depende del uso que
se hace de ellos con respecto al desgaste y se usan como moneda porque valen y no valen por su uso como moneda.
La utilidad de la moneda viene dada por el servicio que presta al comerciar, ya que con ello se permite eliminar el trueque y además garantiza el interés privado, y porque representa el crédito que uno tiene contr2. la sociedad,
que precisamente está representado y medido por la moneda.
Lo anterior es una indicación, que hace notar la obra de Galiani como algo más que un buen tratado.
Galiani hace una diferenciación de la moneda en real, ideal e imaginaria. La
ideal es una medida común para conocer el precio de las cosas, o sea que sirve
para valorar, o bien conocer el valor proporcional que existe entre una cosa
y otra; en el sentido real, la moneda consiste en piezas de metal, divididas
por la autoridad pública en partes iguales o proporcionales entre sí y aquí el
uso de la moneda consiste en comprar los bienes, además se recibe a cambio
de los mismos y se tiene como una seguridad y una prenda de poseer el equivalente de lo que fuese dado o de adquirir lo mismo por lo cual se recibió;
cuando la moneda se emplea sin que exista, para medir la proporción en que
están todas las cosas, es imaginaria, o bien se llama moneda de cuenta y se
usa como una referencia.
Galiani tiene una visión muy clara, ya que advierte que se trata de una
relación entre tres variables: la unidad monetaria imaginaria, la unidad monetaria corriente y la unidad del bien económico. Haciendo esto, procede en
la misma manera en la cual el economista de hoy se orienta en la relación
entre dos unidades de medición como, por ejemplo, el dólar y la tonelada de
trigo, o también, se pudiera añadir, entre estas dos unidades y una tercera
que pudiera ser el oro y cualesquiera otras mercancías que nos interese evaluar.
La moneda real además de su uso --comprar los bienes--- debe tener otras
cualidades: como el valor intrínseco que consiste en el valor del trozo de metal
fino que contiene, el sentido de valor dentro de la moneda, que no es fruto de
una convención humana, sino producto de la escasez (rareza) del metal con que
está hecha. La segunda cualidad es la facilidad de identificación, dificultad para hacerla sujeto de fraude y por último, larga duración. El valor extrínseco de
la moneda está otorgado por la autoridad pública y debe comprender el costo
de acuñación.
Galiani no da preferencia definida a ningún metal para usarse como mo-

623

�neda, sólo hace notar que si la proporción entre el oro, la plata y el cobre,
con respecto a la cantidad del metal que contenga y el valor de la moneda, es
fijado con exactitud, equiparan a las cosas indiferentemente en cada una de
las monedas, evitando así la huida o atesoramiento de las monedas del metal
que no guarda la debida relación.
El autor dedica mucha atención al problema de las alteraciones monetarias que tan frecuentemente se daban en su época para cubrir las deudas de
los gobernantes o de las necesidades públicas. Esto, para Galiani, consiste en
alterar por ley el valor extrínseco sin que lo mismo pase con el intrínseco y
dentro de estos movimientos reconoce los particulares y los generales. El alza
particular consiste en una desproporción de la relación del valor entre las dos
clases de monedas, y esto causa variedad de precios, congela una parte de la
moneda, y produce una ventaja para el extranjero, lo que provoca que la
buena moneda sea exportada. El alza general es menos perjudicial ya que, según Galiani, no causa huida de moneda al igual que la otra y distribuye el daño a la generalidad de la población: consiste en una disparidad entre la mercancía y la moneda en cuanto a sus precios, lo que se remedia por sí mismo
con un alza de éstos. A este respecto Galiani sostiene la tesis ya expuesta por
Malestroict en Francia, que en el alza general de todos los bienes los precios
aumentan nominalmente y no de hecho, ya que realmente nada aumenta como valor.
La sobrevalorización ( revaluación) o el debilitamiento (devaluación) , son
el resultado, en parte, dice Galiani, de las guerras, señala que el lujo de las
monarquías es la guerra, consecuencia de ella son aquellos movimientos que
sirven pata cubrir los gastos. La moneda representativa (papel moneda), requiere para representar la moneda real, la certeza de la deuda, la puntualidad
del deudor y la autenticidad de la pieza que se tiene a la mano. Así, la moneda
representativa es una deuda que llega a ser igual a lo que representa, cuando
existe un tenedor que la acepte. Los atributos del papel-moneda no son intrínsecos, sino que nacen de la aceptación.
La cantidad de moneda no influye, en el caso de la representativa, en el
valor de la misma, como sucede con la metálica.
La riqueza se acrecienta pero no es aumentada por la cantidad de dinero,
éste sólo ayuda a agilizar los cambios; lo que importa no es la cantidad de
oro sino la de los bienes que puedan adquirirse por lo que aquella cantidad
debe corresponder a las necesidades de mercado, ya que la abundancia exagerada del circulante, causa alzas en los precios y provoca la emigración de
la moneda. El alza de los precios no sólo puede significar carestía, sino todo
lo contrario, prosperidad y es posible debido a una aceleración de los cambios y a un curso del dinero que es señal de abundancia y bienestar económi-

624

c_o. Galiani enfoca la riqueza hacia el hombre u
, .
tituye, ya que ésta está implícita en 1 1 . , q e es lo uruco que la consal desear uno lo que otro posee en a re acion que s~ da entre dos hombres
Galiani es precursor de la te~ría :::::~::~ el p1:mero q~e el segundo.
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Para Galiani e 1 mteres
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D'
IALOGOS

SOBRE EL COMERCIO DEL TRIGO

Esta obra fue publicada en 1770 e
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alcance un cierto precio llega a
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es donde puede radie la .
comerc10 e1 mar, ya que ahí
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En esta obra
Galiani critica a "Lo1· d e 1a nature" dici d
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bate más contra la naturale
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ca ica e secta que quiea ciencia econormca".

1764 que da la libertad d

En esta obra llega a conclusiones sobre aranceles y provIS·iºo'n d e viveres
,
o ma-

625
H40

�teria anonaria, al considerar las causas de la carestía que afligieron a Italia
entre 1764 y 1765.

CONCLUSIONES

No se intenta llegar a un sintético resumen de la obra de Galiani o destacar la importancia real que representa en el campo económico, sino tan sólo
de constatar aspectos generales que desde luego lo hacen importante.
La aportación mayor de Galiani se encuentra en el terreno del valor en
que lo profundiza y se adelanta a sus contemporáneos y a algunos de sus
antecesores proporcionando los que ahora son los fundamentos de la teoría
en una forma muy clara, que como ha sido señalado, aún más tarde, no dieron ni Condillac, ni Smith.
De la misma forma señala la mutua dependencia existente entre el precio
y la demanda por lo que se puede considerar precursor de la escuela moderna
del equilibrio de W alras y Pareto.
En el terreno del interés y el cambio es también precursor de la teoría moderna, ya que plantea en términos muy peculiares lo referente a la naturaleza y justicia del interés en los préstamos que no es una verdadera ganancia
sino el equilibrio de la prestación y contraprestación.
En cuanto a la moneda, llega a la conclusión de que el papel moneda se
presta a abusos e inconvenientes, pero no investiga las condiciones teóricas
que pudiesen hacer posible que esto subsistiera y substituyera con ventaja a la

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'

moneda metálica.
Galiani puede ser considerado un maestro de teoría y al mismo tiempo un
combatiente en contra de la excesiva simplificación teórica y las demasiadas
rápidas conclusiones derivantes por la política práctica. Realizó un benéfico
equilibrio entre abstracción teórica y análisis histórico que ni la teoría ortodoxa ni la escuela histórica se demostraron capaces de mantener.
No podemos situarlo fácihnente dentro de una corriente económica o quizá
no tenga lugar en alguna de ellas, puede señalarse como un ecléctico de las
doctrinas fisiócratas y mercantilistas, como señalan entre otros Toniolo, Schumpeter, Niccolini, etc.

BIBLIOGRAFfA
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626

627

�ESTRUCTURA DE LA SOCIEDAD COAHUILENSE EN LA
SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX Y PRIMERA DEL SIGLO XX
PROFR. ANTONIO POMPA

y

POMPA

Instituto Nacional de Antropología e Historia
México, D. F.

EL PRESENTE ENSAYO ES una colaboración al estudio integral de la estructura de la sociedad coahuilense en la segunda mitad del siglo XIX y primera
del siglo XX, tema importante si se quiere interpretar la evolución de ideas
y circunstancias que contribuyeron a la conformación de ese estadio histórico
nacional en que se delineó la Reforma y sus efectos, en esta porción de las
provincias internas de Oriente, más tarde de la Intendencia de San Luis Potosí; provincia de Coahuila y Texas y finalmente estado de Coahuila, tras la
desmembración de la referida provincia de Texas.
Importante es tener una visión del paisaje de la región de Coahuila, variado y variable, que es atravesada por la Sierra Madre Oriental en forma
diagonal, entrando por su extremidad sureste para salir por su extremo noroeste, dividiéndolo en dos zonas de características diversas con variadas altitudes
y distintas condiciones de clima; la primera zona que constituye el grupo de mesetas boreales de la altiplanicie central; la segunda toda ubicada en el declive
levantino de la Sierra Madre Oriental. La primera forma casi toda una
cuenca interior y la segunda pertenece en su totalidad a la vertiente del Golfo de México.
En consecuencia, el paisaje que ofrece el medio geográfico encierra la sensación de la belleza que dan las zonas áridas o semiáridas del norte del país,
con su flora y su fauna peculiar, con sus sugerencias de desierto y sugerencias
también de pequeños oasis, valgan los términos; con un potencial económico
al que haremos referencia con mayor amplitud en 1a secuencia de este ensayo;
valga pues hacer notar que hay valle y montaña y que su territorio se presta
para la ganadería por sus pastizales y para una agricultura selecta y algunos
barruntos de industria minera en ép9ca avanzada.
629

�Al referir Alessio Robles las actividades de Balcárcel y Juan Larios en
esta región, afirma que toda la provincia de Coahuila permaneció completamente abandonada hasta fines del año 167·3 en que el citado Juan Larios
hizo su primera entrada partiendo de Saltillo. Así afirma que fundó varias poblaciones al norte del río Sabinas, río hasta el que llegó D. Francisco de Urdiñola en 1607 con su expedición y después, Juan Larios, acompañó a don Antonio Balcárcel de Rivadeneyra y Sotomayor, nombrado gobernador de Coahuila, fundando el día 8 de diciembre de 1674 la población de Nuestra Señora
de Guadalupe de Nueva Extremadura sobre las ruinas del nuevo Almaden
fundada en 1585 por don Luis de Carvajal y de la Cueva; casi diez años
después, o sea en 1684, la movilidad obligada por las circunstancias hizo que
fuera abandonada y algunos escasos pobladores españoles se refugiaron en el
aledaño pueblo tlaxcalteca de San Miguel de Luna, y en 1689 el general
Alonso de León volvió a repoblar Guadalupe de Nueva Extremadura y la historia de esta población a la que León le nombró Santiago de la Monclova, es
más o menos la misma en las demás poblaciones de la época en la zona coahuilense.
En el mismo siglo XVII la corona española activa su política de frontera
a base de misiones y presidios que como se ve en otras porciones del norte
de Nueva España, se desarrollan en Coahuila, dentro de múltiples vicisitudes,
ya que las misiones congregaban no a hombres de tribus sedentarias que labraran la tierra, sino a nómadas cazadores recolectores que hacían la permanencia transitoria, tan sólo mientras lograban aprovisionarse; agréguese a esto
la carencia de caminos y la movilidad de indígenas en busca de elementos que
les convertía en una continua amenaza sobre las pequeñas poblaciones o congregaciones de sedentarios; a pesar de ello la energía de los que llamaremos
pioneros de la región, quizás vascos en buena parte, hicieron que se fueran
sentando las bases de una economía agrícola y ganadera, dentro de una región
accidentada, con pequeñas mesetas y escasa agua, empezándose a formar una
sociedad ganadera que poco a poco tendió a una burguesía, y a un grupo extenso
dedicado al pastoreo y estas bases semejantes en su estructura a las antiguas
estancias ganaderas, dio base y fundamento a uno de los renglones de mayor
productividad en la zona coahuilense.
Si consultamos el Informe del virrey Revillagigedo en la parte que nos interesa para este ensayo, encontraremos que ya en el siglo XVIII no se amplía
la política de misiones, más sí se fundan algunos pueblos. El informe que Revillagigedo fecha el 27 de diciembre de 1793 señala para Coahuila ocho misiones que son: San Miguel de Aguayo, San Francisco de Tlaxcala, Santa Rosa
de Nadadores, San Bernardino, San Francisco Vizarrón, Dulcísimo Nombre
de Jesús de Peyotes, San Juan Bautista y San Bernardo, con una población
630

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total de un mil seiscientos cuarenta y un individuos, muchos de ellos descendientes de los admirables colonizadores tlaxcaltecas, misiones que ocupaban una
enorme extensión territorial. Mas esta política de reducción y educación estaba en continua lucha, muchos de los individuos permanecían poco tiempo
y desertaban, y epidemias como la de la viruela diezmaban la población; política que fue tremendamente dura económicamente para la corona española,
pues según el mismo Revillagigedo "la corta población de indios reducidos en
la provincia de Coahui½, ha causado el erario del Rey el dispendio de millones
de pesos en el discurso de ciento diecisiete años desde el de 1676, en que fue el
establecimiento de la primera misión, para mantener, sosegar inquietudes de
los mismos indios con tropas volantes y conservar el dominio de un dilatado
país, que aunque cubierto de numerosa gentilidad, nunca ha sido posible atraerla a la religión y al vasallaje"; ello hizo que no pudiera hacerse reparto de
tierras ni que se asignara ejidos a padres de familia, y sólo en cuatro misiones
intentaron siembras de comunidad, dentro de un sistema en demasía precario.
El virrey Revillagigedo asignó a Coahuila según los padrones de 1780 una
población total de ocho mil trescientos diecinueve individuos, haciendo notar
como destacadas las jurisdicciones de Saltillo y Parras. Población que se modifica para 1803 según el censo de Humbolt a treinta y dos mil ciento setenta
y dos habitantes.
Estos factores nos están dando con relativa claridad los prolegómenos de la
estructura de esa sociedad que se va conformando poco a poco para dar una
fisonomía de mayores perfiles en la segunda mitad del siglo XIX, aunque con
la tónica que le va dando el desenvolvimiento económico de la región, por la
formación de los extensos latifundios como el del marquesado de San Miguel
de Aguayo, que comprendía aproximadamente la mitad austral de la provincia de Coahuila; el latifundio del Colegio de los JesUÍÜJ.S deSanta María de
las Parras, en la región de Hornos, en la Laguna, y el del canónigo Miguel
Sánchez Navarro en la región central; no es este el momento de explicar la
significación de estos latifundios en la estructuración de la sociedad coahuilense, pero si, nos va diciendo oómo se van creando las estructuras sociales
que van a determinar las circunstancias peculiares de más adelante.
Para entender la posición común de diferentes niveles de clase, es suscepbble de profundizar para implicar valores, creencias y modos de actuar semejantes, aunque con diferencias, muy particularmente entre personas nacidas
dentro de una misma clase y aquellas que llegan a ella por su propio esfuerzo.
Estas características comunes pueden generar, y generan, una idea de corporación, o conciencia de clase que vincula a los miembros todos dentro de una
unidad social, y conduce probablemente a una acción colectiva. Problema para
los sociólogos es identificar las condiciones bajo las cuales ocurren los cambios
632

....

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.."'

�de una categoría social a un grupo, y entender sus consecuencias; ello nos
indica la actitud de lo que podremos llamar castas sociales frente a un problema
que atañe en común y así encontramos en la historia de Coahuila, cómo hacían
causa común en defensa de intereses comunes, aún cuando en otras situaciones
se perfilaba una crisis de conciencia común. Ello obliga y presiona cada vez
más en forma imperativa al estudio profundo de la ecología humana de esa
región, tanto en la vida campesina como en la urbana, ambas correlacionadas
en múltiples aspectos. Es indispensable, y qué diré, imprescindible obligación,
el estudio ecológico que contemple la potencialidad del medio y a su vez las
interrelaciones humanas, y aún los enfoques culturales en relación con los medios humanos; además, como lo hacen ver Anderson y Evans deben tenerse
presentes las herencias de las tradiciones desde las primeras faces. Es necesaria
información histórica lo más veraz posible de lengua y costumbre, alimentación,
vestido, oficios, tradición oral, folklore y música popular; como también profundizar en estudios antropológicos e históricos en general; en una palabra,
conocer al hombre y al medio para tener una visión más clara de su ecología,
base y fundamento para entender al hombre en el espacio y en el tiempo y
así podernos explicar el porqué de sus actitudes y frecuente movilidad, explotación de su medio y dominio de su territorio; como los equilibrios y desequilibrios por el aumento de población y lento desarrollo tecnológico y como una
consecuencia, escasa productividad o lo contrario. Así también esta base económica cómo hace el cambio social y cultural de la colectividad.
Hemos considerado someramente el ámbito en que se ha desarrollado una
comunidad, la comunidad propiamente coahuilense; hemos considerado a grandes rasgos su estudio ecológico; hemos dejado traslucir que existe y existió
urbanización y por consiguiente civilidad, así como también colegimos un sistema rural de tipo agrícola ganadero y por consiguiente una estructura social
con dos particulan$ matices: una pequeña burguesía que fue estructurándose
a gran burguesía y un mundo proletario formado por agricultores y pastores
de ganado, y esto se viene manifestando desde los inicios de la colonización
por decir así estanciera-ganadera y esto lo encontramos con perfiles de una
mayor conformación y a fines del siglo XVIII, cuando ya se podía hablar de
latifundios, pues ya hemos hecho referencia a esas tres grandes porciones que
abarcaron el territorio coahuilense.
En consecuencia, perfilase una comunidad humana inmigrante en su mayor parte, la que es raíz y fundamento de la sociedad coahuilense, mestiza de
europeo, en su mayoría absoluta español-vascuence, e indígenas del sur muy
particularmente tlaxcaltecas, llevados a colonizar por sus peculiares cualidades
y como ejemplo a los nómadas, como sedentarios que se sugiere en buen número, pues poco, muy poco mestizaje hubo con grupos nómadas del norte, de
634

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Mapa de la Provinci~ _d e Coahuila o Nueva Extremadura, por Don Juan Ignacio de Castilla
Y R101a i 1743? Original en el Archivo de Indias, en Sevilla.

�una extraordinaria movilidad, pues recuérdese de las movilizaciones continuas
de los llamados "comanches" que fueron el azote de la colonización del norte
del país y que los Presidios y las Misiones que en algunos otros lugares como
en la California y quizás en la Sierra Gorda dieron resultado, en esta zona
coahuilense prácticamente dieron poco fruto por la irreductibilidad de esos
cazadores recolectores, nómadas increibles que eran los "comanches".
Así, en este ambiente de frontera, puesto que desde el antemural del ~
tunal de San Luis Potosí hasta las tierras del norte, fue frontera, tuvo Coahuila
además la gran reservación indígena natural del Bolsón de Mapimí que mantuvo en jaque continuo a los pioneros de la colonización del norte.
En estas circunstancias con este potencial humano débese pensar un poco
más en el panorama de la estructura económico social, en un territorio desértico O semidesértico formado por materiales del mesosoico (cretásicos y jurásicos) ; en el este la Sierra Madre Oriental con estribaciones que penetr~n
hasta el centro del Estado que en algunos sitios se presentan como escape hacia
la planicie costera, careciendo de vertiente interior; el Occidente de origen
sedimentario y en buena parte reciente, es plano, árido y forma cuencas endorreicas que alimentan vasos en proceso de extincion. La cuenca sudoeste, forma
y conforma la región llamada la Laguna donde se pie~den los ríos Nazas, y
Aguanaval en las lagunas de Mayrán y Viesca, respectivamente; ambos nos
se aprovechan y se han aprovechado para el riego, en la actualidad con una
mayor utilidad. Los ríos del oriente son afluentes del Salado ~ del San Juan,
que alimentan al río Bravo, y así, planificando t~n:mos van~dad ahora ~e
producción agrícola, ganadera y minera que modifica la antlgua econom1a
del ixtle y de la candelilla; Nueva Rosita zona carbonífera; San P~dro de las ~olonias con productividad agrícola decreciente; en el suroeste tngo y algodon,
vid en Saltillo y Cuatro Ciénegas; algodón en las riberas del Bravo; carbón,
como uno de los grandes productores del país, Piedras Negras, algo Progreso,
San Juan de Sabinas y otros lugares de menor importancia; plomo )'. cob~e
tampoco son ajenos a la región. La producción considerable de matenas pnmas ha dado últimamente un grande y definitivo auxilio a la industria de
transformación, como se advierte en Monclova, con planta siderúrgica, además
de toda esa gama de productos como: algodón, aceite, jabón, molinos de harina y la muy destacada industria vinícola, todo lo que nos da a grandes rasgos
una panorámica de elementos fundamentales para entender la estructura económica de esa comunidad que p6r razón natural aplicándole una escala de
valores nos enseña situaciones interrelacionadas que forman una conciencia en
común con matices particulares que perfilan su devenir, así como diferencias,
algunas fundamentales, habiendo dentro de todo ello una organización y una

636

política con manifestaciones propiamente regionales, que dan al individuo en
particular y a la colectividad en general una muy especial personalidad.
Hemos considerado pues que desde antiguo se fue formando una burocracia
cuya naturaleza le fue imponiendo la circunstancia imperativa del medio, del
paisaje, de su forma obligada de vivir, nació y se fue estructurando dentro de
los imperativos de frontera, con todas las vicisitudes propias del tiempo, mas
esta sociedad creado ya su statu económico y su vivencia, pensó en su conformación cultural, en la preparación de las generaciones por venir, desechando
en mucho la crisis de conciencia que le imponía el devenir del medio, y así
hubo de luchar seguramente.
La transformación que creó la doctrina de la Ilustración en la Nueva España, seguramente introducida en esta región por aquellos jesuitas que fundaron
el colegio de la Compañía de Jesús en Santa María de las Parras, aledaño a su
residencia, que parece desapareció en 1745, despertó ese deseo de saber, tan
manifiesto en la Coah1úla de fines del siglo XVIII y principios del XIX.
Esta doctrina de la Modernidad, germen y alimento de las ideas que gestaron
la evolución que transformó la conciencia de los hombres de fines del siglo
XVIII y principios del XIX en el México todo, es la preparación para ese
cambio radical que se operó en la segunda mitad del siglo XIX y principios
del XX, es la manifestación en México de la gran revolución filosófica, preparada por los pensadores italianos y españoles del siglo XVI, que estalló en
el siglo XVII con inusitado brío, llevando su influencia a todos los órdenes
del conocimiento humano, que consolidó en el siglo XVIII en su segunda mitad una fisonomía, que cuajó en el siglo XIX y proyectó al XX.
Roto por Renato Descartes el cetro de la autoridad tradicional, y erigida
la afirmación de propia conciencia en base y fundamento de toda filosofía,
cambió de pronto bruscamente el punto de partida y con él cambiaron los procedimientos todavía más que la solución. He ahí la raíz y la razón de la nueva
doctrina que empezó a estructurar el nuevo pensamiento en la Nueva España,
en México, pues si bien es cierto que desde el siglo XVIII se manifestó muy
particularmente en los colegios jesuitas, que trataron de canalizar las corrientes modernas del pensamiento, hasta el siglo XIX en su primera mitad empezó
a tomar fuerza, que en su segunda aparece con franqueza enérgica en el
partido rojo que, nos dice Francisco Bulnes, era un grupo marcadamente demagógico tendiendo a socialista. "Por eso Ignacio Ramírez -afirma Ignacio
Manuel Altamirano-- estaba solo e iba a luchar contra aquellos que podía
suponerse eran sus correligionarios. Los avanzados iban a creerlo un soñador;
los moderados iban a ser tan enemigos suyos como los mismos clericales".
Es que el liberalismo radical aún no tenía carta de naturalización, la conciencia del mexicano estaba indecisa como se advierte en los mismos postu-

637

�lados del partido Republicano, el más avanzado de la época, y esta doctrina que
va evolucionando de la Ilustración a desembocar en los prolegómenos del Positivismo, es la que alimenta los primeros barruntos de ilustración superior en
la docencia coahuilense; este espíritu es el que forma y conforma a los primeros liberales de la región, y en consecuencia la estructura de la sociedad coahuilense de la segunda mitad del siglo XVIII y todo el XIX hace entrar a los
cauces de una nueva estructura y deja la semilla de la idea liberal que va
a poner las bases de la nueva era en la segunda mitad del siglo XIX y a
crear una nueva estructura política, jurídica, económica, y dentro de este espíritu se crea la constitución de una "nueva" colectividad que estableció modalidades especiales para una tipología nueva de sociedad.
Son, como he dicho, los prolegómenos de un franco positivismo, de una
doctrina para discutir no sólo en círculos culturale\ sino en la plaza pública;
y esta doctrina la utiliza una elite como instrumento de determinado grupo
de mexicanos, de ahí que como asegura Leopoldo Zea, no sea posible desligar
al positivismo de una determinada forma de política y de un determinado grupo social. Los positivistas mexicanos eran muy concientes de este carácter instrumental de su filosofía. Cuando afirmaban el valor universal de su filosofía
estaban afirmando en forma bien conciente el derecho a la preeminencia social de la clase que representaban. Quizá es este uno de los pocos ejemplos en
que la filosofía se presenta menos enmascarada, diciendo más abiertamente lo
que quiere.
Este carácter del positivismo en México -asevera Zea-, abiertamente ligado a un grupo social y con pretensiones políticas precisas, ha determinado
las interpretaciones políticas que casi siempre se le han dado. Las interpretaciones que se han dado al positivismo en México han estado determinadas por
la posición social, política o religiosa de sus intérpretes.
W. J. H. Sprott en su introducción a la sociología, nos trasmite el concepto
que sobre esta ciencia sustenta Guinsberg y que define a esta disciplina como
el estudio de la urdimbre o tejido de las interacciones e interrelaciones humanas; materia sugestiva, basta y aparentemente compleja que los sociólogos como Durkheim diseña en tres encabezamientos: Morfología Social, que se ocupa del medio geográfico; la densidad de población y otros datos preliminares
análogos, Fisiología Social, que estudia procesos dinámicos tales como la religión, la moral, el derecho, la vida económica, etc., cada una de las cuales pueden ser objeto de una disciplina especial y Sociología General, que es el intento
de descubrir las leyes sociales generales manifiestas en los procesos sociales más
específicos, y dentro de esta tónica y de esta metodología hemos apreciado,
ayudados por la Historia, una interpretación sociológica de la evolución de la
sociedad coahuilense en la forma que lo hemos enunciado, y hemos hecho tam638

~ién pres;~te esa sociología del conflicto por interculturación y todo ello nos
eva a a mar ~uestros conceptos, aún no satisfactoriamente a entender esa
estructura m u'ltJpIe d e 1a. socre
· d~d coahuilense en su segunda' mitad del si lo
XVIII, _como tomada baJo la dirección de la doctrina de la Ilustración degl
Moderrudad' q ue provoco, el advenuruento,
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~tapa franca del mo~ento que preconizó la Reforma, 'en que se lle ó a 1~
lindes de un nuevo penado de la Historia en México.
g

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639

�•

MORAL, DERECHO Y TÉCNICA
PRoF. GIORGIO DEL VECCHIO

EsTÁ FUERA DE DUDA que el derecho se funda en la naturaleza humana, de la
cual irradia con necesidad categórica; y sus caracteres lógicos, si bien se mira,
son constantes y perfectamente discernibles a través de la variedad de sus manifestaciones. Pero en la naturaleza humana tiene raíz también otra legislación, la moral, la cual no es menos categórica, ni menos imperativa de la jurídica, y tiene incluso caracteres propios bien distintos. A ella podemos y debemos pedir la solución de muchas dudas y cuestiones que se proponen continuamente a nuestra conciencia. A nosotros nos basta en efecto conocer cuáles son
los confines de nuestro derecho con respecto a los demás; si bien es necesario
saber también cuáles directivas debemos seguir dentro de tales confines, en
cuáles criterios y principios debemos inspirar nuestras acciones, en todas las
contingencias de la vida.
La moral pues puede y debe integrar el derecho, como a su vez el derecho
es un complemento paritético y necesario de la moral. Entre las dos distintas
categorías éticas no hay contraste, sino congruencia, como ha sido muchas
veces demostrado, aún bajo el aspecto puramente teorético o lógico. Si luego
observamos de hecho un sistema que rija la vida de un pueblo, descubrimos
que los preceptos de una y otra especie están ahí, generalmente entre sí en una
cierta correspondencia; y al desenvolverse de una de las dos series se acompaña
o sigue constantemente una análoga evolución de la otra.
Es cierto que en momentos de graves perturbaciones políticas, cuando los
poderes públicos se salen de sus propias funciones, pueden ser emanadas leyes
en contraste con la conciencia moral, y también jurídica, del pueblo al cual
se imponen. Pero esto significa justo una crisis, que se resuelve, de regla, con
la abolición de aquellas leyes, y a menudo también con el abatimiento de los
poderes que las emanaron. Las monstra legum (la experiencia histórica lo demuestra) no pueden p ermanecer mucho tiempo en vigor; porque el espíritu de

641
H41

�justicia, que está siempre vivo en las conciencias aunque esté oprimido o desviado, debe al fin resurgir, y reestablecer un cierto equilibrio, al menos relativo,
con las leyes que son deliberadas de las autoridades públicas. Una cierta discordancia entre moral y derecho se verifica todavía, cada vez que se descuida
su integración recíproca. El mayor peligro en tal propósito se da al prevalecer
un sórdido espíritu legalista en detrimento de aquel más sano y general espíritu ético, en el cual las exigencias del derecho se moderan con el de la
moralidad.
El hecho de que en toda sociedad exista una "clase de juristas", y más especialmente de jueces (sin duda necesaria para la función específica del derecho
en la vida común), mientras no hay ni podría haber una "clase de moralistas",
induce a los observadores superficiales a pensar que sólo en el respeto del
derecho consista el cumplimiento de todos los deberes; y esto si bien los mismos
juristas, que componen aquella clase, sean personalmente inmunes a tal error.
Está también muy difundido otro prejuicio, que se conecta con aquél: que
cada uno pueda, en cada caso, valerse hasta el extremo del propio dere~ho, sin
faltar a ningún deber; ahí donde la Ética enseña en vez que la renuncia total
0 parcial y hasta el perdón, son en muchos casos preferibles a lo~ medios, c~rcitivos, aunque consentidos por el derecho; el cual, por lo demas, en maxnna
no se opone a esas mitigaciones.
Siempre en consecuencia de la naturaleza y función específica del derecho,
hay necesariamente, para la preparación técnica de los jueces y de los abogados, una compleja organización didáctica, que no tiene cotejo ~n el campo
de la moral. Este permanece así, si se parangona al jurídico, casi abandonado
e inculto.
A los extraordinarios progresos técnicos ocurridos en los últimos tiempos no
ha correspondido, sin embargo, un igual progreso moral; algunas especies de
delincuencia han tal vez disminuido, pero otras ciertamente han aumentado,
y aún en el campo de las costumbres se han notado peligrosas formas de extravío. El problema es sumamente complejo y no se puede esperar resolverlo con
solas reformas escolásticas. Pero cada esfuerzo debe hacerse también en la
escuela, para encaminar a los jóvenes al bien y desviarlos del mal.
Disociar la moral del derecho es ciertamente un error, como fue demostrado
por Romagnoli, Rosmini y otros. Un autorizado jurista inglés, F. Pollock, ha
observado: "The theory of legislation must take its most general data from
the most general facts of civilised human society. It must equally take its first
principies, avoivedly or tacitly, from Ethichs. Ethical Jurisprude~ce: therefor;,
is to a certain extent not only legitimate, but neccesary''. Un JUUSta frances
igualmente autorizado, G. Ripert, en ~a obra muy co~ocida se ha pr?p~esto
demostrar 'que le droit dans sa part1e la plus techmque reste domme par
642

la loi morale". Y es superfluo citar otras obras, en las cuales los vínculos, ideales y reales, entre las dos ramas de la Ética han tenido amplias demostraciones.
La opinión, ya sostenida por algunos filósofos, de que derecho imponga solamente obligaciones negativas (abstenciones), reduciéndose a la máxima del
neminem laedere, es ciertamente inexacta, porque no son solamente morales,
sino también jurídicas cíertas obligaciones de asistencia y socorro como por
.
'
eJemplo,
las sancionadas por el artículo 593 del Código Penal y por 'los artículos
463 y 467 del Código de la Navegación. Y nadie ignora que el vínculo familiar, y el que liga al ciudadano al Estado, implican obligaciones no meramente
negativas.
. No obstante la coherencia fundamental entre la moral y el derecho, es posible que en las complejas vicisitudes de la fenomenología moral y jurídica se
manifieste alguna desarmonía. Así sucede a veces que las persuasiones morales
prece~~ en su desen~olvimiento a las correspondientes normas jurídicas; lo
que fac1lmente se explica, porque aquellas persuasiones no están ligadas a los
rigores de formas propias de la legislación jurídica; mientras ya pueden ejercer una cierta eficacia en la interpretación de las leyes vigentes. Un ejemplo de
esto se nos ofrece en la gradual penetración de elementos de la moral cristiana
e~ el derecho romano, antes de la codificación justiniana; y otros análogos
e1emplos pueden sacarse de la historia de sistemas modernos. No sin funda~e~to, pues, se dijo que la caridad de hoy es la justicia de mañana, como la
Justicia de hoy fue la caridad de ayer.
De las normas éticas (morales y jurídicas) deben mantenerse bien distintas
las normas de la técnica. La diferencia resulta evidente de esto, que en ningún
caso es suficiente la simple transgresión de normas técnicas para justificar una
condena moral, debiéndose para esta segunda especie de juicio, tener cálculo
de todos los elementos que- constituyen la personalidad del sujeto, sus posibilidades y sus intenciones en las circunstancias concretas en las cuales se encuentre. Así, por ejemplo, nadie pensaría en censurar al que, poco experto en natación e incapaz de seguir bien las reglas, se arroje a pesar de todo al agua para
salvar a los demás en peligro de ahogarse; ni en general a ninguno que contravenga las reglas técnicas, cuando este sea el único medio de manifestar aunque imperfectamente, una intención que puede a veces ser nobilísima.' Sólo
cuando las circunstancias lo permitan, la moral aconseia, en máxima, obrar
con diligencia, observando entonces las normas técnicas propias de las diversas
materias.
Pero es de notar que la observancia de las normas técnicas está habitualmente
presupuesta en las relaciones contractuales. Así, por ejemplo, quien confía a
un escultor la ejecución de una estatua, o a un abogado la gestión de una causa,
o a un ingeniero la construcción de un puente presupone que aquel a quien
643

�se confía el trabajo, y que acepta ejecutarlo, se obliga con esto mismo a respetar las reglas propias del arte respectivo o profesión. -~sto llega a ser, ~ues,
un elemento integrante del contrato de orden o de locac1on de la obra; y s1 las
respectivas reglas técnicas fueran violadas por culpa del profesionista o artist~,
de esto él hubiera sido justamente responsable del otro contratante. Hay aqm,
en tales casos un encuentro real entre normas técnicas y jurídicas. Pero en
sí, las norma: técnicas, no son jurídicamente obligatorias. La obligatoriedad
se confiere a estas normas solamente cuando su observancia llegue a ser el
contenido de una relación contractual.

DILTHEY, SOCIÓLOGO
(Capítulo de un libro en preparación)

Traducción: DR. JoRGE RANGEL GUERRA
DR. JosÉ SALVADOR GuANDIQUE

ENTENDEMOS POR historicismo no la mera reminiscencia, ni el culto al pretérito, ni el argumentar mediante especiales procediinientos criteriológicos, sino
aquella tendencia que introduce, dentro del problema cognoscitivo, una constante temporal. Se trata de problema y soluciones, jamás meros antecedentes
o consecuentes. Dicho a la llana: ser y deber ser, naturaleza y cultura, ciencia
y técnica radican, para decirlo con el glorioso Wilhelm, en un mundo histórico,
y no al revés.
Filosóficamente el historicismo desemboca no en "tener en cuenta la etapa",
al modo un tanto superficial de las generaciones, que Ortega tomó de Dilthey;
va más allá, caló a lo hondo. Toynbee señalaba al estudio de la historia como
una de las importantes tareas sociológicas, pero ese papel auxiliar nunca
podrá satisfacer a quienes pretenden captar estructuras socio-históricas, no ilustrar la historia con la sociología o viceversa. Historia - al viso moderno-equivale a Sociología, es decir, que al presente, se hace una historia sociológica. De lo contrario tenemos esos catálogos aburridísimos, con fechas y nombres, en los cuales la "&lt;latería" abruma al lector y aún al especialista. Sociología e Historia sostienen duelo manifiesto, que se está resolviendo a favor de la
primera.1
1

Al aparecer mi libro "Presbítero y Doctor José Matías Delgado" (Ministerio de
Educación, San Salvador, 1962 ) quien, en su alta estirpe de Prócer, puede parangonarse con Hidalgo, sólo que aquél logró forjar la Independencia de Centro América,
al aparecer dicha obra -repetimos-- algún comentarista dijo ser sociológico y no histórico, agregando, incluso, que la historia a lo siglo XX se hace sociológicamente, tesis
que de una manera tácita sostuve allá. Ello nos introduce en preámbulos indispensables
para examinar desde otro enfoque las tesis historicistas, cuyos autores muchas veces han
transitado atajos, abandonando las vías correctas, según sus propios principios.

644

645

�Marc Bloch, en su pequeño gran libro: "La palabra historia es muy vieja,
tan vieja que a veces llega a cansar. Cierto que muy rara vez se ha llegado
a querer eliminarla del vocabulario. Incluso los sociólog~ d: la escuel~ d~rkheimiana la admiten. Pero sólo para relegarla al último nncon de las ciencias
del hombre; especie de mazmorras, donde arrojan los hechos humanos, considerados a la vez los más superficiales y los más fortuitos, al tiempo que reservan a la sociología todo aquello que les parece susceptible de análisis racional" (Introducción a la Historia, FCE, México, 1957, p. 21). Dic~o.t~timonio ilumina la pugna entre la ciencia de Herodoto frente a la disciplina
bautizada por Gomte.
Algunos se entusiasman, declamando: "Una de las revoluciones espirituales
más grandes acaecidas en el pensar de los pueblos de Occidente". O con fraseología menos ampulosa: "La médula del historicismo descansa en. la, ~ustitución de una consideración generalizadora de las fuerzas humanas histoncas
por una consideración individualizadora". Y, por si algo faltase, el mismo
Meinecke, en giro nacionalista: "Ante todo el historicismo no es más que la
aplicación a la vida histórica de los ~ue_vos principios descubiert~s por el_ gr~
movimiento alemán que va desde Leibmz a la muerte de Goethe (El Historicismo y su Génesis, FCE, México, 1943, pp.11-2). Tal entusiasmo, desembocando en germánica propaganda, poco ayuda a esclarecer el meollo del asunto... 2
Para nosotros -más allá y más acá de aspectos filosóficos, historiográficos o
olíticos- el historicismo no se agota en la simple o detallista crítica del con~epto de la historia o en renovarlo, mediante recu~os m~tófic~s ~pecíficos,
representando, por sobre esas posiciones conocidas, mgrediente mdisp~nsable
en el qué y en el cómo del saber, porque el sujeto comparte con el ~b3eto su
-proceso vital, contrar~tándose la neta distinción e~tre ambos términos, llevada al extremo por Husserl. De ahí la controversia entre el padre de la
Fenomenología y Dilthey, cual tendremos ocasión de indicar luego,. en uno
de los encuentros intelectuales de mayor envergadura en el presente siglo, tan
importante cuan desconocido, sobre todo para Latinoamérica, dónde, a veces,
nos llegan minucias al instante y las cosas trascendentales tardan lustros en
atravesar el gran charco.

,
• Los calificativos de F. Meinecke resaltan bastante extremosos: "revolución esp~tu I" hasta "movimiento alemán" sin que pueda captarse bien el nexo entre aquella
y :st;. Y, por muchos esfuerzos q~e se hagan, Lei~niz fue más filós~fo-matemático ~ue
historiador no digamos historicista, y a Goethe le mteresaron en primer lugar las cien-

cias natur~les más atento a los descubrimientos de Cuvier, que a la llamada maestra
de la vida, a~que Meinecke le dedique lo mejor de su obra, pp. j79-495.

AYER Y

Hov

El contraste entre dimensión pasada y momento actual llevará a Dilthey a
aleccionantes respuestas, no atendiendo a propósitos aislados, ni por afanes investigativos, sino para estructurar otra ciencia: "Las líneas fundamentales de
su pensamiento están logradas con igual maestría arquitectónica, pero el cará,cter concreto e irúinito de su filosofía -elevar a conciencia la vida mismahace de él la figura atormentada que ha adivinado en el retrato de Miguel
Ángel por Vasari". (Prólogo, Eugenio Imaz, Introducción a las Ciencias del
Espíritu FCE, 1949). Y en otra ocasión, afrontando la alternativa: "La historiografía aplica el patrón metódico más riguroso para la comprobación de
cada hecho, mientras que por lo que se refiere a las relaciones causales, las
que en definitiva nos patentizan la Historia, se suele satisfacer con una gran
libertad artística para trabar los hechos y redondear cuadros históricos sobre
la base de una interna verosimilitud. En este punto la Historia necesita urgentemente un reforzamiento de su conciencia lógica". (Prólogo a El Mundo Histórico, FCE, 1944), también de aquel especialista en Dilthey, a quien tratamos mucho en México, por la década 1940-50.
Por referirnos directamente a lo historiográfico que no a lo filosófico, cabe
inquirir por ese causalismo en quien comienza reconociendo cuánto se debe
a Dilthey, no a Husserl. Nada hay más acausalista que la Fenomenología. La
intuición diltheyeana es comparable a la de Husserl apenas en paralelos, diríamos pedagógicos, tal l¡s de García Morente en sus conocidas y equivocadas
Lecciones. La correspondencia entre ambos exponentes aclaró, al máximo, sus
discrepancias.
Tampoco caracterizó esa manera "de fundamentar el estudio de la sociedad
y de la naturaleza y de la historia" -subtítulo a Introducción a las Ciencias del
Espíritu- el rpero antipositivismo (muchos tildan antisociologismo, erróneamente por cierto, inferido de las censuras de Dilthey a ciertos iniciadores, a
saber: "Las respuestas que Comte y los positivistas, Stuart Mill y los empiristas dieron a estas cuestiones me parecían mutilar la realidad histórica para
acomodarla a los conceptos y métodos de las ciencias de la naturaleza" (obr.
cit., p. 5).
Aquéllos, en especial, los seguidores de Comte, pretenden unificar las disciplinas, a tono con su complejidad y extensión, de las Matemáticas a la Sociología, paralelamente al ideal kantiano de una Razón, así con mayúscula,
cabal y completa, desde la pura a la práctica pasando por la del juicio, puente
entre las dos primeras en nuestro criterio. En cambio, Dilthey se propone abrir
el camino a procedimientos que conduzcan a un mundo histórico, espiritual.

647

646

�Ante un fenómeno, el rayo, por ejemplo, nuestro Yo recurre a los expedientes de la ciencia natural para obtener conocimiento indirecto, causa~. Por el
contrario, la vivencia capta en forma directa, fundiéndose objeto y sujeto. Las
ciencias del espíritu proceden así, mientras las causales apelan a la representación. Aquéllas explican, identifican (Meyerson); éstas com?ren~en. Max Weber
· t tara armonizarlas en su colosal edificio socioeconónnco, sm lograrlo, pese
men
'
T Kuf
a las numerosas opiniones en contrario. La exposición de Fe IX a mann en
"Metodologia de las Ciencias Sociales" (FCE, México, 1946), muy ~lecdonadora al respecto, no obstante a sus elogios a quien supo aunar Sociedad y
Econoroía.3
.
Nada tiene entonces de extraño que la sensibilidad sociológica de Dilthey
proteste, pues Comte, profesor de matemáticas en el Politécnico _de Pa¿s, no
en la Sorbona, subordina la materia que designara con un neolog1Smo. comodo
( ráJZ latina y desinencia griega) , a 1~ cienci~ _del número. Para ~ilthey l,a
Sociología debía construirse cual ciencia del espmtu, c~ltural graba1:a despues
el neokantiano de Baden, Rickert, simplificando a Wmdelb~n~, rruentr~ _sus
émulos de Marburgo, Cohen y Natopor se dedicaban a la logica-matemab~
Hay más: la razón his/iórica quiere enl~:rr. a la. razón p~a c~n la razon
práctica no mediante razón estética (del JUICIO) , smo con viven~:as que denoten una realidad socio-histórica. Dilthey fue, en verdad, soc10logo _e~forzándose por la filosofía; así se demuestra en su Prólogo a E: Mundo Espiritual
_ Introducción a la filosofía de la vida, escrito en 1911, ano de su deceso,_ ~o
·
rmsmo
que en El ueno de Dilthey, tal rubró Ima.z, antepuesto a Introduccion
.
a las Ciencias del Espíritu, cit., p. XVII: "Cuando daba yo los primeros pasos
en la filosofía, el monismo idealista de Hegel había sido desplazado po~
señorío de la ciencia natural. Cuando el espíritu científico-natural se co~vrrtio
en filosofía como ocurrió con los enciclopedistas y Comte, Y en Alemama, con
los investi¡adores de la naturaleza, trató al espíritu. coro~ un producto de la
naturaleza y de este modo lo mutiló. Los grandes mvestigadores. de la naturaleza intentaron abarcar el problema con más hondura. Esto, ~o volver la
· d
Kant" Aquel kantismo sin crítica, ejercido mayestaticamente por
rmra a a
•
•
· 4
·
·
Comte, 1mtaba a D.lth
1
ey. En el fondo, era la lucha de causa contra vivencia.

s -

~!

• Allí Kaufmann: ¿ Existen junto a las ciencias naturales, ciencias del espíritt~ inde.
di · · ' un síntoma nada más de la etapa poco evolucionada
pendientes O es esta vis1on
en que se encuentran todavía las llamadas ciencias del espíritu, una etapa a 1a que
caracteriza que los conocimientos exactos ausentes son. reemplazados por construcciones especulativas? La tesis última es la del naturalismo, que se presenta :mora
, d
d
"fisicismo" al tener en cuenta los resultados de la mvesen forma mas epura a como
tigación natural más reciente" (obr. cit., p. 168).
• Desarrollamos ampliamente este punto en Datos de Sociología, prólogo por Reca-

¿ETAPAS

O

ENFOQUE?

Saltó arriesgada la disputa en torno a psicología descriptiva o hermenéutica,
considerándolas 2 etapas en el desarrollo diltheyeano e insistir en lo epistemológico como correspondiente a la primera y lo sistemático a la segunda. El
proceso no admite diferencia tan tajante. Muchos defienden opuestas opiniones sobre el particular, dado el enlace interior de la obra toda, sin faltar quienes afirmen que ella constituye neta introducción a las ciencias del espíritu,
calificada por su autor mero ensayo. Y de su carácter fragmentario quedan pocas dudas... Dilthey era más problemático que sistemático.
En la estructuración del mundo histórico por las ciencias del espíritu, valga
la fórmula, surge aquella hermenéutica, clave del misterio. Desde el estudio a
Scheleiermacher su énfasis impide restringirla al método. No se trata de interpretar lo escrito, al modo ordinario, ni siquiera jurídico, pues integra el conjunto de vivencias, capaz de descifrar los signos. No se trata de otra exégesis
documental, sino de ir al contenido psicohistórico o sociohistórico, palpitante
' en la inmanencia de estar en el mundo. Heidegger declara deber mucho a
Dilthey. 5
Dilthey reaccionó en contra_ del empirismo imperante a su hora, haciendo
lo propio frente al sistema; positivista no por psicologismo, a la manera spenceriana, porque formuló una tesis objetiva en cuanto su psicología descriptiva
no era introspección ni introyección sino camino para forjar un mundo que,
si se le examina bien, resulta más sociológico que histórico; sociológico, no
a la luz comtista o spenceriana desde luego. Un admirador, y lo veremos,
de las Investigaciones Lógicas no podría ser psicologista de segundo orden,
escuela castigada por Husserl en el primer tomo de su creación monumental.
Las Meditaciones Cartesianas no se entienden sin la labor demoledora de
aquélla.
Esa hermenéutica repudia las tesis relativistas: una vivencia constituye su
FUNDAMENTO. El prurito clasificador compara teoría e historia, separándolas
artificialmente, y desnaturaliza, no interpreta, pese a la laboriosidad en la
séns Siches, San Salvador, 1947, Cap. III, "Iniciadores de la Sociología": Comte, en
Francia; Spencer en Inglaterra; y Hegel, en Alemania. Aunque éste murió sin que
la Sociología tuviese rubro y cuerpo, su influencia sobre los autores germanos amerita
el rango, si bien muchos lo reservan, de acuerdo con sus tendencias, a Tonnies o Marx.
• lmaz opina: "Sí, queremos advertir que la declaración de Heidegger de que su
obra está al servicio de la de Dilthey, se nos antoja un poco irónica cuando no deliberadamente socarrona. Lo que ha hecho Heidegger, con perfecto derecho, es poner
la obra de Dilthey al servicio de la suya. Como ha puesto también la de Bergson y la
de Husserl". ( Pr6logo a Introducción a las Ciencias del Espíritu, cit., p. XI ) .

649
648

�documentación y citas. Dilthey bucea la vida a través de dicha autognosis y ve
a la historia mediante la hermenéutica, valga el lugar común, cara y cruz de
la misma medalla. Autognosis implica organizar las ciencias del espíritu desde
la vida, muy sui géneris psicología descriptiva que no puede aparearse ni con
los empiristas ingleses, menos con Brentano. La hermenéutica opera sobre dicho material hasta volverlo historia. Ambas radican en la vivencia: La moral el derecho la economía el Estado, forman un todo, la vida práctica de la
'
' en Max Weber, en Freyer...
Sociedad.
Hay' algo de Dilthey
De otro modo, la intuición diltheyeana sería simple modalidad volitiva, y su
vertiente que nutrió a los sociólogos culturalistas, inexplicable. Basta confrontar, sociológicamente, a Dilthey con Husserl, para captar que ni Vierkandt, con
su fina técnica, ha logrado crear una sociología fenomenológica
Ya reseñamos el ataque de Dilthey a los iniciadores de la Sociología, pero
ello no le impide admitir una disciplina de la convivencia social que comprendería también, como objeto suyo, el derecho, la moral y la religión, Y
que tendría su paralelo, igualmente admirable, en una "ciencia natural general. Semejarían párrafos de Tonnies en Comunidad y Sociedad, mas el planteamiento sociológico no deja lugar a dudas. Dilthey fue, sin percatarse, un
precursor de la Sociología Alemana, categóricamente un sociólogo cabe la mira
6
filosófica, cual hay tantos en la patria de Nietz.sche.
Y guardamos expresa probanza: "Yo mismo, antes que Simmel, he caracterizado en mi Introducción, la organización exterior de la Sociedad como un
campo especial en que, desde un punto de vista psicológico, operan relaciones
de señorío y dependencia, y relaciones de comunidad". Dilthey conectó con
Tonnies, aunque pasa lo propio también con Simmel, superando el formalismo
de éste que, al fin, resultó el Kant de la Sociología. Tales conceptos del Prólogo a El Mundo Histórico, justifican el título de estas líneas que pareciera
sorpresivo, cuando se lós expresé, de palabra, a un grupo de ex-alumnos.. •
Por tanto, la psicología-descriptiva diltheyeana no admite parangón con otras
de tipo, dijéramos, "individualista" o aún de tipo social, pero distintísimas. Bien
aclaró Imaz, comentando lo transcrito: "No hay psicologismo en el sentido
habitual y funesto ( tan combatido por Husserl, entrecortamos) y sí una mejor
• Como es sabido los tratadistas franceses utilizan una ciencia al formular sus doctrinas: Comte, a la física; Tarde, a la psicologia; y algo similar pasa con los ingleses,
así Spencer, con la biología. En cambio, los alemanes, basan filosóficamente sus respe~tivas posiciones: Tonnies sigue a Nietzsche, el extraordinario de Sils-Marías Y al
misógino magistral, Arturo Schopenbauer, capaz de refutar a Kant en su fundamentación de la moral ante la Real Academia sueca; Simmel a Kant, para decirlo con una
palabra. Wiese, por su relacionismo inter-relacionismo, a Ross. De ahí que no puedan
entenderse bien los germanos sin cierta preparación filosófica.

650

constitución de la vida total para comprender mejor la vivencia poética 0
metafísica que ha brotado de ella".
~n--el contr~te con el tercer iniciador de la Sociología, Hegel, el espíritu
objetivo de Gwllermo Federico no es la organización exterior de la Sociedad
si bien o~tentó bastante semejanza. Hegel estatiza, mientras dice Dilthey: "l~
fo~as diversas en las que se ha objetivado en el mundo sensible la comunidad
existen entre los individuos". Tal objetivización -y recuerda mucho a Hans
Freyer- surge en el inmanentismo de la vivencia, que sitúa al hombre dentro
de lo col_ectivo. Ese criterio sociológico eliminó cualquier tesis subjetivista.
Es la realid~d de los históricos (patentizada por la autognosis) , no causalidad
(Comte), m valores (Scheler), ni dialéctica (Hegel), ni crisis (Alfred Weber).
Al~os aleg~n pr~venir Hans Freyer de Hegel, no de Dilthey, interpretando
s~, reali~ad, s~cial, d~ecto trasunto del espíritu objetivo, es decir, una concepc10n soc10log1ca denvada del logos. Mas la descendencia no es tan sencilla
.
.
.
'
com~,a pr~era vista pudiera creerse, si bien Francisco Ayala, en su Introduccion al hbro de Freyer, destaque en él más a Hegel que a Dilthey.
F~eyer re~udió las disciplinas lógicas al elaborar su sociología, ciencia de la
realidad social. No quiere repetir a Simmel con sus formas sociales de ra'
ide~lista. Pero tampoco tal postura desemboca en el hegelianismo. La realida~
social encadena con la objetivación diltheyeana, según las formas exteriores
de la Sociedad, algo que se ha escapado a la avizora pupila de los comentaristas
freyerianos. Allí preexiste nítida hermenéutica temporal, pariente de la de
Wilhe~, quien nos confía: "La cultura es, antes que nada, un tejido de
nexos fmales. Cada uno de ellos, lenguaje, derecho mito relio-iosidad poesía
fil f
,
'
o,
'
o~ 1a, posee una legalidad interna que condiciona su estructura y ésta determina su desarrollo. Por entonces se comprendió la índole hisoorica de los
~mos (era el año cincuenta del pasado siglo, puntúa). Esta fue la aportacion de Hegel y Schleiermacher, pues impregnaron la sistemática abstracta de
esos nexos con la conciencia de la historicidad de su ser. Se aplicaron a ellos
el método comparado, la idea de desarrollo. Y ¡ qué personajes a la obra!
¡ Un Humboldt, un Savigny, un Grimm!" (El Sueño de Dilthey -Documentos
Autobiográficos, Introducción, ya cit., p. XV).
Lo expresado: Freyer está más cerca de Dilthey que de Hegel, no cronológica sino ideológicamente. E historiza debido a que sus formaciones colectivas
correlacionan: "Nuestro conocimiento tiene que habérselas con una realidad
que somos nosotros mismos; con un acontecer en el que nos encontramos activamente insertados, lo cual aleja toda asimilación a un historicismo ordinario
yendo aún más lejos de la realidad social como una individualidad histórica~
mente_ cambiante" (La Sociología como Ciencia de la R ealidad, Losada, Buenos Aires, p. 112) . Freyer recibe a Hegel por intermedio de Dilthey...
651

�Y tal vez por eso permanece, tal vez sin imaginárselo, en una actitud a
kilómetros de otras objetivizaciones, verbigracia, los valores sociales de Scheler,
las esencias colectivas de Vierkandt, y doctrinas por el estilo.7
Dilthey comenzó, en El Mundo Histórico, a develar su cardinal noción de
estructura (de nuevo Tonnies aflora casi aquí): "un orden con arreglo al cual
los hechos psíquicos se hallan enlazados entre sí mediante una relación interna:
cada uno de los hechos referidos así recíprocamente constituye una parte de la
relación estructural".
Freyer desarrolló esto: "Hago observar todavía ( aun cuando es cosa obvia)
que esa separación de la Sociología respecto de la Historia pretende una significación puramente lógica y debe extenderse tan sólo a la diferencia de la
formación conceptual, pero no a los límites del trabajo científico práctico. La
mayor parte de las formaciones sociológicas de conceptos con una impregnación
histórica máxima ( como la Roma de los Césares, el capitalismo alemán del
cuarto decenio del siglo pasado) serán ejecutadas prácticamente por los historiadores" (obr. cit., p. 227).
Resurge la antinomia Sociología-Historia en giro diverso; pero Freyer confunde: ¿Qué es eso de ejecutar prácticamente? Y las ambigüedades persisten:
"Tanto sin pretenderlo como deliberadamente la ciencia histórica ha elaborado conceptos de estructura llenos de valor. En las obras de nuestros grandes
historiadores (para los alemanes, apenas, Gregorovius, Ranke y Mommsen:
Ludwig, biógrafo y Zweig, cronista, interrumpimos), se encuentra sin duda
más visión sociológica que en muchos sistemas abstractos de Sociología. La meditación teorético-científica acerca de lo que sea Historia o lo que sea Sociología, no es ni desvirtuada ni hecha superflua por esta fecunda interpretación
de las cuestiones en la investigación práctica. La teoría de la ciencia no pretende establecer qué puntos de vista están bien colocados en la Historia de
Roma, de Mommsen; eso tan sólo al propio Mommsen le correspondió fijarlo.
Pregunta tan sólo qué puntos de vista son Sociología para una consideración
lógica". (Obr. cit., p. 228).
Examinar lo anterior, en detalle, nos llevaría demasiado lejos, y sólo interesa
por su orientación hacia Dilthey. Los historiadores clásicos, abundan en usuales
juicios valorativos; poco sirven al sociólogo que de verdad lo es. Y respecto a
1
Allers, al referirse a Freyer: "Cuando hablamos de espíritu objetivo no nos referimos, naturalmente, a la desafortunada tricotomía cuerpo-alma-espíritu que tiene su
origen en los gnósticos y desempeña un papel tan importante en todas las filosofías
y teorías seudofilosóficas imaginables. Para nosotros, espíritu objetivo quiere decir
únicamente el conjunto de valores que se han realizado ya en el mundo real del
espacio y del tiempo, sin que se haya de suponer, por ello, una metafísica determinada
del mundo de los valores" (Naturaleza y Educación del Carácter).

652

las aseveraciones de Freyer basta preguntarse: ¿ por qué la teoría de la ciencia
no va a juzgar la distribución de Mommsen... ? Separar artificialmente, meditación teórica y objeto sociohistórico será siempre absurdo, con o sin realidad
social freyeriana. Pero retornemos a Dilthey, abandonado por Freyer en un
giro valorativista que nos recuerda mucho a Max Scheler, quien alguna vez
dijo a Nicolai Hartmann, un tanto achispado: "con mi cerebro y tu orden
podríamos hacer ética".
La estructura diltheyeana no emerge vacía, formal, a priori sino exhaustiva
y fecunda: "De esa insondabilidad de la vida procede que la misma no pueda
ser expresada sino en un lenguaje figurado. Reconocer esto, ponerlo en claro
por sus razones, desarrollar las consecuencias, he aquí el comienw de una
filosofía que dé razón real de los grandes fenómenos de la poesía, de la religión y de la metafísica, concibiendo su unidad en su último núcleo. Todos
estos fenómenos expresan la misma vida, unos en imágenes, otros en dogmas,
otros en conceptos, pues ni los mismos dogmas bien entendidos, hablan de un
más allá". Al leer el legendario Wilhelm queda bastante inoriginal Ortega,
tal lo señalaremos luego. Y Dilthey formula una sociología vital, salvadora,
optimista, muy lejos de Schopenhauer que tanto influyó a Tonnies. Y en
pocas confrontaciones campea Dilthey, sociólogo, cual en memorable correspondencia con Husserl.8

DILTHEY ANTE HUSSERL

Cuando ocurrió aquel intercambio epistolar, trascendente, Dilthey hacía lustros estaba consagrado, pero Husserl no le iba tan a la zaga. Tomamos las citas
de Dilthey-Husserl -En torno a la Filosofía Idealista como Ciencia estricta y
al alcance del historicismo. Correspondencia entre Dilthey y Husserl de 29-junio, 5 /6 julio y 10-julio de 1911, Edición, Introducción y Notas por Ernesto
José Wender, Traducción de la carta de Husserl por Julio Heise, Revisión del
8

Walter Biemel, en 1a introducción a dicha correspondencia, cuyos perfiles damos en
el texto: "La idea fundamental de Husserl es que la Filosofía desde su comienzo pretendió ser una ciencia estricta, pero no puedo satisfacer esta pretensión. La Fenomenología
debe por fin llevar a la Filosofía a convertirse en ciencia estricta. Para alcanzar esa
meta, para exponer con claridad la particularidad del método de investigación fenomenológica y ante todo para explicar su necesidad, Husserl la destaca de dos tendencias predominantes según él hacia fines del siglo: por un lado, el materialismo y, por
otro, la Filosofía de la concepción del mundo. Husserl mantiene una guerra de dos
frentes, por un lado contra el naturalismo y por otro contra el historicismo". Aquí era
donde enfrentaría a Dilthey, tildado de mero historicista, sin mayores distingos.

653

�texto alemán por Ernesto J. Wender, todo en la Revista de Filosofía de la
Universidad de Costa Rica, San José, julio-diciembre 1957, pp.103-13, dirigida
por Constantino Láscaris Comneno, una verdadera primicia, al menos en
castellano. Y por ello incluimos lo anterior aquí.
Husserl comienza por declarar: "Fue el mismo Dilthey quien inició nuestra relación, pues, desgraciadamente, bajo la influencia de la brillante crítica
de Ebbinghaus (el mago de la nemotecnia teutona, intercalamos) yo no había
creído necesario leer el gran trabajo de Dilthey; en suma, sentí además en
aquellos años poca predisposición para captar la importancia de los escritos
de Dilthey".9
Husserl calibraba a Dilthey relativista y aún positivista, algo incompatible
con su afanosa brega por las esencias puras, fenomenológicas, capaces de llevar a su último grado la revolución coperniquiana de la filosofía iniciada por
Descartes, así se desprende expresamente de las Meditaciones Cartesianas. El
artífice de la Fenomenología -la husserliana, no la del espíritu, a lo Hegelse sorprendió al comunicarle el orfebre del Mundo Histórico, que la segunda
parte de Investigaciones Lógicas estaba en armonía con las Ideas sobre una
Psicología Descriptiva y Analítica. Entonces llegó el lapso del desafío, muy
ilustrativo por cierto. . .
Fue el relativismo historicista que se achacaba a Dilthey motivo directo del
ataque husserliano, no por cortés menos virulento. Reconocido está cómo en
el fundador de la fenomenología coexisten los psicologistas. (Dilthey lo era, al
menos en apariencias). Y otra, constructiva, Meditaciones Cartesianas, con la
ambición de erigir una ciencia sin supuestos, dotada de radical autenticidad.
Para Husserl pareciera Dilthey, en sus forcejeos con la historia, otro positivista

más.
Edmundo sentiría el afán de llegar a un cartesianismo definitivo, porque el
del cogito se quedara en medio camino y lo que hizo en El Discurso del Método,
lo deshizo con las Meditaciones Metafísicas. La ciencia husserliana serfa invencible, absoluta, sin permitir ni de lejos los avatares historizantes, tal la enhiesta
roca vence al mar embravecido. La universalidad radiosa de sus normas lógicas no se contaminaría con las alternativas de quienes dependen de un pasado tenebroso y de un incierto futuro. La Fenomenología era una gran señora
que no podía mezclarse con plebeyas.
• Biemel explica: "Expresamos finalmente al Prof. P. von Breda, Director del Archivo Husserl de Lovaina, nuestro más cordial agradecimiento por haber permitido publicar este desconocido intercambio epistolar, por el cual nos desplazamos, dentro del
suceder de la Filosofía, a principios de nuestro siglo (Revista cit., p. 107). De Ebbinghaus hablamos mucho con Werner Woolf cuando estuvo en México, allá por 1953-4.
Woolf lo comenta en su Introducción a la Filosofía editada por el FCE.

654

En ,~bio, Yª, lo ano~os, D~~e! se lanza al torrente de la vida, pues su
metafrsrca abrazo la realidad histórico-social, dejando las alturas esenciales
~ara penetrar en las anfractuosidades de esa arena movediza que es lo pretérito y lo presente, con miras al porvenir.1 º
Biem_el ~racterizó mu_y bien: "Husserl antepone a la Ciencia Natural de
1~ concrenc1a, la nueva ciencia (otro Vico, aunque con ruta opuesta, interrump~o~), la ~e~om~nología de la conciencia, que no tiene que ver con la conciencia empmca smo con la conciencia pura". Y más adelante: "Si Husserl
pues, ataca a Dilthey, lo hace por considerar que en estos análisis estructural~
morfológicos
, . se ,encuentra precisamente el germen de un relativismo" . y , aclarando ge,nes1s: ~~~rl parte en el fondo de la validez de las formas lógicas
que, ~egun su oprruon, son a-históricas. El punto de partida de Dilthey, en
cambr~, lo forman las obras de arte y las creaciones espirituales que sólo son
concebidas como históricamente hechas, pertenecientes a
determinad
,
di
a
epo~, me ante un estilo determinado, a saber, como expresión de la vida,
mediante las cuales ella se comprende a sí misma" (Revista cit., pp. 195-6).
: en la desc:ndencia se acusa el contraste, dentro del terreno sociológico,
cuanto va de V1erkandt a Freyer, del esencialismo a la historicidad de lo arquetípico a lo trasmutante, de lo hierático a lo cotidiano, de lo esta~ario a lo
sugerente, de lo estático a lo dinámico. Mas sigamos el hilo de aquellas cartas
memorables:

un:

Dil~ey se dirige a Husserl -29 de junio de 1911-: "Muy estimado colega:
No qmero que apare~ca la pequeña disertación sobre Niebuhr, que nació de •
una ~ueva ~onferenc1a en la Academia, sin dar por fin mi parecer sobre su
~;°d10 publi~do en Logos. Tengo que confesar que, bajo la primera impresmn, me era difícil formular tal parecer, porque su caracterización de mi punto
10

Para ciertos filósofos, a la alemana, lo mismo que para sociólogos estilo Vierkandt
la fe~om;~ología resulta imposible de confundirse con la psicología descriptiva ni co~
Ta ~sicof~ca, dadas sus_características distintivas. Lessing afirma que la prun'era "no
explica smo esclarece", indaga lo que pueden significar en último término todos los res~lta~os de la ciencia. Por consiguiente, eo ipso reconoce las determinaciones de las
crencras, ~~a ~ de l~s cuales posee sus objetos específicos así como sus métodos y
leyes específicas (F:stuá10 Acerca de la Axiomática del Valor, UNAM, 1959, p. 13). y
en otro lu~r de dicho ~púsculo, Theodor Lessing insiste en que Edmundo ejerce poder.ª tra:es de las esenaas... En suma, la Fenomenología constituye una superciencia,
no mvestiga pero controla, no explica pero esclarece, en una ambición aún más des~orda~te que la ~e los, sociólogos en_cicl~pédicos, quienes, al modo de Worms, declaraban,
si~ m'.'5, a ~ Soaolog1a como la C1enaa General de las Sociedades o la Filosofía de Jas
C~enaas Sociales, en su libro pequeño más altivo La Sociología, Su Naturaleza, su Contenido. Sus Agregados, Madrid, 1925, cuya primera edición francesa data de 1921
donde, paradójicamente, aconseja modestia a los sociólogos ... Cap. IV, p. 24 y Cap'.
V, p. 29.

655

�de vista como historicismo, cuya consecuencia legítima sería el escepticismo,
debía asombrarme justamente. Gran parte del trabajo de mi vida está dedicado a formular una! Ciencia de validez general que debe dar a las ciencias
del Espíritu una base firme y una relación interna para con un todo. Era ésta
la concepción original de la tarea de mi vida en el primer tomo de las Ciencias
del Espíritu. (O sea Introducción a las Ciencias del Espíritu -Ensayo de una
Fundamentación para el Estudio de la Sociedad y de la Historia, 1883).
Y continúa argumentando Dilthey, patéticamente, defendiendo la labor de
toda una vida: "Este punto de vista, si entiendo bien su definición del historicismo, no es susceptible de ser calificado como historicismo. Y si, según el
uso general del idioma, el escéptico niega la posibilidad del conocimiento en
general, es imposible que se me considere a mí como escéptico o en cualquier
relación con el escepticismo". Y párrafos después: "De la disertación se desprende claramente que mi punto de vista no conduce al escepticismo; excluye
su interpretación de mis frases. Pues me refiero allí, para demostrar la imposibilidad de una Metafísica de validez general a 'los argumentos de Voltaire,
Hume y Kant'. Mas bien concluyo (su imposibilidad) de la relación general
entre su tarea y nuestros medios de solución que no del fracaso hasta ahora
en la Metafísica" .11
En su concepción del mundo, Dilthey concluyó:· "No soy, según eso, ni un
filósofo intuitivo, ni un historicista, ni un escéptico, y considero también que
la argumentación de su tesis no prueba que la consecuencia de aquellas frases
conduzca al escepticismo. Usted ve que verdaderamente no estamos tan alejados el uno del otro como usted supone y como aliados en puntos esenciales
muy discutidos". (Revista cit., pp. 109-13).
Husserl respondió por misiva -5/6 julio de 1911- que obra en el archivo
suyo, de Lovaina, empleando tono bien distinto, con aquel retintín de los
dogmáticos: "Le agradezco, señor Consejero Privado, todas sus aclaraciones,
muy estimables y valiosas para mí como expresión decisiva y aguda de su
espíritu. (Nótese el juego de palabras con las Ciencias del Espíritu, tan amadas
por Dilthey). Pero usted debe convencerse de que el supuesto de que usted
parte no es adecuado; a saber, como si mis argumentaciones estuviesen dirigidas
11 Dilthey es explícito, no sibilino como Husserl: "Al análisis de la sociedad humana se le ofrece al hombre mismo como unidad viva y el análisis de esta unidad de
vida constituye, por consiguiente, su problema fundamental. En este dominio empieza
a posponerse el tipo de consideración de la vieja metafísica porque tras el agrupamiento teleológico de formas generales de la vida espiritual se buscan las leyes explicativas". (Introducci6n... cit., p. 355). Tanto él, cual Edmundo, rechazan la antigua
metafísica, refutada a partir de Kant con su metafísica del futuro, pero difieren en la

contra usted. De inmediato publicaré también
.
malentendidos". y entrando a fondo· "Tod
e;d Logo~ ~a nota para evitar
sus principios en el a priori. (Aq , Edm da va e~ obJetlva_ a posteriori tiene
K
UI
un o sale mas formalista que 1
.
ant, acotamos) . Análogamente
li . ,
e propio
su "verdad"
"
' una re gion puede ser "verdadera relioión"
relativa"' a saber, en relación con una "humao·
Y
nidad"
. ser meramente
.,
que vive en relac10n con una "naturalez "
estado de desenvolvimiento" L
d
a ' que se encuentra en cierto
depende en este caso de la . uego e esas frases cabalísticas: "La verdad
determinada ''Hum "d d" manera de captar sus presupuestos (Idea de una
de una naturaleza ;:~:da : : :_les :u~ales caract:rísticas específicas; idea
manera tá
.
. .y
manera, idea que, de tal o cual
s~arnos :od~==~:d;r::;:::~:n: in!~:::~:do social:s, etc.~. Si pennmguna religión la "verdadera" p ta
l
o esencial, sena otra o
algo relativo y no obstante c . otrd nto a verdad de una religión sería
.
'
' orno o a verdad, un ideal est
f .d
relac10nes que, por ser su contenido esencial determinan '
re en .o ~
como condiciones de la posibilidad de seme¡ante
.
p c1p10sl" a Hpnon,
verdad en
respetado comillas y subrayados. Husserl obseso or eri .
gen:ra . . . emos
puestos, deriva la verdad d
'll
'
p,
gir una cienc1a sm su- dento, frío y distante de la ~:~:ere:iiJa;~o:~~ev;s, como t~do id~alista irrenada, y a veces se hunde, Dilthey.12
' e esa cornente VJtal en que

r: .~'

y Edmundo pontifica. "Cuand
ted h b
Ciencia del Es íri
.
o us
a la de un análisis propio de la
ºbilid d d l p tu ~ ~or el cual usted conduce la demostración de la imposi
alimitado
e a Metafisica), esto coincide grandemente con lo que yo -solamente
1' .
. y conformad? _d_e acuerdo con ciertos puntos de vista metodoogicosconsidero
como
. y naturalmente: la imposibilidad de una
, . anahsis fenomenol'og1co.
1
d
~etaflSlca -en aquel sentido especialmente ontológico falson~ o ~ue e manifestar tal "análisis propio de la Ciencia del Espíritu". (Revi~ta cit., ~P: 115-19). ~ recuérdese aquella pasión de Husserl que lo hacía
re acer multiples veces, Cien veces el mism t b .
El
. .
'
o ra ªJº· ..
gran vieJo contrarreplica con una comprensión desusada en figuras de su
u Hay pasajes diltheyeanos tangenciales a Husserl
,
. ,
o si se quiere pasajes husserli
ró .
' aunque este Jamas lo reconoció,
ción de creer ~ue Husserl hab:~anlo~d p XlIIlObs. a Dil~ey, pues no escapó a la ten ta= e1 o muy ien a Wilhelm {as' O t ) . bº
bos lo negaron. "Pero el iro
,
•
1 r ega , s1 1en amse da de mod~ inmediat . pu1so que guia rms trabajos exigía algo más. La vida no
samiento Para ue
o s1~? que es ~clarecida mediante le objetivización del penque es eiaborad¡ po~ :P:::nd;e lad~da no se_ convierta en dudosa por el hecho de
objetiva del pensar Se puede
r s el pen~ento, es menester mostrar la validez
génesis {aquí difie;e de los
e pensarmento y su logi~mo._ No se trata de su
sencia de actividades que lo p I
gi tas 1[anotamo~~)' de su h1stona, sino de la pretroducci6n, cit., p. XlX). en azan con a percepc1on: se trata de su fundación" (In-

::¡~za-:

ciencia que debe substituirla.

656

657
H42

�estirpe -10 de julio de 1911-: "Estimado amigo: Muchas gracias por_ su
bienhechora y detenida carta y por el esclarecimiento de mi malentendido.
Ante todo, puede usted estar seguro de que sus bondadosas ma~estacio~es _no
me inducirán nunca a estimar falsamente la relación del trabaJO de rm vida
con su fresco laborar. Admiro en usted un genio del análisis filosófico. Me
alegra el deducir de sus palabras que mi trabajo no ha sido sin utilidad para
usted; que usted siente, como yo, y yo incluso en una época en que se necesitaba algo de coraje para luchar desde distintos lados de mancomún contra
el dominio de las Ciencias Naturales sobre la Filosofía, que estamos de acuerdo
acerca del esfuerzo por lograr una fundamentación de validez general de las
Ciencias reales, en oposición a la Metafísica constructiva y a todo suponer un
En-sí tras de la realidad dada a nosotros". Y se despide: "Con fiel sentimiento,
suyo. Wilhelm Dilthey". (Revista cit., p. 121). Estas líneas aclaran más que
volúmenes de exégesis...
Husserl, deseoso de superar a Descartes, añoró una ciencia
. sin. supuestos,
.,
a priori, perfecta, pura. Así combate denodadamente al psicologismo, ~wza
por haber tributado en ese altar, porque, finalizando el prólogo a la prunei;1
edición de Investigaciones Lógicas, cita a Goethe: "contra nada somos mas
severos que contra los errores abandonados". Y no es inoportuno rememorar
su primer principio, tan conocido: "No hay teoría concebible que pueda h~cemos apartar del principio de todos los principios: toda intuición que dé originariamente algo, es una fuente legítima de conocimie~to; todo lo que se
nos ofrece en la intuición originariamente debe tomarse simplemente como se
da". O sea: la visión directa e inmediata de las cosas constituye el primer
principio de todos los principios, siempre que dé algo. De ahí el certero flechazo de Dilthey cuando le escribe, cual transcribimos "No soy, según eso,
ni un filósofo intuitivo, ni un historicista, ni un escéptico", viniendo lo de
intuitivo al principio, lo que era Husserl, con su supercartesianismo fenomenológico, pues oigamos esto: "Al llegar aquí damos, siguiendo a Desc~r~~' el
gran giro que, llevado a cabo de la manera justa, conduce,ª ~a subJet1~dad
trascendental• el giro hacia el ego cogito, como la base apodícttcamente cierta
y última de ;odo juicio en que hay que fundamentar toda filosofía radical".
Por algo esos textos son de las Meditaciones Cartesianas. 13
Wilhelm no ha tenido nunca los elogios de Edmundo, quizá por menos estudiado,
privilegio que este servidor alcanzó desde que iniciara estudios filosóficos en la UNAM,
por su trato con Eugenio Imaz. Así Gaos, La Lebenswelt de _Hu~serl: "L~ fe~ome~ología sería, en suma, ciencia por ser aquello por lo que las aenaas son ciencia segun
Husserl: abstracta, general y objetiva" (Revista Mexicana de Filosofía, XIII Congreso Internacional de Filosofía, septiembre 1963, p. 27). E igualmente en su Prólogo Y
Traducción a Meditaciones Cartesianas: "No obstante las seductoras novedades pos13

658

En Dilthey no hay más que un Yo, el avizor a las' formaciones del Espíritu.
En Husserl, dos: uno, el ego psíquico, opuesto al mundo exterior, mientras el
ego trascendental o cogitans aparece luego de poner entre paréntesis el mundo
objetivo, mediante la reducción fenomenológica o epojé, o sea "el método
radical y universal por medio del cual me aprehendo como un yo puro". Husserl
declaró: "Todo esto designa Descartes, como es sabido, con el término cogito".
Nos atreveríamos a resumir, husserlianamente: Todo existe, inmanente, en
el ego cogitans, dado que: "Limitaremos desde luego los conjuntos coherentes
de intencionaJidad en los cuales el Ego se constituye en su SER PROPIO y constituye las unidades sintéticas inseparables de sí mismo, que es menester, por
consiguiente, atribuir al ser propio del Ego".
Dígase cuanto se quiera, la Fenomenología ejemplifica un idealismo, tan
trascendental como fuese, pero idealismo. Contra lo expresado por Teodoro
Celms creemos implicarse, correlativamente, método fenomenológico y sistema
idealista. La reducción fenomenológica sólo es posible dentro del ego cogitans
y la intuición eidética, por esencial, si la colocamos fuera de los lineamientos
del idealismo, conduce -lo afirmó el Maestro Caso- a la hipóstasis de las
esencias, a lo Platón.14
Y cabe inferir por lo expuesto que, del abstraccionismo husserliana a la comteriores a él, a Husserl habrá que volver, de él habrá que partir durante bastante tiempo aún, hasta que haya advenido definitivamente el de tratarle como un gran clásico
más". Pero, sociológicamente, y también filosóficamente, el mensaje de Dilthey representa una cantera, esperando, todavía, la piqueta de los que estamos al lado de la
vida, pese a sus desvíos y emboscadas, y no por el hieratismo dogmático, ni las inalcanzables esencias.
" Sin embargo, Kaufmann, en su Metodología de las Ciencias Sociales: "La crítica
que Husserl ha hecho del psicologismo en sus Investigaciones Lógicas ha subrayado
que la validez de los principios lógicos no es "tener que", como el de las leyes naturales, sino un deber ser y esta distinción ha cobrado gran importancia en la teoría de
las ciencias sociales, puesto que ha conducido a oponer a las ciencias del ser las ciencias normativas". p. 54. No estamos de acuerdo: los principios lógicos ostentan una
validez de certeza distinta al deber ser, que es normativo, algo sabido desde que Kant
planteara las reglas técnicas o principios problemático-prácticos, no normativos, con o
sin Laun, que sólo a éstas censura, cuando nosotros hemos hecho Jo propio con los
segundos, los principios asertico-prácticos o reglas de la felicidad, cual aquéllos son
de la habilidad. El auténtico deber ser viene en el imperativo categórico, según la fórmula de la Fundamentación para una Metafísica de las Costumbres o de la Crítica de
la Razón Práctica: obra de manera que la máxima de tu conducta pueda volverse regla de aceptación universal. Por ejemplo, en la ciencia jurídica, una de las sociales,
lo que torna a la proposición lógica en precepto jurídico es el poder del Estado, tal
lo de$arrolló, refutando la Teoría Egológica del argentino Carlos Cossío, en estudio
publicado por la Revista JUS - julio 1951- siendo profesor del Tecnológico de Monterrey.

659

�.
. , .
ente hablando no puede plantearse paraprensión de D1l~ey, soc10logi~d
l desce~dencia mejor, con el método
lelo. Esto lo examinaremos ense~1 a ~n a
'
fenomenológico aplicado a la soc10log1a.

DE HussERL

A VIERKANDT

,
ntecedentes son Brentano, con su Psicología
La Fenomenolog1a, cuyos a ~
d "El Origen del Conocimiento
Descriptiva (Viena, 1874) 15 anos antes enf
cia dada por mí el 23 de
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p, blico es una co eren
Moral", ofrec1 o...a gran u
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lle aba por título· "De la
enero de 1889 en la Sociedad Jurídical" e ;ena~en:a el prólogo del autor
lO ru·sto y lo mora ; as1 co
sanción natural de
d Ga , Morente) . y Bolzano, con su
,
p la M' . o Trad e
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(Ed. Angel o '
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. 1 , aho- ce'lebre ha prnvocado su apli.
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1'investigador de lo colectivo. La intencionali a
ofrecer un nuevo canuno_ ª
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Alfred Vierkandt, muerto ~n
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1 para contmuar su o ra a can
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seguidor e imme
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f damentales de sociología filoso ica .
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D rkheim- ni
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b t ta -Simmel- m coactiva - u
Esa interacc1on no es a s rae
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· profunda fenomeno ogica.
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. 1 acias a la metódica husserVierkandt, precisar el meollo_del _fenomenodsoc:l ~onde únicamente la Fenoli
Al como una expenencia trascen en '
ana. ,go
.
o El discí ulo persigue, como su mentor, meras
menologia puede abnrse pas .
1 p 1 , de los demás y sufrir con su
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tn'steza sin egoísmo ni mezqumdades.
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• tas Bases para una Fundamentación de
,. Manuel Cabrera Maciá ha. intendtado. Clb~r , te no aparece en la Bibliografía ni
la lín de V1erkan t S1 ien es
la Sociología, en
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del individuo, b) la esencia de 1~ ~OC1edad;u~tiones de sociología, que para nosotros
ejemplifica el proceder feno~enologico en
d . &lt;leales. de realidad, no de esencias.
. . fáca·ca, no normativa; de hechos no e J
,
es c1enc1a

:~:~a

660

mucho más allá de los hábitos yeístas, la colectividad, aparentemente mudable
( oh, Heráclito), permanece idéntica en sus rasgos esenciales. Vierkandt concluye en un universalismo fenomenológico que mucho alcanza de platónico,
lastre de Husserl; no cabe duda que, en medio de sus fallas, la introspección es
más segura que la introyección, con sólo percatarse de que la segunda encierra
la primera, y, por tanto, multiplica sus puntos débiles. De ahí que Vierkandt
reacomode la polaridad de Tonnies, Comunidad-Sociedad, en modalidades
no muy afortunadas, debido al sincretismo inicial que designaríamos con el
binomio Simmel-Husserl.16
Vierkandt, sobre todo en sus últimos escritos, se empeña en conformar una
tipología esencialista, en contraposición a la de Comte o Spencer, pues al principio la etnografía y la etnología lo tuvieron tangencial a éstos. El grupo es
una totalidad, valga la comparación, una gestalt -Kofka o Kohler- apenas
cognoscible a través del método fenomenológico.
Husserl, para quien el filósofo merece, un tanto burocráticamente, el epíteto
de "funcionario de la Humanidad", encontró en Vierkandt "su" sociólogo,
si bien nos parece más filósofo de lo social, mejor, lógico de lo colectivo, con
una lógica muy cerca de ciertos neo-kantianos para quienes la sociología viene
a ser una lógica de las ciencias sociales. Y en los desarrollos del discípulo, se
se palpan los zig-zag del maestro, ya la fenomenología es, a veces, psicología
descriptiva -y Dilthey se lo hizo ver a Husserl en la correspondencia comentada-, y otras, un adentrarse en las cosas, sin mengua de calar en las
esencias. Esto, en la Sociología, complica demasiado el objeto de estudio,
si escuchamos al fundador en la Introducción a sus Meditaciones Cartesianas:
"En primer lugar, el que quiera hacerse filósofo deberá una vez en su vida
replegarse sobre sí mismo dentro de sí; intentar vencer todas las ciencias hasta
aquí admitidas, reconstruirlas. La filosofía -la sabiduría- es en cierto modo
un asunto personal del filósofo. Debe constituirse en tanto que es suya, ser su
sabiduría, su saber que, bien tendiendo a lo universal, sea adquirido por él, y
justificado desde el origen en cada una de sus etapas, apoyándose en intuiciones absolutas".17
•• Husserl es un neo o ultra-cartesiano: dentro de la misma neoescolástica francesa,
con Jolivet, Maréchal y Gilson, hay una corriente desde hace lustros por interpretar,
realista y no idealistamente, al cogito cartesiano. De acuerdo con estos autores el idealismo del Cartesio vino del método matemático, no del cogito ... (pienso luego existo).
Régis Jolivet llama a esto "La Querella del Cogito" en su libro, Le Thomisme et la
Critique de la Connaissance. (Ed. Desclée de Brouwer, Paris, 1933, p. 19).
" El viraje de Husserl en Investigaciones L6gicas con respecto a sus primeros escritos de tendencias más realistas hizo que Scheler lo refutara. . . En los medios académicos alemanes de la época se relata una anécdota: Husserl le dijo a Scheler que
tenía rango de pensador pero que no entendía nada de Fenomenologia; y éste res-

�Semejante metódica personal, a tono con las declaraciones del fundador,
no puede rendir mucho en Sociología, y así lo sufriera Vierkandt en carne
propia. Tanto él como Husserl bien pudieron atender a Naphta, el implacable jesuita de La Montaña Mágica por Thomas Mann, quien le concede mucho a Dilthey:
"Vuestra ciencia sin premisas es un mito. Hay siempre una fe, una concepción del mundo, una idea; en una palabra una voluntad, y atañe a la Razón
el interpretar y demostrar, siempre y en todos los casos. Se trata de llegar al
quod erat demostrandum. Ya la concepción de la prueba contiene, psicológicamente hablando, un elemento voluntario muy claro". Y esa dialéctica de
Naphta que paralizaba el humanismo siglo XIX de Settembrini, ante el estupor de Hans Castopr y su primo Joachim, en Davos, bien pudo esgrimirla
Dilthey en sus cartas a Husserl, si su finura y su caballerosidad no se lo hubieran impedido, tal constatamos.
Vierkandt incurre en las ceguedades de los fenomenólogos, inmersos en sus
esencias que, con frecuencia, ni ellos captan. Atendamos las redundancias de
Merleau-Ponty, miembro del trío en la Escuela de París, junto a Sartre y
Simone de Beauvoir:
"Las ciencias del hombre ( la psicología, la sociología, la historia) y la filosofía se encontraban en una situación crítica. Las investigaciones psicológicas, sociológicas e históricas, a medida que se desarrollaban tendían a presentarnos todo pensamiento, toda opinión y, en particular, toda filosofía, como el resultado de la acción combinada de las condiciones psicológicas, sociales e históricas exteriores. La psicología tendía hacia lo que Husserl llama el psicologismo, la sociología hacia el sociologismo y la historia al historicismo. Al hacerlo ellas mismas venían a desarraigar sus propios fundamentos. (Las Ciencias del Hombre y la Fenomenología, Revista de la Facultad
de Humanidades, Universidad de El Salvador, mayo-diciembre 1961, p. 10).
La simple lectura delata las arbitrarias "tesis", comunes en muchos fenomenólogos ortodoxos: No señala de quiénes habla; si cada uno de los especialistas diviniza su ciencia, los herederos de Husserl, imitando al progenitor, han
llegado en ello a múltiples aberraciones; nadie podrá negar el clima, la
p ondió: "lo sabía, y por eso he venido a verlo, aunque hoy entiendo menos que
antes..." No garantizamos la veracidad, mas resulta bastante ilustrativa: Husserl defendió uná intuición lógica; Scheler una emotiva, mejor, humana. Llambías de Azevedo afirma: "Efectivamente, Scheler aprendía en lo vivenciado inmediatamente más y algo más significativo que otros hombres. 'A su lado, Husserl parecía un pedante', me
dijo un filósofo que había sido discípulo de ambos" (MAx ScIIELER, Exposición Sistemática y Evolutiva de su Filosofía, Ed. Nova, Buenos Aires, 1966, p. 14). Biográficaroente, Husserl es poco explorado, quizá por su hermetismo personal. Y escasean hasta sus

t-0pografía
' e1 patsaJe
· · con factores sociológicos de influencia indis u
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. , ' y aun
e, qmeranlo o no los continuadores de Descartes
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Mon:esqWt antes d: \. geo;:':ra":'c':u::~:~p!;~i:::":D: ;;:'~°!

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grac1ad:iment:, baJO la influencia de la brillante crítica de Ebbin h.
esno hab1a cre1do necesario leer el gran trabajo de D'lth
"
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para que le m
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ey , o que no obstó
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enosprec1ase tomo relativista, escéptico e historicista . V,
; ~o por lo otro! Algo parecido practica el alumno, Merleau-Ponty. 'tiray~e
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nomenología.. _1s
e que resalten las bondades de la Fe-

El intento de Vierkandt fallara deb'd
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ego cogita..11s en' mo' d ' . uro, aseen ental, cambiando a los hombres en
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na as sm puertas ni
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aquel, mas se derrumba la om o
. . . &lt;&gt;· ' y, en onces, se supera
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vantada por Husserl.
,
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1ntroducción, desde pronto vale : ,
a. ul~t~r de Freyer en la mencionada
.
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ier n ' cuan"Mas,
habiendo reconocido -y no podía haber deJa
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abiertas a la voluntad
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1 ~o~ vi~ , e punto del e1ernoc· .
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• que Hegel, tal hemos distinguído·Primero en1Freyer
.
I
ey, meJor
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o, a mterpretac1on de Ayala es corta, miope: esa decisión vital
esa voluntad en la vida, constituye lo medular del sistema dilthe
'
como fuere_ de fragmentario, pero creativo. Dejemos al traductor p:r7i;ut:;
,. Vamos a repetir lo escrito en uno de mi lib. . "E
.,
realizar una ciencia sin supuestos auténti~ent;°s~ . . n ~elac1on ,con el anhelo por
puesta negativa. El fenomenólogo, 'para salir de la ,ngmana, podn~ darse una ressuperar el solipsismo, tiene que recurrir a las , dcarcel de su prof10 pensamiento y
a la intuición analógica salvándose ,
mona as _Y a la annorua preestablecida o
,
as1, pero ya no eJGste la c'e · •
gonada por Husserl" (Itinerario Filosófico Prólogo de J , V 1 nc1a
supuestos pretenberg, tercera edición, San Salvador, 1963, p. 152). ose asconce os, Imprenta Gu-

tm

retratos.

663
662

�Freyer asienta lo ya dicho: "Contra esa Sociología y sólo contra ésta (la de
Comte, Spencer, Schaffle, Lilienfelde, los últimos organicistas sin remedio al
par que Bluntschli, interrumpimos) se dirige la recusación de Dilthey. Su ~rea es insoluble. Su método, falso. No reconoce la posición de la ciencia histórica respecto de las ciencias especiales de la sociedad. "El único camino
posible para una investigación de la conexión histórica: escisión de ésta en
conexiones especiales, se encuentra contenido en las teorías especiales de la
cultura y de la organización exterior". Y, por si fuese poco, Dilthey adelantó:
"Como se ve la Sociología, en el sentido de una ciencia especial, no queda rechazada, sino que, por el contrario, se le asigna una posición muy señalada en el sistema del trabajo en las ciencias del espíritu. Su campo especial
es: la organización exterior de la sociedad'." (obr. cit., p. 58).
Esa voluntad nada tiene que ver con la técnica ni con la política: representa el motor capaz de organizar derecho, moral, arte y Estado al servicio
de la Sociedad, magna tarea que compete a la verdadera Sociología, no a
aquellas desviaciones de Bluntschli preguntándose si era superior el Estado a
la Iglesia, siendo el primero masculino y la segunda femenina. En esto, Freyer resulta diltheyano ortodoxo, por haber recibido a Hegel, a través d_e
Wilhelm: "El carácter no anímico de los sistemas de la cultura es caracterizado por Dilthey con el concepto hegeliano del espíritu objetivo" ( Obr. cit.,
p. 63) . y así nos ilustra con muchos pasajes de su realidad social cuestiones
fundamentales en el estudio del forjador del Mundo Histórico, especialmente cuando lo minimiza:
"• Cuál es la estructura lógica propia de esa ciencia? ¿Cómo se comporta
e
d
respecto
de las ciencias del Logos? En la respuesta a esa cuest·'
10~ pone
e
relieve que la sistemática de Dilthey está cortada con arreglo al ideal cognoscitivo de las ciencias del Logos, y que en el fondo sólo concede espacio a
aquellas ciencias particulares que satisfacen ese ideal. Por muy claramente
que ha.ya separado Dilthey las ciencias de la organización exterior de las
ciencias de los sistemas de cultura, resultan construidas también de hecho
como ciencias del Logos" ( Obr. cit., p. 62).
Dilthey escribió incansable, agónicamente; atendamos a Imaz, autoridad
en esta lucha titánica frente a su propio demonio interior: "En el invierno
de 1895-96 pensaba Dilthey poner en pie los materiales acumulados desde la
aparición del primer volumen de la Introducción ( 1883) y acabar la obra
definitiva con la publicación del libro tercero, histórico, y del cuarto, gnoseológico y sistemático. No abandonó, no pudo abandonar la idea hasta poco
antes de morir, pues fue en el verano de 1911 cuando redactó el prólogo que
había de presidir a todos los materiales acumulados para la parte ~istemática y de los que él se desprendía envolviéndolos con un título común: El Mun664

do espiritual. Introducción a la Filosofía de la vida (lo~ volúmenes V y VI
de la colección publicada por sus discípulos), por considerar, luego de un intento fallido en 1907, que sus ideas habían logrado una etapa superior con 'La
estructuración del mundo histórico por las ciencias del espíritu' ( 1910) que
sus discípulos han publicado en el volumen VII de la colección. ¿ Se me permitirá repetir a propósito de Dilthey lo que ya dije una vez, un poco tímidamente, con respecto a Kant: que Dilthey murió, a los 78 años, prematuramente?"
Tal Imaz ( Introducción, p. VII), pero, acariciando esas fechas, cabe establecer abcisas y coordenadas temporales: Dilthey, hombre del siglo XIX, es
aún hoy, actual. Los reparos de Freyer lo evidencian de plano. En esta segunda mitad de la centuria, con años y años de elaboración sociológica, bien
puede criticársele a Wilhelm, cierto apego a las ciencias del Logos, caras a
Hegel. En su Sueño relató: "Y ¡ espectáculo admirable! de la mano, como
en sus años de juventud, marchaban los dos grandes pensadores suabos, Schelling y Hegel''. (Introducción ... , p. XXII) . ¿ Cómo iba Dilthey a eludir el
panlogismo hegeliano?
Esa estrechez criteriológica, achacada por Freyer, hay que medirla en su
minuto, no desde nuestras perspectivas. Desde lustros, vengo insistiendo en que
la Sociología constituye una disciplina fáctica, no normativa, real no ideal,
de hechos no de preceptos, y por ello, los autores formados en las disciplinas
jurídicas o morales, si no prescinden de sus criterios, salen sociólogos dogmáticos, no auténticos. El logos, el derecho, la moral son materia de cánones,
directrices mentales, no descripciones explicativas de los hechos. La Sociología es ciencia de la realidad, no del sentido. Por ello, salta innegable el
aporte diltheyeano en el desarrollo de nuestra ciencia.1 9
No queremos terminar estas lineas sin referirnos a un punto de importancia
que nos ha traído más de una polémica, bien venidas por cierto. Y pasamos
a exponerlo.

DILTHEY Y ÜRTEGA

Para asombro de muchos apresurados lectores de solapas que padecemos,
el pontífice de la Escuela Madrileña emerge harto inoriginal. Esto lo sabíamos,
Esto exponemos, con respecto a lo político-jurídico, en Realidad y Sentido del
Estado (Primera Edición, Excélsior, México, D. F., 1945; segunda, Editorial Universitaria, San Salvador, 1962), cual cuestión previa para enfocar los hechos-índices de la
crisis estatal y sus posibles soluciones.
1
•

665

�a partir de 1940, alternando con Imaz -también traductor y comentarista
de Kant (recuerdo su versión de La Paz Perpetua)-, experto de muchos meandros filosóficos. Pero en estos últimos años, he publicado radiografías de la
obra orteguiana, que provocaron elogios, réplicas veladas y hasta alguna polémica,2º sobre todo porque pusimos en circulación el rubro de orteguitis, signando así esa endemia casi incurable por estas latitudes, donde cualquiera pretende presumir de pensador con citar algún pasaje del brillante escritor, del
hábil literato, nunca filósofo y menos sociólogo Ortega. Y no faltaron quienes
se quejaron, dolidos, de esos análisis, conformándose, en sus vanos lloriqueos,
con telefonear a los periódicos en los cuales salieron las publicaciones de este
servidor, extremo fácil para los adoradores, porque sí.
El asunto tiene su miga..• Escuchemos a Imaz (en el Epílogo de Introducción a las Ciencias del Espíritu, Primera edición alemana, 1883; tercera,
1933; y primera en castellano, 1944), algo sin desperdicio: "Esta idea de que
la historia de la evolución filosófica ha de servir de propedéutica al sistema de
la filosofía la recoge Ortega y Gasset de un borrador de Dilthey que lleva
el título de ¿Qué es Filosofía? y que corresponde a los años 1896-7. En el
apartado 3 de ese borrador dice Dilthey: "La filosofía tiene como tarea primera y parte preparatoria la elevación de la disposición y de la necesidad filosófica que radican en el sujeto, a través de las etapas de la historia, hasta la
conciencia actual históricamente llana. Esta historia constituye la propedéutica
indispensable de la filosofía sistemática. Porque la conciencia plena, de la
que ningún pensamiento puede prescindir sino que, más bien, puede analizar,
es histórica". En otro trabajo de fecha indeterminada pero que Dilthey respeta cuando en 1904 proyecta su continuación, el que lleva el título: El hombre moderno y la pugna de las concepciones del mundo (Volumen VIII de
20 A raíz de algunos artículos de este servidor: "Ortega contra Unamuno" ( I y II),
El Diario de Hoy, 22 y 29 mayo 1966. Y en el mismo, "De Nuevo Ortega contra Unamuno" -12 julio 1966-, el profesor Carlos Sandoval, también egresado de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, alumno de Gaos, ripostó con "A la Orilla de Ortega", lo. julio y 3 del propio (habiéndole contestado el suscrito con "La Orteguitis,
¿endemia incurable? -12 julio- y "Los Malabarismos de Ortega". A su vez Sandoval, con "Ortega ¿Literato o Filósofo?" -14 agosto-- y nosotros, "Las Fobias de Ortega" mientras Sandoval "La Filosofía de la Razón Vital". Proseguimos con ''La Inoriginalidad de Ortega", La Prensa Gráfica -30 noviembre-, "Navarrete corrige a
Ortega", Diario Latino, 24 septiembre. Sin mengua de "Los malabarismos de Ortega",
El Diario de Hoy -7 septiembre, "Los Desvaríos de Ortega", Diario Latino -21
septiembre-, "Testimonios Españoles acerca de la Orteguitis", Diario Latino -22 septiembre-, "La Escuela de Madrid, La Prensa Gráfica -31 octubre- y ''Dilthey y
Ortega", Diario Latino -14 diciembre. Todos periódicos de San Salvador, Centro
América. Tenemos en preparación un estudio con todo este material.

los Gesammelte), precisa ese pensamiento de la propedéutica histórica en los
siguientes términos: "El cuchillo del relativismo histórico que ha disecado
como si dijéramos, toda metafísica y religión, debe procurar también la salud'.
Pero te~em~s que ir a fondo. Tenemos que convertir a la filosofía en objeto
de la f1losof1a. (Ello nos ilustra sobre esa "novedad" (?): la filosofía de la
filosofía, con que lectores de alemanes pretendieron sentar cátedra en nuestras
latitudes, acotarnos).
. Y, ~ilthey c?ntinúa: "Es necesaria una ciencia que, mediante conceptos
histonco-evolutivos y métodos comparados, tenga por objeto los sistemas mismos. (Recuérdese La Historia como Sistema por Ortega, enfatizamos). Se
compo:ta con la historia de la filosofía lo mismo que la ciencia comparada del
lenguaje con la historia del lenguaje y si alguien quiere superar la separación
de las. dos, seré yo el último que se oponga a ello. Siempre es lo mismo: en
cada sistema cultural no hay más que etapas de la misma ciencia" (p. 413).
Hasta aquí el germano: las coincidencias con el hispánico no son como las
leyendas cinematográficas sino casi literales, y podríamos eliminar el casi, pues
el título es el mismo, que tomara éste de aquél: ¿ Qué es Filosofía?, demuestra
lo asentado. Ese recurso corrobora, no inoriginalidad, sino plagio. Y le sirviera
a Ortega, en su minuto, para blasonar de creador, entre el coro de sus discípulos y seguidores, anhelantes por ganar siquiera un poco de gloria O del
estruendo...
Ortega, I de España y V de Alemania, provisto de una carta que Unamuno
e~~ó a uno de sus amigos en la patria de Goethe, en donde constaba que era
hijo de Ortega y Munilla, el respetado periodista español. De retomo, Ortega
comenzó su labor, cuidándose mucho de traducir las obras fundamentales de
los :°desc?s, por ejemplo, las Éticas de Scheler o Hartmann, porque así no
corna peligro. En cambio, los opúsculos de Scheler: El Saber y la Cultura,
El puesto del Hombre en el Cosmos, El resentimiento en la Moral, etc., salían
constantemente en las ediciones de la Revista de Occidente, bajo el ojo avizor del maestro en su orquesta. Párrafos, verbigracia, de "La querella del Hombre y del Mono" están "trasladados" de Scheler, así aquello de que el horno
sapiens constituye un "callejón sin salida, biológico, de la naturaleza". Y si
espigamos en los dos tomos de las Obras Completas encontraríamos mu_chos
más...
Ortega volvió de Alemania declarando no conocer el magisterio de Dilthey, lo cual, toda proporción guardada, sería cómo si este servidor, al retornar a su tierra, allá por 1945, ya rematados los estudios de Leyes y Filosofía
en la UNAM, hubiese salido aquí con la peregrina ocurrencia de que no
sa~ía nada de don Antonio Caso. Ni le creemos a Husserl que, debido a la
brillante crítica de Ebbinghaus, no se preocupó de leer a Dilthey, y menos a
667

666

�Ortega, ex-alumno de Marburgo, ávid~ por entonces y siempre, de novedades
filosóficas teutonas...
Atendamos a Sciacca: "El pensamiento de Ortega está estrechamente ligado al alemán (Fichte y Nietzsche por un lado y Dilthey y Simmel por otro),
aunque también revela influencias bergsonianas y pragmatismo. Después de
doctorarse en Madrid, Ortega estudia en las Universidades de Berlín donde
tenía cátedra Simmel; de Leipzig y de Marburgo, donde oyó a Cohen. La influencia de Simmel es directa; la de Dilthey, indirecta" (La Filosofía, Hoy, Ed.
L. Miracle, Barcelona, 1956, p. 117). Es preciso llevarle la contraria en lo
último -que haya sido alumno de Cohen o Natorp, le conserva marburgiano),
porque fue al revés: la influencia de Dilthey es directa, e indirecta, la de
Simmel. Bien supo Ortega ocultar sus verdaderas fuentes:
"¡ Ah, no faltaba más! ¡ Buen siglo XIX, nuestro padre! ¡ Siglo triste, agrio,
incómodo! ¡ Frígida edad de vidrio que han divinizado las retortas de la
química industrial y las urnas electorales! Kant o Stuart Mill, Hegel o Comte,
todos los hombres representativos de ese clima moral bajo cero, se han olvidado de que la felicidad es una dimensión de la cultura" (El Espectador, ~iblioteca Nueva, Madrid, 1950, p. 117). Independientemente de tantas fobias
en un solo párrafo, repleto de admiraciones e interjeccionismo, surge claro
que Ortega heredó a Kant por los de Marburgo; y Hegel es un~ de sus guías.
Así desoriente el madrileño a los estudiosos, disfrazando de odiosos a sus favoritos.21
y en otra ocasión, contradiciéndose, algo peculiar en él, sediento de la
palabra bonita, no del concepto, menos del sistema: "El siglo XIX fue esencialmente revolucionario (y los epítetos denigrantes que le cuelga en El Espectador hablando de Baroja, inquirimos). Lo que tuvo de tal no ha de buscarse en el espectác_ulo de sus barricadas que, sin más ni más, no consti~yen
una revolución sino en que colocó al hombre medio -a la gran masa socialen condiciones' de vida radicalmente opuestas a las que siempre le habían
rodeado" (La R ebelión de las Masas, Colección Austral, Buenos Ai~, 1955,
p. 77). ¿ En qué quedamos por fin? Era frígido y bajo. cero el s~g:o XIX
revolucionario... situando a la gran masa social en meJores cond1e1ones de
0

vida. ¡ Malabarismos orteguianos! ¡ Trucos de retórica!
La orteguitis, fiebre española y latinoamericana, especie de end_einia casi
incurable, no repara en estas antinomias palpables. Ortega ha servido a mun En mi libro En la Ruta del Estado, Ministerio de Educación, San Salvador, t. II,
1965, San Salvador, Capítulos "Crisis Politica" y "Conflicto Social", desarrollo más
ampliamente estos recursos orteguianos. Demás está decir que esa obra, laureada por
cierto, corrió serio peligro de no serlo, dados esos análisis en tomo al timonel de la

chos aficionados de la Filosofía y de la Sociología para presumir de entendidos,
cuando ~ta los rubros los toma de los germanos. Así del Diagnóstico de
Nuestro Tiempo por Karl Mannheim, salió El Tema de Nuestro Tiempo y
hay otros casos.22
'
Mas volvamos a la ~ophía: "Nos parece que Ortega ve claramente algunos
problemas del pensamiento contemporáneo, pero que no los resuelve filosóficamen~e; Y esto s!~ica p~seer una sensibilidad, incluso fina, para la filosofía
(especia~e?~e, s1 esta es vista desde el aspecto histórico y cultural que es el
menos filosoÍlco), pero no una mente propia para hacer verdaderamente filos_ofía. (Obr. cit., p. 118). ¡ A buen entendedor, pocas palabras! y el mismo
Sciac~a: "es un_ ensayista, no un sistemático (tampoco un problemático de altura, mterrumpunos). La metafísica de la razón vital no existe en sus libros
Y no puede existir, porque la razón vital, tal -como es concebida por él y~
ha negado la metafísica al plantearse" (p. 121).
'
Jamás Ortega examinó, a fondo, a un autor, menos a un sistema, conformandose ~on revolotear capric~osamente en torno de ellos, entre parábolas y
comparaciones restallantes, valido del repertorio teutón traducido a cuenta
gotas,
sus discípulos y adláteres. Pero era un prodigi~ mezcland~ imágenes
Y_parad~Jas ~ue s_educían ~ españoles y latinoamericanos, no muy preparados
ni en F1los0Íla
m en Soc1olo&lt;11a
·
de
•
i:,• • Léanse, verbi1ITac1·a
o
, Kant, R eflexwnes
Cent~narto, donde aparece más Ortega que el cfo las Críticas, en contraste con
Menendez y Pelayo, quien en sus Jdeas Estéticas, sin dárselas de filósofo nos
ofrece una nítida exposición del viejo de Koenisberg.2a
'

Pº:

•z Véase cuánto ~esfi~ Ortega sus propias fuentes: "Y, en efecto, nada acont~e que no haya sido prevtsto cien años antes. 'Las masas avanzan' decía apocalípllco, Hegel (no señaló dónde y la terminología no es muy de aquel ti.e:Upo ) "Sin un
nuev
· · 1 nuestra época, que es una época revolucionaria, producirá
···
, 0 Poder esp1:1tua
una
ca~Sttofe, anunciaba Augusto Comte. (Tampoco indica el lugar añadimos) • Veo
su_brr la ple~r del nihilismo! gritaba desde un risco de la Engadi.na el mos~chudo
Nie~che. (i~em) ,~s falso de~r que la historia no es previsible. Innumerables veces
ha
· y d e 1a ma¡a: pre. sido profettzada (La Rebelion de las Masas, cit., p . 75) . Reto'nea
cisamente ~egel, Comte. y Ni:tzsche, si bien afecte menospreciarlos, son sus mentores.
¡ Truculenoas, bastante mfannles de Ortega! Desde luego absurdas en quien blasona
de filósofo...
. "' García Morente_ ~eredó de Ortega ese afán de expresarse metafóricamente sin ton
ru son, aunque no V1IUesen al caso. Bien le tilda Constantino Láscaris: "La lite tu
'b"1en un estorbo para el decir filosófico. La filosofía ha rde
aser
~
en cu~nto ~1, es mas
~ura f1los~f1a; hay que saber llegar al tercer grado de abstracción y mantenerse en él
sm recumr a imágenes. La filosofía ha de hacerse con ideas con términos p=r•
táf
" (E d.
.
'
,~sos,
no con me oras
stu 10s de Filosofía Moderna, Ministerio de Educación, San Sal;-tdor, 196, p. 264). Eso de García Morente vale también para Ortega "metaforista"
mcurabl~ tanto en filosofía como en sociología, pues no faltan quienes cr:an que La Re-

Escuela Madrileña.

669
668

�•
Y Baroja, cáusticamente: "En muchas afirmaciones Ortega no ha acertado
porque creo que es hombre de más cultura que intuición. Yo lo siento, porque
como he dicho en otra parte, lo consideraba como la única posibilidad de filósofo que había en España en nuestro tiempo (flechazo al Tema, sentimos),
y me parece que esa posibilidad de filósofo no se ha realizado y creo que va
quedando en escritor brillante". (El Escritor según Él y según los Críticos, Ed.
Biblioteca Nueva, Madrid, 1952, p. 152).
Ortega pasará cual literato, no filósofo, ni siquiera pensador de alguna
originalidad, pese a los ditirambos de sus partidarios. Y le preocupa "la pelusidad" mientras Zubiri se encuentra anhelante de esencias. "A Zubiri sólo
le preocupa la verdad y de ahí que no repare en el brillo de las imágenes ni
en la belleza de la expresión del pensamiento". (Julián Izquierdo Ortega,
La Filosofía Española en los últimos años, "Cuadernos Americanos", México,
enero-febrero, 1963, p. 147).
Pocos quieren reconocer lo indudable, y los años se encargarán de probarlo :
Zubiri es un filósofo, mejor, el filósofo español de nuestra etapa, perteneciendo
al pensamiento y no a las letras cual "su" maestro... Ese "discípulo", a diferencia de los demás (Gaos, Recaséns, García Morente) , expone su doctrina
rigurosamente y nunca desciende a divulgador o propagandista, tal Sobre la
Esencia, habiendo allí más meollo que en muchos de los tomos y folletos
orteguianos: "es, quizá, el mejor filósofo, en el sentido canónico del término
que tiene hoy España" (Sciacca, obr. cit., p. 508).
En otra oportunidad hemos practicado con amplitud ese contraste, pero
basta lo anterior para captar cuánto debe Ortega a Dilthey, hasta títulos y
planteamiento. Lo mismo a Scheler, a Hegel. .. en fin. Apenas resta darle
término a estas conexiones mentales con algo de Dilthey, al concluir su Sueño:
"La melodía de nuestra vida lleva el acompañamiento pesado. El hombre se
libera del tormento del momento y de la fugacidad de toda alegría sólo
mediante la entrega a los grandes poderes objetivos que ha engendrado la
historia. Entrega a ellos, y no subjetividad del arbitrio y del goce; sólo así
procuraremos la reconciliación de la personalidad soberana con el curso cósmico".24
belión de las Masas, muestra de microensayismo interjeccionista, cabe en la segunda,
cuando naufragó en meras exclamaciones: ¡ ah, el hombre-masa! ( el bárbaro tecnificado de Keyserling); ¡ oh, el hombre sin la nobleza que obliga!, y por el estilo.
•• Estupendamente expresó Vasconcelos, en el Prólogo a mi Itinerario Filos6fico,
cit.: "Y ya se sabe que, así como un poeta, todo mortal es un poco filósofo. Padecemos todos la inquietud de lo desconocido: afán de poesía, necesidad de filosofia". Dilthey, desde su altura, no representa la excepción, por más que muchos no hayan reparado en el afán por quedarse en la necesidad.

670

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

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                    <text>�EL NUEVO DERECHO COMUNITARIO

Lic. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ
Universidad Nacional Autónoma de México
Universidad de !'\uevo León

dentro de los movimientos integracionistas,
principalmente en Europa y posteriormente en América, un nuevo concepto
de Derecho cuyos creadores, promotores y simpatizadores, lo hacen autónomo:
El Derecho Comunitario, como así ha sido denominado.
Como es lógico suponer y a semejanza de los pretéritos estudiosos y tratadistas del Derecho Internacional -si bien a escala menor-, el hecho de la
reciente aparición del así llamado Derecho Comunitario, ha despertado un
interés general, tomando en cuenta su innegable importancia, al considerarse
el incremento de las relaciones preponderantemente económicas y de toda
índole que se han multiplicado en forma por demás notoria. Como resultado
de la aparición de este nueYo derecho, se ha formado, desde luego, el bando de los propiciadores y, también, el de los que se muestran escépticos acerca de las posibilidades de que este nuevo campo jurídico pueda tener viabilidad para lo futuro.
Acerca de este tema, el 24 de marzo de 1965, el entonces presidente del
Banco Interamericano de Desarrollo. Doctor Felipe Herrera, produjo una
interesante conferencia en la Escuela Libre de Derecho de la Ciudad de
México acerca de los "aspectos institucionales de la integración de América
Latina".1
En su conferencia, el Doctor Herrera presentó nuevos aspectos, no solamente en Jo que toca a la cuestión relativa a la integración de América Latina, sino también -y esto es lo que más nos interesa-, señaló la importancia
que en nuestro tiempo y en nuestras sociedades tienen los nuevos sistemas

RECIENTEMENTE HA APARECIDO

' Versión de una exposición hecha por el Presidente del Banco Interamericano de
Desarrollo, Dr. Felipe Herrera, en la Escuela Libre de Derecho. México, D. F., 24
de mano de 1965. Publicaciones del Banco Interamericano de Desarrollo.

703

�jurídico-institucionales comunitarios, en enfoque hacia el Derecho Comunitario, el Derecho de la Comunidad Regional.
Así, al referirse al proceso mundial de regionalización, el Dr. Herrera
dijo: "Bastaría una somera mirada al escenario mundial para apreciar cuánto
y cuán rápidamente ha cambiado -y sigue cambiando--, la organización
de las relaciones internacionales. Un análisis más detenido nos permitiría
advertir la profundidad de algunos cambios jurídico-institucionales que se
han producido en el esquema tradicional de esas relaciones, basadas hasta
antes de la Segunda Guerra Mundial en los conceptos ortodoxos del Estadonación y en la práctica de la predominancia política de las metrópolis sobre
países dependientes.
En San Francisco y Bretton Woods -prosigue el Dr. Herrera-, se adoptó
un esquema de organización de las relaciones mundiales -en lo político y
en lo económico-- en base a un concepto de cooperación internacional entre
naciones-Estados teóricamente iguales, que en proporción creciente -hasta
hacerse posteriormente masiva- incluía a los nuevos pueblos soberanos que
surgieron de la quiebra del colonialismo hasta entonces imperante. Es decir,
una concepción basada en la creencia de la posibilidad de tránsito directo
de la ilusión de la autarquía nacional al internacionalismo.
Pero ha ocurrido que en estos veinte años recientes se ha afirmado la tendencia intermedia: la regionalización. Y esa es la etapa que estamos viviendo
y cuyas manifestaciones advertimos por doquier. El mundo de hoy está organizando sus relaciones en base a grandes esquemas regionales, en los que
las comunidades estaduales se coordinan para equilibrarse con las poderosas
naciones continente que tienen la mayor gravitación político-económica.
Los Estados Unidos, la Unión Soviética, la China Continental, la India,
constituyen unidades políticas de dimensión prácticamente continental y que,
por ende, tienen una significación enorme en el contexto de las relaciones
mundiales.
La integración económica de Europa Occidental es la respuesta que los
países de esa región se han dado para desenvolver en un plano de equilibrio
sus relaciones con los otros grandes bloques. La Organización de los países
socialistas de la Europa Oriental en el COMECON, los esfuerzos de constitución de la Unión Arabe y de su Mercado Común, los esquemas regionales
que están adoptando las nuevas naciones africanas y asiáticas, responden a esa
misma preocupación".
De la anterior exposición, es posible advertir las grandes realidades que
conmueven al mundo de nuestro tiempo y es evidente que entre la tendencia
de lo nacional al internacionalismo, se encuentra la regionalización -nueva
forma de integración-, o sea la etapa que permite el proceso de interna-

704

cionalización, en un mundo en que la multiplicación de relaciones económicas y de toda índole va adquiriendo una escala ascendente mayor.
De acuerdo con un análisis de las situaciones que hubieron de presentarse
con motivo de la visita del alcalde de la ciudad de Nueva York, señor Nelson
Rockefeller a diversos países latinoamericanos, se hizo evidente que el progreso deseado para la América, desgraciadamente, está en un punto lejano
todavía, porque efectivamente los factores económicos han determinado tal
situación. Al señalar el económico, es indudable que hay otros factores determinantes, pero lo cierto es que la realidad actual de las exigencias y de las
necesidades requiere de nuevas zonas para el fortalecimiento de los mercados
interiores, y, también, para la armonización frente a las unidades políticas,
que señalaba el Dr. Herrera.
Cabe, sin embargo, el hacer una interrogación respecto a qué sería más
interesante estudiar, si el fenómeno del internacionalismo que corre vertiginosamente a través del adelanto tecnológico, salvando fronteras y llegando
hasta la luna, con toda la movilización de nuevos e increíbles adelantos o
bien el atender al proceso lógico, no precipitado, del desenvolvimient~ y
desarrollo natural de los Estados-naciones en el camino de una inteo-ración a
•
•
b
escala mternac1onal. Esta alternativa parece difícil de resolver para el hombre
de nuestro tiempo, al que el progreso de la tecnología moderna lo ha sorprendido -en la mayoría de los casos- en la penumbra del subdesarrollo
y del desarrollo mismo, en lo que se refiere principalmente a Jo económico,
para no mencionar factores tan importantes como son el cultural y el político.
Ante la situación anterior, se hace necesaria la presencia del derecho y así
se demanda la creación de normas e instituciones idóneas para la integración.
Porque, como bien dice el autor anteriormente citado, respecto de aquel
principio tan repetido, de que "mal puede existir igualdad jurídica de hecho -aunque esté consagrada de derecho-- entre desiguales económicos".
Explicándose así la actitud solidaria asumida en el año de 1964 en la Con'
ferencia de Ginebra sobre Comercio y Desarrollo, por los países menos
desarrollados que se han encontrado con la necesidad de coordinar sus relaciones
económicas frente a los grandes bloques, procurando por ese medio alcanzar
una mayor gravitación que la que aisladamente tiene hoy cada uno de ellos".
Y ante el reconocimiento de esta nueva dimensión del proceso económico al
nivel mundial proyecta sus consecuencias más allá de los esquemas políticoadministrativos de cada Estado-nación. Y ello se ha reflejado en la necesidad
de contar con un sistema institucional que corresponda a los requerimientos
de este nuevo tipo de organización de los países en escala regional. Cuando la
ruptura de los estrechos marcos feudales, surgió el derecho nacional, afirma
el Dr. Herrera. La teoría del Estado que ha seguido vigente hasta ahora corresponde a una etapa histórica que hoy está en revisión. Las nuevas rela-

705
H45

�ciones de inte&lt;&gt;nción
entre los países de una misma región demandan
o
.
. la
modernización de esa teoría; no, por cierto, para abolir el Estado-nación smo
para dotarlo de los medios e instrumentos que faciliten su eslabonamiento en
el espacio mayor de las comunidades económicas regionales. Y todo ello, co~o
etapa intermedia al establecimiento final de un sistema verdaderamente mternacionalizado y equitativo de relaciones políticas y económicas.

Qué es el derecho comunitario
Tomando en cuenta el interés que tiene el contenido del Derecho Comunitario, estimamos necesario estudiar dentro de las posibilidades de una limitada bibliografía, los antecedentes del mismo. Para tal efecto, resulta conveniente conocer las ideas centrales y los conceptos fundamentales en que
descansa este nuevo campo jurídico, consultando la autorizada opinión y
pensamiento del Profesor Walter Hallstein, quien fuera Presidente. de _la
Comisión Ejecutiva de la Comunidad Económica Europea, reconocido mternacionalmente como uno de los fautores precursores de la disciplina en
cuestión. Además, como la institución citada constituye el primer establecimiento que ha tenido vigencia jurídica desde su nacimiento dentro del orden legal del Derecho Comunitario, de la mayor importancia resulta, pues,
la opinión de este autor.
En un estudio intitulado: La Comunidad Europea. Nuevo Orden Jurídico/
el Dr. Hallstein establece que: "La Comunidad Europea es una creación de
Derecho. Es ese el elemento nuevo que la distingue de todas las tentativas
anteriores hechas para unir a Europa. No es la fuerza ni la conquista que
sin·en de medio de unificación, sino una fuerza espiritual, el Derecho. La
majestuosidad del Derecho debe crear lo que la espada y la sangre no han
podido hacer desde siglos.
•Cuáles son las razones de nuestra confianza en esa materia? Yo daré dos:
es ~na primera constatación que ninguna compulsión puede obligar a realizar la unidad; pero el Derecho, que es un orden jurídico común que reposa
sobre un acto de compromiso personal consentido por los pueblos de Europa,
lo puede. Solamente la unidad que es requerida por todos y que es, asimismo,
jurídicamente garantizada tiene posibilidades de durar. Es una segund~ constatación que Derecho, Igualdad y Unidad están indisolublemente ligados.
~o hay orden jurídico sin igualdad ante la Ley, y quien dice igualdad, dice
unidad.
• Clase pronunciada en el Centro Universitario de Estudios de las Comunidades
Europeas de la Facultad de Derecho y Ciencias Económicas de París. Instituto Interamericano de Estudios Jurídicos Internacionales. Washington, D. C., 1965, p. 255.

706

Es sobre estas constataciones que reposa el Tratado de Roma y es por eso
que crea un orden pacífico 2or excelencia. El no e:-..-presa la coacción de una
fuerza, mas encarna por el contrario el acuerdo de voluntades entre Estados
libres e iguales. Es un acto jurídico.
Pero la comunidad no ha nacido solamente del Derecho, ella crea derecho.
E_l Tratado ha hecho nacer un orden jurídico autónomo. El se distingue radicalmente de los tratados internacionales tradicionales.3 El Tratado nos
hace ~eflexio~a~ no sobre un derecho internacional público de obligaciones,
es decir una lista de derechos y deberes de los Estados contratantes, sino sobre
un derecho de las colectividades públicas.
El Tratado de Roma es la Carta constitutiva de una nueva persona jurídica.

I
La Comunidad Económica Europea es una fuente de Derecho. Una Leycuadro fundamental.
La Comunidad es una fuente de Derecho. Creada por el Tratado, ella
debe vivir su vida a fin de alcanzar su objetivo, que es la unión social y
económica de Europa. En tanto que constitución y ley-cuadro fundamental,
el Tratado no provee por consiguiente, más que los objetivos de la Comunidad, los órganos motores y un calendario. Los órganos instituidos están encargados de llenar el marco dentro del interés de la Comunidad, y el Tratado les atribuye a este fin competencias legislativa y administrativa.
Así, la Comunidad se welve la fuente de un derecho nuevo, de un derecho _"secundario", en relación con el Tratado. A pesar de las diferencias que
pudieran haber en cuanto a la forma, objeto, protección y destinatario de
los actos jurídicos de la C&amp;nunidad, éstos tienen carácter común: ellos son
de un rango inferior al Tratado y están sometidos a las disposiciones obligatorias que él contiene, porque cada institución debe actuar "dentro de los
límites de las atribuciones que le son conferidas por el Tratado". (Art. 4,
párrafo 1).
No se puede considerar -prosigue el Doctor Hallstein- la jurisprudencia
de la Corte de Justicia de las Comunidades Europeas, como fuente de derecho en sentido estricto. Sin embargo, esta jurisprudencia juega un gran rol
en el desarrollo del Derecho Comunitario. La simple lectura del artículo 177
del Tratado lo demuestra. En virtud de este artículo, la Corte de Justicia
1
Como lo ha constatado la Corte de Justicia de las Comunidades Europeas en su
fallo sobre el caso 6/64 a propósito de l'Enel.

707

�asegura una interpretación uniforme del Derecho Comunitario. Aún más, desde que la Corte interpreta los términos jurídicos imprecisos como por ejemplo aquel del "derecho de aduana" 4 o cuando ella constata el "Derecho
Común" europeo (es decir, los principios jurídicos que se aplican en todos
los Estados miembros en razón de una comunidad de concepciones jurídicas,
por ejemplo, la licitud de la reserva de propiedad,5 la práctica que ella siguió creó la base de donde nacería poco a poco un derecho consuetudinario".
Por su parte, los Profesores Eduardo Jiménez de Aréchaga y Felipe H. Paolillo, en su estudio: Contralor de la Legalidad de los Actos Comunitarios.
Interpretación unitaria del Derecho de Integración,8 consideran que los "juristas europeos han tenido la fortuna de observar de cerca y aun de participar
en el nacimiento y desarrollo de un nuevo orden jurídico internacional, el
de la Comunidad Económica Europea, que dentro de un lapso considerablemente breve evolucionó hacia formas muy maduras de supranacionalidad.
Ellos han podido, entonces, palpar y poner de manifiesto en repetidas oportunidades las dos tendencias principales, características: por un lado, el nuevo
sistema normativo revela como todo sistema jurídico, una tendencia natural
hacia la unidad; por el otro lado, y simultáneamente, tiende hacia la diversificación, en el sentido de que multiplica sus elementos formativos y se
expande sobre campos cada vez más vastos. En el orden jurídico de las Comunidades europeas, ambas tendencias son fácilmente perceptibles por cuanto el derecho comunitario aparece desde su origen dotado de un vigor particular: manifiesta su vocación por regir mayores sectores de la actividad
económica, y opera directamente dentro del ámbito interno de cada Estado miembro.
Respecto de los dos puntos que estudian los tratadistas citados, cada uno
referido a las posibilidades y proyectos de la ALAC (Asociación Latinoamericana de Libre Comercio) son ambos resortes cuya finalidad última es la
de mantener la unidad del orden jurídico comunitario. Esta unidad puede
enfocarse desde el punto de vista intrínseco y desde el punto de vista extrínseco, división ésta que proponemos siempre que no se la considere con demasiado rigor técnico sino sólo a los efectos de una más clara exposición.
Cuando nos referimos a la unidad intrínseca tenemos presente que todo ordenamiento jurídico se compone de normas diferentes por su origen, por su
naturaleza y por su eficacia jurídica. Estas diferencias son particularmente
claras en los sistemas jurídicos de entidades internacionales tales como la
CEE (Comunidad Económica Europea) y la ALAC, es decir, de personas
• Recopilación de jurisprudencia de la Corte, vol. 8. p. 882.
• Recopilación de jurisprudencia de la Corte, vol. 8, p. 754.
• Aparecido en Derecho de la lntegraci6n. Instituto para la Integración de América Latina. Banco Interamericano de Desarrollo. No. 1, Octubre, 1967, p. 10.

j~rídicas internac!onales con fines esencialmente económicos, y cuya existencia se basa en cierta clase de tratados p_oseedores de algunas características
peculiares que han justificado para muchos autores la creación de una nueva
categorí~: la de _los_ traité-cadre. (Tratados-cuadro). En este tipo de tratado,
las c~esbones pnncipales se solucionan mediante fórmulas globales y se deja
al cmdado de los órganos y mecanismos que el propio tratado crea la complementación y concreción de esas fórmulas para que éstas puedan' ser aplicadas efectivamente.
Por último, en lo que respecta a la naturaleza del Derecho Comunitario
lo~ autores q~e glosamos, dicen que: "Al organizarse los diversos procedí~
rruentos q~e tienden a garantizar la unidad e integridad del orden jurídico,
debe partirse de un supuesto básico: la superioridad del Derecho Comunitario, que es en esencia un orden jurídico internacional sobre los ordenamien~os jurídicos de cada Estado. De ello se deduce que la' unidad y el respeto
de dicho ordenamiento jurídico no podrá lograrse si se deja en manos de
cada Estado miembro de la organización el funcionamiento de los mecanismos aludidos".
De ~ _lectura de los conceptos vertidos por los tratadistas mencionados que
transcnb~os_ acerca del Derecho Comunitario, pensamos que la ubicación
y denorrunación que este nuevo Derecho recibe puede prestarse a confusión.
. Así, en aras de la claridad, debemos indagar en las raíces de la problemábca que presenta el Derecho Comunitario, y analizar las analogías que pueden presentarse entre éste y el Derecho Internacional· si bien haciendo la
dis~nción de que ~o es cuestión puramente de analo~as, sino 'que es necesario _establecer primeramente la diferenciación que hay entre uno y otro,
atendiendo a la naturaleza intrínseca de cada uno de ellos, de ser esto posible en lo que se refiere al primero.
En el Derecho Comunitario, de acuerdo con los criterios anteriormente
expuestos, vemos que se parte -lógicamente- del concepto fundamental
de comunidad, concepto que no siempre ha tenido la connotación actual
'
especialmente en el campo del Derecho Internacional, que ha sido el gran
crisol en donde nacen las nuevas instituciones. Ahora bien, conviene admitir
que existen categorías preestablecidas para llegar a ese estadio, cuar.do modernamente se ha hablado de Jo regional y de integració11, ru.í como de Jo
supranacional, elementos que han venido apareciendo en forma gradual, impulsados preponderantemente por necesidades de orden económico, que son
el factor que ha determinado modernamente su existencia, si bien los tratadistas en cuestión hacen alusión a una "unión social y económica", como
así se advierte en el criterio sustentado por el Dr. Hallstein. Por tanto, no es
posible inadvertir el desarrollo de esas agrupaciones que se han producido

709
708

�'

en lo jusinternacional, pero que en su concepción, definición y establecimiento, se separan de él para llegar hasta la constitución del Derecho Comunitario.
Diversos conceptos se han elaborado en torno a lo regional y para el caso
hemos tomado uno que nos parece tener mayor claridad, ya que abarca los
elementos que lo fonnan. Así, tenemos la concepción de J. Lloyd Mecham;
quien establece que: Desde los más remotos tiempos los Estados que han
tenido áreas geográficas vecinas se han unido para alcanzar mejores objetivos
comunes deseados. Las características, propósitos y éxitos de tales agrupaciones regionales han variado ampliamente; pero la ,·alidez del principio de
que similares propósitos en los asuntos internacionales pueden ser totalmente
realizados a través de una acción conjunta por un grupo de Estados comprometidos o teniendo un interés en algunas áreas geográficas, ha nutrido la
idea del regionalismo a través de las edades".
Ahora bien, algunos autores no están de acuerdo con el contenido del principio enunciado, si se toma en cuenta que en los últimos cincuenta años un
nuevo concepto de la universalidad de intereses entre todas las naciones ha
encontrado aceptación y aplicación práctica, tanto en la Liga de las Naciones, como en las Naciones Unidas. Así, los uni,·ersalistas afirman que los intereses políticos, económicos y estratégicos no pueden ser divididos en regiones ya que, como la paz misma, son indivisibles. La asociación geográfica,
dicen, no necesariamente corresponde a los intereses actuales de vecinos, ya
que para las naciones colindantes no siempre hay lógicos y actuales cooperadores, tomando en cuenta que las diversas naciones no están frecuentemente
distantes, desde que los mares no las separan ya.
Sin embargo, aunque las fuerzas del nacionalismo son aún significativas,
el mundo moderno ha llegado a ,·erificar que el Estado-nacional es muy pequeño como comunidad política y que el viejo estilo del equilibrio del poder
es muy precario, ambos como medios para afirmar la seguridad en el siglo
XX. El autor citado estima que la creación de los dos recientes y grandes
experimentos de organización mundial para los fines de seguridad mundial no
ha significado la desaparición de la asociación regional de naciones con propósitos de seguridad. Por el contrario, el regionalismo florece durante la corta
vida de la Liga de las Naciones y en la elaboración de la Carta de las Naciones Unidas, cuando el principio del universalismo se comprometió a extender y asegurar el acomodamiento de los acuerdos autónomos de seguridad
regional.
El "regionalismo", como concepto de colaboración internacional y de organización, con propósito de seguridad, no se ha precisado y no ha tenido
1

J.

Lloyd Mecham, The United Statts and Jnteramtrican Securit)', 1889-1960.

University of Texas Press, p. l.

una aceptación general, tanto en lo individual como por las naciones, las que
no han llegado a ponerse de acuerdo acerca de una definición. De hecho
el comité de acuerdos regionales en la Conferencia de las Naciones Unid~
e~. ~an Francisco, ~l.udió el intentar una definición debido a la obvia impos1b1hdad de rec~nc1h~r puntos de vista divergentes. Se decidió entonces que,
des~e que las s1tuac~ones a las cuales el término "acuerdo regional" puede
aplicarse son muy diversas y que desde que los intentos para formular una
definición precisa serían imposibles, el curso más prudente a seguir debería
ser aquel que proveyese una laxitud ilimitada para los fines de una comprensión general, con un significado que pudiera ser aceptado para desarrollarlo a través de la experiencia. Como es de notarse, la historia de los acuerdos regionales bajo las Naciones Unidas ha probado la sabiduría &lt;le tal decisión, ya que, aunque el regionalismo ha asumido formas inesperadas una
más clara comprensión del concepto se ha desarrollado.
'
Por ejemplo, dice J. Lloyd Mecham 8 al definirse un acuerdo regional,
normalmente debe esperarse que un elemento geográfico sea esencial, tomando en cuenta la contigüidad de un grupo de Estados.
Sin emba~go, de acuerdo con Kelsen, no se requiere que las partes en un
acuerd~ regional sean geográficamente vecinas. Es esencial solamente que
las acciones de la organización establecidas por el acuerdo reo-ional sean
restringidas a una cierta área la cual esté determinada por el ac~erdo.
Un acuerdo regional de seguridad es considerado generalmente como asociación voluntaria de un grupo de Estados soberanos, ya sea dentro de un
área determinada o ~eniendo intereses comunes en esa área para los propósitos
de una defensa conJunta. La cooperación debe estar basada más en el consentimiento que en la fuerza y este consentimiento puede ser obtenido solamente cuando en ella hay coherencia en el grupo.
De los anteriores conceptos es posible distinguir los dos fines primordiales
qu~ han dete~nado los ac_uerdos regionales: fines de seguridad y de cooperación, esto ultuno detennmado por fines esencialmente económicos· aclarando, lo que h~ sido sostenido por muchos tratadistas en el sentido de que
un acuerdo regional no puede serlo realmente sin una debida organización,
que tenga un fundamento jurídico. También el que una "comprensión" regi~n~l es muy dife~ente de un "acuerdo'' regional, ya que la primera puede
ex1strr totalmente sm una maquinaria para implementar políticas comunes.
Regionalismo bajo las Naciones Unidas. En contraste con el Pacto de la
Liga de Naciones, los acuerdos regionales tuvieron una positiva y detallada
ratificación en la Carta de las Naciones Unidas. Aunque parecía haber poca
disensión en San Francisco en lo concerniente a la necesidad de acuerdos re' lbid., p. 3.

711
710

�gionales de seguridad, si hubo un gran desacuerdo en lo referente a la propia
relación entre tales agrupamientos y la nueva organización mundial. La cuestión, como terna, era la naturaleza y el intento de autonomía que deberían
ser celosamente acordados en los arreglos regionales dentro del contexto de
un sistema universal de seguridad. La estipulación en los Proeósitos de Dumbarton Oaks de que una organización regional no debería tomar una acción
compulsiva sin estar expresamente autorizada para hacerlo así por el Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas, tuvo una fuerte objeción, particularmente entre los latinoamericanos. Veían que un simple miembro permanente
del Consejo de Seguridad podría bloquear la acción de seguridad regional
con su veto.
La Carta de las Naciones Unidas dedica un capítulo entero (Cap. VIII,
artículos 52-54) para el tema "Acuerdos Regionales". Los artículos 33 y 51
también están relacionados con la materia. En general, nada en la Carta
"preclude la existencia de acuerdos regionales o agencias encargadas de
tales cuestiones relativas al mantenimiento de la paz internacional y la seguridad cuando son apropiadas a una acción regional, proveyendo que tales
acuerdos o agencias y sus actividades, sean consistentes con los propósitos y
principios de las Naciones Unidas". ( Artículo 52, párrafo 1).
En otro aspecto, no menos importante es el punto de vista que nos proporciona el Dr. Luis García Arias,' en su estudio denominado "El Regionalismo Internacional". Este autor establece que el Estado nacional ha sido el
gran instrumento que han usado los pueblos para manifestar su presencia
actuante en la historia del mundo moderno. Desaparecido el orden medieval,
realizado dentro de un ámbito territorial más bien estrecho, ampliado el campo en la revolución espacial de los descubrimientos hispánicos, entre los siglos XVI y XIX el Estado-nación ha sido "la más adecuada combinaci6n
de potencial humano, econ6mico y espacial, con los medios técnicos e institucionales" de que se dispuso. Pero ya en el siglo XIX, tales Estados nacionales tuvieron que efectuar despliegue de fuerzas para formar imperios coloniales con el fin de ampliar su potencia política y económica. Por las propias
características de los pueblos coloniales, éstos resultan insuficientes a medida
que el proceso de concentración de poderío prosigue y se expande. Se precisa
entonces una ampliación del espacio no sólo a costa de los pueblos coloniales, sino aun sobre los pueblos nacionales, esto es, sobre las pequeñas potencias por parte de las grandes potencias, que estrechan su número y multiplican sus exigencias. Este proceso culmina en nuestros días, en los cuales hasta
el mismo concepto de Gran Potencia es rebasado por el nuevo concepto de
• Luis García Arias, El Regionalúmo Internacional. Actas del Primer Congreso
Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, vol. II, pp. 80 y siguier.tes.

Superpotencia, la cual ya no sólo domina política y económicamente a las
pequeñas Potencias, sino incluso dirige a grandes Potencias. En realidad, es
fácil ver hoy ejemplos concretos de esta enorme concentración de poderío.
Este fenómeno de desarrollo de poderío -agrega el autor citado- ha
sido causa también de la producción de otro: el fenómeno del regionalismo
internacional. De éste cabe establecer dentro de las causas de su nacimiento
una doble etiología: por un lado, el proceso ya señalado de crecimiento ha
hecho que las Sueerpotencias, que por definición llevan a cabo una "weltpolitik", ya que tienen intereses mundiales, aspiren a crear dentro de su área
geográfica más próxima una zona reservada de influencia indiscutible, que
le sirve, al propio tiempo, de zona de seguridad (en cuanto "glacis" para
el choque militar) y de zona de apoyo ( en tanto pueda conseguir en ella
apoyos incondicionales), y que, en todo caso, les liberen de la necesaria atención al espacio próximo en momentos en que han de concentrar sus esfuerzos
en zonas de choque lejanas. Por otro lado, el surgimiento de los grupos regionales es debido a la señalada angostura del pequeño Estado nacional, que
se encuentra empequeñecido todavía más ante las Superpotencias, y que opta
entonces por unirse con otros pueblos afines, para con la unión lograr la
fuerza. De este doble modo, pues, arranca, a nuestro parecer, el fenómeno
moderno del regionalismo internacional.
Ahora bien, estima el Dr. García Arias que para que se efectúe la necesaria integración de varios Estados en un grupo regional internacional, es preciso existan determinados elementos que lo hagan posible. ¿ Cuáles son estos
elementos de integración?
En nuestra opinión, hay cinco factores o elementos de integración de las
comunidades regionales internacionales, que son:
1). La comunidad espiritual, abarcando en ella el pasado histórico común, la identidad de lengua, la igualdad de religión, la semejanza racial,
la comunidad cultural. Estas afinidades son de primera importancia, ya que
los pueblos que tienen estos rasgos comunes, evidentemente son aptos para
constituirse en grupo frente a otros de diferentes características.
2). La cooperación económica; es decir, la posibilidad de que ésta pueda
existir por haber sistemas económicos complementarios entre los diversos Estados que forman el grupo regional, de manera que por el intercambio de
diferentes producciones entre sí y la debida distribución entre productos agrícolas e industriales, se logre que en gran parte se constituya una unidad económica autárquica.
3). La uniformidad política, la existencia en cada Estado de formas similares de Gobierno, de regímenes políticos que respondan a principios idénticos. Menos importante este elemento en otras épocas, es hoy uno de los más
relevantes.

713
712

�4). La contigüidad geográfica, que es elemento de primer orden, en cuanto soporte material de la agrupación, e implica la solidaridad teritorial.
5) . La solidaridad grupal, esto es, la conciencia y la voluntad de los pueblos de pertenecer a un grupo diferenciado de los demás, y de mantenerse
solidariamente unidos, no de una manera esporádica y circunstancial, sino
en relación al mayor número posible de actividades que presenta la compleja vida internacional. 1 º
Lo que sí cabe decir -agrega- es que, en ausencia de la mayor parte
de estos factores, no puede constituirse una verdadera agrupación regional,
aunque sí cabe establecer acuerdos regionales, o sea, establecer una forma
societaria internacional, mientras que una auténtica agrupación regional ofrece los rasgos característicos de una forma comunitaria.
Ahora bien, en el Derecho Internacional -atendiendo a su concepto tradicional-, se establece su objetivo como regulador de las relaciones que de
toda naturaleza se producen entre los Estados considerándolos como comunidades jurídicas soberanas y al hablar de estas relaciones, quedan comprendidas todas las que se producen en la necesaria y cambiante vida de relación social, cultural, política y, preponderantemente, de acuerdo con la circunstancia privativa actual, las económicas. Es sobre este aspecto que se
ha efectuado una proliferación en el campo internacional de nuestros días
y dentro del marco elemental básico en que se encuentra ubicado el Derecho
Internacional, vemos que ha desempeñado su cometido en la medida en que
las exigencias lo han requerido, como se comprueba con la institución de
múltiples instituciones, hasta llegar al propio Derecho Comunitario, el que
nace bajo la égida de un instrumento jusinternacionalista.
Hemos observado cuáles son las características del regionalismo y de su
proceso, pero cabe señalar que como un período transitivo que es, no puede
constituir un status quo definitivo y permanente, si atendemos al dinámico
proceso de internacionalismo 11 en que se encuentra el mundo de nuestro
tiempo. Con cuánta razón el eminente Vitoria, con su penetrante inteligencia,
pudo establecer por primera vez su noción de comunidad internacional, derivándola del conocimiento que tuvo de la sociabilidad, de la sociedad natural,
de las relaciones entre los pueblos . ..
Cuando actualmente se haWa de comunidad, no siempre se tiene una idea
que pueda brindarnos la claridad suficiente. Tal resulta del concepto de
Derecho Comunitario y cuando se emplea tal concepto a agrupaciones de
Estados determinados. Como lo afirma Verdross,1 2 la definición del Derecho

Internacional Público no puede hacerse sobre la base de características abstractas, sino partiendo de una comunidad concreta y ésta no es otra que
la comunidad internacional de los Estados, que en el curso de la historia
ha ido adquiriendo únidad sociológica y normativa.
Sin embargo -agrega Verdross-, la idea de comunidad está todavía
poco desarrollada en el Derecho Internacional común. Ello resulta, ante todo,
de la escasez de normas coercitivas que ha movido a algunos autores a afirmar que el Derecho Internacional carece de ellas. El moderno Derecho Internacional no comprende sólo normas cuyo objeto sean las relaciones entre
Estados y las relaciones entre los Estados y otras comunidades reconocidas
como sujetos del Derecho Internacional Público, sino que algunas de sus
normas particulares regulan directamente la conducta de individuos. La comunidad de los Estados ha ido, de esta suerte, convirtiéndose paulatinamente
en una multiforme comunidad internacional.
La doctrina más reciente -agrega- ha ido, sin embargo, sustituyendo la
sistemática jusprivatística por una sistemática juspublicística. Como ocurre
en derecho político, se toma como punto de partida una comunidad. Ahora
bien: la comunidad de que arranca el Derecho Internacional Público no es
un Estado, sino la comunidad de los Estados. Por eso, las normas que constituyen esta comunidad pueden considerarse como la constitución de la comunidad de los Estados, en el sentido natural de la palabra. Pero el concepto
de constitución en sentido material se emplea en una acepción lata o estricta:
de ahí que en el caso presente pueda la constitución abarcar todas las normas
del Derecho Internacional común, o simplemente las más importantes.13
Al referirnos al aglutinarniento internacionalista, multiforme y siempre en
proceso, vemos que la dinámica de la vida social internacional ha tenido
tal aceleración que se han atropellado las transformaciones más allá de lo
previsible.
Desde el fin del período feudal, la sociedad humana ha puesto especial
interés en el desarrollo del Estado nacional; ello no obstante, todavía no
hemos alcanzado la meta del Estado mundial, nos encontramos en el proceso
del regionalismo, que, hoy por hoy, ha dado origen al Derecho Comunitario,
el que, en buena hora debe ser acogido para el estrechamiento y fortaleza
de los vínculos que deben existir entre todos los pueblos del orbe.

10

lbid., p. 81.
Alberto García Gómez, Internacionalismo y Universalismo, Humanitas, vol. V,
p. 533.
12 Alfred Verdross, Derecho Internacional, p. 5.
11

11

lbid., p. 83.

715
714

�ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LAS TÉCNICAS DE
PARTICIPACIÓN ENTRE EL PERSONAL DE L1NEA
QUE LABORA EN EMPRESAS INDUSTRIALES Y
LA ALTA GERENCIA DE LAS MISMAS
Lic. FERNANDO GARZA Quraós, C.P., M.B.A.

"NUNCA HE oíoo CANTAR A LOS OBREROS mientras trabajan, en tanto que
siempre que entro a un taller de artesanía veo sonrisas y escucho cantos, es
que la inteligencia está produciendo su labor". (Cárdenas, César Augusto,
Humanitas, 1967, p. 110).
Es un hecho evidente que a pesar de lo sensacional y estridente de los inventos y descubrimientos, nuestra época no ha llegado aún a congraciarse
con los adelantos de la llamada Revolución Industrial. Sin duda alguna,
esto se debe a que el equilibrio es obra de maduración y la iniciación del
fenómeno aludido, dista sólo dos centurias de nuestros días, lo cual, para la
biografía de la Humanidad, representa muy poca cosa.
También es notorio que en la actual controversia entre trabajadores y
empresa, la última ha obtenido ventajas a expensas del ser humano, y que
mientras la organización empresarial justifica su existencia por la eficiencia,
la contraparte, que en la terminología moderna se le conoce con el nombre
de recursos humanos, trata aún de armonizar y de evitar el desperdicio de
las facultades de sus componentes.
Situándonos ante este conflicto de intereses, trataremos de presentar una
síntesis de la problemática y de las soluciones que se han experimentado
en otros países, o que han resultado ser francamente satisfactorias. Al hacerlo, estamos conscientes de que tales soluciones -en caso de que lo seanrepresentan formas que aunque en sus directrices generales tienen similitudes
con nuestra situación (es decir, con el problema de los recursos humanos
aquí y ahora, o para mayor claridad, los problemas de personal en México
y en 1969), pertenecen a circunstancias ajenas a la nuestra, por ello, nos
adelantamos a reconocer las limitaciones de nuestra exposición.

717

�Panorama Introductorio
Para proceder a analizar la problemática planteada esbozaremos algunos
factores sobresalientes:
l. La Revolución Industrial tuvo su origen en Inglaterra alrededor del
segundo tercio del siglo XVIII y sus últimas consecuencias aún no han

sido alcanzadas.
2. Al hecho histórico anterior se añade el de que las llamadas "Ciencias
· del Hombre·• hayan surgido tan próximamente, pues mientras que las
ciencias fisicoquímicas, filosóficas, fisicomatemáticas y otras disfrutan de
una respetable antigüedad, es notoria la falta de madurez de la Antropología, la Sociología y la Psicología.
Sobre esta última ciencia, una de las mentes mejor formadas de nuestra época, que planteó una abundantísima problemática y que al mismo
tiempo era una pluma de primera magnitud, don José Ortega y Gasset,
decía: "Es lamentable que la labor psicológica de los últimos cien años
no haya desembocado aún en la cultura general, y sea forzoso de ordinario reducirse a la óptica gruesa, que aún suele emplearse para contemplar la psique humana".
3. El último factor que vamos a incluir en nuestro análisis es el nacimiento
de la Ingeniería Industrial, o lo que es igual, la aplicación de las técnicas de la ingeniería en la industria. Esta conquista genial cometió el
error de aplicar al ser humano las mismas consideraciones que a la máquina y por una idea que en este momento no importa desentrañar,
juzgaba que el hombre posee una tendencia hacia la holgazanería.
Recapitulando lo expuesto encontramos:
a. Un fenómeno muy complejo, la Revolución Industrial, que tuvo su
origen en Inglaterra hace cerca de dos siglos, cuyas últimas consecuencias aún no conocemos.
b. Una falta de apoyo oportuno por parte de las ''Ciencias del Hombre"
para estructurar en forma armoniosa y equilibrada los cambios introducidos por el fenómeno anterior.
c. La aparición de una técnica novedosa que parte de principios escépticos sobre la naturaleza humana, y que trata de aplicar al trabajo
humano las mismas consideraciones que a los mecanismos.
Con lo anterior resulta obvio que surgiera, entre otras consideraciones negativas, el patemalismo. El hombre es flojo, por ello se le debe vigilar estrecha-

mente para que trabaje en forma adecuada. El único incentirn que tiene en
la empr~ es su s~lario. Por ell_o, entre más produzca, más se le debe pagar.
~I salan~ ~ clesta30 es el único que debe utilizarse. Es evidente que estas
ideas peslffilstas se encuentran en discrepancia absoluta con las que sirvieron
de bandera ideológica en la lucha e instauración de los ideales democráticos
, son .1as que conforman nuestro sistema político-social, a saber:
'
que aun
l. Todos los hombres somos iguales y tenemos iguales derechos; y
2. El hombre es un ser dotado de razón, y mediante el uso de esa facultad
p~ede escoger dentro de sus semejantes a los mejores, para que lo gobiernen.

_La probl~mática queda planteada con los datos anteriores y puede resumirse drásticamente en: democracia o totalitarismo; participación de lo;
componentes o dirección dictatorial. O dicho en otras palabras: ¿No representa desaprovecha.miento no utilizar en forma íntegra y sistemática las sugerencias de quienes se encuentran en todos los niveles de la organización
industrial? ¿ O es que el monopolio de la racionalidad está localizado única
y exclusivamente en la cúspide del organigrama?

Problemática de la Participaci6n
Una de las autoridades en materia administrativa Lyndall Urwich, sostiene
que: "Es imposible concebir la existencia de la organización (empresarial)
a menos que alguna persona o personas estén en situación de exigir que
otras actúen".
Esto nos lleva a la necesidad de definir el término control, el cual de acuerdo con A. S. Tannenbaun es "cualquier proceso a través del cual una persona o grupo de personas determina lo que va a hacer otra persona o grupo
de personas". Resulta obvio que el control está íntimamente relacionado con
la autoridad, que no es otra cosa que el derecho / ormal de ejercer el control. Ambos términos se conectan con el concepto de poder, que es la capacidad de ejercer el control. Tanto el poder como la autoridad tienen existencia potencial, es decir, pueden o no realizarse. El control puede ser:
l. Especüico o General;
2. Mutuo o Unilateral.

Adelantando un poco nuestra exposición, podemos decir que para obtener
un aprovechamiento íntegro de todos los participantes o miembros de una
719

718

�empresa, el control debe ser general, en vez de específico; y mutuo en lugar
de unilateral.
Antecedentes Ideológicos de la Participación.

l. En 1938 K. Lewin llevó a cabo una serie de experimentos sorprendentes
sobre el liderazgo democrático y autocrático que se han convertido en arquetipos de la psicología industrial.
Importancia de la Presencia del Líder.

2. Dentro de los innumerables experimentos que llevó a cabo este gran
guestaltista que en vida llevó el nombre de Kurt Lewin se encuentra uno
realizado durante las premuras de la Ultima Guerra Mundial, cuyo hallazgo
fundamental fue que los grupos son más flexihles que las personas aisladas;
por ello, para cambiar los hábitos y aptitudes se debe trabajar con los grupos
importantes o crear nuevos grupos.
A este respecto es pertinente aclarar que el grupo no es la simple suma
de los integrantes, así que para estudiarlo no podemos proceder a estudiar
uno de los integrantes y multiplicar los resultados obtenidos por el número
de componentes. La dinámica del grupo es diferente de la dinámica personal.
Por similitud consideramos oportuno mencionar el argumento tan traído
y llevado y sobre todo por quienes lo detentan y defienden como blasón: "Yo
tengo n años de experiencia en este trabajo (o empresa)". El problema que
surge es: ¿Tiene esa persona realmente n años de experiencia? ¿ O es la experiencia de un año, multiplicada por n?
¿ Por qué no se ha aprovechado en forma adecuada el cúmulo de conocimientos que se deducen de estos experimentos? Nótese que los primeros
experimentos de Lewin son de hace treinta años.
Un notable filósofo ruso. N. Berdiaeff, sostiene que "todo cambio significa
violencia". Y dentro de la empresa la parte que reúne las características de
la persona madura es la administración, mientras que la que por algunos matices podríamos en cierta forma equiparar a la adolescencia, es el grupo
laboral. Por ello, la oposición hacia estos cambios surge de la administración.
Por otra parte, hay una cantidad de razones por las cuales los administradores se oponen a que los trabajadores tengan una participación mayor, ya
sea a través de los sindicatos, o como parte de un sistema organizacional
de participación.
Primero, la teoría tradicional de la administración no considera la responsabilidad o iniciativa del trabajador, por ello los administradores conceden
o tratan de conceder un papel limitado y pasivo a los trabajadores.

720

Sin embargo, muchos administradores expresan puntos '1e vista inconsistentes sobre este aspecto, dado que los tratamientos tradicionales se oponen
a los valores que sostienen y propugna la democracia. Sobre el particular
es conveniente hacer mención de un estudio internacional de tres mil administradores de catorce P.aíses, que mostró que los administradores apoyaban
en forma decisiva la idea de que los trabajadores participaran en la toma
de decisiones. Sin embargo, el mismo grupo sostuvo que los trabajadores
carecían de liderazgo y que preferían ser dirigidos y evitar responsabilidades.
Esta inconsistencia implica una democracia aristocrática, que incluye una serie de creencias negativas en relación con las capacidades humanas.
Segundo, la experiencia de los administradores a menudo es contraria al
punto de vista de la participación, porque el tratamiento tradicional puede
lograr y de hecho en la mayor parte de los casos logra, una mayor productividad inmediata. Sin embargo, esta ventaja en la productividad puede exagerarse en las mentes de los administradores que no tienen acceso a las mediciones normales (en caso de que las haya) que registran las motivaciones
importantes, las actitudes y percepciones de la fuerza del trabajo.
Las cifras de producción pueden estar bien, mientras que la atmósfera social y psicológica está deteriorándose.
Tercero, los administradores temen que entregar parte del control a los
trabajadores conduzca al caos. A menudo se cree que los trabajadores están
abiertamente en contra de la empresa y de sus objetivos. Por ello los gerentes
creen que conceder poder a los trabajadores sería lo mismo que "darles alas
a los alacranes".
Por último, los gerentes consideran o se inclinan a pensar que el control
por parte de los trabajadores amenaza su propio poder.
Esta creencia está apoyada en dos supuestos:
l. Lo que se llama la ley de todo o nada del poder. O uno conduce o es
conducido. O es fuerte o es débil; o controla o es controlado; "o friega,
o lo friegan".
2. El poder es una área de tamaño fijo, consecuentemente el aumento de
poder de una persona disminuye automáticamente el del otro.
La dinámica de la participación se basa en el hecho de que a través de
participar se mitigan, si no es que se superan, algunos de los problemas
creados por la jerarquía. En vista de que los operarios de línea son los únicos
a los que no se les permite tomar ninguna decisión, los sistemas de participación se refieren fundamentalmente a la intervención de estos sectores empresariales.
La jerarquía crea serias diferencias en lo que se refiere a la satisfacción
y adaptación de las personas que se encuentran en rangos diferentes. La par-

721
H46

�ticipación aminofá. este aspecto. En general, todos los miembros de la organización quieren ejercer control, por eso la participación es una fuente importante de gratificación.
Los miembros obtienen varios tipos de satisfacciones al ejercer control. El
primero es psicológico o simbólico. Las personas pueden obtener satisfacción
debido a su necesidad de autodeterminación. En otras palabras, afirmar que
un miembro de la organización es importante o que ha tenido éxito despierta
sentimientos de respeto y consideración para la persona de referencia, lo cual
redunda en mejoría de su ego. La participación también puede incluir recompensas materiales o prácticas.
Por último, la participación a menudo es intrínsecamente satisfactoria, porque puede incluir actividades de reto o desafío sobre habilidades intelectuales,
técnicas y de otra índole. Los trabajadores pueden utilizar sus conocimientos
y habilidades para elaborar formas nuevas y mejores para desarrollar sus
trabajos.
Resumiendo, podemos decir que la participación reduce algunas de las frustraciones inherentes a los puestos de rangos bajos, al aumentar la autoridad
y el status de estos Euestos y al ampliar las actividades de aqué11os al conducir a decisiones que parezcan menos arbitrarias y desventajosas, por e11o
afecta su motivación, más que su satisfacción en el trabajo.
La jerarquía es divisiva; crea resentimiento, hostilidad, y oposición. La
participación reduce la insatisfacción y aumenta la identificación de los miembros con la organización. Las personas se inclinan más a tener cierto sentido
de entrega o trasmisión y de responsabilidad en relación con las tareas que
les han sido encomendadas a través de su capacidad para tomar decisiones.
Los supervisores ya no trasmiten unilateralmente órdenes que vienen de la
superioridad; el supervisor se convierte en alguien que trabaja con, en vez
de contra. La participación también desarrolla el intercambio de ideas y sentimientos, reduciendo con ello las discrepancias en las percepciones, e ideales
- discrepancias que existen fundamentalmente entre personas en diferentes
rangos y que pueden contribuir a los conflictos.
La hostilidad y oposición se reemplazan por actitudes más cooperativas,
acrecentando la influencia que la administración tiene en sus relaciones con
los subordinados. Paradójicamente, a través de la participación, la administración aumenta su control al ceder algo de su autoridad.
Un aspecto importantísimo de la participación es su capacidad para mejorar el control ejercido por los administradores, mientras aumenta el de los
miembros de nivel inferior, porque la participación puede ser un sistema
más controlado, estructurado e integrado que el sistema tradicional de oligarquía. Sin embargo, la naturaleza del control y su distribución son diferentes, el control es más mutuo, en lugar de ser exclusivamente unilateral. Más

aún no intenta operar únicamente a través de la cadena formal de mando.
, ge(Por' eso dijimos en un principio que se trata de que el control sea mas
neral y más mutuo) .
. . .
Los compañeros juegan un papel importante en el eJerc1c10 de~ c~~trol Y
en el mantenimiento de su adhesión hacia las normas de la orgamzac1on que
ellos han ayudado a establecer. El grupo que discute cara a cara es un elemento vital en este proceso. A estos grupos, que pueden haber tenido una
existencia informal opuesta a la organización, se les concede un "status" formal dentro de la oro-anización.
Los supervisores son integrados
en
los grupos,
b
•
•,
,
y el poder de los grupos se ejerce ahora a favor de la orgamzac1on, mas que
en oposición a la misma.
Problemas y limitaciones de la participación

El supuesto básico de toda idea participativa es que hay una fuerte com~nidad de intereses entre empleador y empleado. Este supuesto puede ser mas
0 menos válido, dependiendo de circuntancias políticas y económicas. Por
ejemplo, no tiene sentido en un país ocupado y ex.~lotado
una nación
extranjera, y es menos sostenible durante una depres1on economic~ o duran~e
un exceso de disposición de mano de obra, que durante la prosperidad o baJo
condiciones de escasez de la fuerza del trabajo.
Hay otros puntos de oposición que aparecen como desfavorab~es .ª la "administración participativa", entre los más descollantes están los siguientes:

ro~

l. Las personas cuyas opiniones no han sido tomadas en consideración por
el grupo pueden alejarse de él;
2. La cohesión que produce la participación pueden dirigirse contra la administración;
3. La participación puede formular mayores peticiones de participación,
las cuales tal vez no puedan ser satisfechas por la administración; y
4. La participación normalmente toma mucho tiempo, lo cual puede ser
frustrante para los interesados.
Por último el sistema de "administración participativa" ¿ va a producir
una respuest~ total para la democratización del trabajo? ¿Representa _una
forma de manejar a la empresa y de ampliar los intereses de todos los miembros de la organización? ¿ O es una forma de endulzar una reali?ad que ?culta hechos desagradables de la vida organizacional, y que permite maneJar a
los trabajadores en una forma más hábil?

722

723

•

�Aplicaciones
Todo lo expuesto es producto de la mente académica, es decir, no pasa
las fronteras de la "cultura libresca'', a continuación presentaremos algunas
aplicaciones que han sido desarrolladas y que ya están funcionando para permitir que toda la membrecía de la organización participe en la vida empresarial.

tradores se oponen a hacerse problema de la política en vigor, o a preguntarse sobre la estructura de la organización. En una consideración a corto
plazo, la investigación a través de encuesta puede hacer más eficiente la administración, pero bajo una consideración a largo plazo, la mejoría de la
eficiencia administrativa puede no llegar a traducirse en una contribución
~~itiva para la efectividad organizacional, más aún, puede impedir la efectividad, dado que refuerza las políticas antiguas que pueden haber sobrevivido a su falta de actualidad.

III. Sistemas Sociotécnicos.

Problemática de la Participaci6n
l. Consultoría de Personal.
La consultoría de personal fue uno de los subproductos de las investigaciones llevadas a cabo en la Western Electric. Parece mejorar el estado de
ánimo de los trabajadores y ayudar a adaptarlos a sus condiciones de trabajo. Utilizando una metáfora clínica, se puede sostener que el procedimiento
de consultoría de personal que se basa en el aligeramiento y la satisfacción
que muestran los operarios después de tratar sus problemas de trabajo, viene
a ser una cura sintomática, más que una terapia total.
La mecánica de la consultoría es buscar problemas de relaciones humanas
en la situación de trabajo y estar disponibles para todo el personal cuando
los integrantes deseen o sientan necesidad de apoyo y consejo. Este sistema,
que ya está operando en la práctica mexicana, enfrenta una problemática
seria, porque al rastrear el consultor la fundamentación de las inadaptaciones, tensiones y conflictos que se dan en la industria, debe ayudar a corregir
esas faltas, pero por una P.arte, puede haber situaciones extraempresariales
cuya corrección no cae dentro de los limites ni del consultor ni de la empresa,
y por otra, el área de intervención del consultor en la empresa es una consideración que aún está sujeta a debate.

II. lnuestigaci6n de Encuesta.
Es un acopio sistemático de información a través de entrevistas, cuestionarios y observación. Con ello, se trata de acomodar en forma satisfactoria a
los trabajadores y /o se trata de lograr mejor información sobre la forma de
pensar de la fuerza de trabajo. Representa una ayuda valiosa por lo que se
refiere a modificación de las políticas, aunque este uso es relativamente poco
frecuente.
En forma semejante a la consultoría, la investigación a través de encuesta
en la industria generalmente ha sido utilizada para complementar más que
para cambiar las políticas de la organización. Con frecuencia los adminis-

. Es a todas luces evidente la importancia de los efectos sociales, y psicológicos de la tecnología. Por ejemplo, 1a producción en masa a menudo reduce
los trabajos en sus componentes más sencillos, lo cual, al traducirse a términos humanos, puede frustrar a los trabajadores. Además, la tecnología
también afecta las relaciones entre los trabajadores, al impedir la comunicación de compañero a compañero, o al obstaculizar la formación de nuevos
grupos sociales.
Para contrarrestar los aspectos mencionados, se ha investigado el rediseño
de trabajos proponiendo dos soluciones:
l. La rotación de puestos.
2. La ampliación de puestos.

La ampliación de tareas implica mayor variedad, permite más flexibilidad
requiere más habilidades, y en una palabra, posibilita un mayor aprovecha~
miento del ser humano.
Al iniciar este estudio señalamos que la revolución industrial tuvo su origen en Inglaterra. Don José Ortega y Gasset afirmaba sentir "una profunda
anglofilia''. y en uno de los prólogos de su obra más difundida y comentada,
La Rebelr6n de las Masas, asentó en forma rotunda que "Inglaterra desde
la época de Alcuino está cuando menos cincuenta años adelante del continente". Por ello, si la Revolución Industrial se originó en Inglaterra, y este
país se encuentra a la vanguardia de los sistemas industriales y considerando
su vastísima experiencia, es de esperarse que haya superado muchas de las
consideraciones que plantea el desarrollo industrial. En efecto, los psicólogos
del Tavistock Institute de Londres conceden una importancia especialísima
a las implicaciones sociotécnicas del diseño de puestos, al considerar que la
mayor parte de los sistemas productivos y satisfactorios de trabajo son aquellos
que combinan los aspectos sociales con los técnicos.
El Tratamiento Sociotécnico es semejante al de ampliación de puestos en

725

724

•

�cuanto que ambos reintegran a los elementos simples de un puesto en una
estructura mayor. Sin embargo, se diferencia del anterior en que los puestos
reconstruidos se asignan a grupos, no a individuos, el objetivo es establecer
unidades coherentes de trabajadores y supervisores que correspondan a unidades técnicas que tengan sentido empresarial. Los grupos de trabajo deben
ser aut6nomos en relaci6n con el trabajo total.

IV. El Laboratorio de Entrenamiento.
Este método intenta trabajar tanto en el nivel emocional como en el intelectual del comportamiento a los entrenantes, por ello, desde el punto de
vista psicol6gico este procedimiento es una experiencia de entrenamiento más
profundo e intensivo que el de los métodos antiguos. Este método también
se orienta hacia los grupos. Es frecuente que el primer requisito sea la creaci6n de un grupo coherente de entrenamiento. Además, el entrenamiento no
se dirige tanto a cambiar los rasgos específicos, como a cambiar o tratar de
cambiar los valores y la valoraci6n de los componentes del grupo, es decir,
trata de que las personas sean más conscientes y sensibles en los aspectos de
relaciones humanas. El término laboratorio de entrenamiento se refiere al
programa coordinado que incluye los puntos mencionados. Para lograr dichos
prop6sitos se pueden emplear exposiciones y diferentes ejercicios, pero la parte medular del laboratorio de entrenamiento es el Grupo T. El Grupo T
parte de la consideraci6n de que el principal objetivo general es que los
entrenantes tengan una mayor comprensi6n hacia sí mismos y hacia los demás,
por lo que se refiere a las motivaciones, sentimientos y otros efectos del comportamiento. Esta profundizaci6n del entrenante debe conducir a un incremento de sus capacidades asistenciales y directivas de los demás.
También es posible que el Grupo T aliente a los componentes hacia un
liderazgo más ~emocrático o participativo.
El Grupo T, se integra aproximadamente con diez personas. Los miembros
pueden ser extraños o compañeros de trabajo. Desde el punto de vista formal carecen de líder y de estructura, aunque normalmente dentro del mismo
se encuentra el entrenador profesional, que puede aclarar lo que está pasándole al grupo, o proporcionar informaci6n efectiva. La atrn6sfera del Grupo T debe ser permisiva, esto quiere decir que los componentes pueden experimentar. Por ejemplo, una persona de tipo gregario puede tratar de ser
proselitista, para ver qué efecto tiene esta característica en sí mismo y en
los demás. El Grupo T está diseñado para impulsar tales experimentos, por
ello, parte de una estructura social en la que se dejan en suspenso en forma
provisional las reglas ordinarias de correcci6n o adecuaci6n.
Por último, el Grupo T es autoanalítico. Los integrantes pueden introducir
al grupo cualquier asunto para discutirlo. al hacerlo, los miembros entregan

parte de su int!midad al d:scribir sus posiciones, sentimientos, valoraciones,
etc., ~ro los xruerobros no solo hablan de sí mismos, sino que tratan de hacer
reaccionar a los demás, por ello el valor de estos ex-perimentos personales depende de la retroalimentación, en tal forma, que los integrantes que no se
aventuran a actuar en el grupo pueden aprender en O de los dema's, que'
efecto puede tener su comportamiento.
Estas
del Grupo
T: la falta de estructura, 1a r1cencia,
· la
. características
.,
..
expenmentacion, el autoanáhs1s y la retroalimentación han producido efe .
tos ~umame~te satisfactorios, uno de ellos es que los integrantes se sientacn
atrai_d?s hacia. el Grupo y adquieran conciencia de su membrecía, además
se dmgen hacia. otros en busca de afecto, apoyo y aprobación, con lo cual
el grupo se convierte en un marco de referencia.
La mecfnica del Grupo T se puede describir como una técnica derivada
de la teona de K. Stanislavsky con las variantes del Psicodrama de Moreno.
Los entrenante~ son los actores, pero son actores sin gui6n, es decir desarrollan
su papel con libertad absoluta. En contra de lo que se cree, todo mundo es
buen actor cuando elabora su propio guión, como los participantes conocen
sus papeles '.~ro carecen de guiones, rápidamente se identifican con los primeros.
Se ha criticado que el Grupo T no crea cambios perdurables en las actitudes y los valores. Desgraciadamente la novedad del método no permite que
se tengan datos que apoyen esta tesis o la contraria.

V. Técnicas de Participación.
La deseabilidad de una mayor participación por parte de los trabajadores
e~ la t?ma ~e decisiones ha recibido una gran importancia en la investigación ~sicológica cont~mporánea. El método conocido como simplificación del
trabajo p~rte de 1~ id~ de que los trabajadores son capaces (al igual que
los superv:sores e mgemeros) de diseñar métodos más eficientes de trabajo.
En la epoca contemporánea se ~a revitalizado el método usado por los
constructores de las Catedrales medievales para mejorar el diseño de tareas
a través del _c~nocimiento y la experiencia técnica que los trabajadores tienen de su oficio. Pero la participación se orienta tanto hacia la adaptación
de nuevos métodos, como a la creación de ellos, porque tal y como se ha
expresad~ felizmente "un método no es bueno, a menos que quien lo va a
operar piense que lo es".
A~nque la simplificaci6n de tareas alienta a, los empleados a contribuir
c?n ideas so~re _el trabajo, difiere del esquema normal de la caja de sugerencias en los siguientes aspectos:
. Primero, es una ~ctividad de grupo, no una acfü·idad individual. Los participantes en los equipos de simplificaci6n de trabajo se reúnen para discutir

727

726

�un proyecto y para crear en conjunto formas nuevas y mejores de realizar
un trabajo antiguo e ineficaz.
Segundo, los participantes están entrenados en los métodos de simplificación de trabajo, incluyendo algunos principios de estudios de tiempos y movimientos.
Tercero, los equipos de simplificación de trabajo tienen un "status" oficial
en la compañía, están sancionados, si no es que impulsados activamente por
la administración de plana mayor, y pueden disponer de las instalaciones
de la compañía para sus análisis y deliberaciones.
Cuarto, la actividad del grupo está organizada en tal forma, 9-ue los equipos de simplificación de trabajo llevan a cabo sus tareas a través de pasos
ordenados.

VI. Familias Organizacionales y Encuesta de Retroalimentación.
La retroalimentación incluye algunas formas. Primero, es una encuesta
diseñada para medir las actividades y percepciones de todos los miembros de
la organización en relación con su trabajo, sus superiores, sus compañeros,
oportunidades de promoción, y otros aspectos de sus situaciones de trabajo.
Se forman grupos de discusión en toda la organización. A cada uno de ellos
se le llama familia organizacional y consiste de un supervisor o gerente y sus
subordinados inmediatos. Con ello, la mayor parte de los ejecutivos son miembros de dos familias organizacionales, una en la cual son dirigentes, y otra
en la cual son subordinados, al igual que sus compañeros. Estos grupos se
entrecruzan como resultado de la junta de miembros superiores, y forman
las unidades básicas del proceso de retroalimentación.
Los datos obtenidos mediante encuestas son "alimentados retroactivamente";
es decir, se reportan a estos grupos empezando con el grupo compuesto por
la cabeza de la organización y sus subordinados inmediatos, y dirigiéndose
gradualmente a los niveles inferiores. Como la mayor parte de los supe~sores son miembros de dos "familias" están en contacto con los datos, prunero
en el grupo en el que están entre compañeros, y luego en los grupos con sus
propios subordinados. Con ello, los supervisores juegan un papel coordinador
entre los grupos, al llevar información de un grupo a otro.
La retroalimentación está diseñada no sólo para resolver problemas inmediatos, sino también para establecer un sistema más permanente y participativo en la elaboración de decisiones.
El sistema de familia organizacional y retroalimentación ha sido aplicado
exitosamente en algunas compañías norteamericanas, pero igual que el laboratorio de entrenamiento aún está en período experimental.

728

VII. Descentralización.
La necesidad de descentralizar es particularmente fuerte en compañías grandes, donde el tamaño acentúa los problemas de la burocracia y de la autoridad. Por ello, los sistemas de descentralización permiten a las empresas grandes mantener muchas de las ventajas económicas que proporciona la magnitud, sin sufrir todas las desventajas sociales y psicológicas.
Básicamente el sistema de descentralización trata de reducir los niveles de
supervisión entre la parte superior e inferior del organigrama, concediendo
mayor libertad a las empresas que antes pertenecían a una central o matriz,
convirtiéndolas en esta forma en entidades autónomas o semiautónomas.

Consideraciones Finales
La vasta gama de las aplicaciones de la participación ilustra en forma fehaciente la posibilidad de investigar al individuo desde el punto de vista social
y psicológico y de arrojar resultados satisfactorios, tanto para la persona como
para el o los grupos en los que interactúa. Sin embargo, se ha criticado severamente que la investigación social se encamina casi exclusivamente a disminuir
o socavar la lealtad de los trabajadores hacia su sindicato o evitar el sentido
de pertenecer a una clase determinada. Pero las Ciencias del Hombre pueden
contribuir a un entendimiento entre las partes contendientes al formular nuevas técnicas. Desde luego, no todas ellas van a verse coronadas con el éxito
o a ser efectivas en sus primeros intentos, sin embargo, quienes postulamos
la dignidad y el valor de la persona humana, y estamos convencidos de que
una utilización íntegra del ser humano requiere que se le trate como tal, es
posible que podamos lograr que los trabajadores al igual que los artesanos,
canten y sonrían mientras desarrollan sus labores.

729

�"EL ANÁLISIS DEL SER DEL MEXICANO"

Lic.

DESIDERIO GRAuE

Investigador Honorario del Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad de Nuevo León

de un cuarto de siglo que, en nuestra cátedra de Sociología en
la Escuela Nacional Preparatoria, en las aulas del vetusto y bien amado edificio de la calle de San Ildefonso, exQoníamos que en esos últimos años, tanto
en el campo de la literatura como en los de la filosofía y la sociología, se
apreciaba la tendencia de nuestros intelectuales a ahondar en el examen del
"Ser" del mexicano, a analizarlo con acuciosidad para tratar de encontrar
auténticas interpretaciones a su modo peculiar de entender e interpretar su
vivencia y quizás por ese camino hallar soluciones a su existencia, y que en
tal tarea, diversos escritores, a partir de la aparición en 1934 del libro El Perfil del Hombre y la Cultura en México, del filósofo, maestro y amigo Samuel
Ramos, al referirse al mexicano le atribuían una serie de rasgos y actitudes
que podíamos denominar su caracterología propia. Señalábamos entonces,
que los escollos que desde luego apreciábamos para llevar a cabo tal cometido eran muchos y de índole muy diversa, tales como: la complejidad del
pasado histórico; la multiplicidad de los grupos autóctonos y sw notables
diferencias tanto somáticas como culturales; las características del conquistador hispano que, mestizo de celtíbero y de árabe, a su vez produjo el nuevo
mestizaje al unirse al indígena americano; el estilo medieval de la vida española y la influencia que la Contrarreforma tuvo en dicho estilo, la cual
se reflejó forzosamente en el mestizo mexicano; el cambio mental y consuetudinario operado con la Independencia; las singularidades especüicas de
nuestro medio ambiente físico, fragmentado en regiones climáticas diferentes
y totalmente diversas desde todos puntos de vista; los acentuados contrastes
de patrones de vida, de civilización y culturales de cada región del país, así
como la evolución económica, tecnológica, e intelectual del marco histórico,
en fin una interminable serie de factores que complicaban la tarea de poder

HACE YA MÁS

731

�clasificar al mexicano, no ya como un hombre de tipo determinado, pero ni
siquiera ubicándolo dentro de varios tipos específicos; señalábamos, además,
que era preciso considerar que todo su modo de vida estaba cargado de un
profundo dinamismo evolutivo y que quizás sólo con el transcurso de un
lapso razonable, tendiera a delinearse en uno o varios estereotipos más o
menos precisos, pero que, en lo general, la multiplicidad aludida de matices que presentaba, aunada a la dificultad de ser captados metodológica,
sistemática y científicamente, hacían la tarea sumamente ardua, por todo lo
cual se recomendaba que había que abordar dicho tema con cautela suma,
metódicamente y con verdadero rigor científico, y recordamos que como pauta
metodológica señalábamos a los alumnos la tesis de la Licenciatura en Derecho de Manuel Cabrera Maciá "Bases para una Fundamentación de la
Sociología" ( Metafísica de la Solidaridad) ( 1938) y posteriormente también
señalábamos la importancia del libro de Félix Kaufmann titulado La Metodologia de las Ciencias Sociales ( 1946).
Desde aquel lejano entonces, como es bien sabido, las inquietudes de los
intelectuales inexorablemente se han seguido traduciendo en infinidad de obras
que sobre el mismo tema han producido tanto ilustres literatos e historiadores, como economistas, filósofos y sociólogos, cada uno de ellos exponiendo
su punto de vista particular conexo a su disciplina, y obras que actualmente
integran en su conjunto una copiosa bibliografía que hemos seguido leyendo,
y observando que de todo este acervo ha resultado un complicadísimo mosaico
compuesto de las más contradictorias opiniones, y de afirmaciones muy subjetivas, produciéndose así una especie de catálogo multifacético de todo género
de adjetivaciones, epítetos hasta denigrantes, que, en resumen, creemos que
han contribuido a deformar, distorsionar totalmente lo que los autores estiman como supuesta personalidad del mexicano, a la cual cada uno de
ellos, con contadísimas y honrosas ejtcepciones, le atribuye, desgraciadamente, los más absurdos defectos y desafortunadamente también, muy pocas cualidades, convirtiéndolo en alguien totalmente distinto de lo que en realidad
de verdad es, o puede ser, pero cuya imagen, así ofrecida, lesiona íntimamente nuestros sentimientos patrióticos, y ello no porque tengamos miedo a
afrontarnos con la verdad, sino por la profunda aversión que profesamos a
las generalizaciones apriorísticas, sin sustentación científica, que constituyen
falsedades. En efecto, muchas de estas opiniones por emanar de personas intelectualmente muy acreditadas cada una en su particular esfera profesional,
y que llegan a la gran mayoría de la población (la que sin ningún espíritu
crítico las acepta y divulga), contienen conceptos, imágenes y tesis inexactas,
que incluso al trascender nuestras fronteras nos son altamente perjudiciales
a pesar de su inexactitud.
Por todos estos antecedentes, al llegar a nuestras manos el libro titulado

732

El Mito del Mexicano, del cual es autor el señor Raúl Béjar Navarro, hemos
dedicado con especial atención algunas horas a su lectura y meditación y su
contenido nos ha sorprendido gratamente. Efectivamente y como afirmamos,
para nuestra sorpresa, hemos encontrado que dedica toda la primera parte
de su estudio, a exponer el "Marco Teórico y Metodológico para el Estudio
del Carácter Nacional", o sea que, con singular acierto y rigurosa técnica
científica, se profundiza en primer término en el análisis de la clasificación
de las ciencias en general, examinando sus postulados y sus métodos de investigación sui-generis, para terminar con el examen de las ciencias sociales
con sus técnicas específicas y sus métodos propios de investigación que deben
ser rigurosamente atendidos si se desea obtener un estudio sistemático de resultados científicamente valederos. En efecto y sin desear profundizar demasiado para no cansar a los lectores, s6lo diremos que el autor describe con
claridad los diferentes procedimientos que han servido y sirven actualmente
de normas en la investigación de las variadas y ricas perspectivas que presenta la conducta social. Se desmenuzan los más modernos métodos tanto de
tipo psicológico como filosófico y sociológico, así como las prácticas de la
auténtica investigación social, tendientes todos ellos, desde su ángulo específico, a capt~ :las reali~ad~ que ofrece. la soci♦d. Creemos que este solo
esfuerzo analítico, de smtes1s metodológica y conceptual, merece sincera felicitación para el autor, pues además de mostrarnos su vasta cultura, que en
resumen sería lo menos importante, nos está señalando con toda precisión la
necesidad imperiosa de la aplicación sistemática y metodológica al examen
del especial tema que enfoca: el análisis del Ser del mexicano.

La segunda y meritoria tarea del autor, es el examen casi exhaustivo de
los principales títulos de la copiosa producción sobre la ' misma temática,' separando para tal objeto las obras, atendiendo al enfoque de cada autor, según
su especialidad, ya sea literaria, psicológica, filosófica o sociológica, y analizando entre las primeras tanto las obras de los nacionales como las de algunos
autores extranjeros.
Indudablemente esta separación conceptual, por especialidades, nos parece
afortunada porque atenta la diversidad de personalidades que han escrito
sobre el mismo tema, es lógico que hayan también partido de supuestos teóricos radicalmente distintos y con trayectorias asimismo diversificadas, por lo
cual era urgente el intentar una clasificación como la lograda en este libro.
Es por demás, digna de elogio la serenidad y la objetividad que el autor emplea al estudiar a cada uno de los expositores y al criticar, como era su ineludible deber, los defectos metodológicos, las carencias sistemáticas y las erróneas
conclusiones que presenta cada una de esas obras, elaboradas desconociendo
el empleo de las técnicas adecuadas, de los presupuestos lógicos adecuados al
fin científico que debe perseguirse con toda seriedad. Sin embargo y a pesar

733

�de la justicia de su crítica, el autor en cada uno de los casos que somete a
examen, puntualiza, cuando ha lugar, lo valedero de algunas conclusiones o
justifica, cuando ello es posible, la actitud personal del escritor.
Pero si bien la crítica serena y justa, cuando se emprende con completa
buena fe y legítimo afán de superación, como la que hace el autor que comentamos, ya constituye por sí misma una ímproba y poco grata labor. estimamos que el principal mérito de su obra consiste en señalar, en delimitar,
en concretar en forma además definitiva, el auténtico tratamiento científico
que el tema exige. Ello nos parece decisivo y creemos que debe ser tomado
en cuenta en las futuras investigaciones por los auténticos estudiosos, pues marca claramente la inutilidad de seguir insistiendo en analizar el "Ser" del mexicano sin sujetarse a un marco científico, positivo y fidedigno.
Cabe aún, en el anterior supuesto, preguntarnos con toda franqueza: ¿ estamos en presencia de realidades, respecto de las cuales, aún empleándose los
métodos más rigurosos de investigación social, puedan ser captadas parcial
o íntegramente? Son obvias, según lo hemos esbozado, las dificultades tanto
teóricas como pragmáticas que debe confrontar el investigador de la realidad
mexicana, pero creemos que pueden solventarse si se acatan, en lo humanamente posible, las directri
metodológicas y sistemáticas en su enfocamiento,
a las cuales se refiere magistralmente Pauline F. Young en su valiosa obra
Métodos Científicos de Investigación Social (1948), y como lo sostiene también en fechas más recientes Osear Uribe Villegas en sus obras: Técnicas
Estadísticas para Investigaciones Sociales (1957) y Veinticinco Conceptos de
Uso Sociológico (1965). Pero además sinceramente estimamos que teniendo
en cuenta consideraciones puramente axiológicas vale la pena el intentarlo
para tratar de ahondar en el conocimiento, en el esclarecimiento y en el señalamiento final de los rasgos más sobresalientes del mexicano, y es urgente tal
empeño, para hacer desaparecer toda la falsa mitología de que se le ha rodeado, que se le ha gratuitamente atribuido, y la cual, en muchos aspectos,
como lo hemos afirmado, no sólo no nos beneficia en absoluto, sino que por
la carencia del adecuado tratamiento sistemático y científico, ofrece ya sea
una imagen parcial, fragmentaria, meramente subjetiva en la mayoría de los
casos, o bien incurre en generalizaciones apriorísticas sin fundamento y sin
valor real alguno, pero en ambos casos, con el común denominador de su
falta de autenticidad a todas luces nociva para nuestro país. Nuestros parabienes para el autor por su sinceridad, por su rigorismo, por su sistemática
y por el definitivo señalamiento, en sus substanciosas conclusiones, de la única
ruta valedera: la auténtica investigación científica.
~féxico, D. F., a 27 de agosto de 1969.

LA SERPIENTE, DIOS PROTECTOR
ÁNGELES MENDIETA

Al.ATORRE

Academia Mexicana de Sociología

CONTENIDO
Prólogo
a)
b)
c)
d)

El símbolo
Las serpientes en la sociología del arte
México, tierra de serpientes
Conclusión que apoya la teoría del origen oriental de las inmigraciones que poblaron América

PRÓLOGO
DURANTE EL OTOÑO DE 1967, mientras los extremistas hacían detonar las curiosas bombas chinas en el dominio inglés de Hong Kong, tuve la oportunidad de adentrarme en los sitios que no frecuentan los turistas, entre ellos,
los mercados de serpientes, prohibidos por el gobierno inglés.
Se venden estos animales al público, en "puestos" al aire libre, como se
venden las "fritangas" en nuestros mercados populares. Desde luego hay diversas formas de presentación para complacer los diversos gustos, por lo tanto
algunas están vivas en recipientes acuosos y pueden ser desolladas y cocinadas
delante del cliente, mientras otras yacen colgantes. La carne de víbora es
~uy apreciada aunque no alcanza los precios de los perrillos de aguas, parecidos a los que se ceban en el occidente de México.
Lo interesante es advertir que la carne de víbora tomada en ayunas, limpia
el organismo de impurezas, según la opinión de quienes la comen.
Cuando pasé a Tailandia, advertí que el signo peculiar de la expresión ar-

734

735

�tística era la serpiente del agua. Los templos tienen en el centro de su construcción un maderamen preciosamente tallado que termina en vértice; a los
lados se desprenden tableros superpuestos y policromos, generalmente en rojo
y oro que terminan en una moldura que forma el cuerpo de la serpiente. Son
las serpientes de la lluvia que imploran a los cielos agua y cuyo símbolo está
ligado a la supervivencia de un pueblo agricultor.
Junto a estos templos de aleros ondulantes y víboras erectas, hay otros gigantescos como el Templo de la Aurora, por donde pasan las barcas hacia
el mercado flotante de Bangkok, donde también se vende la carne de víbora.
En la India hay múltiples representaciones de la serpiente cósmica que se
enreda, sin principio ni fin en los cuerpos sedentes de los dioses tallados en
las rocas.
Un hecho colmó mi interés: en la ciudad de Bangkok, existe la creencia de
que rodeando a la ciudad de una serpiente simbólica, queda a salvo de los
malos espíritus; pues bien, en el Museo Nacional de Antropología de la ciudad de México, se encuentra una maqueta que reproduce la antigua ciudad
de Tenochtitlan, y todo el centro ceremonial se encontraba rodeado por una
muralla de serpientes, llamada precisamente Coatepantli.
¿Qué similitud extraña podía hilvanar este símbolo en las dos culturas? Si
se logra probar que las serpientes tenían el mismo significado y éste era totalmente ajeno a la llamada "cultura occidental", podría obtenerse otro punto
de apoyo para la teoría que sostiene el origen malayo-polinésico de los primeros inmigrantes de América, verdad ya casi probada pero que de todas maneras se soslaya.
1

a) El Símbolo
Símbolo, del latín simbolum y éste, del griego simbolon, es la imagen o divisa que representa un concepto por alguna semejanza o correspondencia que
el entendimiento percibe en ambos o sea una relación entre realidad y significado, definición de la cual partimos para considerar los símbolos animales,
tan frecuentes en las culturas de la antigüedad.
En principio "el animal entró en la conciencia humana como un arquetipo
de un período prehistórico y se manifestó en el artista individual como una
obra de arte vital; pero esta obra de arte, este arte animal, fue arte por ser
vital. Se estableció una correspondencia entre la eficacia de la imagen como
símbolo, o como totem, y su vivacidad como representación de la esencia del
animal; la imagen correspondía en su intensidad, en su realidad".1
Luego, en casi todos los pueblos antiguos, la representación de los anima1

Read, H., Imagen e Idea, Breviarios, No. 127, Fondo de Cultura Econ6mica. Méx.,

p. 37.

736

les no fue algo casual, sino el resultado de una correspondencia vital y familiar.
Ahora bien, hay símbolos superficiales y otros persistentes; de estos últimos es
el símbolo de la serpiente.
Es curioso advertir que los estudios sobre la simbología animal son escasos
habida cuenta de que la interpretación de ellos se hace siempre desde un punt~
de vista particularmente europeo. Respecto a la serpiente, la interpretación
cristiana a temprana hora fijó la interrelación entre serpiente y maleficio con
una buena dosis de repugnancia y rechazo. Pero, ¿ qué oficio particular representaba en la interpretación antigua y particularmente en la oriental?
Conviene, en primer lugar, observar la persistencia del símbolo 2 y luego las
diferentes interpretaciones para encontrar y deducir "constantes" que puedan
dar lugar a una hipótesis.
Frazzer,3 que ha dedicado su vida a las investigaciones de la magia, señala
en sus estudios, numerosas costumbres en las cuales persiste la relación íntima
del hombre con la serpiente. De esta realidad pasaremos a la proyección del
an~al en las obras de arte, para tener a mano la realidad, luego el símbolo
y fmalmente encontrar una interpretación.
Entre las tribus occidentales de Nueva Guinea Británica, el hombre que
mata una serpiente y cubre sus piernas de sus cenizas, queda protegido contra
otras picaduras; los akikuyas de Africa Oriental Británica, dan culto a la serpiente de un río y a intervalos de varios años, organizan una ceremonia en la
cual desposan al dio-serpiente con las jóvenes más hermosas de la tribu. Los
cafres temen matar a la boa constrictor, el mismo temor existe en Madrás; en
el caso de que alguien se vea obligado a darle muerte, es menester enterrar
las cenizas como si pertenecieran a una persona y hay necesidad de hacer purificaciones diversas.
En muchas tribus de África, la serpiente es dios tribal. Los habitantes de la
isla de Fernando Poo, consideran a la cobra como su deidad guardiana y, en
muchas regiones, los niños deben ser tocados por la cola de la serpiente para
que sean protegidos por el dios. Asimismo, sirve de comunión en una tribu
de Punjab y las palabras del rito señalan claramente que si se obedece a la
serpiente se progresará.
Como advertimos, la serpiente es la encarnación de un dios temible, pero
que no causa daño sino inmuniza y protege. ¿ Con este mismo carácter pasa
como símbolo en la historia del arte?
Antes de proseguir veamos que en las costumbres de los primeros pobladores
de Europa, no tiene el mismo significado. Las viejas crónicas relatan ceremonias atroces de crueldad y enconado repudio. En las vísperas del solsticio, se
' Véase El símbolo, su significado y efecto. A. North Whitehead. Inst. Inv. Filos6ficas. U.N.A.M.
' Frazzer, La rama dorada. F.C.E., Méx., 1965.

737
H47

�.
e se habían recogido y al huír por las ramas
serpientes qu
,
. . En la antigua Galia
P rendía fuego a las
, d
l
al produc1a gran regoc130.
ascendían enroscan o~, o cu,
rpientes y desde luego existía
se suponía que las bruJaS podían encarnar en se
"la quema de las brujas"•
b) Las Serpientes en la Sociología del Arte
.,
lástica de la serpiente en las obras de
Veamos a~ora, la rep:esentac1o;H~rus se encuentra en el relieve tinita que
arte. La serpiente con el s1mblolTo_d h ka ' Jain hermosísima escultura ( siglos
data 3 000 años a.J.C. En e rrt an ra
'
,
J?) ha una cobra real que protege al rey.
, .
VII a VII •
'.
.
las fábulas de personajes híbridos; por
La literatura misma se enriquece conl .
de los primeros pobladores de
,
leyenda Khemer, e origen
.
ejemplo, segun u~a
. t
en los seres primigenios fueron Nagas, es decir,
Angkor es la pr~p1a serp1en e, ya humanos Un buen día un príncipe indio se
serpientes termmadas en torsos
N .
, se fundó el reino luego de
casó con la bella hija del rey de los agas y as1
'

h b.
"t
"él procedieron los a itantes .
di ( VII) se encuentra la talla del
En el plafón del templo Haccap~ay:gu ósm:~ env~elve su cuerpo. En Creta
dios Vishnú Arantasayana y la serp1~n edc
do•:~~ prehelénica labrada en
,
h
,·
estatmta e sacer ...,,..
'
se encontro una ermos1s~
1 ·t d la erección de las serpientes emn
actitud de e3ecutar e ri o e
b
mar I y oro e~
. , obre los poderes subterráneos de ultratum a,
brujadas, aludiendo a una acc1on s
.
entra en el Museo de Boston:
procedente del ciclo cretense. La estatu1tadse tn~~ven y terminan apresadas por
las dos serpientes se enroscan al cuerp: ~ ª1 \orso descubierto de la doncella
ella, pero desde sus manos se vu~lven ~c1a e 5
y el rito informa del poder del dios .serp1ent~...a a partir del Génesis y toma
Una interpretación total~ente a3~n~
m1C1 ersión ue se ha sostenido casi
importancia decisiva a partir del Cnstianl~smo,tuv y arqte popular acentúan a
,
p· tu
escultura itera ra
hasta nuestros d ias. m ra,
l 'f ' d l serpiente hasta cobrar definitiva
través de los siglos el carácte~ ma e ilcoC e ·1ª1 Sixtina donde Miguel Angel la
•
,f
simbólica en a ap1 a
importancia este 1ca Y
, d L
d de Vinci de acuerdo con la
tr de su célebre bóve a. eonar o
'
sitúa en e1 cen o
b
b. ta de sierpes pero ellas guardan
mitología helénica, representa la ca eza cu ier
,
el poder de reproducirse nuevamente en cada corte.

s:

) México Tierra de Serpientes
'
. , .
d América tuvieron una relación cordial con las
Los pueblos prehisparudi?º~ . e
Entre los chiriguanos del sudeste de Boliserpientes y algunos las v1mzaron.

c

• Cid, Carlos, Mitología

iental ilustrada. Ed. Vergara. Barcelona, España,

Or

1962,

via, se supone que la serpiente muerde a las jóvenes durante el catamenio; los
huicholes admiran la piel de las serpientes y acostumbran cazar algunas para
que sus mujeres copien sus dibujos en sus bordados; antes de iniciar su labor,
la mujer toca el cuerpo muerto del animal y luego lo lleva a su propia frente.
En algunas partes el hombre que tenga un totem pájaro-lluvia puede hacer
llover tomando una serpiente y sosteniéndola debajo del agua, donde puede
sacrificarla y obtener el beneficio para la tierra.
México ha sido llamado tierra de serpientes y el calificativo es justo. Es también explicable que se encuentren diversas relaciones totémicas y mitológicas
que aludan a la serpiente. La fundación del gran imperio de Tenochtitlan
nace precisamente con el símbolo de la serpiente y se proyecta después en el
emblema nacional.
Por otra parte, la leyenda habla de Quetzalcóatl, el pájaro serpiente unido
a la presencia de un hombre extraño pero definitivamete benéfico.
Esta significación se proyecta en tableros, estelas, cornisas, adornos y pinturas que forman el gran acervo cultural de los pueblos antiguos.
d) Conclusión

Es curioso observar cómo la imposición de una cultura poderosa sobre otra
que se detiene en su desarrollo, llega a fijar determinantemente su pensamiento al grado de causar una franca miopía en la visión exacta de las realidades
sociales. Baste citar por el momento que la interpretación cristiana que impusieron los colonizadores con relación a la serpiente fue definitiva y solamente
subsisten sus aspectos protectores o benéficos en 1a hechicería popular.
Desde luego, la serpiente no era para las culturas prehispánicas un animal
repugnante y además ¡ mal podía tomarse a la serpiente como demonio en
pueblos que no conocían la doctrina cristiana!
Indagando un poco más sobre la presencia de la serpiente en el Génesis de
la Biblia, según las interpretaciones a partir d~l Concilio Ecuménico 11, se
admite que ella representaba precisamente al mundo antiguo, es decir al paganismo que la religión israelita quería destruir y que se acentúa visiblemente
a partir del cristianismo. El signo más poderoso de las religiones orientales,
desde el punto de vista de la persistencia de un símbolo era el de la serpiente,
de ahí que aparezca durante toda la Edad Media corno vencido, sojuzgado e
inclusive ultrajado por los pies de la Virgen María, que triunfa sobre los dioses
protectores del paganismo.
Los ejemplos citados bastan para señalar la importancia de la serpiente en
las costumbres antiguas, la proyección simbólica que de la misma se realizó
en las obras de los artistas y finalmente la diferente interpretación que este

p. •5p7?:
J Historia del arte, Salvat Ed., S. A. España, 1946, p. 209.
1Joan, .,

739
738

�animal tenía en las culturas orientales con referencia a las que florecieron
en Europa.
Las relaciones que encontremos entre las culturas antiguas de América y
concretamente en las que tuvieron asiento en el territorio que ocupa actualmente la República Mexicana y las culturas orientales permiten fortalecer la
teoría del origen oriental de las inmigraciones remotas. Para ello podemos encontrar estas últimas referencias.
En la lápida hallada por el arqueólogo Rafael Orellana en las ruinas del
llamado "castillo" de Teaya, en la parte norte del Estado de Veracruz, se encuentra la representación de un jugador de pelota degollado, del cual salen
siete culebras erectas que se abren en forma de abanico. Puede ser, según la
arqueóloga Eulalia Guzmán, representación simbólica de Chicome-cóatl (siete
culebras), nombre calendárico de la diosa de la tierra, pero también nos informa del poder que tiene el sacerdote que juega a la pelota y que adquiere por
ese rito ceremonial, poderes divinos.
La Crónica Mexicoyotl, escrita en náhuatl por Femando Alvarado Tezozómoc
contiene esta espeluznante referencia:

no mayor de 20,000 años A.C. Estos pequeños grupos de sobrevi\'ientes eran
de origen mongoloide, australoide y malayo polinésico.
El significado de la serpiente como dios protector en las culturas antiguas
de México, igual al que prevalece en las culturas de Oriente, puede ofrecer
un fortalecimiento más a la teoría del origen de la inmigración primigenia.

Los aztecas mucho se alegraron
cua11do uieron las culebras,
a todas las asaron,
las asaron para comérselas,
se las comieron los aztecas.

Sin embargo, no debe causar asombro tal actitud a la luz de esta interpre- •
taci6n que proponemos; no es, como se ha dicho, un signo de fiereza tempranamente expuesto ante las otras tribus y como preludio de la voluntad de
poder de los futuros creadores del imperio, sino la expresión congruente con
una costumbre todavía no perdida, esto es, la de suponer que esos animales

•

purifican.
En la Ciudadela, el gran cuadrángulo formado por templos en el recinto
ceremonial de Teotihuacán, se ven en los taludes las serpientes emplumadas,
como signos externos del panteón teotihuacano; lo mismo ocurre en El Castillo, la pirámide de Chichen Itzá, donde en las alfardas de los escalones, las
cabezas de serpiente rematan las salientes. En la obra maestra, de la estatuaria
americana, Coatlicue, resume en sí misma el simbolismo del mundo mexica
y su falda presenta sus atributos poderosos con falda de serpientes.
Quizá nunca tengamos la prueba fehaciente de lo que aconteció en la dramática inmigración de los primeros pobladores de América; hoy se acepta
que pudo haberse efectuado durante la última glaciación o sea en un período
741
740

�SOCIOLOG1A DE LA GUERRA
LUCIO MENDIETA

y

NÚÑEZ

Introducción

LA Soc10LOGÍA DE LA GUERRA está ya muy estudiada en la mayoría de sus
aspectos fundamentales; pero no así por lo que se refiere a lo relativo a las
causas que la originan. En este ensayo nos ocupamos principalmente de la
discusión de las que han sido señaladas como tales; pero para colocarlas dentro de su contexto adecuado, hacemos una breve síntesis de la materia guiándonos por las enseñanzas de ilustres autores.
El tema de la Sociología de la Guerra es de actualidad permanente porque
desde que empieza la Historia de la humanidad siempre ha habido y parece
que siempre habrá conflictos bélicos entre los pueblos del mundo.
Según Montaigne ( citado por Sorokin), "la guerra es una característica
específica de la especie humana".1 Si esto fuera así, la paz universal resulta
imposible.
La guerra no sólo es odiosa por la pérdida de vidas y la destrucción de bienes materiales que ocasiona, sino porque constituye una vergüenza y un cargo
de conciencia para el género humano.
La lectura de la historia antigua de Europa, es, en verdad, repugnante,
porque está llena de agresiones, la mayoría injustificadas, de los pueblos más
fuertes sobre los más débiles para imponerles por medio del terror y la muerte, duras gabelas o la esclavitud.
En la Grecia que llamamos divina por la radiante luz de su cultura que
aún nos alumbra, las luchas más sangrientas la mantuvieron siempre al borde de la desesperación y de la ruina.
Como un ejemplo de barbarie, entre muchos, citaremos a Alejandro el
Grande "que se apoderó de Tebas porque no quería reconocer su autoridad
1

P. A. Sorokin, Les Theories Sociologiques Contemporaines. Payot. Paris, p. 244.

743

�e hizo degollar a los vencidos. No cesó la ejecución hasta que 6,000 tebanos
hubieron dado su contingente a la matanza".2
El salvajismo de la guerra se desbordó durante el poderío de Roma en
todas sus épocas. Julio César, dice Charles Richet, "fue implacable, hizo correr
la sangre en la conquista de la Galia y en otras guerras por él promovidas.
Cuando Atila, que se llamaba a sí mismo "el azote de Dios" y que agregaba
"donde pisa mi caballo no vuelve a nacer la yerba" ,8 pasó a cuchillo a la
población de Tracia, apenas si igualó la crueldad de que hicieron gala los
romanos en la destrucción de Cartago.
La barbarie de la guerra no sólo no decreció con el desarrollo de la civilización y de la cultura en los países occidentales, sino que en cada etapa de su
historia ha venido aumentando de modo terrible. P. A. Sorokin, el egregio
sociólogo ruso, formó un cuadro sobre la magnitud de las guerras en Europa
basado en datos de sus investigaciones y de él tomamos las siguientes cifras:
Siglo

XII .................... ·
XIII . . ................. .
XIV ............ . .. . . .. .
XV ................... ..
XVI ................. . . .
XVII ................... .
XVIII ................... .
XIX . . .................. .
XX (1925) ............. .

Indice de magnitud de la guerra

2 -2, 9
3-5
6-9

Las Teorías Sociológicas de la Guerra

En torno de la guerra, se han expuesto numerosas teorías que Sorokin reduce a dos grupos: a) las que bajo la influencia del Darwinismo social pregonan la lucha por la existencia y la sobrevivencia de los más aptos, sostienen
que la guerra y las luchas en general han sido los principales factores del
progreso humano y han ejercido una serie de efectos de lo más beneficioso
(J. De Maistre, Proudhon, Constantin, Gumplowicz) y b) las que consideran
que es infernal y que no ha influido sino de manera desastrosa sobre los elementos de la vida social (Novicow, Nicolai, Kropotkine, Ferrero, Lapouge) .5
Para resolver esta cuestión es necesario analizar siquiera sea esquemáticamente, los efectos de las contiendas armadas internacionales.

8 -11
14 -16

45

Efectos de la Guerra

40

17
52

Por lo que respecta al número de víctimas en las guerras, Sorokin dice que
a medida que aumenta la población, aumenta el número de víctimas "en tanto
que el total de víctimas de las guerras desde el siglo XII hasta el XIX inclusive ascendió a unos 14 millones, el de la primera guerra mundial fue de
unos 20 millones y el de la segunda rebasó los 50 millones".•
La guerra ha pasado, de los tiempos antiguos en que asolaba a todas las
poblaciones, a la etapa de los ejércitos que combatían entre sí y que afrontaban todos los peligros con mínimo riesgo para los civiles, a los días del siglo
actual, "el más espantoso y sangriento de la Historia" en que la guerra es to• Charles Richet, Premio Nobel, Compendio de Historia Universal. Edit. Araluce.
Barcelona, España, p. 77.
• Charles Richet, op. cit., p. 123.
• P. A. Sorokin, Society Culture and Personality. New York, London Harper Brothers
Publishers, pp. 4.98 y siguientes. Ed. en Español Aguilar. Madrid, 1962, pp. 971 y 972.

744

tal y se destruyen por medio de bombardeos aéreos, ciudades enteras en donde perecen niños, mujeres y ancianos que nada tienen que ver en la lucha.
Con razón Shaftesbury ( citado por Sorokin en la primera obra mencionada) dijo que el famoso aforismo de Hobbes: "el hombre es el lobo del hombre", resulta injurioso para los lobos porque entre ellos son menos rapaces y
crueles de lo que es el hombre para el hombre mismCA

Las consecuencias de la guerra, sobre la vida individual y colectiva en los
países beligerantes, han sido ya muy estudiadas. Vicente Herrero hizo de esos
efectos una descripción prácticamente exhaustiva basándose en numerosos
autores que cita escrupulosamente y que coincide en gran parte con la que
expone Sorokin.6
Sorokin clasifica los efectos de la guerra en varios capítulos que, con variantes en sus denominaciones, sintetizamos en seguida y completamos con
otros señalados por Herrero y con algunas adiciones que consideramos necesarias:

• P. A. Sorokin, Les Theories Sociologiques Contemporainer. Payot. París, pp. 254
255.
• Vicente Herrero, "Efectos Sociales de la Guerra", Jornadas, No. 6. Ed. de El
Colegio de México.

y

745

�I. Efectos de la guerra en los procesos vitales
l. Declina el porcentaje de matrimonios porque se van a la guerra gran
número de personas en edad casadera. En determinadas circunstancias hay
al principio una elevación temporal de matrimonios.
2. Desciende el porcentaje de divorcios porque las desavenencias conyugales se suspenden.
3. Aumentan la morbosidad y el suicidio.
4. Baja la natalidad durante la lucha, porque van a la guerra hombres casados y jóvenes en edad de contraer matrimonio, para volver a su nivel normal después de que termina.
5. Hay un desequilibrio en la proporción de sexos en los países combatientes, pues mueren gran cantidad de hombres "en edad de procrear".
6. Se produce también un desajuste "en la pirámide de edad de la población", porque mueren muchos jóvenes.

II. Efectos de la guerra sobre la vida psíquica
l. En los combatientes se acentúan los desórdenes mentales y las neurosis
funcionales.
2. En los civiles se nota una integración psíquica más vigorosa que en
tiempo de paz.
3. La conciencia de combatientes y civiles tiende a ser dominada por todo
lo relacionado con la guerra.
4. Se intensifica el emocionalismo, la histeria, el odio al enemigo y al mismo
tiempo, "el afecto ardiente hacia el propio país y a quienes afrontan el peligro en beneficio de la patria".
5. "El sentido del patriotismo se intensifica salvo en las guerras impopulares".
6. Se produce una desintegración de los egos individuales.
7. Hay cambio sensible en "muchas opiniones, evaluaciones, actitudes e
ideologías de la población civil, con el estallido de la guerra para cambiar
nuevamente, a veces en dirección opuesta, cuando se concierta el armisticio".

III. Efectos de la guerra sobre la conducta externa de las personas
l. Se debilitan o se retraen a un segundo plano las actividades "desvinculadas del esfuerzo de guerra".
2. Los combatientes se ven privados de sus costumbres y sus aseos normales.
3. Los combatientes están expuestos a grandes fatigas y peligros.
4. Los combatientes prescinden de las comodidades indispensables.
5. "La guerra tiende a transformar el organismo humano en un mecanismo meramente militar".

746

6. Se eliminan cientos de actividades públicas y privadas ajenas a la guerra.
7. Se introducen y se refuerzan cientos "de actividades que colaboran en la
victoria".
8. El miedo produce en los combatientes desórdenes fisiológicos, histeria.
"En las condiciones de la guerra total, esos cambios afectan igualmente a la
población civil".
9. Al volver a la paz, todo lo mencionado antes, desaparece; "pero sus.consecuencias persisten durante algún tiempo en forma de desórdenes funcionales del sistema nervioso, psicosis, etc.".
10. La guerra acentúa los actos egoístas y antisociales: la explotación, la
delincuencia. Al propio tiempo, el altruismo, la abnegación, el heroísmo.

IV. Efectos de la guerra sobre la organización social
l. Los grupos que no contribuyen a la victoria son desplazados o castigados.
Su número disminuye o desaparecen. Se robustecen, en cambio, los que ayudan al esfuerzo bélico.
2. La posición social de la nación derrotada, declina en conjunto, en tanto
que la de los vencedores se eleva en relación con las demás naciones.
3. Los grupos y estratos que ayudan a la victoria "son encumbrados". Lo
contrario sucede en la nación derrotada.
4. Se concede mayor valor a las actividades militares del que tiene en
tiempo de paz.
5. Suben en la escala social los aptos en la guerra y son desplazados los
que en tiempo de paz "hubieran ascendido rápidamente en esa escala".

V. Efectos de la guerra sobre las ciencias, la tecnología y las artes
De carácter distinto a los señalados antes son los efectos de la guerra sobre
la vida cultural y académica. Los autores que han tratado de este asunto
están de acuerdo en que produce sensibles perturbaciones en la instrucción
y en las actividades de los centros culturales de toda índole, especialmente
en las zonas que son teatro de las batallas o de las ocupaciones militares. La
misma libertad de enseñanza sufre radicales modificaciones.7
En cambio, la investigación científica y la tecnológica alcanzan notables
progresos, sobre todo en cuanto se refiere a los fines bélicos. Herr_ero ci~ a
este respecto a Sorokin quien afirma "que probablemente las primeras invenciones matemáticas, físicas, químicas y tecnológicas, se lograron en relación con la guerra. Añade una lista impresionante de nombres que va desde
' Vicente Herrero, op. cit., pp. 61 a 69.

747

�Arquímedes hasta Halley, pasando por Galil~, _Desca~tes, Lei~ni~, Newton,
Euler y muchos más cuyas invenciones son atnbmbles directa o mdrrectamente
a la guerra".
.,
.
. .
Las luchas armadas internacionales estimulan tamb1en la 1~ve~tigac1ó~ en
otros campos de la ciencia, tales como la medicina y las ~1enc1as soc1al~s,
pues, por ejemplo, el estudio científico de la propaganda ha sido consecuencia
de la primera guerra mundial".8
VI. Efectos de la guerra sobre los procesos sociales

l. Aumentan notoriamente:
.
a) La migración voluntaria y especialmente la inv~luntana. Se desplazan,
así de los países en conflicto grandes masas de población de un lugar a otro.
La movilidad horizontal, general y diferenciada.
c) La circulación vertical.
. . .,
.
,,
d) "En el campo económico la guerra conduce a la diSI~ac1on de la nqueza .
e) Desciende el nivel de vida, especialmente en la nación derrotada.
f) Hay "considerable redistribución de la ~qu~za".
.,
g) Se produce una tendencia a la centrahzac1ón y reglamentac1on de los
procesos económicos por el gobierno.
.
h) Se realizan intentos de racionalización de
procesos de producción Y
distribución de los artículos necesarios para la vida.

b)

!ºs

VII. Efectos de la guerra sobre la política
En el campo de la política, la guerra produce los siguientes efectos:.
l. Aumento de la intervención gubernamental "a expensas de la libertad
' de 1as personas" .
y autonoIDia
.
,
2. "En los países derrotados se producen, a veces, rev~luc1ones y d~o~denes
que provocan la intervención del país vencedor en la vida del venc1d~ • ,,
3. "Cambios compulsivos en los territorios de los Estados en conflicto •
4. "Pérdida de la soberanía e independencia de los grupos derrotados Y
,,
adquisición de soberanía por los grupos venced ores .
. .,
En este punto es necesario hacer notar que siendo exacta la aprec1ac1on
de Sorokin tiene sin embargo numerosas excepciones, pues son muchos los
,
aíses que 'después de una guerra, conservan ,mtegra su soberarua.
p 5. "Cambios súbitos en la posición y vigor relativos de los d"1versos part1"dos
políticos, estamentos sociales y clases, etc."
6. En el país derrotado aparecen reformas "igorosamente desarrolladas Y
movimientos revolucionarios.
• Vicente Herrero, op. cit., p. 67.

7-18

VIII. Efectos de la guerra sobre la ética y la religión

l. Se producen corrientes sociales religiosas y anti-religiosas.
2. "Todos los progresos notables en la codificación ética y en las ciencias
religiosas se han producido ya durante, ya a raíz de las guenas mayores, revoluciones y otras calamidades y muy rara vez en épocas de bienestar físico
y prosperidad prolongada".

3. Durante la guerra, también se advierten olas de criminalidad, depravación, cinismo, ateísmo, etc.
4. En las costumbres, dice Waller ( citado por Herrero), "en tiempo de
guerra hay una decadencia de todas las moralidades constituidas, que tienden a ser reemplazadas por reajustes hedonísticos a breve plazo". Esto, sin embargo, según Sorokin no es general pues también en la calamidad surgen
los héroes y los santos.º

IX. Otros efectos de la guerra
Pueden agregarse además varios efectos de la guerra en la vida colectiva,
no menos importantes que los antes señalados.
a) Aumenta la mezcla entre pueblos de distinta raza o de diversa nacionalidad. Esto produce en los países beligerantes diversos desajustes sociales:
si las razas son más o menos afines y sobre todo si entre ellas no hay "aversi6n racial", surge el mestizaje en gran escala que da lugar a la formación
de nuevas nacionalidades, a poblaciones distintas a las mezcladas, como sucedió, por ejemplo, en la hoy América Latina al contacto con españoles y
portugueses. Pero si la diferencia étnica es completa como pasa entre blancos y negros, indúes y europeos, el mestizaje, desde el punto de vista social,
es limitado y negativo pues coloca a los mestizos en situación de inferioridad.
Cuando la mezcla, a consecuencia de la guerra, se realiza entre pueblos
racialmente afines, como los europeos, se forman también nuevas nacionalidades; pero con distintas características de las que producen el mestizaje. En
Europa, según Charles Richet, se fusionaron desde la antigüedad, a través
de invasiones y guerras numerosas, tantos pueblos que aun cuando dieron
lugar a la formación de diversos Estados, su sangre es la misma, de manera
que las luchas entre ellas son verdaderas guerras civiles. Sin embargo, pensamos nosotros que la formaci6n de las nacionalidades europeas no ha sido
bien estudiada, pues en unas predominan ciertas características de alguno de
los grupos étnicos mezclados que las hacen totalmente diferentes de otras en
las que las características raciales predominantes son distintas. La diferencia
psíquica y física entre ingleses, alemanes, franceses y españoles, por ejemplo,
• Vicente Herrero, Op. cit., p. 23.

749

�es evidente considerados en sus grandes conjuntos, diferencia que se acentúa
por otros factores lústóricos, culturales, medio ambiente, tradiciones, estilo
de vida, etc.
Las mezclas de individuos de diversas naciones europeas en tiempo de paz
no son mal vistas ni producen desajustes sociales; pero en tiempo de guerra
la situación cambia. En Francia, por ejemplo, al terminar la ocupación de
los alemanes durante la segunda guerra mundial, las mujeres que tuvieron
relaciones con los invasores eran rapadas y se les hacía objeto de público
menosprecio.
b) La guerra, después de concluida, deja, generalmente, entre los pueblos que combatieron rivalidades y odios más o menos latentes, sobre todo
cuando el vencedor se apropia de una parte del territorio del vencido. Las
ideas de revancha perduran largo tiempo entre los derrotados y conducen
tarde o temprano a otra guerra.
c) La guerra intensifica los sentimientos nacionalistas lo mismo en los
vencedores que en los vencidos. Estos sentimientos, al terminar la contienda,
robustecen la cohesión de los pueblos respectivos y favorecen su desarrollo
en la paz.
d) Las guerras, al terminar, acrecientan el armamentismo entre los Estados que combatieron, lo que absorbe gran parte de su presupuesto en detrimento de verdaderas necesidades sociales.
A pesar de todos los beneficios que se afirma produce la guerra, tales como
la formación de las nacionalidades y de los Estados, la difusión de la cultura,
etc., lo cierto es que el balance final resulta altamente desfavorable para la
humanidad, lo que ha inducido al estudio de sus causas para ver la forma
de evitarla.

Causas de la Guerra
Pero aquí nos hallamos ante problemas prácticamente insolubles. Sorokin
advierte que la bibliografía sobre el origen de la guerra "revela la condición irremediablemente turbia de nuestro conocimiento de este sector y también de la causalidad general" .10
En el mismo sentido José Medina Echevarría, dice que: "cuando uno se
pregunta el porqué de la guerra o más modestamente de esta o de aquella
guerra, nos adentramos en uno de los terrenos más quebradizos que nos sea
dable pisar. El problema de la causación es el más espinoso, por ser decisivo,

'º P. A. Sorokin, Sociedad, Cultura
971 y siguientes.

750

y Personalidad. Ed. Aguilar. Madrid, 1962, pp.

de los que tienen hoy planteados y no favorablemente resueltos, la ciencia
social.11
Se mencionan muchas causas de la guerra tanto por Sorokin como por otros
autores que para mayor claridad clasificamos en seguida:
l. Abstracciones filosóficas: destino, providencia.
2. Biopsicológicas: instintos de pugnacidad, de guerra, de lucha, de pelea,
de agresividad, de gregarismo. La ley universal de la lucha por la existencia.
El temor.
3. Culturales: la auténtica y la falsa cultura.
4. Demográficas: la super población, la despoblación, el porcentaje alto o
bajo de natalidad y mortalidad.
5. Económicas: penetración económica. Desigualdad económica. Manufactura privada de armamentos. Monotonía de la vida industrial. Fomento artificial del consumo. El desempleo.
6. Educativas: educación mal encaminada.
7. Folklóricas Cósmicas: manchas solares, la conjunción de los planetas.
8. Geográficas: las condiciones climáticas.
9. Ideales: la lucha por la libertad.
10. Morales: relajación de los frenos impuestos por la civilización.
11. Políticas: la ambición de poder. La ostentación, la vanidad; pequeños
y grandes grupos de hombres malvados. Dictaduras. Regímenes totalitarios.
Injusticia social.
12. Psicológicas: psicología de las muchedumbres, emocionalismo, actitudes desacertadas.
13. Raciales: diferencias étnicas entre las poblaciones de los diversos países.

La Teoría de la Causa Múltiple de Aldous Huxley
Aldous Huxley formuló una teoría de la causa múltiple indicando una
serie de factores que producen la guerra, la mayoría de los cuales se encuentran en la enumeración antecedente; pero Sorokin hace de esa y de otras
enumeraciones semejantes, crítica demoledora: "El estribillo de la causa múltiple, dice, goza hoy en día de gran popularidad. Lo utilizamos en todo momento, como algo definido, profundo e inobjetable. P'ero de hecho el problema no es ni claro ni indiscutible ni está libre de serias dificultades lógicas.
Podría ser válido, si todas las variables pertenecieran a una clase conmensurable homogénea. Y carecería de significación si los factores fueran inconmensurables, perteneciendo a planos fenoménicos profundamente diferentes.
u José Medina Echevarría, Jornadas, Prólogo al estudio de la guerra. El Colegio de
México, p. 27.

751

�Sup&lt;&gt;ngamos que como fórmula de la causa múltiple adoptamos la siguiente:
la ley universal de la lucha por la existencia, el instinto de pugnacidad y el
gregarismo, el temor y la ambición de poder, la actuación de gobernantes
malvados, la división de la humanidad en diferentes naciones, las manchas
solares, así como varios factores religiosos y económicos. Puede decirse que
los factores mencionados pertenecen a diferentes planos de la realidad y por
tanto, no son conmensurables ni comparables, ni susceptibles de ser recogidos en una realidad. ¿ Cómo sería posible comparar y medir entre sí las
manchas solares con los efectos del temor o de la codicia: o la presión del
miedo con la ley universal de la lucha por la vida; o el peso de todos ellos
con el factor religioso, o con la división de la humanidad en naciones? Es
evidente que no admiten ser medidos o evaluados comparativamente; no
existe patrón que pueda serles aplicado en común. En suma: el uso de la
causa múltiple es lógicamente inadmisible. Sólo por esa razón esa clase de
fórmulas carece de validez".
Sorokin considera que lo más provechoso parece ser descubrir la causa
principal de la guerra que expone de la siguiente manera:

Causas Primordiales de la Guerra y de la Paz,
a;í Interna; como Internacionales
"a) La causa principal de la paz social en lo interno, consiste en la presencia en una sociedad determinada de un sistema de valores bien integrado,
11
con sus correspondientes normas puestas ostensiblemente en práctica. Los
valores fundamentales de diversas facciones y miembros de la sociedad deben hallarse en armonía esencial, tanto entre sí como con respecto a ese sistema. Los valores tienen que basarse en el principio de la Regla de Oro y
no en el del odio.
b) La causa principal de la paz internacional consiste en la presencia, en
cada una de las sociedades interactuantes, de un sistema bien organizado de
valores básicos, con sus normas correspondientes, todos los cuales sean compatibles entre sí y puestos en práctica por las sociedades interesadas y basadas
en la Regla de Oro.
c) En determinado uni\'erso de sociedades o en una sociedad particular,
la probabilidad de la paz varía directamente con la integración del sistema
de valores básicos y con su mutua compatibilidad. Cuando su integridad y
11 Todo valor b.isico tiene sus propias normas de conducta, con sus "harás" y no
''harás" como los valores religiosos, éticos, jurídicos, científicos, económicos, políticos,
estéticos •.• todos tienen su código de conducta. (Nota de Sorokin).

armonía c~~icnzan a declinar, sobre todo en forma repentina, aumentan
las probab1hdades de la guerra ci\'il o internacional".
E~te bri~lante planteamiento de la cuestión nos sugiere, sin embargo, algunas
cons1derac1ones dubitativas:
l. Según la idea de_ So~okin parece que hay sociedades en las que es completo y perfecto un bien mtegrado sistema de \'alores básicos puesto ostensiblemente en práctica y basado en la Regla de Oro y que cuando el sistema
se qucb~~ta, pue~e surgir la guerra. ¿ Pero hubo o hay algún país en donde
haya e:ostido o exista ese sistema bien intt..-grado de valores básicos? Indudablemente que no. Desde la antigüedad hasta nuestros días se advierte en
todos los Estados una doble situarión. Por una parte, Jo mismo en la relig1on, en _la moral, que en la política. en la economía, etc., hay siempre una
constelación de elevados principios y de teorías filosóficas y éticas e igualmente en todos los aspectos de la vida indi\'idual y social. Esa constelación
de ,·al~rcs está, teóricamente, idealmente, bien integrada, diríamos perfectamente mtcgrada; pero no se cumple en la práctica. El otro aspecto de los
Estados es el que ofrece precisamente la constante violación de los principios
básicos, iclrales, en que pretenden basarse; el contraste entre los valores aparentes Y_ los hechos reales, la hipocresía general contra la que está protestando ,airada, a veces trágicamente, la juventud de nuestro tiempo. Siendo
esto as1 resulta que todos los pueblos viven en perpetuo clima de guerra dentro
del que se ~roducen conflictos bélicos por diversas causas y son éstas Jas que
deben estudiarse )' que en nuestro concepto no pueden reducirse a una sola.
Por ot:a _Parte, siendo exacta la teoría de Sorokin, como teoría, sobre la
causa principal de la paz y su quebrantamiento como causa de guerra no
se_ sa1':: pues ~o lo dice, si para que estalle la guerra es necesario que )a' dechnac1on del SIStema _de valores básicos a que alude se produzca en el país
agresor o en el agredido o en ambos al propio tiempo. La Historia Universal
ofrec~ n~merosos ej_emplos de países que viven en paz, aparentemente bajo
un ~1en mtegrado sIStema de valores y que no obstante son injustamente invadidos por otro u otros y llevados a la contienda armada.

Los Factores Suplementarios de Sorokin

?:

Después
exponer su temí~ de la causa principal de la guerra, no escapa
al gran soc10log~ P. A. So,rokm que no basta por sí sola para explicarla y
f?rmula en segu~da la teoria de los factores suplementarios positivos y negau,·os. Para los fmcs de este ensayo, nos ocuparemos únicamente de los primeros que "constituyen fuer.taS que generan y facilitan el conflicto de los
valores primordiales de una sociedad .determinada o un universo de socie.
" ; pero a su vL'Z, cae en Ja enumeración de múltiples
dad· es mteractuantes

753
752

H48

�causas, pues dice: "que los factores positivos son numerosos y cambiantes. La '
extrema pobreza, por un lado, y la riqueza de una fracción de la sociedad o
sociedades; la imposibilidad de satisfacer las necesidades biológicas básicas,
en lo relativo a alimentos, habitación, sexo y seguridad; los inventos tecnológicos que terminan en una secesión de los valores de las sociedades interesadas, concediendo ventajas a una secesión de sus partes y desventajas a la
otra; las ideologías y creencias que propagan el evangelio de la superioridad
- inferioridad, del odio, de la dominación, de la lucha nacional-clase-grupo;
el relativismo extremo de los valores conducentes a la anomia; el ritmo acelerado en los cambios inarmónicos en diferentes sectores de la sociedad o sociedades; Ja importancia fundamental concedida a dctenninados valores materiales cuya escasez encarece la alta estima en que se les tiene, generando
intensa rivalidad y lucha frente a su adquisición; el evangelio de la competencia y rivalidad ilimitada; el sistema educativo extremadamente individualista y egoísta; el estado de desintegración de la familia y de la vecindad; el
Estado; el carácter sensualista y hedonístico de la literatura, del teatro, de
las bellas artes, de la ciencia, de la filosofía, el nihilismo y el cinismo moral,
hasta llegar a las rivalidades de las "dinasúas" y de las unioñes de trabajo;
estas y otras muchas condiciones semejantes han desempeñado en ciertas circunstancias el papel de factores estimulantes de la guerra y de la revolución" .13

El complejo de factores bélicos
Siendo exacta la teoría de Sorokin sobre la causa princieal de la guerra y
estimando que todas las causas suplementarias positivas que menciona se presentan, unas veces algunas de ellas y otras determinados factores distintos,
resulta que como hemos dicho, existiendo siempre la causa primordial, lo más
importante, lo decisivo, desde el punto de vista práctico, es el conocimiento
de los factores suplementarios del mismo autor o de los que se mencionan
en la causa múltiple de Huxley y de diversos autores.
Frente a la causa múltiple de Huxley y los factores suplementarios de Sorokin, presentamos aquí una nueva teoría que denominamos "el complejo de
factores bélicos". Estriba en las mismas circunstancias enunciadas por los autores citados; pero no en una simple lista sin solución de continuidad sino que
consideramos que cada guerra obedece a un complejo de motivaciones, es
decir, a varias causas en interacción y solamente aplicables a esa guerra. Dentro de ese complejo hay, siempre, un factor que parece el determinante; pero
u P. A. Sorokin, op. cit., pp. 809 y 810.

754

sobre el que actúan otros que forman, en un conjunto interrelacionado, la
verdadera fuerza que precipita la guerra.
En las Cruzadas, por ejemplo, encontramos que la primera, de Pedro el
Ermitaño, se debió a un complejo de factores integrado por el fervor religioso que despertó en los pueblos de Europa el Santo Padre Urbano II,
aunado a la miseria de las clases pobres que veían en la guerra contra los
infieles la posibilidad del saqueo, del abuso armado contra las poblaciones
civiles y el espíritu caballeresco y de aventura de la época.
En cambio, en la segunda y tercera Cruzadas, el complejo de factores que
las impulsó fue primordialmente religioso; pero estuvo activado por el espíritu caballeresco y la organización feudal.
La cuarta Cruzada ofrece un complejo diverso de factores bélicos: el fondo
del mismo era religioso; pero entraron en juego, además de las circunstancias
señaladas en las dos cruzadas anteriores, las ambiciones materiales de Venecia. El Dux, "ofreciose a transportar a los cruzados a Egipto con la condición de que le cederían una parte del botín. También, esperaba y consiguió
extender los límites territoriales de sus dominios pues los venecianos se hicieron dueños de las Islas Jónicas y de casi todas las del Mar Egeo".ª
En la conquista de México por los españoles hallamos igualmente como causa un complejo de factores: la competencia entre España y Portugal por el
descubrimiento y dominio de nuevas tierras, que impulsó a los reyes españoles a estimular los descubrimientos y la anexión de nuevos territorios y poblaciones al reino español; la religión católica, pues los conquistadores pretendían evangelizar a los pueblos infieles de lo que entonces se creía que eran
las Indias; la ambición de oro, de prebendas, de honores, de aventura, que
impulsó a Cortés y a sus huestes.
En la guerra de Estados Unidos contra México, el año de 1847, el complejo de factores bélicos estaba integrado por las ambiciones territoriales de
los norteamericanos y la desorganización que reinaba en la República Mexicana debido a las ambiciones de los militares que se disputaban el Poder.
Si se analizaran todas las guerras en que se han enfrascado, en diversas
épocas, los pueblos de la tierra, se hallaría en cada una un complejo de factores distinto; pero semejante investigación no conduciría a nada práctico
porque siendo a "posteriori" sólo tendría un valor histórico, no serviría para
evitar nuevas contiendas internacionales y seguramente que su estudio comparativo no descubriría otras constantes sociológicas en el conjunto de complejos que no fuesen las señaladas por Sorokin como causa primordial.
Si la causa primordial, luminosamente señalada por el autor citado, según
hemos dicho antes, siempre se halla presente en todos los países de la tierra,
" Charles Richet, op. cit., pp. 148 y siguientes.

755

�sería necesario destruirla para evitar las guerras, cosa tan lejana que parece
imposible. Entre tanto, acaso lo más hacedero sería prevenir la formación
de los complejos de guerra advirtiendo, mediante una investigación y un análisis sociológico profundo, la aparición y el desarrollo de las causas que pueden integrarlas en dos o más países o en un universo de ellos, según las circunstancias geográficas, históricas, económicas, políticas, culturales y sociales
que tiendan a enfrentarlos, a fin de atenuarlas o eliminarlas, materia esta
que, más que a la Sociología de la Guerra, corresponde a la Sociología
de la Paz.

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

756

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Segundo Imperio, como Vidaurri o Escobedo, comenzaron su entrenamiento
peleando contra los indios bárbaros".
"Las condiciones en que el Noreste vivía, eran verdaderamente desastrosas: aparte de este peligro de los indios, que era muy serio, existía el que
representaba el bandidaje floreciente en parte de esa región y a esto se
añadían las aventuras del contrabando, que fue una de las primeras fuentes
de riqueza del Noreste, sobre todo en los años de la lucha entre el Norte y
el Sur de los Estados Unidos, porque los estados surianos naturalmente se
abastecieron parcialmente de productos que les llegaban desde el área que
aquí se estudia. Puede decirse que el Noreste de México entra en escena y
empieza a jugar un papel importante sólo desde las guerras de Ayutla, la
Reforma y la Intervención Francesa. De alü en adelante, su importancia sigue creciendo y al mismo tiempo se incrementa su cultura. Instituciones hay
allí que son ya centenarias, como el antiguo Colegio Civil de Monterrey, que
hace unos cuarenta años cumplió un siglo de existencia y el Ateneo Fuente,
de Saltillo, que tiene también una historia muy larga y gloriosa y ha sido
uno de los viveros de donde han salido los más notables intelectuales de Coahuila. En ciudades como la última nos ha sido grato dar conferencias sobre
los temas más diversos teniendo siempre una nutrida concurrencia, como pudo comprobarse cuando el Seminario de Cultura Mexicana, en el año de
1951, celebró en la capital coahuilense su Primera Asamblea de Corresponsalías".
"Desde mediados del siglo XIX, el Noreste de México empezó a jugar
un papel de enorme importancia en los destinos del país, sobre todo desde
que se terminó la construcción de los ferrocarriles Nacional y Central y con
ello cesó el peligro de los apaches, contra los cuales todavía se luchó en Chihuahua en 1886, y en Sonora, por excepción, en 1939. Aparecieron entonces
gobernantes como don Bernardo Reyes, que impulsaron el progreso del Norte
que hoy está centrado en la ciudad de Monterrey, y sentaron las bases de
ese sistema paternalista que priva en dicha ciudad hasta nuestros días. Figuras como ésa y las de Madero y Carranza en el orden político, o como la
del poeta Manuel Acuña, la del historiador José Eleuterio González y la del
gran humanista Alfonso Reyes, son muy dignas de ser bien estudiadas. Todo
mundo sabe, en fin, hasta qué punto fue decisivo el papel que en la Revolución jugó el Noreste de México y cómo, desde que se inició la etapa constructiva de la misma, se volvió acelerado el progreso de esa zona.
Si en los tiempos prehispánicos era esa la región de más baja cultura,
hoy va a la vanguardia en el desarrollo económico y muy pronto irá a la delantera quizá también -como puede inferirse del crecimiento vigoroso de
instituciones como la Universidad y el Instituto Tecnológico de Monterreyen el desarrollo cultural del México contemporáneo".

434

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�LA LEY ORGANICA DEL SERVICIO EXTERIOR MEXICANO
Comentario

Lrc.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México.
Universidad Autónoma de Nuevo León.

Es UN HECHO EVIDENTE que la vida internacional de nuestro tiempo se
caracteriza por su tendencia hacia el aglutinamiento, lo que ha producido
notables cambios y un creciente desarrollo en el Derecho Internacional, el
que ahora tiene un contenido y proyección con nuevas extensiones, de acuerdo con las necesidades y circunstancias de esa expansión, en un mundo
variable, sometido a diversas presiones e intereses, en el cual han surgido
también Estados que nunca antes habían aparecido en el gran escenario internacional en que vivimos.
Los jusinternacionalistas han captado esa situación privativa de nuestro
mundo actual al percibir que la estructura de la sociedad internacional ha
sufrido cambios básicos y que, consecuentemente, el Derecho Internacional
se está desarrollando en tres diferentes planos, uno que sigue la norma tradicional de la coexistencia diplomática y los otros dos que buscan la consecución de la cooperación internacional, tanto regional como universal, los
que deben conducir a una trascendental reorientación de nuestros conceptos
en la ciencia y en el estudio del derecho contemporáneo.1
El Derecho Diplomático, que, de acuerdo con el tratadista Cahier, es "el
conjunto de normas jurídicas destinadas a regular las relaciones que se crean
entre los diferentes órganos de los sujetos del Derecho Internacional encargados de manera meramente temporal de las relaciones exteriores de tales sujetos",2 por su parte, también ha sufrido la influencia de los cambios
1

WoLFGANG FRIEDMAN, La Nueva Estructura en el Derecho Internacional. Editorial
F. Trillas, S. A. México, D. F., p. 86.
• PHILIPPE CAHIER, Derech~ Diplomático Contemporáneo. Ediciones \lialp, S. A.,
Madrid-México-Buenos Aires-Pamplona, p. 19.

437

�que se han venido operando en el Derecho Internacional del qu~ forro~
parte. El primero, o sea la Ley que ha venido regulando _las rel~cio~~s diplomáticas en los Estados, las que revelan un nuevo cont~mdo y significad~,
tiene orígenes que se remontan a las primeras agrupaciones humanas, diversas por su establecimiento, caracteres étnicos y :ultura~es, según ~ observa de los documentos de los pueblos cuya historia empieza en el tiempo
antiguo.
Alfonso Reyes, maestro y diplomático mexicano, decía que tiempo h~bo
en que la diplomacia poseyó ciertos fueros, y se transmitía de padres a hiJOS,
como entre lo~ heraldos y mensajeros de la antigüedad, a quienes Aquiles
saluda, en la llíada, llamándoles "gente de Zeus". El privilegio diplomático todavía subsiste pero cada vez se ve más reducido; y aún se considera
'
.
de mal gusto acogerse a él cuando no es absolutamente necesario ...
La suerte y el prestigio de la carrera -prosigue Alfonso Reyes- han venido evolucionando al paso de las transformaciones sociales. Lo que ayer
parecía virtud de la persona se entiende hoy como ~ii:ud de la i~stitución.
No de otro modo se ha convertido en facultad ob1etiva, concedida desde
afuera por mandato y delegación de los pueblos, el an_ti~o. derecho de los
monarcas, que antes parecía una gracia otorgada a un individuo y a su descendencia de alguna manera íntima y mística.
El ideal, según el espíritu moderno, sería crear algo _como un mo~de. h~eco
de preceptos y reglamentaciones, dentro del cual pudieran caber, 1nd1stintamente, Pedro, Juan O Francisco. Pero esta suerte de escafandra nunca podrá estar del todo a la medida de cualquiera: habrá que someter al candidato a los previos aprendizajes del buzo; o, en el ~o~ caso, siquiera habrá que proveerlo de alguna información elemental e indispensable sobre los
usos del oficio.
Este último caso -asienta don Alfonso-- se ofrece cada vez más en esta
nuestra edad dichosa, era de la barbarie técnica. Las audacias _del especialista irrumpen, hasta inhumanos extremos, en el seno de cuestiones que
son, por naturaleza, de orden universal y "humanístico".ª
.
México atento a la situación prevaleciente en el mundo Y a su propio
valer ant~ el concierto de las naciones, valer de su tradicion~ apego al
Derecho Internacional, así como a ideales y doctrinas, unas propias y otras
identificadas en su historia y ser nacionales, con las más elevadas por su
contenido de respeto a la libertad, y a su propia institucionalidad juríd~c~,
habría de crear un nuevo ordenamiento que se encarga de nuestro Serv1c10
Exterior. Tal es el caso de la nueva Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexica• At.FoNSQ

REYES,

Prologo a la Obra Derecho Diplomdtico de José Le6n Depetre.

Librería de Manuel Porrúa. México, 1952, p. 2.

438

no, la qu_e _fue aprobada por el H. Congreso de la Unión, por decreto de fecha
16 de d1c1embre de 1966, promulgado por decreto del C. Presidente de la
República, Lic. Gustavo Díaz Ordaz, del 23 de diciembre de 1966 publicado
en el Diario Oficial del 4 de marzo de 1967, en el No. 4 del Tomo CCLXXXI.
Esta Ley, cuya elaboración dentro del marco de una acabada técnica
jurídica, obedece a indeclinables urgencias, viene a satisfacer, no solamente
necesidades de estructuración meramente administrativa, sino que fija con
certeza su misión fundamental, cuando en el Capítulo Primero del Servicio
Exterior, dice en su Artículo Primero: "El Servicio Exterior 'del Gobierno
de los Estados Unidos Mexicanos es la organizaci6n permanente destinada
a ~al_vaguardar los intereses nacionales en el extranjero y a representar a
Mexico ante los Estados extranjeros con los que mantiene relaciones así como ante los organismos y reuniones internacionales en que participe".
Este prec~pto cambia del contenido en la Ley del Servicio Exterior qui'
fuera expedida el 25 de enero de 1934, así como su Reglamento de fecha
30 de abril del propio año, incluyendo sus reformas hasta el 31 de diciembre
de ~959. ?reem~s conveniente hacer su transcripción, lo que permitirá advertir la d1ferenc1a entre ambos, cuando en el Artículo Primero decía: "El
Se~cio Exterior de los Estados Unidos Mexicanos depende deÍ Poder Ejecutivo de la Unión que lo administra por conducto de la Secretaría de Rela~iones Exteriores. Esta Secretaría, dentro de las facultades y obligaciones
senaladas por la Constitución Política, las normas del Derecho Internacional
y las leyes vigentes se encargará de girar instrucciones a los funcionarios que
f~rmen par~e. de dicho Servicio, fijar sus atribuciones en Misiones Diplomáticas u Oficinas Consulares, ejercer vigilancia sobre ellos y dar debido y
exacto cumplimiento a esta Ley y su Reglamento".
"El C. Presidente de la República, en los términos que señalan las fracci_ones_ ~I y 111 del Artículo 89 de la Constitución Política y sujeto a las
dispos1c1ones de esta Ley, nombrará el personal del Servicio Exterior comisionado en Misiones Diplomáticas y oficinas consulares".
De la comparación de tales preceptos es posible fijar cuáles son las innovaciones contenidas en el primero, o sea en el de la Ley vigente.
Los elementos de que está integrado el Artículo Primero de la nueva Ley
del Servicio Exterior Mexicano, estimamos sea posible considerarlos de la
siguiente manera:
a). "El Servicio Exterior del Gobierno de los Estados Unidos Mexicano.1
es la Organizaci6n Permanente. .." Esto significa, de acuerdo con el Derecho Internacional -a partir de la Edad Media se estableció la costumbreque la Ley vigente, en el artículo transcrito, le atribuye un carácter permanente a nuestro Servicio Exterior.
439

�Dentro de la caracterización jurídica que establece todo servicio exterior,
para el caso, el nuestro, en la Convención de Viena de 1961, so~re Relac!ones
Diplomáticas, se consagró la práctica internacional y la doctrma autorizada
al formular:
"El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados y el envío de
misiones diplomáticas permanentes se realizan mediante consentimiento
mutuo".
Este elemento de permanencia viene a fortalecer, además de su fundamentación jurídica, el establecimiento tradicional de las relaciones internacionales que las propias misiones diplomáticas tienen como función primigenia, haciéndolas más adecuadas y accesibles, dentro del marco de una
coexistencia pacífica.
b) . En lo que respecta a los objetivos que persigue nuestro Servicio Exterior se observa en el precepto a estudio de la Ley vigente, que uno de
ellos 'es "la salvaguardia de los intereses nacionales en el extranjero". En
este punto, es justo reconocer cómo México se ha ido expandiendo gradualmente en lo que se refiere a la conquista comercial de nuevos mercados para la colocación en muy importantes líneas en las que la calidad de los
productos nacionales es manifiesta, así ~orno el ~reciente volumen, financiero de variadas operaciones y transacciones mexicanas con los paises extranjeros.
En realidad México como Estado, ha logrado un lugar preponderante en
el concierto de las naciones. Básicamente, tanto por la solidez de sus instituciones políticas, como por la trayectoria ascendente de sus sucesivos gobiernos que se han preocupado por incrementar su progr:,so en tod~s los
' denes. Entre la variada multiplicidad de hechos y tambien. de crecientes
or
.,
relaciones internacionales bastaría citar el evento que atraJO la atenc10n
mundial hacia México: 1~ celebración de los XIX Juegos Olímpicos de 1968,
lo que permitió ofrecer al exterior la i~agen de un Pueblo que se esfuerza
y lucha por la obtención de más y meJores metas.
c). Otro objetivo, no menos importante, lo constituye _la "repre:entació:~
de México ante los Estados extranjeros con los que mantiene relaciones: ..
En este aspecto, también es necesario reconocer la_ labor de ~uestros diplomáticos a quienes correspondió en el pasado abnr los cammos que conducen ~ la amistad mediante el conocimiento y el trato a través de su encomiable trayectoria. Diplomáticos de la clase de Alfonso Reyes y de tantos
otros ameritados abanderados de nuestra patria, que habría_n de , ~reparar
y de constituir el antecedente necesario de las relaciones diplomaticas del
presente.
Es lógico pensar también, que la relevancia de México ha acrecentado,

asimism?, la multiplicación de sus relaciones diplomáticas y de otra índole
al exterior, en donde se ha podido advertir, no sólo la madurez cultural y
política de nuestro país, sino también la altura de propósitos que caracterizó
y caracteriza a su política internacional, fundada invariablemente con el
transcurso del tiempo en el Derecho, así como por sus destacadas intervenciones a favor de las naciones débiles y por su decidida afirmación a los
principios de Autodeterminación y de No Intervención.
d) . Por último, otro objetivo que viene a complementar la fundó!\ de
los anteriores, es "la representación de México ante los Organismos y reuniones internacionales en que participe".

En esta nueva dimensión internacional en que la cooperacion de los Estados es tan necesaria para la satisfacción de las demandas de los adelantos modernos, los orgarúsmos permanentes internacionales vienen a realizar
más cumplidamente las grandes tareas y misiones que no podrían ser llevadas a cabo de otra manera, sino con el esfuerzo conjunto logrado por tales
instituciones.
También en tales organismos México deja sentir su presencia a través de
su propia doctrina jusinternacionalista; lucha por la exaltación y defensa
de los principios que ya hemos mencionado, como así es de observarse en
la ininterrumpida obra de nuestros Presidentes de la República, quienes en
los últimos cincuenta años, hasta llegar a nuestro actual Primer Mandatario,
Licenciado Luis Echeverría Alvarez, han alentado a través de la dirección
de la política exterior mexicana, los ideales y propósitos surgidos de nuestra
Revolución, mismos que ahora han encontrado su aceptación plena, así como su comprobación histórica en el reconocimiento expreso que los organismos internacionales han consagrado en preceptos jurídicos, como los recogidos en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y en otras
trascendentales reuniones en donde la nobleza de tales ideales y propósitos
se han hecho evidentes. Baste citar, como un caso significativamente ejemplar, el Primer Tratado de Desnuclearización para la América Latina, el
que contiene la generosa y humanitaria creación e impulso de un Presidente Mexicano: el Licenciado Adolfo López Matees, de grata memoria
por sus esfuerzos en favor de la causa de la paz mundial.
Así, el pensamiento de México, expuesto por nuestros Mandatarios, que
no es otra cosa que el reflejo acrecentado del Pueblo que han conducido,
inspira nuestra política internacional, pensamiento que ha quedado plasmado en múltiples e importantes reuniones de tal carácter, en las que
cada vez se oye con mayor beneplácito y respeto la limpia voz de México
a través de sus dignos diplomáticos y representantes.
La actual Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexicano, siguiendo fiel-

441

440

�mente el espíritu y la letra de nuestra Carta Magna, establece en su Artículo Segundo:
"El Presidente de la República, de acuerdo con las facultades que le confiere la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, señalará los
lineamientos de la política internacional de México y dirigirá las actividades
del Servicio Exterior por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
En efecto, sobre este punto la fracción X del artículo 89 de nuestro Ordenamiento Constitucional, se refiere a las facultades y obligaciones del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, cuando establece: "Dirigir las
negociaciones diplomáticas y celebrar tratados con las potencias extranjeras,
sometiéndolos a la ratificación del Congreso Federal".
Atendiendo a su elevado cargo administrativo, es lógico que el Primer
Mandatario sea quien conduzca y dirija la política internacional de México, esto es, la que comprende los objetivos que norman tales relaciones
internacionales y los medios y métodos a través de los cuales persigue dichos
fines, tomando en cuenta lo que dicta el propio interés nacional, consider".11do que tal preeminencia le permite, no sólo obtener la más completa 1~formación del variado material objeto de su función, así como el conocimiento interior de nuestro país y de sus circunstancias; la posición que guarda ante otros Estados; de sus intereses y compromisos, así como de sus
perspectivas, lo que le facilita la búsqueda para la obtenció_n de 1;1ej~res
objetivos dentro del campo internacional, considerando, en primer termino,
el logro del afianzamiento de la seguridad nacional, su habilidad para repeler
ataques del exterior, y proteger su existencia y bienestar.
No siempre los períodos de la historia del mundo se han caracterizado
por lo favorable de las situaciones en lo que se refiere. a la posición .de
cada país. En general, la sociedad internacional se ha visto ~ompro~etida
en una continua lucha por la existencia, en la cual cada entidad nacional,
para sobrevivir, ha tenido que tomar sus medidas en la competencia!
El Presidente de la República es -como acertadamente lo ha dicho algún autor- el medio de contacto oficial internacional, esto es, trata directamente con los demás Estados del mundo, lo que crea una relación íntima
entre decisión y ejecución, colocando al Ejecutivo en condiciones de estar
preparado para actuar con la celeridad que las circunstancias así lo exijan.
Además, el Primer Mandatario dispone de la colaboración de un personal experto y competente que, en términos generales, ha consagr~do la
mayor parte de su vida al servicio diplomático, personal que no siempre
hubo de contar con la estabilidad y permanencia burocrática, tomando en
.
f the Un1'ted States Foreing Policy. Prentice Hall.
• JuLIUS W. PRATT, A H istory o
!ne., Englewood Cliffs. N. J., p. l.

cuenta el nefasto "influyentismo" que hubo de observarse en el pasado. Actualmente, dicho personal ciertamente puede sugerir con mayor eficacia la
conducta que sea más conveniente adoptar y explicar, asimismo, el motivo
de esa conducta.
Recientemente,5 el Presidente de la República, Licenciado Luis Echeverría Alvarez, habría de dar indicaciones al Ministro de Relaciones Exteriores, en el sentido de que los embajadores mexicanos, serán, además de
los realizadores de la política internacional de México, los que impulsarán
a nuestro Comercio Exterior. En efecto, nuestro Ministro de Relaciones
Exteriores, Lic. Emilio O. Rabasa, atendiendo al plan de reorganización
acordado por nuestro Primer Mandatario, y por el propio titular de Relaciones, consistente en que las embajadas mexicanas, independientemente
de sus funciones oficiales, sean decisivas promotoras del comercio exterior
mexicano, el Ministro Rabasa ratificó ante un grupo de empresarios el
deseo del Presidente Echeverría de atender al máximo el renglón del comercio exterior y anunció que los puestos de embajadores y cónsules generales serán ocupados, preferentemente, por técnicos en Economía y Comercio.
Y fue más allá al señalar que los representantes diplomáticos procederán de
las más diversas capas sociales y serán, por tanto, el sector público, privado
y obrero.
De aquí que sea loable la expedición de la nueva Ley del Servicio Exterior, la que, dentro de nuevas y bien dispuestas normas, permite con mayor amplitud de criterio, aprovechar mejor el material humano que la propia evolución de México brinda, en mayores grados de cultura, para obtener mayor eficiencia en nuestro Servicio Exterior, el que requiere de una
selección y preparación adecuada, sin que el mero móvil político sirva para
"alejar" al candidato, o colocarlo por supuestos "méritos", lo que distorsionaría el fin del Servicio Exterior, que es servir a México en el extranjero
de la mejor manera, tomando más en cuenta la calidad y preparación del
aspirante, como así es de observarse en la Ley vigente.
El Derecho Internacional también reconoce en el Presidente el portavoz
oficial de las relaciones internacionales, tal y como así lo ordena nuestra
Constitución Política, surgiendo dos posibilidades en lo que respecta a sus
funciones en general: a) en tiempo de paz y b) el problema de la guerra.
En el primer caso que contemplamos, prácticamente no existe ningún obstáculo para la realización normal de las funciones encomendadas al Ejecutivo. El segundo es el que, por su extrema gravedad, requiere la aprobación del Congreso de la Unión para hacer la declaratoria correspondiente.
• Enero de 1971.

443

442

�Otra de las no menos importantes tareas que nuestra Constitución le
asigna al Presidente, es la de celebrar tratados, lo que así ocurre cuando
establece la legalidad de tales instrumentos internacionales en el Artículo
133 al ordenar: "Esta Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que
emanen de ella y todos los tratados que estén de acuerdo con la misma,
celebrados y que se celebren por el Presidente de la República con la apro-bación del Senado, serán la Ley Suprema de toda la Unión ..."
Las anteriores facultades y atribuciones que la Constitución Política le
atribuye al Primer Mandatario sobre esta materia, son consecuencia del cargo que desempeña y de que es el representante de México ante los demás
Estados, correspondiéndole la dirección de la política internacional que estime más conveniente para beneficio de México, así como el velar por sus
intereses y su dignificación, tal y como se ha dicho con anterioridad.
De la observación y estudio de la política internacional seguida por México, pueden entresacarse páginas que mucho le honran, por la visionaria
conducción de tal política en momentos ciertamente difíciles para nuestro
País. Es posible recordar el problema -superado felizmente- de la expropiación petrolera. México, como Nación débil, frente a Grandes Potencias no contó sino con el recurso de la serena y firme decisión Presidencial
' el esfuerzo de sus hábiles diplomáticos para sortear dificultades y proy con
blemas sin fin; para obtener una solución adecuada y alejar los grande:;
peligros que pusieron a México en situación comprometida.
Se complementan las facultades y atribuciones presidenciales, de acuerdo
con el precepto a estudio, cuando en su parte final, le encarga la dirección
de las actividades del Servicio Exterior por conducto de la Secretaría de
Relaciones Exteriores.
Corresponde, por tanto, a esta Secretaría como Institución organizada
jurídica y administrativamente (Ley de Secretarías de Estado ~, la Ley, Orgánica del Servicio Exterior Mexicano), encargarse de la funcion en s1 del
Servicio Exterior, tanto en su parte de integración interna, que encabeza el
Secretario y el total de funcionarios y empleados, en los términos que la
propia Ley lo previene en su articulado subsecuente, como de la representación mexicana en el extranjero.
Tal lo dispone el artículo 3, cuyo texto dice: "La Secretaría de Relaciones Exteriores tomará las medidas necesarias a fin de que el Servicio Exterior cumpla sus funciones ajustándose a lo previsto por esta Ley y su Reglamento, los tratados y convenciones vigentes, las demás leyes y reglamentos aplicables y las normas del Derecho Internacional".
Es de observarse que en el precepto anteriormente transcrito, que se remite, por lógica jurídica, en primer término, a la Ley de Secretarías de
Estado, a la propia Ley, así como a su Reglamento que, como podremos

444

an~~r co~ posterioridad, contienen las normas específicas de organización
administrativa, tanto en lo que se refiere a las dos ramas principales de
que está compuesto nuestro Servicio Exterior, esto es, la diplomática y la
c~~sular, con sus diferentes jerarquías y calidades, como a las funciones y cond1c1ones generales a las que se ajustará el personal del Servicio, de acuerd_o con lo previsto por la Constitución (Artículos 76, fracción II y 89, fracciones II y III), en el precepto a estudio. Además, se toman en cuenta
los Tratados y Convenciones vigentes, en las cuales México se ha comprometido, ya sean de carácter bilateral o multilateral; también las demás
leyes, o sean las que necesariamente están relacionadas con el Servicio Exterior, en materia de funciones en los diferentes campos del Derecho Mexicano, como el Fiscal, el Civil, Penal, etc., y, por último, las normas del
Derecho Internacional.
Vemos que el articulado que ya hemos citado y que constituye la parte
dogmática de la Ley del Servicio Exterior vigente, se ajusta en el marco
jurídico preciso para el ejercicio de sus funciones y atribuciones; para el
logro, mantenimiento y superación de tales relaciones.
El artículo 4 determina: "La Secretaría de Relaciones Exteriores determinará el número, radicación y categoría de las misiones diplomáticas
y, en el caso de las representaciones consulares, precisará además su jurisdicción territorial".
El artículo 5 presenta nuevos aspectos, cuando en su parte relativa, dice:
"Corresponde a la Secretaría de Relaciones Exteriores designar, adscribir y acreditar a los representantes de México ante los organismos y reuniones internacionales de carácter intergubernamental. En su caso, requerirá el concurso de otras
Secretarías, Departamentos de Estado y organismos públicos, recabará f ormalmente sus opiniones sobre los temas que hayan de tratarse y les proporcionará copia de los informes que le rindan los delegados cuyos nombramientos hayan gestionado".

Este precepto obedece también al incremento de las complicadas relaciones existentes en el mundo actual, así como a la mayor participación de
México en tales relaciones.
En el artículo 6, se establece: "Las funciones permanentes del Servicio
Exterior fuera del país serán desempeñadas por las misiones diplomáticas
y las representaciones consulares''.
Desde tiempo inmemorial los Estados han utilizado los servicios de representantes para el arreglo de los diversos negocios que necesariamente surgen de la convivencia o vida de relación, como así lo consigna la Historia
del Derecho Internacional, y ante la necesidad de crear y sostener tales relaciones se consagró la costumbre de establecer embajadas con carácter per445

�manente. Verdross 8 nos dice que el Derecho Internacional no obliga, sin
embargo, a mantener embajadas permanentes y un Estado puede hacerse
representar por un tercer Estado o relacionarse con los demás simplementt&gt;
por escrito.
Es necesario distinguir, por otra parte, entre el establecimiento de relaciones diplomáticas y el envío de misiones diplomáticas. De acuerdo con
el tratadista Cahier,7 estima que, efectivamente son dos cosas distintas. Los
Estados pueden establecer entre sí relaciones diplomáticas mediante envío
de misiones temporales o a través de la misión diplomática de un tercer
Estado sin que por ello decidan establecer una misión permanente.
En ambos casos -prosigue el autor citado--, será necesario que exista
un acuerdo de creación de la misión diplomática, que podrá adoptar la
forma de un tratado especial concluido con este fin, o constituirá parte de
un tratado más amplio destinado a regular los diferentes puntos en litigio
entre los dos Estados.
Así, en el artículo 6, quedan establecidas las dos ramas fundamentales
del Servicio Exterior, esto es, la diplomática y la consular, las que habremos
de comentar al llegar al articulado correspondiente.
El artículo 7, complementario del anterior, previene: "El Presidente de
la República podrá designar misiones diplomáticas o consulares especiales
para llevar la representación de México a actos internacionales, y podrá, asimismo, designar personas con rango diplomático en misión especial para
cumplir comisiones específicas )' transitorias".
Como se observa del precepto que antecede, se deja al Ejecutivo la facultad para designar misiones o personas con rango diplomático, que sin
tener tal carácter, en cambio, ocasionalmente, pueden tener la preparación científica o técnica, para asistir representando a nuestro País a diferentes reuniones de tal naturaleza, si bien con carácter diplomático transitorio,
de acuerdo con el propio ordenamiento. Desde luego, tales nombramientos
llevan el carácter diplomático que se especifica, en atención a que la persona a quien se le confiera la comisión representativa para participar en
tales eventos, reciba las consideraciones otorgadas a los agentes diplomáticos.
El artículo 8 está referido a: "Las misiones diplomáticas de México
se denominan Embajadas. El nombre y categorla de las acreditadas ante
organismos internacionales será determinado por la Secretarla de Relaciones
Exteriores de acuerdo con los convenios y prácticas internacionales. Las re• Al.FREO VERDROSS,
' PHILIPPE CAHIER,

Derecho Inlernacional Público. Aguilar, p. 221.

presentaciones
consulares se d enomznan
.
.
consulado
l
agencias consulares y consulados honorarios''.
s genera es, consulados,

Da~o lo explícito del artículo anterior se at
,
,
Relaciones Exteriores la disp . ºó d
'
endera por la Secretaria de
,
0S1c1 n e nuestra rep
.,
y será hecha de acuerdo con la im rtan .
resentac1on en el exterior
xico tenga relaciones diplomáti
po
c1a del Estado ante el cual Méfactor de la reciprocidad q cas y consulares, siendo muy importante el
' ue se encuentra tanto e 1
.
en las prácticas internacionales.
n os convemos como
E~ el _artículo 9, específicamente se establee . "L
,
funcionarios diplomáticos son, en orden d ecreciente
.e. deas · categonas
de los
,
.
. .
. .
¡erarquia: emba¡ad or extraordinario y plenipoten etano
ministro cons ·
·
segundo secretario y tercer s
t .'
e¡ero, primer secretario,
ecre ano.
Por lo que concierne a los funcionarios cons l
decreciente será cónsul general , l
. u ares, el orden de jerarquía
, consu conse¡ero cónsul d P .
e
segunda,
cónsul
de
tercera
có
l
d
, .
e nmera, cónsul
d
por acuerdo del Ejecutivo Federa~~ de' c;ar!a y vicecónsul. La Secretaría,
Los empleados de las Emb . d, o Cra esignar cónsules honorarios.
.
a¡a as, onsulados General
C
l d
agencias consulares tendra'n las siguientes
. .
es,· éonsu a os 'V·
denomin ·
ductores, cancilleres y emplead
. . s''
aciones: int rpretes, traos aux11tare •
En el precepto anteriormente transcrito
del Servicio Exterior Mexican
1
, s~ establece el cuadro general
.
.
o en e extranJero Prime
t
1 Se .
c10 Diplomático el cual tiene varia
.
.
ramen e, e
rv1que son estable;idas en los artículoss s::;~:::~s funciones y obligaciones
En el segundo párrafo se establ
la designaci6n de los cónsules h ece,_ por acuerdo del Ejecutivo Federal,
siendo mexicanas o no naciona~~or;:;;¡enest~ es, de_ aquellas personas que
sul honorario sin cargo al E . '
d
esempenar el puesto de c6n'
rano, toman o en cuenta s
lid d
más atributos que puedan constituir
,
u persona a y defunción en aquellos l
una garantía para el ejercicio de tal
h
ugares, en que, por determinadas circunstanc·
aya en el extranjero consulado oficial de M' .
T I f
.
~as, no
norarios ta án
·
exico.
a es unc1onar10s ho- des r . S~Jetos a las disposiciones legales inherentes para el des
empeno e su m1S1ón.
•
El artículo
artícul
. . 10 previene.. "De acuerdo con las equivalencias que fija el
o siguiente, la Secretaría de Relaciones Exteriores pued
..
a cualquiera d l
f
•
.
e comisionar
u
. '6 d. e os uncionanos del Servicio Exterior indistintamente en
na mm n iplomática o en una oficina consular''.
eqEn
. efecto,
l
. el
. ,artículo 11 establece·. "Para los ef ect os d e esta Ley las
uwa encias ¡erarquicas del personal del S ervicio
. . E xtenor
. . son las siguientes:
. .,
Ministro Consejero
Consejero

C6nsul Consejero
Cónsul de Primera

ob. cil., p. 95.

447

446

�Primer Secretario
Segundo Secretario
Tercer Secretario

Cónsul de Segunda
Cónsul de Tercera
Cónsul de Cuarta

El artículo 12 dice: "Los agregados civiles, los militares, los navales o los
aéreos y los consejeros y agregados técnicos cuyo nombramiento haya sido
gestionado por otra Secretaría o Departamento de Estado, o por un organismo público, serán acreditados por la de Relaciones Exteriores, tendrán calidad diplomática y serán asimilados al Servicio Exterior, sólo mientras dure
la Comisión que se les ha confiado. Dependerán de los jefes de miswn en
que presta sus servicios, entendiendo dicha dependencia especialmente aplicable a actos de actividad política, expresión de opiniones, declaraciones públicas en nombre propio y oficial y, por lo que toca a su trabajo técnico, se
guiarán por las instrucciones de sus mandantes, comunicadas en la forma que
establezca el Reglamento".
Respecto de las obligaciones de los funcionarios del Servicio Exterior, el
artículo 13, las enumera de la forma siguiente:
I. Representar a México en el Estado ante cuyo gobierno estén acreditados
y velar en todo momento por el prestigio de la República.
II. Dentro de los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como por los tratados y convenciones vigentes, proteger los derechos y los intereses de México y de los mexicanos ante las autoridades del Estado en que
se encuentren acreditados.
III. Promover la amistad y la comprensión entre el pueblo de México
y el del país en el que presten sus servicios, dentro de un constante propósito de paz y de solidaridad humana.
IV. Mantener y promover las relaciones comerciales, culturales, científicas
y económicas entre México y el Estado en que estén acreditados.
v. Vigilar el cumplimiento de las obligaciones de c~rácter internaci~n_al,
en particular el que se refiere a los tratados y convenciones d~ que Mex,_co
sea parte, e informar oportunamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores sobre cualquier violación que al respecto observen.
VI. Guardar discreción absoluta sobre los asuntos oficiales_ ~ue se les e~comienden O que lleguen a su conocimiento en su carácter oficial. Esta obligación subsiste aun después de abandonar el Servicio Exterior cuando se
trate de asuntos cuya divulgación pudiera de alguna manera c~usar pe~juicio a los intereses nacionales. Independientemente 1e. ~~s medidas adm~nistratiuas que se impongan a quienes violen esta prohibzcion, les serán aplicadas las sanciones que establece el artículo 211 del Código Penal para el
Distrito y Territorios Federales, aplicable en Materia Federal.
448

Los funcionarios y empleados a que se refiere el artículo 12 también estarán sujetos a esta obligación, aún después de terminar la comisión que se
les hubiere confiado.
VII. Observar las reglas sociales acostumbradas en sus respectivas categorías y acatar las indicaciones que les hagan sus jefes acerca de su conducta, a fin de mantener en el nivel que merece la dignidad de la representación que ostentan.
Importancia especial reviste también el contenido del artículo precedente,
en lo que respecta a las normas a que deben sujetarse los agentes del Servicio Exterior Mexicano, en lo que se refiere concretamente al desempeño
de sus respectivas funciones.
Efectivamente, como hemos dicho con anterioridad, la representación de
México exige que sus agentes diplomáticos y consulares satisfagan los requerimientos contenidos en este precepto, el que previene que deben "velar
en todo momento por el prestigio de la República", ubicándolos dentro de
un marco de ética, no meramente profesional, sino también moral y de cualidades personales que son las que deben caracterizar a un representante de
tal naturaleza.
Asimismo, la protección de los intereses de México y de los mexicanos,
dentro de los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como
por los Tratados y Convenciones vigentes. Es indudable que esto exige una
debida preparación, tomando en cuenta que se requieren conocimientos jurídicos especializados en materia de Derecho Internacional, con objeto de
que su actuación, no solamente resulte inoperante, sino que, además, esté
fundada en tal disciplina jurídica, así como en los tratados y convenciones.
Además, dichos agentes diplomáticos o consulares, deberán, cuando así lo
demanden las circunstancias, consultar a la Secretaría de Relaciones Exteriores para normar, tanto su criterio como su actuación, de acuerdo con lo
resuelto por ella, como así lo ordenan la Ley y el Reglamento en artículos
subsecuentes.
Se les previene a los funcionarios del Servicio Exterior de la discreción
absoluta que deben observar acerca de los asuntos oficiales que les encomienden, o bien que lleguen a su conocimiento en virtud del cargo que desempeñan. Esto resulta de lógica exigencia, tomando en cuenta la naturaleza
de los negocios en que intervienen, resultando de trascendentes consecuencias la violación a lo ordenado por la fracción que se indica.
Así, en otros países, el espionaje que opera dentro de las variadas redes
del campo diplomático, ha actuado no sin éxito, valiéndose de todos los
medios, que van desde el soborno hasta inimaginables argucias. Ciertas indiscreciones, sin llegar al extremo indicado, pueden servir y ser utilizadas
por oídos atentos a la información de los interesados. Es abundante la lite449
H29

�ratura acerca de esos casos, y en los juicios llevados a cabo en contra de tales espías, afloran las diversas técnicas y métodos para el logro de sus propósitos.
. .
Es de hacerse notar que, en el caso específico de nuestro Servicio Exterior, ha sabido guardar una actitud de celo y fidelidad que mucho lo enaltece, tanto en el pasado como en el presente.
. .
.
.,
Pero la norma que comentamos va más allá, al eXJgir que tal discrecion
subsista aún después de abandonarse el Servicio Exterior, sancionándose la
infracci6n en dos formas: a) administrativa, que puede significar desde la
admonici6n, la suspensi6n, hasta el cese o destituci6n, sin perjuicio de que,
b) penal, el infractor se haga penalmente responsable, y po~ tanto, ~creedor
a las sanciones que establece el inciso señalado. El tratadista Cah1er -ya
citado- nos recuerda que un diplomático no se improvisa.
La severidad que se aplica, también resulta de 16gica procedencia. El
daño que la Naci6n puede sufrir ante la violaci6n de lo establecido por la
fracción VI que comentamos, claramente revela que los funcionarios del
Servicio Exterior deben observar una conducta irreprochable, tanto en el
desempeño de sus funciones diplomáticas, como en su vida pri~ada y en_ lo
social. en un medio que, por sus características, naturaleza y circunstancias,
el rW:cionario diplomático o consular, debe reflejar la imagen de su país,
y tener como norma suprema, precisamente la discreci6n; esto es, aquella
conducta apegada en todo momento a normas y reglas inspiradas en una
buena educación aún en circunstancias difíciles -que es en donde se revela la verdader~ educación-, siendo la serenidad y la ponderaci6n las que
deban regir tal conducta, no sólo en actos sino t~~bién e~ _p_alabras. La
discreción, como arte de convivencia, no es de facil adq~ición. ~~ las
etapas de la cultura que el supuesto funcionario haya podido . adqum~ . en
su formación siempre será necesario el transfondo de la educación familiar,
y por much~ que hayan evolucionado los cánones diplomátic~s, d~ ayer a
hoy la discreción será siempre virtud fundamental en el funcionario encargado de la representación de un país, tal y como así lo consagra nuestra Ley del
Servicio Exterior.
.
La fracci6n VII es da obvia observancia, referida a las reglas sociales acostumbradas y el acatamiento de las indicaciones de los superiores a los subalternos.
.
El artículo 14 ordena: "Además de las que señale el artículo antenor,
son obligaciones de los jefes de misión diplomática:
,
l. Por los conductos oficiales que determine el Estado ante el ,que esten
acreditados, negociar los asuntos que les encomiende la Secretana de_ Relaciones Exteriores O aquellos que, por la naturaleza misma de sus funciones,
deben atender de conformidad con esta Ley y su Reglamento.

II. En su caso, representar a México en los organismos y reuniones internacionales de carácter irÍtergubernamental y normar su conducta dentro de
los mis":os, por la política internacional de México o por las instrucciones
que reciban de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
. III. Recla':iar, cuando proceda, las inmunidades, prerrogativas, franquicias y c~rtesias que corresponden a los funcionarios diplomáticos y consulares mexicanos, conforme ~ los tratados y prácticas internacionales y especialmente aquellas que México concede a los funcionarios diplomáticos y consulares de otros países, en el concepto de que solamente la Secretaría de Relaciones Exteriores puede renunciar a la inmunidad de jurisdicción de que
gozan esos funcionarios.
IV. Sin perjuicio de esas inmunidades y privilegios, respetar las leyes y
reg~amentos ~el Estado en el que presten sus servicios, haciendo las representaciones pertinentes cuando la aplicaci6n de esas leyes y reglamentos a los
nacionales de México signifique violación del Derecho Internacional y de
los tratados y convenciones de que ese Estado seá parte.
V. Dirigir los trabajos de la misión a su cargo y, al organizar la admi~istración de sus oficinas, velar por la eficacia en el trabajo del personal,
incluso la del personal comisionado por dependencias oficiales distintas de
la Secretaría de Relaciones Exteriores.
VI. Dirigir, dentro de su jurisdicción, la promoción del conocimiento de
la cultura mexicana y la difusión de noticias periodísticas nacionales, así como la intensificación de las relaciones entre las instituciones educativas de
nuestro país y las de aquél en que estén acreditados.
VII. Dirigir, dentro de su jurisdicci6n, la promoción de las relaciones económicas entre México y el país en que estén acreditados.
VIII. Sin perjuicio de informar cada vez que sea menester acerca de la
situaci6n política, econ6mica y social del país en que estuvieren acreditados,
enviar un informe trimestral.
IX. Con base en las actuaciones desarrolladas por el personal, informar
cada seis meses, acerca de su aptitud, comportamiento y diligencia.
X. Atender y despachar, en su caso, los asuntos consulares".
Dado lo explícito de todas y cada una de las fracciones del Artículo que
antecede, solamente cabe agregar lo que llevamos dicho acerca de la nueva
tónica impuesta a la política internacional de México, por el Presidente,
Lic. Luis Echeverría Alvarez, respecto a la preponderancia de la intensificación de las 1elaciones comerciales y econ6micas.
El Artículo 15 previene: "Además de las señaladas en el artículo 131 son
obligaciones de los jefes de representaciones consulares:
l. Fomentar, en sus respectivas jurisdicciones consulares, el intercambio
comercial con México e informar, por lo menos cada tres meses, a la Secre451

450

�taría de Relaciones Exteriores, sobre la situación económica de dicha jurisdicción, tomando particularmente en cuenta aquellos asuntos que puedan
interesar a la economía mexicana.
II. Prestar cooperación y ayuda a las misiones diplomáticas del Gobierno
de México en los países en que estuvieren comisionados.
III. Ejercer, dentro de los límites que fije el Reglamento, funciones de
oficiales del Registro Civil, en actos que conciernen a r:zexicanos. .
IV. En los términos señalados por el Reglamento, e1ercer funciones notariales en los actos y contratos celebrados en el extranjero que deban ser ejecutados en territorio mexicano. Su autoridad tendrá igual fuerza legal, en
toda la República, a la que tienen los actos de los notarios del Distrito Y
Territorios Federales.
V. Desahogar las diligencias judiciales que les encomienden los jueces de
la República.
VI. Organizar la administración de las oficinas consulares a su cargo, en
la forma que determine el Reglamento de esta Ley.
VII. Ejecutar los actos administrativos que requiera el ejercicio de sus
funciones y actuar como delegado de las dependencias del Ejecutivo Federal
en los casos previstos por las leyes o por orden expresa de la Secretaría de
Relaciones Exteriores.
VIII. Ejecutar los actos y desempeñar las comisiones que les encomiende
la Secretaría de Relaciones Exteriores.
IX. Informar, cada seis meses y con base en l~s actuaciones d~sarrollad~s
por el personal a sus órdenes, acerca de su aptitud, comportamiento y di-

ligencia".
.
.
Atendiendo al contenido del precepto anterior, es posible advertir la
terminación concisa de las obligaciones que competen a la representa~1on
consular destacándose, aparte de las señaladas, las de oficiales del Regi~tro
Civil, U:1es como el nacimiento, la defunción, el matrimonio de los_ mexicanos en el extranjero, etc., y las funciones notariales a que se refieren los
incisos correspondientes.
. .
El artículo 16 dice: "Queda prohibido a los funcionarios del Servicio
Exterior:
l. Intervenir en asuntos internos y de carácter po~ítico del país donde
se hallan comisionados O en los internacionales del mismo que sean ajenos
a los intereses de México.
II. Utilizar, para fines personales, el puesto qu_e. ocupen, los documentos
oficiales de que dispongan y las valijas y sellos oficiales.
III. Adquirir, sin permiso expreso de la Secretaría de Relaciones Exteriores, bienes raíces en el extranjero.

?;-

452

IV. Aceptar o hacerse cargo de la representación diplomática o consular de otro país, sin autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
V. Contraer matrimonio con extranjera o extranjero, según el caso, sin
previa autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
De notoria importancia resultan las prohibiciones que establece este artículo, ya que, efectivamente es un principio reconocido por el Derecho Internacional, a partir de su establecimiento, el que los funcionarios de todo
,, el Servicio Exterior, jamás deban intervenir en asuntos internos y de carácter político del país en donde se encuentren acreditados, ya que la contravención a tal principio provoca, no solamente el disgusto y la reacción
negativa, sino que, además, el país en donde se encuentra el funcionario,
puede pedir su inmediato retiro o bien expulsarlo.
En la fracción V, es posible observar que la Ley vigente, ha modificado
su rigorismo en lo que respecta a que un funcionario del Servicio Exterior
puede contraer matrimonio con extranjera, o bien, tratándose de una fun-•
cionaria, con extranjero.
En efecto, en la anterior Ley del Servicio Exterior de 1934, en el artículo 19, referido a las prohibiciones de los funcionarios del Servicio Exterior, en la fracción VII, terminantemente prohibía: "Contraer matrimonio con mujer extranjera o que no sea mexicana de origen".
El artículo 17, por su parte, establece: "Tanto los empleados del Servicio
Exterior, como los cónsules honorarios de México, tendrán los derechos y
obligaciones que determine el Reglamento de esta Ley, sin perjuicio de los
que otras leyes establecen para todos los empleados y funcionarios de la
Federación".
Ahora llegamos al capítulo II, referido al ingreso al Servicio Exterior.
Así, el artículo 18 ordena: "El Servicio Exterior será desempeñado por
embajadores y cónsules generales que nombrará discrecionalmente el Presidente de la República, de conformidad con las fracciones JI, 111 y XVI
del artículo 89 de la Constitución, y por los funcionarios de carrera que hayan ingresado en él de acuerdo con las leyes anteriores del Servicio Exterior
y los que ingresen según las disposiciones de la presente Ley y su respectwo
Reglamento.
En lo que respecta a la primera parte de este artículo, hubimos de ver
ya con anterioridad la facultad exclusiva del Presidente de la República para la nominación de embajadores y cónsules generales, y la segunda está
referida a los funcionarios de carrera que hayan ingresado al Servicio Exterior, o sea aquellos que hubieren satisfecho los requisitos de la Ley
anterior y de su Reglamento, sujetándose los de nuevo ingreso a las disposiciones de la Ley vigente, como así habremos de ver en los próximos
artículos.

453

�El artículo 19 dice: "Para ser designado embajador o cónsul general se
requiere ser mexicano por nacimiento, estar en el goce de sus derechos civiles
y políticos, tener por lo menos 30 años de edad y reunir los méritos suficientes para el eficaz desempeño de su cargo, a juicio del Presidente de la República".
El artículo 20 estatuye: "Los nombramientos de embajadores, como jefes de misiones diplomáticas permanentes ante Estados y organismos internacionales, y los de cónsules generales, serán sometidos a la ratificación del
Senado de la República en cumplimiento de la fracción JI del artículo 76
de la Constitución, o, en su caso, de la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión. Sin este requisito no podrán tomar posesión de su cargo".
El artículo 21 dice: "El Presidente de la República podrá hacer nombramientos para ocupar puestos del Servicio Exterior con rango inferior al
de embajador o cónsul general por un tiempo definido, para el desempeíío
de una tarea concreta y de una adscripción específica. Los así nombrados
no formarán parte de los cuadros permanentes del Servicio Exterior, ni en
consecuencia ocuparán las plazas que el Presupuesto de la Federación señale para el personal de carrera. Sus funcio11es concluirán automáticamente
al expirar el término por el que se extendió el nombramiento".
Artículo 22: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, a que se
refiere el Capítulo IV de la presente Ley, dará oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones Exteriores, de las vacantes que hayan ocurrido o que
vayan a ocurrir próximamente -de Vicecónsul, Cónsul de cuarta y tercer
Secretario--, a efecto de cubrirlas mediante un concurso público general,
cuyos sinodales serán designados de las listas que proporcionen la Universidad Nacional Autónoma de México y demás institucio11es de e11señanza
superior legalmente autorizadas.
Para ello, el Secretario designará desde luego una Comisión Consultiva
de Ingreso que integrarán: como Presidente el de la Comisión de Personal
del Servicio Exterior, y los Directores de las escuelas o instituciones superiores legalmente reconocidas, que tengan establecidas las carreras de diplomacia o de relaciones internacionales. Con excepció11 de su presidente, en
ningún caso podrán formar parte de esta Comisión miembros activos del
Servicio Exterior o funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Este artículo registra innovaciones en relación con el correspondiente de
la Ley anterior. En efecto, subsiste el examen de capacidad cultural en el
aspirante, que en la anterior Ley era exclusivamente para el puesto de Vicecónsul. Examen en el cual eran requeridas las siguientes materias: Derecho
Internacional Público, Derecho Internacional Privado, Derecho Internacional, Español, dos lenguas, aparte de la anterior, Contabilidad, Mecanografía, Tratados, Legislación Nacional y Derecho Diplomático. Actualmente,

454

con tino, ,se da ingere~ci_a a la Comisión de Personal del Servicio Exterior
Y ~e amplía el reconocuruento de los grados académicos del aspirante como
as1 se contempla en el siguiente precepto.
'
Artículo 23: "La Comisión Consultiva considerará los grados académicos
otorga~os por las escuelas, institutos y universidades reconocidos por la Ley,
:oncedzen~o ~ref~rencia a _los doctorados, maestrías y licenciaturas que otor"~en las zn~tituczones dedicadas a la enseñanza de ciencias políticas y sociales, relaciones internacionales, derecho, economía y filosofía y letras, que
presenten los concursantes, apreciará los estudios que hayan hecho para obtenerlos Y, ~e acuerdo con el Reglamento de esta Ley, determinará los exámenes Y tesu que deban presentar, excepto los de dos lenguas extranjeras
que serán obligatorias para todos".
El ~~ículo 24 d_ice : "El tra~ajo de la Comisión Consultiva de Ingreso
conclutra con dos informes escntos. En el primero, destinado al Secretario
de Relaciones Exteriores, dará su opinión sobre los candidatos que se hayan
destacado más, tanto por sus estudios previos, como por los exámenes O tesis
q~e. ,hayan presentado en el concurso. En igualdad de co11diciones, la Comtsion _deber~ recom~ndar en primer lugar a los graduados en diplomacia
Y relaciones mte_rnactonales e_n las instituciones educativas de la República.
En e~ segundo mforme, destinado a la Comisión de Personal del Servicio
Exterto~, l~ Comisi6n Consultiva recomendará el mejor aprovechamiento que
a su criterio pueden tener en el trabajo de la Secretaría esos mismos candidatos aprobados".
. El Artículo 25 establece: "Además de su preparación académica, el candidato deberá llenar los siguientes requisitos:
, ~). Ser _m_exicano por nacimiento, estar en ejercicio de sus derechos poltttcos y civiles, ser menor de veinticinco años cuando sólo tenga el grado
de. b~~hiller, y de ve~ntiocho si tiene uno superior. En casos excepcionales,
a JUlcto del Secretario de Relaciones Exteriores, podrá dispensarse este requisito.
b). Comproba, buenos antecedentes y costumbres a satis/acción de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
c) . Tener la aptitud física y mental que se requiere para el desempeño
del cargo, así como los antecedentes de moralidad i1ldispensables para las
funcio1ies del Servicio Exterior.
. d) ·. No pertenecer _al ~stado eclesiástico, ni ser ministro de algún culto,
nz rmembro de orgamzact011es co11trarias a las instituciones de la República.

e). Que, en caso de ser casado, lo sea con cónyuge de nacionalidad mexicana por nacimiento o naturalizaci6n".
Artículo 26: "Todos los candidatos admitidos para cubrir las plazas vacantes sujetas a concurso recibirá11 un nombramiento provisional de vice-

455

�cónsul y no serán considerados miembros regulares del Servicio Exterior, hasta que, transcurrido un año, la Secretaría les comunique formalmente su
nombramiento definitivo. Al cumplirse este plazo, quienes ostentan los grados académicos o títulos profesionales, a que se refiere el artículo 23, pasarán
a ser Terceros Secretarios o Cónsules de Cuarta, siempre que satisfagan los
requisitos de lealtad, eficiencia y adecuada conducta".
En este precepto se advierte inicialmente el nombramiento provisional de
vicecónsul por el término de un año.
El Capítulo 111 está referido a los ascensos.
El Artículo 27 dice: "Los ascensos de vicecónsul a las categorías superiores hasta Cónsul Consejero o Ministro Consejero serán acordados por riguroso escalafón previo dictamen favorable de la Comisión de Personal del
Servicio Exterior, y teniendo en cuenta lo dispuesto en el artículo 26".
Artículo 28: "El Secretario de Relaciones Exteriores someterá a la consideración del Presidente de la República, en ocasión de tenerse que cubrir
una vacante de embajador o de cónsul general, los nombres y los antecedentes de los funcionarios de carrera del Servicio Exterior que tengan una antigüedad de cinco años como ministros, o cónsules consejeros.
En el caso de que el Presidente de la República, en uso de las facultade~
que le confiere el artículo 89 de la Constitución Política de los Estados _Unidos Mexicanos, nombre embajador o cónsul general a uno de los funcionarios a que se refiere el párrafo anterior, el funcionario as_í nombrado só! o
podrá ser privado temporal o definitivamente de sus funciones, en los_ terminas de los artículos 51, 52, 53 y 56 de la presente Ley, o cuando, i~dependientemente de su edad, tenga derecho a ser jubilado con la ca~tidad
máxima que le correspondería al cumplir los 65 años a que se refiere el
artículo 59.
Lo dispuesto en el párrafO anterior no limita en form~ ª!~una la fac~ltad
del Presidente de la República para cambiar de adscripczon al emba1ador
cónsul general como juzgue que conviene a los intereses del país".
0
escalafoAr t,1cu1o 29.. "La Comisión de Personal propondrá los ascensos
•
d
, ·
narios del Servicio Exterior ajustándose a las siguientes antigüeda es minimas que no incluyen el nombramiento provisional por un año a que se refiere el artículo 26:

a)
b)
c)
d)
e)

De dos años como vicecónsul;
De tres años como Tercer Secretario o Cónsul de Cuarta;
De tres años como Segundo Secretario o Cónsul de Tercera;
De tres años como Primer Secretario o Cónsul d_e Segunda;
De cuatro años como Consejero o Cónsul de Primera; .
f) Los casos de los Ministros Consejeros y Cónsules Conse7eros se regirán por lo dispuesto en el artículo 28".

El Artículo 30 dice: "Cumplidas, a juicio de la Comisión de Personal,
las condiciones que establece el artículo 29, fundará sus dictámenes, teniendo en
cuenta las hojas de servicio u otros documentos fehacientes, de acuerdo con
las siguientes prioridades:

l. Las pruebas de lealtad a México y de eficiencia en el servicio.
11. La conducta pública y privada.
111. Las mayores antigüedades:
a) dentro de la categoría, y
b) dentro del Servicio.
IV. La preparación intelectual comprobada por estudios hechos, artículos
u obras publicadas y títulos académicos obtenidos con posterioridad al ingreso".
Artículo 31: "La Comisión de Personal vigilará la diferencia entre la antigüedad mínima necesaria para un ascenso y el tiempo real transcurrido sin
concederlo. Cuando pase de un límite prudente, estudiará especialmente el
caso para determinar si el ascenso no ha sido concedido por un número insuficiente de plazas en la categoría correspondiente o por méritos insuficientes para desempeñar el nuevo cargo. La Comisión, en uno y otro caso,
presentará un informe especial para la decisión del Secretario de R elaciones
Exteriores, haciendo las recomendaciones que estime pertinentes".
Artículo 32: "En caso de que haya vacante en una categoría, sin que en
la inferior existan funcionarios que reúnan el requisito de la antigüedad mínima dentro de la categoría, la Comisión propondrá al Secretario de R elaciones Exteriores reducir el plazo de dicha antigüedad mínima que según el
artículo 29 sea necesaria para el ascenso".
El Capítulo IV se refiere a la Comisión de Personal del Servicio Exterior.
En el Artículo 33 se establece: "La Comisión de Personal del Servicio
Exterior, en los términos de la presente Ley y su Reglamento, someterá a la
aprobación del Secretario de Relaciones Exteriores recomendaciones para el
ascenso, traslado, disponibilidad, retiro, medidas disciplinarias y casos excepcionales de licencias y vacaciones de los miembros de carrera y de los empleados del Servicio Exterior.
Por lo que toca a los que estén prestando sus servicios en el extranjero,
la Comisión aportará datos para que la Secretaría de Hacienda fije tasas de
sobresueldo por carestía de vida, que deban ser concedidas, y someterá recomendaciones para que la Secretaría de Relaciones Exteriores determine
aquellas zonas que deban ser consideradas como insalubres, únicamente para los efectos de cómputo doble de tiempo de servicios de los funcionario.;
del Servicio Exterior, mientras duren ahí comisionados".

457
456

�Esta es una innovación introducida por la Ley vigente, la que indudablemente beneficia a los funcionarios y empleados de nuestro Servicio Exterior,
si se observa su contenido.
El artículo 34 dice: "La Comisión de Personal vigilará que el trabajo
de los empleados y funcionarios del Servicio Exterior en el extranjero y en
la Secretaría de Relaciones Exteriores se ajuste a una rotación continua.
Para tal efecto procurará que no permanezcan más de cinco años consecutivos en el extranjero ni tampoco en la Secretaría, y con ese propósito dartÍI
oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones Exteriores del vencimiento
de esos plazos máximos para que éste ordene los traslados necesarios.
El Secretario de Relaciones Exteriores, tomando en cuenta las conveniencias del Servicio y oyendo la opinión del titular de la misión o dependencia
de la Secretaría, podrá por excepción prorrogar una vez, hasta por dos años,
la permanencia del funcionario o empleado en la adscripción de que se trate".
Artículo 35: "La Comisión desempeñará asimismo funciones de organización y consulta en lo relativo al ingreso al Servicio Exterior, de acuerdo
con la presente Ley y su Reglamento".
Artículo 36: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior estará formada por un presidente, que será uno de los Subsecretarios de Relaciones Exteriores, a quien suplirá en sus faltas temporales el Oficial Mayor, y por los
Directores Generales de los Servicios Diplomático y Consular y de Cuenta
y Administración. Otros directores generales concurrirán a las reuniones donde se traten casos de personal que afecten directamente al trabajo de sus
respectivas direcciones".
Artículo 37: "La Comisión de Personal podrá pedir informes verbales o
escritos a cualquier Dirección General de la Secretaría para el mejor desempeño de sus funciones y examinará las proposiciones que le hagan los
directores generales".
Artículo 38: "La Comisión de Personal formulará su propio Reglamento
interno sometiéndolo a la aprobación del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
El Capítulo V habla "De los Derechos y Prestaciones que Corresponden
a los Miembros del Servicio Exterior.
El Artículo 39 ordena: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior gozarán de los siguientes derechos y prestaciones:
I . Conservar, para los efectos civiles y políticos, su residencia legal y su
domicilio en la República Mexicana.
II. Importar y exportar, libre del pago de impuestos aduanales, ms equipajes y objetos de menaje de casa cuando salgan comisionados al extranjero
o regresen al país por término de su comisión o por estar en disponibilidad.
La misma exención podrá aplicarse a los automóviles pertenecientes a los

458

expresados funcionarios y empleados de acuerdo con las normas que fije
el Reglamento de esta Ley.

III. Las autoridades competentes reconocerán la validez de Los estudios
certificados de educación primaria, secundaria, de bachillerato O sus equivalentes, curs~dos en el extranjero por los empleados, y los hijos de éstos
Y. de los funcion~rios del Servicio Exterior, observando, en su caso, lo prev1st~ en la fracción IV del articulo 31 en relación con el 34 de la Ley Orgámca de la Educación Pública.
En los casos en que no hubieren terminado en el extranjero los estudios
necesarios para obtener el diploma o el grado correspondiente, las autoridades educativas, con arreglo a las disposiciones legales invocadas, revalidarán
los mismos en forma tal que los interesados puedan proseguir en el grado
escolar equivalente del sistema educativo nacional, en la medida en que
la preparación obtenida lo permita.
I~. De todas las prestaciones que establecen la presente Ley y la Ley del
Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
Un regl~":ento d~termin~rá la forma en que los funcionarios y empleados
del Servicio Exterior radicados en el extranjero recibirán aquellas prestaciones de las que, por razones de hecho, no han venido disfrutando.
V. De las vacaciones, licencias, compensaciones en los términos de la presente Ley y su Reglamento".
Artículo 40: "Los miembros del Servicio Exterior comisionados en el extranjero gozarán de 30 días de vacaciones al año.
Cuando el interesado disfrute de sus vacaciones en la República, se au.
mentará al tiempo de las mismas el necesario, a juicio de la Secretaría, para
trasladarse del país donde estuviera comisionado a la ciudad de México y regresar al lugar de su adscripción".
Artículo 41 : "La Secretaría de Relaciones Exteriores cubrirá a los miembros del Servicio Exterior el importe de Los pasajes de venida a México
y regreso a su adscripción en vacaciones, cuando no hayan podido venir al
país en tres años continuos, por causas ajenas a su voluntad.
Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán acumular vacaciones hasta por 60 días siempre que las utilicen para venir a México y
sólo en este caso tendrán derecho a que se les cubra el importe de los pasajes a que se refiere el párrafo anterior".
Artículo 42: "En los casos de enfermedad debidamente comprobada, la
Secretaría de Relaciones Exteriores podrá conceder a los miembros del Servicio Exterior licencia hasta por dos meses con goce íntegro de sueldo; dos
más con medio sueldo y dos sin sueldo.
A las mujeres se les concederán tres meses de licencia con goce íntegro
de sueldo, uno antes del alumbramiento y dos después. Igualmente la Se-

459

�cretaría podrá conceder licencias por cualquier otra causa justificada, hasta
por seis meses sin goce de sueldo".
.
Artículo 43: "Los jefes de misión y de las · representaciones consulares
0 los funcionarios encargados de las mismas podr~n conceder~ en casos ~e
urgencia comprobable y dando aviso a la Secretaria de Relac~ones Exteriores licencia económica con goce de sueldo al personal a sus ordenes, hasta
po; el término de quince días, de acuerdo con lo establecido en el Reglamento. Los cónsules generales tendrán la misma facultad respecto de los
titulares o encargados de las oficinas de su jurisdicción.
Los períodos de estas licencias económicas serán 1e_ducid~s del número de
días de vacaciones a los que el miembro del Servicio tuviere derecho conforme al artículo 40".
.
Artículo 44: "La licencia económica de que deseen hacer uso los ¡efes
de misión y los cónsules generales, deberán solicitarla a la Secretaría de
Relaciones Exteriores, indicando el sitio en donde se propongan hacer riso
de la misma".
El capítulo VI se refiere a los Sueldos, Viáticos y Gastos de Representación e Instalación.
Artículo 45: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior disfrutarán de los sueldos, gastos de representación, viáticos y demás remuneraciones que se les asignen de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la
Federación.
Los gastos de orden social y de sostenimiento corres~onden a la Misió,n o,
en su caso, a la representación consular, y no a los titulares de ellas; estos,
0 los encargados de las misiones o de los consulados, darán cuenta de las
erogaciones efectuadas en los términos que determine la Secretaría de Relaciones Exteriores''.
Artículo 46: "Los funcionarios que con motivo de la ausencia del Jefe
de Misión O del Titular de un consulado queden acreditados, respectivamente, como encargados de negocios, o como enc~rgad~s de la repr_esentación consular, recibirán como sobresueldo una cantidad igual a la mitad d~
su sueldo y gastos de representación siempre que dure~ en su e~c~rgo m~s
de 30 días. a menos que otras disposiciones legales consignen condiciones mas
favorables,' en cuyo caso se aplicarán dich~ _disposici_ones".
..
Artículo 47: "Los funcionarios del Servicio Exterior, y los familiares que
dependan directamente de ellos en lo económico, tendrán derecho a ?asajes por la vía más rápida y, asimismo, derecho al transporte de _su . 1:'~,na¡e de
casa cuando sean trasladados para residir en una nueva adscripcion .
Artículo 48: "Los funcionarios o empleados del Servicio Exterior que sean
nombrados para ocupar un puesto en el extranjero, o trasladados a otro lugar, 0 llamados del extranjero a prestar sus servicios en la Secretaría, ten-

460

drán derecho a gastos de instalación que se ministrarán en la siguiente proporción, del total de sus percepciones mensuales en el extranjero:
a) El equivalente a un mes y medio, para los empleados del Servicio Ex~
terior;
b) El equivalente a un mes, para los funcionarios de la rama consular y
para los de la rama diplomática comprendidos en las categorías de tercer
secretario a ministro consejero;
e) El equivalente a medio mes, para los embajadores".
El Capítulo VII nos habla De la Separación y Disponibilidad.
El Artículo 49 dice: "Los embajadores J cónsules generales podrán ser
cambiados libremente y removidos de su puesto por el Presidente de la República salvo lo dispuesto en el artículo 28''.
Artículo 50: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán
ser removidos de sus cargos ya sea temporalmente por medio de suspensión
o en f arma definitiva por cese o destitución".
Artículo 51: "Son motivo de suspensión de empleo sin goce de sueldo
por el tiempo que fije el Reglamento:
l. Ausencia de la oficina por más de tres días hábiles, sin causa debidamente justificada.
II. Morosidad manifiesta y comprobada en el desempeño de sus obligaciones oficiales.
III. Desobediencia a las instrucciones del jefe superior.
IV. Estar sujeto a proceso penal.
V. Habitual incumplimiento de los compromisos económicos contraídos''.
Artículo 52: "Son motivo de cese a juicio de la Secretaría de Relaciones
Exteriores, y tomando en consideración los antecedentes que consten en la
hoja de servicio del interesado y las circunstancias que en cada caso concurran:
I. Desatención comprobada de las obligaciones y prohibiciones impuestas
en los artículos 13, 14, 15 y 16 de esta Ley.
II. Mala conducta pública.
III. Abandono del empleo en los términos que fija el Reglamento.
IV. Ineptitud comprobada en el desempeño de las funciones básicas de
ambas ramas del Servicio Exterior.
V. Desobediencia deliberada o reiterada a las instrucciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Artículo 53: "Son motivo de destitución:
I. Deslealtad al país o a sus instituciones.
II. Sentencia dictada en forma condenatoria por delito intencional.
III. Uso ilícito, o con fines de provecho personal, de las franquicias aduana/es, postales y de correos diplomáticos o de las inmunidades y privilegios
inherentes al cargo.

461

�IV.

.
eualquier

falt a que la Secretaría de Relaciones Exteriores califique

de extrema gravedad".
.,
d ,
d da de modo discrecional
Artículo 54: "La suspensron po ra. ser a~; :ese y la destituci6n serán
por el Secretario de Relacio~es ~xten~:;\érminos de la presente Ley pero
acordados por el propio funcionario ;;
, n el procedimiento que fije el
el interesado tendrá derecho a ser o o, segu
Reglamento".
.
.
pleados que hayan sido destituídos
l S . .
Artí.c l 55 . "Los funcionanos y em
u
o
.
á
.
h
b
para reingresar a ervic10
o cesados de sus puestos quedar n m a i'l'tados
i
Exterior".
l d d l Servicio quedarán en
Artículo 56: "Los funcionarios y emp ea ~s e
disponibilidad por un plazo máximo de tres anos:
l. A solicitud del interesado.
.
.
l em11 Por resolución del Secretario de Relaciones Extenores.
·
·os, y en su caso a oste de
La. disponibilidad da derecho a los funcionan
.
d . d para ocupar una vacan
pleados del Servicio Exten~r, a ser esina ops - ado dentro del Servicio, de
la misma categoría del último pue~~o esem en
,,
· l · que fi7a el artículo 11 ·
l
acuerdo con as equiva enctas
h
d' p 'b 'lidad de acuerdo con la
, l 57. "Para tener derec o a is om 1
,
d
Articu
. que el funcionario O emplea- o
. 1o d l• tí lo anterior es necesano
fracc16n
e ar cu
'
. . p lo menos durante cinco anos
que la soli~i~e Ehaya _prestLadod:pso::;~;~:; s:rconcederá siempre que lo per-en el Serv1c10 xtenor. a
mitan las labores del Servicio":
'b ·rd d los funcionarios y empleados del
Artículo 58: "Durante la dispom i t a , l
Si la disponibilidad es
•
p drán tener ascenso a guno.
Servicio Exterior no o
d ,
p tarse su duración para los efectos
. . d
l . t resado no po ra com u
.
d
solicita a por e m e
, d R l · es Extenores a e.
d d por la Secretana e e acwn
'
de esta Ley, y si es acor a a
d l t' lo 56 el interesado tendrá demás de la prerrogativa que conce e e ar icu f , l l s"
duraci6n para los e ectos ega e .
recho a que se compute su
. f
de los miembros de carrera del
, 1 5g "E causa de retiro orzoso
.
d
Arttcu
s plir
. los 65 anos
_ de ed ad, salvo que el Presidente. . e
. o :.
Servicio Extenor cum
.
l seguir utilizando los servicios
la República, mediante acuerdo escnto, resue va
del interesado.
•
· que deba ser re t'irado tenga derecho a pensi6n no
f
Cuando el uncwnari~
.
d l autoridad correspondiente haya
se hará efectivo el retiro _sino cua~ º,, a
acordado favorablemente. dicha pdenlsiS6n . . . Exterior que se encuentren e1I
, l 60 "Los miembros e eru1c10
l .
Arttcu o.
: l edar separados defmi
. 't.wamente del servicio por cua quier
el extran¡ero, a qu
.
e de los pasajes y del transporte de su mecausa, tendrán_ derecho al import
d acuerdo con el Reglamento de esta
. de casa siempre que lo empleen, e
na¡e
'bl' ,,
Ley, para regresar a la Repu tea .

462

El capítulo VIII se refiere a las Compensaciones y Pensiones.
Artículo 61: "Los miembros del Servicio Exterior que dejaren el servicio
por causa que no sea el cese o la destituci6n recibirán por una sola vez, como compensación por cada año de servicios, el importe correspondiente a
un mes del último sueldo que hubieren disfrutado, pudiendo acumular hasta
doce meses. Se deducirán los períodos de suspensión y de licencias, salvo las
economías que se concedan a cuenta de vacaciones.
En caso de fallecimiento la compensaci6n se entregará a los familiares que
dependieran económicamente de él, en la forma y condiciones que determine el Reglamento".
Artículo 62: "El derecho a la compensación que establece el artículo
anterior prescribe a los doce meses contados desde la fecha en que el funcionario o empleado deje de pertenecer al Servicio.

No se iniciará el cómputo de la prescripción en los casos de los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que sean comisionados en la Secretaría de Relaciones Exteriores con una categoría distinta de las que señala el artículo 9 de la presente Ley. Si, al término de su comisi6n, regresan
al Servicio Exterior, se aplicará lo dispuesto en el párrafo primero del artículo 61. De lo contrario, recibirán la cantidad a la que hubieran tenido
derecho antes de ser comisionados en dicha dependencia del Ejecutivo.
Tampoco se iniciará el cómputo de la prescripción cuando el funcionario
o empleado -previo dictamen médico- se encuentre físicamente incapacitado
para reclamarla, salvo lo dispuesto en el artículo 1166 del nuevo Código Civil para el Distrito y Territorios Federales".
Artículo 63: "Los gastos de funerales de los miembros del Servicio Exterior fallecidos en el extranjero serán por cuenta del Gobierno de los Estados
Unidos Mexicanos".
Artículo 64: "La jubilación de los miembros del Servicio Exterior que
presten sus servicios en el extranjero se basará en las disposiciones del artículo 14 de la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los
Trabajadores del Estado.

En el caso del personal que se encuentre comisionado en la Secretaría de
Relaciones Exteriores y no reciba compensación ni sobresueldo, si anteriormente prest6 sus servicios en el extranjero por lo menos durante cinco años
consecutivos, podrá acogerse al beneficio a que se refiere el párrafo anterior,
siempre que cubra las cuotas correspondientes como si estuviera comisionado
en el extranjero".
A continuación exponemos los artículos transitorios de la presente Ley.
Artículo lo. "Esta Ley entrará en vigor en la fecha de su publicación en
el 'Diario Oficial'."

463

�Artículo 2o. "Se abroga la Ley del Servicio Exterior Orgánica de los Cuerpos
Diplomático y Consular Mexicanos, de 25 de enero de 1934, y las demás disposiciones que se opongan a esta Ley''.
Artículo 3o. "Para que pueda efectuarse la asimilación de que habla el
artículo 18 será necesario que los funcionarios que hubieren ingresado al
Servicio Exterior con anterioridad a la vigilancia de esta Ley, y conforme al
artículo 80. de la Ley de 1934, comprueben, en los términos de los artículos
80. y 120. de aquella Ley, su capacidad y su competencia, presentando el
examen de las materias que fija el Reglamento de la Ley de 1934, a más
tardar un año después de la entrada en vigor del presente ordenamiento".
Artículo 4o. "Por lo que respecta a los funcionarios del Servicio Exterior
que ingresaron al Servicio de acuerdo con el artículo 80. de la Ley del 25
de enero de 1934 y no han regularizado su situación y deseen hacerlo de
acuerdo con el artículo 3o. transitorio de la presente Ley, podrán presentar
los diplomas o grados de educación primaria, secundaria, bachillerato o sus
equivalentes obtenidos en el extranjero, en cuyo caso se les aplicarán las dis-

tnen~~ prestan sus servicios en la Secretaría de Relaciones Exteriores o a los
f am1l1ares de los que hubieren fallecido si dependían económicamente de
ellos y no recibieron la compensación dentro del plazo de un año que señal
el artículo 41 de la Ley del 30 de enero de 1934".
a

posiciones del artículo 39".
Artículo So. "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que al
entrar en vigor esta Ley tuviesen ya una antigüedad mayor que la que fija
el artículo 34 en su actual adscripción podrá permanecer en ella durante dos
años más, sin perjuicio de la facultad excepcional que concede al Secretario de
Relaciones Exteriores la parte final del propio artículo".
Artículo 6o. "Los funcionarios de carrera, que hubiesen ingresado al Servicio de acuerdo con las disposiciones de leyes vigentes con anterioridad a
ésta, tendrán las mismas prerrogativas y serán en todo asimilados a los que
ingresen conforme a esta Ley, constituyendo ambos el personal de carrera
de que habla el artículo 18, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 3o.
transitorio".
Artículo 7o. "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, prevista en
el capítulo IV, quedará facultada para someter al acuerdo del Secretario
de Relaciones Exteriores todas las medidas y resoluciones que requiera la
plena aplicación de esta Ley y su Reglamento, tomando en cuenta los derechos legalmente adquiridos por el actual personal del Servicio Exterior".
Artículo So. "Las disposiciones de esta Ley que signifiquen prestaciones
económicas superiores a las que en la actualidad se conceden a los funcionarios y empleados del Servicio Exterior entrarán en vigor cuando se promulgue un reglamento especial refrendado por la Secretaría de Hacienda".
Artículo 9o. "Las disposiciones de los artículos 61 y 62 de la presente Ley
se aplicarán a los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que actual465

464

H30

�PROCESO HISTÓRICO DE LOS RIESGOS PROFESIONALES
JosÉ P.

SALDAÑA,

Miembro de la Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geografía y Estadística.

ANTECEDENTES

Tooo CUANTO SE HAGA por evitar los riesgos profesionales -accidentes y
enfermedades provenientes del trabajo- tendrá el alto significado de una
lucha noble en pro del bienestar humano. Si hay esfuerzos bien empleados
en empresas humanitarias, los que se dedican a estos fines merecen el respeto, la ayuda y el estímulo más completos.
El tema, en términos generales, es de los que abarcan un contenido tal
de substancia jurídica, histórica y humanística, que ha merecido los honores de numerosos hombres cultos, cuyas obras significan una riqueza de
incalculable valor.
Decenas de libros circulan en el mundo llevando mensajes de gran valor
sobre el campo de la seguridad, y centenares de millares de folletos, de
artículos, de revistas especializadas difunden conocimientos, ideas, experiencias y previsiones, en un afán que ennoblece el fin que se persigue.
A sabiendas de que nada nuevo habré de exponer, doy forma a esta disertación, con la idea de que, aun en parte mínima, contribuyo a divulgar
lo que jamás acabará de difundirse.
Por lo que hace al tema considero procedente seguir el camino de la
historia. Queden en la obscuridad del tiempo las remotas épocas de las tribus,
en donde no encontramos la personalidad del patrón ni la del trabajador,
porque ambos formaban una unidad. Paso por alto también los tiempos,
largos y tediosos, de los gremios, en los que ya principiaba a perfilarse la
fisonomía jurídica del patrón, y consecuentemente la del trabajador, por
más que la estructura de los gremios, teóricamente, se basaba en la formación de grupos de trabajadores afines, jerarquizados para la mejor y más

467

�beneíiciosa producción; pero integrando una familia por el maestro, los compañeros y los aprendices, todos ellos, en la debida proporción, disfrutando
de las ganancias.
.
Desacreditados los gremios debido a los abusos progresivos de los maestros, que se convirtieron en opresores desconsiderados, se vino abajo su estructura jurídica, y con ello quedó abierto el camino para ensayar nuevos
sistemas más acordes con la justicia social.
Por supuesto que durante la vigencia del sistema gremial quedaba a la
discreción del Maestro la administración de servicios a los compañeros Y
aprendices en los casos de accidentes del trabajo y enfermedades na~rales.
Quedaba la situación tambaleante y por supuesto poco o nada efectiva.
Antes de la Revolución Francesa, que sacudió al mundo con los principios
liberales, Turgot, Ministro en el Gabinete del Rey Luis XVI, dio u~ paso
decisivo hacia la igualdad de los derechos en el ambiente del trabajo, que
posteriormente se confirmaron al triunfo de la Revolución.
Es pues, que a partir de esta etapa convulsiva, se presentan los fenómen~s
sociales cuya mayor categoría correspondía al anhelo de lograr un cambio
radical, favorable, a los trabajadores. ¿ Triunfó esta noble tendencia?
Analicemos el proceso de los acontecimientos sociales del siglo XIX, hijos legítimos de la Revolución Francesa, para encontrar la respuesta.
La secuencia de la transformación social aparece lógicamente adherida
estrechamente al avance de la industrialización. Mientras ésta permanecía
en estado incipiente, es decir, en tanto la maquinaria por sí misma no constituía una fuerza capaz de cambiar el orden establecido, el principio de la
libertad individual regía con soberana suficiencia las relaciones obreropatronales.
.
Aplicado el ambiente al punto clave de los accidentes en el trabajo,_ nos
encontramos con una situación estática, desconsoladora, por cuanto la libertad venía de hecho a constituir el más serio problema para el reconocimiento jurídico de los derechos del trabajador en la materia.
Quedaba así sujeto el trabajador a las leyes civiles, que al darle ~lena
libertad para contratar su fuerza de trabajo, al mismo tiempo lo de1aban
en el más absoluto desamparo.
Reconocido el principio de la culpa, el juego libre en la contratación significaba legalmente colocar en el mismo plano al trabajador y al ?atró~.
Teóricamente era irreprochable que así ocurriese, puesto que se rend1a pleitesía al ideal respetable de la libertad.
Ya en el terreno de los hechos, puestos frente a frente trabajador Y patrón la libertad de contratación sufría deterioros sensibles. La fuerza de
trab~jo quedaba catalogada en el renglón de las mercancías. El trabajador

468

vendía "libremente" su esfuerzo aplicado a la producción, que el patrón
"libremente" compraba.
Ahora bien, ¿ esa contratación "libre" para ambas partes correspondía a
una situación de justicia? He aquí el punto clave del problema. La realidad acusa una cruda injusticia, desde el momento en que las fuerzas de
las partes contratantes eran desiguales.
En tanto que el patrón contaba como factor favorable las alternativas del
mercado del trabajo, para el trabajador significaba una muralla difícil de
vencer. Se explica el caso al considerar que el trabajador actuaba aisladamente, puesto que la agremiación estaba prohibida, y en cambio el patrón,
en posesión de los recursos económicos, los manejaba en dirección de sus
particulares intereses.
Del contrato de trabajo, escrito o verbal, nacían los derechos y obligaciones de las partes. El trabajador se obligaba a prestar sus servicios a cambio
de un salario determinado, y el patrón se obligaba a pagarle puntualmente.
Y nada más. Durante el siglo pasado eran desconocidas las "prestaciones",
tan usuales en los tiempos actuales, prestaciones que tienen el carácter de
complementarias del salario como: premios por producción, puntualidad, calidad; días de descanso pagados; aumento en vacaciones; despensas familiares; cajas de ahorros; transportes, etc., etc.
El Código Civil vagamente se ocupaba del contrato de trabajo, y respetando la "libertad" de las partes dejaba en el aire al trabajador. De
esta suerte en el capítulo de los riesgos profesionales tímidamente trataba
de los accidentes del trabajo. Como punto capital se establecía el principio
de la "culpa" que consistía, en última instancia, en la obligación de indemnizar al trabajador accidentado cuando por culpa del patrón se hubiese
realizado el accidente.
Aquí nacía el intríngulis. Para que las autoridades, es decir, los jueces
del ramo civil, resolvieran favorablemente la demanda del trabajador accidentado o en caso de muerte, la de sus herederos, era indispensable que se
probara la culpa del patrón, extremo por demás difícil.
¿ Cómo probar que el patrón intencionalmente mantenía en servicio maquinaria defectuosa? ¿ Cómo demostrar que, precisamente, por la mala condición de la maquinaria había sucedido el accidente, y no por descuido
o negligencia del trabajador?
La defensa del patrón resultaba cómoda. Bien poco tenía que hacer,
ya que la carga de la prueba correspondía al trabajador. Pero además pesaba sobre él la dificultad, muchas veces insuperable, para sufragar los
gastos del juicio. Resultaba así desigual la contienda. La balanza de la justicia se inclinaba del lado del patrón, desde la letra y espíritu de la ley hasta
su aplicación.

469

�•
EN PLENA BATALLA IDEOLÓGICA

A medida que la maquinaria fue constituyendo un riesgo inminente, la
sociedad contempló un panorama desquiciante. Se formó una psicosis del
riesgo con marcadas tendencias a corregir lo que dio en llamarse los in/ortunios del trabajo. No era ya simplemente el clamor de los trabajadores
lo que sacudía la conciencia de la sociedad, sino también el espíritu de los
juristas y la responsabilidad de los gobernantes.
Para los trabajadores la situación se hacía cada vez más penosa, dado
el ambiente que privaba de acuerdo con las doctrinas liberales en materia
económica-social. Con sus propios recursos, aislados, a pesar del trabajo en
común, no podrían presentar una fuerza capaz de ser oída, pues hemos de
recordar que hasta fines del siglo pasado se permitió legalmente la organización de los trabajadores en sindicatos profesionales. Tal ambiente privaba en Europa como en los Estados Unidos del Norte y el resto del mundo.
La doctrina de la responsabilidad civil, como queda dicho, no obligaba
a la reparación de los accidentes del trabajo o de las enfermedades profesionales. En los contratos de trabajo no se consignaba carga alguna en
contra del empresario por los riesgos a que estaba expuesto el trabajador en
el desempeño de sus labores. Consecuentemente no existía la obligación del
empresario para otorgar indemnizaciones, salvo en el caso, más teórico que
práctico, de la "culpa".
Con tales disposiciones legales, provenientes de la doctrina liberal, a nombre de la libertad se oprimía al débil. Poseía el derecho de trabajar o no, y
con él nacía la responsabilidad de sus propios actos, lo que significaba entrar al laberinto de su ruina.
En largo y penoso peregrinar jugaron importante papel el egoísmo de los
empresarios, y el pensamiento jurista de los grandes pensadores. Los primeros no consideraban justo tener que pagar por los accidentes o enfermedades profesionales de los trabajadores, juzgando que el riesgo que afrontaban era parte integrante, inseparable de su aportación en el desempeño
de sus labores. Los segundos, aferrados a los principios del Derecho Romano y familiarizados con los Códigos Civiles, que les habían servido de
norma durante decenios de años, o que en su elaboración habían ellos mismos colaborado, no se atrevían a destruir o minar un edificio jurídico de
tanto arraigo, aparte de que, en su fuero interno, comulgaban con tan injusta doctrina.
El rigor de esta situación legal, imperante en todos los países industrializados y prolongada por largos años, hizo que se pensara por obreros, ju-

ristas y gobiernos, en la necesidad de encontrar la fórmula para cambiar
la fisonomía de los infortunios del trabajo.
El individualismo surgido al triunfo de la Revolución Francesa, alma de
la doctrina liberal, justificaba el desamparo del obrero en el caso de los
riesgos profesionales, tomando en cuenta que al celebrar el contrato de trabajo admitía tácita o expresamente las consecuencias de sus actos. Es decir, si sus actividades en el trabajo implicaban riesgos, debía asumirlos con
todas sus consecuencias.
Tal era el precio que pagaban los trabajadores a cambio de una libertad
irrestricta, que si en _el panorama estrictamente político-electoral significaba la
base de la democracia, en lo económico no tenía justificación alguna, salvo el
fan~sma del respeto a ~a Rev~lución. Constituía un tabú la "libertad" provemente del costo de vidas e intereses sacrificados a su nombre.
Pero los tiempos habían cambiado. La pequeña industria se transformaba en grande, y la maquinaria, antes de modestas proporciones casi inofen.
,
'
siva, se convertta en complicada y peligrosa. Los accidentes aumentaban
con creciente alarma de la población. No eran ya las simples contusiones
o pequeñas heridas, sino las pérdidas de manos, brazos, piernas, ojos, y aun
la inmolación de la vida.
Había imperativa necesidad de acabar con el tabú, había que abrir nuevos horizontes en las conciencias. Se imponía destruir una leyenda aparentemente hermosa, para dar paso a una realidad que llevaba en las entrañas
el espíritu humanista, que clamaba justicia.
. Encontr~os pues en el viejo mundo una profunda preocupación para
fmes del siglo pasado, preocupación en el orden de la justicia social, comprobándose q~e lo que fue bueno ayer, no lo es hoy y lo que hoy conceptuamos como Justo, no resulta así en el continuo devenir, que significa constante transformación en la vida del hombre y de los pueblos.
Las ideas juristas de Europa tenían una gran resonancia en el resto del
mundo, tomándose a Francia como arquetipo, y en esta ocasión también
se le siguieron los pasos, no porque fuese la que llevara la delantera, ya
que con anterioridad Alemania, Bélgica e Inglaterra estructuraron las reformas sino porque en Francia se habían discutido con ardor las nuevas
manifestaciones sociales, trascendiendo a los demás países.
En su magnífica obra Derecho Mexicano del Trabajo dice el Maestro
Mario de la Cueva:
'

. La máquina y la fábrica precipitaron el problema, al igual que hicieron con todos los asuntos obreros: La sociedad contempló con espanto las consecuencias que producían la máquina y las fábricas en
la salud y en la vida de los trabajadores; se busc6 una explicaci6n y

471
470

�solamente se encontró una causa misteriosa, llamada máquina y fábrica,
o industrialismo, cuyas consecuencias se desconocían en el pasado; en
la máquina y en la fábrica debía radicar la frecuencia de los accidentes. Por otra parte, la ayuda que se impartió en el pasado a las víctimas
era insuficiente y en todo caso, el problema que hasta entonces era
normal, pretendió devenir jurídico.
Las nuevas ideas sociales y jurídicas reclamaron la solución del problema: era urgente, en primer término, observar, en la instalación de
las máquinas y de las fábricas, las mejores medidas de seguridad, para
evitar la frecuencia de los accidentes y con el tiempo, las disposiciones
legales encaminadas a obtener ese resultado se denominaron Legislación para la Prevención de los Infortunios del Trabajo. Pero no era
bastante, porque en las fábricas más cuidadosamente instaladas se continuaban produciendo accidentes, cuya causa era siempre la misma,
la máquina y la fábrica: el derecho del trabajo no podía ser indiferente:
nacido este estatuto para resolver integralmente el problema de la
satisfacción de las necesidades del trabajador, dio cuerpo a la parte más
bella de la previsión social y al preguntarse los juristas quién debía reportar los efectos de la máquina en la salud y en la vida de los hombres, surgió el problema de la reparación de los infortunios del trabajo.

El 9 de abril de 1898 se expidió en Francia la Ley sobre Riesgos Profesionales, la que configuraba una situación legal distinta fundamentalmente
de la que existía en la materia. No era necesaria prueba alguna sobre la
responsabilidad patronal cuando acaeciese un riesgo en la persona del trabajador. Sería suficiente la causal del daño para que se produjese de inmediato la obligación del patrón de resarcir los perjuicios causados al trabajador mediante las atenciones hospitalarias, medicinales, médicas y de subsidios.
Así se transformó un derecho consuetudinario, que sostenía el libre albedrío y la libre contratación, por un derecho social que implicaba el reconocimiento de la persona humana, con la obligación de la industria de pagar

el principi~ específico de la responsabilidad de la industria, como una
consecuencia del llamado riesgo profesional.
. Debe reconocerse, desde luego, que la expresión "riesgo profesional"
ti~ne,_ a este respecto, una acepción muy distinta de la verdadera y origmarza. E~ efecto se . ha entendido por riesgo profesional aquel que
un determz~ado traba10 o clase de trabajo engendra fatalmente, para
el que lo e!ecuta, con ma~or o menor peligro para la vida O salud, sea
por lo nocivo de la materza que elabora; sea por lo insalubre del lugar
do~de trabaja o por el peligro constante que el manejo de las máqui_nas o aparatos entraña, etc. Así entendido el riesgo profesional se
refiere al obrero, pues él es quien sufre esas consecuencias del trabajo
'.Y no e~ patrón, en el concepto que le da la nueva doctrina y la [e;
de accidentes del trabajo.
~l prin~ipio del riesgo profesional es soportado, por consiguiente, por
la mdust~ia, co_n prescindencia de la culpa de responsabilidad patronal
del ~atron. Biel~a le llama por ello riesgo económico industrial, porque el so!~rta solo . ~as cons~cuencias económicas, en compensación de
los beneficios tambzen economicos que le aporta la industria.
Sachet también recalca esta idea: "Un accidente cuya causa es impersonal, no puede en justicia, ser dejado o puesto a la carga de una
persona, sea _el obrero o el patrón. Producido por la empresa O por
una explotación él debe, en definitiva, recaer sobre ellas".
Es, pues, la industria quien debe indemnizar los accidentes sufridos
en el tr~~ajo por los. obreros, como carga con los demás gastos de la
explotaczon, por lo mismo que ella produce beneficios.
. Ahora bien: ya hemos dicho que los accidentes del trabajo no se originan todos por culpa del patrón; tal vez constituyen la minoría. Las
causas de los accidentes, según los autores, puede ser: culpa del patrón
culpa del obrero, caso fortuito, fuerza mayor, un hecho desconocido"~

las consecuencias de los riesgos profesionales.
Por su parte el tratadista argentino Lic. Juan D. Pozzo, en su obra Derecho
del Trabajo, define la teoría del riesgo profesional en los siguientes términos:

Queda así ,estructur~da la nueva doctrina sobre el riesgo profesional, que
n~ acepta mas excepciones que la "intencional", por embriaguez O por accion de algún narcótico, por riña o intento de suicidio, o por fuerza mayor.
En todos los casos de excepción se requiere de pruebas fehacientes que
de~uestren_ en_ ~orma clara y precisa su existencia, ya que, en principio, todo
accidente s1grufica responsabilidad patronal.

La teoría del riesgo profesional tiene por fin también la responsabilidad objetiva, pero no busca su apoyo en las disposiciones del derecho
civil, como las otras teorías que hemos examinado. Limitada únicamente a los accidentes ocurridos a los obreros en el trabajo, consagra

La cl~rin~a de la ley francesa resonó en el mundo entero. Despertaban
las ~onciencias c~ntemplando un nuevo panorama. No en vano había transcurrido todo el ~1glo XIX en tensión permanente, y por algo la sociedad en
general, c~nmovida por la repetición de las tragedias producidas por los riesgos profesionales, clamaba por una nueva tónica capaz de acabar con los

472

473

�infortunios del trabajo. Esa campanada angustiosa operó la transformación
del derecho; pero antes cambió radicalmente la mentalidad de los juristas
y de los patrones. Principió así una nueva vida en la generación obrera,
con base en el reconocimiento pleno de su personalidad humana. Se daba
fin al concepto de que el trabajo equivalía a una mercancía.

•
PRIMER PASO EN FIRME EN NUEVO LEÓN

No podía quedar México al margen de un acontecimiento de tanta trascendencia por más que, a fines del siglo pasado la industria en nuestro país
era incipiente, es decir, no presentaba para el trabajador los peligros a que
estaba sujeto en Europa y en los Estados Unidos con motivo de la maquinización. De todas maneras las inquietudes de los trabajadores y de los juristas
fueron formando ambiente en el sentido de realizar reformas legales en términos más justos.
Y correspondió al Estado de Nuevo León dar el primer paso en la República en ese sentido. Siendo Gobernador del Estado el Gral. don Bernardo
Reyes se promulgó con fecha 9 de noviembre de 1906, la Ley de Accidentes
del Trabajo.
Para esa época existían ya empresas que usaban maquinaria como la Cervecería Cuauhtémoc, S. A., la Vidriera Monterrey, S. A., la Cía. Fundidora
de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., la Cía. Minera Peñoles, S. A., la
American Smelting Refining &amp; Co., S. A. y las de Hilados y Tejidos, La
Fama, La Leona y El Porvenir, lo que significaba el hecho innegable de que
algunos miles de trabajadores estaban expuestos a los riesgos profesionales.
El General Reyes comisionó a los Diputados del Congreso Local, licenciados don Virgilio Gana y don Crispiniano Madrigal, para que estudiasen
la situación y propusieran un proyecto de Ley sobre accidentes del trabajo.
Aun cuando la iniciativa de Ley escrita por los juristas Garza y Madrigal
es algo extensa, vale la pena incluir los preceptos enunciativos de la nueva
doctrina que contiene la Exposición, de la que hacen un brillante análisis.
Veamos:
Exposición. lo. La atribución de responsabilidad civil a los patrones
o dueños de empresas industriales por accidentes del trabajo, es una
creación jurídica nueva. Está basada en un concepto enteramente distinto del que funda la establecida como consecuencia de un hecho u
omisión contrarios a una ley penal, pues esta última no se aplica, co-

474

mo es natural, al hech~ _propio de la persona que sufre el accidente
Los c~sos de responsabilidad civil prefijados por el Código Penal e~
su. a~ticulo 305, aunque existen independientes de la res
..
criminal, según el artículo 306 del mismo Código tienen polns~bilida~
gen e
· f
•,
,
exc usivo on,n _una i~ raccion de la Ley, en tanto que, por equidad razones
~conomico-s~ciales de. vari~ naturaleza, el movimiento indusirial moe;no_ ;quze_re ~~ existencia de disposiciones especiales para proveer
~ al m /mn1;acwn del operario perjudicado por un suceso imprevisto
i~ua an o as~, en cuanto cabe, la cooperación de los dos elementos d;
riqueza: capital y trabajo.
_20. A~~ no se encontraba la fórmula jurídica cuando a la Econo
mia Politica establecía el principio "Todo industrial -de/ C bd
debe ha
f'
za o enc~r igurar en sus cuentas anuales, el uso indispensable de su;
construccwnes
·
d e sus utiles,
, .
.
, de sus m a'q umas,
en una palabra el in
ventan~ de su capital muerto; y para hacer frente a esos g:Stos re:
serva cierta suma. Con más razón debe hacerlo de la mism
or lo qu
·
l
..
a manera
a os auxiliares vivos de su in d ustria
. y, por su
Pr p. . t e concierne
'
l
. p ara comP
p o io tnl eres, ca cular sobre su renta las reservas necesarias
en:alrs'~ uso de esas fuerzas vivas y los accidentes que puedan sobre
venir e .
-

3o. ~sí~ ~sa c~nsecuencia se deducía de consideraciones de equidad
y de Justicia dsocial. . En presencia
de las transform acwnes
.
.
.
progresivas
Y_ constantes e_ la industria, el operario actual está sujeto a múlti les
riesgos, y el accidente contemporáneo difiere notablemente del anti:uo
Las f orm~ nuev~ de producción, las grandes fuerzas cuya energía s;
ha
moderna' la electricidad, el vapor, convierten
.
z tapropiado
ll
l la, industria
•
e a _er y a f abnca en sitios peligrosos, de amenaza perpetua para el
traba1ador, cuyo menor movimiento o más ligero descuido pueden
caus; de un desastre. Además, con la rapidez del trabajo y con la
tum re que acaba por disminuir las precauciones, el operario llega
a ser menos apto para evitar el peligro a que continuamente está expuesto.
De tal
, ni. el ob rero son responsab
. estado de cosas ni el p atron
les: es p~culzar a la industria misma, y de ahí que la reparación, -aunque
,
m. contingente
d
'd dy parcial del daño causado-' d eba cargarse, en termos e equi a , a la empresa que asocia a los dos elementos

c::~

.;°·

A un medio nuevo es, pues, preciso adaptar una nueva. le isla
~,ion . y esto se hizo, principalmente en Europa, con las leyes ;obr~
Accidentes de! Trabajo", pero reposando sobre otras bases que las de
las leye~ anteriores ~ue más podían aproximarse a resolver la cuestión
de equidad. Conocida y consentida la obligación de reparar el d ~
en el campo de la doctrina y de la jurisprudencia surgieron tres ~:;~

475

�trinas que se dividían la razón de ser de las decisiones de los Tribunales: l. La de la responsabilidad del patrón proveniente de delito o
cuasidelito (llamado impropiamente en nuestro Código delito de culpa). JI. La de responsabilidad contractual; y 111. La de responsabilidad surgida de disposiciones terminantes de la ley.
5o. Fácil es notar que ninguna de estas teorías satisfacía al completo
funcionamiento del nuevo órgano jurídico. Conforme a la primera,
la acción del obrero que, víctima de un accidente, quería obtener una
indemnización pecuniaria debía fundarse en el hecho u omisión delictuosos del patrón, intencionales o de culpa; y tal acción traía como
consecuencias: que el demandante debería probar la falta del empresario o de su representante en la dirección del trabajo, y que el obrero
era responsable del caso fortuito o de fuerza mayor y de su propia culpa aun leve. En la segunda se hacía una interpretación ampliativa de
las disposiciones generales sobre contratos, y se decía: si los contratos
legalmente celebrados obligan no sólo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino a todas las consecuencias, que, según su naturaleza son con/ormes a la buena fe, al uso o a la ley ( Artículo 1,217 de
nuestro Código Civil) es lógico suponer que en el contrato de prestación de servicios el empresario se ha obligado implícitamente a tomar
todas las medidas necesarias para la seguridad de sus obreros, y si falta
a esta condición será por ello responsable. Pero esta doctrina tropieza
con importantes objeciones relativas a que falsea el espíritu del contrato, estableciendo una forma absoluta de responsabilidad no prevista,
y esto por medio de una presunción; estando además limitada la obligación de garantía por la prueba de las medidas más o menos eficaces
tomadas por el patrón, o del caso fortuito; siendo que la gran mayoría
de los accidentes dependen de caso fortuito. Según la tercera teoría
cuando se causa un daño real y verdaderamente por una cosa nuestra,
estamos siempre y necesariamente obligados a repararla, aun cuando
no se nos inculpe por ningún acto ilícito u omisión culpable, porque
nuestra responsabilidad tiene su origen, no en una falta proveniente
de delito o contrato, sino en la ley misma. En nuestro Código Penal
existe la ley a que se refieren los autores de esta última teoría si bien
modificada por el requisito de la culpa en el dueño de la cosa, aunque impone a éste la prueba de no culpabilidad ( Artículo 323 del Código Penal). Mas la Ley, así fundada sería de aplicación estrecha, como lo ha sido la doctrina ante los tribunales que se mostraron siempre vacilantes. Supone un funcionamiento activo especial a la máquina
o al desarrollo de fuerza, y deja fuera un gran número de detalles industriales.

476

6o.. Separándose de esas ideas, todas las leyes sobre accidentes del
traba1o, han adoptado como principio generador de sus disposiciones
lo que se llama: el. riesgo profesional, que se define: "El riesgo inhe~
rente a una pro/esión o trabajo determinados independientemente de
la falt~ del patrón o del obrero". Teóricamente el principio descansa
en la idea -susceptible de recibir las más diversas aplicaciones- de
que: "todo accidente, hec~a abstracción de sus causas posibles y si: toma~ en cuenta sus modalidades, por la sola circunstancia de que se relaciona con una operación de trabajo, asegura a la víctima el derecho
de obtener una indemnización".
. 7o. Va de por sí, que la aplicación de este principio se limita a
ciertas _categorías de obreros donde el riesgo es más inminente O menos -~vita~le. Así, lo_ han consignado las Naciones Europeas con exce~cz~n. solo de Belgzca que no teniendo ley especial, aplica al caso los
~rincipi~s ~~nerales de derecho, y Suiza, que impone la obligación de
md~mnzzaczon pero con la excepción de probar que el accidente ha
tenido por causa la fuerza mayor o la propia falta de la víctima. En
est_o ~e. separa del riesgo profesional; pero con una contradicción de
prmc~pio, se funda en éste para ciertos casos, aun dándole una mayor
amplitud que las otras l~g_islaciones, pues hace responsable al patrón de
enferm~dades graves originadas por el ejercicio de industrias en que
se_ marupulan o producen plomo, mercurio, arsénico, fósforo, gases irrespirables Y otros: Por lo demás, todas esas leyes tienen por su idéntica
n~tur_aleza Y_ ob1eto rasgos comunes: limitación del monto de las indemmz~cio~es; institución de un procedimiento rápido y poco expansivo;
atribución de garantías especiales a los créditos de las víctimas
Bo. Estableciend~ el principio de que todo accidente por sólo ·el hecho ~e esta~ re~~czonado con una operación de trabajo dá derecho a
~n~ mdemnzzacio~, la_ ley deberá determinar desde luego la extensión y
limites de su aplicación y enumerar las excepciones, CU)'ll prueba estará a cargo ~e la. ~arte exonerada por el hecho que constituye la del ensa, Y esas dispos1ct~nes deberán ser consecuentes con el principio ftmdamental. Para precisar la esfera de acción de esta ley, hay que consid~r~r como concurrentes a estas cuatro condiciones: Jo. que haya una
v1ctim,a _que tenga la calidad de obrero o empleado; 2o. que el obrero
shea vzctbzma d~ un acontecimiento calificado como accidente; 30_ que
ay~ so revenido el accidente por el hecho mismo del trabajo O con
motivo de él y 4o. que haya un patrón legalmente responsable.
El General Reyes examinó cuidadosamente el proyecto de la ley, y encontrándolo adecuado a sus propósitos lo envió a la Cámara Local de Di-

477

�.,
1 as6 a la Comisi6n de Puntos Constituputados, la que en ses1on plen~ o p d
1 s Licenciados Pedro Benítez
. l ·6n la que integra a por o
d
L
cionales y cgis aci
'
.•:
u dictamen favorecien o
.
Enrique Ballesteros, em1ueron s
Leal, A. Larugue y
L
E tre otros valiosos argumentos exprela aprobación del proyecto de ey. n
saron:

. . .
la indemnizaci6n a cargo de la emLos señores mictadores pon~n
l
t s de capital 'Y trabajo que
d
ella
reune
los e emen o
presa por raz6n e que
, .
•gen del daño eventual; en
·d
l f n6meno economico, on
.
forman um os e e elo general en los de mas' esenciales de la iniciativa,
este punto como n
l
, d nde ya esta materia se halla
siguen a los legisladores de os ~;.ises ; puesto que la empresa es la
dentro del campo de la ley posbt waf.. . d l obrero la Comisi6n en. .
d· t
te el ene icto e
,
que recibe mme ta amen d
b ·¿
su cargo la indemnizaci6n.
cuentra justificado que que e tam t n a
El artículo 1o. de la ley establece:

El propietario de alguna empresa de las que se enumeran ena esta
sus
bl . ·1 nte de los accidentes que ocurran
Ley, será responsa _e cwt ;e p -o de su trabajo o con ocasi6n de
empleados y operarios en esem e11
éste.
· l accidentes
No dan origen de responsabilidad civil del empresarto os
ue se deban a alguna de estas causas:
q
t la industria de que se trate.
l. Fuerza mayor, ex rana a
d la víctima.
II Negligencia inexcusable o culpa grave e
d 1n: lntenci6n del empleado u operario, de causarse ano.
.
arte relacionada con negligencia inexcusable
Por lo que se ref1e~e .ª la p d I propósito del mismo operario de causarse
d' .
0 culpa grave de la v1cuma, o e
.. 1os termmos
, ·
de responsabilidad el artículo 2o. que ice·
daño, f1Ja

.
,
ndido en la primera parte del arTodo accidente se estimara comp;e alguna de las circunstancias mentículo anterior, mientras no se pru~ e
,
. das en la parte final del mismo articulo.
ciona
L 6 se adelantó más de diez años a
Fue así como el Estado de. Nu~,vo e n 17 la ue en su artículo 123,
la promulgación de la Const1t~c1on dte 'nlf9orm'aríanq la' Ley Federal del Trad I b
que postenonnen e 1
co~pren le as'tu~espreciso de los riesgos profesionales, que aparece con un
baJO y e cap1 o
.
rigor jurídico más apropiado.
d' . d I Ley Dos siPara el General Reyes no fue cosa fácil la expe 1c16n e a
.
478

tuaciones se presentaban contrarias: una, la de los amigos -industriales v
abogados-, a quienes les parecía más cómodo dejar las cosas como estaban,
pues una novedad de esta naturaleza podía sembrar desconfianza en donde, precisamente con base en la confianza, se habían hecho cuantiosas inversiones. La otra situación más poderosa, surgía en el fuero interno del
General Reyes. Si había sido el paladín de la industrialización, si el Estado
reclamaba imperativamente un medio sólido y permanente para su progreso,
dado que ni la agricultura, ni la ganadería, ni aun la minería, eran renglones
capaces de un desarrollo económico apreciable ¿ cómo, él mismo se preguntaba, exponía sus planes a un fracaso?
La decisión definitiva no fue cuestión de una corazonada, ni tampoco de
un juego de azar: se resolvió después de estudios meditados en los que, puestos frente a frente los intereses particulares y los de la sociedad, triunfaron éstos.
Resultarían mezquinos por deshumanizados los industriales que vieran un
peligro en la reparación de los perjuicios sufridos por los obreros a causa
de los accidentes del trabajo. Y si la calidad de los inversionistas llegaba al
extremo de apreciar más sus intereses que la vida de sus trabajadores, no
valía la pena retener a tales elementos. La disyuntiva se presentaba clara,
precisa, frente a dos caminos: actuar, lo que significaba la presencia de dificultades, o esperar con los brazos cruzados a que el tiempo se encargara
de la solución del problema, lo que por lo pronto al menos, no cambiaba
la fisonomía del ambiente.

Se puso manos a la obra prefiriendo la lucha, signo en el caso de progreso, que la quietud, signo de cobardía y de atraso.
Puede argilirse que esta Ley adolece de grandes defectos, especialmente para su ejecución.
En efecto, establece el procedimiento judicial, mediante demanda, para
que sea el Juez de Letras de la Fracción Judicial correspondiente, quien
resuelva de la procedencia o no de la indemnización, y deja aun abierto
el camino para que la parte inconforme acuda en segunda instancia ante el
Tribunal de Justicia del Estado.
Tal procedimiento es determinante de una lenta y negativa protección del
trabajador. Puede alegarse también lo precario de las indemnizaciones; pero a quienes hagan hincapié en las deficiencias de la Ley habría que invitarlos
a colocarse en la época de su expedición.
Gran mérito merecen el General Reyes y los Diputados, si se toma en
cuenta el perfecto conocimiento que tenían de la materia. Citan a los principales tratadistas, que definían la responsabilidad del patrón, quien debía
"por su propio interés, calcular sobre su renta las reservas necesarias para
479

�compensar el uso de las fuerzas vivas y los accidentes que puedan sobrevenirles".
En la misma forma analizan las diversas leyes europeas y reconocen, sin
regateos, lo que, casi en los mismos términos, establecen como concepto jurídico de los accidentes el trabajo, y la responsabilidad patronal. Puede
ello concretarse en la definición, expresada en la exposición de motivos de
la Ley así: "todo accidente, hecha abstracción de sus causas posibles Y sin
tener en cuenta sus modalidades, por la sola circunstancia de que se relacione con una operación de trabajo, asegura a la víctima el derecho de
obtener una indemnización".
Aceptado el principio del riesgo y la responsabilidad patronal se presentaban a la consideración del General Reyes y de los legisladores la forma y los
términos de las indemnizaciones. Como base se tuvo en cuenta el salario
y el monto mereció esta especial mención: "Al determinar el monto de las
indemnizaciones, nuestra Ley debe separarse, en modo notable, de lo que
para casos idénticos prescriben las leyes europeas, pues entre nosotros la industria es naciente, y al regular, por un principio de equidad, el daño causado hay que adoptar un temperamento medio entre ese principio y el de
no hnponer cargas pesadas al apenas iniciado desarrollo de la industria".
La Ley fue producto de un estudio concienzudo y de una bien determinada decisión humana. Con todas sus deficiencias es indiscutible el mérito
del General Reyes y de los legisladores nuevoleoneses, que adelantándose a
su tiempo, encendieron una antorcha como signo luminoso de los principios
sociales que más tarde haría efectivos la Revolución.

•
RECONOCIMIENTO NACIONAL DEL PROBLEMA

Diez años después llegamos a la culminación de los anhelos proletarios
en la materia mediante la Constitución de 1917. Debemos admirar la previsión de los ~onstituyentes al comprender en el artículo 123 las bases fijas
y concretas que se incluyeron sobre los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales, así como sobre seguridad e higiene. Todo ello quedó
comprendido en las fracciones XIV y XV que literalmente dicen:

XIV. Los empresarios serán responsables de los accidentes del trabajo y de las enfermedades profesionales de los trabajadores, sufridas
con motivo o en ejercicio de la profesión o trabajo que ejecuten; por
lo tanto, los patronos deberán pagar la indemnización correspondiente,

480

según. que haya traído como consecuencia la muerte o simplemente incapacidad temporal o permanente para trabajar, de acuerdo con lo
que las leyes determinen. Esta responsabilidad subsistirá aun en el caso
de que el patrono contrate el trabajo por un intermediario.
XV. El patrono estará obligado a observar en la instalación de sus
establecimientos, _los preceptos legales sobre higiene y salubridad y a
adoptar las medidas adecuadas para prevenir accidentes en el uso de
la_s máquinas, instrumentos y materiales de trabajo, así como a organizar de tal manera el trabajo que resulte, para la salud y la vida de
los trabajadores la mayor garantía compatible con la naturaleza de la
negociación, bajo las penas que al efecto establezcan las leyes.

Vale la ~ena detenernos unos momentos en lo que significó, para el Congreso Constituyente del 17, la redacción del artículo 123, que trata sobre los
prob_lemas del trabajo, en los aspectos individuales, colectivos, sociales y económicos.
Al presentarse a discusión el artículo 5o. del proyecto de constitución, que
comprendía los ?ere~hos individuales y lo relacionado con el trabajo, se dio
lugar a largas discusiones, pues había un interés, que bien puede calificarse
~e desbordado, por incorporar a la Constitución preceptos claros, substant'.vos, sobre_ los derechos del trabajo, acordándose, después de largas oiscus10nes que ilustraron el problema, separar lo relacionado al trabajo para que
se formulara un artículo especial, que sirviera de base firme para una futura
legislación en la materia.
Con motivo de este acuerdo varios Diputados efectuaron continuas reuniones en la _Oficina del Diputado Ing. Pastor Rouaix cambiando impresiones
hasta formalizar un anteproyecto que entregaron a la comisión encargada de
formular el proyecto definitivo que había de presentarse a la Asamblea.
. ,Estamos en el año de 191 7, a la distancia de once años de la promulgacion en Nuevo León de la Ley sobre Accidentes del Trabajo. Consecuentemente el material informativo de que disponían los Constituyentes además
de ser más abundante, contenía el valor inestimable de la experie;cia. Tal
he~o no de~merece su labor, todo lo contrario, la enaltece por la ponderación y sentido práctico que imprimieron a sus conclusiones.
_ Corresponde citar los nombres de quienes integraron esa Comisión: senores General Francisco J. Mújica, Enrique Recio, Lic. Enrique Colunga
~lberto Román y Prof. Luis G. Monzón, pero al mismo tiempo debe men~
cion~rse . ~bién a los Diputados que participaron con mayor empeño en
la discusion de los postulados que informan el artículo 123 que fueron ade~ás de los mencionados, los señores Ing. Félix F. Palavicini, Carlos' Gracidas, Lic. José Natividad Macías, Lic. Hilario Medina, Lic. Gerzayn Ugar-

481
H3i,

�te, Gral. Heriberto Jara: todos ellos habían formado parte del grupo que
estudió previamente la integración del mencionado artículo 123. Conviene
también destacar el sentido de responsabilidad que privó en las discusiones,
pues algunos de los Diputados, de principios sociales avanzados, subordinaron a los intereses del país sus ideales, convencidos de que no era el tiempo
de ir más adelante.
Citaremos al azar algo que expresó el General Jara al discutirse uno de
los puntos más álgidos que comprende el artículo 123, lo relativo a huelgas.
Decía el Gral. Jara: "En la persecución de este fin he consagrado mis
esfuerzos durante algunos años, pero jamás en mi lucha en este sentido he
ofrecido nada a los trabajadores que sea utópico, que sea irrealizable y, por consiguiente, inconveniente; más aún, creo que cuando en el afán de captarse simpatías, en el afán de significarse como partidarios del trabajador, se recurre a
ofrecimientos desmedidos, se recurre al engaño y al sofisma, entonces, sencillamente se comete un delito y un delito contra una clase respetable por mil
títulos, contra una clase digna de consideración y apoyo".
Fue así como nació en México el principio legal que ampara el derecho
del trabajador en todo cuanto se relaciona con la materia del trabajo. Hubo
de parte de los constituyentes un sentido humanista, que no se pervirtió con
posturas demagógicas. Triunfó la cordura dándose un paso firme en la
protección justa, equilibrada del trabajador, con plena garantía del respeto
a su persona humana.

•
APLICACIÓN NACIONAL DE LOS NUEVOS PRJNCIPIOS

De aquí pasamos a la Ley Federal del Trabajo, promulgada el 18 de
agosto de 1931, en la que se define el riesgo profesional en los términos
categóricos siguientes:

En 1919, se discutió en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión
un ~roy~cto de ley del trabajo, que correspondía al Distrito Federal y a los
Temtonos, pues conforme a la Constitución los Estados tenían el derecho
de expedir sus propias leyes. Tal proyecto quedó donnido en la Cámara
~e Senadores. Años después, en 1929, se operó un cas:&gt; semejante con idénticos resultados. Con la experiencia adquirida durante la vigencia de las
Leyes ~el Trabajo de los Estados, que acusaba una perniciosa anarquía, se
procedió a reformar el artículo 123, otorgando el carácter de federal a su
reglamentación. Y en el año de 1931, como queda dicho, fue promulgada
la Ley, la que estuvo en vigor hasta el 30 de abril de 1970; pues el lo. de
may~ siguiente principió a regir la nueva Ley del Trabajo, la que define
los nesgos del trabajo en la siguiente forma:
Artículo 4 73. Riesgos de trabajo son los accidentes y enfermedades
a que están expuestos los trabajadores en ejercicio o con m otivo del
trabajo.
Artículo 474. Accidente de trabajo es toda lesi6n orgánica O perturbaci6n funcional, inmediata o posterior, o la muerte, producida repentinamente en ejercicio, o con motivo del trabajo, cualesquiera que
sean el lugar y el tiempo en que se preste.
Quedan incluídos en la definici6n anterior los accidentes que se
produzcan al trasladarse el trabajador directamente de su domicilio
al lugar del trabajo y de éste a aquél.

Artículo 475. Enfermedad de trabajo es todo estado patol6gico derivado de la acci6n continuada de una causa que tenga su origen 0
motivo en el trabajo o en el medio en que el trabajador se vea obligado
a prestar sus servicios.

•
JURISPRUDENCIA

Art. 284. Riesgos Pro/esionales son los accidentes o enfermedades a
que están expuestos los trabajadores con motivo de sus labores o en
ejercicio de ellas". "Art. 291. Los patrones, aun cuando contraten por
intermediarios, son responsables de los riesgos profesionales realizados
en las personas de sus trabajadores".

Correspondiendo a la Suprema Corte de Justicia de la Nación afinar v
afianzar los conceptos que de estas disposiciones se derivan se formó juri;.
prudencia en numerosos casos.

Con anterioridad se habían expedido leyes del trabajo en diversos Estados
como Yucatán, Veracruz, Sonora, Jalisco y Tarnaulipas y todas ellas comprendían el precepto invariable de la responsabilidad de la empresa en los
riesgos profesionales.

Accidente de Trabajo. En casos de accidentes de trabajo, el accidentado s6lo tiene que demostrar haberlo sufrido en el lugar y con
motivo del trabajo, para que la responsabilidad recaiga sobre el que

482

Como punto de referencia podemos citar las siguientes Ejecutorias:

483

�se beneficia con los servicios prestados, quien, para el efecto, debe estimarse como patrón. Directo 4110/ 1952.
Enfermedad Profesional. Tratándose del pago de indemnización por
concepto de enfermedades profesionales, basta _con que el ~brero suf~a
una en/ermedad, en el desempeño de su traba¡o o con motivo del mismo, para que tenga derecho a ser indemnizado, quedando la car~a de
la prueba del hecho relativo a si la e_nferme1ad es o no profesional,
al patrón (Apéndice de Jurisprudencia, Tesis 43~, p. 8':4) •
Accidentes de Trabajo. El patrón está obligado a indemnizar al obrero por los accidentes de trabajo que sufra, aun cuando obre con d~scuido de acuerdo con el artículo 317 de la Ley Federal del Traba¡o,
el cu~l no exime al patrón de las obligaciones que le impon_e el Título que se refiere a los riesgos pro/esionales, porque el traba¡ador. ~xplícita O implícitamente, haya asumido los riesg~s de su ~cupa~ion;
porque el accidente haya sido causado por descuido .º negligenci~ de
algún compañero de la víctima, o porque haya ocur~ido por ne~lig~~cia O torpeza de aquélla, siempre que no haya habido premeditacion
de su parte. (Apéndice de Jurisprudencia. Tesis 14, p. 37).
Seguro Social. Si las empresas aseguraron a sus trabajad~res de _acu~;do con la Ley del Seguro Social, quedan libres de toda mdemmzacion
por riesgo, en atención a lo que dispone el artículo ~ de la Ley del
ramo. Directo 9685 / 1946, enero 23 de 1953.
Ley del Seguro Social. Artículo ~- El patrón que, en cumplimi~nto
de la presente Ley, haya asegurado contra accidentes ~e~ traba¡o ~
en/ermedades profesionales a los trabajadores a su servicio, qued~r~
relevado del cumplimiento de las obligaciones que sobre respon:abtlidad por riesgos profesionales establece la Ley Federal del Traba¡o.
Sería exagerado asegurar que se ha llegado a la perfección en el cumplimiento de lo preceptuado sobre los riesgos profesionales, así como en ~u
concepción jurídica; pero cabe afirmar que es uno _de los renglon~s ~:s
elaborados y más cercanos a la justicia, de cuantos integran la legislac1on
del trabajo.
Monterrey, N. L., Noviembre de 1970.

VALOR SOCIOLóGICO DEL FACTOR RACIAL
Lucxo

MENDIETA y NúÑEz

Doctor en Derecho.
l. G_oncepto de raza. 2. Antagonismos y afinidades raciales. 3. Superioridad e inferioridad de las razas. A). La existencia de razas humanas. B). Las desigualdades raciales. C). La existencia actual de razas superiores y razas inferiores. D) . La superioridad Y la in/erioridad constitucional de las razas. E). Racismo Político y Racismo Cient!fico. 4. Importancia del factor rncial en las sociedades humanas. 5. El
mestizaje. 6. Raza y Aculturaci6n.

l. Concepto de raza. Para comprender cuál es el valor sociológico del
factor racial, o, en otras palabras, la influencia que ejerce en la organización y en la vida de las sociedades humanas, es necesario, ante todo, definirlo.
Desde un punto de vista puramente zoológico, los seres vivos han sido
clasificados, por los naturalistas, agrupándolos según las semejanzas de sus
características físicas fundamentales, en género, especie, raza, variedad, familia, individuo. Cuvier define la especie como un conjunto de todos los
cuerpos organizados nacidos unos de otros o de padres comunes y que se
asemejan tanto entre sí, como a sus progenitores.1
Para formar las especies se recurre a las semejanzas morfológicas; "pero
es preciso tener muy en cuenta, dicen Lester y Millot, apoyándose en E.
Rabaud, que a pesar de los esfuerzos de los clasificadores, 'la apreciación
de las semejanzas y de las diferencias no reposa sobre ninguna regla precisa'.
Elementos subjetivos -el coeficiente personal, la experiencia-, intervienen
con un amplio margen en la determinación, hasta el punto de que tal agrupación, elevada al rango de especie por los unos, no será para otros más
que una simple variación local".2
1

P. LEsTER y J. MILLOT, Las Razas Humanas, Ed. América. México, 1945, p. 17.
• LEsTER Y M1LLOT, op. cit., p. 18. E. Rabaud. Elementes de Biologie General.
París, Alean, 1928, p . 18.

�.,
..
ía si en diciendo los autores citados,
11
definir la especie
, .t de la especie y as1, se ega a
1
1
"para precisar os mu es
,
d ctos fecundos' . pero aparte
, •
d
s que dan entre si pro u
'
.
como con1unto e sere
·t ·o resulta que las uruones
. .
han hecho a este en en '
de otras ob1ec10nes que se .
, ·¡ (los híbridos de perro y lobo,
.
ecinas
no
siempre
son esten es
entre especies v

Se recurre tamb1en a la ÍISlolog '. gu ,

etc.)".
.
d
ue "es imposible establecer, entre
Lester y Millot concluyen afITTDan o q
dan a una realidad obje.
specíficos que correspon
.
los seres vivos, patrones e
.
1 clasificaci6n de los organismos y
tiva; estos modelos son necesanos para. a
da reducida a un grupo purac6modos para designarlos, pero la e~pec1e q~:s organismos estudiados".s
mente convencional cuyo valor vana co~d d
rfectas es decir constituí.
t do caso no son um a es pe
'
'
Las especies, en
d sus individuos ofrecen no. 1 · que gran numero e
das por seres 1gua es smo
.
,
pueden ser agrupados, a
tables diferencias dentro de la semeJ~ª comun y
, n tales diferencias, en variedades.
.
.
su vez, segu
. f.
sus caracteres diferenciales a
Cuando las variedades de la especie i1an oce con el nombre de razas.
.
fonnan lo que se con
través de las g:nerac1ones,
, n la definen los autores citados, "una vaEn consecuenc1a, la r~ es, segu .. a r la herencia".
. . , de la especie mas o menos f1Jad po
1 b
de
nac1on
. . . '.
b estas nociones genera¡es porque son a ase
Es necesano insistir so re .
d
, ter sociol6gico y sobre todo por·
postenores
·
de
nuestras especu¡ac1ones
. . ed carac
1
desde el punto de vista
ue la determinación e a raza,
.
"l mis
b
que su rayan q
MiliOt es muy relativa, pues:
o
,
afirman Lester y
,
•
11
la zoolog1a, como
.
. t definidos ambas nociones egan
.
tolera límites taJan es
'
Ji
mo que la especie no
h di h para la especie puede ap carse
hasta confundirse. Todo lo que se a c ~ decirlo una especie dentro de
a. la raza es por as1
'
íntegramente a 1a raz '
' d
ceptos es puramente conven. . . , entre estos os con
.d d
d
la especie y la ishnc1on
. . . f rbl de ninguna capac1 a
d.
de ningún cnteno in a i e,
cional. No isponemos
d . d. ·duos son de la misma raza o perteque nos permita afirmar que os ~ .iv1 " •
trario a razas distmtas .
1
neceo, por e con
'
, t
ool6gico a la Antropología, reTrasladando estos concep~os de h carac erdz la especie sapiens, comprende
sulta que el hombre del genero orno y e
.d d
forman a su vez, las razas.
diversas vane a es que
'
d f.
1 raza humana como una
. d
Lester y Millot e me a
1
Pittard, cita o por
.
'
proceden de progenitores de a
"reuni6n de individuos seme1antes y que d . t en seguida no difiere en
f • •,
mo se a v1er e
,
misma sangre"; esta de m~c1on, ~o tim precisamente lo que distingue al
d d 1 concepto zoológico y eses a
na
a e d e 1os demas
, animales: la inteligencia creadora.
hombre

°

• LESTER

y

M1LLOT,

• LESTER Y MtLLOT,

486

,

· p. 19.
op. cit.,
· p. 20 .
op. cit.,

,

Según Frank Hankins, citado por Oliveira Vianna, las razas son "las variaciones de ciertos atributos fundamentales que pertenecen a toda la humanidad".ª
Esta definición parece más aceptable, puesto que los atributos fundamentales de la humanidad son físicos, psicológicos y sociales.
Mühlman entiende por raza: "un grupo de individuos de caracteres semejantes en sus personalidades psico-físicas, dispuestos alrededor de un valor
padrón fundamental formando y conservando su tipo por medio de mezcla
y selección subsecuentes".

Si tratándose de las razas puramente zool6gicas, resulta, según hemos visto, en extremo difícil diferenciarlas con exactitud absoluta, tratándose de
las razas humanas el elemento psíquico racional que forma parte inescindible de su naturaleza hace prácticamente imposible esa diferenciación.
Como dicen Lester y Millot, en algunos casos pueden distinguirse las razas con bastante facilidad: "un sueco, un negro, un mongol, aparecen a primera vista bajo aspectos físicos bastante diferentes, que hacen fácil y acentuada su clasificación en distintas categorías; pero cuando se trata de extender a toda la humanidad este trabajo de clasificaci6n, de diferenciar las
diversas razas humanas, se tropieza en seguida con invencibles dificultades".
"Como nos ocurre con el concepto especie en zoología, agregan, no disponemos de medio cierto y seguro para separar las razas y todas las definiciones propuestas resultan vagas a la postre".6

La Antropología-física, sin embargo, proporciona cierto número de caracteres corporales que se dividen en dos clases: descriptivos y conmensurables,
para clasificar a las razas.
Los primeros son: la coloración de la piel que puede precisarse mediante
la escala cromática, la naturaleza y el color de los cabellos, el desarrollo del
sistema piloso, la forma de los ojos, y el color del iris, la forma de la nariz,
la forma de la mandíbula, la forma de los labios y de las orejas y hasta
ciertas peculiaridades de los órganos genitales.
En cuanto a las características raciales conmensurables, son aquellas que
pueden ser medidas, apreciarse matemáticamente y se reducen a cuatro fundamentales: la talla, el índice cefálico, el índice facial y el índice nasal.
La talla se refiere a la altura del cuerpo, el índice cefálico "es el porcentaje de la relación del diámetro transversal máximo de la cabeza, al diámetro antero posterior"; el índice facial lo constituye "la relación centesimal
• OuvEtRA VIANNA, Rafa y Assimilacao. 3o. Ed. Aumentada, Biblioteca Pedag6gica Brasildra. Companhia Editora Nacional. 1938, p. 96.
• LESTER y MiLLOT, op. cit., p. 22.

487

�de la anchura de la cara a su altura" y el índice nasal "la relación centesimal de la anchura de la nariz a su altura".1
Los caracteres corporales, ayudan, desde luego, a precisar, en cierto modo,
los rasgos y las modalidades somáticas generales _que ofre~e- un grupo humano determinado; pero no sirven para diferenciar y clas1f1c~ ~ las razas
porque en todas ellas se encuentran individuos cuyas caract~nst1cas a~tropológicas físicas coinciden con las de in~i~id~os de ?~os con1un_tos raciales.
En otras palabras, ninguna estatura, m md1ce cefahco, por e1emplo, son
exclusivos de una sola raza.
.
El método conmensurable ideado por Broca, según los autore_s que vemmos citando, "produjo ilusión, en la época en que fue estable~1do, de que
iba a permitir la clasificación rigurosa de las razas, p~oporc1~n~ndo ~a
precisión matemática allí donde la observación no pod1a sum1mstrar ~as
que datos inciertos y vagos. En realidad, como lo ha hech~ notar R1vet,
en todos los casos en que la identificación es posible, las medidas no hac~n
mas que confirmar lo que el examen directo hecho ~or un .expe~to h~bna
descubierto a Ja simple vista; cuando, por el contrario, es rmpos1ble i~entificar a un individuo, según sus caracteres morfológicos, todas las medidas
que se puedan tomar tampoco permitirán c!~sificarle dentr? de tal ~ cual
precisa su
raza. E l método métrico facilita la expresion de un caracter,
,, 8
valor, pero no resuelve el problema de las razas humanas ..
Se ha pretendido también determinar la . raza ~r medio de los caracteres antropológicos de órganos, aparatos y sistemas mte~nos del cu~rpo humano, porque Eduard Loth "ha demostrado en_ una sene d_e trabajos, Y no
hace mucho en una obra de importancia capital, el partido que para la
· , de las razas se puede sacar del estudio de los músculos,, los
c1asi'fºicac1on
d
9
intestinos, las arterias, las venas y el sistema nervioso"; . , pero este meto o
' no ha sido perfeccionado, está en vías de exp1orac1on.
aun
· ·' d e Ia raza por el
Se ha tratado, además, de llegar a la determmac1on
metabolismo basal y los grupos sanguíneos.
.
, .
,
El metabolismo es "el conjunto de transformaciones qu1ID1cas. y energcticas que se producen en el interior de u~ ser vivo. El_ ~etabohsmo basal
es la forma mínima del metabolismo y consiste en la med1c~on. ~el calor producido por las reacciones químicas del organ_ismo de un ~diVJduo, lo_cual
se logra, indirectamente, dosificando las cantidades de oxigeno absorbid? Y
de gas carbónico eliminado, durante un tiempo determinado de respiración. Esas cantidades son proporcionales al calor producido".10
• LBSTER y M1LLOT, op. cit., pp.

25 y

siguientes.

• LESTER y MJLLOT, op. cit., p. 32.
. .
• LESTER y MILLOT, op. cit., pp. 38 y Sl~Ul~ntes.
,. LEsTER y M1LLOT, op. cit., pp. 150 y s1gu1entes.

488

La medición del metabolismo basal se logra mediante un aparato adecuado, en sujetos que están en ayunas y en condiciones de temperatura y
reposo que aseguren la no intervención de factores extraños en el experimento.
De los estudios hechos hasta ahora, parece que el metabolismo basal difiere en cada raza; pero aún no se han obtenido resultados definitivos. También se hacen exploraciones de metabolismo especiales "que demuestran que
los procesos íntimos de la nutrición y de la secreción no son idénticos en
las diversas razas" sin que, por alentadores que sean, pueda decirse que ya
constituyen una base firme para la diferenciación racial.11
Como es sabido, la sangre contiene, entre otras, una substancia llamada
aglutinógeno, que es de dos clases: una designada con la letra A y otra
con la letra B. En la sangre de algunos individuos hay las dos clases de
aglutinógeno, en otros una sola y en otros más, ninguna. Así se forman
cuatro tipos de grupos sanguíneos: el primero formado por los individuos
en cuya sangre existe el aglutinógeno A; el segundo en los que poseen el B;
el tercero por quienes tienen A y B y el cuarto por los que carecen de uno
y otro, o sea cero(O). Es decir los grupos sanguíneos son A; B; AB y O.
Como los grupos sanguíneos son permanentes en los individuos y además
hereditarios, se pensó que podría servir para clasificar a las razas; pero bien
pronto se vio que personas de distintas razas tienen sangre del mismo grupo.
Recientemente y bajo la influencia de los descubrimientos de Mendel y
Morgan sobre la herencia, algunos autores intentan formular la Teoría genética de la raza. Esa teoría no trata de establecer los signos rácicos diferenciales, sino explicar el origen de las razas y de los cambios raciales por
la combinación de los genes en la procreación, pretendiendo que en ellos
están las características somáticas del nuevo ser. Ashley Montagu da la siguiente definición genética de raza:
"En el mejor de los casos, el término raza puede, en el sentido genético,
ser redefinido como un grupo de individuos de los cuales una considerable
mayoría, tomada en una época determinada, se caracteriza por la posesión,
a través de una herencia común, de determinado número de genes fenotípicamente seleccionados ( es decir basándose en determinados caracteres visibles y mensurables) y que establecen los límites raciales entre ellos y otros
grupos de individuos de la misma especie, que no se caracterizan por un
grado tan alto de frecuencia de estos genes particulares".12
Nótese la impresión de lo que podría llamarse el índice genético porque
se refiere a una "mayoría considerable; pero no a la totalidad de cualquier
u LESTER y MILLOT, op. cit., pp. 150 y siguientes.
" AsuLEY MoNTAou, p. 49.

489

�grupo racial genéticamente estudiado. Esto se confirma en la definición de
H. S. Jennings:
"Una raza en el hombre es simplemente un grupo de individuos que
tienen muchos genes en común o muy parecidos, aun cuando también hay
muchos genes diversos entre los individuos que componen la raza y que se
diferencian, respecto de sus genes comunes, de los otros grupos de individuos que componen la raza. Ninguna raza es uniforme en lo que atañe a
sus genes".13
Ya se ve, por lo antes expuesto, que ni la genética es una base absolutamente segura para clasificar a las razas. Cuando más, explica el origen
de caracteres visibles y mensurables en la parte mayoritaria de un grupo
racial; pero siguen siendo los mencionados caracteres, fundamentales, prácticamente, para distinguir las razas.
En resumen, hasta ahora no hay manera científica de determinar la raza,
no se sabe en qué consiste y sin embargo las razas humanas son algo evidente, se ofrecen a la experiencia como grandes conjuntos de individuos
que tienen características morfológicas semejantes, transmisibles por la herencia y diferentes, juzgadas en su totalidad, de las que, a su vez, distinguen
a otros conjuntos humanos. Es, pues, perfectamente legítimo hablar de razas aun cuando no sepamos a ciencia cierta qué es la raza, como hablamos
de tantas cosas que nos rodean aun cuando desconozcamos su naturaleza
porque para hablar de ellas nos basta constatar su existencia.
Con base en el conocimiento empírico de las diferencias somáticas aludidas, se ha tratado, desde tiempos remotos, de clasificar a las razas humanas
y en épocas recientes, con apoyo en datos antropológicos físicos que, según hemos visto resultan, a la postre, inoperantes.
Además de las clasificaciones de Lineo y de Blumenbach, puede citarse
la de Kant, que en su Antropología considera que las razas principales son:
la blanca, la negra, la amarilla y la hindú.u
Robert Lowie, después de afirmar que "es extremadamente difícil la discriminación de los grupos sobre una base racial y que ningún criterio es satisfactorio", concluye :
"Pero nosotros nos contentaremos con una clasificación grosera y distinguiremos cuatro divisiones principales: los Australoides, los Negroides, los
Mongoloides y los Blancos.15 Lester y Millot, inspirándose principalmente
en los últimos trabajos de Haldon, Montaudon y von Eickstedt, proponen
» H. S. ]ENNINGS, Bases Biológicas de la Naturaleza Humana. Espasa Calpe Argentina, S. A., p. 285.
&gt;&lt; A. MENZEL, Introducción a la Sociologia. Ed. Fondo de Cultura. México, p. 111.
,. RoBERT Low1E, Manual O'Anthropologie Culturelle. Payot.. París, pp. 12 Y 13.

490

la siguiente clasificación que "se basa únicamente en consideraciones de orden somático" :
lo.
2o.
3o.
4o.

Grupo
Grupo
Grupo
Grupo

pigmeo.
negro.
amarillo.
blanco.

Podríamos transcribir mayor número de clasificaciones sin otro resultado
que confirmar lo antes dicho sobre la ausencia de todo fundamento científico en materia de diferenciaciones raciales.
"Algunos autores, dicen Lester y Millot, han llegado hasta a renunciar
al establecimiento de grupos raciales y se han limitado a la descripción
sucesiva de un número considerable de pueblos y de tribus siguiendo solamente el orden geográfico; otros han hecho intervenir en su clasificación las
realidades o hechos lingüísticos o etnográficos" .16
Si se tratara simplemente de una cuestión zoológica, naturalista la clasificación de las razas humanas no tendría mayor importancia y podría aceptarse .cualquiera con fines metodológicos para describirlas al igual que las
espeaes y las razas de otros animales; pero en el hombre no sólo cada conjunto racial se distingue de los otros por ciertos caracteres morfológicos generales de los individuos que los integran, sino también por sus peculiaridades psicológicas y sociales.
En efecto, es indiscutible que los conjuntos raciales que advertimos por
sus diferencias somáticas, tienen también características psicológicas diferentes que, inclusive, fueron consideradas desde la antigüedad como posible
base para clasificar a las razas humanas. "Platón, dice Menzel, habla de las
características de los escitas, fenicios, egipcios y griegos, destacando, sin embargo, más bien los caracteres psíquicos que los antropológicos" .-17
Además, los individuos que forman las razas humanas, no sólo conviven sobre la tierra, como los otros animales, en relaciones de carácter biológico, sino que entre ellos se establecen interacciones sociales que influyen
en su psiquis, y a veces, hasta en sus características somáticas, imprimiéndoles
un sello especial.
La influencia de los conceptos, de los prejuicios, de las costumbres sociales
Y de la situación política de cada raza sobre el aspecto físico de sus individuos es indiscutible, especialmente sobre sus gestos y la expresión de su
facies en los que acaban por dejar huellas indelebles que formando parte
op. cit., p. 84.
op. cit., p. 111.

•

LESTER y MJLLOT,

n

A.

MENZEL,

491

�muy significativa de sus características raciales, escapan a toda medida y a
toda descripción técnica. Apenas si el arte pictórico, la literatura, la fotografía y mejor aún el film cinematográfico que logra captar el movimiento
vital, pueden dar una idea de los semblantes humanos en los que acaso radica el inasible secreto de la raza.
Porque en todos los grandes y pequeños conjuntos raciales hay individuos
altos y bajos, gruesos y delgados y de diversos tonos en el color de la piel;
pero a pesar de estas y otras diferencias antropológicas físicas se distingue a
cada uno de esos conjuntos por lo que se llama, en lenguaje vulgar, "el parecido", compuesto por innumerables pequeños rasgos somáticos, especialmente fisiognómicos que dan a los cuerpos y a los rostros de la mayoría de
los integrantes de una misma raza, cierta semejanza, ese "aire racial", que
es como el "aire de familia" que identifica a los hermanos no obstante que,
con frecuencia, tienen rasgos físicos muy diferentes.
"¿Cuáles son, dice Spengler, para nuestros sentidos, sobre todo para nui_stros ojos, las notas por las cuales conocemos y distinguimos las razas? Sin
duda pertenece esto a la fisiognómica, como la clasificación de los idiomas
18

pertenece a la semántica" .
La constitución física de las razas humanas y su "expresión racial" , dependen también de la alimentación, condicionada, en gran parte, por el territorio en que viven y que, a su vez, depende de circunstancias históricas y
políticas. Se deriva, igualmente, de situaciones de libertad o esclavitud, de
poder o de sujeción largamente vividos; en fin, de motivaciones de orden
social.
Llegamos, así, a la conclusión de que la definición de la raza, tratándose
de los seres humanos, no puede ser exclusivamente zoológica porque constituye un complejo biológico, psíquico y social que sólo es posible comprender
dentro de un amplio concepto sociológico.
Las razas humanas están formadas por grandes conjuntos de personas que
poseen rasgos somáticos parecidos y caracteres psicológicos y sociales comunes
transmitidos y conservados por la herencia. Estos rasgos y caracteres son diversos de los que, a su vez, distinguen a otros conjuntos humanos semejantes.
La raza es, ante todo, una realidad social.
Cuando hablamos de la fijación hereditaria de las características sociales
nos referimos a la sucesión tradicional de esas características que equivale,
en cierto modo, a la herencia biológica puesto que en lo social produce resultados semejantes a los de aquélla en lo físico.
Este concepto sociológico de raza, lejos de ser estático, subraya, implícitamente, el dinamismo de las razas, pues éstas sufren modificaciones y trans111

492

O.

SPl!.NGLER,

La Decadencia de Occidente. T. III, p . 177.

formaciones a lo largo del ti
E
ciales, entran en relaciones qu:m:~ luna;uanto ~o~plejos biológicos y sopor extinguir a las razas en
. g a mestizaJes que a veces acaban
su propia mezcla pa d
• .
nuevo grupo racial.
b"
.
ra ar nac1ID1ento a un
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.
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. .
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e da también el caso de que
se segregan del conjunto por d tpeq~endos o _grandes sectores de una raza
.
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cerse a regiones distantes del habitat d 1 , 1
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.
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Todo est~ apoya nuestro concepto socioló ·e
.
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•
cultura, entendiendo ésta como estilo de v·d ~ ete~nada psicología y
algunos de quienes compone
.
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n ese conjunto O todo
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nezcan a otras razas
•
s, zoo 1camente perteO
.
sean mestizos.
'
se dice' por eJ· empl0 , que está, demostrado h · t, ·
de Etiopía son de raza blanca
l
,
is oncamente que los negros
considerados ahora como de y qbule os bulgaros, los turcos y los finlandeses
raza anca en
lid d
'
pero socialmente los primeros en s
Í . rea a son de raza amarilla; u
y los segundos, para los negros lo~ re ~¡°nes con los blancos, son negros,
en sus relaciones sociales serán' . ama os_ y los pueblos de raza blanca,
pues la raza en sí misma s1·n 1siempre. considerados como blancos. No es
0 e complejo apari ·
,
·
lógicamente valioso.
enc1a rac1a1-cultural lo socioEn el caso de los negros, es también la
. .
.
no la raza pura, pues en los Estados Unido/~anenc1a rac,,al_ la dominante y
hay muchos individuos negros que en realid=dNo:e Ame~1ca'. por ejemplo,
aspecto son tratados por la pobla . , bl
so mestizos' pero por su
An
Cion anca como negro
te estos hechos indudables las investí .
s.
terminar la raza ti"enen . t ,'
.
gac1ones y especulaciones para dem eres e rmportan ·
· íf
respecta a las relaciones de los gru s hum c1a cient ,~a; pero por lo que
Más adelante trataremos d l ~l
anos entre s1, salen sobrando.
una persona no corresponde el prol ~roa que surge cuando la cultura de
a a re ac1onada con su apariencia racial.

2. Antagonismos y afinidades raciales En el
. .
es la raza, el aspecto físico f
. . .
complejo b10-psico-social que
en gran
rt l
tene capital importancia porque de él depende,
pa e, a mezcla de razas.

-----

,. J_EAN BUNHES, citado por A.
Amé nea. México, 1938, p. 194.

euv1LLIER,

lnt d
·ó
ro ucci n

ª

la Sociologla. Editorial

�Es indudable que hay razas físicamente antag6nicas y otras entre las cuales las afinidades somáticas o simplemente la ausencia de antagonismo, facilitan los contactos y las fusiones.
El antagonismo físico de raza está basado, principalmente, en las apariencias corporales; pero el sentimiento de repugnancia racial obedece también
a ideas y prejuicios colectivos.
"No sólo el hecho de que se tenga en cuenta el lazo de sangre, dice Max
Weber, sino también el grado en que se tiene en cuenta, se halla codeterminado por factores distintos de la mera afinidad racial objetiva. La más
pequeña gota de sangre negra descalifica irremisiblemente en los Estados
Unidos, mientras que no lo hace una considerable cantidad de sangre india.
Al lado de los factores estéticos, que sin duda alguna entran en juego, influye también el recuerdo de que los negros, al contrario de los indios, fueron un pueblo de esclavos, es decir un grupo descalificado en clase social.
Las diferencias estamentales, por lo tanto, adquiridas y especialmente diferencias de 'educaci6n' (en el sentido amplio del vocablo) , constituyen un
freno mucho más fuerte del connubio convencional que las diferencias del
tipo antropol6gico. La mera diferencia antropol6gica decide sólo en pe20
queña medida, prescindiendo de los casos extremos de repugnancia estética" .
En general, puede decirse que hay afinidad entre las razas cuando la mezcla da lugar a un tipo en el que no son demasiado ostensibles las huellas
somáticas del mestizaje; de tal modo que los descendientes de mestizos, al
cabo de varias generaciones, se asemejan totalmente a la raza dominante no
sólo desde el punto de vista antropol6gico, sino psicológico y cultural.
En cambio, cuando la diferencia antropológica de las razas es extrema y
el mestizo acusa rasgos indelebles de una de las dos razas, el antagonismo
es evidente. La tragedia actual del mestizo, en estas condiciones, consiste
en que se encuentra colocado al margen de las dos razas que le dieron origen,
igualmente repudiado por ambas, puesto que su tipo antropológico no encaja en ninguna de ellas. En la base de esta repugnancia se advierte, con
seguridad, el sentimiento estético, la repulsión física, indudable, agravada,
como dice Max Weber, por circunstancias sociales.
Estas consideraciones sobre antagonismos y afinidades raciales, confirman
el concepto sociológico de raza antes expuesto.
3. Razas superiores y razas inferiores. La idea de la existencia de razas
superiores y razas inferiores es muy antigua. Puede decirse que todos los
pueblos tienen en sus leyendas y en su religión, rotundas afirmaciones sobre

la excelencia y la superioridad de su raza frente a otros g
·
so sea este un sentimiento innato d
.
rupos raaa1es. Acae propia conservación I t·
.
a1 que posee individualmente t odo ser h umano
co ec iva semeJante
Pero no fue sino hasta mediados del si 1 •
Arthur de Gobineau: Essai sur l'i
r / ; XIX, con la_ obra del Conde
1855) que se planteó en el rn d nega it
e~ races ~umames (París 1853,
Gobineau aseguró que las
un o esdta ~uesttón apasionante. El Conde de
razas son es1guales que h
razas inferiores y de las tres
. . .'
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razas puras pnm1ttvas. la blan
1
.1
l
. .
ca, a aman! a y
la negra, la superior es la blanca y d ,
"L d .
e esta a raza aria.
a es1gualdad de las razas se , n 1
.
hecho de que hasta el presente 'h gu e autor citado, está probada por el
.
.
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.
.
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1 •
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.
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Esparta, de Asma, estaba lejos de
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•
se procuraran la irrigación artificial
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Y que a optaran otras medidas Sin
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. r~~' _gracias a su genio
Sostuvo tamb·, Gob'
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ien
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.
debe mantene
p~ra. que una raza conserve sus cualidades
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Después del Conde de Gobineau, Houston Stewart
.
Les Fondements du siecle XIX (L G,
d
Chamberlam en su obra:
de Lapouge en sus libros· Les Sel/( en~e .; XIX Siecle), (1899); G. V.
role social (París 1899) ; Raz
~'~~s
es (París 1896), L'Aryen, son
Ammon, Francis Galton Ka i°P" e io od~ial (París 1909) ; así como Otto
'
r earson en iversas obras
tu .
l
.
. .
' sos vieron a tesis
de la desigualdad de las razas d 1
la raza blanca.22
y e a supenondad de la rama germánica de

/e~

Entr~ los au.1?res citados, especialmente Lapouge
a la p1gmentac1on de la piel, color del cabello y dey Arnrnon, atribuyeron
los ojos y sobre todo
n P. A.
174
y 175.

• MAX WEBER., Economía " Sociedad. Ed. Fondo de Cultura Econ6mica. México.
T. 11, p. 54.

494

" P. A.

· S ocio
· ¡ogiques
•
' Les Thl ories
Contemporaines. Payot. París, pp.

SoROKIN

SoROKIN'

op· cit·, pp· 175 Y s1gu1entes.
• .

495

�A ) . La existencia de razas hu.manas

a la forma alargada del cráneo, es decir, a los dolicocéfalos, signos de superioridad racial.
Estas teorías hirieron el orgullo de las otras ramas de la raza blanca y
provocaron inmediatas reacciones. V arios escritores publicaron obras demostrando que no existen razas puras, y algunos como Brunhes, llegaron a sostener que la raza es una ilusi6n.
La cuestión pasó del campo científico al político, principalmente a partir
de la Segunda Guerra Mundial, cuando Hitler, basándose en las teorías que
establecen la superioridad germánica y en las doctrinas de Hegel y otros
filósofos, pretendi6 que a Alemania correspondía señorear al mundo y que
para lograrlo debería mantener pura su estirpe.
Desde ese momento, la literatura sobre los problemas raciales tomó un carácter político y se dividió en dos bandos: el de los "racistas" y el de los
"antirracistas", llenando de confusiones una cuestión que debe ser exclusivamente científica.
Refiriéndose a Latinoamérica y con apoyo en las ideas de Hankins y Papillant, Oliveira Vianna, eminente sociólogo brasileño, dice: "Entre los factores que más han concurrido para obscurecer el valor incomparable de las
nacionalidades americanas para los estudios de la raza, especialmente para
los estudios de la biología étnica, está la acción ejercida por aquellos publicistas y científicos europeos que reaccionaron contra los teorizantes de la superioridad de la raza germánica. Los pregoneros del 'pangermanismo', del
'nordicismo', del 'anglo sajonismo' habían creado con sus doctrinas un sistema
de ideas extremadamente chocante al orgullo nacional de varios pueblos
civilizados.
"Este hecho dio motivo, agrega, a una reacción que se caracterizó, como
era de esperar, por la sustitución de la tesis opuesta: la igualdad de todas
las razas. En su esfuerzo por la demostraci6n de la tesis igualitaria, estos
doctrinarios reaccionarios se preocuparon por acentuar la ninguna importancia de los estudios de raza. Como todas las razas son iguales ¿ para qué
perder el tiempo en investigaciones sobre biología diferencial de las razas,
sobre las cuestiones del mestizaje de las razas, sobre el problema de las
23
razas aptas a la civilización y de razas ineptas a la civilizaci6n?
Nosotros pensamos que es necesario retornar al plano puramente científico
para examinar el problema serenamente y en toda su amplitud y profundidad. Comprende ese problema, a nuestro parecer, varias cuestiones de ca-

B) · Las desigualdades raciales.

·

C
.
D)) • La
La existencia
s
. . actua1 de razas supenores
y razas inferiores
E) . R . upenon?~d y la inferioridad constitucional de la¡ razas.
. . . . ac~s~o p~htico y racismo científico. La discriminacio'n racial y la

d1scrumnac1on social.
A ) . L a existencia de razas humanas Ne a
.
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..
g r la ex1stenc1a de las razas hue estrmr por su base l
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pre ens1on de que la
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r una o uscac10n antiincurren a menudo m o 1º un am
l ento y en la que, desafortunadamente
'
, uy e aros ta entos.
'
que aducen los que ruegan
.
sonLas
lasrazones
siguientes:
la existencia de las razas humanas

No hay razas puras· Desde el prmc1p10
. . . de I h
·d
mezclando los pueblos de la tierra d b.d
a m:~am ad se han venido
rras, contactos etc etc de t I
e i o a desplazamientos, invasiones, gue,
.,
.,
a manera que en la t lºd
1 d "
sangre de todos".
ac ua a todos tenemos
"En toda Europa, dice C. Kluckohn las Am, .
.
mación constante de mezclas
'
eneas, Afnca y Asia, la fornuevas y en gran
t •
nota fundamental durante los , ltº
·¡ - par e mestables ha sido la
u irnos m1 anos E t . ·r·
versidad
del
acervo
heredita
.
.
l
s o ·s1gn1
ica fº
que. la di,
n o, me uso en una. pobla
,
omogenea es grande s· •r·
bº ,
cion super 1c1almente
h
'
· igm 1ca tam 1en que l
·
o más individuos no indica
.
a semeJanza exterior en dos
necesariamente una ascend ·
,
. .
enc1a comun, pues
1as semejanzas pueden ser el producto de
teres derivados de una se .
l
combmac1ones al azar de caracrealidad, nadie puede no~~:a~º:~ etamente diferente de antepasados. En
ciones" _H Podría
d
o os sus antepasados durante siete genera.
respon erse a este autor un
. , .
ciertas regiones de Africa
h b ,
'
poco iromcamente, que en
.
no a ra negros puros . pero q h
y en ciertas regiones de América n h b , . di ' ue ay puros negros
Este razonamiento de l
l o a ra m os puros; pero sí puros indios.
as mezc as se apoya
te biológico digamos me1·or
l' .
den un concepto exclusivamen'
' zoo oo1co e raza que
, h
.
es aplicable a las razas h umanas " en ' cuya d f · ·,, segun
•
.emos visto, no
factores psíquicos y sociales E
e imc1on mterv1enen, además,
bº , .
· s, por otra parte un razo
·
f 1
10log1camente considerado p
.
'
nam1ento a so, aun
las razas desde el principi~ doriuehs1 en :erdad se hubiesen mezclado todas
.
.
e a uman1dad actualme t
h b,
.
renc1as
, raciales sino que todos los h ombres ' resultado ndee 1no a na
1 d1fetend nan los rasgos comunes d e esa mezcla. Por
' el contrario, avemos
mezcque
a total.
sub:

pital importancia que requieren análisis separados:
" CLYDE K LUCKOHN A ntropologia. Fondo
Aires,
p. 142.
'
de Cultura Económica• MéXlCO.
·
Buenos

'" OuvEDlA V1ANNA,

Rafa e Assimilarao. 3a. Ed. Augmentada. Bibliotheca Peda-

g6gica Brasileira. Companlúa Editora Nacional. 1938, pp. 15-16.

497

496

H32

�sisten las razas fundamentales: la blanca, la negra, la amarilla, con sus características somáticas diferenciales, lo cual quiere decir cualquiera de estas
dos cosas:
a) . Que no hubo tal mezcla total de razas, sino que fuertes núcleos de
ellas han permanecido puras y son el vivero inextinguible de cada raza, o
b) . Que la raza es una potencia ignorada que a pesar de todas las mezclas reaparece en el curso de las generaciones para reconstituirse indefinidamente.
Si, como hemos dicho, las razas humanas son complejos biológicos, psíquicos y sociales, no es necesario que sean biológicamente puras. Basta con
que exista una semejanza física entre un gran conjunto de personas, que las
distinoa de todos los demás conjuntos humanos, para que constituya una
raza :, además de las peculiaridades somáticas, las características psíquicas
y sociales contribuyen a establecer el parecido que une a los integrantes de
la raza de que se trate y a la vez los diferencia de otras razas.
Todas las confusiones en esta cuestión provienen de que algunos autores
se empeñan en aplicar el concepto zoológico de raza a las razas humanas
y naturalmente se dan vuelo demostrando de mil modos que las razas humanas no responden a ese concepto.
Kluckohn, en el capítulo "Raza: un Mito Moderno", de su obra ya citada
Antropología, no puede menos de decir: "Es indudable que hay razas humanas". 2 5 Si bien, se dedica, después de esta afirmación rotunda, a hacer
una serie de consideraciones contradictorias empecinándose en demostrar que
zoolóoicamente las razas humanas no existen porque la genética demuestra
que k&gt;s parecidos físicos nada tienen que ver con la raza, para decirnos, en
seguida, que "nuestros conocimientos actuales sobre la genética de las poblaciones humanas se han obtenido viajando en un bote de remos en un
'
.
vasto mar de ignorancias
y haciendo
uno que otro sondeo aqui, Y a 11a'" •20
Sin embargo, en su concepto: "Clasificar los seres humanos como _una
raza sobre una base que no sea puramente biológica, equivale a destrmr el
significado del término y hace desaparecer incluso la base proporcionada por
el argumento biológico unilateral" .27
y asómbrese el lector: antes, el autor citado ha dicho: "Los hombres son
animales. Pero el hombre es un animal de una clase muy especial Y la aplicación de las observaciones hechas en animales no humanos a los seres humanos no debe hacerse a la ligera".28
Páginas más adelante no tiene inconveniente en decir que "El hecho de

c.
"" c.

21

KLUCKOHN,
KLUCKOHN,

c.

KLUCKOHN,

" c.

KLUCKOHN,

n

498

op.
op.
op.
op.

cit., p . 129.
cit., p. 129.
cit.
cit., p. 139.

que las nociones populares corrientes de 'raza' son en gran parte mitológicas
y sin una base cientüica aceptable, no debe llevarnos a tirar el niño al vaciar el baño. Indudablemente ciertas características físicas externas son más
frecuentes en algunos pueblos que en otros. Si esto fuera todo, podríamos
dejar la cuestión en paz observando que, teniendo en cuenta los conocimientos científicos actuales, la principal importancia de los diferentes tipos
físicos de la humanidad es que poseen rasgos que tienen un grado elevado
de visibilidad social".29
Lo de la mezcla de razas desde el principio de la humanidad que ha determinado la impureza actual de todas, lo rectifica el autor citado cuando
dice: "Es cierto que el término 'raza' se ha empleado en las disertaciones
científicas aplicándolo a entidades que no son rigurosqII1ente comparables.
Cuando se aplica a alguna población pequeña, aislada desde hace mucho
tiempo (por ejemplo los aborígenes de Tasmania) la palabra puede tener
un significado casi comparable al que tiene cuando se aplica a los animales
no humanos". 30
"Si un grupo pequeño, agrega, se ha cruzado interiormente durante bastante
tiempo para alcanzar la estabilidad y la homogeneidad genética, podemos
hablar de herencia de grupo al mismo tiempo que de herencia individual".31
Otro autor antirracista: Ashley Montagú, dice que: "La idea de raza, representa uno de los mitos más peligrosos de nuestra época y uno de los
' tr'
.
" . "La raza, agrega, es 1a hechicería de nuestro tiempo".
mas
ag1cos
Sin embargo de estas afirmaciones rotundas, no tiene inconveniente en
afirmar, más adelante: "En el sentido biológico, desde luego que existen diversas razas de la humanidad. Es decir, que la humanidad puede considerarse compuesta por numerosos grupos que como tales frecuentemente son
suficientemente distinguibles entre sí, en el sentido definido anteriormente
para justificar el que se hayan clasificado como razas separadas". 32
'
Después de esta rectificación, puesto que si las razas tienen existencia real
no pueden ser mitos, asegura que la mayor parte de las autoridades, en la
actualidad, "no tienen duda acerca de la falta de significado de la antigua
concepción antropológica de raza" y por esta razón, quiere que la palabra raza
se borre del vocabulario y cita a Huxley quien opina que "sería muy conveniente
que se pudiera eliminar el dudoso término raza de todas las discusiones de los
asuntos humanos y sustituirlo por la palabra "grupo étnico".ªª
Esto nos parece francamente infantil, porque lo importante no son las

;,, c.
'° c.
n c.
11

'"

op. cit., p. 155.
op. cit., p. 149.
KLUCKOHN, op. cit., p. 146.
AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. l.
AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 5.
KLUCKOHN,

KLUCKOHN,

499

�palabras en sí mismas, sino los conceptos que encierran. Si el concepto permanece el mismo, las variaciones en los términos con los que se le expresa,
nada logran, nada significan.
A esta serie de contradicciones y confusiones se ven obligados quienes tratan de desacreditar, inútilmente, la evidencia de la raza con argumentos
especiosos a falta de datos científicos fehacientes.
En el estado actual de la ciencia, lo único que puede decirse, debemos repetirlo, es que las razas se ofrecen a nuestra experiencia de manera evidente
y consisten en semejanzas físicas que agrupan a los individuos en grandes
conjuntos, diferenciando a esos conjuntos unos de otros y que esas semejanzas
y diferencias somáticas van acompañadas de características psicológicas y sociales comunes a los individuos que integran cada raza.
La trasmisión de las características físicas, psíquicas y sociales, se hace,
probablemente, por los mecanismos de la herencia y de la tradición social
o herencia social, manteniendo la semejanza de las razas a través del tiempo.
En resumen, las razas humanas sí existen; pero como grandes unidades
sociológicas con base en caracteres biológicos que no deben considerarse con
el mismo rigor que se emplea al clasificar a las razas de animales no humanos.
B). Las desigualdades raciales. A la existencia evidente de las razas humanas debe agregarse esta otra evidencia: la de su desigualdad. Esa desigualdad es de carácter somático, psíquico y social. Las razas difieren por
el color de la piel y por otras muchas características, antropológicas. Además, todas las razas que habitan sobre la tierra no se encuentra en iguales
condiciones de organización social, pues mientras unas han llegado a muy
altos estadios de civilización y de cultura, otras se encuentran en grados que
pudiéramos llamar primarios de evolución. Es, pues, indudable, que las razas no son iguales ni desde el punto de vista físico, ni desde el punto de
vista psicológico, ni desde el punto de vista social. Esto se puede demostrar
fácilmente porque se basa en hechos objetivos, específicos y comprobables,
mientras que la afirmación de la "igualdad esencial de las razas humanas"
hecha antes que nadie por Blumenbach, carece de prueba científica.
C ) . La existencia actual de razas superiores y de razas inferiores. Esta
cuestión que es, en realidad, el punto neurálgico del problema, encierra, a
su vez, dos cuestiones de capital importancia. lo. La superioridad o inferioridad actual de las razas humanas y 2o. La superioridad o inferioridad
constitucional, es decir ingénita, irremediable, de las mismas.
El primer punto tiene que resolverse afirmativamente: negarlo es más
que un error científico, una verdadera necedad. Indiscutiblemente que desde hace millares de años hasta la actualidad, existen grandes y pequeños

conjuntos raciales en un estado de inferioridad absoluta frente a otros que
han ~esarrollado culturas y civilizaciones brillantes. Es más, ciertas razas.
ademas de que no han aportado nada importante a la cultura de la huma~
nid_ad, parecen incapaces aun de asimilarse la de aquellas razas con las que
estan en contacto.
Suele decirse, en contra de esto, que si se toma a un niño de una de
esas. razas inferiores y se le lleva a un establecimiento educativo de las poblac1one_s de las llamadas razas superiores y se le atiende y enseña con cuidado, bien pronto demostrará que es tan capaz como un niño de esas razas
para asimila~se sus conocirni~ntos y su cultura. Es posible; pero quienes así
argumentan ignoran la cuestión que es determinar si la raza de que se trate,
como tal, ha demostrado facultades creadoras y no si uno de sus miembros
es capaz de aprender lo que gentes de otra raza y de otra cultura han creado Y le enseñan. Son dos cosas bien distintas. A los griegos nadie los llevó
a una escuela ~e otra raza ni los atendió para que se hicieran capaces de
crear su maravillosa cultura. Fue el genio de su raza las virtudes innatas
de carácter racial las que les permitieron asimilar c;nocirnientos de otros
pueblos Y expresarse, a pesar de todas las adversidades en esa cultura
Decir que los bosquimanos actuales, o los pigmeos n; son inferiores ~orno
raza, a los anglosajones, por ejemplo, no pasa de ser una hipocresí~ • al"o
que nadie cree. Desafortunadamente, la naturaleza no es democráti~a, ~o
ha_ derramado su_s dones por igual; tanto en el reino vegetal como en el
ammal, se dan eJemplares de primera y de segunda clase, maravillosos especímenes y deplorables criaturas.
La existencia actual de razas inferiores y de razas superiores es un hecho so~iológico que debe conocerse en detalle y a fondo para bien de la
humamdad, porque ese conocimiento ayuda a elevar a los inferiores en tanto que ignorar o negar la evidente inferioridad de ciertas razas ;ólo sirve
para explotarlas.
"Que h~y- ~ferencias mentales entre las razas, dice Sorokin, es algo que
parece defm1tivamente establecido; ya sea debidas al medio o a la herencia
e~contramos ?iferencias mentales considerables entre los principales grupos rá~
c1cos (no decimos_ nacionales) . Su existencia está atestiguada, en primer lugar,
por el papel tan diferente que han desempeñado en la historia de la humanidad
las diversas razas, así como sus realizaciones culturales. En tanto que casi
t~d_a_s l~~ raza~ han .t:n~do ocasión de crear las formas complejas de la
c1;1hzac1on y tiempo 1bm1tado para ello, el papel de las razas proto-austral01des y proto-negroide ha sido muy modesto a este respecto, mientras que
el papel de las razas caspiana, alpina y mediterránea, ha sido extremadamente grande. Ellas han abierto la vía en la creación de una forma compleja de cultura. Han sido las vencedoras y las conquistadoras de casi todas

501

500

•

�·
en el mundo enlas otras razas, expulsándolas y extendiéndose e11as JnJsmas
tero••_:,

. f . .d d constitucional de las razas. El seD). La superioridad y la i11 enon a
r·
lm
·rerioridad o supe.,
el que se re 1ere a a
gundo punto de la cuestion, o sea
blema que no corresponde a
rioriclad constitucional de l_as_ r~zas, es un :r;e lo que es, estudia las realila sociología porque esta disciplina se ocup
dades sociales y no la esencia de las cosas.
tal s realizadas por
Lo que sabemos hasta ahora es que las pruebas roen e
.
. d
favorecer a la raza blanca.
varios m,·estiga ores parecen .
.
te con los resultados obtenidos por
Sorokin f_orm6. un cuadro ~prer;;2a~. Pinter-Keller ( 1922); Thorndike
numerosos investigadores: Yer es . irsh 1926) ; Peterson (1921) y Me
( 1923) • Mitchell-Rossanoff ( l 9l 9 ) ' H
(S
( 3) . Presse)·-Tetter
'
B· h
( 1923) · unne 192 ,
Fadden-Dashiell ( 1923) ; ng am
Wimm ( 1920) • Murdock
( 1919) ; Arlitt ( 1921) ; Denick ( 1920);
weg1er'

Sch

( 1920) ; Plyde ( 19~5) ·
mo se ve comprende investigaciones reaEl cuadro mencionado que, ~
. ' t· dores expone cifras que en
. .
por diversos mves 1ga
,
lizadas en d1stmtos anos y
d . 1·
·a obtenidos por diferentes
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todos los casos reve an c
1 coeficientes de los negros son
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.
.
bt nidos por los blancos.
1
muy mfenores a os o ~
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d. Sorokin refiriéndose a los tests
"No es necesario continuar esta sta, lC~
.
• guna excepción
e prácticamente sm mn
·
'
citados. La precedente muestra qu 1 d en esos estudios los resultados
d'versos
métodos
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negro
han sido unammes. • ,
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el del blanco lo que está en pe ecto
es comparativamente mas baJO que
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1 d t hist6ricos antes a u 1 os .
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a1·d d los resultados seran tam ien
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una raza como un
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desfavorables para la raza negra, porq
de vista''.as
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merosas investigaciones citadas, s1 apun n
muy importante.
.
.
. dice midan realbas o tests de mte1igenc1a,
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· •
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'
mente 'la mteligenc1a es u .
s ue estén estandarizadas y que pobases de comparaci6n de que _d1~~n~o p q bien esas pruebas indican que
sean alguna pretensión de ob1etiv1da . ues
'
" P. A.
• P. A.

502

SoROKJS,
SoRoJtJs,

op. cit., P· 222 ·
op. cit., p. 227.

en todos los pueblos aparecen runos muy bien dotados. Un negro norteamericano, evidentemente un 'pura sangre', dio un C. l. de 200. 88
"Y en lo que respecta a los grupos de los niños negros del estado de Tennesee, dieron un promedio de 58 y los de los Angeles 105. Este margen muestra que el cociente de inteligencia no depende principalmente de la capacidad 'racial'. En la primera guerra mundial, los negros procedentes de
ciertos estados del norte que sabían leer y escribir obtuvieron promedios más
altos en la prueba Alpha del ejército que los blancos de ciertos estados del
sur que sabían leer y escribir. Los negros procedentes de los estados de Ohio
e Indiana demostraron ser superiores a los blancos procedentes de Kentucky
y Mississippi en las pruebas Alpha y Beta del ejército. Esas y otras cifras
análogas siguen de cerca a las cantidades relativas gastadas en educación en
diversos estados y a otras condiciones ambientales para que la relación sea
una simple coincidencia". 37
Agreguemos, por nuestra parte, que en todo caso los tests de inteligencia sólo demuestran la capacidad actual de las razas; pero no su capacidad
"constitucional", es decir, ingénita, que está, cuando menos hasta ahora, fuera de toda prueba científica.
Mientras en los individuos cabe asegurar su incapacidad creadora, mediante las discutibles pruebas de inteligencia o por la simple observación de sus
actos, hasta determinada edad límite después de la cual se tiene la seguridad absoluta de que han demostrado indudable incapacidad personal porque no hicieron nada notable, tratándose de las razas no es posible establecer su incapacidad constitucional definitiva, porque son, por decir así, unidades colectivas en las que el misteri9so juego de las relaciones hereditarias
producido por las uniones entre sus individuos, puede hacer surgir, en un
momento dado, cierto número de seres extraordinarios capaces de transformarlas. Como la vida de una raza es prácticamente ilimitada, dispone siempre de tiempo para evolucionar; mientras no se extinga, nadie puede asegurar su incapacidad definitiva. Si una estación favorable, una corriente
fluvial que se desvía, o cambios cósmicos imperceptibles hacen que árboles
frutales o plantas de flores, que no se mueven, den un afio mejores fruto~
y flores que otros, con mayor razón es posible que las razas, compuestas
por individuos móviles, mediante el contacto de cepas mejores, bajo circunstancias históricas y sociales favorables, produzcan élites que al cabo de cierto
tiempo modifiquen radicalmente sus capacidades. Según E. Boutmy el en• Nótese que este autor, decidido antirracista, a pesar de sus afirmaciones sobre
la mezcla de razas "desde el principio de la humanidad"; acepta la posibilidad de
"un negro pura sangre'' en esta hora y la "evidencia", es decir, el simple hecho
de mirarlo como prueba de esa pureza.
" c. Ki.uCKOHN, op. cit., p. 159.

503

�cuentro de los jonios y de los dorios, dos ramas de una misma raza, produjo
el milagro de la cultura griega.38
Y precisamente porque no se sabe qué es la raza, en qué consiste, resulta anticientífico lo mismo afirmar que no se producirán en el seno de las
razas actualmente inferiores, por desfavorable que sea su situación, profundas transformaciones, en un futuro más o menos lejano, que afirmar que
sí se producirán esas transformaciones.
Todo esto no son más que especulaciones sobre lo que puede o no puede
ser, completamente ajenas a la Sociología y carentes de toda base seria. La
única realidad social concreta, indiscutible, es que en todo momento de la
historia de la humanidad se encuentran razas en estado superior y razas en
estado inferior y que ese hecho no puede ignorarse ni disfrazarse por simples conveniencias políticas. El hombre de ciencia no debe ignorarlas y
menos aún, enmascararlas, a menos de dejar de serlo para convertirse en un
propagandista vulgar.
Recientemente, a fin de no herir el orgullo nacional de los pueblos, se ha
introducido en el lenguaje científico una nueva denominación para designar a las razas que actualmente ofrecen un estado de inferioridad indudable:
se les llama "subdesarrolladas". ¿Qué es una raza subdesarrollada? La que
está en situación inferior (sub, igual a debajo) ; pero el término, de acuerdo con las consideraciones que acabamos de hacer, nos parece rigurosamente científico. Pues según esas consideraciones para distinguir la inferioridad
actual de la constitucional de que hemos hablado, habría que decir, al referirse, por ejemplo, a un grupo étnico en estado casi primitivo, que es una
raza actualmente inferior, porque si la llamamos inferior a secas, estamos prejuzgando sobre su inferioridad constitucional que hasta ahora es científicamente indemostrable. En cambio, la palabra sub desarrollada, se refiere a
un concepto dinámico: el desarrollo, que se proyecta hacia el tiempo indefinido y por consiguiente al aplicar a un grupo racial el calificativo de subdesarrollado, se hace referencia sólo a un momento de su historia, no prejuzga, lleva implícita la posibilidad de su desarrollo futuro.
Una cosa sí es sociológicamente comprobable y tiene capital importancia
en el estudio de las cuestiones raciales y es ésta: La superioridad o inferioridad de las razas se mide por su capacidad creadora demostrada. Desde
este punto de vista, pueden clasificarse las razas actuales en superiores e inferiores; pero todo ser humano, en condiciones nom1ales, es capaz de asimilarse una cultura debido a su inteligencia y a facultades innatas de imitación. En consecuencia, es indudable que las gentes de las razas actualmente
inferiores o subdesarrolladas si hasta ahora no han sido capaces de crear

una. cultura
valiosa, lo son de adoptar plenamente la de cualqmer
· raza su.
perior si se les proporcionan los medios y si se les coloca en las circunstancias
adecuadas para lograrlo.

.E)_- ~ac~mo político y Racimo científico. La discriminación racial y la
discnmtnaci~~ social. ~ero ~na cosa es que se admita, como no puede menos de admi~, _la existencia actual de razas superiores y de razas inferiores
Y otra_ muy d1s~~ta que se postule el derecho de las que se encuentran
e~ meJores con?1c1_ones de civilización y de cultura, en posesión de una ciene1a Y de una tec~ca ~u~ les da enorme ventaja sobre las que se hallan en
estado factual de inferioridad, para dominar y explotar a e'stas. Q menes
·
t a1
c?sa .ª irman, profesan un racismo político que nada tiene que ver con la
c1ene1a.
~or el contrario, el racismo científico se concreta a comprobar el hecho
evidente _de qu~, en ºla actualidad, existen sobre la tierra conjuntos raciales
que· se diferencian unos de otros por características soma'ticas, psico
· J'og1cas
·
y
socia1es Y que algunos de esos conjuntos han demostrado superioridad evidente sobre otros. Esto, desde un punto de vista moral, en vez de facultarl~s para someterlos a su dominio, los obliga a estudiarlos y comprenderlos a
fm de _elevar sus condiciones de vida y hacerlos aptos para la lucha de Ja
humanidad por la realización de sus más altos destinos.
,Las difer~ncias raciales tampoco justifican la "discriminación racial", fenomeno. .social
que
·
.
. se basa, como dice Max Weber, segun' expusrmos
antes,
en preJmc1os ~1ales y en lo que él llama "la repugnancia estética" y ue
n?sotros preferimos denominar "antagonismo racial"; es decir, falta de ~in,1d_ad entre _dos razas por absoluta desemejanza de caracteres físicos, psicolog1cos y sociales.
~n ,,el fondo'. la discriminación racial se confunde con la "discriminación
social que ex1st~ en todas las sociedades humanas. Un blanco, por muy
blanco que sea, s1 entra todo harapiento y sucio a un restaurant de lujo de
Nue:a ~~rk, seguramente que será expulsado en el acto. Desafortunadamente,
los mdiVIduos de las llamadas razas inferiores o subdesarrolladas por circunstancias ~conómicas y de cultura, son desaseados y su forma de hablar
Y de . conducirse los hace repulsivos para las gentes de las llamadas raza~
superiore~ que, debido a su cultura y a su situación económica, tienen mejor
presentación personal y mejor trato.
~n muchos casos, la discriminación racial es una cuestión de distancia
SOC1al. . En muchos casos, cuando no hay repugnancia racial específica desaparee1endo la distancia social, desaparece la discriminación racial.
'

4. Importancia del Factor Racial en las Sociedades Humanas. La im• E. BouTHM-

504

505

�portancia sociológica del factor racial es sencillamente enorme y asombra el
que se trate, actual.mente, de negar la existencia de ese factor al pretender
negar la realidad de la raza como hecho biológico-social.
En el origen mismo de las sociedades humanas está el factor racial porque la tendencia gregaria de los hombres se da entre los que se consideran
semejantes. Las hordas primitivas seguramente que no eran heterogéneas,
sino que se formaron por el crecimiento de los pequeños grupos que pudiéramos llamar biológicos, formados en tomo de las mujeres, merced a la
reproducción interna que estableció entre ellos evidentes lazos de carácter
racial.
Del mismo carácter son el clan, la tribu y la confederación de tribus, antecedentes, inmediatos estos últimos, de la constitución del Estado. En consecuencia, en el período formativo de las sociedades humanas, el factor raza
aparece dotado de extraordinario dinamismo y obra como fuerza de unificación y organización.
•
El estado surge, como afirma Gumplowics, de la lucha de razas, unas veces por el agrupamiento de las que se sienten afines y otras por el dominio
de las más fuertes mediante la conquista de las débiles. Y lo mismo en el
caso de los vencedores que de los vencidos, la conciencia de raza subsiste
como lazo social de trascendental importancia, en aquéllos para mantener
su poderío y en éstos la esperanza de su próxima liberación.
Desde los relatos bíblicos, la raza aparece ligada al destino de los pueblos y es energía biológica y espiritual que contribuye a su unificación interna, a la solidaridad de los individuos y grupos que la integran y a su desarrollo cultural.
La sobreestimación de la propia raza es un fenómeno social que se advierte en todos los pueblos desde tiempos remotos, y a ese fenómeno se deben, en gran parte, las proezas realizadas por muchos de ellos y su conservación en las circunstancias más desfavorables. El caso de la raza judía es
concluyente.39
En el mundo moderno, la nacionalidad parece haber sustituído en importancia social, a la raza; pero la Yerdad es que, en el fondo de todas las nacionalidades racial.mente heterogéneas perviven la idea y el sentimiento de
raza. Esto se advierte con toda claridad cuando se habla de un alemán na• Los antirracistas niegan la existencia de la raza judía porque, según dicen, no
presentan uniformidades somáticas, pues las medidas antropométricas del judio ale•
mán no coinciden con las del judío francés, etc.; no obstante de que como hemos
dicho, niegan que la semejanza física sea prueba de la raza. Pero la raza judía es
un hecho social indiscuúble y se ha encargado, a través de la historia de la hu•
manidad, de demostrar su existencia hasta convertirse en un valor de gran peso en
los desúnos del mundo actual.

c~o~alizado mexicano, _por ejemplo, pues así, en la expresión corriente, se
distingue la procedencia racial de la nacionalidad adoptada. y si esto sucede cuando se trata de individuos pertenecientes a ramas o variedades de la
raz~ blanca, co~ ~ayor razón en los casos que se refieren a personas de razas
rad~~l.ment~ distintas. Al negro nacido en los Estados Unidos de Nortea_merica ! cmdadano de ese país, no se le denomina simplemente norteamericano, smo negro norteamericano.
En Hispanoamérica se distingue en el lenguaje común y en el científico
al _i~dígena peruano, del p:ru~no a secas y se habla de razas indígenas
Mexico o en todo caso de indios mexicanos.
~a nacionalidad no ha podido ni podrá, por mucho tiempo, sustituir a
la idea de raza, porque ésta ha contribuído poderosamente a la formación
de l_as nacionalidades. En un principio toda nacionalidad era racial y si
es cierto que en el mundo actual muchas nacionalidades se han constituído
con distintos grupos raciales como resultado de acontecimientos históricos
de guerras internacionales o de conquistas, en el fondo de esas nacionali~
dades se encuentra siempre a una raza políticamente dominante. Los Estados Unidos de Norte América constituyen, qué duda cabe, una nación; pero en ella, a pe~ar del fuerte porcentaje de individuos de raza negra, la blanc~ es la_ que tiene en sus manos los destinos de esa nación y en ella se
piensa siempre que de ésta se trata.
Hasta en países indiscutiblemente antirracistas como lo es México en cuyas leyes ~ documentos oficiales se habla siempre de la nación mexicana,
en pleno S1glo XX el lema de la Universidad Nacional es éste: "Por mi raza
hablará el espíritu".
Pero no solamente hallamos a la raza en la raíz de las nacionalidades
sino que es también la promotora del Estado. Toda raza tiende a consti~
tuirse en nación y toda nación en Estado.
La raza aparece, además, a lo largo de la historia de la humanidad como un motivo de emulación entre los pueblos. Esa emulación se pro;ecta
en el trasfondo de todas las actividades sociales de manera más o menos
consciente, lo mismo en los campos de batalla que en la esfera industrial •
y comercial y en las competencias deportivas y artísticas.
En el juego de las interacciones de cada sociedad humana la raza en
,
de casos, ha sido la causa originaria de las clases
'
'
gran numero
sociales.
Todavía hoy, en muchos países, México entre ellos, la diferenciación de las
clases sociales tiene una base de carácter racial: el proletariado está compuesto, casi en su totalidad, por individuos de raza indígena y de mestizos
en los que predominan los rasgos físicos y la cultura del indio.
Parece, pues, que la idea y la conciencia de raza, forman parte de la naturaleza humana y desempeñan un papel importante en la vida de las

a:

507
506

�sociedades. Ciertamente se ha venido cargando el concepto de raza de un
significado que le es ajeno y en más de una ocasión el exagerado sentimiento racista de algunos pueblos ha sido causa de lamentables tragedias;
pero lo que hay que combatir, en todo caso, no es a la idea de raza, factor
social inapreciablemente valioso, sino las desviaciones de que ha sido objeto,
las falsas teorías que se han elaborado sobre ella, con un sentido político.
Si las razas humanas viviesen aisladas, sin entrar en relaciones unas con
otras todo lo relativo a la raza tendría un interés puramente científico, de
simpie curiosidad o afán de conocimiento; pero, contrariamente, cualesquiera que sean sus diferencias físicas y morales, económicas y de cultura, las
razas se hallan en constante comunicación, en frecuente contacto. Es más,
la formación de los países modernos por la reunión política de diferentes naciones, la antigua institución de la esclavitud y los sistemas de conquistas
y coloniaje, han traído como resultado que, en 1':l seno de m~chos Estados
convivan fuertes núcleos de población de raza y de cultura diferentes, dando lugar a graves problemas sociales y políticos.
En los países de población heterogénea, desde el punto de vista racial Y
cultural, se presentan, con frecuencia, conflictos y tensiones que alteran la
paz y que son consecuencia de los desajustes sociales originados por las disparidades raciales y de cultura. En todo caso, la vida de esos países ~esulta
en extremo difícil por falta de unidad interna. De ahí la enorme 1IDportancia del factor racial en las sociedades humanas y la necesidad de estudiarlo, a fondo, para dotar de una base científica a las medidas de orden
político destinadas a resolver esas situaciones.
5. El mestizaje. Cuando viven en un mismo país, bajo una autoridad
común, razas diversas, a pesar de todas las diferencias físicas y mentales Y
de carácter social, se mezclan con más o menos intensidad según que se. trate
de grupos racialmente antagónicos o afines dando lugar a una raza .mte~media O mestiza que, con el tiempo, puede hacer desaparecer las d1span• dades raciales y llegar a constituír una nueva raza única que es el ideal de
todos los pueblos heterogéneos.
"La mezcla de las razas, dice H. S. Jennings, consiste esencialmente en
agrupar en un solo individuo genes procedentes de individuos de diversos
tipos. consiste asimismo en agrupar genes que separadamente dan resulta'
· de esta mezc1a.?" 'º
dos muy
diversos. ¿ Cuáles son las consecuencias
Según el Conde de Gobineau, el mestizaje produce, de manera indefectible, la degeneración racial; pero las modernas investigaciones sobre este
• H.

508

s.

p~n~o, ~~ican que eso no es cierto en todos los casos, sino que, a veces, la
hi~~dac1on humana _es conveniente para el desarrollo de la especie.
La verdad_ es, dice Ashley Montagú, que en lugar de ser nociva para
l_a ~esce~denc1a y las generaciones siguientes, la cruza racial entre grupos
e~~cos diferentes es altamente ventajosa, tanto desde el punto de vista biologico como desde cualquier otro punto de vista".
"Por medio
de la cruza, agrega, es como la naturalezal en forma del sis, •
te~a .genet1co del hombre, muestra su poder creador, la cruza es uno de sus
pnnc1pales medios para la producción ininterrumpida de tipos de vida nuevos Y más vigorosos". "La hibridación, insiste, es uno de los procesos fund~e_n_tales de la evolución" y en seguida esgrime este argumento que parece
definitivo:
•
"Si hubiera algo de verdad en la sugestión de que la hibridación da por
resultado la ~egeneración o decadencia del hombre, éste hubiera perecido
hace mucho tiempo o se hubiera hundido al nivel de un idiota deforme pues
es un~ de las criaturas más mezcladas del mundo". "Lejos de hace~ que
se extmgan,_ c~~cluye, los grupos existentes, la entrada de nuevos genes en
el grupo prlillitivo puede haber sido el medio que no solamente lo salvó de
extinguirse, sino también sirvió para revitalizarlo".n
Según el autor citado, la idea de que el mestizaje degenera a las razas
es de origen social; pero no tiene comprobación alguna en los hechos. "E~
m~~has partes del mundo en donde los pueblos de color viven bajo el do~010 de los blancos, el híbrido es considerado por el blanco como un paria".
Sm embargo, cuando, por el contrario, se les eleva a la misma condición de
los progenitores resulta "que los descendientes de las uniones mixtas son
en general, por lo menos tan buenos como sus padres y en muchos aspect~
superiores".42
Es_to se debe, siempre según el autor citado, a que en el cruzamiento, el
mestizo es el producto de parte de los genes del padre y de la madre resultando así una síntesis que no sólo lleva en sí las cualidades de uno 'y de
otra, sino que es diferente, nuevo, en muchos aspectos fundarnentales,43
En apoyo de estas aseveraciones, Ashley Montagú cita varios casos y se
basa en las investigaciones de diversos autores :
De las uniones entres maoríes y blancos en Nueva Zelanda "los híbridos
combinan los mejores rasgos de los dos grupos étnicos y h~n demostrado
que_ son tan capaces como los blancos. Un maorí ha sido primer Ministro
sustituto de ese país, mientras otros más han ocupado altos puestos en el
gobierno".
41

"

]ENNINOS,

op. cit., p. 275.

AsHLEY MoNTACÚ,
AsHLEY MoxTAcú,

.. AsHLEY MONTAOÚ,

op. cit., pp. 125, 126.
op. cit., p. 131.
op. cit., p. 131.

509

'

�Esto ha sido posible porque "la discriminaci6~ ~. 1~ barrera de color nunca
desarrollaron intensamente en Nueva Zelan a .
.
se
.
, el Dr Crok es evidente que en media casta, por ~o
"En Australia, segun
· . '
.d bles ventajas por su herencia
menos en el territorio norte, tlene cons1 era
biol6gica".,5 .
.
bab' t nauvos
son polm·esi·os, e'stos se han mezclado
En Hawai cuyos
itan es
.
f'li .
chinos co'
. rd d con Japoneses,
i pmos,
'
"con blancos de muchas nac1ona i ,ª esl, D ,•,.111·am Krauss que dedic6 al
1
·
t " y segun e
r. '
'
reanos, portornquenos, e c. .
. "no hay la menor prueba de
. d
das raciales seis anos,
estudio e estas mez
d
dientes y aunque tampoco las
.
t e los híbridos o sus escen
d
d
discor anc1as en r
.
ixt resulta satisfactoria desde to os
hay de vigor híbrido, la descendencia m a 1m
,, "
.
t fsica como menta ente .
los puntos de vista, tan o i
•
•
1 . di mestizo "demostr6
e hizo un estudio especial sobre e m o
'
Bo
Franz as, qu
. •
el blanco".
más alto y más fecundo que el md10 puro o que
. d
que es
1 d de una mezcla que se ha realiza o
La poblaci6n hispano-maya, resu ta o .
t siglos según el estudio de
la Península de Yucatán durante casi cua ro
'
en
bl ,1
William, es vigorosa y saluda e. .
l
t . El Antrop6logo Agasq e afirman o con rano.
h
Sin embargo, ay autores u
d' d I mezcla de razas en el Brasil,
.
, A
nte que ha estu 1a o a
.
s1z, segun gramo '
tá tendida la panmixia, dice que e11 a
que es uno de los países en _que es exd· t . ra las meJ· ores cualidades del
al · descriptibles pues e eno
es causa de m es md · di y 'crea un mest·IZO deficiente en lo que atane
1
blanco, del negro y e m o S h l tz hablando de la mezcla de razas
a su energía física y mental. c_6u t ' . l es cada vez mayor y supera a
, d'
e la degeneraci n rac1a
h'
en el Peru, ice qu
la infusi6n de sangre c ma
,
damericanos y su causa es
la de otros paises su
. d' S gun' Schulttz "el mestizo
d l
t' o de blanco-negro-in io. e
'
en las venas e mes lZ
•
d l progenitores y sí los vicios de
no hereda las virtudes de mnguno e os
bo ,, '8

am s .
.
. lidad el mismo Agramonte asegura que
Desde el punto de v1Sta de la vita
'
la guerra civil de Norte
. .,
di
· · os que actuaron en
"según la opm1on de ez c1ruJan
. d blanco y negro es inferior
•d d pulmonar del mestlzo e
'
América, la capaci a
1 peso de su cerebro aumenta
·toras Hunt cree que e
a la de las razas progeru
·
S , M . el mestizo se caractecon la proporc1'6n d e sangre blanca. egun orns,
.. AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 133.
.. Citado por AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 134.
" AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 136.
., AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 138. Cultural Sociedad An6niroa. La Habana,
.. ROBERTO AcRAKONTE, Sociologla. Ed.
Cuba. T. I, P· 31 4.

510

riza por su debilidad e infecundidad. Nott, según investigaciones hechas en
Carolina del Sur, encuentra en él una marcada infertilidad".'9
Tratándose de la cruza entre negros y blancos, la cuesti6n se vuelve, como se ve, más ardua, pues aun cuando Ashley Montagú, refiriéndose a los
estudios hechos por varios autores sobre los mestizos de negro y blanco en
Estados Unidos y en Inglaterra, afirma que "hay razones para creer que este
nuevo tipo étnico es perfectamente bueno, de acuerdo con la medida de adaptaci6n bio16gica", otros autores como Davenport, por ejemplo, afirman que esta clase de mezcla produce trastornos biol6gicos en los mestizos; pero Castle,
objeta que "nos gusta considerar al negro como inferior. Consideramos la
cruza de negros y blancos como una degradaci6n de la raza blanca. Buscamos pruebas que apoyen esta idea y tratamos de persuadirnos de que las hemos encontrado aunque no sin,an".50
H. S. Jennings asegura que: "en conjunto, el aumento de vigor híbrido
no se ha manifestado de manera muy ostensible en la cruza entre las diferentes razas humanas estudiadas hasta ahora". En otra parte de su estudio
dice: "Si los organismos que promueven los dos juegos de genes son muy
diversos, los resultados de la mezcla pueden, en verdad, ser desastrosos". 11
Esta cuestión, como fácilmente se advierte, a menudo se encuentra contaminada de racismo y de antirracismo político. Nosotros consideramos que
la opinión de Sorokin sobre el punto es la más aceptable: "Las teorías de
Gobineau, de Lapouge y de numerosos eugenistas, dice, respecto del mal
inevitable de la mezcla de razas, parecen parciales. El problema no está
resuelto. Los copiosos datos recogidos resultan frecuentemente contradictorios. Hipotéticamente la soluci6n más probable de la cuestión parece ser
la siguiente: La mezcla de sangre entre ciertos grupos rácicos debe ser probablemente provechosa, mientras que entre otras razas parece ser nociva.
Por otra parte, la autorreproducción, cuando la cepa es buena y no contaminada, debe ser beneficiosa, mientras que cuando la cepa es pobre y contaminada, trae la degeneración. Tal es la respuesta que puede ser la más
cercana a la verdad. Sin embargo, sabemos aún poca cosa sobre las condiciones y las razas exactas cuya mezcla sería feliz o desafortunada".62
En nuestro concepto, no sólo debe tomarse en cuenta, como lo hacen Ashley Montagú y los autores que cita, el resultado biológico de la cruza entre razas, sino el psicológico y el social. Sobre la psicología de los mestizos,
es poco lo que hasta ahora se ha estudiado y en cuanto a la situación social
de ellos, diremos que la realidad de esta hora indica, sin lugar a duda, que
'" ROBERTO AGRAKONTE, op. cit., T. I, p. 316.
• ASHLEY MONTAGÚ, op. cit., p. 141.
11
H. s. ]ENNINGS, op. cit., pp. 275, 285 .
ª P. A. SoROKIN, op. cit., p. 233 .

511

�.
bueno ue sea el producto biológico de
la mezcla enue razas desa~mes, p~:nsideram~s como razas desafines a aqueesas mezclas, no es ac?nse3able.
el unto de vista somático, porque enllas diametralmente diferentes desde
p . f's·cas y conflictos de orden
• ·
repugnancias 1 1
tre ellas existen, casi siempre, .
d 1
la existencia de la raza interdifcil en ocasiones o orosa,
. 1
h
social que acen
i '
dºt d a las condiciones socia es y
media. Esto, naturalmente, se halla supen:nª e: contacto razas carentes de
políticas de cada lugar en donde se po
afinidad.
,
hl Montagú "la cruza entre negros, inEn el Brasil, por ejemplo, segun As e~ d
atr,ocientos años. La población
h
r d durante mas e cu
dios y blancos se a rea 12a º. f . d 1 s descendientes de estas cruzas es
ha aumentado mucho y el upo 1~1co de o d
Innumerables brasileños de
bº , ·
social a ecua o.
en todo aspecto io1og1co y
,' 1
d. tinciones en cualquier aspecto
origen mestizo han logrado las mas a tas is
de la vida".
e la misegenación fue un valioso
"todo conduce a creer qu
.
.
d l h be
F
Para reyre,
b ·1 - creando ese tipo ideal e oro r
factor para la formación del ras1 eno,
negra o india para revivir
moderno de los trópicos, el europeo con sangre
3

su energía".ª
,
M ntagú en Cuba "donde las conLo mismo acontece, siempre seguBn ·1º 1 descendient~s de cruzas entre
. tes a las del ras1 ' os
. 1
diciones son seme3an
.
f' icos y sociales part1cu armente
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aceptados
como
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negros y b
. ,, H
formados y de los más progresistas . d
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Sin embargo, a _nues_ro
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resadas de los antirrac1stas que t_
b
D Roberto Agramonte, en
'
.
Según el sociólogo cu ano r.
. 1
1
su punto de _vista.
en Cuba "no hay segregación rac1a en as
cuanto se refiere a los negros,
. f ·1 d diversiones ni en los cen.
. n los parques m anti es e
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1 spectáculos públicos ni en os o·
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1934
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lo cual se prod UJO una
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negro "no es recibido en la alta soc1e a cut 1 .matrimonio entre negros
•
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· " . En cuan o a
círculos exclusivos y anstocr

512

La mezcla de razas se efectúa principalmente entre las capas socialmente
inferiores de los pueblos en contacto. Los individuos de esas capas, generalmente de muy baja cultura e instrucción, ignoran las especulaciones científicas sobre el mestizaje -que por otra parte no han llegado a ninguna conclusión irrebatible- y obedecen simplemente a sus instintos biológicos, de
manera que por malo que se le considere como antes decimos, el mestizaje
es un hecho social que los países en donde se produce deben afrontar irremediablemente.
Las investigaciones antropológicas y biológicas sobre el mestizaje y sus
resultados prácticos, positivos o negativos, solamente pueden influir en la
política migratoria de los países respecto de la admisión o el rechazo de
ciertos extranjeros para que se establezcan en su territorio; pero no pueden
hacer nada para evitar que se mezclen los grupos raciales ya establecidoi.
dentro de sus propias fronteras, cualesquiera que sean las consecuencias de
ese mestizaje.
6. Raza y Aculturación. En los países en donde conviven una raza superior y otra u otras actualmente inferiores, o subdesarrolladas, al problema
biológico del mestizaje se agrega el de la transculturación, pues la sola mezcla racial no logra la unidad nacional que sólo resulta de la identidad de
cultura, de sentimientos y de intereses. En este caso, se impone, con mayor
razón, el estudio concienzudo de los problemas raciales para encontrar las
mejores vías de mestizaje y de la elevación cultural de las razas menos
desarrolladas hasta incorporarlas plenamente a la cultura de la raza que se
considera superior.

op. cit., p. 149.
149
Mo::-iTAoÚ, op. ci~., P·, T. 1
329.
ROBERTO AoRAMONTE, Sociolog1a.
. , p.

,. Cºtado por
"
..

y blancos, los padres blancos, ya se trate de hombre o mujer, se oponen de
manera casi absoluta a semejantes uniones.
Actualmente, en Cuba, no hay discriminaciones raciales y los negros y los
mestizos actúan con frecuencia en la política y obtienen, a menudo, cargos
de elección popular. Lo mismo está sucediendo, aun cuando con muchas
resistencias, actualmente, en los Estados Unidos de Norteamérica. En el
caso del mestizaje, como en el de la cuestión relativa a la superioridad o
inferioridad de las razas, las investigaciones y las especulaciones que se han
hecho y se hacen, tienen un interés principalmente científico, de carácter
antropológico y biológico; pero de escaso o de ningún valor para la sociología porque independientemente de los resultados definitivos que puedan
alcanzarse con las mencionadas investigaciones y especulaciones, la mezcla
racial, en donde conviven razas distintas, es un hecho, un fenómeno social
sobre el que no tienen influencia alguna.

l
AsHLEY

AsHLEY

MoNTAoÚ,
º

513
H33

�SOCIOLOGlA DEL ARTE
Los retablos o ex-votos populares
ÁNGELES MENDIETA ALATORRE

(Academia Mexicana de Sociología)

Preludio
PRELUDIO sí, porque acaece que lo que aquí va a decirse exige no solamente el frío instrumento de la investigación, sino algo más que toca linderos insospechados y escudriña la relación esotérica entre personas divinas
y humanas, presente en los retablillos populares con un acento musical de
patética ingenuidad.

Las obras de arte descubren olímpicamente su belleza, como si desnudándose provocaran de inmediato el asombro del espectador; otras expresiones
por su modestia y simplicidad, han menester de adentrarse para su estudio
con los pasos contados, tomando en cuenta los motivos por los cuales fueron creados.
Aparentemente están bien lejos de la importancia que revisten otros temas como las relaciones de los pueblos, de las personas o de los fenómenos
sociales en conflicto, pero estas manifestaciones populares por su perennidad,
su reiterativa presencia y su multiplicidad expresiva, acusan aspectos muy
interesantes del comportamiento humano. Las tablillas populares o ex-votos,
para decirlo pronto, informan de un compromiso personal entre un oferente
y la Divinidad invocada que da por resultado un milagro del cual se da
público testimonio haciendo el relato plástico y literario del mismo. Ambos
personajes están en la tablilla, aunque la jerarquía se presenta con la actitud de rodillas del oferente, sobre el piso, y la Divinidad entre nubes y
aureolas -a la manera de las imágenes bizantinas- así como el relato visual en su forma más patética.
Acusa tal relación cierto carácter idólatra en tanto que el milagro es hecho más que por el santo mismo que se invoca, por su imagen elaborada

515

�y presente en el santuario, pues debe llevarse la tablilla precisamente a ese
sitio y lo más cerca del lugar que ocupa tal imagen.
Andar de peregrinación por los grandes Santuarios mexicanos del culto
popular, es recorrer la aventura del descubrimiento de un mundo donde
se realiza ese intercambio virtual, asaz mágico, pero conmovedoramente ingenuo, por medio del cual los peregrinos ofrecen público testimonio del favor recibido.
Estas tablas cubren los cuadrantes laterales del Altar Mayor, en otros, se
dispersan por los corredores o se muestran en las sacristías; dispersos por todas partes, conviven con otros testimonios más fehacientes como muletas
abandonadas y rudos bordones, se juntan con la diminuta milagrería de platas que forma grandes medallones o se arrima a los escritos de papel, que
como pajaritas sueltas se dejan por todos lados o se introducen en los resquicios de las urnas de los santos y, otras veces, forman grandes estelas a lo
largo de los muros claustrales.
Hay ex-votos en la Villa de Guadalupe y el Santuario de Los Remedios,
en la Ciudad de México; en San Juan de los Lagos, Ocotlán, Zapopan y
Talpa, en Jalisco; por supuesto en Chalma y en Tizimín; en algunos santuarios la "manda" debe cumplirse entregando el retablo después de entrar
danzando ida y vuelta hasta el altar, por supuesto sin dar la espalda.
En nuestros días el retablo empieza a ser desvirtuado, sustituyéndose por
cartas como las que están a la vera de San Sebastián de Aparicio en Puebla,
o se paga su publicación oficiosa en encuadre curiosísimo de fervor, dentro de las planas graves de los periódicos que llevan una nota tan patética
como la de los obituarios. "Doy gracias ... " es el estribillo de la leyenda
contumaz que encabeza la relación literaria. Pero en éstos y aquéllos hay
la expresión de un compromiso cumplido, en palabras que revelan la relación esotérica de dos personas, una poderosa, dueña de facultades extraterrenales y otra, que ha sido privilegiada con una dádiva de ese poder.
En pos, desde hace tiempo, de los escondrijos del alma popular que se
expresa en las artesanías del arte menor, anduve hurgando aquí y allá hasta
descubrir un aspecto singular de los retablos mexicanos y que no se encuentra en las ofrendas orientales -quizá acaso en las tablillas japonesas,
pero sin dibujo vital-, ni tampoco en las tablillas flamencas ni alemanas,
pues parece ser muy peculiar del pueblo mexicano.
Comenzó el descubrimiento de esta "veta" espiritual a la vista de una tablilla en la cual una mujer eferente, cubierta con rebozo oscuro, está de
rodillas cerca de una cama mal cubierta, deshecha por abandono de un
hombre que ya tieso y cuan largo es, se muestra suspendido entre el cielo Y
la tierra, en visión alucinada o levitación extraña, en tanto que la Virgen
de Guadalupe está a la izquierda, entre nubes. La cara de la mujer es de

beatitud indescript~ble, en tanto que el marido de ella mantiene los ojos celeyenda•• "D01· G racias
· a N tra. Sra. Guadrrados. Rezaba asi
. la peregrina
.
alupe, por re-coJer a mi marido Elpidio López enco miendo las palizas
me da~a para su salba ción". (sic)
que
. El milagro cabal, fehaciente, era haber conseguido la libertad de por vida.
libre del verdugo, la mujer atribuía a milagro la gloria de su viudez . L '
Deo!
· 1 aus
Tan asom~rada quedé que me dediqué a buscar el tema trágico-cómico
de estas tablillas populares, consideradas modestamente en tono menor aun
den~ _d_e las artes populares, pero que son expresión ingenua y redonda
-def1D1t1vamente fresca- de la puerilidad del alma mexicana.

Las Artes Populares.
. El encanto y la frescura de las artes populares compensan las limita ·
discretas de su calidad estética.
c10nes
Una parte de las llamadas Artes Populares, entra de lleno en el folklore 0
folclore, q~e c~mo se sabe es palabra compuesta por los términos f olk, pueblo
y _lore,_ sabidw:ia; y está formado por las expresiones anónimas que son pat~º1:1º de ciertos grupos y se dan en ciertos pueblos, donde permanecen
c:15i sm alteración alguna, de tal manera que ofrecen peculiaridades tradic10nales del alma de un pueblo.
En nuestros. días, las artesanías, el folklore y todo lo que se considera
Arte popular, tiene relevancia grata, y prueba de ello es que en la Olimpíada
Cultural
celebrada
en México durante el año 1968, se presentaron en el
F f IM
d.
1
es iva . un ~1 del Folklore, grupos de 25 países, con danzas de un deslumbramiento vital. Asimismo, en octubre de ese mismo año en Ja Plaza de
la ~anta Veracruz de la Ciudad de México, hubo una Exposición lntern_acional de artesanías populares, en la cual tomaron parte 45 países ofrec~endo mue~tras d~ tejidos, joyas, alfarería, máscaras rituales y de ~eatro,
figuras, munecas, títeres, tocados, objetos religiosos, recipientes de plata y
otros 1:1etales, tallado en madera, juguetes, cerámica, instrumentos musicales
pequenas esculturas, estatuillas, vidrio soplado, chaquira, figuras de pan d~
dulce para el Día de muertos, calaveras, alcancías, etc.
Est~ reconocimi~nto al, ~alor del arte popular es reciente y obedece a un
cambio de mentalidad critica. Dice Toussaint al respecto:
"La manife~tación plástica que se conoce hoy con el nombre de arte popular no ha sido apreciada y reconocida como tal sino en los últimos tiemDurante to~o el siglo XIX y en los principios del XX el criterio art1Stico estaba regido, obligatoriamente, por los dictados de la Academ1a
· ...

~s:

517
516

�El descubrimiento del arte popular corre parejas con los estudios antropol6gicos y viene a formar parte de lo que se ha designado con una fea palabra:
Folklore ...
"Los famosos retablos, que son ex-votos en que los fieles agradecen una
merced recibida, narrando el mal y su remedio mediante la intervención de
una imagen sagrada (están) llenos de evocaci6n e ingenuidad, así en la manera de plantear el tema como en su solución plástica, estos pequeños cua• dros pintados al óleo sobre madera, hoja de lata, o cartón, abundan en los
santuarios de las imágenes celebradas. Los más antiguos que se han encontrado datan del siglo XVII, pero aún hoy continúan siendo elaborados.
No son obras de arte pictórico, sino rituales y no presentan semejanza con
ninguna otra pintura, ni antigua ni moderna. Y, sin embargo, su valor artístico es enorme por la interpretación auténtica -infantil- de las formas,
de la perspectiva de los efectos y emociones que llenan de vida a sus personajes" .1 "La Sociología del Arte ha de evitar, en lo posible, caer en especulaciones filosóficas, en abstrusas disquisiciones de estética y alejarse, especialmente, de cualquiera pretensión de carácter crítico o preceptivo. Su
fin único será el análisis del arte como hecho social". Tal afirma don Lucio Mendieta y Núñez en uno de los pocos estudios sobre la Sociología del
Arte y añade posteriormente:
"Las artes folklóricas tienen indudables valores estéticos que son, seguramente, el secreto de su perennidad. Desde luego, diremos que se trata de
manifestaciones espirituales que tienen la frescura inmarcesible de la originalidad, de la sencillez y de la sinceridad, expresiones artlsticas sin mistificaciones, sin academismos, nacen con la naturalidad de las flores silvestres.
Se plasman en una especie de moldes distintivos que son como simbolos dPcada pueblo, entendiendo aquí, pueblo, en el sentido de una agrupación multiforme, de una gran unidad formada por numerosos grupos cada uno de los
cuales tiene su propia voz y su propio aliento que se traduce, entre otras
cosas en el arte. . . .Sus características fundamentales estriban en que no
'
cambian
sino muy lentamente y sólo en pequeños detalles. Son productos
2
de industrias domésticas que se trasmiten de padres a hijos ... "
Las Artes Populares se relacionan con las costumbres del pueblo y con
aquellos hechos que le interesan o emocionan, así la ofrenda votiva o manifestación plástica son también expresiones genuinas.
La vena popular, que no tiene ninguna relación con lo vulgar, aunque
algunos no lo distingan, ha mantenido siempre la corriente más vigorosa
Arte popular en México en "México y la Cultura". S.E.P.
Méx., 1946, pp. 301 y 302.
• MENDIETA v NúÑEZ, LuC10, S ociología del Arte. Inst. Inv. Sociales. de la U .N.A.M.
1

ToussAINT, MANUEL,

Méx., 1962, pp. 7 y 299.

d~l arte de los pueblos. Sus raíces con la existencia misma le ofrecen savia
viva Y renovada que prosigue, ajena a los aherrojamientos de la erudici6n.
En cuanto a ~as o~rendas religiosas, la vinculación con la naturaleza tiene
?tr~ fuente enriquecida. Así, las sustancias bienolientes como la mirra el
incienso Y los ~dumes, sirven para las ofrendas rituales, lo mismo los ~rodu~tos de la tlerra como flores y frutos, así como oro y metales preciosos.
Mas burdo, ~ nuestro entender, es el sacrificio cruento de los animales y
~~n de las mismas personas, como el caso de Ifigenia en la mitología, de los
Jovene,s al toro de Creta, o de las doncellas en el cenote sagrado de Mérida
Yucatán.
'
Más exquisitas son las peticiones sin sacrificio, como los papelillos que se
enr~llan en las ramas de los árboles que rodean los grandes santuarios del
Japo~: las monedas que se arrojan con fuerza para que su ruido atraiga la
atencion de los di~s~s distraídos o la festiva ironía de arrojar monedas a
las fuentes para solicitar el milagro de volver a ella.
. Muy a~tigua es
costumbre de las dádivas y su estudio se pierde en los
tiempos Sm memoria. Luego, ya hay testimonio rudimentario de ellas y poco
a poco se transforman, pulen y elaboran.
Andando _el tiempo, las ofrendas votivas alcanzan calidad superior y son
verdaderas JO~as. En los palacios bizantinos y en los orientales ""ense los
templos materialmente repletos de ofrendas en magníficas piezas de orfebrería".ª
En las art~ decorativas se encuentran objetos que por el material emplead_o, forman diversos grupos cuya finalidad es también diversa. Pueden menc10narse _entre est~s. expresiones, _la,orf~~rería y los trabajos de forja, que inclu~en piezas metálicas de cerraJena Ojival, rejas claustrales blasones clavos
ver~as, candelabros, arquillas, llaves, aldabones, plata calad: y repuja,da, cus~
todias, cruces procesionales y armas. El hermano pequeño, modestísimo breve, de esa expresi6n artística es el milagro de plata repujada que ta~bién
com? "ex-voto" adorna relicarios y tablas cubiertas de terciopelo, en los santuanos del culto popular.
L~ cer~ica, que fue tan celebrada en Grecia y Roma, tiene peculiar
mamfe~tac~on entre_ las culturas prehispánicas y se ha considerado que algunos 1dohllos so~ figuras :otivas u ofrendas. El yugo y la palma, por ejemplo, no se sabe si fueron instrumentos rituales u ofrendas.
Otr~s e~presiones del arte ~ecorativo no interesan propiamente aquí como
la _tapic~na, las art~s del teJ1do, los famosísimos mosaicos, el mobiliario y
~aJorreheves, l_os_ tapices, el arte del vidrio y la joyería, aunque sí cabría senalar a las miniaturas como referencia a los precitados milagros.

!ª

• ~LANco CoR1s,

J.,

Espana, 1918, p. 34.

Manual de arte decorativo. Librería Parera. Barcelona 2do T
·
· ·

519
518

�Los retablos o ex-votos.

. .
d
tiempos del Cristianismo, se convirLas peregnnaciones e los primeros
., .
d
l Ed d Media
tieron en grandes corrientes migratorias penódicas u~ante X~I a XVIII
nuevo y poderoso esplendor en los siglos
y .
'
y "alcanzaron
.
. . , a la Reforma El unpulso
después de la transitoria decadencia que s1gwo
.
,
.
de la di.
parti6 en general de la fe y de la necesidad de sentirse mas cerca
rticular
de
las
numerosas
gracias
vinidad en lugares consagrados Y, en pa
'
.
d'f ndían
dispensadas de las milagrosas curaciones, que en los santuan~s se 1 u
' milagros, cuadros relig1osos,
.
con libros de
medaHas y. pequeñas imágenes
b . bmanel
.
el y de la esperanza que, en virtud de ello, a nga a
ducattvas en pap '
.,
al Se diri e uno a la milagrosa imahombre de liberarse tamb1en de todo m .
g
.d
ue se uiere conjurar la desgracia y comenzar una nueva v1 a.·;
gen
~rq viene
. q a ser asi, una fuerza liberadora y se .siente como energia
El milagro
vital".,
.
.
bres
. .
tán presentes en nuestra vida y reciben ya nom
Estas peregrinaciones es
S .
Lour
•
diversos como "Tours" a los centros del culto como Roma, antiago,
des etc.
•
1 ''n
~ntre paréntesis es curioso hacer dos advertencias peculiare~ co~ re a~10 a
1
a las pereg~~ciones ;. al ~~~ :eellac:;ri~~:~¡0
:nr:~::~~t:. ~n
puede constituir una man ª
. •
ara el islamita
l nas religiones esta peregrinaci6n es obhgatona, como p d
l .
~~ar la Meca, lugar al cual dirige sus oj~s d~a:;~::1: d;:o:ib~t1¡u~:
sitio de la tierra en el cual se encuentre.. ~~
ul d
b .6 "el mi.
h
a la imagmacion pop ar escu n
l
f
presentaci6n de a igura uman. :
, . d
quisita belleza para el
l
,, del arabesco ornamentac1on geometrica e ex
.
agro
'
hib' . , también era para las smagogas y
adorno de las mezquitas. Es~ pro i~iton_ co ercial en nuestros días para
,
· · es mantiene su en eno m
segun a1gunas opimon
.
sus limitadas calidades
sostener la corriente abstracta en la pmtura, pese a
estéticas.
N
1 caso del retablillo o pintura popular que aquí nos ocupa,, pu~
o
es
e
ahí se encuentra un caba1 rearismo, aún en sus aspectos y detalles mas m.
h
l . bolismo se ofrece de manera concreta.
~y~e~
. .
l
~
hil decíamos que las peregnnaciones a os san
Volviendo a tomar el º•.,
l
andes caminos del culto y enriquerios dieron lugar a la formacionb de los gr tuarios como Venecia y Bizancio,
cieron las ciudades donde es_ta an º1s san ros acostumbraron llevar ofren1 .
tante es advertir que os rome
.
::o e: ;::r de los favores, para dar testimonio de los que ~abían recibido o como mera "cortesía" amorosa.

~=

4

VOTIVTAFELN,

520

GEROO SCHREIBER' Deutsche .Mirakelbücher. Düsseldorf, 1838, p. 66.

Ese mismo espíritu pas6 a normar las peregrinaciones en América con tal
persistencia que nuestro pueblo las realiza a porfía, alegando mandas hechas
por propio gusto.
Sin embargo, en otros tiempos, la imposici6n religiosa hubo de recurrir
a diversos procedimientos, desde el arrasamiento como el montar el templo
sobre la pirámide derruída como acontece en Cholula, o encomendando
a los propios indios la fabricaci6n de las estupendas imágenes, como los
Cristos de caña, que muchos indios utilizaron para esconder dentro de ellos
los idolillos venerados, hasta el convencimiento hecho por los misioneros,
convencimiento que despunt6 en el artífice creador del mundo ingenuo, pávido y deslumbrador de Tonanzintla.
En cada santuario, los peregrinos y romeros siempre han dejado fiel testimonio de su paso. No solamente en los de la religi6n cristiana, sino también en las paganas.
"Los pequeños objetos fabricados en metal, como piezas de agradecimiento, provienen de lejanos tiempos. En el Museo de Louvre, París, se encuentran objetos de bronce de la época de los griegos que son votos que debían
depositarse sobre un altar en homenaje a los dioses, para agradecer sus bondades. Cuando la gente estaba enferma, ofrendaba un modelo de la parte
afectada -como la pierna o el pie- confiando en que los dioses la curarían".'
De igual manera, en los santuarios mexicanos, hay miles de objetos de
plata -&lt;le la buena plata mexicana- que forma medallones, cruces y formas barrocas a la vera de los altares. Y también representa brazos, tumores,
deformaciones y padecimientos diversos que los artífices populares ofrecen
por unos cuantos centavos y los fieles llevan a los santuarios.
Don José Guadalupe Zuno, que bien sabe de estas cosas, al hablar de los
retablos en su libro Las artes populares de Jalisco, hace una historia somera
del grabado y la litografía en México, porque considera que la producci6n
popular de estampas y cromos son los antecedentes del retablo y coincide
con Toussaint en señalar que estas expresiones del arte popular no tenían
ninguna validez en el criterio académico del siglo pasado. Menciona un estudio de R. Leopoldo Orendáin -que desgraciadamente no he encontradod6nde está la historia del retablo desde sus primeras manifestaciones en
Egipto y Cartago; luego, señala los orígenes de la palabra:
"El nombre de retablo, viene de cuando los sacerdotes celebraban la solemnidad de sus ritos al aire libre en sencillo altar y frente al pueblo, sin
adornos, con los candelabros puestos en el suelo. En el siglo XII se estableci6 la innovación de poner una especie de tablero de dos hojas de suerte
que al terminar el sacrificio se doblaba y se guardaba, llamándose díptico,
que luego aument6 a tres hojas y se llam6 tríptico. Como se colocaban tras
el altar, se les llamaba retrotábula. Como eran cambiables de un sitio a otro,

521

�se les llamó también retablos. Los retablos flamencos fueron famosísimos y
los pintaban los grandes maestros de los Países Bajos. Después el retablo ad5
quiere grandes proporciones murales y son decorados ricamente".
Cabe también comentar que el retablo refleja ciertos aspectos del alma
popular, entre otros, el nuestro posee una indestructible capacidad de asombro, de conciencia mágica que rige muchos actos de la vida diaria.
El juego de azar, la Lotería, la fertilidad de la tierra de temporal, el cambio político, los remedios de los males y la fortuna, se vinculan siempre a la
posibilidad de la sorpresa o del milagro.
Cuando la angustia por una situación fortuita hace presa de la mente
humana, la gente devota invoca a la imagen de su particular devoción y
ofrece o promete llevar el retablo con la expresión visual del milagro. Así,
en esta relación se encuentran los factores del retablo: el oferente que da
gracias, la reproducción de la imagen invocada y el relato del milagro ocurrido, que para mayor testimonio se escribe en la leyenda.
Una clasificación sucinta de los retablos podía ser la siguiente:
Clasificación por temas: Calamidades públicas: catástrofes, inundaciones,
pestes, pérdida de cosechas, sismos. Afecciones personales: enfermedades, accidentes, golpes de fortuna, disgustos familiares. Padecimientos de personas
o animales o propiedades del oferente.
Materiales: Tablillas pintadas al óleo que varían entre 20 por 35 centímetros, hojas de lata y cartoncillo.
Tonalidades y matices: por lo general colores puros y brillantes, rojo,
blanco, verde, azul y amarillo.
Personajes: la representación de la Imagen invocada, entre nubes y con
aureola y el oferente de rodillas.
Relato del milagro, hecho en forma patética, como acción detenida en
trance, con el ambiente idóneo: paisajes, recámaras, cárceles. Detalles nimios crudos y casi morbosos (vendas, sangre, matrices, tazas de noche, etc.) .
Es curioso advertir que el arte del retablo, se parece al de los "retablillos"
por su carácter anónimo y su fabricación en talleres colectivos. Los talleres
de los siglos XII a XV en Europa tuvieron tanta importancia que las portadas que ellos construían llegaron a tener más fama que en la última etapa
del estilo románico donde las estatuas de los santos y su simbolismo son de
altísima calidad. Los escultores desarrollaron el arte del retablo que consiste "en una obra que sirve de fondo ornamental del altar. Se hacen de
piedra, de madera, de bronce o de otros materiales. Los de madera pueden0
ser policromados o dorados, también hay unos que son tablas pintadas" .
• Nueua Enciclopedia Temtitica. Ed. Richards, S. A. Panamá, 1963, Tomo VI,
p. 64.
• Ob. cit., Ed. Centro Bohemio. Guadalajara, Jal., 1951, pp. 50 y 51.

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o re ren as tablillas, pues el ofecump I o a manda.
En algunas ocasiones, esta tablilla es solamente un
.
cruel, como la peregrinación c
a parte de un ntual más
mo en el Santuario de Zapopa':i~ lmague~es pudestos ~n espalda y pecho co.
, ª caminata e rodillas O
•
·,
vanos días como en la Basílica d G d l
peregrmac1on de
rrífico recuerdo como en la nochee d ~;,~ upe, ;s azotes y cadenas de teo bien, la entrada danzando e Ch lme iernes anto en Ta.xco, Guerrero,
0
a a Y otros lugares.

Peculiaridad insospechada
del retablo mexicano.
"El artista en alguna medida actúa como v
. .
vos que yacen en la conciencia o en la subcon ~er~ d~ sthmientos colectiaspecto el artista puede ser una
. d
sc1enc1a e os demás. En este
.
especie e portavoz o de am lif d
que sienten O prefieren las gentes".ª
P 1ca or de lo
De igual manera "el maistro pintor" al
.
cuencia la ejecución del retabl
f. lmque se le encomienda con fre.
o, expresa 1e ente ¡
¡ h
y ~1enso que algunas veces hasta las faltas de ortogºr i~e se e a relata?º
deliberado. A ese artista popular se 1
.ª ia son con propósito
. . d .
e cuenta un rmlagro -miraculu d
nuran, a mirar- y él debe sentir t b',
.
m e
al orden natural para narrar el suceamso m1en e:¡ª¡ presencia del poder superior
arav1 oso y pasmoso.
, Enciclopedia Temtitica, T. 10, p. 29.
M'l
Barcelona, España, Tomo JI:N;R;2. i obras ma1stras del art, universal. Inst. Gallach.
• CIN!Cl PELLICER ALE

523
522

�Y acaece que aquí y allá, hoy y ayer, las dolencias humanas tienen igual
parecido. Por ejemplo, la República Federal Alemana publicó como una
aportación a la Exposición Internacional de Arte Popular con ocasión de
la Olimpíada cultural de 1968 y seleccionada por el Consejo Alemán de
Bellas Artes, un estudio sobre 88 ex votos. Algunos de los temas son los
siguientes: una niña cae al agua y con la intervención de la Dolorosa, se
salva; siete personas víctimas de una epidemia, son salvadas por interseción
divina; "por ciertas peticiones referentes al buey'' una labradora da gracias;
"un hombre derribado de su caballo invoca a María Auxiliadora", etc.
Y ahora estos temas de tablitas mexicanas: "En el año de 1881 se aliaba
gravemente enferma la niña Refugio Escoto de ataques y se le hencomendó
a Na. Sa. de San Juan y por gratitud da su Retablo y una Bela en su Santuario en testimonio de este Milagro" (Museo regional de Guadalajara).
"Francisco Sánchez dedica este retablo estando enfermo de tifo el día 12
de septiembre de 1920 a nuestra señora de la soledad". (Aquí el oferente
está en cama frente a una gigantesca pared de ladrillos y sobre él la imagen.
Reproducido por J. Z. Zuno en "Las artes populares en Jalisco").
Pero si dolencias y pesadumbres humanas son iguales en todo el mundo,
hay un enfoque muy peculiar de ignorancia crasa o puerilidad trágico-cómica
en algunos retablos mexicanos. Mencionaba ya el caso de la mujer que da
gracias por la muerte de su marido. ¿ Cuáles son las raíces? El tema
es muy popular en el anecdotario jalisciense. Se cuenta, por ejemplo, que
en Los Altos, una mujer después de la muerte del esposo se tiró al suelo
aparentemente víctima del dolor; sus familiares compadecidos iban a consolarla cuando ella dijo entre iracunda y festiva. . . ¡ ( palabra irnpublicable) ,
¿qué mula no se revuelca cuando le quitan la carga?!
Esta otra historieta está también dentro de esa línea: caminaban los dolientes llevando al marido de una mujer en andas, porque ya se sabe que
nuestros artesanos son muy impuntuales y tercos y solamente hacen el cajón del muerto con las medidas de última hora -porque se achica o se
encoge, según dicen, así es que a veces tienen que alcanzar al difunto en el
propio panteón-, digo, iba el desfile hacia el cementerio cuando pas6 por
debajo de un árbol y el hombre que s6lo era víctima de un ataque de catalepsia dando voces se colgó de las ramas. Susto mayúsculo y vuelta a empezar la rutina amarga; guardóse el cajón y cuando lo volvieron a llevar
-ahora sí bien muerto- la mujer al llegar cerca del árbol ordenó: "No
lo pasen debajo del árbol, no se vaya a levantar otra vez".

Pero el retablo en cuestión no se encuentr
tiva, o sea que la religiosidad convierte .
.ª dentro de esta crónica fesnidad ingenua.
ciertos impulsos subyacentes en solemVeamos este otro caso: durante la R 1 . ,
casa de una familia y se JJ
evo uc10n, llegaron los soldados a
evaron a todas las herm
d,
hermano y el cuitado da g .
anas, que o solamente un
racias por su salvación.
No opera aquí el tradicional sentido del h
.
u oscura. !I se salva y no sabe
b. o~or, smo otra cosa asaz festiva
enrolen a filas -cuestión de
,mos Ien SI el milagro es porque no lo
manas.
varoma- o porque no lo violen como a las herLos pd
· ·
a eclffilentos
femeninos son tem . .
ex voto de Schadien BaJ·a B .
a mSJStente en los retablos; en un
'
aviera, una gran matriz p d d 1
en los retablos del Santuari d L R
.
en e e as nubes. Pero
,
o e os emedios ese
bl
atras, con este inefable significado:
'
pro ema no se queda
"Doi gracias a Ntra. Sra. Patrona ue
.
..
a ver al curandero que me h'
1 q·¡ no temendo hiJos, invoqué y fui
,
IZO e mi agro. 1887".
La oferente de rodillas con un . - d
arriba la imagen triangula~
lndmo el cual solamente se ve la cofia
ya un a o-·guay'
1
Una n 1
.e1 man'do paralítico '
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.
I
,
.
V
psico og1a.
eamos: se da fe y testimonio de un mila
a Ntra. Sra. Patrona que no teniendo hi' " gro._.. ¿cu~,!? "Doi gracias
y el auxilio llega porque el cur d
JObs .. ·. la mvocac1on es escuchada
.
'
an ero sa e bien su c
t
.
o
enc1as
y
i
claro'
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m·1
uen o y cuidar esas
d 1
blilla caemos en 1~ verdad- i agro dquehel pobre marido -en viendo la ta. .
no pue e acer porq e tá li · d
Clffilento feliz es publicado n h
d'
. u es
s1a o. El aconte' o ay na Ie a quien culpar.
Tampoco cabe la sorpresa ni la maldad velada 1
.
rosa. No encuentro la expresión adecuada tal '1 a fe e~ ~b1erta Y_ canelo.
,
es a pueril ignorancia
La, maliaa va por nuestra cuenta frente a ese mund d
. ·
grena, definitivamente esotérico d d
o e magia y mila' on e nosotros penetrarn
1va, con
nuestra suspicacia taimada' nuestros mstrumentos
.
de obos a mansa
.,
.
.
.
servac1on, sm pied ad alguna, ayunos de la in
Hez sin darle vuelta aunq oc~nc1a que se requiere para entender la senci'
ue ciertamente obtenem
b 1
la puerilidad nos deJ·a con un p 1m d ' .
os ca a respuesta cuando
a o e nances.
Retablos mexicanos, donde aún está 1
. .
que la mantiene fresca en sus ex votos adgr:1a m~ocafda de un pueblo niño,
de un agradecimiento que func·
' on e se_ a e y público testimonio
10na con sus propios hilos d
• .
ocultos resortes apenas logramos entrever.
e misterio y cuyos

Luts, Tratado General de Sociologla (Sociologla del Arte).
Ed. Porrúa, S. A., Méx., 1963, Sa. Ed. p. 652.
' RECASÉNS

524

S1CHES,

525

�"MICRO-ESPECTROSCOPIA DE LAS IDEAS POL1TICAS
EN MtXICO"
ANTONIO POMPA y POMPA

Instituto Nacional de .Antropología e Historia

Proleg6menos.

LA HISTORIA DE MÉXIco, una de las más importantes en el devenir humano,
estaba aún por ser hecha en las postrimerías del siglo XIX, según opinión del
egregio don Joaquín García lcazbalceta, y continúa hasta nuestros días en
idénticas circunstancias en su aspecto general, pues si hacemos una planificación de lo que ha aportado el investigador y construído el historiador,
hallamos que habiendo enfoques, algunos muy atinados, en fenómenos parciales, que sin duda contribuirán a una exégesis posterior, para nuestro presente, no son sino pequeñas contribuciones.
Bien está que para descargo de nuestros historiadores, se aduzcan razones
que traten de justificar la ausencia de una verídica historia general, ampliamente documentada, de los múltiples fenómenos de nuestro mundo ¿pero
no lleva esto a conclusiones que impelen a profundizar metódicamente en la
investigación para obtener un conocimiento intrínseco del fenómeno? ¿Debemos conformarnos tan sólo con alegatos más o menos vehementes según
el temperamento del autor, e inspirados por lo general en su postura ideológica, política o económica? y ¿dígaseme si no campea únicamente desde
los antiguos cronistas e historiadores indianos hasta nuestros días exposición
de tesis y de antítesis, ambas paralelas, sin llegar a una síntesis con sus
características de tal, de nuestro imponderable devenir histórico? Tenemos
un enorme cronicón político militar, mas no tenemos una historia de nuestra
agricultura; sabemos cuántas revoluciones, cuartelazos y motines hemos tenido, pero ignoramos la historia de nuestra colonizaci6n, de nuestras comunicaciones, de nuestros desdoblamientos al norte y al occidente, de la maravilla de nuestra minería y de nuestro petróleo, en fin, de nuestras indus-

527

�trias en general; sabemos de muchas actitudes dinámicas de México, pero
ignoramos o consideramos estáticas más de las que conocemos; en conclusión sabemos y hemos formado quizás, aunque imperfecto, un esquema de
cómo el hombre en México ha actuado, pero no sabemos por qué ha actuado
como sabemos; esto es lo que nos proponemos sugerir con este brevísimo estudio; indagar por qué el hombre en México ha actuado de ésta, estotra o
esotra manera, es decir, qué le ha impelido a sus diversas actitudes; es decir,
a sus ideas.
De este enorme y trascendental renglón, inicialmente tratado en algunos
aspectos, tomamos en esta ocasión un gajo para bosquejar un esquema, el relativo a las ideas políticas, pues sería iluso siquiera anunciar en la brevedad
de estos apuntamientos, lo relativo a las ideas filosóficas, teológicas, económicas, o de otro aspecto, base y fundamento de cualquier estudio histórico
serio, que se haga
Entremos pues a
el del pensamiento
de sus instituciones

acerca de México.
la consideración de este fundamental y sugestivo tema,
político de México, base y fundamento de la estructura
y de muchas de las principales actitudes del mexicano,

en ese devenir tetrasecular.
El pensamiento político del mexicano tiene una constitución muy semejante a su constitución somática, es decir, mestizo; por ello debemos iniciar
metódicamente nuestro estudio por los principios rectores que generaron las
concepciones en el pensamiento del mexicano primitivo y del que ha ido
sucediéndole.
La trayectoria de las ideas políticas en México ha sido un flujo y reflujo
de escepticismo y esperanza manifestado en avances y reacciones de doctrinas y hechos que se han registrado al plasmarse en pensadores y escritos
que son preciada fuente. Reacciones, doctrinas y hechos que en múltiples
ocasiones no son más que un eco renovado de ideas y hechos que fueron.
Es que la Humanidad se repite, tratando de perfeccionar sus jalones en el
constante anhelo de la consecución de su ideal supremo: el equilibrio de la

polis.

Los pueblos prehispánicos, particularmente para nuestro objeto los mesoamericanos, tuvieron una estructura espiritual mítico-religiosa, que dejó aun
en sus instituciones políticas el sello teocrático que preside con énfasis toda
su organización; positivo acierto tiene José Miranda cuando dice que la
unión íntima de Iglesia y Estado, es "idea que preside, e impregna toda la
organización social de dichos pueblos, en lo cual lo religioso y lo político
aparecen a veces mezclados, y por lo común, como en la España del Absolutismo, apoyándose y sirviéndose mutuamente". La unión es sobre todo
patente en la cúspide de la jerarquía rectora de los mesoamericanos, civil y
eclesiástica, a la vez que militar, como en el último horizonte náhua, pues

el rey tenía funciones religiosas mu .
boradores del poder civil part· 1 y unportantes y los sacerdotes eran cola,
tcu armen te en las gue
d, d
. . dº .
. rras; an ose el caso del
cihuacoatl, quien aunaba amb as Juns
tcctones • c ·1
T
esto desde luego no indicaba f . ,
.
' tvt , mi ttar Y eclesiástica•
.
us1on ru confusa · t f
.
.
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m1tadas estaban las jurisdicciones.
m er erenc1a, pues bien deliDe todo esto se desprende que el ensamie
,.
hispánicos de mesoamérica te ,
p "d nto pohttco de los pueblos pre,
ma un sentt O franc ¡
. .
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mente hecho por Manuel M M
di~ de. su~ tnshtuctones, tan doctaRodríguez, Salvador Toscan~ e reno! a iuien s1gu1eron Rómulo Hernández
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veladas por creencias "' costumb
JI
o i teas pre spamcas, re.
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onc ust n e que el agrupala autoridad y del bien. com,
s1, ¡estaba fundamentado en el símbolo de
, .
un, que o era la voluntad d I d"
. , del tc'rmº
e os 10ses, dentro
d e un regimen patriarcal teocr-'tº
ª ico en Ia extens1on
mo.

El Impacto Europeo.
El otro elemento fundamental ara el
.
ideas políticas en México es 1 p
. estudio que seguimos acerca de las
.
,
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• .,
nuevo tipo de pensamiento m f
El!
~ constttuc10n
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o nos lleva a cons1de
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rans1c1on poltttca ciue
• ,
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º·

Son pues las ideas políticas medieval r
.
mesoamérica con el impacto d I C - e~acenhstas las que se trasplantan a
terminante estas, del pensamie:t a ;n.quista, ~n que afloraban de modo delítica de Aristóteles y La Rep , po •h~; medieval, tan influído por La Povitas Dei de San Agust'
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m, cuya pnmera gran p . ·,
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.
con su tratado De Regimi p . .
mo, muy particularmente
media en que aparece Mne ·¡¡rzndcipupm, y Dante Alhigieri, al decaer la edad
'
arsi o e adua ·u tif"
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con su Legislator humanus, y la existencia Jd:I
a sober~ía popular
derecho natural; dentro de este con·unto de m ~ a o que reafirma con el
rando en nuestro presente
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atices, muchos de ellos afiocomo actua es tenemos el cm .
b
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' .,
PUJC ca alleresco y
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~ªt /

,

Uil

529
528
H34

�terdam, Juan Luis Vives y Tomás Moro. ¿Qué no fue erasmista Fray Juan
de Zuroárraga; el Dr. Francisco Cervantes de Salazar no fue fiel discípulo
de Juan Luis Vives, y Vasco de Quiroga, de robusto pensamiento político,
no fue hijo de la Utopía de Tomás Moro, como lo fue nuestro Quetzalcóatl
indígena de la postura universal renacentista?
La Conquista, con todas sus complejidades políticas traía aparejado el
mestizaje de dos mundos diferentes, aunque con semejanzas en algunas de
sus particulares estructuras: ambos pueblos monárquicos, los dos pueblos eminentemente teológicos y misoneístas, los dos conquistadores con el sentido de
una lucha que apareja holocausto a la Divinidad; de allí la importancia en
el conocimiento del pensamiento nuevo, mestizo, de las dos corrientes más
importantes de la cultura universal, que hasta entonces habían permanecido
paralelas e ignoradas entre sí; la del pensamiento más mestizado del Viejo
Mundo, que dio la gran cultura greco-romana mediterránea cristiana que al
venir como impacto a fundirse fusionándose en la gran cultura mítico-religiosa mediterránea mesoamericana, mestiza también y cultivada también en
el Mare Nostrum que forma nuestro Seno Mexicano con las Antillas, vendría a formar el núcleo inicial de una expresión cultural universal, que poseerá el hombre del mañana.
Esta fusión, este choque gestó en el amanecer de nuestro incipiente pensamiento político, las imponderables Leyes de Indias y las enconadas disputas
que revelan el más puro pensamiento político de oriente y occidente en el
debate del Padre Las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda, y posteriormente
en la magistral Política Indiana de Juan de Solórzano y Pereyra.
Así empieza la organización política en Nueva España con el trasplante
imperativo de las instituciones españolas, desde los mismos orígenes de la
Conquista. Tenemos como un clásico ejemplo el Ayuntamiento de la Villa
Rica de la Vera Cruz, parte habilidad política del Conquistador, parte el
concepto jurídico que los españoles tenían de esta institución romano-española; por parte de las instituciones indígenas, éstas sufren la posterga por
sujeción, aflorando en diversos estratos de las instituciones criollas, o conservando recias características como en el Calpulli y en la República de Indios,
pues las ideas políticas indígenas conservaron su personalidad al mestizarse
con las ideas políticas del Viejo Mundo; así la estructura jurídica del Virreinato no convierte a Nueva España en Colonia, sino que jurídicamente
y constitucionalmente la hacía formar parte del Imperio Español, lo que hizo en
parte posible desde el siglo XVI y con mayores perfiles desde el XVII, manifestar los prolegómenos del pensamiento mexicano, ya en Sor Juana Inés
de la Cruz, ya en don Carlos de Sigüenza y Góngora, pensamiento que asaz
reflejaba además del matiz filosófico, el político-mestizo, que más robusto y
vehemente hallamos en Juan José de Eguiara y Eguren en el glorioso siglo

530

XVIII, cuando refutó el Deán de Ali
. .
xico y de los mexican
cante sus aprec1ac1ones acerca de Mé. ,
os, en su estupenda Biblioteca Mexicana
Constituido plenamente el Estado en las Indº
." . ,
titución más poderosa cuya tra t . b
ia.s, se convutio en la ins.
'
yec ona a arca tres grandes ta
d
samiento político español: la del Absolutismo
. e pas el pentes del pensamiento, la teológica la olíti ' cuy_as come~~es ~reponderanparticularmente la primera en el\
XVc_; tuVIeron positiva importancia,
del Borbonismo de "esp;,.;tu . tr dg
Y en el XVII la segunda; la
11us a o to1erante
'
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f
· ,,
postrimerías del siglo XVII f
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Y re orrmsta que desde las
ue man o auge hasta d .
1 ,
cu1tos del siglo XVIII. y la R 1 .
.
ominar os crrculos
,
evo uc1onana hij · d"
ºbl
terior y gestora en buena parte d I d
'b a _m iscuti emente de la ane esmero ram1ento del Imperio Español.

1/

Absolutismo y Borbonismo.

lít::=s ~:irnera etapa q__ue tendió a la_ consolidación integral de las ideas
Nueva Espana, fue proyección de la española del Absol ti
po
;;eys~:dd~ al períodEo au!tríac~-español, que tan bien estudia Ed::r::,
nguez en 'spana ba¡o l A t . .
las ideas políticas del medí
os us nas, imperaron fundamentalmente
o-evo, un tanto transf rm d
.
manifiesto en la Nueva Espan-a, q ue a1 decir
. de José
o a Mº
as, ydsu refleJo. fue
de percibirse con rasgos ecur
.
iran a, no dejaron
en el arrimo de los ecles~tico ia~i part1~ularmente en la rama arbitrista;
presencia de la Historia indíg:n: e:anlge o más q~e .ª la Teología, y en la
· •,
a rama casmstlca · esta ép
dº
tingu10 también por la amplísima difusión del libro co~ .
oca se, . ISElocuente ejemplo tenemos en el volumen 440 d
literatur~ ~htica.
el Archivo General de la Nación en M' . d el R~o de Inqms1c1ón en
de la Biblioteca de don Melchor P'
dexicSo onde se mserta el Inventario
. .
erez e oto con moti d ¡
le siguió la Inquisición. Allí e tán t
ch'
. vo e proceso que
de Mice J
.s
en re mu os: Gobierno del Ciudadano
M
r, uan Costa; los Discursos Políticos del licenciado Navarrete L
onarquia Perfecta de Campo y Gallardo en amplísim , .
. ' a
lo que se le'
,
'
ª nomma que d a idea
de
ia len este ~p1tulo, a pesar del meticuloso Tribunal de la Fe. época
fecund a en e pensamiento líti
.
'
sus expositores, Juan Velázq: de; s:t:::n;aen que se sustentó por uno de
y Agustín Millares Cario la d t .
do a conocer por Lewis Hanke
Ho b
. . '
oc nna so re La Igualdad originaria de los
. m res, y la denvaci6n de la Potestad Política de la Necesidad
l D
igualdad Naturales.
y a es-

1t:~

b

De es~ ~isma etapa es la manifestación muy democrática en al no
pueblos md1genas para hacer la elección de sus Cabildos sin d" . . gu 1 s
nobles a los macehuales sin
.
iscrirnmar os
sorcio dem 'tº
'
o como se ha dicho, en un interesantísimo conocra lCO.
531

�La etapa borbónica española, de espíritu ilustrado, tolerante y reformista,
se reflejó con todas sus características en la Nueva España y por consiguiente en el Nuevo Mundo, donde también fueron aboliéndose las supervivencias de las ideas políticas y de las instituciones del medio-evo, encauzándose en la corriente de la Ilustración; esta es la etapa del Cartesianismo
en España, que mestizado en el crisol peninsular, pasó a Nueva España en
el pensamiento de Enrique Flores, Juan Bautista Tosca y de Benito Jerónimo de Feijóo y Montenegro; es también la etapa en que la Nueva España
tiene un prolongado avance en la consolidación de su personalidad como
nación, cuando empezó a aflorar un pensamiento propio con perfiles definidos y su filosofía ostentó los postulados de un pensamiento mestizo genuinamente propio en Francisco Xavier Clavijero, Francisco Xavier Alegre, Rafael Landívar, Rafael Campoy y todos aquellos que dieron los perfiles de una
fisonomía propia de México en las postrimerías del glorioso siglo XVIII,
dentro del imperante despotismo ilustrado que tendía al liberalismo democrático.
Esta etapa española llevaba en su entraña el germen de la Revolución,
y tuvo en Nueva España una amplísima proyección particularmente en_ el
aspecto social, corno se deja ver en los escritos de Manuel Abad y Que1po
cuando propone la abolición de tributos, la distribución de la tierra y otros
avances de carácter social, muy afines con el espíritu de la Enciclopedia,
etapa que además aparejaba los principios de libertad e igualdad, de estructura netamente revolucionaria.
El mecanismo de las instituciones políticas en la Nueva España hubo de
ser modificado, como era natural, dentro de las orientaciones que le daban
]as nuevas ideas culminando en la organización de la Nueva España con
'
~,
la visita de don José de Gálvez; la expulsión de los sujetos de la Compama
de Jesús, de amplísimo espíritu renovador, y la creación de la novísima división política, la de Intendencias.
La etapa que iniciara el régimen español de Carlos III abrió cauce a la
corriente renovadora del pensamiento, no sólo en España, sino también en
sus dominios de ultramar, lo que permitió al espíritu nacionalista mexicano
aparecer con un énfasis no logrado en tiempo anterior, llevándole a la franca
rebeldía contra la Corona española al exigirle el reconocimiento de igualdad de derechos en el consorcio político internacional, ya por la exposición
y discusión jurídica, ya por el ejercicio de las armas.
Así se dio principio a la lucha armada por la emancipación, parte de la
obra de la renovación del pensamiento filosófico y político; parte por la
intervención avarienta y aprovechada de potencias intrusas, originando la
desvinculación entre España y sus Colonias en América, lo que dio amplitud

532

al criterio del mestizo para manifestar sus ideas políticas en el dinámico y
turbulento siglo XIX.
Analizados los antecedentes propuestos, es de llegarse a las siguientes conclusiones:

. I. El pensamie~t? político mesoamericano en la etapa prehispánica, tuvo
ideas rect?ras deflllidas que tendieron a la organización y buen gobierno de
la comumdad, dentro de una directriz cívico-teocrática.
II. Del mestizaje de las ~deas políticas medievales y renacentistas trasplantadas como rectoras y fundidas a las de los indígenas de mesoarnérica en una
evolución trisecular, se produjo un nuevo tipo mestizo de ideas políticas las
del mexicano.
'
III. Al ser iniciado el movimiento emancipador de Nueva España las
ideas políticas en México evolucionaban dentro del concepto de la Ilu~tración hacia el liberalismo-democrático, cuyo pensamiento hallamos revelado
en el caudillo don Miguel Hidalgo y Costilla, en Fr. Servando Teresa de
Mier y en otros más, hasta otro caudillo de la reivindicación, don José María
Morclos, cuyos antecedentes encontrarnos también en los licenciados Primo
Verdad, y Azcárate, Fray Melchor de Talarnantes, Villaurrutia y el Cabildo
e Intendente en la ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas, todos ellos
r:ctores del pensamiento político de la primera mitad del siglo XIX que aspiraba a un Estado independiente con igualdad de derechos a España dentro
de una comuni~a~ católica y monárquica, que tuviera costumbres ~ropias,
con un poder publico por la voluntad nacional, que vino a modificar la corriente filosófica positivista, llevando a la Nación a un Estado liberal-económico-laico, como se manifestó posteriormente en la etapa de la Reforma;
Y más tarde, en su constante y dinámica evolución, tender hacia un Estado
pre-socialista-democrático, como lo preconizó la Revolución de 1910.

533

�LA FRONTERA DEL RfO GRANDE: PUENTE O BARRERA
DR. RicnARD A. JoHNSON
(Traducción del Lic. Alberto García Gómez)

EL DR. ANTONIO CASTRO LEAL, distinguido diplomático mexicano, crítico
y autor, inauguró el centenario de la Trinity University, con la Conferencia
sobre Estudios Latinoamericanos, en marzo de 1969, con el estimulante título de "La Función de la Frontera del Río Grande y otras Barreras de Confluencia". Empezó con estas palabras:
"Una frontera es una barrera. Pero es también una vista, una perspectiva,
un paisaje. Lo que empieza como mera curiosidad, de pronto llega a tener
un interés que capta nuestra atención y, más tarde, comprensión y amistad.
Hemos alcanzado esa meta feliz".
Con el debido respeto para el Dr. Castro Leal, permítasenos explorar la
menos feliz hipótesis de que una frontera, inevitable y continuamente crea
tensiones y dificultades, conduciendo a la incomprensión, algunas veces al
conflicto y que ese trato mutuo puede generar repulsión o animosidad, así
como también amistad.
Tanto mexicanos como norteamericanos, viven en un mundo de NacionesEstados, cada uno de ellos soberanos. En este ambiente internacional de
anarquía, cada Estado persigue su propio interés nacional, como sólo él lo
percibe, inhibido levemente, no del todo, por el Derecho Internacional y la
organización. Acuerdos compulsivos internacionales, tanto de derecho como
de organización, requieren delegaciones substanciales de soberanía para verificar operaciones internacionales. Consecuentemente, su influencia rara vez
trasciende cualquier interpretación de las naciones acerca de su responsabilidad primaria: la protección de su seguridad nacional y de sus derechos
soberanos.
Debido a que las fronteras delimitan la integridad territorial, su inviolabilidad siempre alcanza el más alto grado como objetivo de seguridad nacional. México y los Estados Unidos no han fortificado su frontera común,

535

�pero esto ni disminuye su santidad, ni tampoco aminora la repugnancia de
uno y otro Estado a permitir, sin embargo, la más leve violación del exclusivo control de su lado de frontera. Así, la frontera permanece como siempre ha estado: una doble pared monumental de orgullo de soberanía nacional y de vigilancia, no hecha por las manos, pero más fuerte y más durable que una estructura física y con una infinitamente más grande capacidad para generar mala voluntad y conflicto. Así permanecerá tanto como
el nacionalismo lo soporte y ¿quién pudiera desafiar el predecir la transformación de esta fuerza dinámica en un internacionalismo efectivo en nuestro tiempo?
Consecuentemente, un abogado del diablo podría caracterizar la función
de cualquier frontera como esencialmente negativa, particularista, distorsionadora y peligrosa. En mínima parte, esto detiene el libre intercambio internacional de personas, capitales, mercancías, ideas y valores. Tal fijación
choca básicamente con lo expresado por el Dr. Castro Leal y sugiere de
pronto la existencia de un problema semántico. Las observaciones precedentes están referidas a las funciones de las fronteras en general, pero el Dr.
Castro Leal claramente intenta aplicar sus observaciones a las fronteras comunes o límites, y más específicamente a los fronterizos, como él lo expresó,
a los que "ven a ambos lados".
Permítasenos entonces examinar la frontera del Río Grande desde su aspecto como frontera común y la función que esto implica para los ciudadanos de ambas naciones que residen en las áreas vecinas. ¿Hace lo común, como distinto de una no contigua frontera, proporcionar oportunidade~
especiales para unas más cercanas y amistosas relaciones o es a la inversa?
Los estadistas y letrados mexicanos, generalmente, no han considerado la
contigüidad de los Estados como una bendición. La sarcástica expresión:
"¡ Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos!", probablemente expresa los sentimientos de la mayoría de mexicanos de hace una
generación o dos y la literatura mexicana y la instrucción escolar pública
aún guardan vivos los recuerdos de J. R . Poinsett; de la Guerra de 18461848; de la Compra Gadsden, el problema fronterizo de los principios del
régimen del General Díaz; la invasión de Veracruz y la fuerza expedicionaria de Pershing. Todos los niños de las escuelas elementales mexicanas aprenden acerca de los territorios que fueron anexados por los Estados Unidos
"injustamente" de México y la Constitución Mexicana contiene ordenamientos que restringen a los extranjeros y a sus actividades.
Contrariamente, los norteamericanos olvidan o ignoran el hecho de que
su parte sureste, hace poco más de un siglo, constituía la mitad del patrimonio nacional de México; de que México tuvo que sobreponerse todavía a
más problemas difíciles de geografía, historia, y de estructura social que los

536

Estados Unidos; que los norteamericanos han practicado discriminaciones en
contra de los mexicanos-am~ricanos y mexicanos residentes entre ellos y
que en el pasado se entrometieron en los asuntos domésticos de México de
la ~anera :11ás injustifica~a. Sin duda, el idealista Woodrow Wilson se propoma ensenar a los mexicanos cómo "elegir buenos hombres".
¿ Quién podría negar, además, que la frontera ha limitado la corriente de
migración mexicana hacia los Estados Unidos y de los técnicos americanos
trabaja~ores profesionales y capitales hacia México? ¿ Quién no podría du~
dar seriamente de su función al inhibir la importación de productos mexicanos a los Estados Unidos y viceversa? ¿No hace esto parecer suficientemente
claro_ el que_ su existe~cia ayuda a preservar el particularismo cultural y obstaculiza los mtercamb1os de esta índole, perpetuando de este modo las incom-·
prensiones y prejuicios? Las diferencias culturales incuestionablemente cstizi:iulan el turismo, el cual hasta cierto límite ensancha las percepciones y
ciertamente ?frece ventajas económicas para ambos países, pero, ¿ ha penetrado el turismo profunda y perceptiblemente lo suficiente en una cultura
extranjera para comprenderla y, a su vez, le ha permitido llevar fuera de
casa los más finos valores de su propia cultura?
Así, una frontera común entonces ayuda a perpetuar la ignorancia mutua.
produciendo distorsiones y confusión acerca de valores, intolerancia y falt~
de objetividad, e impide grandemente a los pueblos el trasladarse del pasado
al presente en el respeto de sus mutuas relaciones, limitando su capacidad
para una constructiva cooperación.
También la frontera común ha engendrado algunos mutuos y valiosos esfuerzos entre México y los Estados Unidos en algunas importantes áreas, incluyendo la vacunación conjunta en la campaña de erradicación de la fiebre
aftosa; la campaña común para controlar la mosca prieta, y el programa
de los braceros. Las cualidades variables y cambiantes del Río Grande del
Norte han compelido también a hacer esfuerzos para convenir en un método
mutuamente satisfactorio para determinar dónde la frontera puede fijarse
de un día para otro. Como en otras fronteras fluviales comunes; ha requerido ~~bié~ convenios sobre el uso de tributaciones, la división de aguas
para 1mgac1ones, fuerza y cuestiones análogas.
-~~s Estados ~nidos y ~é~co, desde hace tiempo, establecieron la Com1S1on Internac1onal de Llillltes y Aguas para discutir los düíciles, irritantes y múltiples problemas surgidos principalmente de las porciones fluviales
de su frontera común.
. La Comisión de Límites suple así el trabajo de las negociaciones diplomátJ.cas y consulares y de las oficinas exteriores de ambas naciones para la
generac1on de propósitos y programas en la solución de los problemas fronterizos que en otra forma pudieran ser pasados por alto. También esto sirve

537

�como un canal a través del cual los grupos privados e individuales de ambos lados de la frontera pueden influír en sus Gobiernos.
En el plano oficial, tenemos entonces que la frontera común estimula un
medio de consulta binacional; planeación, acuerdos y propósitos, tales como
el Arreglo del Chamiza!; la construcción de las Presas de la Amistad y Falcón; acuerdos de uso conjunto de las aguas del Río Grande, el Colorado y
sus afluentes y otros constructivos acuerdos. Pero también las fronteras comunes siempre, dentro de la naturaleza de las cosas, generan continuos problemas oficiales, aun cuando estimulan la cooperación en la solución de algunos de ellos. El contrabando en ambos lados de la frontera; la entrada ilegal de nacionales mexicanos; disputas sobre tarifas mercantiles; de cuota o
prohibiciones y problemas de trueques, todos concurrentes, pero que no satisfacen esta vasta categoría de continuas dificultades.
Obviamente, entonces, la frontera sirve tanto como puente, así como barrera; pero todo puente lleva un limitado volumen de tráfico y aún los puentes materiales a través del Río Grande parecen ahora inadecuados para lo
que la demanda les impone.
Entonces si las fronteras comunes tienden a impedir más que a estimular
la comunicación efectiva, ¿ podríamos interpretar los pensamientos del Dr.
Castro Leal más concretamente, caracterizando la función de la frontera
común en términos de reto y de oportunidad?
Las poblaciones que viven más cerca a ambos lados de la frontera común,
deben sentir más seguramente el desafío para llegar a una mejor comprensión y palpar en forma más inmediata la ocasión que la coptigüidad les
brinda hacer. Pero todos debemos admitir que los peligros de la contigüidad
requieren de ambas naciones para llegar a ser más conscientes de los valores
y problemas de cada uno y formular sus políticas con un mayor grado de
reconocimiento de los mismos. Esto no necesariamente lleva amistad o aún
agrado, pero debería contener las tensiones y facilitar la solución de alguna
frontera que engendró dificultades.
¿ Han llegado los Mexicanos y los Americanos, como Pueblos, a la comprensión y a la amistad?
A pesar de las afirmaciones oficiales en este sentido, probablemente hay
muy pocas personas, tanto de un lado como del otro del Río Grande, que
verdaderamente comprenden los problemas de sus vecinos, o bien que aprecien sus valores. Cuando el Dr. Castro Leal expresaba optimismo a este respecto, se dirigía a un grupo relativamente pequeño de estudiantes profesi~nales de América Latina. Sin duda, dedicó la mayor parte de su mensaJe
para abogar por una más amplia diseminación en los Estados Unidos de información acerca de la cultura de América Latina, de su psicología, así
como de su tradición política. Hablando con claridad, ni los ciudadanos

de México, ni los de los Estados Unidos, han sentido el reto, ni han captado la oportunidad que les brinda la frontera común, aunque podamos poner de manifiesto algún confort, como lo hace el Dr. Castro Leal, tomando
en cuenta el pujante crecimiento del interés escolar de Norteamérica en sus
estudios sobre América Latina.
¿ Cómo pueden los Norteamericanos, como Latinoaméricanistas infundir
en la clase media, en las instituciones educacionales y en el públic~ con más
interés y, ultimadamente, con una más clara comprensión de la América
Latina? Primero, por el reclutamiento de más estudiosos a este campo, tomando en cuenta que vastas áreas permanecen aún sin investigarse. Segundo, por un mayor empeño en lo referente a la literatura y en otros esfuerzos
en su populización. Sobre esto, deben evitarse, así como la tentación de caer
en un optimismo exagerado acerca de las amistades nacionales -así llamad~, las que permanecen solamente mientras no haya nada que disturbe
la mu~~lidad de intereses sobre los que descansa; o bien, en un excesivo
romanticismo, el cual está muy caracterizado en los escritos acerca de América Latina, de hace una o dos generaciones. Tercero, deben comprometerse
en ello y presionar para la adopción de más programas interdisciplinarios
y concentraciones en estudios sobre Latinoamérica. En esta forma, atraerán
trabajadores desde todas las disciplinas relevantes a un esfuerzo conjunto
para alcanzar los beneficios de una mutua fertilización; promover una pronta
adopción de nuevas técnicas investigadoras y obtener una más balanceada
síntesis de sus decisiones. Cuarto, deberán trabajar diligentemente en reuniones políticas, en foros públicos y en círculos privados, para fortalecer la
adopción de una política pública que interpretará el interés nacional de los
Estados Unidos, lo suficientemente amplia para comprender la necesidad
de tomar en cuenta los intereses y las sensibilidades de sus vecinos, siempre
que esto sea factible.
El precedente programa, ambicioso, como pudiera parecer, no sería lo bastante suficiente para afrontar el reto, a menos que los mexicanos reaccionaran en forma similar. Una política unilateral de buena vecindad, no puede
por mucho tiempo contar con el apoyo nacional de cualquier Estado, y los
esfuerzos recíprocos para el entendimiento deben ser intentados para desterrar restos emocionales, causados por traumas históricos. Los viejos agravios, apreciados como pudieran haberlos sido, no brindan una base segura
para la política presente o para una mejor en lo futuro.
Desafortunadamente, el carácter de los Estados Unidos y de sus instituciones no han atraído a tantos estudiosos mexicanos serios, como lo han hecho los penosos incidentes de los choques diplomáticos y militares entre las
dos Naciones. Muchas exposiciones acerca de los Estados Unidos, tanto en
los libros mexicanos de texto, en la literatura y de uso común en la clase

539
538

�media, necesitan un reexamen objetivo para determinar su inicial y corriente validez. Sobre todo, los maestros mexicanos no han ilustrado a sus
estudiantes y al público acerca de la naturaleza pluralista de la sociedad en
los Estados Unidos; del carácter inmensamente complicado de su estructura
política, de los muy reales esfuerzos y sacrificios que el Pueblo Americano
ha hecho en favor de la causa de la estabilidad internacional; la represión
excepcional que los Estados Unidos han ejercido en años recientes, buscando
justas soluciones en sus disputas con fuerzas no tan débiles y, sobre todo, la
multiplicidad y variantes prioridades y obligaciones impuestas por el papel
de los Estados Unidos como Superpotencia.
También deben ser hechos e incrementados los esfuerzos del Gobierno
Mexicano por llevar una más objetiva información acerca de México y de
su Pueblo a los Estados Unidos, con miras hacia una mutua ventaja. El
establecimiento de centros culturales en Los Angeles y en San Antonio, ofrece interesantes posibilidades. Aunque no son instituciones binacionales como los centros en México, inicialmente sostenidos por el Coordinador para
Asuntos Interamericanos durante la Segunda Guerra Mundial y, más recientemente, por la USA (Agencia de Información de los Estados Unidos),
sin embargo, es de esperarse que puedan llegar a tener ese carácter.
¿Podrían las precedentes sugestiones, de adoptarse, crear entre los Estados
Unidos y México una amistad nacional más resistente?
De ningún modo, debido a que el real concepto de la amistad entre los
Estados nacionales, descansa, ya sea, o en una peligrosa incomprensión, o en
una deliberada y errónea interpretación del hecho esencial de que las Naciones-Estados no tienen emociones, lealtades, u otras características humanas, de entre las cuales la amistad se coloca como una de las más elevadas.
A las naciones -no será enfatizado lo suficiente-, les concierne a ellas
mismas la defensa y progreso de sus intereses nacionales, como sus portavoces oficiales los interpretan. Esto significa que las relaciones internacionales
resisten solamente tanto como se apoyen firmemente en el mutuo interés.
Los mexicanos tienen amigos al norte del Bravo y los Norteamericanos tienen amigos mexicanos, pero las naciones tienen relaciones entre sí y con
otros Estados que ejecutan varios grados de intimidad o de frialdad, como
la mutualidad de interés suba o descienda. No es provechoso el jactarse de
amistades nacionales y sí probablemente perjudicial, ya que inevitablemente
los problemas surgen entre las naciones que menosprecian su interés común
y cuando esto sucede, las poblaciones generales llegan a convertirse en cínicas o desilusionadas.
Los mutuos programas bosquejados, deben llevar la más amplia comprensión de los valores de cada quien y los problemas requieren informar de las
decisiones de política nacional de México y de los Estados Unidos, con el

540

más ~~áctico_ contenido de instrucción e interés de sí mismo Con una compr_ensi~n me3orada mutua, sus Pueblos no necesariamente s~ amarán o admiraran más uno a otro
·
.
.
. . como naciones, pero ciertamente están dispuestos a
mte_rpretar_ ~us propios -~ntereses nacionales más inteligentemente. Esto deber~ ~ermitir una soluc1on más pronta a las dificultades existentes y el prevenir ~s nuevas, las cuales inevitablemente surgirán asumiendo peligrosas
proporciones.
'
Para un término a largo plazo, una más amplia y mutua comprensión
pue:;, con plen~ esperanz~, extender y mejorar las relaciones de pueblo a
iiue o, p:ro. ~era temerario el asumir que la comprensión necesariamente
eva ap~o ~cion y afecto. Más aún, ¿ no nos lleva esto a la mayoría de nosotros a mchnarnos hacia el optimismo? Sin duda .
d
. . al
.
·
, e pue e eXIStir guna esperanza para reducrr las tensiones, tanto del mundo como remonales sal
en la expa . ,
, .
'
e,•
'
var
.
ns10n geometnca de los tratos y amistades personales entre los
~mdadanos de los Estados Nacionales? ¿ Podemos esperar en cualquier otra
orma que eventualmente se reduzcan las barreras que el nacionalismo levanta en cada frontera?
. ,El Río Grande obviamente sirve a ambos como puente y barrera. Tambien ~eta a los ~exicanos Y a los Norteamericanos a construir más puentes
materiales Y ~~prrituales, para ensanchar aquellos ya existentes y, sobre todo,
poner en accion cada esfuerzo para asir cada oportunidad para h
,
b ·
•
,
acer mas
a3as, Y u 1timadamente, arrasar las barreras en cada cabeza de puente.

541

�LOS ASPECTOS HUMANOS DE UNA PLANIFICACION
A LARGO PLAZO EN ECONOMfA
Da. C. A.

CANNEGIETER,

Profesor de Economía en el Colegio Andrew
Wells Robertson de Allegheny.
Estados Unidos de Norteamérica.
(Traducci6n del Lic. Alberto Garcia G6mez).

LAs CRECIENTES CANTIDADES de inversiones en cosas de gran capital público, como presas, proyectos de irrigación y de desarrollo de tierra, requieren y enfatizan más y más la necesidad de hacer más confiables los análisis
de Costo y Beneficio, que prueban la deseabilidad y explican la realización
de esos proyectos. En algunos países como los Estados Unidos de Norteamérica, tales análisis son un requisito legal para el desarrollo de los proyectos del Río Basin, mientras en otros, como por ejemplo, en los Países
Bajos y en Australia, esos Análisis de Costo y Beneficio están llegando más
y más a la luz pública. Este no es el único caso en los países más desarrollados, como por ejemplo, Egipto, en donde para el Proyecto para la Presa
de Asuán, un Análisis de Costo y Beneficio había sido ya publicado en 1951.1
1

Véase para los Estados Unidos, por ejemplo: Las Prácticas Propuestas para los
Análisis Econ6micos de los Proyectos del Río Basin, preparados por el Sub-Comité
de Valuación de Normas, un reporte al Corrúté de Interagencias de Recursos Hidráulicos, Washington, D. C., Mayo de 1958.
ROLAND N. McKEAN, La Eficiencia en el Gobierno a través de los Sistemas de
Análisis con Especialidad en el Desarrollo de los Recursos Hidráulicos, John Wiley
e Hijos Inc., Nueva York, 1958.

-

Orro Ec1:sn1N, El Desarrollo de los Recursos Hidráulicos. La Economía de la
Evaluaci6n del Proyecto, Prensa de la Universidad de Harvard, 1961.

-

JOHN V. KRUTJLLA y Orro EcKSTEIN, Prop6sito Múltiple del Desarrollo del Río,
Estudios Aplicados al Análisis Econ6mico, Prensa de John Hopkins, Baltimore, 1958.
Para los Paises Bajos, véase, por ejemplo: DR. J. TINBEROEN, "Memoria del Balance del Plan del Delta", número 6, Reporte de la Comisi6n del Delta, La Haya,

-

1961.

543

�El énfasis en esos Análisis de Costo y Beneficio pone cada vez más fuerza
en la necesidad de hacerlos más completos y de mejorar su metodología.
Esto significa que tenemos que descifrar, tanto los beneficios como los costos, en el período que podemos esperar de durabilidad en el proyecto. Con
esos proyectos de largo capital, esto puede significar un período de un centenar de años. Por consecuencia, el economista que tiene que trabajar en
los Análisis de Costo y Beneficio, tiene a su carg« el calcular los beneficios
del proyecto sobre ese centenar de años. Así, tendrá que planificar hacia ei
futuro y se verá envuelto en una planificación económica a largo plazo. Aunque mucho se ha realizado en este campo, la planificación económica a largo término está aún un tanto en el período de inicio, desde que se había
puesto mucho énfasis en la econometría, si bien con oscuros modelos, con
la consecuencia de que llegó a ser algo como un ejercicio estéril en estadísticas, conduciendo a resultados irreales.
Recientemente, ha habido un cambio en este campo en orden a mejorar
la planificación a largo plazo en economía, en virtud de poner más atención
a los aspectos humanos, el todo humano que la rodea. Esto fue para obtenerla sobre más realísticas bases de nuevo.
Perrnítasenos ilustrar esto con algunos ejemplos:
l. En los Estados Unidos de Norteamérica se estimaba que la planifica•
ción a largo plazo en economía, primeramente tenía que resolver la cuestión
de lo que podríamos tener en el futuro: la guerra o la paz, desde que esto
determina el nivel total de la economía para la cual tenemos que planificar.
En consecuencia, un grupo de quince expertos estudió en un lugar retirado.
la Montaña Iron, durante dos años y medio la cuestión del desarrollo político del futuro: ¿la guerra o la paz? Su elaboración se publicó por Dial
Press Inc., Nueva York, en 1968. (Leonard C. Lewin: Reporte de la Montaña ]ron sobre la Posibilidad y Deseabilidad de la Paz). Aunque en este
reporte se admite que la guerra satisface muy importantes funciones en el
campo de la macro-economía, la principal conclusión es que debemos basar
nuestra planificación a largo plazo en una economía sobre la paz.
2. En los Estados Unidos de Norteamérica, nuevamente el profesor Ken- Una Fijación de Inversiones en la Reclamación de Tierra, ~ublic~ción No 7 ~el
Instituto Internacional para la Reclamación de Tierra y su Me¡orarruento, Wagerun-

gen, Los Países Bajos, 1960.
.
.
.
Para Australia, véase, por ejemplo: Los Recursos H1d~áulicos, Uso Y Mane10,
Prensa de la Universidad de Melbourne, Melbourne, Australia, 1964.
_ c. A. CANNEOIETER, "Comparación del Proyecto Ord con algunos Proyectos Holandeses del Rio Basin", Actividad Económica en . Australia Occidental, Prensas de
la Universidad de Australia Occidental, Julio de 1965.
Véase para Egipto: "Los Análisis de Costo y Beneficio de la Presa", Boletln
Económico, Banco Nacional de Egipto, Cairo, Vol. XVIII, No. 4, 1956.

544

neth E. Boulding se ha estado preocupando acerca del mismo problema en
su artículo publicado en lmpact of Science on Society.2
Este autor sugiere que debe gastarse un billón de dólares en el establecimiento de un sistema alrededor del mundo de estaciones recolectoras de
datos, comparable a las presentes estaciones meteorológicas. La socioesfera,
como la atmósfera, circunscribe el globo en una compleja red de personas,
organizaciones, intercambios, transacciones de amistad y eventos. El presente
problema es que los que toman decisiones no están bien documentados acerca de lo que está sucediendo en esta socioesfera, por estar informados por
personas que dependen de ellos, tales como espías y diplomáticos. Este hecho, es una segura receta para la corrupción de la información. Más aún,
la información se recoge en una forma que carece de sistema, sin cualquiera
de las salvaguardias científicas de muestreo, etc.
El profesor Boulding enfatiza acerca de esto, que las decisiones políticas
que envuelven la guerra están basadas en lo que la gente piensa acerca de
la r~alidad (la imagen de la realidad de los que toman decisiones), no la
realidad en sí misma. Esto significa que si pudiéramos cambiar esos pensamientos -esas imágenes-- y reducir los prejuicios, podemos afectar las decisiones y prevenir la guerra. Esta diferencia en la información' podría, de
acuerdo con él, afectar también su balance como la diferencia que hay entre
una temperatura de algunos grados arriba o bajo el punto congelante de
32° Fahrenheit, que es toda la diferencia en el mundo. Así, si este billón se
hubiese gastado bien y todas las partes interesadas estuvieran bien informadas, una futura guerra podría prevenirse y esto podría conducir a un ahorro de 120 billones de dólares gastados cada año en lo relativo a lo que se
emplea en la defensa.
En los Estados Unidos de Norteamérica, el Pentágono está gastando alrededor de cientos de millones de dólares al año en todo lo relativo a los materiales destinados a la guerra química-biológica del presupuesto total para
la defensa de ochenta billones de dólares. Todo esto podría' entonces, ahorrarse, lo que afectaría la planificación a largo plazo en forma considerable.
3. No solamente en los Estados Unidos de América sino en otros países
'
como Francia, las mismas ideas están siendo advertidas aunque
desde otro án-'
gulo. Así, Pierre Piganiol se pregunta cómo el desarrollo técnico influirá nuestra
sociedad en el futuro y cómo este desarrollo tendrá que ser dirigido por la
cooperación científica internacional. Sus ideas están llevando a una clase de
nueva filosofía de la historia y a una nueva ciencia : la futurología, la que
tiene que combinar la planeación económica a largo término, con otros aspectos humanos, todos comprendiendo un acercamiento para el desarrolle
• El Impacto de la Sociedad en la Ciencia.

545
H35

�futuro que podemos esperar. Sus ideas están publicadas en Maitriser le progrés, editado por Robert Laffont en París, Francia, en 1968.
4. También en los Países Bajos vemos que los economistas, en sus prospectos a largo plazo, están teniendo un acceso más amplio, poniendo más
atención a los factores no-económicos, como el Profesor Klassen lo está
haciendo al observar algunas tendencias a largo plazo, en su Social Amenities in Area Economic Growth (Amenidades de lo Social en el Crecimiento
del Area Económica), editado como el número 5, en las series Developing
Job Opportunities (Desarrollo de Oportunidades del Trabajo), de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (París, 1968).
Desde entonces, fueron los economistas planificadores los que sintieron en
su mayor parte la necesidad de Hevar la planilicación económica a largo
término a un completo y nuevo nivel, para sacarla de la etapa de mera
hipótesis, no sorprendiendo el que fuera uno de los directores de la Ofic~na
Central de Planificación en los Países Bajos, el profesor Fred L . Polak, quien
diera un gran impulso anticipado hacia esta dirección. Estableció que debemos poner mayor atención a esta planeación, la que comprende todos
estos factores, dando un importante lugar a la nueva ciencia de la futurología. Piensa que en las Universidades debe ponerse tanto énfasis en la colocación de la futurología como a la Historia. Por ejemplo, de acuerdo con
él, deberán colocarse tantos profesores enseñando la ciencia del futuro como
la investigación de la historia.
Escribió ya un libro de texto para esos futuros profesores de futurología:
Pron6stico, el que fuera publicado por Ae. E. Kluwer, Deventer, en 1968.
Es un libro extenso, que consta de dos partes, con toda clase de modelos
futuros y, además, los principales tipos de las técnicas predecibles.
Es una lástima que el estudio del Profesor Polak no haya abarcado los
más modernos desarro11os que hay en este campo; que el futuro está ya existiendo; que el futuro y el pasado están también ya presentes, tanto ~rriba
como abajo, como así se explicó en la reunión anual de 1~66, de la Sociedad
Física Americana. En esta reunión se consideró la explosión de una estrella
que había sido vista en un planeta hace diez años. He aquí un hecho pasado, pero no había, por tanto, "ocurrido" en otro planeta más distante del
lugar de ese hecho hasta dentro de diez años. El profesor W. Putnam, maestro de filosofía en Harvard, concluye de esto, que lo que aparece en el
futuro para un observador, está en el pasado para otro. El futuro nos parece irreal, porque no podemos verlo, pero ya está allí, y así el pasado y el
futuro son tan reales como arriba y abajo. El futuro ya está ahí, tan real
como hoy es y será después del hecho.
Esta idea de filosofía moderna está completamente de acuerdo con las
conclusiones obtenidas en otros campos. Por ejemplo, Dunne hizo una in-

vestigación muy extensa con los sueños. Un buen grupo de personas escribieron una rela~ón de ~us sueños en un período determinado de tiempo,
y e~to fue exammado baJo control científico para saber lo que le había sucedido a esa gente, antes y después de que tuvieron tales sueños. Llegó a la
conclusión "~e ~ue las ~ág:nes son casi iguales en número de aquellas que
pertenecen similarmente indiscutibles al lado del pasado".3 Si esto ha sido
científicamente probado que uno tiene en sus sueños ambos elementos, tanto
del pasado como del futuro, entonces el futuro debe estar ahí.
Nuevamente, en un campo completamente distinto, en esta ocasión de
investigación física, estamos llegando a la misma conclusión. H . F. Salt~rsh, por ejemplo, llega en su Foreknowledge (Presciencia), después de considerar toda las clases de predicciones, a la siguiente conclusión: "estamos
forzados a admitir que el futuro existe en algún sentido ahora -en el momento presente".'
El educador holandés Kees Boeke 11ega en su libro W erkplaats Kindergeme~nschap Bilthoven a la misma conclusión y da al mismo tiempo una
solución para que el problema no caiga en una clase de inactividad fatalista.
Debemos hacer aquí una clara distinción, de acuerdo con él, entre:
l. E~ objetivo punto ~e vista, de que el futuro está ahí; todo ha sido ya
determinado; no es cuesbón de libre elección, siguiendo a:
2. El subjetivo punto de vista, de que para el sujeto es como si hubiera
libre selección, desde que no sabemos qué está determinado. (El Profesor
Putnam, llama al futuro una especie de indeterminable determinismo desde que no podemos predecir el futuro), pero sabemos que tenemos que ~brellevar las consecuencias de nuestras propias acciones; si yo no hago una cosa
y estoy completa y fatalmente inactivo, tendré hambre mañana; pero, en
cambio, si estoy activo y compro pan para mañana, ya no tendré hambre,
porque ya tendré algo para comer.
Otro autor holandés llegó a la misma conclusión, a través de una totalmente distinta manera: el profesor Steinmetz, en su Inleiding tot de Sociology, quien considera cómo en el campo de la sociología todas las cosas son
materia de causa y efecto. Así, sólo hay una manera de que las cosas puedan ir, lo que significa que el futuro está de tal modo relacionado con el
presente y el pasado, existiendo así una clase de determinismo en el sentido
de que el futuro puede seguir solamente en un sentido.
Aunque el libro del profesor Polak está ya un poco fuera de actualidad
en el sentido de que cree que podemos influenciar el futuro, también des~
• Ver J. W., .A.n E:cperimenl with Tim, (Un experimento con el Tiempo) Faber
and Faber Limited, Londres, p. 96.
'
' Ver H. F. SALTMARsH, For,knowledge (Presciencia), G. Bell e Hijos Ltd, Londres (basado en las posesiones de la Sociedad para la investigación física, p 1088.

547
546

�de el punto de vista objetivo, su libro es aún interesante, ya que proporciona
una muy útil investigaci6n de las diferentes técnicas que pueden ser usadas
para pron6sticos modernos. No es original en esto, pues sigui6 la en aquel
entonces no publicada edici6n de Erick Jantsch, de la OECD (Organizaci6n
para la Cooperaci6n y el Desarrollo) , la cual entre tanto, sin embargo, ya
había sido publicada al mismo tiempo.5
Aunque, como el profesor Putnam lo pretenda, no podemos predecir el
futuro; podemos, en otro aspecto, tratar de obtener una idea de lo que podemos esperar en lo futuro. Y si queremos hacer nuestras inversiones a largo plazo en economía más sensibles, debemos de poner más atenci6n a esas
diferentes técnicas, como son mencionadas en la publicaci6n de la OECD,
por el profesor Polak. Nos pueden ayudar a dar un marco de trabajo más
digno de confianza para el futuro, el cual deberá incluír todos los aspectos
humanos, y no muy lejos, pondría más atenci6n a los no econ6micos (en un
más estricto sentido) aspectos humanos. Las diferentes técnicas que podrían ser aplicadas a las más modernas planeaciones a largo término en eco-

nomía.
l. Cálculos de probabilidad: los cálculos basados en la probabilidad, los
cuales pueden conducir a las más complicadas técnicas, como los "análisis
paramétricos de sensibilidad", que son una combinaci6n de factores internos
y externos y un campo total de curvas interrelacionadas, incluyendo los pa-

4. Un sistema de ecuaciones
·
simultáneas: esto es para una más
li
~:::ci:::~i6n, porque ahora estamos trabajando con un sistema t:~7pd~
5. Cadena, como el DEMON l D' • •,
del Mercad O .
' a iv1s1on de Evaluación de la Cadena
.
o ptuno, y el PERT, Programa de Evaluación y Revisión
ru~, como s_on usados en los Estados Unidos de Amén·ca
Técde mt
1
, con subsistemas
erre ac1ones complejas, dirigidas a un sistema total.

6. Programación: Este es un sistema de planear
con largos proyectos.
económico, combinado

7. Técnicas de Juego com 1
. d
..
nica hace uso de sim~lacio:e: dme ~etJo . e dec1S1ónl en los juegos. Esta téc. .
s1 uaciones rea es par
d •
ced1ID1ento econ6mico.
a pre ecir e1 pro8. ~écnicas de Relevancia de árbol, como los esquemas de inte rada

~~::nc1a de ~bol de los proyectos así usados en los Estados Unidos gde Am~:
por la firma Honey-well. Este sistema está basado en l
.
'd
de la familia del , bo
a misma i ea
I .
ar 1; en la que todos los miembros de la familia están
re ac1onados
. d e re1evanc1a
• de árbol
.
. a través de conexiones· La t'ecmca
aplica
. .
nera: esta idea de las relaciones de la familia del árbol, de 1a s1gu1ente
ma-'

rámetros.

2. El uso de curvas. Una curva útil es la del crecimiento, la cual se levante primero a manera de aumento y, entonces, gradualmente, baja lentamente. Esta curva puede ser usada en períodos de crecimiento econ6mico
rápido y también para las predicciones sobre la poblaci6n. Otra curva útil
es la que está cubierta, la que puede ser usada cuando a través de nuevas
técnicas de niveles más altos y altos, pueden ser alcanzadas. Como por ejemplo, con la máxima velocidad que puede ser obtenida por caballos de fuerza;
un carro, aeroplano o jet. Cada técnica nueva da un empuj6n hacia arriba,
a un cierto nivel, por la cual una clase de modelo cubierto puede ser delineado. Otras curvas útiles son los ciclos, como el ciclo del comercio y las
curvas del aprendizaje. La última, es una curva construída en lo que uno
puede aprender del pasado y aplicar al futuro.
3. Modelos lineales con una ecuación, tratando de predecir más bien una
situación simple.
• DR. ERICK JANTSCH, Editor. Perspectivas de la Planificación, Procedimientos del
simposium de tral,ajo de la OECD a larga escala de predicción 'Y planeación. Organización para la Cooperación 'Y Desarrollo. París, 1969.

548

Ahora estamos aquí (A) .
Así, tenemos .
que movernos del punto A al punto B.
Esta es nuestra meta final (B).
Esto muestra cómo las cosas están relacionadas.
1 9. ~l miétodo Morf~lógico, basado en un estudio de la forma de ser de
os anuna
de
Am, . es y en la1 vida de las p Iantas' que es usado en los Estados Unidos
El
. enea por
, . e Batelle Memorial Institute y tamb',
ien por 1a General
ectnc.
más grandes de este método pued en esperarse en el camd . Los ex1tos
.
po
.
e
ias
relaciones
humanas. Tal método fue ut1·1¡z·ado primero por Fritz
z kl
w1c e Y, quien deseaba desarrollar la luna y co1omzar
.
lestes.
otros cuerpos ce-

549

�10. Pronóstico en el nivel agregado. Esta es una técnica que trae juntos
desagregados enfoques para llegar a un comprensivo patrón de estructuras.
Así, manejando los prospectos de algunos grupos detallados más pequeños de
cosas que son de notoria importancia, y entonces, gradualmente se llevan esos
pronósticos juntos a un cuadro que todo lo comprenda.
11. Mapa Contextual. Este es un nuevo y amplio concepto que contiene
ambos elementos, tanto cuantitativos como cualitativos. Este enfoque está
basado en trazar la tendencia evolutiva dentro de una cierta potencia sin
fijar el tiempo, con el resultado de que uno obtendrá una clase de esquema, un mapa de lo que podemos esperar para el futuro, en general, sin
precisar cómo se desarrollará esto con el tiempo.
12. Programación de planeación en el Sistema del Presupuesto (PPBS).
Aquí hay un limitado presupuesto con muchos programas. Los Análisis de
Costo y Beneficio tienen que aplicarse para seleccionar cuál de los programas
pueden ser incorporados en el planeamiento, en orden de que esto es dentro
del presupuesto, pero verificando al mismo tiempo la selección para los mejores proyectos.
13. Las Técnicas del Oráculo de Delfos. Estas son de una larga proyección en predictabilidad, hecho por un conjunto de expertos, por ejemplo,
para los años 1985, 2000 y 2100, como así han sido introducidos por la Rand
Corporation en los Estados Unidos.
Como en el Oráculo de Delfos, uno tiene que escuchar lo que se ha dicho
en este caso por los expertos en los diferentes campos y esas predicciones
tienen que ser combinadas en un cuadro total. Aquí todos los aspectos humanos están incluídos en el cuadro final y esto proporciona a este método
una notoria importancia.
14. El enfoque al escenario. Esta es una predicción tecnológica a la manera de ciencia-ficción. Como Julio Verne, permitiremos a nuestra fantasía
hacer el trabajo, y puede ser que, como el propio Julio Verne, podamos
terminar aún sobre bases reales. Algunas de estas ficciones científicas se han
realizado al mismo tiempo.
15. Movilidad Guiada con curvas alimentadoras. Esto es un enfoque futuro basado en lo que debemos de hacer (planeación creativa de futuros),
combinado con técnicas de control de alimentación. Hay interacciones entre la presente situación y la imagen de lo futuro incorporadas en el sistema.
Por ejemplo, sabemos que debemos ir a la derecha, pero ahora, después de
algún tiempo de estarlo haciendo así, hay un sentimiento de que hemos ido
hacia la derecha lo bastante, es necesario hacer revisiones.

Como una enfermedad contagiosa, estas nuevas ideas se están esparciendo
alrededor del mundo. El profesor Polak quiere llevar a los diferentes expertos que están trabajando juntos en este campo en su institución propuesta
en La Haya: el HIFI, el Instituto Internacional de La Haya del Futuro.
Este Instituto deberá, de acuerdo con él, incorporar a nivel internacional,
la preparación moderna y eficiente del hacer las decisiones políticas con respecto al futuro.
En Francia, la misma clase de propósitos están ya en una más avanzada
etapa. Han _abierto en 1970_ una casa internacional para el futuro (La Maison InternatJonale des Futunbles), en París: 52 ruedes Saints-Peres-7e arrondissement. El propósito es el mismo: llegar a una cooperación internacional
de todos los trabajadores científicos quienes están trabajando sobre el futuro
("Chercheurs du futur"). La palabra francesa "futuribles" significa "futuros posibles" o "posibles futuros", la cual está de acuerdo con la idea del
pr~fesor Putnam, de que no podemos predecir el futuro -pero podemos trabaJar en tratar de descubrir algunas de las posibilidades futuras. Y esto es
una necesidad básica para una planeación sensible a largo término en economía. Que esto significa el incluir a todos los aspectos humanos, puede
aprenderse del ejemplo en Francia. Allí querían hacer algunas planeaciones
a largo término en economía: tener una planeación de base económica para el uso del territorio francés, considerando los próximos cincuenta años.
Pero en lugar de aplicar econometría pura, obtusos y limitados modelos económicos y datos estadísticos, la "Délégation de l'aménagement du territoire"
quiso aplicar una más moderna forma de planificación. De las diferente;
técnicas posibles que mencionamos antes, la "Délégation" escogió la técnica
del punto 13: la técnica del Oráculo de Delfos. Durante marzo de 1968,
se organizó un simposium en Gif-Sur-Yvette para ver cómo el territorio
francés tenía que ser planeado para adecuarse al modelo del futuro. Trescientos expertos y especialistas fueron invitados de veinte países, incluyendo
a los Esta~o_s Unidos y la URSS. La idea era escuchar de todos esos expertos sus opiniones acerca de los desarrollos futuros, con el fin de obtener una
perspectiva para los próximos cincuenta años, la que daría un modelo mejor
para el futuro planeamiento económico del territorio francés.
Si observamos las conclusiones de este simposium, podemos comprender cómo los aspectos humanos influenciarán la planeación a largo término en economía. Sin embargo, aunque estas conclusiones son para un país en particular y para un período de cincuenta años, nos darán una indicación de
cómo los aspectos humanos influenciarán en la planeación a largo término
en economía. Más aún, pondrán en claro que tal planeación, solamente se
551

550

�hace sentir cuando ponemos más atención a esos aspectos humanos, ya que
afectan muchos aspectos de nuestra economía.
¿Qué es lo que podemos esperar para el año 2020?'

l. Que el nivel de vida será unas seis o tres veces más alto. La más baja
suposición de las tres veces más alta, está basada en una cuota anual de
crecimiento del ingreso per cápita del 2% de 1965 en, ~delante. Esta es
una suposición muy moderada desde que el ingreso per cap1ta ~a aumentado.
nual de 2.9% en los países avanzados durante el penodo de 1960 a
a una tasa a
,,
.,
, . f t . ta pero las
1968 s Esta es una muy correcta conclus1on econorruca u uns ,
sigui~ntes están más enfatizadas en los particulares aspectos humanos del desarrollo próximo que podamos esperar.
2 El romedio de edad que la gente alcanzará, irá hacia arriba ~e la
esp~ctatta de la presente vida de 70 a 130 años. Esto traerá un cambt _t~tal en la estructura de la población. Sin embargo, _aunque esta conc us1on
pueda ser sorprendente, en otro aspecto no es tan mesperada cuando consideramos los hechos siguientes:
.
.
d
1920
a
1955
hubo
un
aumento
de
la
espectativa
de
vida
en
los
Esta
os
D
e de 54 a 69.5, o un aumento de 3 .401. en un ano.
Si tomamos un
Unidos
timista enfoque en relación con el mejoramiento de la salud futura y asu:mos un aumento anual de 14% sobre el perío~o de 1970 a 2020, llegamos
a una espectativa de vida pata 2020, ¡ de 130. anos!
.
En los Estados Unidos es ya posible prevenir los ~fectos de. la veJez por
el así llamado tratamiento hiperbárico. Este tratamiento consiste en respi.
rar oxígeno puro de una máscara mientras
se permanece en una cámara .en
,
donde el aire es bombeado a tres veces su densidad normal.
alta pres1on
causa que el oxígeno se disuelva sin mayor esfuerzo en el te11do d:l cluerpo.
.
d e esta mane ra ' la gente podra a canzar
Cuando la vejez pueda prevemrse
una edad más avanzada.
,
,
Esta espectativa de una vida más prolongada esta, ademas, de acuerdo
con las condiciones biológicas de los seres humanos comparados con aquellas

,o

-~ª

de otros animales.

,
z•
"C0 h' ence du futur? Quelques repéres,
' Para más detalles, vease PIERRE E~IOR,,,
er
p , ··
Société d'études
par extrapolations de quantités éconorruques ' Analy~e et re~is,:, h 1968
t de documentation économiques, industrielles et sociales, Pam, are
. ·.
e
N · 1 Bruto· Tasas de Crec1IIDento Y
• Fuente: Estimaciones d~.l Prod~cto . ~&lt;:1ona Estadí~ticas y Reportes, Oficina de
Datos de Tendencia Pº:, Regio~. y Pa1s. D_ivm6n d~ sarrollo Internacional. 25 de abril
Programa y Coordinac1on Política, Agencia para e
de 1969.

La población de los Estados Unidos de América, entonces se incrementaría hasta los 400 millones y la más pequeña Europa (los países Europeos
de Mercado Común), hasta 250 millones para el año 2020, lo cual está
más o menos de acuerdo con los cálculos para los años intermedios.
3. La agricultura llegará a ser menos importante desde que se supone que
la gente viva de materias alimenticias sintéticas y artificiales, como el trozo
de carne hecho de desperdicio del aceite de las refinerías. Esta idea está
completamente de acuerdo con los resultados de la investigación hecha en
este campo en los Estados Unidos. Someten a 18 prisioneros por más de siete
semanas a una dieta de productos químicos sintéticos y agua destilada, y
esos prisioneros estuvieron en mejores condiciones después del experimento
que antes! Este experimento, fue llevado a la Facultad Médica de California, bajo los auspicios de la Administración Nacional Aeronáutica y Espacial, la que abrió una forma para la solución de los problemas de la sobrepoblación, extremando el suministro de alimento, desde que la dieta requiere los productos no agrícolas o animales. Pero esto también indica que en
el futuro, para nuestro alimento diario, el sector agrícola no será tan importante; pero en lugar de este sector, la industria química producirá una
nueva dieta: amino-ácidos, glucosa, ácidos para engordar, vitaminas y minerales. La contribución de la agricultura al Producto Nacional Bruto puede esperarse que sea reducida en relación a estos desarrollos del presente,
de un 8% hasta la mitad de eso: 4%, Esperan que en el otro aspecto la contribución de la manufactura aumentará hasta un 50 a un 63% del Producto
Nacional Bruto. Por consecuencia, la composición de la fuerza laboral, probablemente cambiará en la misma dirección. Para Francia esperan que el
porcentaje de la fuerza de labor trabajando en la agricultura sea reducido
de un 15% a un 6%, mientras más gente trabaje en manufacturas (el porcentaje para 1970 de 43%, será aumentado hasta el 49%) y en servicios (el
actual porcentaje de 42 para Francia, será aumentado hasta el 49%). Así,
casi la mitad de la gente trabajará en los servicios.
4. Habrá un cambio notable en el presupuesto del consumo de los jefes
de familia. Esto suena increíble, pero en Francia un 1/3 del presupuesto
familiar se gasta en alimentación hoy en día. Solamente podemos aceptar
esta idea cuando verificamos cuán importante es el comer y el beber para
los franceses. Pueden hablar toda una tarde entera acerca de su comida,
cómo debe ser cocinada, cómo fue preparada y servida, etc.; como un inglés
puede hablar toda una tarde acerca de su juego de cricket y los americanos
acerca del mercado de cambio. Desde que las modernas maneras arriba mencionadas de comida afectarán a los franceses en alguna manera -aunque ellos probablemente no cambiarían toda su fina comida y vino por lo químico-, se
553

552

�espera que este 1/3 que gasten ahora en comida, será reducido de un 33%
a un 22. Lo que se gaste en un hogar, en otro aspecto, se espera que se
aumente del presente 17%, a un nivel de 22% del presupuesto de la familia
francesa. Esto está completamente de acuerdo con las siguientes ideas:
La gente gasta ahora más los fines de semana y en los días de fiesta en
las casas. Como en Suecia, por ejemplo. Las casas de recreo están llegando
a ser más y más importantes. Su carácter está cambiando: están llegando a
ser casas verdaderas en lugar de pequeñas cabañas de invierno.
Con un más alto nivel de vida, hay también una tendencia a gastar más
en mejoras del hogar, como añadiendo un cuarto, un garage o mejorando
los ya existentes cuartos y espacios.
Los gastos en ropa se espera lleguen relativamente a ser menos importantes en el presupuesto de la familia. En lugar del presente 12%, la gente
gastará solamente la mitad de eso, nominalmente el 6% de su presupuesto
en ropa. Esta idea está completamente acorde con las ideas de Rudi Gernreich, uno de los más destacados diseñadores de modas en los Estados Unidos
de América acerca del futuro desarrollo.
De acuerdo con la revista Time, se espera para el futuro que la gente pondrá menos atención a su aspecto personal, ya que simplemente no tendrán
tiempo o inclinación para su persona. Los problemas de la sobrepoblación,
contaminación y demás, están llegando a entremeterse en alguna forma en
todas nuestras vidas y cambiar nuestros hábitos diarios. La ropa no será
más tan importante. Sin embargo, aún espera que la desnudez sea mucho
más predominante.'
En otro aspecto, los gastos de la salud llegarán a ser más importantes.
Para Francia esperan que aumenten del presente 11 o/o del presupuesto familiar a un 20%. Esto está de acuerdo con lo que vimos anteriormente,
acerca de que la gente pondrá más atención a la prevención de la vejez.
Este tratamiento hiperbático será costoso y más cuando el nivel de vida
aumente, la gente se dará cuenta más y más de la capacidad de gozar de
esto y pondrá más atención a su salud. También el atemorizante aumento
en los gastos de la salud en los Estados Unidos de América está apuntando
hacia la misma dirección.
5. Con más y más urbanización, combinada con el aumento del nivel de
vida, la transportación es ya un problema en las grandes ciudades. Los expertos esperan en relación a esto, que en el futuro ya no se permitirán más
automóviles en las ciudades, con excepción de pequeños carros eléctricos.
Esto será particularmente cierto para las grandes ciudades como París, donde
• Ver la Revista Time del 26 de enero de 1970, en la página 39, "Finale for Fashion"?

ahora uno, puede moverse alrededor más rápid0 a pie que en un carro privado o aun en taxi.
6. Para solucionar
estos problemas de tráfico, 1os expertos están llegando
.
a• 1ad. conc1us1ón de que en el futuro pod emos esperar el tener el tráfico
cita mo en tres diferentes niveles; subterráneo para e .
.
piso, con esos
pequeños
carros
elé
t
.
l
'
anun~r;
a
ruvel
,
c neos, os que no contammarán 1 .del
y, en un mas alto nivel, esperan que las pequeñ
b"
e aire;
del aire en un cable las "telecab· "
~ e~ m~ conectadas a través
formas de l d"
'
. mas ' comunicaran directamente las plataos iversos rascacielos.

go¿3~:o;stá incorporando los aspectos humanos en la planificaci6n a la!'-

¿ Quién está realizando toda esta planificación d
b
.
futuro:&gt; . Quién tá t b . d
e a arcam1ento para el
cionad~ ~rrib
es
ra ªJª~ o con esas diferentes técnicas que hemos roen. .
a, aparte del eJemplo francés que acabamos de exponer?
Prmc1palmente los norteamericanos, porque tienen el dm
· er
h
esto Gra d · · ·
o para acer
·
n es mstituc1ones como la Rand C
.
1
etc. Pero fue s·
b
.
orporation, a General Electric,
.
' m em argo, en Francia donde Bertrand de Jouvenel dio
~ran im?ulso en esta ~irección con su Societé d'Etudes et de Documentati=
Econom1ques, lndustnelles et Sociales (SEDEIS) Desde 1966 D J
tuvo la prim
át d
..
·
, e ouvenel
.
era c e ra en Previs16n en la Facultad de Derecho de I U .
vers1dad de Parfa, abriendo con esto la fila de profesores
- d a nicampo el
,
ensenan o en este
'
que
sena
aumentado,
de
acuerdo
con
el
Profr
Polak
.
c fd d
h
·
, en 1a misma
an i a '. como ay profesores enseñando actualmente historia Desde
t
c:s, ha sido seguido por F:ed Ikle, en el Instituto de Tecnol~gía de ::~:
c_ uset;s. La SEDEIS pu_blica peri6dicamente cada mes los Analyse et Prévisio~, e ,;ue trae en, conJunto todo lo que pasa en el campo de los "futuros
posibles
. . En el numero de marzo de 1969, H erman Kah n y Anthony J
m
·
n1ener,
el f tu dieron, por ejemplo, un esquema de lo que podríamos esperar para.
u _r? a 1argo plazo, considerando los sistemas económicos
1O
producman.
Y
que
. ~an relatado sus especulaciones de lo que sucedió en el pasado, visto tamb1en
· teresante comparar su tabl den un acercamiento a largo término·10 E s m
a e los diferentes sistemas económicos con la situación real del mundo
en 1965, como así fue hecho en la última columna .

,. Analyse et Prlvision. Marzo de 1969. pp. 141 y 142.

555

554

�ETAPAS DEL CAMBIO ECONóMICO
alses que
Sistema Econ6mico Periodo de Tiempo Producto Nacional PodavEa en
per-c4pita en 1965 t
$
d e acuerdo
r as de su
c4pita

1. Pre-agrícola

8000 años antes de
Cristo 1

50 • 200

2. Pre-Industrial cerca de 8000 años
Revolución In- antes de Cristo.
Siglo XVIII 1
dustrial.

200 · 500

3. Sociedad Indus- Siglo XIX
trial

500 • 2000

4. Consumo de
Masa

Siglo XX

5. Sociedad PostSiglo XXI
Industrial
6. Cercana a la so- Siglo XXII
ciedad Post eco•
nómica

2000 • 5000

permanecen
esta etapa,
con las figuingreso per•
en 1965

URA (Egipto)
Pakistán
India
Indonesia
China ( tierra firme)
México
Portugal
Turquía
Brasil
Chile
Africa del Sur
España
Inglaterra
Canadá
Nueva Zelandia
Francia
Alemania Occidental
URSS
E.U.A.
Suecia
Suiza
Kuwait

5000 · 20,000
50,000 · 200,000

Esperan que para el año 2020, alrededor del 20o/o de la población ~el
mundo, vivirá en una Sociedad Post Industrial, la cual más o ~enos ha sid~
descrita por los arriba mencionados seis puntos de nuestro eJemplo frances
de la "Délégation de l'aménagement du territoire". Si los p:esentes gr~dos
del crecimiento económico pueden continuar, entonces lleganamos al fmal
1 De acuerdo con los descubrimientos de un equi~o , ~tropológi_co, de la Univer•
sidad de Chicago, en el depósito de un pantano preh1st?nco en Et1op1a del S~r, te•
..-:,. que el hombre tiene una edad aproxunada de los cuatro millones
nemos que as..,....
de años.
• En 1786 tas máquinas tejedoras e hiladoras fueron descubiertas por Arkwright '/

del siglo siguiente y al principio de la 22a. centuria en la así llamada Sociedad Cercana Post Económica. Esta sociedad está caracterizada por el
hecho de que la abundancia habrá alcanzado tal nivel; que un gran número de nuestros problemas económicos tradicionales desaparecerán o habrán perdido su significación.
En otra publicación similar, llamada 2000, la cual aunque está, sin embargo, más dedicada a la planeación territorial, se traza una idea acerca de
la pregunta de dónde vivirá la futura población. Basada en los pensamientos
de un más alto nivel de vida y en un mundo más abierto en el cual uno
puede moverse más fácilmente. Se asume que un clima atractivo llegará
más y más a ser el factor determinante acerca de la cuestión de dónde vivir.
Esta idea se trabaja sobre un mapa mundial indicando la futura densidad
de la población.11 A un más atractivo clima, más alta densidad de población.
En estas formas estamos regresando al viejo centro cultural tradicional del
mundo: el delta del Nilo en Egipto, el área Mediterránea, el cercano Oriente,
las altas tierras mexicanas y áreas costeras, Florida, California, el europeo
Valle del Rhin y las áreas litorales en el sur, etc.
La SEDEIS realiza su objeto de llevar en un complejo acercamiento las
futuras posibilidades, incluyendo todos los aspectos humanos, también, a través de sus diferentes grupos de investigación, en el que cada uno se especializa en un diferente campo, como por ejemplo:
El futuro de la actuación comunista económica. Extensivos estudios acerca de las economías comunistas han ya sido publicadas en Analyse et Prlvisión, de junio de 1967, y de noviembre de 1967, incluyendo el ingreso per
cápita figurados para los diferentes países. Esas visiones son cada año revisadas de acuerdo con los desarrollos anuales.
Previsión en las relaciones internacionales.
Estructuras agrícolas, régimen político y políticas agrícolas.
Para la cooperación internacional en este campo, De Jouvenel ha creado
la Asociaci6n Internacional de Futuribles. Esta organización, la cual ha sido sostenida por la Fundación Ford hasta diciembre de 1966, organiza cada
año, o cada próximo, una conferencia internacional acerca de ciertos tópicos, donde los expertos discuten sus estudios de acuerdo con su visión de los
problemas futuros.
De Jouvenel quiere, además, llegar a un gradual establecimiento de una
permanente discusión del futuro, a través de lo que él llama un "forum prévisionnel" o una Institución Expectativa. De esto, él espera que contribuirá
a guiar las actuales políticas lejos de las sendas peligrosas, haciéndolas más
prometedoras, al dar noticias adelantadas de desfavorables y favorables po" Ver 2000 Avenir Aménagement du Territoire, Mano 1969, pp. 27 y 28.

Cartwright.

557
556

�sibilidades. En esta fonna, él quiere llegar al Concilio para el Futuro, que
tendrá que considerar y aconsejar acerca de todos los propósitos y proyectos para el futuro, antes de que lleguen a los cuerpos que toman decisiones.
Esta sugestión para el futuro ya ha sido realizada por De Jouvenel, en el
sentido de que una parte de su publicación Analyse et Prévision, está ya
destinada a ese forum prévisionnel. Esta sección está particularmente aparte
del reporte acerca de todas clases de conferencias y reuniones en donde los
expertos dan su visión sobre el futuro.
Conclusi6n.

En el más reciente período, la atención ha sido puesta en los aspectos humanos para una planificación a largo término en economía, más en este sentido, que la atención puesta a todos sus humanos componentes. Esto ha
puesto al planeamiento a largo término en economía en el campo de la futurología. Lo hace más realista y promisorio para el futuro, desde que tiene m~
sentido. Esto podría dar a la planificación a largo término en economía,
una importante reanimación y prevendría las fallas que hayan sido hechas
en el pasado, al resultar éstas muy estériles y unilaterales.

558

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sección Cuarta
CIENCIAS SOCIALES

�LA UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE LA PAZ
( UNA TEORÍA PARA LA PAz )

Por el Lrc.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México.
Universidad Autónoma de Nuevo León

EN EL AÑO DE 1962, el autor publicó en el Anuario Humanitas 1 un ensayo
que llevó por título: "La Universidad del Porvenir''. Se afirmaba en él que
no era necesario verificar un examen profundo para llegar al conocimiento de
que el mundo actual se encuentra en un estado grave de descomposición moral
y social, lo que necesariamente se refleja en el orden de las instituciones y de
los hombres y cuya perspectiva está más allá de cualquier pesimismo u optimismo, ofreciendo perspectivas a un trágico y decisivo final bélico, que sería
el gran final.
Frente al desprecio y rechazo del hombre moderno hacia las "cosas" del
espíritu, el autor, señalaba la producción de un clima propicio para el florecimiento de pasiones incontrolables en el que la inquietud y la angustia han
determinado la tónica dominante y sometido al hombre a peligrosas tensiones.
Señalaba también el autor, que en el gran escenario internacional en donde
ahora se ventilan ya los grandes acontecimientos de nuestra era, son de advertirse los generosos esfuerzos desarrollados por la Organización de las Naciones
Unidas en su lucha por el mantenimiento de la paz y de la seguridad en el
mundo, en un mundo que puede desaparecer ante el siniestro peligro del
empleo de las formas de destrucción que la ciencia moderna de nuestro tiempo
ha alcanzado: la guerra nuclear, la que permite, no solamente la destrucción
masiva, sino la desintegración a través de la radiación y de la herencia genética
1

Lic. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ, "La Universidad del Porvenir", Hu.manitas. Anuario
del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Vol. III, 1962, p. 579.

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del hombre; la destrucción quuruca, que incluye los gases nerviosos, que
nulifican la personalidad humana, y la guer•ra biológica.

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También se dijo que en este precario momento histórico, trascendental como
nunca, y jamás tomado con la seriedad que exige dicha trascendencia, la síntesis que de carácter inmediato sería posible establecer respecto del tema a
estudio (La Universidad del Porvenir), podría quedar circunscrita con la
formulación de la siguiente pregunta: ¿Es la Universidad -entre otras instituciones-, una posible solución a los gravísimos problemas que tiene ante sí
el hombre en el presente y en lo porvenir y en los que está en juego su propia

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Esta reflexión que pudiera parecer utópica -se agregó-, dado lo real y
complejo de los factores determinantes de la situación apuntada, pudiera, no
obstante, encerrar un medio positivo y valedero ante el lamentable fracaso
de otros tipos de intentos en el pasado, como en el caso de la extinta Sociedad de Naciones, la que a pesar de la nobleza de sus propósitos, no pudo frenar o
evitar el desenlace funesto del empleo de la guerra para resolver los conflictos

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En otra parte, se expuso que la radicación del problema se encuentra precisamente en ese estado moral y social decadente en que la humanidad se halla,
el que señala el fin de una época y en el de la de una total transformación,
especialmente en el orden de la cultura, considerando su alto valor educacional,
para aplicarla de acuerdo con las inaplazables exigencias de la nueva era que
ya se ha iniciado, la que reclama, a su vez, un nuevo orden social internacional.
Los intentos de aplicación de la cultura -señaló el autor- como medio
para la solución de los problemas que siempre han aquejado a la Humanidad,
rio han pasado de eso. Tal vez en el fondo del corazón y de la mente humana
haya un anhelo de utilizar a la cultura para prevenir al hombre del odio, si
bien tales deseos, que no fueron concretas ideas o sistemas, fueron tildados de
irreales, como así aconteció con el propio pensamiento de Renán al -creer en
las propiedades pacificadoras de la cultura -que él llamó ciencia- en algunos
párrafos de sus obras que trataban también otros tópicos.
Por su parte, las Naciones Unidas a través de la UNESCO, advirtieron
-en principio-, la factibilidad del empleo de la cultura como un medio que
posibilita la uni6n entre los hombres, como entre los pueblos, como así quedó
de manifiesto en la Conferencia de Londres de noviembre de 1945, en donde

de aquell?~ intentos que gra~~lmente han ido acercándose ya a una ~ayor
comprension de la problematica de la paz, a continuación trataremos los
temas que a nuestro juicio puedan llegar a constituir medios eficaces en la
prevención de 1~ ~isma a través de la educación, no sin antes consignar algunos
hechos en relacion con el tema, así como los antecedentes.
Siete años después de la publicación del estudio sobre La Universidad
del Porvenir, o. sea en el año de 1969, el señor U-Thant, en su car~
á
ter. de Secretario General de las Naciones Unidas, al tener lugar la XXIV
Sesión de la -~samblea ~neral de tal Organismo, puso a discusión, por primera
vez, el proposito concerniente al establecimiento de una Universidad Internacional, declarando: "Siento que ha llegado el tiempo en que se piense seriamente
acerca del establecimiento de una Universidad de las Naciones Unidas verdaderamente internacional en su carácter y dedicada a los objetivos de
Carta
acerca de la paz 'Y del progreso".

z:

En respuesta a la resolución del Consejo Económico y Social de las Naciones
Unidas, la Conferencia General de la UNESC0 en su XVI Sesión adoptó
una Resolución ( 1.242) e invitó al Director General de la misma ; hacerse
~rgo de ver la _posibilidad de un estudio conjunto con las organizaciones del
sistema concerniente de las Naciones Unidas y la comunidad universitaria a
través del mundo.
Este estudio, a su vez, sería pasado al Consejo Ejecutivo de la UNEsco
para su discusión en la Sesión de Otoño ( 1971), con los comentarios del Di~
rector General. Esta resolución fue aprobada y confirmada por la Resolución
2691 /XXV de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La prensa inform6 2 que expertos de 23 países reunidos durante el mes de
agosto en la Casa Central de la UNEsco, recomendaron la creación de un
centro experimental para la investigación y la educación, con el que se ensayaría una eventual universidad internacional.
Como es de advertirse, la idea de que la cultura pueda llevar a la paz y
de que la Universidad pueda ser su principal instrumento -desde luego un
nuevo y adecuado tipo de universidad para tal prop6sito-, han hecho felizmente posible el intento que empieza ya a tener viabilidad.
Ahora bien, la concepción de la idea acerca de establecer una universidad
para la paz, lógicamente, puede variar en contenido y proyección. Cuando
nosotros concebimos su creación a través de nuestro estudio La Universi-

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nació esa institución.
Con el paso del tiempo y tomando en cuenta la perspectiva de realización

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• Octubre de 1971.

459

1

458

~

\:

�dad del Porvenir en 1962, no esperábamos del todo que tal idea pudiera

germinar en medio de un mundo convulsionado, pleno de materialismo Y con
la expectante amenaza de la guerra nuclear; en donde la soberbia e incomprensión y las pasiones humanas desatadas, han hecho confuso el pensamiento
del hombre; temíamos que la tentativa fracasara por la inmadurez de los tiempos, si bien alentábamos siempre una esperanza. Cuando el autor visitó en
París a la uNESCO (julio de 1971) , casi no se le prestó atención. Se ignoraba
su estudio -pese a que lo envió-, no obstante haber sido consultado previamente sobre el tema a través de un cuestionario de diecinueve preguntas.
Es posible entender el pensamiento de la Conferencia General de la UNESCO
atendiendo a lo manifestado por su presidente, Atilio Dell'Oro Miani, de Argentina, al abrir la solemne ceremonia inaugural de los actos conmemorati~os
del XX.V aniversario de tal Institución, ante el Presidente de la República
Francesa, Georges Pompidou: "No trata la UNESCO de alimentar con det~rminadas máximas y exhortaciones el pensamiento del hombre. Lo que exige
es su transformación y reforma".

Añadió como finalidad: "Descubrir al hombre el significado de su derecho
a la cultura, para que, en el pleno ejercicio del mismo, pueda dar de sí el
inmenso caudal de sus dotes y responder como individuo y como ser social a las
altas exigencias de su tiempo.

Se refería Dell'Oro Miani a la misión de la uNESCO y su consigna, síntesis
de su programa en el que la educación, la ciencia y la cultura, aparecen como
medios de estrechar entre sus naciones su colaboración, a fin de asegurar el
respeto universal a la justicia, a la ley, a los derechos humanos y a las libertades humanas, sin distinción de raza, sexo, idioma o religión.
La ejecución de este pensamiento -añade-, mantiene la experiencia de
estos veinticinco años, nos revela la índole entrañable de la relación que vincula
a esas naciones''.

Ahora, para fortuna de la humanidad, tal esperanza renace, hay una nueva
Juz la que confiamos pueda iluminar los esfuerzos de todos los hombres de
bu~na voluntad en el camino por la búsqueda y obtención de la paz, de esa
paz que permita al hombre nuevo la realización de su misión terrena en la
confraternidad de los demás hombres.
J. Antecedentes histórico-filosóficos acerca de la cultura como medio para

envolvimiento y desarrollo de tales agrupaciones, tal hecho ha ido adquiriendo
cada vez mayo~ intensidad, al grado de que es aterrador el número de guerras
que han ocurrido en el mundo desde la aparición de ellas hasta el presente.
A tal grado llegó a desarrollarse este fenómeno, que -entre otras manifest~c~o~es- en el campo jusinternacionalista del siglo pasado, determinó la
d1vmon del Derecho Internacional en Derecho Internacional de la Paz y Derecho Internacional de la Guerra.
Conforme el agrupamiento humano produjo instituciones ya más acabadas
se alza el pensamiento del hombre. La Biblia, libro por excelencia, habla d;
que los hombres mansos y pacíficos están cerca de Dios; los filósofos griegos
en sus obras, no dejan de señalar, en medio de las luchas, que la paz es cosa
buena.
. En Ro~~• pueblo que se caracterizó no solamente por su vocación jurídica,
sino tamb1en por su espíritu guerrero, hubo de dejar constancia de su compre2sión acerca ~e ~ue la guerra no p_o~ía constituir un status permanente y
la pax romana as1 lo pone de marufiesto, sin dejar de reconocer el valor
Y la bondad de la cultura, cuando por boca de uno de sus grandes tribunos
expresó: "Hominis ex cultura amici", citado por Renán.
'
Es de hacerse notar también el hecho trascendental de la escisión que se
produjo a través del tiempo entre el "saber" y el "deber" humanos• diveraencia
.
"' va
en que el s~ber sigue,
atropellado, un camino, y por otro, más que ' rezagado,
menosp_r~c1ado el ~eber. Y como el Renacimiento tomó como ciencia tipo la
matematica -segun nos lo dice Fernando de los Ríos-3 se produjo desde
aquella Edad, en todo el proceso cultural, una aceleración de la matemática
a la física, de la física a la mecánica, de la mecánica a sus instrumentos y los
hombres terminaron sujetos a ellos, y lo que es peor, creyendo más en Íos instrumentos que en sí mismos.
Este divorcio entre el espíritu relegado y la materia sobrepujante, habría
de producir la creencia errónea de que no pocos pensadores consideran a esa
última como la más alta expresión del progreso humano. También, en el
otro lado de la moneda, cuando se llegó al equívoco de haber llevado a la bancarrota los valores morales que hoy sufre la Humanidad y de que cuando en
el decurso histórico grandes pensadores hayan aplicado sus talentos a la idea
de que la cultura no solamente puede acercar al hombre, sino hacer que
mediante tal acercamiento sea factible la prevención de las guerras, se les
considerara como ilusos o bien utópicos.

la obtención de la paz.

Una de las principales características sociológicas de las primeras agrupaciones humanas, ha sido el hecho de la bipolaridad paz-guerra. Con el des-

• La Universidad del Porvenir, op. cit., p. 581.

461
460

�En realidad, es necesario distinguir la noción percibida en lo pasado del
empleo de la cultura para la obtención de la paz, de la concepción del autor,
al tomarse en cuenta la diferencia temporal y circunstancial, principalmente
por las nuevas condiciones de la "Era Atómica", lo que ha determinado en
este último aspecto, un estudio a fondo. Tal lo demanda también el Secretario
General de las Naciones Unidas, al decir: " ... ha llegado el tiempo en que
seriamente pueda pensarse en el establecimiento de una Universidad de las
Naciones Unidas", que ya hemos citado, para penetrar en lo esencial: la cultura al servicio de la paz, vía universidad.

medios de asegurar la paz internacional~ teniendo como título original El Proyect~ para Obtener la P~z Perpetua en Europa. Por lo demás, el punto de
parb~a de su argumentación es una observación de simple sentido común que
po~r_1a haberse encontrado en más de un escritor anterior, pero que sería lo
suficiente capaz de notarlo él mismo. Dentro de un Estado, los súbditos viven
en ?ªz, ya_ q_ue sus pasiones están limitadas por buenas leyes. Dentro de una
sociedad ClVll, no depende sino del juez "comisionado por la autoridad del
Estado", el fijar los derechos de los súbditos y de castigar a los violadores
de la ley.

Como es natural suponerlo, esta última proyección es nueva, sin que por
ello podamos, no obstante, desconocer la existencia de otros diversos Intentos
cercanos a la concepción culturalista, los que han tenido importantes manifestaciones en varios campos del intelecto, ya que varios publicistas y tratadistas
se han ocupado del problema hasta forrnari toda una literatura de carácter
pacifista, observándose en la mayoría de sus obras un sello romántico e idealista, y en otras, un tinte de política internacional.

"Desafortunadamente para los soberanos ... , no han aún convenido en
formar entre ellos una sociedad permanente para su conservación y para su
garantía recíproca, o de erigir entre ellos mismos un tribunal permanente tanto
para haceri _ejecutar las convenciones pasadas, como para arreglar, sin ~erras,
sus pretens1o~es futuras. Ellos ni tienen hasta ahora ninguna seguridad verdadera, de s1 sus tratados serán ejecutados, ni de que si sus diferencias se
arreglarán por mediación o por juicio; y lo que es más importante no tienen
ninguna seguridad de que sus diferencias sean arregladas y termin~das sin ser
expuestas a las funestas desgracias de la guerra.

Sin embargo, no hemos encontrado estudios que en realidad hayan analizado metodológica y concretamente la posibilidad del empleo de la cultura como
medio para obtener la paz, con la salvedad del difuso pensamiento de Ernesto
Renán. Resulta, pues, ilustrativo conocer algunos antecedentes de tal índole,
los cuales si bien no tuvieron el enfoque cultura-paz, no obstante, resultan
significati~os esfuerzos intelectuales, pese a las características señaladas. En
tales atisbos, es indudable que su enfoque está preñado de utopismo y, desde
luego, no precisan la adecuación de la cultura para la p~, como _a~í _sucede
con el propio Renán, el único que verdaderamente entrevio tal pos1b1hdad.
De esa literatura filosófico-político-pacifista, sobresale el así conocido en
las letras francesas, abate de Saint-Pierre, quien fiel al espíritu predominante
del siglo XVIII, mostró gran apasionamiento para el_ b_ien público y una ,i~aginación reformadora que se extendía a todos los domm10s, tanto de la poht1ca,
como de la economía, la educación, la literatura, etc.4

EL ABATE DE SAINT-PIERRE.
En 1712, el abate de Saint-Pierre escribe su primer trabajo acerca de los

• THEODORE RuYSEEN, Les Sources Doctrinales de l'Internacionalisme, t. 11. Presses
Universitaries de France, p. 572.

462

Es pues, la constitución de esta sociedad permanente la que se trata de
proponer a los soberanos; aquellos que tienen interés en su seguridad y en el
bienestar de sus súbditos, no dejarán de suscribirse a ésta; otros, sin duda, se
librarán, pero su negativa misma, los pondrá en postura de adversarios del bien
público, mientras que la adhesión al Proyecto será "la verdadera piedra de
toque del espíritu pacifista y del espíritu ambicioso".

El abate de Saint-Pierre no se atiene a esas observaciones generales; su originalidad está en presentar su Proyecto bajo la forma de un verdadero tratado
que los soberanos pacifistas no tendrán nada más que firmari. El tratado comprende cinco artículos de una precisión tal, que merecen ser reproducidos por
completo, pues constituyen la fuente principal de la literatura pacifista ulteriori.

I. Habrá, en adelante, entre los soberanos de Europa que hayan firmado los
artículos siguientes, una alianza general y perpetua. Esta tendrá como fin el
formar un cuerpo de arbitraje europeo, de poner a los Estados al abrigo de
guerras civiles extranjeras, de garantizar la conservación personal de los Monarcas, la conservación perpetua de sus Estados y de sus derechos dentro del
Estado, según la constitución política presente y el orden establecido dentro
de la nación. Esta tendrá también como fin el disminuir los gastos de guerra,
para que éstos puedan emplearse más útilmente en aumentar, las riquezas y el
bienestar de sus súbditos; de facilitar la expansión del comercio haciéndolo
463

�.
d E fin esta alianza vigilará la perfecta
gozar de la más completa liberta_ . n d' como de los futuros, así como
ejecución, tanto de los comprorrus?s pasa _os .
erra.
que todas las diferencias sean termmadas sm mnguna gu
.
Los aliados estarán obligados
a tomar como punto fundamental la posesión
actual y la ejecución de los últimos tratados.
.
invitados a firmar
estos
II Los 19 poderes soberanos d e E uroPa, serán
.
p
Ellos
.
l p
la formación del cuerpo euro eo.
cinco artículos fundamenta es ar~ '
. nalmente a las rentas de sus

tendrán todos los votos y con~r_ibuuan prc;r:r:i~ste efecto poi' la deliberación
súbditos, y conforme a las dec1s10nes toma a para el mantenimiento de las
de los plenipotenciarios, a los gastos comunes
tropas de la Alianza en las fronteras de Europa.
•

p

• d z D ta quienes se opongan

IV. Los soberanos que se nliehgue,n adlearn~r:J!:,u:a; la;ed:cisiones de la Dieta,

a sea por e ec io
,
·
t
a este proyec o, Y
d' 'd'
los aliados seran consi.
· · es secretas para ivi ir ª
'
o por recurrir a negoczacwn
b d
d la paz de Europa ,1formal
lianza como pertur a ores e
derados por a gran a
.
l . . .
de reparar los perjuicios que
dos a aceptar el arbitraje, de e¡ecutar e ¡uicio ,,
ha,•an causado a los aliados.

,
sea para procurar más la
V. Si se juzgan necesarios nuevos arhcu1os, umyaentar la seguridad de cada
l
rpo europeo o para a
.
lid
unión y la so ez a cue 1
' f turos estos artículos serán suspendidos
uno de sus ~iembr~s ~ontra os :~;:~ ;e vot~s por la provisión, y tres cuartas
Por los plempotencianos a la to
~
.
da pueda ser cambiado en
' d ·neo anos sm que na
partes de los votos d espues e Cl
'
l
t'miento unánime de todos
esos cinco artículos fundamentales, salvo e consen i
los miembros".5

grandes intereses. Prefieren la agitación de la guerra al amor de la paz.

En medio de las tormentas de la guerra, las ideas del abate Saint-Pierre
fueron difundida~ nada menos que por el mismo Rousseau, y no faltó autor
que les llamara "las peregrinas ideas del abate", pero, como es de observarse,
tales ideas no implicaban el uso de la cultura para la paz, sino que tienen un
carácter filosófico-político, que en lo futuro habrían de influir en el pensamiento
de otros preclaros pensadores.

EMMANUEL KANT.

' y por sus sucesores

III. Los miembros del cuerpo europeo renuncian _or si la mínima ocasión
d l
a Se comprometen a recurra, en
'
a la vía funesta e ~- ar:'; s.
D.
E
pea es decir a la mediación de
a la vía de la conciliacwn de la teta uro
,
1: que en caso de fra. .
· mbros del cuerpo europeo,
algunos plenipotenciarios, ~i~ . d
d 1 miembros quienes decidirán en
'
, d
d b , portarse al 1mcio e to os os
caso, e era re
.. '
ta partes de los votos, despues e
total de votos por la prov1S1on, y tres cuar s
cinco años, por el juicio decisivo.
.
.
b.

teórica, sino que el cambio radical deberá ser hecho por la naturaleza misma.
Los hombres, dicen tales críticos, raramente se conducen con vista a sus más

• ,

h' . n en contra de estos cinco puntos, quizas
Varias críticas y reproches se lClero .
.
las que descansaban en que
•·
de sus propios amigos,
los m~ graves provm1eron , . o diferente de la anarquía internacional que ha
para instaurar un orden polític d 1 historia no podrá hacerse de manera
reinado después de las aperturas e a
'

Así, Emmanuel Kant, el filósofo de Konisberg, indudablemente atraído por
el gran tema de la paz, sigue, no obstante, los lineamientos políticos agregando
los filosóficos, resultando importante el hacer un breve análisis de sus ideas,
las que toman actualización en esta llamada obra maestra del gran filósofo,
cuando busca nuevamente la fórmula de apaciguar los pueblos llevando --como
dice el autor-,6 a la conciencia y a la ética de los directores de ellos, principios
humanitarios equitativos y jurídicos que sirvan los intereses profundos y universales de una concordia necesaria e inaplazable ante el cansancio de tanta
lucha estéril.
No escapaba a la penetrante inteligencia de Kant la naturaleza de los hombres, cuando escribe: "Esta leyenda satírica, que un hostelero holandés había
puesto en la muestra de su casa, debajo de un cuadro que representaba un camposanto, ¿ estaba dedicada a todos los 'hombres' en general, o especialmente
a los gobernantes, nunca hartos de guerra, o bien sólo a los filósofos, entretenidos
en soñar el dulce sueño de la paz? Quédese la pregunta sin respuesta. Pero
el autor de estas líneas hace constar que, puesto que el político pr•áctico acostumbra a desdeñar, con orgullo, al teórico, considerándole como un pedante
inofensivo, cuyas- ideas, carentes de toda realidad, no pueden ser peligrosas
para el Estado, que debe regirse por principios fundados en la experiencia;
puesto que el gobernante, 'hombre experimentado', deja al teórico hacer su
juego, sin preocuparse de él, cuando se produzca entre ambos un disentimiento,
el gobernante deberá ser consecuente y no temer que sean peligrosas para el

La Paz Perpetua, Tratado político filosófico. Traducción de
Buenos Aires. Editorial Araujo. Rivadavi:l, 1765. Argentina, p. 3.

• EMMANUEL KANT,

• THEODORE RuYSEEN,

464

op. cit., p. 584.

R. I.

SuHR.

465
H30

�Estado unas opiniones que el teórico se ha atrevido a concebir, valgan lo que
valieren. Constituya, pues, esta 'cláusula salvatoria' la precaución que el autor
de estas líneas toma exprofeso, en la mejor forma, contra toda interpretación
malevolente . . . "
También Kant, como el abate de Saint Pierre, intitula en términos análogos
su obra: Tratado Sobre la Paz Perpetua, publicada en el año de 1795, en su
ciudad natal, obra que habría de ser ampliada sucesivamente con nuevas aportaciones (suplementos y apéndices) sobre el tema.
No viene al caso el reproducir tan meritoria obra, puesto que su enfoque es
también filosófico y político, y aún también de Derecho Internacional. El rapidísimo y magnífico éxito -nos dice el traductor-7 que alcanzó esta obI'a, en
la que Emmanuel Kant vierte sus atrevidas y profundas concepciones filosóficas
y políticas, demostrando poseer ya un concepto moderno y acabado de su
célebre método "apriorístico", no es difícil de explicar.
Las consecuencias -agrega- dejadas por el experimento social más grande
de la época, que cristali7.ó en Francia con la Gran Revolución, había conmovido
no sólo las actividades generales del mundo entero, sino también las conciencias y especulaciones de los más destacados y esclarecidos pensadores.
La obra de Kant presenta indudables e interesantes innovaciones con respecto
a la de su antecesor, el abate de Saint-Pierre, si bien la reseñamos -como hemos dicho- con carácter ilustrativo del tema a estudio en sus puntos básicos,
tomando en cuenta su valimiento como uno de los más notables esfuerzos de
su tiempo. Ciertamente hoy, en nuestros días, sus ideas resultan un tanto ilusorias y obsoletas, pero es innegable el mérito de tal obra. Muchos pueden
estar en desacuerdo al juzgarlas, pero ello no quita, repetimos, su valimiento
al enfoque de paz dado por el autor al problema de la guerra.

4. El Estado no debe contraer deudas que tiendan a sostener- su política
externa.
5,, Ningún Estado debe inmiscuirse por medio de I f
Y el gobierno por otro Estado.
ª uerza en la constitución

6. Un Estado que esté en guerra con otr
d
..
hostilidades que impidan la m tu
nf'
o, no ebe permitirse el uso de
.
u a co ianza en la paz f tu
1
eJemplo, el empleo en el Estado adversario de
.
u ra; ta es son, poi'
uadores (venefici), el quebr-ant .
d
~esm_os (percussores), envenetraición, etc.
amiento e capitulaciones, la instigación a la
En la sección segund
l f'l, f
Perpetua entre los Est:d; i os~ 1º estEablece los artículos definitivos de la Paz

Y sena a: ntre hombr
·
·
no es un estado natural -status t 1·
es que viven Juntos la paz
na ura i s - el estado
tu 1
, .
guerra, vale decir un estado en I
na ra es mas bien la
quebradas existe
constante pe!~ qued, aunque las hostilidades no hayan sido
igro e romperlas Por tant 1
que debe ser "instaurado"., pues a bst enerse de romper
· 1 h o,
ili'da dpaz es algo
para asegurav la paz y si los q
.
.
as ost a es no basta
'
ue viven umdos no s h d d
dades -cosa que solamente en el estado "c' '!" e an a o mutuas seguricada uno de ellos habiendo ant' . d
1v1 puede acaecer-, cabrá que
icipa amente requ .d
1
•
trate, en caso de neo-arse como
.
en o a otro, lo Juzgue y
o
,
a un enemigo.

:1

En la primera parte del Tratado sobre la Paz Perpetua, Kant establece seis
artículos previos de una paz perpetua entre los Estados, a saber:

He aquí el primer artículo definitivo de la
pensamiento Kantiano · La con t't . ,
paz perpetua, de acuerdo con el
·
s z uc1on política d b
•
Estado. Al efecto el fil, f
d'
e e ser republicana en todo
'
oso o nos ice que la con~titución cu
f d
. . . d
.
yos un amentos
deban ser los tres siguientes.. 1. prmc1JJZ0
e la "l1b t d" d 1
de una sociedad -como hombres-·
. . .
era" e os componentes
todos se hallan de una legislación cor:iz~ r~~c1p10 de la , de~endencia" en que
de la "igualdad" de todos -e
. d d ca -como subd1tos-; 3. principio
orno cm a anos- es 1 , ·
. .,
se crea de la idea del contrato o . . .
b '
a umca constituc10n que
.
ngmano, so re el cual h d f d
legislación de un pueblo. Seme7'ante const I't ucton
.,
a e un arse toda la
es "republicana".'

l. No debe considerarse la validez de un tratado de paz que se haya acordado
con la reserva mental de ciertos objetivos capaces de provocar en el futuro otra

El segundo artículo definitivo d l p
de gentes
d b f d
e a az perpetua, establece que: "El derecho
se e e un ar en una federación de Estados dependientes''.

guerra.
2. Ningún Estado independiente - pequeño o grande, es igual- podrá ser
adquirido por otro Estado por medio de herencia, cambio, compra o donación.

El tercer artículo definitivo de la paz per
. "
danía mundial debe limitarse a las
d' . petuda, dice: El derecho de ciudacon iciones e una hospitalidad universal"

3. Los ejércitos permanentes -miles perpetus-, deben desaparecer por com-

A los anteriores artírulos K t o·
la garantía de la paz ~erp~tu:n E:º::r, e~ el supleKmento primero, uno sobre
·
sup emento, ant establece que la ga-

pleto.
1

EMMANUEL KANT,

466

op. cit., p. 2.

• Op. cit., p. 15.

467

�rantla de la paz perpetua la encontramos nada menos que en ese gran artista
llamado naturaleza "natura doedala rerum". En su curso mecánico se percibe
nítidamente una finalidad que introduce en las disensiones humanas, aun contra
la voluntad del hombre, armonías y concordia. A los componentes de estas
fuerzas los denominamos unas veces "azar", si la consideramos como el resultado
de causas cuyas leyes de acción nos son desconocidas; otras veces "providencia",
si advertimos la finalidad que ostenta en el curso del mundo, como profunda
sabiduría de una causa suprema dirigida a efectuar el último objetivo de la
Humanidad, determinando previamente la marcha del universo. No podemos
ciertamente conocerla, en puridad, por esos artificios de la natuvaleza, ni siquiera deducirla de ellos; pero podemos y debemos pensarla en ellos; -como
en toda referencia de la forma de las cosas afines en general-, para formar
concepto de su posibilidad, por analogía con las acciones del arte humano. ~a
representación de su relación y concordancia con el _fin que nos prescr~be
inmediatamente la razón -con el fin moml- es una idea que, en el sentido
teórico, es trascendente; pero en el sentido práctico -por ejemplo, con respecto al criterio del deber de la paz perpetua, para usar en su favor ~l mecanismo de la Naturaleza- es dogmática y bien cimentada en su realidad. El
uso de la palabra "naturaleza", tratándose, como aquí se trata, de teoría Y no
de religión, es más propio de la limitación de la razón humana -que ha_ de
mantenerse dentro de los límites de la experiencia posible, en lo que se refiere
a la relación de los efectos con las causas. Es, asimismo, más modesto Y
humilde que el otro término de "providencia". Como si pudiéramos nosotros
conocerla y sondearla, y orgullosos acercarnos en raudo vuelo al arcano de sus

designios impenetrables.
En el Suplemento Segundo, Kant se refiere a un artículo secreto de la Paz
Perpetua.

En los Apéndices, en el primero, el autor se refiere "Acerca del desacuerdo
que existe entre la moral y la política con respecto a la Paz Perpetua".
Por último, en el segundo Apéndice, habla "De la armonía entre la política
y la moral, con/arme con el concepto trascendental del derecho piíblico".

ERNESTO RENAN.

La cultura es un tema que ha apasionado a diver5os tratadistas, como así es
de observarse en los valiosos estudios y monografías que existen al respecto,
como sucede así también con Ortega y Gasset - para no citar sino a uno de los

468

más relevantes-, si bien, como lo asienta Fernando Salmerón, detrás del
ensayo de Ortega se encuentra Renán, especialmente cuando a la cultura se le
atr~b~~·en ciert:s virtu~e_s, místic:s y utópicas, que hacen esperar de ella la paz
defmitt~a. Renan p:rcibio -segun Ortega-, la lenta germinación de la paz sobre la ~err~, la umdad humana que pausadamente se organiza en el proceso
de la histona Y pudo ver la gran sinfonía donde se justifican todas las acciones
en, donde todas las cosas se ordenan y adquieren ritmo y valor, es la cultura'.
Asilo ha expresado el autor, quien también cita muchas frases del propio Renán
sobre estos asuntos que pueden hallarse en El Porvenir de la Ciencia y principalmente en los Diálogos y Fragmentos Filosóficos. 9
Ante esta inte_resante cuestión que tmta Renán, aparecen determinadas ideas,
ya que. no un sistema ordenado o doctrinal respecto de la cultura, las que es
necesano, con_ocer. El ~ropio Renán afirmaba: "además, yo nunca he sentido
la comezon rula audacia de hablar doctrinalmente sobre estas materias".10
Las i?~s de Re~án, quien pese a las críticas que en el transcur-so del tiempo
han re~1b1d?, especialmente en el terreno filosófico, acusan, no obstante, pese a
su raci~n~lism~ exacerbado -por otra parte tan de acuerdo a su tiempo--,
un v~llIDlento indudable y a quien se puede aplicar su propio pensamiento al
referirse a Teoctisto: "quien alguna vez entre las nubes de su pensamiento lucen
también rayos de luz".11
D~sde l~ego, no viene al caso analizar la totalidad de su filosofía, la que a
la distancia temporal pudiera parecer extraña no sólo por su racionalismo
. porque se muestra además muy apasionado' en determinadas ideas refleja-'
smo
das en algunos pasajes de sus obras, en las que puede adver,tirse cierta tristeza
cierta nostalgia, tal vez por no haber podido pensar de otra manera. Recorde~
mos el revelador final de su obra El Porvenir de la Ciencia, cuando exclama:
¡ Adiós, pues, oh Dios de mi juventud! Acaso seas el de mi lecho de muerte.
i Adiós! i Aunque me hayas engañado, te amo todavía! 12 Pero es indudable
que_ la obra de Renán tiene su mérito al ''percibir", al entrever, a la distancia,
~en~almente, el poder de la cultura que él llama "filosofía científica" 13 y que
s1 bien pudo parecer utópica para su tiempo, o aun para el tiempo posterior,

' FERNANDO SALMERÓN, Las Mocedades de Ortega y Gasset., p. 87.
Diálogos Filos6ficos. Prefacio, p. VII.
11
lbid., p. 76.
11
ERNESTO RENÁN, El Porvenir de la Ciencia, F. Sempere y Cía. Editores. Valencia
t. 11, p. 238.
,

'º ERNESTO RENÁN,

11

"Por algo doy el nombre de ciencia a lo que suele llamarse filoso/la. Filosofar es la
palabra que me gustaría más como resumen de mi vida, pero como esta palabra no

469

�adquiere, no obstante, nueva vida para nuestro tiempo; aunque, como es lógico
suponerlo, necesítase distinguir la dirección y la intensidad de la proyección
de tal pensamiento acerca del empleo de la cultura para la paz que no pudo
comprender totalmente Renán, ya que otra es la finalidad de su pensamiento.
Resultaría, pues, prolijo hacer un examen exhaustivo del pensamiento de
Renán dentro del marco reducido del presente estudio, sin olvidar lo que el
propio autor expresara: "la más conveniente actitud para juzgar este libro,
El Porvenir de la Ciencia, será el hacerlo no por una página aislada, sino
por su espíritu general". Además, como se ha expresado con anterioridad, su
pensamiento no parece ser el fruto de una serena reflexión, sino más bien
una vehemente defensa de algo que, según él, requiere de tal defensa: la defensa de su propio pensamiento, como resultado de una intensa lucha interior.
Dejando para una mejor ocasión un estudio más completo de este pensamiento,
nos limitamos a señalar, pues -pese a la advertencia de Renán-, lo que a
nuestro juicio aparecen como las ideas básicas que tienen relación con la posibilidad del empleo de la cultura -vía razón- (filosofía científica), para
llegar a una cima de paz.

EL PORVENIR DE LA CIENCIA.

El pensamiento de Renán está dirigido hacia la ciencia, como es de advertirse en algunos de los siguientes párrafos de la obra que se cita. Veamos algunas de sus ideas al respecto.
"El fin del hombre no es saber, sentir o imaginar, sino ser perfecto, ser
hombre en toda la extensión de la palabra; ofrecer en un tipo individual el
cuadro abreviado de la humanidad completa; reunir en una poderosa unidad
todas las fases de la vida por la humanidad en tiempos y lugares diversos.
La vida más perfecta es la que mejor representa a toda la humanidad: a
la humanidad sabia, curiosa, moral, poética y apasionada.

expresa en el sentido vulgar más que una forma aún parcial de la vida interior, y
no implica más que el hecho subjetivo del pensador solitario, es preciso emplear la voz
más objetiva de saber al transportarse al punto de vista de la humanidad. Llegará un d!a
en que la humanidad no crea pero sabrá; conocerá el mundo meta/!sico y moral, como
conoce ya el f!sico. Día en que el gobierno de la humanidad no esté entregado al acaso
y a la intriga, sino a la discwión racional de lo mejor y de los medios más eficaces
para alcanzarlo". ERNESTO RENÁN, El Porvenir de la Ciencia, t. I, p. 71.

470

Llevaríamos nuestras esperan
b
1
•
de los límites respetados po I zas ~ re e _rorvemr ele la humanidad más allá
¡
r os mas atrevidos utopistas ·
·,
zombre intelectual llegue
d'
b
' s1 sup1cramos que el
intelectual ... " u
un ia a a arcar toda la extensión de la cultura
En otro pasaje, Renán escribió "lo indiscutibl
sin cesar, a través de sus o ·¡ .
e es que la humanidad tiende
.
sc1 ac1oncs, a un estado ,
f
,
domme cada vez más en el b'
d
mas per ecto; hara que pre.
go ierno e las cosas 1
,
b
Y el mstinto ... " u
' ª razon so re el capricho
, En otr~: "únicamente la ciencia puede devolver
esta necesita para vivir un s'1mbol
I
a la humanidad lo que
,
o y una ey ... " 1a

"Hay que sostener a todo trance n d'
que la razón ha de reformar 1
-:-d ods ice en otro párrafo-- el dogma de
,
a soc1e a según sus . . .
El
sena un error si el homb
d'
prmc1p1os.
optimismo
'
re no pu 1era pe f ·
.
mejorar con la ciencia el orden establecidor ecc1onarse: si_ no
fuera dable
el hombre, realizada su obra legítima ha
. Todo .sena inmeJo~ble cuando
do moral y haya dominado el m d' f' ~a restablecido la armoma en el munun O ISlCO ••• " 17

!e

Renán muestra su fe, cuando dice. "nu
,
de la humanidad que no pod
d ..
nea sera tan desesperado el estado
.
amos ec1r: muchas veces se I h
'd
ta;. 1a piedra del sepulcro parecía sellad
.
a a cre1 o muersuc1tó ... "
ª para siempre, Y al tercer día reLa ciencia es, pues, una reli ión. , I 1 • •
• ,
bolos: "únicamente la cien e;
g d ' solo a c1enc1a forJara en adelante sím.a pue e reso ver para el /¡ b l
mas cuya soluci6n exige impe .
om re os eternos problenosamente su naturaleza " 1s
"La ~[tima palabra de la ciencia moderna es organ·1:z.ar
humamd d T I
científicamente la
a . a es su pretensión, audaz, pero legítima".

Si tal es el objeto de la ciencia si tiene
finalidad y su ley y hacerle a
'.
1
por norma ensenar al hombre su
'
preciar e verdadero
fd d 1 .
poner con el arte, la poesía y la virtud del div' ~; 1
e_ a vida, y coma la existencia humana . puede te
d
mo i _ea' uruco que da valor
' e!
ner etractorcs senos?

i°,

Renán se pregunta en "El p orvenir de la Ciencia" io acerca de si ha dado
" El Porvenir de la Ciencia t. II
9
,. lb 1"d., p. 17.
'
' p. .
,. !bid., p. 22.
" !bid., p. 22.
,. !bid., p. 87.
" !bid., t. 11, p. 49.

471

�a comprender bien la posibilidad de una filosofía científica, de una filosofía
que no sea vana y hueca especulación sin objeto real, de una ciencia que no
sea árida, seca, exclusiva, y que al completarse, sea religiosa y poética. Faltan
palabras -se contesta el autor citado- para expresar ese estado intelectual
en que todos los elementos de la naturaleza humana se reúnen en armonía
superior, y que realizado en un ser humano, constituye el hombre perfecto.
Se llamará síntesis en el sentido especial que voy a explicar.
Así como el hecho más sencillo del conocimiento humano --dice Renánque se aplique a un objeto complejo se compone de tres actos: lo. Visión general y confusa del todo; 2o. Visión distinta )l analítica de las partes; 3o. Recomposición sintética del todo con el conocimiento de las partes; así también
el espíritu humano, al progresar, atraviesa tres estados que se pueden designar
con los nombres de sincretismo, análisis y síntesis, y corresponden a las tres
fases del conocimiento.2º
Una vez que hemos presentado la parte de donde arranca el pensamiento
filosófico de Renán, en torno a su filosofía científica, veamos lo que nos dice
acerca del análisis. Para Renán, éste es la guerra. En la síntesis primitiva,
como apenas diferían los espíritus, era fácil la armonía, pero en el estado de
individualismo la libertad se hace recelosa; cada cual se empeña en decil' lo
que quiere y no ve razón para someter su voluntad y su pensamiento a los
demás. El análisis es la revolución, la negación de la ley única y absoluta.
Los que sueñan con la paz en ese estado sueñan con la muerte. La revolución
le es necesaria y hágase lo que se quiera, sigue su camino. La paz no es patrimonio del estado de análisis, y ese estado es necesario para el progreso del
espíritu humano. La paz reaparecerá con la gran síntesis, el día en que nuevamente se abracen los hombres en la razón y en la naturaleza humana debidamente cultivada. Durante esta transición fatal, la gran asociación es imposible. Existe cada cual con demasiado vigor; individualidades tan caracterizadas
no se dejan atar en haz. Crear hoy aquellas grandes unidades religiosas, aquellas
grandes aglomeraciones de almas en una misma doctrina que se llamaban
religiones, aquellas órdenes militares de la Edad Media, donde tantas individualidades nulas por sí mismas, se fundían para llevar a cabo una gran obra,
sería imposible. . . El estado primitivo era la edad de la solidaridad. Ni el
crimen se concebía como individual; la substitución del culpable por el inocente parecía natural; la falta se transmitía y era hereditaria. En cambio, en
la edad reflexiva parecen absurdos semejantes dogmas, cada cual paga por
sí; cada cual es hijo de sus obras. Entre nosotros, todo conocimiento es anti-

tético; frente al bien vemos el mal; frente a lo bel
.
mos; vemos la objeción argumentamos E 1 d lo, lo _fe~~ al afirmar, negaera sencilla y definitiva_;1
. n a e ad pnm1hva, la afirmación

t°

La humanidad -dice en t
, f
lo haya explotado todo hastaº parra o-, ~o se~á sabia hasta que la ciencia
ser vivo después de hab I dia mdenor parllculandad, y haya reconstruído el
er o seca o
Pero todo
bl
d
•
la gran ciencia def · ·
···
es no e cuan o tiende a
vuelven a armoniza::t:vnalaenrefqlue_ poesía!, la religión, la ciencia y la mor-al
ex1on comp eta La d d · · •
pero no científica 1 'd .
d'
. . e a pruruhva era religiosa
la edad ulten'or s ', a I e~ mterme_ ia habrá sido científica, pero irreligiosa'.
era a un tiempo re! ·
· 'f
,
O'rfeos y Trismegistos
igiosa y c1ent1 ica. Habrá entonces de nuevo
para enseñar a la hu;a::~d:;::~:nl:r a pueil~llos dniños sue_iios ingeniosos, sino
marav as e la realidad ... 22

!ª

· •, mtima
,
el Prosigue
uro hu Renán
. •. "M'i convicc1on
es que la religión del porvenir será
eniera sant~::~:~ : :~:~:,aelu~ul~:/e cuanlto perte~ece al hombre, la vida
1
nidad equ. Id ,
or mora . . . Cuidar la hermosa huma1va na entonces a la Ley y a I0 s p f t
.
ticular sin nin , , ·
'
ro e as, sm ninguna forma par'
gun ltrmte que recuerde la secta y la confraternidad exclusiva".23
La ciencia
-insiste
Ren
,
divina
Si
, .
, ane~ tamb.,
ien el gran agente de la conciencia
vina ~edi;:
e~~a e;t universo; si es aplicada, ofrece a la fuerza dimás que por I fu a es.d lasta el progreso de la conciencia no se marca
as uerzas e a naturaleza
· ·
que, preside ~I nac~ent~ y d~sarrollo del
L:s!~~xi¿:c~o!!::::\:~
~a:~ ;.n su a. La c1enc1a sera la encargada de operar la reforma del mundo
ms m,1vo; ulna multit~d de cosas que hoy pertenecen a la categoría del instinto
pasaran a a categona de reflexión. 24

~:C:~ª'1

'a~~~a~~

Es bposible
. en otra de
D. 'ladvertir su pensamiento tamb',
ien sobre esta materia
0
~~~ r~j ia ~g~s Fi!osóficos, en la que al referirse a la solució~ oligárquica
pr~ ema e universo, Renán escribió: "Esta solución es más fácil d
concebir y comprender que la solución democrática Ella entr
t
e
los plan
d
·
a por en ero en
1a naturaleza. Lo más escomdo entr 1
es
aparentes
e
, .
Jigent
d
o·
e os seres mas mted . es, ~o~ce ores y rectores de los más importantes secretos de la realidad
o;m~ra~
mu?do por los poderosos medios de acción que tend11á en s~
po er ac1endo remar la mayor razón posible.

., ERNESTO RENÁN,

., lb 'd

El Porvenir de la Ciencia t
' . 11, p. 55.

t. II, p. 56.
,. lbid., t. I, p. 81.
1 .,

20

472

ERNESTO RENÁN,

lbid., t. II, p. 49.

,. ERNESTO

RENÁN,

Diálogos Filos6ficos, ]bid., p. 73.

473

�::z

Se llega a semejantes ideas por todos lados. Por la aplicación, c~da
, s extendida de la ciencia del armamento llegará a ser posible la donunacion
ma
universal que ' estará asegurada en las manos de los que d'1s~ongan d. e este
armamento. El perfeccionamiento de las armas, en efec~o, oca.s10na lo mverso
de la democracia, porque tiende a fortificar no ~a mu!t1tud, smo el p~der, en
virtud de que )as armas científicas pueden servir y mven a los gobiernos Y
no a los pueblos".25
En otra parte de esta última obra,
fuerte en realidad sino cuando atesore
dios para contener a los enemigos de
los contenía de un modo imaginativo

leemos: "Un po~er espiritual no será
una fuerza mater~al con poderosos m,euna manera efecbva, como el bracman
por el temor".20

p0 último Renán reafirma su fe racionalista, cuando expresa: "No digáis
que ;a inferi~ridad de la filosofía consiste en ser accesible para pocos porque
ese es su título glorioso. La única conclusión prácti~~ que pue~e ser ca~sa de esa
triste verdad es que hay que trabajar para anticipar el dichoso d1a en que
todos los hombres se calienten al sol de la inteligencia y sean llamados a la
verdadera luz de los hijos de Dios".21
Llegamos, pues, por todos los caminos, a proclamar el derec~o ~ue la r~~ón
tiene a reformar la sociedad por la ciencia r-acional y el conocimi~nto. teon~o
de lo que existe. Por consiguiente, no exagera quien diga que la ciencia e~cierra el porvenir de la humanidad. Hasta ahora no es la razón la que ~a ~wad?
al mundo, sino el capricho y la pasión. Llegar~ un df~ en que,!~ razon, iluminada por, Ja experiencia, recuperará su imperio legitimo, el umco q~~, es de
derecho divino y guiará al mundo, no al acaso, sino con la clara vision del
objeto que ha de alcanzar.

LA CULTURA Y LA PAZ.

De cuanto llevamos expuesto, es posible resumir los siguientes resultados:
lo. Ideas generalizantes acerca de la obtención de la paz, predominando
las de tinte romántico e idealista.

2o. Enfoque racionalista idealista hecho por Renán, mediante su filosofía

"" lbid., p. 90.
" lbid., p. 92.
"' lbid., p. 98.

474

científica, que, de acuerdo con él, es de esperar, que la humanidad llegue en

lo futuro, para disfrutar las bondades de la razón, al llegar a su perfeccionamiento por la ciencia.
3o. Las ideas y propósitos que animan a la UNEsco, esto es, el empleo
de la cultura como un medio que posibilita la unión entre los hombres, como
entre los pueblos. Esta idea fundamental se amplía a través de la declaración
ya citada, hecha por el Presidente de la Conferencia General de dicha Institución, cuando afirmó que: "No trata la UNEsco de alimentar con determinadas máximas y exhortaciones el pensamiento del hombre. Lo que exige
es su transformación y reforma. "Descubrir al hombre el significado de su
derecho a la cultura, para que, en el pleno ejercicio del mismo pueda dar
de sí el inmenso caudal de sus dotes y responder como individuo y como ser
social a las altas exigencias de su tiempo. Y, por último, que "la misión de
la UNEsco y su consigna, síntesis de su programa en el que la educación, la
ciencia y la culturo, aparecen como medios de estrechar entre sus naciones
su colaboración, a fin de asegurar el respeto universal a la justicia, a la ley,
a los derechos humanos y a las libertades humanas, sin distinción de raza,
sexo, idioma o religión".

4o. Por, nuestra parte, consideramos que las ideas procedentes, contenidas en
los puntos segundo y tercero, constituyen valiosos antecedentes acerca de la
teoría de la Paz, las que, a la luz de un severo análisis filosófico-sociológico
internacionalista, ciertamente no responden a la realidad de nuestro tiempo.
En efecto, es necesario detenerse, en primer término, para reflexionar, y
partir del estudio de los siguientes hechos:
a). La humanidad se encuentra en una etapa histórica denominada Era
Atómica. Como afirmábamos en nuestro anterior estudio,28 ésto constituye una
nueva realidad sociológica internacional, considerando fundamentalmente, además, el desvío del empleo del átomo, no para fines pacifistas, sino bélicos,
con la natural repercusión científica de tal descubrimiento en otras áreas que
se reflejan en una nueva tecnología. Hay, pues, un cambio fundamental.
b) . Hay otro hecho muy importante, si no es que el determinante de la
gravedad de la situación actual del mundo. Cinco países tienen ya, a escala
ascendente, la capacidad de producir armas nucleares. Este hecho significativo
hizo pensar a no pocos analistas de esta situación que, lejos de constituir un
peligro, es al contrario; esto es, que ante el temor del empleo de estas armas

"' Lic.

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ,

La U11iversidad del Porvenir, lbid., p. 580.

475

�y de sus terroríficas consecuencias, los detentadores de las mismas se abstendrán
de su empleo, ya que el equilibrio de las potencias nucleares ha actuado como
factor de contención en las crisis mundiales.
Tal se afirma en un estudio debido al profesor Louis J. Halle,20 del Instituto
para Graduados de Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza, en el que se
advierte que pese a no pocas predicciones de las catastróficas consecuencias
de las armas nucleares, tales predicciones han resultado falsas, afortunadamente. En tal estudio se habla, en suma, de las cinco principales lecciones que
nos puede dar la experiencia de convivir con las armas nucleares, las que son:
l. Que es prácticamente imposible el uso en combate de las armas nucleares;
2. Que, en un mundo de armas nucleares, las guerras deben ser limitadas;
3. Que, en la diplomacia, la utilidad de las armas nucleares queda limitada
a la discusión y a la defensa del status quo;
4. Que, por lo tanto, las armas nucleares han servido para fortalecer el
status quo; y
5. Que la existencia de armamentos nucleares hace posible que un equilibrio bipolar del poder tenga una estabilidad mayor que los equilibrios clásicos
de la era prenuclear.
Pese a tales conclusiones, la verdad es otra, porque si los primeros países
que fabricaron armas nucleares, las destinaron con fines bélicos, es lógico pensar -y la realidad así lo ha demostrado, como así lo veremos adelanteque los segundos están animados de los mismos propósitos, hasta llegar a una
carrera armamentista, la que tiene como meta fundamental el obtener la
mayor fuerza nuclear para ser empleada con tan siniestros propósitos.
Se dijo en las Naciones Unidas 30 que el desarme, en particular el desarme
nuclear, es el problema más importante que enfrenta el mundo, puesto que
la acumulación de armas ha alcanzado un nivel más que suficiente para destmir totalmente la vida en la tierra. No obstante, parece que la solución del
problema está lejos; la carrera de armamentos continúa, se han perfeccionado
y almacenado armas de destrucción en masa cada vez más complejas. En 1961,
el mundo gastaba 120,000 millones de dólares al año con fines militares. En
1970, estos gastos pasaron de 200,000 millones; y los expertos han calculado
que si los gastos de producción de armamentos siguieran con el mismo ritmo,
para 1980 podrían llegar muy bien al nivel de los 300,000 a 350,000 millones
de dólares.
'" Lours J. HALLE, Lecciones de la Edad Nuclear. Facetas, p. 14.
• 18 de noviembre de 1971.

476

l!n _infor~e del Secretario General U-Thant, contiene estos datos. El Secretano _rnformo a la Asamblea General de las Naciones Unidas, entregando qn
estudio sobre las consecuencias económicas y sociales de la carrera de armamentos por ~ 4 expertos que celebraron tres períodos de sesiones, en Nueva
York y en Gmebra, en el año de 1971.
"Las :ifras cuidadosamente compiladas por los expertos permiten apreciar
la ma~tud de la carga que implica la carrera de armamentos", expresa el
Secretano General.
Los .expertos comprobaron que la carrera de armamentos de las grandes
poten~1as_ es ~ctualmente "una competencia para lograr una ventaja no ya
cuantitativa, srno sobre todo cualitativa, ventaja en la velocidad de los aviones
e~ el alcance y exactitud de los proyectiles balísticos, en la facilidad de roa~
mobra de los tanques, en la eficiencia de los sistemas de radar, etc. "En realidad, la carrera de armamentos se ha convertido esencialmente en una carrera
tecnológica._~simismo, _los expertos manifestaron que la mayor parte del total
d_e, gastos m1htares dedicados a equipo se consume en el desarrollo y produccion de a~amentos de "tipo corriente", como aviones, tanques y cañones, las
armas utilizadas en las últimas guerras.
Durante el decenio pasado, aumentaron la variedad y el costo de los vectores de a~as nucleares estratégicas; además, Francia y China (República
Popular) mgresaron en el "Club Atómico". Problemas de la tecnología militar
fueron: el la~zamiento de cargas nucleares a grandes distancias y la solución
de dete:ta~ e 1~terceptar los proyectiles balísticos. También se registraron progresos tecmcos mnumerables en los armamentos y sistemas de armamentos para
~ ~erra aérea, terrestre_ y marítima. Estamos en la era de los aviones supersomcos, y de los submarinos nucleares. Su construcción absorbe una cantidad
considerable de la producción mundial.
La primera conclusión que hay que sacar sobre las consecuencias de la
carrera armamentista, dicen los expertos, es "la amenaza de catástrofe total
el peligro más grave que la pobreza o la enfermedad o que la explosión de~
mográfica ~ la contaminación", ya que "la prudencia política que hasta
ahora ha evitado el desastre definitivo, no puede servir de garantía contra un
error de cálculo militar o un error humano o técnico".s1
Entonces cabe preguntarse: ¿ qué medios le quedan al hombre que vive en

•• La Carrera de Armamentos. Una Carrera Tecnológica. El Porvenir, Monterrey,
N. L., 19 de noviembre de 1971.

477

�una proyecc1on eminentemente intC'rnacionalista para prevenir la catástrofe
nuclear? Nunca como ahora se ha hecho tan apremiante el dilema espíritu y
materia, porque en la gran síntesis, nunca como ahora el hombre había llegado
a encontrarse ante una realidad -que algunos denominan el choque con el
futuro-, que constituye un cambio fundamental a una nueva y definitiva
situación.
c). Hay otro hecho, que aunque está en la mente del hombre, no se le
ha dado la debida importancia a pesar de tenerla en forma trascendente. Nos
referimos a que la responsabilidad de las decisiones políticas de todos y cada
uno de los Estados del mundo recae en sus dirigentes y no obstante, los pueblos
de esos Estados que ciertamente no comparten tal responsabilidad, sufren las
consecuencias de tales determinaciones. En este caso, toda la humanidad.
El hombre de nuestro tiempo desconoce la gravedad del momento histórico
que vive, bien por voluntaria ignorancia, o bien porque no ha tenido tiempo de
percatarse debidamente a través de una detallada relación de lo que significa
el poder destructivo de la fuerza nuclear. En última instancia, son los Grandes de la tierra los que hacen las decisiones, las grandes decisiones.
Advertimos, entonces, que el razonamiento que puede hacerse, dadas las
condiciones apuntadas es en el sentido de que si el hombre desea salvarse
debe usar precisamente el único medio que lo distingue y lo eleva, esto es,
su inteligencia, cuya función primigenia es el raciocinio. Pero no a la manera
propuesta por Renán, la razón por la razón, quien suponía que todos los hombres participarían de la ciencia y que la razón humana llegaría a un nivel en
que toda la humanidad alcanzaría la felicidad.
Ahora, la situación es distinta, la necesidad inmediata es que el hombre debe
usar su razón para salvarse de ese trágico final, para comprender que ésta es
o puede ser su última oportunidad. Frente a la constatación reflexiva de este
pensamiento, vemos la pobreza de determinadas filosofías o ideologías políticas, puesto que se han agotado los ideales y se ha precipitado el aceleramiento
del ritmo natural de la vida humana. La explosión demográfica y el acortamiento de la distancia, son entre otros factores, los que han propiciado tal
aceleramiento, habida cuenta de lo que los siquiatras señalan, esto es, que el
hombre, agobiado por el materialismo, el abuso del poder, la restricción de sus
más elementales actividades y motivaciones, bajo una rígida estructura social,
supuestamente placentera y en realidad hostil y deshumanizada, lo están llevando hasta el hastío y a la posible explosión de su reprimida ai?;resiviclad,
con todas sus consecuencias inherentes.32
11

478

Congreso de Siquiatría. México, Dic. de 1971.

, .•
h Siendo
t 1 el hombre un "animal racional"' esto resu1ta parado11co
porque
~s a. e presente y lanzando una mirada retrospectiva a las pági;as de la
h1stona, los hechos demuestran que no siempre ha usado 1
,
que tampoco la usará ante la tremenda realidad de nuestro ~e:azon iarece

i

es n;ce;rio educlar al hombre, educarlo para la paz, porque es
en on e nacen os fermentos de los pueblos.

e:'ei in:i::;:~

LA CULTURA.
El concepto de cultura es sumamente amplio tan am r10
d
y de hech ti
dº
'
P que pue e tener
.
o ene iversas acepciones. Por de pronto distin imos la cultur~
oriental
de
guuna sola urndad
.
d l
• la cultura occidental' pero no hay que olviºdar que es
e a sociedad humana. Lo mismo acontece con las ideolo 'as
)'ti
~ue h_~n ~uedado rezagadas, al tomar en cuenta que en la ma~ría: \::~~:s
an s1 o impuestas, y no son vividas en forma espontánea Tom
,
la libertad
.
·
emos, por caso,
. ' un concepto que sirve de juego pirotécnico a los artífices de la
d emagogta.
Al. hablar de la cultura
· entonces tener un concepto previo de·
.
, es necesario
1a _nusma, ya que e~ste una gran posibilidad de que un análisis de las culturas
existentes, nos permita encontrar en ellas ideas substantivas símil
el aspect
r . fºl s6fº
ares, ya sea en
o re 1g10so, i o ico, científico, o cultural en sus térmm·
1
· d d
'
os genera es·
porque
es
m
u
able
que
tocia
cultura
tiene
ideas
principios
f1ºlos6fº
d
.
,
.
.
,
1cos, octnnas,
o
aun
sistemas
semeJantes,
tomando
en
cuenta
además
1
. .
dam
••
,
, e asent:1m1ento
que
. d os a proposiciones ~o ri~rosamente demostradas, que son un acto dema~ia ~ aceptado pa~a ser irra~onal a no ser que la naturaleza humana se vuelva
irracional; demasiado cornente en los prudentes y diºsc t
d bilºd d
re os para ser una
e 1 a o una extravagancia. Ninguno de nosotros -decía N
sa
puede pensa
b
· 1
ewmanr u o rar s~~ a admisión de ciertas supremas, y ello no intuitivamente o por demostrac1on. Si nuestra naturaleza tiene alguna manera de ser
alguna. ley,
. una de ellas es la absoluta necesidad de admi·.:.
.... como verd ad eras'
propo~1ciones que ca:n fuera del estrecho campo de las conclusiones a las cuales
la lógica ~ormal o virtual está vinculada; ni tiene ninguna teoría filosófica el
poder de Imponemos una regla contraria, inaplicable.
,
Múltiples son, pues, los conceptos de cultura, ya sea en su aspecto particular
o general, de acuerdo con el enfoque dado por los pensadores que se han ocu-

.. JoHN

HENRY NEWMAN,

Ensayo sobre el Auntimiento, pp. 178-179.

479

�pado de ella. Recaséns Siches,34 par ejemplo, estima que la cultura es lo que
los miembros de una determinada sociedad concreta aprenden de sus predecesores y contemporáneos en esa sociedad, y lo que añaden y modifican, o bien,
que es la herencia social utilizada, revivida y modificada.
Por su parte, el Dr. Agustín Basave Fernández del Valle, en su interesante
obra Ser y Quehacer de la Universidad,ª~ al referirse a la cultura nos dice
que: "La unidad del espíritu hwnano funda la unidad orgánica de la cultura.
Y la unidad orgánica de la cultura es el fundamento de la Universidad. Fundamento en el sentido de apoyo, de raíz. Examinemos, pues, el concepto de
cultura.
Necesitamos orientamos, saber a qué atenemos respecto de los seres que
integran la realidad en la que nos encontramos viviendo. En conseguir esa
orientación nos va nuestra pervivencia y nuestra felicidad. Conocer la realidad
para salvamos, para ser hombres de verdad en la gran aventura que es existir.
La cultura como sistema de certidumbres y estabilidades frente a la incertidumbre y la inestabilidad de mi vida, no es propiedad de nadie porque no es
un bien jurídico. Esencialmente transferible, la cultura no es excluyente, aunque sea susceptible de apropiación por todo aquel que se sienta habitado por
ella, confirmándola en su vida personal. Conocimientos que flotan en nuestro
ser y se deslizan sin dejar ningún sedimento, no forman cultura. Otros por el
contrario penetran en nuestro interior, se ligan a nuestros recuerdos, conceptos,
voliciones y pasiones, integrando nuestro yo psicológico. Hasta se podría decir
que se hacen, en nosotros, carne y sangre, vida y espíritu . ..
Los transformamos y nos transforman. No son simples conocimientos "nocionales" sino que son verdaderamente conocimientos "reales" --como diría
Newman- porque los hemos asimilado. Con la ventaja de que se toman, una
vez asimilados, autónomos, personales. Desde entonces conocemos por nosotros
mismos y no por medio de otros. Habrá una manera propia de comprender y
de expresarse que corresponde a un determinado cuerpo y a un temperamento
peculiar. Conoceremos las cosas conociéndonos a nosotros mismos, y no las
comunicaremos al exterior sino comunicándonos a nosotros mismos. El hombre,
al conocerse, se hace más hombre. Por hombre, reflexiona, se plantea problemas, descubre soluciones y confronta estas últimas con la roca viva de la realidad. No hay que olvidar que el término "cultura" tiene un origen agrario y
5ignifica cultivo. Pero el cultivo supone la simiente, la sementera, la plantación,

•• Luis RECASÉNS S1cHES, Sociologla., pp. 154 y 155.
• DR. AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, Ser y

la labor del sembrador. Sin este afán human
.
perseguida y adquisición lograda nunca podr' o ~brde la hierra en cuanto meta
,
a en en erse a cultura personal
La :ida humana, desarrollándose según sus eculiar
&lt; •••
prendiendo la producción y utilizaci, d b. ~ . es modos de ser y comy de manera eminente cultura No: e o 1et1v~c1ones culturales, es también
fluencia de la vida se f;aguan .
ay_ que olvidar que en el dinamismo y
la catedral y la herramienta Gen e. mtenor de un sujeto, el libro y la sinfonía,
so de creación cultural ra·d. odnsc1entle o parcialmente inconsciente, el proceica o en a capac·d d b. ·
va desde la primera incitac·,
. .,
i a o Jebvante del hombre.d .
ion o gerrnmac1on hasta que el b. t .
v1 a mdependiente y propia en el mundo de l
.º Je o ingresa con
hombre crea la cultura por otra la lt
I a cultura. Si por una parte el
en lo que significa en 1~ vida d
d cu ulra o va configurando a él. Piénsese
'
e ca a cua el lengua· 1 li -6
el arte, la técnica. . .
'
Je, ª re gi n, el derecho,

¡°.

Un sistema de valores, preferencias y estimaciones . .
culturas nacionales. Pero estas d. ti .
.
. ' distinguen a las diversas
"d d
is nc10nes ax10!6gicas no impiden hablar de
Ja un1 a de la cultura" H
Ahora bien, en las condiciones
t 1
no sólo ha venido acercand l h ac bua es. en las que el Internacionalismo s1
o a om re smo que tamb'' h
.
aglutinamiento cultural cab ,
'
ien a estunulado el
y útil para el hombre d~ nu::~:~:npo~O: ¿bl~ cultura act~al es satisfactoria
.
· t
1en es necesano rehace 1
•
te ne,
. .6 d
r a cxist s6lo que haciendo una tr
primordial, o sea el de la paz? aspos1c1 n e valores y ordenarla partiendo del
Decíamos que era necesario educar al hombre a
.
necesario ir a la conciencia d
h b
p ra la paz, siendo también
.
e ese om re para producir
'l
interior. Esta idea puede parecer si no utó .
.
.
en e un cambio
naturaleza humana tan comple1·a fal"bl p1cab, imposible. Imposible, dada la
. .
'
Y 1 e, so re todo en un
s~s conv1cc1ones y su fe con las que ha vivido fla
.
presente en que
d1do casi su si!!llificaci6n N h
. ' quean, s1 no es que han percontenido del hombre es pe.rv: ay que¡ odlVldar, sin embargo, que no todo el
.
rso Y ma va o. Es un hecho
·d
un pehgro grave mortal el ho b
reconoc1 o que ante
,
'
m re se agrupa y en ta
'6
cario para lograr la paz tomand
'
, es ocas1 n, hay que edude supervivencia.
,
o en cuenta que esta es su última posibilidad
. Existe pues, la posibilidad de que admita deterrnin d . d d
vitales para él, ya sea voluntariamente vía Educac:ó::p' er ª1 cspque resulta~
'
ara a az o coactr.. !bid., p. 64.

Quehacer de la Ut1iversidad.

n Lic. ALBERTO GARCÍA CÓMEZ

Vol. 5, 1964, p. 533.

, '

"Int
. r
ernac1on1 ismo y Univenalismo", l-/tlmanitas,

Centro de Estudios Humanísticos. 1971. Editorial Jus. p. 63.

480

481
Jl31

�vamente vía Derecho Internacional de la Paz, entre otras, la siempre, pero
profund~, de que el camino para salvarse, el único, es el de la paz. Recordemos lo dicho por Franz Friedrich von Unruh: "La Paz es una fuerza, por
Jo tanto hemos de ser soldados de la Paz y 110 soñadores de la Paz ... "

La Educación para la Paz requiere de una _fu~d~ent_ació~, esto es, de
una Filosofía de la Paz, 0 sea un conjunto de pnnc1p1os ax1ológ1cos'. qu~ fundados en ]a paz, se nutran, además, del resultado de la_ confrontación, mvestigación y análisis comparativo de todas las cultu~ ex_1stentes, P?r lo menos
de las ideas nutricias de las mismas, lo que, en smtes1s, revelara resultados
asombrosos en todos los terrenos en que la mente humana se ocupa. Es ?ccesario acortar también la distancia espiritual y destruir las barreras de la ignorancia y de la incomprensión entre los hombres.
Cabrá ordenar tales valores en lo que respecta a los campos antropológico:
sicológico, histórico, tradicional, idiomático, etc., y al llegar a este punto, sera
posible también hablar de la integración de una cultura, de una nu~~a ettl:
tura, para el hombre nuevo. Además, la Educación para la P~, tam~1en sera
el producto de toda la elaboración he&lt;:11a a ~s~ala internac10nal, mtegra:a
de acuerdo con la fundamentación filosófica pac1f1sta propuesta, y desde, lue0 0,
con la aplicación de las técnicas pedagógicas más avanzadas. La razo~ humana será enseñada, mediante la Educación para la Paz, desde los ruveles
escolares elementales hasta la Universidad; o sea, que todas las actuales fuentes
de cultura conocidas, se convertirán en fuentes de cultura para la paz.
De lo expuesto, se deduce, como es lógico suponerlo, que la imp~antación
de tal educación requiera de un esfuerzo llevado a cabo a escala umv~rsal.', a
través de organismos altamente tecnificado~ como la ~NEsco,_ Inst1tuc1on
que principia a tomar conciencia de la magnitud de tales 1d:a.s, sm tener, por
desgracia, todavía la noción clara que encierra la_ problematica de 1~ paz a
través de la educación, porque si como la propia UNESCO lo ~anüestara
en su Preámbulo de Constitución, "que desde que las guerras empiezan en la
mente de los hombres, es en el pensamiento de los hombres en ~I ~~e las defensas de la paz deben constituirse", ha llegado el tiempo de m1e1ar, pues, la
gran tarea.
Si en el decurso histórico naciones enteras se han levant_ado con todo su
poderío espiritual y material a empresas, algunas de ellas evidentemente ~alsanas . cómo no es posible que todos los pueblos de la Tierra ante el peligro
de su' Jesaparieión no se levanten con toda la fuerza de que son capaces para
lograr su propia salvación?
Cuando Hitler desató Ja hecatombe de la Segunda Guerra Mundial, cierta-

482

mente su desequilibrado cerebro pensaba en el dominio mundial, en el caso
de que Hitler pudiera concebir en toda su magnitud tal designio. Para ello
contaba con su pueblo. Hitler lo sabía y aglutinó diabólicamente todos los factores, incluyendo los supuestamente raciales, que son inexistentes; los filosóficos, doctrinales, históricos y políticos, para lanzar a su pueblo a la guerra.
Ciertamente los científicos, "sus científicos", estaban en primera línea para
brindarle los frutos de su avanzada ciencia tecnológica y así poder armar el
brazo que manejaría la espada mecánica segadora de miles y miles de víctimas
humanas. En este proceso, que constituye la mayor maquinación criminal de
que se tenga memoria, se atropelló arteramente todo el contenido espiritual y
material del Pueblo Alemán para arrojarlo a la hoguera, y fue necesaria
la derrota para que este pueblo, ciertamente inteligente y provisto de magníficas cualidades humanas, se diera cuenta del funesto error, de la mortal
trampa en que había caído.
También es necesario reflexionar en la relación existente entre la ciencia
y la vida del hombre, la que no ha sido tomada debidamente en cuenta. La
vida humana, como tal, necesita de la ciencia, sólo en la medida en que
la ciencia le proporciona lo necesario para que esa vida tenga su natural realización; pero ciertamente la ciencia no puede ni debe esclavizar al hombre.
La vida humana tiene no solamente su realización material, sino la conjugación de ésta con el espíritu, su rector, dentro de un término temporal que
puede extenderse si las condiciones exteriores lo penniten para alcanzar su
plenitud en todos los órdenes. Pero no puede el hombre sobrepasar los límites
naturales de la vida humana, pues de lo contrario se alteraría la propia naturaleza humana y de esa alteración se deriva su destrucción. El hombre no
puede escapar a su condición de hombre.
El hombre se lanza soberbio a la conquista de nuevos mundos siderales pero
aquí, abajo, deja su miseria y su egoísmo, deja a millares de seres que se debaten
en la falta de pan, tanto material como espiritual, dejando también el germen
de guerras fratricidas, que en cualquier momento pueden ser la chispa que prenda la gran hoguera, la hoguera final.
Urgencias de limitación nos obligan a hacer una breve sinopsis acerca de
nuestra teoría de la paz, la que quedaría dividida en dos partes:
Primera parte: En la proyección de educar al hombre para la paz,
reiterarnos nuestro propósito acerca de la creación de la Universidad Internacional de la Paz como institución rectora y coordinadora de esta magna tarea
cultural y educacional, o sea una institución que inicialmente funcionaría a nivel
experimental, con la participación y colaboración de elementos profesionales,

483

�en el campo del derecho internacional, de técnicos de la educación, de filósofos,
escritores e intelectuales de todo el mundo, para el logro de los siguientes objetivos inmediatos:
a) Período de Integración, dentro de un plazo temporal prudente, con objeto de verificar la selección del personal internacional para iniciar la elaboración
y estudio de los planes de trabajo y de organización, así como administr,ativos.
La fijación de metas concretas de trabajo, tales como la elaboración del primer
programa de estudio y de investigación, elaboración comparativa de culturas,
análisis, etc.
b) Elaboración de la cultura y de la educación para la Paz, a nivel internacional. Esto es, para la aplicación de ambas en las escuelas del mundo, sin perjuicio de la obra universitaria, la que reuniría a todas las universidades para
aportar y tomar de la central, o sea de la Internacional de la Paz, el material
y planes de estudio, par-a lograr una mejor elaboración de tal cultura y tal

LA CUESTIÓN RACIAL EN AMtRICA
Por Lucm

MENDIBTA

v NúÑEz

Doctor en Derecho

I

educación.
Segunda parte: Decíamos que para alcanzar la paz, no es suficiente
el educar al hombre para alcanzar tal objetivo, es necesario también emplear
la coacción y sobre esto, cabe la elaboración jurídica del Derecho Internacional de la Paz, y como su complemento indispensable, el establecimiento del
Tribunal Internacional de la Paz, par-a así, con fundamento legal, sea posible
el someter a los que violen las normas de tal derecho.

He aquí, pues, en sus aspectos generales, el objeto de nuestro estudio. Detallarlo, nos hubiera tomado un espacio del que carecemos, pero estudios posteriores nos permitirán acercamos más a ese grandioso escenario que tal vez contemple la posibilidad de que el hombre crea en la paz y luche por ella.

LA GRAN DISPERSIÓN RACIAL

l. !mportancia de la cuestión racial en América. 2. El origen del hombre
am~r zcano. Teorías precientíficas y teorías científicas. 3. La gran dispersión
racia.1
l. lm~ortan_cia de la. cuestión racial en América. Si en alguna parte del
mun_do tiene unportanc1a la cuestión racial, es en América porque en este
continente,la población de muchos de sus países, desde el pun;o de vista étnico,
es heterogenea, pue~ en ellos conviven blancos, negros, indios, mestizos y en algunos la heterogeneidad es tan grande que constituye un verdadero problema.
. El ~undo americano es teatro desde hace siglos, de una guerra demogr,áfica,
silenciosa, tenaz, en la que el alto coeficiente de natalidad de las razas de color
atemperado por el no menos elevado de la mortalidad infantil principalment:
d~ ~~ ahor~ la ventaja a la :raza blanca; pero cuando la civilización y la orga~
mzacion social alcancen con sus beneficios al proletariado, formado casi todo
por gente de color, es evidente que si los blancos no modifican su actitud actua~ que tiende a re_ducir su reproducción, la victoria demográfica correspondera a los grupos raciales que hoy se encuentran prácticamente bajo su dominio.
Aun cu~n~o _estas consider-aciones se refieren a lo que puede ser, se basan en
~echos soc10Iogi~o.s actuales in?iscutibles y ponen de relieve Ja importancia que
tiene, pa_ra ~enea, el estudio de las razas que habitan en su territorio. De
ese estudio tienen que derivarse las mejores formas de convivencia de sus diver-

484

485

�sos grupos raciales, los métodos adecuados de aculturación y las soluciones más
eficaces para los problemas del mestizaje.
2. El origen del hombre americano. ¿De dónde provino el hombre en América? Esta cuestión ha sido ya muy explorada, si bien aún no se han alcanzado
resultados definitivos. Nosotros nos concretaremos a exponer una síntesis de las
principales hipótesis y teorías que se han escrito a propósito del origen del
hombre americano, siguiendo la obra insuperable en el punto a que me refiero
a Arthur Ramos. Según este autor, tales teorías se pueden dividir en tres grupos: 1) Teorías pre y paracientíficas. 2) Teor-ías antropológicas y paleontológicas
del siglo XIX, y 3) Teorías modernas.

Al primer grupo corresponden las teorías que señalan un origen bíblico al
hombre de América. Estas hipótesis datan de los siglos XVI y XVII. Como
ejemplo puede citarse la de Arias Montaño ( 1593) "para quien los indios
americanos, en general, provienen de los hijos y nietos de Noé".1
Otros autores piensan que los indios americanos descienden de las tribus de
Israel (Las Casas; Durán). En el siglo XX esto ha sido afirmado por Horowitz.
Se consideran también como teorías precientíficas, las que sostienen que el
hombre llegó a América a través de continentes desaparecidos como la Atlántida o del "Continente Pacífico" o bien de "Lemuria" situado entre India y
Africa, según Haeckel, o bien "Antártida", continente austral.

Según este aut_~r, el hombre americano es originario de América y el resultado
de una evoluc10n de grandes monos existentes en Patagonia. Sin embargo se
d emost:o, qu_e esos restos no pertenecen a las eras geológicas señaladas 'por
Ame~lúno ~1 a _los antropoides, sino que son de homo-sapiens recientes O de
mam1feros mfenores. En cuanto a las huellas de industrias líticas, se probó que
pertenecen a las culturas neolíticas o mesolíticas. Así quedan completamente
desacreditadas estas teorías.
S~ embargo, no fueron estériles porque provocaron una reacción saludable
y es_urnularon la investigación que culminó en las modernas teorías de carácter
estr,1ctamente científico.
Alee Hcrdlicka, en la Sección de Antropología del Museo Nacional de
Washington, hizo una revisión cuidadosa de todos los fósiles americanos los
sometió a análisis químicos, espcctrográficos, "hizo millares de medidas a~tropométricas, examinó la edad geológica del terreno".
P;~~ este sa~io no se _concretó al_estudio de los restos fósiles, sino que comparo los especunenes vivos de los mdios de todas las Américas a través de sus
características _físicas:. forma y color de los cabellos, color de la piel, forma y
~olor de los ?JºS; nanz, ~te. y llegó a la conclusión de que corresponden a un
tipo mongolmde con variantes regionales'".
C?n base en sus investigaciones, Herdlicka formó el siguiente esquema que
ha sido aceptado por la mayoría de les antropólogos norteamericanos (Holmes
Clark Wissler, Franz Boas, Kroeber, etc.). a
'

Estas teorías, dice Ramos, carecen de consistencia científica.
También han supuesto que el hombre americano proviene de Asia, de Europa, de Africa, autores renombrados de otros tiempos y aun autores modernos;
pero los libros en que tal cosa se afirma, pertenecen, "a ese grupo de obras
que pasan a constituir el anecdotario de la ciencia".2
Finalmente, E. Bailli D'Engcl y Samuel G. Norton, expusieron la teor-ía de
que a excepción de los esquimales, el hombre americano es producto del suelo
americano, que existía antes que Noé.
r,r-Más serias parecen las teorías del siglo XIX, de carácter antropológico y
paleontológico pues algunas de ellas como la de Ameghino, se basan en el estudio de restos fósiles hallados y huellas de industrias líticas en Argentina.

1

A) . Desde los, i~dios norteamer~~nos hasta los de la Tierra del Fuego,
fo~an una raza umca. Sus caractensticas son la expresión de un tipo americano
medio, no obstante las variantes que puedan hallarse.
. B)_., El origen de los indios de América es mongoloide. Constituyen la modificacion operada en el fenotipo de una raza mongoloide por el medio. El indio
no es autóctono.
C) . El hombre americano vmo de las regiones septentrionales del Asia
Oriental.
D) . El paso de las migraciones de la raza mongoloide que pobló América
se realizó por el estrecho de Behring, siguiendo las migraciones del reno. Ese
estrecho era un istmo que en tiempos remotos unía el noroeste de América
con el nordeste de Asia.

AR.THUR RAMos, "Introdu~o a Antropologia Brasileira". Cole¡;ao Estudos Brasileiros.

Río de Janeiro, 1943, p. 28.
• ARTHUR RAMos, op. cit., p. 31.

486

1

ARTHUR

RAMOS,

op. cit, p. 37.

487

�E). El arribo del hombre a tierras de América, es relativamente reciente,
data de diez a quince mil años.
F). Herdlicka afinna que, cuando menos, llegaron cuatro hordas migratorias
de.....la raza mongoloide a tierras de América en distintas épocas: la. Formada
por dolicocéfalos, "la más antigua de todas y de ella descienden los dolicocéfalos americanos: algonquinos, iroqueses, sioux, shoshone y pima azteca del
continente septentrional y los habitantes de la Laguna Santa del continente
meridional. 2a. Braquicéfalos del tipo Tolteca que se esparcieron por todas
partes. 3a. Braquicéfalos más recientes del tipo atapasco, tales los apaches del
4
norte de México, y 4a. Los esquimales "que constituyen el grupo más reciente" .
Para la tesis que desarrollamos en este ensayo, tienen particular interés las
siguientes ideas de Herdlicka glosadas por Arthur Ramos: "No obstante de que
el hombre americano no es autóctono y de que ha provenido de troncos mongoloides, sus culturas ofrecen características tan alejadas de las culturas asiáticas
que se pueden considerar, en la realidad, como autóctonas. Sus lenguas, su
cultura material, sus instituciones, fueron experiencias acumuladas en el suelo
del Nuevo Mundo".
Frente a las teorías de Herdlicka y de los otros autores citados que las prohijaron se levantó la crítica de varios sabios europeos hasta con cierta intención
irónica, pues Hernán Tenkate las llamó con el nombre genérico de "Monroísmo
antropológico" y expusieron un punto de vista diverso, basado en la escuela
histórico-cultural.
Paul Rivet sostuvo, del propio modo que otros autores, Quatrefagcs entre
ellos, que la América recibió la inmigración no sólo del hombre mongoloide,
sino de habitantes de Oceanía y adujo pruebas antropológicas, etnológicas y
lingüísticas.5
Las pruebas antropológicas consisten en las semejanzas halladas por Quatrefages, Tenkate y Rivet, entre un cráneo del hombre de Laguna Santa y los
cráneos de Nueva Guinea, entre las razas de Laguna Santa y las de Melanesia

aspectos culturales: danzas rituales de ,
.
.
tilaciones dentar· .
.,
mascaras, ciertos Juegos de azar; mutadas por la
,ias, ~:rudstac1on de los incisivos, fabricación de bebidas fermenmacerac1on e frutos o ºranos,
ª
. f unerarios, etc. o
1os ntos
Por último, las pruebas lingüísticas se derivan d 1
.,
lengua malayo-polinésica y el 'd'
d l
e a comparac1on entre la
tesco hallado entre el grupo~ 10;a pe gru~ hoka de California; del parenon e atagorua y las lenguas de Australia.
Con fundamento en las pruebas mencionadas R'
.
Americano fue poblado
.
' ivet afirma que el Continente
por cuatro comentes migrat ·
) M'
.
traliana. b) . Migraciones
. , .
onas : a . 1grac1ón aus1
1
Migración esquirnal.7
ma ayo-po mes1cas. e). Migración mongoloide. d).
3. La gran dispersión racial. Nosotros
.
cultura material pueden ser el resultadopc;sam;s que I_as scmeJ~nzas en la
resolver iguales roblemas
e . es uerzos mdepend1entes para
demostraciones Íingüísf ' en pueblos de ~a:ec1das_ condiciones evolutivas. Las
1
0
~anera decisivas. Nos ~;;~~:sc~:ci:~ ;r;~;~o:an~s; tero de nin~a
dice: "en conclusión no se ueden o
e rt ur Ramos, qmen
los indios del Nuevo' Mund p
p ner en du~a los oríge~es mongoloides de
procedencias, la cuestión q:e~ae:b~~r::~~s se refiere a las migraciones de otras
Lo cierto es que, procedentes de Asia ¡Jenetraron en t1'erra
.
d' f
'
•
'
amencana en
E~s ~:~s e~as, var:as ~randes ~orrientes migratorias de razas mongoloides.
cir, no e _uno solo smo de diversos troncos raciales de origen mon oloide
En
consecuencia,
. g fue.
ht
,
. b' desde un principio la poblac·,
ion d eI Nuevo Contmente
e erogenea, s1 ien reconociendo un fondo racial com,un.

A_ medida que penetraron en las nuevas tierras los diferentes ru s
golo1des, se produjo una constante y extensa di~ersión racial ~ar mon~~s~ba los lugares más propicios para establecerse y llevado por. esa n:c!:~~
s: aven~?~ en frecuentes peregrinaciones. Fue así como se estableció
. ?m re en
enea desde Alaska y el Canadá hasta la Pat
.
d
d1stmtas unidades por•=
'
crean
iucas y d esarrollando diversas
culturas agorua,
y c1·v1·1·1zac1ones.
• o

:t: '

y Australia.
Las pruebas etnológicas se basan en las semejanzas culturales entre los habitantes de América y los malayo-polinesios. Esas semejanzas se refieren a la
cultura material: parecido de las redes, la cerbatana, la flauta, el tambor de
madera, el tambor cilíndrico de membrana de piel, etc., etc., o bien a otros
• ARTHUR RAMOS,
• ARTHUR RAMos,
• ARTHUR RAMOS,

488

op. cit., pp. 38
op. cit., p. 40.

y 39.

: ARTHUR RAMOS,
ARTHUR RAMos,

op. cit., p. 4l
op, cit., p. 42:
op. cit., p. 43 _

489

�II
COMPOSICIÓN RACIAL DE LA POBLACIÓN MEXICANA

l. La población de México en la época precolonial. 2. La conquista de México. Sus efectos políticos y demográficos. 3. Origen del /1roblema racial de
México. 4. Insuficiente mestizaje. 5. Deficiente aculturación. 6. La población
de la Nueva España a fines de la época colonial.
l. La población de México en la época precolonial. En la gran dispersión
racial de que hablamos en el capítulo anterior, México fue paso obligado de
muchas corrientes migratorias. Fuertes grupos de éstas se asentaron o pretendieron asentarse definitivamente en el altiplano y en las costas, buscando siempre lugares propicios, es decir, las tierras más fácilmente explotables por medio
de técnicas agrícolas primitivas: las cercanas a los ríos, lagos, lagunas, o en
regiones tropicales feraces.

No se sabe a punto fijo, quiénes fueron los primeros pobladores de lo que
hoy es la República Mexicana. Este es un punto obscuro de su historia en
torno del cual se han expuesto diferentes teorías, desde la que se forjó sobre
restos fósiles de gran tamaño para afirmar que los primitivos habitantes de
México pertenecían a una raza de gigantes, hasta la que partiendo de hallazgos
arqueológicos tales como la cabeza de Hueyapan y numerosas piezas de cerámica, en las que se creyó advertir rasgos y características negroides, aseguró
que México fue poblado, en un principio, por una raza negra.º
Estas dos hipótesis han sido definitivamente rechazadas para sustituirlas por
otras que tampoco arrojan luz definitiva. Para algunos autores, el territorio
mexicano fue habitado, en un principio, por una raza a la que se da el vago
nombre de arcaica. De ella se han encontrado restos humanos, sepulturas, cerámica, debajo de grandes capas volcánicas, y no habiendo vestigios anteriores
de otra raza se la considera la más antigua; pero mientras arqueólogos tan
eminentes c;mo el Dr. Manuel Gamio que identifica a la raza arcaica con los
otomíes, hay quien rebate esa opinión.10
• ALFREDO CHAVERO México a Través de los Siglos, t. I, p. 57.
MANUEL GAMIO
Excavaciones del Pedregal de San Angel Y la Cultura Arcaica
del Valle de México: Tercera Edición, Secretaría de Educación Pública, México, D. F.,
)932. MmuEL O. DE MENDlzÁBAL. Los Otom!es no fueron los primeros pobladores d~l
y alle de México. Su identificación con los arcaicos es errónea e infundada. TrabaJo
presentado al Primer Congreso de Historia, en Oaxaca.
11

490

Las

Historiadores como Chavero, Alfonso Toro y otros, fundándose en datos
aportados por los cronistas de los primeros tiempos de la Colonia -Sahagún,
Motolinia, Mendieta-, consideran que los otomíes fueron los primeros pobladores de México.
Otros habitantes de nuestro país que son considerados como muy antiguos,
son los olmecas, de cuya cultura se han hallado numerosos vestigios arqueológicos que sirven de base a diversas hipótesis y teorías en las que menudean los
interrogantes y las conjeturas.U
No son más claras las noticias que se tienen sobre muchos de los grupos
raciales que pobluon el territorio de México; los tarascos, los huastecos, etc.
Inclusive de pueblos tan grandes y de civilizaciones tan desarrolladas como el
de los maya-quichés, nada hay concretamente cierto respecto de su origen,
pues los historiadores les atribuyen diversa procedencia: del oriente, del norte,
de las Antillas, o bien se afirma que varios grupos migratorios de estas tres
direcciones poblaron la Península de Yucatán.
El problema de la primitiva distribución de las razas que habitaron el suelo
mexicano, se agrava por el hecho de que arqueólogos e historiadores enfocan
sus esfuerzos a la delimitación de las culturas y civilizaciones que son conceptos
diversos del concepto de raza que es el que a nosotros nos interesa en este
ensayo. Se advierte, con toda claridad, que dentro de una cultura o de una
civilización, pueden comprenderse grupos raciales diferentes, porque cultura
y civilización se propagan por la necesidad, por la imitación, por los contactos
entre los pueblos, por la dominación y en consecuencia, una misma civilización
no corresponde siempre a una misma raza.
Sin desconocer que la historia podría arrojar mucha luz en las cuestiones
sociológicas derivadas del origen y distribución geográfica de las razas que poblaron el territorio de México, en la época precolonial, ante la imposibilidad
de obtener de esa disciplina datos fehacientes, nos concretaremos a trazar un
esquema que nos parece fundamentalmente cierto y desde luego, suficiente
para nuestros propósitos:
A). El territorio de la hoy República Mexicana fue teatro, en épocas remotas, de una serie de migraciones de pueblos de raza mongólica, procedentes
de Asia.
B). Aun cuando de un origen mongoloide común, esos pueblos eran dife-

11
W10BERT0 J111ÉNEZ ?v{oRENo, El Enigma de los Olmecas, sobretiro de Cuadernos
Americanos, No. 5, México, D. F., 1942.

491

�rentes desde el punto de vista somático y cultural, porque no descendían de
uno sólo sino de varios troncos de la raza mongólica.
C) . No puede desecharse la posibilidad de que el actual territorio de Mé_xico
haya sido poblado, también, por grupos étnicos .q~e llegaron de las AntJ.llas,
pertenecientes a raza o razas diversas de la mongol01de.
D) . Los pueblos que invadieron el territorio de México estaban _organizados
habían desarrollado una cultura, si bien no todos se hallaban en igual estado
:volutivo, sino que unos habían alcanzado más alto grado de desarrollo que
otros.
E) Las migraciones de grupos mongoloides y los pueblos de otra~ ~azas,
·
' ca' m s1mulhacia· el territorio de Mfaico, no se realizaron en una nusma
epo
táneamente, sino en diferentes épocas y en diversas oleadas.
F Los primeros grupos étnicos que llegaron al territorio ~e ~é~i&lt;:°, se
estalÍecieron en las regiones agrícolamente propicias a sus. técmcas mc1p:;ntes
o a su economía de recolectores y con el transcurso del tiempo d~sarro aron
culturas y civilizaciones semejantes; pero con variaciones substanciales.

t

1

G). En estos pueblos se presentó el fenómeno señalado por el sociólogo á~a~
lbn Kaldum, para las tribus del desierto africano. En c~anto los pueblos :nd1genas se hicieron sedentarios y se organizaron en pequ~nos Esta~os, pe:d1eron
las cualidades de frugalidad, valor, sacrificio, de sus tiempos m1grator1os. En
cambio, otros grupos raciales que habían templado su carácter y. sus fuerzas
en largas peregrinaciones, al llegar al territorio ocupado por los primeramente
12
establecidos, los vencieron Y, en algunos casos, 1os expulsaron.
H) Unas veces los vencidos siguieron hacia el sur en nuev~ peregrinación
·
'
buscando
tierras propicias
para vo1ver a establecerse y otras' de1aron
. las zonas
,

disputadas remontándose a las montañ~s- o rec~uyéndose en regiones mas o
menos cercanas; pero de inferiores cond1c1ones vitales.
I) Durante centurias el territorio mexicano fue teatro de corrientes ~~at .· . luchas entre los grupos raciales mongoloides que pugnaban por
~r
orias_y
d
f'
·u·
Como
resultado
de
esas
migraciones
y
luchas,
se
fue
d1sun asiento e m1 vo.
. 1
tribuyendo la población en forma irregular. Algunos grupos racia es c~nserv;ron
su unidad étnica dentro de un habitat determinado; pero otros, se vieron rag-

ÚÑEZ Breve Historia y Definici6n de la Sociologla,
u Véase Lucio MENDIETA Y N
'
· ·
Sociales UNAM
La Sociol;gía y la Investigación Social. Instituto de Invesbgaoones
'
'
1971, pp. 50 y siguientes.

492

mentados y con el transcurso de los siglos, cada porción segregada del continente
primitivo, perdió sus características originales y adquirió otms y su idioma se
transformó hasta constituir una lengua propia.
Cuando llegaron los españoles al nuevo Continente, habían cesado las grandes corrientes migrator-ias y por lo que respecta a la antigua Anáhuac, su territorio estaba dividido entre numerosos grupos raciales organizados en pequeños
cacicazgos y reinos con fronteras más o menos definidas. Solamente en el norte
del país aún eran frecuentes las incursiones de tribus nómadas.
Los pueblos sedentarios, después de la titánica lucha por la posesión de las
mejores tierras, parecían haber llegado a una situación política de coexistencia
más o menos pacífica. Los derrotados en las guerras que a menudo emprendían
unos reinos y cacicazgos contra otros, ya no er•a n desalojados de los territorios
que ocupaban por los vencedores ni emigraban en busca de nuevo acomodo,
sino que se convertían simplemente en aliados y tributarios de aquéllos.
2. La conquista de México. Sus efectos demográficos. Al iniciarse la conquista de México por los españoles, éstos se enfrentaron con un país extremadamente dividido. No es posible señalar de manera precisa el número de pueblos
que habitaban el territorio de Anáhuac en esa época; pero si nos guiamos por
el de sus idiomas resulta que, según Orozco y Berra, ascendían a 719 y según
Mendizábal y Jiménez Moreno, "el total de las lenguas precortesianas era
de ciento veinticinco". 18
Cierto que la lengua no es base suficiente para distinguir a los pueblos ni a las
razas; pero significa una barrera tras de la cual se agrupan, generalmente, individuos entre los que existen semejanzas antropológicas y culturales, formando,
así, unidades étnicas bien definidas. En la época precolonial, inmediatamente
anterior a la conquista, esas unidades eran, además, políticas, porque cada
grupo que pudiéramos llamar lingüístico, estaba organizado de manera más o
menos parecida, en reinos o cacicazgos.
Desde el punto de vista sociológico, no pierden validez estas observaciones
por el hecho de que las lenguas indígenas precoloniales no fuesen autónomas o
independientes, sino modificaciones o derivaciones de un reducido número de
lenguas matrices, porque si esto tiene importancia científicamente considerado,
en la realidad de la vida social el hecho es que los pueblos o grupos étnicos que
hablaban idiomas lingüísticamente emparentados, no se entendían entre sí.
u JoaoE A. Vivó, Razas y Lenguas Indígenas de México. Su distribución geográfica.
Instituto Panamericano de Geografía e Historia, MCMXXX. Publicación número 52.
México, D. F. 1941, pp. 28 y 41.

493

�En la época de la conquista, había, en consecuencia, muchos pueblos indígenas,
sin que pueda precisarse su número, entre los cuales eran evidentes ciertas
semejanzas antropológicas fundamentales porque todos pertenecían a diversos
troncos de una misma raza: la mongoloide; también se advertían, en esos
pueblos, semejanzas de organización política y social y de esenciales rasgos de
cultura. Pero al lado de estos caracteres relativamente coincidentes, que parecían unirlos, tenían otros que los separaban: el idioma, desde luego y ciertas
diferencias somáticas, tradiciones y costumbres que daban a cada grupo conciencia de su propio ser frente a los otros, conciencia de raza que se cultivaba
mediante estricta endogamia y recio espíritu religioso.

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Sin embargo, a pesar de las diferencias, anotadas esquemáticamente, creemos que, con el transcurso del tiempo la unidad fundamental de raza y cultura
habría acabado por imponerse bajo la presión política y militar de los pueblos
más fuertes. El azteca y sus aliados los acolhuas y texcocanos, parecían, al
arribar Hernán Cortés a playas mexicanas, los indicados para lograr la unificación, si no de todos, de gran parte de los grupos raciales indígenas que habitaban en el territorio de Anáhuac, pues los habían sometido a su dominio;
pero sin consolidarlo de manera definitiva por medio de la transculturación y
el mestizaje. Esa circunstancia favoreció a los conquistadores que tuvieron, en
aquellos grupos vencidos por los aztecas, sus mejores aliados para realizar la

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En el aspecto racial, la conquista vino a crear un problema que antes no
existía, pues dentro de cada cacicazgo y reino de la época anterior, su población
era homogénea racial y culturalmente. Cada una de estas unidades políticas
constituía una verdadera nación porque su pueblo estaba unido por una misma
religión, una misma lengua, una misma raza y una misma cultura. Pero en
cuanto los españoles sometieron a su dominio a todos esos reinos y cacicazgos y
crearon la entidad política de "La Nueva España", surgió el problema racial de
México porque, al incorporarlos en su seno, la población total de la colonia
resultó necesariamente heterogénea en sus contingentes indígenas y esa heterogeneidad se agravó con dos nuevos elementos: los blancos y los mestizos,
resultado, estos últimos, de la unión de aquellos con las mujeres indias.
En el aspecto demográfico, los efectos de la conquista fueron muy irre-

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'

A la heterogeneidad racial se agregó la cultural, pues la conquista uso en
contacto dos culturas: la española y la . d'
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en una sola.
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f d_ebió a las siguientes causas que es necesar1'0 tratar separaamen : msu iaente mestizaje e insuficiente aculturación.
4. Insuficiente mestizaje. La insuficiencia del mestizaJ·e se explica po
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causas:
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A) El n_úrnero de españoles que llegaron a las tierras conquistadas ' f
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dmuy reducido
. , s·i se compara con Ia población indígena que la habitaba La
espr?porc1on enorme entre las dos razas en contacto durante tod l é.
colomal, determinó la lentitud y la insu f1c1enc1a
. . del mestJzaJe.
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B) L~ mezcl_a de razas se realizó en un solo sentido : de españoles a indias
porque as mujeres españolas que llegaron a México se unían cas· .
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con los espa - 1
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no es y no con os indios de quienes se hallaban alejadas r la:
diíerenaas de raza, de cultura y de status social.
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C) Las crueldades de la conquista hicieron que grandes masas d . d'
se remontaran a regiones inaccesibles o insalubres y que se ma t _e m ios
completo aislamiento.
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D) Las leyes españolas, para impedir que los indígenas fuesen explotados
y maltrata~~s por los colonos, prohibieron a éstos habitar en los pueblos de
aquéllos, d1f1cultando, así, el contacto racial. u
Como
d resultado de estas circunstancias' la poblacio'n de la N ueva Espana
ue, . uran~e toda_ la época colonial, heterogénea en extremo, pues a las diferencias raaales CXIstentes entre la población de la Nueva España f
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importados por esto¡¡ para el trabajo de las minas.
f

La mezcla entre indios, blancos y negros; entre los mestizos y los indígenas

" Lucio MENDIETA Y NÚÑEz, "El Problema Indígena de México" Rev,·sta ¡ t
·
1d S · ¡ ¡ M d ·
·
n ernaciona e ocio og a. a nd. No. 28. Octubre-diciembre de 1949.

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1.

494

1

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Los efectos políticos de la conquista se dejaron sentir bien pronto porque
transformó a aquel mosaico de unidades políticas, de pueblos y de razas, que
era el México antiguo, en una sola entidad sujeta al dominio de los reyes
españoles: "La Nueva España", sentando, así, las bases de un nuevo Estado
y de una nueva nacionalidad.

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conquista de México.

gulare~ puesto que no logró, ni al cabo de tres siglos, la completa mezcla de
conquJStadores y conquistados.

495

1

�y blancos; entre mestizos y negros y entre los productos de estos me~tizajes,
dio por resultado la procreación de diversos tipos étnicos que fueron designados
en la época colonial con las siguientes denominaciones:
Español con india: mestizo.
Mestizo con española: castizo
Castizo con española: español.
Español con negra: mulato.
Mulato con española: morisco.
Morisco con española: salta atrás.
Salta atrás con india: chino.
Chino con mulata: lobo.
Lobo con mulata: jíbaro.
Jíbaro con india: albarazado.
Albarazado con negra: cambujo.
Cambujo con india: sambayo.
Sambayo con mulata: calpan mulata.
Calpan mulata con sambayo: tente en el aire.
Tente en el aire con mulata: no te entiendo.
No te entiendo con india: allí te estás.
Todos estos tipos y nombres, se hicieron ostensibles y usuales durante gran
parte de la época colonial; pero a fines de ésta, la clasificación racial ~e la
población de la Nueva España comprendía únicamente blancos, mestizos e
indios, pues ni los negros ni las llamadas "castas", denominación ge~eral que
se daba a la mayoría de los mestizajes antes enumerados, con excepc1on de los
mestizos de español e india, constituyeron grupos importantes.
5. Deficiente aculturación. A la heterogeneidad racial de la Nueva España,
se agregó, bien pronto, la heterogeneidad cultural. Los reinos y cacicazgos que
había cuando llegaron los españoles a conquistarlos, poseían, no obstante la
diversidad de idiomas y otras peculiaridades, una cultura común, pues su organización social, sus costumbres, su religión, su economía, sus conocirni~ntos,
y sus actitudes ante el mundo y la vida eran semejantes. En cuanto perdieron
su autonomía y pasaron a formar parte de la nueva entidad política creada
por los conquistadores, se pusieron en contacto, en la Nueva_ España, d~s
culturas: la indígena y la europea española. A lo largo de tres siglos de dominación, los españoles no lograron incorporar a los indios a su cultura por las
siguientes causas:
496

A) Desestimaron la cultura indígena en virtud de que se hallaba fuertemente ligada a sus concepciones religiosas.
B) La cultura indígena era, en esencia, tan distinta de la española que no
fue posible hallar puntos fundamentales de contacto entre ambas, que favorecieran la transculturación.
C) La mayor parte de los españoles vinieron a la Nueva España para
explotar sus riquezas y no en plan de conquista espiritual. No se preocuparon
de difundir su cultura.
D) Es más, muchos colonos españoles se opusieron a la elevación cultural
del indio, para mantenerlo en estado de sujeción y explotarlo más fácilmente.
E) Los únicos que se ocuparon de difundir entre los indígenas la cultura
española, fueron los misioneros y en general los sacerdotes; pero aun cuando su
obra educativa resultó admirable, especialmente en los primeros años de la
colonia, no pudieron implantar en todos los órdenes de la vida social e individual aquella cultura. La tarea era enorme y el número y los recursos de quienes
la emprendían, muy limitados. Es cierto que muchos indios adoptaron la religión católica, aprendieron el idioma castellano, a leerlo y a escribirlo y otros
conocimientos elementales. También adquirieron ciertas técnicas agrícolas e
industriales de los españoles y algunas costumbres; pero a pesar de todo ello,
siguieron viviendo dentro de su cultura ancestral. No se realizó, en consecuencia, una fusión, sino más bien una superposición de culturas en la cual
la indígena, en sus aspectos fundamentales, permaneció fuertemente arraigada
en la vida material y espiritual del indio.15
6. La población de la Nueva España a fines de la época colonial. Como resultado de los factores negativos creados por la conquista a fines de la época
colonial, la población de la Nueva España, desde el punto de vista étnico, estaba
dividida en tres grandes grupos: blancos, mestizos e indígenas. Blancos eran
los españoles peninsulares y criollos sus hijos y demás descendientes, mestizos los
hijos de españoles e indias y las castas y los indios, la gran masa de aborígenes
dividida en diversas ramas étnicas y lingüísticas.
Abad y Queipo, estimó, a fines de la época colonial, que los blancos europeos constituían el diez por ciento de la población total. Don Francisco Navar-ro
y Noriega hizo cálculos muy aproximados y llegó a la conclusión de que el
número de habitantes de la Nueva España ascendía, en 1810, a 6.112,915, de
" Luc,o

MENDIETA Y

NÚÑEz, op. cit.

497
H32

�los cuales 3.676,281 eran indios; 1.338,796, individuos de raza mezclada (mestizos y castas) y 1.097,928, europeos o españoles americanos (criollos) .

Je México en el Viejo Continente para promover la inmigración de europeos
ofreciéndoles tierras y otras franquicias.

De acuerdo con estas cifras, resulta que la población indígena alcanzaba al
iniciarse el movimiento de independencia de México, más del cincuenta por
ciento de la población total.

Si desde el punto de vista agrario y agrícola, puede decirse que las leyes de
colonización dictadas durante el siglo XIX no tuvieron éxito, en cambio sí
atrajeron a la República Mexicana a buen número de extranjeros de distintas
nacionalidades, quienes no se dedicaron, en su mayoría, a la explotación de la
tierra según eran las finalidades de la legislación citada sino a la industria a
'
'
la minería, al comercio y se avecindaron en las villas y ciudades
de importancia.
De este modo aumentó el criollismo, puesto que éste ya no dependió, desde
entonces, únicamente de los españoles que venían a establecerse a México.

Culturalmente, los blancos pertenecían, desde luego, a la cultura española.
En cuanto a los mestizos, un buen número de ellos, los reconocidos por sus
padres españoles o los que lograban vivir en las villas y ciudades de importancia,
se hallaban prácticamente incorporados a la misma cultura; los que permanecían en los medios rurales, a la cultura indígena. De los indios, sólo unos cuantos, por circunstancias especiales, lograron asimilarse completamente la cultura
de los conquistadores y muchos parte de ella. La gran masa permanecía, a
fines de la época colonial, fiel a sus lenguas nativas y a sus costumbres precoloniales.

III
LA POBLACIÓN DE MÉXICO INDEPENDIENTE

l. La población de México en el siglo XIX. 2. La población de México en
el siglo XX. 3. La población indígena actual. 4. { Raza o razas indígenas?
l. La población de México en el siglo XIX. Durante el siglo XIX no hubo
en realidad cambios substanciales en la composición demográfica de México.
A pesar de las frecuentes asonadas y de las revoluciones que conmovieron al
país durante esa centuria, la población siguió aumentando alimentada por dos
corrientes: la inmigratoria y la de su propia multiplicación.
A partir de la independencia de México, desaparecieron las restncc1ones
impuestas en la época colonial a la aceptación de extranjeros en la Nueva España. Contrariamente a la política adoptada en esa época, los primeros gobiernos independientes de México se preocuparon por estimular la colonización
del territorio nacional especialmente con europeos. Desde 1823 se sucedieron
los decretos y las leyes de colonización hasta la de 1875 que fue la última
dictada en el siglo antes mencionado. 10 Se llegó, inclusive, a nombrar• agentes

10 Lucto MENDIETA y NÚÑEZ, El Problema Agrario de México, y la Ley Federal de
Reforma Agraria. lla. Editorial Porrúa, 1971., pp. 101 y 133.

498

También aumentó el número de mestizos a lo largo del siglo XIX, porque
los constantes movimientos de tropas compuestas en su mayoría por indígenas
y oficiales blancos o mestizos, las acciones militares sobre villas y ciudades, etc.,
pusieron en contacto a gentes de diversas regiones del país en condiciones
anormales, favoreciendo las uniones sexuales entre aquellas en forma pacífica
o por el abuso y la violencia de los vencedores a raíz de los hechos de armas
sobre las poblaciones atacadas.
El crecimiento numérico de la población e:,,,tranjera, fue otro factor que
acrecentó el mestizaje porque éste no dependió ya solamente de las uniones
de españoles y criollos con indias, sino también de las uniones con éstas de
'
otros extranjeros y de sus descendientes.
Los zonas de mestizaje, durante el siglo XIX, siguieron siendo las villas y
ciudades y los medios rurales, agrícolas y mineros, que frecuentaban los blancos
por razones de trabajo.
El mestizaje, sin embargo, en la época mencionada, no obstante su progreso,
no logró modificar la proporción en que se hallaban a fines de la época colonial, los tres elementos de la población mexicana. Para ello habría sido indispensable que uno de esos elementos, el indígena, hubiese permanecido estacionario; pero si bien es cierto que muchos grupos aborígenes desaparecieron
o vieron diezmada su población por la miseria, las guerras civiles y las enfermedades, otros, en cambio, aumentaron notablemente.
Desde el punto de vista cultural el ~iglo XIX tampoco ofrece cambios de
importancia sobre la población indígena. El constante estado de agitación
del país y la sempiterna penuria del erario, bajo sus diferentes gobiernos a
partir de la independencia, impidieron que desarrollaran una acción educativa
eficiente en los medios rurales.
2. La población de México en el siglo XX. Los primeros años del siglo XX

499

�se caracterizaron por una intensificación de la inmigración extranjera europea
principalmente y por el aumento de empresas e industrias en las ciudades más
importantes y en las regiones de mejores recursos económicos del país, con lo
cual aumentaron las áreas de mestizaje. También en esos años se llegaron a
coronar los esfuerzos que se venían haciendo por parte del gobierno del general
Porfirio Díaz en materia educativa y recibió cierto impulso la educación destinada a las masas; pero en cambio, en el aspecto económico hizo crisis la excesiva concentración agraria, el sistema de peonaje de las haciendas, los abusos
de los jefes políticos y de otras autoridades, la miseria del campesinado y el
continuismo de una administración que se había apoderado de México desde
hacía treinta años. Todo esto provocó la revolución de 1910 y los movimientos
armados subsecuentes que no fueron sino continuación, en cierto modo, del
iniciado en ese año por don Francisco l. Madero. Fuertes núcleos de población
indígena tomaron parte en la revolución, pues sus filas se nutrieron principalmente con gentes del campo y en el campo de México la inmensa mayoría
de sus habitantes son indios.
Los efectos de la revolución, desde el punto de vista demográfico, económico
y cultural, fueron los siguientes:
A) Como en todos los casos de guerras civiles, se pusieron en contacto
grandes contingentes étnicos de diversas regiones de la República, favoreciéndose así el mestizaje.
B) Buen número de indígenas y de mestizos alcanzaron grados de dirigentes,
desde oficiales hasta generales en los ejércitos revolucionarios y ascendieron, de
ese modo, en la escala social, incorpor•ándose a la vida nacional y a la cultura
moderna.
C) La revolución concretó sus tendencias en una serie de doctrinas sociales,
entre ellas, la Reforma Agraria, que favoreció, aun cuando defectuosa, irregularmente, con repartos de tierras, a la población campesina.

pleta del indio, su incorporación a la vida moderna, a la civilización occidental.
Desd: principios del siglo XI~, muchos grupos indígenas, especialmente de
los avecmdados en el norte del pa1s, empezaron a decaer y desaparecieron hacia
fines de esa centuria, por emigración hacia los Estados Unidos, por extinción
por fusión con otros pueblos de indios o por el mestizaje con los blancos. Per~
al propio tiempo las razas indígenas que subsistieron, dado su alto índice de
natalidad y no obstante la tremenda mortalidad infantil que las azota, aumentaron el número de sus miembros manteniendo, a través de los años, una alta
proporción en la población total del país.
La población indígena actual se compone de aproximadamente cuarenta y
siete grupos que son los siguientes, distribuidos en diversas regiones del territorio nacional :
Nombre de los grupos
étnicos

Amuzgos

Estado de Oaxaca, Estado de Guerrero· en
' e
Oaxaca, Municipios de San Pedro Amuzgo
Ipalapa; en Guerrero, Municipios de Ometepec,
Tlacoachixtlahuaca y Xochistlahuaca.

Chochimí-Quilihuas

Baja California: Sureste del Municipio de Ensenada.

Coras

Estado de Nayarit: Municipios de Acaponeta y
Rosamorada. Sierra del Nayar.

Cucapas

Estado de Sonora. San Luis Río Colorado,

Cuicatecos

Estado de Oaxaca: Distritos de Cuicatlán No'
chistlán, en los Municipios de Concepción Papalo, San Juan Tepeuxtla, Santa María Papalo,
San Andrés Teotelapan, Santos Reyes Papalo,
Santa María Tlalixteco, San Pedro Teutila, San
Francisco Chilapa, Santiago Huachilla, San
Juan Bautista y Santiago Nacaltepec.

Chatinos

Estado de Oaxaca: Juquila, Sola, Jamiltepec,
San Juan Qulhuije, Santa Catarina, Juquila,
Santa Cruz, Zozontepec, Santa María Alotepec, Asunción, Totoltepec.

D) También desarrollaron los gobiernos revolucionar,ios una política educativa y de comunicaciones cada vez más intensa, en beneficio de los medios
rurales.
E) En el aspecto demográfico, las administraciones que pudiéramos llamar
posrevolucionarias o emanadas de la Revolución, limitaron los movimientos
migratorios de extranjeros hacia el país, mediante las Leyes de Población.
3. La población indígena actual. Sin embargo, la cuestión racial sigue en
pie porque las transformaciones a que hemos aludido no han logrado ni la fusión de la población mexicana en un mestizaje total, ni la aculturación com-

Regiones de la R epública Mexicana
en que habitan

500
501

�Chichimecas-Jonás

nir, Remate, Siltepec, Tapachula, Tuxtla Chico, Tuzatán, Urión y Juárez.

Estado de Guanajuato: La Misión, San Luis de
la Paz.
Matlazincas (pirindas)

Estado de México: Valle de Toluca Pueblo de
Mexicatzingo, Municipios de Ocuil: y Temascaltepec.

Mayas

Estado de Yucatán. Territorio de Quintana Roo
Y parte de Campeche.

Chinantecos

Norte del Estado de Oaxaca: Ixtlán, Choapa,
Tuxtepec, Cuicatlán.

Chochos o Chuchones

Estado de Oaxaca: Distrito de Coixtlahuaca.

Choles

Estado de Chiapas: Municipios de Huitupan,
Salto de Agua, Sabanilla, Tila, Yajalón.

Chontales de Oaxaca

Estado de Oaxaca: Distritos de Yautepec y Tehuantepec, pueblos de Tequixistlán y Ecatepec.

Chontales de Tabasco

Estado de Tabasco: Región Central. Municipios de Nacajuca, Centro, Centla, Macuspana,
Jalpa y Tacotalpa.

Mazahuas

Est~do de México: Toluca. Municipios de San
Felipe del Progreso, Jocotitlán, Timilpan y Atlaromulco.

Estado de Oaxaca: poblados de Santa María del
Mar, San Mateo del Mar, San Dionisio del
Mar, San Francisco del Mar. Cerca del Golfo
de Tehuantepec.

Mazatecos

Estado de Orumca: Distritos de Teotitlán Tuxtepec y Cuicatlán. Estado de Puebla: Municipio de San Sebastián Tlacotepec.

Mixes

Estado de Oaxaca: Pueblos de Guechicovi Tototepec, Ayutla, Mazatlán, Tlahuilotepec,' Zacatepec.

Mixtecos

Est;1do de_ Oaxaca: Distritos de Huajuapan de
Leo~, Cou.tlahuaca, Nochistlán, Teposcolula,
Tlax1aco, Jamiltepec, Juquila. Estados de Guer-rero, Puebla, Veracruz (en menor cantidad}.

Náhuatl (mexicanos)

Estado de San Luis Potosí: Tamazunchale; Estado de Veracruz, Estado de Hidalgo Estado
de Puebla (Zacapoaxtla). Estado de Guerrero
En el Distrito Federal (Milpa Alta)_ Estado d~
Morelos, Estado de México, Estado de Tiaxcala
Estado de Michoacán.
'

Ojitecos

Tuxpan, Jalisco. Teotitlán del Camino, Oaxaca.
Estados de México, de Michoacán de Morelos
d
,
'
e Puebla, de San Luis Potosí, Tlaxcala, Veracruz y Distrito Federal.

Otomíes

Estados de Guanajuato, Querétaro, Hidalgo.

Pames

Estado de San Luis Potosí: Sierra Gorda, Mu-

Huaves

Huastecos

Huicholes

Estado de San Luis Potosí, parte oriental del
Estado de Veracruz y Municipio de Mextitlán
en el Estado de Hidalgo. Algunos en el Estado
de Tamaulipas.
Estado de Jalisco: Municipios de Mexquitic y
Bolaños. Estado de Nayarit: Municipio de la
Yesca. Sierra de Berbería. Estado de Durango:
Municipio de Huazamota.

Kikapoos

Estado de Coahuila: Ranchería de El Nacimiento.

Lacandones

La Selva al noroeste del Estado de Chiapas. Municipio de Ococingo en once "caribales": Santo Domingo, La Ilusión, Arenas, Peljichico y
Pelja Grande, Ocotal, La Canja, Chan, Cedro,
Puná, Metzaboc.
Estado de Chiapas: Municipios de Amatenango,
Acacoyahua, Bejucal de Ocampo, Cacahuatán,
Comalapa, Chicomusclo, Frontera, Hidalgo,
Grandeza, Ixtapa, Mazapan, Matozintla, Porve-

Mames

502

Mayos

Estado de Sonora: orillas del Río Mayo Alamos
,
'
aroyeca. Estado de Sinaloa: Municipio de
Choix el Fuerte, Los Mochis.

B

503

�nicipios de Santa Catarina, Lagunillas, Tamazopo.
Pápagos

Estado de Sonora: Municipios de Caborca Y

Estado de Veracruz: Municipios de fahuatlán e.le
Madero, Tlachicilco y Santecomatlán.
Tlapanccos

Estado de Guerrero: Municipios de Atlixco y
Zapotlán, Tlapa, Tlacopa, Malinaltepec, Atlamacingo, Costa Chica, Ayutla, San Luis y Azoyú.

Tojolabales (Chañabales)

Estado de Chiapas: Municipios de Comitán,
La Independencia, las Margaritas y Altamirano.

Totonacos

Estado de Puebla: Municipios de Olitla, Huehuetla, Hueytlalpan. Estado de Veracruz: Municipios de Papantla, Coxquihui, Coyutla y Zozolco.

Estado de Veracruz: Municipios de Catemaco Y
Hueyapan de Orampo, Soteapan, Mayacopan
Sayula, Oluta, Acayucan y Texitepec.

Tr-iquis

Estado de Oaxaca: Municipios de San Andrés y
Santo Domingo, San José, Agencia Municipal
de San Miguel y San Martín Intuyoso y Copala.

Estado de Sonora: Isla del Tiburón, Bahía de

Tzeltales

Estado de Chiapas: Cordillera de Huitepec y
Valle Ococingo.

Tzotzilcs

Estado de Chiapas: poblaciones de Zinacontán,
Chamula, Simojovel, Mitontic y Pantalho.

Yaquis

Estado de Sonora: municipios Guayrnas, Bacum, Cajeme, Rosario, Quiriego, Navojoa, Etchojoa, Onavas, Yécora.

Zapotecos

Estado de Oaxaca: Ixtlán, Villa Alta, Choapan,
Etla, Zimatlán, Ejutla, Tlacolula, Ocotlán,
Miahuatlán, Sola de Vega, Pochutla, Juquila,
Yautepec, Tehuantepec, Juchitán.

Zoques

Estado de Chiapas: Tuxtla Gutiérrez, Mezcapala, Chiapa, Pichucalco. Estado de Oaxaca:
Municipios de San Miguel Chimalapa, San
Martín Chimalapa y Niltepec. Estado de Tabasco: pueblos de Teapa, Topipilapa, Ayopa.

Saric.
Pimas

Popolocas de Puebla

Estado de Sonora: Rancherías de Maicoba, Quipurito, San Antonio de las Huertas, Municipios
de Onavas, U res, Soyopa, Batuc.
Estado ele Puebla: Municipio de San Gabriel
Chilac, Zapotitlán, Tlacotepec, Coyotepec, ~epeji de Rodríguez, Tenango de López, Ixcaqmxtlán, Santa Inés, Ahuatempan, Coyuca y Zacapela.

Popolocas de Veracruz

Seris
Tarahumaras

Tarascos

Tepehuanos

Tepehuas

504

Quino.
Estado de Chihuahua: Municipios de Balleza,
Batopilas, Bocoyna, Carichic. Estado de Durango: Tamazula, Guanaceví.
Noroeste del Estado de Michoacán, Pátzcuaro,
Santa Ana Chapitiro, Tzintzuntzan, Iratzio, Quiroga, Santa Fe de la Laguna, Ero,ngarícuar~,
Centro del Lago de Pátzcuaro, Ycgucn, Teruan,
Jurácuaro, Pacanda, Sierra Tupátaro, Lagunill~,
Zicalari Santa Catarina, San Lorenzo, Capacuaro, Cherán, Nahuatzen, Teremendo, Huaniqueo, Paracho, Zacapu, Cañada de Chilchota,
Carap Tacuro, Ichán, Santo Tomás, Huancito,
Zopoc~, San Pedro, Acahuén, Tenaquillo, San
Miguel, Urán.
Estado de Durango: Municipios de Mezquital Y
Pueblo Nuevo. Estado de Nayarit: en la región
Huajicori. Estado de Chihuahua: Municipio de
Guadalupe y Calvo.
Estado de Hidalgo: Municipio de Huehuetla.

4. ¿ R.aza o razas indígenas? Ante el crecido número de grupos indígenas
que actualmente habitan en la República Mexicana, cabe preguntar si cada
uno es una raza o si todos en conjunto forman una sola. Es este, a nuestro
parecer&gt; un problema de difícil solución.

505

�La antropología y la historia, según hemos visto, demuestran, sin lugar a
duda, que los mencionados grupos indígenas provienen de diversas ramas mongoloides; en consecuencia, no se puede hablar de raza indígena sino en plural:
de razas indígenas. ¿Pero cuántas son ellas? ¿De qué número de ramas mongoloides provienen? Esta cuestión permanece aún sin respuesta satisfactoria. En
algunos casos, como el de los tarascos, por ejemplo, se ignora la procedencia;
en otros parece indudable que ciertos grupos indígenas conocidos con nombres
diferentes, por los datos históricos que se tienen sobre ellos, pertenecen a un
mismo grupo racial: los otomíes; pero en la actualidad esos grupos se diferencian mucho unos de otros por sus características somáticas, su idioma y su
cultura.
Cada uno de los grupos indígenas que hemos enumerado tiene su propio
idioma; pero los estudios realizados en el campo de la lingüística han clasificado
esos idiomas en grupos, subgrupos, ramas, subramas y familias hasta reducirlos, como hace Jorge A. Vivó, a cinco grupos.17
Esto parecería indicar que emigraron a México cinco ramas mongoloides y
que una vez establecidas, por vicisitudes históricas, luchas intestinas, por desmembramientos, guerras civiles, migraciones, se dividieron en varios grupos que
permanecieron en relativo aislamiento y por ello los cinco idiomas primitivos,
de cinco razas originales, se transformaron en numerosas lenguas con el transcurso del tiempo.
O bien que los varios grupos migratorios que en distintas épocas invadieron
el territorio de la hoy República Mexicana, ya venían con idiomas distintos;
pero descendientes, por decir así, de cinco matrices correspondientes a otras
tantas ramas de la raza mongólica.
La lingüística, sin embargo, no resuelve el problema, porque aparte de que
la identidad de lengua no siempre es identidad de raza, puesto que los idiomas
pueden trasmitirse por la conquista, la dominación o las relaciones culturales,
a pueblos diversos, lo cierto es que entre los grupos indígenas de México clasificados dentro del mismo grupo y hasta dentro de la misma familia lingüística,
las diferencias antropológicas son muy notables.
Basta, en efecto, comparar a la simple vista los tipos seri, pápago, tarahumara, mexicano -que según la clasificación lingüística Mendizábal-Jiménez
Moreno pertenecen al grupo lingüístico taño-azteca- para constatar que se
trata de grupos étnicos completamente diferentes. Esta diferencia se advierte,
sobre todo, en los rasgos fisiognómicos.

" JORGE

506

Si aceptamos la definición que hemos dado de raza humana como complejo
biopsicosocial, entonces se llega a la conclusión de que cada uno de los cuarenta y siete grupos indígenas enumerados, constituye, actualmente, un grupo
étnico distinto.
Es posible que, en un pasado remotísimo, los mencionados grupos indígenas
se hayan originado de desmembramientos de una sola o de reducido número
de razas mongoloides; pero al fraccionarse a su vez esos desmembramientos y
al establecerse sus fracciones en diversas regiones de México, cada una de ellas
formó una nueva raza por la influencia del medio físico y social sobre los
individuos, que a lo largo de siglos determinó su tipo físico actual y el hecho
de que el aislamiento de cada grupo y sus prácticas endogámicas, creó 11n fenotipo especial. Si agregamos la diferenciación de lenguas, de algunos rasgos
culturales y de una psicología derivada de la herencia y de las circ11nstanrias
del medio social y de las vicisitudes históricas, tendremos explicado el complejo
biopsicosocial.
Los hechos apoyan esta tesis, porque inclusive podría establecerse en el territorio de la República Mexicana una circunscripción geográfica precisa de cada
uno de los grupos indígenas.
El análisis, por ejemplo, del carácter del yaqui: valiente, audaz, emprendedor; de su tipo físico varonil: adusto, resuelto; de su alimentación, su organización, sus costumbres, lo distinguen radicalmente del otomí: humilde, pacífico,
físicamente endeble, subalimentado y vencido. El mismo análisi~ descubre en
todos los grupos indígenas de México, diferencias fundamentales ele carárler
físico, psicológico y social que bastan para distinguirlos a pesar de los rasgos
comunes que parecen identificarlos.
Digamos, finalmente, que cada individuo de cada grupo indígena Lienc ronciencia racial, se sabe distinto de los vecinos y a su vez, todos se distinguen entre
sí con el nombre del grupo total: mayos, pimas, huicholes, etc.
Sociológicamente, a pesar de los parentescos lingüísticos y de los étnicos
señalados por la historia y la antropología, cada grupo indígena de los que
hemos enumel'ado es, actualmente, una realidad social, es una raza, puesto
que tiene un fenotipo especial, una lengua, psicología y rasgos culturales diferenciales.

A. V1vó, op. cit., p. 46.

507

�LA REFORMA LIBERAL EN MÉXICO
ANTONIO POMPA y POMPA

Instituto Nacion:il de Antropología
e Historia

I
CLIMA

El mexicano ha pasado ya el primer centenario de iniciación en un sistema
liberal.

,,

La etapa iniciada en Anáhuac por Hernán Cortes, prolongada por el Virreinato, en lucha durante la primera mitad del Siglo XIX, entró a liquidación
como sistema político de México al abrirse la etapa de la Reforma liberal, que
apunta en el movimiento de Ayutla.
El mexicano, con una conciencia de mayoría de edad, se lanzó a nuevos
cauces más autónomos, hacia una postura de soberanía, de libertad y de independencia, no sólo dentro de un concepto económico, ni político, sino ideológico,
dentro de la corriente cuyo movimiento recibe tónica del liberalismo europeo,
y cuyas raíces mexicanas aparecen ya francas en nuestro Siglo XVIII de modo
manifiesto en la corriente de la modernidad, y más atrás, desde los prolegómenos del Renacimiento.
Esta nueva postura en el mexicano surgió en su fase liberal como algo destinado a reestructurarle en un mundo nuevo, en actitud de superación.
¿ Y poi' qué hablábamos de un mundo nuevo? -nos dice H. J. Laski en
El liberalismo europeo-, porque lo han hecho los descubrimientos geográficos;
la ruina de la economía feudal; el establecimiento de nuevas iglesias que no
reconocen ya la supremacía de Roma; la revolución científica que trastorna
las perspectivas mentales; el volumen creciente de los inventos técnicos que es

509

�causa de nuevas riquezas, y aumento de la población; la invención de la imprenta tipográfica, con su inevitable consecuencia sobre los ensanches de la
cultura, de lo cual nace una teoría política que, como en Maquiavelo y en
Bodin, funda la investigación del problema social en la relación del hombre
con el hombre y ya no en la relación del hombre con Dios.

Y este mundo nuevo que nuestros ilustrados del Siglo XVIII empezaron a
perfilar con categoría, par-a México, tomó una fisonomía más propia al abrir
el movimiento de Ayutla la etapa de la Reforma.
En verdad, la importancia del Plan de Ayuda no está en su propio origen,
sino en tanto da entrada a una etapa dinámica ele México, cuyo ciclo fina al
consolidar la Constitución de 1857.
La trayectoria de la gestación del Plan de Ayuda, en uno de los lapsos más
turbulentos de México en su primera etapa de país independiente, no tiene
mucho de extraordinario aun con su modificación del día once de marzo en
la fortaleza de San Diego, en Acapulco, sino en cuanto da principio a un
intento de transformación de México en nación efectiva.
Su importancia, de hecho, está en que da principio a una era de consolidación de valores dentro de una orientación liberal, como fruto de una reacción contra un sentido medievalista hacia un avance con enfoque a la soberanía
nacional, después de un tr•ayecto de lucha, confusiones y angustias con mutilaciones del solar patrio.
El Plan de Ayutla se convierte, pues, en un grito desesperado, en una clarinada que reunió a la Nación, no contra Santa Anna propiamente, sino contra
un sistema medievalista, en un anhelo de libertad e independencia no logrado
con plenitud en el movimiento de 1810.
El clima en que nace el movimiento de Ayutla, es propicio. México afronta
tremendas crisis internas y externas, Antonio López de Santa Anna, el hombre de vida rara y emocionante, héroe y traidor, presumido y capaz, de grandes responsabilidades, dirige los destinos de México, pero sin Lucas Alamán y
sin el general Tornel que han muerto, y sin Raro y Tamariz que ha renunciado. El partido esclavista norteamericano y la política de este gobierno, quería
un pretexto para adquirir Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila
y Baja California, y por ello aparece el asunto de la Mesilla. La pérdida de esta
porción de México evitó la mutilación de los cinco estados norteños y la faja
enorme de la Baja California mexicana.
En este clima de inquietudes y desesperanzas aparecen los reformistas mexicanos a reivindicar para el Estado de soberanía a que tenía derecho, para

sentar
las bases de libertad y d e igua
.
Idad dentro d
)1
·
.
evara a un concepto más def .d d .
. , e un sentido Jurídico que
mi o e mtegrac1on social
E~tre ~anto, acechaba el coloso del norte el Pla
.
el d1a pnmero de marzo de 1854
FI 'y .
_n de Ayutla era promulgado
por orenc10 V1llarreal.

II
PROYECCIÓN

Don Ignacio Comonfort, coronel retir d
. .
Aduana de Acapulco desde el - d ~ o del serv1c10 activo, contador en la
signación que le otorgó d A an~ e, 847 y administrador de ella por deon ntomo Lopez de Sa t A
a Plan de Ayutla el día 11 d
na nna en 1853, se adhirió
e marzo de 1854
· • .,
l ,
o is, coronel y comandant
. .
' a mv1tac1on de don Rafael
e prmc1pal de Acapulco.
S 1
Conv~rtido Comonfort en el verdadero
.
. .
por designación unánime de 1
1 . cau~lo del movirmento de Ayutla
.
os revo uc10nanos la ,
gu1ente proclama: . Compa d
' nzo a sus soldados la si11 , .
1
neros e Arn1as' En m
~rus, y estoy ya a vuestro lado Próxima
.omentos tan solemnes me
aciertos de una administr.ac·, . . h
a patna a sucumbir por los des• 10n capnc osa
b'
.
l'Standarte de la libertad
I
y ar itrana, habéis levantado el
' resue tos a defe d 1 d
rano. Para tan patriótica empresa h b'' ~ er os erechos del pueblo sobe . .
a e1s 3uzrrado d 1 ,
serv1c10s, y me tenéis dispuesto a d
"
e a gun valor mis débiles
.
erramal' mi sangre con vosotros

i

BaJo el pretexto de una invasión iráti
.
.
dar de tropas el Sur porque d p
ca, el gobierno ha pretendido inun.
,
e este modo a
d
e3ercer en él su despotism .
' poya o en la fuerza podrá
o, pero sus espe
'
tropas no llenarán la misión d I t'
. ranzas quedarán burladas . esas
.
e irano· y s1 algún
.
'
mente mvade nuestro territorio elea/
cnem1~0 exterior, efectivanuestros cadáveres.
' p
emos hasta rechazarlo, o pasará sobre
Surianos .· Los E x·cmos. senores
generales don N' col' B

y don Tomás Moreno han s'd . . d
i as ravo, don Juan Alvarez
de 1as fuerzas libertadoras.
'
i o mv1ta
Ellos
n Ios dpor ,~osotros para ponerse al frente

mente al voto de conf
' o o ude1s, corresponderán muy digna1anza que les hemos otorgad . b
,
porque es santa y justa. y nosot
. d
o' a razaran nuestra causa
llenos de fe a buscar la' . t . ros, gma os por tan ilustres caudillos iremos
v1c ona con que 1 p •d .
,
que luchan por su libertad.
a rov1 encia premia a los pueblos
i Soldados de la Patria! N obles son vuestros esfuerzos; pero para que causa

511
510

�los pueblo,,, y a los compromisos solemnes que contrajo al pisar el suelo patrio,
se entregó en brazos del partido parricida; del partido que compró infamemente la cabeza del ilustre general Guerrero, y cuya tendencia al despotismo
son instintivas. Persuadido como lo está, de que el Sur ha sido constantemente
y será siempre el baluarte de la libertad, así como de su impotencia para subyugarlo, pone en juego todos sus recursos sacrificando el tesoro público, y
adopta para conseguir sus miras, la traición y la perfidia.

. t' fuerza es que seáis subordinados. Ayudadme a
b
1
tan sag rada no se d csvir ue, 1
'd d de los ciudadanos y a pro ar a
a
proteger
a
segun
a
'
d
conservar e1 or en,
· ·¡·izados• De este modo
,
d los pueblos c1v1
mundo que pertenecemos a1 nume~o e
eli os en medio de los
,.
n la conciencia tranquila afrontar los p gr '
.
f
pod re1s co
_
i _ Ignacio Comon ort.
cuales hallaréis siempre a vuestro campanero y am gO .

Soldados: Se supone que una invasión extranjera amagaba nuestras costas,
y no se os creyó capaces de combatirla y repelerla. ¡ Camaradas, o se ha desconfiado de vuestro valor y patriotismo, o se os ha querido sorprender villanamente! En una palabra, sabedlo todo: esa invasión es una mentira, es una
superchería inicua, es un pretexto embustero para llenar de tropas nuestros
pueblos, desarmarlos sucesivamente, y después dominarnos por la fuerza y el
terror. ¿ Cómo no repeler semejante agresión? ¿ Cómo dejamos pacientemente
oprimir? No, valientes surianos; que sepa el mundo que los indómitos hijos
de las montañas no han degenel'ado: que como han sabido siempre sostener
su libertad y sus derechos, sabrán también pelear y morir por rechazar cualquiera agresión extranjera en defensa del territorio nacional.

Acapulco, mal'7o 11 de 1854·.
.,
uan Alvarez, quien por sus mocedades militó co~ las
Tamb'.en fue don J
osé María Morclos, y después contra los mvafucrzas insurgentes de don J
.
'gnificación particular en este
sores norteamericanos en 1847, quien tuvo una s1d 'l d d Lucas Atamán
. .
. d Santa Anna y más que e e ' e on
'
movmuento; eneIDig~ . e . , de éste eo. la muerte de don Vicente Guerrero,
.
.
Al ,
por la supuesta partic1pac1on
.
,
.
f
.dad al saber que había sido designado
aman
mamfesto franca mcon ormi
. . .
, •
nista al grado
. . tr de Relaciones Exteriores, al m1c1arsc el regimen santa
. . .
mm1S o
e "si Alamán continúa en el M1n1Steno,
de manifestar Alvarez a Santa Anna qu l
1 .
Santa Anna consigna en
el Sur se pondrá en armas"' frase textua que e mismo

Mi historia Política Y Militar.

¡ Soldados, a la campaña! En esta lucha están empeñados el bien de la patria
y vuestra misma reputación: llevemos la giierra hasta la silla del déspota; y
que la refulgente estrella de la libertad que comenzaba a eclipsarse para nuestro
infortunado suelo, recobre su brillo y vuelva a derramar sobre nosotros sus
puros resplandores. Jurad no dejar las armas de la mano hasta que en la Nación se consoliden los bienes inestimables que se le quieren arrebatar, y decid
con vuestro antiguo jefe: ¡ Viva la República! ¡ Viva la libertad! ¡ Viva el Sur!
- Juan Alvarez.-Peregrino, marzo 14 de 1854.

,
f d
·ugaban en el destino de la
Incuestionablemente motivos mas pro un os ;e J L s Alamán el día 2 de
atria pues bien claro se ve que aun muerto on uca
,
rmas
P
'
d 1 . . t ño el Sur se poma en a
.
. . d 1853 el día lo. de marzo e s1gu1en e a '
1umo e
,
'd
. d de Comonfort de Jo acontec1 o
EAnterado d~n}~ª;l
e~o;::;;:i~ª a:tivo de las fue~s a sus órdenes,
1
en capu1co e
'
L'be t d" y quien como lo
1 t'tulo
de "Ejército Restaurador de 1a I r a
'
1
h
a ora con e
, 1
la
siguiente·
hizo Comonfort con los suyos, les entrego a proc ma
.

A~::~::r

C
d Armas· Un suceso importante y que podré llamar feliz, me
. ompad~1~r~s el palab;a La guarnición y vecindario del puerto de Acapulco
obliga a mgiros ª
·
· · · ¡ 1· t coronel
l plan político que en Ayutla m1c1ara e va ien e
acaban de secundar e
l f
d
sotros
don Florencia Villarreal: he sido invitado para ponerme a rente e
ronto porque los santos y justificados principios que en él se invocan,
Y estoy P
'
• •
l
te dré gustoso hasta
están identificados con mis propias conv1cc1~nes, y o sos n
anda
o
ver
logrado
su
triunfo
completo
no
obstante
el
pe
¡X'recer en l a dem
d
· · d 1 I de
. quebrantada salud: porque un solda o v1e10 e a n noso est ado de ml
·
· d · d
d cía no puede ser indiferente al peligro de la Patna, m e1_ar e empe~ en¡ ' rmas para protcaer los derechos individuales de los mexicanos, ho0
punar as a ·
od
b'
·
liados cruelmente por el abuso escandaloso de un p er ar itrano.

;º

'

El general Santa Anna, faltando de una manera indigna a la confianza de
512

Así se expresaron los caudillos más significados de la Revolución de Ayutla,
a quienes fueron sumándose elementos de muy variada postura ideológica y
política: el general don Tomás Moreno, que fuera nombrado segundo en jefe;
don Santos Degollado, don Gordiano Guzmán, don Manuel García Pueblita
y don Epitacio Huerta, de Michoacán; el licenciado don Juan José de la Garza,
de Tamaulipas; don Santiago Vidaurri, de Nuevo León; don Luis Ghilardi,
en el Centro. El elemento conservador, doctrinario e institucionalista, estuvo
representado -nos dice don Francisco Bulnes--, por don Antonio Haro; la
oposición del clero por el obispo don Clemente de Jesús Munguía y el presbítero
don Mucio Valdovinos; y la más franca simpatía de las órdenes monásticas; por
la de los religiosos agustinos, quienes ayudando a la revolución de Ayutla,
trabajan por impedir se llevase a cabo una pretendida reforma a los conventos
en México. Sólo don Nicolás Bravo manifestó que sus deseos eran se conservara
513
1133

�inalterable la tranquilidad pública, y que el Sur gozara de una ~az dur,ade~a,
pues los pueblos que quieren prosperar --dijo- es preciso que ~1van en quietud, obedeciendo las leyes, al supremo gobierno y no desmoralizando las costumbres.
Don Nicolás Bravo per,tenecía a la generación de los viejos y moderados
insurgentes.
En la revolución de Ayutla se ve una coalición de todos los elementos de la
nación sensible, contra un sistema que creía en los poderes absolutos, aun
transitoriamente.
Entretanto, en Nueva Orleáns,* y en Brownsville ** se consolid~b~n juntas
revolucionarias en que se congregaban los ideólogos de un mo~~rruento de
· , mayov, la Reforma, cuyo prolegómeno fue la Revoluc1on de Ayuproyecc1on
tla.

III
AVENTURA

En pocas semanas tomó importancia la revolución del Sur, y marcado fue el
progreso del movimiento.
La aventura del general Santa Anna en el desarrollo de su proyect~ p~ra
oner fin a la protesta armada que originó el Plan de Ayutla, fue una excitativa
:ue multiplicó las guerrillas, pues la malhadada expedición del ~eneral Santa
Anna al frente de cinco mil hombres de todas las armas,, ~aJo el, mando
de ameritados generales de academia, salida de la ciudad de Mex1co el d1a 16_de
marzo de 1854 con rumbo al Sur, con todas sus peripeci~s y co~secuenc1as,
hasta su penosa retirada de las goteras de Acapulco, ~e~pues de d1v~rs:15 1:1~niobras políticas y militares bajo el signo del fracaso, hicieron la mu.l~1phcac1on
de partidas rebeldes que ponían al país en pleno estado de revoluc1on,'
.
Los capitanes Juan Antonio y Juan de Nava, el co1:1andante Martm _OJend.
1 pitán José María González, Pascual Ascens10 Torres y particularm:~t: :austo Villalva apoyaron con auge al movimiento en el departamento
de Guerrero.

* Cfr. Apéndice l.
** Cfr. Apéndice 2.
514

Jesús Villalva se pronuncia en Tasco, y se multiplican las acciones militares
en 11acotepec, Tetela del Río, Quechultenango, etc. Entretanto revolucionaban Juan José de la Garza, García Pueblita, Vidaurri, Huerta y algunos
otros.
Dieciocho meses duró esta lucha, que al dal' fin al régimen santanista, lo
dio a la etapa con sentido medievalista que por más de trescientos años fue
política activa en la Nueva España.
En este lapso es cuando el conde Gastón Raousset de Boulbon -aquel que
sirvió de pretexto al régimen santanista en 1854 para invadir con sus fuerzas
militares el Sur y violentó por ello el movimiento de Ayutla- desembarcó
en Guaymas; esto aconteció en el mes de julio de 1854. Al frente de trescientos franceses que había reclutado y organizado en California, Raousset de
Boulbon hace incursión en Guaymas, plaza que defendía el general don José
María Y áñez, quien batió derrotando a la columna expedicionaria, quedando
prisionero Raousset de Boulbon, a quien después de habev comparecido en
juicio que le fue condenatorio en sentencia, se le fusiló el día 12 de agosto
de 1854.
Así concluyó sus aventuras en territorio mexicano este joven filibustero francés, pintoresco y dramático, quien por 1852 acaudillando otra partida de
filibusteros franceses, so pretexto de explotar unas minas en Arizona, había
traído tanta intranquilidad al general Miguel Blanco, en Hermosillo, y sido
pretexto en 1854 para que el régimen santanista creara el clima en que se
manifestó el Plan de Ayutla, por la supuesta posible incursión de Raousset de
Boulbon en Acapulco.
La revolución del Sur, si bien contaba con hombres decididos pasaba poi'
una grande cvisis económica; ello hizo a su caudillo de mayor dinámica, don
Ignacio Comonfort, convencer al jefe del movimiento, don Juan Alvarez, de
la necesidad imperiosa de adquirir fuera del país, los elementos que tanto
les urgían.
Asiente Alvarez en la salida de Comonfort a los Estados Unidos, diciendo
en 7 de mayo: "Procederá V.S. a enganchar 80 artilleros inteligentes, sean
de la nación que fueren, haciendo su ajuste en los términos que mejor le parezca y procurará cuanto antes vengan a prestar sus sewicios a la plaza de
Acapulco".
Entretanto el regunen santanista se dedicaba por diferentes medios de
publicidad a restar importancia al movimiento militar del Sur, logrando, hasta
en los adversarios al régimen, la duda, si no la incredulidad en él; así lo revela

515

�una carta de Haro y Tamariz, ya adversario de Santa Anna, que, refiriéndose
al movimiento de Ayutla en fonna despectiva, nos pinta un bosquejo bastante
real de la época cuando nos dice: "Aquí no hay revolución, pero sí una insurrección sangrienta, sin jefe y sin plan político. No se puede sin embargo negar
que si no hay revolución, ella nada dilatará en estallar, pues está en la cabeza
y en el corazón de todos; nacionales y forasteros . . . las causas son: el abandono de las fronteras a las depredaciones de los indios bravos; los destierros y las
ejecuciones; la parte que han tomado en el actual estado de cosas, tanto el
clero como los españoles; el insulto hecho al ejército haciendo entrar en él
oficiales españoles; los continuos insultos hechos a la dignidad de la Nación
y de los mismos parüculares por el círculo de gente perdida que rodea al
Presidente; la venalidad de todo su Gobierno; el despilfarro increíble de su
Administración y, en fin, la paralización completa de todos los negocios". Así
veía, y con bastante claridad, la situación de México, Haro y Tamariz, en
carta que enviara a don Manuel Robles Pezuela.

do~de le recibieron sus soldados con las más vivas muestras del más puro en~s1~mo. Comonfort, con la dignidad de un soldado se dirigió a ellos al día
s1gu1ente de esta manera.
Surianos: ya me tenéis de nuevo a vuestro lado. Desde el extranjero donde
velaba p~r los valientes hijos del Sur, medía también con exactitud los pasos
~el enemigo, Y ~e presento entre vosotros precisamente cuando las huestes del
tirano se aproxrman, cuando el peligro renace y cuando hay que batirse.
,Soldados: recordad los hermosos días de abril, y nada tem~;s.
.... . e} enemigo,
·
mas fuer~e_entonces que ahora, huyó medroso de nuestras murallas: nosotros,
menos deb1les ahora que entonces, por todos los elementos y recursos con que
contamos, no seremos menos afortunados.
Surianos : los hijos de un pueblo libre nunca deben ser vencidos: contad con
:sto, con ~l amparo _de la Divina Providencia, y la lealtad de nuestro campanero y amigo, Ignacio Comonfort.

Entretanto don Ignacio Comonfort emprendía el viaje de Acapulco a San
Francisco, California, el día 7 de mayo de 1854. En esta última población solicitó ayuda para el movimiento en el que tenía fe salvaría a las instituciones,
mas los requisitos exigidos no eran aceptados por él, debido a ser lesivos al decoro nacional; por ello pasó Comonfort a Nueva York en busca de mejores
auspicios, donde tras redobladas decepciones, encontró generosa ayuda de don
Gregario de Ajuria, y de la casa Hitchock para la compra de los deseados
materiales de guerr-a, en lo que le ayudó John Temple.

Y mientras se jugaba, el destino en dos etapas de México hacían a t d
· 1 'd 'I
,
co e
presencia os 1 eo ogos que dar-ían la tónica a la etapa por venir, la Reforma.

Así, el día 10 de septiembre adquirió dos mil fusiles, ochenta quintales de
pólvora, cincuenta mil cartuchos, un obús de montaña, así como piedras de

El ré~~en santanista intentaba en vano conjurar la situación creada por la
Revoluc'.on que se hab_ía iniciado en Ayutla, la que recibió "grande impulso
-nos dice _Manuel Rivera-, al regreso de don Ignacio Comonfort de los
Estados Umdos de Norteamérica"; ello hizo que López de Santa Ann
_
ª coro
prend'iera 1o dT
1 JCJ·1 de sostener su régimen, tanto más cuanto que elementos
co,nservadores conspiraban contra él, "los que por deb:r y conveniencia -dice
~opez d_e Santa Anna en sus Memorias- debían haberme apoyado con su
influencia moral y material, llegaron al extremo de situar una imprenta en el
Convento de San Agustín ( de la ciudad de México) para hostilizar la constante
labor de sostener de sus derechos y de los de la Iglesia".

chispa y piezas para fábrica de artillería.
Miguel Arrioja, de la Junta Revolucionaria con sede en Nueva Orleáns,
infonna a don Melchor Ocampo, en 20 de enero de 1855, de la compra hecha
por Comonfort, de la siguiente manera: "En 20 de noviembre último salió
Nacho Comonfort de Nueva York llevando más de cinco mil fusiles, algunos
cañones y obuses de montaña, 100 quintales de pólvora, veinte mil tiros de
fusil, muchos de cañón, bombas, granadas, cohetes de diversas clases, plomo y,
en suma, un surtido regular de las municiones de guerra que necesitaba para la
fortaleza de Acapulco y para sostener con éxito la revolución del Sur. Tengo
ya carta suya en que me participa que llegó sin novedad a Acapulco el día 7
de diciembre y que las cosas relativas a la revolución iban perfectamente por
allá".
Efectivamente, Comonfort volvía a Acapulco el día 7 ele diciembre de 1854,

/

IV
DocTRINA

A Para mejor
·d·, entender
. la situación comprometida del país, Lo'pez de Sant a
nna exp1 10 una circular por conducto del Ministro de Gobernación en l
que se decía
·, con sus
' proa
, substancialmente que, supuesto que la Revo¡uc1on
gresos ha~1a pues~o algo en duda si los mexicanos tenían O no plena confianza
en el Presidente, este, que quería obsequiar siempre la voluntad nacional dis-

'

517
516

�ponía que el día lo. de diciembre (1854) se reunieran juntas populares
en todas las ciudades y pueblos de la República, bajo la presidencia de los
gobernadores, comandantes generales y demás autoridades respectivas de cada
punto, para que allí los ciudadanos expresaran con absoluta libertad su opinión, su voluntad y parecer sobre las dos preguntas siguientes:
"la. Si el actual Presidente de la República ha de continuar en el mando
supremo de ella con las mismas amplias facultades que hoy ejerce".
"2a. En caso de que no continúe con las mismas amplias facultades con que
en la actualidad se halla investido, a quién entrega inmediatamente el mando".
En la misma circular se indicaba que el general López de Santa Anna no
continuaría en la Presidencia, si no le favorecía el asentimiento de los mexicanos
en cuanto al otorgamiento, en pleniutd, de amplias facultades.
Entretanto las tropas del régimen santanista iban sufriendo derrotas como la
infligida a las del coronel don Francisco Cosío Bahamonde en Huetamo, donde
fue prisionero, juzgado sumariamente y ejecutado; el general de brigada don
Manuel García Pueblita se apodera de Acámbaro, y don Ignacio Comonfort, de
Zapotlán, luego de Colima y después de Guadalajara.
Al empuje de la Revolución, el propuesto pleibiscito resultó tardío, y convencido el general López de Santa Anna de la insostenible situación, el día 9 de
agosto de 1855, a las tres de la mañana, salió de la ciudad de México acompañado de su Estado Mayor y una escolta de lanceros; tomó el camino de
Veracruz en cuyo puerto se embarcó, expatriándose.
El mismo día 9 se publicó en la capital de la República un Decreto, expedido
el día anterior, en que se daba a conoceI' que el Poder Ejecutivo quedaba depositado en un triunvirato integrado poI' el licenciado Ignacio Pavón, Presidente
del Supremo Tribunal de Justicia y de los generales don Mariano Salas y don
Martín Carrera, y en caso de fallecimiento de éstos, de los generales don Rómulo Díaz de la Vega y don Ignacio de Mora y Villamil.
Con la salida del general López de Santa Anna quedaba satisfecho uno de
los objetivos de la Revolución del Sur, expresado en el Plan Militar de Ayuda
redactado por Eligio Romero, proclamado por Florencio Villarreal y reformado
en Acapulco por Ignacio Comonfort.
Sólo quedaba el de convocar a los mexicanos para que, conforme a su voluntad, expidiesen su código fundamental.
Entretanto, el día 13 de agosto del mismo 1855, la guarnición militaI' de la
ciudad de México se adhería al Plan de Ayutla, nombrando al general don
518

Rómulo Díaz de la Vega, Gobernador y Comandante General del Distrito, encomendándole el nombramiento de dos personas por cada Departamento, para
elegiI' Presidente de la República. El general Díaz de la Vega nombró a los
representantes y éstos el día 14 eligieron al general don Martín Carrera, lo que
trajo diversos incidentes y complicaciones, dado que no se ajustaba el procedimiento a los postulados por los hombres de la Revolución de Ayuda.
Después les siguieron días agitados: el geneI'al Antonio de Haro y Tamariz
proclama un nuevo plan en San Luis Potosí, con tendencia conservadora, haciendo lo propio el licenciado y general don Manuel Doblado en Guanajuato;
don Santiago Vidaurri, Gobernador de Nuevo León se declara independiente
y la situación se sigue complicando.
Es la época que hizo concebir, a no pocos extranjeros, sueños de I'iqueza
y de conquista, nos dice Jorge Flores D. en el tomo 2 de Papeles Históricos
Mexicanos. Desde que Aarón Burr trató de crear un imperio en México, D'Alvimar, Lallemand, Aury, Laffite, Cochrane, Long, Sutter, Walker y Raousset
de Boulbon se convirtieron en plaga para los países de América.
De esta laya fue Juan Napoleón Zerman, veneciano de origen, quien por un
sobrino de don Juan Alvarez, José Parra y Alvarez, se ponen en contacto con el
jefe triunfante de la Revolución de Ayuda, quien entabla relaciones con él y le
pone en contacto con Roak Matheson; ambos se entienden y en unión de Mr.
Robert, Mr. Noah y Mr. La Chapelle forman un "gobierno provisorio" que preside Zerman a quien se designó también "Almirante de la Flota Mexicana"
con cuya "autoridad" se ¡decidió en los barcos Archivald Gracie y el
Rebeca Adams a bloquear los puertos mexicanos. La emprendió con la Paz,
en Baja California, donde fue aprehendido y enviado a México. Ya ante don
Ignacio Comonfort, Presidente de la República que substituyó a don Juan
Alvarez, se le perdonó la vida en actitud magnánima, y se le dio libre, aun
cuando Zerman siguió alegando no ser delincuente.
Así pasó en nuestro agitado devenÍI' otro filibustero más de los que acechaban los azares de nuestra política, en los días de la Revolución de Ayutla.
El día lo. de octubre don Juan Alvarez llegó a Cuernavaca y nombró en seguida las juntas de representantes que habían de elegir Presidente de la República, y el día 4 la junta designó al propio don Juan Alvarez conforme al
artículo 2o. del Plan de Ayutla reformado en Acapulco y ratificado por los
convenios celebrados en Lagos entre don Ignacio Comonfort, jefe de la división
del interior perteneciente al Ejército Restaurador de la Libertad; don Antonio
de Haro y Tamariz, jefe del movimiento político de San Luis Potosí y el
licenciado don Manuel Doblado, Gobernado!' del Departamento de Guanajua519

�to. De esta manera, electo don Juan Alvarez, formó su gabinete con don Melchor Ocampo en Relaciones, don Guillermo Prieto en Hacienda, don Benito
Juárez en Justicia y Negocios Eclesiásticos, y don Ignacio Comonfort en Guerra.

mente los de la Reforma, y es una fiel transposición ideológica del pensamiento
del doctor don José María Luis Mora; su texto íntegro y fiel, lo estudiaremos
adelante.

Don Juan Alvarez, de Cuernavaca pasó a Tlalpan y de allí a la ciudad de
México tomando posesión de la sede capital del gobierno de la República.

V
Al triunfo de la Revolución de Ayutla, y ya hecha ésta gobier-no, se expidieron tres leyes reformistas de significada trascendencia que manifestaron la tónica
ideológica de los intelectuales de Ayutla, muchos de ellos de la Junta Revolucionaria que operó en Nueva Orleáns, ligada al Partido Republicano, Puro o
Democrático.
La primera, que se denominó "Ley Juárez", por don Benito Juárez, expedida
el día 22 de noviembre de 1855, que suprimió los fueros eclesiásticos y militares.
La segunda, llamada "Ley Lerdo", por don Miguel Lerdo de Tejada, expedida el día 25 de junio de 1856, que desamortizaba los bienes de manos muertas,
y la tercera, llamada "Ley Iglesias", por don José María Iglesias, expedida el
día 11 de abril de 1857, que secularizaba los cementerios.
El espíritu de estas tres leyes indica, de modo franco y manifiesto, el pensamiento liberal que sus directores intelectuales le dieron por tónica.
Los principios que sustentaron los hombres intelectuales de Ayutla, son los
que ya habían sido planteados con anterioridad por el doctor José María Luis
Mora -en ese trayecto de nuestro liberalismo tan influido por el europeo--, por
Pedro Rodríguez Campomanes y Melchor Gaspar de Jovellanos, y que en México
tenemos bien perfilado en nuestros "Ilustrados" del siglo XVIII.
Las raíces de nuestro liberalismo que enérgico se inició en el movimiento
de Ayutla, dando fin en México a la etapa virreinal con sentido medievalista,
están en esas dos corrientes que hemos mencionado: el liberalismo europeo,
bien explicado por Harold J. Laski y la "ilustr-ación" mexicana, que con sus
peculiaridades nos lleva a esa interesante etapa de nuestro siglo XIX.
Ello se justifica históricamente con el plan doctrinario-político del Partido
Republicano Puro o Democrático que se recogió a los aprehendidos por el delito de conspiración, a quienes se envió a Chilpancingo para su proceso, a raíz
de la proclamación del Plan de Ayutla, es decir, en marzo y abril de 1854,
cuando el general López de Santa Anna permanecía en la campaña militar en
el Departamento de Guerrero.
El importante documento a que he hecho mención, fechado en México en
1850, contiene los postulados que aceptaron los hombres de Ayutla y posterior520

POSTURA foEOLÓGICA

El programa del Partido Republicano, Puro o Democr-ático a que hice referencia, es una fiel transposición ideológica del pensamiento del doctor José
María Luis Mora, como se puede advertir particularmente en lo expuesto en
el "Programa de los principios políticos que en México ha profesado el partido
del progreso, y de la manera con que una sección de este partido pretendió
hacerlos valer en la administración de 1833 a 1834", que aparece en su "Revista Política" incluida en el volumen primero de sus Obras Sueltas, editadas
en París el año de 1837.
Es la manifestación en México de "la gran revolución filosófica, preparada
por los pensadores italianos y españoles del siglo XVI -nos dice Menéndez
Pelayo-- que estalló en el siglo XVII, con inusitado brío", llevando su influencia a todos los órdenes del conocimiento humano.
Roto por Renato Descartes el cetro de la autoridad tradicional, y erigida la
afirmación de propia conciencia en base y fundamento de toda filosofía,
cambió de pronto bruscamente el punto de partida y con él cambiaron los procedimientos todavía más que las soluciones. He ahí la raíz y la razón de la
nueva doctrina reflejada en América, en México, con bastante retardo en su
énfasis; pues si bien es cierto que desde el siglo XVIII se manifestó en prolegómenos, hasta el siglo XIX, en su segunda mitad aparece con la franqueza
enérgica en el Partido Rojo, que nos dice Francisco Bulnes, era sólo un grupo
marcadamente demagógico tendiendo a socialista. "Por eso don Ignacio Ramítez -nos dice Ignacio Manuel Altamirano en su biografía- estaba solo e
iba a luchar contra aquellos que podía suponerse eran sus correligionarios. Los
avanzados iban a creez,lo un soñador; los moderados iban a ser tan enemigos
suyos como los mismos clericales". Es que el liberalismo radical aún no tenía
carta de naturalización, la conciencia del mexicano estaba indecisa como se
advierte en los mismos postulados del Partido Republicano, Puro o 'Democrático, el más avanzado de la época, cuya parte secreta del programa, empezada
521

�a divulgar en el año 1850, aceptan los hombres de Ayutla y propagan desde el

pitales y hospicios donde asistir y
.
extinguir la mendicidad en la R P:ºbPl_orcionar trab,ljo a los pobres, a fin de
epu ica.

mismo marzo de 1854.
El importante documento está concebido en siete artículos, de los que seis,
los primeros, tienen su doctrina en el ideario político del doctor José María Luis
Mora, y el séptimo o último es precursor de la filosofía que inspiró al artículo

7o. El partido desea una ley agraria u
dé por resultado la cómod d' .. ,
q e arregle la propiedad tel'ritorial y
México, 1850.
a iv1s1on y adquisición de ésta.
'

27 de nuestros constituyentes de 1917.
Veamos, pues, el documento que, adjunto a otras piezas, obra en la causa
de los individuos que por el delito de conspiración contra el Estado, fueron
aprehendidos y juzgados en Chilpancingo a raíz del pronunciamiento de Ayutla.
Parte secreta del Programa del Partido Republicano, Puro o Democrático,
lo. La libertad civil en toda su plenitud y, por consiguiente, la de conciencia.
2o. La ampliación del fuero común, y la limitación estricta de los fueros
privilegiados a sólo los casos facultativos y privativos de las clases aforadas.
So. El partido reconoce la necesidad del culto católico y sostiene que debe
ser éste el culto nacional en nuestro país; pero al mismo tiempo desea el desarme
del clero como potencia civil, y espera establecer al fin, que los clérigos, a imitación de su Divino Maestro y de los apóstoles, no podrán tomar ningún participio
en los negocios políticos.
4o. La intervención de la autoridad civil en los matrimonios, divorcios, bautismos y entierros, y prohibición de que la autoridad eclesiástica proceda a estos
actos sin el "visto bueno" de la civil.
5o. El partido reconoce, como una de las cargas del Estado, el sostenimiento
del culto y de sus ministros, a quienes designará una congrua proporcional, decente y con toda puntualidad satisfecha. El clero, en consecuencia, no puede
contar con más rentas propias que las susodichas congruas, y los presupuestos
del culto, religiosamente pagados; y todos los bienes que vienen al clero, ora sea
de fincas rústicas o urbanas, ora de capellanías, fundaciones piadosas o cualesquiera otros títulos, o ya, finalmente, de diezmos, mandas, limosnas, derechos
parroquiales y obvenciones de todo género, pertenecerán al Estado, el cual será
dueño de bajar la cuota de estas últimas, o de suprimirlas del todo, según lo
juzgue conveniente.
6o. Se procurará establecer gratuita la asistencia del párroco a los casamientos, bautismos y entierros ; y si bajo el nombre de limosna u ofrenda (la
cual sólo se recordará a los pudientes) quedare establecida alguna oblación
módica y voluntaria, el rendimiento de ella no podrá tener otro destino que
el de ayudar al gobieroo a cubrir el presupuesto del culto y el de fundar hos-

Es incuestionable que esta parte
blicano, Puro o Democrático fue nor:c~ta, ~el Programa del Partido Repula Ley Juárez, la Ley Lerdo y la Le Ia~e;~nd1ca par~ los ~ombres de Ayutla;
en esa etapa inicial de nuestro lib:ralism as nos lo evidencian en este trayecto,
febrero de 1857 Icr . R ,
o, que concluye cuando, el día 5 de
,
' º nac10 amirez F-rancisc z
p .
Mana Mata León Guzm' G ill'
. o arco, onc1ano Arriaga José
•
'
an, u ermo Pneto y tr d
'
x1cana la Constitución políti
I
. . ~ os, an a la Nación Me.
ca para a consohdac1on de un régimen liberal.

VI
DESPUÉS DE AYUTLA

Concluido el régimen santanista con él
de México, los hombres del Pla d Ay 1
una prolongada etapa histórica
n e yut a empezaron ad f
etapa del País la de la Ref
,
ar orma a una nueva
'
orma; as1 ocupó 1
'd ·
.
renovación en forma plenamente d f' 'd d a pres1 enc1a el pnmero en esta
. .
e im a on Ignac· C
f
partidanos moderados de los homb res d e' Ayutla 10 omon dort, uno de
. los
ue provisional sentó l
.
' y aun cuan o su gobierno
f
'
as pnmeras bases de una
., d .
que tomó parte como miembr d
b'
renovacion e sistemas en
L
. .,
o e su ga mete el licenciado don Benito Juárez
a aspiracion de este grupo de homb
.
.
don Juan Alvarez, tuvo como
ta ;es ~alido de la revoluc'.ón que presidiera
México; a este gl'upo correspond~:
un ~enta_I la Constitución liberal de
10 una sene de m
·
cos
que
dieron
como
remate
el
C
.
novac10nes y ensayos jurídi
onstituyente de 1856-1857.
Como era natural, el nuevo cuer o
. .
renovación de sistemas prom ·a p lconstit~cional mexicano, fruto de una
ovi o por a cornente l'b l
,
gur-pos significados d 1 f il'
. 1 era' provoco la protesta
d e algunos
•
e ª am 1a mexicana
· 1
conservadora
•.
, muy parbcu armente
d e onentación
•
Y a 1gunos ID11itares qu·
,
por la pnvación de algunos . ·1 .
'
ienes se ve1an afectados
tumbre; además, muchos d/:i~:1sesge1os ,que le~ e1d·an habituales por ley y por cos.
ve1an pnva os o más b. di h
.
d e la. vida activa en la política Y d e1 d'1sf rute de ' puest ien
'bli c o exclwdos,
I g1es1a católica por medio de sus ob'ispos prom ¡ , d •os pu cos. La misma
fuera de la Iglesia, es decir excomul d '
~ go. e ictos en que declaraba
ga o, a qwen Jurara obedecer la nueva
523

522

�Constitución promulgada en 1857; a pesar de todo ello, el General don Ignacio
Comonfort fue electo Presidente Constitucional y tomó posesión el día lo.
de diciembre de 185 7.
El ambiente de la época día a día se agitaba, y así el General Félix Zuloaga
publicó un manifiesto contra el nuevo régimen con fecha 17 de diciembre de
1857. Este documento que fue expedido en Tacubaya, daba autoridad suprema
a Comonfort, impugnando la Constitución promulgada en febrero del mismo
año 1857· y en él pedía la disolución del Congreso y sugería se convocara a una
asamblea extraordinaria para redactar una nueva Constitución. Tras alguna indecisión de Comonfort, optó por declararse acorde con el Plan de Tacubaya, o sea
el documento expedido por Zuloaga, y desde luego mandó encarcelar a algunos
de los jefes liberales. Cuando Comonfort fracasó en la tarea de dirigir con
éxito favorable el movimiento de la rebelión cuya iniciativa tomó, presentó
su renuncia como Presidente de la República y se ausentó del País.
El día 19 de enero siguiente, 1856, el licenciado don Benito Juárez, Vicepresidente de la República según la Constitución del año anterior, fue proclamado Presidente provisional de la República, quien formó su Gabinete
con los hombres más distinguidos del grupo liberal, y así tomaron parte en la
nueva orientación que se daba a la Nación mexicana, don Melchor Ocampo, don
Santos Degollado, don Manuel Ruiz, don Guillermo Prieto y don León Guzmán.
Después de haber abandonado la capital de la República, estableció su
gobierno en Guanajuato, bajo el apoyo del Lic. D . Manuel Doblado, Gobernador de ese importante estado, además del que le ofrecía la coalición de los
gobernadores de los estados de Jalisco, Querétaro, Michoacán y Zacatecas.
Al mismo tiempo prestaba juramento como Presidente de la República en
la madrugada del día 23 de enero de 1858 y para el grupo conservador, el
General don Félix Zuloaga. Este acontecimiento hizo que el país se viera envuelto en una sangrienta guerra civil que duró tres años, pues México contaba
con dos Presidentes de la República, según el partido a que se pertenecía;
sangrienta guerra civil en que se luchaba por las reformas político-religiosa
y social que sustentaban los liberales, y la franca oposición de los conservadores.
No faltaron algunas representaciones diplomáticas acreditadas ante la Nación
mexicana que reconocieran al Gobierno del General Zuloaga radicado en la ciudad de México, más el Presidente Juárez declaró en una circular dirigida a
los Gobernadores de los Estados, que estaba firmemente resuelto a arrostrar
todas las dificultades y aceptar cualquier sacrificio para salvar la integridad
de las leyes y los derechos de los ciudadanos.
El licenciado Juárez decidió establecer transitoriamente la capital de la
524

Re~úbli:a en Veracru~, pues el Gobernador Gutiérrez Zamora había permanecido fiel ~ la causa liberal y el día 11 de abr-il de 1858 don Benito Juárez y
sus acompanantes se embarcaron en el puerto de Manzanillo, en el vapor norteamericano "John L. Stephens" de la línea del Pacífico, para después de un
prolongado viaje desembarcar en Veracruz el día 4 de mayo del mismo 1858.
Quejas de algunos ciudadanos de los Estados Unidos ante su gobierno de
n:ialos tratamientos_ y ultrajes cometidos por hombres del grupo de Zuloaga: hicieron que el gobierno de la Unión Americana interrumpiera sus relaciones
con_ el gobie~~ conservador, y esto provocó la determinación para que se
e_nv1a~~ a ~~x1co un ~epresentante especial con poderes para investigar la
s1tuac1on pohtlca del pa1s, este representante fue el señor Wm. M. Churchwell.
A la ~ez se le había ~echo indicación a este representante de la simpatía que
el gobierno norteamencano tenía para el gobierno presidido por el Presidente
Juárez. Después de estar en México algunos meses y visitar muchas ciudades
el señ?r.Wm. M. Churchwell llegó a la conclusión de que gran parte del puebl~
de ~ex1co estaba en favor del Gobierno de los liberales y que era propio que el
gob_1erno_ de los, Estados Unidos reconociera a dicho régimen presidido por
el licenciado Juarez, y de esta manera se inició un intercambio de relaciones
diplomáticas, recayendo la representación de los Estados Unidos en el señor
Robert M. McLane como Ministro de los Estados Unidos ante el gobierno del
Presidente Juárez, lo que confirmó el Senado de la Unión Norteamericana el
día~ de abril de 1859, poco después el Presidente Juárez enviaba a don José
Mana Mata como representante de su gobierno ante el de los Estados Unidos.
La posición del gobierno liberal se fortalecía día a día, y se consolidaba en
gobierno, definitivamente, en aquellos días, los postulados liberales proclamados enfáticamente en el movimiento de Ayuda.

VII
Dos INcmENTEs

Difícil es expresar en términos sintéticos y precisos un tema que ha apasionado por muchos años a los mexicanos, el tema relativo a los puntos que discutieron y trataron los representantes del gobierno mexicano y norteamericano
bajo el conocido nombre de: Tratado McLane-Ocampo.
'
Este Tratado ha sido tema de acusaciones continuas en contra del partido liberal, y mucho ha sido analizado y comentado por historiadores de diversa
525

�orientaci6n; no cabe en esta referencia, análisis de su articulado ni exégesis del
documento en general, s6lo cabe afirmar que en un momento de lucha con
circunstancias muy peculiares, no se procedi6 con el tino adecuado ni se hizo
un análisis de gravísirnos inconvenientes para el país, en la repercusión que
en lo posterior podría tener en la vida de México. Este tratado suscrito por el
representante mexicano, no lo fue por las cámaras de la representaci6n nacional, debido a que era imposible convocar a éstas en las condiciones que prevalecían en el país. Este tratado, indiscutiblemente muy ventajoso para los
Estados Unidos, seguramente por la presión del representante McLane obtuvo
extraordinarias concesiones que es lo que ha provocado las severas críticas de
historiadores posteriores. La misma representaci6n americana, dándose cuenta
del Tratado que se intentaba imponer a México, por medio del Senado de los
Estados Unidos negó su aprobaci6n, y en consecuencia éste tan traído y llevado
documento no tuvo vigencia, afortunadamente, para el país.
Es indiscutible que las concesiones que se estipulaban en el Tratado eran
onerosas, esto &amp;in duda alguna, y s6lo lo explica el momento y las circunstancias particulares en que se hallaban los grupos contendientes y la política
de un país fuerte con una vecindad tan próxima como los Estados Unidos de
N ol'teamérica.
La vigencia de este Tratado en la discusi6n activa, se ha conservado hasta
nuestros días, sin que se haya hecho una desapasionada exégesis dentro de un
análisis sereno, de este documento histórico que pinta a una época de crísis en
un ambiente agitado y confuso. Cuánto ganaría la historia mexicana con un
estudio mesurado y tranquilo aquilatando hombres y circunstancias.
Otro incidente también discutido y discutible fue y sigue siendo para la
controversia, el de la aprehensión de las naves comandadas por don Tomás
Marín para el bloqueo de Veracruz.
El grupo emanado del movimiento que se origin6 en Tacubaya, trataba a
toda costa de controlar la boca y gal'ganta de México que es Veracruz, y que
permanecía bajo el control de los leales al Presidente Juárez. Para obtener
este control puso todo su esfuerzo y no escatimó mínimo empeño.
Coincidiendo con este propósito el general Miguel Miramón se aproximó por
tierra a la ciudad y puerto, en movimiento combinado don Tomás Marín
-quien previamente había ido a La Habana-, se aproximó con dos buques
al puerto de Veracruz con el fin de intentar un bloqueo. Las naves que bloquearían Veracruz tenían por nombre "Marqués de La Habana" y "General
Miramón", las que conducían además pertrechos de guerra.
Al saber el gobierno del Presidente Juárez de la aproximación de las naves,
526

lo comunicó al Ministro de los Estados Unidos y éste lo hizo saber a su gobierno, manifestando que el gobierno del Presidente Juárez por circular suscrita
en Veracruz por Partearroyo, declaraba piratas a Marín y acompañantes.
El día 27 de febrero salieron de La Habana las naves referidas y el día 6
de marzo estaban a la vista de Veracruz, pasando de norte a sur con direcci6n a la Punta llamada de Antón Lizardo,* aquel marino que desde el siglo
XVI dio nombre a dicha Punta; en ese lugar fondearon las naves la tarde del
mismo 6 de marzo.
Aparentemente los buques comandados por Marín cumplían con los propósitos para el próximo bloqueo, pero he aquí que habiendo surtos en Sacrificios
barcos españoles, ingleses y franceses, observaron éstos que por la noche salían
de Veracruz la Corbeta de guerra americana "Saratoga" remolcada por el
vapor "Wave", y llevando a su lado el "Indianola", los dos últimos adquiridos
por el gobierno del Presidente Juárez en los Estados Unidos.
Las tres naves referidas navegaron a la punta de Antón Lizardo, donde llegaron aproximadas las 11 de la noche y tras una ligera resistencia de la
"General Mir-amón", ces6 el fuego y fueron aprehendidos los barcos capitaneados por Marín, conduciéndose a los prisioneros a lugar de seguridad, desbaratándose, de esta manera, los planes para la captura de la ciudad y puerto de
Veracruz.
Este incidente, como el anterior a que nos hemos referido, es digno de un
estudio desapasionado que analice las circunstancias que hicieron el desenlace
funesto para el grupo emanado del movimiento que se originó en Tacubaya. Es
indiscutible que se jugaban intereses de índole muy diversa en esta disputa entre
mexicanos, intervenían conveniencias de potencias extranjeras, muy particularmente de los Estados Unidos de Norteamérica.
Un estudio analítico y justo de estos incidentes, nos dará la realidad de unas
de las páginas más discutidas de la historia nacional.

VIII
S1sMo DE M.Éx.Ico

México vivía en la década posterior a la explosión de Ayutla, una etapa de

*

Antón Nizardo, o Antón de Niza, que por corrupción quedó en Lizardo.

527

�violentísimos sacudimientos en su sociedad, originados por la guerra interna,
que cualquier descripción es sólo un bosquejo.

absoluta si México no dejaba satisfecho el convenio o tratado, al sexto año de
vigencia.

Por ello se comprenderá bien el carácter aparentemente de exageración en
los informes que conocía el mundo exterior, y el juego de potencias extranjeras
en la vida interna de México. Las informaciones que circulaban en Europa Y
en los Estados Unidos, estaban bajo la tónica impregnada que le imprimían
los partidarios de los grupos que contendían, lo que daba inquietud .ª los extranjeros residentes en el país y excitaba a algunos agentes y negOC1antes de
potencias del exterior, a provocar una intervención que hasta se llegó a tener por
humana dentro del rigor&gt; de esta contienda.

El Presidente Juárez, enterado de esta voraz proposición, la desechó rotundamente.

Como la situación del país había hecho la suspensión del pago de la deuda
exterior la vida normal de México se hizo más complicada y se dio margen
en el ex~erior a la formación de una alianza tripartita entre los gobiernos francés, inglés y español, pam intervenir directamente en los negocios de México,
tendiendo a que se respetase la vida y tranquilidad de sus nacionales y se
hiciera el pago de la deuda exterior.
Esta deuda contraída por México, según las potencias reclamantes, era de

$ 82.316,290.86, que se descomponía en $ 69.994,542.54 como deuda a Inglaterra; $ 9.460,986.29 a España y$ 2.860,762.03 a Francia.
Si se hace un análisis del proceso de formación de la deuda extranjera, se
llega a colegir que muy otra fue la causa de la 'expedición tripartita, pues particularmente los casos de Francia y España, no justificaban una movilización
bien costosa de escuadras navales; por otra parte, el régimen del Presidente
Juárez, sin negarse al reconocimiento y pago de la deuda, hizo moción para un
aplazamiento, dado que las circunstancias de la lucha interna y el caos imperante, impedían un equilibrio en la economía, que pudiera satisfacel' tamañas
exigencias. Así lo hizo saber don Antonio de la Fuente, enviado ante las cortes
de Francia e Inglaterra
En esta situación de crisis económica perfectamente manifiesta, el gobierno
de los Estados Unidos, al enterarse del rompimiento de las relaciones con
Francia e Inglaterra, ofreció al gobierno del Presidente Juárez la negociación
de un tratado, por el que el gobierno de los Estados Unidos asumiría el pago
del interés al tres por ciento de la deuda consolidada que aquel país tenía con
los tenedores de bonos mexicanos, cuyo capital se calculaba en sesenta y dos
millones de pesos, a cambio de diversas estipulaciones e intereses, así como del
derecho de retención específico sobre las tierras públicas y derechos de minas
en Baja California, Chihuahua, Sonora y Sinaloa, con promesa de propiedad
528

Es que los intereses económicos y políticos de la vieja Europa y de la joven
república norteamericana jugaban un porvenir asaz venturoso en el campo
experimental de México.
Este era -dice un autor, en efecto, el lado trascendental de la cuestión;
México no venía a ser más que el punto de partida escogido pava el desarrollo
de un gran plan que acabaría por establecer en América influencias o hegemonías europeas o norteamericanas, tanto en el orden político como en el económico, y hasta en el cultural.
Lucha secular de dos expresiones cultur&gt;ales y de convivencia que tanto han
afectado al discurrir del mexicano.
México en el proceso lógico de su desarrollo hacia el advenimiento de un
nuevo orden, pagaba el tributo de innúmeros padecimientos al disloque de su
estructura medievalista que dejaba atrás, y recibía a la vez el impacto de una
lucha universal entre viejo y nuevo mundo, que hacía del territorio teatro de
sus hazañas, dando origen a una nueva estructura económica mundial y al concepto consolidado a integral de la Patria.
Preciso es meditar, para entender, la estructuración y consolidación de México, medieval y renacentista, perennemente dinámica e imponderable, con
sus altibajos en trayecto ascendente.
Entretanto los mexicanos se debatían en activa disputa y cruzaban sus armas
en los campos de lucha, la triple alianza formada por Inglaterra, Francia y
España se disolvía, después de múltiples disputas. En la última acta de la discusión tripartita, aparece la justicia que asistía a México para librarse de una
lucha internacional y a la vez ponía al país únicamente frente a la heróica
Francia, para entablar un descomunal combate; sería una lucha por demás
desigual, entre un país militarmente poderoso y uno pobre y débil con una
profunda división entre sus hijos.
Se daba principio a una etapa en que se jugaban en los destinos de un
pueblo, los de dos expresiones humanas. México tendría la última palabra.
El ciclo abierto por el movimiento activo de Ayuda, se consolidaría en
definitiva.
529
H34

�.
. . al hacia la Reforma tomaría franqueza y abriría
La proyecaón consutuc1on
d 1 Re,pública liberal hasta los al. ..
l ta a permanente e a
'
.
defrmtivamente a e p ' .
d ' .
1 de la Revolución mexicana,
d
,
a estruJante y e sismo, a
bores e otra epoc ,
. . , 1 d 1917 con marcada orientación soque dio al país otra Const1tuc1on a e
'
cialista.

que han impedido y están impidiendo a nuestra patria desenvolver los elementos
en que abunda para ser dichosa.
Yo no sé todavía si me iré con Mejía o marcharé para Texas, donde puedo
ser más útil, porque Austin es poco expedito y se ahoga en poca agua; pero
de todos modos tú procura estar en San Luis en todo Diciembre, donde espero
darte estreclío abrazo.
Dáselos entre tanto a Pepa y Ramona, con un cariño a los muchachos y disp6n de la buena voluntad de tu h.·. y amigo. Tomás.
Documento No. 2

APÉNDICE

Extracto de la discusi6n y acuerdo de la Junta Anphictiónica de Nueva
Orleans, en su sesión secreta, tenida en la noche del 3 de Septiembre de 1835,
en la calle de Ursulinas No. 103.

1

Documentos de la Junta Anphictiónica
de New Orleans, 1835

Lo liberales más rustinguidos se hallaban en los Estados Unidos, Y en la
ciud:d de Nueva Orleans se habían dado cita para constituir una Junta
Anphictiónica, de donde proceden estos documentos:

Documento No. 1
. b 7 d 1835 Mi querido Pancho: Consuélate y
Nueva Orleans, Sepbem re
e sal' del dominio feroz de los aristócratas:
llénate de gusto al saber que vas a A1r
r' fusilado muy pronto y que los
,
tr 'd r y tirano Santa nna se a
..
l
que e p1caro a1 o
.
lo ue les hizo perder la perfidia de
liberales Federalistas resar~~ con u~u~
l'to Quintana y demás reun malvado y de sus aux1hares y f1Tap1es, ora 1 '

1

fractarios.
,
ch especialmente de todo profano,
El adjunto extracto que reservaras mu . o,
.
d , de lo que hemos
.
sean de llana confianza, te impon ra
y aún de los hh ... que no
de la Junta Anphictiónica de esta ciudad y de
acordado en sesiones secretas
, dos meses sin que el
lan
halla tan avanzado, que no pasaran
que nuestro P
se
. d Tamaulipas y acaso avanzado hasta
. .
M ., haya tomado a Tamp1co e
'
R
insigne e11a
,
diados del año que entra, nuestra eSan Luis Potosí, y cuando mas para me
h b , un aristócrata ni un
ública
será
verdaderamente
libre,
porqu~
no
.
a r~ f , t'co alguno de los
P
1
relumbr6n, así como m• ob'ispo, m· fraile • ru monJa' ru ana

530

Reunidos en número suficiente los miembros de esta Junta, así mexicanos
como norte-americanos, dijo el señor Mejía, que el objeto con que había
promovido esta reuni6n, era el de dar cuenta a algunos miembros de la Junta
del estado en que se hallaba su plan, lo mucho que tiene avanzado y principalmente de las condiciones que se le han puesto y a que se ha visto en la
necesidad de condescender para proporcionar dinero y toda clase de auxilios para la expedición acordada sobre el Puerto de Santa Anna, de Tamaulipas; que varios capitalistas interesados en la libertad del Género Humano,
y en el bien del Estado de la Louisiana estaban prontos a ministrar el dinero
y correr el riesgo de perderlo en un caso desgraciado con tal que el mismo
general Mejía se comprometiese bajo su palabra de honor a promover y proporcionar que todo el terreno que se llamó en tiempo del Gobierno español.
Provincia de Texas, y que hoy hace parte del Estado de Coahuila y Texas, sea
vendido en precios equitativos, respetando la propiedad de los colonos, del
señor Zavala, y demás que tienen allí tierras, al Estado de la Louisiana o a
sus vecinos pudientes y se erija en Estado libre, soberano e independiente;
que por ahora reconozca por Centro al Gobierno de la Unión de los Estados
Unidos del Norte, mientras que se pueda realizar el gran proyecto de la nueva
República del Sur, de que se hará parte el mismo Estado de la Louisiana.
El señor Gómez Farías dijo: que como Vicepresidente que es de los Estados
Unidos Mexicanos, y por conocimientos que le asisten de las preocupaciones de
sus paisanos, del dominio e influjo que tienen allí los clérigos, frailes y grandes
propietarios, considera muy difícil el cumplimiento de la condición o promesa
a que se trata de comprometer el señor Mejía; pues aunque en realidad,
531

�ningún perjuicio se sigue a la nación Mexicana de perder un terreno que si
no puede poblar; siempre le ha de doler esa desmembración, y no es fácil,
principalmente ahora, hacer entender a la gran mayoría, que esa misma
desmembración es aparente y temporal, pues al fin, los Estados del Sur han de
venir a formar una sola nación federada.
Que como la base esencialísima de ese plan debe ser la libertad absoluta de
conciencia, el clero ha de oponer una fuerte resistencia, y por todo ello sería
lo mejor, o que se reservase la expedición para mejor oportunidad, o que el
señor Mejía allanase a los prestamistas a que la obligación principal se redujese
sólo a pagarles los fondos que presten con un premio de cinco por ciento al
mes, luego que se triunfe y el mismo señor Gómcz Farías vuelva a ponerse a la
cabeza de la República.
El señor Mejía y otros señores le cx'J)licaron, que el plan, estaba no sólo en
los intereses de los prestamistas, sino en el de todos los Liberales, y si bien era
cierto que el influjo del clero y de la aristocracia es poderoso, hay también en
la clase media mucha gente ilustrada y aspirante: que la multitud a quien se
ha de armar, es bárbara y sigue al que le pague bien, y que si el señor Farías
estaba acobardado por el triunfo efímero de Santa Anna en Zacatecas, debía
alentarse con las noticias que comunican nuestros corresponsales de que Santa
Anna ya está disgustado con el nuevo orden de cosas, porque vé que el Congreso no piensa hacerlo emperador, que es a lo que aspira, y sobre todo que
estaba ya comprometido; que urge su marcha para Tampico, y era necesario
que en la noche quedase resuelto lo que había de hacer, y que si se andaba
con escrúpulos y temores, todo se lo llevaría el Diablo.
En vista de esta decisión, el mismo señor Gómez Farías se convenció y quedó
resuelto por unanimidad, que se lleve adelante lo tratado por el señor Mejía
con los prestamistas, autorizándolo competentemente para que celebre los
contratos, y se obligue a todas las condiciones que le parezcan, y ofreciendo
que si se juzg&lt;". necesario el señor Gómez Farías firmará como Vicepresidente
de los Estados Unidos Mexicanos, y supuesto que urge ya muchísimo el que se
comience a obrar, se reúna mañana esta junta en sesión secreta para examinar
los trabajos que la comisión tiene ya concluídos acerca del plan de la revolución, que ha de regenerar políticamente a la nación mexicana, fijando para
siempre su libertad.
Documento No. 3
Plan acordado por la Junta Anphictiónica de Nueva_Orleans, la noche del 4

532

de S_eptiembre de 1835, para dar libertad verdadera a los Estados Unidos
Mextcanos.
Desp~és de una larga Y_ detenida discusión, que comenzó a las 8 de la noche y
concl~yo a la una Y. media de la mañana, fueron acordados por una mayoría
de mas de dos tercios de votos, los siguientes artículos que forman el plan
reservado:
lo. Los jefes Y supre~~s directores de la empresa por la reconquista del sist~ma ~ed:ral, Y es:1bleclmlento de un gobierno eminentemente Liberal, en México, seran los senores Don Valentín Gómez Farías, Don José Antonio Me·ía
y Don Lorenzo de Zavala.
J
2o: El primero como Vicepresidente y jefe que se considera de la Rep'br
' denes Y d.1spos1c1ones
•.
u ica
dMexicana, dará 1ªs or
convenientes, oyendo el dictamen
~ 1os -~tros dos cuando se puedan reunir y cuando éstos hayan marchado a la
:Jecuci~n, se arreglarán en lo posible a las instrucciones del primero, y sólo
,e podran separar de ellas en casos urgentes, exigiéndolo las circunstancias.
ah3o. El señor Mejía será general en jefe del Ejército Federal compuesto por
~ra de todo~. l~s q~e _puedan reclutarse en el Estado de la Louisiana, y despues de las m1hc1as c1v1cas que ha de ir levantando en todos los Estados or
donde pase hasta llegar a México.
' P

4o: ~l señor Zavala será el director y jefe de los colonos de Texas a q ·
sellm1mstrarán
. . necesiten para 'defenderse
menes
, armas;,d.mero, gente, Ycuantos auxilios
y amar allt la atenc10n del Gobierno de México mientras el seño M .,
el
t d T
•
r eJia ocupa
puer o e amp1co de Tamaulipas.

5°:

Los tres supremos directores acordarán el plan ostensible, bajo las bases
del sistema federal y procurando dar a entender, de una manera que alucine
que a excepción de Santa Anna y de los ministros que'
1pero que •no comprometa,
..
0 a~onse3an Y ama 1
1aban en el llamado Plan de Cuernavaca los cuales h d
sufnr I
. I (
.
'
an e
, ª pen,a capita_
cualquiera que haya sido su conducta posterior). En los
dem_as h~bra un olvido general y amnistía completa, por lo pasado, así como
un ngor mexorable para lo futuro.
6~. Se irán reinstalando las Legislaturas y Gobernadores de los Estados que
babia en Marzo de 1834, a excepción de las personas que no inspiren confianza
y lu_ego que se tome a México, se repondrán las cosas al estado que tenían en
el ci~do mes, Pª~ª. lo c_~al el señor Gómez Farías se pondrá en camino y se llamaran con la antic1pac1on conveniente a los Diputados y Senadores.
7o. Instalado que sea el Congreso, desarmad o y d'isperso el que se llama

533

�ejército permanente, el señor Mejía, a nombre y como General en Jefe del
Ejército Federal, hará al Congreso las peticiones siguientes: protestando la
más sumisa obediencia y sin amenaza alguna, pero sí ofreciendo que no dejará
las armas de la mano hasta que tengan efecto las determinaciones que re-

d~ que no se ~ntroduzcan a la República un número considerable de ingleses,
ruque su gabmete tenga influjo alguno en el mexicano.
Junta Anphictiónica de Nueva Orleáns, Septiembre 6 de 1835.-V. Gómez
Farías.-J. A. Mejía.

caigan.
Las siete peticiones al Congreso son las siguientes:
Primera: Que el mismo Congreso General, por lo extraordinario y urgente
de las circunstancias, legal y competentemente autorizado para hacer las reformas convenientes a la Constitución del año de 1824, sin poder tocal' la
forma de gobierno, independencia de la nación y libertad absoluta de imprenta.
Segunda: Que salgan inmediatamente de la República todos los obispos y
personas así eclesiásticas como seculares de quienes se sospeche con fundamento
que han de contrariar la reforma.
Tercera: Que cesen todos los cabildos eclesiásticos dejando nombrado un
gobernador de la Mitra y entregando al Gobierno toda la plata y alhajas preciosas.
Cuarta: Que se secularicen y supriman todos los conventos de frailes y
monjas, y sus bienes raíces y muebles, plata y alhajas queden a disposición del
Gobierno, a excepción de los ornamentos y vasos sagrados, que se repartirán
entre las iglesias pobr&lt;:s: los edificios e iglesias de los conventos servirán para
hospicios, casas de beneficencia, hospitales, cuarteles, talleres o se venderán
algunas para sinagogas o templos de los otros cultos.
Quinta: Que se declare que todos los mexicanos son libres para adoptar
a Dios como quieran, que se corte toda comunicación del Gobierno con Roma,
aunque podrá permitirse a los particulares que quieran seguil' el catolicismo
con tal que no perturben el orden público ni hagan prosélitos.
Sexta: Que se repartan con igualdad todas las fincas rústicas y urbanas, sea
cualquiel" el título con que se posean y con tal de que a los propietarios les
quede cuando menos una tercera parte, y todo el resto se dará a los habitantes
pobres, prefiriéndose al Ejército Federal, a cuyos individuos se les destinará
una porción de tierras y casas en premio de sus servicios.
Séptima: Que ha de haber una unión y alianza estrecha con los Estados
Unidos del Norte, y sus ciudadanos, especialmente los de la Louisiana, que
han de ser reputados como hermanos, se han de introducir libremente sin
necesidad de pasaporte, se les ha de hacer gl"acia de la tercera parte de los
derechos que se cobren a los efectos de otras naciones, y se ha de cuidar mucho

APÉNDICE

2

Actas de las Sesiones de la Junta Revolucionaria
Mexicana en Brownsville, Texas, 1855

ACTAS DE LAS SESIONES DE LA JUNTA REVOLUCIONARIA
MEXICANA, EN BROWNSVILLE, TEXAS, 1855
Sesión del día 22 de mayo de 1855
En la ciudad de Brownsville, a 22 de mayo de 1855, reunidos los ciudadanos
Melchor Ocampo, Juan José de la Garza, Ponciano Arriaga, Manuel Gómez
YJ~~ M~~• el ciudadano Garza manifestó que acaba de recibir una comunicac10n oficial del ciudadano Santiago Vidaurri, fecha 17• del actual, en Villa
Aldama (Estado de Nuevo León), en la que le participa haberse pronunciado
a la cabeza de la Milicia Nacional del Estado, contra la ominosa tiranía del
~l'al. Santa Anna, que el 19 del mismo mes emprendería su marcha sobre la
c'.udad de Monterrey donde lo esperaban con los brazos abiertos y conjura al
cmdadano Garza. y a. las demás personas amigas de la libertad que se encuentran de este lado izquierdo del Bravo, de que, sin pe'rdida de •:e
..
.., mpo, se d'IT!Jan
a ~ontel'rey las fuerzas que haya disponibles a fin de que uniformándose todos
en ideas, se acuerde un plan digno de la causa, añadiendo el ciudadano Garza
que, al h_acer presente la referida comunicación, su objeto era que se acordasen
las med1~as conducentes a favorecer la causa pública y obsequiar los deseos
· conoc1·
. del cmdadano Vidaurri.
. . El ciudadano Ocampo manifest'o que, sm
ffilento alguno del movlilllento preparado por el ciudadano Vidaurri, se había
535

534

�ocupado por su parte en hacer reunir y organizar algun?s elementos bajo la
inmediata dirección del ciudadano José María J. Carva1al Y que deseoso de
apoyar al ciudadano Vidaurri, har-ía cuanto est~vi.ese de s~ parte para _que el
referido Carvajal se pusiese en marcha, sin perdida de tiempo'. a un~~se en
Monterrey con las demás fuerzas libertadoras. El ciudadano Amaga diJo que
convendría que los individuos presentes se ocupasen en reda~tar el plan que
debería proclamarse en Mpnterrey y que para que los ~ctos e1ec~tados por, los
mismos tuviesen el carácter de formalidad que las cucunstanaas requenan,
proponía que se constituyesen en Junta Revol~~onaria en.cargada de los tra:
bajos relativos a la parte política de la revoluc1on, de arbitrar rec~rsos, orga
nizar fuerzas y, en fin, de todo aquello que fuese conducente al tnunfo de la
causa de la libertad.
Discutida la proposición, fue aprobada y se declaró desde !uego instalada
la Junta Acto continuo se procedió al nombramiento de Presidente y lo fue
·
· 'n el ciudadano Ocampo. Para Secretario fue nombrado del
por ac1amaao
, l · d
mismo modo el ciudadano Mata. El ciudadano Presidente nombro a cm adano Arriaga en comisión para presentar al día siguiente el proyecto del plan
que convendría remitir a Monterrey.
Habiéndose hecho presente que el ciudadano Carvajal necesitaba urgente. · para comprar las armas que le faltaban
mente algunos recursos pecumanos
.
y para auxiliar a la fuerza que estaba a sus órdenes, quedó encarg~~o el ciudadano Mata de procurar un préstamo de $ 1 000 con las condic1?nes que
juzgase prudentes, atendidas las circunstancias y de cuyo resultado dana cuenta
al siguiente día.
Juan J. de la Garza.
Manuel Gómez.

· Melchor Ocampo.
Ponciano Arriaga.
José Mata.

Sesión del día 23 de mayo de 1855
Leída y aprobada el acta de la sesión anterior, el ciudadano Mata ma~~estó
que había obtenido los $ 1 000 que la junta le había encargado solicitase
bajo las condiciones siguientes:
lo. La Junta otorgaría una orden de pago al portador admisi~le por la
tid d de $ 1 250 de derechos de importación causados en cualqmera de los
can ª
., d S t A
puntos que se pronunciasen contra la administrac1on e an a nna.
536

2o. Los ciudadanos Garza, Gómez y Mata darían su garantía personal al
prestamista para que si a los tres meses de expedida la orden no había tenido
verificativo el pago, se considerasen responsables a la devolución de los citados
$1000.
Aprobados por la Junta los términos del préstamo, se acordó expedir los
documentos en los términos expresados.
El ciudadano Arriaga dio lectura al proyecto del Plan que convendría mandar a Monterrey, después de una prolongada discusión, quedó adoptado en
los términos siguientes:
Artículo lo. El pueblo mexicano, en uso de su legítima soberanía, desconoce
al llamado Gobierno del Gral. don Antonio López de Santa Anna, las leyes
que han emanado de su bastardo poder y todos los actos de su administración que no han tenido más derechos que la fuerza.
Artículo 2o. Como es una necesidad imperiosa, preeminente, superior a
todos los debates políticos, sacudir el afrentoso yugo de la dominación dictatorial, el pueblo de Nuevo León y todos los que toman parte en tan patriótica
empresa, se abstienen de formular desde luego un programa político que depende más bien de la observación y de la experiencia de los sucesos revolucionarios y que se engendr-arán sin duda en ellos mismos; limitándose por ahora
a combatir vigorosamente hasta destruir la tiranía. La Junta Revolucionaria
que está ya constituida y a la que se unirán personas que merezcan la confianza
pública por sus antecedentes de probidad, ilustración y patriotismo se encargará de proponer a la Nación, oportunamente, el programa político que juzgue
adecuado a satisfacer las necesidades del país.
Artículo 3o. Esto no impide que independientemente del orden político
general de la República, los pueblos que se pronuncien adopten desde luego
y pongan en práctica todas las medidas sociales y de conveniencia pública que
demanden sus necesidades locales.
Artículo 4o. La revolución protesta sostener a todo trance la independencia
nacional, oponerse a toda enajenación del territorio mexicano y no aceptar
auxilio de fuerzas extranjer-as. La contravención a este artículo se considerará
como delito de alta traición.
Artículo So. Se declara vigente el arancel llamado de Caballos.
El ciudadano Presidente propuso que se escribiese una carta oficial al ciudadano Carvajal firmada por todos los miembros de la Junta, en la cual al
darle aviso de los $ 1 000 que se le remiten, se le diga ha de marchar tan pronto

587

�erse a las órdenes del ciudadano
como le sea posible a Monterrey, p~a pon d o no cree conveniente obrar
.
•
1 ·er motivo no pue e
Vidaum y que, s1 por cua qui d 1 J t no disponga del dinero sino que lo
de conformidad con los deseos e a un a,
conserve a la disposición de ésta.
.
. , l
ión quedando citada la mmeAprobada esta proposición, se termino a ses '
diata para el día siguiente.

José Mata,
Secretario.

Melchor Ocampo.

Sesión del día 24 de mayo de 1855

Nuevo León.
. la propos1c1on,
· ·, quedó aprobada.
Suficientemente discutida
d
1
ta se levantó la sesión acordán ose que e
No habiendo otro asunto que tra r
l
ando considerase conveniente
ciudadano Presidente citaría a los voca es cu
la reunión de la Junta.

José María Mata,
Secretario.

Sesión del día 27 de mayo de 1855
.
l Secretaría dio cuenta con una
Leída y aprobada el acta ~e la ~ntenir~:-a1 en que al acusar recibo de la
carta oficial del ciudadano Jose Mana J. a lJ '$ 1 000 que se le remitieron,
. . .,
f ch 23 del actual con os
.
.
que se le clirigto con e a
. t que el ciudadano V1daurn
entiende que no es c1er o
manifiesta que, aunque
.
, d s ni se mostraba necesitado
. . . de que se pusiese a sus or ene '
exija de él sacr1fic10

538

El ciudadano Presidente llamó la atención de la Junta sobre la aserción del
ciudadano Carvajal de no ser cierto que el ciudadano Vidaurri se mostrase
necesitado de auxilio en su rumbo, siendo así que terminantemente pidió que
marchen a Monterrey las fuerzas liberales que hubiese disponibles, y propuso
que cuando la Junta tenga que dirigir alguna nota al ciudadano Carvajal se le
haga conocer que la equivocación ha sido suya, insertándole el párrafo relativo
de la comunicación del ciudadano Vidaurri.
Discutida suficiente la anterior proposición quedó aprobada.

,
. el ciudadano Presidente propuso
Leída y aprobada el acta del d1a anterior, 1 f'n de que se sirviese manifestar
1 · d d O Garza con e 1
se dirigiese una nota a cm a an
.
te . hombres armas, etc., pertenea la Junta cuáles son los elementobesex1sdten ds .1 Estado de Tamaulipas, estuvo
.,
como Go ma or e
cientes a la secc1on que,
f d d
ta proposición en la conve,
:
pasado un an o es
a sus órdenes e1 ano proxim0
'
irniento de los diferentes
.d d d
e la Junta tenga conoc
niencia y aun neces1 a e qu
1
favorecer el movimiento de
elementos que existan y que puedan emp earse en

Melchor Ocampo.

de auxilio por su rumbo, omitía toda observación que sería tal vez infructuosa
y se sometía a las órdenes de la Junta; que las fuerzas que forman el ala derecha de la sección que debe operar a sus órdenes había avanzado de Guerrero
hacia Mier y que él, Carvajal, se hallaría sobre el río San Juan, el 26 ó 27
del presente.

Se dio lectura al acta del pronunciamiento de la Villa de Guerrero, que por
conducto de la Junta se dirige al Gral. Álvarez.
Habiéndose notado que la referida acta no venía acompañada del oficio de
remisión correspondiente, quedó acordado que la Junta cubra esa falta y participe al Gral. Álvarez su instalación, los trabajos que hasta aquí ha ejecutado
y el estado que guarda la revolución en el norte de la República.
El ciudadano Gómez manifestó a la Junta que: estando comprometido con
el ciudadano Vidaurri y otras personas de Nuevo León a unírseles luego que
levantasen la voz contra la tiránica administración de Santa Anna, creía de su
deber ponerse en marcha hacia el referido Estado y a ese fin solicitaba el pe11miso correspondiente.
El ciudadano Mata dijo que comprendía la naturaleza de los compromisos
que el ciudadano Gómez había contraído y deseaba que los cumpliese; pero que
creía conveniente a la causa pública que en vez de dirigirse el ciudadano Gómez
a Nuevo León con el carácter de un simple particular, debía hacérsele comisionado por la Junta para ir a trabajar allí en favor del bien público y del triunfo
ele los principios democráticos.
Discutida esta proposición quedó aprobada.
A moción del ciudadano Gómez quedó nombrado el ciudadano Arriaga para
redactar un manifiesto al pueblo mexicano.

El ciudadano Mata hizo proposición para que se estableciese un boletín de
noticias por medio del cual la Junta pudiese circular todas aquellas que sean de
interés público, así como algunos artículos en favor de los principios democráticos. Fue aprobada y nombrado redactor el ciudadano Presidente.

539

�Con Jo que terminó la sc:;ión a que asistieron los vocales de la Junta.

José María Mata V.,

Melchor OcamJJo.

Secretario

Sesión del 29 de mayo de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior, el ciudadano Gómez hizo presente
que debía ponerse en marcha en la tarde de este día y deseaba recibir algunas
instrucciones acerca de la misión que iba a desempeñar al Estado de Nuevo
León.
El ciudadano Presidente propuso como puntos de recomendación al ciudadano
Gómez:
lo. Que se diese a los prisioneros un trato humano y decoroso y que se canjeasen siempre que hubiese oportunidad de hacerlo, procurando, entretanto,
alejarlos de los lugares en que su presencia pudiera ser peligrosa.
2o. Que se procure guardar la mejor armonía con el clero y respetar los
intereses de esa clase que la sociedad tiene aceptados como legítimos; pero que
si por desgracia tratase de abusar de los objetos de su institución y de ejercer
una influencia ilegítima en la cosa pública, que sugiera se dicten las medidas
que sean suficientes a impedir semejantes abusos.
Puestas a discusión por su orden estas dos proposiciones anteriores, quedaron
aprobadas.

-, - ;

El ciudadano Mata propuso se encargase al ciudadano Gómez, en su tránsito
de esta ciudad a Roma, de organizar un servicio postal a fin de que la Junta
pueda m:ibir con prontitud las comunicaciones que le sean dirigidas de Mon-

Junta de fecha 25 del actual la había transe .
.
Valdemar que fue quien inm'ediata
nto al ciudadano Eulogio Gautier
próximo pasado· que Jo hab' . mdente ~ancló la sección pronunciada el año
. .
'
ia msta o vanas ve
ofic1al y que no había pod. d
.
ces a que le diese la respuesta
tab
1
, o conseguir más que la cart
.
a, en a cual se ve que Gautier Vald
.
a particular que presenque se piden.
emar se mega a dar las explicaciones
d Los ciudadanos Garza y Go'mez d'.
11eron que
¡
e parte del ciudadano Gautier V Id
no es sorprende esta conducta
hace pocos días para que facilitar: ;mar,:rque habiendo ocurrido al mismo
que se hallaban a cierta dista . d os ~ es, que eran de urgente necesidad
. d
nc1a e aqu1 prometí, d 1
'
c1u ad inmediatamente que los ·¿·
'
en o e entregárseles en esta
,
p1 iese, se negó a ha I
, b
que carec1an de todo fundamento
cero as1 ajo pretexto de
El ciudadano Presidente dijo ue I
supiese que no debía esperar ni a q . o e~pu~to bastaba para que la Junta
d
G .
qwescenc1a m coope .6 d
ano autter Valdemar en los tr b .
rac1 n e parte del ciudad l
a1os que la mi
h
e a revolución y que para q
d
sma a emprendido en favor
l
ue cuan o llegu l
ugar que le corresponda, proponía se hi .
e e caso, cada uno obtenga el
c1ese constar en el acta 1
Tomado en consideración lo manif t d
o expuesto.
y lo propuesto por el ciudadano p .: a o por los ciudadanos Garza y Gómez
.
res1 ente, fue esto último aprobado
El ciudadano Mata h.IZO presente que debiendo
.
mez, quedaba incompleta la co . º6 d
ausentarse el ciudadano Góm1s1 n e recursos d
f
y proponía en consecuencia se nomb
I
e que orma parte el segundo
El ciudadano Presidente nombró en :se a person~ que haya de remplazarlo.
dano Garza.
mplazo del ciudadano Gómez al ciuda-

ª

Con lo que terminó la sesión a que asistieron todos los vocales de la J unta.

Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

terrey. Fue aprobada esta proposición.
El ciudadano Gómez manifestó que era muy probable encontrarse en el camino algún pliego dirigido a la Junta y como era aún más que bajo la misma
cubierta le viniesen comunicaciones dirigidas a él directamente, pedía se le
autorizase para abrir cualquier pliego que, dirigido a la Junta, encontrase en
su tránsito.
Sin discusión quedó aprobada esta petición.
El ciudadano Garza hizo presente que luego que recibió la nota de esta
540

Sesión del día 30 de mayo de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior el .
consideraba conveniente se
..
1 .' ciudadano Mata manifestó que
.
d .
rermttese a ciudadano Gó
d .
Pliego e mstrucciones que se 1
t
,
mcz un uplicado del
o en rego en esta ciudad t d
acto aunque era puramente ceo ó .
,
an es e marchar, cuyo
n rmco, quena proponerlo a la Junta para que
541

�hubiese de él la constancia respectiva en el libro de actas de las sesiones de la
Junta.
Después de una ligera discusión quedó acordado se remita el duplicado de
que se trata al ciudadano Gómez y se le diga en el oficio de remisión que acuse
el recibo correspondiente.
El ciudadano Mata hizo presente que el Sr. Juan Julio Merner, que ha servido durante varios años como oficial de infantería y de ingeniero en Suecia
y en Dinamarca, y que últimamente estuvo al servicio del Gobierno de México,
había ofrecido cooperar a sostener la causa de la libertad, si por la Junta se le
daba un grado competente y se le revalidaba, después del triunfo de la revolución, el despacho que obtuviese ahora, por el Gobierno que suceda a la administración actual; presentó al mismo tiempo los documentos que comprobaban
los servicios que había prestado y manifestó que, en su opinión, era muy conveniente aceptar los servicios del Sr. Merner por considerarlos muy útiles en
Monterrey, cuya plaza debe ser atacada por las fuerzas que el Gral. Well ha
hecho marchar en esa dirección.

El ciudadano Presidente dijo: que consideraba muy conveniente aceptar los
servicios del Sr. Merner; que era de opinión que en vez de acordar desde ahora
el arma en que había de servir y el grado en que se le había de considerar era
más prudente y propio del carácter de la Junta limitarse a hacer una recomendación del citado Merner al ciudadano VidaUI'ri, para que éste determine sobre
esos particulares lo que juzque más útil a la causa pública, comprometiéndose
la Junta, además, a esforzarse en hacer reconocer por el Gobierno que suceda
a la despótica administración actual, el grado que el Sr. Memer obtenga en
las filas de los que pelean por la causa de la libertad.
Discutida la proposición en los términos presentados por el ciudadano Presidente quedó así aprobada.
El ciudadano Mata dijo que sabía que el Sr. Memer necesitaba recun;os
para trasladarse desde esta ciudad hasta Monterrey y proponía, en consecuencia,
se le auxiliase con la suma de 60 pesos.
Sin discusión fue aprobada y que se dé conocimiento de ello al ciudadano
Vidaurri en la nota que se le diri.ja recomendándolo al Sr. Memer.
El ciudadano Presidente manifestó, que tanto para el gasto que acaba de
aprobarse, como para el pago de impresiones y otras varias cosas, se necesitaba
que la Junta tuviese un fondo con qué poder hacer frente a esos desembolsos que, con ese fin excitaba a la comisión nombrada para obtener recursos, activase sus trabajos respecto del préstamo que está solicitando.

542

El ci~dadano ,M~ta contestó, a nombre de la comisión, que activará cuanto
sea posible el termmo del asunto que se le ha confiado y, entre tanto, para
que la falta
1 de
J fondos no sea un obstáculo para Ja marcha del Sr. M erner,
asegura ~ a unta que en el mismo día le entregará los 60 pesos acordados y
pr&lt;&gt;_&lt;:urara alguna otra suma para el día siguiente, sea por cuenta de la revoluc1on, sea por su cuenta propia, si de otro modo no se puede conseguir.
otro asunto de qué tratar, se levan•/..
·' a la que no
.No. habiendo
.
"" la ses10n,
as1sbó el cmdadano Gómez por estar ausente en comisión.
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del día lo. de junio de 1855
Leí_d a Y aprobada el acta de la anterior, se dio cuenta con una nota oficial
del
d"ing1
· ·da a1
· dciudadano Santiago Vidaurri' de fecha 23 del u'1•:~
w..i.u0 mayo,
cm adano Garza, en que manifiesta haberse apoderado a viva fuerza de la plaza
de Monterrey, hecho prisionero al Gral. Cardona, al coronel Morett y a la mayor
' parque y armas •
d parte de la oficialidad quedando dueño de la artillena,
emuestra la necesidad de que todas las personas que combaten por la libertad'
se pong~n d~, acuerdo para que haya la unidad de acción que debe presidir ~
la o~gamzacion ~e los ramos de guerra, hacienda y política y que aseaurarán
el triunfo de la libertad contra el despótico Gobierno de México.
'"'
El ciudadano Presidente dijo: que debía ser, muy satisfactorio para la Junta
que to~os sus actos coincid~~sen con los deseos del ciudadano Vidaurri, a quien
propoma se contestase _hac1~~dole una reseña de todos )os trabajos ejecutados
pov_!ª Junta;_ de sus d1spos1ciones encaminadas todas a obtener la unidad de
acc1on apetecida y de la resolución adoptada de antemano de conso·tw· 1 ·
dd
Vd
·
r a cma ,ano i aurn en el centro de las operaciones militares, cuya autoridad deberran rec~nocer t?das las fuerzas que se habían movido o se moviesen por los
recursos o influencia de la misma Junta.
Discu~da la pro?osición anterior fue aprobada, acordándose que a la nota se
acompane un duplicado del plan que la Junta remitió al ciudadano Vidaurri con
fecha 23 del pr~ximo pasado y se le suplique tome las medidas convenientes
para que los phegos que dirija vengan con celeridad (y) seguridad, pues el
que ahor,a se contesta, se ha recibido después de ocho días de su fecha y abierto.
El ciudadano Mata hizo presente a nombre de la Comisión de Hacienda

'

543

�que había parcticado cuantas diligencias había creído oportunas para realizar
el préstamo que se ocupaba hacía algunos días y que la única propuesta que
había obtenido, consistía en que el prestamista pagaría al 23o/o una orden por
valor de $ 8 500, que debería ser compensada con derechos de importación
causados por el portador en cualquier punto de los que estuviesen pronunciados
contra la administración de Santa Anna; añadiendo que a pesar de las facultades que respecto de este asunto había recibido la comisión, ésta no había
querido proceder a terminar el contrato hasta consultar la opinión ele la Junta.
En la discusión se tuvieron presentes las circunstancias actuales de la revolución, que exigen se hagan grandes sacrificios para obtener el triunfo; la utilidad
que con la adquisición de la suma propuesta resulta facilitando las operaciones
de la Junta paralizadas por falta de recursos y, por último, que ese sacrificio
insignificante para la Nación y otros mucho mayores deben hacerse, no sólo
porque llevan por objeto restaurar la libertad y garantía de los mexicanos, conculcadas de un modo infame por Santa Anna y sus satélites, sino porque los
robos y actos de inmoralidad de la adminitsración actual causan tal perjuicio
y ruina a la Patria, que no hay sacrificio que no deba hacerse para evitar tan
funestos actos.
Conformes todos los individuos presentes en lo expuesto, se acordó aceptar
el préstamo en los términos propuestos y que se expida la orden por valor de los
$ 8 500 referidos.
·
El ciudadano Mata propuso que se nombrase un tesorero que se encargase
de recibir la suma que iba a quedar a disposición de la Junta, para que la
tuviese en su poder y distribuyese con arreglo a las órdenes de la misma.

Después de una ligera discusión fue aceptada la proposición y nombrado
tesorero el ciudadano Mata.
El ciudadano Garza hizo presente que la falta de recursos, con que hasta
aquí ha tropezado, le había impedido alistar activamente alguna fuerza que
marche cuanto antes a auxiliar a las que ya operan sobre el enemigo; que con
los recursos adquiridos podrá hacer salil' muy pronto 100 infantes y 50 dragones,
armados y municionados.
El ciudadano Presidente propuso que de la suma que iba a obtenerse, se
pusiesen a disposición del ciudadano Garza $ 1 700 y el resto quedase destinado
para los gastos de la Junta. Sin discusión quedó aprobada la proposición.
Quedó acordado igualmente el pago de las siguientes cantidades:
La de $ 60 facilitada al Sr. Merner por el ciudadano Mata, según el acuerdo

La de $ 10 por gasto de impresión del Noticiero ~el Bravo.
La de $ 20 para auxiliar al correo que marcha a Monterrey.
El ciudadano Arriaga dio lectura I
l
hiciera a nombre de la Junta R 1ª .ª pr~ ama que se le tenía encomendada
evo uc10nana la cual f
, •
bada acordándose se im •
. '
ue unammemente apro'
pruna en esta cmdad
·
dadano Manuel Gómez.
Y se rerruta una copia al ciuCon lo que terminó la sesión, a la que no .
hallarse ausente, en misión.
asistió el ciudadano Gómez por
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del 3 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior 1 . d d
.
que habían llegado a esta ciudad los ciuda~;m ~ ano Arr1aga ~zo presente
con el objeto de prestar a la revolución lo
~s. epeda, C~lderon, Fagoaga,
dadano J uárez le había escrito
d ~ s:rv1c10s que pudiesen, que el ciula falta de recursos no había pod'~comen an oselos y manifestándole que por
de él dependiese.
1 o moverse para ser útil a la causa en cuanto
Después de una ligera discusión
uedó acor&lt;l
servicios de los referidos ciud d
' q
ado que se aceptarían los
logo a la capacidad de cada a anos y que se les emplearía del modo más anáuno.
El ciudadano Presidente manifestó que 1
,
Junta tuviese en su seno al ciudad
, e sena muy satisfactorio que la
ano Juarez pero que
,
en Acapulco debía ser de más u t·1·d
d
1
'
cre1a
que suh presencia
1 1 a a a causa públ'c
1,
ya en revolución una parte del Estado de Oaxa
i ~' porque .a lan_dose
hacer que la revolución se e t d"
ca, podna con su influencia
.
,
x en iese a todo el Estad0
1
rmpedia que el ciudadano Juar'ez se pusiese
.
a1causa que
en mov· .Y como
t
recursos, proponía que se hiciese un f
":11_1en o era a falta de
para que pudiese realizar su rnarch:s u:~o p~~a rernit1rle _la suma de $ 250
Acapulco, venir a esta ciudad o p
'd p o dleJand~lo en libertad para ir ª·
.
roce er en e sentido q
• •.
.
tlsrno le dicten como más , til 1
, .
ue su JUICIO y patnou a a causa pubhca.
. Suficientemente discutida esta proposición, fue aprobada
d1~~ llevarse a cabo quedó nombrado en comisión el ciu y para que pusohc1tar un préstamo de $ 500' de 1os cua1es la rrutad
.
dadano por
Mata
para
se remitirá
el vapor

de la sesión anterior.
545
544

H35

�que debe salir el día 5 del actual para Nueva Orleáns al ciudadano Juárez y
la otra mitad se destinaría para auxiliar a los ciudadanos Zepeda, Fagoaga y
Calderón, cuando hayan de moverse para Monterrey o para el punto a donde
deben ir a prestar sus servicios.
El ciudadano Garza manifestó que activaba cuanto podía el alistamiento de
los 150 hombres que debían marchar sobre la línea del Bravo y que podía
asegurar que para el día 6 a más tardar se pondrían en movimiento. No habiendo otro asunto de qué tratar, se levantó la sesión a la que no asistió el ciudadano Gómez, por hallarse ausente en comisión.

José María Mata V.,
Secretario.

Melchor Ocampo.

y otro
. da dano Carvajal.
.
. de $ 4 para socorro del correo remitido por el cm
El ciudadano Garza hizo presente
actividad a la organización d l f ' que aunque había precedido con toda
.,
e a uerza que debe march
l
luoon, no había sido posible h
l
1i
ar a sostener a revo.
acer a sa r para el día q
.,
sesión; pero que se verificar,
ue anuncio en la última
a muy pronto pues estaba
.
d
municiones y otros objetos necesarios.
'
ya provisto e armas,
No habiendo otro asunto de
asistió el ciudadano Góm
quhealtlratar, se levantó la sesión, a la que no
ez, por
arse ausente en comisión.

Melchor Ocampo.

pliegos interceptados al enemigo.

v.,

Sesión del día 8 de junio de 1855

Sesión del día 6 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior, se dio cuenta con una carta del
ciudadano José María J. Carvajal, de fecha 2 del actual, acompañando varios

José María Mata
Secretario.

Leída y aprobada el acta de l
.
.
dano Gómez dirigida desde R a antenofr,chse dio lectura a la nota del ciuda'
orna con e a 5 d l
al
su llegada a aquel punto, el arreglo qu
l
~ .actu ' en que participa
en el tránsito y manifiesta que el si e_ para e serv1c~o de co~eos había hecho
terrey.
gwente marchana con dirección a Mon-

Que se conteste de enterado con aprecio.
Otra nota del mismo ciudadano Carvajal de fecha 6, en que participa que
habiéndose movido el enemigo de Camargo en número de 500 hombres, se
movió inmediatamente para hostilizar el flanco derecho de aquél, pero que en
la madrugada del mismo día 5 había retrocedido a marchas dobles a Camargo.
Que se conteste de enterado.
El ciudadano Mata manifestó que aunque no había podido arreglar todavía
el préstamo de $ 500 para que fue comisionado en la sesión anterior, tenía la
satisfacción de informar a la Junta que había sido enviada al ciudadano Juárez
a Nueva Orleans la suma de$ 250 según el acuerdo de la Junta. Que esperaba
para la próxima sesión poder dar cuenta de los términos en que hubiese negociado el préstamo.
A moción del ciudadano Presidente quedó acordado que la Tesorería haga
los pagos siguientes: uno de $ 10 por la impresión del número dos del Noti-

ciero del Bravo.
Otro de$ 15 por la del Manifiesto de la Junta a sus compatriotas.
Otro de $ 4 por francatura de correspondencia.

546

Que se conteste de enterado con aprerruo.
.
A moción del ciudadano
Mata se aprobó e1 gasto de $ 4 para socorro del
.
correo que condujo la comunicación del ciudadano G'omez.
No habiendo otro asunto de que tratar se levantó la sesión.

Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del día 11 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior el ciud
nota que había recibido del G bº
.
.'
adano Garza presentó una
o ierno mtenno de Nuevo L ,
l
.
para que -cuanto antes se traslade
l d ,
eon, en que o e.xc1ta
' con as emas personas
d fº d
causa de la libertad' a la ciudad de M onterrey a fin de q
que ed 1en en la
sobre los puntos más import t
.
ue puestos e acuerdo
an es re1ahvos a la revolución en general y a los

547

�Estados de oriente en particular, dicten las medidas que juzguen indispensables
para llevar a cabo el objeto.
Presentó asimismo un ejemplar del Restaurador de la Libertad, periódico
político que ha comenzado a publicarse en Monterrey, y una carta confidencial.
El ciudadano Presidente, presentó una carta recibida de Roma en que
anuncian la salida de una sección de tropas enemigas de Camargo con destino
al Estado de Nuevo León y que se había recibido en aquel día, ocho del actual,
un correo de Monterrey excitando a los ciudadanos Carvajal, Garza y Capistrán
para que sin pérdida de tiempo se moviesen con sus fuerzas a incorporarse a
las de Nuevo León que debían atacar al enemigo. Presentó también otra carta
del ciudadano Carvajal en que éste dice que se ha puesto ya en marcha con la
fuerza que está a sus órdenes, rumbo a Agualeguas, que es el lugar de concentración de las fuerzas de Nuevo León.
El ciudadano Garza manifestó que había comenzado a mover parte de la
fuerza que va a sus órdenes y que él mismo, con el resto, se pondría en marcha
durante la noche para acudir cuanto antes al llamado que se le hacía.
A moción del ciudadano Mata se aprobó el gasto de $ 20 para pagar al
correo que vino de Roma, quien fue ajustado allí por el Sr. Moisés.
Habiéndose hecho presente que los ciudadanos Fagoaga, Zepeda y Calderón,
que debían marchar con el Sr. Garza, carecían aún de varios objetos indispensables para su equipo y de los recursos necesarios para obtenerlos, se acordó
que del fondo de gastos de la Junta se entreguen $ 50 al ciudadano Zepeda
para que se provean de lo que les falta.
El ciudadano Presidente manifestó que establecido ya un Gobierno en el
Estado de Nuevo León, como se deducía de la nota que ha recibido el ciudadano Garza y debiendo ausentarre el mismo ciudadano Garza para ponerse al
frente de las fuerzas que van a marchar en auxilio de la revolución, creía que
la Junta se hallaba en el caso de disolverse, puesto que no tenía ya objetos inmediatos de que ocuparse.
El ciudadano Garza dijo que no era de opinión que la Junta se disolviese
porque, si bien era cierto que con la salida de la fuerza que está a sus órdenes,
aquélla no tenía aquí obje. inmediatos de que ocuparse, había uno y muy
importante que en su concepto no debía desatender. La revolución, aunque
haciendo progresos por distintas partes de la República, dista mucho de pre~entar la unidad que es tan necesaria para el triunfo y la Junta, encargándose
de procurar esa unidad, podría hacer un bien inmenso a la causa pública, no
sólo con sus trabajos en favor de los principios, sino por el prestigio de que
548

gozan en todo el país algunas de las
prestigio que contribuir'1a m h
pdersonas que componen la misma Junta
uc o a ar respetab'lid
'
1 d
favorecer su triunfo.
a a la revolución y a
El ciudadano Mata manifestó.
..
tad · que opm~ba por la disolución de la Junta
es O porque cons1de
·
'
ocuparse. Los fines que se prop
l .
1
ra que no tiene objetos de qué
el plan de la Revolución q
uso a msta arse fueron dos: el primero, formar
ue en su concepto tropeza
que demostrase a los ciudada
1
.
se con menos resistencias
,
nos que a primera d tod I
'
pa1s era la destrucción del 0 ,....:
G b'
e
as as necesidades del
.
.. ...noso o 1emo que
b I
de1ase en aptitud de hacer vale I dif
~~a so re osb mexicanos y
1os ·,
, •
l' as
erentes opmiones
1
zac1on pohuca de la Rep,u bl'ica pud'1esen tener p
que
d so re a organie1 segundo fue dar unid d I
.,
ara cuan o llegase el caso.
, .
a a a revoluc1on en esta p rt d 1
. .
'
R epubhca, haciendo qne todas Ias fuerzas que por su a. fle e .temtono de la
cursos se pronunciaran reco .
m uenc1a o por sus re.
'
noc1eran un centro común q ah
l
ue ogase as diferentes aspiraciones personales y ri r d d d
hubieran tenido lugar Q
va i a es e localismo que de otro modo
.
· ue en cuanto al p ·
b'
nada había que hacer supuesto que N
L~er o Jeto de la Junta, creía que
ha 'd
'
uevo eon ha procla d
que
s1 o aceptado por todo el E tad
ma o ya un político
fuerzas del ciudadano Carvajal ~- o Y, en cuanto al segundo, movidas ya las
ciudadano Garza, no queda a Ju::~s a hacerlo inmediata?1ente las del
~te respecto.
guna otra cosa de que ocuparse en
tal como hasta aquí ha

1f

P_or último dijo que considerando de bastante
el ciudadano Garza era de . '6
.
peso las razones emitidas por
·'
opim n que s1 Ilegab ¡
d
que se hallaban presentes pudiese
. d
a e caso e que los individuos
n servir e algún modo
b
se reunieran ·d
. para o tener la unidad
de Ia revolución,
.
e nuevo para aquel fm co
h b'
para eJecutal' lo que antes ha dicho.
. . mo se a ian reunido
El ciudadano Arriaga hizo presente ue
que quedase acordada la disolu . , d I qJ ' en su concepto, aun en el caso de
c1on e a unta n d b'.
'f
porque dentro de pocos días podrían recibirs ' o ~ .ia ~en icarse desde luego,
dadano Gómez o del ciudad
V'da . e comun1caaones oficiales del ciuano i urr1 que d b ,
ción y no hallaba razón que le
d'
e enan tomarse en considera.
persua iese de la neces. d d
.
d'1atamente
.
que pueda haber
de que la Junta se disuelva mme
• que c , i a b',
lución de la Junta trae , l .
.
,
re1a tam ien que la cliso,
na e mconvemente de q
h b'
a las personas a quienes
h
. .
ue no u iese quien exigiera
.
se an summ1strado fondos 1
.
qwen procurase que las órdenes d
' as cuentas respectivas¡
de los prestarni~tas fuesen satisfec: pago q_ue la Junta ha expedido a favor
tod I
as y quien quedase encarg d d
'b'
as .as comunicaciones qu e a Ia Junta puedan venir dirigidas.a o e reCI ir
El cmdadano Presidente expuso que la Junta se formo, para enviar
. un pro-

549

�vaha, para las atenciones de la fuerza que en la noche últim
,
a sus órdenes más suma que la d $ 64
a babia marchado
ciente para :ubrir ni los m'
e . ' suma que, estaba seguro, no era sufias preasos gastos y q
.
1
suplicado lo hiciese presente 1 J
ue por o mISmo le había
a a unta para que .
'bl
algún fondo que libertase al ciud d ' G
s1 era ~s1 e, se le remitiese
que indudablemente se encontrar: ano f arzald de los ternbles compromisos en
por a ta e recursos.

yecto de plan y los recursos de hombres armados que pudiera, al ciudadano
Vidaurri, por haberlos éste pedido en la primera comunicación que dirigió al
ciudadano Garza; que ambos objetos están cumplidos y que ni sabía, el que
habla cuáles serían las atenciones subsecuentes de la misma Junta. Que en
cuanto a recibir contestaciones de enterado, a dar avisos de simple trámite,
cualquiera de sus miembros estaba autorizado por la misma naturaleza de
las cosas; que sobre exigir cuentas creía que no era incumbencia de la Junta, pues
correspondía más a los que recibieron las sumas que ella distribuyó, publicar
cuando fuera oportuno la inversión de ellas; que el pago de las órdenes dadas
por la Junta tenía mejores garantías en dos ciudadanos tan influyentes como
el ciudadano Garza en Tamaulipas y Gómez en Nuevo León, que no en las
gestiones que pudieran hacer o el resto de la Junta unido o cualquier-a de sus
miembros y que este pago siempre dependería más del carácter de aquellos en
cuyas manos llegaran a caer los fondos suficientes, que no de lo que la Junta
hiciese; que hasta ridícula y perjudicial le parecía la subsistencia de la referida
Junta, ridícula si no hacía nada o sólo hacía lo que le mandase el Gobierno
de Nuevo León; perjudicial si se ponía a contradecir o entrabar la acción de

El ciudadano Arriaga di'o
, ,
hubiese adoptado las mediÍas que no.comprend1a como el ciudadano Garza no
convementes respecto d l
.,
que por su parte estaba dispuesto a que la Junta
asunto en cuestion; pero
en marcha, con todos los recursos posibles.
awu ase a la fuel"La que estaba

ésta.
Ampliada la discusión con nuevas razones expuestas por los ciudadanos vocales, quedó acordado que la Junta suspendería sus sesiones sine día (sic) .

El ciudadano Presidente manifestó
.
.
remitiesen sin pérdida de tiempo l '. qdueds1 era posible conseguir los $ 200, se
cm a ano Garza.

El ciudadano Mata manifestó que no habría conseguido más dinero que el
remitido a Nueva Orleáns al ciudadano Juárez, y que como la Junta hubiese
acordado ya que del fondo de gastos menores se entregasen a los ciudadanos
Zepeda, Fagoaga y Calderón, $ 50 para completar su equipo, creía que ya no
era necesario negociar los $ 200, que debían destinarse a ese objeto y que por
lo mismo proponía se expidiese el crédito por valor de $ 1 086, que correspondía
a la suma situada en Nueva Orleáns.

El mismo ciudadano Mata añad·,
del ciudadano Zepeda l
io, q~e el hecho que ha referido por súplica
' e consta ser cierto por habé 1O f .
ciudadano Garza la noche últim
'
rse re endo el mismo
.
a, en 1os momentos de march
l
bse
vac1ones del ciudadano Zeped a 1e parec1an
, m
ar; que as o r· · ·
referido ciudadano Garza de
. uy JWciosas Y que para salvar al
1os compromisos a que se hallab
,
poma que se solicitasen en el acto $ 200 ue l
.. ,
a expuesto proZepeda que está para march
.
' q, se e remtbnan con el ciudadano
ar a mcorporarsele.

.i

ª

Aprobada la proposición del ciudadano Mata
, ,
citar el dinero y acordada 1
.. , d
' quedo este encargado de soli'
a emmon e una orden d
1
para entregarla al prestamista q f 'li
e pago por va or de $ 840,
ue ac1 tase los $ 200 que iban a procurarse
Con lo cual se levantó la sesión.
·
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Aprobada esta proposición, se acordó expedir el crédito por valor de la suma
referida y se levantó la sesión.
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del día 12 de junio de 1855
Abierta la sesión, el ciudadano Mata hizo presente que el ciudadano Zepeda
había ido a verlo para manifestarle que sabía que el ciudadano Garza no lle550

Sesión del día 21 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anteri
1 S
,
.
nota del ciudadano Benito Juáre
or, a e~retaría dio cuenta con una
$ 250 que por acuerdo de la Jz etan quelacusa recibo de la letra por valor de
un se e remitió dando l
·
auxilio y manifestando que rnarch , A
1 .'
. as graoas por ese
estuvieren expeditos y si no marchara, a l lcapu co s1 los medios de comunicación
ara a ugar en que se crea
.
pued e ser de alguna utilidad a la causa 'bli
que s~ prese.nc1a
.
.,
pu ca, cuya nota se mando archivar
Se dio tamb1en lectura a una nota del ciudadano Juan José de la Garza d~

551

�f cha 17 del actual dirigida des~ Roma, en que participa haber llegado a esa
;blación en Ja noche del día anterior; acusa recibo de lo~$ 200 (u~a:e le r\
mitieron y traslada a la Junta la autorización qu: le ha SI?º con: $
Gobierno del Estado de Nuevo León para negociar un prestamo
y comprar las armas que pide.

ro~

Después de discutir este último punto, se acordó que se conteste al ci~adano
Garza ue la Junta se ha enterado con satisfacción de su_ llegada a om~ y
q
d admitir la sustitución del poder que le confiere, para negociar
que no pue e
. f' .
ue la Junta está
1 , tamo porque considera que aquél es msu ic1ente y porq
.
e preds. 1 .'
Se acord6 también se diga al ciudadano Garza que no h~n sido
para lSO \ erse.
. d d
e al que
recibidos los periódicos, ni las comunicaciones del cm a ano arvaJ
dice en su nota, que remitía.
Se dio cuenta con una nota del Gobierno provisional político y ;~:~r ~;~
Estado de Nuevo León, contestación a la nota de la Junta de fec~a
p
.
asado en que manifiesta que ha colocado al Sr. Juan Julio Memer con
xuno p
,
hi
el carácter de ayudante, cuya nota se mandó are var.
Otra del mismo contestando la que se le dirigió con fecha del lo. del ~ct~l
en que manifiesta ~ue agradece extraordinariamente el honor que le ha ;c
por la Junta considerándolo como jefe de todas las fuerzas ~e ensorlas 'deeaªs
timiento convenir con as 1
~~:s::dJu~::ºsot: :t::~;•i oª::~u;a:;es:~n de constituirse en el ~entro de la
.,
e dé im ulso a los actos revolucionarios, por hallarse obligado a resaccion, qu 1
p 1 ha trazado en el plan político proclamado en ~fonterrey
petar la reg a que se e
•
d'
· de las ideas
1 23 de mayo último. que esta razón y no otra Jo obliga a JSentir
e
'
lica en lo particular a los miembros que la componen,

;e

¡°

d::al~:~::\¿~:t:~;ey, donde individualmente podrán c~o~rar ~on ¡~s
~ces a la ardua tarea que ha emprendido para que pueda sahr -~iroso e e j
. en' n modo su marcha a aquella ciudad la verifiquen
pero que d e mnt:&gt;.1
d
dcon e
,
d e ac;amblea, por pugnar esto abiertamente con las bases a opta as por
caracter
el Estado.
El . d dano Presidente dijo que si se hubiese adoptado la proposici_ón_ que
cm a
d' 1 ·
1 conoc1m1ento
desde el día 11 del actual hizo para que la Junta se iso viese'. e
al Gode este hecho habría sido la respuesta más elocuente que pud1_era d~~se
bierno de Nuevo León y que mejor podría demostrarle la -~qmvocac10~ ~n que
. supomen
. do que la Junta ha tenido la pretens1on de constituirse den
ha incumdo
entro administrativo o gubernativo de la revolución; pe~o ya que esto no pu o
c 'f'
proponía se contestase la referida nota haciendo presente que la
ven icarse,
.
r la historia de sus
Junta no ha tenido pretensión que se le supone, smo que po
552

actos se verá que su objeto ha sido procurar la unidad de la revolución para
impedir que la anarquía fuese a estallar entre los que sólo debían dirigir sus
esfuerzos a un solo objeto, el de derrocar la tiranía que, guiada de esta idea,
había procurado hacerse un lazo de unión, un centro moral, un punto de contacto que sirviese a dar un impulso uniforme a los elementos heterogéneos y
aun contrarios que existían en esta parte de la República; que, por último, creyendo llegado el caso de que la Junta se disuelva definitivamente, insistía en la
proposición que había hecho desde el día 11 del actual.
El ciudadano Mata, manifestó que abundaba en las mismas ideas que había
manifestado el ciudadano Presidente, tanto respecto de la contestación que haya
de darse al Gobierno de Nuevo León, como sobre la disolución de la Junta y
que para hacer más palpable cuáles han sido las intenciones de ésta, se acompañe a la contestación de que se trata, copia del acta de la sesión del día 11
en que constan' expresadas aquélla extensamente; que se le hagan conocer cuáles
son los compromisos pecuniarios que la Junta contrajo, manifestándole que se
espera que hará cuanto esté de su parte para que sean satisfechos y, por último,
que respecto de la invitación particular que hace a los individuos presentes de
la Junta, para que se trasladen a Monterrey, se le diga que éstos agradecen
en todo su valor ese ofrecimiento sobre el cual no se adopta resolución alguna
por per-tenecer ésta, en lo particular, a cada uno de los individuos a quienes
se hace.
El ciudadano Arriaga manifestó que si bien, en su concepto, la continuación
de la Junta podría ser útil a la revolución porque aún no se han salvado todos
los grandísimos obstáculos que al organizarse se propuso allanar, las circunstancias que ahora se presentan lo obligan con sentimiento a adherirse a la opinión de los ciudadanos que le han precedido en el uso de la palabra en cuanto
a la disolución de la Junta; que respecto de la contestación que haya de darse al
Gobierno del Estado de Nuevo León, como lo propuesto se funda en los hechos
que han tenido lugar, se halla del todo conforme.
Después de ampliar la discusión sobre estos puntos, se acordó que se conte~te
al Gobierno de Nuevo León en los términos propuestos por el ciudadano Presidente, con las adiciones presentadas por el ciudadano Mata.
Quedó igualmente acordado que la Junta se consideraba disuelta, siendo ésta
su última sesión.
El ciudadano Presidente manifestó que en la mañana de ese mismo día había
estado a verlo el ciudadano Manuel María Arrioja, quien había llegado la última noche de Nueva Orleáns, con el objeto de hacerle presente que estaba
dispuesto a servir en lo que pudiera ser útil y que si bien, por el acuerdo de
553

�disoluci6n que la Junta acaba de adoptar, nada queda que decir al ciu~dan~
Arrioja, ha querido manifesta11 lo ocurrido para hacerlo constar en e ac
que se levante de esta última sesi6n.
. t es de pago varias cantidades
El ciudadano Mata manifest6 que hay pend_1en
. .
l d $ 46 75 costo de la reimpresi6n del folleto de Arrango1z, la
como son a e
· ,
.
la de $ 8 al ciudadano
de $ 24 al correo enviado por el ciudadano Garza,
d
. ,
. astos hechos por los correos que han tomado en sus rem~ _as
Sunon Ga;a po~og ue cueste el número 3 del Noticioso del Bravo; que sohc1ta
en su ran o Y q
• d correos que vendrán,
la aprobaci6n de esos gastos y los que puedan ocurrir ~
.
•
al
G
G6mez
mientras
no
tengan
aviso
dirigidos por los ciudadanos CarvaJ ' arza o
'
de la disoluci6n de la Junta.
De conformidad con lo propuesto por el ciudadano Mata, fue aprob~do el
pago de las cantidades referidas y qued6 ~utorizado_ ~ara hacer las &lt;lemas que
fuesen indispensables, terminando en seguida la ses1on.

Ponciano Arriaga.

Melchor Ocampo.
José María Mata V.,
Secretario.

APtNDICE 3
ARTICULOS DEL TRATADO McLANE-OCAMPO

"Artículo primero. Por vía de ampliaci6n del ~rtículo 8o. del tª~d~ dde
1
30 de Diciembre de 185~, cede la Repú!~i:dM:ixi:;e:: ~: ~~s~t: ;
:
0
y sus conciudadanos y bienes, en perpe
'
1 .
amino que actualde uno á otro mar, poi' cua quier c
istmo de Tehuantepec: .
•
• iéndose de él ambas repúblicas
. ta 0, que existiese en 1O sucesivo, sirv
mene
t ex1s
y sus ciudadanos.
"Art. 2o. Convienen ambas repu, blicas en proteger todas las rutas existentes
554

hoy 6 que existieren en lo sucesivo al través de dicho istmo, y en garantizar la
neutralidad del mismo.
"Art. 3o. Al usarse por primera vez bona fide, cualquiera ruta al través de
dicho istmo, para transitar por ella, establecerá la República Mexicana dos
puertos de depósito, uno al Este y otro al Oeste del istmo. El gobierno de México no impondrá derechos á los efectos 6 mercancías que pasen bona fide por
dicho istmo, y que no estén destinados al consumo de la República Mexicana.
No se impondrán á los extranjeros y sus propiedades que pasen por ese camino
contribuciones ni derechos mayores que los que se impongan á las personas y
los bienes de los mexicanos. La República de México continuará permitiendo
el tránsito libre y desembarazado de las malas de los Estados Unidos, con tal
que pasen en balijas cerradas y que no hayan de distribuirse en el camino.
En ningún caso podrán sel' aplicables á dichas malas ninguna de las cargas
impuestas ó que en lo sucesivo se impusieren.
"Art. 4o. Conviene la República Mexicana en establecer por cada uno de
los puertos de depósito, uno al Este y otro al Oeste del istmo, reglamentos que
permitan que los efectos y mercancías pertenecientes á los ciudadanos y súbditos de los Estados Unidos 6 de cualquiera país extranjero, se depositen en
almacenes que al efecto se construirán, libres de derecho de tonelaje y de toda
otra clase, excepto los gastos necesarios de corretaje y almacenaje, cuyos efectos
y mercancías podrán ser retirados subsecuentemente para transitar al través de
dicho istmo y para ser embarcados en cualquiera de dichos puertos de depósito
para cualquiera puerto extranjero, libres de todo derecho de tonelaje y otras
clases; y se les podrá sacar también de dichos almacenes para la venta y el
consumo dentro del territorio de la República Mexicana, mediante el pago
de los derechos hoy puestos ó que dicho gobierno mexicano tuviese á bien cobrar.
"Art. 5o. Conviene la República Mexicana en que si en algún tiempo se
hiciese necesario emplear fuerzas militares para la seguridad y protecci6n de las
personas y los bienes que pasen por alguna de las precitadas rutas, empleará
la fuerza necesaria al efecto; pero si por cualquiera causa dejase de hacerlo, el
gobierno de los Estados Unidos, con el consentimiento, 6 á petición del gobierno
de México 6 de su ministro en Washington, ó de las competentes y legales autoridades locales, civiles ó militares, podrá emplear tal fuerza con este y no con
otro objeto; y cuando, en la opinión del gobierno de México, cese la necesidad,
inmediatamente se retirará dicha fuerza.
"Sin embargo, en el caso excepcional de peligro imprevisto 6 inminente para
la vida ó las propiedades de ciudadanos de los Estados Unidos, quedan autorizadas las fuerzas de dicha República para obrar en protecci6n de aquéllos,
555

�sin haber obtenido previo consentimiento, y se retirarán dichas fuerzas cuando
cese la necesidad de emplearlas.
"Art. 6o. La República de México concede á los Estados Unidos el simple
tránsito de sus tropas, abastos militares y pertrechos de guerra por el istmo de
Tehuantepec, y por el tránsito ó ruta de comunicación á que se alude en este
convenio desde la ciudad de Guaymas, en el golfo de California, hasta el rancho
de Nogales, ó algún otro punto conveniente de la línea fronteriza entre la República de México y los Estados U nidos cerca del 111° grado Oeste de longitud
de Greenwich, dándose inmediato aviso de ello á las autoridades locales de la
República de México. Y asimismo convienen las dos repúblicas en que se estipulará expresamente con las compañías ó empresas á quienes se conceda en lo
sucesivo el acarreo ó transporte, por cualesquiera ferrocarril ú otras vías de
comunicación en los precitados tránsitos, que el precio de transporte de las tropas, efectos militares y pertrechos de guerra de las dos repúblicas, será á lo
sumo la mitad del precio ordinario que paguen los pasajeros ó las mercancías
que pasen por dichos caminos de tránsito; quedando entendido que si los concesionarios de privilegios concedidos ya, ó que en lo sucesivo se concedieren
sobre ferrocarriles ú otras vías de comunicación por dichos tránsitos, rehusaren
recibir por la mitad del precio de transporte las tropas, armas, abastos militares
y municiones de los Estados Unidos, el gobierno de éstos no les dispensará la
protección de que hablan los artículos 2o. y So., ni ninguna otra protección.
"Art. 7o. La República Mexicana cede por el presente á los Estados Unidos,
á perpetuidad, y á sus ciudadanos y propiedades, el derecho de vía 6 tránsito al
través del territorio de la República de México, desde las ciudades de Camargo
y Matamoros, ó cualquiera punto com·eniente del Río Grande, en el Estado
de Tamaulipas, por la vía de Monterrey, hasta el puerto de Mazatlán, á la
entrada del golio de California, en el Estado de Sinaloa; y desde el rancho de
Nogales ó cualquier punto conveniente de la línea fronteriza entre la República
de México y los Estados Unidos cerca del 111 ° grado de longitud Oeste de
Greenwich, por la vía de Magdalena y Hermosillo, hasta la ciudad de Guaymas
en el golfo de California, en el Estado de Sonora, por cualquier ferrocarril ó
ruta de comunicación, natural 6 artificial, que exista actualmente ó existiere
ó fuere construído en lo sucesivo, del cual usarán y se servirán en la misma
manera y con iguales condiciones ambas repúblicas y sus respectivos ciudadanos,
reservándose siempre para sí la República Mexicana el derecho de soberanía
que al presente tiene sobre todos los tránsitos mencio~ados en este tratado.
Todas las estipulaciones y reglamentos de todas clases aplicables al derecho de
vía ó tránsito al través del istmo de Tehuantepec y en que han convenido ambas
repúblicas, se hacen por el presente extensivos y aplicables á los precitados trán-

556

sitos ó derechos de vía, exceptuando el derecho de
pertrechos de guerra desde el Rí G d
pasar tropas, provisiones ó
o ran e hasta el golfo de Calif .
"Art
orma
. 80. Conviene asimismo las dos re , .
.
de mercancías, elija el Congreso d l
publicas en que, de la adjunta lista
ducciones naturales, industriales 6 fa~ _os :stados Unidos las que, siendo prodan admitirse para la venta
l
nea as de una de las dos repúblicas pue.
y e consumo en un d l d
'
c1ones de perfecta reciprocidad bien se l
. o . e os os países, bajo condiderecho que fije el Congreso de' l E das rec1_ba libres de derecho, bien con el
M .
os sta os Unidos · p
., d '
exicana adrnitit, los artículos d
' roporuen ose la República
h
e que se trata al más 6di
.
y asta completamente exentos del .
.
m co tipo de derecho
conviene en ello. Su introduc .ómis
dmo, s1 el Congreso de los Estados Unidos
f
c1 n e una á otra d I d
e ecto por los puntos que los b.
d
e as os repúblicas tendrá
f
go 1emos e amb d .
ronteras de las mismas cedidos y co d.d
as es1gnen, en los límites ó
'
nce 1 os para J t , •
por este convenio al través d 1 . tm d
os rans1tos y á perpetuidad
. hasta la' frontera interior
e IS o e Teh
t
'
entre , . uan epec ó desde el golfo de
e.ªl1·rom1a
x1co concediere privilegios semejant á Mtxi~o y los Estados Unidos. Si Méde los precitados tránsitos sobre I es l;ua quiera ~tra nación en los extremos
mar Pacífico, lo hará teniend
os go os de MéXIco y California y sobre el
·
d
.
o en cuenta las mi
d. .
c1ones e reciprocidad que se .
,
smas con 1c1ones y estipulaimponen a los Estad U .
os rudos por los términos
d e este convenio.

Lista de mercanczas,
,
a¿·¡unta al artículo 80.

"Animales de todas clases A d
.
Cacería.-y huevos frescos _:_A ra os y barrotes de hierro, sueltos.-Arroz.1d
.
zogue -Carb6 d
. dr
a as y ahumadas -Casas de
d .
n e pie a.-Cames frescas sa
.
·
ma era d hi
, Chile ó pimiento colorado n·b . y e erro.-Cueros al pelo.-Cuernos . - 1 UJOs y model d
, ·
·
monumentos y botes.- Botes d t d
las os e maquinas grandes edificios
1,
e oasc esyta '
,
os nos de la frontera -Es b
.
manos para la navegación de
b 11 ( •
.
co as y materiales para ha 1
ca a os Bndle Bits).-Fruta f
cer as.-Bocados para
1 ha
.
s rescas, secas y azu
d
.
p anc s para imprimir ó graba
las ·cara as.-T1pos, espacios
·
r, reg
vmetas y f ta d ·
•
'
impresos de todas clases á la rústi
A '
m
e rmpnmir.-Libros
teca y queso.-Mapas geográfic;t- , rc:5.-Madera en bruto y leña.- Manen bruto y labrado.-Máqui
, . y nau cos y planos topográficos.- Márrnol
d
•
nas e mstrumentos de
· ¡
'
e mmas, y para el desarrollo de las artes 1 ~gn~u tura, y para el laboreo
sueltas ó para ser compuestas - P I d . y as ciencias, con todas sus piezas
.
.
a os e tinte -P
d 1 . ,
y cemza.-Plantas árboles y a b t
. .
esca o, a qu1tran, trementina
Sillas de montar-S'omb
dr us os.-P1zarras para techos.- Sal comu'n
·
reros e palma - Es
.les de camero.-Toda clase d
.
tuco (gypsum).-Vegetales.- Piee granos para hacer pan·-Har·ma.- L ana.-

557

�Tocino.-Sebo.-Cuero y efectos de cuero.-Toda clase de tejidos de algodón,

ARTÍCULOS CONVENCIONALES

excepto la llamada manta trigueña.
"Art. 9o. En aplicación de los artículos 14 y 15 del tratado de 5 de Abril de
1831, en el cual se estipuló lo relativo al ejercicio de su religión para los ciudadanos de México, se permitirá á los ciudadanos de los Estados Unidos el
ejercer libremente su religión en México, en público ó en privado, en sus casas
ó en las iglesias y sitios (places) que se destinen al culto, como consecuencia
de la perfecta igualdad y reciprocidad que según dice el segundo artículo de
dicho tratado, sirvió de base al mismo. Podrán comprarse las capillas ó sitios
para el culto público, serán considerados como propiedad de los que las compren, como se compra y se conserva cualquiera otra propiedad, exceptuando de
ello, sin embargo á las comunidades y corporaciones religiosas, á las cuales las
actuales leyes de México han prohibido para siempre el obtener y conservar
toda clase de propiedades. En ningún caso estarán sujetos los ciudadanos de los
Estados Unidos, residentes en México, al pago de empréstitos forzosos.

"Art. 10. En consideración á las precedentes estipulaciones y por vía de compensación á las rentas á que renuncia México permitiendo el transporte de
mercancías libre de derecho por el territorio de la República, conviene el
gobierno de los Estados Unidos en pagar al gobierno de México la suma
de 4.000,000 de duros, dos de los cuales se pagarán inmediatamente después de
canjeadas las ratificaciones de este tratado, y los otros dos millones quedarán en
poder del gobierno de los Estados Unidos, para pagar las reclamaciones de
ciudadanos de los Estados Unidos contra el gobierno de la República Mexicana,
por daños y perjuicios sufridos ya, después de probada la justicia de esas reclamaciones según la ley y el uso de las naciones y los principios de equidad, y se
pagarán las mismas á prorrata, hasta donde lo permita la citada suma de dos
millones, en cumplimiento de una ley que expedirá el Congreso de los Estados
Unidos, para la adjudicación de la misma, y lo restante de esta suma se devolverá á México por los Estados Unidos, en caso de que sobrase algo después del
pago de las reclamaciones reconocidas como justas.
"Art. 11. Este tratado será ratificado por el presidente de los Estados Unidos,
con el consentimiento y consejo del Senado de los Estados Unidos, y por el
presidente de México, en virtud de sus facultades extraordinarias y ejecutivas,
y las respectivas ratificaciones serán canjeadas en la ciudad de Washington,
dentro del preciso término de seis meses, á contar desde la fecha de su firma, ó
antes si fuese posible, ó en el asiento del gobierno constitucional, si el presidente y el Senado de los Estados Unidos hicieren algunas alteraciones ó enmiendas que fuesen aceptadas por el presidente de la República de México.

558

"Por .cuanto, a' causa de la actual guerra civil d
, .
en consideración al estado de d
d
e Mexico, y particularmente
México y los Estados Unidos p esodr en en que se halla la frontera interior de
1
' ue en presentarse oca .
para as fuerzas de las dos Repúblicas obrar
. s10nes en que sea necesario
hacer cumplir estipulaciones de tr t d
de concierto y en cooperación para
en el territorio de una de I d a a ,ºs. y conservar el orden y la seguridad
•
as os repub!Jcas • po ta
h
gu1ente convenio:
'
r nto se a celebrado el si-

"Articu
' lo primero. Si se vi l
al
dos existentes entre Méxºc o larenE gunas de las estipulaciones de los trata
d 1 .
I o y os
stados Unidos ó . li
•
e os cmdadanos de una de las d
, .
' s1 pe grara la seguridad
y el gobierno legítimo y reco ·aºs drepubh:as dentro del territorio de la otra
·
noc1 o e aquella
a·
tivo, hacer cumplir dichas estip 1 .
ó
no pu iere, por cualquier mo.
u ac1ones proveer á
"d
gatono para ese gobierno el recurril' 1
esa segun ad, será oblilo pactado y á conservar el ord
al otro p~ra que le ayude á hacer ejecutar
república donde ocurra tal d edn y a _segu~dad en el territorio de la dicha
,
esor en Y d1scord1a y en
·
es pagara los gastos la na . , d
'
semeJantes casos especia1
.
c1on entro de cuy t . .
mtervención; y si ocurriere al , d
o emtono se haga necesaria tal
las autoridades de ambas ~ esod~den en la frontera de las dos repúblicas
mas mme iatas al punto d d
.
'
ºó
on e existe el desorden
0 b rará n de concierto y en coo
peraa n para arrestar
·
,
que hayan perturbado el orden 'bl"
1
y castigar a los criminales
blicas, y con este objeto pod á pu ico y a seguridad de una de las dos repú,
r arrestarse á los culpabl
"d
es en cualquiera de las
dos republicas y entregárselos á 1
t .
h
as auton acles de la
, bli
ono se aya cometido el crimen. l
I
repu ca en cuyo terrilo relativo á los gastos que
. . a natura eza y carácter de esa intervención
. .
ocasione y á la manera d
,
cnrnmales, serán determinados y regl
d
e arrestar y castigar á dichos
.
amenta os por un
·
partamento eJecutivo de los dos gob'1ernos.
convenio entre el De"Art.
'd 2o. Este convenio será ra ti'f'icado por el p 'd
d
.
res1 ente e los Estados
U m os Y por el presidente d Mé .
.
.
e
x1co en virtud de su f
I d
nanas y eJecutivas, y las respectivas tifº .
s acu ta es extraordide Washington, dentro del preciso: i~c1odnes ~rán canjeadas en la ciudad
f ch d
f'
rmmo e SCIS meses á
ta d
e . a e su irma, 6 antes si fuere osible 6
.
'
con. r esde la
tuc1onal, si el presidente y el Se ~ d Í en el asiento del gobierno constialteraciones ó enmiendas q f na o e os Estados Unidos hicieren algunas
ue uesen aceptadas pore1 pres1'dente de la República
de México".

559

�LAS GENERACIONES ADULTAS BAJO EL ESTUPOR
( Investigación Tentativa)

ANGELES MENOIETA ALATORRE

Academia Mexicana de Sociologia

Prólogo
LAs GENERACIONES CARECEN de perspectivas para juzgar con acierto su problemática inmediata; guiadas por su intuición, eligen caminos dentro de las alternativas que las circunstancias les prestan, pero sufren siempre, bajo la duda,
el temor de no saber cuáles serán los resultados de su elección.

"

En épocas de conflicto o de cambio social, esta preocupación se acentúa ante
las múltiples respuestas a una situación dada. Frente a los hechos más espectaculares suelen haber visionarias de pronóstico reservado, en tanto que otros
estudian los diversos elementos de juicio para revisar los hechos, concatenar
relaciones, explicar las incidencias dentro de la movilidad social, con el objeto
de llegar al conocimiento del fenómeno estudiado. Dentro de este segundo menester, se circunscribe esta tentativa de investigación.
La rebelión de los jóvenes es fenómeno social que parece haber alcanzado
-de pronto..- los primeros planos en la historia, a partir de la segunda mitad
del siglo XX. El movimiento ha provocado reacciones y alteraciones: 1) en la
tabla axiológica de valores y por lo tanto en la conducta; 2) en la formación
de la conciencia crítica de las nuevas generaciones y por lo tanto en la tradición;
3) en la estructura de las instituciones y los gobiernos o sea en las sociedades
establecidas, y 4) en las relaciones familiares, creando una situación de confücto.
El fenómeno de la rebeldía estudiantil ha sido sometido a estudios, para
defenderse, atacarse, calumniarse y puesto a examen público, en cambio,

561
H36

�acaece que la respuesta de los adultos no ha sido tema de reflexión. Existen,
claro, consideraciones aisladas que han expuesto sus opiniones como dueñas
de la verdad, pero no se ha sometido la respuesta adulta a un análisis comparativo o por lo menos a un intento de presentar las diversas actitudes dentro
de una panorámica general.
A priori, se advierte un denominador común de la respuesta adulta frente a
la rebelión de los jóvenes: la del estupor.
Más allá de los límites del patemalismo, la conmiseración o el perdón, incluida la iracundia o la aparente indiferencia que funciona so capa de disfraz, los
adultos han sido sobrecogidos de miedo pánico, han sufrido el trastorno de
sus conciencias y devienen en la preocupación angustiosa.
Zarandeados, vituperados, agobiados bajo el peso de las acusaciones, que
han aceptado bajo un increíble sentimiento de culpabilidad, la generación
adulta parece haber quedado sin palabras.
Esta es una breve revisión -con apoyo documental- de las dinrsas reacciones y actitudes de la generación adulta frente a la rebelión de la juventud.

l. La rebeldía de la juventud

,,

A partir de la segunda mitad del siglo XX, como consecuencia de la acción
desmoralizador~ de dos grandes guerras mundiales, del desarrollo técnicoindustrial y el principio de la era atómica que se inicia en forma violenta Y
destructiva, amén de los problemas pal'ticulares de los pueblos como la descolonización, la "puesta en duda" de los valores de la tradición y de la corrosiva desacralización, se origina una protesta juvenil que asume las formas
más diversas, desde la agresión, la violencia o la evasión, hasta las formas más
sutiles par-a lograr adeptas que toman nombres extraños: politización, aggiornamiento, concientización.
Este fenómeno que se levanta fundamentalmente contra el orden constituido,
el establishment, alcanza los primeros planos en la conciencia pública de los
pueblos y parece dejar atrás otras protestas de injusticia como la situación de
fa mujer, el conflicto racial y la colonización. Digo que solamente parece,
habida cuenta de que basta reflexionar un poco para advertir que los problemas de un período transitorio, como es la juventud, no podrán ser más importantes que la protesta contra injusticias permanentes y seculares.1
1

Por ejemplo, el "poder Negro" tiene en jaque a la sociedad norteamericana. La

562

La rebelión juvenil comenzó a manifestarse por medio de una serie de actitudes Y costumbres estrafalarias meramente superficiales como: apasionamiento
por la música estridente, símbolos "sicodélicos", modas extravagantes y mística oriental, para asumir caracteres graves como ruptura contra las normas
morales de los pueblos y llegar a la violencia contra las instituciones y la autodestrucción evadiendo la realidad por medio de la drogación.
En un mundo de odio, de agresividad comercial, la bandera del amor sin
discriminación de religión, sexo, categoría social, obtuvo simpatizadores y adeptos. To~o lo que _n:,cesitas es amor "Ali you need is love", decían los Beatles y
la canc1on se rep1tio en boca de todos los jóvenes y fue traducida a todos los
idiomas.
Aparte de los motivos sociales apuntados, ¿ a qué se debió esa corriente
gigantesca que encontró prosélitas en todas las capitales del mundo? Podría
responderse que a los efectos de los medios de información y a la publicidad
pero yo considero que hubo algo más: una campaña muy inteligente sobre eÍ
núcleo básico de la sociedad occidental.
Fue en la familia donde la rebeldía juvenil asumió los caracteres más de~oledores; se puso en entredicho la autoridad moral, se rompieron los tabúes
unpuestos por las costumbres adoptando una actitud previsor-a y crítica. No
hubo perdón, ni compasión, ni generosidad para juzgar a la sociedad adulta
de la que formaban parte los padres. Así es fácil entender que este movimiento
se expandiera con virulencia explosiva a todos los otros aspectos de la comunidad, como las escuelas y universidades, el enfrentamiento al orden institucional y la autoridad pública.
Inmediatamente apareció una gigantesca bibliografía, elaborada por los autores, generalmente sobre este fenómeno social.2

"Revolución Africana" ha emancipado a cerca de 200 millones de seres humanos entre
1946 Y 1963 y ha dado lugar a 28 Estados nuevos.
(Ver: Ziégler: Sicología de la nueva Africa).
En cuanto a la situación de la mujer, que ya soñaba A. Caso, véase el Boletín documental sobre la mujer publicado por la C.I.D.A.L., de Cuernavaca y las conclusiones
del Seminario sobre la educación cívica y política de la mujer" celebrado en Helsinki.
( agosto 1967).
• Bell and Kristol Confrontation: Basic Books, Inc. Hopkins, Jerry: El libro hippie.
Ed. Brújula. Medicine de France: Juventud drogadicta. Sabater, Tomas. Los delincuentes jóvenes. Editorial Hispano Europea. Juventud inadaptada, una acusación. Editorial Nova Herrando. Gamoneda. Los jóvenes. Ed. Everest. Fullat. La juventud actual,
nuestro futuro. Ed. Nova Terra. López lbor. Rebeldes. Ed. Rialp. Paloczi-Harvath.
La juventud, esperanza del Mundo. Ed. Plaza &amp; Janés. Zcinden. Problemas de la
juventud de hoy. Folia Humanistica. Sierra Partida, A.: Raíz y razón de los problemas
juveniles. Ed. Memphis. Problemas de la juventud contemporánea. Frente Renovador

563

�El joven, huérfano del mundo, desecho de la sociedad de consumo
• repetl· d as h asta .el . cansancio para lograr
Las frases de la protesta juvenil,
verosimilitud, fijan las antenas para orientar el movmuento.
.
"Salud, hijo de papito y del Seguro Social. S~lu:,f de:ec:e~ ~~:;:.~ie!:! de~
consumo. Permítame presentarme: Jacquot, u r an
las aulas
letrero francés ( Gaourion. Los padres) En pancartas y ~~~.os, en
y
. ·¡es mexica
· nos·· "·1 Muera la momiza ..
los volantes estud1anti
,
.
·
· ·6 C el tabu
Naturalmente "lo sagrado" del matrimoruo se su1eta a rdev1S1 n.l ;pecetáculo
.,
d
tropel a ver el acto sagra O en e
sexual y los Jovenes acu en en
1
.
. . "la pareja:
.
"Cal ta" No hay tal amor en e matnmoruo.
representativo
. ~u ·
as" (Régine Gabbey). La püdora anticonflorecimiento o asfoua de dos person
.
.
ogánuco es sustituido en
. unidad y el matnmoruo mon
1
ceptiva provoca ª mm
.
M, •
por las "collectifs" o
, ·ca -hay también en ex.1coEuropa y en Norteamen
.
"Kibbouts ni centros de
"comunas". Habían aparecido en Dmamarca, n~ son
ara formar nue-

~::\=::

amor libre, sino familias células qu: b~~~
iuerz.a para vivir"
vas unidades de las que esperan mas I r '
l Ob
teur) "Son 1·6venes
.
"M .
. de quince" Le Nouve
serva
.
'
(Guy S1tbon.:
atnmo~o. ·es ni dro adictos ni pervertidos, pero quieren
1
tienen trabaJo, no son m hipp. ' .
gd' .
¡' (!bid. Sitbon) . En México,
ue no sea el matrunoruo tra ic1ona
otra cosa q
.
E 'lsi ( 1971) la presencia de una comuna
una reportera mforma en xce or en
din . ( y patética)
en la cual uno de sus miembros expresa su más extraor ana
la a eaven tura, cuando desnudo frente a su pareja siente que ha superado
gr
sión sexual.

. .

.
•d d
Cunde el desasosiego en las escuelas y uruvers1 ;
siguen éxito en Aleman_ia, F~ncia, Ja~n, Esta os
Bretaña, Argentina, Brasil, Chile y MéXICO.

Los moV1ID1entos con-

esU .d

ru os,
,

Holanda Gran
,

"Continúa el combate en la Universidad" (Be~not: L Express) co~t=
.
"
och
los estudiantes de Soc10\og1a que sean revo
,
cita curiosa: No repr . o a tán
1 d tados Disciplina joven, desmemus estudios es
ma
ap
·
lo son, porque s
S . 1 , no ha conseguido encontrar su
brada entre varias tendencias, la ocio og1a
una disciplina aguafundamento teórico, nadie quiere acogerla en su seno, es

.

ª

fiestas".

La.";:

ión d, una contracultura. W. Sawin, Thompson.
Estudiantil. Rosza~, ~eodore.
ía del movimiento estudiantil, véase obras de:
.Al borde de la Hutona. Para la td
g
•
C hn Bendit Encuesta Gallup y
p 1 Sartre ent:rev1s tas con o
,
Herbert Marcuse, Jean au
. '
. 1 d la 1·uventud El papel d, la juventud
· d J ¡ Foro mternaciona e
·
C
sobre todo la Memona e
nizado por Arte y Cultura, A. •
,n la sociedad contemporánea. Ed. Coparmex., orga
México, 1969.

· 564

En cada pueblo, se enlaza con los acontecimientos que más duelen. En Estados Unidos, es la oposición a la guerra de Vietnam y el deseo de suavizar la
pugna racial ("Crisis en Columbia", Public Opinion Quarterly). "Los profesores han asumido un rol principal en el proyecto de llevar a los estudiantes
negros al interior del campus" ("La generación 69 y los años violentos", Newsweek). Se insiste en llegar a la Universidad crítica (Nacimiento de la universidad crítica. Gausseen) .
Viene después el enfrentamiento al poder constituido. Comienza el verano
sangriento en París, Francia. El presidente Charles de Gaulle dice sí a las reformas universitarias y no a la ola de desórdenes mientras cuatro millones de
obreros en huelga miran cómo el Parlamento da un voto de censura al gobierno .
En México acaece otro hecho penoso, en Tlatelolco, el 2 de octubre un poco
antes de las Olimpiadas, acontecimiento estudiado hasta el momento en forma
parcial, por silencio de la parte acusada [Sombras de Berlín ('36) en México
('68), Spitzer y Cohen], (La noche de Tlatelolco. E. Poniatowska. Ed. Era).
La participación de miles de jóvenes inocentes o engañados que fue disuelta
con las armas provocó una profunda herida en la conciencia pública, la cual
se mantiene a flor de piel por no haberse esclarecido los hechos.
En las IX Jornadas Pro Juventud --0rientaci6n vocacional y capacita~ión
profesional- realizadas en Querétaro, en mayo de 1971, se publicó uno de los
mejores artículos sobre las características de la juventud, para intentar un esbozo de marcos conceptuales del fenómeno juvenil que agrupen, interrelacionen y jerarquicen tantos y tan valiosos datos y manifestaciones aparentemente
aislados emanados de estudios sociales, económicos y culturales. Ahí se intenta
un perfil de la cultura juvenil con estos rasgos:
a) optimismo, los jóvenes se mueven por ideales y conceptos capaces de
suscitar su emotividad; b) apasionamiento; c) osadía; d) generosidad; e) mnovación y f) afán de justicia.
Sus características negativas son: a) radicalismo; b) irreflexión; c) sugestibilidad; d) personalismo; e) desorientación; f) criticismo; g) rebeldía; h) condenación -el gran avance técnico acentuó las injusticias sociales y el desorden
moral, lo cual parece haber fructificado en una filosofía de la destrucción,
resultado quizá de la filosofía existencialista-; i) estridentismo, y j) antiautoritarismo.

Y concluye el autor, Alejandro Phelts Rodríguez "nosotros pudimos llegar
a pensar, que la juventud estaría más bien orgullosa de una civilización que
ha llegado a lo más profundo del océano, haciéndolo habitable por largo tiempo, que ha permitido al hombre poner su pie en la Luna y ha descubierto los

565

�secretos del átomo. Sin embargo, nuestra juventu?, ~uizá con más fina apreciación de las situaciones, siente la tremenda. des1lus1ón de encontrarse presa
en las redes de esa civilización"·ª

Las di/erentes reacciones psíquicas y actitudes soc~ales de la generaci6n
adulta frente a la rebeldía de la Jttventud

El ob1'eto de este estudio -y como tal de carácter imparcial- es llegar a sugelanteo formal del problema que nos
rir lineamientos par~. la esftruc~urahiop6~ is tesis de interpretación sobre la
ocupa el cual perrmtrrá orrnu ar
es o
investigación documentada -testimonial- de los hechos.
, .
.
. el perfil psicosocial recurrimos a la forma esquemattca.
.Para preasar
meJor
ASPECTOS DEL PERFIL PSICOSOCIAL DE LA GENERACIÓN
ADULTA FRENTE A LA REBELD1A DE LOS JOVENES
Hecho

Reacci6n emocional

Extrañeza
Asombro
Turbación
Sorpresa
Desconcierto o confusión
Inquietud
Aturdimiento
Pesadumbre
Espanto
Fascinación
Conmoción
Rechazo
Estupefacción
Ira

Actitud social

Denominador
común

tolerancia
escepticismo
falsa indiferencia
actitud nervisora
llamamiento al diálogo
preocupación
asombro
actitud abrumada
autocondenáción
romanticismo a ultranza

(alabanza)
sentimiento
de culpabilidad
toma de conciencia
protesta
represión

(Más dos formas bipolares, por Condiciones sociales específicas) ·
,
M
de 1971 "La ju• IX Jornadas ProJuventud. Memoria. Estado de Que~etaro;, ayo
,
.
.
a
la
organización
de
nuestro
tlempo
•
ventud, d esaf10 crea0 vo

566

l. Tolerancia (reacción atenuada de extrañeza)
La actitud tolerante y asaz compasiva, ha sido la menos violenta de las
reacciones de los adultos. Se apoya en la creencia de que subsiste la lucha
generacional, la cual debido a la rapidez del cambio social provoca un enfrentamiento más drástico con la tabla axiológica de la tradición. Como en la tolerancia, hay implícita una conciencia de superioridad que magnifica a la
generación adulta; esta actitud es una de las que más hiere a la juventud
violenta por el paternalismo que encierra.

2. Escepticismo (asombro)
Es una respuesta típicamente adulta, del que se considera inmune y ya está
en la otra orilla. La experiencia parece dar una confianza de inmunidad. Se
duda de la posibilidad de un cambio radical. No se niegan los hechos, sino su
eficacia. Dice Duverger: "Salvo en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial,
no se habían levantado barricadas en París desde 1871" y adelante "hay un
doble error que cometen por un lado los discípulos de Herbert Marcuse y por
el otro los marxistas ortodoxos. Los primeros creen que el fermento constituido por los estudiantes o los grupos marginales, modificarán las instituciones
superdesarrolladas: los segundos se equivocan al creer que basta la actividad de
estas organizaciones. Son los jóvenes un detonador eficaz pero sin explosivo
suficiente" ( La revuelta de la juventud).

3. Falsa indiferencia (turbación)
Aparenta desdén, pero es una actitud tensa, de visible turbaci6n. Los cantos
de los jóvenes -según Platón una forma peligrosa de enajenación mental, hoy
comprobada-y su música, tienen letrillas repetidas (slogans) una de las cuales dice "déjalos ser" ( Let it be); pues bien, los adultos parecen acatar esa
súplica, pero es aparente: hay encono, rabia contenida o egoísmo contumaz; la
prueba de ello es que mantienen esa actitud solamente mientras no atañe a sus
vidas particulares o a sus propiedades.

4. Actitud nervisora (sorpresa)
Es una respuesta serena, científica, típicamente intelectual. Se inclina a
estudiar el problema como reacción a la sorpresa de una situación de cambio.
En México baste mencionar los estudios del Primer Foro Internacional de la Juventud organizado p&lt;;&gt;r Arte y Cultura, A. C. (en mayo de 1969) ; del Seminario

567

�Interamericano de Educación y Comunicaciones sociales (efectuado en mayo
de 1971 y en el cual se estudia la educación liberadora contra la comunicación
enajenante) , y las Jornadas Pro Juventud; realizadas en varias ciudades del
país. Material de estudio riquísimo lo constituyen los artículos de fondo de
las publicaciones diarias.

5. Llamamiento a la cordura y al diálogo (desconcierto)
Generalmente las asociaciones culturales, los funcionar-ios públicos, los rectores de las universidades y los escritores han hecho llamamientos sensatos
cuando los movimientos juveniles han llegado a situaciones graves. Recordamos el dramático llamado del lunes 9 de septiembre de 1968, del Rector e
ingeniero Javier Barros Sierra, un poco antes de la ocupación militar de la
Ciudad Universitaria en la ciudad de México.
6. Preocupación (inquietud)
En septiembre de 1971 se realizó por primera vez en la República Mexicana
un festival de música moderna ( Avándaro, Estado de México), que concentró
a una multitud calculada en 150,000 jóvenes en 50,000 metros cuadrados.
Una ola de protestas se levantó por este hecho, algunos precisando que esa
protesta hueca no tenía relación alguna con los sucesos del 68; otros, enlazando este asunto con la "norteamericanización" de la sociedad mexicana.
Independientemente de los comentarios, la realidad fue que en una noche de
música hubo consumo de drogas y nudismo.
"Nos preocupa profundamente lo que ocurrió esta semana en Avándaro.
Los jóvenes de hoy configuran su vida con elementos diversos a los que correspondieron a la generación adulta. Ello quizá produce una falta de entendimiento, pero no ha de causar la condena de sus hábitos y sus costumbres sólo
porque son ininteligibles.
"En este caso se advierte una "Imitación" irracional, extralógica, de reuniones
musicales semejantes, originadas en Inglaterra y los Estados Unidos. Se la
repite aquí mecánicamente. Priva el mercantilismo en la organización. Es tiempo de que piensen los jóvenes en el grave daño, el perjuicio acaso irreparable.
Es hora de que se den cuenta de que se les maquiniza en actos que quieren
ser simbólicos de antimaquinización" (Excélsior, 13 de agosto de 1971) .
7. Aturdimiento (asombro)
"En algunos profesores y estudiantes, se produjo una reacción de azoramiento total" (Dra. Paula Gómez Alonso Tlatelolco 68, p. 266).
568

8. Actitud abrumada (pesadumbre)
A menudo, la rebelión o la protesta de los jóvenes, sobre todo de los adolescentes, asume una actitud extrema: el suicidio. Se ha interpretado como un
acto para llamar la atención, pero hay algo más: el adolescente toma conciencia de sí mismo oponiéndose al pobre ( El suicidio de los adolescentes) ;
pero adult~ ante ese _hecho se encuentra "inmerso en una contradicción que
se qwere olvidar: la vida desemboca en la muerte".

:1

. ~'Los psicólogos han demostrado la importancia del despliegue de la agresividad del padre ante sus hijos -teoría en la que no estamos de acuerdopues si ~I padre nunca es agresivo el niño nunca se siente protegido. . No serí~
necesario que esta agresividad se pudiera manifestar de otra manera,&lt;: y mejor,
que sobre el volante de un auto? (los niños adornan esto: 'Más rápido papá.
oh, sí, más rápido, pásalo') . Después de la rebelión contra los padres .;eremo:
la de los padres? Después de la hora del padre abrumado debería ve~ir la del
p~dre rebelado":, Un juicio excesivo: la dimisión del padre pero la preocupac1on toma tamb1en el lugar de los jóvenes.
Los escritores advierten y denuncian el "Riesgo actual de la sociedad: Suicidio e~stencial", para los que se niegan a aceptar el cambio: "una sociedad,
cualquiera, que pror,rogue agónicamente el mito de la conciencia objetiva
para degradar la experiencia visionaria, de hecho cometería un suicidio
existencial".4
9. Autocondenación (espanto)
Una perturbación grave, crítica, ha aceptado la incriminación que ha hecho
la juventud a la generación adulta. Estos, han rasgado sus vestiduras.
Dice la lógica que uno de los sofismas consiste en presentar como verdadero
lo que es falso. La experiencia conmovedora de los adultos, condenándose a
sí mismo, ha sido una de las dimisiones más arrasadoras. Los adultos han admitido que ellos son los culpables de las guer-ras -aunque por supuesto han sido
en su mayoría víctimas inocentes de la maquinación de los trust de los
mercaderes de la sangre y de los grupos bélicos de los pueblos-; han admitido
ser autores de la sociedad de consumo y de la agresividad económica. Aceptan
su culpabilidad en los asuntos de las cámaras de gas, de Hiroshima y de
Vietnam y hasta de Biafra o Pakistán. Se sienten copartícipes de estos actos,

• PIAZZA, Lurs GUILLERMO, "Suicidio existencial" Excélsior. 21 de septiembre de
1971 (a propósito del happening de Avándaro) .

569

�sin advertir que son víctimas, como los pueblos del mundo, de los complots
esclavistas.
Conscientes de un sentimiento de culpabilidad -que no sé por qué llevamos
los seres humanos como una carga maldita-, se acumula el proceso de minusvalía que termina en la confesión.
Confeso el adulto, el joven se siente con causa justa y santa. Así se ha
llegado a un mundo sin perdón.
Esta aceptación claudicante, en la cual los hijos son rebeldes "con causa",
provoca la liberación del remordimiento del adulto, pero daña cruelmente la
conciencia juvenil al justificar implícitamente su conducta.
Como me he referido a la película Rebeldes sin causa que dio comienzo,
en gran parte, a la revisión sicológica entre las relaciones de padres e hijos,
conviene referirnos a cierta conjura deliberada para transformar la realidad
social. Baste citar, por ejemplo, los crímenes cometidos por los hippies de la
comuna de Mason, en California, E. U., que horrorizaron al mundo y posteriormente la filmación de una película -Joe- en la cual se cambian
todos los papeles y son los adultos los que hacen una cacería sangrienta para

que ,llegó
al sacrificio
JI
.
ose de 1a Colma)
. Y que eva con gracia el terrible peso de tener razón"

(J

Se refiere a los jóvenes que estuvieron can
arrebatados de pasión Pero e t
11
tando en Tiatelolco, ingenuos
.
·
n re e os estaban ta b'' 1
'
cend1ado camiones hecho "e
. .
m ien os que habían in'
xprop1ac1ones" rob d
1
~
a muchos; también los que hab' 11 d '
a o a os companeros, golpeado
ian ena o a la ciudad d . 1
as
compañeras
que
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dieran
"
.
.
e msu tos y exigido a
1
servicio sexual" cuando tab
en 1os recintos universitarios J t
,
.
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,
· un a 1os lideres hm ·
1
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adoctrinado
en
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.
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os adultos que los
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causas, unaonaba un "
d f
se . a puesto en claro entre la conciencia (iblica
~,ar e ondo" que no
el Juego aquella multitud insens ta?
p
. ¿A qwen le estaba haciendo

°

a .

Pero lo cierto es que nadie esca , a la f . . ,
juvenil, convencida ingenuamente :
ue ascma~io~ de aquella concentración
iba a modificar mácicam
. . q. . su movlffilento -hecho de cantostrallada -inclusive ºpor seunste l~s InJufstmas sociales. y ante la juventud amemismos rancot' d
.
1
yo misma, dejó de levantar los ~
#ira ores en oquec1dos- nadie, ni
punos en sena! de protesta C
1 .
gunos h echos empiezan a aclararse 1 .
.
. on e tiempo, alpiar la dimisión de sus ideó) .
a misma Juventud ha tenido que contemaceptación de sus propias liJ~~io::ugna entre los líderes y la conmovedora

t

presentar a los jóvenes como víctimas.ª
11. Sentimiento de culpabilidad (conmoción)

10. Romanticismo a ultranza (fascinación)
No es difícil entender la más conmovedora de las reacciones del adulto: su
entrega a las causas de la juventud para rescatar el naufragio de la propia.
Patéticamente es la actitud que causa mayor burla entre los jóvenes. El adulto
asume, desde la melancólica añoranza de su propia juventud, una franca renunciación a la reflexión. Una época de la vida. sobrevalorada por su filosofía insensata, provoca la franca claudicación del adulto que pasa emocionado a la
otra orilla.
Justifica el adulto su actitud, con la presencia de la juventud honesta. Deja
el temor ("A los 40 años siempre nos parecemos a nuestro padre" André Malraux) y dedica alabanzas: "La más hermosa generación que ha dado México

¿ Quiénes son los culpables de la rebelión de 1 •
?
los depredadores sino los ideó)
L .
a Juventud . : los adultos. Pero no
,
ogos. a Juventud a pesar d
'd 1·
Han sido siempre I
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'
e su i ea ismo, carece
de reflexión.
E.
1
os pensa ores los que levanta I b d
Jemp os: la juventud francesa de 1789 t , ·1 .
1
n as an eras.
adultos; los jóvenes comunistas de 1917 1 ema e ~pu so de los enciclopedistas
los muchachos que logran la autonomí~ ~: ~:nsa~1ent?s de Ma~ y de En_gels;
que los adultos les regalaron la 'd . 1
• 1:1mvers1dad Nacional confiesan
.
I ea, e monmiento actual f
b
e1 existencialismo filosófico y' postenormente,
.
sus Ma
ases en
en las ideas deiene
Sartre
y otros.
•
reuse

Luego es lógico pensar en ese sentimiento de culpabilidad intelectual.

12. Toma de conciencia (rechazo)
• Conviene precisar que, dentro de la imparcialidad de este ensayo, se presentan
indistintamente las diversas formas de la rebeldía juvenil, desde los movimientos violentos, los hippies, las protestas estudiantiles y las convencidas de buena fe, hasta los
aspectos más censurables.
Asimismo, para prestar met6dicamcnte las diversas actitudes sociales de los grupos
adultos, se incluyen acontecimientos que no están citados cronológicamente.

570

Podría
llamarse a esta actitu
• d bp1ca
, . "concientizaci6n" de los adult F
1
ma e grupo de los que no están de acuerd
h
os. ordose al riesgo de ser ·uz ados co
~ a rec azar los ataques, enfrentánlos que se deciden a ~n!r los pu::sd::r;;ilt::•í::rrados o conservadores. Son

571

�Ross Toole, profesor de Historia en la Universidad de Montana, dice que está
fastidiado de los niños consentidos: "Tengo 49 años. Tendré todos esos años
y me costó mucho trabajo llegar adonde he llegado (no muy lejos que digamos) . Me crié en la depresión; perdí cuatro años en la guerra; sé lo que es
el sudor; soy un hombre liberal, normal y estoy harto de los hippies, cansado
de buscar entendimientos. El mayor error de los adultos es la abdicación de
su deber, su pusilánime capitulación ante los jóvenes" (Billings Gazette. Broad-

de 1971" R
d 11 ·
lai.ar. Juni:vde e197~~ti~::; ~:7:c~i; y Servicio: de Alfonso Pérez de Sajunio? Programa 24 horas d l 18 d . ~as ,Que hubo detrás del 10 d,
• e
e JUDlo de 1971.

Dos formas bipolares:
La actitud del padre y la reacción de la madre

way, 1970).

13. Estupefacción (protesta y dimisión)
Se ha admitido como un hecho, que los estudiantes han encontrado apoyo
irrestricto en sus maestros. Esto no es del todo cierto. Ha habido dimisiones,
protestas y sufrimiento. Me consta, por ejemplo, la amarga decepción de muchos maestros que han sido sorprendidos ante la acusación de sus alumnos,
los cuales han puesto en tela de juicio su labor docente. Otros han sentido
como una porfanación, los hechos impublicables que han ocurrido en el recinto sagrado de las aulas, como otra desacralización. Algunos han apresurado
sus jubilaciones o han renunciado a sus puestos, frente a los insultos que
proliferan en los muros y pizarrones. Me consta también de los que han sufrido daños irreparables en su salud y han sido perturbados en su vida emocional. Algunos han padecido infartos ante las armas empuñadas o el asesinato
de las jóvenes dentro de los planteles. A los que han sido amenazados o
coaccionados, se les ha presentado un grave problema moral. Los rectores
han sido soezmente injuriados y uno murió a temprana edad. Un procurador
de la República dimitió y el gobernador del Estado de Nuevo León presentó
su renuncia antes de firmar una ley que estaba contra sus convicciones.
14. Ira (represión)

Los que tienen autoridad frente a los jóvenes han asumido tres actitudes
subsecuentes: buscar el entendimiento, adoptar una actitud firme y, finalmente,
asumir una energía total. Esto ha sucedido en muchos hogares y también en
la autoridad civil.
Respecto a la represión oficial de 1968, remito al lector a los informes do-

Muchos padres, que naturalmente a no so .
.
manera violenta acentuand
.
y
n Jóvenes, han reaccionado de
más que t,
o _precisamente aquello que irrita a los hijos: "Valgo
u, aunque no sea Joven" arec d .
.
en un mundo de poderoso . t p
e ec": con su actitud de triunfadores
s m ereses económicos. es 1 •
, •
padre depredador y del macho abUSiVO.
.
·
a unagen t1pica del
En cambio, aunque en forro
r bl
la madre ha sido complacienteª exp ica ef por su situación en el mundo social,
y a veces rancamente co
'd "Ell
de ellos" Se ha ¡·
nvenci a.
as están
de parte
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porque sa n bien lo que
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tas, arrojaron cántaros de a
l
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ron mero en as colecmuchachos.
gua a os granaderos en Tlatelolco y ocultaron a los
Esta es u na s1·tuac1on
., parecida a las de otros pueblos "El pad
ás
m ese patriarca solemne y autoritario
. .
.
. re ya no es
plina de sus hijos. La función
~ue Vlgl~a con mano firme la discidel mandato a la del testim . pa~rna está ~voluc1onando para pasar de la era
ya no es el , .
ay una evidente revolución discreta el padre
del padre). umco maestro (Torroguy de Quéretain: Un juicio, excesivo

º1::º·

Una aguda
· ' apasiona
· da explicación sociológica pod , d
. . y q mza
.
estos moVlffiientos, el regreso a la " d
.
,,
na a vertir en
muchos jóvenes y la vuelto a un ''ma:r:~;:~sc:iatri:;10 ide~l d~ vida de
de la mujer en algunos pueblos.
o agresivo e la vida

La situación en los centros educativos

cumentales:

La juventud ha contado también con la alianza casi total d
y de los psicólogos.
e sus maestros

"Relación de los hechos de julio a octubre de 1968", Revista de la U niversidad Vol. XXIII No. l. Revista ,Por qué?, Octubre 4 de 1968, "El 10 junio

"El combate continúa en la Universidad" (Be
porque la reforma a la universidad francesa
hnnlolt Gerard, L'Express) ;
no se a evado a cabo; "Arden

572

573

�los liceos" (René Backman, L'Express) y los críticos francesse, estudian el
problema de Estados Unidos de América: "Norteamérica, país de pioneros
que han triunfado, se pregunta sobre el sentido de la aventura moderna y descubre que la prosperidad no asegura la felicidad" ("¿Por qué los j6venes rechazan el 'sistema'?"; Michel Drancourt. Rev. Réalités) y una advertencia
temible: "seguramente una cosa es cierta: el 'orden' no será restaurado
completamente en la Universidad". ( El nacimiento de la Universidad crítica
F. Gausseen. Le Monde) Este pron6stico encuentra en Latinoamérica otra
situaci6n gravísima, según estadísticas de la ONU y el severo estudio de los
investigadores Gurrieri, Torres-Rivas, Janette González y Elio de la Vega.
Estudios sobre la juventud marginal l; tinoamericana: de cada cien estudiantes que ingresan a las Universidades, solamente cinco salen con útulo, o
sea que hay una deserci6n de 95%.
La sociolog!a como escuela de revoluci6n

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

Oficina de Análisis de la Informa . , d
.
.,
UNAM ( textos de problemas a::ém:!: Drre:c~on General de I~,forrnaci6n,
en el mundo).
Y políticos de la educac1on superior
GAOURIAN, COLETIE. "Los pad res" ' L'Express, diciembre, 1968.

Como comentario marginal, pero relacionado con el problema de la juventud
visto desde el ángulo sociol6gico, hay que advertir que el estudio de la so¡
ciología ha sido acusado como fuente de revoluci6n.

BARTON) Au.EN. "Cns1s
.. en Columbia" p br
1968.
' u ic

Una circular ministerial en Francia a raíz de los acontecimientos del llamado
verano sangriento, suprimi6 la sociología como disciplina aut6noma de la enseñanza superior, con intenciones francamente represivas, pues los hombres
del orden la consideran como escuela de revoluci6n, ya que fue el origen del
movimiento de mayo de 1968. (Bennot: El combate continúa en la Universidad) . Alfred Suavy en su libro La rebeli6n de los j6venes ataca a los soci6logos
por haber sido los más sorprendidos de la explosi6n juvenil.

BENNOT' GERARO. "El combate continua
. , en la Univer.:idad" L'E p
.
~
,
x ress, mayo,

Conclusi6n

El breve análisis sobre las reacciones psíquicas y las actitudes sociales de la
generación adulta frente a la rebeldía de la juventud, han permitido observar
las diferentes formas de perturbaci6n mental que los adultos han sufrido. Ante
los aspectos de la protesta de los j6venes, generalmente ininteligibles, ha funcionado un común denominador: el estupor.
Esta investigaci6n documental se ha reducido a dar testimonio de un movimiento que modificará -para bien o para mal- las estructuras sociales del

o pinion

Quarterly, otoño de

1969

GAUSSEEN
FREOENUC. "El nacimiento
. .
. . 19,68
de la Universidad crítica", L e M ond e,
Jumo,
.
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. . de 1969.
SPITZER,
'68) " JoHN
R , v CoHF.N, HARVEY. " Sombras de Berlín ('36) en México
(
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, MAuRJcE, "La revuelta de la juventud". Le Nouuel Observateur.
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BACKMAN, RENÉ. "Arden los liceos". L'Express, Pans,
, 1969.

Instituto de Promoci6n y Servicio, A. C.

mundo contemporáneo.
( textos traducidos)
San Angel, México, D. F., septiembre de 1971.

574

575

�GUY SrrBON, encuesta de Suzanne Brogger "Matrimonio de quince" ( traducido
por Ma. Luisa !caza), Le Nouvel Observateur, septiembre, 1969.
MrcHEL DRANcOURT. "¿Por qué los jóvenes rechazan el 'sistema'?" Réalités
Revue de París, julio, 1970.
GABBEY RÉGINE. "La pareja: Florecimiento y asfixia de dos personas", Réalités
Revue de París, enero, 1971.
TARGOWLA OuvraR. "El suicidio de los adolescentes. El grito de una juventud
desorientada" Hebdo. T. C. Témoignage Chrétien, no. 1384, trad., Ma. Luisa

!caza.

UN NUEVO ASPECTO DE LA REFORMA EN Mf.XICO

DR. RICHARD A. JOHNSON,
Ex Cónsul de los EU en Monterrey.
(Traducción del Lic. Alberto García G6mez).

ToRROGUY DE QuÉRETAIN. "Un juicio excesivo: la dimisión del padre", Réalités Revue de París, noviembre, 1970.
Comentario de Edmé Domínguez a "la rebelión de los jóvenes" de
SuAVY, Ed. Calmann-Levy, 1970.

Al.FREO

Estudios de las Universidades Latinoamericanas para el Primer Congreso Latinoamericano de Orientación. UNAM, México, 1970.

Nota: La bibliografía sobre la realidad mexicana está incluida dentro del
texto.

HACE YA CERCA de treinta años que Richard Patee hizo un comentario de mi
libro acerca de la Revolución Mexicana de Ayutla en la Revista Hispanoamericana de Historia (Hispanic American Historical Review). Se lamentaba
de que yo "había sido seducido por el liberalismo". Para entonces, esta crítica
me pareció regocijante, debido a mi convicción de que la tolerancia y la
validez filosófica del liberalismo podrían proteger la objetividad del trabajo
de un historiador.
Hoy, acepto la validez básica del cargo, pero seguiría negando aún el que
la mayoría de mis contemporáneos y yo fuimos seducidos. Más bien, fuimos
condicionados a una incuestionable aceptación de las verdades del liberalismo
y de la posibilidad de escribir una historia aceptable; si bien, así condicionada. Todos nosotros, desde luego, vimos claramente que los historiadores
marxistas y clericales, no podrían alcanzar objetividad a expensas de sus
convicciones. Yo -y sospecho que la mayoría de mis contemporáneos también-, fracasé en ver la viga en mis propios ojos.
Aun entonces nadie soñó con alcanzar una absoluta objetividad. Lo que
sucedió y sigue sucediendo fue el grado conseguido: la relatividad del éxito
en los esfuerzos para divorciar preconcepciones, ideologías y creencias propias
de un día, de las valoraciones históricas. El propósito de este ensayo es el de
sugerir que las evaluaciones de la más grande época de la Reforma en México, de 1855 a 1867, requieren especiales, sin duda, esfuerzos heroicos de los
historiadores, para apartarse ellos mismos del tema de su materia.
Esto es así por dos razones; primero muchos de sus problemas exponen una

576

577
H37

�o ara atraer a los modernos escritores
contemporaneidad muy seductora c~m pl
ausa Además los franceses,
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. . , n acerca de su larga casino algunas conclusiones producto de la mvest1gac10
rrera ilustrarán mi tesis.

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rados y aun a los oponentes radica es e u
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. es propagand1Sbcas. n puna
presentando sus propias vers1on
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• · lmente Zamacms y
,
dores extranjeros, pnnc1pa
gran ;.....,pacto de la documenta, ob.Jet"ivos' pero el
uu
de construir resultados mas

ción y escritos del puro, tendieron a inclinar la balanza hacia su pos1c1on,
como lo hizo la destrucción o ineficacia de la documentación relativa a prominentes conser-vadores y moderados y sus actividades.
La absorción de mucho del dogma del puro en la elaboración del nacionalismo mexicano, acompañó una importante intensificación y ampliación de la
influencia nacionalista. Ambas consecuencias resultaron de la politización
de muchos mestizos y algunos indios durante el largo conflicto. La semideificación de Juárez, Zaragoza y Díaz, ocurrió como parte del contenido de la
Reforma y el antintervencionismo al nacionalismo mexicano. Esto, desde
luego, suministró al revisionismo lo más difícil, por no decir arriesgado, especialmente para los escritores mexicanos, aunque la revolución de Madero destruyó la santidad de Díaz.
Durante nuestro siglo unos pocos conservadores, tales como el Padre Cuevas,
un conspicuo oposito!' como Francisco Bulnes, y un puñado de biógrafos filopietistas, a quienes los lazos familiares les dieron incentivos y sanción, han
intentado acercamientos revisionistas al período o a los aspectos o a los guías
de aquéllos. Ninguno de esos escritores ha ejercido influencia destacada,
excepto Bulnes quien provocó un diluvio de piadosos elogios a Juárez.
Desde luego, magrúficas contribuciones a la historiografía mexicana han
sido hechas durante este siglo por Cosío Villegas, Arnáiz y Freg, Toro, Teja
Zabre y otros estudiosos mexicanos y extranjeros. Pero relativamente poco
trabajo ha sido hecho sobre las interpretaciones fundamentales del conflicto
de 1854-1867, o sobre el papel de los conservadores y moderados en él. Sin
embargo, estudiosos del siglo XX han editado y publicado mucho de la documentación básica sobre la cual cualquier intento mayor a examinar la tesis
de lo puro y sus evaluaciones, debe descansar. Unas pocas dispersas y no sistemáticas correcciones de las distorsiones y omisiones de lo puro, también han
sido intentadas.
Si los historiadores mexicanos generalmente no se han atrevido a hacer las
interpretaciones y evaluaciones de lo puro, los historiadores de los Estados
Unidos, incluyendo al autor, tienden a ver el período de la Reforma a través
de lentes terrenales para la determinación de un liberal, republicano, federal,
más o menos igualital'ios en una sociedad secular. Pocos estudiosos tales como
Pattee y Castañeda, intentaron alguna rectificación, si bien con prejuicio
clerical.
Probablemente, los conservadores mexicanos y los jefes moderados, cuyas
reputaciones han sufrido la mayoría severamente de negligencia y distorsión,
nunca puedan ser rehabilitados dentro del contexto del nacionalismo mexi579

578

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estimables semc1os al hbera~~smo ura:~ :1 Imperio. Sin duda, la legislaci6n
de la Reforma, la lntervenc~on, y a~6 JO h s de los conservadores seguidoliberal del gabinete de Ram1rez desv1 ~ mue o
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res de Maximiliano, y su prejuicio antifrancés fue notono.

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enfermos quienes depenespiritual de las masas y del ~estino de 1os panas y
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Algunos de los análisis precedentes obviamente aparecen como tentativos y
aun de conjetura. En tanto que una gran mayoría de monografías explore más
objetivamente los programas y actividades de las tres principales facciones y
de sus jefes, un tratamiento razonablemente balanceado de la época y de sus
personajes, permanecerá imposible. Necesitamos saber, por ejemplo, mucho más

se!~n;ti:teris nacional, todos ellos lo interpretabaln en_ t~:i:::ep:;/:::~
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Un ulterior hecho sobresaliente que debe subrayarse, a la luz del triunfante
esfuerzo del puro para marcar a todos los partidarios del imperio como traidores, es que todas las facciones llamaron a las naciones extranjeras y a voluntarios para auxiliarlos en contra de los enemigos domésticos. Si los conservadores
dieron la bienvenida a la asistencia francesa y los moderados aceptaron a Maximiliano, el gobierno de Juárez, a su vez, llev6 a cabo el Tratado McLaneOcampo, obteniendo la ayuda naval de los Estados Unidos para romper el
bloqueo de Miram6n sobre Veracruz y deportar a Santa Anna, mostrando no
poco malestar en sus esfuerzos para obtener el auxilio de &amp;tados Unidos durante la Intervenci6n y el Imperio. El hecho brutal que aparece es que todos
los contendientes estaban preparados a sacrifical' el interés nacional para derrotar a sus enemigos domésticos. Esta revelaci6n no muestra ni siquiera cuestiones de sinceridad y dedicaci6n de todos los jefes de todas las facciones
mayores. Esto sencillamente afirma la veracidad de que el inflexible sostén de
cualquier principio, incluyendo el relativismo o la moderaci6n, induce a una
estrechez de visi6n y a una clistorsi6n de percepci6n capaz de rendir resultados
contraproducentes.

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rtantes diferencias ideol6gicas, de hecho, dividiero~ a lo~ puros y
a : ;m7fe:ados. La insistencia de los moderados en la evoluocd16arrun,_menatso qp~~:
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de que und acoro
el cambio revolucionario y sus conV1cc10nes
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a~ca:rsel conL: 7:i¿as sobre el control federal y el de los go~ierno~ estatales,
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. nes arecían haber sido mas que un
intensificaron este od1~. Los puros, qwe , h~brientos de trabajo y de tierra
grupo aspirante, parec1an hab;:r::::o t:;:ndo un poco más que perder, se
que los moderados. Los mo
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d . t Deb1"do a que los mode. 1
· ' 1 y el aromo am1en o.
inclinaron hacia a p~cauc101
conservadores tendieron a conceder
rados fueron pragmatistas y los pur~sd y · 1"deolo'gicas ambas facciones
.
· a las cons1 erac1ones
,
una mayor '.111P?rtancia
oderados tanto como ellos lo hicieron uno del
extremas antipatizaron a l~s m
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otro. La resultante lucha sm cuarte ' pre es no a
como facci6n política.

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dían de la Iglesia para su asistencia. Los moderados prometieron beneficiar a
todos a través del desarrollo econ6mico, estimulándolo, por el respeto a la
propiedad y la tranquilidad doméstica. Los puros pregonaron el programa de
la Reforma como una solución para las enfermedades fiscales y sociales de la
naci6n. Pero en todos los casos, los intereses de clase, los de corporaci6n y el
mejoramiento o beneficio personal, parecían impedir las esperanzas de los espíritus más puros. En concreto: todos los protagonistas del gran drama representaron facciones del "establecimiento", y se mostraban ellos mismos, como uno
puede esperar, ser hombres de su clase, de su tiempo y lugar. Parad6jicamente,
s61o Maximiliano y su consol'te mostraron algún interés real con la masa de
los peones. Sus esfuerzos débiles para mitigar los abusos del sistema hacendario,
trajeron respuestas negativas de todos los sectores políticos. El público, en general, gan6 poco de las Leyes de Reforma, sino hasta después del régimen de
Díaz, porque la Iglesia no podía por más tiempo financiar los limitados servicios sociales que había otorgado previamente, y porque la distribuci6n de la
tierra lleg6 a estar muy mal repartida después de la venta de las tierras ejidales
bajo el gobierno de Díaz.

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�acerca de la composición racial y socio-económica de las fac~ones, los papeles
de los caudillos regionales y locales, las actividades de los .Jefes m~derados y
conservadores, el rango preciso y el valor de los ser-vici~s sociales r~hzados ~:
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la Iglesia antes de la Reforma, las afiliaciones part1d~stas Ylos ?ng:n:~ ::~ :
les de los compradores de las propiedades desamortizadas y as1 po
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cuidadosos estudios de los dos últimos fenómenos.
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Aun sin tales estudios, algunas deslumbrantes 1IDqw
. . . permane. errores pnnc1pa
. . lmente de omisión. Su!rieren
!meas imc1ales,
procen en pie
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vcchosas ;ara la investigación, que pueden abrir las puertas a m s amp os

PORTUGAL EN EL MUNDO ACTUAL
Da. CARLos AucusTo FERNANDEs
Embajador de Portugal en México

reavalúos.
Sin disminuir la estatura de figuras tales como las ~e Juárez Y_ ~aragoza, necesítanse resultados de acuerdo con una más apropiada atenc1on dy un ~ás
án
especialmente de sus a versar1os.
claro tratamiento de sus contempor eos y
,
medida
Ciertamente la verdadera estatura de un gran hombre solo puede ser
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en términos' de las dimensiones exactas de sus colegas y ~ponentes, porq~e :
despreciarlos o ignorarlos, se le priva de un elemento esencial de su humamda .
· h ' en los
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n es tiempo ya de romper los moldes de Parson ~eemis
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· mexicana permanece
cuales la f1gura e
Jeto elenco de los
todavía impoluta? ¿No es tiempo ya de presentar un comp
hit .
protagonistas en ;amaño natural de éste, el más grande drama de la s ona
de México?

No

HAY MOTIVO

más válido, noble y oportuno para un encuentro que la amistad.

Agradezco por eso al Club Sembradores de Amistad el honor y la oportunidad que me dio para poder ofrecerles también, en toda su pureza y sinceridad, mi propia amistad -la amistad de portugués a mexicano y de
Portugal a México.

Y, como embajador de los portugueses ante los mexicanos, no creo nada
más apropiado en esta ocasión que dar a conocer a los Sembradores de Amistad lo que es Portugal, tomando en cuenta su rica herencia del pasado, los
importantes intereses del presente y las promisorias esperanzas del futuro.
La , amistad tiene por base el conocimiento. Sólo existe cuando se practica,
cimentándose con la práctica. Para que los mexicanos nos conozcan mejor voy
a hacerles un resumen tan claro cuanto posible de lo que significa Portugal
en el momento presente, a fin de que mexicanos y portugueses se tornen más
amigos, libres de prejuicios de cualquier naturaleza.
Portugal, que es hoy más bien una pequeña potencia, tiene, sin embargo,
problemas que sólo afectan a las grandes potencias. La importancia internacional de un Estado y sus problemas correspondientes, no dependen solamente
de su fuerza militar, económica y cultural, sino también de sus posiciones estratégicas. Portugal es directamente afectado por la lucha Este-Oeste.
La nación portuguesa constituye un Estado independiente cuya soberanía
sólo reconoce como límites, en el orden interno, la moral y el derecho, y, en
el internacional, los que resulten de las convenciones o tratados libremente
celebrados o del derecho consuetudinario libremente aceptado, competiéndole
cooperar con otros Estados en la preparación y adopción de soluciones que
interesen a la paz entre los pueblos y al progreso de la humanidad. Portugal

582

583

�preconiza el arbitraje como medio de dirimir los litigios internacionales (artículo 4o. de la Constituci6n) .

b) mejoría de las condiciones económico-sociales de los port
• · ti ·
·
ugueses con
mayor JUS cia social, en Europa y en ultramar·

Esta disposici6n constitucional es fuente de consecuencias muy importantes,
como veremos más adelante.

c) :efensa de ultramar contra los movimientos subversivos izquierdistas
a~ya os, armados, financiados y dirigidos del exterior (F
'
msta ah r d bed. .
RELIMO, comu' . o a e o iencia moscovita, en Mozambique con apoyo 1 , t·
Tanzania .
.
og1s 1co en
. ' UPA, no comunista, y MPLA, comunista, también de obediencia
moscovita, en_Angola, con. apo_yos logísticos en los dos Congos y en Zambia.

Portugal es miembro de todas las organizaciones internacionales de carácter
general, a las cuales presta la más honesta colaboraci6n, incluyendo la ONU,
a pesar de ser allí particularmente atacado después que aquella organizaci6n
pasó a ser dominada por los bloques socialista y afroasiático.
Portugal forma también parte de importantes organizaciones regionales o
no generales, como la EFTA, el Pacto del Atlántico Norte (OTAN) y la OCOE.
Mantenemos con el gran Brasil y con la vecina España, relaciones de cordialidad muy especial, fraternales.
Continúa vigente la alianza luso-inglesa, formalizada inicialmente por el
Tratado de Windsor de 1385, siendo la alianza más antigua de la historia,
habiendo resistido a los vientos de ésta.
Con los Estados Unidos de América, Portugal ha estado ligado solamente
por intereses comunes y, desde 1949, por la Alianza Regional del Atlántico
Norte (OTAN), lo que no impidi6 que Portugal cediese a los Estados Unidos,
gratuitamente, las importantes bases de las Azores durante la última guerra.
Esto permiti6 destruir o ahuyentar a la flota submarina alemana del Atlántico
Norte y realizar después con seguridad el ingente transporte de tropas americanas de los Estados Unidos a Europa, necesario para iniciar allí la contraofensiva aliada que llev6 a la completa derrota de Hitler y de su terrible
filosofía. Actualmente, aunque sin ninguna subvenci6n ni tratado, las estratégicas y por ahora insustituibles bases de las Azores, continúan a ser utilizadas
por los Estados Unidos fuera del cuadro de la OTAN, constituyendo un
caso único de colaboraci6n desinteresada y valiosa en la historia político-militar
de los tiempos modernos, incluso porque las relaciones luso-americanas no
siempre han estado exentas de dificultades.
Con México, Portugal mantiene relaciones inmejorables, pudiendo, sin embargo, ser mucho más intensos los intercambios culturales y comerciales entre
portugueses y mexicanos.
Los grandes problemas que se presentan a Portugal en la época actual son
sobre todo, estos:
a) necesidad de una industrializaci6n tan rápida cuanto posible, que no
depende s6lo de nosotros, pues no puede haber industrializaci6n sin mercados;

584

'

::~:,R:op~bul~1stad, dGe ~bed1enc1a moscovita, en Guinea, con apoyo logístic~
u ica e umea y en Senegal).
Las ~errillas en Angola, Guinea y Mozambique, que no ocupan efectivam~nte mn~na parcela de aquellos territorios, atacan por sorpresa desde los
paISes vecmos donde se refugian luego que son detectadas y perseguidas por
las tropas y poblaciones portuguesas. Nos obligan a grand
.
'f1
mil.
es, Y en parte, mu I es gastos
itares, impidiéndonos dedicar al fomento económico-socia)
cultural_ s~as mucho más importantes de las ahora utilizadas para tal
con perJUICIO del desarrollo de todo el territorio portugués sobre todo el n~
europeo.
'

f:

Est0 es tanto más grave cuanto es cierto que Portugal es un país no completamente desarrollado en Europa y subdesarrollado en ultramar.
Sin emba~go, Portugal ha soportado sin mayores dificultades ]a lucha estéril
que nos es impuesta, no previéndose ni el colapso militar ni el económicofinanciero.
En este momento, Portugal dedica a la defensa 40.7% de los gastos totales
del Estado.
Antes de las guerrillas, en 1960, los gastos militares eran, en por.
centaJe,, s61o 25.2% de los gastos totales, mas, en valor absoluto, mucho menores aun (2,860.000,000.00 de d61ares en 1961 para 11,290.000,000.00 actuales). No obstante, los gastos militares han sido cubi·ertos con los ingresos
ordinarios y el presupuesto continúa equilibrado.
Portugal mantiene un nivel de reservas en oro y divisas de los más
altos en porcentajes y bastante importante en valor absoluto, con más de
1,450.000,000.00 de d6lares.
El producto nacional bruto metropolitano fue, en 1970, de cerca de
200,000.000,000.00. El rendimiento per cápita fue de cerca de 22,000.00, esto
es, un poco más de 750 dólares por persona.
La balanza de pagos continuó presentando saldo positivo, aunque continuó

585

�a ser negativo el saldo de la balanza comercial. Continuaron a ser significativas las entradas por remesas de emigrantes y por el turismo.
Comenzamos a tenel" falta de mano de obra, particularmente en la agricultura, pues los altos salarios de los países del Mercado Común atraen toda la
mano de obra disponible en la región, sobre todo la no especializada oriunda
del sector agrícola, que en Portugal, como en muchos otros países, fue demasiado sacrificado durante décadas en beneficio de la industria.

los Ministros, sien?º el Presidente del Consejo nombrado y exonerado libremente_ por el Presidente de la República. Los Ministros, Secretarios y Subsecre~nos de Estado son nombrados por el Presidente de la República, mas
medi~nte pr?puesta del Presidente del Consejo, y sus nombl"amientos y exoneraciones nene~ que ser refrendados por éste, que responde por la política
general del Gobierno Y coordina y dirige la actividad de todos los Ministros
que ante él responden políticamente por sus actos (artículos 107 y 108).
'

Portugal es, en términos constitucionales, una República unitaria y corporativa, basada en la igualdad de los ciudadanos ante la ley, en el libre acceso
de todas las clases a los beneficios de la civilización y en la interferencia de
todos los elementos estructurales de la Nación en la vida administrativa y
en la hechura de las leyes (artículo 5o. de la Constitución) .

Por t~to, quien gobierna es el Presidente del Consejo con su Ministerio
Y_ no pro?iamente el Presidente de la República, cuyos actos, salvo tres excepc~ones, tien~n- que ser refrendados por el Presidente del Consejo y por el Mirustro o Mm1stros competentes, bajo pena de inexistencia. Sólo no carecen
de refrendo los siguientes actos, que son, además, muy importantes:

No hay, por tanto, discriminación, tanto racial, como social, económica o
religiosa.

a) el nombramiento y dimisión del Presidente del Consejo de Ministros;
b) los mensajes que dirija a la Asamblea Nacional•
c) la renuncia del cargo (artículo 82) .
'

A su vez, el ter-ritorio de Portugal comprende:
a) en Europa, el Continente y archipiélagos de Madeira y de las Azores;
b) en Africa occidental, el archipiélago de Cabo Verde, Guinea, S. Tomé
y Príncipe y sus dependencias, S. Joao Baptista de Ajudá, Cabinda y
Angola;
c) en Africa oriental, Mozambique;
d) en Asia, el Estado de la India ( ahora ocupado por la Unión Indiana),
Macao y sus dependencias;
e) en Oceanía, Timor y sus dependencias (artículo lo.).
El territorio total que integra el Estado portugués abarca la superficie de
91,161 Km 2 en la Metrópoli y 2.081,936 Km2 en el ultramal". La población
total alcanza aproximadamente 9.500,000 en Europa y 13 a 14 millones en
Africa y en Asia.
Portugal es así un Estado pluricontinental y multil'racial, organizado políticamente en República, teniendo por órganos de soberanía el jefe de Estado,
la Asamblea Nacional, el Gobierno y los Tribunales (artículo 71) .
El jefe de Estado es el Presidente de la República, electo por 7 años.
La Asamblea Nacional se compone de 130 diputados electos en todo el
territorio pol'tugués, metropolitano y ultramarino, por sufragio directo, para
un período de cuatro años.
El Gobierno es constituido por el Presidente del Consejo de Ministros y por

586

Para asesorar al Presidente de la República, existe un Consejo de Estado,
compuesto de los siguientes miembros:
a)
b)
c)
d)
e)
f)

el Presidente del Consejo de Ministros;
el Presidente de la Asamblea Nacional·
'
el Presidente de la Cámara Corporativa;
el Presidente del Supremo Tribunal de Justicia;
el Procurador General de la República;
Y diez hombres públicos de superior competencia nombrados vitaliciamente poi' el jefe de Estado (artículo 83).

Para coadyuvar a la Asamblea Nacional (y al Gobierno, cuando éste lo
desee) en la hechura de las leyes, hay una Cámam Corporativa, de funciones
consultivas más obligatorias, compuesta de representantes de las autai,quías
locales y de los intereses sociales, considerados éstos en sus ramas fundamentales
de orden administrativo, moral, cultural y económico ( artículo 102) .
El ultr:amar está representado en el Parlamento, además de cada provincia
ultramarina tener su Consejo Legislativo y su Gobernador. Existe un Ministerio
de Ultramar.
. Los Tribunales ejercen, como órganos de soberanía, la función judicial con
Jueces de carrera, vitalicios e inamovibles, y en los hechos sometidos a juicio
no pueden los Tribunales aplicar leyes, decretos o cualesquiera otros diplomas

587

�. . n lo dispuesto en la Constitución u ofendan los principios en ella
que .mf rmJa
consignados ( artículo 123) •

Compete a la Asamblea Nacional:
.
1 suspenderlas y revocarlas;
a) hacer leyes, mterpre~ as,
1 C titución y de las leyes y apreciar
b) vigilar por el cumplimiento de a ~~s
.
los actos del Gobierno y de la Administración;
c) etc., etc. ( artículo 93) .
.
nfanza del Presidente de la República y su
El Gobierno es de la exclusiva co d i d 1 destino que tuvieran sus propuestas
conservación en el ~oder no ~epen; / Asamblea Nacional (artículo 112).
de ley o de cualesquiera votaciones e a
Compete al Gobierno:
refrendar los actos del Presidente de la R~pública;b las convenciones
a)
b) hacer decretos-leyes Y, en casos de urgencia' aproar
la b
e1·ecución
Y tratados internacionales;
uena
c) elaborar decretos, reglamentos e instrucciones para
de las leyes;
.
de la administración pública
d) ejercer la superintendencia en el conjunto
(artículo 109) •
,
transformó en Estado pluricontinental y
Para entender como Portugal se d
af .cano en el mundo actual,
.
b tOdo como Esta o euro n
.
multirracial, Y so re
,
.ó a partir de la Reconquista
1
tenemos que observar sus ongenes y evo ua n,
cristiana en la Península Ibérica.
,
,
lbé .
or los moros en 711, se destruyo
Con la invasión de la Penmsula
•nea pi)' ex·1stente y fue tal el impulso
· · 'ti entonces a 1
,
•
la precaria estructura vis1go ca
. d 1
, sula cayó bajo el imperio
t' po casi to a a pemn
musulmán que, en poco iem ~'
d 1 N oeste escapo' a la pousée del
'l
pequena
zona e or
.
S
mahometano. o o una
.f
f .
su penetración hasta Francia,
Islam habiendo continuado los Je es ª1 ncpan~s 1 Ibe'ri'ca caería fácilmente.
'
· ·
de a enmsu a
pensando que el re~uct? c~su~: fue de allí donde nació la Reconquista, al
No sólo no aconte~10 as1, sino q s" Con altas y bajas, la reconquista era ya
grito d~ "por Santiago, a los ~o;d .lle ando hasta Toledo a fines del siglo XI.
irreversible con Alfonso VI y e i ' g
d
,.
, . debido a las peculiaridades de la gente y e
En la orilla manuma atl:m~ca,
. d
d ncia facilitado por la concep,
movumento de m epen e
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la geografia, surge
un
.
.
.
d
1 si'glo XII, un nuevo Esta o cns. d 1 ,
y a prmc1p1os e
ción monárquica e ~ epoca, ' . le Condado portucalense nace un verdatiano da señales de vida. De un SJmp
588

dero Estado con D. Alfonso Henriques, primer Rey portugués, que demarcó
Portugal con su espada y lo consolidó por su hábil diplomacia.
En efecto, ni la Santa Sede ni el Rey de León y Castilla, veían con agrado
la división del Imperio cristiano peninsular en plena reconquista. De aquí las
tremendas dificultades que el primer Rey de Portugal encontró, ora en Roma
ora del lado de su primo Alionso VII, no obstante Portugal ser un Estado de
territorio casi totalmente conquistado a los moros. Las dificultades con el Emperador peninsular, D. Alfonso Henriques resolviólas con la espada, imponiendo
por la fuerza el reconocimiento de su independencia. Con Roma, tuvo que
recurrir a la negociación, lo que llevó tiempo.
A pesar de estas tremendas dificultades, el primer Rey portugués, con base
en Coimbra, va rápidamente conquistando casi todo el territorio que hoy forma
el Portugal europeo. Sus sucesores inmediatos no sólo conquistan todo el territorio moro hasta el mar en el sur de Portugal, avistando ya Marruecos, sino
que pueden prestar aun ayuda a los Reyes Castellanos en sus guerras de
conquista contra los moros {batallas de Navas de Tolosa y de Salado).
No obstante la fuerza vital demostrada por el núcleo portugués, los Reyes
Castellanos no se conformaban con la independencia de Portugal y por eso,
con pretexto de herencia dinástica, se originó la invasión castellana que llevó
a la gran victoria portuguesa de Aljubarrota, en el corazón de Portugal, el 14
de agosto de 1385.
Consolidada la soberanía portuguesa sobre el territorio portugués actual
en la Península Ibérica y hechas las paces de 1411 con Castilla, el pueblo
lusitano, lleno de vitalidad e iniciati\·a y animado del espíritu de reconquista
y de cruzada, va a atacar la más importante plaza mora en el norte de
Africa -Ceuta-, que toma en 1415, debilitando así el poder moro, que quedó en Granada ya en situación precaria (conquistada en 1492, año en que
Colón descubre las Antillas).
La conquista de Ceuta permitió a los portugueses iniciar la fantástica
obra de los descubrimientos, navegando hasta el final de Africa, de Asia, de
Oceanía, de la América del Norte y del Sur.
En el siglo xv aun imperaba la vieja leyenda del mar tenebroso, concerniente a la penetración del Atlántico para el sur: los blancos se tornarían
negros y los barcos serían devorados por el mar enfurecido. No sólo por las
dificultades de navegación como, sobre todo, por el miedo de ese sorbedor
humano, nadie se atrevía a navegar lejos de la costa o a navegar para el corazón del Africa. Sólo la ciencia que la Escuela Náutica de Sagres, debida
589

�al extraordinario Infante D. Henrique, proporcionó a los navegantes portugueses (y extranjeros) y de la fe, sincera y fuerte de los portugueses en el
catolicismo, pudieron mover a los hombres contra los t~rribles peligros del mar
tenebroso, que Camoes tan genialmente supo interpretar en la figura del
Gigante Adamastor, en Os Lusíadas.
Por la ciencia, los portugueses supieron vencer el mar y orientarse en él.
Por la fe, pudieron vencer el miedo resultante del imperio de los mitos durante muchos siglos.
Es por eso que los descubrimientos portugueses están ligados a la cruz,
haciendo parte de la política lusitana de los siglos xv y xv1 la expansión de
la fe y del imperio. Es por eso también que los contactos de los portugueses
con los pueblos descubiertos se revisten de un espíritu humanista, que otros
pueblos gescubridores o conquistadores sólo ahora comienzan a entender.
Aliado al deseo de contornar el poderío musulmán en Africa, atacándolo por
la espalda en el Indico y Mar Rojo, debilitándolo para aliviar a Europa, está
también el deseo de descubrir nuevos mundos y nuevos pueblos. Los portugueses van reconociendo toda la costa africana, suben el Indico, llegan a la
India legendaria y fíjanse en Goa, entonces dominada por los musulmanes
( imperio mogol) ; derrotan armadas turcas y persas y ayudan a la cristiana
Etiopía (Reino del Preste Juan) contra la penetración islámica; dominan
los mares de la Malasia y llegan a la China y al Japón, llevando a todos estos
pueblos el contacto efectivo con el Occidente, empezando de esta forma un
movimiento de mercaderías y de ideas que nunca más cesó entre Occidente y
Oriente.
Demostraron así los portugueses que el nacumento de un Estado cristiano
más en la península ibérica, en plena Edad Media, en el tiempo del gran
maestro Abelardo y de San Bernardo, no sólo no debilitaría la lucha contra
el Islam sino que por el contrario, se transformaría en el factor más importante de la decadencia morisca y de la evangelización católica en el mundo
no europeo.
Lanzados a los descubrimientos y al comercio con pueblos desconocidos o
escasamente comunicados hasta entonces, que procuraron traer a los beneficios de la civilización cristiana, no tuvieron los portugueses la preocupación o
el propósito de conquistar sus posiciones en Africa, donde, además, no había
Gobiernos constituidos, y, en Cabo Verde y Santo Tomé y Príncipe, ni siquiera
habitantes, lo que, aliado a la concepción cristiana de la vida permitió, desde
el inicio, un buen entendimiento entre portugueses y nativos, que se fueron
590

as~ciando. a nosotros. Ya en el siglo xv1, poi' nuestra mediación se consagró el
pruner ob1spo negro.
'
Pero, ante los triunfos de los portugueses en el campo de lo d
b · ·
d ¡
• .
s escu nnuentos
Y, ~ co~erc1~ 1~tercontinental, otros pueblos europeos, de mentalidad
ropos1tos b1en d1stmtos, disputaron a Portugal tanto los mare
¡ y p •
. .
s como e comercio
; .aun .terntonos, apareciendo así nuevas potencias marítimas mundiales de
ehca
diferente
· encomendado al hábil ·u.
.
, las cuales, con base en un traba30
nst~ _Grotms, :º~aron la navegación y el comercio portugúeses y, con auténJco
espmtu colomahsta, ocuparon territorios antes bajo la influencia lusitan

ª·

Nac:,, de eSt a fo~a una política colonial, apoyada en aquellos países en las
compan1as
de Indias.. Portugal
tuvo que defenderse de las amb·1c10nes
·
d e otros
Est d
. ,
_ a os~ mas_ no participo en esta política colonialista, pues desde el comienzo
dio nac~o~~lid~,d po~~guesa a los nativos de ultramar capaces de integrarse
e~ la c1:7,ilizacion. cnstiana. Nunca vio el problema ultramarino como una
explo~cion col?n~al. _Poi'_ el contrario, Portugal, aun durante los Gobiernos
republic~os mas IZqmerd1stas, se esforzó siempre por integrar a las poblaciones
ultra_ma~as en la nación portuguesa, que desde hace mucho se presenta como
mult~rrac1a] y _multicontinental, de cuya política Brasil fue el mejor fruto es
el mas claro e3emplo.
y
Nosotros distinguimos "colonialismo" y "colonización".
Hacemos y pensamos continuar y hacer "colonización" esto es p
tr
l
l
.
,
, rocurar
ael' a ª. c~ _tura occidental, la más alta que se conoce, poblaciones aún en
estado pnm1tivo, verdaderamente ajenas a cualquier concepto serio de cultura. Mas no_ ~acemos, ~ pensamos hacer "colonialismo" concepto éste ligado
a la _explotaci~n comeraal Y humana por ciertos Estados sobre todo durante
los fmes del siglo XIX y principios del actual.
_Realmente, en vez de explotar poblaciones atrasadas en beneficio de una
~moría o de intereses _ajenos a aquellas poblaciones, Portugal ha procurado
~tegrarlas en la co_murudad legal y social portuguesa, en completa igualdad rae~~] u o~a, pero sm destruir su identidad propia. A un concepto de segregac1on racial o de explotación de ciertos hombres por otros más desarrollados
Portugal opone una ideología y una práctica de completa igualdad entre lo~
hombres, diferenciados solamente poi' sus aptitudes y legítimos intereses personales. No creemos en razas superiores o inferiores como tales, antes juzgamos a _to~os los seres hu~anos, por el hecho de serlo, igualmente partícipes
de la cligrudad que les adVIene de ser todos hijos de Dios y poi' tanto hermanos
en el mejor sentido de la palabra.

591

•

�Por otro lado, no creemos en la validez indiscutible sin excepciones, para todos los hombres, en todos los lugares y tiempos, del principio de "un hombre,
un voto" -este principio es obviamente el correcto en un medio homogeneizado y ya de cierta elevación cultural, mas se falsifica si es aplicado por un
grupo más elevado a una población básicamente primaria, ajena a los altos
conceptos e intereses que tal principio representa o debe representar-. Para
escoger es necesario saber lo que se quiere y lo que se va a escoger. Elegir
por presión o por sugestión de otros, no es elegir, es mentirse a sí mismo:
es contrario a la dignidad humana y a los intereses legítimos de los que, por
ignorancia, no son capaces de autodeterminarse en el campo de la política o
de la economía modernas.
·
Por eso, en vez de la primacía política, y de la independencia como normas
iniciales indiscutibles, pensamos que importa sobre todo proporcionar antes
a las poblaciones que aún no benefician, o poco benefician, de la civilización,
un desarrollo sociológico y económico, por medio de la salud, higiene, educación, de la destribalización y del trabajo justamente remunerado.
Después, cuando ya hayan llegado a cierto estado de madurez y consecuente armonía social y adquirido nociones políticas y económicas que les
permitan decidir po11 sí mismas el camino que les conviene seguir, entonces
las poblaciones escogerán libremente, no necesitando de presiones o su~estiones
exteriores. Así, la solución final tanto puede ser la independencia como la
continuación de la integración o asociación, mas la solución inicial no puede
ser otra que la de la honesta integración como principio.

•

Si los Estados poderosos, en vez de hacer todo para dividirse al Africa.
política y económicamente, lanzando allí la confusión y la miseria, a fin de
gobernar por interp6sita persona, con apariencias de ayuda técnica, política,
económica y cultural, ayudasen honestamente a los pueblos africanos a superarse, otras y más brillantes serían las perspectivas africanas en un futuro
relativamente próximo. Como van las cosas, con influencias rusas, chinas y
de otros pueblos, incluyendo las cubanas, tenemos que reconocer que los pseudobeneméritos de los pueblos africanos sólo les están causando perjuicios
irreparables. Véase el Congo ex belga, por ejemplo, donde la intervención
exterior, capitalista y socialista, llevó al caos a un territorio inmenso que antes
era modelo de orden y de riqueza. Si realmente se está por el principio de
autodeterminación, por favo11, no se intervenga en los problemas de los otros
pueblos; dejemos que cada uno se autodetermine efectivamente; respetémoslos para que ellos, a su vez, nos respeten. De lo contrario, pasaremos lo mejor
de nuestra vida pretendiendo resolver los problemas de los otros, aunque no
sepamos o no queramos resolver los nuestros.

sn

La tesis portuguesa es as1,, a nuestro ver da
.
fendible en el contexto af .
F
'
ra, racional y moralmente dencano. ue pena qu 1 E d
pretender ayudar a los pueblos af .
e ~ sta os que hoy parecen
Africa y en América la "d 1 , ncanos no hubiesen aplicado siempre en
'
I eo ogia que ho di
d
'
razas, de credos y de . t
y cen efender: la igualdad de
m ereses.
En términos constitucionales y reales las
.
guesas gozan de completa iguald d '
~blaciones ultramarinas portusiendo ciudadanos de la m·
1ª en relación a las de Portugal europeo
1sma c ase La , · dif
.
,
de ser allí en mavor núme 1
.
umca erenc1a reside en el hecho
'
ro os que apenas com·e
· ·
nos seres humanos De aq , 1 f
I nzan a vivir como moder.
u1 e es uel"ZO extraordinario
p
.
que ortugal, a través
de sus planes de fomento está h . d
, á "d
'
aaen o en Afnca en el
.d d
mas r pi amente posible el nivel d "d d l
'
sena o e elevar lo
e vi a e os portugueses africanos.
~uego que los recursos técnicos científic
, .
acción de desarrollo ec , . '
.
os y econom1cos lo permitieron la
, .
onom1co social y cultural d 1 1
rapidamente cimcntánd
d '
e u tramar acentuóse
'
ose ca a vez más la unidad nacional
Hoy, . tenemos el orgullo de los resultados a a
.
con recientes pareceres elogioso
I d . . y lcanzados y nos honramos
s, en os om1mos de ]as
·
tanto de la OIT como de la o
Es
. . .
respecbvas actividades,
d l ·
MS.
tamos mv1rtiend
Af ·
e financiamiento de los plane d f
o en
nea buena parte
s e omento y esperamo
d
anos, sea posible dar a las pobl .
d
. s que, entro de algunos
africanos no sólo paz y
~cione_s e los respectivos territorios portugueses
'
armoma racial sino tamb·,
.
en todos los sentidos.
'
ien una s1tuaci6n envidiable
Entre los proyectos cuya realización
. . .
fomento tiene particular imp rtan . 1 -~ _mi_ció durante el actual plan de
O
cia a m1c1ación del
1 · h"
comp eJo idro-eléctrico
d e eahora Bassa sobre el río z be .
'
am si en Mozambiq
e
bo
ue. a ra Bassa será el
f actor central de toda la pol'ti d d
t b',
i ca e esarrollo de Moz b"
.
am ien a los Estados vecinos E I f
f
am ique, mteresando
producirá anualmente 18 b"II . nd \ ase mal de producción, Cabora Bassa
bajos del mundo Este volu J oneds e dws/hora a precios considerados los más
·
men e pro ucción de
,
.
energ1a corresponde al 30%
de la producción de toda el Afnea
en 1966.
1•
·Y por q ue, es que el progreso en Africa
• é_
rt
hrmtado? Por varias razon
.
po uguesa en el 500 es aún
es muy simples, en que generalmente no se piensa:
a) no había sociedades organizadas en Af .
nocemos en Europa desd
·1 .
nea, tales como nosotros las coe m1 eruos --que ya exist'
M, .
Perú precolombinoE
ian en ex1co y en el
y por tanto stados ni oh .
I
que un Estado debe g
f
.
. '.
VIamente, os servicios
aran 12ar. comumcac1ones
r, d
lu&lt;l, etc.; la penetración para 1 . t .
. ' po ic1a, e ucación, sae m enor era imposibilitada por falta de
593
H38

�vías de comunicación, por la naturaleza casi impenetrable de los territorios (florestas, ríos, pantanos, animales salvajes), por las enfermedades
tropicales que diezmaban al hombre blanco que intentase penetrar al
interior del Africa, por falta de resistencias naturales contra aquellas
enfermedades, que fueron también la causa principal de la decadencia
en que se encontraban las poblaciones africanas cuando los portugueses

de la existencia de nuevos e impreparados Estados africanos d
d .
muy primitivas en el Derecho y en la Moral
. ta
' . e ten encias
convivencia human
' Y raciS s antiblancos en la

llegaron allí;
b) la falta de medicinas apropiadas, sobre todo contra las terribles enfermedades del sueño, la malaria y enfermedades intestinales, impedía la
penetración real para el interior, caminando para una muerte segura
quien osase intentarlo (los primeros portugueses que atravesaron el Africa
fallecieron); Africa se presentaba como un continente misterioso, donde
las primitivas y decadentes poblaciones tampoco sentían necesidad de
salir de su aislamiento para entrar en contacto con civilizaciones más
desarrolladas; por eso, los contactos se limitaron durante mucho tiempo
a las poblaciones de la costa; sin embargo, poco a poco, el contacto de
los africanos con los portugueses se fue intensificando, cimentándose con
el tiempo y con la comunión de intereses;
c) la concepción económica de hace siglos, básicamente comercial y agrícola, todavía no daba valor a los territorios africanos, que comenzaron a
ser más intensamente disputados cuando apareció la economía minera;
d) solamente desde hace pocas décadas, por el dominio de la técnica y por
la concepción económica, aliada a un mundo ya rico de capitales
acumulados a lo largo de varios siglos, fue posible aprovechar económicamente el continente africano y traer a los pueblos del interior al
contacto con la civilización y sus beneficios.

Cabo Verde, a pesar de estar situado en el A I' .
.
.
llave del control del Atlántico Sur I
t antlco Norte, _constituye la
Atlántico Norte e
b6 , ta como las Azores constltuyen la del
.
, orno se pro durante la última Guerra Mundial.

Los viajes de Livingston, de Stanley, de Capelo y de Ivens, hace apenas
un siglo, constituyeron acontecimientos extraordinarios, sobre todo porque vencieron la enfermedad y el misterio que cerraba el interior del Africa.
Se discute hoy mucho la presencia portuguesa en Africa, en forma poco
feliz, y no siempre con la información o la imparcialidad que sería de desear.
Muchas veces parece ignorarse que la presencia de Portugal en Africa es,
actualmente y antes que nada, un extraordinario factor de estabilidad en
el Africa austral, sin duda la parte más importante del continente africano. Sin
la presencia de Portugal en puntos clave como Angola, Mozambique y Cabo
Verde, el Occidente tendría graves dificultades en aquellas regiones, debido a
las presiones políticas, económicas, y aun militares, de la URSS y la China
continental en los países limítrofes, y a la confusión inevitable que sajría

594

ª·
Los territorios africanos portugueses constitu en
, .
mayor importancia que Portugal sól
yd ~~tos estrategicos de la
tener después de 1~ presiones inglesa~ yc:;e!::ased:::::::dd;;::~roi:a::-

. flSi Ca_bo Verde cayese, directa o indirectamente en el dominio o zona d
m uencia de la URSS O de ch·
d ,
'
e
navegación marítima y aérea en :~a.At~•=canaS en siCtuación precaria toda la
,
.
"' o ur y entra! y po ta t
tanan senarnente amenazad 1 .
, ,
r n o, esAfrica al sur del Sabara. os os mtereses de toda la América Latina y del
Por otro ~ado, si las referidas potencias socialistas pudiesen controlar
gola, quedanan también a su merced los intereses del C
b 1 AnZambia, pues por el ferrocarril de Benguela y po I ongo dex e g~ y de
Angola son tr
d
r e puerto e Lobi to en
'
ansporta os los productos provenientes o destinado 1 K '
en el Congo y a Zambia.
s a atanga

Y finalmente
·
zambi
.
' si· ¡as rrusmas
potencias antioccidentales dominasen Mor ¡que, direc~cnte o por gobiernos a ellas enfeudados quedarían en peigro a navegacion en el Canal de Mozambiqu
1 .
'
.
lawi de z b" d
e Y os mtereses vitales de Ma,
am ia, e R~desia del Sur y de la República del Africa del Sur
pues es por el ferrocarnl y por el puerto de Beira o d N al
. '
Malawi y Rodesia exportan e importan todo
e ac a, que Zambia,
comercio internacional Por los fe
·¡ s o parte de los productos de su
Ma
..
rrocarn es y por el puerto de Louren90
rqulcs, _en M~zarnb1que, Rodesia del Sur, la República del Africa del S
(
para
a nea región
- Estados negros africanos reali
ur
zan
. d del Rand) y d os pequenos
su comercio e exportación-importación.
AfC?uien controle Angola y Mozambique, controla el Africa rica que es el
. nea austral, del Congo y Rodesias para el sur De
'. .
.
c1ón estratégica resulta el interés internacional ~r
~;ra~rdmana pos1ridos además de
.
m onos antes refeB ~
.
que e11os rrusmos tienen un valor económico considerable
as¡ m~nc10nar que Angola es el tercer exportador mundial de café (d
,.
·
espues
de Brasil y Colomb·ia ) , Y produce minerales
ricos y petróleo.

1:~e

¿ Mas, por qué es que Portugal insiste en mantenerse en Africa?

Por varias y buenas razones, de las que mencionaremos algunas:

595

�11' porque llegrunos antes que nadie al Africa, por iniciativa
lo. estrunos a 1
d
hab' do integrado
de nuestros valerosos descubridores y coloniza ores,
ien .
l
.urídicamente a las poblaciones de los territorios_ ul~an_iai:mos_ ,en e
JEstado portugues,
, en regune
, . n de igualdad legal y sm d1scnrrunac1on racial u otra; no podemos ni debemos abandonar. a tantos portugueses que
aún no han mostrado deseo de no querer serlo,.
.
'l'd
m
l
r de las hipótesis tan va I a co o
2o. porque la tesis portuguesa es, en a peo .
t mas po'líticas o econ6.
efecto ceder a presiones ex e
,
cu_alqu1er otra: en
de interés ajeno a las poblaciones de los territom1cas, que, por razones .
l
a independencia que no pidieron
.
rt gueses desean imponer es un
G
nos
ponou sienten,
.
' no parece una actitud responsable de cualquier oy aún
bicmo sea cual fuere la ideología de éste;
.
. para
:
. t
un poder unificador ya existente, necesano .
3o. dcspues, desm egrar .
d. f
tes y de tradicionales relaciones
la paz entre grupos étrucos muy 1 eren
, •
r razones
guerreras entre sí, haciendo caer estos grupos ctmc?s en el caos po r razo.
. no parece ser la actitud que, aun po
e intereses a1enos Y espunos,
bl · es todavía débiles.
nes humanitarias, se debe tomar para con po ac1on

t

bl
q iso serlo y s6lo se crearon
Nunca dejó de ser independiente un_ pue :aend~ inter~s ajenos preponproblemas (y algunos parec:n etemdiza~e
f nteras que no habrían sido
d'
·
er mdepen enc1as o ro
,
derantes pu 1eron impon
,.
. . to de las poblaciones direclas mismas si resultasen de un legitimo movuruen
tamente interesadas.

,.
p tu al por causa de ::;u pohtica
En el movimiento internacional contr~ or g
lado se pretent d'cci6n muy importante: por un
'
ultramarina, hay una con ra I
d l "
lonialista" de la influencia o
de "libertar" poblaciones atrasadas ,e yugo c:tes de la hegemonía europea,
tutela del hombre blanco (hoy es as1, porque? a
l
el Medio Oriente
l '
en Afnca. mogo en
el colonialismo era musu man: m~ro,
O . ' t ) Mas por otro lado, los
be ti
t hindú. chmo en nen e .
'
y en el su on nen e
'
' ·n
actuando desde fuera apoyados
mismos ~stados_ blanco~, negros o ~anti
retenden imponer a aquellas
en organismos internacionales de . to o dp ' p . das fronteras y un deter.
tenderían libertar etermma
poblaciones que se ~~
, .
ial sin dejar siquiera a las poblaminado régimen poh~1co, econo~;of:c~d 'de modificarlo. Si no, véase lo
ciones directamente mteresadda~
del Sur en mayoría cristianos, están
que pasa en el Sudán ( don e os negros u1m ' del Norte) . lo que pas6 en
. d
1 árabes y mus
anes
,
siendo exterrruna os por os
.
h' la guerra para mantener el
belga (donde la propia ONU izo
C
el ongo ex 1 Kasai bajo el contro1 de Lcopoldville -hoy Kinshasa-, que
.
Ka tanga y e
.
l ción) . o lo que acaba de pasar en Nigena,
nada les puede dar, smo exp ota
,
. E . t etc armaron
. f ra (donde la URSS, Inglaterra' Checoslovaquia, gip o,
.,
Bia

o:;

596

a las tropas de Lagos para dominar y exterminar millones de biafrenses que,
evidentemente, lucharon hasta la muerte JX&gt;r su sobrevivencia); ahora, en Pakistán, por el contrario, la izquierda internacional parece favorable a la independencia de la provincia oriental, apoyada entusiásticamente JX&gt;r la Uni6n
Indiana, con vistas a debilitar al &amp;tado pakistano que, no obstante, no poder
ser acusado de derechista, no parece suficientemente izquierdista y débil para
sus enemigos.
El problema de la llamada autodeterminación que, en teoría, mueve las
acciones de la ONU contra Portugal, está superado, visto que las JX&gt;blaciones
ultramarinas portuguesas, gozando de completa nacionalidad portuguesa y de
igualdad legal, sin distinción de credos, razas o colores, están perfectamente
autodeterminadas, tal como lo está la población de cualquier distrito en el
Portugal europeo. Plantear de nuevo, por influencias, presiones e intereses de
terceros, el problema de la autodeterminación en el ultramar portugués sería,
además de discriminatorio, volver muchos siglos atrás, desmembrando al Estado portugués, que se form6 como es a lo largo de los siglos, con el agravante de obedecer el movimiento a intereses internacionales bastardos, ajenos
a las poblaciones de los territorios portugueses.
Cualquier aspiraci6n de las poblaciones portuguesas de cualquier territorio
es un problema exclusivamente interno y, por tanto, sólo a los portugueses
compete estudiarlo y resolverlo, habiendo en la Carta de la ONU, que nadie
respeta, el párrafo 7o. del artículo 2o. que garantiza a los Estados miembros
contra la interesada o precipitada interferencia de otros Estados en sus negocios internos.
Portugal entr6 a la ONU con la organización y Constitución actuales, y
nunca, por eso, aceptó la aplicación del Capítulo XI de la Carta a sus territorios de ultramar. Discutir, y poner en tela de juicio la Constitución portuguesa por la ONU, además de ilegítimo, sería absurdo, pues tal actitud daría
a Portugal ( y a todos los Estados) el derecho de poner también en tela de
juicio la organización y las Constituciones de los otros Estados, lo que sería
el colmo de la intervención y llevaría al caos internacional.
El valor estratégico y económico de Angola, Cabo Verde y Mozambique,
la importancia extraordinaria de los puertos y vías de comunicación de
Angola y Mozambique en relación a los Estados africanos sin orla marítima,
son el verdadero motivo de las ambiciones internacionales que, tanto ahora
como siempre, intentan ocultarse bajo la capa de bellos principios.
Es en este contexto que tiene que verse la JX&gt;lítica de la ONU contra Portugal y, en especial, la resoluci6n del Consejo de Seguridad del 23 de no-

597

�1
. la la libertad de los mares en el Canal de
,iembre de 1965, por la cua se vio d Be'
lo que concierne al comercio
bl
do el puerto e
ira en
Mozambique oquean
.
VII la defensa de la libertad de los mares
con Rodesia del Sur. En el siglo x ,
tencias marítimas mundiales
fue el pretexto para los atropellos que otras po 1
t .o
cometieron contra Portugal Y España.' ahora es a con ran .
•
. .
convencidos de la vitalidad y sentido
Encaramos el futuro con optimismo{,
6
l lucha contra la adversidad
' que se orm en a
práctico del pueb1O portugues,
breve plazo los Estados que
• 1 esperanzados en que, a
'
,
a lo largo de 1os s1g os,
l
l'tica portuguesa llegaran
.
.
d' ta indirectamente en a po 1
.
ahora intervienen irec o
,
de que aquella inteI'Venc16n,
'6 d
al fin tenemos razon y
d'
a la conclus1 n e que,
'. .
• , tiles no aprovecha a na ie
t
l sufrimiento y gastos mu
'
que provoca la muer e, e
.
af .
cesitadas de ayuda y de paz
l poblac10nes ncanas, ne
y mucho menos a as
d' . . 'lización de que formamos
ara acceder a los beneficios de la extr~or mana c1vl1
Pparte, en los campos econ6 mico,
·
social y cultura.
,
.
umentar la lucha. No contra los hombres y s1
Debemos continuar y aun a
. . .
el tribalismo el racismo y
d
d
la
miseria
los pre1mc1os,
. '
.
contra la enferme a ,
'
b todo contra la ignorancia.
0tras discriminaciones entre los hombres, y so re
. trab'
ha 10
. gente es necesario
a1ar en paz y con la
Para vencer esta l uc
ntad
esto es con espíritu
. 'n de todos los hombres de buena vo1u
'
'
coa
l borac10
de amistad y no de odio.

SOBRE EL VALOR DE LA MONEDA EN LA tPOCA
DE CERVANTES
Comentario numismático
loLESIAS

GREGORIO PALACÍN

Catedrático Emérito de la Universidad de Miami

SoN FRECUENTES, en la biografía de CeI'Vantes, los casos en que, para com.
prender mejor los hechos, se hace necesario el cabal entendimiento del factor
moneda. Tal sucede, por ejemplo, al interpretar el acta de rescate, donde
consta un verdadero complejo de monedas, en las operaciones como comisario
en Andalucía, en el momento de salarios, o en el pago de dotes, etc.
En la interpretación del Quijote es preciso, en no pocos casos, valorar el
dato referente a ciertas monedas. Así, por ejemplo, Teresa Panza en carta
a la Duquesa dice: " ... en la Corte los gastos son grandes: que el pan vale
a real, y la carne, la libra, a treinta maravedís, que es un juicio .. . " (II, 52).
E incluso en bastantes casos en la valoración de ciertas interpretaciones o
anotaciones de la crítica conviene entender el dato numismático. He aquí dos
ejemplos ilustrativos:
Sobre el pasaje del capítulo 39 de la primera parte del Quijote, en el que
se lee; " ... y dando ( el padre del Cautivo) cada uno (de sus hiJos) su
parte, que a lo que se me acuerda, fueron cada (uno) tres mil ducados en
dinero", el profesor Martín de Riquer ha escrito: "O sea, 33,000 reales, lo
que antes de 1936 hubiéramos dicho 4,000 duros (véase F. Mateu y Llopis, Un
comentario numismático sobre el Don Quijote de la Mancha". Barcelona,

1949).1
Y comentando sobre el precio de venta de un ejemplar de la primera parte

' MARTÍN DE RIQUER,

598

Edic. del Quijote, Edit. Juventud, Barcelona, 1958, p. 397, n.

599

�del gran libro, que la Tasa fija en "doscientos y noventa maravedís y medio",
el mismo escrito ha anotado: "O sea, que el precio de un ejemplar de la
primera parte del Quijote, en rústica, era ocho reales y dieciocho maravedís.
El real a ocho venía a pesar unos 27 gramos y medio de plata; por lo tanto,
con un duro y una peseta sobraría un gramo de plata para adquirir el libro
(véase F. Mateu y Llopis, op. cit.).2
Hay un error importante en el primer caso, pues entre el peso de 33,000
reales, el peso de la plata, y el de los 4,000 duros hay una diferencia nada menos que de 23 toneladas a favor de los reales; en el segundo caso hay también
error, ya que la plata de un duro y una peseta ( dos monedas) pesaba exactamente 26.675 gramos, por lo que no sobr,aba un gramo después de cobrar
el ejemplar, sino 0.78768. Además el real de a ocho de plata valía más por el
premio.
El sistema monetario español, que tanta confusión ofreció en los reinos
cristianos de la Edad Media, no comenzó a ordenarse hasta el tiempo de los
Reyes Católicos. Y aunque estos monarcas pusieron remedio, en parte, al
desorden anterior mediante una mejora de la ley o relación entre el metal
fino y el peso total de la moneda, y con diversas disposiciones que regularizaban las equivalencias, es lo cierto que España no tuvo un sistema monetario
verdaderamente racional hasta que comenzó a regir en ella el de la Unión
Monetaria Latina.3
Al subir al trono de Castilla Isabel I se usaban monedas de oro: el escudo,
que valía 375 maravedís; el ducado, de 23 quilates y ¾ largos de ley y 65
piezas y 1/3 por marco, con valor de 375 mrs., que hacían 11 rs. y un maravedí;
el castellano, que en el reinado de los Reyes Católicos valía 490 mrs. de plata,
que hacían 14 rs. y 14 mrs., aunque en los reinados siguientes varió ese valor;
el burgalés o dinero burgalés, que Alfonso el Sabio había mandado labrar en
Burgos para sustituir los pepiones y que, como éstos, era moneda de oro,
aunque de ley más baja por la mezcla o liga de otros metales. Sin embargo,
al burgalés se le dio el mismo valor que tenía el pepión, o sea, el del escudo

• lbid., p. 13, n.
ª La Unión Monetaria Latina se estableció el 23 de diciembre de 1865, mediante convenio suscrito por Francia, iniciadora del mismo, Bélgica, Italia y Sui2a. Después se
adhirieron Grecia, España, Rumania, Servia, Bulg.aria y Finlandia. Por la firma de aquella
convención las referidas naciones se comprometían a dar a sus monedas de oro y plata la
misma ley y los mismos pesos y diámetros. Se estableció así, como unidad monetaria el
franco en Fr.ancia, Bélgica y Suiza, la lira en Italia, la dracma en Grecia, el markka en
Finlandia, la ley en Rumania, etc.

600

de oro, Y la dobla, que en tiempos de Juan I valía 12 rs. y en el de ¡ R
os eyes
Ca to,1·lCOS, 490 mrs.
Los Reyes C~tólicos hicieron labra!' nuevas monedas de oro: el excelente
mayor, que tema el peso de dos castellanos y el valor de 980 mrs. de plata,
mo~:da a la que el vulgo llamó doblón; el excelente menor de la granada que
deb10 el nombre a tener acuñada, entre otras cosas, una granada, cuya Íey y
cuyo peso eran los del ducado antiguo, y su valol' el de 11 rs . y un maraved'1,
o sea, 375 mrs.
En mayo d~ 1535 Carlos I mandó fabricar escudos de oro de 22 quilates
de ley Y 68 piezas por marco, cuyo valor era el mismo del ducado antiguo
Y_ del exce~ente menor. Y en 1566, Felipe II, por su pragmática de 23 de noviembre dispuso fabricar escudos de oro como los que había mandado hacer
su padre y aumentó, ~l valor de estos últimos a 400 mrs., al tiempo que elevó
el de los Reyes Catohcos, de 23 quilates y 65 piezas y un tercio por marco, a
429 mrs.
Más tarde se usaron los doblones de a cuatro, y de a ocho.
El doblón .º doblón de a dos era el excelente mayor de los Reyes Católicos,
Y luego
pieza ~e dos escudos. El escudo de oro era, pues, ]a base de los
doblones. El' doblon de a cuatro tenía peso y valor de 4 escudos y el de a ocho
pesaba y vaha lo que 8 escudos.

1:

H~bo tambié~ un doblón de a ciento, que tenía el peso de 50 doblones
y vaha lo que cien escudos; pero era moneda poco usada.
En _el reinado de Felipe V comenzó a acuñarse una moneda de oro llamada
escudito, que primero valió 20 rs. de vellón y más tarde aumentó a 21 rs.
un cuarto de vellón.
y
U~a pragmática de 1686 dio el nombre de escudos a los reales de a ocho
anter10,r~s a ella, a los que concedió premio de 50% en su valor. La misma
pragm~nca ele:? a 38 rs. de plata, los doblones que hasta entonces valían 30,
y les dio tamb1en premio de 50%,6

: Por dobl6~ ~encil!o se..entendía_ en el uso corriente la cantidad de sesenta reales.
La pr.agma_aca
Pragmábca en que Su Magestad manda Que los reales de a
ocho de la fábnca, Y cuno que al presente corren, valgan diez reales de plata, con el nombre de escudos, Y los que nuevamente se fabrican con nuevo cuño, valgan ocho reales
de plata. Y !ºs doblones de a dos, que al presente por pragmáticas destos Reynos tienen
por valor treinta reales de plata, la teng.an de treinta y ocho reales de plata. y que todas
es~ monedas corran con el premio y reducción de a cincuenta por ciento" (Madrid
Julián de Paredes, 1686. Port. con escudo, vta. bl., 6 h, 29 x 20).
·
'

di&lt;::

601

�·
tados por el
Al finalizar el siglo xvm y conforme a los aumentos expenmen
oro hasta entonces, los escudos de Felipe II valían 1360 mrs. y los ducados
de oro 1458 mrs. y tres quintos de otro.ª
1 d cado el castellano y el excelente menor se consumieron, el
Aunque e u
'
.
. .
eó ·
1 valor de 11 rs. Y
ducado quedó como moneda imagmana o t nea, con e
un maraved,1, para servir en todo género de contratos, en cuyo caso los pagos
se hacían en reales o moneda superior.
En 1594 el escudo de oro valía 13 rs.l O sea, 442 mrs., y el ducado 11 rs.
o 374 mrs. 1
De plata era el real aunque también lo era de vellón (plata y c~bre) i1~l
real era pieza básica
el sistema monetario y se usaba mucho. El e ve on

:n

valía 34 mrs.
Los Reyes Católicos fijaron el real de plata en la 67a. parte del marco de
este metal. Siendo el peso del marco 230 gramos, el ~el real de plata lerad'
· · · e1 m1smo valor, que e c:t.e
ues 3.432835 gramos. Este real tuvo al prm~p10
~ ll'' . ero luego al darse a la plata el premio de 25o/o, y des~ues de 50 70,
\:e on, p
'
d
11'
1 medio Al real de
b', respectivamente a real y cuarto e ve on y rea y
.
s~:• con valor de re:l y medio de vellón se le llamó finalmente real ~e plata
~orriente. Circuló hasta el siglo XIX inclusi~e y su valor llegó a subir al de
16 cuartos en el siglo XVII y al de 17 despues.
'l
El real de a ocho contenía el peso y valor de ocho reales. de plat;.1 ~1e
,
. os· el ue contenía 8 rs. de plata comente o e ..a or
llego a haber tres bp .
ql
l l' 12 rs de vellón. el que contenía 8
d· d
llón e cua va 1a
•
,
de real y me io e vel' 15'
2 mrs de vellón el cual subió al valor 18 rs.
rs. de plata doble y va 1a
rs. Y
·
'
.
lente menor de h. granada con respecto
• "Ducado de oro. El ducado anuguo, 0 exce.
1 •
'cienes de censos
h
·d 0
se le considera hoy para as =P051
al aumento de valer que ª teru , Y _ R D F li II quanto por su pragmática
. •
· porque el senor ey • e pe •
.
que se hioeron en especie,
f b.
do• de oro de la misma calidad, que
. b d l566 mandó a ncar escu •
.
de 23 de novtem re e
- '
d C 1 V de ley de 22 quilates y de 68 piezas
los había fabricado ya el senor emp~ra
dar~~ ~aravedís aumentó al mismo tiempo
por marco, aumentándolos h~t~ e va
e bre de ducad:s los quales eran de 23 quia! de 429 los de los Reyes Catohcos c~n e nom
.
r marco. y en esta proporción
d 65 piezas y un tcroo po
,
1
lates y tres cuartos argos y e
'd 1
d sde entonces respecto de valer hoy según

;r

º\

conforme a los aumentos que ha teni o e ordo ed 1 - Don' Felipe 11 1360 maravedís,
.
. d R N s los escu os e senor
·
.
la úluma pragmáuca e ey . .
458 maravedís y tres quintos de otro". (Diccionano
corresponderán a cada ducado de oro 1
de la Real Academia, 1803, pág. 3261. 248
1 e · "El escudo de oro vale tre1.e reales;
T En el Diario de Borghese, 1594, P g, .
, se e . M .
Vida ejemplar y heroica
el ducado, onze reales". ( Citado por Luis Astrana ann en
de Miguel de Cervantes Saavedra, 111, 21, n.).

602

y 28 mrs. de la misma moneda, que correspondía a 10 rs. de plata doble; y el
real de a ocho de María, moneda de plata acuñada en 1686, de menor peso

que el real de a ocho común y que correspondía al valor de 12 rs. de vellón. 8
Había reales de plata de a cuatro y de a dos. El de a cuatro tenía el valor
de la mitad del de a ocho; y el de a dos, la mitad del de a cuatro.9
El realillo o medio real era de plata y valía ocho cuartos y medio de vellón.
De vellón eran también la tarja y la blanca.
De la tarja había más de un tipo y valor. El historiador Luis Cabrera de
Córdoba se refiere a una de plata que al subir al trono Felipe II valía veinte
mrs. Existía otra, de cobre y poca liga de plata, que valía la cuarta parte
de un real de vellón y circulaba aún, aunque poco, al comienzo del siglo XIX.
La blanca valía medio maravedí, aunque en lo antiguo tuvo distintos valores, según las épocas.
De cobre eran: el cuarto, que valía 4 mrs., el ochavo, o medio cuarto, de
valor de 2 mrs. y el maravedí.
El maravedí era fundamental en el sistema monetario. Unas veces se consideraba moneda teórica o imaginaria, entendida como determinada cantidad
de dinero, y otras veces era moneda real y efectiva. Su metal era de vellón
• Véase la pragmática de la nota núm. 5.
Los escudos de oro y los reales de plata de España eran muy estimados en otros países. Don Diego de Haedo, arzobispo de Palenno, refiriéndose a los escudos escribió
en su Historia y Topographia de Argel que "cuando los turcos cuidaban de expresar
--en cuanto al rescate de Cervantes y de otros cautivos- que la moneda fuese de
España manifestaban en esto el mayor valor que le daban sobre la del pais (Argel) y
la de otros reinos". (1672, c. 29, f. 24. Citado por Martin Fernandez Navarrete en Vida
de Cervantes, Madrid, 1819, pág. 371). Y refiriéndose a los reales de plata agregó:
que "la moneda forastera que más precian, y con que más huelgan, y de la que sacan
más provecho son los reales de España da a cuatro y de a ocho, porque los envían y
llevan hasta Turquía y el gran Cairo, y de allí pasan adelante a la gran India oriental,
y aun hasta el Catayo, China y Tartaria, siempre ganando en ellos el que los lleva: y
ansi ninguna mercaderia ni más preciosa ni de más valor se puede llevar a Argel,
Barbaria o Turquía, que los reales de España". (]bid., c. 28, f. 23. Citado por el mismo
en ]bid., pág. 372).
• Hubo además un real de a cincuenta, moneda de plata del peso y valor de 50 n.
de plata doble, que ya no circulaba a fines del siglo XVIII. También hubo un ducado de
plata que aún en 1803 tenia el valor de 375 mn., más el 50% que le había dado
la pragmática de 10 de febrero de 1680, con el que se regulaba aquella pieza de plata
de 562 mn. y medio de vellón.

603

�o de cobre y su valor en tiempos de Cervantes, y después, era la treinta y
cuatroava parte del real de vellón.10
El historiador Luis Cabrera de Córdoba nos ha dejado en su obra Felipe
Segundo, Rey de España este interesante recuento de las monedas en uso
en el tiempo en que Carlos I abdicaba la corona de España en su hijo: "En
este tiempo tenía la moneda su justo valor intrínseco, desde el comado, blanca, uno, dos y cuatro maravedís, que valían ocho blancas con que se compraban ocho cosas, tarjas de plata de a 20 maravedís, real de a 34, y los de
11
a dos, de a cuatro y de a ocho, hasta el escudo de cuatrocientos maravedís.
La moneda de menor valor en aquellos días era el cornado, pieza de cobre
ligada con plata, aunque de baja ley. Su valor era de media blanca. Pero había
existido en Castilla desde los tiempos de Sancho IV y su valor había variado
según la época: con Alfonso XI tres cornados hacían una blanca y 204 un
12
real; pero con Enrique 111 comado y blanca tenían igual valor.
Es importante resaltar que la primera característica del sistema monetario
al comenzar a reinar Felipe II era la de que cada moneda tenía su justo
valor intrínseco. Pronto, desde aquel monarca, comenzó la política de elevar

1• El maravedí se usaba desde época antigua y su valor varió según los tiempos, no
sólo de acuerdo con la estimación del marco de plata, sino también conforme a la
diferente calidad y metal de la propia moneda. El marco era el peso de ocho onzas
que se usaba para el oro y la plata. Los plateros dividían el marco de oro en cincuenta
castellanos y el de la plata en ocho onzas. A su vez dividían el castellano en ocho
tomines y el tomín en doce granos; en tanto que la onza tenía ocho ochavas y la ochava
75 granos. Y tanto el marco de oro como el de la pb.ta pesaban doscientos treinta gramos,
o cuatro mil ochocientos granos
En el Fuero, en el Ordenamiento, en las Partidas y en otros textos se hace referencia
a maravedís de oro, buenos o buena moneda, viejos, prietos, blancos, cobreños y otros
tipos o clases. El maravedí de cobre que tenía más liga de plata se llamaba de la buena
moneda, o maravedl de los buenos. Antes de Alfonso el Sabio circularon maravedís
de oro. Este rey hizo labrar en Castilla una moneda de cobre ligada con la cuaru
parte de plata, a la que se llamó maravedl burgalés y también maravedí alfonsino o
blanco. Así mismo hubo maravedís de plata, moneda antigua cuyo valor parece haber
sido de un tercio de un real de plata, conforme al valor de este metal. El maraved{
joven o maraved! viejo se usó, según se cree, desde Femando IV hasta los Reyes Católicos. Y el maraved{ prieto era pieza antigua de valor inferior a la blanca.
n Luis Cabrera de Córdoba, Felipe Segundo, Rey de España. Lib. I, capítulo IX.
" Aún hubo otra moneda antigua de menor valor que el cornado: la meaja. Monedas
antiguas fueron también el florln y el dinero. El florln, usado principalmente en Argón,
valia aproximadamente lo que un real de a ocho. El dinero de cobre, usado en Castilla
en el siglo XIV, valía dos blancas. Esta moneda representaba las mayores variaciones en
las equivalencias entre regiones, pues mientras en Valencia, por ejemplo, 36 dineros

604

el valor de ciertas monedas dando al oro y a la plata premios de 25%

0

de

50%,
. La_ confusión entre el escudo y el ducado, como monedas teóricas O imaginarias, fue frecuente y de ella nos ha quedado buena muestra en un importante document? cervantino: el cargo que el Consejo de Cruzada hizo a doña
Leonor de ~ortinas el 28 de febrero de 1579. Por real cédula de 5 de diciembre
de 1576 Felipe II había concedido a la madre de Cervantes sesenta escudos de
oro para ayudar al rescate de sus hijos Miguel y Rodrigo, entonces cautivos
en Argel. La buen~ madre entregó aquella suma al comendador de la Orden
de_ la Merced. Tremta escudos se aplicaron al rescate de Rodrigo y los otros
tr~mta quedaron en depósito en aquella benemérita Orden para el rescate de
M1~el, el cual se demoraba mucho por exigir por él quinientos escudos en oro
DeJa_ron de hacer la redención los PP. Mercedarios y fueron encamados d~
contmuarla los ~P. Trinitarios. Entre tanto, doña Leonor de Cortinas\ su fiador Alfon~o- Getino de Guzmán habían dejado incumplida la obligación contraída al rec1b1r los 60 escudos de presentar al Conse1·0 de Cruzada t .:
·
' · d 1
esumorno
a~te~tico e rescate en plazo de un año o devolver el dinero. Era un incumplimiento q~e ~ n?5?tros, a estas fechas y tan inclinados a la familia Cervantes,
n~s parece ms1g~f1cante ; pero que en aquel tiempo no podía parecerles lo
m1smo a los funoonarios que tenían a su cargo el fondo del que habían salido
los 60 escudos. Por eso el comisario general de Cruzada, licenciado don Pedro
Velarde, el 28 de f:brero de 1579 mandó que se devolviese al Consejo aquella
suma. ~?tonces dona Leonor se apresuró a justificar el rescate de Rodrigo y
el deposito de los 30 escudos para el de Miguel.
Don Luis Astrana Marín, con la sincera admiración y simpatía para Cerv~ntes Y los_ suyos que tenemos cuantos hemos dedicado muchas horas al estudw de la vida Y la ?bra del Príncipe de los ingenios españoles, comentando
el acuerdo del ConseJo de Cruzada en la petición hecha al mismo por doña
Leonor el 16 de marzo de 1579, escribió: "Y el decreto inflexible ordenaba
'
que en 1o ref erente 'a los 30 ducados' no se hiciera la ejecución
( de' los bienes

equi2"1lían a un, real ca~~ellano, en. Argón tenían el mismo valor 24 dineros, y en Cataluna, 38. Hab1a tamb1en en Casulla un dinero que valía 7
· e1 á spero
1End Argel
bla se usaba. la moneda española junto a la local, O msersa,· el zoltam,
Y
a
o
.
El
zoltam
era
de
oro
fino.
Antes
de
1580
valía
125
ásp
t
J
f
d A I bº'
eos. aer BaJ"á rey
e rge, su 1 e1 zoltani en 1580 a 130 ásperos. El áspero era de plata y en tiemp~s de
Cervantes vaha la octava parte de un real, o sea, 4 mrs. y med"1a blanca. La dobla
de Argel 6 mrs. Y. un cuarto de España. Se usaba tambie'n la dob .a
' za hen o marroq111•
que era de oro fmo y tenía peso y valor algo mayores que los del castellano. Según eÍ
acta de rescate de Cervantes, 50 escudos españoles valían en Argel 134 doblas.

?

605

�de Getino de Guzmán) ; pero que en lo demás, se llevara adelante; es decir, el embargo de los bienes del fiador: disparate y monstruosidad jurídica
de un decreto que ya principiaba (y también el informe) por confundir los
ducados con los escudos de oro. 13
Siento discrepar del comentario del señor Astrana Marín; pero hay que
discrepar para restablecer la justicia en la apreciación del caso, el cual envuelve dos particulares: el supuesto disparate y monstruosidad jurídica que significaba el embargo de los bienes del fiador, y el supuesto disparate de confundir
los ducados con los escudos.
Considerando con atención el cargo hecho a doña Leonor de Cortinas como
principal, y a Alonso Getino de Guzmán como fiador, de los 60 escudos de
oro librados a la primera para ayuda del rescate de sus hijos, se convendrá
en que la actuación del Consejo de Cruzada y de su comisario general licenciado Velaroe estuvieron de acuerdo con la más correcta práctica administrativa. En efecto, doña Leonor y su fiador no había aportado prueba del
empleo dado al dinero, conforme al fin para el que se había concedido, y
nada más razonable que requerir y exigir su devolución, a lo que, por otra
parte, se habían obligado perceptora y fiador, y, en defecto del reintegro, la
acción inmediata tenía que ser el embargo de los bienes. Pero cuando el Consejo conoció las explicaciones de doña Leonor estuvo de su parte, en su favor,
hasta el punto de que los 30 escudos se aplicaron finalmente al rescate de
Miguel, y no en el plazo de cuatro meses que se le concedió al resolver la petición de 24 de marzo, sino después de dieciocho, sin que se llevase a cabo
ejecución de los bienes. ¿Dónde está, pues, el disparate y monstruosidad
jurídica?
En cuanto a la confusión de los escudos y los ducados, es claro que la hubo
en este caso; pero sin trascendencia alguna si se considera todo con atención
e imparcialidad. En el cargo a doña Leonor y su fiador se lee: "Házese cargo a ... de sesenta escudos de oro que valen 24,000 maravedís", y luego se
alude a ... "los dichos sesenta ducados". En su petición al Consejo de 24 de
marzo de 1579 doña Leonor decía primero: "debo haber lugar por mi pedido
acerca de los treinta escudos de oro que se me dieron ... ", y luego agregaba
en el mismo documento: "para que con los dichos treinta ducados ... " Y en
el decreto del Consejo de Cruzada se escribió: "en lo referente a los treinta
ducados ... " Sin embargo, de estos tres documentos el fundamental, porque
de él derivan los otros, es el cargo de 60 escudos, en el que se expresó: "que

11

valen 24,_000 maravedís". La aparente confusión si se quiere, queda clara con
sólo~considerar que escudo y ducado son' en este caso,~~das rm~~~
·
· ·
0 • t neas, cuyo valor total va expresado en maravedís. Así, si en el cargo se
hizo por 24,000 maravedís y entendemos los 30 ducados, 0 los dichos ducados
como _12,000 maravedís, en la petición de doña Leonor y en el decreto del
ConseJo de Cruzada, todo está perfectamente claro. ¿Dónde está pues el dispar_a~e? El error de escribir ducados por escudos se produce ~rirner~ en la
petición de doña Leonor. En el decreto del Consejo se repite• pero creo yo
que por referencia literal a la petición.u
'
Ahora bien; si en la· real cédula que concedió la ayuda a doña Leonor
en_ el_ cargo no se hubiese expresado el valor en maravedís de los escudos habí:
existi~o la ~onfusi6n, y el disparate, porque el escudo de oro, como moneda
efectiva, val1a 442 mrs. y el ducado, también como moneda real 375 0 374 resultando
una diferencia a favor del escudo de 67 0 66 mrs., 1o' cua1 no suce'
d'
1a cuando escudo y ducado se consideraban monedas imaginarias O teóricas.is
.Y aun había confusión en el uso del ducado como moneda teó' n·ca, pues
mientras unas veces se le daba el valor de 375 mrs., otras se le reconocía
sólo de 374.
He aquí dos casos ilustrativos.
Las dos reales cédulas dadas por Felipe II a Cervantes en Tom:u (Portuga;) ~l 21 de mayo de 1581, las cuales, en la parte que aquí interesa, dicen
asi: El Rey.-Juan Fernándex de Espinosa, del nuestro consejo de azienda
Y nuestro thesorero g~neral, yo vos mando que de los mrs. que os mandamos
entregar de lo procedido de las mulas que sirvieron en el artillería de nuestro
exto., Y las mandamos vender, deis y pagueis a Miguel de Cervante cincuenta
d~cados, qu_e montan diez y ocho mil setecientos cincuenta mrs. a cumplimiento de c1e~ ducados, de que le azemos merced de ayudar de costa, atento
a que va a ciertas cosas de nuestro servicio; y los otros cincuenta le manda-

14
An:~vo _General de Simancas. Contaduría de Cruzada, 221; marcas L.L.L. Documento méd1to hasta que Astrana 'Marín lo reprodujo en ibid. pág. 20
u El. entusiasmo
·
Y admira~ón por Cervantes puede hacernos' pensar . que Felipe II y
su ~obi~mo no se porta~on bien con él, ni hicieron gran cosa por rescatarle del cautiveno. Sm embargo, se hizo algo extraordinario, pues además de aportar 30 escudos de
oro para su res~te, se le concedió a la madre un privilegio, que pudo vender, para
llevar de Valencia a Argel mercaderías no prohibidas por valor de dos mil ducados. y
debemos 1:cordar qu~ Cervantes no era entonces el autor del Quijote, sino uno de los
muchos m1les de caullvos. Quede esto como justa reivindicación al Consejo de Cruzad
a Felipe II y a su gobierno.
as,

Luis Astrana Marín, op. cit., pág. 21.

607
606

�mos librar en el pagador de nuestras armadas de Cartagena ... " y: "El Rey.
-Lopc Giner, pagador de nuestras harmadas en Cai:tagena,_ yo vos mando que
de cualesquier mrs. de vuestro cargo, deis y pague~s a M~guel de Cerba~::
cincuenta ducados, que montan diez y ocho mil setecientos cmcuenta mrs ...
En estas dos reales cédulas al ducado se le da como valor 375 mrs.

plata. Lo inició Inglaterra, a quien siguieron las principales naciones. Tal
adopción fue precedida de un alza sensible del precio del precioso metal y
de un brusco descenso en el de la plata, de suerte que el bimetalismo no continuó rigiendo en el mercado.

En cambio en la carta de pago y recibo de dote que Alonso Rodríguez
firmó el 11 d; agosto de 1580 se le da al ducado el valor de 374 mrs. En a~uel
documento, en efecto, se lee: "!ten. cient ducados en reales, q~e valen ~remta
e siete mill e cuatrocientos maravedís, que fueron los que la dicha ~anna de
Alfaro, mujer de dicho alguacil Martín de Muxica, mandó a la dicha Ana
de Fillafranca ... " 17

Un real decreto de 18 de noviembre de 1887 fijó la par del cambio de la
peseta con la unidad monetaria de diversas naciones. Para el dólar estableció
co~o par del cambio o equivalencia int~ca 5.18 pesetas; para la libra esterlma 25.20; para el marco alemán, l.2S; para el florín austro-húngaro, 1.47;
para el florín holandés, 2.10; para el rublo, 4.00; para el peso de Colombia,
Chile, Argentina, y Uruguay, el sol del Perú y el bolívar de Venezuela, 5
pesetas cada uno, etc.

1? ~:

Al adherirse España a la Unión Monetaria Latina (real decreto de
de 1868) al compleJ·o sistema anterior de maravedí, real, etc., s1gwo
t
oc ub re
,
1 d 5
d
eJ que tomó como unidad monetaria la peseta de p~ata, 8 e g,:ª~?s e
peso y ley de 835 milésimas, subdividida e~ l~O céntimos. La_ acunac1on de
·
1a h.izo en 1869 el gobierno que s1gwó al destronamiento de Isabel
esta pieza
II La moneda representaba en el anverso una mujer con corona Y un ~mo,
s~bolizando a España, y la leyenda: "España - 1869". En el reve~? tema el
escudo nacional y se leía: "200, piezas en kilogramos - Una peseta •
El sistema monetario se fijó entonces de este modo: Monedas de oro de
lOO 50, 25, 20, 10 y 5 pesetas, con ley de 900 milésimas (oro .900, co_bre
100) y peso de 32.258, 16.129, 8.64, 6.452, 3.226 Y 1.63 gramos res~c~iva.mente;
' monedas de plata de 5, 2, O·50 y 0.20 pesetas, con ley de 835 m1lesimas
f
(plata .835 y cobre .165) y peso de 25, 10, 5, 2.5 y 1 gramos, respec 1v~mente· piezas de bronce de 0.10, 0.5, 0.02 y 0.01 céntimos (cobre .950, estano
40 y ~inc .10) y pesos de 10, 5, 2 y 1 gramos. El cuproníquel, moneda ~e
0.25 (750 milésimas de cobre, 250 de níquel) y 7 gramos de peso se estableció
ya bien entrado este siglo. Las monedas de oro y las de plata de 0.20 no

Mas aquel cambio nunca fue permanente. Al alterarlo contribuyeron y contribuyen constantemente diversos factores, causas o circunstancias, como la
influencia de la ley de la oferta y la demanda en relación con la balanza comercial de importación y exportación, los problemas políticos y sociales, y
las especulaciones.
Después de la Segunda Guerra Mundial el valor a la par de la unidad monetaria de muchas naciones fue determinado por acuerdo entre los respectivos
gobiernos y el Fondo Monetario Internacional, agencia de las Naciones Unidas. La paridad de la peseta oro fue fijada en $0.0913. 18
En cuanto al sistema monetario español después de la guerra de 1936, todo
él ha sufrido transformación. Su unidad monetaria sigue siendo la peseta;
pero ya no es pieza de plata, sino de bronce. De ella se han hecho tres acuñaciones: una en 1944, otra en 1947 y la tercera en 1966. El peso de la pieza
en esta última es de tres gramos y medio y su composición de 92% de cobre,
6% de aluminio y 2% de níquel.

circulaban.
En los años 1872-1873 se adoptó el patrón oro, quedando desechada la

,. erónimo Morán, Vida de Cervantes, Madrid, 1863, págs. 339-341. As_tra~,ª Marín

·• p ágs . 143-146) publicó las dos cédulas en fotograbado y en transcnpoon.
( oP. JCh.
.
M ,
n La carta puede verse, en fotograbado y en transcripción, en Lws Astrana ann,
Jbid., págs. 350-356. La cita en la pág. 353.
.
· ,
1803• En el Diccionario de la Real Acadenua de •aquel
11 La peseta existia ya en
· ¡
año se lee: "Peseta. La pieza que vale dos reales de plata de moneda provmoa,
formada en figura redonda".

608

,.. Por ley de 31 de enero de 1934 el oro contenido en U. S. Dólar fue fijado en
15.238 granos, o '35.00 dólares la onza de oro puro. La onza troy pesa 31.1035 gramos; un
grano es igual a 0.64 de gramo, y un gramo tiene 20.8695 granos. Conviene recordar
que la unidad monetaria de los Estados Unidos es el U. S. Standard dallar. Antes de
1934 era un dólar de 25.8 granos de oro, con ley de 900 milésimas. Desde 1934 es un
dólar de 15.238 granos de oro, con ley 900 milésimas. El si/ver do/lar, acuñado primero
en 1794 y con peso desde 1837 de 412.5 granos de plata y ley de 900 milésimas. Antes
de 1873 fue la unidad monetaria de los Estados Unidos. Hubo también un trade dallar,
no acuñado desde 1885, de plata, que pesaba 420 granos. El golden do/lar, de 25.8
granos, fue acuñado en 1849-1890. La pieza de oro de diez dólares, acuñada en el
pasado, se llamaba el águila. Monedas divisionarias son: half dallar (O.SO), quarter
(0.25), dime (0.10), nickle (O.OS) y centavo (0.01).

609
H39

�Hay monedas de plata de 100, 50, 25 y 5 pesetas. La de 100 pesetas fue
acuñada en 1966, pesa 19 gramos y su ley es de 900 milésimas.
No sólo· resulta curioso, sino también útil, comparar- el valor de las monedas
de la época de Cervantes y las de hoy. Al hacerlo se valoran en términos
actuales y se comprende mejor el sentido y la significación de los p~~jes cervantinos en que se mencionan aquellas piezas. Sin embargo, las dtficultades
para hacer tal comparación no son pocas. En primer lugar, nos fal~:i conocer
el valor de los metales en cada caso. Claro que podemos llegar a cierta aproximación al comparar los pesos y leyes, aunque sea sin tener en cuenta los
diversos factores que condicionaban y condicionan el valor de la moneda.
Podemos también ayudarnos para una aproximación más completa a aquella
comparación con el conocimiento del poder adquisitivo, entonces, y ahora, de
ciertas monedas.
No obstante las comparaciones que se han hecho de monedas del siglo XVI
y modernas, ~or lo general han resultado poco afortunadas. Así, ,por ejemplo,
Rudolph Schevill escribió en 1919 que el dólar de entonces vaha_ lo que dos
reales y medio de los días del autor del Quijote."' "He -ha escrito a su vez
Gary MacEóin- does not go into detail as to the basis of his calculations, and
I feel that in terms of 1950 prices in the United States, the exchange rate
given in the text is approximately correct." 21
Mas es evidente que si un dólar de 1950 valía lo que dos reales y medio
de la época de Cervantes ( idea de MacE6in), el cambio no_ ~s. aplicable ~1
dólar de 1919, sencillamente porque el valor y el poder adqu1S1ttvo de aquél
no eran lo mismo en los dos años. Pero, además, tampoco me parece correcto
el cambio dado por Schevill en 1919. Veamos. El peso de la plata de un dólar
era desde 1873, 412.5 gramos, o sea 19.765 gramos (a razón de 20.8695 granos' por gramo). El real de plata pesaba en metal fino 3.~3283~ gramos
(67a. parte de los 230 gramos del marco) . Dos reales y medio teman pues,
un total de 8.582087 gramos de plata, esto es, menos de la mitad que el
dólar. Además, la par del cambio o equivalencia intrínseca del dólar con
22
la peseta era de 5.18 pesetas. El peso de la plata de un duro de 1936 era de

22.5 gramos (25 X .900), y el que correspondía al 18 céntimos en aquella
moneda era de 0.81 gramos. En total 23.31 gramos. Valorando el dólar por
la paridad de 5.18 pesetas, y comparando el peso de la plata correspondiente
a este valor y el de los dos reales y medio, también es obvia la desproporción,
resultando cerca de tres veces (exactamente 2. 71) superior el peso de 5.18
pesetas que el de los dos reales y medio. Así, pues, por el correspondiente peso
de plata, el dólar valía, y vale, cinco reales y tres cuartos de otro real, y no
dos y medio. Y el centavo resultaba igual a un maravedí y 96 centésimas
de maravedí.
Del peso en plata de un real (3.432835 g.) correspondía a un maravedí
la 34a. parte, o sea, 0.100965 g. En el peso del duro de 1936 (22.5 g. ) correspondía a una peseta la 5a. parte, o bien, 4.5 g. Por tanto, una peseta de 1936,
siempre conforme al peso de la plata y dejando de lado los factores que condicionan su valor, valdría 4 mrs. y 45 centésimas de maravedí.
La peseta de hoy puedo compararla sin dificultad con la de 1936 tomando
como base el peso de la plata del duro de entonces y el de la pieza de 100
pesetas que hoy circula. He dicho que de los 22.5 g. de plata del duro correspondían a la peseta 4.5 g. La moneda de 100 pesetas tiene 17.1 g. de plata
y la parte de este metal que en ella corresponde a una peseta es de 0.1 71 g.
Ahora bien, como 4.5 g. contienen 26 veces y un tercio más plata que la que
tiene la pe~eta en la mejor moneda hoy en circulación, la de 100 pesetas, acuñada en 1966 la peseta de hoy valdrá 0.038 de la de 1936, esto es, 26 veces
y un tercio menos.

En cuanto al poder adquisitivo, un cálculo bastante conservador lleva la
superioridad de la peseta de 1936 por lo menos a 30 veces la de hoy, con
la reserva, claro está, de las notables variaciones que se dan según artículo y
servicio, llegando hasta cuarenta veces en el caso concreto del precio de los
periódicos diarios, que en 1935 era de diez céntimos y hoy es de cuatro pesetas.
Por su peso de plata, insisto, una peseta de 1936 equivaldría a un real y
diez maravedís y medio, en esta forma:
1 pta. (4.5 g.)

,. Rudolph Schevill, Cervantes, 1919, pág. 155.
., Gary MacEóin Cervantes. A Bruce Fellowship Biography, Milwaukee, 1950, pág. 205.
n "Duro. El pe:o de plata de una onza, que vale ( en 1803) diez reales de plata"
( diccionario de 1803) .
"Peso. Moneda castellana de plata del peso de una onza. Su valor es (en 1803) 8 rs.
de plata; y los que por pragmática valen 10, los llaman para distinguirlos pesos gruesos".
( Diccionario de 1803) .

610

1 real (3.4328358 g.) O34
10 mrs. ( 1.00965 g.) O 10
y medio (0.0505482 g.) O½
4.4929678 g. O44

mrs.
mrs.
4.5 g.
maravedí.
mrs. y medio

Un real (3.4328358 g.) es, respecto de 4.5 g. de plata de 1936, 0.7628 pesetas, y respecto de 0.171 de la peseta de 1971, 20.07 pesetas. Y un maravedí
resulta 0.02247 de la peseta de 1936 y 0.59 de la de 1971.
611

�Un análisis de precios en busca de poder adquisitivo de la moneda, y su
correspondiente comparación, puede llevamos a resultados muy diferentes de
los anteriores. Pero habría que afinar mucho y no limitarse a unos pocos artículos. Habría que tomar en cuenta también diversas condiciones económicas
y sociales. Y siempre resultaría tarea difícil. En las obras de Cervantes y de
contemporáneos suyos encontramos referencias a precios de diversos artículos
representativos. Veamos, por vía de ejemplo, algunos. En el pasaje del Quijote
mencionado al principio de este trabajo, Teresa Panza da como precio de la
carne el de 30 mrs. la libra. No dice de qué carne se trata; pero teniendo en
cuenta que don Alonso Quijano (o Quijada), según se lee al comienzo del gran
libro comía de "una olla de algo más vaca que carnero ... ", lo que sin duda
se debía a que ésta era más cara que aquélla, y que la carne de cordero se
vende hoy en Madrid a 110 pesetas el kilo, podemos establecer que 30 mrs.
eran 55 pesetas, y que un maravedí equivaldría a 1.83 pesetas.
En La Gitanilla la vecina pregunta al escudero: ''Vos señor Contreras ¿ tendréis a mano algún real de a cuatro?" Y le dice: "Dádmelo; que en viniendo
el doctor mi marido os lo volverá." A lo que Contreras responde: "Sí, tengo;
pero téngalo empeñado en veinte y dos maravedís: que cené anoche; dénmelos; que yo iré por él en volandas". Contreras pagó por la cena veintidós
maravedís. Hoy no habría podido cenar en Madrid por menos de noventa
pesetas. Entonces, si 22 mrs. equivalen a 90 pesetas, un maravedí equivale a
4.09 pesetas.
Por último en El Lazarillo de Tormes se lee: "Estábamos en Escalona y
'
me dio un pedazo
de longaniza para que la asase", y "luego sacó un maravedí
de la bolsa y me mandó por vino a la taberna". No dice Lázaro qué cantidad
de vino recibió por el maravedí; pero nunca sería menos de un cuartillo.
Hoy el precio medio del vino cor•riente es aquí de 9 pesetas. El cuartillo, un
maravedí, valdría, pues, 2.25 pesetas.
En los tres casos el poder adquisitivo del maravedí es muy desigual y siempre resuita su valor muy por encima del que le corresponde según el valor
y peso de la plata. Pero, a pesar de todo, el peso de la plata de cada moneda
resulta buena base para establecer equivalencias.
Podemos, pues, aceptar los resultados de comprar los pesos de plata como
medio de comparar las monedas de la época de Cervantes con las de la época
posterior, incluso las de hoy.
Estas notas pueden, sin duda, ser útil ayuda para entender el problema del
confuso complejo monetario de la época del autor del Quijote.

LA TRIPLICIDAD DE FUNCIONES DEL PODER ESTATAL
Lic. JoRGE MoNTEMAYOR SALAZAR
Universidad de Nuevo Le6n

Sumario: 1.-Las funciones del poder. 2.-Funciones formales y materiales. 3.-La
función legislativa. 4.-Consideraciones sobre la función ejecutiva. 5.-La función
jurisdiccional.

1. LAS FUNCIONES DEL PODER

FUNCIONES DEL PODER son ejercicios de expresión potestativa que el Estado
lleva a cabo en cumplimiento de su tarea. Para la exteriorización de esas
manifestaciones, la potestad pública se vale de medios orgánicos específicamente
constituidos. Sus atributos y competencias están precisados expresamente en
la ley. Las funciones del poder, al surgir por medio de diversos órganos, evitan
que su ejercicio pueda concentrarse en perjuicio de la integridad política y
social del pueblo. Aunque un solo órgano podría ser el encargado de la expresión potestativa, esto no es conveniente en vista de que todo concentramiento de poder inclina hacia el despotismo y la arbitrariedad. El uso del
poder estaría supeditado más a la voluntad de un hombre que a los imperativos de una ley justa y estable.
Son tres las funciones del poder: La legislativa, la gubernativo-administrativa y la judicial. Por medio de estas tres funciones, el poder del Estado se
transmite y obra en el pueblo. Todo acto de poder se identifica con esta
clasificación tripartita de funciones. El funcionamiento de la legislación asegura al ciudadano la presencia de leyes generales y obligatorias que norman
y encauzan los comportamientos sociales. Un poder ejecutivo que promueva y
proyecte la tarea de admini"stración y gobierno, permite una mayor confianza
en el diario convivir del hombre en sociedad política. Los problemas del hombre con el hombre o de éste con el Estado, no deben de perturbar la paz
613

612

�pública; es por ello necesario depositar en una función judicial el atributo
de juzgar y sentenciar. Cada función, con su respectivo campo de competencias, participa del poder contenido en el Estado. No se trata, como se ve,
de que cada "función" sea un "poder" distinto e independiente. El poder es
indivisible en su naturaleza; por tanto es imposible pensar en la existencia de
diversos poderes en la actividad autoritaria del Estado.

2.

FUNCIONES FORMALES Y MATERIALES

En su ejercicio, las funciones del poder tienen dos aspectos, el uno formal,
el otro material. En virtud del primero las funciones son calificadas de acuerdo no a su naturaleza, sino en atención al órgano que las realiza. El segundo
aspecto -sentido material- se toma en cuenta analizando el contenido mismo
de la acción potestativa expresada. Las manifestaciones del poder, reúnen
en su objetividad los aspectos material y formal. Existen algunos casos en
donde el sentido formal y material no concuerdan en el ejercicio de una
función determinada. Cuando, por ejemplo, el ejecutivo desarrolla, en
cumplimiento de la ley, una función que por su contenido material es típicamente judicial, se dice: "Es un acto formalmente ejecutivo, materialmente
judicial". Este caso no sólo se presenta en la tarea ejecutiva. Las tres funciones
del poder, en cumplimiento del orden jurídico, pueden desarrollar en algunos
casos, funciones que materialmente no concuerden con su asper.to formal.
Ello, sin embargo, no perturba el sentido y marcha del poder. El aspecto formal se funda en un dispositivo legal. Está surgido de la realidad preceptiva
del derecho. Se apega a lo que las normas señalan. Brota de las disposiciones
jurídicas que otorgan al órgano de poder su competencia o atribución. El
aspecto material es juicio, consideración o estudio de contenidos concretos.
Estas situaciones que se observan en el ejercicio del poder, no representan, en
ningún momento, intromisión de las funciones entre sí. Se tr•ata de expresiones de autoridad fundadas en facultades jurídicas que la ley concede a los
órganos potestativos del Estado. Presentes las condiciones que la ley señala
para que el órgano intervenga, éste estará en aptitud legal de hacerlo. La
expresión de las funciones descansa, fundamental y esencialmente, en el respeto y obediencia de la ley.

3.

Si la norma jurídica aparece ante nosotros con visos de especial y trascendente importancia, es necesario que el encargo de la función legislativa se dé
a un órgano estructurado adecuadamente para tal fin. La función legislativa
se deposita en un cuerpo colegiado llamado co~greso, el cual suele estar formado por dos partes denominadas cámaras. Cada una de ellas posee un ámbito
propio de competencias. En algunos asuntos pueden conocer indistintamente
cualquiera de las dos. En otros, es necesario que resuelvan conjuntamente. En
un sistema presidencial, las cámaras son: la de senadores y la de diputados.
En un sistema parlamentario: cámara alta y cámara baja. Las representaciones
legislativas son puestos de elección popular. Los miembros de cada una de las
cámaras son elegidos pov el pueblo, para que ejerzan su cargo durante el
tiempo que señala la ley. Las sesiones que realiza el congreso pueden ser: ordinarias y extraordinarias. Los dos períodos de sesiones son indicados por la
ley. Los períodos ordinarios están prefijados concretamente en la norma legal.
Los períodos extraordinarios existen condicionados a la presencia de ciertas
circunstancias que la misma ley señala. En estas reuniones las cámaras conocen
--entre otros asuntos-- de los proyectos de ley que les han sido presentados.
Realizado el estudio y discusión de los mismos, el órgano legislador puede
reformarlos, aprobarlos o rechazarlos. El jefe del ejecutivo y los legisladores
suelen tener la facultad de proponer proyectos de ley.

LA FUNCIÓN LEGISLATIVA

La vida del Estado, en donde los sucesos políticos y sociales se originan
continua e intermitentemente, requiere de un conjunto de normas legales

614

-justas y apropiadas- que encaucen eficazmente su existencia y trayectoria.
El orden de las leyes es necesario, pues estando establecidas, los miembros
de la comunidad conocen expresamente sus derechos y obligaciones. La legalidad se constituye en principio directriz de la expresión político-social. Todo
acto, sea del Estado o del particular, debe de apegarse a los lineamientos
preceptivos del derecho. La norma jurídica, como regla de conducta y obse:rvancia obligatoria, nunca ha sido ajena a ninguna forma de organización
política. El Estado, como principal gestor del bien público, debe de enmarcar
su acción y la de los ciudadanos en un cuadro de firme legalidad. Los principios de la ley llevan ese propósito y emergen de la misma sociedad política
que los desea e instaura. De aquí que los contenidos de las normas -sean
permisivas, imperativas, sancionadoras o prohibiti~as- deban de estar apegadas a la realidad social de donde afloran. La ley, en cuanto protectora del
orden y la seguridad socio-política, no debe hacer concesiones en menoscabo de
su tarea. Su función es específica.

Iniciación, discusión, aprobación, sanción, promulgación, publicación e iniciación de la vigencia son pasos sucesivos que se presentan en la creación de la
norma. Constituyen el proceso elaborativo de la ley. Las funciones ejecutiva

615

�y legislativa intervienen en el desarrollo de este proceso. La iniciación se presenta cuando las autol'idades competentes proponen al Congreso un proyecto
de ley para su estudio y resolución. Las cámaras que reciben el proyecto deliberan y discuten sobre si es de aprobarse o no. Aceptado el proyecto de ley, se
configura el tercer aspecto del proceso legislativo: la aprobación. Esta aprobación, por parte de las cámaras, debe de ser sancionada por el ejecutivo. Aprobada y sancionada, la ley se promulga y se da a conocer a todos aquellos que
deban acatarla. La publicación de la norma es requisito indispensable para que la
misma pueda ser conocida por todos los ciudadanos. Al expedirse la ley se
indica, en su texto, la fecha en que habrá de empezar a surtir sus efectos. Ese
momento marca la iniciación de su vigencia.
Realizado totalmente el ciclo formativo de la ley, ésta surge con ciertos
rasgos o características que le proporcionan su auténtico sentido. Esas características son las siguientes: La generalidad, la abstracción, la impersonalidad
y la permanencia. Toda ley carente de estas notas distintivas, debe ser negada
como tal. Los medios de impugnación establecidos para esos casos nos confirman lo anterior. La ley es general, pues se aplica a todos aquellos que se
encuentren en las condiciones previstas por la misma. Es abstracta e impersonal porque su existencia se perfila a orientar, ordenar y encauzar acontecimientos naturales o humanos de interés para el derecho y no a imponerse indebidamente a alguien en particular. Los efectos de las disposiciones legales se
producen al realizarse sus supuestos normativos. La norma general -por otra
parte- no se agota o termina en su ejercicio, es permanente. A diferencia
de esto último, la ley privativa se extingue con su ilegal aplicación. Este tipo de
leyes, al tiempo que socavan la seguridad política y jurídica del gobernado,
desvirtúan la esencia misma de la ley. Arremeter y atentar contra la libertad,
la seguridad, la igualdad jurídica, no es tarea que competa a la norma de
derecho. El principio de legalidad encuentra un fuerte apoyo en la justicia y
generalidad de la ley.
Los sistemas para originar las leyes pueden diferir en uno o en varios de
sus aspectos. Esto no obsta para que la función legislativa lleve a cabo su
misión. La norma plasma las condiciones bajo las cuales la persona habrá
de adquirir y ejercitar sus derechos y cumplir sus obligaciones. Lo jurídico circunscribe -asimismo-- la acción potestativa del Estado en el ámbito del derecho. Se dan en esta forma situaciones jurídicas precisas de consecuencias
altamente provechosas para todo el conglomerado. Los vaivenes e inquietudes
sociales originados en la ausencia de un derecho escrito, ceden al paso de un
orden legal, firme y cierto. Las relaciones entre los particulares se normatizan
y estructuran por medio de un derecho privado. El funcionamiento de la activi-

616

dad del Estado y sus vinculaciones con los ciudadanos se formulan en un derecho público. "Ligada a un ordenamiento preciso, la acción de la autoridad,
ora en materia civil, ora en materia pública, se salva de los escollos de la
incertidumbre, la incoherencia y la arbitrariedad partidarista. Todos los que,
con cualquier calidad, están constreñidos al deber de la obediencia súbditos
'
o funcionarios, saben cómo deben conducirse. Por su parte, los gobernantes
están dispensados de improvisar cada vez las soluciones necesarias. El método
y la continuidad rigen el gobierno del Estado; la seguridad y la confianza
reinan entre los administrados".1
Los aspectos material y formal de la ley se hacen presentes en su configuración. En la normatividad legal se conjugan esencialmente y se nos ofrecen
en la realidad preceptiva del derecho. No es posible, jurídicamente, pensar
el uno sin el otro. La ley, en su contenido, deberá estar orientada al logro de
los objetivos axiológico-jurídicos. El car•ácter formal de los preceptos del derecho emergerá del proceso de creación jurídica que realiza el órgano de poder
competente para ello. El precepto jurídico ideal es aquel en donde a lo formalmente válido se vincula un contenido intrínsecamente valioso. Adoptar
un criterio formalista y fijar la atención en un formulismo independiente o
ajeno a los contenidos normados, es una actitud errónea y peligrosa. Las
disposiciones más descabelladas e injustas serían leyes con sólo haber cubierto
las etapas gestativas de la norma. Ignorándose el contenido de las normas,
éstas pierden en su proyección y trascendencia. Las prescripciones generales
que la ley señala deben ser medios apropiados al mejoramiento y desarrollo
social. Es poi' ello necesario que sus contenidos sean correlativos a tales fines.
El insigne jurista español Francisco Suárez, al hablarnos de la ley nos dice
que es: "Un precepto común, justo y estable, suficientemente promulgado".
En esta breve definición se encuentran puntualizados -clara y objetivamente- los aspectos material y formal de la normatividad jurídica.
La acción y ejercicio de la función legislativa es siempre constante. Lo es
porque las realidades políticas y sociales que normatiza son variables y fluyentes. El desarrollo social en todos los aspectos, provoca el surgimiento de
nuevas y diversas situaciones comunitarias que el Estado debe de normar a
fin de fortalecer el bien y la seguridad general. Las leyes del pasado, óptimas
y eficaces en su tiempo, dejan de serlo cuando sus contenidos normativos se
desvinculan de las nuevas realidades que laten en el pueblo. La ley, como
obra humana, no puede prever todos los casos futuros, ni tampoco los con-

1

DABÍN, JEAN, Doctrina general del Estado,

Ed.

Jus, México, 1955, p. 247.
617

�tinuos cambios que se presentan en el panorama estatal. Es por ello necesario que el legislador esté siempre atento al desenvolvimiento colectivo.

4.

CONSIDERACIONES SOBRE LA FUNCIÓN EJECUTIVA

Es común oír llamar función ejecutiva a aquella expresión potestativa que
se realiza a través del órgano ejecutivo. No obstante, el término suscita diversas controversias. Se dice que esta función es mal llamada ejecutiva, debido
a que la misma no sólo se concreta a ejecutar sino que tiene su propia facultad de iniciativa. Algunos la consideran como una función administrativa,
tomando en cuenta la labor que desarrolla en la previsión y resolución de
las necesidades sociales. Otros piensan que se trata de una función gubernativa debido a la amplitud de su tarea. Como se ve, existen los más variados
criterios para calificar la mencionada función. Es tan general el horizonte
y tan particular la terminología, que incluso se han hecho uniones o combinaciones, tales como: función político-administrativa; función gubernativoadministrativa. Nosotros preferimos esta última, considerando lo siguiente:
A) Función ejecutiva. Designación imprecisa y confusa.-B) Función administrativa. Aunque en cierta forma administrar es gobernar, el calificativo
sólo refiere un aspecto parcial y secundario.-C) Función gubernativa. Mención que denota al máximo la manifestación suprema del imperium estatal.D ) Función gubernativo-administrativa. La unión de conceptos -gobernación y administración- en vocablo compuesto, permite objetivar el significado propio de la función en forma precisa y fiel. Siendo tan distintos los
argumentos y tan variadas las conclusiones que se pueden obtener, trataremos
de precisar un sentido veraz de la función gubernativo-administrativa.
El sentido y concepto de esta función ha sido esbozado y tratado poi' diversas teorías. Las definiciones sobre la misma son por tanto múltiples y
diferentes. Las teorías más nombradas son las siguientes:
la. Teoría de los fines. De acuerdo con esta concepción, las funciones del
Estado se distinguen tomando en cuenta los fines que persigue la acción
estatal. Así, la función legislativa crea el derecho y la función judicial lo ampara. La función ejecutiva o administrativa resguarda los intereses del Estado.
M. Hauriou, define -desde un punto de vista finalista- la función administrativa como: "La actividad del Estado, en cuanto se emplea en crear Y
hacer vivir la institución del Estado".2 Otro de los exponentes de esta teoría,
• Citado por R. CARitE DE MALBERG, Teoría general del Estado, Ed. Fondo de
Cultura Econ6mica, México, 1948, p. 428.

618

Arthur, expresa: "Administrar consiste en proveer por actos inmediatos e inc~n_t~s a la organización y el funcionamiento de los servicios públicos".3 Las
defm1c1ones expuestas no aciertan a precisar el sentido de la función administrativa. Se confunde el carácter de las funciones. Es oportuno indicar la
diferen~ia que existe entre las funciones del Estado y las funciones del poder.
Las primeras nos muestran los atributos del Estado orientados a la realización de los fines político-sociales: La paz, la seguridad, el bien público. Las
segundas son actividades propias y determinadas que los órganos del Estado
expresan en cumplimiento de su potestad.
2a. Teoría de la actitud especial del Estado en la función administrativa.
El teórico alemán Paul Laband es su principal defensor. Según esta doctrina
"La acción del Estado'' se halla contenida en la expresión y ejercicio de la
administración pública. La legislación y la jurisdicción representan la voluntad y el pensamiento del Estado respectivamente. El Estado administra "En
cuanto que aparece actuando".' El tratadista alemán nos dice: "Un Estado que
se contentara con hacer leyes y dictar sentencias se dislocaría bien pronto; es
qu~ no puede cumplir la misión que le está impuesta por su fin, sino por
acciones, de la misma manera que el individuo no realiza solamente la misión de su vida propia por su voluntad y su pensamiento, sino que también
por su actividad. Es preciso que las leyes sean aplicadas; que las sentencias
sean ejecutadas. Así, se opone a la legislación y a la justicia, la ejecución;
a la voluntad y al pensamiento del Estado, la actividad del propio Estado".5
Consideramos que ninguna forma de organización estatal -por más rudimentaria que sea- es concebible sin que proyecte y ejercite las típicas funciones del poder. Las funciones potestativas del Estado no se cierran en sí
mismas: todo lo contrario, en íntima y estrecha colaboración participan en la
consecución de su significativo fin. La situación que plantea Laband nos
conduce a formular las siguientes preguntas: ¿ Puede haber ejecución sin legislación y justicia? ¿Acaso la actividad o acción no presupone pensamiento
y voluntad? Si la administración es acción y la legislación juicio abstracto ¿ cómo se puede explicar la interrogante anterior?
3a. Teoría que ve en la administración una función de ejecución de las leyes.
Esta tendencia de ver en la administración una función de ejecución legal, se

' lbidem.
' Ibidem.

' Citado por FRAGA, GADINO, Derecho Administrativo, Ed. Porrúa, México, 1960,
t. r, c. v, No. 45.

619

�reviste también de una idea finalista. Berthélemy nos dice que la administración es la actividad que desarrolla el poder ejecutivo para ejecutar la ley.
Gabino Fraga jurista mexicano, comentando esta teoría en su obra Derecho
.
., de la ley.?
Administrativo' se pregunta ¿ qué debe de entenderse por e1ecuc1on
Para responder a esta pregunta analiza dos posibles criterios de apreciación:

ejercicio de la función administrativa se hace presente en todas aquellas situaciones imprevisibles en donde el interés o la seguridad pública están en riesgo
o juego.

lo. Se hablará de ejecución de la ley cuando la actividad que despliega
está autorizada por una disposición legal. Se puntualiza el apego de la acción
al derecho.
2o. La ejecución se formulará en las tareas de la administración para dar
efectividad a las· normas legislativas.
Analizando el primer criterio, es de deducirse su imposibilidad para originar
un auténtico sentido de la administración. Establece una igualdad finalista
entre las diversas funciones. Si todas se hallan autorizadas por las normas del
derecho, tendrán que ser absolutamente ejecutivas -según este criterio doctrinal- lo cual no es posible dado el carácter específico de cada una de las
' del poder estatal. Otro
' de los aspectos enjuiciables es el de :ºnf und'll'
funciones
la autorización con la ejecución misma. No debe entenderse por e1ecutar la
ley, usar de una autorización que ésta concede. Si así se hiciere se tendría
que afirmar que los particulares también ejecutan la ley cuando celebran un
contrato determinado.
Considerando el segundo criterio, el maestro mexicano concluye que muchos
actos que no se concretan meramente a ejecutar la ley, quedarían fue~a de
la función administrativa. Tomando en cuenta los resultados que se obtienen
de esta teoría -o muy amplios o muy estrechos--, Gabino Fraga, co~sid_e~a
que la misma no es de utilidad para dar un concepto acertado del e1erc1c10
administrativo. 6
Por su endeble y errónea fundamentación, esta teoría es hoy re~aza~ universalmente. La administración no se puede concretar a la sola e1ecuC1on de
la ley. Muchas de las acciones que desarrolla en su manifestación no concuel'dan con tal sentido. Pensar al modo de Berthélemy es suponer -falsamente-:
que las leyes poseen especial y precisa contextura para prever sobre aconte~1mientos futuros e inciertos. La vida multifacética del Estado nos muestra diariamente la diversidad de nuevos hechos sociales que sin estar normados por
las leyes, deben de ser regulados o vigilados por parte de la autoridad. El

• FRAGA, GABINO,

No. 43.

620

Derecho Administrativo, Ed. Porrúa, México, 1960, t.

I,

c.

VI,

4a. Teoría de Duguit. Según León Duguit el acto subjetivo y el acto condición forman el contenido de la función administrativa. El acto-regla emana
de la legislación. Por razón del efecto que producen los actos jurídicos pueden
clasificarse en: Actos reglas, actos subjetivos y actos condición. En virtud de
los primeros se crea, modifica o extingue una situación jurídica general. El
acto subjetivo crea, modifica o extingue una situación jurídica individual.
El tercer acto condiciona la aplicación de una situación jurídica general a un
caso particular. Nos dice pues el jurista francés que la expresión administrativa
se efectúa por medio de actos subjetivos y actos condición. Como es ve, el
maestro de Burdeos aprecia el funcionamiento administrativo desde un punto
de vista plenamente jurídico. Reconoce, sin embargo, la influencia e importancia de los actos materiales que la administración lleva al cabo.
5a. Teoría que distingue entre las funciones formales y las funciones materiales. De acuerdo con un criterio formal, la función se determina observando
al órgano legalmente competente que la produce. La función material se deduce del fondo mismo de la acción ejercitada.
Con el fin de captar el sentido intrínseco de la función administrativa, un
grupo de juristas ha analizado los principios y fundamentos de la misma y
expresado luego sus juicios personales al respecto. Tratando de mostrar las
diversas apreciaciones que sobre el tema se han hecho, anotamos algunas de
las planteadas. G. Meyer, nos dice que la administración comprende todas las
decisiones que regulan un asunto particular o un caso individual. Seligmann,
declara que se hace imposible la delimitación entre la legislación y la administración, si se aparta uno de la idea de que la ley estatuye a título general
y el acto administrativo a título particular. Esmein, define el acto administrativo como un "acto particular". Duguit, afirma que "El acto administrativo
es siempre un acto individual y concreto". Jéze, sostiene que el acto administrativo tiene por carácter distintivo "referirse a un caso particular''. La administración, para León Duguit, es una función que crea "situaciones jurídicas
específicas". La ley representa un derecho objetivo: norma general y abstracta.
La administración, apegada y de conformidad con la ley, expresará su tarea
competencial. El acto administrativo es necesariamente una decisión particular
y concreta.7
' GARRE DE MALB.ERO, R. Teorla general del Estado, Ed. Fondo de Cultura Económica, 'México, 1948, pp. 433, 434.

621

�Algunos autores -Paul Laband, George Jellinek, Maurice Hauriou- creen
que el acto legislativo y el acto administrativo, pueden tener indistintamente
un alcance general e individual, pero que no tienen la misma materia. Para
ellos "El conjunto de prescripciones que fijan los derechos y las obligaciones
de los individuos forman el orden jurídico y legal del Estado. Toda decisión
tomada dentro de los limites de este orden jurídico es una manifestación de
la actividad administrativa del Estado".8 Los contenidos de la acción administrativa, sean de cal'ácter general o particular, se harán presentes dentro de un
régimen jurídico existente. Estos autores ven en la administración un medio
para cumplimentar las leyes. Observan también el apego que profesa a las
mismas. Destacan y reconocen el poder amplísimo que tiene para tratar y resolver -dentro de la ley y en su ámbito de competencias-- los asuntos de
más urgencia y necesidad en el Estado. George Jellinek, en su obra Teoría
general del Estado, nos dice: "Dentro del círculo de actividad administrativa
cuyo contenido está determinado por la ley, existe un elemento de actividad
libre junto a la actividad jurídicamente reglada. Las acciones, en el primel' caso,
no tienen otra norma que el deber que corresponde a los órganos del Estado,
pero no puede ser constreñida por ninguna clase de principios jurídicos especiales. La administración jamás es mera ejecución o aplicación mecánica de
reglas generales a casos particulares, precisamente porque no es exclusivamente
actividad autoritaria, sino que lleva en sí actividad social. La administración
posee, por tanto, un campo de libre iniciativa, que puede ser limitado por
reglas jurídicas, pero cuyo contenido no es determinable por esas reglas. La
administración, en sentido material, contiene ... dos elementos: el de gobierno
y el de ejecución. Aquél contiene la iniciativa y reglamentación; éste la aplicación de lo ordenado".º
La teor-ía que distingue las funciones en su materia y en su forma se inicia
en Alemania, transmitiéndose inmediatamente a todos los Estados. El amplio
concepto que en el caso concreto de la administración establece, _revela su propiedad y certeza. Con suma claridad analiza los más diversos aspectos del ejercicio administrativo. Por sus méritos es hoy la teoría más reconocida y aceptada.
Una vez descritas las principales teorías que sobre la función administrativa
se han e&gt;..'}Juesto, es necesario adoptar una posición respecto a su naturaleza y
precisar sus principales aspectos y características. El panorama que nos muestran las diversas concepciones puede parecemos desarmonizado. Sin embargo,

no impide que nuestra atención fije, en forma concreta y fiel, los puntos más
sobresalientes y aceptables de las mismas. Puede decirse, por tanto, de la función gubernativo-administrativa lo siguiente:
lo. Se expresa por medio del órgano ejecutivo. Su tarea es "Obrar doquiera
que la necesidad de intervención se manifieste; proveer, prever, preparar: en
lo ordinar-io y en lo extraordinario, en el interior y en el exterior, todos los días
sin discontinuidad" .10
2o. La actividad de la función gubernativo-administrativa está subordinada
al orden preceptivo del derecho. Comúnmente, en su expresión, produce efectos legales de creación, modificación o extinción de situaciones jurídicas particulares.
3o. Su tarea puede ser considerada desde los puntos de vista formal y
material. El primero nos remite a la competencia legal del órgano de poder.
4o. La actividad de la función gubernativo-administrativa comprende tanto
la ejecución de leyes, como la expresión de la más amplia facultad para reglamentar y organizar su servicio. En el campo del ejercicio administrativo
es posible detectar dos tipos de actos: el meramente material y el estrictamente
jurídico.

5.

LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL

La vida diaria de la comunidad se orienta en sus más diversas expresiones
por un orden jurídico legalmente establecido. El respeto al mismo propicia la
paz y tranquilidad del todo social. Cuando la seguridad y el orden de la comunidad es perturbado gravemente o se está ante la posibilidad de que lo sea,
el Estado debe de intervenir a fin de proteger el bienestar colectivo. La existencia y fomento de un adecuado y dinámico régimen de justicia es tarea
fundamental en la constante acción del Estado. El derecho norma la convivencia humana. La ley establece preceptos generales frente a los cuales estarnos
comprometidos. Hacemos mención de esto tomando en cuenta el carácter tutelar que la función jurisdiccional tiene para con el derecho.
El Estado, por medio de la función jlll'isdiccional, se avoca al conocimiento
y resolución de todos aquellos casos en donde el derecho ha sido ofendido o
está en vías de serlo. Interviene también para esclarecer situaciones dudosas

' lbid, p. 435.
' ]ELLINEK, GEORGE, Teoría general del Estado, Compañía Editorial Continental,
S. A., México, 1958, pp. 503-504.

622

10

DABÍN, JEAN,

op. cit., p. 245.

623

�de derecho o para declarar condiciones de obligatoriedad. Un requisito indispensable debe ser cubierto para que el órgano judicial pueda conocer e intervenir en asuntos de su competencia: debe solicitarse -por parte de interesad~
expresamente su ejercicio. La petición de parte es condición previa a la actuación judicial. Este derecho que se tiene de poner en movimiento la maquinaria
judicial es llamado: Derecho de acción. Por medio de él, el accionante ejercita
la facultad de pedir a los órganos jurisdiccionales la aplicación de las normas
jurídicas al caso concreto, con el propósito de decidir y resolver sobre el hecho
y derecho cuestionados. "El derecho de acción es -según Roce~ un derecho
subjetivo público, del individuo para con el Estado, que tiene como contenido
substancial el interés abstracto a la intervención del Estado para la eliminación
de los obstáculos, que la incertidumbre o la inobservancia de la norma aplicable en el caso concreto, puede oponer a la realización de los intereses protegidos. Objeto de este derecho es la prestación, por parte del Estado, de su
actividad jurisdiccional para la realización forzosa de los intereses de tutela
cierta".11 Siendo la función jurisdiccional la encargada de juzgar y decidir en
derecho, la autodefensa o venganza privada al mismo tiempo que prohibida
se hace innecesaria.
La actividad jurisdiccional se manifiesta -fundament~ y esencialmente-

ª través de un proceso normado por la ley. Se asegura, jurídicamente, el cono-

cimiento que debe tener el juzgador sobre los hechos o actos cuestionados. Se
protege, así mismo, la igualdad que ante la ley tienen las partes para comparecer en juicio y hacer defensa de sus pretensiones. El juez tomando en consideración los elementos de convicción surgidos durante el proceso, dictará su
resolución final. La sentencia judicial se confirma como verdad legal al no
impugnársele en el término que la ley establezca o al no existir medio para
ello. La sentencia es el acto característico de la función jurisdiccional. El proceso sirve de medio a la consecución de aquélla. La sentencia y sus efectos
crean una situación jurídica determinada.
"El Estado, por medio de las funciones legislativa y administrativa, crea
situaciones jurídicas que deben, dentro de la normalidad de la vida social, ser
voluntariamente respetadas. Cuando ese respeto voluntario no existe, cuando
esas situaciones o los actos que las engendran son motivo de duda, de controversia o de violación, el Estado debe de intervenir para evitar que los particulares lleguen a imponer por la fuerza su derecho, a hacerse justicia por su

12

propia mano". En estricto apego a la ley, la función jurisdiccional desarrolla
su ejercicio a fin de conservar el orden del derecho. Como se ve, la presencia
de la función jurisdiccional es imprescindible en la vida del Estado. El desarrollo social sólo puede propiciarse en un ambiente de confianza, paz y seguridad. La función jurisdiccional de la potestad estatal contribuye de manera
significativa a ello.
La misión de juzgar es reconocida como una de las tres funciones por las
que el Estado expresa su poder. No obstante, algunos tratadistas del Estado
han discutido sobre ella en sentido muy singular. El profesor belga Jean Dabín,
en la parte especial de su obra: "Doctrine Générale de l'Etat. Eléments de
Philosophie Politique". (C. I, Secc. II, No. 158) expone tres planteamientos
en donde los autores: Maurice Hauriou, R. Garré de Malberg y Eismen, discurren sobre la función jurisdiccional en forma equívoca y poco feliz.
Maurice Hauriou, le niega el carácter de función política tan sólo porque
se circunscribe al campo de lo contencioso. Ignorando que zanjar conflictos,
por medio del proceso, es también función necesaria a la realización de los
fines políticos.
R. Garré de Malberg, manifiesta que la función jurisdiccional no constituye,
en el Estado, una función distinta. Su principal argumento: La solución de
los conflictos no es monopolio de los jueces. Señala que existen algunas otras
autoridades que se encargan de decidir sobre cuestiones de derecho y, en consecuencia, de desempeñar un papel jurisdiccional. Malberg, confunde las funciones con los órganos. Las funciones en su aspecto formal y material pueden no
coincidir sin que por ello dejen de ser expresadas por los órganos de poder
competentes legalmente para hacerlo.
Eismen, por último, pretende reducir la función jurisdiccional a una supuesta
función ejecutiva, de la que aquélla fuera una rama. El juzgador obra en ejecución de lo que la ley señala. Eismen, incurre en el engaño de no apreciar el
proceso como medio y la sentencia como resultado. La labor del juez durante
el juicio y al dictar sentencia, no es tan sólo la de aplicar fríamente las disposiciones de la ley. Toma en consideración todos y cada uno de los aspectos
presentados durante el proceso para conformar su criterio decisional. Ni el
proceso es un incidente de ejecución, ni el juez un mero ejecutor de la ley.
Juzgar es cosa distinta que aplicar la ley.
La función jurisdiccional está plenamente caracterizada. Es por ello impug-

u DE PINA, RAFAEL y CASTILLO
Porrúa, México, 1958, p. 132.

624

LARRAÑAOA,

JosÉ, Derecho Procesal Civil, Ed.
u FRAGA, GABI NO,

op, cit., pp. 49-50.

625
II40

�nable todo intento de someterla o incorporarla a otra de las funciones manifestativas del poder. La misma, no puede ser desconocida como tal. Sus
motivos de existencia y sus fines de ejercicio, están identificados con el propósito esencial de todo Estado: El funcionamiento adecuado y cabal de una
responsable administración de justicia.

Sección Quinta

~
COMENTARIOS Y RESENAS
BIBLIOGRAFICAS

626

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                    <text>Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�t1ETASOCJOLOGY OF INTUJTIONAL INTELLIGENCE
DR.

I VO

HOLLE:UBER

Salzburg, Austria

CHAPTER I
In search of a philosophical foundation for an
Integral Sociolog)'
THE HEART OF ANY scientific discipline is a consistent system of concepts,
principies and theories.
The open and clandestine opposition by the majority of modcrn sociologists
against almost all speculative sociolgy vituperating against it by ca~g it
"armchair'' sociology, aims uniquely at constructing ''a natural science sociology" as a sham replica of the physical sciences.
This attitude is justly critizised by Pitirim Sorokin, when he says: "As to
the revolt against 'armchair philosophy' is sociology, here again a sociologist
can reject a specific brand of philosophy as a wrong phiJosophy but no sociologist can dismiss philosophy qua philosophy from sociology and sociological
research. The very nature of psychologica] cultural and value-problems cannot
be properly d~fined and analyze.d without sorne philosophical-epistemological
ontological and phenomeno-logical presuppositions. Of these philosophical premises three presuppositions are particularly unavoidable. CJearly or vaguely,
convertly or overtly, in one way or another, they are assumed and function in
any research of any sociologist: 1, the true nature of reality; 2~ the true nature
of man~ society and wlture · 3, What are the adequates ways, methods and
techniques of their cognition? Especially unavoidable are these 'annchair' presuppositions in investigation of basic problems of sociology" .1
~ C. PlTIRW A. SoaoK.IN: "A. quest for an Integral System of Sociology', México,
D. F. 1961, p. 14 (Reprint from Mémorie du XIXe Congres International de Soc.ioJogie", vol. III, México, D. F. 1961 ), italics are the authors.

709

�This essay is not written for "philosophers, children and othe~ more or_ 1~
semantically deranged persons", as George Lundberg2 assume~ h1~elf e~~tle
.
.
dili .
bº ts One can not agree with his add1tional
to 1udge so widly
enng su 1ec •
.
.
. d
t that "philosophies may themselves be considered soc10logically as
JU gemen
. • l " thechnic of adju.stsystems of verbal behaviour"ª or that science IS sunp y a
~~
.
f
.
f
f th outstanding phenomena o
The primary concem here IS not or one o
e . .
.
.
modero sociology, namely to dcvelop scales for quantitattve expre5:510~ or qualitative differences in social life. Every effort to construct a quantita~ve sys~em
for the social sciences is doomed in advance to fall short of expectations, smce
. . . ges upon the vital laws of social life. evertheless, the reman_ts of quan1t
and hilosophical or juridical positivism in modero soaolo~y,. and
to
.
p
b
d The disastrous influence of an ub1qmtons
related sc1ences, must e expose ·
.
• l
d 'i
l(elsenism witb its oudenological metaphisics underlymg surreptious y to a s

==

social sciences must be squarely faced.~
. .
Most of our "scientific" sociologists seem quite unaware tbat they live ID an
• tifi slang that appears to cover up a
outstanding atmosphere of sh;:m-saen e
rare degree of shallowness of thought.
.
It ought to be remembred that many of the magic"cat~w?r&lt;ls , hich the
modero sociologists are so fond of using, as for exarnple ~roJectlve a~d p~ycho.
th d ,
1 " ch analyt1cal proceedings
etc.,
l .cal tests" "operational me o s anc psy o.
; : mostly d~e to the illusion of a sort of scientific fideis~ ,~h1ch_ makes them
embrace, it would seem, the creed of different denommafl.ons of the same

Freudian Cult they blindly worship.
.
Pitirim Sorokin who did not shun to do away thoroughly with ~l the highbrow shibboleths that mask modero testom~a ~nd quantophrema, an~ the
obsolescent philosophies underlying tbem, proved hunself to ~e a deeper tt:unke;
than most of the critics of Freudianism by correctly declanng the d~tr:e o
sexual omnivalence and the Unconscious-Gospel to be_ unacceptable. Most
• Cf.

GEORG&amp; LUNDBERG,

· l y''
"Foundations of S ocio og ,

ew York (Macmillan) 1939,

p. 62.
• Cf. ib. p. 29.
• Cf. ib. P· 5.
. l • ,, (P
dinrrs of the
• f
H
"L'Etat comme concept socio og,que
rocee "
C . Ivo OLLHUBER,
O) h
"Vers une Revision
XIVth Intemational Congress of Sociology, Rome 195 ' t e samel S . 1 . ' (Pro
.
•
¡ R
rts du Droit et de a ocio ogie
·
des Grandes otions Sociolog1ques: es appo
.
N
be
1958) and
---.l:f th XVIIlth Intemational Congress of Soe1ology, urem rg
, ..
=SS o
e
. ·1 fi
J ·sprudencia amenazadas de desqwaathe same, "Revalorización de la F1 oso a Y un
.
.
L 6 México
.._, . ,, {"Humanitas" UD1vemty of Nuevo e n,
,
miento en sus conceptos .,as1cos .
,

of its devotes adhere to the Freudian conception of the unconscious. This concept of personality structure is grossly defective. It puts into one unconscious
class two entirely different orders of mental phenomena: the unconscious that
lies below the leve1 of the conscious, and tbe upraconscious, that lies above the
class of the conscious mentality. The supraconscious is the highest creative aml
cognitive class of mental phenomena. It is the source of ali the greatest creative
achivements of genius. The unconscious is the lowest stratum of mental phenomena com.mon to ali species endowed with instincts and reflexes." 6 Pitir.im Sorokin was morcover ingenious enough to draw the consequences from the
insight into the ambiguity of the Unconscious, i.e. of the insight into the supremacy of the intuitional intelligence ( derived from in.tus legere:) above the
rational rea.son: "The supersensory and super-rational intuition is the very
opposite of the w1conscious with which it is regularly confused. While the supersensory intuition is above the rational c:onscious level of mentality, the
unconscious or subcon cious is below this level. Wbilst any cognition, discovery,
or creative achievement is always done consci-ously or superconsciously, the
unconscious, by definition and by 'fact, cannot consciously discover or create
anything other than tbe instinctively automatic. Toe all too familiar identification of the supcrconscious is a gross blunde1', no matter how often and by
whom it is done." 7
It is therefore of utmost importance to state that the superrational intuition
fap from gíving way to subjectivism and rclativism, is on the contrary paving
the way to what an outstanding contemporary philosopher Michele Federico
Sciacca, calls "Objectiue Interiority." 8
Thus we are faced witb tbe problem of a non-rational knowledge which
is the foundation of ali rational knowledge that is of ali propositions and of
aU concepts. This very same problem esc,aped almost ali post-Kantian thinkers,
except it would appear .Antonio Rosmini. This widely misunderstood philosopher of Rovereto ( 1797-1855) has been falsely accused of plain ontologism,
though he fought only,undaunteclJy for the prirnacy of ontology over gnoseology
in his time.
There is yet another fact we most consider. Intelligence in itself, that is
• Cí. PrrIIUM A . SoROKTN, "Fads and Foibles in Modern Sociology and Related
Sdences", Chicago 1956, p. 84. and Luigí Stefanini, ''Personalismo Sociale", Rome
(Studium) 1952, p. 105 ss: "Il Freudismo quale maocismo psicologico".
' Cf. PrTIRIM SOROKIN, ib., p. 284.
8 Cf. 'M10HELB FEDERICO ScJAcCA, "L'lnteriorite Objective", Milan (Bocea)
1952
and the same, "Acte et Etre", Paris (Aubier) 1958 and l vo Héillhuber, "Michele Federico Sciacca als Wegweiser Abendlandischen Geistes", Meisenheim-Glan (Main),
1962.

1961).

711
710

�intelligence intuitionally reading from inside ( intus legere:) is intrinsically
theistic. Rearon is naturally immanent, whereas intelligence is naturally transcendent and theistic. Intelligence ( always understood in the sense of intuslegere) is the intuition of the idea of esse, i.e. of the first truth. There exists
nothing, not even the contents of the na¡tural and human world which could
equal the idea of ~e or the fo1m of all knowledge. Consequently, the intelligence which comprehends the esse by intuition does not find its adequacy in
any real contents. The idea of esse falls short of its real subsistence and remains
always in search of its contents. This idea of esse excludes by its own nature all
adequation. Intelligence means therefore transcendence and a thcistic one at
that. To have the intuition of the idea of esse does however not mean comprehending the esse by intuition nor understanding it by intuition. Man &lt;loes not
comprehend the esse whose idea he only grasps, and is, consequently always
only pushed onward to comprehend the Being in itse]f. Human understanding
comprehends all things by the idea of esse, ignoring, nevertheless the real
Being that is proportionated to the idea. Man always aspires to know it, that
is, he longs for the gift of its adequate object Therefore to think, even
unconsciously, means, in that. sense, always to think the Absolute (God). {Cf.
M. F. Sciacca 1. c.)

Kant's critique did not reach as far, because its real object was not the
methaphysics, but the physics of his time. Kant supposed dogmatically that metaphysics couJd only be a science of the type of mathematics or physics, and
identified human knowledge with mathematícal and physícal knowledge.
The idea1istic illusion corresponds to the realistic illusion: both points of
view have a common origin though they turned out to be inimir.al brcthrcn
of two idola theatri they have in common that is, the identificiition of
reality with the esse in ilself and the conviction that esse and cogitare must
oppose each other.
Selfconsciousness is the first specification of the original intuition of esse
and preciseJy, therefore, is it the conscience of the ontological synthesis that
constitutes the thinkíng esse which is a synthesis of the foundamental feeling
and the foundamental intuition of the esSe. Things do not produce autoconscience, but merely specify it. Autoconscience as conscience of itself, is finite,
because it is the "l am" or the conscience which the subject has of himself
in the light of thought. Objective Jnteríority, on the contrary is infinite, because it is the infinite possibility to think and to comprehend. Autoconscience, as
the first actuality of the Objective Interiority does not make up the whole
Objec;tive lnteriority .which is neither equalled nor exhausted by it, although
it is actualized in it.
Occidental thought has perhaps never undergone such a radical disintegra-

712

tio~ . as is _the case in OUJ.1 days. ever were man and things vioJated and
anihilated m such a refined way with the help of a logic which ends in a void
and which man~pulates with mere formulae and signs. Psychology without
a soul, mora.Is w1thout law and without objective vaJues, jurisprudence without norms, ali help to make total and radical the destruction of the human
and natural universe by "dis-metaphysicalizing'' the scientific language and
by ''physicalizing'' the metaphysical language. eo-positivisim does its best to
~ e ~e language of physics the mother tongue and the unique language of
sc1en~e 1~1f. Man himself is anihilated and voided. God, liberty, immortality,
soul, Justlce, etc., are out of his thought and declared to be mere words Iacking
any sense. othing remains but the "grammatical rules ' of Camap, the
"ph~~l ~anguage" of eurath and the 'conduct'' of Watson. (Sciacca)
Phys1cism is the very death of humanism in the same way as Marxist materialism and atheistic existenciali m are its death. The pragmatism of Dewey
does not appear to differ from the fundamental theses of Marx and Marxism
but rather makes up the ''American forro" of the latter. The void Jeft by
neo-positivists becomes filled with the "ideals" of Marxism. Michele Federico
Sciacca cornmented on ali this in a succint treatise. It deserves to be read
because the intellectual world is becon:úng myopic to su ~b a high degree tha;
it condemns thereby unwittingly cience to a harakiri by legalili.ng its ''disontologization.' 9
Fully justified Sorokin repudiated at the XIXth lnternationaJ Comrress
of"Socio]ogy 10 in the same way those sociologists "who are unaware of ilieir
philosophical premises or who openly declare themselves free from any philosophy.'' He added, that the e "anti-philosophical philosophers" merely replicate
Moliere's personage who talking prose was unaware that he was tallcing prose.
In the same paper Pítirírn Sorokin with utter clairvoyance scoled modero
scientists of the inadequacity of their philosoplúcal background and particularly
of their defective, and at least, much too narrow conception of the true and
total reality, as well as of the true natw-e of man and his super-organic
reality.
On the other hand the need of filling this void in modem times is met
with many attempts by younger scholars. Let us mention for example Agustin
Basave Femandez del VaJle who in his "Theory of the State" u did not
• Cf. MICBELE FEDERICO SCJACCA., "The problero of Science" in ''La Filosofía,
eggi", MiJan 1958, II vol. p. 173,-277.
10
Cf. Proceddings, vol. IIl, México, D. F., 1961.
11
DR. AausTÍN" BA5"VE FER •Á DEZ DEL VALLE, Teoría del Estado (Fundamentos
de. Filosofía Política )", Editorial Jus, México 1955. A. German translation, "Allgemeine Staatslehre" With an introduction by the author o{ this essay is in prospect.

713

�shrink from dedicating the first third of his book to a sound philosophical anthropology and philosophical founding of sociology.
Sorokin holds in bis intrepid and courageous fight against contemporary
quanto--frcnetic p udo-scientists that three main consistent answers have _been
given by humanity to the question "What is the nature of the true ultimate
reality value?"
'~One is: 'The ultimate, true reality-value is sensory. Beyong it there is no
other reality nor any other non-sensory value.' uch a major premise and the
gigantic supersystem built upon is called Sensate.
Another solution to this problem is: 'The ultimate, true reality-value is a
supersensor-y and superralional God (Brahma and other equivalents of Gocl.)
Sensory and any other reality or value are either a mirage or reprcsent an
infinitely more inferior and shadow pseudo-reality and pscudo-value.' Such
a major premise and the corresponding cultural system are c.alled ldeational.

The third answer to the ultiroate question is: 'The ultimate, true realityvalue is the Manifold Iníinity which contains ali differentiations and which
is infinite qualitatively and quanlitati ely. Thc finite human mind cannot
grasp it or define it or describe it adequately. This Manifold lníinity is ineffable and unutterable. Only by a very remote approximation can we discern
three main aspects in I t: the rational or logical the . ensory, and the superrational-supersensory. All three of these aspects harmoniously united in lt
are real· real also are its superrational-supersensory, rational, and sensory
values.' It has many names: God Tao, irvana the Divine othing of
mysti , the Supra-Essence of Dionysiu and Northrop's 'undifferentiated a~
tbetic continuum.' This tyfrically mystic conception of the ultimate, true reality
and value and the supers,,stem built upon are described as I n t e g r a 1."
( Author's italics) u
In another pampblet of bis 13 orokin holds two •~asic trends of our time"
to be a continued disintegration of the hitherto dorninant ensate man, culture,
society and system of values and the emergence of slow growth of the first
component of a new Integral dominant order system of values, and lype of
personafüy.
Whereas the Sensate Culture was based upon the ultimate principie that
the true reality and value are sensory and that beyond what we ~n see, hear,
smell touch and perceive with our enses there is no other reality and there

are no real _va]ues, :i-n~ whereas the ldeational Culture was based upon the
contrary ul~~e pnnctple that the true reality and value is the superrational
Go? and ~IS ~gdom, ~e Integral Culture, as interpreted by Sorok.in procl~ as 1ts. ult1IDate principie, "that the true reality-value j an Infinite
Manifold which has supersensory, rational and sensory forros inseparable from
one another."ª
Accor~g to the Integral Theory of Cognition and Creativity, embr-aced
by Sorok.in, _we have not one, but at least three diHerent channe]s of cognition:
sensory, rational, and supersensory-superrational.
It is the role of the true upersensory-superrational "intuition" the role of
the Superconscious, which interests most in this connection.
'

~e~ llte superconscious has been mixed up by ali sensualistic philoso~h1es with the unconscious or simply subconscious the real nature oí what
IS rneant by the superconscious emerged like a flash suddenly in those moments
when humanity's great geniuses testified that they discovere&lt;l and created
th~ maste~ieces b! a sort oí grace, a sudden enJightment, a deep intuition
which they dld not m the least foresee or voluntarily produce themse]ves and
not by a logical mathematical or syllogistical reasoning. It was the mo.:Oent
when humanity's great mystics were granled the grace to graps the mysteries
of God and ature in an ictu trepidantis aspectus.
cvertheless Sorok.in's outline is only partially acceptable. Questionable and
quiet unjustifiable appears e.g. his seeming tolerance towards atheism, when
he declares that "true religion is tolerant towards all other religions, including
even atheism '/ 5 and when holding, tbat "even agnosticism and atheism" are
equally "a genuine manifestation of the Infinite" as Christianity has shown
to be. 16
M~reover, as wiJ be shown I deatio11al and I ntegral Cultur ove1fap. The
I_deatmnal c~lture has in ilself pJenty of features which forecasl an integration underlymg them, whiJst the Integral Culture is in itself bound to culminate in ideational intuition.

14

Cf. ib., p. 9.

11

n

Cf. PiTIRIM SoaoKIN, "A Qutst for an Integral System of Sociology" l. c.,

p. 2~-27.
· S
·
u Cf. PITIRIM Soao.KIN, "Three Basic Trends o/ Our Time" (C~nseJo upenor
de Investigaciones Cientfücas. Instituto "Balmes" de Sociología), Madnd 1961.

714

Cf. PITI:Rw SOROKIN, S. O. S., The Meaning of Our Crisis'", Boston, 1951, p. 122.
Cf. ibid., p. 114; the ful! passage reads as follows: "Thus Christianity is certainly
a genuine manifestation of the Infini te in this Empirical world; so also are Taoism and
Confucianism, Judaism and Hinduism, Buddhism and Moahnmmedanism, even agnosticism and atheism".
10

7'15

�II
Don Quijote and ancho represent two partial aspects of man which integrate each other in man.
t. John of the Cross d Jared hj whole "oficio' to consist in loving ("en

a.rrwi''}. Don Quijote, symbol of all of manking, exclaimed: ''y es mi oficio
y ejercicio andar por el mundo derezando entuertos y de faciendo ~aravi " (Par. I, chapt 19) ( and my office and oc upation consists in walking
throug the world etting right wbat is crooked and indemnifyin what has been
offended."}

luan Turguenef once asked "what &lt;loes Don Quijote represent for himself?" and gave the triking answ r, ' he osteems his proper life onJy in the
measure tbat it can serve as a means to realis bis ideal which consist in planting truth and justice on earth." The splendid 'madn " of Don Quijote did
not remain without results. It helped in "donquijotizing" th ' ancho-Pansaistic" society. Toe disdain of the inmediat ucce helped to dethrone th
macchiavellistic politi of 'expediency" so common in our day .
The ontological defenceles ness in his toiling to reach honour and immortality on the one hand, and his bunger Cor ubsistential plenitude on the other,
made Don Quijote offeri his life as a metavital !!ift in ord r to realise the
alues of truth, oodness and beauty and Jet him appear as an exi tential
ounterpoint, as
Basave Fdez. d I alle has put it.17
Russian and panish authors called special attention to the character of
renunciation that embodies the death of Don Quijote. ' Vhen in the end h
renounced all,' said Do toj w kij 'delivering him II from his madness and
transforming himself in a reasonable p rson . . . he did not linger to lea e
that world quietly and , itb a sad mil on his lip .' Miguel de nammzo
expres.5ed a imilar idea saying, "on th wnmit of thy passion co red with
sneers thou renounces not thou elf but somethin greater than thou: thy
work. ( renuncias, no a tí mismo, ino a algo más grande que tú: a tu obra).
And lhe glory receives the forever."

Jf cr. AGUSTÍN B SAVE FE.R ÁNDEZ DEL
ALLE, "Filoso/fa del Quijote", México
1959, p. 37 ss and passirn, and Ivo Hollbuber, "Cervantes und das Problem des
Donquijotismus' in Geschichte der PhiJosophie in spanischer Kulturbereich, 1967, pp.
80-94, and 'M10RBLB FEDE.RJCO SCJACCA", "Il Chiscottismo Tragico di Unamuno"
Milán (Ed. 'Marzorati) 1971.

ª

In similar way the m tic in the most intimate union witb the Absolute
( God), renounces himself and beyond it, renunces rus work.
\ hat does all this mean?

. T~. d~ve home to everybody the lose parallel between the uperrational
mtuiborusts, champion of an integral cultw-e genuin muctics
d th
h
·
an
e way
~w their ad pts were set in the pillory by lhe representativ of a narrownunded sen~te culture ~d a quanto-phrenetic expediency'' -bound society
on the one s1de, and the ideal Don Quijote fought for and the way he was neered at and declared made by his m ntally inf riors 00 the oth r ide. It is
~ecessary to rememb r the true natur of reality and the true nature of man
mserted as man is ~ bis culture and ociety · last but n t Ie.ast it is necessary
to learn bow to wm the day at Waterloo Iik Don uijote won it in a
higher sense in spite of his "d feats."
'

,u~

) The true nature o/ Reality
. 1) trictly speaking empiri ism and tl1e gigantic supersystcm built upon it
~ -~e 19th and early 20th centuries, has become nowadays untenable. ''Empmc~m, thou h it persists, is a relic of the past without cientifi basis, and
has itself proved to be in this age of evolution relativity and quanta an
outwom and outmoded superstition," as Erro/ Harris has put it saga.ciously.is
What counts d~ubly is the fact that this knowledge dawned not only in tlie
heads of theolog1an an~ ~etaphysicists, but in the mo t prosaic minds of many
a world-renowne~ ~h~1 J.St who d_eclared himsel( unabl to soh-e the prob!em
of matter, matenalistically. Relativity has combined space and time into a
~gle_ ontinuum which, howe er, does not extend indefinitely in oppo ite
dire llons, but curv in upon itself and clo
up and i therefore finit in
extent: The waves ~present only probabililies and ther are no waves of any
material sort at all m nature, but only in the physico-mathernati al calculations of the ci ntis . fatter itseU, as the last remnant of classical mechanics
ha been r olved int wa es and the waves into mathemati aJ fonnulae .'
Thus modern micro-ph icist have out-heroded Herod! The chicf rcason for
the collapse of mpiri i m bowe er was its assumption that the world is made
up entirely of particular things and the neglect of the uni ersal lement in
ex,:,e_ri nce and tbe dogmati
lief that ~ensations aJone supply the whole
furmture of human mind. ow on the contrary, ven what was hitherto
Cf. ERRot E. HARR.Is, " ature, Mind &lt;J:nd Modern Science", London. ew York,
1954, p. 452.

716
717

�thought of as matter turned out to be something beyond the reach of physics.
The sensate answer ;o the problem proved to be entirely false.
2) The representatives of the phílosophical system which go by the ~a1:1e
of transcendental or objective ideali m endeavoured to make a contra.nw1se
answer plausible by asserting that the obje ts must conform to our thought
ther than that our thought should conforrn to the objects and the endeless
ra
conn·1ct be tween "Realism" and "ldcalism" sprang into being .and the autonomy of metaphysics seem d to be done for, at least for centuncs. .

K t' "
e 'can" revolution "as indeed radical but not radical enough,
an
op ffil
l · h'
in so far as it embraced a dangerous dogma surreptitionsly under ~g is
that metaphys1cs
w hoJe p hiJ osopb Y, namel the unfounded assumption
.
.
d can
b

be a srience onJy in the ame , ay as mathemallc or phy~cs can, ~
Y
adopting the very same mcthods of veriíication as do the s:1ences. This _has
led to any identification of human knowledge as a ~"hole w1th mathemabcophysical knowledge, to which alone objective truth 1s awarded. Tber. fore, no
rational demonstration of God s existence on the unproved prerruses,
SSJ' ble Yet on closer view the "Critique of the Pure Reason
any more po
•
'
.
·calJ th

w3:

offered nothing but a methodology of ociences employmg dogma~1
y. e
. 1 reason,, an d' by doing• so, made
'scientific reason" as 'metaphys1ca
. unposs1ble
limiting their ob1'ect to physics.
On these prerruses
there
1any meth aPh=ics
,
• •
•
•
f was
no possibility in avoiding religious agnosllC!Slll. Kant looked m vam or a
t f God resuJting from a sensible experience analogous to a matheconcep o
•
lim· ed t
matico-physical concept. He k.now only a _concepti~n of e~nence . it
~
the sensible doma.in and ignored the interior expenence wh1ch offers a ~ow
· a by the "Phenomena
ledge even deeper and more true than that game
.
. 19 .
of the classical metaphysics.Kant fell back 111 the very same
I i.: _ ·.,;
n Jllli Cl"luque
· l · tif
error which he him elf had criticized th error of the mathemahca -sc1en ic
metapbysics of the modern rationalism.

The modem rationalism contains a fa t M. F. Sciacca laid the strcsse upoedn
e
since its beginning with Descartes an element of absurd't
i y.• namely
.
.to conc
.
. aJ'I ty. an d truth of thinking even if God would not ex1st, which is conration
tradictory.

.

. wi'th K an t , God is only thinkable ' wh1ch. does not exclude
the.
In confonmty
.
. "God does not exist" as equally poss1ble and conce1vable.
0 th er h ypo thes1s
be
. the antmolllle
.
. or ' conflicts~' of the Pure Reasson would not
otherwISe
possible.
'" Gí. To this whole passage:
Milan l952, p. 77 ss. and Ivo

MJcirELE FEt&gt;ERJco SclACCA,
HoLLBUBER.

"L'interiorité Objectiue",

ow that it is in onceivable that God does not exist, by the very same
reason are inconceivable and unthinkable the series of the antithesis. And the
antinomy of tbe Pure Reason has come to and end.
If the hypothesis "God doe not exist'' la.cks of sens and is not thinkable,
the ries of the antinomie.5 which ar founded on the validity of that bypo.
the is, results equally unthinkable.
Thus the "Antinomies of the Pure Reason'' cease being compatible with tbe
arder of rcason; only the hypothesis of the existence of God and with it
the series of "the theses" comes into force.
ow, on has to distinguish gnoseology (which is concerned with the origin
and formation of conception ) from metapbysics (which is concerned with
the origin and profundity of the idea of sse.) It was the mistake of "ideaUsm"
from Kant lo Hegel (falling short of what Plato, t. Augustiae and the
genuine id alists in the ful] sens of the term de ired to have true) to identify
the whole objective knowledge wíth the rationa] discursivity, elim.inating the
original and superior knowledge offered by the intuition of the idea which is
not onJy the foundation of th discursive knowledge, but (by the act of S)rnthesis with the thinking activ.ity) fonns one o{ the constitutive principies of
the human _subject.

As was already implied in Chapter I of the essay, the idealistic íllu ion
corresponds to the realistic illusion in so far as both points of view ha e as
their common origin the idola theatri of a dogmatical identification of
reality witb the esse in itself and the equally dogmatic supposition that esse
and cogitarc oppose each other.
Therefore we can agree with Pitirim Sorokin when be repudiat the Jdeational Culture and the supersystem built upon it as he repudiated the ' ensate
Culture and y tem, as long a bis critique applies to modera "idcalism" oppo ed to the empfristic and s nsate culture and its modern "realistic" supersystem. It applies perfectly well to the alJeged pseudo-reality and p udo-value
of all that is in inferior the Absolute and appli s equally to ali surrogates and
sham equivalents o{ God but it &lt;loes not apply to the genuine idealism on
the line from Plato t. Augustine - Rosmini and to the integral theistic
sypersystem built upon it.
The study of the different forros of mysticism trengtheros the awareness
that there is an unbridgeable gulf between the "pan-enhenism" and tbe
Vedantin monism on the one side, and the normal type of Christian mystical
experience on the other side, as well as between monism and theism in general.
Therefore we way state th.e "idealistic" supersystem ( understood in the

718
719

�modern scnse oí the tenn) was dominant as a reaction against the Sensate
Culture and its supersystems and flourished, frequenlly in common or in turn
with the opposed ensate Culture, during the XVIIIth, XIXth and early
XXth centuries, whereas the genuine (not the deradent) Medieval concep•
tion of life and its holistic and theocentric systems - inclu ive of those profes.
sed by t. Thomas Aquinas aud Leibniz2 º - might well be considered as
part of an Integral Culture.
3) Thc answer to the problem what the ultimate true reality value would
be like, given by the Integral Culture and the supersystems built upon it has
as background an Integral Philosophy. We concede that -as P. Sorokin
put it- the Infinite Manifold i partly sensory, partly rational and partly
supersensory and superr-ational auu that the ronception of the ultima.te true
reality and value in its highest apprehension is typicaUy mystical but with the
reserv ( regarcling bis tolerancc toward atheism), that only the theistic forro
of philo ophy and mysticims is capable of leading us to the high st intuition
possible, whereas Lhe atheistic agnoslicism refu s to think lo its con equent
end, stopping the thought and the apprehension at the last but one reason
( offered by the sciences ) without advancing to tbe ultima te reason ( offered

by the metaphysics) of esse.
We remember that the idea of e se excludes by its own na.ture ,ali adequate
finite object and that man comprehend ali things by the idea of esse though
without comprehending the eing in itself. Thus man in his sea.rch for an
adequate object which should fully correspond to the idea of essc, thinks
alwa s --even unconsciously- of the bsolute i.e., he thinks of God in that
case even unconsciously or rather uperconsciousl .

phers has so far remained rather wlknO\ n in the
E
lish
ng
and ~rman speaki.ng a.reas of Europe.21

n1"t.ed

ta tes and in the

f hu . t~le philosophy of Integraü m which ack.nowledges diUerent cbanneb
~ cogmt.Jon such as sensory, rational, supersensocy, supcr-rational and rn s: al, descnb tbe true nature of reality as being manifold. Yel it ougth
o ~ . overlooked ~t other modero pioneers of an Integral Philosophy have
uffICJently
the theotropical charnctet of •th e Idea of esse w h ose
, .naJ . underlinecl
..

:ot

~ng1
mt11_1t10n ~as a prirnitive and ontologícal synthe is of Lhe human intelli encc and 1ts ob1ect) is its Objecti e Jnteriority.

B) The true

11ature

o/ Man.

~an nowadays has become the focus of philosophical metaphy ical
.
logical
and
cultural
interests.
Yet
the
r
sults
of
a.U
the
co'ncentrat
d
.
h10.
, . .
• e researc es
~to man s mbmate nature seem to ha.ve fallen hort of the expectalions laced
m them. The problem e.g. what a genuine humanism should be lik·
ak
th ·
e, se m to
m e us run e ruk of knowing always more and more about less d 1
I
an ess.
n a paper presented to the XIth International ongress of Phil
h
(Brussels 1953!,_ we h~ted at the ambiguity of a philoso~hical access ~sol~a~
~roblem equalizmg phiJosophy with the "art to lea.ro to be a man " 22 Th
15 a doubl antagonism between the two fundamental positions pre~iling sin::
the days oí Protagoras up to the present day: 1) the autonomous man and
2) tbe theotropica1 man.

! ) T_he conception of the autonomotLS man, however, can be a part of three
qw te clifferen t ideologies:

This essay thesis is in line with t. Augustine -Rosmini- ciacca: St.
Augusrine is of ten consigned to the scrap-heap · by a considerable part of
modem pundits yel to their proper damage · Antonio Rosmini - who re-disover d the radical intuition i.e. the original ontological synthesis- is of ten
, idely misunderstood and falsely declared to b a more or less important
ontologist whil t. Mírhele Federico ciacca who is acknowlcdged in all countries of the Romance tongue as one of the outstanding contemporaio/ philoso-

In a ~ensate Cullure: Due to the prologued influence of what in the
.tory of L1terature and Philosopby goes by the name of • Enli ht
,,
(S1ecle des L .
" 'AufkJ
" .
g enment
.
wruercs,
arung, ) 1 has become a matter of course to view
~an mainly as an -~mal organism whose nature best should be interpreted
~ a _p~pe~ me~~bc, physi~tic and instinctivist way. Later on, the "phvSl~~stic-b1olo!1cal m terpretallon of man's nature was completed and allegedly unproved by the Freudians and by "depth-p yd1ology." We alreadv
exposed the reasons why such an approach to the probJem tums out to be ~

.. Cf. ÜTIIMAR ANDERLB, "Die Ganzheitsiheorie" in "Zeiúclirift fur Gansheitsforschung", Vienna 1960, p. 14-15 and the sam, ''Die Monadologie G. W. Leibniz", ibid.
pp. 149-161 , and Ivo HoLt.BUBER. "La Filosofía lluminista come Madri.M della Sociología Moderna" (VI Convegno Internazionale Italo-Tedesco Merano 1965, and
tlui same: "Svolgimenti paradossali della Filo [ia nel cicento" (VII onvegno fo.

~ Cf~ Ivo _HoLL~UB&amp;R, "Michele Federico Sciaca ein Wegweiser Abendlatmdirchen
Ce,;stes' • Me1senheun-Glan (A. Hain) 1962 and the sa111.6· "Geschicht d · 1· ·
ch
Phil
·
.,
'
·
e er 1ta 1erus~r
osophzc. . . 1969, pp. 44-67 (Antonio Rosmini) and pp. 326-349 (M F
~~..

temazionale ltalo-Tedesco, Merano 1966).

720

hi$a)

,. Cf. Ivo HoLL~BBR, Philosopher c'esl apprendre a etre homme" (Proceédings
of lhe Xlth Int rnational Congress o{ Philosophy, Brussela 1953, v-01. XTV &gt; p. 7 SS ••
)

721

�deadend in general, and why espccially the Unconsc:ious-Gospel is unacceplable and un:fit to offer a plausible concept of man's personalíty.

In his famous study &lt;' ccideut and

ecessity" 23 Jacques Monocl tried to
prove man to have been a lucky hit of ature, a 'gipsy on the brink of th
niverse,, Whilst F. L. Bosehke in an equally well renowned volume 'The
Origin of Lile" ~-\ stated human life to ha e be.en the result of natural evolution -as necessary as e.g. the fonnation oí basalts.
b) In a mock Ideational Culture: At first we bave in view ali the_ partisans
of tbe modern b-ends of pseudo-idealism from Kant to Hegel and hls schools.
Wbat been said against their authors in the preceding section ( 'The trne
nature of Reality'') is obviously valid here too. Every one-sided theory of the
nature of man which reduces man's wbole being to mcr sensual or mere
rational proc~es, succumbs to the temptation of cossideríng man as an
authonomus being.
e) In a Pseudo-I ntegral Culture: With a presentiment of ~e imp?~ib~ty
to confine man's nature to a sensuoas experience or to a rational-d1scurs1ve
tbought, many an attempt has been made to open for man the door into the
realm of the supm-conscious and to make him dream the dream of selfdeification.
The study of the monistic forros of mysticism shows man ídentifying run_iseU
with the Absolute ( the individual soul being substantíally and esseno~ly
-imagined as ideotical with the unqualifiable Braha~~n) and acc~pts as final
state the isolation of hi soul in a "natural rest'', w1tnouth rhe hghtest hope
to fil) its fathomless aby$ with the trascendent God who alo11e could really

fill his soul.
Tbe highest intuitions, the flashes of cnlightenment, ~e ~ique ~nspiratio~
tbat made geniuses create their iromortal works remam bidden in a undifferentiated aesthetic continuum and in an er;o-less sphere of an anonymous
substratum.
2) Tbe pheoomenology o( the theotropical man is equally ma.nifold:
a) In the milieu of an apparently S ensate Culture~ trictly spcaking, under
this headiog there figures no genuine sensate culture any more.
What, at first sight, seem to mtensify th zoologification of the Horno
Sapiens - the evolution that in orne hundred millions of years rcachcd. the
cerebralisation of man- on closer view tums out to be equally theotropKal
.for ven thc noo-sphere coextensively supcrimposed on th biospherc, is acknow.. f. F. L. BosoHKK, ''Die her kzmfl des leberis'' (Econ.
.. Cf. F. . Bosaax1::, " Die her kimft des [ebens" (Ecoo

uJag) 1970.
ulag} 1970.

ledged to have been directed as well in its expansive ocialisation (civilisafo
d. di 'd
~n
an ~ ~1 ualisation)_ as in its compressive socialisation (totalisation and personalisat:J.on) by a pomt Omega (God}, who is tbe author and consolidator
of such a stupendous evolution. These and similar lucubrations of Th eilliard
de Chardi~ appear t~ maundering for a g neration made oí too ragged a
stuff, yet trme may, m certain limits, prove his audacious perspectives to be
however the mosl important and productive 'science.fiction" of his time.2s
It js the discontinous (be it the sudden initial boiling of heat d water, be it
the sudden psychic boling of man's boaily evolution) that the contrasts with
the c~ntinou~, an~ f~~bids to c~nsider man as onJy a higber d veloped ape,
not.w1tbstandmg lus entrance m the world without any noise" and lea es
plenty of room for a divine intervention in the midst oí an aeonic volution
that ~1as God as .its motor and consolidator. lt seems erroneous to imagine b1ology as being merely a sort of physics of the very complex and
noosph~c ~rains as the organ of collective human refle ion, by reflecting, thc
personalisation of man and his evident converging to Omega ( God) .2n
Let us, moreover not forget Portman's warning that 'the idea of derivation
of the higher from the lower, leads astray" 21 nor W. Schmidt!.s and W . J(opper~
ethnological proofs of the original theism and monogamy of the primitive

peoples_2s
. b) In the núlieu of genuine Ideational Cultu1"C: here we are again on the
lme of the genuine idealism upon which Plato, St. Augustine, St. Tbomas
Aquinas, Rosmini and otbers built their systems. The structure of this idealism is holistic and theotropical. Man's mind is not reduced to a mere rational
thought, but embra.ves equaUy the Iulness of spiritual life with its supersensory
" Whilst the theologian N. M. Wildiers (cf. thc Prefacc to Teilhard de Chardin's
"~ Phenomene Humain"} and Henri de Lubac f. ''La pensee religieuse du Perc
Te1lhard de Chardin", Paris 1962) do not doubt about the Christian orthodoxy f th
auth_or, Phili_PPf: de la Tr~té (cf. ''Rom~ et. Teill1ard de Chardio", Paris 1964~ ao:
abovc ali Dtetnch 11011 Hildebrand ( cf. "fwJan Horse in the City of God" Chica
1967) impute to P. Teilbard de Chardin to have deíormed Chrstianity witl~ a tou!~
of naturalistic monism and even pantheism duc to bis cvolutionary doctrine with
neglect of tbe digruly proper to tbe human person.
"'. Cf. P. TmLJIARO DE CBARDIN. "le Plie11omenec liumai11", Paris. (Ed. du
Seu1I), 1955, cspecially pp. 14, 15, 185, 186, 189, 203, 286 ss.

.,. Cf. .
1949, p. 10.

PoRTM.A

"Biologi.sche Fragment su einer Lehre vom Menschen" Bale

'

'

,. Cf. WJL!Ul1:'1d Sc:H nDT, "Der Urs/ming de Gottesidee", 5 vol., 'Munster i.w.,
1926, ss, and W1lhelm Koppers, " Der Urmensch un&lt;l sein Wt'ILbild" Vienna, J949, p.
35, 90, 180 and passim .

723

722

�and superrational flourishing of the highest creative energies all tending and
concentrating towards tbeir Maker.
Additional attention, sb.ould be paid to the fact that a precipitated identification of man with the animal rationale may be misunderstood, though
it was widely spread in tbe Tho:mistic culture and founded on a genuine and
therefore integral idealism which makes u class its great thinkers among
the representatives of the integral and theotropical culture.
Man's mind is to be identilied neither with reason not with will, noP with
sentiment etc., though reason, will and sentiment etc., are the forms of his
spiritual a tivity. The human mind 1 the real and living unity of all the
forros of the spíritual activity of man and thetefore we propose anothcD term
whieh should take root in "intelligence", derived Jrom intus legere. In
that sense it seems more precise to call man the m1imal spirituale (Siacca)
instead of animal rationale.
) In the milieu of an equaly Genuine Integral Culm,re: Onesidedness,
na1Towne and inadequacy is usally the reproach the p1oneers of a new
mock integral ulture make to the representatives of the pretended obsolete
theistic ideational culture. The deeper tendency underlyíng such reproaches
may become man fast by an acuter sensibility to what goes by the name
of Humanism.
ow Humanism, is in itself ambiguous too, and may play quite a different
part for the autonornous man and for the theotrQpical man. Humanism may
be synonymous with atheism. In that sense Jean Paul Sartre embraced humanism and drew the Jast consequences out of his atheistic existentialism.2 9
Leopoldo Palacios, on the contrary condcmned humanism as an anthropocentrical movement which is practically at?eistic because it puts the centre of
man in man himself wherefore every humanism seemed to him to be
inhuman on account of its being anthropocentrical and atheistic. 30 Thus Sartre
embraced and Palacios repudiated humanism for the same reason, i.e. for
having an atheistic character. Between these two contrary cultural poles lies
a whole scale of differently tinged valuations of bumanism. Perhaps Jacques
M aritain takes a just .roiddle position by accepting huroanism as the equality
of all roen, the conquest of liberty, the respect of the human person in an
'"Cf. JEA PAUL SARTRE, "L'existentialisme e¡t un humanisme", Paris (~. egel) ,
1958, p. 94: "L'existentialisme n'est pas autrc chose qu'un effort pour trrer toutes
les consequences d' tme position athee coherente".
• cr. LEOPOLDO PALACIOS, "El mito de la Nueva Cristiandad", Madrid 1952: "el
humanismo es un movimiento antropocéntrico, prácticamente ateo que coloca el centro
del hombre en el hombre mismo" (p. 59) 'mejor sería pensar que todo humanismo es
inhumano, que todo humanismo es antropocéntrico Y ateo."

organic community and the expression of 'irrrilar principles eovered with
an unequivbcal th_eism.31
Taking in.to consideration these different opinions about humanism. we
have no reason to be astonisbed that even a genuine idealistic aud th~istic
~ulture r~s that _risk o~ being judged narrow mindedly from a pseudo~te~al pomt of vrew which ca,sts suspicion on the theistic supersy tem of an
1~eabonal culture supposing in it a sort of cultural lag that ou2"ht to be overndden by a more integral oonception of the wor-ld.
..,.

!s,

a

There
however~ very considerable difference between the spurious and
tile genume concep~on of Humanism.. and lnmgration, comparable to tbat
be~e:n the ontological theol'y of the Mandukya Upanishad and that of Ghazali: _m the case of the Upanishacl the initial dogma is "the elf is Brahman"
~at 1s to say that the individual soul is conceived as being actually identicaJ
With God, ~J1ereas the Muslim starts with the dogma that God alone is
Ahsolute Bemg and that' all things perish except His face. For the Muslim
man on_ly exists at ali in so far as he given existence by God; for the Hindu he IS God and through God ali things ete.rnally.J2 We mu t hef'd i:he
consequences:
"On the premises of the Mandukya U......,,.,;.h
• •
1-'&lt;-U..I.LU'ªd there can b e no
h~üty or sense of awe in the face of an Absolute Bein:g who alone really
eXJsts and is distinct from man: there can be no sense of nullitv or unwortbj.
ness. There can be unity but there can be neither union n~r communion.
Thus the Vedantin sees himself as the Absolute, one without a sccond while
the ~uslim sees him elf as he exists essentially apart from God a pure
nothingness". s3
Well, does Integral Culture adopt the position of the Vedantin or of the
Muslim?. (We do not even refer fo the Christian position, in order not to
run the nsk of being prejudiced) . In the first case, the ideationa) culture and
its theistic supersystem look like "narrrow'' but only at the price of con. entinoto the deification of man, ie. at he price of his dishumanization. In the second
ca_se humility, understood as an ontological truth, op n ali the doors to a
wider spac and leads man to always lúgher horizons and proves itself to be
the s same to the true integralization of man by drawing the Jast consequences
from his ontologica.1 po ition.
JACQUES :t..1AruTAJJII , "Princi:pes d',me Politique Humaniste", Paris l945
and
Ivo HoLLlIUBER " La crisis dell'iproorisi.a nel'uma11esimo" (IX eonvegno'
.
I
nternanona le Italo-Tedesco) Merano 1968.
"' Herc we followed closely the exposition of this confrontation in R c. Wli'.NER
"Mysticism Sacred and Profane", Oxford 1957, p. 158.
·
..Cf. R. C_ Zaehner, 1.c. p. 158-159.
11 •

Cf.

passun

725
724

�But in that case, i. e. concecling the wellfoundedness of the thei;;tíc system
of the genuine idealism, what does the genuine Integral Theory of culture
add to all this, and why does it adopt the right of clairoing a proper denoroination?
It is, we dare say, the constant regard it pays to man's metasociological
background. The term ' metasociological'' may be introduced to specify precise/y the awareness of the constant ontological and metaphysical ke,11wte of
every social reality. Otherwise a sociology may fail to meet i1s airo on aecount
of a defective and inadequate conception underlying its object
It is consistent with an integral theory of culture to state the priority oI
society as whole to its members as to its particulars. Much confusion is due
to the neglect of distingwshing between human individual and hwnan person.
Though we cannot give here a coherent social doctrine,34 it may suffice to
underline the nec.es.5ity of awarding to the human person the ontological priority as to society, a.nd to society the holistic priority as to individuals. The
frequent violation of this simple hierarchical order caused innumerable rnisfortunes to man and society, and will do so in future.

C. How to win the day at Waterloo.
At the present time the propaganda for the would-be scientific doctrines of
the materialisti.c, empiristic, quant&lt;Pmaniac and Jibido-bound Sensate Culture
has not yet come to an end. lts disastrous consequences foPCe the individuals
into a totalitarian despoti.sm wielded by public opinion. Where faith de lines,
superstition augments. Sin as an offense of God is widely laughed at. Lacking
modemity is rather reputed as the greatest sin. In va.in genuine scientist,
world-renowned physicists ami sociologist declared empiricism and materialism
to be an autwom and outmoded superstition. It is a well .known fact that the
popular philosophies which foz,m the conceptions of life and the ideologies oí
the man in the street, are wont to display a cultural lag or limp at least sorne
decades or even centuries behind the times. What wonder then that we see
the philosophies of the "Enlightenment'' and of " Materialism" bearing in that
sense their late fruits in our days?
Now and then, though sporadic and isolat~, sorne courageous pioneers rise
and undautedly shrink from nothing, in order to pave the way ÍOl" the torch
of man's intuitional intelligence that widens to mankind mental horizons of
" lvo HoLLH BllR: "St,rache-Geselschaft - Mystik (Prolegomena zu einer pneumati.schen Anthropologie) ", Munich (E. Reinhardt) 1963.

unheard of ~di°_5ity. U~ble to refuse these intrepid champions, their impotent adversanes, qmte enVIous, frequently give the watchword to hush them up.
That wa~, for example, the case in the past witb Antonio Rosmini and not
long ago with Othmar S pann,ª 5 the bo1d and intrepid Austria:n sociologist who
Cought
. tm
· diVI·aualism and mechanism, like a pioneer for an
• . incessantlY agams
ho~stJc method~l?~ and ontology of the social sciences in Europe. In the
Uruted_ States Pttmm Sorokin, the outstancling hearld of a new integral socioJogy will, as we hope, come better off in spite of his quanto-pbrenetic adversanes ~ t are holding yet ~uential chairs an&lt;l knew how to win popularity
by ~oaxmg th~ senses and l~lling the brain.s-. We second this famous sociologist
taking exceptlon only to his tolerance of atheism which we think to be the
cancer not only of religious, but aJso of cultural Jile as a whole.3G
We drew a c]ose parellel between the superrationaJ intuitionists (rnay they
belong_ to the munber of s_cientis who, in a flash of suprarrationaJ enlightenment, .mvented
.
. and
. created. for centuries to come, or may wc find them among
the divmely msp1red mystics who excelled in the ineffable union with theº
M_aker) and the ~ortal Hidalgo of the Mancha. "Aún no ha empezado
remo ~e Do~ Jm1ote en España" (the realm of Don Quijote has not yet
begun m Spam ) once exclaimed Miguel de Unamuno. And we are tempted
to add that the realm of the intuitional intelligence will never loom al the
gloomy _horizon of our ~e. On this eartb all will obey the dictates of quantophreneuc ~d testomaruac pundits or, at best, be conformed to the guidance of the sunple reasons. We are afraid, never to experience the "lonquijotizing" of our "sanchopansa-istic'' society, we son revishingly were longing for.

~

.. Cf. ÜTHMAR SPANN, "Gesellschaftslehre", 3 Ed. Leipsic 1930 the sam G lls
haf hll
L: "
•
,
,
e, ese •
e tsp osopme 'Mumch 1928; the same, "Kaemp!ende Wissenschaft'' ena 1934 th
, e
same, ''E rkeone n·te h selbst'' , Jena 1936, the same, "Ganzheitliche Lo' ik" s l.,:b
Klostemeuhurg (StHterbibliothek), 1958. (Posthumous ) .
g ' ª · utg

we do not mean a disbelief in the dogmas of :µ¡y Christian denominadisbelief in any anthropomorphic deity, but the
negauon
a suprcmc and personal Bcing (whose personality is, as a mattcr of course
only. conceived as analogous to buman personality) as tbe terminus a quo and the
temunus ad quem of the whole spiritua1 and material universe.
F. BACON once V.Tole (De djgn, et aug, scient., 1 lo. I, par. 5) "Certissimwn cst
atque experientia comprobatwn, leves gustus in philosophia movere fortasse in atheis~
mum sed pleniores haustus ad religionem reducere" and VOLTAIIIE, who reall did
n~t exceed in religious piety: ''les athees sont pou.r la plupart des savants y que
raisonnent mal" (Dict. phil., Paris Flamarion, s. a., p. 45.).
'
MtcBELE F. SIACCA, in a succinct paper (L'Ateismo in "Diu nella ricerca umana"
Rome 1950, p. 569-617) gave an excellent commentary which classes the atheist
the "insipiens" even from the scientific and philosoplúc point of view;
Cf. the same, "Filosofía e 'Metafísica", Milan 1962, vol. II, p. 149-150.
. .. By Atheism

t1011, _oor do we mean by it thc

º!

with

727
726

�Man's concero is only to fight for the accession of Thru.th; to make it
triwnphanl is not in his lines. Yet, there is a means of vanquisbing fate: the
art of becoming ,,ictorious in spite of apparent defeats. In his urrique book
"How to win the day at Waterloo" 3., M. F. Sciacca gave us sorne precious
bints. It is the intimate va1ue of our aets that counts nal the id&lt;iliz-ed expediency'1 oí them . lt is moreover of the utmost importan.ce to mk the jump in
the practical social and political life of today and to utilize the forces, gained
by intuitional in~lligence, l:o the best of ali in this present hour which seerns to
be so decisi'1e in the world's universal predicament and plíght.
Scientific litemture abounds in pedestrian ,vorks of industrious rnedioerity
haunt.ed by the eclecticism o( m.any a would-be system, but whicb fall short of
the paramount need we have of a genuinc adequate conceptional system whi h
turns to account for the integral ontological intuition in favour of a better
understanding of socio-cultural phenomena.

By "dis-metaphysicalizing'' the scientific once again it must be brought
home to our modem sham-philosopbies: language and by ' physicalizing" the
metaphysical language, Neo-positivi-sm does its bes to make tbe language of
physics the mothcrtongue and the unique languag_e of science itselI. Man himself is anihilated and voided. God, liberty, irnmortality soul, justice, etc. are
out of his thought and declared to be mere words lacking any sense. 1othing
remains but the "grammatical rules" of Carnap fue "physical languagc" Ncurath and the "conduct'' of Watsón. Their lines run into a stubborn antimetaphysical idiosyncracy: there are no eternal problems, because there are no philosophical problems at ali. Those questions which are caUed pbilosophical have
no sense, for philosophy is nota theory but an activity. Consequently, tlie sole
task of the philosopher is to convince would-be philosophers tbat philosopbical
questions are not real questions, and those. that claim to be philosophica1
propositions are meaningless "to preve_n t people", as professor .Ayer put it
'from committing an intelectual nuisance".
The cogency of these argu.ments depends upon the a ertion that the complete body of natural science exausts the totally of true propositions· bur
that assertion is a dogma lacking ju tificatiop. and so is without &lt;;laim to. our

=~r\ c;:ent_ion; so we_arrive finaly at the par~oxieal conclusion that the
0
ucbve. reasorung, proceeding by necessary logical steps depend
1.
u tnnately upon arb1trary .linguistic convention.

The world Wittgenstein tells us is evel'Vfing that is the
. th
.li
of facts
d
.
•, ~.
case JS e tota ty
, ~ can be analysed mto atomic faets (Sachverhalte) which are
mutually
mdependent and each of which can e1.ther b e or not be the case
.di
wr out affectíng any of the others. Consequently they cannot be inferred ~ne
from anothe.F.

~e picture th e f~ts ~ ourseleves and the pictures are said to be models of
r:ality. _Such a logi.cal p1cture, Wittgenstein says is the thought of the fact
p1ctured and he apparently equates thinki:no- with ·
· ·
f h
·
his T
(3 0
°
JIDagmmg or e states m
ractatus . 01) : 'An atomk fact is tbinkable" - means.. we can ima. .t',

gine l

.

The doctrine is self-dest-ructive. It is itself a thory and d
b 1
1 .
~~eq~~
nat'."'1. sc1ences, a metaphisical theory standing in ev-idence againrt what it
maintains. ( Errol E. Harris) .

Tb~ ~emand that we should compare the sen$e of tbe proposition with the
f~ct J.S ~tself nonsensical, for the sense of the proposition is the fact, as we
pictnre it. We cannot compare the fact as we picture it with the f t
· ·
in itself.
ac as 1t IS
The attainement of per~~p.ttral a~urance is never simply a matter of sensing,
but depends on the acqws11Jon of a systematic body of evidence jt is consequently quite impossiblc to veriíy material object-propositions by reducing
them to basic propositions as the positivist theory demands.

~ hypothetical propositions ~e incapable of verification in the manner reqfwred, all empirical hypotheses are, follow:ing the natw-e of the case, ruled out
o court.
. Wittgenstein, hirnseli seemed to be aware of the metaphysical character of
his statements, though not of the consequences to which it ought have 1 d h'
: r he admits that his _propositions are senseless and exhorts us to thro: a,:;
e lad~e~ upon which we have clirned. {Tractatus Logico-Philosophicus

credence.
In short, the basis of the assertion is a theory expressed in propo itions that
do not fall within the domain of science, a theory whicb would normally be
called philosophical. It is, in fact, a metaphysical proposition and must stand

6.54) \o\ hich ladder? One thal has never existed? If the propositions of the
Tractatus are senseless, they provide no ladder upon which to climb.

or (ali with metaphysics.
Moreover, language is held to be a mal.ter of convention, and in the main of

met.ap~&gt;:51cal att.itude- advocated the dogmatic assertion that only verifiable
prop_os1tions have sense and then denied tbe possibility of verification to meta~hysical _Pro?ositions.
i_s !"volved in_contradiction equally with Wittgenstein,
vhen reJecbng tbe poss1b1hty of a philosophical theory of knowle&lt;lge, bnt for

"' CI.

728

MlcErELE

F.

SCIACCA,

"Come si vince a Waterloo'', Milan 1957.

. Carnap. wh~ avoi~ed cornmitting himself explicitly to any metaphysical doctnne -r:JectJng_ W1ttgensteine's philosophical niliilism but retaining bis anti-

H?

729

�. bil"ty
1
.
· · insistence o.n ve rifta
ª the test. of
his own doctnne assumes one ~ its .
ption which alone prov1des
tha
th resides m sense-perce
'
meaning and holds
t tru
. h alone ropositions can be ver-ified.
evidence and by reference to whic
. p th deceptive sleight of hand by
Thus we must be on our guard agamst e
ke real problems seem to
.
.
th e fonnal mode can roa
which translabons
mto

When commenting the great succcss of a recent book which Michel Foucault
published - "Les mots et les choses'' "(The words and the things''), Paris
1966 - Jean Paul Sartre put the stress upon the fact tbat to repudiate historJ'
is a dominant tendency in the attitude of the young generation; no wonder
thercfore that an author is applauded who holds man to be an invention hose
recent date and perhaps near end the archeology of our thought easily exbibits.

disappear.
. sh
the influence of Hume to só marked
Professor Ayer whose doctnne owsuld bardly fail to notice it, adopts th_e
a degree that even a casual reader :
ta hysical propositions are unvenposition of Wittgenstein and Carnaphe ;:::be~ the history of pl~losophy as a
fiable and therefore seenselees and"
.
mplete and defin1te account of
·
¡
¡:s"
h ttempt to g1ve a co
. t
"parade of ponti
w oa
hiloso hers of his ilk are at pams o
.
lity whereas the modero P
P
ultimate rea ,
.
f. t" ,,
. ds
this l . t reality IS a IC ton .
show that
u tima e
bl
f knowledcre of other mm '
Thus "the problem of perception ~e pro em o d
on ~ve been regarded
. gnifº
f moral 1udgments an so
.
the question of sin
icance o .
t be in two places at once" lS not an
. ,, E g " a thing canno
as purely semantlc . . .
. 1·
. tic because "it simply reco rcls.
15
··
mgw.s n..:ons the propos1t1on
· · th at
empirical propostbon,
says Ayer' but
.
bal
conve u
'
ul f rtam ver
the fact tbat, as a res t o ce
. al
tactical sensefield is comparable
· the same vtSU or
two sense.contents occur m
bel
to the same material tlúng".
with the proposition that they
ong .
·1· t the philosophy of the
these 1tems fami iar O
E
We dwelled on purpose on
. '1 the critique et forth by Errol .
so-called Vienna Circle and follo~~d m~ ~ p sible to solve the problem of
.
.
h
that it is quite im os
.
H arns ss m order to s ow
.
t ph'llsical point of view.
d H" t T"' from an anti-me a J
•
d
Spirit, Worl an
is o J
• l
. l backoround of modern zntefor a metasocio ogica
~
. 1 th
If then we ask once more
. l . l" to specify prectse y e
. th tenn "metasocio ogu:a
.
gral Culture - proposmg e
. 1 d metaphysical keynote of every soaa1
awareness of the constant ontolog1ca anh
blem o/ what the ultimate true
reality we have this first of all to put t e pro
. l"k 39
•
)
reality-value is i e.
· that the superrat1ona
. ortance to state once aga.m
lt is therefore of utmo5t lillP
. . .
lativism is on the contrary
· ·
ay to subJeCtlV1.SIT1 or re ·
'
·
intuition far from givmg w
th
as we have been setbng
h
by e name paving the way towards w at
d acts as a paramount base to solve
forth- of the "Objective Intenonty an
the concrete problems of the present day.

?º~ "

• Cf.

ERROL

E. HARRrs, "Nature,

M" d and Modero Science'', London and
m

ew

York, first puhlished in 1954.
. l . 1 Background of Modern Integral Cttl• Cf. lvo HoLLHUB~R, ''The Metasocio _og,cla Congress of Philosopby, Vienna 1968,
.
ture" (Proceedings
of t h e XIVtb Jntemauona
Vol VI ., p. 293 ss.).

730

We stick therefore to tbe contrary point of view, i. e. that we have rather to
concentrate our mind on history.

In the entagled pligbt of tbe political situation of the present day, ali of
us - 1 dare say- must feel awakaned to social and political responsability. For
not only the European Culture but the peace of the whole world is a stake.
FoUowing tbe catchword of Abraham Lincoln 'If we could first know where
we are, and wither we are tending, we could better judge what to do and
how to do it" we regard it as a first duty to aim at a necessary Revi.rion of
Contemporary. History and to deal with the ideological causes of unrest in the
world and not only with its symptoms on the social and política/ surface.

In 1947 James F. Byrnes published his sagacious volume "Speaking Frankly''
which opened the eyes to many a narrow•minded pundrit of Roosevelt's dique
that was digging, first imperceptibly but nevertheless efficiently, tbe grave of
Europe. lt is hight time that anotber expert has the cour-age to "speak frankly''
once agam.
It seems that e. g. Wilhelm Ropke with his book "Jenseits von Angebot und
Nachfrage" (" Beyond supply and demand'') ( 4th ed. / Zurich-Stuttgart 1966),
James Burnham with his "Suicide of the W est" ( ew York 1964 and Russel
Kirk with
volume "The Conservative Mind" (Chicago 1958) paved the
way for a social self-examination of Western Culture: especially Burnham's
statement that liberalism fosters the idiology of Western Suicide and Ropke's
statement that the idolatry of an absolute mass-democracy careless of the
highest moral principies and of the natural law, is responsible of the social and
culturaJ decline of the West, ought to be brought home to everybody who
feels himself inspired with the goal of a just and world-wide peace.

rus

The author of this pamphelt is about to publish two volumes in tbe same
lines i, e. ( Questions Européennes) La pauvre Clio and "Der Todesschlaf
Europas'.
For the time being, have already been published on similar subject: lvo Hollhuber "Vers une Revision des Grandes Notions Sociologiques: Les Rapports
'
du Droit et de la SocioJogie" ( Actes du X:Vllle Congres InternationaJ de
Sociologie ) uremberg 1958.

731

�the same "Revalorización de la Filosofía y Jurisprudencia amenL~das~ -1~e
· rs"ty
of uevo eon/ 1-v edesquiciamient-0 en sus conceptos basico.s (Uruve
i
xico). 1961.
the same: "Sprache-Gesellschaft-Mystik' ' Munieh/Bale 1963. . , .
Jurídico-Políticas-F1losoftcas
the same : "E;n torno a las Ideo1ooías
o·
.
~ .
.
f de la
E
SC
O,,
(Anuario
Humamtas/Uruvers1ty
o
uevo
1
U
d
O . .U. y e a . • · · ·
'

1

•

"

León/México) 1967
.
"El
E1·e
Metahistórico
del
Porvenir
Europeo"
(Anuario
Humat he same :
uevo León/México) 1968.
C
' "L O . tenza Tra azionalismo e tato Universale" (III onthe same:
a oesJ.S
.
·
Cultura) Ve. .
1e d"'ali
oestStenza e
.
'
gresso I nternaziona
"o Scrittori Cristiam:
nitas University of

LA SOCIOLOGíA POLíTICA
PoR EL DR.

Lucro

MENDIETA y

N 'ÑEz

Presidente de la Asociación Mexicana de Sociología.

nice 1969.

LA PoLÍTICA .ES UN fenómeno social muy antigiio; pero sólo cobra contornos
precisos a partir de la organización de las sociedapes humanas en unidades
índependjentes sobre el haz de la tierra, bajo una autoridad que ejerce el
Poder.
Organización social y Poder, son los dos presupuestos indispensabJes de la
Política.
¿Pero qué es la Política? 'La Poütica desde el punto de vista estático, según
G. Burdeau, es la estructura que imponen a la sociedad las relaciones de autoridad y de obediencia establecidas en vista de un interés común. En su aspecto
dinámico se refiere a todos los fenómenos implicados por la actividad que
tiende a la conqujsta del Poder o a su ejercicio".l
Esta definición es casi perfecta; pero la Política, en nuestro concepto, nunca

es estática. Aun en el aspecto puramente administrativo del Gobiemo, las
estructuras estatales varian y aquél ejerce, por medio de
Pública, actividad constante y la orienta de acuerdo con
intereses partidistas que represen~ En cuanto a la Política
conqwstar el Poden o inflwr sobre él, es, por naturaleza,
námica.

la Administración
la ideología y los
como acción para
esencialmente di-

Para C. E. G. Contlin, es "una acción de control huma.no y social", concepto
demasiado general que abarcaría inclusive las relaciones familiares privadas,
siendo que la Política tiene un canicter eminentemente público.
Una definición menos acadéinica se encuentra en el Diccionario de Sociología de Henry Pratt Farchild: ''Teoría y Arte Práctico del Gobierno". Pero
1
Ver: ALArN BIROtl. "V-ocabulaire Pratíque des Sciences Sociales. Editions Ecorwmie
et Human~". Les Eclitions Ouvrihes. Paris.

732

733

�además de que excluye las actividades políticas que se desarro~ fuera d~l
Gobierno, parece demasiado estrecha. La idea actual de la Poli.nea . e:- mas
amplia. Se refiere, en general, a una orientación sistemática de a,::t1v1~ades
realizadas por determinados organismos oficiales o privados co~ el fm. de
S1 se
eJ·ercer mediante esa orientación, cierta influencia sobre la sociedad.
. . .
trata de organismos privados, la Política es el conjunto de id~as, de prmc1p10s
d tendencias que ponen en práctica en la esfera de sus f unc1ones para conse;ir determi~ados objetivos. Así, se puede hablar de la Política indus~~al,
de tal O cual consorcio, de la Política comercial de una empresa, de la Pohtica
cultural de usa asociación de ese carácter.
Pero, la Política que nos interesa, sin desconocer Ja importancia de la que
practican las instituciones privadas, es la que se refiere al Estado _Y al Pode:
porque bajo su influjo, directo o indirecto vive toda la humanidad. ad1_e
puede esc:apar de ella. Es el fenómeno social más importante. Desde s~ n~c1miento basta su muerte, el hombre está sometido a las leyes y a la orgaruzac1?n
del Estado que se derivan de las corrientes poüticas. La po~lación ¿e. cualqruer
país es, en todo momento, a veces beneficiaria y en ocasiones vic~una de la
Política; pero ninguno queda al margen de ella~ ni uno sol~ ~~ sus integrantes
es capaz de eludirla. Quienes dicen con olímpico de~prec10 Jo n~ me meto
en Política" se refieren a que no pertenecen a partido alguno ru votan en
Ja,s eleccion~, ni se interesan en los acontecimientos de ord:~ público; ,r_ero
si esos tránsfugas de Jos deberes cívicos no se meten en Política la Política,
quiéranlo O no, sí los somete a su poder ineludible a través de las ley.es labora~es,
tributarias, de reclutamiento, de educación y de tantas otras que rigen la v1.da

nacional de Ciencia Política que desde entonces viene especulando sobre la
materia.
Sin embargo, la Ciencia Política o Politología, como también
llamarla, aún no se configura de manera definitiva.

se pretende

"La Ciencia Política, dice el profesor brasileño Paulo Bonavides en un libro
recién publicado, es indudablemente aquella en dond las incertidumbres afligen más al estudioso"? En realidad ni siquiera se ha llegado a definirla satisfactoriamente. Todo lo que a ella se refiere es ago y confuso. Alain Birou, por
ejemplo~ expone varias ideas sobre esta debatida disciplina resumiendo las de
eminentes autores, como Geo.rges Burdeau, Maurice Duverger, Frani.oise Gognel, Alfred Grossen, Karl Manheim y Jean Meynaud; la define diciendo que "es
el estudio de las diversas dimen iones de la Política en general"; pero, consciente de lo endeleble de esa definición, agrega que: "En su objeto entran: La Historia Política, el estudio de las doctrinas, de Jas ideas y de las Instituciones
Políticas, Derecho Constitucional, formas de Gobierno y de Administració,n de
los Estados, relaciones internacionales, etc." Enumeración que, como se advierte
desde luego contiene temas que son objeto de ciencias ya constituidas, de donde resulta que en todo caso la llamada Ciencia Política no es otra cosa que una
enciclopedia o una síntesis de todas ellas.
"Para otros, de acuerdo con las enseñanzas del mismo autor, debe ser ob1·etiva,

la base de una Política que reemplace a 1a Política Empírica t:radicional".:i
Paul .Janet en su admirable Historia de la Ciencia Política afirma rotundamente: "Existe una ciencia del Estado y no de tal o cual E.stado, sino &lt;lel
Estado en general, considerado en su naturaleza en sus leyes en sus principales fol'mas. Esta es la ciencia que yo llamo Filosofía Política". Como se ve
hay aquí evidente confusión entre ciencia y filosoña. Alain Birou refiriéndose
a esta última, considera que es: "Una reflexión sobre la naturaleza del Estado,
del Poder, del bien colectivo que debe guiar la Constitución y el jercicio del
Poder (Etica Política) y tratar sobre las mejores formas de Gobierno. Es
decir, en sus dos acepciones como ciencia objetiva y como filosofía, la ciencia
Política viene a ser algo así como un vademécum del gobernante preparado
por científicos sociales y filósofos.

del hombre en la sociedad.
En este dominio universal es en donde radica la importancia enorme de la
Política para el ser humano y por eso, desde tiempos remotos, ha si~o objeto
de )a atención de los filósofos, de los juristas, de los intelectuales dedicados al
ális·s de las cuestiones sociales e igualmente de los artistas que en la novela
1
: el drama, en la poesía épica, en las canciones y en la versificación s_atírica en el mural en el cuadro de caballete en la estatuaria y ea la caricaeternizaron' momentos historicopolíticos o dejaron en símbolos
cesibles, como por ejemplo, en La oc.he y el Día, de Migue! Angel,_ tes~oruo
de sus ideas políticas. No es así extraño que el pensanuent~ . ~entilico se
haya ocupado y se ocupe también de Ja Política con el propos1to loable_ de
hacer de ella una ciencia. Los esfuerzos que se han reali7.ado y se reahz.an

¿Pero hasta qué punto los pacíficos intelectuales de gabinete pueden dirigir
a quienes ejercer el Poder? Paul .Jam:t afirma que: "En todos los tiempos
hubo escritores filósofo que, sin haber tomado parte en los cargos públicos
o habiéndolos desempeñado, ocuparon los ocios de su vida privada en inves-

en este sentido son múltiples.
La UNESCO en el año de 1949 convocó a una reunión de personas dedilas Ciencias Sociales de todo el mundo a la que tuve el honor de
ca d asa
- ., I
·
concurnr, representado a Me'X1·co, para fundar , en París, la Asociac1on nter-

Río de Janeiro G.B. 197-2. Página 19.
• ALAIN Bmou. Op. cit.

tur;

734

~om3:-

i

PAULO

BoNAVIDES.

"Ciencia Política". 2a. Edición, Fundación Getulio Vargas,

735

�tigar los principios de la Política. Creyéndose alguno , agrega, en el deber de
encontr-ar disculpa a tales empresas, Maquiavelo, que tenía tanto derecho
como el que más en el mundo a tratar de estas materias por haber tomado
parte personal en los mayores y más importantes negocios públicos de su
tiempo, se pregunta en la dedicatoria de 'El Príncipe" a Julián de Medids,
si está permitido a un particular el dar lecciones a los gobernantes y responde
con gran ingenio que aquellos que se halJan en los valles pueden ver muchas

"No existe' dice earlos Ollero una e·
. PoJíti
,. ·
. ·
,
1encia
Cienc1asPoliticas. Com0 af
K
ca smo un conjunto de
.
urna apeimans "se cualifi ,
, .
c1a que tenga por objeto el E tad
cara pohtica toda cien.
s o, su naturaleza su tru
IUiento, sus relaciones c0n otros grupos soc· I
, . e ctura, su funcionacomo en el exterioJl sus relac·
ia _es colectivos, tanto en el interior
los mclivid
,
f actores humanos econo'..,..; iones con
.
uos, asi corno también los
•
'
uuCOS y SOCJales qu
di
·
existe)'lcia. 5
,
e con c1onan y determinan su

cosas que no son notadas desde ]as alturas" .4
Cierto; pero no lo es menos esta otra sentencia cargada de ironía: "Nada
es mejor, para saber lo que se debe hacer en el Gobierno, como estar fuera
del Qobierno", porque en efecto, cualquiera, en la tertulia de café o en la
placidez de la sobremesa, sin más que apurar un poco su sentido común, que
al decir de un escéptico es el menos común de los entidos, puede plantear
soluciones a los más graves problemas que confrontan los hombres de Estado.
Pues así a la distancia, en el valle para usar el léxico de Maquiavelo, todo
parece fácil. olamente el gobernante que conoce los recursos con que puede
contar, que se halla bajo presiones de políticos y de grupos, luchando con
intriga , precaviéndose de traiciones, tal vez bajo amenazas internacionales,
sabe por qué no hace lo que a todo el mundo le parece que debería hacer

Pero, •·si no haiy Ciencia Política, eso no qwere
.
dec ·
paradOJtco. que no haya Politi
. tíf.
lf, aun cuando resulte
ca
cien
1ca
Esta
se
d .
ta reas administrativas se emplea 1
. :
a siempre que en las
l
• .
n as c1enoas y las t' ·
.
as cienc1as fisicomatemáticas
1 1
.,
ecrucas sociales y hasta
para
a
p
aneac1on
de
los
t b •
se trata d e realizar los fines del Estado.
ra aJos con los que

en detenninados momentos y ~obre ciertos asuntos.
Acaso la verdad esté como siempre, en el término medio, en la s'tntesis para
usar una expresión de la dialéctica cara a los Hegelianos. Ni quien ejerce el
Poder es omnisciente por ese solo hecho y rodeado como está -en la ma.yoría
de los casos- de una muralla palaciega, no puede darse cuenta cabal de ta
r alidad. Quienes están fuera de ese círculo dorado, en el valle, sí la conocen
porque viven en ella. us intelectuales la presentan en artículos periódicos, en
libros, en la cátedra, en la tribuna proponiendo soluciones más o menos factibles· pero sus voces raramente llegan hasta quienes debieran oírlas se
estrellan ante la muralla antes aludida. Seguramente que una mutua compenetración de estas dos situaciones sería la clave de todo buen Gobierno.
Hasta la fecha, como decíamos al iniciar este ensayo, no ha sido posible la
creación de una Ciencia Política ni se la ha llegado a definir satisfactoriamente, ni menos aún a establecer- su contenido propio, intransferible, pues no hay
nada de lo que e pretende que la constituye que no sea objeto ya, desde hace
mucho tiempo, de otras disciplinas cientificosociales, como el Derecho Constitucional, el Derecho Público, el Derecho Administrativo el Derecho Internacional, etc.
• P1.uL

J.ANET,

Historia de la Ciencia Política. Edición

D. F. Tomo 1, pág. 7.

736

ueva España, S. A. , México,

Este aspecto científico de la p Jíf
Ciencia Política con la que
~ icad es algo completamente di tinto de 1a
etermina · ífi
hacer el gobernante y cómse dqmere
b h
r c1ent camente lo que debe
,
.
o e e acerlo Aun sie d
.
como mteIVendría el factoJl perso al l
. .
n o esto posible en ese
del propio modo que en todo hacn '. a :f~pac1dad la ocación, la habilidad
.
er c1ent1 1co. De ah'
,
d iosos de esta materia la Políti
.
I que para muchos estup
.1 p ,.
ca no es 1.ina ciencia sino un arte
ero s1 a olítica es ciencia o arte o a.roba
.
algo que no interesa cuando m
, ah
s cosas al propio tiempo es
,
enos por ora a I S . 1 ,
'
logía, 1a Política es un hech
ial
.
'
a ' OClo og1a. Para 1a Socio.
o soc , o meJor. un co 1 . d
relativos al Poder y a la estru tu
f
. . . mp eJo e hechos sociales
.
c ra y unc1onanuento del E d
ciones con la sociedad correspondiente de
d
,
,sta o en sus relaversal.
ca
pais Y con la sociedad uni-

ª
a·

En la realidad de las cosas como ya hem
una orientación, un sentido y como tal
~s icho, la Política es, además,
. d
consatuye una fue,rza
.
1
a a soc1e ad en forma prácticamente ineludible.
que se 1II1pone
En otras palabras, la Política atraviesa por dos f
constructivo de las estructuras del Estad
1
ases: una ~ la de carácter
funciones de esas estru turas
1
.dº y a otra la de onentación de las
en e sentJ o que les imprime l p d
La organización del Estado y de la Admin.JStrac1on
. , P'bre o er.
magras de la Política que ofrecen un asp t s:
• u ica, son creaciones
ec o J.ormal nnp ·
q~e ver aderamente vale, lo que les da vida
l
, . r,es1o~ante; pero lo
onentación.
' es a poltttca S'Cnt1do. la política

a

1m agmemos,
.
para comprender esto que un
bl
de vicisitudes históricas se organiz
pue o después de una serie
a pe ectamente en Estado monárquico abso-

rf

. • CAR;?s

?LLERO

"La Polltica., Deber

y

Derecho del Hombre"
"
.
, en 'Revista de Estu -

dios Polib.cos '. Julio-Agusto 1957 · Madrid . Espana.
-

737

�luto de acuerdo con leyes precisas; nna vez constituido, sus leyes constitucionales valen relativamente poco, sólo sirven para conservar su forma, están en
el papel, pero no completamente en la realidad. Lo que le da realidad es fa
Política como sentido que orienta sus actividades de acuerdo con un impul¡¡o
que, en este caso, se origina en el seno mismo del Poder. Así~ a pesar de lo
que digan las leyes absolutistas que le sirven al Estado de base aparente, puede
verse llevado, por aquel impulso, a desarrollar sus funciones de manera liberal
y generosa. Contrariamente, un Estado monárquico en el que el Gobierno se
encuentra limitado por una Constitución, no obstante ella, quien tiene el
Poder en sus manos puede orientarlo políticamente hacia la dictadura. Es por
esto que hace muchos años en un brevísimo ensayo, referimos la política al
modo como se conducen las diversas instituciones y los varios grupos sociales.
Con este amplísimo significado, diremos, para definirla, que la Política es
cuanto se refiere a fa estructura y funcionamiento del Esta.do ; pero fundamentalmente la orientaeión real, práctica, viva que adoptan, para nonnar ¡;u conducta, el J&gt;oder y los grupos e instituciones en un sentido y con finalidades
determinadas por un complejo de circunstancias y de factore sociales.

Así considerada la Política, tiene un carácter ambivalente. Ofrece dos aspectos distintos en esencia y, sin embargo, estrechamente ligados: uno lleno de
majestad y de autoridad que se refiere a la realización de los altos fines del
Estado y al ejercicio del Poder con base en la ética y en la justicia. El otro,
es el de la lucha ¡,or el Poder en todos sus niveles y por su orientación en
cuanto tiene influencia sobre las más importantes actividades de la vida colectiva. En el lenguaje común, se llama. a la primera Política de altura y a la
otra, con cierto desdén, politiqueríaJ pa.ra restarle impor.tancia; pero nada
es menos exacto porque sociológicamente sí la tiene y en gran medida.
Si se quisiera personificar dejando correr la fantasía los dos aspectos de la
política en una sola fi~ra, ella sería semejante a )as del Olimpo Griego.
Aparecería como una diosa de serena belleza con una varita de virtud en la
diestra y en la otra mano una máscara de expresiones cambiantes para llevarla a su rostro de vez en vez mostrándolo en ocasiones con falsas sonrisas,
otras, con gesto de perfidia, unas más acogedor o terrible.
Acaso los símbolos de estos dos aspectos de la Política sean, como opina
Paul Janet: Platón y Maquiavelo: "El maquiavelismo, dice, consiste en una
política caute1osa o violenta, según se necesite, ora oculta ora descarada y
que emplea con la misma complacencia el hierro o la crueldad, que el fraude
o la traición. En el extremo opuesto, agrega, está el Platonismo que subordina
absolutamente la Política a la moral, establece que la virtud es el fin tanto

del Estado como del individuo y pone el G

Y de los Filósofos".&amp;

obiemo en mano de los sabios

Hay, pues, una Política que pe ·
h
d
de los fines del Estado a l
11 rstgue onra, ~ente la mejor realización
,
a que amaremos Polttica Estatal
tra
llegar al Poder, so tenerse en él o en infl . 1 desd f
' y o que, para
toda consideración ética. La 1laruaremo
e _u_era, obra al margen de
éstas arbitran
la .i...
s o hca Militante. Denominaciones
as por
po.ure?a. de la termi l , d l
· .
pero indispensable
.
no ogia e as C1enc1as Sociales
8 como puntos de referencia para toda inv
•
· .,
'
d10 sociológico de la Política. Estos dos
,~bgac10n y estu~
repetirlo están , ·
.
aspectos de la Pohbea, es necesario
Política ,Mili mtllhamente ligados. La Política Estatal que no se vale de la
.
tante para defenderse y perdurar se demnnb
. , .
Justa que sea y fa Politica Militante q
'
. a por c1enfifica y
ue Ul)a vez conqwstad
l Pod
logra que éste cumpla, aun cuando sea en , .
1 .o e
er, no
se d .
En
.
mlDIIDa parte, os f mes del Esta.do
esmtegra.
esta ambivalencia de la Política una sociedad se b
f .,
~demente cuando la Política &amp;tata! domina sobre l M. ili'
ene ic1a
a
tante Y' se perJudica en grad o sumo s1. acontece lo contrario.

u; : .

De
del estudio· SOCIO
. l'ogico
. d e 1a p olíbca
.
, aquí
1 f' se deriva la, importancia
.
segun a ormula brevtslllla de Paulo Bonavides "El infl .
' pues
tico puede eJ·ercer sob 1
. 1
_
UJO que el factor políre o socia o viceversa es ] , 1 d
Política'.1
'
e nuc eo e una Sociología
¿ Qué puede esperarse de esta Sociología así concebida? No
.
nes se desilusionan de la Sociología en general
.1
son pocos qwe.
, •
porque no l ega a prescripciones
preasas y practicas para resolver los problemas sociales Estos
, ti
.
que el fin de la ciencias es el conocimiento mis
d. 1
escep ~s Ignoran
su val
di
mo e o que estudian y que
_or ,ra ca en ~ue pone el conocimiento logrado al servicio del hombre
q~e, sm el, no ~dría desarrollar todas sus posibilidades en el mundo en que
~ve
en_ ~1 uruverso. o, la Sociología Política, del propio modo ue l
ciencias
fis1comatémáticas
y las ciencias en general no d a recetas para
q
as
·, E
.
la
accion. s, por eJemplo, como la Geografía (aun cuando I 'ímil
muy exac
· to ) que en una d e sus partes se concreta a mostrar todes 1 nosea
de la s~perficie terrestre, los valles, los bosques, los desiertos, lasO:e:;;;;c:
montañas,
,
d e ben apro
,
ch
Elos volcanes, los ríos, las cañadas, etc ·, sin d.,r;~
= como
ve_ arse. s al estratega a quien sirve ese conocimiento en una re . , d
Illlllada p
vilizar'
fu
gton eterara mo
sus
erzas y preparar Jas batallas en ti
d
•
• en be'mpo:;
·
guerra·, es a J mgeruero
de paz a quien m,,a en ¡ ¡ empos
nifi" •r e
de los
·
d ,
le&gt;P a · cac1on
.
cammos y emas comunicaciones que favorecen a Ja indust · al
c10, a la cultura; es al gobernante y a la iniciativa privada' ....... qnalll_,enesc~mdi~r10 ca

!

ª

e PAUL JANET. Op.

cit. P. 15.

' PAULO BONAVIDES.

Op. cit. P. 37.

739
738

�las posibilidades de explotación de los recursos naturales en beneficio de ]os
pueblos. Así, la Sociología Política, cuyo contenido es más vivo y complejo
porque está integrado por acciones e interacciones humanas, debe concretarse
a poner al servicio del gobernante y del político y de todos los interesados en
el universo social, los resultados que obtienen quienes la cultivan en la investigación y el estudio de las siguientes materias que forman los puntos fundamentales de su contenido según Max Weber y otros autores: La organización
y funcionamiento del Estado y sus relaciones con la población. El aspecto formal e intrínseco de la burocracia y sus proyecciones sociales. L a naturaleza
del Poder. La formación, la organización y la actuación de las diversas clases
de partidos y su influencia sobre la ciudadanía y el gobierno. Los procesos
electorales. La opinión pública, las corrientes que la originan y su valor político. Los grupos de presión de todo género, lí&lt;;itos e ilícito . El liderazgo. El
conflicto y la cooperación y las tensiones sociales. Las ideologías y las utopías.
El inconfonnismo social. Las revoluciones. El golpe de Estado. Las técnicas
y las estrategias políticas. Las relaciones entre la moral y la política. La situación de las minorías. Las diversas clases de Política: agraria, aistencial demográfica, penal, sanitaria, económica, administrativa, etc. que se desarrollan
dentro del Estado a través de sus órganos especializado¡¡.
Y todavía es necesario agregar las sociologías políticas nacionales que aun
cuando deben ocuparse de los mismos hechos que encara la ociología Polí.tíca
General, tienen que hacerlo mostrando las variantes, los matices que en ellos
impone la idiosincrasia de cada pueblo, su situación económica y cultural, su
composición étnica, sus antecedentes históricos.
Esta es apenas, una enwneración incompleta de las principales cu tiones
que debe investigar y estudiar la Sociología Polttica en su realidad social
entendiendo por ésta, comq enseña el gran sociólogo belga Claudia LeviStrauss, representante del estructuralismo sociológico, no sólo u expresión
aparente, sino su trasfondo oculto. El polítioo, el gobernante, con ese conocimiento, estará mejor capacitado para desal'rollar sus actividades y para, como
dice Paul Janet, "tratal' a los hombre tales como son, a fin de conducirlos,
poco a poco, a lo que deben ser''. 9
Seguramente no resolveremos todos los problemas que entraña la Sociología
Política; pero será un esfuerzo más en la cadena de esfuerzos que viene desde
las varias escuelas filosóficas de Grecia, desde Platón y Aristóteles, a través de
los pensadores de la Edad Media y del Renacimiento y los grandes filósofo
y sociólogos contemporáneos basta nuestros días.
Mucho se ha logrado ya en el campo de la investigación y de la especula-

• PAUL )ANET.

740

Op. cit.

P.

4.

ción Y si ese mucho no se traduce siempre en realizaciones enturosas de la
Política, ello se debe a la falibilidad de quienes en las diversas partes del
mundo han ejercido y ejercen el Poder y a los factores personales e irracio.
nal:~' imprevisibles, imponderables, que intervienen, a veces, en las acciones
políticas y que escapan a todo intento de aprehensión científica.
. ,se debe también a la pasividad e ignorancia de las grandes masas de poblac10n, pues_ aunque_ se supiese sin temor a equivocarse, opina Janeta, con base
en la r~dad social descubierta por la Sociología, agregamos nosotros, qué
es lo meJor y cuál la verdad en Política, así y todo, aún habría que consultar
l~ aptitudes de los pueblos, las costwnbres y los medios de que pueden
disponer para hacer el bien, porque, agrega este concepto lapidario: "las leyes
Y l~s. mecanismos políticos no son otra cosa que puntos de apoyo para la
debilidad de los hombres, el principal resorte está siempre en el corazón".10

OTA. Este trabajo fu.e leído por su autor en la sesión inaugural del XVIII e
. al d S .
,
ongreso
ac1on
e oc10log1a en la Torre de Congresos del Centro Vacacional de Oaxtepec
1
Morelos, el 16 de octubre de 1972).
(

16

PAUL JANET.

Op. cit. Pp. 22

y 28.

741

�Aplicando esto a nuestras necesidades, las reduciría y e to mejoraría nuestra
prosperidad.

ASPECTOS HUMANOS DEL DE ARROLLO ECONOMICO
Por el DR. C. A. C~NlXJIBTER.,
Profesor de Econonúa de Andrew
Wells Robertson. Allegheny College,
Mcadville, Penn. (Traducción del
Lic. Alberto García Gómez ).

EL DESARROLLO ECONÓMICO tiene varios y diferentes aspectos humanos. Por
principio, están las necesidades humanas que son I corazón de la materia de
todos los problemas económicos.
Las necesidades humanar como el corazón de la materia

. Cuál es realmente el problema con los países que tienen dificultades con
su ~esarrollo económico, los así llamados "países en desarroll~"? Que sus medios no son suficientes para cubrir las más esenciales necesidades . humanas.
El problema es que hay una relación desequilibrada en;1"e. las _ne~~1dade~ humanas y los medios para satisfacerlas. El de_sarrollo econom1co s1gnif1ca me1orar
esta relación. Sin embargo, lo notable es que é-sta puede ser superada de do

Ahora bien, es obvio que una población hambrienta no pueda satisfacerse
en esta forma. Pero en otro aspecto, tenemos que admitir que aun en los
países en desarrollo, muchas de las necesidades humanas están basadas en lo
que se llama el "efecto demostrativo''. fütc "efecto" es Ja inf1uencia .sobte
nu.est:ras propias necesidades al ver que otra gente tiene satisfechas determinadas necesidades. Este "efecto demostrativo" juega un papel muy :importante
'en los problemas del dru;arrollo económico de los países en desar.rollo. En Jugar
de construir una base para satisfacer las más elementales necesidades humanas
l01J países en desarrollo se inclinan muy a menudo a emplear sus escasos medios
para toda clase de nuevas y no muy elementales necesidades que fueron creadas por el "efecto demostrativo". Y aquí., en realidad, e tamos toe.ando el corazón de la materia de muchos problemas económicos. ¿ Por qué es frecuente
tal problema en la gente pobre y en los países pobres? e debe a que gastan
sus limitados medios en una forma, en que no están satisfaciendo sus más
elementales necesidades. Gente que viv.e ocialmente a nivel muy alto; gente
pobre que compra un aparato televisor o una aspiradora, pero que no tiene
dinero ex-cedente para comprar su comida; países que gastan mucho en equipos militares, . en grandes proyectos ostentosos pero que no tienen dinero
sobrante para mejorar la situación de sus viviendas ppbxes, para ayuda de su
gente vieja y enferma, o bien para el acondicionamiento de albañales y otro.,;
equipo de higiene elemental .

2. Reduciendo Jas necesidades humanas. Asumiendo que la rela~ión necesidades/coas es de 100/10, entonces esta relación puede ser me1orada de

Es por esto que debemos considerar la relación entre necesidades y cosas
c;uando tratamos sobre desarrollo ecwnómico. Dudamos de si Ja actitud del
hombre en la India&gt; quien se interesa. más contemplando y escuchando la voz
de Dios, que en saber qué clase de cosas matel'iales tiene, o de los mexicanos,
quienes saben c6mo gozar de la vida, sólo con disfrutar de la puesta del sol,
de sus comidas, cantando y bailando, yendo a la iglesia, al mercado; esto es,
sólo las simples cosas de la vida, no sean preferibles a la actitud del americano
con dos automóviles, botes y casas de campo para fin de semana, pero quien
siempre quiere hacer más dinero. Sin embargo, este "hacer dinero" se convierte en una obsesión y jamás t;iene tiempo para disfrutar de las cosas simples
de la vida.
La idea de que el desarrollo y el crecimiento económico podrían aumentar

~ - 10 a 5 aumentando las cosas de 10 a 20, o disminuyendo las necesi-

la relación .e ntre

maneras:

l. Incrementando los medios. Esto es normalmente considerado en el proceso del desarrollo económico.

lO -

'

•

dades de 100 a 50. Esto puede alcanzarse, por ejemplo, cambiando n~e~tra
actitud hacia el mundo. ¿ Cómo? De una mirada hacia el mundo matenahsta
( el mantenerse a nivel con los vecinos. Si tienen carro, refrigerador, etc., debemos también tener esas cosas), a ver el mundo espiritual. Podemos h~er
esto aplicando, por ejemplo, la máxima: " El Reino de Dios está dentro de ti''.

742

necesidades
cosas

• do la prosperid&lt;U1
_.l (al
en esta f,orma, re duc1en

inerementar las necesidades más que las cosas) es ta'mbién observada por el
Dr. Mishan en u libro: El Costo del Crecimiento Econótnico.1. En este libro
' E.

J. M1s1TA

, El Costo del Crecimiento Econ6mico, $tapies Press, 1967.

743

�el Dr. Mishan afirma que el crecimiento económico crea tantas. net~dades
0 más, que las que encara y además, frustra las verdaderas satisf~ccrones Y
crea necesidades artificiales. Llega a la conclusión de que la éontmua per'o'n del crecimiento económico por las sociedades occidentales es como un
secuo
'al" e
.
balance para reducir, más que para aumentar el bie~estar socf . -~roo e3em•
plos de que el crecimiento económico puede onduc_rr ~ la fru tracmn de una
verdadera satisfacción, el Dr. Mishan menciona lo s1gwente: el tJ$ar u~ aufO..
móvil fue un placer, pero desde que el tráfico ha llegado a ser mu.J m~enso
( esto es particularmente cierto en las sociedades occidentales), congest1~nes
ay tráfico ru.ido y humos han reducido bastante el placer y puede condutJ~ a
e frustración
,
'
·
lllla
de la verdadera
satisfacción. Lo rrusmo
es as1' con los radios
.,
de transistores. Fueron un placer, pero (y esto puede ser ~ás i~to tamb1en e:
las sociedades occidentales) cuando se usan muchos al mismo tie1:°po, puede
arruinar las quietas playas que antes eran plancenteras y celestiales. Edl Ddr.
. de d'IVI.dir ]as plavas
Mishan llega aun a la sugerencia
-, , en una parte, en ..on e
los radios de transistores sean permitidos y en otra en donde sean pro~b1dos.
De esta forma desarrolla la noción de separar las facilidaded como medms para
extender la capacidad de selección abierta a la gent~.
.
Como el desarrollo y el crecimiento eaonómico q1:11eren meJorar la prospe. de la re lacmn
·,
neccs,dades
debemos
aumentar
ridad y la prosperidad es materia
cosa,
·,
•
•
la prosperidad y mediante esto, mejorar el desarrollo y eJ crecmuento eco, .
poniend~ más atención a las necesidades humanas. Cuando estamos
::~:~ando esas necesidades humanas, ¿ cuántas de ellas están basad~ enhla
. ,, ' en la 1'dea de lo que otros estan adi . , en el "efecto demostrativo
tra c1on,
d ell
' tas de ellas
ciendo o de lo que otros están pensando acerca e
o y cuan
'
. les.;,
son realmente
necesidades elementales y esenoa
.,
necesidades
Otro problema acerca de esta re 1aoon
cosas
, es la forma de medirlas.
Esta relación es un indicador de la prosperidad de un país o de u~ ser humano. Un gato sabe eÓmo limitar sus necesidades' cómo llegar a satisfacer
, la
.6
necesidades
y cómo ser feliz, manifestando su contento. Podrlamos
re1ac1 n
cosas
'f ·
. este contento, pero, por desgracia, los seres humanos no lo
medir
d mam testan
r
a la manera del gato cuando están satisfechos, y por tanto, no po ~mos ap icar
. .
d
. esta re1aaon
·,
necesidades
como md1cador
e •1a
O tro método para medll'
cosas
,
.
ros eridad, seri.a medir el ahorro. Cuando un ser humano está satisfecho, cop. p
.
De todos modos esto podría ser una de las razones para
rmenza a economizar.
1 ·'
t la
,
, re
ahorrar, y podnamos pensar s1. ahí debiera haber una corre aaon en
relación necesidades y el ahorro. Si esta relación es ~ la gente podna aho-

este método a ellos.

cosas

rrar 10.
744

No obstante, esta correlación no existe. Cuando tomamos como ejemplo
que el ahorro de los Estado Unidos bajó a 4.8% del ingreso personal durante
1966, comparado con el 5.5% que fue el promedio del pe1fodo anterior 1960196§, no hubo indicación del todo de que la relación nccesid;, d es fuera más
cosas

alta du.rante 1966, comparada con eJ promedío del período 1960-1965.
Tenemos otro ejemplo: En Holanda los ahorros fueron más altos qµe en
los otros. países europeos occidentales, o que en los Estados Unidos1 perQ no
hubo indicación del todo d~ que la relación

.n~ades

fuera más eaja, .indi-

cando un más alto nivel de prosperidad en Jos Países Bajos que en los otro.s.

En consecuencia medir Ja relación

ac:c,csidad¡;s

con iderando el "contento
COS3S
· entonces emplear otro Sistema
·
ga1uno'' o el "ahorro" , no opern,. E:s necesan.o
de medición. Por ejempJo, eJ ingreso nacional per cápita en sus términos reales.
Aunque esta forma de medir tiene también muchas desventajas, es relativamente la única que puede usarse en una forma más práctica. Podemos
comparar el ingreso nacional per cápita (que és el ingreso nacional dividido
por la población de un país) de los datos de difereHtes países publicados como
ejemplo, por las Naciones Unidas.
Considerando las necesidades humanas eomo el corazón de la materia del
desarrollo económico, ya que limitándolas podría traer un mejoramiento en
la situación del desarrollo económico, esto nos lleva a otro aspecto humano:

Problemas de la población del desarrollo económico.
Sobre esto podría uno pensa.l' que si limitando las necesidades humanas en
el sentido de limitar las familias, no podría llevarse un cambio en los problemas del desarrolJo económico. Esto de litnita.r las familias, pq:rtieularrnente en
los países en desarrollo, es más fácil decirlo que hacerlo. Por otra parte, esta
es la única forma de resolver en forma drástica el problema en lm países en
desaI'rollo. Como así se estableció en uno de Jos recientes reportes anuales
ael Banco Mundia1 (IBRD): nuevos granos alimenticios y control de la natalidad, pueden salvar a las naciones en desarrollo de una pronosticada crisis
alimentaria. Entonces, es en esto que tenemos que trabajar eu ambos lados
•,
necesidad""
Com 1
·
·
,
de Ia rel ac1on
CO$aS
•
o o esta bl ec1mos
antenormente,
esto es mas
fácil decirlo que hacerlo, y por consiguiente tenemos que ver más en detalle
esos problemas de la población.
Con los problemas de la población hay una cosa notable : por una parte,
la gente está preocupada acez,ca de la, mucha población ( como en el .reporte
arriba mencionado del .Banco Mundial), y en otro aspecto, políticos y econ0-

745

�d I escasez de poblacién. Pei:o creo qu~ ambos
mistas se preocupan acerca e .

. ontinuar las tendepcias existentes.

están inclinad~ a cometer _el m:m;ele:~: grupo Jnencionado, en la pu~hPara dar pu.mero- un eJemp
d 1968 Ra::ym.ond Cartier
· M ch" del 2 de marro e
•
cación francesa Pans- at
,
ll d la población en Francj a. Compaestá preoq1pado acerca del desarro o e ,
uropeos llega a hablar acerca
- d 1800 con los otros pa1ses e
,
rando esto a parnr e
.
.
" E comparación con el desarro 11o
de 'e1 drama _de la demografía '.rances]a . . n
que Francia necesita en el
,
opeos ocodenta es, piensa
.
_.::11
en los otros paISes eur:
.
l
, de los actdales 50 llllllones.
futuro Ul~ población de 100 millones, en ugar
On p~· oit .que le taux
.
d F
is ne s01tt pas en vue. ''Mais 100 milltons e ranfa
.
r 1000 oit celui d'avant guerre
•, f
·se tombera - a 16,6 pou
'
.
de la natahte ran~a1
.
.
·
. daos cette baisst: de press1an une
. Ceux qm cr01ent trouvei
e
ou a peu pres.
.
aille t la France conunettent une grav:
issue facile aux clifficultés qw ass
n
erreur." z
.
'bió un.libro de texto a.perca
El abO!lado
holandés
A.
M.
de
Jong,
qwen
escn
t q11e .niensa d la misma
0
1 ·, en 194-0 es otro au or ... ..r
de los problemas de la pob ª.c'.on
. ul
ente en los países desarrollados1
forma a Verificó que la fertilidad par:llc armE
.
di' desde qµ.e el movi.
.
b . , aún más. sto suce o .
decayó y que posiblemente_ . aJana ,
rincipalroente más en el grupo de
miento de planeación fallllliar empero,
.,.minó las razones de esta
.
f milias de más alto mgr
o. De Jong .=1en ex-...
~· . . , d e fanu'li.as · Encontró las siguiente~:
llDlltacmn
· 1 m ás alto de vida·
Un anhelo para obtener un ruve
.

:'._~1-..·,

1
·
-~ trabajaran como ob rero s y obtu\·1e2. Llegó a prohibirse el qu: los runos de ingreso para los padres.
an dinero así ya no serían mas un recurso
r
'
.
los niños fueran a la escuela, con la conse3. Llegó a ser imperativo el que ,
ibres quienes vivían como aniu.iales,
cuencia de que los de las clases 1:1as pó
desaparecieran de la attnósfera social;

4 Las mujeres llegaron. a emanciparse más;
. , muchas más posibilidades para el entrete·u1 qup. este argumento permanezca
· , que procrear n1nos. i:,
--¡
l di
nimiento y a vers1on
. .
d 1
·~os en Nueva York, nueve
, 1 tabl lloriqueo e os run
aún válido, lo mostró e no .e. d
di, por algún tiempo, haciendo
meses después de que la electnc1da se suspe~ .º
iones y entretemnuentós.
1 d di
imposible toda c ase e vers
. .,
l'b de texto ( en el año de
Durante el tiempo que De Jong escnb10 su i ro
.

5. La sociedad mode(lla abl;l.O

' RAYMOND C ARTIER , Ou en
• ·d · g
1 A. M . DE Jorm, I 111e1 in

1946.

. Mateh' 2 de marm de 1968.
l la France Panses
lk,.
aastu.k Martinus yhoff, La Haya,
toi het Bevo mg,wr
,

1940) la gente en los países desarrollados como Francia y Holanda, estaba
preocupada acerca del. lento descenso de la tasa de fertilidad. Temían que
e to podáa llevar una especie de depresión: ya que no había el efeeto estqnulante de las grn.ndes familias. l?ensaron romo podría uno estimular la fertilidad
por medio de medidas de irqpuestcs, ptemios a los padres prolíficos etc.
En otro aspecto, tenemos a los grupos que se preocupan acerca de la mucha
gente en el futuro. Como en la Conferencia de la UNESCO, llevada a cabo
en Pwís durante septiembre de 1968, ace;rca de "L'hqmme et son miJieu",
llega uno a Ja siguiente conclusión, después de discutir el reporte "Impacts
de l'homme sur la biosphere": Ce qui signil,ie que i l'on veut trouvei, un
équilibre entre l'homme et sa nouniture, i1 ne faut pas penser seulement a
accroitre la masse d'aliments, mais aussi a. restreindre l'accroissement des populations".
De acuerdo co.n un reciente estudio de la UNESCO, después de 500 años
cada uno de nosotros no tendría más que un metro cuadrado para estar de pie.
Esto es c-omp el Profesor Toynbee lo dijo en el Congreso Mundial de Alimentación llevado a cab&lt;;&gt; en Washin.gtan durante 1963: "Hemos sido como
dioses. en nuestra reproducción plan.eada de plantas y animales domésticos,
pero hemos sido como conejos en la reproducción no-planeada de nosotros
mismos. ' Dijo también en este congreso que la lucha para librar a la humarodad del hambre, no podía ganarse a menos que los cientos de millones de
espo as y esposos del planeta, voluntariamente decidieran regular el número
de nacimientos humanoi,.. Si el hombre no regula su propia tasa de nacimientos, dijo, seóa dejado a 1a naturaleza el guardar a la población m1mdial dentro
de límites de su propio conjunto de brutales obstáculos en forma de hambre,
peste y guerra.
¿ Cómo llega la gente a estas pesadillas de las amenazas de la sobrepoblación? Tomando la tendencia y contimµndo]a: 1a presente tendencia es de
que la población del mundo está aumentando alrededor de un 2% al año,
lo que significa que en 35 años se habrá doblado.

Cuando estuve en Francia en 1938, pagué por una comida de estudiante
18 francos; en 1964 estuve nuevamente y la misma comida estaba entonqes
a 1.60 francos (160 francos antiguos) o sea ocho veces más en 26 años. Si
continuamos sobre esta tendencia, entonces una cajetilla de cigarros que hoy
me cuesta $5.00, después de 632 años, por ejemplo, me costará .. . . . . . .. .
$5,000.000 ooo.000,000.000,000. ¿Es esto correcto?
o Jo pienso así. o debemos continuar con tendencias como esa que no es
realista. El mundo está cambiando a cada. momento. Veamos por ejemplo,
lo que pasó en Inglaterra y Gales.. Cuando observamos ahí los nacimientos,

747

�vemos una bella líncm ascendente, casi recta, yendo hacia arI'iba, de 1960 a
1964, y en 1965 se estima que fue sobrepobiatlo, continuando esa Jínea recta
hacia arriba. Pero altededor d 1964, la total dirección de la línea se interrumpe hacia abajo, haciendo de la sobrepoblación de 1965 una pifia.
El problema es, ¿ qué es entonces lo que deoemos hacer, si no podemos continuar las actuales tendencias?
Es necesario pensar y en lugar de continuar estúpidamente con las tendencias, tenemos que usar un modelo más complicado como, por ejemplo, el del
Profesor Solow ..t Este modelo relaciona el crecimiento de la población en
razón del capital a trabajo ( ingreso per c.á-pita) , indicando que un país tiene,
de acuerdo a su nivel de desarrollo económico, primero un tipo negativo de
cambio en la tasa del crecimiento de la población, que no cambia, después
de eso un creciente cambio y en las más altas etapas del desarrollo económico,
después de dejar una trampa de población, un descenso en el crecimiento de
la población. Aunque este modelo resüHa un poco complicado, parece ser
muy realista. Tómense, por ejernp1o, áreas con un nivel muy bajo de desarrollo
económico, como las áreas montañosas difíciles de alcanzar de Nueva Guinea.
Ahí la población es estable como en el modelo de Solow. En otro aspecto, en
los países más desarrollados, que están en el otro lado del modelo de Solow,
como los Estados Unidos, la tasa de nacimientos es la más baja. El Centro
a.cional para la Salud, en los Estados Unidos, espera que la tasa ptobablemente baje aún más en el futuro. Cuando nos damos cuenta de la tasa de
fertilidad en los Estados Uindos vemos entonces un aumento de 1940 hasta
alrededor de 1957, y luego un cambio en dirección hacia abajo. De acuerdo
con 1a encuesta Gallup, este cambio de actitudes en el control de la natalidad
en los Estados Unidos, demuestra por sí mismo, en esta forma, el que lamayoría de los americanos, incluyendo a los católicos romanos piensan que el
gobierno federal debería ayudar a informar a los matrimonios acerca del control de la natalidad, tanto en el hogar, como fuera del mismo. La gente ha
reducido la fertilidad en los Estados Unidos por una variedad de razones.
Una de las más importantes es hacer una buena tarea para cuidar y educar
a los hijos que decidan tener.
Asumiendo que hay algo de verdad en el modelo del profesor Solow, vemos
entonces que los países en desarrollo se encuentran en una especie de trampa.
Esto es lo que el profesor Kindleberger Uama la trompa del bajo nivel de equi' RoBERT SoLoW, Una contribuci6n a la Teoría del Crecimiento Econ6mico. Q.uartely
Journal o/ Economics. Febrero 1956 y también BENJAMÍN IúGGINS, Desarrollo Econ6mico. Constable and Company Limited, London, 1959, p. 336.

748

librio de la población.:. De acuerdo con est
.
•
económico ( los países en d
IJ )
a trampa .hay un rango de desarrollo
d
esarro o en el que 1a t
d .
onde_ está superada por el aument~ de la .
-~ e 1:°greSO-aumento en
cuenc1a que el pequeño ím tu d I
po~lac1on, temendo como conse,
pe
e as economias de esos
,
un prestamo ex:tranJ'ero qu .
pa1ses, tales como
, , .
,
e rncrementaría el ,
,
mas rap1do en población a grad tal
. mgreso traeI'1a un aumento
vamente al equilibrio
ba1·0
1 qQue ;l mgreso per cápita declinará nuemve . ¿ ue hace
li
Los gobiernos de los países en desarroU
~ para sa r de esta trampa?
económico deberán seo-11ir
lí . o que quieren promover el desarrolJo
.
o - una po nea de pobla ·~
U
,
embargo, si los gobiernos pudiese l
CJon. no podna pensar, sin
n canzar alguna cosa positi
po. De que esto es realmente osible
.
va en este camejemplos.
p
' podemos couclwrlo de los siguientes

d:

?

ª

l. Japón·· Aq m,' en 1948, el gobierno
.
I atizó 1
con una propaganda sobre planeación fam~ar 1 e abort~. Esto se ~ornhinó
La tasa de nacimientos ba1·ó en
50%
' ~ que tra_10 un cambio total.
un
o en 10 anos.

2. La tasa de nacimientos en H on Kon b . ,
1966, como resultado de una p liti . g • g ªJº de 27 a 24.8 por 1000 en
o

ca extensa de planeación familiar.

3., .Puerto Rico está más dens amente poblado q
· ,
Amenca Latina Un cambi
í
I
ue nmgnn otro país de
·
o aqu en a tasa de
• .
mecliante la educación comb. ada
. ~~Clllllentos se llevó a cabo
m
con urbarnzac1on U
ális"
Y sociaJ, puso de manifiesto que 1
.
· n an is económico
as mu1eres que nunca hab'
· 'd
escue1a tuvieron un promedio d e runos
.d e 7 1 en ,
1an asIStl o a la
-al
en áreas urbanas. Con la educación sec d . . , areas n.u es y de 5.5
,
un aria teman llD p
di d
arcas rurales y un 2.1 en áreas metropolitanas.
rome o e 2.6 ·en
4. Rumania indica que también es pos"bl
.
1 e aumentar
la tas d
· •
por una política activa de poblaci, n R
.
,
a e nacumentos
. .
.
o . umarua terua
la tas
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nacnmentos e.n Europa aparte de Hu
, E
a mas ªJª de
11 ,
.1
'
ngna. 'n octubre de ] 966 J b
. ego a ser 1 eg~l, excepto en las mujeres alrededor de los 45 - .' e a orto
Jeres que se sostienen por sí IDlS.mas
4· -~
anos, para mu.
con runos O por r
d
1
o mcesto. Nueve meses después de esto en . li '
azones esa ud, rapto
de los niños vine en pJeno apogeo E'
JU ody agosto de 1967, el lloriqueo
.
· n agósto e 1967 el '
d
.
rmentos por cada 1 000 subió a 38 9 l ºf
,
'
numero e nac1. '
. ' a c1 ra mas alta nunca r .
d
~tl'a parte, e] gobierno había restringido las leyes del d'
. egistra -~· Por
sistema de premios fue introducido para las fa.mili
ivorcio, y tambien un
niños.
as que teman dos o más

• 0:flAJtLES P. Kr DLllB&amp;RGE.R, Desarrv/lo Eco116m1·co, M c.Graw-Hill Book Com
ueva Yor k·, Segunda Edición 1965, p. 282.
pany,

749

�Estos ejemplos aclaran que seguir una política acti a de población puede
ser efectiva y que esto tiene sentido para un gobierno al aplicar esta política
para ale.amar una mejor actuación en el campo del desarrollo económico.
Demos unos ejemplos de cómo pudiera aplicarse tal sistema:
1. Turquía. Ya en 1965 la ley en Turquía relacionada con el control de
la natalidad, era explicita y estricta. Era ilegal mandar o importar cualquier
droga o utensilio designado para controlar la natalidad· era aún ilegal proveer cualquier información acerca de los métodos para el control de la nata·
lidad. Esta actitud .ha cambiado completamente. El Ministerio de Salud instaló una armada de más de mil jeeps paFa llevar información sobre el control
de la natalidad a las áreas rurales. ¿ Por qué de todo esto se operó un cambio
repentino? A causa de la explosión de la población. En los pasados 30 años la
población de Turquía se dobló de 16 a 32 millones. Al presente parece que
se dobla otra vez a los 64 millones para 1991. Turquía escasamente tiene el
espacio o los alimentos para tanta gente. o todos estuvieron de acuerdo
con esto. Por ejemplo, el general Cemal Tural, Jefe del Consejo General
Turco, se opuso a la idea de la implantación de un sistema para el planeamiento de la población en Turquía. El está en contra de la política de "planeación familiar'' en Turqúia., desde que la población de los países vecinos
está en constante awnento. Por lo tanto, es necesario, de acuerdo con él que
la población de Turquía también esté aumentando en proporción con esos
otros países.
2. Egipto. Aquí sintieron que la trampa del bajo nivel de equilibrio de la
población trabajaba. El proyecto de la Presa de Ashwan Uevó el ingreso nacional de Egipto en un 18%. Pero al mismo tiempo la población de Egipto
está creciendo más aprisa en un 32% más de lo que arroja el ingreso agregado
de la presa. El Presidente asser ha lllamado al aumento de la población ' un
pozo sin fondo" y el "problema más apremiante" de Egipto. El gobierno ha
instalado más de 2,000 centros para el control de la natalidad; los ha anunciado en el radio y en cal'teles. s
3. India. La población de la India está aumentando a un porcentaje de
más de un millón al mes. La meta fijada por el Gobierno de 1a India a principios de 1965 fue hacer decaer el porcentaje de nacimientos de 41 por 1,000
a 25 por 1,000 dentro del tiempo más corto posible. K. S. Sundara Rajan nos
da en Finanzas y Desarrollo, un reporte adicional de los desarrollos en este
• Detalles de esta secci6n y de las previas, fueron tomados del Control de la Natalidad, Un Reporte lnterna&amp;ional de Lile, 1967, pp. 111 y 112.

750

campo de la planeación familia
l
. .
después de 16 años, el program:; 1: I~:}ª·' En este reporte establece que
está ahora bien administrad . 1
. ª. para el control de la población
·a
.
o' a parte pnnc1paJ basad
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ru a y fmanciada adecuadam t S
a, po rtlcamente soste.
en e. u meta es ahor
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rmentos de 25 por cada 1 000
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•,
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para 1975. Ya un Estad0 (Ma.d
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po 1ac1on de 38 millones) ha b . d
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ªJª 0 u prop1a tasa de nacrrruentos
· ·
32 •6 por 1,000; este es tamb',
de un
.
Jen un Estado en do d I
.
estilllulada por un largo tiemp Al
n e a estenlización ha ido
Esto fu tod
o. gtmos otros Estados no van atrás
e
o acerca de los aspectos cuantitati
.
mos también que considerar Jos as clos
_vos_ de la población, pero teneguiente punto:
pe
cualitanvos, que nos llevan al si-

Los seres huma nos como contribuyentes
.
al desarrollo económico
.
. El desarrollo económico tt' ene que ser realizad
mgreso por cabeza. Alcanzando o -~- b.
o por un aumento en -el
•
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ien tratando d J
to, podemos, de acuerdo con Kindleberger s distincn,;r e a canzar. este aumenel proceso. Los eres human
:
- ' b ~ entre los mgredientes y
.
os como trabajo, componen 1 .
.
con la l.!erra y el capital El
. 1
os mgredientes junto
.
proceso me uye cambjos en• t
l ,
ca1a de rendimiento y en la col""~,..;, d
ecno ogia, en la esv~on e recursos
.·
.Considerando a los seres human os como contnbuyentes
Id
mico y tomándolos como uno de 1 . gredi
a esa:rroUo econóos m
entes tenem
dis •
1a proporción de la fuerza del trab .
la
'
os que tinguir entre
,
ªJº Y calidad Desd
,
mas desarrolJados hay abundancia de ente l
. . . , e que en los paises
no es ningún problema como regl gp
' ~ p1_oporaon de la fuerza laboral
a. ero mas unporta O t
. ·¡·
obtener la estructura social d
e Y s1gm 1cativo es
e esa gente transformada s
de tal manera que verdaderame t
.
y u modelo cultural
'
n e qweran y sean cap
d
. .
desarrollo económico. La necesidad p
tal
.
aces e contnbmr al
ara
cambio está lara
d
contrasta una sociedad trad1'a'onal que resiste
.
elid cuan o uno
ualq ·
de vida tan largamente establecid
.
we.r sa a de la forma
a, con un mgreso de cultura altam
•
tado, que puede
aun aceptar con agrado camb"10s para su propia
. ente onen.
U
cosa que es unportante en esta relación es la adquisic', d tal
causa. na
--conocimientos de herramienta má;uinas
d t?n. e entos de trabajo
,
, .
'
y e tecrucas para su uso y
Puede ser aun mas unportante llevar un camb·
to en 1a conducta social. .Por

.
Famtliar
.. en la 1 d"
.T K. s. SUNDAR,\ RAJA · "Pla neam1ento
Finanzas y Desarrollo Una publi '6
.
n 'ª· DeslZTrollos recientes"
.
·
caa n con1unta del 11!RD
d
·
lnternaetonal. Diciembre 1967. Pág. 250.
Y el Fondo Monetario
• CHARLES P. Kt DLBBEROER. Desarrollo Económico
•
Nueva York. Segunda Edición. 1965.
, Me Graw-Rill Book Company.

751

�ejemplo, en la India, México y en Nueva Guinea. En estos países hay tan~
gente, que la fuerza laboral no es necesariamente un estorbo. Pero ~ qm:
sucede si como en la India, mucha gente piensa que el contemplar Y orr la
voz de Dios es más importante que trabajar? Que los mexicanos trabajen en
una forma completamente diferente y tengan una mentalidad diferente que,
pol' ejemplo, la de los obreros holandeses. Esto fue experimen_~do en, l~a
fábrica de guantes holandesa que fue copiada fielmente d~ la on~nal fabnc_a
holandesa. Fue muy difícil conseguir que esta fábrica funclonara bien en M ex:i:co como el acercamiento a su trabajo de los mexicanos, como seres humanos 'fue muy diferente de los holandeses. En Nueva Guinea los obreros no
vol~eron más cuando recibieron su salario, hasta que éste fue todo gastado.
Cuando se les pagaba por hora, la productividad era muy baja y tan pronto
como se cambió a pagar-les por la unidad producida, ~erminaban en un día
Jo que previamente producían en una semana. Pero entonces el resto de la
semana se alejaban.
Considerando el desarrollo económico, puede uno preguntarse: ¿ cuál de los
ingredientes es el más importante, de acuerdo con los últimos resultados:
los seres humanos, el trabajo, los recursos naturales y la tierra, o el capital?
Cuando uno compara, por- ejemplo, la actuación económica en el campo
de la agricultura de los Estados Unidos con la U.R.S.S., ~(rededor _del a~o de
1964, se inclina a llegar a la conclusión de que el capital es el mgrediente
más importante:

Producción '.Y Factores de
Producción
Rendimiento de trigo por cada acre
en fanegas

Tierra en cultivo en millones de
acres
Trabajo total de agricultores en
millones
Un agricultor por

Estados U nidos
de Norteamérica

25.'3
309

6.5
48 acres

U.R.S.S.

9.2
540

47
12 acres

Organización. El Profr. Allen Ballard, de los Estados Unidos, estuvo un año
en la U.R.S.S., y llegó a la conclusión de que la idea de que el campesino
debe poseer la tierra antes de que trabaje arduamente es un mito. La Gran
Bretaña en el siglo XVI y los trabajadores migratorios norteamericanos probaron también que es posible tener buenos resultados agrí olas, con un sistema
752

en el que los campesinos no sean dueños de la tierra. Esto lleva a la concluión de q1Je Ja diferencia en la organización de la producción no puede indicarse como la causa de la diferencia en la organización de 1a producción no
puede indicarse c~mo la causa de la diferencia en el rendimiento.
P1"0duuión y factores
de producci6n

EE.UU.

U.R.S.S.

Capital f.ertilizador en millones de
toneladas

9.5

3.6

En millones de tractores

4.7

1.5

Un tractor por

66 acres

360 acres

El Secretario General de la Segunda UNCTAD (Conferencia de Comercio
y Desarrollo de las aciones Unidas), llevada a cabo en Nueva Delhi a principios de 1968, RaouJ Prebisch, también observó en la cuestión acerca de lo
que se obtuvo del desarrollo económico de 54 países en desarrollo durante
la primera parte de la década del desarrollo ( 1960-1965). También llegó a la
conclusión provisional de que el capital es el ingrediente más importante, De
los 54 países, hubo sólo 18 que tuvieron un porcentaje de aumento-ingreso
de 6% por cada año o más. Estos 18 países habían recibido por persona, cuatro
veces más en préstamos foráneos y en asistencia, que los otros 36 paies. ¿ Podríamos sacar de esto la conclusión de que el desarrollo económico es sólo el
hecho de derramar dinero en un país, y esto hará el milagro? No, ciertamente
no, porque la más reciente experiencia llevó a la conclusión que son los factores humanos los más importantes.

Los factores humanos que son más importantes:
Hasta 1966 la idea prevaleciente fue de que era una cuestión de finanzas
solamente lo que constituía un obstáculo en el desar-roJlo económico. Y así los
países ricos derramaron bastante dinero para ayudar a los países pobres. Pero
entonces descubrieron con sobre alto que esto no trabajaría· que los resultados
habían sido muy escasos y, por consecuencia, se inclinaron a reducir su ayuda
financiera. Prebisch anunció a la Segunda UNCTAD, que de los 54 países en
desarrollo, sólo 18 habían alcanzado una tasa de aumento de 6% o más. Más
de la mitad de 1a década del desarrollo había pasado y los resultados fueron
muy des~ables: algunos de los países en desarrollo habían tenido éxito
en elevar su nivel de vida. En los Estados Unidos se dier,on cuenta de que
habían soslayado mucho los factores humanos y de que éso eran los más

753
H48

�importantes en el desarrollo económico. Por consecuencia cambiaron su política de ayuda extranjera. En su mensaje de 1966 para el Congreso, sobre
ayuda extmnjera, el Presidente Johnson solicitó que de los 140 millones de
dólares de los Estados Unidos, obtenidos en contribuciones voluntarias para
las organizaciones y programas internacionales, 100 millones deberían ser
dedicados a la salud, la educación y producción de alimentos. Este cambio en
política, dijo el Presidente, ha resultado del consejo de expertos en el crecimiento económico y social de lo países en desarrollo. La buena salud es fundamental a una economía suficiente para sí misma. El propósito del Presidente
para aumenta!' el énfasis en la salud la educación y la alimentación, marcó
un notable cambio en el programa extranjero de los Estados Unidos un cambio
basado en el principio de que "La enfermedad hace gente pobre. La pobreza
hace gente ~nferma." Afirmando que el bienestar de cualquier nación descansa sobre la salud de su pueblo, el Presidente enfatizó una nueva característica en el programa de ayuda extranjera de los Estados lJnidosJ el que
podría ser considerado tan importante como el original "Punto Cuarto" 9 y el
Plan Marshall.
Este enfatizar de los factores humanos fue seguido alrededor de todo el
mWldo. En Holanda, Tinbergen y otros economistas publicaron una petición
al mundo para llegar a una cooperación más estrecha en este campo, enfatizando también los aspectos humanos.
El Profr. E. W. Hofstee, de Wageningen Holanda, enfatizó los aspectos
humanos del campesino. Tanto como el campesino sea menospreciado por otros
grupos, la gente inteligente dejará los campos y los cultivos quedarán siempre
atrás en los países desarrollados. Esto hará imposible el resolver el problema
mundial de la alimentación, de acuerdo con el Profr. Hofstee.
La organización internacional denominada ociedad para el Desarrollo Internacional que fuera establecida en 1957, está llegando más y más a primer
plano, enfatizando también los aspectos humanos a tal extremo, que con idera
al desarrollo económico algo que tiene que ser compartido con los seres humanos, y no sólo cuestión de aplicar cierta técnica. Por- consecuencia, la sociedad empezó un Servicio de Referencia sobre Información del Désarrollo. Este
servicio actúa como un ordenador para encuestas en fuentes de información
'/ materiales que cubren todos los aspectos del desarrollo económico.
• Este programa del "Punto Cuarlo" estaba de acuerdo con el enarto punto del discurso inaugural en 1949 del Presidente Truman ( "Cuarto, deoemos lanzamos a un decidido nuevo programa para hacer que los beneficios de nuestros avances cientííicos y el
progreso industrial aprovechable para la mejoría y el crecimiento de las áreas subdesarrolladas ... ") .

754

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�Conclusión

El desarrolUo económico es algo que está llegando más y más a la cúspide.
Primero el 'niasis e aplicó en cieMas técnicas, ciertos sistemas econométricos
de planeación. Fue uestión de combinar esto planes de desarrollo con los
fondo necesarios, que luego trabajaría. Pero no trabajó como se esperaba.
Esto fue principalmente porque a los aspectos humanos se les dio mayor preponderancia. Y, por consecuencia, debe de considernrse provechoso el poner
más atención a esos aspectos humanos con objeto de obtener los esfuerzos para
e] de arrollo económico a un nivel más alto: debernos poner más atención a
las básicas necesidades humanas a ]os problemas d la población, a los seres
humanos como contribuyentes del desarrollo económico y a los otros aspectos humanos como la salud, la educación y el cambio social. La Segunda Década del desarrollo debería entonces esperanzadamente ser más útil que como
en el período previo.
Que el énfasis más notorio en los aspectos humanos del desaro1lo económico después de la primera mitad de la Primera Década del Desarrollo, y el

asesoramiento más efectivo de mejorar la actuación del deswrollo económico han venido trabajando, podría concluirse de las siguientes figuras; las
que indican que gracia a esto, la puerta está abierta ahora para una reducción
del vacío entre los países pobres y ricos: la tasa del ingreso per cápita para los
países pobres, es ahora finalmente más alta que para los países más desarrollados.

LA FILOSOFlA DE LA PAZ
(Una Teoría para la Paz)
PoR EL Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEz.
Universidad acionaJ Aut6noma de México
Universidad Autónoma de uevo León

Preámbulo
DIVERSOS ESTUDIOS DEL autor bajo el signo de la paz han venido germi~~do una teoría con tal propó ito. En esta ocasión habremos de referirnos al
últuno de ellbs: "LA UNIVER lDAD INTERNACIONAL DE LA PAZ" 1
en el que ya en una forma más explícita. se profundiza la idea concebida e~
19_62 en " LA UNIVERSIDAD DEL PORVENIR" , acerca del establecirruento de una institución universitaria a nivel internacional dedicada a investigar estudiar y elaborar para su difusión y enseñanza la educación del
hombre para la paz.

En el primero de los estudios mencionado
señalaba fa necesidad de elabo_r~r una nueva filosofía - la Filosofía de la Paz- z la que a u vez, con,;ti~ma la b~e sustentador-a de la educación internacional de la paz. En esta
crr~unstanci~ se tr~ta d~ una filosofía propia -aun en el caso de que la filosofia no tuviera vigencia. para el escéptico hombre de nuestro tiempo~
.
~
~enos en una prunera etapa sujeta a perfeccionamiento· esto es de un
con3unto de principios axiológicos de tal carácter, los que, ~ spirado; fundamentalm~nte en la paz, se nutrirían, además con el resultado del estudio )a
afro~tacrón Y_e! análisis comparativo de las culturas existentes• al meno : de
las ideas nutnc1as, lo que permitiría también obtener re ultados acce ibles a
una nueva cultttra internacional -la cultura de la paz- propicia a la men1 A.wlERTO
G ARCIA
, GóM EZ . La U nwem
•
"dad Inter11a&amp;ional de la Paz. HUMANITAS
•
A~uan~ del Centro de Estudios Humanísticos, Vol. XIII ]972, p. 457.
·
Ib,d., p. 482.

756
757

�talidad del hombre actual, ayuno de [e, de ideales, de creencias y ago tado
por el materialismo dominante en todas sus formas. No se trata de crear un
sincretismo füosófíco inoperante, lo que haría un caos precisamente en donde
es necesario hacer luz.
Cabe, además, la posibilidad que de tal análisis comparativo puedan ser
encontradas ideas esenciales análogas, buscando y separando las ideas disociativa las que si antes servían inadecuadamente de muro, ahora - bajo un
nuevo enfoque-- serían la savia de la nueva filosofia · acercarían al hombre,
facilitando el diálogo y la coro.prensión para llegar a un entendimiento; prepamndo y despejando los obstáculos del camino hada la paz mediante la
educación a tal propósito.
Aunque -como afirma Octavio icolás Derisi-,3 al filósofo no le incumbe
precisamente la realización inmediata de esta obra de organización cultural
del mundo ---0bra práctica de educación efectuada por la familia, o el gobierno y la Iglesia- sino indicar lo caduco, las causas del derrumbe de la
civilización que hoy fenece, para no reincidir en la funesta e&gt;--periencia, y
señalar con precisión los auténticos '/ etemos valores, los principios y normas
inmutables que han de orientar- y encauzar firmemente toda obra sólida de
cultura humana. La humanidad, dolorida con tantas llaga infligidas por sus
propio yerros, no está como para ser sometida a nuevas experimentos. Busca,
angustiada pide a gritos el remedio rápido y eficaz de sus heridas emponzoñadas.
La filosofía propuesta para la educación de la paz no e encuentra en el
caso mencionado, ya que al presente es necesario pro eder por etapas etapas
filosóficas que necesariamente deben ten~ un comienzo. Podría decirse que
el hombre actual ha llegado a. un límite de profunda degradación espiritual,
de preciando tanto la riqueza acumulada al paso de los siglos por los 'pocos
sabios que en el mundo han sido" y, fundamentalmente, los auténticos valores, los principios y nom:nas p rennes que le han so-stenido en su tránsito por
la vida hasta el presente.
Deberá revivifican.e, pues, el espíritu y prepararlo para la gran batalla: la
batalla de su imperio en la paz. El aceleramiento de la vida actual ha alcanzado también a éste, pero ciertamente está ávido de vivir en plenitud la paz,
particularmente por el cambio de circunstancias que se han operado del pasado
al presente. Así, es necesario partir de la naturaleza de dos hechos fw1damentales: esto es, el de la guerra -que estimamos periclitada- y el de la paz,

como última oportunidad de salvación 4 aturalm
h
exhaustivo en ambas cuestio
.
ente. no aremos un estudio
posición ilustrativa en ambo/es, puesto que nuestro propósito es sólo una exmental: esto es encon~-~ 1 easols que nos ~ermita llegar a la cuestión funda'
...,.._. os va ores que solo s d
¡
blecimiento de los principios enunciados a f"m d e crear
e anuna
enfilo.sofía
. a paz para
estade la e1
m:e-m
u.a,.,
...... a.
La guerra

!ºt::~~~l

La guerra no es un hecho cuya causalidad
~
b~e- está e~ conflicto ~on sus semejantes es q:e; ;::n~:l
!omvteJo conflicto, que vive en perpetua tens·,
. , .
.
un
radical, que al tratar de colmar
ion di~~coca y de su msuficiencia
el estado actual del hombre
' ya de facto ongma las guerras, que tal es
Los conceptos de la gue;ra de la
. , .
mente complementarios o al y
1 pfuaz, aunque antlteticos, resultan fatal,
menos o eroo hasta ant d la
.. ,
1a energía atómi
es e
apanc1on de
I
.
ca, ya que a secuela histórica de tal bipolarid d f
tuse en ambos extremos hasta II
l .
.
a ue un repe'
egar a a s1tuac1ón actual · d d
que la guerra ha abarcado m, ext . ,
' sien o e notarse
1840 a 1941 se produ1·eron 27;
ens1on tem~oral. En efecto, vemos que de
guerras, a razoJ1 de 3 cada 5 ~
.
.
d erar los conílictos que hubie
d
.
anos, sm consiron e registrarse posteriorm t 1
extinguidos sin q 11
· en e, os que fueron
En la e:olució:e u:g:: a c~nvertirse en conflagraciones mundiales.
y de la paz se obse~ en
senalado acerca de los conceptos de la guerra
problema d; la rue
d d
que respecta ~ paci{ismo literario que toca el
º rra es e un punto de vista mo~al y sentimental,
.
en su aspecto sociol6Pico • . 'd.
más que
,,.
) JUrJ 1co En nuestros d'
determinar que en lo que respecta .al
ias, vemos que es posible
llegado a una situacio', l' ·t
concepto_ de guerra ciertamente se ha
i tmt e en que ha perd d
. "f"
a su naturaleza y a las co se
.
.
l o su s1gn1 icado, atendiendo
n cuencias aruquilantes
,
realizarse una de ti
que acarreana en caso de
,
po nuclear. El estado que iniciara tal "gue
'
h ,
mas que desencadenar una ser1·e d e reaccmnes
.
rm, no ana
en las qu
mortalmente toda la hum "d d L
.
e se vena envuelta
d
am a • o antenor estable
· ·
esaparecen los conceptos consag d
.
ce struestramente que
e internacionalistas en lo pasad ra o y ~·econoc1dos por filósofos tratadistas
del concepto de gue....,, E t
o ªacerca .e los elemento constitutivos clásicos
..... so es a versanos "f
d
el uso de armas con ca 'cte
'1 .
orma os por seres racionales y
,
ra r co ecuvo Se ha dicho q J
armada entre dos bandos h
. al.
ue a. guerra es la lucha
umanos nv es que tratan de .
l d
un objetivo por el medio vio! to d I f
..
ln:Jponer a a versario
- - -·~ en
e a uerza mihtar".5

1:

• ALBERTO GARCÍA GóMEZ

• MARTÍ N GRA13MANN. La Filoso/la de la Cultu,ea. Editorial Poblet. Prólogo de OctaVIO

De

1b

e

del Centro de Estudios I-l~anístico ;erTla yUdAe la Paz. !1.UMA ITAS. 1961. Anuario
5 e ~
• G
· · .L Mextco Vol II
531
REGORIO RODRÍGUEZ YuRRE eornen t ano~
.
.
. p.
' p.450. .
a la Pacem
in' Terris,

icolás Derisi. Buenos Aires, 1948, p. 8.

759
758

�Así, la guerra ha sido objeto de múltiples estudios e investigaciones inclusive hasta se lle.gó al establecimiento de un derecho de tal naturaleza (jus in
bello) que sólo en ~ a parte humaniz6 sus rigores, hasta llegar a las in tituciones del presente. Sin embargo como lo afirmaba Proudhon la guerra
no necesita definición p0rque todo el mundo sabe lo que es, uno.s porque han
sido testigos y otros porque han toma.do parte en ella.
En lo contemporáneo se adviert@ un movimiento más intenso de inve tigaciones para la prohibición de la guerra, en busca de la paz; se han creado
diversas organizaciones como la Liga de las Naciones y en el presente la 01'gani.zación de las Naciones Unidas, así como diversas instituciones privadas de
meritoria labor, in dejar de mencionar la voz del Pontífice Romano en la
encíclica Pacem in T erris, así como diversas exhortaciones hechas en repetidas ocasiones en favor de la paz, que consideramos como los más notables y

valiosos esfuerzos en pro de la misma.
Desde luego, la condenación de la guerra nace con ella. El hombre desde
siempre ha advertido sus funestas consecuencias, como así es posible observarlo
en su historia, lo que no es óbice para que e haya venido produciendo a
ritmo siempre creciente.
Desde que los profetas de antaño se imaginaron que llegaría un tiempo en
que las naciones convertirían las espadas en arados, se ha considerado que
la paz es uno de los grandes imperativos morales de la humanidad ; sin embargo, la guerra ha persistido a lo largo de lo siglos y todos los países se han
visto envueltos en conflictos armados.
Creemo conveniente escuchar la autorizada opinión del tratadista e pañol
Antonio de Luna, cuando di jo: "Mi generación ha padecido dos guerras
mundiales. Ha sufrido la desilusión del fracaso de la Sociedad de acione
en que tantas esperanzas había puesto. Ha contemplado la ineficacia de toda
una red de tratados bilaterales y colectivos para la solución pacífica de los
conflictos internacionales, coronada por la proscripción de la guerra del Pacto
Briand-Kellogg. Ha sido pulverizada por la bomba atómica, asesinada con tiros
en la nuca, tortura.da en campos de concentración, depurada por tribunales
populares o totalitarios, deportada en ma a por no hablar de los daños materiales y de los cambios territoriales sin otra justificación que el derecho del
más fuerte .
Y cuando después de haber combatido lll1a guerra que no deseó, sino le
fuera impuesta.· cuando se la movilizó para defender la paz, la justicia, la
libertad y la democracia, en una guerra para acabar con la guerra cuando
esperaba poder construir un nue o orden del mundo más seguro y más justo
se encuentra ante la trágica realidad de que no obstante la ONU no ha logrado conquistar la paz, y en lugar de descansar o trabajar serenamente en

760

1~ restauración del mundo en la tranquilitas ordinis, ti.ene que seguir combahen?o una ~~rra fría, que -ya se convertiría en caliente en una pequeña
pemnsula as1atlca. (Ha poco, en enero de 1973, 6e ha obtenido a un alto
precio la paz en Vietnam). Mientras se ve obligada a emprender una desenfrenada car-rera de armamentos que amenaza por sí ola con empobrecerla
o esdavizarla. 6
En la doctrina clásica del Derecho Internacional era amplia la coincidencia
acerca de las condiciones de la licitud del recurso a la fue~ en el Qrden intemaci~nal. Esta doctrina se fund~a en la teoría del bellu'm justum, que
remo~tándose hasta el derecho fec1al romano fuera profundizada por an
Agustm y alcanzara su madurez en el "istema de Tomismo. egún ella la
guerra sólo es lícita cuando tiene una "justa causa" y hay justa causa cuando
~a guerra se hace_ para reparar un "entuerto" del adversari~ Por eso la guerra
JUSta fue concebida desde un principio como reacción contra una 'injuria"
una violación del derecho. 7
Sociología de la Guerra

Si como lo pensaba Augusto Comte, la sociología es la última de las ciencias que se constituyeron al estado positivo, no es de sorprenderse que obre
el cuadro de la propia sociología, el estudio del fenómeno social en su más
larga extensión, es deeir, cle la vida común de la Humanidad considerada
en su tota1 omprensión, no haya sido abordado sino muy tardíamente. De
hecho este estudio ha sido jgnorado por 1a mayor parte de los sociófogos modernos o contemporáneos. 8
Sin _embargo el fenómeno de 1a guena, tomando en cuenta lo que para
I~s soc1~logos del pasado significaba ocupa la atención de los modernos y ha
sido obJeto de estudios especiales y profundos. En nuestro tiempo se han percatado de que el problema de la guerra - fundamentalmente ahora el de la
guerra nuclear- no es sólo un "problema moral de carácter dramático" •
sin embargo, es ahora más que nunca que también interesan los abpeetos filo~
sófico sociológico y jurídicos en proyección universal. La contribución d
Erasmo para el hombre :moderno parece un tanto bana l· si bien Erasmo tiene
el mérito de establecer primeramente, con una fue¡-za incomparable, la protesta de la conciencia humana. El problema no había inquietado a los pensado• ANTO NIO DE Lo A. Actas del Primer Congreso Hisp4no-Luso-Americano de Derecho Internacional, t. I, p. 432.
' ALFRED
ERDRoss, Derecho Internacional Público, Madrid, 1957, p. 324.
s THBODORE Ruvss&amp;N. Les Soun:es doctrinales de l'internationalisme. Presses Universitaires de France. Tomo I , p. 11.

761

�1·es griegos o latinos, quienes creyeron ver en la guerra una uerte de necesidad natural, como tampoco en Ja Edad Media, en la que se determinaba la
guerra como una conJecuencia inevitable del pecado original. Erasmo con
todo lo cristiano que era, se preocupó poco del pecado u humanitarismo está
impregnado del optimismo cáracterí.stico del Renacimiento. Al presente las
cosas han cambiado.
R sulta interesante conocer los puntos de vista de Pitirim . orokin 9 destacado sociólogo moderno, quien dedica un capítulo de su importante obra
a estudiar las causas y factores de la guerra, estableciendo una crítica de las
teorías de ella y de la revolución.
En efecto, nos dice que la bibliografía existente sobre el origen de la guerra
y de la revolución revela la condición irremediablemente turbia d~ nuestro conocimiento de ese sector y también del de la causalidad en general. En primer
término, hallamos en esta bibliografía una variedad casi increíble de causas
alegadas por investigadores diversos y aun, a veces, por uno solo. Los factores
causales que se mencionan son: las manchas solares, las condicione climáticas,
las conjunciones de los planetas y otros factores c6smicos· los instintos de
pugnacidad, de gueua, de lucha, de pelea, de agresividad y de gregarismo;
la superpoblación, despoblación el porcentaje alto o bajo de la natalidad y
mortalidad; la ley universal de la lucha por la existencia y otros factores biológicos· el temor, la lucha por la libertad, la relajación de los frenos impuespor la civilización, la ambición de poder Ja ostentación la vanidad y docenas
de otras fuerzas psicológi as; una larga serie de factores económicos, políticos
dinásticos, religiosos estéticos, educati os y sociales; diversas condiciones culturales, tales como "la auténtica y la falsa ultura", las costumbres y sus semejantes; abstracciones filosóficas como Destino, Providencia, etc. y, para
finalizar, varios pequeños y grandes grupos de hombres "malvados". Esta
enorme diversidad en las causas es suficiente evidencia de una falta de real
conocimiento del problema. ¿ Qué diríamos si una aglomeración semejante de
causas varias se adsc1ibiera, por ejemplo, a la difteria o al alumbramiento
de una criatura?
Sorokin nos habla de la inconsistencia de las teorías sustentadas. Afirma
que esta situación depresiva se agrava con otras muchas deficiencias adicionales. Una de ellas consiste en la interna inconsistencia de las teorías presentadas. Cita, por ejemplo, el que muchas de ellas proclaman que la causa
principal de la guerra es la económica: "conservar lo que se tiene y adquirir
• PITIRW A. So.ROKIN. Sociología, Culttira )' Perso11alidad. Cultura
torial Aguilar. Madrid, España, p. 801.

762

e

más y más", o a las "rivalidades imperialistas or1ginadas por 1mestro actual
sjstema económico" y otras semejantes. 10
Después de criticar fundamentalmente diversas teorías "economistas ', llega
al principio de las causas múltiples, del que dice que luego de acentuar tal o
cual facto!' como primordial para Jo orígenes de la guerra, la mayoría de
los autores acaban apoyándose en alguna: variedad de causa múltiple. Un
ejemplo típico -consiste en la enumeración del Dean Inge acerca de esos factores: pugnacidad, más estímulo artificial, más presión de la población
más maquinaciones del Gobierno para distraer la atención de los asuntos internos y detener la revolución que se prepara en la propia casa, más imperialismo agre$ivo, más temor, más tendencia a la unificación, más algunas
otras razones. Las causas múltiples de Aldous Hmdey son como ·igue: condiciones geográficas y climáticas, factores raciales, pasiones, grandes hombres
de malos sentimientos, más una serie de factores psicoanalíticos que él acenü1a
como los de mayor importancia. Sir Josiah tamp concede que la5 guerras
son provocadas por un "conjunto de condicione" entre los que menciona
particularmente: la penetración económica, la desigualdad económica la población diferenciada y algunas otras.
El estribillo de la causa múltiple goza hoy en día de gran popularidad. Lo
utilizamos en todo momento como algo definido, profundo e inobjetible. Pero,
de hecho el problema no e ni claro ni indiscutible, ni está libre de serias
dificultades lógicas. Pbdría ser válido y significativo si todas las variables
pertenecieran a una clase conmensurable homogénea. Y carecería de significa ión si los factores fueran inconmensurables, perteneciendo a planes fenoménicos profundamente diferentes. En fin, este autor no acepta las teorías
de fórmulas causales ya que 'resultan lógicamente inadmisibles, son estériles hecho o, en el mejo11 de los casos, representan una simple descripción al
azar de algunas de las circunstancias que existieron en determinadas guen·as
descripción que de algún modo implica un análisis causal y prácticamente
nada tiene que ver con él. Esta conclusión se refuerza aún más por el hecho
de que muy pocas o ninguna de las teorías concernientes a las causas -va de
las guerras, ya de las revoluciones, toman en consideración el relevant; ~ate-rial de hechos co-rrespondientes como elemento de comprobación de la validez
de las teorías".

Sorokin establece las siguientes proposiciones:
l. Causas primordiales de la guerra y de la paz, así internas como internacionales.

Historia. Edi10

!bid., p. 802.

763

�a) La causa principal de la paz social en lo interno consiste en la presencia en una sociedad determinada de un sistema de valores básicos bien
integrados, con sus correspondientes normas puestas ostensiblemente ~n práctica.11 Los valores fundamentales de las diversas facciones y miembros de la
sociedad deben hallarse en armonía esencial tanto entre sí como con respecto
a ese sistema. Los valores tienen que basarse en el principio de la R egla de
Oro y no en el del odio.

La causa principal de la paz internacional consi te en Ja presencia, en
una de las sociedades interactuales, de un sistema bien integrado de vabásicos, con sus normas correspondientes, todos los cuales sean compaentre sí y puestos en práctica por las sociedades interesadas y basados
en la Regla de O,ro.

b)
cada
lores
tible

e) En determinado múverso de sociedades o una sociedad particular, la
probabilidad de la paz varía directamente- con la integración del sistema de
los valores básicos y con su mutua compatibilidad. uando su integración y
armonía comi nzan a declinar, sobre todo ~n forma repentina y- patente,
aumentan las probabilidades de la guerra civil o internacional.
El autor que enimos comentando presenta la pruebas de la validez de las
proposiciones que ofrece y que tratan de explicar el fenómeno bélico.
Sin embargo, es en el capítulo relativo a las condicio11es para una paz prolongada interna e internacional1 2 que el autor citado afirma: o es posible
una paz duradera con un hombre, una sDciqdad y una wltura sensual en
decadencia. Dentro del marco de la cultura de la sociedad y del hombre
contempor-áneo (sensuales), no es posible suprimir, ni siquiera atenuar, la
tensiones de grupos nacionales e internacionales -económicas, raciales, étnicas, laborales u otras-, porque la annazón
sacudida por una multitud de
impactos de valores irreconciliables entre sí. i la más intensiva propaganda
sensual, ni la educación del mismo tipo, ni las medidas políticas y económicas,
en tanto permanecen dentro de la armazón de la sociedad y cultura sensuales
pueden desempeñar esta tarea. En el mejor de los casos lograrán desplazar
el enlro y los loci de las tensiones, podrán mudar de color y de fonnas toncretas; pero sólo so estarán en condiciones de realizar. Tomadas en conjunto,
son totalmente inadecuadas para hacer efectivo e1 propó ito, por no llegar
hasta la profunda causa de los conflictos y tensiones y por no llegar a extirparlos de raíz. Concluye el autor por decirnos, tomando en cuenta el resultado

es

u Cfr. SoROKIN. Todo valor básico tiene sus propias armas de conducta, con $1.1
"harás" y "no harás" . Los valores religiosos, eticojurídicos, científicos, económicos
políticos, estéticos.. . , todos tienen su código de conducta.
-u ]bid., p. 820.

de su .análisis en el carácter predominante de la cultura contemporánea de
su soc1~dad, que lo~ con/ lictos int.erindiuiduales e intergrupales constituyen tm
rasgo in.separable, inmanente o inherente de la cultura, sociedad y h-0mbre
contemporáneos. Son intrinsecamente beligerantes por su naturaleza socioultural.
Después de proseguir el autor en una muy acertada observación de las
características y circunstancias del mundo actual, establece en el No. 2 lo
siguiente:

La cultura y sociedad necesarias a la paz y el orden duraderos. Estas conl_usi?~es lóbregas no implican la imposibilidad general de una paz duradera.
1grufican solamente que para ello se requiere una nueva cultura con su humanidad y sociedades apropiadas, diferentes de las contemporáneas. Su característica especial será formulada en términos sucinto .rn
a) La nueva cultura debe poner menos énfasis en lo valores-realidades
puramen~e sensuales, y más en los verdaderamente racionales O füpersensiblesmetarrac1onales, encarando la verdadera realidad-valor como un infinito múltipl~, cada uno ~e cuyos tres aspecto principales, sensual racional y upersens1ble-meta:rrac1onal, es en su fera. una realidad auténtica y un auténtic:o
valo~. Esta concepción de la realidad-valor verdaderos, profesada por Platón
Y Ari~tóteles Erígena Tomás de Aquino y icolás de Cusa, para no mencionar smo unos pocos, debe reemplazar a la premisa mayor de nuestra cultura
sensual.
En llegando a este punto el ociólogo se está aproximando a la gran meta,
cuando agrega: Por consiguiente, la cultura del futuro deberá ser una articulación en sus principales compartimientos de esta nueva premisa mavor: en
su ciencia filosofía, religión, bellas a1tes ética, derecho y fueI7..as de 'organización . oci_al_, hasta abarcar las maneras, las costumbres y los modos de vivir
de sus md1vtduos y miembro de grupos.u
. Y no
. menos interesante es el inciso b) de este parágrafo , al e table cer.• Su
~encia deber_á :5~diar, ~ediante la observación ensorial, los aspectos empíncos de lo mfmito multiforme; su filosoffa deberá investiaar mediante Ja
lógica m~temática y silogística, los aspectos racionales y lógico¡ de la verdadera realidad-valor; su sabiduría intuitiva deberá brindarnos la noción de los
aspectos supersensibles, metalógicos de aquélla gracias a Ja iluminación de
los grandes videntes éticos y religiosos, de los grandes hombres de ciencia, como
, " P~ un a~álisis más detallado de esta cultura, sociedad y humanidad nuevas,
vease rm trabajo The Tdsk o/ Cultural Rebuildíng (La Tarea de la Reconstrucción
Cultural), en F. E. Johnson (editor): World Order
ueva York 1945
14 !bid., p. 825.
'
'
.

765
764

�sir Isaac Newton; de Jos filósofos elI)Ínentes, como Platón: d~ los artistas cul.
t
mman
es, como Beethoven y Shakespeare' y de los grandes mventores
. . tecno., 15
lógicos en uyas realizaciones ha tenido parte preponderante la mtmc1on.
La ms'toria del conocimiento humano es un comentario lleno de erróneas
observaciones empíricas, falsos razonamientos lógiros e instituciones engañadoras. Esto significa que, tomando por separado cada uno de est?s mod~
cognoscitivos es falible, y que para alcanzar un mayor acierto debera ~~uenr
la cooperación y verificación mutuas de los otros dos modos de con_~uruent~.
El sistema de verdad integralista orgánica, a la vez que la cooperacion y v~nficación mutuas de les tres modos cognoscitivos. En tal aspecto prome~e bnndamos una verdad más válida, rica y mejor probada que l~ _ofrec1~a. por
aquella en que domina el conocimiento unilateral sensorial. E~a a.sIID1smo
el antagorusmo entre ciencia, filosofia y religión, y su destruccron mutua.
En el punto c) , Sorokin re oroienda: En lugar de las s~u~onormas de
nuestra cultura, utilitarias y hedonísticas, excesivamente relabvi_zadas y atomizadas, despojadas de su universal poder unitario, tran~~~1das_ en ,!oda
· ' aprovechable y degradadas al nivel de las meras derivaciones
ocas1on
. .
. de
Pareto de las "racionalizaciones" freudianas, de los "embellecumentos ideo· s" , "impulsos"
Jógicos" de Marx referentes a los " res1'duos" , " comp1eJO
·, . e
"intereses" de caráctett económico, sexual, sensual, tanto la ley como la enea
de la nueva cultura, de acuerdo con su premisa mayor debe toma: cuerpo en
una serie de normas universales que comprendan y vigilen efectivamente .la
conducta de todos, sin que su prestigio ético pueda e_r atacado por, otras
, ·cas . Por su contenido, estas normas umveri;ales deberan
normas an:tagom
. . ser
una variación de las principales nonnas éticas de todas las grandes rebgio~es
de todos los códigos morales, desde la elemental Regla de Or~ y los diez
~da.mientos hasta ]as prescripciones del ~errnón de la Mon~, como_ su
más sublime expresión. Una ética y una ley semejante.~ dctendran la ato~ación de los valores morales, eliminando el cinismo ético y legal y abo_l~endo
la dictadura de la fuerza bruta, así como la del fraude en su pretens1on de
seivir de árbitros supremos de la conducta humana.
Tomando en cuenta la realista proyección del sociólogo, es necesario a
nuestro juicio conocer los subsiguientes parágrafos. Así, en el inciso e) , afirma: "Tambiin de acuerdo con su premisa mayor, la píntura_y la escultura,
la literatura y la música, el ch-ama y la arquite tura, pertenecientes ~ la cultura nueva, deberán distinguirse profundamente del arte contemporaneo. La
belleza integralista deberá aliarse con la verdad y la bondad, a fin de que
las bellas artes del porvenir se conviertan en arte, en lugar de ser un mero

arte por el al'te. En lugar de desprestigiar a los inmortales el arte del futuro
deberá inmortalizar a los mortales, tmnoblecer lo indigno y hennosear lo desprovisto de belleza. En vez de ser negativista, girando al.rededor de los calabozos de la policía, de los horrores criminales, de los manicomio.~, así como de
los órganos sexuales, habrá de reflejar principalmente los valores eternos, los
ideales positivos, los acontecimientos, los dramas y tragedias de magnitud.
Semejante a1 arte análogo de Grecia en el siglo V a. de C., deberá aparecer como un arte inspirador, ennoblecedor, educativo y amante de ]a belleza,
y no un culto degradante, enervante y desmoralizador de patología social,
como lo es en su mayor parte el arte contemporáneo.
De acuerdo con Sorokin, en el inciso f), dentro de semejante cultura, el
hombre volverá a ser considerado como un valor en sí; como una encamación de la multiplicidad divina, y no como un organismo biológico, mecanismo
reflejo o libido psicoanalítico, tal como actualmente se le considera. El valor
de] hombre deberá ser elevado muy por encima de la degradación total en
que a] presente est.á sumergido. En consecuencia, las prácticas, instituciones que
convierten al hombre en un simple medio para la obtención de fines predominantemente sensuales desaparecerá en gran parte.

La paz
E] aforismo antiguo "Si vis pacem para bellum", de acuerdo con el internacionalista De Luna,16 podría retrocarse en 'Si vis bellum para pacem". Sin
embargo, los antiguos no imaginaron en lo futuro ni la guerra atómica ni
el que ésta no daría ya lugar a la paz.
Es ahora que en el presente se ha venido operando un cambio a1 referimos
al concepto de paz. En efecto, si observamos su evolución desde el tiempo
antiguo hasta el presente veremos que ha tenido una evidente transformación,
como así acontece con muchos otros que el hombre adapta a sus muy particulares interese y si las circunstancias son cambiantes, son reflejo de lo
mudable que es el propio hombre. Observamos ómo la historia, por ejemplo,
haya pulverizado el viejo sentido de la palabra filosofía. 17

AJ presente, la paz se ha convertido en una ne esidad como nunca lo fuera
en el pasado, ahora es vital para la humanidap. Su ritmo de significación ha
venido variando al compás creciente de intensidad en la sucesión de las guerras.
En la antigüedad an Agu tín concebía la paz como: Pax est Orcünata
11

ANTONIO DE LUNA,

]bid., p. 436.

" MANUEL GARCÍA MoRENTE,

•• Respecto de la influencia de la intuición, véase infra, cap. XXXV.

drid, p. 17.

Fundamentos de Filosofía, Espasa-Calpe, S. A. Ma-

�'La paz es la concordia en el orden y púr el orden, ya que
'l el
1
agi·ega •· "Pero el orden
de paz so o es
or den engend ra la Paz•,, Verdro
.
·
1:=••.{~dose
a
un
circulo
reducido
se
eruende
a toda
la hu0
1
t
comp e o s1, n .uu.il.&lt;LI.I
•

. .
eoncordia.

manidad. En este sentido considera San Agustín a toda la h~tdad co1'.1o
una unidad ordenada. Ahora bien: en opo ición a la concepc1on cosmo~o~1ta
del Pórtico, San Agustín exige que la unidad tenga una e tJ.uctut~ orga~ica,
a dar razón de la multiplicidad de los pueblos. En unas cons1derac1ones
par
.
.
b
1 hacerca de las causas que produjeron el IIDpeno romano, o se{Va que. a u
manídad viviría feliz si en lugar del imperio universal de Roma hubiera ~n
el mwido muchos reinos ("regna gentium") viviendo en paz y co~cordta
con sus vecinos, así como hay en una ciudad muchas familias. El propio San
Agustín al hablar de la paz del mundo, escribió: "La paz ~e los ho~bres,
la ordenada concordia. La paz de la casa, la conforme unif~ruudad que tlenen
en mandar y obedecer los que viven juntos. La paz de la cmdad, la ordenada
concordia que tienen los ciudadanos y vecinos en ºr:1:nar Y ~bedecer. La ~az
de la ciudad celestial e.e; la ordenadísima y confomus1D1a sociedad establecida
para gozar de Dios, y unos de otros en D-ios. La paz de todas _las ~o~, la
tranquilidad d8l orden y el orden no es otra cosa que una dispos1C1on de
,
. l
,, 10
las cosas iguales y desiguales, que da a cada una su propio ugar. • Theodore Ruyssen, glosando el pensamiento agustiniano, estima qu~ "La
paz verdadera no es la simple ausencia más o menos prolongada dela v10len. la pura tranq uili'dad" . - . Así un orden y una paz propias a toda suerte
eta,
de realidades...2 º
La "literatura pacifista" es posible iniciarla con Aristófanes qui~ había
de presentar en el teatro Baco, en Atenas, un~ ~omedia_ titulada « ~ Paz".
Asia;iismo, la obra del historiador noruego . Chrisuan LolllS Lange, qwe~ habría de morir en 1938, y que en 1926 dieta un curso en la_ ~cadenu.a de
Derecho Internacional de La Haya sobre la Historia del Pac1f 1_smo y de_ su
Influencia en el Desarrollo del Derecho Internacional. Ahora bien, este.~~
de literatura habría de encontrarse con las anteriores corrientes de la religion
y del derecho, especialmente en Roma. 21

11

ALFJUID Vl!.RDRoss, Derecho Internacional, Ibid., pp. 16 Y 17.

11

SAN AGUSTÍN

La Ciudad de Dios, lntroducci6n de Francisco Montes de Oca,

Editorial Porrúa, México, 1966, p. 482.
.
_
.
Doctrinales de l'internatwnalrsme, Ib1d.
'º THEoDORE RuvssE , Les So ..~ rres
v
p. 69.
01 Jbid., p. 69.

Francisco de Vitoria

Corresponde, sin embargo, al célebre teólogo español Francisco de Vitoria
creador del moderno Derecho Internacional, el haber tratado desde el punto
de vista moral, filosófico y jurídico, el problema de la guerra y de la paz.
Muchos son los méritos de este insigne y genial innovador, por sus concepciones acerca de las causas fundamentales de tal Derecho de los cuales se
desprenden principios que S'on válidos al presente y para lo futuro. Para no
citar sino a los más importantes mencionaremos la premisa básica de la doctrina de Vitoria, al tomar conciencia de una realidad sociológica natural: es
la unidad del ,género humano en su origen, en su destino )' en su naturaleza,
que hace que todos los hombres formen una familia universal cual es la humanidad, con lazos de solidaridad mutua. Pero la conciencia de esta realidad
de humanitarismo y de sus consecuencias sociales se había totalmente oscurecido en el mundo antiguo. 22
San Agustín señaló la trip1e gradación: la sociedad familiar la sociedad
política y la internacional -domus, urbs, orbis- como las tres saciedades naturales que responden a exigencias primordiales, lo cual parece ser el antecedente terminológico del totus orbi.s de Vitoria.
Vitoria proclamó el bien común internacional, como ley operante que debe
influir en la conducta y relaciones de los Estados miembros. De una manera
expresa, aunque negativa, al proponerla como ley suprema de la misma justicia dt; la guerra, en el texto célebre de su primera relección: "Siendo 1tna
nación parte de todo el orbe, y sobre todo una provincia crirtiana parte de
toda la república, si la guerra fuese útil a una provincia o a la reptíblica con
daño del orbe o de la cristianidad, pienso que por eso mismo sería injusta."
Toda la relección De iure belli considera también este Derecho de Guerr-a
( también este aspecto ha sido dilucidado por Vitoria al hablar de la cansa
material de la comtmiáad internacional) como problema típico de Derecho
Internacional Público o de relaciones entre divensos Estados. Y también aquí,
al enumerar los principios del Derecho de Paz, ve en ellos principalmente
derechos de las naciones, analizándolos en sus repercusiones sobre las relaciones de paz o de intervención bélica de España en Indias. 28
Pues bien; Vitoria ha proclamado el primero la existencia de esta autoridad
de todo el oTbe, raíz primera de la estructuración del mismo en verdacfera
sociedad. En el preclaro texto de la relección De potestate civili aparece ya

t. 1,
,. TEÓFlLo URDANOZ.

O.P. Obras de Francisco de Vitoria . Relecciones Teológicas,

p. 570.

"' lbid. p. 580.

768

769
H49

�dicha realidad como órgano legislativo de las leyes e instituciones del Derecho
de Gentes que se imponen a todos los pueblos: "el orbe entero, que en cierta
manera forma una república, tiene potestad de dar leyes justas y a todos
convenientes, como son las del Derecho de Gentes. . . y ningún reino puede
darse por no obligado ante el Derecho de Gentes, porque está dado por autoridad de todo el orbe. 24
Y, por fin, la autoridad universal del orbe está afinnada con fuerza por el
maestro en su doctrina de la guerra, como la potestad propia coercitiva y
punitiva sobre todas las grandes injusticias y delincuentes internacionales, por
cuya delegación pueden "los propios príncipes" o autoridades de cada nación
castigar por 1a acción bélica las injurias de "naciones extrañas" y repeler a

sus enemigos.25

La potestad, pues, de la comunidad internacional existe y es de derecho
natural, dada por el Creador con la naturaleza y con las condiciones mismas,
exigencias y necesidad, de la organización social del género humano. Por tal
razón, dicha autoridad internacional debió existir siempre en el mundo y
darse ya con la primera diversificación o pluralidad de las naciones. Vitoria
ju tamente la invoca desde el principio de la vida social para la misma di.visión de las propiedades y territorios y para los primeros usos en las relaciones
entre pueblos extraños, como el respeto a los embajadores y ciertos derechos
de guerra que los hombres hubieran adoptado de común acuerdo.
Las ideas anteriores muestran cómo Vitor-ia establece con claridad la idea
del bien común internacional, el que, para las circunstancias actuales, no puede
ser otro que el de la paz.
Sin embargo, hemos creído conveniente el hacer la fijación de las ideas y
doctrinas del gran teólogo de Salamanca para las conclusiones filosóficas que
en el capítulo correspondiente habremos de establecer, tomando en cuenta la
vigencia de su brillante doctrina.
Respecto de la evolución conceptual de paz, señalábamos cómo ha variado
de acuerdo con las circunstancias en que se ha producido. Siempre fue un
intervalo entre una guerra y otra. Ahora, al presente, no es posible hablar
de paz como una pausa transitoria que desembocara en una guerra eventual,
ya que en caso de verificarse ésta, la humanidad desaparecería.
La paz -que en alguna forma debe de llamarse a un período o etapa de
la humanidad en que no se emplea la fuerza- se ha convevtido en una nueva
realidad sociológica desconocida antes; inclusive hasta se ha empleado el
término en esta etapa de cierta "guerra fría". Sin embargo, ante la amenaza

de la destrucción total no es posible Jlamar paz a e e penodo
,
de a
1a tente, ¿ o es acaso que se ha
.
menaza
perdid o para Siempre?
En lo contemporáneo, las fuentes inmediatas d 1
nuclear, las constitu en los
. .
e a paz, frente a la amenaza
vés de tratad
d y)
• esfuerzos JUsmternacionalistas por obtenerla a tmos, ec araciones y convenciones d
d
como el Plan Baruch {1946) aplicad al d
e acuer o a tal amenaza, así
ricano de 1961, la Comisión' de Ene~a ;;~e nuEclear, el plan Ruso-AmePlan Ra acki 1 .
-;:,om1ca uratom, de la ONU el
h
p , ' e Pruner Tratado de Desuuclearización de la Am' .
L,
una, etc.
enea aLa Sociedad de Naciones

Resulta interesante observar- los valores em leados
.
tenemos que al finalizar la p .
G
!P
en tal mstrumento. Así
dente Thom~ Wodr
Wil nmedra uerra Mundial, a instancias del Presiow
son Y espués de múltipl
· ·
beligerantes se llegó a la ere . , del p
es negociaciones entre los
,
ac1on
acto de la Sociedad de l N .
E•s d e observarse que en la parte d 1 •
•_
as actones.
ec aratJva se manifiesta.
Las altas partes contratantes
.
considerando que,

'

para fomentar la cooperación
la
y la seguridad, importa:
entre s naciones y para garantizar la paz
Aceptar ciertos compromisos de 1w recurrir a la guerra .
Mantener
a la luz d e l d'ia re1aciones
.
.
' fundadas
. ..,. . .
mternacionales
¡u.,.icia y el honor;
'

obre la

Observar rigurosame n t e las prescnpc1ones
. .
d ID
h
nocidas de aquí en adel t
e erec o Internacional recobiernos;
an e como reglas de conducta efectiva de los goHacer que reine za pa.z y respetar escrupulosam t tO d l
.
d e los tratados en las rel ·
en e
as as obligaci.ones
Ad
aciones mtttuas de los pueblos organizados;

optan el presente Pacto, que instituye la Sociedad de l N .
Como es d
bs
as ... ac1ones
e o ervarse, en esta declarad ,
h bl
.
garantizar dos valores: la paz y la se uridadon se a a de que es necesario
ciertos compromisos de no
.
gl
y se habla solamente de aceptar
recurnr a a guerra.
Tratado de Renuncia
· a la Guerra. (Pacto Briand-Kellog)

Aqw, en este documento se hace un a expresa renuncia
.
países, quienes expresaron:
a la guerra por nueve
~ De Potest. Civili.

o. 21.

.. Cfr. VrroRJA, De iure belli. 'o. 19

771
770

�Profundamente compenetrados de su solemne deber de promover el bienestar de ]a humanidad;
Persuadidas de haber llegado el momento de proce~erse a u~a franca renuncia de la guerra como instrumento de política nacional, a fm de que las
.
relaciones
pac1'f'teas Y amistosas actualmente existentes entre sus pueblos se
puedan perpetuar;
.
db '
Convencidos de que cualquier alteraci6n en sus mutuas relacz~nes no l e
. d . por medios pacíficos y no deberá ser basada sino en e or en
ser real ,za a sino
la
p
er ms
y la paz y que la potencia signataria que intentare, en, ade nt_e, dromd o~
intereses nacionales por el recurso d e l a guerra debera .5er priva a e os e

;ra
b-

n eficios del presente tratado;
.
d l
.
pl
todas las otras naciones e
Esperando que, animados por su e¡em o,
..
mundo se unirán a estos esfuer?.os humanitarios y adhmendo al p:~e_ntee
tado desde su entrada en vigencia, colocarán sus pueblos en c~i icio~ i.ls.
· d
'
z naciones cw izaaprovechar sus benéficas estipulaciones, reunten o asi a
d p l'
.
,
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como mstrumento e o idas del mundo en una renunouz comu.n a a guerra

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,

tic a nacional . . •"
l · , d t das
Art, lo lo Las Altas Partes Contratantes reconocen que la.so ucion e ºa
1cu
•.
· n,. que pue an
¡¡;rtos sea cual fuere su naturaleza u onge
las controversias o con .., ,
·
'f ·
"
.
tre ellas nunca deberá ser buscada sino por medios paet icos . ..
surgir en
,
. . , d las aciones Unidas al fin de la Segunda
Llegamos a la Orgaruzac1on e
'
Guerra Mundial, la que en su Carta elaborada en 1945, declara:
Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas, resueltos
a reservar a las generaciones venideras del flagelo de la gu_er~a, que_ dos
P
·¿ h . fl"gido a la humanidad sufrirmentos i11deveces durante nuestra vi a a m t
cibles,
¡ d . "d d
a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en a igm a
y el valor de la persona humana, en la ig~aldad de derechos de hombres y
mujeres y de las naciones grandes y pequenas;
. . .
. ;ones ba1·0 las cuales puedan mantenerse la ¡usticui y el resd
a crear con 1.c.
d l d
I
peto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes e erec io
internacional,
a promover el progreso social '.Y a elevar el nivel de vi.da dentro de un concepto más amplio de la libertad,

y con tales finalidades

.
a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos,

.

a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la ~az. ~ la segundad
internacionales, a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adop-

ción de métodos~ que no se usará la fuerza armada sino el servicio del interés
común, y
a emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y social de todos los pueblos» . ..

ArtícuJo lo. Los propósitos de las Naciones Unidas son:

1. Mantener la paz y la seguridad internacionales, , , con tal fin: tomar
medidas colectiuas eficaces para prevenir eliminar amenazas a la paz, y para
suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz, y lograr por
medios pacíficos y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de cotitroversias o situaciones interna.
cionales susceptibles de conducir a quebrantami1mtos de la paz.

,i

2. Fomentar entre las naciones reJ.aciones de amistad basadas en el respeto
de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y
tomar otras medidas adecuadas para fortalecer la paz universal.

3. Realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales y de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el
desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos , , a las übertades
fundame11tales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma
o religión; y

4. Servir de centro que armonice los esfuenzos de las naciones por alcanzar
estos propósitos comwies.
La Declaración de los Derechos Humanos

El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las aciones nidas
aprobó y proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Después de este acto histórico, recomendó la Asamblea a todos los Estados miembro que publicaran el texto de la Declaración y procuraran que fuese "divulgada, expuesta, leída y comentada principalmente en las escuelas y demás
establecimientos de enseñanza, sin distinción alguna, basada en la situación
política de los países o de los territorios."
Para los fines de nuestro estudio, tomaremos la parte e.-;encial de dicha
Declaración, la que dice:
"La presente declaración universal de los Derechos Humanos, como ideal
común por el que todos los pueblos y nacíones deben esforzarse, a fin de que
tanto los individuos como las instituciones, insp.imndose constantemente en
ella, promuevan, m ediante la enseñanza y la educación, el respeto a estas
derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carúcter nacional
e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto

�Se inicia la Encíclica con estas palabras:
entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios
colocados bajo .m jurisdicción.
Artículo 1. Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad '.)'
derechos% dotados como están de ra.zón y conciencia, deben comportarse fr(Jternalmcnte los unos con los otros.
1.
2 l. Toda persona tiene todos los derechos ,, libertades proclaArti,culo
.
· ·
mados en esta D'eClaración, sin di#inción alguna de raza, color, sexo, idi°":ª'
religión, opinión política o de cualquier ~tra índole ~i~~n nacional o social,
posición económica, nacimiento o cualquier otra condicion.
. .,
, _
2 Además no se haxá distinción alguna fundada en la condic1on poittJca,
jurídica O in;emacional del páLS o territorio de . cuya j-misdicción de~en~a
una persona, tanto si se trat.a de nn país independie~te, como de _un ternt?n~
bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualqmer otra lLIIlltación de oberanía.
Artículo 3. Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad Y a la
seguridad de su persona."
- , .
.
Es indudable que esta Declaración, "la más famosa de los ulltmos _tiempos
y la de mayor universalidad y trascendencia jurídica en el plano mtemacional'' 2s viene una vez más a, enfatizar el valor del ser humano como hombre y ~orno persona, lo que habremos de tener presente en las conclusiones
relativas.
La Encíclica "Pacem in Terris''

En la exposición panorámica de la historia de las -principales doctrinas e
ideas acerca de la paz, aparece en el año de 1963, un importante documento:
La Carta encíclica "Pacem in Terris'', del Papa Juan XXIII, dirigida no sólo
a la grey cristiana, sino ''a todos los hombres de buena voluntad."
Esta Encíclica que si para algunos no creyentes pudiera carecer de _t~ascendencia que guarda su contenido, pero que, no obstante, la han reab1do
con el debido respeto y beneplácito es, a no dudarlo, un mensaje de paz_ de
proyección universal. O sea que la voz pontificia va a todos tanto catól_1cos
como no católicos, cristianos de cualquier denominación o a los que viven
fuera de Ja fe cristiana, etc., lo que significa que una de las principales barreras
de la incomprensión y separación humanas como es la de_ la religión, se
en forma por demás profunda, generosa y abierta, siguiendo una tradicron
doctrinal que data de siglos, hasta llegar a nuestro tiempo en que rrsulta

~~;ª

acorde a las apremiantes necesidade de la paz.
"' CARLOS S0R1A,

''La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de
la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se
respeta fielmente el orden establecido por Dios.

(El Orden Maravilloso del Mwido).
El progreso científico y los adelantos técnicos enseñan claramente que en
los seres vivos y en las fuerzas de la naturaleza impera un orden maravilloso y
que, al mismo tiempo, el hombre posee una intrínseca dignidad, por virtt,d
de la cual puede descubrir ese orden y forjar los instrumentos adecuados para
adueñarse de esas mismas fuerzas y ponerlas a su seruicio . .. "
(El orden de la Humanidad).
"Resulta, sin embargo, sorprendente el contraste que con este orden maravilloso del universo ofrece el desorden que reina entre los individuos y entre
los pueblos. Parece como si las relaciones que entre ellos existen no pudieran
regirse más que por la fuerza .. 1. "
"Sin embargo~ en lo más íntimo del ser humano, el Creador ha impreso un
orden que. la ciencia humana descubre y manda observar estrictamente. Los
hombres muestran que los preceptos de la ley están escritos en sus corazo11es,
siendo testigo su conciancia. Por otra parte, ¿ cómo podría ser de otro modo?
Todas las obras de Dios son, en efecto, un reflejo de su infinita sabiduría, y
reflejo tanto más luminoso cuando mayor es el grado absoluto de perfección
de que gozan.
Pero una opinión equivocada induce con frecuencia a muchos al error de
pensar que las relaciones de los individuos con sus respectivas comunidades
políticas pueden regularse por las mismas leyes que rigen las fuerzas y los
elementos irracionales del univen;o siendo así que tales leyes son de otro
género y hay que buscarlas solamente allí donde las ha grabado el Creador
de todo esto es, en la naturaleza del hombre."
En la Encíclica también se habla del "Tema de los Derechos del Hombre"
cuando establece; 'Observamos que éste tiene un derecho a la existencia a l~
.
~
,
integridad corporal, a los medios necesarios para un decoroso nivel de vida,
cuales son, principalmente,:el alimento, el vestido, la vivienda, el descanso la
asistencia médica y, finalmente, los servicios indispensables que a cada ~no
debe prestar el Estado. De lo cual se sigue que el hombre posee también el
derecho a la seguridad personal en caso de en/ermedad, invalidez, viudez,
vejez. paro, y, por último, cualquier otra eventualidad que lo prive, sin culpa
suya, de los medios para su sustento.'~
.

Para los fines de nuestro estudio, no es posible analizar todo el valioso contenido de la encíclica Pacem in Terris, sino sólo aquellos pasajes que ilustran

O.P. Comt11tttrios o la Pacem in Terris. p. 169.

775
774

�nuestro punto de vista. Tal es el caso de la "Constitucion de una Autoridad
Mundial".
La encíclica se expresa en estos términos: "Y como hoy el bien común de
todos los pueblos plantea problemas que afectan a todas las naciones. y como
semejantes problemas solamente puede afrontarlos una autoridad pública
cuyo poder, estructura y medios sean suficientemente amplios y cuyo radio de
acción tenga un ali;:ance mundial, resulta, en consecuencia, que por imposición
del mismo orden moral, es preciso constituir una autoridad pública general

(PT 137).
Reservamos la Constitución de la UNESCO para e} apartado correspondiente, tomando en cuenta su particular valimiento para los fines de nuestro
estudio.
Cambio

Es frecuente en nuestro tiempo el advertir la preconización de un cambio.
En efecto, no solamente el hombre de la calle, sino diversos intelectuales insisten en eUo. Se condena en forma irrestricta a un presente caduco y obsoleto, en
el que las ideas morales, filosóficas políticas o jurídicas así como instituciones
en general, no responden a las necesidades del presente, por- tanto, insisten
sobre la necesidad de iniciar una nueva etapa en donde nuevas ''estructuras"
sirvan mejor a la realización de una más efectiva justicia social. Algunos pensadores afirman que el cambio debe ser total. Pero, ¿ acaso se conocen valores
principios o nonnas mejores que 1~ que se han ve1údo ignorando o rechazando?
Ciertamente existe la necesidad de cambio siempre y uando esto sea para
obtener la realización de los alores que ~an sustentado la vi.da moral del
hombre, destacándose, hoy más que nunca el de la paz, pero no el cambio
por el cambio, pues mientras los oradores en plazas públicas y ciertos escritores
e intelecuales reclaman tal cambio, los hechos de la vida internacional de nuestro tiempo reuelan que el cambio ya se operó, debido a la lenta, pero efectiva
transformación de la influencia científica y tecnológica que produjera el descubrimiento de la energía nuclear y de su aplicación a la guerra, como la primera
gran manifestación de tal descubrinúento. Desde luego, es posible hablar de
otros cambios, tales como la derrota de la distancia que ha un.ido y estrechado a
los hombres en forma casi increíble; en la explosión demográfica que a un ritmo
siempre creciente va reduciendo cada vez más el lugar del hombre en la
tierra; las desigualdades en lo económico etc., para no mencionar sino los
factores más palpables de ese cambio.
En otro aspecto, en la parte espiritual del hombre, no se advierten los pro-

776

gresos alcanzados por la ciencia en d campo de la tecnología; lejos de e.c,o, los
sistemas e instituciones amenazan derrumbarre ante la quiebra de los valores
fundamentales. Entonces es inobjetable el desajuste en todos los órdenes de
la vida social de los pueblos entre el espíritu y la materia, produciéndose la
"doctrina de la desesperación", que busca en el cambio la solución a los
ingentes problemas que hoy por hoy agitan a la humanidad, sólo que sin presentar mejores perspectivas.
También está la triste experiencia que nos demuestra que todos los esfuerzos realizados por el hombre para la contención de la guerra y la afir:mación
de la paz, han fracasado. Entonces, efectivamente el cambio debe operarse en
el sentido de buscar 11uevas fórmulas, la relocalización de valores organizaciones e instituciones, que puedan dirigir dicho cambio hacia metas superiores.
El cambio debe operarse hacia la paz. Tal es el caso de la educación del hombre para la paz la que, a nivel intemacional, puede ser un camino de salvación, coordinando tales valores, exaltando la justicia y la libertad. A este fin
trataremos el siguiente apartado.
Filosofía de la Paz

En el desarrollo general de nuestro tema27 hubimo:s de estudiar, a) lo que
podemos llamar la parte teorética, tanto de la guerra como de la paz en una
exposición sucinta de las diferentes ideas y doctrinas filosóficas y políticas que
en el transcurso de la historia se han elaborado, específü,amente sobre la paz
(sociología y filosofía de la paz), atendiendo a la naturaleza de nuestra finalidad. También en el presente estudio, b) un aspecto sociológico de la guerra
Y de la paz y c) los principales instrumentos jusintemacionalistas que se han
venido produciendo al fin de cada guerra hasta llegar a la Era Atómica, en la
que se han creado otros para su control, sin evitar la carrera armamentista. Lo
anterior, aunado ai los estudios previos de 1a problemática de la paz, nos permiten llegar al tema especifico.
Toda aportación a la causa de la paz resulta digna de interés y debe ser
tomada en cuenta, soslayando, claro está, las que la toman para otros fines,
pero dada su natl.ll'0.leza y la diversidad de ciencias que intervienen en su
problemática así como su vasta complejidad, ello puede inducir a error o
bien naufragar en el mar de la política internacional, sin que se obtengan los
resultados prácticos y benéficos que son de esperarse. En tanto se llega a
mejores soluciones, hemos propuesto nuestra idea acerca de la reación de la
Universidad Internacional de la Paz, como una posibilidad futur-ible, como
27

Véase: La Univers.idad del Porvenir y La Universidad Interna&amp;ional de la Paz.
TAS. Tomos III y XIII, pp. 579 y 457.

HU 1A

777

�un camino que pudiera llevar al hombre a la paz, con los yerros naturales de
toda obra que comienza y que es un primer paso.
.
La educación para la paz no debe tener carácter político, ni_ ser te?denc10sa,
debe ser universal, porque la filosofía que la sustenta no ~ntlen~ nmguno de
esos elementos puesto que está muy por encima de la unilateralidad y de los
partieularismos nacionales, máxime cuando las decisiones est~ en m~os de los
gobiernos de las grandes potencias, los que, lógicamente, cwdan mas de sus
propios intereses y fines que de los ajenos. Desafortunadam?nte, hoy por b~y:
la suerte el hombre pende de tales decisiones, 1? que co~s~1tuye, como sab1amente lo a firmab a V 1·tona.·, grave "daño del orbe , y convrrtJ.endo. •a sus autores
en "delincuentes internacionales", pues la humanidad no participa en tales
decisiones y puede ser exterminada.
La filosofía de la paz es un esfuerzo que responde a los anhelos del hombre
,
srn·. ser pragmatista, ni _sincretista, debe
pam su sal vac1-on.
. . atender fundamen.
tahnente al momento histórico internacional que vivunos en el que 51 se
desea la paz, es necesario primero que haya hombres pacíf
. icos, ~ que no se
·
·'
f'
álid
puede emprender una verdadera orgarnzacion e_ 1caz, v
a umversalmente
con todos los caracteres que exige el derecho, si antes no se emprende una
reforma moral del hombre mediante la educación para la paz, ?reando una
sociosíntesis amorosa y quitav esa praxis competitiva que conduce Justamente a
la guerra de todos contra todos.
La filosofía de la paz no es meramente especulati:3-, puesto~ que se ha
acabado el tiempo y la ocasión "de los fil6sofos entretemdos en so~ar el dulce
sueño de la paz", al decir de Kant, ni esperamos tampoco el milagro de la
az
r las "virtudes místicas y utópicas de la cultura que hacen esperal' de
ppo
.
"'R'
ella la paz definitiva sobre la tierra , segun enan.
En la primera parte de la exposición acerca de Ja creaci~n de la ~niversidad Internacional de la Paz, decíamos que en ella habna de for1arse la
educación a tal fin y que ésta debía fundamentarse en una filo~ofí~ propia, tomando como base la creencia en la razón del hombre y conc1enttzarlo a una
·
· pacíf'c
Desde luego , no se trata de un retomo
convivencia
1 a.
. .al. racionalismo
·
l
XVIII
sino
una
apelación
a
la
racionalidad
y
sociabilidad
l
d e s1g o
,
., del homT
bre para que comprenda O deba comprender, mediante la educac1on es~ec1 ~ca
de la paz, que ha llegado el término del peor juego mortal de toda su h~tona;
0 bien, que ante el grave peligro que le acecha, provoque el acerca1:mento Y
agrupamiento y tome nuestro intento con buena voluntad. Esto últtm~ . tan
apremiante de reflexión y compenetración para forro~, hombres ~acíf'.cos.
En la endclica Pacem in Tenis, por ejemplo, la apelac1on a la racionalidad
del hombre es insistente: "es, en primer lugar, una exigencia dictada por la
raz6n, que las relaciones internacionales, -como las relaciones individuales, de-

778

ben sel' regidas no por la fuer-&amp;1 de las armas, sino por las normas de la recta
razón (PT 114)." ¿Cuáles son esas normas? El Papa las enuncia de \Ula
manera clara y sencilla, son "la verdad, la justicia y una activa olidaridad."
Muy acertadamente el pensador mexicano Antonio Brambila ha escrito:
"Lo que necesitamos los hombres para entendernos de veras y vivir en paz
no es un medid de comunicación hecho a la medida de la humanidad misma.
Algo que represente la "verdad en sí" y que por consiguiente pueda ser tomado por e.a.da hombre como su propia verdad personal, sin perjuicio de que
sea al mismo tiempo la verdad de todos los hombres. Esto no to· podemos
obtener sino en el contacto con la vida universal que planea muy por encima
de cualesquiera vivencias o intuiciones particulares. Y el 6rgano perceptivo de
la verdad univen;al es la inteligencia, la inteligencia h~mana, que es una; y
de la cual participamos todos en la medida en que pueda decirse que somos
sensatos. Y el único modo, único pero eficaz y valedero, que tenemos a nuestra
disposición para comunicar a otros sin subjetivismo alguno la verdad de lo
que pensamos es el raciocinio, el ejercicio correcto de esa inteligencia nuestra que procede por abstracción y combinaci6n de nociones a partir del mundo
con el cual nos ponen en contacto nuestros sentidos extel'iores. 28
Sin menosprecio a las ideas doctrinas, estudios e instituciones existentes que
luchan por la paz, es necesario, pues, recurrir a la razón humana - mediante
la educación- , la que debe ser atraída hacia. un centro de atención único: la
paz. ccesítase fijar en la conciencia del hombre -que su plenitud sólo es dable
en la paz, por tanto, n ecesita detenninados conocimientos que puedan ser
obtenidos en una educación adecuada a tal fin, con el trasfondo de una
filosofía que ahonde y profundice en una paz verdadera , estable y definitiva.
Necesítase, pues, pensar en términos realistas. En una guerra nuclear los contendientes envuelven a la humanidad; precísa.se, por tanto, que todos los
hombres aprendan, en esta hora en que todavía es posíble hacerlo, que u
vida depende del establecimiento de la paz, así como todos los valores que
la jntegran también en lo espiritual, que es precisamente en donde debe fincarse la idea de la misma.

A través de la e:\"[)Osición que hicimos de las ideas morales, filosóficas, juI'Íclicas y sociológicas contenidas en las principales convenciones internacionales
hasta llegar a la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y a la
encíclica Pacem in T erris, de acuerdo con su aparición cronológica, se observa
el empleo de diversos valores sin precisarse en realidad lo que es la paz;
porque ciertamente no basta la condenación de la guerra, ni el reconocimiento
"' A TO NIO BRAMBILA. La Razón y la Comimicación. El Porvenir. Monterrey N. L.,
México. 23 de febrero de 1973.

779

�de sus horrores y funestas consecuencias -peor aún en las inimaginables de
una guerra nuclear- así. como tampoco de los propósitos reiterados en favor
de la paz, cuando éstos no pasan de sólo propósitos.
Por desgracia, los valores que se emplean en el desarrollo de la axiología
pacifista han quedado rezagados ante la fría realidad de Ja guerra Y resultan
no valederos ante una posible catástrofe nuclear, tanto los de orden moral,
como los de carácter filosófico y jusintemacionalista. Hemos llegado, pues, al
clímax de las dos grandes corrientes que informan la vida del hombre: espíritu y materia, en el que es evidente la preponderancia irreflexiva e irresponsable de esta última. Como nos lo dice Barry Brown 29 es evidente que la paz
no puede Jogrars-e meramente deseándola. Hay que reflexionar sobre ella, ~cm
rigor y sistemáticamente, así como ponerla en práctica al nivel de la políuca.
Tomando en uenta el tema de nuestro estudio, h~os dejado para esta
parte Jo que consideramos la más importante apo~ción ~~fuada hasta ~I
presente, la que,.to('.a el punto central de la problematlca pacifista. ~os refe~mos al contenido de la Constitución de la Organización de las ac1ones U mdas para ]a Educación, la Cíencia y la Cultura (UNESCO), cuando se advierten en su Parte Declarativa los siguientes conceptos;
' Los gobiernos de los Esta.dos partes en la presente Constitución, en. nombre
de sus pueblos, declaran:
Que, puesto que las guenas nacen en la mente de los hombres, es en la
mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz;
Que, en el curso de la historia, la incomprensión mutua de los pueblos, ha
sido motivo de desconfianza y recelo entre las naciones, y causa de que sus
desacuerdos hayan degenerado en guerra con harta frecuencia;
Que la grande y terrible guerra que acaba de terminar no hubiera sido
posible sin la negación de los pr-incipios democráticos de la dignidad, la igualdad y el respeto mutuo de los hombres y sin la voluntad de sustituir tales
principios, explotando los prejuicios y la ignorancia, por el dogma de la desigualdad de los hombres y de las razas;
Que la amplia difusión de la cultura y la educación de la humanidad para
la justicia, la lib~rtad y la paz son indispensables a la dignidad del hombre ,,
constituyen un deber sagrado que todas las naciones han de cumplir con ttn

espíritu de responsabilidad y de ayuda mutua;
Que una paz fundada exclusivamente en acuerdos políticos y económicos
entre gobieroos no podría obtener el apoyo unánime, sincero y perdurable de
" BARRY BRowr., Reflexiones sobre la Paz. Periódico El Porvenir. Monterrey,
México. 6 de agosto de 1972. p. 10-A.

780

. L.

los pueblos, Y que, por consiguiente, esa paz debe basarse en la solidaridad
intelectual y moral de la humanidad. .." ªº
Resulta incontrovertible lo afirmado en dicha Declaración específicamente
cuando se precisa "Que puesto que las guerras naam en la mente de los
hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes
de la paz... " Estimamos que nuestra idea acerca de la creación de la Univeridad Internacional de la Paz responde a tal propósito, dentro de los lineamientos que se han expresado: educar al hombre con esa finalidad: la cultura al servicio de la paz.
Derisi 3.t ha escrito que ningún mediano conocer de Ja filosofía contemporánea ignora la preponderancia que en ella alcanzan dos corrientes, por lo demás
íntimamente compenetradas: la axiológica y la cultur-al. En verdad la filosofía
de los valores y la filosofía de la cultura, aunadas en el cauce profundo de
un único problema fundamental, la filosofía del espíritu humano, constituyen
el objeto central que punza la conciencia contemporánea y absorbe Ja meditación de los grandes pensadores del momento. Y no podría ser de otro modo.
Cada época tiene su problema dominante, y la nuestra tiene ante sí la liquidación de una edad y de u.na concepción de Ja vida que se derrumba, y la
organfaación de una nueva sobre bases culturales más sólidasJ establecidas
de acuerdo a las exigencias de la humanidad.
En efecto, cada época tiene su problema dominante si bien el que ahora
tiene en tensión a la humanidad ofrece características inigualables en el pasado. Al menospreciar el hombre los valores fundamentales, determinó su
desajuste y derrumbamiento. Resultaría prolijo el análisis de tanto factores
disolventes e interesados en la descomposición del mundo.
Ningún valor puede tener eficacia sino en Ja paz ya que resume a todos
entonces es necesario establecer una nueva jerarquía axiológica tomando como'
punto de partida a la propia paz dentro de un nuevo orden, tratar de obtener
esa tranquílitas ordinis que urge realizar en nuestro presente.
Resulta difícil tratar de definir la paz, la paz que el hombre necesita hoy
tomal).do en cuenta la riqueza de su contenido~ porque al significarla como fa
suma de todos los valores, puesto que sólo en ella tienen lugar, esto no la
explica. Tampoco puede ser sólo la supresión temporal y transitoria de la fuerza. en los conflictos, lo que ya no se darla más en la especie.
30

Instituto Interamericano de Estudios Jurídicos I nternacionales. Organizaciones Internacionales no Americanas. Instrumentos Constitucionales. Washington, D. C. 1964.
p. 141.
11

MARTÍ

GRABMA ,

La Filosofía. de la Cultura. Ibid. Octavio Nicolás D erisi. Pr6-

logo. p. 8.

781

�Entendemos la paz como la apertura ,, disposición del hombre, medinnte
una educaci.ón universal dirigida a tal fin, para el establecimiento de un nuevo
orden moral, filosófico, social y jurídico permanente, de lo nacional a lo internacionat en el que, por principio, se requiere de todos los medios- inclusive
del empleo de la acción cívica de los pueblos de cada Estado- para la proscripci.ón definitiva de la fuerza nuclear bélica, que permita la convivenúa
humana. El hombre debe ser educado en y para 1a paz.
Este concepto pudiera presentar, y de hecho presenta algunas incertidumbres acerca de su realización. Cuando señalamos la apertura y disposición del
hombre hacia la praz, en realidad pensamos que esto constituye y responde a
la naturaleza individual y social del hombre, del hombre que convive y para
ese conviv.ir hay que prepararlo a través y en una educación para la paz ; claro,
sin perjuicio del empleo de otros medios como la coacción, en el caso del
Derecho Internacional de la Paz.
La problemática. pacüista se agudiza cuando en el anterior concepto obre
la paz se habla de "requerir poi' todos los medios -in lusive del empleo de la
acció~ cívica de los pueblos de cada Estado-- la proscripción definitiva
de Ja fuerza nuclear bélica. o obstante, la acción cívica es fuerza también
y aunque es hábilmente manejada por el político, puede y de_be cana~i~arse a
la paz, que es un valor superior a los contenidos en cualquiera politica nacional y que constitu,,e el bien común internacional.
La naturaleza ontológica de la paz y su contenido no puede quedar circunscrito a un mero concepto tomando en cuenta -como dijimos- la riqueza
que guarda. Así, para los fmes particulares de nuestro tema, nos servire~~s
solamente de aquellos aspectos de la misma que resultan útiles a la edu cacior1
de la paz, estableciendo las siguientes proposiciones:
Tenemos en primer término, la paz como verdad. Esto es, la paz que el
mundo necesita y reclama en nuestro tiempo no puede fincarse en lo eventual,
transitorio o incierto, como tampoco debe estar sujeta a presiones de ningán
género O estar condicionada a políticas determinadas; a intereses trasnaciona)es o al servicio de ideologías imperialistas, ya que también la paz descansa en
la justicia y en la libertad del hombre. Debe ser verdadera, porque solamente
en ella el hombre puede realizar su vocación y misión terrenas, tanto en lo
espiritual como en lo material. Corresponde~ por tanto, al hombre el iniciar
la tarea de hacer la paz con nuevas normas que van de lo familiar a lo social
y de lo nacional a lo internacional.
En segundo término, si la paz es verdad, es necesario establecerla como una
realidad inteligible. La inteligencia humana debe comprender las bondades
de la paz y llevarla a la realidad de su acción. Como llevamos dicho, no es
782

posible expresar toda la riqueza del contenido de la paz en un breve estudio;
pero sí debe hacerse accesible su noción en sus notas y elementos primarios,
hasta una elaboración intelectiva superior.
En tercer término, la paz como verdad y como realidad inteligible, nos
lleva a la paz como saber. Tomando en cuenta, tanto la riqueza expresa.da de
la paz, como lo complejo de su problemática en nuestro tiempo, se requiere
de la elaboración y estructw·ación de una ciencia que, con su objeto propio
- la paz- se constituya en esfuerzo intelectual permanente de estudio, investigación y formulación de conocimientos ordenados metodológicamente · trate,
además, de humanizar la ciencia en general ,, la tecnología en particular.
En el estudio de la paz, precísase del conocimiento del rico material moral
filosófico, jurídico y de toda la aportación que brindan las religiones, principiando por el cristianismo, cuya doctrina predica el amor, elemento fundamental en la convivencia humana. El "Miraos como hermanos'', no solamente tiene
una trascendencia sublime, sino que constituye la puerta al acercamiento, al
conocimiento y a la comprensión, en caso de que el hombre hiciera de este
precepto un objetivo y una norma. Ya los griegos hablaban de la sim-phatia
y de la com-pasión y el cristiani modela charitas, fundamento de la paz. Por
tanto, es necesario buscar nuevas formas de comunicación.
El fundamento filosófico de la paz, aplicado a la educación para la misma
puede establecerse en tres niveles:

I. Conooimiento inicial
Siendo la paz un producto social y cultural evidente, pese a esto, el hombre
debe conocerla, comprenderla, estudiarla y realizarla. Con-esponde, por tanto
establecer la pedagogía de la paz, iniciando su aplicación desde los jardines
de niños hasta las universidades de todos los Estados del mundo. Corresponde
a los técnicos de la educación la adecuación de este postulado, de acuerdo
con las circunstancias privativas, para su elaboración, desarrollo y aplicación.
En esta etapa primaria los conocimientos de la paz corresponderán a los grados elementales, aplicando todos los n:í'edios educativos que la pedagogía
aconseje.

II. Conocimiento intermedi-0
La paz como realidad inteligible que da acceso al desenvolvimiento de la
vida humana, necesita de otros conocimientos científicos que Je brindan al
hombre su formación cultural, disponiéndolo para el ingreso a ciclos superiores. En este estadio cultural, es necesario reafirmar los conocimientos previos
783

�acer&lt;:a de la paz por tanto deben ser adecuados programas de acuerdo con
el plan general de la educación para la paz.

III. Conocimiento superior
La paz como saber, necesariamente nos lleva a la ciencia de 1a misma, la
qwi debe tener un carácter teórico y práctico para servir y orientar a todos
los campos del saber humano· informadora de todo esfuerzo intelectual y
cientüico hasta llegar al claustro uni ersitario en planos de desarrollo máximo,
esto es: la filosofía de la paz, la que va a buscar las causas de la desavenencia
de la agresividad y del odio, tanto en el hombre mismo como en la sociedad
en que vive a nivel internacional_, así como las nuevas fórmulas pedagógica
que llevan al hombre a la paz.
Entre esas ausas y ahondando en la cuestión, tomando en cuenta su importancia, se observa la predicación acerca del principio sobre la igualdad
de los hombres en los di ersos instrumentos internacionales de uyas partes
más importantes hemos extraído las ideas transcritas.
Aristóteles, el primero habría de penetrar en la naturaleza del hombre
definiéndolo como ammal racional. Después de él otro pensadores y ientíficos han establecido que el hombre posee una naturaleza y un espíritu sumamente complejos, desprendiéndose así en el panorama de una evolución progresiva cada una de las ciencias que corresponden a los elementos de ese
animal racional.
Respecto de la igualdad prodamada, encontramos que en la Declaración
de los Derechos Humanos, también se enfatiza tal aspecto, cuando en su
Artículo 1 se afirma: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos ..."
·
Como todos sabemos, la igualdad del hombre es una verdad indiscutible
propuesta y establecida por el Cristianismo y ampliamente sancionada, tanto
por el derecho natuml como por el derecho en !!'eneral. Conviene detenerse
pese a tal diafanidad, para distinguir laramente que la igualdad reconocida,
lo es biológica y espiritualmente genérica; 610 que si los hombres nacen iguales, no nacen en el mismo lugar sino en varios, lo que encierra -sin caer
en el determinismo- circunstancias de lugar, de tiempo, de familia, de país,
y por último, de pertenencia a la comunidad internacional. Ahora bien, estas
cm::unstancias necesarjamente influyen en la sicología del hombre produciéndose la diversificación, lo distinto, la individualidad del grupo social frente a
otras individualidades, ya que tales circunstancias lo conforman en lo material
y en lo espiritual, imprimiéndole un sello característico, el "estilo" la sicología, la. idiosincrasia.

784

no produce
dos cosas igua 1es, I.d,enocas,
.
a La naturaleza
1
.
com-o dos hombres
l un ge~e os no son iguales. Al nacer el hombre en diferentes lugare n
as desigualdades estableciéndose así la distancia entre
' acen
tanto el desconocimiento mutuo, ya que esa distanc·
u~os y otros,_ y, ~or
-y e to es lo más . ºfi .
..
ta no so o es matenal, smo
s1gru cativo- espmtual.
Además la aparición del hombre en la tierra no fue simultánea
unos grupos humanos
•
.
, ya que
d d d
aparecreron pnmcro y otros después, resultando div rsos
gra
.
índ 1os he esan:ollo cultural
,
, social' pol'f
r ico, religioso,
económieo y de toda
o e, asta llegar a lo que cufenústi&lt;'amente hablando ·e llama uebl
::::itlados Y pueblos ubdesarrollados para decir pueblo , ricos y :uebl:s
Resumit&gt;.ndo el hecho del nacimient d I h
tada éstas lo b'
.
,
o e ombre en las condicjone apun, .
u ican en, cinco areas de influencia en 1
.
convi"\,jr envuelve muchas vi encías
. .
as que c011-vwe, y este
y com-p t 1
,
' ya que participa de la herencia cultural
ar e e acervo comun y es en ellas en donde
me11te su mentalidad desde 1 . . . d
.
. se nutre fundamentnl!trt.lpo t"
i.: _
.
e pnnop10 e su eXIStcncia hasta su fi11al Cada
.,
iene su ,w,tona, su orgulJo su amor s d"
.
en lo pasado su "de tino manifie~to". A
u o io, y basta ,e llegó a decir
hería se,· sólido. Se
·eta lo
, parecen las abertura:S en lo que ded 'd d
agn
que debena ser -pero no es-- la natural ¡an a y comprensión humanas.
so IEste hecho resulta de l
·
.
sa]e de los
a mayor rmportancia, puesto que el hombre que
.
grupos senalados, en el transcurso de la evolución soc· J, . d I
IDismo va a formar grupos humano
io og1ca e
gar a otros y la f
.
~u~ ~dualmente empezaron por sojuzuerza se unpuso. Pnnc1p1a.ron las guerras.
En el pasado se habló de 'razas superiores" (?) Es d d bl
b",
.
desd otro ángulo que el hombre ueda d
.' .
u a e, _taro ien visto
Es pos"bl b
.
.
p
espoJarse de sus p asiones atávicas
i e o hservar en e1 silencio de la noche, en algún sitio del mundo cómo.
el 1 b
o o acec a pero no l I b
· ,
'
que u extinc·, d 1 1 a o o y s1 e te llegara a comprender, por instinto
la f
d ion e p aneta estaba próxima, -instintivamente también buscarí~
orrna e guarecerse del peligro.
. ¿ Pudie_ran las ideas anteriores explicar tal vez los orígenes de la guerra
1en
seIVlr Jacaso p~~ e l m1c10
· · · de la comprensión de las proposiciones filosó-o
f
icas para a educac1on de la paz?
b

Decíamos que la filosofía de la
ni tática, ino dinámica y debe re!;:n::r ~u:!\::~1::;;ente especulati_va,
acumulando con el paso del tiempo y de la maldad hum que se han venido
en términos realistas hacia un futu
l
ana para proyectarse
paz la que reine.
ro en e que en lugar de la fuerza sea 1a
En lo

nunciados acerca de la filo ofía de 1a paz, hablábamos de que al

785

�fundamentar las proposiciones filosóficas en la paz, se nutrirían, además, con
el resultado del estudio, la afrontación y el análisis comparativo de las culturas existentes, al menos de las ideas nutricias, lo que permitirla también obtener además de la ciencia de la paz, propiamente dicha, resultados accesibles
a una nueva cultura internacional, que a su vez constituiiía la cultura de la paz.
Lo anterior nos permitiría, además, conocer y establecer las diferencias
culturales radicales del hombre en generalJ puesto que las barreras que 1a naturaleza ha dispuesto en la ubicación del hombre, separándolo, como es lo
idiomático, lo religioso, lo económico y lo propio cultural, permitirá la preparación hacia un erdadero universalismo que se está gestando para un futuro
no muy lejano. Si el hombre ha venido aplicando sus mejores talentos en la
investigación científica -desafortunadamente, para fines bélicos-, ciertamente
puede y debe aplicarlos para reconstruir un mundo nuevo, un mundo pacífico.
Es lógico pensar que en la organización para la paz se requieran muchos
y eficaces medios. Tal vez, como decíamos, la coacción sea necesaria. como
necesario será el poner la fuerza al servicio de la inteligencia y al servicio del
derecho como "esa alta técnica de la concordia'' y planear instituciones internacionales para el futuro.
Hoy por hoy, empecemos por educar al hombre para la paz, a pesar de lo
utópico que pueda parecer a alguno . Nuestra idea va dirigida a los hombres
de buena voluntad.

LA DETERMI ACió DE LA OBLIGACIÓN
TRIBUTARIA
Por el

LIC. SERGIO FRANCISCO DE LA GARZA

Ex Profesor de la Facultad de Derecho
de la Universidad de Nuevo León

l. Introducci6n
PARA
UBICARNOS
,
. . en eI tema de Ia determinación de la obligación tributaria
seano_s pernubdo ~ecordar aquí, en forma somera, algunos conceptos básico;
queltten_en .una ínb.ma conexión con el tema principal ~ue vamos a desarrollar
en os s1gmentes párrafos.

Las obli_gaciones en general, pueden tener tres fuentes:
1_. La ley, por sí misma, sin conexión con ningún hecho juridico: a las obligaciones c.;ue nacen en esta ÍOilllla, se les da el nombre de obligaciones meramente legales.

!s

~a ley, unida a la realización de un hecho generador previsto por eUa
Y_ hnto de la voluntad de obligarse: a estas obligaciones ~e les llama obliga'
Clones legales u obligaciones ex kge.
· t o, dirigt'da a producir
. a su cargo el nacimiento
d 3. La voluntad
. . , de un sUJe
e una obligac1on, esto es, a convertirse en obligado, y reconocida or la le
como tal fue~te de obligación: a estas obligaciones se les denomin p bl'
.y
nes voluntarias.1
a o 1gaaouPor lo ~ue se refiere a las obligaciones meramente legales, puede sostenerse
qcase no ex1sten
J 1 · en el
• Derecho
. . Tributario' pues si b'ien Berliri" h a propuesto dos
os en a egis]ación italiana, las críticas que han recibido nos convencen de
SÁ1Nz
.
.
d1M
dri DE Bu JANDA p ., N otas de Derecho Financiero
Madrid 1957 U .
'd d
e a d, Facultad de Derecho 1967
211
, ,
,
, ruvem a
Revista d D
h
•
,
'
' pp.
Y s.s. as.1 como el mismo autor en
e erec o Fmanoero y Hacienda Pública ( en lo
.
58 Y 59, artículo intitulado "El Nacimiento de la Obligaci6n ;:::}~;DF y HP)' ns.

786

787

�que no son ejemplos afortunado . En lo demás países ( lemania, Francia,
España, Argentina, etc.) los tl:atadistas están acordes en 1a inexistencia de este
tipo de obligaciones en materia tributaria.
Las obligaciones oluntarias o ontractuales tampoco existen en el Derecho
Tributario en virtud del principio de legalidad, que es básico en todo Estado
de Derecho, del que resulta la indisponibilidad del poder y de la potestad
tributarios por parte de la Administración financiera. Los ejemplos que algunos autores ofrecen son fruto de un análisis ligero o bien son casos de violación
del citado principio de legalidad tributaria. Como dice Blumenstein: ' El fundamento jurídico del crédito impositivo stá en todo caso constituido por la
ley tributaria. ólo ella puede autorizar al ente público a recaudar un impuesto
y ella misma regula taxativamente el nacimie~t~ el contenido !, la. exte~s~ón
del rédito correspondiente. La naturaleza publica de la relac1on ,mpoSittva
excluye la posibilidad de que ésta aparezca fundada en bases contractuales.
Esta afirmación es válida incluso para el supuesto de que la fijación del impuesto e produzca por medio de concierto. Tambjén en este último caso el
créruto de impuesto únicamente puede nacer gracia a la ley. Lo mismo ucede
respecto a la responsabilidad solidaria antes mencionada. El crédito impositivo
reposa por tanto sin excepción, sobre una "obligación ex lege" .2
Hensel siguiendo la orientación de la legislación tributaria alemana de
1919 sostuvo que la obligación tributaria es una obligación legal, u obligación
ex lege cuyo nacimiento requiere dos elementos: uno, la existencia de una
norma legal que disponga un presupuesto ab tracto, general lúpotético, que
puede prod:cirse en la vida real para que se cree una obligación tributaria
a cargo ele lo particulare · dos, la realización, en la vida real, de ese he~ho
jurídico contemplado por la ley. Blumenstein, en Alemania acoge la doctnna
de Hensel. En Italia la adoptan, entre otros, Giam1ini, Te oro, Pugliese, Vanoni, Cocivera y Alessi. En Argentina, Giuliani Fonrouge, Jarach; en Brasil
Gómcz d Souza y Araujo Falcao ; en Ecuador Rioírío.
Esta doctrina fue adoptada, certeramente, por los redactores del Código
Fiscal de la Federación de 1938, pues en su artículo 31 disponía que "el
crémto fiscal nace en el momento en que se realizan las situaciones jurídicas
o de hecho que, de acuerdÓ con las leyes fiscales dan origen a una obligación
tributaria para con el fisco federal".
El Pleno del Tribunal Fiscal de la Federación sostuvo, consecuentemente,
que la obligación tributaria 'nace, de acuerdo con el artículo 31 del Código
Fiscal de la Federación, desde el momento en que se realizan las situaciones
jurídicas o de hecho que, de acuerdo con las leyes fiscales dan origen a una
' BLUMBNSTBtN,

788

E., Sistema di Diritto deUe Imposte , Guifiré, 1954, pp. 2 Y 10.

obligación tributaria para on el Fisco Federal siendo incuestionable que el
precepto aludido reproduce la tesis sostenida por Mario Pugliese en su Derecho Financiero" (RTFF Tesis 1937-1948, pp. 249-290) .
Flores Zavala decía, comentando rocho precepto: ' 0 es pues necesaria
la resolución de autoridad alguna para que se genere el crédito éste nace
autom~ticamcnte al realizarse la hipótesis legal; la re olución que en muchos
casos. dicta la autoridad fiscal sólo declarativa de la existencia del crédito." s
El nuevo Córugo fiscal que entró en vigor el lo. de abril de 1967, ratificó
la adopción de rucl1a doctrina, pues en el artículo I 7 se dispone que 'la obligación fiscal nace cuando se realizan las situacione jurídica o de hecho previstas en las leyes fiscales".
o nos es posible detenernos más, ni en la exposición de la doctrina del
hecho imponible, cuya realización fáctica constituye e1 hecho generador del únP_~esto,_ ni ~ la problemática del nacimiento del crédito fiscal O de la obligacion tnbutana, pue el propósito de nuestro trabajo es otro, aunque conectado
con aquellos.•
Ahora bi~n _sentadas las premisas anteriores, podemos iniciar la cxpo ·ción
del tema prrncipal que nos ocupa~ y que es el de la determinación de Ja obligación tributaria.
2. Terminología
En Italia tanto la legislación orno los tratadistas, han acuñado la palabra
'accertamento' 1 para referirse a la actividad de la autoridad administrativa
o de los sujetos pasivos de los tributo encaminada a "la fijación de los elementos inciertos de la obligación". 5
José Silva, tradu tor de las I tituzioni di Diritto Finanziario de Mario Pugliese utiliza el vocablo italiano sin traducirlo, a todo lo largo de la obra.
Jorge I. Aguilar, e-n la versión taquigráfica de sus conferencias en el curso de
Derecho Fiscal, utiliza también el vocablo italiano accertamento.
En España y en Argentina, algunos autores como Jarach, Giuliani Fonrouge, Srunz de Bujanda, utilizan indistinta.mente los vocablos determinación
Y liquidación. A veces también la palabra "aplicación".
• FLORES ZAvAt.A,

Ea

ESTO,

Elementos de Fina11.zas Públicas Mexicanas, Porrúa,

México, 1959, n. 35.
• Para un tratamiento de este tema en el Derecho Mexicano, puede consultarse, DE
México, 1968,

LA GARZA, SERGIO FRANcrsco, Derecho Financiero Mexicano, Porrúa,
pp. 389-424 y pp. 512-516.

• Expresi6n de y,. om contenida en GAZZERRO, F., La Dichiarazione Tributaria
ne-ll'Accertame11to e nel Contenzioso, Giuffré, 1969, p. 9.

789

�El Código Fiscal de la Federación de 1938 usa las palabras "determinación"
y "liquidación", de manera indistinta. El Código Fiscal vigente ( 1967) también utiliza como equivalentes esos dos vocablos:

3. Funci6n de la Determinación

a) El artículo 17 dice que la obligación fiscal ' e determinará y liquidará"
conforme a las disposiciones vigentes en el momento de su nacimiento.

tributo en una suma preestablecida, a personas individualmente determinadas;
pero no puede tratarse sino de casos esporádicos, absolutamente excepcionales.

b) El Artícuio 18 prescribe que "el crédito fiscal
la obligación determinada en cantidad líquida"; el mismo precepto se refiere a que a las autoridades puede corresponder "formular la liquidación" y que en otros casos es
a los sujetos pasivos a quienes corresponde 'determinar en cantidad líquida"
la prestación.

"En los actuales ordenamientos tributarios, la ley, en cuanto relaciona la
deuda tributaria con la realización de una situación de hecho, de la cual establece sus elementos constitutivos no puede enunciar sino en abstracto los presupuestos del tributo y los criterios para su liquidación. Para deteroúnar, aquí
en concreto la existencia y el monto del débito tributario, es necesario en cada
caso investigar si los referidos presupuestos se han realizado y cumplir cualquiero otra indagación o valoración que la ley misma pre é y disciplina. Esta
investigación puede ser simple o compleja, requerir laboriosas indagaciones de
hecho o técnicas (para determinar por ejemplo, la renta neta de un negocio
industrial o la renta presunta de un edificio no alquilado) o indagaciones jurídicas delicadas ( así para descubrir bajo la forma aparente la naturaleza
intrínseca y los efectos de un acto sujeto a re.gistro) ; cuando se da una situación de hecho no controvertida y una base imponible fácilmente mensurable
puede agotarse en una simple operación mental, pero que siempre constituye
un momento insuprimible en el desarrollo de la relación tributaria." 6

e) E1 Artículo 80 define que ''la determinación y liquidación de los créditos
fiscales corresponde a lo sujetos pasivos salvo disposición expieSa en contrario".
d) El mismo precepto dispone que "cuando las leyes establezcan que ]a
determinación o liquidación deban ser hechas por las autoridades" corresponden iertas obligaciones a los sujetos pasivos.
Sin embargo, en otras disposiciones parece que la "determinación'' es una
actividad distinta de la "liquidación" refiriéndose la primera a la identificación de la existencia del hecho generador y reservando la expresión ''liquidación" a la actividad de cuantificación del crédito fiscal· por ejemplo, eso
sucede en los siguientes preceptos:
a) El Artículo 83 prescribe que "las autoridades fiscales, a fin de determinar la existencia del crédito fiscal dar las bases de su liquidación o fijarlo
en cantidad líquida'' tienen ciertas facultades.
b ) El Artículo 88 dispone la caducidad en cinco años de las facultades de
las autoridades fiscales para "determinar la existencia de las obligaciones fiscales, señalar las bases de su liquidación o fijarlas en cantidad líquida".
Entre los tratadistas, Flores Zavala utiliza indistintamente los vocablos "determinación" y "liquidación". Margáin Manautou usa más la palabra "determinación".
Como no creemos que el legislador haya optado por dar un significado
específico a cada una de esas expresiones y aun cuando podría haber más
precisión en aplicar el vocablo "determinar" a la actividad consi tente en la
identificación del nacimiento del hecho generador y en utilizar la palabra
"liquidar" para fijar en una cantidad cier•t a la suma debida por el causante,
utilizaremos en forma sinónima ambas expresiones.

Giannini, expone que "no está lógicamente excluido que la ley imponga un

Berliri explica que "salvo excepciones sumamente raras, la norma que disciplina un impuesto puede esquematizarse de la siguiente manera: 'Cuando
se realiza esta hipótesis, quien se encuentra en esta situación debe a pagar a
título de impuestos X o, si se trata de un impuesto gradual, proporcional
o progresivo, la suma derivada de la aplicación de esta aücuota a este parámetro.
''De aquí la obvia necesidad, para poder establecer lo que Ticio debe pagar
a título de impuesto, de determinar: a ) Si en relación con él se ha realizado
un presupuesto de hecho; b) Cuáles son el parámetro y ]a aücuota de cuya
combinación resulta la suma que debe pagar; c) Cuál es la cantidad concreta
del parámetro y consiguientemente del impuesto a pagar." 7

4. Concepto de la Determinación
Para Gazzerro la determinación es "la actividad de la administración finan• Gu
271-272.

t 1,

' BERLlRl

A. L., J concetti fondamentali del Diritto Tributario, Utet, 1956, pp.

A. Coaso, Jstituzioni di Dfrilto Tributario, Giuffré, 1965, vol. 1, pp.

191-192.

790

791

�ciera dirigida a 1a constatación de la existencia del hecho imponible" y 'el
procedimiento .... de recolección, verificación y control de lo elementos,
datos y circunstancias de hecho que pueden constituir material útil para la
motiVada determinación del hecho generador y la sucesiva valoración razonada
y responsable de tales elementos", así como también "el acto administrativo
que concretiza la constatación". 8
Vanoni dice que e

&lt;

la fijación de lo elementos incierto de la obligación".9

Giuliani Fonrouge define la determinación COJJJO "el acto o conjunto de
actos emanadoS' de la administración, de los particulare o de ambos coordinadamente, destinados a establecer en cada ca.so particular la configuración del
presupuesto de hecho la medida de lo imposible y el alcance cuantitativo
de la obligación".1 º
Jarach afirma que "la determinación tributaria es un acto jurídico de la
administración en el cual 'sta manifiesta su pretensión, contra determinadas
personas, en carácter de ontribuyentes o responsables de obtener el pago de
la obligación tributaria ustantiva". 11
Para nosotros, la determinación es un acto del sujeto pasivo por el que reconoce que se ha realizado un hecho generador que le e imputable o un acto
de la dministración que constata esa realización imputable a uno o vario
sujetos pasivos, y en ambo casos por el que se liquida o cuantifi-ca el adeudo
en dinero una vez valorizada la base imponible y aplicada la ta a o alícuota
ordenada por la ley.
De la anterior definición podrá advertirsG que para nosotros la determinación puede ser tanto un acto jurídico del sujeto pasivo (por adeudo propio o
por deuda ajena), como un acto administrativo emanado de la autoridad
tributaria.
La determinación es considerada como Wl paso ineludible de la obligación
tributa.ria por alguno tratadistas, sobre todo por aquellos que admiten que
su autor puede ser el sujeto pasivo. A.sí por ejemplo, para Giuliani Fonrouge
y para Gazzerro. Su necesidad es aceptada también por Berlirj (aunque niega
la autodeterminación) pero quien explica, que existen dos tipos de impue tos:
"aquellos en que entre la realización del presupuesto de hecho y la extinción
de la obligación tributaria no se interpone ningún acto diverso del pago, y
aquellos en los cuales (por el ontrario, la obligación tributaria no puede exop. cit., pp. 3-4.
Citado por GAZZERRO, op. cit., p. 9, nota.
1'l GruuANl FoNROUGE, C. M. Derecho Financiero, 2a. edición Depalma, Bs. As.,
1970, n. 230.
11 JAAACH, D1 o, Curso Superior de Derecho Tributario, Bs.
., p. 402.
• GAZZERRO,
0

792

tinguirse !&gt;-i anq::s no es determinada u con istencia concreta por la administración financiera" .12
En el mismo sentido Giannini quien explica: 'La liquidación del :impuesto, en sentido amplio, onsiste, precisamente, en el acto o en la, serie de actos
necesarios para la comprobación y la aloración de Jos diversos elementos cons~tutivos de la deuda impositiva (presupuesto material y personal, base imposible), con la consiguiente aplicación de tipo de gravamen v la concreta
determinación cuantitativa de la deuda del contribuyente. iendo ésta la razón de ser y la función de la liquidación., e claro que constitu e una fase
ineludible en el desenvolvimiento de la relación impositiva, cuya ló!rica ncc~sidad deriva de Ja simple Gonsíderación de que, conteniendo la norma t&gt;tributaria
un mandato abstracto e hipotético ( mandato que se exp1·esa en estos término :
i se 1:ali7..a un hecho determinado tales personas quedarán obligadas a pagar
una cierta suma), no resulta posible afinnar que alguien debe al Estado O a
otro ente público una suma determinada si no es cumpliendo las operaciones
arriba indicadas. De aquí se desprende que la liquidación es necesaria y que
s produce en cualquier especie de impuesto, por ser consustancial con el carácter mismo de la obligación tributaria, mmo obligación ex lege." 1s
Otros autores, por ejemplo, Jarach, para quien la determinación es siempre
un acto de la administración financiera, consideran que no es un acto necesario para la existencia ni un momento indispensable de la vida de la obligación.
o otros creemos que todo hecho generador requiere la detenninación. No
~lo tratándose de impuestos con parámetros complejos y alícuota! progresivas,
smo aun de los más simples, como podría ser el impuesto de capitación ( en
que cada persona, por el sólo hecho de su existencia deba pagar el adeudo
tributario ), o en el de los tributos llamados fijos. En todos los hechos generadores es necesario que alguien, sea sujeto pasivo o sea la Administración,
constaten 1a realización del hecho generador, atribuyan o reconozcan la atribu.
ción en relación con un determinado sujeto y cuantifiquen 1a deuda tributaria
para que pueda hacerse el pago.

5. Naturaleza jurídica y efectos del acto de determinación
En el Derecho Tributario Italiano ( con trascendencia al de otros países
como España) se ha producido, desde hace tiempo, sin que hasta la fecha
haya concluido definitivamente, un vivo debate, respecto a la conexión que
D Baru.lRI, A., op. cit.¡ Corso, vl. I, p. 193.
n Instituciones de Derecho Financiero, Madrid, 1957, n. 53.

793

�pueda existir entre el nacimiento de la obligación tributaria, por una parte, y
los efectos del acto administrativo de liquidación por la otra. Debemos aclarar
que para aquellos tributos cuya detenninación puede hacerse sin la intervención
de la Administración Fiscal, sea que se reconozca a tal acto con el carácter de
detenninación o que se le niegue esa naturaleza, pacíficamente se ha reconocido
que el nacimiento del crédito fiscal se produce en el momento en que se realiza
el hecho generador previsto por Ja norma legal.
En cambio, para aquellos impuestos para los que la ley exige que, previamente a su pago, la Administración Tributaria los determine o liquide, se
ha venido discutiendo si el acto administrativo de liquidación tiene efecto
constitutivo, si tiene efecto declarativo, o bien si produce tanto efectos constitutivo cgmo declarativo.
A) LA

TESIS DEL EFECTO DECLARATIVO

El principal expositor de la teoría que atribuye efecto declarativo a la detenninación es A. D. Giannini quien enseña que la obligación tributaria, como
natural consecuencia de ser una obligación ex lege, nace en el preciso momento en que con urren los dos factores: la norma Jegal, por una parte, y
la realización del presupuesto, por la otra parte, aun cuando ello no excluye
que el legislador pueda adoptar una regla diversa, cual es la de aplazar el
nacimiento de la obligación al momento en que es determinada posteriormente por la autoridad administrativa, cuya determinación, obviamente, tiene
un efecto meramente declar-ativo.
B) LA

TESTS DEL EFECTO CONSTITUTIVO

Por otro lado, Allorio, quien es el más radical exponente de la tesis contraria, sostiene que el nacimiento de la obligación tributaria ocurre únicamente en el momento en que la Administración Tributaria produce el acto
administrativo, al que da el nombre de "acto de imposición", el cual, por
tanto, tiene un efecto constitutivo sobre la obligación, apoyándose para ello
en la disposición de una ley italiana que previene que antes de la producción
de ese acto administrativo, el conttjbuyente, aunque lo desee, no puede hacer
el pago del tributo. A esta doctrina se adhiere, en España, Miguel Fénech.
Berliri, por su parte, sostiene una posición menos radical pues expol)e que
antes de la determinación ( accertamento), la Administración no tiene un
derecho en contm del sujeto pasivo, sino un mero derecho postetativo (la diferencia de Allorio que sostiene que en ese momento sólo existe un interés).

Afirma Berliri que el accertamento produce como efecto constitutivo el nacimiento de la obligación tributaria.
C) LA

TESIS DE QUE EL ACTO DE DETERMINACIÓN PRODUCE

EFECTOS DECLARATIVO y CONSTITtJTIVO

Realmente, aunque el mismo Giannini se enlista entre los sostenedores de
la tesis que reconoce efecto declarativo a la determinación, sostiene que además produce otros efectos, que tienen carácter constitutivo.
Dice Giannini que, tomando en cuenta la necesidad y la forma jurídica
en que se realiza el acto administrativo de determinación, deben obtenerse
los siguientes corolarios:
"a) Puesto que la liquidación es un elemento indispensable para determinar si un crédito impositivo ha surgido y cuál es su importe es evidente
q~e el en~e público se encuentra en la :imposibilidad de rea~lo y que el
su Jeto obligado no tiene posibilidad de satisface!' su deuda antes de que se
haya _p~e~cado la liquidación. Esta constituye, por tanto, una condición para
la ex1gibibd~ del cré~ito; condición necesaria pero no siempre suficiente, ya
que ~ _reqUiere, ademas, que la deuda esté vencida, pucliendo ocurrir que el
vencnmento se produzca en un momento posterior a la liquidación.
"b) Finalmente puesto que el dereebo objetivo confía al ente público
ac~eedor la determinación de su crédito mediante un acto administrativo, que,
al igual que cualquier otro acto de la misma naturaleza, goza de una presunción de legitimidad y es sin más ejecutivo, se desprende que el último efecto
de Ja liquidación consiste en determinar, con eficacia obligatoria la existencia
del crédito y su cuantía".14
'
Otro tributarista italiano, AJessi, ha sostenido también que "la obligación
existe desde el momento de la realización del presupuesto, pero no es aún
eficaz hasta que sobreviene la llamada liquidación" .15
~uy claro en su concepción es el tributarista español Sáinz de Bujanda,
qwen al hacer la crítica de Jas doctrinas de fü;rliri y de Allorio afirma que
"no existe razón alguna -de orden lógico ru Jega]- para que el nacimiento
del vínculo y la posiblidad de su disolución hayan de producir.;e en el mismo
instante. Por el contrario, son múltiples los argumentos para sostener que,
tan~ en el terreno de_ los pr:incipios como de las exigencias prácticas, ambos
fenomenos deban, en ciertos supuestos quedar separados e11 el tiempo. En el
campo de las relaciones jurídico-públicas, y, concretamente, en el de las obliA. D., Instímciones, n. 54. Tesauro es otro sostenedor de esta doctrina.
R. v STAMATI, G., lstituzio11i di Diritto Tributario, Utet, s.f., p. 87.

u G1ANNIN1,
'" ALESSI,

�gaciones en las que un ente público es acreedor de una determinada prestaci6n
pecuniaria que le es debida por otro ente público o por un particular, y que
deriva de un título de Derecho público, puede también acontecer que la norma
positiva sitúe en momentos distintos el nacimiento de la obligación (v.gr.: al
realizarse el presupuesto de hechos previstos en la norma) y el cumplimiento de
la prestación (v.gr.: n época o períodos en 1os que los órgano administratiYOS estén en condiciones de exigir tales prestaciones y de hacer efectivos los
ingresos correspondientes). Bastará considerar que esas paración puede venir
justificada por razones jurídicas, económicas o de pura organización administrativa". Para Sáinz de Bujanda el hecho de que el acto li.guidatorio sea
constitutivo de efectos jurídicos di tintos, entre ellos el de la exigibilidad de
la deuda, de la constitución en mora, de la apertura de un nuevo plazo
de prescripción o de cualesquier otros que el legislador quiera asignar el acto
administrativo de liquidación, pudiendo un acto ser mixto, orno el mismo
Berliri lo reconoce, es decir a la ez declarativo de una obligación pre-existente
y constitutivo de otras obligaciones. Parece ompletamente razona}?le que 'las
obligaciones surgidas ex-lege no sean exigibles desde luego -es decir, desde
que nacen por la realización del presupuesto de hecho previsto en la norma- ,
si la propia ley que las establece decreta que la exigibilidad sea un efecto
jurídica derivado de un ulterior acto administrativo de liquidación o determinación del débito tributario", lo que supone que desde el punto de vista del
momento del cumplimiento de la obligación tributaria "pueden y deben distinguirse dos hi1)Ótesis claramente diferenciadas: a saber: la. Que la obligación
sea exigible desde el instante en que nace, esto , desde el momento en que
se produzca el presupuesto de hecho, y 2a. Que la obligación, ya surgida, no sea
exigible hasta que se produzca el acto liquidatorio. Esta última posibilidad no
es rolo teórica sino que encuentra su respaldo constante en los ordenamientos
positivos, que con manifiesta reiteración sitúa en momentos distintos el nacimiento de la deuda tributaria y u exigibilidad".16
La doctrina anterior tiene aplicación en el Derecho positivo mex-icano ya
eme el Código Fiscal de la Federación, claramente distingue entre nacimiento
; exigibilidad del crédito fiscal (Arts. 17 y 18) , pues mi~~s que,_ ~n
consonancia con la doctrina prevaleciente, como antes lo hemos indicado, 1tua
el nacimiento de la obligación tributaria en el momento en que se realiza el
presupuesto de hecho ("las situaciones jurídicas o de hecho previstas en las
leyes fiscales", para ser textual), dispone que "el crédito fiscal
la obligación
fiscal determinada en cantidad líquida' , con lo que atribuye una diferente
" SÁrNz DB BuJA DA, F., otas, pp. 239, 264, 266 y 267, y en el artículo "El Hecho
Imporüble'', RDF y HP ns. 58 y 59.

796

denominación a la misma relación tributaria en dos momentos distintos "obligación fiscal", en el momento del nacimiento, y 'crédito fiscal", en el r:iomento de su determinación o liquidación, y para cuando se trate de créditos
fiscales que deben ser determinados o liquidados por Ja autoridad administrativa, los hace inexigibles antes de dicha liquidación y de su posterior notificación al deudor aplazando su pago hasta que hayan transcurrido quince
días a partir de que haya sw·tido us efectos la notificación, por lo qu .
tratándo e de obligaciones tributarias que requieren detenninación O liquidación administrativa, se produce el fenómeno observado por Berliri y por Allorio, de que no pueden ser pagados por los deudores antes de la liquidación
aun en el supuesto de que el propio deudor quisiere l1acer dicho pago,
ya que e tá supeditado, o sujeto a una condición y a un plazo, siendo la condición que la autoridad tributaria haua la determinación, y el plazo a que
una ez hetha ea notificada y lranscurran quince días de la fecha en que hayan surtido sus efectos.
Por otra parte, tratándose de obligaciones tributarias que deben ser determinadas o liquidadas por los deudores tributarios y suponiendo desde luego
que lo deudores cuentan con un plazo de veinte días para realizar la determinación. no es sino ha ta el transcurso de dicho plazo cuando los créditos
fiscales previamente liquidados devienen exigible por la autoridad tributaria.
El Tribunal Fiscal d la Federación distinguió lo anterior con mucha cla11~ad desde casi su funda ión, pues en 1937 dictó una resolución en que e
afmnaba que la relación tributaria "tiene diversas etapas que Ja doctrina y la
legislación distinguen con Jaridad etapas que van del nacimiento del crédito
fiscal a su determinación precisa en cantidad líquida y finalmente, a su exigibilidad siendo claramente antijurídico confundir el nacimiento, la determinación en cantidad líquida o ea el accertamento según la expresión de la
doctrina italiana y la ex:igibilidad". (RTFF, no. 12, p. 5985, resoluciÓJl del
11 de diciembre de 1937 ) , y en la sentencia del 13 de enero de 194·1 el Pleno
del Tribuna] sostuvo que en virtud de lo dispuesto por e] rutkttlo 31 del
~ódigo Fiscal y la adopción de la doctrina de Mario Pugliese "procede considerar las consecuencias que la doctrina admite como efecto de la determinación del momento característico en que nace la obligación tributaria como
son las de que, en el dominio de Jos impuestos directos la obligación concreta
del contribuyente de pagar ese tributo surge por una orden de carácter administrativo· pero esa orden tiene únicamente la función de declarar la pretensión
de Ja administra ión financiera y de obligar aJ contribuyente a ejecutarla, ya
que no es constitutiva ni de la obligación del sujeto pasivo, ni de la pretensión
correlativa del Estado, pues éstos ya nacieron anterior y directamente por la

�existencia de las condiciones necesarias y suficientes para el nacimiento de
-, tri'butaria" . (RTFF , esis 1937-1948, pp. 249-250) ·
1a obligac1on

6. Clases de Detervninación
extranEn nues tro Derecho, así como en la mayor parte de las lilegislaciones
·d · ,
·eras pueden señalarse varias clases de determinación o qw acion :
.
J a)' La liquidación que realiza el sujeto pasivo, directo o por a~eudo aJ~º•
, 1 detennina la ley cumpliendo un mandato de ésta, sin la rntervenc16n
~ : a:toridad adminis~ativa. a esta forma de liquidació~ la B~an los tratadistas "autodeterminación" (usada también por el Tnbunal FIScal de la
.
.,
l . t
'vo10-1
Fed ración) "autoimposición" y determmac1on
por e su1e o pasi ·
'
. la auton·dad tn'b u taria, con la colaborab)e La determinación
que realiza
. .
C'1ón del su1· eto pasivo que es considerada en Europa como el procedimie~,to
'
· la cooperac1on
"normal" de determinación,
y que aún puede ser rea li za d a sm
~~~

.

c) La determinación de la base imponible por un acuerdo entre los su1etos
activo y pasivo, llamada "concordato".
7. La determinación de la Obligación Tributaria por el Sujeto Pasivo

En consonancia con el sistema de los impuestos más importantes en nuestro
, (por lo pronto simplemente anotamos los impuestos a la renta y sobre
~a1s
rcantiles') el Código Fiscal de la Federación, en su artículo 80
mgresos me
,
·be
"l
erige como general a este sistema de determinación, cuando prescn qu~ a
determinación y liquidación de los créditos fiscales correspo~den a los su1et~s
pasivos salvo disposición expresa en contrario '. Ello constituye el recon~imiento, de que el Derecho Tributario tiende a ser, cada .vez en mayor mecli a,
un Derecho de las Qb)jgaciones Tributarias.16• 2
•
•
En la determinación de Ja obligación tributaria por el SUJ~to pasivo,. éste
reconoce la existencia de un hecho generador que a él se le atribuye, mediante
,.., El Tribunal Fiscal de la Federación ha usado la expresión "aut~ete~ci6n" '.

"La determinación del crédito fiscal en principio, es he~a por el_ propio contnb~y::,
esto es, autodetermiriación por el sujeto pasivo". Resoluc16n plenana del 13 de noVJe re
de 1968 RTFF 1968, ns. 382-384, p. 160.
. .
.

••-~ Pb-ez

de .Ayala afirma que las funciones esenciales del ~rocedimiento d,e. gestión
son las de cuantificar y hacer líquida la deuda tributaria, es deCtr,_lo~ efectos tlp~cos d~l
procedimiento de gestión no operan tanto en el plano de la declaracr~n de la ~xistencia
Y que
de Ia obli gac1'6n tn'butan'a , cuanto en el de determinación de su conterudo
. matenal
•
'al
·
accesorias
a
la
principal
de
derecho
tnbutano
maten
.
bli
puede generar o gaoones
(Pérez de Ayala, J. L., Derecho Tributario, p. 220).

798

1a aplicación del parámetro correspondiente cuantifica en una suma de dinero
e1 importe de su adeudo, lo comunica a la administración tributaria por medio
de una declaración y paga en la caja recaudadora dicha cantidad de dinero.
Normalmente, si la actividad liquidatoria fue cumplida con exactitud por
el su jeto pasivo, el nacimiento, la determinación y la extinción de la obligación tributaria se cumplirán como una actividad exclusiva del sujeto pasivo,
sin interferencia alguna del sujeto activo. De no haber procedido con apego
a la ley, la autoridad administrativa al revisar la declaración, y al encontrar
inadecuación entre ella y las normas legales aplicables, podrá producir W1
acto rectificatorio, es decir, un acto de determinación por parte de la autoridad tributaria.
Sin embargo, existen algunos autores que niegan el carácter de determinación a clicha actividad liquidatoria del deudor tributario.
Jarach, por ejemplo, sostiene que de la naturaleza misma de la determinación resulta "que es una actividad propia de la autoridad administrativa encargada de ]a tarea de establecer la obligación tributaria" y que "excluimos
de la figura de la determinación lo que algunos autores han denominado
"autodeterminación" y otros "determinación por el sujeto pasivo". En el aspecto positivo significa, además, que la determinación sólo compete a la administración ..... con o sin la colaboración de los contribuyentes o responsables. 17
Por su parte, Berliri, después de señalar la "obvia necesidad11 de la deter.
minación, agrega que es fácil observar que tal determinación cuando es realizada exclusivamente por eJ contribuyente "no tiene ninguna relevancia
jurídica", ya que es una mera "operación mental'' que puede haber sido realizada o no, correcta o incorrectamente, por el contribuyente, y pone el ejemplo
del causante del impuesto del timbre, que sin conocer el impuesto que debe
pagar simplemente adhiere y cancela los timbres que estima conveniente, de
tal suerte que si por casualidad adhirió timbres suficientes no se producirá
ninguna consecuencia, ya que "la única cosa que cuenta es el pago del tributo".18
Nosotros creemos que debe rechazarse dicha doctrina, en primer lugar, porque la sustancia y los pasos de la determinación son los mismos ya sea cuando
la cumple el sujeto pasivo o la realiza la administración y ambas conducen al
mismo resultado. En segundo lugar, porque no puede sostenerse que se trate
de una mera operación mental sin consecuencias o efectos jurídicos, pues si
bien es cierto que no puede haber actos juríclicos en los que no haya interve" JARACH,

D., op. cit., p. 410.

11

A., op. cit., p. 192. En el mismo sentido de operación mentaJ, entre
A. D., I. concetti, p. 291.

B BRLIRJ,

otros,

GIANNINI,

799

�nido la mente, los resultados de esa operación mental, si no son los previstos
u ordenados por la ley producirán efectos jurtdicos para su autor como recargos, sanciones, etc. Además, e obvio que si la determinación es el cumplimiento de un deber establecido por la ley a cargo del sujeto pasivo, apegándose
a instrucciones precisas y detalladas (recuérdese el caso del impuesto al ingreso global de las empresas para los causante mayores), y de que además
expresa la pretensión de que sea reconocida en sus elementos por la autoridad
destinataria, tiene forzosamente que reconocérsele un carácter .iurídico.
La determinación efectuada. por el ujeto pasivo es definitiva y lo hace
responsable por su contenido, sin perjuicio de su revisión y eventual rectificación por parte de la autoridad administrativa.
En la legislación mexicana federal encontramos que ha sido establecido el
sistema de autodeterminación en los siguientes impuestos: sobre la renta sobre
ingresos mercantiles, sobre vehículos propulsados por motores tipo diese! y
por motores acondicionados para uso de gas licuado de petróleo, sobre reventa de aceites, grasas y lubricantes, sobre la sal, sobre tabacos labrados,
sobre cerillos y fó~foros, sobre portes y pasajes, sobre hilados, tejidos y acabados; sobre operaciones de primera mano de anhídrido carbónico sobre compraventa de primera mano de aguas envasadas, sobre consumo de algodón
sobre despepite de algodón en rama, a las empresas que explotan estaciones
de radio y televisión, sobre ingresos por servicios telefónicos sobre envasamiento de bebidas alcohólicas· sobre producción y consumo de cerveza; impuesto sobre azúcar.
En el procedimiento de la determinación por el sujeto pa ivo tiene una
particular relevancia de declaración, por lo que en seguida vamos a ocupamos
de ella.
8. La D eclaración. Concepto y Naturaleza Jurídica

Berliri escribe, que puesto que puede resultar sumamente difícil a la Administración tributaria conocer la realización de los hechos generadores que
en forma múltiple pueden producirse sin su conocimiento, "es lógico que la
ley imponga, sea el deudor del tributo y en algunas circunstancias a terceros,
más o menos relacionados con aquél la obligación de informar a la Administración de la realización del presupuesto de hecho de la entidad de la base
imponible así como de todos los otro elementos necesarios o simplemente
útiles para la aplicaC'ión del tributo, y de comunicarle todos aquellos hechos
y circunstancias que puedan consentirle un más eficaz desarrollo de su función
determina.dora" .10
10

800

BERLIRI,

Para Vanoni, Ja declara ión es 'la comunicaci'
a quien obliga la ley a la adrninis·tra . ,
.b
~n,
'
c10n tn uta.na
presupuesto y los elementos idóneo
..
'
debida".20
s para f1Jar en

.
realizada por el sujeto
d h be
aliza
e a rse re . do el
concreto la prestación

egún Jara.ch "es un acto qu
.6
una obliaación.,, sin eficacia def~ : ~ esd talel sa~r
Voluntad de cumplir
, 1
•
llli ona
e a obhgaoon sustancial" 2ct
G
azzen o a define como "el a.et
l
.
Ja obligación de determinar J
o por e. cual el_ contribuyente debe cumplir
as rentas SUJetas a nnpuest
di
y los elementos relativos a los hechos a !a .
.,
o me ante los datos
supllesto de la obligación tributaria"_2Y
s1tuac10n que constituyen el pre-

Y_!ª

. osotros intentaremos definir la declaración
Jado el problema de su naturaleza .urídica
una vez que hayamos despernen to, es distinta Ja declaración u J
' pues, .orno veremos en un m0crédito iiscaJ de la declar . ,
q e presenta. el SUJeto que autodetermina el
haga e a determinación. acmn que e presenta para que la autoridad tributaria
Podemos sentar como conclusión ad 'tid
declaración es un acto debido t
llll
a por todo los autores que la
, es o es un acto que se ali
. .
de un mandato de la le como lo
'
.
.:e za en cumplinúento
. la Federación 23
y
ha reconocido tamb1en el Tribunal Fiscal de
GAZZERRO, op. cit., p. 39.
Corso, p. 402.
"' GAzZERRo, op. cit., p. 30.
"' En la resolución plenaria el 13 d
.

: ]Citado por
AAACH.,

dice: "En tanto estuvo en v.igor la L e ;o,111;mbre de 1968, Juicio 52/ 69/1906/67, se
Decreto de 28 de di . rnb
d
ey e mpuesto sobre la Renta de 1954 hasta el
ae re e 1961' las declaraciones d 1
puesto sujetas al estudio de las autoridad h
d .
e os causantes de este im.,
es acen anas y a la califica ·, d 1
.
califi canon que significaba que la de 1
., d I
c1on e as Dllsmas,
.d
e
aracion
e
os
causantes
era
.
1
5imp emente 11n acto
d e bi o de colaboración de los
•
mismos con las Autoridades H
d .
mente quedaban sujetas al control d 1
.
.
acen arias, que no sola.
e as m1smas smo que er
· 1
respectiva para que eJ impuesto q ed
d
. '
a necesana a resolución
ridades pues eran e"stas a q . u ara eterminado y liquidado por las propias automenes con-espondía
I
é .
Código Fiscal de la Federación dicha d t
.
-~º os t rnunos del artículo 77 del
liquidación del impuesto, su fijación en ecae.;;;;;;;_~c1~n,uiformula~ión de las ba.~~ para la
cales autónomos a que se aludía en el arfi' 1 79 qd lda, .º bien a los organismos f.is.
· •
cu O
e mismo Código
E
·
q ue f ue susutwdo
por Decreto de 28 di . b d
. . . te sistema
artículo 203 de la Ley en el sentid
re e 19_61, que modificó entre otros. 1
o e que, a partu de esta fecha la d lara . ,
presenta da por el causa ntc constituir' el
li .
,
ec blic1on
., d
ta
cump miento por parte d 'I d J
cmn e paga1· el impuesto .sobre la ren ta sien
. do el causante
'
a
· e e ' e · a •o• gacorrespondía la dete1mi11aci6~ .., 1·q
·¿ '. , d l
quie11, en pnnc1p10, le
I u1 ac1011
·• J
e Impue t
que la declaración debía ser objeto sim lem
d
. : o a JU cargo ,· de tal suerte
lo que significa que ya la autoridad
;e::vi~ón po.r ~rte de la autoridad,
de ]as declaraciones p~entadas por I
trih
~ cxammar todas Y cada una
caci6n que analizara exhaustivamente ; ~ uyendte Y dicta~ una resofación o califios
erentes atas consrgnados en aquella decla-

/1em

n: te;:t~

A., op. cit. p. 203.

801

�Algunos tributarist.as han querido ver en el conteni~o de l~, declaración
una confesión extrajudicial, en cuanto que los datos o mfonnac10~ que pr~porciona el declarante pueden ser usados en su contra poP la -~ulond~ a~1nistrativa. Sin embargo, entre Ja declaración y la confes1on extrajudicial
pueden señalarse las siguientes diferencias:
.
.
a} La confesión es un acto voluntario que requiere el animus conftde11dt;
la declaración, en cambio, es un acto obligatorio.
b) La confesión es por principio general "contra se"; la dec~ación, por
el contrario es un acto 'pro se" en uanto que el declarante afirma la ~eracidad de ella y pretende que sea reconocida y aceptada por la autondad
destinataria.
c) La confesión opera en el ámbito del proceso (civil) ; en ella no ~ co~cebible el error de derecho; la declaración, en cambio, opera en el ambito
administrativo y admite tanto el error de hecho como el error de derecho Y
las consecuentes rectificaciones.
d) La confesión tiene el carácter y la función de prueba; la ded~ción
tiene por el contrario un carácter obligacionario y sólo puede convertirse en
prueba en un momento O etapa posterior del procedimiento, esto es, cuando
se tramita el proceso contencioso-administrativo.
e) El objeto de la confesión es un hecho que el confesante decla1_a haberse
0 no realizado según determinada modalidad, mientras que el obJeto de la
declaración so~ apreciaciones, esto es, valuaciones sobre elementos objetivos. 23 • 1
f) La función de la confesión es constituir una prueba legal plena, mientras que el de la declaración es comunicar a la Administració~ ~ibutaria _q~e
una obligación fiscal ha nacido y poner en movimiento la acb.VJdad admuustrativa que puede conducir a la determinación de esa obligación.
g) En el procedimiento tributario, dominado por el principio inqu~i~~o,
tanto la confesión como la declaración valen como simples elementos de Ju1cro,
liberalmente apreciables por la autoridad, de donde la contrapo~~ón entre
declaración y confesión deviene, en gran parte, irrelevante, (Berlín) .
Así lo ha reconocido el Tribunal Fiscal de la Federación, pues en forma
ración para determinar en su totalidad el crédito fiscal a cargo del contríb11yente,_ sino
que las mismas autoridades solamente estaban facultadas para revisar esas ~~~laraciones,
y en caso de encontrar misi6n del impuesto requerir el p~go de la omis'.on Y en su
caso de las sanciones procedentes, lo que ponía a la autondad en la apntu~ de que
no ~viere que estudiar ya íntegramente la situación del contribuyente, sino de ir formu•
)ando liquidaciones a medida que, por nuevos datos obtenidos por ella. y que . mfluye~an
en la determinación de la verdadera base del tributo, aparecieran diferenaas de ID1·
puestos omitido~" (RTFF, ns. 382 a 384, 1968, pp. 157-158) .
"·' BERLIR1,

802

A., op. cit., p. 195.

expresa sostuvo que la declaración "no constituye una onfesión sino un documento sujeto a revisión y control de las autoridades hacendarias que éstas
deben verificar en su exactitud". (RTFF, n. 13, p. 330).
También existen discrepancias entre los tributaristas extranjeros, en cuanto
a si el contenido de la declaración es de ciencia, o de voluntad, 0 de ambos.
Gazzerro sostiene que la declaración "no puede considerarse como una simple omunicación de datos a la Administración tributaria o una declaración
de ciencia porque en ella el declarante pone un bien preciso requerimiento a
la autoridad, requerimiento limitador del poder-deber de imperio de ésta, al
menos mientras no se encuentren elementos inatendibles ... el contribuyente,
cumpliendo la obligación legalmente establecida, delimitando así los limites
de acción del destinatario . . . no se limita a comunkar ni admitir datos ...
poniendo en acto la manifiesta voluntad de que el destinatario no pueda divergir, sin prueba en contrario de los elementos deducidos y probados" ... por
lo que constituye un requerimiento tendiente a constituir una determinación.
Agrega Gazzerro que "es una declaración de voluntad, no de ciencia, que
quiere que los elementos inciertos de la obligación tributaria sean determinados con los criterios y en la medicla indicados en la declaración y contiene un
vínculo para la Administración que deriva de la voluntad de la ley, la que
tomará el juicio expresa.do en la declaración como base de la determinación
'
salvo prueba de lo contrario". 2"
Esta pretensión y sus consecuencias fueron admitidas por el Tribunal Fiscal
de la Federación cuando resolvió que "únicamente pueden emitir (las autoridades determinadoras) resoluciones (calificaciones) que se aparten de lo datos
declarados, cuando los causantes no comprueben los contenidos en su declaraciones o éstas no se ajusten a los requisitos establecidos por la ley, ya que la
base primera que fija para determinar el monto del impue to está constituida
por la propia declaración del causante". (RTFF, o. 8, p. 3630) .
Efectivamente, toda declaración contiene cuando menos el reconocimiento
de la producción del hecho generador y la expresión de los datos necesaii o.
para cuantificar la deuda tributaria que se pretende sean aceptados por Ja
autoridad. Otras declara iones van más allá, puesto que contienen también
la determinación en cantidad líquida de esa deuda; todas además implican la
voluntad de pagar 1a presta ión. Por tanto, la declaración no tiene un contenido meramente informativo, sino la pretensión de que la Autoridad destinataria acepte como verdaderos los datos de la declaración, y en algunos caso
la misma liquidación de la deuda tributaria. En esas condiciones, es obvio
que Ja declaración tiene no sólo un contenido de ciencia que nadie puede
poner en duda sino que también es una declaración de voluntad. Al afirmar
" GAZZERRO,

op. cit., pp. 40--41, 43, 51-53

803

�lo anterior discrepamos de la mayoría de los auto1·es y rectificamos la opjnión
expresada anteriormente en relación con la naturaleza de la declaración tributaria.
Por otra parte, cuando corresponde al sujeto pasivo la determinación de la
deuda tributaria, es evid nte que el acto jurídico de la determinación se contiene en la declaración y por medio de ella se comunica a la Autoridad tribw.
taria1 con la antes mencionada pretensión de que sea reconocida o aceptada
por la utoridad.
Dicha pretensión tiene un efecto vinc-.ulativo para la Autoridad tributaria,
pues ésta, como destinataria no puede divergir~ sin prueba en contral'io, de
los elementos deducidos y probados en la declaración y los libtos y documentos
que la soportan. En la declaración con determinación, como dice Ga7.zerro,
''Ja actividad de la Administración está inicialmente enderezada al control de
la atendibilidad y complete:z. de los datos de la denuncia, para acpgerlos si
son exactos, para rectificarlos singular y específicamente en la hipótesis de
la determinación analítica o para desatenderlos totalmente y proceder aliunde
a la determinación de los valores imposibles donde sea el caso de ]a determinación sintética ( o de oficio) .21;
El mencionado autor llega a afirmar que mientras que por lo que se refiere
a la relación sustantiva el contribuyente tiene la calidad de sujeto pasivo, en
la relación procedimental de la declaración, se invierte la po ición del deudor
para asumir la calidad de actor.
La declaración es el punto de partida, el inicio de las relaciones jurídicas
que se crean entre el su jeto pasivo y la Administración. En esto concuerdan,
entre otros, Gazzerro e lngrosso.26
La jurisprudencia del Tribunal Fiscal de la Federación sostiene que ' la declaración del contribuyente, hecha dentrq de los plazo y en las formas oficial
se presume sincera, aun cuando está sujeta al control de la admini tración"
lo que robustece lo afirmado en los párrafos anteiior ,27 así como que para
destruir e a presunción la Autoridad detenninadora "está obligada a comprobar que para modificarla ha contado con elementos racional de convicción".
(RTFF o. 7, p. 2809, 1937).
Cuando las declaraciones se. ajustan a la contabilidad del cau ante y ella
se ha llevado correctamente, el Tribunal ha sostenido que la autoridad necesita
destruir uando menos con signos externos o con apreciación de datos objetivos
" GAzZERllO, op.
"' GAZZERRO, op.
"' .Resolución del
1962, visible en la
301-312, pp. 32-63.

804

cil., p. 11.
cit., p. 24, quien además cita a Ingrosso afirmando Ja misma tesis.
Pleno del Tribunal Fiscal de la Federación de 22 de agosto de
Revista del Tribunal Fiscal, ejemplar corre.,pondicnte a los os.

que demuestren, siquiera presuncionalmente, la inexact1.tud dy los ingresos
d
(R
grava os.
TFF o. 8, p. 3304) .
consecuencia
. la declaración como el
tComo
. 'di
. de lo anterior' podemos defmir
a: o J~ ~ del SUJeto pasivo de la relación tributaria cuyo contenido es la
comurucac10n
de la pro ducoon
· r de un hecho generador de un crédito tribu
.
.
tano mediante los ~atos y elementos relevantes para su determinación
algunos casos, ademas, de la determinación .
.
, .
. y en
con la pretens·ó
d
rmsma de dicho cred,to tr1butarío,
J n, en to o caso de que Ja Aut
.d d 'b
como áli"d .1: h li · . ,
'
on ª tn utaria reconozca
v
a wc a qtndacion.
9, R eacción del Destinatario de la Deelaracion
.,
La declaración es el punto de par~•d a, 1a IJ.ave para el inicio de las relaciones
jurídicas
que se crean entre el suJeto pasivo y la Administra. . , E
concuerdan todos los tratadistas.
cion. n .esto
La declaración se presenta a 1a auton•c1ad tributaria con alguna de las
siguientes finalidades:
a)_ Para que la autoridad practique la liquidación
1
.
reqweren determinación administrativa '
' en _os tr~buto que
debe verificar la exactitud de ] d
·. En este caso, la autondad liquidadora
enerador ,
a enuncia en cuanto a la producción del hecl10
g
, as1 como 1os_ datos de valoración proporcionados en la declaraci6
Y con base en ellos, s1 los encuentra
.
.
n,
de la deuda tributa .
. . . ~orrectos, prncede a 1a determmación
la misma. Si los dat:: s~ a _su n~~1cac1on al deudor para que haga el pago de
ridad li 'd d
n_ msufic1entes o no le pareceJl corre&lt;"tos, debe la autoqm a ora requenr ma O inf
•,
1
investigar los hechos directame:t:. ormac1on a declarante o a terceros o
b) Cuando se trate de decl
·
minación, puede darse una alter:::~:.es en que se contenga una autodeterU na pos1'b'li
I dad, Ja más f rec-uente en la le111~Ja . ,
.
vigente en M' .
a1
o- cion extran1era, y todavía
tributos~ es que Ja autondad
·
deba
d exico para. . ,gunos
.,
administrativa
proce er a la verif1cac10n del contenido de la declaración En el . ,
con la legislación italiana
.
•
r ac1on
tribu .
.
, por e1emplo, Gazzerro explica que la utoridad
tana debe realizar el control de la decla . ,
1
'
.
examin
· ¡ d l
.,
rac.10n, e cual ' con , te en
ar SI a ec arac1on es verdadera como lo afinn
I
.
~onde la dedaraóón mmltare mfilnce,a, donde los datos
ren eaertos como
que
'd el contribuyente lo ha afirmado Y requen'do f onnalmentean reconoCI os, se procede a la rectificación" con lo q ue se prod uce,

:;,::tn::::~

805

�A) A

frente a la autodeterminación del causante una detenninación por parte de
la administración. 2 1.1
hora bien en la rectificación, se t.oma como punto de ~arrida Y ba.,;e la
declaración presentada, y la actividad administrativa se o_nenta prevalen::~
mente al control de los elementos contenidos en la denuncia. En el _caso q
contemplamos, el procedimiento de determinación, con su necesa~- cons~cuencia de admisión o rectificación se le ha llamado, en el ~recho 1 nb~tano
·
«
·, ,, y fue el sistema que estuvo_ en vigor en matena de
Mexicano:
caJif"1cac1on
impuestos a la renta desde el año de 1925 hasta el ano de 1962.
"bilidad menos frecuente consiste en no imponer a la autoridad
L
a otra P051
'
.
'
·,
•
•
Jemente otoradministrativa ]a obligación de revtSar la declarac1on, smo s~p
converuente, dentro de
dere ho potestatl·vo, para que si lo considera
1
gareun
.,
· d
un período que la ley señale, revise Ja declaracion, con la onsecuencia e que
pueda aprobarla, modificarla o rectificarla o de plano rechazarla para pr~ceder
·
· , , timativa" como se le llama en el Derecho MeXIcano,
a la d etennmac1on es
,
h Italian
d
o inducti a o sintética, como se le denomina en el Derec o
o, o e
''oficio" en otros si temas tributarios.
partir &lt;le 1962 el legislador estableció este sistema para los impue~tos ~
la renta y en la Ley vigente quedó consagrado en su artículo 15. La i~ev1·
del impuesto sobre mgred d omo norma general, de las decJara
s1'bT
11 a , c
. c1ones
.,
1947
1
sos mercantiles quedó establecida desde su unp anta ion, en
· .
L
ti .dad revisora de la administración es una actividad parcial.mente
a ac VI
•
--d' J ch- también la autoexterna "porque, como cualqmer acreedor
ice ara , ,
d
.
·
t
ridad administrativa puede verif1car m emamen te , a traves de un proceso e
examen de las declaraciones juradas, de los doc~entos en su poder, la forma

en que fue satisfecha, tal como la ley lo pr cnbe.
. .
.
. _.
"Esta actividad no necesita manifestarse en act?5_ adm!mstrattvos dirigidos
a los ciudadanos. simplemente, puede s r una acttV1dad mterna de los organismos o de las oficinas del acreedor para verificar el pago, exact~ente como
' cter comercial cuando emite una factura y recibe el pago,
una empresa d e cara
'
•
·f h
roced a omprobar si , ste corresponde a lo factur~~o, si ha sido ~t,s ec
:xactamente el importe, después de lo cual esta acttVldad no nec~1ta
· gun' acto dirigido a la persona del deudor. Lo rmsmo pue e
f
estarse con run
dif
· d 1 mayor
·
n la autoridad administrativa, con la so1a
erenc1a e a
ocumr co
.
tr dif
tes ofi
coro lej-idad de las tareas y de la división ~e l~s ID1s~as en e
eren
. p
sm· necesidad de que esa fiscahzac16n de luego lugar a un acto
cmas, . . .
. .
f cal " 2s
formal administrativo de determinación de las obhga.crones 1S es ·

?

rruu;-

.,_, ÜAZZERRO,
:s

JARACH, D •

op. cit., p. 36.
Corso, la. edición, vol I, p. 304.

QUIÉN CORRESPONDA PRESENTARLA

La obligación de presentar la declaración incumbe normalmente el sujeto
pasivo (como por ejemplo en el impuesto sobre la renta o en el impuesto sobre
ingresos mercantiles}; pero en los casos en que hay deudores por adeudo ajeno
puede recaer también sobre el responsable ( como es el caso de las instituciones
fiduciarias que de acuerdo con la Ley del Impuesto sobre la Renta, art. U,
son solidariamente responsables con los causantes con quienes operen por la
presentación de los avisos, declaraciones r manifestaciones del referido impuesto) o de los representantes en el país de contribuyentes extranjeros, según el
Art. 6 de dicho Ordenamiento, o exclusivamente sobre el responsable ( como
es el caso de los notarios públicos, quienes deben presentar la "nota del timbre relativa a las escrituras que protocolicen) ; en tanto que en los casos de
sustitución corresponde solamente al sustituto y no al sujeto pasivo, debido
a que el primero ocupa el puesto del segundo en toda la relación tributaria
( como es el caso del patrón, quien es el sujeto pasivo sustituto en relación
con el impuesto sobre los productos del trabajo, según el Art. 88 de la Ley
de Impuestos sobre la Renta) .
La obligación de presentar declaraciones, cuando se trate de causantes eventuales, debe hacerse cuando se ha producido el hecho generador y existe un
crédito fiscal a pagar; cuando se trate de causantes habituales, generalmente
las leyes imponen el deber de hacer la presentación aun cuando no haya
pre tación de pagar, y en algunos casos aun los causantes exentos deben presentar declaraciones aunque no haya pago alguno que hacer. Cuando haya
varios coobligados, el cumplimiento de la presentación por uno de ellos libera
a los demás ( como es el caso de uno de los coherederos) . Las declaraciones
deben ser firmadas por el causante misnio o por su representante legal, cuando
la ley exige la forma escrita.

B}

FORMALIDADES

La declaración puede ser formal o no formal· según que la l y prescriba
o no la forma en que debe hacerse, como ocurre cuando la autoridad administrativa prescribe determinado formularios. Puede ser verbal o escrita, predominando esta última fom1a. Debe contener todos los elementos necesarios
para que pueda realizarse la determinación o pueda verificarse si fue hecha
en forma legal por el declarante. La incompletez puede ocasionar que 1a situación administrativa exija la presentación de una nueva declaración, o que
se suplan las omisiones, o puede equivaler a una falta de presentación de 1a
declaración según lo prescriba la ley. (CFF, art. 96).

807

�C)

10. La Determinación de la Obligación Tributaria

PLAZO DE PRESENTACIÓN

por la Administración
Por lo que se refiere a los plazos dentro de los cuales debe ser p~~enta:a
la declaración las disposiciones de las leyes tributarias son muy vana as. b n
'
so
re
tributos periódicos
generalmente son mensua1es (como en el llllpuesto
1
) El
;.,gresos mercantil~) o anuales ( como en el .impuesto 5?b~ a renlta . 1·
.....,
• e1 de 15 d'Jas 51gwentes a a rea 1CFF {a1t. 96) establece en forma supletoria
zación del hecho de que se trate.

D ) LucAR

DE PREsENTAC!ÓN

Las declaraciones deben ser presentad as, por 1o que toca a los . tribW1ales
unscri f ales en la Oficina Federal de Hacienda que conesponda a la erre . , p
C~o'n d~I causante. A veces las leyes tributarias autorizan su preselntac1f~n. en
1
.
. ..:tu..~ones bancarias. En los unpuestos
estatal es se p resentan en as o temas
.
msu ..,,_
.
1
le de renta Los tm. .pal de la Tesorería o en las recaudaetones oca
.
prmet es . .· ales se declaran en las tesorerías municipales o en sus delepuestos murucip
gaciones. ( CFF art. 96) ·

E)

SECRETO

E la legislación tr-ibutaria no existe una disposi· ·'
ion general que establezca
n
· es· Sólo en materia de impuesto sobre la renta,
el secreto
de 1as d ec1aracion
d · la
.
a
(Art
15
)
dispone
que
el
personal
que
intervenga
en
los
iverh
l
ey respec v
·
.
bli do a guardar
sos trámites relativos a la aplicación del unpuesto está O ga
. .
d
.
te
a
las·
declaraciones
y
datos
sumuustra
os
1
absoluta reserva en o concermen
.

Algunos tratadistas, como Blumenstcin en Suiza, Gfannini e fngrosso en
Italia, Giuliani Fonrouge en Argentina, distinguen dos variantes del procedimiento de determinación•2s.1 por la autoridad tributaria, seg{m que en el procedimiento tenga participación o cooperación el deudor tributario, en cuyo
caso la llaman "detemúnación mixta", o que la autor-idad realice la determinación, sin el concurso del contribuyente, en cuyo caso la llaman 'determinación de oíicio".

Así, por ejemplo, Blumenstein afirma que "en el procedimiento de determinación mixta, a la indagación y a la determinación del crédito tributario
cooperan conjuntamente el contribuyente, o las personas que obran por él,
por un lado, y el órgano oficiª1 por el otro.2 '
Ingrosso escribe que 'por vía de la declaración de lo créditos el sujeto
colabora con la Administración tributaria a la declaración del impuesto, y
así cumple con un deber que le impone Ja ley.ªº

Giannini enseña que existen tres diversos tipos de determinación, según que
ella esté realizada: a ) por el mismo deudor sin la intervención de la autoridad financiera; b} por la autoridad financiera sin la cooperación del deudor; e) por la autoridad financiera con la cooperación del deudor" 81 y que
el tercero es el procedimiento normal de determinación.

J

r los causantes o por terceros con ellos relacionados. Dicha. resei:va no
po
• . trarse datos a los func1onar1os end l s casos en que d eben sumlIUS
compren e o
d . .
..
de la defensa de los intereses fiscales a las
:!:!:d!e

j~di:i:::n;::::

de orden penal y a los tribunales competentes

que conozcan de pensiones alimentarias.

F)

RECTIFICACIONES A LA DECLARATORIA

En principio el declarante puede rectificar por medio de una d~laraci~n
.
, 1
otra forma las afirmaciones o datos contem os en a
postenor o en a guna
'
0 deliberadamente fueron inexactas.
declaración, si fueron fruto de un errobr l Renta (Art 9) y la del Impuesto
Al
leyes como la del Impuesto so re a
.
gunasln
'
cantiles
regulan
la
rectilicabilidad
de
la declaraciones.
1
sobre
gresos
er

1

Pétez de Ayala sostiene que la determinación por la autoridad tributaria constituye un procedimiento técnicamente por las siguientes razones: a ) Existe una pluralidad de actos; b) Cada uno de los actos que se consigna n en el procedimiento conserva
íntegra su individualidad; c) La conexión entre los dive01os actos radica en la unidad
de efectos jurídicos. d ) Todos los actos que integran el proceso están vinculados entre
s1 de tal modo que cada uno supone el anterior y presupone el posterior y el último
exige o requiere la serie entera ; e) El procedimiento administrativo (en cuanto concepto puramente formal ) es una sucesión de actos y de tiempos, es un especial modo
de sucesión, un orden o forma de proceder· f ) Es el cauce formal para la realización de las funciones administrativas; g) Culmina en un acto adrninistrativo1 negocio
jurídico unilateral y definitivo. (Pérez de Ayala, José Luis, Derecho Tributario. En
Derecho Financiero, Madrid, 1968) .
~ -

'" BLoMENSTBIN ,

'" L

GROSso,

Sistema, p. 333.
p. 294.

op. cit.,

11
GtANNINI, A. D., I. concetti, p. 290. En Jas Instituciones, Giannini da coma
ejemplo de la determinación del deudor el caso del impuesto sobre rentas que se recauda

�Giuliani Fonrouge señala también tres tipo de determinación: ''a) la que
realiza el deudor o responsable en forma espontánea (impropia e innecesariamente llamada 'autodeterminación') y que denominamos determinación por
el sujeto pasivo; b) la efectuada motu proprio por la administración sin cooperación del sujeto pasivo o determinación de oficio; c) la determinación realizada por la administración con la colaboración del sujeto pasivo o determinación mixta, que puede considerarse como una combinación de los sistemas
anteriores' .32
En ocasión anterior nos adherimos a la clasificación tripartita e inclúsive
le agregamos como una cuarta "el concordato' , en que la determinación se
produce al través de una especie de acuerdo entre la Administración y el
contribuyente, o orno una adhesión de éste a la determinación propuesta por
aquél.
Sin embargo ( y a reserva de discutir posteriormente la existencia jurídica
y naturaleza del concordato tributario), debemos rectificar nuestra opinión,
para sostener que no existe distinción sustancial entre la determinación llamada
"mixta" que es aquella que se inicia con la declaración del contribuyente y la
realizada por el su jeto activo sólo. En efecto en ambos casos la deternñnación es realizada como un acto jurídico administrativo unilateral del
sujeto activo de la relación tributaria, de suerte que con el tipo de determinación con la que realmente existe una sustancial diferencia es con la determinación hecha por el sujeto pasivo sólo, o autodeterminación. Los caso de
determinación de "oficio'', o por la Administración sin la cooperación del sujeto pasivo, o son consecuencia de una revisión de la declaración, o son casos
anómalos en que las Autoridades Tributarias, por omisión de la declaración
o por graves anomalías en la conducta del contribuyente, carencia de contabilidad y de libros, etc., indaga por sí misma los elementos del hecho generador y determina el crédito fiscal. Lo fundamental, como antes decíamos,
es que se trata de una determinación hecha por la Administración fiscal, siendo
lo normal que para ello cuente con la cooperación del contribuyente y lo
anormal que no cuente o que tenga que prescindir de ella. Por otra parte,
debemos prevenir contra la confusión que a veces ocurre entre muchos tratadistas de identificar la determinación por la Administración sola, o determinación de "oficio" con la determinación estimativa, es decir, la determinación basada fundamentalmente en presunciones. La determinación estimativa
por el sistema de retención directa, en el que, como es sabido, el Estado al tiempo que
paga a un acreedor suyo una suma constitutiva de renta sujeta al tributo, retiene la
cuota impositiva. El mismo ejemplo demuestra la poca utilidad de la distinción doctrinal entre impuestos que el sujeto activo determina o no con la cooperación "del deudor.
:11

GrULihNl FoNRO\JOE,

op. cit.,

n.

236.

sintética
. t .,
..
.
d t
. es. ,siempre hecha por la Adm.ln.tS
rac1on Tnbutana
pero no toda
q:e~:11::c;: :::ªe!or ella es determinación basada en pr~sunciones, sino
debe ser sobre base cier~~ la ley expresamente lo autoriza, la determinación

En el Derecho Tributari E
.
.
1 d
Tributaria continúa siendoº elu:~::do am;ste=a~1ón por la Administración
cada día el sistema de autodete . . , E ,a o, aunque cobra terreno,
nnmac1on. n este contin t t
Estados Unidos de Am' •
·
en e, anto en los
enea como en los países latin
.
h
el primer Jugar al sistema de autodeterminación.
oamencanos, a cedido
En México, todavía el Códi p· l d
tícnlo 77 establecía como sist!:a JSca ale lala dFedera:ión __de 1938, en su ar.,
.
gener
. etermmac1on por 1 Ad . .
trac1on, sm hacer siquier·a al us1on
. , a la determin · ,
lllllllS1 .a
aunque algunas leyes tributarias lo to
a~1on ~or e SUJ~to pasivo,
Fiscal que "la determinación d I ~dib~. Disporua el anterior Código
li .
e os ere tos fiscales y de la b
q111dación; su fijación en cantidad ü u.ida.
s ,ases para su
ta:ría de Hacienda y Crédito Público laq
_Y ·_- .c?rrespondera a la Secreducto de sus dependencias y de los o~ a ~ue e_ie~c1tara esa~ funciones por conseñalen'.
g rusmos fiscales autónomos que las leye
Por el contrario, el Código Fiscal en vi .
en su artícuJo 80 t .
•d
.
establece como regla general,
' e s1stem.a e determmac1ón por los su. t
.
blece que se necesita "d"
.. ,
Je: os pasivos y esta.,
.
.spo 1c10n expresa en contrario, para ue la dete .
nacr~n _se reali_ce por el sujeto activo de la relación tributari:.
rrrn-

?ºI

s1~srn~ s1 se examinan las leyes tributarias que utiliz
l .
determmac1ón 'mud:a" se p d ., d
.
raD e SJStema de
menor importancia financier: Ia a vertir que son en menor número y de

~:7

Actualmente podemos identificar e.
lifi .
butaria federal como impuestos que
.;allvamente en la legislación tri.
qm an por determinación mixta l
1~puesto sucesorio ( aunque su vigencia está su endi
.
: e
tltuye un buen ejemplo de este sistema de dete~ació!~' subre~Ia~ón consleros, sobre consumo de gas lin
I b
1
' so ,re un os petroO
h
a, a enzo , totuol y naftas d
l · , d
~ª•. sobre explotación forestal, sobre producción e introd ~, a ~wtran , e
electnca, sobre uso de
d
.
uccion e energ1a
motriz. sobre la mi ~~as I e p~op1ed~d nacional en la producción de fuerza
'
nena a as mdustnas de alcohol y
di
explotación pesquera.
aguar ente; y sobre
En términos generales, este procedimiento de dete . . ,
da ración del su·
·
.
.,
rmmacmn supone Ja dela veracidad d¡t:!::~~ l:t,!ag;alon p~~ palrte de la ~utoridad acerca de
.
ec arac1on, a valoración de l
b
po.rporc1onada por el declaran
a1l
.
as prue as
del acto liquidatorio y la audi:Ja alega~ast por _la autoridad la producción
,.
SUJe o pasivo.

�Gazzerro, recientemente, ha puesto en dada el carácter colaboracionístico
de este sistema, calificando a la construcción como 'fuera de la realidad," pues
los motivos que inducen al sujeto pasivo a presentar la declaración son los de
no incurrir en sanciones y en poder resistir a una eventual rectific~ción de la
autoridad fiscal. 113
La Autoridad administrativa al hacer la determinación puede .actuar so-

lre wia base cierta o sobre una base presunta.

a) La Determinación co11 base Cierta

En tesis jw-isprudencial, la upreroa Corte de Justicia expresó que ' dos son
los métodos que se han seguido para fijar la capacidad tributaria d los causa.ntes. uno es el llamado de "comprobación directa"· y el otro el llamado
"indiciario". En el primero se investiga directamente la aptitud tr,i butaria
del causante, y por el segundo, ésta se investiga por los medios o signos
externos del su jeto del impuesto para así, presuntivamente, determinar su
citada capacidad; más en ambos casos, la averiguación y fijación de la carga
del contribuyente debe hacerse en términos de legalidad por estar proscrito,
desde luego, en el régimen del derecho actual, cualquier acto arbitrario. Esos
principios son adoptados por nuestra Constitución en cuanto a que el impuesto, según la Ley Fundamental, debe tener la 11ota de "proporcionalidad"
y por lo que atañe a la Ley del Impuesto sobre la Renta. . . se advierte &lt;1ue el
método adoptado en términos generales es el primero de los mencionados,
es decir, el de ''comprobación directa", que se realiza mediante las manifestaciones o declaraciones de los causantes, y sólo en rebeldía o en insuficiencia
de los datos propor-cionados en aquéllas, es, como un segundo término se
autoriza dentro de las condiciones que fija la Ley y el Reglamento en relación
con el artículo 16 Constitucional el empleo del segundo de los método indicados llamado "indiciario". (Infonne del Presidente de la SCJ año 194-7,
pp. 67-69.
Por su parte Giuliani Fonrouge explica que "hay determinación con base
cierta cuando la administración fiscal dispone de todos los antecedentes relacionados con el presupuesto de hecho, no sólo en cuanto a su efectividad, sino
a la magnitud económica de las circunstancias comprendidas en él; en una
palabra, cuando el fisco conoce con certeza el hecho y valores imponibles.
Los elementos informativos pueden haberle llegado por conducto del propio
deudor o del responsable ( declaración jurada) o de terceros ( declaración jurada o simple información), o bien por acción directa de ia administración

(investigación y fiscalización)
"directa y . rta" d la
. y .por supuesto, deben pennitir la apreciación
Cie
e
materia unponible. de 10
.
sería presuntiva''.3'
'
contrano, la determinación
La determinación sobre base cierta es la re la. El
.
.
sentar u declaracio' n f d , d l
.
g
suJeto pasivo debe preun an o a en los libros
· tr
nes, etcétera, que la ley reguladora d 1 .
' reg!S os, me iciones, valuacioblecido.
e nnpuesto de que se trate haya esta-

a· .

"La autoridad fiscal que desee controlar la d la . ,
.
.
Gazzerro-- . . , l
.
ec raCion que recibe --dice
, illVltara a contribuyente para que
•
sostenga los dat~s y los elementos reportados en Jap;:~::::: l;i p~eb~}bue
yente no s adhiere a la invi . , la
.,
.
.
e eonw., u1
, .
,
tacion,
declaracmn evidentemente sólo tendr'
as caractenshcas extrmsecas formales de la
liti .d d
USlanciales (
ana c1 a , pero no las que son
que son por supuesto, las que más cuentan) E
rd d
dato~ y los _elementos expuestos en esa declaración no estando s:C:~da ' los
)a mas mlllllila fuerza p b t .
'
os por
ro a ona, no pueden lógicamente constituir el f d
me: de una. verdadera imposición analítica. Por tanto el ente impo:¡toae_n
eventualidad, deberá estar exonerado de la obliga . : d f d
:•
ticamente la
tif ·, E
cton e un ar anal.í.
rec 1cac1on. n el caso por el contrario, en que el contribuyente
~roiorCJ~ne las prue~as, y !as proporcione para todos los elementos de la
ec aracmn,
se . tendra Ja CXJStencia de Wla declarac"
- d a por las
b
mn acompaua
prue
as
requendas
por
la
autoridad
fiscal
tas
1
..
in
J
· i es , as pruebas, se manifiestan
~omp etas, o no correspondientes a la realidad o en algun f
sansf t ·
·
,
a orma no son
ac onas~ moti o por el cual la Administra . , fi
.
.
de no
l d 1 .
c1on nanc,era retiene el poder
.' d 1
b · aceptar a bec. arac,ón, debe proceder a la rectificacmn
e a 1Ill. ma E
o ~~ q~e -con ase en la sistemática de la carga probator,i_a- la dete1:mi
nac1on fiscal deberá contener las precisiones analíticas con base en l
l se desatiendan las
b
•
as cua es
1 1
prue as proporcionadas por el contribu)'ente para sostener
os e ementos expuestos en la declaración. E11 nuestra . . ,
.
prue~a pr~porcionada por el contribuyente, y no enc~~;r1:dan, ~da~a cualqrnerl·
1 onea por e
en te nn
t
db
pos.i or se e e o~oner una prevalente para que diciéndolo con las

ª

s· ,

~~::~

~, ~! ley, se motive o funde anaülicamente la corrección de 1a cifra

b) La Determinación con base presunta o estimatiua
Debemos. desde l~ego indicar, que este sistema es excepcional
ue
.
tanto, el suJeto pasivo debe presentar su declaraci,on con 1os d atosy que
q conpor
,, G

» GAZZERRO,

op. cit.,
op. cit., p. 126.

IULI.A."'11 FoNROIJOE,

.. GAZZERRO,

D.

23-9 .

op. cit., pp. 8 y 89-90.

813

812

�.
1a
toridad administrativa, al revisar
&lt;luzcan a ~a det:rmin.ac1!n ver~¡ a o::ener del propio contribuyente de
Ja declaraaon, está ob~ga ~ ~ .
. d
los datos que permitan una
d
propia actividad mvesaga ora,
realiza
terceros, o e su
d l trib to y la determinación que
adecuación real entre el presupuesto e
u
, a de r;ectificación.
• dh
en v1
.
sible
para
la
autonda
acer
. t n ocasiones en que no es po
b
Sin em argo, exis e
.
1 contribuyente no declare, o
la determinación sobre la base cierta, pordque e tos o libros que los apoyen,
d
· nar los datos y ocumen
porque no pue a proporcro
"dad de ue la autoridad haga una determinay entonces se presenta la neces1.
. q
tar ' basada fundamentalmente en
.
. tética o estrrnahva, y es a
.
ción deducbva, o sm
,
. .,
timativa es la última nátto
.
Para
Hensel
la
detenmnacron
es
presunciones.

fisci.
odemos señalar las siguientes hipótesis para que la
En nuestro Derecho p
d . .
. , sobre base presunta:
Autoridad tributaria haga una etermmacron
. .
.
to
al
ingreso
de
las
empresas
causantes
mayores
.
Para el n:Qpues
I)
·, d e la declaración. (LISR Art. 32- ·
·,
) 0 presentacron
ab) No presentación de los libros
.
d e con tabilidad o de la documentac1on
omprobatoria. (LISR, Art. 32 -II).
(LISR Art. 32-II) .
1: •
.
los informes que se le sou.c1ten.
'
c) 0 proporcronar
Graves vicios de la contabilidad. {LISR, Art. 32-III ) .
. .
d)
.
1
tabilidad
que
imposibiliten
el
conocumento
de
e) Irregulandades en a con
.
d l
te (LISR, Art. 32-V) .
las operaciones e causan .
. . . fiscal h an declarado ingre,.
el último eJerc1c10
ay
.
f) Personas Í!Slcas que en .
sen ten sus libros de contab1sos brutos inferiores a 500 mil pesos y que no pre
lidad. (Art. 32-V) ·
causantes menores :
En el impuesto al ingreso global de las empresas,
a)
•
b)
c)

o presentación de la declaraci6n . (LISR, Arl 44-1 ) .
·
que la ley establece. ( Art. 44-I) ·
T
ll
los registros de operaciones
o cvar
1 reglamento ordenan.
o conservar la documentaci6n que 1a 1ey o e

(LISR, Art. 44-1).
d l d
sean suficient~ para cubrir
d ) Cuando los ingresos brutos ec ara os no
el costo y gastos normales del negocio. (Art. 44-II) ·
.
d
.,
1 d caja que se mande practicar ue) Cuando la intervenoon te_mfpora . e
que se obtengan de clientes o
, d
les O las m ormaoones
rante peno os norma '
1
.ón de un promedio de ingresos
proveedores, pongan de manifiesto a per~:p~III) .
.
.
brutos superiores al declarado. (LISR,
· m
· d ependiente·•
En el impuesto a los ingresos del trab ªJº
·, d e declaración. (LI R, Art. 53 -I) ·
a) 0 presentaaon
814

b) No llevar el libro y registro a que están obligados. (LI R Art. 53-I).
c) Cuando las informaciones que se obtengan pongan de manifiesto la
percepción de un promedio de ingresos brutos superior al declarado en un 3%.

En el Impuesto Federal sobre Ingresos Mercantiles se dan las siguientes
hipótesis:
a) Cuando se trate de personas físicas que en su último ejercicio fiscal
hubieren percibido ingresos inferiores a 500 mil pesos y. no presenten los libros
de contabilidad y comprobantes requeridos por dicha Ley. (Art. 82).
b) Cuando con apoyo en las investigaciones practicadas no sea po ible
determinar eJ monto de los ingresos reales del causante (siendo dichas investigaciones : prácticas de aumtoría, exhibición de los libros de contabilidad,
auxiliares y documentos comprobatorios de los asientos respectivos, etc.) .
(Art. 61).
Debe hacerse una mstinción entre la determinación presuntiva o sobre base
estimativa y la rectificación de la declaración, y en su ca o, de la determinación hecha por el contribuyente. Hay determinación sobre base pre unta cuando
hay declaración omisa y hay rectificación de la declaración o determinación,
cuando aquélla es inatendible legalmente. En la determinación de oficio la
tarea de la autoridad es más orgánica, y ésta debe partir de la individuaci6n
del ujeto, domicilio, etc., para Hcgar a la determinación. En la determinación de oficio, la autoridad tributaria debe) como primera cosa, probar la
existencia del hecho generador. 36
Jarach afirma citando la ley argentina, que la determinación estimativa
"se fundará en los hechos y circunstancias onocidos que por su vinculación
o conexión normal con los que las leyes respectivas prevén como hecho imponible, y permiten inducir en el caso particular la existencia y medida del mismo.
Se trata simplemente de una definirión de las presunciones como medio de
prueba". 37
Una antigua resolución del Tribunal Fiscal de la Federación (12 de mayo
de 1937 RTFF, no. 7 pp. 1351-1352 ) estableció que para formular la determinación estimativa en la Ley del Impuesto sobre la Renta de 1925, "se necesita
seguir un sistema indicia) o de tasación de valores ostensibles, consistente
en proceder por indicios y presunciones para llegar a la comprobación de lo
hechos o en signos observables fácilmente como son: ]a importancia del negocio, su ubicación, el número de empleados, etc.".
También sostuvo este Tribuna) que la facultad para determinar estimativaop. cit., p. 115.
Curso, p. 413 .

'" ÜAZZERRO,
i,

}ARAC-H,

815

�¡

. ·tarse en contra.dicción con los hechos,
.
· n1· p uede eJerc1
mente '°no es arbitrana
l
'I para que ta auton·d ad
nf .d
r la ley o es so o
porque una facuJtad co en a po
7
2674 1937) y que la facultad
proceda equitativamente". (RTFF, no~bi~iamer:te sin hechos que motiven
'no se traduce en que puedan obrar
8
3304).
lógica y jurí.dicamente sus acuerdos. (RTF~d noas. ~ : o este Tribw1al, ''no
.
.,
tiro tiva ha sosteru o
La deterrrunacmn es a
,
.
.
• gresos que a su buen
.
señalar arb1trana.mente 1
.os m .
.
implica el derecho para
aJifcadora respecbva, smo que debe
saber y entender considere la Junta c 11
as' posible a los realmente per.
sos se acerquen o m
. d
d
nueda recabar deb1en o
P rocurarse que estos mgre
d acuerdo con lo atos que r
cibidos por el causante, e
.
tilidad asignada al causanté
·
para detenmnar 1a u
1
l
expresar las bases que e s1rvan
1 T "b aJ FiscaJ para demostrar a
nidad
acreditarlos
ante
e
n
UD
Ortu
3
168)
Y en su op
(RTFF no. 1 P·
·
justicia de su calif1cacl0n .
'
. .
tableció 1· urisprudencia en el
Corte de Justicia es
.
Por su pa1,te la, Suprema . .
d l I uesto sobre la Renta tlene la
' L J ta Calificadora e mp
til.d d
sentido de que
ª un1
lif.
estimativaroente las u I a es
nes para ca 1car
obligación de expresar as razo
,
·olación del artículo 16 Cons•

•

q

"

del c_ausante pues de no hac;!~ac:::t::~if::i;: estimativa de las utilidades
tituc1onal. Para que sea fun
.
t todo que se exprese por la auto.
l se rem uere an e
,
.
f
de determmado causan e
.- ' l
·restaci6n v adaraclOnes ormu.
¡ al no acepta a mam
·
ridad, el mobvo por e cu
d
l deducciones no sean compro.
te En el caso e que as
.
ladas por dicho causan .
d
calif·,,.,..,. estimativamente, mo
d be proce er a
t.....
b .d
hadas en la forma de i a, no e
b das Sólo debe caJificarse
d d · nes no compro ~ ·
oncretarse a rechazar las e ucc10
d t mun· ar las utilidades, por des· iste base para e e
~
d
stimativarnente cuan o no _ex
" Informe del Presidente de la SCJ, ano
conocerse el monto de los mgresos . (

1939, p. 46).
1I
esto al Ingreso Global de las Empresas,
Para los causantes mayores de mpu "d d tributaria debe detenninar los
que la Auton a
d
33) d.
la Ley (Art.
ispone .
los datos de su contabilidad Y ocuingresos brutos de los contribuyentes con!
se produce en la realidad,
.,
Jmente debe ser e caso que
, .
d
mentac10n o, como rea
.
d l ·nvesb·gación econoID1ca o e
,
di indirectos e a 1
"los estimara pov los roe os
. d
la norma legal, sobre todo
s parece demasia o vaga
.
.
la "
cualquiera otra c se . o
I determinación estuuativa
ue no puede aceptarse que a
.
si se toma en cuenta q
.
b •~ e...:mados en dicha fonna,
b"
. A lo mgresos ,ni..vS "'-'
pueda llegar a ser ar itraria.
d l . de la empresa, de acuerdo
el f · t que correspon a a giro
se les aplica . oe t~1en e
, 1 33 de la Ley del Impuesto sobre la Renta.
con la tabla que contiene el Arncu o
a1
licables a la determinación
,
.
on las normas leg es ap
.
n poco mas precisas s
d l
antes menores del referido rmpue to,
.
. d l · gre""s bn1tos e os caus
.
,
in{
timattva e os m ""
t ·aad tributaria reuna
o!'.',
44 d I Ley ordena que 1a au on
. .
pues el articulo
e a
. d 1
ercandas artículos y serviclOs,
mes y practique estudios sobre el preao e as m
,
816

sobre el costo de lo mismos, el importe de la rentas del local que ocupe el
causante, el número de personas que trabajen en el negocio los sueldos pagados, otros gastos normales y los demás datos que puedan utüizarse. A los
ingresos brutos estimados en dicha forma se les aplican los coeficientes establecidos en el artículo 33 de la Ley para determinár la base imponible y luego
aplicar la tarifa progresiva del Artí:eulo 34 y de esa manera determinar el
crédito fiscal.
En tratándose de la determinación estimativa de los ingresos de los sujetos
pasivos del Impuesto a los Ingresos del Trabajo Independiente, Ja Ley ( Art.
53) prescribe que "para practicar las estimaciones se deben tener en cuenta
(por la autoridad detenninadora) las actividades realizadas por el causante,
los honorarios usuales por servicios similares, la renta del local que ocupen,
sueldos y honorarios pagados gastos Iijos y otros datos que puedan utilizarse".
A los ingresos brutos estimados se les hace una deduc ión única del 20% para
obtener la base gravable y se Je aplica la tarifa del artículo 75 para determinar
el crédito fiscal.
Tratándose del impuesto sobre ingre.sos mercantiles, la Ley ( Art. 63) dispone que para hacer la detemúnaci6n se tomen en cuenta los siguientes factores: impuestos que hayan pagado al Estado o al Muni ipio; cantidades que
cubran por concepto de renta del local que ocupen y de energía eléctrica; número de empleados que tengan a u servicio y sueldos que se les paguen;
capital en giro y los demás datos que puedan utilizarse para determinación
de los ingresos realmente percibidos.
Ahora bien, tratándose de la determinación estimativa, la Suprema Corte
de Justicia ha sostenido, e igual lo ha hecho el Tribunal Fiscal de la Federación, que cuando la autoridad hace una determinación estimativa "para ser
legítima y no arbitraria' no basta con que se asevere que la determinación
se apega a la ley ino que "para la legalidad de tal acto debe demostrar,
efectivamente, que la fijación y determi 1ación del impuesto está fundada en
los presupuestos de hecho señalados en la Ley y Reglamento aplicables ... Por
consecuencia, para la auténtica legilimidad del acto de referencia se requiere
que la cailficaci6n haya sido hecha con los datos y usando las medidas adecuadas para taJ efecto... ; asimismo, los datos en cuestión deben ser dados
a conocer al calificado persona moral o física a fin de que ' te pueda impugnarlos si los considera in uficientes o ilegales". (Informe del Presidente de la
SCJ, año 1947• pp. 89-90 ).
Giuliaru Fonrouge sostiene con vista a los caso contemplado por la legis.
lación Argentina, que "Ja autoridad debe recurrir al conjunto de hechos o
cir unstancias que, por su vinculación o conexión normal con los previstos
legalmente como presupuc to material del tributo permiten inducir en el caso

817
H52

�.
.
onto de la obligación. Estos elementos deben guarparticular la existencia y m
.
.,
'derar y no ser el fruto de
.,
¡
la s1tuac1on a consi
.,
dar una relac10n norma. con .
d , 1
toridad de ap1icaaon no
. al
típicas. a emas, a au
.
situaciones excepc1on es o a
. . , de los indicios m tampoco
·
·
lnumte en la aprecia.cion
'
·
uede
proceder
discrec1ona
.
.
d be J'ustificar el proced1P
.,
·
licactones ya que e
limitarse a su menc10n sm exp
d
' . . . y a1·ustarse a indicios razo11
a la eten:runac1on
. .
d
miento observa o ~ara egar
.d del oder discrecional de la adminisnables. . . La doctnna rechaza 1~ i ea
p de error y en algunas situaciones
. .
dm . . d , ·camente aerto margen
tración, a itlen o uni
.
b' riedad,- en los procedimientos
un margen de discrecionalidad -no de ar l tra
•,
b
trol" 3s
e con
.
'bl hacer la detenninac1on so re
.
, l cuando no sea pos1 e
b' ,
que so o
.
. , presuntiva llamada tam len
Jarach afmna
"
d'
a la dete11mnac10n
'
base cierta puede acu irse
.
" .
,·, " si~;-fica no simplemente
. .
el térnuno estunac1on
5 ........
estimación de 0Ílc10, porque
. .
suntivo que es equivalente.
•
l ar con cmteno pre
,
la actividad de valorar, smo va or .
.
. , sino 1'uicio de carácter
' .
'ón" no quiere decir tasac1on,
.
. .
En este caso, estunaCI
. .
. nstancias. no directo, smo indirecto
sintético, no analítico, de las distintas crrcu
'

d

•

" 39

y presunuvo .
.,
stuvo ue las estimativas "no deterEI Tribunal Fiscal de la Federa~1don so_
l qque presuntivamente se con.
almente obtem os, smo os
.
minan los mgresos re
te dados los signos exteriores de su ne_gocio,
sidera que pudo obtener el caU:tro's datos similares, por lo que, sólo pueden
los informes que se obtengan y
tu ·era en el e.aso de que la
egando que se es vi
obJ' etarse de dos maneras: o n
calif' . , de esa índole o comba.
ha
1 lmente una
icacion
'
.
autoridad pudiera cer ega .
d
trando que los signos extenorop1os. esto es, emos
.
.
b
t
1
tiéndol.a en sus e emen os P
'
•,
l' o-icamente mfenr Ja O •
d
ellos que penmt1an O,:,res del causante no son e aqu
.
d •ornarse en cuenta Jos datos
.
-a1 dos y sin que pue an ~
tención de los mgresos sen a '
t:abl
los m· gresos realmente obte..
ecen
de su contabilidad
que en tod o caso es
nidos". (RTFF, no. 10, p. 4820).

11. El Acto Administrativo de Determinaci6n
A)

NATURALEZA

.
· , 0 deba ser hecha por la Ad.mi~
Cuando la ley establece que la detennm;:7 t que se inicia con la dedat de un proce
en o
úl .
nistracíón, como tuno ac ~
d la Administración, en uso de sus
'b
te as1 como cuan o
.
ración del contt1 uyen '
t d determinación que susofacultades de revisión y control, produce un ac o e

.. G1uuANI FomouoE, op. cit., p. 240.
• JAR.ACH, D ., Curso ' edición 1957, vol. 1, p. 311.

818

tuye o se contrapone a la determinación hecha pop el sujeto pasivo, nos
encontramos con un acto administrativo de determinación.
El acto administrativo de determinación no es un acto necesario, pues eomo
dice Jarach, la Administración Tributaria "puede concluir sus investigaciones
reconociendo que ]as obligaciones tributarias han sido correctamente cumplidas por el contribuyente o, al impugnar- y rectificar las liquidaciones- de irnpuestos efectuadas por declaración jurada, puede lograr la conformidad del
contribuyente sin necesidad de efectuar la detenninación impositiva", 40 o bien,
porque no siendo obligatoria la revisión, haya transcurrido el plazo otorgado
por la Ley a la autoridad revisora sin que ésta haya ejercitado sus facultades.
Para la gran mayoría de los tratadistas, la determinación realizada por la
autoridad tiene el carácter de un acto administrativo. En cambio, Jarach ha
sostenido, reiteradamente, y a pesar de las críticas que ha recibido su doctrina, que se trata de un acto de naturaleza. jurisdiccional asimilable a la
sentencia declarativa. A la luz del derecho positivo y de la doctrina administrativa mexicana, nosotros creemos (en contra de lo que hayamos sostenido
anteriormente) que el acto de detemunación tiene la naturaleza de un acto
formal y materialmente administrati: o: formalmente administrativo por su
procedencia u origen, y materialmente administrativo porque crea una situación jurídica concreta, en ausencia de una controversia entre sujeto pasivo y
sujeto activo. 40- 1
El Tribunal Fiscal de la Feder-ación ha sostenido que los actos de determinación de la autoridad tributaria "no son actos jurisdiccionales puesto que
no implican la existencia de un conflicto de derecho que requiere solución, ni
es tampoco propósito de las funciones de las Juntas el de resolver controversias,
ni hay partes contendientes-. . . Por el contrario, es fácil comprobar que la
actuación de las Juntas, al examinar y aprobar la declaración de utilidades,
encuadra dentro del marco de la actividad administrativa, como la realizada
por el Estado para satisfacer sus propios fines, en gestión de sus propios intereses''. (RTFF, no. 12, p. 5968 y ss).
Como acto administrativo tiene el carácter de unilateral, en lo que están
de acuerdo Blumenstein, Ingrosso, Giannini, Giuliani Fonrouge y otros auto40

JARACH,

Curso, p. 415.

""-' Para Serra Rojas el acto administrativo es un acto de derecho público que constituye una decisión ejecutoria, emana de una autoridad administrativa el! forma unilateral y concreta, y crea, reconoce, modifica o extingue una situación jurídica subjetiva
Y su finalidad es la satisfacción del interés general. SERR.A RoJAs, ANDRÉS, Derecho
Adminirtrativo, ed., 1968, p. 250.

819

�resulta afectada porque en el procedimiento tenga
res naturaleza que no
'
.,
·
· o terceros.4 º· 2
•
intervenc1on el suJeto pasivo
.
.,
l últun·o acto de un procedid determmac1on es e
1
Generalmente, e acto e
.
gulad Por la Ley la cual
.
•· ·
dadosamente re
o
,
miento, de carácter mqmsiuvo cw
d
or la autoridad. Tiene carácter
debe ser rigurosamente observada o acata a ~
.
4o--t
. t . 40-3 y está investido de una presunc1on de legalidad.
e1ecu ono

B) D.EpLARACIÓN
I

dimiento mediante la declaración del
ormalmente debe iniciarse el Proce

.
1 acto de determinación puede ser unilateral
sosbenen que e
I
onocimiento cualificativo del
• d por el hecho de que e rec
. , . 'di
''Los cuales son caractenza os
"d d tnºbutaria sin iDtervencmn, Jlll'l nte de la auton a
'
•
eral
unil
at
me
.
. , bilateral que es caractenPresupuesto emana
.b
t "
la deternnnac1on
,
camente relevante, del contn uyen e ' y
I determinación del presupuest-0,
.
., \irídicamente relevante en ª
'b
zada por la wtervenc1on J
.
• , r cal aceptada por el contn uY da como ejemplo el concordato y la deternunaoon is
..,., AL11ss1 Y AMATfl

yente. ( I nstituzioni, pp. 90-9 l) ·
.
, bJ'
a su cargo la satisfacción de
·
"La acción pu 1ca 0 ene
,
..., Explica Serra R oJas que
. .
. d I
tividad privada. El interes
1 tivas y la Vlgtlancia e a ac
d
ineludibles necesida es co e.e
. .
. &lt; ¡ que inspira y determina la
d los actos adDll.Jllstratlvo., e
d
general es el regu 1a d or e
¡ d s dilatados a pretexto e
.
S
ctos que no deben ser ap aza o O
,
L
marcha del gobierno. on a
d
'b" o regulados por el bien comun. a
• di ·- •
·n actos del po er pu c11c
· ·
injerencias JU CJaies, s1 o
il teralmente es decir sin inter, bli
·
1 derecho de actuar un a
,
'
ef
administración pu _ca ben e r medio de decisiones ejecutorias que producen ectos
vención de los paroculares, po. .
de los administrados". (op. ái. , p. 252).
jurídicos que se traducen en obli~acio~~s ha levado al rango legal la presunción efe
'°·' El Código Fiscal de la Fe e~o_on . e D' . Los actos y resoluciones de las
1 . es admimstratLvas. ice.
"
la legalidad de las reso uoon
C .. , Redactora expresa: Que en
.
'scal
umirán legales. La ollllSlon
.
d
autondades fi
es se pres
. , d validez de las resoluciones a .,
. ,
1 principio de presunc1on e
esta disposioon se recoge e
.
tr derecho positivo; pero se estimo
.d
la doctnna y por nues o
. •
mini trativas reconoo o por
. d ruebas en el procedúrnento
1
. l
•e de una: regla de va orac16n e p
li bl
que no se trata srmp emen
bl ,
l Código anterior sino que es ap ca e
"b al p · l como lo esta eci.a e
'
.
t de
ante el Tn un
isca ,
d . . tra •, 0 pública indepencliente.mcn e
Y debe surtir efecto en la esfera de_ la -~ ~ s oo
'
.,
(R , t de Investtgac10n Fiscal) .
fund d
toda contenc1on.
eV1s ª
., h
ado que esta presunci6n está
a a
El Tribunal Fiscal de la Fcderac1on a. expresl
t 'dades Administrativas dictan
.
d
d
eral de que as au on
en las consideraciones e ~r en _gen ._,_ te y después de haber instruido un expe. .
t su reso1ucmnes unparc1,wuen
.
l
.,
ordmanameJ'.I e
•
En consecuenc1a ta presunoon
lleguen las pruebas necesanas.
'
d . di .
diente en el que se
ha
· ·d
resolución tenien o m cios
e la autondad
emitl O su
1
s6lo existe cuan do aparece qu
~ VI
37 48 p 80). A este respecto, e
suficientes para fundarla" . (RTFF, ano
ns¡.
- ' .,. de legalidad de los actos
,
. . • que establece a presuncion
.
pleno sostuvo que 'El pnnop10
.
cargo del causante no nene un
.
d · d la prueba en contrano a
'
d
administrativos eJan o
.
' ibli da a demostrar que el acto e
¡ administraci6n esta o ga
1
carácter abso uto, pues ª
.
d
Eormidad con los elementoS mate' h "d dictado legibmamente, e con
7 1948
constatacion a s1
'd
¡ L y" (RTFF T esis, 193 ,
riales recogidos por ella en la forma reqnen a por a e .

ª

°

.

contribuyente. Sin embargo, la declaración no es necesaria, en el sentido
de que aun cuando la ley llegare a imponerla como deber al ontribuyente,
su omisión no impide que la autoridad administrativa constate la existencia
del hecho generador y se allegue, por sí misma, o con el concurso de otros
obligados o de terceros, la información necesaria para hacer la determinación.

C)

INDAGACIÓN

El segundo paso normal del procedimiento de determinación está representado por la indagación que realiza la a1itoridad administrativa para verificar
si el contenido de la declaración es correcto ello no obstante la presunción de
veracidad que el Tribunal Fiscal de la Federación ha reconocido a la dcclaración.41
Con objeto de facilitar estas labores de indagación por parte de la Autoridad adminístrativa, la leyes tablecen deberes a ca o de los ujetos pasivos
o de terceros, cuyo cumplimiento es de fundamental importancia.
í por
ejemplo, las leyes prescriben ciertos deberes de hacer•, tales como presentación
de declaraciones y avisos de empadronarse, proporcionando todos los datos de
identificación, de llevar libros y registros, obtener ciertos permisos previamente
a la realfaación de detenninadas activi.dade , extender recibos y facturas, instalar medidores, etc.
Otros deberes son negativos, o prohibiciont&gt;.s, tales como no transportar determinados productos sin la guía respecti a, no fabricar productos in la previa
obtención de un permiso, etc. así como deberes de tolerar, tales como recibir
\Üsitas de inve tigación, y otros.
Por otro lado aparte de las numerosas facultades que las leyes reguladoras
de los impuestos conceden a las autoridades tributarias el Código Fiscal de
la Federación dispone que las autoridades fiscales, a fin de determinar la existencia del crédito fiscal, dar las base d su liquidación o fijarlo en cantidad
liquida, tienen fa ultades para:

I. Practicar visitas en el domicilío o dependencia de los sujetos pasivos de
los responsables solidarios o de los terceros para revisar sus libros, documentos
y correspondencia que tengan relación con las obligacio es fiscales.
II. Proceder a la verificación física clasificación, valuación y comprobación
de toda clase de bienes.
., En la resolución plenaria del 22 de julio de 1937, reiterada en las jurisprudencias
de 12 de mayo de 1941 y del 22 de agosto de 1962, el Tribunal Fiscal de la Federad6n
sostuvo que "La declaraci6n del contribuyente hecha dentro de los planos y de las
formas oficiniales se presume sincera, a.un cuando está sujeta al control de la administración".

pp. 23-24).

820

821

�.
.
responsables solidarios o terceros, datos e
III. Solicitar de su1etos
pasr os,
.
. .
.
. ad os con el cumplimiento de las clispos1c1ones fiscales.
informes re1ac1on
.
N Recabar de los funcionarios y empleados público~ y de los fedatarios,
·
d
sean con motivo de sus f unc10nes.
los informes y atos que po
.
los vehículos
V Verificar en tránsito o en los lugares de almacenalillento
.
l
.
, que deban ser amparados por documentación prevista en as
mercanc1as
0

leyes fiscales.

.
·
VI. Para emplear cualquiera de los siguie~tes ~eclios de aprerruo que JUZguen eficaces para hacer cumplir sus determmac1ones:
a) La multa desde $5.00 hasta $500.00.
b) El auxilio de la fuerza pública.
,.
1...-di
·
mandato
legitimo
de
e) La consignación respectiva por desouc encia a un
autoridad competente.
.

para denunciar al Ministerio Público
f
lar la
Federal la posible comisión de delitos fiscales, o en su caso, para ormu

VII. Allegarse las pruebas necesanas

querella respectiva.
.
.,
Debemos recordar que estas facultades quedan .confiadas a l~:screcion, en
. . . Y oportunidad, de las autondades contro oras.
cuanto a su e1erc100

C) PRUEBA
.
. d I hecho generador su atribución subjetiva, y los elementos
La exis~encia e , d 1 , d"to ~ l deben estar comprobados para que la
para medir la cuanba e ere i
.
d
. .
pago
"d d administrativa pueda dictar su resoluctón y pue a exigir su
.
auton a
d 1
di lega
.
t
de
determinación
son
admisibles
to
os
os
me
os
climi
1
En e proce
en °
·nf
d auto. l d umental la testimonial, la pericial los J ormes e
dde pruedba. roª· uloc es las ~n=ecciones y compulsas de libros y comprobannda es y e pa e ar '
~-r.
1
l
tes las presunciones ega es ete ·0 •1
.
el . ,
'
. , d l prueba ni en lo relativo a su ex us1on.
No existe una reglamentaaon e a 1 con~buyente allegar a la autoridad
•
b
es muy importante para e
.
m ero argo,
.
virtud de que el Tnbuna1
admini trativa todas las pruebas que le interesen, en

1:5

. . io es admisible como medio de proeba todo
afirma que: "En pnnc1lap
. convicción de la verdad Y de la
ºdó
ara
procurar
necesana
lo que aparece 1 neo P
.
)
1
"bilidad de los hechos por probar." ( op. cit., p. 24 Y ss. . . ,
.
. d 1
poSl
"Los medios de determinac1on a diferencia e os
BLUMBNSTErN, por su parte, que
._:,· d "urídico formal sino s6lo valor
•,
'
• "6 d
medios de P rueba procesales, no tienen un s1¡suu1ca o J •
ara dar una determinada onentacion a la conV1cC1 n e
informativo, o sea, sirven P
&lt;1-1 JíENSEL

Fiscal de Ja Federación, en caso que llegue a promover demanda de nulidad,
deberá apreciar la resolución impugnada tal como aparezca probada ante la
autoridad administrativa, a menos que ésta se haya negado a admitir pruebas
que se le ofrecieron, o que en el procedimiento administrativo no se le haya
de.do al actor oportunidad de ofrecer-las. (RTFF, Arts. 214 y 219).

En cuanto a la prueba confesional del contribuyente, ya hemos visto que la
declaración que presenta no tiene el carácter de una confesión extrajudicial.
Sin embargo, es evidente que la declaración puede adquirir el carácter de
confesión, en cuanto lo que afirma puede utilizarse en su contra. Tanto respecto al contenido de la decJaración, como en cuanto a los informes que
produzca y contestaciones que haga a los interrogatorios de la autoridad
administrativa, ale el juicio de Jaracb, quien afirma que "la prueba confesional así obtenida no es definitiva ni por sí sola deciso.r-ia, por cuanto en la
búsqueda de la verdad el propio fisco puede desestimar la confesión si ella
no se encuentra respaldada por otros elementos concordantes y el contribuyente, a su ve-L, puede rectificar su contestación erbal o escrita con el respaldo
de nuevos elementos de prueba contrarios a aquélla. En suma, como ya elije
acerca de la declaración jurada1 también con respecto a las declaraciones de
los contribuyentes o responsables en el procedimiento de determinación no rige
el principio de que la confesión releva al Í.IBCO de la prueba en cuanto a él
incumba"."2
Hensel afirma que en el procedimiento tributario no existe una "carga de
la prueba" en el sentido del derecho procesal civil, por lo que se trata de una
obligación de colaboración del deudor en ese procedimiento, pudiendo la
Administración "pretender" del deudor la producción de las pruebas que sean
necesarias para la determinación.
El Tribunal Fiscal de la Federación ha dejado establecido en tesis jurisprudencial del 22 de agosto de 1962 que "para el Derecho Tributario rige el
principio general del derecho común, según el cual, quien pretende la existencia de una relación u obligación tributarias., debe probarlos; si bien existen
a favor del Fisco, en los ordenamientos jurídicos tributarios positivos, abundantísimas presunciones legales, mayormente relativas que absolutas, que ali1a autoridad administrativa. Sólo en un sucesivo procedimiento contencioso asumen el
carácter de medios de prueba. Sin embargo, si en Jas leyes tributarias se habla de medios de prueba, de carga de la prueba, o de producción de la prueba, en el procedimiento administrativo, esto tiene siempre sólo el significado antes afirmado, y no se
puede hablar aquí de un verdadero y propio procedimiento de instrucción probatoria."
( op. cit., pp. 381 y 403).
.. JARACB,

Curso, p. 420.

�gel'an la carga de la prueba pero que de ninguna manera constituyen una
relevación, ni una inversión de la misma".
Teniendo a la vista un caso derivado de la aplicación de la Ley Federal
del Impuesto sobre Ingresos Mercantiles, pero cuyo criterio
válido para
cualquier otro en que haya omisión de declaración (salvo que la ley otor e
facultades para determinar estimativa o presuncionalroente los elementos del
betho imponible), el Tribunal Fiscal de la Feder-ación ha sostenido el criterio
de que euando existe omisión de la declaración, ''la autoridad deberá determinar los ingresos gravables reahnente percibidos (es decir, deberá determinar
en forma cierta la existencia del hecho generador y su cuan tía) apoyándose
para ello en los libros del contribuyente y en la docwnentación conexa (o
en los demás elementos probatorios que pueda allegarse, agregamos nosotros) ,
esto es, en los medios directos.para determinar de manera exacta, hasta donde
sea posible los ingresos del ausante ( es decir: el hecho generador del impuesto) y no determinarlos arbitraria o caprichosamente estando facultada
para solicitar cuantos elementos considere idóneos al efecto, en ejercicio de
las atribuciones de que está dotada legítimamente".
Asimismo, en la misma resolución jurisprudencia! citada, así como n otras
sentencias e] Tribunal Fiscal de la Federación ha sustentado el criterio de que
''la presunción legal de validez del acto administralivo y del h-ibutario no
tiene por efecto relevar a la administración pública, en todo caso de la
carga de la prueba, ino simplemente aligerarla de ésta, en cuanto que en
lugar de probar dicha adminjstración pública íntegramente los presupuestos
del tributo, debe probar, exclusivamente, los indicios en los casos en que
obre a su favor una presunción jurídica relativa o absoluta. . . (y que) ...
esta presunción no está relacionada directamente con el problema de la carga
de la prueba ni es válida solamente en el proceso puesto que hay presun iones legales que operan fuera del mismo, aunque pueden producir efectos en
él, omo ualquiera norma substan ial · orno la pre un ·ón de legitimidad
tiende simplemente a facilitar la prueba y no a invertir la carga de la misma
ya que en lugar de probar la existencia de todos lo requisitos necesarios para
la legitimidad, es suficiente la prueba de la existencia de algw10 de ellos
so1amente, tal y como expresa el artículo 192 del ódigo Federal de Procedimientos Civiles, según el cual " ... la parte que alegue una presunción debe
probar los supuestos de la misma in que le incumba la prueba de su
contenido".
Hensel Cormula el siguiente principio: La bases de la imposición deban
ser probadas por la autoridad tributaria; por el contrario, los presupuestos
824

de m1a disminución, de una exención
d
.
.,
típico, debe ser probado por el obligado~4He una devoluc10n de impuestos, lo
ha~s::.:na::i~'c:º;ddicho prin~pio el Tribunal Fiscal de la Federadón
deberá hacersqe una . ot~ d~esbmen los datos contenidos en la deelaración
mves 1gacion po l
·d d
,
comprendido el requerimiento que :ebaa hauton ªa1' dentro de la cual queda
.,
acerse
ausante para 1
tac100
de los libros de contabilida d Y d ocumentacion
. , comp b t · a presen.
diente, pues de no llenarse tal soIemm'dad se mcurr1ra
.
. , ro a ona · correspon¡ •,
procedimiento en perjuicio del interesad
,
en una_ vio ac10n de
en resolución plenaria de 22 de . ulio do~ Tan cr ~~ que este Tnbunal Fiscal,
1937, fiJo que "]a declaraci6n del
contribuyente hecha deiltro d 1 1 1
e os p azos en Jas f
f' · 1
0
:~~r~;/1; lo que consideró que debe estar en :7n: : : 1: :u::lci:~~=

anunciada po~~\!~ ~ru~a,. poi, lo _que de co~onnidad con la doctrina
"La afirm . , d
is a. ano Pughese se llego a la conclusión de que.
ac1on e que la carga de I
b
. .
.
tribuyente no debe llevar a la e
~:ue a reca: pnnc1~almente en el con. ta d
.
onc u mn, que sena excesiva desde todos lo
p untos d e VIS
,
e que nmguna ca
d 1
.
financiera. Por el contrario h
rga_ e a ~1:°eba mcumbe a la autoridad
.,
, .
, emos terudo ocas1on de rep tir que la A,l_,_.
trac1on está siempre obli d
d .
.
WJw1ISsobre los cuales se ha fu::a:o ªs!:c;c; en JUic~o _l~s elementos probatorios
.
e constatac1on de los hechos generad ores del ere'd"1to fiscal
•y
d ..
obren ca richosarn
~ues no e a m1S1.blc que los organismos financieros
ción F p .
ente y s10 ~poyo de ningún elemento serio. La Administramanc1er-a,
tanto, tiene a su cargo 1a obligación de demostrar
el acto de constatac10n ha sido dictado leo-ítimamente d
.
que
elementos reco "dos
di
. . 0 .,
e conforrmdad con los
.
gi
por cha Admmistracion Financiera en la f
nda por 1a Ley". (RTFF os. 286-288 pp. 39-40).
orma reque-

t

Pº:,

Con mayor razon
' 1e toca a la autoridad tributaria probar los hechos que
representan
pruebas
.
. de la obligación tributaria de su
. .,
. . direetas de 1a eXIStenc1a
=~1b~ io~u~~euva y de _s~ cuantía, cuando el contribuyente no haya ;resen«º ec . ac,on y se verifique la determinación de oficio.
La eXIStencia de esta carga de la rueba ara
.
,
.
las facultades de investigación qu/la d p. . el I_~ o esta confirmada por
•
a rmn1Strac1on posee
Al ·
t:te_mpo, _la carga de la pmeba de la administración se halla ~~iad rmsmo
exi tencia de deberes formales ue la le l
.
a por Ja
generales y hasta Jas , rd
q . 1 y a reglamentación las disposiciones
contrib
o enes part:t.cu ares de la autoridad imponen tanto a
uyentes como a responsables y terceros E
.
rante la prueba de la
.d d d
d · ~, res~en, lllCumbe al declaautori
.
.
veraci a
e su eclarac1on Jurada e incumbe (a la
dad tnbutana) la demostración de la inexactitud de las declarac1ones
.
e..t

liENSEL,

op. cit., pp, 245-246.

825

�. impugnan los element:os probatorio o constatan
juradas, si los funcionanos

.

' d J t " 43

la inexistencia e es os ·
d • tas están de acuerdo
1 valorización de las pruebas, 1os trata lS
Respecto a~stración tributaria tiene facultad de valorar las pruebas y
en que la A
ech M .cano porque aun cuando falta una
, d b
.derarse en el Der o eXJ
,
li
as1 e e cons1
, .
dminis' ti O debe suponen;e, por ap .
. .,
li ble en el ambito a
tra v '
dis
dis~s1cion ~~ ca l artículo 221 del Código Fiscal de la Federación que
cacmn analogic~ de
.
al valorizar las pruebas, puede no sujeta.JSe a las
pone que el Tnbunal Fiscal, ·
edimi t Civiles cuando por el
disposiciones del Código Federal de Proc
~nos formadas el Tribunal
d
de las presunciones
,
di
b
enlace de las prue as ren as Y
· d I liti ·o
.
. . , distinta acerca de los hechos matena e
gi .
adqmera
con 1cc10n

D) AuomNCIA
. .
. ción como cualquier procedimiento adrniEl procedinuent~ de determma alid d de los procedimientos judiciales
.
.
eqwere de las forro
a es
di .
n1strat1vo, no r
. . al
teria de garantía de au _enc1a.
I rtículo 14 Constituc1on en ma
di
para acatar e ~
. .
de la arantía de audiencia en los proce Desde luego existe cwnplimiento 1
. 'g d l contribuyente. Cuando se trata
.
· ·clan con la dec aracion e
•
m 1entos que se JIU
•
•
d
f" .
de revisión, es necesano
di . t de deternunac16n e o ic10, 0
de un proce Ollen o .
'd
de rendir las pruebas que le conque tenga la oporturudad de ser Ol! o y
vengan.
d J ti ·a ha sostem'do que "la i'dea de la Constitución
La Suprema Corte e us c1
.
1
t n'dades y que llegueJ a privar
d' . to que 51gan as au o
es que en lodo proce 1IIDen_
antes de la privación la posibilide sus derechos a un ~~r_ncular; s:~:::r las defensas adecuadas" y que "la
dad de ser oído Yla poSibilidad d P
.
,
·
l existencia en
,d
cido no puede referirse s100 a a
connotación de ser ~1 .º y ven ·at
1 ue se dé audiencia al interesado y
la ley de un procedimiento espec1 ' en e q E
V T
V'V'7T p 4156
. sus prueb as,, . (S .J.F ., poca
omo ~ , ·
oportunidad de rendir
y Tomo LII, p. 2251).

E) REsoLuctÓN

. 'n que se conoce como acto
. •
el ye con una reso1uC10
El procedrrruento con u , .
b e.uro lir con los siguientes requisitos:
de determinación. Para ser válido, de e
p
a) Competencia
uien la ley le otorgue competencia por
Debe emanar de la autoridad a q
a

826

JARA.CH,

Curso, pp. 418 Y 419.

razón de los funcionarios que en él intervengan, de la materia y del lugar.
La incompetencia es causa de anulación del procedimiento de acuerdo con el
inciso a) del artículo 228 del Código Fiscal de la Federación.
b) Contenido 'Y Fundamento
Jarach escribe que el acto de determinación debe contener 'el pronunciamiento de la administración acerca de la existencia de la obligación impositiva, de la persona obligada como contribuyente o como responsable, en su
caso, la base de medida correspondiente a dicha obligación y finalmente el
monto de ésta, con indicación precisa de las normas jurídicas aplicables en
el caso concreto, y en general, culmina con la intimación de pago de la obligación detemünada o de la parte de ella que anteriormente había quedado
incumplida".~

El Tribunal Fiscal de la Federación ha sostenido que "las autoridades
fi cales tienen la obligación de rectificar en favor de los contribuyentes aquellas
declaraciones de las cuales resuJte que éstos por omisión o pot ignorancia
de la Ley, han dejado de tener en cuenta deducciones o exenciones que les
correspondiesen, según ha sustentado el tratadista Mario Pugliese. La administración no debe liquidar el impuesto según las afirmaciones del causante,
sino de acuerdo con la realidad de las cosas tal como pueda conocerla y apreciarla, puesto que la Ley Tributaria no identifica dichas aseveraciones con la
verdad que la administración debe buscar para que se justifique la apficación
del derecho objetivo, implicando tan sólo elementos de convencimiento que
no substituyan al convencimiento del Juez como la confesión". (RTFF, no. 12,
pp. 5817 y 5818).
Particular importancia tiene el requisito de fundamentación o motivación
que deriva del artícuJo 16 constitucional. Al respecto el Tribunal Fiscal de la
Federación ha sostenido que "dentro de nuestro sistema juridico de supremacía constitucional, la aut:oridad está obligada en los términos del artículo
16 a fundar y motivar toda resolución que afecte los derechos de los particulares; esto es, citar la norma jurldica correspondiente e invocar las circunstancias de hecho que determinen su aplicabilidad, estable iendo su fundamento racional, jurídico y lógico ; tal obligación es indeclinable, aun cuando
no figure en la ley secundaria tributaria que sea aplicable al caso concreto
(Resolución Junio 18 de 1968. Juicio 264/68. RTFF año XXXII, ns. 376378, p. 254).
También ha resuelto el Tribunal Fiscal de la Federación que 'deben darse
.. JARACH,

Curso, 2a. Edic., p. 422.

�{ nna exacta los motivos y fundamentos ( de las
a conocer a los causantes en o
d b"da su
.
)
pues
de
otra
suerte
no podrían ejercitar en forma e _1 ••
1
reso uc1ones
.
.
tía de administración de 1ust1c1a
derecho de defensa, no siendo eficaz la gaJ&lt;all
.
1 p· l" (RTFF no
que p~~e:dió

es:~~=~:

q~~

c!:::a:l l~~:asT;::am:::s ·legí~os'
~,
18
2304) "ya que si no lo hace as1, se deja
la determinen · (RTFF no.
' p.
.,
1 0 conocer éste
al causante en completo estado de indefellSlon'. ,puesto que a : im osibilitado
las razones y fundamentos legales de la resólucmn, se encuentr
p
'da su demanda". (RTFF, no. 286-288, pp.
para plantear en f orma d eb1

13, p.

y,;

17t17f~~ de un fundamento 1egal en la resolucióu, la viol~c,ión de la disp;-

. .,ª ap,:cada o el no haberse aplicado la disposición debida, son causa el
s1oon
J.,l
,
•
•,
caso por e
anulación del procedimiento O -~el act~ d~ d:p::ª::°:ci:: :; del 'artículo
Tribunal Fiscal de la Federac1on, segun o
228 del Código Fiscal de la Federación.
e) Formas extrínsecas
la f rmalidades del acto de liquidación, las diversas leyes triEn cuanto a s O
•
eneral podernos decir que
butal'ias establecen las uusmas pero, de man.e ra g .
'
l
.t . b) úben contener : a) ombre de la autoridad u orgarusmo q_ue o em1 ~,
. .
de
d
d
fecha del oficio liquidación fonnulano, reso!uc1on, etc.'
mero e or en Y
' .
• •
d 1 édito · cl)
'.
) ombre y domicilio del sujeto a qwen deba exigirse el pago e cr
e
'd'
do los elemento legales de su ongen
Concepto e imp01ie del re ito, expresan
1 'dit
eJO· oible
. ) Fecha en que e ere o sea
o·
'
período que comprende, en su caso' e:
o. f) El
ycuando de acuerdo con las leyes aplicables haya un plazo p~a el pag '
1·
~ 1 d
el porc1ento o tasa ap 1cómputo de recargos cuando se causen,_ sen~ an o 1
·t
A veces debe
cable; g) Firma del funcionario o func1onanos que a em1 an.
t en formularios especiales.
b
conLs ar .. ,
m·cumplimiento de las formalidades que legalmente de a
a omJS1on o
.
.,
·l
na
. 1
1 o'o'n o el procedimiento de detemnnac10n, constl uye u
revestir a reso u
·
al F' 1 d 1
.
''nen el 1·uicio de anulación ante el Tnbun
1sca e a
causa d e 11Ilpugnac10
. . b)
Federación. (Código Fiscal de la Federación Art. 228, mc1s0
.
d)

Notificaci6n del Acto Liquidatorio

Como paso siguiente, la autoridad que dictó el acto de liquidación de~
notificarlo al deudor. El Código Fiscal establece (Arts. 98 y 99)' en que
formas deben hacerse las notificaciones:
I. Personalmente.

828

II. Mediante oficio entregado por mensajero o por cor-reo certificado con
acuse de recibo.

III. Por edictos, únicamente en caso de que la persona a quien deba notificarse haya desaparecido, se ignore su domicilio o se encuentre en el extranjero
sin Iiaber dejado representante legal ac.-reditado ante las autoridades fiscales.
Los acuerdos que contengan actos distintos a los citatorios, emplazamientos, solicitudes de informes y las de acuerdos administrativos que puedan ser
recurridos, pueden hacerse por oficio o telegrama.

F)

llUIBVOCABILIDAD DEL ACTO DE DETERMINACIÓN

Dictada y notificada la liquidación, ésta no puede modificarse en perjuicio
del contribuyente, por aplicación del principio de derecho administrativo conocido como de "la frrevocabilidad de las resoluciones administrativas" que ha
encontrado consagración en el artículo 94 del vigente Código Fiscal de la
Federación. De haberse incurrido por la autoridad en alguna causa de ilegalidad en perjuicio de la Administración, deberá solicitarse la anulación de la
Uguidación ante el Tribunal Fiscal de la Federación, por virtud de lo dispuesto en el citado precepto. En principio tampoco puede modificarse la
resolución en forma favorable al particular como lo determinó la jurisprudencia del Tribunal Fiscal de la Federación y lo acogió el nuevo Código Fiscal en
su artículo 94. Sin embargo, la Ley del Impuesto sobre la Renta ha dispuesto
(Art. 14, fracción VJ}, que la Secret.aría de Hacienda, mienti;as no se hubiere
pronunciado sentencia definitiva en procedimiento de carácter fi cal podrá, a
solicitud del interesado modificar o revocar las rt&gt;,.soluciones favorables que
hubiere dictado respecto a un causante, para lo cual tendrá facultad de recibir
nuevas pruebas o mandar recabar o practicar la.~ que considere pertinente ; y
la Secretaría tendrá las mismas facultad cuando dichas decisiones administrativas desfavorables hubieren sido dictadas en contravención a las disposiciones aplicables. La mencionada dispo ición aclara que la instancia del contribuyente no constituye "recurso administrativo" r pecto de las resoluciones de
referencia.

G)

EFECTOS

Por cuanto a las relaciones entre el sujeto activo y el sujeto pasivo de la
relación tributaria, pueden señalarse los siguientes efectos del acto de determinación.
a) Hace exigible el verédito fiscal.

829

��ingreso glogal de las empresas uando en el último ejercicio ~iscal hubieren
declarado ingresos brutos inferiores a 500,000 pesos, salvo ~ue dichos causant~
presenten los libros de contabilidad y comprobantes requendos por la ley. (Art.
32, v). Por otra parte, se reformó también el Art. 82 de la ~ey Feder~ del
Impuesto sobre Ingresos Mercantiles para q~e la Se~reta1?a de Hacienda
detennine las obligaciones tributarias de los su3etos de dicho unpuesto cuando
se encuentren dentro del mismo límite de ingresos brutos.
En la Exposición de Motivos enviada por el Ejecutivo al órgano Legislativo
se expresaba que "Mención µor separado m rece la reforma que s-e proJ?°ne
respecto de la determinación del impuesto a las ~mp~esa de escasa capacida~
económica, pues habiendo demostrado la expsnenoa gu~ no están e~ po_s1bilidad de llevar llna ontabilidad que dé base para cumplir con los _obligac10formales nue la Ley impone a los causantes mayores es necesario otorgar
nes
'1
•
•
.
t 1
facultades a la autoridad administrativa para determinar estunalivamen e e
impuesto sobre la renta de dichos causantes.
- ~p resas
"Para llo se reforman los artículos 32 y 36. Como 1as pequena!
por regla general también cau an el impuesto sobre ingresos mercantiles.' ~
necesario, y así se propone en esta :iniciativa, que se otorguen facultades surulares en la ley relativa que las propue tas para la ley_ del . Impuesto so~re la
Renta, en el sentido de que se puedan determinar estunallvamente lo~ ~gresos para aquel gravamen, Con esta reforma se elimina de la le~ ~a pos1b~dad
de celebrar convenios c011 los causantes, de acuerdo con la política seguida a

.
,.. " ·18
este respecto en los u, 1nmos
anos.
.
Entendemos que los llamados "convenios" antes aludidos son lo~ que tienen
por objeto la determinación de créditos tributarios concretos. Sm embargo
no podemos dejar de observar que en e_l artí~ulo _1~, de la ~e; de Ingresos de
l Federación para el año de 1971 (y esta disposic1on contmua otras que traa
dicionalmente
han venido apareciendo en leyes anteriores) se disp one que " e
ratifican los acuerdos e."&lt;pedidos en el Ramo de Hacienda, por los q~e se hayan
dejado en suspenso total o parcialmente el cobro de gravám n~ e 1gualm,e1~te
y Cred1to
se r atifican las resoluciones dictadas por la Secretaría de Hactenda
.
¡
Público sobre la causación de tales gravámenes", lo que ~eJa entreve~ que a
·gen de las disposiciones legales pueden haberse celebrado.,convemos
entre
mai
d
,
Ja administración y algunos contribuyentes ' sobre la causac~on e gravarnenes", los cuales, de existir, tendrían la natllraleza de convenios o concordatos
para la determinación de créditos tributarios.
.
__
Por otra parte, la 'ley que stablece, reforma y adiciona las d1spos1c1ones
relativas a diversos impuestos", que entró en vigor el lo. de enero de 1971
48

832

Revista de Investigación Fiscal, Enero de 1968, número 25.

en ,s~ artí~I~ 3o., dispone que «se autoriza a la Secretaría de Hacienda y
Credito Público; a efecto de que en el ejercicio de 1971, mediante reglas generales. establezca bases para determinar el ingreso gravable en relación con el
impuesto sobre la renta en los siguientes casos: I. Agricultura, ganadería y
pesca. II. Permisionarios de autotransportes de carga y pasajeros".
Ahora bien, si analizamos las que se encuentran en vigor para la ganadería
Yla avicultum, que constan en el oficio 322-1005 del 17 de enero de 1961
de la Dirección General de Impuestos a Causantes Menores, nos encontramo:
con las siguientes características:
a) Las bases de tributación fueron expedidas por la Secretaría de Hacienda
a solicitud de los directivos de la Confederación Nacional Ganadera y el documento en que constan fue suscrito no sólo por el Administrador General
de Impuestos al Ingreso y poz, el Director General de Impuestos a Causantes
Menores, en representación de la Administración, sino que también fue suscrito por los más importantes funcionarios de la Confederación acíonal
Ganadera, como son su Presidente, el Secretario y Coordinador de la Comisión
de Asuntos Fiscales, el Presidente de la Unión acional de Avicultores y los
titulares de la Comisión de Asuntos FiS'Cales en los ramos de Porcicultura
Productores de Leche, Ovicaprinos y Ganado de Lidia, lo que visiblemente'
da la idea de que el acto en cuestión es un convenio o concordato, y no un
acto unilateral de la Administración. Además, es sabido que la determinación
de las bases de tributación fueron el resultado de una serie de negociaciones
entre la Administración tributaria y la mencionada Confederación acional
Ganadera con objeto de conciliar los intereses de los contribuyentes y la Administración y para proceder en una forma equitativa a la evaluación de dichas bases.
b) Los propósitos que guiaron para la fijación de las bases, según se hace
constar en el documento, fueron los de dar a dichos contribuyentes en los
impuestos sobre la renta y sobre erogaciones por rem1meración al trabajo
personal "un tratamiento especial de tributación" que 1es permita a dichos
contribuyentes "en forma: fácil y accesible el cumplimiento de sus obligaciones
fiscales", estando animada Ja Secretaría de Hacienda y Crédito Público del
propósito "de acceder a las peticiones ÍOt'llluladas por los ganaderos, cuando
éstas van encaminadas a] mejor pago de sus impuestos, y sobre todo si se
beneficia a los más modestos a quienes se libera de gastos y trámites que muchas ve~es resultan superiores a los impuestos que tienen que cubrir''.
c) Dichas bases de tributación tienen carácter voluntario, o mejor dicho
optativo, ya que en el documento que se analiza se expresa que "los ganaderos
Y avicultores que consideren conveniente no sujetarse a lo dispuesto n este
oficio, quedan en absoluta libretad de no hacerlo y de cumplir en lo particular

833
H53

�con las obligaciones que les imponen las leyes fiscales, caso en el cual la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se reserva el derecho de revisar sus
declaraciones de Impuesto sobre la Renta en los términos de ley".
d) En las referidas bases de tributación se altem el régimen de la Ley del
Impuesto sobre la enta aplicable a los ganaderos y avicultores, en cuanto
se establecen bases y tarifas distintas, de carácter presuntivo, y se fijan formas
de pago diferentes, liber-ándose además a los que se adhieran a ellas del cumplimiento de algunos deberes formales en materia de libr-0s y de contabilidad.
De esas características resulta lógico obtener la conclusión de que las refe,..
ridas bases de tributación, tanto por su formulación, puesto que en realidad
han surgido de un acuerdo entre dicha Administración y una agrupación de
contribuyentes, como porque para su aplicaeión requieren la adhe ión voluntaria de cada uno de dichos contribuyentes, constituyen un verclader-0 convenio o concordato para la determinación de bases tributarias, quedando los
contribuyentes en la posición de determinar sus créditos fiscales on arreglo

el acuerdo
entre
·, y el contnbuyente,
.
.
. la Administraaon
que enunciábamos en
Págwas antenores.
13. Impugnación del Procedimiento y del Acto de Determi11ación
de Rectificación o de Revisión
'

Contra 1~ no tifi cac1ones
·
ilegalmente hechas establece el Código Fiscal de
1
a Federac1on procede I recurso administrativo de milidad de n tu· .
(Arts 160 V 165)
.
.
o 1ca.c1ones
.
'
y
. Contra Jas V1olac1ones del procedimiento adrnlDIS
. . t u·
de determin acion,
·' tanto en su forma como en su fondo el Cóclig F. calra vo
0
15
blece e
,
·
'
esta~, on car~cte~ optatLvo, el recw-so administrativo de revocación (Art 160
f~-cc1on I)_, _e~ercrtable cuando se dicta el acto o reso1ución de dete~a~
c10n, o el JlllCfo de anulación ante el Tribunal Fiscal d 1 F d
.,
entrarnos .
b
e a e erac1on. o
' sm em argo, ~] estudio de dicho recurso y del juicio de anulación
por quedar fuera de la area que por el momento nos propusimos.

a dichas bases tributarias.
Este sistema de determinación de las bases de tributación en forma general
para grupos de contribuyentes tiene analogía con el sistema existente en la
legislación española llamado "convenios con agrupaciones de contribuyentes"
y en otra forma, "evaluaciones globales". Estos también tíenen carácter optativo, como las bases de tributación existentes en México, a que nos hemos
venido refiriendo.
Sáinz de Bujanda, en sus otas de Derecho Financiero (p. 345) llega a la
conclusión, después de haber analizado críticamente las teorías de otros tributaristas españoles, que las evaluaciones globales "constituyen negocios jurídicos bilaterales de Derecho Público".
osotros, con vista a las normas del Derecho Mexicano nos inclinamos a
considerar que las bases de tributación establecidas por 1a Secretaría de Hacienda y Créclito Público son actos administrativos unilaterales de la Administración, pero que, como para que resulten aplicables a cada contribuyente
''opte" por adherirse libremente a dicho régimen, prescindiendo de que se le
aplique la normativa legal general, y ello entraña un acto de voluntad del
contribuyente, debemos considerar que se produce un "concordato'' o convenio en lo que concierne al contribuyente que se adlúere al régimen de tributación, por lo que se determina en conformidad con el acto unilateral de la
Administración la base presunta de su obligación tributaria, y 'l posteriormente determina el crédito fiscal que está obligado a pagar.
Lo anterior viene a confirmar que en el Derecho Tributario Mexicano
continúa existiendo el sistema de determinación de la base imponible mediante
834

835

�adaptarse a esta nueva orientación en el ejercicio del poder. Los movimientos
libertarios adoptan dentro de su programas una postura de plena aceptación
para tales concepciones-.

EL SISTEMA DE LA "DIVISió DE PODERES" EN EL PANORAMA
DE SUS REALIZACIONES HISTORICOPOL1TICAS
Lm. JoRoE Mo

TEMAYOR SALAZAR

Universidad de Nuevo Le6n

2. La adecuacií,n de la teoría a la práctica
política. 3. Problemas de funcionamiento. 4. Sus proyecciones al futuro. 5. Su existencia y desarrollo en México.

Sumll1'io: l. Pr-ecedentes y pla.smaciones.

l.

PRECEDENTES y PLASMACIONES

LAs IDEAS POLÍTICAS de John Locke y de Montesquieu -plasmadas ~~ sus

b
f undamentales- producen una influencia decisiva en las condiciones
oras
, d
politicosociales de los pueblos. El poder omnímodo de las monarqu~ ~c~dentes, no responde ya a los anhelos y a las necesidades popula1:s._ El eJerc1c10
del poder se ha convertido en protesca carica~ de ~ -~utenbca ?otes~d
pública. El monarca se ha olvidado de su p~culiar :ondic~on -se1:71dor publico-. Obra en beneficio y provecho propio, no unportandole s1 con . ello
ofende la seguridad y los bienes sociales. Es evidente que ante tal reahd_ad
los sistemas de control político pregonados por Locke y por Montes_qw~u
adquieran popularidad y aceptación general. Locke s:ñ~a- la ;º~veruenc1a
de una distribución del poder en distintos órganos de eJerc1c10 publico. Montesquieu, en cambio, establece el clásico p~~pio de ~a ''.~visión de _los poderes", como medio apropiado a la regulac1on del e3ercic10 potestativo del
Estado.
Los sistemas institucionales creados por Locke y por Montesquieu, son avalados por una realidda politicosocial que los requiere necesaria Y urgentemente. El texto de sus obras se esparce poi' todos los Estados provocando la
consabida inquietud e intranquilidad. e avizora el inicio de una nu~va !onna
de dirección pública. Los dirigentes de los Estados ven la converuenc1a de

836

Por su esencial estructumc;ión el sistema de los tres poderes -proclamado
por Montesquieu- obtiene singular preeminencia sobre la creación institucional inglesa, ideada por John Locke. o obstante la obra del pensador
francés se fundamenta, en más de una vez, en la realidad política inglesa
y en la investigación del teórico británico.
Los peligros de usar indebidamente del poder se acrecientan -apunta Montesquieu- en 1a concentración que del mismo se haga. Es neecsario poi• tanto
"dividir el poder", distribuyéndolo en tres ejercicios vitales al E tado: el
legislativo, el ejecutivo y el judicial. Tres órganos se encargarán de expresarlo. En esta forma los distintos poderes se contrarrestan estableciendo con
ello el llamado sistema de los frenos y las balanzas.
Las repercusiones del mensaje impactaron sensiblemente la realidad política de los pueblos. "Desde su aparición, la teoría de Montesquieu tuvo una
resonancia considerable. Llegaba muy a propósito en un tiempo en que el
sistema de la monarquía absoluta había pasado de su apogeo en Francia y
estaba destinado a una destrucción próxima. Uno de los caracteres principales de la Constitución francesa de los últimos siglos antes de 1789 era, en
efecto&gt; la cone.entración de todos los atributos de la potestad estatal en la
persona del rey, que encamaba en sí ~odos los poderes o, por lo menos, del
cual emanaban todos los poderes. Por reacción contra este absolutismo, la
separación de los poderes estaba llamada a ser uno de los dogmas políticos
fundamentales de los hombres que prepararon y dirigieron la Revolución ...
Se verá más adelante la enorme influencia que este dogma ejerció sobre las
Gonstituciones de la época revolucionaria." 1
La postura de Montesquieu~ al señalar tres poderes, provoca confusión y
equívocos dada la indivisibilidad del poder. Una independencia tQtal en los
órganos encargados de las distintas potestades, paralizaría la vida del Estado.
La agrupación política requiere, fundamental y constantemente, de las relaciones entre las distintas expresiones del poder. Frente a la imposibilidad de
que existan diversos poderes en la sociedad-Estado, algunos autores han considerado que la misma obra de Montesquieu encierra en su texto una "división de funciones" y no una "división de poderes", como se expresa. En
todos los Estados, en donde el principio de los tres poderes ha si&lt;lo establecido,
se observa un poder, que se manifiesta jurídicamente a través de funciones
potestativas.
1 ÜARRÉ DB MALBERO, R ., Teoría General del Estado'', Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1948, p. 750.

837

�Como medio de control político la llamada "división del poder'' tiene gran
difusión y reconocimiento. Su consagración formal en decl~raci~n~, de derechos humanos y en constituciones políticas, revela su gran 1rrad!ac10n. ~odos
aquellos Estados que soportan el peso de un ejercic~o monárq':1c~ ~pres1vo e
incontrolado, encuentran en el sistema de 1'.fontesqrueu el med10 idoneo pai:a
solucionar su anormal situación. Los pueblos que luchan po~ Sl~ ~depend~n~ia
nacional -primordialmente los de América- ven en los pnnc1p1os del _teonco
francés los fundamentos necesarios para la creación de un E tado meJor dotado p~ alcanzar el orden y el bien social. &amp;tando las f~nciones del po~er
depositad~ en órganos diferentes y s:ñaladas. s~s respectl as co~p_etencias,
los titulares de dichos órganos no deberan extralurutarSe en sus espec~1c~ funciones. El poder se expresará, en todos y cada uno de sus aspectos, e~ma~~o
el riesuo de su inconveniente concentramiento. El abuso en la mamfcstac-1on
de la ;otestad pública e reducirá en forma notable Y real.
Tomando en consideración las realidades que configuran 1~ precedentes
del sistema comentado, son de destacarse las siguientes observaciones:
.
A) Las ideas de Locke y de Monlcsquieu, contenidas en us respectivas
obras.: Segundo tratado sobte el gobierno civil y El espíritu de las_ leyes, co~s.
·' poIínca Y oc1al
tituyen antecedentes singulares de nuestra actual s1tuaaon
en lo que respecta al funcionamiento del P~?er.
.
" . . .,
B) Por su propia y especial estructurac10~, e~ ~!Stema de_ la d1v1s10n de
ftmciones en el poder", innova el modo de eJerc1c10 pote tatlvo dentro de la
00~~~~

. .

C) Variadas son las causas -políticas, sociales e ideológicas- que _intervienen en la aparición y difusión de la teoría propuesta por Montesqmeu.
D ) Su influencia es en sumo grado palpable.
.
E) El sistema de la distribución del ejercicio potestahvo, represen~a una
pretensión y un medio de control sobre el poder público. Las comumdad~,
advirtiendo las bondades del mismo, lo instauran legalmente en sus respectivas realidades estatales. El proceso histórico de los pueblos, en su, maTCha
política es revelador del deseo popular por contar con un poder mas apto y
~~~-

.

F) Se plasma literalmente como "división de podere "; sm embargo se
trata de una "división de funciones".
Respecto de esto último, he hecho un llamado en el desarrollo del apar~do
para insistir en la imposibilidad de qu~ pued~ existir un poder en aptitud
de dividinie sin menoscabo de su esencial senado.
Las principales proyecciones que se originan en virtud ~e la teoría de !as
"tres funciones del poder", podemos encontrarlas en la realidad y en_ la ~ractica constitucional de los pueblos europeos Y americanos. Las conStituciones

políticas de los Estados plasman en sus contenidos la teoría que pretende la
plena expresión del poder, sin pérdida de la libertad socioindividual El orden
constitucional reconoe plenamente el principio de la "división funcional en
el poder estatal". Son muchos los casos que nos muestran objetivamente la
confirmación de lo anterior. Las declaraciones sobre derechos del hombre
establecen -también- expresamente el principio de las "funciones del poder", como medio apropiado para asegurar Ja permanencia de un orden social
y político necesario al desarrollo cabal del Estado.
La influencia de la "división de las funciones", como sistema de ordenación
potestativa, Se revela en una serie de documentos historicopolí.ticos localizados
concretamente en tiempo y lugar. A fines del siglo XVIII, tanto en América
como en Europa, surgen declaraciones sobre la teoría que Montesquieu ha
creado en Francia. Su reconocimiento es pleno. Su indeleble plasrnación,
dentro de las cartas constitucionales, es prueba indiscutible del aprecio e
impacto que genera.
En América, Ja Declaración de los Derechos del Hombre publicada en
Virginia en el afio de 17%, establece dentro de sus postulados el referente
a "la división de lo poderes".
La declaración de .independencia norteamericana, redactada por Thomas
J efferson y expedida en 1776, consagra concretamente el principio de
los tres poderes. Se atribuye a la creación francesa tal importancia, que muchas de las declaraciones americanas sobre derechos constitucionales, no conciben un Estado dentro de la ley, sin que exista de por medio el control que
proporciona la acción de las "tres funciones" en la manifestación del poder
soberano del Estado. A este respecto, la declaración de Massachusetts -dos
de maw,0 de mil setecientos ochenta- es sumamente reveladora. Nos dice
la declaración en su artículo trigésimo lo siguiente : "En el gobierno de este
Estado, el departamento legislativo no ejercerá jamás los poderes Ejecutivo
y Judicial o alguno de ello . EJ Ejecutivo no ejercerá jamás los poderes Legislativo y Judicial o alguno de ellos EJ Judicial no ejercerá jamás los poderes
Legislativo y Ejecutivo, o alguno de eUos· a fin de que sea un gobierno de
leyes y no de hombres." 2 El principio de legalidad es protegido por un sistema
adecuado de manifestación potestativa.
La de laración d Virginia -ya apuntada- puede considerarse como la
base fundamental de donde emerge y se u tenta el origen de la vida in titucional norteamericana. Sus efectos positivos se hacen patentes en el pensamiento revolucionario francés y en la declaración de "Droiti; de L'homme et
du citoyen" proclamada en Francia, trece años después.
s Citado por: SÁNCHEZ V1AMONTE, CARLOS, Los Derechos del Hombre en la Reuolución Francesa, Ed. Facultad de Derecho de la U.A.M., México 1956, pp. 68-69.

839
838

�Al triunfo de la Revolución Francesa, en mil setecientos ochenta y nueve,
la asamblea constituyente francesa redacta una "Declaración sobre los Derechos del Hombre y el Ciudadano." El objeto de ella es servir de precedente
a la Constitución francesa, supremo anhelo de un pueblo sojuzgado por un
cruel y despiadado absolutismo monárquico. En su artículo decimosexto, textualmente nos dice: "Toda sociedad en la cual la garantía de los derechos
no esté asegurada, ni determinada la separación de los poderes, carece de
constitución." 3 Dos son las exigencias que condicionan el nacimiento o existencia de la constitución: A) La consagración de los derechos individuales
y sociales que deben ser resguardados por el orden jurídico supremo. B) La
formalización de la "separación de los poderes" que debe ser real y funcional.
El constituyente francés ve en los principios de la teoría de Montesquieu, el
medio por el cual los der"trllos del hombre y el ciudadano euedan ser protegidos en su integridad y permanencia.
La "Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano" se produce una
vez concluidas las sesiones que ha realizado la asamblea nacional, con el
propósito de conocer y discutir los proyectos presentados. El veintisiete de
agosto de mil setecientos ochenta y nueve se expide la declaración. Su articulado que consta de diecisiete apartados lo encabeza la siguiente introducción:
"Los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea Nacional,
considerando que la ignorancia el olvido o el menosprecio de los Derechos
del Hombre son las únicas causas de los males públicos y de la corrupción de
los gobiernos, han resuelto e:ll.'])Oner en una Declaración solemne los derechos
naturales, inalienables y sagrados del hombre, a fin de que esta Declaración
siempre presente para todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin
cesar sus derechos y deberes· a fin de que los actos del Poder Legislativo y
los del Ejecutivo puedan ser comparados a cada instante con el objeto de toda
in titución política y sean más respetados: y a fin de que las reclamaciones
de los ciudadanos, fundadas desde ahora en principios sencillos e indiscutibles,
tiendan siempre al mantenimiento de la Constitución y a la felicidad de todos.
"En consecuencia, la Asamblea acional reconoce y declara, en presencia
y bajo los auspicios del Ser Supremo los D erechos siguientes del hombre Y
el ciudadano: ... " • En el año de mil setecientos noventa y uno se redacta la
Constitución de Francia. En ella se plasma el istema de la triplicidad de funciones en el ejercicio de la actividad estatal.
En un interesante libro titulado: Los Derechos del Hombre en la Revolución Francesa, el tratadista Carlos Sánchez Viamonte, nos dice: "La Declaración de los Derechos del Hombre de Virginia de 1776 }' la Declaración de
• Ibid. , p. 59.
• SÁNCHEZ VIAMONTE, CARLOS,

840

op. át., pp. 57-58.

Independencia de los Estados Unidos de ese mismo año .. . abrieron el camino
de la transformación poütica, jurídica y social de la humanidad civilizada. De
los pueblos europeos, el primero en recorrer ese camino fue Francia, y llegó
más lejos que Jos Estados Unidos. Ya no se trataba de la emancipación de una
colonia respecto de su metrópoli, sino pura y exclu.sivamente de una revolución
interna que se proponía transformar, y que transformó todos los aspectos de
la vida política y social. . . " o debemos olvidar en ningún momento que Ja
Revolución Francesa. fue precedida por la emancipación norteamericana y que
esta última tuvo también un carácter profundamente revolucionario si bien
,
se puede senalar entre ambas una diferencia ,;;apital: La Revolu,ción Norteamericana fue creadora y constructiva; la Revolución Francesa fue destructora y creadora, al mismo tiempo." 5 Quiz4 la transcripción de las líneas
anteriores denoten -aparentemente- una desviación en el tema que se apunta
en este inciso. Es opornmo, pues, indicar el objeto de su inclusión en este
apartado. Estando contenido el principio de los "tres poderes', en ambas declaraciones, he creído necesario exponer, en forma breve e insinuativa la tras'
cendencia de ambos acontecimientos políticos, recordando que las proyecciones
universales de aquéllos, son también irradiaciones -del mismo tipo- que
logra la teoría de Montesquieu.

-

El ideal de Charles-Louis de Seéonclat, barón de Montesquieu, de dividir
las funciones deJ poder en tres ejercicios detallados y precisos, garantizando
con ello el orden y la libertad, queda plasmado y reconocido plenamente en
las declaraciones de derechos comentadas y en los textos constitucionales surgidos con posterioridad. Al convertirse el sistema teórico, en institución efectiva
Y operante, su influencia se hace mayor. En esta forma, el sistema de la "división de funciones en el poder del Estado" se proyecta hacia los ámbitos
politicosociaJes más diversos.

2.

LA ADECUACIÓN DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA POLÍLICA

Toda creación política se norma y se conduce po11 medio de sus esenciales
pos~ulados. Sin embargo, en más de una vez, sus contenidos sufren alguna
vanan te, merced a la realidad social que los acoge. La nueva idea o institución
se adapta en cierta forma a las condiciones generales de la comunidad, fraguadas en el obrar y ser de sus componentes. Se observa una adecuación de
lo teórico a 1o práctico.
El principio de la "división de los poderes" obtiene, dadas las condiciones
en que aparece, un amplio reconocimiento. El significado de su llamado y la
• lbíd., pp. 15-16.

841

�existencia de un ambiente politicosocial prop1c10 le permiten tal resultado.
o obstante, la creación política en que se presenta habrá de experimentar un
proceso de ajustamiento con la realidad. Los objetivos fundamenlales que
se persiguen no se podrían alcanzar siguiendo -rigurosa y textualmen~~medios O caminos propuestos que, concebidos en el campo de la especulac1on,
fueran ajenos a las condiciones reales de operatividad. Es necesario cuando
no indispensable, que se produzca una relación propia y objetiva entre la
realidad y la creación institucional.
Don José López Portillo y Pacheco en su obra: Génesis J' Teoría General
del Estado Moderno, expresa en forma clara y precisa la falta de adecuación
que exi te enlre el enunciado gramatical: 'Divi ión de poderes" y el contenido que en la realidad ampara dicho término. "La expresión División de
Poderes' es, sin duda, recia y sugestiva; pero desde el punto de vista de la
adecuación de los términos al sentido que se trata de expresar mmlta tan
imprecisa que por sí sola, sin explicar su histm;a, su -intención y la oportunidad en que deba aplicarse, ha introducido confusiones innecesarias que
empiezan a ser perceptibles, desde los días de fonte quieu.' 6
La mención -en la obra del pensador francés- de que existen poderes
diversos e independientes entre í, provoca una seria crítica. El poder del Estado es unidad en su existencia y en su jercicio. Es inconcebible que la autoridad pueda existir y operar fundada en una atomización del poder. Las
opiniones que enjuician tal posición son innumerables. Sin emba1·go, algunos
tratadistas -por jemplo Maurice Hauriou- han tratado de encontrar en los
textos de Montesquieu, motivos determinanles que induzcan a considerar la
''división de los poderes" como "división de funciones en el poder público''.
Las confusiones que provoca -en este aspecto- el sistema del escritor galo,
me llevan a formular las siguientes interrogantes: A) ¿ Existe división de poderes dentro del Estado? B) ¿Son los llamados poderes, funciones potestativas? C ) ¿ Es posible que operen las funciones del poder en absoluta separación?
A) Es impropio hablar de poderes pues ello supone la existencia de algo
que no puede originarse jamás. El poder se halla configurando esen?ialme~,te
al Estado. Este obra y se expresa por medio de órganos de manifestac1on
pública. La indivisibilidad del poder surge de su génesis y se revela pennane~t~.
El poder en el Estado dado su atributo de "dominación" excluye la pos1b1lidad de una pluralidad de poderes propiamente dichos, pues si la potestad
del Estado se dividiera en varios poderes yuxtapuestos e iguales, ninguno de
ellos podría po eer el carácter dominador, y por consiguiente, la potestad total,
• LÓPEZ PoRTILLO y PACBECO, Josi,

Ed. Botas, Mbc.ico, 1958, p. 784.

842

Génesis y Teorla General del Estado M oderno,

de Ja cual son elementos constitutivos y parciales, quedaría a su vez desprovista de dicho carácter.7
B) Montesquieu, en el libro once, capítulo seis, -de su obra El espíritu de
las leyes, indica la forma en que los llamados poderns deben de obrar dentro
de la agrupación política estatal. eñala una distribución de competencias a
cada uno de los poderes, asignándoles una función concreta y delimitada. El
fiel cumplimiento de tal tarea conduce a los unos y a lo otros a contrarrestarse muluamente, logrando con ello el equilibrio del poder. Como se ve los
denominados poderes se avocan a desempeñar un ejercicio potestativo en
cumplimiento de ciertas funciones que les han sido eñaladas de antemano.
El orden jurídico existente enmarca la atribuciones y competencias a los órganos funcionales de poder. Son pues, funciones de poder las que el órgano
estatal despliega y no poderes como se afinna frecuentemente. El pensador
francés ha creado, por así decirlo, una "división de funciones en el poder del
Estado" a la que luego ha denominado -impropiamente-- "división de poderes". Considerando lo anterior y conociendo la imposibilidad del poder para
escindirse, es concluyente el afirmar que los mal llamados poderes, sí son y
constituyen verdaderas funciones del poder soberano del E tado.
C) Una separación absoluta y abismal de las funciones del poder no es
posible. La expresión de la autoridad estatal requiere -necesariamente- la
relación onstante de las funciones potestativas. La existencia y ejercicio
de las mismas no debe circunscribirse en un ámbito dgido y monolítico. Ello
impedir.í a que la acción del Estado a través de sus funciones de poder, fuera
operante y eficaz. El objetivo primordial en la tarea del Estado, el bien público,
sufriría los efectos negativos de una disolución en la necesaria y esenrial
vinculación de las funciones de autoridad. Los órganos de poder deben de tener
dentro de su campo específico de atribuciones legales, la facilidad de proveer
lo necesario y conducente a fin de llevar a buen resultado su labor concreta y
determinada. Las {unciones del poder estatal no estan escindidas, todo lo
contrario, concurren a la realización de un esfuerzo común para lograr el
bienestar colectivo.
Las respuestas anteriores nos confirman que la división del poder es impo ible.
La unitariedad indisoluble del poder es inafectable e imperturbable. os muestran además -manifiestamente- la inexistencia de una separación total y
cierta entre ]as funciones del poder. Interpretar o representar con sentido
confuso los términos de Montesquieu es hacer irrealizable la comprensión seria
de su sistema. Es por tanto nesesaJ'Ío que la apTeciación del mismo se realice al
abrigo de una serena y juiciosa consideración. Esta actitud ha permitido que
el sistema plasme y desarrolle en la vida e histoTia de muchos pueblos y en el
' GARRÉ

DE MALBERG,

R.,

op. cit., p. 761.

843

�panorama de las instituciones políticas, en donde ocupa un lugar destacado.
Todos los intentos encaminados a establecer una separaci6n absoluta entre
los órganos manifestativos del poder han sufrido el más completo de los fracasos.
Los órganos expresivos de Ja potestad pública tienen, en su extensa variedad de
acciones, puntos de contacto y zonas de acercamiento e influencia en donde se
realizan diversos e importantes actos de poder. Suprimida esta relación y
confluencia potestativa, el ejercicio de la autoridad sería incapaz de realizar
con propiedad su tarea primordial de dirección pública.
Precisado el carácter indivisible del poder, es necesario hacer algunas aclaraciones respecto del sistema creado por Montesquieu.
La separación de poderes que propone el autor de 'Letras persas", obedece
más al deseo y a la necesidad de evitar concentramientos de facultades potestativas, que al propósito -irrealizable- de dividir la potestad oberana del
Estado. El sentido esencial de su obra está fundado en el píritu general de
las leyes que no puede ser otro sino el de la realización cabal de la justicia.
En la "división de los poderes" el espíritu de legalidad se nos presenta con rasgos
de plena objetividad. Cada "poder", mejor dicho, cada "función del poder",
ejercita y realiza su tarea cumpliendo indicaciones nonnativas que le son
anteriores. Ellas le señalan el campo preciso de atribuciones y competencias,
bajo el cual debe de obrar. El apego y el respeto a los dictados del derecho,
producen la manifestación legal y ordenada de la autoridad. La expresión
potestativa en tales condiciones favorece el desenvolvimietno armónico y coordinado del todo social.
La creación institucional del escritor galo -por su peculiar enfoqueintroduce cambios y modificaciones trascendentales en el modo de operar y
ejercitar la expresión autoritaria del Estado. Sin embargo, el sistema de lo · tres
poderes, no obstante su gran influencia, experimenta el efecto de condiciones
políticas y sociales que le hacen armoniza!' su estructuración teórica y sistemática
con la vida y realidad de las comunidades en las que e manifiesta. El pensamiento de Montesquieu es adaptado a las circunstancias. La concepción de
poderes independientes, en un equilibrio estático es algo que no funciona.
Por esto se substituye con un equilibrio dinámico, un equilibrio de colaboración,
implícito, aunque no expreso en el sistema del pensador francés.ª

3.

PROBLEMAS DE FUNCIONAMIENTO

La "división de funciones en el poder del Estado" permite que la manifestación legal de la autoridad se exprese en forma concreta, justa y determinada.
• LÓPl':Z PORTILLO Y PAcHEco, JosÉ,

844

op. cit., p. 786.

El concentramiento indebido del poder se desautoriza y se impide. El monopolio
de las funciones potestativas desaparece. La distribución de competencias, en
cada uno de los órganos del poder, asegura el desenvolvimiento ordenado
de la expresión autoritaria. La protección a la seguridad socioindividual aumenta en grado considerable. Los logros positivos que obtiene la teoría de las
"tres funciones" se originan en el sentido de su mensaje, que desar-rollan )os
pueblos para alcanzar un adecuado funcionamiento del poder.
El sistema operante de la "división de funciones en el poder" encara múltiples y diversos problemas. Su misión -como medio de control políticoes la de obtener un equilibrio permanente, justo y adecuado enfre las diversas
funciones del poder. El poder no debe concentran;e tampoco debe de existir
una extrema y rígida separación en las funciones del mismo, pues ello sería
el origen de lamentable anarquía. Las funciones, aunque distintas "Fundamentalmente se apoyan entre sí, pues constituyen los tres aspectos de una
misma acción, que es la del poder, y al servicio del mismo fin, que es el bien
del Estado y el bien público. Hay que decir más: las tres funciones son conexas
en su propia existencia plenamente. De esta suerte, 1a ley necesita del juez
y del gobierno para Jlegw a los hechos · el juez, a su vez, necesita cle la fuerza
gubernativa para sancionar sus decisiones· por fin, en el Estado legal el gobierno y el juez hallan en la ley la guía y el sustento de su acción." 0 Las
funciones del poder se nos muestran normadas y encauzadas por el principio
rector del derecho. La ley les señala en forma precisa y determinada sus ámbitos de conocimiento y atribuciones.·
No obstante su sujeción al derecho, las funciones de la autoridad plantean
en su exteriorización una gran diversidad de problemas reales y objetivos.
Mencionar taJes problemas e indagar sobre us orígenes y consecuencias, harían
extender el presente trabajo a tal grado, que el sentido y estructura del mismo
perdería en 1a unidad. o pudiendo, sin embargo, eludir su presencia y tratamiento, concretaré mi atención a considerar uno de los problemas que aprecio
como fundamental en el ejercicio constante del poder. Ese problema es el
que se suscita cuando algún órgano expresivo de poder influye decididamente
sobre otro, creando --con ello- un desequilibrio en el funcionamiento y
acción de Ja potestad pública.
Variadas son las causas que pueden motivar la presencia del inconveniente
fenómeno que se plantea. Una de las más comunes y periódicas, en la aparición de esta situación, obedece al inadecuado ejercicio o mal funcionamiento
de la expresión autoritaria a través del órgano que en un momento dado se
ve influido por otro. Los fundamentos que me mueven a decir lo anterior los
expresaré en linea$ subsiguientes, antes señalaré en brevísima fonna las fre• DABIN, JP.AN, Doctrina General del Estado, Ed. Jus, México, 1955, p. 268.

845

�cuentes consecuencias que trae aparejadas la infecunda realidad que se expone: A) Se crea un ambiente propicio al monopolio del poder. B) El ó~gano
avasallado pierde en pre tigio, orientación y sentido. C) La c-0mpetenc1a del
mi mo se limita en forma considerable. Su tarea se condiciona - en mucho-al órgano de influencia. D) El .interés legalmente protegido de la comunidad
se perturba ofende o lesiona.
Es necesario aclarar que estas influencias no son totales sino parciales no
de derecho sino d hecho. o son totales porque el órgano influenciado está
en todo momento en la aptitud o posibilidad de desfürarse de tal influjo por
medio de las vías y las solueiones apropiadas. unca pierde su capacidad de
ejercicio potestativo. Su especial estructura y u ámbito de competencias le
son expresamente protegidas por la ley. Es una situación de hecho y no de
derecho porque las normas legales no consagran -siendo congrue.ntes con
la teoría- disposiciones que vengan a perverlll' y degenerar el sentido esencial de la "división de funciones potestativas'.
Las ' funciones del poder" se manifiestan por medio de órganos creados p~
tal fin. Sus aspectos de fundamentación sentido t:J.uctural y campo d:
bueiones están establecidos por el orden normativo del derecho. El prtnc1p10
del "Jus:' conduce en actitud rectora, la tarea potestativa del Esta~~; U:11 &lt;:5tricto y consciente apego en las tareas que la ley señala, es condiaon mdis,.
pensable para realizar -en contenido pleno-- el propósito íundamental _de
toda expresión autoritaria. El equilibrio -justo y duradero--- en el funcionamiento del poder sólo se logra con la práctica diaria y constante de una
conducta obediente y respetoosa del dictado supremo de Ja norma.
Los titulares de los diversos órganos de p0der tienen la gran responsabilidad
y el invariable compromiso de desarrollar su acción y ejercicio por los ~~os
que la ley señala. Todo apartamiento en el cumplimiento de esa obliga~1on,
es revelador de incapacidad legal y viola ión normativa. Cuando la realidad
estatal nos muestra la influencia que un órgano ejerce sobre otro, es oportuno
-provecho O y con eniente- indagar i el órgano influenciado c~ple con
fidelidad los preceptos que el derecho le señala a su tarea. Con estncto ape~o
a Ja ley cada función orgánica debe fomentar su eficiencia y de arrollo a fin
de lograr la presencia de un poder cabal en sentido y realidad.
La primacía del derecho sobre la acción potestati a del Esta~o es eviden~e.
El orden jurídico regula la 'división de las funciones'', manteruendo su eXIStencia y continuidad. La vinculación entre acto de autoridad y nonn~ de derecho es imprescindible a todo buen ejercicio de poder. La superac1on de los
órganos --en sus más diversos aspectos- no puede estar de ~nculada ~e la
''Lex" programa y guia. Ella constituye una garantía de protecc1on y segundad,
He 're altado el valor y trascendencia del derecho considerando que en la

~°:-

846

lucha diaria por el mismo, la comunidad va super-ando las dificultades que
intermitentemente plantea lo social. Las funciones del poder resienten y exper.imentan, también, la presencia de fenómenos y problemas concretos y
particulares. Es por tanto indispensable que las mismas observen un estricto
acat.amiento al dereeho y a sus consecuencias. Realizando las medidas -conducentes, los titulares de los órganos del poder deben superar los obstáculos que
el medio les presenta, a fin de eumplir fundamental y esencialmente con Jas
normaciones generales que los preeeptos legales establecen.
En la ardua tarea por lograr -en integridad- su misión los órganos de
autoridad requieren nec ariamente de la: A) Debida y consciente preparación de us titulares. B) Abundante y completa información sobre los asuntos
de su competencia. C) Aptitud de utilfaar los medios técnicos apropiados para investigar y resolver prnblemas. D) Posesión de los recuroos iad.ispensahles
para actuar en provechosa amplitud. E) Conciencia de su cometido y estricto
apego al derecho.
Las relaciones entre las funciones del poder son convenientes y en ciertos
casos indispensables. o obstante, cada órgano de autoridad debe de incrementar al máximo la ejecución de su labor. Sólo así puede obtenerse un
constante y eficaz control sobre el poder. Cuando en la actividad del órgano
se descuida su programa de acción el riesgo de que otro órgano pueda influirle se haec -a cada instante- posible y cierto.
El justo desenvolvimiento del poder en el Estado es principio indis..utible
de progreso y mejoramiento politicosocial. El postulado de 1a "división de las
funciones" instaura un ej rcicio potestativo con notas de ingula1• di tinción:
separación funcional y ajustamiento a la ley. La acción autoritaria se distribuye con el propósito de evitar el monopolio y la arbitrariedad n la manifestación del poder público. La obligación de expresar una potestad mtegra y
precisa en significado, tiende a realizarse. Para la consecución de los objetivos
señalados, muchos son los problemas que se suscitan y resuelven. En la presencia y solución de los mismos, el pueblo posee especial y destacada intervención. Las condiciones sociales en la comunidad pueden propiciarlo evitarlos, o resolverlos. El pueblo, componente vital de toda agrupación política, es
factor decisivo en la detemiinación de las situaciones anteriores. Por los motivos expuestos, es requerimiento de primordial importancia, que el pueblo posea
una auténtica representación política en el Estado y que fomente además -en
perseverante acción- una sólida formación cívica entre sus componentes.
Los problemas de funcionamiento de Ja "divi ión de funciones potestativas"
son mu)' ariados y complejos. Tratado en forma general, el fugaz enfoque
que he hecho sobre: ''La influencia de un órgano autoritario sobre otro",
muestra su propia problematicidad y las relaciones cau ales que en un mo-

847

�mento dado involucra su existencia. El impropio y conflictivo panorama que
estos sucesos generan y las exigencias de solución que ~e~~an, hacen_ re~~erir en forma más intensa: A) La aplicación de las dispos1c1ones y pnnc1pros
.
d el derecho. B) El deseo ferviente y la actitud responsable
normat1vos
.,
, • ddel
resolver la anormal situación. C) La seria y debida preparac1on C1V1ca e

El sistema de la "división de funciones en el poder del Estado" emerge,
como se sabe, de una realidad socioestatal plenamente objetivada y tratada
en la historia de los acontecimientos politícosociales. Sirva su conocimiento
para establecep un criterio congruente y formal sobre el tema que se aborda en
este apartado : "Sus proyecciones al futuro."

pueblo.
manif
·, d
Las desviaciones que puedan gestarse u originarse en _la
esta~on e
las fwiciones autoritarias, deben corregirse con la pronutud que ~reqmere _el
esta- las
poder y la seguridad comunitaria, tomando. en cuenta -daro
. .
li.crrcunstancias particulares que muestre la realidad. Los_ acont~UIUentos po neosociales - favorables O no-- repercuten directa e mmed1atarnente sobre la
comunidad. El pueblo perceptor indiscutible de tales sucesos, propugn~ ~n
comportamiento siempre continu0- por la solu,ción de_ l?s pr-0blemas publi~s
y por el establecimiento de las condiciones mas propICias al logro del bien
común.

La creación de Mqntesquieu, dirigida a obtener un adecuado y justo ejercicio del poder, por medio de la división de funciones potestativas, alcanza
un sonado triunfo. Su influencia no se agota en la sociedad que le ve surgir,
sino que se expande a otras muchas comunidades distintas en el tiempo y en
el espacio. En la secuela de su existencia experimenta adaptaciones y problemas de contenido teórico y prá tico. Formulada en nuestro tiempo -en el
te:&gt;..1:o de las cartas constitucionales- plantea una gran interrogante: ¿ Cuáles
son sus posibilidades de proyección hacia el futuro?

4. Sus

PROYECCIONES AL FUTURO

Toda creación política produce, en mayor o menor escala, ~fectos de aceptación negación O proscripción en la sociedad civil. Su presenc1~ en el Es~do,
.;,...;ento, motiva actitudes y comportamientos sociales,
en e1 caso d e reconOCu,u
orientados a la realización de los postulados que establece. Cada uno de los
istemas creados a la renovación política y social, debe poseer un o~den de
· · · directrices y un
prmop1os
· programa específico de acción. La solvenaa
b l o no
·
·
·
p,rogramas
es
una
de
las
más
importantes
bases,
so
rel as que
d e prmc1p10s Y ,.
.
·
descansa el éxito o el fracaso de un sistema dado. En el pruner ~so, o prmcipio que formula surgen de una realidad social que les da sentido Y fundat El propósif to de los mismos es superar las condiciones desfavorables
men o.
,
•
¡ '6
tre 1a
·
ta la sociedad-Estado • Hay una esencia1 vmcu
que expenmen
. ao n en
creacion política y el ambiente sociohistórico que le da origen.
S
e que "EJ ser es una interpretación de la realidad". El mundo es un
1
e
~
•
• 1 De ahí que toda reación institucional --eomo
mundo mterpretat.Ivo
y socia
.
. .
. d d
. , humana-- emerJa
. de las condiciones que propicia una soc1e a
elaboracion
· · · que t ratan de provocar
localizada en espacio y tiempo. Los pnnop1os
., . un
.
dif' . ,
n la realidad establecen en su estructurac1on l111eacamb10 o mo icacion e
'
'd d
.
, 'tos fundamentales. El. , sentl
mientas proyectivos
al logro d e sus proposi
C o de

a·

:t

da uno de ellos posee diversos grado de consi ten ia y perduraCJ.on. ~an o
sistema se sustenta en argumentaciones endebles, n forma }' co~temdo, el
. deI mismo
.
se vuelve dudoso e ju ierto. Sucede todo lo contrario cuando
éx1to

se formula adecuadamente.

El impacto o proyección que ua sistema pueda tener hacía el futuro, depende esencialmente de los contenidos que consagre y de las concordancias que
Jos mismos tengan con Ja realidad social. El sistema de la "división de funciones", persiguiendo el logro de la libertad a través de una "distribución de
funciones potestativas'', obtiene reconocimiento y simpatía general. Controlar
al poder con el poder, evitando los excesos y ofensas que puedan cxternarse
en el ejercicio del mismo, es principal y fundamental principio. Los conceptos
directrices -libertad, seguridad, orden y justicia en la dirección públicaque establece, pueden apreciarse como válidos. Sin embargo, los significados
políticos y los medios que se adoptan para alcanzarlos varían en el tiempo
merced a las condiciones colectivas de una sociedad sien:{pre evolutiva y mutante. Muchas veces los supuestos de una teoría no pueden seguir siendo
válidos o al menos operantes debido a que las condiciones sociales que los produjeron cambian en forma absoluta y radical. En el caso de la creación f rancesa, puede apreciarse cómo su estructura se permea, para dar --con ello-sentido y realismo asu concepción. En el siguiente ejemplo es posible calificarlo:
La rigidez en los llamados poderes cede ante la flexibilidad de las funciones
potestativas.

Las posibilidades que pueda tener hacia el futuro Ja "división de funciones
potestativas", aunque desconocidas, la presupongo sujetas a serios obstáculos
y problemas. El mundo envolvente y complejo de nuestros días presagia en
gran medida Jo anterior. A pesar de ello y a pesar de que pudiera sobrevenir
un camibo en la estructura tradicional del i tema creo que el ciudadano
-en todo tiempo- propugnará por que el poder en el Estado no se monopolice
en favor de una dictadura ea de grupo, clase o raza. Luchará también, por
obtener justas y eficaces reaHzaciones en el ejercicio del poder. Las motiva-

849

�ciones de tal actitud -logro del bien común a través de un cabal y responsable
ejercicio potestativo-- permanecerán latentes en el ámbito hoy desconocido
del futuro. El adecuado y justo actuw de la potestad política del Estado será,
hoy como ayer y mañana como hoy, imperativo necesario para la paz, tranquilidad y armonía ~ial.

5. Su

EXISTENCIA Y DESARROLLO EN MÉXICO

El sistema propalado al mundo por Montesquieu, se plasma en nuestra
realidad política desde la época; colonial. La teoría de Montesquieu aparece
ante los pueblos americanos como emblema de libertad y mejoramiento popular. La Constitución Española de 1812, expedida el 18 de marzo en Cádiz,
consagra el principio. Las deliberaciones previas a la proclamación del texto
constitucional nos muestran el aprecio que se profesaba a1 sistema.
La trayectoria que ha seguido "La división de funciones en el poder del
Estado", podemos observarla en ]as principales cartas constitucionales que han
regido nuestra vida político ocia!. Ahl están entre otras: La Constitución de
Apatzingán de 1814, obra del Congreso Constituyente, convocado por José
María Morelo ; la primera Constitución Federal de los Estados Unidos foxieanos, del 4 de octubre de 1824; la segunda Constitución Federal de 1836,
llamada de "Las Siete Leyes Constitucionales''· la Constitución de 1857 y la
actual Constitución, promulgada en Querétaro, el día 5 de febrero de 1917.
Corresponden a etapas convulsivas y violentas de nuestra historia. Emergen de
los raivenes que la vida nacional ha plasmado en el pasado. Resalta en sus
textos, con destellos de preclara brillantez, el sis.tema de los llru:nados ''tres
pode s". El desarrollo político mexicano ha girado esencialmente sobre el núcleo que este istema e.stablece.
Las Constituciones de 1824, 1857 y 1917 estructuran -fundamental Y trascendentalmente- el de envolvimiento político y social de México. He anotado
en el texto de este apartado la Constitución de 1814, considerándola antecedente próximo de la de 1824; así como la de 1836, con el fin de destacar
-en esta última- su posición frente a la "división de funciones potestativas".
Sirva la consideración de las mismas para confirmar la vocación Y entrega
que México hace y ha hecho de esta teoría.
La Constitución de Apatzingán de 22 de o h1bre de 1814, representa un
generoso intento por dar al país un cuerpo de disposiciones fundamentales
que regularan con armonía su vida y desarrollo. Debido a las condiciones en que
aparece no tiene la influencia ni permanencia deseada por sus hacedores. En
ella se consa_,&lt;tran: La soberanía del pueblo; los derechos de igualdad, propiedad y libertad de los ciudadanos; la divi ión de lo poderes; y la elección po-

pular para el nomhramie_nto de lo!t funcionarios de la nación. La estructura
de poder que establece señala un caso único en Ja historia constitucional mexicana, al rear un ejecutivo pluripersonaL
La Ca::a Magna de 1824 modela la forma de gobierno ''De una República
Democratica Federal semejante a la de los Estados Unidos de Am' ·
El
p0 d L . l . l
enea.
er egis aovo o deposita en dos Cámaras: una que se renueva totalmente
cad~ dos años, de Díputa~os electos por electores, a razón et~ uno por 80,000
habitantes, o sea por meclio de elección indirecta• y otra Cámara, uya mitad
es la que se renueva solamente cada dos años la de Senadores, a razón de
dos
· mas
'
su1por cada Estado. El Presidente tiene el derecho a:l et'"
.,, pero sm
re_ ta~o que una _nueva discusión en el Congreso ( artículos 59 y 6.0) . El
E1ecuuvo se depos1ta
por
cuatro años en un m· divi·d uo, ,e1 Pres"d
.
.
1 ente~ cuyas
faltas suple un V1ce~residente. La elección de ambos la hacen las Legislaturas
de l~s Estados~ mediante la designación de dos candidatos por cada uno y el
envio de las l~tas "Tespectivas al Congreso, que computa los votos y en caso
d_e empate d~cide de la elección ( artículos 74, 75 y 79 a 95). El Poder Judia~l ~ deposita en una Suprema Corte, Tribunales de Circuito y Juzgados de
DJ.Stnto ( art. 123) ." 10
Constitución centralista de 1836 el hist0 ...,-.a·or J se' B
.
'
......
o
mvo
garte,
_'La co~plicada máquina gubernamental que crearon las Siete
Leyes, funciono traba JOsamante, con tropiezos en su mecanismo 1· n"°m
tu .,
,
.
= O V SU
ac. aaon
externa,
·
.,
. as1 nacional como internacional .. . En Ia police'fala orgamzae1011
centralista
de
las
Siete
Leves
había
ademas'
de
J
al
T
cl
-, · · ·
os usa es res
Po eres, un cuarto Supremo Poder Conservado"" • .11 Lanz D uret por otra
parte,
''La originalidad de esta Constituci·o'n cons·is 0·'o en' crear un
p d comenta:
.
,º. er especial Y Supremo, verdadero superpoder, Jlamado Conservador y pletonco de facultades y de autoridad. Podía el Poder Conservador excitado por
los otros Pod:res declarar la nulidad de las leyes, como los actos' del Ejecutivo
Y las sentenci~s de la Suprema Corte; declarar incapacitado física O moralamente al Presidente
. . . de 1a República '· obligar al IDIS. mo Pres1"dente a remov r
tocio su Mllllstcno suspender las sesiones del Co¾oreso y las audiencias de la
Suprema ~orte, Y dar o negar su sanción a las reformas que se propusieren
de estas Siete Leyes Constitucionales (ley 2a. art. llo.) ." 12
de la
u Respecto
d.
(
1

c::

" ~~ .~onstitución li~ral ,~el 5 de febrero de 185 7 formula el principio de la
ddiv1Sion de las . fwic10nes de manera clara y obJ.etiva · "Los tres pod eres f eerales se orgamzaron dentro de) más puro espíritu democrático: el Presidente

'

~ _LANz DuRET, MIGUEL, Derecho Constitucional Mexicano Ed Norgis, S. A.,
MeXJco, 1959, p. 6.
'
.
:

BRAVO UGAR.TE,

JosÉ, Historia de México, Ecl. Jus, México 1953 T. Ill, p. 185.

LANz DURBT, MiouEL,

op. cit., p. 71.

•

851

�los diputados y los ministros de la Suprema Cor-te de Justicia serían designados
por el pueblo, en elección indirecta; así se garantizaba no solamente la separación de los poderes legislativo y ejecutivo, sino además y principalmente
la independencia del poder judicial." 13
La carta constitucional vigente, expedida el 5 de febrero de 1917 en la ciudad de Querétaro, por el Congreso Constituyente ahí instalado, consagra en
su artículo 49 la "Divisrón de poderes" plenamente. Su texto se expresa en los
siguientes tén:ninos: "El Supremo Poder de la Federación se divide, para su
ejercicio, en Legislativo, Ejecutivo y Judicial. o podrán reunirse dos o más
de estos Poderes en una sola persona o corporación, ni depositarse el Legislativo en un individuo, salvo el caso de facultades extraordinarias al Ejecutivo
-de la Unión conforme a lo dispuesto en al articulo 29. En ningún otro caso,
salvo lo dispuesto en el segundo párrafo del artículo 131, se otorgarán facultades extraordinarias para legislar." La Constitución, en el articulado subsiguiente, señala los requisitos, facultades obligaciones, competenc.ias y atributos que corresponden a los titulares de los órganos tripartitos del poder.
La •~ivisión de funciones en el poder del Estado" representa, en el devenir
de las constituciones políticas mexicanas, un punto de orientación potestativa
y un centro de gravitación politicosocial. Su existencia y expresión -en nuestra patria- no es extraña a los ob táculos e inconvenientes que todo dispositivo político debe superar. Sobre el impacto de problemas, exigencias y
justas aspiraciones en la praxis institucional, el sistema subsiste con su propia
y especial teleología.. Las referencias constitucionales planteadas permiten captar -nuevamente-- el lugar que tiene y ha tenido en nuestro desarrollo
político el principio de Jas tres funciones potestativas.

u DE LA CUEVA, MARio, La Constitución Política, Cap. XXXIV' de la obra: México
Cincuenta Años de Revolución, Ed. Fondo de Cultura Econ6mica, México, 1961, T.

111, p . 20.

852

TRASCE

·ENCIA CULTURAL DE LA IMPRENTA
TIPOGRÁFICA EN MÉXICO
Por

ANTONIO POMPA

v

PoMPA

Director de la Biblioteca Nacional
de Antropologia e Historia

EN EL PRINCIPiO era el verbo, mas el verbo sólo quedaba en el relato en la
tradición, en la memoria retentiva; después, en la voz de los jugla~, de
los relatores, quienes transmitían a las generaciones que les sucedían el motivo
de su relato; en la antigüedad remota, el verbo era representado en símbolo
rupestr~, en glif~ esculpido· más tarde en el papiro, en el papel de maguey,
sobre piel de an.unal, sobre lienzo; así llegaron los antiguos pobladores mesoamericantos al códice y a la pictografía.
Se dice que los chinos tuvieron imprenta utilizando piezas movibles de arcilla, mas sea de ello lo que hubiere sido, y que el hombre hubiese hecho
imprimir de varias maneras, con sello de cerámica, hecho xilografías u otros
procedimientos, la i-mprenta con tipos movibles que par,te de Juan Gutenberg
(c. 1400-1468) es la imprenta tipográfica que se convierte en el vehículo más
idóneo que ha tenido la Humanidad para la difusión de la Cultura.
Por ello bien está que tratemos de los primeros impresos con tipos movibles
en México, y cómo y cuándo aconteció, así como su distribución en el territorio
mexicano .
. Deb;~e prolongado se entabló en relación con los orígenes de la imprenta
l1pográf1ca en México, y diversas circunstancias y documento ayudaron a
pro~ongar la situación imprecisa que llevó a muchos estudiosos del tema a precom_~r hechos y fechas, que el proceso historiográfico de las fuentes ha logrado
clarificar un _tanto y :ugerir el establecimiento de dos períodos; uno hipotético
Y prepara.tono, del ano 1539 para atrás; y otro histórico y definiti o de esa
fecha en adelante.
'
La presencia en México-Tenocbtitlan del impresor Esteban Martín -recibido
como vecino de la ciudad de México el día 5 de septiembre de 1539 tras una

853

�permanencia anterior de cinco años, como se exigía por el Ayuntamiento- nos
da como su llegada de España el año 1534, que concuerda con el regreso a
México del obispo Zumárraga, después de las gestiones personales para la
introducción de la imprenta, como lo atestigua el Memorial (c. 1533) en que
hace constar la mucha necesidad y conveniencia de que hubiere en la ueva
España una imprenta y molino de papel añadiendo que se hallaban "personas
que holgarán de ir con que u Majestad haga alguna Merced con que puedan
sustentar el arte, vuestras, señorías y merced lo manden prover'' · todo ello
nos lleva a pensar en la posibilidad que hubo de imprimir, a lo que se agregan
textos de escritores como el del cronista Fray gustín Dávila y Padilla en su
Historia de la fundación y discurso de la Provincia de Santiago de México . .. ;
o lo asentado por Fray Alonso Femández en u Historia eclesiástica de nuestros tiempos ... o también Gil González Dávila en su Teatro eclesiástico de la
primitiva Iglesia de las Indias Occidentales . .. , quienes afirman haber sido editada la Escala Espiritual . .. de San Juan Cl'unaco, traducida por Fray Juan
de Estrada, o Fray Juan de la Magdalena O.P. aunque con discrepancia
mínima en fecha de edición de este que sugieren primer libro salido de las
prensas en la ciudad de México.
El hecho de que no se haya encontrado ejen¡plar de dicha Escala no es
causa suficiente para negar su existencia, dado que muchos otros libros que
se asegura fueron impresos en el siglo XVI se ha)lan en la misma circ1,m stancia.
Otros testimonios e pueden aducir romo el Memorial de Zumárraga de
6 de mayo de 1538 en que afinna que: "Poco se puede adelantar en Jo que
la únprenta por la carestía del papel, que ésta dificulta las muchas obras,
que acá están aparejadas y otras que habían de nuevo darse a la estampa,
pues que se carece de las más necesarias y de allí son pocas las que vienen."
Todo esto robu tece la ere ncia de .que antes de 1539 hubo imprenta en
México, quizás rudimentaria, quizás fruto del propio ingenio o bien grabando en madera para imprimir en papel de maguey, como lo sugiere el cate'cismo de Fray Jacobo de Testera. Todo ello, repetimos, no lleva a preconizar
un período hipotético y preparatorio.
El período propiamente histórico y definitivo da principio el día 12 de
junio de 1539 fecha en que fu finnado en el Protocolo del Escribano don
Alonso de la Barrera, en evilla, el contrato entre Juan Cronbergcr y Juan
Pablos - alemán el primero e italiano el segundo, ambos avecindados en Sevilla- para el traslado e instalación de la pcimera imprenta formal con tipos
movibles a la ciudad de México.
Los antecedentes del traslado e instalación de los en eres de la imprenta
hállanse en las gestiones que don Fray Juan de Zumárraga, pr-imer obispo de
M 'xico y don Antonio de Mendoza, primer virrey de ueva España hicieron

ante la Corona española, que lo demás queda consienado en los documentos
notariales de que dio fe don Alonso de la Barrera. Et'contrato entre el impresor Cronberger y el cajista Pablos; la entrega de ciento veinte mil maravedíes -cien mil destinados al costo de la prensa, tinta papel y otros aparejos,
Y el resto a sufragar el flete -y los pasajes de la mujer de Pablos Gerónima
Gutiérrez, de un oficial Gil Barbero y de un esclavo negro llam~do Pedro;
como el contrato entre Oronberger y Gil Barbero por servicios como prensista
este, último _P~r tres años---- también están bajo Ja fe del mismo notario, quien
el día 4 de Julio de 1540 autorizó el poder general que Cronbergcr dio a Pablos
para que le representara en México.

~3:8 cir u~tancias qu~ rodeaban los primeros

años del Estado español en
Mex1co: hac~an. necesario el establecimiento formal de la imprenta, lo que
se logro en JUJUO de 1539 al enviar el famoso impresor Juan Cronb rger al
lom?ardo Juan Pablos quien seguram nte llegó a la ciudad de México por
septiembre del mismo 1539, instalando el primer taller en la denominada Casa
de las Campanas, ahora esquina de las calles de la Moneda v Licenciado
Verdad.
í terminó esa crisis que tanto afectó seguramente a ·los evang lizador- ; ello e .pli a que D. Vasco de Qufroga enviara a Sevilla en J538 su
Doctrina en lengua de indios de Mechuacan para su impre ión y la bilingüe
en_ castellano y nahoatl atribuida .ª Fray Juan Ramírez, O,P., que corrió la
misma suerte.
El primer siglo de la imprenta en México, aportó aproximadamente ciento
ochenta obras, particularmente sobre Doctrina Cristiana, Lingüística Cancioneros, Lcgi !ación Filosofía, Teología, Crónica, Medicina Milicia Cronología, aútica, Botánica e Historia Natural en dos talleres de impre'nta: el de
la Casa de las Campanas de 1539 en adelante, y el que en J 594 fue instalado
en ~lateloko ex oficina de la viuda de Pedro Ocharte, a cargo de Camelio
Adnán César· allí fueron impreso la Gramática en mexicano del Padre Manuel Alvarez en 1594 y el Calendario Franciscano en 1597.
En el primer siglo de la imprenta en México figuran los impresore : Juan
Cro~berger-Juan Pablos (1539-1548) · Juan Pablos (1548-1560) · Antonio de
~moza (!559-1576) · Antonio Alvarcz (1563); Pedro Ocharte (1563-1592);
Pe~ro Balli (1574-1600) · Anto,uio Ricardo (1577--1579) quien pasó al Perú
imprimió en Lima, desde 1.584 hasta 1605· la viuda de Pedro Ocharte
(1594-159~) · Camelio _Adrián César (1597-1633); Melchor Ocharte (15971605) · _Lms Ocharte F1gueroa (1600-1601}; y Enrico Martínez (1599-1611).
auLa m~_d de _Mé~c~, sede de la primera imprenta en América, siguió con
ge manifiesta Imprnruendo y multiplicando talleres· de las ciento ochenta
Qbras en números redondos que produjo el siglo XVI (Cfr. Icazbalcela, Wagner Valton) se aumentan en el siglo XVII (Cfr. V. P. Andrade) y no se diga

855

�en el siglo XVIII (Cfr. N. León) y del siglo XIX hasta nuestros días, es
bastante difícil precisar.
La lucha armada por la emancipación ( 1810-1821) difundió y vulgarizó la
imprenta, pues casi todos los jefes insurgentes procuraban llevarla y al llevarse
a efecto la emancipación política de México, las principales ciudades pugnaron
por establecerla; para 1827 había treinta imprentas en el tervitorio nacional:
una en Chiapas; una en Chihuahua; una en Durango; una en Guanajuato·
cinco eh México· dos en Valladolid de Michoa.cán · una en Monterrey; dos
' .Puebla; una en Querétaro; una en San Luis Patosi; una en
en Oa."{3.ca; tres en
Sonora; una en Tabasco; una en Tamaulipas; dos en Veracruz-Jalapa; tres
en Jalisco; una en Yucatán; una en Zacatecas y una en San Agustín de las
Cuevas o Tl-alpan; en nuestros días, son innumerables.

Puebla está considerada como la segunda ciudad que tuvo imprenta en
territorio mexicano, pues se fija la fecha 1642 como la del año en que fue
establecida la primera, por el testimonio que da el Sumario de Indu,lgencias
y Perdones ... publicado por Pedro de Quiñones.
E-ste Quiñones por 1641-1642 tuvo a su cargo la imprenta que en la ciudad
de México fue de Bernardo Calderón, y de esa ciudad pasó a Puebla; esto
coincide con la segunda llegada del obispo Palafoz y Mendoza, quien tanto
empeño puso para el establecimiento de la imprenta en Puebla.
Más de una decena de nombres ilustres en la tipografía desfiJan de 1642
a 1700; y en el siglo XVIIJ los impresos poblanos se producen en gran cantidad, que awnenta en los siglos XIX y XX; publicaciones curiosas dan renombre a la tipograJía poblana como El T ejedor y su Compadre, periódico
de que se conocen siete números y que es considerado el primero, seguido de
Al T ejedor y su compadre; Clamores del T ejedor, y La Carreta, todos impresos en el año 1820.
En e] año 1821 fue publicada la correspondencia entre Agustín de Iturbide
y Vicente Guerrero durante los meses de enero y febrero de ese año, en que se
inició el intercambio epistolar que llevó al pacto para la independencia de
ueva España. Este importante folleto fue impreso en Puebla, en la Imprenta
Liberal. de Moreno Hermanos, donde también en 1821, fue impresa la obr-a
de Fray Bartolomé de las Casas acerca de la Destrucción de las Indias.
Más tarde, La Abeja Poblana de que se publicaron 62 números, de marzo a
octubre de 1841 y que tuvo una muy particular significación. En adelante,
la impr nta en Puebla ha sido de muy destacada significación hasta nuestros
días.

•
. Toca a la ciudad de _Oaxaea tener la tercera sede de. la imprenta, cuyo
rmpreso hasta hoy conocrdo como más antiguo, es un Sermón fúnebre pronunciado por el dominico Fr. Sebastián de Santander en 1720, en 1a imprenta
de doña Francisca Flores viuda de don Luis Ramirez de Aguilar; refiérese
también que los sacerdotes de la Congregaci,6n del Orat-or-io (Felipenses) tuvieron imprenta desde fines del siglo XVIII hasta principios del siglo XIX,
y debe ser la que tuvo el sacerdote felipense don José María Idiáquez.
El generalísimo clon José María Morelos Uevó imprenta a Oa.iraca en 1812
y allí fue publicado El Correo Americano del Sur; por 1833 don Antonio
Valdez y Moya publicó en la imprenta ambulante de la 4a. división del ejército regenerador el periódico llamado Otrn Gobierno y más tarde este impresor y otros más siguieron multiplicando impresos en talleres oaxaqueños.

•
La imprenta en Guadalajara fue establecida por gestiones de don Manuel
Antonio Valdés, que en la ciudad de México. editaba 1a Gazeta, encargando la
instalación y regencia de ella a su hijo don Mariano Valdés Te11ez Girón, previas
gestiones ante la Audiencia y ante don Gabriel de Sancba, residente en Madrid
para ense~ y fundiciones nuevas; Valoés- T éllez Girón instaló su taller a principios de 1793, aun cuando tenía autorización desde el año anterior.
La .imprenta tomó verdadero auge hasta 1795 en que tuvo además encuadernación, grabado y fábrica de sellos.
En esta famosa primera imprenta en Jalisco fue editado El DespertadOT
Americano, primer periódico insurgente.
Con el transcurso del tiempo se fueron multiplicando los talleres no sólo en
Guadalajara, sino en otros lugares de Jalisco -así tenemos como primeras:
en Lagos de Moreno 1850, San Juan de los Lagos 1859 y Ciudad Guzmán
1863-, siendo en la actualidad uno de los estados donde las artes gráficas
han tenido más positivo progreso.

•
La ciudad y puerto de Veracruz no tuvo imprenta hasta 1794, pues aunque
algunos suponen que diez años antes la hubo, sólo se fundan en deleznables
conjeturas. Don Manuel López Bueno fue el primer impresor, "natural y vecin.o de la ciudad y puerto de Veracru.z~ benemérito allí de las bellas artes" , nos
di
ce Beristáin de Souza.

�López Bueno obtuvo el título de impresor del Consulado en 1795 y en ese
año empezó a editar el Jornal de Veracruz.
Jalapa imprimió del año 1826 en adelante; Alvarado en 1829, como se
refiere en las Memorias de Eugenio de Aviraneta; Orizaba en 1839; Coatepec
en 1848 por Antonio Matías Rebolledo u primer impresor· y Minatitlán en
1886; en adelante y como en otros lugares la red de talleres de imprenta se
multiplicó en el tiempo y en el espacio veracruzanos.

•
El tado d Guanajuato tuvo imprenta en 1812, instalada e.ti el Fu~rte
Licéaga, dentro de la Laguna de Yuriria: una pequeña pi:ensa con tipos
mo ,ibles rudimentarios con que los insurgentes publica.ron dos números de la
Gaceta del Gobierna Americano e·n el Departamento del Norte (23 Y 30-Sep.

1812) .

.

Fue en 1824: cuando quedó establecida la unprenta formal en la cmdad de
Guanajuato a iniciativa y empeño de don Manuel Cortazar, 'último }:fe político de aquella provincia" editando hojas volantes, d~curoc1;11os ofici~es. Y
el primer periódico, La Sombra de Mina .a í como el pnmer libro, la Log~ca

de Condillac.
Se dice que hubo una ilhprenta contemporánea e~ S~~ Miguel de Al,lend~,
mas hasta la feeha no conocemos impreso que lo 1ustif1que; Cela a s1 tuvo
imprenta desde 18-45; León en 1867 J antiago Maravatío en 1880 ..
E] progreso de la tipografía y el grabado fue ~~esto en G~1ua~o, Y
destacan talleres como el de José Maria. arranco dmg1ao por A~tm Chávez,
el primero; y posteriore , el de Evaristo Oñate y Justo P~e~cia, ha ta los
famosos de Francisco Díaz, Eduardo .Aguirre y .Bias R. HmoJOSa.

•
La prunera imprenta que hubo en Querétaro fue la Imprenta portátil del
Ejército de las Tres Garantías, y el primer imp~r transeúnte don R_afael
Núñez quien imprimió en junio de 1821 los números 9, 10 ,Y 11 de El M ~xi~ano
Independiente. Imprenta e impresor abandonaron Queretaro en segul.Illlento

de don Agustín de Iturbide.
.
.
. .,
.
Don Rafael Escandón fue s~do impresor, qwen l.Illprmuo por qumc~
t·
d 1822 a 1836 ..&lt;litando en 1830 Dialoguito entre don Lms
anos consecu 1vos, e
,"
y tía Lola y en 1834 Diálogo entre el barbero y su marcha~te, que pueden ser
consideratlos como elementos deJ protoperiodismo en Queretaro, ~ntes de que
·
d
Agustín' Escandón publicara en 1838 Revista Semanae l tercer 1mpresor on
858

Tia en forma de diálogo entre Seuero y Clemente, antecedente del verdadero
periodismo queretano.
Más tarde la imprenta llegó a San Juan del Río y así, con singular empuje
., . . ,
. ,
'
nacio, Y1v10 y contmua 1a tipografía querctana.
'

•
A mediados de 1825 don Trinidad Flores y don José Marfa Corrales llevaron
a Tabasco la primera miprenta, por lo que don Manuel Gil y Sáenz e.u u
Historia de Tabasco anota que "ya de este modo podía Tabasco levantar su voz
Y hacerse oír, y en efecto empezó a ser utilizado el sistema de Guteuberg,
con e1 primer periódic-o que viera la luz pública en Tabasco, titulado El Argos".
La primera .imprenta instalada en San Juan Bautista, capital del estado, por
Flores y Corrales, fue el principio del desarrollo del arte tipográfico en la
importante región tabasqueña.

•
Campeche tttvo imprenta a principios de 1818; Ja llevó don José María.
~orrales por adquisición que hizo de ella a don José Fernández Hidalgo, de la
ciudad de Mérida de Yucatán; justifica este dato un acuerdo del Ayuntarruento
de 9 de marzo de 1818, en que se dispone que las circulares de alg{m interés se
irnprirrúan en el taller del señor Corrales, recier1temente establecido en 1a
ciudad.
Esta imprenta fue la única en Campeche hasta el año de 1857, habiendo su
dueño trasladado parte de ella a Laguna del Carmen, quedando la de Campeche
a cargo del tipógrafo José M aóa Peralta.
En 1820 se publicó en Campeche el primer periódico con el título El R edactor
Campechano Constitucional. Posteriormente pasó la imprenta en propiedad a
don José María Peralta y allí fueron publjcados arios periódicos: El Museo
Yucateco en 1841 ; Los primeros ensayos, en 1844· El hijo de la Patria en 1848;
La Ley, en 1849; El Chisgaravis, en 1852, y así continuó la tipografía campechana durante los iglo XIX y XX con una abundant producción perioclistica, sin faltar folletos, libro e impreso de muy variada índole.
Fuera de Campeche sólo hubo imprenta en Palizada por 1866, en que fue
publicado el periódico El Guardia Nacional y trasladada al campamento de
San Francis o, el periódico El Republicano, lo qu _ acaeció en el año 1867.

•
La introducción de la imprenta en el noroe le mexicano tiene dos aspectos:

859

�el primero corresponde al estado de Occidente y el

gunda al estado de

nora.
onstituidos los pode
del primer en la c:iudad de El Fuerte ( inal a) ,
se 11 vó a di ho lugar Ja primera imprenta que se puso a caro-o de don · lip
Gómez, y dio principio a sus imp siones el año 1825. Ya para concluir I año
-en ptiembre d 1827- los pod r locales fueron trasladados a la ciudad
de Alamos ( onora) y con ellos 1a primera imprenta a territorio sonorense y
era la única que . · tia n lo ten-itorios que onstituían el E tado de O ·cidente · en el traslado d la imprenta de la ciudad d El • uert a la d Álamos,
ambuló con los poderes a Cosalá y
ncordia, cuando se U v6 a ef t la
separación d territorios para neari los estado d on ra y inaloa, el taller
de imprenta qu ó defi.njtivament en Culiacán · est a ont ·' en el primer
emes
de 1831 uando ya dirigía la impr ata Lucas illagrán, segundo impresor !!ional.
n movimiento politi omilitar de fed ralistas omandado por el general
José rrea d truyó el taller tipográfico y privó por alg(m ti mpo a ta región
d todo tipo de publicación impresa· tiempo d pués el pod r ejcrutivo local
adquirió un nuevo taller que logró
talar en la ciudad de ri11 a cargo

u,

del tipográfo Jo ' María Almón.
La imprenta en el noroeste, hi tonada por Hértor R. lea • Manuel E trada
Rousseau, en sus orígenes tuvo progreso ~radual hasta conta!' con buen equipo
de talleres d impren , mo n forma franca lo manifiesta en la a tualidad.
Libros periódico folletos demás impreso de qu pa ientemcnt informan

sus bibliógraf

l al

dan t timonio de !lo.

•

Franca ~u . la necesidad qu se manifestó en la península de Yucatán para
tablecuruento de la imp nta desd principios del siglo IX mas ' ta
no s introduj sino hasta el año 1813. Don Eligio n ona nos asegura que
don Fran ísco at
hizo venir d Europa una impr nta, pero debid a
la distancia y tardas omuni acion , ésta 11 gó basta I dicho 1813. Entonces
-dice-- se abrió una nueva era para 1a antigua colonia, tn dond antes todo
respiraba ilencio una sumisión absoluta a la autoridad real; ahora las circunstancias cambiarán y se provocará una renovación; con este arranque se
procedió a publi ar el primer periódico, El Aristarco, quedando el taller de
imprenta bajo la dirección de don José Fernández Hidal o.

eJ

Hay la impresión para algunos, de que o
talle
más fueron estable'dos en próximo lapso,
fija 1814 para I qu
atnbuy a don Manuel
Anguas (Imprenta del Gobierno) y al año ~iguient la d d n ndl'l's Martrn
Mar'm Y para 1820 la don D mingo Cantón, resultand que más que cliv rsos
tall
fue uno solo on difer ntes impr ort', pues aún
olig tras tenaz
. peculación, de 1813-14 a 1821, sólo un tall r tipowáf.ico hubo en Ménda de ucatán; así lo comprueba I j f político don Juan 1anuel Echeverri
en comunicac-ión d I día 12 d junio de 1821 , dirigida aJ ecretario d Gobernación, de Ultramar n que I ratifica lo dicho en otra omunicación d J 30
e.le en ro de ese año que no había allí ino una sola tipografía. d propiedad d I lcalde don Pedro J ' uzmán por la que
publicaba J único
p riódj o de la localidad n el que se insertaban la reales órd nes decr tos
de las ort , re lamento et .
opiando cua11to bu no traían los pap les
públi os de esa .orte ' ( fadrid ) · me
de pu' ins.u tió acerca del mismo
asunto. D allí en adelante
fu ampliando la indu tria tipog;ráíica hasta
crear una de las más trasc ndcnt d I país." .

•

La imprenta llegó a hihuahua eo el segundo mestre de 1825 y fu" . u
prim r impresor don José María Almón originario d Chihuahua y quien
tuvo a su cargo la imprenta sonorense de Arizpe.
Es d ad rtir que el primer taller de imprenta tabl ido en la capital
de hihuahua eslu o muy ligado a l qu existieron n territorrio del antiguo
tado de O idente, y sí consta qu para el año 1828 a existía. bien instalada
la imprenta del Gobierno del Estado a cargo de J. abino ano por algunos
impresos qu lo justifican, orno la alocu ión pronunciada por el eñor Ministro Fiscal del upremo Tribunal de Justi ia . Jo ' Femando Ramírez
en el mes de mayo del año reíerido· de sta [ ha en adelant parte el progr

Fragme11tos de Historia M exicana, pert necientes en gra11 parle a la. Provi,1cia
d Tlaxcala.
io er xtraordinaria la proy ión d la tipografía n Tla: ·cala d de la
época d

de la tipografía chihuahu nse.

•
860

Don Mjgu I Lira y Ort ga fue el inlTodu tor d la imprenta tipográfica en
11axcala, Tlax. y por end en l stado: habiendo sólo publicado 1 pr.imer
imp o que contien una dedicatoria a Juan Gutenberg,
día 2 d noví mbre de 1855 · tiémpo de pués, n 1870, es instalada una segunda imprenta
propiedad del Estado a cargo del tipógrafo M. orona donde fue editad~

las primeras impi ntas ha sido manifi ta su ignificación.

•
861

�Sin poder precisar la veracidad de algunos informes acerca de supuestas
imprentas particulares en el estado de Hidalgo, se puede precisar que Tulancingo es la ciudad que tuvo la primera imprepta, cuando cayó la ciudad en poder de don Nicolás Bravo, quien llevaba consigo una adquirida
en Puebla. Durante la permanencia del ~eral Bra o en Tulancingo (29
de abril a 14 de junio de 1821) publicó el primer• periódieo hidalguense,
que tituló El Mosquito que fue un defensor entusiasta de la independencia
nacional. Cuando Bravo se trasladó a Pachuca dejó la imprenta a cargo del
tipógrafo don Martín Rivera.
La villa de A topan tuvo su primera imprenta en 1860 y fue destinada de
inmediato a imprimir boletas electorales; en 1889 los señores Jesús Mejía
Quezadas y Juan Robles llevaron una prensa de pedal donde fue impreso en
1893 el primer libro hecho en Actopan: Principal,es definicione )' tablas de
Aritmética y Sistema Métrico Decimal, obra del Profr. Candelario Mej'ia.
Pachuca, capital del estado, tuvo imprenta en 1869 a inkiativa y empeños
de don Juan C. Doria, gobernador del estado, encargando el taller al impresor don Marcelino García, quien editó la Memoria de la Administración pública del Gobernador Doria, correspondiente al mencionado año 1869.
Don Pedro Aguirre llevó a Ixrn:iquilpan en 1880 una prensa en que se ejecutaban tm.bajos pequeños, y ésta fue la primera imprenta en di ho lugar;
tiempo después, en 1887 don Amadeo Ramos, Administrador de Rentas en
Ixmiquilpan llevó una imprenta formal y en ella fue editado en 1889 el
semanario El Mezquital primer periódico local. Al ausentarse Ramos de la
población se llevó su taller, mas a poco tiempO don Luis Flores y don Dámaso

Villarreal fundaron la tipografía La Cruz.
Don Severo Espino llevó al mineral de Zimapán la primera in1prenta que
fue inaugurada solenwemente el día primero de julio de 1888. Don Vicente
Warnes y don Go112alo López editaron en dicho taller El Pemamiento, primer
periódico del lugar, cuyo número inicial fue publicado el día 8 de julio de
L888.

En el mismo 1888 don Isauro Cravioto llevó imprenta a Tula Allende,
donde además de publicaciones oficiales y particulares fue erutado El Céfiro,
primer periódico local, cuyo primer número apareció el 11 de noviembre de
1888; de este periódico fueron publicados catorce números, siendo el últi~o
del 19 de mayo de 1889; desde el número 12 empezó a publicar don Ignacto
Manuel Altarnirano su novela Julia, en forma de folletín.
El doctor icolás León afirma que de 1887 a 88 fue llevada por un señor
Marín la primera imprenta a Huichapan y que en 1890 empezó a er publicado el semanario La Sombra de Ocampo, y con ello ce1'Tamos el ciclo de
informes acerca de los tallere de imprimir, dentro del estado de Hidalgo,
862

donde parece haber sido más diseminada la tipografía, si compararnos con los
demás estados de la Unión Mexicana, y cuyos progresos, con altibajos. siguieron en los siglos XIX y lo que va del X,'(.

•
El tipógrafo don Benito García imprimió en Colima en 1860, y es considerado primer&gt; impresor que en esa tierra hubo. En su taller fue editado en 1860
un discurso patriótico de don Antonio A. Molina de la Sociedad Literaria La
Esperanza, discurso (15-Sep.1860) que es considerado primer impreso colimense; dícese que después hubo .imprenta en Manzanillo. mas no hemos precisado fecha ni referencia al impresor.

•
La primera imprenta de que se tiene noticia en el estado de Guerrero estuvo en Chilapa, donde por&gt; 1833 se publicaba por segunda vez el periódico
La Antorcha; posteriormente hubo en Iguala, pues el impreso más antiguo
de dicho lugar y de que se dé infonne. es d enero de 1850 sin referencia del
unpresor.
abemos que antes de finalizar e1 sig]o XIX y dentro de su segunda mitad
hubo talletes tipográficos en Chilpancingo y Acapulco, así como que en dichos
lugares también fueron publicados periódicos que, excepto Chilpancingo donde fue publicado El Guerrerense, nada podemos precisar.

•
El territorio mi hoacano también tuvo di emínadas diversas imprentas;
Apatzingán la tuvo en 1814 -una portátil que llevaba el ejército insurgente
del generalisimo don José María Morelos-· en ella fueron impresos en Apatzingán alguna hoja.~ sueltas y la Constitución de Apatzi.ngán, cuya portada
dice: Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana sancionada en Apatzingán a 22 de octubre de 1814, Imprenta acional.
El doctor José María Cos publieó en Pátzcuaro, en 1814, varias hojas sueltas ntre ellas una que dicho general clirige A los Gachupi,nes fechada eo
dicha ciudad el 21 de octubre de 1814. Po te1iio1mente en 1870, la E cuela
de Arte y Oficios estable ió una pequeña imprenta qu permaneció por varios años.
De Jaujilla, se sabe que en 1817 fueron impresas proclamas insurgentes.
Por el erudito biblió ·afo Joaquín Fernández de Córdoba tenemos con cla863

�ridad lo referente a los orígenes de la imprenta tipogrMica en la antigua
Valladolid, hoy Morelia, desde su protohistoria, cuando el día 2 de agosto
de 1820 el impresor Rafael Núñez Moctezuma. hizo gestión anle el Virrey de
ueva España para establecer por ve-L primera un taller de imprimir en Valladolid gestión que no tuvo el éxito deseado, seguramente por la situación
política del país.
En consecuencia, la historia de las artes gráficas en la vieja Valladolid tiene
como antecedente la gestión del impresor úñez Moctezuroa, precursor del
primer impresor don Luis Arango a quien tocó fundar la primera imprenta
el día 13 de junio de 1821.
Este don Luis Arango fue soldado de Morelos, y así aparece en la nómina
de la tropa insurgente, y esto desde 1811 ; en 1872, cuando Morelos tomó
Oaxaca, Arango quedó comisionado como oficial en el taller tipográfico que
el felipense José María Idiáquez, partidario de la Independencia, tenía en
dicha ciudad; en ese taller fue publicado El Correo Americano del Sur; al año
siguiente, por instrucciones de Morelos Arango trasladó la imprenta de Oaxaca
a Chilpancingo y en dicho lugar imprimió Lo Declaración de Independencia,
discutida y aprobada por el Congreso; y así Arango siguió romo director de
esta singular imprenta errante e histórica· luego continuó a Tlacotepec y a
poco tiempo ya no se encontró huella de Arango sino hasta que aparece posteriormente en 1821 en Morelia antes Valladolid imprimiendo una Proclama
del doctor San Mart'm, el Manifiesto y .Plan de Iguala, y algunos otros impre-

sos, dentro del régimen de don gustín de Iturbide.
Por el año 1825 se estableció la primera tipograffa particular de don José
Miguel de Oñate, como lo asienta don Mariano de J esús Torres en su Diccionario ; a este impresov le correspondió editar el periódico El Astro Moreliano,
y así continuó este tipógrafo dando a la estampa varios títulos de monografías.
Eo 1835 aparece J uao Evaristo de Oñate, cuando ya estaba encargado de
la Imprenta del Estado el tipógrafo don Joaquín Tejerla; este don Juan Evaristo de Oñate tiempo después pasó a 1a ciudad de Guanajuato donde, como
en Morelia, imprimió y grabó en cobre, hasta que le sorprendió la mu rte.
El doctor icolás León poseyó un folleto que fija la [echa 'del primer impreso, y por ende la introducción de la imprenta en Ario en 1834· una tragedia
en cinco actos: Guatimoc ó Guatimocin por J. F. M adrid, cuya primera edición fue hecha en Paras en 1828 y la segunda en Ario en la fecha. referida,

1834.

La primera imprenta en Tacárobaro fue establecida por don Antonio Espinosa en el año 1857 donde fue eclitado El Espíritu Público primer periódico
que el mismo Espinosa publicó en la que denominó Imprenta del Distrito.
Los Hermanos Ramón, Vicente y F1'a.11cisco Elizarrarás llevaron la primera

~prenta a Quiroga en el año 1863 ad . .
.
hd); era una imprenta pequeña , qwndda en Moreha (antigua Valladoy muy usa a dond
ditar
votas
' y sus
e e . on novenas
de.
. y H orr&amp;r&lt;Jsos ejemplares que Ios E1'tzarrarás
.
mgemo y donaire. dos años d
,
anugos escribían con
,
espues, en 1865 qued, b d
que poco a poco fue l d
.,
'
o a an onada esta imprenta
a. estrucc1on
Con el fin de publjcar un eriódi .
.
p.renta más fonnal que la
tp .
co, . do~ Aurehano Macias llevó una imf b
an enor, en Jumo de 1898
has
.
e rero del año siguiente fue publicado El
,
' y . ta el pl'lDlero de
mente había sido utilizada en Puro, .
Paladm. Esta 1.01prenta temporalallí pasó a Quiroga a poder de d Aandiro¡· por don Alejandro Martínez, y de
,_
on ure iano Macias
En ~866, el coronel Vicente Riva Palacio co
,.
.
en la rn1prenta de Grego . p,
,
menzo a publicar en Huetamo
no erez Jordan e]
·, di
'
que aunque de corto tamañ
, '
peno co titulado El Pito R eal
0 , en razon de estar ese · t
,
vendía abundantemente. p . 'di
.
n o con mucha sal se
eno co que a mediad05 d . 11·
capitulación de Matamoros 1 .
. d
e JU 0, después de la
la Emperatriz Carlota para E;ovip:tonab1· ~ Slanta Gertru~is y la partida de
"
' pu JCO a danza . Ad , M
,e
acompanada de músir&lt;&gt; siend0
arlota!
·
...,,..,
muy celebrada esta I ws,· · , ama
d
1ac10 publicada en El Pito R eal .
c~mpos1c1on e Riva PaLa ciudad d z
· por los grupo republicanos.
e amora aparece con imprenta h
1
don José María Martínez ed't' l O .,
r ~ta
867, en que el impresor
10 ª
•
ract011 Cunea de d
R
,
l
por e tnunfo de las &lt;&gt; rm~~ libe I
on amon Romero
==
raes en Q
't
·
'
T~tan donde ]Jpoc' 1 .
uere aro; y cierra el rielo michoacano
--o0 a unprenta por vez p ·
Melchor Soló17,ano con el f d d'
nmera en 1872 Hevada por don
Así lDl
•• ,, Mi b
,
~ : e itar La Colmena perióclico político
Clo
e oacan, prosigmó
.
•
llo de las artes gráficas.
y prosigue con grande amplilud el dcsarro-

ª

•
Ef canónigo don FranclSCO
· · pena
- en su Estudi H' ' .
Potosí afirma que esta . d d
.
o istonco sobre San Luis
CIU a
no tuvo llllpr ta ·
h
que la familia Infante, residente en Armadill: n smo., asta el año 1821, en
con tipos toscamente fabricados
así
. establec10 un_a en dicho pueblo
teniendo como .
' y .
aparece hasta en unpresos de 1824
rmpresor a don AleJo Infant E
.
,
según puede coleuir&lt;:P d d'
.
. e. sta ll)prenta de Armadillo
i:,-~e 1versos testunomos es l
,
,
an Luis Potosí por 1826 y estu b . 1 '.
-~ que paso a la ciudad de
. d
vo ªJº a drrecc1on de d
T
, I
hlJO
e don Alejo de igual a ellido a
,
.
on . om:18 nfante,
Ladislao Vildósola y d t p y
p ra despues pasar a la dirección de don
e o ros. a para 1835
.
nombres de tipógrafos diferentes
J
,
M ,aparecen pies de .imprenta con
' ya ose ana Infante
M ·
,
La Imprenta en an Luis Poto
,
.
,
ya anano Cosio.
y lo que va del XX un
. d s, ma~ to en u trayecto del siglo XIX
.
ma1 ca o y preciso J)Iogre t to
.
hbros como en folletos )' P . 'd"
so, an en las ediciones de
eno 1 os.

865
864

�•
Refiere don José Fernando Ramírez que el primer ensayo que atañe a la
imprenta en la ciudad de Durango se hizo por Fray Buenaventura Cuevas,
religioso del convento de San Francisco allá por junio de 1822 y agrega que
comenzó desde abrir las matrices haciendo él mismo las opetaoiones de
fundición y puJimento de los tipos y de muchos enseres, hasta que pudo poner
al corriente una pequeña imprenta en que publicó, como primer impreso, una
Proclama del gobernador de la provincia, don Ignacio Corral y no sólo Fray
Buenaventura Cuevas se dedicó a lo dicho, sino que enseñó a1 primer impresor
que fue don J. Dolores Olea. Poco más tarde fue trasladada de fa ciudad de
México una imprenta más formal, por don Santiago Baca Ortiz quien también fundió tipos. En marzo de 1825 don Manuel González estableció otra
tipografía que en esa época fue considerada la mejor dotada y eficiente para
los impresos dumnguenses.
La capital de Durango siempre se distinguió en la tipografía, y aunque hubo
algupas otras imprentas, como se dice de Victoria en 1834 y Nombre de Dios,
los talleres de Ja capital abastecían de estos servicios a todo el territorio.

•
La primera imprenta en el estado de Chiapas fue instalada en la ciudad
de San Cri tóbal de Las Casas allá por el año 1826, a iniciativa de la Sociedad Vascongada de Amigos del País establecida en la ciudad de Guatemala.
Por Comitán entró la mayor parte de la. imprenta, siguió por Teopisca y llegó
a San Cristóbal; en Comitán fue recibida el 14 de junio del referido 1826 y
en el mismo junio empezó a ser instalada en la capital del estado· algunos
enseres hicieron falta y fueron trasl'adados por una recua de la ciudad de
México a aquella lejana región por una zona selvática, donde con enormes
machetes iban abriendo paso a la recua, hasta que llegó a su destino y quedó
completo lo necesario para la instalación del taller. U na de las personas que
cooperaron para el auge de esta imprenta fue el general don Juan Pablo
Anaya, originario de Lagos de Moreno.
Bueno es recordar que el primer periódico publicado en San Cristóbal de
Las Casas, fue El Rayo; y el primer periódico publicado en Tuxtla, La Campana.

El estado de Chiapas es uno de los que más se han distinguido por la públicación de periódicos, ya sea en Tuxtla, TapachuJa, ya en Chiapa, la antigua
Chiapa de los indios.

•
866

La ciudad de Zacatecas tuvó imprenta hasta el 6 de enero de 1824 y fue
su primer impresor don Pedro Ipiña · el talleI' de imprenta, modesto y pequeño
fue adquirido en la ciudad de Guadalajam, de don José María Ramos Palomera, por la suma de tres mil quinientos pesos.
Grande entusiasmo causó el establecimiento de esta primera imprenta tipográfica en Zacatecas y el Congreso Local de inmediato promulgó disposición
o reglamento para el uso de ella, que bien puede ser considerado, ya que no
sabemos de otroJ oomo el primer intento de nna ley de imprenta.
Guadalupe, podríamos decir al daño a Zacatecas, donde estuvo el famoso
centro que irradió la cultura a las tierras del porte, tuvo imprenta hasta 1880,
instalada en el Hospicio, y que estuvo a cargo de don Juan Luján.
La imprenta en Zacatecas se difundió en años posteriores a otros lugares,
como Sombrerete y el mineral de Pinos.

•
Don Agustín R. González, historiador de Aguascalientes, sugiere el año 1825
como el en que se estableció la imprenta en la capital, pues registra que por
esa época se publicó un pequeño periódico que era una proyección de la
Estrella Polar, publicación de ideas avanzadas que editaban los yorkinos, mas
para 1838 ya había una imprenta con destacada categoría, que estaba a cargo
de don José María Chávez y allí se publicó el Manifiesto del Gobernador de
Aguascalientes como consecuencia de la guerra con Francia. Bueno es referir
que esta familia de don José María Chávez es raíz de Wla estirpe de tipógrafos
de categoría, pues descendiente de este apellido es don Agustín Chávez que
tanto tuvo que ver con la imprenta en Guanajuato y siguió este abolengo hasta
nuestros días en la ciudad de México con impresores como don Rafael Loera
y Chávez y sus descendientes.

•
La imprenta n ayarit aparece hasta 1884, pues aun cuando se asegura
que un gobernador de Jalisco trató de enviar a la Paz, B. C. una imprenta,
y que no habiéndola podido embarcar en San Blas se quedó en Tepic, no
hemos encontrado testimonio; y sí conocemos el primer periódico publicado
en el Estado: Lucifer, en la imprenta de don José Ireneo O segueda y ya, para
entonces el gobierno local contaba -con imprenta.
En 1893 se publicaba en l){tlán del Río el periódico La Voz de 1xtlán y en
Santiago Ixcuintla El Fon6grafo. Ya para 1905 está el taller de don Teodoro
S. Rodríguez y en 1922 la imprenta de Retes pasa a manos de don José Félix

867

�.
. r 1920 en Acaponeta se publica
El E, co d e N tryarit y .El Sol
. , de
Barbosa, po
. .
·ta ha sido frecuente que la publicacion de
Nayarit y en este temtono. ?ªYdan
un· prenta· y sin poder precisal.' fecha
• , dico baga la creac1on e una
,
un peno
1· '
"'di
sabemos que también Compostela tuvo taller y pub ico peno co.

•
.
5 posteriormente aumentó
. dad de Cuemavaca tuvo unprenta en 185 y
d d
a cm
..
e actualmente forman el esta o e
sus talleres en Cuau~la y en ~~osds1hlos. qu ta al g:eneral don Juan Alvarez
1 D 'b . la mtroducc1on e a unpren
. .
More os. e ese_
clamas folleto.&lt;; y volantes relativos al movnruento
y en el1a fueron unpresas pro
'
de la Reforma.
L

•
.
1 año 1872 e llevó la primera imprenta a la parte norte
Yapa~ t e ~ r _e
1 f de publicar el periódico oficial en Real del
de la BaJa California con_ e ~
.
A untamiento del parCastillo, por ese tiempo rendenoa de la Subp1efectura y y
.
tido norte de la Baja California.
l f ]izar el siglo XIX y fue
La J&gt;az en el Sul', tuvo taller de imprenta a m~
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868

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mos este dato impreciso proporcionado verbalmente por el extraordinario periodista yucatanense don Carlos R Menéndez.

•
Por lo que hace al estado de México es difícil precisar, dadas sus transformaciones en limites. Sabemos que el doctor Cos publicó en Sultepec El Ilustrador Nacional en 1812 y que en i821 aparece imprenta en Tepotzotlán, en
cuyo taJJer se asegura fue impreso El Pensador Mexicano de don José Joaquín
Fernández de Lizardi; para 1826 hubo imprenta en San Agustín de las Cuevas, hoy Tlalpan, cuyo taller estuvo a cargo de don Juan fatute y González
y se asegura que la iniciativa para establecer este taller se debe a don Lorenz6
de Zavala con quien cooperó José María de H eredia · en 1830 se estableció la
imprenta en Toluca, en donde publicó El Payo del Rosario, o sea Pablo de
Villavivencio; más tarde don Lorenw de Zavala llevó otra imprenta, y a Ja mitad del siglo XIX existía, la de don Manuel R. Gallo; hemos de agregar
imprenta en Chiapa de Mota por los años 1868 que Mario Colín, en La Imprenta en la región norte del estado de M éx.ico pone en 1881 y en la misma
fecha 1868 aparece en Jilotepcc ; Nauc:alpan en 1821, que es la misma fecha
en que aparece también en Tacubaya del ahora Distrito Federal.
Mario Colín en la obra referida, asegura que atendiendo a los registros
bibliográficos, la primera imprenta que fue establecida en el norte del Estado
de México fue la de Chiapa de Mota que como ya e dijo, da ta se;,,o-ún él de
1881, aunque le a iste un tanto de duda y en donde fue publicado el primer
libro de esa región, el Tratado de Aritmética (según los mejores autores españoles franceses y mexi anos, escrito para uso de ]as Escuelas de primeras
letras), escrito poi' Marcial Velázquez y Cordero ; en la imprenta de Jesús
Perales (248 p . 15 x 10.5 cms. ) .
Después, aparecen imprentas en Temascalcingo en 1890, llevada por Felipe
Ruiz; más tarde, de 1920 a 1948, la Imprenta de Antonio Chaparro y de 1948
a 1961 la de Antonio Quintana.
En el Real del Oro, en 1901, siendo el primer impresor Antonio Monroy.
En el año siguiente, 1902, llevó la primera imprenta el Pbro. Faustino Cervantes Milanés; los hermanos Vclasco (Velasco Hnos. ) tuvieron imprenta de
1950 a 1952 · Samuel Suárez de 1954 a 1957, dónde fue publicado el per1ódico
ATA· Arturo Monroy Robles quien trabajó de 1960 a 1962, públicó El Paladín. San Felipe del Progreso tuvo imprenta hasta 192'5, a cargo de Margarito
Esquivel, y Acarnbay hasta 1947, imprenta en que publicó Agustí.n Sánchez el
periódico La Unión.
D Polotitlan, Aculco Jilotepec, Timilpan an Bartolo Morelos, Jocotitlan,
lxtlahuaca y Jiquipilco no se tiene noticia de que hayan tenido imprenta.

869

�•
Concluyen estos apW1tamientos con Jas imprentas establecidas en las provincias internas de Oriente, que estudja don Vito AJessio Robles, quien con toda
acuciosidad se refirió a Texas, Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.
Por 1813 aparecen barruntos de imprenta en Texas, con los preparativos
para publicar La Gaceta de Texas, que debió ser editada con fecha 25 de mayo
del referido año~ lo que no aconteció, porque las formas para tirar fueron
trasladadas a Natchitoches; en ~onsecuencia, la primera imprenta texana es
de 1817, que publicó en Río Bravo del orte el Boletín de la División Auxiliar de la República Mexicana con documentos de don Franciscp Javier Mina.
Esta imprenta la podríamos considerar volante, pues anduvo en territorio
de San Luis Potosí y Tamaulipas; seguramente este mismo taJJer es el que
emigró a Nuevo León y cuya historia aparece con multitud de anécdotas de
que no es ajeno Fray Sel'Vando Teresa de Mier, imprenta que después anduvo
también en el territorio del hoy estado de Coahuila; así la Proclama del brigadier Joaquín de Arredondo aparece impresa en Monterrey en marzo de 1821;
una Proclama de Iturbide en 1823; la Constitucióri Política del estado libre
de Coahuila y Tejas en 1829 y en Leona Vicario-, nombre transitorio de Saltillo, en 1830, ya en la imprenta del Supremo Gobierno a cargo de don Antonio
González Dávila.
Ciudad Victoria, de Tamaulipas1 tuvo imprenta en 1831 y su impresor,
Juan Antonio Aguirre; y Santa Ana, del mismo estado, en 1839.
La trayectoria de la imprenta, a que no fu eron ajenos don Francisco Javier
Mina y el impresor bostoniano Samuel o José Manuel Bangs, primer impresor
de esta región tiene sus andanzas aproximadamente hasta 1830; después de
esa fecha continúan los talleres de diferentes categorías en las ciudades principales de los ahora estados que formaron las provincias internas de Oriente,
como se ha hecho referencia a Ciudad Victoria y Santa Ana, ambas de Tamaulipas.
Concluyen estos apuntamientos acerca de la imprenta tipográfica en México reconociendo que sólo son esquema~ síntesis1 de ese extraordinario vehículo, el más idóneo que ha tenido el mexicano para la dilusión de la cultura,
La imprenta.

LA SOCIOLOGIA DEL CONFLICTO
Y LOS PRIMEROS JESUITAS
PEDRO HERNÁNDEZ,

Ph. D.

Dept. de Socrologi'a
Loyola University
New OrJeans, La., U .S.A.

Introducción
aplica!' el pensamiento de Simmel al terreno de la
sociología religiosa. Don Martindale ha observado 1 con Ortega y Gasset,2
que los más finos y pertinentes análisis de G. Simmel fueron siempre aquellos
en los que este autor olvida su preocupación y sus presupuestos formalistas.
Es decir, aquellas páginas en las que el sociólogo alemán olvida su empeño por
aislar los contenidos para trabajar sobre formas vacías.
ESTE TRABAJO PRETENDE-

Muchas de esas páginas pueden verse en los estudios de Simmel sobre el
conflicto/ como lo demostró Lew:is A. Coser en u monografta * sobre las
funciones def conflicto social. t

* El intento de yuxtaponer las quince principales tesis de Simmel acerca del conflicto, a los datos de la investigación sociológica contemporánea, ha sido quizá la mejor
reevaluación de Simmel en la sociología actual. Coser ha demostrado que esas teorías
son ClCponente de una doctrina bien elaborada sobre el conflicto.•
MARTINDALE, DoN, The Nature and Type-s o/ Sociological Theory, Cambridge,
Mass., 1960, Houghton Mifflin Co., p. 236 y ss.
• Cfr. v.gr. ORTEGA y GASSET, JosÉ, El Hombre y la Gente, Madrid, 1957, Eclit.
Revista de Occidente ; cfr. también: RECASÉNs S. Luis, Sociolcgía, México, 1961, Edit.
Porrúa Hnos., esp. en el capítulo 2.
1

• Cfr. especialmente Soziologie, 3rd LEIPZtG: Dunker &amp; Humblet, J908, 1923.
' CosER, LEWIS A., The Functions o/ Social Con/lict, Tbe Free Press, Glencoe, 111.,

1956, pp. 38 y

• CosEa,

op.

SS.

cit., pp. 125 y ss.

871

�d

punto de partida tres tesis de Si.rnmel, se pretende aquí
Toman o como
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'
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~, d Jesus· os m1em
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el fundamento de una nueva msbtuc1on en o d
1 . 'dad al servicio
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acterísticas e exc u ivi
Religiosa)' creada con espena es car
del Papa.1
, ..
llamada Autobiografía de San Ignacio de
Nuestro analis1s se basa en la , .
te s Las tesis básicas de Simmel
de sus cartas mas 1U1portan s.
1
Loyola y en a gunas
nft·ca·vos elementales considerados
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tres aspectos co 1
'
aquí propuestas se re eren a
de vista de la exterioridad al grupo original
preferentemente desde el pun~o
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al q e orgánicamente se re ao
con el extenor son go u
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social. "Esto es, algo que
factor que b~i~amente manloenenduruocial Jm:dante, (Coser).
mantiene los límites contra e muo o
lifi
de RE~LISTA el conflicto que surge
Tesis 2) : Par&amp;e pertinente ca icar 'f'
del g·rupo o cuando se postergan
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· t s demandas espec1 1cas
,
cuando se ru~tran c1er a
ados "Tales conflictos se orieJ1tan siempr a1
ciertas cntaJas de los ~ p
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tal objeto, por otra parte, puede
b"eto que se ve o se dice frust.ra o... y
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,
•
» 10
alcanzarse por vanos canunos.
.
F bro (Le Fevre) Alfonso de Bobadilla,
• Eran estos: Francisco de Xavier, Pedro ~ ' U
- después del célebre Voto
, s· ó Rodnguez n ano
.
Diego Laíncz, Allonso Salmeron Y ,m ~lla h ~taurada de Montmartrc, no leJos
- a Iglesia o Cap, , oy
·
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(hecho en una pequen
.
Claudio Jayo Juan Codun Y as
1
de la moderna Basílica) ' se urueron a grupo
,

d 'ó de la Compañía de Jesús 'Y la España JmpeLa fun ac1 n
1940
37-61 Cfr. también: "B11.00RtCK,
. l d J . 1 XVI en Rat&amp;n y Fe, Vol. 121
, pp.
.
na e Slg O • •' ¡ lh Yesuits New York·, 1940·
. .
JAMES, The Ongin o
e J'
,
(Ed Manual) -Transcn_pción, 1nObras
Completas,
.
Editad
L ovoLA,
• SAN lo ACCO DE
J
la Autobiografía anotada y
a
traducciones y otas de J. Iparraguirre, S. ., con
,
por C. Dalmases, S. J., BAC, Madrid, 1952.
o CosER, 0 p. cit., p. 38 Y ss.
,. Jbid., p . 53.

1Iroet.
, Cfr.

LETURlA, PEDRO,

Tesis 3): Por último, en relación con los Uamados "Grupbs Exteriores", o
"Ajenos", (Out-side Groups-), el conflicto tiende a definir mejo!' la estructura
interna del propio grupo, (grupo originalmente considerado o "In~Group"):
Simmel observó que "los grupos no se muestran tolerantes, ( con ninguna
disención interna) en ningún tipo de guer-r a." 11
Una palabra sobre el método aquí seguido. La circunstancia de poseer hoy
relatos detallados -formales e infonnaJes-, acerca de los primeros años de
la Compañía de Jesús, 12 y, sobre todo, el tomar como base de análi is los
recuerdos autobiográficos y la correspondencia personal de Ignacio de Loyola,
nos permite obtener algo que difícilmente llega a darse en el análisis tipológico
usado por la ociologia. Las fuentes que tenemos son precisamente la imagen
de un tipo, en el sentido definido por M. Weber; con lo cual el peligro de
influencia subjetiva y de personales interpretaciones en la elaboración del tipo
rociológico, (frecuente en la tipología), queda reducida al mínimo. Tipo se
entiende aquí básicamente como la imageµ de una estructura ideal del grupo. 1 3
En la mente de un jefe, como Jo han sido algunos de los Fundadores de
Ordenes o Familias Religiosas dentro de la Iglesia (caso análogo al de los
grandes jefes de aJgunas confesiones cristianas), así como en las diversas etapas
del proceso que va a llevar a este jefe a la institución del grupo -esto es, al
reconocimiento oficial de su autoridad- , hay elementos inequívocps de visión
y de plan. Este plan se acomoda después, con diferentes modalidades, a las
circunstancias del ambiente social y a la pr ión de otros grupos, sin ser, en el
fondo, una fun ión o consecuencia de las circunstancias del medio social ni
de otros grupos.14
Entre otras cosas, este estudio pone de relieve algunos factores decisivos de
conflicto que pertenece~ al orden de catego1·ías cristianas no siempre estrictamente racionales. Estos factores dan un matiz especial al conflicto cuando se
analiza en el terreno de la Sociología religiosa. De hecho veremos cómo el
conflicto realista puede caracterizarse cristianamente también por la unicidad
o exclu ividad de algún medio de solución y no por la multiplicidad, como lo
afirmó Simmel.
EL

CONFLICTO, FACTOR DE UNIDAD INTERNA

En la Autobiografía de Ignacio de Loyola tenemos un caso ejemplar -¡ en
apud. COSER, op. cit., p. 95.
Véase especialmente la Introducción de l. lparraguirre a la citada Edición de las
Obras de San Ignacio, así como la Introducción a la Autobiografía, (p. 63 y ss)_
u Cfr. MARTlNDALE, op. ait,J pp. 381-383.
" Cfr. CHEsTo AY, PAUL DE, Die Satzu11gen des Jesuitenordens, Koln, 1940.
Il Sn{MEL,
11

873

872

�su brevedad y laconismo!-, de una expres1on de amistad que ejemplifica
típicamente esta primera. calidad social del conflicto.15

Poco después de la llegada de Ignacio a Alcalá de Henares, muy probablemente en marzo de 1526,16 en sus tardíos comienzos de Gramática, sabemos
que se le reunieron los tres primeros compañeros que andaban con él en Barcelona ( donde Ignacio comenzó a estudiar, después de su "conversión") . Eran
estos compañeros Arteaga, Calixto de Sa y Lope de Cáceres.17 A ellos se agrega aquí un joven francés, Juan Reynalde.18
La actividad espiritual del nuevo estudiante, maduro y enigmático quizá
para muchas personas, despierta curio idad favor y luego decidido partidarismo en la ciudad y en la Universidad que Ignacio y sus compañeros frecuentaban. Muchas personas de calidad, especialment mujeres, buscaron
entonces en Ignacio el consejero y director de sus idas.19
La persecución y el conflicto abierto no se hizo per.w y es por demás
fácilmente comprehensible en el ambiente general de efervescencia doctrinal
que dominaba entonces Europa y en particular en e] ambiente español de
aquel entonces, exacerbado ya de antes en su celo inquisitorial por la cuestión
judía y ahora contemporáneamente agitado por el iluminismo del momento. 20
Jerórumo adal, uno de los hombres que mejor conocieron a S. Ignacio,
no deja a dudas sobre la agudeza del conflicto planteado contra él en Alcalá· 21.
éste se transformó senciUamente en persecución. Se perseguía a Ignacio y a
los miembros de su grupo por hablar en público y explicar cosas de la religión cristiana sin haber estudiado Teología. 22

Así las cosas, y estando Ignacio en la cárcel,
"En aquel tiempo Calixto estaba en Segovia, y sabiendo de su prisión,
,.. Recuérdese que lo específico del TIPO, como instrumento de trabajo en metodología
social, es la selección de instancias que puedw aparecer en la realidad. Cfr. MARTlNDALE,
op. cit., p. 382, comentando a M. Weber; y fr. también el eswdio del mismo Martindale, S ociological Theory and the Ideal Type,' ap. Gros.s, Llewellyn (ed.), Symposium in
Sociological Theory, Evanston, Ill. Row, Peterson, 1959, pp. 57-91.
" Cfr. Autobiografía de San Ignacio, op. cit., p. 65-66, ota 8.
11 !bid., p. 67, Nota 15.
11 {bid., párrafo 58, al fin.
"' Cfr. Autobiografía, párrafo 60, Notas 21 y 24. Cfr. para más detalles la gran
Edición de los Escritos de San Ignacio, Monumenfa [gnatíana, Scripta X, pp. 608-620.
"" Cfr. The Autobiography of St. lgnatiu.s"' Edited by F.X O'Connor, S.J., New York,
Benz.inger Bros., 1900; Cfr. también BROJ&gt;RtcK, op. cit., y algunos estudios sobre el
Iluminismo Español ; y BALLESTEROS, A., Historia de España, vol. IV, 2a. Parte.
11. Autobiografía, op. cit., p. 67, Nota 17.
u /bid., párrafo 58.

(de Ignacio), se vino luego, aunque recién convalescido de una grande
enfermedad, y se metió con él en la cárcel. Mas él, ( Ignacio habla en su
Autobiografía siempre en tercera persona), le dij'o que sería mejor irse
a presentar al Vicario 23 (del obispo), el cual le hizo buen tratamiento,
y le dijo que le mandaría ir a la cárcel porque era menester que estuviese
en ella, etc." u
No cabe duda que las muestras de solidaridad para el amigo en desgracia

han sido siempre consideradas como una alta e&gt;..-presión de amistad. Lo que parece más interesante, desde el punto de vista :,pciológico es ]a intuición y
espontaneidad con que se percibe la naturaleza unificadora del conflicto así
.
'
por parte de Calixto que viene de Segovia sólo con el fin de unirse a Ignacio
en la cárcel como µor parte de un actor ajeno al grupo y oficial.mente patrocinador o personificador del conflicto, el Vicario Figueroa, a quien Ignacio
hace alusión en sus recuerdos.

A pesar de Ja nobleza de Calixto y de la conducta de los otros tres compañeros, no fue este primer grup'o el que llenó las aspiraciones de Ignacio. Partido cada uno de ellos a di ·ersos puntos, después de u juicio en Alcalá ( como
lo recuerda también la Autobiografía), Ignacio decidió abandonar España
después de algunos meses de estudios y contradicciones en Salamanca: Su
formación literaria y clerical. (Filosofía y Teología) se completatía en la
Soroonne, en París que era entonces considerada como el centro intelectual
de Europa.
Es digno de notarse t.unbién cómo el conflicto tiene sus funciones positivas
propias en la génesis o ereación del gmpo y no solamente en el caso del grupo
ya constituido. Este hecho a mi juicio trasciende la tes.is puramente sociológica de Simmel, y parece entrar como algo nuevo y exclusivo en la ociología
religiosa del Cristianismo. o porque los líderes perseguidos dejen de encontrar siempre o casi siempre seguidores y admiradores de su desgracia, sino por
el carácter de fervor y de inexplicable persistencia en los nuevos grupos, hay
aquí en el conflicto un nuevo aspecto de importancia teórica innegable.
Lo nuevo y peculiar del cristianismo resulta ahora un fenómeno muchas veces repetido: desde la confirmación de unidad 25 entre aquellos que habían
seguido de cerca a Jesús de Nazareth, hasta los recientes testimonios de nueva
21 JUAN RooRÍouEz DEFIGUEROA, Vicario General en Alcalá, (o sea el Primer Funcionario Eclesiástico y Representante Personal del Arzobispo), del arzobispo de Toledo (a
cuya jurisdicci6n eclesiástica pertenecía entonces Alcalá y su Universidad). Cfr. A. BALLESTEROS op. cit., vol. IV, 2a. Parte, p. 15.
.. Autobiografía, op. cit., párrafo 61.
11 Cfr. A. Ap. ; Capítulo l.

�solidaridad de grupos clandestinos, surgen alrededor de figuras perseguidas y
aisladas como el Cardenal Mindzenti. 28 ( o como los jefe de nuevas comunidades religiosas a la hippie" Jesus freaks), nuevas e&gt;.-presiones de unificación
a través de conflictos iniciales en los orígenes del upo.
Sea lo que fuere de eso, volviendo al caso de Loyola encontramos que desde
antes de su llegada a París su personalidad había ido ·a sospechosa y era
discutida entre la pobJación universitaria. 27
Entre 1528 y 1534, mientras Ignacio cursaba Artes (Filosofía y Humanidades) y Teología se reúnen a su derredor eis jóvenes; otros tres se agregan
en 1535. Todo ellos participan del plan de Ignacio: comenzar un nuevo
género de vida sacerdotal. Este ideal unifkador cristaliza por entonces en lo
que los Historiadores registran como el "Voto d Montmartre",28 que comprendía la olemne promesa que el mismo Ignacio recuerda con estas palabras:
"Ya por este tiempo habían decidido todos lo que te11ían que hacer,
esto es: ir a Venecia y a Jerusalén, y gastar su vida en prove cho de las
almas· y si 110 consiguiesen permiso para quedarse en Jerusalén, volver
a Roma y presentarse al Vicario de Cristo, para que los emplease en lo
que juzgase ser de más gloria de Dios y utilidad de las almas." 29

Sabemos que no habiendo conseguido embarcaeión para Jeru alén Ignacio
y sus compañeros se dirigieron a Roma. Dos importantes conflictos marcan
el primer año de su estancia en la Ciudad Eterna.
Ignacio narró estos conflictos de la siguiente manera:
"Comenzaron después las persecuciones, y comenzó Miguel* a molestar so y hablar mal del peregrino, el cual le hizo llamar en presencia del
Gobernador, ( de la ciudad de Roma que era entonces el Obispo Benedetto Conversini),31 mostrando antes a éste una carta de Miguel en la
que alababa mucho al peregrino (Nombre con que lg11acio se designa

*

MloUEL DE LANDÍVAR,

clérigo español de alguna iníluencia ante el Embajador de

Carlos V en la corte del Papa. (Ver ota 30).
.. Véase, por ejemplo, ONU , Informe sobre Hungría, ONU, New York, 1957.
"' Véase por ejemplo el párrafo 81 de la Autobiografía, op. cit., p. 85.
'" Pronunciado el 15 de agosto de 1534, (Autobiografía, op. cit. p. 90. Nota 26).

"" Cfr. Autobiografía, párrafo 85.
• A juicio de C. de Dahna!es, se trata de Miguel de Laodívar, llamado corrientemente Navarro, que llevó muy a mal la conversión de Francisco de Xavier y su amistad
con Ignacio de Loyoia. Cfr. Autobiografía, op. cit., p. 106, ola. 5.

_.. lbid., p. 107,

876

a sí mismo en la Aut-obiografía). El Gobernador examinó a Miguel· la
conclusión fue expulsarlo de Roma." a2
'
Y luego continúa el mismo Ignacio:

~'Después empezaron a perseguir Mudarra y,33 diciendo que el peregrino ,: los eompañeros eran fugitivos de España, de París y de Venecia.
Al fin, en presencia del Gobernador y del que entonces era Lef!ado de
Roma, (el Card. Vicente Cara/a lo era en 1538) ** los dos co:ifesaron
qu~ no tenían nada malo que decir contra ellos ni en las costumbres ni
en la doctrina. El Legado mandó que se impusiese silencio en toda aquella causa, peto el peregrino no lo aceptó, diciendo que quería la sentencia final. No gustó esto al Legado ni al Gobernador, ni siquiera a
aquellos que_ favorecían antes al peregrino; pero al fin, después de algunos meses, vino el Papa a Roma. El peregrino fue a Frascati para hablar
con _él y le repr':5entó algunas razones, y el Papa se hizo cargo y mandó
se diese sentencia, la cual se dio a su f avor,3 • etc." ( Cfr. Autobiografía
Párrafo 98) .

,Por testimonio dél mism~ Ignacio no consta de la importancia y agudeza,
as, como de la trascendencra -de ambos conflictos. 35 Por lo que hace al valor

que e_llos pudieron. tener- para robustecer la .íntima unidad del grupo do
reflexiones parecen apropiadas.
. L~ ~rimera es que Ignacio animó claramente y seg{m parece de modo cansmatico a sus compañeros aun antes de conocer exactamente la naturaJeza
de tales conflictos, cuando sólo terna un presentimiento de su gravedad : 36 e
trataba de sopértar dificultades muy serias en Roma, allí precisamente donde
el grupo entero había puesto sus ideales de servicio especial al Papa.

** Nota del Editor.
n Autobiografía, op. cit., párrafo 98.
u Cfr. !bid. p. 107, ota 7 (Dalroases, Ed.) "Dos españoles y otro paisano de ellos
l'edro de Castilla, fueron los principales fautores de una verdadera persecución qu;
se levantó en Roma, el año 1538, contra San Ignacio y sus compañeros. Dio ocasión
a ella la predicación de un fraile agustino piamont~ llamado Agustín Mainardi. en_ la
c~ encontraron aquellos (los primeros jesuitas), algunos errores y empezaron a com•
batirlos. Aquel grupo de españoles favoreció al predicador, y lo hizo suscitando una
campaña contra Ignacio y los compañeros, etc."
". óte.se que la decisión y firmeza de Ignacio en exigir sentencia formal le a&lt;;arreó
e~oJo hasta de algunos amigos y favorecedores de la incipiente Compañía de Jesús. El
rmsmo Ignacio lo recuerda en la Autobiografía, párrafo 98.
111 lbid.; cfr. la carta más abajo citada, al Rey Juan III de Portugal
'" Cfr. Autobiografía ofl. cit. párrafo 97.

ota. 6.

877

�La segunda reflexión es que el resultado de los conflictos, además de ser
favorable a Ignacio y a sus compañeros, precede inmediatamente las deliberaciones de todos ellos acerca de la "institucionalización' de su grupo: una onganización estable de sacerdotes al servicio directo y especial del Papa, qui~n,
por otra parte, ya empezaba a valerse de
jóvenes que se~,an a l~ac10.
Sabemos bien que dichas deliberaciones culminaron en la dec1S1on de adbptal'
la estructura de una Orden Religiosa, asemeja-da en muchos detalles, a las
llamadas Ordenes Mendicantes ( de las cuales, empero, difería también en
muchós detalles que por entonces se consideraban innovaciones arriesgadas) ,
y bajo la autoridad de Ignacio mismo designado por elección mayoritaria co-

l°':

mo JJfÍnler Superior de la Orden.37

EL

NUEVO ASPECTO DEL CONFLICTO

Acerca del carácter realista de los conflictos arriba expue tos no queda mucho que añadir, puesto que la tipología indica claramente
naturale~ d~l
conflicto en los tres casos: hay 1.m objetivo frustrado y eXJste la conc1enaa
colectiva no en sentido substantivo, sino en el sentido de la conciencia
que cad; uno de los miembros del grupo tiene de la dificultad o contradicción
que el grupo entero experimenta.
Sin embargo, queda una cosa muy importante por aclarar: se ~ta de un~
nota común a estos- tres conflictos. El jefe o líder del grupo Ignacro, no ve ru
acepta en ninguno de los tres casos expuestos -intensamente vividos por
(según se verá por algunos párrafos de sus cartas, más adelante)-, otra posibilidad de solución del conflicto que la sentencia judicial fbrmal en favor de
su grupo,aa esto es la aniquilación del factor diametralmente conflictiv~.
Esto parece aportar un elemento nuevo a la clas~ca:ión ~~ conflicto, ~l
menos cuando éste se analiza en el terreno de la Soc1ologia rehg1osa. Es decir,
que podemos observar un conflicto realista, (siguiendo la terminol~~a de Simmel ), cuyo origen está en un objetivo frustrado, y cuya caractenstlca parece
ser (siguiendo las líneas de un análisis p~ame.n ~ natural, fuera ~e. la esfera
de lo religioso), el poderse resolver por vanos caminos, o por la múltt~le al~rnativa de elección de varios medios capaces todos ellos de dar sattsfacc1on
0 plenitud y aun complementar ese objetivo que el grupo consideraba frus-

!ª

é!,

trado.
Así, en el caso concreto de Alcalá, podemos legítimamente pensar, como al" Cfr. BRODJUCK, op. cit., capítulos 2-4.
,. dfr. Monumenta fgnatiana, Epistulae, 1, pp. 296-297. La sigla ~eta: MHSF
(Monumenta Historica Societatis Jesu ), Monum~nta lgnatia_na. S11. Ignatu de Loyola,
Socjetatis Jesu Fundatom Espistoiae et Instructiones, Madrid, !903-1911, 12 Vols.

878

gunos de los enemigos de Ignacio pensaban, que el solo hecho de atestigual'
buena vida y costumbres en LoyoJa y su grupo, o el solo hecho de apaciguar
la persecución, (Ignacio lo recuerda a propósito de la última de las persecuciones citadas en Roma), :lil etc., era ya una solución del conflicto por demás
favorable al grupo inicial.
A pesar de todo, Ignacio, jefe indiscutible del grupo, no cede un ápice en
la resolución de obtener sentencia judicial formal orno único camino de salida. Con esto parece objetivarse algo nuevo en la sociología del confli to.
Esto es, que puede haber en el terreno de lo religioso ciertos factores decisivos
que trascienden la lógica y la racionalidad del conflicto y de la respuesta al
conflicto. Si estos factores son o no indispensables para la unidad interna del
grupo, o lo son para el futuro trabajo y conservación institucional del grupo
religioso, es algo que no podemos sacar en claro sólo por los testimonios aquí
presentados. Tal cosa sin embargo parece ciel'ta en el caso de Loyola, si se
analizan _otros documentos.4° Lo único que aquí podemos decir es que el líder
carismático sí tiene y manifiesta tener -conciencia de la necesidad ( en función
del grupo y de su unidad) , de obtener el bien f mstrado por un únloo y determinado camino. 41
DEFINICIÓN Y ESTRUCTURA DEL GRUPO

Como tantos hombres de la España del siglo XVI que las Crónicas definieron como "Grandes para facellas y cortos para contallas", Ignacio de Loyola
era parco en palabras. Más parco quizá para traducir los sentimientos personales tanto propios como de los hombres que lo rodearon. . . o sin razón se
ha dicho alguna vez en la psicología de la personalidad, que los grandes jefes
y líderes son siempre aquel1os que saben respetar y aquilatar la personalidad
de los infer~res.
A fin de conocer algunas de las modalidades del pensamiento de Ignacio
sobre la importancia del conflicto en la afirmación o consolidación de las estructuras internas del grupo, hay que recurrir a algunas de sus cartas.
Tres o cuatro muestras parecen suficientes, entre Ja pródiga correspondencia
de Ignacio hasta ahora cooocida.
El 15 de marzo de 1545, precisamente cuando Ignacio termina un período
de deliberaciones y decisiones personales concernientes a la redacción de las
• Cfr. Supra, ota 36.
* Además de los aquí citados, cfr. v. gr., Constitutiones -S.f., Pars VIII ( en las Obras
Completas aquí citada~, pp. 540 ss.).
' 1 Cfr. Carta de San Ignacio a Beltrán de Loyola, Roma, Sept. 1539; Epist. 1, 14815L {en esta cdic. citada, pp. 671 ss.) .

879

�Constituciones de la Compañía de Jes{1 , que por entonces trahajaba/ 2 una
carta de su puño }' Jetra aJ Rey Juan III de Portugal, refiere ubstancialmente
todos los prmcipales conflicto por lo que pasaron Ignacio y sus compañeros. st3
El objeto de esta carta, como anota su Editor, J. Iparraguirre H e 'informar
directamente al monarca portugués de lo que ha habido de verdad en todas
la.-; pe cucione le antadas ontra él (Ignacio) no sea que llegando a Portugal la realidad d figurada, no pueda Juan 111 tener juicio exacto de los
suceso " Es bien sabido el empeño que tal sob rano tuvo por ayudar a los jeuitas desd I principios de u Orden.
Después de los saludos y respeto preliminares Ignacio escnbe:

"Volviendo de Jerusalhz,4 5 en ,Alcalá de Henares, después que mis
Superiores hici.eron tres l•eces proceso cbntra mí. fui preso y puesto en
cárcere por cuarenta y dos&lt; días. En a/amanea, haciendo otro, fui puesto
110 sólo en cárcere, mM en cadenas, donde estuve veinte y dos días.
En París, donde después fui siguie11do el estudio hicieron otro. Y en
todos estos cinco procesos y dos prision s por gracia de Dios nunca quise
tomar ni tomé otro solicitador ni procurador, ni abogado (sino a Dios),
en quien toda mi csperanz&lt;1- presente y por venir, mediante su divina
gracia ,, favor, lrngo puesta. Después del proceso de París, donde a siete
años en la misma universidad hiciero11 otro; en Venecia otro; en Roma
el último contra toda la Compañía. En esto.r tres fJostreros por ser ro
ajllntado con los que son de la Compañía, má.r d V.A./ 8 que nuestra,
porque no se siguiese ofensa a Dios N.S. en difamar a todos los della,
procuramos que la justicia tuviese lugar," (Carta 26 en el .Epistolario de
la Edición de . Ipa
ierre o.e. p. 705).
Como antes lo dijimos al hablar &lt;le la ali dad (realista) del conflicto aquí
y n otras cartas de I acio podemos ver
mismo· aparece un lemento nuevo en I terreno so ·ológico: un fa tor que implica nuevas dimensiones no
sólo en la calidad del confücto ino n su relación a las tructuras del grupo.
ea que consideremos esas estructuras com al
funcional -como origen y
consecuencia de proc os de mteracción humana- o sea que las consid remos
.. Las famosas páginas del Diario Espiritual de San Ignacio (s de Feh. 1544-27 de
Feb. 1545 ), que contienen las Deliberaciones sobre puntos de la Pobreza en la Compañía, han sido siempre consideradas como algo particularmente importante.
"' Obras completas, op. cit., Carta o. 25, pp. 700-702.
.. lbid., pp. 700-701.
" Ant de empezar sus estudio de Gramática en Barcelon~ hacia 1524.
.. Fórmula cortés de indicar lo mucho que la Compañí debe al Rey.

880

solamente como algo tático, parece fuera de disputa que la autoridad es
parte central y decisiva en la estru ura de wi grupo consciente de ser tal,
(por no decir nada del caso obvio d las turbas iempre a merced del demagogo más oportuno) .
De ahí que todo lo que pu da afüu17.ar la posicióu del Jefe -o la solidez
de la autoridad que él representa y encama-, redunde en la solidificación
o mejoramiento de estmcturas, notablement en la unidad interna del grupo.
in mbargo, aquí el elemento religio o cristiano con carácter d rev lado
y suprarracional (sen illamente por tratan.e de la vida social en una instituión de carácter suprarracional, la Iglesia de Jesucristo) impone nuevas conideraciones. Lo importante de todas Uas e que reflejan ondiciones y factores que siendo suprahumanos y con pretensione. de origen supranatural,
se manili tan y operan obviamente en cuadro y situacione, plenamente humanas.
En ef to, no es ni la seguridad ni la confirmada posición del J fe el motivo
último ni el factor decisivo por el cual el conflicto resulta unificador: e la
honra de Dios (tal como la entiende al Jefe y todos los mi mbros del grupo),
la que debe salir la primera beneficiada del conflicto al ser é
judicial y
fonnalm nte resuelto.

Este último fa tor a que nos ref rim ha ver a Ignacio la onveniencia
de desear el conflicto y desear que todo con[licto y todas las conb·adicciones
fueran mayores de lo que habían sido antes. 41
CoNcLus1ó

Es posible afirmar que en la Sociología religiosa encontramo datos nuevos
que afectan íntimament la naturaleza del onfli to: especialmente n lo que
se refiere a la diversidad de medios y a la autoridad.
En cuanto a diversidad de medios ( o funciones), el conflicto parece tener
nuevos aspecto de valor positivo respecto de la unificación del grupo. Por lo
que mira a la autoridad, especialmente la que emana. del lider carismático
(M. Weber) parece que el onflicto modifica y aun elimina muchas formas
de resolución en favor de alternativas radicales que hacen más eficaz el poder
autoritativo sin pretender directamente engrandecer la personalidad del líder.
ería materia de investigación ulterior explorar i esta modificaciones del
onflicto se verifican en otra esfera de ac ión social fuera del t rreno d la
ociología religiosa, esp cialmente en el de la poUtica )' en el de las llamada
'organizacione ociales" o cuerpos intermedi s en una sociedad nacional.
., Carta

o. 25, op. cit., p. 702 .

881
H56

�UN GRAN "BARCO A LA DERIVA: CARECEMOS DE IDEOLOG1A
Por

ANGELES MENDIETA Al.ATORRE

Academia Mexicana de Sociología

Sumario: Introducción. a) Cincuenta años de reconstrucción nacional. b) Algunos antecedentes: Libertad para pensar u obligación de la esclavitud, Libertad para ser:
puesta en marcha del país, Utopía y conciencia mágica. c} ~up~ci6n ~acio~:
la unificación. d ) Carencia de ideología. e) No puede haber umhcac16n nac1onal sm

ideología. f) La educación tiene la respuesta.

INTRODUCCIÓN

m:

DuRANTE EL VERANO de 1972, a pesar de la calma nacional, se acentuó e~
de manera inexplicable, la sensación de percibir cambios _radicales en m1 prus
junto con el desasosiego de carecer de a ideros, tal como SI el pueblo empezara
a caminar a la deriva.
Ignoro si este presentimiento sea emotivo. y co~o tal, .digno de misel'icor~
se
apoye en la, presencia acumulada de signos mdesc1frables que la sens1b10
lidad percibe de alguna manera.
Acaeció como el sobresalto que sufrimos al escuchar 1a caída de algunas
piedras del edificio cuyo deterioro pare.:ía im~sible ·_ así observamos en el
panorama nacional fuerzas de conservac10n y resIStencia frente a otras _Poderosas -energética social según el maestro Antonio Caso- que anuncian el
desplome o por lo menos una destrucción en cadena.
Con un patemalismo asai, inconsciente, o con tímida oposición para no comprometemos, acaso también fieramente ortodoxos, los adultos de la "generación intermedia' habíamos aceptado el ataque de la juventud a nuestro

Las cosas empe-La.ron a tomar mal cariz cuando esa violencia comenzó a
CJ..1:enderse, causó muertes, pérdidas económicas y situaciones diversas de conflicto, hasta preocupar seriamente hasta. a los menos perspicaces.
La posibilidad de destruir un mundo - bueno porque es el nuestro y amado
porque en él vivimo~ ha perturbado mucha conciencias; de mí sé decir
que he resuelto tomar los hilos. gruesos para saber a qué atenerme.
Ingrata y difícil es la tarea: me niego a revisar documentos como valor de
prueba con tal de obtener una vivienda inmediata; tampoco arriesgo juicios
de valor para apoyar a ultranza, ciertas ideas, lo cual invalida la reflexión sin
prejuicios y, por esta vez, suprimo Jas citas bibliográficas -salvo algunas necesarias-- pues aunque soy consciente de heredar una cultura, me interesa
ahora expresar mi propia opinión.
Emprendo, pues, algo que conlleva la certeza de aber que llegará a una
opinión parcial, aunque la justifico con mi antiguo ejercicio habitual de observación diaria.
¿Cuál es el planteamiento a seguir?
o puedo desprenderme de mi formación académica y mentiría al decir
que no trabajo sobre una estructura básica que me da apartado de análisi ·
in embru-go, con el buen tiro de la investigación científica que busca descubrir sin prejuzgar, método aplicable ahora a la rama de humanidades trataré
de descubrir algo, sin hipótesis alguna.
¿ Cuál es la característica más señalada en nuestro país en los últimos año ?
La respuesta es definiti a: cincuenta años de reconstrucción nacio11al.
¿ Cuáles son los Iími tes de ese período de tiempo?

Concretamente desde 1922, con la presencia de una revolución ideológica
fruto selecto de la revolución de 1910 la cual precisamente concluye o aparentemente está en crisis, en 1972.
E te es un bre e informe de los pasos de una indagación.

a ) ÜJ

C UENTA AÑOS DE RECON TRUCCIÓ

ACIONAL

(1922-1972)
En términos radicales, solamente ~ le el Hombre y la aturaleza. Detrás
del priniero está la hi toria de lo que ha hecho, así como el testimonio de su
paso por el tiempo (existencia y herencia de los pueblos) ; más aUá de la
atu.raleza intuimo la pre encia de W1a fuerza poderosa y creadora -para
mí e idente- o, de una simple casualidad.
En otras palabras "yo soy yo y mi iocunstancia" ( Ortega y Gasset). La

mundo fabricado.

883

882

�historia de la lmmauidad e la toma de conciencia frente a
nes extremas.

tas dos relacio-

¿ Cuál es la realidad actual e inmediata d la 'cir unstanria nacional"?

Le. pr eucia de una tran formación pue ta eu marcha por una generación
intermedia que heredó las ideas del movimiento revolucionario de prin ipios
d 1 siglo y que ha trabajado poi' esos ideal s -tanto de una manera honesta
como deshonesta- la cual se enfrenta a otra generación de jóvenes apremiantes orgullosos de su ju entud (juventud porque sí, sin más) jndudablemente mejor preparada, que vive n tensión debido a las presiones psíquicas
de los acontecimientos mundiales cada vez más cerca de ellos por el mejoramiento de las vías de comunicación.
Consecuencia inmediata ha sido una franca toma de posición de uno, frente
a un tímido rechazo de otros, pero la actitud más perjudicial es la de aquello
que bajo un remordimiento oscuro han permitido y auspiciado la revuelta
ju\· nil {si yo robo, o engaño o miento, tengo que permitir que tú lo hagas)
cuya mo ilidad se desplaza en diversos terrenos, no siempre a eptables, alguno
ciertamente justicieros, pero ante las cuales la generación intennedia tiene dos
dudas explicables: el miedo a la incapacidad de los jóvenes para construir otro
mundo nuevo pues solamente ban dado pruebas de oposición de destrucción
y además, el temor de que intereses más poderosos aprovechen en su favor
las ideas liberadoras que la juventud defiende.
Si esta e la situación actual ¿ cuál puede ser el principio de la etapa de reconstrucción nacional?
En nuestra historia nacional, la muerte de Venustiano Cai:ranza en Tlaxcalantongo el 21 de mayo de 1920, un poco de pués de la promulgación de la
Constitución de 1917, es definitiva. 'Hechas las ele dones durante el gobierno
provisional de Adolfo de la Huerta fue de ignado Presidente de la República
1 aro Obregón. Después de diez años de guerra in cuartel, se iba a hacer
el primer ensayo de reconstrucción nacional (Quirarte: Visión panorámica
de la Historia de México). Ese cuatrienio alcanzó tan gran importancia que el
decir de Mauricio Magdalena dio marca al Continente en lo social, en lomoraJ y en lo estético. wica, en el instante de Justo Sierra, había sido la República. mensajera de una tan abrasada y conmovedo1,a revolución espiritual.
obran los datos y las cifras. Acruel minuto no ha ido igualado aún'.''
La recon trucción nacional pone en ircula ión -vaJga la &amp;ase- fuerzas
dominadas y fuerzas nuevas; entre las primeras está la participación de la
mexicanas en 1a vida na ional {fuerza de trabajo antes confinada)
entre
las segundas, el nacimiento de un grupo social muy peculiar que irrumpe violenta y agresivam nte alr dedor d la grand ciudades y lueg se uela en

los diversos memos· grupos qu forman fuerzas de choque son

onflictivos

Y demandan instrucción calificada moviéndose orno elementos de pi ·'
~
~
soc
Y su falta de arraigo le confiere una du tilidad propicia a todo· los
acomodamiento.
Esta. reconstrucción nacional fructifica no bajo la sombra sino a plena luz
de lo ideales de la R oluci6n, los uale comí nzan a r revisado críticamente en Ja etapa de los años cincuenta y llegan a crisi· defiru1iva en Jo
sesenta.
Esto sucede porque los ideal de la Revolución ya no son sufi ientes. Dio
parte de lo que debía de dar pero no puede pro] ngar su vigencia histórica
ante la avalancha de necesidades humanas que demandan también nuevas
soluciones.
Esta consideración me es particularmente dolorosa debido al conocimiento
que he tenido de los grandes pr cursores - bombr
muj res- y d la parte
más valiosa de ese movimiento que, como dice Arenas Guzmán, no debe er
conocido por sus falsarios y detractores.
Tam~ié~ a la realidad nacional allegan de tiempo en tiempo, los grandes
acon~cmuentos mundiales con una fuer7a quizá devastadora por el impa to
emoc1onal que provocan, como la Segunda Guerra Mundial, los campos de
concentración, las bombas atómicas, los milagros de la Medirina, el xterrninio
de pueblos y el hambre ele los niños.

Así, n~ es difícil explicarse el porqué nuestro país pai:ec a vece girándola
e~oquec1da que parece no saber bien a bien, qué es lo que le, espera, ni qu ~
qmere.

Quizá, en el más modesto de lo caso el mejoramiento material de la ma}'~ría de los grupos sociales ha sido por lo pronto el ali io a una vieja sih1a.
crón de sufrimiento que se conforma ya, no con la felicidad sino solamente
con un decoroso bienestai:- humano.
ALGUNO

A

TECEDENTES:

- libertad para pensar o
abolición de la esclavitud
- libert.ad para ser: puesta en
ma.11:ha
-utopía y conciencia mágica.
Digo )' me parece que no se logro abolir Ja esclavitud con los bandos de
Arozamena y de Hidalgo. Otras formas de sujeción perviven cien años des-

885

�pul$. Con el disfraz de personaje está presente hasta principio de siglo. Es Ja
fonna peculiar de la explotación de la tierra, y en Ull país eminentemente
rural como el nuestro, abar ó la mayor par-te del territorio. Yo sostengo que
fueron éstas Jas causas internas del movimiento SQcial (A Mendieta Ala.torre.
Las causas morales de la Revolución. INEHR) .

Pues bien a la verdadera abolició11, de facto, sobrevino una euforia por la
libertad tan regocijada que los dirigentes políticos han aceptado los abusos
cometidos a su sombra.
Porque, de muehas cosas podr-á acusarse a la Revolución, menos del cargo
de no respetar la vida del campesino, procurándole instrucción y buscando
una y otra vez -a costa de equivocaciones y desaciertos-- 1a manera de resarcirle algo de lo que le fue arrebatado.
A grandes rasgos, una n es1dad parece normar básicamente los empeños
de los gobiernos emanados de la Revolución· echw a andar e1 páts.
Esta puesta en marcha alcanza actitudes mesiánicas y se confiere a tm solo
hombre, en nuestros regímenes desgraciadamente presidencialistas, l:an ajenos
al juego limpio de la democracia.
A la actitud mesiánica •e añade la creencia del hombre providencial, el cual
al tomar los destinos nacionales acepta no solamente las fa ultades que le otorgan las leyes, sino el más grande poder que le confiere el pueblo.
Algunos ejemplos bastan: Calles, obsesionado por buscar el desarrollo, decide aplicar la Constitución a la letra -y no le perdonará jamás el pueblo
el sufrimiento de la persecución religiosa- pero es necesario reconocer su
tarea para crear bancos, instituir créditos agÁcolas y luchar contra viento y
marea. La ley parece ser la tabla. de la salvación, por eso en tiempo de Portes
Gil e "institucionaliza" el partido en el poder como el más curioso y extraño
de los contubernios, no entre gobierno y partido, ya que esa es mancuerna
común, sino entre un tercero más, el pueblo, que lo mantiene a sabiendas de
sus fallas o por no encontrar otro mejor. EJ Partido acional R evolucionario,
más tarde Partido de la. Revolución y luego Partido Revolucionario Institucional, pese a sus errores, toma a su cargo la. tarea de fijar la. doctrina revolucionaria como ideología y lograr fonnar también una incipiente conciencia
crítica, tarea que también cumple con estoicidad el partido de la opo ición
llamado Partido de Acción Nacional.
Pero ningún gobernante parece satisfecho y el presidente Cárdenas decide
ensayar otros camino para hacer más radi al la marcha.
Durante eJ tiempo en el cual se implanta la educación socialista y la llamada educación sexual, el país vive una época de arrebatado fervor. Prueba
de ello es la aportación popular más espontánea que ha habido, cuando se

886

solicita su cooperación para la -compra de las compañías extranjeras que explotaban el subsuelo para aprovechar el petróleo.
Desde luego no puede hacerse un juicio sobre el cardenismo, pero cabe
admitir uno de sus errores por el prejuicio formativo que dejó en las conciencias: la perversión de que todos los bienes pueden ser tomados sin retribución
alguna lo cual deformó la mentalidad popular: de a1ú al robo y al derecho
al robo, en un pueblo que conserva constitucionalmente formas de respeto a
la. propiedad privada, no había más que un p.aso.
Miles de personas asaltan el poder y al amparo de la Revolución que no
vivieron, amasan grandes fortunas· el pueblo obra en consecuencia: 'Institucionaliza' el cohecho, está presto a robar si tiene oportunidad y hace del
agravio a 1a autoridad, su conciencia inveterada de mofa.
A partir de 1946 nuevamente hay otro proceso de aceleración: el presidente
Miguel Alemán tiene la habilidad y el tacto político para mover capitales guardados, romper resistencias inveteradas y presenta a la opinión pública un
eficaz cuerpo de funcionarios. El movimiento es tan ambicioso que logra ser
impresionante, aunque muchos duplican las fortunas de sus antecesores.
Repito que esta idea de mover al país parece tin imperativo categórico
-¡ valga.!- de la conciencia dirigen re en turno. Todo es álido con tal de
mover a un pueblo apático, aferrado a sus costumbres y escéptico o indiferente
por carácter o por consecuencia de la reflexión.
Pero el deseo incontrolable de mostrar otra cara al mundo, una fisonomía
que destruya la imagen del indio adormecido o alcoholizado cubierto por una
cobija, impulsa al presidente López Mateos a luchar por obtenel' la sede de
unas Olimpiadas Nacionales, que cuestan muchos millones y graves dolores
de cabeza, la cual deja desguarnecida la econon1Ía nacional.
Pero el pueblo encantado responde frenéticamente -pan y circo- y se
satisfacen las preocupaciones de los intelectuales organizando al mistno tiempo
una olimpiada cultural.
Estas notas al azar muestran cómo el deseo de poner en marcha al país
parece ser tarea primordial de los gobiernos tevolucionarios y a fe mía que
lo han logrado a pesar de los errores. Los resultados están a la vista: cincuenta
años de reconstrucción nacional han modificado la fisonomía nacional.
Pero -siempre hay peros- el país se encuentra angustiosamente caminando
a toda mareha asi corriendo, de ahí que se diga que nuestra historia se
hace a saltos, llevando sobre las espaldas las crecientes demandas populares
sin lograr satisfacerlas jamás.
A ratos parece una máquina fatigada o atrapada en sus propias hélices;
pero sobre fabricar sus remedios aplazados y acude a las utopías o soluciones
imposibles tan a gusto de nuestra conciencia mágica.

887

�(Dentro de la línea de] Renacimiento bist6rico, las utopías plantearon la
solución de la convivencia ideal de los hombres. Tomás Moro y en cierto
modo también Platón en la antigüedad clásica, consideraron a la propiedad
privada colilo la raíz de todos los males. Más tarde Proudhon afinna~. que
la propiedad privada es un robo. Es m;oso advertir cómo el actual socialismo
humanista tiene sus fuentes en aquellas concepciones casi irrealizables cuyo
planteamiento peca de novelesco) .
La Revolución también creó sus mitos y las prohíbiciones alcanzaron l'~~o
de 'tabúes". El ejido, por ejemplo, fue impuesto en todos los lugares cuando
solamente podía funcionar en los grupos aborígenes que se rigen bajo la generosa relación de la conciencia colecti a· también se defiende la derno racia,
aunque debido al analfabetismo hay necesidad de convertirla en peligrosa 'democracia dirigida'' y ]a intención d ofrecer todo al pueblo, sin exigírle nada
a cambio ha llegado al extremo pernicioso de ofrecer educación superior a
quienes carecen de aptitudes, hecho reabnente. perturbador (Pedagogía .s_tt•
perior, Larroyo). Se tiene miedo, pánico, a optar por el pago de cuotas a qui6 nes tienen capacidad económica, aunque se exige donación de sangre en los
centros asistenciales&gt; lo cua1 es absurdo.
Los estudios más objeti os sobre la realidad social advier•t en esta tarea de
unificación: pues vivimos un momento en que se 'necesita canalizar la presióp
popular, unificando al país, para la continuidad y aeeleraci6n de s~ desarrollo y, dejar que hablen y se organicen las v~e.c; disidentes para ~l 3uego democrático y la solución pacífica de los conflictos". (Pablo Go,nzález Casanova : La democracia en México.)
CARENCIA DE IDEOLOGÍA

Existe la preocupación nacional de echar a andar al p,ili. ¿Con qué objeto?

Para unificar su desarro\10.
En cierto modo, los cincuenta años de reconstrucción nacional se desenvuelven casi deslumbradoramente bajo las instituciones nuevas que crea la Revolución, pero el desenvolvimi1mto ha llegado a la encrucijada, porque ~o pueden
seguirse resolviendo problemas con una visión de hace cincuenta anos. ¿Hay
respuesta O reacc~ón ante una situación de cambio? Indudable~~nte. Per?
debido a l¡¡. falta de unificación, las respuestas de los grupos tamb1en son d1vel'6aS y heterogéneas.
, .
Es conveniente adv.ertir estas reacciones en cuatro grupos caractensucos.
a) Los grupos aborígenes, en lento proceso de aculturaci~n, presentan_ su
resistencia habitual. La Revolución reivindica la cultura antigua Y adquiere
así su dimensi6n más propia. "Lo único que faltaba para integrar la unidad

888

a~ónica de una cultura nacional era principiar a realizar un programa íncipte?~e de art propio'' (Alberto T . Arai: Valoración de Las arte pl.ásticas en
M ex1co ) . Pero estos grupos parecen ajenos a ello. Su lealtad a las causas
po~u!ares, ya qu_e ~ ~cupado !ª.s avanzadas en las luchas populares, no ha
recibido a cambio nmgun benef1C10, de ahí la justificación de su resistencia.
Pero es un grupo dúctil que puede · er fácilmente manejado.
b) . Las mexicanos representan una I uerza nueva y una presencia novedosa.
Comien~ a participar con un entusiasmo generoso. Sus virtudes mejores,
no ~rec1samente. la alabada abnegaci6n que s6lo ha sido instrumento para
hu:1'111larlas, corruenza también a propiciar un cambio. u capacidad de trabaJo, s~ honradez, su inclinación por lo minucioso le permiten desempeñar
cada día nuevas tareas. on factores valio os de cambio.
c) ~~ Iglesia como institución presenta también una
formac1on_. La vuelta a la pureza evangélica, el "estar
que necesitan pan y justicia ha dado un nuevo rostro
me
. nw' por escand a lizar y ha acabado por convencer a
Jarse de la hojarasca seca.

fonna audaz de transde parte de" aquellos
a una Iglesia que colos mejores, al despo-

. La desacralización y el nuevo Concilio Vaticano II han logrado en poco
be1:1po recobrar una tarea que fue casi inútil durante muchos siglos. 'EJ Evangelio es un Evangelio de amor. El amor exige la justicia" (Enrique Maza:
Nuevo rostro de la Compañía de Jesús).
d) Los jóvenes han rasgado los velos del templo. La apertura puede ser a
1~ larga benéfica, hoy la acción iconoclasta en todos los órdenes de la vida
tJ.ene que lamentar la propia destrucción de los detractores.
Tengo para mí una impresión dolorosa como si estuviera frente a una juventud d~encantada. Ellos, ellas, han apurado muy pronto la vida y en el
apresuramiento el gusto de la delectación. Por otro lado los elementos corrosiv~s que manejan -violencia, droga, sexo, libertad irrestricta, ajenos a la
piedad-:-:- pare~ ~ue han erosionado su rostro habiendo perdido en la confrontac1on, la Jubilosa alegría y el idealismo casto.
Dispuestos a romper lo "establecido" tienen franco horror a lo ceremonioso
ent~-e nosotr~, casi sagrado. ¿ Son necesarios los ritos familiares? se pregunta~
( ichel Salt1el en Educación y Juventud. ) En la cuestión de cambio ellos son
fuerms de presión agresiva.
'
. e) Finalmente está el grupo formado a raíz de las grandes mutaciones soCtales. Es u~a nueva presencia, ciertamente perturbadora que demanda cuidados. A partrr de 1914 ocurrieron en el país grandes desplazamientos familia1·es,
~eneralmente buscando protección en las ciudades. Otra imigración ya con~
tinua sobrevino después en busca de trabajo por las desoladas condiciones en

�que se había quedado el campo después de las luchas. E tos grupos han tenido
una explosión demográfica de tal magnitud que ha nacido otra social, intermedia, -cuya característica fundamental es el desarraigo.
No encuentran asideros ni en la ciudad ni en e] campo· tampoco en la clase
media y menos en ]a tradicional. No si~ten amor por la patria chica que
abandonaron ni por 1a nueva donde viven. Pero son audaces, intuitivos, Y escalan con agresividad diversos estratos sociales exigiendo -generalmente de
mala manera- todos los derechos que deben otorgarse al pueblo (el pueblo
son ellos) y sin cumplir con ninguno de los deberes.
No es un fenómeno 1mevo en nuestra integración social.
Durante el siglo XVII nació 1a clase mestiza que por no reconocer a unos
y a otros, se desenvolvió en la vida aventurera, en 1a audacia y la insolencia.
Ante esos grupos, la Iglesia como una madre protectora, dedicó cuidados y
enseñan7.a5, les dio fe y conciencia y poco a poco formaron una clase nueva.
Lo mismo ha pasado ahora. Estos grupos, que Prieto llamaba "Lépero "
irritaban a Altamirano y preocuparon a Mora, forman grupos compulsivos,
elementos de presión y fuerza, a veces insolentes, que no reconocen autoridad
alguna y al exigir estudios superiores se convierten en profesionales deshonestos,
verdaderos asaltantes de las instituciones y la vida moral del país. Como el
cambio social siempre les favorece, serán los grupos más maleables y peligro$0S.
Ahora bien, ¿por qué razones puede causar tan grave temor una situación
de cambio en nuestro país?
En primer, lugar por la presencia de estos grupos cuya reacción no es previsible, en segundo término porque no parece que h~yamos encontrado una
ideología que logre levantar al país de la confusión en que se halla.
¿ Quién tiene la respuesta?

La educación nacional.

No

PUEDE HABER UNIFICACIÓN NACIONAL SIN IDEOLOGÍA

Lentamente llegamos a descubrir cuáles fueron Jos motivos de preocupación
de nuestros grandes hombres. Hemos dicho que en el fenómeno de la reconstrucción nacional, la puesta en marcha parece un acto mesiánico de pueblo
y gobernantes. Este movimiento buscaba la unificación, pero ésta no puede
lograrse sin una ideología. Y la ideología se da en el hogar y la escuela. Ellas
son las instituciones formadoras del ser humano.
Antes la tarea la tomó la Iglesia, ahora la tiene el Estado y, desgraciadamente, 1a Educación está en crisis por falta de una rotunda y definitiva ideología del Estado.

890

En principio, carecemos de una doctrina magnética en mateiia educativa
que impulse definitivamente la educación como acaeció en otros tiempos.
Viejo el positivismo, empolvados los ideales de la Revolución por repetición
demagógica que m-ge restaurar o renovar, inocua y blanda 1a doctrina democrática y atacado el humanismo por una tecnología prepotente, el joven intuye
que algo le falta. Hemos caído en un utilitarismo nefasto, dando instrucción
solamente para ganar dinero.
Si no fuéramos tan ciegos podríamos tomar experiencias de otros países que
han llegado a la recta final en estos campos y han creado solamente generaciones de jóvenes vacios, irritados, rebeldes o frustrado -y no es letanía de
adjetivos sino realidades graves- que ya no admiten como valiosa esa finalidad.
Conviene convocar a pensadores, filósofos, pedagogos y gente de pensamiento para reflexionar sobre la carencia de esta ideología nacional que deja
sin brújulas e ideales a las tareas múltiples de la vida mexicana.
Esta necesidad de doctrina es la que puede originar mayores males que los
que ha causado ya en las mentalidades jóvenes. Y urge hace.r algo pronto.
Marginalmente cabe comentar la tradición hist6rica de la conciencia educativa mexicana como un punto recurrente de preocupa-ción. Está presente en
la época Colonial, se fortalece con los Humanistas del XVII y se acentÍta
en los ideólogos del XIX. Unos ejercieron eventualmente el magisterio, en
otros la docencia fue su norma de vida. Basta citar algunos nombres en difer.entes épocas: los misioneros como Andrés de Olmos, Bemardino de Sahagún,
Martín de Valencia, Motolinía, Juan de Zumárraga, Vasco de Quiroga entre
otros, el Padre José María Mora y muchos historiadores. Hay también caudillos como Miguel Hidalgo; ideólogos como Ignacio Ramírez periodistas
como Altamirano, novelistas como Fernández de Lízardi y en los últimos años,
muchos de los más brillantes talentos han sido maestros entre ellos el ministro
Justo Sierra, los pensadores Antonio Caso, José Vasconcelos, Samuel Ramos,
Leopoldo Ramos, Emilio U ranga, Leopoldo Zea. Indudablemente los escritores
Alfonso Reyes, Silva Herzog, Agustín Yáñez, Torres Bodet, Alberto María
Carreño, Andrés Iduarte, Carlos González Peña, Angel María Garibay, Antonio Castro Leal, Alfonso Junco; los investigadores Angel María Garibay Silvio Zavala. .Ellos, desde María Enriqueta y sus libros de texto,
hasta Rosario Castellanos y Emma Godoy. También los poetas: López Velarde, Villaurrutia, Octavio Paz. Y nsayistas como José Luis Martínez. Hay
también presidentes como Benito Juárez en la centuria anteriofl y los pintores
hacen también obra educativa con sus murales, Siqueiros y la preocupación
humana; Rivera y la cultura ancestral, Orozco pinta en el Hospicio Cabañas,
la noble cabeza de un maestro junto al fuego creador.

891

�La falta de una ideología convincente se siente desde la Escuela Primaria
y en la Educación Superior provoca grandes fallas.
Por ejemplo, todo el mundo comenta la llamada fuga de cerebros, lo cual
es solamente un resultado de la falta de conciencia nacional.
Padecemos nosotros una doble evasión además de un bracerismo intelectual.
Cada uno de los pequeños poblados del país prepara con grandes sacrificios
a sus muchachos, pronto éstos emigran a las grandes universidades y jamás
vuelven. A su vez, la universidades mexicanas se en materiahnente despojadas de los profesionales que han formado también on gran sacrificio. E tos
acuden a especializarse en el extranjero y mucho no regresan: otras naciones
disfrutan de la preparación que México costeó.
Algo poco comentado e el bracerismo intelectual --aunque el término es
un tanto absurdo- y consiste en el servicio que prestan nue tros profesional
en el extranjero realizando tareas calificadas por ínfimos ueldos; rara vez
tienen acceso a investigaciones nuevas y solamente ejecutan tareas de rutina.
Mientras México no fije claramente sus fines forme la conciencia crítica de la
ciudadanía y descubra su propia doctrina seguiremos como un gran barco a
la deriva.
n país sin doctrina es un pueblo sin conciencia y in alma.

Y no nos llamemos a escándalo después, si no hemos tenido el talento de
pensar "antes".

EL PROBLEMA DEL DESEMPLEO Y LA INFL Cló
Por el DR.

DAVID

G.

DAVIE

Universidad de Duke,
(Traducción del Lic. Alberto
García Gómez).

A TRAVÉ DE LO programas del uevo Trato, el Presidente de los Estados
Unidos de orteamérica, Franklin Delano Roosevelt intentó luchar con el
problema del desempleo masivo. Inglaterra, así como otros paísc europeos,
habían tratado sin éxito en competir con este problema crucial en la sociedad
de nue tro tiempo. Mientras la administración de Roosevelt no tuvo éxito del
tocio al tratar el problema del desempleo, el Presidente hizo de facto responsable al gobierno central, si bien no legalmente, al rectificar u política acerca
del mismo. 1
o ob tante, en 1939, en la víspera de la egunda Guerra Mundial cerca
de 9.5 millones de trabajadores en los Estados Unidos e taban sin empleo.
Manteniéndose más baja que en los años de la má profunda depresión, la
tasa del desempleo excedió en un 17%. En contraste la tasa del desempleo
dio como promedio solamente 4.6 % sobre los 27 años iguientes a la guena.
Como resultado de las experiencias de 1930, el Congreso de los Estados
Unidos aprobó, después de un prolongado- intenso debate la Ley de Empleo
de 194·6. Una de las más importantes disposicione en la Ley proveía que el
Gobierno Federal sería respon able de promover "]as condiciones bajo las cuales ser.fan proporcionadas oportunidades de empleo útil incluyendo el propio
empleo para aquellos que fueran capaces, dispuestos, en busca de trabajo,
así· como a promo er el máximo de empleo, producci6n y poder de com-

~ Para una fascinante relación de las variadas sugestiones y propósitos exigidos en
Y dentro del gobierno central para luchar con J problema del desempleo durante los
años de Roosevelt, ver a HERBERT STEtN, La Revoluci6n Fiscal e,i América, Chirago,
1969, p. 526.

892

893

�.
d 1 mundo libre también asumieron la resotras naoones e
.
1
. 3
. 1 , did del desempleo m o unta.no.
. 'd d
. 1 para prevemr a per a
.
ponsab_ili a nauona
·encias de 1930 y en parte al texto contcrudo
Debido en parte a las ex_ren
d 1 bºcrno en aliviar el problema
en la Ley, los polí.ticos enfatizardon el ,padpel e es~: •entrara en vigor. El dilema
di tamente espues e que
. .
1 .
del desemp eo mme
emhar O había llegado antes comc1entre el desempleo y la inflac1on, sm
g 1:ticos en la Administración de
diendo con el Receso de 1937~1938. Algunos po l • . inmediatamente anterior
l aumento de los precios
.
Roosevelt creyeron que e
I desem leo. Esta línea de pensanuento
al Receso era la causa del aumento de;_ o ué
gobierno estableció el Comité
fue, al menos, una de las ~ones
p rq
ara investigar el efecto de la
acional Económico Provis10?al_ (ONElP)' pl'ticas de precio y desempleo.•
., d I d econom1co en as poi
.,
concentrac1on e po er
d l CNEP no se llegó a una conduSJon
Mientras en los debates y repo1tes e I infl 'ón los economistas y otros
¡ di!
d I desempleo y a
aci ,
definitiva sobre e
ema e .
. d
. esu·gando el tema del empleo
h
·do discuuen o e mv
desde entonces an veru
.
b b b'd algun' progreso aparente
.
infl . , hasta hoy s Mientras a a i o
total sin la
aoon
. ad del obierno y otros, quienes han tratado
al atacar el problema, los encarg os
gd 1 t di de la teoría de las instiul d
, avanzado e es u o
'
de combina.I' el res ta O mas .
.
tar programas para resolver
.
d 1
lítica en un mtento a unp1emen
, . o
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.
.nfl . ,
han obtenido verdaderos exito .
el problema del desern~~eo $1.D ]a i :::;stas han construido modelos de
Ambos, los neo-Keyrus1an~ y los
. f torios con respecto a su utilidad
, los que están leJOS de ser satis ac
econonua,
para el político.

pra.

2

s·uru'larmente'

ª .

., .

J

TI.POS DE DESEMJ'LEO

, .
tán de acuerdo obre los tipos d desemTanto teóricos como pracuc~s, es
L
ro·stas los diferencian entre
,
d presentaii os econo 1
pleo que una econoJTlla _pu_e a
nsit~ria 2 structural y 3. íclica. Cí.clica
tres clases básicas: l. fnccio~al O
.d ' ·
n agregado a la deficiente
es también, en algunas ocasiones re en a como u

tr\

demanda del desempl~o.
b . d
tienen el derecho a abandonar el
En las sociedades libres los tra ap ores
s

Congreso de los Estados Unidos. Comité Econ6mico,

Ley del Desempleo de 1946,

Reformada, junio de 1967, p. 12..
E d Unidos Reporte Econ6mico del
.
Econ6nucos de los sta os
'
40
a Junta de ConseJeros
d l Reunión de Comejeros Económicos, 1961, p . .
Presidente con eL Reporte Anual e a
• Jbid ., 1971 pp. 75-76.

• [bid.
.
.
tre los m delos de empleo total y l proceder
, Para una crítica de la diverge~c1a en
S'd
Weintraub El Modelo de Empleo
E Roy Wemtraub y a l ncy
'
en el mundo rea1 ver a .
83-100.
.,a Kyklos, ol. XXV, 1972, pp.
Crítl
Total: una
~

trabajo voluntariamente, para buscar más atractivas posiciones. Un trabajador
puede ser desocupado temporalmente a causa de una huelga o debido a un
factor de tiempo, por ejemplo, cuando alguna cantidad constante de tonelaje
para embarque no está en la bahía, algunos estibadore pueden encontrarse
temporahnente sin trabajo, Los factores temporales, a ociados con el clima
( agricultura y construcción) , o días festivo (comercio al menudeo), pueden
también dar un aumento al de'iempleo fricciona!. Metcall y Ricliardson definen el desempleo fricciona! cuando los trabajadores tienen que gastar relativamente pequeñas cantidades de tiempo y dinero en la búsqueda de 1m
trabajo.7
Como Metcalf y Ricbardson lo señaJan, e] desempleo fricciona! es de corta
duración y cierta cantidad del mismo es necesario para el funcionamiento
del mercado de trabajo. 8 Sin el desempleo fricciona! estaríamos viviendo en
una sociedad altamente rígida y estructurada, en la ual un individuo no
tendría preferencia en lo concerniente a cuándo, dónde, o para quién trabajarla. Sú:rularmente, los patrones no tendrían oportunidad o lo que respecta
a quién contratar. Entonces el desempleo friccional existirá aun en el 'empleo
total". 9 La cantidad de desempleo fricciona) dependerá del establecimi nto
institucional de cierto tipo de países en particular. Si Ja información de empleos y las condiciones de trabajo son fácil y conómicamente alcanzables, el
desempleo fricciona! puede llegar a ser tan bajo como a un 3%. Durante la pasada era de la Segunda Guerra Mundial en los Estados Unidos, lo economistas han definido generalmente que el empleo total se obtendrá, cuando el 96 7v
de la fuerza laboral sea utilizada, aunque existe alguna evidencia de que
esto pueda ser mudable.
Cambios en la demanda relativa o bien del abasto de trabajo, causan el
desempleo estructural. Estos factores pueden ambos tener tanto elemento
geográficos orno de habilidad ocupacional. Cambios en la demanda debido
a la automatización, por ejemplo, pueden causar que un trabajador pierda su
puesto. Más at'm, parece improbable que la política onvencional monetaria
y fiscal, pueda aliviar el desempleo en los rampos exhaustos del carbón en
Inglaterra o regresar los trabajos de la manufactura de aeroplanos a u nivel
anterior en el sur de California.10 Los cambios demográficos afectarán el
abasto de trabajo y también cambiarán la cantidad del desempleo estructural.
' D"vm METCALF y RAY RtCRARDSON. La Natura.i;.a y Medidas del Desempleo en
UK, Reseña de los Tres Bancos, Londres y Edimburgo, marzo 1972, p. 31.
• Ibid.
' lbid., p. 34.
• Viviendo co11 una Tasa más alta de Desocupación, Business Week, 25 de diciembre
de 1971, p. 36.

895

894

�. .
t erra en lo Estados Unido ' junto
El descenso de los nacumentos de posdgu . . tos ha causado la corriente
,
.
d censos de tasas e nacumen ,
con los mas recientes es
ral l d
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tes de trabaJo se presen an
.
l
rre cuando as vacan
.
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escaso de trabajadores potenciales; cuan o
d 'stos rehúsan las
.
ue etán vacantes, o cuan o e
.
insuficiente para los puestos q , b . .
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b 'd
vacantes, d e 1 ° ya sea ª
'bidas por el trabajador pociones de trabajo inaceptables ( como las pero
tencial) .
, lico O deficiente es el tipo al
1
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, al . titulada:
º
r , en su contribuc10n monument ID
~ual John Maynard Keynes ana IZO,
D'
i¡ Esta es la clase que se maniTeoría General del Empleo, Interes 'Y mero.
, .
El desempleo
.
, .
durante las depre iones y recesos econmmcos..
fiesta por s1 IDJSI)la .
,
. insuficiente de vacantes para los
.
,
tenzado por un numero
-cíclico esta carac
·a res creyeron que el uso pruKeynes y sus segw 0
1.fi d
trabajadores ca J ca os.
. . cal
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e bmu an
codente de una po ,oca mo
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d ·r el desempleo cíclico vir. .
pleos y e esto re uc1
par.a bienes, serviaos y em
'
ah . d
desocupados son otra vez
tualmente a cero, una vez que los tr ªJª ore
contratados y nuevos empleos se crean.

r.

LA

CURVA PHILLJPS

.
d d nredar las complicadas fuerzas que están detrás
Con obJeto de tratar e ese
1 , clico en un asnecto, y sus relaciones
d.el desempleo fricciona!, estructural . y c11a . 'flac1'0'n en• el otro los economi •
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con los cam ios en as
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cada vez más altos. La curva se ID na acta
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1
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amuelson y olow llevaron su ana 1
on el trabajo de Phillips. Más aún, S
J.J

JoaN MAYNARD

í

Ksvr,,rss, Teor a

General del Empleo, Interés 1 Dinero, Harcourt,

Jlrace and World. 1936.
.,
1D
I y el Porcentaje de Cambio en
"La Relaoon entre e
esemp eo
XXV
P
,. A. w. H.íLLlPS
.
•
'd 1861-1957" Eco11omrca , Vol.
las Tasas de Saiarios en Dinero en el Remo ni o
'
( roviembre 1958) PP- 28 3-299 ·

896

a un paso ulterio11 y relacionaron el desempleo friccional directamente a los
cambios de precios. Sus resultados correspondieron a la original curva .Phillips.13 Pareció habeij una descompensacíón entre el desempleo y la ínflación. 14
I os monetaristas, tales como el profesor Milton Friedman, sostienen un
pUllto de vista alternativo de la curva Phillips. Hacen lúncapié en el hecho de
que los precios de venta de las mercancías normalmente responden a un noanticipado aumento en la demanda de dinero, más rápidamente que los precios
del mismo. En efecto, los salarios verdaderos caen, lo que hace más barata
la mano de obra y también el que los patrones contraten más trabajadores
ocasionando que el desempleo disminuya. 15 Esta línea de razonainiento puede
parecer como buen argwnento para apoyar la perspecti,a sobre el punto de
vista de la descompensación Phillips. Sin embargo, 1a palabra clave no ha sido
anticipada. Los monetaristas arguyen que ]os individuos no son tontos y pronto
se darán cuenta que los precios de los productos están aumentando rápidamente y, por tanto, requerirán salarios más altos ( y porcentajes de interés),
con objeto de compensar en términos reales el proceso de la inflación. Cuando
esto sucede, los servicios de los n·abajadores no serán más una ganga y los
patrones ajustarán sus prácticas ocupacionales en consecuencia. El desempleo
entonces se levantará a su nivel "natural". Dicho en pocas palabras, la curva
Phillips no es una línea que relacione el aumento de precios (la inflación)
y el desempleo que declina hacia abajo, de izquierda a derecha, sino en línea
vertical Para lo monetaFistas no hay interrelación entre la inflación y el
desempleo a largo término.
¿ Es posible conciliar la posición de los monetaristas en un a pecto, con aquel
de los proponentes de la descompensación en el otro? La respuesta es un definitivo sí. Hay algún acuerdo acerca de que el punto de vista de la descompensación es una explicación a corto plazo del problema del desempleo-inflación,16 mientras que el razonamiento de los monetaristas sostiene el de a largo
"' PAUL A. SAMUBLSO ,

Y RonERT M. SoLOw, "Aspectos Analíticos de la Política

Antiinflacionista". American Economic Review, Mayo 1960, pp. 177-194.

u Como se hizo notar en el texto de arriba, la curva Phillips original refiri6 el desempleo y las tasas de salarios. Comenzando con SamueJson y Solow, estudios subsecuentes
relacionan el desempleo y la inflaci6n o el cambio de precios. o obstante, estas últimas
curvas son usualmente llamadas curvas Phillips.
10
MILTON FRTEOMA N, "La función de la Política Monetaria". American Economic
Review, Marzo, 1968, p. 10.
,. Algunos escritores, sin embargo, han enfatizado la relación inestable de la re!aci6n
a corto plazo entre el desempleo y las tasas de salarios. Ver a AL11ER1 bE"S y MARY T.
HAu1LTO , "Lo Complejo del Salario-Precio-Productividad", Jo.urnal of Política! Economy, Febrero, 1967, p. 70, y M1CBABL E. LBvv, "Empleo Total sin la Inflación',
The Conference Board Record, Noviembre, 1967, p. 36.

897

�término.1 7 Estos últimos recalcan el punto, sin embru-go de que tan pronto
como el precio de la inflación es anticipado por los individuos, una políli:ca
monetaria de expansión no curará el problema del desempleo.
Los puntos de vista de los proponentes-, tanto los de corto como los de
largo plazo, convienen en que las políticas gubernamentales que mejorarían la
movilidad laboral, incrementa, a su vez las habilidades de los trabajadores,
reduce los monopolios de trabajo y baja los costos para obtener información
sobre empleos, lo que mejoraría, tanto, a los prospectos de corlo, como los de
largo término, en la reducción del desempleo.18 La implantación de estas medidas cambiará la curva de corto y largo término hacia la iz.quierda en el
plano Phlllips.

El Registro Histórico del Empleo y el Desempleo
El problema del desempleo en los Estados Unidos en los pasados dos aiíos
puede ilustrarse por un movimiento de la urva Phillips hacia la derecha? 9
Esta posición deteriorante fue sin duda un factor de importancia que guió al
Presidente Nixon y a sus consejeros a introducir el así llamado precio ongelado de salarios. La Tabla 1 presenta datos que permitir-án al lector poner
el actual problema del desempleo en perspectiva. Muestta la ÍUCI"la laboral
en los Estados Unidos (individuos_ de 16 años de edad y más), empleo, desempleo y fuerza de trabajo como porcentaje de población no-institucional y
tasa de desempleo en la cuarta parte del siglo pasado.
Como previamente se hizo notar, la tasa del desempleo de postguerra ha
fluctuado hacia arriba y hacia abajo considerablemente, -promediando aproximadamente un 4.6%. De igual interés es el hecho de -que el empleo durnmente fluctúa del todo, pero muestra una definida y fuerte tendencia hacia
arriba, moviéndoséde 57 millones de trabajadores en 1947, a 79 millones en
1971. Po11 otra parte, aunque la población no-institucional creció rápidamente,
la fuerza laboral crecería aún más aprisa, simplemente así para mantener los
porcentajes de empleó y desempleo, nuevos trabajos tendrían que crearse a
11 !'ara una pos~ci6n interesante que combine los elementos de ambas de las principales perspectivas, véase a Ono EcK.STEfN y a ROGER Bnt N11.R. El Proceso de la
Inflaci6n en los Estados Unidos. CongTeso de los EE. UU. Imprenta del Gobierno de

los EE. UU. Washington, 1972, p. 46.
u Para una investigación excelente de las ideas que hay :;itrás del término corto y
largo de la curva Phillips, véase a RooER SPENCER, La Relaci6n entre los Precios y el
Desempleo: Dos Opiniones, Revista de la Reserva Federal del Banco de San Luis,
Marzo, 1969, pp. J 5-2 l.
11 Véase GEORGE L.

Tabla 1
Fuerza Laboral de los &amp;tados Unidos, Empleo y Desempleo,

1947-1971. (Millares).

Año

Población no
I nst itucio nal

Fuerza
Laboral

Empleo

Desempleo

Porcentaje
de
DesemJileo

1947
1948
1949
1950
1951
1952
1953
1954
1955
1956
1957
1958
1959
1960
1961
1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971

103 418
104,527
105 611
106,645
107,721
108 823
110,601
111,671
112,712
113,811
115,065
116,363
117,881
119,759
121,343
122,981
125,154
127 224
129,236
131,180
113,319
135,562
137,841
140,182
142,596

59,350
60,621
61,286
62 208
62,017
62,138
63,015
63,643
65,023
66,552
66929
67 639
68,369
69,628
70,459
70,614
71833
73,091
74455
75,770
77,347
78,737
80,733
82,715
84,113

57,039
58,344
57,649
58,920
59,962
60,254
61,181
60,110
62,171
63,802
64,071
63,036
64,630
65,778
65,746
66,702
67 762
69,305
71,088
72,895
74,37'2
75,920
77,902
78,627
7$, l 20

2.311
2,276
3,637
3,288
2,055
1,883
1,834
3,532
2,852
2,750
2,859
4602
3,740
3,852
4,714
3,911
4,070
3,789
3,366
2,875
2975
2,817
2,831
4088
4,993

3.9%
3.8%
5.9%
5.3%
3.3%
3.0%
2.9%
5.5%
4.4%
4.1%
4.3%
6.8%
5,5%
5.5%
6.7%
5.5%
5.7%
5.2%
4.5 %
3.8%
3.8%
3.6 %
3.5%
4.9%
5.9%

FUllNT.E.:

Junta
ded ¡los Consejeros
Económicos de los Estados U 01"d os, R eporte Ecoó ·
·
mico e PreS1dente con el Reporte Anual de l C
.
E
.
1972, p. 220.
os ons-e1ems 'co111jm1cos,

TL

PERRY,

"Mercados de Trabajo Cambiante y la Inflación.''

Brookings PdpeTS, 3, 1971, pp. 411-448.

899

�Tabla 2
un porcentaje excediendo el crecimiento en la población no institucional. La
Tabla 2 muestra una imagen aún más clara del problema del desempleo en
1970 y 1971.

Fuerza de Labor Mensual, Empleo y Desempieo, 1970-71
(Millares)

LaboYal

Empleo

Dest:mpleo

Porcentaje
de
Desempleo

1970: Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo
Junio
Julio
Agosto
Sept.
Oct.
Nov.
Dic.

82,059
89 187
82 655
86,769
82,504
82,388
82,804
82 769
82,945
83,266
83,417
83,485

78,853
78,752
79,018
78,908
78,514
78,412
78,631
78,514
78,448
78,678
78,548
78,427

3,206
3435
3,637
3,861
3,990
3,976
4,173
4,255
4,497
4,588
4,869
5,058

3.9%
4.2%
4.4%
4.7%
4.8%
4.8%
5.0%
5.1%
5.4%
5.5%
5.8.Yo
6.1 %

1971: Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo
Junio
Julio
Agosto
Sept.
Oct.
ov.
Dic.

83,729
83 862
83,455
83,788 ·
83,986
83,401
83~931
84,313
84,491
84,750
85,115
85,225

78,718
78,475
78,446
78 732
78,830
78,600
79,014
79,199
79.,,451
79 832
80,020
80,098

5,011
4,887
5,009
5056
5,156
4,801
4 917
5,114
5,040
4,918
5,095
5,127

6.0%
5.9%
6.0%
6.0%

F1teTZQ

Fu"E

' TE:

1

Junta de los Consejeros Económicos de los Estados Unidos,

6.1 o/o

5.8%
5.9'fa
6.1%
6.0%
5.8%
6,0%
6,0%

op. t:it., p.

221.

En un intento para luchar con la evaluación del problema del desempleo,
sería útil examinar brevemente alguna de las estadisticas presentadas cti las
tablas 1 y 2, así.como los datos del Reporte del Departamento de Trabajo sobre Empleo y Salarios. 20 Analizando los datos, seremos capaces de obtener una
perspectiva general del alcance del desempleo común y también de poner el
problema en una perspectiva histórica.
En 1932, la tasa del desempleo. (número de trabajadores sin empleo divididos por la fuer7.,a laboral civil) fue de 24%. Durante los cuatro años de 1932
33 34 y 3-5. en que e registró Ja profundidad de la Gran Depresión, la tasa
del desempleo promedió un exceso del 23%. Tal vez sea muy notorfo e1 hecho
de que para los diez años de 1931-1940, Ja tasa del desempleo promedió poco
más del 19%, esto es, un singular alto ujvel para tan extenso período de
tiempo.
En contraste, el último cuarto de siglo, cubriendo los años de 1947-1971,
revela un promedio en la tasa del desempleo de 4.6%. La extensión de esos
porcentajes ha variado de un bajo 2.9% en 1953, a un 6.8% en 1.968.
Por lo tanto, la tasa de desempleo para aquellos que han estado sin trabajo
alrededor de 15 semanas es de 1.8%. 21 El récord de la pasada Segunda Guerra
Mundial es claramente superion a la década de 1930.
A pesar de este registro, sin embargo se ha criticado muc,ho el funcionamíent'o de 1a economía de los Estados Unidos. Por ejemplo, Arthur Okun,
Presidente anterior del Consejo de Economía del Presidente Johnson ha construido un "índice de incomodidad" de la economía. La medida es una relación
entre el mercado de empleo y los cambios en la inflación. Esto ha venido
empeorando progresivamente desde 1962. 22 En esencia el índice muestra que
aunque todavía la inflación ha aumentado, el desempleo no ha respondido
al au¡nento general en los precios. Por lo tanto, mientras las tasas de desempleo están bajas y lejanas de nuestro récord de la pre-Segunda Guena Mundial, un examen de la TabJa 2 muestra gue los porcentajes de desempleo
más recientes están por encima del promedio del pasado cuarto de siglo.
El punto de vista de la mayoría (Demócrata ) del Comité Económico, recientemente enfatizó los costos económicos y sociales del desempleo actual.
:o Departamento de Trabajo de los EE. UU. Buró de Estadísticas de Trabajo. Empleo y Salarios, Washington, D. C., varios meses.
x, !bid., abril de 1972.

'" Véase STE.RLINo E. SoDERLIND, ''Los Viejos Días Buenos Económicos de Antaño",
Wall Street Journal febrero 29, 1972, p. 14.

901

�u reporte indica que el actu¡il PNll (Producto Nacional Bruto) fue de $73
billones debajo del potencial PNB en 1971. 23 Mientras esta figura de $73 billones probablemente sobreestima el costo del desempleo, hay una pequeña
duda acerca de que la pérdida común del PNB es considerable. Además la
mayoría de las notas de inspección en las figuras del desempleo no incluyen
a estos individuos que están parte del tiempo sin empleo, ni a aquellas persona&amp; que han llegado a desanimarse y a renunciar a la fuerza laboral a eau a
de que no pueden encontrar trabajo. 24
El dector Geoffrey Moore, Comisionado Federal de Labores E tadísticas,
cree sin embargo&gt; que el concepto de empleo es una medida más digna de
cont.:ianza para la salud económica de una nación, que el concepto de desempleo. Aanifiesta que teniendo un trabajo y ser pagado por el mismo, es una
experiencia que puede ser observada por otros. En otro aspecto, los que están
sin empleo son aquellos individuos sin trabajo, pero quienes ruirrnan que están buscando colocarse. Pero como el Dr. i ,foore lo observa, puede uno fijar
modelos irreales de pago, horas, tipo de trabajo, o localización. Por lo tanto,
puede uno e tar buscando trabajo, y además estar desocupado, aun si está
dedicado a alguna actividad de tiempo completo, ya sea un traba jo voluntario
o como estudiante. 25
El Comisionado también apunta que sólo una pequeña fracción de la fuerza
laboral está sin empleo. Como resultado, los números ei;tán sujetos a una más
grande y relativa prueba de error que las estadísticas para los individuos que
están ocupados.26
Finalmente, el Dr. Moore afirma que al principio de una mejorfa en un
receso económico, el empleo agrega, normalmente aumentos más bajos que
la fuerza laboral. El crecimiento de la fuerza laboral puede ser estimulado
mejorando fas condiciones económicas aun si la fuerza laboral aumenta más
rápido que el empleo, la tasa del desempleo aumenta. E te aumento no es
un signo de que 1a salud de la economía está dedinando. 27 Estadísticas recientes tienden a confirmar este punto. 28
Un ejemplo dr-amático que demuestra que el aumento en la tasa del desempleo no necesariamente significa que en el balance neto los trabajadores
han perdido sus trabajos, ocurrió durante el último receso de los Estados
23

Congreso de los EE. UU. Junta del Comité Econ6mico, Reporte Conjunto Eco-

nómico, mano 23, 1972, p. 9.
,.. !bid.
• GEoFJ?REY H. MooRE, "Empleo: El Indicador

egligente", Tite Wall Street

Journal, 3 de febrero de 1972, p. 10.
"' lbid.
%7 !bid.
23 Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, op. cit.

Unidos. Entre noviembre de 1969
.
macla del último receso 1 to I y noVJem?~e de l970, la extensión aproxi, e
ta empleo ovil pe
·, ·
desempleo ascendió a dos millones d . d" "d
rmanecro igual, si bien el
mentó de 3 5 a 5 a01. D
te
d e m !VI uos Y la tasa del desempleo au.
· 1 º·
e es mo o el total a
t
J
la tasa del desempleo fu
"d d '
umen o en e desempleo y en
e cons1 era O por el re cm:nento
· •
d e la fuerza laboraJ.29
LA

COMPOSICIÓ

DE LOS DESOCUPADOS

Hay varias categorías que pueden usarse a d
. .
hombres de 20 años de edad
,
.
p ra escnb1r a los desocupados:
· •
Y mas; mu1erns de 20 años y ' .
.
ntanos de adolescentes (de 16 19 _ )
mas, grupos mmoque están sin empleo.
a
anos ' etc. La Tabla 3 registra aquellos
Sobre Ja base de los datos ajustados fuera d
pleo fue de 6.101. (5 901.
b
.
e temporada, la tasa del desem10
. 10 en una ase a1ustada
tem
d )
1972. Hombres de 20 años de edad más co en , pora a ' en marzo de
laboral, pero sólQ tenían el 44.7%
mponian ~l 5~-~% de la fuerza
(5,216,000). Mujeres de 20 añosºde ;7ern ,total de mdiVJduos sin empleo
ron sólo el 34.8% de la fuerza labo~ a y ma,s, en otro aspecto, determinaocupados. El factol' más re I d
' pero te~ el 30.8% del total de des"vil d
ve a o.r para explicar el dese I
CJ
e los jóvenes ( aquellos individuos .
~p eo es el estado
prenden sólo el 8.4% del total de I fu entre] lbos 16 y 19 anos de edad). Coma erza a oral y repre tan d ,
una cuarta parte de todas 1
'
en
to av1a casi
Como el últim
as personas que están sin ocupación.
0 reporte de Ja Junta de e
•
dente observa la ac..:vi·d d
.
.
onseJeros Económicos del Presi'
u
a pnmana de la m
, d l
en la escuela. Aproxirnadam t
l 70
ayona e os adolescentes está
y alrededor del 55% de la
e, e 1
d~ tod~s los jóvenes de 16 a 19 años
cuelas. Programas do
_uerna. a ral Juvenil, está matriculado en las ese vacaCJones de verano
·
entrenamiento ingreso
s J"d
.
' remgreso escolar, programas de
son todas las ;ctividade/qu: ld c~leg:idos, universidades o el seIVJ..·cio militar,
, ·
e nan e causar a los adol
raptdo impacto camb" te
f
escentes el tener un
tan en 1a uerza laboral y
1 .
.,
Es importante obs
.
en a s1tuac1on del empleo so
ervar que s1 las estadísf
.
il
.
nuestro estudio la tasa d I d
1
, icas Juven es fueran quitadas de
a un 5.0%.
'
e esemp eo caen.a en forma dramática de un 6.1 %

a:i , ' .

;u

;!

t

Aunqu_e pequeños en números absolutos, los datos de Ja Tab] 3
porcentaJes muy altos en el desem leo
. ,
a , revelan
minoría. en adultos tant h b p
para l_a ro.mona de adolescentes. La
,
'
o om res como muJeres tie
.
mas bajos que sus contr•apa t . nil
'
ne porcenta1es mucho
res 1uve es, pero sus tasas de desempleo son to:,1)

!bid.

• Jtm~ de los Consejeros de Economía de los Estad
.
del Presidente con el Reporte Anual d l
os Uru~os. Reporte Económico
p. 114.
e a Junta de Conse¡eros Económicos, 1972,

903

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davía significativamente más altas que el total del porcentaje de desempleo
de) 6.1 %. Si las minorías de los adultos fueran excluidas de nuestro análisis,
el total de la tasa de desempleo serla del 5.8% · y de 5.6% si todas las minorías, tanto de adultos como de adolescentes no fueran contados en la fuerza
laboral o condicionados a dejar el trabajo. Es interesante el observar, in embargo, que el aumento relativo en el desempleo desde 1969, más grande para
los blancos que para los negros. 31

H. I. Liebling presenta una perspectiva ligeramente distinta de la composición del desempleo. Distingue entre los trabajadores experto· y los inexpertos
y encuentra que los primeros típicamente tienen una tasa de desempleo sobre
el 4%, Liebling también_encuentra que en los pasados 15 años, el desempleo
de cuello azul es por Jo regular cerca de dos eces, que el de los empleados de
cuello blanco. Quizás su descubrimiento más sorprendente es que a pesar
del aumento del empleo, loft trabajos eran más difíciles de alcanzar en la década de 1960 que en la de 1950. 82 Esta conclusión tendería a sostener la posición de que la estructura del desempleo ha llegado a ser un problema de importante aumento.
RAZONES DETRÁS DEL PROBLEMA DEL DESEMPLEO

ó

Hay que agregar al aumento ah oluto y relativo en la fuerza laboral de los
adolescentes, quienes ordinariamente son menos empleados que los adultos,
el alegato de que las mujeres adultas han sido también par&lt;:ialmente responsables de la elevación del promedio total de la tasa del desempleo. A causa
del cuidado de los niños y de otras responsabilidade familiares, es más pro.
bable que las mujeres ingresen y abandonen la fuerza de trabajo más a menudo
que los hombres adultos. AJ mismo tiempo, el número de mujeres que ha ingresado a la faena laboral durante los pasados 25 años, ha aumentado aproximadamente un 93%, aunque el número de empleados haya aumentado en
sólo 83%, forzando su porcentaje de desempleo a aumentar considerablemente. 33
Recientes estadísticas de la fuerza laboral que estaban ya sobre el 1% y
el 2%, que era lo que se había proyectado cinco años antes, han sido aumentadas más aún por inesperadas grandes ganancias entre las mujeres adultas
y las adolescentes. Más aún, estas ganancias están llegando después del r ceso
Congreso de los Estados Unidos. Junta del Comité Eco-1!_ómico, op. cit., p. 11 .
I. LiEBLING, El Desempleado, &lt;·Quién, Dónde, P-or qué? Mimeógrafo.
Tesorería de los Estados Unidos, 28 de enero de 1972, p. 4.3.
" Departamento de Trabajo de los Estados Unidos. Buró de Labores Estadísticas,
op. cit., p. 23.
11

= MERMAN

905

�de 1970, en el que lo;; retiros de la fuerza laboral no aumentaron tanto como
así lo fueron en lo pasádo. 34 o hay duda de que 1as mujeres están jugando
un papel um~o más grande en la fuerza laboral como nunca antes. Pero
debido a algunos factores, incluyendo la discriminación de traba jo 35 ( pocas
son las mujeres profesoras doctoras en medicina, electricistas, mecánicas, plomeras, etc.}, junto con ~a proporción creciente de mujeres en la fuerza
laboral, las que manifiestan más altos porcentajes de desempleo que los hombres. No hay diferencia, si comparamos las mujeres adultas ton los hombres
adultos· jovencitas con jovencitos; minoría de mujeres adultas CQn :r.ninoria
de hombi;es adultos; mujeres adolescentes blancas con hombres adolescentes
blancos; o minoría de mujeres adolescentes con minoría de hombres adolescentes;· mujeres de todas categorías tienen más altos porcentajes de desempleo
que sus contrapartes masculinos. Esas tendencias son aptas para continuar y
amplifica!' el problema del desempfoo a breve término. Mientras que las mujeres componen aproximadamente el 35% de la fuerm laboral, casi una mitad
del total allll1ento de 2.1 millones de trabajadores en la fuerza laboral sobre
la mitad del año pasado eran mujeres. Debido a esta composición cambiante
de la fuerza laboral, el Dr. George Perry presenta un caso para la desviación
hacia la derecha de la curva Phillips., que significa el empeoramiento del supuesto intercambio entre el desempleo y la inflación. 36
Otro factor detrás del actual problema del de-sempleo en los Estados U nidos,
ha sido la tnmsición de un¡¡, guerra a la economía de tiempo de paz. Durante
el incremento de la guerra de Vietnam, del Presidente Johnson, en 19690 los
jóvene fueron sacados de la focrza laboral e introducidos al servicio militar.
Este único faetor causó que la tasa del desempleo bajara. Acoplados con esta
t'½tirada de la fuerza laboral. fue el elemento adicional de un largo aumento
en la. demanda para que lo_s trabajadores restantes ocuparan los puestos re•
lacionados cori la gu,erra. Ahora, como Estados Unidos se libera por sí mismo
de la guerra ~n el sureste de Asia, tenemos la exacta reversión de las razones
arriba mencionadas en el trabajo.
El número de los veteranos en Viet:man en la población civil ha crecido
alrededor de 1.3 millones, sobre los pasados dos años; sin embargo, la total
disminución en el personal militar ha bajado tan sólo en meno de un millón.
En este mismo período de tiempo, los veteranos de Vietnam han aumentado
la fuerza laboral a 1.2 millones pero el desempleo tan sólo a l millón. Su
porcentaje de desempleo ha aumentado de 4.7% eii 1969, a 7.8 en 1971, o
,. Business Roundup, Fortune, febrero, 1972, p. 34-.
" Discriminaci6n del Trabajo debido al color o sexo, es un ejemplo del desempleo
estructural.
'" GEORG&amp; L. PERttY, op. cit.

906

por 3.6 puntos de porcentaje. La tasa par-a hombres no-militares, entre los
20 y 29 años de edad, aumentó sólo 3.1 puntos. 37
Las figuras en la Tabla 4 revelan una imagen más completa del impacto
de 1a espiral descendente de la guena. La Tabla incluye, no só1o personal militar, sino trabajadores civiles en el Departamento de la Defensa y los trabajadores de la misma empleados por firmas privadas, produciendo materiales
relacionados con la guerra. Entre los años fiscales de 1968-69 y 1971, alrededor
de 1.7 millones del personal relacionado con la guerra fue liberado de sus
pue$tos para llegar a ser parte de la fuerza laboral civil. F,ste factor ha sido
un elemento importante en la gravedad del aumento del problema del desempleo.
Tabla 4
Licenciamiento del Personal relacionado con la Guerra
a la Fuev-za Laboral Civil. (Millares)

Tipo de Trabajador

1668-69

1971

Cambio

Personal Militar

3~547

2,607

940

Trabajadores defensivos

1)24

1,14-0

584

Departamento de Defensa Civil

1,348

1,130

218

6,619

4,877

-1,742

Totales

Fu&amp;NT-E: Jo.s:N O'RlLEY, "La Perspectiva", The Wa# Street ]ourna!, 27 de diciembre
de 1971, p. 1.

Un factor causante de un aumento en el desempleo fricciona} o transicional,
el cual tiene aplicabiJidad a muchas economías, ha sido observado por Metcalf
y Richardson en su discusión acerca de la naturaleza del desempleo en el
Reino nido. La adopción de la legislación para el trabajo y el bienestar social,
puede causar el que los trabajadores tomen más tiempo para buscar puestos
que sean mucho más adecuados a sus propios gustos. La compensación más
generosa del d~mpJeo, por ejemplo, baja los costos de expectativa y espera
de los empleos en prospecto. Metcalf y Richardson también establecen que la
legislación teniendo concesiones .financieras aumentadas pueden fortalecer
31

Junta de Consejeros de los EE. UU.,

op.

cit., p. 109.

907

�]a "toma d~ Ja pura holgazanería", un fenómeno que típicamente sería definido oficialmente como desempleo. 39
Un factor relacionado que puede causa1' el aumento en el desempleo ~tructural es conducto e implementación de un mínimo de leyes sobre salanos. ~I
argumento para tal ley descansa en campos humanitarios, para que un ~}ano
mínimo pueda confiadamente tener- el efecto de asegurar a cada trabaJado.r,
por lo menos, un simple .ingreso mínimo. Desafortunadamente, el aum~nto
de los salarios mínimos también aumenta los costos de los patrones, y, s1 Ja
productividad de un trabajador no aumenta, sus ser-vicios pronto no seran ya
económicamente justifü:ados o requeridos por el patrón. El va1or de. los servicios de un trabajador será menor que el salario qu~ la empresa deba pag~le.
Como la Junta de los Consejeros de Economía lo hace notar, una poli.nea
extendida a más trabajadores y aumentos en salarios mínimos desde la nutad
del año 1950, han sido un factor en el rumbo ascendente de la tasa del desempleo de los adolescentes. 39
J. M. Peterson y C. T. Stewart encontraron que como los salarios mínimos
federales se doblaron entre 1954 y 1968, el empleo entre la juventud negra
aumentó en un porcentaje del 15%, a más del 25%, mi~ntras la tasa to.~l del
·' d e un 5 .501.
d esemp Ieo ba10
¡O a un 3•8~
l "· "º Metcalf v
, Richardson tamb1en reportaron aumentos de desempleo en el Reino Unido, como r~ultado d~ aumentos substanciales en el salario mínimo fijado por un Consejo de Salanos.n
Otro estudio en los Estados nidos encontró que el desemp]eo entre los adolescentes negros aumentaba cada vez que el salario mínimo había_ sido elevado
desde 1950.42 Como se hizo notar previamente, este porcen~aJe ~~nnanece
ahora con un exceso del 30%. Hay evidencia de que los salanos ~1m~~s
ñan las oportunidades de empleo para todos Jos adolesce~tes, s~ distmc1on
de color O sexo!3 Desafortunadamente, aquellos que neceSitan mas ayuda financiera, esto es, los adolescentes, menores, y en general, los inhábiles, la. maoría es dañada por los salarios mínimos legales. Como una recompensa ~ara
:quellos que mantienen sus trabajos, los salarios mínimos son una calarotdad
para aquellos trabajadores que están cesantes en el ~ab~~o o los que, no pueden
encontrar uno. Estas leyes parecen ser un factor s1gruficante &lt;letras del problema del desempleo.

?,ª-

• METCALF v RtcBARDSON, op. cit., pp. 32-33.
• Junta de Consejeros Económicos, op. cit., 1972, p. 115.
40 Dignidad y Desempleo, Wall Stuet Journal 15 de mayo de 1972, p. 16.
41 METCAI..F y
RJoHARDSON , op. cit., pp . .33-34.
" Dignidad y Desempleo, op. cit.
"' Departamento de Trabajo de los Estados Unidos. Buró de Labores Estadísticas,
Juventud, Empleo y Salarios Mínimos, 1970, pp. 180-189.

908

Otro factor que ayuda a erplicav el problema del desempleo es el concepto

y la práctica del monopolio del poder. Del alcance que las empresas gocen de
algunos monopolios, y por lo tanto, del poder del mercado, les permitirá
cargar un precio más alto, que se1ia el caso si la competencia fuera predominante. La elevación de los precios competitivos significa menos cosas económicas y los servicios serán demandados y producidos. Este resultado en
turno será reflejado en una demanda más baja para el trabajo (y otras inversiones) que sería el caso si la competencia prevaleciera. La conclusión es
entonces que del alcance que las empresas tengan y ejer iten de la fuerza del
monopolio el desempleo será más alto que bajo las condidones competitivas.
Similann._ente. las uniones de trabajo pueden ejercer el control del monopolio sobre los trabajadores. Los líderes de las uniones pueden convenir en
salarios más altos al precio de algún desempleo en el escalafón de sus unione .
Este fenómeno es algunas veces llamado la Ley Lewis, después del desaparecido John L. Lewis, mucho tiempo líder de los Trabajadores Mineros Unidos,
quien iguió la práctica de asegurar más los salarios del mercado para aquellos mineros que permanecían con empleo.
Aunque los datos acerca del monopolio del poder no son tan buenos como
los economistas quisieran, hay evidencia de que la Ley Lewis opera en el
Reino nido.H Otros países industriales, tales como Canadá, Japón : AJemania
Occidental y los Estados Unidos, coincidentemente están también sufriendo
del excesivo aumento del salario en varias industrias.4-5 Si la teoría del monopolio del poder es correcta, las extremadamente altas escalas de sueldos que
están en exceso de productividad de trabajo, sirven para medir el desempleo.
Una razón final para el desempleo que debemos mencionar en esta encuesta
es la falta de la demanda agregada. Proponentes del Keynisianismo, creen que
el volumen de nuestro desempleo con iste en el desempleo cíclico, el que se
debe a una falta de la demanda agregada. Desde que el sector privado 110
puede resolver este problema, arguyen que el gobierno debe rescatar la economía privada con adecuadas medidas politicas. El gran y común debate entre
los monetaristas en un aspe to y los Keynisianos en el otro, se centra en estos
términos de política. Tenemos ahora un considerable desacuerdo en cuánto
de nuestro empleo es estructural y cuánto es cíclico.

" C. F.

PRATTE N,

"Cómo los Sal.arios más Altos pueden causar el Desempleo", Lloyds

Ba11k Reoiew, enero 1972, pp. 12-24.
" GILBERT B-uRr.:,

Poder de la Unión y la nueva Inflación. Fortune, febrero, 197 L.

909

�"REMEDIAR EL PROBLEMA
MEDIDAS PARA AYUDAR A
DEL DESEMPLEO

. .
. .onal aumenta debido a la necesidad de
El desempleo fncctonal o tranSlCl
dº d que puedan reducir el costo ,
buscar un puesto; de aquí el que las me 11 asf . . al Lo que se necesita es
b . ,
1 desemp eo ncoon .
el tiempo de búsqueda aJaran e
d
b . Para alcanzai:l este obje. . f rmación acerca de vacantes e tra ªJº·
, .t
una mcJor m o .
tanto úblicas como privadas, podnan metivo, ambas agenctas de empleo, . al p l
las necesidades particulares
. d
d naoon en a que
d
grarse en una coor ma ª re
,
, listadas y adecuadamente
t das partes de1 pa1s serian
de trabajo de patrones en o
.,
rperiencia requerida. Esta clase de
descritas con respecto a la preparaí:IOU y exb .
t a través del uso de la
d f' cilinente y a aJO cos o,
arreglo sería implementa a a
'd d
des acumulaciones de dalos
de alta veloc1 a con gran
.
d
modernas computadoras
la
l u· amente pequeñas ciuda es
tivQs 46 Aun s re a v
bancarios y sistemas recupera . .
. , . gran desembolso. En los pue·b·
blicar esta mformac10n sm
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podrían reo ir y pu
. .
'bli s de empleos no existiesen, e goblos pequeños en donde las ofio~as p~ :
ara hacer de amplitud nacional
biemo podría contratar con agenoas priva as p
la información común aprovechab~e;
, inf rmación acerca de trabajos más
Otra medida simple que producma mas o
r inas núblicas de empleo
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.
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fácihuente aprove a es,
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abiertas a temprana o
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deseen cambiar sus traba1os, e
.. ,
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sali,
miento pernutma a a
. d .
a(:tual puesto o de otra forma,
enir en busca de otro nuevo m e1ar u
.
'
'bil comúnmente del trabajo.
dose en horas h a es
.
, en programas para ayudar a
.
ha .do aumentando e1 mteres
ch
Rec1entementc,
1
1E
. t és es debído en parte, al he o
. . . 1 desempleo estructura . ste in er
'
h
dism1mur e
.
.
l'ti s están reconociendo que ay un
de que más y más econonustas_J ~ J : : no todo desempleo es ni fricciona!
problema de desemple~ ~true~ \li~a sobre e te particular problema, ha
ni cíclico. Tal vez la replica mas pu d 1 od humano lanzados a disciplisido la sobreabundancia de programas b ~ ~ er empleados Actualmente hay
na.r y redisciplinar el ocio y a los tra a Jª ore;
la fue~ humana en los
arnas que sosuenen
25
separados federalmen~e
progr - B'l . Italia y Holanda, todos tienen
Estados Unidos, Suecia, Gx~ Bredtana, lgicfau,e-"" humana designados para
umirustra os por a
.,,..
'
d ll
varias clase e e os s
di . 1·
encontrar y conservar sus puestos.
1 tr bajadores a scip inarse,
ayudar a os a
,
f d s a los trabajadoxes para encontrar emEl programa del Ganada ot~~a on
rovee de dinero para reubicarlos.H
pleos en nuevas áreas geograhcas Y
P

1:

tá ahora estableciendo tales técnicas.
" El Servicio de Empleo de lo~ ~E.dUlUP. d:r y la Eco11omla, General Learning Press,

., D ANIEL

•

HAMERMESB ,

1971, pp. 8-11.

910

Polittca

e

o

El éxito de los programas acerca del entrenamiento de la fuerza humana
en los Estados Unidos se ha mezclado. 4 En un examen de tales programas,
el Director General halló que el diseño dé alguno de los programas no era el
adecuado para alcanzar los objetivos estatutarios como fueron establecidos por
el Congreso. Por otra parte, un número substancial de personas alistadas en
varios de los programas, no encontraron el criterio de elegibilidad; la orientación era inadecuada, y verificaciones más efectivas y procedimiento más
expeditos son necesarios. Además, ciertos contratantes no dieron entrenamientos con educación básica, cuidado de salud y otras prestaciones requeridas
por el contrato. 49
Todavía no se ha puesto en claro si en los programa sobre la fuer¿a humana son valorados los costos requeridos para el financiamiento de los programas. Sin embargo, una sí Jo está: 1¡ de que se requiere de una gran cantidad
de mayores investig-ac:iones, trabajo planeamiento e implementación atinada,
si desean sobrevivir tales programas a las críticas políticas. Ai presente, sin
embargo, la administración del Presidente Lxon ha realizado bien algunas
da.ses de programas acerca de la fuerza humana. 5º
Tales programas están destinados a aumentar la habilidad de los trabajadores, así como a poner a lo individuos en localizaciones geográficamente
apropiadas en donde existan vacantes de trabajo. En efecto, estos programas
aumentan la productividad de los trabajadores. Incrementándose esto se puede,
en corto término, causar el desempleo a un aumento actual debido a que
menos trabajadores se requieren. para producir el producto nacional bruto del
año. En un dinámico contexto a largo plaw, in embargo, no hay razón necesaria del porqué al aumentar la productividad de los trabajadores individuales
causaría el desempleo. fás aún, a breve t'rmino, la productividad aumentada
por trabajador en las industrias de exportación, permitiría a un país ganar
una ventaja competitiva paria sus productos en los mercados mundiales. La
demanda para esos productos aumentará entonces provocando el que suba
la demanda para los trabajadores en el país ex-portador y que decline el desempleo.
Otro de los medios por el ual el desempieo puede reducirse es a través
de la devaluación de la moneda circulante del país. Este hecho se refleja en
los precios de los productos de un país exportador, rebajándolos, lo que, a u
vez, causa un aumento en la demanda para esos productos n el mercado
mundial. uevamente, la demanda de trabajadores en el sector exportador

•

" !bid., pp. 12-13.
'" Controlador General de los EE. UU. Federal Man Power Troining Programs.
GAO Conclusiones y Observaciones febrero 19, 1972, p. 58 .

"' Junta de los Consejeros Econ6micos, op. cit., 1972, pp. 109-111.

911

�del país aumentará, con una consecuente caída en el desempleo. Esta clase de
política es, a plazo breve, un juego de la sl,llJla del cero, porque la ganancia
del país exportador en el empleo está balanceada por un declinamiento en
el de los países de importación. Estadísticas actuales en los Estados Unidos
sostienen este razonamiento. El Secretario de Comercio ba declarado que la
devaluación del dólar en diciembre de 1971, ha causado el que las ventas de
automóviles extranjeros a los Estados Unidos declinen apreciablemente y que
la demanda para los domésticamente fabricados aumentara. 5L
Efectos similares para proteger el empleo doméstico en un país pueden realizarse imponiendo tarifas altas, o bíen cuotas de importación sobre merraderías que los consumidores deseen de tierras extranjeras. Inhibiendo la importación de men:a.ncías~extranjeras significa que los trabajadores domésticos serán
contratados ( a costos más altos) para fab.¡icar mercancías que substituyen las
importaciones extranjeras. Este mzonamiento está detrás del esfuerzo político
masivo referente a las uniones de trabajo AFL-CIO para hacer que las mercancías importadas sean mucho más caras al consumidor doméstico. 52
Otra medida que tendería a awnentar el empleo y reducir el desempleo,
a largo plazo, sería la activa prosecusión de ambas: trabajo y firmes prácticas
monopolistas. Como resultado, más rendimiento será exigido a causa de que
los precios de los productos finales serán más bajos. De este modo, más trabajo será requerido para la producción. El empleo tambjén aumentará porque
de hecho 1a Ley Lewis sería inoperante. Cowo resultado, los servicios del trabajo serán más bajos-, los salarios serán fijados en una atmósfera más competiti.va y las empresas demandarán entonces más trabajadores. El desempleo de-

del mínimo, on ,..precisamente los inhábiles los ,
.,
minoritarios El Gob'
mas de- ellos Jovenes y grupos
.
rerno, en efecto, e tá garantizando su desem 1
Hay alguna evidencia de que los líticos no
,
p eo.
entender la tonta legislación dél salpo_
, . e
solamente empezando a
puesto a i1morar la
.
ano nummo, smo que también están distraba. R º
. urgencia y apelaciones de las uniones organizadas del
JO. econoc1endo Jo extremadamente alto d J
los adolescentes el President
.
. , e as tasas de desempleo entre
ley de) sala . , , .
e ~xon recomendo que el Congreso aprobara una
no mmuno que tuviera dos efectos L
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jetos a un salario mínimo , ha.
. os a o escentes estarían suadmi . tr . ,
mas JO que los adultos. Los funcionarios de la
rus ac10n creen que este salario más bajo animará el em
lescentes principalmente en trabaºos en l
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. pleo de losado. alm t
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os que no necesana la experiencia sa
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en e en este catáI
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empleo, debe:nos notar conº~:s
dpelar-a.Cmej~rard laEsituación del desonseio e conomía, q
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mas acerca el unpacto
JJuca, tanto como de la mte
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taria y la fiscal y cómo usar}
graaon e am as políticas, la rnonetotal sin la jnflación Más au' n asestpoara dia~canzar _las metas deseadas del empleo
·
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L" b1:
ya que debido al
b" ·
' omo Je ,ung 1o observa
od
~ 10 mesperado en la composición de la fuerza !abo 1 '
p emo espera.z, hacia el futuro inmediato, el tener la tasa d d
ra, ~o
el 5%, sin tropezar con la inflaci' 55 D
e esempleo baJO
claro es que necesitara
d on.
n punto que aparece sencillamente
de lo~ mercados
os ª1:ren er ~ucho más aún acerca de la estructura
más explicaciones
y
func10na~ ~ así inte~r tal información con
nomía.
ona
macroeconormcas de como se conduce la eco-

h

=~::

;:1º

clinará.
o debería soslayarse que el Gobierno mismo, en algunos casos, promueve
las prácticas monopolistas, mismas que son mortales en el crecimiento del
empleo. Tales prácticas,- como las leyes comunes del comercio y las minimas
-tasas de transportación impuestas por el Gobierno deben ser desarraigadas.
En i:iomhre de la humanidad, así orno del empleo1 las leyes del salario
núnimo deben ser revocadas. Están entre las más perniciosas leyes las que
discriminan a los inhábiles, a los jóvenes, y a los grupos en minoría. Como se
estableció previamente en este estudio, si el valor de los servicios de un trabajador es menor que el salario mínimo al que una empresa, por ley, debería de
pagarle ésta simplemente no contratará a tal individuo. Tales individuos,
cuya mayoría carece de habilidad para crear un mei;caclo de salarios en exceso
.,_ ''La enta de Carros Extranjeros es derrotada por la Devaluación del Dólar',
JJurham Mo111i11g Herald, junio 12, 1972, p. 12 A.
= ''Una.Campaña de Acción Proteccionista del Comercio' , Business Week, mayo 20,
1972, p. 70.

912

: Congreso de los EE. UU. Junta del Comité Económico
.
Junta de los ConseJ·ero E
, .
.
, op. &amp;it., p. 97.
"" L
s cono011cos, op. cit. ¡972 p 112
lEBLING, op. cit., p. 7.
'
' .
·

�EL FUERO INTERNO DEL DERECHO ECLESIÁSTICO
y EL DERECHO
DR. FRANcrsco RuDÉN DELGADO °MA.RTÍNEZ

Ex Catedrático de la Universidad de Nuevo León

EL DERECHO ÜANÓmco,1 por otros llamado quizá más propiamer~te ~erec:o
Eclesiástico, no en su aspecto mudable de conjunto _de n?~as, ~ll'ectic:~
la 1 lesia Católica Romana. sino en su estructura filosof1~0Jur1d1ca, .
.
zaci%n de un orden éti.cq-jurídico-religioso, tiene importancia _en wia histo~ia.
e al del Derecho y en una teoría general del mismo. La pnmera nec~analo incluye, ya que
el producto de u~a ~volución_iurídica pa~~cu1:
. , , . a en toda la historia de las instituciones occidentales, ong¡na o
Y qmza uruc
. . , .
. .
d O · te en las cuales enconen las instituciones ético-1undico-religiosas _e nerr
. d l ueblo
tramos cierto paralelismo, manifiesto por eJemplo en la Thora e p

::n;e

es

judío.
, ·
rta t las máximas
El Derecho Canónico tiene como elementos mas unpo n es
,
del Evangelio y las verdades religiosas del Cat?lic~o Romano, .?ue tra:
. · coñstituyen una expenenc1a y formulacton
mas P d
de las Ieyes pon tifioas
d
funda y humanizada más desinteresada y homogeneiz.ante ~ maneras , e
.
vida aceptadas por la sociedad
occ1'den tal sea an tes, sea despues de
, .la caida
.

ª,

del Imperio Romano. El espíritu 'Y la naturaleza del Derecho Canomc? b~e
además, desde el punto de vista formalmente jur~di~, como fuente pnmaria,
l D ch Romano y se presenta como ,ma aphcac16n suya concreta y mae ere o
. 'd
'! 2
terial y también muchas veces fomnalrnente comci ente con e.
. . diritto
•,
· ti co e cliritlo canonico
si equival"A stretto rigore le espressiom
ecc1es1as
.
.
.
.
.
di
.
l'
so
di
dcs:a-nare
con
la
pnma
espress1one
Pero e gia mvalso presso
n01, u
-o··
Chi ,,J1
~~;~o eccl~astico deltat~ dallo Stato, e con la seconda quello dettato dalla esa .
BADn, Il diritlo ecclesiartico italiano, Firenza, 1921, p. 4, ~- 2.
.. .
d r zivile
• "Au[ sie als auf Romer konnte demgemiiss nhne weiteres bezuglich .. e
Ih
di Kirol ·
mehr vor Ihl' Fonim zog und !ur we e e
Rechstverhiiltnisse, welche e
te unmer
d
d
.Fr illch
man der Rechtsiitze nichts bestimmt war, das romische Rech angewan t wer en. e

El Derecho, tocio derecho, necesariamente supone un 'hecho jurídico~ o
sea un acaecer en el tiempo y en el espacio al cual están vinculados determinados efectos que producen "lo recto"; "lo derecho''. El Derecho Canónico
necesariamente trata de "hechos jurídicos" y no únicamente de doctrina científicas o religiosas, de sabiduría, con la extensión y modalidad que fuere.
No queremos discutir el origen de la juridicidad del Derecho Canónico, si de
sí mismo o de otro Derecho. e encuentra en. relación con el Derecho Romano
en circunstancias paralelas de dependencia que el Derecho Napoleónico y el
Derecho Germánico y en general los Derechos de las naciones modernas· éstos
sin embargo a primera vista por lo menos, parecen prescindir de la e"-'PCriencia
eticorreligiosa ' 1del Derecho Romano", aun siendo tan importante para. comprender y abarcar con mayor profundidad y trascendencia la vida jurídica de
los pueblos. Sin querer hacer apologías, conoce1, el Derecho Canónico, sobre
todo en su historia y en sus fuentes, es lleRarse de espíritu jurídico y ponerse
al contacto con la equidad y orden más notables, con el siguiente esclarecimiento de los principios de una teoría general del Derecho.

El crearse del acto jurídico está basado esencialmente en la actividad "intencional" de la persona humana, del hombre; ahora bien, el conocimiento
que se tiene en el Derecho Canónico como orden éticerjurídico-religioso acerca
del hombre es de los más importantes en la cultura y en la historia política
de Occidente. Prescincliendo de razones de autoridad sea científica sea histórica, sobre todo porque son el .resultado de la experiencia y han conducido
a una verdadera ciencia positiva, salida¡ de la comprobación y de la inducci6n
filosófica. Un principio jurídico o moral en tal caso, resulta no de un principio filosófico "a priori", sino de la comprobación del principio en millones de
casos. Por más prosaico y rutinario que parezca el leer por ejemplo, la lista
de pecados y crímenes, de castigos y penas de las Sumas de Moral y de los
Casos de Conciencia, de moda en el siglo XVI, es sumamente fecupdo y
clarificador en orden a un conocimiento y clasificación más profunda y adecuada de las actitudes humanas y de su trascendencia social y jurídica.

El fuero íntegro del Derecho Canónico no aparece desde un principio claramente delineado, sino que se manifiesta más bien como una evolución histórica de un supuesto jurídico, que poco a poco se va concretando basta quedar
claramente definido y codificado. Su estudio por esto es de naturaleza histórico.jurídica-cultural.

1

914

reducierte sich der Gebrauch des rom.ischen Rcchts als solchen be.iden kirchlichen Gericbtcn nac!t w:id nach weil das kanonische Rccht, in seiner Fortbildung die meisten
Meterien auch rcin ziviler atur selbstiindig ordnete. Hierzum bcdieote es sich abcr
des romischen Rechtcs im ausgedebentesten Masse". S.iicmüLLER, Die Idee von Kirche
als lmperium Romanum, Theolog~clie Q1ta1tol Scl1rifte 80 ( 1898) 74.

915

�"
" . ..
laza al aire libre o lugar abierto dond~ en
"Foro" o Fuei:o s1gnif1ca p
laban los negocios; se hacía comer io y
tiempo del Impeno Romano se arreg .
allí "se decía el
. d entre lo cmdadanos romanos,
se dirimían 1~ c?nllen
·sdictio" 3 De esta significación concreta se ~asó
derechc(' e e1erc1taba la Jilll di d.
tal el territorio donde se hacia o
lin • d de1 t'rmino enten en o por
al uso uta o
e
.
l d
h El término pasó a tener
determinaba e ere º·
1 · ··
administraba a JUSttoa o
1 , bito dentro del cual se trata
. 'ficación abstracta como e am
Civil"
también una s1gm
. , di s De este modo se dice "Fuero
.
un asunto o serie de asuntos Jurt co .
. , • ». 'fuero 1
· udicial" · etc.
"fuero ecles1astico
'
.
) . 'Fuero de Dios" (Fo.
'F ero Interno" (Forum mternum '
Las expresiones u
,, F
Poli) . "Fuero del juicio interno" (Forum
rum Dei) . "Fuero del Polo ( o ~ . ,: (F tum onscientiae) ; "Fuero de
interni judicii). "Fuero de la conc1en~a
s cuyo significado no se
"lü) son expresiones tecruca
consejo" (Forum cons1. .
. d
, de haber examinado detenidamente
puede determinar "a pnon". sino espues
.
cada uno de los lugares en que son usadas.
no se encuentran
"F
del Polo" ''Fuero de Dios" son expresiones que
uárez el
uero
.
dí ente . en concreto parece ser
en el Derecho Eclesiástico smo tar am
'
'
tras. "Jus Fori".
,
las. en su lugar -encontramos o
.
,
primero que comenzo a usar , ,
1 losa ordinaria t expresado
"Jus Poli". El significado de_ estas lo ~nli_rios e : ; ; no estaba obligado por el
stos términos: "Jure fon: como I 1era,
.
al
·aad"
en e
. , ,, ' .
li" . es decir "por cierta natur eqw
.
derecho de acc1on ; 1ure po .
,
~1..
•
do por la "aucto(J F ') es el Dcrev10 organiza
El D ere~o de Fuero us on dicción del Derecho), la acción de hacer
ridad' mediante la JURIS o1?1'10 ( 1 salida o deducida lógicamente de la
justicia . indirectamente mediante la ey

justicia· sino en la cual se hace la justicia "haciendo caso'' al Polo (la estrella polar), es decir, a cierta dirección natur-al a todos vidente y por todos
perceptible y obedeciendo a la cual el hombre e siente "directum" orientado
y dirigido, 'justum", 'pesado", equilibrado, "equit.atificado". En el primer
caso el "Jus Fori" está determinado o manifestado por el 'Jus dictum' : por
el Derecho dicho, sancionado por la fórmula del juez y de la ley por w1
TERCERO. En el segundo caso el derecho no está formulado por un •'dicho"
o 'fórmula" de un tercero· sino por !ónnula variante en cada caso, ya que el
Polo,_ la dirección, la equidad natural siendo la misma para todo , ~ pensada formulada y manifestada con fónnulas de significación no común, ni
social; sino de significación privada con eficacia que no va más allá de la
persona que tiene interés en esa aplicaciÓI\ o caso de la equidad natural, del
DERECHO que como e trella polar abierta y patente a todo guía el interés propio y personal.

a:,.

?.

Esta formulación tan clara tiene un fondo cultural de grande interés que
ayuda a comprendei- mejor esta polarv..ación natural del Derecho de Fuero
y del Derecho de Polo.

~---1
)
refie1·e a
J·un·sprudencia.
, estrella Dios la natID=eza se
(p O1
El Derecho de Polo
o=gwa,
't .d;d no interviene diciendo la
. .d a d J\i.rídica en la cua1 1a au on
aquella actw1

ha a sido seguramente determinada, es proba, Aunque la etimologia de Fo_rurn no
1 gn·ego y que indica direcúón
·
1 acusanvo plural •oras Y e
ble sea la m1sma que e
. ..
el
. Clí.cundante. eXterior a la casa
. . • d b" significar
espacio
hacia afuera y al pnncip10 e lo L . n Totius Latinitalis, p. 527, s.v. forurn. A.
o a la ciudad. Cfr. FoRCELL~I, ex1clo .
d l langue latine, s.v Iorum; PAULYS·
E 'ME ET Dictiona1re etymo ogique e a
¡ 56
f rum

;'F "

ERNOUT- .
JLL 'al
W1ssowA-K.ROLL, Re

E ciclopedie des Alterlumswissenscl1aft, 7, l,

co.

' s.v. o

.

haeredem facere Ecclesiam, quaerat alterum
• "Quicumque vult ex haeredato
o
f'li
haberc negue speraret, res suas
.
Quidam cum 1 os non
.
qui suscipiat, non Agusnnum. · ·
. E 1 .
ati sunt ei 6Iii et reddidit Ep1scopus
'b' ufructo donavtt ce es:iae.
'
dd
d . re
omncs retento Sl 1 us
t ,. abebat Episcopus non re ere, se JU
11
·
'11'
donaverat
In
potesta
e
55
D
nec opinan U quae i 1
:
.
li)" S. Al!G. Senno 3 • e vi·ta
.
. Lo M tlenen: non ¡ure cae
.
.
el
fori, non ¡ure poli ( s. ss.
L 39 1572 Este te,cto lo resume Graciano en
et moribus clericorum, m M!cN~ P_
, 43 .17 4· "jure fori· quasi dicat ad hoc
li I losa ordmana al c. ,
q. ·
'
.
,
Decreto Y lo exp ca a ~ .
.
oli· id est, quadam naturali aeqmtáte .
non cogebatur jure acnoms. . . Jure p .

916

11

fili

EJ DERECHO
en su historia cultural e encialmenle un dicho, una
fórmula, que equilibr-a o justifica y hace equitativo sea al hombre, sea las
c::o as del hombre; más aún este dicho, esta fórmula e de origen regligio o.
El problema básico de todas las religiones del mundo es precisamente la ju tificación, el "hacer justo al hombre"; incluso es el Cri tianismo el dogma
básico es la Redención, el problema de vol er a comprar la felicidad del
hombre· el problema de la justificación por la fe en Jesucristo. E decir las
religion formulan en términos jurídicos su problema básico, y a la jnversa,
el derecho primitivamente se concibe como una aGtividad religiosa, oculta,
recóndita, divina. s En la Penitencia cristiana encontramos un ejemplo claro:
el cristiano es salvado por la fe en Jesucristo es decir es hecho 'ju to" por EL
Cuando el fiel tiene que hacer penitencia para ser 'justificado", se pr enta
a la comunidad, la cual mediante una fórmula de eficacia misteriosa da la
paz, hace justo equilibra 'justifica" al hombre. Naturalmente que ólo los
iniciados, los bautizados, están al tanto de todos los detalle y consecuencias
• Testimonios que hablan expresamente de la unión entre la relig,ión y el derecho
abundan; he aquí algunas itas tomadas al azar: "nec numero Hispanos, nec robore
Gallos nec calliditate Poeaos nec artibus GraC'cos ... sed pietate ac religione atque hac
una sapientia, quod deorum numine omnia regi gubcrn:u--ique pe.rspeidmus, omnes gentes
nationesquc superavimus" C1CERÓN, Oratio de hauruspicum respcmsis, c. 9.; "Numa
religionibus et divino iure populum devinxit". TACITO, Annalimn., lib. llI, 26. R. PETAZZONI, La Religion dans la Crece A11tique, Payot Parí , 1953. p. 120: "LOrphisme
est essentiellement soteriologique jj vise a arrancher l'humanité aux miseres d'ici-bas
p:u-a la révclati:oo du salut."

917

�del rilo; .pero -culturalmente así aparece. Paralelo a este rito cristiano, encontramos }a actividad religiosa en torno a los santuarios de Delios y Delos Y
otros muchos extendidos en Grecia y el Asia Menor. 6 En ellos se daban oráculos, es decir fórmulas misteriosas que apaciguaban, equilibraban a los fieles Y_J~s
clarificaba para encontrar de nuevo la vida, el éxito, la fortuna, la soluc10n
de un problema personal. Los mismos generales y emperadores nada emprendían antes sin consultar a los oráculos tle los dioses. Aquí vemos en líneas
generales el ambiente cultural y psicológico del originarse del DIRECT M, del
JUSTUM, que de un modo o de otro influirá en la concepción del Derecho
de Polo.
Sto. Tomás de Aquino no es extraño a esta concepción cuando alinna que
en el fuero de la conciencia la causa se actúa entre el hombre Y Dio ; pero en
el fuero externo o contencioso la causa se agita etl.tre un hombre y otro hombre , En tal ca.ID el sacerdote seria no una prolongación de la persona del
penitente como lo exige el derecho priuado, sino u~a prolongación~ de Dios,
quedando de este modo el sacerdote dentro de la figura de un oraculo que
"dice" lo de Dios, que "justifica" en nombre de Dios.
De este modo encontramos concordancia de las fórmulas de Sto. 'fomás con
la de S. Agustín y de Graciano: Forum conscientiae, Forum int,erni judicü,
equivalen al Jus P'oli de . Agustín '/ de Graciano· F orum extern,um, F oru~
externi judicii, equivalen al Jus Fori. Hasta aquí no hay ningún problema. Sm
embargo, el Concilio de Letrán IV ( 1215) con su decreto "Utriusque sexus
fidelis" manda qu" la confesión o la penítencia se haga a un sacerdote determinado, al cual se le exige tener una determinada jurisdicción o autoridad
concedida por el Obispo; este D ecreto intentaba corregir abusos, sin em~argo,
es exponente de una situación en la cual lo interno y _lo ~~emo, lo pnvado
y lo público, lo religioso y lo político, Jo común y lo md1V1dua~ no estaban
claramente definidos. La "conciencia", el "alma" el "sacramento", la "penitencia" se confundían.con Dios, con la autoridad, con la comunidad, con la
sociedad, con la política, con el derecho. Y esta situación parecía ineludible
y necesaria; más-aún La debída y exigida por Dios.
Hemos dicho que el derecho es esencialmente en la cultura un "dictum",

''un justum", "dictum et justum aequum faciens" ; cuando _el '_'dictum~• Y :l
"justum" es creado por la autoridad, mediante la ley, la f~a~d_ad e 1~teres
son el bien social o común; pero c1,1ando es creado por el mdiv1.duo .IIllSIDO,
dirigido por la tendencia natural a la equidad o por el Altísimo o por el Polo,
• Cfr. R.

PETAZ20Nl, ib., p. 62.
• ''R~pondeo dicendum ad primam quaestionero quod in foro conscientiae causa
agitur ínter hominem et Deum; in foro autem exterioris judicü ca\16a agitur hominis
ad hominem''. S. TuoMAs In IV Senl, d. 18, a. 2, sol. l.

918

la _finalidad Y el interés del ''dictum", del "justum", es el bien del individuo
rrusmo Y no de la sociedad directamente; como tampoco clirectamente el "die~" de la aut"Oridad, la ley, es el bien del .individuo. Ahora bien cuando el
"di~tum" Y el "justum" no puede existir sin la sanción de una a~toridad or~amzada, es de~: _de una sociedad con personalidad jurídic.a, se niega prácl!~mente Ia_po~1~1hdad del "dictum'\ del ''justum" para el bien individual y
pnv~do del lDdiVIduo. ya que Ja autoridad juridicosocial necesariamente tiene
que interpretar ese dictum Y ese "justum" en función del bien social · de no
ser así deja de existir la autoridad social. Negar el ''dictum" y el "j~tum."
creado Y encontrado por el individuo mismo haciéndolo bien social bien co°:1ún• con~radíce \~fundamente la individualidad de la persona, s~ roneienCJa, .su ".1da, su sacramento", su "penitencia", lo suyo ".in.terno". La intenc1onalidad
no puede cambiar de naturaleza, incluso cambiandoeoen
I rd
,. .
etico-Jurídico-religioso.
~a-Iglesia Cató~ca Romana tradi?onalmente se tiene y se ha tenido como
la ~ca con autondad del Altísima: para juzgar la autenticidad del "dictum"
~ ''Justu~' de todo_ in~~duo de la especie humana; según ]a doctrina ratólica tmdic1onal, la 1ustic1a que hace "justo", "equilibrado", "justificado", al
ho~bre, no es~ den~ del círculo de las posibilidades del hombre mismo,
le tiene que vemr de D10s, de Cristo y mediante la Iglesia ~clusivamente· de
est~ modo el "!us Poli" pasa a pertenecer únicamente a la Iglesia CatóÍica.
Gwdo _~ac~~1, en su libro Riflessioni sul foro interno nel quadro ge11 era.le
~ll~ _gi~ris~izione della ?hiesa 8 afirma la contraposición entre legalidad y
JU ticia rntrínseca como mmanente al ordenamiento juridico de la Iglesia.
Los Reformadores del siglo XVI reaccionaron vivamente contra esta doctrina Y a~nque siguieron exigiendo la penítencia y la fe para la justificación
en Jesucnsto, negaron admitiendo el libre exaI!len, la necesidad de someterse
~ ~ abs~lució~ d~l sac~_i-dote, aun en privado, para encontrar el "justum". el
dictum , la Justificacmn de parte de Cristo.
El contras~e ya existente en los textos de San Agustín y de Graciano lo
e~~ontramos igualmente en los canonistas inmediatamente posteriores al ConCi~o. de Trento, en los cuales se afirma que en el 'fuero externo" es necesario
exigir el derecho rigurosamente; en cambio en "el fuero .interno" las causas
se deben arreglar más bien conforme a la equidad Y¡ la caridad. Sin embargo,
• Gumo SAJIACENI, "Riflessioni sul foro interno nel quadro generaJ della .,.; .. ..: • .1,_,
d 11a Chi
, p d
o·==Ul.'6lºne
e
~~a
a ova, 1961 , hace referencia a este problema con estas palabras: ''la
contrapos~one tra. l~tá e. giu~tizia intrínseca e semplieemente il potenziale con_trasto tr~ 1 due fon e, m realita unmanente all'ordinaroento della Chiesa considerato
~ ~~to. il ~so ?omplesso etico-giuridico e, in particolare, nello insieme d~Ue sue fun7J.oru 1shtUZ1onali, proprie e "vice Dei" (pp. 1315-140).

919

�a partir de entonces el problema parece perder- interés en cuanto a la naturaleza jwídica del "Jus Pori" y el "Jus Poli" y suponiendo la juridicidad, es
decir, la sumisión de ambos a la autoridad, se reduce a la determinación u
organización de ambos, ya que del Pontífice depende la eficacia jurídica en
uno y otro. 9
La. argumentación sintéticamente podía hacerse del siguiente modo: el
"Forum Poli", el "Jus Fori" de San Agustín pertenece a la virtud de la justicia con la cua.1 el hombre "es hecho justo' . Ahora bien según la fe católica
el hombre es hecho justo por Dios, por tanto el Derecho de Polo el Foro de
Polo, es aquel en el cual Dios hace justo. in embargo, todo hombre e:; hecho
justo en la Iglesia exclusivamente. Consiguientemente el Jus Poli, es aquel
en el que en la Iglesia el individuo es hecho justo. o obsta.Tite la Iglesia a nadie
puede hacer justo si ya antes no ha sido hecho justo· luego el Derecho por
el cual en la Iglesia el individuo €S hecho justo es de índole organizatoria. Es
decir por el Derecho de Polo el hombre no se hace justo; sino que se le reconoce su justicia. Hablando en los términos de uárez el Fuero de Dios es
aquel en el cual el hombre no: es hecho justo, sino en el cual es reconocida la
justicia del individuo. La sobrenaturalidad de la Iglesia, su carácter religioso
y divino, según ella misma, no deja de someterla a las leyes de la vida humana;
"Ecclesi:a de intei;nis non judjcat'': "la Iglesia no juzga de los acto internos'~
es un principio admitido eoniúrunente dentro de us escuelas.10
El texto de San Agustín nos dice todavía más: "Cualquiera que quiera
hacett heredera a la Iglesia desheredando a su hijo, busque otro quien lo
admita, no a Agustín ... Alguien no habiendo tenido hijos y no esperándolos,
donó a la Iglw todos sus bienes conservando para sí el usufructo. Le nacieron hijos, y el obispo le devolvió lo que sin pensarlo, le había donado. El
obispo tenía en su poder no devolver pero pPr el derecho de foero, no por
el derecho de polo." 11 Es decir la Iglesia no sólo no puede juzgar de las cosas
internas· sino que hasta puede convertirse en verdadera parte que contradice
al DerechQ de Polo.
Navarro, canonista del siglo XVl,1 2 hace la misma observación al afirmar
que el fuero de la conciencia basándose en la verdad y en la verdadera justicia, no pennitl'l cosas que el fuero exterior para evitar mucho males puflde
permitir. Muchos males tolera el fuero contencioso, que si se llevaran a juicio,
exigiéndolo la justicia, no se tolerarían. Sin embargo, afirma, uno y otro foro
se parifican: es decir, lo que es verdadero y justo en uno lo es también en el

otro; excepto en el ca.so de presunción jurídica y cuando expresamente la ley
o decreto dicen Jo contrario. El problema según ravarro no está en la naturnleza misma del Fuero Interno o Extemo, ya que los dos se parifican; sino
en el texto de la ley o del decreto, ápareci~ndo e1 derecho divino y natural
1a verdad y la verdadera justicia, independientes completamente en sí mism~
del fuero interno y viceversa, el fuero interno, allllque sometido a la verdad
Y a la. verdadera justicia existe una presunción jurídica., que debe ceder a la
verdad.
. De es~ doctrina rápidamente se pasó al problema de la validez de un fuero
mdepend1ent de la. verdad y de la verdadera justicia: Diego de Covarrubias
Y Leyva (151~--157•7) , profesor salmantino, después obispo y como tal asist~n_te al Concilio de Trento se pregunta "si las solemnidades del derecho
o.vil deba ser guar~a en el divino juicio intenior'' · e decir, en e] caso de
un testador que ~~btendo ?echo testamento, éste por faltarle los requisitos
de la ley, no es válido; ¿ que se debe hacer? ¿ Se debe seguir la erdadera volunta~ ~el testador o se debe guarclar la ley ciw? Cita Ja opinión de algunos
que sigwen~o el parecer de San Agustín afirman que aunque ]a ley del fuero
ext~o desli~e de una obligación, queda la ley nattual, la equidad natural,.
q~e sigue obfigando .ª ~ar~ar la verdad y la justicia. Covarrubias sin emb.argo
~ a que la ley ~~ obhga también en el fuero de la conciencia: "La ley
JU~ debe ser admiuda en el juicio del alma; por consiguiente también esta
ley tie~~ 1ug~r en el fuero interior y en el juicio divino,. . . porque con autoridad divma Juzga el mismo juez. '1.s Consiguientemente los interesados con
conciencia tranquila pueden no obedecer a 1a verdader:a voluntad del testador.
De este modo ya concreto vemos cómo se llegó a desconocer el derecho privado) la validez del "Jus Poli" convirtiendo una mera posibilidad en un
hecho concreto. Ciertamente e:,c;ta doctrina no es cmmÚDl:l'lente aceptada y hay
muchos au~~ que ~&lt;&gt;&amp;tie~en lo contrario al menos cuando afirman que nadie
en su concumc1a está obligado a guardar una ley in justa. H
. ,Otro paso lo tenemos en Agustín Barbo a ( 1589'-1649) en el cua1 la evoluCJOn ha llegado a reducir claramente. los dos .foros, el uno el exterior "a la
ven~anza, Y la s~tisfacción de Ja República" y el interior o de la conciencia
"a_ 1&lt;1- pe~ten~a, y satisfacción de la ofensa divina, para po1· ella e} penitente
sausfacer a DJOs y reconciliarse con él". 15 De este modo claramente se. afirma
la naturaleza del fuero interno: para la reconciliación. con Dios, es decir no
13

• Cfr. FRAN&lt;;1sco R. DBLOAOO, La naturaleza jurídica del /tura interno, pp. 89-163.
10 Cfr. FM CISCO R. DELGADO, ib.,, p. 161.
" Cfr. supra.
ú

NAvARRus, Opera Moralia, II, p. 24'7.

CovAR'.ROllIAS, Opera Omnia, t. I, pp. 52-53.
FAGNANos, Commentarium in Dec_retaies, Vol, U, L. III, p. 34]: "Se limita esta
reg~a. (la obligación de la ley en la Cóncíeocia) en dos casos: primero cuando ta ley
es m¡usta; pues entonces no obliga ante Dios y en el fuero del ánima,,
,. B
,
.
ARBOSA, Collecta11ea Doctorum in ]11,s Pontifioium, I, p. 368.
1
•

�salimos de la virtud de la justicia del "derecho con el cual el hombre es justificado". En cuanto al problema de si ese ' derecho" tiene efectos verdaderamente jurídicos, los autores, mediante numerosas distinciones y principios,
niegan que esa actividad por sí misma tenga valor jurídico, es decir en el
fuero externo; en el cual únicamente valdrán si la ley concede ese valor jurídico. Se niega por tanto al individuo la capacidad de crear por sí mismo
verdadero derecho· ya que por sí mismo únicamente puede encontrar lo que
lo reconcilia con Dios y satisface la ofensa divina.
FrancL&lt;1co Suárez ( 1548-1617) hace una síntesis muy completa de esta situación en el orden social; para él el foro de la conciencia es el juicio interno
de la propia conducta y por esta razón más claramente el problema se plantea de si la autoridad puede influiJ' en él mediante la ley o un acto judicial o
autotitativo y afirma que el legislador no puede influir en la conciencia sino
indirectamente, haciendo que la mater:ía de Ja ley sea necesariamente virtud
o vicio y de este modo la conciencia necesariamente se conforme a ella· la
ley humana tiene la fuerza de aplicar a su modo 13( voluntad de Dios y consiguientemente hacerla obligación de la conciencia· finalmente cuando los hombres actúan como ministros de Dios, pueden obligar en el fuero de Dfos, o
que es lo mismo, en el fuero de la conciencia. La distinción entre el foro de
la conciencia y el fuero externo se encuentra únicamente en los efectos: mientras la potestad se ejerce en e-1 fuero de la conciencia, los efectos de tal ejercicio
se reducen a la paz y tranquilidad del individuo; cuando la potestad se ejerce
en el fuero externo, los efectos son también sociales y externos. 16
Hasta aquí no tenemos una doctrina clara y firme, admitida por todos,
sino una grande confusión, no sólo para el lector ordinario sino aun para los
canonistas y gente versada en el Derecho: " ...Los mismos canonistas no saben
o no quieren saber, cómo .o las diferencias de estos dos géneros, o las diferencias de la distinción de ellos expresada con términos variantes puedan demostrar o a dónde dirigirse, sino que vuelven al lector después de leer mucho,
más incierto de lo que estaba."t7
Modernamente sigue existiendo esta misma situación, si quizá no en los estudiosos del Derecho y de la Teología, st en muchísimos jueces y autoridades,
tanto de la Iglesia, sea católica, sea protestante, como del Estado; si no consciente, sí latente en multitud de matrimonios y sociedades; igualmente en
16

SuÁREz, Opera Omnia vol. V , p. 260. Opera Omnia, vol. XVI bis, p. 995.

4 ad &amp;2 tit. I de judiciis, libri III lnstitlltionum Lancelloti:
... "lpsi canonistae nesciunt aut scire nolunt, quomodo vel differentias horum duorum
generum, vcl differentiam distinctionis eorum secundum variantes terminos prolatarum
ostendant, aut quo se vertant, sed lectorem post multam lectionem incertiorern reddunt,
" NOTA TeoMASIANA

quam antea fuerat."

922

~ul~tud de hom~res, que no conformes con soluciones hechas, buscan su rea!tzaaon en la soaedad humana con claridad de metas y de conciencia y se
~nt~r~ por el orden real de la vida humana, fuente y base del or&lt;lenantlento
Jt1nd1co y de toda actividad. 18
La naturaleza
en movumento,
· ·
·,
1 de las
• cosas es el mismo "ser'' de eUasJ, nPro
1-~
en acc1on: es e connnuo originarse del 'ser" lo que constituye la tura! .
el "ser" en mo · ·
L · , •
na
eza.
VlIJllento. 0 JUnd1co es lo perteneciente al Derecho al "J "
al_ N oµoi; de los griegos. La naturaleza juri'dica será por tanto el s~ en m:i~
miento de lo recto, de lo que atañe al Derecho. La naturaleza J·urd· d ¡
fe ·te
•
.
11ca e
u ~~ ~ rno, viene Siendo el ser en movimiento dei lo recto del fuero interno.
El ser es un concepto trascendente que se aplica tanto a los seres f' ·
di
JSICOS,
tJºbl
pert:ep
es me ante los sentidos, como a los seres "morales" percept1"bles
, .
urucamente_ por la mente humana. El ser de lo jurídico es de estos últimos
como es evtdente, ya que únicamente la mente del hombre es capaz d d
· la
·
·
escubnr
eX1Stenc1a
·
·
. del
. ' derecho de lo recto" . 0 so'! o los seres f'1s1cos
tienen
poder O potenc~a, s~o que también los seres morales influyen realmente en el
hombre Y son mflu1dos por otros "seres morales" . El Derec h o es d e 1os seres
1
mora es que realmente influyen, que son un poder, una potencia una facultad
con ~ cual el hombre se prolonga sobre los demás y sobre las 1cosas. En est;
ambiente ?e seres, es donde se plantea la cuestión de la naturaleza jurídica
~el fuero mterno. El fuero interno es el fuero de la conciencia· pero no sólo
smo el fu:ro de la conciencia en donde se crea el "Jus Poli" ~l poder O facu1tad,gwada ~r _la estrella polar, por Ja naturale-a1, por la naturaleza hecha
annoma y equilibno ontológico, por Dios.
En e1 ongmarse
· ·
del Derecho es donde podemos encontrar consiguientemente 1~ naturaleza no sólo del Derecho mismo, sino también Ja naturaleza
de Jo diversos derechos; pov lo pronto el Derecho Público y el Derecho Privado enco~~do por Ulpiano (D 1, 1, 1, 2 ) son de diversa naturaleza. El
Derecho
h Pri vado se crea
.
, Publico se crea en interés del Estado - El D ereco
en mteres de los individuos. Ahora bien, puede ser en bien de los individuos
una ley o un acto jurídico "de un modo público" tal es el caso d l D
b
Ci ·1
d
,
e
erec o
VI :
. e Ja Jurisprudencia. Todo el ordenamiento juádico e.e; de Derecho Publico, sea que tenga como fin proteger y promover el bien social 0
.. CfrW.B
D as p rwaatrec
·
h t der K1rche,
·
~RTRAMs ,
en Gregorianu.m 25 ( f944)
283 ·320~ del nusmo autor: De na{ura juridica fori inlerni Ecclesiae in ''Pe · di ' PJre
. morali , canonica liturm
,,.ca ,, 40 ( 195 l ) 3O7-340. L. BENDER, F01um ,externumnoet ca,
forume

mternum
•
ba
· d en "Ephemerides juris Canonici" ' 10 ( L954) • Guroo sARACBN1, en I a o bra arnCJ.ta
De. parte del Derecho Civil moderno no creemos encontrar ningún problema
Y_~ que; ~ . ~as las naciones la libertad de conciencia, de pensamiento de e,rpre~
sio~ Y e reli8:'~" es uno de les principios básicos de los respectivos Derechos Constitucionales y Ci"iles.

ª·

923

�común; sea que tenga como fin el bien de los mdividuos de un modo público,
sancionado por la ley que necesariamente debe ser para una comunidad social.
La vida jurldica no se agota con esto: existe todavía una serie de actos
jurídicos que aunque estén comprendidos y sancionado por la ley o el Derecho Constitucional, o por el Derecho Civil, no. son en bien de los individuos
en general, sino en bien de un individuo concreto, de un particular, de una
persona privada, con exclusión directa e inmediata de cualquier otra persona.
El Derecho Constitucional y el Derecho Civil son en bien no ~lo de los individuos en general, ino también de los individuo~ en concreto· pero de un
modo público es decir, no exclusivo de un solo individuo. Las leyes del Derecho Privado abarcan la realidad de e.a.da individuo caracterizado por las circunstan~s .individuales y privativas de espacio y tiempo. Al ser usadas por
un miembro concr to de la sociedad esas leyes cambian su naturaleza y ya
no son simplemente leyes, sino derechos y obligacione de una per.;ona concreta con tal nombre, de. tales padres, de tal edad, etc. Este proceso de hacer
propios lo derechos y obligaciones que la ley señala, está san ionado por la
misma ley, es por consiguiente legitimo· más aún, el fin y la meta del mismo
ordenamiento jurídico. Más aún el individuo mismo por sí solo, al contacto
únicamente de sí mismo, dentro de u conciencia; ¿ puede crear verdadero
derecho? Esta actividad es legal y desde este punto de vista es jurídica: su
existencia y su inviolabilidad están sancionadas por la ley; pero ¿su_ naturaleza,
su esencia, su forma y contenido, su objeto, son en sí mismos jurídico , de tal
modo que constituyan una realidad nueva no de carácter meramente filosófico, o eticomoral, sino realmente eficiente y eficaz, capaz de influenciar
con poaer en los demás y en las cosas? La, ley es fuente y causa de D erecho ;
¿ es fuente y causa de Derecho también la actividad o creación "jurídica" del
individuo? ¿Es antes la ley·y la autoridad o el derecho del individuo concreto?
¿La ley no existe sino como manifestación. del individuo concreto?
El problema del fuero interno del Derecho Eclesiástico tiene este ignilicado
para el Derecho; ya que, si bien eli contexto que tiene eil él es sobre todo religioso y oculto, tiende a su formulación y realwición humana patente y ostensible humanamente a- todos los lrombres, lejos de la obscuridad y la regresión
y cerca de la luz del esptritn, de la equidad, de la armorua. El poder que
significa el Derecho no es otro diferente a la fuerza humana racional. La conciencia no por ser in iolable para el Derecho sea civil, sea canónico, está sujeta indefinidamente a fuerzas ocultas y regresivas· la penitencia incluso para
el cristiano no significa en un plano absoluto sino detención, paralización de
un orden humano "redimido" que mar ha siempre hacia adelante hacia la
adquisición -de los valores definitivo del er humano.
La elaboración del Derecho a 1a luz del Polo, de Ja estrella polar, de la

natural eza equitativa
· ·
y hecha justa es co .d
ma naturaleza del hombre. ti
n i erada sancionada por la miselaborado no según la equidad
~~to la prevalencia sobre el derecho
,
Y JUstioa del hombre· si
, 1
.
1a orgamzación
de muchos hombres u
' . no segun o exige
sociedad elaboran un derecL
, lq e al crear una realidad nueva llamada
uo segun a naturaleza d 11
raleza del hombre La natural
. 'd"
e e a, que no es la natudepende esencial ; substanciai::n~~et7"a : d~recho de Polo, pertenece y
derecho creado por la sodedad es
.
. nd~a operante del hombre. El
.
necesario e m 1 pensab]
'l
tanc1almente sino como ana-d"d
.
e a e · pero no subs1 o pos tenor es dec ·
tran • .
o no estar en él sin que deje substa ·a1m
.IT,
s1tono· puede estar
él en un momento y no en otro
nc1
ente de ~r hombre; puede estar en
.
momento· en unas cw
tan ·
Circunstancias Un hombre 8 - • t ,
'
cuns cias Y no en otras
·
m m eres omún s ' ·
rf
pero no dejará de ser sub tan ·a1m
h
era rmpe . ectamente hombre;
0
ente ombre
el 'dictum", la [,ormuJ a . que significa
. ..
"" Consiguientemente
,,
. bol"
JU.Shlm_' expresión esencial de todo derecho
y sun iza el
de esencia social . otro de
. . ..l: •
' es de doble naturaleza: uno
esencia mwvidual . ur.
, .
la sociedad. Al hablar de ese .
'
•º.
para s1 rrusmo; el otro para
.
ncias y naturalezas dive .
. ..
abstracc10nes sino entes m ]
rsas no queremos significar
jurídica no :neramente , tiora es que son producto de la actividad humana
no de f~erza bruta A] e ca, o sea, creadora de verdadero poder humano
.
ser entes morales sup
. ·a
'
de entender y de d .d.
. .
onen act1v1 ad de la capacidad
eo ir. esta actividad ori .
f
sacia en fórmulas de una fuerza
gma una uerza humana exprec indirectamente sobre las cosas~paz de hacerlas. valer ante los demás hombres

ene::

El conflicto entre el fuero externo y el fuero .
cioso y el fuero penitencial. entre la le
la
":te~o; entre el fuero conteode hecho no exista. s1·no po
~ y conc1enc1a, desaparece. no porque
. ·
,
rque tratándose d d
la actividad del h b .
e os seres creados ambos por
om re, pero con características
. l
.
uno y el otro. el derech . di "d . 1
esencia mente diferehtes el
,
o m vi ua y el de chO
. l
el otro "Ju F .,, .
.
re
socia · uno del "Jus Poli"
s on ' se encuentran en dif
t ~ d
,
'
dentro de.1 fuero interno
..
. eren ~ or enes y ambitos de actividad:
' no existe smo el mter' d 1 . di "d
fuero externo no exís•~ ~:~ 1 •
,
.
es e m vi uo; dntro del
"' ""'º e mteres social.
¿Qué relaciones existen entre
· los dos, puesto que no ha
nflº ;,
deznos nuevamente que se trata
de se
.
y co Jeto. Recoren la rovuir Esos seres
l
res morales no eXJStentes en la naturaleza
mora es se expresan mediante una fórmula o "dic-'
tum". -ren el.,.f
.
,
uero externo se llama ley o sentencia
f'
mtemo, juicio de la conciencia.
r
. . .
esa mmula; en el fuero
"no debo matar"· sm
· o . . . ~ ~edio no JWC10 moral, como por e3·emplo·
JU1c10 JUn e • "t
que es lo .
",
o.
engo d erecho a esta casa" o lo·
uusmo esta casa me pertenece" p
.
'
tencia dice: "el reo es condenad
20 - . onga~~s otro e1emplo : La sen"dictum" e d
~ a
anos de pns1on": "fuero externo" El
s e Wl tercero: del Juez. La fórmula de la concienc1·a .· "no ma.

�tarás" · o más determinadamente: ''si soy atacado, debo defendennc, aun
hasta herir a mi enemigo" .. Este es el juicio moral: es decir me expresa la
licitud de una acción. 19 La fórmula jurídica de la conciencia: "Tengo el
derecho de demostrar mi inocencía". Tanto en la fórmula de la conciencia
moral; como en 1a fórmula de la &lt;;onciencia jurídica· el "diclum", el "justum", lo que equilibra y pone en armonía es del mismo individuo, no nnporta
cómo haya llegado a componer la fórmula, si por sí solo o ayudado por otros:
en todo caso se trata de su propio "dictu:m", de lo que ha encontxado en sí
mismo de equidad y de justicia. Ahora bien ¿ qué relación hay entre estas
fórmulas: "el reo es condenado a 20 años de prisión"· "si soy atacado, debo
defenderme, aun hasta herir a mi enemigo"; "tengo el derecho de demostrar
mi inocencia,,? Las tres fórmulas e reducen a dos; el juicio moral de la conciencia no nos interesa por ahora y podemos incluirlo en la tercera: " tengo
el derecho de demostrar mi inocencia" porque "si soy atacado d bo defenderme aun hasta herir a mi enemigo". O sea. mi derecho a demostrar mi
inocencia puede proceder de que estando en peligro mi vida debo defenderme
aun hasta causar una herida mortal a mi enemigo.
"El reo es condenado a 20 años de prisión" es una fórmula que no está en
conflicto con esta otra 'Tengo derecho a demostrar mi inocencia.', las dos
son igualmente ciertas y no se oponen porque e refieren a contenido diferentes· más aún, lampoco se oponen-si en lugar de la fórmula 'Tengo derecho a
demostrar mi inocencia" se pone otro 'Soy inocent e"; la primera es del
juez, que representa. a la sociedad y por consiguiente en nada toma en cuenta
la fórmula del reo "Soy inocente"; esta última es del individuo y en el ámbito suyo en nada toma en cuenta a la sociedad. Tanto el individuo como
]a sociedad pueden exigir us derechos continuamente sin que lleguen a oponerse; tanto una como otra serán siguiendo ciertas.
La primera fórmula aunque jwidica es un ente moral de naturaleza diferente a la segunda: es expresión de una fuerza intencional, humana, social·
la segunda es de naturaleza individual y personal: es expresión de una fuerza
también intencional y humana; pero -individual. El individuo es para sí mismo· aomo la sociedad es también para sí misma. El individuo forma la sociedad junto con otros jndividuos · pero una ve.z formada la sociedad existe en
sí misma y para si misma en la amplitud y características qne ha recibido de los
individuos. La sociedad, sea la Iglesia o las Iglesias, sean los Estados, son igual'" Prescindimos ahora de si todo juicio cticomoral coincide con el juicio intencional
jurídico; la f6nnula: "si soy atacado, debo defenderme, aun hasta herir de muerte a
mi enemigo" al mismo tiempo es jurídica: «Tengo el derecho ... etc.'. Sin embargo,
puede nó siempre ser así. La diferencia entre la Etica y el Derecho nw1ca ha estado
clara y puede cliscutirse largamente la diferencia entre ambas.

mente de naturaleza organizat . .
,
de Ja .
.
ona. están hechos para crear la o
. .,
crrcunstanc1as en las cuales los . di "d
rgaruzac1on
· d" ·
m VI uos puedan ali
m 1viduos no pueden cambiar la natural
.
re zarse; pero los
puede cambiar la naturaleza de 1 . di ~dza. de la sociedad y la sociedad no
"S .
os m VI uos
oy mocente" y ''El reo es condenado
son contradictorias pudie d .
a
anos de pns1on" aunque no
'
ra ecirse que son contra · .
·
condenado no pueden ser al .
.
nas. ser inocente y ser
. .,
mismo tiempo verdaderas.
a pnSion a un inocente; sin emb
1
. . no se puede condenar
dice e]
"Soy inocente" Y
t~E~ontra~edad no e.wte, porque no
La inocencia no contradi
lam
co
inocente, es condenado ..."
•
.
ce Y
poeo contraria la sente · d
d
.
1a mocenaa
es una fórmula d 1 • di "d
. . nc1a e con en.ación:
,
e m v1 uo por cons1gw t áJ"d , .
en el ambito de sus pron1' d
h
'
en e v I a urucamente
ros cree os· no
¡, b"
sociedad y viceversa el reo
d 'd en e am tto de los derechos de la
,
es con ena o a 20 - d
•.
tro del ámbito de los derechos d la
.
anos e pns1ón, es verdad denchos del individuo es falso s· 1e· dis~daedadj pero en el ámbito de los dere1 e m VI uo logr d
•
es inocente, automáticamente la fónn 1 " l . a emostrar a la sociedad que
prisión" resulta falsa y eL juez ha , u a e 1~ es condenado a 20 años de
condenado a 20 años de pns·1· , hara. 'dotraa.bsentencia. en la cual se dirá: "el reo
on
s1 o suelto"
1 .
.
1ogtia demostrar y convencer al indi .d d
y a a mversa: s1 la sociedad
1a fórmula "soy inocente'' resulta
uo e su ~on~ena a 20 años de prisión,
Esa fuerza que hizo camb·
.
y se camb1ara en otra: "Soy culpable"
.
iar al Juez la sentencia
1 ·
·
cambiar al individuo su fórmul
J
o a a mversa que hizo
a, es o que se llama l f
qne coincide con la equidad natural d
. a uerza del Derecho y
"Jus Poli" de San Agust' L f
e los canomstas medievales y con el
m. a uena del Derech0 d J · a· ·
cambiar la fórmula del J , .
e m ividuo puede hacer
.
uez, pero el que la cambia
1 . di .
l
e Juez, representante de la sociedad. la fu
no es e in VIduo; sino
representa.da por el 1· uez puede h
,
b' e.r-za. d~l Derecho de la sociedad
.
acer cam :iar la formul d l . di .
es el mdividuo el que la camb·
el .
a e rn v1duo i pero
ta no
Juez L
· ·d d
.
.
na!, del juez y del . a· 'd
'
.
. . a activ1 a racional, mtencio10 ivt uo, no repite sunpl
te. .
.
naturaleza intencional las respecti·
f' ul emen ' smo que cambia de
.
vas onn as. aunqu la f6
1
.
sea diferente, reconocida Ja inocencia del
• . .
e
rmu a del Juez
presentante de la sociedad
. . reo, sigue siendo fórmula del juez, re.
y cons1gu1entemente de
t al
.
Illlsma y viceversa en el caso del . di 'd
na ur eza social en sí

20 -

juez

tam;!º'

.. ,

-1:º

fa;:

\1:

.

m

VI UO.

o1VIendo al texto de San Agustín . :io "U . . .
hijos y no esperándolos donó a I I 1· .
dn individuo no habiendo tenido
a g es1a to as sus cosas d . d
,
{
usu ru to. Le nacieron hijos, y el obis o devolvi,
. ' . eJ~n o para s1 el
las cosas que le había donado E
odp d J º. aJ que ru s1qu1era lo esperaba
· n P er e obtspo estab
d
pero esto por el derecho de f
a no evolver nada
uero. no por e] derecho de olo"
encontramos un conflicto entre el "d . h d fu
p
' aparentemente
e1ec o e ero'' y e] "derecho d e po1o"·
~~~~

'

927

�ya que mientras wio quita la obligación de devolver Jo donado; el otro obliga
a la devolución de ello. No aparece claro de quién son las cosas si del donante
o del obispo; pues mientras el derecho de fuero afirma que so~ del obispo_; el
derecho de polo afirma que son del donante ya que la verdad total de la
donación está dependiendo de una condición, o mejor, está motivada por una
causa que deja de existir cuando nacen lo hijos· del donante. La condición no
está expresa; pem existe y es percibida dentro del ámbito del derecho del polo
aunque no dentro del ámbito del derecho del fuero, en donde las cosas do-nadas son del ol;&gt;ispo, si bien la motivación de la donación el no tener ni
esperar hijos, ya haya desaparecido.

La fórmula del obispo, representante de la sociedad, es ''Las cosas donadas
pertenecen a la sociedad"; la fórmula del donante es "dono mis bienes a la
sociedad, porque no tengo y tampoco espero hijos". Estas dos fórmulas equivalen y están en completa concordancia; sin embargo, una realidad nueva parece cambiaP la situación : nacen hijos al donante. Esta nueva realidad desajusta y desequilibra la armonía y el acuerdo existentes entre las dos fórmulas·
no obstante, ni las cosas donad~ dejan de pertenecer a la sociedad ni el
nante deja de haber donado sus bienes; es n~cesario que esa nuev~ realidad
sea admitida dentro del ámbito del derecho del fuero y aunque sea realidad
de un privado, sea asumida por el obispo y cambiando su naturaleza cambie
igualmente la fórmula: ' las cosas donadas a la sociedad pertenecen' a ella"
en esta otra "las cosas donadas pertenecen a la sociedad; pero la sociedad las
devuelve al donante debido a que éste se encuentra en una situación nueva".
O también podemos hacer la hipótesis de que ]a sociedad no asume esa realidad nueva; entonces el donante al nacerle hijos puede exigir a la sociedad
que la asuma, para de ese modo quitar Ja desarmonía y el desequilibrio originado por circunstancias nuevas.

d;

Este ejemplo sa~do de San Agustín y resumido en el Decreto de Graciano
es análogo al caso del testamento llamado informe: una persona. hace testamento; pero no lo hace guardando las leyes dadas para hacer testamento. En
el derecho ~e fuero ese tal testamento no existe; en el derecho de polo O Jo
que es lo mismo, en el derecho del fuero interno, ese testamento existe. Las
fórmulas serían: ''El testamento de la persona finada no existe"; "E-1 testamento de la persona finada existe". Lógicamente estas dos fórmulas son no
sólo contradictorias, sino también contrarias: la realidad de una borra la realidad de la otra y viceversa; jurídicamente sin embar_go ambas son verdaderas
Y ni una contradice a la otra, ni la segunda contradice a 1a primera. • De
quién son los bienes estipulados en el testamento? ¿Del .más fuerte? ¿Del ~ue
señale la ley? Este problema es aparente jurídicamente: los bienes son del
que señale la ley y al mismo tiempo on de 1a persona o personas estipuladas

928

por el testamento informe. No hay ninguna injusticia y ninguna contradicción.
Comenzaría a haber injusticia cuando los bienes fueran o del uno o de la otra.
Para que sean de quien señale la ley o del estipulado en el testamento, es
necesario antes que el uno o la otra admitan dentro de su ámbito la fuerza
jurídica del uno o de la otra. Es decir, es necesario que el juez admita 1a
fuerza jurídica del te tamento informe y cambiando la naturaleza de esa fuerza
jurídica de privada en social, afirme: "El testamento informe de la persona
finada es válido y existente" o al contrario, que la fuerza jurídica de la ley
cambie la naturaleza del derecho del heredero y éste diga: "El testamento
informe de la persona finada no existe dentro del ámbito de mi derecho. '
De este modo jurídicamente desaparece el llamado conflicto entre el fuero
de la conciencia y el fuero externo.

El Derecho, aunque culturalmente podamos distinguirlo como "dictum",
como una fórmula; no se origina y no nace al acaso; como el cuadro del
artista no apare e súbitamente, sino que supone años de disciplina, de estudio
y de cusayo · igualmente el Derecho, aparece orno el equilibrio y la armonía,
como la justicia y la equidad; pero sólo después de largos esfuerzos y ensayos.
El hombre no nace hecho justo y recto, necesita someterse a una disciplina
severa y estricta para poder encontrar la fuerza del Derecho, para poder
percibir la fuerza humana, que haciendo a un lado la fuerza bruta y la guerra,
es capaz de cambiar el desorden en orden; la obscuridad en luz; la regresión
en progreso; lo torcido en derecho. El "dictum" que expresa esa fuerza humana, hecha de racionalidad y equilibrio, no es una fórmula revelada gratuitamente por los dioses; es dable percibirlo al que es capaz de apreciar la
armonía y el equilibrio del hombre, sus fuentes y sus caminos.
El fuero interno es el santuario del hombre; pero no un santuario oscuro,
refugio de los que huyen de la lt.12; sino un santuario IJeno de claridad, fuente
del orden y eficacia con que el hombre debe proyectarse en 1a historia para
.ser feliz y con eguir su destino.

929

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>sentencia del Juez Primero de Distrito. El 13 de mayo, nuestro Supremo
Tribunal revocc;, el fallo del juez Hernández Ortega, con lo cual las cosas
volvieron al estado en que se encontraban, pudiendo por lo tanto, el Departamento del D. F. continuar el procedimiento de cancelación de concesiones, en tanto se entraba en e1 fondo del amparo.
Dado que se consideró que el servicio de tranvías de la ciudad de México era indispensable para la colectividad, el gobierno finalmente canceló
las concesiones y creó una entidad denominada Servicio de Transportes Eléctricos del D. F., entidad descentralizada encargada de administrar y organizar debidamente esos servicios. El desarrollo del Servicio de Transportes
Eléctricos queda ya íuera de estas notas y constituye de por sí capítulo
aparte.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

754

�LA ORCA:-.:17..ACióN J¡\TERNACIONAL DE LA PAZ
PoR EL Ltc, ALDF.aTo GARCÍ\ Góau:z
Unhnsidad Nadonal Au16nnrn.1 de Mrxico
Uni\enidad Autónoma de Nuevo 1...cón

IIA so:-.·,.oo L.\ hora en la que el hombre ele nuestro tiempo prinripi:: la larra
ele su sah•aci6n, empleando tocios Jos medios de que aún dispone. Entre las
principales tareas urgente.!&gt; que debe implil'ar su rifuerzo, tonsidcramos está
la 01ga11itació11 J,ztemaciouol de lo Pa::, si se toma en cuenta &lt;¡uc lns circunstanrias predominantes que el mundo ofreq~ no son cicrtamr.nte alentadoras;
mando i;c contempla, con fu11clada wzolm1, que la paz se r·ncut·ntra gra\'emente amenazada en alguno.:; lugan&gt;s y mando Jas Grandes Potencia, aumentan
cada \'eZ m[1s en poderío las 111ortífcra5 arma., de sus al'S('nalc.s para clr-sembocar
en lo que posiblemente puede i;er el trágico final &lt;le la especie humana. Cosa
que deseamos no suceda nunca.

To&lt;.la\'ia en nuestro tit·mpo, &lt;ltsafortunadamentc, ~igue imperando la fucn.a
sobre la raron y pende sobre las cabezas de los humanos la amcn:17-a termonucll-ar. Lo~ nubarrones de la &amp;ruerra aumeJ1tan y ~ exticmlcn, siendo lamrntablc llc-gar a la concl11si6n de que el hombre no ha obtenido todavía Ja
madun-1. nec5aria, a pesar de las amargas experiencias del pasado, y aunque
rl empleo de tal erlt'rgfa con fine&lt;; bélicos. por fortuna toda\'Ía no se ha usado
nuc\-amente como lo fu1•ra en la experiencia "lon1l" de Hiro:.hima y Nagasaki,
la distancia entre las annas "convencional~" y las at6mkas cada día se aroru
más y mis.
Así. ante la gra\'rdad de la 11ituaci6n prn•alec.it·ntt\ el hombre clr todas las
latitudes se pregunta con ansiedad y angustia, ante la amenaza, si no hay
medios cfidentcs para frrnar el peligro d1: la carrera armamentista y. sobre
todo, si ~ puede e,·itar que tal amenaza se eonvierta en t'xtr.rminio.
Bastante confusa es la situadón pre\'akci1·nte en un mundo en el que los
,-alores moral~ han ido cediendo gradualmente ante presiones de toda naturaleza, ya sran r1•on6micas, políticas, 1•tc.; pero cirrtamente tal ~ituaci6n revela

757

�la carencia de ideales o de grandes causas que han quedado postí'rgadas ante
la absurda materialidad de la fuer7.a. La diplom::1&lt;·j a1 otrora eficaz medio de
comunicación entre los Estados, ha quedado reducida posiblemente al simple
uso de un teléfono rojo del que depende, en í1ltima instancia, la SC'gllridad y
la vida de todos los seres humanos.

¿ Cuáles son los m('dios de que dispone el hombre de nuestro tiempo para
evitar tan grave y peligrosa ext('nninación?
Por d~cia, el hombre actual se ha tornado escéptico al advertir que pequeñas guerras pueden ser la chispa que prenda la gran hoguera y t..-S entonces ruando no encuentra la respuesta adecuada a la interrogante que se fonnu.
la. Además, n: aterroril.ldo rómo la amrnaz.a a1ómi&lt;'a se arcrca c.ada vt:z más
peligrosamente; obscr\'a, confundido, cómo los gobiernos ele las Grandes Potencias aplican su esfuerzo -como es lógico-, a la rt&gt;alización y pros&lt;•cución
de S-.J política iutemacional de acuerdo con sus intereses y conveniencias, ol,idando que las consecuencias &lt;le sus decisiones, t·n el ca,;o de una T&lt;•rccra Guerra Mundial, c.:ien mortalrn1•nte sobre la Humanidad.
No está por dem.-\s decir que cuando enfatizamos esto í1ltimo, lo hacemos
al obscn:ar la realidad de nuestro tiempo, ya que sin tener presente tal realidad,
todos los esfuerzos en favor de la paz -especialmente para los que ignoran los
alcances mortales de la anwnaza lcrmonurlcar o para los que pretenden ignorarla, o para ]os escépticos-, carcn·n ele valimil'nto r resultan dl-hilcs, inoperantes o utópicos los intentos para prewnir la catástrofe. Pero, aunque algunos
e.stimen que se predica en d dcsirrto, no obstante, confiamos no con falso
optimismo, en el C'$pÍritu del hombre, en rl espíritu de todos los hombres dcl
mundo ante la grawdad de la situación señalada, ra que ha sonado la hora
de principiar las tareas de salvamento.
Respecto de los medios o posibilidades, para n·~ponder a la intcrrogaci6n que
fonnulamos con anterioridad acerca de los caminos de que di.~pone el hombre
de nue.stro tiempo para evitar la exterminaci6n, es posible ronsiderar los siguientes:
a). Tenernos, en primer término: lo Organización de- las N~iones Unida1.
en la que, en el Preámbulo a la Carta de la misma, están contenidos lo,- idt:tle.~
y la nobleza de sus propósitos. Pese a ser ampliamente conocido y tomando en
cuenta su importancia, conviene rC'cordarlo:

que dos vetes durante nuestra vida l1n irtfligido n la humanidad sufrimientos indecible.s:
- o reafirmar la fe en los drre.cl,os fwulamenlales del hombre, en la
dignidad y e,/ valOT de la persona humana, en la igualdad de deu~chos
de hombres y mujeres y de las 11acionn grarzdes ~ pr.quriías;
- a crear condir.iones bajo las CUlllcs puedan mantenr.rse. la iu1ticia
y rl respeto a las obligaciom~s emanados de los tratados y dr otras f ucnteJ
del derecho internacional;
- a promollt'r .el /irogreso social y a rlm1nr el niud de vida dentro
de un concepto más amplio de la libertad.

Y CON TALES FINALIDADf:S
- a practica, la tolrroncia )' a convivir en paz como butmos vecinos;
- a unir nuestras fuuzas Jmra ti ma11trnimin1to d,• la paz y la segu.
1idad intc,naci011ales;
- a augurar, mediante In aceptación de principios y lo adopción de
método1, que no u usará la fuer:a armada sino en sewicio del interés
común,;•
- a emplea, un mecanismo internacional para promover d progreso
econ6mico y social de todos lor pueblos.

HEMOS DECIDIDO AUNAR NUESTROS ESFC:ERlOS PARA
RBALIZAR ESTOS DESIGNIOS.
Por lo tanto, nuestr, is n·,pccti\'os gobiernos, por medio de representantes
reunidos en la dudad de San Franrisco, que han exhibido sus plenos pocfon-s,
encontrados en buena y dcbiJa forma, han con\'enido en la presente Carta de
las Nacionr.s Unidas, y por c:itc arto establrcen una organi1.ari6n internacional
que se denominará las Naciones Unidas.1
Como es de ohservaf'S(', en el contenido del Preámbulo, se trata de presrrvar
a las futuras generaciones de la guerra; se hace una afirmación de los derechos
fundamentales del hombre, de la dignidad y el ,·alor de la persona humana
)', en síntesis, se apela a la unión &lt;le fuerzas de los paises para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionalrs.

NOSOTROS, LOS PUEBLOS DE LAS 't.'ACIONES UNIDAS, RESUELTOS

No se precisa de severo enjuiciamiento para advertir hasta qué punto ha
sido posible para las Naciones Unidas alcanzar las metas para las que fue

a pre.ccrvor a lar grncracione.s t•enidera, dtl flagrlo de la gut"ª•

.s Organizaciones Internacionales no Americanas.-Instrurnentos Constitucionales.Instituto Inttramericano de Estudios Jurídicos Internacionales, Washington, 1964, p. 3.

-

758
759

�éreada la Organi7.ación, las que, en ocasiones, han resultado árduas. Además,
debe tomarse en cuenta que nació bajo el clima producido al finalizarse la
Segunda Guerra Mundial 2 y que las circunstancias de esa etapa eran de
desequilibrio y decaimiento moral y material. También debe advertirse que
han transcurrido ya veintiocho años en que tales circunstancias han variado
de naturaleza, aunque .muchas de ellas han venido agudizando la situación.
Tal parece que el recuerdo de los horrores de tal guerra permanece registrado
solamente en los libros de historia. Mas, si las heridas han cicatrizado, no así
el mal que las produjo y que ahora puede producirlas de nuevo y hacerlas
mortales.
En otro aspecto, no menos importante, encontramos la propia naturaleza
de las Naciones Unidas, fundamentalmente en lo interno y en las limitaciones
a que está sujeta, así como la carencia de elementos necesarios que le permitan
el ejercicio y la realización plena de sus tareas.
Precísase mencionar también el factor político, constituído por la acción
de los Grandes, o sea de los poderosos, que entre otros recursos emplean el
llamado Derecho de Veto, como acontece en el Consejo de Seguridad, que
paraliza las decisiones y los acuerdos del propio Consejo, cuando así lo demandan sus intereses y los lineamientos de su política.
La estructura del Consejo de Seguridad es muy sencilla: cinco de sus once
miembros (China, Francia, los Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión
Soviética) son miembros permanentes y los otros seis son elegidos entre los
miembros de la Asamblea General por el sistema de rotación. Su procedimiento
sumamente expeditivo, está previsto para que fuese capaz de reunir a sus
miembros en sesión permanente, e indica su finalidad básica, la de constituir
un cuerpo ejecutivo susceptible de adoptar cualquier resolución de carácter
urgente. 3
Al Consejo se le dejaron pocas tareas de tipo exclusivamente administrativo.
Recomienda a la Asamblea General la admisión de nuevos miembros y participa en la elección del Secretario General y de los jueces que han de formar
el Tribunal Internacional de Justicia. Su finalidad principal es, como se ha
dicho, la de velar por el mantenimiento de la paz y el orden, y con este propósito fue dotado de dos tipos de poderes claramente especificados. En primer
lugar, puede tratar de conciliar cua1qi.úer querella internacional por medios
pacíficos. El procedimiento que se sigue a este respecto ha quedado fijado
por el contenido del Capítulo VI de la Carta.
• Firmada en la ciudad de San Francisco, el 26 de junio de 1945.
• L&lt;U Nation,s Unidas )' la Comunidad Universal.-Edito.rial Hispano-Europea.Barcelona, España, 1957, pág. 25.

í60

Primeramente, ambas partes deben procurar hallar una solución al con/licto
por medio de negocíaciones, interpelació11, conciliación, mediación, apelación
judicial, recursos a organirmos regionales y acuerdos bilaterales y ot-ros medios
pacíficos que esté en su poder arbitrar. El Consejo de Seguridad está autorizado
a investigar en cualquier disputa o situación que pudiera originar motivos de
fricción internacional o ser causa de conflicto entre las partes en litigio y determinar si peligra el mantenimiento de la paz y la seguridad en la zona o intereses afectados. Si el Consejo estimase que 1a continuidad de la situación haría
peligrar la seguridad mundial, puede recomendar procedimientos de conciliaci6n o incluso los términos del acuerdo que según su punto de vista debería
ser adoptado.

Hasta aquí, los poderes del Consejo no parecen ser más amplios que los de
la Asamblea. Como esta última, sólo puedé hacer recomendaciones; pero no
dírigir los asuntos internacionales. El Consejo tiene, sin embargo, según el
Capítulo VII de la Carta, una facultad más amplia que las de la Asamblea,
como es la de determinar las situaciones en que exista un peligro para la paz,
violaci6n de la misma o acto de agresión. Una vez efectuada semejante determinación, el Consejo puede hacer las oportunas recomendaciones o decidir las
medidas que deban tomarse para salvaguardar la paz o restaurar una situaci6n
de derecho preexistente, si fue violada. Pero antes de proceder a aquella determinación o tomar tales medidas, el Consejo puede "aconsejar'' a las partes
en conflicto que cumplan determinadas medidas provisionales que eviten una
agravación de la situación.
Las medidas que el Consejo de Seguridad puede adoptar contra un Estado
que haya violado la paz incluyen la interrupción de las comunicaciones exteriores, las sanciones económicas, rompimiento de las relaciones diplomáticas y,
la más importante de todas, el uso de la fuerza armada. Las unidades militares,
navales o aéreas serán puestas a disposición del Consejo por lo Estados miembros, a base de algunos acuerdos especiales, negociados entre ellos y el propio
Consejo de Seguridad.
Todo este despliegue de poderes y funciones está regulado por las votaciones
que se efectúen en el seno del Consejo. En cuestiones de procedimiento, las
decisiones pueden adoptarse por el voto favorable de siete de los once miembros
del Consejo; en los asuntos más importantes se requiere el voto afirmativo de
siete miembros, íncluídos los uotos de los miembros permanentes."
En este párrafo se ha determinado~ implícitamente, el derecho de veto,
causa de tantas controversias en los primeros días de existencia de la Organización. AJ principio, la mayor parte de la opinión era favorable a la concesión
' lbid., pág. 27.

761

�&lt;lel derecho de veto, mientras que un grupo relativamente pequeño lo denunciaba como una inclusión de las viejas nociones de la soberbia nacional en el
organismo y afirmaba que el veto llevaría a la Organización a la impotencia.
La inmensa mayoría lo defendió como un derecho básico y una garantía de que
cada una de las grandes potencias se esforzaría en cooperar con las otras,
puesto que dispondría del derecho de oponerse a cualquier medida que afectase
a sus propios intereses, aún cuando las demás, en bloque, intentasen emprender
una acción en tal sentido.
Este derecho de veto constituye un elemento que rompe la armonía del propio Consejo de Seguridad. El tratadista Verdross, por su parte, establece: 5 De
la regla de la igualdad jurídica de los Estados ( artículo lo., punto 2o., y artícülo
2o., punto lo.), se hace, pues, una importante excepción en favor de los cinco
miembros permanentes del Consejo de Seguridad, puesto que sólo ellos poseen
el llamado derecho de veto. La verdad es que, según la letra de la Carta, se
trata de algo más que de un simple veto, si por él se entiende el derecho de
oponerse a la resolución de una corporación, toda vez que, al tenor del artículo
27/3, una decisión del Consejo de Seguridad sólo se da si hay siete votos
afirmativos, entre los cuales han de contarse obligatoriamente los cinco de los
miembros permanentes. Según este mismo apartado, todo miembro permanente
puede impedir que se adopte una resolución no sólo con su voto negativo, sino
también con la mera abstención o ausencia. Sin embargo, la práctica constante
&lt;lel Consejo de Seguridad ha dulcificado esta disposición en el sentido de que
una decisión del Consejo de Seguridad adoptada por siete miembros se considera
tomada válidamente si ningún miembro permanente votó en contra. Cabe
preguntarse si esta práctica se refiere también a la ausencia de la sesión. Es
de advertir que, según el artículo 28 de la Carta, cada miembro del Consejo
telldrá m todo momento su representante en la sede de la Organización, por
lo que si un miembro no se presenta a una sesión, habrá de ser tratado como si
en el voto se hubiese abstenido.
Podemos concluir, por lo que respecta a la Organización de las Naciones
Unidas, que ha cumplido su misión, dentro de sus limitaciones. Podría formularse, sin embargo; la pregunta de si tal Organismo es lo suficientemente capaz
para resolver la situación que actualmente confronta el mundo. Entonces
podría pensarse en la necesidad de reformar dicho Organismo de acuerdo
con las exigencias presentes; o bien, establecer una nueva institución dentro
de una nueva proyección que pudiera resolver el problema de prevenir una
conflagración exterminadora.
Es indudable que lo anterior constituye solamente un inicio en el camino
• ALI&gt;RED VERDROSs,

pág. 406.

762

d: la paz y de la salvación del hombre, puesto que la proyección de institu.
c1ones de tal naturaleza debe dirigirse no solamente al presente, sino fundamentalmente hacia el futuro, en la tarea de la Organización Internacional
de la Paz, que .exige la adaptación, si no la creación, de uno O varios organis.
mos que coordinadamente n:spondan a la urgente necesidad que de paz tiene
el hombre de nuestro tiempo.

b). Cabe mencionar a los demás órganos de las Naciones Unidas que, en
la tarea general en favor de la paz, cubren diversas e importantes áreas en
el ~po intern~cional. De, n~ menor im~rtancia, resulta la obra de la Iglesia
Catolica, a traves de las multiples exhortaciones del Romano Pontífice en favor
de la paz.
En otro aspecto, tenemos la vigencia de tratados internacionales también
en favor de la paz, que como el de Tlatelolco, se aplican fundamentalmente
a 1a prevención y proocripción de la fuerza nuclear para ser empleada con
fines ~licos y, ~r último, la meritoria Jabor de organizaciones privadas que
por diversos medios llevan a cabo importantes labores en favor de la paz.
En la enumeración de los organismos e instituciones, así como de los instrumen tos internacionales que hemos señalado, es posible concluir que desafortunadamente resultan al presente insuficientes para contener lo que aún
podemos llamar guerra; pero ciertamente son incapaces de detener una conflagración termonuclear. No es cuestión de pesimismo o de optimismo. sino de
7ealismo.

LA

ORGANIZACIÓN GENERAL DE LA PAZ

En el concepto tentativo que expusimos en nuestra teoría acerca de la
6
paz dijimos: "Entendemos la paz como la apertura y disposición del hombre, como resultado de una educaci6rt universal dirigida a tal fin, para el
establecimiento de un nuevo orden moral, filosófico, social y jurídico perma.
nente; de lo individual a lo colectivo y de lo nacional a lo internacional en
el que, por principio, se requieren por todos los medios -inclusiue el empleo
de la acción cívica de los pueblos de cada Estado- para la proscripción definitiva de la fuerza nuclear y de cualquier otra en los conflictos internacionales,
Para que su obrar permita la convivencia humana natural y justa en la libertad. El hombre debe ser educado en y para la paz."
Del concepto anterior, vamos a referirnos concretamente a lo que se refiere

Derecho Internacional Público, Editorial Aguilar, Madrid, 1957,
• At.11ERT0 GARCÍA

G6iu~z, La Universidad Internacional de la PQ.t, pág. 102.

763

�a "recurrir por todos los medios, inclusive rl nnplro de la acció11 ckica de los
pueblos Je cada Estado".
Respecto del contenido de est.'l parte del concepto sobre la paz, no debe
ohidarse que la acción dvic-a es una / urrza también y de que aunque es
hábilmente manejada en el terreno político, puede y drbe canalii.an.e para la
paz, que es un valor superior a los contenidos en cualquier política nacional.
ya que constituye básic.amrnte el bien común internacional, sobre todo en
nuestro tiempo.
Es precisamente sobre este punto, el relativo a la acción chica de los pueblos de los F..stados del mundo, &lt;¡ue hemos querido di1 igir nuestro presente
estudio dentro del esquema general de la Organización Internacional de la

Paz.
Así, la acción dvirn,

a nuc~tro juido---, pul'de tt·ncr do. direr1 ione~:

a) la política y b) la acció11 poJ1ular.
Vemos, en el primer C'a)-0, qm• es f m1dament."llmentc en el campo de l.l
política en donde la acción cívica de los pueblos se verifica. Aunque pueden
ser empleadas varias vfas por la acción cívica, es más comcnientc la del
camino legal, como así lo instituyl'n los ordenamientos comtimcionalt:s, con
objeto de que a los Jefes de Estado Ir$ sean restrinf,ridos ·o derogados los poderes
o facultades con que tales ordenamientos les permiten manejar los delir..,d0$ asuntos de la guerra: desde Juego, las refonnas legislativas que correspondan en todo el proceso, implicando, desde la toma d&lt;' decisionl's cmcrg1:ntcs,
hasta la declaración formal de la propia guerra, la que al tiempo pre~nte
reviste otros medios.
Respecto clt! lo anterior, hay ya signos positivos, ya que tomando en cuenta
la gra\'edad que hemos enfataado, e.e; lógico suponer que los pueblos del
mundo se encuentran hondamente preocupados. Por lo menos, es el inicio de
lo que puede: llegar a ser un alto en las dcd~iones que se tomen wbre la
guerra.
Teniendo en cuenta la dinámica de los acontecimiento~ hajo la creciente
presión, tanto de la ciencia como de la tecnología tcnnonuclear bélica, se
observa que marcha a una \'elocidad muy superior a la prevista t·n los ordenamientos constiturionales que otorgan u 10!&gt; mandatarios del mundo poden!.'i
para manejar las cuestiones de la guerra. Cicrtament~, lo que cambia e~ la
forma procesal, pero aún en los Estados que han consagrado su vi,ir polítko
en la dt&gt;mocmcia, pueden en un momento determinado, lanzar toda la fuerza
de que son rapaces y provocar el holocausto nuclear.
Cabe tomar en cuenta que los ordenamientos constitucionales de todos los
países dt·I mundo, con las posibles excepciont:.s. cieuamcnte fueron hecho~ con
la mentalidad y técnica jurídica del pasado, de un pasado lejano,
que el

ra

i64

legis~dor . de, ayer no pi:=vió -ni podía hacerlo-, la presencia del poder
nuclear, ru de sus extc'nrunadoras consecuencias y a\.'anres en nut-stra contem.
porancidad. Lo jurídico acerca de la l!llt•rra era distinto a grado tal q
• 1 .
1
.
'
' ue
me us1,·c. e pmp10 Derecho Internarional ~e di"idió rn dos da~s: Dert.-cho
lnten1a&lt;.1onal de la Guerra y Derecho Internacional de ta p 37~
Respecto a la ncces_idad de _revisar, para modificar, el otorgamiento de pode';~ a los mandatarios, cmp1c-a ya a ocupar la atención de pcn5adores )'
pol~llcos en los Estados Unidos, país que ha ad\'ertido lo que signific.a el
peb~o ,_norta_l, no solamente para él, sino para toda la humanidad. las dcdsiones prcs1denc1ales sobre la guerra.
Reci&lt;·11temc11te, ap.,n.&gt;eió un libro: "La Presidencia Imperial"' 1 del conocido
abogad~ e historiador norteamericano, Arthur M. SchlesingPr Jr., el que en su
obra 5enala que: "Los Estados UnidO'&gt; pad&lt;&gt;ccn de un mal doloroso en su cuerpo político''. Habla también de ''siniestras invocac·ioncs a la seguridad nacional'', Y en general, se refiere a que "se ha llegado a la ronclusión de que
s.olamt·ntc el Jefe del Ejecutivo. dotado de una singular habilidad ,. con una
~nonne _capacidad de libre y ca.mbiahlc decisión, podría manejar' las crisis
111temar1onalt.'S".

Los Podc_rl.'S Lt..-gales del Presidente, el autor los vé. como que son continuamente mod1fica~os ~e 1~ conrepci~n de John 1.ocke - nunca explícitamente
hcdaos ¡~or la Con,t1tuc1ón; pero SJcrnpre prcsenu· ,·11 .-I pcn~miento de los
Padres l•uncia dores ( romo así se k-s denomina rn Nortt~mfric.-i a los erra.
dores de· e&lt;;c país)-, en cJ sentido de c¡ue un lída democrático en una
g:1mina emergencia, tiene la prenogativa de actuar de acuerdo con su discrl'r.1ón para el bien pí1blit-o. pro,cyendo u .1¡,robarión en d pueblo y subsccuentc•mcnte c_n ~ Jegislac16~.. Por í1ltim,,. S. l1!esingcr conviene en el arquetipo
dt&gt; pre\rnpc1011 dcmoc,~1t1ra expresado por el Presidente Woodrow Wilson
quic~, 1•11 1884, dijo: "La h11. es L-. única cosa que puede purificar nuestr.:
atmosícra polítka ... luz que pen11itirá ponrr a la vist:i. IOli recintos íntimos
del Gobierno•·.
~~r su parte, también el senador norteamericano, Jacob ja,its, en su libro:

Qww hac_e. la Gurrra 8 ha csrrito: "Entn: las muchas lecciones r¡ue deben
ser a~rend1das d&lt;&gt; la tragedia de Vietnam, ninguna es más compulsiva que la
nt•c1•.~1Cla&lt;l de un debate nortcameric•;mo accrra ele rómo controlar el podl'r del
Presidente para hacer la guerra. El Jefe del Ejecuti,·o debe S('r libre para
re:.pondcr instantáneamente de su artuación, dt.&gt; arundo ron las circunstancias
M. ScnL.Esl.SGER, 1A Prtsidttma [mpttial, Re\is1a Tirnt, Jl:o\icmbre
46, 1973, pág. 52.
• Senador JacoL Javits.-Quiln l:au la guura Comentario en la Sección I.ibros

'&gt; ' ARTIIVa

TIME, 12 de ooviembre 1973.

.

i65

�del ataque. Pero en más equívocas circunstancias, lo nacional pudiera quedar
lejos de una mejor salvaguarda, si e1 Congreso reafirma su autoridad constitucional como la sola rama facultada para "declarar la guerra". Si ésto pudiera
llegar a operar prácticamente, un creciente número de tratadistas sobre política
y los políticos mismos~ argumentan ahora que el Congreso pudiera encontrar
también una forma para prevenir a los Presidentes de cómo conducir guerras
no declaradas.
El senador republicano por el Estado de Nueva York, Jacob Javits, tiene
una razón especial para examinar el problema. Se opuso a la política de los
Estados Unidos en Vietnam. Más aún, como otros congresistas, se sintió compelido a votar en favor de los gastos militares, en tanto que los combatientes
de los Estados Unidos estuvieran "allá" por orden presidencial. "Esta miserable
guerra nos ha dado una pausa", dice el autor. "Los resultados que ésto produjo
acerca de la forma en que conducimos nuestros negocios nacionales, me ha
llevado a ]as páginas de la historia en las cuales encontré extrañas analogías
que parecen 1os temas del presente".
El autor hace notar en su libro una firme erosión en la fuerza del poder
congresional a través de la historia de los Estados Unidos, a partir de 1793,
hasta la guerra de Vietnam. Por último, Javits ha constnúdo un caso sólidamente histórico, aunque las guerras son muy importantes para ser dejadas
solamente en las manos del Comandante en Jefe..
Es lógico pensar que el mecanismo constitucional pueda funcionar de acuerdo
con las circunstancias o bien con los propósitos de las políticas ~eguidas por los
dirigentes de los Estados, salvo el caso de los dictadores, investidos de facultades
plenas1 a quienes les resultaba fácil tomar decisiones que arrastrarían a sus pueblos a la ignominia de la guerra. Tal fue el caso de Hitler o de Mussoliru.
Entonces, respecto del procedimiento jurídico político del presente, encontramos que lógicamente opera; pero el hecho de declarar una guerra, necesariamente requiere un procedimiento especial, tomando en cuenta la gravedad
trascendental que significa en nuestro tiempo la adopción de una medida de
tal naturaleza.

LA ACCIÓN POPULAR

Queda, por último, la acción cívica como acción popular, para establecerla
como la acción directa del pueblo.
Este aspecto, a primera vista, pudiera presentar algunos inconvenientes y para
algunos una posible invitación a la anarquía o germen de turbulencias.
Cuando se invoca la acción popular, se está llegando al último extremo de

766

una realidad social en que los pueblos del mundo deben levantarse, para que
dentro d_e lo~ cauces legales del orden, se logre la desaparición de los poderes
o la d~stítuc1ón de los mandatarios. La denominación no importa. El hombre,
angustiado, amenazado y sín protección para su vida y la de los suyos, legítimamente puede lanzarse a arrojar del poder a quien compromete !a vida de ese
hombre y de ese pueblo, en una desesperada legítima defensa, con objeto de
que los Estados del mundo puedan decidir razonable y pacíficamente sus conflictos sin llegar a1 exterminio para resolverlos.
Pensamos que, dadas las circunstancias reiteradamente señaJadas de grave
tensión _Y amenaza por las que atraviesa la humanidad de nuestro tiempo, es
necesano establecer que el derecho a la vida, además de su naturaleza como
valor primario, ha pasado a primer plano dentro de la jerarquía jurídica axiológica ~ternacional de nuestro tiempo, si partimos de la amenaza y el peligro
que e,aste contra tal derecho y contra el cual ningún poder de la tierra tiene
facultad para destruirlo.
El prócer José Martí escribió con caracteres luminosos: "Los derechos no se
mendigan, se reclaman y se exigen. Y si es necesario, se arrancan."
En tratándose de la vida misma del hombre, es obvio que es impostergable
frente a otros valores, como llevamos dicho, en cuya escala sólo queda como
superior el de la paz, considerando que es en la paz en donde se produce la
propia vida humana.

El maestro mexicano, Manuel Herrera y Lasso, dijo también en cierta ocasión que: "El atentado tiene un límite cuando de él se pasa, el hombre que se
respeta a sí mismo y sabe que la vida, sin las razones para vivirla, no es estimable, tiene que poner un hasta aquí, aunque no sea sino para salvaguardia
de la propia dignidad que no se compadece con la merma de los derechos
fundamentales. Quien ante tal extremo no protesta, merece que se Je tenga
por desprovisto de cualidades viriles y por indigno de vivir en una sociedad
humana". 9
En nuestra circunstancia, reviste el atentado su forma más grave y artera,
tomando en cuenta que si 1a vida de un solo hombre es preciosa, resulta
inimaginable un atentado en contra de Ja vida de la especie humana. Es entonces cuando se justifica el que los pueblos del mundo, unidos, derriben a sus
ciegos e irresponsables conductores, que por torpeza o por mala fé y siguiendo
siniestros designios, pueden arrojar a la humanidad dentro de la hoguera
nuclear.

• '.MANUEL HERRERA Y

LAsso, Estudios de Derecho Constitucional, Editorial Polis,

México, 1940.

767

�cm~CIA, CONCIENCL\ y JUICIO
DR. P, RuBÍ:N Dr.LOADO M.
Doctor en Derecho
Uoh,enidad Gregoriana de Roma

EN LA PROnun1ÁTICA jurídica y ética no es raro encontrarse con un matiz
de hipocresía, que unos lrat.'ln de disimular y otros han manifestado abiertamente. Los primeros son censurados por no atreverse a confesar abiertamente
la desproporción del verdadero inteñ-s de los individuos con los resultados de la
acli\idad ética }' jurídica; los otros aparecen como francamente en desacuerdo
y buscan en otras disciplinas y dencias el c.1mino que conduzca aJas soluciones
que verdaderamente satisfagan los intereses de la justicia y de la moral. Tal
situación se encuentra 110 sólo a este nivel más familiar, sino que grandes
pensadores filósofos o teólogos, \"en con desagrado por lo menos en sus sistemas
la dependencia del homhre del Derecho y &lt;le la Etira.1 Esta tcn&lt;lcnda de los
tres últimos ~iglos, aunque con distintas manifestaciones, sigue operante en
nuestros días y parece que estamos asistiendo al nacimiento de un Derecho
y de una Etica al re-..·és, dando el ,-alor de tales a actitudrs y pensamientos
antiguamente pertenecientes al no-Derecho y a la no-Etica.:: Cuáles son las
características ele l'Sla nowdad no es fáciJ todavía sistematizarlas intcgraJmcntc.
Bástenos con obscr.-ar el cambio en cuestiones tan importantes como la vida
• Así 'Machiavelo, lle~!, Nietz.cht. Marx, Freud, etc., quienes c-.ada uno a su modo
critic-.a y dC$tmye la Etica y el Derecho de su tiempo, haciendo patent~ el etemo
problema de la moro! y de b ciencia. "l.'id~ limite d'une morale rationclle, au lieu
d'ctre UM garantie d'&lt;-ífic:1ci1é, rüque d&lt;'i íotunir un nlibi pour des reíus d'rngagement:
les wu attendront \"ninement des régles infaillibb; d'nutres cou\nront d 'une rationalit~
prétcnduc l'incrrtitude de lcur choi1t". Marce! OF-SCHOUX Jacques GAGEY et Pierre
BIGLER, LA CO!'JSCIE.'-:CE, Prcsses Univerntaires de francc, 108, Boulcvnrd SaintGermain, P;uis, 1964, p. 4.
• fü1e n1&gt;-Dcn·cho ; l'sta nn-Etic,1 titne cl srntido que le da Nietzsd1e, ''Ln thcologic a
étouffé Dicu et la mornlité n étmnglé la moralc", en la obra citada anterlormmte,
[,a Conscirnc,, p. 143.

769

�y la muerte; la verdad y la mentira; el matrimonio y la sociedad.ª No creernos
en posiciones contradictorias ni contrarias, sino más bien en lo estable y per-

. no " med"10"
durable; por lo cual es urgente para nosotros encontrar e1 cammo
o "intermedio", sin objetivo, que nos permita el contacto con la realidad
correspondiente al hombre en este planeta, a pesar del temor a caer en la
vaciedad y en lo pasado de época. Por otra parte, la convicción de que el
mundo en {tltimo término depende de lo duradero y perdurable, de lo que
queda y sigue abriéndose paso, nos obliga a ser fieles a nuestro propósito.
Sin querer hacer una teoría sistemática, selecciono tres palabras, para mí
claves en nuestro tiempo: la CIENCIA, la CONCIENCIA y el JUICIO. No
me detendré en todos los aspectos presentados por la problemática de estas
palabras; quiero limitarme a examinar la psicofilología de ellas, convencido
de que con ello se abren senderos fecundos de reflexión, elaboración y decisión, de utilidad y de provecho para la responsabilidad ante las instancias de
nuestro tiempo. puestas por el hombre que vivimos.
Con este método logramos no s6lo conocer mejor las palabras y lo que significan, sino que maravillosamente vamos encontrando la coincidencia, desconcertante a veces, de lo antes tenido como contrario y contradictorio. El conocimiento psicofilológico de una palabra o de varias palabras, no sólo nos
indica su significado exacto, sino que nos hace penetrar en el misterio del
entendimiento humano, que al encontrarse con la verdad, ''el hacerse de las
cosas'', llega a un mundo lleno de luz y de vida humanas. El entendimiento se
hace a sí mismo ante "el hacerse de las cosas"; o más claramente, la naturaleza
del entendimiento humano, es "hacerse a sí mismo ante el hacerse de las cosas".
Esto intentamos al examinar la!i palabras CIENCIA, CONCIENCIA y JUICIO: buscar no sólo el fenómeno fonético o gramatical, sino el "hacerse
mismo" del objeto descrito, para con ello llegar a la verdad de su -contenido.
Tarea modesta, es cierto; sin embargo básica y fecunda, ya que una vez logrado
su propósito, podremos multiplicar, permítase la expresión, mágicamente, la
misma operación, conscientes de ello y por tanto útilmente.

CIENCIA:
La palabra CIENCIA. de todos es sabido, viene de otra palabra latina
SCIENTIA. Esta a su vez está compuesta de un elemento ENTIA Y de
otro SCI. El elemento ENTIA es un semantema final que en Jas lenguas
indoeuropeas tiene una raíz '- nt que se usa para significar una acción activa
• Una síntesis de este problema en cuanto a 1a vida y a la muerte se refiere lo
tenemos en el arúculo del Dr. Humberto Piñera Ll. de la Universidad de Madrid en
HUMANITAS, Universidad Aut6noma de Nuevo Le6n, 1973, PP. 130 Y ss.

770

o pasiva.• Con la edición de la terminación IA se convierte, determinándose
de este modo, en un abstracto equivalente a "la acción de" o más claramente
a "una serie de actos de". El semantema tiene una significación independiente,
de tal modo que puede añadirse, tanto en griego como en latín, y en otras
lenguas indoeuropeas, como el español, o cualquier raíz sin cambiar esencialmente su significado.
Examinemos la raíz SCI correspondiente al español CI-. Procede del verbo
latino SCIO y se encuentra en los adjetivqs verbales SCIENS y SCITUS, participios activo y pasivo respectivamente del mismo verbo y de aparente igual
significación; SCIENS significa "el gue sabe"; "SCITUS" en cambio "el
sabido" o "el enterado de". "Saber'' y "ser sabido" parecen identificarse debMo
a la significación refleja que tiene el verbo "saber", como otros verbos también,
así el verbo "beber", ya que podemos decir "el que bebe" o "bebido" y aunque la diferencia e:-i:acta es el denotar la acci6n como efectuándose ·'SCIENS"
o ya efectuada "SCITUS", se dio a ambos participios significación activa.
SCIO por tanto tiene una significación profunda reflexiva: el sujeto actúa y
recibe el efecto de su acción; sin embargo culturalmente ]as cosas están más
determinadas en el caso del verbo SCIO.
Lo más importante de la palabra es la raíz 'SCI, de la cual vamos a en.
contrar el significado por una parte y por otra determinar lo más exactamente
posible "el hacerse" concreto al cual ese significado se refiere, de lo cual
podremos deducir una idea clara de lo que es CIENCIA.
La raíz latina SCI significa saber, conocer, estar enterado de; pero saber ¿&lt;'Ómo? Veamos cómo. La raíz griega correspondiente ef1 SJA (
),
que se encuentra en el verbo SJAZO (uxatw) y SJOO (uxw) y en el aoristo
SJASAI (axauax) , que es la forma más usada en el griego, de la cual todo
el sistema de palabras y significaciones en griego se deriva claramente.
Como un significado original, en griego, de todo este sistema SJASAI
(uxaua") tenemos "hacer una hendidura", "hender", de ahí "abrir" y "'soltar''; la palabra habría sido usada sobre todo en el lenguaje técnico ca.
racterístico de la profesi6n médica quirúrgica; esta significación fundamental
la encontramos en la expresión técnica FLEBA SJASAI (&lt;pUpa uxáuax),
es decir "abrir las venas"; "hacer una sangría". No obstante una equivalencia
segura de la palabra griega con otra no griega no ha sido encontrada, por lo
cual es posible que el aoristo SJASAI sea una creación original del griego.11
No obstante, se suele comparar, entre otros, con el sánscrito CHYATI, que
• A. MEJLLET et J. VENDRYES, Traité de Grammaire Comparée des Langues Classiques, París, 1953, p. 336,
• HJALMAR FRisK, Griechisches Ethymologisches Worterbuch, Heidelberg, 1970, Karl
Winter, Universitats Verlag, s.v. SJASAI.

771

�significa "hender", "herir" y se dice sobre todo de la piel. Hipotéticamente se
suele también hacer derivar de ahí el \'Crbo latino SCIO 11 : otros en cambio
lo aseguran s:implmncntc, diciendo 1¡ue el verbo SCIO latino se reduce al sánscrito CHYATI: "él corta; separa cortando".'
¿A qué se refiere exactamente relacionar la significación de "{-1 corta separando" con el verbo "saber"? El probable neologismo griego nos hace pensar
en un ambiente cultural muy determinado psicoculturalmente, como es el
lenguaje térnico de la medicina quin'argica, en el cual "saber" equivalía a
la acción de hacer una incisión en las venas, una sangría y más generalmente,
en el lenguaje corriente, a la acción de cortar la piel cn general; qui1.á el
neologismo se hizo para expresar tambi{-n la práctica mí-dka probablemente
8
más antigua (2980 a. C.), la de asistir a la mujer para dar a h11_
Tí'niendo en n1enta la importancia para la vida humana de hac&lt;&gt;r una
incisión en las \'enas. o también la de asistir en el parto a la mujer, se explica
la ronsagrar.i6n, por a!'&gt;Í decir, dr la palabra "saber", ron lo cu:il por una
parte se le dio , it&gt;rto sentido mágico y por otra se asoció c.onstantemcnte
ron el he.dio d1• "estar enterado"; de "haberi;r dado cuenta de algo por haberlo visto con los propios ojos". "Saber" por tanto significa en este oonte.xto
''comicrr algo importante" por hal)("rlo "visto". De hecho, el vt•rho "saber''
es traducido al griego por OIDA (O,da) que significa ver; y el sánscrito
CIT, que según algunos significa igualmí'nle ver,• ya que lo hacf'n pror&lt;&gt;cler
de una antigua forra.'\ KIT 10 que tiene ese significado.
Todo e!\tO sin t·mb.-u-go no nos lleva aím claramente al hecho o "harrr..e''
. ., en 1a t'111, " se•.,·
·
perca'bºd
I o nccesanamente
y expresado m edº1ant e la p ala bra " seto
en español, de donde podremos concluir al significado de CIENCIA. Es posible
concretar todavía má.~ los datos expuestos, ya que hasta ahora hcmt&gt;s llegado
al ambiente próximo semántico de la palabra, c:s decir, a ttn significado atribuido e.xternamente y lo que nos interesa es el ambiente intrínseco de la palabra; para ello \'Olvamos a la s.ignifir.ación de "s.'lber" como "cortar separando''
o "hender" para preguntarnos po, qué la.~ lengu:is indoeuropeas llaman a la
acción de "saber'', "cortar separando'', aclarado lo cual podrema.; cletenninar

daramentr la razón por la cual "saber" es un "cortar separando" y qué clase
o modo de cortar separando.

, 1-:n ":alidad fa palahra sánscrita CHYATI no es la última rafa del verbo
SCIO smo más bien una drscripción o c-qui\,;ik'llci.'\ semC'jantc a la existente
las palabras esp:ü10la~ "saber" y ''di~cemir''. Encontrarnos además la
raaz mdocuropea 'SECTII, que significa "apoderarse de'' 0 también "dominar
algo ,a la
fuerza". ¿Qué
relación
existe entre 'SEGI"
• "SCIO
· " O, llll'j0r,
· CS
,
•
•
•
• :i )
la rarz SF.GH el tercio medro, el la20 de unión entre los \'Crbos "cortar"
''scn.'l
o
r-rar cortand o., r "sabcr''? Creemos que sí. SABER es un separar cortando; pero no sólo sino "para cnscñon:~rse de" algo; para "apoderarse de''
dio. 'SEGJ I significa "~cnsc11orearse
d e" a1go )' por rom,1g11wntc
· ·
"cortarlo"·
SABER.&lt;: un cortar y separar para sí. No sabemos si la raíz 'SEGH se refer~
~ la acaon concreta de dominar por la fuen.a a un pueblo O a una aldea 0
srmplemcnt~ :i cortar y dividir un c:impo para hacerlo propio. En tocio ca.so
las le~guas mdocuropeas usaron ese verbo para CX'J)rcsar la acción de "s.,bt'r" •
los gr'.cgos en épocas más n·dcnt~ usaron esa raíz &lt;'onvcrtida sobre todo e~
eJ aonsto SJASAT (axaoat} para indicar la acci6n tt'cnica ele abrir las venas
en la medicina q1~i~rgi1•a para "ensciiore.1rsc del vem'no" y sanar al enÍf'nno.
Era w1 uso e~1fem1st1co dcl \'Crbo ªcortar separando''; "apoderar.;e de". "Saber"
algo, no es s1mplcmcntc conocerlo, sino "ronocr.rlo por propia cxperirncia, 0
sea, cortándolo _Y ~~ar.ín~olo para apoderarse de ello y poseerlo". Esto es muy
claro en la cknvanon latma d1• la raíz 'SEGII; el gri&lt;'go dcsarro116 el verbo
OIDA (Owa}; d sánscrito VEDA (sabio). No tcncmos por ahora datos
p~ra afirmar!~; ~C'ro no cm·rnos difícil poder lograr la rrducci6n de rstas
diferentes den\'3Clones
a la misma raíz indoeuropea 'SEGH• Esto sm· embargo,
.
~ secundano ya que nos r&lt;&gt;krimo~ ronnctanwnte a la palabra CIENCIA
por consiguiente a la deri\'ación latin:i y romance, que se usa también en
,nglés. En alemán se desarrolla má., bien la derivación griega OIDA.11

t·~m:

0

t

En la ~n~epción dr Aristóteles del entendimiento humano se distinguen
dos entcndmncntos: el agentr. y el pariente. El primero está siempre' en arto
hace toda~ las cosas; es romTIKOS (:nou:r,"o.:-}; el segundo es pacien~
P,\ THETTKOS (.na811roco;) y ~· hace todas las rosas. El primt&gt;ro act(1a
'" Efectivamente CIT ,endría de KIT; la K "endria de SJ ya que SJl (

• lb. J.c.

' C:.-.aL D/IRLING Bucic, ,-l. Dictionar, of uluttd lndo-F.IHoPtan Lang1JagtS. A ro11tribu1ion lo the history o/ ldtar, by. Thc Univtrsity of Chicago PttSS, Clñcago, lllinoo,
1949, ~.v. SCIENCI-:. GONTER-SCHERER, Grund/rngrn drr Spracliwissenschaft, Q1ulle
ond /,ltytr, Heildcllieq;, l 9j6, p. i6.
• Al hablar de 1·sto c:on la P!ic:. A. Flores de D. me hizo 11 sugerrncia de I;\ posibilidad que el significado inclu}·era también "el cortar'' el cordón umbilical del recién
nacido y "separarlo" de la madre.
• BoPP, M. fRAr:i;o,s, Crammaire Comparl des 1,angues lntloruroptnnu, t . 1, Parl,,

1866, p. 152.

772

)

igu,il a 'Ky o 'Kh. Cfr. Meillct-Vcn&lt;lr}'l'S 0.1\ p. 19. remarque.'
es
11
Sabio y Cii:.ncia en alemán se dice WEISE y WJSSENSCHAIT rcs~cth-amcnte.

El DR. GJ\RCI,\ B.\CA en su intrre.s:mtc :irrirulo "Svbre el sentido de 'conciencia'
l'n la '~lcstina/ HUMANIT,\S, Unhwsidad Aut6noma de NuC\-o l..cón, 1973, p. 110,
reduce fa hosulrdad de las cosas", qur estaría representada por Ll raíz indoeuropea
'S~&lt;1H: "dominar'' a la c-oncepd6n estoico-romana de CONCIENCIA. Sin embargo,
psioofilol6gicamcntc ~blando es mi.5 seguro extender tambifo esa signiíicaci6n a b
palabra griega OIDA y comiguicntcmentt• SINOIDA (O'ivo,6a).

773

�hac-icndo especies .inteli_gib1es, mediante las cuales el entendimiento pasivo es
impresionado para entender y conocer. El entendimiento agente es como el sol
que ilumina todas las cosas para que puedan ser vistas. Al concebirse el entendimiento agente como activo, siempre actuando. como eterno e inmutable,
mmortal y tenido por Aristóteles como separado del alma y del cuerpo, aunque no todas interpreten a Aristóteles en este sentido.12 La concepción de Aristóteles en todo caso, aun no siendo cierta ni clara, nos ayuda a determinar
el sentido de "saber". "Saber algo" equivale a "cortar separando para apoderarse de" e.'le algo por parte del entendimiento pasivo, llamado así no porque
nunca esté en acto, sino porque es el que pasa de la potencia ( de1 poder
entender) al acto (al entender). El entendimiento agente es la misma intdigibil.idad de las cosas, sean naturales, sean artificiales; pero inteligibles-, no contradictorias consigo mismas, coincidentes con su propia definición; tales que no
contienen ninguna contradicción interna entre sus elementos constituyentes.
Pongamos un ejemplo: "pacta sunt servanda", los contratos deben ser guardados; si decimos: lo no pactado debe ser guardado, o al contrario, lo pactado
no debe ser guardado, nos resulta ininteligible e imposible no sólo la proposición
en sí misma, sino la existencia misma de una realidad social semejante, ya
que sus elementos ihtrínsecos resultan contradictorios el uno con el otro. Los
seres inteligibles, son al mismo tiempo verdaderos, buenos y bellos; bajo el
aspeclo del ser. El entendimiento pasivo es impresionado por estos seres, por
su inteligibilidad, llamada especie inteligible, con la cual entiende; describiéndolo con términos concretos: "corta el objeto, separando su inteligibilidad de su
realidad en la cual se encuentra para apoderarse de él". Zenón compara,
al decir de Cicerón, la ciencia con la mano izquierda cubriendo el puño cerrado
de la derecha.
Los griegos al hablar de "saber" dicen "ver"; prescindiendo de que ese
"ver" tenga el mismo contenido psicofilológico que «saber"; no toda visión es
"ciencia" sino aquella que "separa lo inteligible del objeto, cortándolo para
poseerlo". Con ('.$ta actividad nada es comparable sino la misma sabiduría,
como dice Cicerón,13 ya que versa sobre lo inteligible del objeto, sobre sus
causas internas, llegando al mismo hacerse del objeto; al cómo está hecho, a
su verdad y cohesión interna dinámica de sus elementos. La CIENCIA es
por tanto una serie de conocimientos o de "actos de saber". Tal es e1 conocimiento verdaderamente científico, fecundo y útil, hábil para el hombre; me~
&lt;liante él no sólo se puede usar adecuadamente de los seres, de su bondad
y de su belleza, y al saber cómo están hechos, puede crear seres nuevos, en lo
ú Fr. GUILLERMO FRAILE O. P., Historia de la FilosofÍti, I Grecia Y R oma por Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1956, p. 475 y ss.
u FRAILE, o.e., p. 583.

774

cual participa del poder creador del entendimiento divino, del entendimiento
POIETIKOS, creador de todas las cosas; pero sobre todo el hombre al ponerse
en contacto con "el hace1-se de las cosas", "se hace" a sí mismo.
No nos proponemos ahora discutir la relación existente entre la SCIENTIA
de los romanos; el NOUS de los griegos, la CHIT hindú, con la fe, la creen.
cia, la PISTISI (nt&lt;1n;) traducida, como nota GARCIA BACA, CONCIENCIA del Nuevo Testamento. Problema de gran trascendencia desde este punto
de vista psicocultural o psicofilológico.w
La CIENCIA es el grado de co~ocimiento más alto y sólo puede adquirirse
mediante una seria disciplina, so pena de quedarse en dividir "las cosas", sin
separar de ellas su inteligibilidad, para apoderarse de ellas y poseerlas. Efectivamente, la CIENCIA está a disposición de todos; consiste en "conquistar'';
pero no es una conquista única y exclusiva, ya que Ja inteligibilidad de los
objetos es eterna e inmutable y consiguientemente se está participando a todos
los que la buscan. Antes de separar lo inteligible del objeto del objeto mismo, los hombres buscan apoderarse del objeto mismo, creando de este modo, un
problema jurídico natural, ya que todos tienden a apoderarse de un objeto
bueno, una vez conocido, naturalmente, es decir necesariamente; por esta razón
en todos los conjuntos de leyes de las naciones, desde que nos consta, existe un
sector de ellas que regulan este fenómeno, cuya manifestación más típica es la
compra-venta mecliante la permuta de un objeto por otro. El fenómeno psicológico de este fenómeno puede ser descrito así: si un individuo junto con
otro u otros "sabe" el mismo objet-0, algo nuevo se origina en ellos, con Jo
cual se sienten ligados, dependientes unos de otros, comprometidos: de la
mera CIENCIA se origina la CONCIENCIA. Esto es verdad, sea que se trate
de un objeto material, de una ley física e incluso del ser absoluto.
Psicofilo)ógicamente la palabra CONCIENCIA, está compuesta de CON
y de CIENCIA. hablando en términos generales podemos decir que f.i1ol6gícamente, siendo el primer elemento un tema verbal, CON, el sentido de]
compuesto es regresivo, es decir, el segundo elemento pasa al primer lugar, de
este modo CONCIENCIA tiene el sentido de CIENCIA CON.
El elemento CIENCIA lo tenemos ya determinado como «¡a serie de actos
de cortar Jo inteligible de un objeto, separándolo del resto del mismo objeto
(su materialidad) para poseerlo".
El segundo elemento es CON. Su sentido es claro en español; y se concreta
" Dr. Juan David García Baca, Le., p. 111; en cuanto al problema de la CIENCIA,
la RAZON y la FE ha becho una brillante exposición a prop6sito de Galileo el Dr.
JOAQUIM DE MONTEZUMA DE CARVALHO, Sociedad de Estudios de Mozambique (Africa Portuguesa) en HUMANITAS, Universidad Autónoma de Nuevo
León, 1973, pp. 184-217.

775

�. fil I , El pañol CON viene directamente
más todavía conociendo su ps1co l o ogia.
es
M
. ·gnili'ca "seguir
d de una raíz 'Ko , que s1
del latín CUM, queª su vez proce e ,
di -='ica en el griego KATA Y
.
. , d ,, "' tat'Se a" Esta raiz se ve1""
la direcc1on e , JUD
·
.
d
.b el sentido de este elemento
,
. SAM En gnego se escn e
SYN; en el sanscnto
·
( ,
, ) . "sur&lt;&gt;'iendo la dirección de
., KATA ROUN uai-a eov'I' .
o·
"
con la expresmn
ANA ROUN ( a-va eov") : contra la
las aguas del rio" y se con~~t;t a tid de CON la realidad o hacerse que
sen o .
l m~ntos a uno sólo siguiendo
dirección de las aguas del no .
''1
.6 de J. untarse uno o vanos e e
'
expresa es a aco ~
,
f
'SEM se usa para formar palabras
su dirección". La misma raiz en su
·ego OMO (~µo)· el latín
d "hacerse uno asi e1 gn
'
1 ·d
que tienen a 1 ea e
.
. filoló • de CONCIENCIA, es
00
UNUM. De este modo el equivalente ps1co
gi 1 . teligi'ble del objeto
"una serie de actos de cortar o m
CON O
CIENCIA
sea
.
d , d se de él (ello) para poseerlo,
separándolo del resto del nusmo . ap~ e)ran o
. . do la dirección de" ( otra aencta .
SJguien d f . . ,
determinación la encontramos coofirmada por la palabra
~ta
S~i.;;; : SINEIDESIS, es decir «visión junto a", con la que se
1
~ ~~
.
.
sánscrito en cambio se llama CHIT a la CONs1gruf1ca la misma i~ea. En "CIENCIA JUNfO CON", sin contenido, es
CIENCIA y se explica_ comol
li . , del fenómeno al estado de sentir
decir, s.in objeto, reduc1endo a exp bc_ac10~ terminado is Esa misma palabra
saber con otros (hechos ~o) un o Je~o e e com~ente decimos en espa. ifi ''pensar" en su sentido absoluto, lo qu
, ,
S1gn
ca
.,
'gnifi
estar
pensando;
pero
en
rungun
ñol "No pensar en nada , lo que s1
ca
. "
d . "
darse pensando o pensativo .
objeto c.oncreto, es ec1r que
d d
ºto este fenómeno
Con gran elegancia y gozo nuestro hemos encon~ o desctan alma pecadora"
las alab
"Que as1 goce es
por García Baca al comentar
P . ras
d
· ar el sentido de CONde la Celestina de Fernando de Ro1as para etemun

~!"°1ª,

~ ·l 1e
CIENCIA en esa obra espano ª·

.
" ún" y
rioNCIENCIA tiene en cuanto a CON el mismo ongen ~u: com
,
'-'
d . d 11 Cómo se ongina lo comun
"socio" y consiguientemente todos sus ~nva os.
d 1 estudio de la palabra
y lo social mismo, creemos que aparecera claramente e
JUICIO.u
.
NlKHILANANDA SWANI The Upiinishad, by. Vol. I, Harper
u Cfr. por eJem~lo:
is0-178.
1 D Garcfa Baca se refiere
iind Brothers Publishers, Nueva York, 1949, pp.
u D
JuAN DAVID GARCÍA BACA, l.c. : el gozo a que e
r.
,
. • .pura. , en la cual se encuentra uno a s1
R.
se identifica
con el CHIT, con 1a conciencia
b·
·
como expenencia
mismo; pero no como o ¡eto, s~? d I raíz 'KOM y de Yo. Cfr. Meillet Vendryes,
~• El adjetivo KOINOS se ongma e ª
o.e., p. 44.
has d fi . .
. traemos a cuento la del Diccionario
u De CONCIENCIA se dan mue
e lillciones,
· Ed Gustavo Gil 1942 ·
Etimol6gico de la Lengua Estañ~la ~~ Cázares y ~ánchez, !:~~ion~ actuales o pasad~
Barcelona. Tomo I, s.v. conc1enCia: Es la suma e repres

716

Lo que hemos encontrado sobre la CONCIENCIA no lo hemos obtenido
a base de abstracción o deductivamente, sino a base de inducción, es decir
examinando los elementos constitutivos de ella y del nexo necesario y dinámico
existente entre ellos, tal como nos lo transmiten los datos psicofilo1ógicos de la
raíz de la cual la palabra procede. No nos referimos por tanto sólo a la CONCIENCIA psicológica, puesto que se incluye su aspecto ontológico; no se
refiere a la CONCIENCIA llamada moral, puesto que no se limita a la
Etica y tampoco a las costumbres, sino en cuanto estas y aquella participan
del ser; no se refiere a la CONCIBNCIA de sí, puesto que no se limita al
sujeto como objeto de sí mismo; no se refiere a 1a fe o a la c~ncia, puesto
que es simplemente CIENCIA CON. Se refiere a todas estas CONCIENCIAS
y a la actividad humana continuamente existente en los seres humanos en la
cual existe una CIENCIA COF otra persona presente o ausente; pero posiblemente presente.
La CONCIENCIA así descrita es la base ontológica para Ja actividad social
y jurídica, sobre todo y más claramente cuando de crimen, delito, culpa, frau-

de, sanción y pena se trata. Toda sociedad, incluso la familiar&gt; es la unión
intencional de varias personas para conseguir una meta o fin determinado: el
fin es el objeto presente o por adquirir, conocido por quienes se unen, es una
CIENCIA CON.

JUICIO: Junto a la CONCIENCIA ponemos el JUICIO como la solución
de la CIENCIA y de la CONCIENCIA o como el efecto o producto humano
integral de ambas, o también como Jo que pone o vuelve a poner a la
CIENCIA y haya CONCIENCIA en contacto con la realidad planetaria y
cósmica al ser humano, siendo dirigido, armonizado y equilibrado por ella.
Veamos cómo:
La palabra española JUICIO, se deriva del latín JUDICIUM, siguiendo
en esto la suerte de la palabra correspondiente en las otras lenguas indoeuropeas
primitivas y derivadas. La palabra tiene dos elementos, siendo el primero
]UDIC y el segundo (I) UM. Este último elementos semántico no es más que
el sufijo que indica el abstracto del primer elemento y eqiúvale a "la acción
de" o a "la cualidad de".
que permite al hombre obtener una imagen de su personalidad física y moral". Esto
sería CIENCIA CON sigo. Más exacta nos parece la del SHORTER OXFORD DICTJONARY, Oxford at the Clarendon press, 3a. edición, 1944, s.v. Consciou.rness:
(Mutual knowltdge-rare) 1681. The state or faculty of being Cóunscious. Counscious
Knowing somethif18 with another; knowing something in oneself ( with oneself) ; 1664.
Knowing together with another.

777

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" !\IF.U 1.Er-VF.SPRYES, o.r, p. 372; adt•má.s V1.ADUUR l. GEORCffV, 1 ,cusAnULA
GRAl,r.A, Vol. IX, Introduzioru: al/a Storia delk I,ingue Indocuroper Roma, Edizioni

dell'.\teneo, 1966.
" A. ERNOUT, Mo,phologir /listorique du Latin, trc-isiime edition, revue et corrigée,
Par1s, Librnirie C. Klincksieck, 1953, p. 46; M. NIEDERMAN:s', Phonetiqut histo,iqtu
du 1,atin, 1,ihraiñe C. Klindsie&lt;k, Parls, 1953, p. 154.
" BucK, l.c. 2 t. 11, p. 14'.!0.

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I&gt;IX.2º
DIX se hace proceder del \erbo gri~o DEIKNIM l {Ótix,iiµi), que junto
ron DEKOMAI (ócxoµat) y con el adjcti,·o DEXIOS (ó1:tt0~} provienen
de la raíz indoeuropea 'DESK o 'DEK i en ~nc;nilo DAC que significa ofrecer;
o también DAKS, que significa mover, alcanzar. Entre todas &lt;•!las la más
antigua es la A Vt:STA DAKS y si~nifica ''ensl·ñar". Como trasfondo &lt;le todas
1.'llas SI.' !'nruentra con toda probahilidarJ la antigua ~ánscrita DIS (la más
semejante a DIX) que tiene 1•1 ~ignific.ado de "dirección" o "regibn del cielo".
Para t•ntenclcr esto dchcmos hacer rcladón a la importanria de la Astrología
l'nlrt' los pueblos más antiguos, en la cual se toman las rstrcllas y loe; astros,
principalmente rl sol y la luna, como lo~ que señalan o indican el destino de
los pu&lt;'blos y de los individuos, dchido sobre todo a que ele ellos dep&lt;'ndcn las
cosechas de los &lt;'ampos, el día )' la noche. la esrascz y la abundancia. Si
11os fijamos ,·n la significación dinámica de esta "DIRECOTON'' o ''REGION
DEL CIELO", encontramos que todas las significacion&lt;'S coinciden: ''región
del ciclo", ''direcrión", "ensrñar" ''mowr y ak:mzar". "hacer hábil y útil" (visihle). La significación de DIX hásiramrnte srría "iluminar'', d sol por ejemplo, a las personas y a las rosas, ''en~eiiar1as", "hacerlas visihles"; el&lt;' ahí la
significación de orient:ir, i11cli,·ar, dirigir para hacer algo o dejar de hacerlo.
El prim1•r clcmmto JUS :1 su vez viene clt·l indoeuropeo '}'U que significa
"reunir"; ''acrecentar" en d sentido de- producir (Cfr. el significado de lUS,
caldo, mrzcla) ; de ahí la signifir ación de "acuerdo"; "annonía" "tranquilidad''. La raíz se di\'ersificí, en sánscrito en IOUS, qua significa "salud''. es
decir "el bienestar que se ~icnte d&lt;'spu(,s de haber hecho salir algo"; por esto
mismo, significación no lej;ma de la de "acuerdo, armonía". De ahí &lt;'1 vi.':&lt;lico
1
IOUS-DA: "harrr ritualml'nte puro", ts d&lt;'rir "cil-rto, wrdadero" _:

1

i1¡
'

El primer cle11l!'nto JUDIC e~ la variación fonétita que convierte en radical
d compueqo IUDEX, que a su vez con~ta de IUS y de DEX. Para entender
la SÍ!,'llificación de ambos, t'Xaminemos primeramente el segundo, DF..X. Este
elemento es un nombre-raíz 1º que se cncurntra únicamente en la compo:,ición
JUDEX y sus deri,'aclos. ¿Cuáles el significado de este nombre? N&lt;mnalmentc
S(' dice que rs un derivado o un sinónimo dcl verbo ''decir", lo l'Ual aunque
es exacto, nada nos clic-e &lt;ld fenómeno de "&lt;lrcir" y concrctamrntc del f enómcno psirnfilológico DEX. DEX en 1calidatl es n11a &lt;·onvrn,ión analógica del

'.

J_untai~do_ los d_~s elementos qur tcnmms c.,-aminados DE..-X • IU
mos la s1gnifil'acion psicocultti1....
..,1 &lt;le " CIL&lt;;Cna
_ r ba&lt;'('r
)
·e·JCSlo
1S encontrala annonía" •• 0 , •·
l
·
~
"
'
mam
e
acuerdo a
,am )Jl n, c-nscnar la salud"• 0
¡ · ~ .. . .
.
' • tam &gt;trn, ltab1htar, hacer útil
ofrecer la salud"· ¡
' o qut&gt; no es muy d1forcnte &lt;le "hacer n't ualmente puro'.
.
,
JUICIO consiguicntemt&gt;11tc es la "accion
. , e1e ensenar
la sal d" Tocl • • .
por tanto es una ooincidcncia o identidad
"
- 7 u .
o JUICIO
mejor dr la '':;;il d .,
de ensenan ,a'' con "salud"• 0
•
• 11 &lt;on 1a rcgion del ciclo"• d ¡ "l
,,
•
Esto t·ntonces cq11i,-alía a '·li '. . 1
' e
iacer con la "dirección''.
,
:icr i ntua mente puro" a
TO
formula rdicios.'l v sigue 51·.~ncl 1
.
, ) que
US-DA or:i
'
, ·
~ .1o o, por CJCmplo
e 1
·
1
•
rlas diferC'ntcs religiones ~· más ·)
'. n os ntos &lt;e pemtencia de
.,
,
,
.&lt;aramentcrnelntoosa·
,.
confesion o penitencia I a 'el "d d
e •
,. 1 l'lll! a
en estas
I b cramcnto. l'atohco de la
mica, es decir '·la .....,.;ón del . 1 ,,
,
pa a ras se concibe como din:í,
'
"'é,"
ne O artua o hace ob" f
1
annoma; la tranquilidad El d"'"''
d 1
. Je iva y rea la salud; la
·
·
c.-.mo e o~ hombres taba - 1
ciclo, .,
por "una r~rión del cielo"·' (·ra taml11·rn
~ 1a " ensl'nan:r"
. - es
sena ado
&lt;l por el
estac1011
(
cpifaní
t)
v
dcspu.
.
:a
un
acto
e maníf
• ,
es una ~ne de co · ·
&lt;'ho espontáneo v ordinario
. ,
nocumcntos en tomo a este hr"DIX" ''la d . . .. , " , qu~ const1trna una "enscñan1.a". De rste modo 1
'
octrma y la sabiduría" e
I
e
destino, de la suerte que le espc•ra r la ~n. par~ e hombre la medida de su
¿cómo existir? r ·1,ara e ~ .· .. ;) so u':ºº a problema filosófico primero,
''D .
&lt;.'.
¡uc existir. ; es dcnr, (·ra la verdad
ecir el Derecho" cqm· \'a1r a h accr comci&lt;lir
.
"la ~ t d" · "
_
t·1wontrando ¡.. . . ·d d
.
sa u con la enscnanza"
" \Ct a
Y 1a rcrt1&lt;l b
'') ·
•
Derecho" es HACER coincidir "la ~;md'~r, ~'1 ntua~~entc puro". "Occir &lt;·1
de se extiende ,· desde donde 1
. u)
con a re!.'1011 dd rielo", de.-;dc don•
,
•
1 lUe\l'll OS rayos ele J J
f'1 .
intencionalmente dcspucs'· . 'b"d
a uz, s1camcnte primero
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,
' rtc1 J os por el homb
tra el "DECET" 1
.
re, qmen e este modo encuen•
• 0 que com,ene a su existir v
.
·
• .
tierra; ese ser ''enseñado'' '·1
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'. a su seguir existiendo en la
,
.
, naru esta o , constituye el ''DECUS" 1
.
y mas precm~ para el hombn•. i.u decoro b ·11
1
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JUICIO t'.5 una valoración (wohl) h bl 1
. .
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0 p1ocr1 Pnte de lo ra . d 1 " . ,
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por lo&lt;: dem!tS hombres adqt1·e
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·
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del cosmos. que con sus lcv=
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.. a euseñanza
o mejor. cómo sobrc·\~vir. Lui.:go viene la ,·aloraci61~. como ,1,1r e,n la tierm,
c.,presa en palabras ese hecho
1
.
. segunda, la forn1ula que
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rea ' que ruega o atribuye al
1 .
1
• go a a guien o a
a go. Esta, como es evidente t1ºe11e .
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&lt;omo &gt;ase a aquella El I1
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benéficas o nocivas de1 rosmos d
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. , ncia en a berra: de ahí la
, e esa om•11tac1011, en la crisis de la \"ida y de

779

I¡

1

\

�la muerte, de la abundancia y de la escasez. Tanto más el hombre conoce y
domina las leyes de la naturaleza, tanto más esa enseñanza se humaniza, se
hace humana y viceversa.
Este es el contenido psicofilológico de JUICIO, JUDICIUM; tales son los
fenómenos y realidades que lo constituyen. Ni DERECHO (DEXIOS; ~ci;i0 t;)
sólo; ni ENSE~ANZA (DIX) sola, sino JUICIO (JUDICIUM; JUDEX;
JUS-DIX) ; o hablando más literalmente JUS-DERECHO. En nuestras lenguas se traduce JUS dándole el significado de DERECHO; sin embargo, psicofilológicamente, una cosa es el JUS, el producto humano de uno solo o de
varios hombres, y otra cosa es el DERECHO; lo valorado por la realidad, lo
objetivo, real, cósmico; aquel es dependiente del hombre, es personal o social.
En español la palabra "juicio" por esta razón también significa una. actividad
mental recta, equilibrada, objetiva y real, verdadera, "ritualmente pura"; es
decir, correspondiente en su debida proporción y en una determinada manera
a la historia de la humanidad que "ha sabido" y "sabe" sobrevivir, a través de
los siglos y a pesar de todo y contra todo, en este planeta, la tierra. Igualmente
decimos en español que una persona es juiciosa, es decir "jw,ga" rectamente.
El JUICIO, todo JUICIO en la debida proporción, es la comprobación Y la
experiencia hecha por los siglos de la historia de la humanidad, que "ya sabe
los caminos", la DIKE, manera, modo, sabiduría, que realmente conducen,
enseñan y dirigen a la vida y alejan de la muerte.
Junto a este fenómeno primario, JUS-DIX, el hombre añade su juicio ~ropio, la manifestación de sí mismo, su palabra, su JUICIO: una senten°:1 o
axioma una simple frase que hace coincidir dos elemenlos de mil modos, iluminando el uno mediante el otro. Este es el JUICIO verbal o gramatical, la
fórmula mágica, aunque controlada por el uso, natural y evidente, en la cual se
expresa la relación del entendimiento con la realidad. Si la luz del cielo orienta
la salud (wohl en alemán; health en inglés) de los hombres y valoriza las cosas, laluz del JUICIO de la inteligencia de los hombres, orienta las mentes y las
intenciones, la actividad humana y las costumbres, las emociones y los afectos,
las actitudes y las pasiones, el ETHOS y el PATHOS del hombre, produciendo
armonía existente antes en el cosmos; con un JUICIO el hombre se tranquiliza,
se armoniza, oye la verdad, se rectifica.
"Decir el Derecho" es una meta, algo que tiene que hacerse continuamente;
la coincidencia de la "salud" con la "enseñanza" no nos es dada una vez por
todas; ni para todos para siempre; por eso hay juicios erróneos; juicios falsos;
juicios injustos; pero aun en tal caso, todo juicio, aun el erróneo e injusto, sigue
siendo un acto vital que "cura", pone en armonía y tranquiliza. Esto es evidente
si se trata de un juicio privado y personal; pero es también cierto si se trata de
un juicio forense; aunque el decoro y el esplendor en tal caso sea para la socie-

dad; es saludab!e que haya un tribunal y que ese tribunal juzgue en la sociedad.
De_ los datos ps1coculturales que hemos recogido sobre el JUICIO hemos conclwdo los elementos intrínsecos y necesarios del Jlll.• cio su física '
hace,
tai' ·
,
,
, como se
Ysu_
1S1ca, como ~;. r_ero no las proporciones entre un juicio y otro; entre
un JlllCio forense y el Jwc10 personal; entre el juicio de la humanidad en los
albores de su existencia y otros de la nuestra actual.

°:1~

La diferencia entre el JUICIO y el ETIIOS, entre el DERECHO y la ETI-

?A o la_ MORAL, por tratarse de la esencia misma de unos y otros, sí se ve

influenaada por lo que hemos dicho, es decir, con ello la diferencia entre la
ETICA Y el DERECHO no se reduce a la existente entre la parte, el DERECHO Y el
J_a E~~CA; sino que es más profunda; la ETICA no compromete con lo ob3ebvo, no hace ritualmente puro" no hace la
rdad·
1
DERECHO n
·
·
•
'
ve
, Ye
"
.
ecesan~:nte, s1 es tal, mcluye este compromiso, necesariamente
hace ntualmente puro , valora, produce esplendor y honor "hace ser visto"
Esto no ~~ la po_sibilidad a la ETICA de ser verdadera; :unque hay éti~
falsas~ e! JWClO es siempre verdadero en sí mismo, compromete lo humano con
Jo obJ~tl~o Y lo real, con el cosmos. El JUICIO es siempre pasto para el
entendimiento humano, sea verdadero o falso, falible O infalible, ético O no.
La ?I~CIA es la participación de la infinitud de lo inteligible, pasto del
entendimiento del hombre; la CONCIENCIA ES LA COMUNION en la
verdad del ser encontrado y el JUICIO es la armonía consagrada entre el
ser Y am~~· Es la r~alidad ~um~~ que se hace camino a través del tiempo y
de_l espaci~, contraria a la mmovilidad y estacionamiento estériles; es fruto y
ongen radical de la existencia humana; realidad que es vida y muerte eternas
a la que se somet~n desde los milenios hasta los individuos de una generació~
Y de la que le sigue. Hay tantas ciencias como sistemas de encontrar "el
hacers~" de las cosas; hay tantas CONCIENCIAS como grupos humanos;
pero solo el JUICIO las conforma y las ilumina a todas. Si el JUICIO de los
h~mbres falta, "la región del cielo" sigue "enseñando", haciendo patentes la
\1Ida y la muerte.

tod?,

780
781

�LA PINTURA RUPESTRE PRE Y PROTOHISTóRICA EN MÉXICO
SU EXPRESióN COMO TESTIMONIO DE UN HORIZONTE
I)E CULTURA
Por ANTONTO POMPA Y P01,tPA
del Instituto Nacional de Antropología
e Historia

Tooo AQUELLO QUE el hombre pensaba y que constituía el eje de su existencia
fue, durante los milenios anteriores a la escritura, confiado a las rocas para
dar duración y permanencia a sus pensamientos. Por eso las representaciones
rupestres son valiosos documentos del espíritu humano, de la mayor importan.
cia para el estudio de los problemas del desarroJlo del pensamiento, del origen
de todos los movimientos espirituales }' de los comienzos del conocimiento del
orden terrenal.1
Por ello, el hombre situado en la tierra sintió el deber de relacionarse con
el mundo exterior para registrarlo en su esfera espiritual y articularlo en _su
recuerdo. Las representaciones rupestres manifiestan su diálogo con el mundo
exterior, con su realidad; de allí la importancia y la significación de los símbolos y signos del hombre JJre y protohistórico para tratar de entender el
mensaje lejano y al parecer inasequible del hombre primitivo.
Bien está que ante todo y de manera sumaria hagamos el deslinde aproximado de algunos estadios de la pintura rupestre en México, en que se observan características de variable cronología, superposiciones y estilos que pueden
llevar a preconizar expresiones de la prehistoria, a la Historia propiamente
explícita; es decir, de un supuesto paleolítico nuestro, a un supuesto también
neolítico, quizás con mayor énfasis en un supuesto mesolítico, dentro del amplio
cuaternario.
Especial interés para la investigación presenta el estadio que abarca el ahora
sureste de los Estados Unidos y noroeste mexicano, particularmente Ja parte
• KUHN,

H., El arte rupestre en Europa.

783

�central de la Raja California y el oeste de Sonora, dentro del gran complejo
de la Cultura del Desierto, con sus expresion,-s cochi.se y }'lllila, guaicura y
pcricú, estadio donde se proporcionan elementos para ent&lt;'ndcr la evolución
cultural de esta región, cuya pintura mpestre sugiere pender quiás de la era
paleolítica con sus expresiones scminaturalistas de animales, como se manifiesta
en el Palmarito ubicado en la Si,·rra de San Francisro, con la magnífica reprcsentaci6n de un ciervo; o rn la cueva de San Borjita próxima a Mulegé, con
esc,enas ele hombres traspas.,dos por lan7.a5, así como representaciones de animales; o en ]a gruta de San Juan próxima al río San Pedro, o en la cañada
dr San Matillita donde se adv:iertl'n superposiciones.
En la región sonorense debe ser mencionada la gruta amplia y espectacular
denominada La Pintada, t·ntre Hermosillo y Guaymas, con pintura rupestre
antigua y superposiciones de épocas post.eriorcs. Más al sur, en el ámbito
sinaloense, que en otra ocasión hemos estudiado. son múltiples los lugarc-s que
dan testimonio de la presencia dd hombre primitivo: Ahome, El fuerte, Mocorito. Culiarán, Co-&lt;alá, Elota, Concordia y otros sitios más exponen testimonios ironomásticos en la representación de sus figuras; a veces ideográficas,
representativos de ideas u objetos por símbolos o jrroglíficos que &lt;;ugícren la
presencia de c:uadorcs-recolectores en una protohistoria de la región.
Otras estadones del art&lt;• rupestre hemos encontrado en los territorios de
Nuevo León, en Coahuila. donde recientemente se han descubierto .mauifesta.
dones por demás importantes de manos negatiuas; en San Luis Potosí, en Michoacán, en el cerro del Opeño, con superposiciones de diversas épocas, en
Guanajuato, en la Sierra dd Cubo, con pinturas que suponen la diáspora humana provocada por erupción de la zona volcánica denominada Las siete luminaria~; en Mitla, de Oaxar.a; en el estado de Guerrero, en el lugar denominado Juxtlahuaca y en la cueva de Oxtotitlán; súmanse también los territorios
de los estados de Morelos, Hidalgo, y México, con las pinturas rupestres de
Tetitla, Ateteko e Ixtapantongo.
Muchas estaciones de pintura rupestre están diseminadas en territorio mexicano, que invitan al estudio, para tratar de entender el mensaje del hombre
primitivo en el territorio nacional, raíz y oríl{Cn de nuestro primer testimonio
histórico de la presencia del hombre americano.
De la observación de las gráficas constitutivas del mensaje rupestre americano, se pueden obten&lt;'r elementos que nos ¡&gt;J"(lporcionan carartcrísticas gl'ncrales
para el mejor conocimiento de estas manifestaciones culturales dd hombre
antiguo~ pues al primer contacto con la e_xpresión rupestre, sin adentrar en
observación analítica, piensa uno en el mundo de los cazadores recokctores
del pakolíti, o europeo. o de pueblos primitivos de Afrira o de otros lugares
semejantes. Las figuras de animales en la edad de piedra europea, llevaban

con frecuencia flechas clavadas, aquí las vemos también y además en los
hombres; lo que nos lleva a plantear diversas interrogantes acerca de las acrit~des .del hombre ~re _Y protohistó~co en México que, en cuanto se hayan
disc_utid~, pueden dilucidar con clandad, las motivaciones que produjeron los
testimoruo~ rupest~, de allí_ la urgente necesidad de, dentro de una rigurosa
metodolog1a, estudiar el ambiente, la tipología de los motivos su temática así
co~o la p~colo~ia d~ los hombres que ]a crearon, y de es~ manera e] ~
parietal sera test1moruo q~e -~xprese el concepto del mundo y de la vida que el
hombre de la remota ant1guedad nos transmite en tiempo y espacio.
La variedad de motivos que sugieren manifestaciones culturales diferentes
~ccn pensar en estructuraciones db1.intas, más en tiempo que en espacio .
sin ;mbargo, ~ método comparativo, aun ante la expresión del viejo mundo:
dana ~onclus1ones aceptables, ya que existen manifestaciones sugerentes en
evoluciones
paralelas de grupos primitivos que viven de la caza o ta reco¡ce.
.,
c1on; es por ello necesario comprobar otras, tanto como sea posible, semejanzas
que rcspond~n a ieme~ante tipología, para entender la evoluci6n y preconizar
un planteamiento te6nco qu: se proponga verificar las hipótesis para lograr
normas que lleven a una posible o a una relativa evidencia.
. Rí'.Sp_ecto a l~ representación del espacio se obst'rva una falta absoluta de la
~1~~c16n_ de este, como si se deseara la represcntaci6n de las cosas en su
md1v1~ual1da~ ma~rial cerrada, no en el espacio sino en el plano. Se desea
traducir las d1mens1ones de profundidad en relaciones de superficie.
. Este fenómeno no es sólo observable en las pinturas del estado de Sonora
sino que puede gcncrafüarse a diferentes culturas, en las cuales se nota c6mo
la tendencia a la abstracci6n busca separar los objetos del acaecer y tomarlos
absolutos, a través de la captaci6n de los mismos en su individualidad material
~ representnci~n en un plano. y la no existencia del espacio, puesto que éste
Yltl~~la los obJet~s. En_ la abstracción geométrica se busca lograr la emancipac1on de la accidentalidad r temporalidad que rigen el panorama universal.:
Un aspecto de fundamental importancia es la observación de la posición
de mu~h_os de los grupos animales que parecen seguir un camino, lo mismo
que las figuras human3:5 que se encuentran alineadas en el mismo plano. Leroi
Gourhan hace referencia a que "las explicaciones temporales y espaciales están
es~hamente ligadas al mundo natural (entre los grupos primitivos}" (André
Lero1 Gourhan, 1958-59, p. 8), "y que entre los grupos que viven de ta
explotación directa del medio natural se observa que los objet~ no se sitúan
en un espacio sino sobre un trayecto".
• M1 SSMACHER, M., Las Pinturas Rupestres dr La Pintada.

lógico, MS.

f

Un rn oqur Metodo-

785
784

�diez mil años, aunque Meighan, sin fundamento, les da una edad menor, pues
las compara con las de la Cueva Gardner que fecha con el carbono 14 en
1432 + 80 de nuestra era; en consecuencia, no podemos opinar de este impor.
tante fenóme~o pre_~ protohistórico en forma amplia y precisa porque carece~os ~e razon suf1c1ente, por ello nuestra hipótesis está basada en algunas
evidencias_ Y ~uchas hipótesis de trabajo que sirven de esquema para un
enfoque oentllico que nos proporcione mayores evidencias.

El mismo autor explica también la forma en la que esto se realiza entre los
cazadores de América, ... "los cazadores del continente americano explican la
ordenación del caos original por un héroe civifüador que recorre el mundo
destruyendo monstruos, nombrando lagos, ríos y montañas, y humanizando
un espacio geográfico que corresponde aJ que humanizan los cazadores con sus
itinerarios" (!bid.).
El espacio y el tiempo descritos anteriormente tienen una estructura afectiva
puesto que dependen en el fondo de las dificultades y peripecias de aquel que
las hubiera recorrido.
La significación de la Simbología parietal está en la exclusiva concepción
del espíritu humano y por ende en el horizonte de su expresión cultural, por
ello, define un momento histórico en la evolución e historia de la cultura,
cuya naturaleza excluye causas de otra índole.
El arte de las cavernas no sólo representa una expresión estética, sino algo
más que eso, la transmisión de un pasado anecdótico por lo general, no aislado sino dentro de un contexto que revela la presencia de grandes temas
hall~dos en su propia área geográfica y social, económica y religiosa. La carencia de estudios acerca de la simbología parietal de la pre y protohistoria mexicana, a pesar de su extraordinaria importancia para el conocimiento de las
actitudes y actividades intelectuales de sus creadores ha planteado serios problemas en el estudio de los orígenes de la historiografía mexicana. El significado
y propósito de la pintura rupestre no pueden ser otros que la trans~ón de
acontecidos en la variada gama de las actitudes humanas que para su mterpretación ameritan la aplicación de una sistemática muy rigurosaJ ya que los
indígenas actuales han perdido toda continuidad histórica y cultural con sus
antepasados, quienes crearon las pictografías.
En consecuencia, sólo una sistemática adecuada y lógica podrá hacer voz
informativa y testimonial del fenómeno pre y protohist6rico mexicano.
Ubicar en el tiempo las múltiples expresiones rupestres, es posible sólo con
un estudio metodológico que a ello lleve, que aún no se ha postulado en México. La cronología de la antigüedad aún no está preconizada dentro de la
evidencia. La presencia del hombre en América se sugiere ~ntre c~nta
sesenta y cinco mil años antes de nuestra era y se dan treinta y cm~o ~1
años a. C. al testimonio más antiguo de la presencia del hombre en Califorma
y Texas. Doce mil quinientos años se anotan para una segunda penetración a
América por Beríng que llegó hasta el México central. Cinco mil años antes
de Cristo se da a la cultura californiana en su período inicial, en que aparece
la pesca y la recolecci6n de frutos, se origina la cerámica y se utilizan recipientes de piedra y de fibra. ¿Podremos ubicar a 1~- pintura rupestre _en sus
orígenes en esa etapa? A las pinturas de San Boq1ta se les han asignado

'!

786

La significación de la pintura rupestre ya lo hemos indicado obedece a la
transmisión de hechos humanos en el tiempo y en el espacio' acerca de su
~u~d_o Y de su vida y por ello constituye la piedra angular de los testimonios
histoncos acerca de la presencia del hombre en México.
Su s'.gnificación es tan variada, como variada es la vida del hombre, por
ello qu1enes han especulado en el aspecto etnológico encuentran en la pintura
~pestre sim~logía mágico-religiosa; otros la ven como indicaciones cinegé.
hcas; _los mas, como expresiones estéticas del hombre primitivo. Quizás todo
eso exista en la expresión parietal, pero, ante todo y con mayor profundidad
exp~esa _un lenguaje de símbolos que crea los más antiguos y espontáneo~
testimomos de la presencia del hombre en la pre y protohistoria.
Los ,cronistas e historiadores como Francisco Javier Clavijero afirman que
por mas que se ha preguntado a los indios californios qué significan las pinturas, rayas, y caracteres, no se ha podido conseguir razón alguna que satis.
faga._ Lo mas que se ha averiguado es que son de sus antepasados y que los de
hoy ignoran absolutamente la significación.
C. Reichel Dohuatoff, en su estudio acerca del simbolismo de los indios
tukanos del Vaupés, nos dice que a veces los payés (chamanes) van a los ce.
rros, morada del Dueño y sus animales, no .imaginariamente, sino en realidad
para afirmar sus solicitudes y fomentar la fertilidad de los animales. Eviden~
temente encuéntranse en la actualidad las rocas cubiertas de pictografías representando diversos animales y símbolos de fertilidad donde generaciones de
payés . (cha.manes) han dibujado en colores, rojo, amarillo o negro, formas
de amrnales de presa. Los dibujos muestran venados, micos, dantas o tapires,
roedor~s, tortugas y aves, al lado de símboJos fálicos y uterinos. También figuran allí las rayas y rombos, así como la culebra mítica que trajo la humanidad.
Las paredes rocosas son verdaderos palimsestos con superposiciones de figuras
~ue, a trav~ de los siglos, muestran diferentes estilos. A veces aparece un
J~ar dorrunando la multitud de representaciones más pequeñas de los otros
arumales, mostrando esta fiera divina su poder fertilizador y dominador de
la selva.
Salomón Reinach en su estudio acerca del arte y la magia afirma que el
arte paleolítico es un arte mágico, así como que los animales representados

787

�eran aq_uellos con los cuales se nutrían los grupos de cazadores y que para los
primitivos tenía grande importancia ejercitar dominio sobre los animales, lo
que no discrepa de La Rama Dorada.
Sin descartar la importancia de la magia de la c~ en la pintura rupestre,
no podemos aceptar que sea el único motivo ni el más preponderante, puesto
que se hallan representados fenómenos de la naturaleza, ritos de iniciación y
asuntos propiamente anecdóticos.
La presencia de las manos en la pintura rupestre mexicana, si la comparamos
i:on la de la América del Sur, tiene grande importancia y significación de
antigüedad, sean estas representaciones positivas o negativas, y así lo aceptan
investigadores de la expresión en el Sur como Menghin, Casamiquela, Ibarra
Grasso, D. M., Heizer, R. y Barumhoff en su estudio Prehistoric Rock Art

Color

Especie
M inerológica

Rojo

Compuesto
Químico

Fórmula
Química

Hematita

Oxido Férrico

Fe2 O s

Negro

.Pisolusita

'Oxido de Manganeso

Mn O

Negro

'Polvo de carbón fósil
(vegetal o mineral)

Carbono

Limonita

Oxido Ferroso

Amarillo

of Nevada.
Muy importante es pensar en los materiales utilizados en la pintura rupestre
del estadío mexicano; mas no contamos con análisis de dichas pinturas y sólo
se pueden sugerir tierras colorantes de la región correspondiente ( Apéndice 1).
Acerca de la permanencia de la pintura en abrigos poco profundos, Obermayer nos dice que se debe a la feliz circunstancia de haber experimentado
con frecuencia una verdadera fosilización, gracias a la cual adquirieron una
gran resistencia, y más adelante el mismo Obermayer nos refiere la experiencia
del quúnico y minerólogo A. Stois, de Munich, especial.izado en investigaciones de pinturas antiguas, quien se ha dedicado a examinar con los más modernos métodos científicos, pruebas pictóricas procedentes de los abrigos españoles, habiendo llegado a la conclusión de que la capa de color es-tá cubierta
frecuentemente por una durísima película caliza, que ha dado lugar a que las
pinturas quedasen protegidas como por una capa sólida de barniz. En algunos
casos la pintura se ha hecho sobre una capa de barniz calizo ya preexistente;
entonces esta capa fue reforzándose de dentro a fuera a medida que iba recibiendo la pintura, creciendo en cierto modo dentro del mismo color, de tal
manera que éste quedó fosilidado.

1

Verde

Malaquita

Carbonato Cúprico
Oxido de Cromo

1

1

Azul Obscuro

1

Azul Obscuro

1

Cu COs
1

Cramita

Verde

Fe O
1

1

Verde

e
1

Espinela

Metales bivalentes
forman entre los
aluminatos el grupo
de espinelas

Azurita

Carbonato
Básico Cúprico

(Al02 ) 2 Mg.

1CU2(OH)z CO8

co o

Oxido Cobáltico

1
Azul Cielo

Turquesa

1
Blanco

1

tosfato de aluminio 1
cobre, hierro y calcio~

2A12OsPh2Os
HO

Sulfato de Bario

Ba So.

Barita

+s

1

1

1

1

¡

AGLUTINANTES: Cactáceas -

Tragacanto Algas
Grasa animal.

Cirio -

etc.

Marinas -

788

789

�Motivos rupestres

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rupestres
Motivos

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La Pintada.-Edo. de Sonora.

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�Motivos rupestres

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Chalcatzmgo..
Edo. de Morelos.

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Sierra de S an Pablo.-Sinaloa.

792

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¿ UNA GENERACIÓN DESENCANTADA?
Por ANOELES MENDU!TA ALATORR"&amp;
Asociación Mexicana de Sociología

Contenido:. Prólogo.
- ¿Nuevos Valores? Unirse para el odio. - Desacral'17.:.lCl. 6 n: oranf
.
d,ad• espmtual.
se destruye un 1Wºt0 , nace un ieb=e.
r " A - ¿ Eq_wvocados
•
•
hé - Sexo:
.
proneros
vicllmas
o roes Vlolentos'· - e· Protesta para a ¡canzar una convivenaa
·
· j11Sta o instau-'
.,
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de
otra
forma
de
pod
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E
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A/rica.

796

PRÓLOGO

DE
' ALGO
d PODEMOS estar ciertos en un tiempo quebrado, trans'ido.. v1V1Inos una
epoca e profundos cambios sociales cuya consecuencia inmediata multiplica
respuestas Y c~ graves excisiones; es así como se han formado grupos de rechazo, acep~cion o entusiasmo, con las dosis correspondientes de sufrimiento
humano debido a la tensión a la cual todos nos vemos sometidos.
~l impacto ~e r~novación o deterioro funciona en razón inversa a la edad, de
ahi que lo~ m~ Jovenes parecen ser más sensibles a su nueva circunstancia.
Nu:5tro pa.is registra como población mayor a jóvenes y niños, de ahí la preocupación de las •generaciones adultas• Nuestro paternalismo trad.'1C1·0 na1nos trae a
mal tra~r hab1~a. cuenta de que los jóvenes están haciendo el mundo en el que
ellos q~eren VIVJ.r y de poco o nada servirán nuestras llamadas; empero, por
honestidad que se apoya en la propia convicción, es legítimo señalar los riesgos
advertir c~án dañada puede quedar una generación que responde con violenci~
a las pr:51ones del ~mbi~ socí~l~ no muy bien definidas, inciertas y aparentemente ~Jenas al patnmoruo espmtual. La finalidad no es lograr la rectificación
-también nosotros somos ajenos a la inocencia- sino para tratar de encontrar
el pl~teami~nto de las dudas, una actitud más propicia para entablar el
diálogo. Bien a bien, quizá también esto pueda ser calificado como un deseo un

~?

797

�tanto mezquino de perseverancia, pues siempre los mayores dejan su mejor
legado con el fin de prolongar lo mejor de su propia heredad.
Grandes líneas, aparentemente irreversibles -supongo que nadie gustará de
retroceder su vida en el reloj del tiempo- señalan dos caminos diferentes y
la disyuntiva puede ser total: una que presagia el comienzo de una nueva forma
de convivencia hu.roana, más justa, menos ambiciosa en cuanto a la captura de
la felicidad humana y por ende más limitada y, por otra parte, la instauración
de otras formas de poder con estructuras más demoledoras, pero consideradas
como un paso necesario dentro de la experiencia, en el proceso histórico de
la vida humana.
Congruente con la objetividad de la investigación sociológica, se señalan solamente los fenómenos sociales, principalmente los de nuestro país, revisión válida
como testimonio, ajena a la toma de juicios de valor, más difíciles e inciertos en
Los tiempos de cambio.
La imposibilidad de poder alcanzar mayores horizontes, confiere por lo tanto
a este trabajo, las limitaciones de lo que puede ser la crónica o la historia, esto
es, apenas el comienzo elemental de una indagación.

¿NUEVOS VALORES? UNIRSE PARA EL ODIO

Numerosas corrientes de opinión parecen haber roto un mundo de sólida
apariencia asentado comodinamente en teorías desgastadas. Sin embargo, es
probable que tampoco los cambios sean definitivos pues la sociedad es algo
cambiante cuyo proceso se adelanta y consolida en trasmutación parecida a la
complejidad humana,
Conviene anticipar: inmersos en la propia circunstancia di: conflicto, los hechos parecen a veces contradictorios por falta de perspectiva. Ignoramos si
algunos pueden prevalecer, tampoco este apunte es de carácter crítico. Sabemos
que algo puede ser preservado a ultranza, no poco relegado y acaso alguna cosa
menor, elevada o restaurada.
En trazo elemental, esquema apenas, estas son algunas de las características
más dramáticas que han recaído sobre un mundo en formación como es la
juventud, penetrándolo, distorsionando su \'ida o modificándola.
Lo más ostensible parecen ser los nuevos valores.
¿Otros valores? ¡ Cómo! ¿Acaso otros valores, ahora -&lt;le repente- nuevos,
realidades intemporales pero históricas, concretas, donde uno configure su propia vida como desti,i.o, entre el ser y la nada que apremia la muerte? No los
hay ni podrá haberlos. Son nuestros valores en tanto que criatura humana in-

798

conclusa. H abrá estilo de vivirlos, y cada época perfila el suyo, imagen del mundo en Dilthey. Engarce de lo temporal y lo eterno. Tampoco podemos crear
valores. ¿Habremos creado, por ejemplo, la verdad, la justicia? (F. Cannona
Nenclares: Cultura que sirua al hombre.) Esta es nuestra posición, sin embargo
hay algo que desasosiega y escuece, como una trasposición de la cual no estamos
bien ciertos, o sea del añadido de lo valioso a aquello que antes se encontraba
totalmente despojado de valimiento.
Por ejemplo, la destrucción como valor: ¿ Valentía de romper, de enfren.
tarse? Viejo es el tema del enfrentamiento humano, la sañuda imagen de 1a
guerra, la ira del iconoclasta; pero ahora sucede que en esta actitud no hay
fines por alcanzar, sino que parece estar en la violencia misma el principio y
el fin. No se ven las banderas, sobre todo entre los jóvenes. Algunos aducen
que todavía no están preparados. "Las expresiones juveniles carecen de mensaje". (T, Ramírez: ¿Generaciones uacías?)
La destrucción adquiere perfil de paradoja, pues se acepta la certeza de
carecer de la habilidad para construir. No se ve o no se quiere ver, qué puede
sobrevenir, como si esa ceguera formara parte del presentimiento fatal. La
consigna parece ser: nos toca destruir, a los demás corresponderá hacer mañana su parte.
¿ Qué más? Un contumaz apresuramiento y, por ende, en la contrapartida,
el desprecio a la obra paciente. Unos y otros hemos sido arrebatados en ef
vértigo y la velocidad, atrapados en las ruedas de las máquinas, desplazados
del camino grato. Así sobreviene el miedo de no estar "in", temor de quedarse
rezagado, no se sabe bien para qué es la carrera, pero tampoco cuenta. Vivir
al día, como los antiguos guerreros que ignoraban si el destino les depararía
el gozo del mañana. En el trasfondo, qui2á) se reinvierte en cada hora la
pesadumbre de saber que un botón de mando puede provocar el desastre final.
También dentro de esta convicción ca.be la consigna: todo lo permanente
debe ser destruido, todo lo estable, asesinado. La obra lenta, benedictina, se
desprecia. Pero sucede que el deslumbramiento provoca ceguedad momentánea,.
lo cual impide ver las metas de llegada. Correr, partir, sin billete de vuelta,.
sin estación marcada, deviene en aniquilación. "El hombre moderno piensa
que pierde el tiempo si no actúa con rapidez; sin embargo, no sabe qué hacer
con el tiempo que gana, salvo matarlo". (Eric Fromm).
Veamos un ejemplo en la vida de los jóvenes: el estudiante se encasilla
en la plétora de la información. Para fijar rápidamente los conocimientos se
aplican métodos tan sutiles que pueden llegar basta 1a violencia psicológica_
El apresuramiento compulsivo impide "tragar'' la cultura, digerir la ciencia~
Seminarios, cursillos de adiestramiento rápido, lectura mecánica, idiomas fijados por medio del ensueño, educación intensiva, todo lleva un visible engaño.

799'

�Alguien habló ya de las píldoras del saber -¿Ezequiel Martínez Estrada?-

º sea esos estudios realizados para acrecentar los créditos del currículum uitae,

ajenos al verdadero conocimiento y menos a la sabiduría.
Pero es ciertamente la exigencia impuesta a los jóvenes; ellos saben que
deben estar listos a los 22 años porque a los 28 serán elementos desechables y
encontrarán cerradas las puertas de las grandes compañías. La vida en las
grandes ciudades se ha vuelto parecida a los cursos de enseñanza, sus habitantes
son como bólidos ciegos, incapaces de disfrutar del camino, como buenos viajantes de esta vida, sin saborear las pausas. Correr con miedo pánico para no
quedar rezagado, terror a no estar listo a la hora exacta, impaciencia por
marcharse. Otro sí: dar validez a los medios, no a los fines.
Como todo movimiento que nace, la nueva conciencia necesita adeptos para
buscar la solidaridad. La "concientización", palabra fea, ha menester de identificaciones para que sus miembros sean reconocidos. El manejo de las conciencias, la manipulación de las multitudes a base de símbolos como signos de
identificación, presenta numerosas gamas, desde el lenguaje cifrado hasta la
vestidura estrafalaria, tal como lo hicieron con el pez los antiguos catecúmenos.
También hay necesidad de fortalecer esa identificación, con perió.dicos, festivales y reuniones, sin fronteras geográficas ( happenings) donde no se comenta la realidad, sino se evade por medios diversos como la droga, que provoca en
algunos la supuesta visión de paraísos artificiales o se lanza a los mismos al
desasimiento total, por medio de la estridencia de las ondas sonoras en el
límite mismo del rompimiento de los tímpanos. No hay héroes tampoco y si
los hay, son efímeros y pueden ser sustituidos.
Pero la solidaridad puede ser negociada y cualquier circunstancia de conflicto se aprovecha para gritar la disidencia y fortalecerla. Naturalmente, la
vida estudiantil presenta numerosas grietas que se manejan arbitrariamente:

"El problema no es de autonomía sino de ideas. Los nuevos mexicanos,
en la Universidad, expresan a su manera de adolescentes la incultura y
la barbarie de nuestro país; la asombrosa habilidad para transformar un
argumento razonable en prejuicios fácilmente refutables; persistiendo a
la vez, en una característica nacional: unirse para el odio. La joven
generaci6n puede dividirse en dos vastos grupos: el de los indiferentes,
profundamente individualistas, preocupados por un incierto destino personal --entre los cuales están los mejores- y el de los que crean el
desierto de la razón. Los primeros dialogan y los segundos constituyen
el reino de la acción directa."
Gast6n García Cantú añade las palabras del maestro "bajo las especies de
sindicalismo y fascismo aparece por primera vez un tipo de hombre que no

q~ere tener ~ón, sino sencillamente se muestra resuelto a .
.
unponer
sus
opiruones. He aqu, Jo nuevo.. el d erech o a no tene
,
, ¡
raz.ón ( mínimo homenaie a Ort
G
r razon, a razon de la sin~
ega y asset).
Por otra parte, los jó\·enes, debido a su entusiasm
.
o y a su frescura, no parecen darse cuenta de que han .d
l
. .
si o maneJados Hay cal
.
.
cas, panes fiJos, unpuestos a sangre y fuego Del cab' . te
. ·
~e m rnacmnal · "C"
·
•
destitución del uobierno Una
el.
meo mil estudiantes piden la
o
·
ra JOerotsora andestina
·
li .
.
COllffilna aJ presidente
a salir a la calle a dialogar S
. e so cita pan libertad . d
.
cian los intereses norteame •
El
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Y emocracia. Se denun.
ncanos.
gobierno culp
l
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lllgenuos que los siguen. Estud1"a tes
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. a a os extreIDistas y a los
Y o reros msultan
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n
tanque aplasta la verJ·a del Polit'ecmco
.
La go1piza
. fu · a• os
. so ados. Un
heridos y 200 muertos Ofic· 1m
9 .Lo
.
e uurusencorde. Hay 600
.
ia ente . s vecinos de las
.
•
ron sus puertas para prot e
casas cercanas abne1
sultó herida". No no es egcr'r ~ os es~diantes. Una periodista extranjera reomca mexicana de 1968 .
. .
,
, Smo noticia del 17 de
noviembre en Grecia.

a·

.

Dentro de todos estos signos e
d
violencia.
rnza os, parece campear la justificación de la
Este es uno de los temas más perturbadores p
tocia, para el estudioso de la socio} ,
_e!, observador de la bisdestruir la ignominia l
1 . d ogi~, _la
tificaoon de la sangre para
' ª ese avitu o la mJusttc1a
f ,
asaz válido. Pero en el tiempo en el cual estos hech es un enomeno recurrente,
os parecen enlazados, cuando
no se sabe hasta dónde está la . •=fi . , d
Jus... cacron e algunos t
d6 d .
.
ya los criminales, estas cosas parecen rofund
ac os y' n. e mtervienen
p "
_amente contradictonas. Por ejemplo, ante la ola de asesinatos d
.
e nuestro septiembre negro" . d l
.
meXIcana se vio estrernec·c1a
d
, cuan o a sociedad
1
e espanto por los
· to
•
secues~~do~~s que solicitaban dinero para la luchaa;;:cas 1::a~o~
los
sos políucos se apresuraron a negar su reJ . ,
1 ' .
arna os pre. b"
ac1on con os IDJSmos y a
.
que, s1 ien ellos también cometían "
. .
precisar
dr' exp~piac1ones", eran ajenos a esas terribles matamas. En todo caso
por desatar f
han , po ian ser Juzgados como reos de mal ejemplo
uerzas que
llegado al exterminio.
de violencia han cread o e 1 caos o propiciado estas . f .
L Las palabras
.
os extreJDlstas de todo el mundo
.
m arruas.
humanidad no
, 1·b h
no vacilan en decirlo abiertamente: "La
sera l re, asta que el último ca .talis h
.
p1 . ta aya sido ahorcado
con los intestinos del último b , ta" "L
. tifi
.
urocra .
os estudiantes extr · tas d h
JUS mm la v10lación a la ley con el fin d
l
effils
e oy
una generación de gentes anormal
l e p~mov~r e cambio". "Se necesita
irreligiosas y aniñadas" (Revista V'rtes? oclas3,dirrac1onales, sexuales, irritadas,
,
.
e ice,
e enero de 1969).
S1, precISamente
if" d
. . es la generaci,on que nos conmueve sacrificada
para d ar advenuruento a otra q . ,
. ,
, cruc 1ca a
Ul%a no muy convencida d IO
hi
•
mayores.
e
que c1eron sus

!~s.

:rra

~~

800
801
H-51

�Naturalmente hay miles de jóvenes, convencidos, que no han advertido que
en su miés ha sido sembrada Ja cizaña y quizá no pueda ser separada en la
hora final de la cosecha.
Finalmente, también en la cultura hay cambios muy precisos, sobre todo con
la presencia de un lenguaje cifrado cargado con simbolismos ajenos a 1a etlmolog'ta y semántica de las palabras. También el vocabulario ha sido perpetrado: una mentira repetida cien veces adquiere categoría de verdad, dicen
los viejos textos. La sociedad puede ser sorprendida por caminos más vulnerables que el de las ideas, de paso lle_gan también los mensajes a los menos
cultivados. A los grupos débiles, flexibles, se les ha educado por medio del
cinematógrafo, no c-0mo séptimo arte, sino en sus expresiones menos felices;
manipuladas por intereses comerciales también, eStá el triunfo de la revista
ilustrada, la novela gráfica, el cómic, la caricatura. Se ha logrado el repudio
a la lectura morosa, a Ja reflexión sensata, a los caminos del pensamiento
y la caridad para penetrar en la sabiduría.
El arte presenta fisuras donde suelen colarse los suplantadores. También la
simplicidad cúbica a] invadir el espacio arquitectónico simplifica -¿ cuadricula?- el ímpetu poderoso de la creación. Oficio nomás. Presencia de lo feo
estético hasta sus últimas consecuencias.
Sin embargo, creo que en estos campos hay muchas coincidencias. No ha
sido deliberadamente hecho por grupos violentos poco calificados, sino simplemente se han aprovechado para aparentar un contubernio tácito.

DESACRALIZAClÓN: ORFÍ!-NDAD ESPIRITUAL

En religión se ha operado una desoladora puesta en tela de juicio. La revisión de la Biblia con nuevos ojos, eJ deseo de establecer una. Iglesia menos
meticulosa y ornamental, los documentos del Concilio Vaticano II han buscado
una "vuelta a la sencillez, que en el fondo es el eco de la sencillez del Dios
único. No es sustituir e] cristianismo por algo distinto o mejor, sino volver á
poner de relieve lo cristiano mismo en su propia novedad que no envejece"
{Joseph Ratzinger: ¿Qué significa renovacién en la Iglesia?)
Sacudido el árbol de sus hojas secas prevalecerá por la vitalidad de sus
ramazones eternas.
Esto es cierto, pero no a todos ha llegado la gracia de la nueva era, ni el
gozo de la anunciación. Muchos han sido llamados a escándalo. Algunos, sin la
fe de sus mayores, ciertamente simplista, modosa, casi mecánica, enta.i.zada en
sus costumbres, han sido sacudidos violentamente. Si ha habido desbandada
de sacerdotes, religiosas y miembros de la jerarquía, hay que suponer lo que

802

ha ocurrido entre los jóvenes. Solamente consignamos hechos, definitivamente
maravillosos y abiertos para algunos, pero para otros la renovación los há sitiado en un espacio personal, de conciencia aterrada, desasimiento cuva consecuencia más inmediata es la orfandad espiritual.
'

SEXO; SE DESTRU\'E UN MITO, NACE UN FETICHE

¿ Cuáles fetiches? ¿ Los tuy-0s o los míos?

Interrogado el doctor B. F. Skinner si en su mundo programado había lugar
para Dios, la rebeldía o la espontaneidad, repuso que e] destino del hombre
está en peligro a causa de su apego a los fetiches de libertad y dignidad.
¿Será? No lo consideramos así. En todo caso, los frutos agrios no recomiendan la alegría de los nuevos caminos. Veamos un ejemplo:
En 1970 aparecieron en las discotecas mexicanas muchos discos con audaces
ilustraciones, uno de ellos tenía en la cubierta una imagen significativa: presentaba a un joven únicamente de la cintura a 1a rodilla y la cremallera del
pantalón tenía que abrirse para sacar el disco. ¿ Connaturalización con el sexo
o sublimación de un fetiche? En el fondo una falacia: e] triunfo de la muerte
de un mito, la constancia de haber destruido una prohibición.
·
La exaltación fálica es explicable en las civilizaciones primitivas; hoy es solamente pretexto para crear un fetiche al servicio de los más oscuros intereses
desde los comerciales hasta el envilecimiento de los jóvenes.
'
Ciertamente, las parejas buscan otras formas de convivencia, más allá del
viejo escándalo del amor libre; pero no parece que la homosexualidad legal
y el irrestricto mandato "ama y haz lo que quieras'' hayan dado satisfacción
cumplida a sus adeptos. Por el contrario, el baile ha destruido a la pareja,
cada uno se satisface en sí mismo y la desilusión les ahoga el alma y marchita
el rostro a destiempo. La propia juventud parece harta de la vulgaridad y la
pornografía.

¿ EQUIVOCADOS PIONEROS, VÍCTIMAS O HÉROES VIOLENTOS?

No hay respuesta. Aceptamos a regañadientes los hachazos a las viejas banderas de la libertad del pensamiento, el advenimiento de la superficialidad y
la puesta en juego de los héroes violentos.
"Nuestra generación adolece de tres males que amenazan acabar paulatinamente con la independencia del pensamiento y de la voluntad y con toda

803

�firmeza de carácter, en una palabra con lo que llamaríamos el hombre interior.
El primero de esos males consiste en la errónea manera de formar el espíritu,
según la cual el hombre es exclusivamente una máquina. El segundo mal está
en el descuido de la voluntad; es decir, el desenvolvimiento moral dentro de la
educación. Producimos térnicos) pero estamos olvidando al hombre en su es-plendorosa e indestructible integridad de cuerpo y espíritu. El tercer mal es
la superficialidad. Pero los jóvenes no son totalmente responsables de esos tres
males. En cierta forma, todos somos una generación en fuga. ( Genaro María
González: Ante el hombre quebradizo, Generaciones en fuga.)

¿PROTESTA PARA ALCANZAR UNA CONVIVENCIA MÁS JUSTA
O INSTAU~CIÓ~ DE OTRA FORMA DE PODER?

Presentado asi el fenómeno social, no cabe duda que puede calificarse como
mundo desafortunado. Pero no lo es. Hay ahora más cosas maravillosas que en
otros tiempos. Más hechos singulares para renovar la esperanza humana. Inclusive estas reacciones arrebatadas han dado paso a formas más frescas y
limpias para la convivencia humana. Se han destruido formalismos caducos, se
ataca la hipocresía, hay mayor libertad para la conciencia, se busca la gracia
por encima del dogma. Puesto a contraluz, por los mismos jóvenes, advertimos
fácilmente las grietas, la aparente solidez, hoy quebrada. Ellos parecen decir:
no nos interesa el dinero, tampoco el poder, menos lo construido artificialmente.
Optamos por una vuelta a la naturaleza, por las razones del amor, no de la

guerra.
Somos ahora más libres-¡ cierto!- menos hipócritas-¡ también!- y más
felices. . . ¡ no, ojalá. fuera verdad!

EN

UNO U OTRO CASO, UNA GENERACIÓN HA SIDO SACRIFICADA

En la legítima búsqueda de una convivencia más justa, se han manejado
superficialmente, sin responsabilidad alguna, elementos perturbadores como el
sexo, la violencia, el odio y la rebelión.
Hasta aquí se han expuesto hechos que requieren interpietación, pero conviene hacer un breve comentario.
En el trasfondo ha funcionado un grave engaño. Se han añadido dosis de
validez a aquello que no está probado que lo sea; se ha impulsado a los jóvenes
a destruir, entre otras cosas porque aparentemente es muy fácil hacerlo; pero

se enfrentan al peligro de carecer del patrimonio espiritual largamente resguardado por 1~ generaciones viejas. Directamente, Ja acción destructiva daña a la
~ostre Y quien ar~a confronta la necedad de su tarea meuiuina. Quizá haya
sido bueno ~estrwr Jo caduco; pero esa tarea conlleva obligado sufrimiento. No
enaltece ammar un poco de fuerza para provocar la caída.
Muchas de estas situaciones han dado lugar a la vacuidad• la sensación de
desasimiento deviene en vacío total.
'
. f-,as _pro.m~ del goce in-estricto del sexo se han desplomado. Sin moderaci~n Til IlllS~no, el hecho descamado deviene en melancolía. Ha habido algo
mas que la infracción mo~l: las leyes de la naturaleza no pueden manejarse a
gusto humano Ymuchos sienten ya lo que significa el hastío y la frustración.
Convendrá quizá ela~rar un mensaje, un manifiesto que diga algo más de
lo ~ue se ve Y se ~a dicho, que hoy por hoy no satisface, ni a los mismos
conJurados en la nolencia.

Quizá en el fondo sea solamente el coletazo de las viejas doctrinas marxistas
que mueren cer~~o la inti_~~ad humana. El llamado a la Jucha-"proletarios
mundo, ~os - prop1C10 el rencor que ha sido llevado a campos más
mtimos y radicales, como la lucha de sexos la aeneracional

?el.

'

1:)

•

Se han tratado aquí de señalar los riesgos. Conviene a veces hacer lll!ª pausa
Y. moderar el paso. Hay tma desoladora y breve biografía escrita por Octavio

Paz:

No lo que fue.
Es lo que ha sido
y esto está muerto.

Es el réquiem de un mundo trasmutado, donde una generación parece haber sido sacrificada.
Cuentan los testimonios: muchos han sido encarcelados, otros envilecidos,
la droga ha marginado a miles y a algunos Jos encaminó al suicidio. Muchos
escaparon de su hogar y otros fueron expulsados. Los menos cautos fueron
llevados hasta la violencia total, inclusive al crimen. Algunos mantienen ,altas
sus banderas, pero los mismos líderes parecen haberlos traicionado
No es ciertamente agradable el panorama. Todos somos culpables,· pero más
algunos.
Lo más penoso ha sido el exterminio de la fe en sí mismos y la convicción
de que el mundo sigue su marcha.
Confiamos en que prevalezca lo mejor y cese ya tanto sufrimiento. Pero a
reserva de creer en ello fervorosamente, como una renovación de esperanza,
duele contemplar a una generación ciertamente desencantada.

805

804

�POLíTICAS DE INGRESO E INFLACIONARIAS, EMPLEO Y
PROBLEMAS EN LA BALANZA DE PAGOS
DR. PROFESOR DAVID G. DAvms
Departamento de Economía
Universidad de Dulce
Durham, N. C., EE. UU.
(Traducei6n del Lic. Alberto García G.)
Por

el

COMO GoTTFruED fIABERLER Jo bace notar en su excelente monografía intitulada: Políticas de Ingresos e In/ladón, la política de ingresos significa cosas
cliferentes para países diferentes.1 El autor distingue entre dos tipos básicos.
En una clase de política, el gobierno utiliza determinadas líneas de manejo
o controles para tratar de regular las fuerzas del mercado. Más específicamente,
el gobierno intenta controlar la economía y fijar tanto salarios como precios
en un esfuerzo para prevenir las significantes redistribuciones en el ingreso,
para que los salarios se mantengan constantes mientras los precios se eleven.
Esto es, en general, un cambio en el ingreso de los asalariados a los propietarios
de capital. En otro aspecto, si los precios se mantienen constantes o aumentan
más despacio que los salarios, hay una redistribución del ingreso para los
asalariados. Es generalmente cierto el afirmar que la mayoría de tratadistas y
autoridades están pensando en términos de controles sobre salarios y precios
cuando se refieren al concepto de política de ingresos.

"

El segundo tipo básico de política de ingresos no substituye la regulación
gubernamental en las fuerzas del mercado; pero envuelve al gobierno en un
programa para hacer las fuerzas del mercado más competitivas y responsables
de acentuar los cambios econ6micos. Esta clase de política involucraría, entre
otras cosas, el estímulo de oportunidades en el aumento educacional y ocupacional para los trabajadores, así como también una infonnación incrementada
acerca de oportunidades de trabajo para los miembros de la fuerza laboral.
1

GOTTFRIED IíABERLER,

PolEticas de Ingresos e In/lacwn. (WashingtOn, Instituto

Americano Empresarial, 1971), pág. 3.

807

�Las políticas de ingresos de la primera clase no son nuevas; las autoridades
estatales han intentado controlar los precios en varias ocasiones en los pasados
7000 años. Cuando Hannnurabi inició su reinado en el año de 1800 a. C.,
introdujo los controles de salarios y precios, mismos que persistieron alrededor
de 1500 años. El pre-cio de una mercancía muy importante: el buey, para
labores agrícolas, permaneció aproximadamente en 20 shekels sobre ese vasto
período de tiempo. El hecho que Hammurabi estableciera con firmeza tal
precedente, teniendo violadores de sus controles de sueldos y precios sometidos,
sin duda, ayudó a mantener los precios fijos por un largo período, pero even2

tualmente la inflación llegó aun a Babilonia.
A pesar de los edictos de la Dinastía Sung y de Diocleciano, así como de los
esc1itos de Santo Tomás de Aquino, China, el Imperio Romano y los países
de Europa durante la Edad :Media, todos experimfilltaron inflaci6n. En la
mayoría de los casos, los controles de salarios y precios no podían simplemente
acabar con los altos sueldos causados por la escasez de trabajadores después
de la Plaga Negra; el dramático aumento en los precios siguiendo el influjo
del oro en Europa, procedente del Nuevo Mundo, o las más sutiles formas de
inilaci6n cuando el legislador mermó el contenido del precioso metal en las
nuevas monedas acuñadas. Aunque los violadores de los edictos sobre precios
y salarios fueron multados, encarcelados, empicotados, desterrados o condenados a muerte, los vendedores, en forma individual, continuaron aumentando
los precios cuando el dinero se devaluó y las mercancías o el trabajo llegaron
3

a ser relativamente escasos de obtenerse.
No obstante la falla, o quizás debido a la ignorancia de las duras políticas
de ingreso del pasado, los encargados actuales del gobierno han vuelto incrementadamente las modernas versiones de las políticas de ingresos, especialmente
desde el final de la Segunda Guena Mundial. La razón de que hayan regresado a estas políticas es que, dado el apremio politico de mantener el empleo
total, las medidas económicas tradicionales han fracasado en frenar la inflación.
Los economistas estuvieron examinando la cuestión de la estabilidad econ6mica y los problemas de inflación y desempleo, aún antes de la Revolución
Industrial. Hasta fecha relativamente reciente, sin embargo, sus principales
prescripciones para controlar la economía, fueron, en su mayor parte, varias
técnicas monetarias. Estas técnicas incluyen el cambio del suministro de dinero,
porcentajes de interés y ténninos de crédito.

t•

A partir de la Segunda Guerra M di
las ~conomías más desarrolladas
se han comprometido a mantener eJ un
altos nÍ\•eles de empleo l
.
emp ~o a ruveles muy el.evados. A estos
, os precios y salanos pued 1
rentes razones: demand pull (infl . ,
. en evantarse por dos dife(inflación por costos) llamad
ª;1ºn poir presión de demanda) y cost push
'
as as1 por os economi ta L
.
.
i .
s s. a pnmera, resulta
de la .escasez de mercanclas y trabaJo
re anvos al sum· · tr d di
carencia de mercancías disminu e la
.
.
1lliS o
e nero. La
más altos. Similarmente la es y
dresistenc1_a de los consumidores a precios
'
casez e trabajo mengua ¡
·
•
patrones al pago de salarios , al
a resistenaa de los
mas tos que deben of
·
la propia escasez del suministro de tr b . *
recer un mt-ento por superar
.
a ªJº·
eon baJos porcentaJes
· de desempleo y con un
.
creciente costo de la vida
las uniones de comerc1·0 .:e d
unenasermásagrei
'
rios más altos y beneficios m~mn 1 Mi
s vas en sus demandas por salaes.
entras tanto las firm d
que estan obteniendo niveJes más altos de utili
' ,
~ e negocios
para conceder sueldos más altos tamb''
1 dade~, están meJor dispuestas
cuando estos pagos negociadosal t b . ren a trabaJo. Un punto crucial es
ra ªJº exceden las ga
·
·
nancias en e1 promedio
d e .productividad del trabªJº,
entonces
el
costo
de
1
d
y viene a ser una art ·
uru a Ia boral aumenta
. p e rmportan-te del factor "cost-push" (infl . ,
en e 1 proceso inflacionario.:,
ac1on por costos)

,

ª ·a

Guiados por. el profesor Milton Friedman, 1os monetanstas
.
así
1
o tros economistas creen que J
lí .
,
como mue 10s
.
'
ª
po tica monetaria es
ll
confianza primaria debería d
aque a en la cual la
l
.
escansar cuando los gobiernos b
.
uscan combatir
as presiones inflacionarias del "demand ull"
anteriormente) . Hay mucho m
p
(en el concepto que se expresa
¡
¡
enos acuerdo prot ·
apropiada debería ser si la econom'
.~
. esiona en o que la política
.
,
.
ia es._.. expenmentand
.
.
nas, las que se deben a los fact
d 1"
o presiones mflacionaores e cost push" G
puros siempre contar'
.
, aunque 1os monetaristas
1a1l con 1os cambios en el
. .
d
.
medios por los cuales los gobiernos pued
e dine.ro, como los
riables macroeconómicas tal
. en prove osamente afectar esas va'
es como el mgreso el
I ahorro, la producción agregada y el empleo.
,
consumo, e

7tro

Opuestos a Ja posición de los monetaristas, están los fis .
• .
data de fecha anterior a la Revolución Ke esian d 1 c_alistas, cuyo hnaJe
analistas ponen una fuerte ~oniianza
yn , ~ e_ os anos de 1930.1 Estos
en Ja polínca ÍIScal como un conjunto
• ALBERT REEs, Wage-Price Polúy (Política de Salari
.
General Learning Prcss, 1971) á 1
os y Precios). (Nueva York:
• Ibid.
' P g. .

• Algunos economistas no creen que haya un fe ,
costos.
nomeno tal Y como la inflación por
1

• ELLIOT CAiu.soN,

Re/renamienlo del Sueldo-Precio a través del Tiempo, Wall

Street Journal, 23 de septiembre de 1971, pág. 8.
• HABERLE&amp;, op. cit., pág. 3.

808

-o-ª

General TheM

f

(Teoría General del Empleo, el I
é
y ~ Employment, lnlerest, and Money
nter s y el Dmero). Nueva York: W. W. Norton,
1936.
'
JoBN MAYNARD KBYNRs

809

�de medios para controlar la inflación y et des&lt;&gt;mpleo. Los gast05 del gobierno
y los impuestos son los instwmentos espedfk·os que debt&gt;n usarse para akan7..1r

el empleo total sin un aumento general en los pl'l'Cios.
En años recientes, la política fiscal no había tenido éxito notable en Europa,
Latinoamérica o los Estados Unidos, en t'I mantenimiento del empleo total
mientras se reducia la inflar.i6n. Una investigación reC"iente tiende a confirmar
fa hipóte~is d1• &lt;1ut• los gastos multiplkadores di'! gobierno Kcynisiano son
mucho más bajos (cerca de q.-ro), que los previamente estimados por los neoKcynisianos. m resultado es debido, parcialm!'nte. como el mismo Kcyncs lo
hizo notar, al "crowding ont" ( derroche) de los ga.~tos privados en los desembolsos del gobierno. Roben Spencer y William Yohe sefialan que el "crowding
out" (derroche) del gasto privado es teóricamente más parecido al empleo
total y considcrablt•mcnte mmos que las condirioncs del emplro total,ª tal y
como existieron en la Gran Brctafia }' en los F..stados Unidos en los años de

1930.
Estudios empíricos del Ranr.o de la Reserva .Federal de San Luis ( Mi~uri),
tienden a mostrar que las acciones fiscales pued!'n no tener un efecto a largo
plazo l'n d gasto total, en 1•1 ingreso agregado y el empico. La~ are-iones fiscales
del gobierno puedm afectar al producto nacional bruto a término corto y
pueden también cambiar La distribución del ingreso. A largo plazo, sin embargo, el gasto drl gobit•mo pan·rr t&lt;·ncr un pequeño efecto sobre importantes
macroagn-gados.11
En otro aspecto. los fiSC".alistas señalan que la política monetaria no ha trabajado muy birn en llevar a rabo el rmpleo toL1l sin inílari6n en los año~
recientes. En Inglaterra, por ejemplo, los políticos creyeron ,·erse constreñidos
a usar una polítira monetaria para propósitos domésticos por la necesidad
de proteger su posición de fCS&lt;'l'Ya intemadonal. El Gobierno Conser,.-ador
trató de alentar la im-ersi6n con objeto de rebajar los costos, mejorando la
producthidad )' fortaleciendo el Cl'C("imicnto eron6mico, esperando que lo.ahorros suficientes compensarían cualquier problema inflacionario a corto pla::ro. Los aumentos en el ingreso generado~ por la política del gobierno, sin
embargo, causaron un aumento t•n las importar iones, lo que trajo la crisis en la
balanza de pagos de 1964.10
• Roor.R W. Sn:NC!!R y \\'11.uAM P. YoHr., "The 'Crowding Out' oí Prívate ExJ)('oditure by Fi~I Policy Actions", Rtciati-Ftdual Rtsnu Bad o/ Sto. Lcuis,
Ottubw 1970, p.:íg, 24.

• Nouus N. Bowsm,a, "1971 - Ycar of Rcco\ery and Controls", Recuu.-Fcdtral
Rmn•t Dan/,; o/ St. louiJ, diciembre 1971, pig. 4.
• LLoYn Uuu:,¡ y RoDERT J. Ft.ASAOAS, Restriccionu de Precio: Un estudio dt lnf
pollticaf de ingwo tr: Europa Ouidtntal. (Bc.rkeley: Imprenta de la Unh~rsidad
de Caliíomia, 1971, pp. 13-14.

Los fiscalistas tambifn hici&lt;'ron notar que la II Fase del programa del Pre.
~idente Nixon falló t-n frenar la elevaci6n de los precios. De hecho, los precios
han aumentado más rápidamcnté durante la IJJ Fase que en cualquier otro
tiempo en los último.,; 20 años. Los monetaristas responden que la 111 FaSt'
no es una prueba de la capacidad política monetana para alcanzar la estabilidad &lt;le los pn:cios y del empleo total, debido a que las autoridades federalC'S
de la Rescrya permitieron que c-1 suministro de dinero aumentara más rápidamentr que el porcentaje de la producción real. Mis aún, los monetaristas afirman que la estabilidad monetaria en el crecimiento dd suministro de dinero
( como opuesto a los altamente variables porcentajes de crecimiento de lo
federal), es sólo necesario, pero no condición sufiriente para una satisfactoria
actuación económica. Hay largos retrasos entre un c.arnbio de políti,.-i monetaria y el resultado de tal política. El daño de una política altamente variable
no puede ser deshecho rápidamente, por lo tanto, se necesita tiempo antes de
que w1a justa tasa de rontribud6n r.n polític.a monetaria pueda ser heda.u
Los oponentrs de la confianza en la política monetaria observan, sin cmba~o,
que la acción fedrral ,¡ue ha eausado aumentar tan rápidamente el suministro
de dinero, es evidencia Jirima /acir de que ainbas, tanto la política oomo la
ccon6mica, constituren la falla de Ja política monetaria.
En cualquier caso, corno Ilmry Wallad1 y Sidncy Wl'intraub lo hacen notar,
"los objetivos gemelos dl' la &lt;'SL'lbilidad del precio y del t·mplco total, nos han
hecho hasta escapamos de las técnicas convencionales monetarias y ftsoles".1 =
La inefec-til.'idacl de la polí1ic a económica ortodoxa en los Estados Unidos produjo der.&lt;&gt;pción r.ntrc los economistas, así como también en tocios los segmentos
del público.13
fatancada la libre economía, economistas tales como d Dr. Arthur Bums.14
han cambiado de posicjones con rcsp&lt;&gt;cto a su burna voluntad de confiar cu ta.~
tradicioualcs políticas para acabar ron c1 desempleo y la inflaci6n. En la plática
en la Asodaci6n Económica Americana, en Toronto, Canadá, el 29 &lt;le didrmbrc
de 19i2, el Dr. Bums declaró &lt;jlle no podía contarse ya más con las fuer11

LU.AMI B. Yr.AOF.R, l'olitica Monttaria y Rtali.:adó11 f:conómica. W:uhington ,\me•
rican En1erprise Imtitu1e, 1972, pá~. 11.
" Hr.NJlY WALI.ACII y Smx1\Y Wl'JNTRAUB, Una Po/ltic(t dr Jngrtros basada tn /n.
gr,•1os. Yale Depanment oí Ekonomic.s Discussion Paper ~o. 6, mimco, pig. l. Vfasc
tambifo a A. L. Gaathon. "Para una Política de l11gr&lt;' o )' SaLuio", Jsratl Quartrr!y
o/ Economics, Verano de 1972, pp. IR-28.
u SHELOOS W. STAHL, "Polltica de Jugresos. Un:a Id~ para quiellt'S el Tiempo ha
Ucgado", /tfonthly Tltvitu-, Ftdrral lltsewe Barik o/ Kansas City, Stptiemhre-Octulirr,
197J, p5g. 4.

" ARTUUJI

in F.conomics.

F. BuaNs, Gulas de Salario• No, Reprinted in Paul Samuelson, llt11dings
(l'•fo~\-a York: .McGraw-Híll, 1970). pp. 373-377.

810
811

�zas del mercado para detener el rurso ascendente de salarios y precios. Sostuvo que observadores informados estiman que las reformas ~structw-ales en
la economía se necesitan con objeto de debilitar las ya construidas fuerzas de
]a inflación. Entre otras cosas, el Dr. Burns recomendó reimponer la adecuación de leyes dirigidas en contra de las prácticas monopolistas de negocios y
trabajo; restricciones de ingreso a negocios o a profesiones; los subsidios a
campesinos; el salario mínimo federal; el sistema de beneficencia; cuotas de
_importación; tarifas y otras clases de legislaciones que inhiban el proceso competitivo.15
..
Hay, desde luego, individuos que siempre han declarado que las tradlClonales políticas económicas no llevarán a cabo la estabilidad del precio y del
desempleo total. Quizás el más elocuente de estos escritores, lo es John Kenneth Galbraitb, exadministrador comisionado en la Oficina Federal de Administración de Precios de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Ha sido por largo tiempo, proponente de los controles de salarios y precios
,
•
, ]6
para ayudar a regular y llevar a cabo una estable pero creciente economra.
Como previamente lo hicieron notar, Wallach y Weintraub, así como también muchos otros observadores, éstos afirman que no hemos sido capaces de
alcanzar la estabilidad de los precios y del empleo total. Bien pudiera ser que
este fracaso no sea tanto económico como lo es en lo político. Los funcionarios elegidos deben, si es que sobreviven, poner atención al plazo corto Y, si
las políticas económicas toman un tiempo más largo en ejecutarse de lo que
uno puede esperar, los líderes políticos descartarán tales políticas. La siguiente
elección es qué es lo importante. Un líder político no puede hacer mucho
"bien" si no está en el cargo.
En cualquier caso, un número creciente de autoridades gubernamentales en
muchos países ha cambiado a políticas de ingresos con la esperanza de detener
la inflación de la pasada Segunda Guerra Mundial, mientras, sosteniendo al
mismo tiempo, el empleo total. Estas políticas han variado ampliamente entre
los diferentes países. Probablemente la forma de política más débil, fue el esquema indicador de salario-precio que existió en los Estados Unidos ~ntre
1962 y 1966. Los indicadores fueron promulgados por la Junta de Conse1eros
Económicos, quienes recomendaron que los salarios deberían ser aumentados
sólo para igualar los aumentos ineludibles en los costos. Los indicadores sólo
fueron consejeros desde que no hubo una ley que los estableciera.17
,. A.RTHUR F. BuRNs, "La Difundida Reforma Estructural vista como cura para la
Inilación". Houghton Mifflin Economics/Business News, 1973, pp. 8-10.
1
• J. KENNETn GALBRAITH, "La necesidad para más directos e indirectos ~ntroles",
reprinted in Paul Samuelson, Readings in Economics, Nueva York, McGraw-Hill, 1970,
pp. 371-372.
1
' Ress. ! bid., pp. 3-4.

812

A pesar del hecho de que las reglas del Consejo sobre salarios-precios no
tenían base legal, se ejerció una gran presión presidencial para sobrellevar
a varias grandes industrias entre 1962 y 1965. Quizás el más famoso de tales
casos fue el de la industria del acero. El gobiemo usó veladas amenazas de
acción antimonopolista y el FBI hizo un esfuerzo para obligar a la industria
del acero a rescindir el 3.5% de aumento anunciado en los precios. No es
necesario decir que tal acción dejó una marcada impresión en los dirigentes
empresariales de los Estados U nidos.18
La política británica de ingresos, desarrollada por el Primer Ministro Wilson
en 1966, fue más sólida que los "indicadores" anunciados antes por la Junta
de Consejeros Económicos de los Estados Unidos. Todo el proceso, incluyendo
individuos especiales y oficinas para administrar el programa, tenían una base
legaJ. Gran número de fijadores de precios y salarios se requirieron para dar
noticias adelantadas al adecuado ministro del gobierno, quien entonces podía
someter Ios planes de precio-salario a la Junta Nacional de Precios e Ingresos
para su estudio. En tanto que esta Junta podía aplazar todos los cambios de
predo o salario, mientras estudiaba una proposición, sus recomendaciones no
tenían fuerza de ley.19
La forma legal más poderosa de una política de ingresos de tiempo de paz, se
produjo en los Países Bajos. Los salarios, que son fijados de acuerdo con los
procedimientos oficiales, llegaron a ser los salarios máximos legales. Los hombres de negocios, que podían verse tentados a pagar salarios más altos debido
a que la demanda para su producto estaba aumentando, se encuentran inhibidos
de hacerlo, ya que pueden ser legalmente perseguidos. 2 º
Con objeto de implementar y evaluar un tipo de salario-precio en la política
de ingresos, es necesario determinar y convenir un criterio general de conducta
sobre precios y salarios. Si los consumidores, las uniones de trabajo, los hombres
de negocios y las autoridades del gobierno no especifican cuáles son los objetivos de 1a política y, específicamente, cómo habrá de suponerse que trabajará
el programa, será imposible de evaluar; como tampoco el programa podría ser
un éxito.
La regla específica a Jargo plazo más a menudo utilizada para intentar hacer
funcionar una política de ingreso, es la de que los salarios deben ir paralelamente con la tendencia del promedio productivo del trabajo en la economía.
En algunos casos, como en el de la Gran Bretaña, se otorgaba una extensión
en el promedio de la productividad y las fijaciones del salario caían dentro
u TaoM.As GALE MooR.E, La política de ingresos de los Estados Unidos, su racionalidad 'Y desarrollo, Washington: American Enterprise lnstitute, 1971, pp. 21-22.
j t Rees. !bid., pág. 4.
'"Ibid.

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de los Paises a1os.
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a largo plazo, ha sido sosteru o en a
n Jbid., p.

5.

" lbid., pp 5-6.
.. lbid., p. 7.

814

un país relativamente pequeño, con un gobierno y un mercado centralizado
de trabajo y una población homogénea.
La Segunda Guerra Mundial dejó la economía de los holandeses en condición desesperada. En respuesta al desafío de reconstruir la economía, la ma.
yor.ía de los habitantes de los Países Bajos, incluyendo los miembros de las
uniones comerciales, convinieron en un sistema de controles económicos comprensivos. El meollo de esta estructura era el controlar Jos porcentajes de
salarios. El control de precios probó ser evasivo, aún al principio, a caúsa
de que gran cantidad del producto nacional bruto en los Países Bajos dependía del comercio con otras naciones 2t y los holandeses sólo podían tener muy
poco control sobre el precio de las materias primas y otras importaciones. 2~
Aún en el pasado, en 1951, no obstante, los líderes de las uniones comerciales
estaban todavía dispuestos a apoyar el plan económico comprensivo, aceptando
una disminución en los salarios reales del 5%, con objeto de ayudar a desviar
una crisis en la balanza de pagos. Continuadas presiones oficiales para rebajar
los precios siguieron, a pesar de las carencias de trabajo a finales de 1950 y
a principios de 1960. Sorprendentemente, los líderes de las uniones laborales
estuvieron de acuerdo en otro corte en el ingreso real, cuando un problema
serio en la balanza de pagos surgió de nuevo en 195 7. Como era de esperarse,
los miembros de las uniones de comercio no estuvieron muy contentos acerca
de la erosión de su ingreso real. Más aún, los trabajadores no estaban satisfechos con los aumentos del salario general, siempre que la economía estuviera
limitada al costo de los aumentos de vida. Las diferenciales de ganancia variaron ampliamente entre las industrias y los unionistas del comercio desearon
una nueva política de ingresos que les permitiría obtener porcentajes de salario más altos, con una productividad más alta y más altas ganancias para las
industrias. Como dato curioso, algunos patrones simpatizaron con este argumento cuando se enfrentaron con la escasez de trabajo, generalmente, con un
cerrado mercado en 1950.26
Como resultado de esa distribución de los problemas de ingreso, aumentados
por el trabajo, el plan económico fue cambiado en 1959; pero debido a su
inoperabilidad, se desechó cuatros años más tarde. Sin embargo, bajo el nuevo
sistema adoptado en 1963, la economía holandesa experimentó una "explosión
de sueldos". Después de un prolijo regateo en 1964, los patrones concedieron
un aumento en el promedio de sueldos del 15%. Este enorme aumento tuvo eJ
efecto de distorsionar el plan económico del gobierno y mostró que la temprana
" U1.MAN Y FLANAGAN, op. cit., p. 57.
,. ER1c ScmFF, Las Políticas de Ingresos en el Exterior. Washington American Enterprise Institute, 1971, p. 15.
" ULMAN Y FLANAOAN, /bid., pp. 58-60.

�•
fe del trabajo en la profecía y planeamiento económico holandés, se fía desvanecido considerablemente. El aumento total del salario durante el período
1963-65, ha sido estimado aproximadamente en un 38%-~7 La política de
ingresos en los Países Bajos estaba claramente en términos confusos.
Mas grandes aumentos de salatios en 1966, llevaron al gobierno a decretar
un salario congelado. Afortunadamente, las condiciones del meneado se aligeraron y ambos, tanto precios como salarios, subieron menos rápidamente en
1967. No obstante, a principios de diciembre de 1967, los Países Bajos se
alejaron de los sueldos controlados por el gobierno hacia la determinación,
_pero no del todo aún, de fijar libremente los sala1ios en el mercado. 21
Como el profesor Ulman y Flanagan lo hacen observar, "los prospectos para
el éxito de la política de ingresos, pueden a priori aparecer más favorables
en el Reino Unido que en &lt;sualquiera de los otros países" estudiados en su
encuesta. 2 &amp; La actuación de la economía británica ha sido pobre desde la
Segunda Guerra Mundial, si bien el sistema político y social era estable.
A diferencia de los Estados U nidos, pero como la mayoría de otros países
europeos occidentales, la Gran Bretaña sufrió periódicos problemas en la balanza de pagos. Bajos niveles de productividad y altos costos en la unidad de
trabajo fueron menos severos frente al éxito del Reino Unido en arribas esferas
económicas; la doméstica y la internacional.
La primera experiencia de postguerra. de la Gran Bretaña con la política de
ingresos, ocurrió en 1948, cuando el Gobierno Laborista invocó el que un
aumento general en el ingreso del dinero sería rechazado por los trabajadores
hasta que la productividad aumentara. La política del gobieno era estrictamente voluntaria, sin embargo, perduró por dos años y medio. En 1950 hubo
una explosión de salarios.ªº
En 1956, serios problemas en la balanza de pagos, alentaron al Gobierno
Conservador a formular un plan que refrenara la política de precios de los
patrones, así como también las restricciones del salario. Las uniones, sin em.
bargo, se rehusaron a cooperar. Nuevamente, en 1961, bajo otra crisis en la
balanza de pagos, el Congreso de la Unión de Comerciantes se rehusó a
sostener el pedimento del Gobierno Coruervador acerca de un salario congelado temporal. Un año después, el gobierno publicó su Diario Blanco sobre
politi::a de ingresos, que invocaba aumentos de saJarios basados en la tendencia
de la productividad agregada. El Diario pedía, específicamente, aumentos en
los salarios de entre 2 y 2.5% Más aún, el gobierno estableció la Comisión
" SCHll'F, op. Út., pág. 19.
'" Ibid., pp. 21-24.
'" Uu1AN y FLANAGAN ,

Ibid., p. Jt.

Nacional de Ingresos la q
te ,
1
fines sobre el salario 'si am;:: ~~oe 1~der -de inspeccionar y reportar, con
de acuerdo. Las un.i~nes com:rciales
nuevo a cooperar.~1

~rir:~~;

:~mo los empresarios, estaban
' m embargo, se rehusaron de

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aumentos de salarios en 1962 el rome .
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· ·
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Su proyectado aumento de sueldos y sal .
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. .
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.
e crecimiento se fijó del 3 al 3 S% E
of1ciaJ en el precio tope de I saJ .
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efecto, en el mercado para :;
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mayo de 1965. Esta política tenninó cuando se
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segw o urante un tiempo de "mocle _, ,. El
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la economía danesa. Más aún, debido al sistema ~:~10s que peo~~~~ en
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extranJeras no podrían acomodar la inflación doméstica sobre en c.ucu acmn
marca se valoraba ella misma fuera de los mercados mundiales,

r::~::~~

" /bid., p. 17.

10

11

SCHíFF, op. cit., pp, 6-8.
UU1AN Y FLANAGAN, op. cil., pp. 17-23.

• /bid., pp, 16-17.

816

817

�mal acogida en una situación en la cual las exportaciones son esenciales para
la salud económica de un pequeño país que descansa en gran escala en el
comercio internacional.
En marzo de 1963, el Parlamento Danés sancionó los diferentes contratos
de sueldos y salarios existentes en el momento por dos años, a partir de entonces. La Ley, de hecho, no congeló los salarios debido a que los contratos
contenían cláusulas que sujetaban los c.ambios de salarios a los cambios en el
costo de la vida. Además, algunos ajustes (ueron pennitidos para aumentar
los salarios y sueldos para los trabajadores más bajamente pagados, tanto en los
sectores privados como públicos de la economía. Como Eric Schiff lo observa
en algunos otros países, en Dinamarca había wia tendencia a usar la política
de ingresos como un instrumento para cambiar la distribución del ingreso hacia la igualdad.34
El Parlamento también decreló la misma legislación que fue la base para
un congelamiento temporal de los precios, en los márgenes de prbvecl10, en
los dividendos, honorarios de directores y los subsidios para la agricultura. No
obstante las leyes y la maquinaria establecida para cumplirlas, la espiral sueldoprecio ptido ser observada nuevamente a principios de 1964. La pregunt.a era,
entonces, si resultaba posible mantener una política de ingresos y, de ser así,

qué forma debería tomar. 35
La respuesta del gobierno era eliminar los controles obligatorios de sueldos
corno herramienta de la política de ingresos. El Consejo Económico empleó
un sistema de guías para gobernar el total del aumento anual en los ingresos
de dinero. Sin embargo, debido a los continuos aumentos de sueldos y precios
y a la devaluación danesa, en 1967, el nuevo y más conse:ivador gobierno,
36
impuso nuevos controles de precios y márgenes de provecho, en 1968.
Es imposible saber lo que el movimiento de salarios y precios pudo haber
sido en ausencia de una política danesa de ingresos. En !a Tabla 1 podemos
vi;:r, sin embargo, lo que en efecto sucedió a las ganáncias por hora en la
manufactura y construcóón, asi como también el índice de precios del consumidor. Usando aún un criterio liberal para la evaluación, parecería que ambos,
salarios y precios, estuvieran lejos de ser estables y que los aumentos de salarios
fueran aproximadamente el doble de grandes que aquellos para lm precios.
Más aún, mientras las figuras en la Tabla no lo muestran, los costos de la
unidad laboral en la manufactura, de 1963-1969, fueron alrededor del 140%
del niYel de otros 12 países mejor industrializados de Europa. En los cuatro
" ER1C Sclfll'F,

Política, de lng,esoj en el Exterior II. Washington American Entcr-

¡,rise lnstitute, 1972, pp. 44-45.
"' I bid., p. 46.
• Ut.JJ.A:-1 y fLANACAN, ,:,p. cit., pp. 1'1)-143.

818

:ño.~ precede.ntes a la ??lítica de ingresos, los Costos de la unidad laboral daesa ¡fuero? _Justamente iguales a aquellos en los otros 12 países." Parece claro
ª pohnca de ingresos en Dinamarca no está trabajando efectivamente.38

que

Tabla J
INGRESOS DANESES y EL INDICE DE °PRECIOS DEL CONSUMIDOR
AUl,-IENTOS OEL PORCIENTO SOBR.E EL AÑO EN PROCESO

Afio

Ingresos

1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971

12.0
11.8
9.1
11.6
11.6
11.1

13.2

Indice de Precios
del Consumidor

6.1
6.9
7.7
8.0
3.5
5.9
5.2

Ingresos por hora en la manuf~ctura y construcci6n·
PUENTE·· E ~·e Seh.ff
· de Ingresos en el Exlianjero.
.
1 , p 0 l'itica
Instituto Ameri
E
sana!, 1972, p. q7_
cano mpre-

Canadá es el país más reciente en adoptar una política de in!?re.S
Co
los Estados Unidos, en muchas formas Canadá cubre una J,,r&lt;r "', os.
~o
fica ti
· d
.
-.,a area geograba .~ d ene un ~tpo e gobierno federal y una población heterogénea con trad J ¡ ~entralizado Y mercados de productos. Aunque plagada por muchos
ti e os mismos ~ro~l~mas de la mayoría de las otras naciones mejor industriad:~as, Ca~iad~. oficialmente ~10 adoptó una política de ingresru; hasta después
. a pHbl.icacion por el gobierno del DiariO Blanco en diciembre d 1968
Fmalmente
'
· económico
e
d
, sin em bargo, un 1cnto porcentaje del crecimiento
el•
esempleo en aumento y la elevación de la inílación incrementaron I p '.•
para tomar Ia dec1S1on
· ., d e hacer algo en la política acerca
'
a resmn
de estos problcm
. bl ec1endo
•
. E!. gobierno re spon di,o esta
una CoriJlsión de Precios e fngre"'" as.
JUJUo de 1969 S f'
= en
ha
· u lll era señalar los problemas creados por la inflació
cer reeomendaciones sobre cómo podía alcanzarse la estabilidad del pre:i:.
: S~llfffl', Polílica en el Exterior, pp. 49-53.
Vcasc a Bowen Northrup, ''Una Lecci6n para los EstadóS Unidos", Woll Strett
Jaurnal, Sept. 13, 1971, p. l.

819

�La Comisión entró en negociaciones con el trabajo, empresas y profesionales,
teniendo como meta organizar un conjunto de acuerdos que controlarían los
aumentos de precio e ingresos. Después de mucha discusión y grandes negociaciones, el Congreso Laboral Canadiense y la Confede.ración de Uniones de
Comercio Nacionales, dos de las organizaciones principales del trabajo en Canadá, rechazaron la idea de establecer represiones de ingreso específico.s:i
Audazmenle, la Comisión de Precios e Ingresos, presionó sobre esto con un
plan para comprometer la resistencia de los hombres de negocios a mantener
voluntariamente los precios bajo conlrol. Mientras éstos respondieron favorablemente a las peticiones de la Comisión, los miembros y el personal de la
Comisión trabajaron diligentemente para obtener la cooperación del trabajo
organizado. Mientras los empresarios aparentemente estaban dispuestos a stúrir
algunas presiones en sus márgenes de ganancias, cualquier éxito a largo plazo
de la política de ingresos dependía en cierto grado de la restricción del salario.
Los patrones no podían pagar continuamente de 8 a 10% de aumento en los
salarios, en tanto que la productividad se incrementara solamente del 2 a
2.5o/c:40
Con esta idea en mente, la Comisión de Precios e Ingresos promulgó un
conjunto de tarifas sobre sueldos y salarios, en 1970. Un parcentaje anual de
aumento del 6% fue impuesto como el limite tope sobre los salarios. Como
ocurre en otras naciooes con políticas de ingresos, las excepciones fueron reconocidas en cierta situación especifica. Aunque sostenidos por el gobierno federal, los gobiernos de provincia y las uillones de trabajo, rechazaron la tarifa
del 6%, Los aumentos de sueldo operaban entre el 8 y el 9% por año, en ese
tiempo. Desde que no había fundamento legal para el 6% establecido, la
Comisión simplemente renunció a la tarifa. Justamente un año y medio después de su iniciación, los patrones también descontinuaron su participación
en la política de ingresos. De hecho, el Canadá no tuvo por más tiempo tal
política. 41
Tal vez la adopción más dramática y sorprendente de una política de ingresos, oclllTió en agosto de 1971, cuando el Gobierno de los Estados Unidos
anunció un congelamiento de salarios y precios durante 90 días_ La economía
había operado bajo presiones inflacionarias des~e que el Presidente Johnson
intentó una "econorrúa de pistolas y mantequilla", en 1960. Grandes aumentos
en el slllllinistro de dinero, acompañados por grandes desembolsos del gobierno, tanto para tiempo de paz, como para propósitos de guerra, propiciaron
ScRJFF., ]bid., pp. 35-37.
.. lb.id., pp. 37-38.
.i fbid., pp. 39-41.

•

820

una gran tensión en la utilización de recursos y, como consecuencia, amnentaEstos aumentos de precios continuaron, como así predijeron
los monetaristas que sucedería, muchos meses después aún de que el Presidente NiJmn asumiera el cargo.
ron los precios.

La administración de Nixon usó restricciones de política monetaria tradiciollal, para tratar de frenar la inflación. Debido a los largos retrasos de
tiempo que ocurrieron entre la iniciación de un cambio en la política moneta1'ia
y los efectos de ese cambio, se produjo cierta mejoría en la lucha contra la
inflación, hacia e.! verano de 1971. Más aún, el desempleo había aumentado
a niveles polític-.amente intolerables. Como resultado, el Presidente creyó que
no podía esperar más para la ad.opción de una política monetaria que tuviera
efecto y frenara el persistente aumento de los precios. Invocó la Ley de Estabilización Económica que el Congreso de los Estados Unidos aprobó en 1970.
Esta Ley permitió al Presidente utilizar ambos controles: los de salarios y los
de precios.

El congelamiento original de salario--precio de 90 días, que empezó en agosto
de 1971~ se prorrogó en noviembre de 1971 y continuó hasta enero de 1973,
cuando el Presidente Nixon abolió tanto la Comisión de Precios como la Junta
de Pagos que habían estado controlando los precios y los salarios, respectivamente. En lugar de estas últimas, la administración estableció un Consejo de
Costo de la Vida, al que se le responsabilizó de la administración de la III
Fase de la política de ingresos del Presidente. En efecto, la Tercera Fase
representa un retomo a la política voluntaria de indicadores practicada en
Inglaterra de 1948 a 1950 y en los Estados Unidos entre 1962 y 1965.
Resulta difícil juzgar acerca del éxito o del fracaso de la experiencia de los
Estados Unidos con un sistema de control de salarios-precios obligatorio. El
período de tiempo en el que tal poütica estuvo operando fue breve y estamos
aún muy cerca del mismo para ser capaces de hacer una efectiva evaluación.
Sabemos que, el suministro de dinero aumentó al 8% en 1972 y de que la
economía está creciendo rápidamente. En consecuencia, el porcentaje de desempleo es menor que cuando el gobierno .inició la poütica de ingresos, en 1971.
También sabemos que el porcentaje anual de aumento en el indice dPI precio
de! consumidor~ alcanzó su mayor alza en enero de 1971, siete meses y medio
completos antes del congelamiento de salarios-precios en agosto de 1971. Más
a(m, el porcentaje de aumento en este índice continuó decreciendo hasta bien
entrado 1972, cuando empezó a aumentar casi a mitad del año. A final de
marzo de 1973, los awnentos del precio del consumidor tuvieron el porcentaje
más alto obsen•ado en 22 años. No obstante, tendremos que esperar una más
completa información antes de obtener una completa y efectiva evaluación
de este experimento, el más reciente en la política de ingresos.

821

�¿ Qué se puede decir acerca de la política de ingresos? Los proponentes citan
la necesidad de controles sobre salarios y precios, para eliminar las expectativas
inflacionarias. Algunos defensores argumentan a favor de los controles permanentes debido a que la inflación ha llegado a ser el tema permanente de
la economía de los tiempos modernos. Creen que hay factores existentes, de
carácter sicológico, institucional y eslructural, que hacen que las econonúas
estén más inclinadas a la inflación que en el pasado.t 2
Por su parte, los antagonistas de la política de ingresos estiman que inter•
fiercn en los trabajos del mercado libre. El resultado es una ineficiente asig.
nación de recurws. Más a6n: incertidumbre y desequilibrio en los precios
de los productos y el trabajo; una nueva y grande burocracia gubernamental
son fraudulentamente impuestas sobre la economía. Y, en suma, al mismo
tiempo, la energía estéril y la frustración, causadas a los individuos, al intentar
cumplir con las variadas y a menudo confusas directrices del gobierno. Muchas
libertades esenciales, tanto personales como económicas, deben ser reducidas.~ 3
En conclusión, tal vez sea seguro predecir que, a pesar de las grandes defi•
ciencias de la política de ingresos, los políticos continuamente recurrirán a su
empleo para tratar de acabar a cm1o plazo con los problemas inflacionarios,
de desempleo o los de la balanza de pagos.

LOS POBRES Y LOS RICOS EN EL MUNDO DE HOY
f'Rop. C. A.

CANNl!OIBTER

Doctor en Economía
lrutituto de Jovestigación Económica
Nueva Zelanda
(Traducción del Lic. Alberto García Gómez)

CUANDO CONSIDERAMOS A los pobres y a los ricos del mundo de hoy, tenemos
que comprender que la gente pobre está viviendo como la mayoría de algunos
países, tales como Ja Inclia y Pakistán, mientras en otros países, los ricos, están
viviendo como en los Estados Unido y en el Canadá. Esto no significa que
no haya gente rica en los países pobres, ni gente pobre en los países ricos, como
es el caso de los negros en los Estados Unidos. Sin embargo, es la vasta
mayoría la que es pobre en los países pobres y, en otro aspee:to, hay una
vasta abundancia en los países ricos, al grado que dichos países podrían ser
llamados países "ricos".

Esta distinción divide al mundo en dos grupos: los que "tienen" y los que
"no tienen", Los economistas y políticos llaman a los que no tienen o a los
pa~ses pobres, países "en desarrollo", ya que nadie, y ningún país, quiere ser
llamado "pobre", por considerar ésto como una clase de calificación denÍ•
grante o de.sagradable.
Por consecuencia, los países ricos son llamados entonces países "desarrolla.
dos", y así el mundo está dividido en dos grupos: los países "desarrollados"
y los "en desarrollo".
¿Qué queremos decir exactamente con ésto y qué hay detrás de ello?

e1 THOMAs'M. HuMPJIIUIY, La. uonomla dt las palíti,a1 de ingre.ros, Federal Reserve
Ba.nk oí Richmond Monthly Review, Oct. 1972, p. 9.
., Para una excelente discusi6n de los muchos aspectos de las poüticas de ingresos,
véase a Martin Bronfenbrenner, Teorla de lo distribuci6n del ingreso. Nueva York y
Chicago, Aldine Atherton, 1971, cap¡tuJo 17.

822

"Pobre" y "rico" es, básicamente, wia distinción basada en cosas materia.
les, en condiciones económicas. Por consecuencia, tenemos que considerar la
distinción en primer lugar desde el punto de vista del economista al tratar
sobre estos aspectos .
El economista caracteriza a los países en desarrollo como países con un bajo
nivel de vida para una gran mayoría de su población. Estos países tienen

823

�grandes y complejos problemas en sus intentos por mejorar la suerte econÓ•
mica de sus muy a menudo grandes poblaciones.
Examinándolo con más detalle, los países en desarrollo tienen las cuatro
características siguientes: l) su economía depende de unos cuantos artículos
de exportación; 2) tiene problemas con el financiamiento de su desarrollo
económico; 3) un deterioro drástico de sus condiciones de comercio; y 4) problemas con la rapidez de su creciente población.

1. Su economía depende de unos pocos artículos de exportación:

11

Esto puede ser ilustrado contemplando la dependencia de exportación de
una sola mercancía, que es lo que prevalece en los países de América Latina,
como así se sumariza en la Tabla l. Esta dependencia de exportación hace a
esos países en desarrollo mucho más vulnerables en su economía que los países
desarrollados, como, por ejemplo, los Países Bajos. Cuando vemos las estadísticas de exportación, se hace claro que tal país no depende sólo de un
producto de exportación: los artículos de exportación son tan variados que
no hay un artículo que sea sobresaliente. Así, cuando la demanda de cigarros
holandeses fuese repentinamente reducida del todo a cero -debido a que la
genle ya no quiere fwnar más--. Holanda no se vería en problemas con sus
exportaciones, ya que hay otros muchos artículos que son exportados y los
cigarros suponen sólo una pequeña cantidad del total de las e&gt;..l)Ortaciones.
Pero ¿qué sucedería si la demanda mundial de café se redujera a cero, debido
a que el café es dañino para el corazón? Significaría una catástrofe para países
como Colombia y Brasil, que perderían el 77% y el 58%, respectivamente, del
total de sus ingresos de exportación.

2. Todos esos poi.res tienen grandes problemas para financiar su desarrollo.
Puesto que necesitan enormes cantidades para su desarrollo económico, mien.
tras que los medios de que disponen son muy limitados.
3. El deterioro de las condiciones de comercio.

¿Qué significan las condiciones de comercio? Es la relación entre sus precios
de exportación y los precios de importación. Esto quiere decir que, cuando
sus precios de exportación están subiendo o sus precios de importación bajan,
y así puedan comprar rus importaciones más baratas, sus condiciones de co.
mercio mejoran y, en el caso opuesto, se deterioran. Cuando consideramos,
por ejemplo, qué está sucediendo a los precios de exportación e importación
de un país como Nueva Zelanda, que tiene los mismos problemas a este respecto que los países en desarrollo, ya que posee la misma clase de productos

824

de exportación (productos agrícolas) y la misma clase de productos de ím.
portación (mercancías manufacturadas), entonces vemos que los precios de
exportarión se están quedando atrás de los precios de importación. En el
esquema No. 1 ésto se ha ilustrado para un período más reciente. Este dete•
rioro de las condiciones del comercio en los países en desarrollo, tiene como
consecuencia que constantemente surgen problemas para obtener suficientes
ganancias de exportación para el pago de sus importaciones. Es tan obvio, que
el Fondo Monetario Internacional, explícitamente ha establecido que está dis•
puesto a ayudar a esos países con financiamientos compensatorios, si están
ex.perimentando un déficit temporal en el total de las ganancias de exportación,
mayormente atribuibles a circunstancias fuera de su control.

Tabla I
M:ÁS DE

50%

DE DEPENDENCIA DE EXPORTACIÓN DE LOS
PAÍSES LATINOAMERICANOS

Promedio 1957--59

País

Venezuela
Colombia
Cuba
Guatemala
El Salvador
Panamá
Chile

Haití
Bolivia

Brasil
Ecuador
Uruguay
Costa Rica
Honduras

Porcentaje del Total de las
Ganancias de Fxportación
Derivadas de una
Comodidad

92% (petróleo)
77% (café)
77% (azí1car)
72% (café)
72% (café)
69% (plátanos)
66% (cobre)
63% (café)

62% (hojalata)
58% (café)

57% (plátanos)
54% (laoa)
51 % (café)

51% (plátano)

Fuente: Comité poro .d Derorrollo Eeon6mico, Cooperación para el Progreso ,n ,lm/.
riea Latina, Nueva York, 1966, p. 27.

825

�¿ Cuáles ron las razones que determinan rl deterioro dc- las rondidoncs dcromerl."io de !(,.. paÍSC'S en d&lt;"!.J.rrollo? Hay varias. MenrionaremOll cuatro·

Rsq11, mll 1
Drn-'IUORl:t.ACIÚN 01' 1.AS CON l)IGIONES m: COMERCIO

I. L M productos sínléticoi e.ttán rn:mpla.zando los royos. Las ramisas de
ah;oclón y Jos trajes de lann que tuvimos en el pasado, se han ttCmplazado
por camisas de nylon y trajes hechos con fibras elaboradas por el hombre. El
hule natural ha sido repuesto por el hule artiíidal. El cambio ~ignifica una
di~mínurión en la demanda de los produrtos de exportación de los países en
desarrollo, lo que es una de las causas del N'7.agO de sus precios de exportación. füto ll{'Jl:ó a ser un problema tal, que en la Primera Conferencia de las
NacionM Unid;1s sobre Comercio y Desarrollo, llevada a cabo en Ginebra,
('n 196-1. se debatió oobre planes para ayudar a los productores de materias
prima~ naturales a enrararse con la creciente competencia de los productos
sintéticno;. Loo;: paÍ!óCS en desarrollo acnrdaron entonces que nl're;ibban un
pJ"Oí!ratna de investigación y desarrollo sostenido, para combatir en esta batalla.

JI. Los paí.1n desarrollados están gastando su in¡:rno adicional rn otrar
dirueio,1n Los países ricos csL-\n volviéndose más y más ricos; pero su ingreso
adicional no u utilizado para comprar los produck&gt;S de los países pobres. En
lugar de comprar, debido a sus in_i,-esos más altos, café, algodón, lana y otros
productos agrícolas que son producidos por los países pobres, este in.gres&lt;&gt; adi.
cional ~ u~ en un campo dl' gasto completamente diferente, como hoteles,
motelrs, sc-nicios, "iajes, salones de belleza, peluquerías para da.mas, dcportl."S,
doctores, dentistas, enknncras, salud, educación, diversión, etc. Cuando se es
rico, sólo se puede llenar el estómago una vez al día y se tiene un sólo cuerpo
para ponerst un traje en cada ocasión, mientras las otras posibilidades son
mucho más numerosas y atractivas. Cuando uno le pregunta a alguien qué
haría si de pronto recibiera un millón de dólares, la respuesta e~, la mayoría
de las veres: No comer o tomar más; pero sí hacer un agradable viaje, o
comprar prodoctos industriales ( automóviles, etc.) de los países ricos. Esto
si~íica en loda la extensión de la palabra, más demanda para los productos
de los países ricos y no un aumento relati\'O en la demanda de produrtos de
los países pobres. En consecuencia, los precios más altos son para los productos
de importación de los países pobres y no los más altos precios para sus produc•
tos de exportación. En otras palabras, Wl deterioro constante en sus condiciones
de comercio.

III. Técnicas mejoradas han aumentado el suministro de lo.1 producto.1 de
paísts pobres. La "revolución verde" incrementó la productividad y rfi•
cit•nda de 10!1 países pobres con métodos más modernos¡ pero si esta aumentada
producción llega al tnl'rcado mundial y encuentra que la demanda mundial
aumenta, entonces este esfuerzo conduce sólo a un sobre.suministro de los

101

826

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1964-1972 (Alms J unio)
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t'ui::.n.s: Anuariu O/icfof de Nu,va Ztfand,a, 1972, Oepart:unento de Estadí3tica.- -Wclling•
t"n. Captacúfo Extnior Mrnwal de fü1adlslicas, Dcparumento de E.sudístic:u
Wellingt.,n.
•

�productos y, por consecuencia, a un deterioro de sus condicíon~ de comercio.
Esto es, como lo dijo Emile Lamal, cuando se consideró el drsarrollo del
precio de los productos minerales y agrícolas en 1969: "Como ya se ha mencionado aquí hace un año, el progreso técnico revolucionario ha causado el
desarrollo y creci.miento de la capacidad de producción de los productos agríco•
las y mineros más allá de las necesidades y carencias inmediatas de esos prod uctos" .1
En el mismo análisis, se menciona, cuando se está tratando sobre la sobreproducción del trigo y de las grasas, que la restricción de la produccí6n en los
Estados Unidos es constantemente neutralizada por el aumento de la productividad.2

IV. Barrerru generalizadas sin aranceles en los países ricos en contra de los
productos de los países pobres. Las barreras sin aranceles en el comercio, son
restricciones de importación, no poi- la vía de aranceles, sino por la de un
sistema de cuota. Por ejemplo : las importaciones entonces se restringen a una
cierta cuota, y por encima de esta cantidad las importaciones están prohibidas.
Estas barreras de comercio de los países ricos significan que el suministro en
aumtnto de los países pobres está llegando al mercado mundial con muy ]jmitadas posibilidades de exportaci6n, y más aHá de estas limitaciones el país no
es capaz de exportar, aunque proporcionara sus productos gratis. Estas barreras
de comercio significan, por consecuencia, limitadas posibilidades de exportación, reduciendo a precios más bajos las exportaciones de los países pobres,
o, en otras palabras, conducen a un deterioro en sus condiciones de comercio,
¿Por qué los países rjcos están protegic.ndo sus mercados nacionales tan estrictamente en contra de las e:,.-portaciones de los países pobres? Primero tenemos
que damos cuenta de que esas exportaciones son, en su mayoria, exportaciones
agrícolas. Entonces tenemos dos razones:
a). Si los países ricos no -protegieran a sus campesinos en contra de las
importaciones baratas de los países pobres, esto significaría que tales campe.
sinos se enfrentarían al trabajo sin ganancias; las granjas tendrían que cerrarse,
la agricultura se vería reducida y, en caso de guerra o de otras emergencias, el
país no seria capaz de alimentar a su población. T6mese, como ejemplo, a los
Países Bajos: si abrieran sus mercados y se especializaran en producir productos
manufacturados, jamás serían capaces de alimentar a su población, si alll se
produjera otra guerra o una emergen da cualquiera

b). Los campesinos son también votantes y, en un país demócrata, e1 Go' Analiz.e et Prévision, Chroniques d'Actualité, Coojoncture des Matiere:i premiéres,
S.E.D.E.J.S., París, 1969, p. 205.
• /bid., p. 215.

827

�biemo en el poder quiere permanecer en él y, por consecuencia, quiere complacer a tantos grupas en su país como sea posible; quiere naturalmente, tener
los votos de los campesinos también.

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.
4. T odos los países en desarrollo tienen problema.s con el rapido crecimiento de su población. Desde que esos países se encuentran subdesarrollados,
una gran parte de su población no p uede. leer. Aunque el porcentaje de analfabetismo de todo el mundo mejoró durante el período 1950-1960, de 44.3%
a 39.3%,8 permanece aún muy alto, y esto es particularmente cierto para los
países pobres. Si más de una tercera parte de la población mu~dial no puede
leer, tampoco puede :.aber algo acerca del contrnl de la nata!~d~ Y. la _planeación familiar, y más aún, no puede leer un libro o un penod1co s1qwera.
Para hacer corta esta larga historia, si el ingreso nacio~al aumenta, ,es_to es
sobrecompensado por el aumento de la población, y el mgreso per ca.pita se
está viniendo abajo o, en otras palabras, el país todavía perman~e pobre.
Entonces no hay mucho dinero disponible para escuelas y educaoon, Y por
0

Esquema 2

consecuencia, la población continúa ignorante y pobre. Aún si el país pudiera
construir escuelas y ofrecer más educación, cuando la gente es pobre, los niños
solamente pueden ir a la escuela solo el primer año; después tienen que salir
para hacer algún dinero y ayudar a que la familia sobreviva. Así es que ya no
pueden ir más a la escuela, debido a que tienen que sobrevivir y quedan ignorantes. Continúan no siendo capaces de leer algo acerca de la planeación
familiar y el control de la natalidad. Esta es la razón por la cual el profesor
Bos manifestó que el crecimiento de la población en los países no-occidentales
podría llevar a una disminudón proporcional del ingreso per cá¡,itn. 4 Que ésto
está sucediendo en un mundo real, puede deducirse de la crudeza de los hechos. Cuando consideramos el porcentaje de crecimiento anual por cabeza,
sobre el período 1961-1968 por el PNB en el factor costo, puede verse que
los siguientes países tienen un porcentaje de crecimiento negativo entre O y

-2%:

5

Gambia
Malagasy
Congo (Kinshass )

Nigeria
El.

Sudán
Rep. Centro Africana
Ghana
Senegal
Chad
Niger

CAMBIO DE LA ESTRUCTURA DE LA ECONOMÍA DUR;'NTE
EL DESARROLLO ECONOMlCO

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Entonces hay otra característica notable del desarrollo económico: que allí
hay un cambio en la estructura de la economía sobre el período de desarrollo
económico. Este rasgo puede observarse en el pasado de los países más desarrollados y también en el presente de los países en desarrollo.

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Foun.e:s: Departamento de Estadística del Trabajo de los Estados Unid?3; D?a~tade~to
de los Censos de los Estados Unidos ; Departamento de Econorrua Agr e.o
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Estados Unidos. Tnformalion. P(etUe Afmanac.,_Atlas and . l".~arbook., 1~72, p. l 22,
Charles P. Kindlebcrge:r, Duarrollo Econ6mzco., 2a. edieion, p. 178.
• Ayuda a /q educaci6n en los países menos desarrollados. O.E.e.O., abril, 1971 , P· 7.

828

¿ Qué vemos en el pasado de los países ricos como, por ejemplo, los Estados
U nidos? Que ha habido un cambio en la estructura de la economía lejos de la
producción primaria hacia un aumento de la producción terciaria. Cuando
figuramos, por ejemplo~ para los Estados Unidos, el porcentaje de la fuerza
laboral destinada a la primaria (agricultura, pesca, etc.); secundaria (manufactura, edificios, etc.) y producción terciaria {servicios, etc. ) en el pasado,
entonces hay un cambio nota.ble, como se ilustra en el esquema No. 2. El mismo
' Ver Quod Novum., 9 de febrero de 1968, p. 4.
• Véase h Tabla del Crecimiento publicada en The Eco numút , 30 de enero de 1971,
p. 53.

829

�cambio está teniendo lugar en los países menos desarrollados de hoy o puede
esperarse. que así suceda en lo futuro.
¿ Cuáles son las caraclerísticas de los países más desarrollados? Lo opuesto
a las caracterlsticas de los países en desarrollo. Han mejorado las condiciones
de comercio debido a que sus importaciones de materias primas para su producción marmfai::turada no ha aumentado mucho de precio. Pueden beneficiarse de una producción en gran escala y por la alta sofisticación de sus
productos industriales especializados, hechos posibles por una larga historia
de desarrollo industrial. Hay, sin embargo, también, países intermedios, como
México, que han progresado mucho más allá de su status en desarrollo, al
grado de que ha alcanzado una etapa intermedia de desarrollo.
Esto nos trae a la pregunta: ¿No deberíamos dividir al mundo en tres
grupos, en lugar de dos., o sea: en países desarrollados, países en desarrollo
y países a la mitad del camino?
Hay otros individuos que no simpatizan con la simple distinción entre países desarrollados y en désarrollo. En la Primera Conferencia sobre Comercio y
Desarro!lo de las Naciones Unidas (UNCTAD), llevada a cabo en 1964, en
Ginebra, el economista japonés Dr. Saburo Okita, Presidente del Centro Japonés de Investigación Económica y del Centro de Desarrollo Internacional del
Japón, declaró que los arreglos deberían ser hechos por 13: u:ansición de ~~a
economía en desarrollo a una desarrollada y para los casos hm1trofes. Tamb1en
hizo notar que es necesario llegar a un concepto más definido de lo que constituye una economía en desarrollo o una economía desarrollada. Y tiene
que admitirse que no hay una definición oficial o generalmente aceptada acer~'l
de los países "desarrollados" y "en desarrollo". Es notable cómo las orgamzaciones internacionales agrupan a los países de diferente manera. Las Naciones
Unidas, por ejemplo, toman como países "en desarrollo" a todos los países de
Africa (excepto Africa del Sur); de América (excepto los Estados Unidos .Y
Canadá); de Asia (excepto Japón y Turquía); de Oceanía (exreplo Australia
Nueva Zelanda); pero no a países europeos. La OECD (Organi7.ación para
y
b" . 1
Cooperación Económica y el Desarrollo) en otro aspecto, tam 1en me uye a
Grecia, España, Yugoslavia, Malta, Gibraltar y Turquía. Pero aún hay oti:o
grupo compuesto de setenta y cinco países "en desarrollo" que emitieron la
Declaración Conjunta de los Países en D esarrollo en la Asamblea de las Nationes Unidas, Ja que precedió a la Primera Conferencia (UNCTAD), de
!964. Nueva Zelanda ha sido, por ejemplo, incluída en este grupo de pa1ses
''en desarrollo". Otro agrupamiento fue hecho en dicha Conferenria por setenta. y siete países "en desarrollo", que actuaron como directivos; una clase
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siete" fueron, a su vez, aunlentados a noventa y seis países "en desarrollo"

R30

y ahora son llamados los "setenta y s.iete" de los "noventa y seis". Durante
diciembre de 1971, publicaron una Declaración conjunta, pidiendo una nueva
división internacional de trabajo que aseguraría relaciones económicas más
razonables y equitativas, de acuerdo con la estrategia para el desarrollo, como
la trazada para la Segunda Década del Desarrollo ( 1971-1980).

Otra distinción entre los países "desarrollados" y ''en desarrollo", fue hecha
por la Junta de Comercio y Desarrollo, fomentada más o menos como organización permanente, como resultado de las Conferencias de la UNCTAD. Todavía, para entonces, otra división del mundo fue bosquejada por el Impuesto
de Igualamiento del Interés en los Estados Unidos en 1964. Tal impuesto se
estableció para desalentar la flotación de las emisiones de los valores extranjeros en el mercado americano. En 1965, el impuesto se extendió para incluir
los préstamos a largo plazo de los bancos americanos a los extranjeros. En su
aplicación, en 1965, se definió como "países menos desarrollados" a los ya
enumerados países desarrollados occidentales y a los países enumerados dentro
del Bloque Sino-Soviético.
Filialmente, las restricciones de los Estados Unidos sobre las regulaciones
de inversiones extranjeras de 1968, hicieron por primera vez una distinei.ón
oficial del mundo en tres grupos:
-

países más desarrolla.dos,
países menos desarrollados, y
países intermedios.

De cómo todos estos agrupamientos _diferentes están dividi.endo a lo.~ países
cada uno en su propia forma, puede ser visto en la Tabla No. 2, en la que una
selección de los países m(is importantes del mundo está listada de acuerdo con
la magnitud de su ingreso per cápila, expresado en dólares circulantes de los
Estados Unidos, para el año de 1970. Desde que los porcentajes de cambio
oficial de las diferentes monedas en circulación .no están siempre en línea con
la paridad del poder de compra, una corrección ha sido hecha. para obtener las
figuras del ingreso expresadas en dólares de los Estados Unidos, en línea con
la igualdad del poder de compra, vía los esquemas de comparación del precio
internacional de las Naciones Unidas y publicados en The Financia[ Tim.es.
Para algunos paises, han s.ido usados esquemas que ya habían sido co1Tegidos,
mientras que para otros, se ha puesto más atención a la calidad de los productos, con objeto de obtener una comparación más realista. M..irando la primera
columna de la Tabla, un grupo pudo haber sido hecho de acuerdo con el
Prodm::;to Nacional Bmto per cdpita de cada país. Pero ¿dónde debería fijarse
la línea fronteriza? Paul G. Hoffman, de las Naciones Unidas, la estableció

831

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entre los países pobres y ricos en 300 dls. por año.8 ¿ Pero tiene sentido escoger
tal esquema para indicar la distinción? Parece corno si tuviera más sentido
trabajar con una zona, o con un grupo intermedio. En otras palabras, con una
clasificación de tres grupos, como así se hizo en la última columna de la Tabla.

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preguntarse cuál es la mejor forma para hacer esta división. ¿Por cuál criterio
deberá un país considerarse pobre o rico? ¿ De acuerdo con el nivel del pro.
dueto nacional bruto per cápita de nuestra Tabla 2? Este criterio tiene muchas
desventajas y puntos débiles.

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' Véase a Hailstones, Martín and Mastrianna, Contemporary Economü: Problems and
bsues, South-Westem Publishing Co., 2a. edición, 1970, p. 462.

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Xi número de cartas domésticas enviadas por año
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X6 provisión de teléfonos (X 100)
X7 Existencia de vehículos. de carretera (doméstico y comercial
X 8 consumo de carne en K g. por año.

X 100)

~

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De ésto, concluye por algunas vías, las siguientes dobles ecuaciones logarítmicas, que pueden usarse para comparaciones de ingreso entre países (Y)
Y
0.273
0,295x2
0.261x:e
0.109x1
Que ésta es una ecuación muy útil, lo bas6 en el hecho de que encontró
para esta correlación en los diferentes países, que él usaba una correlacióncoeficiente de

+

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R2

-

+

+

0.974

.]eckerman considera la aplicación de este método puramente como un substituto para ]as comparaciones de cuentas nacionales a esca1a completa. Está
aplicado el método para una lista de países, para el afio de 1960, comparando
los datos con los resultados de usar porcentajes de cambio oficial para con,.
vertir los cálculos de cuentas nacionales de consumo privado. H a.ce notar que
su método está dando mejores resultados en oeasiones. T urquía parece, por
ejemplo, estar densamente sobrevaluacla con el método del porcentaje de intercambio, lo que la pone por encima del nivel de Italia. Beckerman piensa
que ésto no es muy realista cuando se llega a un nivel muy bajo, sobre todo

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Por consecuencia, ha habido muchos intentos para mejorar el método. Por
ejemplo, Wilfred Beckerman, del Centro de Desarrollo de la OECD, propuso
un nuevo método para medir el desarrollo de los países, con lo que él llama los
"indicadores modificados no-monetarios", "moclificados" debido a que muchos
trataron de hacer esto antes que él.7
Su método está basado en una descubierta, más que cerrada relación, entre
ciertos indicadores no-monetarios y el consumo real privado per cápita. Desde
que hay una reconocida y cercana relación entre el consumo y el ingreso (la
función de consumo de Keynes), el consumo privado de X figuras per cápita,
puede ser usado para calcular las figuras del ingreso nacional Beckerman llega
a la conclusión de que las siguientes variables explicativas per cápita, en volumen, deberían usarse :

7
Beckerman proporciona un sumario de los diferentes estudios que se han hecho en
este campo en su libro lntemational Comparis.ons of real incomes, Centro de Desarrollo
de la O.E.C.D., París, 1966, Cap. IV "Indicadores No Monetarios''.

839

�en Brasil, cuando el "método-indicador modificado no-monetario" es aplicado.8 Un sumario de sus ·resultados se da en la Tabla No. 3.9
Examinando todo lo que ha sido llevado a cabo para ordenar a los países
sobre una base de indicadores no monetarios, y comparándolo con lo que ha
sido hecho en el campo de los indicadores monetarios, no tenemos más que
llegar a la conclusión de que la clase de datos antes mencionada es la más
práetíca-en tanto no ~a sido hecho más trabajo en esta área-. El mismo
Beckerman lo siente también así y propone como un programa de investigación
futura: 10

a) . Comparaciones nuevas sobre el ingreso real deben ser hechas para los
países avanza.dos de la OECD.

b). Los países menos desarrollados de la OECD deben también ser llevados
a las comparaciones.
c). Algunas comparaciones experimentales también deben ser llevadas a
cabo para algunos países de ultramar, no miembros de la OECD.
d) . El modificado método indicador no-monetario, podría entonces aplicarse a un número muy grande de países restantes con medios estadísticos no
muy bien desarrollados.
Concluyendo, las siguientes razones pueden mencionarse para justificar por
qué los indicadores monetarios del Producto Nacional Bruto, per cápita, parecen todavía la forma más práctica y realista de ordenar a los diferentes países,
considerando las diferentes etapas de desarrollo económico, en tanto no se haya
efectuado más investigación en este campo :
L Como Beckerman lo explica en su estudio, los métodos que han sido
aplicados antes que introdujera su método no eran muy satisfactorios.11 Su
método de los Indicadores Modificados No-Monetarios, el que se publicó en
1966, está trabajando todavía con 1,960 figuras. Este hecho no es muy convincente de que sea muy fácil obtener los datos no-monetarios. Trabajando con
los indicadores monetarios en 1966, los datos pudieron ser coleccionados para
años posteriores a 1960. Esto significa que para obtener datos más recientes,
su método no sirve de ayuda, mientras ésto sea una de las cosas más importantes: ser capaces de obtener datos recientes para tener la posibilidad de
obtener resultados actuales.
lbid., Capítulo V, Un nuevo método propuesto.
' Ibid., pp. 36-37.
,. Ibid., Capítulo VI, Posible trabajo futuro.
11
Ibid., Capítulos 1-IV.
• BECKERMAl'í,

836

Tabla 3
COLOCACIÓN DE PAÍSES DE ACUERDO CON LOS INDICADORES

MONETARIOS Y No MoNETARIOs

lndice Real de Números del Consumo Privado

por Cabeza en

196()

(EUA 1960 = 100)

País
E.U.A.
Suecia
Canadá
Australia
Reino Unido
Dinamarca
Suiza
Nueva Zelanda
Noruega
Alemania
Francia
Bélgica
Países Bajos
Italia
Japón
Africa del Sur
Argentina
España
Venezuela
Portugal
Chile
México
Grecia

Brasil
Turquía
Egipto
Tailandia

Indicadores
No-Monetarios

100
77
77
65
62
59
59
59
57
56
54
54

45
31

29
26
24
20
19
17
17
13
13
12
10
6
4

Indicadores Monetarios

100
55
74
57
50
47
56
56
35
41
47
48
31
22
13
36
19
14
32
12

21
16
16
6
27

-

4

2. Asumiendo que no hay ventaja del método no-monetario, en el sentido
de que los datos son tempranamente aprovechables, entonces el método de
indicadores monetarios es preferible, desde que la colección de datos es más
simple: sólo un dato para cada país, en lugar de toda una lista de datos.
3. Los notables resultados del método no-monetario de que Turquía está
837

�cerca de Brasil, en lugar de estar cerca de Italia, es también logrado con la
lista actualizada de los indicadores monetarios, de acuerdo con la primera
columna de la Tabla No. 2 arriba mencionada.
Usando los indicadores monetarios y agrupando al mundo en diferentes ca..
tegorías, ésto puede ser hecho de la siguiente manera:

l. Los países menos desarrollados, con un ingreso per cápita de 100 dls. o
menos.
2. Los países en desarrollo. Es difícil poner en figura límite más arriba
para este grupo. ¿Deberemos poner aquí el límite, como lo hace Paul G. Hoffman, de las Naciones Unidas, entre los países más y menos ricos, a 300 dls.
por año?
3. El grupo intermedio, conteniendo países que se están cambiando de un
grupo a otro y también países que tienen las características de ambos, tanto
de los en desarrollo, como de los desarrollados.
4. Los países m.ás desarrollados; el problema está aquí de nuevo. ¿D6nde
ponemos el límite? Algunos creen que en 500 dls., pero otros creen que es una
estimaci6n muy alta.
Habiendo considerado los datos esenciales de los países pobres más en detalle, es interesante también centrar nuestra atención en los países ricos.
Debido al más y más gradual progreso económico, en estos países el nivel
de vida está subiendo y están terminando en una especie de sobre-desarrollo,
con las siguientes cuatro características:

l. Falta de verdadera libertad de selección
2. Falta de actividad física
3. Sobrenutrición
4-. Tensión física
l. El primer punto mencionado, la falta de verdadera libertad de selección,
ha sido ilustrado en una película norteamericana llamada El Ser Querido.
Esta película establece con claridad que hay algo deprimente acerca de la
"forma americana de muerte". Se dice que en los Estados Unidos la realidad
de la muerte ha sido disimulada por un elaborado atavío de pomposos entie.
rros y prácticas diseñadas para inmortalizar el cuerpo del "ser querido". Esto
incluye ataúdes impermeables de bronce pulido costando 3,000 dólares o más.
El cuerpo del "ser querido" es transportado en una carroza fúnebre, Cadillac
"El Dorado", que cuesta no menos de 14,000 dólares y detrás del féretro van

tos familiares y amig.os, llevados al cementerio en una flota de 4 o 5 limousinas,
Cadillac, cada una de las cuales cuesta alrededor de$ 9,000 dólares. Uno puede sorprenderse del porqué de todo ésto a Wl nivel de costo tan alto. ¿ Se debe
a que la industria funeraria está empujando así a Ja gente? Ciertamente, no.
Hay algunos casos en que la industria funeraria trató de hacer las cosas un
poco más simples y menos costosas. Pero entonces estuvieron per-diendo clientela. En segundo lugar, podríamos sorprendemos si estamos ante un nivel tan.
alto de costo, debido a que tales complicaciones son exigidas por la ley. Ciertamente, tampoco es el caso, ya que un cuerpo no tiene que ser embalsamado
si es enterrado dentro de las 24 horas después de la muerte.
La verdadera razón de porqué el funeral tiene que ser a un nivel tan alto de_
costo, es que, de hecho, ésto le es impuesto a la gente por la idea de qué es lo
que los vecinos puedan pensar y decir cuando uno haga todo por sí mismo
para ahorrarse los gastos. Daría la impresión de que "el ser querido" no lo era
tanto y de que esa gente era muy mezquina para gastar. Estamos llegando al
punto de que, debido al nivel de elevado ingreso, 1a gente está llegando a ser
refrenada en su elección. Esto es, como John R. Ericks lo dijo: "Si la industria
funeraria está enferma, es debido a que están operando en una sociedad enfer-·
ma".12 ¿Cuál es la enfermedad de esta sociedad? El sobre-0esarrollo. Otro ejem.
plo de la enfermedad se ilustra con un extenso informe acerca de cómo las
familias amerícanas, con un ingrew anual alrededor de 20,000 dólares, pueden
duramente vivir con sus salarios.13 Aunque este grupo contiene solamente el
2% más alto de la población con los más elevados ingresos, se siguen considerando ellos mismos pobres aún. Esto no sólo se debe al constante aumento del
costo de la vida, sino, fundamentalmente, a que tienen que hacer muchas cosas
que llegan a constituirse en una necesidad, por la misma razón expresada arriba: qué es lo que los vecinos podrían pensar o decir cuando uno lo hizo "sin·
eso" . . . Con el transcurso del tiempo, estas familias han terminado de pagar
las simples necesidades de la vida, tales como un horno que se limpia por sí
mismo; una puerta nueva del garage dotada con un ojo eléctrico (446 dls.);
el necesario reestucado y remiendo de la casa (6,000 dólares); simplemente no
se deja sobrante para una sana diversión. Así, aquí aparece de nuevo el que esa
gente está forzada por su alto nivel de ingreso a mantenerse firme con los v~ci-'
nos y son, de hecho, restringidos en su libre elección. Esta es también la razón
de porqué muchos americanos dejan el país para establecerse en otros en donde
esta competenda de ratas no es tan prevaleciente, como por ejemplo, Australia.'
2. La falta de actividad física: En los países sobredesarrollados, la gente se
u ERtcKs, JoHN R., El Ser Querido en Texas: Una Seeuela. The Daily Texan, 3 de.
mano, 1966, p. 5.
11
Véase la Revista Lile del 3 de febrero de 1969, pp. 58-64.

�inclina a emplear el automóvil, el elevador; a usar la sierra eléctrica, el cepillo
de dientes, el cuchillo para la carne, etc., lo que reduce sus posibilidades de
actividades físicas. Esto es, como la Asociación Médica Americana lo manifiesta
en su campaña de publicidad: ~ mayoría de los niños en América, aprenden a
caminar a los 16 meses y paran de caminar a los 16 años. En 1968, The Economist habló acerca del "proY,ecto de ley para la prosperidad material",H men.
cionando los resultados de este proyecto en Alemania. En este último país, cerca
del 70% de los asalariados están inválidos antes de que deban retirarse a los
65 años, a causa de esta falta de actividad física. La misma característica llega
a ser aparente allí, cuando los resultados de los exámenes médicos para el reclutamiento militar son considerados bajo los siguientes aspectos: aproximadamente el 25% de los jóvenes enlistados fallaron en la prueba, mientras que de
aquellos que la están pasando, el 15% no pueden hacer ya más caminatas de
cuatro millas.
3. Sobrenutricíón. En la sociedad sobredesarrollada la gente está cambiando
por completo la comida básica, más nutritiva, para llevar una pobre dieta de
propaganda, basada en convencimientos secretos; falta de tiempo (más tiempo
se necesita para el consumo extenso de la clásica comida), o suspirar por una
vida fácil. Y así, cambian de las más básicas comidas, tales como leche, legumbres y fruta, a azúcar (dulces) y grasas ( papas fritas, pescado frito y pollo
frito) . Particularmente, las tres últimas cosas están arruinando su salud en esta
forma:

- sobrenutrición: la gente está comiendo mucho; el Profesor Chittenden
prob6 que la gente, en general, en los países sobredesarrollados, está comiendo
el, doble de lo que necesita.15
.- Mucho azúcar ( Cocas, galletas, dulces, helados, pasteles, etc.)
- Mucha grasa animal, lo que significa el peligroso sobreconsumo de grasas
saturadas y colesterol

nión anual del Colegio Americano de Cardiología, en 1966, las mujeres, particularmente, fueron culpadas por el hecho de que muchos hombres están
sufriendo de problemas en el corazón. Las mujeres están sobrealimentando a
sus esposos con ricos platillos (aquí tenemos la combinación de los tres: sobrenutrición, mucho azúcar y mucha grasa animal) y los están protegiendo mucho, poniéndolos en un confortable sillón frente al aparato de televisión, en
lugar de hacerlos segar el césped o caminar una cuadra. Los médicos procla.
man que esta es la razón del porqué las mujeres están viviendo siete años más
en el promedio actual, que los hombres, mientras que hace una centuria el
promedio de vida era el mismo para ambos. Esto también explica los dolorosos
hechos de cada día, 1,400 americanos mueren por ataques al corazón y 500
por ataques cerebrales. ¿ Qué están prescribiendo los médicos en contra de
estos sombríos hechos de la vida diaria? Ejercicio y actividad física (que se
han reducido por nuestra fácil riqueza de vida) y menos comida. &amp;tablecen
que el promedio de adultos necesita cerca de diez calorías menos por día, por
cada año que pasa, para mantener su peso. Pero con un nivel de ingreso más
alto, -aunque de acuerdo con la Ley de Engel, la gente está gastando un
porcentaje más bajo de su ingreso en comida-, están todavía inclinados a
gastar más en comida en un sentido absoluto y, particularmente, en alimentos
con alto valor en calorías, tales como dulces, grasas, animales y bebidas aleo.

hólicas.
Estos hechos amargos pueden confirmarse cuando consideramos el cambio
en la expectativa de vida. Entonces vemos que, debido a estas consecuencias
de "sobredesarrollo", la expectativa de vida en los países como Estados Unidos
Y Nueva Zelanda, por ejemplo, están bajando por primera vez en la historia
como se ilustra en la Tabla 4.

La combinación de tales sobrenutriciones, grasas saturadas, colesterol y la
falta de actividad física, mencionadas bajo los puntos anteriores, nos conduce
a otra característica predominante del mundo sobredesarrollado, la arteriosclerosis: el endurecimiento de las arterias. Las arterias o líneas conducentes de
sangre al músculo del corazón, por sí mismas llegan entonces a entorpecerse
con los depósitos de grasas: es como una clase de moho biológico. En la reu1
• El Economista, 2 de mano de 1968, pp. 24-26. Alemania: El interior de cada hombre gordo.
11
Véase a la Dra. Kristine Nolfi, My &amp;periences with Living Food, Humlegaarden,
Dinamarca, p. 12.

840

841

�Tabla 4
ExPECTAT1VA DE VIDA EN LOS ESTADOS UNIDOS y NUEVA ZELANDA

Estados Uni&lt;/os
1

~

l

Año

Expectativa de Vida

Período 1

Expectativa
de Vida
Sólo [hombres]

1850
1890
1900
1910
1920
1930
1940
1950
1960
1965
1966
1967
1968

39 (Sólo Massachusetts)
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43 "
47
50
54
50
63
68
70
70
70
71
70

1880-92
1891-95
1896-1900
1901-05
1906-10
1911-15
192-1-22
1925-27
1931
1934-38
1950-52
1955-57
1960-62
1965-67

54.44
55.29
57.37
58.09
59.17
60.96
62.76
63.99
65.04
65.46
68.29
68.88
69.17
68.67

De la Tabla de Vida comparada para la expectativa de la vida del hombre o años.

FUENTES:

Para los Estados Unidos Oficina de los Censos, Departamento de Salud,
Educación y Bienestar, Servicio de Salud Pública; Reporte Anual. Estadlsticas
Vitales de los Estados Unidos. The lnformation Please Almanac 1972, El
Almanaque Americano 1972, El Almanaque Mundial de 1970 publicado
por Newspaper Enterprise Association.
Para Nueva Zelandia: Anuario Oficial de Nueva Zelandia de 1972, Departamento de E.tadística, p. 97.

El mismo fenómeno puede verse en otros países, como en Europa Occidental, donde, también, por primera vez en la historia, la expectativa de vida
de los hombres está declinando. Las estadísticas de salud son también sombrías en otra forma: las estadísticas de la Sociedad Americana del Cáncer,
indican que el cáncer atacará a dos de cada tres familias americanas, y que
también lo hará en uno de cada cuatro americanos ahora vivientes. Para muchos autores, el cáncer es también considerado como una enfermedad de una
sociedad sobredesarroUada, causados por tomar alimentos que son muy refi842

nados, muy preparados, muy horneados, coloreados artificialmente y a un nivel muy alto de consumo proteínico.1° Tiene que admitirse que en las áreas
de muy bajo subdesan'Ollo. el cáncer está a bajo nivel, como, por ejemplo,
entre los aborígenes australianos,17 indicando también que hay cierta relación
entre el cáncer y el desarrollo económico, vía de sobrenutrición y de mala
nutrición de las sociedades desarrolladas.

4. Tensión física. Pudiera ser que haya más tensión física en una sociedad
sobredesarrollada, pero ¿ cómo podríamos medirla? En Amsterdam fue hecho.
Por ejemplo, llevándose a cabo la verificación de que, dentro de un período
de diez años, los casos de suicidio en el Hospital Académico se triplicaron.
Alli observaron, a tra\'és de una extensa investigación, sus causas. Es notable
que tales causas se tomaron hacia el "sobredesarrollo".
De acuerdo con la investigación arriba mencionada, las causas pueden reducirse a los siguientes dos puntos:

I. Las relaciones laborales son menos personales. En el pasado, cuando la
economía no estaba como ahora tan sobredesarrollada, la gente trabajaba en
unidades más pequeñas y c1.1ando tenía algunos problemas personales los podía
discutir con su jefe y sus problemas podían resofverse o llegar a ser menos
apremiantes. Con más desarrollo económico, vino una más grande división de
trabajo más eficiente y unidades de producción más grandes; el trabajador
perdió su relación personal más íntima con su jefe. llegando a ser sólo un
número en una gran unidad. Ya no tiene a nadie con quien discutir sus
problemas; por consecuencia, tiene que resolverlos él mismo, lo que no puede
hacer, deprimiéndolo y llevándolo a un caso de suicidio.
II. Menos asistencia a la Iglesia. En el pasado, con menos desarrollo eco•
nómico, las gentes eran pobres en Holanda. Para compensar sus miserables
vidas diarias iban a la iglesia. Cuando tenían problemas, podían tener la
ayuda del ministro o del sacerdote. Con más desarrollo económico. recibieron
más educación, mayor ingreso; leyendo más y atendiendo a más eventos culturales, pudieron desarrollar sus propias personalidades. Llegaron a ser críticos de la iglesia y sintieron que podrían vivir sin ella. Tuvieron muchas otras
cosas, tales como deportes, etc., que les fueron atractivos. Por consecuencia,
" ARBUTBNOT LAm, SIR WILL!AM, El cáncer es una enfermedad de la civilizaci6n,
causada por la mala nutrición y la falta de movimientos digestiuos. Véase a la Dra. K.ris•
tine Nolfi, Levende Foede, pp. 78-98.
" Véase al Dr. Robert A. Good, Jefe del Departamento de Patología de la Universidad de Minnesota, en un reporte presentado ante el 570. Congreso del Colegio Americano
de Cirujanos durante octubre de 1971.

843

�ya no tuvieron tiempo para ir a la iglesia. La iglesia fue considerada como
opio para los pobres. Pero cuando el pueblo holandés se volvió menos aisistente
a la iglesia, tuvo también que resolver los problemas que discutían previamente con el clérigo, o tenían que ir con un siquiatra, que resu1ta más costoso. Aquí, nuevamente, en muchos casos, terminaron enfrentándose con los
problemas que no podían resolver por sí mismos, haciéndolos infelices y depresivos, guiándolos a casos de suicidio.

más joven, de volver a ésto de nuevo. Hay, por lo menos, 2,000 experimentos
comunales en operación en los Estados Unidos y muchos también en otras
sociedades con características de sobredesarrolio. Robert Hourlet, quien visit6
cincuenta experimentos comunales, llega a la conclusión de que esta. es la clase
de sociedad que vamos a ser forzados a adoptar. Sexo y drogas no están muy
mezcladas en ello como la gente piensa. Durante su viaje no vio muestras de
heroína o su empleo incrementado rápidamente.

Esto llegó a ser un fenómeno tal, que en 1970 se estableció un Centro de
Crisis en Amster-dam, para salir adelante con dichos casos de frustración. En
otras sociedades sobredesarrolladas. vemos las mismas características: en los
Estados Unidos, 250,000 personas por año tratan de suicidarse, de acuerdo
con un estudio de investigación. Los cálculos oficiales de suicidio -alrededor
de 22,000 para 1969--- no significan mucho, tomando en cuenta que todos
los casos dudosos se registraron como "accidentes''. Si .incluimos estos, también
entonces probablemente terminaremos a un nivel de 50,000 a 60,000 por año.
Tiene que asumirse que el porcentaje de suicidios en los Estados Unidos es más
alto que el porcentaje de accidentes de automóvil (54,000 en 1969, aunque
probablemente incluyendo muchos suicidios) .

4. Menos materialismo. En las sociedades más primitivas, la gente no es
muy materialista; como los Paupanos, en Nueva Guinea, las cosas les son
fácilmente indiferentes. Este es el caso, también, de porqué están viviendo más
sobre una base de grupo que sobre una de individualismo y propíedad privada.
Lo mismo vemos en la sociedad sobredesarrollada, en la que, en un aspecto,
el hombre que Ía ha hecho es tan rico que las cosas le son indiferentes en
forma fácil nuevamente (Roekefeller, Ford); mientras que en el otro aspecto,
tenemos la generación más joven de este grupo, la que ya no está muy interesada en el dinero, tanto en las cosas materiales como en ]as .inmateriales
que puedan mejorar su calidad de vida. También se dan cuenta que es mejor
dar que recibir. En la Sociedad Alternativa la gente no tiene interés en el
dinero.

Estas tensiones físicas causadas por el "sobredesarrollo" están llevando a
toda clase de desórdenes nerviosos.
Mencionemos algunos de esos otros aspectos:
1. Alimentaci6n. Como una reacción a la sobrecivilización en este campo,
hay una tendencia para comer de nuevo los alimentos más simples, menos
cocinados y menos refinados. Las tiendas de alimentos para la salud están
aumentando como hongos, también esti.mu1adas por la profesión médica, la
que proclama que debemos comer, en lugar de arroz blanco, pan blanco, azúcar blanca, macarrones blancos, tostados y corn flakes: arroz moreno, toda
clase de pan de trigo, de maíz, etc., y tanto, como sea posible sin cocinar,
como verduras frescas y frutas.

2. Construcción. Aquí también hay la tendencia a volver a una forma
más simple y primitiva, como vivir en caravanas y acampar en tiendas. Hay
de nuevo ansiedad por lo que los primitivos están haciendo, como una reaeción a las muy grandes y elaboradas residencias que hay que tener limpias y
cuyo mantenimiento es caro.

3. Comunidades. La gente primitiva vive en pequeños gru,pos; en ]a sociedad sobredesarrollada hay una tendencia, particularmente en la generación
844

Con ésto parece que el círcu1o se ha cerrado. Una especie de reloj del desarrollo puede construirse como un nuevo modelo para las cinco diferentes etapas
del desarrollo econónúco, como se indicó en la figura No. 3. Las cinco etapas son:

l. La sociedad muy primitiva. La gente está desnuda, habita en cabañas
muy prinútivas o en cuarteles; come en una forma muy primitiva, vive en
pequeños grupos y no es muy materialista; las cosas ]es son fácilmente indiferentes, como lo hacen, por ejemplo, los Paupanos en las tierras altas de
Nueva Guinea.

2. La siguiente etapa, es la sociedad menos desarrollada. Aquí la gente
se va a vestir mejor por sí misma. El Paupano usa zapatos ( que probablemente no le a justan ) , no porque sea más confortable ( ¡ oh, no, completamente
al contrario! ) , sino porque es un signo de riqueza y de distinción. Las condiciones de su casa están mejorando un poco, aunque todavía son muy primitivas; están viviendo en relación familiar, en lugar de un pequeño grupo. Se
están tomando más materialistas desde que se han extendido desigualmente
para construir sus propias pequeñas propiedades ; está empezando, como los

845

�"fedayi.nes", el campesino o trabajador agrícola en Egipto, quien no posee
ninguna tierra y tiene un promedio anual de ingreso de 12 dólares.18
3. La siguiente etapa es la sociedad intermedia. Aquí la gente tiene más de
un par de zapatos que realmente le ajustan; viven en una bonita y pequeña
casa; comen un poco más sofisticadamente; el vínculo familiar está volviéndose más fuerte ( a los egipcios pobres no les preocupa dar un niño, por ejemplo), ahora se inclinan a pensar más en términos de dinero; como el mexicano, quiere ahon-ar para dar un pequeño confort a su casa.

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4. La siguiente etapa es la sociedad más desarrollada. En ella la gente
come bien verdaderamente; tiene roperos llenos de ropa y calzado; ahora
viven en casas bonitas; están integrando su pequeño patrimonio familiar y,
por consecuencia, son muy exigentes acerca de! nivel social de los amigos de
sus niños, con los cuales, finalmente, podrían casarse. Están llegando a ser
extremadamente materialistas, prefiriendo evadir los impuestos oficiales sobre
la renta un poco, si no es mucho, y si pueden, manejan ésto de acuerdo con
su conciencia. Aquí, los grandes beneficios se logran debido a que el hombre
de negocios está inclinado también a engañru un poco a sus clientes. Los
negocios son un tanto sucios en cualquier forma. Las uniones laborales son
también tan materialistas, que no rinden más hasta que hayan recibido un
aumento de pago más aJto que su aumento en la productividad de trabajo,
forzando en esta forma la economía hacia una situación inflacionaria sin fin,
como las que hoy tenemos en la mayoría de los países occidentales.
5. La última etapa para hacer el círculo totalmente redondo, es la sociedad
sobredesarrollada. La gente está regresando a la misma forma de vida de la
primera etapa. Les gusta andar desnudos, comer las simples comidas naturales, ele. La cosa notable aquí. es que, si consideramos quién concurre a las
playas nudistas y a las tiendas de alimentos para la salud, nos damos cuenta
de que no son los pobres diablos~ sino la gente de la clase más alta. La gente
hace a un lado costosas y complicadas comodidades de su casa, a cambio de
una simple caravana u otras posibilidades de vivir al aire libre, como tiendas,
o quieren dormir a la intemperie o con un simple toldo. Es la gente que
Robert Houriet descubre en su viaje alrededor de las comunidades, los exdrogadictos y los ex-hippies, quienes fueron a tales comunidades en busca de
alguna rehabilitación natural.19 Aquí está la gente que ha reunido tanto dinero que quiere dilapidarlo y que está llegando a ser menos materialista; la

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'" VANGSJ, J., Plaidoyer pour la régulation des ,iaissances, in Je une Afrique, 31 de
diciembre de 1969, pp. 44-47.
'"HoURIET, RoBERT, Regresando Juntos. (Getting Back T ogether, 1971).

847

�gente que se cuida más para mejorar la calidad de vida, que coleccionar más
y más riquezas; la que, finalmente, se dá cuenta que es mejor dar que recibir.
Aunque es obvio que hay una especie de movimiento circular -y en esta
forma una especie de movimiento de reloj, el reloj del desarrollo- en el otro
aspecto, comparando las etapas primera y última, llega uno a la conclusión
de que hay una diferencia. Pudiera ser que la gente esté viviendo en muchos
aspectos, en la misma forma: nudismo, comida simple, etc., en la primera
y última etapa. Pero hay una enorme diferencia cuando uno compara, por
ejemplo, los aborígenes primitivos en Australia y las multitudes en las playas
nudistas de Francia, o los aglomerados campamentos a lo largo de la costa
belga en sus caravanas y tiendas.
Los últimos grupos causan una impresión más descansada y feliz que la
desagradable vista de los nativos desnudos de Nueva Guinea. Ello se debe a
que esos aborígenes no están particularmente disfrutando con el nudismo, ya
que no saben lo que es estar vestido con una corbata y un saco. Más aún,
están mortificados por toda clase de temores que los naturistas occidentales
no tienen. Es por eso que su aspecto es más impresionante: es el temor que
tienen por las enfermedades; el temor de ser molestados por los espíritus de
sus antecesores; el temor de guerra con el pueblo al otro lado de la montaña,
eso es lo que los deprime.

más realista aún y enfatizar los problemas del mundo en desarrollo, después
de ésto, el esquema puede ser completado con algunos hechos más :recientes
acerca de cuánta gente está incluida en cada categoría y cuál es su promedio
de ingreso, como se ilustra en la figura 5.
Aunque desde un punto de vista sociológico y humanitario, es interesante
distinguir este reloj del desarrollo y ver cómo hay ahí un cambio de tipo de
vida sobre el tiempo, considerando a los pobres y ricos en el mundo de hoy,
este reloj también atrae nuestra atención ante los duros hechos que siguen:

l. La distribución del ingreso es desproporcionada, inclinada hacia los ricos, en el sentido de que el mgreso está subiendo agudamente, como puede
verse en la figura 5.
2. La distribución de la población es desproporcionada, inclinada hacia los
países pobres, como puede verse en la Tabla 5.

Tabla 5
LA

DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACfÓN MUNDIAL SOBRE LOS
PAÍSES RICOS Y POBRES -

Aunque hay muchas formas de similitud entre el grupo más bajo y el más
alto del desarrollo económico ( alimento, ropa, casa, grupos comunes, las cosas
les son indiferentes fácilmente), hay también diferencias:

Clasificación

- en el sentido de que la gente de la sociedad sobredesarrollada está más
consciente acerca de su despilfarro de las cosas y lo disfrutan como tal. Aunque los muy primitivos están haciendo lo mismo, lo hacen en una forma menos
consciente.

l. Los países menos de-

- en la sociedad sobredesarrollada, la gente goza más quitándose sus abrigos, corbatas y ropa; comiendo las cosas primitivas, viviendo a Ja manera
primitiva en campamentos y caravanas; mientras que la gente primitiva vive
de la misma forma, pero haciéndolo en un modo inconsciente, y más aún,
su alegría al hacerlo se oscurece por toda clase de temores primitivos, creencias

e ignorancia.
Los hechos significan que no estamos regresando a la misma etapa en la
que los primitivos comemaron, que no es exactamente un reloj circular, sino
más bien un movimiento llevando a la misma situación y estilo de vida, pero
a otro nivel. El reloj del desarrollo tiene que ser ajustado para obtener un
modelo más realista, como ha sido hecho en la figura 4. Para hacer el reloj

848

1968

PNB per cápita en
$ de E.U.

sarrollados

% de la Población

Mundial

$ 100 dls., y menos

51%

$ 100 -

16%

2. Los países en desarrollo

3. El grupo intermedio
4. Los países más desa-

$ 500 dls.

$ 500 dls., y más

33%

rrollados
100% Total
1
FUENTES:

1

Banco Mundial Atlas, Banco Internacional para la Reconstrucción y DesarrolJo 1970, y Hailstones, Mart.in y Mastrianna, Problemas Económicos Contemporáneos y Resultados, Compañía de Publicaciones Sudoccidental, Cincinnati, 1970, p. 462.

849

�200
4800

'\

'\

PAlSES MENOS
DESARROLLADOS

PAISES INTERMEDIOS

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SUBDESARROLLADOS

•-:.-.. NUOLEO REAL
DE PAISES

•• MUY PRIMITIVOS

Población en Millones
PNB por cabeza en 1971. Dólares.

1971

FueNTE: Producto Bruto 'Mundial. The Economist, 22 de enero de 1972, p. XVII.

3600
1032

población: 2300
PNB per
cápita:
204

'• MENOS DESARROLLADOS

Europa Comunista, Mediterráneos, algunos
de Asia del Pacífico, algunos latinoamerica.
nos
Población
600
PNB per cápita:
1800

500
2400

Promedio PNB per cápita:

Total de poblaci6n:

Europa Occidental
Japón
"Antiguos" Dominios Británicos
Población:
PNB per cápita:

PAISES MAS DESARROLLADOS

E.U.A.

SOBRF.-DESARROLLO
Población:
PNB per cápita:

Figura 5

INTERMEDIOS

''

Derrochan las cosas fácilmente. Temor
de enfermedades. Temen ser molestados
por los espíritus, la sombra de sus antecesores; temen la guerra, con la gente
sobre la montaña.

MUY PRIMITIVOS

REALISTA RELOJ DEL DESARROLLO

EL RELOJ DEL DESARROLLO CUBIERTO CON LOS HECHOS ACTUALES

Más conscientes en derrochar las cosas.
Disfrutan más su simple modo de vida.

SOBREDESARROLLADOS

EL AJUSTADO, PERO MÁS

Figura 4

�Tabla 6
EL

CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN EN LAS DIFERENTES
ETAPAS DEL DESARROLLO -

Etapa de Desarrollo

1971

Porcentaje del Crecimiento de la
Población por año

rápidamente, haciendo más difícil de vencer su pobreza, haciéndolos aún más
pobres. El hueco entre los pobres y ricos está aumentando; acelerado por el
hecho de que los ricos están mejorando su posición más que los pobres. Este
hueco creciente puede ilustrarse, por ejemplo, considerando la tendencia del
Producto Nacional Bruto, per cápita, durante un período reciente. (Ver Tabla 7).

Tabla 7
Muy primitivos
Corazón-duro de los países menos
desarrollados
Países menos desarrollados
Países intermedios
Países más desarrollados

}

FUENTE:

Años

Países Ricos

Países Pobres

1

1960

100

1961
1963

103
107
110

100
102

1964

116

1965
1966
1967

121
126
129

1

1962

2

Producto Mundial Bruto, The Eco1Wmist, 22 de enero de 1972, p. XVII.

Aquí estamos tocando los hechos más asombrosos de la distribución del ingreso: los que, de acuerdo con las estimaciones de 1968, más de la mitad de
la población mundial está viviendo en el grupo más bajo de los· paí.ses en desarrollo, con un promedio de ingreso per cápita de 100 dólares o menos. Nos
encontramos al mismo tiempo, con el problema básico de todo el campo del
desarrollo económico, que no lo es tanto como para que en él no haya diferencias; así como que ]a parte más grande de la población mundial está viviendo en estos países pobres. Es el prejuicio en la distribución del ingreso por
lo que el problema está aquí. Este prejuicio está llegando a ser peor desde que
la población crece más aprisa en los países pobres que en los ricos, como
puede verse en la Tabla 6
Concluyendo:

El verdadero problema de los pobres y ricos- en el mundo de hoy, es que
mucha gente está muy pobre y que las poblaciones pobres están creciendo más
852

= 100) en precios
constantes de 1966

(1960

Sobre 1

Sobre-desarrollo
TOTAL

T ENDENCIA DEL PRODUCTO NACIONAL BRUTO PER cÁPITA

2½

FUENTE:

104

107
111
113
115
118

Producto Mundial Bruto, The Ecom&gt;mist, 22 de enero de 1972, p. XVII.

La consecuencia es una creciente tensión entre pobres y ricos, la que podría
conducir a una peligrosa explosión. Este es el por qué -aparte de sentimientos
humanitarios y de una creciente conciencia social en el mundo-, los ricos están más y más preocupados acerca de la brecha en aumento. Hay un sentimiento cada vez mayor acerca de que algo debe ser hecho para ayudar a los
pobres.
Los gobiernos de los países ricos están poniendo más y más atención a este
problema. En algunos países, ministerios especiales del gobierno se han establecido para promover la ayuda a los países pobres.
La gente está volviéndose más activa en este campo para hacer algo a tal
respecto, como por ejemplo, la creciente Sociedad para el Desarrollo Internacional, la que ahora tiene sucursales en todo el m1.1ndo y abarca tanto a

853

�individuos, como a organizaciones, trabajando interesados en cerrar la brecha
entre los pobres y ricos en el mundo de hoy.
Hay que tener fe en que Ja creciente preocupaci6n y actividad en el mundo
trabajará a tiempo y reducirá las crecientes diferencias entre los ricos y los
pobres, previniéndose así una catástrofe mundial.

LOS MESTIZOS Y SU CULTURA EN LA VIDA DE
HISPANOAMÉRICA
DR. EoMuND STEPBBN URllANSKI

Howard University

LA

del Nuevo Mundo produjo el choque de dos razas y
dos culturas, cuyas consecuencias se manifiestan en el mestizaje. Es el resultado del entrecruzamiento racial &lt;lel español con el indio. Dicha mezcla, justificada mayormente por impulsos biológicos, originó durante la época colonial un nuevo grupo étnico: los mestizos. Es un término genérico que se da a
la mezcla de las dos razas. En los países andinos, a los mestizos se les suele
llamar cholos y en los países centroamericanos ladinos.
CONQUISTA IBÉRICA

El viajero norteamericano E. G. Squier, quien a mediados del siglo XIX
visitó Hispanoamérica, describió a los mestizos como gente de color moreno,
estatura mediana, bien proporcionada y fuerte. Observó, igualmente, que "es
difícil decir si los blancos se han asinúlado mucho más a ]os indios en su modo
de vida o los indios más a los blancos". Parece indicar esto que los rasgos
somáticos en el mestizaje son quizá de menor importancia que la asimilación
cultural como resultado de la convivencia histórica. Debido a la intensidad de
la mezcla de los peninsulares hispanos con los indios americanos en el pasado
y entre sus descendientes de ahora, la clase mestiza constituye hoy el tronco
de la población hispanoamericana.
Los descendientes de los españoles nacidos en América que no se mezclaron
con los indios u otras razas se llaman criollos, término sinónimo de la gente
blanca. Gracias a la gran extensión del mestizaje, tanto los criollos como los
indios constituyen hoy una minoría. En Bolivia, Ecuador, Guatemala, México
y Perú hay todavía un considerable porcentaje de indios, pero tanto en estos
como en otros paí~ de Hispanoamérica predominan los mestiros. Los indios
debido a sus condiciones generalmente primitivas y falta de aculturación, viven en su mayoría, casi al margen de la vida nacional en varios países hispanoamericanos.

855

854

�Mientras tanto, los criollos, merced a su importancia social y económica e
influencias culturales, desempeñan un papel preponderante en la mayor parte
de Hispanoamérica. Países como Argentina y Uruguay están poblados principalmente de criollos y de descendientes de inmigrantes blancos. Por eso, a
dichas naciones del Plata las llaman países criollos. También lo son Chile y
Costa Rica, ya que en ellos es difícil hallar notorias huellas de mes~je, pese
a que en el caso de Chile durante la época colonial haya vivido un núcleo
bastante numeroso de indígenas.

1 11

1

Vale la pena explicar aquí que mientras la antropología define el mestizaje
como entrecrw,amíento de la raza blanca con la india, el mestizaje en la libre
.nterpretación intelectual hispanoamericana ha de entenderre como cualquier
mezcla racial, sin restringirla a determinados grupos étnicos. Tal circunstancia
induce a veces a algunos escritores "latinos" (Vgr. F. Pallavicini) a llamar
mestizos no sólo a los hispanoamericanos sino también a los angloamericanos
en cuanto se les considera a todos producto de varias mezclas étnicas dentro
de sus constantes históricas.
La mezc.la racial estadounidense dentro del conglomerado étnico se parece
algo al mestizaje hispanoamericano, pero tiene que ser considerada bajo otros
aspectos. La estructura étnica de los Estados Unidos es diferente de la de
Hispanoamérica. L a dominan mayormente los blancos de origen europeo, quienes se mezclan principalmente dentro de los grupos étnicamente parecidos. Sin
embargo, entre ellos y varios grupos minoritarios estadounidenses, también ocurre la mezcla racial, en grados variados y quizá con menos intensidad. Esta
mezcla abarca, no obstante, a gente de tan distintos continentes como Europa,
Sudamérica, Africa y Asia, lo cual mereció a los Estados Unidos el calificativo
de crisol de razas. Sin embargo, lo que esencialmente sobresale en este país
angloamericano es no tanto la mezcla étnica sino la simbiosis ideológica, producto de la amalgama de civilizaciones e ideologías de varios continentes. Se
trata, pues, de un crisol ideológico, cuya nivelación y ajustes a las necesidades
del momento se reflejan en la constante evolución civilizadora, a través de
muchos logros e inquietudes sociales y raciales. Por estas razones, el crisol
ideológico en los Estados Unidos tiene mucho más importancia que el crisol de razas, aunque a veces Jos dos fenómenos se funden en uno.
El Libertador Simón Bolívar hizo una definición del mestizaje en 1819 al
decir: "No somos europeos, no somos indios, sino una especie media entre
los aborígenes y los españoles". Sin embargo, la herencia colonial española
sobre la inferioridad racial del indio repercutiría todavía por mucl10 tiempo. La
perjudicial doctrina racista de Gobineau sobre la "supremacía nórdica" no
contribuyó a crear un sentido igualitario. Pero, tampoco pudo contener el

856

desenvolvimiento de la civilización mestiza, que se forjó su propia conciencia
y derechos de "ciudadanía cultural".
El ensayista colombiano, Germán Arcini~as, debido al histórico proceso de
amalgama de razas, considera mestizos tanto a los pueblos europeos como a
los americanos. Su opinión se basa en el análisis del desarrollo étnico-cultural
del Viejo Mundo, "en donde se recogieron y aglutinaron los hombres de
Asia, de Africa y de Europa misma". Por eso, considera a la Europa de la
época del descubrimiento como "continente de mestizos, triángulo de razas y
culturas". Arciniegas cree que la existencia de distintas sangres le ha inyectado
a los españoles fuerza imaginativa y creadora, que por consecuencia tiene sus
proyecciones en los hispanoamericanos.
En su ensayo América, tierra finne, Arciniegas examina cuidadosamente la
idiosincrasia mesfüa hispanoamericana.1 Atribuye a los mestizos, entre otros
rasgos, la ingeniosidad y el a{án creador, por un lado, y por otro, Ja doblez
del alma y la ansiedad interna. Según él, la doblez es una virtud debido a la
grandeza del proceso en que un alma se bifurca a través de la mezcla racial.
Las ventajas de esta amalgama son evidentes cuando enriquecen al individuo
con nuevos valores psíquicos que le abren nuevos horizontes en el camino de
su desarrollo interno. Desde lu~o, el mestizo padece también de falsia, indecisión, decepción e inestabilidad. Pero estos complejos inevitables parecen ser
contrarrestados con inteligencia y un enorme potencial de fuerzas vitales que
ya se están despertando plenamente.
Otro intelectual colombiano, Jorge E. Gaitán, atribuye al pueblo mestizo un
rasgo más, denominado por él como "malicia indígena", que es un sexto sentido de desconfianza ante el explotador. Arcini~as está convencido de que
"los hispanoamericanos ostentan un espíritu faústico más desarrollado que los
europeos, porque al natural deseo de progresar unen la contemplación de una
realidad esplendorosa que les muestra hasta d6nde han podido llegar los europeos". No cabe duda que tal actitud mestiza se relaciona con la ambición de
querer superar a otras sociedades para alcanzar sus logros culturales en menor
tiempo. Es una motivación plausible, porque muestra cierto grado de uitalidad
mestiza, aun cuando el ritmo de vida en la América mestiza sea, generalmente,
lento.
Como ferviente defensor de ios valores americanos precolombinos, Arcinie.
gas cree que los logros de la civilizaci6n indígena del Nuevo Mundo eran
superiores a los que existían en España durante la conquista. Esta postura proindigenista, aunque, a veces, demasiado emocional, es comprensible. Tocado de
cierto orgullo mestizo-americanista, Arciniegas expresa su admiración por la
grandeza de las viejas capitales azteca e incaica y por los monumentos del arte
' ARCJNIBOAs,

Germán, América, tierra firme (Santiago de Chile, 1937), pp. 46-48.

857

�indígena, la cual compartimos. Empero, la comparación de las pirámides de
Teotihuacan o Chichen Itzá con la catedral gótica de Burgos o la fachada
plateresca de la Universidad de Salamanca, por ejemplo, serla muy discutible.
Aquellos monumentos tienen distintas caracter'JSticas y valores. Por eso, el
excesivo optimismo nativista, aunque bien intencionado, no es factiblemente
justificado. Hay que recalcar, sin embargo, la originalidad analizadora de
Arciniegas, al señalar el complejo idiosincrático del mestizaje, en el cual el
orgullo se entreteje con la conciencia americana y el arraigado sentido telúrico.

descendiente de ellos. Tal generalización terminológica logró, al parecer, bastante popularidad en algunas regiones de Sudamérica. Por eso, el investigador
chileno Rolando Mellafe introdujo hace poco dos nuevos términos-: euromestizo
que qenota la unión del europeo (español) con criollas o mestiz.as predominantemente blancas, y afromestizo que señala una mezcla racial en la que participa la sangre africana. Dichos términos parecen comprensibles y útiles, ya que
sugieren la preponderancia de determinada sangre en el conjunto del mestiza.je, aun cuando difieran de los _científicamente aceptados términos antropológicos.

Como ya señalarnos, el mestizo constituye hoy el tronc-0 étnico de Hispanoamérica y, por eso, en él se apoya el destino de muchos países. El mestizaje,
con todas sus virtudes y defectos, sigue su marcha histórica a escala continental. Hay pocos escritores hispanoamericanos a quienes les deja de atraer esta
difícil temática, todavía velada por el misterio psíquico de la conducta mestiza. Uno de ellos es el ensayista peruano, Luis Alberto Sánchez, quien en su
obra ¿Existe América Latina? ( México, 1945) discute la transformación étnico-cultural dentro de la compleja personalidad hispanoamericana. El autor
asume una postura que oscila entre el indigenismo y el criollismo, por medio
de la cual analiza el dualismo espiritual mestizo con evidenle sobriedad. Es un
examen psicológico en el cual Sánchez recalca que "el mestizo se acerca biológicamente al .indio, pero intelectualmente al europeo y es síntesis de ellos".
La tesis de Sánchez parece lógica; pero su afirmació~ no abarca necesariamente a todos los países hispanoamericanos de igual manera. Como se sabe,
en Colombia y Venezuela, por ejemplo, el mestizo se parece más al criollo
que al .indio.

Sánchez considera la raza como producto de la geograña y como factor
étnicamente unitario, que hubo de influir primero en el indio, después en el
español, luego en el negro, y por último en el meStizo, sintesis de todos. Este
concepto de Sánchez acerca del mestizaje encaja, pues, en la libre interpretación intelectual más bien que en la rígida definición antropológica. Sin embargo, en la discusión de las transformaciones étnicas, Sánchez hace acertadas
observaciones sobre el desigual grado de la mezcla racial, cuyos resultados se
notan ora en el aindiamiento del blanco ora en el blanqueamiento del indio.
T ales fenómenos hacen, a veces, difícil de revelar hasta qué punto las características peninsulares penetraron en el indígena y, al revés, hasta qué grado
los rasgos indígenas se adentraron en la personalidad de descendencia española. En estos casos no se trata simplemente de la simbiosis biológica sino
también, y aún en mayor grado, del trasplante de ciertas cualidades psíquicas.
Semejantes consideraciones nos llevan a distinguir entre los mestizos españolizados y los indios ligeramente amestizados. A veces es difícil penetrar en las
motivaciones internas de éstos y aquéllos. El único indicio de su distinción
idiosincrática, por lo visto, en su conducta individual que se revela en la
personalidad del hombre.

Debido a la muy arraigada tradición española, el mestizaje colombiano,
ecuatoriano, venezolano o peruano tiende a identificarse con el criollismo, desde luego, más bien en el sentido intelectual que en el étnico. T al cosa no
excluye, empero, el que algunos escritores como el colombiano Fernando González, en su obra Los negroides (Medellín, 1970) admita que no pocos sudame_
ricanos oculten a sus ascendientes indios o negros. Dice González: "En realidad, tal mezcla es un bien; pero en la conciencia tenemos la sensación de
pecado. Vivimos, obramos y sentimos el complejo de la ilegitimidad". Apenados por tal motivo, no faltan, pues, sudamericanos que simulan europeismo.
Lo contrario existe en los países mesoamericanos, sobre todo en México., donde
la conciencia mestiza es muy evidente y, por eso, mucha gente se siente orgullosa de su origen indígena.
Respecto a la terminología que concierne a los mestizos, todavía existe gran
discrepancia. Así, en la libre noción intelectual se considera mestizo a cualquier mezcla del europeo con el nativo americano, fuera este indio o negro o

858

Sánchez considera el papel del mestizo como si se tratara de quien todavía
no ha colmado sus dimensiones históricas, y añade lo siguiente: "Falta aún
clarificar su posición emotiva, difícil de precisar por su inadaptación presente,
en parte a consecuencia de una ausencia visible de vertebración substantiva y
honda. El acervo espiritual del mestizo posee. una multiplicidad desconcertante.
En ello influye la orfandad de sus tradiciones, no por carecer de ellas, sino
por sufrir muchas. De ahí, en parte, su grandeza y su miseria".
El proceso de formación de la idiosincracia mestiza se remonta a la primigenia mezcla biológica del español e indio, la cual pasó por extraños caminos.
Según el autor peruano, mientras el indio trataba de absorber lo hispánico
dentro de sus posibilidades de asimilación, el blanco peninsu1ar se mantenía
al margen. Parece que la motivación española en aquella simbiosis se basaba
más en la concupiscencia que en la voluntad de engendrar nuevos valores

859

�1

~

1

espirituales. Para crear tales valores hubo necesidad de un nivel cultural
1
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no tenían la mayoría de los colonos peninsulares F
. ue una aguna que se hizo
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responsable del abismo entre esos dos grupos humanos Sa'nche
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es e a ISmo no fue colmado por el mestizo puesto que las ..J:____
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.
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e cas que e ~~tetiza, reside~ más en el alma que en la sangre". Esta
acertada deducc1on parece confll1llar Ja existencia del dualism p , · d
tro de la mentalidad mestiza.
o SUJUico en-

cuando se enfrentan a una mayoría, inclusive desarrollando actitudes, un tanto
racistas y, desde luego, discriminatorias". Por otro lado, se dan casos de fuerte
hispanización en varias comarcas aisladas de Nuevo México (EE.UU.) en
donde las gentes, muy orgullosas de su ascendencia ibérica, se olvidan de que
sus antepasados llegaron de la Nueva España o sea de México, y no directamente de España. Hay que subrayar aquí que el orgullo hispánico es también
un rasgo típico de la civilización mestiza.

. Ahora_ bie~. ~a mez~Ia racial con todas sus ventajas o desventajas bioló.
gicas o ~ISOnomicas,, lraJo_ co~igo cier~. ~rirninaciones económicas que en
: ~~orna Y despues eqwvalían a pre7utcios sociale-s. Se manifestaban en la
VIS10n de 1a sociedad colonial en varias clases segun' su condi ., d b'
.
. . .,
cron e 1enestar
matenal.
Tal divIS1on mostraba la incompatibilidad de dichas ci=
, ___ _ o grupos
, .

El papel histórico de los mestizos empieza a marcarse perceptiblemente desde la guerra de Independencia. Así, por ejemplo, en México aparecen caudillos mestizos muy notables como M.orelos y Guerrero, quienes en sus hazañas
encuentran también el apoyo de los indios. Desde los tiempos de la Revolución Mexicana, de 1910 en adelante, tanto los indios como los mestizos llegan
a ser un importante contingente militar. Aunque el mando revolucionario se
bailó dividido en manos de los criollos y mestizos, no faltaron lideres rurales
como Emiliano Zapata y Pancho Villa, notables guerrilleros. El Presidente
Lázaro Cárdenas, de origen predominantemente indio, mediante la Reforma
Agraria, hizo mucho en favor de la causa indígena. Por eso, Jiménez Moreno
afirma que desde esa época "el indígena es uno de los factores que han dado
a México una ÍISOnomía inconfundible, y México es precisamente uno de los
países más equilibradamente mestizos del continente americano".

e?'1cos, que lógicamente tuvo que ver con los prejuicios raciales. Sánchez
~cute con valor_y honestidad estas desigualdades sociales, remontándolas a la
epoca precolombma, es decir, antes de la llegada de los españoles
ortugueses al_ Nuevo Mundo. Los prejuicios existían ya entre los aztecas ye ~neas
que cons1d~rándose ~periores ª. otras tribus indígenas, se casaban sólo dentr~
de s~ propio clan. Sanc?ez considera como primer racista español al P. Barto.
lome de Las Casas, qmen tratando de ayudar a los indios, se mostró injusto
con los esclavos negros. El abuso contra los indios y negros durante la colonia
era fr~ue~te_ Y ~l, relegar a los mestizos a puestos inferiores, es otra prueba
de la ~sc~ac10n. Sánchez cree que el español, en su afán de legitimar su
conqmsta, creo el mito racial que tanto ha contribuido a retardar· la r
·,
d fi · ·
ionnac1on
e ~ttva de la pe~nalidad 1:°estiza. Contrario a algunos escritores hispanoamencanos qu~ prefieren _cubnr el asunto racial con silencio O relegarlo a un
lugar secundano, el mencmnado ensayista peruano lo e'll'Tlone de esta man .
"El
bl
d1 ·
·
··r
era.
~ro ema e racismo implícito y explícito en la América Latina debe ser
considerado como primordial. De él depende, en no escasa proporción el de
nuestra unidad efectiva".
'
. Observaci~n~ muy interesantes sobre el mestizaje se derivan de los estudi~sos de ~~XIco, donde la mezcla racial parece la más equilibrada de toda
Hispano~enca. E! e~ohistoriador mexicanoJ Wigberto Jiménez Moreno, en
su t~baJo ~l mestiza7e y la transcultnración en Mexiamérica (México, 1961)
exam.ma cU1dadosamente el proceso de la mezcla étnica en varias partes d la
Repú~lica Mexicana, el Suroeste de los Estados Unidos y Centroamérica. eLo
estudia tanto en las zonas agrícolas de preponderancia indígena como en las
~rban~ que se caracterizan por su mestizaci6n activa. El autor señala la res1stenC1~ a la mestización de algunas comarcas muy indígenas como Yucatán,
donde el grupo de origen español ha permanecido muy fuerte frente al indio
por bastante tiempo, con esa cohesión y agresividad que tienen las minorías

860

La dramática participación de los mestizos y de los indios en forjar los cimientos modernos de México está descrita, de una manera realista, en las obras
de una nueva clasificación novelística, llamada la novela de la Revolución
Mexicana. Los ejemplos notables de esta narrativa revolucionaria $0n Los de
abajo (1915) de Mariano Azuela, El águila y la serpiente (1928) de Martín
Luis Guzmán, ¡ Vámonos con Pancho Villa! ( 1931) de Rafael F. Muñoz, Tierra (1932) de Gregorio López y Fuentes, Cartucli-0 (1931 ) de Nellie Campobello, La asonada (1931) de José Mancisidor y Mi caballo, mi perro y mi
rifle (1936) de José Rubén Romero, para mencionar sólo algunas novelas de
este tipo que llegan a docenas. T ambién hubo reacción psicológica antirrevolucionaria, manifestándose posteriormente en El luto humano (1943) de José
Revueltas, Al filo del agua (1947) de Agustín Yáñez y La región más transparente (1958) de Carlos Fuentes. No cabe duda, sin embargo, que la Revolución Mexicana (su etapa inicial: 1910-1917), por ser el primer auténtico
acto de protesta continental del siglo XX, ha .influido en despertar la conciencia mestiza de otros países hispanoamericanos. Acrecentó, así, más tarde su
rebeldía intelectual y política.

La novela de la violencia colombiana que describe los trágicos acontecimientos de la no declarada guerra civil en Colombia, a partir de 1948, refleja
una notoria semejanza con la narrativa mexicana. Sus ejemplos son: El Gris861

�to de espaldas (}952) y Manuel Pacho (1966) de Eduardo Caballero Calde.
rón, El alzamiento ( 1960) de Luis Castellanos, Balas de la ley ( 1953) de
Alfonso Hilari6n Sánchez, Tierra sin Dios (1954) de Julio Ortiz Márquez,
La calle 10 (1960) de Manuel Zapata Olivella, Quién dijo miedo (1960) de
Jaime Sanín Echeverri, La mala hora (1962) de Gabriel García Márquez y
Las bestias de Agosto ( 1964) de Enrique Posada, sin mencionar más novelas
de este tipo.

Igual rumbo ideológico toman también las novelas revolucionarias cubanas,
que narran la sublevación de Fjdel Castro en 1958 y la anatomía de su
revolución. Tales obras son: Mañana es 26 ( 1960) de Hilda Perera, No hit}•
problema (1961) de Edmundo Desnoes, Maestra voluntaria (1962') de Daura
Olema García, Los muertos andan solos (1962) de Juan Arcocha, Pequeñas
matziabras ( 1963) de Virgilio Piñera, Vivir en Ca11donga (1966) de Ezequiel
Vieta, y La vida en dos ( 1967) de Luis Agüero. Indicamos aquí sólo algunas
narraciones de esta índole, sin mencionar las abundantes memorias de los
autores exiliados, opuestos a la revolución castrista.
El cambio gradual de mutua postura entre los varios grupos étnicos den.
tro del espectro de la civilización mestiza se debe indudablemente al enor.
me progreso intelectual del mestizo, que se marufiesta en reconocidos lo.
gros literarios, art'isticos y científicos. Al referimos a la interacción de los
varios elementos que se funden en la idiosincrasia mestiza, conviene decir que
el sentido telúrico heredado de los indígenas~ se revela notablemente en la
litei-a.tura mestiza; pero es algo desdibujado o hace falta en la literatura criolla,
sobre todo, la rioplantense. Rasgos nativos parecen ser, además, la apacibiJi.
dad, la percibilidad artístic.a y la apatía. El sentido contemplativo puede ser
atribuido tanto a los indígenas como a los peninsulares, fundiéndose esta ca•
racterística en la personalidad mestiza muy ostentosamente. Mientras- tanto, la
herencia española se expresa en la imaginaci6n desenfrenada, sensibilidad estética y exuberancia emocional, rasgos que se reflejan tanto en las letras mes.
tizas como en las criollas. De no poca monta son también el muy desarrollado
sentido especulativo y el frecuente tono de espiritualidad, características inse.
parables de la mentalidad hispanoamericana.
Desde los tiempos del Inca Garcilaso y Alva Ixtlilxóchitl hasta la época
moderna se podría formar una larga lista de notables hombres de letras y
artistas mestizos. Bástenos mencionar sólo a algunas figuras representativas
como Rubén Darío, Ricardo Jaimes Freyre, José Santos Chocano, Ricardo
Palma, Manuel Altamirano, Franz Tamayo, César Vallejo, Alcides Arguedas,
José C. Mariátegui, Diego Rivera, José Clemente Orozco, José Sabogal, Os.
waldo Guayasamín y Carlos Chávez. Fama internacional ha logrado Miguel
Angel Asturias, ganador del Premio Nobel (1967) . La contribución cultural

862

y arfIStica de estos y otros personajes a la cultura moderna es demasiado evidente para que se reitere su importancia. Empero, en Hispanoamérica nadie
los distingue como mestizos sino como creadores de obras, que trascienden los
conceptos raciales. Quizá, por eso, pocos críticos literarios hispanoamericanos
se ocupan debidamente del aporte mestizo a las letras uruversales.

"Los

MESTIZos"

Es curioso notar que el término mestizo en el sentido étnico está usado
con más frecuencia en la literatura antropológica que su aplicaeión cultural
en la crítica artístico•literaria. Se suele hablar vagamente de "nuestro continente mestizo", pero no se le presta la atenci6n debida. Una muestra de ello
es. la obra Letras del continente mestizo ( Montevideo, 1967) del talentoso autor
uruguayo Mario Benedetti. Se ocupa en ella de algunas lumbreras de las letras
mestizas, pero al anal.izar su producción literaria; no la identifica como su ge.
nio étnico cultural. La postura de dicho autor criollo es bastante extraña,
porque el lector al tomar su obra en la mano, espera hallar la elaboración
de los conceptos psicológicos de sus autores, que provienen de su alma mestiza.
Pero salvo el fascinante título del libro de Benecletti, en su conterudo crítico•
literario no hay casi nada que pudiera directamente esclarecer los móviles
interiores del "mestizaje cultural". En este y semejantes casos es difícil adivinar si se trata de 1a falta de comprensión criolla de la compleja idiosincrasia
mestiza o simplemente de la evasión de su análisis, dejándoselo a los mismos
intelectuales mestizos, que a veces lo hacen con ingeniosidad. Por cierto, son
casos muy contados.

Así, se intenta definir, de vez en cuando, el afán del mestizaje en el sentido
intelectual. El ensayista venezolano, Arturo Uslar•Pietri, dijo en cierta oca.
sión que "Tan avasalladora es la vocación del mestizaje y el fondo histórico
del fenómeno cultural que se pone de manifiesto aún en aquellos casos en
que los hombres de pensamiento pretenden reaccionar intelectualmente contra
la tradición y la herencia del pasado e instaurar un nuevo rumbo". 2 Uslar.
Pietri se refiere, desde luego, al enfoque literario de los autores mestizos en
los aslllltos americanos, posiblemente para contraponerlo al insuficiente inte.
rés criollo por la misma temática. Es un anhelo legítimo, que a la vez señala
el alejamiento progresivo de Hispanoamérica de los asuntos peninsulares. Aun
cuando tal hecho no signifique el corte de los lazos culturales entre Hispano• UsLAR-PLETRI, Arturo, "El Mestizaje
(Madrid, 1967 ), No. 49, pp. 24-25.

en

el Nuevo Mundo". Revista de Occidente

863

�f

)1 1

américa y España, es lógico que la sociedad multirracial hispanoamericana se
esté concentrando cada vez más en sus propios problemas vitale.5. De su solución depende, pues, su propio porvenir. La probJemática mestiza ocupa en
tal respecto el interés principal, porque la sociedad mestiza constituye hoy el
tronco de la población de Hispanoamérica.
Entre algunos pueblos hispanoamericanos existe la tendencia de rechazar
ciertas raíces peninsulares, porque se culpa a España por el retraso y des.
gracias sociales, que Hispanoamérica sufrió bajo su tutelaje colonial y aún
más tarde. Tal hecho es responsable de la complejidad idiosincrática que
concierne, sobre todo, a los mestizos quienes junto con los indios, sufrieron el
abuso de la dominación española. Es un curioso problema que, al parecer,
no tiene una fácil solución, ya que está atado al complejo atávico, que se manifiesta en la similitud de costumbres hispánicas. Según señala el concienzudo
investigador mexicano, Leopoldo Zea: Hispanoamérica, aunque obtuvo a prin.
cipios del siglo XIX su emancipación política de España, no logró a la sazón
su emancipación mental. Por eso, los hispanoamericanos aún después de separarse de España, seguían siendo españoles en su alma y ostentaban las mismas
virtudes y defectos de los peninsulares.8
Así, el despotismo colonial español desde la Independencia ha sido meramente sustituido por el despotismo republicano hispanoamericano, con su caudillismo, absolutismo, patemalismo, latifundismo y otros -ismos. Muchos de
estos rasgos están todavía hondamente inculcados en el alma hispanoamericana sin que mucha gente se dé cuenta de ello. Tal fenómeno confirma
simpÍemente la inse-parabilidad psicológica entre España e Hispanoamérica,
al igual que sus nexos lingüísticos y religiosos, aun cuando las dos entidades
desde hace tiempo sigan sus propios rumbos de desarrollo cultural. La interacción de los "viejos" rasgos heredados con los posteriormente adquiridos en su
propio seno, hace, pues, la idiosincrasia mestiza bastante comple~a. Parece
como si la ironía histórica efectuara una extraña jugada al hacer que los
hispanoamericanos desdeñen ciertas costumbres perúnsulares que ellos mismos
cultivan. Es un t,pico caso del ataitismo étnico.
Por eso, el análisis de la personalidad mestiza no es fácil. El mestizaje biológico y la aculturación produjeron un complejo idiosincrático, que se caracte.
riza por diversidad de actitudes. Unas son lógicas y otras contradictorias como
sus motivaciones psicol6gicas. Su conjunto es como un laberinto misterioso en
el cual es difícil hallar el camino que conduzca a una interpretación racional.
Tal incógnita es a la vez fascinante por ocultar el subfondo emotivo de la
conducta mestiza. Tratar de penetrar su psicología es como acercarse al pozo
• Zu, Lcopoldo, Dos et-apas del pensamiento en Hispanoamérica (México, 1949).
Véase el Cap. 111, "La herencia española en Iftspanoamérica", pp. 74-85.

864

de sus mágicas vivencias, pero al mismo tiempo nos encontramos confundidos
frente a sus íntimas realidades anímicas. No obstante, la discrepancia entre lo
real y lo imaginativo hace la literatura mestiza temáticamente atractiva. Ofre_
ce una tremenda variedad ideológica y anecdótica, lo cual comprueba el alto
grado de la inteligencia mestiza.
El pensador mexicano, Octavio Paz, expone el misterioso rumbo de la conducta y actitudes mestizas con bastante claridad. En su obra El laberinto de
la soledad (México, 1950) analiza ciertos conflictos que surgen en la conciencia mestiza. Enb"e ellos señala el egocentrismo, el empleo de la violencia, el
abuso de autoridad por parte de los poderosos, el escepticismo y resignación
del pueblo, como resultado de sus desilusiones post-revolucionarias. Aunque
Paz se refiere espeéúicamente a México, su análisis también puede ser aplicado, en varias medidas, a otros pueblos de Hispanoamérica, que poseen iguales estructura étnica, mentalidad y condiciones sociales. La supervivencia del
servilismo lo atribuye Paz a la miseria y a las abrumadoras desigualdades so.
ciales, que han humillado al pueblo; pero también produjeron en él un espíritu de rebeldí~ contra las injusticias. Semejantes tribulaciones interiores las
atribuye Paz al choque étnico entre españoles e indios en los comienzos de la
conquista. Un caso ejemplar es la unión libre del conquistador Hernán Cortés
con la india Malinche, también llamada doña Marina. Su papel de amante
se Je considera como equivalente a una traición al indio y, por lo tanto, a la
dignidad mexicana. Por esta razón, e] término malinchismo se usa ahora popularmente en México para denunciar a todos los contagiados de contaminaciones extranjerizantes y, en cierto sentido, enemigas del pueblo.
Hay que señalar aquí que, de todas las antiguas colonias españolas, México
es el único país que nunca erigió un monumento a Cortés. Otras naciones, por
lo contrario, sí honraron a sus conquistadores como Pizarro, Jiménez de Quesada, Valdivia, Mendw.a, Cabeza de Vaca, Orellana o Martínez de Irala.
Esta postura mexicana está indudablemente motivada tanto por el orgullo
como por un hondo sentimiento nacionalista. Se explica tal hecho en la rene.
gación al hibridismo racial y la condenación de la tradición hispánica, que es
"un conjunto de gestos, actitudes y tendencias en los que ya es difícil distinguir lo español de lo indio". El mexicano no quiere ser ni indio ni español.
Quiere romper con el pasado colonial que produjo el mestizaje. Como mestizo,
se ni~ a sí mismo, porque no ve claro su destino. Tal conciencia le empuja
a la soledad personal e histórica. Aunque Paz no niegue el beneficioso impacto
cultural español, no puede ocultar el escepticismo popular de 1a situación actual que ha llevado a muchos mexicanos a "vivir cerrados frente al pasado".
Desde luego, esto no concierne a los indigenistas, aun cuando Paz tenga algu.
nas dudas al respecto) diciendo que "la propaganda indigenista está sostenida

865
H-55

�por criollos y mestizos maniáticos, sin que jamás los indios le hayan prestado
atención". ¿ Quiere decir esto que se trata de insinceridad o de un acentuado
dualismo psíquico?
Paz deplora, sin embargo, la tragedia mestiza del desarraigo étnico, cuando
dice: "Es pasmoso que un país, es decir, México, con un pasado tan vivo, profundamente tradicional, atado a sus raíces, rico en antigüedad legendaria, si
pobre en historia moderna, sólo se conciba cotno negación de su origen". Respecto a la actitud racial dentro de la mentalidad mestiza, la tesis mexicana de
Paz y de Jiméne-L Moreno no difieren de la tesis peruana de Sánchez. Todas
ellas están en contradicción con el excesivo optimismo de la tesis colombiana
de Arciniegas. Hay que añadir aquí que el Perú, México, Bolivia y Ecuador
tienen un considerable porcentaje de población indígena, cuyo número es insignificante en Colombia y Venezuela; pero todos estos países son fundamentalmente mestizos. Aun cuando la postura mei.tiza respecto a su origen exalte
a veces el valor de lo indígena, hay también opiniones contrarias. Estas, aunque contadas, provienen de los hispanófilos iberoamericanos, que alaban todo
lo peninsular desmesuradamente. En este respecto el orgullo mestizo no conoce
fronteras nacionales, siendo tal orgullo intelectual uno de los rasgos básicos de
la común idiosincrasia hispana.
A despecho de todo eso, la conciencia mestiza experimentó en los últimos
tiempos una especie de revaloración de los nexos emotivo-históricos con su
antigua "madre patria". Parece que en la conciencia hispanoamericana se hace
cada vez más patente que dichos lazos con España, aunque positivos en el
campo cultural, fueron más bien negativos respecto a la estratificada estructura
social y al predominio peninsular en la jerruquía política y eclesiástica de las
colonias. La exclusión de !OS- mestizos y otros grupos étnicos del manejo colonial
es bien conocida, no pennitiéndo]e heredar una equilibrada tradición políticoadministratíva, la cual se desanolló entonces, por ejemplo, en las colonias inglesas del Nuevo Mundo. Después de que Hispanoamérica se independizara
de España, no hubo modelo gubernamental qué implantar para el mejoramiento general de las nuevas repúblicas.
Desde luego, no re puede culpar de todo eso a España, ya que los pueblos
hispanoamericanos independientes hubieran podido escoger durante los 160
a,ños de su soberanía un sistema político-social que más plugiera a sus anhelos
y necesidades. Sin embargo, justificadas o injustificadas estas pretensiones de
carácter histórico-político, en los rincones de la mentalidad mestiza quedó una
especie del inconsciente reproche psíquico hacia España. Es curioso notar que tal
situación exista, sobre todo, en algunos países con bastante poblaéión indígena,
poco o no hispanizada. Es precisamente allí donde surgieron los significativos
términos lndqamérica e lndoiberoamérica, que de una u otra manera oscurecen

866

la latinidad peninsular en el histórico espectro étnico-cultural de estas tierras 0
hasta la niegan. Quizá, por eso, algunos países y escritores mestizos movidos
por la sensibilidad y orgullo del glorioso pasado indígena, lo enaltec~n ahora.
A tal circunstancia se debe la creciente tendencia del natiuismo, que en varias
fonnas trata de ligar el pasado indígena con la vida contemporánea de dichos
países mestizoamericanos.
La civilizació~ mestiza ha sido recientemente objeto de serias investigaciones
que abar~ ~an~s aspectos de la vida hispanoamericana. La antropologia hace
una clara di~?11ción entre el mestizaje biológico, es decir, la mezcla de sangre, y
la aculturacton, o sea la transferencia de elementos culturales, la cual a veces se
IJama, en el sentido libre, mestizaje cultural. En e] proceso de aculturación hay
que tomar en cuenta el grado de intensidad en transferir los valores culturales
,por un individuo a otro y la capacidad de éste en absorberlos. La persona "aculturada" es el producto del proceso de aculturación. El mestiza.je biológico tiene
poca o ninguna relación con la aculturación, ya que ésta requiere la habilidad
de asimilación en el sentido intelectual. Mientras tanto, la absorción de ciertas
costumbres y rasgos de carácter social, que llamamos aculturaci.ón social ocurre
en lo~ países ~es~os con frecuencia. El aspecto quizás más important~ de los
estudios amencarustas del presente, es la estrecha vinculación del mestizaje con
las actitudes interraciales en Hispanoamérica.
~a mayor ~portación en este campo corresponde al antropólogo Juan Comas,
qwen a traves de la obra colectiva Relaciones interraciales en América Latina:
1940_-1~60 (México, I:&gt;61), abarca el panorama de convivencia de varios grupos etmcos desde el R10 Grande hasta la Tierra del Fuego. Su significación es
tanto más amplia cuanto que comprende también alusiones al problema racial
en Angloamérica. Basándose en datos fehacientes e investigaciones regionales
Comas no niega la eicistencia de la discriminación racial, sobre todo, en los paí:
se_s ~n _pre~nderante población indígena. El autor califica, sin .embargo, esta
dJSC:runmaoón más bien de prejuicios de tipo social, cultural y económico, que
como consecuencia de determlnadas actitudes raciales entre los varios estratos
de la pobJación hispanoamericana. Según Comas, "Tal estado de cosas -de
hecho, aunque no de derech(}- motiva el que grandes sectores de población no
se _ha!an integrado a 1a respectiva nacionalidad de sus países". Ta] parecer
comade con la opinión de varios americanistas europeos, sobre todo, con Ja del
antropólogo Alfred Métraux. En su ensayo Problema racial en América Latina
(~arís, 1960), publicado por la UNESCO, Métraux dice lo siguiente: "En
runguna región de la América de habla española se presentan las relaciones raciales con la inhumana rigidez con que se asocia a la noción del racismo. Pero
sería erróneo afinnar, como sucede, con frecuencia, que en los países con fuerte
porcentaje de población indígena, no existan ciertas formas de prejuicio y de

867

�1

11

discriminación de carácter racista". No cabe duda que dicho prejuicio está
sutilmente camuflado. Pese a tales afinnaciones, es poco discutible que los pre.
juicios raciales en Hispanoamérica son menos intensos en comparación con los
de Angloamérica, pero existen.

colonizadora, las raíces europeas, africanas y asiáticas. Fertilizaron con eUas
su extenso mestizaje novomundano, mediante la mezcla con los indios y negros.
Tales hechos explican el mosaico étnico-cultural de Iberoamérica, en su dimen.
sión histórica.

Sin embargo, la vida sigue su marcha y conlleva cambios que se reflejan
también en la transformación social de la clase mesfu.a. Los mestizos ganaron
en los últimos tiempos mucha respetabilidad. El surgimiento de los sectores
medios cuya existencia era antes casi insignificante, tiene estrecha relación con
la revolución social que todos presenciamos. Entre los observadores de tales
cambios quizá el más imparcial y autorizado es el socio-antropólogo norteame.
ricano, John Gillin. En su ensayo The Social Transfonnation of the Mestizos
(México, 1961) dice que durante los últimos cincuenta afios se fueron gradual.
mente desvaneciendo los viejos prejuicios contra la mezcla racial y los mestizos,
en muchos sectores latinoamericanos. Según él, Latinoamérica está ahora experimentando una revisión fundamental de su e.structura social, en la cual el papel
de las genealogias y los atributos físicos de la raza comienzan a ser subestimados.

Algunos ensayistas ibéricos nunca utilizan el término de "mestizaje" para tal
mezcla étnico-cultural, pero su implicación histórica es evidente. Lo afoma la
obra del ilustre hispanista Américo Castro, España en su historia (Buenos Aires,
1948), cuyo subtítulo "Cristianos, moros y judíos" es muy significativo. Denota,
pues, los tres principales grupos étnico-religioso-civilizadores, que establecieron
las tres prú1cipales ramas de la cultura española antes de Colón. Sus reflejos
espirituales, como es fácil de suponer, perduraron aún por mucho tiempo. Mien_
tras tanto, las p€CUliaridades idiosincráticas peninsulares continúan influyendo
en los hispanoamericanos. Los españoles que emprendieron el mestizaje novo.
mundano, lo enriquecieron con su experiencia ecol6gica y valores culturales,
pero también lo debfütaron con sus contradictorios rasgos anímicos. Se origin6,
así, una complejidad psíquico-social, que todavía espera un análisis más detallado de las motivaciones del ser hispanoamericano, para entender tant-0 la
grandeza como las debilidades de la mentalidad mestiza.

Gillin señala que "ahora está surgiendo una 'nueva aristocracia' que se esfuer.
za por alcanzar el poder e influencia en los negocios, la política y la vida intelectual. En varios países hispanoamericanos los miembros de esta nueva y ereciente clase social son obviamente los mestizos". Muchos de ellos lograron subir
el escalafón social por su propio esfuerzo y por eso tienen poco respeto para
con la nobleza de abolengo y la pureza racial Gillin subraya que en el proceso
del cambio de los mestizos de un estrato social a otro, el dinamismo y las habilidades individuales sobrepasan las consideraciones étnicas y somáticas. Estas
observaciones son muy alentadoras, porque muestran que el mestizo va gradual.
mente llenando el vacío histórico. Le ayudan en tal p1,"0ceso su inteligencia y
dinámica social, que se desenvuelven al compás de su fantasía desenfrenada y
de varias inquietudes espirituales.
Concluyendo nuestras reflexiones étnico-culturales, hay que decir que el mes_
tizaje como consecuencia del conglomerado racial, se había conocido en España
antes de la colonización del Nuevo Mundo. Lo afirma la historia de los últimos
tres milenios. Las invasiones, conquistas y ocupación territorial de la Península
Ibérica por una multitud de pueblos, desde los tartesios, celtas, iberos y fenicios
hasta los cartagineses, griegos, romanos y árabes, hicieron del pueblo espafiol
una raza multisanguínea. Se fundían en ella rasgos de varias civilizaciones e
idiosincracias étnicas. El pueblo español como producto de aquel crisol histórico tuvo, así, fuertes antecedentes de mestizaje europeo-africano, antes del des.
cubrimiento del Nuevo Mundo. Lo trajo a las tierras americanas, reforzándolo
con la mezcla con los indios. Los colonos portugueses que llegaron al Brasil,
llevaron a su vez, a través de su histórica experiencia comercial-marítima y
868

Vale la pena añadir aquí una observación que tiene que ver con la defensa
de la tradición mestiza hispanoamericana, en el ambiente anglosajón. Se trata
de los diez millones, aproximadamente, de ciudadanos estadounidenses de descendencia mexicana, que viven principalmente en Texas, Nuevo México, Arizona y California. Expuestos a la "angloamericanización", tratan de conservar
su identidad étnica a través del idioma español y costwnbres mexicanas, los
cuales regían en estas comarcas antes de que fueran incorporadas a los Estados
Unidos ( 1848) . Entre estos mexicano-norteamericanos hay no pocos casos de
bilingüismo, pero en su tremenda mayoría están apegados a la mexicanidad
ancestral. Así, pues, aparte de conformarse con algunas costumbres yanquis de
poca monta, ellos no ostentan marcados rasgos de aculturación en el ambiente
anglosajón, en cuyo seno pueden vivir corno qtüeren. Sin embargo, esta alienación voluntaria, acompañada de varias desventajas sociales y económicas, ha
creado en ellos un extraño complejo psicf)[ógico. Se manifiesta de este modo:
de un lado, existe su resistencia a la aceptación de 1a civilización angloamericana, la cual les parece espiritualmente ajena; mientras, que del otro, debido
a limitados intereses o contactos :intelectuales con su madre patria, les falta
identificación con los valores auténticos culturales de eUa, aun cuando la están
afiorando.
Es una especie de doloroso dualismo psíquico, que emana de las misteriosas
motivaciones mestizas, que no hallan fácil solución en el complejo de la vida
moderna. Parece que semejante estado de inquietudes psíquicas son experimen.
869

�tadas también por los exiliados. cubanos en los Estados Unidos. cu,•o número
entre 1959 y 1972 ha llegado a casi 300,000. Mucho más adapbbl~s se muestran ya los hijos de estos exiliados; también los de otros inmigrantes hispanoamericanos, que no viven en densos grupos étnicos latinos en el seno angloamericano. Tal hecho parece confirmar que la voluntaria exclusión• de las
minorías que se encierran en sus propios ghettos étnicos, es contraproducente
para su elevación social o por lo menos debilita sus oportunidades en su nuevo
ambiente. Les permite, empero, defender su patrimonio espiritual, que se diluye en el contacto con la mayoría yanqui.
Felizmente, las relaciones interracíales en los Estados Unidos tomaron en los
últimos años un rumbo reinvindicador, que permite la identificación social de
varios grupos minoritarios que integran el polisangtÚneo "crisol" estadouni~en~~- Precipitaron es~ identificación las inquietudes de aquellos grupos que,
smtiendose menospreciados en sus prerrogativas civiles o enajenados del tronco
''nórdico" de la nación, reclaman ahora una mayor participación en la vida del
país. Mediante su actitud, a menudo militante, exigen reconocimiento de su
propio patrimonio étnico-espiritual, ya que hasta recientemente les fue reconocida sólo su labor en el desarrollo colectivo del pueblo estadounidense.

guas habladas en los Estados Unidos, el idioma español ocupa el primer lugar
y sigue al idioma inglés. Lo utilizan cotidianamente ~i doce millones de
personas de origen hispano que radican en este país. Merced a tal hecho, los
Estados Unidos ocupan el quinto lugar entre los pueblos del mundo con población de habla española, sobrepasados únicamente por la misma España,
México, Argentina y Colombia, según nos asegura la revista Américas, órgano
de la Organización de los Estados Americanos (Vol. 24, No. 1, 1972). Entre
paréntesis se puede añadir, aunque sea de paso, que más de 300,000 jóvenes
norteamericanos estudian el español cada año, lo cual afirma la comprensión
extendida de este idioma entre los ciudadanos estadunidenses.

Merced a esta circunstancia se debe la creciente atención que se presta ahora
a los estudios étnicos de varios grupos minoritarios, sobre todo, de los negros,
los chicanos y los puertorriqueños. Aunque no se sabe el exacto origen etimológico del término chicano, es de suponer que proviene de la palabra "chico"
usada por los jóvenes mexicoamecicanos y deformada por sus vecinos anglosajones. Este término adquirió, empero, mucha popularidad y aún entró en el
vocabulario político yanqui. Segfu: anota Luis Leal, la palabra chicanos es
apropiada para designar a los ciudadanos de los Estados Unidos de origen
mexicano, ya que el término mexicanoamericano implica que no se es ni mexicano ni americano._. No faltan escuelas con la enseñanza bilingüe: inglesa y
española. Ya hay universidades y colleges en California, Texas y Colorado, que
introdujeron Jos llamados estudios chicanos. Estos estudios abarcan cursos en
español de historia, demografía y literatura del suroeste, también de dialecto.
logía y folklore mexicanoamerieanos. En los escasos libros para la enseñan7a
de la literatura chicana se ve que su tono dominante es la raza en el sentido
ancestral, indígena y mestizo. Esta literatura es, al parecer, una especie de
recreación de las leyendas, corridos y cuentos pueblerinos, así como la exaltación de algunos héroes populares mexicanos y líderes chicanos. Su propósito
es inspirar el orgullo étnico en los lectores. Se acude también a la temática
general hispanoamericana, de la cual se sacan los valores cuturales y sociales
"latinos" para alzar la conciencia. raizal de los chicanos.
Al margen de nuestras reflexiones es útil recordar que entre las muchas len870

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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de Archivos y Bibliotecas, Servicio de Publicaciones del Ministerio de Educación
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PoMPA Y PoMPA, Antonio, "Contribución del INAH para la conservación de los
archivos mexicanos fuera de la capital", en Memoria del Primer Congreso de Historiadores de México y los Estados Unidos, México, Edit. Cultura, 1950. (Guadalajara, p. i9.)
STAPPORD, Lorna Lavery, Catálogo de incunables de la Biblioteca Pública del Estado
de Jalisco, compilado, con introducción y notas, por... , México, Imp. Nuevo Mundo, 1948. (Pr6logo del profesor Cornejo Franco, pp. IX-XIV. )
VILLASEÑOR Y V1LLASEÑOR, Ramiro, Bibliografla general de Jalisco, Guadalajara, Pub.
del Gobierno del Estado de Jalisco, 1958,

1,

A-F.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

584

�TRASCENDENTAL CELEBRACióN DEL X CONGRESO DEL
INSTITUTO HISPANO-LUSO-AMERICANO DE DERECHO
INTERNACIONAL

Lic.

ALBERTO GARCÍA GóMEz

Univenidad Nacional Autónoma de
México.
Univenidad Autónoma de
Nuevo León.

MIENTRAS EL MUNDO se agita entre la grave multiplicidad de los problemas
que se producen en su seno, un grupo selecto de jusintemacionalistas se reunió
con motivo de la verificación del X Congreso del Instituto Hispano-LusoAmericano de Derecho Internacional, de los días 15 al 27 de septiembre de
1974, el que tendría lugar inicialmente en la ciudad de México para continuar
la totalidad de sus actividades en la de Guanajuato.

La sesión de inauguración del congreso habría de verificarse con la presencia del señor licenciado Luis Echeverría Alvarez, presidente constitucional de
los Estados Unidos Mexicanos, y, asimismo, presidente de honor del propio
Congreso. Por la noche, los congresistas asistieron a la ceremonia tradicional
conmemorativa de la independencia y a la recepción que fuera ofrecida en el
palacio nacional.

De acuerdo con la determinación del instituto, el presidente de la comisión
organizadora del X congreso, lo fue el ameritado internacionalista mexicano,
doctor César Sepúlveda Gutiérrez y como secretario, el licenciado Rodolfo
Cruz Miramontes.
El día 17 se efectuó el traslado de los congresistas a la ciudad de Guanajuato, para dar principio a las labores del congreso al día siguiente, de acuerdo
con el programa establecido, el que comprendió un interesante temario de palpitante actualidad, como así veremos más en detalle, distribuido en seis comisiones a saber:

587

�La primera comisión hubo de estudiar y discutir lo referente a la C~rta _de
los Derechos y Deberes Económicos de los Estados, propuesta. por el_ hce~ciado Luis Echeverría Alvarez, siendo ponente el embajador mexicano, hcenc1ado
Jorge Castañeda, miembro del IHLADI.

Tomando en cuenta el valioso contenido de esta ponencia, haremos un breve resumen de la misma. El embajador Castañeda la dividió en las siguientes
partes:

Junta de Comercio y Desarrollo y, a través de ella, a la Asamblea General
de las Naciones Unidas,
Habiendo analizado las explicaciones del Ponente, acerca de los acuerdos
alcanzados en el seno de dicho grupo de trabajo, de las importantes cuestiones
que aún quedan pendientes de acuerdo y del estado en que se encuentran Ja~
negociaciones para llevar a feliz término esa empresa,
FORMULA LA SIGUIENTE RESOLUCIÓN:

I. Antecedentes; II. Proceso de elaboración de la Carta; III. Características que deberá tener la Carta de Derechos y Deberes Eco~ómicos de los
Estados• IV. Naturaleza jurídica del instrumento en que deba mcorporarse la
Carta;
Obstáculos por vencer en la etapa actual de negociación de la Carta; VI. Estructura y contenido del primer proyecto de Carta y VII. Conclusiones.*

V.

Como se advierte del contenido de esta ponencia, el embajador Castañeda
presenta en ella los elementos fundamentales y los p~incipios rector~ de este
trascendental documento. En la discusión de la mencionada ponencia, el propio embajador Castañeda sustentó dos interesantes con_ferenci~ en 1~ que
mostró no solamente su sólida preparación en derecho mternacional, smo su
profundo conocimiento del contenido y de los principios que informan l_a_Carta
de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados, en la que participaron
varios congresistas, quienes se percataron de la ~l~ si~ficaci?n del mencionado documento para la vida económica y, en ultima mstancia, para la paz
en el mundo futuro.
Tomando en cuenta, como ya hemos expresado, la importancia de la _Carta
de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados, consider~mos perh~~1~te
transcribir a continuación las conclusiones a que llegó esta pnmera corrus1on.
"El Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional,
Reunido en su X Congreso de la ciudad de Guanajuato,
CONSIDERANDO la iniciativa presentada por el Sr. Presidente de la ~epública de México, Lic. Luis Echeverría a la Tercera UNCTAD en el sentido
de que las Naciones Unidas elaboren una Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados,
Habiendo examinado y tomado nota de los informes que rindió el grupo de
trabajo sobre la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados a la
• Debe advertirse la fecha de la celebración del congreso.

588

l. RECONOCE la urgente necesidad de establecer un orden normativo
de alcance universal que regule las relaciones económicas internacionales sobre
bases más racionales y equitativas, que contribuya al adelanto económico y
social de todos los pueblos y ayude a salvar el foso que separa actualmente a
los países en desarrollo de las naciones desarrolladas

'

2. ESTIMA INDISPENSABLE que los derechos y deberes económicos de
los Estados sean objeto de regulación jurídica mediante una declaración solemne que adopte y proclame la Asamblea General de las Naciones Unidas
como un primer paso en la codificación internacional y el desarrollo progresivo de esa materia,

3. ESTIMA asimismo que los derechos y deberes económicos que se enuncien en la referida Carta deben ser considerados y respetados como expresión
auténtica de la conciencia jurídica de la Comunidad Internacional, de su voluntad de justicia y de su propósito de crear las condiciones necesarias para la
paz y el adelanto económico y social de todos los pueblos, particularmente de
aquéllos que están en proceso de desarrollo.

4. CO!\SIDERA que la Carta debe ser concebida, no como la culminación de un proceso sino como un instrumento dinámico que pueda adaptarse
a las cambiantes circunstancias de la vida internacional y enriquecerse con
futuras aportaciones, mediante un sistema de revisión periódica de la misma,

5. ESTIMA CONVENIENTE que algunos principios que se enuncien sintéticamente en la Carta, pueden ser regulados en uno o más instrumentos que
pennitan una codificación más completa y detallada de los mismos y que, por
otra parte, ciertos temas que, por falta de estudio suficiente, o por otras razones no hayan podido ser incluídos en la Carta, puedan ser incorporados más
tarde a la misma,
6. HACE FERVIENTES VOTOS por el éxito de las co!sultas y negociaciones previstas para fecha próxima a fin de reducir las áreas de desacuerdo
Y para que, en definitiva, se logre un amplio consenso en el seno de la Asam-

589

�blea General que permita la inclusión en la Carta de fórmulas satisfactorias
para los países en desarrollo, sobre todo en materias como la soberanía permanente sobre sus recursos naturales, la inversión e.xtranjera, las nacionalizaciones, la regulación de la actividad de empresas transnacionales y el derecho
a formar asociaciones internacionales de productos en defensa de los precios justos de las materias primas, y/ o de consumidores en defensa de los precios
justos de los productos manufacturados y la concesión de un trato profesional
generalizado, sin reciprocidad y sin discriminación en todas las esferas de la
cooperación económica internacional,

7. RECOMIENDA a los Miembros y Asociados que encarezcan a sus respectivos Gobiernos b importancia de que, en la proyectada Carta, 110 queden
afectados ni reducidos principios ya generalmente aceptados en la doctrina y
en la práctica de la vida internacional, como el de la sujeción de las inversiones extranjeras a las leyes y tribunales nacionales, así como la necesidad de
mantener el principio de una relación justa y equitativa entre los precios
de las exportaciones de los países en desarrollo y los precios de sus importaciones,
8. RECOMIENDA asimismo a sus miembros y asociados que encarezcan
a sus respectivos Gobiernos y a la opinión pública la importancia de que la
Asamblea General de las Naciones Unidas apruebe y proclame en su XXIX
reunión ordinaria una Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados;
9. FORMULA VOTOS por que todos los Estados se comprometan a respetar y cumplir de buena fe los Derechos y Deberes Económicos que se anuncien en la Carta."
Por último, la prensa dio a conocer que la Carta de los Derechos y Deberes
Económicos de los Estados, iniciativa del presidente Luis Echeverría Alvarez,
fue aprobada por abrumadora mayoría, el día 12 de diciembre de 1974, estableciéndose así un nuevo orden económico en el mundo. La votación obtenida por la asamblea general, para la aprobación de dicho documento, fue
de 120 a favor, seis en contra y 10 abstenciones, después de más de dos años de
arduas negociaciones.

"El
. X C on~o del Instituto Hispano-Luso-Americano de Derech
nacional, reurudo en Guana1·uato' R epu'brica d e Mexico,
, .
.
o lnterConsiderando
Que el desarrollo econ6 ·
1 d
'
form~ción profunda de Ja~:r;: :u:: ;~llí:~c:::e~e~:~~~l~tº~ ~~:e transcesanamente producir una mutación paralela en las normas 1· 'di
n
gen la comunidad internacional.
un cas que n-

º:-

'

m::~:s ~

Que la actual condición jurídic d 1
•
.
lugar en muchos aspectos a situaci:ne: d: ;~::~:
oceánicos d,en
de desarrollo y para algunos Estados sin rt I
p
.
stados en v1as
graves conflictos internacionales·
i ora' que constituye una fuente de

'
. Que es. norma de derecho internacional general, confirmada or 1
oones Urudas, en su resolución 2749 (XXV)
p
as Nafondos m .
y otras, que aquella parte de los
.
, annos que está fuera de la jurisdicción nacional constituye patrimo
mo comun de la humanidad
' a la soberanía de..
, no susceptJ"ble de ser sometido
~=d;;!gu~~ utJh~ble ~lo para fines pacíficos, y cuya investigación cientí'
ecCJo?, exp orac1on, así como la conservación y explotación de sus
recu~ deberan hacerse teniendo en cuenta el bien común de la humanida
y especialmente, los intereses y necesidades de los países en v1as
, de desarrolid,
o·
Que es doctrina de este Instituto que el derecho al aprovechamiento de lo;
recursos renovables o no renovables de los esp .
.
e~ principio de la libertad de comunicación =:r::r:losD, no dhebe afectar
ct0nal.
erec o Interna-

DECLARA:

l. ~s conveniente que se cree una Autoridad internacional q
sentac16n
de la .humanidad
e1·erza 1"urisd"icci"6n sobre la zona de
ue los
en fondos
repre.
.
mannos y oceánicos situados fuera de la jurisdicción nacional
recursos.
así como sus

2. Todos los Estados tienen el derecho a participar en dicha A t . d d
la cual de~rá estar constituida de acuerdo con el

representación.

rinci i
u on a '
Po de igualdad de

P

La segunda comisi6n estudió los Problemas Jurídicos de los Fondos Marinos,
siendo ponente de la misma el doctor Luis Cabana, de Venezuela.
También resultaron de mucho interés las discusiones e intervención de destacados internacionalistas.

A continuación transcribimos el texto aprobado en el pleno del X congreso:

590

v 3._ L~, autoridad _deberá estar investida de los más amplios poderes de inesbg~on, protección, exploración y explotación de la zona y sus
:e e1ercerá con un c_riterio que asegure el disfrute de ella y de t:::::
tados, tengan o no litoral, favoreciendo en especial a los países en vías d
e
desarrollo.

591

�4. La autoridad deberá tener facultades para determinar aquellas partes
de la zona internacional que sean objeto de exploración y explotación; para
transferir el ejercicio de sus derechos sobre los recursos, de confonnidad con
sus propias normas y condiciones, manteniendo control directo y eficaz sobre
todas las actividades que se realicen en ella; para detenninar las condiciones
de idoneidad de sus co-contratantes, y para establecer los procedimientos relacionados con solicitudes, selección de asociados y licitaciones de todo tipo.

5. Es deseable que el principio del patrimonio común de la humanidad se
extienda a los recursos contenidos en las aguas suprayacentes a la zona internacional de los fondos marinos y que la Autoridad ejerza sobre eUos mismos
poderes de que esté investida respecto a los recursos de esta zona. Ello no
deberá afectar las libertades de navegación, de sobre-vuelo y de tendido de
cables y duetos submarinos, conforme a las nonnas del derecho internacional."
La tercera comisión debatió acerca de: La Contaminación de las Aguas
no Marítimas y de la Atmósfera más allá de las Fronteras Nacionales, siendo
ponente el doctor Alejandro Sobarzo, de México, asociado del IHLADI.
Este tema, de palpitante actualidad, fue tratado con la participación de buen
número de jusinternacionalistas y el instituto se pronunció por la siguiente
resolución:
"Texto definitivo aprobado por el Pleno.-El X Congreso del Instituto
Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional,

Consciente de la grave amenaza que en nuestros días constituye la contaminación del ambiente, en general, y de las aguas no marítimas y de la atmósfera más allá de las fronteras nacionales, en particular, lo que exige una acción
eficaz de todos los miembros de la comunidad internacional, para combatirla;
Reconociendo que, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
no se hizo constar, por no haberse puesto aún en evidencia, que el hombre tiene
derecho a un ambiente sano, así como el deber de protegrrlo en favor de todas
las generaciones;
Consciente de la importancia de la Declaración de las Naciones Unidas sobre
el Medio Humano y del Plan de Acción adoptados por la Conferencia de
Estocolmo de 1972; y
Advirtiendo que, pese a la labor ya realizada por !os Estados y los organismos internacionales en el ámbito universal y en el regional, se requieren medidas más efectivas para proteger al individuo y a la comunidad del deterioro
ambiental y para evitar futuras controversias internacionales,

DECLARA:
1) Se reconoce como uno de los derechos h
cho a un medio ambiente sano.
umanos fundamentales el dereconsecuencia,
la preservación y 1a protecoon
•, del medio ambiente contra
la En
contamin
.,
ac1on es problema de interés general
.
entraña derechos y deberes-para t 0 d 1
.
~ara la Humanidad que
comunidad internacional.

ª ª

2) Sin p_erjuicio del derecho soberano de los Estados
.
recursos, existe para todos ellos la oblio-ación d
a explo~r sus propios
a fin d:&gt; evitar la contaminación d 1 "'d"
e_ tomar las medidas necesarias
nacionales.
e me 10 ambiente más allá de las fronteras
'
b"l"d
.
. 3) d Todo
f Estado incurre en responsa
1 i ad mternacional
por d
s10na os uera de sus fronteras por cua1qmer
. contaminación p
danos ocapropias actividades O por las d
f .
rovoca a por sus
jurisdicci6n.
e personas 1S1cas O jurídicas sometidas a su
#

Dicha responsabilidad debe fundarse en el prmcipio
. . . de su responsabilidad
objetiva.
4) Las personas dañadas por 1
t • .,
da reparaci6n. A los efectos de :~:::;mn_acion ten_drán derecho a adecuaconstituir fondos de com
.,
zac1ones posibles parece conveniente
contribuciones de quienespec::::: iue se nu~n- _fundamentalmente con las
a contammac1on o pudieren causarla.

5) Para hacer. efectiva la protecci6n del roed"10 amb"1ente se recom:end
1
.
'
....
a
1a urgente a dopción de tratad b"I
taminación de la atm, f
ods 11 atera es y multilaterales referentes a la conos era Y e as aguas no marítimas.
conveniente
que .en dichos tratados se me
. 1uyera una cláusula medi 6)t Sería
1
11
an e ~ cua as controverstas que se susciten sean dirimid
.
I~ternac1onales, una vez agotados otros medios de soluci6: pp::ífT1
·canbdunalles
mismas.
e as
ad:~ci:~ ~e:o:e~dab!e, co~o una ~ía co~plementaria de la convencional, la
.
1 ec arac1ones e orgamsmos mtemacionales de ámbito regional
o umversa ' como una forma eficaz de favorece 1 d '
.
~~:'.""" del De,echo de gentes tendientes a :v'.tar

7."::~!:;;;;;•.,:'.'.

8) E~ recomendable que los aspectos fácticos de las controversias susc"tad
1
con
motivo
de
fenómenos
d
t
·
·
,
as
c ..
, .
e con ammac1on sean previamente estudiados or
dorms1on~s de tecrucos, las que con\'endría tuvieran facultades pa
p
ar soluciones a los Estados interesados.
ra recomen-

593
592

Hum-38

�RECORDANDO
.
que todo acto ponga en ríes o la .
y tnpulantes así como la segun'd d d 1
. .g
vida de los pasaJ·eros
e a aviac16
·vil ·
gravemente los servicios aéreo .
.
n ci
intemacional afecta
. .
s internacionales
b
este medio insustituible de tra
y menosca a la confianza en
nsporte.

9) Se considera útil establecer, de preferencia por el Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA),
de zonas que sean de interés para dos o más Estados en lo concerniente a la

ª

protección del medio ambiente.
Los Estados incluídos en dichas zonas deberán cooperar en la prevención

TENIENDO EN CUENTA las medid
.
Organización de las Naciones U 'd
~ de segundad adoptadas por la
·
m as. 1os mstrum t ·
arac1ones elaboradas por la Org . · . ,
en os mtemacionales y deel
.
amzac1on de la A · ·6 c· .
otros organismos intergube
1
•
viac1 n ivil Internacional
Hada por diversas institu . rnamenta ~s P1:vados, así como la labor desarro~
c10nes acadenucas internacionales y nacionales

de la contaminación y en la lucha contra la misma.
10) Es deseable que se cree una autoridad internacional, ya sea regional o
universal, con facultades para imponer sus decisiones a los Estados sobre pre-

'!

'

servación y protección del medio ambiente.
11) Deberá establecerse un procedimiento adecuado entre los Estados vecinos con el objeto de prevenir la contaminación de las aguas no marítimas y
de la atmósfera, cuando en uno de ellos se desee realizar obras o actividades

RECOMIENDA:
. PRIMERO: Que se acepte por los Es d
.
c10nes contenidas en los Convenios de Tok'ta os la aplicación de las disposi10
dc Montreal de 1971.
de 1963, de la Haya de 1970, y

que puedan ocasionar daño al otro Estado interesado.

12) Los Estados deberán infonnar sin demora a los Estados vecinos de
todo caso de contaminación que pueda causar daño a éstos y tomar las medidas adecuadas para atenuar al máximo los efectos de la contaminación producida, así como para evitar que se repitan.
13) Constituye un anhelo de la Humanidad que cualquier acción contaminante de seria gravedad sea considerada como delito internacional que implica la consiguiente responsabilidad individual y se recomienda sin inclusión
en el Código de delitos contra la Humanidad que están elaborando las Naciones Unidas."
Por su parte, la cuarta comisión fue encargada de discutir lo relativo a

SEGUNDO·
.
. Q ue paralelamente a esta acci,
tos mtemacionales que ¡Jerfecc·
1
o~, se concluyan los instrumen.
il'
ionen a prevención
·,
rmento icito de las aeronaves d 1
o repres1on del apoderay e os atentados contra la seguridad ,
TERCERO: Que los Estados consa n
aerea.
das de prevención y represión establecf::
su de~ch~ positivo las medizando, para ello, algunos de los p
d' .
el. ~bito internacional, utiliroce lllllentos s1gwentes:

ee:

a) ~u. incorporaci6n como delito aeronáuti
bre aviación civil.
co

b) Su reconocimiento en leyes especia
. les
c) Su inclusión como delito en los co'digos
. penales.

Medidas para la Sanción de los Actos Ilícitos contra la Navegación Aérea,
siendo ponentes el doctor Luis Tapia Salinas y el doctor Femando Murillo
Rubiera, de España.
El resultado de las deliberaciones del instituto. Esta ponencia también reviste gran trascendencia para el derecho internacional de nuestro tiempo, dada
su vigencia ante los hechos que han estrujado la conciencia del mundo.
A continuación transcribimos las conclusiones que se obtuvieron:
"Medidas para la sanción de los actos ilícitos contra la navegación aérea.
El X Congreso del Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, reunido en la ciudad de Guanajuato (MEXICO),
CONSIDERANDO que el funcionamiento seguro y ordenado de la aviación civil internacional constituye una necesidad para las relaciones de amistad
y comunicación entre los pueblos,

.
.,
ª la legislac1on
específica 50_

CUARTO·. Q ue sena
, deseable que la O
. .,
ternacional propusiera una se . d
. rgaruzac1on de Aviación Civil Inne e medidas de
'd
tados deberían incorporar con
,
. segun ad que los distintos
caracter obhgatori
.
1 .
preservar la a\'iación civil en su c d' 'ó d
o a su egislac16n, para
n . 1
on 1c1 n e medios d
.
ac1ona entre los pueblos del mundo.
e comurucaci6n inter-

Es

~UINTO: Que los delitos contra la nave . ,
,
delitos de naturaleza int
.
I
gac1on aerea se califiquen como
1
ernac1ona ' por cuanto atent
a comunicación entre los pueblos, la vida la .
an contra la paz mundial,
derechos y bienes de la comunidad . t y . libertad humanas y contra otros
in ernac1onal.
y

SEXTO: Que en la base a lo dispuesto en 1
. .
La Haya de 1970 ti ifi u 1 .
os co~vemos de Tokio de 1963
p q e e delito de apoderamiento 1'líci·to de aeronaves

595
594

�como una infracci6n específica y diferenciada en el campo del derecho internacional positivo.
Que se proceda de igual manera en base a lo dispuesto en el convenio de
Montreal de 1971, en lo que se refiere a ciertos delitos contra la seguridad
de la navegaci6n aérea.
StPTIMO: Que en ningún caso la apreciaci6n de los m6viles políticos
debe intervenir cuando se trate de determinar la existencia de actos delictivos
dirigidos contra la seguridad de la navegaci6n aérea, en raz6n de que tales
actos lesionan derechos y bienes de la comunidad internacional.
OCTAVO: Que para la má.xima eficacia en la represi6n de estos delitos
de naturaleza internacional se reconozca subsidiariamente y sin perjuicio de
otras competencias establecidas, la competencia del Estado que hubiere aprehendido a los presuntos culpables, como ya previsoramente fue señalado en
el párrafo primero de la tercera conclusi6n del acuerdo VII, adoptada en el
Cuarto Congreso del IHLADI (Bogotá, octubre de 1962).
NOVENO: Que debe superarse la heterogeneidad de los ordenamientos
internos en la prevención y represi6n de los expresados delitos o cuya tipificaci6n haya sido en instrumentos internacionales, por lo que debe procurarse
la adaptaci6n de esos ordenamientos a las normas internacionales sobre la

en la economía de los mismos y en eneral
nacionales, han hecho eviden~e
g
' sus ~fectos en las relaciones interque sea necesano regular sus acti .d d .
d.
vtaes
Que se a vierte igualmente la necesidad d
'
cuada para las mismas cons·d
d
e adoptar una terminología ade1
,
eran o su compos·icion
·, Y sus objetivos;
.
.
y,
Habiendo tomado nota de las im
. . . .
nente del tema en este Congreso;
portantes imciativas aportadas por el po-

RECOMIENDA:
l. Considerar
como "socie
· da des transnacionales" a 'll
. .
.
sus actiVIdades a territorios de Estad d. .
que as que exnendan
·
os 1stmtos al de su
· .6
qwera que sea su nacionalidad 1 f
constituri n, cualy a orma que adopten para ello.
2. Reservar la denominaci6n de "soc· d d .
.
constituidas por acuerdos entre Estad ie a es mternac1onales" para aquéllas
Público.
os u otros entes de Derecho Internacional
3. Considerar "soc1e
· dades supranacionales" a l
.
.
que sean constituidas con el f d
.
as sociedades mternacionales
m e supervisar admi · t
o servicios que interesen a dive
Es d
, , ms rar o explotar bienes
ficiente para dictar con carácte rsobsl . ta ~s, y esten dotadas de autoridad su.
r o igatono las norm . 'd.
sus fmes específicos.
'
as JUn 1cas precisas para

materia.
DtCIMO: Que para que las medidas internacionales de prevenci6n y represi6n sean eficaces, se debe establecer en los ordenamientos nacionales:
a) Un sistema preciso de jurisdicci6n; b) la detención preventiva obligatoria; c) el enjuiciamiento obligatorio en el caso de no extradici6n a cualesquiera de los Estados normalmente competentes, y d) la previsi6n y aplicaci6n de penas severas en los casos de delito."
Otro tema de gran actualidad por su trascedencia econ6mica: Las Sociedades Multinacionales fue encomendado a la quinta comisi6n, siendo ponente
el doctor Roberto Lara Velado, miembro del IHLADI, quien además hiw
una ampliaci6n de su anteproyecto de ponencia.
Las conclusiones a que lleg6 esta quinta comisi6n, son las_siguientes:
"Teniendo presente:
Que el crecimiento, cada vez mayor, de las sociedades que operan simultáneamente en territorios de diversos Estados, la influencia que suelen ejercer
596

4. Aplicar el nombre de "sociedades comunit . "
,
nen de conformidad con una le . I '6
, anas a aquellas que funcioEstados que componen una
_6gis ac1 n comun adoptada por los diferentes
reg1 n en proceso de int
.6
.
que permita a tales sociedades ope
.
egrac1 n ya mtegrada y
.
rar sm trabas e instinf
tonos de todos ellos aprovechando I be f .
ivamente en los terri'
os ne icios del mercado ampliado.
DECLARA:
l. Que todo Estado tiene la facultad d
1
íonnidad con su propio derecho a 1
_edredg amentar y controlar de cond
as soc1e a es transn · ¡
entro de su territorio, cualquiera ue sea la f
. , . aciona es que operen
ten y de tomar medidas
ql
igura JUnd1ca que aquéllas adoppara ve ar porque e
· d d
mente con sus leyes d.
. .
sas soc1e a es cumplan plena'
1Spos1c1ones
y
reofament
.
econ6micas fiscal
.al
º
os, se a1usten
a sus políticas
'
es
Y
soci
es
Y
se
abstengan
d
tod
·
• en sus asun-'
tos internos.
e
ª mtervenc16n

Todos dlos Estados tienen el deber de cooperar en el ejercicio de este d
recho
. ' y e respetar la competencia así establecid
cio de la misma.
ª Y d e cooperar en el ejerci-e597

�Que todo Estado tiene, asimismo, facultad para sancionar a las sociedades
transnacionales por cualquier infracción a los principios anteriormente enunciados, inclusive con la suspensión o prohibición definitiva para actuar en el
territorio del Estado donde opere, ya sea que la violación sea imputable a la
sociedad local, a la sociedad matriz o a cualquier otra entidad que forme
parte de la sociedad transnacional de que se trate;

3. Que las controversias que se susciten entre un Estado y una sociedad
transnacional que opere en su territorio, deben quedar sujetas, exclusivamente,
a los tribunales del primero, siendo por tanto deseable que este principio sea
confirmado en la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados,
pendiente de aprobación ante la Asamblea General de las Naciones Unidas,
y que las controversias entre la sociedad transnacional y las personas naturales o jurales o jurídicas sujetaS a la jurisdicción del Estado en que opera,
sean sometidas a los tribunales de éste, salvo pacto en contrario compatible
con las leyes del Estado.
4. Que para el mejor control de estaS sociedades, es deseable el establecimiento de políticas comunes, entre Estados de similar grado de desarrollo
o situados en una misma región.

5. Que es deseable la creación de un servicio internacional de documentación sobre estas sociedades a cargo de las respecti,·as organizaciones internacionales y que tendría, entre otras, la función de recopilar, procesar y sistematizar información sobre las sociedades transnacionales a fin de poner los
datos pertinentes a disposición de los Estados interesados.
6. Que es conveniente la adopción de legislaciones comunes que permitan
el funcionamiento de sociedades comunitarias en los procesos de integración."

Por último, la sexta comisión se habría de encargar del tema relativo a:
El principio del respeto a los derechos adquiridos en Derecho Internacional
Privado, de la que fue ponente el doctor Antonio Ferrer Correia.
El instituto se pronunció por las siguientes conclusiones:
"TENIENDO PRESENTE:
1) La plena actualidad y el sentido evolutivo del Derecho Internacional
Privado como consecuencia de la creciente intensificación de las relaciones
internacionales;
2) La necesidad de reconocer los derechos adquiridos en el extranjero,

como una manera de contribuir
.
fomento y desarrollo d 1
. ~ la segundad de los actos 1·urídicos y al
e comercio internacional .

3. Que es conveniente limitar el , .
'
normalmente competente, en benefici:~!;to de aplicación_ de la ley personal,
postulado anteriormente enun . d
RECOMIENDA:

cia o.

I. Los Tribunales de d
determinación con un concepto
ca a Estado
. derecho para la
ale aplicarán
. . s~ propio
derechos adquiridos;
'
anee y hrrutaciones de la nación de los
11. Los Tribunales de cada Estado
. ,
tengan establecida dentro de
.
aplicaran como Ley personal la q
su sistema de Derech I
.
'
ue
III. Los derechos ad . 'd
o nternacional Privado.
qum os de buena f
.
'
como consecuencia de un acto ju 'd'
e,_ en matena de estatuto personal
Estado de residencia habitual del :t~:::;ahzado de acuerdo con la ley deÍ
ese Estado, aunque dicha ley
o, podrán ~er reconocidos fuera d
Internacional Privado del Esta~~ ~:l ~::;imente aplicable según el Derech:
IV. No surtirán efectos los derechos d . .d
sean contrarios al orden público del Estada ~ut _os en el extranjero, cuando
o e tribunal que conoce del caso "

como Io di'Jera el ro io d
.
. Por último
,
s1dente
de .la' comis.ion
, organizadora
. p p deloctor
L
X CCesar Sepúlveda Guti,errez, preuso-Americano de Derecho Inter . 1 ongreso del Instituto Hispanolas conclusiones
de esta docta corporación
nac1_ona ' es por
d .
d demás importante resenar
nes . ,e mt~macionalistas que existen en e~una e las tres grandes asociacio~:1on articulada e incisiva de una conci m~~o-, ya ~ue constituyen exti a, una voz sensata de profesional .
e~cia independiente, o compromecon cautela científica sus pron . es _imparciales; una institución que formul
. . d
unc1anuentos y
.
a
,anas e sus resoluciones tiene
recomendaciones. y no sólo
.
arena internacional
·
n
que
ver
con
la
·
·
eso.
·
s asp1rac1ones de M,exico
· en la
· internacionalista
·
. El propio
a
ó. "
.
tltuto constituyen una aporta 'ógreg ·. Las resoluciones adoptadas por el .
al d
CI n sena ro d
.
ms'b e~~ollo progresivo del derecho int; a. ural y valiosa a la codificación y
tn ucion, además de novedosa es b1'en rns·ac~f~na . de nuestro tiempo. Esa con' la razónigm 1cativa: S~s tesis
· son ciertamente
favanzadas, pero se sustentan en
:to una vez más que la latinidad si se~ en la Jusbcia, y ponen de mania respetable e influyente, y con~buir ~ p~~po~e, puede crear una docreformular y hacer avanzar el derecho . s1gn~1cativamente en la tarea de
un orden justo y una paz duradera." mtemac1onal, con el fin de conseguir

599
598

�EL BIEN, EL MAL, LA GUERRA, LO BELLO Y LA PAZ

Un estudio psicofilol6gico
F. RUBÉN DELGADO, J.C.A.
Dipl. Phil. Br. Filol.

ORDENADA convivencia social, sana y válida, las nociones de BIEN y
de MAL son esenciales; consiguientemente estas nociones son igualmr.nte esenciales para la ética y para el derecho; para la moral y la sociología; para la
psicología y las ciencias de la conducta en general. Junto a ellas se encuentran
muy cercanas las ideas de GUERRA, de BELLO y de PAZ. tsta es la razón
por la cual queremos en estas líneas ocuparnos de ellas desde el punto de
vista psicofilológico, aplicables tanto al derecho como a la psicología, prescindiendo de cualquier clase de teorías generales de ambos.
PARA LA

En un estudio anterior hemos hablado de la noción CONCIENCIA, CIENCIA y JUICIO. 1 Bíblicamente se relaciona la idea de CIENCIA con el BIEN
y con el MAL; 2 comúnmente del mismo modo se suele asociar la idea de
CONCIENCIA y de JUICIO, con el BIEN y con el MAL. La conciencia
suele definirse como el "juicio práctico último de la bondad o malicia de una
acción". La sentencia o proposición que dice "esto es bueno" o "esto es malo",
tiene un significado bien concreto psicoculturalmente, que indica no sólo la
sujeción o no sujeción a la norma, sino el modo o la razón por la cual existe
o no esa sujeción a ella. Trataremos de indagar el fenómeno percibido al usar
esas palabras, acudiendo a la filología de ellas y a su etimología en latín, en
griego y en sánscrito; tratando de encontrar la raíz común del indoeuropeo;
de este modo podremos entender mejor esas nociones y las realidades que sig' Anuario Humaniw, 1974.
• "Y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal", Gén. 3, 5. "He aquí el hombre
es uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal. .." Gén. 3, 22.

601

�al social . con el
1 bienestar person y
' .d d
sariamente relacionadas con e
e se refieren a la capac1 a
nifican; nece
l salud y la salvaci6n; ya qu . d 1 bueno y evitando
• . 1 raz6n· con a
.
hac1en o o
ju1c10 y a
'
ara vivir en esta uerra,
t lo que desintegra
misma del ser humano p
1 .da. lo malo es la muer e,
1 ya que lo bueno es a V1 '
lo ma o,
, d es a
•
divide en todos los or en .
EN
"el con1·unto de bienes
y
.
el BI
es
S'
Entre los filósofos, Sócrates piensa ,;~:, fundamental del BIEN en oc~~
r la raz6n". La caracten
r ha "bien que no sea para
regulados ~- d OFELEIA ( wcpd.eia). No y 1 s útil." Lo bueno y lo
tes es la utilida '
, ·1 bien para aquél que e e
guna cosa" . "Lo que es utl es
·
Tican.•
útil se identl

1
. te en concreto y se pregunta
,
cambio el problema s6 o exis"
iedad fundamental" del
Para Platon en
h b ,, y concluye como prop
rar la feli, ,
a) para asegu
1 b. del om re
"cuál sea e 1~~ .
UTARKEIA: avr:aexe,
·stirá en una
. mo "la suf1c1enc1a (A
. "5 El BIEN del hombre cons1
BIOS·
mis '
bre con su posesión .
. mixta (MIKTOS
.
cidad del hom
d
bas cosas, en una vida
uede compamezcla proporcionl_ada taed::e dos fuentes: "la del placerl,bqu:apun agua pura
' Ri,o,-) a imen
"d , de la cua ro
µ,x-r:o~ ,, ., '
d
. 1 y la de la sab1 una,
. , en que deberá
fuente e m1e '
d if" r la proporc1on
rarse a una
"f"car el placer y os ica
d b" es conforme a la
bl " "Para pun i
la e ien '
y saluda e . .d f r establece Platón una esca
1 mentalidad griega
entrar en la vi a e iz,. a la verdad y la belleza, que en a
tri le norma de la medid '
,, G
so! las notas esenciales del BIEN. 1
todas las cosas buscan"' tom~dod
IEN "como o que
1
la plemtu
Aristóteles define el B
, 'l el BIEN consiste en ograr
. de
tiguos
Segun
e
,
)
BIEN
propio
1
1
esta definición de os an
. 1 tarse perfeccionarse y e
T
· 'n (comp e
, "bT dades de su naturaleza.
de su Propia perf ecc10
. do por las pos1 11
f'
1
da ser está determina
. ,f
Ulpiano nos de me e
ca
no menos filoso ico,
.
diciendo
En un sentido jurídico, aunque "hace fe1·iz,, y "hacer feliz''' sigue
1 BIENES como 1o que
BIEN, os
'
ch "s
Ulpiano, "significa aprove ar .
sen.
d "ntegridad personal, en el
. 'n encierran la idea e i
•
claramente el con• La idea de salud y de sal~~c1;om leta. con lo cual se re:_acion:ncuentra claramente
tido de una "totalidad eLnterati:nologia de,"s6lo" y de "sMalEvolL•L;T et J. VENDRYES,
. Y de mal. •gnif'e "todo entero" , cfr· A·
ccpto de b1en
en el skt. sárvah ~ue ~~mp~~e, París, 1953,_p. 4/¡· I Grecia y Roma, Madrid, 1956,
Traité de Grammair~
H' toria de la Filoso a,
• FllAYLE, Fr. Gu1llenno, IS

ª

pp. 226-227. . .
353
1 FRAYLE, 1b1d., p.
'
• FRAYLE, ~-e:
494-495.
. t. beare est prodesse, UL·
, FllAYLE, ib1d., pp.
d beant . hoc est beatos faciun '
• Bona ex eo dicuntur quo
'

BUENO en español se define como lo que es útil y agradable; y se deriva
de la palabra latina BONUS. tsta a su vez se deriva de una forma antigua
del latín, escrita DWENOS, que evolucion6 hasta la forma conocida BO9
NUS. La antigua palabra latina DWENOS está compuesta de dos elementos,
el semantema final -NOS, que indica agente o acción y la otra *DWE o
*DUE, que sirve de raíz. De esta raíz procede por ejemplo la palabra latina
BIS, usada literalmente en español y que en su forma anterior es *DWIS y
significa "dos veces" o también "repetición" o simplemente DOS.
No podemos claramente deducir la noci6n raíz de BIEN o de BUENO;
ya que no nos consta claramente; sin embargo acudiendo a esta raíz y a otras
análogas, podemos formarnos una idea clara y suficientemente exacta del fenómeno percibido o expresado al decir la palabra BIEN o BUENO o sus equivalentes en las distintas lenguas indoeuropeas. Efectivamente tenemos en el
hindú las raíces DU: mover, lanzar; de donde procede por ejemplo la palabra
griega DINE ( L1 iní ) que significa "fuerza o torrente". Así mismo tenemos
la raíz *DA o *DAU con el significado de "romper o dividir"; de donde procede el latín DUO y de éste directamente el español DOS y finalmente la raíz
*DI, *DUIS que significa "disminuir o emitir", de donde se hace proceder el
Skr. DUR, "dañino" y el griego DU («'v-) con el significado del prefijo español DIS.10
Analizando comparativamente todas estas raíces encontramos que todas ellas
se reducen a una raíz *DW o *DU con el significado conjunto, y éste es el
fenómeno descrito o percibido, de "lanzar algo o emitir algo, dividiendo o separando". De este modo el significado de BUENO sería "lo que lanza o emite
dividiendo o separando o quebrando"; el BIEN, forma adverbial y sustantivo,
sería la misma acci6n de LANZAR, DISMINUIR o EMITIR COMPLETAMENTE, mediante una DIVISION. Dos elementos supone por tanto esta
noción: algo acumulado y algo que se separa o divide. Esto en cuanto respecta
al fen6meno percibido por la lengua latina y sus derivadas las lenguas romances : francés BIEN, BEAU, BELLE; italiano BUONO, BENE; español: BUENO, BIEN; porrugués BOM, e incluso para las g6ticas: alemán GUT; inglés
GOOD. La diferencia de la derivaci6n tiene fácil comprobación en la gramática comparada; la DW se deriva tanto a B, como a G; la D indoeuropea suele hacerse B en latín y lenguas derivadas; la W o digama se pierde; en cambio
en las lenguas g6ticas se pierde la D y la W o digama se convierte en G.11
PIANO, L. 49; D. de verborum sign. citado en F. SEIX, editor, Nueva Enciclopedia
Jurídica, 1951, p. 348.
' A. MEILLET et J. VENDRYES, o.e., p. 90; 91.
,. Cfr. F.G. E1cHHOP, Grammaire General lndoeuropeenne, París, 1867; t. 4.
u ME1LLET et VENDRYl!.s, o.e., p. 4 7; y p. 90.

603

602

�En griego encontramos que BIEN y BUENO se expresaron con palabras
diferentes; para la primera se usa EU (fu) y para la segunda AGATHOS
( a yaOós-) aunque casi nunca sola. EU ( tv) se hace proceder del indoeuropeo *ES que significa "ser"; "to be" en inglés. Junto a esta deri\'ación griega
tenemos el sánscrito SU, cuyo significado es "fuertemente" y además SADHU
con el significado de "derecho, recto, listo" derivado del sánscrito SADH1 que
indica "alcanzar la meta propia, llevar a cabo, guiar rectamente, etc." . : En
griego y en sánscrito BIEN significa el fenómeno SER, como expresión de la
misma realidad con una modalidad diferente, ya que "el lanzar algo completamente" es decir "dividiendo" equivale a SER, es decir, a permanecer; ahora bien, "permanecer'' o "ser" se entiende en oposición a lo que "pasa" o sea,
a lo que "se divide". En sánscrito aparece claramente la idea en la significación de SU como derivado de SADHU y éste de SADH: "alcanzar la meta
propia, llevar a cabo, guiar rectamente, etc.". "Lanzar completamente, emitir,
etc." equivale a "alcanzar la meta", ya que la noción de "lanzar, emitir completamente" es dinámica, se refiere a una acción o esfuerzo que consiste en
"emitir, partir, completamente", o sea "alcanzar la meta". Filosóficamente se
ve más clara la coincidencia o equivalencia, ya que el SER, significado de EU,
necesariamente es BIEN, ya que metafísicamente el SER y el BIEN coinciden;
15

el primer BIEN es SER.
En griego e.'Ciste además otra palabra no adverbio y que se usa poco sola
14
y es AGATHOS (a yaOós-) ; su etimología es muy disputada y quizá, es lo
único que se puede afirmar, procede de AGA que significa "muy'' y por tanto
15
no lejana de la significación de EU ya descrita. AGATHOS ( ayaOós-) en
griego comúnmente se usa junto con KALOS (Kalós-); se decía KALOS
KAI AGATHOS en griego al hombre "valeroso y bueno", ideal de la cultura
griega.u
Esta noción se aplica a la actividad humana y a los objetos de esa actividad
y en general a cualquier objeto y actividad. BIEN y BUENO se refieren a
cualquier acción de "lanzar o emitir completamente", tanto del ser humano,
JS BucK, Car! Darling, A Diclionary of selecled synonyms in lhe principal lndoEuropean Languages. A contribution to the History of ideas, by; The University of Chi-

cago Press, Clúcago, lllinois, 1949, p. 1175.
u FRAYLE, o.e.; p. 494: "Para Arist6teles existe una correlaci6n exacta entre ser y
bien. No hay un SER único, sino muchos seres. Y tampoco hay un Bien único, sino
muchos bienes particulares y analógicos".
1• Cfr. FIUsK, Von Hjalmar, Griechisches Elhymologisches Worlerbuch, s.v. «J.a8~
(AGATHOS).
11 "Muy" y "fuertemente" en efecto no tienen una significaci6n muy lejana.
" V. FoNTOYNONT, Commenlo al Vocabulario Greco, Roma, 1949; p. 9.

como de cualquier otro ser. Estó se entiend
analítica epigenética que habla de la ev
~, perfectamente en la psicología
fancia hasta la edad adulta a
. d oluc1on del ser humano desde la in.
parec1en o clarament 6
1 .
propia e.&gt;..-periencia del ser hum
e c mo a idea nace de la
completamente" tanto
ano, que llama BIEN a todo cuanto es "emitir
'
en su aspecto f . l' .
.
racional y BUENO a todo c
t
ISIO ogico, como b1ológico, psíquico y
nifican lo que hace descansa~any o para ello_ le es útil. BIEN y BUENO sig.
repo~ar, remtegrarse al · di ·d
.
m v1 uo, rehacerse
de una división interna nacida d
aquello que amenaza la unidad in:;:ª n:~~1dad, de una limitación. Todo
le hace mal, lo divide en ún orden b, . y das1ca del ser humano, lo preocupa
esa división desaparece cuando la as1c?d de su naturaleza libre y teleológica '.
.
neces1 a se ha tisfech0
'
tJrse BIEN y llamar BUENO al b.
sa
Y lo hacen senaún, en el orden psicolómco I o Jeto º. persona que lo han satisfecho. Más
.
. .
o· , a presencia de otra
d
a.ende a dividir al individuo, a h acerIe m al a coarta persona o ,e un objeto'
su expansión autónoma Est d' . '6
'
r su autonom1a y reprimir
..
·
a IVIS1 n este mal y esta
•, .
ermbdas, lanzadas completamente". '
~epres1on tlenden a "ser
dos eficaces para lograrlo que
1~ esto se logra ~ediante determinados moDERECHO. La noción de B~N :ano:o:as ét~c~ ~ jurídicas o BIEN y
y no un objeto. Si la persona n b dp
to dmarmca, es una acth-idad
o o e ece a esta din' ·
oportunidad de vivir y desarr
.
a.nuca, no sólo pierde Ja
o 11arse, smo que pued
.
la conducta antisocial c . . al d
..
e monr y llegar hasta
' runm o eseqwhbrada E ta
'6
al orden biológico como al g n'•:
. s noc1 n se aplica tanto
, .
e e....co; tanto al orde f. 16 •
logico; tanto al orden individual como
.al s· n ISlo gico como psicoprimer BIEN es el SER. en el o d b' 1~1 . I en el orden metafísico el
'
r en io ogico el p .
BIE
en el genético la cultura. en el f.. 16 . 1 .
runer
N son los hijos;
'
is10 gico a mte 'd d 1
quico la creatividad. en el S"".
d
gn
Y a salud; en el psí'
vda1 e1 or en y el eq 'lib .
E
ser humano; aná)oo-amente de lo b.
UI
no. 1 BIEN se dice del
s o Jetos que perm·t
¡
. .
0
mana su desarrollo autónomo y tel 1' . 17
I en a a propia vida hu-'
eo og,ro.

ª

Esta nOCion
·' no sólo comc1de
· . sino
d ,
.
. .
ciones y nociones dadas por PI t6
qAriu~ ~ emas hace mtelig1bles las defini. •
ª n Y stoteles· po UI ·
1
Junstas. Efectivamente Aristóteles define el BIEN como
r ,,riano
os modernos
lo queytodas
las cosas '

1:

" ERIKsox, Enk
. H., lnfancia y Sociedad Edi .
a &lt;:1~~es Hormé _S.A.E., 3a. edic., 1970,

p. 68: "Es aquí (en la época del destete

madres) donde lo bueno y lo mal . '
pancion de los dientes, separaci6n de las
confianza básica en sí mismo y en
:n el mund~ del niño, a menos que su
etapa por paroxismos indebidamente
. dy se haya Visto socavada en la primera
to"
"E
.
pro~oca os o prolongado d
b'
. sta prunitiva catástrofe en la relaci6 d 1 • d' .
s e ra ia y agotamienmundo es probablemente la contribuci6n
n , ~ m IV1duo consigo mismo y con el
donde los primeros habitantes de la b.
ontod~enebca a la leyenda bíblica &lt;le! paraíso
·
·
sm
esf uerzo lo que se habh a su dis erra
.. 6 per 1eron
. para siempre
el derecho de obtener,
pos1ci n; mordieron la manzana prohib1'da y enco1en•.

º1~;7er:;

605

604

�buscan". Lo primero que todas las cosas buscan es "lanzar completamente"
aquello que divide su ser; por esta misma raz6n el mismo filósofo dice que el
Bien consiste en lograr la plenitud de su propia perfecci6n (complemento;
acabado). Para Plat6n en cambio la propiedad fundamental del BIEN es 1a
suficiencia para asegurar la felicidad al hombre con su posesi6n. Para entender mejor la idea de Plat6n, veamos el significado de la definición dada por
Ulpiano: Bona ex eo dicuntur quod beant, hoc est, beatos faciunt; beare
autem est prodesse.18 "Los bienes se llaman tales porque hacen felices; hacer
feliz (o beatificar) por otra parte es aprO\·echar." Bienes en plural se refiere
a las posesiones, por consiguiente a objetos que no son el sujeto mismo; se
llaman bienes por su relación al sujeto. Esta relación es dinámica, ''hacen felices". "Hacer feliz" es "apro\·echar". Este verbo tiene en este caso un significado casi plástico; prodesse se compone de esse y pro, es decir, ser por o en
favor de. Hacer feliz por tanto es ser por alguien o en favor de alguien. La
persona en favor de la cual es el objeto, se hace feliz, es decir, se quita de su
mente o de su espíritu o de su organismo la necesidad que el objeto satisface.
De este modo BIEN es hacer feliz, "emitiendo, lanzando completamente algo"
es decir una necesidad; por esta razón se llama a los objetos, "satisfactores de
necesidades", BIENES. De este modo ya podemos entender a Plat6n cuando
habla del BIEN del hombre diciendo que es "aquello que tiene suficiencia
19
para asegurar la felicidad del hombre con su posesión" .
En conclusión podemos decir que el BIEN, hablando psicofilológicamente, es
"una dínamis vital consistente en emitir perfectamente algo que divide al ser
humano". BUENO en cambio se dice del objeto que hace BIEN. La aplicación de esta noción al orden científico o al orden metafísico no es posible sin
una disciplina o elaboración analógica; la principal razón puede ser que el
origen absoluto de ella es la e:i-.1&gt;eriencia del individuo humano mismo o de
zaron a Dios." Este aparecimiento del mal se alivia con el "bien", como el mismo autor
hace notar en la misma obra, p. 70. En cuanto a la relaci6n de estas experiencias con
la ley y el orden, es de grande interés lo que el mismo autor escribe en la obra citada,
pp.La
228-229.
enumeraci6n de estos bienes, los hijos, la cultura, etc., es ejemplificativa; es decir,
en ese orden humano es BIEN todo cuanto signifique "una prolongaci6n del ser de un
modo completo o perfecto".
11 ULPIAN0, 1.c.; ibid.
u Esta definici6n del BIEN no satisface a ROBERT S. HARTMAN, en su libro La
estructura del valor, donde en la p. 35 y ss. hace ver c6mo lo que define Plat6n son las
cosas buenas, no el BIEN en sí; sin embargo, como lo e,cp\ica ULPIANO, ya no se trata
únicamente de las cosas "buenas"; sino de "¿ por qué?" son buenas y "¿ c6mo son buenas?"; es decir, "son en favor de". Una explicaci6n más profunda y quiza satisfactoria

otro
. individuo humano. D e un mod
SUJeto humano mismo· sólo
d ~ u otro el contenido de la nocio'n es el
'
secun anamcnte los ob. t
Junto a la idea de BIEN
Je os.
f'ISlCo
· como moral L
normalmente pensamos la .d d
.
la de BIEN. no 61 a pnmcra concepci6n del MAL
t ea . e MAL, tanto
en expeler ;erfe~t o contradictoria. Si BIEN es "una e~, com? id_ea contraria a
será la ne.,.ac1'ón da.mente algo que divide al ser h
ma:1s vital consistente
b
e esa d'
·
umano · el MAL
que divide al ser human~~a~s expulsiva, sino que signifi~á "
no sólo
veremos. La idea de BIEN ' damontonarlo, cubrirlo u ocultarlo"almacenar lo
supone el MAL y .
e MAL se relacionan dinámi
como luego
viceversa.•o
camente. El BIEN

~

El problema del MAL .
espin
, ·tu humano d
' sm embargo' ha s1'do una grand dif'
lestia para 1a f'l urf:'"°te tocia la historia de la hum 'dade icultad para el
I oso ia. e ánd l
aru
. dif 1
para el hombre
' se
a o para la reli ·ón. an
.'
icu tad y modin. 21 La noción
Mis~erio del univers~, l; 11~:t; '! desesperación
del MAL el ho b h al ha sido hecha analóuicam t
e1lhard de Charro re a tenid
C ,
bº
en e a la expe . .
ra tratar
.
o. ¿ ual ha sido
. .
nenc1a que
tratando e:o:n~e indagar en las huellas lingüí~:c:~enencia? Es lo que abocado el MAL ~ntrar no s6lo las palabras mediant ~ la cultura occidental,
meno percibid~ ::~ a~emás individuar lo más exa;ia: c~ales se ha signifio sus equivalentes. e e cual los individuos han tenido que
en eusar
posible
el fenóesas palabras

~:t:º·

La palabra MAL en es - l
de esta palabra es deseo/~º s~ deriva de la latina MALUM.
.
misma raíz ue l
o~1da, sm embargo se la su
' la etunología
o falta" o t q b' palabra irlandesa MELLAIM " ele_ hacer provenir de la
am 1en del anti
. ,
, enganar" MELL "
mán "SMAL"
guo mg1es "Smoel" equ • 1
'
, pecado
' correspondiente quizá al . ¡',
iva ente al antiguo alto aleOtros sin emb
mg es actual "small".2~
bra MAL
argo, con mayor seguridad
.
ot
. , UM. de la raíz *MAL o *MLA y clar~da?, hacen derivar la alaamb1en del mdoeuropeo *MAL *M I que s1gmfica "cubrir". "
p
por la descripción de esta I b '
UL "tener, comprimir" 23 E' apagar";
meno percibido en la form
a ra llegamos a la conclusión .
n todo caso
o comprimido"
d . ac1on del concepto MALUM
I de que el fenó' es ecrr " 1
es e de "
.
se encuentra"; "lo d 'b'l' I a macenado, no tomando parte d I estar cubierto
e t ' o sobrante". de ah' "
e ser en que algo
De la palabra latina se d .
'
i
mancha, pecado".
envan no sólo Ia espanola,
sino también h f
'" S. TowÁs S
rancesa

,ª

~~

u
' umma contra
·¡
TEILHAllD DE CH
. gentr es, I, y passim.
,. BucK, o.e., p.
ARDIN, Pierre• El me d'10 divino, Edic T
F
· aurus 1967
1178·
12
.G. E!CHHOFF, o.e.,
'
• p. 81.
t. 4, s.v.

es la que damos arriba.
O

607

606

�. 1·iana MALO
.
tantivo; la ita
. y. MALE,
ad
d
mo adverbio y como sus
MAL En itahano
eMAL, usa a co .
.vamente; la portuguesa
. . . f r "malo".
adverbio y sustantlv~ respectixiste la palabra "cattivo" para sigm i~,:,. risionero
ás de la palabra senalada, e.
. d 1 latín "captivus''' o sea, _P
'
m " tti\•o" se la hace provemr . e
l ecado" : tiene su equ1valent~ en
Este • ca
. . h ace clara referencia a
"
mo cuando se dice "cautivo de• pT ión
c~~tivocésc'~chetiP'' miserable, pés~o. -~-u si~ i~:~que sPa diferente fonéticae ran
en cuanto a la s1gni icaci '
s "mam·aisº', que prola raíz IE. MAL; d más de la palabra citada tenemo tro "malh~dado"' es
t En frances a e
· ale a nues
:~: edel viejo latín "malefatius" ,; Á~:~1U1~gualmente en francés'. ten:mos
d . "de destino débil, ~nf~~o ,; l débil" y que viene del antiguo~ ranecrr,
"
también significa ma o,
.d al "mis-" cspanol y
"mechant que
" es " correspon e
h t"
cés "mescheant", desafo:tunad~;l i:,n-"cadere", caer; es decir, "mee an
"cheant" o "cheoir" denvado e
i
significa "mal caído"_:•
.
de BIEN y al de SER, ya
,
to contrano a1
·,
m
de MAL es segun es
.
l"
de "proyecc1on co El concepto
.
d "extensión integra Y
mancha.
que ambos incluyen la i~e~ d~
tancamiento y división, pecado y
del
AL
cambio m ica es
l BIEN es la causa
pleta". El M
en
nen mutuamente, ya que e
do. el BIEN
El uno y el otro se supo
MAL que exige ser expulsa '
. . , BIEN, supone unAL
MAL . la acc1on
&lt;liante un acto vi·ta1 completo e m
' en hacer desaparecer el M
me
consiste
tegral
,,, ) que más concretamente
.
.
l MAL se dice KAKON (Ka~? ' Al KAKON significa
En el gnego e
. , . de la nocion M ,.
.
a
hace referencia al orige~ ps1col~::: ·ega KAKOS (Kax_ó;) no tien:;o
"malo débil, defectuoso . La pal
gnle dar la del verbo gnego KAKK ºd
'
• el · se e sue
los cm araíz indoeuropea ~ien_ ara, obabilidad una palabra referente ~~~ En sánsK ª""ª"')' que indica con pr_,
la orden "void excrement' .
(
.
del bebé en conexion con
Ji .ón de una palabra refcren
dos pnmeros
dº PAPA- · probable redup ~ 1
PA- En griego existe
crito MALO se ice_
del bebé como en gnego,
POPOI
te a los cuidados pnmeros 1 e:clamaciones p APAl (
mal
igualmente esta palabra ,,~n ~ de la raíz griega PEEMA ( uµa '
'
(IIo:no,): "Ay, ay de m1 saca as

II

an;,)'. )

• 2e
inforturuo.
bº se derivan d e urta r aíz indoeuro, BÓS en cam 10
¡ f ómeno
El inglés BAD y el aleman . De este modo en estas lenguas e e~ ,, o
pea *BAD que significa des~~e destruye", "que divide", "que,
alMAL se percibe como algo . q" "1 di ºdido" "lo golpeado o debil . gu
. . "lo destruido ' o vi
'
también en pasiva.

~~.P;ª

" BucK, o.e., pp. 11 i8, 11 79.
:s BucK, ibid.
,. F.G. E1cHH0P, o.e. t . 4, s.v.

608

mente de esta raíz se suelen derivar el comparativo PEIUS y el superlativo
PESSIMUS.21
En indoeuropeo tenemos el prefijo DUS- hecho según SU-; DUS- tiene el
significado de "enfermo"; "débil"; "malo", etc., y que equivale a nuestro español MIS- como en MISántropo; o a MAL- como en MALentendido; o a
DIS- como en DIStorsión. Este prefijo se encuentra derivado de la raíz DI
o DUIS que significa "disminuir o emitir''; el prefijo se deriva de la misma
raíz, o una análoga a *DWE, seguida no de E como en BUENO, sino de I
como en BIS. Esto nos sugiere la idea de un BIEN disminuido o un "todavía
no BIEN". Esto hace quizá alusión a la causa por la cual es necesario "hacer
salir"; "expeler o emitir" algo: la falta de vida en el ser viviente; la degeneración de la substancia en los seres materiales.
La idea de MAL, tanto como la de BIEN, tiene connotaciones culturales
de grande importancia en todas las culturas de los pueblos; ellas hacen referencia al MAL como a aquello que no es perfecto y acabado; sino que se desarrolla en una subexistencia de la cual lucha por salir y lo logra, sea trágica sea felizmente. Los sentimientos de maldad no aparecen claramente como
indignos del ser humano y parece inútil el tratar de renunciar a ellos; ejemplo de ello tenemos en las tragedias griegas; en la Biblia; en las religiones en
general; en la historia de la humanidad y en la psicología analítica y criminal
contemporánea. El MAL es tan connatural al hombre como el BIEN; el ser
humano sin MAL, no se individualiza; no crea; no se proyecta personalmente
en el BIEN y en la realización de sí mismo. No podemos erradicar, y este
concepto es ya tradicional, el MAL de la vida humana; pero el MAL lleva al
BIEN que lo hace fecundo y creador; que arroja hacia afuera lo que nos duele
y divide lo que nos preocupa y debilita. El modo puede ser feliz o trágico.
tste es el quehacer de las ciencias de la conducta, de la cultura, de la educación, de todo cuanto alienta en la humanidad de esperanza y fe en la bondad de la constitución del ser humano. No creemos exagerar al decir que el
éxito de los escritos de Freud y del psicoanálisis se debe sobre todo a que
enseñan eficazmente a convertir el MAL, el ID, en BIEN, en YO, en ética
autónoma y personal, para llegar al equilibrio entre uno y otro, el BIEN que
causa el MAL, como dice santo Tomás; el MAL que se desarrolla BIEN.28
n F.G. EICHHOPP, ibid.
,. Freud, según Meng, "ve en la veracidad la situación del consciente de la humanidad . . . Esto significa: el hombre tiene la obligación de madurar, debe ser capaz de
amar y amando desarrollar un yo fuerte de una conciencia autónoma". Tiene que
en lugar de morbosamente reprimir, hacerse capaz de juzgar y de renunciar, sin
enfermarse por eso. "La paz que nosotros significamos, no es la activaci6n de un ador-

609
Hum-39

�La idea de BIEN y de MAL traen consigo la idea de VALOR y de VIRTUD. La valoración, los valores, problema muy discutido desde el punto de
vista filosófico y científico, parece deducirse espontáneamente y sin ningún esfuerzo de la idea de BIEN y de MAL; sin embargo, en las presentes líneas nos
vamos a fijar únicamente en la idea de BELLO y GUERRA, también relacionadas con ellas.
La relación más evidente la tenemos en el griego entre BELLO y BUENO;
la axiomática frase KALOS KAI AGATHOS (Kalo~ xai aya8ó~) "valeroso y bueno" o más comúnmente "HERMOSO y bueno" indicaba el ideal de
la cultura griega. En las lenguas derivadas de las indoeuropeas esta relación
' es también muy usada: en francés BEAU se usa para significar tanto BUENO
como BELLO; en italiano se dice BELLO significando BUENO y BELLO.
La belleza se concibe como consecuencia natural de la bondad y viceversa, la
bondad como fruto necesario de la belleza. Ni la belleza sola; ni la bondad
sola.
¿En qué consiste el fenómeno BELLO? BELLO en español se dice también
hermoso; la etimología de esta palabra viene del FORMA y OSUS; es decir,
lo perteneciente a la FORMA, figura o aspecto exterior. Antiguamente en español se decía FORMOSO. BELLO en cambio se deriva del adjetivo latino
BELLUS; y se le suele derivar de un diminutivo BENULUS de BONUS.
BONUS, luego BENULUS y finalmente BELLUS, del cual se originaría nuestro BELLO en español. La idea exacta sería en este caso BELLO igual a
BUENECITO o BUENECILLO.
Dado que ya conocemos la psicofilología de BUENO y de BIEN podemos
determinar más concretamente el significado de este diminutivo. Toda palabra
tal significa, como su mismo nomble lo indica, una "disminución"; no precisamente en la cantidad, sino más bien en el aspecto lógico expresado por la palabra. El diminutivo expresa algo "que todavía no es lo que es" o algo "que ya
terminó o está terminado de ser lo que es". Lo que es, se refiere al sustantivo
del cual se hace el diminutivo. BUENECILLO por tanto sería algo que "apenas es ya BUENO" o algo que "está acabando de ser BUENO"; un BIEN
o algo BUENO disminuido en sentido dinámico lógico. Teniendo en cuenta
mecimiento de la naturaleza instintiva del hombre mediante la sugestión o la imposición
externa -ningún problema por tanto de una droga mágica- está él arraigado en
vitalidad, fuerza de la conciencia, razón e interhumanidad" ... "Había Karl 'Marx preguntado: ¿cuánto pan necesita el hombre, para hacerse hombre? Freud preguntó:
¿ cuánto amor, conciencia, satisfacción de los impulsos y renuncia de ellos son necesarios
para hacerse hombre?" MENG sobre la ética de Freud, citado en la obra P1ychoanalys1

e_l s~gnificado psicocultural de BIEN
.
s1gu1ente: "una dínamis vital consist;n!e tUE~? arriba descrito y que es el
algo que ya no pertenece al ser h
em1t1r perfectamente, dividiendo
d'
·
umano BELLO
~:m1IS descrita; el resultado o dinámicam' " será "rl efecto" de la'
d1v1de al ser humano". Si lo BUENO
ente, el estar expulsando lo ue
o el MAL, lo BELLO es el
I d y el BIEN consisten en rrnitir '.o MALqO
d 'b'J l
resu ta o del BIEN d
e i ' o oculto, lo que se encuentra de t
o e lo BUENO, porque lo
da lugar a la reintegraci6n del mi
n ro ~el ser humano, una vez emitido
to diferente a sí mismo el mal smdi~' es decir, el hombre transforma en ob ' '
f
d
·
me ante el
· ·
Jeu~ra. el SUJeto, sigue haciendo feliz a éste ~i°v1ID1ento vital. El objeto, que
o md1ca el haber sido bueno o BIEN se 'nse ama bueno; si además significa
Belleza depende de c6mo se defina lo BE~r;;\BELLO. La definición de la

?,

En griego BELLO se dice KALOS.
.
una palabra clásica épica y que . ü'. el ongen de esta palabra es KALYA
·,
sign 1ca "vig
r·
,
noc1on que coincide con la antes e
oroso, irme, preparado listo"
E 1 ' •
xpuesta segu'n el ·
•
'
'
n atm sm embargo BELLO
d'
ongen latino de BELLO ªº
NUSTUM y no BELLUM. lse ic__e PULCHRUM, FORMOSUM o VE.
l
, e espanol y J 1
a expresión BELLO de ellas sino d BONUas enguas romances no derivaron
seusantamb''
e
· ·
icn los adjetivos ' PULCRO
HE Mensudimmutivo.
En español
bargo no se les da comúnmente el si /
RMOSO y VENUSTO; sin emque etimológicamente no se
gn icado que suele darse a BELLO. aun
encuentre muy lejano '1
'
Entre
r BOI\UM y BELLUM tenemos la rel · , a e..
exp icar; sin embargo, retrocediendo a 1 , ac1on cierta que acabamos de
tramos
d · .,
ª raIZ de BONUS' DUENOS, enconuna envac1on paralela en DUEL
general de *DW o *DU. , ,
LUM, procedente también de 1 ,
' mas aun tenemos un
f
.
a raiz
guerra: efectivamente DUELONA
a re erencia concreta de DU
sa d 1
es la forma antigu d BE
a
e a guerra, cuyo primer templo f
.
a e
LLONA, la diot
ue construido
A .
por p10 Claudio Ciego. s1
por anto podemos concluir con s f .
LUM, en el sentido de guerra n~ ~:ente seguridad de DUELLUM o BiLtanto BONUM, BELLUM
"BELLO como en español. Tenemos por
'
erra y finalmente BELLUM, "hermoso 0

,;gu

. ,. Efectivamente la BELLEZA
Clones
es sólo la .forma
. q ue sue en darse de la BELLEZ
.
abstracta de lo BELLO La
. .
arriba dada deI
B
A coinciden más
.
·
s defm1I
disciplina que ha ºcon~L~~- Platón habla de la BELLE~::nos d1rlectamente con esta
LLEZA
,
UCI o a través de la vis
d
orno e resultado de una
en s1; se le suele a trib .
ta e cosas bellas a la . . ,
v~ri, el esplendor de la verdad. ( ;;; ~r ello la ~efinici6n de Ía BEL~;;: de la BELibrary, Plato V.)
. ato Sympos1um, 210 E· 21 .
' splendor
• F
'
l, The Loeb Classical
11

RISK

'

OC , SV

MEILLET

• •'

et

•

'

"ª).O&lt;;,

VENDRYES,

(KALOS)
o.e.; p.

90.

und Ethik de Ernst Blom.

610

611

�bello". De las formas intermedias se conserva DUELO en español, con significado análogo al de "guerra".
La diferencia de significación en las lenguas modernas es evídente; sin embargo acudiendo a las raíces de estas palabras, la diferencia se convierte en
analogía y descripción de un mismo fenómeno. Fonéticamente la diferencia de
las tres palabras que queda inexplicada y autoriza la diferencia de significado
es el uso de L en DUELLUM y BELLUM ante el uso de N en BONUM. El
cambio de la D en B se encuentra totalmente explicado. La analogía o variación de la raíz parece autorizarnos a afirmar que BONUM, DUELLUM y
luego BELLUM serían la expresión del mismo fenómeno; más aún que BELLO en español, estaría emparentado de alguna manera con el BELLUM,
guerra, latino. El fenómeno general sería el de "emitir algo mediante división"; este fenómeno estaría expresado por BONUM; DUELO y BELLUM
(guerra) indicaría la división que es causa y resultado de la emisión; BELLO,
"hermoso", sería igualmente resultado de la emisión; se ha polarizado al uso
de significar "hermoso"; pero ya tardíamente o mejor ya en las lenguas romances derivadas del latín.
En todos estos casos se significa el fenómeno percibido por el sujeto, el individuo humano. Análogamente, al igual que en el caso de BIEN, se llama
DUELO al objeto externo al sujeto; BELLUM, "guerra", a la resultante histórica de la división psíquica; BELLO al objeto capaz de causar en otros individuos la emoción o afectos sentidos primero por el BIEN en el sujeto.
Psíquica y culturalmente por tanto, la causa de la guerra, aunque parezca paradójico, es el BIEN. El individuo cuando actúa BIEN, se divide,
pierde algo; esto mismo lo pone en tensión; en guerra o en duelo o simplemente lo hace BELLO, "hermoso". La vida social sin embargo complica estas
sencillas realidades humanas; ya que el individuo humano cuando actúa BIEN,
se divide, pierde; pero está seguro y cierto de que su objeto perdido ha ido
a parar a sus semejantes; ellos por consiguiente son los culpables de su pérdida; entonce les hace la guerra, proyectando de ese modo en ellos su división
psíquica. Esta misma realidad humana incluye el DUELO, tanto en el sentido
de pena y dolor, como de guerra privada entre dos individuos; sólo que se
limita su uso a la pena y el dolor producidos por una división irreparable,
inevitable. Lo BELLO se usa para indicar una división; pero tal que no sólo
no es inevitable la pérdida o división del objeto del sujeto; sino que se intenta
esa misma división.
Hemos usado la palabra emisión y división para indicar el sentido de perfección y de acabamiento que tiene la idea de BIEN; sin embargo, sobre todo
cuando se trata del BIEN en la ética, la idea de Bien se expresa hablando de

612

comunicación o de participación d , .
se expresa como lo RECTO
. e s1 rmsmo. En derecho la idea de BIEN
pación o ampliación de sí ~que. igualmente supone una extensión o particimo, por esta razón en ingl'
sar la idea de BIEN la palabra RIGHT
es se usa para expre' contrapuesta a wrong.
En este contexto, junto a las palabra DUELO GUERRA
PAZ, que aunque pertenece a otra f 'lía d
Y
, se ocurre la
ficado está íntimamente ligada a 11 ~
palabras~ en cuanto a su signilatina PAX este sustantivo
edas. a pa abra espanola PAZ víene de otra
. d
,.'..
proce e a su vez del verbo PANGO
· .
.
f1ca o es fiJar' plantar en t'1erra, f'.
1Jar,, y también
ce
t ,, ,ce cuyo s1gruacuerdo". El verbo PANGO
d .
pac ar , ponerse de
*PAG
. .. '
a su vez se enva de una raíz indoeuro
*PAK
1
o
' que s1gn1f1ca 'unir fuertemente" ,. "'JUntar f uertemente"pea,
.2

t

En griego pAZ se expresa EIRENEE ( ei
·
.
una palabra pre ·
• •
l!'1J"'1J) derivada de EIREE y es
gnega por 1a termmac1ón EIREE ( , )
d
ARARI ( ªl!ªl!' ) que si •fica ce •
;, "
e l!'1/ proce e del verbo
EROO (
)
. .~
yo puedo ; yo tengo poder'' sa o tamb', d
Ef!W que s1gmf1ca, "rayar ext
" . 1 •d
'
ien e
o franja que hacen los cañones
'a raer .' a i ea exacta es como la raya
. "l
cuan o son disparados. p AZ en tal c so . .
a . s1gn1f1ca . a que puede, la que raya o extrae". Quizá d ,
, .
asooar el arcoiris con la p AZ
.
e aqui viene la idea de
en 1a creencia popular La ·d d PAZ
contrapone a la de GUERRA
.
.
i ea e
no se
la palabra nos hace pensar má~r;?iamente hablan~o; '.ª que la etimología de
fuerzas para lanzarlas contra otr iefn en unaLcoor_dmac1ón. o disposición de las
as uerzas. a U11Sma acción d "f · hin
en e1 suelo" en algunos textos se refiere a "fijar la lanza" p
e ~ itr, l car
pode batalla entre dos contendientes L ·a
ara sena ar e cam.
tumbramos expresar mediante l
l .b aP1AZea que n~sotros ~ctualmente acos1
..
ª pa ª ra , es decrr la qmetud l
,
y a tranqwhdad, en este contexto psicofilológico se d' ,
, bº ' a armoma
el tiempo libre que dejan las o
.
.m a mas ien OTIUM,
cupac1ones y que se pasa en casa.
La guerra, el bien, el duelo la belleza la
un fenómeno perteneciente a Ía
. '. d paz son palabras que hablan de
importancia Ell .
expenenoa el mismo ser humano. de ahí su
· as, Junto con el mal se ref
. d
'
básicos de la vida humana. diaria '
_ieren a activt acles fundamentales y
mente de significado muy g~neral y co~~nu~1;1ente ejercitadas; consiguientede el punto de vista filosófico 'a:~ya. iscus1on tie~e interés únicamente des.
ciencias de la conducta h
y
ongen de la ética, del derecho y demás
umana.
El OCIO, la PAZ, exige la capacidad
d ·
angustia y divide; aquello que en un orden h:a eJar. aquello q~e preocupa,
de crear un orden instinti
1 1
no e,oge ser arroJado so pena
vo en e cua ' proyectando el mal en los objetos y
,. F
F.G. ElcHHOFF' o.e..' t . 4' s.v. PAC. BUCK o e.
,.
'd
RISK, o.e.; s.v. €,(!É'l'1J (EIRENEE)'.
' .. , peaee i ea.

613

�en los semejantes, se trata de arrojarlos, fomentando el MAL interno, el aniquilamiento, la soledad, el egoísmo, la brutalidad y el desgaste inútil de individuos y de pueblos. Es necesario el BIEN, los BIENES y lo BUENO; es necesaria la GUERRA y el DUELO; es necesaria la PAZ. La humanidad se ha
debatido durante toda su historia entre esas realidades y pocas veces ha podido
gustar del OCIO, de la tranquilidad, del descanso y de la armonía. Igualmente necesario es el MAL, con sus consecuencias trágicas o felices. Es necesario convencerse de que el BIEN trae la guerra, o la BELLEZA o la PAZ;
más aún el MAL. Una ética convincente y verdaderamente viva necesita partir de estas realidades necesarias; son desconcertantes, es cierto; impiden al
individuo saber qué comunicar y qué ocultar; qué decir y qué hacer misterio.
La experiencia es la única que se lo enseña y se lo ha enseñado ha5ta ahora;
cuando esta experiencia existe se puede hablar de una ética, o de un derecho,
de una religión o de un misterio. Sin los primeros el hombre se vuelve histérico
o neurótico, lábil y débil, falto de orientación y dirección en la existencia humana; sin los últimos, el hombre se hace banal y obsceno; sucio, tímido, ridículo e intranscedente. El problema del BIEN y del MAL es el problema de
la guerra; o de la histeria y el misterio; de la neurosis o de la ética viviente y

en la Escritura: ";" Acaso si tu' tam bº1en
, ob rares bien
.
ás ·
do?" La envidia y los celos la gu
1d
' no ser VISto y acepta'
erra Y e uelo causad
¡ BI
os por e
EN y los
BIENES se curan haciendo el BIEN ha .
y despreciable, lo que vcrdaderame t yd bciedndo BIENES. El MAL, lo débil
.
n e e e esaparecer· n 0 1 f
.
poco 1a propia integn"dad •gu 1m
,
a uerza m tam' i a ente se cura obrand bº
El
fuerza, que es promesa, que es inte "dad del in . . o ien; . MAL que es
es educación, aprender cómo obrar~ BIEN
dividuo, lo _umco que necesita
camente o mejor felizmente lo q
1 h b ' progresar, salir adelante. Trági,
ue e om re produce 1
·
' o ~ue enute y expulsa
d e s1_mismo es débil y deleznable: la alabra
ello sm embargo puede domm· 1 . p
' el pensamiento, el gesto. Con
ar a tierra • lo ' ·
•
le significación a sus palabras
'
umco que tiene que hacer es dar.
' a sus gestos al conte "d d
.
si lo logra se hace BELLO f
r· ' . ru o e sus pensamientos.
, uerte irme d1spuest · r· ·
'
para poder aplicarse a toda b b '
'
o, su ic1entemente tenso
ciente y significativo.
o ra uena. Será KALOS KAI AGATHOS, efi-

convincente.

'

.

La realidad desesperante de que el BIEN fomenta la GUERRA y no el
ocio; de que el hombre no puede ser BUENO sin fomentar la guerra parece
hacer fútiles y sin ningún valor los esfuerzos de lograr la PAZ, de evitar la destrucción y la muerte; la violencia entre los hombres y los pueblos. O más claramente, intentar evitar la guerra, queriendo el BIEN, evitando el MAL, aparece como una invitación a renunciar a la vida, al progreso, a la comunicación
humana. La psicofilología nos invita en cambio, en cuanto a tales realidades,
a admitirlas, a aceptarlas como necesarias a la condición humana; a vivirlas
incluso con la filosofía y desapego que las mismas lenguas nos transmiten la
experiencia que los hombres del pasado y del presente han tenido y tienen de
ellas. Ciertamente la cultura no es la solución; quizá no obstante nos convenga
recordar la historia de Caín y de Abe! narrada en el Génesis.,. Caín envidiaba
el BIEN de Abe! y su furor lo llevó a darle muerte a su propio hermano. ti
deseaba la muerte y sin embargo Jahvé Dios prohibió que se le diera muerte,
a pesar de haber cometido fratricidio. Cuando Jahvé vio enfurecido a Caín le
dijo: "¿Por qué te has ensañado y por qué ha desaparecido tu semblante?"
"¿ Acaso si tú también obrares bien, no serás visto y aceptado?, ¿ y si obrares
mal, recostado a la puerta del pecado, no llegarán a ti sus deseos y serás dominado por él?". Quiero decir, quizá la única solución sea el consejo de Jahvé

" Gén. 4, 4-16.

615
614

�EL FINANCIAMIENTO DE LAS ELECCIONES PÚBLICAS EN LAS
SOCIEDADES DEMóCRATAS. UN ANALISIS DE LAS
ALTERNATIVAS Y DE SUS EFECTOS*
PROFR. DAVID

G.

DAVIES

Universidad de Duke

EN LA PASADA década ha habido un creciente número de propósitos para reformar el financiamiento de las campañas políticas y de las elecciones en los
Estados Unidos. Estos planes han recorrido toda una gama; desde el limitar
las contribuciones, los gastos y el tiempo permitido para la campaña, hasta la
asistencia gubernamental para el financiamiento parcial o completo del costo
de las mismas. El objetivo principal de este estudio es el examinar el caso del
apoyo gubernamental para las elecciones, así como analizar algunas de las
formas en que el gobierno podría implementar tal política.

Me refiero, en primer término, a una breve discusión acerca del financiamiento privado y luego a la cuestión de si es o no justificado el gasto del dinero público para las campañas políticas y las elecciones. ¿ Puede darse el caso
de fo17.ar a los contribuyentes a apoyar tales actividades, o ser el argumento
del control el que sostiene que las elecciones en una sociedad dem6crata deben
ser financiadas con fondos de las fuentes privadas? Una respuesta razonada
a estas preguntas debe tomar en consideración tanto las ventajas como las
desventajas de cada una de las formas de financiamiento de elecciones.
VENTAJAS DEL FONDO PRIVADO

Pocas personas discutirían en los Estados Unidos que nuestro actual sistema de financiamiento de campañas podría mejorarse. Más aún, hay fuertes
• Este artículo se adapt6 del próximo libro Private M oney and Public Relations: A
Democratic Contradiction. © por Joel L. Fleishman, David G. Davies, Gleen Reichandt,
Robert B. Rice y Cristopher G. Sawyer.

617

�razones para sostener el principio general de la utilizaci6n de fuentes privadas
de financiamiento. Una de las más importantes razones para esto descansa en
que el contribuyente no está forza¿o a financiar la campaña política de un
candidato que no desea apoyar. Un buen argumento puede formularse en el
sentido de que es moralmente equivocado el forzar a un individuo para contribuir con parte de su riqueza a favor de un político, cuyos puntos de vista
encuentra repugnantes y antitéticos a su propia filosofía y valores. El financiamiento privado permite al contribuyente escoger cuáles actividades políticas
debe respaldar económicamente, si las hay, y a quién apoyar, si hay alguien.
1
Así, la libertad del individuo no se perjudica.
Un efecto de apoyarse en un sistema de financiamiento privado, es hacer
que los partidos políticos dependan en lo que mi colega Martín Bronfenbrenner ha descrito como "subvenciones financieras capitalistas para propósitos
eleccionarios".2 Sin duda, el Senador de los Estados Unidos, Walter F. Mondale, cree que "hay algo muy saludable y aún benéfico, al forzar a los candidatos a ir directamente al pueblo para obtener apoyo financiero en modestas
cantidades." 3 Harry Reasoner agrega que un sistema de financiamiento que
permitiera a un donador dar una cantidad de dinero limitada "preservaría la
necesidad, para los apoyados, de tener que cortejar a sus patrocinadores",'
ciertamente un saludable prospecto desde el punto de vista del electorado.
Ralph K. Winter Jr., un experto en el financiamiento de campañas, recalca
otros argumentos importantes para preservar a nuestro actual sistema eleccionario de financiamiento privado. Observa que el dinero está sujeto a la ley
de la utilidad decreciente y que es de menor uso para el beneficiario o partidario bien conocido, que para un recién llegado. Más aún, los candidatos que
buscan el cambio, tales como el gobernador George Wallace y los opuestos a
la guerra de los pasados años de 1960, pueden tener mucho más necesidad y
pueden emplear mejor el dinero, que los candidatos con imágenes ya establecidas y apoyo del sistema existente,5 a través de la televisión, exposiciones de
prensa y ayuda del gobierno en forma de personal, equipo y contactos en relaciones públicas. Una gran cantidad de dinero adicional sería necesaria para
1

K. W1NTER, Ralph, Financiamiento d, campañas 'Y libertad política, Washington,

D. C., American Enterprise Institute, 1973, p. 3.
• BRONPENBRENNER, Martin, "Notas sobre el futuro del capitalismo", manuscrito sin
publicar para el Coloquio de Tokio, que se verific6 en octubre de 1974, p. 4.
• F. MoNDALE, Senator Walter, "Prospectos de reforma de campaña", The Christian
Science M onitor, enero 7 de 1974, p . F 8.
• REASONER, Harry, "El mejor plan de campaña", Ibid., 28 de diciembre de 1973,
p. B 8.
• W1NT.ER, op. cit., p. 4.

618

que el. candidato
que está en contra del "establish
.
,,
ventajas inamovibles de los c d.d
. .
ment pudiera superar las
V d
1
an 1 atos trad1c1onales El r
.
a o, por o menos, permite al candid
. . .
manc1amiento prigrar la oportunidad de compet·
batobordmano tener una salida para loafianzar su candidatura y de
Ir so re ases m ,
. alitarias. También el
t
, .
as igu
.d
mos rar sus mentos I d..
paro o, como a los donadores poten . 1
a os mgentes políticos del
w·
c1a es ante el público en general e
mter también hace notar las ven .
. .
.
vado, las contribuciones privad
ta?s ad1c1onales del financiamiento pritos acerca de cuestiones espe 'f~s pelrm1tcn medir la intensidad de sentimiend
ci icas, o que result
ali
que e otra manera se perdería .
a ~cr v osa información la
de decisión mayoritaria en n t s1 ponemos absoluta confianza en una r:.gla
ues ro proceso del voto M, ,
nos pueden servir la función de a d
. as aun, las contribuciolidez de la posición del don d yuE ar a convencer a otros votantes de la soa or. n suma man
d
en apoyo hacia un candidato co I
'
comunan o sus contribuciones
. .
n e que están de acu d
.
.
pueden, ordmanamente hacer c
.d
er o, vanos cmdadanos
.
,
onocr a su po · · ,
que s1 cada uno persiguiera po , .
sic'.ºº con una mayor eficacia
.
r s1 mismo sus objet" . J
,
ventaja de la economía a esca)
. .
l\OS. untos pueden tomar
ª Y d e espec1ahzaci6n.1
. , rep
• Las contribuciones privadas pueden tamb1en
. .
mtereses que en otra forma estar'
1
resentar, mdrrectamente
·¡
ian ma representad0 s w·
'
1 ustración, un ejemplo sob .
. .
;
mter cita, por vía cie
.
re mvers1omstas de tierr
.
un candidato opuesto a increme ta 1
. . as, quienes contribuyen a
ár d .
n r as restncc1ones s b
1
eas e berra no desarroll d Lo
.
ª as. que los mve · · o re e uso de grandes
es representar sus propios intereses
6 .
rs1omstas hacen, desde luego
.
econ micos pero e
.
'
mente realista también re
'
n un senado verdadera'
presentan a los potenciales
d
ores &lt;le propied.ades, cuyos intereses no estar'1an en otra forma · ¡ compra
.d
t1co.ª
me u1 os en el proceso políFinalmente, la falta de apoyo financiero a 'ti
. •
forma pudiera llegar a ser
y da a ehmmar lo que en otra
un exceso de candid t u L
obtenida en una campaña
,
.
a os.
a cantidad de dinero
causa de la elección io Un es md~d un reflejo de probabilidad de éxito que la
·
can I ato popul
f
blemas, automáticamente atraerá 1 d.
ar,, con irme dominio de los proe mero as1 como los votos.
L • L.

FLEISHMAN' Joel• "L1'ber ta d de exp
.,
•
a constitucionalidad de la campaña fedc res1on_ e i~aldad de oportunidad política.
La,w Rev., 462 (1973).
ral eleccionana de octubre de 1971", 51 N.

C.

W!NTl'!R, op. cit., pp. 4.5
lbid., pp. 4-5.
.
' lbid., p. 5.
,. FLEISHMAN, op. cit., pp. 461-462.

1

619

�El dinero de las campañas ayuda entonces a h acer el proceso de elecci6n
más ordenado y manejable.

BIENES PRIVADOS y BIENES PÚBLICOS

rsuasivas para mantener el principio del
. H también razones compul.
. .
d lecciones pnvadamente. t ay
.
fmanc1am1ento e e
.
b
.
d s por desembolsos del gobierno
.
e en elecciones su venc1ona a
s1vas para apoyars
?
b. to de contestar a esta pregunta, es
o de una política de impuestos. Con o
los llamados bienes públicos y bienecesario examinar los conceptos acerca

He hecho notar algunas razo~es pe

1:

nes privados.

.
.
. d" . duo que desea comprar un bien
En el área del mercado pnvado, un m IV! l
.
licitado con objeto de
. .
luntariamente paga e precio so
privado o un serV1c10, vo
d I
sa Por medio de este acto vod
. dad y uso e a co .
obtener derech os e prop1e
f
. h c:., bienes económicos particu.
a =
1 sus verdaderas pre erenoas
luntano, revea
. d
,
~ales a }os hombres de
n un mercado pnva o, envia sen
lares. ~ada persona, e
lares los hombres de negocios, en cambio, tranegoc1os al v~tar con sus. ª!os mo~elos de producci6n diseñados para enconducen esas senales en varia
.d
Un comprador está excluido de
trar a las demandas de los consumi ores. .
incapaz de pagar el
disfrutar los servicios de un bien si no está dispuesto o es
precio fijado para el artículo.

.

.

individuo, siguiendo su propio : ~~bJolr
En el mu ndo de Adam Smith, .cada
d
, " . ado por una mano mV1s1 e
,
1,
de mercado pnva o, sena gw
l
interes en e area
d
. t .6 n" 11 Smith concluy6 que e
.
o era parte e su m enc1
.
.
,
a promover un f 10 que n
,
. . di •dual- proporoonana
.
d l
d -a traves de la acc16n m VI
'
•
mecarusmo e merca o
l
. d como en lo social. En el lenguaJe
l
, . o del bienestar tanto en o pnva o
1 d
:e~=mista, una efi;iente dis~ibuci?n de rec;;:n:ed:c~;~~ :nm:ca:~
1
mandas y d~se~s individuales, exis~, ~1 yp:::o:o total de producir la óptima
cías, el preoo iguala el costo ,~argm
suma de cada cosa es a lo mm1mo.
. , sin embargo descansa principalmente en dos importantes
Esta conclus10n,
'
.
l área del mercado y que
tal . q e hay competenoa en e
'
puntos fundamen es· u
· d" ·d al como resul1
no hay efectos importantes indirectos o externos en o m lVI u '
.
M dem Library Edition, 1937, p. 423.
u Sw1TH, Adam, La ,.jqueza de las naciones,
programas de subsidio, Gainesville,
u z. KAFOGLlS, Milton, Bienestar económico
Florida: Universidad de Florida, 1961, p. 6.

,,º

620

tado de decisiones econ6micas hechas por una tercera parte.18 El último punto es en ocasiones referido como la hip6tesis de independencia. Alfred Marshall, el gran economista inglés, fue el primero en desechar cualquier duda
acerca de la hipótesis de independencia de Smith; y más recientemente, el
profesor W. J. Baumol, notó que no sólo hay muchas apariencias externas de
producción observadas en nuestra economía, sino que los casos de apariencias
externas de consumo son la regla más que la excepci6n.ª
La existencia de apariencias externas significa que el costo total de una
actividad económica es diferente del costo privado y que el área del mercado
privado puede no proveer a incrementar al máximo el bienestar social. En el
caso de una fábrica que está arrojando humo sobre terceras partes, los costos
soportados por la firma al elaborar su producto, son menores que los costos
totales a la sociedad, desde que éstos incluyen el costo del humo cargado por
las terceras partes junto con los costos a la firma. Importante, desde el punto
de vista del incentivo, el costo del humo sobre las terceras partes no es sentido
por los propietarios de la fábrica. Obviamente, los costos son más bajos para
los propietarios, quienes hacen las decisiones acerca de la fuente del uso y de
la producci6n de lo que podrían ser, si los propietarios hubieran tenido que pagar también por los costos incurridos por las terceras partes.15 Desde que así
es esto, muchos recursos pueden ser distribuidos a tales firmas y el precio del
mercado privado puede ser muy bajo. Si con nuestras instituciones actuales,
sin embargo, cuesta más cobrar por los daños a terceros que en lo que éstos
estiman, es económicamente eficiente mantener el status quo. Alternativamente, si los daños son de tal magnitud que excedieran el costo de cobro y distribuci6n para afectar a las terceras partes, entonces sería económicamente
eficiente para el gobierno asegurar que los daños fueran pagados. Aquí, por
tanto, hay una racionalización económica mayor por haber alterado el gobierno los resultados generados por la actividad en el mercado puramente privado.
El evasi\'O concepto de un bien puramente colectivo o público, f'.S un caso
de extrema apariencia externa. Un bien público, en efecto, puede definirse
como uno en el cual su consumo o uso por una persona no disminuye la can_.. Los efectos negativos externos o hu extemalidades son descubrimientos proporcionados por un individuo o asociación de individuos a otro individuo o grupo de individuos. El caso clásico de una externalidad negativa es la expulsion de humo y polvo
de una fábrica sobre personas y propiedad.
" BAUMOL, W. J., Bienestar económico y la teor{a del Estado, Cambridge, Prensas de
la Universidad de Harvard, 1965, p. 166.
u Esos costos incluirían cosas tales como más altas cuentas claras, tanto para ropas
y la persona, así como pUIIto para hogares y los costos incurridos por más enfermedades y una más corta vida.

621

�tidad disponible para otros individuos, una vez que el bien público se ha producido. El caso de la defensa nacional se menciona a menudo como un ejemplo aproximado del bien público. Así, cada residente de un país recibe el
beneficio de todo el dinero gastado en la defensa nacional. El consumo de un
residente en dicha materia no disminuye la cantidad disponible para su vecino. Cada individuo recibe aproximadamente la misma cantidad de protección.
Desde que no existe una forma económica para excluir a los individuos de
disfrutar de los beneficios de los bienes públicos, éstos voluntariamente no se
ofrecerán a pagar por tales bienes. Cada individuo razona correctamente en el
sentido de que la cantidad de servicio que recibirá no estará relacionada con
ningún pago de dinero. Como resultado, el mecanismo del mercado caerá para
distribuir la óptima configuración de recursos para la producción de un bien
público. En nuestro ejemplo citado, pequeño, si cualquier defensa nacional
fuese financiada y producida como dejada al mercado libre. La implicación
de este razonamiento, es de que, para disfrutar de los beneficios de un bien
' público, debemos organizamos nosotros mismos, ya sea en un club, grupo, o
gobierno y obligamos a pagar derechos o impuestos para financiar un bien
público.
¿ Existe alguna relación entre el concepto de bienes públicos puros y las elecciones? ¿Puede establecerse un caso para las finanzas públicas de campañas
políticas sobre la base de que tales actividades son puramente bienes públicos?
La observación sugiere que los frutos de los esfuerzos de los legisladores son
ordenamientos y leyes que son las bases de la política pública a la cual todos los
ciudadanos de la municipalidad, Estado o nación están sujetos. Más aún, bajo
un esquema de elecciones públicamente financiadas, no estamos simplemente
sosteniendo campañas de candidatos individuales. El proceso electoral total
puede ser visto como un bien público en un país con instituciones políticas
democráticas y un individuo no puede ser económicamente excluido de los
beneficios de un sistema democrático, aun si él se rehusará a apoyar voluntariamente su operación. Si estamos para evitar este problema gratuito adicional, debemos -como así lo hacemos con otros bienes públicos-- obligamos
nosotros mismos a pagar impuestos en apoyo del proceso político democrático.

CARACTERÍSTICAS PÚBLICAS Y PRIVADAS EN TODOS LOS BIENES Y SERVICIOS

Adelantando el pensamiento, sin embargo, podría uno objetar las implicaciones de que todos los ciudadanos reciben beneficios netos de una política
622

pública
dada. Petcr Stemer
.
1
nota que tales
en a definición de un bien público so d.r,r?ramas de gobierno que encajan
ma que "el gran volumen de 1
' n I ICI es de encontrar. De hecho af
nes
. .
os gastos públicos ( d f
' rr. y servicios que no encuentran definic", Cno e ensivos)' son para biearreteras' escue1as, pagos de
d
b1enestar social' med'ios de recreo la . . ion.
tre otros)' son importantes clases de :~en ~• ~oder público, irrigación ( enpueden estar imposibilitados de disf~tar~s pubhcos que algunos (individuos)
totalmente o en parte y que t, .
' que pueden ser consumidos ya
de
. "
'
ecmcamente pued h
'
sea
t' udsuanos ,16 por ejemplo, el mecanismo d 1 en acerse _sujetos a los cargos
ien e a anular la idea de
e mercado pnvado Tal
. .,
b.
'b
que una política 'br
·
posicion
ien pu lico. Si se está de acuerdo
I pu i~ dada califique como un
con el en·teno
· del bien púbr
en que a política pu'bl.tea no se ide t T
cación
.
. . ico, entonces debe enco
n I ica
. para el fmanciam1ento público de lo
n~arse alguna otra justifiexp1den las leyes que son el fundame t d s congre~1~tas, quienes formulan y
Ha al
n o e las pohhcas públicas.
y gunos otros aspectos no muy , bli
proc~so de elección sobre el cual el P~. cos ni privados que circundan el
prop1eda~. El ganador, en el caso de 1:;:dato gan~dor ejercita derechos de
un atractivo salario
tados Umdos por eje I b .
"h
. ,,
' generosos beneficios de . bil . , '
mp o, o tiene
acer el_ ~ten ' compromisos oratorios ue ;u ac1~n, una oportunidad de
por apanción
. ~ Más
P gan ,arriba. de los 5,000 do'Iares
. ' así como poder y prestigio
para Washmgton como para 1
.
aun, miles de dólares tant0
• .
'
os gastos de la
d
'
,·taJar tanto en los Estados un·d
casa e la oficina del di·trit
d f
.
I os como en el extr
.
~ o,
e ranqwcias, tanto en el aspecto privado
ª?J~ro y tener el privilegio
te d~ tale~ recursos le permite al individuo d como publico, por el uso diligenfunctonario con la consecuente larg .d esarroll~~ todas las ventajas de un
cargo significa más salario; beneficio:;~ :b~~ s_e,rvic10. La longevidad en el
altos honorarios y más y más p d
J .i . cion más y más elevados. más
0 er Y preStlgio a través d 1
del e y
·
·
'
orru e, presidencias y otros imp ta
..
e as designaciones
or ntes servicios.
Hemos observado en los últim
,
nen aspectos tanto publicos
, .
anteriores' que 1as e1ecciones
.
como os
p .parrafos
d
tieBroussalian desarrolla esta .d
nva os. En un periódico influyente Vartk
b
i ea acerca de que I b.
'
es
am as características, tanto privadas
os ienes y servicios tienen
mente comerciables
·
( o parcialment como no .privadas y pueden ser parcialte St .
e no-comerctables) 11 D 1 .
r emer establece que el b'
'br
.
e mismo tenor Peien pu ico puro es suficiente para justific:r el
lt

sTEINER,

Peter O., "El sector

, bli

luation of p u bl'le Expenditures: The
pu PPB
co YSel interés .p'bl'
u ico,,' The Analysis and E
°:~gress, 1969, p. 24.
ystem, Jomt Economic Committee, U.

•

v;,

BROUSSALIAN V
L
p bl'ic
Finanu, p.' 16.· ·, "Non-marketability an d Public Expenditure Theory", 27
11

623

�gasto público, pero que la existencia de un bien público puro no es necesaria
para justificar los gastos públicos. Como Broussalian lo señala, y lo demostramos en el caso de las campañas, las características de lo no privado o público,
están siempre presentes en los bienes y servicios y la demanda para este aspecto de bien o servicio puede cambiar. Si el cambio en la demanda es lo suficientemente fuerte, apretará el gatillo de la maquinaria decisoria del gobierno
para proporcionar rendimiento. En el caso propuesto, esto significaría el financiamiento público de campañas.

CJAAACTERÍSTICAS PÚBLICAS DEL PROCESO ELECTORAL

Hay tres factores, cada uno de los cuales tiene características de lo no privado o público, asociadas con el quehacer de las campañas y los trabajos de
una democracia que aún no hemos mencionado, los que en el despertar de las
irregularidades de la elección de 1973, en los Estados Unidos, pueden causar
la demanda pública para alterar un estilo que pudiera conducir a los gobiernos
a financiar el proceso eleccionario. Todos los factores se centran alrededor del
tópico crucial del dinero. El primero es la preocupación del público acerca de
que los candidatos puedan ser desviados de la carrera para el desempeño
público debido a la falta de fondos. En segundo término, la indebida ventaja
que ciertos candidatos adinerados tienen, es otro factor que puede incrementar la demanda de los votantes para lograr la ayuda gubernamental. Las oportunidades desiguales suministradas por la riqueza de las familias Kennedy y
Rockefellcr, por ejemplo, son casos principales de ventaja indebida. El tercer
factor, que está fuertemente saturado de características no privadas, es tal vez
el más importante punto, mismo que resulta dañoso en contra del financia18
miento de elecciones puramente privado en nuestra estructura democrática.
tste es el problema de la influencia indebida que ha llegado a ser una cada
vez mayor área sensitiva.
La evidencia continúa ascendiendo, a grado tal, que los votantes están poniendo más y más énfasis en las características no privadas, asociadas con el
quehacer de las campañas. Los votantes están reclamando un cambio como
resultado de recientes situaciones notorias que manifiestan indebida influencia.
Algunos de estos escandalosos hechos, largamente dados a la publicidad, son:
el caso de la ITT, en el que la demanda antimonopolista del gobierno en
contra de la corporación se arregló fuera de la corte, una vez que la propia
ITT ofreció una gran suma de dinero para ayudar al financiamiento de la
" STEINE!l,

624

op. cit., p. 24-.

convención del parti·do repu blicano u L
.
tica de la administración pe ·u· . d a ~pentma marcha atrás de la polí'
nru en o mas alt
sostener el precio de la leche 20 d
,
os apoyos del gobierno para
con cerca de 400 000 dólares' despue~ de que los productores contribuyeron
'
en onativos para la
en el que fueron donados 200 000 d'l
campana,21 el caso Vesco
.6 d
.
'
o ares en efecti al
. ,
'
ci n el presidente (Nixon) por R b
L
vo cormte para la reelec.
. .,
'
o ert
Vesco
f'
mvestigac10n por la comisión de v 1
.
. ' cuya mna estuvo bajo
causando a los votantes el
a ores y cambio. Factores adicionales estan'
concentrar su at ·,
b
vados del quehacer poli'u·co
encion so re los aspectos no pn·
en una campa ,
con el posible aumento de la re 1 . , nab, asi como el proceso democrático
d
gu ac1on gu em
,
e todo el proceso, son las espectaculare
a~enta1 y el apoyo financiero
gales hechas por corporaciones
l
1 s _revelac10nes de contribuciones ile.
en as e ecc1ones de 1972.
H~y ~a creciente evidencia para sostener la .
.
contribuir público están' nf . d
hip6teSts de que el votar y el
'
e atizan o más
' l
la fase eleccionaria de nuestro roceso d y ~- os aspectos no privados de
están hablando ahora tan I p
emocrattco. Los ciudadanos privados
c aro como nunca I hi ·
manera actual del financiami t d
- o cieron antes en contra de la
en o e campanas 22 N d be
de sorprendemos si los votantes c b.
.
o e remos, sin embargo
am ian su mane d
'
. ra e pensar y deciden que
1as características públicas del p roceso d e elección
so
, ·
aspectos privados. El otorgamiento de fondos , . n mas unportantes en sus
será entonces cuestión de tie
publicas del proceso eleccionario
mpo.

FORMAS GUBERNAMENTALES ALTERNATIVAS

DE FINANCIAMIBNTO DEL

PROCESO ELECCIONARIO

Si los ciudadanos camb·tan su manera de pensar
d 1 .
.
. acerca e a importancia
d e Ias características públicas d 1
dan el r·manciamiento gube
e proceso
d elecc1onano Y d ebºd
i O a esto demanrnamentaI e las carnp J' .
gunta: ¿ Qué forma podría tomar esta a d . an:i-5 po ittcas, surge la preyu a financiera gubernamental? Por
u ÚTTEN,

19!3, p. 24-.

Alan L., "Políticas

,,
y gente ' The WaU Street Journal, 26 de abril de

Jerry, "Leche y dinero", T he Wall Street Journal 21 d
1971 'LANDOVER,
p · 1·
.
,
e septiembre
de
u ÚTTEN, op. cit.
u I .
~ng Kristol ilustra apropiadamente esta o in.,
cosa
P 1ion1 suya
d cierta que aparece de este lío (Watergate) es
• 1 . cuando afirma•· " • •. U na
e c~paña. tsta será largamente retrasada Coma egis ación afectando a los gastos
campanas electorales en el futuro cierta
.
o un resultado del Watergate las
ameri
á
mente van a se
, b
,
canos ser n de aquí en adelante menos corrupt L r ~as , ª:atas y los políticos
os. a vi a publica puede aún llegar

625
Hum-40

�de pronto, hay cuatro importantes métodos que pueden ser usados por los gobiernos para canalizar los recursos de los contribuyentes a los aspirantes a políticos. tstos son: Subsidio directo ( ya sea con provisión en efectivo o en cierta
clase de bienes específicos o servicios); rebaja de impuestos, deducción del
impuesto y crédito de impuesto.
Desde hace tiempo los economistas llegaron a la conclusión de que desde
el punto de vista del beneficiario, existe una diferencia entre el subsidiar en
efectivo, en un aspecto, y el hacerlo con bienes específicos y servicios en otro.
Han sido capaces de probar que los beneficiarios individuales de programas de
subsidio están en mejor posición si reciben dinero, más que cosas o subsidios
de precio específico. Diferente de la ayuda en efectivo, los subsidios específicos podrían restringir las preferencias del candidato político. El efectivo a
usarse para todos los consumos de la campaña es superior al del gobierno,
reduciendo solamente el precio de televisión por un subsidio. Los subsidios directos en efectivo permiten al candidato el comprar esos consumos de campaña y de que son los más propensos a explotar sus únicos talentos en la
campaña. Los subsidios directos generales también minimizan el papel del gobierno en influenciar la naturaleza y forma de la campaña. Un efecto importante de cambiar al financiamiento puramente público de las campañas, es
hacer entrantes carreras políticas y los gastos derivados de la campaña resulten más baratos al candidato. Mientras que el costo de tiempo no pueda variar mucho, el costo del dólar está menos restringido. Siguiendo la primera ley
de la economía, cuando cualquier cosa de valor llega a ser menos cara, más de
ella será adquirida. Ceteris paribus, más individuos, incluyendo aquéllos con
recursos financieros limitados, ingresarán al proceso electivo y democrático
como candidatos. Como consecuencia, la suma de apropiaciones para la subvención será más grande que algunos de los proponentes del subsidio gubernamental calculan. Pero esto puede ser un precio reducido a pagar si ambos
subsidios públicos permiten más igualdad de oportunidades para los candidatos
y disminuye la influencia indebida.
Existe un efecto referido de la suscripción del gobierno a las campañas. Por
vía de ilustración, la proposición del senador Hart para el financiamiento
público de campañas en los Estados Unidos, permite que con diez centavos por
votante, el subsidiar a los candidatos en las elecciones primarias.
a ser más atractiva para hombres de más finos espíritus y sensibilidades -aunque esto
es tal vez una de esas perennes fantasías que encantan la imaginación de reforma-.
En cualquier forma, no hay simplemente nada para ser dicho en favor del presente
sistema -nadie ha sido capaz de decir alguna cosa inteligente en su favor- y la reforma es eminentemente deseable". Irving Kristol, "¿ Qué es lo que viene después del
Watergate?", Wall Street ]ournal, 14 de junio de 1973, p. 16.

626

En California, esta fórmula daría
d
tado, aproximadamente 1,400 d6lare: ca a ca~did~to a través de todo el Esveer a muchos candidatos para c
~a estllllac16n garantizada para prograndes cantidades probablemente t':abq~e~ senador que sea apoyado. Tales
de que é_ste ahora normalmente tiene ~Janan e_n desventaja del apoyado, des..
f~ndo pnvado siempre en aumento soba ventaJ~ , de haber obtenido un gran
odos. Mientras sea solamente una 'hi : _los ~cien llegados que son desconozón el predecir un más alto
~ SIS, Ciertamente no está fuera de ra
porcenta3e de derrot
1
programa de subsidio gubernamenta1.2s
a para os apoyados bajo un

al

El dinero
.
stru
tura público destinado a elecoones
.
e c
y naturaleza de los partid
r'· tendrá un ef ecto defmitivo
en la
mos y comprendemos. Ya sea ue :: po ibcos como actualmente los conocedepende de cómo el dinero d
tos_ sean fortalecidos o debilitados esto
da t os. s·i 1os fondos son en . ed osd'contnbuyentes sea encauzado a los candi'
v1a os irectamente al
did
tante, los partidos se debilitar'
can ato o a su represen
an, ya que el poi'ti
·
•
prestar atención a los jefes del part'd s· . I co nene poca necesidad de
dos
.
I o.
Imilarmente s· 1 f d
a una coIDISi6n eleccionaria . d
di
' I os on os son enviatim d I
m epen ente la que
, 1
os e a campaña sobre la base d
'bo '
pagana os gastos legísobre los individuos será dismin 'd e r~o s de cuentas, el poder del partido
w o, s1 no es que deaparecería.

i

En otro aspecto, si los fondos pu'bl'1cos son apropiad
.
parn'dos po1íticos para las
_
os d'rrectamente por los
1
d
campanas congresionales
.d
eza y po er serían incrementados D h ch
y pres1 enciales, su fortalos partidos nacionales serán refo;tale:de o, algunos. observadores creen que
estatales y locales, y que la presente es':uen lo relativo a las organizaciones
será grandemente alterada en d tnm·
ctura descentralizada del partido
e
ento de los
'
no hay abundancia de fond
las d . .
grupos estatales y locales.H Si
di
os,
ec1S1ones en 1
can dato primario recibirá de subsidios
o que respecta a lo que el
cada candidato, de qué estado o
. , gu~~amentales y de cuánto dinero
region, recibirá para la 1 '6
.
e ecc1 n general, lle.
gará a ser superior. El poder fluirá hacia 1
miembros de los comités e·e .:
. os presidentes de los partidos y a los
.
J cuuvos, qwenes pued f
o bien retener fondo de I
al .
en avorecer la confianza
os rec c1trantes 2s Esta el
d
a estar peligrosamente cerca a una . d b. 'd .
ase e arreglo puede llegar
b
ID e I a influencia Más
,
1
uyente puede no estar de acuerdo e
1 .
.
aun, e contrin que os cmdadanos privados sostengan
,. LAROE,

Arlen

J.,

"¿ C6mo debemos

Journal, 10 de mayo de 1973 p 24
financiar las elecciones?", The Wall Street
.. PE
' . .
NNIMAN, Howard R. y W1NTER Ral h K
.
D. C., American Enterprise Institute 1971 p 2 ., Campaign Finances, Washington
• El od
•
, p. 6.
,
• . p er que los altos partidos políticos d b ,
.
Rntimíentos de la lealtad de partidos tant
e er1an tener, esumularán más fuertes
'
o como en Austria e Inglaterra.

627

�las posiciones más altas del partido pero no elegidos por los votantes, deberán
tener el derecho legal para desembolsar el dinero público sobre una base arbi-

traria.
Otro efecto del financiamiento de elecciones carente de cuidados de método, es de que hay menos recursos y tiempo de trabajo disponible para todos los
otros proyectos y esfuerzos en la economía. Todo el otro rendimiento económico es reducido, y así podemos tener "rendimiento de campaña". Una importante pregunta acerca de estos rendimientos es, ¿ quién está pagando para
qué? Casi bajo cualquier esquema de subsidio público y cualquiera que haya
sido propuesto, la carga del pago para el "rendimiento de la campaña" será
cambiado de los individuos más ricos a los más pobres, pero las sumas requeridas per cápita, bajo un plan de apropiación gubernamental, no será tan
grande.

¿ Qué hay acerca de la escala de operaciones? ¿Debemos esperar más recursos para ser dedicados para los gastos de campaña bajo el fondo privado o
público? í.sta es una cuestión muy compleja que requiere mucho más reflexión y análisis. No debemos elaborar un argumento y sujetarlo aquí a una
verificación empírica, sino solamente hacer notar algunos factores.
Después de observar el porcentaje de aumento en el gasto de la campaña
privada en los últimos veinticinco años, pudiera parecer insólito el pensar que
el consumo de la campaña pudiera aún ser más elevado bajo un plan de
subsidio público. Importantes actividades de gobierno en un período de tiempo similar, sin embargo, revela una robusta actividad en su magnitud. Los
gastos del gobierno federal y los impuestos que en la mayoría de los países han
aumentado más rápidamente que el producto nacional bruto y neto. El empleo del gobierno federal en los Estados Unidos se ha incrementado más rápidamente que el empleo privado, el total de los salarios y sueldos federales
y los sueldo y salarios por persona han aumentado más rápidamente que en el
sector privado.26 De hecho, la estructura del salario federal es ahora más
alto que la del sector privado.27 Más aún, de los veintiún años de 1954 a 1974,
en los que el concepto del presupuesto unificado es consistentemente usado
para calcular la posición del presupuesto del gobierno, el gasto gubernamental
ha sido más grande que su ingreso en 17 de tales años. Siri duda, los últimos
,. Tax Foundation, Hechos y figuras en el financiamiento del gobierno, Nueva York:
Tax Foundation, 1973, pp. 24, 33, 34 y Reporte econ6mico del presidente, Washington,
D. C., oficina de imprenta del gobierno de los Estados Unidos, 1973, pp. 220-228.
u RATCHPORD, B. U., "Cambios recientes en las políticas de pago públicas", 25 National Tax ]ournal, 1972, pp. 531-540.

628

cinco años (1970-1974 inclusive) de l
. .
.
revelan déficits totalizando cas· 1' 90 bailaldm1mstrac1ón del presidente Nixon,
1 os
ones de dólares. 2s
La naturaleza de los sistemas de incentivo de h
.
aspectos políticos, así como la inh b'J'd d '
rec o~ de propiedad y de los
.
a 11 a para medir el
d' .
gob1erno, presentan un amb'e
ren uruento en el
1 n t e d'f
.
I erente de aquél q
tor privado de la economía N t d l
,.
ue se encuentra en el sec,
. o o as as pohticas y d ..
d l
están aparejadas a la eficiencia ec , .
L
ec1S1ones e gobierno
onom1ca a falta d d' . r
cado de la economía en el uso de traba'o .
.
e isc1p ma en el mermás altos porcentaJ·es de ere . .
J y materiales, probablemente permite
.
cmuento en el uso de
c1os e industria.
un recurso que en los nego¿ Sería acaso en algo diferente un ro
. .
ticas? Si el programa fuera enl d p grama de subs1d10 de campañas políaza o a una fórmula q
·
acuerdo con el número de votantes ele 'bles
. . ue asignara fondos de
campaña política crecería en ,
gi
' el subs1d10 del gobierno para la
,
numeros redondos a ¡
·
nuestra población La tasa del
. .
'
a misma proporción que
,
.
crecimiento de la població
t'
que aquella de la mayoría de I s
d I
.
n es a menos alejada
• .
ª
cosas e gobierno y
h
,
eI Creclffilento en el sector pri ad E
mue o menos aun que
. d
v o. ntonces uno se se .:_,
1 .
confia o acerca de la estabilidad de las a ro .' .
n...u1a re ahvamente
candidatos políticos Dos facto
. . p piac1ones para subvencionar a los
.
res pnnc1pales necesitan
b
es e1 ajuste en el subsidio permitid d b'd
.
_ser o servados. Uno,
y el otro, es la posibilidad de un r~' id: i o ~ l.a mflac16n del tiempo extra,
independiente de elecciones que
~ la creclllllento en una nueva comisión
b .di
'
sena
que administra ,
I
su s1 o. Aunque las agencias del gobierno l
.. na e . programa del
forma misteriosa de sobre . .
y as com1S1ones tienen casi una
vivir y crecer, es difícil po ah
grandes sumas de recursos sean
r
ora prover el que
.
consagradas a la admin. t . ,
miento público de las campaL
.
is rac1on del financia.
nas. a comparación en ¡
d
e) f manciamiento de las
e uso e recursos para
campanas es precisar las dif
·
.
erenc1as entre cuántos
d•ólares deberían ser dedicados a la campana
ba3o ¡ ' d
·
no y cuántos bajo el subsidio público.
e meto o privado voluntaUn último efecto del financiamiento de elecciones
dos o públicos, es el impacto sobre l
.
. ' ya sea por fondos privarendimiento físico. Cuando l f dos precios relativos y la configuración del
.
os on os para una camp d
tanamente, éstos son retirados de tr
ana son ados volun.
o os usos. Desde q
1 •
gran cantidad de donación voluntaria se obtiene d I ,ue una re ativamente
ble que esos fondos que van a la e
,
e mas poderoso, es proba.
.,
ampana esten más a e
d 1
mvers1on que de consumirse. N h
d d
xpensas e ahorro e
que disminuye por los donadores oAuay u 1a que :1 consumo también es algo
las tasas de interés que podr' .
nque ~ ~agn1tud del cambio es pequeña,
ian esperarse m1c1almente fuesen más altas' y Ios
,. "Reporte econ6rmco
. del presidente" lb "d
1 ., p. 267.
'

629

�. y e1 rendimi·ento del consumo de bienes más altos, para que el ingreso
precios
individual de compra sea más bajo.
En el caso del subsidio público, una más grande disrninuci6n ~n el consumo
rivado
que baJ·o la donaci6n voluntaria, sería de esperarse, deb1dod a que roluP
. de mgreso
.
, b aJOS
· que los
chos individuos con promedios
mas
. dona ores. vo un.
'an obligados a cortar el gasto del consumo pnvado con obJeto de
tanos sen
•d ·
' · sobre
dar ~istencia al financiamiento de las campañas. La ev1 encia emp1~ca
d
ingresos anuales y gastos revela que el más bajo ingreso _es: como m . ~ 2~
ea la ro rci6n de cualquier cambio en ingreso destinado ~ co~unurse.
sE
po
• teres', el ahorro agregado y la mvers16n en dla
troP aspecto
las tasas d e m
n
o
,
~
menos
afectados
bajo un. subsidio
público para gastos e
econom1a, ser
ao
campaña que bajo el presente esquema pnvado.
. Qué hay de los efectos sobre la economía, cuando los fondos de _la camltch d.f
·
sea haJO e espana son gastados.? No parece que haya mu a t erenc1a, ya h b '
os
uema voluntario o gubernamental, aunque es de esperarse que .ª .na ~e~
q rtunidad para el gasto ilícito o no ético bajo un plan de sub~1d10 ~ublico.
sea que los fondos voluntarios o los fondos de impuesto. ~bhgaton~ se;-n
- 1a demanda de tiempo para la telev1S16n
y ra o, os
usados para 1a campana,
.
. . d las firmas de relaciones públicas, escritores de discursos y prograservic1un_osp~ta y publicaci6n, publicidad en peri6dicos y revis~, _sondeosdde
mas,
.
- d ·ras y viaJes y to os
• ·6n pu'blica cuartos de conferencias, campanas e gt
'
b bl
lDl
op
,
- pol'ti
a e
los demás detalles deseados para llevar una campana
1 ca, no es pro tal

~

dependan en la naturaleza de la fuente de fondos. La deman~a para es
que .d
poüucas entonces
umenta y sus precios aumentan. L as campanas
parti os
I demanda precio y cantidad de los detalles inconexos co~ ~
;;:n:s ta~e:, y la de~anda, precio y la ca~tidad de detalles y serv1c1os
que los políticos usan en un intento para ser elegidos aumente.

t

INCENTIVOS DE IMPUESTOS PARA EL FINANCIAMIENTO DE ELECCIONES

la ley permite sea
U na d ed ucc1.6n de impuesto es una suma de dinero que bl
Es una cantisustraída del ingreso bruto para alcanzar un ingreso grava . e.
.
dad, sin embargo, que no está sujeta a impuestos. La cantidad del unpuesto
.
ro nsidad marginal para el consumo de 101
" En el vocabulario del economuta la P pe
d ·
más alto.
.
á b ·
más alto que para los grupos e 1ngres0
al
grupos de mgrcso m s a~o es
dhieren a la teoría del ingreso permanente y
• Para aquellos economistaa ~uedif~e a .
tre el voluntario y los esquemas del goahl hab , una pequena
erencia en
.
consumo,
ra
h
agregado
y a la inveni6n se concierne.
bierno, tanto como el efecto en e1 a orro

630

ahorrado que un contribuyente puede llevar a cabo, depende de su clasifica.
ción en el impuesto sobre la renta. Mientras más alta sea su clasificación de
impuesto, más grande su ahorro del mismo, y consecuentemente, más grande
la pérdida de impuesto para la tesorería. Un contribuyente del 50% del porcentaje de clasificaci6n, por ejemplo, si no da 100 dólares para fines de caridad, paga 50 dólares en impuestos y retiene 50 dólares para sí. Alternativamente, si da los 100 dólares a una causa caritativa, cede los 50 dólares que
pudo haber guardado para sí, y a la tesorería le es negado el 50% en impuestos que hubiera recibido, si el contribuyente no hubiera hecho la donación
caritativa y ésta obtenido los 100 dólares. Por lo tanto, al contribuyente le
cuesta en la clasificación del 50%, solamente 50 d6lares al dar 100, pero le
cuesta 80 dólares al propio contribuyente en el 20%, donar 100 d61ares.
En los Estados Unidos no fue esto así sino hasta que el congreso aprob6 la
ley de ingresos de 1971, el que las deducciones de impuestos fueron permitidas
para contribuciones políticas. Aunque cinco estados tenían leyes similares, casi
listas para su aprobación, ésta fue la primera vez en la historia de la nación
que el gobierno central permiti6 incentivos de impuesto directo para campañas políticas.
Estas nuevas deducciones de impuesto permitidas, pueden usarse para contribuciones de los candidatos, comités o partidos políticos, en elecciones federales, estatales o locales. Las deducciones de impuestos para contribuciones
políticas operan de la misma forma que los donativos para organizaciones
caritativas, excepto en que s61o una mitad de la cantidad de la contribución
política puede deducirse del ingreso bruto, y la máxima deducción es de 50
dólares.
Un crédito de impuesto difiere de una deducci6n de impuesto, debido a que
el crédito directamente reduce la cantidad de impuestos que un individuo debe
pagar antes que su ingreso gravable. La ley de ingresos de 1971, por vez primera permiti6 al contribuyente de impuestos único el reclamar un crédito de
impuesto de la mitad de la suma destinada a fines pacüicos, arriba de un
máximo de 12.50 dólares. Aquellos individuos colectivamente registrados por
sus declaraciones pueden reclamar dos veces el máximo permitido para contribuyentes únicos.
Una importante ventaja que el crédito de impuesto tiene y le falta a la
deducción, es la de que todos los contribuyentes pueden utilizar el crédito, no
solamente aquéllos que pormenorizan las deducciones en sus formas de impuesto sobre la renta. Un crédito de impuestos de cantidad fija para todos
los contribuyentes, tiene el efecto de hacer más progresiva la estructura del
impuesto. Una cantidad dada del crédito de los dichos 25 dólares, es de un

631

�porcentaje más bajo de un más alto ingreso, que aquélla de un ingreso más
bajo. Debido a la forma en que los créditos de impuesto y deducciones del
mismo actualmente funcionan en la práctica, los créditos son más atrayentes
a los donadores de más bajo ingreso, mientras que las deducciones son generalmente más atractivas para los contribuyentes de más alto ingreso. La adopci6n simultánea de los créditos de impuesto y deducciones, manifestada en la
ley de ingresos de 1971, fue un factible compromiso entre los abogados de esos
dos tipos de incentivos de impuestos.

Bajo tales esquemas hay una libre selección
f.ste escoge exactamente quién va a
. .
en la ~art~ del contribuyente.
debe darse, un resultado que le e
re;1b: ~u contnbuc16n y qué cantidad
Más aún, si el contribuyente po;,;ega o ªJº los planes de subsidio directo.
tisfecho con un candidato o
co -cooperador-, llega a sentirse insamediata y directamente un:ar11 o. partic~lar, puede retirar su apoyo in'
se eccion no abierta oport
,
.
planes de directa apropiación Esta h b'lid
d f .
unamente a el baJo
d al
•
·
a 1 a e ecbva de dar O retira
a contnbuyente una sanción y al na e .
.
r apoyos,
los recipientes de su dinero
gu
p quena medida de mfluencia sobre

El impuesto de las rebajas sindicales hechas por los patrones contenido en
la Ley Long que el congreso aprob6 en 1966 y suspendi6 un año después,
representó nuestro primer esfuerzo federal para subvencionar las campañas
políticas. Esta ley permitió al contribuyente el indicar si deseaba donar un
dólar de su compromiso de impuesto al fondo presidencial de campaña de
elección. El dinero reunido sería para los gastos de la elecci6n para candidatos
calificados como presidenciales (y vicepresidenciales) solamente. Las provisiones especiales se hicieron para la fijaci6n de fondos para los candidatos de
partidos minoritarios. Cualquier porci6n no usada del dinero sería devuelta
a la tesorería de los Estados Unidos, una característica que sin duda garantizaría el gasto hasta del último dólar distribuido.

En conclusión, un buen caso
or d , .
retener el método tradicional
~ma; mteres~te-, puede hacerse para
campañas políticas E
tr
e usar os ondos privados para financiar las
teorética puede ha~e; ºparaº aslpef~to, ~ . razonable Y adecuada ju~tificación
e manc1am1ento p' bl' d 1
Por lo tanto si los ciudadanos co tin',
~ ico e proceso electoral.
,
.
'
n uan en cambiar su op· ·'
enfas1s en las características públi
d 1
. m1on y ponen más
una cuestión de tiem hasta cas e .proc~so ?e elección, será simplemente
mental llegue a triuni T
que el fmanciam1ento de elecciones gubematos o los mecanismos : ime;:~s ~ntonces_quánedeci~r si los subsidios direco esempcnar meJor nuestras necesidades.

f; :n

¡p

El impuesto de las rebajas sindicales hechas por los patrones tiene casi la
totalidad de las mismas ventajas y desventajas de los créditos de impuesto y
deducciones. Quizás su característica más importante sea su inefectividad como
un productor de renta y vehículo para fortalecer el esparcido apoyo financiero.
De acuerdo con el servicio fiscal interno, de los 78.3 millones de las formas de
impuesto llenadas por los contribuyentes, solamente 2.4 millones usaron el impuesto de las rebajas sindicales. Esta estimación representa alrededor del 3%
de los contribuyentes. Estadísticas sobre las declaraciones archivadas a principios de 1974, sin embargo, indican que el porcentaje de los contribuyentes,
usando la rebaja sindical, es mucho más alto que el año pasado.
Una importante ventaja de los incentivos de impuesto es que éstos evitan el
difícil problema de la asignación de fondos que debe resolverse cuando el gobierno destina fondos públicos para el apoyo de las campañas políticas. Bajo
un plan de apropiaciones directas, el gobierno debe decidir cuánto dinero debe
ser distribuido y a quién o a qué organización política lo recibirá. Más aún,
los funcionarios del gobierno deben tratar acerca de la difícil cuestión de la
equidad, así como también de la constitucionalidad de varias fórmulas para
no ser usadas con objeto de apoyar a los partidos políticos minoritarios y candidatos. Todas estas cuestiones son automáticamente resueltas bajo los esquemas del incentivo de impuesto.
632

633

�ASPECTOS HUMANOS DEL PROBLEMA MUNDIAL
DE LA ALIMENTACióN
Da. C. A.

CANNEOIETER

Profesor en Economía
Instituto de Investigaciones Econ6micas
Nueva Zelanda
(Traducción del Lic. Alberto García G6mez)

HAv VARIOS ASPECTOS humanos insertos en el poblema mundial de la alimentación. En uno, tenemos lo que fue llamado en la sesión especial de la asamblea
general de las Naciones Unidas sobre los problemas de materias primas y desarrollo (abril-mayo 1974) , el cuarto mundo: que es el área inmediata del
desastre del mundo, en donde el hombre está presente ya en parte de Oriente
y de África Oriental. Cerca también, el hambre azota otras áreas tales como
Bolivia, Siria y Yemen.
Aparte del hambre, está también el problema de la desnutrición. Orville
Freeman dijo en su libro Mundo sin hambre, que la "desnutrición resta habilidad a un niño para aprender. Debilita la habilidad de la nación para progresar'' .1
En un estudio más reciente, Alan Berg, director delegado para la nutrición,
en el banco mundial, dice que la desnutrición es "la contribución singular más
grande para la mortandad del niño en los países en desarrollo".2
Freeman también menciona que "ahora, en las naciones en desarrollo, algunos 171 millones de niños menores de 7 años de edad y algunos 98 millones,
entre los 7 y los 14 años, sufren seriamente de desnutrición. Los prospectos
' FREEMAN, Orville L., World Without Hunger (Mundo sin hambre), Nueva York,
Frederick A. Praeger, 1968, p. 14.
' BERo, Alan, The Nutrition Factor (El factor de nutrición), Washington, D. C.,
Brookings lnstitution, 1973.

635

�, en los siguientes 15 an-os son igualmente trispara los millones que naceran
,, a

con los aspectos humanos del problema
En otro aspecto, ten~~s que tr~~undo'' de economías de mercado
mundial de la alimentac1on en el primer m tas al grupo previo de aspectos
desarrollado, las que son completamente opues

Este término puede emplearse en muchos sentidos. Arthur Lewis, por ejemplo, da cuatro diferentes formas en las que este concepto puede ser usado. 7

tes. . . .

humanos:
_
,
brepeso que por hambre,
l. Que mucha gente muere cada ano mas por. so,
declaración de The Economist.
de acuerdo con una
, di
recomiendan una porción
2. En los Estados Unidos las autorid:d~;ee ;::a frenar una epidemia de
de cuando menos 1/3 en el consumo e
, G
ataques a1 corazon.
. , e se ha probado por el profesor ChitEn Humanitas de 1974, menc1on~ qu
d ,, de los países desarrollados,
1
te en este "pnmer mun o
f
tenden el que a gen
. Q los países ricos comen mucho, ue
come dos veces más de lo ~~e necdes1tal. d ue lanteamiento familiar de la India,
.
b. ,
r el m1D1stro e sa u y p
74 11
sugendo tam ien po
f
. d la población mundial en 19 ' e·wgh
en
la
con
erenc1a
e
doctor K aran S
,
vada a cabo en Bucarest.s
.
Para tratar de estos aspectos humanos del problemba' ~un~ial de la alimen· 1os problemas as1cos.
tación, tenemos primero que descubnr
, . . uida ahora y en lo futuro, cuando consideramos
- cuánta gente está mrrusc
t I hambre y la desnutrición,
d
tos con respec o a
el primer grupo e aspee
. .ó . qué es lo que verdaderamente
- en consideración a la sobrenutr10 n, t
?

necesitamos para estar san?s.,f. .
r entos disponibles para alimentar a
. !mente, t. habra su 1c1entes a un ?
_ y, f ma
la población mundial ahora y en lo futuro.
Con respecto a estos Problemas, tenemos primero que determinar qué será
de la población futura.
. Habrá sobrepoblación? Para contestar esta pregunt a debe definirse el sigl

1. Primero, se dice que un país está sobrepoblado si tuviera un gran rendimiento por cabeza con una población más pequeña.
2. Segundo, el término "algunas veces" no significa sino que la población
es más grande y que pueda comer sin tener que importar alimentos.
3. El término es usado en un sentido extremo, indicando que la población
del país es relativamente tan grande para sus recursos que un cambio en la
población no tendría efecto sobre el rendimiento total.
4. Finalmente, el término es usado en un sentido vago para indicar que
un país está agotando recursos irreemplazables a una tasa excesiva.
En el caso de la definición mencionada en el punto 3, ¡ la productividad
del trabajo marginal es igual a cero! John Fei y Gustav Ranis también consideran el concepto de la sobrepoblación en el tercer sentido, cuando analizan
una economía en desarrollo, en la que la productividad de trabajo marginal
en el sector agrícola es cero.8
Existen muchos grupos que están muy preocupados acerca de la sobrepoblación en el sentido mencionado bajo el punto 2 aplicado a todo el mundo.
Mencionamos algunos de ellos:
l. René Dumont y Bemard Rosier, en su libro El hombre en d futuro,
contemplan una amenaza de muerte muy real por hambre en un futuro no
lejano, a menos que, dicen, adoptemos medidas drásticas inmediatamente.9
2. El doctor George Irving, del departamento de agricultura de los Estados
Unidos, expresó en la conferencia mundial sobre alimentación, llevada a cabo
en Washington durante 1970, que sería imposible adquirir suficientes alimentos para la población mundial, si el aumento de la producción de éstos no
está combinada con una limitación del crecimiento de la población. Si para
finales de siglo, tanto la población mundial como el suministro de alimentos
se duplicara, la única cosa que podría ser alcanzada, sería que la situación
mundial de éstos no se deteriorara, pero aún habría mucha gente y no suficientes alimentos.10

.,

nificado de sobrepoblacion.

' LEw1s, Arthur, La teoría del crecimiento económico, 1956, p. 320.
FE1, John y RAN1s, Gustav, Development of the Labour Surplus Economy, 1964,
capítulo 11.
1

• F
N Orville L !bid.
" (Conferencia mundial
REEMA ,
·•
•
) "World Food Conference
• The Economist (El econonusta
sobre alimentos) ' abril 20, 1974, p. 48.
• El economista, mayo 18, 1974, p. 73d 1974
• Véase comunicado del 20 de agosto e
.

636

• DuMONT, René y RosrER, Bemard, The Hungry Future (El hambre del futuro).
Nueva York, Praeger Publishers, 1969.
" Le Figaro, 12 de agosto de 1970 (Trap d'etres humains pour trop peu de nourriture).

637

�3. El doctor George Borgstrom, profesor de ciencia de los alimentos, nutrici6n y geografía, de la Universidad del Estado de Michigan, llega a una conclusi6n similar. Advirti6 que el hombre se está lanzando a una crisis de hambre que la ciencia sola no puede detener.11
4. Más recientemente, el reporte del Club de Roma, Los límites del crecimiento, también advirti6 que los resultados computados indican que la poblaci6n mundial dejará atrás sus alimentos y suministros industriales para el año
2020.12
5. El grupo londinense, denominado Cuenta Regresiva de la Poblaci6n, está
haciendo una campaña para reducir la tasa del crecimiento de la poblaci6n.
También están interesados acerca de c6mo alimentar a los 6,000 millones de
gentes para finales de siglo, recordando que en 1972, 30 millones murieron
por inanici6n o desnutrici6n.18
En aspecto diferente, hay otros quienes están menos preocupados acerca de
tal sobrepoblaci6n, mismos que asumen que gradualmente un nuevo equilibrio
será alcanzado a un nivel más alto. Este grupo, que parece hacer un acercamiento más realista, está representado por los siguientes ejemplos:
1. Colín Clark emple6 veinte años examinando los factores bio16gicos, médicos, hist6ricos, geográficos, agrícolas, econ6micos y sociológicos que afectan
al crecimiento de la poblaci6n y las técnicas matemáticas necesarias para medirlos. El resultado de esto se public6 en su libro Crecimiento de la poblaci6n y
uso de la tierra, en el que señala que a lo largo de la historia, el crecimiento
de la poblaci6n ha actuado usualmente como un estímulo efectivo, tanto para
el desarrollo agrícola como para el económico, y que esto sucederá probablemente otra vez en lo futuro.1' Cree que la organizaci6n de alimentos y agricultura está trabajando con estimaciones de requerimientos alimenticios por
cabeza que son muy altos. Y consecuentemente, la extensi6n común de la desnutrición puede parecer ahora como una exageración. Más aún, el potencial
de la agricultura mundial es enorme, y sin embargo, no se preocupa acerca de
la sobrepoblaci6n ni de la inanici6n.

Es interesante observar cómo Colín Clark explica la gran diferencia entre
qué estamos produciendo y qué será producido en el campo de la agricultura.

11
12

Culpa a la falta de incentivos para los cam . 05
.
su propia subsistencia. Esto se ca
lasJ&gt;C:5~
el no producl.J' más allá de
usa por
siguientes razones:

l. Bajos impuestos de tierra. Si el labrador f
tasadO
tendría que producir más.
uera
más pesadamente
11. Precios controlados de alimentos C 1
.
todo el mundo los gobiernos están ~ on os problemas inflacionarios en
de la vida
d
.
do ésto manteniendo bajo el costo
nivel más baJ·o qau;::uhaceºestotrasignifti
.. ica fijar los precios de alimentos a un
'
a cvoparaelcam ·
1.
producci6n. Su esfuerzo incrementad0
,
pesmo e mcrementar su
d
dinero devaluado.
sera recompeosa o con un poco más de

Mi:s

ª

111., Facilidades de transporte inadecuadas. Colin Clark
.
"
mayona de los cultivadores en África están t d ,
estima que la
de lo que estimaríamos como
- d
o ~v1a ocupados en una fracci6n

e:·

día e~ ~romedio. Entonces, ¿ pou;1 q:tnoep:~1:nn~::t de \ a 4 horas f&gt;?r
ten límites a la cantidad que la subsistencia de un c:.iti:a~: ~ : q_ue_
mente puede comer, y si tiene aún más rendimi
,
a~ Cie •
en venderlo, si tiene que llevar tod
d ento, tendra gran dificultad
o su pro ucto a una gr d'
. d
mercado en su cabeza El •
,
an istancia el
la posición de la su~tenJan:~r:U1:asdurgent~ paso ::querido para mejorar
es hasta que 1
~a or es a prov1Sión del transporte. No
as carreteras y los vehículos estén di
'bl
un adecuado suministro d
d
.
.
sporu es, como también
e pro uctos mdustriales a
·
cambiar por su producto, que el labrador está dis
preCios razo?ables para
cosa substancialmente por encima d l
. ~uesto a producl.J' cualquier
su propia familia".15
e os requenmientos de subsistencia para
Más aún, Colin Clark
no se preocupa acerca de la sobrepoblación deb'd
,
a que asume que aun una modesta tasa de economia
, y de p
'
i• o
causará una aguda caída en los presentes altos índices de
rodrog1:_so social
SOCil'edades de bajo ingreso, mucho antes que los daños :~ la ~ccio~ 'óde las
a caneen.
maruci n se
de~·c:~~ d!ª;;~:aªU:eºnrefranlascés_ de lo_sdestudios demográficos y miembro
o·
' u
mismas i eas En
t' l
bli
Direction ie tarnb'é 11
l
.
.
un ar icu o pu cado en
i n ega a a conclusión de que no debemos preoc
mucho acerca de la sobrepoblaci6n en el futuro d b'd
l
. . upamos
zones:
' e 1 0 a as siguientes ra-

The Meadville Tribune, 11 de junio de 1971. (World on Verge of Hunger Crisis.)
Véase a Meadows, Donella y otros, Los limites para crecer, Londres, Earth Island

Limited, 1972.
,. Véase a "Chaos unless trend stops", The Evening Post, 22 de noviembre de 1973.
1• CLAJt.K, Colín, Crecimiento de la poblaci6n 'Y el uso de la tierra, Londres, Macmi-

..,. sCLARK,
AUVY,

Colin, op. cit., p. 139
.
Alfred, "Quelques vues sur Ja
1969, pp. 361-364.
population de demain", Direction, abril

llan, 1968.

638

639

�l. Una decadencia de la tasa del crecimiento de la población en Europa es
probable para el futuro. Esto tendrá un efecto restrictivo en el crecimiento de
la población en el Tercer Mundo desde que esos países probablemente seguirán las ideas de los países más desarrollados "por sicología colectiva".
II. Las mujeres empezarán a trabajar más y más fuera del hogar en los
países menos desarrollados y esto las hará más conscientes acerca de tener niños y las elevará de su anterior posición en la que parecían como animales

Considerando
dif
. mundial esos
blac1ón
parece erentes .acercam·
. _1entos respecto del futuro de lapo'
como s1 lo s1gwente is sea lo mas
, rea1·1sta.1 '

teniendo su embarazo cada año.
III. Problemas con la educación también jugarán su parte. Como en los
Estados Unidos, la gente en el Tercer Mundo tendrá más cuidado en tener
una familia pequeña que puedan educar bien, que una demasiado grande que
sea superior a sus recursos para educarla.
IV. Los problemas de la vivienda, que esperamos en el futuro presionarán
en la misma dirección. Cuando la gente en el Tercer Mundo llegue a ser próspera, probablemente preferirán tener una casa mejor que sólo una cabaña,
y así puede ser que se incline más a esperar para empezar una familia hasta
que puedan tener medios para una verdadera casa, que significa, quizás, algún aplazamiento en tener niños y una limitación al tamaño de la familia.
3. No encontramos estas ideas sólo en Inglaterra y en Francia, sino también
en otros países, tales como los Estados Unidos. Allí, un grupo que se reunió
en 1968, bajo los auspicios de la asamblea americana, establecida por el general Dwight D. Eisenhower cuando fue presidente de la Universidad de Columbia, en Nueva York, llegó a la estimación de que la población mundial
para el año 2000 sería de 6,000 a 7,000 millones de habitantes. Pero no estaban
muy preocupados acerca de la sobrepoblación o que no habría suficientes alimentos, desde que creyeron que la humanidad en el año 2000 estará mejor
alimentada como nunca antes. Creyeron en la "Revolución Verde" y también
que hay suficiente potencial de productos marinos como una fuente de proteína. Además, incluyeron el planeamiento familiar en su pronóstico.
4. Thomas Boyle, del Observatorio de Lowell, Flagstaff, Arizona, hizo una
reforma en el programa original de Dennis Meadows (Club de Roma) , proyecto de Los Límites para Crecer, desde que encontró que "un número en
la secuencia era más grande por un factor de 10 que sus compañeros". Más
aún, cambió dos de las suposiciones. Con esos cambios llega a resultados completamente diferentes: alcanzaremos el año 2100 con una población estabilizada de 6 billones * que "será afluente y saludable" .17
• En Francia y E.U. un bill6n equivale a un millar de millones.

&gt;

INGRESO PER CAPITA

.
l En ,el eje horizontal está medido el ingreso
p
, .
os pa1ses pobres están al lado d l
. . er cap1ta; consecuentemente
dual en el crecimiento de la poebl a .:°ano izquierda con un incremento gra~
acion y un c · •
mento (más desarrollo económico)
.
recuruento económico en aulado de la mano derecha con
' mi~n~as qu~ los países ricos están en el
. .
un crec1ID1ento di . .d
crec1ID1ento económico. Todo el mundo ca . , smmw o de la población y
da a la derecha y una población mundialmb1ara_ ~dualmente de la izquierel crecimiento de la población toque la línea :o~~=a se alcanzará, cuando
Que este m d 1
.
del cero en el punto A.
o e o es realista puede ·1
períodos de los Estados Unid ' . di i ustrarse por los datos de diferentes
.
os, m cando que tan
1
.
~co_ como el crecimiento de la población d
,
to e crecimiento econódismmuyendo, este últim
,
. _espues de un cierto ascenso están
o con mas antenondad que el otro
'
u

•

. .
b Basado en
. el modelo del crecmuento
del d t s 1
erger ! :;fymt. Vera Solow, Robert, "Una oc or_ o ~w y en los modelos de Kindleecon6m1co ' Q,uarterl)I Journal of Economi ';;tnbuci6n a la teoría del crecimiento
Desarrollo Econ6mico, 1959 p 36· Ki dlcsb, e rero 1956, p. 91; Higgins Ben1·am:~
segund
' ·Mc-Graw-Hill
'
n e erger
=,
¡
a edici·6n, Nueva York,
1965 Charles p ., Desarrollo 'Econ6mico
; ~o:e los paLses en desarrollo, Londres, 'Libreri/u!~2; : ~yint, H.,. Las econo~
·
versita.ría Hutchinson 1967
,. El modelo del reporte del Club d

R

.

'

'

crecer, está trabajando con relaciones e_nf orna :unba mencionado Los límites P
de 1 . f
•
e 1 ormac16n 1
1
ara

D a

~ ormao6n actual

o estudios empíricos Vé ' os c_~ es no están configurados
~easurement without Data" (La. din~ a Wdlia~ D. Nordhaus "World
, Economic Journal, diciembre 1973, p. 1157.
ca mundial; medidas sin datos)

rr1amics:

" Search, octubre de 1973, pp. 404 y 405, refiriéndose a Nature (245-127).

641

640

Hum-41

�ha habido recientemente una tendencia hacia una lenta bajada de la tasa de
nacimiento.21

TASAS DE CRECIMIENTO ANUAL PARA LOS ESTADOS UNIDOS

Crecimiento de la Población

Crecimiento Económico

1909 - 1929
1913 - 1950
1929 - 1957
1950 - 1960
1959/60 - 70/71
1961 - 1971
1972
1973
1974 (pronóstico)

2.82
2.9
2.93
3.2
3.9
4.1
6.1

5.9
1.3

1860 - 1970
1870 - 1913
1950 - 1960
1958 - 1964
1960 - 1965
1965 - 1968
1968 - 1972
1973
1974 (Abril)

2.4
2.1
1.7
1.6
1.5
1.1
l.

0.75
0.73

Fuentes:
Fuentes:
l. H1001Ns, Benjamln, Desarrollo
Econ6mico, Nueva York, Norton, 1968, p. 428.
2_ Hroorns, Benjamín, Desarrollo
Econ6mico, Londres, Constable,
1969, p. 22.
3 _ MAnorsoN, Angus, Des~rrollo

Econ6mico en el Occidente,

Londres, Allen &amp; Unwin, 1964
p. 28.
.
4. Instituto Nacional d; .Investtgaci6n Social y Economica. ~e-

1 Survey of Current Business, De. partamento de Comercio de los
E. U.
2. Abstracto estadlstico de los Estados Unidos, 1966, 1969 Y 197l,
Departamento de Comercio de
los E. U.
3. El Almanaque Mundial 1973,
Nueva York, Newspaper Enterprise Association Inc.

vista del Instituto Econ6m1co
Nacional, febrero 1974, p. ~8.
5. OECD, Perspectiva Econ6m1ca,
Dic. 1973, p. 23.

.
el Reino Unido, la gente ya se está
Tanto en los Estados Umdos, como e~
,
untando a una población
dando cuenta que las p:esentes tendencias es~:r:~imiento de la población.20
en estos pa1ses con un cero en e
1
tab"Jizada
es
d' ·
tendencias de 1a f ertJ·¡·1dª d en el
El reporte interino sob~e :n _1c1o~~~das también indicó que ambos, en
mundo de 1960-1965, de as ac10ne
d ' 11 (con datos más precisos),
los países desarrollados y en algunos en esarro o
.
.
.
. 1R .
(La revista financiera
austra 1·iana) ' marzo 12
,. Ver The Australian Financia ev1~w. d 1973
26
de 1973, p. 8 y The Economist, 2 de JUlllO e
' p.
.

Aceptando la cwva inclinada hacia abajo del crecimiento de la población
del modelo arriba mencionado, se extraña uno a qué nivel de ingreso, y cuándo alcanzará el cero del eje horizontal de ingreso.
Si las presentes curvas de crecimiento del ingreso nacional continúan, llegaremos entonces al final del siguiente siglo y al principio del siglo 22 en la así
llamada cecana sociedad posteconómica, como lo expuse en Humanitas No.
12, p. 557. Desde que, de acuerdo con el modelo, es de esperarse que la tasa
del crecimiento económico baje gradualmente en lo futuro, parece ser una
suposición razonable que en el siguiente siglo, el XXIII, el mundo habrá alcanzado un ingreso per cápita (véase la tabla en la página 556, de Humanitas
No. 12) donde la curva del crecimiento de la población alcanza la línea horizontal del O. Esto significa entonces que una población mundial estable habrá
siclo alcanzada.
50
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-

1500 50 1600 50 1700

50

1800 50 1900 50 2000 50 2100 150 2200 250

PToyecciones de la Poblaci6n Mundial
Fuente: Constantinos A. Doxiaclis en 2000 Revue de l'Aminagement du TeTTitoire et
du Diveloppement Regional, marzo 1969, pág. 26.

" Ver Internationale Samenwerking, 2 de marzo de 1973.

643

642

�A. Doxiadis, la población munDe acuerdo con los cálculos de Constantinos
.
, .
de 50 000 millones y a un

dial habrá crecido entonces a un mvel maxrmo
. ' l d n de 35 000
mínimo de 20,000 millones, con un probable promedio en e or e
'
3
millones. (Ver grabado de pág. 64 .) ª~
, llegando a la misma
Estadísticas de las Naciones Um.das están
. l clase
, de
b . conde
. , mund.al
el . , la de ue una poblac1on
i
estabilizada a un mve mas ªlº
1;5;°~ilones s;rá alcanzado en algún futuro no le~an? (el año 2150), más o
·
· , muuroa
' ·
de Doxiadis.28
menos
en línea con la proyeccion
Un punto débil que tenemos que cons1•d erar a~ui' es el de si, será posible ha11
cer una política de planteamiento familiar efectiva en los pa1Ses en desarro o.
Tenemos que admitir los siguientes hechos:
as de control de la población son impedidos por muchos
- Los prograrn
d d
., las barreras del lenguaje y la cláf
tales como la falta e e ucac1on,
~ctores, .
d familias. Una familia grande es considerada como
s1ca creencia en las gran es
, d
con ayuda gratuita en la
si o de la riqueza de un hombre, proveyen o1º.
.
gn .
dándole una forma garantizada de seguridad social;
granJª;:r lo tanto como el doctor R. Ravenholt lo expuso en 197~, en la
'
. , d las Naciones Unidas, en Bucarest, ex1Ste una
conferencia de la pobla~1?n e
.
ti os amenazando intentos por las
a da carestía de surrumstros anticoncep v
. .
n~ones en desarrollo para controlar las tasas de nacimiento;
tro as cto existen otros, más prometedores, hechos que hacen probable!; ;ue a 1:1a~a la política sobre población trabajará en los países en
desarrollo;
al final, están
- Las tasas de fertilidad en los países menos desarrollados,
empezando a caer; H
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oco
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cambios
en
este
respecto
han
tomado
lugar.
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pero ahora la connadie habló acerca del ~ontrol de ~a na~~~;~;n~uel i~;recho de las parejas
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. de obispos mexicanos sostiene pu
b El
erenc1a
.
1 tamaño de la familia y los medios para llevarlo a .ca o.
para determinar e
.
., U
política nacional de planeamiento fa.
gobierno alentó la ant1concepc1on. na
miliar fue adoptada en 1972 i
.ka "Lo rospectos para una población estacio., Esto está de acuerdo con T_. FreJ ,
s p
15 23.
A McCormack "Po.
dial" Scientific American, marzo 1973, pp.
• , y .
'
nana mun
'
291-308
blaci6n", Just!ciª. de M~n~o,_ marzdlo 51~71~º de 1974 y The Economist, 17 de agos,. Ver publicaoón penodística e
e
to SAdeVer
197T4,hp.E88.
. t 17 de agosto de 1974 "Down with Babies", p. 88.
e conomrs,

644

- En Tunisia, el programa de planeamiento familiar lanzado en 1964, fue
impedido por las tradiciones religiosas. Para romper esto, el presidente Bouruiba ha sostenido el programa de planeación familiar, hablando claro en la
gran mezquita en la ciudad santa de Kairouan, sobre el aborto y la esterilización durante julio de 1973;
- También el gobierno de Singapur se ha vuelto más activo en este campo.
El gobierno ahora castiga a las familias con más de dos niños. Una nueva ley
deroga la maternidad existente que deja los beneficios para las mujeres que
trabajan, quienes ya tienen dos nifios e impone cargas para los cuidados hospitalarios de la maternidad en una escala variable, que aumenta de acuerdo con
el número de niños que la madre tiene. Además, las familias grandes tienen
una prioridad más baja para la vivienda del Estado;
- En la India, el gobierno trató de prevenir una explosión catastrófica de
la población, esterilizando a los hombres en una grande escala; las festividades
de esterilización fueron organizadas con música y baile. Los participantes fueron
recompensados con regalos. A finales de 1972 cuando menos once millones de
operaciones de esterilización se habían realizado. Se asume que cada esterilización previene cuando menos 1.5 nacimientos;
- China está ahora ofreciendo a su gente todos los métodos de control de
la natalidad, desde el libre aborto sobre demanda, a lazos, condones, esterilización, tanto para hombres como para mujeres y dos clases de píldoras. Los
empleados sanitarios están repartiendo anticonceptivos en los hogares de la
gente y aun a las mujeres que se encuentran trabajando en los campos;
- Las Naciones Unidas está patrocinando un programa de amplitud mundial para el control de la fertilidad a través del fondo de las Naciones Unidas para actividades de la población (UNFPA), establecido en 1967 y el
cual está trabajando bajo la supervisión del administrador del programa de
desarrollo de las Naciones Unidas;
- Las técnicas anticonceptivas están aumentando y mejorando todo el tiempo. Bernard Berelson menciona en su libro Detrás de la planeación familiar,
29 métodos de planeación familiar obligatoria. 26 Aparte de los métodos arriba
mencionados, existen, además, los siguientes:
1. La píldora después de la mañana, que tiene el menor número de desventajas entre los nuevos métodos anticonceptivos, de acuerdo con d profesor
Derek Llewellin-Jones, jefe del departamento de Ginecología y Obstetricia de
la Universidad de Sidney. 29
21

Estudios en el planeamiento fa miliar, Bemard Berelson ( ed.), publicado por el
Consejo de Población.
.. En el Congreso ANZAAS en Perth, durante agosto de 1973.

645

�2. Fomentar los matrimonios tardíos en densas áreas de población como en
China. La edad sugerida para el matrimonio en China es la de 25 años para
las mujeres y alrededor de los 29 para los hombres. Esto ampliaría la brecha
entre los padres e hijos de 20 años a cerca de 20 años y reduciría ::1 tamaño
de las familias. 27
3. A. F. Corwin sugiere fuertes multas para las grandes familias, tales como
impuesto adicional y limitación de servicios sociales. 28
Si aceptamos un cálculo para la población futura de una extensión de los
12 1/2 a 25 billones( dependiendo en qué nivel de estabilización se normalizará), entonces podemos continuar, considerando las otras cuestiones arriba
mencionadas:
-

¿ qué necesitamos para alimentar a la población en una forma saluda-

ble?, y
- ¿ habrá suficientes alimentos disponibles para mantener a la población
mundial ahora y en el futuro?
El problema aquí es de que tenemos solamente un conocimiento muy limitado si se considera qué es lo que verdaderamente necesita un cuerpo para
estar sano. Tiene que admitirse que la F AO y la WHO han publicado reportes
muy detallados acerca de los requerimientos de nuestros aliroentos,29 pero en
la conferencia de la UNCTAD, en Nueva Delhi, en 1969, fue ya observado
que "existe, sin embargo, un número de complicaciones en calcular los requerimientos, especialmente para la proteína". "Los requerimientos de un individuo cuyo peso de cuerpo y actividad reflejan la desnutrición y la mala nutrición desde el nacimiento, no estarán de acuerdo con aquéllos a quienes el
potencial físico completo ha sido llevado a cabo. La cualidad nutricional de
proteína de diferentes fuentes alimenticias varía marcadamente..." so
" La revista económica del Lejano Oriente, 23 de julio de 1973.
,. CoRWIN, A. F., "Población mundial y la responsabilidad americana", El Tribunal
de Áreas en Desarrollo, octubre, 1970, pp. 7-15.
'" Ver a FAO, Requerimientos de calor!a, reporte del segundo comité sobre requerimientos de caloría, FAO, estudios de nutrición No. 15, Roma, 1957; FAO/WHO Requirimientos de protelna, reporte de un experto grupo de la FAO/WHO, FAO Nutrition Meetings Rcport Series No. 37. Roma, 1965; Requerimientos de calcio, reporte
de un grupo experto de la FAO/WHO, FAO Nutrition Meetings Report Series No.
30, Roma, 1962; Requerimientos de vitamina A, Tiamina, Riboflavina y Niacina, reporte de un grupo experto de la FAO /WHO, FAO Nutrition Meetings Report Series
No. 41, Roma, 1967.
.. Conferencia de las Naciones Unidos sobre comercio y desarrollo, segunda sesión,
Nueva Delhi, volumen V: Problemas especiales en el comercio y desarrollo mundiales,
Naciones Unidas, Nueva York, 1968 (El problema mundial sobre alimentos), p. 168.

646

Por 1~ tanto, la FAO ha sido criticada a este respecto desde que "Th
Econom1st" la cara?t~rizó como "una institución permanen;e dedicada a ro~
bar que no hay suficientes alimentos en el mundo".ª1
p
. Mientras tanto, la FAO ha reducido sus requerimientos alimenticios. or
eJem~lo, para el consumo diario de calorías, el requerimento mínimo ~ pha
reducido de 2250 a 1936 calorías.s2
. Entrevistas con expertos sobre nutrición y un examen de la literatura médica, han demostrado que sólo un relativamente pequeño número de científicos saben much~ acerca de la nutrición humana, Y la mayoría de ellos de
buena gana admiten que su conocimiento está lejos de ser completo.
~uy poc~ ~e ha aprendido todavía acerca de los niveles óptimos de substad nlcias nutritivas p~~, mantener a la gente de varias edades y las necesidades
e cuerpo en condicion saludable.
h D: acuerdo con el doctor Theodore Van Itallie, director de medicina del
osp1tal de S~n Lucke, en Nueva York, la nutrición ha sido plagada en una
en~uesta mediocre, con. una gran cantidad de experimentos de ali:nentación
ammal que no son particularmente relevantes al desarrollo human D'.
la encuesta de nutrición humana es "dif'ic1·1, ted'10sa Y exige
. mucho
o. tiempo
. iJO que
que los resultados no son dramáticos".
y
El doctor C. _E.' Butterworth, director del programa de nutrición, en la Facultad de Medicma de la Universidad de Alabama, señala las consecuencias
de
investigadores médicos destacados han desvia
. do su
t esto:
·, como resultado,
,
a encion a campos mas fascinantes, tales como la cirujía profunda y el trasplante. 88
Apl_icando n~e~tro limitado conocimiento acerca de los requerimientos de
los a~entos b~1cos que tenemos, podemos contestar la pregunta &lt;le qué es
ne~esano para alimentar las grandes poblaciones arriba mencionadas en la siguiente forma:
'
l. Para ~antener la actividad corporal y el calor, necesitamos calorías. Hay
una extension de consumo diario que está disminuyendo en a ¡gunos pa1ses
,
y
aumentando en otros, por ejemplo:

*'

The Economist,
23 de agosto de 1952 •
•
Ver Internationale Samenwerking mayo 1969 p 134· Th p 'd ,
·
Ad ·
e
·
'
' ·
, e res1 ent s Science
V1sory omm~ttee,. El P;oblema mundial sobre alimentos, Washington, D. c., 1968
32
. Ver la Revista financiera australiana, 4 de septiembre de 1973 p 38 (N y
Times, News Service Series).
• · ·
ew or
32

k

647

�PROMEDIO DE CONSUMO DIARIO POR PERSONA

Países

1960-62

1963-65

1966-68

EE.UU.
Nueva Zelanda
Los Países Bajos
México
Perú
India
Pakistán

3,120
3,490
3,160
2,500 1
2,210
2,030
2,090

3,140
3,470
3,190
2,600
2,140
2,000
2,260

3,210
3,380
3,200
2,620 2
2,280
1,880
2,260

1

Fuentes:

1961-62.
-

2

1964-66.

FAO Estado de Alimentaci6n 'Y Agricultura, 1968.
Anuario Estadistica de las Naciones Unidas, 1972.
Internationale Samenwerking, mayo 1969, p. 135.

2. Para el mantenimiento de trabajo en músculos y en otros tejidos del
cuerpo, necesitamos proteínas. En un tiempo se pensó que debíamos obten~r
cuando menos la mitad de nuestros requerimientos de proteínas de fuentes ammales (carne, pescado, huevos y leche). Esta teoría se ha abandonado ahora.
De acuerdo con Colin Clark, "Es posible. . . para el hombre vivir casi enteramente de cereales -lo que es decir, cereales propiamente dichos, y no raíz
de cosechas-, las que en su mayoría son muy bajas en prot~ína, Y su}etas
también a la calificación de que la calidad de proteína en mai.z es en cierto
modo sospechosa''.3'
El doctor Ruth Huenemann, un experto en nutrición de la Universidad de
California, llega a la misma clase de conclusión: con un~ combinación de cereales y legumbres, guisantes secQs, frijoles secos y lenteJas, uno es capaz de
,
obtener toda la protema
que neceS1'ta.85
tsta es también la opinión del profesor John Waterlow, un destacado nutricionista británico, quien dijo en una entrevista publicada por la
(Organización Mundial de la Salud), que las dietas que dependieron pnnc1palmente
de melón de indias, maíz, trigo, arroz y papas, "eran realmente muy buenas".ªe

~?

3. Como algunos lubricantes, necesitamos vitaminas y minerales, ya que su
ausencia puede llevarnos a serios daños.
4. La grasa está descartada: muchos fisiólogos parecen considerar ahora las
grasas, particularmente la margarina y la mantequilla de grasa, como potencialmente dañosas y ningún fisiólogo parece considerarlas como positivamente
deseables.87
Concluyendo, parece que entonces las calorías sean las más importantes, asumiendo que por lo menos cuando la recta combinación de cereales y legumbres es llevada a cabo (por el requerimiento de proteínas) así como por una
variedad de algunas ensaladas y otros alimentos frescos es incluida para las
necesarias vitaminas y minerales.
Ya hemos observado que la F AO (Organización para la Alimentación y
Agricultura) ha reducido su requerimiento mínimo de calorías de 2,250 a

1,936.

Cuando consideramos las áreas bien conocidas por su longevidad, tenemos
que tomar en cuenta que ahí el consumo diario es todavía más bajo. Por ejemplo, en Vilcabamba, Ecuador, uno de los tres lugares en el mundo renombrados por su longevidad, el promedio de consumo diario es sólo de cerca de
1,700 calorías. Si tomamos este requerimiento tan bajo, entonces el promedio
de consumo es suficiente en todas las áreas del mundo ( véase Los límites de
crecimiento, arriba citado, página 47, y también la tabla arriba mencionada:
Promedio de consumo diario de calorías por persona) . Esto está en línea con
la experiencia de Colin Clark en la India, la que de acuerdo con un examen
estadístico muy cuidadoso, sólo cerca de 1/4 de la población está bajo la
línea de calorías en lugar de la mitad del mundo.38 El doctor Fougeret de
Lastours, mantiene aún, basado en su experiencia, que los africanos podrían
vivir saludablemente con una dieta de menos de 1,500 calorías, si disfrutaran
de los rayos del sol en sus cuerpos desnudos, recibiendo de este modo una clase
de alimentación corporal. Esta "pigmentación de la piel" se perdi6 tan pronto
como se vistieron.89
Si tomamos 2,000 calorías por persona en el consumo de cereales diario,
como una suposición razonable, entonces estamos todavía por encima del nivel
mínimo de calorías de la FAO, y muy por encima del promedio del consumo
11

" CLARK Colín, op. cit., pp. 123, 128 y 130.
u En un~ conferencia sobre educaci6n en la nutrición en Washington, véase publicaci6n periodística del 5 de noviembre de 1971:
• Véase publicación periodística del 4 de abnl de 1974.

648

CLARK, Colin, op. cit., p. 123 y doctor Ruth L. Huenemann, ibid.
Colín, en un discurso al gremio de St. Luke, Cosmas y Damian, el 22 de
julio de 1973, ver The Evening Post, 23 de julio de 1973, p. 11.
• Ver al doctor Fougerat de Lastours, L'Homme et La Lumiere and "La Faim sur
le Monde", Vie et Lumiere, 13 de mayo de 1967, p. l.
•

CLARK,

649

�en las áreas que son bien conocidas por su longevidad. Iguala el consumo de
calorías alrededor de 1/2 hogaza de pan tres veces al día.
Los cereales rinden cerca de 3.2 calorías por gramo, lo que significa que
necesitaremos por persona, anualmente,

2,000 X 365 =
3.2

2 000 gramos

2 8,

=

nosa podría drenarse. Desde que la humedad es más un factor lirnltativo que
la temperat~ra, podríamos dividir al mundo en grados de "tierra tipo" en la
siguiente forma:

=

228 kgs., de cereales.

Tierra tipo
tierra agrícola, a la cual estamos acostumbrados en los países de humedad temperada, con una cosecha al año, como Europa Occidental
y la parte oriental de los Estados Unidos de América.

Lo anterior está completamente de acuerdo con una declaraci6n en The
Economist, respecto a la conferencia mundial sobre alimentos de 1974, de que
"un hombre puede sobrevivir saludablemente con 500 lb (= 227 kg) de trigo
o grano comido en un año. 40

Alta temperatura, con elevadas lluvias tropicales con dos cosechas al año =
a dos unidades de tierra tipo_, como en los estados mexicanos de Veracruz y
Tabasco, Cuba, Jap6n e Indonesia.

Calculando una pequeña cantidad de productos animales, de vegetales verdes
y de fibras textiles, podemos elevar esto a un requerimiento por persona, por
año, de 250 kg. Japón produjó 6,720 kg. de grano por hectárea, en granjas
muy pequeñas en 1970.n Asumiendo que esto es una cosecha doble, tenemos
que dividir esta cantidad entre dos para obtenerla como un sistema único de
cosecha. Esto significa que los 250 kilogramos de cereales podrían producirse

Tierra agrícola sub-húmeda y tierra serniárida = unidades reducidas de
tierra tipo, como el noreste de México y partes de Australia, como un factor

1

reductor de -.
30
Thomthwaite 43 da una completa división de toda la superficie de la tierra
de la siguiente manera, llevando al siguiente total del área de agricultura potencial en términos de "tierra agrícola tipo":

=

250
,
.
do esta
. neces1'da d, a cuan
, ta ti'erra
sobre 0.07 hectáreas.
Re1ac1onan
3,360
se necesitará para producir esto para toda la población del mundo, y cuánta
tierra está disponible, tenemos también que poner atención a la tierra que se
requiera para producir las necesidades mínimas de madera.
Desde que los niveles del consumo de madera en un país como los Países
Bajos no causan ningún perjuicio, Colín Clark toma este consumo como requerimiento mínimo,42 lo que parece ser un consumo razonable.
Esto lleva al requerimiento mínimo de madera a un nivel de 1/2 mª por
persona, anualmente.
Para calcular qué cantidad de personas podría ser alimentada al máximo,
el potencial de terreno en el mundo tiene que considerarse ahora. Por principio, necesitamos advertir que las tierras pobres pueden mejorarse por medio
de la fertilización. Las áreas montañosas, siendo demasiado frías, deben mantenerse fuera de consideración. La tierra abrupta y cenegosa, sin embargo,
debe incluirse, si se toma en cuenta que puede ser cultivada. La tierra panta" The Economist, 20 de abril de 1974, p. 48.
"' McNAMARA, Robert S., Address to the Board of Gobernors, Banco Mundial, Nairobi, Kenya, 24 de septiembre de 1973, p. 16.
.
.
., CLARK, Colin, Crecimiento de la poblaci6n y uso de la tierra, Londres, McM11lan,
1968, p, 150.

650

Superficie total
de la Tierra

Arcas 1

Total del Potencial Agrícola
expresado en "Nivel de Tierra
Laborable".
En mill6n de hectáreas

África
América
Asia 2
Europa 2
Oceanía
U.R.S.S.
Total del Mundo

3,031
4,208
2,753
493
851
2,240

1,555
2,840
1,505
403
268
1,109

13,576

7,680

1

Excluyendo la tundra y tierras de nieves perpetuas.
• Excluyendo a la U.R.S.S.

Fuentes:
Oficina de Estadísticas de las Naciones Unidas.
CLARK, Colín, Crecimiento de la poblaci6n y uso de la tierra, Londres, MacMillan,
1968, p. 149; LoNo, Luman H., El almanaque mundial de 1970, New York, Newspaper
Enterprise Association, 1969, p. 380.
" Thornthwaite en Revista Geográfica, julio de 1933.

651

�La anterior estimación de cerca de 7,000 millones de hectáreas pare~e ser
aún un cálculo conservador, si se compara con el verificado por Malin de

9,330 millones de hectáreas.º
El potencial total agrícola de 7,680 millones de hectáreas, podría significar
7,680 millones
que esto podría proporcionar alimento para - - - - - 5 X 7,680

1/5

mln

=

=

38 billones de personas.

Comparando estos 38 billones de personas que podrían ser alimentadas con
la población estimada del mundo del futuro, de 12 1 /2 menos 35 billones, esto
lleva a la conclusión de que sería posible alimentar a tan grande población.
Aún si estimamos estos cálculos muy optimistas, están aún los siguientes hechos que necesitamos considerar y que respaldan un más optimista punto de
vista:
1) En primer lugar, hay la posibilidad de agregar otros materiales orgánicos como algas marinas, y toda clase de vegetación marina para nuestro ali5
mento existente, como así lo sugirió Tinbergen.~ Pirie menciona que la proteína de esas algas tiene más valor nutritivo que la proteína de la mayoría de
las semillas.'6 Tales productos no fueron incluidos en los cálculos arriba mencionados.
2) También está la posibilidad de producir alimento artificial. El almidón
ordinario puede cambiarse a un alimento de elevada proteína, lo que significa
que los filetes del futuro podrían ser hechos de papas o de caña de azúcar y
que el arroz podría ser elevado a un nivel de alta proteína. También hay la
posibilidad de que esa proteína comible pudiera hacerse del pasto y de hojas,
7
de acuerdo con un nutricionista de las Naciones Unidas.'
En los Estados Unidos, los alimentos sintéticos, hechos de frijol de soya, están ya extendiéndose en supermercados y despensas hogareñas. Este alimento
artificial aumenta la cantidad total de alimento disponible desde que puede
ser hecho de artículos completamente diferentes, tales como los productos basados en el petróleo y en la basura. N. Kosarik ' 8 señala que al usar los proop. cit., conferencia sobre la poblaci6n mundial, 1965.
.. Tinbergen en su lectura final en la Universidad de Erasmus, Rotterdam, 8 de no-

« MALIN,

viembre de 1973.
.. P1R1E, N. W., "Las algas no están todas mal", CERES, julio-agosto, 1970, pp. 31-34.
" Dr. K. K. P. M. Rao de la FAO en una reuni6n en Bangkok, ver The EgyptiaA
Gazette, del 15 de noviembre de 1968.
" KosARIK, N., "Desarrolla nuevas tecnologías". CERES, enero-febrero 1973, pp.

duetos de
. en el cuadro total: reduce
. , esta última. e lase, se 11ega a otra ventaJa
la polucion del ambiente.
3~ Más aún, con el método de Van der Meulen (el que introduce una equena ,planta cen~osema, que tiene capacidad de tomar agua de la atmósf~ra
:-:taves de las hoJas al suelo)' anticipa la posibilidad de alimentar a otros 20
1 ~nes de seres humanos, abriendo 5 billones de acres, que por ahora no son
cultivables, y consecuentemente, no están incluidas en nuestros cálculos.49
E~te método ha sido recientemente más apreciado por los economistas del
Instituto
Sociales en La Haya y por b.io, 1ogos en 1os Paises
,
.
T b" de
h Estudios
.
Ba1os
~ ien a sido explicado en las reuniones del Club de Roma, en los Paíse~
Ba1os. Un proyecto de 300 hectáreas ha sido programada para Indo .
obJ'eto de
b
1 , od d
nes1a con
pro ar e met o e nuevo más ampliamente.
4) La can~dad de alimento consumida podrá ser usada más económicamente. Por eJemplo,
. uno podría interrogarse de si la forma us u al en que tomamos
nuestro
alimento
es la más efectiva. El doctor H · J• R og1er, secretario
.
de I líni d
d
a e ca . e sa1~ danesa Humegaarten, en donde todo el alimento diario
s: consume sm cocinar, llega a la conclusión, basada en la experiencia de 25
ano_s con cerca de sesenta personas, de que al usar los productos del suelo sin
cocinar,
puede
uno economizar
, ob tener un valor
'
d
. . . el 50% de la cantidad Y aun
mas gran e de salud y ef1c1enc1a. Verificando el gasto de este sistema se
bó
que los costos están a la mitad del nivel de otros restaurantes danes'e pro
de h ' d · di , d
s y casas
uespe
es, m ,can ose que en esta forma un enorme ahorro en el consumo
.
d e a ltmento podna alcanzarse.
Más aún, como así lo descubrieron en esta clínica de salud . 1 ¡·
es cons 'd .
.
' s1 e a rmento
~ o sm cocinarse, más minerales son preservados (al cocm
·
demos tam'
•
arse, per. ;1 mas y minera1es) . Este consumo más alto de minerales reduce la
exi~enc1a de ~a toma de proteínas. Consecuentemente, la dieta de alimento no
cocid~, necesita menos proteínas y puede hacerse un ahorro en el uso de las
protemas costosas, como la carne, el pescado y los huevos.
Cam~:ando la producción de la carne, lleva a otro ahorro, desde que la ali
mentac1on
de un
eon p1antas, desperdic1a
. . el 7 /8 de las calorías ue•
,
. animal
.
50
podnan estar disponibles si las plantas mismas f uesen consurrudas.
.
q
: Ver a N R C Handelsb/ad, 25 de abril de 1972.
De acuerdo con el doctor Ruth L Hu
en la nutrici6n llevada a cabo e W .hi enemann, en una conferencia sobre educaci6n
n as ngton D e ,
bli . ,
.
5 de noviembre de 1971.
' · ·, vease pu cacion penodística del

32-37.

653
652

�Los

ASPECTOS HUMANOS

Cuando consideramos todas esas posibilidades parece que será posible alimentar a la población del mundo futuro.
Sin embargo, se ha dejado un gran problema: y aquí estamos tocando los
aspectos humanos de nuevo. ¿ Cómo podremos cambiar los hábitos de comer
de las personas e inducirlos a comer nuevos alimentos (tales como el alimento
artificial) y usarlos en una forma más económica ( tal como comer su alimento sin cocinar) ? Éste es realmente el problema más grande que se señaló
en la conferencia de la Casa Blanca en los Estados Unidos, sobre alimentación,
Nutrición y Salud, verificada en ese país durante diciembre de 1969. En ella
se estableció que podría aprenderse de otros países, que es más fácil desarrollar y producir, a bajo costo, alimentos altamente nutritivos, que hacerlos comer por aquéllos en la mayor necesidad.
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, muchos alimentos, altamente
nutritivos de bajo costo, especialmente formulados, han sido probados y puestos en el mercado en países subdesarrollados por compañías americanas. Pero
una severa desnutrición aún existe, porque la gente no está dispuesta a probar
estos productos.
Esto es una cuestión de educación y de propaganda. Un cambio en la conducta social podría probablemente ser llevado acerca de esto si la necesidad
realmente está allí. Cuando es una cuestión de supervivencia, debe ser posible
retirar a la gente de su platillo familiar a la antigua, particularmente si esto
no sucede en una situación de presión, como una de guerra. Colin Clark ve
hacia atrás en la historia y llega a la conclusión de que en muchas ocasiones
es el rápido crecimiento de la población lo que determina el motivo principal
para forzar el elevar los cambios radicales.51 Esto también podría ser cierto para
el futuro: que el crecimiento de la población está llevando estos necesarios
cambios en la producción y el consumo de alimento, el hacer posible el que
es suficiente para todos.
Richard K. Manoff sostiene que los medios de comunicac1on -radio y
televisión-, deberían de ser usados para educar e influenciar a la gente para
atacar los problemas de la educación de la nutrición, de presionante prioridad
y para alcanzar metas populares en masa. Estima que el término medio de televidentes, observan penosamente nueve años completos de su vida (noche y
día). Desde que esto sucederá en todos los países tarde que temprano -de
., CLARK, Colin, op. cit., p. 137.

654

acuerdo con
. l enorme para usar
. del escritor. mencionado-.,
, hay un p otenc1a
estos med10s e comun1cac1on en programas de la nutrición. 52
Uno de los otros medios de comunicación -el cinepropósito en los E tad U .d
' se usa ya para tal
"D'
s _os m os. Ahí, la película recientemente producida
ieta para un pequeno planeta", describe cuánto más saludable y ambientalmente .r,esulta el comer menos carne y más frijoles y crranos sin d' . .
su absorc1on proteínica. 5s
o
,
ismmwr
:rambién en los Esta~o~,Unidos ha sido sugerido por el doctor George W.
Bnggs,
de
t profesor
"·
, ,,nutnc10n de la Universidad de California, gravar los ali_
men ~s sm ca1onas , tales como dulces y bebidas suaves, con objeto de obtener dinero para la educación nutritiva. "Los problemas de la mala nutrición
son un componente de muchas enfermedades que nos matan como los ata ues
al ~oraz,~n, el alcoholismo y enfermedades de diabetes y ~erturb~cionesq diges~vas. ~sos ~alos hábitos de comer son terribles y le cuestan a los Estados
'?ru~o tremta billones al año en atenciones de salud de acuerdo ~on 1
el d1ce.5'
'
'o que

CONCLUSIÓN

Con~iderando el problema de la alimentación en el mundo, tenemos que
conclwr
los aspectos humanos son los más importantes• No es una cuest" d que hí
1~n e que a hay o de que habrá mucha gente, o de que no hay suficiente
alimento, pero los aspectos humanos tienen que ser más enfatizados con oh 'eto
de resolver el problema poniendo atención, por e1·emplo a los
J
puntos:
,
siguientes
Cómo educar a la gente para ser más consciente de una alimentación sana.
Cómo c~-~iar sus ?áb~tos de comer; cómo hacer que usen una nueva for~
de acuerdo a más eficientes y saludables princ1p1os
reararse
de
la
carne
y
de
grasas animales Y acercarse mas
, a granos
f
rutas, vegetales, etc., y tomar alimentos sin cocinar y menos refinados).
'

~ª. de (nut~1c1on por s1 mismos,

... MANOFF, Richard K., "Potential Uses of Mass Med1'a
Re t d D
ll
in Nutrition Programs",
a e esarro o Internacional, 1973, No. 3 , p. 13 _
.. Ver Deuelop1;1ent For~m, abril, 1974, p. ll.
Ver Perspectiva de Vida• Reuoluci6n Verde, p nmavera
·
1974, p. 14.

!IS

655

�EL CRONISTA LAS CASAS, HUMANISTA Y POLITICO
ANTONIO POMPA

y

POMPA

Instituto Nacional de Antropología
e Historia

FRAY BARTOLOME DE LAS CAsAs, más jurista que samaritano, un tanto o un
mucho ajeno al Romo apostolicus y más apegado al Romo bellicus, me toca
en esta ocasi6n emitir un juicio, una opini6n, un punto de vista en breve
semblanza: como humanista, como político y como cronista, en la maravillosa
etapa del impacto de Occidente en Oriente y en la creaci6n de un mundo nuevo, que ya no sería Oriente ni Occidente, sino síntesis por el mestizaje, de una
concepción medieval, renacentista de lo universal, y que emanaría a hombres
de diversas latitudes, en el derecho, en la filosofía, en la teología, contribuyenlo de la manera más amplia y concreta a sentar las bases de la integración del
sentido universal de la cultura.
Varios son biógrafos de fray Bartolomé de las Casas y muchos comentan
escritos, actitudes y circunstancias de su activo devenir; otros tratan de entender sus actitudes dentro de una semblanza psicológica y llegan como Ramón Menéndez Pida! a ubicarle en la linde de paranoico; otros, como Manuel
José Quintana, guía de la mayoría absoluta de los bi6grafos posteriores, presenta a Las Casas como inmenso benefactor de América y de la humanidad,
frente a los arrogantes conquistadores que eran Azote de la raza americana.
Mas de las semblanzas o elementos que aporta Remesa!, Fabié, Pérez de Tudela, Giménez Fernández y otros, no considero se llegue a ubicar la semblanza
precisa del padre Las Casas, con el imperativo de las motivaciones que le llevaron a sus francas y enfáticas actitudes que se ven discrepantes dentro de la
secuencia de su momento hist6rico, dentro de un ángulo moderno de observación.
Nacido Bartolomé de Las Casas en Sevilla, en 1474, licenciado en Leyes, sin
duda en la misma Sevilla, en el año 1502 embarcó a las Indias. Conducía la

657
Hum-42

�flota de treinta y dos navíos, con 2,500 entre tripulantes y pasajeros, don Frey
Nicolás de Ovando, comendador mayor de Alcán~ra Y te~;er gobe~ador
nombrado por los reyes católicos para las islas y regiones reaen descubiertas.
La expedición desembarcó en la isla La Española o de Santo Domingo.
Las Casas, prácticamente allí empezó a obtener fr":11ca experie~cia. Tomó
parte activa en las guerras que Ovando hizo a los na_nvos con el ~m d~ compelerles a vivir con los españoles, siguiendo la política de d~trmanuen~ Y
servidumbre. de ello nos dice Las Casas que, durante ocho anos que duro el
régimen de Ovando, acabaron con las nueve décimas partes_ de
numerosa
blación que vivía en aquella isla, así lo calcula él en su Historia de_ l~ lnLas Casas narra episodios de batallas, matanzas, cru~ldades hornp1lantes
cometidas por los invasores. Las Casas, seguramente, a~tuo como soldado con~
tra los taínos y contra los nativos del Higuey, com_ba_udos a sangre y fuego:
Las Casas obtuvo por sus servicios, buenos reparunuentos de n~turales '. el
dice haber hecho junto al río Xonique, una hered~~ cuyos nativos enviaba
a coger oro en un arroyo cercano, y nos dice tamb1en que tuvo !n la R~al
Vega de la Isla grandes labranzas de maíz ''.que valían cada año más de cien
mil castellanos'',2 cantidad, si exacta, demasiada.

!ª

:as.

En el 1510 llegaron a la isla Española y a la ciudad ?e la Veg~, ~ grupo
d dominicos que traían por vicario a fray Pedro de Cordoba, religioso de la
o;den de Santo Domingo, formado en los estudios de S~n Estéban de Salamanca, convento el más famoso de dicha orden en Espana.
Por esta época Bartolomé ingresa en la orden dominicana y canta misa Y
predica en la misma ciudad de la Vega.
El contacto con fray Pedro de Córdoba, oírle sus sermones ,Y trato con los
demás frailes, transformaron las actitudes del ya fray Bartolome. T_odos los ~omingos predicaba fray Pedro y también lo hacia fray Bartolome, y no solo
a los naturales, sino más bien a los españoles.3
Allí se presentaba una apremiante dificultad, nos dice Menéndez_ Pida!.• El
· · · cns·.:ano de la esencial igualdad de todos los hombres se vio en granpnnap10
u
·¡¡
T
de peligro al ser descubiertos aquellos hombres nuevos de las Anti as y 1erra
Firme; el lamentable atraso de desarrollo humano en que se hallaban, tanto
1

en lo moral como en lo físico, que los expuso luego a la ávida codicia de
Colón y de tantos otros descubridores posteriores. Colón proponía a los reyes
católicos la venta de esclavos "a 1,500 maravedís la pieza" y fue Isabel la que,
indignada al ver en Sevilla unos indígenas esclavizados por el almirante, les
mandó poner en libertad y reembarcarles para su tierra. "¿ Qué poder tiene
mio el Almirante para dar a nadie mis vasallos?" 5
De esta manera Isabel la Católica afirmó con energía la dignidad de los
hombres nuevos, calificándolos de vasallos libres de la corona, iguales a los vasallos castellanos; más esto no era posible, puesto que los antillanos no querían
vivir en comunidad con los españoles, ni querían el trabajo aunque fuese retribuido. Entonces se les obligó a agruparse con ·1os españoles y a trabajar en
edificaciones y cultivos, a jornal "como personas libres, como lo son, e no como
siervos''.8
tsta es la base de la encomienda de naturales a los pobladores españoles.
Esto dio origen a que los conquistadores a quienes se otorgaba encomienda o
repartimiento abusaran confundiendo la libertad y la servidumbre; actitud
que hizo a los dominicos reaccionar ante la violación de un derecho humano,
el de la libertad.
Y así, en la humilde residencia de unos obscuros frailes del orden de Predicadores, surgía un derecho nuevo. Un derecho de profunda raíz teológica,
afirma el historiador cubano José M. Chacón y Calvo, y por ello uno de los
mayores acontecimientos de la humanidad, afirma Pedro Henríqucz Ureña;
fray Antonio de Montesinos, uno de los cuatro primeros dominicos que llegaron al Nuevo Mundo, subió al púlpito, quizás del entonces incipiente templo
de Santo Domingo, en la desembocadura del río Ozama, en la isla Española,
y propugnó la suprema expresión de todo ideal y lucha entre los hombres:
la libertad.
La fecha se discute, el cuarto domingo de Adviento del año 1511. Miguel
Giménez Femández, Edmundo O'Gorrnan, Max. Henríquez Ureña y otros,
especulan la fecha que preconiza el padre Las Casas, pero sea de ello lo que
fuere, este acontecimiento en la historia de América nuestra, data del mes de
diciembre del año 1511, cuando ya se había implantado en la isla Española el
sistema del trabajo colonial; es el momento antillano de las encomiendas que
desarrollaron las primeras experiencias que serían modelo posterior a los grandes centros continentales de la colonización: México y Perú. 7

CASAS, Bartolomé de las, Historia de las Indias (Edición de Fuensanta Y Sánchez

Rayón).
.
1 CAsAs, Bartolomé de las, ,Apologética Hist.
• !bid., Historia de las Indias.
.
M
adre Las Casas su doble pe,sor.ahdad, Espasa-Calpe, a• MEN É N'DEZ PmAL, El P
'
drid, 1963.

• Memorial de 30 de enero de 1494, Scritti di Cristoforo Colombo, Racolta della R.
Commis Colombina.
• ZAVALA, Silvio A., La encomienda indiana, Madrid, 1935.
' SoLÓRZANO y PEREYRA, Juan de, Polltica indiana, tomo 1, libro 2o.

659
658

�Lo cierto es que en la isla Española fue donde con mayor rigor y crueldad
se siguieron las prácticas de la colonizaci6n, nos dice Manuel Arturo Peña
Batlle. En ningún otro sitio -nos narra- se oper6 con tanta rapidez el exterminio de la población aborigen, ni fueron humanitarios los sentimientos de la
gente de gobierno: Diego Colón, Bobadilla, Nicolás de Ovando, Pasamonte,
Garay y tantos otros, cerraron la conciencia a todo miramiento de humanidad
y dieron pábulo a que la voluntad de la reina Isabel, se convirtiera en letra
8
muerta por la codiciosa acción de los colonizadores.
Súmanse a esta circunstancia enferroedades como la viruela, que propagóse
en la isla, los efectos del choque de civilizaciones y demás inherente, que
aumentó el sufrimiento de los isleños.
En el año 1510 la situación de los indígenas de la isla llegó a una etapa
verdaderamente sombría, que expresa patéticamente a Carlos V, con verdadera
desolación, fray Pedro de Córdoba, vice-provincial de la misión. "Por los
quales males y rudos trabajos -dice-, los mesmos indios escogían y han es-9
cogido de se matar, escogiendo antes la muerte que tan estraños trabajos."
Fue ése el estado de cosas que encontraron los padres dominicos al llegar
a la Española, enviados por Femando el Cat6lico para evangelizar y defender a los indígenas, y fue éste también el estado de cosas que empezó a causar
impacto en Bartolomé de Las Casas.
Constituye, pues, acontecimiento relevante la llegada de los frailes dominicos a la isla Española, quienes por su política auspiciaron la nueva doctrina
del Derecho de Gentes y grande proporción a las bases del pensamiento político contemporáneo.
Estudiada por los dominicos la situación social, más las confidencias de
los nativos, muy particularmente de Juan Garcés, antiguo colono de la isla,
más tarde miembro de la orden de Predicadores, hicieron en la conciencia
de los frailes el imperativo humano de la defensa de los naturales y la responsabilidad de denunciar en público los métodos de sumisión y oprobio a que
estaban sujetos los isleños.
Protesta a la intolerable situación fue el hist6rico sermón de fray Antonio
de Montesinos el cuarto domingo de Adviento de 1511 ante el virrey Diego
Colón y demás autoridades. El padre Montesinos predicó en nombre de la
Congregación y por mandato del vice-provincial fray Pedro de Córdoba, sermón que leído, fue firmado por todos los frailes.

El tema de la predicación fue E O
• •
del apóstol San Juan a I f .
g vox clamantis m deserto, contestación
os anseos, cuando éstos J
•,
La frase es repetida en la mis
d
e preg\,\ntaron qwen era.
mingo de Adviento
a, c_uan o es cantado el evangelio, el cuarto do' o sea el dommgo anterior a la natividad del Señor.10
El ¡aso dado por fray Pedro de Córdoba y por Montesinos fue f"
cuan o provocara, como era natural reacci6n d
,
irme, aun
civiles y encomenderos L s d . . ' d
. esfavorable en autoridades
. o om1mcos e la isla sentab
una protesta h
an con esta censura
umana contra el trato abusivo q
d b
. ,
los invasores.
ue se ª a a los md1genas por
Fray Bartolomé de las Casas con su e
. .
con sus hermanos relioiosos hº
xpen~nc1a en la observaci6n y trato
o·
, IZO causa comun con la polític d
.. ,
al abuso de los dominadores e hi
.
a e opos1c1on
Córdoba, de Cristo frente a l '
zo suya la vehemencia de Montesinos, de
os nuevos mercaderes añadie d
,
h
y énfasis, frente a la energía y audaci d I
,
n o mas ve emencia
la razón de la supuesta d
.
a e os encomenderos. He allí la raíz y
del conquistador la ené,:m~gogia
Ldasl Casas, frente al abuso y violencia
,
·o·
reacc1on e defensor fragu d
1d
y la experiencia, bien le a lica A
,
a o en e erecho
~l con su base . 'dº
p
. gustm Yánez ser el conquistador conquistado.
JUn ica Y experimental no pod'
1
sino vehemente defensor en su barricada d laia ser conso ador de los indios,
el espíritu de la reconquista en su d. , . e 1 pal~bra, contra los que traían
fo Además d ¡
mamica Y aVJdez del botín tras el triuntida dentro d: 1:on~;pto d:léh~mbre americano cuya nacionalidad fue discuv1 a aca mica de la Universidad de Sevilla
.
Paulo III expedir su célebre bula: UNIGENITUS
y q~e ~o a
de los naturales.
acerca de la racionalidad

?;

ª

Bien sabido es el reparto del mundo en que las bulas aleJ·andrin
.
ron a España las tierras de Am,enea
.
, y razón de la ·
ra1z
. , as asigna.
.
Las Casas rechaza esta
.
'
mvas1on-conqu1sta.
defiende atribuyendo al d;:p:m;o• q~~ el -~¡rdenal Ostiense (Enrique de Susa)
millo c1v1 y temporal sob t d 1 .
doctrina admitida
d
.
.
re o o e universo,
de I dº
por eI . octor Palacios Rubios y otros juristas del ConseJ·o
n ias,
.f1ºca
d "pero6 tal doctnna era negada por muehos otros, y Las Casas la
call
e err nea y. a' h '( " El
Nuevo Mundo
a 1
un - ;re tea .
Papa no puede regalar las tierras del
d
os espano es, no puede darles derecho de conquista, 'I
pue e otorgarles una comisión para propagar allí la fe.11
so o
En cuanto a Vitoria, coincide en. Io esencia
. 1 con Las Casas, es decir, en
10

'Manuel Arturo, La rebeli6n del Bahoruco, C. Trujillo, 1948.
Luis Alonso, Influencia de los dominicos en las leyes nuevas, Sevilla, 1915.

• PEÑA BATLLE,
• GETINO,

660

u

Bartolom'e d e ¡as, y·istorra
• de las Indias t II lib III Ed
•
MARIANO, Juan de, Historia de España, Apcn
, d.'
'
. IX, , 1796.
. Agwlar, s/ f.
ice .a1 tomo

CASAS,

661

�que son hombres racionales y libres, tan dueños de su gobierno y de sus cosas
públicas y privadas como los demás cristianos.12
Las Casas, ya dominico, sintió apasionada vocación por el indio americano
y a este apostolado entregó su vehemente espíritu, ansioso de justicia, con
verdadera preocupación jurídica, la del indígena despojado de su dominio libre
y selvático sobre el exuberante Mundo Nuevo, y, al dar la libertad a los indígenas que él tenía encomendados, se sintió investido de una grandeza moral,
según él decía, sentía que Dios le había elegido para salvar las Indias, devolviendo a los señores de estas tierras la soberanía usurpada o coartada. He allí
el humanismo apasionado de Las Casas.13 Humanismo teológico que ahora le
convierte en Romo Apostolicus, con base en el Jus gentium de los romanos,
que explican Ulpiano y Justiniano. He allí la querella de Las Casas.
A Las Casas, como jurista y como filósofo, no le era ajeno Aristóteles, y aún
cuando acepta Aristóteles en el libro I la esclavitud, en el libro sexto de su
Política nos dice que la libertad es el principio fundamental de la constitución
democrática. Esto es lo que acostumbra decirse, implicando ello que sólo en
este régimen político pueden los hombres participar de la libertad, y a este
fin apunta, según se afirma, toda democracia. De acuerdo con esta teoría, todos los ciudadanos deben estar en pie de igualdad.u
A Las Casas, como filósofo y como teólogo no le podía ser ajena la Summa
de Santo Tomás,16 el teólogo más destacado de su orden, cuyos tratados, muy
particularmente el De regimine principum, ad regem Chiprae, le deben haber
sustentado en su base política, en que tampoco debe haberle sido ajeno el
obispo de Hipona, aquél que enérgicamente sostiene que: Cum axíomata
negando fustibus est arguendum, y es lo que hizo Las Casas con quienes negaban el respeto al Jus gentium. En consecuencia la política de Las Casas fue
de enérgica oposición, de lucha sin cuartel a los que consideró conculcaban
el derecho de los indígenas de América. Y esta defensa y esta lucha sería
cruenta con su palabra y su acción, frente a la cruenta lucha de la conquista
militar, política e ideológica de España.
En la sonada polémica entre fray Bartolomé de Las Casas y Juan Ginés de
Sepúlveda acerca de la justicia o injusticia de la acción que España estaba
llevando al cabo en América, hay una circunstancia de excepcional importanu VITORIA, Francisco de, Relecciones del Estado, de los indios y del derecho de la
guerra, México, 1974.
11
MENÉNDEZ PmAL, Ram6n, Cap. VIII, p. 350, Espasa-Calpe, Ma,drid, 1963.
" ARisT6TELEs, Polltica, Bib. Scriptorum Graecorum et Rom. Mexicana, UNAM,
1953.
11
AQUINO, Sto. Tomás, Summa Theologica.

662

cia que recientemente se ha especulado en ella. La tesis de Sepúlveda en pro
de la guerra de conquista, previa condición de la cristianización de las Indias
está apoyada en la autoridad de Juan Maior.
'
. Este dominico, de nacionalidad escocés, Juan Maior, teólogo y jurista nacido e~ 1470, que estudió en Oxford y en los colegios de Santa Bárbara de
M?n~gu Y Navarra de P_arís y fue profesor de la Universidad de St. Andrew,
o~mo respecto a 1~ co~~msta del Nuevo Mundo diciendo que era un palpable
eJ_emplo de la aph~c~on de su tesis: "en Indias -dice- hay reyes que se
~egan a hacerse cnstianos, a pesar de que su pueblo se convierte al cristia.
msmo; luego ~les_ reyes,. P?r su indignidad, merecen ser depuestos y substituid?s po~ los prmc1pes cnstlanos españoles". Tesis que Las Casas rebatió con
v~?lenc1a y doctrina jurídica y que consideró herética, basada en una afirmac1on un tanto sofística de Juan Maior, por Jo que le respondió afirmándole
que : "Si a un rey indigno puede privársele de su trono, jamás puede privarse
al pueblo de su derecho de elegir librementé a su propio rey".
Las Casas vivo aún, es insenescente, y por ello se manifiesta en el análisis
de s_u obra política con un enconado pro y contra, es el pro y contra del
?1exicano que ~ún _no está integrado como simbiosis de oriente y occidente; y
esta es la exphcac1ón del eterno debate mexicano.
Del único modo de atraer a todos los pueblos a la verdadera religión es
la primera obra importante de Las Casas en que daba la psicoloofa
de los
O
i~díg~nas, propone técnicas para el doctrinamiento; y esto en el fondo es
histona.

Después su Historia Apologética con grande caudal de informes sobre las
costumbres y la vida de los indígenas destinada a puntualizar quiénes eran
los pobladores de América, a quiénes no era aplicable la teoría aristotélica
de la esclavitud. Y esto, señores, es historia, de este "belicoso humanista medieval" como le llama Gabriel Méndez Plancarte.18
Por lo que hace a la Brevísima relación de la destrucción de las Indias el
libro más combativo de Las Casas, más que histórico, es un alegato vehemente, como lo haría cualquier jurista en defensa de su defenso. Pero en cuanto a la Historia de los indios de Nueva España es su verdadero legado histórico; su composición tiene el prurito de dejar un testimonio, de ella se
conocen varios manuscritos, pero se advierte en ella método; utiliza fuentes
humanas, impresos y manuscritos, que analiza, lo que le da las características
de verdadero historiador, de auténtico cronista, siendo uno de los indispen11

MÉNDEZ PLANCARTE,

Gabriel, Humanismo mexicano del siglo XVI, 'México, 1946.

663

�sables en la consulta, para entender la conquista y la simbiosis de oriente y
occidente en la primera mitad del siglo XVI.
Si los cronistas del ciclo de la conquista merecen destacada presencia en este
tipo de estudios acerca de los orígenes de lo mexicano, fray Bartolomé de Las
Casas no puede ser ajeno, por su importante obra histórica y por ~u actitud
crítica, que dentro de un espíritu dialéctico llevará a los historiadores venideros a ubicar con mayor enfoque histórico, los fenómenos fundamentales de
una nueva comunidad humana que tiende a lo universal, LA MEXICANA.

füBLIOORAFfA

SAN AousTÍN, La ciudad de Dios, introducción de Francisco Montes de Oca, Porrúa,
México, 1970.
AR1sTÓTELES, Política, libro VI-1, Biblioteca Scriptorum Graecorum et Romanorum,
Mexicana, UNAM, México, 1963.
BALLESTEROS, Gaibros Manuel, La idea colonial de Juan Ponce de Lel,n, un ensayo de
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664

665

�LOS NEGROS, SU IDIOSINCRASIA, COSTUMBRES Y VIDA
EN LAS DOS AMÉRICAS
DR. EnMUND STEPHEN URBANSKI
Howard University

EL PROBLEMA NEGRO en las Américas está históricamente ligado a la lamentable esclavitud, que tiene antecedentes en varias partes del mundo. La esclavitud fue cultivada desde tiempos inmemoriables en Asia, África, Europa y
aun en América, donde ya fue conocida entre algunas tribus indígenas precolombinas. Éstas, a veces, sacrificaban a los esclavos a sus dioses paganos.
De un lado, la esclavitud fue consecuencia de guerras que convertían a los
prisioneros en esclavos, quienes tenían que trabajar por los vencedores; de otro
lado, resultó de la captura de unos grupos por otros dentro de la misma raza,
con el propósito de venderlos a quienes querían adquirirlos. Los imperios de
Babilonia, Persia, Egipto, Grecia y Roma, que extendían su dominio a otros
países, practicaron la esclavitud como cosa _corriente; también los rnltanes y
caciques de algunos países de Africa.
Cuando el imperio romano conquistó a otros países europeos, africanos o
asiáticos, en la capital romana y en sus campos aparecían los esclavos, que
ostentaban varios colores de piel, confesaban distintas religiones y hablaban
diversos idiomas. A veces esos esclavos por tener una alta cultura, se convertían en conquistadores espirituales de los vencedores. Caso conocido es el de los
griegos quienes llegaron a ser maestros de sus menos civilizados amos romanos.
Los árabes que dominaron a España y Portugal durante ocho siglos ( 711 a
1492), tenían no pocas gotas de sangre negra. Mezclándose con los peninsulares, les inyectaron algunos rasgos de la cultura africana, por cuya razón
Miguel de Unamuno dijo en cierta ocasión que "España es medio africana".
L~ guerras posteriores entre los españoles y los moros produjeron esclavos en
ambos lados. Notable es el caso de Cervantes, quien como esclavo turco en Argelia fue rescatado por unos misioneros. Las tribus germánicas, con el viejo

667

�afán imperialista de extender su dominio a los territorios de sus vecinos eslavos,
no raras veces los capturaban, esclavizando, así, a los obotritas y serbios e
"incorporándolos" a su raza. En nuestros tiempos, el más notorio es el caso
de la Segunda Guerra Mundial cuando los alemanes, antes de ser vencidos,
esclavizaron a varias naciones europeas. Las obligaron a trabajos forzados, matando a la vez a millones de judíos, polacos, rusos, etc. Este genocidio con su
falsa "superioridad" racial, que a menudo se asocia a la esclavitud, todavía
no se ha olvidado en los anales modernos.
Los españoles y los portugueses introdujeron a los esclavos negros en sus
colonias americanas en el siglo XVI. Les llevaron de África para que sustituyeran a los indios, quienes por ser físicamente más débiles, no podían aguantar la rigidez laboral en las minas y plantaciones, pero quienes prestaban sus
servicios en otras faenas agrícolas. El trabajo de los esclavos negros ·contribuyó, en varios grados, al desarrollo económko de la América colonial. El ejemplo esclavista ibérico lo siguieron un siglo más tarde los colonos ingleses, sobre
todo, en las plantaciones del sur. Allí, los negros equivalían a los indios esclavizados, quienes en números mucho más elevados, trabajaban para sus amos
en Hispanoamérica. Aunque la tremenda mayoría de los esclavos eran africanos, según nota Aquiles Escalante, no fueron raros los envíos de esclavos
blancos, especialmente en la primera mitad del siglo XVI. Entre ellos predominaron las mujeres.
El "comercio negro" o sea la "trata" fue cultivado por las naciones latinas
como por las anglosajonas. El investigador chileno, Rolando Mellafe, en su
monografía La esclavitud negra en Hispanoamérica (Buenos Aires, 1964),
señala que los centros directivos del comercio negro se encontraban en Guinea,
Lisboa y Sevilla. Mientras tanto, los principales puertos de entrada para los
barcos negreros fueron Campeche, Veracruz, La Habana, Cartagena, Portobello, Panamá y Caracas. Participaron en este negocio abominable los barcos
negreros bajo la bandera holandesa, portuguesa, francesa, inglesa, y más tarde, la estadounidense y la de algunas repúblicas hispanoamericanas. Durante
la época colonial, los barcos negreros gozaban de la protección de los convoyes
españoles, que acompañaban a las flotas empleadas en el comercio entre España y América. Pocos barcos negreros y sólo al principio, izaban la bandera
española, puesto que España prefirió conceder las concesiones llamadas asientos a las compañías extranjeras a quienes cobraba altos derechos. Satisfizo,
así, los mandatos morales que no permitían a los españoles inmiscuirse en
tales asuntos, que a veces eran objeto de controversias teológicas. Las motivaciones religiosas españolas exigían, por lo menos al principio, que los esclavos
introducidos a América ya fueran bautizados y estuvieran algún tiempo al
cuidado de buenos cristianos.
668

~egún ca,lculan w_agley y Harris, durante tres siglos de la "trata" negra se
traJeron mas de qwnce millones de africanos al Nuevo Mundo. De este númer~, más .º menos diez millones correspondían a Latinoamérica y alrededor
de cmco millones a lo que ahora son los Estados Unidos.1 Por abominable que
fuera, la "trata" debió haber sido provechosa tanto para los mercaderes negreros como para los plantadores, quienes se beneficiaron del trabajo esclavo
a través de generaciones. Al parecer, el trato de los esclavos negros, salvo indudables casos de crueldad criolla y mestiza, ha sido algo mejor que el de los
no menos esclavizados indios. Tal hecho se debía indudablemente a inversiones de dinero que los hacendados hicieron en adquirir las nuevas manos de
obra, así como por querer utilizarlas de la mejor manera. Lo afirman las observac_iones del h~storiador Sergio Arboleda, quien dice: "Los negros en su
esclavitud son baJo la Colonia menos desgraciados que muchos de los indios
que se llaman libres. El in~erés de su señor, que los considera un capital suyo
y sabe que su descendencia le pertenecerá, procura su conservación y aumento".2
Los negros, debido a sus buenas condiciones físicas e inteligencia, no raras
v~ces llegab_an a ser capataces, utilizándoselos también para castigar a los indios. Conocidos son los casos de los negros cimarrones, también llamados montuvios, quienes escapándose de las haciendas donde se les maltrataba, se internab_an en l~s selv~s donde arrebataban a los indígenas víveres y, a veces, sus
mu1e~s. Dichas circunstancias, por lo visto, no mejoraban las relaciones interra~ial~s entre los negros e indios, despertando entre aquéllos el sentido de
supenondad y ahondando entre éstos el sentido de humillación e inferioridad.
Los ecos de tales actitudes del pasado todavía se notan en ciertas comarcas
de los países grancolombianos, donde, como afirma Manuel Zapata OJivella
los negros a causa de sus habilidades se consideran superiores a los meno;
aculturados indios.
~n las áreas compartidas por ambos grupos étnicos, se dan casos de mezcla
racial entre negro e indio que se llama zambo. Mientras tanto, el producto
d~ _l~ m~:cla entre negro y blanco, que se denomina mulato, da origen a la
civzlzzaczon mulata. Esta civilización consiste en la interacción de valores y
rasgos culturales y costumbristas de las dos razas, con todas sus características anímicas. Al parecer, en muchos casos lo occidental domina lo africano
por cuya razón E. Caballero Calderón afirma que "el mulato se siente más'
cerca de Europa que de África". La civilización mulata logró considerable
1

WAOLEY, Charles and liARRis, Marvin, Minorities in the New World (New York
1964), pp. 88 y 120.
'
• ARBOLEDA, Sergio, La Colonia. Su situaci6n política y econ6mica (Bogotá, 1951) .

669

�importancia en varias comarcas septentrionales de Sudamérica, se extendió en
la América del Caribe, y se nota en muchas regiones del Brasil. Son áreas,
en su totalidad, tropicales. Según relata Fernando González en su obra Los
negroides (Medellín, 1956), las influencias mulatas, o sea, negroides, se extienden con frecuencia aun a las zonas sudamericanas ligeramente pobladas
de negros. Tales son algunas regiones de Colombia, Ecuador y Venezuela,
donde se nota el impacto de la mentalidad mulata en el modo de vivir del
ambiente mestizo. El desarrollo de la civilización mulata sigue diferente rumbo en los Estados Unidos. Pese a su aculturación, los densos núcleos negros
del sur no han alcanzado todavía todos los beneficios de la civilización angloamericana, que son más accesibles a los menos numerosos pero más dinámicos
grupos del norte y mediooeste. Pero, en uno y otro caso, el impacto negro
sobre la vida estadounidense sigue creciendo. En vía de comparación, se puede decir que hay no pocos negros hispanoamericanos que se sienten tan "latinos" como los demás sectores de Hispanoamérica. Mucho más sentido de
igualdad despliegan los negros estadounidenses respecto a sus conciudadanos
"anglosajones". Debido a la preparación educativa y profesional, ya emergió
un sector negro-estadounidense, que ostenta superioridad intelectual sobre sus
coterráneos negro-hispanoamericanos. Éstos retuvieron mucho más rasgos del
tradicionalismo ancestral africano que aquéllos. Por eso, la intensidad asimiladora negra a la cultura angloamericana no puede sino considerarse como
parte del mismo proceso orgánico-dvilizador, al cual está sometido cualquier
grupo étnico en los Estados Unidos.
La economía colonial española de plantaciones favorecía la esclavitud, porque estaba basada en la agricultura tropical de exportación, que rendía mejores beneficios que otro tipo de cultivo para fines domésticos. Fue un sistema
esclavista que agudizó, a la vez, la división de la población colonial, haciendo
una rigurosa distinción entre los amos y los siervos, con sus respectivos privilegios y deberes. En su esencia, fue una especie de patemalismo regional que
tenía sus reflejos también en aplicaciones políticas. Como sistema social de
tipo económico, se desprendió de la mentalidad de plantaciones, la cual se
identifica con la explotación humana mediante procedimientos inescrupulosos. Esta mentalidad encajaba en la estructura de la Hispanoamérica colonial
y encontraba parentesco en el igual sistema esclavista, que se desarrolló en el
sur de las colonias inglesas. Fue un sistema inhumano y de vejación para
todos los que fueron sus víctimas.
En esa situación colonial de dependencia económica de muchos frente a un
solo latifundista, no faltaron, sin embargo, en Hispanoamérica casos de liberación de esclavos o sea manumisión. Se les ponía en libertad como premio por
los servicios rendidos durante la conquista y después, a veces, por fidelidad del
670

esclavo para con su amo o por exceso de manos de trabajo, cuando su mantenimiento no era económico. Los esclavos podían también obtener m libertad,
repagando al patrón el precio original de su compra, lo cual era posible ya
que a algunos esclavos se les permitía poseer propiedad. En tales drcunstancias, según menciona Mellafe, no faltaban negros libres con dinero, que conseguían para sí esclavos indios. A veces, los indios libres como artesanos adinerados compraban a los negros, convirtiéndose en amos de esclavos. Los
investigadores de la esclavitud, citando aquellos casos, dicen que la manumisión fue favorecida por la Iglesia Católica con su doctrina de igualdad espiritual ante Dios. Mientras tanto, el protestantismo calvinista fue ideológicamente adverso, pero no los cuáqueros que resentían la esclavitud como cosa
inhumana y, por eso, abogaban por su abolición con otros grupos abolicionistas yanquis.
La situación de los esclavos nunca fue satisfactoria. De un lado, se abusaba
de ellos, y por eso, no pocos esclavos negros se escapaban. De otro lado, desarraigados de su nativo suelo africano, a causa de su maltrato y prejuicios, les
faltaba la voluntad para el trabajo, que hacían mayormente bajo látigo. A
menudo se separaba a las familias esclavas, lo cual producía rencor y odio,
factores contraproducentes a su satisfacción personal. Desde el punto de vista
moral, la esclavitud fue una mancha negra sobre la pudiente sociedad colonial, tanto española como inglesa.
Poco conocido es el intento de aliviar la esclavitud que se remonta a la
guerra de independencia de los Estados Unidos. El héroe polaco de aquella guerra, general Tadeusz Kosciuszko, se compadeció de la vida mfrida de
los negros. Por eso, al abandonar los Estados Unidos en 1789, autorizó a su
amigo Tomás Jefferson que utilizase la compensación que le ofreció la república agradecida por sus servicios militares, "a libertar a los esclavos de éste y
de otros en su nombre, proveerlos con la oportunidad de educación y en prepararlos para su nueva vida mediante instrucción en sus obligaciones morales
para que se volvieran buenos vecinos, buenos padres y buenas madres, y que
por medio de la enseñanza de sus deberes civiles pudieran llegar a ser defensores de su propia libertad y la de su país".
Según parece, no faltaron ciudadanos estadounidenses que sentían semejante simpatía hacia solucionar el problema esclavista a la sazón, ya que algunos
negros hacían causa común con sus amos blancos en lo que se refería al librarse del yugo colonial inglés. En tal respecto hay que recordar que durante la
famosa "masacre de Boston" en 1770, el negro Crispus Attucks fue el primer
hombre que cayó de las balas inglesas en la defensa de la libertad estadounidense. Por eso y como lo anota el investigador negrocolombiano Lozano Gar-

671

/

�cés, "Tomás Jefferson intentó condenar con énfasis y claridad la esclavitud
negra, pero su noble propósito no tuvo el respaldo de los demás signatarios de
la Declaración de Independencia" .8
La institución de la esclavitud en la Hispanoamérica colonial empezó a
perder terreno por varias causas. La disminución de la exportación del azúcar
a Europa a fines del siglo XVII, hizo poco provechoso el mantenimiento de
esclavos cuyo trabajo no siempre rendía los beneficios esperados. Otra causa
fue el incremento del mestizaje, "capaz de reemplazar al esclavo en calidad
de fuerza de trabajo asalariada". El trabajo de los mestizos rendía mejores
resultados económicos, cuando en tal mestizaje participaron los mismos negros e
indios, ya como peones o inquilinos. Hay varios nombres para tales mezclas
étnicas como mulatos, mestizos y zambos, introduciéndose últimamente también el de afromestizos. Mellafe cree que "el mestizaje es uno de los factores
regionales más importantes de la decadencia de la esclavitud negra en Hispanoamérica". Tampoco se puede despreciar el impacto de las ideas racionalistas
de la Ilustración dieciochesca, con su énfasis en la igualdad y los derechos
del hombre. No cabe duda que esa ideología hizo brecha en la mentalidad
colonial, llevando a la vez la esperanza de desprenderse de los crecientes impuestos que la metrópoli europea imponía a sus posesiones americanas. El golpe final a la esclavitud lo dio, desde luego, el capitalismo industrial que se
basaba en el sistema del asalariado y en la eficacia de trabajo, del cual carecía
el sistema esclavista.
Los Estados Unidos heredaron el sistema esclavista de los ingleses junto con
semejante sistema francés, que resultó de la adquisición de Francia del territorio de Luisiana en 1803. Las prácticas de los plantadores sureños, cuyas
riquezas derivaban del cultivo de azúcar, algodón y tabaco, mediante el trabajo
de los esclavos negros, causaban mucho descontento del celoso e industrializado norte del país. Fue allí donde se refugiaban los cimarrones del sur y lo
abandonaban los freedmen o sea negros libres, quienes encontraban en el norte
mejores oportunidades de vida. El movimiento abolicionista yanqui, en que se
fusionaron razones humanitarias con las económicas, movilizó la opinión pública y se transformó en poderosa fuerza política. Entre los estados del norte y
del sur estalló una sangrienta guerra civil, en la cual pereció casi un millón de
hombres blancos y no pocos soldados negros. Durante esa guerra el presidente Lincoln abolió la esclavitud en 1863. Según parece, los acontecimientos
norteamericanos influyeron en el sentimiento abolicionista del Brasil, donde
la emancipaci6n de los negros realizóse en 1888. La abolición allí provocó, sin
• LozANO GARcÉs, Ramón, "Dimensión universal del negro", ensayo publicado en
la Rev. Universidad de Antioquía, No. 171 (Medellín, 1968).

672

~mbargo, des~o~tento entre los conservadores, lo cual, junto con otras causas
mtemas, precipitó la transformación del imperio del Brasil en la rep, bli
federaI al ano
- siguiente.
· ·
Descontento y resentimiento estallaron también uen cal
sur de los Estados Unidos durante el período de la "reconstrucción", cuy:s
ecos provocan todavía amargos recuerdos entre los descendientes de los "confederados", vencidos por los "unionistas" norteños.
En Hispanoamérica: 1~ ~bolición comprendió a pequeños y medianos grupos de negros que alh vivian y, en algunos casos, también a aquellos indios
que_legalmente se encontraban en el estado de esclavitud. Entre los nuevos
gobiernos republicanos, algunos proclamaron la emancipación unos años des~ués de lo_grar la independencia, otros todavía vacilaron. México, Centroamérica Y Chile, donde la esclavitud carecía de importancia económica fueron
los primeros en_ abolirla. En otras naciones, debido a la oposición d: los hacendados-esclav1Stas que no querían desperdiciar las oportunidades económicas, se promulgaron leyes de emancipación gradual. Colombia Venezuela
Ecuador ~ Perú abolieron definitivamente la esclavitud durante Ía década d~
1850. ,~s interesante_ notar que Inglaterra declaró la abolici6n del "comercio
negro en sus coloruas en 1807, siguiéndola con la de la esclavitud en 1834
El ej~mplo británi~o lo siguier~n Francia ( 1848) y Holanda ( 1863). Pa~
erradicar tan abommable negoc10, la corona británica se sirvió de la vía diplomáti;a al f~ar tratad~s _con las naciones americanas e imperios europeos
q_~e teman coloruas en Amenca. A tal respecto, gran influencia moral la ejercio la bula
papal de 1839, que no sólo condenó la esclavitud sino tamb''
,
1en
amen~ con 1~,exco1:11~~ón a los que se dedicasen al "comercio negro". Esta
doble mtervenc1on bntámco-papal, según se cree, junto con la buena voluntad
de l?~ gobernaz:ites hispanoamericanos, dio el golpe final al tráfico negro entre
Amer:ca y Afnca. Puerto Rico y Cuba, que todavía estaban bajo el dominio
coloma_l de España, lograron libertar a sus esclavos negros en 1873 y 1886
respectivamente.
'
Desgraciadament~, la emancip~ción no resolvió los problemas que anhelab~ algunos _emancipadores. L_os intereses económicos de muchos plantadores
~spanoamen~os y estadourudenses eran más fuertes que el idealismo polí~co de los gobiernos. Por eso, según observa Magnus Morner las consecuen~ias de la abolición negra en Afro-Latinoamérica no eran m;y positivas. Los
libertos no tardaban_ en ~~gresar a las plantaciones en calidad de jornaleros
mal
, · con
, pagados. Esta situac1on prevaleció en los países de Hispanoamenca
nucleos de .la población negra. En el sur del Brasil, ademas', los liberossen1an
t
t'
c~mpetenci~ _con los ~grantes europeos, aunque éstos evitaban las plantaciones, p~efmendo coloruzar_ tierras vírgenes, las que no atraían a los negros.
Una variedad de razones hizo, pues, a los negros seguir una existencia com-

673
Hum-45

�pletamente marginal! Su regreso al campo fue casi como un retorno a la
anterior tradición esclavista de las plantaciones. Así, ocurrió en la costa del
Perú, también en el Caribe y las Guayanas, donde los negros, a su vez, hallaron competencia en forma de nuevos inmigrantes asiáticos, como los indios
de la India y chinos. Tales condiciones no pudieron sino fomentar una economía de subsistencia para la gente de ébano.
La situación de los negros estadounidenses, después de la abolición, con corto período de relajamiento cívico, tampoco cambió mucho. Es cierto que durante la época de la "reconstrucción" consiguieron representación parlamentaria y municipal, también algunas ventajas de carácter jurídico. Pero, en su
conjunto, no pudieron mantenerlas mucho tiempo, sobre todo, en el "deep
South", donde estuvieron expuestos al antagonismo de sus vecinos blancos.
Así, los únicos beneficiados fueron los negros más emprendedores que se mudaron a las industrializadas regiones del norte y mediooeste. En estas áreas, su
asimilación al "American way of life" siguió un camino normalizado, absorbiéndolos la vida granurbana. En tanto, los que se quedaron en el sur, regresaron en su mayoría a las plantaciones, donde seguían sus tareas anteriores.
Su nueva condición no era muy diferente de la que existió antes de la emancipación. Wagley y Harris atribuyen tal estado de cosas a la supremacía blanca, que abogaba por "la redención del sur para los blancos", fomentando así
el conflicto racial. Lo curioso es que entre ellos hubo también (y los hay) un
número considerable de "blancos pobres", cuyas c&lt;;mdiciones socioeconómicas
casi no se distinguían de las de los negros. Unos y otros, como pequeños agricultores-arrendadores, ocupaban áreas que no producían mucho. La existencia
marginal de los dos grupos fue resultado de la monopolización de las buenas
tierras por el sistema de plantaciones. Las áridas se las arrendaban a los que
se contentaban con una cosecha inferior. Tan desigual estructura económica
es la clave de la problemática sureña, en contraste con el norte industrializado
que mediante prácticas más democráticas, ha fomentado la urbanizada clase
media.
El desarrollo industrial y comercial de los Estados Unidos, que llegó a su
apogeo en las últimas décadas del siglo XIX y en las primeras del siglo XX,
exigió más manos de obra. Las necesitaban también varios servicios relacionados con dicho empuje económico. Tales condiciones favorecieron al creciente éxod_o de la población negra del sur al norte del país, entre !a primera
y la Segunda Guerra Mundial e inmediatamente después. En este movimiento
demográfico, los negros mostraron igual movilidad y espíritu de iniciativa que
• MoRNER, Magnus, "Proceso histórico del mestizaje y de la transculturaci6n en
América Latina", Rev. Aportes (Paris, 1969), No. 14.

674

otros.grupos étn~cos,_ desplegando los rasgos favorables de la civilización angloame~ic~na. El mevitable proceso de urbanización fomentó un considerable
crecim1ent~ ~e la clase media negra, cuya transición rural-urbana se llevó a
cabo con v1SJb!e mejoramiento de sus condiciones económicas y culturales.
A pesar de que la población negra estadounidense viva tadavía en barrios
mayormente segregados o sea ghettos, gradualmente están desapareciendo las
barr~r_as ~: sus ocupaciones tradicionales. En su lugar, aparece una extensa
paruci~acion de los n~gr?s en las tareas técnicas, profesionales, oficinistas,
con_i~males, !~boral-umorustas y otras. La intensa participación negra en la
p_olitica municipal tiene fuertes efectos, lo que confirma el hecho que cinco
cmda?es norteamericanas ostentan en 1970 alcaldes negros, con la ciudad de
Washmgton, D. C., a la cabeza. Tal fenómeno parece indicar una disminución
de prej~cios raciales, ya que solamente dos de esas ciudades tienen población
prcd~minantemente negra. Pese a la .desigualdad de trato que causa reacciones VIOientas, s~ nota_ que el mejoramiento general de la población negra en
los Est_ados Urudos sigue un camino fijo y trae resultados positivos. A veces
la lentitud del progreso origina la impaciencia y explosión del emocionalismo
negro, responsable del extremismo de sus acciones. Tal cosa encuentra sin
embargo, su equivalente en el extremismo de algunos sectores de la pobl;ción
blanca.
En Hispanoamérica, las desfavorables condiciones económicas en el camp
causan _e,l éxodo a las ciudades, mayormente, de la población indígena cuy:
propor~ion es mucho mayor que la negra. Los negros que viven en densas
comumdades de sus respectivos países tanto urbanas como rurales son más
conservadores y económicamente menos ambiciosos que los de Angioamérica.
Entre ellos, como no~ aseguran los sociólogos negros Zapata Olivella y Caballero Salguedo, todavia no se ha despertado la conciencia social aun cuando
osten~en un fuerte sentido de comunidad racial. Estas masas n:gras hispano~encan~s _p~r:cen contentas con lo poco que tienen y, por eso, les falta movilidad e 1mc1at1va. La iniciativa se ve sólo entre los negros educados como l
muestran, por ejemplo, los educadores y médicos en Colombia Venezuela ;
en ~l Caribe, q~ienes se trasladan a otr~s lugares que les ofrecen 'mejores oportunidades de vida._ Intelectuales, profesionales y políticos negros son contados,
pero entre los escritores y poetas no faltan quienes se distinguen en l ¡ tras
hº
.
E
as e
1spanoamencanas. n general, estos autores se identifican orgullosamente con
la cultura de sus respectivos países, aun cuando su temática tenga relación
con la négritu~e~ movimiento cultural que trata de la conciencia negra en el
arte y de su afm1dad ancestral africana. La dinámica negra se manifiesta plen~mente en ~u música y baile. Aunque no faltan casos de terratenientes negros
hispanoamericanos, entre la mayoría prevalecen rancheros, pequeños comer-

675

�ciantes, artesanos, labradores, pescadores, etc. Su peso econom1co está limitado a sus propias comarcas y no tiene dimensiones nacionales, por carecer
Hispanoamérica de millonarios negros, cuyo número en los Estados Unidos
alcanza a casi sesenta (1970). Semejante disparidad se nota también en la
educación superior. Mientras los Estados Unidos cuentan ya con más de cien
universidades y colegios negros, con la Howard University a la cabeza, todavía ninguna ha sido establecida en toda Latinoamérica, inclusive en el Brasil
donde la población negra es mayor que la que corresponde a los EE.UU.
En Hispanoamérica, todos los individuos de sangre mezclada, sean éstos
mulatos, mestizos o zambos, constituyen hoy junto con los indios, criollos y
negros, parte integral de la población de sus respectivos países. Debido a su
multicentenario entrecruce étnico, en Latinoamérica no existe hoy un problema racial tan agudo como en algunas partes de los Estados U nidos, donde
prevalece cierta homogeneidad étnica, formada por la gente blanca. Este gente
ve a menudo a sus minorías étnicas como individuos extraños, sobre todo, si
ostentan diferentes rasgos somáticos y distintas costumbres. Los angloamericanos, con notables excepciones, prefieren que los "otros" conciudadanos se
asemejen y actúen como ellos. Aun cuando el cosmopolitismo migratorio estadounidense de los últimos cien años difícilmente justifique esta postura psicológica, ésta existe como una peculiaridad idiosincrática. Desde luego, hay que
tomar en cuenta también la diferencia en las actitudes y costumbres entre el
más liberal norte y el más conservador sur de los Estados Unidos.
A veces se tiene la impresión de que dicha peculiaridad idiosincrática es una
reacción de los "viejos" angloamericanos frente a la amenaza a su propio
modo de vivir de las influencias ajenas, las cuales invaden su "santidad" mental y costumbrista. Parece que ésta es la causa de no pocos prejuicios, que
extrañamente existen lado a lado del liberalismo intelectual y económico. Algunos sociólogos creen que la falta de tolerancia es un resultado del todavía no
bien sentado conglomerado racial norteamericano, en el cual cada grupo étnico-cultural intenta imponer sus propias actitudes mentales y costumbres. Eso
es lo que causa los choques inevitables que presenciamos. Al parecer, a los
Estados Unidos todavía les falta tiempo para que llegue a consumarse el proceso final del ablandamiento étnico-ideológico con sus dimensiones polifacéticas. Quizá esto explique las desigualdades existentes, de las que tampoco
carecen otras sociedades con tradición mucho más antigua que la norteamericana.
En vista de tales circunstancias vale la pena examinar la participación negra en el desarrollo general de los Estados Unidos. Durante las últimas décadas, la comunidad negra ha logrado un alto grado de cohesión espiritual,
de la cual se deriva su dinamismo de acción. Estos elementos le permitieron

extender la participación más acti·va a vanos
. campos de l
·d
.
1
cana. Así, aumentó considerablemente el núme d bo adv1 ª. ang oamencos, profesores rti tas
•
.
ro e
ga os, Jueces, médifederal y munic;pat d~l ~j::!?tes,t ~rq_mtectos, de~tistas, oficiales del gobierno
les negros. Su pes; crece en l
con:ierc~antes y pequeños industriaª edecmc~s;
ucac1on ciencias tele · · ,
como en el entretenimiento d
. '
. . '
VIS1on y prensa, así
sorprendentes, a veces
, eportes, :1ªª relt~osa y política. Son hechos

ª

¡°'

oír casi sólo de las dis~!;~:d~~s s:::;:1eros, qu1e~es_están ~costumbrados a
cuales les nutre la prensa sensa .
li
yCacontecim1entos v10lentos, con los
c1ona sta uando en un s . .
d
cano sobre los problemas cultu
. ·
.
ermnano su ameri1 mteramencanos, mencioné que en los Estados Unidos ha hast b' raes
"latinos" ca .
y
, a o ispos, generales y millonarios negros mis colegas
s1 no quenan creerlo A la vez me inf
,
cias todavía estaban fuera de I . , rb"t d
~rmaron que tales ocurrenla pasivididad negrá y t a o. I a e c_oncebirse en Sudamérica, debido
o ras c1rcunstanc1as que preferían no me nc1onar.
.

ª

at

Desde luego, los hechos del evidente ro e
. .
comprueban que la situación general
lagr o~I n~ro mdicados arriba, no
Unidos sea del todo satisfactoria p
p aci n negra en los Estados
población blanca hech
· ero tampoco lo es de algunos sectores de la
,
o a1 que, a veces no se hace cas s·
f
se habría establecido hace tiem
'.
o. I no uera así, no
rra contra la pobreza" d " po ya_ ;anos programas federales, como la "gue1 ,,
, e renovacion urbana", la ley "sobre la · ald d d
emp eo y otros programas seme.antes p
.
igu a
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autoridades de Washingt
. J
. o~ medio de estas medidas legales las
on piensan erradicar las desigu Id d
.
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tre los sectores menos afortun d d
.
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ª os e 1a población
Nadi ·
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relaciones
interraciales que existe en Ios E stad os .U nidos
e mega
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desd ah en.ns ¡en las
anos y la cual es combatida or el
.
e ace a gunos
fin se ha movilizado la coop~rac·, g~b~mo federal norteamericano. Para tal
y comerciales del país Son pasos 1?~ m pe?sable de los círculos industriales
ocupacional que es, a .menudo, fru~: o~eql~: :e;d.en ~ combatí: la desigualdad
tramiento técnico Desde luego I
be ,1cul1encias educativas y del adies.
' e mayor o stác o que tien
negros y otros grupos minoritan'os proced entes de las r · en que vencer los
1
penoso ajuste a la moderna vida anu b
eg10_~es ~ra es, es el
integración comunitaria.
gr
r ana, lo cual les fac1htana una mejor
Las relaciones interraciales en el Nuevo M . d
Los prejuicios contra los negros existen tant un :no¡ son
que deberían ser.
noamérica, aunque difieren en su
~ en . ng oamenca como en Latinoamericano doctor Juan Com florma e i_ntens1dad. El antropólogo hispa,
as, os examma en un estud"
b
d
resultados de investigación' obtem.dos por vanos
. pentos
.
a ase Dicha
e los
en laiomateria.~

~º-

• Coius,
Juan, Relaciones inter-raciales en A mérica Latina, 1940-1960 (México,
1961)'
pp. 29-31.

677
676

�obra es arce una interesante luz sobre las actitudes sociales ha~ia los n~gros
el B~sil que tiene más población de ébano que todos los pa!Ses de Hisp~::américa 'en conjunto. Las investigaciones al respecto ~e7cen tanto n~
atención como que comparan con frecuencia acti~dl haci~ ?s ne~:s 1:s e.xE tados Unidos. Es quizá más conveniente citar aqui as opm1ones
s
.
perimentados
antropólogos sudamencano~
que las de, los expertos norteamericanos, aun cuando no pocas veces coincidan entre s1.

!ª

,
.
. d b il o Costa Pinto el prejuicio racial existente en
Segun el investiga or ras en '
'
. del ue se
el Brasil difiere sólo en cuanto a sus menos ~arcada _frecu~c1a N q ·ra
observa en los Estados Unidos. Otro antropolog_o can~ca, rae! ogue1, '
.
trata no de la diferencia de intensidad, smo de calidad. Se~n
sostiene que se
l B ·1
"pre¡·uicio de marca", es decir,
N
.
lo que se observa en e ras1 es
. . "d
ogue1ra,
. . .
.
l . , n con la apariencia física del md1v1 uo.
cuando el preJU1c10 se eJerce en re ac10 E d Unidos Nogueira lo define
Mientras tanto, lo que se nota en los sta os
'.. ,
1 indicomo "prejuicio de origen", es decir, que ~as~a la su~s1c10~ ?e qu~das di#

viduo _desci;~e~~e ~tr!e:=;~;:,u;~

~i:~;0~u:u::: ;~:u:n~:go de la

~~;~~O ha es~diado la situación étnica y socioeconómica del nordes~;. del
. .
e "el re "iúcio contra los negros y mulatos existe y se mam iesta
Brasil, dice qu
.p J
.
amparándose en estereotipos referentes a la
en las clases media Y superior,
, dose en resistencia a
inferioridad racial y cultural de los ~egros, y expresan
la misceginación"' o sea, la mezcla racial.
S , Comas también en las naciones del Caribe se mantiene una ~uer~e
eguo
'
.
rados de intensidad. Tal conc1enc1a
conciencia de color, aunque en var~os
entre los mulatos y negros. Se la
existe entre los blancos y n~gr?s, as1 co do H "t' donde el conflicto mulatob t d en la repubhca negra e ai 1,
.
nota, sotá~e o ºa,centuado e incluye el desprecio del mulato de sus progemtonegro es muy
.
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ch"leno Ale•:llas Británicas como afirma e antropo ogo t
res negros E n las An ...
'
I
entra
. d Li. schutz "el burgués mulato desprecia al obrero negro Y_ e.e~cu
~:: =sm! defe;tos que el mestizo indoamericano anota en_ ,el md;° . En ,la
, .
. . a ue tiene una preponderante poblac1on mu ata, segun
Republica Dom1mcan ' q 1
. . . raci·al es mm'imo La discriminación no
• ·
ti d ras e preJu1c10
·
constancias mves ga ~ '
.
d de abarca tanto a lo negros como
está ausente en los pa1ses sudamencanos, on
,
otro
los indios pero difiere en intensidad y condiciones local~, de un paIS .;. ~
a ,
ar:Ce las actitudes discriminatorias hispanoamencanas se mam ie~ .
Segun p
'
1 de patemalismo y la convicción acerca de las hrruen forma de una mezc ª
I
ales
dentro

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tadas habilidades ~e ~; n;~:~/;:ªs::~~:~!id::. ;ic~::~titud ~parece,
de ellas, en el restnng1 o
d" . l d Desde luego tal postura excluye a
. rta
tras veces isimu a a.
'
,
a veces a b1e
Y, 0
'
b"
r la mayona
los con~dos intelectuales y profesionales negros, tratados ten po

678

mestiza y criolla. Esta manifestación de compañerismo y sociabilidad se nota
en varias latitudes geográficas del Nuevo Mundo, inclusive la estadounidense.
El agudo problema racial de los Estados Unidos es a menudo el tema favorito en el ambiente de Latinoamérica, donde hay muchos censores de los
"gringos". Lo curioso, empero, es que el problema negro e indio en los países
latinoamericanos reci~a poca atención práctica, casi como si no existiera. Y
todo el mundo sabe que existe y es muy grave, sin tratársele de resolver como
lo hacen en los Estados Unidos. No sabemos, por qué hay tanta inercia al respecto. Hablando de las discrepancias raciales entre el norte y el sur, no nos
parece exagerado sugerir que, en general, la situación económica y educativa
de la mayoría negra estadounidense es mucho más ventajosa que la de la
mayoría indígena hispanoamericaria. En tal respecto, hay que señalar, sobre
todo, a los países andinos donde los indios viven prácticamente al margen de
la vida nacional. Tampoco es buena la situación de los negros en varios países
de Latinomérica donde, por lo general, se dedican a los trabajos reservados
para la clase más baja, lo que no les permite su rehabilitación socioeconómica. Viviendo, en su mayoría, en extrema pobreza y resignación, los negros
sudamericanos tienen muy limitadas oportunidades para mejorar sus condiciones, que los condenan a una vida marginal de sus respectivos países.
Pese a tales circunstancias, en la literatura de Hispanoamérica y Angloamérica no faltan novelas, que presentan la temática negra con mucha comprensión. Sus autores despliegan, a menudo, una mejor percepción de las desigualdades raciales que sus respectivas sociedades o gobiernos. Parece que el valor
mágico de la palabra escrita penetra a veces, en el corazón humano más fácilmente que los mandatos oficiales, sirviendo así de útil instrumento para la
movilización psicológica de sus pueblos. Entre las novelas de este tipo vale
la pena mencionar Uncle Tom's Cabin (1852) de Harriet Beecher Stowe.
Dicha narración, al describir las iniquidades sociales sureñas que resultaban
de la esclavitud, inflamó hace más de un siglo la opinión pública yanqui hasta
tal punto que precipitó la guerra civil, por medio de la cual se logró la abolición. Desde entonces y, sobre todo, en nuestra época, la temática negra constituye una seria preocupación de la literatura norteamericana. Lo atestiguan
las novelas de conocidos autores blancos como William Faulkner, Harper Lee,
Sinclair Lewis, Warren Miller, Robert Peen Warren, John Howard Griffin,
Lilian Smith y Sarah Patton Boyle. Las complejas relaciones humanas entre
las razas y sexos, así como las aspiraciones negras, las exponen con igual habilidad los escritores negroamericanos como Ralph Ellison, Richard Wright,
James Baldwin, Le Roí Jones, William Edward Dubois, James Weldon Johnson y William Lelvin Kelley. En la ficción narrativa de todos escritores, sin

679

�distinción étnica, aparece el fondo social sureño como norteño, rural al igual
que metropolitano.

. .

His anoamérica no se queda atrás en exponer las dram~t'.~s cond1c1ones de
p negra en su propio
. seno. Cronolócricamente
los m1ciadores
de la nola vida
o·
'
.
vela negra sudamericana fueron los autores mestizos o cnollos,
e1 ~~­

tº~º

toriano Demetrio Aguilera-Malta con su Don Goyo (1933), e cu ~no e!~
.
E , y b -O (1933) el colombiano Bernardo Anas Tru11Carpentier con cue- am a
'
p b negro
R"
ld (1935) el venezolano Rómulo Gallegos con o re
llo con isara a
'
.
.
con Baldomera ( 1938) .
.
.
( 1937) y el ecuatoriano Alfredo Pare1a D1ezcanseco
d d 1
en la ficción hispanoamericana
Los motivos negros aparecieron, es e uego, .
d l . 1 XIX Eran éscon una anterioridad que se remonta hasta mediados_ e s1g o
.
tos, sin embargo, motivos en su mayoría fragmentanos.
E ntre las novelas de los escritores negros contemporáneos,, que i:on poA~s,
· ·
Ramon Marrero
nsse destacan las siguientes: Over (1939) d e1 d ommicano
(1943)
Ju n o (1943) del ecuatoriano Adalberto Ortiz, Nochebuena neg1:a
d~l v:::ez!lano Juan Pablo Sojo, Tierra mojada (1947) del col~mb1a~o
nuel Zapata Olivella, Las estrellas son negras ( 1949) del colom?1an;, ~
p l . Mosquera Cumboto ( 1950) del venezolano Ramón D1az anc ez, y
, ( 1958), del ecuatoriano Nelson Estupiñán Bass. Notables son tamEal apoo
araiso
.
b
extraorbién las novelas del puertorriqueño Ennque A. La~erre_ so ,:-e u:\
&lt;linaria variedad temática. Algunas de estas novelas ' negn~tas no t ieren en
calidad de la narrativa de los mejores escritores sudamencano_s._ Se adentran
en las complejidades raciales de su ambiente con mucha autenticidad. La~entablemente, dichas obras, por ser poco accesibles, apenas se las conoce uera
de sus respectivos países y, a veces, aun dentro de ellos.

~;~

, d e vi·,,;,.
Los negros, a traves
..... en América varios siglos, dejaron· en su dam·
biente muchas influencias, descritas a veces en las novelas. Es pertinente ecir
.
afncana
.
es mucho
más extensa len
aquí que la tradición cultural-costumb nsta
.
Latinoamérica que en los Estados Unidos. Tal ocurrenoa se ?ebe a q~e os
negros pudieron cultivar su tradición ancestral con menos obstáculos al_h dafo~,
M"ientras tanto' la herencia n d
. , an en grupos densos y homogeneos.
e VIVI debilitó en las reITTones en que 1os negros esta b an sometidos a la acul,
cana
se más o menos intensa.
º
. costeras de Su damérica todav1a
turación
Así, en las fa1as
.
ha numerosas comunidades negras, donde la retención de los rasgos afnca~?s
y
eV1·dente sobre todo, en Colombia, Ecuador y Venezuela, tamb1en
es muy
,
d d
·
q e la prefeen las Guayanas y en las islas del Caribe. Es allí on .e ~up~os - u
. d . vir en las costas tropicales fue eco de la prurugema anoranza negra
rencia
e vi
en volver
a sus pa1'ses ancestrales, la cual se desvaneció con el transcurso del
tiempo.

680

Según asegura Aquiles Escalante en su obra El negro en Colombia (Bogotá,
1964) , las influencias africanas se manifiestan en la costa colombiana en los
vocablos denominados "afrocolombianismos" y en la música, así como en las
máscaras de carnaval, instrumentología y ciertos hábitos funerarios, que acusan paralelismo con los de África Occidental. Interesante es, sobre todo, el
caso de la música negra, la cual según observa Zapata Olivella, conserva su
carácter ancestral más en la costa colombiana del Caribe que en la costa del
Atlántico, donde ya ha sido sometida a las influencias españolas. Dicho investigador escribe también el origen africano a ciertas costumbres y terminología pesquera, prevalecientes todavía entre los negros colombianos. También el
etnólogo caraqueño, Miguel Acosta Saignes, en su obra Vida de los esclavos
negros en Venezuela (Caracas, 1967), dice que los africanos defendieron siempre su música y sus cantos, que aún enriquecen al folklore venezolano. Los
representan todavía, con gran alegría y no pocas bebidas, durante las fiestas
religiosas de San Juan, y de San Pedro y San Pablo. Como se sabe, Pedro
Claver, apóstol de los negros en la antigua Nueva Granada, goza entre ellos
de culto especial. La obra de Acosta Saigncs contiene valiosa información sobre las costumbres negras respecto a su matrimonio, festejos y cofradías, faenas agrícolas, mineras y pesqueras, también sobre la variedad de castigos que
hacían a los esclavos escaparse y vivir en los "cumbes" como cimarrones o sea
prófugos.
Los negros, a pesar de estar desarraigados de su suelo africano durante varios siglos, nunca se apartaron de su patrimonio ancestral, en el cual veían
la fuente de su cohesión espiritual y fraternidad. Tal fenómeno quizá ex'J)lique
su instinto etnocéntrico, que les ayudaba a sobrevivir la amargura de la esclavitud, ya que no podían fiarse de otros grupos étnicos. Indudablemente añoraban a sus patrias y pensaban regresar a ellas, lo cual explica la conspicua
concentración de densas comunidades negras en las costas de varios países latinoamericanos. La herencia africana tiene varias formas. Según Wagley y
Harris, las influencias africanas entre los negros del Nuevo Mundo se manifiestan en la estructura de su vida familiar, los hábitos laborales, la música, el
folklore y la religión. A estas características se pueden añadir algunas influencias lingüísticas e inclinaciones hacia lo mágico, así como la preferencia negra
por los colores alegres de su indumentaria, rasgos señalados por otros investigadores.
Los negros imponían, a veces, las costumbres africanas a su nuevo ambiente
americano mediante sus tareas, que se desprendían de la esclavitud y las cuales
habían sido voluntariamente aceptadas. De tal manera, los africanos, "conquistaron" el Brasil colonial mediante la cocina, el baile y la música, elementos
que, en varios grados, llegaron a ser parte de la tradición folklórica brasileña.

681

�Retuvieron también, en el seno latinoamericano, varias creenci~ mágicas Y
supersticiones de carácter mitológico, las cuales no raras veces están mezcladas
con sus prácticas de carácter religioso. Otros rasg?5. negros que,llaman la a~ención son la rítmica de movimiento que se manifiesta a traves d~ los bailes,
el lirismo que se nota tanto en la música como en la poesía, al igual ~u~ el
sentido de plasticidad, la inmensa imaginación en contar cuentos fantasticos
y la tendencia hacia la grandilocuencia.
Varios de los raso-os señalados se conservan todavía entre los negros norteamericanos quien~ muestran una sensibilidad extraordinaria para la ~úsica, danzas ~ canciones. Sus inimitables "blues" y "spirituals"
se han m:
corporado a la tradición angloamericana, al igual que el famoso 3azz ~ue l.ogro
la fama internacional. No menos notables son también algunas contnbu.ciones
negras al campo de las ciencias. Fue el científico agrícola, George_Washingt?n
Carver, quien derivó varios comestiblés de cacahuates y de semill~s de so3a,
facilitando así víveres baratos para millones de gente. Dos conocidos personajes negros han sido galardonados con Premio Nobel po~ sus labores. en favor
de la paz: Ralph Bunche ( 1950), jurista y subsecre~no estadou~idense de
las Naciones Unidas, y el reverendo Martín Luther Kmg (1964), hder de la
lucha pacífica por los derechos políticos para los negros, comparado con Mahatma Ghandi. De considerable impacto son, además, los modales negros, que
se sobrepusieron en la pronunciación del idioma inglés de la población sureña
y los cuales constituyen hoy parte de la realidad lingü~stica ~~ ese sector de
los Estados Unidos. Notable es también el liderazgo clerical utilizado en ~e~lamar los derechos civiles negros, cuyo símbolo se hizo la Southern Christian
Leadership Conference, fundada en 1957.
Entre los intelectuales negros se nota resentimiento cuando sus coterráneos
blancos hablan de la cultura negroamericana como de una "subcultura" de los
Estados Unidos. Según ellos, la contribución negra es semejante a la de otros
grupos étnicos estadounidenses, lo cual afirma la i~tegración negra en el horizonte civilizador angloamericano. Las manifestaciones cul~urales ne~oam~ricanas llegaron a ser, en los últimos años, objeto de estudi~s en. vanas universidades estadounidenses, y son c~nocidos c?mo Black Studies.. Si~ embargo,
hay también un sector de la joven mtelectuahdad ~e color que iza ,a b~ndera
del nacionalismo negro, atándolo con las raíces africanas, por cuya razon esos
jóvenes prefieren llamarse afroamericanos. Entre aquello: . jóvenes muy_ de
moda están ahora el peinado a la africana, el uso del dashikt y otras marufestaciones indumentarias del continente negro.
Desde más O menos la Segunda Guerra Mundial empezó a vislumbrarse en
las actividades negras del Caribe una conciencia de comunidad espiritual con
raíces africanas, llamada négritude. Aplicada originalmente al arte popular

?'ª

682

negro de las Antillas Francesas en el que se ve la inspiración ancestral de
África, la négritude se transformó gradualmente en una doctrina de tipo cultural y artístico. La palabra "négritude" fue utilizada por primera vpz por
el poeta martiniqués Airné Césaire en su Cahier d'un retour au pays natal
(París, 1939). Como doctrina fue elaborada por el mismo Césaire, el senegalés Sédar-Senghor, el haitiano Jacques S. Aléxis, León Damas de la Guayana
Francesa y otros. La négritude, o sea, negrismo, se hizo símbolo de reivindicación de los valores artísticos y folklóricos negros, frente al desinterés que la
cultura blanca occidental mostró hacia estos valores.
Según G. R. Coulthard, tal vez no es de extrañar que la négritude o negrismo naciera en América, mejor dicho, en las Antillas, donde la población
negra y mulata convivió con la cultura europea, aunque se quedase extrañadamente apartada de muchos de sus conceptos. Era, pues, un caso de alienación psíquica que hubo de sustituir con algo que fuera emocionalmente más
atrayente y que contrapesase el sentido de la inferioridad negra, resultante de
las prácticas coloniales y neocoloniales. Por eso, el concepto de espiritualidad
negra encarnada en el negrismo en el sentido raizal, halla ahora partidarios
en varios países americanos y europeos. Hay quienes ven en el negrismo una
semejanza con el indigenismo hispanoamericano, ya que las dos tendencias
comúnmente tienden a rehabilitar ambos sectores étnicos del abismo históricocultural (los negros y los indios), aun cuando entre ellos haya más divergencia que similitud civilizador-costumbrista.
El escritor ecuatoriano Adalberto Ortiz dice que la négritude, que el llama
también negritud y negrez, rechaza el pasado, porque éste conlleva la connotación de esclavitud y alienación. Para él, la negritud "no es un fenómeno
pasajero, ya que nos ha restablecido la legitimidad de pertenecer a la cultura
africana, al igual que somos parte también de la cultura hispanoamericana y
la indoamericana". En su reciente ensayo La negritud en la cultura latinoamericana ( Quito, 1972) , Ortiz afirma que la espontaneidad de la negritud
constituye una manifestación de gozo, casi sexual, con la naturaleza. Es una
buena incitación a vivir en reacción a largos padecimientos y desgracias. Como
ideólogo sudamericano de esta tendencia étnico-cultural, dicho autor reflexiona sobre ella de una manera seria y equilibrada: "Viéndola con menos dogmatismo, la negritud para nosotros, los americanos, no puede ser ya un 'Retorno al África', ni una exagerada apología de la cultura africana, sino más
bien un proceso de miscigenación étnica y cultural de este continente". Ortiz
añade también que ello puede apreciarse, "no solamente en las manifestaciones somáticas del mestizaje, sino también en cierta corriente literaria y muy
poderosamente en la música popular, en las creencias y supersticiones de los
campesinos negros".

683

�Hay varios estudios sobre los negros del Nuevo Mundo, algunos de hondura
continental, que los tratan en sus aspectos históricos, culturales y sociológicos.
Entre ellos vale la pena mencionar Los negros esclavos ( 1916) de Fernando
Ortiz, Las culturas negras en el Nuevo Mundo (1937) de Arthur Ramos, Casa
Grande e Senzala ( 1934) de Gilberto Freyre, An American Dilemma: The
Negro Problem and Modern Democracy (1944) de Gunnar Myrdal, Slave or
Citizen. The Negro in the Americas ( 1947) de Frank Tannenbaum, Minorities in the N ew World ( 1958) de Charles Wagley y Marvin Ha1Tis, y La
esclavitud en Hispanoamérica (1964) de Rolando Mellafe, para señalar sólo
algunas obras.
Debido a la mezcla étnica que se ha consumado en diferentes partes de
América, es algo difícil determinar ahora la población negra en cifras redondas. Sin embargo, hay estadísticas de la población negroide que comprenden
a los negros como a los mulatos, y, posiblemente, a los que Mellafe llama
afromestizos. De las tablas estadísticas empleadas por Harris,6 se puede señalar
que mientras 1~ población negroide en los Estados Unidos abarca alrededor
de 10 por ciento o más, la del Brasil oscila entre 31 y 40 por ciento, y la de
las Guayanas entre 51 y 60 por ciento. En los países sudamericanos la proporción de la población negroide en relación con la población caucasoide varía
de país a país, siendo para Venezuela del 31 a 4-0 por ciento, para Colombia
del 21 a 30 por ciento, y en el Ecuador oscila entre O y 10 por ciento. En tanto, la proporción de la población negroide en la América Antillana presenta
las siguientes cifras: Puerto Rico y Cuba, entre 41 y 50 por ciento respectivamente, mientras que la Hispaniola, Jamaica y las Bahamas ostentan entre 91
y 100 por ciento del total de la población, contándola para cada entidad
geográfica.

• liARRIS, Marvin, Pattern of race in the Americas (New York, 1964), pp. 130-131.
Debido al constante aumento natural de la población, dichas estadísticas tendrán que
ser periódicamente revisadas.

684

LA ACADEMIA DE DERECHO AGRARIO

DR. Lucm

MENDIETA

v NuÑEz

Presidente de la Asociación Mexicana
de Sociología

LA ACADEMIA DE Dei:echo Agrario, de la Asociación Nacional de Abogados,
fue fundada por un ilustre jurista, el señor licenciado Antonio Díaz Soto y
Gama que tuvo a su cargo la presidencia de la misma. tl me hizo el honor
de ~?m~rarme vi_ce~president~ Y, no sólo por esta circunstancia que compro~et10 nu reconoc1m1ento hacia el, sino porque se trata de una de las figuras
mtelectuales y morales más grandes de la Revolución Mexicana, de un hombre, en la íntegra acepción de la palabra, que dedicó toda su vida al servicio
de los campesinos de México; es necesario y justo recordarlo en este momento
en que la mencionada institución renace bajo el signo de sus ideales.
Lle~ó la A~demia d~ Derecho Agrario, en un principio, existencia precaria
por diversas circunstancias que no es del caso mencionar; pero principalmente
porque la quebrantada salud de su animador le impidió transmitirle la energía de su carácter y guiarla con su sabiduría y los impulsos de 5U corazón
gen~roso: Cuando se _fue de este mundo para convertirse en un prestigio de
la histona de su patna, la academia quedó prácticamente desintegrada y así
permaneció largo tiempo, como si, tácitamente, sus integrantes de entonces
hubiesen querido guardar, en la inactividad y el silencio, una especie de sentido homenaje a su memoria. Ahora, gracias al talento y al dinamismo admirables de los dirigentes de la Asociación Nacional de Abogados, señores licenciados Miguel Alemán, doctor Luis Garrido y licenciado Juan González A.
Alpuche, la Academia de Derecho Agrario ha sido reorganizada y aun cuando
inmerecidamente, me ha tocado el honor de presidirla en esta segunda etapa
de su vida institucional. Seguramente no sería capaz de realizar tan importante cometido por dos razones: la primera porque es una tarea que rebasa
mis fuerzas y mis posibilidades personales y la segunda porque después de más

685

�de 40 años de lucha en la cátedra y mediante artículos periodísticos, ensayos
en revistas nacionales y extranjeras y libros en torno de las cuestiones agrarias,
he llegado a la conclusión de que la reforma agraria de México ha _caído_ en
manos de la política militante que parece desestimar toda especulación cien-

pone tan corta, que lo obliga a emprender una carrera de antorchas en la
que la luz de la justicia viene pasando, de mano en mano, a través de los
años, desde el principio de la humanidad y así habrá de ser hasta la tumba
del tiempo.

tífica.
La primera razón, sin embargo, ha cedido ante el hecho de que un buen
número de juristas, especializados en Derecho Agrario, llenos de entusiasmo,
respondió al requerimiento amistoso de la Asociación Nacional de ~bo~~dos
para reconstituir la academia de esa disciplina y cuento con su ded1cac1on Y
sabiduría para cumplir satisfactoriamente la misión que se me ha encomen-

Hablo, naturalmente, de los verdaderos abogados que son los que llevan en
lo íntimo de su ser la vocación del derecho y que cualquiera que sea la posición en que el destino los haya colocado, buscan, a través de las leyes, en su
aplicación práctica, la realización de la justicia o en el silencio del gabinete
de estudio el perfeccionamiento de las legislaciones con ese mismo sentido humanista.

dado.
En cuanto a la segunda razón, ha cedido también después de someter mi
pensamiento a dilatadas reflexiones. Cierto que durante un larguísimo período
qua aún no termina, el derecho parece instrumento al servicio de las clases
sociales acomodadas; pero es necesario no confundir las leyes con el derecho,
éste se manifiesta no sólo en ordenamientos legales, sino en teorías y doctrinas
y en la jurisprudencia de los tribunales que, cuando cumplen su altísima ~isión, aplican aquellos ordenamientos interpretándolos de acuerdo con los principios inmutables de la justicia. Quienes tienen el poder en sus manos, hacen
la ley para defender sus posiciones, sus bienes, sus privilegios; pero en una
labor lenta, de años y de siglos, el derecho que sólo es tal cuando resulta
expresión de la justicia, se ha venido abriendo paso de manera cada día más
firme y poderosa. Para aceptar esta verdad, basta examinar, siquiera superficialmente, su historia en todos los aspectos de la vida social y así se ve cómo,
por ejemplo, las leyes penales bárbaras de los primeros tiempos de la humanidad y los sistemas punitivos y las disposiciones civiles y mercantiles, las que
regulan el trabajo y las que defienden a la persona de los abusos de las autoridades, se han mejorado científica y técnicamente y humanizado bajo la influencia del derecho. Cierto, ese constante hacer de éste, ése su inacabable
ímpetu por expresarse en las leyes con afán de pedección no ha terminado,
acaso no terminará nunca; pero está dotado de una energía inmanente como
la del agua que taladra la roca para salir a la superficie, más pura y cristalina,
bajo la luz del cielo pronto a calmar la sed del caminante.

Es claro también que no pretendo que basta ser abogado para conocer siempre la esencia del derecho y para ser portador de la justicia. Quienes ejercen
la abogacía y la especulación jurídica en sus diferentes niveles, son seres humanos y como tales propensos a errores y debilidades, no trabajan en torre de
marfil, sino inmersos en su mundo y en su tiempo, influidos por diferentes
intereses, pasiones políticas y corrientes doctrinarias; pero siempre, en la lucha ideológica que emprenden, hay mentalidades escogidas que a pesar de
todo logran captar una luz eterna, una verdad que se impone por sus propios
valores. tste es el primer paso de la justicia, el segundo, lleno de dificultades,
consiste en proyectar y desarrollar esa verdad en las leyes y el tercero, no
menos arduo, en lograr que esas disposiciones legales de contenido justo se
cumplan, pues ante ellas se levantan inmediatamente las barreras, que a veces
parecen insalvables, de los intereses creados bajo el auspicio de la política
militante.

En esa lucha por el derecho de que habla Iering, el abogado tiene una misión que cumplir, misión impostergable que no puede abandonar so pena d_e
traicionarse así mismo como profesionista y como hombre, so pena de traicionar a su patria y a la humanidad. Su misión consiste en hacer triunfar
el derecho sobre todos los obstáculos y en todos los aspectos de la convivencia
colectiva. El campo en que debe cumplirla es vastísimo y la vida de que dis-

686

Ya en un brevísimo ensayo publicado hace muchos años, dijimos que: la
"ley escrita nada vale si la política no le infunde su aliento vital. tsta, a su
vez, no sólo se aparta con frecuencia de la ley, sino que en muchas ocasiones
la contradice o la hace inoperante".*
La política interviene en todas las ramas del derecho, lo mismo en la redacción de las leyes que a cada una corresponde, que cuando se las modifica
y en la orientación de sus aplicaciones prácticas; pero hay algunas de aquellas ramas en las que se advierte su intervención de manera más directa y
decisiva, entre ellas está el derecho agrario -que en términos generales se
refiere a los aspectos jurídicos, económicos y sociales de la distribución y tenencia de la tierra-. Este fenómeno se debe a que desde tiempos lejanos, la
.• Valor sociol6gico del folklore 'Y otros ensayos, cap. "Sociología de la política", Biblioteca de Ensayos Socio16gicos, Instituto de Investigaciones Sociales de la Univenidad Nacional, México, D. F., p. 17.

687

�lucha por la posesi6n del agro se ha venido entablando en todas partes del
mundo entre los terratenientes y los campesinos. Cuando aquéllos dominaban
o tenían gran influencia dentro del Estado, la legislaci6n favorecía largamente
sus intereses; pero en cuanto el campesinado adquirió por su número y en
algunos lugares, además, por su organizaci6n, fuerza determinante de la paz
interna de las naciones y se convirti6 en factor político, la política atrajo a las
masas proletarias del campo con el señuelo de la reforma agraria para usar su
organización y su fuerza de acuerdo con sus designios. Así fue, concretamente,
desde la época del Zar Alejandro I en Rusia y después de la Segunda Guerra
Mundial, en la mayoría de los países de Europa y así es en nuestros días en
que primero bajo la influencia de la Revolución Mexicana de 1910 que plasm6 sus principios sociales y económicos en la Constituci6n de 1917 y más
tarde bajo presiones interiores y con el interés de gozar de los beneficios de la
Alianza para el Progreso, se sumaron a los pueblos europeos los de América
Latina y dictaron leyes para la redistribuci6n de la tierra.*
Resulta evidente que sin la fuerza política de los campesinos, que se basa
en su número y en el hecho de que por su ignorancia y desvalimiento son
fácilmente manejables, la reforma agraria, en cualquier parte del mundo en
donde se intente, es una cuestión puramente científica, social, económica, jurídica, técnica, que debe seguir los lineamientos de rigurosa planificaci6n al
margen de toda clase de intereses privados o políticos; pero no ha sido así.
Las reformas agrarias pueden dividirse en dos clases: las que son el resultada de una revolución como la de México y las que, en un ambiente de paz,
se intentan por medio de leyes meditadas. Es claro que las primeras están más
estrechamente ligadas a la política partidista que las segundas. Así, la de
Italia se ha desarrollado de manera débil, sobre una elaboración jurídica aún
apegada a viejos moldes del derecho y en Latinoamérica, se ve en las reformas
agrarias de sus diversos países un esfuerzo para apartarlas de los movimientos
políticos, pues en alguno se ha puesto en manos de institutos descentralizados
del Estado; pero en ellos interviene el gobierno de dos maneras: por medio
de los recursos que les proporciona y sometiéndolos a la orientación y decisiones de cuerpos consultivos que, si bien es cierto que están integrados por representantes de lo que ha dado en llamarse las fuerzas vivas del país y en
algunos hasta del clero cat6lico, también es verdad que los gobernantes aseguran su predominio delegando su representación en de!erminados !:ecretarios
de Estado.
• Sobre las leyes agrarias dictadas en Europa y América, véase Lucio Mendieta Y
Núñez "El sistema agrario constitucional", 3a. edición, Porrúa, 1967.

Ninguna de las dos clases de reforma agraria ha tenido, hasta ahora éxito
~omp!e.to. ~n las de origen revolucionario por la política, la demagogi~ y la
ms~f1c1enc1a de recursos y en las segundas por la influencia de los Estados
Urud?s d~ Norte_américa (que son contrarios a que se toque la propiedad
agrana privada sm el pago previo de la indemnizaci6n correspondiente) por
la planificación defectuosa, el desarrollo lento y los fondos insuficien~ de
que ?'.sponen las instituciones gubernamentales o descentralizadas que tienen
la m1S16n de ponerlas en práctica, y en ambas clases de reforma, por los efectos de la contrarreforma agraria que emprenden sutilmente, de diversas maneras, las clases sociales interesadas en que no se realice o cuando menos en
atenuar su realización hasta límites de miseria de los proletariados del campo.
En estas condiciones, ¿cuál es el papel que debe desempeñar una Academia
de ~erecho Agra~~ y cuáles los resultados que pueden esperarse de ella? Para
dominar el escepticismo que de primera intención nos invade al tratar de responder. a las dos cuestiones involucradas en la interrogación planteada, es
necesario volver al pasado, a los tiempo en que el trabajador del campo era
un esclavo y absoluto el derecho del propietario sobre la tierra y a partir de
entonces reco~dar el traba~o tesonero de años y de siglos, en su época aparen~emente perdido, que realizara toda una pléyade de fil6sofos, de juristas, de
mtelectuales, de políticos en el prístino sentido de esta denominaci6n, en tomo
de las dos cosas fundamentales de la convivencia social: la libertad del hombre y la propiedad de la tierra, hasta que se logró el reconocimiento universal
de la primera y la humanización de la segunda que ha llegado a ser considerada no como derecho absoluto, sino como una funci6n social.
Gruesos volúmenes pueden escribirse y no pocos han sido ya escritos sobre
el origen y evolución del derecho de propiedad territorial en los diversos pueblos del mundo. En México, a partir de la independencia qued6 como un lastre el latifun~io heredado . de los tiempos coloniales y desde entonces y aún
antes, empezo la tarea del mtelectual verdadero que es el que medita sobre los
problemas humanos y los estudia considerándolos objetiva y subjetivamente
con afán de justicia. E~ el caso, pa~ lograr la equitativa distribuci6n del agro
entre las masas campesmas. Y tamb1en en la época de cada uno pareci6 inútil
cua~to dijeron y escribieron. Se perdió en el vacío la instancia de Abad y
q~e1po antes _los ~eyes de España a fines del virreinato y se perdieron tamb1en en el desmteres y el olvido los proyectos de reforma agraria de Francisco
Severo Maldonado, el plan de Sierra Gorda, las palabras luminosas de Ponciano ~rriaga en ~l congreso el año de 1856 y probablemente s6lo despertaron
sonnsas despectivas entre las clases dominantes, el programa del Partido Liberal de 1906, los trabajos valerosos y generosos del licenciado Andrés Molina
Enríquez, de don Antonio Díaz Soto y Gama y de Juan Sarabia hacia 1910

689

688

Hum-44

�y el proyecto del modesto labriego de Nuevo L~n, Manuel. Alardín ante l~
XVI Legislatura durante el gobierno del presidente FranC1Sco I.. Madero,
pero todos estos esfuerzos, puramente intelectuales, prepararon el clima ~e la
revoluci6n durante la que en plena lucha aparecieron el plan de San LUIS ~e
1910, el plan de Ayala de 1911, el plan de Veracruz de 1914, l_a Ley Ag1:'na
de Francisco Villa en 1915 y por fin, cuando empezaba a consohda~e el tnunfo revolucionario, la ley de 6 de enero de 1915. Desde este admira.ble ordenamiento en el que se precisaron los elementos fundamentales d~ la ref?rma
agraria que aún perduran en la legislaci6n actual sobre la matena, comie~za
la influencia de los juristas en el derecho agrario, pues fue obra del senor
licenciado don Luis Cabrera. Intervinieron también eminentes abogados en
la redacci6n del artículo 27 de la Constituci6n de 1917 base, de~~ ~ntonces,
de la reforma mencionada y sus leyes reglamentarias fuero~ mod1f1candos~ y
perfeccionándose, en un largo proceso legislativo, por me~o de 1~ tr~baJos
de brillantes personalidades del foro hasta llegarse al C6chgo Agrano v1ge~te
·
marcar un alto en el desarrollo normativo de la reforma agrana,
~~a
. E
pues hace 26 años que no se introduce en él modificaci6n alguna esencial.. s,
desde luego, una obra llena de cualidades pero no pe~ecta, ~o hay c6d1gos
perfectos, s6lo c6digos perfectibles, porque aún los meJ~~ tienen _que resque
ponder Oportunamente a los cambios operados en las acuv1dades
. . sociales
.
rigen y ponerse de acuerdo con nuevas corrientes _doctnnanas,, ~1empre en
busca de la justicia. Son, sin embargo, muchos los intereses pohticos que_ se
oponen a la renovaci6n fundamental del c6digo mencionado, q~e no es smo
parte básica, es cierto, pero s6lo ~art~ de nu~tro derecho agrano que ofrece
un despliegue impresionante de h1stona, doctnnas y leyes.
Con estos datos que por Jo demás son ya sobradamente conocidos del il~stre
auditorio que me escucha, estarnos ya en capacidad de responder a
mterrogaci6n que nos hicimos antes: ¿Cuál es el papel que debe desempenar una
Academia de Derecho Agrario y cuáles los resultados que pueden esperarse de

!ª

ella?
La tarea está a la vista, es extensa, clifícil y apasionante. Consiste _en el estuclio crítico de nuestra legislaci6n agraria, de la política qu~ la am~a Y de
las aplicaciones de ambas desde un plano de absolu~ sere~dad e mdepe~· N' el elooio servil de todo lo que en esta matena proviene de los regidenc1a.
1
o·
"6 ·
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es de las autoridades agrarias, ni la negac1 n sistema ca
menes gubemamental ,
· d be
de cuanto crean y hacen. El jurista especializado ~~ derecho agrano e .
emprender una constante confrontaci6n entre la pohtica, las leyes y las realidades sociales, la equidad y la justicia y dar su apoyo a todo lo que corresrealidades y a esos valores éticos. Ha de colaborar con su penponda a esas
•
· t
samiento, exponiendo con clignidad y valor sus ideas, en el perfeccionamien o

690

de las instituciones. No importa que no siempre acierte, ni siquiera que algunos jamás acierten, porque la ciencia se desarrolla a través de luces y de sombras, de verdades y de errores. tstos, aparentemente negativos, tienen una
funci6n positiva porque al indicar lo que no es, son como señales de falsas
orientaciones que ayudan a los que vienen detrás a encontrar el verdadero
camino.
Y menos aun ha de importar al jurista, especializado en cuestiones agrarias, que sus teorías y sus admoniciones y sus enseñanzas en la cátedra o en la
prensa o en la tribuna, sean desoídas, inclusive menospreciadas o ignoradas
por los detentadores del poder en un momento dado o en toda una época.
Para cobrar fuerza y optimismo, para estar seguro de que no siembra en tierra
árida, le bastará revisar el pasado y ver c6mo las luchas, las ideas, los proyectos de los agraristas del siglo XIX y de la primera década del presente, que
entonces parecieron inútiles, se tomaron, con el correr del tiempo, en realidades juríclicas, económicas y políticas, defectuosas si se quiere; pero realidades
al fin que, desde el momento de serlo, por ese solo hecho adquieren valor
social inapreciable, puesto que pueden perfeccionarse. Así ahora, nuestra labor
con raíces en el presente ha de proyectarse hacia el futuro de nuestra patria
y debemos tener la certeza de que por humilde que sea, contribuirá algún día
a su bienestar y engrandecimiento.

Los

ROMÁNTICOS DEL AGRARISMO

Voltaire decía que unos cuantos libros gobiernan al mundo. La verdad es
que han influido e influyen en el destino de los pueblos; pero no lo rigen, pues
si así fuera, la humanidad viviría en paz y en constante superaci6n material y
espiritual.
Porque los geniales pensadores de quienes proceden esos libros pusieron en
ellos lo mejor de su inteligencia, de su coraz6n y de su espíritu; pero nos
atrevemos a decir que es una ley sociológica el hecho repetido a través de los
siglos en todos los pueblos de la tierra, que consiste en la prostituci6n inmediata de los grandes ideales en cuanto el hombre intenta realizarlos. Si una
idea noble es aceptada generalmente, apenas se lleva a la práctica, la ambición, los apetitos, las pasiones, los bajos instintos, los intereses mezquinos la
falsifican, la desvirtúan, la contrahacen en su provecho ; o si se trata de principios morales, se elude su cumplimiento, pues ¿en d6nde, por ejemplo, ajusta
la gente su conducta a las normas de la religi6n que profesa?
Y si de los muy elevados planos religiosos -al fin y al cabo inasequibles

691

�para el común de los mortales- descendemos a la organización política de
las naciones, nos bastará, para comprobar nuestro aserto, referimos a El espíritu de las leyes de Montesquieu, frente de la teoría del equilibrio de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial que aparentemente es precioso patrimonio de los Estados modernos de cultura occidental; pero que en la realidad
de las cosas, sobre todo en los regímenes presidencialistas, no pasa de ser eso:
una apariencia más o menos alejada de su verdadera significación.
Así ha sido y parece que será siempre: unas cuantas mentalidades selectas
se han ocupado y se ocuparán de forjar teorías, doctrinas y proyectos impecables para bien de la humanidad, mientras que los que detentan el poder
hacen de todo eso pobres, a veces trágicas o ridículas caricaturas por su propio designio, o constreñidos por fuerzas sociales que los dominan.
Otra corroboración de las ideas que venimos exponiendo, la tenemos aquí,
en nuestra patria, con l¡¡. cuestión agraria. Desde la independencia, ante la
excesiva concentración de la propiedad territorial y la dolorosa miseria de
los campesinos, talentos incorruptibles en sucesión magnífica fueron exponiendo, inútilmente, sus puntos de vista para aliviar ese contraste injusto que constituye la esencia del problema agrario. Todavía resuena, como un eco, el fracaso del egregio Ponciano Arriaga en el Constituyente de 56. A quienes le
antecedieron y a quienes le sucedieron en el empeño de lograr una nueva
organización más justa y más humana de la distribución de la tierra, se les
llama los ideólogos del agrarismo.
Uno de esos ideólogos insignes acaba de morir: Antonio Díaz Soto y Gama.
Aquí, en México, nuestro medio moral está de tal modo corrompido que se da
a la palabra ideólogo cierto sentido peyorativo. Todo el que lucha rn el campo del intelecto: prensa, libro, cátedra, tribuna, por que se realicen los principios de la revolución; pero no tiene costosos automóviles, soberbios edificios,
latifundios, gruesos depósitos en los bancos de México y de Suiza, es ideólogo.
Don Antonio Díaz Soto y Gama fue un gran ideólogo. Algunos consideran
que no pasó de ser sino uno de tantos políticos fracasados porque jamás ocupó
altos cargos públicos; pero en realidad no puede decirse que fracasó quien
como él, nunca pretendiera vistosas jerarquías administrativas o señaladas prebendas. Antonio Díaz Soto y Gama fue un ideólogo puro, un Quijote de la
revolución, un extraordinario ingenuo.
Don Graciano Sánchez, el gran líder agrarista, me refirió interesante anécdota que demuestra, sin lugar a duda, cuanto acabamos de decir:
"Cierto día, me dijo, nos presentamos, la Plana Mayor de la Confederación
Nacional Campesina, en la casa del Lic. Antonio Díaz Soto y Gama para

comunicarle que nuestra or=nización
lo hab:.,.
.... escomd
o· o a f'm de postularlo
0 opara Gobema~or del _Es~?º de San Luis Potosí. Apenas oyó esto, lanzó estentórea carcaJada, prmc1p10 de un ataque de risa incontenible. Llamó a grandes voces a su señora y le dijo, riendo siempre -figúrate que vienen a pro~nerme la gobematura de San Luis Potosí a mí que no sé ni como gobernar
fil casa.
"Nosotros estabamos,desconcertados, molestos ante la actitud inesperada de
un hombre que me~c1a nuestra admiración y nuestro respeto. Para no salir
com~letamen~e desarrados le pedimos que, puesto que no aceptaba, nos dijera
a qwen podnamos postular en su lugar.
"-Vean a Aurelio Manrique, nos contestó.
"-Seguimos su consejo y tras de algunas vicisitudes electorales, lo llevamos
a la gobematura del Estado de San Luis Potosí."
En o~as pala~ras,. si don Antonio Díaz Soto y Gama hubiese aceptado su
postulación habna sido gobernador, inicio de una posible sucesión de altos
cargos desde los que pudo haber influido en la realización de sus ideas.
Pero. ya lo he~os dic~o, era un gran ingenuo. Pensaba que con la palabra
ence~di_da Y el eJe~plo mtachable podía orientar al país de acuerdo con sus
conV1cc1ones ~anas y se equivocó. Por no verse salpicado de lodo desdeñó
los
. , puestos oficiales, se mantuvo limpio·, pero inefi'caz. M u chas veces arremet10 _c~n valor, desde la prensa, desde la cátedra, desde la tribuna, contra los
fals1f1cadores de la revolución y del agrarismo, pero sus palabras rebotaron
sobre la dura ~oraza de políticos y burócratas y en el manso conformismo del
pueblo. N~ sabia que, en política, sólo teniendo el poder en las manos se puede
hacer el bien y el mal.
Los románticos del agrarismo, entre los que figura don Antonio Díaz Soto y

Gama e~ primera -~ea, a través de muchos años de innumerables escritos,
planes, libros, manifiestos, etc., contribuyeron a la formulación de la ley de
6 dedenero de
• 1915 y .del artículo 27 de la Constitución de 17, en donde fue
crea o un _si~t~ma ~si _perf~cto para la equitativa distribución del agro y el
total y defm1t~vo aruqwlamient? de _los latifun~ios; pero inmediatamente que
estos ,ºr~enaID1entos, llenos de idealismo y de Justicia, fueron proyectados en
1~ practica, se apoderó _de ellos la po_lític_~ militante con sus intereses y sus pasio~es Y en vez de la ngurosa organizac1on constitucional de la propiedad de
la berra, al cabo de 50 años la reforma agraria es una realidad injusta defectuosa y amarga.
'
Don Antonio Díaz Soto y Gama, que en los últimos años de su vida recibía
en su modesta casa a los campesinos que iban en caravanas interminables a

693
692

�exponerle sus quejas y sus problemas y a pedirle consejo, debe haberse ido de
este mundo lleno de desilusión, pensando en la inutilidad de sus sacrificios y
de sus esfuerzos; sin embargo, luchador hasta el fin, idealista, romántico, ingenuo, dicen que dejó un testamento político. ¿Pero en dónde están sus ejecutores? La generosa semilla que sembró durante lustros en su cátedra de la
Facultad de Derecho de la Universidad Nacional, con apasionantes prédicas
y discusiones, no cayó en tierra abonada. Tuvo muchos alumnos; pero a lo
que parece, ni un solo discípulo, pues al terminar la carrera olvidaron sus
enseñanzas y se dispersaron calladamente en busca de acomodo material. Los
Quijotes de la revolución murieron con él.
Y a pesar de todo hay algo en el fondo de la conciencia que se niega aceptar el triunfo de Calibán sobre el Ariel de nuestra juventud. Ya lo hemos dicho ("Valor sociológico del ideal"), los idealistas y sus ideales desempeñan
una función social trascendente porque señalan metas hacia las que se dirige
lenta; pero seguramente, la humanidad. La grandeza cívica y moral de Soto
y Gama y el valor de sus doctrinas agrarias son orgullo del verdadero México;
tarde o temprano han de dar sus frutos. Ejemplo insuperable de hombría,
de integridad, de honradez, brillará siempre con propia luz en el horizonte de
nuestra patria guiando y protegiendo a los proletarios del campo que tanto
amó.

INTEGRIDAD MOLESTA

ÁNGELES MENDIETA ALATORRE

de la Asociación Mexicana de
Sociología

Contenido: Prólogo. Fuerzas regresivas de la dinámica social. Análisis del fenómeno
psicosocial. Características de la agresión. La integridad molesta. Definición.

PRÓLOGO

Hay agresiones anónimas que irritan a la sociedad y la avergüenzan. Las
lesiones morales y materiales aparecen en forma recurrente y tipifican la regularidad propia de un fenómeno psicosocial.
De ello tuve claro conocimiento frente a dos observaciones aparentemente
aisladas, las cuales movieron mi curiosidad y dieron paso a estas reflexiones.
Más tarde habría de hallar implicaciones más profundas, aunque mucho tiempo me llevó descubrir las que incumben al daño moral.
En el jardín botánico de la Ciudad U!'}iversitaria en la ciudad de México,
bajo una gigantesca campana que cubre una atmósfera cálidamente artificial,
se encuentran para su estudio muchas plantas tropicales. Una de ellas, fascinadora para los ignorantes de la biología -yo entre ellos-- es la "vergonzosa"
o sensitiva cúbica, la cual, al acercarse alguien o al menor contacto, cierra
rápidamente sus corolas. El movimiento de protección es inmediato ante un
supuesto ataque a su integridad. Es decir, los seres vivos reaccionan frente a
lo que puede dañarlos y según sé, los estudios sobre la sensibilidad de las plantas, hoy abre nuevos caminos de interés científico.
El tren metropolitano, uno de los mejores del mundo, a pocos meses de haber sido inaugurado, tenía ya las cicatrices del embate de los violadores. Ves-

694

695

'

�tiduras rasgadas con navaja, letras obscenas y lesiones en los labios de hule
de las puertas hechas por instrumentos punzocortantes, como si un grupo misterioso hubiera estado al acecho para cumplir de inmediato su rito de destrucción.
A estas imágenes se unieron los comentarios de los que sufren atentados a
sus personas y a sus propiedades, lo cual provoca una actitud machacona de
protesta tan familiar como inútil.
¿ Por qué algunos rompen focos y vidrios, manchan paredes recién pintadas, destrozan jardines, pisan el césped, bollan los campos sembrados, rompen
las antenas de automóviles y apedrean los murales?

¿ Por qué se golpea a animales indefensos? ¿ Qué rito cumple la calumnia
que debe sufrir el que se eleva por encima del grupo social?

En suma ¿ qué hay en esta aparente aversión a la integridad material y
moral? ¿ Cuáles son las características de este fenómeno social que irrita a la
sociedad y muchas veces la avergüenza?
He aquí unas reflexiones sobre el tema.

FUERZAS REGRESIVAS DE LA DINÁMICA SOCIAL

cuestiones que más preocupan al sociólogo es sentirse desguarnecido por la carencia de lo que en la ciencia se llaman leyes.

UNA DE LAS

"Sería a todas luces exagerado aseverar que en la sociología ya se hubiera
llegado a ese acuerdo consolidado sobre sus problemas y propósitos de investigación por lo cual se distinguen otras disciplinas más antiguas." 1
Sin embargo, la sociología estudia los acontecimientos regulares, recurrentes
y periódicos de los fenómenos sociales, los cuales constituyen sus propias leyes.
El estudio de las regularidades del grupo social, da paso a la consideración
de las conductas sociales, con su necesaria implicación psicológica.
"El estudio del factor físico dio lugar a la Sociogeografía; el del factor
biológico, a la Antroposociología, en sus dos ramas: la Etnografía y la Xenografía; ahora el estudio del factor psicológico nos sitúa en la Psicosociología.
Es, pues, esta parte de la Sociología la que investiga las relaciones existentes
entre los fenómenos psicológicos y los sociales. Se trata ahora del factor más

íntimo, más medular respecto a los fenómenos interhumanos. Se ha seguido el
orden de la periferia al centro, en la consideración de los diversos factores de
lo social." 2
Profundizar y constreñir son ahora obligaciones del estudio social.
"En el estudio de las formas sociales, se funda o edifica por el uso el procedimiento de abstracción. En todo hecho social, el sociólogo debe tener en cuenta no solamente las formas de los fenómenos sociales, haciendo una :ibstracción
o contenido de dicho fenómeno. El sociólogo no debe entrar en lo absoluto en
el estudio de los ingredientes concretos de los fenómenos sociales; wlo debe
dirigir su atención al estudio de las configuraciones o formas como se produzca el fenómeno social. El formalismo sociológico endereza su crítica contra el
enciclopedismo sociológico que venía desde Comte hasta la aparición de pensadores contemporáneos", dice Antonio Caso, y por lo tanto este trabajo se
divide en varias partes, unas que son estricta,µiente sociológicas y otras de interpretación personal. Caso añade algo que también viene aquí a cuento: "A
priori puede afirmarse que las leyes de los organismos han de influir en la
vida social. Las sociedades se componen de hombres, y éstos son organismos;
por consiguiente, las leyes de los organismos o leyes biológicas, determinan
también, en ciertos aspectos fundamentales, las relaciones colectivas.
únicamente que si se hace abstracción de la naturaleza psíquica de los individuos para pretender explicar por sólo las leyes biológicas los fenómenos
sociales, se incurre en el mismo error en que se incurriría, si se tendiera a explicar por las leyes físico-químicas los fenómenos biológicos, o por las leyes de
la mecánica los hechos físico químicos." 3
Al descubrir al hombre mismo detrás de los fenómenos sociales, se explican

por un lado las dificultades de la sociología y por otro, permite ponerse en
guardia contra las interpretaciones parciales y por lo tanto, limitadas. El hecho de hablar de un fenómeno psicosocial, como en este caso, solamente acentúa más el factor interno, por análisis del mismo, sin desconocer la importancia
de todos los demás.
Característica fundamental del ser humano es su movimiento, el cual comienza desde su concepción y cesará con la muerte, pero está también inmerso
en otros más. Un símil podría informar con claridad de los dos fundamentales
dentro del concepto sociológico. Por ejemplo, la tierra tiene un movimiento de
rotación sobre su propio eje y de traslación alrededor del sol con armonía
• SENIOR, Alberto F.: Sociología, Ed. Méndez Oteo. 3a. ed., México, 1967, pp. 241 a

1

DABRENDORF, Ralf: Sociología" naturaleza humana, No. 155, Revista Eco, Buch-

jolz-Bogoti.

696

242.
• Citado por Senior, Ibidem, p. 143.

697

�perfecta dentro del ritmo universal; de la misma manera el ser humano posee
su propio movimiento como ser autónomo pero se mueve dentro de las grandes fuerzas sociales de su circunstancia y de su tiempo histórico. 'En ambos,
estrictamente ajenos a su voluntad, hay influencias. Hip6lito Taine sigue vigente en cuanto a la determinación del medio social y el momento histórico,
no en la influencia racial, pero sí es importante recordar la mecánica psicológica del pensador francés.
Merced al libre albedrío, el hombre parece tener opción a ciertas elecciones
dinámicas, las cuales conforman el fascinador nombre de libertad. Además, los
movimientos sociales y personales tienen ciclos y velocidades diferentes. Penosamente las guerras y revoluciones parecen acelerar los cambios sociales de los
pueblos.
No debe confundirse evolución con dinámica social. La evolución es generalmente lenta y casi nunca modifica sustancialmente la materia, en cambio
la dinámica social transforma radicalmente las estructuras humanas.
"Dinámica es el término de la mecánica teórica, rama de las matemáticas
aplicadas, que trata de los movimientos de los cuerpos, de las fuerzas que los
generan y la anulación recíproca de éstas con un cuerpo en reposo. Esta situación tiene aplicaciones en el análisis del movimiento social, la resistencia
al cambio y el equilibrio." 4
Ahora bien, el movimiento perpetuo que origina los cambios y transformaciones es apreciado como positivo por la sociedad, si en ese momento se considera como un avance, logro o adelanto -aunque después pueda ser tildado
como retardatario- y es juzgado negativamente, si retrasa, interrumpe o nulifica el movimiento de avance o aceleración. La escueta verdad es que el
movimiento social obra con una mecánica de selección y rechazo que preserva
lo que considera bueno en tanto que deteriora y rechaza lo obsoleto.
La sociología estudia las fuerzas de integración, los factores y modos de lo
social, las corrientes unificadoras y de cohesión, pero también se preocupa de
otras fuerzas disociativas que atacan a la sociedad o la vulneran, perturban o
molestan, esto es, aquéllas que pueden ser calificadas de movimientos regresivos o atávicos.
De una de estas últimas se tratará aquí.
• MoNs1vÁis, ZoRRILLA, MENDrETA AuToJUlE y Soro ÁLVAllEZ:

musa, México, 1963, p. 20.

698

Dindmica social, Li-

ANÁLISIS DEL FENÓMENO PSICOSOCIAL

Al anudar los hilos de los aspectos comentados se colige el planteamiento
de la cuestión.
'
Se ha visto
.... plantas, reaccionan
·
frente
. que los seres vivos, hasta las prop;....,
al ataque cierto o posible a su integridad; con mayor raron los seres humanos
que forman las sociedades, son profundamente susceptibles.
'
Peri6di~ente, algunos individuos atacan a las personas o a sus propiedades, de1ando con la violencia de su acto el testimonio de su agresión.
Los soli~io~ depredadores -nadie sabe nunca quiénes son- destruyen lo
que parece ll'ntar más a la comunidad, esto es lo que se estiro·a
di
d
·
df···
,es gno e
aprecio o e mitivam~~t~ sagrado. En el plano material se lesiona lo que ha
costado esfuerzo, sacrificio o dinero.
En pri~cipio estas agresiones constituyen un ataque a las normas O leyes del
orden social. Son un reto a la conciencia de alguien que es, vale O tiene al 0
y forma parte de una sociedad.
g
Comentemos primero el ataque a la integridad moral, ya que es el más trascendente, aunque su frecuencia lo ha hecho tan familiar que pasa inadvertido.
En algunos casos el ataque se festeja tildándolo de ingenioso.
C~a~do un miembro de la comunidad social adquiere rango, categoría 0
~resti~o Y su conducta puede aparecer como ejemplar o ejemplarizante de
mmediat~ se presenta en forma anónima, el grupo de detractores que no
rán de difamarlo hasta vulnerar su integridad.

:esa.

La habilidad del extraño ataque es tan acertada que parece infalible, pues
prontament~ descubre la falla, grieta o defecto por la cual alguien puede ser
atacado y si no hay algo grave ... ¡ se inventa!
Las ca~acterísticas de este aspecto en nuestro país son peculiares: hace cincuenta anos, cuando un personaje adquiría relevancia, se hablaba en voz baja
de alguna amante y en el caso de una mujer, se le achacaba "un pasado". Hoy,
~entro del demoledor mundo axiológico de nuestros días, esos cargos serían
mge~uos, por lo cu~l se a_cude a otros que puedan escandalizar como: pervers1on, homosexualismo, impotencia, lesbianismo o deshonestidad política.
Se ha esta_blecido dentro de n_uestras costumbres no aceptar la integridad
?'1oral de quienes son, valen o tlenen algo. Es cierto que alguien puede ser
idolatrado, o sea llevado a los terrenos de la exaltación irracional -habida
c~enta de q~e. cump~rá su destino trágico- pero de ninguna manera se admite la ecuanime y Justa aceptación de su dignidad estrictamente humana.

699

�No se le perdona a alguien que sea mejor o superior. Habrá necesidad. de
buscar algo para denigrarlo, aunque sea un defecto físico, el cual convertido
en muletilla, provocará la burla y el escarnio.

que forma parte de una comunidad. Los daños a los valores o propiedades de
la comunidad son los preferidos, como edificios civiles, jardines públicos, museos, lugares históricos, salas de espectáculos, transportes y muros de las calles.

Un caso peculiar penosísimo en nuestras costumbres, es la agresión sexual.
En un breve opúsc~lo inédito, la maestra Emma Prado de Arai aborda m~rginalmente este asunto con peculiar perspicacia. Al hablar de las_ caractensticas del mexicano en el estudio de la primera novela de nuestra literatura El
periquillo sarniento de José Joaquín Fernández de Lizardi, advierte que,. aunque en todos los pueblos del mundo existe el viol~dor,, el_ macho meXIca~o
tiene la doble saña de empeñarse en dejar constancia publica de su fechona.
No basta mancillar a una mujer, sino pretenderá dej~ un h~jo a~ando~~do.
Como en el caso del infractor solitario, una vez destrwda la mtegr1d~d fis!ca,
el objeto atacado deja de tener atractivo, así en el caso de la mujer, esta
pasará a ser algo indiferente y en el más frecuente de los casos, hasta despre-

f ) Mientras mayor sea el prestigio de la persona o importancia de lo :dañado, se cumplirá mejor el vejamen.

ciable.

CARACTERÍSTICAS DE LA AGRESIÓN

. Cuáles son las características de este fenómeno psicosocial? ¿ Cómo, cuán-

é

do y dónde se presenta?
a) En principio el fenómeno psicosocial se presenta ~om~ un ~cto agresivo
cuya aparente finalidad es satisfacer al infractor. El objeto inmediato es de~eriorar O vejar algo íntegro, perfecto, valioso o consagr~do dentro de la sociedad sin ningún interés económico del agresor, como s1 el acto formara parte
de ~n extraño rito en el cual lo perfecto, debe pagar tributo.
b) No puede predecirse cuándo ni dónde aparecerá, pero ciertamen~e su
presencia se dejará sentir en un momento dado, de ~al suerte que configura
un fenómeno social por su periodicidad y recurrencia, esto es, cae de lleno
dentro de las regularidades o leyes sociológicas.
c) Es obra anónima, de solitarios depredadores, pero como se imita, se convierte en agresión colectiva.
d) Los depredadores dejan constancia de su mensaje rad'.cal y violento atacando moralmente a los miembros más selectos de la comunidad o destr~yendo
las cosas que aprecian sus poseedores. El caso es dañar algo con el objeto de
irritar a los miembros de una comunidad.
e) Puede tipificarse como una agresión social o agresión a la socieda~, porque al infractor no le interesa estrictamente el individuo que ataca, smo al

700

g) La afrenta a lo más limpio o lo sagrado es objetivo primordial. No ha
mucho tiempo fue lesionada La Piedad, patrimonio de la cultura universal y,
en las guerras, donde se desatan los instintos primarios, se destruyen monumentos y lugares históricos de las ciudades, lo cual causará sufrimiento indecible en sus moradores.
h ) El daño irreparable, es otra de las características de la agresión, pues el
depredador sabe que el daño será definitivo. En el ataque moral algo queda
y en caso físico, la restauración no tiene la misma validez que la obra original.
i) Se presenta en todos los pueblos. Con mala fe podría atribuirse como
expresión típica de las sociedades incultas, pero no hay tal, pervive latente. En
aquellos países donde la organización pública es coercitiva o rígida, los propios
miembros de la comunidad, educados civilmente, vigilan y castigan con mayor
eficacia a los depredadores.
Tampoco es respuesta a la represión social o como ataque a lo establecido,
como podría explicarse con un juicio tan falso como simplista, ni como reto a
la sociedad opulenta, aunque estas situaciones conflictivas aumentan su incidencia, sino que es un fenómeno de recurrencia general y periódica.
j) En cada lugar la agresión adquiere formas de expresión diferentes. En algunos grupos semialfabetizados, se recurre a palabras injuriosas, casi siempre
obscenas, escritas con letras grandes en lugares visibles donde puedan ser leídas
diariamente por los que ahí pasan para ir a sus hogares, trabajos o diversiones.
Otras veces la agresión es por medio de un insulto abierto en forma de anónimo grito. La palabra soez o procaz rompe el silencio compacto que han "construido" los asistentes a un espectáculo público, de tal manera que rasga el aire
y todos los que ahí están, generalmente con sus familiares, quedan a vergonzados.*
• En la ceremonia de inauguración de las Olimpiadas de 1968 en la ciudad de México, el pueblo expectante y afligido guardaba silencio. Las cámaras de la televisión
mundial recogían la presencia de un pueblo anfitrión y la vida mexicana estaba en
entredicho. Todo había sido cuidadosamente preparado. Entonces un hombre gritó
soezmente desde las galerías y avergonzó a todos, destrozando la imagen de la dignidad
nacional.

701

�Hay en el fondo de todas estas causas, heterogéneas, múltiples e íntimas, el
fruto amargo de la insatisfacción, la necesidad y el dolor humanos.

se ~e pida cuenta, para que mi miseria satisfaga el falso juego de la demagogia".

Y en estos hechos todos somos culpables. La "mordida" es una complicidad
solapada entre el que acepta el soborno y el que paga el cohecho.

LA

INTEGRIDAD MOLESTA

Hasta aquí se han expuesto las características de una agresión social comprobable y regular dentro de los cánones estrictos de la sociología. Ahora considero necesario dar una interpretación personal de las causas de la misma, que
puede o no ser aceptada.
¿ A qué obedece esta agresión?
Una primera explicación es atribuir la causa a las fuerzas subyacentes o instintos atávicos del hombre que se encuentran soterrados y afloran en la primera oportunidad.
Una segunda consideración es admitir lo que podría ser llamado nostalgia
subconsciente por la pérdida de la libertad. El tema es tentador y presupone
la idea de una libertad irrestricta vivida en un pasado remoto, cuando el
hombre era ajeno a leyes, reglamentos y normas. Naturalmente es una idea
con sus buenas dosis de falsedad. Estudios recientes han demostrado las penosas restricciones espirituales y físicas a las que estaba sujeto el miembro de una
tribu.
En nuestro país acaece algo singular. La historia del pueblo mexicano es
la lucha por alcanzar libertad; así, esta palabra está cargada de significados y
con el tiempo ha adquirido interpretaciones peligrosas. Los individuos, las instituciones y los gobiernos tienen miedo de ser señalados como coactores de la
libertad y por esa razón prefieren dejar pasar actos censurables.
Por su parte, el pueblo ha acuñado su observación: "hacerse de la vista
gorda".
Parece que muchos aplican de manera peculiar lo que señala la vieja frase:
"dejar hacer, dejar pasar". En principio hay dos aspectos en esta actitud, uno
de carácter paternalista en el cual los que tienen más prestigio, honor, dinero
0 poder soportan las infracciones de los menos afortunados para compensar
los desniveles de una sociedad injusta, y otro aspecto oscuro y doloso que tiende a perpetuar esta situación solapando a los pequeños infractores con el objeto de contar con la miseria popular. De todo ello se aprovechan los líderes
corruptos. El desafortunado parece decir: "Yo soy pobre, luego tienen que
darme prestaciones especiales, exención de impuestos y dádivas de las que no

702

. El tema se comenta aquí por su relación con las agresiones estudiadas. El
~ract~r sabe que nunca será castigado. En el remoto caso de ser sorprendid~, _s1e~~re tendrá d~fensores gratuitos que hablen a su favor apelando a
las mJustlcias de ~ ~1edad opulenta. En circunstancias extremas, se le aplicará una pena. mllllIIla. ¿ Cómo castigar al miserable que doble la antena
de un automóvil, cuyo propietario arrastra una fortuna de cien mil pesos?
En tercer término, hay otra explicación que tiene carácter freudiano La
agresión podría calificarse como un des/ogue parasexual que tiene buenos ~poyos para ser aceptado, ya que muchas manifestaciones son claramente eróticas. ~o hay investigaciones sobre el caso, pero, por lo que he observado, estas
agresiones parecen ser obra exclusiva de varones.
En cuarto_ lugar podría aceptarse una intención trágica y demoledora de
autodestr~cct6n, co1;110 _patético desprecio. El que escribe una palabra insultante, ~~ insulta a s1 m1Smo. Con ese acto deja constancia del sentimiento de
abyecc1on que lo embarga y así se desfoga. Un triunfador en el sentido que
esta palabra tiene ~n las sociedades de consumo, no trasgrede abiertamente
las leyes: no se arnesga, se cuida bien. Es el que de alguna manera se siente
frustrado, el que agravia a la sociedad, pero en el fondo se deshonra a sí mismo.
~n las cost~b~es . ~exicanas, hay una peculiaridad trágica. Cuando algwen alca~ distmcion o renombre, otro dice de él: "yo lo conocí: vivía
frente a mi casa, era un pobre diablo". El que comenta el hecho no se siente
orgulloso por haber convivido con esa persona, sino lo baJ·a a su 'propio nivel
1o " ningunea
.
" . Paradógicamente,
·
prefiere destruirlo un poco en lugar de ele-'
varse él a la categoría del otro.
'
Una quinta interpreta~ión puede ser la tendencia del individuo a perpetuarse. Frente a la fugacidad de la vida, el misterio de la muerte y la duda
el hombre pretende dejar constancia de su paso. El ser humano siempre ~
buscado angustiosamente asideros para burlar la inanidad.
En los cantos líricos de la poesía indígena náhuatl, hay un poema sobre la
lamentaci~n por la vida efímera que dice: "¿Na será mi nombre alguna vez?
¿Nada deJaré en pos de mí en la tierra? ¡Al menos flores, al menos cantos!"
Los grandes monumentos históricos tienen un libro donde los visitantes ilustres registran su nombre para dejar el testimonio de su presencia. Pero en esos

703

�\

mismos lugares, en los sitios oscuros, aparece también la huella de los que ahí
estuvieron y dejaron corazones, nombres, golpes o arañazos.
En la muralla china hay frases ofensivas en todos los idiomas. El objeto es
herir al que pertenece a la misma comunidad, entiende el mensaje y naturalmente le avergüenza.
Finalmente, la sexta explicación que aquí se propone y que no implica necesariamente el desconocimiento de las otras que se han nombrado, se refiere
a la integridad molesta.

EN EL V CENTENARIO DE LAS CASAS

Hay en el ser humano un instinto que lo hace destruir lo que siente íntegro
o perfecto. Es algo atávico, primario, quizá derivado de la natural agresividad
sexual que aflora en cualquier circunstancia propicia. Como todo instinto, puede ser sublimado, encauzado o reprimido por la educación.

DR. HÉCTOR GRos EsPmLL
Secretario General del Organismo para
la Proscripción de Armas Nucleares en
América Latina

El hombre parece sentir opresión ante lo admirable, acabado o limpio y
tiende a rasgar, matar, destruir o atacar.

VITORIA EN

LA

CONTROVERSIA SEPÚLVEDA-LAS CASAS

Es un desasosiego espiritual, que provoca la necesidad de desfogarse y
agredir.
Un ejemplo al azar: Miguel Angel ante la perfección de su Moisés, le dio
con el marro diciendo "habla". La cicatriz se conserva en el mármol de la
escultura que está en la basílica de San Pedro In Vínculis, en Roma, Italia.
Pues bien, ¿ no sentiría el gran hombre algún extraño escozor frente a su obra
que fue inaguantable para su sensibilidad?
Y bien, la interpretación de la causa está sujeta a consideraciones personales, pero existe la realidad del fenómeno social.

DEFINICIÓN
La integridad molesta es un instinto atávico del hombre frente a la perfección moral o física de las personas y de sus propiedades, la cual se expresa
por medio de una agresión que tiende a irritar o avergonzar a la sociedad. El
instinto puede ser sublimado o reprimido por la educación. Aunque es ajeno
a condiciones eventuales de tiranía o presión, estos conflictos humanos tienden a agravarlo. Debido a la recurrencia de su periodicidad puede l&gt;Cr tipificado como fenómeno de carácter psicosocial.

704

I
~~ TRADUCCIÓN POR primera vez a la lengua española, debida a la labor meri-

3as

tiS~ de Angel Losada, de
Apologías de Sepúlveda y Las Casas y la publicaCion de ~has en _es~e ano,1 ha de tener una importancia esencial para el
cabal y meJor conocuruento del pensamiento teológico-jurídico del siglo XVI
español y de su análisis de los problemas planteados por el descubrimiento y
la conquista de América.

La monumental obra de Losada, que culmina sus trabajos y estudios sobre
el tema, ha de provocar un nuevo interés por el análisis del pensamiento de
Bartolomé de Las Casas y de Juan Ginés de Sepúlveda en relación con los
problemas jurídicos planteados por el hecho americano y con el surgimiento
del derecho internacional moderno.2
1

,La _Apología _de Sepúl~da f~e publicada en latín, en Roma en el año 1550. No
babia sido traducida al espanol ru vuelto a editar hasta hoy. La Apología de Las Casas
ae encontraba inédita en la Biblioteca Nacional de París. La publicación de ambas
Apolo~s, en ~ducción }'. con prólogo y notas de Ángel Losada, ha sido hecha por
la Editora Nacional, Madnd, 1974. En 1968 Losada había publicado un estudio sobre
esta Apología, titulado: "La 'Apología', obra inédita de Fray Bartolomé de Las Casas
actualidad de su contenido", Boletín de la Real Academia de la Historia tomo CLXII'
pp. 201-249, '.Madrid.
'
'
ª Por ej. Ángel Losada, Bartolomé de Las Casas y Juan Maior ante la colonizaci6n
española de América, Cuadernos Hispanoamericanos, No. 286, Madrid, abril de 1974.

705
Hum-45

�11

Al leer las Apologías hemos encontrado unas páginas que nos han interesado
muy particularmente. Se trata de las opiniones de Sepúlveda y de Las Casas
sobre el pensamiento de Francisco de Vitoria con respecto a los títulos para
la conquista de América.
Como veremos, ambos autores tratan de demostrar que el famoso dominico y catedrático de Salamanca estaba de acuerdo con las ideas que cada uno
de ellos tenía sobre la cuestión. Para ello interpretan el pensamiento de Vitoria, pero llegando, naturalmente, a conclusiones opuestas.
La confrontación de lo que Sepúlveda y Las Casas opinaron y dijeron sobre
la tesis de Vitoria tiene importancia, puesto que aclara y precisa sus propias
ideas y da una nueva luz sobre la trascendencia que ya entonces se atribuía
a la opinión de Vitoria, citado, como argumento de autoridad, para fundar
las soluciones jurídicas que se deseaba sostener.

III
Hacia 1539 Francisco de Vitoria había terminado ya las Relecciones "De
Indis" y "De Iure Belli".
En la primera, como es sabido, analiza los posibles títulos justificativos de
la conquista de América por los españoles y en la segunda, que es su complemento necesario, estudia el eventual derecho de guerra de los españoles contra
los indios.
Comienza Vitoria por la enumeración de los siete títulos invocables, que él
considera ilegítimos, y que son: 1) El dominio universal del emperador; 2) La
autoridad universal y temporal del Romano Pontífice; 3) El derecho de descubrimiento; 4) La renuencia de los indios a abrazar la fe cristiana; 5) Los
pecados de los indios; 6) La enajenación de la soberanía y 7) La predestinación divina.•
De tal modo afirma la inexistencia de títulos originarios por parte de los
españoles. Si alguno pudiera existir sería adventicio, resultado superviniente
de su encuentro con los indios.
• "De los títulos no legítimos por los cuales los bárbaros del Nuevo Mundo pudieran
venir a poder de los españoles". Un excelente comentario de los textos de Vitoria se
encuentra en la introducci6n de Antonio G6mez Robledo a la edici6n de las Relecciones,

Esos posibles títulos legítimos serían: 1) El dere h d
. d
comunicación; 2) La predicación del Evan e. . c o e soc1~, ad natural y
vertidos a la fe cristiana. ) D
, .g ho ~ ~) La protecc1on de los con.. .
' 4
ar un prmc1pe cnsbano a los conv
. 5) L
sacrif1c1os humanos y la antropofagia. 6 ) 1 1 . ,
ersos,
os
y 7) Los tratados de alianza 4
'
a e ecc1on verdadera y voluntaria
Aunque pueden citarse precedentes de esta forma d 1
.
cuestión de los títulos españoles a 1
. 5
e p antear y analizar la
d1
.
a conquista no hay duda de la grand
e::U~~~s:~::~o de Vitoria, de la pureza de las intenciones y de la fineza deC:
. -~e aquí la influencia de que sus ideas tuvieron en todo el debate que se
m1C1aba y el interés de aportar el nombre y 1as op1mones
. .
de Vitoria a la
causa que cada uno defendía.

IV
El hecho americano y la conquista española provocaron
.
neral debate respecto de los eventuales títulos d 1
. dun ampho y gemidad, de la naturaleza de lo . .
e conquista or, de su legitide jure y de facto, debían
:b~~~~- d;s:eu :s:~to jurídico y del t_rato que,
unta de Valladol"d
d
e a e memorable culmmó en la
1 , convoca a por Carios I Y que se reumó
. en 1550-1551.
J

se;

El caso de esta junta es excepcional , .
en la historia de la humam·dad
_Yó uruEco. En efecto: "por primera vez
.
una nac1 n spaña
•
.
s1ón la justificación 1·urídica d
'
' y su rey pusieron a d1Scue una guerra que llevaban a cabo".6
b En 1~ junta dos partes contendientes se habrían de enfrentar
as unidas en la afirmación de la obligatoriedad de la predica~i::n~:ti:~

\xnt~

• "De los tí tulos legítimos por los cuales u diera
.
españoles", A. G6mez Robledo op cit PP
los bárbai:os a poder de los
ús principes du Droit Public ;hez ·F,a:cisc~ de v·t• . M It:ntomo Truyol y Serra,
• LosADA, Ángel, Fray BartolomJ de L C
i ona,
a
' 1946, pp. 55-67.
rica, Tecnos, Madrid, 1970, p. 278; Sil:o ~as a la luz _de
":oder~a c~tica hiJt6conquiJta de América México 1971
261 2vala, Las ,nstztuc1ones 1urld1eas en la
,
,
,
, pp.
- 66.
LosADA, Ángel, op. cit., p. 24 7; Angel Losada The .
0
controversy between Sepúlveda and Las C
. h'
ideology 1 Las Casas, Th11
mé de Las Casas in hiJtory edited b
;n t e Junta de Valladolid, l'n Bartolovenity Press, Illinois 1971 · Lewis H \ J.
e_~~ B. ~een, Northern Illinois Unixico 1974
73 1'06. , .
an e,
_Pre¡u1c10 racial en el Nuevo Mundo Mé'
• pp.
·
, Lewis Hanke Spanish t ¡ ¡ · · .
'
America, Filadelfia 1949 cap 8 C ,
6
s rug_ e or 1ust1c, m the conquest of
"
'
,
· · on raz n Marcelino Mené d
p la
·
esta controversia tiene importancia capital
la .
.
n ez y e yo dice que
(Advertencia a la edici6n de 1892 M drid ~ 1 D histona del Derechos de Gentes".
xico en 1941, p. VIII).
'
a
' e
em6crates Alter, reeditado en Mé-

!ª

a:.~•

E¡"e

Porrúa, México, 1974, pp. LIV-LXII.

707
706

'

�en el Nuevo Mundo: la capitaneada por Juan Ginés de Sepúlveda, partidario
del empleo de la fuerza como instrumento para asegurar la predicación del
cristianismo y la dirigida por fray Bartolomé de Las Casas opuesta a la utilización de toda forma de violencia.
Las Relecciones de Vitoria, aunque aún no publicadas, ya que lo fueron
recién en 1557 (once años después de la muerte del maestro) , pero anteriores en varios años a la junta, habrían de influir directamente, dado el conocimiento que de ellas tenían los contendientes, en los debates que en ella
se celebraron. Vitoria había muerto en 1546, pero sus ideas y criterios habían
de estar presentes en los debates de la Junta d~ Valladolid.
Curiosamente no han llegado hasta nosotros ni las actas ni los principales
documentos de la junta.7 Lo que sí se sabe es cómo estaba constituido el "dossier" de las dos partes y cuáles eran las obras que servían como alegato para
fundamentar las dos posiciones opuestas.
Por parte de Sepúlveda el "Demócrates Secundus" o "Alter" o "De las
justas causas de la guerra contra los indios" 8 y su Apología 9 como _fundamentos de derecho y la Historia general de las Indias de Gonzalo Femández
de Oviedo como base de argumentación de hecho.
Por parte de Las Casas, sus muchas obras y trabajos y, en especial, la Apología 10 en que se rebaten o intentan rebatir los argumentos de jure dados por
Sepúlveda y la Apologética historia 11 que contiene lo esencial de la argumentación sobre los hechos, resultado por lo demás de la experiencia directa de
Las Casas en las Indias, ya que, al contrario de Sepúlveda, había vivido en
el Nuevo Mundo.
1 Un documentado estudio de lo ocurrido en la junta, en A. Losada, Juan Ginés de
Sepúlveda a traués de su epistolario y nueuos documentos, reimpresión, pp. 206-212,
Madrid, 1973.
•
1 Esta obra, escrita hacia 1545, no obtuvo autorización para ~er publicada en Es-

paña en vida de Sepúlveda. Se editó por primera vez (texto latino y edición castellana)
por Marcelino Menéndez y Pelayo, en 'Madrid, en 1892, sobre un manuscrito que no
era el original, estaba incompleto y tenía múltiples errores. Se reeditó nuevamente en
México por el Fondo de Cultura Económica (Tratado sobre las justas causas de la guerra contra los indios), en 1941. En 1951, sobre el manuscrito original, se publicó en
España por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con traducción en Angel Losada.
9 La Apología se publicó en Roma en 1550. No se había hecho ninguna edición en
español hasta hoy.
~ Esta obra había permanecido inédita hasta hoy.
u Apologética historia sumaria, México, UNAM, 1967, edición preparada por Edmundo O'Gorman.

708

~a junta, integrada entre otros por Domingo de Soto, Cano, Carranza de
Miranda Y Arévalo, no llegó, según parece, a un resultado concreto final.
Examinó todas las obras presentadas, escuchó la confrontación verbal de las
partes, ordenó a Soto redactar un resumen de las argumentaciones de Sepúlveda y Las Casas, pero no produjo un dictamen último y definitivo. Sin embargo, el proceso cumplido en ella -al que siguió la continuación del proceso
de confronta en curso-, es fundamental para la historia del pensamiento español, para la teoría del Derecho de Gentes y para la comprensión de la grandeza de la obra cumplida por España.
V
. Hemos ya adelantado que en las Apologías de Sepúlveda y de Las Casas se
o_ta Y co~~nta brevemente el pensamiento de Francisco de Vitoria, pretendie~do unlizar ~u fama como apoyo de las ideas que los dos contendientes
so:tienen. Estudiemos pues, por su orden, las principales referencias de Se~ulveda y de Las Casas a Vitoria, en relación con el problema de los justos
títulos.
VI
. Sepúlveda, después de recordar que Diego de Vitoria, hermano de Francisco, ley6 Y aprobó las tesis expuestas en su Demócrates Secundus 12 dice en
el párrafo XXX de su Apología:
'
"Le1' esta obra, en la cual nada encontré contrario a la verdad sino
" mueh as cosas dº1gnas d e ser leídas; por lo tanto, no sólo recomiendo
'
"sino que también admiro la obra y su autor"; firmado: "Fr. Diego d~
"Vitoria".

"Este juicio este autor no lo habría pronunciado tan libremente y sin
"vacilar contra la común opinión de los suyos si no se hubiera sentido
"confirmado con la autoridad de su hermano Francisco, varón doctísi"mo, de espíritu noble y liberal, quien se encontraba a dos días de dis"tancia de él. Tengo conjeturas claras para tener por cierto que Diego
,. _En -~l Consejo de Indias, según resulta del expediente de la autorización para la
publicac1on de la obra, que nunca llegó a concederse, Diego de Vitoria estuvo en favor
de~ otor~amiento del permiso (Angel Losada, Juan Ginés de Sepúlueda a través de su
epistolario Y nuevos documentos, Consejo Superior de Investigaciones Científicas Madrid, 1973, p. 199).
'

709

�"trató de mi libro ( que retuvo mucho tiempo mientras duraron las de"liberaciones) con su hermano Francisco y que juntos deliberaron sobre
"este mi tratado".
La verdad es que este texto de Sepúlveda carece de real interés y aporta
muy poco al conocimiento de la cuestión. La deducción de que Diego de
Vitoria había consultado con su hermano Francisco es meramente subjetiva y, aun en el caso de ser cierta, no demostraría que Francisco estuviese
de acuerdo ~on las tesis de Sepúlveda. Puede concluirse, por tanto, que
sin perjuicio de las coincidencias existentes entre Vitoria y Sepúlveda sobre
algunos de los títulos a la conquista por parte de los españoles, la Apología
no agrega nada jurídicamente.
Sepúlveda no llegó a conocer impresas las Relecciones de Vitoria, pero
sin duda tuvo conocimiento de ellas por apuntes estudiantiles o resenciones
universitarias. Pronunciadas ya en 1539, seguramente fueron consideradas al
escribir el Dem6crates Secundus en 1545.
Aunque en la Apología de Sepúlveda no se encuentra un análisis de los
argumentos de Vitoria, es posible efectuar un estudio comparativo de las tesis
de ambos sobre el tema que nos ocupa a través de la comparación de las
Relecciones "De Indis" y "De Iure Belli" y del Dem6crates Securidus. Esta
comparacíón crítica ha sido hecha ya por varios autores, en especial por Manuel García Pelayo y Teodoro Andrés Marcos 13 y de ella resulta una cierta
analogía en algunas de las argumentaciones que ambos utilizan y en varios
de los razonamientos jurídicos que emplean. Asimismo concuerdan ambos en
algunos de los títulos justificativos de la guerra contra los indios y de la subsiguiente conquista.u De tal modo es posible hablar hoy de una revaloriza15
ción de Sepúlveda, superado ya el enfoque dirigido a denigrarlo.
" Juan Ginés de Sepúlveda 'Y los problemas jurldicos de la conquista de América, pp.
28-37; Los imperialismos de Juan Ginés de Sepúlveda en su Demócrates Alter, pp.
99-165, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1947; Angel Losada, J. Ginés de Sepúlveda a través de su epistolario, cit., pp. 216, 219 y 220; A. Losada, Fray Bartolomé
de Las Casas, cit., p. 261.
" Además de los autores citados en la nota anterior, ver Silvio Zavala, Las instituciones jurldicas en la conquista de América, México, 1971, pp. 86, 87, 88, 91 Y 258.
,. Durante siglos Sepúlveda fue denigrado con la repetición, a su respecto, de frases
hechas y sin un análisis objetivo y sereno de su pensamiento. Fue Menéndcz y Pelayo,
que al editar y prologar en 1892 el Demócrates Alter inició el proceso de revalorización
de Sepúlveda al decir que "quien atenta y desapasionadamente lo considere tendrá que
reconocer en la doctrina de Sepúlveda más valor científico y menos odiosidad moral
que la que hasta ahora se le ha atribuido". Muchos años después (en 1941), Manuel
García Pelayo, en su excelente estudio "Juan Ginés de Sepúlveda y los problemas ;url-

. ~ la c~mparación de estas obras de Sepúlveda y de Vitoria resulta tamb1en que, incluso en algunos casos en que las conclusiones no son iguales, se
acep~ron por ambos los mismos principios de base, pero mientras Sepúlveda
deduJO de ellos~ª. consecuencia específica respecto de los indios, Vitoria dejó
en suspenso su JU1C10.16

VII

He aquí lo que ~as C_asas expuso en su Apología, replicando a Sepúlveda y
contestando la pertmenc1a de la cita de Vitoria hecha por éste en su Apología:
"(III) Francisco de Vitoria.
" Además Sepúlveda, en confirmación de su impía doctrina cita al
"doctísimo Padre Francisco de Vitoria, diciendo que éste aprobó la gue"rra contra los indios.
" Pero a~a_d e Sepúlve~a, para no ser despojado de su propia gloria, que
aquel doct1S1mo Padre Jamás profirió los principales argumentos que él
aduce.
" Ahora bien, quien lea las dos partes de la primera relección fácil" mente se dara, cuenta que aquel doctísimo varón :
'
" - en la primera parte propuso siete títulos y católicamente refutó
"los tales títulos por los cuales la guerra contra los indios puede parecer
"justa; y
" - en la segunda parte adujo -238- ocho títulos por los cuales 0
::~r _alguno de los :uales, los indios podían entrar dentro de la jurisdicción de los espanoles; en los cuales supone, en la mayor parte cier"tas cosas falsísimas para que esta guerra pueda ser considerada 'justa
"cosas que por estos salteadores, que amplísimamente despueblan tod~
"aquel orbe, le fueron dichas a él.
" En algunos de estos títulos se declaró un tanto blando, queriendo
"templar lo que a los oídos del César parecía que había dicho más duradicos de la Conquista de América", publicado con introducción a la edición mexican:i de
?~bre las justas causas de la guerra entre los indios", resumi6 y criticó la tesis "tan
liuutada como falta de seriedad" de que "Sepúlveda era un acérrimo defensor de la
esclavi_tud de los indios y que su doctrina no es más que el producto de un carácter
sober~10 Y o~lloso" ( ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1941, p. 1). Los
trabaJos ya Citados de Ángel Losada culminaron este nuevo enfoque con el análisis de
la obra de Sepú_lveda. Sobre es~ cuestión ver, asimismo, César G. F. Castañ6n, Les
problemes colomaux et les classaques espagnols du Droit de Gens, Recueil des dours
A':démie de Droit International, La Haye, 1951, 11, pp. 649-679.
'
A. Losada, op. cit., p. 219.

711
710

�"mente; aunque, para los amantes de la verdad, todo cuanto enseña en
"la primera parte no sólo nó resulta duro y no sólo es verdadero, sino
"que está de acuerdo con la religión católica y es verdaderísimo.
" Y el propio Vitoria nos da a entender esto ( en la segunda parte) al
"hablar en condicional por temor de suponer o decir falsedades por ver"dades.
" Ahora bien, como las circunstancias que aquel doctísimo Padre pre"supone son falsas, y puesto que afirma ciertas cosas con timidez, cierta"mente Sepúlveda no debió oponer contra mí la autoridad de la doc.
"trina de Francisco de Vitoria que se apoya en falsas informaciones".
Las Casas concuerda con Vitoria en que los primeros siete pretendidos títulos son inadmisibles y califica de "católica" la refutación hecha por Vitoria
de la tesis de la que resultaría que "la guerra contra los indios puede parecer
justa". Todo lo enseñado en esta primera parte de la Relección "De Indis"
dice Las Casas "no sólo no resulta duro y no sólo es verdadero, sino que está
de acuerdo con la religión católica y es verdaderísimo". He aquí el más grande elogio que Las Casas puede hacer a Vitoria.U
Pero el mayor interés de estos párrafos de la Apología de Las Casas se
encuentra en las referencias a los eventuales justos títulos que Vitoria enumera en sus Relecciones.
No hay por parte de Las Casas, en la Apología, una refutación jurídica del
pensamiento de Vitoria, ni se analizan ante el Derecho de Gentes o ante la
teología sus razonamientos.
Se utiliza por Las Casas otra vía que no supone la controversia doctrinaria
con Vitoria. Es evidente que se desean destacar las coincidencias y disminuir
la importancia de las disidencias, como forma de impedir que el prestigio de
Vitoria incida negativamente en la consideración, por la junta, de las tesis
Lascasianas. De tal modo, lo que hace Las Casas es negar la veracidad de los
hechos en los que Vitoria basa su argumentación. Le atribuye "en la mayor
parte", la invocación de "ciertos hechos falsísimos para que esta guerra pueda ser considerada justa, cosas que por estos salteadores que ampliamente
despueblan todo aquel orbe, le fueron dichas a él". Califica, pues, como "salteadores" a los que brindaron los elementos de hecho de los que se sirvió Vitoria como base de su argumentación.
11

Ram6n Menéndez Pida! había señalado ya, antes de que se conociese la Apologla
de Las Casas, la coincidencia existente entre Vitoria y Las Casas en este punto (El P.
Las Casas y Vitoria, Co!ecci6n Austral, No. 1285, 2a. ed., Madrid, 1966, pp. 14-16).

712

Como demostración de que el propio Vitoria comprendía que estaba razonando sobre hechos cuya veracidad no era evidente e incontrovertible, dice
Las Casas que en esta segunda parte Vitoria emplea el condicional "por temor
de suponer o decir falsedades por verdades". Termina afirmando que como
"las circunstancias que aquel doctísimo Padre presupone son falsas", "Sepúlveda no debió oponer contra mí la autoridad de la doctrina de Francisco de
' Vitoria".
Es evidente que Las Casas en la Apología, no desea en forma alguna hacer
una crítica directa de Vitoria para evitar que, como argumento de autoridad,
se opongan a sus doctrinas las ideas de fray Francisco. Por ello, incluso una
vez afirmada la falsedad de los hechos en que éste funda su razonamiento,
no deduce clara y directamente el error de la tesis, sino que se limita a decir
que Sepúlveda no debió oponerle la autoridad de la doctrina de Vitoria.
Pero ·de todos modos de estos párrafos resulta que Las Casas no quiso exponer, en esta ocasión, ante la junta de Valladolid, sus discrepancias con la
base jurídica de la argumentación de la que es posible deducir la legitimidad
de los títulos españoles para la conquista de América. Su discrepancia, tal
como resulta si se considera únicamente la Apología, se basa en la negación
de la veracidad de los hechos referidos por Vitoria.
¿ Si estos hechos hubieran sido ciertos podría concluirse que las tesis de Las
Casas y Vitoria hubieran sido idénticas sobre esta cuestión? Leyendo solamente los párrafos citados de la Apología podría pensarse que sí. Pero considerando la Apología en su conjunto y los otros textos de Las Casas, la conclusión
no resulta clara. En efecto, en otras partes de la Apología de Las Casas se
encuentran párrafos que muestran una oposición importante entre él y Vitoria,
pero en estos casos Las Casas expone su pensamiento sin señalar su oposición
con las ideas expresadas antes por Vitoria.18 Y en cuanto a las otras obras de
Las Casas, es evidente, como lo ha demostrado Menéndez Pida!, que las tesis
de éste sobre la inexistencia de justos títulos, contradicen el pensamiento de
Vitoria, en una discrepancia que va más allá del mero desacuerdo sobre los
hechos.19

Hay, sin embargo, a su vez, coincidencias muy singulares entre Vitoria y Las
Casas en algunas cuestiones referentes a los derechos humanos de los indios y
,. Á. Losada, Fray Bartolomé de Las Casas, cit., pp. 261-271.

,. 'Menéndez Pidal, en el estudio citado, basándose en las otras obras de Las Casas,
demuestra las oposiciones que existen en cuanto a los justos títulos defendidos por Vitoria, entre éste y fray Bartolomé, (op. cit., pp. 27-30). Ver asimismo, Silvio A. Zavala,
Las instituciones jurídicas en la conquista de América, México, 1971, pp. 83, 84 y 86.

713

�a su condición jurídica, en discrepancia sobre esta cuestión concreta con Sepúlveda.20
VIII
Este análisis nos hace comprender que la oposición entre Sepúlveda y Las
Casas sobre el problema de los justos títulos no se sitúa básicamente en el
ámbito formal y jurídico. Enfocado el problema desde estos puntos de vista
se encuentran entre ambos oposiciones, pero hay también algunas coincidencias teóricas. Lo fundamental es la radical oposición en cuanto a los hechos
que ambos invocan, lo que, naturalmente, conduce a la afirmación de conclusiones esencialmente diferentes. Por ello, con base en los hechos admitidos
o referidos por Sepúlveda y Las Casas como fundamentos de sus respectivos
razonamientos, el problema de si la guerra contra los indios era justa, tendría,
según la clara expresión de Losada, las siguientes respuestas: "Sepúlveda argumentaba que sí, Vitoria suponía que sí y Las Casas aseguraba que no".21
Pero situando el problema, no en el terreno de los hechos, sino en el del
rawnamiento jurídico abstracto, las posiciones no son tan claras y las oposiciones se desdibujan en parte.
Hay, sin duda, entre Sepúlveda y Las Casas -ya que Vitoria se sitúa en
otro plano de objetividad y de equilibrio, que no borra sin embargo su deseo
de justificar, si los hechos que cita son ciertos, la actitud ya asumida de facto
por los reyes de España-, un distinto enfoque del problema, y sobre todo,
una diferente concepción de la naturaleza de los indios, de su status y de sus
derechos. Es asimismo evidente que ambos buscan finalidades diferentes con
la divulgación de sus opiniones, pero la oposición radical sobre la cuestión de
los títulos está - y sin que ello implique desconocer las diferencias teóricas y
jurídicas-, en esencia, más en el diferente enfoque político de ambos y en
los hechos opuestos que se invocan por uno y por otro en defensa de sus posiciones respectivas.
Es por ello que, en pura teoría y razonando en abstracto, podría concluirse
que si ambos partieran de la afirmación de iguales hechos y las circunstancias
de facto a~eptadas por los dos hubieran sido las mismas, no sería absurdo
afirmar que las conclusiones de Las Casas y Sepúlveda -sobre la cuestión
concreta a la que nos referimos- podrían no haber sido tan radicalmente
opuestas.
·Ambas, además, pueden referirse parcialmente al pensamiento ma~stral ?e
Vitoria. Sepúlveda no se opone a Vitoria, ya que éste reconoce la posible ex1s.. MARAVAL, José A., La idea de tolerancia en España (siglos XVI y XVII), en La
oposici6n política bajo las Austrias, Barcelona, 1972, p. 109
21
LosADA, Ángel, Fray Bartolomé de Las Casas, cit., p. 280.

714

tencia de justos títulos para la guerra y el dominio de las Indias. Los casos
no son idénticos, y las conclusiones sobre cada uno de los pretendidos títulos no
coinciden siempre. Pero la conclusión final, la consecuencia real para la política de España en Indias respecto de la conquista, es la misma.
Pero Las Casas no está tampoco en oposición radical a Vitoria, porque la
teoría de éste sobre los títulos invocables no ha sido negada en la Apología
por aquél que, en términos expresos, discrepa esencialmente sólo con los hechos invocados. Y hay que reconocer que dada la forma en que están escritas
las Relecciones, debe aceptarse que si Vitoria hubiera sabido que los hechos
y las circunstancias por él invocados no eran ciertos, hubiera aceptado, en lo
pertinente, que las conclusiones a que arribó no eran adecuadas.
Sepúlveda y Las Casas quedan, pues, para la historia, no como una manifestación, respectivamente, del bien y del mal, del colonialismo y de la libre
determinación de la servidumbre y de la libertad, de la exaltación de la fuerza
y del pacifismo, sino como exponentes, igualmente ricos y valiosos, del pensamiento español del siglo XVI, de su diversidad, de la pasión con que encaró
la solución de los problemas americanos y del deseo -tan diferente de la
forma en que actuaron las otras potencias europeas- de buscar un fundamento doctrinario y jurídico a la conquista de las Indias.
Ambos, con las diferencias que resultan del distinto enfoque político de la
cuestión, de la necesidad que los dos tenían de llegar a soluciones diversas y
de la distinta sensibilidad de cada uno de ellos frente a los sufrimientos de
los pueblos conquistados, así como de sus opuestas personalidades, se nutren
en la gran tradición católica 22 y por ende, en Francisco de Vitoria, fundador
de la Escuela Española del Derecho Internacional y uno de los más insignes
padres del moderno Derecho de Gentes.
" Edmundo O'Gorman, después de comparar sabia y objetivamente las tesis de Las
Casas y de Sepúlveda sobre la naturaleza del indio, demostrando los errores y las exageraciones en que se ha incurrido al enfrentarlos como posiciones radical y absolutamente incompatibles fundadas en concepciones filosóficas distintas, dice: "Ya va ~iendo
tradicional presentar el debate sobre la condición del indio americano como una pugna
entre un concepto puramente pagano del hombre y la posición cristiana que se le enfrenta. Me parece, sin embargo, que esto no es sostenible, porque equivale a desconocer
ni más ni menos el gran fondo cristiano del humanismo en general y del de Sepúlveda
y Acosta en particular. Todo el pensamiento de Las Casas es fundamentalmente aristotélico, de la misma manera que Sepúlveda y Acosta son tan cristianos como puede
serlo el ilustre obispo de Chiapas... " No hay tal lucha entre paganismo y cristianismo.
Sólo hay dos posiciones, ambas cristianas, que son como tanteos de acoplamiento de
las nociones propias de la cultura occidental de entonces a la realidad antropológica
del Nuevo Mundo. ("Sobre la naturaleza bestial del indio americano", Filosofía y Letras, UNAM, No. 2, México, 1941, pp. 312-313).

715

�UNA COSMOVISIÓN EVOLUTIVA
(Resumen)
ROBERTO

LARA

VELADO

Universidad de El Salvador

LA EVOLUCIÓN ES a la vez, uno de los problemas más interesantes y polémicos
de la ciencia de hoy y uno de los que se proyecta a mayor número de ramos
del conocimiento humano; por ello, lo situamos dentro de la filosofía y la
fenomenología. Sus primeros enunciados aparecen en el campo del transformismo, o sea del origen de las especies de seres vivos; fueron los de Lemarck,
basado en la adaptación, y de Darwin, fundado en la selección. La teoría mecanicista de Herbert Spencer, contemporáneo de Darwin, a la par de ser una
síntesis de las ideas evolutivas de su tiempo, es un esquema general, una elaboración simbólica, aplicable a todos los órdenes del universo.
Spencer parte de situar "fuera de los límites de lo cognoscible" (según sus
propias palabras), el origen y fin de universo y la naturaleza de los seres que lo
pueblan. Por ello, sólo podemos estudiar las relaciones entre las cosas, que
nada más pueden ser de coexistencia y sucesión; éstas nos dan, respectivamente,
la idea de materia y movimiento, que a su vez pueden reducirse a impresiones
de fuerza; la primera como resistencia y el segundo como impulso.
La idea central en la teoría de Spencer, es la persistencia de la fuerza o
constancia de la realidad, que deduce de la persistencia de sus manifestaciones,
materia y movimiento; la materia no se destruye, como lo demostró Lavoisier;
el movimiento no puede suprimirse, porque sería suprimir la sucesión, sin la
cual no podemos pensar. La materia se concentra produciendo la masa, o se
difunde por dilatación; el movimiento se transforma por la resistencia de la
materia; cuando parece cesar, se almacena en forma de energía.
Del principio de la persistencia de la fuerza, Spencer deduce la rquivalencia de las fuerzas y su transformación en los órdenes cósmico, orgánico, psíquico y social. La transformación explica la formación de los sistemas planeta-

717

�rios, así como a los cambios morfológicos en cada planeta; la vida la considera
como el resultado de complejas combinaciones físico-químicas; la vida psíquica no es más que el resultado de ciertas funciones orgánicas de los centros
cerebrales.
No obstante que el proceso toma formas diversas, es posible reducirlo a ciertos esquemas generales, que podemos resumir así:
1) El movimiento tiende a alejar o a acercar las masas, produciendo gravedad o radiación, aplicado a varias masas, y cohesión o tensión, si se aplica
a una sola; sigue la ley de la mínima resistencia.
2) La ley de la repetición del movimiento es constante y universal. La forma más simple, la inercia, produce el movimiento rectiüneo; frecuentemente
se complica, por la descomposición del movimiento en movimientos menores,
que a su vez tienden a combinarse. La medida de la repetición es el ritmo;
los movimientos simples tienen un solo ritmo; en los complejos, la combinación de los diferentes ritmos origina el período.
3) La evolución se manifiesta por cambios de forma; pero, como la materia
y el movimiento (o sea la realidad y la fuerza consideradas como equivalen tes)
no pueden destruirse, los cambios sólo pueden ser composiciones y descomposiciones.
4) La composición se opera por condensación de la materia y disipación
del movimiento; aumenta la cohesión interna del agregado. La descomposición se opera por concentración del movimiento y difusión de la materia; al
reabsorberse el movimiento, éste se hace intensivo y causa la disgregación de
la materia. Ambos procesos se suceden alternativamente.
5) La evolución puede ser simple y compuesta. La primera es de corta
duración y no hay fuerzas incidentes; la segunda es de larga duración y, en
ella, las fuerzas incidentes provocan la diferenciación interna del agregado,
que deviene en un agregado compuesto. Para Spencer, la diferencia entre la
molécula y la biomolécula está únicamente en la gran complejidad de la última.

II
El autor francés, Edmond Perrier, en su obra La tierra antes de la historia
formula una teoría concreta, de gran valor científico en los campos geológico
y biológico. que resume el pensamiento evolutivo y transformista hasta la época de su publicación (alrededor de 1919) . Sus ideas principales son:
I) La formación de los cuerpos celestes la explica a partir de las nebulosas, que contienen todos los cuerpos simples que conocemos en la tierra, pero
en estado incandescente. La condensación de la materia gaseosa y los movimientos de rotación generan las estrellas, los planetas y los satélites; las vibraciones del éter explican la interacción de los cuerpos celestes, como la atracción.
II) La concentración y el enfriamiento explican la contextura de los pla.
netas y la fisonomía de su superficie. La contextura terrestre está formada por
zonas concéntricas, así: atmósfera o capa gaseosa exterior; hidrósfera o capa
líquida integrada por los mares; litósfera o capa sólida formada por los continentes y el lecho de los mares; pirósfera o capa incandescente bajo la corteza
terrestre; y núcleo central, probablemente sólido.
III) Según Perrier, la influencia solar determina los cambios climáticos
preside la evolución y sostiene la vida. Los cambios de temperatura y compo-'
sición habidos en el sol, han repercutido en las etapas de la evolución terrestre.
IV) Perrier explica la vida como resultado de la acción recíproca de pocas
sustancias más complejas que las demás; se produjo en condiciones peculiares,
que no han vuelto a repetirse y cuya existencia la atribuye a la acción solar.
V) Ofrece una teoría elaborada sobre la evolución biológica; explica la derivación de los diversos "phila" mediante los efectos de la adaptación, la selección y la herencia combinadas.

6) Spencer llama a la evolución compuesta, también evolución asimilativa,
porque considera que permite asimilar entre sí todos los órdenes de la realidad.

VI) Perrier hace un recorrido histórico de las formas de vida sobre la tierra, a través de las eras geológicas, señalando las especies dominantes en cada
período y formulando hipótesis explicativas de su nacimiento y desaparición.
Describe la evolución como marcha constante hacia las formas complejas y
especies superiores; el proceso no ofrece forma lineal, sino ramificada, por la
diversificación de los "phila".

7) Por ser mayor la resistencia de la materia que el impulso del movimiento, los equilibrios son inestables; por lo mismo, todo proceso evolutivo está
destinado a su fin. Spencer considera que los procesos de evolución y disolución se suceden alternativamente a lo largo del tiempo; no cree posible saber
si terminarán alguna vez; pero, como no existe organización capaz de abarcar
todo el proceso, podemos considerar irreversibles los cambios en el universo.

VII) Finalmente, estudia el orden de los primates, entre los que coloca al
hombre; la evolución partió de una especie de insectívoro arborícola, pasó
sucesivamente por los lemúridos, los tarsoides, los pitecoides o monos, hasta
llegar a los grandes monos antropomorfos y finalmente, al hombre. La similitud de caracteres anatómicos con los primates y otros animales, le sirve de
fundamento para establecer su estrecho parentesco con el hombre; no hace

718

719

�consideración alguna respecto del alma humana. Su trabajo no se refiere a
la evolución de la humanidad, por estar fuera de sus especialidades.
Como juicio de conjunto sobre las ideas de Spencer y Perrier, que están
en la misma línea de pensamiento en cuanto a su postura filosófica, diremos:

A) Ambas teorías describen el fenómeno evolutivo con bastante fidelidad,
en cuanto a las causas inmediatas y a la morfología externa. La teoría mecanicista de Spencer es un esquema interpretativo del proceso de cambio que, no
obstante estar ya superadas muchas de sus ideas, constituye un punto de
partida para ulteriores elaboraciones, aprovechando los lineamientos de su morfología externa. La obra de Perrier es de gran valor científico, desde los puntos de vista geológico y biológico; pero deja sin explicación filosófica la realidad profunda del proceso.

B) La principal crítica que puede hacerse, especialmente a la teoría mecaicista, es el exceso de generalización que, al afirmar la transformación de unos
órdenes en otros, los reduce todos a uno solo. Los órdenes ulteriores suponen
la evolución de los anteriores hasta cierto grado; pero el paso de uno a otro,
no es una simple derivación, sino la superación del orden antecedente, por la
adquisición de cualidades nuevas, no comprendidas en éste según su naturaleza. Por ello, aun cuando la morfología externa ofrece muchas características
similares, porque se conservan las cualidades íntegras del orden antecedente,
la adición de nuevas cualidades incide en la naturaleza del proceso. A lo anteriormente dicho, la teoría mecanicista responderá que no es posible conocer la
naturaleza de las cosas, por lo que no podemos fundamentar sobre ella conclusión alguna; pero si tal cosa es cierta para no poder afirmar diferencias de naturaleza entre los seres de órdenes diferentes, debe serlo también para no poder
afirmar su identidad.

111
El jesuita francés, padre Pierre Teilhard de Chardin, recientemente fallecido, es el autor de una teoría evolutiva que concilia un análisis fenomenológico rigurosamente científico, con una postura filosófica teísta y espiritualista; su obra excepcionalmente importante en esta materia, representa a la
vez, una modificación profunda en la interpretación filosófica de la tesis evolutiva y la aceptación de la realidad científica del fenómeno.
Siguiendo la descripción que hace Teilhard de Chardin, de las diferentes
etapas del proceso evolutivo podemos distinguir los pasos siguientes, cada uno
de los cuales supone la superación del precedente, pero no su extinción:

720

. I) El proceso_ parte del "estallido" del átomo original, creado por la divimdad: L~ ~atena fue creada como materia consciente, es decir llevando desde
un ~rmcipio los _gérmenes de la vida y de la conciencia, los cuales debían prod_uc1r los seres vivos y los seres dotados de autoconciencia, cuando las condiciones
fueren favorables. para ello· Como resultado del estall"d
. generan
1
bul
i o, ~e
~ ne osas de materia difusa, cuya concentración por rotación originó los
SIStemas estelares y planetarios·
· ó, en este
.
.' el descenso de la teroperatu ra Jug
proceso, ~n papel . de capital unportancia. Los sistemas estelares se apartan
con v_eloc1dad creciente; _el universo se ensancha constantemente; este ensancharmento podemos considerarlo como cierto actualmente.

II) La estructuración de la tierra, que nació como un pedazo desprendido
del sol, es el resultado de un lento proceso de enfriamiento que contin,
III), De lo inerte se p~só a lo vivo, lo que sólo puede exr'licarse, si lo:erte
contema
un
·'
· germen
r , o prmcipio
. . vital. El surguru'·ento de la vida fue una mutac1on que unp i_co una cns1s de primera magnitud, porque nació un orden
nuevo;~º- conobe como.~na maturación, o sea como resultante del conjunto
de c~n~c1ones que per~tieron a los gérmenes vitales contenidos en la materia,
extenonzarse y producir los seres vivos.
IV)_ La vida apareció_ con los organismos unicelulares, a partir de los ue
evolucionan
·, en vegetales y aniq
. . las formas vitales
.
,· a la primera di\.ersifi1cacion
males, s1gu1ó la nueva diversificación en numerosos "phila" 0
l
·.
d
.
ramas evo utl\ as, ca a. una_ ?e l_as cuales contiene diversas especies derivadas unas de
ot.ras; _las d_1vers~1cac1ones continúan por lo que la representación del roceso
e"olutivo
vital nene forma ramificada muy comple·a
p
·
d ·
J · Af'uma que 1as espeoes
se e~1van unas de otr~ y señala que lo prueban los resultados de la paleontolog1a y de la .anatom1a comparada·' por ello, se han podido reconstruir
· ·1os
procesos evolutivos de varios "phila" como el de los 'q 'd
b 11
·
f' )
'
e w os ( ca a os y
especies a mes . &amp;-plica la falta de los "eslabones perdidos"
1
se ha
d"d
.
, por o que no
n J&gt;? 1 o reconstrmr todos los "phila"' por lo poco numerosos d 'b'J
de los eJemplares d e trans1c1on;
· •,
Y de b'I es
s1. de especies bien constituidas que
1
r?~ de contar con ~Bones de individuos, tenemos apenas algunos fósile:, : ;
logico que falten eJemplares de muchas especies de transición.
V) El autor comentado llama biósfera al conjunto de seres ·
blan 1 f
"
'tal
vivos que pue~ ierra, o capa v1 izada" que la envuelve; igualmente llama noósfe
al conJunto de la humanidad o "caja humanizada" que recubre la s rf' ~a
terrestre.
upe 1c1e
V~) Dentro de cada "phila", las especies afines descienden de un tronco
comun, y no unas _d~ otr~s; las _figuras menos especializadas sirven de tronco;
el exceso 1de hespec1alizac1on detiene la evolución del ramal• p or eJemp
·
1o, 1os
monos y os ombres descienden de un tronco común y no unos de otros; la

721
Hum-46

�especialización trepadora impidió que los monos siguieran evolucionando; las
diversas especies humanas, cuyos fósiles conocemos, no descienden unas de
otras, sino de un tronco común; el "horno sapiens" u hombre actual constituye
la cima de la evolución.
VII) Al proceso de formación del hombre, u hominización, tiende toda
la evolución desde el terciario; es un doble proceso, en los órdenei; material
y psíquico; en el ·material, la cerebralización, o sea la mayor complejidad
y desarrollo del cerebro y demás centros nerviosos; en el psíquico, la concientización, o sea el aumento de la conciencia hasta la autoconciencia humana.
La evolución se produjo en el ramal de los primates, partiendo de figuras inferiores al mono, para llegar a los grandes antropoides y, luego, a los homínidos o variedades humanas. Las diversas especies de antropoides y de hombres
fósiles pueden consickr:irse como ensayos de la naturaleza en la marcha hacia
la cumbre, el hombre actual. La serie parte de los antropoides hoy desaparecidos, como el "Australopithecus" del Africa del Sur que parece ser el más
próximo al hombre; luego los prehominianos y parahominianos, probablemente ya hombres, como el "Pithecántropus" de Java, el "Sinántropus" de Pekín
y el "Zinjántropus" de Rhodesia (hacia 600,000 años antes de hoy); después
los protohominianos, seguramente ya hombres, tales como los de Neanderthal
y de Heidelberg (ambos en Europa), el del Solo o Javántropo (Java, Oceanía), el de Rhodesia (África), el de Steinheim (valle del Rhin, Europa) y
el del Monte Carmelo (Palestina); finalmente, el "horno sapiens" u hombre
actual, a partir de la raza Cro-Magnon.

VIII) El hombre es una cumbre, es el resultado más perfecto producido
por la evolución de los primates; su aparición es una crisis de primera magnitud, porque originó un orden nuevo. La evolución se diversifica; la biológica
pierde importancia, sólo produce razas pero no nuevas especies; surge la cultura humana, cuya evolución cobra preponderancia. Teilhard de Chardin cree
en la libertad humana; la interpretación de la última etapa no es determinista; la considera como la marcha hacia la autodeterminación humana; el hombre es eje y flecha de la evolución.
IX) El autor cree que la historia empieza con el hombre y no con la escritura; porque los instrumentos y monumentos que han llegado hasta nosotros,
nos dicen algo, lo cual es un principio de historia. El primer movimiento es
la dispersión, cuando los hombres se extendieron sobre la superficie del planeta; luego viene el movimiento de reunión o convergencia, cuya expresión
contemporánea es la ~'Jcialización. El crecimiento de la cultura lo considera
unido al aumento de población. Señala como factores culturales, el proceso de
producción y la religión; en el momento presente, estos factores 'ion el cristianismo y la ciencia moderna.

i22

X) Concibe la historia dividida en etapas jalonadas por dos crisis de alcances revolucionarios, la revolución agrícola y la revolución industrial. La
primera marcó el paso del nomadismo a la sedentarización y originó una
sociedad modestamente dinámica que realizó la cultura agraria. La segunda
comenzó en el siglo recién pasado y apenas estamos en sus comienzos; marca
el paso de la agricultura a la industria; la humanidad, hasta hoy, carece de
la debida comprensión del fenómeno, lo cual provoca la inquietud y confusión de este tiempo.
XI) Al proyectar su pensamiento hacia el porvenir, el autor distingue entre el próximo y el lejano. El porvenir próximo es la industrialización; cree
que la era industrial conducirá a la ciudad mundial, unificada, porque los
hombres necesitan colaboración; la unificación depende más de la actitud humana que de causas materiales. Depende de la libertad humana la marcha
futura del proceso; le parecen descartables una catástrofe cósmica y la degeneración humana; la autodestrucción de la humanidad, por la bomba atómica por ejemplo, es posible pero no probable; la evolución aumenta la responsabilidad, por lo que espera que la humanidad supere sus pasiones y evite
su autodestrucción.
XII) La visión del porvenir lejano es escatalógica, con un profundo sentido religioso; el espíritu humano se está adueñando de la evolución y dominando la materia; la evolución es una marcha constante hacia una mayor espiritualización, por lo que la humanidad se acerca cada vez más a su Creador·
cuando el calor se extinga en el mundo, la humanidad se habrá espiritualizado'
tanto que ya no le afectará; entonces el espíritu se desprenderá de la materia
y se unirá al Creador, principio y fin de todas las cosas.

IV
Pasemos a nuestra propia teoría evolutiva.
En toda elaboración como la nuestra, podemos distinguir dos aspectos íntimamente ligados entre sí, pero distintos en su esencia: la interpretación filosófica de los fenómenos y la exposición fenomenológica de los mismos.
Por ser la filosofía la ciencia de las últimas causas, aborda problemas que
trascienden del campo especializado de cada una de las ramas del conocimiento humano; busca una explicación del universo que abarque todo ese conocimiento. Su método tampoco está sujeto a las limitaciones de los métodos de
las disciplinas científicas; la ciencia se funda sobre la observación y la experiencia, mientras que la filosofía es especulación y razonamiento puro. Los
problemas filosóficos que la evolución nos plantea, se refieren al origen de la

723

�misma, al fin último de ella, al carácter íntimo del paso de un orden de
fenómenos a otro y a la causa profunda o motor primordial del proceso.
Todos estos problemas tienen una interrelación entre sí; suscitan un corto
número de respuestas armónicas que pueden reducirse a dos, aunque cada
una tenga variantes de detalle.
Los autores de las primeras tesis evolutivas tomaron una posición agnóstica;
para ellos, todo lo relacionado con el principio y fin de la evolución, es incognoscible para el entendimiento humano, está fuera de los límites de la ciencia.
Tal fue la postura de Spencer, aunque ello no le impidió afirmar la identidad
de todos los órdenes de la naturaleza; Perrier, aunque no aborda el tema,
parece inspirarse en la misma línea de pensamiento.
Que tales materias están fuera de los límites de la ciencia, es cierto; porque
la ciencia es conocimiento experimental y no puede haber experiencia respecto
de estos temas; pero la ciencia no agota el conocimiento humano; la filosofía,
que es raciocinio puro que va más allá de lo experimental, sirve de síntesis al
conocimiento científico; estos problemas pertenecen al campo filosófico; ahí
ha de buscarse su solución. Por eso, podemos decir que la postura de los autores citados, no resuelve el problema, sino que lo ignora.
Iniciemos nuestra investigación en busca de la causa. Empezamos señalando
una alternativa; la causa solamente puede estar dentro del universo o fuera
de él; si está dentro, se trata de una causa natural contenida en la materia
sujeta a evolución, es la inmanencia de la materia; si está fuera, ~e trata de
una causa inmaterial, superior a la materia y a las fuerzas naturales, es la
trascendencia al Absoluto.
Si el origen de la evolución está en la inmanencia de la materia, ésta es
eterna e increada; los procesos de evolución y disolución se han sucedido y se
continuarán sucediendo indefinidamente, como una necesidad derivada de la
naturaleza de la materia. Cada orden de seres surge como una derivación del
anterior, explicable como efecto de las fuerzas de la materia; la evolución es
un único proceso, sometido a las mismas leyes en toda su extensión; este proceso crea todos los órdenes de seres que pueblan el universo, cuya naturaleza
íntima es la misma, la materia incesantemente transformada; la materia inerte, al tornarse altamente compleja, engendra la vida; la vida, al desarrollar
un sistema nervioso y cerebral complicado, origina al hombre; los hombres al
interrelacionarse constituyen la sociedad, que tiende a ser cada vez más integrada hasta llegar al totalitarismo; el ente social, como una realidad distinta
de sus miembros, es el producto supremo de la evolución, que es la base de
las tendencias transpersonalistas contemporáneas. Toda tesis evolutiva fun-

724

dada sobre la inmanencia de la materia, niega la existencia del Absoluto;
la materia, eterna e increada, es la realidad suprema; sus leyes, resultantes
de la fuerza inexorable de la necesidad las únicas que existen· es materialista
'
'
'
atea y determinista.
Si el origen de la evolución está en la trascendencia al Absoluto, haremos
una distinción; el Absoluto puede ser una causa impersonal, es decir la fuerza
ciega de una realidad indiferente, o un Ser Personal, o sea la Voluntad Creadora de la Divinidad. En ambos casos, la materia es contingente y creada;
cada orden de seres sucede al anterior, no como derivación, sino por el impulso imperceptible nacido del Absoluto.
Si el Absoluto es impersonal, se trata de fuerzas ciegas que no pueden actuar de manera diferente; por ello, la materia, aunque creada, tiene que ser
eterna; los procesos de evolución y disolución no pueden tener fin, porque
han de coexistir con el Absoluto que no puede terminar. Todos los seres, todo
lo diferenciado, surgen como un accidente, que la realidad suprema indiferenciada abarca y supera, realidad en la cual, tarde o temprano, se diluirá lo
diferenciado; en tal contexto, la voluntad humana no puede ser libre.
Si el absoluto es personal, la interpretación es teísta; la materia surgió como
consecuencia de un acto de la Voluntad Creadora de la Divinidad, la cual ha
fijado sus leyes; el alma humana es un reflejo de la Personalidad Divina; la
voluntad humana puede ser libre, aunque ello no es indispensable, la trascendencia a un Ser Superior, puede combinarse con un fatalismo a lo islámico 0
con un librearbitrismo a lo cristiano.
La evolución es un proceso de creación continuada; tuvo principio en el
acto creador inicial y tendrá fin cuando se haya cumplido el plan de la Divinidad. Las leyes de la evolución, en sus etapas cósmica y biológica, son la
expresión de la Voluntad del Ser Supremo; en cuanto a la etapa social y humana, si se enfoca con criterio determinista, tendrán el mismo carácter, pero
si se hace con criterio librearbitrista, solamente marcarán el sentido de las
tendencias que tienen la mayor probabilidad de cumplirse, pero la fuerza de
la libertad humana puede contradecirlas.
Los materialistas han pretendido fundamentar científicamente su posición,
partiendo de la tesis de Lavoisier quien, con base en sus experiencias, afirmó
que la materia es indestructible y no puede crearse; por lo que afirman que es
falsa cualquier teoría que suponga la destrucción o la creación de la materia.
Esta postura no es estrictamente cierta; Lavoisier demostró que los hombres no
pueden crear ni destruir materia, a la altura de los conocimientos de su tiempo; lo cual continúa siendo cierto a la altura de los conocimientos actuales;
725

�pero ni siquiera podemos afirmar que lo será en el futuro; mucho menos, afirmarlo seriamente del Ser Absoluto, Superior al universo y a sus leyes.
Las más recientes investigaciones han revelado que las galaxias se apartan
constantemente con velocidad creciente, por lo que el universo no cesa de
ensancharse. Ello plantea el problema de colmar los vacíos que en los espacios
siderales intergaláxicos, ha de provocar el ensanchamiento; como no sería racional suponer vacíos tales espacios, los suponemos llenos de la materia más
sutil que cabe imaginar, a la cual llamamos éter; la consistencia del éter se
supone gaseosa en alto grado de difusión y enrarecimiento, aunque ha habido
quienes lo consideren un sólido extremadamente sutil y elástico. El problema
de colmar los vacíos resultantes del ensanchamiento, sólo puede explicarse de
dos maneras: o mediante la difusión del éter por enrarecimiento o distensión;
o mediante la continua creación de nueva materia; la primera hipótesis parece
menos probable, porque para no apartarnos de las leyes naturales, debemos
admitir que la capacidad del éter de enrarecerse o distenderse ha de tener un
límite.
Parece que habrá que llegar a revisar la tesis de que nada se crea en la
naturaleza.

V
Emprendamos el camino de la especulación filosófica. En este camino, el
razonamiento es libre, pero ni puede forzar la lógica ni contradecir la experiencia cientí.fica; respecto de esta última, puede trascenderla pero no negarla.
Discutamos las dos tesis fundamentales, la inmamentista y la trascendentista,
mediante el enfoque comparado en ambas tesis, de las transformaciones fundamentales, la génesis de la vida y la aparición de la especie humana. Ambas
suponen que la evolución del orden antecedente ha llegado a un grado avanzado. La vida no pudo surgir mientras la materia inerte no hubo llegado a la
complejidad necesaria; pero no consiste sólo en esa complejidad, puesto que
se han obtenido en los laboratorios combinaciones similares a la materia viva
'
sin haber logrado sustancia viviente. El hombre no pudo aparecer mientras
no se hubo desarrollado suficientemente el "phillum" de los primates, hasta
producir ejemplares con un aparato cerebro-nervioso capaz de permitir la
autoconciencia; aunque parezca menos ostensible, entre la autoconciencia humana y las reacciones animales hay tanta diferencia como entre la materia
viva y la inerte; la rica variedad de culturas históricas es suficiente para corroborarlo; la autoconciencia no es el simple efecto del desarrollo del aparato

726

cerebro-nervioso. En ambos casos, hay un elemento que la ciencia no ha podido determinar, un "algo impalpable" que, en el caso de la vida, 5e suma a
la complejidad y que en el caso del hombre, se suma al desarrollo orgánico;
ese elemento desconocido que la posición materialista no puede explicar, resulta lógico y comprensible si admitimos la intervención de un Ser situado
fuera y por encima del universo, intervención que no altera en lo más mínimo
la sucesión de los fenómenos.
El conocimiento humano puede ser de dos maneras, científico e intuitivo; el
primero es el resultado de la investigación y se apoya sobre la experiencia;
el segundo es el conocimiento aprehendido en un momento de iluminación de
la mente; el conocimiento intuitivo es válido para filosofía de las disciplinas
fenomenológicas, en la medida que no contradiga la experiencia científica y
siempre que se le requiera para explicar problemas que exceden de los límites
de la ciencia; si además podemos corroborarlo con inttúciones similares de
considerable número personas, es una fuente racionalmente aceptable.
La idea del Ser Supremo la conocemos por intuición; no contradice experiencia científica alguna; al contrario contribuye a explicar con mayor facilidad
los problemas que la evolución plantea. No hay intuición más corroborada que
ésta; cuenta con la aceptación de la inmensa mayoría de la humanidad, en
todos los tiempos y lugares, porque esta intuición está en el fondo de toda fe
religiosa. Hombres cuya lucidez mental está fuera de duda, han tenido esta
intuición por sus propias capacidades y aun sobreponiéndose al ambiente en
que nacieron, se formaron y vivieron; los filósofos griegos y romanos, las mentes más claras de que tenemos noticia, sobreponiéndose al politeísmo que los
rodeaba, creyeron en un Único Dios y descubrieron la religión natural.
Finalmente, el estudio de los fenómenos evolutivos, nos ofrece un proceso
ordenado que obedece a un plan fácilmente discernible; suponerlo producto
del acaso, es irracional; admitir que delata una Mente Divina es racional
'
aunque no pueda demostrarse experimentalmente.
Por ello, nos pronunciamos por la trascendencia al Absoluto; pero inmediatamente, surge la segunda cuestión, la de establecer si se trata de una realidad suprema indiferenciada o de un Dios Personal.
Nuestro razonamiento antecedente nos inclina a la segunda de las alternativas planteadas, porque el testimonio intuitivo de la humanidad es mucho mayor en favor de un Dios Personal que da una realidad impersonal. Además,
si el hombre tiene una personalidad, resulta lógico no negarla al Ser Supremo; ello nos plantea la interrogante de si la personalidad humana es una
perfección; la filosofía occidental, salvo excepciones aisladas, contesta afirma-

727

�tivamente; la filosofía oriental, en la gran mayoría de los casos, responde
negativamente. La propia evolución va a darnos la respuesta.
En efecto, el proceso evolutivo está constituido por una serie de transformaciones o maduraciones sucesivas, que conducen de lo simple a lo complejo, de
lo inerte a lo vivo, de lo inconsciente a lo consciente; es una serie de superaciones de un orden por el siguiente; desemboca en la autoconciencia, base de la
personalidad humana. Por ello, la personalidad ha de ser una perfección, o
se invierte y contradice el sentido del proceso evolutivo; por ello, afirmamos
que o el Absoluto es un Dios Personal o la evolución carece de sentido.
Sentada la conclusión anterior, solamente resta dilucidar el problema de
si existe la voluntad libre del hombre.
Nadie puede negar la existencia de la inteligencia humana; la facultad de
pensar, de apreciar las circunstancias y de valorar la actitud que frente a ellas
ha de tomarse, está fuera de duda. La voluntad libre es el complemento natural de la inteligencia, puesto que o el hombre es capaz de autodeterminarse
libremente o su capacidad de sopesar las circunstancias es inútil. La convicción que el hombre tiene de decidir libremente, no es una ilusión como pretenden los deterministas, sino el conocimiento primario de un hecho, que se
nos presenta luego como una necesidad filosófica, supuesta la inteligencia humana.
El hecho de que el hombre sea libre, no significa que lo sea siempre y en
toda circunstancia; todo ser humano tiene voluntad libre y puede realizar
actos libres; pero también realiza actos reflejos que no son libres; y, además,
las circunstancias pueden limitar su libertad, aunque no suprimirla. Al analizar el devenir de los hechos históricos podemos discernir la fuerza de la libertad del hombre. En las sociedades primitivas, el hombre se inserta en la naturaleza y sufre fuertemente su influjo; a medida que la cultura avanza se va
liberando cada vez más de esa dependencia; hasta que llega el momento en
que empieza a dominar la naturaleza y a servirse de ella. La evolución histórica es un proceso que marcha hacia una mayor autodeterminación humana; la pluralidad de altas culturas históricas, cada vez más ricas en variedades, obedece al carácter de este proceso.

VI
La evolución es el proceso a que está sometido todo el universo; es un proceso creador que produce figuras cada vez más perfectas; la marcha hacia la
complejización, la vitalización del ser, la aparición de la conciencia y la auto-

728

conciencia, la conversión de la ley natural irrefragable en libertad v autodeterminación, son formas que señalan un camino de superación; en est~ camino,
hay lagunas, detenciones y aun retrocesos, que son los tropiezos inevitables:
salvados estos inconvenientes, continúa el ascenso al punto omega, que no
puede ser distinto del punto alfa que sirvió de arranque inicial.
Este proceso creador ha permitido que vayan apareciendo, en su tiempo,
todos los órdenes de la naturaleza; la aparición de cada uno de estos órdenes
ha sido una meta alcanzada, una cumbre hasta la cual ha ascendido el proceso; pero al mismo tiempo, ha sido un punto de partida de un nuevo proceso. Los nuevos seres han reunido las cualidades de aquéllos que componen el
orden antecedente, a las cualidades nuevas que especifican el nuevo orden; y
precisamente por haber sido éstas de tal naturaleza que han diferenciado un
orden de otro, no han podido menos de influir poderosamente en el proceso
mismo; este último se modifica profundamente, al grado de ser una nueva
forma de evolución.
La evolución es una creación continua que va de lo inferior a lo superior,
en virtud del impulso dado por el Absoluto, al crear la primera molécula; ese
impulso es suficiente para originar la superación de unos órdenes en otros,
debido a la fuerza irresistible con que el Creador los atrae constantemente
hacia sí. El paso de un orden a otro no se produce por derivación; en realidad se trata de una transformación que afecta la naturaleza del ser, al desarrollar cualidades nuevas que no pudo tener el orden antecedente sin dejar
de ser lo que es; es una auténtica superación, que Teilhard de Chardin llama maturación.
Como la aparición de cada nuevo orden de seres, constituye el punto de
partida de una nueva forma de evolución, resulta que no podemos hablar con
propiedad, de un único proceso integrado por fases sucesivas, sino de un complejo de procesos, cada uno de lo~ cuales se inserta en el anterior, del cual no
se deriva, sino que lo supera; la naturaleza está constituida por ese conjunto
de transformaciones y superaciones, que se producen, entrelazan y combinan,
en virtud del impulso, incesante y continuo, surgido del acto creador del Absoluto.
El nacimiento de un orden nuevo supone que el anterior haya evolucionado
lo bastante, para que se hayan producido las condiciones necesarias a ese nacimiento. Pero la aparición del nuevo orden y la nueva forma de evolución,
no suprimen las órdenes y formas antecedentes, sino que coexisten con ellos.
Por eso hemos dicho que las diversas formas de evolución se insertan unas en
otras; la inserción supone la preexistencia del que la sufre y también que lo
insertado es algo diferente; practicada la inserción, coexisten ambas unidades,

729

�reunidas y diferentes, conservando cada cual su individualidad y formando un
todo.
Consideramos la evolución como compuesta a varios procesos, de diferente
naturaleza e interdependientes entre sí; cada proceso afecta a un orden distinto de seres, surgido como una cumbre de la evolución del orden antecedente. Es una evolución que se realiza por fases superpuestas; cada una obedece a leyes propias, resultantes de la naturaleza íntima del orden ele seres a
que se refiere.

gica. La complejidad de las combinaciones de los elementos materiales no
basta para explicar la biomolécula resultante, tal como lo explicamos anteriormente, lo cual nos condujo a afirmar la intervención de la Voluntad Creadora; esta intervención puede realizarse de dos maneras; como una intervención actual, coexistente con cada paso de la evolución, como lo suponen los
autores llamados creacionistas; o mediante el impulso inagotable del acto creador primero, o más bien único, del Absoluto, quien puso en la materia los
gérmenes de la vida, como lo afirma Teilhard de Chardin. Nos inclinamos
por esta última tesis, porque filosóficamente resulta inadmisible la limitación
de los efectos del acto creador del Ser Supremo.

VII
Las fases o formas de evolución son las siguientes:
I) EvoLUCIÓN cós111IcA o MATERIAL: Es el primer proceso que se presenta;
parte de la nebulosa, producto del "estallido" de la primera molécula de materia creada; es la evolución propia de la materia inerte; está sometida a leyes
inexorables, que rigen la gravitación universal y las combinaciones físico-químicas; tienen un carácter necesario, o sea es una serie de fenómenos a cuya
causalidad es imposible escapar. Podemos dividirla en dos fases:
A) Astral: Es el proceso evolutivo que se concreta en las galaxias, sistemas
estelares y planetarios. El descenso constante de la temperatura, que tarda
muchos millones de años, determina la naturaleza y color de las estrellas; los
desprendimientos de éstas, devienen en planetas, de los que a su vez se desprenden los satélites.

B) Geológica: Es la continuación de la anterior, reducida al ámbito de
cada cuerpo celeste; el mismo juego de fuerzas que determinó la formación
del astro, continúa ejerciendo su acción y originando cambios en su estructura.
En los planetas, la tierra por ejemplo, la influencia de la estrella madre, en
nuestro caso el Sol, es altamente importante; en todos los cambios estructurales y climáticos del planeta, tiene este influjo una participación primordial.
No todos los planetas son capaces de sostener vida; probablemente son una
exigua minoría, aunque no sea el nuestro el único. La vida surge cuando las
condiciones creadas por la evolución geológica son capaces de sostenerla; el
proceso de complejización de las combinaciones físico-químicas, que se produce a ritmo creciente en ambas fases de la evolución cósmica, acentuándose
en la última, produce sus máximos efectos al aparecer la materia vitalizada.
II) EvoLUCIÓN VITAL o BIOLÓGICA: La aparición de la vida es, a la vez,
la meta de la evolución cósmica y el punto de partida de la evolución biol6-

730

El proceso hacia una complejización creciente, señalado en la evolución
cósmica, se presenta en la biológica, pero, por haber cambiado el orden de
seres que la realiza, cambia también la naturaleza de las combinaciones· no
'
son combinaciones físico-químicas, sino asociaciones biológicas, que de seres
unicelulares originan tejidos, órganos y seres pluricelulares.
La marcha de la evolución es mucho más complicada · basta con recordar
como lo hemos señalado, la múltiple ramificación de los '"phila" que caracte-'
riza a esta forma de evolución.
En este campo es donde se ha objetado más la teoría evolutiva, debido a
los muchos "eslabones perdidos" que dificultan la reconstrucción del proceso
de la mayoría de los "phila"; con todo, existen varios "phila" completos, que
nos muestran toda su evolución; además, los indicios son tantos que, a pesar
de los mur.hos vacíos que todavía subsisten, podemos afirmar que la evolución
dejó de ser una hipótesis, para convertirse en una teoría científica que podrá
sufrir modificaciones, pero que concluirá por prevalecer. Las explicaciones y
pruebas dadas por Teilhard de Chardin y por otros autores, son, a nuestro
juicio, convincentes.
La evolución biológica se bifurcó desde su aparición, diferenciándose en dos
formas secundarias que son:
A) Vegetal: Es la forma inferior, en la cual los seres vivos sólo tienen
las cualidades fundamentales en que consistió originalmente la vida; su carácter fundamental es la marcha hacia la complejidad organizada que culmina y se agota en las especies vegetales superiores.
B) Animal: Es la forma superior, en la cual los seres que la forman agregan la autolocomoción y la sensibilidad. El proceso se transforma insensiblemente, a medida que avanza, porque está destinado a alcanzar una nueva
cumbre, el hombre. Esta nueva transformación la podemos discernir a través
de: 1) La complejización biológica va acompañada de la formación crecien-

731

�te de una conciencia rudimentaria, delatada por la aparición del instinto; el
instinto animal va perfeccionándose a medida que surgen las especies superiores, en una marcha constante hacia la autoconciencia humana. 2) Entre
estos instintos está la sociabilidad, que produce gran variedad de formas, desde las fuertemente integradas como las hormigas y las abejas, hasta las más
flojas y sueltas, como la manada de lobos; las primeras nos muestran el imperio de la necesidad, mientras que las segundas parecen, sin serlo desde luego, un esbozo anticipado de la libertad. El primer proceso es el de concientización y el segundo el de sociabilidad. La formación y desenvolvimiento del
"phillum" de los primates hubiera sido imposible sin estos antecedentes; los
primates representan el último paso en la marcha hacia la especie humana.
III) EvoLUCIÓN HUMANA: El hombre es una cumbre en la evolución biológica; a partir de la Era Terciaria, todo el proceso evolutivo animal marcha
hacia la especie humana. La autoconciencia es la culminación del proceso de
concientización animal; la tendencia social humana es la realización más alta
del proceso de sociabilidad animal. Así como la complejización de la materia
no bastó para explicar la vida, tampoco la evolución biológica basta para explicar al hombre; entre el animal y el hombre, la autoconciencia pone un
abismo.

VIII
La aparición del hombre señala una nueva forma de evolución, la cumbre
se convierte en punto de partida. El hecho de que el hombre sea capaz de
actos libres, implica una transformación fundamental en las leyes que rigen el
proceso; los factores se convierten en estímulos; es decir, las causas directas e
irrefragables se transforman en incitaciones que provocan la respuesta varia
de los sujetos de evolución; con ello se transforma el concepto de causalidad y
la mecánica del proceso; puede suceder lo más improbable. Todo el proceso
evolutivo es una marcha constante hacia una mayor autodeterminación; el
simple hecho de tener una voluntad capaz de actos libres, permite al hombre
irse liberando paulatinamente de los mil determinismos que, en forma de juego de las circunstancias, entraban al ejercicio de esa misma libertad.
La existencia de la autoconciencia humana es la causa del fenómeno psíquico; este fenómeno tiene una importancia capital en la evolución humana;
debido a la psíquis, la evolución humana es distinta de las formas anteriores.
Las reacciones psíquicas pueden ser reflejas o conscientes; las primeras son la
causa de las tendencias irracionales que entraban la libertad humana; las segundas son los actos de voluntad libre, capaces de contradecir la tendencia. El
fenómeno psíquico especifica la sociedad humana, haciendo de ella un fen6-

732

~en,o _único; los ví_nculos sociales, en la especie humana, son más morales que
b1olog1cos. La realidad humana está constituida por la coexistencia de lo biológico Y lo psíquico; en 1~ primeras etapas, el elemento biológico era aún preponderante; pero, a ~ed1da que el proceso avanza, el elemento psíquico va
ganando t~rre~~; es cierto que la marcha está llena de tropiezos y regresiones,
pero_ la direcc1on es clara y constituye la meta de perfectibilidad humana.
Debido a esta dualidad, la evolución de la humanidad ofrece gran variedad
de formas, cada una de las cuales pueden considerarse como un proceso independiente, que se inserta en el que le antecede y que recibe la inserción del
que le sigue.

IX
Las formas de la evolución humana son:

I) HoMINIZACIÓN o CEREBRALIZACIÓN: Así llama Teilhard de Chardin al
proceso biológico que originó a la humanidad actual, a partir del tronco común del que arranca el "phillum" de los primates.

El proceso empieza siendo un capítulo de la evolución biológica de los animales, para convertirse insensiblemente en el primer capítulo de la evolución
humana, cuando surgió la primera figura dotada de autoconciencia. En cuanto
a la sucesión de especies producidas en el curso del proceso nos remitimos a
la exposición hecha con anterioridad, a propósito del pensamiento de Teilhard
de Chardin.
El proceso de cerebralización se continúa en el desarrollo intelectual a través de los siglos, o sea que el proceso biológico de cerebralización se transforma en el proceso espiritual de intelectualización.

II) EVOLUCIÓN ÉTNICA: El elemento biológico del hombre ha continuado
evolucionando; este proceso origina las razas y los grupos -étnicos. Sus alcances son limitados; aunque por naturaleza, es una continuación de la evolución
biológica que produjo especies diferentes, la evolución étnica no ha diferenciado a la humanidad en especies distintas; las razas humanas, por alejadas
que parezcan entre sí, pueden cruzarse sin producir el hibridismo, señal de que
es una especie única; esta limitación, a nuestro juicio, se debe a que la psíquis
humana ~~pera al elemento biológico en el desarrollo del hombre; por ello,
la evoluc1on humana apunta hacia realizaciones culturales cada vez más espiritualizadas.
III) EVOLUCIÓN SOCIAL: El hombre, ser dotado de autoconciencia tiende
a formar grupos con los demás hombres; la tendencia de la sociabilidad es un

733

�atributo fundamental de su naturaleza; de aquí que la sociedad humana sea
coexistente con el hombre, no puede existir ninguno de los términos sin el otro.
La sociedad humana parte de un hecho biológico; su forma inicial es la
familia, resultante de la procreación. Pero al aparecer la familia, por ser una
sociedad humana, surgen los vínculos morales, es decir las relaciones de carácter psíquico, las que terminan por prevalecer a medida que evoluciona el
fenómeno. En el seno de la sociedad humana, la evolución pasa de la necesidad biológica a la libertad psíquica; de la afirmación del animal-hombre a
la del hombre-persona; de la dependencia de la naturaleza y del imperio de
las circunstancias, a la autodeterminación por la respuesta libre y a la conquista del medio externo. En su seno, surgió el fenómeno cultural, cuya evolución constituye la forma más alta y representativa de la evolución humana.
El hombre es un ser esencialmente social; la personalidad humana, producto
de la autoconciencia espiritual del hombre, necesita para su propia afirmación
de relaciones con los demás hombres, proyectándose a la colectividad; la personalidad humana se afirma en el medio social y solamente en ese medio; por
ello; la evolución humana adquiere sus formas superiores dentro del medio
social.
· ;
Al analizar la evolución de las sociedades humanas, podemos distinguir intelectualmente dos procesos, que si bien se influyen mutuamente y se presentan
íntimamente unidos entre sí, no por ello dejan de diferenciarse. Ellos son:
1) La evolución social que es el proceso que arranca de la familia, continúa a través de las distintas formas de sociedad natural humana, hasta las
formas que adoptan las sociedades contemporáneas.
2) La evolución histórica, que es el proceso iniciado con la aparición de la
historia, que acompaña al nacimiento de las altas culturales o civilizaciones;
el proceso evolutivo se concreta en esos complejos culturales armónicos que
han atraído la atención de los autores.
Entre evolución social y evolución histórica existen múltiples diferencias.
La primera se refiere a la contextura de la sociedad; la segunda a las manifestaciones culturales y a la sucesión de los acontecimientos. El hecho de que
la sociedad sea el medio en que surjan las culturas y sucedan los acontecimientos, no implica que se confundan ambos procesos. La sociedad es la contextura, el medio; la cultura es una producto social, pero no la sociedad misma;
los acontecimientos suceden en la sociedad, pero ésta es anterior a l'llos y los
sobrevive.
La contextura social, los matices de la cultura y los acontecimientos, se influyen mutuamente ; esta interacción ha contribuido a que hasta hoy, no se

734

hayan diferenciado ambos procesos; pero éstos no deben identificarse. La evolución social apareció primero, pero es mucho más lenta, porque las contexturas tienen una enorme capacidad de persistencia. La evolución histórica
apareció mucho después, pero es mucho más viva; no comprende los períodos
prehistóricos y las culturas primitivas; su ritmo se acelera constantemen te a
medida que transcurre la historia.
Pongamos algunos ejemplos para aclarar la cuestión. La ciudad-estado es
una figura de sociedad; corno tal, aparece en diversas épocas de la historia; la
encontramos en el Egipto prefaraónico, en las primeras etapas de la arcaica
Mesopotarnia, en la Hélade, en la Italia prerromana y reaparece en la Edad
Media, en Alemania, Italia y Flandes; no obstante ser la misma figura social,
el contenido cultural e histórico de cada una de las figuras citadas, es fundamentalment:! distinto.
La evolución social causa la tendencia a la producción de unidades más
extensas y complejas, mediante la fusión o la absorción de las unidades meneres. Este fenómeno es persistente y continuo en toda la evolución social.
Sigamos la pista de algunos casos. En el Oriente antiguo, las ciudades-estados
de una región dada, después de haber evolucionado como entidades independientes por siglos y aun por milenios, se fundieron en imperios de tendencia
unive~alista; tal fue la génesis del Egipto faraónico y de los imperios que se
sucedieron en Mesopotamia. Cosa similar sucedió en el Occidente antiguo· la
génesis del imperio romano fue del mismo tipo. En la Edad Media vemos' repetirse el proceso, solamente las figuras menores y los conjuntos resultantes
son de naturaleza diferente; las figuras menores son las ciudades libres y los
feudos; los conjuntos resultantes son los estados territoriales de base nacional.
Entre las ciudades-estados del primer período y las ciudades libres y feudos
del segundo, así como entre los imperios de tendencia universalista y los estados territoriales de base nacional, existe un paralelismo atrayente en cuanto
a la mecánica del proceso social, no obstante las profundas diferencias histórico-culturales que separan ambas series de fenómenos.
IV) EvoLuCIÓN HISTÓRICA: Al llegar la evolución social a cierta altura,
surgen las altas culturas, cuyo nacimiento va acompañado de la historia. El
devenir de la humanidad se divide en dos etapas, de duración variable según
los grupos humanos, que son: Prehistoria e Historia. La primera es el reino de
la cultura primitiva; la dependencia del hombre respecto de las fuerzas de la
naturaleza es muy fuerte; la evolución social es predominante; la familia se
desenvuelve en la horda por mero crecimiento natural; la lenta evolución de
los medios de subsistencia, origina la tribu y el clan; el nomadismo obedece a
las condiciones del medio físico; la sedentarización aparece con la agrieultu-

735
(

�ra; las comunidades primitivas son minúsculas sociedades insertas en la natuleza que evolucionan lentamente hacia la ciudad-estado; en esta etapa no existe historia; carecemos de católogo de los hechos y, si lo tuviéramos, estaríamos
frente a hechos irrelevantes que no permitirían una interpretaión fructífera.

aparece la sedentarización coexistente con el nomadismo, según las regiones;
se forman sucesivamente las tribus, los clanes, las aldeas y las poblaciones,
hasta llegar a las primeras ciudades-estados; la humanidad vive la cultura
primitiva.

La aparición de las altas culturas va acompañada de la existencia de la
historia; ello hace posible la interpretación de la misma o sea la explicación
de los hechos. El nacimiento de las primeras altas culturas, que Toynbee llama
civilizaciones, constituye un acontecimiento de primer orden en el devenir de
la humanidad; la alta cultura es una superación de la cultura primitiva; es
una liberación paulatina de la dependencia de las fuerzas naturales, hasta
llegar al dominio de las mismas; la alta cultura es dinámica, con una evolucón cuya vivacidad aumenta a medida que aparecen las nuevas figuras. La
evolución histórica es la evolución de las altas culturas históricas ; debido al
carácter de éstas, aquélla es la marcha del determinismo a la libertad, de la
sujeción a los factores biológicos y físicos al predominio del elemento psíquico
manifestado por la respuesta libre frente al estímulo, de la evolución a la
autoevolución.

4) Etapa terciaria histórica: Aparecen las altas culturas históricas; el proceso evolutivo toma la forma más elevada, la evolución histórica, la cual se
vuelve predominante; subsisten las otras formas en segundo término. El hombre deviene en actor de la evolución; el factor se convierte en estímulo; las
altas culturas, como fenómenos estelares, influyen de manera decisiva en todas las formas evolutivas y marcan el sentido del proceso.

V) VISIÓN INTEGRADA DE LA EVOLUCIÓN HUMANA: La evolución humana
es un proceso complejo, compuesto de las cuatro formas que acabamos de
analizar; éstas coexisten generalmente, pero ni comenzaron al mismo tiempo
ni contribuyen en igual medida al proceso complejo; conforme cada una de
ellas se ha ido insertando en la precedente, ha relegado a segundo término
las demás; la forma más nueva ha tomado la preponderancia. Este predominio sucesivo ha dado por resultado la formación de etapas en el devenir histórico de la humanidad, las cuales son discernibles en cuanto a su contenido;
su duración es variable según las regiones y los grupos humanos. Estas etapas
son:
1) Etapa previa: Ocupada enteramente por el proceso de hominización
que fue la culminación de la evolución biológica; se caracterizó por la aparición sucesiva de las especies de prehominianos, protohominianos y parahominianos hasta llegar al "horno sapiens" u hombre actual.
2) Etapa primaria prehistórica: Predomina la evolución étnica y aparece
la evolución social; se forman las primeras razas humanas y ocurren los primeros mestizajes; la familia se desenvuelve en la horda; el proceso es predominantemente biológico, pero la psíquis humana comienza a influir en los
agregados sociales.
3) Etapa secundaria prehistórica: Predomina la evolución social, aunque
continúa la evolución étnica en segundo término. La humanidad pasa de la
recolección a la caza y la pesca; y de éstas, al pastoreo y a la agricultura;

736

5) Etapa cuaternaria de autoevolución: Está apenas en sus comienzos; es
la etapa futura hacia la cual se encamina la humanidad. Sus elementos son:
el dominio creciente del hombre sobre la naturaleza y el desarrollo sin precedentes de la técnica y la investigación científica, que nos permiten esperar el
momento en que la humanidad adquirirá el dominio de todos los resortes de
la evolución; la tendencia de la evolución social hacia la constitución de unidades de ámbito regional, que conducirá probablemente a la formación de
una única sociedad humana de ámbito mundial; y la tendencia de la evolución histórica o cultural hacia una mayor autodeterminación, hacia el predominio del elemento psíquico libre sobre los elementos biológico y material determinados.

BIBLIOGRAFÍA

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XIII, 1963. XIV (la. parte), 1965. XIV (2a. y 3a. partes), 1966.
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738

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas, Sección Ciencias Sociales, 1975, No 16, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Historia</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>García Gómez, Alberto</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>In concluding this brief survey of the materials available for the study
of Spain's contribution to our Texas heritage, I hope that I have been able
to awaken the interest of at least a few more researchers and point the way to
where they can find more information on the subject, as well as to indicate
sorne of the rewards that may await them if they do the job well.
After ali, the Presidio La Bahia Award is the richest prize that a researcher

can win in the field of Texas history today.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

616

�LA COMPRENSION INI'ERNACIONAL Y LA PAZ
LICENCIADO

ALBERTO

GARCÍA GÓMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México
Univenidad Autónoma de Nuevo León

l. EN LA NO siempre diáfana significación de la terminología pacifista,
hecho que conlleva, en la mayoría de los casos, especialmente en lo diplomático o según los intereses y las doctrinas en contraposición, más un anhelo
o un deseo dentro de la particular circunstancia imperante y que constituye
la realidad que se quiere expresar, interviene una fuerza que viene desde los orígenes del hombre, de su presencia y quehacer; dinámica impulsada
por su desmedida ambición de poder, de dominio y riqueza -ntre otros
factores---- con cada vez mayor poder destructiv.,, como así se desprende ele
las sangrientas páginas de la historia de la guerra.
Lo que antecede es posible advertirlo mejor cuando se trata de adecuar los conceptos del ayer a nuestra actualidad, los que permanecen empleándose constante e indistintamente dentro de dicha evolución. Así se
pasa por varias etapas en el decurso histórico: del duelo personal al de
grupos; del ejército a los ejércitos; de la guerra local a la mundial, hasta
arribar en lo presente a la siniestra eventualidad exterminadora de una de
tipo nuclear. Siempre se ha hablado de la guerra, pero la intensidad de ella
ha venido creciendo más y más.
En los nobles y variados esfuerzos que se han venido realizando en el
transcurso del tiempo para alcanzar la paz, se advierten en el campo de
la semántica determinadas palabras cuyo contenido ha variado necesariamente. Tenemos, por ejemplo, ]a "comprensión", el "entendimiento", la
"concordia", etc., las que inclusive han quedado plasmadas en la Carta ele
la Organización de las Naciones Unidas.
En el caso de la primera, se le considera en el tortuoso camino de la paz,
619

�ue

uede abrir la puerta a su iniciación, sin olvid~r el que

como la llave q . p
d
stituir el único factor que resolviera toda
la pura comprensión no pue e con
.
1
la problemática pacifista tomando en cuenta su compleja natur~ eza.
,
Desde luego en la variedad no muy abundante de ideas, doctnnas, leonas
o aún actitudes que hay concretamente sobre este tema, se adop;an o~as
.
uesto ue -arguyen- para lle!(ar a a ver aposiciones y puntos de vis~ p
: llevamos dicho, de múltiples factores
&lt;lera comprens16n se requiere, com

"bT dad de que los hombres llegasen a comprenen la por hoy_ remota pos1 '. ' .
1 escépticos rechazan a priori rualderse Pero mientras los peS1mistas O os
. .
. ·
b bilidad a teorias pac1·¡·islas o aun es¡uerzos que con . natura1es 11m1•
1
qu1~r pro a
tratan de ir contribuyendo con sus aportaciones a dar uz
tac1ones o errores,
.
.
d
.t
los "velos" que perturban la
en las sombras de la ignoranc1a, o

e qm ar

visión los acontecimientos se han venido sucediendo hasta ~eg~ ; lad~r~~
sente 'situación en que la vida humana puede desaparecer

e a az

tierra con científica precisión.

• embargo ' que dentro
En otro aspecto, hay que reconocer, sm
. . de
. lo com•
le' o ue resulta pensar en la paz, se han formulado ya ~nncip1os rectores
p J q venido estableciendo orientaciones cada vez mas apegadas _a la
que han
lid d en la búsqueda de lo que puede brindar
raz?n del ho~~re y a :~ta;: ~:í en la Constitución de la UNESCO, en
me1ores y po5111~ resse die¡· "Que una paz fundada exclusivamente en
su parte declarativa,
• .
biernos no podría obtener el apoyo
acuerdos políticos y econónucos entre go bl
e por consiguiente, esa
, ·me sincero y perdurable de los pue os, Y qu ,
.
1
;::eb~ basarse en la solidaridad intelectual y moral de la humanidad.
Al decir que la comprensión encierra muchos _factores no solamente::
referimos a los de carácter psicológico, porque ciertamente hay que p
.
. ta llegar a ella y es cuando surgen en ese amp ,o
ciar el duna que perro,
. • · 1 l"bertad la segu•

i"

.
1
tan importantes como son la 3usttoa, a l
,
.
escenano va ores
.
dO res la relevancia de

.d d y lo que parece en opinión de ciertos pensa
,
h
n a ' ó .
b lo: demás factores ya mencionados. No obstante. a
lo econ nuco so re
¡
¡
az que el
pasado el tiempo de las disquisiciones, puesto que a p~z, a p d be ser
mundo necesita exige una prioridad absoluta y todos los actores e n
conjugados y dirigidos a ella.
. .
Por lo que respecta a la compre11si6n y al entendimiento, como mdlS·
- 1- - - .- .
la O anización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Consb.tución de
rg
.
!
Americanas InstrumeotoS
.
1 C turra Organizacionn lnternaciona es n0
.
'"I
Ciencia Y a u
·
.
d E tudios Juridicos Internacionales. ' ~
Constitucionales. Instituto Interamencano e s
hington, D. C. 1964. p. 142.

620

tintamente se les empica a ambos términos, no llegó a precisarse su determinación y su estudio a nivel internacional dio principio con una discusión en el seno de la UNESCO en 1945, al inicio de sus actividades.
En efecto, ya en estudio previo 2 se había indicado que dicha Organización había reconocido los devastadores efectos que no sólo en lo material,
sino también en lo espiritual, había dejado la guerra, haciéndose notar que
';aunque era necesaria la reconstrucción educacional de los países dañados
por la guerra, entre los que se encontraban principalmente Polonia, Grecia
y las Filipinas, lo que ciertamente había consternado a los delegados reunidos en Londres, era la contemplación de la devastación de los valores, tanto morales como espirituales, debido a los efectos de la guerra, así como por
los del totalitarismo y la necesidad ingente del entendimiento internacional
para la preservación de la paz en el mundo, el que necesitaba de una desintoxicación moral". El Primer Ministro inglés Attlee denunció "la práctica
totalitaria de poner una cortina alrededor de las mentes de los pueblos".
Los participantes en la Conferencia de Londres reconocieron e identificaron los inequívocos términos de las causas educacionales y morales de la
guerra, pero también estaba en sus mentes el papel positivo de que la comprensión internacional era necesaria acerca de una paz segura.

Conviene recordar que el último antecedente cultu.ralista constituido por
la UNESCO, se inició con solamente una vaga ·Y esperanzadora presunción
acerca de las relaciones entre la educación, el entendimiento y la paz. El
término "entendimiento internacional" no se definió en la Constitución de
este Organismo, como tampoco lo fue su significado en la Comisión Preparatoria, en las primeras sesiones de la Conferencia General. Sin embargo,
análisis críticos de las relaciones entre el término "entendimiento" y el de
''paz", indican que éstos tomaron tiempo para ser desarrollados y comprendidos en su más aproximada significación.
Por lo que se refiere al término entendimiento internacional, era suficien•

temente amplio y vago para intuir, por lo menos, dos ideas diferentes. La
primera, y que fue la que prevaleció, fue expresada por Lyman Bryson, de
la Universidad de Columbia, quien en el verano de 1947 preparó un memorandum sobre este tema a instancias del Director General de la UNESCO.
Para este autor, la comprensión internacional significaba "una clase de
1

G.u.ciA G611Ez, Alberto. ºLa Univenidad del Porvenir''. HUMANITAS, Anuario
del Centro de Estudios Humanísticos. Univcnidad Aut6noma de Nuevo León. Vol.
111. 1962. p. 587.

621

�. , a los pueblos de cada nación a sen. nes y a cooperar en las
.
f
1 pueblos de otras nacio
.
.
tir amistos1dad rente a os
1
rensión internacional 1IDphca
. les" Para otros a comp
empresas internaciona
.
.
'
'6 de la conducta de otros pue.
b. .
a sobria comprenSI n
una actitud o Jellva, un.
amigos o como enemigos.
blos a sea que éstos vivan como
.
' y
1
tido de una comprensión de carácter mteTal concepto descansa en e sen d 1 UNESCO no ha distinguido c\aralectual. Sin embargo, el programa e a
mente entre estos dos conceptos.
.
.
.
esulta aradójico que en un foro mternac10De acuerdo con lo antenor, r 1 ·¡· p . , acerca del concepto de la com.d
.e os en la e ar1 1cac1on
nal haya hab ' o trop• z
d
'dea de la magnitud que endimí t Jo que nos a una '
prensión y del enten . en o,
1 ue nos recuerda el pasaje bíblico
cierra el propio entenduruento humano o q
de Ja Torre de Babel.
.
. . , d la UNESCO,' habrlan de consagrarse
Ya en la propia Consutucion. e
l que se emplean también las
. . .
la aruman y en os
los valiosos prmc1p1os que
. . . que por su parte, revisten
palabras comprensión y conocimiento, pnncip1os
'
.
rtancia
para
la
causa
de
la
paz.
la mayor 1IDpO

conocimientos, una actitud, que gwana

Así tenemos que en e1 documento citado se declara:
'
e las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la
"Que puesto qu
be
. . se los baluartes de la paz.
te de los hombres donde de n engir
roen
.,
t de Jos pueblos ha
d 1 h'1storia la incomp,ens,on mu ua
Que en el curso e ª
'
•
causa de que sus
sido U:otivo de desconfiama y recelo entre lash::o::u~cia . .. "
desacuerdos hayan degenerado en guerra con
1 '6 se concluye: "Por estas razones, los
En otro párrafo de la Dec arac1 ~' '6
rsuadidos de la necesidad de
¡ presente Const1tuc1 n pe
.
Estados partes en ª
. acceso a 1a educación, Ja posibilidad'dde m¡
pleno
e
,rual
asegurar a tod os e
~
b' .
el libre intercambio de 1 eas y
.
Jib mente la verdad o ¡euva y
vesugar
, , re
elven desarroJI ar e .mtensificar las relaciones entre ms pueconoc:uruentos, resu
d mejor -entre si y adquieran un cenobios a fin de que éstos se compren an
.
'd "
cuniento más preciso y verdadero de sus respectivas VI as .
.
, 1 I de Propósitos y Fw1c1ones,
en e¡ parágrafo I ' se habla
En e1 arti.cu o ,

de que:
.
U rn'das para la Educación. la
, '6 d las Naciones
Corutituci6n de la Orgaruzaci n e
. / no Amuieanas. Instituto Intrr•
O nizaciones I ntunaciona es
42
Ciencia y la Cultura. ,ga
. al
Washinglon D. C. 1964. p. 1 .
americano de Estudios Jurídicos Internac1on cs.
'
:i

622

"l. La Organización se propone contribuir a la paz y a la seguridad estrechando, mediante la educación, la ciencia y la cultura la colaboración entre
las naciones, a fin de asegurar el respeto universal a la justicia, a la ley, a
los derechos humanos y a las libertades fundamentales que, sin distinción
de raza, sexo, idioma o religión la Carta de las Naciones Unidas reconoce a
todos los pueblos del mundo.

2. Para realizar esta finalidad la Organización:
a) Fomentará el conocimiento y la comprensión mutuos de las naciones,
prestando su concurso a los órganos de inforn1ación para las masas:
a este fin, recomendará los acuerdos internacionales que estime conve-

nientes para facilitar la libre circulación de las ideas por medio de la
palabra y de la imagen ... "
Volviendo la vista hacia el pasado, los griegos -maestros de la Hllffianidad- habían ya captado las notas esenciales del concepto acerca de la
comprensión; si bien, Gabriel Méndez Planearle, el ilustre humanista mexicano -dentro de nuestro marco cultural- le daba una más profunda y
generosa significación, adentrándose en sus esencias, cuando aconsejaban el

contemplar al hombre con sim-phatia y com-prensi6n, o bien, dentro de una
más humana aproximación, la u comprensión intuitiva,,.
Vemos que la etimología de la palabra comprensión, nos indica que está
compuesta de "com", "com" en latín, "con" en español y de "prehendere",
que viene de "pre" y "henderc", hender con anterioridad, junto a o en rlirección de. "Pre", significa un momento previo, en dirección de otra persona; saber de antemano lo que pasa, entender, alcanzar, penetrar.
11

Por lo que a entendimiento" se refiere, es otra palabra que también es
usada indistintamente como sinónima de comprensión, como así hubo de observarse con anterioridad en las discusiones efectuadas en el seno de la
UNESCO y en otras clases de estudios y publicaciones; vemos que en tal
palabra la partícula final "miento", significa un substantivo. Por ejemplo:
detenimiento, que es la acción repetitiva de entender, igual a tender hacia
dentro; ponerse tenso dentro de uno mismo, hábitos, tensiones de lo más
profundo, el termómetro del hambre espiritual, cuando nuestro espíritu tiene
esa hambre, entonces tendernos hacia los objetos o personas para comprender,
para que nos den aliento. También, de acuerdo con los diccionarios de habla
hispana, conocer, penetrar, comprenderse asimismo. Como se advierte de lo
anterior, existe gran similitud en ambos conceptos, si bien la comprensi6n
encierra un mayor grado de riqueza en su contenido y significación.

623

�En la propia terminología pacifista, también figura la voz "concordia" y
vemos que "cordia" viene de cor-dis, que significa con dirección a otro corazón o a otra persona. Es conformidad, unión.
Por último, la Real Academia de la Lengua Española,• nos dice al respecto: "comprender: acción de entender y penetrar las cosas; comprensión:

facultad de capacidad o perspicación para entender y penetrar las cosas.
Conjunto de cualidades que integran una idea". Por lo que a entendimiento
se refiere, la propia Academia la considera como "facultad de comprensión.
El entendimiento y la razón son una misma cosa".

La original significación dada a la comprensión por los filósofos griegos
fue de carácter psicológico, como facultad intelectiva de poder captar las notas o esencias de las cosas y columbraron la posibilidad, a su vez, de hacer
lo propio en relación a lo humano, pero no en dicha función aplicada en
penetrar en la psiqué de otro hombre. En efecto, existe una notable diferencia en el grado de conocimiento de la balbuceante ciencia primitiva y
los conocimientos actuales, que hasta han llegado al empleo de drogas determinadas para tratar de exponer a la luz el recóndito pensamiento humano.
La anterior incursión etimológica nos permite conocer más de cerca lo

relativo a la naturaleza del concepto acerca de la comprensión, para tratar
de analizar hasta qué grado ha sido llevada a la práctica -de haberse logrado-- en el curso de la historia de las relaciones internacionales, guiándonos a formular dos interrogantes: ¿Estamos empleando palabras cuyo
contenido ideológico resulta obsoleto en nuestra circunstancia presente? o bien

¿el concepto de comprensión va más allá de la realidad tangible dentro de lo
humano para convertirse en una cuestión puramente ideal o mitológica?

alma y del corazón"; sin embargo, no ve de la misma manera a los hijos de
otros padres, por más que simpatice con ellos.

En el anterior ejemplo es posible encontrar en juego no solamente la fría
aprehensión intelectual, sino también la intervención de la parte sentimental
y emotiva que complementa en forma total a la comprensión. No obstante,
es necesario encontrar al sujeto que puede y sabe comprender y al sujeto que
permite la comprensión, lo que resulta sumamente difícil, ya que la finalidad de determinados conceptos es lo que podriamos llamar la comprensi6n
indispensable e inmediata para un gran número de actos que el hombre
neoesita en su vida de relación, pero no es ciertamente la profunda y necesaria que lleva a poder realizar una vida exenta de las pasiones que son radicales en la naturaleza del hombre.
Dentro del proceso comprensivo relacionado con lo humano, hubimos de
notar que anterior a cualquier resultado, precísase del conocimiento y este
último, a su vez, concatenado a una serie de otros procesos en lo que se
repite la propia función intelectiva, citada en la comprensión, la que se con-

juga, además, con los factores sentimentales y afectivos. Dentro de esto último,
se producen reacciones positivas y negativas, de atracción o de repulsión, res-

pectivamente. Cuando el humanista Méndez Planearle hablaba de contemplar al hombre con "sim-phatia", está predeterminando una actitud gobernada por la razón, la que en mínima o máxima participaci6n, controla tales
actitudes de simpatía o de antipatía en el trato con los demás.
Pero el hombre antepone a sus naturales impulsos de simpatía, de caridad
o de humanitarismo, las diversas formas del ego[smo y de la conveniencia,

En lo que respecta a la primera interrogación y colocándonos en el terreno
de la realidad, se observa que si consideramos a la comprensión como elemen•

dícese así del "calculador", tratando de velarlas bajo las más sutiles maneras
o actitudes; ya sea de reserva o de abstención, o bien de fingimiento, aunque
en detenninadas ocasiones asoma la vieja sentencia hamo homini lupus y

to fundamental para el logro de la paz, vemos que no ha sido posible alcanzarla, tanto en lo que se refiere al pasado, como en el presente y existe fundada
incertidumbre de que se alcance en lo futuro, si por comprensión hemos de
pensar que el hombre ha penetrado en el hombre para mover su comprensión y, al hacerlo, evita el fermento del odio, de la venganza y de matar.

entonces da rienda suelta a su instinto de odio. Tal acontece, por ejemplo, con
el odio racial, diabólicamente experimentado por Hitler en su fobia contra los
jud[os; o bien de las manifestaciones racistas en contra de los negros de los Estados Unidos. ¿ Por qué el color de la piel de un ser humano provoca el
odio del que la tiene de color distinto?

En otro aspecto, debemos considerar que la comprensi6n es un acto intelectivo posterior al conocimiento, el producto de un proceso que se inicia con el
propio conocimiento pero en el que intervienen también otros factores. El
padre ''ve" al hijo en una forma sui generis, se dice que lo ve con los "ojos del

Se conoce el odio mortal de Hitler a los judíos, pero se ignora con precisión el íntimo proceso que llevó a tan desequilibrado individuo a trascenderlo
hasta las formas más refinadas de exterminio en contra de los que tuvieron
el infortunio de sufrir sus paranoicos designios a través de persecuciones, deportaciones y aniquilamiento o de los experimentos genéticos del "ángel exterminador'', Dr. Josef Mengele. Tampoco ha quedado debidamente escla-

• Diccionario de la Lengua, Española. Real Academia Española. XIX. Madrid. 1970.

624

625
humanitas.-40

�recido el proceso psicológico, así como los verdaderos m6viles que precipita,,
ron la mano de James Earl Ray, el asesino de Martín Luther King Jr., quia
de acuerdo con la infonnaci6n periodística,5 su personalidad está impregnada de odio en contra del "big nigger" -como así se expresaba de su víctimaagregando, al referirse a los negros, "que era necesario matarlos, matarlos a
todos".
Lo dramático en la vida del hombre es que no concilia, en cuestiones de
vital importancia y en la mayoría de los casos, su raz.ón con sus instint01 e
impulsos. No se comprende asimismo, resultando que los conceptos que ha
venido forjando, pueden tener o no vigencia; pueden perder fuerza en 111
contenido, o bien, en el peor de los casos, no tener significaci6n real, sino
solamente ideal, como creemos así acontece con los términos que hemoa
visto. Sin embargo, le han sido útiles a través de los siglos para manifestar un
anhelo, un deseo: la paz, no obstante el choque de ellos contra la realidad y
lo contradictorio de su propia condici6n humana.

Así las dos interrogantes formuladas con antelaci6n en realidad están involucrando a la propia naturaleza respecto de la comprensi6n misma, la que
a pesar de su valor semántico, lo sobrepasa proyectándose hacia otras áreas
hasta llegar a la filosofía como ente ideal. No hay que olvidar que los humanos frecuentemente usan las palabras para ocultar sus verdaderos m6viles,
usando determinados vocablos que han producido grandes teorías y polémicas,
como el de libertad, el de justicia, los que han brindado magníficas especulaciones sin que, por ello la conducta humana los haya acatado en la profundidad y cxtensi6n que fuera deseable.
II. En el plano de la comprensi6n internacional, nos encontramos con el
hecho de que los hombres no viven aisladamente, ya que de acuerdo a su
propia naturaleza, están vinculados p0r múltiples relaciones recíprocas, lo que
así acontece en nuestro tiempo, s6lo que con mayor intensidad, debido, principalmente, a las grandes transformaciones demográficas sociales, econ6micas,
así como científicas y técnicas.
Te6filo Urdanot' ha escrito que "otra de las premisas básicas e innovaciones geniales de la doctrina de Vitoria, a la vez que contribuci6n sustancial
suya a la filosofía del derecho de gentes internacional, es el tomar conciencia
de una realidad sociológica natural: la unidad del género humano en su
origen, en su destino y en su naturaleza, que hace que todos los hombres for' lle"ista Time. "The King .A.ssassination Rtvisittd, 26 de enero de 1976, p. tO.
• URDANOZ, Te6filo, O. P. Obras d, Francisco de Vitoria. Rtlecciones t1016Jil•
Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid. MCMLX, pp. 570, 572 y sgtes.

626

una familia universal cual es la humanidad, con lazos de solidaridad
con?encia de esta realidad de humanitarismo y sus consecuenou sociales se habia totalmente oscurecido en el mundo antiguo.

•

~ _Pero la

El exclusivismo nacional de los pueblos antiguos hizo perder casi del todo
el sentimiento de solidaridad esencial de los hombres. Las naciones del antiguo Oriente no reconocían en los otros pueblos a sus iguales, sino casi siempre a sus enemigos, con quienes vivían en guerra perpetua y afán de sojuzgarlos.
Pero al irrumpir en el horizonte vital del Occidente los pueblos infieles
del Nuevo Mundo, el problema de las relaciones con el mundo no cristiano
en general, latente en los si'._!los medios, hubo de plantearse con carácter
urgente. Y fue la conciencia de este nuevo hecho y de sus consecuencias

humanas Y jurí~icas lo que llev6 a Vitoria a ésta su innovación, sin duda la

''ª

mú·~udaz; la idea_ del o~be como comunidad universal de los pueblos,
o,ganuados en naciones libres, fundada sobre una base estrictamente natural Y humana, Y a cuya ordenación jurídica va a aplicar los principios del
derecho de gentes de los romanos y de Santo Tomás, desarrollándolo con
nuevas y fundamentales reglas internacionalistas.
. Previamente -agrega el autor citado-, y como base negativa, ya le hemos
VISto. ~hazar los falsos internacionalismos medievales: el mito teocrático del
do?11°10 temporal del Papa y el imperialismo secular o monarquía universal
ba~o. el emperador. No es que Vitoria rechace o menosprecie la idea de /a
~ndad. La recon~ía e~~ente como especial uni6n de cooperaa_6n ~utua '.. agrupac16n pohhco-moral de las naciones cristianas bajo la
dirección espmtual y potestad indirecta del Papa, e incluso como un ideal
~ confederación bajo un monarca supremo, según hemos dicho que ensena en la reelección De potest. ciuile. Lo que hace es integrarla en otra
más amplia y de dimensiones ecuménicas, en la comunidad universal ilel
&amp;mero humano, concebida como un nuevo orden internacional integrado por
: Es~dos nacionales cristi~os y los Estados no cristianos recientemrnte
~1ertos Y que son considerados como naciones independientes. La venida de ~tos pue~los al horizonte del mundo civilizado y la necesidad de
entablar mtercamb1os comerciales y humanos con ellos ofrecía el hecho que
IC ~resta~ ª. nu_e'"as reflexiones. Y sobre la base de la filosofía política
1llmiata, Vitona vislumbra en seguida esa realidad de la comunidad de naciones ?el mundo entero como el orden legal que debe presidir sus mutuas
relaciones.
El profesor salmantino no se detiene en proponer al frente de este primer

627

�.
.
nnado todo
.
d trina internac,onahsta
e ·,mpre~-·
. él de la
título, el más neo en oc
.
1 ta ·sión suya de la soctedad nota. d
unidad universa , es V1
•,
concepoón e 1a com
. na dos veces la noc,on su,a
.
Sól en un lugar menc,o
d la
ral de las nacwnes.
o
b ta "el consentimiento e
.
bis al senalar que as
. . .
tan famihar del totus or ,
d 1 internacional a mslltuc,ones
d 1 be" para dar fuerza e ey
f )
mayor parte e or . .
recho de gentes (3e. prop. n. 4 m .
determinaciones poS1t1vas del de
.
y
y de sus argumentaciones
odo el curso de1 1argo t'tulo
,
uál
Sin embargo, en t
.
. 1 en sus fundamentos, c es
unidad mternac1ona
está demostrando esta com
. bifdad natural que unen a todos los homson los múltiples lazos de la socia .' d' l que engendra la sociedad natubres del mundo. Tal es el dato pr,mor ,a
ral de las naciones.
. .
de la
, .
. .
. de Francisco de Vitoria acerca .
Pese a tan prisllna clar1v1dencia
1 han llevado a cabo sino sólo en
.al d 1 naciones éstas no a
Los odi
unidad soc1
e. as
d pactos para hacer la guerra.
°'
asociaciones realizadas a trav s . e 1 •
durante siglos, antes las na. d
los odios co ect1vos y
,.,_
individuales trascien en a
h
bada en luchas cruentas ""
.
t los Estados an aca
cienes y postenormen e
,
cargado de nubarrones de ex" h ta llegar al presente,
. f
od
todos contra t os , as
, .
recordemos la milenaria rase
r trasuntos atav1cos . .Jterminio · en parte, po
b"
éstos y por la exacerbación uc
'
rra"
1en
por
0
de "pueblo nacido para 1a gue
-, .
1 . , de propagandas hábilmente
diante la mocu acion
'
1
odios y falsos orgul os, me
trado a los pueblos a aventuras

é

dirigidas, de ºideas motoras" que han arras

suicidas.
. . .
l de u nacional, que es el Estado, como
El proceso de la md1v1dual a
gr lpo .da de relación internacional por
b se encuentra en a v1
. el
h
extensión del om re,
b'
los que no siempre refle¡an
.
d
e son los go ,cmos,
.
de
conductos interesa os qu
.
.
f es políticos ec.on6m1cos y
. 1 . s apetenCias, sino sus m
'
"
las
sentir naaona m su
la "misiones trascendentes ' o a
.
, d l hasta llegar a s
cualquier otra •~ o e,
·sta del mundo.
metas de mesiamsmo, como 1a conqw

.
do a advertir esos

u

. 'entos
movuru

Los modernos historiadores han comenza
11· po Así Pierre Relas sociedades de nuestro ero .
,
profundos" que yacen en
d . de la investigación histórica, que
nouvin,' nos dice que l~ n~:v;: ::a •::::ria\ o espiritual de l~ sociedades
han acentuado el estudio
. . d las relaciones intemac,onales, una
humanas, han sugerido, en el domm10 e
pec11·va las relaciones entre
di tin
En esa pers
,
•
orientación totalmente
s a. á . t san te. lo que importa es la histona
gobiernos no son ya el aspecto m s m ere

'

·w.

'

RENOUVIN,

1960. p. X.

628

Relaciones lnt,rnacionales. Tomo I, Agui
P·,erre, Historia de las

tll, lu relaciones entre los pueblos. Pero esta historia presenta, de hecho, dos
fonnaa muy diferentes:

Unos se aplican, sobre todo, a estudiar las sociedades humanas en función

del medio geográfico, las condiciones de la vida material, las estructuras econ6micas y sus cambios, los caracteres de las civilizaciones. Para ellos, estas
f,urzas subyacentes, estos movimientos profundos, son los que, a su entender, explican la historia de las relaciones entre los Estados y los pueblos.
1Nada importan los incidentes espectaculares o los accidentes que forman
la trama habitual de la historia diplomática! Simple "agitación de superficie", dice Femand Braudel. ¿ Qué pesan los actos o los gestos de los hombres de Estado? Poluareda de hechos diversos. El esfuerzo llevado a cabo
para reconstnúr las etapas de una negociación sólo merece una irónica sonrisa. ¿ Por qué perder el tiempo en contemplar estas maniobras, estas mezquinas habilidades?
Otros, como Federico Chobod, no creen que las condiciones econom,cas
y sociales desempeñan un papel preponderante en las relaciones entre los

pueblos. Los cuadros estadísticos, las gráficas, los diagramas no pueden descubrirnos el secreto de la historia. Las grandes fuerzas históricas son los
ientimientos, las pasiones colectivas. Además, dichas fuerzas están ligadas,
IObre todo, al temperamento, a las tradiciones, a la manera de pensar, cuyos
orígenes resultaría muy arbitrario buscar solamente en las condiciones materiales de la vida. Para comprender las historias de las relaciones internacionales es preciso, ante todo, conocer esas reacciones mentales y esos estados
de alma: desarrollo del sentimiento nacional, concepción de los intereses
nacionales, cohesión moral en el seno de la población del F.stado, imagen
que cada pueblo se forma de sus vecinos, comportamiento de un pueblo ante
la idea de la guerra como frente a los esfuerzos de aquellos que tratan de constnúr una sociedad internacional. El estadista, incluso cuando dispone de
hecho o de derecho de una autoridad soberana, no puede escapar a estas
influencias de la psicología colectiva y no puede actuar sin tenerlas en cuenta.

En nuestro tiempo hay, sin embargo, otras fuerzas actuantes. Desde luego,
la dinámica de que hablamos al principio, la que, envolviendo al hombre
moderno, lo precipita en todos los órdenes, agudizando más el ambiente propicio para lograrse una comprensión tan necesaria hoy como nunca, jamás
para fundar los yacimientos de la pacificación del mundo en su probable
última hora.
A las tradicionales causas de la incomprensión hoy aparecen otras nuc-as.

En nuestra modernidad se habla de las "brechas generacionales"; se trata de

629

�enfrenatr al sexo femenino en contra del masculino, lo que por hoy no
parece tener mayor trascendencia, pero que puede convertirse en el fer.
mento de una gran división y antagonismo entre importantes grupos nacionales, o sea el "desafío a la nación-Estado".
De acuerdo con los informes de la prensa internacional, 8 así como las

catedrales góticas, las tres más viejas naciones de la Europa Occidental fue.
ron lentamente construidas con el paso de las generaciones y con esmerada
dedicación que frecuentemente bordeaba en el fanatismo. El resultado actual
es que en Londres, París y Madrid, arrolladores aparatos de gobiernos modernos están entronizados en concentraciones de poder que podrían haber
sido la envidia de un emperador romano. Y como así fue en la antigua

Roma, los centros de poder de Europa no han podido comprender una dimensión de cambio que tal vez puede llevar a trágicas consecuencias. La
cara occidental de Europa -desde el sur de Escocia a C6rcega y desde Inglaterra a Alsacia- está levantándose con espíritu renacentista en campa•
ñas de separatismo y regionalismo que no tienen precedentes en este siglo.
La demanda es tan fuerte que no puede ser por más tiempo descartada como
simple exceso de nostalgia folclórica.
Esos nuevos protestantes representan las naciones perdidas de Europa, sus
tribus sumergidas y sus culturas desechadas. Son pueblos que expresan sus
clamores en lenguas casi olvidadas y algunos están dispuestos a derramar
sangre. A un grado significante, también forman una punta de lanza para
un más amplio y más difundido movimiento en Europa: la desavenencia
de los gobernados por mandatarios que han sido avasallados y esclavizados
por las complejas sociedades industriales. Más frecuentemente de lo que
pudiera pensarse, los propios militantes están divididos y confusos acerca de
sus metas, pero su campaña es dominante y su ímpetu es persuasivo.

En la Gran Bretaña, los nacionalistas escoceses han alcanzado lo que el

Times de Londres llamó una Hsorprendente e inesperada victoria" en un
consejo regional por elección, confirmando así su creciente fortaleza política.
En Bélgica, los rivales V alones de habla francesa y los Flamencos de
habla holandesa, están observando una cautelosa tregua mientras disputan
acerca de los detalles para una autonomía regional.

Estos mivimientos separatistas siguen tomando mayor auge cada día y los
sociólogos establecen diversas causas de tales agitaciones e inquietudes, entre
otras, la necesidad de indentificación. Paul Sérenat, autor de La France des
Minoreties, lo ha dicho simplemente: "Por todo lo que los movimientos
separatistas están peleando hoy en día, es grandeza".
Recapitulando, no es difícil deducir que cada día es más complejo el
propósito, la meta acerca de una posible comprensión ya que nuevos
focos de peligrosas tensiones separan, antes que acercan a1' hombre de nuestro tiempo, fomentándose más la incomprensión. Se vuelve a hablar con

desd~n de la eventual "reforma moral de la humanidad" y el sueño de
~tad1s:15_ ace~ca de est~blecer los Estados Unidos de Europa parece cada
d,a mas irrealizable y as1 el hombre se precipita hacia su propia destrucción.
Si~ embargo,

fa misión del espíritu no merece ese triste fin.

Ha de llegar

e~ d1a que ~nf1amos- se sobreponga e ilumine, para llegar a una posibva

comprensión que realmente sea el umbral de la paz.

En España, los terroristas vascos han ayudado a embrollar al régimen ac•
tual en la posiblemente peor crisis de postguerra, por los persistentes asesi•
natos de policías y guardias civiles.
En Francia, el descontento Corso ha llevado a provocar riñas entre la
policía y los separatistas, mientras en Inglaterra los bombardeos y otros actos
de violencia acentúan la creciente inquietud.

En Irlanda del Norte, la lucha trivial que ha cobrado más de 1,300 vidas
en los pasados seis años, ha agobiado absurdamente, imponiendo desolación
a toda una sociedad entera.
1

630

Revista Time , octubre de 1975, p. 6.

631

�INFLACIÓN
LICENCIADO LEONCIO DURANDEAU PALMA

Director del Centro de Investigaciones.
Económicas de la Universidad Autónoma.
de Nuevo Le6n.

DEFINICIÓN

INFLACIÓN ES EL

aumento continuo del nivel general de precios. Equivalen-

temente, es la disminución continua del poder adquisitivo del dinero.

Según la velocidad a que aumenta el nivel de precios, la inflación ha
recibido los pintorescos e imprecisos nombres de "reptante", "trotan te" o
"'galopante". El término "hiper-inflación" se reserva para aumentos del ni-

vel de precios superiores al 50% por mes, esto es cuando los precios se mu!.
tiplican por más de 100 veces al año. Entre las mayores hiper-inflaciones
registradas están la de Alemania de agosto de 1922 a noviembre de 1923,
en que los precios se multiplicaron por l.02xl0'º, y la de Hungría de agosto
de 1945 a julio de 1946, en que los precios se multiplicaron por 3.81x10".

CAUSAS

Los aumentos del nivel general de precios son consecuencia de un exceso
de demanda de bienes y servicios. La cantidad de bienes y servicios disporubles al nivel de precios inicial es insuficiente para satisfacer la demanda.
Como resultado, los precios suben o, si no lo hacen, se producen colas de
demandantes insatisfechos. Esta segunda alternativa se da cuando, pese al
exceso de demanda, la autoridad impide, mediante sanciones, que suban los
precios. Casi siempre esos impedimentos se burlan, creándose "mercados negros" en que se vende a precios mayores a los autorizados.
633

�de bienes v servicios, que hace subir los precios,
El exceso de demanda
d' . , '6 de la oferta como en el caso de
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les vendían los paises latmoamencanos.
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ª"

634

rir los bienes de producción y consumo civil que, antes de la guerra, importaban de los EE.UU. y Europa. En consecuencia, sufrieron un continuo
exceso de demanda que generó inflación. En épocas normales, aumentando
,us importaciones, los países latinoamericanos hubieran podido aumentar su
oferta interna de bienes; y la inflación, causada por la situación bélica, no
se hubiera producido.
Conviene subrayar un hecho notable implícito en los dos últimos párrafos.
La creación de un continuo exceso de demanda conlleva simultáneamente
una continua creación de dinero y sin creación de dinero no se puede producir exceso de demanda. Esto es cierto tanto en el caso del gobierno que
financia un aumento de sus gastos mediante venta de bonos al Banco Central, como en el caso del aumento de exportaciones no compensadas con un

aumento de importaciones. En el primer caso la creación de dinero es obvia:
el gobierno recibe dinero recién creado por el Banco Central. En el segundo caso hay también creación de dinero. Los exportadores nacionales reciben
su pago en moneda extranjera que cambian en el sistema bancario por moneda nacional. Si existe un tipo de cambio fijo, el Banco Central finalmente compra esa moneda extranjera, dando por ella dinero nacional recién
creado. Fue esto, precisamente, lo que ocurrió en los países latinoamericanos durante la Segunda Guerra Mundial.
Este hecho -que la creación de un continuo exceso de demanda implica
simultáneamente la creación de dinero- permite ubicar fácilmente las causas directas de la inflación en casos de países concretos. Basta con analizar
la creación de dinero (monetización). Si la mayor parte de la monetización se debe a créditos otorgados al gobierno por el sistema bancario, ésta
es la principal causa de la inflación; si la monetización se debe a ventas
netas de moneda exrtanjera al si,,tema bancario, la causa proviene del exterior.

La sola monetización no es suficiente para que se provoque un exceso
de demanda. Se necesita, además, que el dinero creado no se mantenga
inactivo. Si al aumentar la oferta de dinero, simultáneamente aumenta el
deseo de los tenedores de dinero de retener mayores saldos monetarios inactivos --&lt;le aumentar su demanda de dinero en lugar de aumentar su demanda de bienes y servicios-, no se generará un exceso inflacionario de
demanda de bienes y servicios. Esto significa que, para predecir el efecto
que la creación de dinero tiene sobre el nivel de precios, hay que analizar
conjuntamente la oferta y la demanda de dinero.
Los párrafos anteriores ponen de manifiesto que el análisis monetario no

635

�es sino el análisis de "la otra cara de la medalla" de un mismo fen61neno : la creación de demanda de bienes y servicios.

•
Hay personas que consideran "muy mecánica" la explicación de la inflación por medio del análisis de la creación de dinero. Mi preferencia por este
análisis es por consideraciones prácticas. En cualquier país del mundo es
difícil obtener datos precisos y prontos de los componentes de la demanda
de bienes y servicios y mayormente difícil es predecir el comportamiento
de tal demanda. En cambio, los datos monetarios son de gran precisión, y
pronta y fácilmente obtenibles.

El análisis monetario no niega la deseabilidad ni impide la posibilidad
de profundizar más sobre las causas de la inflación, de buscar las causas de
"las causas" de "las causas". Pero no hay que confundir las causas direc..
tas, sobre las que es imposible operar. Se creó dinero en exceso. ¿ Por qué?
Para financiar un déficit del gobierno. ¿ Por qué el déficit? Porque el gobierno considera ineludible aumentar una serie de gastos, y los impuestos
efectivos no aumentan a esa velocidad. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Se
puede seguir así en una serie infinita de preguntas que nos llevan al campo
de la sociología, de la ciencia política y de la filosofía. Es como decir:
El señor X murió atropellado por un automóvil. ¿ Por qué? Porque no se fijó
al atravesar la calle. ¿Por qué? Porque probablemente iba muy preocupado por la enfermedad de su hijito. ¿Por qué? ¿Por qué?, y así hasta el
infinito. En este caso, yo afirmaría que al Sr. X lo mató el autorrwvil y no
la enfermedad de su hijo. Igualmente afirmo que la inflación se debe a la
creación de dinero y no al porqué se creó ese dinero. Lo afirmo no porque
niegue la infinita complejidad del mundo donde los efectos son resultado
de miríadas de causas concatenadas. Lo afirmo por razones eminentemente
prácticas. Así como no se puede disminuir el número de atropellados eliminando a los hijitos enfermos, no se puede acabar con las inflaciones aduciendo razones filosóficas, sociológicas o políticas. Bastará para ello con reducir a niveles adecuados la velocidad a que crece la cantidad de dinero. Esto
es, si verdaderamente se quiere acabar con la inflación.

mu~as veces se ve ace.ntuado po~ la tendencia de las autoridades a imponer
precws topes a los art1culos considerados de primera necesidad• como con,ecuencia, las relaciones entre los precios cambian por razones' distintas de
las fuerzas reales de oferta y demanda. El sistema de precios se ve imposibilitado a cumplir su papel esencial de indicar la escasez O abundancia
relativa de los bienes Y servicios. Los precios dejan de reflejar la utilidad
que dan a los co~'.umidores y de exponer la realidad de los costos. Dejan
entonces de ser ef1CJentes guías de la producción y el consumo. En estos casos
la producción de aquellos bienes considerados de primera necesidad paradójicamente, es la _que ".'ás sufre : ante el aumento de los costos, los ~reci06
topes ya no d~ mce~tivos para seguir invirtiendo en su producción. Los
factores producnvos henden a dirigirse hacia la producción de los bienes
que no tienen prec'.os tope, bienes que son precisamente aquellos que las
autondades no consideran de primera necesidad.

Generalmente, las autoridades ponen tope a uno de los precios más importanles, _el que relaciona el ~rese~te con el futuro, el que sirve de base para
las dec1S1ones de ahorro e mvers10nes : la tasa de interés. Al no poder subir
proporoo~alrnente a la velocidad a que están aumentando los precios las
tasas de mterés, bajas en términos reales, estimulan el deseo de ob;ener
préstamos '( disminuyen el de otorgarlo. No habrá crédito suficiente para
Quienes
obtengan, lo obtendrán por razones distintas a su eficien°'.". Las amistades o las presiones de otro tipo serán los criterios para
canalizar l?s prés~os., La acumulación de capital en el sector privado de
~ economia se hara mas lenta, y la calidad de las inversiones se irá detenorando.

~os:

!º

. Las prácticas contables y las leyes impositivas ejercen también influencia
unportante en este deterioro. Cuando los cálculos de depreciación se basan
en los costos históricos, en épocas de inflación las empresas calculan una
depreciación menor que el valor real del desgaste de los bienes de capital.
En consecuencia, se pagan como impuestos o utilidades porciones que corresponden al desgaste del capital. Se frena así la acumulación de capital
Y la creación de nuevos empleos en las empresas privadas.
Otra ra,._ón que intensifica este efecto es la tendencia de muchos gobiera se~ una política monetaria anti-inflacionaria a medias: por medio
del enca¡e legal hacen que disminuya la creación de crédito bancario destinado al sector privado, pero no ponen igualmente límites al crédito destinado
sect~r público. Esto_ multiplica el efecto negativo sobre la acumulación
capital y la creac16n de empleos del sector privado, principalmente

DOI
EFECTOS

Cuando sube el nivel de precios, los precios individuales de los bienes Y
servicios no cambian ni al mismo tiempo ni en la misma proporción. Esto

636

!

637

�en las empresas pequeñas y medianas que acostumbran financiarse mediante el descuento de documentos en el sistema bancario. Puede fácilmente verüicarse cómo en la mayoría de las inflaciones aument..1. significa-

tivamente el cociente:

Crédito al gobierno.

-------=-----Crédito al sector privado

del crédito otorgado por el

sistema bancario.

La disminución de la creaoon de empleos del sector privado causa un
efecto retroalimentador. El gobierno trata entonces de suplir al sector privado, creándolos y generando así mayor inflación, que a su vez limita más
la creación de empleos del sector privado.
El alza de los precios internos de un país a mayor velocidad que los de
los países con los que comercia, cuando se mantiene fijo el tipo de cambio,
provoca déficits crecientes en su balanza comercial. Las importaciones aumentan más que las exportaciones. Jl.ste es otro factor que limita la creación de nuevos empleos por la economía nacional: la demanda se vuelca
hacia el exterior creando empleos fuera del país. Al misma tiempo, a consecuencia de los déficits crecientes en la Balanza Comercial tienden a crearse
expectativas de devaluación, que provocan al público a hacer inversiones
socialmente improductivas en moneda extranjera, agravando así la presión
sobre las reservas del Banco Central y haciendo más cercana la de"aluaci6n.
Forzados por el alza de los precios de los bienes de consumo, los traba·
jadores presionan para que se les aumenten sus salarios. En los sectores de
la economía en que los sindicatos son fuertes se tienden a conseguir aumentos
salariales por encima del aumento de la productividad del traba jo, generándose aumentos en los costos reales que a su vez causarán desempleo o más
inflación. Cuál de estas alternativas triunfe, dependerá de la política monetaria y crediticia. Si eÍ crédito y la cantidad de dinero no aumentan para•
lelamente al aumento de los costos) se creará desempleo. Si las autoridades
.
monetarias permiten que aumente el crédito y la cantidad de dmero, se
producirá más inflación. A este fenómeno se le ha dado el nombre. de "espiral salarios-precios", y se debe en parte a que en esta segunda mitad del
siglo XX los salarios nominales no bajan, sólo suben. Es lo que se llama
inflexibilidad hacia abajo de los salarios nominales. Las razones de esta
situación son muchas y van desde las leyes laborales y de salarios mínimos,
que intentan proteger a los trabajadores, hasta el aumento del pode~ sin•
dical que se ha dado a nivel mundial. Esa inflexibilidad hacia abaJo _de
los salarios nominales es una de las razones que hacen tremendamente difi•
cil acabar con las inflaciones y tremendamente fácil empezarlas.

638

Son claros los efectos redistributivos del ingreso y de la riqueza provocados
por la inflación. Las familias con ingresos nominales relativamente fijos pierden en relación a los afortunados cuyos ingresos aumentan a mayor velocidad.
La riqueza, a su vez, se redistribuye de los acreedores hacia los deudores. Si
el gobierno es el mayor deudor, porque está aumentando su gasto real financiándose mediante préstamos, la redistribución de la riqueza es desde el sector
privado hacia el sector público. Exactamente como si hubiera un impuesto
a la riqueza mantenida en forma de dinero o de bonos. Pero el impuesto que
la inflación causa, además de no haber sido aprobado por ningún poder legislativo, es un impuesto indiscriminado y regresivo. La gente más afectada por
la inflación es la que menos puede idear formas para defenderse de ella. Es la
gente menos educada, la gente más pobre.
Hay teóricos que opinan que la inflación acelera el desarrollo económico.
El desarrollo no depende de la existencia de inflación. Históricamente, se
pueden h~llar tod_as las, combinaciones posibles: países con inflación y desarrollo, pa1ses con mflacmn y srn desarrollo, países sin inflación y con desarrollo
países sin inflación y sin desarrollo. La inflación, como instrumento de des~
arrollo, _no es de ninguna manera seguro. Puede producir el efecto justamente
contrario. Lo que sí la inflación produce con seguridad es gran inquietud
social y exacerbación de la lucha de clases.

MEDIDAS CONTRA LA INFLACIÓN

Ya se mencionó que es tremendamente difícil detener una inflación. Las
m~didas requeridas -disminución de la demanda de los sectores público y
pnvado, que se logra restringiendo los gastos públicos y el crédito, y aumentando los impuestos- siempre causarán aumento en la desocupación. Esto
hace que muchas veces sea políticamente imposible tomar esas medidas.
Obsérvese la experiencia histórica de muchos países latinoamericanos con
inflaciones de decenios y decenios.

Las mejores medidas son las de tipo preventivo. Si se maneja la cantidad
de dmero de forma que crezca a la misma velocidad a que lo hace la deman~ de dinero, se evitará que se produzca inflación. Por ejemplo, si en MéXlCO la cantidad de dinero creciera anualmente entre el 7% y el 10% el nivel
~pre'
'
c1os no podría crecer, porque la demanda de dinero crece precisamente
entre esas tasas.
C~ando. ya existe inflación -como en el caso actual de México, que tiene
una mflac16n entre el 10% y el 18% por año porque la cantidad de dinero

639

�-está creciendo entre el 20% y el 25% por año y la demanda de. dinero crea,
wlamente entre el 7% y el 10% al año- sería muy co~toso socialm~nte tratar de reducirla drásticamente a casi cero. El costo social se palpana en la
-disminución repentina del nivel de la actividad económica, el aum~nto del
desempleo (quizás a tasas por encima del 20% de la fue'."'ª de trabaJo) Y la
quiebra de muchas empresas. En este caso, la forma socia~ente menos_ costosa para salir de la inflación es reducirla de a poco, reduciendo cada ano el
déficit del Gobierno Central, la mayor causa de la creación de dinero y de
la inflación.

QUANTUM, VALOR y VIDA; un estudio psicofilológico.

F. R.

DELGADO MARTÍNEZ

Doctorado en Derecho; Diplo. en
Filosofía; Br. en Filología.

LA NOCIÓN y el origen semántico de Quantum o Cantidad; la noc10n de
uida y de valor siguen siendo importantes en nuestra época; más aún en ella
han tomado mayor trascendencia hasta convertirse en otras tantas palabras
mágicas de matiz cabalístico o misterioso y cuasi sacramental, ungidas por
la civilización de nuestra época con la virtud de la evidencia y de la eficacia,
de la validez y de la solidez y utilidad.

En la palabra Quantum o Cuanto parecerla la razón de ellos la importancia que nuestro tiempo concede a la materia, a lo extenso y tangible con
el aparente desdeño por el esp!ritu y lo intangible. Tal materialismo sin embargo no es nuevo; más aún del estudio de la Psicofilolog!a de la palabra
podremos concluir su cualidad de punto de convergencia y de conexión entre
el espíritu y la materia; entre la extensión y la intangibilidad. Psicofilológicamente la materia, el cuanto, la extensión son expresiones equívocas, de tal

modo que resultan revestidas de espíritu y de esencia operativa; con la desventaja de polarizar demasiado la atención del hombre en un aspecto reducido y no integrativo de la realidad. Su éxito puede explicarse igualmente
por la modestia de su contenido: es tan universal, que parece prescindir no
tanto del esp!ritu cuanto de su individualidad, haciendo todo ser, incluso el
humano, sometido humildemente a la realidad de la limitación del lugar,
del espacio y del tiempo: a la realidad limitada de los cuerpos, sean orgánicos,
"'311 anorgánicos. No podemos negar la eficacia de esta visión de las cosas;
más aún en la confusión y el desorden parece manifestarse como un recurso
de grande importancia y extensión para poner orden y concierto en las
mentes humanas, tan tentadas a soñar con paraísos paranoéticos, cuando no

641
liumanitas.--41

�d
los espíritus a fuerza de individualidad
paranoicos, en los cuales los mun os_ y I reación de la mente humana si
. .
llegan a ser smo a c
y diferenciaci6n, no
d . con la realidad tangible de la
acaso basada en una débil correspo~ enc,Ea
anto a la capacidad signifi.
.
.
t laneta llamado tierra. n cu
. .
existencia en es e P
¡
·de 0 - a es mayor: nadie mtenta
1
idayuaoraev1n
.
cativa de 1as P alb
a ras u
'
almente se hacen todos los sacn.d
ara tenerla y alargar1a norm
h
sino 1a V1 a y p
. ifcado absoluto y relativo, igualmente, oficios posibles. El valor, en su sign '
d
todos Jo intentan: desb.
b. d
aceptado ca a uno y
cho por los demás. ,en sa ' o _Y, ad hum'ana; hasta el valor o los valores fi.
de el valor o cora¡e en la act1vid d de virtudes paradigmáticas de todos los
nancieros los cuales parecen ungi os
otros val~res existentes o posibles.
.
.
1
tales
problemas
tan
debatidos
en
•
yo no intenta reso ver
la
Este pequeno ensa
1 . ,dicas y astronómicas; tanto en
. fil , fi
físicas. en as ¡un
11
las ciencias oso ,cas y .
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en tales conceptos aque os
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¡ fe. smo umcamente m agar
. d
ciencia como en a '
1' .
nstituyentes de su esencia o meJor e
elementos culturales y psico ogic~s co ¡· . , básica v trascendental del
. . . dinámico exp ,cacion
.
su naturaleza y pnnc1p10
tal '
1 b as Prescindiendo de que las pa·d· 'ti de es pa a r ·
éxito lingüístico e ' 10ma co
. .d
r elementos físicos o de elementos
las lenguas estén constitu1 as po
d
1
labras o
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tratamos de encontrar 1a rea
.
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1
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alabras a sus seme¡antes a go no
El hombre cuando expresa c~n p.
d ás expresa su ser mismo vivo,
.
· T ón smoacm ·
expresa el contenido o s1gru icao ,
se encuentra ninguna cond •
deseos • En esto no
sus impulsos, sus ten ~n~'':" y. n es ;..,.lidad externa y realidad interna: es el
tradicción ya que la sign1hcac16
h bl . es sin embargo comprensible por·
mismo que habla y la cosa de que a aE.
tanto más evidente con el
¡ mismo que habla sto es
1é
od
que es ante t o e
. . d ·
la radio la televisión, e1 te •
di d comumcac16n e masas,
'
od
uso de los me os e
b
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impresa. Lo que t os esos
O
fono y creo yo igualmente la pala ra escn_d
realidad externa; sino una
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.
.
no es un conteru o o
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mismos medios comumcan
.
al
·smo del hombre; vál1 o y
.
·
seme1ante
ser nu
forma y un ob¡eto mterno,
. t al hombre mismo: lo que
, .
nte en cuanto es semejan e
"do
permanente umcame
ch lec· ve-lee· no es ni el conteru
en último término importa al que ~u ad- ' noras' sino la luz y las ondas
. d
· ¡ luz m las on as so
,
concreto y determ'.°a o, : a 1
do que presenten al mismo ser human~ o
formadas y modificadas e ta mo h
no en el que escucha o ve; digO
sean tales que formen al m1Smo ser mna
. .
alabras de Ch. JuNG (1906-1915) y ..
Por ejemplo, el Tes~ de As;:;c16n{ l~e6:) se basa en este hecho propio de la
seguidores Rapaport, Gill Y S
er
cultura.
i

642

el que escucha-lee; ve-lec; porque inconscientemente el que escucha y ve, lee
al mismo tiempo, es decir selecciona lo semejante a sí mismo; ya que en la
lectura el problema actualmente no existe, puesto que la humanidad después de varios siglos de práctica entiende suficientemente el mecanismo psíquico de la lectura; de los medios electrónicos y eléctricos de expresión o comunicación la cuestión no es evidente y hasta es posible preguntarse todavía
si la humanidad deshechará esos medios de comunicación o mejor de participación original, o inventará otros en los que se sienta más segura de sí misma
y de su propia conservación específica. Por lo pronto se usa el mecanismo
psíquico y psicológico usado para leer: seleccionar "raciones" de esencia humana, con que alimentar la actividad psíquica de sí mismo: ya no es el
hombre primitivo que se alimentaba antropofágicamente de sus semejantes;
ahora el hombre, como si fuera discípulo de una nueva y moderna religión
universal, se alimenta místicamente de sus semejantes, seleccionando no la

luz, no el sonido, sino la forma que éstas transmiten de tal modo modificada
que resulte ser semejante a sí mismo.

Cuando la participación originaria u original (madre-lújo) tiene la capacidad de formar en el que participa lo semejante a sí mismo, decimos que
tienen vida, valor y en términos científicos, tienen cantidad, ya que la forma
participada en tanto es semejante al hombre mismo en cuanto modifica cuantitativamente el medio de participación. El mundo propiamente interno del
individuo nada penetra sino es mediante los sentidos, los cual.es' necesariameny únicamente perciben básicamente cantidades de información, es decir de
formas semejantes a sí mismo, Cantidades cualitativas, o sea, específicamente
humanas. Esto nos aparecerá más claro después de las siguientes reflexiones
sobre los datos psicofilológicos que hemos podido seleccionar.
Quantum: la palabra es muy usada; sobre todo en su forma de Cuanto; sea

como pregunta ¿Cuánto? sea como respuesta Cuanto. Absolutamente se suele
usar más frecuentemente el sustantivo abstracto Cantidad, que nos da la idea
de algo dotado de cuanto. La palabra española es Cuanto; esta procede del
Jatín Quantum, en su forma neutra; sin embargo se usa en Ja forma mascu.
lina y femenina, Quantus y Quanta.

En griego la palabra correspondiente a Quantum es noao~ (Poson). La Q
o K se convierte o equivale en griego a II (P). Como correlativo se usa /iao,,
(Hoson). En las lenguas derivadas del indoeuropeo tenemos: en alemán Wie
Vitl? como interrogativo; Wi,,uúl como adjetivo relativo. En francés en cambio el interrogativo es Combien? y el relativo el mismo usado para Cual:
QueUe y Quel para el femenino y para el masculino respectivamente. En italiano la forma es Cuanto? y Cuanto, Cuanta respectivamente. En el portugués las
643

�fonnas son semejantes. Las equivalentes en las diferentes lenguas de una misma
raíz son las señaladas anteriormente. Tal raíz significa o describe el fenómeno al
cual se refiere la palabra. Esta raíz se puede describir Qua-Vant? para el interrogativo y Qua-Vant para el adjetivo relativo.' El fenómeno descrito por esta
raíz está expresado mediante dos elementos: el primero es Qua y el segundo
es V ant. Este último no es sino el posesivo de tercera persona, que equivale
a Suyo o Propio, y que se expresa Sva y la terminación nt que indica la acción.
El primer elemento Qua tiene el significado de Vida; la forma Qua puedt
tomar la forma de Ka e incluso de Ga; véase por ejemplo el griego ,¡ (Gu):
tierra la feraz; es una simplificación de la raíz indoeuropea para vida Gwy,1
esta raíz se convierte en toe (Zoe): "vida" o bien en B como en {Jfoa
( Bios): vida; o como en el alemán W ie; o en el francés Vie. El significado
propio para esta raíz es el de "rebullir, moverse" en el sentido de moverse o
estarse moviendo de un lado para otro, o de arriba hacia abajo y viceversa,

como explicaremos al tratar sobre la psifilología de Vida.

,

Cuanto por consiguiente describe el fenómeno, que constituye la motivación para expresarlo, de ¿Suyo Vive? o ¿Se Mueve Suyo (algo)?; como adjetivo sería Se Mueve Suyo (algo) o bien Suyo Vive: es decir: "algo se mueve
y viene a impresionar mi facultad de percibir; algo despide ondas que yo
percibo y que por consiguiente, del mismo modo sé que se mueven, yo 'IJJ'/
movido por ellas". De este modo el Quantum es una nocíón evidente, indefinible consiguientemente ya que claramente y necesariamente es percibida

aer humano la regulación de los fenómenos que de un modo u otro se produzcan. Ni es más humana la noción de materia, ni es tampoco más humana
la noción de espíritu; y ni es más inhumana la una que la otra. Como vere-

mos al hablar de la palabra V ida la materia no está lejos de la significación

de la espfral helicoidal significada por vida, como tampoco el espíritu. Quizá
toda la diferencia se reduzca a una extensión horizontal y a otra vertical;

quizá unos con la noción de vida se sientan mirar hacia el cielo; quizá otros
con la noción de espíritu se sientan trasladarse por los horizontes de la humanidad terrestre.
El Cuanto cuando se trata del ser humano vivo presenta asimismo la reac-

ción igualmente Cuanta del individuo que percibe la cantidad o extensión;
es decir la reacción del individuo vivo es igualmente Cuanta en su sentido más
abstracto y esencial; pero más real y verdadero ya que coincide con la motivación que lleva al individuo a expresar la cantidad como Cuanto, etc.
Al interrogativo ¿Cuánto? se responde con Tanto, o bien con dos adverbios

principalmente: Más o Menos; dos especificaciones del mismo Cuanto es decir de la capacidad de un cuerpo para ser recibido por los sentidos, d; algún
modo inteligiblemente.

sino un anorgánico inteligible y sensible o perceptible. La Materia entendida

~l Quantum especificado Más indica o significa el movimiento del cuerpo
hacia afuera como para recibir, percibir o entender, es decir para ser aumentado, "Corno para" ya que no es exactamente en el sentido antropomórfico,
de modo que no se pueda confundir el Quantum anorgánico con el Quantum
orgánico psíquico producido en el organismo percipiente tanto racional como
irracional. Aunque ambos se equivalen, el Quantum psíquico está sometido

como extensión de este modo dinámico, no sólo no niega el espíritu, sino que
es esencialmente acto, ser en acto, aunque evidentemente dentro de los Jí.

nal que percibe y puede ser producido por éste.

por todos. De este modo el Cuanto o Cuantum no es únicamente anorgánico,

miles de cada ser. La diferencia específica entre el ser humano, orgánico v
los seres anorgánicos se encuentra no en el plano de la Materia o del Quantum, sino en el plano de la cualificaci6n de la Materia o del Quantum, es
decir si este orgánico o anorgánico, o si se mueve o vive por sí mismo teleológicamente, es decir para sí mismo o no para sí mismo simplemente sino para
otros seres. No en el movimiento sino en el movimiento teleológico, es decir
que tiene como principio a sí mismo y a sí mismo como fin. Consiguientemente las nociones de Espíritu y Materia no se contraponen contraria ni con-

tradictoriamente; sino que puede la una incluir a la otra y viceversa. Otro
problema diferente es el ambiente social o cultural que "el espíritu prodU2CO
o la materia genere": en todo caso dependerá de la perfección y ciencia del
M. Francbis, Grammaire Comparls des Langues lndoeuropenn,s, t. l.
París, 1866, s.v. Quantum.
1

644

BoPP,

a la teleología o economía general del organismo animado racional o irracio-

Más significa un movimiento hacia la ampliaci6n del Quantum o hacia su
aumento; tal movimiento tiende a hacer al Quantum un Quantum Quale,
un Cu~nto Cual, un cuanto Semejante a; expresado de este modo el poder
semántico del Cuantum, abarca también su inteligibilidad, su '1asemejarse a"•

"comparado con", etc., significado específico del Cual y de Cualidad.

'

La o~a determinación de Quantum es Menos). indica por el contrario una
afluencia del Quantum tendiendo a hacer desaparecer no sólo la "semejanza
a", "la ~ºfi.l~araci6n con",, sino el mismo Cuanto. El Quantttm especificado

Menos. "_gnif1ca por tanto ' la capacidad de un cuerpo ( animado o no) para
!er recrb1do por los sentidos como U no actualmente en el momento de ser
percibido; pero con un movimiento en sus límites ~ en sus partes hacia la
daa .. ,
.
pancion de la seme1anza con otros cuerpos y aun hacia la desaparición

645

�hacia la desaparición del Quonlum
·
de la seme¡anza
con otros cuerpos. Y aun
. 1· "bT d d o percepti"b"lid
, ad actual
de su urudad, mte ,gi 1 1 a
mismo O por lo menos
.•
en el momento de la percepc1on.
á ignificaciones paradójicas. Ya que el
El M d, o el menos tienen ademl s .'tud s"gnifica
o tiende, hablando psioo,
1
Mds a pesar de tener 1a ideadeperu
d El Menos en camb",o es una
.b.
d cir a ser aumenta o.
ra1
lógicamente a rec1 rr; es e
Mds Hablando en gene
. '
"b"d . por tanto a aumentar un
.
.
1 •f,
tendencia a ser reo 1 o'
b"l"d d el estancamiento; e ,. ,nos
· · t hacia la esta 11 a Y
el M d, significa movumen °
.,
Mds es decir se hace ne. .
h . el cambio a transformac1on en e1
,
mov1m1ento acia
cesidad-tendencia.
. r
. ualm te
t es la noción de Valor, al unp ,car ig
en
Afín a la noción de Cuan o
d ecesidad. percepciones básicas
. . t de más y de menos; e n
,
El V·'··
la idea de movumen o,
1
do ambiente y a las cosas.
"""
las
personas.
a
mun
.:
d
. '
"d d de un agente para mouvar o
Para poder enten er a
• ·nd1ca la capac1 a
filosóficamente habl an do ,
., aparece grandemente cercana
De este modo su noc1on
.d d d .
mover al ser h umano.
.
s igualmente la capac1 a
e IID•
"ón
de
Cuanto
y
Cantidad,
que
e
1
a a noci
d"d
r percibido o enten 1 o.
presionar, mover o se .
.
alabra valor nos índica cómo se forma
La descripción psicohlológ,ca de la_ p
ch con la noción de vida y de
l y su relación estre a
d
b.
V
d
la idea o noción e
or
. .f. d del grado de utilida o ap ·
• 1 ti e el s1gn1 ,ca o
d
cantidad. Valor en espano en
"d d o proporcionar bienestar o esatisfacer necesi a es
. d ·gor·
tud de las cosas, para
de dinero de esa aptitu ; vi •
.•
presión
en
una
suma
.
...
leite · o tamb ien ex
.
,
ente los diccionanos.
'
al d
As\ lo defmen comunm
firmeza· s u 'etc.
V l • La
'
. V olor sustantivo del verbo a eo.
La palabra se deriva de la latina
1 ' hace la acción indicada par la
terminación or indica agente, lo que o e que! nte es ( Eileoo o Eiloo). En 1»
• L
labra griega eqmva e
W t para
ra.íz. Val es la raiz. a pa
I d
p o el alemán tiene
er
. • adas del n oeuro t ,
lenguas modernas ongin
.

ª

mme une corrcspondance entre l'objet et le ~
• "
La valeur est apprébndeé co .
.
t d'existence "cela est" suppose
1 . 'désir De me.me que le preilller 1_uge~en
t de valeur constate simplemenlt
ou e
.
.
d 1' bjet le preD11er 1ugcmcn
" J
PucsLLI,
decollement du IUJet et e o 1'
aleun y sont en puissance...
ean . l de
quc'une chos m'agrée. Toutes es v . Actes du Xleme Congrés In~ernabol\3 wloProcession et conve~ion d;' ¡al~th Jntemational Congrcu of Philos;::t

Philooophie.

Proceedmgs o

e.

North

-Esthetique .. Bruxelles, 20-26. Aout . . 53
Philosophie des valeurs Et.J.que
Ed' . M E Nauwelaerts-Louva1n. 19 .
X
me .
Amsterdam
1Uo , ·
J CA·
Holland Publishing Company• .
. ' 16 . d• la L1ngua Castellana, por .
. .
· Crlhco Etamo gu;o
• Cfr. v. gr.: D1cc1~na~:~ Gred.01, Madrid, 1954, p. 666.
.
6· sv. r,,liROMtNAS, vol. IV, Editan
.
l
el latín tardío; cfr. tb, p. 66 ' .
• Existe la forma intermedia va or en

Yolor; y para V oler, Gelten; el francés V aleur; el italiano Valore, Va/uta o
bien Vaglia; el inglés Value para V alar y para Valer, to V alue.
La raíz común a todas estas palabras es Felreoo; o mejor Fe!• que en indú
es Vil o Val y significa ºcubrir" o "sostener", Valor por tanto significa "lo
11

que cubre o "Jo que sostiene"; con la idea de uni6n o fusión, de comprimir;
concentrar; contener o abarcar. Cubrir por tanto es sostener Jo no sostenido,

atisfaciendo así una necesidad o inexistencia satisfactible. La idea de necesidad está incluida en la noción de coincidencia que tiene el verbo; se cubre
lo no cubierto; consiguientemente se unen y fusionan activamente dos eJe.
mentos. La idea es tan general y abstracta que abarca desde las tinieblas que
cubren la tierra y el sol que la sustenta y fortifica; hasta el pedazo de papel
bancario que cubre y sustenta y da fuerza al precio de las casas, o a la misma
capacidad de éstas para satisfacer una necesidad, es decir un precio o valor.
En latín el valor, el valer (va leo) se asocia igualmente con la salud y el
vigor tanto del espíritu como del cuerpo y en general; en español decirnos
''valer" a la capacidad de mover, de ser eficiente y operativo. Se entiende
en este caso la capacidad del individuo para crear un velo que cubra las necelidades en general del ser humano tanto las propias como las de los demás,
sea la familia, sea el hogar, sea la sociedad en general. Por lo dicho hasta
ahora, Valor es una noción relativa; no existen valores si no hay necesidades
o realidades que tengan que ser cubiertas. No existen por tanto en este sentido
valores absolutos; ya que estos son tales necesariamente con relación o dependiendo de necesidades.'
• HJALIUR Fa.1sx~ Griechisches Ethymologisches WOrtubuch, Heidelberg, 1970,

lul

Winter, Univentits Vtrlag, s.v. tiléo., (Eileoo), p. 457; Vladimir l. G~oRGIBV,
lncunabula Gracca, vol. IX, Introcluzione a la Storia delle lingue ... (1966), t. I,
Liop, hit, p. 375.

' '"The difficulty which can be overcome neither by the cammon ethics- of values
by modem neo-deontologiam and similar absolutist ethics may be de,cribed as

DDr

folloms: In the one hand the concepts of this ethical absolutims may mean no
more than merely generic tcnns signifying by one name a multitude of concrete
tJpes of behavoir, uncriticaJly accepted as moral. In this way, these general con.
cepta completely deceive the believer in giving him the impression that they provide
die moral justification for any concrete conduct prescribed by them, while in fact

tbere

types of conduct are sanctioned beforhand without any furthcr examination".

"On othcr hand, if attempts are made to deduce from the general tenns of these
absolut ethics only certain types of behaviour and the exclude others as inmoral,
tbae, attcmpts mwt inevitably fail. For of these general concepu are examincd
without prejudice, they are found to be actually ambiguous and mwt remain so

ci nccts1ity i by themselves, not supported by other preconcievcd evolutions, they

miento.

647
646

�.
r Valor es "el que o lo que cubre
El fenómeno psíquico cultural descndto po !tas hace .,;,..r volver, etc.'".' El
,
,¡
lo que hace ar vue
,
0 ~-,
en el senudo de e que o
ta't' o sino dinámico ya qu~ la acigw·ente no es es 1c ,
'
,
cubrir o sostener por cons
.
d r vueltas O hacer dar vueltas' .
ul d O "de hacer girar a
ción de cubrir es el res ta .
,' •co y como biológico; biol~ca51'qwco como mecam
to
El fenómeno es tan P
bra Vida Mecánicamente un
d
' al hablar de 1a pa1ª
·
mente lo veremos espues,
. l h
d" ce que tiene fuerza o poder;
.
a otro· s1 o ace se l
t.
objeto puede hacer girar
'
. ar" se dice que tiene valor. El or,.
"h
una persona volverse, gir
11
si el ob¡eto ace a
1· l 1 or e¡· emplo o los va es mueven
ede ser natura . e so p
. .. d d
J•eto que se mueve pu
. .
1 res. de ahí la pos1b1hda
e poner
consiguiente va o •
a las personas, son por
d
te modo se explota la natura=,
1
. 1 l ar al sol etc., e es
'
d
•-'-leo Todo aquello por tanto
Precio al espacio, a ug. ' l o un
pozo e peuv .
como se explota un minera
tro ob¡' eto es un valor; sea porque
nPM-nna o a o
.
que es capaz de mover a una
mueve a la persona sm mo., d
el mismo ob¡eto; sea porque
d' d
mueve movien ose
.
pedazo de tierra de ,ca a a pro, .
sería por eJemp1o un
. .
u brir
verse a s1 m!SIDO, como
, .
ltural de Valor md1ca un cu
.
.
l
•
El
aspecto
ps1qmco
cu
l
ducir maíz o f n¡o.
. .
.
afectivo. Así como el so sus.
movumento
emotlvo
o
.
"
bre"
psíquico", es dectr un
.
d 1 ·smo modo un ob¡eto cu
. d
s rayos la berra, e ID!
•
h •
tenta cubnen o con su
, .
-~: de dentro del IDISIDO ser u
. d al ...nmtu que =uen
. do
una necesidad, mov1en o
-r
'.
bre la necesidad, hacen
'lºb d
arrnomzante que cu
l
mano un velo eqw i ra or y
. ndo el velo del va or, es
.
. tern o externo y aparec1e
.
desaparecer al ob¡eto m
o
.
. t te y ori!!inado por el ob¡cto.
d . 1 movimiento psíquico antes meXIS en
º
.
ec,r e
. . . .
del Valor es la idea de justicia o D,ke de_ los
Análogo a esta Sigmf1cación
el Derecho es violado, la Justicia (Drkt)
griegos; según Heródoto, cuando
hecho la guerra, siguiendo catástrofes
cubre con niebla a los pueblos que h"'_' rte n un valor que cubre a los pu&lt;. 1 . bla se convie
e
de
para ellos; es decir: a me
to se han hecho incapaces
.
.
te por tanto en cuan
d'
blos injustos, mexisten s
. .'.
del Derecho." Esto que se ice en
satisfacer las necesidades de la ¡ustic,a diy . almente de los individuos: ya
.
del cosmos se ce ,gu
l
absoluto de la berra y
'
d 1 que nos cubra y sea en ugar
d
cesitamos e a go
da
que todos somos peca ores, n:e uilibrio ante los demás: de esta profun
de nuestra culpa, pecado y seq . d d del hombre de vestirse, como coruta
necesidad viene sin duda la neces1 a

r-:- --

.
to be drawn from them,. , David .&amp;ux~
..
invite cntirely opposite con~lte 'r~ercn~:a citado en el artículo uEthical N1hib1m
l Congreso de F1 oso 1a, arn
'
oARDT, en e
"
114-115.
and thc Jwtification of Val ue , pp.
• Cfr. supra.
de Filosofía arriba citado, p.
' Cfr. la introducci6n al volumen X del Congreso

¡ y sigs.
•
Band 1967 • v. Din.
i, Der Kleine Pauly, Stuttgart, Zwe1ten
,
, .

648

clade la

más remota antigüedad, y de la misma necesidad procede la nece-

lidad de desnudarse para ser ºjustificados" por la luz, es decir "valorados"
por el sol, cubiertos y sostenidos por él. En la antigüedad remota esto último
pertenecía a los ritos religiosos, como aún actualmente, entre muchos pueblos.

No sólo externamente sino también internamente, una vez que el hombre ha
satisfecho una necesidad es "cubierto" o "sustentado", adquiere un valor, que
viene a cubrir o a ser por la necesidad satisfecha. En este caso el valor es el
movimiento psíquico originado, muy cerca por tanto de la ttica o del Etos del
11
ser humano. En cuanto al Valor se refiere en este caso, el E tos no se contrapone al Patos, sino al Teos, es decir a "lo puesto" o "dado" por la naturaleza,.
el sol, la luz, el calor, el agua, etc. El Patos del ser humano viene a ser la otra
cara o aspecto real del Etos o del Teos.
Todo valor consiguientemente lleva consigo un efecto mágico o de poder, da-

do que "mueve o hace girar a la persona"; sin embargo, de la significación psicofilológica de valor se concluye igualmente que la persona para que pueda ser
movida o hecha girar, debe tener o estar sometida a una necesidad anterior,
sea de su organismo, sea de su psiquismo. De este modo los valores primeros
y más importantes son aquellos que se refieren o que "cubren" las necesidades
primeras y más importantes del individuo: la propia subsistencia, la propia
integridad personal, la propia necesidad de propagarse y tener compañía, etc.,
etc. De estos valores más importantes se originan series de valores ilimitadas
que corresponden a otras tantas manifesiaciones más o menos importantes de
lu necesidades originarias y primeras, más urgentes e importantes. De esto
aparece claro cómo a cada valor corresponde un precio; aunque a su vez el
valor sea equivalente al precio; pero disminuyendo en tal caso la extensión
IÍ@nificativa de valor al precio concreto y determinado de un objeto.
Incluida la idea de movimiento en la noción de Valor, la encontramos
igualmente en la noción de Vida. Esta palabra es de significado tan evidente
que nos resulta o rídiculo definirla o sumamente difícil. El método psicolilól6gico nos ayuda a librarnos de esta disyuntiva, estudiando por una parte
la llelllántica de la palabra y por otra el fenómeno o fenómenos psicológicos
que motivan la expresión de la misma, sea mecánicamente sea psíquicamente:
es decir, sea necesaria o libremente; innata o adquiridamente.

Vida significa la rapacidad de umoverse a sí mismo" i por tal razón se llama
al viviente, "semoviente"; o también "un movimiento teleológico que es de
11 mismo para sí mismo". En sus grandes o más importantes líneas la diferencia entre seres vivientes y no vivientes es perfectamente clara; según se
11

Cfr.

PucELLE,

Jean, en el lugar arriba citado.

649

�• · tes' esa diferencia te va
d vivientes y no vtVlen
do. bre todo al observar los cam"f
· do y disminuyen , so
.
.,,
igualmente di erencian
. .
d I
o vivientes y vtceversa...
los
v1V1entes
e
os
n
bios substanciales h echos por
, s claro y evidente el feo().
.
1 ro y evidente; pero si e
.
origen de la vida no es c a
"bº d desde siglos y que ha sonon"d d percibe y ha perci i o
,
meno que la humam a
,
la vida. tampoco como "'
ºd N nos consta que es
'
zado con la palabra vi a. o
I
nosotros llamamos vida y que
,
ta el fenómeno a que
d1 .
origina; pero si nos cons
I f ómeno del origen o e ond
lo menos en parte a en
. .
sin duda correspon e por
. d d nuestra mente para percibir ne.
de la vida, supuesta la capacida e
gmarse

l

van diferenciando las c ases ~ .

cesariamente el ser de las cosas.

.

. en 10
• glés L,b,n en alemán; Vita en
v·
francés L ,fe
,
Vida en espano1' te en
'.
,
e se encuentra igualmente en
. .
de una rmsma ra1z, qu
.
italiano, son vanaciones
.
hind' clásico. En latín es Vita; en J!Tl'el griego, en el latín y en el sánscnto o,
~to tenemos la forma "Jivati', "el
.
,
0 , (Zote}• en sanscn
go fJ•o, (B,os) o , 1/
'
*
u El hindú simplifica las m, · d
común es gwye.
vive".1.2 La raiz m oeur~pe:'.

"rebullir" o "vivir".u

ces en ju ,, jiu con el significado de
la oom, es repetitivo lo que consta por
El fenómeno descrito por la raiz .
ra:nente un elemento simplifi•
.
La raíz no llene prop
.
posición de la misma.
(Z) . . no que se compone de la ttpellcado como sus derivados B o V o
si BU BU o BI BI, Jo cual ha«
to G O W o GG o sea
.
1
ción del mismo e emen
. d I , a caliente o Jodo caliente, o ,enapensar en el fenómeno del rebulhr e agu. 1 de una fuente; de este modo
e brota de un mananha o
.
Jlamente del agua qu
.
d I fenómeno percibido. La tD111D1
la raíz es una reproducción fonética exacta e" "enroscarse". de esta níz ae
* Wey signifi1ca ''retorcerse ' sar la vid. la
,
'talia
raíz en forma de
palabra i •
las
labras usadas para expre
'
éli de
derivan a su vez
pa
.
te nos forma la idea de h ce,
na "vite" (tomillo); u lo cual igualmen .
la palabra U•f (Helix) Cllll
. .d I f t"vamente tenemos en gnego
. abnea1t
tira helicoi a : e ec i
. I h'li ",s Este elemento entra igu
.
el significadc de "vuelta esprra ' , e ce . f
ar * Swel de donde se ~va
a tomar parte de la palabra o raiz para orm
,

t

u MEtLLET, A. et Vr.Noans,
qKII,

J., Troití

París, 1953, p. 60.

'

. Comparée des Laug•II ci.s,ide Grammaire

.

J.,

ib.
e· ou comparaison des 1anglll!I
G ammaire Gen,rale Indoevropeenn ,
elles et av«
u E1caoFF' F. G., r
.
11 mande anglaise et russe, entre
grccque, latine, [ran&lt;.;aise, gothlque,; e
,
le Sanskrit, Paris, 1867, 1.v. JU, JI ·
u GEOROIEV, op. cit., p. 375.
. k p cit ·• P• 495·' ,.v. (Helix}.
w HJ ALMAR, F ns , 0 •
u ME1LLET, A. et Vr.NDRYES,

650

la palabra Sol, #J.,o, (Helios), con el significado "del que vuelve"; "del que
•va y welve". 17

De todo esto aparece clara la idea del fenómeno expresado por la palabra
vida: "un movimiento repetido, semejante al agitarse del agua que hierve,
de abajo hacia arriba, o hacia adelante y hacia atrás, que visto desde cierta
distancia aparece como el 'enroscarse' o 1serpentear', y que visto transver.

salmente forma un movimiento helicoidal". Tal fenómeno es lo único descrito por la palabra vida; las cosas que más estrechamente están unida, a
ella participan de una manera u otra del elemento de la raíz G o K o GH;
así el agua, el fuego, el sol, la luna, la salud, etc. y que simplificado totalmente seria la G o GUE del español, es decir el esfuerzo por brotar y el brotar
mismo de algo que quiere abrirse camino, salir. La vida en este aspecto
resulta un movimiento hacia adelante y otro hacia atrás, ambos sin embargo, en movimiento: el hacia adelante, tiende hacia atrás; el otro, el hacia
atrás, tiende hacia adelai1te: ésta podríamos decir que es la ley de la vida:
no nos dice de dónde o por qué existe o deja de existir, sino más prácticamente existe progrecliendo y regrediendo en un movimiento eterno, sin fin,
helicoidal, que parece desbordar los límites mismos de los organismos hacia
1a materia orgánica, hacia el cosmos, hacia el movimiento sin fin de los
planetas y de los astros nuevamente.
Con la descripción anterior fácilmente nos formamos la idea de valor, de
que con su movimiento va cubriendo con un velo lo débil, lo que necesita

reposar para luego verse fortalecido

y viviente.

La Cantidad, el Quantum, el Valor, la Validez, la Vida, el Vivir, son
expttsiones formadas por la experiencia humana necesaria de adecuarse a
la realidad cósmica en que vive. La motivación y evidencia que necesitan al
hombre a emitir tales sonidos, son no s61o el objeto extenso, el velo sustentador, la vida autosuficiente; sino también la evidencia de sí mismo, de su
propia experiencia ante tales realidades, resultando de este modo tales palabras como un conjuro ante la extensión y la materia, que parecen robarle la
vida; ante la fuerza cambiante del movimiento que deja tras sí el velo
fortificante; ante la espiral sin fin de la vida; para de tal modo hacerse
consciente y hacer conscientes a sus semejantes de su limitación orgánica;
de su debilidad para permanecer inmóvil ante lo que lo mueve y nececlta; de su insignificancia y limitada autosuficiencia ante la espiral imperecedera de la vida en el cosmos.
• 16., p. 631,

1.

v. ;¡J.,o~ (H,lios).

651

�Esto no es todo: ya que el hombre se ha dado cuenta de qué es la
materia y la cantidad; de qué da fuerza y valor; de cómo se desarrolla
la vida y quizá enajenado por el mismo miedo y como en una inquietud
neurótica y febril, ha creado materias, cantidades. valores, velos, vidas y
espirales, para detener y fijar la máquina del cosmos, causa de su pavor
y de su debilidad. F,ste es el problema de nuestro tiempo igual que otros
muchos: ¿la materia o la cantidad creada por el hombre; el valor o los
valores creados por el hombre; la vida o las vidas creadas por el hombre
serán para su conservación específica o estaremos ante la aparición de un

decadencia; quizá el hombre nuevo no sea el . . .
.
aliento de nuevo de enfrentarnos a 1 . 1 pnncip10 del fm y tengamos
.
.
os c1eos a la máq ·
c6s •
ague siendo el reto, el único reto del hombre 'hech 0 . urna
m,ca_ que
de quien hizo el cielo y la tierra.
'
ª unagen Y seme¡anza

hombre nuevo, con cantidad nueva, con valor diferente, con vida diferente?

Creemos que después de una crisis profunda el hombre podrá seguir siendo
hombre, el ser humano podrá con los seres que él mismo ha creado; aunque en esa crisis pueden y podemos desaparecer muchos, incluso naciones
enteras, si no somos capaces de superar las realidades nuevas creadas por
las nuevas categorías humanas. El modo de ser del hombre contemporáneo
tiende por ello a lo primitivo y original; consiguientemente a desarrollar más
sus glúteos que su cerebro; más a imaginarse ver, que a ver; a imaginarse

t

oír, más que a oír y a la vez que tiene la posibilidad de viajar por toda la
tierra, escuchar las voces de todo el orbe, pasa como ciego por toda ella
y como sordo no escucha esas voces: sus sentidos no están todavía preparados
para ver y para oír tanto ni tan rápidamente. Su piel no es capaz de sentir ningún objeto, sino el roce maravilloso de la velocidad supersónica de
los jets o la menos veloz de los automóviles y trenes. Los sentidos se han
convertido todos ellos en conciencia: en un darse ruenta continuo no
de las personas ni de las cosas, sino del movimiento, de la nada que
surge no sabe dónde, si en su cerebro o fuera de él. Aparentemente todo
sigue igual y, sin embargo, el hombre ya no es ni racional ni político. es
un animal psíquico, que parece embriagarse en los productos ininterrninables
de sus sueños fantásticos, como Psiqué temerosa de perder a su amado Y
sus tesoros, su palacio y sus deleites: la grande molestia son sus hermanas
envidiosas, quienes so pretexto de la realidad, la conveniencia y de la ética,
quieren librarla del monstruo imaginario. ¿ Qué hacer? Admitir sencilla·
mente que las cosas y nosotros tenemos límites: que la cantidad sigue
siendo la misma; que nuestra psiqué fantasiosa es débil y sus ensueños son
producto de nuestra necesidad y del movimiento de las cosas; que la vida
es interminable; pero que nuestros límites nos hacen convertirnos en un
individuo de la especie, que en la trayectoria de la vida, es sólo un momen·
to fugaz aunque imprescindible. De este modo dejaremos de embriagamos
inútilmente con el vino, con remedios, con velocidad, con el movimiento

"divino" de las máquinas. De este modo quizá nuestra civilización no

652

,ea

653

�REVISION DEL FEMINISMO
EN EL MIO INTERNACIONAL DE LA MUJER

ÁNGELES MENDIETA ALATORRE

Asociación Mexicana de Sociología

"El Jocialismo )' el feminismo no son más
que los epílogos de la reivindicaci6n de los
desposeidos, ante los poderosos."
A. CA.so.

I
HEMos QUEDADO hasta el hostigamiento con el asunto del Año Internacional
de la Mujer (AIM); sin embargo, desde el punto de vista sociológico es
oportuno hacer algunas consideraciones sobre este interesante fenómeno social. La carencia de perspectivas también limita el panorama, pero los elementos de juicio hechos dentro de la propia dinámica de los acontecimientos y con la atmósfera del momento histórico, pueden ser tomados en cuenta en estudios posteriores.
Considero pertinente ofrecer, en primer lugar, una información para cole-

gir posteriormente algunas reflexiones sociológicas.

II
INFORMACIÓN

En su 24o. periodo de sesiones en 1972, la Comisión de Condición Juridica y Social de la Mujer, estimó que como habían transcurrido veinticin-

655

�co años desde su primer periodo de sesiones en febrero de 1947 y en 1975
demediaba el Segundo Decenio de las Naciones Unidas para el desarrollo,
era oportuno proclamar un Año Internacional de la Mujer. Por lo tanto,
se acept6 la resolución para ser sometida a la aprobaci6n de la Asamblea
General, la cual aprob6 que el año de 1975 fuera designado Año Internacional de la Mujer, en su resoluci6n del 18 de diciembre de 1972.
Cuando las Naciones Unidas desean que la comunidad internacional concentre su atención en determinado asunto de suma importancia, suelen de•ignar un año para intensificar la acci6n requerida a escala naciopal e
internacional. El tema propuesto fue una trilogía ambiciosa: igualdad, des,.rrollo y paz.
En consecuencia se hizo el llamado a hombres y mujeres para buscar la
forma en que las segundas participaran en las políticas regionales, nacionales
e internacionales.

Aunque la mayorla de los palses del mundo aceptó participar, de inmediato se previ6 que en la mayoría de ellos habría graves obstáculo debido
a las costumbres, diferencias, temor a la competencia y otraS causas; se sabia
que en muchos pa\ses, muchos derechos de la mujer estaban solamente en

aulad humana'' La Asambl
rantizar
el reco~ocimiento uruversal
":' babia dproclamado
la declaraci,on para "g
·
h
igw,Idad
del
hombre
y
de
I
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echo
Y
de
derecho' del pnncip10
. . ~a muJer".
de
El Centro de Inform .

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vos del Al
p cipales lllSbtuciones del mund
conocer a todos los
M, los cuales comprendian .
o, los programas y ob. f

tura! o medidas b
mtensas cam - d
¡e ,.
. pu licitarías y educacional .
panas e información culcarteles, publicaciones diversas, _,
. es, recomendaba elaborar f 11
certámenes
tod
cowerencias
. .
o etos,
y
a clase de acti ºd d
, exposiciones, pcliculas real"
ll()lla medi
vi a es Puede d .
'
u.ar
anamente informada, q
. .
ecme que no hubo
darles del Año Internacional.* ue no tuviera conocimiento de las ac!'.:~:

Del 19 de junio al 2 d . li O de 1975 d 1
Tie
, rra se dieron cita en lae ¡u
.
' e egados de 120
,
en dos
te
ciudad de México L
.
pa1Ses de la
Médi p~ s, Iª. Conferencia en Tiatelolco
o_s traba1os tuvieron lugar
han co. as deliberaciones violentas
_Y a Tnbuna Libre en el Centro
con la ponderac,•ón y e¡·icacia
. deYlas
apasionadas
de la T nºb una contrastasesio
nes en Tlatelolco, pero en las

i"

• Coruultar ,obre el t

Docum

.

ema.
,lis • . ento de la Declaración d 1
mn-unaci6n contra la mujer N '. as Naciones Unidas sobre la eli ,
Documentos
.
· aaones Unidas
m1nac1un d, la
•
' comunicaciones
·
a6n del Año Interna ·
y programas de la Oficin
xico 19, D. F.
oonal de la Mujer. Programa d,
Cen~ de Informa•,1.

las leyes y no en la realidad.
Las tareas del A.I.M. estuvieron encomendadas al Departllmento de la
Subdivisi6n de Promoci6n de la Igualdad del Hombre y de la Mujer, con
-su Centro para el Desarrollo Social y de Asuntos Humanitarios del Departamento de Asuntos Econ6micos y Sociales de las "Kaciones Unidas. La
Sra. Elvi Sipila, primera mujer nombrada subsecretaria general de las Naciones Unidas el lo. de septiembre de 1972, fue la directora del CentrO.
No puede negar.e que desde el principio, los trabajos se iniciaron con
un tono vivo. En la Declaraci6n de las Naciones Unidas sobre la elimina·
ci6n de la discrimínaci6n contra la mujer se decía: "Ha comenzado una
nueva era para la mujer. En un mundo que cambia con rapidez, más y más
mujeres demuestran que no están dispuestas a aceptar el papel de subordinaci6n, pasividad y limitaciones que ha desempeñado la mujer a través de
la historia en la mayoría de las sociedades y exigen que se ponga fin a
todas las leyes y prácticas discriminatorias .. . ". Ése era el tono.
Con aguda perspicacia se dijo, en el texto del artículo primero, lo que
a mi modo de ver constituye la demanda más justa: "La discriminación
-contra la mujer, por cuanto niega o limita su igualdad de derechos con
el hombre, es fundamentalmente injusta y constituye una ofensa a la dig•

656

;(I ~

..::.!zico 75. Año Internacional dt la M .
x1co. Minerva 63, Mén Gral. de Documenta '6
u1er. Órgano de Inf
.
emanjera. Comcntarioe d Cl n e Informe Presidencial T do~o6n Rmña. Dila I Conferencia Intern . e André Malraux sobre el fe~ ucaones de la prensa
Depto. de Estudio, esp ª:'~na! de _la Mujer. Las mujeres
smo. Reportajes sobre
Boktin Document-' eciab cs. MbcicoJ julio de 1975.

europeas en el año 2000.
~sor,lam·
e
navaca_, Mor. Máico.
UJ•r.
.I.D.A.L., 3er. año, vol. 111
Yanas autoras: Condici6n Jurldi a
, No. 2, CuerA.M.1
e de la mujer ,n Mi xico.
.
Fac de Derecho. U.N.
p México, 1974.
ro,,cc«Sn de México Srla..
·
trmacional de la Mu. :
de Relaciones Exteriores M .

Nov. de 1975.
Todas 1

.

¡er' Órgano del grupo Bohemia Poblanaéxico, 1974: "Año In. No,. 369-370 Oct

aa publicaci
.
• Y
ones naaonales -periódi
.
caron artículos sob
l
cos, revutas y 6
¿1, muj,r/ Los Univmitario~; tema. Véase: Elena Poniato.:!:~ E~e irutitucio-

nea- dedi

Miguel Baututa: "El A. • o. 29, 15 de julio de 1974.
.
mal mayor
tura. El N .
no Intemaaonal de la M .
v·
•=_nal, 9 de mano de 1975. M'·'
u¡er", Rev. Mexicana
JCente Lcnero · "T
g(
=CO.
de Cu].
I
Ponencias al ..
eo o a de la Liberación" Exc,lsio
1975. Guanajuato.
Encuentro de Insurgencia Naci::a1agdosto
de_ 1975. abril
México.
co.
e MuJeresn,
de

=

p.

657
human.it.u.-42

�dos partes se puso en evidencia la preocupación de las mujeres por 101
problemas del mundo actual tale. como el colonialismo, la discriminación
racial, la protecci6n a los derechos humanos y la insistencia y repetida voluntad de encontrar caminos para lograr la paz. Este último tema fue
profundamente grato a las asambleas, porque estrictamente no hay mujer
que quiera la guerra.
Desafortunadamente las discusiones de la Tribuna Libre, en donde estaba
previsto que no se llegaría a ninguna conclusión, fueron las que trascendieron
desvirtuando los hechos en forma molesta y deprimente. Algunas opiniones
de personas -agresivas o equivocadas, que tenian ideas radicales o frustrantes
del feminismo, hablaron con tales voces contra la propia mujer que una distinguida visitante exclamó: "Tengo miedo de que la palabra maternidad se

el motor interno del movimiento fe
proceso de desarroll

.
meruno, como una etapa natural de su

º·
i b} La tomaf de conciencia de las mu¡·eres que, en cuanto se agruparon

ormar una uerza, decidieron estar al lado del varó
para
problemas comunes.
n para luchar por los
c) Curiosa
y parad,ogicamente,
·
.
pero como acontece al
las
mu1eres
privilegiadas,
las que tienen d erech oavozyvoto
gunas las
veces, fueron
.
,
.
Jerarqwa cultural quienes tomaro 1
b
,
que tJenen
1
fortunada muJtiru'd de mu ·e
nd a pa a ra en nombre de la inmensa e inJ res mu as.
. d) Como todo movimiento de apertura, adelanto o
.
.
diata contrapartida de oposición la al
reacctón, tuvo la rnmenio o vejaci6n.
'
cu se present6 en forma de burla, escar-

convierta en un concepto negativo".

Sin embargo, este apasionamiento es explicable: se debatian problemas muy
graves y las voces radicales tenian que escandalizar.

'

Durante dos semanas, discursos, diatribas, enfrentamientos y agravios dieron material a la prensa amarillista, creando una impresi6n dolosa, pero
la conferencia significó un triunfo, que será reconocido cuando las pasiones
se aquieten y salga la verdad. En el principio del fin, se escribió: "La mayoria
de las mujeres estaban conscientes de haber participado en un acontecimiento
que no puede pasar inadvertido: por primera vez en la historia de la humanidad cerca de 5,000 mujeres de todas partes del mundo se reunieron en la
ciudad de México, durante el mes de junio de 1975, a tratar sus problemas
que no estan desligados, naturalmente, de los problemas del mundo".

Al final, dentro del Plan de Acci6n Mundial se suscribió el documento llamado "Declaración México 75" y comenzaron a ponerse los planes en marcha,
los cuales durarán diez años.

e) De pronto, con la lucidez alcanzada las mu·e
..
gación de siglos las habia obligado to '
. l res adVtrtJeron que la neejemplo, la abnegación im ues
a mar _ata¡o por vereda ancha; asi por
y el disimulo para logr ~ ta cabu~ la explicable y penosa actitud del disfraz
ar o que a iertamente estaba prohibido.
f) Las conc_Iusiones a las que se llegaron no fueron feministas, sino de
ra d ,caI humanismo y uni6n con el varón

IV
BREVE ANÁLISIS

"Todo hecho social
· es un fenómeno de conciencia". sobre esta verdad bo
do la cuesti6n intima de la mujer en el mundo camb~te de nuestros dias.
a r-

his7t- relaciones de 1~ psicologia y la sociología son obvias:

111
REFLEXIONES SOCIOLÓGICAS

todo acontecer
de 1"':" es, un ~tud1~ de un hecho social donde la acci6n de las fuerzas
a smergia -smerg1a, acción mutua y reciproca de energías-la consecuencia organizadora.
se opone a
es . Ja culminacion
·, de un fenómeno de concienciaEstrictamente,
tambº, Co el feminismo
f
ced
~en.
mo uerza organizada aparece en el siglo XIX y es el anteder::~~ la que hoy, en el plano internacional, exige reconocimiento a sus

Un somero análisis de los acontecimientos del Año Internacional de la Mu•
jer ofrece elementos de reflexión muy importantes para un estudio sociológico.
Pueden advertirse de inmediato estos aspectos:

.
ciaLa pnmera
"."ºtad de nuestro siglo considero dentro del triunfo de la cien-

a) La imitaci6n, que el carácter común a todos los fenómenos sociales, fue

y de la técnica, la protesta social de los paises y de los grupos marginados,

658

659

�rebeldía que ha tomado diversos nombres como anticolonialismo, Tercer
Mundo, Poder Negro, Movimiento de Libcraci6n Femenina y Rebeldía Juvenil.
El proceso de la llamada Liberaci6n Femenina -con las connotaciones de
limitación o confusión que puede tener el significado de este término pero que
sirve de definición elemental- repito, este proceso se ha efectuado en la vida
cultural, política, familiar, en la conciencia de la propia mujer y finalmente
en las creencias religiosas; precisamente en ese orden.

Es interesante advertir cómo los pueblos colonizados no llegan a tener una
fisonomía propia debido a su empeño en imitar el modelo deslumbrante que
proviene de las metrópolis. Eso mismo -pienso yo- ha sucedido en el mundo
de las mujeres.
Psicológicamente, lo mismo que los seres en proceso de maduración como
los niños, las mujeres están pasando socialmente por una etapa de imitación,
Aherrojadas en el confinamiento de su minusvalía, aceptaron sin reservas la
idea de que, para valer, tenían que ser iguales al modelo que valía: el varón.
Así se dieron a la tarea de parecerse a los hombres sin distingos y naturalmente
a imitarlo no sólo en sus virtudes sino hasta en sus defectos, sin restricci6n
alguna. La misma palabra igualdad por la que se lucha, debe circunscribirse
a los campos meramente econ6micos, a la igualdad de oportunidades materia•
les, pero en ninguna forma a la igualdad biológica, o espiritual, porque sería
un disparate.
La fórmula fue "ser igual a lo que vale, para valer''. Con esta tarea de
entrega y sobre todo de renuncia que la mujer ha hecho a costa de sí misma,
puede escribirse una historia secreta, que hasta ahora nadie se ha atrevido a
investigar, donde podrán examinarse algunos hechos, tales como la renuncia
de la artista de cine que para ser novia de América y de todos, tenía que
privarse de tener hijos para mantener el símbolo de la virginidad tan grato a
los hombres, hasta la doble carga de las mujeres que viven en los países comunistas, donde realizan lo propio de la mujer y lo que se echan a cuestas del
hombre, para engañarse, ufanas, afirmando que forman parte de un sistema
de liberaci6n que solamente las ha enajenado. También es conmovedor que
las propias mujeres hayan participado en unas leyes que les crean más obligaciones, sin advertir que la naturaleza jamás las podrá salvar de la obligaci6n
-ciertamente edificante y maravillosa- de tener hijos y educarlos. Creo que
éste es un fallido intento de emulaci6n a ultranza, hecho con mentalidad masculina y que en ninguna forma redimirá a la mujer.
Tampoco sirve la sensiblera opinión de renunciar a lo alcanzado, pues ha-

bid&amp; cuenta de que ninguna intentará
.
cuestión, pero habrá de encontrane i retrotraer, e~ !lempo, no es 16gico
.
ormas más luCJdas y pertinentes.

CD

_CoDJJdero que la primera parte de la lección es
.
m=as y revalorar el trabajo femenin E
~ . valer por noootru
irrefutable: el desprecio de la
.
o. sto. se relaciona con otro aspecto
juicio, esta explicació . , . mu¡er a su prop10 quehacer, lo cual tiene a mi
n. VlVllllOS en un mundo materializad
coas tienen un precio en moned
o, en el cual laa
traba.
.
a oontante y sonante en
.
¡o prop10 de las mujeres no ha sido posibl trad . IO'
consecuenca el
plo no es posible evaluar el p=' d la
e.
uru en dinero. Por ejem•~~0 e
matenudad l ·d d
horario del hogar, la atención al familiar enf
' e cu, a o agotador y ain
consideradaa en otra dim '6
ermo. . . son cosas que deben IICr
ens1 n.

:=

No me refiero a que la mujer si
de tablas diferentes de valor q ga
bio social.
ue na

.
.
mmna Situación, estoy hablando
ente serán aplicadas con el cam-

a la sociolnma
misma que no es normattva
.
valCiñéndome
di
-0·
. da . . .
or, go por el momento que esta eta del d
. . ru
JWCJos de
está presente en el mundo contem ánpa
escnvolvuruento de la mujer
desarrollo.
por eo, como natural, en un proceso de
Más allá de esta consideración tri
dialéctica, el planteamiento radicales d:n.ta,l puede admitirse que dentro de la
equilibrio.
ugar
un nuevo orden de mayor

ª

&lt;?ancretamente las finalidades del propio A.I.M., apuntaron un as
yo Juzgo como el más definitivo fue soste .d O d
pecto que
Y se presenta al final de este tr'a b .
ru
urante todas las deliberaciones
a¡o.

En cuanto a la injusticia social tema
dios de información -comuni .'
térec~tc de las polémicas, los mecaCJ 6n es
nxuno asaz ambi ·
a tomar posiciones. Los problemas h
CJOSO- nos obligan
ahora
urnanos son los mismos d ·
se nos sirven en el desayuno El im to
e siempre, pero
de vasos comunicantes: todos nos ,;.,ntim p~ se traduce
una respuesta
magnitud de los hechos Las
.
os ,~ente agobiados frente a la
la magnitud de 1
bl
mu¡eres sufren también. Debido a su sensibilidad
os pro emas las avasalla y muchas han sido d . .'
tualmente al enfrentarse a estos p bl
añadas espmlas asambleas: más de un billón dro e ~ que queman. Díjose por ejemplo CD
e mu¡eres caminan a p·
1 1
nuda de la piel, sobre el polvo helado o b ad d
'.e, con a p anta dcscom
•
a ras o e la tterra. aca
en_ poco, Cal1 son como caballos o bestias de
. '
rrean agua,
paulatino agotamiento físico deb· d
carga
Y Viven dentro de un
t o a sus numerosos emb
M'll
el1as no tienen acceso a la ed
.
.
.
araro,.
1 ones de
ucact6n, ru a runguna clase de diversiones, menos

?'

661

660

�al ocio o al descanso creativo. (En una encuesta entre campesinas mexicanas,
realizada por una investigadora, se descubrió que muchas de ellas no conociaa
el significado de la palabra "ocio".) Miles de mujeres siguen siendo objetos
de lujo, "cosa", botín, resguardo de las virtudes del varón -¡ la honra del
hombre está en la castidad de su mujer!-y, a pesar de que las mujeres constituyen un tercio de la población activa del mundo y trabajan tan dura y esforzadamente como los hombres, reciben menos pago. De pronto, estos hechos
se han vuelto intolerables y la crisis y rebeldía no se han dejado esperar.
Ahora bien, como sucede con frecuencia, han sido las mujeres más prepa-

radas las que han puesto la pica en Flandes: ¡ no más! Parodiando la frase
de Carlyle, como si ellas fueran las heroínas o "el alma de la historia" del
mundo femenino, se han levantado para empezar a exigir cambio y a traba-

rones Y mujeres- de casi todos los países con motivo del Año Internacional
de la Mujer, son testimonio del legítimo anhelo de buscar los caminos de la
justicia y de la paz.
La celebración, según el Procurador de la República fue un ejemplo de
"solidaridad humana" y el Presidente de México afirmó' que el mundo esperaba mucho de la nobleza y generosidad de las mujeres.
Hay una palabra que ha caído en desuso por mal gastada a pesar de su
profundo contenido, quiero recordarla porque magnifica una de las finalidades
de este Año Internacional de la Mujer; se llama respeto. Quizá en el fondo,
la _primera demanda de la mujer en el mundo de nuestros d[as, sea algo limpio
y ¡usto: alcanzar el respeto a su dignidad de persona humana.

jar por un "mundo mejor".
Como toda fuerza que rompe o tiende a modificar, la reacción se ha presentado en forma de escarnio, burla o "machismo", pero las más osadas siguen
adelante. (Curiosamente dos aspectos a la prensa internacional: uno de ellos
fue que la sede del Año Internacional tuviera para su celebración la ciudad
de México, llamada por ellos la "capital del machismo" y en segundo término que la celebración estuviera bajo la dirección de un hombre. Yo juzgo este
hecho como la mejor justificación del Año Internacional, esto es, la necesidad
que tenemos de cambio en algunos paises y de romper la necesidad de una
tutoria varonil.)

Ciudad de México, diciembre de 1975.

La torna de conciencia femenina ha sido explosiva. De pronto, las mujeres
advirtieron que habian sido manipuladas, deliberada o inconscientemente por
la miopía de los tiempos. Vayan algunos ejemplos: los libros para mujeres,
las leyes familiares, las instituciones benéficas, las modas, los reglamentos y las
prohibiciones han sido hechas por los varones para norrnar la conducta de
las mujeres. Ellos les han asignado desde siempre, el papel que debian desempeñar en la "comedia humana". Hasta las cuestiones muy propias de la mujer: maternidad, aborto, número de hijos, virginidad, han sido temas manejados por los varones; por eso las mujeres han rasgado sus vestiduras; pero
este acto las ha dejado desubicadas -¡ valga!- descentradas; cierto que no
están plenamente conscientes de lo que quieren, pero sí saben ya, lo
que no quieren.
A muchas, por su sensibilidad, las han perdido las frases de los poetas: la
mujer como la Victoria de Samotracia, no tiene cabeza, pero tiene alas ...
¡ qué belleza y qué mentira! Tuvo cabeza: fue decapitada.

Y bien, los documentos históricos que suscribieron los representantes -va-

662

663

�EL BAJlO Y LA SIGNIFICACióN DE SU GRAN FRONTERA

ANTONIO POMPA y POMPA.

Instituto Nacional de Antropologla

e Historia.

l. Concepci6n geomorfo/6gica del área.

II. El Baj{o como unidad eco/6gica.
III. El Bajlo como unidad hist6rica.
IV. El concepto de frontera.
a) La Frontera topográfica de El Bajío.
b) La Frontera como factor determinante en la evolución histórica de
El Bajío.
e) Deslinde manifiesto de expresiones que en la región mesopotámica
de El Bajío interculturaron haciendo unidad.
d) El concepto de Frontera cultural.

V. Forja del mestizo.
a) Hacia la contextura de un nuevo tipo.
b) Génesis y proyección de su dinámica.

VI. La Diáspora.

INTRODUCCIÓN

El estudio de la región de El Bajío, es una gran cuestión que se presenta
para entender la evolución histórica de México, dado que en esta extensa y
singular área se han gestado y operado acontecimientos que son clave en el

665

�.,
.
a Mas la extensa zona de El Bajío,
proceso histórico de la Nacion ~eiucandesérti..
semidesérticas de México,
d las regiones
cas O
d
considerada d entro e
1 1
,os circundantes que la emarcan
algunos de os ornen
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.
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sólo lo es en cuan a
.
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ues no pueden ser etenru.
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. . d
y que le han ,mpuesto una. .
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bajas un tanto lacustrcS ,mga as
nadas asi las extensas plan1c1es o ne':'-'
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en otro uempo cau
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además por los que fueron
res como tampoco a buena
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l Laja con afluentes meno ,
ré .
Lerma, el Tur ,o y e
'
1 rdillera neovolcánica, cuyo gimen
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Pde humedad le d a pecuwu=
··"·- caractensncas.
. .
.
lar y excepcional región de México es mdispenPara entender a esta smgu
sable tener una
CONCEPCIÓN GEOMORFOLOOICA DEL ÁREA

.
. ita al norte y noreste la Sierra de
El Bajío cubre una extensión que l_1m Go d
la Sie= de Agustinos;
•
d al este la Sierra
r a Y
Guanajuato, conunuan o
.
1 región de Loo Altos: Sierras
al sur la Cordillera neovolcáruca y al oeste a
la Altiplanicie meridional,
titlán. la región pertenece a
T
d
de Arandas y e epa
'
, . d
seO"anias que la circundan por
dO 1 orogenesis e 1as
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cuyo origen está liga ª. ~
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L Tamayo desde fines del ere •
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. c16 afirma orge .
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.
lo que su elevaci n se 1lll '
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riente y las comentes
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fecto de presiones e1 o
'
1
sico por los plegarruen , e
ánº
SieO"a Madre Occidenta
la ti ·dad volc tea en 1ª
de lava, resultado de
vi . . . materiales de lao series eruptivas del
la
Cordillera
neovolcánica.
Recibió
.
(e,ctrusivas volcánica•) ; de
Y
.
.
truSivas) y postenores
.
cenozoico ( mtrus1vas y ex
.
al
relativamente reciente.
muchos aspectos el relieve actu es
esta suerte, en
la
. , n a la cual pertenece El Ba jio, muestra
La apariencia general de
regio .
!imiºt d por nervaduras volcád" tintos ruveles
a os
una oucesión de llanuras ª rf'.s. . clinada 'hacia el norte.
.cas ue forman una supe ic1e m
ru
q
. .ta las dos altiplanicies se prolonga hasta
El parteaguas tranSversal que ~
de la• Sierras de San Pedro
rdill
volcánica y compren
.
encontrar la Co
era neo.
s·
Gorda (Hidalgo), de los AguSbnOS
d zonas bien caracterizadas:
( Aguascalientes), de Gu~¡~ato, ,erraó
, • ) divide la reg, n en os
. tal
y Monte Alto (M e,aco ;
1 . tema Lerma-Santiago y a la onen
.
la poniente
con e1 d esagu·· e general en e sis

ª~

con el Río Pánuco.

r su
. T f 11 ha demostrado que este parteaguas, po
El Dr. Bibiano F. Osario
a.
.
ha sufrido una erosión ta~
•6
n los terrenos vecinos,
d
1
bajo relieve en re aci n co .
b"
Antes la parte del plan •
que se han operado en él unportantes cam ,os.

ª

666

San Juan del Río, que hoy afluye al Pánuco, alimentaba la cuenca del río
Lenna.
Por la influencia de los factores volcánicos, en el suroeste se presentan algunas pequeñas cuencas endorreicas que desaguan en las lagunas maduras,
en al mayor parte de los casos, como Pátzcuaro, Cuitzeo y Sirahuén.
En general, la altiplanicie meridional a la que pertenece El Bajío, muestra
una amplia red hidrológica poco caudalosa, pero que actúa como eficaz agente erosivo, asegura Tamayo, lo que ha formado la sucesión de valles que
partiendo desde el de Toluca (2,300 m. de altura media), se continúa con
la región del Bajío (1,600 m.); el valle del Río Tula (2,000 m.) y el valle
de San Juan del Río (2,000 m.).
Las unidades orogénicas más generalizadas son las llanuras fluviales y lacustres, algunas llanuras loéssicas, conos volcánicos, mesetas y llanuras de lava.
Se ubica el Altiplano meridional en los Estados de Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro y Distrito Federal, parte de Zacatecas, Jalisco, Michoacán
e Hidalgo.
Después de estas breves consideraciones, podemos concluir que la composición geomorfológica del área de El Bajío le da una peculiaridad en demasia
interesante dentro de la zona mesoamericana, propicia para el desarrollo de
múltiples fenómenos dentro de la historia natural y de la historia humana.
EL

BAJÍO COMO UNIDAD ECOLÓGICA

Los recursos del clima y del suelo lacustre en la extensa región de El Bajio,

le dan una categoría muy destacada desde antiguo como región agrícola,
pues desde tiempos remotos esta zona privilegiada de Mesoamérica ha contado con una irrigación natural fecundante que le han proporcionado el Río
Lerma y sus dos poderosos afluentes, Río Laja y Rio Turbio, con otros de
menor importancia; ello ha dado a esta región las características de una
auténtica Mesopotamia.
La conformación de la enorme cuenca que es El Bajío, ha dado extensas
zonas de cultivo inigadas abundantemente y bajo un régimen climático favorable, aun cuando con algunos desplazamientos hacia el norte en la secuencia
de la evolución temporal, mas siempre conservando su gran categoría de zona
fértil que la hizo y ha seguido haciendo propicia para un placentero habitat
del hombre; ello explica su significación dentro de la economía de los pue-

667

�= -r

.
.
estu nda colonización estanciera-ganadera Y agrlcoblos prehispánicos; d: la_
española que sostuvo el desarrollo minero de
la en la etapa de la 0
n
. '
la decoración arquitectónica y
Guana juato Y Za.ca_~~ I gran
x:i1t:n: de los lineamientos del barroco
ornamental de los stg os
Y
d
. •en tos de la emancipación
mexicano estípite; y después los gran es mo~
.
I n dependencia' Reforma y Revolución.
mencana;
.
e la re .ón de El Bajío desde la llamada Puei:m de
Es de conclwr, pues, qu
Rfo hasta la ciudad de Le6n y luego en mtrutierra adentro de S"'.' Juan del
' de Moreno, constituye una región de
sión suroeste que sigue hasta Lagos ,
. .
una manifestación frantierras de las llamadas "de pan llevar' ' proJ!1cia para
.
ca y definida de una cultura agrícola y por ende sedentana.
EL BA¡fo COMO UNIDAD HISTÓRICA

, fos anteriores bien puede colegirse a la
Bajo los supuestos en los paragra.
'. · al desarrollo bien mar"ó de El Bajío como una zona smgular, propicia
,
.d d
regi n
f ó
humano dentro de lineamientos de categona y uru a .
cado del en meno
hipótesis hemos sostenido desde antes del
Por ello, y denEltrBo ~; u:n!:"'de la evolución histórica de México, tiene
año 1940, que
a¡10,
un significado muy peculiar y trascendente.
.
.
el hombre no es autóctono de América y
Si aceptamos como premisa que
. ·
te y desde luego
.ó d bercmos aceptarle como =gran ,
por ende de esta regi n, :
bre rocedería lógicamente siguiendo un
procediendo como cualqwer . ~om
p 1 • libertad la ,ecuencia de su
camino natural que le pemutiera con re auva
'
. d
"ble
.
r escrito nuestra hipótesis e una post
Hemos_ sos~rud? dealpalab_ra y potinental americano por todas sus fronteras,
múltiple mnngración macizo con
d1
t . en el caso
, timas del norte y del sur, del este y e oes e' y
.
terrestres y man
'
sea en una prolongada peregrina•
particular que nos ocupa, po_r el oes:~Íiz~:do el Kuro Siwo O corriente negra
0
ción desde el estrecho de Berin~, u
t .al
la media ecuatorial del
d I J , 0 bien por la comente norecua on , O
M ,
e apon, , . .
d ello lo que hubiere sido y que ya Pablo artinez
Océano Pacífico, sea e
.
Go d
Ekholm Miguel Covarru•
del Río Paul Rivet, )a Escuela de Viena,
r on
,
di
ge'
.
. d
han encargado y encargan de estu ar, es su
bias y otros investiga ores se
blad
rirnitivos a la región de El Bajío,
rible que la entrada de los po
os P
procedan de la zona costera del Pacífico.

dito francés, M. Guignes -nos dice Salvador Macip en su estudio "Un
viaje precolombino de los chinos a la América del Norte"-, fue quien dio
a conocer por vez primera en el siglo XVIII los viajes de los chinos a la
América del Norte, en un articulo titulado: "Recherches Sur les navigations des chinois du coté de l' Amérique, et sur quelques peuples situés á
l'extrémité orientale de l'Asie", que se publicó en París en 1761 en las Memorias de la Academia Real de Inscripciones y Bellas Letras. Parece, sin embargo, que M. de Guignes había descubierto antes de 1761, en los textos
chinos que se vio precisado a estudiar para componer su gran historia general de los hunos, los turcos, los mongoles y otros tártaros del Oeste, algunas
referencias a los viajes de los chinos a las costas de América, porque una
carta escrita por un misionero llamado Gaubil a M. de l'Isle, fechada en
Pekin en 1752, se dice que M. de Guignes ha encontrado en los anales
chinos la descripción de ciertos paises de América, lo cual (y sea dicho de
paso porque importa poco) no parece verosímil al P. Gaubil.
Philippc Bauche, en un estudio titulado "Considérations géographiques
et physiques sur les nouvelles décoruvertes au Nord de la Grande Mer'', publicado en París, en 1753, en el cual preveia la existencia del estrecho de
Amén (llamado después de Bering), afirmaba que en el año 458 se estableció una colonia china en el golfo de California, en una región llamada
Fu-Sang que situaba a los 55° latitud norte.
El Bar6n de Humboldt, en sus Vistas de las cordilleras, menciona un gran
número de extraordinarias y sorprendentes coincidencias entre las civilizaciones del Asia y de México, de tal naturaleza y de tal importancia, que le
llevan a la conclusión de que debe haber existido alguna comunicación, en
tiempos muy remotos, entre América y Asia.

aventura.

Acerca del tema de las irunigraciones del Oeste, del mundo amarillo, un eru•

668

El descubrimiento de América por los chinos no parece haber llamado más
la atención hasta 1831, en que M. J. Klaproth publicó en los Nouvelles Annales des Voyages un artículo titulado "Recherches sur le pays de Fou-Sang,
mentionné dans les livres chinois, et pris, mal á propos, par une partie
de L' Amérique", en el que se aseguraba que el pais mencionado en los anales
chinos debia estar situado en las islas del Japón y no en América.
Contra esta opinión contradictoria levantó su voz el eminente Paravey,
publicando dos folletos, uno en 1844 y otro más tarde, en los que demostraba que el pais de Fu-Sang debía buscarse en la América del Norte y no
en Japón. Monsieur de Paravey también publicó más tarde otros dos trabajos en los que trataba de demostrar el origen asiático de la civilización de
los indígenas de Bogotá.

669

�En 1865, M. Gustave d'Eichthal publicó su "ttude sur les origines bud.
dhiques de la civilisation américaine".

En el mismo año, M. Vivien de Saint Martín, en un artículo publicado
en L'Année Géographique con el título de "Une Veille histoire rémise á
flot'', combatió la idea de que los chinos hubiesen conocido la América.
En 1866, el abate Brasseur de Bourbourg, en sus Monuments anciens
du M exique, combate las afirmaciones de M. Vivien de Saint Martín.
En 1868, el Dr. A. Godron, Presidente de la Academia de Nancy, publicó en los Anna/es des V oyages, de la Géographie, de l'Histoire et de l' Ar,
chéologie, un artículo titulado "Une mission buddhiste en Amérique au Vº
siécle".

,,

ca Miscelánea, Capitulo 11, o que siguiendo por la margen costera del
Pacifico hasta encontrar la cuenca del río Santiago-Lerma y por allí penetraron_ hasta el mar Chapálico, en donde existen vestigios prehistóricos, donde quizás empezó una agricultura que después se perfeccionó en la chinampa en la región de El Bajío.

Conviene traer como referencia la versión hecha por Silvia Rendón del
texto náhuatl original comenzado por la exposición más extensa que se contiene en los folios 116 v. a 118 r. de la IV Relación de Chimalpahin
Quauhtlehuanitzin, que dice:
Fol. 116 v.
Cuando en la que se llamaba
cuenta de los viejos,
llegó el año !-Conejo,
entonces llegaron en sus barcas
los antiguos chichimecas,
los que se dicen genuinos chichimecas,
vinieron por encima del agua que se junta
[con el cielo.

En 1875, Mr. Charles G. Leland publicó en Londres su libro Fu-Sang,
of the Discovery c,f America by Chinese Buddhist Priests in the Fifth Century, en el que se hace un profundo estudio de este asunto, desde todos los
puntos de vista, y que pone fin a las discusiones sobre la situación de FuSang, demostrando que el país conocido por los chinos con ese nombre se
encontraba en la América del Norte.
En 1876, el Marqués de Hervey de Saint Denys, en su traducción de la
obra de Ma Tuan-lin, llamada Etnografía de las naciones extranjeras, confirma en todas sus partes las conclusiones de Mr. Leland.

Vinieron guiados hacia acá,
de allá, de donde es su casa,
de donde está la tierra de la que salieron,
como lo tenían ellos por verdadero.
De alli vinieron a salir,
vinieron a establecerse, a donde se dice Az-

Por último, Mr. Edward P. Vining, en su magnifica obra Anin florious
Columbus, publicada en New York en 1885, demuestra, sin que haya lugar
a duda, que la tierra de los cuerpos marcados son las islas Aleutianas; el
país del Gran Han, la Colombia Británica; Fu-Sang, México, y el Reino
de las Mujeres, la América Central.
Entre los cubanos, Bachiller y Morales, en su Cuba primitiva, estudiando
el origen de los indios cubanos, hace ligera referencia a migraciones chinas, pero sólo trata el punto de pasada y sin concederle grande impor•
tancia.
Admitiendo la entrada por el occidente del maciw continental, antójase,
en dimensión imaginaria que pudo haber sido cuando la California era
isla, en su última etapa de isla, cuando el Río Colorado ya había vencido
al mar con sus enormes arrastres de aluvión, después de una lucha milenaria entre el Océano Pacifico y el Río Colorado; o que hubieron llegado
por el mar recorriendo Sinaloa y aposentado en la Isla Mexcaltitan, como
se Je ocurre a Jiménez Moreno siguiendo a Fr. Antonio Tello en su Cróni670

',,

[tlán.
Fol. 117 r.
De este modo los Irajo acá
la ondulante agua inmensa.
Tal vez allí los vino a arrojar
del interior de sus barcas.
Vinieron a salir los viejos
alli junio a la orilla del agua,
en la tierra de Aztlán.
Así vinieron a salir a la orilla los chichi-

[mecas
671

�La hipótesis final -nos dice Miguel León-Portilla- por la cual se inclina Chimalpahin, es que ciertamente los antiguos pobladores llegaron a estas
tierras en sus barcas, "traídas por la ondulante agua inmensa", que tal
vez los vino a arrojar a un lugar que desconocemos con precisión en este
Nuevo Mundo. De los varios posibles orígenes el primero que señala es
Asia, sin excluir la posibilidad de otras regiones del mundo.
Diversos grupos humanos en el transcurso de muchas décadas deben ha-

berse reunido y caminado por esta ruta natural hacia El Bajio, donde suponemos está la raíz y la razón de un pre-México, origen del México actual;
allí sup6nese estuvo Aztlán, esa región enigmática que algunos han situado
en el Norte, próxima al río Gil a; otros la han situado por el rumbo de la
California; ha habido quien le fije en la Huasteca; mas si estudiamos con
lógica y con método, veremos que Aztlán estuvo en una región más próxima a Tenochtitlan. Ya Orozco y Berra así lo sugiere después de haber
estudiado lo que sostienen muchos autores, lo que dice Boturini, quien hace
a los toltecas y mexicas originarios de Asia, inmigrando por Baja California,
en donde asegura estaba Aztlán, para de allí pasar a Culhuacán, que supone Pueblo de la Culebra, que es primero del Continente y está situado
frente a la California.
V eytia en su historia antigua asigna esta región en la parte más septentrional de esta América, más adelante de la provincia de Sonora y Sinaloa; el Padre Clavijero la supone al norte del Golfo de California adoptanto la distancia asignada por Vetancourt en su Teatro Mexicano, de
2,700 millas al norte de México; Ixtlilxóchitl en su historia chichimeca
afirma ser en lo último de Xalisco y Tezozómoc en su Crónica mexicana
la intuye también por el norte; Mendieta en su Historia Eclesiástica Indiana
es de opinión que vinieron los inmigrantes de muy lejos, de hacia la parte
de Xalisco y que proceden de Chicomoztoc; Humboldt en su estudio acerca
de las cordilleras asegura que Aztlán debe ser buscado hacia los 42º de
latitud; por su parte Gallatin citado por Bushmann, le coloca cerca de Michoacán. Laphan en The AntiquiJies of Wisconsin describe las ruinas de
Aztlán en los Estados U nidos; Brasseur de Bourbourg le pone al noroeste
la California citando la opinión de Aubín, quien coloca a Aztlán en la
península de California, y así podríase seguir a otros autores como Torquemada, Acosta, Ramírez, etc.; que después de analizar nos lleva a concluir
un tanto acordes con Manuel Orozco y Berra, que está esta región cerca
de la orilla del Río Lerma, posiblemente próxima al Cerro de Culiacán.
No se puede pedir más, dice Orozco y Berra, para dar gran verosimilitud a la hipótesis, en convertirla casi en evidencia que las circunstancias topo-

672

gráficas, los nomb~ los vestigios dejados por los antiguos moradores, ayudan a entenderlo as,. Ya de ello en confirmaciones posteri

mnos adelante.

ores nos ocupa-

EL CONCEPTO DE FRONTERA

a) La frontera topográfica de El Bajío.
'?&lt;'nstituye la frontera topográfica de El Bajio, la continua sucesión de
colmas Y cerros que forman la Sierra de Guanajuato que se une al Este con
la Sierra Gorda, dejando algunos pequeños cañones· al Sur Ja sie
l'"
alO
,
rraneovo ~ca Y
°:'te, como ya habíamos dicho, las sierras de Arandas y de
Tepatitlán; este SIStema montañoso conforma a la región de El Ba.,
1
d
J' .
sól d
.
¡10 y e
a un =te no
.º etermmante para su ecología, sino para Ja expresión
cultural de sus hab,tant"':. Es pues, la frontera topográfica de El Bajío, el
ma~~ donde una comurudad humana, desde antiguo, constituyó a un tipo
somatico y cultural de un singular mestizaje que trajo como consecuencia
a un tipo característico que se ha ido convirtiendo en síntesis de Jo mexicano.

b) La frontera como factor determinante en la evoluci6n hist6rica de El
Bajío.
Admjtiendo la inmigración humana por la Cuenca del Santiago-Lerma de
grupos ~:"adores-recolectores, hasta las márgenes del mar Chapálico y de allí
• El Ba¡,o, tendremos que convenir en que, de cazadores-recolectores se transfom_iaron en agricultores, lugar en donde, por la ecología, tuvieron que perfecc10nar sus S1Stemas, primero dentro de la revolución neolítica y después
dentro de la revolución urbana.

:ª

aposentado un p~eblo agrícola, si nos remontamos a la época prehistónca hallaremos que crrcundaba a El Bajío un buen número de homb
ó d
res,
n ma as, cazadores-recolectores, que habitaban en las serranías y que al darse cuenta de la existencia de un grupo agrícola, con una economía superior
a la de ellos, lucharían por satisfacer la privación que su statu económico
les daba; de allí nace, seguramente, la lucha de frontera que debe haberse
opera~o _en las ~pocas remotas de la prehistoria y de la protohistoria, lucha
que :'guió ~fle¡ándose durante la era histórica prehispánica, la dominación
espanola y tiempo muy posterior.

673
humanit.u.-43

�ul
seguramente el mestizaje con grupos huma,.
De esta lucha scc ar parte
.
!in "istica respecto a Michoacán,
1
nos que vinieron del sur y que sugiere I a u~ pudieron venir de la región
con otros que vinieron del norte, co:,,: ~ciones del oeste; todo ello no,
del Golfo y seguramente
nuevas
g humano por demás heterogéneo,
. lleva a concebir la form.acion de un grupot , t' o en El Ba¡'ío que lleva a
.
· · tan carac ens 1c
'
mestizo, y sillar del mesuza¡e . alid d
a crear una corriente de pensa. · t de una nac1on
a Y
•
poner los anuen os
. nalidad y a crear una comente
.
ennen de una nacio
miento propio como .g
d 1 mexicanidad. Es decir después
de pensamiento propio como. germen¡ fe atera topográfica nos da también
'ch pod os conclwr que a ron
I Ba"
de lo di o,
em
.
e t6nica a la evolución histórica de E
JIO.
una frontera cultural, que unpon
,

?;

· • Mesopotámica de El
. mani·¡·r.t st 0 de expreswnes que en 1a reg,on
c) Deslinde
Bajío interculturaron haciendo unidad.

I

. es de estratos dentro de un riguSi pensamos en un deslinde de expres1':: f:.Ontera · la frontera fue dando,
ális tendremos que pensar en
'
rte una
roso an IS,
•
6 bravía una experiencia, un apo '
quizás, dentro de una exp'."'" n b' ' rdido O no la había adquirido; Y
observaci6n que el sedentano, o ha
pe d di'. ·crsas la•'tudes admitiremos
bo · ·=r•ones e v
u
'
como suponemos que hu
1 donde hubo una comuque cada una de ellas dej6 sus estra~06 en esecultucnralso s No es ésta la ocasión
.
d di
honzontes
e·
.
ni6n de expresiones e versos
.
deslinde ni la invesuga.
•
pia para hacer un ngur060
'
• •
ni la crrcunstanoa pro
d
llo tan sólo nos hrmtamas a
.
.
lo
han
permití
o
por
e
d
006
ci6n m el tiempo
.
fu' d
tal y básico para enten er
-a1
te mecarusmo
n amen
enunciar, a sen ar es
áti
cultural de El Bajío.
106 orígenes del mestizaje más que som co,

'.ª

=~·--

.

abuelos hayan puesto el principio de un horizonte nuevo, mestizo, integrado
con la experiencia de muchos, para dar una fisonomía, un perfil a un grupo
hwnano cuya tipología somática y cultural destac6 de entre sus vecinos. Todas estas circunstancias tomadas en el sentido de Ortega y Gasset, nos dan
una clara visi6n de El Bajío como lugar propicio para perfilar a un tipo
nuevo que sintetiz6 y sigue sintetizando, como aún lo vemos entre El Bajío
y los Altos de Jalisco, múltiples expresiones culturales de diversos ámbitos.
Ello nos lleva a concluir que El Bajío es

FORJA

DEL MESTIZO

a) Hacia la contextura de un nuevo tipo.
Desde la llegada de los primeros pobladores de El Bajío hasta la dominación española en esa región, pasaron muchos siglos y en todos ellos fue manüiesto el fluir y refluir de su frontera, haciendo con la suma de contribuciones y de experiencias locales un nuevo tipo cultural y somático, y ese
mestizaje iniciado desde la época prehist6rica sigui6 dando t6nica y sigue
dándola hasta nuestros días, haciendo al tipo mestizo por antonomasia; ello
explica las reacciones que ha encontrado el investigador de las gentes de El
Bajío, reacciones que le hacen singular dentro del devenir de México por
sus actitudes que le distinguen accidentalmente del consorcio general del
mexicano, pero que le constituyen aglutinante de las esencias que hacen lo
mexicano. Es que El Bajío es la forja del mestizo, y el mestizo es la piedra
sillar del mexicano.

b) Génesis y proyecci6n de su dinámica.
d) El concepto de frontera cultural.

.
a'ío es
r su circunstancia, la que da tónica
La frontera topográfica de El~ J
'poi
época de la historia¡ en e,e
!tura! de El Ba¡10 en una arga
·
a la frontera cu
fl .
eflujo de estratos culturales, pn•
estadio de frontera es donde hay u¡_o y rte 'an un horizonte agrícola; desmero de cazadores-recolect?,res con qwei;;s res":ie las zonas michoacanas; rms
. ult res de El Ba¡,o con agncu o
I
tre
pués agnc o
ch f . de frontera, se intercu tura en
tarde ese flujo y reflujo en unalaand
a¡~6n española, con indígenas n6ma·
.
d El B ., ya en
ommao
.
·
estanaeros e
ªJIº,
.
· terculturaci6n ese ir Y vemr
das de las sierras Gorda Y de Guana¡~~ yd::::,. y distintos,' fueron uniéode manüestaciones culturales, d~ pue os¡
crisol de El Bajío; así se
l' .
ncrea6n en e enorme
loa
dose en una amp J.SIIIla ~
di a que los abuelos, de los abuelos de
explica que pasados los anos, se g

ª.

674

Como un corolario de lo anterior, concluiremos que la génesis y proyección de su dinámica parte de esa conjunci6n de valores que reconcentraron
en las gentes que en diferentes épocas, de la prehist6rica a la actual, han
habitado en esa región, donde la naturaleza variada y variable del inmigrante
y la naturaleza variada y variable de su medio, le han impreso esa dinámica
que parte desde las primeras etapas en que se inició su conformación. Esa
comunidad variada y variable, esa tónica coS1nopolita que desde antiguo dio
fisonomia a esas gentes, hizo que por su variabilidad, su multiplicidad de
horizontes a semejanza de una Babel americana, produjera una eclosión que
11e proyect6 en lo posterior, no s6lo en los valles centrales de México, sino
en las regiones del Norte, del Sur y de Occidente, fue una especie de rosa
de los vientos que provocó la extraordinaria.

675

,,

�DtÁSPORA

Sugestiva y sugerente ha sido para los investigadores la cuestión de la
diáspora; múltiples han sido las interpretaciones que se han dado, ya que
muchos creian que la peregrinación nahua babia venido del Norte, mas los
juicios de Orozco y Berra y de otros posteriores investigadores llevan a robustecer los criterios acerca de que esa diáspora se originó en El Bajío.
En el año 1959 sostuve este punto de vista en la Mesa Redonda de Historia que se llevó al cabo en la ciudad de Guadalajara, Jal., hipótesis que
antes babia expuesto en las columnas de El N acúma! de la ciudad de México, y más antes en conferencias en la Academia Nacional de Ciencias y
en la Escuela Preparatoria de León, Gto.

,,

Posteriormente el Dr. Paul Kirchhoff en el Anuario de Historia publicado por la Facultad de Filosofia y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, publicó un interesante estudio afin que tituló: "¿ Se puede
localizar Aztlán ?", en que hace un análisis metódico y critico de diversas
fuentes que enfocan precisamente a localizar el famoso Aztlán en la región
de El Bajío, muy próximo al cerro de Culiacán y al Río Lerma.
Poder localizar Aztlán significarla no sólo aclarar una de las incól(Tlitas
más sensibles de la historia prehispánica del país, nos dice el Dr. Kirchhoff,
como también hacer una aportación importante al problema de hasta qu~
grado son dignas de confianza las tradiciones indígenas mexicanas en general, y más adelante afirma que cree poder mostrar que en estas mismas
tradiciones existen los datos necesarios para dar una contestación positiva a
esta pregunta. As! va analizando apoyado en: Historia de los mexicanos por
sus pinturas, C6dice Chimalpopoca, Crónica Mexicayot!, Memoria! breve
acerca de !a fundación de la ciudad de Culhuacán; igualmente utiliza la
descripción de Querétaro de Remando de Vargas, el Códice Azcatit!án, los
Anales de Tlate!o!co, la Historia Tolteca-Chichimeca, el Codex Mexicanus
23-24 y la Historia tÚ T!axca!a de Diego Muñoz Camargo.

Río .Lerma en la reg,·6n d e El Ba¡lo·
.
de este !u
la historia antigua salie
'
gar, en una época que indica
1
México, segurame;te los : e : ~~:~ue poblaron los valles centrales de
lugar deben haber salido a la zo d M"'.:i,a la Huasteca, los que del mismo
1
de Tlaxcala de Diego Muñ Cna e
oacán como lo indica la Historia
oz amargo.

La identificación del famoso Culhuacán
.
antigua de los mexica, sino e la d
que figura no sólo en la historia
liacán en el Estado de G
~
e m_uchas otras tribus, con el actual Cudio hecho recientemente :~ua~o, ~ s u plena identificación en el estules, la Historia Tolteca Ch. h. r.
off. Una de las fuentes principa•
- ic ,meca, proporciona el 1.tin
.
regreso de unos jefes, ya señores de Cholul
e~o detallado del
con el fin de llevar tropas a ·u
a, cuando volVJeron a su patria
también aparece en la Rehe:'° daresTen la lucha contra los Olmecas, y asi
.
on e epeaca concord
·
..
.
ancia en este itmerario
de los ¡efes Tolteca-Chichim
Culiacán de El Bajío.
eca, en rela.CJ6n con el Chicomoztoc y con el
E_n consecuencia, la Historia Tolteca-Chichimeca
.
nación y seguramente el Lie
d J
' la Tira de la Peregri.
nzo e ucutacato están
d
•.
acor es V concordes en
la confrrmaci6n de esta propos1c1
·
6n.
Dada la importancia histórica de El Ba .,0
la significación de su gran f
l'. Y su trascendencia, así como
rontera, es pertmente p f dizar
que enfoque a esta área, co l f. d
ro un
en el estudio
n e m e obtener una
.
nuevo avance, en la informaci6
. . .
mayor certidumbre, un
rica que entrañan El B .,
n y ¡maos acerca de la cuestión etno-histócanidad.
a¡10 y su gran frontera, en los origenes de la mexi-

Después de un estudio minucioso, paso a paso, localizando pueblos y ana•
!izando circunstancias, fija una ruta bastante precisa de la migración me•
xica; Culiacán, Chicomoztoc, San Pedro Tenango; lo que él supone Aca(h) ualtizinco, Coatepec, Tula y Chapultepec.
El estudio del Dr. Kirchhoff es de un gran valor critico y ayudará con
la intervención del arqueólogo a la localización evidente de este misterioso
lugar que algunos autores, entre ellos Orozco y Berra, fijaron próximo al

676

677

�MoNTBlllliT ET PAvm, DoWut. Cou;, glolo1iqu. d, P,rot, d Ti1/auuan. 368 pp.
lb. 1'occupen1 , grand, traits des cratóra -laa d'Alchichica, Quecbo!ac et la
Precioso de PE- tal de Puebla.
EicBTAZ. (G. D'). 8tud, tur üs orl11'a.1 buddlaiques d, üi CWilisation anurieoiu,

EN EL TEXTO, FUERON
ADEMAS DE LAS FUE~~ ~~T~~AN A CONTINUACIÓN.
CONSULTADAS LAS Q

1865.

,a

EsCANDÓN, José de. Estado ,,rural di1 las fundtui.on,s la,chas por do11. • .
la
Colonia d,l Nuevo Santander. Archivo General de la Naci6n. Tomos I y 11. Nm.
XIV y XV de !a coleccicSn. Sierra Gorda. t. II, p. 5.

. l'
Guadalajan: Imp.
· Libro segund de la Cr6nic• Mu"
T•LLO, Fray An.torno: de Ciro L. de Guevara, 1891.
.
retarla de Edu,.
de la República L1terana,
d' d Abad 1 Q.uei,o. México, 5ec
Manuel. Estu ,o ,

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ABAD Y QuEIPO,

cwbn Pública, 1947.

oblaci6n n1gr&amp; d, Mlxico, 1519-1810.

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Gonzalo. La ,
Aoumn BLT
•
1 1946
. du Mesique di
'ldiciones FueVin~
d'gén~l sur la topograpbi~ ::
11 dit quelques
D'1,.ousT, ir e .
Bull Soc G~l. France 2éme, n
'
de l' Amérique Centrale.
.
d. cratúe lac de 1' Albetca.
et dimenstons u
moti sur la forme
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I&gt;K LA NAClON,
A,.caIVo GzN&amp;llAL
6 1782.
Ramo de Tributo1, 44: exp. 2' 1785
Ramo de Historia, 334: exp. • 92.
. exp 7 17 a.
Ramo de lo ªvil • 887 .
. '7 1792 b.
}lis10ria, 72. exp. •
Ramo do
•
·.
fold
76, 77, 89, 1793.
23
Ramo de Hi1tona, 5 · .
602.ll2: fold. 10, 1806.
Archivo Histórico de ~en 2· ,. Para: L. B. Delaunay, 1830.
. • Pri•
c Le Mexique vo...
• to de }listona,
BBLTllAJII, J . ~ E C6d~• Xololl. Publicaciones d; - ~ de Utah y de
DIBBLB, DT.
n~:tad en colaboraci6n por las m
Serie Núm. 22, ,_ o
•
men
. •ty 0 ¡ Califonua lberoMbico, 1951.
S . ,1 cent•'1 of d,p,-ssioa. Uwveni

B

·1

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EL PREDOMINIO DEL PODER EJECUTIVO
EN AM~RICA LATINA*
HÉCTOR GROS EsPIELL
Ex Profesor Titular de Dettcho

Conatitucional de la Facultad de De..cho y Ciencias Sociales de la Universidad de Montevideo.

l. Es UN HECHO sobradamente conocido que la organizaci6n constitucional del Poder Ejecutivo de 101 Estados latinoamerican01, a partir del momento
en que a principi01 del siglo XIX comenzaron a conquistar su independencia política,' ha tenido como una de sus principales características el estable• Ponencia General presentad&amp; al Primer Congreso Latinoamuicano de Dettcho
Constitucional (De..cho y Realidad Comtitucional en Amirica Latina).
-En este trabajo la expresión uAmérica Latina" se toma en su acepción tradi•
cional, incluyendo 1610 a 101 paÍle:$ americanos de origen hispano-lusitano y Haiti.
No incluye, por tanto, pese a que en la realidad internacional actual se les denomina
países latinoamericanoa (Grupo latinoamericano de las Naciones Unidaa, Organización de 101 E,tad01 Americanos, Organismo para la Prooeripci6n de las Armu Nucleares en la Amirica Latina, Comisión Eeon6mica pan. la Amirica Latina, etc.)
a loo Estados anglófono, del Caribe (Bahamas, Barbad01, Granada, Guyana, Jamaica
y Trinidad y Tobago), que han adoptado luego do N independencia, resultado del
reciente proct10 de deocolonizaci6n, formas pollticao directamente iDlpiradal en el
mtema parlamentario de tipo britinico.
1 Lu nuevas rep6blicas de la Am~rica Latina adoptaron una "forma de Estadd'
democrática y organizaron su sistema constitucional en bue a constituciones rfgi.
das. Sobre la distinción entre formu de Estado y formu de Gobierno y las canocteriaticas del "Estado de democracia clúica u occidental", ver el excelente resumen
de Paolo Bi,can,tti di Ruma, Las "formas de Estado" en la ipoca moderna, en
Ánuorio Junáieo, Imtituto de Investigaciones Juridicu, UNAM, Mbico, I, 1974,
pp. 21, 23 y 25, traducción del Cap. I de ,u libro Jnt,odvzio,., el Diritto Costitu,ioaal, Comp.,alo, L, forme di Stalo • 1, /orm, di Gov,,.o, Giuffre, Milano, 1969.
Esta te6rica accptaci6n por los Estados latinoamericanos de la forma de Estado de

682

683

�cimiento de una forma de Gobierno de tipo presidencial, inspirada general.
mente en el modelo eatadounidenae.•

~ ~ ~dencial, en sus múltiples variantes, se caracteriza por la
emtenaa de ~ SJStema basado en la Beparaclón y en el equilibrio de los po~ del Gobierno,. en que un Presidente de la República es asistido por
Ministros o Secretarios designados directamente por él, que no son política~te responsables ante el Parlamento o Congreso, que actúan como simples
eJecutores de la polltica presidencial, y cuya permanencia en el cargo depende 1610 de la voluntad y de la confianza del Presidente. La inexistencia de
~nsab~lidad política ministerial ant&amp; el Parlamento, se equih"bra por )a
lJleXlltenaa de la facultad del Poder Ejecutivo de proceder a la dilOlución
del Parlamento.
~ Presiden~ de la República -que es al mismo tiempo jefe de Estado
Y Jefe del Gobierno-- se le atn"buye un conjunto de competencias que hacen de él, en cuanto representante del Estado, jefe de la Administración, jefe
de las Fuerzas Armadas, colegislador y ejecutor de la legislación sancionada
por el Congreso, que debe ser promulgada por él y respecto de la que tiene
un derecho de veto abosluto o suspensivo según los casos el centro y motor
de la actividad política del país.
'

• _En los ~dos Unidos el sistema presidencial evolucionó -dentro de una
°?11terrump1da continuidad constitucional desde 1789- en una forma que
hizo posi"ble un relativo equih"brio de los tres Poderes del Gobierno, por Ja
fuena de un Congreso poderoso y de evidente peso polltico, de una Corte
clemocracia clúi~ ha

..!.l.

•

..... pdcbeamente unfmime, huta que, luego de 1959 Cubi
lobn: la bue de la CODCepCi6n maniata JeaiJÜlta del
el anlilpu"ecto de CoDltitucicSn pub&amp;cado en 1975 actualmente ele Ba
llllta .1:-.a..
'
.... procao
con., ,.._.....,.., que ldlala en el Prámbulo 1a filiat.i6n marmta i...:..:-- define
a la llep6blica como "un Bitado .............
---:• .:-... de obreros ., carnpelino,, .........,..,
., dem6la traba,,
......... il oquuzarN

r..tado.

jaclora manuallll e intelectuelel'' (Art. 1 ), atablece que ''Cuba fo
de
la ccm~ ~ t a ~ • : (Art. 11) ., que "La Rep6bJica
hace
IUJOI loa pnnap101 del mtemaaonaliamo proletario 1 de Ja 10lidaridad combativa
da lol puebl01 (Art. 12). Naturalmente no reconoce el principio de epanci6n de
podera, lino 10I de "unidad de poder y centralillQO democ:dtico" (Art. 66
Stiplemen,o No. 60, M&amp;ico, 25 de abril de 1975.)
). (El m.,
1
~•~ 111 B.v~PIA, ~lo. 01. eit., pp. 21 y 47; Jecque1 Lambert, u rlfi,,u
,rlsülntul n .Ami~ Úlluu, Revue F ~ de Sdencea Polltiques, No. s,
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li,y, p, 55 j JOlepb BartWlemy, Ú rfl. tl11 /IOIUIOff IÚealif tln, l,1 tlffrtonam1
üru,, ....
D....:.
111o.., 1906, p. 199.

Z-:

Suprema que poi' la via de la dedarad6n de incomtitucionaJidad de lu leyes
marc6 111 profunda aignificaci(m CUlltitucional y polltica • y de un sistema
federal en que loa Eltadoa federadol han mantenido, peae a la creciente crillil del federalismo, una importancia innegable.
En cambio, en la América Latina el régimen presidencial, como comecuencia de la acción de causas históricas, 10Ciol6gicas y económicas, y en
especial de la influencia del caudillismo y del cacicasgo,' se caracterizó por
una preponderancia total del Poder Ejecutivo, frente a los otros doa Poderes
del Gobierno. Desapareció así el equilibrio de Poderes, consustancial con la
teoria de la separación de 101 Poderes y con el modelo teórico de sistema
presidencial. Este fenómeno ha hecho que a1gunol autores prefieran deno1
minar presidencialismo al régimen presidencial latinoamericano, caracterizado siempre por una fuerte tendencia a personalizar el poder y a ejercerlo de
manera patemalista,• en muchos casos con un cierto populismo demagógico.'
2. En general las Constituciones latinoamericanas, a diferencia de la de
Estados Unidos, prohíben la reelección inmediata del Presidente de la República.
• Esta efirmación debe interpretane con cierto relativumo, comprendiendo que
.eg6n Ju q,ocu, el áatema americano muestra momentol de predominio polltico ~
Ejecutivo, cic101 de J1fJ10 decisivo del Congreeo 1 penodol en que el poder polinco
de la Corte Suprema 1e destaca CIJ)CCialmenta.
• Esta cuestión ha llido uno de los temu favorito■ de 101 eatudi01 clúicoa II01n
la Am&amp;ica Latina. Por ejemplo: Garcla Calderón, !As tlnnoeralils ldius tl, l'.Aml,;q.,, Parla, 1912; ~ Siegfried, L'Amlriqu, Latin,, Parla, 1934; J. Bñce, ~olmt D1monclil1, t. l. Puede comultane tambiál: J. M. Veluco lbana, E1'~•si6•
10Uti,o laisJNP&amp;otmUri&amp;IIJ&amp;IJ, EflltrJO sol,r, tl,r,,lao ,onstitiuiolllll lais/lOflOOnuri&amp;ono, Cap..
XII El Potln Ej,nlioo 1 los Constilv&amp;iovs Hü,ttaollfflltvtUUU, Zig-Zeg, San~ 1943 ul. como la clúi.ca comparación de Ju imtitucionea norteamericanu
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�Este sano criterio, ya que el tradicional predominio presidencial se habria
acentuado aún más exag.,rada y peligrosamente si se hubiera admitido la posibilidad de reelecci6n presidencial, no alcanzó, en g.,neral, hasta la tercera
década de este siglo, a impedir que por procedimientos indirectos o clara,.
mente violatorios de la Constitución se asegurara el continuismo. Los ejemplos de Porfirio Díaz en México que ejerció como consec~encia de sucesivas
reelecciones la Presidencia de 1876 a 1911 y de Juan Vicente Gómez que,
'
.
por reiteradas reformas constitucionales, ya sea personalmente o por mterpósita persona, tuvo el poder entre 1908 y 1935, a los que podrían agregarse
otros muchos aunque menos significativos e interesantes, muestran claramente

la fuerza del continuismo presidencial en nuestro Continente.•
Pero la verdad es que la prohibici6n constitucional de la reelección, fundada én la racional necesidad de aceptar un Poder Ejecutivo fuerte, pero
estrictamente limitado en lo temporal, termin6 por imponerse Y hoy, con
alguna excepción carente de trascendencia, la prohibición de reelecció~ P'.""
sidencial inmediata es un extremo adoptado y aceptado por el constituc10nalismo y la realidad política de la América Latina.
De Jo dicho sobre la tendencia a limitar temporalmente el periodo presidencial -aunque con períodos a veces mayores que en el modelo estadounidense- y a prohibir la reelección inmediata, se deduce que la previsión
constitucional de la presidencia vitalicia no ha sido nunca una fórmula
aceptada en América Latina. Con excepción del derecho constitucional de
Haiti, en el que ya la Constitución de 1816 estableció el carácter vitalício
del cargo, soluci6n que se encuentra hoy en la Constitución de 1964' Y_ ~el
siempre recordado proyecto constitucional de 1825 de Bolivar para BohVJa,
que creaba un Presidente de la Repúblíca vitalicio,10 la América Latina nunca
se ":filió a esta f6rmula.
3. Las Constituciones latinoamericanas tradicionalmente han previsto y
regulado ampliamente lo relativo " las facultades excepcionales de que puede

'
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a toda la América Latina, se encuentra en el libro de Vallenilla Laen:z:, Cesarismo
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Trigo. Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1958, pp. XXVI!l Y XXIX.

686

disponer, en circunstancias de particular gravedad, el Presidente de la República. Estos institutos, bajo nombres diversos ( suspensi6n de garantías, estado de sitio, medidas prontas de seguridad, facultades extraordinarias, medidas de emergencia, etc.), constituyen formas de la regulaci6n constitucional
de lo que podria calificarse como "la dictadura constitucional en América
Latina". 11 Pero más allá de su legitima significación, han sido generalmente
aplicados con una finalidad y con un objetivo contrario al de su reconocimiento constitucional, que es justamente el de dar facultades excepcionales
al Presidente de la República para defender el Estado de Derecho y asegurar
la vigencia de la Constitución.1 ~ Han sido casi siempre en la historia politica
de la América Latina instrumentos con los que se han intentado imponer
las formas más extremas y arbitrarias de predominio del Poder Ejecutivo,
queriendo disfrazar su real significación con un ropaje juridico.
4. Este presidencialismo constitucional latinoamericano -y nos estamos
refiriendo por el momento exclusivamente a la forma de Gobierno establecida por la Constituci6n y por la práctica y la costumbre constitucionales, sin
considerar las fórmulas políticas aconstitucionales, en especial la tradicional
dictadura latinoamericana-, aunque generalizado en el Continente en los
siglos XIX y XX, no ha constituido la única forma de organizaci6n del Poder Ejecutivo ensayada en la América Latina. Pero los ejemplos que pueden
citarse distintos a esta f6rmula tradicional, ya sea el régimen imperial brasileño vigente entre 1823 y 1889,13 las soluciones de tipo parlamentario o
semi parlamentario, como los casos del Uruguay en las Constituciones de
1934, 1942, 1952 y 1966," de Chile erttre 1892 y 1925" y del Brasil en 1963
11
VALADÉs, Diego, La dictadura constitucional en A.mJrica Latina, Instituto de
Investigaciones Jurídicas1 UNAM1 México, 1974; Daniel Hugo Martim, La protección de los derechos humanos frente a la suspe11Jión de las garantías constituciona""'
les o "Estado de sitio'', La OrganizacWn de los Estados Unidos Americanos y 101
Der,chos Humanos, 1960-1967, Washington, 1912, p. 122.
:o GROS EsPrELL, Héctor, Medidas prontas de seguridad 'J delegación de competencias, Revista de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Año XVII, Nos.
2-3-4, Montevideo, 1966.
:11 Sobre la Constitución brasileña de 25 de marzo de 1824: Pedro Calmón, Curso
de Direito Constitucional Brasileiro, Río de Janeiro, 1946 1 p. 8. No nos referimos
a las iniciativas monárquicas en América Latina durante el proceso de la Independencia, ni a los efimeros imperios de Agustín de Iturbide (mayo 1822-marzo J823)
y de Maximiliano de Hapaburgo (mayo 1864-mayo 1867) en México, porque o
carecieron de tfia proyección o no se tradujeron en ninguna f6rmula constitucional.
u GROS EsPIELL, Héctor, Antecedentes del n,oparlamentarismo uruguayo, Revista de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, añd XIII, No. 1, Montevideo, 1962.
11
EsTÉVEZ GuZILÁ.N, Carlos, Elementos de Derecho Constitucional, Editorial Ju.

687

�al reformarse la Carta de 1946 y algunos otros," o el ejemplo, tan curioso en
el panorama constitucional latinoamericano del Ejecutivo Colegiado uruguayo,
vigente entre 1919 y 1933 y entre 1952 y 1966,17 constituyen sólo excepciones
aisladas en un cuadro general caracterizado por fórmulas de tipo presidencialista.
Del mismo modo la previsión constitucional expresa en algunos textos latinoamericanos de institutos, como el llamado a sala (a las Cámaras) de los
Ministros para dar informes, el derecho de los legisladores a pedir por escrito
datos e informes a los Ministros, y las Comisiones Parlamentarias de Investigación, que diferenciaron a ciertos regímenes constitucionales latinoamericanos del ejemplo estadounidense, lo que hizo posible que en algunos ocasiones se les hayan llamado «semi presidenciales", 18 constituyó, en general,
rídica de Chile, Santiago, 1949, pp. 36-37; Rafael Raven, Tratado Elemental de
Deruho Constitucional Chileno )' Comparado, Editorial Nascimento, Santiago, 1934,
pp. 200-206.
1t AaiNOS DE MELLO FRANCO, Allonso, Presidencialismo 'Y Parlamentarismo, Rio,
1958. Sobre otras experiencias parlamentarias latinoamericanas, ver: William S. Stoker, Parlamentar)/ Governments in Lalin America, en dh.istensen, The evolution of
Latin American Goverrunents, New York, 1955, Franklin P.az Antezena, Le régim,
Pa.rlamentaire en Bolivie, París, 1953 y las obras clásicas ya citadas de Joseph Barthélemy y Emile Giraud. Asimismo, B. Mirk.ini-Guetzivich, Les Constitutions , des
Na.tions A.méricaines, París, 1932, p. LXXXVIII.
11 GROS EsPIELL, Héctor, Las Constituciones del Uruguay, Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1956, pp. 66-69, 113-q5; Héctor Gros Espiell, Esquema de la.
evolución constitucional del Uruguay, Montevideo, 1966, pp. 87-90, 139-141, 150152; Héctor Gros Espiell, El Ejecutivo Colegia.do en el Uruguay, Revi!ta de Estudios Políticos, No. 133, Madrid, 1964; Russel Hunke Fitzgibbon, Uruguay: Portrait
of a democracy, New Brunswich, 154; Mitlon Vanger, Uruguay introduces Gov1mm1nt by Committee, American Political Sciences Review1 Vol. XLVIII, No. 2, 1954;
Philip B. Taylor, The executive power in Uruguay, Berkley, 1951 j Carlos Ollero,
Uruguay: La reforma Constitucional de 16 de diciembre de 1951, Revista d'e Estu➔
dios Políticos, Vol. XLII, No. 62, Madrid, 1952; Manuel Fraga Iribarne, La reforma de la Constitución uruguaya, Cuadernos Americanos, No. 30, Madrid, 1952 y la
República Oriental del Uruguay y su Ejecutivo Colegiado, en Sociedad, Política y
Gobierno en Hispanoamérica, Madrid, 1962.
• Sobre esta cuestión en la doctrina argentina y uruguaya: Héctor Gros Espiel11 Las Constituciones del Uruguay, cit. p. 42; Antecedentes del neoparlamentaris•
mo uruguayo, cit pp. 4-6; Anibal Luis Barbagelata, El Constitucionalismo uruguayo
en la. mitad del siglo XIX, en el Constitucionalismo a mediados del siglo XIX, México, 1957, t. II, pp. 1587-1588. La doctrina europea en cambio ba reservado en
general la denominación de semipresidencial a los regímenes en que, como el de la
Constitución francesa de 1958, luego de la Reforma de. 1962, hay un Presidente de
la República elegido por sufragio universal, pero en el que el Gobierno continúa

688

pese a la importancia excepcional que tuvo en algunos pocos países, una mera
fórmula constitucional que no llegó a alterar, en los hechos, la realidad del
modelo presidencialista.
Por lo demás, algunos ejemplos que pueden citarse en el derecho político
latinoamericano de textos constitucionales que quisieron dar una preponderancia al Poder Legislativo en cuanto a sus competencias frente al Poder Ejecutivo, no hacen más que demostrar que la realidad se impuso sobre la fórmula constitucional, ya que los Presidentes que actuaron bajo esos regímenes
terminaron por ser los centros verdaderos de todo el poder político."
La organización del Poder Ejecutivo en una forma presidencialista, con
una clara tendencia a darle a este poder del Gobierno un predominio sobre
los otros dos y a hacer del Presidente de la República el factor esencial de
poder y el centro impulsor de la actividad institucional y política del país,"
constituye, por tanto, una característica que podría calificarse como constante,
tradicional y general en el constitucionalismo de Latinoamérica.21
siendo responsable ante la Asamblea Nacional: Ver: Maurice Duverger, "La Constitución apfCs De Gaulle, Un régime semi présidentiel'', Le Monde, 21 de noviero.
bre 1969; Georges Burdeau, Les régimes politiques, Encyclopaedia Universalis, Pa•
rís, 1968, t. XIII, p. 242; Monique Lions, "Un parlamentarismo semipresidencial : el
caso de Francia (1959.1969)", Anuario Jurídico, Instituto de Investigaciones Jurídicas,
UNAM, I, 1974, México, p. 199; Jacques Robert, "Le présidencialisme p3.rlarnentaire", Le Monde, 6 juin, 1974. Sobre los sistemas de Austria, Finlandia e Irlanda
(Vedel, Op. cit., pp. 1089 y 1090; Maurice Duverger, Janus, Les deux faces de
l'Occident, Fayard, París, 1972, p. 197.)
1
' Sobre el caso de México bajo b. Constitución de 1857, aunque con interpretaciones distintas respecto a este hecho: Emilio O. Rabasa, De la Constitución a la Dictadura, Cap. XI, "Supremacía del Poder Legislativo'\ 4a. ed. Editorial Porrúa, 1968,
pp. 138•151 y Daniel Cosía Villegas, La Constitución de 1859 y sus críticos, 2a.. ed.,
México, 1973, pp. 155, 165-177. Sobre el caso del Uruguay bajo la Carta de 1830,
Héctor Gros Espiell, lAs Constituciones del Uruguay, cit., pp. 50-jl.
0
~ Este carácter de los Presidentes latinoamericanos, incluso de los que han actuado
dentro del sistema constitucional, explica las denominaciones que les han dado diversos
autores, por ej.: Pierson and Gil, Governments of Latin America, The President as
the Great Fa.ther; "emperador'' o "monarca sexenal" (Daniel Cosía Villegas, El sistema político mexicano, Cuadernos de Joaquín Mortiz, México, 1972, p. 31; La sucesión presidencial, Cuadernos de Joaquín Mortiz, p. 7, y en la literatura latinoamericana
Miguel Angel Asturias, El señor Presidente; José María del Valle Inclán, Tirano Banderas; Gabriel García Márquez, El Otoño del Patriarca, etc.).
21
Cuando en la última preguerra europea la cuestión de la crisis de la democracia
y del fortalecimiento del Poder Ejecutivo constituyó uno de los temas que provocaba
un mayor interés, se puso de manifie9to que mientras en Europa se hablaba de reforzar al Ejecutivo para salvar a la democracia, la América Latina, en la que este

689
humanitas.-44

�5 Este carácter fuertemente presidencialista -de un presidencialismo deterfcinado muchas veces por el ejercicio arbitrario, tirá~co y. de~pót~co del
poder- que ha tipificado, casi sin excepción, a la realidad msl1tuc1onal y
política de Latinoamérica, ha sido tan importante, que ha hecho que muchos
autores sostengan que ha cambiado la forma misma del Es~do. El mod_elo
teórico democrático se habría transformado, así, en la mayona de los paises
latinoamericanos, en formas "cuasi democráticas" .'2 2
Sin negar que la realidad de la aplicación constitucional o los. casos de
Gobiernos que actúan al margen de la Constitución, han d.istors1on~do el
modelo democrático en muchos países latinoamericanos, no puede, ~m embargo, desconocerse que este modelo ha permanecido casi si~1;1-pre como ,fórmula teóricamente aceptada. La realidad ha supuesto la negac1on de las formulas
a
1,1· as democráticas , pero éstas se han conservado. teóricamente,
po11c
.
. . sujetas
,
una lejana y no siempre sincera admiración. Tal s1tuac16n p,e~tlo, Y permite, que los textos constitucionales y las fórmulas democra~~as por ellos
aceptadas, hayan cumplido y cumplan una imp~rtante !unc10n -a~nque
cil y a veces momentáneamente decepc10nante- de docencia deta dif'1
len,
,
··¡
,
·
mocra11ca.-•s s·m n egar la importancia de las fórmulas constituc1ona es. como
instrumentos de progreso democrático, es necesario no e~agerar est_a, 1n1portancia, ni asignarles un carácter determinante. Y ell~ es. as1 por~ue si~ el des•
rrollo económico social, cultural y político, es decir sm la ex,stenc,a de las
ªcondiciones
' · los tex tos cons•
reales' que posibilitan la experiencia democratica,
titucionales y los teóricos ideales políticos, no alcanzan para asegurar la positiva evolución del proceso político.
6. La realidad política ha ido en Latinoamérica mucho m~s a'.lá que los
textos constitucionales en cuanto al predominio del Poder E1ecul1vo.
Pod r había sido siempre fuerte y determinante, no había sido capaz de construir 1~
e
• (Emil G: .... ud La crise de la democratie et le renforcement du pouvmr
e LL,. ,
d emocracia
,xécutif, París, 1938, p. 85.
74
463
u E FINE&amp; S Comparative Government, Penguin Books, Londoni 19 , PP·
d,
·
75' y ·s77. Sobre el carácter incompatible con l~ democracia de ~uchos ~
468 5 31 5
•'
·
·
d e¡ s1·glo XIX, en comparaaón con la• evoluc16n •consb•
los 'Gobiernos
latmoamencanos

tucional de los Estados Unidos: Alexis de Tocqueville, La Democra~ia en A~énca.
11 En 1924 García Calderón (Dictatorship and Democrac,y, Forc1g_n Affairs, 1924),
desarrollando esta misma idea, creía, sin embargo, que la democracia ~taba ya afi_rmada en la América Latina y que en adelante se asisti:ía a un progreso sm _pausa '( _sm
• ¡ar e¡ error de esta optimista predicci6n 1 frente
a la .realidad vivida
retrocesos. Sena
.
d
desde entonces es una triste necesidad. Pero al mismo b.empo pernute comp~n er
que sin desarr~llo econ6mico, social, político y cultural, el progreso democráb.co es

Y esto, naturalmente, ha sido así no sólo en la mayoría de los regímenes
constitucionales como consecuencia de una práctica, que ha ampliado las
competencias del Ejecutivo en desmedro de los otros Poderes y de una realidad política y social proclive a la personalización presidencial del poder, sino
también, y principalmente, en los sistemas de facto, en los que el "dictador",
"el señor Presidente", "el Jefe Supremo", encaramado· en el poder casi siempre como consecuencia de un golpe de Estado militar o palaciego y representante de las oligarquías socioeconómicas o de la fuerza de los grupos militares, ha sido el elemento más característico y definitorio de la realidad
político-institucional de nuestro Continente. No se comprendería la cuestión
del predominio del Poder Ejecutivo en la América Latina, si se analizaran
sólo los textos constitucionales y las interpretaciones doctrinarias y consuetudinarias que éstos han recibido. En efecto, sin tener en cuenta la casi r:ons•
tante alternatividad de Gobiernos legítimos y de dictaduras, de Gobiernos
constitucionales y de Gobiernos de facto en casi toda Latinoamérica, no es
posible entender el real sentido que ha tenido, en general, el predominio del
Poder Ejecutivo en nuestro Continente.
El dictador latinoamericano en su forma tradicional, constituye un ejemplo
del mero poder de hecho, del predominio de la fuerza, puesta al servicio de
intereses personales o de círculos oligárquicos o partidistas. 24 Generalmente,
por ello, no ha habido ninguna ideología en las dictaduras tradicionales latinoamericanas, que no han intentado elaborar un sistema político autoritario
o totalitario destinado a perdurar institucionalmente. 2 ri
M La amplia, general y comprensiva definici6n de dictadura que da Maurice Duverger ("La dictadure est un régime politique autoritaire, établie et mantenue par la
violence, a caractCre exceptionnel et illégitime", Eneyclopaedia Universalis, cit. 1 Vol.
5, p. 552) incluye, sin duda, las formas latinoamericanas tradicionales que nada tienen que ver con la llamada "dictadura constitucional", heredada de la dictadura romana, forma gubernamental de emergencia, previst.a constitucionalmente para salvar
el sistema político vigente. Aunque la expresi6n ha sido poco usada entre nosotros, la
dictadura latinoamericana podría ser individualizada como tiranía, ya sea que se considere su acepci6n asistolítica, en base al ejercicio abusivo de la potestad, desviada de
su fin natural, o que se aplique el concepto medioeval fundado en su origen ilegítimo,
por resultar de la usurpaci6n o Ja rebeldía (José Antonio Maraval, La morada vital
hispánica y los vi.st'godos, en Estudios de Historia del Pensamiento Español, 2a. ed·.,
Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1973, pp. 434 y 435).
l6 Un agudo estudio de la dictadura tradicional latinoamericana con un intento
de clasificación, puede encontrarse en Leopoldo Zea, La Democracia y las Dictadi.ras
en Hispanoamérica, en Latinoamérica, Emancipación y Neocolonialismo, Editorial Tiempo Nuevo, Caracas, 1971. Es todavía útil la consulta del interesante libro de Cecil
Jane, Libertad y despotismo en la América Hispana, Editorial España, Madrid, 1931,
pp. 200, 204-211.

imposible.

690

691

�Hay, sin embargo, excepciones a este extremo caracterizante de la dicta-

terísticas esenciales del derecho constitucional y de la realidad politica latino-

dura latinoamericana.

americana.

Los regímenes populistas de Vargas en Brasil, a los que siguieron las Constituciones de 1934 y 1937 y el de Perón en su primera época, traducido luego
en la Constitución de 1949, se originaron en golpes de Estado o en situaciones de facto, pero luego fueron seguidos por actos comiciales que les brindaron
la demostración de un amplio apoyo electoral y, en cierto sentído, los legi-

7. Naturalmente, para comprender este predominio del Poder Ejecutivo,
es necesario relacionarlo con el sistema de partidos políticos que ha existido

timaron. En estos casos, como en algún otro ejemplo que podría recordarse,

la puesta en práctica de una polítíca con pretensión de teoría política, como
el caso del "justicialismo" argentino, y la existencia de un texto constitucio.
nal nuevo, resultado del pensamiento constitucional del régimen, lo funda.
mental desde el punto de vista que nos interesa ahora, fue la acentuación
del presidencialismo tradicional, con un· Poder Ejecutivo dotado de amplísimos poderes, prácticamente omnímodo e incontrolado en su acción, como
consecuencia de la realidad política y sustentado además en el apoyo de
grandes sectores populares."

De igual modo, regímenes actuales, como el militar que gobierna en el
Perú -y quizás el de Panamá-, tienen poco en común con la tradicional
dictadura militar latinoamericana, como no sea su origen aconstitucional y
los poderes amplísimos, prácticamente ilimitados, del Poder Ejecutivo.

en los países latinoamericanos.

Estos partidos fueron, en general, durante el siglo XIX y gran parte del
siglo actual, o simples banderías, o agrupaciones circunstanciales para la defensa de los intereses de los grupos económicos o sociales, predominantes, o

asociaciones políticas para defender o atacar, a priori, la política y la acción
del Presidente. Esta inexistencia de partidos fuertes y organizados, con honda
tradición nacional y con un pensamiento político que sin;era de fundamento
a su acción -realidad innegable salvo conocidas excepciones que sólo sirven
para explicar mejor el cuadro general-, fue un factor más para afirmar la
preeminencia presidencial, porque como consecuencia de este fenómeno no

hubo frente al poder del Ejecutivo partidos políticos capaces de contratTestarlo y equilibrarlo no sólo por su acción dentro de los otros Poderes del
Gobierno, y en especial en el Parlamento, sino en la vida política general.
Posteriormente la acción contra los partidos políticos llevada a cabo por
algunos Gobiernos actuales de Latinoamérica -con su consiguiente disolución
de jure, o la formación por disposición gubernamental de partidos políticos

En cuanto al actual Gobierno de Cuba y al sistema aceptado en el ante-

dirigidos a ser instrumentos de acción del Gobierno--, el establecimiento de

proyecto de Constitución que se ha dado recientemente a conocer, se basa
en una concepción marxista leninista del Estado. La radical diferencia ron

regímenes que afirman 1a existencia de un partido único, 27 o de sistemas ca•
racterizados por la actuación de un partido político oficial, o semi oficial -no
único pero sí dominante en sumo grado, en el que el Presidente es además

la organizaci6n gubernamental de los otros Estados latinoamericanos, hace
muy difícil toda comparaci6n. En cuanto al predominio de sus 6rganos gubernamentales -ya que no existe divisi6n de poderes en el sentido del constitucionalismo clásico, y aunque deba juzgarse según criterios distintos de los
señalados precedentemente-, no puede ponerse en duda su realidad.
La conclusión que es, por tanto, posible extraer de esta fatigosa anJ&gt;que
incompleta revista, es que, en sus múltiples variantes, y ya sea dentro de ]os
sistemas constitucionales, como en los Gobiernos de facto, o en las formas

dictatoriales en sus distintas manifestaciones, el predominio del Ejecutivo ha
sido y es -salvo muy contadas y conocidas excepciones- una de las carar-

" J. LEGÓN Faustino1 y W. MEDRANO, Samuel, Las Constituciones de la República
Argentina, Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1953 1 pp. 124-125 y 165; Themistocles Brandao Cavalcanti, Las Constituciones de los Estados Unidos del Brasil, Instituto de Estudios Politicos, Madrid, 1958, pp. 375 y 471.
692

el jefe de ese partido político--, no han hecho sino acentuar la realidad del
predominio del Ejecutivo en la América Latina."
8. Si hubiera que hacer un juicio sobre los efectos que este predominio
del Poder Ejecutivo en la América Latina ha tenido para el progreso in,tí21

Anteproyecto de Constitución de Cuba: "El Partido Comunista de Cuba, vanguardia organizada marxista-leninista de la clase obrera, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia
los altos fines de la constitución del socialismo y el avance hacia el futuro comunista" (Art. 5).
21
Cosfo VILLEGAS, Daniel, El Sistema Político Mexicano, pp. 21, 50 y 51; El
Estilo Personal de Gobernar, p. 7; La Sucesión Presidencial, p. 7; Pablo González Casanova, La Democracia en México, Serie Popular Era, 5a. ed., México, 1972, p. 29;
Jorge Carpizo, La Constitución Mexicana de 1917, 2a. ed., UNAMi México, 1973 1
pp. 358 y 360; F. Jorge Gaxiola, La Presidencia de la República, Revista de la FacuJtad de Derecho de México, No. 49, México, 1963, p. 44 ..

693

�tucional, el desaITOllo económico-social y el mejoramiento cultural del Con~ente, creemos ~,ue, en términos generales, y sin perjuicio de algunas excep.
c10nes la conclus1on debe ser negativa.

En principio puede aceptarse como válida la afirmación de que los países
en desarrollo necesitan autoridades ejecutivas fuertes, aptas para actuar con

rapidez y energía en la planificación y ejecución de una política que -dentro del derecho, del respeto de los valores constitucionales y del reconocimiento de la necesidad de preparar a los pueblos para el pleno e integral ejercicio
de la democracia- sean capaces de afirmar y defender adecuadamente la
independencia nacional, mantener el orden, asegurar la libertad e impulsar
el desarrollo económico, social y cultural. Pero aun aceptando este criterio,
la verdad es que con el predominio del Ejecutivo en Latinoamérica --generalmente confundido con la prepotencia presidencial, la arbitrariedad dictatorial, el culto de la fuerza, la defensa de los intereses oligárquicos y el desprecio de los derechos humanos- no se ha logrado alcanzar, conquistar ni
asegurar ninguno de estos objetivos. No sólo no ha permitido planificar y
ejecutar una adecuada política de desarro1lo, basada en el crecimiento eco-

nómico y en la justicia social, sino que ese Poder Ejecutivo fuerte y prerlominante no ha servido ni siquiera para asegurar una convivencia ordenada
y pacífica. Y ello es lógico, porque el orden no se establece con una política
de fuerza y de represión. El siglo XIX latinoamericano, con muy pocas ex--

cepciones, ha sido desde el punto de vista político, una sucesión de golpes
de Estado, revoluciones y desórdenes, que la existencia de Ejecutivos desbordados y prepotentes, no fue capaz de impedir. Ello constituye, a nuestro juicio, clara demostración de que el solo predominio del Ejecutivo, sin la existencia simultánea de una política de justicia y sin el respeto de un orden constitucional legítimo, no alcanza ni siquiera para mantener el orden y, mucho
menos, para llevar adelante una política de progreso y desarrollo.
9. Pero esta conclusión no puede llevarnos a pensar, a priori, que el predominio del Ejecutivo debe descartarse hoy en Latinoamérica, como una solución constitucional indeseable. Por el contrario, creemos que este predominio está impuesto por las circunstancias determinantes y que es necesario
para encarar 1a transformación revolucionaria que la sociedad latinoameri-

cana requiere. Pero debe ser un predominio regulado y controlado por el
sistema constitucional,Z9 adecuadamente equilibrado por los poderes de otros
~• Decía Juan Bautista Alberdi: "De la Constitución del Poder Ejecutivo especialmente depende la suerte de los Estados de la América del Sur. Dad al Poder Ejecutivo el poder posible, pero dadlo por medio de una Constitución" (Bases y puntos de
partida para la organización política de la República Argentina, Valparaíso, 1852).

69{

centros de actividad gubernamental, basado en una amplia participación po•
pular, coexistente con un régimen de elecciones realmente libres y de reconocimiento, garantía y ejercicio efectivo de los derechos esenciales de la persona
humana.
Nadie duda, en efecto, de que el mundo de hoy requiere para garantizar
el progreso y los derechos de los individuos un Estado fuerte, capaz de afrontar adecuadamente las tremendas tareas que el momento exige y de enfrentar la acción de los grupos de presión para defender los intereses generales
y el bien común. Y esto implica reconocer la necesidad de un Ejecutivo también fuerte, que planifique, oriente, impulse y administre, es decir gobierne,
en función de estos requerimientos. En especial en lo que se refiere a los

aspectos económicos y financieros el papel que debe jugar el Poder Ejecutivo
ha de ser predominante, siendo necesario adecuar los textos constitucionales a

este imperativo de hoy, requerido inexorablemente para hacer porsible una eficaz política de desarrollo. De todo ello resulta, naturalmente, la importancia
capital que tiene para el derecho y la política latinoamericana, la cuesti6n
de la organización del Poder Ejecutivo.
Por ello, el Estado moderno, el Estado de hoy -logrado el ineludible pero
siempre difícil y frágil presupuesto de que por su carácter popular y democrático no sea un peligro para la libertad y no constituya el tradicional monstruo del que han provenido las más grandes violaciones de los derechos humanos--, debe ser fuerte y contar con una autoridad ejecutiva eficaz que
pueda ser un instrumento adecuado para alcanzar los fines que debe cumplir.'º
9. El derecho y la realidad constitucionales de Latinoamérica muestran
hoy ejemplos de predominio presidencial dentro de la Constitución, por parte
de autoridades popularmente elegidas en que se ha intentado conciliar la
necesidad de un Ejecutivo fuerte y preponderante con la existencia de un
Estado de derecho democrático, con los controles que ello necesariamente
implica.
Entre estos ejemplos tiene particular interés el de la Constitución Mexi111 Con razón Georges Pompidou expresó el 29 de abril de 1970, ante el Consejo de
Estado de Francia: 11 Seul un pouvoir fort, librement désigné et accepté, peut aujourd'
hui préserver Je bien de tous contre des appétits1 particuliers et contradictoires. Le
temps n'est plus oU, dans un pays tel que le n6tre, l'autorité de l'Etat pouvait apparaitre comme une menace pour la liberté du citoyen, elle en constitue au contraire
aujourd'hui plus que jamais sa force n'est pas seulement indispensable a la nation
pour assurcr son avenir et sa sécurité1 mais aussi a l'individu pour assurer sa liberté"
(Le Fígaro, 29 avril 1970).

695

�cana de 1917, o mejor dicho, ya que la práctica constitucional ha ido mucho más allá de los textos,31 el del sistema político mexicano. Con todas las
reservas que se quiera, aun conociendo los defecto• que su aplicación ha puesto de manifiesto en algunos momentos y considerando que este ejemplo responde a condicionantes históricas, políticas, económicas, y sociales particu-

larisimas, no puede negarse su significación como posible fórmula para conciliar un Poder Ejecutivo predominante y determinante, capaz de planear y
ejecutar la política económica y social que los tiempos requieren," en especial
en los países en vías de desarrollo, con la existencia de un régimen que acepta y reconoce, por lo menos en principio, los postulados democráticos esen-

ciales.
No quiero decir que este ejemplo constituya un ideal, ni que las soluciones de este modelo deban ser seguidas por otros regímenes latinoamericanos, pero nadie puede dudar de su interés, como fórmula que ha impedido
en los últimos 30 años la dictadura civil o militar, violatoria de la Constitución, reaccionaria en sus objetivos, liberticida en sus Principios y negadora
de toda posibilidad de progreso y de desarrollo.
10. Cabría recordar otros ejemplos actuales que presentan un interés particular. Nos referimos a los casos de Venezuela y del Brasil.
En Venezuela con una fórmula constitucional clásica," se logró salir de
un obscuro periodo de dictadura militar y establecer un gobierno democrático, en el que los dos grandes partidos políticos del país se han alternado
en el poder, con un Congreso cuya importancia no puede desconocerse y
en el que se reconocen y respetan efectivamente los derechos humanos. El
racional predominio del Poder Ejecutivo que hay en Venezuela, sobre tocio
11

CAllPIZO, Jorge. La Constitución Mexicana de 1917, cit., pp. 358-367. Aunque
estos contralores estén inscritos en la Constitución y exista la posibilidad te6rica de
ejercerlos, la verdad es que han tenido y tienen, en regímenes como al que nos refe.
rimos, una importancia no muy grande. Como se ha dicho1 el Presidente ejerce
una autoridad que "no es limitada sino por el tiempo, la regla de la no reelección
y el juego de las fuerzas econ6micas e internacionales" (Luis Mercier Vega 1 Micanismes de pouvoir ,n Amlriqu, Latine, París, 1967, p. 208, cit., por Monique Lions,
El Poder Legislativo ,n Amirica Latina, p. 88). Pero, sin embargo, el hecho de que
el Presidente se mueva, al menos formalmente, dentro del texto constitucional 1 la
posibilidad te6rica del ejercicio de estos contralores1 la no reelección y la fuerza de
los grupos de presión econ6micos constituyen elementos de cuya importancia no puede
dudane y que, en cierta forma, condicionan el sistema.
ª GoNzÁLEZ CASANOVA, Pablo1 La democracia en México, pp. 86-89.
ª Constitución de 1961. Luis Mariñas Otero, Op. cit., pp. 103-116; Juan C. Rey
Martinez, El sistema d, partidos venezolanos, Politeia, No. 1, Caracas, 1972, p. 173.

696

hoy, como consecuencia de la existencia de una homogénea mayoría gubernamental en el Parlamento, ha permitido la existencia de un gobierno actuante, firme y eficaz, cuya acción se ha visto facilitada por las circunstancias económicas favorables y por una realidad política caracterizada por
dos grandes partidos democráticos que han recibido reiteradamente el apoyo
de un altísimo porcentaje del electorado.
Es el caso venezolano un ejemplo de relativo y racional predominio del
Poder Ejecutivo, en un sistema que no ha pretendido ninguna originalidad
teórica, no ha intentado establecer constitucionalmente forma alguna de cesarismo, ni ha querido instaurar un régimen político construido sobre
reconocimiento expreso de un determinante predominio presidencial.

er

En el Brasil, luego del proceso revolucionario de 1964, la Constitución
vigente estableció un sistema presidencialista con un Poder Ejecutivo absolutamente predominante, no condicionado por partidos politicos ni por contralores parlamentarios."
Este sistema constitucional de raíz autoritaria, que no es posible situar

en la absoluta ortodoxia democrática tradicional, ha contribuido, sin duda
alguna, a hacer posible -&lt;!entro de un orden rígidamente afirmado- el
desarrollo exitoso de una política económica que ha sido factor determinante del espectacular desarrollo de este país.
11. Si tuviéramos que resumir nuestra conclusión luego del examen ele
la realidad del predominio presidencial en la América Latina, diríamos que
entre la vía democrática tradicional de los países desarrollados -que en
América Latina sólo estarían quizás en condiciones de seguir unos pocos
países--, la vía totalitaria, la vía autocrática que parece imponerse en Jos
nuevos Estados en desarrollo y la dictadura de facto sin fundamento cons-

titucional alguno, negadora de toda idea del Estado de Derecho, las fórmulas o sistemas constitucionales o políticas que en Latinoamérica establecen
o reconocen un racional y moderno predominio presidencial, constituyen mo.

delos que merecen estudio y comprensión."
12. Frente a esta afirmación, el recuerdo de algunas experiencias recientes posee un interés muy particular por las consecuencias, para el derecho
y la realidad constitucional, que .es dable extraer de ellas.
tt BARCELLOS DE MAGALHAEs, Roberto, A Constitu;iio federal de 1967, Río de
Janeiro, 1967, pp. VII, XI, 236-237.
• LAMBERT, J., Anúrique Latine, cit., p. 426.

697

�Chile y Uruguay, por ejemplo, bajo fórmulas distint~s y co~ _procesos
institucionales diversos, parecían haber logrado una relativa estabilidad política una destacable continuidad constitucional y una larga sucesión de

'
Gobiernos
civiles.
En el Uruguay esto fue el resultado, sin desconocer la incidencia de_ otros
factores jurídicos, políticos, económicos y sociales, de una acentuada hnuta-

Obviamente, los dos casos son diferentes y no es posible extraer conclusiones comunes en relación con el tema de esa ponencia. Sólo cabe señalar
que dos sistemas constitucionales distintos en cuanto a la organización del
Poder Ejecutivo, que poseían como rasgo común una larga tradición civilista y democrática, con una alta participación populai; en la actividad politica, desaparecieron como consecuencia de golpes de Estado militares.
No es pertinente extraer de estos hechos, en esta ponencia, conclusiones

ción del tradicional predominio del Poder Ejecutivo. Esta limitación puede
conceptuarse una dirección constante de la evolución constitucional ~el _país,
pese a las reacciones anticolegialistas representadas _por las ~ns~tuc1ones
de 1934 y 1966, que se inclinaron, para la limitación, del E¡ecuttvo, por

ajenas a la materia objeto de estudio. Pero en relación con el Poder Ejecutivo, éstos y otros ejemplos permiten pensar que el excesivo debilitamiento, el relativo predominio del Legislativo y la falta de partidos políticos

fórmulas de tipo neoparlamentario.

modernos, coherentes y suficientemente mayoritarios, que sostuvieron una efi-

cacia la acción gubernamental, fueron factores que impidieron llevar a cabo
la política enérgica y creadora que se necesitaba y que no permitieron que
el Presidente de la República fuera el orientador y el motor de la acción
gubernamental. Se habría creado así un vacío de poder, de peligrosísirnas

En Chile en cambio, la Constitución de 1925 -vigente, con reformas
parciales, hasta el último gobierno constitucional- había .º~anizado un
sistema presidencialista con un Presidente fuerte, aunque linntado en los
hechos por el prestigio político y la acción efectiva del Congreso y por un
complejo sistem~ de contralores jurídicos de la actividad del Ejecullvo.

consecuencias, sobre todo en países en vías de desarrollo, económicamente
débiles, con hondas tensiones sociales, en los que actuaban grupos extremis-

Estas experiencias, aunque, como dijimos, esencialmente diferentes en múl•

tiples aspectos, habían mostrado elementos positivos_en cuanto a _los logros

tas que no creían en la virtud del proceso de cambio democrático, sometidos
además a la presión, la influencia y el contagio de complejos factores ex-

que fueron capaces de obtener para instaurar un ~1ste~a democratico, ase.

ternos.

gurar la libertad, limitar los excesos del poder presidencial _Y tratar de esta•
blecer un verdadero Estado de Derecho, abierto al cambio )' al progreso

No podría realmente estimarse, en países que, a pesar de sus diferen•

tiples caus~s que no cabe examinar en este estudio, esos sistemas constitu-

cias, formaban parte del mundo en desarrollo y que no podían quedar al
margen de la problemática general de la América Latina que el Gobierno
constitucional, el Estado de Derecho, el respeto integral de la libertad y de
los derechos fundamentales del hombre, fueran valores adquiridos e mcon-

cionales cayeron y fueron sustituidos por regímenes militares o de clar~ pre-

moYibles, incorporados a una sólida realidad político-institucional.

según la voluntad popular.
En 1973 sin duda por la conjunción de muy diversas, complejas Y múl-

dominio militar, en los que se carece de todo contralor parlamentano,. e~
los que los partidos políticos han sido disueltos o suspendid~s en sus ac~vidades y en que el Poder Ejecutivo, o mejor dicho las autoridades que e1ercen el Gobierno O dete1minan la acción de éste, son no sólo preponderan•
·
desde el punto de vista constitucional, práctica y realmente ornnÍ•
tes, smo,

La libertad -que es lo mismo que referirse al derecho a vivir digna y
humanamente en un régimen legítimo, basado en la voluntad popular- no
puede considerarse que esté nunca plenamente asegurada. Debe defenderse
y afirmarse, sin reparo y sin pausa, es una acción diaria que jamás puede
estimarse terminada o agotada.

modas e incontrolables.

13. La organización constitucional del Poder Ejecutivo en la América La-

De tal modo dos de los países en que se había logrado limitar o eliminar la preponderancia tradicional del Poder Ejecutivo en L~tinoamérica

tina, se ha de mantener, salvo casos excepcionales, dentro de las fórmulas
del sistema presidencial.

resultaron, finalmentei dos ejemplos en los que, al margen del sistema con_s.
titucional, se ha llegado al extremo opuesto, es decir a su_ preponder~nc1a

El régimen parlamentario no se ha mostrado adecuado a la idiosincrasia

total e incontrolada sólo limitada en los hechos por el ¡uego de ciertos

política de nuestros países. Podrá llegarse a él en el futuro como consecuencia de lentos procesos de desarrollo político o podrá adoptarse en algu-

factores de poder con carácter no constitucional.

698

•

699

�nos pocos casos, pero no parece ser la fórmula, posible y realista, que la
América de hoy requiere.
De igual manera los regimenes directoriales o colegiados, como los de las
experiencias uruguayas, pese a sus eventuales virtudes y al interés que des-

piertan, no son todavia fórmulas aceptables para la América de hoy.
Naturalmente, todo esto depende del camino político que la América Latina emprenda y de si se ha de mantener dentro de la teoría de la democracia clásica -con sus f6rrnulas constitucionales- o si la evolución histórica llevará a algunos de sus países hacia fórmulas inspiradas en otras ideo-

LA CONTROVERSIA MONETARISTA-ESTRUCTURALISTA ACERCA
DE LA INFLACIÓN Y DESARROLLO ECONÓMICO
EN LATINOAMtRICA

logías políticas, que suponen necesariamente estructuras constitucionales dis-

tintas.
14. Pero al margen de estas consideraciones, en cierta forma futuro~ógicas, tomando en cuenta la realidad de hoy, la experiencia histórica inmedia-

David G. DAvIEs y Harold ETIINGER

ta y nuestro propio pensamiento democrático y liberal, estimamos que el
INTRODUCCIÓN

predominio del Poder Ejecutivo en Latinoamérica no es ·necesariamente un

mal que el derecho constitucional debe, a priori, repudiar y abandonar.
Algunos de los países más grandes y más avanzados en América Latina
son notables por su alto grado de inflación. Al referirse a Argentina, Brasil,
Chile y Uruguay, Felipe Paws señala que la persistencia de inflación significa

Los tipos patológicos de este predominio como, por ejemplo, la dictadura en todas sus formas o el poder de facto de presidentes sin base ni respaldo popular son, sin duda, fórmulas que deben ser superadas.

que ésa no es una situación temporal.1 Es el registro continuo de inflación en

Pero la regulación constitucional de un racional predominio del Poder
Ejecutivo, que haga de este Poder el centro de la acción gubernamental

estos y otros países en América Latina lo que ha causado que la inflación sea
un punto muy importante cuando se considera el futuro desarrollo económico

capaz de planificar, orientar, impulsar y ejecutar, pero sometido a controles

de cada región.

institucionales adecuados para impedir la arbitrariedad y el desborde del
poder en un régimen de esencia democrática que respete el pluralismo y la
libertad, puede ser la fórmula que nuestra América democrática requiere para
salir del subdesarrollo y de la dependencia: Gobiernos estables, legítimos y
fuertes, con amplio apoyo popular. Pero todo ello, y nunca se insistirá demasiado en esto, dentro de la Constitución, en un Estado de Derecho, para
defender la libertad y los derechos políticos, civiles, ccon6micos y sociales de
la persona humana.

Preguntas como las que siguen son de interés analítico:

¡_ Por

qué naciones

como Argentina, que es una de la más desarrolladas en esta región, han sido
víctimas de un alto grado de inflación crónica; mientras que otros países como
México han podido controlarla? Además, México ha mantenido el índice
más alto de crecimiento en América Latina en el período de postguerra,
mientras que el índice de crecimiento de Argentina se encuentra entre los

más bajos. Argumentos fundamentales de este tipo han creado dos explicaciones básicas acerca de la inflación en Améric.a Latina. La primera es la de

los monetaristas, quienes indican que la responsabilidad por la inflación está
en los legisladores. El segundo punto de vista es el de los estructura!istas,

México, D. F., agosto de 197.5.

quienes consideran que la inflación es causada por deficiencias estructurales
en la economía de las naciones en que ocurre.
1

PAzos, Felipe, Inflaci6n Crónica en Amirica Latina (New York -- Publicaciones
Praeger, 1972), p. 15.

700

•

701

�Los monetaristas explican Ia inflación en términos del aumento en el caudal
de fondos. Por lo consiguiente, la inflación ocurre si se permite que el volu.
men de fondos aventaje el aumento de producción de materiales y servicios.
La inflación causa distorciones en la distribución de recursos, y si convierteen una situación crónica, los monetaristas aseguran que dicha situación es
perjudicial para el crecimiento económico. Esta explicación claramente im•

plica que el uso de fuertes medidas anti-inflacionarias es un prerrequisito para
poder obtener un alto nivel de crecimiento económico.
Los estructuralistas ven la inflación como un fenómeno natural que acom•

paña al crecimiento. Raymond Mikesell indica: "La mayoría de los estructuralistas no consideran la inflación como deseable ni conducente al creci•
miento. Es simplemente consecuencia de una política que evita limitaciones
monetarias que inhiben el crecimiento como reacción ya sea a fuerzas exte•
riores, tales como la disminución de demanda mundial en la exportación, o

a factores estructurales que inhiben la productividad; o creando desequilibrio
monetario en la economía".

2

En general, el estructuralista atribuye el crecimiento del caudal de fondos
a factores inherentes en las economías de América Latina.
La estructura de la economía en las naciones de América Latina es tal que

están constantemente sujetas al peligro de inflación debido a su dependencia
en la exportación de productos básicos. Estas naciones, desde el punto de

listas consideran que otro factor que contribuye al desarrollo de presiones
inflacionarias es que la producción doméstica de alimentos muchas veces
no aumenta con la demanda. El no lograr aumentar la producción doméstica para satisfacer la demanda causa el aumento crónico de los precios de

alimentos. El abastecimiento de alimentos no aumenta debido a que el
sistema de latifundios, grandes extensiones de tierra en las que los dueños
no residen, y que es un sistema predominante en América Latina, no responde
a las señales del mecanismo de precios.
La combinación de aumento de precio de los alimentos con el aumento del
costo de importaciones disminuye el valor real de los sueldos devengados por
los trabajadores, al mismo tiempo que aumenta el costo de materiales para la
industria. Los trabajadores al tratar de recuperar su nivel real de salario demandan sueldos nominales más altos; pero debido a la naturaleza no competitiva de la industria, gran parte del aumento en costo de materiales y mano
de obra se ve reflejado en el aumento de precios al consumidor. Dicha acci6n

trae como resultado demandas de aumento de sueldos y se transforma en un
círculo vicioso.'

Los estructuralistas creen que la demanda conjunta y fuentes de trabajo en
una economía se mantienen por medio del aumento en el caudal de fondos.

Este cambio en el caudal de fondos es ocasionado porque la estructura de impuestos depende de impuestos directos, los cuales no aumentan tan rápidamen-

vista estructuralista, pueden crecer sin inflación únicamente mientras que la
demanda por sus exportaciones está en auge. Si la demanda por sus exporta.
ciones baja, el resultado es la inflación debido a la consiguiente crisis en el

te como los gastos gubernamentales. El resultado es un déficit gubernamental
que es cubierto por medio de préstamos obtenidos de los bancos centrales. Los

cambio de divisas, a menos que un cambio estructural reduzca la demanda de

estructuralistas proclaman que la única alternativa es la disminución de proyectos gubernamentales, acción que trae como resultado el incremento de ten-

3

importaciones.

Este punto de vista es completamente opuesto al de los monetaristas, quienes

culparían a la inflación por las dificultades en amortización de saldos en lugar de decir que las dificultades experimentadas en la amortización de saldos
produce inflación.
Además de las dificultades de intercambio internacionales, los estructura-

siones sociales en las ciudades e impide el crecimiento de la industria.6
Hablando en términos generales, los estructuralistas consideran que la situación económica en Latinoamérica únicamente tiene dos alternativas: una que
es la inflación y la otra que es el estancamiento económico, a menos que se
realicen cambios fundamentales en la estructura económica de varias naciones

de dicha región.
1

MIKESELL, Raymond T., Inflaci6n. en América Latina, en la producción de Charles T. Nisbet, ºProblemas en el Desarrollo Económico de América Latina" (New
York, La Prensa Libre, 1969), p. 154.
1
SEERS, Dudley, "Una teoría acerca de la Inflación y el Crecimiento en Economías
Sub-desarrolladas Basada en Experiencias en Latino América" en Oxford Economi,
Papers, vol. 14, no. 2 (Oxford: La Prensa Clarendon, junio, 1962), p. 191t

702

• PAzos, lnflaci6n Crónica, p. 134.
• FÉLIX, David, Vista Alternativa de la "Controversia Monetari.rta•Estructuralistau
en la publicación de Albert O. Hirschman, uniscusiones y Comentarios Latinoameri•
canos" (New York: Fondos del Siglo Veinte, 1961), p. 84.

703

�CUADRO 1

INFLACIÓN Y DESARROLLO

Porcentaje Anual Pro- Porcentaje Anual Promedio del Cambio en medio de Cambio en
el Indice de Precios la Producción Domésal Consumidor
tica Bruta

Debido a la controversia entre monetaristas y estructuralistas y su desacuerdo
acerca del impacto que la inflación tiene sobre el desarrollo económico, es ne.
cesario examinar la habilidad que varios países Latinoamericanos tienen de

desarrollarse con respecto a sus diferentes grados de inflación. El Cuadro 1
presenta esta comparación usando cuatro países afectados por inflación crónica,

que son: Argentina, Brasil, Chile y Uruguay y también usando como ejemplo
a México, Venezuela, Bolivia, Colombia, Honduras, Nicaragua y Panamá.
Cuatro de estos países sufrieron una inflación que promedió más de 20%
anual durante los años de 1961 a 1969. Dos de estas naciones, Brasil y Chile,
lograron mantener grados de desarrollo que promediaron más de 5%, Sin
embargo, hay que notar que esto da como resultado un grado de crecimiento per capita de dos por ciento o menos en los dos países. Dicho grado de
crecimiento es más que satisfactorio para países en desarrollo. Chile experimentó un crecimiento total de uno por ciento durante el periodo de 1953
a 1960, mientras que concomitantemente los precios chilenos aumentaron más
de 1,000%.' Mientras tanto, Brasil logró un mejor resultado en el periodo
antes citado, ya que el valor real de la producción doméstica bruta aumentó en más de un 50% durante esos siete años, a pesar de que los precios
:se quintuplicaron durante ese mismo periodo. 7

Las otras dos naciones con más de 20% de inflación anual, Argentina y
Uruguay, lograron un crecimiento aún menos satisfactorio que el de Brasil
y Chile entre 1960 y 1968. Argentina, el país más avanzado de Latinoamérica en términos de desarrollo económico, logró un crecimiento per capitn
muy parecido al de Brasil, pero Argentina ni siquiera se aproximó al grado
de crecimiento per capita de Brasil en los años de 1953 a 1960. Uruguay,
&lt;:on una inflación que llegó hasta un 125% en 1967-68, experimentó una
declinación en la producción doméstica bruta per capita entre 1960 y 1968.
En realidad, la producción doméstica bruta per capita de Uruguay fue m,-í.s
baja en 1968 que en 1953.8

• Ruoou, Kenneth y HAMOUR, Mukhtar, Abstracto Estadístico de Latin oamérica
1970 (Los Angeles, Centro Latino Americano, 1971), pp. 99, 300.
' !bid., pp. 99, 300.
' !bid., p. 301.

704

1961-1969

Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia {a)
Honduras
México (a)
Nicaragua
Panamá
Uruguay
Venezuela
FUENTE:

(a)

1960-1968
(Precios Constantes)

20
6
50
29
12
3
3
2
1
52

3.1
5.4
5.0
5.3
4.6
5.5
6.7
7.7
8.1
0.3
4.6

Porcentaje Anual Promedio de Cambio en
la Producción Doméstica Bruta per Capita

1960-68

1.5
2.8
1.6
2.0
1.5
2.1
3.0
4.0
4.6
-0.5
1.1

Kenneth Ruddle y Mukhtar Hamour Abstracto Estadístico de Latinoamérica 1970, Cuadros 26, 171 y 172.
'

Datos de 1960 a 1%7 únicamente.

Colombia y Bolivia sufrieron una inflación más lenta, pero aún más 0
menos rápida durante el periodo ilustrado en el Cuadro l. Colombia con

una inflación promedio de 12% presentó un grado de crecimiento similar
al de Brasil. Bolivia, con una inflación promedio de 6%, logró un creci".'iento de_ casi 3% anual. El crecimiento boliviano es mucho más impresionante s1 se toma en cuenta que dicho crecimiento ocurrió inmediatamen~

t~ de_spué,s de un, periodo en el que la producción doméstica bruta per capitn
d1smmuyo a razon de 1% anual.
. Cin_~º de la~ once naciones citadas en el Cuadro 1 mantuvieron grados de
mflac.10n relat.J.vamente lentos. De estos cinco países, México, Nicaragua y
Panamá demostraron un crecimiento promedio de la producción doméstica

bruta de más de 6% anual. Venezuela y Honduras lograron un crecimiento más lento, siendo éste de 4.6% y 5.6%, respectivamente.
En el período de 1953 a 1960, de los cinco países con baja inflación
sólo México y Venezuela lograron grados de crecimiento tan fuertes com~
los mostrados en el Cuadro l. El crecimiento de México fue más O menos

el mismo, y el de Venezuela fue aún más rápido que el experimentado entre

705
liumanita.s.-45

�1960 y 1968. Los otros tres países con baja inflación experimentaron disminución o estancamiento en el grado de crecimiento per capita durante el
período entre 1953 y 1960.9
El Cuadro ¡ demuestra claramente que un país con una inflación lenta
no tiene garantía de obtener un fuerte grado de crecimiento. Sin embargo, cuando se examinan los datos del período de 1953 a 1968, parece que
no es posible lograr un fuerte y persistente grado de crecimiento cuando
existe una rápida inflación. El mejor ejemplo de lo anterior parece ser
Bolivia, que tuvo una alta inflación y una disminución en la producción
doméstica bruta per capita en los años cincuentas, y un respetable grado de
crecimiento en los sesentas después de haber logrado controlar la inflación.
No se puede ignorar el hecho que Brasil logró un tremendo grado de crecimiento en los cincuentas, juntamente con el rápido aumento de precios,
al igual que Chile en los primeros años sesenta
Existen varias razones que nos ayudan a explicar la correlación negativa
que existe entre la inflación y el crecimiento. Dichas ra1.ones se pueden
dividir en tres categorías: distorsiones de precios, problemas del comercio
internacional y la disuasión del ahorro e inversión. La distorsión de precios impide el importante crecimiento de industria, especialmente el de la
agricultura y el de la industria de labor intensiva y favorece actividades
que producen grandes utilidades. Algunas de estas actividades son muchas
veces aquellas que no presentan ninguna ventaja económica a un país en
desarrollo. Con respecto al comercio internacional, el problema se presenta
cuando la escala de intercambio es fija, ya que a medida que la inflación
continúa la moneda encarece en relación a la moneda de otros países; crean•
' probable crisis de intercambio internacional. La inflación tamdo así una
bién puede reprimir el ahorro e inversiones domésticas debido a la incertidumbre que rodea al valor real de la moneda y también debido a los problemas de cambio de moneda.

La explicación de lo sucedido en los once países en cuestión no prueba claramente la posición de los monetaristas ni la de los estructuralistas. Bolivia
y México presentan los únicos casos en que aparentemente el control de la
inflaci6n creó un aumento en el grado de crecimiento. Además, México
es la única nación que presenta un cuadro de fuerte crecimiento real durante los 15 años comprendidos entre 1953 y 1968. Todos los otros países
excepto Uruguay, mostraron períodos de rápido crecimiento y también de
' RuDDLE, Kenncth y HAMOUR, Mukhtar, Abstracto Estadfstico de Latinoamérica 1970 (Los Angeles: Centro Latinoamericano, 1971), p. 301.

706

crecimiento lento o de estancamiento. Por lo tanto, el punto que se discute debe analizarse bajo varios aspectos: los problemas domésticos de ahorro, comercio internacional e inversiones, y la distorsión de precios, refiriéndonos en especial a precios de productos agrícolas.
AHORRO DOMÉSTICO E INVERSIÓN

La inflación reprime la tenencia de saldos en efectivo, ya que al pasar del
tiempo su valor real disminuye. En general, esa pérdida se ve compensada
con la tenencia de depósitos a plaro fijo, los cuales devengan intereses que
por lo menos compensan hasta cierto punto la pérdida del valor real de
la moneda causada por la inflaci6n. La tarifa de intereses que este tipo
de valores devenga es muy baja en muchos países de Latinoamérica, lo anterior es a manera de disuadir la tenencia de efectivo en esa clase de depósitos, al igual que en valores realizables.
John Deaver, en un estudio que realizó acerca de la inflación en Chile,
observó que los dep6sitos bancarios disminuyeron a un 11 % de la reserva
nacional en 1955 cuando la inflación era de 50% anual, después de que
los depósitos bancarios habían formado un 65% de la reserva monetaria
en 1928, época consiguiente a varios años de estabilidad de precios.10 Felipe Pazos not6 un fenómeno muy parecido en Argentina, Brasil y Uruguay.
Observó que la proporción de dinero y otros fondos con relación a la
proporción &lt;le dinero y otros fondos con relación a la producci6n doméstica declinó en el período de 1948 a 1970.11 Siendo así, mientras que la
inflación persiste, individuos y corporaciones tratan de transformar sus valores realizables, depósitos a demanda y otros depósitos, en inversiones que
mantendrán o aumentarán su valor real a medida que la inflación continúa.

La falta de interés en el ahorro trae como resultado que la economía se
ve incapacitada en promover inversiones domésticas de dos formas. Primero, debido a la mínima cantidad de depósitos a plazo fijo, los bancos no
pueden suministrar préstamos a la industria en cantidades compatibles con
el rápido grado de crecimiento. Segundo, debido a que las corporaciones
no mantienen saldos en efectivo, no pueden pagar altos dividendos para
11

DEAVER., John, "La Inflación Chilena y la Demanda de Dinero", en la publicación de David Meiselman, Variedades de la Experiencia Monetaria (Chicago:
Prensa de la Universidad de Chicago, 1970), p. 39.
u. Hubo años en los que la proporción aumentó mínimamente en cada uno de los
tres países, pero el movimiento en general fue en disminución.

707

�fomentar la compra de acciones. La falta de pago de dividendos, acompañada a la falta de saldos en efectivo, no deja que los precios de las acciones aumenten en el mercado. A medida que el valor real de la moneda

se importan en el presente crecerá a una razón de 8.8%.ª A menos que
se establezcan cambios en la situación de las exportaciones, u ocurra un cam-

declina, las acciones dejan de ser fondos que mantienen su valor real, dan-

comercio persistirán.

do como resultado otro factor que reprime la compra de dichos valores.
Por lo tanto, las corporaciones no logran obtener fondos de inversión mediante la venta de acciones. Lo anterior causa que las corporaciones dependan de sus ganancias para lograr fondos de inversión, lo cual reduce

los saldos en efectivo que serían usados para pagar dividendos, así agravando el ciclo. La importancia de la escala de intereses se ve ilustrada en
el caso de México, donde tanto el Banco del Gobierno como otros bancos
privados de desarrollo emiten bonos que devengan altos intereses. El resultado ha sido que un 4.5% y un 5.5% de los fondos disponih1es de cada
familia mexicana pasa por el sector financiero para convertirse en fondos

de inversión para la industria. Este sistema es usado para financiar la formación de capital que es cuatro o cinco veces mayor que la de Brasil, quien
utiliza un sistema similar, pero donde los intereses devengados son más ba-

jos. El pago de intereses más altos a los ahorrantes también significa intereses más altos para los inversionistas, y de esta manera, el sistema ayuda no
sólo al desarrollo financiero sino también ayuda a combatir la inflación.

12

COMERCIO INTERNACIONAL E INVERSIÓN

Los estructuralistas consideran que la crisis en el cambio de divisas es

bio radical en la demanda de importaciones, los problemas en la balanza de
Los monetaristas mantienen que los problemas en el cambio de divisas
son causados por la inflación interna. Si la inflación interna de un país es mayor que la de aquellas naciones con las que mantiene relaciones comerciales. la

moneda de dicha naci6n se sobrevalúa, dando como resultado que las exportaciones de ese país son más caras para el comprador a medida que las importaciones se vuelven más baratas, lo que llega a causar que las exportaciones
declinen y las importaciones aumenten. Lo anterior trae como resultado el
déficit comercial anteriormente mencionado. Los estructuralistas reconocen
este mecanismo, pero mantienen que dicha situación únicamente refuerza

la situación que fue creada inicialmente por la demanda poco flexible de
exportaciones, que resultó en una devaluación inicial -lo cual, al mismo
tiempo, provocó el aumento de precios de las importaciones para el comprador-. Este aumento en costos es transmitido al consumidor al aumentar los

precios en el mercado interno. El costo de producci6n aumenta debido a la
demanda por salarios más altos y debido al alto costo de las importaciones.
Los monetaristas, por otra parte, dirían que el problema fue causado por
la sobrevalución de la moneda en el cambio de divisas debido a la preisencia de inflación.
PRODUCCIÓN AGRÍCOLA

la causa de la inflación. Estas crisis resultan debido a déficits en el saldo
de pagos, los cuales, bajo el punto de vista estructuralista, son el resultado de
deficiencias estructurales en las economías en desarrollo de Latinoamérica.
Raúl Prebish indica que en Latinoamérica "el crecimiento relativamente

Muchos estructuralistas mantienen que la agricultura en muchos países
latinoamericanos es responsable no sólo por la carestía de alimentos sino

lento de las exportaciones ha sido una obstrucci6n para un desarrollo más
rápido, ya que las exportaciones son un componente principal de la capacidad de importación." 18 Esa debilidad en la capacidad para importación
combinada con la creciente demanda por artículos importados, resulta de

también en gran parte por la inflación, ya que no responde a las señales
indicativas de la fluctuación de precios y no expande su abastecimiento. 15
Ellos creen que los propietarios de grandes extensiones de tierra o latifun-

un déficit en la balanza de comercio. Prebish estima que: "si el crecimien-

dios, que se mantienen ausentes, no responden a las señales indicativas de la
fluctuación de precios porque les preocupa más el mantener su control feu-

to del producto es a razón de 8% en 1980 la demanda de productos que
u L1TTLE, Tan, SCITOVSKY, Tibor y ScoTT, Maurice, Industria y Comercio en Al•
gunos Países en Desarrollo (London, Prensa de 1a Univern.dad de Oxford, 1970),
pp. 49-50.
ia PREBISH, Raúl, Cambio y Desarrollo (Washington: El Banco Interamericano de
Desarrollo, 1970), p. 47.

708

14
Estas estadísticas varían de país a país, pero la tendencia general según Prebish
debe ser la misma. El 8% de crecimiento le interesa a Prebish ya que él estima que
esto es lo mínimo que una nación latinoamericana necesita para considerarse como
naci6n desarrollada.
u EnEL, Matthew, Abastecimiento Alimenticio e Inflaci6n en Latinoamérica (New
York: Fredrick A. Praeger, 1969), p. 132.

709

�da! que el aumentar las ganancias. Por otra parte, la mayoría de las porciones de tierra restantes son minifundios, o ya sea pequeñas extensiones
de tierra que producen únicamente lo suficiente para la subsistencia del
campesino. Estas parcelas de tierra son tan intensivamente usadas que el
labrador es incapaz de aumentar su producción substancialmente aun cuando existe el incentivo de obtener mejores precios por la cosecha. El Cuadro 2 ilustra el porcentaje de estos tipos de extensiones de tierra.
No todas las fincas de más de 1,000 hectáreas son administradas por dueños ausentes, como fue demostrado en México, donde 1.4% de las haciendas y 25.3% del área son ejidos o fincas colectivas. 16 Las fincas pequeñas
claramente pertenecen a la clasificación de minifundios, y para simplificar
la clasificación asumimos que en los otros diez países, además de México,
las fincas grandes son latifundios." Es interesante el notar que únicamente Panamá tiene menos de un 30% de su tierra agrícola en estos dos tipos
de parcelamientos. Por otra parte, aparentemente no existe gran distinción
entre los pai.ses con alta inflación y baja inflación con relación a su tipo de
parcelarnientos agrícolas. Sin embargo, este factor no es adecuado como
para refutar la opinión de los estructuralistas.
Matthew Edel en su estudio acerca del abastecimiento de alimentos y la
inflación, observó que entre 1952 y 1966 México, Brasil y Venezuela dejaron
atrás o igualaron el crecimiento necesario en su abastecimiento alimenticio
para suplir la demanda. Por otra parte, Argentina, Chile, Colombia, Perú y
Uruguay no lograron aumentar su abastecimiento para satisfacer la creciente
demanda impuesta por el cr~cimiento de la población y de los ingresos per
cápita." Marmie Mueller en su estudio acerca de la inflación en México
notó una reducción en la estrechez agricultura! en el período no inflacionario
que siguió al año de 1950 con relación al período inflacionario a principios
de la década de 1950. Ella discute que esto implica que la estrechez agricultura! contribuyó a la inflación." Lo contrario pudo también haber sido el
caso, siendo la inflación la causa del poco crecimiento de la agricultura.
Abstracto Estadístico de Latinoamérica, p. 183.
Esta suposici6n no es completamente absurda, ya que México es el único de los
once países que ha implementado una reforma agraria extensiva. Los estructuralistas también asumen lo anterior para probar la extensi6n de latifundios.
111 EDEL, Mattew, Abastecimiento Alimenticio e Inflación en Latinoamérica (New
York: Fredrick A. Praeger, 1969 ), p. 132.
11 MuELLER, Marmie, Struct1JTal Inflation and the Mexican Experitnct, in Vale Economic Essays vol. 5 no. 1, Spring, 1965,
11
17

710

RUDDLE~

CUADRO

2

PORCENTAJE Y TAMAA'O DE FINCAS
(1,000

(5 Ha.
MINIFUNDIA

% de Fincas

Argentina (1960)
Bolivia ( 19.50)
Brasil ( 1960)
Chile ( 1965)
Colombia ( 1960)
Honduras ( 1966)
México ( 1960)
Nicaragua (1963)
Panamá ( 1961 )
Uruguay (1966)
Venezuela ( 1961)
FUENTE:

15.7
59.2
44.8
48.8
62.5
67 .6
65.7
50.8
45.8
13.9
48.7

Kenneth Ruddle and

o menos)
% de área

0.1
0.4
2.4
0.7
4.5
12.5
0.8
3.4
5.3
0.2
1.4

LATIFUNDIA

Ha. o más)

% de Fincas

% de área

5.8
6.2
0.9
1.3
0.2
0.1
1.7
~.6
0.1
4.9
1.3

74.4
91.8
44.2
72.7
30.3
19.7
78.4
30.5
5.7
58.3
62.7

Mukhtar Hamour, Statistical Abstract o/ Latin Ame•

rica 1970.

La inflación reprime la producción agrícola por varias razones. Primero,
porque la moneda se sobre-valúa, haciendo que los productos alimenticios
importados sean más baratos que los productos alimenticios importados sean
más baratos que los producidos localmente. Este factor no presenta ningún
problema bajo el punto de vista estructural ya que bajo estas circunstancias
los trabajadores no demandan aumento de salarios. Sin embargo, para prevenir una crisis en el cambio de divisas, muchas naciones latinoamericanas
utilizan la substitución de importaciones.

Dicha política prohíbe la entrada al país de alimentos extranjeros a precios
competitivos y la demanda total es puesta en la agricultura local. El resultado de combinar el tipo de protección antes expuesta con bajas escalas de
intereses y control de precios de alimentos es una situación en la que la recuperación de inversi6n es mucho mejor en otras industrias. Aun así, si un
país eliminara el control de precios de productos agricolas, acción por la cual
un país puede optar para mantener bajos los precios de los alimentos en una
forma artificial a manera de prevenir trastornos sociales y la demanda de
aumento de salarios, el incentivo para los dueños de latifundios está en invertir en una industria de manufactura que substituya las importaciones en
lugar de invertir en la agricultura, donde las ganancias son menores. Además,

711

�el precio de artículos manufacturados aumenta más rápidamente que el de

alimentos y de artículos manufacturados localmente, que fue causado por el

los productos agrícolas, lo que significa que en términos reales el precio de
los alimentos disminuye.

aumento de precios de materia prima.

El caso citado anteriormente, en el que es precio real de los alimentos dis-

De esta manera, el "wage-push" es el mecanismo usado para explicar el
movimiento de otras fuerzas inflacionarias a través del sistema económico.

minuye en relación a los precios de otros productos, es lo que sucedió en Ar~

gentina entre 1963 y 1970, cuando el índice de precios de alimentos aumentó en
general aumentó un 28% y el índice de precios de alimentos aumentó 27.5%.
Un caso similar se presentó en Uruguay, mostrando aumentos de 18.95%
y 18.88% respectivamente. En Brasil sucedió lo contrario. En México, el cual
contaba con un bajo índice de inflación, los precios de los alimentos también

SUMINISTRO DE FONDOS Y LA INFLACIÓN
Raymond Mikesell señala que el indicador económico que se correlaciona

aumentaron más rápidamente que los precios de otros artículos, el aumrnto

más directamente con el grado de inflación en Latinoamérica es el aumento en el suministro de fondos.21 Los monetaristas basan su posición en eI

fue de 28% y de 26% respectivamente. Es de notar que Edel encontró que
en el período de 1953 a 1970, de los países que lograron un crecimiento ade-

nistro de fondos de nueve naciones Latinoamericanas se ve comparado en el

cuado en la producción de alimentos, el precio de los mismos aumentó más

rápidamente que el precio de otras comodidades en Brasil y en México. De los
países que presentaron abastecimiento adecuado de alimentos, únicamente

Chile presentó un aumento de precios de comestibles que fue más rápido que
el crecimiento de la inflación en general. 20
Aparentemente la inflación es detrimento al crecimiento de la agricultura,

en lugar de ser el débil crecimiento de la agricultura un ímpetu para la
inflación.
SALARIOS
A pesar de que la inflación estructural como es descrita, comienza corno
"demand-pull", como resultado del aumento de demanda por productos
agrícolas o importaciones, eventualmente se convierte en "cost-push" en la
economía.
Los estructuralistas explican que esto ocurre debido a que el incremento
en costos para la industria se transforma en precios más altos para el consu-

midor, lo que resulta de la naturaleza no competitiva de la mayoría de industrias en Latinoamérica.

La industria mantiene que el aumento de precios se debe a que los trabajadores demandan salarios más altos. Luego, los trabajadores demandan salarios aún mayores a forma de recuperar el valor real de sus salarios, el cual
disminuyó como resultado del incremento de precio de artículos importados,
:o

712

RuooLE,

.Abstracto Estadístico de Latinoamérica, pp. 9-100.

tema de la inflación en lo anterior. El porcentaje del cambio en el sumiCuadro 3 con el porcentaje en el cambio de precios y la producción doméstica bruta a través de un período de cinco años comprendido entre 1965 y
1970. En su estudio de la inflación en Argentina, Brasil Chile y Uruguay,
Felipe Pazos encontró que los cambios de dirección en el suministro de fondos y el grado de inflación, presentaron las mismas señales y aproximadamente la misma magnitud; la correlación fue mucho mayor en Brasil y

Uruguay que en Argentina y Chile."'
La correlación entre el suministro de fondos y los precios también se ve
afectada por la velocidad de la moneda y el crecimiento de la producción
real. Como se puede ver en el Cuadro 3, cuando el grado de crecimiento
era relativamente alto en comparación al aumento en el suministro de fondos, los precios aumentaron relativamente despacio; y cuando el suministro

de fondos aumentó considerablemente más que el crecimiento real de la producción doméstica bruta, los precios aumentaron rápidamente. Panamá es el

único país que se sale de este patrón. Esta excepción se podría explicar por
medio del singular sistema monetario de Panamá que debió haber fomentado un fuerte efecto negativo en el cambio de velocidad de la moneda en
circulación. 23
Inflación en Latinoamérica, p. 146.
n PAzos, Inflación Crónica en Latinoamérica, p. 110.
" Panamá es la única, por así decir, naci6n independiente que usa ]a moneda de
otra nación casi totalmente. A pesar de tener un standard nacional de moneda, e]
Balboa, únicamente monedas metálicas se denominan en esta unidad de cambio; todo
el papel moneda consiste en dólares estadunidenses. Ésta ha sido la ~ituación desde
que se completó el Canal de Panamá. Está de más decir que Panamá no tiene un
Banco Central. Harry Johnson, Discusiones acerca de Economía Monetaria. (Cambridge
Mass: Prensa de la Universidad de Harvard, 1973), p. 223.
n M1KESELL,

713

�La velocidad puede ser un factor importante en la explicaci6n de la inflaci6n. John Deaver en su estudio de la inflaci6n Chilena encontr6 una fuerte
correlaci6n entre la tendencia del cambio en la velocidad y la expectaci6n de
inflaci6n en el futuro. El rezago impuesto por esta correlaci6n fue más o
menos de un año. 24
Otros factores también afectaron la tendencia de cambio en velocidad. Por
ejemplo, un cambio de relaciones con los Estados Unidos puede tener un gran
impacto en Panamá.

CUADRO
19651970 PorcenPaís

Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia
Honduras
México

Panamá
Venezuela
l'uENTE:

1

taje de cambio en el suministro de fondos 1

203
50
253
309
99
58
50
102
55

'

3
19651970 Pareentaje de cambio en el índice de precios
al consumidor

142
34
247
212
70
12
19
10
8

19651970 Pareenta.je de cambio
en la producci6n doméstica
bruta constante

20
33

41
19
32

27
39
43
22

Kenneth Ruddle, Abstracto Estadútico de Latinoamérica, Tablas 26, 176
y 198.

Estos fondos constan de moneda y depósitos a demanda (cuentas de cheques) •

El mecanismo general en el incremento del suministro de fondos en Latinoamérica es mediante el financiamiento de los déficits del gobierno con
préstamos del banco central. Este proceso :ªusa ~n incremento en la b~se
monetaria, lo cual constituye la gran mayona del incremento en ~l. suxmmstro de fondos. El cambio en la proporci6n de moneda y fondos es umcamente
una pequeña parte del incremento."
La Inflación Chilena 'j la Demanda de Dinero, p. no.
21 GRIFFITHSi Brian, Política Mexicana Monetaria 'Y Duarrollo Económico, (New
York: Publicaci6n Praeger, 1972), p. 128.
,. DEAVER,

714

El resultado de esta política es que el gobierno aumenta los impuestos por
medio de la inflaci6n en lugar de aumentar los impuestos directamente. Lo
anterior es llevado a cabo ya que el país es incapaz de financiar su presupuesto por medio de préstamos de los sectores privados o extranjeros. Básicamente un impuesto de inflaci6n es una exacción de tributos de los ahorrantes
y actúa como una fuente de ingresos para el gobierno. Sin embargo, el impuesto de inflaci6n es detrimente para el crecimiento según se explic6 anteriormente. El impuesto tiende a vencerse a sí mismo.
Los estructuralistas dicen que el uso de este tipo de financiamiento no se
puede eludir. Ellos reconocen la correlación entre el suministro de fondos
y la inflaci6n, pero discuten que las condiciones estructurales forzan los déficits de gobierno, los cuales deben ser financiados por medio de préstamos del
banco central. Un magnífico ejemplo de lo anterior se vio en Chile, donde
los impuestos sobre la industria del cobre constituyen la mayor fuente de
ingresos para el gobierno. Lo que sucedi6 fue que cuando se present6 un
auge en las ventas de cobre, y el total de ingresos para el gobierno aumentó,
los gastos también aumentaron. Luego, cuando las ventas de cobre bajaron,
y por consiguiente los ingresos para el gobierno disminuyeron, se encontró
que o se incurría en un déficit_o se reducían los gastos a riesgo de causar
inquietud social. 26

Los estructuralistas también indican que a medida que los costos suben debido al aumento de precios de las importaciones y de salarios, los ingresos
del gobierno no aumentan. Este proceso crea un déficit instantáneo ya que
los impuestos indirectos, de los cuales los gobiernos Latinoamericanos dependen, no suben apreciablemente a medida de que los precios aumentan. Por
lo tanto, las demandas monetarias de la inflaci6n estructural se encuentran
con los déficits por el aumento de costos.
Los estructuralistas sostienen que cualquier intento en parar los efectos
de la inflaci6n estructural mediante la inhibici6n del crecimiento del fondo
de moneda resultaría en una disminuci6n de producción. Éste es el resultado de precios rígidos que una vez han subido, no volverán a bajar. Si la
demanda disminuye se verá una reducción en producción y los niveles de

empleo bajarán en lugar de bajar los precios, ya que los precios altos son el
resultado de salarios más altos y mayor costo de producci6n."
• MAYNARD, G. Inflación y Crecimiento: Lecciones de la Experiencia Latinoamericana, en Oxford Economic Papers, vol. 13 no. 2, Junio, 1961, (Oxford: The Clarendon Press), p. 188.
J'IÜLIVERA, Julio H. G. Inflación Estructural y el Estructuralismo Latinoameri-

715

�CONCLUSIONES
La interrogante sobre cuál de las teorías acerca de la inflación en Latinoamérica es más valida, ya sea la monetaria o la estructuralista, aún no ha
sido resuelta. La teoría estructuralista es atrayente en varios aspectos y en la
actualidad es muy atrayente aun para las naciones desarrolladas, las cuales
están sufriendo el grado más alto de inflación que se les ha pre3entado en
varios años. Usando la teoría estructuralista esa inflación en los países desarrollados se debe a una drástica rigidez, como lo es el aumento tan rápido
en el precio del petróleo, producto del cual estas economías tanto dependen.

tente inflación parece ser un prerrequisito para lograr un desarrollo económico de larga duraci6n. Es interesante el notar según lo expuesto que si una
política anti-inflacionaria se une con el pago de intereses e impuestos racionales, tal como es el caso de México, el rrecimiento económico puede ser
rápido y continuo.

Al seguir una política altamente inflacionaria una nación puede advertir
el tener que enfrentarse con rigideces y problemas económicos de inmediato,
pero a la larga, el resultado de dicha política, en la gran mayoría de los
casos, es un crecimiento más lento mientras que la inflación existe. F..sta
persistencia de rigidez y problemas es un precio que las naciones en desarrollo no pueden darse el lujo de pagar.

Los estructuralistas Latinoamericanos culpan a la estrechez agricultura! y
al comercio con el extranjero por la iniciación de la inflación. La inflación
se ve perpetrada por los trabajadores que demandan aumento de salarios
para mantener su posición económica, lo que desde luego causa qu':! la industria aumente sus precios para poder recuperar el desembolso causado por
lo anterior. Por lo consiguiente, las autoridades se ven forzadas ya 5ea a
aumentar el abasto de moneda o a forzar el estanramiento económico.
Respecto al comercio, los estructuralistas mantienen que la causa de los
problemas de saldo de pagos es el poco crecimiento de demanda por exportaciones latinoamericanas y el gran aumento en la demanda de importaciones. Estos problemas causan crisis en el cambio de divisas, lo cual resulta
en la devaluación de la moneda y esto sólo refuerza la inflación.
Sin embargo, la evidencia indica que no es pmdente para Latinoamfrica
el permitir que la inflación continúe. Aunque una política anti-inflacionaria implique un estancamiento por corto plazo, la alternativa de dejar C]Ue
la inflación crezca sin control parece causar lento desarrollo o un estancamiento de larga duración. Como se ve en el Cuadro 1, sólo Brasil, y por
poco tiempo Chile, parece haberse escapado de este resultado. El período
en que Chile experimentó su rápido grado de desarrollo fue cuando Jos
precios del cobre aumentaron, lo que creó mayores ingresos para el Gobierno. 28 Claro está que lo anterior aparece como un aumento en la producción doméstica bruta. Brasil presenta un caso único, ya que posee gran cantidad de recursos naturales y labores que no son explotados.
A menos que una nación sea muy nea, el prevenir una rápida y persiscono, en Oxford Economic Papen, vol. 16, no. 3, November 1964 (Oxford: The
Clarcndon Press), p. 327.
• I'R.EBISH, Cambio 'Y DeresarroUo, ver figura B, entre páginas 66 y 67.

716

717

�LAS CULTURAS HISTÓRICAS EN EL PROCESO
EVOLUTIVO HUMANO
ROBERTO

LARA

VELADO

I
CONCEPTO DE CULTURA HISTÓRICA

La palabra cultura, como casi todos los términos que trascienden del lenguaje corriente para ingresar al vocabulario filosófico o científico, tiene más
de un significado.
Podemos considerarla como la calidad del hombre culto; esto es, como el
conjunto de conocimientos, hábitos y sentimientos de un ser humano cultivado, adquiridos precisamente como resultado de su educación y que lo eleva

sobre aquellos de sus congéneres que carecen de ella; en este sentido, es la
diferencia existente entre el hombre civilizado y el salva je.

El anterior contenido no solamente puede aplicarse a los hombres individualmente considerados, sino también a los grupos humanos; es obvio que la
extensión del concepto y aun el concepto mismo, varían según se refiere a in-

dividuos o a colectividades.
Podemos también separar, dentro del anterior concepto de cultura, diversos aspectos en relación con el orden de conocimiento o de manifestaciones.
en referencia; aspectos que continuamos designando con la misma palabra,

aunque dándole un carácter especializado; de esta manera, podemos hablar
de una cultura jurídica, una cultura matemática, una cultura artística, una
cultura musical o una cultura religiosa.
Pero cuando nos referimos a las culturas históricas, queremos designar al-

719

�go diferente. Nos referimos a realidades psicosociales que o han tenido vigencia en un período histórico dado o lo tienen todavía; se trata de maneras de
pensar, sentir y obrar fundamentalmente comunes a todos los miembros de un

grupo humano dado, sin que esto excluya cierta diversidad en cada uno
&lt;le sus componentes; hay una unidad fundamental de mentalidades, tendencias y reacciones, compatible con la pluralidad de sectores de toda índole,
&lt;le corrientes de opinión y de individualidades.
Una cultura histórica es un producto esencialmente espiritual, es una ac-

titud ante la vida; actitud que condiciona las tendencias todas de los
miembros del grupo humano que realiza aquella cultura; por ello, influyen
fuertemente sobre las manifestaciones individuales y, en mayor medida, sobre
las colectivas, creando un estilo propio de vida del grupo humano en cuestión; este estilo es en definitiva el que especifica una cultura dada.
Una cultura histórica es, a la vez, un producto social, porque tiene vigencia como manifestación colectiva y únicamente en cuanto es colectiva. En

,efecto, el hombre vive y ha vivido siempre en sociedad y no puede ni concebirse siquiera la vida humana fuera del medio social. La sociedad es una
colectividad, esto es el conjunto de los individuos que la componen; no es
un ente abstracto, distinto de sus miembros, sino la reunión de todos ellos;
son los individuos que la componen, los que en definitiva piensan, sienten y
quieren; solamente que sus pensamientos, sentimientos y voliciones, como
resultado de la vida en común que todos comparten, resultan fuertemente
influidos por los demás; esta mutua influencia que constantemente ejercen
unos sobre otros provoca la formación de un "algo en común" que normalmente se hace sentir con mayor fuerza en las manifestaciones colectivas, precisamente por ser tales que el "algo diferente" de las distintas indi-

vidualidades.
El alma colectiva no es otra c9sa que la idealización de ese "algo en común" antes referido; la voluntad colectiva es la combinación de las volun-

tades individuales de los miembros del grupo humano en cuestión, la cual,
como resultado del mismo proceso, está fuertemente influida por el "algo
,en común" ya mencionado. Una cultura histórica es la suma de las mani-

festaciones del alma colectiva del grupo humano que la realiza, en cuyo proceso de formación, ese "algo en común" que le sirvió de punto de partida,
-se concreta en un estilo propio que se hace sentir en todas las manifesta-

ciones que la integran.
Desde luego, no por ser las culturas históricas productos colectivos, vamos
-a

desestimar los aportes individuales que contribuyen a su formación y des-

720

envolvimiento; las sociedades están constituidas por conjuntos de individuos,
por lo que las manifestaciones colectivas son, en resumen, el resultado de
esfuerzos de gran número de personas. Entre estos aportes se destacan los
realizados por los individuos superdotados, los genios, los héroes o como
quiera llamárseles; solamente que sus aportaciones tienen influjo en la cultura, en la medida en que son aceptados por los demás miembros del grupo,
o sea en cuanto entran a formar parte de ese acervo com{m que se encuentra
en el fondo del alma colectiva.

Los elementos integrantes de una cultura histórica, cualquiera que ella
sea, no son necesariamente uniformes; proceden de la creación del grupo

humano que la realiza o de las influencias sufridas a través de sus relaciones
con otros grupos. El complejo cultural admite, por lo tanto, elementos dispares y hasta algunos contradictorios; el contenido de cultura histórica, como
el de todos los términos que designan fenómenos sociales, no puede pretenderse absoluto. Cuando hablamos del estilo propio de una cultura o de la
unidad de un complejo cultural, nos referimos a una unidad de conjunto,
que admite elementos discordantes, a condición de que la tónica dominante sea uniforme.

La esencia de las culturas históricas reside precisamente en esa armonía
de conjunto que las caracteriza; mientras subsiste con individualidad propia,
esa tónica dominante del complejo armónico, que se manifiesta en mayor
o menor medida en todas sus manifestaciones, existe la cultura histórica
como realidad presente; en cambio, cuando el conjunto se disgrega y la tónica dominante deja de informar las nuevas manifestaciones culturales, la
cultura histórica ha muerto, aun cuando muchos de sus elementos y creaciones continúen viviendo; en este último caso, podremos estar frente a cul-

turas filiales de la desaparecida, que por ser filiales, contienen muchos elementos y aprovechan muchas creaciones de la cultura paterna, pero ésta

habrá dejado de existir desde que desapareció esa tónica propia que le
proporcionaba su identidad fundamental.
Hay algo más. Los fenómenos sociales son fenómenos de conducta humana colectiva, lo que vale decir, productos de la actividad de seres dotados
de una rica inteligencia, de una variada sensibilidad y de una voluntad
libre; por ello, todos acusan una rica variedad de matices. Las culturas
históricas no constituyen la excepción; dentro de una cultura histórica dada
podemos encontrar toda una gama de matices, desde ligeras variantes hasta
verdaderas variedades culturales; todo depende de cuán grandes sean las
diferencias que los matices culturales originen. Para usar un ejemplo que
nos sea familiar, analicemos nuestra propia cultura, la occidental. En su

721
humanitas. ----46

�.d tal admite dos variedades bien definí.
versión europea, la cultu':' '.""'' en
tantes son Inglaterra, Alemania
.
yos pnncipales represen
.
das: la nórd1ca, cu
.
J. emplares más conocidos son
'
d.
os . y la launa cuyos e
.
'
ad
•ed d hay diferencia· InY los paires - encan mav• . ,
dentro de e a van a
, '
Italia, Espana y Francia, aun "edad 1 •'~a que Alemania y los paises es, , cerca de la van
ª=•
ta1·
glaterra esta mas
d la variedad nórdica que I ia y
.
F
· está más cerca e
.
candinavos; rancia
.
b"
odemos señalar dos vaneda. , amencana tam ,en p
España. En su vers'.odn tal. Norte~érica y América Latina.
des de la cultura oco en .
II

CARACTERÍSTICAS DE

LAS CULTURAS HISTÓRICAS

hist, ricas ha sido de reciente descubrimiento.
El fenómeno de las culturas h obe f
lado con caracteres definidos,
. s debemos a r onnu
'
Los autores a qU1e~e
. vski üswald Spengler y Amold J. Toynbee.
su teoría son N1colas l. Danile
'
.
'
hi t6 . co-culturales. los concibió como las granDanilevski los llamo grupos s n d 1
'ies tiene una misión, la de
.
hi , .
cada una e as cua
des civilizaciones stoncas,
,
¡· 'tado de tales valores; los
f d ental o un numero imi
desarrollar un va1or un am
.
tabl
par lo que su concepción es
. ,
.
leyes rígidas e mmu
es,
.
considero sujetos a

,

su teoría es semeJante

determinista; el ciclo vital. devi:::~;:oslasse~as de nac'.imiento, crecial de las plantas; recorre me .
d . t
c· ón. el período de florecimiento, florecimiento, decaden~1a y esmbegra l ~gota de manera definí•
tif' " lo considera muy reve y
miento y fruc icaaon
l af rma cuando vemos sus frutos,
'b'lid des. por regla genera ' i
'
d
ti.va sus pos1 1 a '
b d a y comienza a deseen er.
urva
de
crecimiento
interno
se
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que
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o
y
que 1a c
O "d t formu
.d b La decadencia de cci en e,
Oswald Spengler, en su con~c• ~ o rad termm·,·sta que tiene muchos puntos
" d la histona e
,
la una interpretac1on e .
. ' obstante que lo más probable es que
de contacto con la de Darulevski, no
no haya sufrido su influencia.
1 de la cultura, que considera como un
La idea central de Spengler es a d ás d u es,_._;e La interpreta. ¡ · d pendiente de los em
e s
r- ·
al
fenómeno socia m e
. .,
tre el mundo como natur eza
ción de Spengler parte de la¡ oposicd10n enmo naturaleza es el mundo del
historia· e mun ° co
· ·
y el mundo como
'
lid d. el mundo como historia
l . , dominante es la causa a ,
espacio, su re acio~
no admite la relación de causa a efecto, la sucees el mundo del tiempa,
al . . 1 sino para Spengler, es una
sión de acontecimientos obedece
smo' e
,

fuerza ciega que determina, entre los muchos acontecimientos posibles, el
que ha de realizarse; según sus propias palabras, los hechos posibles constituyen el futuro, al realizarse se convierte en historia. Asi como hay una
oposición entre el espacio y el tiempo, la hay entre causalidad y sino;
la relación de causa a efecto se analiza, se capta por medio del raciocinio; la noción de sino es irracional, no se comprende, se intuye.
Las culturas, según Spengler, son un producto del sino, que entre una
infinidad de posibilidades elige la que al realizarse se convierte en historia.
Al igual que Danilevski, considera que las culturas recorren un ciclo vital
integrado por etapas irreversibles de nacimiento, crecimiento, florecimiento,
decadencia y muerte; el sino determina el nacimiento y el estilo de cada
cultura, al que llama signo; este último determina las fases de su desarrollo; cuando sus posibilidades se agotan, la cultura muere fatalmente; durante la etapa final, la cultura se convierte en civilización, que Spengler la
concibe como la fase de las realizaciones puramente exteriores, pero con su
fuerza interior ya declinante.
Toynbee ha tenido el mérito de reconciliar la teoria de las culturas con
la posición librearbitrista, es decir con la realidad psiquica que todo acto
de conducta humana implica. Se ha inspirado en las ideas de Spengler,
de las cuales ha tomado la noción de las altas culturas, que Toynbee llama
civiliz.aciones; así como su proceso de desarrollo que, según este autor inglés, pasa por el nacimiento, el crecimiento, el colapso y la desintegración.
Pero modifica fundamentalmente la interpretación spengleriana de la historia al abandonar definitivamente la pastura determinista; para Toynbee,
todo el proceso de desenvolvimiento de las altas culturas o civilizaciones,
se explica por el mecanismo de lo que él \!arna "incitación-y-respuesta"; la
incitación es el estímulo, el reto que las circunstancias plantean al grupo
humano que creará la cultura, y que provoca la respuesta de este grupo, de
la cual dependen la creación de la cultura; la primera respuesta exitosa,
frente a 1a incitación, hace nacer la cultura; las respuestas exitosas sucesivas ante los retos que constantemente se presentan, impulsan su crecimiento. El colapso es resultado del fracaso ante la incitación; el reto que queda
sin la respuesta adecuada se mantiene siempre desafiante, se agiganta, provoca un cisma dentro del grupo humano que realiza la cultura, la cual, por
este camino, se precipita en su desintegración.
La respuesta exitosa no es el resultado de un acto creador del grupo
humano en su conjunto, sino de una minoría creadora; la mayoría carente
de creatividad la imita, reconociendo con ello lo adecuado de la creación
al reto presente; la minoría creadora se convierte en minoría directriz de]

723
722

�grupo, como premio de su creatividad. Al ocurrir el colapso, se presenta el
proceso contrario; el fracaso ante la incitación convierte a la minoría creadora en minoría dominante, es decir en una minoría que procura, por todos
los medios a su alcance, retener una posición directriz que ya no merece,
por haber perdido su creatividad; este intento provoca el cisma; el grupo
humano en este trance se divide en una minoría dominante, que lucha por
mantener su predominio, y un proletariado interno, que lo repudia y que
está constituido por las mayores, ante las cuales perdió su prestigio la antigua minoría dirigente debido a su fracaso ante la incitación; a estos dos
sectores hay que añadir un proletariado externo formado por los "bárbaros" de la periferia, es decir por los pueblos que no pertenecen a la cultura
en cuestión, pero que sufren su influencia. La desintegración es el resultado del choque, generalmente violento, entre la minoría dominante y ambos proletariados; de las peripecias de este choque resulta la desaparición
de la alta cultura que sufrió el colapso, asl como el nacimiento de una
o varias altas culturas filiales de la que se desintegra.
Toynbee divide las civilizaciones, como llama a las altas culturas, en "civilizaciones sin parentesco" y "civilizaciones con parentesco". Las primeras

son los ejemplares más antiguos de la especie, que emergieron de la cultura
primitiva o prehistórica, como fenómenos nuevos sin antecedentes del mismo

grado. Las segundas se originan como filiales de civilizaciones anteriores, dentro del proceso de desintegración de éstas, mediante el fenómeno que llama
"paternidad-y-filiación".
El proceso de desintegración de la alta cultura paterna, que desemboca
en la creación de las culturaS filiales, parte del choque violento, las más
de las veces, entre la mi noria dominante y ambos proletariados; por regla

"".'mba, por los "bárbaros" del proletariad
.
nulan la civilización de los ven •d
1aº exte'.11º· Los conqU1Stadores asiC1 os, pero
modifican
d
e1ementos; desempeñan el pa I d f
aportan o sus propios
bajo el influjo de una li ~6 e ermento renovador; la síntesis se realiza
.
re gi n super10r nacida
1 ú1 .
desmtegración de la cultura pa terna y aportada
'
en a• btima etapa de la
de los proletarios· la reli .6
.
por rmem ros de cualquiera
'
gi n supenor sum·n· tr ¡ b
espiritual de la alta cultura filial.
i IS a a ase de sustentación

III
US

CULTURAS HISTÓRlCAS y LA EVOLUCIÓN

Cuando se observa el proceso de devenir hist, .
tar su contenido, es decir a fin de form 1

.

onco ~on miras

~

interpre•

hechos capitales llaman la atención del : ar u~a leona de la historia, dos
es capaz de convertirse en la .d direc .º serva or, cada uno de los cuales
de cambio a que se encuen~:a. sorne:' de la t~ría. Son ellos: el proceso
la evolución histórica. y el fe 6
d as¡ las sociedades humanas, esto es
.
'
n meno e as altas culturas hist, .
. .
oncas o civ1lizaClones, a que antes me he refen"d o.
¿ Qué relaciones existen entre evolución
cu]
. , .
toda cultura histórica tiene su
.
y
tura histonca? Desde luego,
de sus etapas de nacimiento P";'P'_° proceso evolutivo, que realiza a través
' crecumento, colapso y desintegración p
11
no basta·' se trata de es tablecer Sl. las culturas hi 6 .
. ero e o
se producen dentro de procesos e 1 .
st neas son fenómenos que
pcndientemente

ellas.

po

r lo

vo utivos mayores o si cad
.
.
'
a una surge mde•

que su propia evolución se concreta a cada una de

general, la minoría dominante logra estructurar un imperio universal, esto es

someter a su dominio a todos los pueblos que realizan la cultura en cuestión
y aún se expande más allá; las civilizaciones en desintegración se tornan imperialistas y usan la fuerza para realizar su expansión. La formación del
imperio universal es una solución momentánea, un compás de espera y nada
más; como todas las soluciones fundadas en la fuerza, concluyen en un rotundo fracaso; detiene la desintegración por algún tiempo, al precio de
aumentar los sufrimientos que aquélla trae consigo y de hacer más completos
sus resultados; al final se derrumba el imperio universal, desapareciendo con
él, la minoría dominante que lo creó para que le sirviera de última trinchera.
Este derrumbe, que tiene su razón profunda en la agudización de la crisis
que sufre la civilización que se desintegra y del cisma que tal crisis provoca,
se consuma por la conquista del ámbito territorial del imperio que se de-

Spengler niega formalmente la evolu ·6
amplitud que las culturas· para este ~ n'¡ como proceso social de mayor
ciega del sino y el procC: d
au or, as culturas surgen de la fuerza
posibilidades. Toynbee ha: une. cambio conclu&gt;".' fatalmente al agotarse sus
lizaci
mteresante estudio de los contactos ent
..
ones, tanto en el tiempo como en el
.
re c1vi•
tema, reconoce que el campo de u
e~~~º·. Al abordar este último
I
que hace falta una conce ·ón ;a soª. CIVllización le resulta estrecho y
necesidad de b
pe,
m amplia; esta confesión fundamenta la
uscar una concepción que sin restar im
.
culturas históricas o ci·vil· .
1 '
portancia a las altas
JZaClones as enrnarq
d
d
lógicas del devenir h
'
ue entro e etapas cronolas culturas histó · urnano, o sea que configure el proceso de evolución de
neas.

725
724

�La verdad es que el proceso de la evolución lústórica no se circunscribe a
cada cultura separadamente, sino que las trasciende a todas. Acabamos de
referimos al proceso de "paternidad-y-filiación", mediante el cual las culturas filiales se derivan de las paternas; esto permite establecer sucesiones de
culturas, a través de todas las cuales se prolonga un solo lúlo de evolución,
se desarrolla un progreso evolutivo.

Por otra parte, los contactos de las culturas en el espacio provocan una
serie de intercambios culturales, cuyo resultado es la existencia de influencias

culturales mutuas; debido a tales intercambios, las culturas que los sufren
se modifican y, con independencia de la evolución propia de cada cul'.ura,
se puede percibir un proceso mayor, dentro del cual se des_arrollan y desmte•
gran las culturas. O dicho de otra manera, las culturas sm parentesco, q_ue
nacieron independientemente en diversas regiones, al entrar en con~t? e mfluirse mutuamente, comenzaron a evolucionar de manera conexa, ongmando
un proceso evolutivo mayor, que se proyecta en los procesos menores de cada
cultura y a su vez recibe el influjo de ellos; este proceso, como es natural,

incide p,.;,ponderan'temente en la formación de las culturas derivadas.
Los resultados de los contactos culturales en el espacio son varios; en los
casos más agudos toman la forma de colisiones culturales. En estas colisiones normalment: hay una cultura que asume el papel de cultura intrusa,
son'ietiendo a su influjo a otra u otras; las culturas influidas se modifican,
como consecuencia del impacto, sufren diversos grados de modificaciones,
que serán expuestas más adelante. En la segunda parte del encuentro, !ºs
papeles se invierten; la cultura o culturas influidas toman la contraofensiva
y disputan, la más de las veces violentamente, a la intrusa, su papel rector
en el proceso evolutivo.
Podemos clasificar los resultados de los encuentros culturales en el espa•
cío así: ¡) Absorción total: La cultura influyente hace desaparecer a las
culturas influidas, a las cuales sustituye; este resultado solamente puede producirse, cuando existe un gran desequilibrio entre la primera y las segun?~•
y supone además la conquista de los grupos humanos que realizan estas úJtJ..
mas, por los portadores de la cultura in~a ! un ejemplo de _est~ resultado
lo tenemos en la conquista europea en Amenca; las culturas indígenas precolombinas desaparecieron y la población americana entró a formar parte de
la sociedad occidental. 2) Absorción parcial: Se origina una síntesis entre 1:1
cultura influyente y las culturas influidas; estas últim_as _to_m~n de_ la pn•
mera todo Jo que puede compaginarse con su propia 1d1osmcrasia, pero
continúan suministrando gran parte del contenido de fondo de la cultura
modificada resultante del encuentro, la mayor parte de sus tendencias fon-

726

damentales, la esencia de su "ethos"; esta figura la hemos visto realizada
en la portentosa transformación japonesa del siglo XIX. 3) Comunicación
de ritmo evolutivo; la influencia es lo suficientemente superficial, como para

no alterar de manera apreciable el fondo de las culturas que la sufren; éstas
mantienen su identidad fundamental, pero su proceso evolutivo se toma más
vivo, marcha paralelamente al de la cultura intrusa; sus resultados suelen ser
provisionales, pues más adelante puede producirse una síntesis más com•
pleta; casos de esta figura son los mundos árabe e hindú contemporáneos, por
lo menos hasta este preciso momento.

Los encuentros culturales, en el espacio y en el tiempo, constituyen, en sus
diversas formas, incidencias y consecuencias, la esencia de la trama de la

evolución lústórica, durante el período caracterizado por la existencia de las
altas culturas o civilizaciones. El proceso de la evolución lústórica contiene,
en sus grandes etapas y períodos menores, a todas las culturas lústóricas. Las
altas culturas lústóricas son en realidad, los complejos espirituales armónicos en que, a modo de figuras estelares, se concreta de tiempo en tiempo
el proceso evolutivo humano.
Como consecuencia de los complejos de relaciones que los encuentros
culturales originan, las etapas del proceso evolutivo tienden a ser comunes
para todas las culturas de una misma época, que tienen contacto entre sí;
solamente quedan excluidas aquellas culturas o grupos de culturas, que por
cualquier motivo, carecen de la comunicación adecuada. De aquí que, aunque la regla general es que los procesos evolutivos contemporáneos tienden
a fundirse en uno solo, pueden coexistir procesos evolutivos independientes y
simultáneos, cuando los grupos humanos que los realizan han carecido de la
comunicación adecuada entre ellos, debido a un apartamiento de los unos
respecto de los otros. Tal apartamiento es generalmente geográfico, motivado por la distancia, como sucedió con los pueblos de la América Precolombina y con los pueblos del Extremo de Oriente; aunque no faltan las
ocasiones que nos demuestran la existencia de apartamientos psicológicos,
originados por cierta incapacidad psíquica de algunos pueblos en épocas
dadas, para asimilar las influencias culturales que les resulten exóticas.

Por lo tanto, la investigación en esta materia debe de orientarse a establecer, dentro de cada proceso evolutivo lústórico y dentro de cada una de
las grandes etapas y períodos menores, de tales procesos, las culturas que les
corresponden, sin descuidar la derivación que une a las culturas paternas con

las culturas filiales, porque tal lúlo de derivación marca la marcha del proceso, constituye ]a esencia del mismo.

727

�IV
LA EVOLUCIÓN DE LAS CULTURAS HISTÓRICAS

Hemos señalado la existencia de varios procesos evolutivos históricos. Es
indispensable establecer cuáles son ellos y qué etapas pueden distinguiJ'11C
en su desarrollo, como requisito previo a situar dentro de tales procesos y
de tales etapas las diferentes culturas históricas de que tenemos conocimiento.
Utilizaremos para ello las conclusiones de nuestros anteriores trabajos, las
cuales nos limitaremos a exponer muy brevemente, porque el espacio destinado a ello, no permite otra cosa.
Existe un proceso que podemos llamar primario, por el papel que ha desempeñado en el devenir histórico de la humanidad, considerado en su conjunto; dentro de dicho proceso, vemos aparecer las culturas más antiguas
de que tenemos noticia y vemos derivarse, unas de otras, series de culturas
hasta desembocar en las existentes en nuestro tiempo.
Los apartamientos de que hemos hablado, han originado otros procesos
simultáneos que también merecen que se fije en ~Jlos nuestra atención. Hasta
este momento hemos podido identificar tres, que son los que siguen: A) El
proceso puramente americano, realizado a través de las culturas indígenas
de nuestro continente, durante la etapa precolombina de nuestra historia, es
decir hasta la conquista europea. B) El proceso del Extremo de Oriente, realizado por los pueblos de esa parte del mundo casi hasta nuestros días. C) El
proceso que, en anteriores trabajos, hemos Jlarnado la variante oriental de la
evolución, porque se desgajó del proceso llamado primario, al principiar
la época que la Historia, en su nomenclatura tradicional, conoce como Edad
Media; la realizó el sector de la humanidad que habita la zona denominada
Cercano Oriente, aunque en realidad se proyectó en una zona bastante más
extensa, de la cual el Cercano Oriente fue nada más el núcleo.
El desarrollo de todo proceso evolutivo histórico implica grandes etapas y
períodos menores. Las primeras son las grandes unidades históricas que involucran cambios fundamentales en la marcha del proceso; de una gran
etapa a otra, cambia el sentido evolutivo; entendemos por sentido evolutivo
el conjunto de tendencias generales que predominan en el proceso y de valores fundamentales cuya realización le sirve de meta ideal. Los períodos
menores son las divisiones lógicas en que se articula una gran etapa del proceso, de acuerdo con la marcha del mismo, sin que haya de un período menor
a otro cambio fundamental en el sentido evolutivo.

728

Entre cualesquiera dos grandes etapas del proceso, una crisis de grandes
proporciones marca el final de la que procede y el principio de la que sigue;
estas crisis afectan a todas las culturas de su época, dentro del área histórica
en que se presentan, o sea a todas las culturas que realizan un mismo proceso evolutivo; sus consecuencias, por lo vasto de sus alcances, provocan un
desquiciamiento general en toda el área afectada, seguido del consiguiente

reagrupamiento de fuerza; por ello cambian el sentido evolutivo. Existen
también crisis de menores proporciones; pero éstas, por Jo limitado de sus
alcances, no son capaces de producir los efectos de las anteriores. Durante
el lapso transcurrido entre dos crisis de grandes proporciones, se desarrolla la
vida de todas las culturas peculiares de la etapa, salvo excepciones. Estas
grandes etapas, cuyos lineamientos se han esquematizado, las llamamos ciclos
históricos.
Un ciclo histórico, en la línea de pensamiento que hemos adoptado, es una
unidad ideal naturalmente observada, un lapso de duración variable durante
el cual el proceso evolutivo transcurre en forma equilibrada, suavemente, sin

que la afecten las grandes crisis, manteniendo en lo fundamental un mismo
sentido evolutivo; carece de cualquier contenido determinista que su nom..
bre, a primera vista, pareciera sugerir.

De acuerdo con la observación de los hechos por los que se manifiesta el
proceso evolutivo, dividimos un ciclo histórico en tres períodos menores, en

los cuales se concreta la trayectoria de su desenvolvimiento.
En el primero de tales períodos menores, se fijan las tendencias y el ciclo
adquiere su fisonomía propia. Los principios religiosos y el sometimiento a
la tradición son muy fuertes; la mayoría de las culturas históricas correspondientes al ciclo se generan en este período. Resulta un estado social caracterizado por un fuerte apego a los principios y convencionalismos que le
son peculiares, por una organización social basada en círculos rígidos y difíciles de superar y por la formación de unidades políticas estables y de tendencia perdurable. A este período Je llamamos período de integración, porque
en él se concreta el sentido evolutivo propio del ciclo a que pertenece.
En el segundo período se desarrolla la vida plena del ciclo. Parte del estado
social final del período de integración, dentro del cual aparecen las primeras
negaciones que discuten los principios fundamentales que Je sirvieron de
soporte filosófico; estas negaciones concluyen por provocar un movimiento
de gran envergadura, cuyo resultado es un nuevo estado social que, aún cuando conserva buena parte de la fisonomía externa del anterior, se ha apartado
en lo fundamental de su postura ideológica y lleva en si los gérmenes de lo

729

�que acontecerá en el periodo siguiente. A_ este per!odo le llamamos perí~o
de plenitud, porque en él cristaliza el estllo de vida resultante del sentldo
evolutivo del ciclo a que pertenece.

cu1turas anteriores desaparezcan y se formen otras nuevas; sin embargo,

En el tercer período se destruye la fisonomía del ciclo y surg~ el e~tado
social que permite el cambio de sentido evolutivo. Aparece~ _comentes ideológicas cada vez más apartadas de los princip'.os_ que presi~ieron la formación del ciclo las cuales son esencialmente disímiles entre s1 y tienen_ como
único fondo ¡omún la repugnancia a las formas tradicionales; estas ideolo-

Expuesto lo anterior, presentamos a continuación un cuadro esquemático
de los procesos evolutivos antes identificados, con sus respectivos ciclos hist6.

gías encontradas, así como las corrientes de reacción que re~re~nta la _resistencia del medio al cambio que se avecina, provocan movmuentos violen-

tos cada vez más frecuentes y cada vez de mayores proporciones. Resulta un
est~do social cuyas características son opuestas a las del originado en el ~eríodo de integración; se discuten todos los principios y todos_ los_ :onve~c'.onalismos; se superan fácilmente los círculos sociales y la orgamzac1on po~b~a
se torna débil y de tendencia efímera; por regla general, las culturas historicas correspondientes al ciclo entran en decadencia. A ~ste periodo_ le llamamos período de disolución, porque a través de él se debilita el sentido evo~~tivo propio del ciclo a que pertenece, hasta desapa~e"':r durante la crms
final, lo que permite su cambio para generar el ciclo siguiente.
El remate del proceso es la gran crisis final que, a través de acontecimientos violentos y de grandes proporciones, que se suce~en. unos a otros con la
rapidez del relámpago, disuelve el ciclo y genera el sigwente. En el curso_ de
la crisis hay un período hueco, ausente de evolución, cuando ha des~pareado

el sentido evolutivo del ciclo que muere y no se ha concretado aun el del
nuevo ciclo en vías de nacimiento. La desintegración se opera con relat~~a
rapidez, si comparamos el lapso necesario para que se efectúe con la durac1_on
de los periodos anteriores, pero sus consecuencias_ se prolo~gan hasta bien

entrado el ciclo siguiente. La crisis pertenece por igual al c_,clo que desa~rece y al nuevo que se genera; no podemos colocarla ex~lwavamente en nm•
guno de Jos dos, por ser característica de los hechos soa~Jes qt:e no se produzcan con exactitud matemática, es decir que no es posible senalar una f_echa exacta para separar, con absoluta seguridad cualesquiera dos etapas históricas.
Existe una estrecha relación entre el proceso evolutivo histórico, que es

una serie de ciclos compuestos de los periodos menores indicados, y el desarrollo de Jas culturas históricas correspondientes; por regla general, las altas
culturas históricas corresponden a un ciclo del proceso y des~parecen ~on
éste cuando no se han desintegrado antes; el cambio de sentido evolutivo
im~Jica una transformación espiritual tan grande, que resulta natural que las

hay casos en la historia de culturas que han subsistido a pesar del cambio de
ciclo, prolongando su vida como reliquias del pasado.

ricos y períodos menores, dentro de los cuales se ubican las diferentes altas
culturas históricas de que tenemos conocimiento. Este cuadro es el siguiente:

I) Proceso evolutivo primario: Consta, hasta hoy, de dos ciclos: El primero
comprende desde las más antiguas altas culturas conocidas, o sea las culturas arcaicas del Oriente Medio, hasta la caída del Imperio Romano; y el
segundo, desde el asentamiento de los bárbaros germanos en el territorio del
extinto Imperio Romano hasta nuestros días. En consecuencia, podemos subdividirlo de la manera siguiente:

A) Primer Ciclo: Representa el esfuerzo de la humanidad por superar las
condiciones primitivas de vida; fue un ensayo exclusivista, fundado sobre el
egoísmo de grupo erigido en sistema, que encontró su manifestación típica
en la tendencia al imperio universal. Sus períodos menores son:
1) Periodo de integración: Representado por las antiguas altas culturas
del Oriente Medio, hasta el Imperio Persa o Aqueménida inclusive. Las culturas propias de este período fueron :
Cultura egipcia: Llamada egipcíaca por Toynbee; es una cultura sin parentesco, emergida de la cultura primitiva de los habitantes del valle del
Nilo. Su historia se divide en tres etapas llamadas Imperio Antiguo, Imperio
Medio e Imperio Nuevo; para Toynbee su ciclo vital se cumplió integramente
en la primera etapa, poi' lo que considera a las otras dos como meras prolon•
gaciones durante las cuales la civilización egipcia fue una verdadera reliquia.
A nuestro juicio, se trata de un fenómeno distinto; la cultura egipcia, debido

al arraigo extraordinario adquirido durante milenios en el alma del pueblo
que la realizó pudo reponerse dos veces consecutivas de dos colapsos que normalmente debieran haber provocado su desintegración _
Cultura mesopotámica: Fue también una cultura sin parentesco, creada por
los pueblos que habitaron el país situado entre el Tigris y el Éufrates; en esta
zona vivieron sucesivamente los sumerios, los akadios, los amorreos o babilonios, los asirios y los caldeos; los sumerios fueron los creadores de esta cul.

tura, que se trasmitió luego de unos pueblos a otros dentro del área; se
proyectó a las zonas vecinas del Asia Occidental y tuvo su encuentro con la
egipcia en la que hoy es Palestina; la cultura fenicia, a nuestro juicio, fue

731

730
í

�· p ara T oynbce '. se trata de dos . culuna simple variedad de la mesopotanua.
turas sucesivas: la sumeria, cultura sin parentesco, realizada por su'."enos y
akaclios. la babilónica, realizada por \os otros tres puebl~s, la _que conobe como
. .
filial de' la primera, ongmada
como resultado. de las mvasiones de los amo'--·-·tas y otros· dada la total identidad de los caracteres de ambas
rrcos los ....,,,,
'
. º6 n de que se trató
'
. T oynbee' soy de opim
culturas, como lo reconoce e1 propio
.
de una cultura de gran vitalidad, que pudo absorber a los invasores.
. d
támica surgida en el Asia Menor,
Cullurtt hitita: Es una filial e Ia mesopo
'
•
do la
como resultado de la conquista de una zona a la cual se ha?'ª proyecta . .
cultura paterna, por los heteos o hititas, probablemente tnbu de, l~ an~'
aunque sabemoS poco de este pueblo , la filiación de su cultura está uera e
toda duda.
Cultura hindú anterior: Es la misma que Toynbee llama i~clica, por had arrollado en el valle del Indo; es probablemente una filial d~ la merseámi~
º6 de la conquista de la zona mencionada por los anos; hay
sopot
ca; surg,
1
• ta
uertes
indicios
para
suponer
que
dicha
zona,
previamente
a
a
~onqms
,
f
.
· •
tros mcsopotam1os · comhabia sido colonizada por los sumenos o qu,zas por? .
. d' 1 b. d.
'odos véd.,co y brahamánico de la hIStona hm u; e u ISmo
prend e los pen
•
"6
y las conmociones que le fueron contemporáneas marcaron su desmtegrac1 n
y el nacimiento de su filial la hindú posterior.

be

Cultura egea o minoica: Nació en las islas del mar Egeo siendo su núcleo la
isla de Creta; Toynbee la supone una cultu"'. sin pa':"ntesco, pero me _parece
más robable que se originó bajo la influencia combinada de la egipcia y la
mcso!:otámica; sirvió de puente para llevar el fenómeno de las altas culturas

históricas de Asia a Europa.

de la conquista del mundo egeo por los bárbaros helenos, quienes con los elementos culturales sorbidos de los minoicos, crearon la cultura más sorprendente de toda la historia, mediante la sublimación de los valores humanos.
Toynbee llama a esta cultura simplemente helénica, por el nombre de sus
creadores; Spengler la llama apolínea, porque su ideal estético fue la representación del cuerpo desnudo, cuyo símbolo es la estatua de Apolo, y la señala como signo la corporeidad del aqui y del ahora. Esta cultura fue realizada
y dirigida sucesivamente por tres pueblos: 1) Los helenos que la crearon y
cuyo ideal fue la libertad ciudadana, mantenida en sus ciudades-estados independientes. 2) Los macedonios, que la recibieron cuando la Hélade estaba ya
en decadencia; con la conquista del Asia y el Imperio de Alejandro Magno
proporcionaron la ocasión de un formidable encuentro cultural, especialmente
con la cultura hebreo-irania. 3) Los romanos, que la recibieron de las colonias de la Magna Grecia, en el Sur de Italia, y de los etruscos, que estaban
completamente helenizados; por ello pudieron sustituir a los griegos como
portadores del helenismo. Despué• de sus guerras con Cartago, Roma recogió
la bandera del imperio universal propia de las culturas del Oriente, pero la
transfonn6 en función y provecho del ideal helénico de la libertad ciudadana,
sustituyendo el autócrata por el pueblo-rey, el pueblo romano, aunque esta
concepción solamente haya tenido cabal cumplimiento durante la etapa republicana.
Variedad helenistica: No se trata de una verdadera cultura distinta, sino
de la combinación de la helénica y la hebreo-irania, ambas en decadencia,,
como resultado del encuentro cultural que significó la conquista del Asia por
los macedonios; los estados sucesores del Imperio de Alejandro Magno, fueron orientales de alma recubiertos de un barniz de helenismo. Tiene la importancia de haber servido de punto de partida para la creación de la cultura bizantina, en el ciclo siguiente.

Cultura hebreo-irania: Toynbee la llama siriaca, porque tuvo su orir~ en
iria y Palestina. sus variedades antiguas son la e rea
1a zona que hoy es S
'
.
r º6
la medopersa. Los hebreos la crearon, bajo el influ10 de su r~
n mono;eista producto de la Revelación Divina; luego, duran!~ la caut'.v1dad de Bha' fueron los maestros de los medopersas qu e' debido a. la mfluenc1a
bilonia
.6 b . e-1
brea :rearon el zoroastrismo. Es una filial de la mesopotámica; naoed taJOdel
infl ' . de las invasiones de 1os " pueblos del mar'' ' piratas proc en. es e
uJO
. • ante el asalto de los bárbaros helérucos.
derrumbe
de la cultura mm01ca

Cultura hebreo-irania: Esta cultura, que como se dijo anteriormente se
originó en el período de integración, tuvo que enfrentar una durísima lucha
por su existencia, contra el helenismo intruso traido en las puntas de las lanzas de los invasores macedonios y romanos. Este esfuerzo excesivo fue el factor más importante de la tendencia a la estereotipaci6n de las formas, rafa de
la variante oriental de la evolución.

2) Periodo de plenitud: Representado por la Hélade, el Imperio Mace~onio y sus estados sucesores y la Roma republicana hasta la marcha de Sila
sob re Roma . Las culturas propias de este período fueron:

lial de la hindú anterior; comprende los períodos budistas e hinduistas; en su
nacimiento tuvieron influencia diversas conmociones, entre otras las invasio-

'!5'

Cultura helénica o grecorromana: Fue una filial de la minoica, resultante

732

Cu/lura hindú posterior: Toynbee la llama simplemente hindú; es una fi.

nes de los guteos y de los macedonios de Alejandro Magno.
733

�3) Período de disoluci6n: Representado por el Imperio qt'.e constit~y6 la
decadencia romana; y, como Roma había extendido su domiruo ~r casi t"?"
el área donde se realizaba, en aquel momento, el proceso evolu~vo pnmar10,
a todos los pueblos y culturas respectivas.
Los .facarrastro, en su declin·•'6n
'"""
.
.
tores de la decadencia romana fueron dos: 1) La lucha social entre_ patncios
y plebeyos, que fue aprovechada por los capit:'°es-políticos P".'ª IIllplantar
el Cesarismo, que después encontr6 su legahzaci6n en el Impeno. 2'. La mfl encía del Oriente helenístico conquistado, en plena descompoS1c16n, que
r:iajó las costumbres y destruyó los valores. Todo el proceso d~cadente f~e
· ¡¡ ac1on
·' al Oriente·, Spengler resalta esta
de una constante asrm
.
.circunstancia.
, .
Por su parte, la variedad medopersa de la cultura hebreo-irama logro m~ependizarse del helenismo intruso; los imperios p~rto y persa, que se, •~cedieron en el Irán, fueron una restauración del antiguo Estado_ aquemeruda. Al
final del drama, los bárbaros germanos heredaron a Roma; mgresaron ~ Imperio como esclavos, luego acapararon los triunfo~ ~n la arena del anfiteatro
y del circo, después como mercenarios de los ultunos _emperadores fu~ron
los verdaderos dueños de la situación, finalmente conquistaron el Imperio y
se repartieron sus despojos.
B) Segundo ciclo: Representa un esfuerzo por superar el exclu~ivismo_ del
período anterior y por crear un sistema compatible con la plural,?ad h1St6rica de los agregados sociales; durante su desarrollo, la cultura. occ1den~l ha
desempeñado el papel de cultura rectora del proceso evolutivo, debido a
que, con su expansión sin precedentes del último lapso, ha hec~o marchar a
su propio ritmo evolutivo a todos los pueblos y culturas de la tierra. Sus períodos menores son:
¡) Período de integraci6n: Comprende la alta Edad Media occidental, has-

ta la caída de los Staufen y el final de las cruzadas. Durante esta, eta~a, se
forma la cultura rectora del ciclo, lo cual ocupa por entero el penado. Las
culturas que intervinieron en esta etapa son:

Cultura occidental: Nació de la fusión de la cultura helénica o ~ecorromana, de la cual es una filial, con los elementos aportados_ por '.ºs barb~ros g~~·
manos, que hiaeron
e1 papel de fermento renovador. , baJO. la influencia
. dec1S1.
·
t del cns·tianisrno ,• la importancia cap, tal de la mfluenc1al
va y predomman e
cristiana en la gestación de esta cultura, queda de manifiesto al_ r"'.'ordar e
·uicio
Toynbee, quien considera que el Cristianismo fue_ la cnsál1~a. de_la
J al sal"
la niariposa de la civilización occidental. Sus ideales ongmanos
10
cu
•
1 · ·
l l alisrno
fueron el universalismo religioso, nacido del idea cnstiano; Y e P ~r
lítico originado en el particularismo germano, que se desenvolvi6 . en el
po
· al'·
se Ilu.uu
..:-:ento peculiar de todos los occidentales. Sus pnmeras
naCtOn !SIDO,

a:

creaciones fueron: en el campo político-económico, el feudalismo occidenta~
el gremio y la república comunal; y en el campo propiamente cultural, la
filosofia escolástica, la romántica caballeresca y el arte gótico. Spengler la
llama cultura fáustica; le señala como signo el voluntarismo manifestado en
su deseo incontenible de lanzarse a los espacios infinitos.
Otras culturas: Durante el desarrollo de los acontecimientos del período,
hubo encuentros entre la naciente cultura occidental y las culturas del proceso evolutivo simultáneo que llamamos variante oriental, especialmente la

cultura bizantina y la islámica; estas culturas hicieron sentir su influjo en
el proceso.
2) Período de plenitud: Comprende la baja Edad Media occidental y la
Edad Moderna. Las culturas que intervinieron en esta etapa son:
Cultura occidental: Sufre la primera gran transformaci6n cuyas manifestaciones son: en el campo propiamente cultural, el Renacimiento; en el campo
religioso, la Reforma; en el campo político, el absolutismo; y en el campo
económico, el mercantilismo y el imperialismo colonialista. Al mismo tiempo,
se inicia la carrera expansiva de esta cultura, que debía de llevarla a todos
los rincones del planeta y hacerla desempeñar el papel de cultura intrusa
respecto a las demás culturas de la tierra; aparecen los primeros imperios coloniales; la conquista de América destruyó las culturas puramente americanas
y convirtió a nuestro continente en parte de la sociedad occidental. El movimiento intelectual conocido con el nombre de la Ilustración, sentó las bases
ideológicas de donde partiría el desarrollo del período siguiente.
Otras culturas: La expansión de la cultura occidental comenzó a comunicar el ritmo evolutivo propio del proceso a otras culturas, haciendo que
tal proceso se extendiera a otras regiones del planeta. La conquista europea
englobó a América dentro del Occidente; a partir de Pedro el Grande, la
cultura rusa, conservando en su alma su propia idiosincrasia resultante de
la variante oriental, ingresó al proceso primario.

3) Período de disoluci6n: Iniciado con la Revolución Francesa y cuyas
convulsiones finales las estamos viviendo aún. Las culturas propias del período, que son las mismas que figuran en el escenario mundial del presente,

son las que siguen:
Cultura occidental: A partir de la Revolución Francesa, se inicia el proceso que la condujo a la aguda crisis del presente. Nace el liberalismo y crea
la postura econ6mica que sirvió de condición para que la revolución indus-

trial originara el problema social, máxima incitación del mundo contempo-

735
734

�ráneo, a la cual aún no se ha dado la respuesta que requiere. La carrera
expansiva de esta cultura ha continuado hasta unificar el proceso evolutivo
en todo el mundo de hoy y provocar el más formidable y extenso de los
encuentros culturales que registra la historia.
Otras culturas: Tal como se ha dicho, una a una todas las rlemás culturas
de la tierra han ingresado al proceso primario de la evolución; la cultura del
Extremo de Oriente en la parte final del siglo recién pasado; las culturas islámica o hindú a principios del presente. En este momento, no hay cultura
alguna que realice un proceso reparado; lo cual no nos autoriza, desde luego,
para afirmar que la evolución no pueda volver a diversificarse en el futuro.
II) Variante oriental de la evolución: Se trata de una diversificación del
proceso primario, ocurrida al iniciarse el segundo ciclo del mismo. Los pueblos del Cercano Oriente, descendientes de los creadores de las primeras culturas que pusieron en marcha el proceso evolutivo primario, continuaron
produciendo formas culturales similares a las del ciclo anterior, más avanzadas y aún brillantes en ciertos aspectos, pero sin cambio de sentido evolutivo. El fenómeno obedeció a un apartamiento psicológico del proceso, producido por la estereotipación de las formas, debido a la larga resistencia de
las culturas de la zona contra la influencia de los conquistadores macedonios
y romanos. Este proceso condujo a las culturas de la zona, tras un corto periodo
de evolución, al estancamiento. Las culturas propias del proceso son:
Cultura bizantina: Toynbee la llama cultura cristiano-ortodoxa cuerpo principal. Fue la resultante de la combinación de la helenística oriental con la
versión romana de la helénica, modificada por el CristianLsmo, cuyo papel
fue acá menos influyente que en su hermana occidental; es una filial de la
helénica; podemos considerarla como una versión, mucho más avanzada y
sobre todo elaborada en extremo, de la variante helenística. Absorbió a los
pueblos balkánicos y se proyectó hacia el norte, donde sirvió de punto de partida a la cultura rusa.
Cultura islámica: Toynbee la considera como una resurrección de la que
llama siriaca, que nosotros designamos como hebreo-irania; Spengler la llamó
mágica y le señaló como signo la figura de una cueva. La consideramos una
filial de la hebreo-irania, nacida de las invasiones de los árabes que fueron su
fermento renovador; su corta evolución fue brillante. La conquista de los turcos solyúkidos fue su primer quebrantamiento; la de los tártaros le quitó su
impulso evolutivo; la de los turcos otomanos representa el estancamiento de
la zona, tanto es así que Toynbee la coloca entre las culturas detenidas.
Cultura judía: Fue una reliquia del pasado; las comunidades judías dis-

736

persas en la zona, sobre todo en el Imperio islámico, conservaron por siglos
su variedad cultural originada en el primer ciclo primario.

Cultura rusa: Nació de la proyección hacia el norte de la cultura bizantina
modificada por la conquista tártara o mongola que acentuó su orientalismo.
Es la única cultura de la zona que no se estancó; sus contactos con el Occidente la hicieron ingresar al proceso primario, antes que las demás; su encuentro

con Occidente y la colisión cultural que con ello se produjo, la empujó, a través de la revolución de 1917, al régimen marxista-leninista y a hacer de tal
doctrina la bandera de todo el movimiento antioccidcntal contemporáneo.
Cultura hindú posterior: Esta cultura nació en el ciclo anterior. Como resultado de la conquista mongólica, sufrió igual quebrantamiento que las demás
de la variante; el Imperio del Gran Mogol constituyó su período de estancainiento. Fue necesaria la intrusión occidental, mediante la ocupación inglesa, para sacudirla en tal forma que la devolvió a la evolución.
111) Proceso evolutivo americano: Representa un esfuerzo similar al del
primer ciclo primario por superar las condiciones primitivas de vida, realizado

con independencia del mismo. Comprende dos ciclos; el primero o sea el precolombino, que es el que contiene en realidad realizaciones culturales america-

nas desvinculadas de la evolución primaria; el segundo o sea el postcolombino, es el proceso de asimilación de la evolución americana a la evolución
primaria. Sus períodos menores son:

A) Primer ciclo: El proceso se localiza en 2 zonas: la del Norte, que comprende la meseta del Anáhuac, el istmo de Tehuantepec, Yucatán, Guatemala,
El Salvador citralempino y parte de Honduras; y la del Sur, con núcleo en el
Perú, que se extiende además al Ecuador, Bolivia, parte de Colombia y
el norte de Chile; fuera de estas zonas, solamente han prosperado algunas culturas aisladas denominadas periféricas. Los períodos menores de este proceso
son:

1) Período de integración: Representado por las culturas arcaicas, o sea
por el proceso de creación de los complejos culturales puramente americanos.
Las culturas propias del período son:
Culturas antecedentes: De las cuatro corrientes de población que, según los
indigenistas contemporáneos, originaron la población americana precolombina;

la última que fue la de los polinesios cultos llegados por la vía marítima a través
del pacífico, es la que trajo los elementos de alta cultura. Si esto es cierto, podemos señalar como antecedentes de las culturas de este ciclo, fuera del suelo
americano, en las islas de Oceanía, a la melanesia y a la polinesia; la primera

737
humanitas.-47

�es una cultura primitiva antecedente de la segunda, que es la única que podemos calificar de alta cultura, aunque de muy corta evolución que concluyó en
un proceso regresivo, antes de ocurrir el cual debió de producirse la emigra•
ción a América. Estas culturas son una proyección de la indochina, resultante
del encuentro de la hindú posterior y la del Extremo de Oriente en la peninsula sudorienta] del Asia.
Culturas de transici6n: Son las que los autores conocen como culturas preclá-

sicas o formativas, o sea las que con los elementos traídos por los polinesios, sentaron las bases de las futuras creaciones puramente americanas; en la zona del
norte, podemos citar la otoml, la olmeca y la teotihuacana; en la zona del sur,
las culturas pretiahuanaquenses y la cultura de Tiahuanaco.
Culturas clásicas: zona del Norte: En esta zona floreció la cultura maya, que
Toynbee considera como sin parentesco; tuvo sus antecedentes en las culturas de
transición, especialmente en la olmeca; el problema de si fue una cultura originaria o una filial, depende de si las culturas antecedentes pueden o no considerarse como altas culturas, para lo cual los elementos de juicio de que disponemos no son suficientes. La cultura maya fue creada por los mayas, que le
dieron su nombre; y continuada por los toltecas, primera ola de invasión de los

bárbaros venidos de los desiertos del Norte.
Cultura clásicas: zona del Sur: Son las filiales de la cultura de Tiahuanaco,
probablemente; entre ellas, citaremos, la chimú en la costa y la aimarae en la

sierra.
2) Periodo de plenitud: Representado por las últimas culturas clásicas,
o sea por los complejos culturales americanos más elaborados, la mayor
parte de los cuales fueron encontrados por los conquistadores europeos. Las
culturas propias de este periodo son las siguientes:
Cultura de la zona del Norte: La mayor parte de ellas son filiales de la
maya, nacidas a ralz de las invasiones de los bárbaros nahuatlecas, proceden-

tes de los desiertos del Norte. Estas culturas son: a) La segunda cultura
maya, que floreció en el Yucatán; Toynbee la considera como una filial de
la antigua cultura maya y la llama yucateca; creemos que se trata más bien
de una prolongación de la cultura maya original y no de una filial. b) La
cultura nahuatleca, que Toynbee llama mexicana, que fue la filial de la
maya nacida directamente como efecto de las invasiones; fue realizada por
las diversas tribus de los nahuatlecas, en la meseta del Anáhuac, los chi•
chimecas, los tecpanccas, los tlaxcaltecas y los aztecas; en El Salvador citra•
!empino, los pipiles. c) La cultura maya-quiché, realizada en Guatemala, filial

738

de la maya más conectada con las cultura
las tribus maya-quichés , .
paterna que con los invasores·
mas importantes fueron los
"ché 1
,
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'
Y os pocomames.
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3) Disoluci6n: Cuando se presentaron 1
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.
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di
.
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O a través de tre
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s procesos menores,
criollos, al medio americano 2) E~nos e~ro_peos y de sus descendientes, los
parte de la población latin . .
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comunidades indígenas po~nc;-'1ª· 3 ) ~a lenta absorción cultural de las
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2) Periodo de plenitud: Que ha tenido lu
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.
durante el cual se concretaron las n . lid
en el siglo recién pasado,
ac10na a es de esta parte del mundo y

739

�se oper6 paulatinamente la fusi6n del proceso evolutivo americano con el
proceso evolutivo primario. Corno resultado de la diferencia apunt~a en
los procesos menores, en las dos áreas señaladas, han resultado dos vanantes
en la versi6n americana de la cultura occidental, la norteamericana y la
latinoamericana.
3) Periodo de disoluci6n: Se ha presentado en nuestro siglo, pero ya no
es netamente americano, sino mundial; es decir que forma parte del proceso evolutivo primario, por haberse operado ya la fusi6n de ambos procesos.
IV) Proceso evolutivo del Extremo de Oriente: Al igual que el proceso
americano, constituye un esfuerzo por superar las condiciones primitivas de
vida realizado con independencia de los demás. Contiene un único ciclo,
que 'termina en un largo estancamiento prolóngado casi hasta nuestros días;
sus períodos menores son :
[) Periodo de integraci6n: Durante el cual se configura la cultura dominante en el área; comprende el despertar de la primera alta cultura de la
zona y sus primeras vicisitudes, a través de la pugna entre dos tendencias:
la ancestral imperial universalista y el particularismo feudal. Esta cultura es:
Cultura del Extremo tk Oriente: Es la alta cultura básica de la zona;
naci6 en China, siendo su tendencia dominante inicial la imperial universalista; el feudalismo constituy6 la primera crisis de esta cultura. Se proyectó al Japón, donde el feudalismo era el régimen inmemorial. y donde_ la
introducción del sistema imperial de tipo chino provocó la pnmera cns1S.

2) Periodo de plenitud: Constituido por el triunfo definitivo de una tendencia sobre la otra; las condiciones peculiares del proceso, con independencia de la tendencia triunfante, estereotipó las formas; el período evolutivo
fue relativamente corto y desembocó en un largo estancamiento hasta la llegada de los occidentales. Las culturas propias del período son:

de China y al Oeste de la India. Este complejo cwtural tuvo sus derivaciones en las islas de Oceanía, donde bajo su influencia, surgieron las culturas
melanesia y polinesia, que ya han sido citadas como antecedentes de las
americanas precolombinas.
3) Período de disoluci6n: Como consecuencia de la incitación que para
los pueblos del Extremo de Oriente representó la intrusión de los imperialismos occidentales durante el siglo recién pasado, se sacudió el estancamiento en que había caído en el período anterior y se inició la disolución de su
único ciclo, la cual, como efecto del encuentro con la cultura occidental intrusa, se ha fundido con el periodo de disolución del proceso evolutivo primano.
V) La crisis del presente: Estamos asistiendo al período crítico final, en
que se disolverá tanto el segundo ciclo del proceso evolutivo primario, como
los demás ciclos de los procesos que se han fundido en el mismo; después
la evolución cambiará de sentido y aparecerán nuevos ciclos hist6ricos. En
el presente momento histórico, toda la humanidad, por primera vez, realiza
un mismo proceso evolutivo, Jo cual no nos autoriza para afirmar que no
volverá a presentarse una diversificación en el futuro; asistimos a un gigan•

tesco encuentro cultural de proporciones mundiales; como resultado de este
último, podemos señalar una tendencia hacia la formaci6n de una cultura
cosmopolita, aun cuando la resistencia de los particularismos es enorme.
Subsisten aún las culturas occidental, rusa, islámica, hindú, posterior del

Extremo de Oriente e indo-china; pero todas ellas o están en proceso de
desintegración o están muy próximas a iniciarlo; el Africa con su gran va•
riedad de culturas primitivas, ha estado y continúa sufriendo una fortísima influencia de las altas culturas exteriores, especialmente de la occidenta1.
El futuro depende del resultado de este múltiple y complejo encuentro cultural y del sentido en que se concrete la evoluci6n al finalizar la presente
crisis.

Cultura del Extremo de Oriente: En China, triunfó la tendencia imperial universalista y se combinó con el quietismo de la religión confucisna; en

el Japón, en cambio triunfó el particularismo feudal; cada una de estas tendencias tiñó con su color peculiar, el largo estancamiento en cada uno de
esos pueblos. Como consecuencia de los ma~ces del proceso,. se prod~ jeron
dos variantes de esta cultura, la china y la ¡aponesa. La variedad chma se
extendió por los países circunvecinos, tales como Corea y otros.

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REYNOLD,

-

742

743

�LOS INDIOS Y EL INDIGENISMO EN
HISPANOAMtRICA Y ANGLOAMtRICA

DR.

EnMUND STEPHEN URBANSKI

EL PROBLEMA del indígena americano frente a la vida moderna es una de
lru complejidades sociales de la civilización del Nuevo Mundo. Lo ha sido
desde el descubrimiento de América, de gran envergadura durante la época
colonial, y sin haber sido resuelto debidamente tampoco en la época de la
independencia. Pasaron siglos y cambiaron los sistemas políticos, pero la
actitud general hacia los amerindios, o sea, los aut6ctonos americanos, casi
no ha cambiado. Es como si fuera una repercusión de la anacrónica psicología de la conquista española, que no distinguía sino entre los vencedores
y vencidos, lo que equivalía a los hombres "superiores" e "inferiores". Sin
embargo, debido a la convivencia hispano-india, la mayoría indígena había
sido absorbida por el mestizaje, que llegó a ser un poderoso sostén étnicosocial de la sociedad colonial. Pero los indios no amestizados o superficialmente "hispanizados" se quedaron al margen, situación que perdura a\m
en nuestra época. tstos son los indios, cuya postura psicológica hacia los
demás sectores de la población no había cambiado. Tampoco se han alterado las inherentes peculiaridades indosincráticas de los criollos y de muchos
mestizos, de quienes depende el mundo indígena.

Es verdad que la incorporación de los elementos indígenas en algunas
actividades revolucionarias en Hispanoamérica del siglo XX ha sacarlo a los
indios del abismo histórico, de la misma manera que en el siglo anterior
los libró del olvido literario. Estas actividades sirvieron, sin embargo, más
a las ambiciones políticas de algunos caudillos que al visible mejoramiento
de la suerte indígena. Desde luego, no se puede negar que los indios en México y Bolivia han recibido algunas tierras, pero en las demás partes de
Hispanoamérica el problema agrario todavía está más envuelto en fraseolo-

745

�gia política que en soluciones prácticas. Por eso, los indígenas destituidOI
se sienten enajenados de sus conciudadanos y no tienen conciencia de su
nacionalidad, ya que viven al margen de la vida nacional de sus respectivos países. Según dice López y Fuentes, ellos se mueven en el suelo de
sus antepasados como peregrinos inmóviles, olvidados y despreciados ...
Tal estado de cosas invita a reflexiones no sólo antropológicas, sino también sociales y, sobre todo, esencialmente humanas. ¿ A qué se debe esta
situación que aparta un sector de la sociedad del otro? Cuando una vez
discutía este vital asunto con un intelectual mestizo de arraigada conciencia de su origen indígena, éste me dijo lo siguiente: "Se le han quitado al
indio sus tierras y religión, convirtiéndolo en esclavo. ¿ Qué compensación
ha recibido, si no todo lo malo? Al quitársele sus dioses antiguos, le obligaron a aceptar la fe cristiana que le acostumbró a vivir en humildad y miseria, desde la Conquista hasta nuestros días. . . ¿ Cómo entonces se puede
esperar que el desconfiado indio no se aparte de los que le han infligido
desgracias de dimensión histórica y que él acepte la linea de razonamiento
de sus opresores? Tiene tratos con ellos, porque los necesita y, sin embargo, vive en soledad ... ". Es una postura casi igual a la que Octavio
Paz asume al analizar la conducta mestiza, que conserva algunas actitudes
de la idiosincrasia india.
Este planteamiento parece bastante claro, pero desde el punto de vista
,ociol6gico no es tan sencillo. Lo complica la histórica simbiosis hispanoindia, la cual ha tenido repercusiones de un modo u otro en la vida de los
nativos y mediante la cual la mayoría de ellos han sido incorporados a la
civilización occidental. De otro lado, tampoco se pueden pasar por alto las
influencias indígenas que tuvieron que repercutir en aquel proceso de mutua
penetración psíquica. Tal circunstancia n'."' obliga a re~on~o~ a los_ tiempos de la Conquista y, desde allá, segwr la trayectona histónco-soc1al de
la Hispanoamérica colonial y moderna para conocer los elementos que determinaron la desigual convivencia entre unos y otros.
Las notables civilizaciones indígenas como la azteca y la incaica desaparecieron totalmente por haberse impuesto la civilización occidental de los
conquistadores españoles. Otra, la civilización más avanzada de los mayas,
se encontraba en plena decadencia cuando llegaron los españoles. Los creadores de esta última cultura indígena hablan abandonado ya varias pobla·
ciones antes florecientes. Ni estas tres importantes civilizaciones ni las de
menor desarrollo, como las de los chibchas, los araucanos y los tupi-guara•
nies, por ejemplo, habían tenido alguna relación o contacto anterior con
la civilización de los peninsulares. Sin embargo, la civilización peninsular,

746

por haber adquirido gradualmente varios elementos nativo-americanos no
se puede. ya ~],amar española sino hispanoamericana o indohispanoarneri:ana.
La contnbuc1on nativa más notable a la nueva civilización del Nuevo Mundo la co':"ti'.°yen los influjos lingüísticos y costumbristas, así como algunos
rasgos
ps,qmcos .resultantes. de la mezcla racial. Tal hecho, desdeuego,
]
di'
no smmuye 1a unportancia de los logros indígenas precolombinos, que refu';""n ~y el reciente indigenismo en la literatura y en las artes de algunos
paises hispanoamericanos.
El modo como fueron incorporándose los rasgos indígenas a la fisonomía

de la nueva. co"'.unidad étnica hispanoamericana, se nos presenta como un
fenómeno b1ológ,co con ciertos rasgos psíquicos . A este ien
, ómeno se ha
dado el. nombre
de
mesúzaje.
Es
el
proceso
de
la
mezcla
e'tru'
· ¡
,
ca d e¡ espano
con el md1gena, que resultó del choque de dos razas y dos civilizaciones la
euroJ:"'a y la india. Los hombres como producto de esa mezcla se ll~an
mestizos. T".1 mezcla no implica necesariamente la penetración cultural O sea
la .aculturación de un grupo por el otro• Segun' af,·rma 1a expencnc1a
• • h.istónca, el grado de esta penetración, aparte de la imposición del idioma cas~llano Y la religió~ católica a los indios, era en otros aspectos bastante fleXlble. Comprometió, ante todo, la unión de sangre, la cual se fue transforman~o,_ algunas veces, en los diversos grados de la simbiosis cultural. Este
mestizaje depen~ia de la intensidad asimiladora de los rasgos hispánicos
o d: la retenoón de las raíces indígenas. Tal hecho e.xplica la exis~~ia h_asta la fecha, de uno y otro lado, de los mestizos españolizados y de los
indws hg"""'.'.ente amestizados, afirmando así la relatividad del proceso de
tran":ultura_c10~. Por eso, no nos puede extrañar que un considerable porc:~taJe de md1genas haya adoptado ciertos rasgos "occidentales" sólo superf1~ente, pero en el interior de su alma sigan siendo indios y en cambio, otros, no hayan cambiado en nada.

Las primigenias crónicas tanto españolas como hispanoamericanas dan a
conocer la vida indígena, su organización social y política, sus costumbres
Y sus 1 ~ civilizadores, antes, durante y después de la Conquista. Baste
que menooncmos obras como la Historia general de las cosas de Jndins de
Bernardo de Sahagún, la Verdadera historia de la conquista de la Nueua
España de Berna! Díaz del Castillo, la Breuisima relación de la destrucción
de las Indias de Bartolomé de Las Casas, la Relación de las cosas de Yuc_atán de ~iego de Landa, la Nueva nueva crónica y buen gobkmo de Felipe Guzman Poma de Ayala, los Comentarios reales de los incas del inca
Garcilaso de la Vega, la Crónica mexicana de Fernando de Alva Ixtlilx6747

�clútl, o la Historia general del reyno de Chile de Diego de Rosales, sin
mencionar más.

Dentro de la amalgama de sangre y de los rasgos que derivan de la mestización en el conjunto de la civilización lúspanoamericana, ha de reconocerse lo hispánico como la mayor fuerza espiritual y unificadora. Este proceso de "occidentalización" de la civilización lúspanoamericana duró por espacio de tres siglos. Durante ese período fincó sus bases en lugares diferentes como México, Bolivia y el Perú, donde el indio ha tenido y tiene
preponderancia étnica. La idiosincrasia y tradición indígena habían logrado un gran alcance dentro del ámbito mexicano. Tal hecho, por laudable
que sea, no comprueba, sin embargo, que el factor indigenista cumpla igual
papel en las naciones con considerable población india. Países como Bolivia,
Ecuador, Guatemala, Perú y Colombia, cuya literatura presenta bellas obras
de temática indianista, despliegan muy poca o ninguna influencia "nativista" en su desarrollo cultural, económico y social. Esto se debe posiblemente a que los varios grupos étnicos viven a1li más o menos apartados. Ello,
por cierto, no contribuye a su integración cultural y social. Debido a extrañas circunstancias locales, en algunos países andinos hay casos que muestran la retrogresión de unos grupos mestizos y aun criollos al indigenismo
biológico, mientras que en otros se nota el alcance del mestizaje hacia nuevos grupos indios. Desde luego, allí donde hay comunidades indígenas densas y apartadas de la civilización moderna, ellas no pueden fácilmente influir
ni recibir influjo que transforme su antiguo estilo de vida y su mentalidad.
Estos indios sencillamente v;.ven tal como vivían sus antepasados hace siglos.
Su número abarca todavía a muchos millones de almas.
Como creadores de civilización, los indios precolombinos que habitaban
el territorio que hoy constituye la parte meridional de Hispanoamérica, desplegaron en el pasado gran superioridad espiritual sobre aquellos que vivían al norte del río Grande. Esto ocurrió, sobre todo, en México y la
América Central, cuyo conjunto territorial se 'llama Mesoamérica. Otra cuna de civilizaciones avanzadas fue la región andina, mientras que el interior tropical y selvático así como la pampa sudamericana no habían propiciado más que modos de vida primitivos. Primitivos y bravos fueron también los indios de Angloamérica, en su mayoría, nómadas. Según afirmaron los descubrimientos arqueológicos, las altas civilizaciones indígenas se
desarrollaron en las regiones serranas, mientras que en las planicies, con po·
cas excepciones, existieron las formas bajas de la vida autóctona.
Nuestras alusiones al respecto tienen carácter general, ya que las ClVI·
lizaciones indígenas precolombinas constituyen un amplio tema que es im-

748

f'.°'ible abarcar en unas cuantas páginas. Sin embargo, tratamos de relac'.onar, en cuanto sea posible, lo indígena con la época moderna. Cabe decir que el tratamiento de los indios desde los tiempos de la Conquista fue
nada menos que escandaloso. Desde luego, se pretendía con frecuencia excusarlo con la moralidad cristiana y la superioridad racial, lo cual ocasionó
el surgimiento de la "leyenda negra", que lúzo mucho daño a la España
colomal. La legislación española que proclamaba a los indios como hombres libres, desgraciadamente, fue raras veces respetada por los terratenientes. ~ste pecad? histórico lo comparten no sólo los españoles sino también
los lúspanoamencanos, aunque de modo diferente.
La concienci~ de esta falta es tal vez una de las razones por las que
en los últimos tiempos se han iniciado en algunas regiones de Hispanoamérica esfuerzos para incorporar al indio a la civilización moderna. De un
lado, se trata de aculturarlo mediante la enseñanza y adiestramiento en nue-

vos ."'.étodo~ d; agricultura, y del otro, se intenta preservar las lenguas y
tt:3ci1c1ones md1genas, para sacarlas del abandono histórico. Como patrimo~10

cultural, tales asuntos son objeto de investigaciones científicas y folcló-

ncas y no raras veces inspiran el trabajo creador de los artistas y escritores.
A este interés y acción en favor de los indios se les da el nombre de indigenismo. Desde luego, conviene distinguir entre el indigenismo social que
busca una aculturación general, adiestrando al indio para que eleve su nivel
de vida con recursos y técnicas modernas, y el indigenismo intelectual, que

se sirve de medios literarios y artísticos para movilizar la opinión pública en
favor de la causa indígena. Se desarrollan también las investigaciones antropológicas, sociológicas, etnológicas y lingüísticas. A ellas debemos la reconstrucción documental de las civilizaciones precolombinas, así como el conocimiento de los indios de hoy. Esta clase de estudios se halla muy adelantada
tanto en Angloamérica como en Hispanoamérica, dándose a los especialistas en los asuntos novomundanos el nombre de americanistas. Entre éstos
d_e ambas Américas existe un genuino espíritu de entendimiento y cooperación, que muchas veces ayuda a promover y coordinar la acción indigenista oficial.
Conforme a la variada interpretación de las antiguas civilizaciones indígenas, las opiniones sobre el papel que desempeñaron en relación con la
civilización occidental son muy divergentes. Oscilan entre la actitud de
franca loa y la cautela que nace de reservas mentales. Ninguna, empero,
niega las aportaciones significativas al adelanto del espiritu humano. He aquí
algunas de las más representativas opiniones de investigadores latinos y angloamericanos :

749

�El doctor Herbert J. Spinden, conocido antropólogo norteamericano, asume una actitud histórico-estética en la comparación de las culturas antiguas
del Nuevo y del Viejo mundo. Observa él que "puede establecerse una eictraordinaria analogía entre los mayas y aztecas y los griegos y romanos respecto a su carácter, realizaciones y relaciones entre ellos. Los mayas, a semejanza de los griegos, era un pueblo artístico o intelectual que desarrolló
y llevó a un plano elevado la escultura, la pintura, la arqueología, la astronomía y otras artes y ciencias. Políticamente, los dos pueblos estaban divididos en comunidades o ciudades-estados que peleaban entre si disputándose el poder. Algunas veces se establecían alianzas temporales entre algunas
ciudades-estados, pero la unidad real existia sólo cuando se enfrentaban al
enemigo común. La religión maya era más bárbara que la griega, pero en
cada caso su culto fue idealizado y embellecido en el arte. Los aztecas, a
semejanza de los romanos, eran un pueblo bravo y guerrero que estableció
su civilización sobre las ruinas de otra más antigua, que había caído ante su
empuje y logró realizaciones muy notables en su organización y gobierno.
Los toltecas, que fueron la vanguardia histórica de los aztecas, pueden apropiadamente compararse con los etruscosº. 1
El distinguido ensayista colombiano, don Gonzalo Restrepo Jaramillo,
comparando las dos civilizaciones, la india y la moderna, ofrece esta opinión al respecto: "Los pueblos indios de América precolombina no conocieron la rueda, y por eso su civilización avanzó muy poco en realizaciones
prácticas. En cambio, puede afirmarse que todo el proceso mecánico de
la civilización occidental depende de la utilización de ese, al parecer, pequeño descubrimiento; y como el proceso de su aplicación había de llevar
a la imprenta primero y al vapor después, y la influencia de una y otro
son trascendentales para el progreso del espíritu, podemos sacar la consecuencia de que el desarrollo de la mecánica es de enorme beneficio para
el adelanto del pensamiento. La supresión de la rueda haría retroceder el
mundo a épocas de plena barbarie".•
Otra observación significativa proviene del célebre arqueólogo mexicano,
doctor Alfonso Caso, quien, al analizar las culturas precolombinas, subraya
su espiritualidad contrastada con la completa falta de imaginación técnica.
Su juicio, por cierto, muy equilibrado, se expresa así: "Cuando la conquis,.
ta les sorprendió, los aztecas eran todavía un pueblo medio civilizado que
SPINDEN, Hebert J., .A.scient Civilizations of Mexico and Central America, New
York, 1946, pp. 201-203.
1

1 REsTREPO JARAMILO~ Gonzalo, Norteamérica: signos de interpretación. Revista
Universidad Católica Bolivariana, t. II, Bogotá, 1938.

750

no había alcanzado el refinamiento cultural de los mayas, los toltecas, los
totonacas y los mixtecas. Los aztecas se encontraban en medio de una época
floreciente, pero las viejas culturas indígenas que ya habían desaparecido
son una prueba elocuente de esterilidad con la que esas grandes civilizaciones finalmente terminaron. Habían carecido de un ideal constantemente
progresivo que las hubiera llevado a concebir la vida como algo más que
una invariable y meticulosa repetición de ceremonias en honor de los dioses.
"Entre las grandes culturas de Mesoarnérica, la religi6n en gran parte
tomó el lugar de la invención técnica. La creencia fundamental era que
el hombre no tenía que resolver sus propios problemas, pero debía implorar a que los dioses los resolvieran y se compadecieran de la Humanidad.
El hombre solo no podía hacer nada; su técnica era ineficaz. Sólo por
medio de sacrificio podía inducir a que los dioses satisfacieran las necesidades de la Humanidad con su benevolencia". s
La mentalidad teocéntrica entre los indios se manifestaba en el temor de
lo sobrenatural y una variedad de supersticiones, que se originaban en los
cambios inesperados de la naturaleza. Fueron rasgos anímicos que desplegaban gran importancia en la vida cotidiana y moldeaban las creencias indígenas. Algunas tribus culturalmente avanzadas mostraron sensibilidad artística
en las obras de arte y arquitectura, así como en la poesía y otras manifestaciones literarias de carácter legendario, que se han transmitido mediante la tradición oral. Muchas expresiones de este legado cultural de la
América indígena han sido recogidas por investigadores y publicadas en los
últimos años por el Instituto Indigenista Interamericano.
Hay numerosos monumentos arquitectónicos dispersos en Mesoamérica y

la región de los Andes, que atestiguan la alta habilidad creadora de los
antiguos constructores y artistas. Entre ellos descuellan las pirámides y otras
estructuras precolombinas en San Juan Teotihuacan, Tula, Monte Albán,
Mida, Chichén Itzá, Palenque, Copán, Tikal, Chavin, Tiahuanaco, Cuzco,
Machu Picchu y Sacsahuarnán. De extraordinaria belleza es la cerámica,
sobre todo, polícroma, que pertenece a varias civilizaciones. Sorprendente
originalidad ornamentaria y de composición muestran los murales multicolores al fresco en Bonampak, también las estelas talladas en piedra que se
encuentran en toda la zona de la civilización maya. Mientras tanto, la orfebrería precolombina en la que se utilizaba oro y plata, es un vivo testimonio de la destreza artística de varias tribus indígenas, desde México hasta
Perú.
• CASO,

Alfonso, The .A.ztecas, People of the Su.n, Norman, 1959, p. 96.

751

�De mucha originalidad son también las esculturas y bajorrelieves con
representación de plantas y animales, los que se encuentran en muchos mo-

numentos precolombinos de México. Según algunos arqueólogos, las ornamentaciones zoomorfas, como las de las serpientes en la balaustrada de Chichén Itzá, acusan similitud con las halladas en los frisos del templo indio en
Amaravati, lo cual sugiere una posible difusión o trasplante cultural de la

españoles
·
la • , al Nuevo Mundo. En el campo de medi cma,
rnuv avanzada fue
c1~g1~, ya que se llegó a practicar hasta la trepanación del cráneo. La
dentister'.a estaba familiarizada con los dientes postizos hechos de piedras
seIIl!prec10:'as. En el tratamiento de enfermedades se utilizaban hierbas de
valor
.
das
¡ f med1cmal, como la quinina' las cuales después han SI'd o mcorpora
a a armacopea colonial y moderna.

India a Mesoamérica. De igual manera, se señala el parentesco decorativo

en la representación de las plantas en los monumentos de Cambodia y los
de Palenque. Ello también hace suponer en los contactos culturales transpacíficos entre el Asia sudorienta] y América. Los estudiosos, debido a la
cautela científica, todavía no han emitido su decisión final al respecto. Sin
embargo, hoy pocos dudan en el origen asiático de los indios arnericanos.

Hace tiempo ya que se había aceptado la suposición de la inmigración de
ellos del Viejo Mundo, a través del Estrecho de Bering, en la época prehistórica. Tales circunstancias no se oponen, empero, a las especulaciones sobre

los nexos culturales entre América. y otros continentes, que posiblemente
también habían existido muchos siglos antes del descubrimiento europeo del
Nuevo Mundo.
Hasta la fecha causan mucha admiración las gigantescas estructuras precolombinas de piedra en las cuales no se empleaba argamasa. Ejemplos de
ello son fortaleza incaica de Sacsahuamán y unos edificios del Cuzco imperial, cuyas partes han sido utilizadas por los españoles en la construcción
posterior de las iglesias católicas. Los peninsulares acostumbraban construirlas, por Jo general, encima de las pirámides, para así erradicar las viejas
creencias upaganas". Todavía causan asombro las figuras ciclópeas de los

toltecas de Tula y las enormes cabezas esculpidas en piedra de los olmecas,
que se hallan en la zona sureña de México. De mucha importancia fueron
las obras de ingeniería indigena en forma de carreteras de piedra y puentes colgados, cuyos fragmentos se conservaron en la zona incaica, así como

el sistema del agua potable y de irrigación, conocidos en varias partes de
la América precolombina.
Varias tribus conocieron la escritura pictórica, la cual utilizaban, como los
mayas, para registrar unos acontecimientos notables en las estelas o, como

los aztecas, en sus códices hechos de papel de maguey. En cuanto a las
ciencias, el conocimiento de las matemáticas con el uso del cero, les sirvió a

unas tribus mexicanas para establecer un doble sistema de calendario: ritual
y agrícola, o sea anual. Es notable la exactitud calculadora de los indios
de América en computar su calendario anual, que antecedió con muchos

siglos la introducción del calendario gregoriano en Europa, traido por los

752

Algunas tri~us i~dias tuvieron una definida organización estatal. Lo comprueba la eX1stenc1a
del imperio azteca , de 1as cm
• dades-estados mayas y
.
sobre _t:mo, del rm~erio incaico llamado Tahuantinsu,w. Aquel imperio com'.
prend10 extensas areas a lo largo de la costa sudamericana del p 'f'
.
.
==y
tuvo una bien deternunada estructura social y politica Aunque b d
la subyugación incaica de las tribus vecinas el impe.r,·o le d . asa o en
' 1
•
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s e1a autonomia. ocal y libertad religiosa. Merced a la disciplina civil se convirtió en
su tiempo en el ~ejor organizado y más grande estado indigena del Nuevo
~u~do. La propiedad comunal en aquel imperio anticipaba el sistema soc1alist:1', ,m~entras su estructura gubernamental se parecía algo al monarquismo dinastico. Tales rasgos eran contrarios al régunen
·
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de¡ lillpeno
·
•
mi 1tar
azteca,
con su absolutismo politice y un estricto sistema tributano.
·
El es, ·tu
pm , .guerrero-conquistador azteca constituyó una centrad 1·ccion
· , a¡ estado
teocratico de los mayas, quienes estaban más interesados en ¡
· ·
~
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!las artes y ceremonias religiosas que en las guerras. En la costa peru
¡~ culturas mochica y nazca juegan un papel exactamente igual con :~:'.
eón a la cultura incaica, más organizada socialmente pero creativa en el
campo del arte.
La continuidad indígena entre el pasado y el presente se

11·

muchas supeIVIvenc1as
·
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· d"1as, que se dan tanto e
man ene en
.
n 1as costumbres y creen-

cw como en los conceptos comunales y capacidades rtis' 11·
H
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en a co, .ama y . ampliamente
difundido toda v1a
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panoamenca. Dichas mstituciones populares explican la • ...: t . d 1
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smo como un resultado de la vieja obediencia del ind'
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hacendados. Es caSI un axioma hist6rico que una
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conqwsta, esta obediencia indígena a las autoridades sirv',
¡
10 a os conqwstado-

ª''

~=e'/53
humanitas -48

�•

res para extender el dominio español sobre los imperios de los aztecas Y los
incas con relativa facilidad.
Se conservan también algunas creencias y supersticiones paganas precolombinas, que se mezclan extrañamente con el rito cristiano ~emo, tanto .en
Mesoamérica como en la región de los Andes. Es un fenomeno c~nocido
mo sincretismo religioso. En algunos lugares de Guatemala, por e¡emplo,
co
· catóT1cas para . rendrrles
los indios todavía llevan sus idolitos a las ig1eSias
culto con candelas e incienso como a Dios y a los santos. En casL todo_ el
Nuevo Mundo se han conservado desde la época anterior a ~ Conq~':"
algunas danzas nativas, no raras veces acompañadas de su musica pruruna • El gran sentido artístico de los indios que ya no puede crear las
~~des obras de antaño, se manifiesta ahora en trabajos de pequeña artesanía, como la manufactura de sarapes, ru~nas, poncho~, canastas, a:fare,
fb •
una gran variedad de ob¡etos decoratlvos. Su con¡unto
na, or e rena, Y
.
•
bl
da un vivo colorido a las varias regiones de Aménc~. De mc~mpara e
·
·
· ,: es también la mitología
nqueza
unagmaw.va
. del mdio h!Spanoamencano,
.
.
,. . cuyas misteriosas leyendas proporcionan fascmantes temas literanos y art1st1cos.
En Hispanoamérica los indios todavía son víctimas de perjuicios y _abusos
de la gente de otras clases sociales. Los factores que dificultan
porparte
.. d.
·
·•
la vida de sus respectivos países son: la merc1a e vanos gosu mtegracion a
.
.
•
· d
·
·' la indolenaa de la sociedad
e
b1ernos
para su reha b"l"ta
1 1 c1on,
. y la. resIStenaa
.
,,
los latifundistas respecto a la reforma Agraria que pudiera ahviar el . hamlado, entre las dihculbre" de la tierra de los indios desposeídos. Por otro "
del "
taculizan
en
muchos
casos
la
aculturación
os d
m '1genas, se
tades que obs
· "liz · •
indica mayormente su falta de interés en adaptarse a l~ c1v1 ~cion moderna, la carencia de educación y de ambiciones econóIIDcas, l: _mconst~·
cia de su conducta y la pereza, así como los obstáculos topográfi~os y l,m.. ísticos. No hay que olvidar que hasta la fecha se hablan en vanos pa1ses
gude I Nuevo Mundo más de quini.entos idiomas y dialectos mdigenas.
Hay
.
.; . d;
también obstáculos "internos" en el camino hacia la emanc1pacion m 1gena, los cuales a veces surgen de su propio seno étnico. Son obstác_ulos causados por individuos que han "superado'' su ambiente. Lo conf1:111a una

observación sociológica del peruano Manuel González Prada, ferviente defensor de los indios y negros en Hispanoamérica. González Prada dice en su
ensayo Horas de lucha (1908) lo siguiente: "Cuando un individ~o se ele:
sobre el nivel de su clase social, suele convertirse en el peor enermgo de ell ·
Gertrude and MARTÍ Samuel, Dances of .Anáhuac. The Choreography and Music of Precortesian Dances, Chicago, 1964.
• PRoKoSOH KuRATH

Durante la esclavitud del negro no hubo capataces más feroces que los mismos negros; actualmente, no hay quizá opresores tan duros del indígena
como los mismos indígenas españolizados e investidos de alguna autoridad".
Sin embargo, González Prada no pierde la fe en el indio, quien se redimirá por su propio esfuerzo y no por la humanización de sus opresores.
Los movimientos indigenistas en Hispanoamérica son relativamente débiles
y sus actividades poco efectivas, aunque aparezcan en el panorama general distinguidos defensores de la causa indígena. Interesante es conocer la
postura de unos notables ensayistas hispanoamericanos hacia el problema
indio y sus varios matices intencionales. Así, Germán Arciniegas y Luis Alberto Sánchez basan su proindigenismo en consideraciones humanistas, sociales, orgullo racial y posiblemente razones políticas. José Vasconcelos y Pedro
Henríquez Ureña asumen hacia los indios patemalismo cultural, pero como
los analizan de una manera arbitraria, hay sospecha de su insinceridad intelectual. Ricardo Rojas utiliza la temática indianista para sus especulaciones
teóricas, la cual nada tiene que ver con la civilización criolla rioplatense.

Abiertamente racistas, debido a su ideología criollista y europeizante, son Domingo Faustino Sarmiento, Francisco García Calderón, José Ingenieros y
Carlos Bunge. La actitud opuesta la representan Manuel González Prada, José
Carlos Mariátegui y Víctor R. Haya de la Torre, quienes defienden la causa
indígena con énfasis en la absoluta ausencia de justicia social, aun cuando

esta convicción forme el subfondo de su doctrinarismo político. El indigenismo mexicano, muy desarrollado y dinámico, cuenta entre sus propulsores con
Manuel Gamio, Alfonso Caso, Ángel Garibay, Juan Comas, Miguel LeónPortilla y Gonzalo Aguirre Beltrán, también conocidos por sus importantes
investigaciones antropológicas. Lo suyo hacen también el venezolano Miguel
Acosta Saignes, los ecuatorianos Aníbal Buitrón y Gonzalo Rubio Orbe, y los
peruanos Luis Valcárcel, Federico Kauffman Doig y Manuel M. Valle.
Entre las naciones del Nuevo Mundo, en México es donde la conciencia
indígena está más arraigada, aunque no falta ese arraigo en ciertos sectores

sociales del Perú, Ecuador, Bolivia y Guatemala. Y es México tal vez uno
de los contados países que puede enorgullecerse de más progreso y mejores
resultados en las actividades indigenistas, aunque todavía no haya abarcado
toda la poblaci6n india. El famoso antropólogo mexicano doctor Alfonso
Caso declaró hace algún tiempo que "el problema indígena en México no
es un problema racial, sino un problema cultural". Sin embargo, parece
dudoso que la misma ideología prevalezca en otras naciones latinoamericanas,
a juzgar por los alarmantes informes que sobre la acci6n indigenista presentaron varios investigadores hispanoamericanos en los Congresos Internaciona-

755
754

�les de Americanistas entre 1962 y 1972. Casi todos señalaron la notoria negligencia de las respectivas autoridades gubernamentales y también la de los
propios indios, lo cual retarda o impide su aculturación. , Son ~ns'.antes los
abusos de parte de otras clases sociales para con estos mas ¡ auténticos ame-

rica sean menos intensos en comparación con los existentes en Angloamérica
pero existen. Desde luego, tal criterio depende de como se lo juzgue en ¡~

países con más pluralismo étnico o en los que carecen de él. Desde luego,
en todos siempre existe un sector dominante, que cree tener el derecho de
someter a su voluntad las minorías étnicas o nacionales. Eso es lo que causa las

ricanos!

discriminaciones dondequiera que sea.

¿ A qué se deben los abusos de los indios en Hispanoaméri~? Paree: que
eso tiene algo que ver con la estratificación social de la colorua, que d1v1d16
su sociedad en varias clases. En el pasado se las identificaba con la apariencia somática hoy más bien con su bienestar económico; pero la línea divisoria nunca 'ha sido exacta, tampoco lo es hoy. En el escalafón social los
más pudientes son Jos criollos, seguidos por la burguesía mestiza adinerada,
menos adinerada o la marginal, mientras que los indios, por ser los más
pobres, pertenecen a la clase baja. Las diferencias entre estos es~~atos que
todavía parecen conservar su antiguo carácter étnico: son muy vlSl_bles. Se
reflejan a menudo en las actitudes de un estrato hacia otro, es dec!J' en las
relaciones interraciales.

El antropólogo hispano-mexicano Juan Comas se o~upa de este problema
en un estudio colectivo Relaciones interraciales en Amenca Latina 194{}-1960
(México, 1961), en el cual expone la convivencia de varios_ grupos é:nicos
desde el Río Grande hasta la Tierra del Fuego. Como no mega la eXJstencia de discriminaciones en Hispanoamérica, fobre todo en los países de preponderante población indígena. Las califica, empero, más. como prejuidos

de tipo social, cultural y económico, que como consecuena_a de _deterrrun~das actitudes raciales. A la vez, Camas cita varias resoluciones interamencanas que censuran el racismo y los prejuicios étnicos contra los indios, seña•
lando los apodos abusivos que se usan contra ellos, tales co~o. "indio", "in•
P,iote", "naco" y otros de carác~r denigrante. T~es abu~ mf1eren, p~es, la
existencia de discriminaci6n racial, aun cuando esta este, a veces, sutilmen-

te camuflada.
De semejante opinión son también varios americanistas europ:°s y esta~ounidenses. Baste con que citemos aquí al antropólogo Alfred Metraux, quien
en su ensayo Problema racial en América Latina (Co~1;ier de l'Unesco, _Paris, 1960) dice lo siguiente: "En ninguna _parte de ~e.nea de habla espano~
se presentan las relaciones raciales en la mhumana ngidez con que se asocia
a la noción de racismo. Pero sería erróneo afirmar, como sucede con frecuen-

cia que en los países con fuerte porcentaje de población indigena no existan
cie~s formas de prejuicios y de discriminación de carácter racist_a". Pese ..
tales opiniones, es poco discutible que los prejuicios raciales en HISpanoame•

ª

756

1:&gt;ando un vistazo histórico hacia atrás, hay que recordar que los indios expe~entaron mucha peor suerte en sus primeros contactos con los europeos.
As1, según cuentan los cronistas peninsulares, entre ellos Las Casas y Fernández de Oviedo, durante la conquista del Caribe perecieron cientos de miles
de indígen~. Se les había eliminado por completo de la Hispaniola, Cuba
y Puerto Rico, que a la sazón constituían el baluarte para la expansión colonial de España hacia tú,rra firme, o sea, hacia el continente americano. Más
tarde hubo casos de pacificación colonial como, por ejemplo, la supresión
del levantamiento inca de Túpac Amaru en el Perú ( 1780), así como las
guerras c~ntra los indios en las colonias inglesas durante los siglos XVII y
XVIII. Sm embargo, parece que las bajas más grandes que sufrieron los
amerindios, tanto de Hispanoamérica como en Angloamérica, ocurrieron du':'nte la época de la independencia. Asr, en pleno siglo XIX el ejército argentmo con la ayuda de los gauchos, aniquiló a la mayada indígena en la región
del Plata, mediante lo cual dejó de existir el "problema indio" en la Argentina y el Uruguay. No menos crueles sucesos ocurrieron en los Estados Unidos en el mismo siglo XIX, durante las llamadas "guerras indias", sobre todo
cuando se efectuó el aluvión migratorio de los colonos yanquis hacia el
Oeste. Tanto en uno como en otro caso, dichas guerras se han llevado a cabo
bajo el pretexto de "pacificación militar", la cual diezmó a los indios en ambos territorios.

Mu chas novelas hispanoamericanas se ocupan de las dramáticas condiciones en que viven los indios en pleno siglo XX. Entre ellas las más notables
son: Raza de bronce (1919) de Alcides Arguedas, Huasipungo (1934) de
Jorge Icaza, El indio ( 1935) de Gregario L6pez y Fuentes, El resplandor
(1937) de Mauricio Magdalena, Sumag Allpa (1940) de Gonzalo Humberto
Mata, El mundo es ancho y ajeno (1941) de Giro Alegría, Tungsteno (1948)
de César Vallejo, Entre la piedra y cruz ( 1948) de Mario Monteforte Toledo, Hombres de maí.z (1949) de Miguel Ángel Asturias, Juan Pérez Jolote
(1952) de Ricardo Pozas y Los ríos profundos (1958) de José Maria Arguedas, para mencionar algunas obras solamente. En la narrativa de la nueva
promoción descuellan: No se suicidan los muertos (1957) de Esteban Pavletich; Oficio de tinieblas (1962) de Rosario Castellanos; El Titán de, bronce
757

�(1964) de Isabel Centellas; Madre milpa (1965) de Carlos Samoya Chinchilla y Sangre del maíz (1966) de José M. López Valdizón, sin mencionar
más obras de este género literario que llegan a docenas.
Un hecho que a veces escapa a la atención es la completa dependencia del
indio de la ecología. Las experiencias coloniales ya habían comprobado que
los amerindios nunca se adaptaron al duro trabajo en las núnas donde perecían, tampoco los de la sierra a las faenas en la planicie. El brusco cambio
climático-ecológico les infligía padecimientos físicos y hasta la aniquilación
biológica. Asi, muchas bajas durante la Guerra del Chaco (1932-1935) entre
Bolivia y Paraguay, se debieron mayormente al desajuste bioecológico de los
soldados serranos, que no estaban acostumbrados a las condiciones selváticas.
No menos trágico, aunque no tuviese carácter meramente ecológico, fue el
trasplante forzado de los indios Cherokees de sus hogares en Georgia-North
Carolina-Tennessee al estado de Arkansas en 1838, durante el cual pereció
una tercera parte de dicha tribu indigena. Durante la construcción de la carretera transandina peruana a la selva amawnica en los años 1960, hubo
plan de un trasplante masivo de los indios serranos a la zona tropical. Felizmente, fue anulado a tiempo, ya que su realización hubiera tenido resultados
desastrosos. Parece que semejante proyecto en menor escala, hace años ya,
tampoco tuvo éxito en Colombia. Conocidos son los casos de los reclutaa
serranos en Ecuador y Perú, quienes al traérselos a la costa se sentian desarraigados y se fugaban en la primera oportunidad a sus montañas. Estos
ejemplos comprueban que los amerindios, apegados a su ambiente telúrico,
no pueden soportar condiciones de vida que les fueran extrañas, ya que su
imposición trae resultados trágicos.
El problema indigena en los Estados Unidos lleva un rumbo diferente.
Después de largas y dramáticas luchas que redujeron el número de los indios,
muchos de ellos nómadas, se les asignaron territorios llamados "reservations".
tstas tienen autonomía y están administradas por consejos tribales, con la
ayuda del representante gubernamental. Tal arreglo es producto de la politica liberal de Waslúngton, que tiene un doble propósito. De un lado, protege a los indios de un posible abuso y explotación de los forasteros, y del
otro, les asegura libertad para sus actividades sin forzarlos al cambio en ,ru
manera tradicional de vivir. En ambos casos se les proporcionan muchas facilidades para su integración cultural voluntaria. La tradición ancestral que
se basa en las estrechas relaciones de la familia con la comunidad tribal, es
para los indios de los Estados U nidos una cosa sagrada. Por eso, para no
separar a la juventud india de sus viejas ralees civilizadoras, en los últimos
años se establecieron en el Estado de Arizona escuelas donde se enseña tanto
758

el idioma como la historia de los Navajos. La creciente concurrencia estudiantil a dichos planteles parece indicar un gradual mejoramiento del sistema
educativo entre los indígenas, expuestos previamente a la enseñanza casi ex.
clusivamente, en el idioma inglés. Esta medida alienta a otras tribus como
la Chippewa del Estado de Minnesota y los Pueblos del Estado de Nuevo
México, a establecer escuelas superiores a semejanza del Navajo Community
College (1969), que está controlado por las autoridades tribales aun cuando
reciba el apoyo pecuniario gubernamental. Es de esperar que los indios puedan, por medio de la educación, beneficiarse de la civilización angloamericana más que antes.
La desafortunada suerte de los indios en los Estados U nidos diezmados
en el siglo XIX durante el empuje de la colonización yanqui ha~ia el Oeste
-al igual que la aniquilación de los indlgenas en la Argentina de entonces-produjo, sin embargo, bases para su rehabilitaci6n. El Gobierno estadouni'.
dense ha firmado tratados con varias tribus indias, en virtud de los cuales
estas tribus reciben como indemnización ciertas rentas anuales. Varias comunidades indigenas están organizadas en cooperativas, pero otras, debido a las
inclemencias topográficas, son menos afortunadas. El descubrimiento de petróleo en las "reservations" de Oklahoma convirtió a algunos indios en millonarios, lo que, sin embargo, no es ningún reflejo del bienestar general
indigena, puesto que muchos se hallan en condiciones difíciles. Lo comprueba
el hecho de que la mitad de los indios estadounidenses reciben ayuda federal,
aun cuando posean extensas tierras comunales. Desde 1933 un notable mejoramiento material les proporcionó el programa gubernamental de acción
social dentro del "New Deal", promulgado por el Presidente Franklin D.
Roosevelt.
En las "reservations" indias se han construido, a expensas del Gobierno,
escuelas, hospitales y centros de adiestramiento técnico-rural, que ayudan a
la aculturaci6n de sus habitantes, a la vez que les aseguran comodidad y protegen su individualidad étnica. El proceso de la integración indigena a la
civilización angloamericana corre, empero, distinta suerte: se debe en parte
a la resistencia psicol6gica y en parte al instinto de preservar su propia identidad racial. El mestizaje biológico, en estas circunstancias, es más problemático que la asinúlación cultural, ya que varios grados de su alcance ofrecen indudables ventajas econónúcas. Debido a su hermetismo e impenetrabilidad psíquica, los indios norteamericanos, lamentablemente, siguen con su
alma india y asi se apartan del ambiente social angloamericano.
La extraña postura de los indios norteamericanos hacia sus vecinos blan759

�cos tiene bien fundada causas históricas. A pesar de haber perdido las guerras los bravos indígenas nunca perdier0&lt;1 su alto sentidO' de dignidad raSu arraigada conciencia de comunidad étnica, el sentido de justicia Y
su veneración de la naturaleza fueron muchas veces mal entendidos por los
blancos, quienes también a menudo rompieron los tratados de paz con los
indios. Estas violaciones les produjeron amargura y desconhanza en mayor grado quizá que a los indios hispanoamericanos, quie~es a través de varios sig!os
de servidumbre hispánica, han adoptado una actitud de humildad y resig-

cia/

nación. En tanto, ¡ los indios norteamericanos nunca fueron siervos de nadie

y todavía conservan su individualidad! Por eso, ostentan su dignidad, prefieren su propio estilo de vida y continúan, en su may0ría, apartándose de
la civilización occidental.
La indiferente actitud indígena hacia los angloamericanos es casi recíproca.
Es resultado del estado de guerra que existió por mucho tiempo entre los
dos grupos étnicos. Algunas tribus indias organizadas en federaciones guerreras retardaron efectivamente el avance de los colonos tierra adentro.
Esta frustración de los unos por no poder defender sus tierras y la ansiedad
de los otros de ocuparlas para el cultivo, causó la mutua desconfianza y una
especie de antagonismo. Tal situación hizo imposible atraer a los indígenas
a la civilización occidental, la cual -caso contrario al de los españoles-los angloamericanos no pensaban imponérsela por la fuerza de las armas. Así,
los dos grupos vivían su propia vida, uno al margen del otro. La penetración cultural fue insignificante, aun cuando cierto porcentaje de indios haya
ido convirtiéndose al cristianismo y los colonos mantuvieran con los "pieles
rojas" sólo intercambio comercial. Su bravura nunca ha sido olvidada por
los blancos que los respetaban, lo cual explica que los prejuicios hacia los
indios estaban menos acentuados que hacia los negros.
Hay una extensa literatura norteamericana que descri~ las guerr~ f".'nterizas con los indios, sus costumbres y creencias. La considerable 1dealizao6n

indígena en las novelas fronterizas románticas de Cooper, Simms e Irving se
ajusta a cierto equilibrio de veracidad en los relatos de Garrar_d: Fremont
y Parkman. Sin embargo, el tema indianista adquiere más notabilidad en la
ficción literaria a fines del siglo XIX y a principios del siglo XX, en las
novelas de Austin, Bandelier, Garland, Harte y LaFarge. La mayor popularidad es lograda en este sentido por la narrativa .fronteriza del prolifico Zane
Grey, autor de sesenta novelas que alcanzaron trece millones de ejemplares.
Su novela más famosa es Riders of the Purple Sage (1912). Las fabulosas
hazañas de los Apaches, los Mohawks, los Cherokees y los Sioux son los más
célebres cuentos sobre los indios norteamericanos, a quienes los antropólogos

760

llaman amerindios, utilizando la contracción de dos palabras inglesas "American lndians,,. Esta corriente de indigenismo sigue la misma orientación

social y folclórica que se da a la promoción de la causa india por parte de
las autoridades gubernamentales, cívicas y religiosas. La temática india logra,
desde luego, una popularidad internacional mediante las películas hechas
e? H?!lywood: Estas, sin embargo, por ser de carácter sensacional y para
d1vers10n, no mterpretan bien la idiosincrasia indígena; más bien la defor.
man, aun cuando haya excepciones. En tal respecto, las películas hispanoamericanas se apegan más a la realidad histórica de la vida indígena.
La responsabilidad de los asuntos indígenas está a cargo del Bureau of
fodian Affairs en Washington. Dicha entidad, debido a las presiones políticas, raramente en el pasado ha podido dar soluciones satisfactorias. Siempre cuando la actitud para con los indios es favorable, su gestión se debe a
los antropólogos más bien que a los burócratas. tsta es la impresión que
nos dejan las reflexiones del indigenista norteamericano, John Collier, autor
de la obra lndians of the Americas ( 1956). Como antropólogo y comisiona.
do de los asuntos indios durante mucho tiempo, el autor hiw interesantes
observaciones sobre los indígenas norteamericanos. Collier admira sobre todo
a los navajos quienes constituyen el grupo indio más numeroso de los Esta~
dos Unidos.
Collier nota entre los indios, en general, los siguientes rasgos: intenso espíritu comunitario, propensión a la meditación, veracidad e inclinación artís..
tica, ritmo, unidad étnico.tribal que se intensifica siempre cuando ésta se

halla en peligro, asl como la íntima relación entre el hombre y la naturaleza,
En conjunto, los rasgos de la herencia espiritual y costumbrista indígena son
mucho más arraigados de lo que piensa la sociedad "blanca". Lo mismo pasa
con la antigua tradición democrática india en el sentido social y económico
lo cual explica su tendencia cooperativista sobre el nivel tribal. Las caracte~
rísticas indicadas permiten a los indios norteamericanos mantener su herencia milenaria. Collier llega a la conclusión de que si los indios hubieran

!?grado una .educación integr_al, no pocos habrían mostrado mucha más aptitud en vanos campos de vida que sus vecinos no-indios. Sin embargo, el
alejamiento voluntario de los indígenas de la sociedad que los rodea, así
como su obstinación psicológica en rechazar la civilización moderna, no con-

tribuyen al mejoramiento de las condiciones de su vida.
Como indios norteamericanos más adelantados se considera a los descendientes de las llamadas cinco "tribus civilizadas" a las cuales pertenecen los
Cherokees, los Choctaws, los Chickasaws, los Creeks y los Seminoles. Los
indios norteamericanos, al igual que sus hermanos en Hispanoamérica, os-

761

�tentan habilidad artística para la orfebreria y alfarería, así como para hacer
ponchos, canastas, zapatos y varios objetos decorativos. Muchos son competentes en el arte ecuestre, la caza y la danza tradicional. Es notable su destreza en extinguir los incendios de los bosques. También se les han reconocido sus valiosos servicios prestados en el campo de las comunicaciones militares durante la II Guerra Mundial.
Aunque la situación actual de los indios norteamericanos deja mucho qué
desear, parece menos trágica que la de la mayoría indígena en los países
hispanoamericanos, donde viven prácticamente al margen de la vida económica. En tal respecto es interesante recordar la declaración hecho por el
Dr. Miguel León-Portilla durante el XXXV Congreso Internacional de Americanistas en México ( 1962). Dicho notable indigenista mexicano, al referirse a los gastos que los países americanos desembolsan para la rehabilitación de sus indígenas, dijo lo siguiente: "Si los países con población indígena
de la América Latina juntaran sus presupuestos a lo largo de veinte años,
no alcanzarían la cifra que emplean los Estados Unidos en doce meses".
En Hispanoamérica existe todavía una variedad de criterios empleados en
determinar la personalidad física y social de los indios. A veces se incluye a
los indios y mestizos en los mismos grupos censales. No obstante, se calcula
que el número aproximado de los indios en el continente americano oscila
entre veinticinco y treinta millones. Su distribución geográfica se manifiesta
de la siguiente manera: hay cerca de die2 millones en México, si se atiende
no sólo a la lengua sino principalmente a las características culturales. Alrededor de un millón vive en los Estados Unidos y el Canadá, incluyéndose
en este número a los esquimales y aleutianos. Aproximadamente dos millones y medio viven en los países de Centroamérica, principalmente en Guatemala. Casi dos millones hay en Ecuador, Vene2Uela y Colombia.. Entre nueve y die2 millones viven en las regiones serranas y selváticas de los países andinos: Bolivia y el Perú. En los demás países sudamericanos hay medio millón, incluyendo a los indios que viven en las selvas del Brasil, Paraguay
y en las Guayanas, así como en la Argentina y el Uruguay. Desde luego, los
cálculos demográficos presentados aqui están basados en aproximadas estimaciones antropológicas, las cuales no siempre se indentifican con los datos
indigenistas oficiales.
Lo que todavía preocupa a muchos etnógrafos es fijar la estadística aproximada de los indios en la América precolombina. Sobre este upecto hay
muchas especulaciones, algunas de las cuales se basan, sin embargo, en investigaciones de carácter histórico-demográfico. Así, según los cálculos del
americanista argentino Angel Rosenblat, al descubrirse el Nuevo Mundo ha-

762

bían vivi~o aquí_ apróximadamente trece millones y medio de amerindios.
De esta cifra, mas o menos un millón correspondía a Norteamérica e 1
áreas, al norte del. Rí? Grande, mientras que doce millones y medi; c:rre:
pond1an a los temtonos que hoy constituyen Latinoame'n'ca Se ' 1
· '6 d 1
• gun a supo~lCl, n
e antropólogo estadounidense Herbert J. Spinden la población
:!:!"na desde ~laska hasta la Tierra del Fuego pudiera h~ber alcanzado
Bo ah sesenta millones de almas, A su vez, los americanistas californianos
r
Y Cook, basándose en estimaciones demográficas re.,.;0 1
·
s61
Mé ·
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o· na es, asignan
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habitantes.
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1
b .,
pos1C1on 1 ,ere que
a po lacmn p"'.'colo~bina para todo el Nuevo Mundo pudiera haber sido
alrededor de cien rmllones de almas. La revisión de todos estos cálculos
c~?º alse presen~n nuevas pruebas y recuentos, posiblemente vaya a conIn wr
esclarecirmento de aquel hist6rico misterio demográf'lCO.
Inter-American Council
Washington, D. C.

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Sección Quinta

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                    <text>el oído de esta gran República". Y agrega "si no puede la nación americana
con su peso romper el equilibrio del mundo político, puede llegar a hacerse
temer de Europa y tener inmóvil a la América Latina entre la boca de sus
cañones monstruosos, pero esa será la víspera del desmembramiento".•~
Ya Sierra, como Darío percibían que en medio de grandes recursos espirituales, de logros de la cultura, de un espíritu libertario y tolerante, de un
ejercicio democrático casi perfecto, en la estructura norteamericana se perfilaba la figura de Mammon con sus fatales consecuencias. De ese gran pueblo
Sierra aporta a México cálida admiración, sincera estima, pero no puede
evitar manifestar la herida que lleva, como representante de un pueblo débil,
ante la grandeza del ofensor. Un sentimiento de temor y de resentimiento, de
preocupación ante el engrandecimiento cada día mayor del coloso, es el
que deriva en esos años, de la mente de los mexicanos, quienes tendrán que
adecuar su forma de ser, fortalecerla para defenderse de la absorción que todo
país fuerte hace del menos poderoso.
En resumen, podemos decir que la influencia ideológica y en general que
los Estados Unidos ejercieron en México, fue: de una simpatía hacia el
hermano mayor, hacia el país maduro de quien se solicitó amistad, ayuda y
protección, para pasar después a una admiración sin límites en unos sectores,
admiración que llegó al extremo de desear la identificación plena con ese
país; y, finalmente, deriva, como consecuencia de nuestra experiencia histórica,
a admirar al coloso, pero temerlo, desconfiar de él.

misión de constituir en la tierra un 'pueblo standard', un pueblo tipo, conciencia
heredada de sus fundadores puritanos.
Si no puede la nación americana con su peso romper el equilibrio del mundo político, puede llegar a hacerse tener de Europa y tener inmóvil a la América Latina
ante la boca de sus cañones monstruos; pero esa será la víspera del desmembramiento.
Mas dejémonos de la manía de profetizar; lo cierto es que Mr. Cleveland es todo
un ciudadano; nadie desprecia como él la popularidad o la 'populacheridad'; nadie
como él ha sabido ponerse frente a su propio partido y ha arriesgado su jefatura
democrática, no por orgullo ni por capricho, sino por no faltar a lo que él cree su
deber; esto se llama ser un hombre; los demás, son los títeres cómicos o trágicos de la
historia".
41
lbidem, p. 150 y ss.

474

Sección Cuarta

CIENCIAS

SOCIALES

�LA ASOCIAClóN DE DERECHO INTERNACIONAL *
(The lnternational Law Association)

LICENCIADO ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad Nacional Aut6noma de México
Universidad Aut6noma de Nuevo Le6n

la celebración de la Quincuagésima Sexta Reunión de la
Asociación de Derecho Internacional (The International Law Association)
que tuvo lugar en Nueva Delhi, en diciembre de 1974 y que ahora, a través
del Informe o Memoria de dicha reunión, se pone de relieve una vez más
la trascendente importancia que tal Institución tiene por sus valiosas aportaciones e ininterrumpidos esfuerzos en los campos del estudio y de la investigación de lo jusinternacional, como así se observa de su trayectoria a
partir de su fundación en el año de 1873.
CoN MOTIVO DE

Tomando en cuenta el espacio disponible, haremos una somera descripción
de los frutos obtenidos por la Asociación, como se advierte en la parte histórica contenida en el último Informe.
La idea de la formación de la Asociación emanó de América siendo su
fundador el norteamericano Elihu Burrit, un incansable trabajador de la
causa de la paz. La idea fue llevada a Europa donde encontró el eco debido,
hasta llegar en la actualidad a un número que excede de los 4,500 miembros.
En México, la Rama de la Asociación está a cargo de un presidente, siendo
el actual el ameritado internacionalista mexicano licenciado César Sepúlveda.
En 1877, después de 4 años de existencia, en la Conferencia de Antwerp,
la Asociación alcanzó un gran triunfo al lograr la unificación de las Normas

* Traducción del texto del Informe The International Law Association. Report
of the Fifty-Six Conference, New Delhi, 1974, pp. IX a XX.
477

�de Avería General, las que casi inmediatamente llegaron a ser uso general.
Estas normas fueron una vez más revisadas por la Asociación, en Liverpool,
en 1890 y en Estocolmo en 1924 y actualmente están incorporadas en cartas
y pólizas de embarque, así como en contratos de flete en todo el mundo. ~n
una enmienda posterior, fueron nuevamente promulgadas en la Conferencia
de Copenhague en 1950.
Las Normas sobre Billetes de Cambio, adoptadas en 1908, en Budapest,
han servido como base para la discusión pública sobre el tema, tanto en la
Gran Bretaña como en la Conferencia de La Haya en 1910. Las primeras
Normas concebidas en Bremen, en 1876, subsecuentemente formaron la base
del Derecho Escandinavo sobre Billetes de Cambio.
Las Actas de las diferentes Conferencias contienen una mina de información sobre un vasto número de materias que, si bien no siempre resultaron
con un carácter inmediato de aplicación en Tratados, Convenciones o Leyes,
han estado y están en amplio uso por todos los jusinternacionalistas inteligentes en los variados campos que fueron estudiados en tales Conferencias.
Entre las dos Guerras Mundiales, la Asociación de Derecho Internacional
prosigue brindando grandes aportaciones en el campo_ de la materi~ int~rnacional, siendo lo siguiente lo más notable en matenas que han sido ~iscutidas y perfeccionadas. Así, en 1921, en La Haya, se aprobó lo relativo
a Regulaciones para el Tratamiento de los Prisioneros de Guerra, para ser,
posteriormente, adoptado en sustancia por muchos gobiernos; Las Normas
de Fletamento, de La Haya, fueron aprobadas y ligeramente modificadas
en el Proyecto. Al presente, son de uso general y forman parte del cuerpo de
algunos Estatutos. En Estocolmo, en 1924, se discutió lo relativo a la Nacionalidad, a los Apátridas, así como también sobre Exilio y formaron parte
de un Estatuto Modelo. Normas para la Ejecución de Sentencias Extranjeras
fueron proyectadas. En Viena, en 1926, la Conferencia adoptó un proyecto
de Convención sobre Jurisdicción Marítima en Tiempo de Paz. Los Estatutos de una propuesta Corte Penal Internacional, así como Normas relacionadas con la Protección de las Minorías y de Propiedad Privada.
En Varsovia, en 1928, fue adoptado un proyecto de Convención sobre
Extradición y Normas para el Gobierno de un Territorio Ocupado por
Fuerzas Hostiles. Entre los resultados finales de la Conferencia de Nueva
York, en 1930, pueden considerarse las Normas sobre el Efecto de la Guerra
en los Contratos y la Legislación de Documentos.
En la Conferencia de Oxford, en 1932, se adoptó un proyecto de Convención, orientado a proteger la Propiedad Privada perteneciente a Extranjeros

478

y otra a regular la Venta de Bienes. En la propia Reunión también se discutió
un proyecto de Normas sobre el Efecto de la Guerra en los contratos, una
Forma general en Contratos y Proyectos de Principios que deben gobernar
la Jurisdicción en cuestiones de Divorcio y Nulidad del Matrimonio. En
Budapest, en 1934, se trató lo relativo a los artículos de Interpretación del
Pacto Briand-Kellogg de París. En la propia capital gala, en 1936, en Ams-.
terdam, en 1938 y en Conferencias subsecuentes, se logró mucho progreso

en algunos de los temas de actualidad para aquel entonces. Las realizaciones .
incluyen lo siguiente: Las Normas de Copenhague en materia de Arbitraje
Comercial Internacional (1950); un Proyecto de Convención sobre Pago de las Deudas en Dinero Extranjero (Dubrovnik, 1956); un Proyecto de
Convención sobre Conflictos de Leyes relacionado a Compañías (Nueva
York, 1958); un Modelo de Acta para el Reconocimiento y Ejecución de
los Juicios de las Sentencias Extranjeras sobre Dinero (Tokio, 1964). Finalmente, la Conferencia de Helsinki ( 1966) aprobó la primera codificación
general del Derecho de los Ríos Internacionales, al adoptar las "Normas
de Helsinki", las que tratan de materias como la contaminación, la navegación, la utilización equitativa, la madera flotante y el arreglo de controversias.
En sucesivas Conferencias, ahora en la Quincuagésima Sexta, la Asociación
ha sido presidida por muchos hombres distinguidos y ha discutido temas
sumamente importantes, que afectan las relaciones internacionales. Como
resultado de esa tarea, las resoluciones han sido adoptadas o bien, normas
modelo de Derecho o en la Práctica, han sido proyectadas, las que indudablemente, en algunos casos, han ejercido una importante influencia en la
legislación de varios Estados, especialmente ahora que la Carta de las Naciones Unidas encomienda a la Asamblea General el promover un desarrollo
progresivo del Derecho Internacional y de su codificación, la Asociación se
está esforzando por tomar plenamente su parte en esta tarea.
De la breve exposición hecha anteriormente, es posible percatarse -a
grandes rasgos- de la valiosa contribución que en múltiples campos del
Derecho Internacional la Asociación ha brindado, tanto a la ciencia del mismo como al propio Derecho.
El contenido, los temas y la colaboración de connotados internacionalistas
a la Quincuagésima Sexta Conferencia que habría de reunirse en Nueva
Delhi, pone una vez más de relieve la alta significación de la obra llevada
a cabo por dicha Asociación a través de su continuado esfuerzo.
El temario de la Quincuagésima Sexta Conferencia comprendió los si-

479&gt;

�guientes temas para su estudio y discusión, títulos que por sí mismos muestran lo interesante de cada uno de ellos, los que a continuación se expresan:
l.
11.
111.
IV.
V.
VI.
VII.
VIII.
IX.
X.
XI.

La Carta de las Naciones Unidas.
Derecho Monetario Internacional.
Régimen Jurídico de Recursos de Aguas Internacionales.
Terrorismo Internacional.
Derechos Humanos.
Accidentes de Tráfico Internacional.
Seguridad Internacional y Cooperación.
Derecho del Mar.
Inversiones Extranjeras en los Países en Desarrollo.
Derecho Espacial.
Arbitraje Comercial Internacional.

Los principales aspectos del Proyecto presentado en la LVI Conferencia
,1;obre el tema de la Carta de las Naciones Unidas, como resultado de estudios
previos en las distintas Conferencias de Tokio ( 1964), Helsinki ( 1966) y
'Buenos Aires ( 1968), son los siguientes:

1
1

l. Carácter opcional de las obligaciones. Cierto mmunun de obligaciones
sobre otras que pueden ser aceptadas por los Estados.
2. Relación cercana a la Carta de las Naciones Unidas.
3. Proposiciones para el establecimiento de cuerpos subsidiarios. Por ejemplo: La Comisión Permanente de Conciliación de las Naciones Unidas
y el Tribunal Permanente de Arbitraje de las Naciones Unidas.
Sin embargo, lo principal del Proyecto está en un intento para la codificación y el desarrollo progresivo del Derecho Internacional.
\

Para tal efecto, y previa discusión llevada a cabo por eminentes internacionalistas miembros de la Asociación de Derecho Internacional, se llegó a
la elaboración de un Proyecto de Tratado General para el Arreglo Pacífico
de las disputas internacionales. He aquí la Parte Declarativa:
"Los Estados Partes de este Tratado considerando que uno de los propósitos de las Naciones Unidas es el mantener la paz y la seguridad interna. cionales, y a ese fin, realizar por medios pacíficos y de conformidad con los
principales de justicia y del Derecho Internacional, el ajustar o arreglar
las disputas internacionales o situaciones que pudieran llevar a una perturbación de la paz,
--480

Conscientes del gran número de acuerdos internacionales, multilaterales,
regionales y bilaterales que tratan del arreglo de las disputas internacionales,
Creyendo que es deseable consolidar tales instrumentos en un Tratado
comprensible sobre el tema.
Deseando complementar e implantar el Capítulo VI de la Carta de las
Naciones Unidas,
Deseando mantener al mismo tiempo, la libertad de cada Estado a aceptar
solamente esos medios para el arreglo pacífico de las disputas internacionales
que encuentre apropiados.
Están de acuerdo en los siguientes Artículos:
Capítulo l. Obligaciones Generales. Artículo 1. Los Estados Partes en este
Tratado solemnemente reafirman su obligación de arreglar sus disputas internacionales por medios pacíficos de tal manera que la paz internacional,
la seguridad y la justicia no peligren.
2. Los Estados Partes en una disputa internacional, así como otros Estados,
deberán abstenerse de cualquier acción que pueda agravar la situación, así
como poner en peligro el mantenimiento de la paz internacional y la seguridad y deberán actuar de acuerdo con los propósitos y principios de las
Naciones Unidas.
3. Los Estados Partes de este Tratado, también desean el hacer claro que
ninguna provisión de este Tratado deberá en cualquier forma prejuiciar o
derogar cualquier provisión aplicable de la Carta, en particular, aquellas
relacionadas al mantenimiento de la paz internacional y la seguridad, así
como el arreglo pacífico de disputas internacionales."
En el Artículo 2.1 : "Los Estados Partes de este Tratado convienen en
buscar un arreglo pronto y justo a sus disputas internacionales por negociaciones, buenos oficios, mediación, investigación, conciliación, arbitraje, arreglo judicial, recurrir a las agencias regionales o arreglos u otros medios pacíficos de su elección.
2. En la búsqueda de tal arreglo, las partes en disputa deberán seleccionar
tales medios pacíficos que consideran los más apropiados a las circunstancias
y a la naturaleza de la disputa.
3. Las disputas internacionales deberán ser arregladas sobre las bases de
la igualdad soberana de los Estados y de acuerdo con el principio de la libre
elección de medios. Recurrir a o aceptar de, un procedimiento de arreglo
481
HUMANITAS-31

�libremente acordado así por los Estados con respecto a una existente o fu.
turas disputas de las cuales son partes, no deberá ser considerado como
incompatible con la igualdad soberana...".
El Capítulo II está referido a las Negociaciones. En efecto, el Artículo 6
establece que: "Los Estados Partes de este Tratado convienen que cualquiera
disputa entre dos o más de ellos, las partes de la disputa deberán, hasta
donde sea posible, buscar una solución por negociaciones directas a través
de los diplomáticos u otros canales...".
El Capítulo III se relaciona con los Buenos Oficios. Así, tenemos que el
artículo 10.1 previene que: "En cualquiera disputa que no haya sido posible
arreglar por negociaciones directas, cualquiera de las partes de la misma
puede invitar a uno o más Estados, no partes de ella, o a un cuerpo internacional, al Secretario General de las Naciones Unidas u otro funcionario
internacional o una eminente personalidad de reputación internacional, a
usar sus buenos oficios para llevar a las partes juntas y así hacer posible
para ellas, el alcanzar una solución adecuada entre ellas mismas ...".
El Capítulo IV está referido a la Mediación en los artículos 13 y 14 respectivamente. El primero de ellos establece: "En cualquier disputa que no
haya sido posible arreglar, por negociaciones directas, las Partes en disputa
pueden estar de acuerdo en recurrir al procedimiento de la mediación. Un
mediador, en tal caso, puede ser un Estado, un grupo de Estados, un cuerpo
internacional o un funcionario internacional, o alguna otra personalidad eminente internacional. El inciso 3 de este Artículo precisa la función mediadora,
al prevenir: "La función del mediador es la de asistir a las partes en el
arreglo de su disputa, a través de la reconciliación de sus puntos de vista
y reclamaciones, calmando los sentimientos de agravio que puedan haberse
producido entre los Estados en disputa".
El Capítulo V se refiere a las Comisiones de Investigación. Al efecto, el
artículo XV.1 dice: "En cualquier disputa que no haya sido posible arreglar
por negociaciones directas y que se haya suscitado por una diferencia de
opinión sobre puntos de hecho, las partes en disputa pueden convenir en
tener el recurso del método de investigación y el de nombrar una comisión
con tal carácter.
El convenio que establezca la comisión de investigación determinará:
a) Los puntos a examen;
b) El modo y el tiempo en el cual la comisión deberá formarse;
c) Los poderes de la comisión;
482

d) El sitio de la comisión;
e) El procedimiento a seguir;
f) El derecho de la comisión para visitar cualquier lugar, interrogar testigos y expertos y obtener documentos;
g) El método de financiamiento de los gastos de la comisión...".
Por su parte, el Capítulo VI trata sobre Conciliación. Así el artículo 18.1
previene: "En cualquier disputa que no haya sido posible arreglar por negociaciones directas, las partes en disputa pueden convenir en recurrir al
procedimiento de conciliación.

2. La función de conciliación puede ser ejercida por un Estado o un grupo
de Estados, un cuerpo internacional, un individuo o una comisión de conciliación. . .".
El Capítulo VII trata sobre Arbitraje. El Artículo 22.1 establece: "En
cualquier etapa de una disputa, las partes que en ella intervienen pueden
convenir en recurrir al procedimiento del arbitraje".
El Capítulo VIII está referido al Arreglo Judicial. En efecto el Artículo
25.1 ordena:
"En cualquier etapa de una disputa, las partes en ella pueden convenir
en someter todas las cuestiones legales comprendidas en tal disputa a la
Corte Internacional de Justicia, ya sea para un fallo obligatorio o en opinión
consultiva.
2. Las Partes en disputa redactarán un convenio especial determinando
las cuestiones legales que deberán ser presentadas a la Corte Internacional
de Justicia. El convenio especial determinará si las Partes desean un fallo
obligatorio o una opinión consultiva, o bien que la Corte pueda decidir el
caso ex aequo et bono."
El Capítulo IX se relaciona con la Asamblea General. En el Artículo 30.1
se dice: "Un Estado Parte en este Tratado, en todo tiempo declara, de
acuerdo con este Artículo, que en cualquiera disputa con otro Estado Parte
que haya hecho una declaración similar el que si una de las Partes deba
someter tal disputa a la Asamblea General, de acuerdo con el Artículo 35
de la Carta, las recomendaciones de la Asamblea General tendrán en bl
caso, el mismo efecto que las decisiones del Consejo de Seguridad bajo este
Tratado".
Otro de los puntos muy importantes respecto del Temario de la Quincuagésima Sexta Conferencia de la Asociación de Derecho Internacional
483

�(International Law Association), versó sobre Derechos Humanos, tema que
fue ampliamente debatido y en que se puso de manifiesto las graves violaciones que se han cometido en contra de tales derechos.

RESOLUCIONES
LA

Considerando que las proposiciones para la reforma del sistema monetario
internacional contemplan todavía ajustables paridades;
Considerando que las transacciones internacionales en los campos del comercio, servicios y movimientos de capital presuponen un mínimum de certeza legal concerniente a su aspecto monetario, por lo menos, en donde tales
operaciones son de naturaleza a largo plazo;

Tomando en cuenta las exigencias de espacio -la transcripción es muy
extensa-, habremos, pues, de concretarnos solamente a las principales Resoluciones tomadas en la Conferencia que se cita.

Declara que cuando las partes en un contrato internacional, hayan acordado determinadas cláusulas con el propósito de asegurar el valor de los
pagos a ser hechos de acuerdo con sus condiciones, tales cláusulas serán y
permanecerán validas y efectivas, prescindiendo de su abrogación por un
sistema doméstico de Derecho que pueda ser aplicable a tales estipulaciones e;

Por lo que respecta a la relativa a la Carta de las Naciones Unidasl se
estableció:

Invita al Comité a llevar adelante su trabajo con vistas a una futura implementación del principio anterior.

CARTA DE LAS NACIONES UNIDAS

Considerando que el Comité sobre la Carta de las Naciones Unidas ha
venido trabajando por espacio de 28 años y que ha hecho un valioso estudio
de muchos aspectos de la Carta, y
Considerando que existen diferentes respecto a la adopción del Informe
del Comité,
Resuelve que:

l. El Informe sea recibido por la Conferencia como una útil contribución
al estudio y la elucidación de la cuestión relativa al Arreglo Pacífico de las
Disputas y de que sea incluido en la Memoria de la Conferencial
2. Agradecer al Presidente por su preparación del Informe y felicitarlo
por su prolongada y valiosa contribución al trabajo del Comité;
3. Que se agradezca al Comité su importante trabajo a través de muchos
años y de que se recomiende al Consejo Ejecutivo que el trabajo del Comité
se considere como completo.

DERECHOS HUMANOS

A este respecto, la Conferencia se pronunció por lo siguiente: reconociendo
el grave y crítico problema de dimensión mundial de la tortura de los individuos;
Recomienda que las Naciones Unidas adopten una convención sobre la
eliminación de la tortura con medidas apropiadas para su implementación e;
Invita al Presidente de la Asociación a notificar al Secretario General de
las Naciones Unidas de su preocupación y de la presente recomendación.

DERECHOS DEL MAR

A este respecto LVI Conferencia declaró:
DERECHO INTERNACIONAL MONETARIO

La Conferencia sobre esta materia resolvió:
Considerando que más y más monedas están flotando en relación de una
cosa con otra y de que los márgenes de fluctuación para las otras monedas
tienden a llegar a aumentar;

Aprueba el Informe, en particular, por su análisis del problema de las
relaciones entre la navegación sobre el océano por una parte, y los otros usos
del mar, por la otra parte;
Considera que una satisfactoria solución de este problema contribuiría
grandemente a la clarificación y fortalecimiento del Derecho del Mar;

Y por tanto;

484

485

�Invita al Comité del Derecho del Mar a continuar sus estudios sobre esta
cuestión a fin de someter sus proposiciones, las que buscarían el llevar un
equilibrio justo, por una parte, entre los intereses de la navegación océanica,
y en el otro aspecto, los otros intereses en relación con el mar.

DERECHO ESPACIAL

Sobre este tema la Conferencia se pronunció por lo siguiente:
Convencidos de que la radiodifusión por satélites constituye uno de los
medios más poderosos para promover el progreso social y cultural de la población del mundo entero;
Teniendo en mente la Carta de las Naciones Unidas, los Tratados del Espacio Extra-terrestre y las disposiciones relevantes de la Convención sobre
Telecomunicación y de sus Reglas relativas a la Radio;
Apelando a la Declaración Universal de Derechos Humanos,_,el Acuerdo
Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos, la Declaracion sobre los
Principios de Derecho Internacional concernientes a las Relaciones Amistosas y de Cooperación entre los Estados, y las Resoluciones de las Naciones
Unidas que son aplicables en el uso de satélites;
Convienen en que la Cooperación Internacional es una piedra de to~~e
para el desarrollo y el uso de la radiodifusión por satélites para el beneficio
de todos los países, deseando ellos mismos aprovecharse de esta nueva

HACIA UN NUEVO HUMANISMO*
LICENCIADO Luis

M.

FAR.ÍAs

Universidad Nacional Autónoma de México
Ex-Gobernador del Estado de N. L., México (Discurso pronunciado en la Convención de los Clubes Rotarios que tuvo lugar
el 25 de febrero de 1977, en la ciudad de
Monterrey, N. L.

TANTO SE HABLA de la deshumanización del arte, de lo inhumano de lo frío
que es el mundo de los negocios, de la falta de humanidad en la práctica de las profesiones, del crecimiento de lo incesante de la técnica, etc.,
que se antoja que lo humano se elude, se olvida y tiende a desaparecerse.
Quizás sólo sea aparente, quizás sea una realidad.
De cualquier manera el tema tiene interés, y no es cosa de broma.

tecnología;
Considera que a este nivel, una medida e~nente práctica ~e c~operación
debe ser a nivel regional y, en consecuencia, acoger las direcciones ~~e
han sido perseguidas o propuestas tendientes hacia obtener una cooperacion

sobre una base regional;
Convienen que bajo los términos del Tratado del espacio extraterrestre;
Recomienda que el Comité de Derecho Espacial dirija sus estudios sobre
los problemas de la aplicación de los satélites de radiodif~sión _direc~, incluyendo aquéllos concernientes al uso de la órbita geoestacionaria, a fm de
preparar un informe a la siguiente Conferencia y sus conclusiones sobre este

tema.

Por eso he preferido escribir las cuartillas en lugar de improvisar un
discurso.
Además estoy fuera de práctica en esto de improvisar y, por añadidura,
conforme se va uno haciendo viejo, se va uno tomando más parco en el
hablar. Al menos eso me pasa a mí, aunque sé que hay quienes cada día son
más parlanchines.
Debo decirles que el tema que así, como quien no quiere la cosa, me sugirieron los dos Carlos, amerita largas y cuidadosas horas de meditación y
estudio. La atención de otras tareas me han privado de esa oportunidad,
de manera que las páginas que hoy lea, serán sólo una mirada superficial a
tema de tanta entidad y hondura.

* Conferencia dictada por el señor licenciado Luis M. Farías, ante rotarios del Distrito 413, en el Casino Monterrey el dia 25 de febrero de 1977.
486

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�El humanismo es un movimiento surgido a finales de la Edad Media, que
alcanza especial vigor en el Renacimiento que se esfuerza por elevar la dignidad de lo humano, volviendo los ojos a la antigüedad clásica.
El humanismo se manifiesta en la literatura, estudiando con pasión a los
grandes autores latinos. En la escultura, copiando las obras griegas y latinas.
En pintura, viendo al hombre cómo es en su físico desnudo, a la manera
como se hacía en la antigüedad. En los estudios filosóficos, revisando los
textos de Plotino, de Cicerón y de Carnesdes entre otros, pues ya desde antes
conocían a Aristóteles.
La caída de Constantinopla en 1453, dio fuerte impulso a este movimiento
de regreso al clacisismo en Italia primero y después en el resto de España
ya que de Constantinopla salieron huyendo del dominio turco muchos sabios
que poseían excelentes traducciones de los literatos latinos y de los principales pensadores de la Grecia Antigua.
Recibieron la protección de los Médici, que dieron vida a la Academia
de Florencia. También en Venecia surgió poco después la Academia Aldina.
En ellas, sin estar sujetos a los estrictos métodos de la Universidad Medieval,
se difundía el pensamiento griego entre laicos y eclesiásticos por igual, propiciando un gran interés por el hombre como tal, independiente de la idea
de Dios. También hubo estudiosos dedicados al conocimiento de las lenguas
y pensamiento de oriente. A esos hombres entregados al estudio de los autores
antiguos, que ya no relacionan todo con Dios y que no condicionan todo
estudio al de la Teología, se les llamó humanistas, y humanismo al movimiento cultural que integraron.
Montaigne dirá que él estudia al hombre como lo encuentra en sí, "sin
socorro extraño, armado sólo con sus armas y desguarnecido de la gracia
y el conocimiento divino".
En el movimiento renacentista destaca Pico de la Mirándola y Maquiavelo de Italia, Erasmo de Holanda, Montaigne de Francia, Santo Tomás
Moro de Inglaterra y Luis Vives de España.
Señalemos aquí, como cosa curiosa, que con ese renacimiento en que se
le pierde el respeto a Aristóteles y a sus intérpretes medievales, se inicia la
investigación libre que da paso a la ciencia moderna que, con el tiempo, se
separa totalmente del conocimiento de las "humanidades", a grado tal que
se crean prácticamente dos idiomas: el científico y el humanista, como lo
hace resaltar C. P. Snow en su obra Dos Culturas, y hará exclamar al que
fuera nuestro Presidente, el Lic. López Mateos: "Las ciencias van aleján488

dose las unas de las otras y, como naves en la niebla, apenas si se ubican
y reconocen entre ellas por el sonar de sus sirenas que lo mismo pueden

anunciar la cercanía de las playas de la vida y la paz, o presagiar la proximidad de las rocas de la guerra y la muerte".
Bertrand Russell opina que la labor de los filósofos humanistas del siglo
XVII emancipó a los hombres del dogmatismo de la iglesia de aquel tiempo;
pero no los salvó de las supersticiones, la astrología y la brujería. Tampoco
ayudó a la moral, pues junto al repudio al dogmatismo estaba la falta de ·
respeto a los códigos de conducta. Pocas veces lo licencioso ha tenido nivelesmás altos.
Hay que advertir que si llevamos este humanismo renacentista a sus últimas consecuencias, corremos el riesgo de aceptar literalmente la expresión
de Protágoras de que: "El hombre es la medida de todas las cosas", o quedarse atorado en el solipsismo, "sólo yo existo" o "yo soy la única realidad".
Solipsismo del que salió Descartes, asegurando la existencia de Dios como
una necesidad; pues con su cógito ergo sum, había cerrado las puertas de
su propia cárcel. Le urgía salir de ella y tener contacto con lo real. Se valió
de la idea de Dios y poder así asegurar que si tenía "ideas claras y distintas",
éstas correspondían a la realidad. Vamos, que el mundo sí existe y es real~
Sin esa confianza en lo real a través de Dios se hubiese quedado sumido
en que lo único real es que existo yo y existen mis pensamientos, a un paso
de la aseveración de Berkeley esse est percipi, ser es ser percibido. Las cosas.
son si yo las percibo, no tienen realidad, la materia no es real, la existencia
es ilusión.
Tenemos también el peligro de llegar a la tesis del sofista Gorgias: Nada
es; si algo es, es incognoscible; si lo conociéramos, sería incomunicable a
los demás. Gorgias va más allá del antropocentrismo de Protágoras, para
caer en el nihilismo pleno.
Como consecuencia de un humanismo desbordado, nos dice Ivo Hi:illhuber, podemos llegar a una antropolatría. También asienta Hi:illhuber, que
por allí vamos hacia el horno insipiens, el que no sabe lo que dice, en lugar
de alcanzar el horno sapiens.
Una vez advertidos de los peligros que se corren, podemos asomarnos a
lo que el hombre piensa del hombre, pasaremos a revisar, así sea por encima,
las opiniones de algunos de los humanistas más distinguidos. El estudio del
hombre nos coloca en la posición única de que lo conocido y el cognoscente
se identifiquen.
En la célebre pintura de Rafael en el Vaticano que conocemos como "La
489

�Escuela de Atenas", las figuras centrales son Platón y su discípulo Aristóteles.
Platón parece contemplar los cielos en tanto que Aristóteles con gesto enérgico apunta hacia la tierra, hacia la realidad. El genio de la pintura sin
profundizar en los textos de los dos titanes del pensamiento griego, tuvo el
acierto de señalar la nota distintiva de cada uno. Bastaría recordar que al
tratar el tema social, por ejemplo, Platón en su República crea la primera
utopía, en tanto que Aristóteles en su Política revisa todas las constituciones
hasta entonces conocidas. Deja de lado el utopismo del maestro y establece
como fundamentos de la sociedad la familia y la propiedad, indicando de
paso que el hombre es un animal social o político.
Había pues de ser Aristóteles, que tenía los pies en la tierra, quien iniciara
el estudio del hombre como tema filosófico. Claro que hay incipientes y

titubeantes intentos de enfocar la atención sobre lo humano. Así las observaciones, tantas veces vueltas a revivir, que sobre las características de la mano
humana con su pulgar oponible y su relación con el desarrollo de la civilización
que en el siglo V, antes de Cristo, hizo Anaxágoras; y la reiterada prédica
de Sócrates a los jóvenes, para que no olvidaran la inscripción del Templo de
Apolo en Delfos, "Conócete a ti mismo". Valga como paréntesis, Anatole
France solía burlarse de esta proposición socrática diciendo: "Ignórate a ti
mismo, he ahí el primer principio de la sabiduría". Pero el primero en examinar con detenimiento al hombre en lo que tiene de único, en su alma, es
.Aristóteles en su tratado "De Anima".
Ya a partir del Renacimiento, el estudio del hombre será constante; pero
del hombre desde el punto de vista de ser integral, no sólo en su orden físico.
Por eso se habla desde hace tiempo de una antropología filosófica, sobre todo
a partir de Scheler, el que en el prólogo de su extraordinaria obra El Puesto
del Hombre en el Cosmos, anunció una más amplia, que habría de titularse
precisamente Antropología Filosófica. Por desgracia no llegó a publicar dicho
"libro.
Ya a partir de Dilthey que distingue las ciencias del espíritu de las naturales y más aún con la distinción metodológica de Rickert en Ciencia Cultural y Ciencia Natural, ha sido preciso distinguir la antropología a secas,
,que es la ciencia del hombre como rama de la zoología, de la antropología
filosófica que estudia lo específicamente humano, el espíritu, la conciencia,
,el ser hombre, ser único, distinto de su aspecto animal, al hombre como ser
-creador y trascendente, capaz de imprimir su personalidad a las cosas, y capaz
de captarse a sí mismo, de reflexionar y de comprenderse.
Para Descartes alma e intelecto se confunden. Hobbes presta a las emo490

ciones ta~ta_ atención como a la razón. Locke y Hume enderezan su atención
al entendumento como facultad de pensar y conocer.
Emm_anuel Kan ha sido uno de los filósofos con mayor influencia en el
pen,sarmento moderno. Su preocupación fundamental es el conocimiento.
¿ Com~ es que, conocemos? ¿ Cómo sé que ese conocimiento no es erróneo?
La ep1stemologia es, pues, el meollo de su pensamiento; pero está consciente
~e
es el hombre el que conoce y por eso en un pasaje nos dice que la
filosof1a ha de responder a cuatro preguntas:

qu:

"l. ¿ Que' puedo yo saber?
2. ¿ Qué debo hacer?
3. ¿ Qué puedo esperar?
4. ¿ Qué es el hombre?
~ . ~a primera responde la filosofía, a la segunda la moral, a la tercera la
rehg1on Y a la cuarta la antropología. Pero en el fondo podría atribuirse
todo a la antropología, pues las tres primeras preguntas se refieren a la
cuarta."

. ,A pes~r de esta afirmación, al desarrollar su doctrina enfoca toda su atenc1on hacia e~ conocer y no hacia el hombre. Claro que al hablar de moral
no puede deJar de tocar al hombre, pero pretende que la moral es autónoma
Y qu~ _el hombre debe cumplirla conforme a lo que él llama imperativo
categonco,
que enuncia de la siguiente manera: "Obra de tal mo do que la
, .
maXlma de tu voluntad pueda valer como principio de legislación universal". Nada más que ese imperativo que él llama categórico a veces se cumple
&gt;: a veces no. Y 1~ verdad es que si es categórico se ha de cumplir siempre y
s1 no se cumple siempre no es categórico.
Nietzsche más que creer en el hombre, crea el superhombre. Un ser creador .de :7alores de poderosa individualidad que no tiene deberes para con
los mfenores, que está más allá del bien y del mal, ajeno y aun opuesto
~ la moral tradicional. Para él hay dos morales; la del Señor, por sí y para
s,; y la del esclavo, moral para débiles y resentidos.
Dilthey, identifica al hombre con su historia, que se torna en substancia
del hombre, no es que el hombre tenga historia el hombre es historia 0
~~'
'
Marx nie~a ,el_ espíritu ~n el hombre y lo declara un ser económico, sujeto
al proceso histonco. La historia sigue la dialéctica hegeliana: Tesis Antítesis
Síntesis.
'
'

491

�Arturo Schopenhauer explica el mundo por el hombre. Todo lo externo
es represión, es fenómeno, apariencia, engaño. El yo es voluntad de vivir.
Esta voluntad es en sí, es realidad y no apariencia. La realidad, el mundo
y el yo no son sino voluntad. El conocimiento sigue una cadena continua
de causalidad, sin detenerse en una causa primera.

en el mundo adonde fue lanzado sin conocerlo. Así el mundo se to
t' d
., L
rna
roo ivo e preocupacion. a angustia tiene valor educativo según este pensador, pues nos revela la nada como su causa y a su lado suro-e la esperanza.
Par~ hacerlo comprensible García Morente nos dice que laº angustia es el
ansia de ser y el temor de dejar de ser.

La voluntad provoca insatisfacción y dolor. El hombre debe tender a aliviar ese dolor en sí y en los demás, de ahí que el sentimiento moral sea la
compasión.

Orte~~ Y Gasset, el fecundo pensador matritense es vitalista y dedica muchas pagmas al tema del hombre, si bien critica con acritud el humanismo
renace~tis~. Estima él que hay tres zonas de la personalidad: una zona vital,
otra arum1ca, y una tercera espiritual. Una parte de la psique vive infusa
en el cuerpo es la vitalidad donde se funden lo corporal y lo espiritual.

Pero tanto la compasión como el estudio de la ciencia y la filosofía, no
vienen a ser sino remedios pasajeros, sólo negando la voluntad de vivir se
puede dar fin al dolor. En esto podemos apreciar la gran influencia que tenía
en Schor.enhauer, la filosofía hindú, particularmente el budismo, pues esta
negación de la voluntad se asemeja al nirvana.
Para Max Scheler, el hombre es superior así mismo y al mundo. Su nota
sobresaliente es el ascetismo, su capacidad de "decir no a la vida". El animal lleva una conducta guiada por el hábito y el instinto. El hombre aun
ante los reclamos de su cuerpo, puede rechazarlos. Es el único ser que puede
comer sin tener hambre, y puede también abstenerse de probar bocado, a
pesar de padecer dolores por el hambre. Su espíritu supera la fuerza de
lo material y mundano.
Aloys Müller estima que, a diferencia del animal que es dominado por
la vida, el hombre elabora con libertad su propia vida, mediante decisiones
tomadas sobre la base del conocimiento.
En Karl Manheim hallamos la idea de que el hombre está predeterminado por la sociedad. Sería un error, nos dice, afirmar que el individuo
aislado piensa, más bien participa del pensamiento que otros hombres han
pensado antes que él, a los que cuando mucho puede añadir lo adecuado
a la circunstancia.
Para el creador del existencialismo, Soren Kierkegaard, el sentido de la
existencia se cumple al afirmar lo subjetivo, en lo profundo del sentimiento
individual y en el interés en el destino propio. En ese sentimiento hay conciencia de pecado y por tanto insatisfacción y una sensación de angustia
que es sensación de desamparo, donde la subjetividad del hombre se halla
suspendida en la nada que no debemos confundir con el miedo. La angustia
salva al hombre de lo finito y sus engaños.
Heidegger, acaso el más notable existencialista, cree que la esencia del
hombre es existir, y sólo el hombre existe verdaderamente. El hombre existe

492

La zona del alma, intermedia, es campo de los sentimientos de los impulsos, Y apetitos: ~e los deseos y emociones. Esos estados son' míos; pero
no son yo. El espmtu es el yo y está por encima.
"Llamo espíritu -escribe Ortega- al conjunto de actos íntimos de que
cada uno se siente verdaderamente autor y protagonista. El ejemplo más
claro es_:ª voluntad. Ese hecho lo expresamos con la frase yo quiero, ... como
emanac10n de un punto céntrico en nosotros, que es lo que estrictamente
debe llamarse yo."
_El hombre no es cosa ninguna, sino un drama. El hombre se hace a sí
nnsmo. El yo de cada hombre es el programa vital que ha adoptado, el homb~ que h~ resuelto ser. Así, el hombre no es, sino que va siendo. No es,
vive. No tiene naturaleza, tiene historia.
Don Miguel de Unamuno, gran planteador de problemas, cree en el hombre de carne Y hueso y no en el hombre abstracto. Sostiene que se debe
pensar y creer con todo el cuerpo y con toda el alma y no sólo con la cabeza.
Declara ª. la. r~ón ene~ga de la vida. La razón es explicación lógica de
to~o Y al _m~~iduo_ lo disuelve en lo universal; la vida es alógica, es continuo
flwr, es md1V1dualida, es fe. La razón dirá que esto es absurdo, la vida
que porque es absurdo es verdadero.
L~ fe es voluntad de creer. Fe a toda costa, a cualquier precio. El pragmatism? d~ Unamuno se opone al pragmatismo angloamericano que busca
producir bienestar material para todos, en tanto que el de Unamuno busca producir para el bien del espíritu y vivir luego como se pueda.
P_ara el existencialista francés Jean Paul Sartre, el hombre existe y luego
decide ser esto o ~quello, creando así su propia esencia. Es libre para elegir,
cada ho~bre se elige su ser. La angustia nace precisamente de que el hombre
no es, smo que se hace y al hacerse se hace responsable por todo el género

493

�humano sin apoyo exterior. Recordamos que para Dostoiewsky cada homber llev: sobre sus espaldas los pecados de la humanidad.
Según Karl Jaspers la pregunta por el ser, es pr:gunta humana, no es pregunta de un objeto sobre otro, sino de un~ entidad (el ~ombre) que _es
fundamentalmente existencia, que se encamina a su propia trascendencia.
La ayuda trascendente se le revela al hombre únicam~nte en la ~ircunstancia de que él puede ser el mismo y sólo es perceptible en la libertad.
Para Eduardo Nicol "el hombre es el ente que integra su futuro en el
presente". O sea que el hombre en cada momen~o es ~aca~ado, ~ene fu~o,
puede irse haciendo a sí mismo. La vida pues tiene mtenc16n, tiene sentido,
al haber esta dualidad de ser y poder ser. Hay un querer ser, que se basa
en el poder ser, para lograr el llegar a ser. La vida d:l hombre es un continuo ir haciéndose, la vida es acción. Para él es obligado que el ho~~re
se halle en una situación determinada a cada momento, que al ser vivida
por el hombre es para él, situación vital y de esa situación vital parte para
ser lo que quiere ser.
Don Antonio Caso decía que toda filosofía es en cierto modo humanismo.
La existencia es economía, pero también desinterés y caridad. La sociedad
justa será aquella que respete los fueros de la personalidad.
Para el argentino Francisco Romero, el fundamento de lo humano es la
capacidad de percibir objetivamente. Luego el hombre :s el ser capaz de
percibir objetos y juzgar sobre ellos. Es un ser que es suJeto.
Martín Buber dice que la nota distinta de lo humano es lo que su~ed_e
entre el hombre con el hombre. El hecho fundamental no es pues el md1viduo aislado, ni tampoco la colectividad. Aislado es trunco, incompleto; en
sociedad está disuelto y es impersonal.
También Xavier Zubiri nos dice que "existir es existir con. . . con cosas,
con otros, con nosotros mismos".
Paul Natorp por su cuenta afirma que el individuo humano s;pa~d~ ~e
la sociedad no existe, es sólo una abstracción mental. Recuerdo como msistia
en clase el Maestro Recasens, que el hombre, si aislado en una campana de
cristal, podrá ser ángel o ser bestia, pero nunca hombre. El hombre es pues
un individuo socializado, un individuo de la humanidad.
Al dedicarme un ejemplar de su valioso estudio Filosofía del Hombre,
Agustín Basave escribió: " ...esta obra contiene mi me~sa~e más personal. .."
revelando con ello que el principal objeto de sus meditaciones es el hombre.

494

Con hondura y decisión, con apasionado entusiasmo bucea en las profundidades del ser del hombre, el profesor regiomontano. Apunta que "el hombre es un ser bifronte, anfibio. Vive en dos mundos -que en él se encuentransin poder vivir bien en ninguno de los dos. Es natura y es cultura. Está
parcialmente determinado por su animalidad y es, a la vez, libertad. Mientras el animal viene definido, el hombre viene tan sólo bosquejado. Su desequilibrio proviene de tensión constante entre su desamparo ~ntológico y
su afán de plenitud subsistencia!".
El hombre es irreemplazable. Por imperfecto que sea no puede substituirse
por otro igual. El hombre imprime su yo a los demás seres, puede humanizar
las cosas, y sin embargo, el hombre no se cosifica, no toma personalidad
de las cosas, no se hace cosa. El hombre se educa no sobre la base de únitación, como el animal que a fuerza de ver repetida una acción la repite
en únitación, sino observando y tratando de entender, relacionando, depositando en la memoria los datos esenciales para cuando sean aprovechables,
en un ejercicio de libertad.
La educación en el hombre faculta al alumno para la acc1on libre. En
tal sentido se ha dicho que educar viene así a ser una preparación para la
libertad.
El hombre, ser gregario, insuficiente, necesitado de compañía, vive en
sociedad y se mantiene en relación con otros iguales a él.
La raz6n me está diciendo que si soy hombre soy igual a los demás hombres y que éstos tienen los mismos derechos que yo ante la vida y la existencia. Las pasiones -que parecen ser innatas al hombre- aun nos dominan
y se imponen sobre la razón. La envidia, la ira y sobre todo la soberbia,
levantan al hombre contra el hombre y arman a las naciones contra las
naciones.
La soberbia es "primero en todo lo malo". Creerse el primero es siempre·
el mayor pecado, el primero desdeña al segundo y cada quien se juzga el
primero.
A la soberbia se une con facilidad la ira y un soberbio iracundo es cosa
de temer. Si vence a su enemigo sigue iracundo, y si es vencido, alimenta
su soberbia aún más con la envidia.
Por eso Antonio Caso decía que "el vértigo moral de los pueblos se ciñe·
al triunvirato diabólico de los pecados".

A pesar de la celeridad y eficacia de las comunicaciones, no obstante la
495,

�facilidad de viajar y conocer a los demás, el sentlilllento de solidaridad y
-el radio de emoción vital del hombre siguen teniendo muy poco alcance.

mente como "maestra de la vida" como lo quería Cicerón y no como fomento
del resentimiento y acicate para la venganza.

Inútil habría sido hablarle de humanidad y aun de nacionalidad al hombre de las cavernas. Para él no había más que "su familia", integrada por
él, la mujer que con él habitaba y sus hijos más pequeños y por ende indefensos. Mucho tiempo debió transcurrir para que ese ser primitivo extendiera
1a noción de "familia" hasta abarcar a los hijos de sus hermanos y a los
padres ancianos. Luego se extenderá el clan familiar y surgirá la villa, cuando
de trashumante pasa a sedentario.

La educación para el hombre nuevo, para el humanista puro, habrá de
ser mediante la prédica del bien, de la justicia, de la verdad y del perdón.

Todavía en la Edad Media, tan cerca a nuestro tiempo, la solidaridad
·gremial atada con ligas mucho más fuertes que la vida en el burgo.

La idea de nación es moderna, como bien sabemos y aun el sentimiento
nacional no deja de ser un egoísmo agrandado que fácilmente se exalta con
las mismas violentas pasiones del alma humana individual, "la diabólica
trilogía del pecado".

No intentarlo es continuar en la vendetta, en el lavado de "afrentas"
reales o imaginadas. Un pleito conduce a otro, una pendencia a otra pendencia, y quizá a más. La ira llama y alimenta la ira. Así seguiremos como
el cuento de nunca acabar.
Hay que cortar por lo sano. Si nos sabemos hermanos, actuemos como
hermanos. Ascendamos en lo moral por el camino del bien, al mismo tiempo
que ascendemos en el conocer por el camino de la ciencia.
Esa deberá ser la enseñanza del humanismo que aspira a elevar al hombre
en lo que tiene de más valioso.

El hombre en la sociedad contemporánea con frecuencia se ve deshumanizado, convertido en cifra y al servicio de estructuras de poder que ambidonan cada vez un poder más amplio y más cabal.
El adelanto técnico nada tiene que ver -por desgracia- con la moral.
Cada nuevo invento trae consigo un aumento en la ambición de los detentadores del poder. Cada avance parece traer consigo el aviso de una guerra
más grande que la anterior, presagio del holocausto universal.
El origen de estas pasiones yace en la educación. La solución está también
en la educación. Cada nación enseña una historia "nacional" que exalta lo
propio y denigra lo ajeno. La exaltación de sí abre paso a la soberbia; al
denigrar lo ajeno va sembrando en campos fértiles -las mentes infantiles
y juveniles- la semilla del odio.
El nacionalismo en sí no es malo, sino en tanto que integración social
parcial, escalón en la integridad mayor que es la humanidad, resulta algo
muy positivo y conveniente.
Lo que es negativo y un estorbo serio para lograr la armonía y la suma
de esfuerzos de todos los hombres en bien de todos, es el nacionalismo xenófobo que fomenta la vanidad y propicia la soberbia.
Debemos educar para unir a los hombres y no para dividirlos. Urge que
1a historia que se enseña sea "universal", imparcial, objetiva y sirva real-496

497
HUMANITAS-32

�PATOS, MATOS, PADRE Y MADRE
UN ESTUDIO PSICOFILOLÓGICO

DR. FRANCISCO

R.

DELGADO

Univenidad de Nuevo Le6n

LAs RELACIONES DEL individuo con la madre, con el padre y con los hermanos y hermanas y en algunos casos con otros muchos parientes o consanguíneos,
aparecen y han aparecido siempre como grandemente importantes; ya que
el principio de la vida de todo ser humano tiene esa grande importancia y
determina el futuro del mismo por todos los años futuros durante los cuales
vive. Esta determinación es doble: material y espiritual: la primera se refiere a las medidas corporales; al color de la piel; al color de los ojos; a la
complexión y constitución del organismo, etcétera. Esta se recibe en el nacimiento y es inmutable durante toda la vida. La segunda es la determinación
espiritual del individuo y se refiere ante todo a su capacidad intelectual
y a su modo de querer, de amar, desear y anhelar los objetos tanto internos
como externos. Esta última serie de cualidades y atributos es la que máximamente se origina y se desarrolla dentro del marco de las relaciones del
individuo con su padre, madre, hermanos, hermanas y demás consanguíneos.
No es que la cualificación de tales relaciones no esté igualmente determinada
y siga leyes fijas más o menos desconocidas; sino que su desarrollo y evolución dependen en gran parte del tipo y cualificación de las relaciones
arriba mencionadas.
Estas relaciones suelen llamarse familiares, siendo la palabra comúnmente
aceptada, sobre todo en las lenguas romances como el español, el italiano
o el francés; sin embargo, si acudimos a las fuertes de la significación de la
palabra encontraremos algunas clarificaciones necesarias sobre todo en orden
a mantener clara la noción de hogar, de familia, y consiguientemente de
los derechos de las personas que la forman.

499

�Familia es una palabra derivada como tantas otras del latín "familia"
y significa "el conjunto de esclavos que sirven a un mismo señor". El significado más profundo de la palabra se refiere a la producción de bienes,
tanto del campo, como industriales y en esta significación profunda parece
encontrarse la desventaja de la palabra familia aplicada a los padres y a
los hijos; ya que sobre todo en nuestro tiempo; tanto el matrimonio como
el hogar se encuentra cada vez más alejado del contenido económico-social
que tenía antes: es decir, en la actualidad dos personas se casan más en
orden a un mutuo perfeccionamiento en la línea de la propia persona, que
en orden a una ayuda o fundación de una unidad de producción con características socio-económicas más marcadas que las personales.
Por tal razón parece más apropiado el uso de hogar, sobre todo cuando
se trata precisamente de las realidades de los individuos en las cuales la
empresa, la unidad de producción, o la organización de trabajo, pasan a un
segundo término y más claramente se diferencian y contraponen. Familia
no excluye a hogar y tampoco este a familia; sin embargo, tanto más predominan las relaciones familiares; tanto menos se puede hablar de hogar
y viceversa: tanto más predominan las relaciones de hogar; tanto menos se
puede hablar de familia. Esto no excluye que en muchísimos casos ambas
series de relaciones estén identificadas, como es claro el caso de las empresas
llamadas familiares, algunas de ellas de grande magnitud y prestigio como
la Ford.

.,

Por tales razones nos referimos a las relaciones del individuo con su padre,
madre, hermanos, etc., como a relaciones de consanguíneos; ya que llamar
relaciones familiares a las mencionadas aumenta la confusión que ya de por
sí incluyen las mismas y sobre todo porque ponen en un elemento externo:
la producción; la base de esas relaciones, impidiéndonos llegar a comprender
claramente la naturaleza de esas relaciones; su causa y efecto; es decir la
parte del individuo comprometida en ellas necesariamente y no dependiendo
de una determinada situación externa.
Es lo que intentamos en estas líneas: determinar por lo menos en parte
el significado psicofilológico de la palabra Padre y Madre relacionándola
con las palabras griegas Pathos y Mathos, que como veremos explican más
profundamente y mejor el fenómeno psicofilológico al que se refieren Padre
y Madre.

Esquilo en su tragedia Agamenón eleva un himno a Zeus cantando la
influencia que tiene en el destino de los hombres y sobre todo en la providencia mediante la cual determina el camino de la sabiduría para ellos;

500

ese camino es Pathos Mathos; o sea en el sufrimiento se encuentra el aprendizaje: el dolor es la escuela de sabiduría para la humanidad.ª
En este pasaje de Esquilo tenemos en síntesis el significado de las palabras
Pathos y Mathos cuyos fenómenos cognoscitivos trataremos de explicar atendiendo a su psicofilología, aunque sea b~evemente y a grandes rasgos.
PATHOS es una palabra griega compuesta de dos elementos: PAT y OS.
El elemento OS (gr.-o~) indica un sujeto agente; significa por tanto "el
que, la que" más la acción del verbo, es decir, más el otro elemento, PAT.
La radical PAT por euforia se convierte en PATII en la composición. La
TH equivale al sonido español D; de tal modo que la radical PAD es la derivación de la griega PATII (na8 ) y la usamos en palabras como PADECER, PADECIMIENTO, PASIÓN y otras muchas.
La misma palabra PATIIOS sin sufrir variación fonética suele usarse tanto
en español como en otras lenguas para designar ideas de tipo filosófico o
culto, como cuando se habla del PATHOS del hombre y de su ETHOS;
o también en palabras compuestas como PATOLOG1A, PATOLÓGICO,
PSICOPAT1A; en las cuales es clara y evidente la significación de la palabra y es PASIÓN, PADECIMIENTO, enfermedad, vicio, debilidad y otras
afines. En alemán se usa PATHOS con el significado de dicción; énfasis;
patetismo; e igualmente en francés. En este sentido PATHOS significa "el
movimiento del ánimo"; "la emoción y afecto", como es evidente y se puede
encontrar en todos los diccionarios, los dolores y las aflicciones.
Ahora nos interesa determinar más claramente el significado de PATHOS
volviendo al significado del radical PATH o mejor a la raíz PAT, primer
elemento de la palabra que nos ocupa. El problema para determinar exactamente el fenómeno psicofilológico al cual se refiere la raíz se encuentra
en la variedad de raíces que tienen las mismas letras y casi idéntica pronunciación; sin embargo, trataremos de lograrlo mediante la comparación
de esas varias raíces y de las distintas voces derivadas de ellas; ya que éstas
no son sino especializaciones del sentido original concreto significado por
la raíz.
En este camino encontramos la ayuda de los gramáticos hindúes que redujeron a quinientas raíces todas las palabras de la lengua sánscrita e indirectamente del griego y del latín, así como de todas las lenguas indoeuropeas,
incluidas las eslavas. En esta reducción encontramos la raíz PA que significa
1

Cfr. por ejemplo

CAMELLI,

Lorenzo, L'Aggamennone di Eschilo, p. 24.

501

�"alimentar y sostener" y de la cual se derivan palabras como el griego
PATER (nan¡e); el skr. PITAR; PAN en el sentido de "dominante". De
este modo la raíz PAT podemos dividirla en dos elementos más primitivos
por lo menos semánticamente, o sea PA con el sentido indicado y luego el
elemento medio -T-; aunque no tenemos documentos de los cuales pudiéramos concluir con certeza lo que vamos a decir; teniendo en cuenta la
analogía de las lenguas; teniendo además en cuenta el significado concreto
de la -T- en todas las lenguas indoeuropeas en el uso que de ella hacen
sobre todo en los elementos fijos de las mismas, como son las terminaciones
de adjetivos y sustantivos, podemos decir que el significado de la T añadido
a la raíz PA es el de "lo dotado de PA" o "la que dota de PA". Dado que
Pa significa "sostener y alimentar'', claramente deducimos que PA-T- significa "lo dotado de sostener, alimentar" o también en la forma activa "lo
que alimenta y sostiene". Si a estos elementos añadimos la terminación -OS;
nos resulta no PATHOS, que es la palabra que venimos estudiando, sino
PATOS, que significa camino, marcha, paso: significado aparentemente muy
diferente del que hemos encontrado para la palabra PATHOS; sin embargo no
es así; como trataremos de aclarar en las líneas siguientes.

TOS como sigue: "el que o la que o la acción de -aparecer, caminar, llegar,
marchar" ; o sea:
el que
1a que

&gt;

aparece, camina, llega, marcha, pasa;

la acción de :

aparecer, caminar, llegar, marchar, pasar.

Sin embargo no es todo y la explicación de la palabra que nos ocupa todavía no aparece clara, PATHOS; pero si tenemos en cuenta que PATOS
puede tener sentido tanto activo como pasivo y desarrollamos el sentido pasivo tendremos: El que o la que o la acción de aparecido, caminado, llegado,
marchado, pasado, o sea:
el que &gt;
1a que

(es) aparecido, caminado, llegado, marchado, pasado.

la acción de (ser) aparecido, caminado, llegado, marchado, pisado.

A la raíz PA se le da el significado de alimentar y sostener de un modo
general; es decir, sin una referencia exacta al fenómeno indicado por la palabra-raíz. Esto lo deducirnos de la abundancia de lugares en los cuales
encontramos una referencia clara a la raíz con otro significado más concreto
y claro; estos lugares son por ejemplo: pisar; piso; pata; patear; etc., en
español e igualmente en las otras lenguas romances como es evidente; más
aún, no sólo en las otras lenguas romances, sino también en las indoeuropeas
como el skr. PATHAH que significa "camino" y otras muchas. De estos datos
deducimos que la raíz PA es alimentar y sostener; pero en el sentido de
llegar a, es decir "pisar", "caminar", "llegar" cuando alguien tiene necesidad
de alimento y de sostén. Efectivamente la expresión PA resulta inexplicable
para todos los investigadores y siempre la reducen a una voz familiar que
dicen los niños cuando comienzan hablar, es decir cuando dicen "PA, PA".2
De esto resulta claro que la significación del fenómeno psicofilológico de la
raíz PA no es propiamente el "alimentar, sostener", sino el "aparecer";
"llegar" ; "caminar" ; "marchar".

Es decir la significación pasiva de PATOS es camino, paso, marcha, aparición, sostén, apoyo. Para la significación pasiva se ha reservado en las
lenguas indoeuropeas PATHOS con el significado de "sufrimiento", "padecimiento", "pasión", es decir, lo caminado, llegado, pisado, marchado,
aparecido. De este modo el PATHOS es camino, paso y marcha del hombre.
La idea tanto en su sentido activo como pasivo se expresa en español con la
palabra PASIÓN para indicar la realidad humana de estar sometido necesariamente a lo que aparece, a lo que llega y viene, es decir a los elementos
naturales, al sol, a la lluvia, al frío, a la sequía; en una palabra a todo
cuanto acaece en esta tierra y determina la existencia de la humanidad. Esto
es claro de la experiencia primera de la humanidad en el hombre primitivo
y sin civilización; con los siglos sin embargo esa experiencia ha dejado huella
en las generaciones y se ha convertido en las "pasiones" humanas; que siendo
caminos del pasado llegan a los hombres del presente como debilidades y
vicios, si no las convierte el hombre del presente en enseñanzas. De este
modo llegamos a la otra palabra que nos interesa, MATHOS, cuyo significado evidente es precisamente el de enseñanza y doctrina. Veamos cómo.

Con los nuevos datos precedentes podemos expresar el significado de PA-

MATHOS es una palabra griega que significa enseñanza. Está compuesta
de dos elementos: una MAT y el otro -OS. Este último ya sabemos que
corresponde al elemento fijo usado en las lenguas indoeuropeas para expresar el nombre sustantivo o al agente o la acción misma.

• A. MEILLET et J. VENDRYES, Traite de Grammaire Comparee des langues classiques
par. e. editione revue et augmentée par J. VENDRYES, Paris, 1953, p. 36.

502

503

�El elemento MAT es igualmente difícil de aclarar por el grande número
de casos y de situaciones en los cuales se usa, incluso v~iando gra~de~ente
su significado; sin embargo, en este caso como en el,anten~r, la expli_cac1~n se
encuentra en los fenómenos de la vida humana, mas sencillos y ordmanos.
La raíz MA hindú y que se encuentra en todas las lenguas indoeuropeas
significa "producir, extender" y de ella se hace derivar una serie de palabra~
grandemente significativas como MADRE, MA!A (gr. ~a,a), Skr~ MATRA,
lat. MATERIA ( con el significado de substancia, materia en esp~nol) . N~estra palabra, sin embargo no se deriva directamente de ~sta ra1z. E!ec~-:amente se la hace derivar del verbo MANTHANO gnego, que Significa
"instruir, enseñar, hacer discípulos"; de este modo claramente MATHOS
· if.1ca «·ms trucc10
·,n, enseñanza, ser discípulo". Debemos encontrar el fes1gn
nómeno psicofilológico al cual se refiere MATHO~ y e~, ve~bo MA~THANO
de lo cual nos constará en qué precisamente consiste la mstrucc10n, la en. , 1os" .
señanza, e1 h acer d1sc1pu
De la raíz MA podemos hacer dos palabras una MATOS }'. otra MATHOS; esto comúnmente no tiene importancia, en este caso sm e~b~rgo
sí la tiene, ya que el cambio del sonido fuerte T al suave_ TH puede md1car
una puntualización del significado exacto. Con el som~o fuerte tenemos
varias palabras derivadas tanto en griego como en espanol y en las otras
lenguas indoeuropeas. En griego existe el verbo MATIOO (µan:w~ que
significa echar la masa de harina en el. molde para hacer el pan o simplemente moldear el pan; igualmente en gnego tenemos MATAI~S (µa-caio~)
y significa vano O inútil. De la misma raíz deriva_ el , aleman la. palabra
MATT que significa laso, abatido, color mate; el mgle~ en ~b10 de la
·
, deriva MAD con el significado de loco, eno3ado, funoso, tonto
nusma raiz
f. · , d
· En español en cambio tenemos la derivación MATE re men1 ose
y necio.
·
al color amortiguado O mortecino. En italiano tenemos MATO con e S1g. do de tonto, loco. La derivación más general es fla ,de. MATER que
niflea
se encuentra en todas las lenguas con ligeras variantes oneticas como veremos al final de este artículo.
La variación TH es anterior a la forma T y aquélla posterior a la forma
• ·ti· a DH. a más aun una y otra forma e incluso la forma DH se
mas pnnu
v
,
·
l
ite en diferentes lenguas en las mismas palabras; el e3emp o
conserva O rep
· l'
más evidente es nuevamente MATER en latín; MOTHER e~ mg es Y
MADRE en español. Es de suponer por tanto que el MATHOS gnego tenga
,

• D
BucK Car! ,t Dictionary of selected synonyms in the principal Indoeurop=~anguag;s, by. 'The University of Chicago Press, Chicago, Illinois, 1949, p. 94.

504

un correspondiente MATOS e incluso un MADHOS; efectivamente en las.
líneas anteriores encontramos las variaciones o al menos algunas de ellas,
de la forma fuerte T; de la forma suave y tenida como más primitiva encontramos el Skr. MADAS, con el significado de borrachera, locura; el
adjetivo skr. Madus, significando dulce, sabroso; e igualmente el skr. Madu,
miel o licor.
De los datos anteriores podemos concluir que MATHOS, MATOS y
MADHOS son tres formas diferentes de una misma palabra o mejor tres
expresiones diferentes de una misma idea y que es usada una u otra según
el tiempo y la lengua de que se trate. Igualmente podemos concluir que el
fenómeno exacto al cual se refiere la palabra MATHOS griega es a la
"acción del que ha sido extendido, producido", o sea, "el que ha sido extendido, producido". La raíz MA que significa producir, extender ( aumentar), repartir, medir; es modificada por el elemento TH para indicar la
acción concreta que tiene un significado tanto pasivo como activo, al estilo
del adjetivo-sustantivo español "bebido", significando tanto "bebedor" como
"bebido". MA11IOS por tanto significa "el producido o extendido" y también el "productor y extensor". En nuestra lengua estas expresiones no suenan
ni claras, ni comprensibles; por tal razón debemos de explicarlas diciendo
que se trata de un proceso o movimiento dinámico, si se me permite la expresión, el primer momento del cual es el MA: producir, extender, aumentar,
elemento; el segundo es MATH: la comunicación o participación de lo
extendido, aumentado, del elemento; el tercer momento sería OS: la personificación en un individuo abstracto de los dos primeros momentos. De este
modo ya comprendemos por qué se da a la palabra MATHOS el significado
de doctrina y enseñanza; no de mera instrucción; sino de enseñanza : es
decir del acopio de la propia experiencia, asimilada y ordenada en sí mismo,
se comunica a otro el secreto, el producto, el resultado. En esto consiste
hacer discípulos.
Teniendo ya el significado de ambas palabras PATHOS y MATHOS podemos comprender mejor el significado de lo que se llama un "PATHOS
MATHOS", o sea, una enseñanza a través del sufrimiento, es decir, a través
de la experiencia más o menos consciente, más o menos necesaria, más o
menos dura.
El elemento PATHOS es necesario a la humanidad; es como un paradigma del signo menos que exige ser aceptado a toda costa y de cualquier
modo; por tal razón resulta un sufrimiento para el individuo; sin embargo
es un sufrimiento que luego se convierte en pradera abundante en pastos
jugosos; o en camino seguro que ahorra a las futuras generaciones duras

505

�experiencias primitivas. El elemento MATHOS es el fruto de ese sufrimiento
plasmado en palabras y frases; en obras de arte; en instrumentos de civilización y de progreso. De esos sufrimientos han salido las invenciones del
fuego y del arado; de la rueda y de la pólvora; de miles y miles de pequeñas
soluciones a miles y miles de pequeñas necesidades de la humanidad; por
tal razón la doctrina y la enseñanza, el MATHOS es también paradigma
del signo más, que exige ser extendido y aumentado, como una basta reserva
de la humanidad que asegure al hombre futuro la confianza y la esperanza;
la alegría y el gusto por la vida.
Nos hemos propuesto en estas lineas analizar igualmente las palabras
PADRE y MADRE no por capricho o al acaso, sino por la grande referencia
que ambas significan con las anteriores PATHOS y MATHOS.
PADRE en español tiene un claro significado; "varón o macho que ha
engendrado"; sin embargo, investigando más a fondo encontramos características más exactas del significado usual y que vienen a iluminar no sólo
las derivaciones de la palabra, si no también las actitudes o motivaciones que
han llevado a producir tales palabras.
El PADRE español tiene su origen directo del latín PATER; paralelo al
PATER latino tenemos el griego PATER (:nai-11e); el Skr. PITAR. Derivados de estos se encuentran el alemán VATER; el ing. FATHER; el
it. PATRE; el fr. PERE. Los elementos de que se compone PADRE o
PATER son dos: PA y TER. Este último elemento es una terminación usada
en las lenguas indoeuropeas para indicar una oposición comparativa como
por ejemplo dexter, sinister; en español sería diestro y siniestro; hablando
de un modo concreto: lo dex en cuanto opuesto a sinis; o hablando en
español: lo dies en cuanto o puesto a sinies.• Consiguientemente en PATER
diríamos: "lo PA en cuanto opuesto a MA": esto se puede decir tanto en
lat., griego y skr., como en español. Nos falta ahora determinar el significado
de PA. Ya arriba hemos dicho que la raíz PA tiene el significado de alimentar
y sostener; o mejor, el de aparecer, llegar, marchar, caminar, cuando alguien tiene necesidad de alimento y de sostén. Por tanto PA-TER sería:
"El aparecer, caminar, etc., en cuanto opuesto al MA". Si además reducimos
el significado de PA a una simple voz infantil, diríamos "La voz PA en
cuanto opuesta a la voz MA". Como quiera que sea, ya tenemos el dato
nuevo de que el significado de PADRE está necesariamente relacionado al
de MADRE y la relación de uno y otro es de oposición o contrariedad. Esta

oposición la podemos entender desde el nivel más sencillo, en el que sin duda
se mueven los niños de pocos meses de nacidos, hasta el nivel más elevado
referente a los pueblos todos y a la humanidad entera. En el nivel más
sencillo la oposición es simplemente local de las letras P y M. Si vemos a
la p reflejada en un espejo tendremos una b; del mismo modo si vemos a la
letra M reflejada en un espejo tendremos W; ahora bien, nos consta que la b
en algún estadio de la evolución de las lenguas es producto de la W, en
cuanto está compuesta de dos V, es decir V V, a las que por otra parte
corresponde la U. Esta observación no se encuentra totalmente sin ningún
testimonio por lo menos en la lengua catalana; efectivamente, dice Vicente
García de Diego en su Diccionario de Voces naturales: "Ma es agua en
el lenguaje infantil". "Alcover recoge del catalán ma 'aigua', en llenguatge
infantil".6 Ahora bien, agua equivale a Wasser alemán y al WATER inglés
y al Unda latino; es decir al sonido W, GG, UU, VV, b y sus enantiomorfas
M y P, que se refieren sin duda a la primera sensación más importante del
niño, que es la de tragar un líquido, de donde presumiblemente le viene al
líquido esencial para la vida el nombre de AGUA, en el cual lo más importante es el sonido labiovelar o gutural.
Por tanto podemos suponer que la oposición primera entre PA y MA
no es propiamente entre los dos términos, sino entre ambos términos y uno
tercero supuesto, es decir, la necesidad de agua y alimento en general. Para
el niño da lo mismo decir TA, TA; BA, BA; MA, MA; PA, PA, como de
hecho nos consta por la experiencia. Lo importante en la significación PADRE y MADRE no es sino la oposición de ambos a la acción misma de
satisfacer la necesidad de alimento o de agua.6
Si ponemos la comparación opositiva en el nivel más elevado de la experiencia conjunta de la humanidad encontramos que PATER se opone a
MATER y viceversa. Lo que resta por aclarar es el significado de PA en
cuanto opuesto al significado de MA en un nivel más cultivado y elaborado.
Ya dejamos declarado el significado de PA; en cuanto al significado de MA
tenemos dicho en líneas anteriores que es €1 de "producir, extender". Ya
podemos ahora describir el significado de ambos como contrapuestos entre
sí. PADRE es el que sostiene y apoya en contraposición a MADRE que es la
que produce y extiende. Padre es una actitud de signo menos que exige por
• MEILLET-VENDRYES,
1

• MEILLET-VENDRYES,

506

ib. o.e., p. 56.

ib. o.e., p. 385.

GARCÍA DEDIEGO, Vicente, Diccionario de voces naturales, por Ed. Aguilar, Madrid

(España), 1968, p. 494.

507

�tanto ser recibido y aceptado; mientras Madre es una actitud de signo más
que tiende a aumentar y a recibir más y más.
Si buscamos una correspondencia objetiva existente fuera de los límites
del cuerpo humano, encontraremos las figur~s de PADRE _Y MADRE en el
sol y en la tierra: el SOL el padre que sostiene y apoya siempre; que llega
y recorre su camino de un punto a otro de la tierra; que se aparece cuando
todas las cosas están esperando su luz y su calor. La TIERRA que produce Y
extiende y hace crecer las semillas de vida puestas en ella por el sol. Éste
se opone a aquélla; aquél se impone a ésta exigente y tajante. _Ambos oponiéndose y uniéndose producen todas las cosas. Todo en la tierra g~arda
en su ser las huellas de esa ley de la vida. Día y noche; luz y obscuridad;
tierra y sol.
Los seres humanos llevan igualmente en sí mismos la huella de esa ley
imperecedera y son unos PADRE y otros MADRE; todos indistintamente
por voluntad de ZEUS están sometido a un PATHO~ para lograr la enseñanza, la doctrina, el elemento, la madre y la materia, el MATHOS, que
le pennita progresar en el logro de su destino, hasta la consumación de las
épocas y de las razas, de los caminos y de las apariciones, para vivir en
la equidad y la justicia; en la libertad y la armonía.

LOS TEXTOS LITERARIOS COMO FUENTE
DEL CONOCIMIENTO SOCIAL
ÁNGELES MENDIETA ALATORRE

( Asociación Mexicana de Sociología)

Prólogo
A LA SocIOLOOÍA, ciencia joven, hácensele con frecuencia, añadidos que casan
bien con sus orígenes enciclopédicos.
Con el tiempo, la ciencia se despojará de ellos hasta ceñirse a su escueto
oficio, pero mientras, es tentador hacer comparaciones culturales, proponer
reflexiones y señalar fuentes de estudio, las cuales de alguna manera, enriquecen el estudio social.
Por ende, las relaciones de la sociología con la Literatura, la Historia, la
Psicología y otras ciencias, pueden menguar su importancia, mas por lo
pronto, es interesante advertir cuán fascinantes pueden ser estos enfoques.
En principio, para lo que aquí conviene, es bueno delimitar los campos

de estudio propios de la Sociología y la Literatura: luego, hallados éstos,
será interesante plantear correlaciones, habida cuenta que ni una puede
aprovecharse de la otra como prueba de evidencia, ni a la otra, esto es, a la
Literatura, le basta recurrir a aquélla para alcanzar excelencia; empero,
ciertamente, la Sociología enriquece el estudio de las sociedades con el conocimiento del ambiente y la atmósfera espiritual que se resguarda en las
obras literarias, captada por la sensibilidad de testigos o narradores y, por
otra parte, la literatura encuentra en los hechos sociales y la realidad, fuente
inagotable para la recreación de la imaginación y la poesía.
Épica, lírica y dramática rehabilitan mundos perdidos y retrotraen con

508

509

�viveza: costumbres, formas de vida, actividades humanas, pesadumbre, imsterio y pensamiento del pasado inmediato o remoto.

experiencia, el sufriiniento colectivo y la vital actitud ante la vida y la muerte
y el misterio, dan origen al tesoro patrimonial de la historia convivida la
cual se exalta y crea la etapa mítica de los héroes y así nace la epop: ya.

Concretamente las obras universales, son las más ricas .e~ estos c?~tenidos
-quizá a ello deben parte de su perennidad- así, la Biblia, la_ Dwma Comedia, Hamlet, Fausto O don Quijote de la Mancha, po,r citar algunos
monumentos literarios de la cultura occidental, ofrecen mas elementos de
juicio para la sociología, que el dato escueto y, desde luego, esos textos

El hombre vive en sociedad, crea sus leyes, inventa su realidad y la transforma, como un desdoblamiento de verdad y mentira; vuelve a sí mismo
y expresa sus sentimientos, así sucesivamente nacen los monumentos documentales, la leyenda y la poesía.

resguardan el testimonio con mayor hermosura.
Más allá del mero registro de un hecho social, lo importante de la _literatura desde el punto de vista sociológico, es el conociiniento muy amplio q~e
proporciona de un lapso histórico de la humanidad. Con gran. fr_ecuenoa,
las obras literarias descubren las fuerzas subyacentes de los movimientos espirituales, precursores de cambios radicales del devenir humano.
Otras veces las narraciones se anticipan a los hechos al explorar las form~s
de comportamiento de las sociedades antiguas. Por ejemplo, hay que recurrir
a la lectura de las grandes epopeyas como el Mahabhárata, el Popal ~uh,
.b l ngos O el Cantar del Mio Cid, las cuales proyectan la electrizada
,
d. ·,
1os N t e u
vibración que estremeció a los grupos humanos en los ti~mpos d~, su r~ _icaci~n
para observar en sus textos, el canto a las fuerzas de mtegracion, _d1S1dencia,
amor, libertad y valores morales que conforman acervos muy neos de 1~
historia legendaria y poética de la antigüedad. Los héroes pueden ser considerados como el reflejo de las comunidades que los exaltaron y los grandes
libros muestran el clima social de las diferentes etapas de las culturas en sus
estadios cíclicos de florecimiento y destrucción.
El estudio del fenómeno social puede enriquecerse con la literatura, en
cuanto que, por una parte lo presenta como expresión o aspiración_ de una
determinada realidad social y, por otra parte y con bas_e en _la anterior, proporciona los elementos para beneficiar a los textos hteranos como fuente
del conocimiento de lo social.
Si a descubrir constantes vamos, oficio propio de la _indagación social, se
advertirá la relación íntima de una duplicidad de comentes que va~ r~fle. do a la sociedad humana y a su expresión literaria con tanta fidelidad
Jan
· 1
f
a un género literario que
que puede afirmarse: cada etapa socia con orm
le es afín.
A grandes rasgos se advierte esto en una sinopsis tentativa:
El hombre forma sociedades obedeciendo a circunstancias externas de geografía y ubicación pero, arraigado en parecidos orígenes en los cuales la

510

El hombre entra en conflicto con la sociedad y nace un género ambicioso
que lo contiene todo: la novela. Por ejemplo la novela psicológica del siglo
XIX nace de la preocupación de haber hallado los resortes ocultos subconscientes y su manto de influencia es tan dramático que todavía hoy es
decisivo en la configuración de los personajes.

Por otro lado, en la literatura hallamos el testimonio claro de los procesos
de cohesión y disolución de la sociedad, las manifestaciones de los sentimientos que provoca los sismos y las escisiones internas del grupo social, tanto de
afianzamiento como de agresión.
El simbolismo y la religiosidad constituyeron el fermento de las antiguas
sociedades y pueden considerarse como elementos de fusión mental colectiva.
Algunos libros nos informan asimismo del perfil social que tuvieron las
culturas antiguas. A guisa de ejemplo, tenemos El libro de los Muertos o Ritual
Funerario de Egipto, en sus 170 capítulos, muestra a las generaciones agrupadas alrededor al tema de la muerte. Los antiguos egipcios, crearon una
forma de convivencia social que presenta la ingenua tenacidad, por otra
parte trágica, de alcanzar la eternidad mediante la protección de la integridad incorrupta del cuerpo, pero en la reflexión social, se advierte claramente la presencia de los esclavos en la construcción de las tumbas faraónicas, la endurecida jerarquía social, el orden mítico de la vida y la presencia
del río protector.
En la Epopeya sobre la Creación, de la literatura asiriocaldea, como en la
Biblia, o el Popal Vuh, se descubre la interpretación fabulosa de los orígenes
que muestran la angustia del hombre por encontrar su cabal radicación y sus
relaciones con las fuerzas sobrenaturales y misteriosas. Este afán por encontrar
las raíces, será una constante en todas las religiones.
Los Kings o libros sagrados de China forman una colección de canciones,
ritos, ceremonias y deberes familiares donde pueden observarse las características de las más antiguas organizaciones sociales.

511

�Mahabhárata y Ramayana -afirma Millares Cario- son los dos grandes
poemas épicos de la India y constituyen lo que es por antonomasia una
epopeya. Ambas dan noticia de la participación de héroes, hombres y mitos,
en la formación de la conciencia mágica de la cultura milenaria.
La Biblia es el más excelso monumento literario de la literatura universal.
Hállase ahí el relato de las dinastías, el decálogo del comportamiento, las
leyes de la convivencia, las formas del culto y el alma poética no solamente
de un pueblo sino de una religión que inició una era que aún persiste.

Punto importante para la Sociología, es saber que estas obras, no fueron
escritas por un autor, ni por un grupo de autores, ni siquiera por unas per-sonas que hubieran vivido en determinada época, sino que son el resultado
de una lenta, paulatina y hermosa decantación secular, "mester" de las generaciones de una cultura, donde cada época hizo su aportación o resguardo
del patrimonio espiritual y repitió -una y otra vez- hasta perpetuarlo, el
-contenido literario, que informa en las diversas fases del desenvolvimiento
de un pueblo y por lo tanto son summas del pensamiento colectivo.
El Corán, libro sagrado de los árabes, es un ejemplo fascinador. Sus reglas
-severísimas son normas para el comportamiento de millones de fieles y arrai·gan el pasado a pesar del presente, mantienen intacta la tradición, ordenan
las peregrinaciones y hacen volver las miradas de todos los que practican
,esa religión hacia los lugares santos, día con día, hora a hora, desde cualquier
punto del orbe. Los relatos de Las mil y ttna noches son fuente de fascinación literaria pero también, venero para escudriñar el comportamiento de
los pueblos que los árabes subyugaron, porque parecen haber tenido la virtud

.de apropiarse de los tesoros narrativos de ellos.
También el arte es una función del alma colectiva, dice Wndth, así, algunos
,de los mandatos inflexibles de El Corán, pueden ser el remoto antecedente de
algunas manifestaciones del arte actual; por ejemplo, la prohibición de representar el cuerpo humano, que dio origen al arabesco geométrico de extra,ordinaria belleza y puede ser antecedente del arte abstracto, aunque como
ya se ha dicho, la pugna entre arte figurativo y abstracto, no deja de ser
una discusión asaz bizantina.
¡ Ah, los libros! La interpretación libre de la Bib.lia provocó el choque im-

presionante de las conciencias y la escisión social -los hermanos separadosque se ha mantenido hasta nuestros días desde la Reforma, aunque suavizada
definitivamente por el Concilio Vaticano II.

de un hombre? ¿ Qué oscuros resortes mueven a los grupos sociales para que
ellos renuncien a su libertad y acepten hasta el sacrificio por imposición de
una sola voluntad? Esta entrega colectiva es uno de los temas más interesantes del fenómeno psicosocial.
El héroe divinizado está presente en la llíada de los griegos. Las estampas
plenas ~e grandeza de _los fu~~rales del guerrero troyano, la venganza de los
contendientes y el sentido trag1co de la muerte tienen como telón de fond
1 .
1 ·'
'
o,
a mmo ac1on de los ejércitos por decisión de una fuerza acumulada.
"L~ individualida~ creadora, el héroe, forma la sustancia de la divinidad.
El rm~o de Kukulkan-Quetzalcóatl, enlaza las civilizaciones mexicanas de
Yucatan y la Mesa Central, erigiéndose en una representación heroico-divina
que abarca a pueblos cuyo origen común aún no se demuestra. Como Odín
para los pueblos ~ermánicos
sajones, según la observación de Carlyle, es
Quetzalcoatl un eJemplo autentico del dios héroe" (Antonio Caso: Sociología).

'!

Los mitos nahoas se registran en los jeroglíficos, son recogidos de los "informantes" . en los manuscritos y conservan la tradición literaria en forma
oral o escrita, así en memorial resguardado, literatura y convivencia social,
perviven.
~tra consideración peculiar: la literatura resguarda vivamente el hecho
SOCial. Antes que la historia congele los hechos, la literatura retiene la fres:ura. Hoy, por ~je~plo, Grecia y Roma forman una unidad clásica, pero
~ste n~ era el cnteno de quienes vivieron en la Edad Media y tenían una
idea diferente del rudo concepto del conquistador romano. Dícelo así el
Arcipreste de Hita, en la forma sabrosa que le es peculiar cómo fue la
disputa de griegos y romanos cuando estos últimos demandaban las leyes y
son presentados como bellacos, aunque su fiereza y temple de dominio les
hicieron conquistar a todos los países del mare nostrum. Con el tiempo,' fue
la ley romana, una de las aportaciones definitivas a la cultura occidental.
No puede ser completo el estudio de la Edad Media, sin conocer La Divina
Comedia de Dante Alighieri. El libro magistral resume la cosmovisión de
aquella época y es obra cumbre de la literatura universal.
"Dante al promulgar su mensaje poético de salvación, procede sobre la
base de una auténtica experiencia vivida, la del pecador arrepentido. . . En
un clima de desasimiento o renuncia a sus esperanzas mortales inicia un
. .
'
v1a1e a ultratumba, a los tres reinos, infierno, purgatorio y paraíso." Pero
es un viaje de su tiempo. "No hay nada tan cristiano ni tan medieval (por

¿ Cómo explicar que los pueblos puedan ser arrastrados por la voluntad
513

.512

IIUMANITAS-33

�algo Dante lo lleva en sus entrañas) como esa imagen de la vida humana
como viaje o peregrinación. El hombre, mientras viva, es hombre viajero
( horno viator) , porque su término final no está aquí, sino allá." ( Antonio
Gómez Robledo: Dante.)
Donde expone las ideas políticas, sociales y morales de su mundo, con una
alegoría vital que informa cómo era el tiempo que le tocó vivir y recoge
leyendas antiguas, imágenes árabes, muestra el pensamiento de los santos
padres, es ensalzar a los poetas latinos y, en una concepción apocalíptica,
nos da una visión medieval de hermosura impresionante.
Vemos dos libros españoles. "Desde el punto de vista sociológico, la Celestina -dice Héctor Gally- refleja de un modo muy claro, la filosofía vital,
en este caso popular, del Renacimiento."
Cervantes, en Don Quijote de la Mancha, censura las caducas relaciones
feudales y la sociedad absolutista de España: "La realidad tan multifacética
y variada de aquel tiempo halla en el Quijote su forma correspondiente en
todos los géneros, estilos y lenguajes de la época, constituyendo los dos aspectos un admirable equilibrio, una perfecta armonía entre el contenido y
la forma, entre el ropaje y la esencia, desconcertante para quienes no logren
comprender que ése es el secreto del desarrollo, el sistema, la fórmula genial
única con que podían ser combatidas la decadencia y la descomposición de
una sociedad podrida hasta los tuétanos" Ludovik Osterc: El pensamiento
social y político del Quijote.
En el libro mencionado, esta cita del escritor cubano José Armas y Cárdenas: "Dos grandes aspectos tiene la novela de Cervantes: el de monumento literario y de la lengua, que ocupa un puesto único en la historia del
arte y principalmente en la del Renacimiento, y el de documento social
reflejo de su época en conjunto y en detalle".
En los primeros años del siglo XVI encontramos la interesante figura
de Maquiavelo. Ningún hombre de su época vio con tanta clarividencia, el
desplazamiento de las instituciones europeas y advirtió la corrupción moral
y política del cambio social. En sus libros El Príncipe y Los discursos, explicó
la forma de adoptar ciertas formas de habilidad política para evitar la ruina
debido a las ambiciones de las distintas iglesias que habían nacido con la
Reforma protestante.
Alfred Von Martín en su libro Sociología del Renacimiento hace observaciones muy interesantes sobre el rasgo característico de la tendencia del

arte renacentista, con su carácter popular y la aparición del desnudo como
transformación burguesa del arte y su conexión sociológica.
En la literatura del Japón, puede advertirse el cambio de la sociedad al
transformarse el pensamiento cerrado. El período de Tokio, tiene obras literarias que a partir de 1868, muestran ya la asimilación del ambiente europeo,
esto es, la literatura registra el movimiento social.

Libros literarios con utopías sociales
Preocupación constante de la humanidad, ha sido el deseo de hallar formas de convivencia entre los hombres. Algunos que, por su sensibilidad
recogieron esta inquietud de su época, diéronse a la tarea de imaginar sociedades perfectas y así se escribieron libros importantes para la historia del
pensamiento social, válidos también para la literatura, aquéllos por el registro de una manifestación sociológica y éstos por razón de sus excelencias
creadoras.
Dentro de la literatura universal La Ciudad de Dios de San Agustín y
Las Moradas de Santa Teresa de Jesús, son dos monumentos donde la convivencia ideal se ubica en la vida ultraterrena, obras escritas de acuerdo
con la atmósfera espiritual de la Edad Media.
Otros libros de diversa calidad literaria, escritos en diversas épocas, informan de la constante preocupación por crear una sociedad ideal. Se llaman
libros utópicos o utopías.
La palabra viene del griego aú que significa no y de topos, lugar, o sea
un lugar que no existe.
Uno de los libros más famosos sobre el tema es La República de Platón,
aunque algunas de las recomendaciones del filósofo pondrían hoy los pelos
de punta, como los consejos a los padres para elegir a los hijos que deben
vivir.
En su libro, después de hacer el panegírico de la inteligencia femenina,
afirma paladinamente:
"Las mujeres de nuestros guerreros serán, en su totalidad, comunes a todos;
ninguna de ellas habitará en particular con ninguno de ellos; los hijos serán
comunes, y los padres no conocerán a sus hijos, ni éstos a sus padres... en
cuanto a los hijos de los súbditos inferiores, así como aquellos de los demás
que tengan alguna deformidad, serán ocultados, como conviene, en algún
515

514

�secreto paraje que estrá prohibido revelar. :Ésta es la manera de conservar
en toda su pureza la casta de nuestros guerreros."
Conocida por todos es la célebre Utopía de Tomás Moro ( 1478-1535),
obra clásica que ha dado nombre a toda la escuela. Moro, canciller y víctima
del rey Enrique VIII de Inglaterra, describe un estado socialista ideal.
Curiosamente los sociólogos afirman que nunca en la historia a alguien
se le ha ocurrido presentar como utopía, un estado liberal capitalista.
Campanella, el monje dominico, cien años después de Moro, escribe La
Ciudad del Sol, también refiriéndose a un estado socialista en el cual los
bienes son comunes y la administración de los mismos se hace bajo determinado plan.
Las utopías tienen como carácter esencial y constante el alejamiento de
la realidad, la presencia de lo soñado, el elemento reconfortante paradisíaco
y la presencia del bien, el amor y la seguridad; sociedades en las cuales los
hombres ponen en juego lo mejor de sí mismos para lograr una convivencia
ideal.
José Vasconcelos, el ilustre pensador mexicano, fija también una sociedad
utópica donde magnifica el mestizaje y. hace aparecer una sociedad regida
por el amor y la belleza que nacerá en Brasil, tierra pródiga, lugar del
asentamiento humano de la Raza Cósmica.
Natas sobre literatura mexicana y sus
relaciones con el estudio social

Ya se ha dicho, se vuelve a consignar aquí: nuestra historia mexicana
parece cortada a tajos, así es fácil también advertir cada etapa, signada por
un gran acontecimiento histórico que disloca el comportamiento de las sociedades y donde los escritores, testigos muchas veces, describen los acontecimientos con diversa emoción.
Hay hechos peculiares, singularísimos en nuestra historia social y literaria
que merecen citarse. Por ejemplo, encontramos en los principios, grandes
sorpresas: los cantos y manifestaciones literarias de las antiguas culturas,
fueron por muchos siglos ignorados o sujetos a simple curiosidad arqueológica. Hay una poesía indígena "perdida en mucha parte, como enlazada
con una civilización que el conquistador reprimía de caso pensado, confundida con un material religioso que el misionero tenía el encargo de expurgar,
y mal preservada en la tradición oral, puesto que no captaba el jeroglífico y
516

la escritura fonética apenas se ensayaba. . . ella ha dejado, sin embargo, re-

liquias de inconfundible aroma añejo, que acusan una estética y una ideación
no europeas y que permiten apreciar su carácter" (Alfonso Reyes: Las
Letras Patrias).
Actualmente, en gran medida, debido a las traducciones de Ángel Ma.
Garibay, estos poemas desc~bren su fulgor, pero requieren de la interpretación del mundo cultural del que provienen para comprender su significado.
Veamos algunas fechas. En la porción terrestre de Mesoamérica viven
civilizaciones y culturas incipientes.
Aislados, desenvuelven lentamente su vida. A mediados de la centuria del
siglo XV, sobreviene la llamada "conquista".
Es un acontecimiento radical, empero no hay epopeya; no podía haberla.
¿ Quién osaría hablar de vencedores y vencidos, cuando al fin de cuentas
la raza mestiza se unifica? Pero el relato, forma literaria elemental, hecha
con carácter de refutación histórica, pasa a planos superiores merced a la
fuerza de los acontecimientos, así la Historia Verdadera de la Conquista
de la Nueva España escrita por Berna! Díaz del Castillo, muestra el choque de
dos mundos diferentes, y el dramático enfrentamiento de dos culturas.

Al asentarse la época colonial, se imponen fórmulas, lengua y leyes, pensamientos y costumbres. Aparentemente lo indígena desaparece, pero muchos
aspectos del arte, la artesanía y el habla, tejen calladamente lazos de unión,
entre ellos, el teatro evangelizador. Es posible advertir en las formas curiosas
de ese adoctrinamiento, la penetración espiritual. El interesante proceso de
aculturación tiene en el teatro un recurso genial. Además, "el teatro llenó
un hueco que había dejado la desaparición de la cultura antigua" (F. Horcasitas: El Teatro N áhuatl) .
En el siglo XVIII Nueva España es la más opulenta ciudad del nuevo
mundo. Se consolida entonces una cultura barroca, acaso "la más homogénea cultura que México haya producido. El arte florece al unísono de la
literatura, con la oratoria sagrada, con la ciencia en su aspecto externo, con
la filosofía escolástico-sofística, con las costumbres. Esta unidad, nunca antes
lograda, nos enseña, nos demuestra, que el país ha alcanzado su madurez.
El México de hoy ha nacido en estas fechas: desde entonces ha podido
desarrollar su personalidad, libre, espiritualmente, de la metrópoli". (M.
Toussaint: El arte de la Nueva España) .
El siglo XVIII es considerado por algunos como el de mayor esplendor
autóctono que ha tenido México, sin embargo, no hay unidad nacional,
517

�· esta' en 1a 1engua Y "el. lenguaje
pues el mayor escollo social
. .. , . es un factor
básico de toda comunidad (Uribe-Villegas: La sociolmguistica actual) .
Las castas hablaban dialectos, la gran población indígena_ de la ciudad
de México, se expresaba en náhuatl; mestizos, criollos y es~anoles, ha~l~ban
el castellano, pero los representantes de la alta cultura, teman co~o id;~ma
culto, el latín. Sin embargo, en esos poemas, plenos de re~er~ncias ~lasicas
europeas se encuentran ya puntos de vista, costumbres y paisajes mexicanos,
esto puede observarse en el hermoso Poema ~er~ico de Diego José Abad,
uno de los representantes de la época de los jesmtas.
Igual que en España, la corriente literaria culta corre p3:alela con la
popular. Están presentes también, los co~idos P~P~~res, , denvados de_ los
romances espan- 0 1es y desde el punto de vista sociologico, estos, son el , ejem.
plo más fresco de la expresión del alma colectiva, por su caracter anonuno,
su ingenuidad y el relato de aquello que conmueve al pueblo.
Ciertas corrientes literarias, al enlazarse con procesos ~cial:s mu_y definidos son testimonio ambivalente de interrelación entre soc10log1a y literatura.
Tai es el caso del romanticismo en México.
Hay tres clases de románticos en México. La primera generación _puede
ser caracterizada por la obra de José María Heredia ( 1803-1839), nacido "en
Cuba, pero precursor de nuestro romanticismo, el cual, con_ su poe~a El
de Cholula" aborda no solamente el tema del tiempo smo del
T eocalli
· d'
· · mexi·cano y los temas de la antigua cultura m igena.
paisaje
Una característica del romanticismo es el afán de ubicar los tem_as de la
imaginación, en una realidad exótica. Curiosamente, p~tas Y ~ove~s~
,xi·co como una necesidad social de identificac1on,
1 tro de Me
abuscareros
,
,
l'
·
Tal es el caso de Ignacio Rodnguez Ga van, con
en el pasado 1egendano.
"Profecía de Guatimoc" considerado como obra maestra del rosus poemas
manticismo mexicano.
Otros escritores buscan la autenticidad en lo folclórico, como Guillermo
•t
pm'ta el alma callej·era los tipos populares y el color, pero lo que
P ne o que
'
.
, ·
d M' ·
aquí conviene citar es que el movimiento romántico de Ame~ca Y e exico,
, oca crucial de las guerras de independencia. Contra el vaaparece en la ep
.
d ·
·
levantan los caudillos y paralelamente los escntores epn en sus
sa11 aje, se
'd
¡
obras literarias y en el periodismo combatiente, su voz estremeci a por e
- d 1
1 libertad . hallada que fue, aparece la novela. La
empeno e a canzar a
,
.
.
un género que abarca múltiples recursos expresivos; la que se tiene
novela es
, J
, F , dez
es El Periquillo Sarniento de Jose oaqum eman
por primera nuestra,

:~n

de Lizardi, autor que cumple en 1976, el bicentenario de su nacimiento.
La obra es profundamente significativa desde el punto de vista social, no
solamente porque ofrece un cuadro de la vida social de su tiempo, sino
porque muestra la intención educativa y moralizante del autor que era el
tema de mayor preocupación de los pensadores. La flamante república, las
divisiones nacionales y los problemas políticos, se sumaban a la ignorancia
de miles de pobladores y los que sabían escribir, expresaban en novelas y
cuentos, proclamas y narraciones, su actitud moralizante.
Los charros, la vida rural, los contrabandistas, están presentes en la novela
de Luis G. Inclán de luengo título: Astucia, el Jefe de los Hermanos de la
Hoja, charros contrabandistas de la Rama. En ella, una multifacética sociedad de ricos y pobres, jueces, militares y petrimetres, así como fiestas y
jolgorios, hospitales y cárceles, viven dentro de un ambiente de asonadas
políticas, con un lenguaje que informa del proceso de la aculturación lingüística. "Lo que más cautiva y maravilla --de esta novela- es su extraordinaria receptividad del lenguaje popular, al grado que no hay palabra,
modismo, refrán o frase mexicanos que no se hallen en esta amena selva de
nuestro desarrollo lingüístico, a través de nuestra historia de cuatro siglos"
según Salado Alvarez.

La vida rural, importante en un pueblo como el nuestro, está presente
en una novela cuasi perfecta: La Parcela de José López Portillo y Rojas
(1850-1923). Asimismo la novela de folletín y la de costumbres, captan los
acontecimientos diarios y son fuente interesante de la indagación social.
Dos últimos ejemplos ilustran la interrelación entre la Sociología y la
Literatura. La influencia de la cultura francesa fue decisiva en la literatura
finisecular del siglo XIX y es testimonio del irredento afán de la mentalidad
colonial mexicana, empeñada en copiar fielmente los modelos de las metrópolis europeas, pero, la novela de la revolución, en el primer tercio de
nuestra centuria nace paralela a un acontecimiento de compulsiva transformación social y presentará, ya desnudo, el rostro propio del mexicano, devastado por sucesivas frustraciones, pero poderoso y definitivamente nuestro.
Epílogo

El hombre crea la sociedad, ahí convive y entra también en conflicto con
ella, sin que pueda predecirse -hasta el momento-- ninguna otra forma
diferente que no sea el hombre dentro de esa circunstancia.
519

518

�En cada tiempo de ese registro social, aparece un género literario peculiar.
Veamos, a grandes pinceladas, algunos ejemplos:

La mitología fue característica de las etapas teogónicas y cosmogónicas
de la humanidad; la epopeya nace con la fundación de las civilizaciones; la
lírica aparece cuando el hombre se centra en sí mismo y expresa el sentido
de la vida, el amor y la muerte; la leyenda se presenta cuando el ser humano
confunde hechos y mitos por desgaste de la tradición oral o para hacer una
nueva reubicación del patrimonio literario. La novela, género ambicioso,
aparece en los tiempos nuevos, y expresa los conflictos heterogéneos de nuestra realidad. Precisamente el descubrimiento de un nuevo mundo -el subconsciente- permite hurgar campos antes desconocidos donde se hallan las
causas profundas de la conducta humana que trascenderá a la sociedad.
Marginalmente se podría afirmar que hay una paulatina mengua de grandeza en estos estadios: del dios al héroe y de éste al líder redentor de las
masas, pero en plano inverso, también podría afirmarse que jamás se había
descrito con tanta hermosura, el sufrimiento que causan en el ser humano,
los conflictos sociales.
Aspecto de importancia es señalar: la literatura no es el resultado de la
simple imaginación del autor, sino se da en un tiempo que de alguna manera
la configura, como espejo más o menos fiel de una atmósfera esencial y
con las aportaciones que el hombre ha heredado de las generaciones adultas,
hasta ese momento del devenir humano.
En la literatura no solamente están presentes los sentimientos de duda,
temor o alegría, por citar algunos de íntima raigambre, sino el ansia de
poder, la agresividad y la codicia que se proyectan en la sociedad y que
permiten advertir la presencia de las fuerzas que modifican la sociedad, así
en cada hecho social, está subyacente, ese ser maravilloso y conflictivo, noble
y miserable, rencoroso y piadoso, que es el hombre en la dualidad patética
que forma lo que podía ser llamado con la frase de Malraux, "humanismo
trágico".
La poesía magnifica los grandes movimientos sociales. Existe en todos los
pueblos un acervo resguardado con amor formado con la literatura patriótica, escrita paralelamente al acontecer de los grandes sufrimientos colectivos. Los poetas mayores, juglares, trovadores y versificadores populares, han
cantado o narrado aquellos hechos que conmueven a los pueblos y dejan
el testimonio de su emoción en poemas, romances y corridos. Si en unos hay
un soplo de grandeza, en otros se conserva la frescura, porque son la voz
con la que el pueblo repite la historia y la atesora.

520

Los cantos a la libertad nunca fueron mas' vigorosos que los escn'tos por
11os que padecieron el mied0 paruco
aque
, . de perderla 0 tu ·
•
siones y soportaron la agre . ,
.
es vieron en prision o 1a esclavitud.
Curiosamente, muchos de los me·o
J res escritores del
h
vinculados a las causas sociale
, momento an estado
s, unas veces porque se lo
porque el impacto social trasc· d
proponen, otras
ien e a Ias letras Obras d
1·d
raria son también textos de fl . , f'I , . .
.
e gran ca i ad litere exion 1osof1co-social
¡·
Ortega y Gasset Camus Paul S
s·lffione d B · '· como 1os ibros de
'
,
artre
citar a algunos.
'
e oivoir Y Octavio Paz, por
Hay naturalmente excepciones. "El últim
. .
ha sido la aparición d
,
o _gran acontec1m1ento poético no
e una poes1a de la circunstancia hist, .
(
de compromiso)' sino la reaparición de una p ,
,.
onca o poesía
es la afirmación de una poesía d 1
,
oes1a m1tica o retórica: esto
real a la poesía sino de in
e a lno-poe~1a... No se trata de incorporar lo
'
corporar a poes1a a la realid d
,
.
del mundo moderno" (G ··t
p· ,
ª
·
·
·
poes1a peculiar
ae ean icon-· Panorama d e l L'iteratura Francesa
actual) .

ª

Las obras
estéticas son
.' 1
En f10, a

maestras de la literatura
.
1
summas de 1
.. , univ~rsa ' aparte de sus excelencias
b
.
. a cosmovis1on del tiempo vivido por la humanidad
o ra literana:
·

.
l Refleja· o da testimonio de una circunstancia hist'onca,
ya que no se escribe
a azar, smo es consecuencia de una atmósfera social capta da por los autores.
Resume de una ma
.
dispersos de una soc ~;ad a veces magistral: ~ermosa y lúcida, los elementos
.
. i~ a ' como estremeclffilento vital de una pluralidad
emOCionante de vibraciones.
Capt~, merced a la sensibilidad de los autores, matices muy interesantes
de la vida de los pueblos, resguardándolos con peculiar frescura.
Presenta
· ¡es con multiples
, .
. . . a los grupos socia
y extrañas faceta d b'd
la posibilidad d
s, e 1 o a
e
sus
recursos
literarios
como
el
diálogo, la descnpcion,
. . , 1a
narr ·' l 1
,
acion, a a egona, la parábola y el juego de las metáforas.
D;scubre los esquemas mentales de la composición de las sociedades como
pu:d e~dser los resortes dinámicos de los procesos definitivos, tales c~mo la
so an ad humana, la interrelación de causas y efectos así co
1
log'a
· ·
,
mo a crono1 : nac1ID1ento, eclosión y muerte de los pueblos.
Enriquece el campo de la investigaci'o'n socia
. 1 con elementos que se res-

521

�guardan en el patrimonio cultural, donde pueden . ball~e, las causas profundas que mantienen, retardan o aceleran una s1tuac1ón.
.
. .
trata de exaltar la importancia de la llamada h~ratura
Cabe rep_enr. ~o sed
- 1 una característica de la obra literaria que
compromeuda, smo e sena _ar
recrea la sociedad y la traSC1ende.
.
d h be las porque el ser huTampoco son afirmaciones cerradas, m pue e a ~ '
h
ones
, l d" , ·co de la sociedad es un ser cambiante, pero ay raz
mano, nuc eo marni
d
;ornar en cuenta estas consideraciones
válidas como las apunta as, para
debido' a sus apoyos de evidencia.
.
. 1 ,
Literatura con sus campos propios de
Q~eden cada una, SOC10 º!:u[ntos ara ~dvertir relaciones entre ell~s,
estudio y valgan estos apun
. _P.
.
a la Sociología, ciencia
1 fascinante tarea señalada en pnnc1p10: mientras
..
en a
ha
- didos los textos literarios puedan beneficiarse
joven se le puedan cer ana
'
como' fuentes del conocimiento social.

Ciudad de México, diciembre de 1976.

UN RADICAL PROBLEMA DE LA HISTORIA "MEXICANA"

ANTONIO POMPA y POMPA

Instituto Nacional de Antropología
e Historia

LA

HlSTORIA

No CABE DUDA de que la Historia es la obra más fecunda y excelsa que ha
llevado a efecto el hombre, que con la ayuda de las artes de escribir y de
medir el tiempo logró levantar en la oquedad de la nada, que es el pasado,
el puente que inscribe y describe cuanto de importancia y trascendencia
acaeció al pasado de los hombres, por la vida.

EL HISTORIADOR • RESURRECTOR

Si pudiéramos cantar la alabanza debida a la proeza de la Historia, que
mantiene vigente lo que ya sucumbió en el arcano de eso que llamamos
tiempo, tendríamos que recordar la Omnipotencia del Único que puede resucitar a los muertos, y entonaríamos el himno de gloria que merecen los
seres privilegiados que son los historiadores verdaderos.

HISTORIA - CICERÓN

Cicerón llamó a la Historia Maestra de la Vida, que se convierte en paradigma de la virtud creadora, que proyecta el ayer lejano, que revive el
próximo pasado y orienta al incierto por venir. La Historia no es ceniza, ni
522

.523

�tumba, es dinámica que como el átomo genera energía en manifestación
permanente del pasado.

LA

HISTORIA EN ECLIPSE

de lo porvenir. En esto, nos dice, sé que se hallará todo lo que se acertare
a desear.

EL LrnRo - EL

DocuMENTO

La historia en diferentes etapas, y ahora en nuestros días, está en eclipse;
circunstancias múltiples la tienen con deformaciones, mutilaciones y defectos;
causas son varias y de diversa índole, la primera y principal radica en la
falta de preparación del historiador, por lo general con desconocimiento total
o parcial de la metodología, y en general de la ciencia histórica, además
de la incapacidad para conocer en forma suficiente los testimonios que confirman y afirman sus proposiciones, en un medio donde los centros de información carecen de la más elemental organización. Depósitos documentales
y bibliográficos en completo desorden, que han desviado a tantos investigadores de la ruta que se habían propuesto investigar.

. La_ hi_storia, pues, debe ser considerada como ciencia de la vida, como
ciencia instrumental ~or su impulso creador para abordar y aun resolver los
problemas del devemr
humano, por ello Cicerón la llamo' y con Justicia,
· · ·
.
Maestr~ de la Vida; y al exaltar a la Historia a esta categoría, exaltamos
concomitantemente
a sus fuentes, el libro, y el documento en general, que
,
son sus mas preclaros exponentes.

Alamán a mediados del siglo XIX, decía que el problema de México radicaba en la ignorancia de sus letrados, motivo suficiente que ha impedido
formar una historia integral de México y que en el siglo XIX hizo decir a
García Icazbalceta que la Historia de México estaba por hacerse, frase que
aún está vigente; porque tenemos ensayos, apuntes, intentos, pero aún no
tenemos historia verdadera, dentro del sentido relativo de la Historia.

Otr:1 de las ca~sas_ de que la Historia no pueda ser justa y verdadera,
~dem~ de las atribwdas al historiador, es la de que es punto menos que
imposible que el autor conozca suficientemente el caudal de informac·'
tr
·
d.
ion
re osfectiva isp~n~ble_ Y existente y menos en los repositorios mexicanos,
ademas de que m s1qwera se podrá afirmar que se tenga un conocimiento
exh~us_tivo y completo de tal o cual acervo documental y bibliográfico, pues
a diario se e~cuentran libros, mapas, documentos y otros testimonios que
dan un curso insospechado a los hechos que se estudian.

W.

RoBERTSON

William Robertson afirma que a ningún historiador se le debe creer, si
no presenta las pruebas en que funda sus aserciones; si esto no hace, dice7
hará relaciones entretenidas, pero no historia.

HISTORIADOR - DoN QUIJOTE

Cervantes Saavedra, en su imponderable Don Quijote afirma que los historiadores deben ser puntuales, verdaderos y no nada apasionados, y que ni
el interés ni el miedo, el rencor ni la afición, les hagan torcer el camino
de la verdad, cuya madre es la Historia, émula del tiempo, depósito de las
acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia

524

ÜTRA CAUSA - MÚLTIPLES TESTIMONIOS

Por ello debemos estar convencidos de que la Historia se hace a base de
rectificaciones y he allí la raíz y la razón de la veracidad en la Historia,
por lo general dubitativa.

PUNTO DE VISTA P1'R,SONAL DEL HISTORIADOR

Acaso la mayor dificultad que hallará el historiador para transmitir en
su obra la verdad histórica, sea la casi imposibilidad práctica de sustraerse
al punto de vista personal, que le hace decirnos su verdad; quizá muy relativa
Y la verdad relativa se vuelve en múltiples ocasiones, una verdad sospechosa.
Ortega y Gasset hace ver este escollo con toda claridad; a lo que hay
que agregar correlativamente el statu del escritor en cuanto a cultura cri~ y~~
,

525

�HISTORIA ESCRITA

Historia escrita será pues Ja manifestación literaria de la Realidad, materializada en libros, mapas y otros documentos.
Libros mapas y documentos que son independientes, temáticamente considerado; sino que en general, los unos se derivan de los otros, y se enlazan
entre sí ;or razón de causa a efecto dando lugar a la fonn~ción de un C~r~us,
que es el resultado final del proceso, después del_ trat~1cnto 1:1et?dologico,
dentro de la crítica de valoración de los testimoruos directos e indirectos de
los acontecimientos.

Congreso, en la ciudad de Washington. La preocupaaon se agrava por la
carencia de Catálogos-nóminas accesibles a los investigadores. Contamos desde
Juego para México con la Guía Bolton; con la parte conducente de la obra
del R.P. Lino Gómez Canedo, Los Archivos de la Historia de América; La
Guía del Antiguo Ayuntamiento de la Ciudad de México, de insospechada
proyección; la edición en doce volúmenes de las obras publicadas por el
Instituto Panamericano de Geografía e Historia acerca de las Misiones Americanas en los Archivos Europeos, además de catálogos parciales de fondos
documentales en microfilm en repertorios particulares como el riquísimo del
Instituto Nacional de Antropología e Historia, que cuenta con más de quince
millones de microcopias con documentaciones provinciales mexicanas.

B) Bibliotecas de Historia de México.
LAS FUENTES HISTÓRICAS

a) Archivos de historia de México.
b) Bibliotecas de historia de México.
c) Instituciones conservadoras de documentos.
d) Instituciones docentes { Histo_ri~dores
para la formación de:
Arch1v1stas
Bibliotecarios.
Consideramos pues lo que preconiza el enunciado anterior en lo relativo a:

A) Archivos de la Historia de México.
Una de las aparentes preocupaciones de investigadores e in~tituciones,, a~olos estudios históricos es el estado actual de los Archivos de Mexico,
cadas a
'
.,
brep
y la dificultad para la consulta de la abundante documentac1on, que su
ticia y obrepticiamente ha emigrado por las puntas de la Rosa o .Estrella :-e
los Vientos. En España desde luego el Archivo ?eneral de. Ind_1as, el _H1~tórico Nacional, el general de Simancas, Acadenn~ ,d~ la Histon~, crel n~msimo de El Ferro), etc.; en Inglaterra: Museo Bntámco~,el Foremº _Office,
importante para el estudio de la lucha , de ema~cipac1on; en I~ha: La
Biblioteca Apostólica Vaticana, así podnan scguuse enumerando, en_ los
Estados Unidos de Norteamérica, basta con dos botones de muestr~: U~versidad de California en Berkeley y Uni,·ersidad de Texas en Au~ti~, mas las
estupendas colecciones de Ja Sección Latinoamericana en la Biblioteca del

526

El caso de las Bibliotecas de Historia en México es tanto o más lamentable
que el de los Archivos Históricos; sólo unas cuantas bibliotecas son prácticamente consultables en sus fondos bibliográficos sobre Historia de México;
por lo general estas Bibliotecas carecen de plan, de personal preparado, y por
consiguiente de catálogos y del sentido que estos centros deben tener y tienen
en otros países, donde las antiguas bibliotecas han evolucionado a convertirse en grandes centros de información.
Para colmo de los colmos un número apreciable de Universidades estatales, en México, carecen de Bibliotecas y en la ciudad de México se han perdido
para la consulta en quince años más de diez grandes bibliotecas.
En los Estados, la generalidad de las Bibliotecas son de tipo estatal y municipal y deben ser citadas en el aspecto de la consulta histórica: Monterrey&gt;
San Luis Potosí, Durango, Mérida, Xalapa y Saltillo.
C) Instituciones conservadoras de Documentos.

Son: Desde luego el Archivo General de la Nación, los de las Secretarías
de Estado y de Instituciones como la Universidad Nacional de México, en
su Biblioteca Nacional; el Instituto Nacional de Antropología e Historia y
algunas colecciones particulares como el Centro de Estudios Históricos de
Condumex, digno de particular laudanza; hay colecciones menores que no
por ello dejan de ser valiosas.
Merecen especial mención los archivos eclesiásticos, aunque no todos bien
conservados, que desde los Arzobispales hasta los Parroquiales son fuentes

527

�permanentes de riquísima información desde el siglo XVI hasta nuestros días;
aquí hay que reconocer a la Sociedad Genealógica de los Mormones, la interesante recolección de microfilms de los libros parroquiales, que además
de otros datos, nos dan la secuencia del movimiento demográfico en extensas
-zonas del país.

D) I nstituciones docentes.
La formación de investigadores y de historiadores está a cargo principalmente de las Universidades, mas unas cuantas en México tienen la carrera
de Historia y sus frutos no siempre son opimos, como se puede apreciar por
1a historiografía mexicana moderna y contemporánea, bien está que hay
instituciones como el Colegio de México, la Universidad Iberoamericana,
la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guadalajara, de la
Universidad Autónoma de la misma ciudad; de la Universidad de Veracruz,
pero vuelvo a deciros, los frutos no son como quisiéramos y nuestra circuns·tancia los exige, opimos, y las golondrinas que anuncian una nueva era en
la historiografía mexicana, no hacen aún verano.

mismo núcleo de hechos se refracta diversamente según el espectador que
lo describe.
Ningunos temas se prestan mejor a un análisis de este tipo que los diversos
enfoques de historiadores mexicanos hacia la historia de su propio país.
Varios ejemplos podríamos exponer, baste considerar el encuentro de la
expresión greco-latina-árabe con las expresiones del mundo americano; dos
tipos de civilización entran en conflicto para que lentamente surja una nueva
expresión doblemente tradicional americana y europea lo que origina uno
de los hechos más dramáticos, más deslumbrantes de la Historia. Dramático
por el encuentro violento de dos civilizaciones separadas entre ellas y, en un
principio, ajenas entre sí; deslumbrante, porque en la conquista de América
se entreveran encomiendas, hecho y derecho, leyenda e historia, guerra y
misión, agresión y voluntad de una nueva Ciudad de Dios.
Todo ello nos lleva a meditar en la problemática de este radical problema
de la Historia "Mexicana".

De las consideraciones que anteceden, se desprenden las conclusiones si_guientes:
la. La urgencia de crear una Escuela de historiografía mexicana que dé
fin a los historietistas y forme a los historiadores.
2a. Es de imprescindible urgencia la creación de una Escuela de Archiveros, con la preparación y exigencias del caso.
3a. De la misma manera se exige una Escuela bien planeada, de bibliotecarios, y conservadores de Museos, para la defensa del patrimonio
de los testimonios de la Historia de México.
Además, debemos considerar que todas estas carencias que hemos puntualizado nos llevan a una deshumanización de la historia y del historiador;
y los daños que estas carencias ocasionan son de fatales consecuencias para
entender la evolución de la comunidad humana a que se contrae; por ello
hay que buscar al hombre que escribe la historia tratando de ver en él su
preparación y cómo ha procesado su investigación, tratando de averiguar lo
que siente, lo que piensa y lo que quiere al indagar cuáles son los motivos que
mueven lo que escribe y le hacen ver los hechos de determinada manera.
Cada hombre contempla la realidad que le rodea con una perspectiva propia
y no puede haber estudio más apasionante que el de observar cómo un

.528

529
HUMANITAS-34

�INFLUENCIA DE LA POLÍTICA SOBRE
LA LEGISLACIÓN AGRARIA

DR. Lurno MENDIETA v NúÑEz
Presidente de la Asociación
Mexicana de Sociología

TooA LEGISLACIÓN TIENE un trasfondo político. La política es la fuerza social
decisiva en las agrupaciones humanas. Crea la ley, modifica o la hace nugatoria. tsta es una constante sociológica universal.
No puede pensarse siquiera en un hacer legislativo contrario a la política
dominante en una sociedad determinada. Sin embargo, la política es más
notoria en algunos campos de la legislación sobre los que ejerce influencia
perturbadora.
El Derecho Agrario, la presencia de fuerzas políticas es constante, al grado
de que han impedido hasta la fecha su cabal configuración.
1) La legislaci6n Agraria en la antigüedad. Esto ha sido así desde tiempos
remotos. En diversos países del mundo antiguo, como si se tratase de una
ley o constante sociológica, hallamos la misma secuencia: un movimiento
político, a veces revolucionario, que logra la expedición de leyes agrarias en
beneficio del proletariado del campo y una contracorriente que nulifica o
desvirtúa esas leyes.
Víctor Alba, en su interesante Historia General del Campesino, nos proporciona varios ejemplos.
El deseo de posesión ilimitada del suelo agrícola es tan grande en el
hombre, que se impone sobre toda consideración humana y divina hasta en
pueblos de tan profunda religiosidad como el hebreo. En el siglo XII antes
de Cristo, dice el autor citado, al establecerse los hebreos en Canaan, repartieron equitativamente las tierras conquistadas a los cananeos; pero al surgir
531

�la propiedad privada, se olvidaron de las Leyes de Moisés que ordenaban el
reparto periódico del agro y se produjo la concentración territorial en pocas
manos lo que determinó la lucha entre campesinos sin patrimonio y grandes
terratenientes. Los profetas tomaron en vano la defensa de los débiles, Isaías
predicó: "Ay de los que juntan casa con casa y añaden tierra a tierra
hasta el término del lugar, ellos serán colocados solos en medio del mundo"
y predijo que cuando naciera el reino de Jehová, "las naciones de sus espadas
forjarán arados y de sus lanzas hoces". Hubo varios levantamientos de las
masas rurales y débiles intentos legislativos en pro de la Reforma Agraria;
pero sólo quedó en el viento la voz de los profetas.1
Algo semejante aconteció en Persia, en Egipto y en Grecia.
También el pueblo romano se enfrentó con el problema de la lucha entre
grandes terratenientes y campesinos desheredados. Esto obligó al Estado a
dictar leyes agrarias en varias ocasiones como por ejemplo la Ley Licinia del
año 376 antes de la era cristiana que limitó a 500 yugadas (126 hectáreas)
la extensión de tierra que podía poseer una sola persona. Pero todo intento
de reforma resultó trágico e inútil como el de los hermanos Graco que perecieron en la lucha.
2) La Legislaci6n Agraria en el mundo civilizado moderno. En el mundo
civilizado moderno, continúa la influencia de la política en la legislación
sobre el reparto y tenencia de la tierra para desvirtuar sus fines. El Sr. Lic.
Fernando González Roa, en un libro admirable sobre El Aspecto Agrario
de la Revoluci6n Mexicana, lo demuestra haciendo breve, sustancioso estudio
comparativo de esta cuestión en Estados Unidos de Norteamérica, en Francia, en China, en Holanda, Rusia, las Antillas y la América Latina. Sus
investigaciones llegan hasta el año de 1919. De entonces a nuestros días
concretándonos a los países de Centro y Sudamérica, la historia es la misma:
concentración del Agro en pocas manos, miseria de las masas rurales, presión
política de los terratenientes y de las clases acomodadas para mantener a
toda costa la organización social y económica que los favorece.
Después de la segunda guerra mundial, gracias a la Alianza para el Progreso y a instancias de la Organización de Estados Americanos, se pone como
condición de ayuda económica a los pueblos de Latinoamérica, el que promuevan sus respectivas reformas agrarias y sólo entonces emprenden notable
actividad legislativa en pro de los campesinos; pero de manera conservadora
porque dejan intocadas las grandes propiedades y proyectan la entrega de
1

ALBA,

tierras al proletariado del campo , .
de colonización interior más
dumcamente sobre Jas baldías; son leyes
,
.
que e verdadera refo
L R , .
el actual gobierno milita
. , rma. a epublica del
P eru, haJo
•
r es 1a excepcion
llí
0
, pues a se entreaaron
1as haciendas como grandes um'da des prod f
·
jornaleros que trabaJºaban en 11
uc ivas, sm fraccionarlas, a los
e as.
La actividad legislativa de carácter a
.
conocer, no sólo a través de I lib
grano antes aludida nos permitió
.
os ros el problema de I dº ºb . ,
smo tomar parte en algunos . t
d
. .
a istn ucion del agro
, .
m entos e legislación
hº .
'
pasitos de favorecer el progres d 1
,
. que se ic1eron con proo e os paises hispan
·
cuentran en vías de desarrollo.
oamencanos que se en~l año de 1949, siendo Primer Magistrado de
Arevalo, el Presidente de la C,
d
.
Guatemala el Dr. José
!adores vino a México para . a~taara e Diputados, en unión de otros legismvi rnos a colabor
11
de una Ley de Reforma Ag . .
ar con e os en la redacción
rana, pero cuando II
.
1
las tropas de la guarnición se hab'
bl
egamos a a capital, parte de
ian su evado con
ti
d 1
.
mo vo e asesinato
deI Coronel Arana y apenas si• me f ue posible
d
anteproyecto de ley que debido a 1
. .,
, . re actar un esquemático
.
a agitac1on política no llegó a formali
Haci 1 - d
zarse.
a e ano e 1961, el gobierno de I R , .
dueto de su Embajador en M, .
~ . ;P_ubl_ica de Honduras, por con.
ex1co, se srrv10 mVItarno
1
e1 I nstituto Nacional Agrar1· d
,
s para co aborar con
o e ese pa1s y u
··
formulación de la Ley de Ref
A
. n corms1onado de la OEA en la
orma graria En Te · ¡
e1 representante de la Orga . . , d
.
guc1ga pa como no llegaba
d.
mzacion e Estados Am .
d
tu iar las condiciones socioeconómicas la C
. ~ncanos, espués de esanteproyecto de código mínimo dº ºdiyd
onstituc1~n del país, redacté un
ivi o en una pnm
y un~ segunda adjetiva. En virtud de ue no
. era parte sustantiva
propiedades sin previa inde . . ,
q
era posible tocar las grandes
. .
mmzacion porque se vio! ,
dº
. .
tltucionales establecí un im
t
.
anan isposiciones cons'
pues o progresivo de ac e dO
1
a fin de obli
.
. u r
con a extensión
d·e cada predio
1
.
gar ª os propietarios a
f
·
tierras e mtroduje otros preceptos f
bl
que racc10naran sus
,
avara es al campesinad p
.
.
o. oco tiempo
d espues, vino una comisión del I nshtuto
a traerme ¡
.
en el que tomó parte el enviado de la OEA ue 11 , e pr~yecto defmitivo
yo regresaba a México Q d,
b
q
ego precisamente cuando
. ue e asom rado al ver q
.
.
coma de mi trabaJ·o se bah'
.
d .
ue sm cambiar una sola
'
ian mtro ucido artí ¡
1
venientes para transform
I
cu os e ave, en lugares conagrarias. '
ar una ey moderada en la más radical de las leyes
Emití opinión en el sentido de
,
.
redactado e ir introd . d
qu~ sena me1or aceptar el texto que había
.
ucien o, a medida que las co
tur
lí .
IDitieran, orientaciones legales de extrema izqu1er
. . ~
as
~o
lo pera que si seticas
adoptaban

Víctor, Historia General del Campesino, p. 121.

533
532

�desde luego, resultarían peligrosas porque i·ban a lesionar bruscamente muchos intereses.
. untos de vista, el Congreso aprobó el proyecto
Pero no se aceptaron IlllS p
d
,
e produJ· o un cuartelazo que deb p as semanas espues, s
d,
tal como esta a. oc
M .
Villeda Morales y la ley que o
rrib6 al gobierno del presidente Dr. ar1ano
l l ·1
.
.
misión violenta de la política en a e~is aÉste es un eJemplo de la mtro
h
dado casos de sublevaciones
. Q
tros sepamos no se an
'd'
ción agrana. ue noso
.: d
Código Civil o de un Co igo
1
b t r la derogacion e un
castrenses para o ene
d 1 d cho las modificaciones y aun a
.
.
ales
ramas
e
ere
'
,
l
Penal. En as pnncip
1
1
mediante las acciones cnd l
d namientos lega es se ogran
,
abrogación e os or e . .
a través de los cuerpos legislativos, que asi
ticas y creativas de los Juristas,
1
.dades de cada país y de
los van perfeccionando Y adecuando a as necesi

nulificada.

cada época.
distribución de
E México la influencia de la política en las l~yes sobre
n . dad 'territorial nos viene desde tiempos leJanos.
1a propie
}' '
aña con alto sentido moral y re igioso
En la colonia, los Reyes de Esp . ' . , de los pueblos indígenas, en las
. .ciada la dommac1on
h
establecieron apenas lill
.
.
.
lásicas de nuestro Derec o
.
1535 las dos msbtuciones c
cédulas de b.!3 Y
,
. ., d .
La priniera para atender a
'6
la restitucron e tierras.
1
d
Agrario: la otaci n Y
f d
y la segunda para devo ver
las necesidades de los pueblos que se hunb. aran 'do arrebatadas. pero tod;;is
. d d
ue les u iesen s1
,
a los inclios las propie a es q
1
p6 ·to de favorecerlos no fueron
. .
dictaron con e pro s1
las disposiciones que se
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desarrollaron en la Nueva Escumplidas, porque colonos y conqwsta
que las nulificó prácticamente
en las Indias en general, una po ca
.
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b. . e territoriales y sus mtereses.
para defender sus am ic1on s
.,
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;r:

• 1os de coloniaJ· e, a la concentracion agra
, 11 , ¡0 largo de tres s1g
As1 se ego, a
.
de indios. Fue ésta 1a causa
en pocas manos y al pauperismo de 1~ masas
. . 1 de la guerra de independencia.
prmcipa
.
·
bargo no a ltero' la pol'1tica de las clases domiLa independencia, sm ero
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obiernos naoona es ic ar
nantes. Los nuevos g
.
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rales. pero deberían llevarse
.f
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'
objeto de satis acer a
b ld'
fin de no tocar la propie, .
te sobre campos a ios a
a la práctica umcamen
.
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dad pnva a e os
.
.
del suelo agrícola en be,
d ¡ acaparamiento excesivo
fracaso. El fenomeno e
.
. , d ante 100 años hasta provocar
. d
. tocracia agraria contmuo ur
nefic10 e una ans
'
. •ento armado una nueva
ía revolución de 1910. Al triunfo de este movlffil
'
534

corriente política que venía gestándose desde los priineros años de la guerra
de independencia, política iniciada por Hidalgo y Morelos y animada por
notables escritores como Francisco Severo Maldonado, Ponciano Arriaga,
Juan Sarabia, Antonio Díaz Soto y Gama, Andrés Molina Enríquez, y otros
no menos eminentes, cuhninó en planes como el de Ayala, el del villismo
y por fin en la Ley de 6 de enero de 1915 con la que se inició la Reforma
Agraria de México. Esta ley restableció las dos vías agrarias de la época
colonial: la restitución de tierras a los pueblos que hubiesen sido despojados
de ellas y la dotación para los que no pudiendo demostrar el despojo, las
necesitaran ( Artículo 3o.).
Las dotaciones deberían llevarse a cabo expropiando, por cuenta del gobierno nacional, de las haciendas inmediatamente colindantes con los pueblos interesados, la extensión suficiente para satisfacer las necesidades de su
población ( Artículo 3o.) .
Como se ve, el procedimiento inicial de la Reforma Agraria era puramente
expropiatorio. Así se estableció también en el artículo 27 de la Constitución
de 1917, parte final del párrafo tercero en relación inmediata con el segundo
y en la primera reglamentación de este precepto que fue la Ley de Ejidos
de 28 de diciembre de 1920. Esto permitía a las autoridades agrarias estudiar
las necesidades de los pueblos peticionarios y con arreglo a ellas, proyectar las
extensiones de tierra de que serían dotados. La relación era únicamente entre
el pueblo solicitante y las autoridades; pero el Reglamento Agrario de lo.
de abril de 1922 que sustituyó a la Ley de Ejidos, dio ingerencia en el procedimiento dotatorio y restitutorio a los propietarios afectados, al establecer
que podían presentar todos los escritos y pruebas que desearan y se les concedió un plazo de 30 días para alegar ante la Comisión Nacional Agraria.
( Artículo 28.)
Fue este un error fatal, porque al ser considerados los terratenientes como
partes se instituyó de hecho un juicio agrario en el que los dueños de las
propiedades afectadas tenían el carácter de demandados y los peticionarios
de actores o demandantes ante tribunales administrativos.
Las deficiencias del procedimiento permitieron a los terratenientes interponer amparos que entorpecían las dotaciones y en los que, con frecuencia
obtuvieron sentencias favorables.
Con objeto de impedir esto, el Sr. Lic. Narciso Bassols, en la Ley de
Dotaciones y Restituciones de Tierras y Aguas de 23 de abril de 1927, trató
de perfeccionar el procedimiento dentro de las exigencias de los artículos
14 y 16 constitucionales y aun cuando logró una codificación congruente,
535

�asentada en rectos principios jurídicos, en realidad consolidó así ~1 e~·~or de
convertir el procedimiento expropiatorio consagrado en la Constitu~o~, en
una contienda judicial que estaba justificada en el caso de restituciones
de tierras porque ahí sí había un actor, los denunciantes y un d:man~ado,
el terrateniente que iba a responder en el juicio con , sus propio~ b:enes;
pero en el caso de las dotaciones los afectados no teman po~ que figurar
en un procedimiento en el que el Estado y no ellos, con los bienes q~~ expropiaba y que por ese hecho pasaban a su poder, respondía a las peticiones
dotatorias de los campesinos. A pesar de esto de entonces en ~d:l~nte en_ l_as
Leyes y Códigos que se sucedieron quedó,. hasta la !echa, el 1wc10 admmistrativo agrario como una institución prácticamente mvulnerable con resultados desastrosos.
Porque en el juicio se tomaban en cuenta las necesidades de los demandantes de acuerdo con un censo que se levantaba al efecto y no las del
núcleo de población al que pertenecían, de manera que al dictarse la resolución definitiva en ésta solamente se daban tierras a limitado número de
peticionarios. y habría estado bien si se atendieran sus de:°an~as en corto
plazo; pero el procedimiento agrario duraba 10, 15, 20 y mas anos Y cua?do
por fin se entregaban las extensiones territoriales señalad~s. en la re~ol~~ión,
ya los que las necesitaban no eran únicamente los 30 solicitantes pnm1tlvos,
pongamos por caso, sino 300. Desde el punto de vist~ po_l~tico y a~uí vemos
na vez más la intromisión de la política en la legislacion agraria, no era
~onveniente desatender a los nuevos necesitados y entonces se ideó la llamada
depuración censal, que en realidad era el levanta~ento de o~o ce~so, par_a
entregar las tierras dotadas a los 300 que aparec1an en el ID1Smo sm patrimonio. Si en la resolución se dotaba con 10 hectáreas a cada uno de los 30
solicitantes, el reparto final entre los 300 era de 3 hectáreas per capite. Así
se llegó a la pulverización de los ejidos a la que alguna vez llamamos el
cáncer de la Reforma Agraria.
La mayoría de los veinticinco mil ejidos que se dice hay en la actualidad,
no tienen parcelas de extensión suficiente para satisfacer, con sus productos,
Jas necesidades de los ejidatarios y sus familias. En no pocos la parcela es
de 2, de una, de ½ y hasta de ¼ de hectárea. Ésta es la causa de que
muchos ejidatarios las abandonen o las alquilen porque cuando son ~uy
reducidas resulta incosteable su explotación. En el mejor de los casos, si la
parcela es de cuatro o de cinco hectáreas de tierras de buena calidad, sólo
sirven para propiciar una pobre economía de subsistencia.
Desde el principio del reparto de tierras, se presentó el problema _d~ la
titulación de )as parcelas, pues al entregarse los ejidos al pueblo beneficiado

536

sólo se hacía un fraccionamiento provisional. Hasta el año de 1925 se dictó
1~ primera Ley_ ~eglamentaria del Patrimonio Parcelario Ejidal que fue
bien pronto suslitwda por otra, objeto a su vez de varias reformas. Sin em~a_rgo, no llegó a cump~rse satisfactoriamente por razones o sinrazones pohticas. El General Ignacio C. Enríquez, en carta que dirio-ió al Presidente
Lázaro Cárdenas, abogando por la titulación de las parcela: ejidales le dice
.
'
en una entrev¡sta Jue tu~o con el P1:sidente Calles hizo la misma peticion Y__ que 1: contesto ~ue si se daban titulos de propiedad de la parcela
a los_ e31datarios, se considerarían dueños absolutos de las tierras y al no
nece~1tarnos nos mandaran a paseo. Esta cuestión ejidal, agregó es el mejor
medio de tener controlada a esa gente, con sólo decirles: "si quieres tierras
tienes qu~ estar con el gobierno; que no están con el gobierno, pues no
tendrán lierras".2

~u:,

El Presidente Manuel Ávila Camacho, durante su régimen pretendió que
se titularan las parcelas hasta entonces repartidas; pero aquí interviene una
política subterránea de extrema izquierda contraria a la propiedad individualizada. Se le dijo que la titulación de lo distribuido hasta entonces tardaría 50 años y se le propuso y aceptó la simple expedición de certificados
de derechos agrarios que hacen del titular una especie de copropietario porque no se especifica en ellos la parcela que le corresponde, su extensión y
linderos. Esto ha dado lugar a numerosos abusos por parte de los Comisariados ejidales que con frecuencia despojan a los usuarios o cambian o reducen
sus precarias posesiones.
La instauración del juicio agrario dio lugar a que los terratenientes afectados abusaran del amparo con graves consecuencias para los campesinos
solicitantes de ejidos, pues aun cuando la Corte estableció jurisprudencia en
el sentido de que en esta materia no procedía la suspensión del acto ret iamado, en numerosas ocasiones después de que los beneficiados con un reparto habían construido sus casas y durante años explotado la tierra, una
sentencia definitiva en favor de los afectados les quitaba sus posesiones.
Hubo casos en que tal cosa se hizo a punta de bayoneta, destruyendo sus
siembras, quemándoles sus hogares, por el ejército que otrora luchó en pro
de las reivindicaciones agrarias.
Con este motivo surgió en el seno de las agrupaciones campesinas gran
• General C. ENRÍQUEZ, Ignacio, "Carta a Lázaro Cárdenas", publicada en Temas
Contemporáneos, Núm. 237, Instituto de lnvestigacione! Sociales y Econ6micas, A. C.
Año XX, julio 15, 1974, p. 10.

537

�inquietud, manifiesta inconformidad y comenzó a gestarse una corriente política que obtuvo la supresión de la procedencia del juicio de garantías y
de cualquier recurso ante las autoridades judiciales contra las resoluciones
dictadas en materia de dotación o de restitución de tierras, mediante la
reforma, por decreto de 23 de diciembre de 1931, de la Ley de 6 de enero
de 1915 que se consideraba parte integrante del artículo 27 de la Constitución.
La Reforma fue un verdadero dislate jurídico que vino a descoyuntar
nuestro sistema constitucional, pues dejó intocada la garantía de inafectabilidad en favor de los pequeños propietarios establecida en el párrafo 3o.
del artículo 27 citado y suprimió la única manera efectiva de hacerla valer:
El amparo. Contra esta situación que, de haberse mantenido, habría señalado
el camino para hacer nugatorias otras garantías constitucionales, se produjeron numerosas críticas en las páginas editoriales de los diarios de México,
entre ellas las nuestras.
Ante el I Congreso Nacional Revolucionario de Derecho Agrario, reunido
en México el 4 de julio de 1945 presentamos una ponencia proponiendo la
reforma del artículo 27 constitucional, con objeto de que se fijara en su
texto la extensión de la pequeña propiedad que debería considerarse inafectable, aduciendo que si se dejaba a las leyes reglamentarias este señalamiento,
podía. ser reducida con frecuencia haciendo prácticamente inútil la garantía
constitucional. Esto ya había sucedido y consideramos que era una forma
de violar dicha garantía.
Propusimos también que se elevaran a la categoría constitucional, en el
mismo precepto, las inafectabilidades de otras extensiones de tierra en razón
de sus cultivos valiosos o de su destino que venían respetándose desde que
fue"ron incluidas en el Reglamento Agrario del Presidente Alvaro Obregón
y finalmente que se restableciera la procedencia del amparo únicamente en
favor de los pequeños propietarios, señalándose sanciones drásticas para quienes lo promovieron sin tener esa calidad, a fin de evitar el abuso que dio
motivo a su entonces vigente supresión.
Pero en el seno del Congreso dominaba una corriente política extremista
y la ponencia no fue aprobada. Sin embargo, en el campo crecía la inquietud y la inconformidad de los pequeños propietarios que al verse privados
de defender sus intereses acudiendo al amparo, no se atrevían a introducir
mejoras en sus tierras ante el justificado temor de ser afectados de un
momento a otro por una dotación ejidal. La producción agropecuaria empezó
a decrecer notablemente y ante esta situación el Primer Magistrado Lic.
538

Miguel Alemán llevó a cabo la f
en los términos propuestos en re orma del ~culo 27 de la Constitución
modificación de que en vez d nuetstbrla ponencia antes aludida, con la única
.
e es a ecerse sanci
d á .
qmenes promoviesen el amp
.
, . ones r sticas en contra de
, 1
..
aro sm ser autenuc
creo e certificado de inafectab"lid d
.
os pequenos propietarios se
afectación. Éste fue un erro i l a con obJeto de ponerlos a cubierto de ~na
r amentable porq
obtenerse con rapidez y d" l
'
ue ese documento no p dí
io ugar a escand I
f
o a
consecuencias aún se resienten
a ?~s tra iques burocráticos cuyas
bilidad para proteger grandes' pues_ : exp1d1eron certificados de inafectahacer constar falsas clasif . prop1e ~des con el fácil procedimiento d
1caciones de tierras.
e
Debemos advertir que nosotros n t
de las reformas introducidas en el ºA ot~amlos parte alguna en la redacción
.
r lCU O 27 COnsu
•=tuc1ona
. ] por el Presidente M iguel Alemán.
De la
, conformida d d e los campesinos con 1
.,
se paso a la inconformidad d l
- a supres1on del amparo agrario
d d d ,
e os pequenos pro . tar·10
'
a
e estos con su restabl • .
pie
s Y de la conformie
. .
eC1ID1ento, a la demag0 iñ,. d la • .
mpezaron a criticar y aun sigue
·1·
d
o- e
s izquierdas que
1
n en ican o las modif· .
na es antes mencionadas H b
.
..
icac1ones constitucior
•
u o qwen diJO
h b'
que a ian parado en seco la
R e1orma Agraria como si ésta d
escansara en la af t "ó
y no d e Ias grandes propied d
,
ec ac1 n de las pequeñas
"bTd d
a es que seguian y ,
.
s1 1 i a es de afectaciones ésta , l
aun siguen ofreciendo potierras.
'
s s1 egales, en favor de los peticionarios de

A partir de la Ley Bassols se sucedió
El número de leyes, decretos circular
un verd~~ero maratón legislativo.
rogan disposiciones a=ri,,. '
e~ que modifican o enmiendan o de0 · - ~ pasan de cien hasta
•
caos se dictó el Código Agr . d 1
que para poner fin a este
legislación porque unüicó e ano de 9~4 verdadero progreso en nuestra
n un or enamiento s.15t á .
perso sobre la materia.
em tico cuanto había dis~l. Código de 1934 era, sin embar o
.
rev1S1ón crítica que dio lugar 1 C, dig ' muy imperfecto. Ameritaba una
1940 un tanto mejor que el ant: . ~ go Agrario de 23 de septiembre de
sustituido el 23 de diciembre d ln9o4r2, pero aun lleno de imperfecciones. Fue
·
e
por un nue
d
·
vigente la friolera de 29 añ d
vo or enanuento que estuvo
•
os urante los cuales se d · ·
c1as, 1agunas y disposiciones anti
. .
a virtieron sus deficienf
d
constitucionales que hi •
. .
uese erogado a fin de sus.t·tuír·
1
c1eron md1spensable
1
o por otro que
· ·
e1 que se capitalizara la exp .
.
d ..
corrigiese sus errores y en
enenc1a a qumda d
t
.
estuvo en vigor.
uran e e1 tiempo en que
El Sr. Presidente Lle Adolfo Ló
M
.
pez ateos, se sirvió invitarme por con539

�1

!~:::~

dueto del Jefe del Departamento Agrario para qu: fonnul:~e :
1
. .
de nuevo Código. Acepté sintiéndome muy honra o y pe 1
• tanto para prevenir susceptib1., d
n funcionario de esa &lt;lependenoa,
c1on e u
,.
onfrontar mis ideas, mis puntos
lidades burocráticas Y_ políticas ~roo para
a experiencia en la aplide vista, con el criteno de algwen que tuv1e~ 1arg
.
caci6n de las leyes sobre distribución y tenencia de la tierra.

?

. "6
'a fue el Sr· Ing· Luis G. Alcerreca.
L a persona desl·gnada, a petic1 n m1 ,.
1 · ·ente forma: yo
Trabajamos ses~ones diatas ~ran~: :u::;:~e:~o ªat~digo que había
pr~ntaba, ca~1:os :::m:u:~do tuve el cargo de Oficial Mayor del Deescnto algunAtie ~ El Ing Alcerreca aprobaba o hacía observaciones que
partamento grano.
·
discutíamos hasta llegar a completo acuerdo.
El Código tenía un capítulo para hacer efectivas .las responsabilidades
b"
d
b de
lir
bo la Reforma Agraria con o Jeto e a o
los encargados de llevar a ca
1 . . . . , de la Reforma y otras
la impunidad de que gozaban _de_sde a m1cd1acsagra1ondaron profundamente a
.
. .
d ·iguroso cumplimiento que e
.
d1Spos1oones e 1
.
d
.
inf rmaron al Sr. Lic.
los dirigentes de la dependenc.ia menc10~:b~~~e::sen~do era inaceptable.
L6pez Mateos que el antepro~ectod qhaue ta 1 primeras horas del siguiente
45 día trabajan o
s
as
.
.
Entonces, en
s,
.
ti ron a la consideración pres1denoal.
laron
un
Código
Agrario
que
sorne
e
.
.
.,
f
ormu.
d
. tu la fineza de enviármelo solicitando m1 opIDion
El Pnmer Man atano vo
· l
l .,
una crítica analítica negativa pues por muy gema que ~
que se reso vio en
de Je es en tan corto plazo. El trabaJo
sea no es posib~e ela':&lt;&gt;rar un t~~ par/ no proceder con precipitaciones,
legislativo requiere tiempo su ic1en ~
. .
serenidad, meditación e independenoa de cnteno.
b
d q e había prometido en
El Sr. Pr~sidente L6pe; M:::o:rí: ~ta;:: c:n : nuevo Código Agrauno de sus informes anua es q
que se aceptase el que presen. · , d l Departamento para
rio ante la oposioon e
ha d
· dictamen sobre
'
Al
y yo y ante el total rec zo e rru
tamos el Sr. Ing. cerreca
A
.
t6 por no enviar ninguno al
el formulado por el Departamento grano, op
Congreso de la Unión.
.
.
. 50licité del Sr. Lic. López Mateos permiso para
Ante estas orcurutancias,
•
L. Humberto
.
liz d
En respuesta su secretano ic.
publicar el trabajo rea a o.
d
me indicó que el Presidente
Romero Pérez en carta de _12 d~ ,~ayo eblicaci6n que se hizo bajo el rubro
consideraba "de indudable mteres
puA rario por el Centro de Invesde Un Anteproyecto de Nuevo o igo g
,
.
.
Agran·as
el
7
de
agosto
de
1964.
ugac1ones
,
.
, A

1964

C:;

Pero no fue sino hasta la e1eco.6n de1 Sr. Lic. Lu1S Echevema

540

lvarez,

como Presidente de la República, que tuve la oportunidad de tomar parte
en la discusión del Anteproyecto de Ley Federal de Reforma Agraria pre-

sentado por la Confederación Nacional Campesina. Este anteproyecto, según
se hizo constar en las correspondientes apostillas, tenía varios artículos tomados de Un Anteproyecto de Nuevo C6digo Agrario y aproveché la oportunidad para introducir otros muchos más en largas discusiones.
A riesgo de incurrir en lo que algunos pudieran considerar signo de egocentrismo, permítasenos exponer ciertos aspectos de nuestra intervención en
el Proyecto definitivo de la Ley Federal de Reforma Agraria aprobado
por el Congreso de la Unión.
En esta materia se advierte una situación desconcertante. Legislar, según
el Diccionario de la Academia Española de la Lengua, es dar o establecer
leyes; pero conforme a Derecho sólo puede darlas o establecerlas, en un
país democrático, el Poder Legislativo que, paradójicamente, casi nunca las
redacta.
En México, el mecanismo de la legislación es éste: comisiones de especialistas formulan los anteproyectos encomendados por el Ejecutivo quien
una vez que los acepta, los envía al Congreso en donde, a veces, sin discusión
alguna son aprobados.
De aquí resulta que, en realidad, los autores de las leyes, que rigen en
un país, son los integrantes de las comisiones que las hacen y quienes una
vez promulgadas quedan en el anonimato, salvo los raros casos de personalidades relevantes que, sin proponérselo, ven ligado su nombre al de su misma
obra. Esto dificulta la correcta interpretación y aplicación de las leyes y por
eso consideramos que siempre será útil conocer, en detalle, la gestación de
una ley para aquilatar el valor de sus fuentes, las fuerzas sociales de que
procede y las ideas y puntos de vista de quienes las formularon.
Nuestra aportación en las discusiones antes aludidas consistió en el Anteproyecto de "Un Nuevo Código Agrario" y en la edición mirneográfica de
los agregados que hice a ese Anteproyecto.
El Anteproyecto de Ley Federal de Reforma Agraria tiene origen político,
puesto que fue presentado por la Confederación Nacional Campesina y
cuando menos en la Comisión que se form6 para discutir mis objeciones
y mis proposiciones, era yo el único que no estaba conectado con el gobierno.
En otras palabras, era minoría absoluta. En esa situación poco favorable
traté de introducir la mayor parte de las innovaciones contenidas en los dos
trabajos que he mencionado. Logré en buena parte mi prop6sito como puede

541

�verse en las numerosas notas alusivas, de pie de página, del libro El
.Agrario de México y la Ley Federal de Reforma Agraria, (13/a.
pero no pocas de las proposiciones que hice fueron rechazadas o
desfiguradas a veces por motivos políticos o burocráticos en la

Problema
edición);
un tanto
redacción

definitiva que se les dio.
Sería necesario, con objeto de formar la historia de la Legislación Agraria
y para el posible pedeccionamiento de la ley vigente, hacer una confrontación minuciosa, desapasionada, apolítica en lo posible, entre ésta, Un Anteproyecto de Nuevo C6digo Agrario y mis adiciones personales al mismo,
a fin de evaluar lo que se aceptó y se rechaz6 o se modificó de ambos
trabajos.
Ante la imposibilidad de llevar a cabo, ahora, esta comparación evaluativa, me concretaré a señalar tres puntos fundamentales que cambiaron
radicalmente la legislación Agraria de México en materia de distribución
y tenencia de la tierra.
El primero se refiere al procedimiento conciliatorio que se inicia en los ejidos ante los Comisariados ejidales y tiene una segunda instancia en las
Comisiones Agrarias Mixtas para conocer de los conflictos sobre posesión
y goce de las unidades individuales de dotación. Aun cuando es una mala
a_daptación de los capítulos VIII parte sustantiva y II, parte adjetiva, de
Un Anteproyecto de Nuevo C6digo Agrario, proporciona medios y mecanismos que no existían en los Códigos anteriores con objeto de restablecer
la paz, sobre bases de justicia, en los medios ejidales.
El segundo punto es de gran trascendencia. Al iniciarse las discusiones en
tomo del Anteproyecto presentado por la Confederación Nacional Campesina, ante el señor Presidente Echeverría hice una consideración general sobre
el estado de la Reforma Agraria en esos momentos. Después de 56 años de
aplicarla, no había manera de detener la pulverización de los ejidos porque
el Anteproyecto que estudiábamos conservaba el mismo procedimiento de
dotación de tierras establecido en el Código de 1942 que venía, según hemos
dicho, desde el Reglamento Agrario de 1921. Nada se estatuía tampoco
respecto de los millares de ejidos que fueron dotados con parcelas insuficientes y que vegetaban, por ello, en la más espantosa miseria.

En realidad si la Ley Federal de Reforma Agraria que se discutía no
cambiaba radicalmente estas dos situaciones, habría sido un Código más con
aciertos y errores como los anteriores; pero que no introducía reformas substanciales que era lo requerido, dada la situación del país, para mejorar las
condiciones económicas y sociales de grandes masas de la población campe-

sina en aquellas zonas en donde la Reforma Agrana
· f ue, en realidad, una
farsa ominosa.
. Por otra parte, a 56 años de incidir en el mismo procedimiento de dotaciones ddentro
de un juicio administrativo' no era posible carob"iar1o sm
· que
•
se p~o uJeran _grandes trastornos, así .es que la cuestión consistía en respetarlo• . pe~~ onentán~olo en un sentldo que resolviese el problema de la
pulvenz~cion_ ~e la tlerra para el futuro y el de los ejidos ya dotados con
parcela msuficiente.
A fin de solucionar estas cuestiones, presenté, como adición a Un Anteproyec:o de Nuevo C6digo Agrario el precepto que fue aprobado y que es
el Articulo 220 de la Ley Federal de Reforma Agraria:
"Ar_tículo 220. Para fijar el monto de la dotación de tierras de cultivo
o culuvables,
se
,
, calculará la extensión que debe afectarse, tomando en cuenta
~o solo el numero de peticionarios que iniciaron el expediente respectivo
smo ~l. de los q~e en el momento de realizarse la dotación, tengan derecho
a recibir una urudad de la misma."
En la ~d~cción original se tomaba como base para hacer el cálculo, la
tasa es~dístlca del aumento de la población rural; pero se rechaz6 esta
sugerencia.
El ~damento jurídico del precepto citado se basa en la siguiente interpretación
del artículo
27 constitucional: En el párrafo 30 .paemase
rt f" l
.
.
considera como ~Jeto d~ ~ dotaciones a los "núcleos" que no tengan tierras
Y aguas en can~~ª~ sufici~~te p~ las necesidades de su población; pero al
establecerse el JWClO administrabvo agrario a fin de cumplir con este precepto parece que los autores de tan lamentable institución consideraron que
las necesidades
·
l
li • de los poblados están en función del número de caropesmos
que as so oten en un momento dado y de ahí se deriva el error de confundir
a ese grupo de peticionarios con el verdadero sujeto que es el núcleo de
población.
, El núcleo . de po~la~i~n es una unidad sociológica que no está ligada a
numero preCISo de mdividuos puesto que éstos pueden aumentar o disminuir
en el transcurso del tiempo. El núcleo de población existe gracias a ellos•
pero no debe confundirse enteramente con ellos porque su existencia ~
~anifiesta _en una entidad jurídica, política, administrativa, cultural, que
~ene necesida~es propias, actuales, de hoy, pero también de mañana y de
siempre, su vida se proyecta en el tiempo de manera indeterminada. Su
base está en la sucesión de generaciones. Dotar de tierras a quienes las ne-

543
542

�cesitan en un momento dado sin tomar en cuenta siquiera a quienes las
necesitarán en cercano futuro, es un contrasentido jurídico y sociológico.
El tercer punto se relaciona con el problema de los miles de millares de
ejidos de parcelas insuficientes debido a la defectuosa realización de la Reforma Agraria. Para resolverlo, propusimos la rehabilitación de los que se
encuentran en estas condiciones. Esa rehabilitación consiste en una nueva
dotación complementaria que tenga en cuenta no sólo la satisfacción de las
necesidades económicas, sino aspectos educativos y de cultura en sus máximas
posibilidades.
El fundamento jurídico de la rehabilitación de los ejidos pulverizados, que
está considerada en los artículos 269, 270 y 271 de la Ley Federal de Reforma Agraria, es la siguiente interpretación. El artículo 27 constitucional
ordena se dote de tierras a los "núcleos" que carezcan de ellas o no las
tengan en cantidad suficiente para las necesidades de su población. Resulta
claro que en los ejidos que tienen parcelas de extensión insuficiente, no se
cumplió con este precepto, se violó en perjuicio de los ejidatarios y la rehabilitación tiene por objeto darle el debido cumplimiento; tomando en cuenta,
además, que las necesidades de una población no son únicamente materiales, sino que implican la elevación de los niveles educativos y de cultura en
toda una zona para convertir a los ejidos ahora miserables en unidades
eficaces de producción agropecuaria y de desarrollo.
Consideramos que la Ley Federal de Reforma Agraria, no obstante los
defectos de que adolece, responde satisfactoriamente con las tres innovaciones que hemos mencionado, al estado actual de esa reforma.
El éxito de una ley depende de la aptitud y honestidad de quienes la
aplican. Si la Ley Federal de Reforma Agraria se proyecta en la práctica
de acuerdo con sus nuevas orientaciones, desaparecerá la inquietud y el descontento que se notan actualmente en muchos centros ejidales por falta de
justicia; los ejidos que se creen en lo sucesivo ya no serán ejidos pulverizados
y a medida que se proceda a rehabilitar a los que padecen esa situación,
se irán elevando sus condiciones económicas y sociales en bien de la agri-

ha sido objeto, en todos los tiem os de l h

• . .
t pt '
uc _as md1viduales y colectivas
. .
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benef ic10 y para beneficio de Ios demás que no podr' exp
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Actualmente, en los pueblos en vías de d
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campesmos, para obtener ti
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que tienen un alto valor político d I
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Ante esta realidad social ineludible cabe
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agrarias?
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pego a la Constitución Fe'
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· d
pesma Y e todo el
i ' garantizan o las posesiones y el trabajo de
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.
dad y de justicia.
aque en un clima de equi-

cultura nacional y del país todo.
En este modesto trabajo hemos desarrollado la tesis de que en ninguna
otra rama del derecho como en la Legislación Agraria se observa la influencia constante, casi siempre negativa, de la política que a menudo desvirtúa
sus efectos y sus fines. Es éste, como hemos visto, un fenómeno universal.
¿A qué se debe? Seguramente proviene del hecho de que la tierra es el más
precioso don de que disfruta la humanidad. Fuente de energía y de vida,

544

545
HUMANITAS-35

�LAS PRIMERAS ALTAS CULTURAS ORIGINARIAS

ROBERTO

!.ARA

VELADO

tsTE ES EL primero de una corta serie de artículos destinados a presentar
los puntos de vista del autor, sobre las diferentes altas culturas históricas
que se conocen en el devenir de la humanidad. La presentación se hará
guardando un relativo orden cronológico, hasta donde la coexistencia de las
culturas y su repartición entre diferentes zonas de desarrollo, algunas veces
independiente y otras interdependiente, lo permiten.

A)

CONCEPTO

Las altas culturas originarias, que Toynbee llama civilizaciones sin parentesco, son los primeros ejemplares de su especie de que tenemos noticia; y,
por eso mismo, las consideramos como emergiendo en un mundo primitivo,
lo que equivale a considerarlas como los primeros esfuerzos que superaron las
condiciones primitivas de vida y dieron origen al fenómeno de las altas
culturas históricas, cuyas series constituyen el orden en que se realiza la
evolución histórica de la humanidad.
En el proceso de formación de tales altas culturas, es indudable que ju-

garon gran número de causas incidentes, es decir todo un complejo de estímulos o incitaciones, que provocaron, en cada caso particular, las respuestas
exitosas de los grupos humanos creadores de las altas culturas originarias.
Estos estímulos o incitaciones fueron, como es lo normal, de distintas procedencias y de naturaleza diversa; los hubo procedentes del medio fwco,
tales como la desecación de pantanos, el riego de extensas zonas agrícolas
y otros similares; los hubo de procedencia humana, como la conquista de
sociedades sedentarias por los nómadas de la periferia.

547

�Toynbee señala que los estímulos o incitaciones del medio ambiente, en el
caso de las civilizaciones sin parentesco, son más fácilmente discernibles que
los de procedencia humana, debido a que, por la falta de historia, no podemos conocer con seguridad los acontecimientos que acompañaron el nacimiento de estas altas culturas. Señala la incitación de tipo físico que considera
como la más importante, en cada caso; por ejemplo: Para la alta cultura
egipcia, que Toynbee llama civilización egipcíaca, la desecación y cultivo
del valle del Nilo. Para la alta cultura mesopotamia, que Toynbee llama
civilización sumérica, la transformación de la ciénega selvosa comprendida
entre el Tigris y el tufrates en la tierra de Sonaar y su cultivo y riego mediante una excelente obra de canalización que aún hoy nos admira. Para
la alta cultura del Extremo del Oriente, que Toynbee llama civilización
sínica, el cultivo del valle del río Amarillo, sometido a variaciones extremas
de temperatura entre un calor sofocante estival y un frío intensísimo invernal
Ciertamente, las incitaciones de procedencia humana que indudablemente
han de haberse presentado en el nacimiento de las altas culturas originarias,
no podemos comprobarlas históricamente; pero podemos suponerlas con ~
probabilidad. En efecto, en la génesis de casi todas las altas cultur~ denvadas no ha faltado nunca una invasión de bárbaros que, al conquistar el
'
.
territorio de la cultura paterna, han aportado el fermento renovador necesano
para la formación de las filiales; por ello, no podemos desechar la conquista
de las sociedades sedentarias por los nómadas de la periferia, como más que
probable incitación humana en el proceso de nacimiento de las altas culturas originarias. Precisamente esta conquista, de la cual no podemos tener
comprobación histórica por haber ocurrido al borde anterior del principio
de la historia, explica el paso de las primeras sociedades sedentarias de tipo
matriarcal, a las primeras monarquías de claro origen patriarcal; lo~ nómadas conquistadores aportaron el principio político, el cual se combmó con
los elementos culturales de los conquistados en el génesis de la alta cultura
originaria.

La evolución social proporcionó el marco dentro del cual se ongmaron
las altas culturas históricas; la familia devino en la horda por el simple
crecimiento natural; la horda se convirtió en clan, al organizarse y, sobre
todo como resultado de la tendencia totemista; la creencia en el tótem común' favoreció la exogamia; esta forma de regular la relación intersexual
no solamente a los miembros de un mismo clan, sino también a los del otro
clan que tenía el mismo tótem; ambos clanes con un tótem común forman
una fratría. El paso del clan a la tribu, es el resultado de una organización
más compleja. Al aparecer la agricultura y sedentarizarse las tribus, se ori548

ginan l~s aldeas_; cuando la población de la aldea creció lo suficiente para
convertirse en cmdad, estaba listo el marco para el nacimiento de las altas
culturas.
La respuesta provocada por las incitaciones, tanto del medio físico como
del contorno humano, hizo nacer la alta cultura; probablemente en ese momento ocurrió _la conquista de las poblaciones sedentarias, de régimen matriarcal, por las tnbus nómadas, de régimen patriarcal. La conquista aceleró el
proceso; los conquistados aportaron los elementos culturales a partir de los
que se elaboró el complejo cultural armónico que llamamos alta cultura.
los conquistadores aportaron su régimen político que devino en monarquía'.
De este modo surgieron las ciudades-estado, que, en un período ya francamente histórico, se fundieron en los estados territoriales y en los imperios
de tendencia universalista.
El imperio de tendencia universalista es el remate de la evolución social
~entro de las altas culturas históricas que podemos llamar originarias. Es 1~
figura que, por imperativo religioso, tiende a someter a todo el mundo
conocido, al dominio del pueblo constructor del imperio; sus soberanos son
divinizados, ya atribuyéndoles una ascendencia divina o ya convirtiéndolos
en dioses a ellos mismos. La religión es politeísta, propia de cada pueblo 0
sea sin tendencia proselitista; las normas morales y el sentido trascendente
son la mínima importancia; juegan el papel político de servir de soporte al
imperio universalista, esto es de justificación filosófica. La sociedad tiene
la forma de pirámide; en la cúspide, el Rey dios; luego el pueblo imperial;
y en la base, los pueblos conquistados.
Aunque en gran número de los casos históricos, los imperios de tendencia
universalista han coincidido con los estados o imperios universales de que nos
habla Toynbee, los conceptos son diferentes. Los primeros son una forma
política caracterizado por su tendencia a la dominación ilimitada, en cuanto
al poder y al espacio; podemos resumir sus características diciendo que su
forma de gobierno es la autocracia, basada en la fuerza y la conquista como
~stema; su religión es particular o inferior y sujeta al poder político, al que
suve de soporte filosófico; a lo que corresponde una sociedad de grupos
desiguales en beneficio del pueblo imperial; son el resultado de la primera
etapa de la evolución histórica de la humanidad, cuyos lineamientos generales, con modificaciones de detalle, se han prolongado en la evolución del
Oriente. En cambio, los segundos son un fenómeno de la desintegración
de las altas culturas o civilizaciones, que entran en su etapa imperialista;
consiste en la creación de una única unidad política, que engloba todo el

549

�ámbito geográfico de la alta cultura que se desintegra y aun bastante más,
como resultado de la expansión de ésta; constituyen la última trinchera, antes de la desintegración final.

B)

LA ALTA CULTURA EGIPCIA

Los habitantes del valle del Nilo han ofrecido siempre una diversidad
étnica; ha habido una población de origen nubio, de características raciales
francamente africanas; junto a ésta, desde la más remota antigüedad, un
pueblo de aparente origen asiático, los Koptos o Koftos, que fueron la capa
dominante durante la vida de la antigua civilización; su idioma tiene una
afinidad lejana con las lenguas semíticas, por lo que es de suponerse que,
en una época prehistórica, formaron una sola unidad lingüística; este pueblo
tiene gran afinidad étnica con los libios y los moros o bereberes. Dadas sus
características raciales, todos los autores concuerdan en dar a los Koftos y
a sus afines un origen asiático; el Dr. Pedro Bosch Gimpera, en su obra Historia del Oriente, los considera de origen camítico; los autores Guillermo
Oncken y Eduardo Meyer, en su obra conjunta Jlamada Historia del Antiguo Egipto, los consideran de origen caucásico; estos pueblos caucásicos
no son los indoeuropeos, sino un grupo étnico intermedio entre éstos y los
semitas, al que Bosch Gimpera llama también "asiánico".
Toynbee llama a esta alta cultura, civilización egipcíaca, para no utilizar
el nombre egipcio, por cuanto es aplicable éste, tanto a los antiguos como a
las generaciones posteriores, inclusive a los contemporáneos. Spengler no le
da nombre especial; pero le asigna como símbolo un camino; el egipcio, dice,
caminaba en línea recta durante su vida, sin ver a los lados, directamente
del Nilo a la eternidad.
Esta alta cultura se inicia en los estados-ciudades del valle del Nilo, cada
una de las cuales tuvo sus propios reyes y su propio dios, los dioses del futuro
pante6n egipcio, pueden perfectamente identificarse en cuanto a su procedencia de los distintos estados-ciudades de antaño. Las rivalidades entre los
distintos estados-ciudades provocó la guerra entre ellos y la conquista de unos
por otros, hasta que se fusionaron en dos estados: el Bajo-Egipto, alrededor
de la desembocadura del Nilo; y el Alto-Egipto, alrededor del curso superior del río. La reunión de ambos en una. sola unidad política, dio origen al
imperio de los faraones.

550

. Las_ diversas etapas de la historia egipcia a partir del establecimiento del
unpeno, hasta la desintegración final de esta alta cultura, son los siguientes:
1) 11:'perio A~tigu~: Comprende las 10 primeras dinastías; bajo la supremac1a del BaJo-Egipto. Sus periodos menores son los siguientes:

l. Period? ini~ial (2 primeras dinastías) con la capital en Tanis, por lo
que estas dinastias son llamadas tinitas.

. 2. ~eriodo de florecimiento, de la 3a. a la 5a. dinastías; comprende la 4a.
dmastia, con faraones como Snofru, Kufu (Kheops), Ka-fro (Ke-fren) y
~e:a~or o Menkaure (Micorino), los famosos constructores de las grandes
p1r~des; ellas son a la vez mudos testigos del florecimiento del Imperio
anti~~' en cuanto al avance de las artes y la arquitectura, y de la inmensa
opres1on a que los faraones sometieron a su pueblo.
3. Pe~odo de c~is de la 6a. a la 10a. dinastías, con la capital siempre
en ~enf1s. Se relaJa la centralización administrativa; las provincias O nomos
adqweren autonomía; y sus gobernantes, los monarcas, se conviertieron en
hereditarios; este régimen ha sido llamado por los historiadores, el feudali~mo _egipcio. Los desórdenes se extendieron por todo el imperio; los cambios violentos de faraones y de dinastías se sucedieron rápidamente y terminaron por arruinar al imperio menfita.
La religión popular egipcia del Imperio Antiguo se formó como el Estado·
su panteón fue el resultado de agregar a todos los dioses de las distintas ciu~
dades, unido al culto de los animales que, de unas pocas localidades, se extendió por todo el imperio. La obra fue coronada políticamente por el gobierno imperial; de acuerdo con los sacerdotes, que estaban al servicio del
faraón, se declaró divinidades supremas a los dioses solares o dioses de la Luz
'
Ra y Horo; y se declaró al faraón y su familia, descendientes de Ra.
11) Imperio medio: Comprende las dinastías lla. y 12a., con la capital
en Tebas, con lo que la supremacía pasa al Alto-Egipto. El cambio de dinastía, de capital y de zona preponderante, fue el resultado de los desórdenes
de la parte fmal del periodo anterior, a los que puso fin; pero, debido a que
se mantuvo y más bien se acentu6 el régimen de los dinastas hereditarios en
las provincias, o comarcas, el gobierno fue especialmente débil, sobre todo
al final de cada una de las dinastías imperiales. Ello incapacitó al imperio
para resistir la invasión extranjera; los hiksos o reyes pastores, tribus árabes,
beduinos o cananeos, conquistaron Egipto e interrumpieron su evolución mdependiente.

551

�III) Dominación de los Hiksos: Comprende de la 13a. a la 17a. dinastías;
dos de ellas eran de hiesos, una de libios posiblemente simultánea y la última
una mezcla de hiesos con egipcios tebanos. La capital fue primero Xois y
luego Hatu-art, ambas en el delta del Nilo, aunque no se abandon6 definitivamente a Tebas.
Durante este periodo, surgió el culto de los muertos y su expresi6n simbólico-religiosa, el mito de Osiris; Osiris de ser un dios secundario de una de las
ciudades, pasó a ser el dios solar principal, con su mito de muerte y, resurrección; de igual manera, Isis y Set pasaron a ser la diosa más importante
y el dios del mal respectivamente; el dios maligno _Set se identifi~ó ~on Tif6~,
probablemente dios de los dominadores extranJeros. El movnruento religioso comenzó siendo un movimiento popular de envergadura; la nueva religión, que ofrecía a diferencia de la antigua un mensaje trascendente, amenazaba suplantar el viejo culto imperial, que había perdido su soporte más
eficaz con la dominación extranjera. Pero en ese momento, los sacerdotes
aceptaron el nuevo culto y lo incorporaron a la religión anti~~• haciend_o_ de
ambas una sola; el paso principal fue crear una suprema tnrudad benef1ca,
agregando a la pareja formada por el solar Osiris y la lunar !sis, al vi:jo
dios solar Roro, como hijo de ambos. Ello fortific6 la antigua cultura egipcia y le permitió resistir la prueba de la dominación extranjera.

IV) Imperio nuevo: Comprende de la 18a. a la 21a. dinastías, con la capital en Tebas y la supremacía en el Alto-Egipto. Tiene un corto período de
florecimiento, con faraones conquistadores; ello es un indicio de decadencia, pues las civilizaciones en desintegración se vuelve~ _imperialistas'. para
precipitarse luego en una franca declinación. El floreclffilent? fue bnllan~e,
con la 18a. y la 19a. dinastías; la primera, la de los Tutmes1s y Am:neofIS,
expuls6 a los Hiksos y amplió el imperio; la segunda,_ la de los _Seti y lo~
primeros Ramseses, especialmente Ramsés ~I,
Sesostr1s de l~s gnegos, creo
1
un imperio poderoso. A partir de la 20a. dmasha, la de los ultlffios Rarnseses,
la decadencia es franca y rápida.

e!

Durante la 18a. dinastía, el faraón Ameneofis IV intentó sustituir la antigua religión por el monoteísmo solar; propuso la adoración del disco del
Sol, bajo el nombre de Atón, como único dios; cambió su propio nombre por
el de Akhenaton. El ensayo fue un fracaso y terminó con la muerte del faraón
reformista.

V) Decadencia final: Comprende de la 22a. a la 30a. dinastías. La de~dencia final es clarísima. La 22a. dinastía es impuesta por los mercenanos,
lo que nos recuerda la dominación pretoriana en Roma. La 25a. dinastía es
552

etíope y traslada la capital a Napata en los límites con Nubia; representa,
pues, una nueva dominación extranjera. La 26a. dinastía es el último restablecimiento egipcio total; su capital fue Sais en el delta del Nilo. La 27a.
dinastía es la de los emperadores persas conquistadores. Las dinastías de la
28a. a la 30~., representan intentos de obtener la independencia que no llegaron a dommar la totalidad del territorio, pese a su larga duraci6n. Concluye con la definitiva incorporación al imperio persa o aqueménida.
Toynbee señala como incitación dominante en el nacimiento de esta alta
cultura la desecación de los pantanos existentes en el valle del Nilo formados por las inundaciones, para convertirlos en tierras aptas para el 'cultivo•
esta incitación fue tan fuerte, que para darle una respuesta adecuada se re~
quirió una total subordinación a los jefes; ello engendró la costumbre de la
obediencia absoluta que llegó a excesos como los que atestiguan la construc~ión de las grandes pirámides. Esta incitación debió de haber sido acompanada por otra de carácter humano; la migración de los Koftos desde su hogar ?riginario, su :15entamiento en el valle del Nilo y la conquista de las poblaCiones sedentarias, probablemente nubias, que encontraron a su llegada.
. Par~ To~bee, la etapa de crecimiento de esta cultura concluye con el
unpeno antiguo; el colapso se produjo, a su juicio, como resultado de los
desórdenes con que finalizó esta etapa; el imperio medio fue el estado universal creado durante la desintegración de esta alta cultura; la conquista
de los hiksos debió asertar el golpe de gracia; pero un imprevisto vino a
c~~biar las c~s-~. El culto de Osiris debió originar una nueva religión que
s1rv1era de cnsalida para el nacimiento de una alta cultura filial, a la que
podría haberse llamado milótica; pero, al incorporarse el culto de Osiris a
la vieta rel~~ión, se interrumpió el proceso; no apareció la nueva religión ni
se creo la f1hal; el efecto fue la prolongación artificial de la vida de esta alta
~ultur~, como "cadáver o tronco que obstruye el camino"; a su juicio, el
imperio nuevo y la etapa final no son más que eso.
Para nosotros, el proceso es un tanto diferente. Estamos de acuerdo con
la interpretación de Toynbee hasta la conquista de los Hiksos. Pero la fusión del culto de Osiris con la religión antigua, a nuestro juicio, hizo que
esta alta cultura se repusiera del colapso, aunque por corto tiempo; el colapso se repitió como consecuencia del militarismo de los Tutmosis y los
Ramseses y esta vez fue definitivo. Aún hubo una oportunidad de que el
proceso de desintegración que siguió a este nuevo colapso, produjera una
filial; si el ensayo religioso de Akhenaton hubiera triunfado, ello habría sido
posible; su fracaso, cerró toda posibilidad. El imperio nuevo, a nuestro juicio, representa una reposición del colapso, aunque de corta duración.
553

�C) LA

ALTA CULTURA MESOPOTAMIA

La alta cultura mesopotamia es una de las más antiguas del mundo, por lo
menos a la actual altura de nuestros conocimientos históricos; su ámbito geográfico fue el territorio comprendido entre el Tigris y el Éufrates; los pueblos
que la realizaron fueron, sucesivamente, los siguientes : 1) Los' sumerios, a
los que los autores consideran comprendidos dentro de la variedad racial caucásica o asiánica; fueron los creadores de esta alta cultura, siendo los demás
los continuadores de la misma. 2) Los akadios, de raza semítica, que crearon el primer imperio de tendencia universalista de la zona. 3) Los amorreos,
también de raza semítica, provenientes del Oeste, conquistaron la zona y se
establecieron en Babilonia, cuyo primer esplendor se debió a ellos. 4) Los
asirios establecidos en la parte montañosa del Norte de la zona, donde originalmente desempeñaron el papel de una marca para proteger a la zona,
de los bárbaros del Septentrión; su raza fue predominantemente semita; parece que fueron descendientes de los antiguos akadios, aunque mezclados con
elementos subareos; estos últimos probablemente una tribu de los arios o indoeuropeos, qm: se quedaron en el lugar, cuando éstos pasaron en ruta para
la India. 5) Los Kaldeos, también de raza semita, que dieron a Babilonia
su segundo y más grande esplendor.

de~ollándose int~rdependientemente; sus príncipes, los patesi, son a la vez
los Jefes de un gobierno que dirige los destinos socioeconómicos de la ciudad
y los sumos sacerdotes del dios tutelar de la misma con cuya inspiración
afirman gobernar.
'
II) lmper~~ akadio:_ ~as ciudades de Agadi y Nippur terminan por imponerse; la region se urufica en un único Imperio, con Sargón y Naram-Sín.
Los soberanos asum~n el título de Reyes de Sumer y Akad y también de
~eyes de las 4 Regiones; este estado de cosas dura aproximadamente dos
siglos.
caída del im~erio se inicia con la invasión de los guteos, bárbaros
mo~tane,ses, que conqwstaron parte de la zona, especialmente lo que despues sena Babel o Babilonia. Concluy~ con una reacción sumeria que recupera la supremacía, por obra de las ciudades de Lagash, Uruk y Ur.

:"ª

. III) Periodo amorreo: La conquista de la zona por los amorreos O amontas,
. restableció definitivamente
. . la supremacía semita. El reino amon'la, cuya
capital fue Babel o Bab1loma realizó un crecimiento notable de la cultura
mesopotami~; e; Código del Rey Hammurabi o Charnmuragas O Kharnmuragas, constituyo un modelo avanzado de técnica jurídica, para la época desde luego. Después de tres siglos de florecimiento, el reino de Babilonia fue
devastado por los heteos o hititas y conquistado por los coseos bárbaros
montañeses.
'

Las diversas etapas de la historia de esta alta cultura, son las siguientes:
1) Periodo sumerio: Los sumerios crearon la cultura mesopotamia; todas
las conquistas y características de es~ alta cultura son creación sumeria,
tales como los estudios de los astros y las teorías astrológicas, su típica arquitectura y escultura y la escritura cuneiforme; las corrientes de pensamiento
filosófico que con el correr de los siglos, se desarrollaron en Babilonia, partieron de las ideas de los sumerios; de igual manera, la religión mesopotamia, en sus lineamientos generales que comprenden su cosmogonía, la esencia
de su mitología y el carácter astral de sus divinidades, fue creación sumeria;
las matemáticas babilonias, tan celebradas en el mundo antiguo, fueron desarrolladas a partir de bases sumerias. El carácter ideográfico de la escritura
cuneiforme facilitó que la cultura sumeria fuera absorbida por los pueblos
sucesores en la zona, de raza y lengua distinta a la de los sumerios. El periodo
sumerio es el periodo de los estados-ciudades independientes, tales como
Lagash, Uruk, Sirgulla o Sirtella, Umma y Brech; aparecen los primeros
estados-ciudades akadios, como Opis, Kish, Nippur, !sin o Nissin y Larsa;
Ur originalmente sumeria concluye su historia como akadia. En estos minúsculos estados, lo político, lo religioso y lo socioeconómico se mezclan

554

IV) Imperio asirio: Los asirios descendieron de sus montañas y conquistaron tanto la Mesopotamia, es decir el ámbito geográfico de la alta cultura
a que pertenecían, y también la mayor parte del Asia Occidental creando
el pri~er imp;rio asiático de clara tendencia universalista; el imp~rio comprendía un, n~cleo central en Mesopotamia, cuyas provincias eran gobernadas por pnnc1pes reales y los pueblos vencidos de la periferia a los cuales
se les dej_aba s~ gobierno Y_ organización antecedente, pero se les exigía tributo.. El i~pen~. fue destrwdo dos veces y reconstruido otras tantas; el primer impeno asmo fue derrotado por los armenios o urarteos; reconstruido
por Teglat-Falasar o Teglatpileser III, fue nuevamente quebrantado por los
heteos o hititas; fue reconstruido por Solmanazar IV y Sargón II y duró
~st_a su destrucción definitiva. Sus capitales sucesivas fueron Asur, Kalak y
Nm1ve. Podemos hablar pues, de tres imperios asirios, separados por dos
períodos de quebranto, durante los cuales Asiria quedó reducida a lo que
era originalmente.
Los asirios han pasado a la historia como ejemplo de poderío militar y
de excesiva crueldad con sus enemigos. Toynbee expone dos juicios respecto
del militarismo asirio: 1) Como la marca que traiciona a la civilización a

555

�que pertenece, pues su misión era defenderla ~; los enemigos exteriores? en
cambio volvió sus armas contra ella y la sometio. 2) Como uno de los eJemplos d: la actitud activa que denota el colapso, es decir la pérdi~~ d: la
autodeterminación por falta de creatividad; esta actitud es el rmlitansmo
imperialista, que llama ''el hombre fuerte armado".

21 civilizaciones, expresa sus dudas respecto de la existencia de estas dos
civilizaciones y reconoce que, por sus características y manifestaciones culturales, más bien debieran considerarse una sola; pero, finalmente, se decide
por mantener a ambas.

V) Imperio babilonio: El imperio asirio fu~ de_struido _p~r una coalición
entre Nabopolaser II príncipe rebelde de Bab1lorua, y ~ia}eres, rey de l~s
medos antes tributarios; esta vez los vencedores no se limitaron a destruir
el imperio sino que arrasaron la propia Asiria y la hicieron de:-ap~recer como
nación; el imperio fue repartido entre los vencedores. Babilorua tuvo un
corto período de esplendor, sobre todo con Nabukodrezzar II ~ Na~ucod?nosor. La toma de Babilonia por Giro, rey de los persas, puso fm al rmpeno
y dio el golpe de gracia a la alta cultura en desintegración.

Creemos que en realidad se trata de una única cultura, a la cual hemos
llamado mesopotamia, por tratarse de un nombre más general aplicable a
todos los pueblos que sucesivamente realizaron esta alta cultura. Su nacimiento y crecimiento inicial ocurren durante el período sumerio, pues los
sumerios fueron sus creadores; el imperio akadio constituye una crisis, que
no llegó a causar el colapso, porque esta alta cultura aún fue capaz, después
de esa etapa, de absorber a varios pueblos bárbaros invasores; el período
amorreo es una nueva etapa de crecimiento, al final de la cual sobreviene
el colapso; los dos últimos períodos son efectivamente de desintegración.

Todos los reinos e imperios de esta cultura estuvieron gobernados autocráticamente; el rey era el servidor del dios supremo del p~nteón mesop?·
tamio, en cuyo nombre ejercía un pode~ absoluto. El ~:nt~on mes~potam10
se formó de igual manera que el egipcio, por la reumon de los dioses ~telares de las antiguas ciudades-estados; es sintomático que a cada cambio
de supremacía y aun de capital, había un ~bio del dios ~up~emo del
panteón. No obstante lo anterior, como el gobierno de las provmc1as, en el
imperio asirio, fue confiado a príncipes reales, q~e frecuentemente s~
mitieron la dignidad por herencia, los autores vieron en ello un prmc1p10
de feudalismo, que tendía a templar la autocracia.

1:ª~-

Para Toynbee, no se trata de una sola cultura, sino _d~. dos_ ,suce_sivas: 1)
La civilización sumeria, que la considera como una c1~~~c1on sm__par~?tesco. el estímulo dominante en su nacimiento fue, a su JUICIO, la uttlizac1on
de ¡~ ciénega selvosa comprendida entre el Tigris ~ el Éufrates, para lo
cual era necesario convertirla en tierra cultivable, canalizarla y regarla, lo cual
cumplieron medi.ante una excelente red de canales y el resultado .fue
. la
tierra de Senaar, en que se asentó esta cultura. Su nacimiento ~ crec~rmento
fue el período surnerio, a cuyo final se presentó el colapso; el rmpeno ~dio fue su estado universal; los bárbaros guteos le dieron_el golpe de graeta.
2) La civilización babilonia, filial de la anterior, surgida ?el proces~ de
desintegración de la primera, a raíz de la co~quista amonta; el penod~
amorita O amorreo es su crecimiento; la conqwsta cosea marca su colapso,
los imperios asirio y babilonio, con su militarismo exacerbado sobre todo _el
del primero, constituyen su desintegración; los persas les dan el golpe de gracia.
No obstante el propio Toynbee, al hacer la primera enumeración de las

556

Esta alta cultura se proyectó fuera de su ámbito geográfico originario,
produciendo variedades y filiales de gran interés histórico. Estas proyecciones
fueron las siguientes:
l. Grupos de emigrantes en cantidad considerable se asentaron en Asia
Menor, en los primeros períodos de la historia de la alta cultura mesopotamia; cuando la península fue conquistada por la invasión de los heteos
o hititas, la cultura mesopotamia estaba en desintegración, en la sección de
Asia Menor, cosa que pudo producirse con independencia del resto probablemente por haberse perdido el contacto entre ambas secciones, a raíz de
la alta cultura hitita, filial de la mesopotamia.

2. En la India, se han encontrado ruinas que demuestran la existencia
probable de una colonia sumeria, en Mohenjo-Daro; esta colonia es probable
que haya perdido el contacto con la madre patria, antes de la formación
del imperio akadio; si esto es cierto, como parece probable, este enclave
colonial perdido en tierras del Indo, fue el foco cultural que, a través de una
desintegración prematura y de la invasión de los arios, sirvió de cultura
paterna a la formación de la hindú anterior.
3. Finalmente, durante todo ~¡ desarrollo de la alta cultura mesopotamia,
ésta se proyectó hacia el Oeste, hasta parte de Palestina, transmitiéndose a
los cananeos y a los fenicios, ambos de raza camítica. Los fenicios conservaron
largo tiempo esta cultura, a la que introdujeron importantes variantes; a
la variedad fenicia de la cultura mesopotamia, se debe la invención de un
alfabeto fonético, que sustituyó a la escritura cuneiforme ideográfica, aunque
los rasgos de la primera fueron sacados de la segunda; este alfabeto sirvió

557

�de punto de partida al alfabeto griego; además, introdujeron una importante
modificación en el campo político; sustituyeron la autocracia por la aristocracia mercantil, aunque conservando la forma monárquica. Los fenicios
difundieron por el mundo mediterráneo, su propia variedad cultural, a través
de sus colonias, entre las que destacó la célebre Cartago; los cartagineses
dieron un paso más en la evolución política; combinaron la aristocracia
mercantil con la forma republicana.

D) LA

falta la relación, medio personal y medio real, entre el señor y el vasallo,
que especifica el feudalismo. Los pequeños señoríos entraron pronto en lucha
entre sí; en medio de este caos, terminó la dinastía Shang y fue sustituida
por la tercera dinastía, los Chou, señores de una zona fronteriza donde se habían hecho fuertes luchando contra los bárbaros. Comemó siendo' una dinastía
fuerte, pero se debilitó en breve, hasta terminar por convertirse en soberanos
fantasmas. La lucha entre los pequeños estados, dio por resultado que fueran
siendo conquistados unos por otros, hasta quedar uno solo como vencedor
final; éste fue el de Ts'in.

ALTA CULTURA DEL ExTREMO DE ORIENTE

Esta alta cultura se origina en la cuenca del Yang-tzé o río Amarillo, cuyos
cambio climáticos extremos, de un calor sofocante estival a un frío intenso
invernal, constituyen, a juicio de Toynbee, el estímulo físico inicial de dicha
alta cultura. Probablemente se presentaron al mismo tiempo, estímulos humanos de igual importancia al estímulo físico apuntado, representado por
las invasiones y conquistas de gruP.OS humanos diversos; la existencia de bárbaros en la periferia, es un hecho constante durante toda la historia de la
civilización china; probablemente, las invasiones de los nómadas de las etapas sobre las poblaciones sedentarias de la cuenca del río Amarillo, se venían
produciendo desde antes de la aparición de la alta cultura.
Aunque no han faltado tentativas de autores occidentales para relacionar
la alta cultura de los chinos con focos culturales exteriores, como Babilonia,
Egipto y la India ( esta última a través del Turkestán), podemos considerar
hasta donde alcanzan los conocimientos e investigaciones actuales que se
trata de alta cultura originaria o sea sin parentesco. Los períodos de su historia son los siguientes:
I) Etapa legendaria: Comprende las dos primeras dinastías, Hia y Shang.
Durante esta etapa se construye el imperio de tendencia universalista; el
emperador es el Hijo del Cielo, jefe político y militar de la nación y a la
vez el sacerdote supremo del culto solar; es decir el jefe espiritual y temporal
del pueblo chino, el pueblo celeste.
II) Período de los estados en lucha: Los jefes de las distintas localidades
devinieron en dinastías hereditarias; el país se dividió en gran número de
pequeños señoríos, sobre los cuales el emperador conservó únicamente una
supremacía jerárquica y nominal; la fisonomía de la China de. ent~nces, era
similar a la del Egipto del Imperio medio. A esto, algunos histonadores le
han llamadó feudalismo chino, aunque no es un verdadero feudalismo, pues

Durante este período, se forma el peculiar carácter chino y se sientan las
bases de lo que fue su cultura milenaria. En las cortes de los pequeños estados, apareció la tradicional cortesía china y su carácter archidisimulado,
que han sido características muy conocidas de su cultura, por lo menos hasta
ayer. Las grandes religiones chinas también se concretan en este período;
Confucio con su doctrina tradicionalista, que predica la aceptación profunda
de la religión ancestral, la sujeción a los valores familiares y morales de los
antepasados y la estructuración del Estado sobre la preparación de sus funcionarios, origina al confucianismo; esta corriente se desarrolla aún más,
sobre las ideas filosóficas de Mencio (Meng-tseu). Lao-Tsé funda el taoísmo,
religión que persigue la disolución de la personalidad, en una realidad impersonal suprema, en la que cree y a la que los chinos llaman Tao.
III) Creación del Imperio de tendencia uniuersalista: El triunfo de Ts'in
unificó nuevamente el imperio, fuertemente centralizado alrededor del Emperador. La división en pequeños estados, con sus dinastas locales, fue abolida. El imperio fue una dictadura militar durante toda la dinastía, cuyo
fundador, Shi-Hwang-ti, fue a la vez el vencedor de la lucha entre los
pequeños estados, como señor de Ts'in, y el creador del Imperio universalista,
como soberano del Estado unificado por la fuerza.
IV) Estancamiento y difusión: Después de los Ts'in, vienen los Han, que
proporcionan dos dinastías a China, emparentados entre sí: los Han anteriores u occidentales y los posteriores u orientales. Bajo los Han, la fisonomía
cultural de China y toda su organización estructural adquieren la forma
que debía prolongarse hasta 1911, año en que la transformó la revolución
de Sun-Yat-Sen; al mismo tiempo se produce la introducción del Budismo
hindú, que es la primera corriente del exterior que influye en China; el
Budismo no se impone como religión principal, la cual siguió siendo el confucianismo, inspirador del Estado de funcionarios en que se concretó el Imperio chino. Al mismo tiempo, la cultura se difunde hacia el exterior, englobando al Japón y a Corea, con lo que alcanza los límites que actualmente

558
559

�tiene el ámbito territorial en que se realiza la alta cultura del Extremo de
Oriente.
Después de los Han, tenemos una fuerte crisis pplítica interna; el Estado
se dividi6, primero en 3 reinos y luego en 2 imperios, el del Norte y el del
Sur· estos Estados menores lucharon duramente entre sí; la anarquía con' por la reunificaci6n, bajo la dinastía Tang; la cual termin6 al ser
cluy6
conquistada China por los mongoles. Después de un período de dominación
mongola, China recupera su independencia, con la dinastía Ming; a la que
sucede una nueva dominaci6n extranjera, la de los manchúes. A pesar de
la crisis política que lleg6 hasta la divisi6n del país y de las dos conquistas
extranjeras, la cultura de China sigui6 siendo la misma; sus realizaciones,
brillantes algunas de ellas, no constituían formas distintas en lo fundamental
de las anteriores; la quieta y profunda civilización china salvó las crisis y
absorbió a los conquistadores, persistiendo sin alteraciones de fondo hasta
empezar el presente siglo.
La evoluci6n japonesa es paralela a la china, en cuanto al proceso de la
misma, aunque distinta en cuanto a su contenido de fondo. Las etapas de
su historia son:
I) Formación del Estado y primera crisis: El Jap6n desde tiempo inmemorial, era una monarquía regida por el Mikado, cuyo poder se com~artía
con los jefes de la aristocracia de los estirpes; estos veían en aquél al primero
de ellos, pero no a su señor. La cultura llega por influencia china; el Mikado
trata de implantar un estado de funcionarios, al modelo chino, lo que acarrea la lucha armada con la aristocracia de las estirpes. La capital inicial
fue Na-ra, durante este período.
II) Establecimiento del cargo de Shogún: La capital pasó a Kei-An, cuando
estalló la guerra civil. El Mikado fue vencido y obligado a depositar su
poder en un lugarteniente político, el Shogún, que fue el corifeo de la aristocracia de los estirpes. El Shogún fue el verdadero gobernante del Jap6n,
conservando el Mikado solamente la posición de jefe espiritual supremo de
la nación. El cargo recay6 en el jefe de la familia Fujiwara, la que retuvo el
cargo por varias generaciones, mediante el matrimonio entre los Mikados
y mujeres de esa familia.
III) Estancamiento: Una nueva tentativa del Mikado de recuperar su
poder, fue seguida de una nueva guerra civil, cuyo resultado fue una nueva
derrota del Mikado; el cargo de Shogún se convirti6 en hereditario; este
período es a la vez, el período feudal y la etapa del estancamiento ja-

ponés; la fisono~a de _la alta cultura y la organización estructural japonesas, se mantuv:eron sm alteración de importancia hasta el siglo pasado.
Durante est~ periodo florece el llamado feudalismo japonés; este fenómeno
es el ~ue mas se p_:1rece al feudalismo occidental, es decir al único verdadero
feudahsmo;
los senores feudales están representados por los d a1m1os,
· ·
d uenos
.
de la berra;
·
. los caballeros por los samurais •, aún mas', la t'1p1ca
re1ac1"6n
feud al, medio personal y medio real, se daba entre el daun·10
· y sus samurais
·
aunque no se daba con sus vasallos inferiores. Las capitales sucesivas, du~
rante
f este
. . largo período fueron·· Kyoto
. . '. Kama-Kura, Muromachi y y e dO ;
1as am11ias_ que se turnaron en el eJerc1c10 hereditario del cargo de Sh ,
fueron: Mmamoto, Fujiwara, Ho-jo, Ashicaga y Tokugawa.
ogun,
#

.El ~ontac~o con. Occidente,. sacudió el estancamiento y provocó un proceso
evoluti~o mas rápido. La pnmera reacción ante los occidentales fue igual
~n C?~na Y en _el Japón; se cerraron las puertas de ambos países a toda
~trus1on extranjera; pero su proceder posterior fue fundamentalmente distmto.
China mantuvo su actitud de cierre y resistencia al extranjero, llegando
h~ta la defensa ~rmada de su posición, como en la guerra de los Boxers por
eJe_mplo: el Occidente, a su vez, rcspondi6 violentamente y abrió China a
canonazos, a su influencia y a su penetración econ6m.ica y cultural. ta
p_enetración ofreció caracteres sumamente negativos, como el infame c:,X:rc10 del opio, por ejemplo; fue en realidad, una colonizaci6n disfrazada. La
influencia occidental descompuso a China y la precipit6 en la desintegración
de su cul~ra;_ la república democrática, proclamada en 1911, no pasó de ser
pura ~panencia. El régimen marxista-leninista, a que finalmente ha llegado, la
ha alistado en el campo de los pueblos que dirigen la contraofensiva antioccidental contemporánea.
El Japón en cambio reaccionó de manera düerente. Probablemente su
largo. ~eríodo feudal le mezcl6 suficientes elementos particularistas, como para
~rmitirle comprender la postura nacionalista, es decir particularista, de Occidente y alternar con él. Bastó la presencia de una escuadra norteamericana
en un puerto japonés, para que el país iniciara un proceso de transformación
asimilativa de la cultura occidental; cuando estos hechos sucedieron, ya había
comenzado ,en el Ja~n un movimiento político nacionalista que probablemente habna conducido a alguna forma de transformación; este movimiento
reclamaba para el Mikado, como representante ideal de la nacionalidad
j~po?esa, el ejercicio efectivo del poder; este movimiento fue el que proporciono tod~ la fuerza moral necesaria para la portentosa transformación japonesa del siglo pasado, cumplida por la propia voluntad de la naci6n.

561
560

HUMANITAS-!6

�Para Toynbee, se trata de dos altas culturas o civilizaciones sucesivas, así:
A) La que llama civilización sínica, nacida en el Valle del río Amarillo; la
época legendaria sería su etapa de crecimiento; la lucha entre los llamados
poderes feudales, el síntoma delator del colapso; y la unificación del Imperio
bajo los Ts'in, la formación del Estado universal. B) La que llama civilización del Extremo de Oriente, filial de la anterior, que desborda del hogar
de la civilización paterna, para difundirse por Corea y el Japón; considera
que la religión budista, llegada de la India, es el principal motor ideológico
de la formación de la filial; esta civilización la considera aún viva actualmente.
Creemos que las dos civilizaciones sucesivas de que nos habla Toynbee,
son en realidad una sola de larga duración, debida al fenómeno de su estancamiento o momificación, por las razones siguientes:
l. Es cierto que el budismo, llegado de la India, se difundió por China
y el Japón, precisamente en la época en que la cultura nacida a orillas del
río Amarillo se expandió hasta Corea y el Japón; pero el budismo no fue
la religión principal ni en China ni en el Japón; en ambos países continuó
siéndolo la religión tradicional; en China, el confúcianismo; y en el Japón,
el shintoísmo o culto de los antepasados; por lo demás, no hubo entre las
religiones tradicionales y el budismo recién llegado pugna alguna, sino que
se produjo una especie de combinación sincrética; los principios desarrollados
por el budismo, no eran totalmente extraños a la cultura del Extremo de
Oriente, pues los puntos de contacto con el taoísmo chino, aparecido durante
el período de los estados en lucha, son evidentes.

2. Los países del Extremo de Oriente se organizaron, a partir de entonces,
sobre los modelos tradicionales, lo que nos demuestra que más bien se trata
de una prolongación de la alta cultura antecedente, que de la promoción de
una filial. China se organizó como un estado de funcionarios de influjo
confuciano; el Japón, trae un fallido intento de introducir el modelo chino,
cae en una forma semifeudal, bajo la inmemorial aristocracia de las estirpes.
El estancamiento de varios siglos, producido subsiguientemente, se encargó
de momificar esta alta cultura.

liIB1..10G8.AF1A

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WEBER, Alfred, Historia de la Cultura, Fondo de Cultura Económica, México, D . F.,
1948.

San Salvador, 18 de diciembre de 1976.

562

563

�EL SISTEMA MARlTIMO INTERNACIONAL DE SATtLITES:
NUEVA ÁREA DEL DERECHO DEL ESPACIO

(Trabajo presentado a las VIII Jornadas Nacionales de Derecho
Aeronáutico y Espacial de la Argentina, 17-20 agosto, 1976)

DR. ALoo ARMANDO CocCA
Embajador de la Argentina y Representante
Permanente ante la ComiJi6n del Espacio
de las Naciones Unidaa

J.

ESTADO ACTUAL DE LAS NEGOCIACIONES PARA EL ESTABLECIMIENTO
DE UN SISTEMA MARÍTIMO INTERNACIONAL DE SATÉLITES

l. PoslBLEMENTL ANTES DE dos semanas de concluidas estas VIII Jornadas
Nacionales de Derecho Aeronáutico y Espacial se cuente con los instrumentos legales definitivos del INMARSAT, ya que al tercer período de sesiones
de la Conferencia internacional sobre el establecimiento de un sistema marítimo internacional de satélites se reunirá en Londres del lo. al 3 de septiembre de 1976. Aprobados que sean esos instrumentos (Convención y
Acuerdo de Explotación) el Derecho del espacio contará con una nueva
área de aplicación, en virtud de la codificación alcanzada. Y de este modo,
el Derecho del espacio va sumando a su esfera específica de competencia
otros ambientes: comenzó con el espacio ultraterrestre y los cuerpos celestes,
le sigui6 las comunicaciones espaciales, la distribución de señales portadoras
de programas transmitidas por satélites; ahora el sistema marítimo internacional por satélites, y pronto lograrán sistematizarse el derecho ambiental
internacional espacial y el derecho energético espacial internacional.

2. La Conferencia internacional sobre el establecimiento de un sistema
marítimo internacional de satélites en su primer período de sesiones de 1975,
565

�convino en que, con el propósito de mejorar las comunicaciones marítimas,
se necesitaba un sistema marítimo de satélites de alcance mundial, así como
una organización internacional de carácter intergubernamental que administrase y dirigiese dicho sistema.
3. Al reunirse en el segundo período de sesiones (febrero 1976), la Conferencia decidió que los instrumentos básicos para el establecimiento de un
sistema marítimo internacional de satélites (INMARSAT) serían una Convención, abierta a la firma de las Partes, es decir, los Gobiernos; y un Acuerdo
de Explotación, que suscribirían los Signatarios, que podían ser gobiernos o
entidades designadas por los gobiernos.
4. Los órganos con que contará el INMARSAT serán los siguientes: la
Asamblea, integrada por todas las Partes; el Consejo, compuesto por 18
representantes de los Signatarios con mayores inversiones en el INMARSAT
y cuatro representantes, elegidos por la Asamblea independientemente de su
inversión, para asegurar el principio de la representación geográfica equitativa y los intereses de los países en desarrollo; y la Dirección, a cargo de
un Director General.
5. La Conferencia aprobó el texto de los artículos de la Convención y
su anexo (Procedimientos para el arreglo de controversias), con excepción
de las disposiciones relativas a los derechos de voto máximos de cada representante del Consejo, la posibilidad de hacer reservas a la Convención Y los
idiomas oficiales y de trabajo del INMARSAT. Igualmente aprobó todos
los artículos de Acuerdo de Explotación del INMARSAT y un anexo que
contiene una lista preliminar de la participación en las inversiones iniciales
de los Signatarios de 40 Estados.1
6. Estos trabajos y sus resultados fueron impulsados por la OCMI (ORGANIZACIÓN CONSULTIVA MARtTIMA INTERNACIONAL INTERGUBERNAMENTAL). Conforme lo ha sostenido este organismo especializado de la familia de las Naciones Unidas, se debe institucionalizar un
sistema internacional de satélites para la navegación con el fin de mejorar:
a) la seguridad de la vida humana y de los bienes en el mar y la eficiencia de la navegación;
b) el intercambio de información y datos para la explotación marítima en
1
NACIONES UNIDAS, Asamblea General, Comisión sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con fines Pacificos, A/AC.105/169, 16 marzo 1976, pp. 1-2.

566

forma eficiente, habida cuenta de la cantidad de estaciones costeras
existentes;
c) las comunicaciones de otro tipo, entre las que están incluidas las comunicaciones particulares de los pasajeros o la tripulación.2
7. La pregunta pertinente es la que se formula la Dra. Williams, cuando
dice: ¿Reviste el establecimiento de un sistema internacional de satélites
marítimos prioridad en el mundo de hoy? Concluye expresando que es necesario establecer un sistema de objetivos múltiples de manera de posibilitar
que el equipo de comunicaciones por satélite a bordo pueda ser utilizado en
la forma más amplia posible. Sería igualmente ventajoso que el sistema tuviera la capacidad de interconectarse con las redes generales de telecomunicaciones.3

JI. Los

SISTEMAS OPERATIVOS Y EXPERIMENTALES AL PRESENTE

8. El 19 de febrero de 1976 fue lanzado y ubicado en el Atlántico por
los Estados Unidos de América el primer satélite de comunicaciones marítimas comerciales del mundo, el MARISAT I, el segundo será lanzado pronto
y suministrará cobertura de la zona entre Singapur y la costa de los Estados
U nidos. Cada uno de ~llos ofrecerá 14 canales o más de 300 vínculos de
información y proveerán comunicaciones directas desde los navíos a la costa
y a todas las embarcaciones que tengan equipo de recepción.•
9. Los Estados Unidos de América recibieron asignaciones de frecuencias
para el sistema de radiocomunicaciones del servicio móvil marítimo por satélite MARISAT para las estaciones espaciales MARISAT PAC y MARISAT ATL (transmisión, recepción, telemedida) con estaciones terrenas en
Finegayan (Guam), Wahiawa (Hawai) , Northwest (Virginia) , S. Paula
(California) y Southbury ( Connecticut) : transmisión, recepción.5
• NACIONES UNIDAS, Aaamblea General, Comisión Espacio Ultraterrestre, A/
AC.105/ 100, p. 119.
• WILLIAMS, Silvia Maureen, El sistema marítimo internacional de satélites ( INMARSAT). Informe Preliminar de la relatora, p. 4 del original por la gentileza de
la autora.
• Naciones Unidas, Asamblea General, Comisión del Espacio, Discurso del Presidente de la Comisión al inaugurar el 190. período de sesiones, Nueva York, 21 de
junio de 1976. doc. A/ AC.105/ PV. 157, p. 3 texto español.
• Decimoquinto Informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones sobre

567

�1O. El sistema MARISAT es propiedad de un consorcio de empresas de
explotación estadounidense, que ha colocado el satélite en el Atlántico. El
segundo vehículo espacial será colocado sobre el Pacífico. El sistema MARISAT proveerá comunicaciones para la marina de los Estados U nidos y
toda capacidad sobrante se pondrá a disposición de las flotas marítimas
comerciales. Ha sido designada administradora del sistema la COMSAT
General Corporation. La Unión norteamericana prosiguió su programa experimental de utilización de técnicas espaciales para telecomunicaciones y
determinación de la posición en el servicio móvil marítimo. Se realizaron
pruebas con dos naves mercantes estadounidenses utilizando los satélites ATS-5
y ATS-6 y frecuencia de la banda 1535-1660 MHz.6
11. Conviene recordar que los Estados Unidos de América cuentan, desde
1963, con un sistema de navegación por satélite, el "TRANSIT", que está
a disposición de cualquier usuario marítimo. "Es cierto que este sistema no
se ha desarrollado mucho a causa del elevado costo del equipo, que comprende una calculadora electrónica y un receptor especial y de la dificultad que
significa el conocimiento exacto de la velocidad del barco. El sistema está
siendo usado, pero especialmente por barcos que intervienen en operaciones
hidrográficas, oceonográficas y petroleras.7
12. Existe otro sistema, aún en la fase experimental, conocido por MAROTS.
Este proyecto constituye la contribución europea a la realización de un sistema mundial de satélites del servicio marítimo. En Europa, la República
Federal de Alemania utiliza el vehículo espacial del OTS (Orbital Tests
Satellits) para el satélite experimental del servicio móvil marítimo MAROTS
(Maritime Orbital Test Satelite). En la RFA se construyen equipos radioeléctricos de barcos y un sistema de llamada de socorro marítimo para los
experimentos que habrán de realizarse con el MAROTS.8
13. En el cuadro sobre asignaciones de frecuencias a estaciones de los servicios de radiocomunicación espacial, ESPAAA figura dentro del sistema de
radiocomunicación del servicio móvil marítimo por satélites MAROTS, a
través de la estación de Villafranca del Castillo.9
14. La Administración francesa de telecomunicaciones participa activalas telecomunicaciones y la utilización del espacio ultraterrestre con fines pacificos,
p. 6, Ginebra, 1976.
• Decimoquinto Informe de la UIT, cit., pp. 75 a 77.
' FERllER, Manuel Augusto, (h): Derecho Espacial, Buenos Aires, 1976, p. 459.
• Decimoquinto Informe, cit., p. 33.
• Decimoquinto Informe, cit., p. 8.

568

mente en los trabajos destinados a determinar la organización y las características de un sistema por satélite para el encaminamiento de las comunicaciones del servicio móvil marítimo, la localización de barcos y la gestión
del tráfico marítimo. Igualmente participa en los trabajos del programa
MAROTS. En febrero y marzo de 1975 se efectuaron pruebas de propagación y de recepción a bordo de un barco que navegaba a la altura de las
Azores, utilizando el satélite ATS-6. Se obtuvieron resultados particularmente interesantes para la planificación de futuros sistemas de satélites para las
comunicaciones con los barcos.10
15. En vista de su destacada posición entre las naciones marítimas, Grecia
está muy interesada en el establecimiento en todo el mundo de un sistema
de telecomunicaciones del servicio móvil marítimo. Participa activamente en
los trabajos de la OCMI y de la CEPT relativos a la organización y determinación de las características de un sistema de esta naturaleza. 11
16. Nueva Zelandia, nación activa en el comercio marítimo mundial, está
igualmente interesada en mejorar la calidad de los servicios de comunicaciones con los barcos de alta mar, y por lo mismo toma parte en forma destacada en la labor de la Conferencia Internacional sobre el establecimiento de un sistema internacional de satélites marítirnos.12
17. Aparte de los trabajos de la OCMI, el Reino Unido participa eficazmente en las labores del Grupo de Comunicaciones Marítimas por Satélite
(SMT) creado por el Comité de Coordinación de las Telecomunicaciones
por Satélites (CCTS) de la CEPT. El SMT, presidido por el Reino Unido,
se ha reunido cuatro veces en 1975 y ha establecido un grupo de trabajo
técnico que se ha reunido tres veces. Igualmente participa con entusiasmo
en los estudios del Grupo interino de Trabajo 8/1 del CCIR sobre las características técnicas de los sistemas del servicio móvil marítimo por satélite, y
tomó parte en la reunión celebrada en Oslo en octubre de 1975, que tuvo
por objeto preparar un informe para las reuniones intermedias de las Comisiones de estudio del CCIR. En mayo y junio de 1975 la Post Office del
Reino Unido, en colaboración con la Agencia Espacial Europea, llevó a
efecto una serie de experimentos sobre inconvenientes en la propagación de
señales del satélite ATS-6 en la superficie del mar. _Los experimentos se realizaron desde lo alto de un acantilado de Punta Prawle, en South Devon.
También juntamente con la ESA se realizaron pruebas en marzo y abril, uti,. Decimoquinto Informe, cit., p. 101.
u Decimoquinto Informe, cit., p. 108.
,. Decimoquinto Informe, cit., p. 136.

569

�}izando el satélite ATS-6, para evaluar y comparar métodos de modulación
telefónica desarrollados para un sistema marítimo por satélite, es decir , métodos de modulación de frecuencia de banda estrecha con compresión y expansión y de modulación Delta con pendiente continuamente variable. También cabe agregar que el programa MAROTS es financiado principalmente
por el Reino Unido. Como es sabido, la finalidad principal de este p_ro~a
es reunir datos, experimentales y preoperacionales sobre las comurucac1ones
barco-costa.11

Asimismo, se acordó que por servicio de radionavegación marítima por
satélite se entiende el
Servicio de radionavegación por satélite en el que las estaciones terrenas móviles están situadas a bordo de barcos. (ADD 84AQB).
También recordaremos las definiciones de órbita, satélite geosincrónico y
satélite geoestacionario:
órbita es la

III.

PROBLEMAS TÉcNICOS CON CONSECUENCIAS JURÍDICAS: LAS
FRECUENCIAS Y LA ÓRBITA GEOESTACIONARIA

18. Recordaremos la definición dada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones de los términos que se emplean en la documentación de la
Conferencia Internacional de la OCMI. Conforme a la Revisión del artículo I del Reglamento de Radiocomunicaciones realizada en la Conferencia
Administrativa Mundial de Telecomunicaciones Espaciales (Ginebra, 1971),
se tiene que: Servicio M6vil por Satélite es el servicio de radiocomunicación:
-

entre estaciones terrenas móviles y una o varias estaciones espaciales
o entre estaciones espaciales utilizadas por este servicio;
o eñtre estaciones terrenas móviles por intermedio de una o varias

estaciones espaciales;
_ y, si así lo exige el sistema utilizado, realiza el enlace entre estas estaciones espaciales y una o varias estaciones terrenas situadas en puntos
fijos determinados (ADD 84 AGA, Spa2);
La mismo Conferencia determinó que servicio móvil marítimo por satélite es el:

Servicio móvil por satélite en el que las estaciones terrenas móviles están
situadas a bordo de barcos. También pueden considerarse incluidas en
este servicio las estaciones de embarcación o dispositivo de salvamento
y las estaciones de radiobaliza de localización de siniestros. ( ADD 84AGC).
,. Decimoquinto Informe, cit., pp. 141-142.

570

1. Trayectoria que describe, con relación a un sistema de referencia
especificado, el centro de gravedad de un satélite o de otro objeto espacial, por la acción única de fuerzas naturales, fundamentalmente las
de gravitación.

2. Por extensión, trayectoria que describe el centro de gravedad de un
objeto espacial sometido a la acción de las foerzas naturales a las que
eventualmente vienen a agregarse acciones correctivas de poca energía, ejercidas por un dispositivo de propulsión con el objeto de lograr
y mantener la trayectoria deseada. (MOD 84BB, Spa 2) .
Satélite geosincrónico es el

Satélite de la Tierra cuyo periodo de revolución es igual al periodo de
rotación de la Tierra alrededor de su eje (ADD 84BFA, Spa 2) .
Satélite geoestacionario:

Conforme al Reglamento de Radiocomunicaciones es el Satélite cuya
órbita circular se encuentra en el plano ecuatorial de la Tierra y que
gira en tomo al eje polar de la misma en el mismo sentido y con un
periodo igual al de rotación de la tierra. La órbita sobre la que debe
desplazarse el satélite para que este sea geoestacionario, se llama "órbita
de los satélites geoestacionarios" (MOD 84BG).
19. En el capítulo "Estudios y normalización en la esfera de las telecomunicaciones'', el Decimoquinto Informe de la UIT destaca que estos trabajos los
realizan fundamentalmente dos órganos permanentes de dicha organización:
el CCIR y el CCITT. Con relación al "Servicio móvil marítimo" tales órganos, al proseguir los estudios sobre el terna, destacaron las implicaciones téc-

571

�nicas, de explotación y de tarifas. Se ha definido el concepto general de un
nuevo sistema de este tipo para los servicios télex y de telegramas, así como
los códigos de acceso al mismo. Como se ha escogido un código de tres cifras para identificar el sistema por satélite y la zona de servicio, se dispondrá de capacidad suficiente para varios sistemas por satélite, en caso necesario. Se han elaborado los procedimientos de contabilidad y de explotación
para el servicio de radiotelegramas y el servicio manual radiotélex, así como
procedimientos de explotación para los servicios semiautomático y automático; los procedimientos de contabilidad para estos dos últimos servicios
serán objeto de ulterior estudio.H
20. Con relación a la órbita de satélites geoestacionarios, se celebró del 3
al 6 de junio en Munich una reunión del Grupo Interino de Trabajo 4/1
sobre la utilización eficaz de la órbita de satélites geoestacionarios. Este Grupo, creado en Ginebra en 1968, ha celebrado al presente cuatr~ reunion_es.
El material contenido en los informes aprobados por tales reuniones se incluyó posteriormente en los textos oficiales del CCIR, una vez aprobado
por la Asamblea Plenaria. A la reunión de Munich se sometieron 22 documentos. Luego de su examen y discusión, la reunión aprobó un informe que
contiene los siguientes títulos:
1. Flexibilidad de posición en órbita como un medio de utilizar en forma óptima la órbita de los satélites geoestacionarios;
2. Métodos de optimización del empleo de la anchura de banda y el
arco orbital mediante el uso de redes de satélites homogéneas;
3. Concepto de la eficacia de la utilización de la órbita de satélites geoestacionarios;
4. Efectos de las características del sistema, etc., sobre la capacidad del
espectro de frecuencias y el arco orbital;
5. Empleo sistemático de las bandas de frecuencias;
6. Enlaces entre satélites.
La interpretación del término "eficacia" dio lugar a una controversia,
puesto que no es posible propugnar en la actualidad un límite superior igual
0 teórico frente al cual evaluar una red por satélite. Se llegó a la conclusión de que varias administraciones proponían utilizar como punto de partida el siguiente criterio:
&gt;&lt;

572

Decimoquinto Informe, cit., p. 11.

criterio -

capacidad por satélite
anchura x ocupación del arco orbital

Sin embargo, esta expresión simple suscita importantes objeciones, puesto
que la relación entre la ocupación de la órbita y la utilización del espectro
está sumamente interrelacionada.15
21. Las definiciones recordadas pertenecen a un Derecho Espacial internacional de las comunicaciones, o si se quiere, de las telecomunicaciones,
para respetar el nombre de la más antigua organización internacional consagrada a la administración del espectro de frecuencias y a todos los aspectos
técnicos: la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Como es
natural, por pertenecer al reglamento de radiocomunicaciones, estas definiciones son técnicas. Sin embargo, todas ellas están acompañadas de un principio jurídico, a veces reglamentado y otras veces a estudio, pero que no ha
descuidado el Derecho del espacio. Así, el servicio móvil por satélite se halla
regulado por el Derecho del Espacio en cuanto al ámbito (espacio ultraterrestre), en cuanto al vehículo (satélite) y en cuanto a la actividad espacial, aun cuando se la mire como actividad cumplida en una estación terrena. Lo mismo puede decirse del servicio marítimo por satélite, que cumple una actividad espacial, aun cuando se considere la estación terrena a
bordo de barcos. La conclusión es válida para el servicio de radio-navegación
marítima por satélite. En cuanto a la órbita y a los satélites geosincr6nico y
geoestacionario, rige, además, el "derecho a la trayectoria", que tiene quien
puso en el espacio ultraterrestre un vehículo espacial a condición, ciertamente, de no interferir un derecho anterior en igual sentido que tuviese otro.u
22. La Conferencia Administrativa Mundial de Comunicaciones Espaciales (Ginebra, 1971) inspiró su obrar en principios del Derecho Espacial
de las telecomunicaciones: uso con iguales derechos de las bandas de frecuencias atribuidas a las comunicaciones espaciales, ausencia de prioridad
permanente que pueda obstaculizar la creación de sistemas espaciales por
otros países, y nuevos procedimientos de coordinación para la mejor utilización del espectro de frecuencias y de la órbita de satélites geoestacionarios.
Y, en materia de radiodifusión, la limitación de las radiaciones en el interior
del territorio de otros países. El artículo 7 (Disposiciones especiales relativas a ciertos servicios) especifica que deberán utilizarse todos los medios
técnicos disponibles para reducir al mínimo la radiación de las estaciones
,. Decimoquinto Informe, cit., pp. 14-15.
" FBRllER, Op. cit., p. 255.

573

�espaciales de radiodifusión en el territorio de otros países, salvo en el caso en
que esos países hayan dado previamente su acuerdo.
23. Hay que señalar que la utilización eficaz de la órbita de los satélites
geoestacionarios, al comienzo limitada a los satélites de telecomunicación,
comprende ahora los satélites para otros servicios, y entre ellos, el marítimo.
24. Con respecto a la órbita geoestacionaria y al espectro de frecuencias,
la UIT tomó del Derecho del Espacio el concepto de recurso natural limitado, a instancias de la Delegación argentina a la Conferencia de Ginebra,
de 1971. No está escrito en el Reglamento de Radiocomunicaciones, pero la
condición jurídica de ambos es la de patrimonio común de la Humanidad.
Y era propio que no lo consignara el Reglamento, dado que su texto no
contiene definiciones ni principios jurídicos.

la aeronave se comunique con una estación terrestre directamente o por
medio de un satélite;
Y el establecimiento de una nueva banda conjunta de comunicación
móvil aeronáutica/móvil marítima.
27. También entendió que podría ser ventajoso el uso de satélites comunes para el servicio móvil a aeronaves y buques, especialmente si el mismo
orden de frecuencias fuese apropiado para ambos. Y que de los sistemas combinados de comunicación y radiodeterminación podrían surgir importantes
ventajas, incluidas las de la economía de frecuencias.
28. Por cuanto se ha expuesto, el CCIR decidió unánimemente: que se
realicen estudios con el fin de determinar:

25. En un reciente documento, elaborado a petición del Comité Consultativo Internacional de Radiocomunicaciones ( CCIR) de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, se señala a la atención de la Comisión del
Espacio Ultraterrestre de las Naciones Unidas la existencia del programa de
estudios 17A/8, titulado ".Características técnicas de sistemas de comunicación o radiodeterminación mediante técnicas de satélites para aeronaves o
buques" .17

l. Los tipos preferidos de órbitas para proporcionar:

26. Este programa de estudios, parte de la necesidad de comunicaciones
de larga distancia mucho más seguras entre las estaciones terrestres y las
aeronaves y los buques, y considera que podrían idearse sistemas que empleasen técnicas espaciales de comunicación, de manera de garantizar un
servicio de suficiente fiabilidad, así como que puede ser necesario utilizar
la comunicación con las aeronaves y los buques para transmisiones telefónicas o telegráficas (incluyendo transmisión de datos, impresión directa y facsímile). También considera que, en interés de la conservación del espectro
de frecuencias radioeléctricas y para reducir al mínimo el equipo que llevan
las aeronaves y los buques, podría ser provechoso:

2. Las frecuencias preferidas y las características técnicas para:

1.1. Comunicación por satélites entre estaciones terrestres del servicio
móvil aeronáutico y las aeronaves y entre estaciones terrestres del
servicio móvil marítimo y los buques;
1.2. Un servicio de radiodeterminación mediante satélites para aeronaves y para buques;

2.1. Enlaces entre satélites y aeronaves;
2.2. Enlaces entre satélites y buques;
2.3. Enlaces entre satélites y tierra.

Usar las mismas bandas de frecuencias móviles marítimas, ya sea que el
buque se comunique con una estación terrestre directamente o por medio de un satélite;
Usar las mismas bandas de frecuencias móviles aeronáuticas, ya sea que

3. La viabilidad técnica de desarrollar y usar sistemas de satélites de comunicaciones, tanto para el servicio móvil aeronáutico como para el
servicio móvil marítimo en las mismas bandas de frecuencias;
4. La viabilidad técnica de desarrollar y usar sistemas de satélites de comunicaciones para los servicios móviles aeronáutico o marítimo en las
mismas bandas de frecuencias que emplean otros servicios espaciales o
terrestres;
5. La viabilidad técnica de desarrollar y usar sistemas que empleen técnicas espaciales de comunicación tanto con fines de comunicación como
de radiodeterminación para aeronaves o buques.

u NACIONES UNIDAS, Asamblea General, Comisión del Espacio Ultraterrestre,
doc. A/AC. 105/L. 89, 14 de mayo de 1976.

29. Cuanto antecede, pone de manifiesto que el sistema INMARSAT, no
nace con la misma seguridad, digamos técnica, que el INTELSAT, dado que

574

575

�se advierten, a tenor del documento de la CCIR, muchas dudas y preguntas
para alcanzar el mejor empleo del móvil marítimo. También campea en
todo su texto, un espíritu de prevención y de conservadorismo, para evitar
ciertos despilfarros y para mantener en uso equipos que hasta el presente
han sido eficientes. Y todo ello responde a principios jurídicos tan claros
como el relativo a la condición de recurso natural limitado del espectro de
frecuencias. También se advierten razones económicas, que tienen igualmente fundamento jurídico, dado que responden a intereses legítimos de los
usuarios.

IV.

NUEVA ÁREA DEL DERECHO DEL ESPACIO

30. Como dijimos al principio, el Derecho del Espacio que es una nueva
dimensión del Derecho, va ganando día a día y con rapidez notoria en su
coclificación, nuevas esferas de acción. Prueba de ello es no sólo el texto
de los instrumentos que elabora la Conferencia Internacional para el establecimiento de un sistema marítimo internacional de satélites, que se redactan siguiendo los grandes principios innovadores del Derecho del Espacio,
sino la clara y declarada filiación que se hace al mismo, desde el preámbulo
de dicha Convención: la Resolución 1721 (XVI) de las Naciones Unidas Y
el Tratado del Espacio de 1967.
31. La resolución 1721 (XVI), del 20 de diciembre de 1961, adoptada por
unanimidad por los Estados miembros de las Naciones Unidas en su XVI
Asamblea General, establece, en su parte D:
Estimando que la comunicación por medio de satélites debe estar cuanto
antes al alcance de todas las naciones del mundo con carácter universal
y sin discriminación alguna;
Persuadida de la necesidad de preparar el camino para crear, con carácter operacional, comunicaciones efectivas por medio de satélites.

En esta parte del preámbulo se halla la mente de esta resolución en lo
que atañe a las telecomunicaciones espaciales por satélites.
32. La referencia hecha al Tratado sobre los Principios que deben regir
las actividades de los Estados en la exploración y utilización del espacio ultraterrestres, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, se concreta en el artículo primero, que estipula que tal exploración y utilización deberán hacerse en provecho y en interés de todos los países.

33., ~uego, dentro_ de esa prelación que ha establecido (por su alcance
especifico la R~luc1ón 1721 (XVI) y como marco jurídico general el Tratad~ del Espacio) el proyecto de Convención tiene presente: las disposiciones
pertmentes de la Carta de las Naciones Unidas, los Convenios de Ginebra
sobr: _el Derecho ~el Mar, la Convención sobre la Organización Consultiva
Mar~:1111ª Intern~cional, el Convenio sobre Telecomunicaciones y la Convenc1on Intemac1onal sobre la Seguridad de la Vida en el Mar.
34. Aparte de que el texto encuadra en los lineamientos básicos del Derecho del ~pa~o, se han destacado de modo expreso elementos sustanciales
como los s1gwentes:
'
a) El . acceso de todos los Estados al servicio, sobre bases no discriminatonas;
b) El carácter exclusivamente pacífico de las actividades a desarrollar
mediante el nuevo sistema·
'
c) El principio de organización internacional abierta, de carácter universal;
d) El principio de universalidad con relación a los barcos de todas las
nacionalidades, sin tener en consideración si el Estado de la bandera
es 'o no miembro de la OCMI ·
'
e) El m":1'co jurídico preciso; en lo específico las regulaciones del Derecho
Espacial y en lo general, el Derecho Internacional·
f) El pr~cipio de la personalidad jurídica de la o~anización, del que
se denva:
-

Capacidad de obrar y poderes suficientes en el ejercicio de sus
finalidades;
recursos propios
responsabilidad específica.

g) El principio de la cooperación internacional, elemento básico y determinante de la licitud de su obrar.
h) Una finalidad _h~anitaria -como toda creación que corresponde a
un ]us humamtatis- y su íntima relación en salvamento y socorro
con la OCMI y la UIT.
i) Responsabilidad internacional de los Estados Partes.
j) Procedimiento específico y expeditivo para el arreglo de controversias.
~parte de ~11~ la Convención, en su carácter de instrumento de alcance
uruversal, y s1gu1endo la práctica propuesta por la Argentina observada en

577
576

HUMANITAS-37

�materia de Derecho del Espacio a partir del Convenio sobre la Responsabilidad Internacional por daños causados por objetos espaciales ( 1972) y el
Convenio sobre distribución de señales portadoras de programas transmitidas por satélites ( 1974), designa como depositario del instrumento al Secretario General de la Organización Consultiva Marítima Intergubernamental, esto es, a la Organización y no a determinado o determinados gobiernos.
35. Podría decirse que, frente a su precedente, el sistema y los instrumentos internacionales del INTELSAT no aporta mayores "novedades jurídicas". Pero hay un sentido de mayor equilibrio, que en definitiva es equidad, frente a dichos precedentes.
36. Si bien lo que llevó a elaborar estos proyectos de instrumentos internacionales ha sido principalmente atender a las necesidades de la marina
mercante internacional,18 su carácter universal y humanitario, aparte del
aspecto económico de la explotación de las actividades del sistema, lo abren
a toda la navegación marítima, independientemente de su actividad mercantil.
37. La concreción de los instrumentos jurídicos del sistema marítimo internacional de satélites representa, en definitiva, un paso significativo en la
consolidación del Derecho del Espacio y en la codificación del Corpus Juris
'Spatialiis.

UNA INDICAClóN ACERCA DEL COMPORTAMIENTO DE LOS
IMPUESTOS CENTRALES Y ESTATALES-LOCALES EN
SISTEMAS FEDERALES DE GOBIERNO

DR. DAVID

G. DAVIES

Duke University

lntroducci6n
EL OBJETIVO PRINCIPAL de esta disertación es el examinar el comportamiento
de los impuestos estatales-locales y de gobierno central en varios países federales a manera de estudiar la tesis de que la tendencia de centralización
fiscal en el gobierno ha incrementado durante los últimos 25 años. Se comenzará el análisis mediante un examen del sector federal, el cual se verá
seguido por una investigación y explicación de los datos sobre las tendencias
estatales-locales.

Buenos Aires, Julio 1976.
Razones Plausibles para Predecir Centralizaci6n Fiscal
En su trabajo en el sector público A. Peacock y J. Wiseman 1 discuten
muy convincentemente que como resultado de disturbios sociales como las
guerras, las naciones se verán sujetas a un proceso de concentraci6n.2 Este
proceso puede ser caracterizado por el crecimiento más rápido de las responsabilidades del gobierno central que aquéllas al nivel estatal-local.ª Peacock
1

" KoLODKIN A. L ., y VoLOsov, M. E., "Some intemational law questions on the
establishment of an international maritime satellite communication", en "Proceedings
of the Seventeenth Colloquium on the Law of Outer Space'', Amsterdam, 1974, University of California School of Law, Davis, California, 1975, p. 221.

578

Pucocx:, Alan T. y W1sEMAN, Jack, El Crecimiento de los Gastos Públicos en el
Reino Unido, Allen y Unwin, Londres, 2da. ed., 1967, Cap. 6.
1
Para una idea similar pero previa ver CoLM, Gerhard y HELZNER, Manuel, La
Estructura de Rentas Públicas y Gastos Gubernamentales en Relaci6n al Desarrollo
Econ6mico de los Estados Unidos (disertación preparada para el Congres de l'Institut
Intemational de Finances Publiques, Bruselas, Bilgica, septiembre 15-18, 1958), p. 4.
• Pucocs: Y W1sEKAN, op. cit., pp. 117-18.

579

�pecto de nuestra tecnología cambiante.s Riker sostiene que los adelanto5
en la tecnología hacen posible lo siguiente:

y Wiseman hacen hincapié en que el crecimiento económico también influencia el tamaño de la unidad gubernamental asumiendo funciones públicas.•
V arias razones específicas que parecen formar bases lógicas para esperar
observar una centralización de finanzas son las siguientes:
1. El crecimiento económico es asociado con adelantos en los sistemas de
transporte y comunicaciones. Este tipo de progreso le permite a individuos en varias áreas del país el estar más informados acerca de los
problemas y condiciones de sus conciudadanos. Las diferencias en la
cantidad y la calidad de tales servicios públicos como educación, asistencia social, y salud entre Victoria y Tasmania, Nueva York y Mississippi, y Ontario y Nueva Escocia por ejemplo, son más fáciles de discernir.
Como resultado de la creciente sabiduría de las diferencias, las presiones
aumentan para lograr normas nacionales más altas y más uniformes.
El gobierno central empieza a asumir más y más responsabilidades en
la provisión de servicios públicos que anteriormente eran proveídos

por los gobiernos locales y estatales.
2. Cambios en la tecnología y en métodos de organización que son mutuamente interdependientes del crecimiento económico, frecuentemente
proveen técnicas que permiten la provisión de materias y servicios a
costos más bajos por unidad a medida que el volumen aumenta. Se ha
discutido que los gobiernos centrales son las unidades gubernamentales
apropiadas para cosechar las ventajas económicas que corren en economías por escala.
3. El Crecimiento económico juntamente con sus cambios en tecnología
frecuentemente traen consigo aumentos en exterioridades negativas o,
efectos secundarios. Por ejemplo, las instalaciones de manufactura modernas pueden ser la causa de polución que afecta grandes áreas geográficas. Los problemas asociados con polución frecuentemente causan
desacuerdos inter-jurisdiccionales entre ciudades y aun entre estados.
Cuando estos problemas no pueden ser solucionados económicamente y
a la satisfacción de los varios gobiernos y ciudadanos implicados, dichos
problemas son escalados a un nivel más central de gobierno para su
resolución.
4. El Profesor W. Riker, un científico político y estudiante del federalismo,
explica el proceso de centralización o lo que a él le llama el problema
del engrandecimiento de los gobiernos por recurso a un diferente as• Ibid., p.

580

XXXV,

a)
b)
c)
d)

el
el
el
el

gobernar un área geográfica mucho mayor desde un solo centro .
llenar la tesorería del gobierno central más efectivamente.
'
mantener una burocracia mayor: y
'
formar fuerzas armadas mayores.

Rike~ cree, con amplia evidencia de historia antigua reciente y actual
que _siempre existen suficientes políticos ambiciosos en' el mundo ara a~
rantizar que por lo menos uno de ellos usará la nueva tecnolo;ía p!ra
tratar det engrandecer
.
malme
, f el área bajo su control· Los estados vecmos
norn ,e se ver:311 o~dos a hacer lo mismo para evadir agresión. La
~ec~ologia cambi~n~e, Juntamente con un sentido de competencia y el
mstmto de
. , dicamente
• sobrevivir, garantizan competencias de armas p eno
y garantizan que el gobierno central crecerá.
En una tendencia
1 f
· , más o menos similar' el Profesor K • C • Wheare raz~n~ que a uncion del gobierno central crece en relación a las jurisdicciones
d 1
destatales-locales porque los gobiernos centrales comenzaron
~ .ª na_ a, pero_ fueron dotados con responsabilidades de asuntos admm1st~~t1vos tan unportantes como lo son guerra y defensa.6 Un examen
:uperf1cial del record histórico parece apoyar la idea de Riker y Wheare
_n q~e las ~erras y los cambios en tecnología asociados con ellas han
sido mfluencias centralizadoras.
5. El Profesor
di · W. Prest en su discurso Fisher de 1954 hizo notar dos razones a c10nales por la preponderancia financiera de los gobiernos
centrales en una federación:

a) Un lfactor
.
.
f es del impacto de la economía Keynes1ana
que predica
~ue a orma e combatir el desempleo es el generar gran cantidad
e gastos p~blicos.1 Es de aceptación general en la política fiscal
que los gobiernos locales y estatales no tendrían , .t 1
mitig ¡
· ·
exi o a tratar de
ar as ·variac10nes cíclicas de las entradas naci'onales.s L as enorf1
____
m_e_s i traciones de gastos entre gobiernos no-centrales combinadas
• RIKER, William H., Federalismo· Origen Op
,
. ..
Y Co. Boston 1964
2
·
'
erac,6 n, Significado, Little Brown

'

'p. .
'
K. C., Gobierno Federal Prensa d Oxf d
.
.
Y Londres, 1947, p. 252.
'
e
or Uruversity, Nueva York

•wREARE,

'

Ad 'd

' PREST 1
W. La1955onom
Ec
ía d e ¡as Finanzas
.
Office
Federales-Estatales Advertiser Printing
• '
e a,. e,
' pp. 18-26.
,
Es justo decir que la política fiscal Keynesiana fue aceptada por la mayoría de

581

�puestos sobre la renta personal, un impuesto directo que legalmente
se le había prohibido colectar a las autoridades federales.12

con su inabilidad de crear y controlar el abastecimiento de moneda
arruina cualquier esfuerzo que el gobierno local o estatal haga para
estabilizar la economía nacional.
b) Prest hace notar que la organización y administración de concesiones es un segundo factor que aumenta la importancia fiscal de
los gobiernos centrales.9 Debido a las consideraciones que se merece
el principio de igualdad, las transferencias masivas de entradas y
riquezas dentro de una nación casi necesariamente tienen que ser
llevadas a cabo por una agencia central, específicamente una agencia del gobierno federal .
6. Peacock y Wiseman hacen notar otro factor que tiende a engrandecer
la posición financiera del gobierno federal. Ellos señalan que durante
períodos de levantamientos sociales tales como guerras, las necesidades
de defensa, por ejemplo, se vuelven más importantes que temas como
los derechos de los estados. La revocación de la independencia estatallocal durante disturbios internacionales es tolerada por los electores,
cosa que bajo condiciones más estables sería inaceptable.10
Ya que la administración central asume la responsabilidad de incrementar los gastos públicos en tiempo de trauma nacional, es también
ese nivel de gobierno el que se encarga de encontrar y explotar nuevas
fuentes de ingresos. La concentración federal de ingresos durante disturbios nacionales forma la base para el crecimiento de los gastos publicas centrales en el período de post-emergencia.
K. C. Wheare descubrió que las fuentes de ingresos cambian de más

bajos a más altos niveles de gobierno por dos mecanismos específicos.11
Esos mecanismos. son:
a) Los gobiernos centrales pueden remover restricciones legales sobre
sus poderes para colectar impuestos. Wheare cita como un ejemplo
excelente de este proceso el éxito que lograron los oficiales del gobierno de Estados Unidos en 1913 cuando la constitución fue revisada para permitirle a la administración central que colectara imacademias al igual que por varios politicos desde fines de los años 1930 hasta los
1960. Recientemente los monetaristas han recibido varios convertidos, pero ningún
grupo analítico ha tenido éxito en fijar la combinación de desempleo e inflación que
han sido un problema tan general durante la primera mitad de esta década.
• PREST, op. cit., pp. 18-26.
18
PEACOCK Y WISEMAN, op. cit., p. 30.
u WHEARI!, op. cit., pp. 252-53.

582

b) Los gobiernos nacionales pueden asumir mayores responsabilidades
fiscales al asmnir poderes de impuestos los cuales originahnente se
encontraban en manos estatales y locales. Wheare en apoyo de su
tesis cita el caso de Australia en el cual los estados cedieron su derecho constitucional de colectar impuestos sobre la renta al gobierno
central en 1942.18
7. El proceso de centralización fiscal se ve engrandecido por el hecho que
los gobiernos logran conseguir, si es que aún no lo tienen, casi un monopolio de impuestos progresivos. Las entradas no solamente aumentan
con el incremento de las entradas nacionales, sino que suben más rápidamente que las entradas reales privadas debido a la progresión
de la estructura de tarifas. El aumento de rentas está garantizado
para la tesorería central.
El fenómeno de inflación también ayuda al proceso de centralización
fiscal. Los individuos que mantienen entradas reales constantes ven que
sus rentas con la inflación se ven sujetas a tarifas de impuestos marginales y promedias más altas. Ese movimiento a tarifas más altas aumenta los impuestos que llegan a la tesorería nacional.1•
8. Otro asunto de impuestos que puede llevar al aumento de centralización fiscal debe ser mencionado. A medida que una economía se vuelve
más compleja, y a medida que crece la parte de recursos escasos absorbidos por el sector público, se desarrollan presiones para una más
eficiente forma de colectar impuestos. Se dice, y la evidencia apoya,
que es más económico que un gobierno central reciba los impuestos
sobre la renta y no tener varios estados, provincias y municipalidades
haciéndolo y teniendo cada uno de ellos sus propias leyes de impuestos.
9. Otro factor interesante detrás del proceso de centralización fiscal se
enfoca en la cuestión de los precios de impuestos con los que los ciu11

lbid.
lbid.
,. Un indice apropiado dañarla los efectos de la inflación sobre los impuestos sobre
la renta de individuos y compañías. Ver Inflaci6n y los Impuestos, Reporte al Comité
de Inquisici6n sobre lnflaci6n y los Impuestos, Gobierno de Australia Canberra
mayo, 1975.
'
'
11

583

�TABLA I
RAZóN ENTRE IMPUESTOS CENTRALES Y EL TOTAL
DE IMPUESTOS GUBERNAMENTALES

dadanos se encuentran entre los gobiernos locales-estatales y los federales.15 El ejemplo siguiente ilustra lo anterior:
Primero, hay que asumir que cada uno de los estados en una federación comienzan un nuevo programa de gobierno que será financiado
por impuestos estatales que en la mayoría de países son regresivos. Un
método alternativo para proveer al público de productos y servicios
sería que el gobierno central provea y financie el programa con impuestos federales, los cuales son normalmente progresivos. Los ciudadanos con rentas bajas y medianas en todos los estados claramente
preferirían el programa federal ya que los beneficios bajo cualquiera
de las dos alternativas son los mismos, pero el costo de los impuestos
es más bajo si se usa un sistema progresivo de impuestos federales para
financiar el programa.
Aun si las entradas promedio per capita son diferentes entre todos los
estados, como lo son en todos los países federales, los individuos con
entradas bajas y medianas en un estado rico preferirían financiamiento
federal a pesar que su estado en totalidad cargaría con un impuesto
federal más alto per capita que un estado pobre, dichos individuos en
el estado rico pagarán impuestos federales más bajos que estatales para
apoyar programas públicos.
Debido a que el precio-impuesto del programa a cada uno de estos
individuos es más bajo, ellos prefieren y apoyan la centralización de
la provisión de servicios públicos y de la colección de impuestos para
pagar por ellos.
La Evidencia Estadística sobre Centralizaci6n Fiscal, 1947-73

Al tomar en cuenta todos los factores mencionados se defiende una posición fuerte al creer que ha aumentado la centralización de finanzas gubernamentales en países federales. Mientras que esta es una hipótesis razonable,
necesita probarse empíricamente con hechos y datos estadísticos. La Tabla I
presenta evidencia de impuestos federales y estatales-locales en las federaciones económicamente avanzadas de Australia, Canadá, Suiza, Alemania
Occidental y los Estados Unidos. Los años respectivos pueden verse en la
Tabla l.
" GREEN, Kenneth, "Algunas Consideraciones Institucionales en Relaciones Fiscales Federales-Estatales", Public Choice, Otoño, 1970, pp. 14-17.

584

Año

1947
1948
1949
1950
1951
1952
1953
1954
1955
1956
1957
1958
1959
1960
1961
1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971
1972
1973

Estados

Estados

Australia&lt;• &gt;

Unidos(b)

Unidos(c)

Canadá(c)

.882
.874
.891
.895
.875
.865
.858
.855
.849
.843
.828
.826
.836
.824
.814
.815
.825
.827
.820
.821
.820
.826
.835
.810
.787

. 751
.728
.681
. 718
.761
.740
.742
.692
.695
.698
.691
.666
.567
.683
.647
.661
.649
.628
.635
.632
.619
.631
.625
.580
.554
.563
.549

.767
.742
.701
.734
. 771
.751
.752
.708
. 718
. 718
. 711
.689
.702
. 711
.679
.680
.685
.667
.670
.677
.669
.676
.672
.638
.620
.627
.628

.688
.723
.738
.732
.712
.704
.704
.672
.628
.644
.641
.632
.586
.576
.578
.569
.559
.557
.550
.555
.552
.542
.542
.546

Alemania(b)
Occidental

Sui.za(b)

.593

.488

.594

.492

.553

.516

.538
.532
.529
.537
.539
.548
.544
.544
.534
.548
.556
.551

.497
.473
.495
.470
.499
.469
.486
.452

.464
.447

Notas:
(a) AU-'tralia no tiene impuesto de seguro social.
(b) No incluye contribuciones al seguro social.
( c) Incluye contribuciones al seguro social.
Fuente de Referencia: Centro de Censos y Estadística y Centro Australiano de Estadística, Cuentas Nacionales Australianas, Rentas y Gastos Nacionales, varios años;
Departamento de Comercio de Estados Unidos, Las Entradas Nacionales y Cuentas
de Productos de los Estados Unidos, 1929-65, y Estudio de Negocios Actuales, varios
años; Centro de Estadística del Dominio, Canadá, Cuentas Nacionales, Entradas y
Gastos, 1926-56, Cuentas Nacionales y Gastos por Trimestre, 1947-61, y Cuentas
Nacionales y Gastos, varios trimestres; Naciones Unidas, Anuario de Estadística de
Cuentas Nacionales, 1969 y 1972 y OECD, Estadísticas de Impuestos de Naciones
Miembro de la OECD, 1965-1971.

585

�Cálculos basados en parte sobre los datos en la Tabla I indican que la
elasticidad o porcentaje de cambio de impuestos del gobierno central con
respecto al porcentaje de cambio en el producto bruto nacional es menor que
la elasticidad de los impuestos centrales más estatales-locales en cada uno
de los cinco países estudiados. Lo anterior revela que los impuestos federales
han aumentado más lentamente que los impuestos estatales-locales, y contradice la lúpótesis que la centralización fiscal ha crecido durante el período
post-Guerra Mundial II.
Un análisis adicional de los datos muestra que la razón entre impuestos
centrales e impuestos totales disminuye a manera que el producto bruto nacional crece. Además, esta proporción ha disminuido durante los últimos años.
La evidencia mostrada en la Tabla I es bastante reveladora. A pesar de
varios argumentos presentados, las estadísticas no apoyan la hipótesis de que
ha habido centralización de impuestos durante los últimos 25 años.

Razones Lógicas para Esperar Descentralización
Financiera en Países Federales
Hemos visto que el peso de nuestra evidencia estadística desmiente la
creencia que se ha creado centralización financiera en países federales. Por
lo tanto, debe ser posible el concebir varias razones que nos lleven a desarrollar una contra-lúpótesis basada en la creencia que los gobiernos estataleslocales se comportan de una manera que causa descentralización fiscal en
los países federales todo el tiempo menos durante los períodos de disturbios
sociales. Algunas de dichas razones son las siguientes:
l. Los gobiernos estatales-locales en un país de estructura federal se ven
asignados y tienden a mantener una gran variedad de funciones gubernamentales que requieren recursos para llevarse a cabo. Unas de las
áreas que ilustran las importantes responsabilidades que son asignadas
a los gobiernos estatales-locales por medio de autoridad constitucional
son educación, carreteras, salubridad, bienestar social, bomberos y policía.
Las jurisdicciones estatales y locales crecerán más rápidamente que los
gobiernos centrales si la elasticidad de sus rentas de demanda por sus
servicios aumenta más rápidamente que por los programas federales.
Este factor ha operado en la mayoría de países desde que acabó la
Segunda Guerra Mundial. Grandes aumentos en población y su densidad han auspiciado fuertes y crecientes demandas por esos productos
y servicios que los gobiernos estatales-locales proveen.

586

2. Un segundo factor que nos llevaría a suponer que la descentralización
ha aumentado es el llamado "efecto Baumol".
E! ~rofesor W. Baumol ha observado que los gobiernos estatales-locales,
d1stm~ente ~u~ el sector _privado, s~ ven afectados muy poco por los
cambios tecnologicos.1 6 Él cita como eJemplo la educación en las escuelas como una actividad que casi no ha sido afectada por la tecnología
Todavía se emplea un maestro para una clase con una cantidad normaÍ
de alumnos. Los pequeños cambios que han afectado la educación de
los niños no han alterado apreciablemente la proporción de maestros
y alumnos.U
Al mismo. ~empo, se han realizado grandes aumentos en la producción
Y productividad en el sector privado de la economía. Es lógico que si
existe mobilidad de individuos en el mercado laboral, la relación de
sueld~s de los empleados estatales-locales requerirá que la sociedad
contribuya una creciente porción de sus recursos a las funciones estatales-locales que casi no se ven afectadas por la tecnología. De otra
manera, el nivel de servicios de gobiernos no-centrales declinaría.is
3. La tercera razón que puede causar descentralización se ve relacionada
con el tema de eficiencia. Se implica que los factores políticos son más
importantes que el mérito en el reclutamiento del personal estatal-local
que en el de los trabajadores federales. Además, los empleados estatalesloca~e~ n~rmalmente no poseen el grado de entrenamiento, capacidad
y efic1enc1a de sus contrapartes que trabajan en el gobierno nacional.
Mientras que ésta es únicamente una lúpótesis, si estas afirmaciones
son verficadas empíricamente, entonces una cantidad apreciable de
t~a~ajadores se verían obligados a obtener un cierto nivel de productividad estatal-local. El aumento en nómina de sueldos sería un factor
importante detrás de la creciente importancia financiera de los gobiernos no-centrales.
11
BAUMOL, W. J., "Macroeconomía del Crecimiento No Balanceado" Recuento
Económico Americano, LVII (Junio, 1967 ) , pp. 415-426.
'
11
Un punto interesante es el que existe cierto movimiento interesado en reducir
la proporción de alumnos por maestro. La comisión de escuelas en Australia ha recomendado que se aumente en un 20% ó 27,000 la cantidad de maestros en un
período de 3 años (1976-78).
11
Se asume que el efecto Baumol es menos pronunciado en los gobiernos centrales
que en las_ jurisdicci~nes estatales-l~cales. En apoyo de esta posición es de notar que
la proporción de capital por traba¡ador en el gobierno federal de los Estados Unidos
es mayor que la de los gobiernos estatales-locales.

587

�4. La exportación de impuestos de un estado o de una unidad local a los
residentes de otro gobierno aumenta la posibilidad que esas jurisdicciones crezcan muy relativamente al gobierno nacional. Ya que los noresidentes del Estado "A" están ayudando a financiar los gastos del
Estado "A", los programas y servicios de dicho estado son una ganga
para sus residentes que pagan impuestos. El costo de esos servicios es
más bajo para los residentes del Estado "A" debido a la exportación
de impuestos y por consiguiente, esos residentes aprovecharán más dichos
servicios.

6. Un último tema debe notarse en nuestra lista de razones plausibles por
las que el proceso de descentralización fiscal pueda esperarse que crezca.
Este factor llega a debatir la discusión del precio en impuestos expresada
en la primera parte de este artículo para apoyar la idea convencional
de la creciente centralización.
La ganga del precio en impuestos que mencionamos anteriormente se
está volviendo menos ganga para los ciudadanos a medida que el gobierno central toma una parte mayor y creciente de la producción nacional. Según aseverá el Sr. Geoffrey Brennan. "Si, entonces, un sistema de impuestos es razonablemente progresivo desde un principio, e
impone una tarifa de impuestos marginal que se aproxima (o es igual)
a la considerada máxima aceptable, es virtuosamente inevitable que
los gastos adicionales sean financiados de una manera menos progresiva
que los gastos actuales y que la progresión de los impuestos sobre la
renta deban rebajar con aumento en las demandas por rentas.21 A
medida que el proceso de rebaja de esa progresión continúa, el financiamiento federal de proyectos públicos se vuelve menos atractivo comparado con el sector estatal-local. La ganga en precio de impuestos de los
productos y servicios de gobierno provistos a los ciudadanos con bajas
y medianas entradas por medio de impuestos sobre la renta federales
progresivos ya no es tal ganga, y ceteris paribus, las jurisdicciones estatales-locales se vuelven más importantes en la provisión de productos
sociales.22

Con los ciudadanos de cada jurisdicción razonando de una manera
similar, el total de impuestos y gastos de los gobiernos estatales y locales juntos crecerán más rápidamente sin el fenómeno de exportación
de impuestos. Ceteris paribus, sería de esperar que a medida que las
actividades del gobierno aumentan, hubiera mayor crecimiento en las tarifas de gastos de los gobiernos locales que en las del gobierno nacional.u
5. Otra razón que nos puede llevar a probar el crecimiento en la relativa
importancia de los gobiernos estatales-locales es la creciente estima que
se tienen a sí mismos las minorías en · esos países. Las demandas por
servicios públicos posiblemente serán estables y más o menos iguales
en un país de población homogénea, pero en países con una población
diversa pasa lo contrario. La desilusión de grupos étnicos, raciales, etc.,
por la falla por parte del gobierno federal en reconocer o servirles sus
necesidades ha causado que varios grupos heterogéneos soliciten a los
gobiernos locales la provisión de una variedad de servicios. Los votos de
las minorías tienen más peso en las elecciones locales donde el total
de los votantes es menor que el de la nación en total. 2º
Podemos observar el fenómeno de creciente desarrollo de poder político
en los niveles más bajos de gobierno como por ejemplo los "nuevos
australianos" en Australia, los canadienses franceses en Canadá, negros, indios, puertorriqueños y mexicanos-americanos en los Estados
Unidos y varias minorías en África, India, Gran Bretaña y otras partes
de Europa.
,. Ver McLuRE, Charles E., Jr., "Exportación de Impuestos en los Estados Unidos:
Cálculos para 1962", National Tax Journal, XX Marzo, 1967, 49-77.
20 El canadiense francés, por ejemplo, obtiene servicios del gobierno más ajustados
a su preferencia bajo los existentes arreglos federales comparados con la situación que
no eran únicamente Quebec, sino simplemente un gobierno unitario para todo el
Canadá.

588

Aun si el gobierno central llega a violar la coartación de la tarifa marginal de impuestos 25 y aumenta las tarifas de impuestos, por ejemplo
de O a 5% de la clase baja y 50 a 55% de la clase alta en producción
de entradas, tal impuesto es únicamente proporcional en el margen. A
pesar de que la estructura de impuestos en general sigue siendo progresiva después de alterar las tarifas, el sistema de impuestos federales
es menos progresivo que anteriormente.
11

BRENNAN, Geoffrey, "Sobre el Indice del Impuesto Sobre la Renta Personal",
mimeografía del artículo preparado para el Comité de Inquisición Acerca de la Inflación e Impuestos, marzo, 1975.
= El Sr. Geoffrey Brennan desarrolló esta idea y yo estoy endeudado con él por
haberla compartido conmigo.
" La percepción de una sociedad sobre lo que constituye un límite aceptable ciertamente puede cambiar con el tiempo. Sin embargo, a cualquier punto hay límites
relativos para las tarifas de impuestos, y a la larga probablemente habrán efectos
que causen que los ciudadanos se desinteresen en tomar riesgos y realizar esfuerzos
a medida que las tarifas de impuestos marginales y promedios se acercan al 100%.

589

�TABLA II

Como resultado la ganga en el precio de los impuestos por los servicios
proporcionados centralmente se vuelve menos atractiva para muchos
ciudadanos votantes. Si el aumento en gastos de gobierno es financiado
por inflación en lugar de por medio de impuestos discrecionales, a
pesar que el efecto es caprichoso y no tan seguro como con los cambios
en tarifas de impuestos, la mayoría de individuos verán que sus entradas nominales aumentarán. Por resultado, se verán afectados por impuestos más altos a pesar que sus entradas brutas estén disminuyendo.
Una vez más la ganga en el precio de impuestos de servicios proporcionados se vuelve menos atractiva para muchos contribuyentes-consumidores.

PROPORCIÓN DE IMPUESTOS ESTATALES-LOCALES
COMPARADOS CON IMPUESTOS GUBERNAMENTALES
TOTALES
Año

Hemos presentado varias razones plausibles del porqué uno puede
desarrollar la hipótesis que, guerra en baja o alta escala, el proceso
de descentralización fiscal es suficientemente fuerte como para dañar
los factores de centralización que citamos en la primera parte de este
artículo. Este tema fiscal que pruebe si el gobierno federal o el estatallocal ha crecido más rápidamente no puede ser solucionado por un
acuerdo a priori. Nos volvemos entonces a examinar el récord empírico para poder probar explícitamente la validez de la hipótesis de
que ha habido descentralización fiscal en los países federales durante
los últimos 25 años.
La Evidencia Estadística sobre la Descentralizaci6n Fiscal, 1947-73

Cálculos basados en parte sobre la información en la Tabla U indican que
la elasticidad o cambio en porcentaje de los impuestos estatales con respecto
al cambio en porcentaje en el producto nacional bruto es mayor que uno en
todos los países. Los impuestos estatales-locales han ido aumentando más
rápidamente que los impuestos del gobierno central. La Tabla II muestra
que los impuestos estatales-locales generalmente han aumentado entre los
años 1947 y 1973. La situación de los impuestos del gobierno central no es
así, la proporción de impuestos estatales-locales a la de los impuestos totales
ha aumentado en todos los países durante los últimos 25 años. Los datos
estadísticos en la Tabla U fuertemente apoyan la idea de que ha habido descentralización fiscal.

\

1947
1948
1949
1950
1951
1952
1953
1954
1955
1956
1957
1958
1959
1960
1961
1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971
1972
1973

Alemania(b)

Australia!•)

Estados
Unidos(b)

Estados
Unidos(c)

Canadá(c)

.118
.126
.109
.105
.125
.135
.142
.145
.151
.157
.182
.174
.164
.176
.186
.185
.175
.173
.180
.179
.180
.174
.165
.190
.213

.249
.272
.319
.282
.239
.260
.258
.308
.305
.302
.309
.334
.322
.317
.353
.339
.351
.372
.365
.368
.381
.369
.375
.420
.446
.437
.451

.233
.258
.299
.266
.229
.249
.248
.292
.282
.282
.289
.311
.298
.289
.321
.320
.315
.333
.330
.323
.331
.324
.328
.362
.380
.373
.372

.312
.277
.262
.268
.288
.296
.296
.328
.372
.356
.359
.368
.414
.424
.422
.431
.441
.443
.450
.445
.448
.458
.458
.454

Occidental

Suiza(b)

.407

.512

.406

.508

.447

.484

.462
.468
.471
.463
.461
.452
.456
.456
.466
.452

.503
.527
.505
.530
.501
.531
.514
.548
.536
.553

.444
.449

Notas:
(a) Australia no tiene impuesto de seguro social separado.
(b) No incluye contribuciones al seguro social.
(e) Incluye contribuciones al seguro social.
Fuente d, referencia: Igual que la Tabla l.

590

591

�Conclusión y Notificación
El peso de la evidencia claramente indica que se ha visto un fuerte movimiento hacia la descentralización financiera en todos los países usados en
nuestro ejemplo. Mientras que las cantidades absolutas de rentas públicas
han aumentado para todas las unidades de gobierno, éstas han crecido más
rápidamente al nivel estatal-local de gobierno que al nivel federal. Se debe
hacer hincapié que este patrón de creciente importancia fiscal para los gobiernos locales ocurrió en la misma era en la que el mundo ha observado
la continuación de las presiones de la guerra fría, una seria amenaza de guerra nuclear, la guerra de Corea, varias guerras en el Medio-Oriente, la guerra
de Vietnam, otras guerras locales, y una continua incertidumbre mundial
debido a asuntos internacionales, factores ceteris paribus que tienden a mover impuestos, recursos y responsabilidades hacia los gobiernos centrales.
A pesar de la fuerte evidencia aquí presentada, se debe llevar cautela al
extrapolar las tendencias reportadas. El proceso de descentralización puede
tener consigo semillas y fuerzas necesarias para generar cambios. Mientras que
en muchos casos las autoridades estatales-locales pueden atender de mejor manera las necesidades de sus ciudadanos miembros de grupos homogéneos, los
efectos de una política pública descentralizada pueden generar disparidades
entre varias unidades gubernamentales y sus ciudadanos. A medida que el
tiempo pasa, esas diferencias en la forma de tratar a los individuos puede estimular una reacción y un movimiento para intervención de autoridades centrales para la restauración de la igualdad y para fijar normas mínimas que
todas las jurisdicciones estatales y locales deben obedecer. Un poco de descentralización se puede sacrificar para lograr otros objetivos.24

Lo que se sugiere es la posibilidad de que existan ciclos del proceso de centralización y descentralización. A medida que el producto nacional bruto crece
y el tiempo pasa, la cantidad de impuestos gubernamentales, entradas y gastos
aumentan, pero a veces la parte estatal-local crece a costa de la parte federal
mientras que en otros tiempos las fuerzas sociales causan que los planos se
reversen.
Yo no he probado esta hipótesis empíricamente pero a medida que los investigadores acumulen datos del pasado y el futuro nos supla con información
adicional, será posible ya sea desacreditar o verificar esta idea.

.. Este tipo de reacción puede haber sido la raíz de algunas de las políticas del
gobierno Australiano en el período de 1971-75.

592

LA DESNUCLEARIZACióN MILITAR DE LA AM:ÉRICA LATINA
y
LA SUCESIÓN DE ESTADOS EN MATERIA DE TRATADOS*
Por el DR.

HÉCTOR GROS EsPIELL.

Secretario General del Organismo para
la Proscripción de las Armas Nucleares
en la América Latina.

l. EN LA RICA y compleja problemática actual, referente a la sucesión de
Estados en materia de Tratados,1 presenta un interés muy peculiar, por sus
características atípicas, la cuestión de la sucesión de Estados en el sistema
internacional vigente para la proscripción de las armas nucleares en la Améri'c a Latina.
Como es sabido, este sistema se integra por tres instrumentos internacionales multilaterales distintos : a) Un tratado conocido Tratado de Tlatelolco,

* La crítica de la poco feliz expresión "sucesión de Estados", inadecuadamente
tomada del derecho privado, ha sido hecha de manera insuperable por Charles Rousseau Principes de Deoit International Public Recueil des Cours, Academie de Droit
Internacional, 1958 (Répartitions des competences dans le tem, Théorie de la succession d'Etats, pp. 437-449 ). Sin embargo su utilización general y su aceptación por las
Naciones Unidas, hace ineludible su uso. (Ver Sir Humphrey Waldock, Segundo Informe sobre la sucesión de Estados y de Gobiernos en materia de tratados, términos
empleados, art. 1, Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1960, 11, p: 50).
1
La complejidad de este proceso y su interés actual resultan de los trabajos de las
Naciones Unidas en materia, iniciados en 1962 y que, aparte de una serie de importantísimos estudios de la Secretaría, se hallan en los informes del Relator Especial.
Sir Humphrey Waldock, (Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1969,
11, p. 45; Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1970, Vol. 11, p. 27;
Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1971, Vol. 11, p. 151; Anuario de
la Comisión de Derecho Internacional, 1972, Vol. II, p. 1).
593
HUMANITAS-38

�abierto a la firma y ratificación de los Estados latinoamericanos; 2 b) Un
Protocolo Adicional I abierto a la firma y ratificación de los Estados no latinoamericanos que poseen, de jure o de facto bajo su jurisdicción territorios situados en la zona determinada por el Artículo 4 del Tratado,3 y c) Un
Protocolo Adicional II abierto a la firma y ratificación de los Estados poseedores de armas nucleares.' El conjunto de estos instrumentos está dirigido
a establecer el estatuto de la completa desnuclearización militar en todos los
territorios, sea cual fuere su estatuto jurídico, comprendidos en la zona y a
garantizar el respeto de esta zona y del régimen de desnuclearización militar de la América Latina, por los Estados poseedores de armas nucleares.
La cuestión que hemos de examinar se plantea con respecto a la situación
que se produce cuando un territorio que se encontraba bajo la jurisdicción
de un Estado Parte en el Protocolo Adicional I, pasa a constituir un nuevo
Estado independiente y soberano.
Dada la actual situación respecto al Protocolo Adicional I, del que son
Partes los Países Bajos y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte,
los casos que hemos de analizar son los de los territorios que se encontraban
bajo la jurisdicción de jure o de facto de estos dos países y que han pasado
a ser Estados independientes después del 21 de julio de 1971 con respecto a
los Países Bajos (fecha en que éstos ratificaron el Protocolo Adicional I)
y después del 11 de diciembre de 1969 para el Reino Unido (fecha en que
éste ratificó el citado Protocolo) .5
Los casos de Estados cuyos territorios antes de esas fechas estuvieron bajo
la jurisdicción de los Países Bajos y del Reino Unido y adquirieron su independencia también con anterioridad a tales fechas, no interesan a los fines
de este estudio. En efecto, los territorios de dichos Estados nunca habían
• Son partes en el Tratado, hasta hoy: Barbados, Bolivia, Colombia, Costa Rica,
Ecuador, El Salvador, Granada, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Uruguay
y Venezuela. Han firmado y ratificado, pero no han hecho aún la dispensa del art.
28: Brasil y Chile. Han firmado, pero no han ratificado todavía: Argentina y Surinam.
' Ha sido firmado y ratificado por los Países Bajos y el Reino Unido. Faltan las fir.
mas y ratificaciones de los Estados Unidos y Francia.
• Ha sido firmado y ratificado por China, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido.
Falta la firma y ratificación de la Unión Soviética. La detonación por la India de un
aparato nuclear ha planeado asimismo la eventualidad de la firma por parte de ésta
del Protocolo 11.
• Los Países Bajos habían firmado el Protocolo I el 15 de marzo de 1968 y el Reino
Unido lo había hecho el 20 de diciembre de 1967.

594

estado bajo un estatuto de desnuclearización militar y, a partir del 14 de
febrero de 1967 (fecha de la apertura a la firma del Tratado de Tlatelolco)
podían transformarse en Partes en el Tratado.
Se encontraban en esta situación Jamaica (independiente desde 1962).
Trinidad y Tobago (independiente desde el 31 de agosto de 1962) y Barbados (independiente desde el 30 de noviembre de 1966), que firmaron el
Tratado de Tlatelolco, respectivamente, el 26 de octubre de 1967, el 27 de
junio de 1967 y el 18 de octubre de 1968 y lo ratificaron con dispensa de los
requisitos previstos en su Artículo 28, el 26 de junio de 1969 Jamaica; el
25 de abril de 1969 Barbados y el 27 de junio de 1975 Trinidad y Tobago,
que lo había ratificado sin dispensa el 3 de diciembre de 1970. El caso de
Guyana es similar al de estos tres, dado que es independiente desde el 26
de mayo de 1966, es decir, antes de que el Reino Unido se transformara en
Parte en el Protocolo I. Pero Guyana no ha podido firmar todavía el Tratado de Tlatelolco, pese a haber manifestado su voluntad de hacerlo desde el
23 de abril de 1968,6 por la oposición de Venezuela fundada en el Artículo
25, párrafo 2, del Tratado.7 La cuestión, ampliamente discutida, parece estar
hoy en vías de solución, lo que permitirá la firma de Guyana y su posterior
inclusión como Parte Contratante.8
En cambio, las situaciones que caen en el ámbito de nuestro estudio, son
respecto del Reino Unido, los casos de Bahamas, independiente desde el
10 de julio de 1973 y de Granada, independiente desde el 7 de febrero
de 1974, y respecto de los Países Bajos, Surinam, independiente desde el
25 de noviembre de 1975.
• Telegrama del Ministro de Estado de Guyana al Gobierno Mexicano en cuanto
Gobierno Depositario del Tratado de Tlatelolco (Doc. OPANAL/4 y Add. 1 de 3 de
septiembre de 1969).
• Esta norma es similar a la incluida en el artículo 8 de la Carta de la O.E.A. reformada por el Protocolo de Buenos Aires de febrero de 1967 que, a su. vez, tomó la
disposición de la resolución adoptada en la I Conferencia lnteramericana Extraordinaria (Washington, 1964).
• Para intentar resolver el diferendo entre Guyana y Venezuela respecto de la
interpretación del Tratado de Tlatelo!co, se formó una Comisión de Buenos Oficios
por la Conferencia General del OPANAL [Resolución 17 (I)] integrada por Jamaica,
México y Perú. La Comisión no logró éxito y su mandato ha sido constantemente
renovado [Resoluciones 35 (II), 48 (11) y 75 (IV)]. Sobre el tema puede consultarse:
Alfonso García Robles, Mésures de désarmement dans des zones particulieres: le traité
visant l'interdiction des armes nucléaires en Amerique Latine. Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1971, I, pp. 69-70; Alfonso García Robles, La proscripción de las armas nucleares en la América Latina, El Colegio Nacional, México
MCMLXXV, pp. 173-174.

595

�La cuestión que hemos de analizar es, por tanto, muy reciente en su planteamiento. Cuando en abril de 1973 escribimos nuestro estudio "En tomo
al Tratado de Tlatclolco" .9 el problema no se había configurado aún y no
hay por eso ninguna referencia a él en esta monografía. Pero en julio de
1973 Bahamas adquirió su independencia y por ello en el discurso que pronuncié ante la Conferencia General el 21 de agosto de 1973 planteé el
11
punto,1º lo que motivó la Resolución 46 (III) de la Conferencia. La cuestión la estudié nuevamente en mi trabajo "El Derecho de los Tratados y el
Tratado de Tlatelolco" .12 En mi informe al Cuarto Periodo de Sesiones de
la Conferencia General 13 analicé los casos de Bahamas y Granada, que
se habían independizado el 7 de febrero de 1974, y reiteré el tema en mi
15
discurso del 15 de abril de 1975.1' Al respecto se dictó la Resolución 80 (IV) .
Poco después Granada firmó el 29 de abril de 1975 el Tratado y con fecha
20 de junio de 1975 lo ratificó con dispensa de los requisitos de su Art. 28.
En cuanto a Bahamas se espera su firma para fecha muy próxima. Durante
el IV Periodo de Sesiones de la Conferencia General, en 1975, el Observador
de los Países Bajos se refirió a la cuestión de Surinam y la Conferencia votó
• Publicaciones del OPANAL, Serie Ensayos, Estudios y Monografías No. 1, México, 1973.
11 S/Inf. 60, pp. 4-5.
u En lo pertinente, esta resolución dice: "Observando, por otra parte, que el territorio de las Bahamas estaba incluido en el estatuto de desnuclearización militar que
establece el Tratado a través del compromiso contraído por la Gran Bretaña en
el Protocolo Adicion~l I al Tratado y que, al alcanzar las Bahamas su independencia,
en julio del presente año, dicho estatuto ha dejado de ser aplicable a este nuevo Estado; Estimando que, al cesar los efectos del Protocolo Adicional I por lo que respecta
a las Bahamas, este nuevo Estado, para mantener su territorio sometido al estatuto de
desnuclearización militar, tendría que adherir al Tratado mismo, y Considerando que,
en virtud de su Artículo 25, el Tratado está abierto a la firma de los Estados que alcancen el disfrute de su plena soberania, cuando sean admitidos por la Conferencia
General, Resuelve: l. Expresar al Gobierno de las Bahamas, desde luego, su aceptación
y sus deseos de que en fecha muy próxima pueda proceder a dar los pasos necesarios
para convertirse en Parte en el Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares
en la América Latina".
u Publicaciones del OPANAL, Serie Ensayos, Estudios y Monografías No. 2, México
1974, p. 15, nota 13. Este estudio se encuentra también publicado en el Anuario del
Instituto Hispano Luso Americano de Derecho Internacional, IV, Madrid, 1973.
CG/113, 10 abril 1975, p. 3.
u S/lnf. 84/Rev. 1, p. 5.
El párrafo 2.c. de esta resolución dice: "Reiterar al Gob:erno de Bahamas, Y
11
expresar al de Granada, su interés en que, como Estados soberanos, procedan cuanto
antes a integrarse al sistema de desnuclearización militar de la América Latina, firmando y ratificando el Tratado de Tlatelolco."
11

la Resolu~ión 86 (IV) -18 Declarada su independencia el 25 de noviembre de
1975, Sunnam procedió a firmar el Tratado de Tlatelolco el 13 de f b
de 1976.
e rero

A estos casos seguirán los de otros territorios que se encuentran actualment~ bajo la j_urisdicci6n de los Países Bajos y del Reino Unido cuando
adqweran, pr6xunamente, su prevista independencia.

· do
f Cuando
1 los• Estados Unidos y Francia firmen el Protocolo J, pomen
m a

a actitud negativa e injustificada que han mantenido al respecto
11
hasta
hoy,
que se encuentran actualmente ba·o
· · d.
·,
1 los territorios
l8
J
SU JUflS IC·
c1on _en . a zon_a_ pasarán a estar cubiertos por el Estatuto de la Desnucleanzac1ón M1htar previsto en el Artículo 1 del Protocolo I , que remite,
a esos efectos, a los Artículos 1, 3, 5 y 13 del Tratado. y a su vez el día
en _que alguno o algunos de estos territorios, en los casos en que ello sea
posible, obtengan su independencia, transformándose en Estados soberanos
se planteará a su respecto la misma cuestión que surgió ante los casos d;
Granada, Bahamas y Surinam.1e
2. La cu~stió~ que analizamos es una consecuencia del intenso proceso
de descoloruzac1ón que bajo los principios de la Carta de las Naciones
~

En la ~arte que interesa, esta resolución establece: "Recordando que el terri·
mi.tar qu~ establee~ el Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la Aménea Latma, ~n. virtud de que el Reino de los Países Bajos es Parte Contratante en el
Protocolo ~d1c1onal I al Tratado y que al alcanzar Surinam su independencia, dicho
estatuto de¡ará de ser ~plicable a su territorio; Destacando la importancia de que en
:1a ~omento en q~e Sunnarn alcance la plena independencia, su territorio se mantenga
JO el actual régllilen de desnu~learización militar; Considerando que en virtud de su
Articulo
25,
·
ale
1 d.elf Tratado
d está abierto a la firma de los Estados latinoamencanos
que
aneen e 15 rute e su plena soberanía, cuando sean admitidos por la Conferencia
Ge~eral, Resuelv,e: 1. !ornar nota con satisfacción de la decisión del Gobierno del
Remo de los Paises Ba¡os de otorgar la independencia y soberanía plena
s ·
que pondrá
t
, d
a unnam,
a es e p_a1~ e nuestra región en posibilidad de formar parte del OPANAL,
Y e,cpres_ar su asentuniento para que en el momento en que adquiera su plena inde~dencia pueda proceder a la firma del Tratado de Tlatelolco".
La Asamblea General de las Naciones Unidas ha pedido reiteradamente a J
Es~dos Unidos Y a Francia que firmen y ratifiquen el Protocolo Adicional I [Res:
2286 (XXII), 3262 (XXIX) y 3473 (XXX)]. Y la Conferencia Genedel OPANAL ha hecho lo mismo en sucesivas oportunidades [Resoluciones 13
(1~, 27 (1), 34. (11), B; 47 (111), B; 74 (IV)).
,
ES lados Unidos: Islas Virgenes, Puerto Rico, Zona del Canal de Panamá y
Guantánamo. Francia: Martinica, Guadalupe y Guayana Francesa
,. Ver nota 34.
·
· ·,
litono de Surmam está incluido actualmente en el estatuto de la desnucleanzaeton

!':ººes

597
596

�Unidas y de la "Declaración sobre la conces10n de la independencia a los
países y pueblos coloniales" [Resolución 1514 (XV)], se ha cumplido y
se cumple en el momento actual.
Este proceso que ha alterado tantos conceptos tradicionales del Derecho
Internacional y que constituye uno de los elementos más característicos y
esenciales de la realidad internacional de hoy, se ha reflejado naturalmente
en toda la cuestión de la sucesión de Estados en materia de Tratados, ya
que el enfoque tradicional de la cuestión 20 no puede ser integralmente
aceptado ante lo que resulta del proceso de descolonización actual y del reconocimiento pleno del derecho de los pueblos a la libre determinación.21
Como con razón ha dicho Mohammed Bedjaoui: "Cet Etat étant né
par application du príncipe d'autodetermination, les éventuelles regles de
succession ne doivent rien imposer ou prescrire qui heurte ce príncipe original
et créatur".22
En las cuestiones militares, en lo relativo a la subsistencia de bases de
este tipo y en lo referente a las obligaciones en cuanto al desarme, este cri• Por ejemplo: BRIERLY, James Leslie, Regles Génlrales du Droit de la Paix,
Succession de'Etats, Recueil des Cours, Académie de Droit lnternational, 1936, IV,
p. 63. Un resumen excelente en Marco Marcoff, Accesion a l'indépendence et succession
d'Etats ause traites internationaux, Friboing, 1969, Cap. l.
11
ABELLÁN DE VELAsco, Victoria, Reflexiones sobre la llamada "Sucesión Colonial", en Estudios de Derecho Internacional Público y Privado, Homenaje al Profesor Luis Sela Sampil, Oviedo, 1970, 11, p. 560 ss.; DÍEz DE VELAsco, Manuel,
Algunas cuestiones relativas a la "sucesión de Estados" en la reciente descolonización
española. Anuario Hispano Luso Americano de Derecho Internacional, IV, Madrid, 1973, pp. 611-613 y 620; GoNzÁLEz CAMPOS, Julio D., Algunas consideraciones
sobre los problemas de la sucesión de Estados, Revista Española de Derecho Internacional, 1963, Vol. 16, N9 3, p. 562; ZEMANNEK, Karl, State Succession after decolonization Recueil des Cours, Académie de Droit Intemational, 1965, 111, p. 187 ss.;
O'CoNNELL, D. P., Recents problems of State succession in relation to new States,
Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1970, 11, p. 101 ss.; SIR WALDOCK,
Humphrey, Segundo Informe sobre la sucesión de Estados en materia de Tratados, La
cuestión de la descolonización como elemento del tema de la sucesión de Estados,
Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1969, 11, p. 49; BARTos, M.,
Working paper on the question of succession of States and Govemments raised by the
birth and creation of new States through the application of the principie of self determination (Year book of the lnternational Law-Commission, 1963, Vol. 11, pp.
293-297).
"' Problemes récents de succession d'Etats dans les Etats nouveaux, Recueil des
Cours, Académie de Droit International, 1970, 11, p. 489.

598

terio tiene una capital importancia,23 puesto que sería inadmisible e inaceptable que . a . un nuevo Estado, surgido del proceso de descolonización por
~l rec~nocuruento del derecho a la libre determinación de los pueblos se le
unpus1era, con fundamento en la teoría de sucesión de Estados en materia
de tratados obligaciones para el mantenimiento de bases que, en algunos
casos, se ha pretendido calificar como servidumbres internacionales 24 y deberes en cuanto al desarme.
En principio no puede admitirse la sucesión ipso jure de obligaciones
.
25
en estas cuestiones,
sa1vo que se acepten expresa y libremente por el nuevo
Estado. Este extremo puede lograrse por medio de los llamados acuerdos
de transmisión,2 8 o cuando fuera pertinente, por una declaración unilateral
del Estado sucesor de que se considera Parte en el tratado multilateral relativo al desarme o a otras obligaciones de carácter rnilitar. 27
Pero sin duda los problemas políticos especialmente graves de estas
situaciones, su proyección eventual con respecto a la paz y la seguridad
internacionales y la posibilidad de existencia de presiones particularmente
sensibles sobre el Estado sucesor, hacen de estos extremos casos muy delicados, que hay que examinar con especial atención para asegurar el respeto
de la soberanía del nuevo Estado y de los principios esenciales de igualdad
jurídica y libre determinación.
11

O'CoNNELL, D. P., op. cit., pp. 194-196, en donde se estudian algunos ejemplos
al respecto.
" ÜPPENHEIM, lnternational Law, 411, ed., p. 429; REm, H. D., Les servitudes
internationales, Recueil des Cours, Académie de Droit International 1933 · KELSEN
Hans, Théorie Génerale du Droit lnternational Public, Probleme/ choisis, Recueil
des Cours, Académie de Droit International, 1932, p. 339; BRIERLY, J. L. Regles Générales du Droit de la Paix, Recueil des Cours, Académie de Droit Intemational 1936
IV, pp. 224-228; MARCOPF, Marco, op. cit., p. 228; EsoAIN, A. Y., Military ser'vitude~
and new nations, the new nations in International Law and Diplomacy, London, 1965.
" De acuerdo, por lo demás, con el criterio general -para nosotros correcto--,
aceptado por el Relator Especial, Sir Humphrey Waldock, para los nuevos Estados
(Arts. 5 y 6), Tercer Informe cit., Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1970, Vol. 11, pp. 31-39. "A juicio del Relator Especial, la norma general es
que ningún Estado de reciente independencia se halla obligado ipso jure a suceder
en los tratados de su predecesor, sean cuales fueren las ventajas prácticas de la
continuidad en las relaciones convencionales" ( p. 39).
,. Sir WALDOcK, Humphrey, Segundo Informe cit., Anuario de la Comisión de
Derecho Internacional 1969, Vol. 11, p. 54.
11
Segundo Informe cit., Art. 4, Anuario de la Comisión de Derecho Internacional
1969, p. 63; Tercer Informe cit., Art. 7, Anuario de la Comisión de Derecho Inter~
nacional, 1970, p. 39.

599

�3. Ahora bien, un nuevo Estado latinoamericano, cuyo territorio haya estado antes de su independencia, de jure o de facto, bajo la jurisdicción de
un Estado Parte en el Protocolo I, no puede pasar a ser Parte en este
Protocolo. De tal modo, el instituto de la sucesión de Estados en materia
de tratados es inaplicable a tal situación, ya que ni por un acuerdo de transferencia ni por una declaración unilateral del Estado sucesor ello es posible,
dadas las características esencialmente diferentes del Tratado y del Protocolo l.
No sólo, en efecto, el primero está abierto a la firma y ratificación de
los Estados latinoamericanos, dentro del régimen de su Artículo 25, mientras que el segundo sólo lo está a los Estados no latinoamericanos que poseen bajo su jurisdicción, de jure o de facto, territorios en la zona de
aplicación del Tratado (Artículo 1), sino que las obligaciones que el Tratado impone no coinciden exactamente con las que resultan del Protocolo I,
ya que en el primer caso los deberes que se derivan del Sistema de Control
son más amplios,28 el Tratado no permite las reservas,29 mientras que éstas
son posibles, dentro de ciertos límites, en el Protocolo I ªº y el ~ratado
establece un Organismo Internacional, el OPANAL, del que son Miembros
todas las Partes en el Tratado, pero del que no pueden serlo las Partes en
el Protocolo 1.81
,. El Protocolo I en su artículo 1, remite y hace aplicables sólo los artículos 1,
3 5 y 13 del Tra~do. Quiere decir que, con excepción del artículo 13, el Sistema
d~ Control establecido en los artículos 12 a 16, la comunicación de los acuerdos en
materia nuclear (Art. 23) y lo referente a las medidas en caso de violación del
Tratado ( Art. 20) no se aplican a los territorios bajo jurisdicción de los Estados
Partes en el Protocolo l.
" Artículo 27.
• A diferencia del Protocolo 11 ( Art. 4), el Protocolo I no hace ninguna remi'ó
1 artículo 27 del Tratado que prohibe las reservas. Parecería, en consecuencia,
s1 n a
·b·li
que deberían admitirse las reservas al Protocolo l. Per~, para nosotros, es~ poSI 1 dad está limitada por la aplicación de los criterios afirmados por los art1culos _19,c
20 2 de la Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados. Hemos estudiado
ia c~estión en nuestro trabajo "El Derecho de los Tratados y el Tratado de Tlatelolco" cit. párrafo 21, p. 26.
11 Artícitlo 7 del Proyecto sobre sucesión de Estados en materia de tratados:
"Todo nuevo Estado en relación con cualquier tratado multilateral en vigor con
respecto de su territorio en la fecha de la sucesión tiene derech~ a notificar a la~
Partes que se considera Parte en el Tratado por derecho pr~p10_ a ~o ser ~ue.
... b) El Tratado sea instrumento constitutivo de una orgaruza&lt;:ón mtemac1o~l
de la que los Estados pueden llegar a ser Partes únicament_e mediante el proc~dimiento proscrito para la adquisición de la condición de Miembro de l_:l organización" (Tercer Informe cit., Anuario de la Comisión de Dere~o lnt~~~c1onal, 1970,
Vol. 11, pp. 39-40 y 43-44). La cuestión, aunque no igual, nene similitudes con la
que se plantea en el Tratado de Tlatelolco.

600

Todas estas diferencias muestran que el instituto de la suces1on de Estados e_n materia de tratados es inaplicable a las situaciones que examinamos. Sm embargo, es evidente que la integridad de la zona militarmente
desnuclearizada de la América Latina exige que las obligaciones que han
a~e~~do al respecto las potencias que mantienen territorios bajo su jurisd1cc1on en la zona, no perezcan sin ser reemplazadas por las que resultan
de las condiciones de Partes en el Tratado por los nuevos Estados que nazcan en. la zona. Hasta ahora ello se ha logrado en los tres casos que se han
producido, ya que Granada ha firmado y ratificado con dispensa el Tratado de Tlatelolco, Surinam acaba de firmarlo y sin duda lo ratificará con
dispensa en muy breve plazo.
El caso de Bahamas fue un poco más complicado, pero se ha solucionado
satisfactoriamente. En efecto, por nota del 16 de julio de 1976, dirigida al
Gobierno depositario, el Gobierno de Bahamas, en aplicación del principio
de la sucesión de Estados en Materia de Tratados, y como consecuencia de
la firma y ratificación por el Reino Unido del Protocolo Adicional I se
declaró parte en el Tratado de Tlatelolco. 31 bis El Gobierno mexicano t~mó
nota de esta comunicación y la circuló al OPANAL y a los otros Estados
partes. Pero hizo gestiones diplomáticas, sosteniendo que el procedimiento
correcto, dado que se trataba de dos instrumentos distintos (el Tratado y
el Protocolo 1), que el Reino Unido no era ni podía ser parte en el Tratado,
Y que Bahamas no podía llegar a ser parte en el Protocolo I, no era el seguido, sino que lo pertinente era que Bahamas precediera a la firma y
posterior ratificación del Tratado de Tlatelolco. La cuestión quedó aclarada
y Bahamas firmó el Tratado el 29 de noviembre de 1976.
*'bis El texto de la nota del Gobierno de Bahamas es el siguiente:

"I have the honour to call to your notice the notification addressed to the SecretaryGeneral of the United Nations on 10th July 1973 that in principie the Government
of The Commonwealth of The Bahamas acknowledged that treaty rights and obligations of the Govemment of the Commonwealth of The Bahamas for which the United
K.ingdom was responsible, would be inherited by The Common~ealth of The Bahamas
upon independence, by virtue of customary intemational law· but that since it is
likely that by virtue of customary intemational law certain tr~aties may have Iapsed
at the date of independence of The Commonwealth of The Bahamas it seemed
essential that each treaty should be subjected to legal examination. The Govemment of The Commonwealth of The Bahamas has examined: The Treaty for the
Prohibition of Nuclear Weapons in Latin America Done at Mexico, Distrito Federal,
on the 14th of February 1967; and declares that it considers itself to be bound
~ereby _by virtue of the signature of the United Kingdom and pursuant to customary
mternauonal law. I would therefore request you to consider listing The Commonwealth of The Bahamas as a party to this instrument."

601

�Todo esto se ha obtenido mediante negociaciones diplomáticas y la clara
presentación del caso jurídico planteado.
Es de esperar que en los próximos casos de independencia que se produzcan en territorios situados en las Zonas que todavía hoy se encuentran
bajo la jurisdicción de los Países Bajos 82 y del Reino Unido,ªª se llegue
a resultados iguales que los obtenidos en los tres antes citados y que, cuando
en un futuro que deseamos no lejano, Francia y los Estados Unidos se transformen en Partes en el Protocolo I y se generen situaciones iguales H a las

que ~ existido con respecto a los territorios bajo jurisdicción de los Paí~ Ba3os Y del Reino Unido, pueda llegarse a soluciones iguales a las obtemdas hasta hoy,

ª

Antillas Holandesas (Cura~ao, Aruba, St. Martin).
Caso de las múltiples islas situadas en el Caribe que aún no han obtenido
su independencia. Los casos de Bermudas, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán,
Montserrat, Islas Turcas y Caicos fueron objeto de la Resolución 3289 (XXIX) de
la Asamblea General de las Naciones Unidas, que reafirma su derecho a la libre
determinación e independencia. Los casos de Antigua, Dominica, San Cristóbal Nieves, Anguila, Santa Lucía y San Vicente serán examinados por la Asamblea General
de las Naciones Unidas en su XXXI Período de Sesiones (decisión del 8 de diciembre de 197 5) . Con respecto a Belice, si se llegara a declarar su independencia [Resolución 3432 (XXX) de la Asamblea General) y se mantuviera la actual diferencia
entre el Reino Unido y Guatemala, ello daría origen a otro caso de aplicación del
Artículo 25 del Tratado que impediría al hipotético nuevo Estado de Belice firmar
el Tratado. En cuanto a las Islas Malvinas (Islas Fal.kland) [asunto que la Asamblea General decidió el 8 de diciembre de 1975 dejar para considerar en el XXXI
Período de Sesiones y sobre el que se adoptaron en años anteriores reiteradas resoluciones y decisiones, últimamente la 3160 (XXVIII) y decisión del 13 de diciembre de 1974), si volvieran a estar bajo la soberanía argentina, perderían su actual
estatuto desnuclearizado hasta que la Argentina se transformara en Parte en el Tratado de Tiatelolco, que ya ha firmado. En cambio, si se declarara su independencia,
sería otro caso conflictivo que, si la Argentina fuera ya entonces Parte en el Tratado,
permitiría a ésta invocar su Artículo 25 para impedir que ese hipotético nuevo
Estado pudiera firmar el Tratado.
" Razonando en hipótesis, todos los casos existentes de territorios sobre los que
Francia o los Estados Unidos ejercen jurudicción en la Zona, no podrían generar
situaciones similares a las que se han dado hasta hoy y que hemos examinado en
este trabajo. En efecto, ni la Zona del Canal de Panamá ni Guantánamo habrán de
constituir nuevos Estados independientes. La situación es distinta en los casos de las
Islas Vírgenes, calificadas como territorio metropolitano de los Estados Unidos, pese
a lo cual la Asamblea General de las Naciones Unidas reafirmó su derecho a la libre
determinación e independencia [Resolución 3289 (XXIX), Art. 2), y Puerto Rico,
Estado libre asociado de los Estados Unidos. Así, si Puerto Rico y/ o las Islas Vírgenes llegaran en el futuro a ser independientes, podrían transformarse en Partes en
el Tratado de Tlatelolco.
En cuanto a los territorios bajo jurisdicción francesa (Guyana, Guadalupe, Martinica, etc.), calificados por Francia como Departamentos de Ultramar, nada impide
pensar, también en hipótesis, en su eventual independencia futura y por ende en la
posibilidad de que en ese caso los nuevos Estados puedan firmar el Tratado.

ª

602

603

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Pero en realidad, nuestro interés se enfoca a un estrato mucho más profundo
que el de una simple curiosidad morbosa. Hemos pretendido utilizarlo a
manera de muestra, como se incita el gambwino al afloramiento del metaJ,
por seguir la veta minera. Si tomamos a éste y otros fenómenos históricos por
dilucidar para, al estudiarlos detenidamente, que nos conduzca -repitámoslohacia las verdaderas dimensiones de la sociología pretérita de nuestra región.
En todo hecho histórico podemos encontrar una lección para el futuro.
Lucien Febvre, elucubrando sobre el tema en su obra citada, nos obliga a
advertir que en cada página del viejo Toynbee, se encuentra la afirmación
de que la historia se repite. Y para demostrar ese sentido de la filosofía histórica, recurre a aquella antigua anécdota sobre un sha del oriente que, en
trance de agonía, se quejaba ante su anciano bibliotecario por haber llegado
al final de su existencia, sin haber logrado entender el significado de la historia y por cuánto hubiera deseado conocerla toda... «Mi príncipe - le dijo
el viejo sabio-, los hombres nacen, aman y mueren." ir

• FKBvu, o;. cil. (p. 217).

4-40

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�CELEBRACIÓN DEL XI CONGRESO HISPANO-LUSOAMERICANO-FILIPINO DE DERECHO INTERNACIONAL
Lta .. ALBERTO GARCÍA GóMEz
Universidad Nacional Aut6noma de M6xico.
Universidad Aut6noma de Nuevo Le6n.

EN LA CIUDAD de Madrid, España, tuvo lugar el XI Congreso del Instituto
Hispano-Luso-Americano-Filipino de Derecho Internacional, de los días 2 al
12 de octubre de 1977. La verificación de este interesante evento coincidió
con el cumplimiento de las "Bodas de Plata del Instituto", bajo la presidencia
del eminente internacionalista mexicano, Lic. César SepúJvecla.

En efecto veinticinco años han pasado de aquellos días similares, pero de
octubre de 1951 cuando tuviera lugar en Madrid y en Salamanca el I Congreso, en el que entonces se acordó crear el I.H.L.A.F.D.I.
Disfrutando de la noble hospitalidad hispana, el programa del Congreso
ocupó la atención de los asistentes no solamente en lo académico sino también en lo social, sin olvidar la visita a Salamanca, la que dejó ver la grandeza de España, cuando en ella añadió brillantemente una cultura que floreció a partir del siglo XIII.
Una idea de su importancia, lo proporciona el temario del propio Congreso,
el que distribuido en diversas Comisiones, realizó amplia y profundamente
sus fines.
La Comisi6n I estudió el palpitante tema de nuestro tiempo: Principws y
Reglas Fundamentales del Nuevo Orden Econ6mico Internacional, siendo
Ponente, el ilustre internacionalista español Dr. Adolfo Miaja de la Muela.
Su anteproyecto de ponencia comprende los siguientes apartados: l. Aspectos

Económicos del Derecho Internacional Clásico. 2. El llamado "orden económico internacional" clásico. 3. El período de transici6n entre las dos- guerras

�mundiales. 4. El mundo posterior a 1945: factores determinantes de la elaboración de un Derecho internacional económico y principales aportaciones a su
formación.
a) El desarrollo económico como finalidad de la comunidad internacional
organizada.
b) La llamada socialización del Derecho internacional.
c) La aportación de los países del Tercer Mundo.
d) La aportación de los países occidentales.
e) La aportación de las Organizaciones internacionales.
f) Deducciones de los datos expuestos y problemática abierta.

Del Derecho Internacional Económico al nuevo
orden económico internacional.

l. Una agrupación de reglas dispares en su origen y heterogéneas en su
contenido.
2. Contenido del Derecho internacional económico según sus cultivadores.
3. Necesidad y dificultades de una delimitación de contenido IIW precisa
para el Derecho internacional económico.
4. El Derecho internacional del desarrollo.
5. E} nuevo orden económico internacional.

Líneas directrices del estudio propuesto y
esquema de sus fuentes.
1. Imposibilidad de delimitarlo a la Comunidad Hispano Luso Americana.

Los títulos de su meritoria Ponencia explican su. importancia, ellos son:
1. Preliminares. 2. ¿ Qué se entiende por ley extranjera? 3. Naturaleza de la
ley extranjera. 4. Título de aplicación de la ley extranjera. 5. Interpretación
de la ley extranjera. 6. Control de constitucionalidad. 7. Derecho interno
y Derecho internacional. 8. Ordenamiento plurilegislativo. 9. Leyes procedentes de Estados no reconocidos. 10. Derecho Público. 11. Los problemas
de la ley extranjera en el tiempo. 12. Problemas procesales que suscita la

aplicación de la ley extranjera. 13. Alegación de la ley extranjera. 14. Prueba
del derecho extranjero. 15. Imposible determinación del derecho extranjero.
16. La información acerca del derecho extranjero. 17. La ley extranjera y el
recurso de casación. 18. Casación por infracción de la ley extranjera. 19. La
adaptación. 20. Exclusión de cuestiones conexas y, por último, Conclusiones
provisionales.

La Comisión Tercera, por su parte, estudió el anteproyecto de exposición
intitulado: La expropi,ación de bienes ante el derecho internacional, y fue
relator del mismo, el internacionalista del Brasil Doctor Renato Ribeiro.
El anteproyecto se divide en las partes siguientes:
Introducción. I. El concepto de propiedad privada. Evolución histórica.
Institución jurídica, concebida durante siglos como derecho sagrado e inviolable. Advenimiento de un nuevo concepto~ basado en función social de la
propiedad. Nacionalización de los medios de producción.
II. La nacionalización corno institución independiente y distinta de otras
formas de intervención que el Estado, en ejercicio de sus prerrogativas soberanas, hace en la vida económica mediante la apropiación de la propiedad
privada por el interés colectivo, motivo de utilidad pública o social: expropiación, estatización socialización y confiscación.

2. Las reglas de Lege lata y de lege ferenda.
3. Los "principios" en el Derecho internacional económico.
4. La equidad como principio del Derecho internacional económico.
5. Los principios de interdependencia y cooperación.
6. Las reglas de Derecho internacional económico.

111. Los derechos y deberes de los Estados, en especial, en cuanto al principio de protección jurídica de la propiedad del extranjero, tanto en el
Derecho internacional común como en el Derecho internacional convencional.
Las fuentes del Derecho internacional de los extranjeros. Interpretación del
artículo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia.

7. Las situaciones jurídicas subjetivas en Derecho internacional económico.

La Comisión 11 estudió un .no menos interesante Anteproyecto de Ponencia.
con el título de Problemática de la aplicación del derecho extranjero en la
comunidad Hispano-Luso-Americana"; fue Ponente el connotado interna•
cionalista Dr. Alejandro Herrero Rubio, de España.

+44

IV. Las restricciones a la noción de propiedad en el orden jurídico interno
de los Estados. Las nacionalizaciones ocurridas antes e inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, afectando bienes de extranjeros. Legislación internacional, reflejada en acuerdos, convenciones o tratados, aseguran•
do protección jurídica a la propiedad del extranjero. Evolución del Derecho

445

�de Gentes con vista a adaptarae a las nuevas y mutables condiciones de la
vida internacional, su influencia en los nuevos lineamientos de justicia.

l. Introducción histórica. II. La autodeterminación de los pueblos en el
régimen de las Naciones Unidas. III. Territorios no autónomos y territorios

V. Las Resoluciones de la Asamblea General de las aciones Unidas, referidas a 1a libre determinación de los pueblos y a 1a soberanía permanente sobre
los recursos naturales. El progresivo desenvolvimiento del Derecho .internacional, reflejado en la Resolución 1,803 (XVII), particularmente en cuanto
a la responsabilidad del Estado por motivo de nacionalización, expropiación
o requisición de bienes extranjeros. La Resolución 3,281 (XXIX), intitulada:
Carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados.

fideicometidos. La Resolución 1.514. IV. El problema de los mirúestados.
V. Autodeterminación y secesión. VI. La autodeterminación dentro del nuevo
orden económico internacional. VII. La autodeterminación en lo político,
social y cultural. VIII. Recapitulación y perspectiva. IX. Juridicidad del
derecho descolonizador de las aciones Unidas. X. La comunidad hispanoluso-americana y 1a autodeterminación de los pueblos. XI. Proyecto de Declaración.

VI. El reconocimiento de la práctica internacional del derecho soberano
que tienen los Estados de nacionalizar bienes de propiedad extranjera.. El
deber de dar compensación y el debilitamiento de la tesis tradicional de compensación pronta, adecuada y efectiva, exigida por los Estados Unidos en tratados de amistad, comercio y navegación. El principio de compensación admitido en las nacionalizaciones para fines de reformas de estructura.

La Comisión V en su anteproyecto de Ponencia estudia: Nuevos aspectos
del derecho internacional privado en materia de relaciones económicas, siendo
Ponente el Lic. Luis Demetrio Tinoco Castro1 de Costa Rica.

VII. La tesis de equiparación entre nacionales y extranjeros. La exigencia
de no discriminación. El Derecho de recursos ante los tribunales internos.
La tesis mexicana relativa a la expropiación general e impersonal, resultante
del cambio de la estructura jurídica y económica del Estado y que afecta por
igual a todos los habitantes del país. Los convenios globales de compensación.
Su compatibilidad con el orden público internacional.
VIII. Fundamento jurídico y extensión del deber de compensar las nacionalizaciones. Las penas, como internacionalmente ilícitas, configuran una
controversia que autoriza la protección diplomática. Identificación de las fuentes o reglas aplicables al Derecho internacional. La tesis tradicional de los
derechos adquiridos de propiedad. La tesis del enriquecimiento ilegítimo.
1,,

IX. Ot,ros estudios doctrinarios tendientes a precisar el fundamento de la
obligación jurídica de indemnizar las nacionalizaciones. La teoría de Konstantin Katzarov. La teoría de Quintín Alfonsín.

X. Conclusiones.
En lo referente a la Comisión IV, tuvo como Ponente al ameritado internacionalista mexicano Doctor Antonio G6mez Robledo, cuyo tema de su
anteproyecto fue: El Derecho de autodeterminación de los pueblos y su campo
de aplicación.
Su estudio está dividido de acuerdo al sumario siguiente:

fll

446

Resumiendo, el autor principia por decimos que:

"En la historia reciente de la humanidad, pocos sucesos han ocurrido cuya
trascendencia en el devenir de las naciones pueda equipararse al de la aceptación por la comunidad internacional, tácita o explícitamente, del concepto
socio-político-económico de que los países en estado de incipiente desarrollo
tienen derecho al aprovechamiento en benefició de sus pueblos, de las riquezas
naturales de sus territorios; y las naciones en pleno desarrollo, el deber moral
de contribuir al mejoramiento de las condiciones de vida de aquellos países
coadyuvando al fortalecimiento de sus economías.
Precedida por lo que ha dado en llamarse 'la revolución de las esperanzas
crecientes' que estimularon las declaraciones formuladas por los representantes de las grandes potencias aliadas durante la última guerra mundial, por
las manifestaciones de estadistas y pensadores de la postguerra, y por los pronunciamientos de la Primera Conferencia de las aciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo de 1964 (UNCTAD I), la nueva doctrina del deber
de solidaridad del mundo industrializado con las naciones en vías de desarrollo
recibió nuevo y singular impulso en 1967 al dar a la publicidad el Papa Paulo
VI su imperecedera encíclica Populorum Progressio. Tres deberes fundamentales tienen las naciones industrialmente avanzadas, como derivación de la
responsabilidad colectiva de los hombres en el desarrollo de la humanidad,
dijo el Santo Padre: 'el deber de la solidaridad humana -o de ayuda que las
naciones ricas deben dar a los países en desarrollo--; el deber de justicia
social -o de rectificación de las inequitativas relaciones del intercambio comercial entre las naciones poderosas y las naciones débiles--; el deber de la
caridad universal -o de esfuerzo por hacer un mundo más humano para

447

�todos los hombres, en el que tocios puedan dar y recibir sin que un grupo
progres a expensas d I otro'." 1

poderosa y de economía más desarrollada de la tierra, y los de veinte Estados
latinoamericanos de incipiente desarrollo económico.ª

Veinte años antes, las naciones que surgieron a la vida independient al
pañol y al pararse de Portu,,.al el Imperio brasilciio,
lograron ql!c fuesen adoptados prin ipios similares -de ámbito regionalen la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra &gt;' de la Paz
celebrada en el Castillo de Chapultepec de la ciudad de México en el aiio
1945: "Considerando dice en la Resolución Cincuenta-, que es d mutuo interés, tanto para los países americanos ya industrializados como p:ira
aquello que no lo están, desarrollar en estos últimos industrias que tengan
bases sólidas. . . que, para lograr dicha inclustriafu.aci6n en un plazo razonabJc será indispensable que los Gobierno americanos se presten unos a
otros el grado máximo de cooperación técrúca y financiera. . . que la solidaridad económica americana será más fuerte y permanente en virtud del
desenvolvimiento del comercio interamericano derivado de dicha industrializa ión. . . Resuelve: ... 30. Con el fin de apresurar un s6lido desarrollo
industrial, así como para el fomento y explotación de los recurso naturales,
las Repúblicas americanas en las que exista abundancia de capital pondrán
1 mayor empeño para que
otorguen a aquella que los solicit n créditos
amplios a largo plazo y con tasas de interés y amortizaci6n equitath-as ...
-4-0. Las Repúblicas americanas se empeñarán en prestar amplias facilidades
para eJ libre tráfico e in ersi6n de capital . . . 50. Las inversiones de capitales ctranjeros en empresa privadas de la Repúblicas am ricanas deber.fo
on preferencia efectuarse de modo qu aseguren al capital nacional una justa
r acle uada participación no sólo en la formación de las empresas, sino también en la dirección de las misma · }' que dichas inversiones, como r la general, no desplacen a los capital na 'onales de las industrias, negocios o
acti idad económicas ya e ·istentes.. .' _:i

Prosigue el autor: "El Derecho Internacional Privado no escapa a esta
ley de la ciencia jurídica. Dio sus primeros pasos en la alborada del siglo
XIII, cuando la fragmentación del mundo occidental en Estados feudales y
Ciudades-Estados, cada uno con su propio régimen de Derecho, y el desarrollo de las relaciones humanas y comerciales entre ellos planteó por vez
primera conflictos a los jueces encargados de administrar justicia en casos
en que una relación entre personas o bien con respecto a bienes sometidos
a distintos regímenes legales, deberían ser resueltos en sus estrados. Se anuncian entonces los apotegmas, para esa época revolucionarios en cuanto significan el abandono de la regla que disponía la aplicación sistemática, sin
excepciones, de la lex fori, que en el idioma latino de uso entonces universal
fueron redactados así: Statutum non ligat ni.si subditos. . . Debat enim indicare secundum quod melius ei visum fuerit . .. Si Quod Bononiensis conveniatur Mutinae, non debet indicare secundum statuta Mutinae, quibus non
subtst. La regla cerrada de la territorialidad de las leyes, que se venía aplicando en el mundo romano desde las postrimerías del siglo III de nuestra era,
se abría para dar paso a la posibilidad de aplicaci6n de principios legales contrarios a 1a lex fori, o desconocido por ella, si formaban parte de ]a l~x
patria de alguna de las partes contendientes. La nueva disciplina jurídica que
nacía en las Universidades italianas encontraba las fórmulas de resolver con
justicia los problemas creados por el tráfico de personas y bienes en el mundo
nuevo que surgía de las ruinas de] Imperio Romano de Occidente...".

disolverse el Imperio

Formulados así en Chapultepec los principios básicos del nuevo ord n onómico internacional por cuyo e tablecimiento luchaban las naciones en d arrollo del Continente Iberoamericano con variantes y ampliacione quedaron incorporados en el Convenio Económico uscrito en Bogotá -aunqu
con numerosa$ reservas- el 2 de mayo de 1948 al finalizar la o ena Conf rencia Internacional Americana, por lo representantes de la ación más
1. Traducci6.n publicada en Costa Rica, que varía ligeramente de la que public6 la
Editorial Apostolado de la Prensa, S. ., de Madrid y Lima, en página 48 del folleto
&lt;¡ue editó en 1971.

• Acta final de la Conferencia Intera.mcricana sobre Problemas de la Guerra y de
la Paz, febret'O-IIlalYo 1945, M~xico, D. F.

448

Por último, el autor formula las siguientes conclusiones:

l. EJ Derecho Internacional Privado, en constante renovación obligada por

las circunstancias y problemas nuevos que pre entan las cambiantes modalidades del tráfico externo y las re]aciones jurídicas en que interviene un elemento extranj ro, se en uentra ahora en un período de profunda crisis, que
ha producido severos resquebrajamientos en el edilicio jurídico que \ nía construyéndose a lo largo de siete siglos de la hi toria universal.
2. Abandonada por irrealizable dentro de las circunstancias actuales, la
ilusión de crear un sistema universalista de aplicación de normas deducidas
' La ovena
en 1943, estuvo
concurrieron los
Orranización de

Conferencia Internacional Americana, que debería habene celebrado
reunida en Bogotá del 30 de marzo al 2 de mayo de 1948, y a ella
21 Estados que suscribieron y más tarde ratificaron la Carta de la
los Estados Americanos.

449
humaa.ita-29

�apriorísticamente para la resolución de los problemas jurídicos que se producen con ocasión del intercambio de bienes y servicios entre su jetos de
diversa nacionalidad y de los movimientos migratorios internacionales, la tendencia predominante hoy es la de asignar al Derecho Internacional Privado,
como misión primaria, interpretar y sistematizar las reglas positivas que cada
Estado adopta, como derecho interno, para la solución de aquellos problemas,
por sus tribunales.

3. Dentro de esa tendencia al "realismo", se abandona por inconveniente,
la oposición a procurar, en la dificil uniformidad de las legislaciones, la fonna
de evitar los conflictos de leyes cuya solución con ideraban importantes escuelas doctrinarias el objeto único del Derecho Internacional Privado; y se
estima que las "normas uniforme " constituyen medi apropiado de regulación del tráfico privado internacional y tienen cabida dentro de nuestra disciplina.
4. De igual manera, conforme a esa misma corriente, se concede creciente
importancia a las "normas de derecho interno de aplicación necesaria ', y a las
"normas materiales de derecho internacional privado", como procedimientos
adecuados para la regulación de las situaciones jurídicas en que, por circunstancias atinentes al objeto, a los sujetos o a los variables que las determinan,
diversos ordenamientos jurídicos podrían estar afectados.
5. Surge así, con vigoroso entusiasmo el movimiento "comparativ.ista" o
del método comparativo, en el estudio de la ciencia del Derecho Internacional Privado, que derivó en la formulación de una sugestiva doctrina sobre la
solución de los problemas de calificación.
6. Se profundiza, por otra parte, la intervención del Estado en las relaciones y la actividad privadas, y siguiendo la tendencia predominante hacia el
realismo, se concede "discreta acogida' en el Derecho Internacional Privado
al Derecho Público extranjero, a la vez que se inicia un interesante proceso
de interpenetraci6n de los Derechos Internacional Público e Internaciona1
Privado.
7. Paralelamente, aunque sin relación visible con el expuesto, e impulsado
por el dinámico desarrollo de las comunicaciones internacionales y del comercio con el extranjero, a la vez que influido por el contacto con los negociantes de los grandes centros mercantiles de los países anglosajone , comiel17.3
a afirmar su existencia un jus mercatorum consuetudinario, no crito, elaborado sin participaci6n de los cuerpos legislativos estatales, y basado en los
usos y costumbres predominantes en el gremio de los comerciantes; con450

junto de normas peculiares, con terminología propia, que tiende a derivar en
un Derecho económico internacional.

8. Surge en los países que no han alcanzado pleno desarrollo -ante el
extraordinario incremento de las inversiones extranjeras y de su participación
en la formación y distribuci6n del Producto Nacional- la tendencia que
propende a reservar en beneficio exclusivo del Estado o de sus súbditos el
aprovechamiento de determinados recursos o riquezas naturales; adquiere
importancia de nuevo, como consecuencia, el problema de la nacionalidad
de las personas jurídicas; y se elabora la doctrina nueva del control efectivo de
las sociedades como factor decisivo en la determinaci6n de la nacionalidad
de las personas morales, como medio de dar realidad al principio, también
nuevo, de la primacía del derecho de cada pueblo -el Estado y sus nacionales-, al aprovechamiento de sus riquezas y otros recursos naturales.
9. Por otro lado, una concepción humanista del Derecho provoca notables
ampliaciones en el contenido doctrinario del Derecho Internacional Público y
extiende sus efectos en el Internacional Público, al dar acogida a los principios de reconocimiento universal y protecci6n debida a los derechos humanos, y, particularizándolos, a los derechos de los trabajadores: el hombre debe
ser el centro de interés de todos los esfuerzos de los pueblos y de los gobiernos'', se d clara en el documento obre Principios Sociales de América elaborado en Ja Conferencia sobre los Problemas de la Guerra y de la Paz
(Chapultepec, 1945); "nada debe tener mayor primacía que procurar el
bienestar de los hombres", se expresa en la Carta de Bogotá de 1948; "todos
los seres humanos sin distinción de raza, credo o sexo, tienen el derecho de
perseguir su bienestar material y su desarrollo espiritual en condiciones de libertad y dignidad, de seguridad económica y en igualdad de oportunidades y
condiciones mínimas exigidas por la justicia civilizada", se dice en la Carta
de Filadeliia del mismo año 1948; y nace así el principio de la obligatoriedad
del respeto en todos los pueblos de un "mínimo jurídico internacional'' que
cobija a todos los hombres cualquiera que sea su nacionalidad, y se extiende
consiguientemente al derecho de extranjería en cuanto tiene que ver con el
derecho de traba jo y con las relaciones laborales.
Por último, tenemos a la Comisi611 VI, cuyo anteproyecto de Ponencia se
intitula: "Los Acuerdos de la Comunidad Económica Europea con España,
Portugal y los países hispano-luso-americanos", la que tuvo como Ponente
al reconocido internacionalista uruguayo, Doctor Héctor Gros Espiell. Tomando en cuenta la extensión de tan interesante ponencia y por razones

451

�de espacio limitado, nos obliga a suprimir los Apartados III y IV, de éste
último, los números del 7 al 12.
En el Apartado Primero, el Ponente dice: España, Portugal, Argentina,
Brasil, México y Uruguay son los países hispano-luso-americanos que han
concluido, hasta el día de hoy, acuerdos con la Comunidad Econ6mica
Europea.
Estos acuerdos, todos ellos comerciales en la terminología comunitaria, son
esencialmente diferente entre sí. Los de España y Portugal -países que por
su carácter de Estados europeos pueden~ en principio, llegar a ser miembros
de la Comunidad Econ6mica Europea (art. 237 del Tratado de Roma del
25 de marzo de 1957)- son acuerdos de tipo preferencial que, aunque no
iguales, aceptan ambos la posibilidad eventual de un futuro hacia otras
formas jurídicas ( arts. 237 y 238 del Tratado). Los de Argentina, Brasil,
Uruguay y México en cambio -distintos asimismo entre eUos-, son acuerdos
estrictamente comerciales, aunque fundados también en los arts. 113 y 114
del Tratado de la CEE.
Pero las diferencias esenciales existentes entre los acuerdos de España y
Portugal y los acuerdos de Argentina, Brasil, Uruguay y México, no excluyen
el interés de estudiarlos global, conjunta y comparativamente, encarando, en
especial, su análisis desde un punto de vista que tenga en cuenta la realidad
y los intereses de nuestra Comunidad hi pano-luso-americana.
Este enfoque ha de permitir, entre otros posibles resultados, extraer conclusiones a las que no se llegaría si se analizaran tales acuerdos estudiándolos
en otro contexto y con un método diferente, como en general se ha hecho
hasta hoy.
aturalmente nuestro estudio se ha de limitar a los problemas jwidicos
que plantean estos acuerdos y a ciertas consideraciones generales sobre las
relaciones de los Estados de la Comunidad hispano-luso-americana con el
Mercado Común Europeo, sin que entremos en forma alguna, al análisis
particularizado de sus aspectos estrictamente econ6mico-comerciales.

II

2. Estos acuerdos son tratados entre Estados y una organizaci6n internacional.
El Tratado de Roma reconoce expresamente a la Comunidad Económica

Europea la personalidad jurídica (art. 210) y prevé asimismo la posibilidad
de conclusi6n de acuerdos entre la Comunidad, uno o varios Estados, y una
organización internacional ( art. 228) .
El Tratado regula la cu ti6n de los acuerdos o tratados entre la Comunidad, es decir, una organizaci6n internacional, y los E tados y entre la
Comunidad y otra u otras organizaciones internacionales, recogiendo a í en
sus normas esta cuestión caracteristica del Derecho Internacional actual."

Es sabido que estos Tratados no están incluidos en la Convención de
Viena sobre Derecho de los Tratados de 1969, raz6n por la cual la cuesti6n,
analizada por el Instituto de Derecho Internacional en su sesión de Roma
( 1973) 5 se encuentra en estudio, por decisi6n de la Asamblea General de
las aciones Unidas de la Comisión de Derecho Internacional, que ha nombrado al eñor Paul Reuter como Relator Especial. El estudio del tema ha
de terminar con la aprobación de un proyecto de artículos relativo a estos
tratados.'
La previsi6n expresa de estos tratados que hace el Tratado de la C.E.E.
facilita nuestro estudio, ya que muchas de las cuestiones que el proyecto de
• huna, Paul, Primer in/ arme sobre la cuestión de los tratados celebrados entr,
RIiados 'J organizaciones internacionaú1 o entr, do1 o m4s organizacion,s inlernacioules, Introducci6n, Desarrollo hist6rico d1 los acuerdos de organizaciones int1rnacionaús (Anuario de la Comisi6n de Derecho Internacional, 1972, vol. II, pp. 185-215) ¡
hoOUllT GAJtcfA, Enrique, La. acción normativa d, las Organizaciones Intemacional,s
(Anuario de Derecho IntemacionaJ, I, 1974, Pamplona, pp. 191-196); PESCATO.R!,
Pierre, Les rl~ions 1xúri1ures des Communautls europlmes, Contribution a l'ltud,
tl, la per,onaJi" d,s organisations int,rnationales (Recucil des Cours, Academie de
Droit InternationaJ, La Raye, 1961, II); llzUT!ll, Paul, Organisations Europlen,s
(presses UnivenitarieJ de France, París, 1961, Chap. VII. Relati6ns Extérieures des
Communautés, pp. 391-429); DuPUY, R. J., ú caractere unitaire tl, la C. E. E. dans
s,s rl~ions extlrieures (Annuaire Franca.is de Droit lnternational, 1963, p. 779);
MEORET, J., Le pouvoir de la C. E. E. d, concluredes accords internationaux (Revue
du Marché Commun, 1964 p. 528 y 1965, p. 19); RAux, J., Aspects juridiques d,s
rllations extérieum de la C. E. E., Rennes, 1964.
1
MIAJA DE LA MUELA, Adolfo, La reuni6n del "Instüuto de Droil inlernational"
en Roma (septiembre de 1973. Anuario de Derecho lntcmacionaJ, I, 1974, Pamplona,
p. 426). La ponencia que estudi6 el Instituto fue preparada por el profe,or Rcné
Jean Dupuy y e titu16: 'La apJjcaci6.n de las reglas de Derecho Internacional general de los tratados a los acuerdos concluidos por las Organizaciones lnt rnacional ".
• huTt.a, Paul, Primer informe cit., S11gundo informe (Annuaire de la Commission
de Droit Intemational, 1973, vol. II, pp. 73-92) ; Tercer Informe (A/CN 4/279);
lrrforme de la Comisi6n de Der,clio Internacional (26 Sesi.6n, /CN 4/L 211, cap.
IV, 1974).

452

•

453

�artículos en proceso de elaboración encara han sido ya resueltas para el caso
de la Comunidad por su Tratado constitutivo.
Así, por ejemplo, en lo que a la capacidad para concluir tratados respecta
problema cuya regulación normativa ha dividido a la Comisión de Derecho
IntemacionaJ/ la Comunidad se ha atribuido esta capacidad expresamente
por su Tratado de Roma.
Los acuerdos de la Comunidad son negociados por la Comisión y, a reserva
de las competencias reconocidas a este órgano en la materia, son concluidos
por el Consejo, luego de consultar a la Asamblea en los casos previstos por
el Tratado {art. 228, párrafo 1). Es decir, que la negociación de los acuerdos es hecha por un órgano colectivo: La Comisión (arts. 155-163). y su
conclusión se efectúa por otro órgano también colectivo: el Consejo ( arts.

145-154).
Esta pluralidad de órganos actuantes, plantea diversos problemas. Sin entrar a su enumeración y estudio, puede ser útil señalar desde ya que la acción
del Consejo no puede calificarse estrictamente como un caso de ratificación,
sino como la aprobación necesaria, dada por el órgano competente para
obligar internacionalmente a la Organización.8 Los acuerdos concluidos en
las condiciones fijadas por el art. 228 obligan a las instituciones de la Comunidad y a los Estados miembros (párrafo 3 del art. 228).

3. Las formas de vinculación de la Comunidad con Estados podrían ser
clasificadas en tres grandes grupos, algunos de los cuales admitirían a su vez,
subclasificaciones.

1 1

La primera forma es la E&lt;)sibilidad abierta a todo Estado europeo de transformarse en miembro de la Comunidad ( artículo 237). Esta posibilidad
está limitada por la exigencia que se deduce de diversas disposiciones del
Tratado y de su Preámbulo de que el Estado que pase a ser miembro de Ja
Comunidad debe poseer un régimen político no incompatible con el de la1
t I nf orm~ cit. Artículo 6 propuesto por el Relator Especial: ''La capaci~ d'une
organisation_ international de condure des traités est régie par les regles pertinentes
de cette organisation'' y comentario a esta norma (A/ C 4/ L 211, pp. 22-24). En
cambio el párrafo 2 de la resolución del Instituto de Derecho Internacional dice:
"Toda Organización Internacional puede concluir acuerdos conforme a sus reglas
pertinentes y a la práctica general en la materia". Es evidente la diferencia de enfoque
entre estos dos textos. dilerencia que se ha proyectado en los debates de la Camuión
de Derecho Internacional, que no ha adoptado aún un.a posición definitiva.
• RoussEAu, Charles, Droit International Public, t. I , Introduction_ et Sourcel,
París, 1970, p. 66.

454

restantes miembro de la CEE,9 es decir, que debe poseer las instituciones
p&lt;&gt;líticas propias del Estado democrático liberal, con las consecuencias económicas y sociales que de ello se derivan. Desde un punto de vista formal
la solicitud de adhesión debe dirigirse al Consejo, que debe pronunciarse
por unanimidad, luego de haber escuchado el dictamen de la Comisión.
El párrafo 2 del art. 237 prevé la situación en que la admisión requiera una
adaptación del Tratado, circunstancia en la que la adaptación debe materializarse en un acuerdo entre los Estados miembros y el Estado demandante
que debe ser sometido a la ratificación de todos los Estados contratantes.

La segunda posibilidad está constituida por los acuerdos de asociación.
Bajo el nombre genérico de acuerdos de asociación, se incluye una amplia
gama de posibles convenciones de diversa naturaleza y contenido.

La asociación se integra con la posibilidad de una infinidad de regímenes,
ya que según la fórmula de Walter Hallstein, "la asociación puede ser todo
entre la adhesión y el acuerdo comercial''. El propio Tratado de Roma dice
que la asociación "está caracterizada por derechos y obligaciones recíprocos,
acciones en común y procedimientos particulares" (art. 238), expresión vaga
• Informe Birkelbach, 15 de enero de 1962 ; Resoluci6n del Parlamento Europeo,
25 de enero de 1962; Informe Davignon, 27 de octubre de 1970; Comunicado final
de la Conferencia de los Jefes de Estado o de Gobierno de la Comunidad, núm. 1,
París, 22-23 de octubre de 1972 ; Declaraci6n de Identidad Europea, 15 de diciembre de 1973. Sobre esta cuestión pueden consultarse, entre la amplia bibliografía:
TRUJOL, Antonio, La Integraci6n Europea, Idea y Realidad, Editorial Tecnos, Madrid. GARIUotrEs, J. y A.; Anmao, José M.; MELcHOR DE LAS HERAs, A. y VEoA
PEN1ce.u, M., La participación de España en las Comunidailes Europeas, Editorial
Tecnos, Madrid; José L. Iglesias, Comunidad Económica Europea: razones y ejemplos de los obstáculos para la admisión de España, Madrid, 1972; SotDATO, P. y VAN•
DERSANDEN, G., L'admission dans la C. E. E., Cahiers de D. E., 1968; Mariano
Aguilar ·avarro: Integración europea y competencia doméstica, Anuario del Instituto-Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, núm. 4, Madrid, 1973, pp.
108, 116-119 y 123; PuENTE Eomo, José, Algunas consideraciones en torno al principio de annonfa institucional en las organizaciones europaas con especial referencia
al Derecho Español, Revista Española de Derecho Internacional, vol. XXI, núm. 3,
1~68; FRAoA IIUBAB.NE, Manuel, Forma polttica de la Umdad Europea, Arbor, ReVuta General de Investigación y Cultura, t LIII, núm. 201-202, Madrid, 1962, pp.
38-40; TOllR.Es BEllNÁR.OEt, Santiago, La participaei6n de España en la organización
earoJ&gt;ea, dificultades, realizaciones y posibilidades, Política Internacional, núm. 35,
~ebre':° de 1958, Madrid, pp. 13-16, 32-33; CONSTA TINESCO, Leonti.n, Problemas
1•ríd"os de la incorJ&gt;oracwn de lo.s nuevos Estados Miembros de las Comunidades
B~ropeas, Las condiciones políticas, Derecho de la Integración, núm. 13, Buenos
Aires, p. 89.

455

�y genérica, de complejo contenido explicativo, pero que pone de manifiesto la
variedad indefinida de fórmulas que caben en ella.

cia, Turquía y Malta), o puede limitarse a materias comerciales ( casos de
Túnez y Marruecos) .

El Estado asociado no es un miembro de la Comunidad, pero es más
que µn tercer Estado.10

Otra fórmula de asociación es aquella prevista para los países y territorios
de ultramar (arts. 3 K, 131, 132, 133, 134, 135, 136 y 227.3) que mantenían
con Bélgica, Francia, Italia y los Países Bajos "relaciones particulares", eufemismo destinado a caracterizar la situación colonial existente en 1957. El
fin de esta fórmula de asociación es la promoción del desarrollo económico
y social de los paises y territorios y el establecimiento de relaciones económicas
estrechas entre ellos y la Comunidad en su conjunto ( art. 131, inciso 2) .1•
Los Estados asociados dentro de esta fórmula a diferencia del primero de los
casos de la fórmula anterior, no pueden llegar a ser miembros de la Comunidad por no ser europeos (artículo 23 7) . Estos acuerdos establecieron entre
los países firmantes y la C.E.E. zonas de libre comercio. ·

De todos modos, la asociación se distingue del acuerdo comercial por su
carácter global, porque intenta regular la totalidad de los intercambios de
productos entre el Estado asociado y la Comunidad. 11
El artículo 228 establece, como ya hemos visto, con carácter general, el
proceso de negociación y conclusión de estos acuerdos. En el caso de los
acuerdos de asociación, el artículo 238 precisa que la conclusión se efectúa
por el Consejo que debe pronunciarse por unanimidad, luego de haber consultado a la Asamblea. La negociación -según lo dispuesto en el artículo
228- se hace por la Comisión.
Una primera fórmula de asociación es aquella genérica prevista en el
artículo 238 del Tratado de Roma. Puede incluir un tipo elaborado en función de una perspectiva precisa: la futura adhesión del Estado asociado a
la Comunidad ( casos de Grecia y Turquía) 11 o puede redactarse en una
perspectiva diferente. 13 Puede establecer una Unión Aduanera ( casos de GreV10NES, D., L'association des états africains et Malgache á la C. E. E., Librairie
Armand Collin, París, 1970, p. 12.
u K.Iss, Allexandre-Charles, Quelquis réflexions sur l'Association d'états européenes
aux Communautés européenes, Estudios de Derecho Internacional Público y Privado,
Homenaje al Profesor Luis Sela Sempil, t. 1, Oviedo, 1970, p. 434; ANANIADEs, L. C.,
L'Association aux Communautés européenes, Libraire Générale de Droit et Jurisprudence, París, 1976; COLLIARD ET MANIN, C. A., L'.A.ssociation a la C. E. E ., Jurisclasseur de Droit In temational, fase. 164 C, 1973; PINTO, Roger, Les organisations
européenes, Payot, París, 1963; LucHAIRE, F., Les associations a la CommunauU
Economique Européene, Recueil des Cours, Académie de Droit International, La
Haye, 1975.
i: Acuerdo con Grecia del 9 de julio de 1961; VAROUXAKis, S., La nature juridique
de l'association entre la Crece et la C. E. E., Revue du Marché Commun, núm. 75,
1964; Acuerdo con Turquía del 12 de septiembre de 1963.
11 Acuerdo con
igeria de julio de 1966; Acuerdo con África del Este, Arusha,
24 de septiembre de 1969; Acuerdo con Marruecos, 31 de mano de 1969; Acuerdo
con Túnez, 28 de marzo de 1969; Acuerdo con Malta, 4 de diciembre de 1970
Ver V10NEs, Daniel, La clause de la nation la plus favorisée et sa pratique contem•
poraine Problemes prosls par la Communauté Economique Européene, Recueil des
Cours, Academie de Droit Internacional, La Haye, 1970, II, pp. 312-314 y 316,
nota 14a.
10

...

1 '

456

U na tercera posibilidad -la primera y la segunda son la adhesión y la
asociación- es la de los acuerdos comerciales, que están previstos en los
artículos 111, 112, 113 y 114 del Tratado de Roma.
Estos acuerdos en su compleja variedad, pueden ser de tipo preferencial u
o tratarse de acuerdos comerciales no preferenciales,16 pueden estar referidos
a países europeos, que por el hecho de serlo tienen la capacidad de encarar
su evolución hacia otras fórmµlas que puedan llegar a la adhesión (art.
237) o países mediterráneos frente a los cuales la Comunidad sigue una
política especial 17 o con países situados en otros continentes.18
Pese a la variedad que pueden adoptar estos acuerdos comerciales, a su
• Convenciones de Yaoundé de 20 de julio de 1963 y de 29 de julio de 1969.
Esta última expiró junto con la de Arusha el 31 de enero de 1975. Ver: DELOR?,rn,
Nicole, L'Association des 2tats Africains et Malgache á la Communauté Economique
Eutopéene, Librairie Géoerale de Droit Internacional, París, 1972; VtoNEs, Daniel,
L'Msociation des 2tats Af,icains et Malgache a la C. E. E.; cit.
• Por ejemplo, el A.cuerdo con España, el 2o. Acuerdo con Israel, el Acuerdo
con la República Árabe de Egipto, el 2o. Acuerdo con el Líbano, los Acuerdos con
Argelia, Austria, Portugal, Suiza, Suecia, Finlandia.
• Primer Acuerdo con el Líbano; Acuerdos con Irán, Yugoslavia, India, Brasil,
Argentina, Uruguay, México, etc.
" VIONEs, Daniel, La clause, cit., p. 316; J. B., Engagement mediterranéen d, la
Communauté Economique Européene, Revue du Marché Commu.n, mars 1970, núm.
131. El Acuerdo Preferencial con España, en su Preámbulo, se refiere al deseo de la
C.E.E. "de desarrollar sus relaciones económicas y comerciales con los países ribereños
de la cuenca del Mediterráneo" y "Las medidas transitorias y adaptaciones al acuerdo
existente entre España y la Comunidad Económica Europea, contenidas en el docu-

457

�diferente contenido y a sus diversas posibilidades de evoluci6n hacia otras
fórmulas, todos ellos, dirigidos a obtener "la coordinación de las relaciones
comerciales de los países miembros con terceros países", se caracterizan por
el hecho de que el Estado contratante con la Comunidad, continúa siendo
frente a ésta un tercer Estado, ajeno a la estructura comunitaria. 19

· El proceso de negociaci6n y conclusión de estos acuerdos varía según los
diferentes casos, en la forma regulada por los artículos 111, 112, 113 y 114,
normas que, dentro del marco procesal general establecido por el artículo
228, fijan según las diversas situaciones, las formas de actuar de la Comisión
y del Consejo.
13. El 15 de julio de 1975 se firmó en Bruselas el Acuerdo Comercial
entre México y la CEE.~º Hasta el momento de escribir estas líneas no ha
sido ratificado por México.
Los contactos exploratorios para este Acuerdo se iniciaron en abril de
1973, durante la visita del Pre idente Echeverría a Bruselas. En octubre
de 1974 la Comisión de la CEE pidió oficialmente al Consejo autorización
para realizar las negociaciones, las que, celebradas especialmente durante
]os meses de abril y junio de 1975, permitieron llegar a un Acuerdo que,
iniciado en junio de ese año, fue firmado el 15 de julio de 1975.
El interés de México en la celebración de este Acuerdo radicó en el deseo

t

M

mento firmado en Bruselas el 29 de enero de 1973, hacen referencia al objetivo de
negociar con España un nuevo acuerdo "en el marco de un enfoque global de las
relaciones entre la Comunidad y los países mediterráneos. .. ".
u La Convención de Lomé fue firmada el 28 de febrero de 1975, luego de la
expiración de laa Convenciones de Yaoundé y Arusha el 31 de enero de 1975 por
los países africanos, partes en ambas convenciones, así como otros países af~canos del
Caribe y del Pacífico y la C.E.E. y sus Estados miembros. Esta Convención, c~ruecuencia en cierta forma del tratado de adhesión del Reino Unido a la Comuruda~
del 22 de enero de 1972, establece una nueva fórmula de acuerdo, que no es JU
una simple cooperación ni estrictamente una asociación (ScamPPHANN, Charles,
Hiitoire d'u.ne negociation et d'une Conve11tion, Le Courrier, núm. 31, Do ier Lo~
Mars 1975, pág. 3 ; WlS SINO, E., Vers de nou.velles relations economiques, op. cit.),
Se trata de un acuerdo novedoso, con un contenido diferente, con fórmulas preferenciales y de cooperación muy evolucionadas.
.
u VlONES, Daniel, L'A.ssociation des 2tats A.fricains et Malgach, a la C.E.E., cil.,
p. 12; GRos EsPIELL, Héctor, La dause de la nation la plus favorisée, la CommunavU
Economique Européene et l'aide aux pays en voie de developpement, Revue du
Marché Co=un, núm. 148, novembre 1971, pp. 411--421.
.. El texto en Communautés Européenes, Le Corueil, S/1002 1/ 75 (Comer.
289, rev. 1).

458

de alcanzar por medio de él tres objetivos fundamentales: "reducir el déficit de su balanza comercial con la Comunidad, que es, en la actualidad,
de unos 400 millones de dólares, fomentando sus exportaciones a los Nueve";
"reducir su dependencia económica con respecto a los Estados Unidos (2/3
del comercio exterior se realizan con los Estados Unidos, de donde procede
el 80 por 100 de las inversiones extranjeras)", y "sentar sus relaciones con la
Comunidad sobre bases más conformes con las reivindicaciones del Tercer
Mundo". 21
Este Acuerdo se diferencia de los acuerdos llamados "clásicos" que se habían celebrado con Argentina, Uruguay y Brasil. Sigue el camino del firmado
por la CEE en la India en 1973. Se trata de un acuerdo comercial no preferencial, pero que supera el tipo de mero acuerdo comercial, para constituir
un nuevo modelo de acuerdo de cooperación comercial y económica en todos
los sectores que presenten un interés para las Partes, que tienen en cuenta la
situación de México en cuanto país en desarrollo y la Convenci6n de Lomé
firmada pocos meses antes, en febrero de 1973.22
El Acuerdo se abre con un Preámbulo que contiene, además de frases
contenidas en los otros tres celebrados con países latinoamericanos, elementos
distintos y que señala novedosamente que " una política comercial basada
en la cooperación constituye un instrumento eficaz para fomentar el dei;arrollo de las relaciones económicas internacionales", reiterando "la voluntad
común de contribuir a la instauración de una nueva fase de cooperación
económica internacional y de facilitar el desarrollo de sus recursos humanos
y materiales respectivos, basado en Ja libertad, la igualdad y la justicia".
El Acuerdo contiene un artículo 1, que no tiene equivalente en los de Argentina, Uruguay Brasil, en el que se establece que Jas dos Partes "están decididas a desarrollar su intercambio comercial para su beneficio mutuo, para lo
cual establecerán y promoverán una cooperación comercial y económica en
todos lo sectores de interés para ambas Partes, a fin de contribuir a su progreso económico y social y al equilibrio de sus intercambios recíprocos al nivel
11 La Comunidad y la América Latina, Las relaciones con México, Comunidad Europea, Año XI, núm. 118, junio de 1975, pág. 9.
,. Discurso del Secretario de Relacion.es Exteriores de México, Lic. Emilio O. Rabasa,
el 15 de julio de 1975: Camilo Cembrero : Importante acuerdo con México, Comunidad Europea, Año XI, número 119, julio de 1975 ¡ Roberto Dávila Górnez Palacio:
El Acuerdo entre México y la Comunidad Económica Europea, Comercio Exterior,
vol. 25, núm. 6, México junio de 1975 ; Conferencia de Pren.a de1 Secretario de Industria y Comercio de México, Lic. José Campillo Sáinz, el Acuerdo con la C.E.E.,
rebasa el ámbito comercial, El Nacional, México, 14 de junio de 1975.

459

�más elevado posible, teniendo en cuenta la situación especial de México como
país en desarrollo".
El artículo 2 por el cual !léxico y la CEE se conced n en sus relaciones
comerciales el trato de la nación más fa orecida, es similar al artículo 1 de
los Acuerdos con Argentina, Uruguay y Brasil.

Sin embargo, hay una diíerencia muy importante y significativa. El.párrafo
2 que establece las excepciones a la aplicación del trato de la nación más
f~vorecida, concuerda con los tres Acuerdos anterior _en 13:5 Ietras a), b) Yc),
pero contiene la previsión de otras dos situaciones no mclu~das en estos _Acuerdos. Se trata de casos en que ventajas otorgadas por México no se_ extienden,
por aplicación del trato de la nación más favore~da a 1~ Comurudad. Estos
casos son: I) "Ventajas que México otorgue a. ciertos pruses. de acuerdo con
el protocolo relativo a las negociaciones comeroales entre pai.ses en desarrollo
en el marco del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio", y II) "Otras
' · a cua lquier
· pais
' o grupo de
ventajas otorgadas o por otorgarse por Mexico
países de América Latina y del Caribe".
Estas situaciones previstas en el Acuerdo entre México y la CEE, mu stra~
no sólo Ja modernidad de este texto, sino la solidaridad que pone, d ro~mfiesto para con los otros países en desarrollo en general y para los paises latinoamericanos en particular.
Por Jo demás, debe destacarse qu la pr visión del trat~ de la nación más
favorecida en este Acuerdo tiene una significación csp cial. En efe~to, Argentina Uruguay y Brasil, y los países miembros de la CEE, por ser M1 mbros
del Ac~crdo Gen ral de Aranceles y Comercio ya se habían otorgado este
· to en Vll'
· tud de lo dispuesto en el artículo 1 del GATT.
En
ambio,
tanuen
•
•
en el caso de México, que no es Miembro del G TT,
aplicaci~n de e te
tratanúento a sus relaciones comerciales con la Comurudad, co~stituye p_or
su carácter multilateral y general&gt; un elem nto nuev~ Y de suma 1mpor~ncia~
Por tanto, eJ tratamiento de la nación más favorecida por la Comurudad
México posee una importancia que no tiene en los otros tres Acuerdos Y constituye un beneficio nuevo y real para México. Mé~co sólo poseí~ cuatro
Acuerdos bilaterales vigentes e tableciendo el tratamiento de la nac16n más
favorecida con países actualmente Miembros de la CEE lo que aum nta el
interés de la cláusula del Acuerdo con la Comunidad que tablece te tratamiento con carácter general. 23

U:ª"

!ª

1

!ii

a Converuo
· con Italia, firmado el 15 de ·eptiembrc de 1949 (artículo 1-3);
Conve•
1•
eido
nfo con los Países Bajos, fumado el 27 de enero de 1950 (artículos 1- t , cu

•,

460

México es también parte en la Asociación Latinoamericana de Libre omercio y por ende la misma cuestión respecto del artículo 18 del Tratado de
Montevideo que establece el tratamiento de la nación más favorecida, a que
hicimos referencia al estudiar los Acuerdos de Argentina Uruguay y Brasil,
se plantea a su respecto.

Las Partes, por el artículo 3, se comprometen a promover al nivel más alto
posible el desarrollo y la diversificación de su intercambio reciproco y se
obligan a desarrollar su cooperación económica&gt; cuando esté vinculada a1 intercambio comercial ( art. 4). e adoptan, asimismo&gt; las medidas requeridas
para comenzar el proceso de aplicación de los artículos 3 y 4 (art. 5) . Estas
normas no tienen equivalentes dentro de los otros tres Acuerdos.
e crea una Comisión Mixta para vigilar el buen funcionamiento del Acuerdo y fonnular recomendaoion . El Acuerdo prevé la integración y forma de
funcionamiento de la Comisión (art. 6) y enumera, a título de ejemplo, sw
competencias (art. 7) . Estas competencias no sólo reproducen las incluidas
en los otros tres Acuerdos, sino que además incluyen aquellas que son la conlCCUencia necesaria de las caracterísúcas propias que este Acuerdo posee.
El articulo 9 relativo a la sustitución de la disposiciones de los acuerdos
anteriores cel brados entre México y los Estados Miembros de la CEE, incompatibles e idénticas con las de este Acuerdo, es igual al 6 del Acuerdo con la
Argentina, al 6 del Acuerdo con ruguay y al 8 d l Acuerdo con Brasil Se
aplica a los Convenios o Acuerdos que hemos citado en la nota No. 52 de
Italia, Francia, Países Bajos y Unión Belgo-Luxemburguesa.
El artículo 10, referente al ámbito espacial de aplicación del Acuerdo, coincide textualmente con el artículo 9 del Acuerdo con Brasil y se diferencia
del artículo 7 de los Acuerdos con Argentina y Uruguay, en la forma que ya
hemos indicado al tucliar el texto brasileño.
El artículo 8, qu no tiene equivalente en los otros tres Acuerdos, det.ermina
que este Convenio no se contrapone a ciertas prohibiciones o restricciones a la
importación, exportación o tránsito, que se enumeran, con la condición de
que no constituyan un medio de discriminaci6n arbitraria ni una restricción
simulada en los intercambios entre las Partes Contratant . Se trata de una
Comercial con la Unión Bclgo-Luxemburgucsa, firmado el 16 de septiembre de 1950
(artícu!OJ 1-5); Acuerdo Comercial con Francia, .firmado el 29 de noviembre de 1951
(artículos 1-6) Tratados Bilaterales de los Estados Unidos Mexicanos, Secretaria de
Relacione, Exteriores, Tlatelolco, 1979. Todos estos acuerdos entraron en vigencia
como COllJeCuencla del canje de ratificaciones por las Parles.

461

�norma que tiene su fuente en los Convenios o Acuerdos de México con Francia (artículo 7), con la Unión Belga-Luxemburguesa (art. 6), con los Países
Bajos (art. VI) e Italia (art. 6). Estas normas serán sustituidas por el artículo 8 del Acuerdo, según lo dispuesto en su articulo 9.

venio de Coperación" con el Consejo de Ayuda Mutua Económica (COMECON) . Aunque no entra en los límites de este estudio analizar este Convenio
es interesante señalar la trascendencia política que significa la fuma simultán~
de estos dos textos.

Se determina que el anexo forma parte del Acuerdo ( artículo 11) . Este
artículo es igual a sus equivalentes en los otros tres.

V

En cuanto a la entrada en vigencia ( art. 12, párrafo 1), el régimen es el
mismo que el establecido en los Acuerdos con Uruguay (art. 9) y con Brasil
( art. 11) , difiriendo en la fonna ya estudiada del de Argentina ( art. 9) .
Su duración será de cinco años (art. 12, 2), mientras que la duración de
los otros es de tres años.
Si ninguna Parte lo denuncia seis meses antes de su expiración, se prorro-

gará anualmente (art. 12 2). Es un régimen similar al de los Acuerdos de
Brasil y Uruguay (artículos 11, 2 y 9, 2), con la única diferencia de que en
estos dos casos el plazo es de tres meses. Se diferencia del de Argentina, en que
éste, para ser prorrogado, requiere la expresión formal del común acuerdo de
las ,Partes (art. 9, 2).
El Acuerdo comporta un Anexo.
El Anexo contiene una declaración común relativa al artículo 6, que al
tratar lo referente a la acción de la Comisión Mixta, regula especialmente
lo referente a la cooperación para el desarrollo económico de México.
Asimismo el Anexo incluye una Declaración de la Comunidad relativa al
istema General de Preferencias, que coincide, en términos generales, con la
Declaración No. 1 de la Comunidad contenida en el Anexo Ill del Acuerdo
de Brasil, con la Declaración o. 2 de la Comunidad incluida en el Anexo
II del Acuerdo con el Uruguay y con la Declaración No. 3 de la Comunidad
que se encuentra en el Anexo II del Acuerdo con Argentina. Se ha tenido
el acierto de no incluir una Declaración correlativa de México, sobre la posibilidad de que se estudie la concesión de arreglos tarifarios de productos que
interesan a la Comunidad, del tipo de la Declaración No. 1 del Uruguay del
Anexo II del Acuerdo del Uruguay, de la Declaración No. 1 de la Argentina del Anexo 11 del Acuerdo de la Argentina y de la Declaración No. l
del Brasil del Anexo III del Acuerdo del Brasil, a que nos referimos al es-

tudiar el texto uruguayo.
México es el único país hispano-luso-americano que ha firmado un Acuerdo con 1a CEE y, casi simultáneamenter el 13 de agosto de 1975, otro "Con•

462

14. Estos Acuerdos celebrados por los países iberoamericanos con la CEE
no han sido concebidos, en g_eneral, tomando en cuenta la necesidad de una
coordinación negociadora para llegar a fórmulas más o menos similares en
cuanto a los derechos y obligaciones entre la CEE y los países americanos
pactantes, que contribuyan a instrumentar una acción común en materia comercial y una cooperación económica que tuviera en cuenta la inserción de
nuestra América en el mundo de los países en desarrollo.

En cuanto a los Acuerdos de Portugal y España, han olvidado, o no han
considerado en toda su proyección, la realidad de las vinculaciones entre los
países hispano-luso-americanos y los Estados de la Península Ibérica y Jo que
podría hacerse para lograr la coordinación de las políticas comerciales entre
ellos y la CEE, teniendo en cuenta y respetando las diferencias que resultan
de la inclusión de unos Estados en el Continente Americano y su actuación
dentro de los países en desarrollo, la condición europea de los otros dos y la
situación jurídica, actual y futura, de ellos con respecto a la Comunidad.
. No es aventurado pensar que España, y en cierta forma Portugal, pueden
~ar un papel altamente interesante como vínculo entre los países füeroaroencanos Y la CEE y como platafonna de reexportación, siendo posible, quizá1
llegar basta encararse la posibilidad de creación de una zona de libre comercio
entre los países iberoamericanos, la ALALC y España e incluso Portugal. u

VI
CO CLUSIONES

7

U~ Los acu rdos co~erciales firmados por España, Portugal, Argentina,
guay, Brasil y México con Ja CEE, poseen una naturaleza jurídica y un
: Ramón Tamanes, Alejandro M agro y Manuel Guash: Las relaciones entre Ese Iberoamúica, Hac.ia
· un coten d"umento
·
global, en Seminario de América La-

pana

463

�contenido diverso, que responde al distinto tipo de relaciones posibles entre
los dos países europeos citados y los otros cuatro americanos con la CEE.
b) La existencia actual y el contenido de estos seis instrumentos internacionales, bastan para demostrar el interés y la importancia de los Acuerdos de
los países hispano-americanos con la CEE.
c) Es posible y d~seable que otros países iberoamericanos, además de los
cuatro antes citados, concluyan en el futuro acuerdos comerciales con la CEE.
d) Es de esperar que tanto la renegociación de los Acuerdos vigentes; como
la negociación de Acuerdos futuros, se haga teniendo en cuenta la necesidad
de considerar y defender los intereses económicos globales de nuestros países y
sus ineludibles vínculos con los demás países en vías de desarrollo.
e) Estos Acuerdos deben traducirse en obligaciones concretas para la Comunidad, dirigidas a fomentar el comercio recíproco e impulsar el desarrollo
económico, saliendo de enunciados vagos y genéricos que no constituyen sino
manifestaciones no exigibles de buena voluntad eventual.

f) Es preciso encarar la coordinación entre los Acuerdos actuales y futuros
de los Estados americanos con la CEE y los Acuerdos de ésta con Portugal
y España.
g) La evolución posible, aunque condicionada por causas políticas cuyo
proceso no puede hoy preverse, de estos dos Acuerdos no debe impedir, sino
que por el contrario, obliga, a pensar en fórmulas que tengan en cuenta 1a
especial naturaleza de las relaciones entre los países de la Comunidad HispanoLus0-Americana y la necesidad de traducir normativamente este extremo en
los futuros Acuerdos que España y Portugal negocien con la CEE.

tina y España, Bases ·comunes para el incremento de las relaciones comerciales, financieras y de cooperación ~cnica, Ediciones Mundo Hispánico, Madrid, 1969.

•,

464

LA GENERATIVIDAD

DE LAS PALABRAS
F. R

DELGADO MARTÍNEZ

Doctorado en Derecho, Diplomado en
Filosofia, Bachiller en Filologia
Clásica.

SE ENTIENDE GENERALMENTE por generatividad la capacidad de generar. Ge◄
nerar en cambio es una palabra que se origina en Género; de donde generar
significa la acción de género. Es evidente la incorrección de esta frase; sin embargo nos ayuda a percibir claramente cuál es la idea de generar, o sea "hacer
género"; lo cual equivale al sentido usado de "engendrar", "producir"; es
decir hacer un semejante a sí mismo. Esto se entiende, como es evidente, en
primer término, del nacimiento de los hijos de los padres, del engendrar hijos;
sin embargo también se entiende de las palabras, aunque rro conste claramente
si engendrar sea primeramente propio de las palabras y luego de los seres
humanos o viceversa, primero de] engendrar hijos y luego de las palabras.
Este hecho nos consta por ejemplo en el verbo latino en su tercera persona del
singular, fertur, que tiene a la vez el significado de "se cuenta", "se dice"
y también de "es engendrado", "es producido" aunque no se use en este
último sentido si no es raras veces.
De este modo las palabras reciben el atributo de engendrar, producir, "generar" o "hacer semejante a sí mismo". No tocia palabt¡:¡. es evidentemente
generativa; si bien observamos el lenguaje de los animales que hablan, como
los loros, no consta claramente que sea "generativo"; no tanto porque sean palabras repetidas de las ya oídas a las personas; cuanto porque las palabras
de un loro no son tales que "hagan semejante a sí mismo". Igual problema
se puede plantear al hablar de las grabaciones magnetofónicas, radiofónicas
o televisivas o mejor radiovisivas. Estos problemas no nos interesan por ahora;
además de que suponen estudios complicados -sólo posibles de hacer en laboratorios expresamente preparador- para descubrir la influencia tanto cons-

465
J,umaniw-30

�ciente como inconsciente en el radiovidente o televidente1 en orden a dete~minar la bondad o la maldad o capacidad de dañar ~e los ap rato tele a:..
diovisivos y luego secundariam ote el contenido de los p~am '
S1vos o ra
.
d terminar en
en cuanto pudieran ser generativos. No nos interesa en s~ _caso e
.
su con. unto el fenómeno humano y cultural de la edición de ~ libro o
J
d e R a d"1ov1. 1'6n o de Televisión , como olemos •decir
nosotros,
de un programa
•
erativo de lore y apreciamientos
en cuanto pued a ser gen
.
, )' cntenos;í ya que
J
. almente upondría hacer un e tudio largo y tedio o. Bast nos con orm_u ar
tgu
, que ersar nuestra r flexión:
l
ta básica en torno a la cual ten dna
.,
a pregun
ás d
ba 'ón o reprodu ion de
. Puede la p rsona aprend 'r tanto o m
e una gra
.
O
fa voz humana; uanto d escuchar la misma oz humana ~,~en~e?
odo: ¿La generati"idad de las palabras es una cualidad u1tn~ca
d tr
o o ro
l . taxis d l IDlSmaJ
al sonido mismo y contextura de cada palab~ o a a sm
e as
rdaalabras o supone el ser producidas por el IIUSlllO ser humano para ser ~
pderamente
' genera o·vas o sea para que verdaderament se
. . aprenda medtante
d
Jlas. o uizá de la exactitud de los apara ti vos r productivos de la voz y e
~as ¡ctit~de humanas dep oda su generatividad? ~osotros por lo pronto y
por todas las anteriores razones nos ceñimos en estas hn as al er humano y no
a los animal que hablan; ni tampoco a los aparatos r productores de la v01.
y de las actitudes humanas como la radiovisi6n.

Una caracter'istica propia del lenguaje humano es el ser "inventado"; es de:
cir es producido adaptándolo a las necesidades que se le pre n~n. Aqw
rescindimos de las repeticiones colectivas que se someten a ~etermm~~ CS:
p
fi"
q",e reciben por su periodicidad un carácter ntual y religioso,
quemas JOS Y ~
, t
· do la
lema
no
lo mencionaremos especialmente en este artícu o, sien
t rob
es e P
· · temente
razón el que son reproducidos por seres humanos, cons1gw:°
, . la generatividad de las palabras no tiene ningún elemento extrano a s1 misma que
pudiera relativizar su naturaleza.

1 1

El término "inventar el lenguaje" es actualmente usado ~por todos los fil6entiende primariamente en l sentido de adaptar y
lin ... tas
1 os y
gws
Y
1 · di 'd h ano·
adecuar la palabras a las necesidades que experirnent~ e m vt uo um ~
"dades pueden ser instintivas y en este seno.do nos acercamos ~

esas necesi

· ·d d

generatividad de las palabras en ?':°eral. Toda generabvt a

pero no toda invención es generativtdad.

·

e16n·

e mven

'

.

. "d a d d e las pa Ia b ras.? En general. podríamos
deca
¿ Qué es pues la generabvt
, .smo"
que es "la capacidad de las palabras para producir un seme1ante a Sl mi
•
.
·
Las palabras tienen en pnroer
lugar una substan oa

esencia ' que enconi en
abra
misma
verbum
o
verba
en
latín;
logo
la
Pal
resad
tramos exp
a por

466

0

griego; wort o woerter en alemán; word en inglé : parola en italiano; mot
en francés. De todas estas palabras aparece claro que el ignificado común de
toda! ellas es spiraculum, "espiral de vaho ' salidas d la boca, como nubes
de rocío o sea piraciones de ,ida (o sea spiraculum vitae).

Toda palabra tiene un ontenido consciente; es de ir. del cual está enterado tanto el que habla como el que escucha. E te sentido es comprendido
por la referencia convencional a un objeto d terminado ea objetivo, sea subjeti o. Sin embargo este enterarse y estar consciente del contenido de las
palabras, ya ncierra en sí mismo una fuerza generativa que podemos explicar
de este modo: la conciencia hace referencia directa a un ' venir juntos o juntarse para dividir o cortar algo"
decir "al juntarse para comer". En toda
comida o banquete se crea una conciencia y al mismo tiempo un lenguaje; una serie de expresiones fonéticas, llamadas palabras, wo-rds en inglés;
woerter en alemán. Es decir, con el mismo movimiento en el cuál se come,
se va a hablar después; precisamente el lenguaje en lo niños p queños comienza a existir teniendo como contenido la acción de mamar o beber. Más
aún1 la lengua significa eso: el toparse el músculo llamado lengua con los
dientes; ya que la palabra lengua viene de la raíz que significa paladear o
saborear1 lo cual consiste precisamente en limpiar el alimento de los dientes
una vez que se ha dividido con estos. Explica la palabra conciencia la referencia a las expresiones "partir el pan"; "compartir el pan"; "partir el pastel";
etc., etc. Como es evidente, cuando se come e hacen exactamente los mismos ademanes que cuando se parte el alimento; con los dientes se parte
el alimento que se ha tomado ( cortado o partido) y con la lengua se cataloga
su sabor, bondad, etc. De aquí también el contenido psicofilológico de "darse
cuenta"; "tener razón" y otras expresiones semejantes. La cuenta y la raz6n
es la medida de la parte que se corta o se separa para sí mismo o para otro
de los que "se han juntado''¡ de los que "han comido" ( nótese la relación
casual o no de la palabra española comer con el verbo inglés to come y con
el verbo alemán zu kommen) . tsta es igualmente la base psicofilológica de las
palabras "madre' , matemáticas y otras semejantes. En el lenguaje tenemos
la repetición d lo mismos sistemas y mecani mos usados para comer; repetidos mediante una síntesis vital y consiguientemente en orden y para bien
del individuo mismo que habla. e repiten por tanto para indicar la necesidad
de alimento o para repetir una situación afectiva o emotiva desarrollada en
torno a la acción de alimentarse, es decir para satisfacer Wla necesidad de
"estar junto con" o "juntarse con'' o también "comer", etc., etc.

Con esto ya podemos darnos cuenta que el lenguaje es generativo; ya que

sirve para generar,

para "hacer otro semejante a sí mismo".

467

�Hacer otro "semejante a sí mismo" tiene por lo di ho hasta ahora un significado bien concreto y determinado, es decir 'repetir una situación afe tiva
0 emotiva mediante la repetición de un sistema o mecanismo o compl jo de
movimientos de la boca y de la faring hablando en eneral".
Diciéndolo de otro modo toda palabra tiene un ignificado convencional;
pero también un significado simbólico, es decir expresado al mismo tiempo que
ese significado convencional; el significado simbólico es el que es ~ ~ t e
generativo, por el mismo hecho de hablar expresa una ~ecesidad mstmtiva, Ja primera de las cuales es la referente a la misma serie de partes del
cuerpo puesta., en movimiento para hablar, com~ son la _boca, ~ len~a, loa
labios, la faringe, etc., iempre dentro de una sei:e ~e. realidades mtencionales,
dirigida! y originadas para el bien de todo el md1V1duo humano.

De t modo la g neratividad de las palabras
origina de la actividad
misma del organismo humano, que al exp~se ~ rba~e~~' crea otro ~mejante a sí mismo, repite vitalmente una situación m.suntiva de esencial
· portancia para la existencia del individuo humano; con lo cual logra
:cer un semejante a sí mismo, o sea, una actitud o _serie de ac~tudes de
sí propio y al mismo tiempo logra una reacción semeJante en qw~ lo es-cucha, ya que el oyente comprende lo dicho mediante 1~ refere~~ a una
necesidad común, como es la de alimentarse, tanto on alimento solido como
con alimento líquido, es decir mediante la referen ia al papá y a ~a mamó
en último termino mediante la referencia al movimiento de lo labio de la
~ . de la lengua, de la faringe, etc. La generatividad consiguientem':°te
es en un doble aspecto, con referencia al sujeto mismo que habla y al SUJeto
con quien se habla; en toda comuni ción verbal por ~to,_ en&lt;:°n~
sentidos o significados, uno de lo cuales es una ~m~caoón m~tlntlva,
, ·
te posible mediante la refer ncia a la expenenc1a de la vida huurucamen
·d d
· .:-ti·va&gt; mediante
la referencia a la vida instintiva o a las neces1
mana lDSLlll
·
'd a es
instintivas propias de todo individuo humano, dotado de cuerpo uru o _n~
sariamente a una alma racional, o en 1 peor de los caso a una expenen~
de 51 mismo, de )a cual no pued prescindir y mediante la cual determma
su propio destino.
La generatividad de las palabras hace referen~. en ~rimer término, a _lol
ecanismos sistemas o complejo usado para re 1b1r alunento, tanto ~qwdo
m
s6li"do' 0 también para rehacer una situaci6n afectiva y emotiva •
como
,
.
, .
d ·
· ti6
mejante a la cual se recibió alimento liqwdo º. solido, es ecir, ~
satisfechas sus necesidades de alimento líquido o s6lido, con lo cual ~
recibió seguridad y en un orden tan primitivo ~ o~ginal que al ~
tiempo recibió el sistema básico para toda comumcaoón humana posteri«

468

con aus sem jantes y con las cosas. in embargo, mediante la semejanza
de unos sistemas con otros, de unos mecanismos con otros, de unos complejos
con otros, de una serie de actitude con otras, el significado de ]as palabras,
su capacidad simbólica, su carácter generativo,
extiende igualmente a
todos ellos, acomodándose vitalmente a unos y luego a otro . eamos más
concretamente cómo:
La boca. Esta palabra es, en español, la que se u a para indicar I órgano
del h.1bla r también mediante el ual
alimenta el individuo humano.
Proviene de la palabra latina Buceo cuya raíz podría ser *Bue, que tiene
el significa.do de cavidad, de hueco d entrada, etc. Con este significado
general la palabra se puede aplicar a todas las partes del cu rpo que tienen
la forma de cavidad, de hueco y d entrada; así por ejemplo se habla de
boca del estómago (lo cual, por otra part , no deja de ser una tautología,
ya que boca y estómago vien n a ignificar lo mismo; stómago es derivado
de la palabra griega Stoma); buscando una aplicaci6n más vital del término,
encontramos que en ingl' la raíz Bue
encuentra en forma de Buck y en
alemán en forma d Bock, lo ual hace referen ia directa al Tragos griego
(de ahí tragedia) ; o
a la máscara que usaban los actores 'trágicos"
en la representación de las obra trágicas. El Tragos griego hace, por su
parte, referencia a la máscara que usaban Jo actores a la "persona" (sonare
pe,), hecha de piel de cabra o d cabrito. La palabra Cabra -o Cabrito-.
por su parte, tiene el significado de un animal que usa la boca para comer
de una manera singular, por antonomasia. De la misma raíz tenemos la
palabra Vagido, el lloriqueo de los niños aJ nacer · Vagido, en latín Vagitu ,
tiene su origen en Bue, igualm nt .

De la boca pasamos pues, a otras cavidadc del mismo organismo; sin
tmbargo, mediante la evolución de las palabras es decir no directam nte;
ya que de Boca Ucgamo a la angu tia, al dolor, a la aflicción, sentimiento
todos que ya no
r lacionan con la Boca, jno con e corazón, con el
pecho, con la entrarías ; pero d e te modo teniendo una ref rencia directa
a otras fun ion y 6rganos del cuerpo, qu guardan una mejan7,a con la
boca y todo los ro canismo y funcion a tivadas por la nec idad y satiafacci6n d la n
idad d alimento tanto sólido como liquido. De aquí
ya no es difícil pa ar a otras vidad d 1 u rpo, orno por ejemplo, )os
labios vaginales: 1 vago · etc., te. D t modo lo generati o d las palabras actúa continuamente
bre la persona misma que habla
obre la
J)Crlona a quien se habla.

La verdadera comunicación humana In que es válida

y soluciona

el pro469

J

�blema de la necesidad de contacto, de seguridad y autosuficiencia; la que es
básicamente el origen de la actividad social; del fenómeno Venir (to
come en inglés) y del fenómeno "juntarse" o estar juntos; la que hace
posible las iglesias y las asambleas; las comunidade y organizaciones; los
pueblos y las naciones; depende totalmente de esta cualidad llamada generatividad de las palabras, es decir de la capacidad de "hac r a uno emcjante a sí mismo".
Toda palabra por más que sea abstracto u significado y esté lejano de
la mente de quien habla el expresar una necesidad de alimento o de seguridad o de comunicación y contacto, dice relación n ce aria a la necesidad
instintiva de recibir alimento líquido o sólido. eamos un ejemplo: la palabra Ser. Esta palabra se usa sobre todo en Metafísica o en Ontología
para expresar al ente a lo contrapu to a la nada. Su significado es tan
abstracto que no es fácil encontrar la persona que pueda definirlo. Esta
palabra tan abstracta se dice en griego To einai · en francés Etre; en
italiano Essere; en alemán Zu Sein · en inglés To Be. Del estudio de
todas estas palabras encontramos que el significado común a todas ellas es la
misma que la de la palabra Madre. Es evidente la relación pues, de esta
palabra con la necesidad de alimento tanto líquido como sólido. Del mismo
modo encontramos que el niño succiona el alimento del pecho materno o
su ustitutivos. El niño recibe la esencia del pecho de su madre; ahora
bien, esencia es al mismo tiempo el sustantivo del verbo ser como es evidente.
Lo más abstracto consiguientemente tiene relación cuando
e,q&gt;resado en
palabras con la necesidad de alimento tanto liquido como sólido.
Aquí encontramos nuevamente la generafü,ídad de las palabras; la generatividad en este caso consiste en mover al que escucha mediante las palabras
que son como cla es que encierran en sí mismas las capacidades necesarias
para mover. Las palabras, digo son como claves en cifras que al pronunciarlas el que habla las inventa y emite¡ quien las recibe u oye las descw:"
y al hacerlo se mueve mediante ellos· llevan antes que nada un mensaJe
básico para ]as necesidades básicas d I individuo humano.
Lo generativo se e"'Presa en latín de modo semejante a como se expresa
la acción de hablar; como ya decíamos al principio. De este modo fertur
es "se habla"; lo cual es lo mismo a "ser engendrado"; ser generado · es
decir al Hablar e Hace uno semejante a sí mismo, hacer uno semejante 1
sí mismo, tanto en el que habla como en el que escucha.
Las palabras identifican al que habla con el que escucha y consigo :mismo,
La identificación es un proceso intelectual, yóico ( egol6gico) , mediante el

470

cual dos elementos o dos individuos --de los cuales uno es sujeto y otro objeto- se activan en su ser propio. La identificación por tanto no supone una
desaparición de un elemento y el engrandecimiento del otro elemento; sino
que ambo elementos, personas, egos, se mue en mutuamente en orden a su
propio ser y dentro de su propio ser. La gcneratividad es también por esta
razón un proceso de identificación ya que con las palabras tanto el que
habla como el que escucha "hace un semejante a sí mismo.,, es decir "hace
una identidad·'.
Esta cualidad de la generatividad de las palabras no siempre es bien
aceptada; de alú las épocas de la humanidad en las cuales masivamente
se pensaba en el silencio como la alternativa más necesaria para oponerse
a las palabras, a la opinión, a la calumnia, a los efectos dcsa trosas o onsiderados como tales del uso de la lengua. Sería interminable I traer a
cuento, aun brevemente, la cantidad de escritos antiguos y modernos sobre
la disciplina de la lengua, sobre Ja asccsis que el bien hablar exige; además
de los tratados sobre gramática y literatura; sobre retórica y oratoria.

Es además interesante la erie de xpresiones e.xj tentes en torno a ]as
palabras, a la palabra, como alimento obre todo cuando se trata de predicar, enseñar, hablar en público, escribir, comunicarse masivamente. e le
llama "pasto para el alma' ; "alimento del espíritu", etc., etc. Con los medios
de comunicación de masas, este aspecto parece haberse perdido y el espectador en el cine, o el radiovidente, se siente más bien inclinado a comer
golosinas cuando ve una película o su programa favorito de televisión o
radiovisión.

De la capacidad generativa de las palabras se ha aprovechado siempre
la humanidad para hacer el bien al ser humano, y así como se abomina
de las palabras, igualmente se las bendice cuando son portadoras de paz, de
tranquilidad de Juz y de armonía. Cuando de un modo sist mático se u an
las palabras para hacer bien al individuo se originan las técnicas de la
palabra -entre las cuales se encuentra sobre todo 1a Psicoterapia verbal
Y otras semejantes- con las cuales, mediante las palabras, se cura a la
persona sus enfermedades y debilidades. Tal técnica es posible mediante
la cualidad de las palabras llamada generatividad.
Otro elemento que se desarrolla mediante las palabras es lo que podríamos
llamar la supervivencia del "semejante a sí mismo ', en quien habla y principalmente, en quien escucha. Puesto que las palabras "hacen un semejante a
si mismo", la persona que habla comienza a vivir mediante su semejante en la
persona que escucha. De este hecho se deduce que las palabras nos conducen

471

�al conocimiento no sólo del ignificado convencional de las palabras, sino
también de la personalidad o persona que dice las palabra o habla. .~ te
conocimiento es po ible gracias al "uno semejante a sí mismo" que e ongma
en la persona que escucha u o ,e las palabras. Más ~múnmente te fenóm no
expresa diciendo que
forma el oy nte una una en d la-~ _na
qu habla. E a im en s vital, e d cir, no s estática tampoco ftJ : smo
que ,-iv iguiendo la vida cl la persona oy te, a tal grado qu no tve_ la
persona que habla jno la persona que scucha. Estos fenómenos ~ n ron 1go
una seri de probl mas p icológicos muy importantes y que se estudian cuando
e trata sobre el conocimiento o la capacidad de conocer. El problema más
importante es el problema de la pro ia indiv~dualidad,, qu: se ve amenazada
por el mismo hecho de encontrar a un
Jant en SJ _rrusmo; d . te conflicto se originan las llamada defensas gológi~as, ~ons1st~ntes ~~nente
en asegurar la propia personalidad frente a la mvasi6n o mtromL ton del semejante creado por las palabras en la persona que escucha.
El pr blema se ha e todavía más intrincado cuando la persona confunde •
quien le babia con una persona superior a sí mismo, a su padre o a su madre
0 alguna otra persona mayor en edad o en algun~ o algunos de 1~ aspectOI
de su vida. De este modo el oír exacerba los conflictos de personahdad. de la
propia individualidad y de la propia identidad. Aunque este f en6m_ no ~
entenderse también desde un punto de vista diferente, como alunentaci6n
de esas relaciones del individuo que oye; pero, el significado convencional
guiría siendo el mismo y únicamente sujeto a las modificacion
hechas
por el significado simbólico.
La ausencia de problemas upondría en I oy nt la a ptación d u supervivencia en la m ote o en la p rsona de las d más g ntes o d los demál
n general; dando de este modo parte de í mismo. a lo~ d ~ con los
ya de por sí mismo tiende a r pariente, uno, amigo, igual; ,el a u vez te~
dría que tar dispuesto a ten r n í mismo parte d_e los d ~as con 1 uaJcs
igualmente tiende a ser igual uno, s mejante, panente, arrugo.
La ausencia de e ta disposición a dar parte de í y recibir parl &lt;l l01
demás conduce a la onducta antisocial; a la condu ta d lictuosa
criminal~ a la conducta demente o a la locura·
decir, a la catatonia, a la
esqu~frenia o a la paranoia; a una detención del proceso. ~tal humano.
dentro del cual se encuentra la necesidad instintiva de parttopar, de trllcender a los demás el propio ser humano.
La generatividad de las palabras explica el porqué éstas han sido ~
en todas las religiones en sus rito ; en todas las culturas en sus monumentoli

472

y IObre todo en sus leyes y en su vida jurídica, ya que es el derecho el gestor

mú importante de la cultura, desde el momento que toda su fuerza se encuentra precisamente en el respeto a la ley, a las f 6nnulas en que la misma
se encuentra participada.
La generatividad d las palabras
igualmente fuente de magia y de poder
oculto; de los cuales en toda la historia se ha servido igualment la humanidad para hacer el bien y, como en todas las cosas, para hacer también el
mal. Las fórmulas mágicas, los ensalmos poderosos, no deben a otro ser su
fuena, sino a esta capacidad de las palabras llamada generatividad. El aspecto
más importante de este fenómeno de las palabras ulta ser su eficacia oculta, es decir simbólica· lo significado convencionalmente por las palabras, quizá
no pueda ser entendido por el oyente; pero el significado simbóli o será ciertamente captado o comprendido por 'l. A i se explica que una persona esté
atenta a lo que estamos diciendo y sin embargo no entienda lo que estamos

diciendo.

Tanto más
aleja el significado convencional de las palabras del significado simbólico, tanto menor es I número de personas que lo pueden comprender y entender y \-Ícevcrsa: tanto más el significado convencional
acerca
al significado simbólico, tanto mayor e el número d personas que Jo comprenden y lo enti nden. Esto explica el éxito de las grand obras de literatura que ya n su tiempo
tienden entre multitudes inmensas, sobre
todo despué d 1 invento de la imprenta; la misma explicación tienen en nu stros día

las películas cinematográficas vistas por millon de persona d •
todas las edades y de todas la culturas y capacidad . Ej mplos notabl son
Tiburón y La Guerra de las Galaxias. E cierto que en la cinematografía juega un papel muy importante la fotografía; sin embargo, la parte de los diálogos
es muy importante; además d que el pod r de simbolizar no es s6lo de las

palabru.
uestras reflex:ion sobre la generatividad d las palabras pu de on retizarsc más todavía, analizando su fica ia n la conducta mi ma del oy nt
ya que como hemo dicho la encratividad crea un semejante a sí mismo, primero en quien habla luego en quien CSC'Ucha. En el que habla como ya
decíamos, al hablar pone en juego la necesidad instintiva y básica, coincidente con la de lo animal irracionales, de aferrarse, de agarrar, d 11 Yal1C a la boca d soltar y d buscar de nuevo. Esto se llama en Psicología
Profunda (Szondi) impulso o instinto de contacto. La rie d a tos que se
llevan a cabo para tomar aliment crean la capacidad para formar las palabra, Ma, Ma · Pa, Pa; al pronunciar la cuales no 1o emiten los sonido
dicboa, sino también crea una situación psicol6gi parecida o semejante

473

�a aquella en la cual el niño es alimentado; después siempre que el niño necesite no sólo alimento, sino simplemente sentir la situación del ser alimentado repetirá los mismos mo irruentos que entonces, hasta llegar a ser el
mismo sujeto de contacto como lo eran sus padres y sus protectores. Más aún,
1 movimiento o serie de movimientos hechos para decir Ma, Ma; Pa, Pa,
&lt;'nera movimiento en otras acciones del mismo sujeto consistentes en último
término en dar y recibir; en abrir y cerrar; en llenar y vaciar.
La generatividad de las palabras no debe. confundirse con la genética_ No
suele hablarse de que las palabras sean genéticas y sí uele de~e que sean
generativas. o es que debidamente explicado el ténnino fuera inadecuado
usarlo para cualificar las palabras; sino que no suele indicarse como cualidad
genética, sino la propia de los seres vivos en sí mismos; pero no lo que ellos
hacen como son hechas las palabras. Adecuadamente explicado el término
sí puede referirse también a las palabras; en cuanto que las palabras de cada
cual estén caracterizadas por sus propios genes; no creo sin embargo que en
la actualidad haya algún método o técnica mediante el cual se pueda descubrir la carga genética de las palabras de un individuo humano; aunque no
dudo que con asiduos estudios se pudiera llegar a reconocer los componentes
enéticos de una persona mediante el conocimiento de sus palabras. Por tal
razón al aplicar la palabra genético a las palabras habría que decir más bien
no "genética de las palabras", sino genio de las palabras, lo cual es muy diferente a la generatividad de las mismas como ya hemos explicado; las palabras
n sí mismos no tienen ninguna cualidad genética; sino más bien las palabras son cualidades genéticas del individuo humano parlante.
Por tan.to al hablar de Psicología Genética hay que hablar de las cualidades genéticas de la Psiqué; lo cual es muy diferente a decir que la P iqué en
sí misma, en abstracto, tenga cualidades genéticas. Es decir, las cualidades
genéticas de un individuo se encuentran o pueden encontrarse también en su
Psiqué; pero no existen cualidades genéticas sin individuo, por más psicológicas que sean.
Aunque parezca evidente no lo es, sin embargo, el pensar que la Psiqué
no es un fenómeno social sino un fenómeno vital, en este sentido animal
y en cuanto espiritual o racional, lID fenómeno anancástico, lo cual no es
precisamente social, aunque en él se trate de muchas o varias personas, es
decir los mayores, antepasados, padres, abuelos, etc., de cada individuo. El
fenómeno social, por más que en virtud de la raíz Soc (Som) pudiera eD•
tenderse como la unificación de varios elementos en uno solo, no lo suelen
entender las lenguas de la Psiqué, sino de varias, más de una, Psiqué. Al
tratarse de organismos vivos, la tendencia de los organismos es moverte

474

para sí mism?s, o sea, en orden a su propia vida y perfeccionamiento, 00 en
orden a la ~~da de otro organismo ni en orden al perfeccionamiento (llevar
a cabo el vivir) de otro organismo.
La Psiqué, por tanto, no es un fenómeno místico extra individual. s6lo en
p~abras m~y estrictas, en cuanto al nombre con que suele expresars~ la acti\ldad y me;or, en cuanto a la descripci6n que suele hacerse de la actividad
3cnética, podría decirse que es una actividad mística. La realidad o fenómeno místico en este orden de las palabras, serían más bien las supervivencias
de la prrsona que habla en la persona que escucha, en la cual como ya hemos
e~resado,, co~enza a ~vir y a seguir la suerte del mismo. Quien habla part~cipa de Sl ~ o a qu1en escucha, con el cual comienza a ser uno, igual, pancnte y armgo.
P~ede ll~se ~~tica y miste~osa esa supervivencia en cuanto se logra
mediante una UlID1s1on de los sorudos en los oídos de quien escucha• no es
en ~ mi~a una vio~ón de la individualidad de la persona sino
perfeccionamiento del sentJdo del oído, ya que mediante el oír el sentido del
oído lleva a cabo su funci6n orgánica.

:in

M~dernamente se ha hablado mucho de la generatividad de la gramática•
no directamente de las palabras; sobre todo con la aparición de los libros
de NoA.M Cn~MSKY de los cuales es el primero Sy11tactíc lS'tructure, en
1957. Hablar drrectamente de la generatividad de las palabras ha aparecido
hablando en general hasta la fecha como un trabajo anticientífico y fuera
c~c época y se prefiere hablar de la semántica, de la gramática, de la gramática comparada, de la semiología y otros muchos aspectos. La teoría de
Ca~MSKY es directamente sobre la gramática llamada por él "transfor~acional"; de tal modo que la cualidad que él llama generatividnd se refiere
directamente a las frases; distinguiendo dos clases de O'eneratividad una
"débil" (weake en inglés) y otra "fuerte" (strong). La p:·unera se entiende
aquella que es capaz de producir frases gramaticales y la segunda la que además sirve para producir frases no-gramaticales.
Prescindiendo de la signüicación lingüística, filosófica y psicológica de la
teoría chomskiana en general y sobre el concepto de generatividad de las reglas gramaticales en especial, el problema verdaderamente importante se
encuentra según mi opinión en el concepto mismo de genera.tividad de las
reglas gramaticales; es decir, la generatividad que nosotros ponemos en las pa~bras -según este concepto-- se encuentra en las reglas gramaticales que
ngen una lengua determinada. Al hablar de las reglas gramaticales, necesariamente nos encontramos con la. psicología o sea la ciencia de la conducta; de tal

475

�modo que las reglas gramaticales aparecen como las ~ormas de educación,
que más tarde se convertirán en las normas morales directoras de la ex_presi6n de los afectos y sentimientos morales, finos y referentes a la sexualidad
( Szondi). Según esto hay frases ( las gramaticales) que son débi~ente generativas se refieren levemente a la idea general de la generacion, a los
actos p~pios para la generación, a la actividad sexual. En cam?io las normas fuertemente generati: ~, se refieren a las frases (gramaticales Y no
gramaticales) fuertemente relacionadas con la generación y lo~ _concep_tos
cercanos a esta idea. La idea de fuertemente generativo hace qwza relación
a un contenido no simplemente sexual sino además agresivo. Nuestro modo
de pensar -aunque prescinda de dar ~ juicio sobre
teoría ~e CHOMSKY
por Ja razón, sobre todo, que ha modificado sus teonas postenormente- es
más bien que la generatividad es inmediata y directamente de las_ palabras
y no de ]as reglas !ITamaticales; o sea, las normas o reglas gramaticales son
posteriores a las palabras, de tal modo que su generatividad pertenece ~ las
palabras mismas y no a las reglas gramaticales; por más que el ambiente
psicológico de )as palabras y de las reglas sea. o pueda ser el mismo: Quere-mos repetir que nuestro conocimiento de CHOMS~Y se reduce ,exclus1vamen~
al concepto de generatividad y no a toda su teona o sus teonas en general.

;ª

Nos hemos referido exclusivamente a la generatividad de las palabras e~
el complejo O sistema de movimientos producidos en la necesidad ~e la alimentación; pero como ya apuntábamos, el mismo sistema o compleJo_ se acomoda a otros sistemas con movimientos parecidos. En esta capa 1dad de
acomodabilidad encontramos la base para la cualidad de simbolizar de _1:15
palabras. Hay algunos autores que reducen esa capac~da~ _de acomodac1on
y consiguientemente de simbolizar al aspecto se~al_ ~el 111d1v1duo ~UID~O; es
·
toda palabra al mismo tiempo que el s1gnif1cado convencional se end ecir,
en
,
. ..
.
contraría un significado e.'q)resado al mismo tiempo que el (s1gnificado sunbólico) y el cual se referiría a las necesidades sexu_ales directamente y no
indirectamente como pensamos nosotros a las neceS1dades orales de aferramiento y de alimento.
Huella de esa otra teoría la encontramos en una nota de Freud que dice asi:

"Aquello que en la actualidad se encuentra enlazado por ~n_a. relación
simbólica, probablemente se hallaba unido, en épocas pmnitwas, por
una identidad de conceptos y de expresión verbal"; sigue así:
, Para estas ideas cfr.
Introduction.

476

GRBENE,

Judith, Psyeholin¡uistics, Pinguin Boob, 1972.

"Esta concepción sería corroborada en forma extraordinaria por una
tesis del doctor Hans Sperber. En Ueber den Einfluss sexueller Momente
auf Entstehung, und Entwicklung der Sprache (La influencia de los
momentos sexuales en el origen y el desarrollo del lenguaje), ]mago, 1,
1912, Sperber opina que todas las voces primitivas designaban objetos
sexuales, habiendo perdido ulteriormente esta significación sexual al
pasar a otras cosas y actos que fueron comparados con los sexuales."~
La referencia a las voces primitivas es en cierto sentido también aplicable
a los origenes del lenguaje en cada persona; aunque naturalmente el proceso
de ese primitivismo actual, por así decir, a una introducción al ambiente paterno y familiar y hogareño, sea incomparablemente más rápido que la evolución que en la historia de la humanidad ha sufrido el mecanismo, sistema
o complejo de movimientos en torno a la necesidad de alimento.
únicamente hemos puesto un ejemplo de la generatividad de las palabras,

pero un ejemplo que es necesario&gt; como es necesaria la referencia a la
boca y a sus partes al hablar del lenguaje y de las palabras. Podemos sin
embargo tomar cualquier palabra y analizar su capacidad generativa. Veamos por ejemplo la palabra Libro. Esta palabra se deriva de la palabra latina
Líber; en otras lenguas tenemos sonidos semejantes: en francés Livre; en
inglés Book; en alemán Buch; en italiano Libro. En griego tenemos la palabra
Biblos. Prescindiendo de la semejanza del 1ocablo que se usa para indicar
la parte del cuerpo de los rumiantes, busquemos de qué modo se encuentra
dispuesta la generatividad en esta palabra.
El signüicado convencional de la palabra es perfectamente bien conocido y
consiste esencialmente en la unión en cuadernos, uno sobre otro, de hojas
impresas antes.

El significado convencional nos hace pensar en esa idea; sin embargo el
significado simbólico, en el cuaf se encuentra la cualidad generativa de la
palabra lo debemos de indagar de la situación psicológica o emotiva que es
revivida o repetida por la palabra misma. Ya de antemano sabemos que
esa situación psicológica se refiere a la necesidad de alimento en general,
al aferrarse al objeto, al ll~várselo a la boca, a succionar, masticar, luego
dejarlo y buscar otro. La palabra Libro por tanto tiene necesariamente
alguna referencia a ese conjunto de actitudes. ¿De qué modo concreta1 Fu.u», S., Obras Completas, vol. 111, Editorial Biblioteca Nueva, Barcelona,
1967, p. 160.

477

�mente? Si atendemos a la semántica, es evidente que el concepto de libro
se refiere a palabras impresa y por consiguiente die r ladón nccc aria a la
necesidad de alimento o d contacto n general. o b::i. ta sin embargo; es
necesario encontrar una relación más concreta y d terminada para poder
hacer evid nte la cualidad generativa de la palabra misma.
La raíz de la palabra Libro es doble: por una parte Lib junto con la terminación er (ro, re,); por otra parte tenernos la raíz bu con la adición ch (k)
que en griego es bi, bli y en inglés boo. El conocimiento de la raíz n~ acerca
metodológicamente a la serie de actos del complejo dicho. Efectivamente, la
raíz Lib se usa para indicar la acción de amar,_ desear gustar, agradar; de
este modo Libro viene a significar "lo que selecciona, gusta, agrada" o bien
"lo seleccionado, gustado, agradado, amado". tste es el significado de la
raíz Lib o Lub; en cuanto a la raíz, Bi, Bu, no tenemos ahora datos concretos, por lo cual bástenos con la anterior.

Para llegar a la esencia ~sma_ del fenómeno hemos tenido que prescindir,
naturalmen_te, en un trabaJo de mducci6n y de deducci6n, de otros muchos
elementos Junto, a .los cua.Jes se encuentra incluido este fe nomeno
,
d e 1as
palabras; no sena, sm embargo, difícil hacer una síntesis para encuadrar este
fenómeno en todo el context.o de la Gramática de la Litera.tu
d I p ·
d 1 0
.
ra, e a s1co1
og¡a, ~ a raton~, de la Antropología, de la Filosoíía y del Derecho.
pe~ sena un ~baJo largo y daría materia para un volumen de no pe~
quenas proporciones. Bástenos por ahora, pues el haber indicado aJ
'd
, ·¡
,
'
gunas
1 eas ub es -as1 lo esperamos-- para indagar más ampliam t
.
en e y en mayores
1

p_r~~r~~nes la naturaleza de las palabras, sobre todo en sus relaciones a la
avilizac'.on _de nuestros tiempos y aprovechando los inventos y conclusiones
de las c1~cras modernas, tanto en el campo de Ja técnica, como en e1 campo
de la psicologia profunda, que al descubrir 1a naturaleza de las necesidades
humanas, alienta y fundamenta la grande esperanza de su satisfacción tanto
en el orden de los energéticos, como en el orden de Ja alimentaci6n' de 1a
humanidad.
1

Si la palabra Libro significa "lo seleccionado; lo amado; lo agradable,
etc.", ¿qué relación tiene este significado concreto con el s.istema o complejo de Ja necesidad de alimento? Ya en este momento aparece evidente
que la acción de tomar alimento exige precisamente antes que nada aferrar
o seleccionar el alimento o la fuente de alimento; de este modo, al decir la
palabra Libro significamos en primer momento el objeto llamado así, ya que
ésta es 1a significaci6n convencional inmediatamente transmitida por la palabra. Además de esta significaci6n tenemos el significado simb6lico, transmitido
al mismo tiempo por la palabra, por el hecho de tratarse de una palabra
con determinadas letras; esto equivale a decir que al oir la palabra "hbro",
se genera en nosotros al mismo tiempo en cantidad más o menos grande la
necesidad de seleccionar, de preferir, de amar, de gustar y de agradar; esto
es tan e.vidente que no es necesario analizarlo más detaUadamente.
Por lo anteriormente comentado ya nos damos cuenta cómo junto al significado simbólico o generativo, se encadenan inmediatamente otra serie de
acciones o movimientos o complejos y sistemas, que están íntimamente relacionados con el signüicado indicado. Preferir, gustar, etc., se refier·e en primer
término al movimiento de aferrar o tomar alimento; sin embargo inmediatamente se ocurre también hasta la uni6n conyugal, que suele presentarse como
la máxima preferencia en este orden.
Del modo antes analizado podríamos demostrar cómo cualquier palabra
tiene su significado llamado convencional y su significado simbólico, y como
este último es la base de la cualidad de las palabras llamada generatividad.

478

479

�HISTORIA Y SOCIOLOG1A DE UNA GRAN CIUDAD
ANTONIO POMPA y PoMPA

Instituto Nacional de Antropologia e Historia

Los ÜRÍGENES DE GuANAJUATO. Mucho se ha especulado en dimensión de
fantasía acerca de los orígenes mestizos de 1a histórica ciudad de Guanajuato;
algunos los sitúan en los comienzos de la conquista española, otros fijan
fechas posteriores, y todos ellos fundan sus aserciones en supuestos con aparentes visos de verdad, creando una serie de hipótesis que no vislumbran
históricamente la realidad del fasto.
S61o la investigación en las fuentes, con criterio y cultura histórica; la
valoración del aporte de las fuentes y la exégesis completa y metódica del
fen6meno, podrán dar las efemérides precisas de este acontecimiento.
Únicamente de esta manera se podrá lograr una precisión histórica en el
acontecimiento de los orígenes del Guanajuato mestizo, que de los orígenes
de la población indígena pre-hispánica se remontan a un período que aún
no han podido precisar las ciencias auxiliares de la Historia, como la arqueología, la etnología antigua, la lingüística y la antropología física. Sólo
una que intuimos protohistórica avisora con unos importantes vestigios, un
horizonte de antigüedad remota, y de ellos tampoco se puede a~irmar su
}X)Sici6n en lo positivo.

En esta situación de incertidumbre dentro del conocimiento de los orígenes mestizos de la ciudad de Guanajuato, procedemos a esta disquisición
histórica.

•
La dramática epopeya que hace ciclo trascendental en la conquista española
en la Mesopotamia del Bajío, clave en los orígenes de poblaci6n sedentaria en
481
humanitas-31

�la región, ]a llevan al cabo porciones de 1a caballería de don Nuño Beltrán
de Guzmán, después de cruzar posesiones de matlatzincas y purépechas.
Así se puede conjeturar 16gicamente al conocer el texto de la Tercera
Relación anónima de la jornada que hizo Nuño de Guzmán, y así lo entien.
den en sendas Crónicas don Matías de 1a Mota Padilla y Fray Antonio Tello.

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En este escenario que cubría la flora se ubica Guanajuato, de cuyos ha·
bitantes remotos nada se puede afirmar con sentido evidente, aun cuando
hay manifestaciones arqueológicas de un horizonte magalitico y una tradi•
ción acerca del culto zoomorfo como símbolo de la fecundidad en los aledañol
al Paxtítlan mexica (lugar antiguo en la lengua náhuatl), y la historia
antigua apunta a incursiones toltecas, otomíes, mexicas y pu.repechas de cuya
invasión nos queda el nombre del lugar, Guanajuato, de dos raíces dialectales
Kuanas, que significa ranas y juata que significa cerro, donde está el cerro
de las ranas, y nos quedan también otros indicios como yácatas y coecillos en
la hacienda de Cuevas y cúes, plataformas y cerámica en diferentes Jugares
aledaños, ésta desde el teotihuacano y otros horizontes como el de occiden~

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482

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En un depósito sedimentario de edad terciaria, seguramente del miocenGi
es donde ahora se asienta la ciudad; depósito constituido por fragmentos dit
acarreo de granitos, sienitas, pizarras arcillo as y rocas volcánicas unidGI
por un cemento arcilloso rojizo.

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"Partió Nuño de Guzmán, de Puruándiro -dice la Tercera Relaciónque es postrero pueblo de la provincia de Mechoacán, hada los teul s chlchimecas en diez del mes de febrero, año de quinientos y treinta. . . y llegó
al río de Nuestra Señora de Buen Paso (Lerma) ... Allí se detuvo tres
días, uno más o menos ... " Además, el propio uño afirma en su Relaci6n
al Rey, que fue "seis días por despoblado, la mitad dellos por el río abajo..."
y es de suponer, como lo hace el historiador López Portillo y Weber, los ot:rol
tres o cuatro días lo hizo al norte, y así coinciden y lo parece a los cronistas
Tello y Mota Padilla.
Luego, después de cruzar e] río de uestra Señora de Buen Paso, o sea
el Lerma y la región de una Mesopotamia mesoamericana -el Bajío, ~
irrigan con amplitud en distribución trapezoidal el Lenna, el Laja y e(
Turbio-, los conquistadores españoles Uegaron, subiendo las estribaciones dt
la sierra, al lugal' en donde ahora se aposenta 1a ciudad de Guanajuato,
región de poderosa formación sedimentaria que la constituyen pizal'ras arcillosas despro istas de restos fósiles, que sirven de caja a la mayor parte de
los criadores minerales que e encuentran en eUa. Sedimentos que se conjeturan de edad precretásica.

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�además de monolitos desde el arcaico, y objetos líticos, y contribuciones ~
fósiles que bien estará investigar para precisar si hubo contemporaneidad
humana.
S6lo don Pedro Goozález, don José Guadalupe Romero y don Lucio Marmolejo, investigadores insignes, apuntan a este ti~ de investigacío~es locales,
lo que preconiza la urgencia de investigar y ~b1car en~ cronolog1a ~orrecta
ese remoto pasado que precedió a la Conqwsta espanola,_ ~blamt nto. y
colonización estanciera que situamos históricamente en proxmudad posterial
al año 1530.
Mucho se. ha sostenido que la colonización estanciera la inicia n Guanajuato Rodrigo Vázquez a raíz del Mandamiento a su favor dado por el
rimer virrey de ueva España, don Antonio de Mendo1.a, fechado ~
ciudad de México el día tres de julio de mil quinientos cuarenta y SCll,
mas hame parecido qu este documento no es inicial en los orígenes de
Guanajuato.

~

Pero Núñer, Maue de Roa. Recordemos que uño Beltrán de G ~
· TVKP,oiones de matlaltzincas y purépecha , y al hacerlo por las pnmeras
cruzo r .
1
~6 en
estuvo en estancias recién concedidas a Pero úñez, qw~ e acomp~
la expedición a la Nue a Galicia, según onsta en la nómina de los Jmetes.
Este Pero úñez, que algunos por error llaman Pedro_ ~uñoz, era n.a~
de la Villa de Roa, médico o curandero de palabra lDSllluante Y facil Y,
además, escritor de croniquillas; hijo d Alonso, Maestro de Roa Y de
Catalina Bennúdez.
El soldado cronj ta, Bernal Díaz del Castillo nos lo describe con donaire
al narrar que era vecino de México, qu se d ía el Maestro de Roa; ya
era hombre viejo, con un gran lobanillo en el cuello y _cuatro palmos de
tatura • como t nía nombre de Maestro de oa le d cian adrede
de Rod~ y este comisario fue el que el Marqués (Hemán Cortés) hubo
enviado a llamar a Castilla y llegó a u va E paña en 1528 para que le
cura el brazo derecho que tenía quebrado de una caída de caballo, despu&amp;
que el conquistador vino de las Hibu ras, y porque vi~ies~ a curarle, el brazo
se le pagó muy bien dándole encomiendas en pueblos m~geoas y a.si des~ués
fue a Castilla a curar a doña María de Mendoza, muJer de don FranCIICO
de los Cobos Comendador Mayor; y al Cardenal Sigüenza, Presidente de
Indias, con que más que éxitos curativos consiguió fama y posición de mú!·
tiples estancias en la ueva España, ya en la matlaltzinca, ya en las chichimecas.

J;

Mucho se ha discutido acerca de que si los conquistadores al mando de
uño Beltrán de Guzmán llegaf9n o no al lugar donde ahora se ubica
Guanajuato; históricamente no se puede afirmar, ni negar, en vista de
que las Crónicas y Relaciones conocidas del viaje de don uño describen
explícitamente este acontecimiento, ni el lugar t nía entonces la prominencia
que hiciese obligatorio el consignarlo; mas de los elementos y referencias que
se deducen de la propia Relación de don Nuño fechada el día 8 de julio
de 1530, y de la Tercera Relación anónima de la jornada qu hizo ~uño de
Guzmán, auxiliada~ de las relaciones conexas de Gonzalo López autorizada
por AJonso de Mata escribano del Rey (3-11-1532) · la de Pedro de Carrarv.a.
la de García del Pilar, la Relación de la onquista de los teulcs chichimecas
de Juan de ámano )' la Cuarta Relación anónima y la jornada de don
uño, se puede conjeturar la posibilidad de una entrada de los conquistadores de don uño hasta el Jugar donde se ubira Guanajuato, y así lo
parecen entender los cronistas Tel10 y Mota Padilla.
En la expedición de don uño, tras el acontecimiento del paso del rlo
Lerma, parece que se oculta Pero úñez, el Maese de Roa, ¿ acaso fue a
incursionar en la región para volver a México y aparecer al ser consolidada
legalmente la colonización estanciera y el asiento definitivo de una sociedad
donde estuvo con Pero ápoli o
ápoles, Melchor Hernández Antonio
Frausto, Diego de Aguilera y otros más, en donde ya había sido propietario

Juan de Cuenca y después Juan de auc do y María Burgueño desde 1555
en que hacen traslado de dominio a Martín de Aranda?

¿ Fue antes estanciero en Guanajuato Pero
Vázquez?

úñez, que el mismo Rodrigo

Y de esta manera queda planteado un período hipotético acerca d Jos
orígenes y poblamiento de Guanajuato orno ciudad mestiza entre lo años
Primeros de la Conquista en que el enorme paí de lo "chichimecas" fue
invadido por hombre blanco y aliados indígenas d don uño Beltrán d
Guzmán, de don icolás de San Lui Montañez, ca ique indígena a rviao
de Villaseñor, de Diego de lb rra y hru.ta de Juan JaramilJo, quien obtuvo
f&gt;ro..isión n 1543 para internarse a d ubrir en la región de lo "chichi-

mecas".

Concordes están testimonios documentales en que para antes del año 1554,
que algunos autores fijan, había en Guanajuato poblaci6n de estancieros
dedicados al ganado y a la incipiente agricultura, así como de la minería,
no ajena a los otomies, purépechas, y náhuas que tuvo en no pocas circuns-

11

484

•,

85

�tancias sus primeros descubrimientos por los españoles, debido al infonne
de los propios indígenas.
Meditando las proposiciones que hemos planteado, consideramos que se
establece en los orígenes de Guanajuato una obligada división entre lo que
forma un período hipotético, y el que constituye un período estrictamente
histórico, que se inicia con la colonización estanciera que da origen a una
población sedentaria que toma después nuevos cauces con la actividad minera
hasta llegar a la consolidación de un grupo humano, que con el tiempo se
,'tlelve meta de progreso y evolución y cuyos reflejos se proyectan en la historia económica del mundo.
La Estancia de Guanajuato. Para algunos es conocido el tenor del documento que da propiedad a Rodrigo Vázquez de una estancia en las clúchimecas, cerca del nacimiento del río de Guanajuato; mas este documento,
por lo que yo he visto, no ha sido publicado en la integridad que hoy lo
damos a conocer, debido al esfuerzo inqu.Ísitivo de don Pedro fartínez de
la Rosa, quien lo ha puesto a nuestra disposición.
La estancia concedida a Rodrigo Vázquez hemos podido ubicarla por una
minuciosa confronta de documentos, en terrenos de lo que despu' constituyó
la Hacienda de Cuevas, colonización estanciera que se proyectó de sur a
norte en el caso de Guanajuato y puso las bases para el posterior desarrollo
minero.
El famoso documento dice como sigue: ''Yo don Antonio de Mendoza vi50rrey e gobernador por Su Magestad de esta Nueva España, etc. Por la
presente doy licencia a vos Rodrigo Vázquez para que en las chichimecas
cerca del nacimiento de un río que se llama Guanaxuato el río arriba una
legua encima de un cue arrimado al mismo río podais asentar y asenteis una
estancia donde de la cual e de caballería e media de tierra cerca de la dicha estancia e para el sustento de ella en parte sin perjuicio vos hago merced
para que sea vuestra e de vuestros herederos e sucesores y como en tal estancia
vuestra podais tener en ella vuestros ganados sin que os sea puesto impedimento alguno e podais labrar e cultivar la dicha caballería e media de tierra
de lo que quisieredes e por bien tuvieredes e tomada por vuestra parte
la posesion de la dicha estancia e de la dicha caballcria e media de tierra
mando que de fecho no seais despojados sin primeramente scais oido e por
fuero e derecho vencido ante quien y con derecho deba.is e podais disponer
de lo susodicho con tanto que no sea a Iglesia ni a monasterio rú a otra
persona eclesiastica la cual dicha merced vos hago de la dicha estancia e
caballeria e media de tierra con tanto que no sea en perjuicio de los indios

487

�ni de otros tercero alguno e con que en el asentar y poblar de la dicha
estancia y culth·ar de la dicha tierra guardeis las ordenanzas que en este
caso estan hechas e so las penas de ellas e mando a Antonio de Godoy Jus.
ricia en los chichimecas que os ha!!a medir y señalar la dicha caballeria e
medio de tierra en parte sin perjuicio e con que no sea en tierra e termino
de la tierra que tá señalada para la población de los chichimecas. Fecho ea
México hoy tres días del mes de julio de mil e quinientos e cuar nta · seis,
años.-Don Antonio de Mendoza.-Por mandado de u eñoria.-Antonio de
Turcios".
A continuación, damos el tenor del documento suscrito por Antonio de
Godoy en que da posesión a Rodrigo Vázquez, de la estancia de Guana.'&lt;:uato.
"En jueves quince dias del mes de eptiembre de este año de mil e quinientos e cuarenta e seis años Yo Antonio de Godoy recibí esta omisión
de u Seiioria Ilustrisima hecha a Rodrigo Vazquez de una estancia caballería e media de tierra contenida en esta dicha merced e confom1a a ella
y en el dicho dia medi la dicha caballeria e media de tierra en un río que
esta a mano derecha que viene de hacia San Miguel del dicho asiento de
estancia el rio arriba de una parte e de otra del dicho rio e por parte
de arriba esta una angostura e vuelta que hace el dicho rio e porque s ,-e.edad
que di la dicha posesión conforme a e ta merced de esta dicha parte con.
tenida lo firme de mi nombr Testigos que se hallaron presentes Antonio
de Godoy el Mozo y Diego criado del dicho Rodrigo Vázquez que es fecha
en el dicho dia mes y año susodicho.-Antonio de Godoy."
Por este importante documento que inicia el período histórico de 1a estanria
en Guanajuato, encontramos diversas circunstancias que nos hacen conjetu•
rar la posible presencia del conquistador mucho antes de ta fecha, mas téngase como período hipot' tico, que del histórico ésta es la primera fecha
evidente.

La colonización estanciera de Guanajuato hist6ricamente comprobado desde el año 1546 con el Mandatario de don Antonio de Mendoza a Rodrigo
Vázquez, agrega en 14 días del mes de agosto de 1548 la merced concedida
a Hemán Sánchez Mancera de "tres sitios de estancias donde tenga sus ganados, en términos de Yuririapúndaro, que se llaman de Temascatío al pie de
una sierra, cabe unos manantiales una fuente de agua e tule junto a un rio;
la segunda está más adelante, junto a otro río que
dice de Jo CarrizaJes en
términos de San Miguel, a un pozo de agua; la tercera junto al río de Guanaxuato, en términos de la estancia de Rodrigo Vazquez e Juan de Cuenca,
que entra en el dicho Guanaxuato, estancias que podrá poseer y heredar

.

488

,

y donar y vender, con tal que no sea a iglesia o monasterio o persona eclesiástica"; mercedes concedidas por don Antonio de Mendoza, quien las suscribe, así como Antonio de Turcios.
Téngase idea de la importancia económica de estas estancias, tan sólo
con la parte que poseía Juan de Cuenca de media estancia de Guanajuato,
con ganado vacuno y caballar por valor de quinientos ochenta pesos de oro
de minas de ley perfecta, .iendo el valor de cada peso de cuatrocientos
cincuenta maravedíes.
Así también Hemán Sánchez Mancera estan iero de Guanajuato y terrenos aledaños del ur, tenía en us tres estancias corrale , casas asiento
sitios, términos que poseen las estancias, más la mitad de dos mil cabezas d;
vacas chicas y grandes, yeguas, asno , etc. con un valor de tres mil setenta
pesos de oro, de ocho reales cada uno.
En esta forma dentro de la estancia, va aumenta.'ldo día a día el poblamiento de Guanajuato.

López de Legazpi, Estanciero de Gua.najuato. Al principiar la segunda
mitad del siglo XVI, ya tenemos un grupo de e tancieros que dan vicia a la
región de Guanajuato; está Rodrigo Vázquez natural de evilla y casado
con Juana de Moralle el 30 de ago to de 1526 y con quien aposentó en su
estancia; este Rodrigo Vázquez fue conquistador e hijo de Rodrigo Alonso
Y de Leonor Femández, y se le considera, históricamente, el primer estanciero de Guanajuato; contemporáneo a él en la concesión de merced está
Juan de Cuenca, poseedor d media estancia de Guanajuato, y que adquirieron después Juan de Sau edo y María Burgueño, su mujer, y que en 1555
enajenaron a Martín de Aranda, con ganado vacuno y caballar evaluado
en quinientos ochenta pesos de oro de minas de ley perfecta; así también en
~uel tiempo era estanciero Hernán Sánchez Mancera, que fue vecino de la
ciudad de Valladolid en Michoacán, así como también de la ciudad de México, quien posteriormente enajenó en favor de Miguel L6pez de Legazpi,
Adelantado de Filipinas, la estancia de Temascatío el Carrizal y la Calera
c?n todos los corrales, casas, asientos, sitios, términos que poseen las estanc~, más un mil cabezas de vacas chicas y grandes, yeguas, asnos y otros
anímales en la suma de tres mil setenta pesos de oro de ocho reales cada uno.
Tal movimiento en la propiedad estanciera advierte la necesidad de una
pobl~ción que organizara y mantuviera el equilibrio de la estancia, y así se
explica que desde temprano hubiese tal movimiento en la región que ya era
Guanajuato; así se explica que posteriormente la minería haya podido de489

�sarrollar sus trabajos con decoro y holgura por la agricultura y ganadeóa
que la sustentaban.
Miguel L6pez de Legazpi y Gorrichategui fue también es~~iero de

?~-

na juato. Este ilustre vasco, nacido en Zubarraja de la Provmc1a de. Gwpuz-

coa, hijo de Juan Martínez de Legazpi y de Elvira de Gorrichat~i, fue ~
famoso Adelantado de Filipinas, quien sali6 a ese memorable viaje el día

21 de noviembre de 1564.
Miguel L6pez de Legazpi, a principios. de la segunda mit_ad del sigI_o XVI,
fue adquiriendo un sinnúmero de propiedades en la regt6~ guanaJuat~
y así Hernán Sánchez Mancera es el primero que vende a Lopez de Legazps
la mitad de tres sitio de estancia de Temascatío, el Carrizal y la Calera en
los chichimecas y términos del Río Grande, las que poseía ánchez Mancera
por titulos otorgados por don Antonio de Mendoza · la venta incluye la mi~d
de todos los corrales, casas, asientos, sitios, t 'rminos que poseen las estancw,
más mil cabezas de vacas chicas y grandes, macnos o hembras y qninicntas
y guas, la mitad de siete garañones asnos, herrados de su hierro? más la
mitad de }os muletos y muletas, todo ello en la suma de tres ID1l setenta
pesos de oro de ocho reales, y esta venta se llev6 al cabo _el día 20 de marzo
de 1556; en el año siguiente, el día 5 de mayo Hernán Sanchez
Man~era
vende a Gabriel Díez la mitad de su mitad de las tres estancias refcndaa
en donde había cien yeguas, siete asnos garañones, dos mil cabezas de ganado
acuno más otras mil trescientas cabezas de ganado vacuno recientemente
adquiridas, más las tierras de labranza que hay en las estancias Y sitial
donde se siembra maíz y todo esto lo enajena a Gabriel Díez por un mil
quince pesos de oro de minas, y también considera _en la venta ~a terceia
parte de las minas que el primero tenía en sus estancias, y es el pmner dato
que se encuentra acerca de las minas de Guanajuato, ex~epto aquellas referencias a las minas descubiertas por Juan de Jaso y el d1a 9 de octubre_ de
1558 el mismo Sánchez de Mancera vende a Miguel López d~ Legaz~1 la
cuarta parte de aquella su antigua propiedad sobre las tres estancias refendal,
entre el ruo Grande y las minas de Guanajuato, con todos sus ganados
propiedades, quedando Migu l López de Legazpi como propietario; ª, este
. agregó López de Legazpi un cuarto de sitio de estancia y una caballena de
tierra en compañía de Juan y Pedro de Aranda que venía a quedar_~•
la estancia de los dichos Aranda y Temascatío, más la mitad de otro sino de
estancia en compañía de Martín Martínez · este dicho Martín Martínez tenla
pedido para aumento de la propiedad a don Luis de V~lasco otr~s terrelllll
con todas las aguas y pastos y todas las entradas y térmmos Y salidas Y UIIII
, costumbres y servidumbres que le pertenecían, por el precio de un JDil

?e

doscientos pesos de oro de minas de marca real, que bajo ciertas condiciones
le tenía hecha cesi6n a Francisco Ramos, que estaba en las minas de Guanajuato, para que quedara todo en favor de Miguel López d e ~ De esta manera sigue extendiéndose la propiedad agrícola y ganadera que
sustentará en el advenimiento del desarrollo minero, ese auge que desde
los primeros años dio importancia a Guanajuato, la base de sustentación que
presenta la agricultura y la ganadería hace que desde el nacimiento la
minería se desarrolle con toda la importancia que corresponde a esa nobilísima industria, que fue uno de los blasones de mayor categoría para los
primitivos guanajuatenses.

Progreso de la Estancia. Ha quedado plenamente comprobado que la primera fonnaci6n mestiza a raíz de la Conquista en el ámbito donde hoy se
asienta la ciudad de Guanajuato, se debe a la estancia, esa porción de territorio destinado a la cría de ganado, para cuyo mantenimiento dispotÚa de
terrenos suficientes con pastizales que aseguraran su mantenimiento; así
también había una extensión que fuera suficiente para asegurar el mantenimiento de los ganaderos, o estancieros, lo que significa las extensiones que
fueron sumándose al aumentar las mercedes y las personas que las obtenían.
Ya h mos referido cómo ha ido creciendo la institución de la e tancia
en terrenos donde hoy está la ciudad de Guanajuato y lugares próximos;
hemos visto c6mo empezó a crear el primer latifundio el poco tiempo después
adelantado Miguel L6pez de Legazpi, y seguiremos viendo cómo va tomando
una mayor importancia esta región en vísperas de iniciarse en una forma
lúst6ricamente comprobada el auge minero.

Es muy importante tener presente que la primera escritura de compañía
que se otorga el día 29 de diciembre de 1559, en relación con territorios
aledaños a Guanajuato en la región de los chichimecas, es suscrita por Miguel
I..6pez de Legazpi y Pedro de alcedo por una parte y Juan Ortiz por él y
en nombre de Pedro Marfil, cuyo nombre perdura aún en la ciudad muerta
de Marfil a la entrada de Guanajuato, y esta compañía hizo crecer los territorios hasta la región del río Turbio, adelante de las estancias de Comanja
hacia Guanajuato, de cuyas estancias dos tercias partes eran de Pedro de
Salcedo y una tercera de Miguel L6pe:z de Legazpi; y ambos venden la tercera
Parte de los sitios a Juan Ortiz y Pedro Marfil, según carta de venta y hacen
compañía por ocho años, según las condiciones que estipul6 la misma carta.
Es curioso anotar que en la cláusula primera de esta carta se indica que es
condición el agregar por los compradores cien yeguas; y en las cláusulas tercera Y décima segunda se menciona la entrada de individuos de raza negra

�como parte de lo bienes de la compañía y de esto, que sepamos, es la primera entrada de los negros n la región de Guanajuato de que hist6ricamente tenemos noticia.
Poco después equilibraron los propietario d
te enonne terreno en extensiones iguales considerando siempr cabeza de esta compañía a Miguel
L6pez de Legazpi. Ya para aquel entonces, por 1560, apar ce el primer telar
de jerga que trabaja Maria de Turencio mujer de Juan Ortiz y también de
esta primera industria e I primer dato rigurosamente histórico que hem01
ncontrado.
En 14 de mayo de 1566 Juan Ortiz da poder amplio cumplido y ba tante
al mercader Alonso Ball tero para vend r a don P dro de astilla y a
Pedro de auc do o a otras personas i a bien I par cier . la ua_;ta parte
de ciertas tancias de ganado va uno en la re 'ón de lo chi hlm :as n el
río Turbio, qu él tiene en compañía y que linda por una part con las
stan ias d don Luis d
astilla y Juan d Jaso y por otra con estancias
d Diego de Ibarra, autorizándol para que esta najen.ición la concierte
por l pre ·o d maravedíes o pesos de oro que le pareciere, al contado o de
fiado; y Alonso Ballesteros, aceptando el poder vende en nombre de Juan
Ortiz a don Pedro Lorenzo de Castilla, ecino y regidor de la ciudad de
México, la uarta parte de todos los sitios de e tan ia de ganado vacuno
y la cuarta part de todo el ganado ,·acuno novillos, vacas, toro y becerros y la cuarta parte también de todo los negro · y mulato esclavo varones
y hembras, chicos y grandes, y 1a cuarta parte de todos los caballos, potros y
}eguas de aquería, y la cuarta parte de todo el apero que había allí, y del
ganado menor y mulas que Juan Ortiz tiene en los llanos de los chichimeca,
en el óo Turbio, en compañía de dicho don Pedro Lorenzo de Castilla y de
P dro de auc do en el precio d nu v mil pesos de oro común.
Apuntó como creador del prim r latifundio en la regi6n de Guanajuato,
el ilustre don Miguel L6pcz d Lcgazpi, poco después Adelantado de Filipinas, mas no tocó a él crear el verdadero latifundio, sino a don Pedro
LoreI120 d Ca tilla, por lo que verem adelante.
El latifundio creado po teriormente por don Pedro Lorenzo de Castilla
merece una crítica pecial por las circunstancias qu con unieron y por ser
el conjunto d
tas propiedades lo qu puso los cimiento d la rdadera
colonización estanciera en la amplia región del Bajío, pue to que las características del latifundio d don Pedro Lorenzo d Castilla fueron n rmas en
su ve inos de estan ·as aledañas.

•

492

Gtulnajuato 1n el Latifundio. Es indispensable para entender la historia
de la propiedad territorial y Ja evolución en us orígenes, del núcleo inicial
guanajuatense, hacer algunas digresiones, que si bien aparentemente separan
de un método rígido, son indispensables para una ubicaci6n en Ja dinámica
y en el espacio de la posteriormente metrópoli guanajuatcrue; por ello be
considerado pertinente señalar los orígenes del latifundio regional, ligado al
núcleo inicial de las estancias que dieron origen a la población de la ho)'
ciudad capital del Estado de Guanajuato, primero por el Adelantado de
Filipinas don Miguel López de Legazpi y Gorrichategui y después por don
Luis y don Pedro Lorenzo de Castilla.

Son don Luis y don Pedro Lorenzo de Castilla creadores del primer latifundio, en la xtensión del término e.n los al daños de la posterionnente
metrópoli guanajuatense.
Caballrro de prosapia fu don Luis de Castilla, qui n vi tió el hábito de
caballero de :antiago y vino a México a poco d hecha la conquista: n busca
de fortuna empezó desde luego lo que pudiéramos llamar su carrera política
y reobió de Hemán Cortés y de la segunda udi ncia el encargo de fundar
una villa en los límites de la provincia de olima
de someter al famoso
don Nuño de Guzmán.
Don Luis de Castilla salió y llegó a la Nueva Galicia, y fue requerido

por el Ayuntamiento de Compo tela para que saliese de la provincia, mas
don Luis desoyó el requerimiento diciendo que tenía poder del Marqués
del Valle )' autorización de la Real Audiencia para poblar en la provinria
y siguió adelante en olicitud del rebelde don uño, y poco faltó para que don
Luis pcrecie en mano de Guzmán, aunque don José Fernando Ra.míre7
dice que tan sólo trató de intimidarle, reteniéndolo en prisi6n por algún

tiempo.
Seguramente las andanzas de don Luis por territorios chichimecas fueron
el origen de las propiedades mercedadas en su favor, y constituyeron el
núcleo inicial del latifundio 'más grande, creado por los Castilla en el hoy
territorio guanajuatense.
Fue don Luis de Castilla R gidor en la ciudad d M' ··co-Tenochthlan
en 1534 y Procurador en 1549, según aparece en los libros capitulares; en
155? fue Alférez Real y por esa época encom ndero d Tututepec.
Cuando se preparaba la conducente para las expediciones a la Esp cieria
en Huatulco y Santiago (Manzanillo), don Luis de Castilla tuvo significada
intervención y acompañó a Pedro d Alvarado :i la acción del Mixt6n.

493

�Don Pedro Lorenzo de Castilla, descendiente de don Pedro el Cruel e
hijo de don Luis de Castilla, fue Alférez Real en 1577 y Escribano de Cabildo
en 1595 y con su padre fue de los prisioneros a quienes se conside~
complicados en la sonada conspiración del Marqués del Valle, y es qwen
adquirió de Juan de Ortiz, en 14 de mayo de 1566 por conducto del mer•
cader Alonso Ballesteros, la cuarta parte de ciertas estancias de ganado va,.
cuno en la región de los chiclúmecas en el río Turbio, que Ortiz tenía en
compañía y que lindaban con las estancias de su padre don Luis de Castilla
y Juan de Jaso y por parte con estancias de Diego de lbarra, como ya lo
hemos referido.
Diego de !barra era hidalgo de la casa de !barra establecida en la villa
de Eiliar en Guipúzcoa y pertenecía a la orden militar de Santiago. Vino a
Nueva España en tiempo del primer Virrey; hizo la campaña conn:a kll
chichimecas en la parte norte del país y se contó entre los cuatro capitanes
q_ue fundaron Zacatecas en 1546. Después !barra expedicionó por la Nu~
Galicia y la costa del Pacífico y como recompensa le nombraron Gobernador
y Capitán General de Copala, Chiametla y Nueva Vizcaya, y fue Alcalde
Mayor de Zacatecas.

En breve tiempo Diego de Ibarra hizo fortuna y tuvo diversas propie~det
de minas, ingenios y estancias, como las estancias de Santa Ana, ~antiago,
Estancia Vieja, Chichimecas, Ciénega Salada, Buenavista y Guad1ana que
constituyeron el Mayorazgo de !barra; consígnase que las vacas que, había
en esas propiedades estancieras no podían ser contadas, pero que excedían de
ciento treinta mil y los caballos pasaban de cuatro mil. También tuvo en propiedad las haciendas grandes de Trujillo, a orillas del Río Grande y de Lagos,
esta última junto a la población de ese nombre y que entonces se estaba
formando.
Con las propiedades de don Luis de Castilla, de su hijo don Pedro Lorenzo y demás descendientes, se construyó y fue ampliándose el Mayorazgo,
que se componía de diversas pertenencias, entre ellas la ha~enda de L~ Erre,
en jurisdicción del norte de Guanaj uato (hoy Dolores Hidalgo) , colind~te
de la de Reoyos, perteneciente al Mayorazgo de Salvatierra; ~as de La_ Pila,
Trejo y Mezquite Gordo situadas en Irapuato y Santiago Silagua (Silao).
Además de éstos y otros diversos bienes, pertenecían al Mayorazgo el oficio
de Alguacil Mayor del Tribunal y Audiencia de Cuentas, valuado en cua•
renta y cuatro mil pesos q_ue reconocía la hacienda de Arandas, al sur de
Guanajuato.
De esta manera tenemos en la historia de la propiedad territorial, los

"

494

oñ-

genes del latifundio en Guanajuato, representado por las pertenencias de
los Mayorazgos de Castilla y de !barra, ejemplos de la organización y coordinación estanciera, ligados en su principio con aquel núcleo primitivo de
estancias que dieron nacimiento, desde la primera mitad del siglo XVI a
una de las más importantes ciudades de Nueva España.

El Auge minero. Asegúrase que las primeras minas halladas por los españoles en la Sierra de Guanajuato, lo fueron por Juan de Jaso, el viejo, hacia
1552-53, cuando en calidad de Capitán combatía en la región de los chichimecas a los grupos indígenas de la región, mas entonces no fueron registradas
por é~ ni parece haber trascendido la noticia del hallazgo, quizás porque el
propio Jaso y sus soldados guardaron celosamente el secreto, como que quizás
también la noticia de esas minas fue comunicada a Jaso por los propios
indígenas, como aconteció en muchas ocasiones a los conquistadores.
Mas en el año 1556 el estanciero Pero Núñez, Maese de Roa, halla y
hace de su dominio por denuncio, minas en la Estancia de Guanajuato y la
noticia se difunde y a fines del año mencionado, 1556, aparecen los primeros registros ante Juan Sánchez de Alanís, teniente de Alcalde Mayor
de la recién fundada villa de San Miguel (esta villa data de fines de 1555,
aunque el pueblo de indios, u antecedente, fue fundado en 1542, donde
ya había comunidad indígena prehispánica); tanto San Miguel como Querét:rro dependían por aquel entonces de Jilotepec.
Cabe hacer notar que otros registros de minas ubicadas en Comanja, fueron
hechos al comenzar mayo de 1557 en la estancia de Chapapetiro, ante Antonio de Godoy, Corregidor de Yuriria.

Al principio de 1557, diremos sin exagerar, tumultuosamente se acudió
al registro de fundos mineros; la afluencia de españoles fue caudalosa, asegurándose que hubo día en que hubo más de cien propiedades registradas,
Y es que quizás por alguna disposición gubernamental se fijaba plazo para
el registro de los yacimientos hallados, so pena de que fuesen declarados
realengos.
Como verdadera "fiebre de la plata" puede ser considerada la afluencia
de numerosos españoles a principios de 1557 a las minas recién descubiertas,
Y ante esa caudalosa migración fue preciso que el Alcalde Mayor de Pátzcuaro,
Francisco Velázquez de Lara, a cuya jurisdicción se supone pertenecía por
aquel entonces la estancia de Guanajuato, se trasladara a dicho lugar para
atender el registro de las minas; día tras día, durante el mes de mayo hubo
abwidante registro, y da la impresión de que este inquieto ajetreo vivo y
dramático de quienes se afanaban por poseer yacimientos en las venas de

495

�plata de la en potencia riqwsuna región guanajuatense, ponía la piedra
angular de esa singular y excepcional industria regional.
Mucho se ha dicho que Juan de Jaso, el viejo, fue víctica de algunoe
españoles que trataron de apoderarse de las minas que encontró en la Estancia de Guanajuato, y se aduce documento de protesta del propio Jaso
ante Francisco Velázquez de Lara, Justicia Mayor en las dichas minas y
esta acusación y protesta se enderezó muy particularmente en contra del
Maese de Roa y de Pero Nápoles, mas lo que vale n Derecho es el Registro
del fundo, y este lo hizo legalmente Pedro Núñez, Maese de Roa.

El Maese de Roa no sólo tuvo estancia en el núcleo inicial de Gua.najuato, sino que: "tiene en las Chichimecas en Guanajuato tierras de estancia
de ganado mayor e otros ganados... que le había (n) hecho merced de ellas
y que porque agora la quería hacer labor de pan y demás de su aprovechamiento, que redundará en pro y utilidad general para la nueva población
de las dichas minas de Guanajuato, de que él ha sido descubridor" y por
ello pide al virrey: "se las mida y amojone conforme a las Ordenanzas, de
manera que no reciba agravio e tenga causa de quejar..." propiedades que
amplió con largueza y constituyeron posteriormente la conocida Hacienda
de Cuevas.
Mucho más podría ser agregado acerca de los orígenes de la Estancia y
de las minas de Guanajuato; poseemos documentación facsimilar de repositorios oficiales y particulares, d 1 país y extranjero, que amplían las informaciones que ilustran este ensayo· por ello sabemos que la Estancia en el
13ajío y en los altos de Guanajuato no fue sólo agrícola, sino más bien
ganadera, pues era necesaria en abundancia 1a con-ea cruda para el ademe
de las minas, ya que el claYo metálico era efímero en el interior1 por el calor
y la humedad; debido a ello la Corona española urgió la multiplicación
de la E tancia que, como era natural exigía cultivo de zona. agrícola para
el sostenimiento de estancieros y forrajes y, dentro de este extraordinario
sistema la Estancia de Guanajuato no sólo satisfizo la necesidad y exigencia de la miner.ía Guanajuatense sino que auxilió ampliamente a la minería
en Zacatecas.
Valga por hoy la síntesis que antecede, que de un desarrollo mayor el
tiempo y la Historia se encargarán de ampliar.

¿DECADE CIA O NUEVO ORDEN?
AJociaci6n Mexicana de Sociol&lt;&gt;sfa
ÁNGELES MENDIETA ALATORU

Prólogo

ME HA TOCADO vivir, contemplar y padecer una interesante época de transici6n social de mi pals. Caigo en la tentación que ha tiempo me desazona:
relatar las observaciones hechas, pues aunque conllevan las limitaciones de
cualquier vivencia personal, se apoyan en testimonios que le otorgan cierta
validez.

En pocas décadas, ante mis ojos, México aumentó su población de 20
millones de mexicanos a más de 60. Como el país tiene la natalidad más
elevada del mundo y el índice de crecimiento demográfico es de 3.6 por
ciento anual, se estima que la población mexicana para el año 2,000 alcanzará
la extraordinaria cifra de 210 millones de personas.
La ciudad de México, lugar donde nací y vivo, tuvo que reunir en 1920
a varios pueblos aledaños para contar con un millón de habitantes: actualmente se calcula que hay de 12 a 13 millones de personas.
La economía de tipo rural se ha orientado hacia la industrialización, violentando así la mentalidad cíclica, morosa y mágica de un pueblo agrícola
por excelencia.

La demanda de educación sigue siendo superior a los presupuestos, pero
ha formado una ciudadanía cada vez más atenta a la problemática social.
Grandes grupos -nueva clase social sui generis sin arraigo alguno, analfabeta e impreparada- ha cercado las grandes ciudades y está compuesta
en su mayoría por jóvenes, niños, madres solteras y población flotante.

496

497
humanitru:-32

�La enseñanza de carácter laico instaurada desde la época independiente.
destruyó la labor formativa de la iglesia colonial y no la ha suplido con
eficacia para formar la dignidad cívica y ejemplar de los grandes patrici0&amp;

costumbres del hombre que convive con la tierra obedecen a una mentalidad
cíclica, morosa, humana y mágica, en ese orden.

liberales.

El campesino es ajeno a la rutina -devastadora hasta la deshumanización- que exige el trabajo de las máquinas. El clima, el gozo de la siembra,

En las familias ha hecho crisis y llegado a su término la esclavitud doméstica de la mujer hecha por otra mujer.

la ~ra de la ~osecha y las . fiestas tutelares, señalan pasos calendáricos y
son aJenos a la vida del trabajador industrial.

Un intelectualismo híbrido y snob, imitador de la decadencia europea, ha
sido la respuesta siguiente al movimiento sumamente valioso y original de
carácter nacionalista que surgió al triunfar el movimiento revolucionario de

Se ha dicho: la Revolución la hicieron los campesinos para que la disfruten los obreros y parece verdad, pero no se ha recapacitado bien hasta
qué punto hay cierta resistencia de los campesinos a transfonnar su modo
de vida por alternativas industriales que no consideran mejores.

1910-17.
Los grandes mitos mexicanos han sido puestos en duda y analizados para
luego sostenerse a ultranza.

De vez en vez han ocurrido fenómenos de enfrentamiento y disolución
social, así como la solidaridad, pero ha sido más poderoso el último que los
primeros.
Una gran movilidad social, el cambio de economía, la multiplicidad de
opciones y la inestabilidad han estremecido y resquebrajado los patrones sociales provocando un ambiente de inseguridad, propio de las épocas de tm•
ción social.

De todo ello se colige la pregunta obligada: ¿ decadencia o nuevo orden?
Estas notas, exclusivamente desde mi particular circunstancia, señalan algunas líneas estructurales, las que, si no ocurren cambios inesperados, serán
poderosas vertientes de influencia en el próximo y cercano nuevo siglo.

a) Economía: orientación industrial para un pueblo
de mentalidad agrícola
Los patrones económicos de poder industrial tienden actualmente a despreciar o por lo menos a devaluar a los de economía agrícola a pesar de
que la tierra y el mar son fuentes vitales de Ja Humanidad.
De acuerdo con este criterio y con la injusta costumbre de pagar mal
los frutos de la tierra, los pueblos agrícolas se han convertido en servidores
de los países tecnificados y de las potencias industriales: por ende, la gran
tentación de aquéllos es imitar el modelo de país industrial.

Sol~.e~te la e~riencia_ ha ido planteando necesidades que no se vieron
al prmcip10 de la renovaaón rural. De la frase "tierra y hbertad" de los
Flores Magón, a la posesión de la tierra, la reforma integral, y el crédito
~ ha lleg~do. a la conclusión de que no importa estrictamente la po~6n smo es mas importante que ella produzca. No tiene sentido repartir
berras . ~cas. ~s jornaleros sin tierra representaban en 1970 el 27% de la
~bl~on acbva del país, lo cual informa también que no hay ya tierra
dispomble en buenas condiciones.

rw:a1,

El campesino sí recibió beneficios incalculables de la Revolución, hay algunos hech~s que no ,se han destacado bien como la ausencia de los golpes
a los ~~~aJadores agr1colas, la restauración de la dignidad del trabajo rural,
la posibilidad de ser sujetos de crédito, además del incipiente ejercicio de los
derechos cívicos al pedírseles su voto. El campesino ha comenzado a tener la
sensa~ón de su valor como persona humana. La idea revolucionaria de la ejidatana como dueña de tierra, también es sorprendente.

N~ pertenezco a partido político alguno para tener cierta libertad de exp~i6n, pero el partido revolucionario oficial ha logrado que el campesino
se sienta "algu1en
· " , aunque este
. , manipulado.
·
Votar por un partido que tiene
los colores de l a ms1gma
· · · naciona
·
1, 1o convierte en persona importante aunque
sea como agregado a la fuerza de presión política del líder.
Por otra parte, el campesino trata de aprovechar tractores y técnicos contra
la erosión, pero es renuente a englobar el proletariado industrial. Este proceso de elegir lo mejor y rechazar lo obsoleto, es un fenómeno lento pero
firme, en el agro mexicano.

Oon poca perspicacia, México ha caído en el error de querer transformar
a un país de mentalidad agrícola en un pueblo industrial. Craso error. 1M

•

498

499

�b) Educación: extraordinaria demanda
La imagen, no por familiar menos valiosa, de la madre analfabeta que
hace guardia varias noches antes del día de la inscripción para obtener lugar
para sus hijos en la escuela cercana a su hogar es ciertamente significativa.
La sorprendente demanda de instrucción, explicable en un país de jóvenes,
ha desquiciado todos los pronósticos y es un signo de pujanza asi como la
respuesta más grata a la lucha por lograr que la educación sea popular.
En cuanto a la educación superior sigue siendo, a pesar de su gratuidad,
un tanto elitista; las puertas están abiertas pero no todas las familias tienen
el mínimo nivel económico para prescindir de los ingresos de uno de loa
miembros de familia.

En un pueblo formalista de tradición señorial, las carreras profesionalel
otorgan jerarquía social, de ahí la pretensión de las familiall de contar con
hijos graduados en estudios superiores. La consecuencia de estos afanes es
la presencia de miles de estudiantes sin vocación, ni amor a los estudioa.
Mientras el país siga ofreciendo educación superior sin pedir a cambio sea,,
vicios, prestaciones o remuneración posterior, las casas de estudio serán .,.
mili ero de perezosos, irresponsables, fósiles o discrepan tes por inconsciencia.
Un mayor rigor en los estudios evitará que el país gaste inútilmente en proporcionar carreras para quienes no las ejercerán o desertarán en los añ01
intermedios.
c) Población: formación de nuevos grupos sin arraigo social
Una gran movilidad social tiene lugar en México a partir de 1920. Sabido
es que nuestro pueblo es andariego y va de santuario en santuario cumpliendo
con sus curiosas mandas y que los millonarios siempre han tenido posibilidad de
viajar, pero en las últimas décadas la clase media comienza a trasladarse
de a lo largo y lo a11cho de la república. Esta migraci6n se incrementa cila
a día con el turismo nacional y con el cambio de radicación.
Desde la época revolucionaria numerosos grupos de familias se refugiaron
en las grandes capitales de los Estados y no volvieron más a sus lugares de
origen. Con el tiempo comenzó también la migración de los estudiantes
en busca de centros de educación. El paulatino empobrecimiento del campo
y el deslumbramiento de las grandes ciudades provocó finalmente un movi•
miento masivo de grupos que se situaron en los alrededores de las capitales,
en sitios sin urbanización y que formaron ciudades perdidas y cinturones dt
500

miseria. Ahí fueron creciendo grupos numerosos de jóvenes que no reconocen
nada familiar, carecen de religión y de conciencia cívica y son semianalfabetas. Son algo parecido a los grupos formados en el siglo XVI en Nueva España, cuando apareció el mestizo audaz y todavía sin conciencia de identidad.
Estos grupos influenciables y peligrosos porque se mueven emocionalmente
son, por naturaleza, agresivos. Si no se les educa prontamente -y estoy diciendo un disparate quizá por preocupaci6n, a sabiendas de que educar lleva
mucho tiempo- México va a padecer la presencia de estos grupos un tanto
apátridas, definitivamente ignorantes y potencialmente violentos. Sus miembros no creen en nada y no aman lo que hacen. Constituyen un serio reto
a la sociedad. Yo creo que más que la pesadumbre de la llamada explosión
demográfica --sobre la cual tengo pensamientos negros pues lo asocio con
las campañas de dominación extranjera- digo, este tema de la explosión
demográfica es miedo a estos grupos y a la impotencia de hacer de ellos
algo positivo.
Un temor no totalmente formado ni confirmado, es que estos grupos, debido
a sus características, en un momento dado puedan asaltar la opulenta riqueza de las ciudades, destruir el orden ciudadano, violar las leyes y atacar
a las personas, o sea, provocar el caos.

d) Religión: crisis de conciencia
México ha padecido y aún padece sucesivos cambios de religión, de ahí
su perfil heterogéneo en cuestión de creencias.
En nuestros días subsiste todavía la actitud ceremonial de las antiguas religiones a las cuales los evangelizadores supieron darles nuevo curso. Los
curas de pueblos fueron los iniciadores del movimiento de Independencia. A
mitad del siglo pasado, la Iglesia tuvo conflictos con la Reforma pero nuevamente en la Revolución, la iglesia sin jerarquía estuvo con el pueblo.
Establecida la educación laica, el Estado no ha podido emular la paciente
Y formativa labor de la iglesia colonial y ha creado una población apática e
indiferente, apenas ceremoniosa, que no ha podido alcanzar a los niveles
ejemplares ni a las virtudes cívicas de los grandes patricios liberales.

En nuestros días hay un fenómeno peculiar: a raíz de la exhortación del

?

0 ncilio

Vaticano II pidiendo la intervención del pueblo de Dios, muchos
J6venes, renuentes a seguir el despiadado materialismo, han formado asociaciones que podríamos llamar pararreligiosas. Trabajan a veces con la colabo501

�ración de jesuitas, dominicos y otros sacerdotes, pero en forma autónoma.
No hacen mucho ruido, tampoco les interesa hacer alianzas. Se mueven en
generosa búsqueda y están presentes en los hospitales, ciudades perdidas y
conflictos laborales. Buscan algo y seguramente lo encontrarán.

de una larga, abyecta y cruel esclavitud hecha por la mujer en perjuicio de
otra mujer.

e) Feminismo: fin de la esclavitud doméstica

Como en la religión, la cultura mexicana avanza a marchas forzadas. En
nuestros días se advierte la intensa preocupación de la identidad, buscada
en forma diversa a la generación antecedente.

¿Ha escuchado usted algo sobre la esclavitud de la mujer hecha por la
propia mujer? Pues persiste hasta nuestros dias.
La jornada de las servidoras del hogar no es como la del peón del por•
firiato, de sol a sol, sino de sol a luna y de ésta al sol -podríamos llamarla
jornada lunasol- porque las faenas domésticas no tienen fin y, por la noche,
es más frecuente la gravedad de los enfermos, el llanto de los niños y la
impertinencia de las fiestas.
Estas esclavas han vivido sujetas a raciones alimenticias; asuetos, conforme
al humor o necesidades de las amas, pero sobre todo han soportado en forma
persistente e inmisericordiosa, humillaciones en el trato, lenguaje, órdenes
y condiciones de vida. Un látigo verbal las ha flagelado siempx:e y en el
lenguaje de las mexicanas hay frases y palabras tradicionales para denigrarlas.
El pago siempre ha sido a discreción. Todavía hoy no es posible reglamentarlo. Además en muchos países latinoamericanos y en el nuestro propio,
la vejación a las muchachas es mayor por obligarlas a dar servicio de otra
clase para satisfacer los apetitos de patrones y jovenzuelos.
Un instinto natural de procreación las hace fácil presa de cualquier promesa y luego soportan doble trabajo porque las amas se cobran la manu•
tención de los hijos que ellas procrean. Explicablemente su defensa es la
irresponsabilidad en el trabajo y el rompimiento intempestivo del contrato
oral.
Las sirvientas no desean más ese trabajo para sus hijas y las han enviado
a trabajar en otros lugares, así se ha presentado ya la escasez del personal
de servicio domiciliario. Esta situación, aparentemente de poca importancia
ha provocado una radical transformación en las reglas del juego de la organización familiar. La comida no es más. Cientos de personas han vendido
sus residencias por falta de personal de servicio y los nuevos matrimonios
prefieren un departamento l'equeño que les permita disfrutar de su tiempa.
Quizá esto no es mejor para muchos, pero obviamente ha sido el resultado

502

f) Cultura

Los artistas quieren sacudirse la tutoría obligada que sucedió al gran movimiento nacionalista, ocurrido como consecuencia del movimiento popular
de 1910.
En algunos grupos, incluye el deslumbramiento propio de las colonias hacia
las metrópolis y tratan de imitar la decadencia de las metrópolis europeas;
otros, toman diversos rumbos, pero algunos más, con talento y rigor, han
creado sus propios patrones estéticos, su particular modo de expresión, y
conforman hoy un movimiento promisorio.

g) Forlaleia y deterioro de los grandes mitos
¿ Cuáles mitos? Los mitos mexicanos que van del brazo y por la calle,
conocidos por todos, junto a los temas prohibidos.
¿Nombres? Libertad, ejidos, familia, movimiento, cristero, Revolución, Señor Presidente, etc. Esta cita es deliberadamente un contubernio para comprobar precisamente la visión disparatada de nuestra personalidad.
Nadie ha sido llamado a engaño en estas cuestiones, pero se fortalecen los
mitos. Va una breve revisión de algunos.
El ejido ha fracasado en muchas partes pero está ligado a un ideal de la
Revolución. Modificarlo sería ser culpado de reaccionario, por lo tanto se
sostiene con doble protección, digo doble por la cuestión de la propiedad.
Recuerdo el asombro de unos sociólogos extranjeros en Sonora cuando vinieron expresamente a conocer los ejidos. El primer problema fue analizar
la cuestión de la propiedad ejidal, hecho explicable para nosotros pero motivo de escándalo para ellos.
En un pueblo duramente esclavizado, el concepto de libertad está enraizado
a los anhelos más profundos.
México proclama y grita en sus ceremonias su amor a la libertad y hace

503

�renovado homenaje a sus libertadores; de ahí que presidente, gobernantea.
legisladores, patrones, líderes y autoridades cuidan bien de dañar esa imagen,
Se ha dicho: más vale el abuso de la libertad que el de la carencia de
ella; así se ha llegado a tolerar el libertinaje y actuar con un paternalismo
censurable.

El tema del machismo, revisado por la psicología tan agudamente, encuentra en nuestros días una respuesta peculiar. A las jóvenes les importa tener
un hijo y no desean al padre. La situación de la madre soltera, que escandalizara a la sociedad de hace unos cuantos lustros, hoy no solamente
se acepta sino que mue.has no desean vivir con el esposo y ellas solas soatienen el hogar.
No recurro a juicios de valor, personalmente toe parece antinatural esta
nueva situación, pero es un hecho; lo han declarado asi muchas mujeres en
una gran ciudad aledaña a la ciudad de México, donde la mayoría son
madres y los hijos viven felices solamente con ellas porque no hay padres
golpeadores o viciosos y ellas "son limpias y saben cocinar". Señalo esto súnplemente como un nuevo concepto de grupo familiar.
La Revolución es tema intocable en el ambiente oficial y atacado pm'
detractores de buena o mala intención. El pueblo admite que los gobiern01
"emanados de la Revolución" han buscado el mejoramiento material del
pais: legislador para realizar la justicia social; pugnado por la educaci6n
popular, generado riqueza y han actuado con talento frente a Jas presiones
internacionales, pero no han sido ajenos a la deshonestidad y a la corrupción, que han provocado una inmoralidad en cadena.

hay casos contados de cooperación, generalmente en apoyo de las demandas
gremia~es _de otros líderes, ~ero estos grupos privilegiados han sido ajenos
a la misena de los no asalanados. La corrupción de los líderes se manifiesta ,
pero se disculpa por solidaridad o por conciencia de clase.
La revolución cristera se ha convertido oficialmente en un tema tabú. Los
historiadores extranjeros se han preocupado por investigarlo. Quizá el pueblo, por salud mental, trata de eludir aquellos asuntos que en el pasado
crearon divisiones y conflictos ideológicos.

Naturalmente, todos los pueblos tienen sus nútos y sus temas intocables,
pero los primeros se cnraizan más en nuestro país por cierta mentalidad
mágica, que parece haberlos transformado en íntimo resguardo, de ahi que
cualquier investigación programada de carácter social, deberá prever un
inesperado cambio en las respuestas previstas, porque esos nútos funcionan
como elementos de defensa que muchas veces han desconcertado a los observadores y sociólogos de otros pueblos. Estos símbolos funcionan además de
factores de influencia inexplicable, como elementos de cohesión e identifi-

cación social.

Epílogo
Las épocas de transición conllevan siempre la interrogación insoslayable:
¿decadencia o nuevo orden?
El gran peligro de Iberoamérica, incluyendo a México, es decaer sin
su cabal florecimiento. Dice Luis Villoro que toda predicción
histonca es por principio, desconfiable, pero indudablemente el análisis de
lo que es hoy, permitirá descubrir lo que será mañana.

~~- logrado

En cada nuevo cambio de régimen, el pueblo contempla la fí~ta de la renovación del poder y confia en la suerte para que la fruta que caiga de la
piñata llegue a buenas manos, pero algún dí.a deberemos crear al político
de carrera y al funcionario elegido por concurso de capacidad. Se considera
que el cambio es saludable para evitar los abusos del poder, pero se hi
creado la idea del rito en el cual el nuevo ungido deberá tener la doble babi·
lidad de destruir la imagen de su predecesor pero sostener siempre la unidad
de la familia revolucionaria.

Un llamado para el Tercer Mundo fue hecho por Frantz Fanon: crear
l'h~mme neuf, que no imite a Europa. Tiene razón, la competencia es imposible, suicida y desmoralizadora. Hay que forjar un modelo propio de
desarrollo congruente con la tradición de humanismo y -¿ por qué no decirlo?- wrido al propio concepto de felicidad.

A raíz de las grandes expropiaciones del subsuelo y de la electricidad,
pasaron a poder del Estado esas riquezas y éstas fueron entregadas a 101
trabajadores; se crearon así fuertes grupos sindicales que agrupan a person':'
con muchos privilegios. Sus demandas periódicas pulverizan el valor adqw•
sitivo del salario de otros trabajadores y desde luego de los campesinos. S6lo

' · apresurad a, cualquiera puede ver que los signos me. En una panoranuca
xican~ son alentadores. He señalado algunos que pueden ser positivos o
negativos, según el manejo que de eJJos se haga, pero influirán en la nueva
sustentación social, más inclinada a crear un nuevo orden. Hay una pujante
promesa económica y no ha sido destruida la calidad humana del pueblo.

504

505

�Repito: hay signos promisorios y esta época puede ser -si se n:i~ntiene
l
se.evita
la corrupc1on moe espíritu, se meJ·ora la voluntad de trabajo y .
,
ral- el paso que antecede a una hermosa anuncrac1on.
ÁNGELES MENDIETA .ALATORRE

(Antigua Hacienda de S. Juan Hueyapan, ligo. Mayo 1978)

EL CASO DE LAS ISLAS CANARIAS Y EL DERECHO
A LA LIBRE DETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS
HÉcTo&amp; GRos Es PIELL

I
l. LA DECISIÓN ADOPTADA recientemente en Trípoli por un Comité de la
Organización de la Unidad Africana, respecto al derecho a la libre determinación de las Islas Canarias, así como las actividades de un llamado Movimiento de Liberación acional de estas islas, han centrado la atención
internacional sobre la cuestión de las Canarias.

La enérgica reacción del Gobierno español y de las Cortes, en un pronunciamiento apoyado por todos los partidos politicos, rechazando el criterio
de la OUA y afirmando el carácter español de las Canarias, ha dado origen
a un serio diferendo, que se ha proyectado incluso en un enfriamiento de
las relaciones hispano-argelinas.
Estos extremos muestran el gran interés actual de la cuestión y la necesidad
de hacer un intento para clarificarla, situando el asunto en el marco del
Derecho Internacional actual.
Las Islas Canarias son parte de España. Su ingreso en la esfera de influencia castellana se produjo ya en el siglo XIV. Luego se realizó su integración a la Corona de Castilla en un complejo proceso de conquista, de
conflictos internos y de enfrentamiento internacional con Portugal, que en
el Tratado de Toledo, después de la paz de 1479, reconoció 1a soberanía
castellana sobre las islas mientras se reservaba para sí la conquista de Fez
Y de Guinea. De modo que la conceptualización de las Canarias como territorio de lo que después sería Estado e~pañol es wi hecho anterior al término
de la Reconquista de la Península y a las últimas etapas del proceso que

506

507

�culminó en el siglo XV con la formación del Estado nacional español, que
si bien no constituyó una manifestación de centralismo unificador, se tradujo
en la existencia de uria monarquía hispánica única, común a todos los reinos
y territorios españoles.1

2. La cuestión planteada respecto de las Islas Canarias debe estudiarse
en función de lo que el derecho a la libre determinación de los pueblos es
y significa en el Derecho Internacional actual, teniendo en cuenta lo que
las Canarias son respecto del Estado español, como consecuencia del análisis
no sólo de su situación jurldica sino también de la realidad histórica, étnica,
económica, social, cultural y política de estas islas en relación con el resto
de España.

Período de Sesiones, ítem 9 de la Agenda), estudia los problemas jurídicos
que plantea el reconocimiento por el Derecho Internacional del derecho a la
hbre determinación de los pueblos. No trato en mi estudio como Relator
Especial el caso de las Canarias, porque no existe ninguna resoluci6n de las
Naciones Unidas al respecto, ya que no ha sido, con raz6n, estimado como
un caso pendiente de solución por aplicación del derecho a la libre determinaci6n de los pueblos sometidos a una dominación colonial y extranjera.
Pero conceptuamos de interés aplicar los criterios que hemos afirmado en
nuestro estudio a este caso concreto de las Islas Canarias, cuya significación
actual y cuya importancia práctica no pueden desconocerse.

4. En nuestro informe, los párrafos en los que hacemos afirmaciones que
pueden considerarse aplicables al caso de Jas Canarias son los siguientes:
II
3. En nuestra condición de Relator Especial de la Subcomisión de Protección de Minorías y Prevención de Discriminaciones de las Naciones Unidas, sobre el tema: "Aplicación de las Resoluciones de las Naciones Unidas
relativas al derecho a la libre determinación de los pueblos sometidos a una
dominación colonial y extranjera", hemos debido estudiar los aspectos jurídicos generales de la cuestión del derecho de los pueblos a la libre determinación.
Las conclusiones genéricas a que hemos llegado se pueden aplicar, naturalmente, a la situación de las Canarias y eso es lo que haremos en este estudio.
Nuestro informe (E/ C .4/Sub.2/390) en la versión que fue analizada por
la Subcomisión en agosto de 1977 [Informe de la Subcomisión de Prevención
de Discriminaciones y Protección de Minorías sobre su XXX9 Período de
Sesiones, E/CN.4/126; E/ C .4/Sub.2/399; Resolución 7 (XXX)], por la
Asamblea General en noviembre de 1977 (Resolución 32/14 del 7 de diciem•
bre de 1977, párrafo 12,b) y por la Comisión de Derechos Humanos en
febrero de 1978 (Informe de la Comisión de Derechos Humanos, XXXIV'
1 DoMÍNOUBZ ÜRTIZ, Antonio, Historia de España Al/aguara, tomo III, La Exp~sión Atlántica, Alianza Universidad, Madrid 1973; Antonio Beltrán, Los Paleog!ifOI
Canarios Historia año III, No. 23, 1978, Madrid, p. 35; Pedro Molas Ribalta, Centralismo 'y Auton;mia en la formación del Estado Español, Hístoria 1 Vida, No. 20,
año XI, Madrid 1978, p. 64; Marqués de Lozoya, Historia de Espafia, tomo III, L,
revelación de las rutas oceánicas, Salvat, Barcelona 1973, p. 112; Y H. Elliot, La Es·
paña Imperial 1469-1716, traducción de J. Marfany, Editorial Vicens-Vives, B~
lona, 1974, pp. 39, 41, 55 y 69.

508

A. Al terminar el capítulo introductorio, en la parte titulada "Significado
de la expresión derecho a la libre determinación de los pueblos sometidos
a dominación colonial y extranjera", decimos:
40. El Relator Especial se refiere a este tema específico de la secesi6n en otra parte de su informe. De las diversas variantes de estas
respuestas resulta un criterio común que el Relator Especial comparte:
la dominaci6n colonial y extranjera significa cualquier forma de dominaci6n que el pueblo interesado conceptúa libremente como tal, sea
cual fuere su naturaleza. Implica la privaci6n del derecho a la libre
determinación por un elemento externo y ajeno &lt;1l pueblo titular de
ese derecho. No hay, por el contrario, dominaci6n colonial y extranjera
cuando un pueblo vive libre y voluntariamente dentro de un orden
jurídico estatal, cuya integridad territorial, siempre que sea real y no
una mera ficci6n jurídica, debe ser respetada, sin que, en ese caso,
exista el derecho de secesión.
41. En consecuencia el derecho a la libre deterrninaci6n de los pueblos existe como tal en el derecho internacional de hoy, con todas las
consecuencias que de ello se derivan, cuando un pueblo está sometido
a cualquier forma o tipo, sea cual fuere su naturaleza, de dominación
colonial y extranjera. El concepto de dominación colonial y extranjera
de acuerdo con lo dicho en el párrafo anterior, es más amplio que
el de ocupaci6n extranjera, aunque lo incluye, y por lo tanto el derecho a la libre determinación de los pueblos se puede configurar y tipificar en otras situaciones además de aquéllas en que s6lo existe una
ocupaci6n extranjera. Pero es evidente que la ocupación extranjera de
509

�un territorio, hecho condenado por el derecho internacional actual,
que no puede producir efectos jurídicos válidos ni afectar al derecho
a la libre determinación del pueblo cuyo territorio ha sido ocupado,
constituye algo absolutamente violatorio del derecho a la libre dete,.
minación. Todo pueblo sometido a cualquier forma o tipo de dominación colonial o extranjera posee el derecho a la libre determinación,
sin que sea posible distinguir entre un pueblo u otro para reconocer la
existencia de tal derecho si se dan los elementos necesarios de que dicho
o dichos pueblos están sometidos a una dominación colonial o et•

C. En el mismo capítulo I, en el que se analizan los problemas jurídicos
básicos que plantea este derecho a la libre determinación de los pueblos,
decimos:

55. El derecho a la libre determinaci6n, en su regulación por las
Naciones Unidas, ha sido configurado como un derecho de los pueblos
sometidos a dominación colon.ial y extranjera. No se refiere a los pueblos ya organizados bajo una forma estatal, en los que no se dé una
dominación colonial y extranjera, porque la propia Resolución 14J5
(XV), así como otros textos de las Naciones Unidas, condenan cualquier intento dirigido a destruir total o parcialmente la unidad nacional
y la integridad territorial de un país. Pero si bajo la máscara de una
pretendida unidad estatal, existe en los hechos, una realidad de dominación colonial y e,"l:tranjera, cualquiera que sea la fórmula jurídica que
intente disimular tal realidad, el derecho de ese pueblo sometido no
puede ser desconocido sin violar el derecho internacional. La Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional referentes a las relaciones de amistad y cooperación entre los Estados, usa para precisar
este conocepto una fórmula particularmente feliz porque reafirma la
necesidad de preservar la integrid(ld territorial de los Estados soberanos e independientes, pero relaciona dicho concepto con la obligación
de que éstos estén "dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción por motivo
de credo, raza o color".

tranjera.
B. El caso de las Canarias debe ser analizado y resuelto no en función de
los títulos originarios que pudieran derivarse de Ja conquista hecha en lm
siglos XIV y XV o del Tratado de Toledo con Portugal de 1479, sino por
aplicación del Derecho Internacional de hoy. De acuer~o ~~ lo que _resul~
del "derecho intertemporal", es por aplicación de los pnnc.1p10s de la ~te~•
dad territorial del Estado o, en su caso, del derecho a la libre determmaaón
de los pueblos, que la cuestión debe ser resuelta. En nuestro informe decimos
al respecto en el párrafo 64 del capítulo I:

Debe destacarse a este respecto que) en especial a partir de la R,.
solución J514 (XV) todos los títulos en los que se fundó o se pretendió
fundar la soberanía o el dominio sobre un territorio colonizado han
caducado en cuanto violan el principio de la libre determinación tU
los pueblos sometidos a una dominación colonial y extranjera. En vir•
tud del nuevo decreto intertiacional aplicable, todos los antiguos t!tulol
coloniales, resultantes del viejo y caducado derecho internacional, haa
dejado de existir. El llamado "derecho intertemporal" permite M1
resolver todas esas situaciones mediante la sola aplicación de las con·
secuencias del reconocimiento del derecho a la libre determinación d,
los pueblos. 2
• La caducidad O pérdida de valor de los tltulos originarios en virtud del nuevo clelicable es una cuesti6n resuelta por el llamado "derecho intertemporal". Ell
rech o ap
,
.
J • • di" "L Corie
el caso de Minquiers et des Ecréhous, la Corte Int~cional de ustlc'.a J~:
a tulo
considera que basta decir que, a su parecer, aun si los reyes de Francia teman un tí .do
feudal originario que se extendía a las Islas de la Manch.i, dicho título ha de~
dejar de existir como consecuencia de los acontecimientos del a,ño 1204 Y de_los_aiíOI
· · tes" . (CIJ
1953 , p. 56). Igual criterio se sostuvo en . el. arb1tra¡e
de
s1gw.en
. . ., necueil
..,.
. telJ)lf
de los distintos sis •
1a I s1a d e Palmas. El Juez Huber dijo: "[Para] saber cuál
d.
. d .
-cuestt6111
jurldicos en vigor en épocas sucesivas debe aplicarse en un etermma o caso

del llamado derecho intertemporal-, hay que distinguir entre la creación del derecho
y el mantenimiento de tal derecho. El mismo principio que somete un
acto creador de derecho al derecho en vigor en el momento en que tuvo origen el
derecho, exige que la existencia de ese derecho, en otros términos su manifestación
continua, reúna las condiciones requeridas para la evolución del derecho". (Naciones
Unidas, Recueil des sentences arbitrales, vol. 11, p. 845). El Juel: Gros había e,.:presaqo en 1953: "Un hecho jurídico debe apreciarse a la luz del derecho que le
es contemporáneo. . . Cuando desaparece el sistema juridico en virtud del cual el titulo se ha creado válidamente, ese derecho no puede ya mantenerse en el nu.evo
sistema juridico a menos que se ajuste a las condiciones exigidas por este último".
(C.IJ .• Mémori,s, Minquiers et Ecréhous, vol. U, p . .375). Y en 1975 el Juez de
Castro, comentando la jurisprude.ncia sobre esta cuestión, dijo: "La Corte ha estimado, pues, que el título originario pierde su valor ai ocurren hechos nuevos que
considerarse según un derecho nuevo" (C.I.]. Recueil '975, p. 168). Véase
a!IIIllSmo, la resolución del Instituto de D~cho Internacional, adoptada en 1975 y
105 comentarios al respecto hechos en el Annuaire Francais de Droit Jnternational,
1975, pp. 1313-1317.

en cuestión

'11:~

511
510

�Y en los párrafos 81 y 82 concluimos

~

En cuanto a la preservación de la integridad territorial del Estado n
relación con la aplicación del derecho a la libre determinación de lot
pueblos, tanto la Declaración sobre la concesión de la independencia
a los países y pueblos coloniales, como la Declaración sobre los prin,.
cipios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad
y a la cooperación entre los Estado,8 afirman en/áticamente la necesidatl
de respetar y preservar esa integridad. Cuando está en juego la int,gridad territorial del Estado, no se aplica, en principio, el derecho d,
libre determinación! pero la propia Declaración sobre los principios
de derecho internacional relativos a las relaciones de amistad y cooper•
ción entre los Estados exige que los Estados independientes y soberanos
para tener el derecho a que se respete su integridad territorial, deben
conducirse de conformidad "con el principio de la igualdad de der,.
chos y la libre determinación" y estén "por tanto dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio,
sin distinción por motivos de raza, credo o color".

La aceptación expresa de los principios de la unidad nacional y de l,
integridad territorial del Estado en estos textos, implica el no reconocimiento del derecho de secesión. 5 El derecho a la libre determinaci61&amp;
de los pueblos, tal como resulta del sistema de las Naciones Unida,,
existe para los pueblos sometidos a una dominación colonwl y extrtJ1'-o
jera, es decir, que no viven bajo la f arma jurídica estatal. El derecho
a la secesión, con respecto a un Estado existente Miembro de las
Naciones Utzidas, no existe como tal en los textos y en la práctica SI'
guida por la Organización porque si se pretendiera invocarlo par,
romper la unidad territorial y la integridad territorial de un Est~
se estaría haciendo una aplicación abusiva del principio de la lihfl
determinaéión, contraria a los prop6sitos de la Carta de las Nacionll
Unidas. 6 Sin embargo, para evitar todo equívoco, es necesario precisar.
• Resoluciones 1514 (XV) , párr. 6, y 2625 (XXV).
' Declaración del Juez Nagendra Singh, en el caso del Sahara Occidental, (CJJ
Recueil, 1975, p. 80).
• G. ScELLE, "Quelques reflexions sur le droit des peoples a disposer d'eux-mlmd'!I
Festschrift /ür ]ean Spiropoulos; Antonio G6mez Robledo, El derecho de autodlldl
minaci6n de los pueblos y su campo de aplicaci6n, Madrid 1976, p. 11.
• Informe del Comité I de la la. Comisión de la Conferencia de San Francisclil
respecto a la inclusión en la Carta del principio de la libre determinación.

512

a. juicio del
Especial
· ¡ y za
. Relator
.
. .' que si la pretendida u m'dad naciona
invocada integridad
terntonal
son
sólo
ficciones
·
'd"
. .,
.
JUn zcas que encu bren
u~a real d~minaczon. co_lo_nial y extranjera, resultado del desconocimient~ efect_wo del principio de la libre determinación,1 él O los pueblos
sometidos tumen derecho a e7·ercer, con todas sus consecuencias, su
derecho a la libre determinaci6n.

respecto:

ITI
5. Corresponde ahora que apliquemos estas conclusiones genéricas al caso
concreto de las Islas Canarias.

En p~er término, es necesario precisar que tipificándose para el Derecho
Intemacio~al actual el derecho a la libre determinación de los pueblos s6Io
cuando eXISte un pueblo sometido a una dominación colonial y extranjera,
debe determinarse si este extremo se da en el caso de las Islas Canarias.
Creemos que es evidente que no. Las Canarias integran el Est:ido españ 1
no como una ficción jurídica destinada a ocultar un hecho colo ·a1
o,
d · -6
ru
o una
0~~ n extranjera, sino como una realidad indiscutible. Las Islas Ca~ son Esp~ Y nada existe en ellas que se asemeje a una dominaci6n
co_l~al o extranJera. Por el contrario, histórica y actualmente, han sido ad~str~das sin ninguna forma de discriminación respecto del resto de los
temtonos españoles.8
Si la afirmación del carácter español de las Canarias ocultara la realidad
penúltimo párrafo preambular de la Resolución 2887 (XXVI) de 6 de d' ·
bre' El
de 1971 d 1
1oem.
e a Asamblea General, dice: "Considerando además que todo intento
quebrantar parcial o totalmente la unidad nacional o la integridad terride un euun Es~o, establ~cido de conformidad con el derecho de libre determinación
P eblo,. es incompatible con los propósitos y principios de la Carta".
1
1
1 ~corporación del Arcbipiilago Canario a la Corona de Castilla y a la
um
• e ~crente Estado Español, en los siglos XIV y XV se aplicó a las Islas
en
. diferencras
•
• de estatuto
'
algusu mtegndad , .el d erech o castelJ ano, sm
jurídico de clase'
XIXnaia tan~ ª ruve~ de ~ Administración Central como de la Local. En el siglo
las
re:on can~ envió, como las demás regiones españolas sus representantes a
Conati:~6 e : Nació? en Cá~, que elaboraron y promulgaron' en 1812, la primera
naria lasª~ma mo~~?ca Espanola. A todos los niveles, siguió siempre la región ca,, __ , De
L 9 VlCISltudes del resto de la Nación española y en la actualidad por
creto ey de 17 d
'
mico sem .
: mano de 1978, se la ha dotado de un régimen preautonóCJante ª otras regiones del Estado español.

=:ado a
.;:;:e a
Co

-=

513
hwnaniias-33

�de una dominación colonial o extranjera, podría plantearse intemacionalment el problema de la libre det rminación de su pueblo, pero ello no ea
así. Lo ant cedentes qu han e."i tido en la práctica internacional reciente,
en que la afinnaci6n de la pertenencia al E tado s61o encubría una dominación olonial o extranjera, han permitido en algunos caso la acción internacional,9 como en el caso de los territorios bajo dominación portu...uesa
hasta 1975, pero n otro por el contrario, pese a ci rtas objecion doctrinarias,1º no han hecho posible fundar una decisión al respecto de las aclones Unidas, aunque el de nvolvimiento y el resultado final de las situacionos ha ido distinto.u

i no hay una dominaci6n colonial o extranjera y si las Canarias son realmente y no como una mera ficción jurídica parte integrant de E paña,
el principio aplicable es el del necesario respeto de la int ·dad territorial
del E tado español. Libre determinación de los pueblos e inte:rridad territorial del E tado no on término antitéticos y no tie e sentido díscutir cuál
de ello debe predominar. Son conceptos di erso , aplicables en el Derecho
Internacional de hoy en casos y para ituaciones diferentes.1 2 En u11a situaci6n
(cuando hay dominio colonial o extranjero) se aplica el principio d la libre

determinación
de los pueblos•' en otras, cuando ex.iste Ia real'd
.
.,
I a d d e una mtegracaon estatal
que
cumpla
con
las
exigen
ias
de
ser
real
d
•
Y e respetar los
extremos lll1puestos por la Declaración
sobre los principios de De rec h o In ter•
cional re ferentes a las relacion d amistad y a ¡
na
·, entre los
Estad [R
·
ª cooperac.mn
. _os ~luCJ6n _2625 (XXV)] se aplica el principio de la integridad temtonal_ segun lo di puesto entre otros muchos texto pertinentes
r
R.esolue1ones 1514 (XV) y 2625 (XXV) de la Asambl Gen
'
po las
·
U 'd
ea
eral de las Naoonts ni as.

En efecto, el p~fo 6 de la Resolución 1514 (XV) de 14 de diciembre
de 1960 (Declarac1on obr la concesión de la ind p d
.
l
,
r pueblos coloniales) , d.l e..
en encJa a os paises
Todo _intento encaminado a quebrantar total o parcialmente l
•
dad ,1acio11al y la integridad territorial de un país es i
pat'bla unilos p p6 't
. . .
ncom i e con
ro n os y prmcip1os de la Carta de las at:iones Umas.
'd

a:s la º. c}aración

_obre los principios de Derecho Internacional referente
relaoones de amistad y a la cooperación entre lo E tados de conform'd d
con la Carta d e las aciones
·
U rudas
.
[Resolución 2625 (XXV)] de 241 ade
octubre de 1970, expresa en el párrafo 15 de su preámbulo:

• Caso de lo antiguos territorios bajo administración portuguesa, situaci6n reapedlD
de la que la Asamblea General e pronunció en reiteradas oportunidades en este 11:ntido (S. Calogeras-Stratia, Le Droit d1s peup/,s d disposer d'eux-memes, Bruylam-

· de que todo intento
.
. Convencida' en comecuencra,
de quebrantar parcial o totalmente la unidad nacional ,, la integridad territorial de
Estado
o p~u' ~ _su ,n
· dependencra
. pol1t1ca
, . es incompatible con los proun
•
Ó
p sitos Y pnncipws de la Carta.

Brwcelles, 1973, pp. 318-319 ).
w J. Zo'lfRBK, La lutle du peuple de Bangladesh l la lumi~re du Droit Intemational,
Le Monde, 5-6 diciembre 1971; M. G. K. ayar Self determi.nation beyond tbe colonial context. Biaíra in r trospect, Texas JnJernational Law ]ournal, 1975; M. O. K.
ayar, Sel! determination; The B ngladesh experiencc, Revue des Droits de l' hom,n1,
París 1974, o. 244; M. G. Marco((, Le Droit des peuples d disposer d'eux-mhtll,
principie 1Jtructurd du Droit lntemational Public, Fribourg, Editions Universitaitel,
1977; S. Calogeras-Stratis, op. cit., pp. 296-299, 342-347.
u En los caaos de KaWlga y Biafra, la ituación finaliz6 con In afirmaci6n raclic:,I
del principio de la integridad territorial. En el de Bangladesh, producida la separaci61
de Paquistán, luego de un amplio conflicto internacional, con intervención de tercedl
potencias, Bangladesh fue admitido como fiembro de las aciones Unidas (v&amp;II
Antonio G6me.i Robledo, El Dueeho de aútodeterminaei6n d, los pu,blos y su t:111111'
dt aplicaei6n, Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, Macid4
1976, pp. 11-14.
" CA,iuuL:Lo SALCWO, Juan Antonio, Sobtranla del Estado 'J D1r11cho Irtt,rll4Cio..,
Editorial Tecnos, Madrid, 1969, pp. 58-59; MIAJA DE LA
UELA, Adolfo, La ,,,....
cipat:i6n de tos pueblos coloniales )' iJl Deruho Jnternai:ional, Editorial T nos, Madrid.
1968, pp. 115-116; ELÁZQUBZ, Carlos María, ''Las Naciones Unidas y la. I)cscolc#
:zaci6n", Anuario Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, tomo II, 1,i,
ragoza, 1963, p. 64; CALOOEllAS-STRAns, op. cit .

Para afirmar luego en

1•
lil

parte

a· po 1t1va:
··
J

N_inguna de las disposiciones de los párrafos precedentes se entende que autoriza o fo menta acción alguna encami
na ~ ª. quebrantar o menoscabar, total o parcialmente la integritla~
temtonal. de Est ados so beranos e mdependi
·
• ntes que se' conduzcan de
~or.fom_nda~ con el principio de la igualdad de derechos y de la libre
d:te:mmac~6n de los pueblos antes descritos y stén por tanto, dotados
al ten _go~,er~o q~e. re fresen te a la totalidad del pueblo perteneciente
rrttorio, sin dutmci6n por motivo de raza, credo o color.
d

°

aa11
d en el sen tuf

na::t!º
un

q~e el intent~ de quebrantar la integridad territorial y la uuidad
1
b. e stado espanol, soberano e independiente, que está dotado d
go terno que rep1·esenta a la totalidad del pueblo pertenecient a su

515

•,

514

�territorio, sin distinción por motivos de raza, credo o color, para provocar
la secesión de las Islas Canarias, al margen y con olvido de la libre expresión de la voluntad d~ su población, es incompatible con los propósitos y prin,.
cipios de la Carta de las Naciones Unidas.

En segundo lugar, para que exista el derecho a la libre determinación tiené
que haber un pueblo capaz de ser titular de ese derecho. La Corte Internacional de Justicia, en su opinión consultiva sobre el Sahara Occidental, hi
reconocido que la consideración de que a certain population did not con.rtitute a people, tiene importantes consecuencias. 13 Es evidente, en efecto,
que si no hay un pueblo titular del derecho colectivo a la libre determinacióu,
y sólo existe una población que no constituye un pueblo, es imposible Pnl?
tender que este derecho se tipifique en la forma en que ha sido óbjeto de regulación por las Naciones Unidas.
En el caso de las Islas Canarias no hay un pueblo que cumpla con estas
características que lo determine11 y califiquen como tal ante el Derecho Inter•
nacional. En efecto, la población originaria que los españoles encontraron
en los siglos XIV y XV, se ha extinguido prácticamente en forma completa
y la población de las islas es desde ~ce siglos totalmente española, exacta'mente igual a la de las otras regiones de España, en una diversidad que no
excluye la unidad.1' Fue, por lo demás, esta población canaria, es decir
l,I

INTERNATIONAL CoURT OF Jus'l'ICE, Western Sahara, Advisory opinion of Octobet

16, 1975, Nv 59, p. 33.
1• La actual población de la región canaria, cifrada en 1977, en 1.322,861 habitantes, lo que equivale al 3.75 % de la población total española, tiene absolutas características de españolidad por:
1Q La escasez de la población originaria a la llegada de los castellanos en los

siglos XIV y XV.
29 L¡¡. semejanza racial existente, en aquel tiempo, entre la población originaria
y la que llegó al Archipiélago, ya que ambas entroncan históricamente en el grupO
racial, de origen mediterráneo, que pobló zonas diversas del Norte de África, Península Ibérica y Archipiélagos Balear y Canario.
39 La integración perfecta, por uniones conyugales, entre originarios y la num
aportación de población, a partir del siglo XV, lo cual produjo la situación existenter
ya desde hace varios siglos, de españolidad total de la poblac,ión de Canarias y de
identidad completa con la del resto de España.
49 La españolidad poblacional está demostrada perfectamente en el hecho de qui
la única lengua empleada en el Archipiélago es la española, no existiendo lengua
aborigen alguna. Esta lengua desapareció rápidamente, dejando al español hablaclo
en Canarias, sin embargo, una aportación, compuesta exclusivamente por toponímicel
y por algunas palabras de la vida diaria, que enriquece, como ha ocurrido en laa
demás zonas de habla hispánica, la lengua española hablada hoy por más de trescienllll
millones de personas.

516

española, la que contribuyó en gran parte al poblamiento hispánico de ]os
territorios conquistados por España en América.
En tercer lugar, hay que concluir que el territorio de estas islas forma
par~e ,~tegrante de~ territorio español. Í.sta es una realidad jurídica, politica
e histonca. Los hab~tantes de este territorio 15 no sufren discriminación alguna
respecto de los habitantes de las restantes partes del territorio español y su
v~l~tad política se ejerce libr~1;1ente. De tal modo se cumple con ]as exigenaas unpuestas por la Declarac10n de los principios de Derecho Internacional
~ferentes a las relaciones de amistad y cooperació11 entre los Estados [Resoluc16n 2625 (XXV)], para la plena aplicación del principio que impone el respeto de la integridad territorial del Estado.

6. Resta hacer algunas consideraciones respecto de la situación de las Islas
Canarias como consecuencia de su proximidad al Continente Africano.16

Es cierto que la Carta de la Organización de la Unidad Africana establece
como uno de sus objetivos de la Organización la eliminación de todas las
form~ de colonialismo en África (artículo 2, 1, a). Pero este objetivo
altamente loable, nada tiene que ver con el caso de las Islas Canarias, porque
no hay ahí un fenómeno colonial, ni las Canarias son ni histórica ni étnica
'
ru. cu] turalmente africanas. Pretender imponerles una solución como
la que'
proclama el llamado Movimiento Nacional de Liberación de las Canarias
constituye una forma de intervención y de neocolonialismo, ya que supone
RE~o BROToNs, Antonio, Las Cortes 'Y la Polltica Exterior Española (1942-1976),
Valladolid, 1976, pp. 42-52; REMIRO BROT0NS, Antonio, El Territorio Naciono,l y la
Constitución, Madrid, 1978.
" _C~n respecto a la situación geográfica del Archipiélago, como consecuencia de su
proxmndad al Continent.e Africano, cabe señalar que:
19 Tod
· · espanol,
. o eJ t,er~1tono
tanto el peninsular como el Archipil!;lago de Baleares
Y ?ananas, está situado en la vecindad del Continente Africano, estando, por ejemplo,
mas cerca de Africa la zona sur de la Península Ibérica (25 km. desde Tarifa) que
el propio Archipiélago, cuyas islas más cercanas al Continente están separadas de
éste por más de un centenar de kil6metros.
. 29 España es una naci6n que, po.r su localización geográfica, está compuesta báS1camente por una masa continental, que ocupa buena parte de la Península Ibérica
Y por los dos Archipiélagos mencionados, siendo ademá.s una nación bicontinental per~
ellonoe5 un caso umco,
,.
.
'
ya que existen,
en la actual estructura politica del mundo
numerosas
·
.
naciones
que poseen caracteres continentales y archipiélagos y al mismo'
tiempo
·
' territorio
.
, ~on b'icontinentales
y que no se ajustan a un esquema simplista de
lln solución de continuidad.
. Por tanto, las características geográficas, aunque son elementos a considerar, no
tienen valor determinante en relación con cualquier intento de aplicar esquemas
pseudo descolonizadores al Archipiélago Canario.
11

517

�suplantar la libre voluntad de los canarios,17 que son los úrúcos competentes
y capaces para determinar, mediante el libre ejercicio de su voluntad, su
futuro destino político.

PROPIEDAD PÚBLICA VERSUS PROPIEDAD PRIVADA DE LAS
EMPRESAS ECONÓMICAS Y SU EFECTO EN EL COMPORTAMIENTO DE LOS LIDERES FINA CIEROS
DAVID

G.

DAVIES

EL DEDATE ENTRE los advocadores de empresas públicas y los de empresas
privadas se viene desarrollando por lo menos desde la época de Adam Smith.
Desde ese entonces han habido vastos pronunciamientos por parte de escritores socialistas, comunistas, clásicos y neoclásicos pero muy poco trabajo
sistemático teorético o empírico se ha desarrollado que compare las dos alternativas de organización económica. Este artículo representa un modesto
atentado en hacer comparaciones sistemáticas entre empresas privadas y gubernamentales.
Nuevamente hemos comenzado a reconocer la crucial importancia de las
empresas económicas y su directo impacto en los derechos de propiedad.
Las alternativas en las estructuras de los derechos de propiedad están íntimamente relacionadas con los diferentes sistemas de incentivos y dichos incentivos presentan a los líderes con diferentes tablas de recompensa/costo.
Como resultado se espera observar diferencias identificables -las cuales resultan de los procesos de decisión bajo la influencia de las diferentes estructuras
de recompensa/costo. Lo necesario es derivar de los métodos teoréticos las
diferentes clases de comportamfonto que se puedan esperar de cada una de
las diferentes estructuras de las instituciones económicas, derechos de propiedad, métodos de incentivos, estructuras de recompensa/costo.

11 AouILAR Nt.vARRo, Mariano, "La 'Africanidad' de Canarias", Ya, Madrid, 11
de marzo de 1978.

518

Además, necesitamos evaluar los diferentes resultados con la mira de analizar la eficiencia económica de las dos alternativas, ya sean empresas públicas
o empresas privadas. Se debe tomar en cuenta que existen otras metas
además de la eficiencia económica que puedan dictar el optar por un tipo
de organización u otro. Por ejemplo, la equidad, puede ser tan fuerte e un-

519

�portante que los lideres políticos sacrifiquen la eficiencia económica por lograr
más equidad. Sin embargo, sin tener noción de la relativa eficiencia de las
dos formas de empresas, los líderes tienen poca idea del costo real de las dos
alternativas.
Como hipótesis un líder, ya sea público o privado, tiene como meta el
realizar ganancias máximas. Generalmente, las fuentes de ganancias pueden
ser pecuniarias o no-pecuniarias. Poder, prestigio, ambientes placenteros y
personas agradables con quien trabajar son ejemplos de fuentes de ganancias
no-pecuniarias. Las varias fuentes de satisfacción para los líderes son ~scasas
y substituibles. Por lo tanto, bajo esas condiciones, ase eramos que mientras
más bajo sea el precio o costo de una oportunidad de ganancia, más f recuentemente el líder se verá inclinado a escoger dicha oportunidad.
Para poder usar la anterior relación como ayuda en predecir, es ne~es~
el explicar la forma en que cualquier cambio afecta la raz6n de subst1tuc1~n
entre Jos varios productos y servicios que representan fuentes de g~aa
para el líder. Debido a las limitaciones impuestas por la tecnología y ~I estado
de la naturaleza, varios escritores 1 han desarrollado un punto de vista ha,.
tante fuerte que es la estructura de los derechos de propiedad que af~tan
cierto producto que el líder vaya a escoger al igual que afectan la rap1dei
con la cual el líder substituirá un producto por otro.
Historia de la Investigación

El área especifica que estamos examinando es la industria bancaria de Australia en donde se realizan las transacciones comerciales. A pesar de que los
bancos privados están regulados, es una situac~ón ideal Pª:3' investiga~
porque ambos bandos públicos y privados co-ex1sten y compiten en los IJl1So
mos mercados.
La estructura del sistema bancario Australiano, como la de todos los otroS
países del mundo con excepción de los Estados Unidos, está dominada por
pocos grandes bancos, cada uno con una e~ensiva cadena .de s~cursales. En
Australia existen seis bancos de importancia en el comeroo. Dichos bancos
son: Australia and New Zealand Banking Group Ltd. (ANZ), The Bank
1 ALcEIAN, A. A. , "Economía de los Derechos de Propiedad 11 , Jl Polftico, Di~
de• Propiedad
br e
1965
, ,Pp
. 8 16-829·, DEALEsst'L.
' "Implicaciones .de los Derechos
.
M
en las Alternativas de Inversión Gubernamental", Am,mcan Economtc Reuuw, . ai;,
1969, pp. 16-23; y DEMSETZ, H., "Algunos Aspectos de Jos Derechos de Prop1eda ,
Journal of Law and Economics, Octubre, 1966, pp. 61-70.

520

of New South Wales, Commercial Bank of Australia Ltd., The Commercial
Banking Co. of Sydney Ltd., The National Bank of Australasia Ltd., The
C.Ommonwealth Trading Bank (el cual pertenece al gobierno Australiano).
El Bank of New South Wales es el banco más antiguo, habiendo sido establecido en 1817, y el banco más nuevo es el Commercial Bank of Australia
Ltd., que fue fundado en 1866.
Los dos b~cos más grandes son: el Bank of New South Wales., que es
un banco privado, y el Commonwealth Trading Bank, que es un banco de]
gobierno. La información generada por estas dos instituciones constituye Ja
esencia de la investigación. Estos dos bancos son similares en tamaño al igual
que en otras características importantes. En realidad, es la habilidad de
encajar características lo que en efecto permite el sostener ciertas variantes
en un molde ceteris paribus y establecer una metodología de investigación
útil y certera.

No se logro conseguir estimaciones detalladas de costos, pero se pueden
producir medidas de productividad significativas utilizando las relaciones
~ haberes y ganancias, haberes y empleados, depósitos y empleados, réditos Y empleados, y ganancias y empleados. Una variante importante que
se mantuvo constante bajo estas relaciones es la estructura de salarios que en
~te _caso, y en general en Australia, se ve fuertemente influenciada por los
smdicatos de comercio.
El costo de obtención de dinero por dólar es también igual para cada
empresa porque las dos insfituciones se enfrentan con una tasa de interés
que es determinada por un mercado financiero razonablemente competitivo.
E~to no significa que una empresa no pueda pagar un mayor volumen de
dolares ~ara atraer depositarios ni pagar intereses más altos ( con un efecto
contráctil sobre las ganancias pecuniarias) .

Resultados
La evidencia sostiene la predicción resultante de incentivos impregnados
en 1~ alternativas estructuras de derechos de propiedad. Los gerentes públicos
atenuan los derechos de los dueños (pagadores de impuestos) más que los
gerentes en el sector privado en reducir las riquezas de sus accionistás. La
empresa privada, a pesar de estar regulada, aparenta ser más eficiente que
el banco del gobierno.

Las r:ned_idas de productividad indican que el banco de comercio -operado
Y perteneciente al gobierno tiene más haberes por empleado, y ya que los

521

�haberes y las deudas están altamente correlacionadas y casi iguales en bancos
comerciales, tiene más depositarios por empleado que el Bank of New South
Wales. Por otro lado, la relación entre ganancias y haberes, que muestra
con qué eficiencia se están utilizando los fondos, y la relación entre ganancias
y depósitos durante todos los años de 1964 a 1972 fueron mejores en el
sector privado que en el banco del gobierno. Además, la relación entre ganancias y empleados en ocho de los once años que se observaron es mayor
para el Bank of New South Wales. También, el promedio de los once años
es más alto para el banco privado. El Cuadro 1 incluye detalles de estas
medidas de productividad.

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Las columnas 3 y 4 representan abstractos del portafolio de inversiones
de los dos bancos. La columna 3 representa la. razón de posesiones del gobierno Australiano en depósitos del CTB a las del BNSW. Dichos depósitos
constituyen los haberes más seguros. En este caso nuestro análisis predice que
los gerentes del gobierno pre!erirán el mantener una proporción mayor de los
haberes de la firma en bonos de gobierno ya que son más seguros. Las estadísticas indican que en todos los años estudiados, la firma pública mantuvo
una proporción significantemente mayor de sus haberes en bonos del gobierno
central que el Bank of New South v\/ales.
Por otra parte, la columna 4, que resume la razón entre las posesiones de
"otras fianzas" del CTB y del BNSW, indica que el Bank of New South Wales

522

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Las cifras en el Cuadro 2 son instructivas. La primera columna, que es
el resultado de dividir los haberes del banco del gobierno (0TB) entre los
haberes del banco privado (BNSW), es el indicador con el que se comparan
las otras columnas.
La columna 2 está compuesta del volumen de dólares en préstamos del
Cammonwealth Trading Bank dividido entre el valor en dólares de préstamos del Banco de New South Wales. uestra teoría nos dice que los pr' tamos, siendo los haberes que producen mayores ganancias pero los más
arriesgados, son una proporción menor de los haberes del Commonwealth
Trading Bank que de los del Bank of New outh Wales, que ~s el banco
privado. Como es de esperarse, la razón de préstamos del CTB a la del
BNSW fue más baja durante 10 de los 11 años observados que la razón de
los haberes del CTB a los del BNSW como se ve al comparar las columnas
1 y 2. Esta prÓporción se reversó únicamente en 1972. Una comparación
de la mediana de las dos colurrmas sostiene la hipótesis que los gerentes del
banco privado persiguen las ganancias más agresivamente que los empleado
que dirigen el banco público.

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�CUADRO 2

CUADRO 3

Una Comparación entre el Banco Privado y el Banco Público: Total de Haberes,
Préstamos, Inversiones en Documentos egociables del Público Australiano
y Otras Fianzas

Año

Inversiones
Total de Haberes
Préstamos
Inv. Público Áust.
Otras Fianras
CTB+B SW CTB+B SW CTB+B SW
CTB+BNSW

1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971
1972

.650
.612
.641
.668
.673
.693
.712
.740
.752
.743
.674

Promedio

.698

.549
.588
.561
.585
.612
.636
.663
.670
.686
.700
.719
.656

.870

.923
.931

.260
.213
.324
.272
.165
.154
.175
.159
.163
.181
.082

.870

.195

.625

.781
.965
.922
.885
.878
.951
.842

posee una proporción significantemente mayor de sus haberes en inversiones
más arriesgadas y más productivas que el banco del gobierno. Esta conclusión
se vio durante todos los once años de observación.
Al examinar el Cuadro 3 se nota lo mediocre de Jas ganancias del Commonwealth Trading Bank. A pesar de ser el segundo en tamaño, en lo que a
depósitos y préstamos se refiere, ha languidecido durante los años con respecto
a ganancias.

Ganancias del Banco Comercial Después del Pago de Impuestos
(Los dólares se muestran en millares)
Banco
Año

A.N.Z.

1964 $ 3,626
1965
4,567
1966
5,360
1967
6,919
1968
8,511
1969
7,929
1970
9,384
1971
6,067
1972
7,789
1973
11,395
1974
11,271
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Banco
Nacional

B.N.s.w:-

C.B.A.

C.B.C.

$ 5,592
5,244
5,115
6,416
9,175
11,014
11,175
10,245
13,357
20,557
18,205

$1,370
1,522
1,570
1,857
2,058
1,604
1,345
1,412
1,375
2,859
3,239

$1,656
1,727
1,683
2,043
2,534
2 587
2,566
1,987
1,734
2,394
2,645

$1,854
1,614
3,275
4,037
4,110
3,995
3,611
3,883
6 881
6,468

$2,311
2,199
2,550
2,809
3,896
4,103
5,183
5,246
5,272
7,253
4,333

226%

136%

60%

249%

87%

2,142

C.T.B.

cremento
1974 sobre

1964

211%

Como se predijo, la evidencia empírica indica que los gerentes de gobierno
tienen mayor predilección en evadir riesgos y prestan menor atención a las
ganancias que los gerentes en el área privada.

Conclusión

Un anáJisis de las diferentes estructuras de los derechos de propiedad, los
incentivos resuJtantes y las restricciones puestas sobre la obtención de ganancias
máximas produce predicciones especificas acerca de las diferencias en el comportamiento económico en las empresas privadas y las públicas.

524

525

�LA ORDEN DE MALTA COMO SUJETO DE
DERECHO INTERNACIONAL
Por AL.Do ARMANno CocCA
Catedrático y Embajador de la
Argentina

LA ORDEN DE MALTA es, en definitiva, una creación intelectual del Derecho
Internacional, con una finalidad espiritual de alcance universal. Tal apreciación que debe hacerse de esta legendaria institución, a la luz del moderno
Derecho lntemacional y de su papel en la comunidad jurídica internacional
de nuestros días.
Anticipamos esta conclusión y daremos los fundamentos para sustentarla.
Entendemos que no existe duda alguna de que ha sido desde su creación, y
lo es en la actualidad, un sujeto de Derecho Internacional. Un sujeto de Derecho Internacional no necesita forzosamente ser soberano: las organizaciones
internacionales, comenzando por la más completa (Las Naciones Unidas),
carecen de soberanía. Sin embargo, la Orden de los Caballeros de Malta se
denomina a sí misma "soberana" y esta mención constitucional forma parte
de su denominación como sujeto de Derecho Internacional. Tal soberanía
supone independencia que es Ja ausencia de dependencia o de subordinación
política; es, sobre todo, una noción negativa y, en esa medida, insuficiente
de ofrecer un criterio que satisfaga.
La independencia implica a la ,·ez la exclusividad, la autonomía y la plenitud de la competencia. Las dos primeras nociones tienen carácter cualificativo
r la tercera cuantitativo.
La exclusividad de la competencia supone:
a) El monopolio del ejercicio de la competencia coercitiva;
b) El monopolio de la competencia jurisdiccional;

527

�c) El monopolio de la organización de los servicios públicos.
La autonomía es un carácter positivo de la independencia. Es la libertad
de actuar como se desee, sin seguir directivas ni consejos que un tercer Estado
o bien otro sujeto de Derecho Internacional pretenda imponerle.
Es de advertir que mientras las competencias de ]as colectividades públicas
diferentes del Estado son competencias de atribución, necesariamente limitadas
a su objeto, la competencia estatal queda indeterminada ratione materiae.1
La Orden de Malta tiene las dos primeras exclusividades. La competencia
coercitiva se manifiesta en la capacidad para punir las infracciones de los
Caballeros. La competencia jurisdiccional también le es propia, dada la organización actual de sus órganos jurisdiccionales, sin que para ello sea óbice
el hecho de que exi ta una última instancia judicial derivada al Estado de la
Ciudad del Vaticano. Hemos visto que esta instancia se hace por delegación y,
consiguientemente, se respeta el requisito determinado por el Derecho internacional para que tal competencia se considere propia. Asimismo goza de la
capacidad procedual activa y pasiva, conforme lo reconoce pacífica y permanentemente el Estado que podría disputarle esa capacidad: Italia.
En cuanto a la organización de los servicios públicos debemos adelantar
que la noción de servicio público se extiende hoy a nuevas y más amplias esferas, que incluyen actividades de la Orden de los Caballeros. Pero en razón
de que las competencias específicas de la Institución son competencias de
atribución, limitadas a su objeto, esto es, a sus fines institucionales, no debe
imponerse este requisito sino a Jos Estados, y no a otras personas del Derecho
internacional que no sean Estados.
Debemos agregar que, si bien en el sistema del Derecho internacional
tomado como entidad, la subjetividad de los Estados se nos presenta como la
regla y la de otras entidades como la excepción,2 la Orden de Malta constituye una de esas excepciones y por cierto la más singular de todas. Guarda,
sin embargo, alguna semejanza con la anta Sede, en el aspecto de que, en Jos
sujetos ordinarios, la personalidad aparece de abajo hacia a;rrib~, y en este
sentido se da un "reconocimiento"; en la Ciudad del Vaticano el proceso
1

También debemos recordar que son sujetos de un ordenamiento jurídico
los posibles destinatarios de la norma de dicho ordenamiento, esto es, individuos y entes a los cuales la nonna de tal ordenamiento les atribuye capacidad
e idoneidad para ser titulares de poderes, derechos y deberes. 4 Y es sujeto
internacional el destinatario de la norma jurídica internacional.
Además de la capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones
internacionales, es menester ejercerlos. Los Caballeros de Malta los ejercen
en el marco de sus fines institucionales y en la medida de sus atribuciones.
La soberanía de la cual gozó siempre la Orden de los Caballeros de Malta
es la soberanía institucional o funcional, que poca o ninguna relación tiene
con la soberanía territorial que ejercio en Rodas o en Malta. Esa soberanía
territorial era un complemento de su soberarúa institucional, con alcance espacial limitado, en tanto que la soberanía esencial de la Orden no tenía ni
tuvo esa limitación física territorial. Más bien habrá de verse en tales territorios, una "base" para el ejercicio de la otra soberanía, del mismo modo que
fueron bases los castillos y fortalezas en Tierra Santa y lo es hoy el Palacio
Magistral o la Residencia del Gran Maestre, en Roma. Por encima de esa
soberanía externa, ostensible que oa el territorio, la Orden poseyó siempre
una soberanía interna, que la acompañó en todas sus manifestaciones ante
otros sujetos del Derecho internacionaJ de todos los tiempos. A la pérdida de
Rodas, que significó la carencia de una base territorial simplemente, su soberanía institucional en nada quedó afectada, y es así que durante su peregrinar
en Civitavecchia, Viterbo, iza, Villaíranca, y en todas partes, se reconoció
la soberanía interna de la Orden y a sus embajadores. inguna nacmn ni
entidad jurídica internacional dejó de mantener relaciones con motivo de la
pérdida de soberanía territorial en aquel período, ni luego de la caída de
Malta.
Dada la calidad _soberana institucional de la Orden de los Caballeros de
San Juan de Jerusalén desde su creación, el Emperador Carlos V no podía
someterla a vasallaje. Pero en tanto le cedía parte de sus dominios terrestres,

RoussEAU, Charles, Droit lnternational Public, 3e. Edition, Paris, 1965, pp.

98-100.
~ BEREZOWSKY,

Cezary, Les sujets non souverains du Droit internalional, en "Re•
cueil des Cours de l'Academie de Droit Intemational de La Haye, 1938-111, T. 65,
p. 78.

528

es inverso, de arriba hacía abajo, y en este sentido se podría hablar de una
"constitución".ª En lo concerniente a la Orden, se puede hablar de "constitución", palabra esencialmente jurídica, creación intelectual, donde los hechos no tienen la misma trascendencia que con relación al reconocimiento.

1 PuENTE

Eomo, José, Personalidad internacional de la Ciudad del Vaticano Ma-

drid, 1965, p. 65.
4

llALLADOu

PALLt111u,

.'
G., Diritto InternazionaLe Pubblico, Milano, 1962, p. 101.

529
bumanitu-34

�se recurrió a la ficción de la oferta del halcón, como 'grata y perpetua memoria de la concesión". Y era tan espiritual el sentido de esa ofrenda que la
Orden se comprometió a celebrar anualmente en el Convento 'una misa solemne según la intención de S. M. Cesárea". Esto se halla muy Jejos de los
tributos y de las otras obligaciones que adquirían los señores feudales frente
a su monarca.
Por otra parte, el emperador deseaba seguir protegiendo la acción de los
Caballeros -pues lo que interesaba eran sus fines institucionales y no su
calidad de feudatario o posibilidades de desarrollo como nación- y por ello
en el diploma imperial se consignaba que "no le era permitido transferir los
lugares enfeudados a persona alguna, sea quien fuere, no importando a qué
título, o de enajenarla sin mandato expreso", y que si tal cosa ocurría "sin
su licencia y consentimiento, dichos lugares volverán de pleno derecho a
Nosotros y a Nuestros Sucesores". Esta protección imperial contra terceros
no fue debidamente tenida en cuenta por los Caballeros que actuaron en la
toma de Malta por Bonaparte. Sólo uno de los Hospitalarios, el Caballero
Felipe de Amat, al suscribir el acta de capitulaciónI del 12 de junio de 1798,
dejó expresa reserva de esa protección que con tanta previsión política le
había acordado a la Orden Carlos V, al declarar Amat antes de su firma:
"11alvo el derecho de alto dominio que pertenece a mi Soberano, como Rey
de las Dos Sicilias". Si todos los representantes de la Orden hubieran hecho
valer las cláusulas del diploma imperial de concesión del archipiélago maltés, Bonaparte se hubiera visto en la imposibilidad de concertar la renuncia en
favor de la República Francesa de los derechos de soberanía y propiedad sobre
la isla de Malta y las de Gozo y Comino.
Como persona internacional, la Orden ha sido amparada en toda su existencia por derechos territoriales de los lugares en que ha actuado. Primero fue
el derecho islámico, en Jerusalén, que determinó o permitió su establecimiento
y funcionamiento como fundación pía. Luego, con posterioridad a las Cruzadas, el derecho canónico, en su carácter de Orden religiosa de la Cristiandad.
Durante la Edad Media el Derecho de Gentes, cuando reforzó su acción
militar y hospitalaria y cuando, además de soberanía institucional, dispuso
de soberanía espacial territorial. En la actualidad el Derecho internacional,
en su más refinada elaboración, como sutil creación intelectual.

en cuyos territorios se manifiesta la actividad institucional de Ja

rana. 5

Y esa situación es. la misma que se presentó con la per'd'da
· ·
1 de sus terntonos
~n que l~ Orden siguió gozando de su condición en De,recho intemaciona/
mdepend1entemente de sus derechos territoriales. Las actividades instituciona~
les de la Orden se cumplen en diversas naciones; habiendo sido federal en su
estructura, _dado que los Prioratos fueron distribuidos en diferentes Est d
como
las diversas. Asociaciones
os,
.
.
. Nacionales de hoy. Cump le su programaa mediante· un· mecarusmo
mternac1onal
de
conformidad
con
las
reglas
part·
ul
•, 6
1c ares
de su mshtuc1on.
E~ cuanto ~! derecho público melitense, es decir, el ordenamiento jurídico
propio, que Sl • se tratase de un Estado, sería su derecho nacional, es igualmente reconoodo en el campo internacional. Sobre el particular recordaremos que la Suprema Corte de Casación de la República Jtalia~a, confirmando precedentes relativos a la soberanía de la Orden en su se t ·
9 2056 d l
.
' .
n encia
n .
, e 25 de. Julio de 1964, ha declarado al ordenamiento jurídico
~eli~ense como propio de la Orden y originario de la misma que como tal
.
de " separación" con otros ordenamientos jurídicos.1
'
J
unp lica re1ac10.nes
·•

En cuant-0 .ª la ac~vidad que realizan los Caballeros de Malta en el campo
del Derecho
mternac1onal, es del caso señalar que si se analizan ¡0 s acuerdos
1·
conc w,dos por la, ?rden _con organizaciones internacionales y los tratados
con paises d~ Amenca Lanna, Asia y Africa, sin dejar de estudiar una forma
de acuerdo-tipo elaborado por dicha Institución se destaca un hech · d"
'bl l
,
o m 1s~uti e:. a Orden afirma de más en más su calidad de sujeto de Derecho
~ternac~onal, que, en definitiva, implica la evolución misma del Derecho
mtemaoonal. 8
Esperemos que este aporte de la antigua Orden ecuestre no se detenga
en, ese plano y alcance una dimensión mayor, como resultaría si adhiere a las
mas acabadas formas del Derecho internacional: los tratados en Derecho
~ ' !dANLio GAZz.ONI, Tito, Allocution de l'Avocat de l'État . .. en ''Zeitschrift fü.r Auslandisches Offentliches Recht und Volker.recht" t. 18 nQ 1 octubre 1957
120
'B
V
'
'
'
'
'p.
.
RE:CH• AUTIEll, Arthur C. y PoTUUCKI, Michael, The Oráer of St. John in
lnternat1onal Law, en "American Journal of International Law" vol
1954, N9 4, p. 558.
'
. 48, octubre,
7

Hoy el derecho de los Caballeros de Malta se presenta caracterizado e informado de los principios del Derecho canónico -que la acompañan desde su
creación- y de los principios del Derecho internacional actua 1 do r rmónicamente y tonexos en coexistencia con el derecho privado de los vados Estados
530

or den sobe-

MANLIO GAzZONI,

1973, p. 29.

Tito, L'Ordine di Malta e la sua Carta Costituzionale Roma
'
'

1

NAKA~ARA, Kiichiro, The Sovereign Order of Malta Today-An Inquiry into its
treaty-makmg, en "Hogaku Shimpo (Chuo Law Review)" vol. I N9 10 T ky
1970· V • "A nnal es ..." , Juillet-D écernbre 1970, Nros. III-IV,' p. 112•
, 0 0,

531

�espacial internacional. Los fines institucionales de los Caballeros de Malta,
superadas las etapas de las guerras santas y contemplando la labor que hemos
bosquejado en este libro, tienen alcance universal. Por lo tanto, hacen al
interés general de toda la Humanidad. Hasta el presente, los únicos instrumentos internacionales que responden a un interés común de la Humanidad
son los elaborados por el Derecho del espacio, que ha logrado la más revolucionaria mutación del Derecho internacional: Los Estados dejan de actuar
como sujetos soberanos del Derecho internacional cuando realizan una actividad espacial, a título individual, para hacerlo en nombre y representación
de la Humanidad, sirviendo los intereses de ésta y no los propios. No van
al espacio en busca de nuevos ámbitos de soberanía ni reclaman apropiación
de cuerpos celestes. Van al servicio de la Humanidad, nuevo sujeto de Derecho internacional y no un superestado.
A la luz de la ciencia del Derecho, el reconocimiento por el Tratado del
Espacio de 1967 de la Humanidad como nuevo sujeto de Derecho internacional, es una creación intelectual del núsmo modo que lo es la Orden de
Malta para el Derecho moderno. Uno y otro tipo de sujeto de Derecho internacional nacieron de documentos solemnes que los tiempos acordaron la
más alta significación: la Bulla approbationis et confirmationis Paschalis II,
del año 1113 y el Tratado del Espacio, de 1967. Y ambos tienen un valor
universal: el Derecho del espacio considera a la Humanidad como un todo,
y el derecho humanitario que desarrolla la Orden de Malta considera al
hombre individual, en todas las latitudes del planeta.

'

Por lo menos con relación al Acuerdo sobre Salvamento y devolución de
astronautas y la restitución de objetos lanzados al espacio ultraterrestre
de 1968, inspirado en ''sentimientos de Humanidad" (preámbulo), la Orden
debe acceder a ser parte en el mismo, dado que se encuadra entre las finalidades institucionales de los Caballeros de Malta. El Vaticano es parte en
algunos tratados espaciales. La Orden no debe dejar de afianzar su personalidad internacional ni privar su concurso en las nuevas esferas de actividades humanas, donde la vida humana se halla en peligro en una dimensión
mayor que en los campos de batalla y en actividades excluyentemente pacíficas. 9
Es propio que así lo haga, porque desde el punto de vista institucional, la
Orden puede ser mirada como la más vieja -después de la Satila Sede-organización internacional que registra la historia. Puede considerársela como
• Para mayor información sobre el particular, nos remitimos a nuestro dictamen del
31 de octubre de 1970, elaborado para el Gran Magisterio.

532

p~ursora de la Cruz Roja en el campo de prestar asistencia a través de 1a
candad ª. los seres h~anos.1 º Hay similitudes entre la Orden caballeresca
y el Comité
Internacional de la Cruz RoJ· a·• ambas cumpl en func10nes
·
·
.
m~~acxonales, pero e? tanto el ClCR nació de una convención, el .reconocmuento de los traba1os de la Orden se basan en una costumbre p Iunsec
• u1ar.
D_e~ tenerse en ~uen~~' por otra parte, que para el Vaticano, el esta~leCl.IDle~to o consolidaeton de la paz religiosa es un factor de estabilidad
mtemaetonal. Esto tiende a disipar aprehensiones y deJ·a entrever nuevos
desarro_U~s para la política concordataria, se sostuvo hace algún tiempo.11 La
paz rehg:tosa es parte de una paz genera] que todos los pueblos ambicionan.
Por eso debe de ser no sólo objetivo de la Santa Sede sino de t d I
u·
'
oas as
re gtonesJ Y a ello contribuye con su acción humanitaria los Caballeros de

Malta.

Se ha venido consolidando en los últimos tiempos a través de org ·
cíf
d
,
an1s.mos
~spe 1c_os entro del sistema de las Naciones UnidasJ un nuevo Derecho
mtemacmnal: el Derecho hwnanitario internacional. En ese sentido, la Orden
de los Caballeros de San Juan de Jerusalén, de Rodas o de Malta repre~entan ~I antecedente más firme y permanente de ese moderno Derecho
internacional.
Para los Caballeros Hospitalarios, en todos los tiempos de su larga historia
cont6 por _sobre todo el hombre, el prójimo. y se ha afirmado que es sólo
la_ eo~cepa6n de] hom~re lo que permite edificar la historia después de dos
mil anos para la Iglesia de Roma y de casi un milenio para las órdenes
caballerescas más antiguas, sobre cimientos mucho más firmes que los inciertos y vacilantes que ofrece la sociedad de hoy.u

Al antiguo proverbio árabe wataniya fil Islam {no existen nacionalidades
e~ el Is~~), los Caballeros Jerosolimitanos, mucho más allá de esa solidaridad m1stica con preferencia a la lealtad local entre los pueblos musulmanes
crearon la solidaridad universal, que la practicaron en las mismas tierra~
del Islam.
• BREYCHA-VAUTIER y PoTULICKI, The Order of St. John in /nternational Law
A forerunner of the Red Cross, cit. loe. cit, p. 554.
'
_u Luc1BN:BRuN, Je;w., La politique concordataire de Pie Xll, en "Annuaire Frande Dro1t International", 1955, I, p. 222.

~a:

MouuN, Leo, Une forme originale du gouvernement des hommes: le gouvernem,nt des Communaulés religieuses, Comunicaci6n hecha al Instituto ·de Derech e .
parado _de la Univ,:1'sidad de París, el 15 de enero de 1954, en "Revue lntem:tio::e
de Dro1t c;Jompm , N9 4, oc~bre:diciembre,. 1955, p. 771.

533

�Para ello necesita la Orden del apoyo de los Estados territorialmente interesados y, en tal sentido, se requiere la calidad de soberana, por tratarse
de una actividad gubernamental, apoyada por una acción diplomática indispensable ante los gobiernos de esos Estados. Los fines propios, institucionales
de los Caballeros de Malta, son reconocidos en el plano internacional, y son
además uniYersales, en el sentido de que competen al Derecho internacional
humanitario. La calidad de soberana es propia de la Orden y responde a sus
fines. Por eso ninguno de sus miembros cambia de nacionalidad al ingresar
a ella, ni tampoco cuando la Orden ejerció soberanía espacial territorial.
El nuevo Derecho internacional está enraizado en nuevos valores humanos
universales . .. Al servicio de esta noble finalidad -se ha dicho con acierto-están ya actualmente algunos órganos de la comunidad internacional que,
a diferencia de los Estados, no tienen intereses particulares que perseguir.
Abre el corro aquellos sujetos del Derecho Internacional cuyos cometidos
son exclusivamente religiosos, sociales y humanitarios, como la Sede Apostólica, la Soberana Orden de Malta, el Comité Internacional de la Cruz
Roja. Pero se suman a ellos también algunos órganos recién creados de la
comunidad internacional, como son, en primer término, el Consejo Económico
y Social, la Secretaría de las Naciones Unidas y varios organismos especializados que actúan íntegramente al servicio de la comunidad internacional
en su conjunto, constituyendo así factores de integración de esta comunidad.u
Tenemos de este modo que, si los Caballeros de San Juan, de Rodas y de
Malta constituyeron el centro más antiguo de la unidad europea y de iniciativa asistencial internacional, a través de su pabellón, el más antiguo de
la comunidad internacional, también ofrece el valioso precedente del primer
factor de integración de la comunidad internacional.
Otros importantes factores han de tenerse en cuenta en la consolidación
del Derecho internacional, como ser el sentido y el ejercicio de la neutralidad.
Tal neutralidad fue siempre permanente en conflictos que podían surgir
entre naciones cristianas. Y mucho costó a veces a los Caballeros mantener
ese principio del Derecho internacional.
Aparte de esa práctica, observada durante siglos, la Orden contribuyó con
el Código de Rohan a la formación del nuevo Derecho internacional público,
y bastará para ello ver cómo en él hallan inspiración cartas constitucionales
de entidades internacionales del pasado y organizaciones internacionales del
presente.
st

534

VERDRoss,

Alfred, D1recho Internacional Público, Madrid, 1963, p. 570.

Tampoco debe olvidarse aquí, si de integración hablamos, la importante
&lt;'Ontribución que a tales fines significó la creación de la Universidad de
Malta, primera universidad internacional conocida.

Y un detalle que no debe escaparse: los Gobiernos que mantienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede lo son ante la Silla Apostólica y no
ante el Estado de la Ciudad del Vaticano. Es ante el sujeto de Derecho
internacional y no ante un Estado. 14 Lo mismo ocurre con la Orden de Malta
que ejerce su derecho de legación activo y pasivo sin otra calidad que la'
propia de sujeto de Derecho internacional. Esta calidad, cuando deben
actuar los Caballeros de Malta en territorios bajo la jurisdicción de otros
sujetos de Derecho internacional, firma acuerdos que responden a un llamado
'derecho de coordinación". Ambos sujetos, la Orden y el Estado en cuestión,
se comprometen mutuamente en un terreno donde se superponen sus competencias.
Por ello es conveniente destacar aún más que, por sus propios fines institucionales, la Orden de los Caballeros de Malta no podría constituir un
Estado, ni tampoco puede ser visto con un ente "ex estatal". Su personalidad
propia, singularizada, sin ejemplo que le precediera, parangonara ni sucediera, nada tuvo ni tiene que ver con el concepto de soberanía espacial
territorial. Nacida con personalidad internacional, ella confirió y no recibió
soberanía de los territorios que ocupó y extraterritorialidad diplomática a los
lugares que hoy ocupa en Roma, concepto diverso de la mal llamada extraterritorialidad de las embajadas. Mantuvo además su plena independencia
y su propia organización interna luego de la pérdida de posesiones territoriales, en mérito de su constitución y por el ejercicio permanente de sus
derechos y obligaciones internacionales.
En suma, la Soberana Orden Militar de Malta, por carecer de atributos
tales como territorio, población, ejército y otras formas físicas de poder,
constituye un hermoso ejemplo de supremacía del Derecho sobre hechos materiales, en el caso, del Derecho internacional.

Y por sus finalidades humanitarias, un triunfo frente a la política que, si
es propia de los intereses particulares de los Estados, no Jo es de una institución con finalidades generales de proyección universal.
u existencia que marcha hacia el milenio, ha supuesto la actuación de
" CCr. SIOTTO PlNToR, Manfredi, Les sujets de Droit lnternational autres que les
Eus, en "Recueil des Cours de la Académie de Droit lntemational, 1932-111, tomo 41
de la Colecci6n, Paria, 1933, p. 331.

535

�Derecho internacional con un sentido moderno, muchos siglos antes de que
se Jo concibiera como tal. Y su quehacer multisecular en tierras y lugares
tan dispares, demuestra una acción internacional que sólo pudo tener, en
todas las etapas de su larga vida, amparo en el Derecho.

JUICIO CRITICO SOBRE LA INDEPENDENCIA
DE PANAMA 1

Juuo E.

LINARES

l. Mucho se ha escrito, principalmente en el extranjero, acerca de la independencia de Panamá. Pero la historia auténtica, objetivamente narrada
y serenamente analizada, espera todavía un primer esfuerzo. Nuestros historiadores, en este aspecto, están en mora. Nuestro Gobierno está igualmente
en mora. Mora que debe cesar, ya que la mayoría de las cosas que en tomo
a aquel suceso han sido expuestas, o lo han sido con el propósito manifiesto
de causar daño, o han sido producto del patriotismo herido, pero apasionado, de quienes sintieron en lo más hondo de su ser que una nación que
se obligó por tratado público a garantizarles la soberanía sobre una parte
del territorio, le impidiera toda posibilidad de recuperarlo desde el instante
mismo en que ese territorio se separó.
Y estas circunstancias, acompañadas de una intensa propaganda política~
han forjado una leyenda negra, para usar la expresión del Dr. Ricardo J.
Alfaro, acerca de la independencia de Panamá. Y no son tan contados, por
desventura, los panameños que sin un conocimiento previo de los hechos
y circunstancias que llevaron a Panamá a separarse de Colombia, han llegado a mirar con poca simpatía aquel acontecimiento histórico, han llegado
a condenar a todos sus protagonistas, contribuyendo así, inconscientemente, a
reafirmar la leyenda. Resultado de todo esto es que un alto porcentaje de
panameños no sólo no está compenetrado de la significación histórica del
3 de noviembre de 1903, sino que cuando se enfrenta con el tema visualiza a
nuestros próceres como codiciosas marionetas, ayunas de todo sentimiento
1
Discuno pronunciado por el Dr. Julio E. Linares en la sesión-almuerzo que celebraron el 4 de noviembre de 1972 las asociaciones cívica! Club Activo 20-30, Club
de Leones, Club Kiwanis, Club Rotario y Club Rotario Sur, en el Hotel Continental.

536

537

�patriótico, cuyos lúlos movía desde Washington Teodoro Roosevelt, por lo que
un buen día elijo: 'hágase una república", y la República de Panamá fue
hecha. í.sta es la verdad dicha sin eufemismos, verdad que pone de manifi to la gran falla de nuestra e uela y la gran falla de nosotros mismo .

clcramente alarmante por aquellos días, debido a la cesación de los trabajos
del cana~ ~r parte de los franceses y a los d astadores efectos de la guerra
de 1~ IOJI días que durant los tr año que precedieron al de la separación
a,:otó cruelmente a toda la nación y de manera insen ata al Istmo d e p an amá.

Los que así piensan ignoran, o pretenden ignorar, que si ha existido un
pueblo donde la semilla de la independencia gennin6 y sielJlpre se mantuvo viva,
ese pueblo fue, precisament , el pu blo panameño. Los que así pi nsan también ignoran, o pretenden ignorar, que si ha existido un territorio cuya función
geográfica, aislamiento y condiciones de vicia empujaron a la independencia,
ese territorio fue, precisamente, el territorio istmeño. o oh tante, la secesión
de Panamá se tiene como algo artificial, como una obra prefabricada por Teodoro Roosevelt, con la complicidad escandalosa de un puñado de hombres.
Y surge así la leyenda, esa leyenda negra que pretende quitar toda signifi-

" El historiador ~o~ombiano Eduardo Lemaitre ratifica lo anterior al afirmar
qu_e_ la guerra C1 il, pero sobre todo la guerra en el I trno, fue factor tan
d~~-1~º 2en la separación de Panamá como el mismo de obiemo a que la
d1viSJon
conservadora había llevado •al pa'15» .a y mas
• a d e1ante en otro
,
parrafo de su obra sobre la sece ión de Panam~ agrega. "A ' '
d 1
.
_
•
st, cuan o a
Paz· sobrevin ~, no ~os 1Stmenos,
... , se empezaron a preguntar si valía
la pena co~tmuar urudos a una nación que necesitaba la ayuda extranjera
para garan_ozarI:5 su soberanía, y los arrastraba dentro de la vorágine de sus
trastornos intestinos, que se umaban a lo propios"!

cación histórica al movimiento secesionista.
Que el rechazo del Trabajo Herrán-Hay fue la causa exclusiva de la
ecesi6n, se comienza por decir. La angre de sus lújos no fue la que dio
nacimiento al nuevo Estado, se difund por doquier. Asimismo, se afirma
que los próceres actuaron siguiendo consignas extranjeras r que la sece ión
fue concebida, planeada y ejecutada por los E tado Unido d América.
o han faltado tampoco quien s han condenado a los próceres por haber,
·opuestamente, puesto en manos de Bunau Varilla los destinos de nuestra
República.

2. ebe quedar por encima de cualquier duda la part de la leyenda
negra que erróneamente con idera que el rechazo del Tratado Herrán-Hay
par el Senado colombiano fue la única causa que motivó la sec ión de Panamá, por cuanto la autonomía fue siempre una aspiración con tante del
pueblo panameño. Pruebas abundantes de lo anterior las encontramos en la
emancipación de España en 1821, en las secesiones más o menos efímeras
de 1830, 1831, 1840 y 1861, y en la creación misma del Estado Soberano de
Panamá. Ni siquiera nuestra unión voluntaria a la Gran Colombia se podría
esgrimir para tratar de negar aquella aspiración, puesto que los ideales bolivarianos constituyeron fuente de dicha unión aparte de que la propia pequeñez d l Istmo habría hecho difícil su subsistencia autónoma en ese entonces.

Es e~dente que ~¡ rechazo del Tratado Herrán-Hay fue factor detenninante
~e_ la mdependenaa de Panamá, ra que los istmeños habían depositado su
ultuna esperanza de bienestar y progreso en la construcción y funcionamiento
de una vía de agua interoceánica en parte de su territorio. Pero de esto a
sostener que tal rechazo constituyó la causa única de la secesión es no tener
un claro conocimiento de la historia.

. 3. Refiriéndon~s ahora a otro aspecto de la leyenda, para cualquier Estado
nene que ser motivo de orgullo la proclamación de su independencia gracias
a la sangre ~e sus hijos heroicamente derramada en los campo de' batalla.
'tste, desgraciadamente no es el caso de Panamá ni podía serlo con una
po~laci6n aproximada de apenas 381 000 habitantes y una exte;sión territorial cat~rce vec~s. más pequ ña qu la del resto de la nación. Cualquier
nfrentamiento militar con Colombia estaba, consiguientemente, condenado
al fracaso.
Com~ si esto fuera poco, Panamá, en 1840 s separó por tercera vez de
olomb1a en ese entonces denominada la ueva Granada, paración ésta
que duró
hasta el 31 de diciembre de 1841 • Una .....
·
•
v..... produet"d a la remcorporaCJón,
las
personas
en
cuyas
manos
estaban
los
destinos
de
la
a
·6
¡
n c~ n, n
ugar de preocuparse por conocer la causas que llevaron a los istmeños a

'o se deben marginar, por otra parte, el grado de abandono en que el
regionalismo y las estrecheces de miras tenían sumido al Istmo, para no
mencionar el desgobierno, la anarquía y las constantes luchas fratricidas que
impedían a la nación toda posibilidad de progreso, como causas mediatas
d la independencia. Además la po traci6n económica del Istmo era verda-

538

, ~ ~I. historiador citado alude a la eacisi6n del Partido Conservador colombian
históncos' Y "nacioruilisw".
o en
1 U!MAJTRJt, Eduardo, Panamá 1 ni Separación de Colombia, Biblioteca Banco Popular, Bogoti, 1971, p. 299.
' lbid,m, p. 431.

539

�la secesión, pretendieron buscar una fórmula milagrosa que habría de garantizar a la Nueva Granada su soberanía permanente sobre el Istmo de Panamá. Y esta fórmula la creyeron encontrar en un tratado con los Estados
Unidos, el Tratado Mallarino-Bidlack, ya que en el mismo este país se obligó
a garantizar positiva y eficazmente a la Nueva Granada la perfecta neutralidad del Istmo, con mira de que en ningún tiempo, existiendo dicho tratado,
pudiera ser interrumpido ni embarazado el libre tránsito de uno a otro mar;
garantizando, por consiguiente, de la misma manera, los "derechos de soberanía y propiedadu que la Nueva Granada terna y poseía sobre el referido
territorio. Como el Tratado Mallarino-Bidlack, suscrito en Bogotá en 1846,
a iniciativa de la Nueva Granada, tenía una duración de veinte años, prortogables hasta un año después de su denuncia por cualesquiera de las partes,
la sumisión del Istmo de Panamá había quedado aparentemente asegurada. s
Excluido, por las razones indicadas, el camino de la beligerancia, quedaba
tan sólo el de la conjura y, aún así, siempre que los Estados Unidos, movidos
por el interés de construir el canal por Panamá, incumplieran el Tratado
de 1846, reconocieran prontamente la independencia del Istmo y le brindaran., además, su protección. Era, pues, de imperiosa necesidad, motivar a los
Estados Unidos en favor de la causa panameña, y esto explica el envío a
aquel país del capitán J. R. Beers y del Dr. Manuel Amador Guerrero, una
vez que el Senado colombiano rechazó el Tratado Herrán-Hay.

1

,

Volviendo al tema que nos ocupa, repetimos que 1a secesión de Panamá
fue producto de una conjura. No porque así lo quisieron los próceres. A ellos
no quedaba, sencillamente, otra alternativa. Y siendo la secesión producto de
una conjura infantil es pretender encontrar en ella epopeyas heroicas. La
conjura no es guerra abierta, previamente declarada. Los instrumentos de
la conjura son otros ( el sigilo, la sorpresa, la oportunidad, la rapidez, etc.)
y la misma para triunfar tiene que valerse, no en pocos casos, de la pasión,
de las apetencias y de las ambiciones humanas, sin que ello signifique que
los conjurados tengan que compartir esas deformaciones espirituales.
4. ¿ Y qué decir de aquella parte de la leyenda que afirma que los próceres actuaron siguiendo consignas extranjeras?
Al comenzar el presente siglo cuatro intereses bien determinados se movían
en favor de la construcci6n de un canal interoceánico: el de Colombia, el
de Nicaragua, el de los Estados Unidos y el de la Compañia Nueva del

~anal de Panamá, sucesora de la Compañía Universal del Canal Interoceáruco, la cual era tenedora de 68,887 acciones de las 70 000 que constituí'
. l SOCJ.a
ºIde la Compañía del Ferrocarril de Panamá.
'
an
e1 cap1ta
De estos cuatro intereses los de Colombia y los de la Compañía Nueva
eran concordantes y coincidentes en cuanto a que ambos buscaban interesar
a. los Estados U nidos por la ruta de Panamá. Pero mientras que para Colombia un cana~ por Pan~ se justificaba tan sólo en la medida en que dicho
canal_ produJera beneficios a la nación, para la Compañía Nueva la construcción
canal ~r dicha ruta constituía un bien final, puesto que de tal
construccion depend1a la venta y traspaso a los Estados Unidos de todos
~os derechos, ~~vilegi~s, propiedades y concesiones que ella, como sucesora
de la Compama Umversal del Canal Interoceánico había obtenido de
Colombia.
'

~;I

La Compañía Nueva del Canal de Panamá se constituyó co,n el propósito
apar~t~ de reanudar lo~ trabajos ~e excavación. Sus directores, sin embargo,
en mngun momento tuvieron en .m.iente la realización de ese propósito pues
el verdadero objetivo de la empresa fue el de traspasar a los Estado; Uni~os la concesión canalera. Para lograrlo, consiguieron que Colombia consintiera~ a cambio de cinco millones de francos, prorrogar por seis años el
~rmmo para concluir y abrir el canal a la navegación. Faltaba, por ello tan
solo, que los Estados Unidos se decidieran por la ruta de Panamá, cosa difícil
por ~quellos días en que Nicaragua lucía favorita, hasta el punto de que
el BiJI Hepburn, r~erente a la construcción del canal por aquel país, fue
aprobado por la Camara de Representantes por 234 votos contra 36. No
obstante, los intereses franceses y colombianos apuntaron hacia un mismo
objetivo, con William Nelson Cromwell y Philippe Bunau Varilla a la cabeza y
superaron todos los obstáculos: la ruta de Panamá sustituyó a la de Nicara¡ua
Y el C~ngreso norteamericano expidió la Ley Spooner, por la cual autorizó
al PreSidente de ese país para adquirir, por la suma de cuarenta millones de
dólares, los derechos, privilegios, franquicias, concesiones, obras inconclusas
Y propiedades que la Compañía Nueva del Canal poseía en el Istmo de
Panamá. Por la misma ley el Presidente de los Estados Unidos quedó ürual. d
, º
mente, _autoriza o para negociar con Colombia un tratado que le permitiera
constrwr, mantener y proteger un canal interoceánico, pero, si dentro de un
plazo razonable no se llegaba a un acuerdo satisfactorio, el Presidente quedó
facultado para iniciar negociaciones con Costa Rica y Nicaragua.º
Cae, por tanto, dentro de la lógica más rigurosa que, una vez que el

' Aaos"EUENA G., Di6genes A., Historia Documental del Canal de Panamó, Universidad de Panamá, Imprenta Nacional, 1962, pp. 37 y 38.

540

' Ibídem, pp. 14-9 a 155.

541

�1 mbiano hubo rechazado el Tratado Herrán-Hay, los intereses
d
S
ena o co o
l
·tu "6 de un nuevo
franceses e istmeños unieran sus esfuerzos en a const1 c1 n
d
Estado que pudiese negociar con los Estados Unidos otro tratado, sobre to o
si se tiene resente que figuras representativas del Panamá de aquel, entonha b,P manifestado públicamente favorables al Tratado Herran-Hay.
ces se
ian
l probara ' En
El Consejo Municipal de Panamá instó al Congreso a q~e o a
. .
pro del mismo escnoieron Pablo Arosemena, Rícardo Anas y Juan ~nto~o
Henriquez a y de los tres senadores que el Departamento de Panama tenda
en el Con~reso: José Agustín Arango, al t~ner la _c~nvicción de, que el t~a~a ~
,
ado ni siquiera se tomó la molestia de v1a3ar a Bogotá para asistir
sena neg
'J , D .
de Obaldía se abstuvo de ir a la sesión en la cual
Congreso, y ose ornmgo
. .,
se rechazó el tratado, por estar en desacuerdo con esa decmon.
Siendo coincidentes y concordantes, desde el :echazo de! Tr~tado Herrá;Ha los intereses franceses e istmeños, así como lo hab1an sido, antes e
di yh,O echazo los de los franceses y colombianos, no debe causar aso~br?
c
r
,
G
tras dos pnnc1.
J , Agustín Arango y Manuel Amador uerrero, nues
que ose
t
·al el prunero
ales figuras del movimiento secesionista, fueran agen e espec1 ,
, '
p
'di
.
·ano
el
segundo
de
la
Compañía
del
Ferrocarril
de
Panama.
y
y me co cm1J ,
· ,
. •
no debe causar asombro, porque no pudiendo realizarse el mo~ento ~e~aatista por medio de un levantamiento armado ¿quiénes en me3or pos1;1ón
rd . . .
.
llevar a cabo la conjura
que Arango y Amador ' personas estas
e m1C1ar Y
• tm ~
zones
ue además de las vinculaciones que tenían entre 1os is enos por ra
.
:oliticas y sociales estaban a"simismo ligados a una empresa, la del ferrocarril,
ara cuyo accionista principal era de vida o muerte que e~ canal_ ~e consp
Panamá;i . Quiénes volvemos a repetir, en meJor pos1c16n que
truyera por
· &lt;!
'
• d
d ·
ellos para fusionar los esfuerzos que en favor de nuestra m epen encia pu.
;i
dieran hacer franceses e istmenos.
~

I En vez de examinarse y analizarse los hechos, a la luz. de todas
ero no
·
limitan a af un:lar solas circunstancias que los rodean, no faltan quienes se
~.
te. Arango y Amador eran funcionarios de la Comparua del Ferrof,isttcamen
.
• · d
·gnas
carril de Panamá, luego Arango y Amador actuaron s1gwen o cons1
.p
1

extranjeras.
Esta aíinnaci6n podría tener cierta aceptación si Pa~amá hubi:se sido :
bl donde la semilla de la independencia no hubiera gemunado y.
pue
o como por ar te de magia , el movimiento secesionista hubiese surgido.
pronto,
, T llÁ óscar Del Tratado Herrán-Hay al Tratado Hay-Bunau Varilla, Segunda
Parte,E llll~renta
"motivos colombianos", Ciudad de Panamá, 1934, p. 378.
• lbidem, p. 378.

de

542

Mas la realidad histórica demuestra que el movimiento secesionista de 1903"
fue el quinto que llevó a cabo el pueblo panameño, desde su emancipación
de España. La afirmación anterior podría tener también cierta aceptación
si la construcción de un canal interoceánico por nuestro territorio hubiese
sido una cuestión irrelevante para la nación panameña. Mas la realidad histórica también demuestra que desde que Vasco Núñez de Balboa descubrió
el Mar del Sur, el destino del Istmo qued6 dispuesto por su función geográf ir.a
y unido indefectiblemente a una comunicación interoceánica, con todos los.
peligros que para un territorio de poca extensión representa una obra colosal,
como la del canal, peligros éstos que desde los tiempos de Felipe II &gt;'ª fueron
advertidos por la Casa de Contratación de Sevilla y por el Consejo de Indias.
La afirmación anterior podría tener asimismo cierta aceptación si entre Panamá y Colombia hubiese existido una unión real, verdadera y auténtica.
Mas la realidad histórica asimismo demuestra qtn! el aislamiento en el cual
la impenetrable selva del Darién colocó a Panamá, al impedirle comunicarse
por tierra con ninguna de las provincias colombianas limítrofes, produjo períodos en los cuales la soberanía de Colombia sobre nuestro Istmo no pasó
de ser una soberanía meramente nominal. Y la af irmaci6n anterior, finalmente, podría tener de igual modo cierta aceptación si el abandono en el
cual el regionalismo y las estrecheces de miras tenian sumido al Istmo de
Panamá, unido a las constantes guerras fratricidas que frecuentemente ensangrentaron a la nación, no hubiesen pintado un cuadro de desidia, miseria
y dolor, que hizo exclamar al Dr. Rufino Cuervo, encontrándose de pase&gt;
entre nosotros: "Quien quiera conocer a Panamá, corra, porque se acaba",!&gt;
5. Ocupémonos ahora de otro infundio de la Leyenda.
Aunque la creencia de que la secesión de Panamá fue concebida, planeada
y ejecutada por los Estados Unidos pudiera encontrar cierto apoyo en dolosas
adulteraciones periodísticas a manifestaciones de Teodoro Rooseve]t, Presidente de aquel país en la época en que tuvo lugar el movimiento secesionista,
la realidad ha sido otra. Es comprensible que una vez que el Senado colombiano hubo rechazado el Tratado Herrán-Hay, los Estados Unidos, si en
verdad estaban deseosos que el canal se construyera por el territorio del Istmo~
tenían 1 ecesariamente que simpatizar y hasta favorecer cualquier movimiento
revolucionario que pudiera culminar con la independencia de Panamá, para
luego suscribir, como en efecto suscribieron, un tratado con la nueva entidad
jurídica-política. Pero de esto a convertir a los Estados Unidos en artífices
' CAsTILLl!RO R., Ernesto J., Historia de Panamá, Séptima Edici6n, lmpre.,ora Panamá, Panamá, 1962, p. 87.

543

�de la secesión de Panamá hay una gran diferencia, por más que los medios
empleados para favorecerla no fueran los más convencionales.
Cualquiera persona con capacidad para sopesar adecuadamente las fuerzas
políticas y económicas en juego tendrá que convenir que lo aco~tecido en
noviembre de 1903 ocurrió como tenía indefectiblemente que ocurnr. Es más,
-casi dos meses antes de la secesión el Encargado de Negocios de Colombia
en los Estados Unidos y firmante del Tratado Herrán-Hay lo había predicho,
sin ser vidente, en nota que remitió al Ministerio de Relaciones Exteriores
de su país, fechada el 11 de septiembre de 1903. Escribía Tomás Herr_án,
luego de infonnar acerca de una entrevista de José Gabriel Duque, Editor
de La Estrella de Panamá, con el secretario de Estado, entrevista en la cual
el Sr. Duque describió como alarmante la exaltación de la opinión panameña
-y anunció como probable un movimiento revolucionario separatista, en el
supuesto de que el Congreso colombiano adversara el tratado del canal, lo
.siguiente:
Parece que el Sr. Hay se apresuró a manifestar que el Gobierno de
los Estados Unidos ningún apoyo daría a semejante movimiento, Y
que observando estricta neutralidad, su acción se limitaria a conservar
libre y franco el tráfico interoceánico, en cumplimiento de lo estipulado
en el tratado vigente entre los dos países.
Mientras nuestro Gobierno conserve su autoridad en las ciudades de
Panamá y Colón, la intervención americana contribuirá poderosamente
a impedir la realiza~ión de los planes revolucionarios, pero en el caso
de que lograra una conspiración apoderarse de la ciudad de Panamá,
muy difícil sería la recuperación de esa plaza, pues nuestras fuerzas
probablemente no podrían hacer uso del ferrocarril, ni se nos permitiría
emprender en las ciudades terminales operaciones que suspendiera o
estorbaran el tráfico.

Éste es el apoyo indirecto que los conspiradores esperan.10
Si al frente de la Gobernación del Departamento de Panamá hubiese
estado un funcionario contrario a la secesión; si el Batallón Colombia, acantonado en Panamá, se hubiese encontrado en su totalidad en la capital del
departamento y si su comandante se hubiese mantenido leal a su país, cual11 AAAocHA GRAEL'L, C'.atalino, Historia de la Independencia de Panamá, Panamá,
1933, p. 253.

544

qui~ levantamiento annado se habría visto obstaculizado por estas circunstancias Y por una posible intervención de los Estados Unidos, con objeto de
mantener el libre tránsito de uno a otro mar, conforme al tratado de 1846.
Pero, para desgracia de Colombia, el Vicepresidente Marroquín nombró el
lo. ~e septiembre de 1903 Gobernador de Panamá a una persona (D. José
~mmgo de O baldía) cuyas tendencias separatistas eran del dominio público; parte del Ba~ón Colombia marchó hacia la Provincia de Coclé a
hacer frente a una invasión imaginaria de nicaragüenses que nunca, de más
está decir, llegó a producirse, y su comandante se puso al lado de los istmeños
lo que permitió a los revolucionarios apoderarse de la ciudad de Panamá ~
disparar un solo tiro. Y una vez que h ciudad de Panamá estuvo en manos
de los secesionistas, a las fuerzas militares que tardíamente envió el Gobierno
de Bogotá no se les permitió, como bien predijo Herrán, "Hacer uso del ferrocarril", a no ser que lo ordenara el Gobernador del Departamento, ni "emprender en las ciudades terminales operaciones que suspendieran o estorbaran
el tráfico".
Que los Estados Unidos favorecieron la independencia de Panamá es innegable. Que del Tratado Mallarino-Bidlack tan sólo tuvieron en mira la parte
que les afectaba -la interrupción del libre tránsito de uno a otro mar- y no
la que afectaba al otro signatario -el mantenimiento de "los derechos de
soberanía y propiedad" de Colombia- es igualmente innegable. Que de permitir los Estados UnidÓs a los colombianos abrir hostilidades contra Panamá
la independencia no se habría mantenido, es asimismo innegable. Pero que
los Estados Unidos ni concibieron ni planearon ni ejecutaron la secesión de
Panamá debe quedar por encima de cualquier duda.
6. Es un hecho histórico, aceptado por el mismo Roosevelt, que entre los
últimos días de septiembre y primeros de octubre de 1903 se le propuso "fomentar la secesión de Panamá".11
Él, sin embargo, se negó a ello. No por razones de escrúpulos, cosa que no
tenía, sino por simple cálculo. El mismo Roosevelt confiesa en su autobiografía
algo peor: su propósito de ocupar, no importa de que manera, el Istmo de
Panamá y proceder a la exc~vaci6n del canal. Agrega el Presidente que tenía
incluso preparado un proyecto de mensaje al Congreso en ese sentido, pero
cuando tuvo conocimiento de la posibilidad de que ocurriera una revolución,
por cuanto los panameños consideraban de interés vital para su bienestar
la construcción inmediata del canal, dio instrucciones al Departamento de
11

TwN,

op. cit., 2da. parte, p. 133.

545
hmnanitas-35

�le cablegrafiara pidiéndole "ace
.. ,
con el fin de obten r el
. p~ la m1s1on del iinisterio PI .
. .
del Canal. . . Desd
teconocrm1ento de la República v I f erupotenciano,
Bunau
.
e e momento en que recib
, a irrna del tr'ratado
. Varilla-, mi responsabilidad co .
a este cablegrama -a
ó
mediato de enviarles a Uds. e· mil
nuenza. Entonces tendré el d be~
ci,
1en
dólares
e r mon en el plazo d 48 horas•_ 111
y ver que se les extienda protec-

Marina para que anclara vario barco a corta clistancia del Istmo, listo para
entrar en acción de haber nece idad de ello/ 2

Las afirmaciones de Roosevelt concu rdan perfectamente con lo sucesos,
corno se desarrollaron. Desde que se tu,·o conocimiento de que el Tratado
Herrán-Hay ría rechazado, que algo su dería n Panamá flotaba en el
ambiente. Ese algo tenía que r una revoluci6n, dadas las circunstancias.
Por ello en la sesión del enado colombiano, de 20 de octubre de 1903, el
senador por Panamá Juan B. Pérez y Soto comenz6 su intervención así:
"Antes de discutir proyectos de ley relativos al D partamento de Panamá, he
creído que debíamo resolver otro asunto previo: si e..x.iste Panamá, esto es,
si existe para olombia, no ea que cuando estas leres que vamos a dar
queden sancionadas, ya el Istmo no et' cobijado por nuestro glorioso Pa-

eraban idóneo. para dicho cargo.

Ma volviendo a Roose elt, los conjurados en Panamá en ningún momento

se habría producido.
7. De todo lo expue to resulta evidente que no hay motivo para sentimos
a rgonzados, humillados o rebajados por lo acontecido el 3 de noviembre
de 1903. Pero si ello es así ¿por qué condenar, entonces, a nuestros próceres?
¿ Hasta d6nde es cierto que ellos pusieron los destinos de nuestra República
en manos de Bunau Varilla?
En la entrevista que el 20 de octubre, en ueva York, tuvo Amador con
Bwiau Varilla, éste aconsejó a aquél que, una
proclamada la República,

vez

,. RoosznLT, Theodore, An Autobiography, e:w York, 1913, p. 553.
11 TzllÁN, op. cit., 2da. parte, pp. 149 y 150.
» luvEllA RBns, Juan y DiAZ E., Manuel ., Hirtoria .Autlntica de la Escandalosll
Negocüici6n del Trillado d,1 Canal de Panamá Escrita por ,t Propio Autor d, 1111
Conv,nci6n, S,iior Philipp, Buno.u Varilla, Impresora, S. A., Panamá, 1964, p. 27.

546

an de Bunau Varilla o no le con i-

O

sospecharon cuál era la verdadera posici6n del Presidente norteamericano.

Estado.1' Pero todo esto lo elijo Bunau Varilla para que en Panamá se continuara con el movimiento secesioni ta&gt; mas un compromiso entre Bunau arilla
y el Gobierno norteamericano nunca existió, y es probable que de haber
tenido los conjurados conocimiento de ello, la independencia de Panamá no

b

~o;br~o~ tan sólo Agente Confidencial ~~;a vez p~oclamada República, le
a epubbca y contratar -un em , .
ra negoCiar el reconocimiento de
cable que le notificaba este nom:res~to por doscientos mil dólares". Pero el
su de tinatario el 7 d e noVIembre
.
ran:uento
sea tresfue
díarecibido' desgraciad amente, por

bellón: tal es la gravedad del momento pr ente '. 13

Ellos, por el contrario, estaban bajo la impresi6n de que los Estados Unidos
estaban participando en foona activa en la preparación del movimiento seceionista, porque Bunau Varilla así había hecho creer a Amador y le asegur6,
además, q_ue 48 horas d pué de que
le nombrara Ministro de Panamá en
Washington, 1 fuerza de los Estados Unidos brindarían protección al nuevo

Po:;~r

· em bargo o de co
d Los próc res• sm

·

ya que llegó a ueva York encon~d
B s d pués de haber sido puesto
cuando le fue pasado a Wa~¡.,;""t B o e unau Varilla n Washingt
,
va y: k E
~'f&gt; on unau Varilla
b
on y
or . sta demora, totalm nte fort .
ya esta a de regreso a uementarla el mismo Bunau Varilla
ut~, en la recepción del cable al coextraordinaria que do • b
expreso
que se "maravillaba d ¡ 'f
.
mma a todas las •
a ortuna
con~~miento de dicho cable insistió an:~unstancias", porque al no tener
Provmonal en el nomb
.
mador y la Junta de Gob·
.
ranuento de ministro
1erno
runguna alusión O omenta •
' para poder actuar in h
.
no a su de lgn ció d
,
acer
este silencio segun' 1 .
ª n e A ente Confiden cial . y
,
,
DllSmo Bunau Varill d b. .
él asumia con rela · •
1
.
e 16 mterpr tarse como que
d
'
Cion a dicho
nomb
.
esprecio" Y que su dignidad le
. , ranuento, una actitud ' de negligente
como nulo o no existente.u
exigia tratar el cable que se lo notificaba

ª

Resultado de esta mal .
a. Jugada del destino fue que el 6
.
p. m., Bunau Varilla r cibi6 el bl
de noVJembre, a
Junta d Gobierno le nombrara 'En . ;
egrama que le comunicaba que la
tenciario ante el Gob.
d
via o Extraordinario y Ministro PI .
f
ierno e los Estados U "d
erupoe ectuar negociaciones políticas fi
.
ru os, con plenos po ere para
brab
y rnanoeras , u En tr
.
a representante diplomático de p
,·
o as palabras, se le nomse le otorgaban poderes espeoales
.
anama
ante
la Casa Blan ca, pero no
ara f

las 6: 45

p
. mnar el tratado del Canal. Abramos
•~ Junta de Gobierno y presentar~e~
Bunau Varilla no recibiera de
Ciale . él oficialmentt- no podí
1· re~1 ente Roosevelt sus cartas cred n .
a rea IZar nmguna g ti6n, por lo que la notiun paréntesis para señalar aquí

;1en~

: lbidem, p. 27.
lbidem, p. 41
lbidem, p. 3B

1T

4

547

�.
, por qu • re presentar peligro '
ficación cablegráfica del nombramiento
no tema
a la luz de las normas de Derecho Internacional.
Pero siguen desarrollándose con rapidez los acontecimientos, poniendo
i almente de manüiesto que la Junta de Gobierno nunca puso en ~a~os del
gu
fr
's los destinos de la República. En efecto, el 10 de noviembre
aventurero anee
· B d C
.
partieron
para W ashington Manuel Amador Guerrero
. y Federico"fl oy . omo
·
ellos llevaban las cartas credenciales de Bunau Var1~la, nuestro
amante ~1nistro" nada podía hacer, en perjuicio de la República, hasta que llegaran os
..
p ero Amador y Bo)rd no solamente llevaban
las
coIIUS1onados
panamenos.
d' ha
cartas credenciales de Bunau Varilla, a pesar de que la Junta pret~~ ia
.
ó
d
.
ple
"'asistencia
'
la
misión
de
los
com1S1onados.
lif
cérselo creer y ca 1c e srm
,
Le llevaban, además, instrucciones que, textualmente decian:

Usted tiene que ajustar el trata.do para la construcción del Canal,
por los Estados Unidos, pero todas las cláusulas de ese tral~do deben ~er
discutidas previamente con los Delegados de la Junta, Senores Ama or
y Boyd. U d. procederá. en todo estrictamente de acuerdo con ellos.

ara el caso de que, ante tales instruccion~s, Bunau Varilla ~enuncia~e el
p Am dor y Boyd eran portadores de un decreto, según exphca el mismo
V~lla que los autorizaba "para negociar directamente con el_ Go.
d 1 E, tados Unidos" 1s Después de naITados los hechos anteriores,
b1erno e os s
·
,
l
tar
uales se a ·ustan estrictamente a la verdad, ¿ por que, vue vo a. pregun '
~:~~enar a n~estros próceres? ¿ Dónde está el pecado de lesa patri~ p: el~os
dolosa, malevo e lllcome t1'dos.? l• Es que se puede imputar a ellos la forma
. ?
fame como el Convenio del Canal ístmico fue suscrito.
y

:1:~

. es breve. En 1a man- ana del. 13 de noviembre,
8 L historia de este converuo
.
. a cto que no tiene precedentes en la historia de la diplomacia, el cereen un a
. •
· l I entrega
monial de la Casa Blanca fue puesto en movimiento para s_rmu ar a ,
al Presidente Roosevelt de unas credenciales que Bunau Varilla n~ tema,Bpu:
ue le fueron expedidas se encontraban en poder d~ Ama or y º.Y .
lasL q d 1 simulación se pasó al fraude. El 18 de noviembre, a las 6. 40
uego, e a
·
.
Am d
Bovd Bunau
dos horas antes de que llegaran a Washington
a or y
' '
p.m._,
. d Estado John Hay firmaron el tratado del canal,
Varilla y el Secretano e
,
' .
•¡·
las rru's.
. nort eamencanas -paral un
"tan bien adaptado a las exigencias
. izar 'ti
del
mas palabras del aventurero francés-, que desafiara cua qwer en ca

Mas la firma arbitraria de este Tratado es un acto de piratería que los próceres no podían prever. Ello es así, porque para .que 1a firma del tratado fuera
un acto diplomático válido, requisito indispensable habría sido la presentación
real y verdadera de las credenciales de Bunau Varilla a Roosevelt.
9. El tratado, aunque arbitrariamente, había sido firmado. Que fuera ratidada al general Rafael Reyes fue el siguiente objetivo perseguido por el avenficado antes de que llegara a Washington una misión colombiana encomenturero francés. Para lograrlo, pretendió qne los comisionados panameños Jo ratificaran en la misma fonna arbitraria como él lo había firmado. Como Amador y Boyd se negaron trató, entonces, de que la Junta de Gobierno les ampliara los poderes de suerte que pudieran ratificarlo. Habiéndole fallado también este segundo intento, el 24 de febrero envió el tratado a Panamá, dentro
de una caja fuerte seUada, en el buque "City of Washington", el cual debía
llegar a Colón el 1o. de diciembre. Pero en vista de que el Gobierno panameño
no mostraba ningún interés, al día siguiente envió un cablegrama al Ministro
de Relaciones Exteriores, Francisco V. de la Espriella, en el que, haciendo
uso de la mentira insolente y la amenaza sutil, pidió que se le autorizara para
notificar al Gobiemo norteamericano que el tratado sería ratificado a su llegada a Colón. La Junta de Gobierno capituló, desgraciadamente, el 26 de
noviembre, al autorizar a Bunau Varilla para notificar oficialmente a los Estados Unidos que el tratado sería ratificado tan pronto fuera recibido. 20
Bunau Varilla ya tenía en sus manos la promesa dé ratificación. No obstante, temeroso de que una discusión pública pudiera producir su rechazo,
empezó, entonces, a ingeniarse, para que el tratado permaneciera en Panamá
el menor tiempo posible. El tratado debía llegar a Colón en la mañana del
lo. de diciembre. Ese mismo día, a las 12: 00 m., salía el buque correo "Yucatán" con destino a Nueva York. Como el siguiente buque partiría una semana
después, el tratado tendría que permanecer en Panamá siete días, tiempo demasiado largo, según Bunau Varilla para asegurarse contra una posible reconsideración. En vano trató entonces de que el Yucatán zarpara un día después, para que pudiera llevar el tratado de regreso, debidamente ratificado.
Al no lograr su propósito, una vez más se dirigió cablegráficamente al Ministro de Relaciones Exteriores para comunicarle la necesidad de que el tratado fuera devuelto tan pronto hubiese sido ratificado, razón por la cual
debían entregarlo al Cónsul norteamericano para aprovechar la valija diplomática del Departamento de Estado. 21

Senado".19
" Ibid,m, p. 69.
,. Ibidtm, p. 45.
" Ibidtm, p. 51.

11

Ibidem, p. 80.

549

548

�La Junta de Gobierno se reunió el lo. de diciembre, a las 4:00 p.m., para
abrir la caja de hierro que contenía el tratado. Al día siguiente expidió el
Decreto No. 24, por el cual lo aprobó y dos días después, el 4 de diciembre,
a las 3: 30 p.m., fue entregado al Cónsul de los Estados Unidos, H. G. Hudger, para que lo devolviera a nuestro ministro en Washington. 22

Si consideramos solamente que la convención del canal fue aprobada al
día siguiente de haber sido recibida, se tiene que admitir que la Junta de Gobierno, f!D este aspecto, actuó precipitadamente. Llama además, la atención,
la actitud complaciente de la Junta, a partir del 26 de noviembre, la cual
contrasta con la de recelo o franca desconfianza demostrada hasta esa fecha.
Aunque lo aconsejable, en las circunstancias en que Bunau Varilla y Hay
colocaron cínicamente al nuevo Estado habría sido diferir, hasta donde humanamente hubiese sido posible, cualquiera decisión en relación con el tratado, lo cierto es que la suerte de Panamá en opinión de la Junta, ha debido
quedar echada, una vez que el tratado fue arbitrariamente firmado. En efecto,
si siendo Colombia más poderosa que Panamá, con una existencia estatal que
databa de 1819, los Estados Unidos, al violar las nonnas elementales del Derecho Intemacional, no sólo incumplieron el Tratado Mallarino-Bidlack,
sino que en lugar de garantizar "los derechos de soberanía y propiedad" que
Colombia tenía y poseía sobre el Istmo, atentaron, precisamente, contra esos
derechos ¿ que podía esperar el recién nacido Estado de Panamá de haber rechazado también el tratado del Canal? ¿Es que un rechazo del Tratado
Hay-Bunau Varilla no significaba más para los Estados Unidos que el rechazo
del Tratado Herrán-Hay, por cuanto este segundo fracaso se producía como
consecuencia de una actuación dolosa del Gobierno norteamericano, duramente criticada dentro de los mismos Estados Unidos? ¿Acaso la mala fe
demostrada por Roosevelt y Hay al simular el recibo de unas credenciales y
suscribir un tratado sin que el representante de la contraparte hubiese tenido
poderes para ello, no estaba de por sí indicando hasta dónde serían capaces
de llegar los Estados Unidos de no ratificar Panamá el Tratado Hay-Bunau
Varilla?
A las interrogantes anteriores hay que añadir que en la Junta de Gobierno
debió pesar el ofrecimiento hecho por Colombia a los Estados Unidos de aprobar, sin compensación, el Tratado Herrán-Hay. En efecto, uno de los cuatro
procedimientos que ensayó el Gobierno del Vicepresidente Marroquín, con
objeto de reincorporar el Istmo, fue el de motivar a los Estados Unidos para
Ernesto, Panamá y los Estados Unido1, Editora Panaml
América, S. A., Panamá, 1953, pp. 59 y 60.
11

550

CAsTILLEll.O PIMENTEL,

qu~ desembarca~an trop~ que permitieran a Colombia mantener su soberanía,
al igual que _el libre tránsito, en esta faja de tierra. Para ello, el general Rafael
Rey~:• a qwen se_ asignó la difícil tarea de procurar la reincorporación, prometJo a los nortenos
la proclamación de la ley marci·a1 Y, de acue rd o con Jos
. .
poderes constJtuc1onales de que se investía al gobierno cuando el orden público
estaba turbado, aprobar por decreto la ratificación del Tratado Herrán-Ha
ta] como había si~o firmado, o de preferir los Estados Unidos se convoca¡;_
al Congreso a ses~ones extraordinarias, "compuesto ya de miembros nuevos y
favora?lemente ~~spuestos" a aprobar el tratado. Ló anterior consta en un
mensaJe cablegráfico que el Ministro de los Estados Unidos en Bogotá envió
al Departamento de Estado, el 6 de noviembre de 1903.zª
rn_as de~pu~ el general _Reyes, encontrándose en la capital norteamericana,
no ~l~ reitero su oferta, sino que fue más generoso todavía, al declarar a los
periodistas:

!obre l~s ofertas que_ Colo_mbia está lista a hacer, deseo expresar que
energias Y las de mis amigos serán dedicadas a conceder los derechos
del Canal
Unidos sin el pago de un solo centavo . A'un asi,'
. a los Estados
,
Col 01~bia saldra ganando. Ustedes pueden decir que toda Colombia
est~ inflamada con_ celo por la co11strucci6n del Canal por fos Estados
Unidos Y que los infortunados disturbios políticos que han sido la sola
catisa de la muerte del Tratado ante el Congreso de Colomb; ¡
d
'd
.a, ian
esapar~cz o completamente. Nosotros queremos el Canal y he venido
a Washington para saber si el pueblo de los Estados Unidos está dispuesto a aceptar. Yo traigo instrucciones directas del Presidente de Colombitl'. 24
mis

1

R_eyes, ~- embargo, Uegó a Washington un día después de haber Bunau
Varilla notJf1cado oficialmente al Gobierno norteamericano el tele,,....,,....,,,.
·_
0 , ............ rec1
b'd
•
_1 ° es~ llll~~ día, en el que se le informaba que el Tratado Hay-Bunau Varilla ~~na ratificado tan pronto como fuera recibido por la Junta de Gobierno
ProvJSional.
Es inequívoco que de haber sido rechazado por la Junta de Gobierno el
tratado del canal, las siguientes eran las alternativas que se habrían podido
pr 'scntar: lo. Que el Gobierno de los Estados Unidos hubiese aceptado la
oferta de Colombia, en cuyo caso el canal se habría construido de todas ma11

:w

Áll.ROOHA GRAELL, op. cil., p. 284.
RtvUA R:sns y Dfa.z, E., op. cit., pp. 75 y 76.

u.

551

�neras por el Istmo, pero éste habría perdido quizás para siempre t~da posibilidad de autogobernarse; 2o. Que el Gobierno de los Estados U mdos, dejando el Istmo a su propia suerte~ hubiesen dirigido su. interés por la, ruta de
Nicaragua en cuyo caso la reincorporación a Colombia no se habna hecho
sin entrar en comproesperar ,. y '3 0 . Que el Gobierno de los Estados Unidos,
.
1C
misos con Colombia, hubiesen procedido a constnur de todas._mam:ras e anal de Panamá, en cuyo caso en lugar de existir en la ac~li~a~ un ;ncla~e
colonialista dentro de Ja República de Panamá, todo el temtono 1stmeno sena
hoy en enclave colonialista dentro de América Hispana.

10. Si los sucesos se desarrollaron en la forma que hemos indicado, mu~hos
se preguntarán la razón de ser de la leyenda negra. La respuesta es sencilla.
En Colombia se acusó a los Estados Unidos de América de ser los causantes de la secesión de Panamá, tan pronto ésta ocurrió. Por otra parte, n~ se
debe olvidar que numerosas personas simpatizaban en los Estados Uru~os
con la ruta de Nicaragua. Por ello, cuando el Tratado. Hay-Bunau varu:a
fue enviado al Congreso para su aprobación, los simpat:J.zadores de esta via
iniciaron una fuerte oposición, encabezada por el senador ~or~an. Roosev:lt
fue acusádo de complicidad con el movimient~ revoluc1onano pana~eno.
Mas que todo este escándalo fue motivado por mtereses de ruta quedo demostrado con el hecho de que, una vez ratificado el tratado, muy poco se
hablar sobre el particular. Pero el tiempo sigue su marcha Y el sel ·'
vo vio a
illiarn H Taft
gundo período presidencial de Roosevelt está por terminar. W
. •
,
quien había sido su Secretario de Guerra, se presenta como cand1dat~ c~ntinuista. Los demócratas, impulsados por el deseo de frustrar esa a_spuaci~n
y conquistar el poder, con todo el apasionamiento, desenfreno y .:1rulencia,
tan comunes en las contiendas electorales, echan mano de la seces1on de Pa, Will'
Nelson Cromwell y Philippe Bunau Varilla son acusados de
nama.
iam
d · ·
haber formado un sindicato de especuladores con el propósito de a qumr todas las acciones de la Compañía Nueva del Canal y apoderarse así de los
cuarenta millones pagados por el Gobierno norteamericano a los franceses.
Douglas Robinson, cuñado de Roosevelt, y Henry W. T~ft, h~rm~no del candidato, son acusados, por su parte, de formar parte de dicho smd1cato.
El escándalo que levantó tal acusación fue tremendo, aunque n~, por ello
se privó a Taft de alcanzar el solio presidencial. Roosevelt, denuncio por calumnia a Joseph Pulitzer, director del "World" de Nueva_ York, y a _otros
periodistas, por emanar de dicho dia~~ l~ notici~ y haber sido reproducidir.:
través de una cadena nacional de penod1cos. Puhtzer, enven~ado por la d
nuncia, continuó con mayor vigor su campaña contra el Presidente y la pre-

552

gunta de "¿ quién se cogió los 40 millones?" siguió repitiéndose por meses y
años, mientras con aspereza se debatía en tomo a la libertad de prensa, dogma
tan sagrado para la mayoría de los norteamericanos, hasta que un juez federal
falló diciendo que "si la historia de la libertad algo significa, este negocio debe
terminarse, con la declaración de inocenc1·a de los acusados •" " . .. es e Juez
debe ser un imbécil un pérfido, o un asno" fue el comentario de Roosevelt
sobre el autor del fallo. 1 5
El tiempo y la política continúan sin detenerse y al estar, en esta ocasió~
por finalizar el período presidencial de Taft, Roosevelt aspira, una vez más,
ser elegido Presidente. La pregunta "¿quién se cogió los 40 millones?" y la
secesión de Panamá vuelven a ocupar, por consiguiente, las páginas de los
periódicos. Para que se tenga una idea aproximada de hasta qué extremos
los hechos que produjeron la secesión de Panamá fueron tergiversados, basta
decir que el 23 de marzo de 1911, en una conferencia que Roosevelt pronunció en la Universidad de California, en Berkeley, expresó:
Sí; estoy interesado e,1 el Canal de Panamá, porque yo ló empecé
a construir. Si hubiera seguido los métodos convencionales y conservadores, yo habría sometido a la consideración del Congreso un solemne
_documento de Estado sobre el cual se estarla aún discutiendo,· pero yo
me apoderé de la Zona del Canal (I took the Canal Zone) y dejé entonces que el Congreso discutiera, no ya sobre el Canal, sino sobre mí,
de modo que mientras la discusión avanzaba, el Canal también seguía
hacia adelante"."

Estas palabras de Roosevelt, aunque cuucas, encierran una gran verdad.
Roosevelt se apoderó efectivamente de la Zona del Canal al imponernos, en la
forma ya narrada, un tratado que, dadas las circunstancias, colocó a la Junta
de Gobierno en la difícil posición de aprobarlo. Pero la frase "I took the Canal Zone'' fue maliciosamente mochada por la prensa opositora y transformada en "J took Panamá", que es cosa distinta. Desde entonces las declaraciones de Roosevelt, así tergiversadas, han sido utilizadas para pretender probar su participación en la preparación del movimiento secesionista.
Es inequívoco que Roosevelt actuó con insólita precipitud al reconocer a
la República de Panamá. Es inequívoco también que Roosevelt cometió un acto
de piratería con Colombia al impedirle someter por la fuerza el movimiento
• LtMAITRB,

op. cit.,

p. 575.

'" lbid,m, p. 577.

553

�•
, oco asimismo que Roosevelt cometió un acto
secesionista panameño. Es me_qwv
d d las circunstancias el Tratado
.
,
p
á al imponernos a as
'
.
de pu-atena con anam
.,
esa pasión que por desgraaa no
Hay-Bunau Varilla. Pero la pasion po ~ ca, d Roosevelt llevaron a los de"d 11 ron a los op0S1tores e
'
1
nos es desconOCI a, eva
,
. • "6 del Presidente en e
d vez mas la paruc1pac1 n
mócratas, a au~ent_ar ca a
~ h ta culminar con la leyenda negra que
movimiento seces10msta panameno, as
tanto daño nos ha hecho.

l'ti

Señores:
do de la aciencia y benevolencia de mis oy~Perdonadme que haya abus_a
_P d 1 tema No he pretendido destrmr
to la 1mportanaa e
·
tes. Como excusa presen
f .
desde los días del nacimiento de
enzó a orJarse
una leyenda negra que coro
. 'n es imposible de satisfacer con
'bl'
anto tal pretens10
·
.
nuestra Repu ica, por cu . .
1b
producen el efecto de mteresar
.
'ó Pero s1 nus pa a ras
...
una sola mtervenc1 n.
.
1 di I aci'o'n sobre todo de los JWClOS
t atado y en a vu g
'
'
1
a mis oyentes en e tema r
tr historiadores y que nuestro
. .
1 b s looran que nues os
aquí expuestos, S1 nus pa a ra
º 1
t antes a la luz pública el libro
.
.
f
Para que sa 0 a cuan o .
Gobierno unan es u~rzos
end; satisfecho me retiraré de esta tnbun~,
que destruya para siempre esa ley
' lid con un deber patriótico, prec1.do de haber cump O
, •
plenamente convenci
1 d' d 1 Bandera y el sexages1mo nono
lebrarnos e ta e a
.
samente hoy que ce .
C b"ld Abierto el Acta de Independencia.
.
.
de
haberse
firmado
en
a
i
o
'
amversaoo

LAS PRIMERAS AL TAS CULTURAS DERIVADAS

RoBBRTO LARA VELADO

A) EL

FEl'l'ÓMENO DE LA DERIVACIÓN DE LAS CULTURAS

Las altas culturas históricas, que Toynbee llama civilizaciones, se influyen
mutuamente; se difunden de unas zonas a otras, y producen filiales. Las
formas de derivación de las culturas, que son las que permiten seguir el proceso de evolución histórica, son las siguientes:
1) Paternidad-y-filiación: Es la forma en que nonnalmente se producen
las derivaciones. Supone la desintegraci6n de la alta cultura paterna, es decir
su extinción como complejo cultural armónico; de esta desintegración subsisten gran cantidad de elementos culturales, que constituyen el núcleo a
partir del cual se generan una o varias filiales.
2) Simple difusión: Las culturas pueden difundirse por ámbitos territoriales distintos de los propios y en ellos, sufrir variantes que las distinguen
de la forma original. Citamos varios ejemplos; la cultura rusa se originó por ,
la difusión de la bizantina, por las tierras ocupadas por los rusos; como
resultado de la conquista europea, la cultura occidental se amplió a toda
América. La cultura puede difundirse totalmente, como en los ejemplos
citados; pero también puede hacerlo solo parcialmente, es decir suministrando únicamente algunos elementos; como sucede con los elementos culturales
procedentes de las culturas orientales del Antiguo Mundo, encontrados en
las altas culturas americanas precolombinas.
3) Difusi6n cruzada: El encuentro entre dos altas culturas genera una
zona de doble influencia, dentro de la cual surgen, a veces, nuevas culturas
que, sin ser filiales de ninguna de ellas, son el resultado de la combinaci6n
1

554

555

�de ambas. Podemos citar algunos ejemplos: la. forma típica es la cultura
indo-china, resultado del encuentro de la hindú anterior y la china, en el
Sudeste de Asia; la m:inoica, durante la etapa de su nacimiento, sufrió los
influjos combinados de las culturas egipcia y mesopotamia. Finalmente, las
absorciones parciales resultantes de las colisiones culturales, deben colocarse
dentro de esta especie; ejemplo, la figura cultural resultante de la transformación japonesa del siglo recién pasado que combinó la variedad japonesa
de la alta cultura del Extremo de Oriente, con la alta cultura occidental
intrusa.

B) LA

~d~ a manos d~ nuevos invasores, procedentes de la destrucción del imperio
mmo1co por los b~b~s helenos; probablemente esta invasión está relacionad
con tres hechos históricos conocidos. la
d
a
pueblo filisteo citado e la B'bl:' ,
gduerra e Troya; el nacimiento del
., d E . '
n
z za, que escendía de los invasores. y la in
vas1on e g1pto ' por los 11ama d os pue blos del mar, que contuvo Ramsés
,
III.Posteriormente, hubo una nueva reacción de los hiti'tas El segu d .
.
h't't f
·
n o unpeno
' , a uc mucho menor que el primero en extensión duraci'o'n
d
.
nif ·' h' , ·
,
, po er y s1gest ic~~n f1stónca. F~e sucedido por el imperio mitano y luego por el lidio.
e
mo ue conqwstado por los persas.
,

ALTA CULTURA HITITA

C)
Colonos sumerios establecidos en Asia Meno.r, durante las primeras etapas
de la historia de la alta cultura mesopotamia, proporcionaron a los hitítas
su cultura paterna; probablemente, las comunicaciones entre esta coloni:1 y la
propia Mesopotamia se interrumpieron"' como consecuencia de las vicisitudes
que acompañaron a la caída del Imperio akadio; esto permitió que la cultura
entrara en desintegración, en Asia Menor, con independencia de la propia
Mesopotamia, donde se repuso de la crisis y floreció nuevamente. Cuando
los Heteos o hititas, una tribu indoeuropea, invadió Asia Menor, la cultura
sumeria de los colonos sirvió de cultu.ra paterna a la que crearon los invasores.
Los pueblos que realizaron esta cultura pertenecían a dos grupos raciales:
los indoeuropeos y los asiánicos o caucásicos; los autores discuten cuáles
tribus pertenecían a uno u otro grupo racial; probablemente, la capa dirigente de todas ellas era indoeuropea, mientras la generalidad de la población
era asiánica, descendiente de los antiguos sumerios.
Podemos distinguir dentro de los portadores de esta alta cultura : a los
heteos o hititas, el núcleo creador del Imperio, cuyo país recibía el nombre
de Hathi; y los hurritas, cuyo país era Hurri; además de otros de menor
importancia, como los frigios, los lidios, etc. La cultura desbordaba los límites
del Estado que crearon los hititas y se extendía a otros pueblos limítrofes,
especialmente a los mitanes y a los urarteos o armenios.
El primer imperio hitita fue un estado poderoso, dentro de la sucesión de
imperios de tendencia universalista que gobernaron el Asia Occidental en
la antigüedad; entre sus hazañas cuenta con haber quebrantado el primer
imperio asirio y haber sostenido una larga guerra indecisa con el imperio
nuevo de Egipto, que consumió las fuerzas de ambos contendientes. Fue des-

556

LA ALTA CULTURA HlNDÚ ANTERIOR

hindú anterior surgió a raíz de las 10vas1ones
.
.
d e 1os anos
.
'bLa dalta1 cultura
.
tn u .e os m~oeuropeos, al valle del Indo. Antes de la llegada de los in~
vasores, la India estaba po~la~a por los drávidas, pueblos de piel oscura
y pro?ablemente de raza as1ámca o caucásica. La India septentn' al f
conqmstad
I
.
on
ue
.
a por ~s . anos; e_llos proporcionaron las capas superiores de la
poblac16n
las inferiores•, la India men'd'10na1 se mantuvo drá.da
. y los dravidas
. .

J .' llhabrendo reC1b1do más tardíamente, por difusión, las corrientes cultura es egadas
·, m
, d'1ca,
. , del Norte. Toynbee llama a esta alta cultura, ci v1T12acion
porque nac10 en el valle del Indo.
Vl

En la zo_na don~e nació esta alta cultura, se han encontrado las ruinas
~e la colonia sumena de Mohenjo-Daro; estos colonos llevaron a estas tierras
a alta cultura mesopotamia, antes de la invasión aria; ella pennitió
ll~gado el momento, la alta cultura mesopotamia traída por los colonos, q=~
viera probableII1ente de paterna.
Los indoeuropeos, en su hogar ongmario que probablemente estuvo en
las etap~s del Sur de Rusia, se dividieron en dos grupos: el occidental, que
proporcionó
di
1 las olas de poblamiento de Europa ,· y el oriental, del q ue proce eron os pueblos siguientes: los hititas, mitanos y urarleos O armenios
por lo menos las capas dominantes en todos ellos; los iranios, entre los qu~
se encuentran los medos y los persas ; y los arios que invadieron la India }'
conquistaron la mitad septentrional de la misma.
Los períodos de su historia, los cuales s~ establecen alrededor de las corrientes de tipo religioso por regla general, son los siguientes:
I) Período védico: Es la época heroica de la nueva alta cultura; esta

557

�época ha sido objeto de poemas épicos, escritos con posterioridad, desde luego,
como pasa con todas las épocas heroicas, pero que retratan la época tal
como aparece en la tradición; podemos citar al M ahabbaratta y el Ramayana.
Los libros sagrados de la época, conocidos con el nombre de Vedas, le dan
su nombre; contienen no solamente nonnas religiosas y rituales, sino también
familiares y sociales; las normas jurídicas están compiladas en el Código del
Manú. Los dioses más importantes son Varunna, Agni e Indra, una de cuyas
encarnaciones es Rama; aparece ya Brahma, aunque sin la importancia que
le dio después. Aparecen ya las castas, pero se afincan en el período siguiente:

II) Período brahmánico: Este período se caracteriza por el afincamiento
de las castas y por la modificación de las creencias religiosas. Las castas son
círculos cerrados en los cuales se nace y se muere, no siendo posible ascender
en ellas. Las tres castas más altas proceden de los arios; son la de los brahmanes o sacerdotes, la de los chatryas o guerreros, y la de los vasias o comerciantes; la casta inferior, la de los sudras, procede de los drávidas; entre
los miembros de esta última casta, el grupo que sufre 1a máxima discriminación se conoce como el de los parias.
Las modificaciones sufridas por la religión podemos resumirlas así: 1) La
trinidad formada por los dioses, Brahma, Vishnu y Shiva, se eleva a ser
la trinidad suprema de la religión hindú; la figura de Brahma emerge como
dios supremo; la religión toma el nombre de brahmanismo. 2) Se introduce
la creencia en la metempsícosis, es decir en la transmigración de las almas,
o sea en su reencarnación después de la muerte; el comportamiento de cada
persona en la vida, sería premiado o castigado en las vidas posteriores.
111) Período búdico: La aparición del budismo marca una etapa. Spengler
dice que el budismo, más que una nueva religión, es el último aliento de
almas cansadas; en realidad, fue la religión dominante en la última etapa de
esta alta cultura. El budismo se originó de la predicación del príncipe Gautama1 quien abandonó todo para dedkarse a la contemplación y a la predicación; se le llamó Buda y Sakya-Mundi, es decir el iluminado.
El Budismo se fundamenta en la consideración de que el deseo es la fuente
de todos los males, por lo que la extinción del deseo traería la desaparición
del mal. tste es el sentido que asigna a la metempsícosis; mientras alguien
no extingue el deseo en sí mismo, se repite una serie intenninable de encarnaciones; la extinción del deseo pone fin a ella, haciendo que el su jeto se
disuelva en la realidad impersonal suprema, que los hindúes budistas llamaron nirvana.
Las diversas formas en que se diversificó el budismo, sQn l::is si "i1ientes:

558

1) ~ahayana o pequeño vehículo; recomienda el proceso de extinción exclusivamente com~ una ~~riencia personal de cada creyente, por Jo que
carece de, tendenc1~ proseht1sta. 2) Hinayana O gran vehículo; señala que
Buda habra conclmdo su peregrinaje en el mundo, una encarnación antes
de su vida histórica, pero que por compasión a sus semejantes, renunció
por el momento al descanso que la disolución en el nirvana traía consigo;
p,ua .reencarnarse una vez más, a fin de señalar a los demás el camino•
situaciones similares creen que se producen periódicamente; a los encarnado;
en estas condiciones les llaman bodisattbas; esta forma, por su particular
creencia en las encamaciones de los iluminados, tiene una fuerte tendencia
prose~tista; la d~usi6n, del_ budismo fuera de la India se debió a ella. 3)
Tantr1smo o budismo tántnco: Es una variedad del mahayana que floreció
Y flo_r~ce aún en el Ti~et; se combinó con la religión preexistente en el lugar,
a~1t.1endo 1a adoraCion de los antiguos dioses locales y aun de algunos
animales.
IV) Imperios Maur}'ª )' Gupta: El Imperio Maurya, que comprendió el
valle del Indo, con su capital en Pataliputra, es considerado por Toynbee
como el estado universal de e:,ta alta cultura, es decir como su etapa final de
desintegración. Su fundador, Chandragupta, luchó contra los macedonios
de Alejandro Magno y los expulsó de la India. El Imperio fue ampliándose
a 1a mayor parte de la India. Bao Asoka, el budismo fue la religión oficial
del Estado; después de Asoka, el proceso de desintegración de la cultura $e
cumplió totalmente. La reacción brahmánica, representada por el neobrahmismo o hinduismo, constituye el elemento más importante de la formación
de la filial. El Imperio Maurya fue prematuramente destruido por invasiones
bárbaras de nómadas mongólicas, especialmente los sakas, provenientes del
Noroeste, cuando el proceso de desintegración de la alta cultura no se había
cumplido, por lo que no era posible todavía la formación de la filial; varios
siglos más tarde, resurgió el estado universal, en el Imperio Gupta, · que al
igual que el anterior había sido fundado por príncipes nativos, en lucha constante con los bárbaros mongólicos del Noroeste y con los griegos del principado de Bactriana, estado sucesor del efímero imperio macedónico del Asia
Occidental fundado por Alejandro Magno. Este segundo estado universal
recogió el último aliento de esta alta cultura; en eJ mismo, se cumplió el
proceso ele desintegración; al ser destruido por nuevas invasiones de bárbaros
mongólicos, especialmente los hunos y los gúrjaras, la formación de la filial
estaba ya en marcha.

559

�D) LA

ALTA CULTURA EGEA

o

MINOlCA

La alta cultura egea o minoica fue realizada por pueblos que formaron
parte de la primera ola de invasión a Europa de los indoeuropeos occidentales. Procedentes de su hogar originario, situado probablemente en las estepas
del Sur de Rusia, la sección occidental de los indoeuropeos invadió Europa
en cuatro olas sucesivas de población, así: 1) Los pelasgo-helénicos, que se
establecieron en el Mediterráneo oriental; y se dividieron en los pelasgos,
que crearon la civilización minoica en las islas del Egeo y en las costas de
Asia Menor, donde fundaron a Troya; y los helenos que son los griegos
de la historia. 2) Los italo-celtas, que también se dividieron en iteliotas y
celtas; los primeros se establecieron en Italia; y los segundos en Francia,
Bélgica e Inglaterra y algunas de sus tribus pasaron a España. 3) Los germanos, que se establecieron en Alemania, Holanda, Austria y los países escandinavos; de ellos procedieron los bárbaros que se repartieron el imperio
romano. 4) Los escita-sármatas, que luego se convirtieron en los eslavos, establecidos en la parte oriental de Europa.
Toynbee considera a esta alta cultw·a como civilización sin parentesco;
señala como estímulo físico en su nacimiento, la incitación del mar. En realidad, el influjo de las altas culturas egipcia y mesopotamia, en el desarrollo de
la egea o minoica, no puede negarse, sin que por esto se trate de una filial
de cualquiera de ellas. Por ello, somos de opinión de que se trata de una
alta cultura derivada, pero no por el proceso de paternidad y filiación que
es la forma más frecuente de derivación, sino por el sistema de difusión
cruzada, que aportó los elementos egipcios y mesopotamios que aparecen en
la cultura minoica.
Esta alta cultura desempeñó el papel de puente, que condujo el fenómeno
de las altas culturas o civilizaciones del Oriente, donde aparecieron los primeros ejemplares, al Occidente o sea a Europa. Fue una cultura insular,
cuyo centro estuvo en Creta, con su capital en Cnossos, habiéndose extendido por la mayoría de las islas del mar Egeo, cuyo dominio indiscutible
mantuvo; por ello, los autores dicen que el Estado cretense fue una talasocracia.
Las religiones de misterio, surgid~s tardíamente en Grecia, en las cuales
se ofrecía a los iniciados, un medio de salvación para después de la muerte,
son consideradas por algunos autores, entre ellos por Toynbee, como una
posible reminescencia del pasado minoico; para estos autores, la religión roinoica probablemente tuvo ese carácter; los recuerdos que restaban de esa

560

r:l~gión, fueron probablemente el punto de partid
lig10nes de misterio helénicas,
ª del desarrollo de las reEsta alta cultura fue destruida or la .
.
durante la primera etapa o pe , pd h s ~vas1ones de los bárbaros helénicos
no o ero1co de su historia.
'

E)

LA ALTA CULTURA INDOCHINA

Esta alta cultura es el resultado d 1
anterior y la del Extremo de O .
e encue~tro entre la cultura hindú
.
nente en su pruner eta
l d l
de la pnmera
cultura china en la
pa, a e desarrollo
. .
cuenca del río A
·11 E
cu1tura ongmada por difus'ó
d
man o. s, pues una
I n cruza a de las altas cultu
'
encuentro le dio origen Este
ras antecedentes cuyo
del budismo por todo. el ~:i:uenttro_ c~tural tuvo dos aspectos: la difusión
0
.
erntonal de la cultu
d1E
0 nente,
. lo cual constituye parte d 1 his .
ra e
xtremo de
formación de la civilización . d
a
tona de esta alta cultura; y la
m oc1w1a, en el Sudeste de Asia.

i.::

Como resultado de la forma como se ori . ,
tesis de elementos procedentes d
b gmo, esta alta cultura es una sínprincipal es el budismo de ori;
culturas an~ecedentes. Su religión
China¡ Japón y Corea 'Su art n
u, pero ampliamente difundido por
confundibles de una y o. tra
e dy su~ costumbres ofrecen características inproce enc1a.

ª:lo:

En la etapa prehist6rica previa al
• .
Sudeste de Asia fue poblad'
. naClilllento de esta alta cultura, el
o por negntos del mism 0 f1 d 1
los seno1. y los semany Poste
•
'
Pº e os de Filipinas
lid
.
normente aparecen 1
1
'
e, conocidos como los sakaí.
,
os ma ayos, de raza austraEl período histórico se caracteriza
.
.
china, que se hizo sentir de . 1m
por la mfluenc1a combinada hlndú y
. .
s1gua . ente en los diferen t
bl
se di v1dieron en los chams d ºnfl
.
es pue os. Los malayos
e
i
uencia
china
entr
1
yuec11 o anamitas. y 1os m
,
e os que se cuentan los
'
on o peguanos, de influencia hindú.
Una segunda corriente de población de
.
.
por los tibetanos. entre ell
'
ongen mongólico, representada
'
os, se cuentan los Khmers
de Camboya. y los
thai
.
' que crearon el imperio
'
o
siameses, creadores también de su propio
. Estado.
L
.
a cultura mdochina se proyectó h . l
sobre los habitantes de Oceaní. L ªª1ª e sur, donde ejerce un fuerte influjo
a. a cu tura melanesia
f
• ..
acusa características que denotan
d ,
' aunque ue pnnutiva,
.
f
su
proce
enc1a
indochin
L
1
lineSJa o rece también muchos l
e ementos procedentes de laa. . a cu tura pouna alta cultura, aunque muy corta evolución al cabo de l Dllsmal zona; fue
'
a cua nos oúece

561
humanitas-36

�. caer a los polinesios en el primitivismo. Estas
.,
e hizo
'6 .
una clara regres1on, qu
acterísticas la navegac1 n'
, tuvieron entre sus car
.
O
dos culturas de ceama,
.
li esios llegar a América; cons.. ,
melanes1os como a po n
'
al
bl
ello penrutlo, tanto a
.
bl ci6n ue contribuyeron
po atitu)•en las dos últimas cornent~s de pocha ele!entos culturales de origen
, .
1 mbma. mu os
d
miento de Amenca preco o, .
, 1 melanesios y polinesios; sobre to o
, d a Amenca por os
asiático fueron trai os
,
alta cultura.
por estos últimos, que perteneoan a una

F) LA

ALTA CULTURA HEBREO-IRANIA

· se ongm
" 6 en
. .
a filial de la mesopotanua;
.
La cultura hebreo-irarua es un
tida largo tiempo al injluJO
blac'6n antecedente, some
h b'
1
Palestina, donde a po . i
, .
de los sumeroacadios, de los cuales a ta
cultural y a la dependencia polla.ca
. 6 1 b se humana que aportó los
tamia constttuy a ª
,
recibido la cultura mesopo
.'
tamia que fueron el nuc1eo
d de la alta cultura mesopo
'
.
l
elementos disgrega os .
. .d por los cananeos de Palestma y os
ta
poblaoón,
consbtui
1)
La
de
fili 1
de 1a
a ; es
. .
.
to de dos invasiones sucesivas:
.
rameos de Siria, rec1b16 el unpac
'6 del Imperio Mino1co,
a
dentes de la destrucci n
L d
los grupos h~manos proce
ueblo filisteo, citado por la Biblia. 2) a e
cuyos descendientes fueron el ~
d d habían sido influidos por esa cultos hebreos procedentes del Egi~to on e
1 . nos de emigrantes akadios
'
descendientes no muy eJa
tura, pero que, por ser
d
talmente su cultura ancestral.
.
d U conservaban fun amen
salidos e r,
de su nacimiento;
ltu
siríaca por e11ugar
Toynbee llama a esta alta cu ra,. . ' través de los invasores procefili 1 de la mmotca a
la considera como una
a .
. d Cn,ossos cuya cultura llevaron; con. , d 1 11'.Ilpeno e
,
. .
dentes de la destruccion e
, 1 que originó su nacimiento.
.
.,
osttninoica fue el estimu o
sidera que la mvas1on p
, .
di que su signo es una cueva,
Spengler llama a esta cultura mag1ca y ces características, señala la de
1
do como cueva. entre su
. t
porque concibe e mun
'
sus caracteres étnicos, se 1D eque los pueblos de esa . cultura: más q_ue pora ue los judíos constituyen el
l' . , de sus miembros' agreg q
gran por la re ig1on
f
bao parte de esa culhlra.
, .
o ue aún subsiste de los que orma
umco grup q
. .
or los ueblos que fueron sucesivamente
La hemos llamado hebreo-irama, p
p .
1 iranios que estuvieron
'
. .
1 h b os que la crearon, y os
sus realizadores: os e re '
1
u· 'dad de éstos en Bab1loma y
h b
durante a cau v1
en contacto con los e reos,
1
ltura nos ofrece las dos primeras
.
'nfl • . ltural Esta a ta cu
que sorbieron su I UJO c~
. l Asia Occidental: el judaísmo y el zoreligiones superiores surgidas en e.

ª

·

Las etapas de la historia de esta alta cultura son las siguientes:

I) Etapa de formaci6n: La invasión de los minoicos, padres de los filisteos,
preparo las condiciones para el nacimiento de esta alta cultura, al separar
al lugar donde se originó del ámbito territorial donde floreció la culhlra
mesopotamia, a la cual mezclaron elementos culturales traídos del Egeo. La
llegada de los hebreos, después de un largo peregrinaje por el desierto de
Sinaí, marca el principio de la formación de esta cultura; los hebreos fueron
sus creadores.

Los hebreos aportaron a la nueva culhlra que creaban, dos elementos nuevos en el panorama de Jas culturas arcaicas del Oriente medio, que fueron:
1) Su religión monoteísta y de gran contenido moral; se consideraban a sí
mismos el pueblo elegido de su Dios único, Yahvé, con el cual habían con.
cluído una alianza; Yahvé les dispensaba su protección, a cambio de que
ellos obedecieran su ley moral. 2) Su régimen político, el cual no pasó directamente del patriarcado a la monarquía, sino que entre ambos hubo un
período de gobierno de jueces electivos que duró toda la etapa de formación.

II) Período hebreo monárquico: La conversión de Israel en un reino marca
una nueva etapa. El florecimiento máximo del Estado hebreo, se da bajo
David y Salomón; pero concluye en el cisma que dividió el Estado en dos:
el reino de Israel y el de Judá. Durante el período de los dos Estados, el
movimiento de desarrollo filosófico de la religión y de afirmación de su contenido trascendente tomó gran impulso, gracias a la predicación de los profetas, que se presentaban como inspirados por Yahvé para instruir y guiar en
lo religioso y en lo moral a su pueblo. El período termina con la conquista
extranjera; el reino de Israel es conquistado por los asirios, que llevan cautivos a sus habitantes, los cuales, a partir de ese momento, desaparecen definitivamente de la historia; el reino de Judá es conquistado por Nabucodonosor, quien lleva a los judíos cautivos a Babilonia, donde cumplen con la
siguiente etapa de la historia de esta alta cultura: la de su expansión.

III) Expansi6n a los iranios: La cautividad de Babilonia fue para los hebreos un período de máximo sufrimiento y, a la vez, de culminación de su
experiencia religiosa; la obra de los profetas se completa con el más profundo y polifacético de ellos, Isaías. Además, fue en la cautividad de Babilonia donde se realizó el encuentro entre los hebreos, creadores de una
nueva alta cultura, y los iranios, en sus ramas meda y persa, todavía semibárbaros; el resultado del encuentro fue la acuJrurización de los iranios,
especialmente de los persas. Los iranios, hasta entonces, tenían una religión
inferior, la adoración del fuego, con una clase sacerdotal muy influyente, la

roastrismo.

562

563

�de los magos; bajo el influjo de la nueva alta cultura que habían ado~tado,
crearon la segunda religión superior del Asia Occidental, el zoroastnsmo;
esta religión fue predicada por Zoroastro o Zarathustra y se b~ en el durv
lismo de )os principios del Bien y del Mal, representados respectivamente por
los dioses Ormuz y Arimán; los persas fueron los portaestandartes del zoroastrismo. La rebelión de Ciro, rey de los persas, que conquistó primero a los
medos y luego a Babilonia, marca el paso a la etapa siguiente.

IV) Imperio aqueménida: Ciro y sus su~esores, C3':°'bises y Darío, crearon el imperio persa, conocido como imperio aqueménida. Toynbee lo considera como el estado universal de esta civilización aunque agrega que
englob6 las otras que se estaban desintegrando en el Cercano Oriente. Efectivamente desempeñó ese papel; porque unificó todo el ámbito geográfico
en que ~ció y creció la alta cultura hebreo-irania; y, además'. los de_ !ªs
antiguas y moribundas alta culturas siguiente : la ~~potarrua, la hitita
y la egipcia. También podemos considerarlo como ~l úl~o de los gr~des
imperios arcaicos del Oriente Medio, antes de ~ mtrus1ón. del helenismo.
Las guerras médicas, que enfrentaron este impeno con los JÓ enes_ y flo_recientes estados-ciudades helénicos, fue el último esfuerzo de cons.1derac1ón
por aumentar el ámbito territorial del imperio; después del fr~o ~e Jerjes,
el imperio se estabilizó y atendió más bien a conservar su _ex1stenc1a ~ue. a
perseguir su expansión, aunque no desperdició las oportunidades de mm1scuirse en las guerras y rivalidades interciudadanas de la Hélade.

V) La pseudomorjosis: La conquista del Imperio Aquem~da ~~r Alejandro Magno, ma.rcó la intrusión del helenismo. La conqUISta 1:°1htar del
Oriente por los macedonios superficial.mente helenizados,_ fue segwda por la
conquista espiritual de lo conquistadores por los conqU1Stados; el resultado
fue doble: Para el helenismo intruso, la etapa que los autores llaman be~enística, que no es más que una nu va figura decadente, profundamente mfluida por la cultura hebreo-irania; para esta cultura, la etapa que pengler
llamó de la p udomorfosis, es decir la subsistencia subterránea, bajo el dominio helenístico, al que procuró resistir y al que venció finalmente a costa
de un esfuerzo extraordinario. Bajo el dominio poütico helenístico, representado primero por los sucesores de Alejandro, especialmente por los léucidas,
y luego por los romanos, las culturas orientale que sufrieron el f cnómeno,
fueron, principalmente la hebreo-irania, y además, los :estos de la ~~op~tamia y la egipcia que terminaba de concluir su largo periodo de ~o~ific_aci6n.
Dentro del impacto causado por el helenismo, habremos de d1stmgwr dos
clases de influjo: a) El de la llamada cultura helenística, representada por
Alejandro Magno, sus inmediatos sucesores y los eléucidas, influjo que fue

564

muy ~u?erficial, en virtud del proceso mismo de formación de Ja variedad
h_~emstica. b) EJ de los_ rom_anos, CU&gt;·o influjo fue mucho más profundo y
V1 0 oroso, aunque haya sido finalmente vencido.

. VI~ Imperios parto 1 sasánida: Durante el dominio de los Seléucidas la
s1tuac1?n de es~ alta cultura, se diversific6 como resultado de la separación
del Irán, conqwstado por los partos. La zona occidental la cual comprendía
el nuevo estado de Judea, reconstruido desde los primeros días del I
·
A
, ·d
mperio
qu~m~ru a y que era el núcleo originario de la aJta cultura; esta zona
continuo formando
parte.,del imperio
seléucida, del cual pasó a1 romano,.
.
.
en consec_uenaa pe~ecro 50Jlletida a la intrusión del helenismo y a la pseudomorfoSis.
La mna onental, es decir el Irán, se separo' de¡ he1emsmo,
·
.
o sea
acud16 la pseudomorfosis. y pu~o voh· r al desarrollo propio e independiente
·
dde esta alta cultura; dos 1IDper10s se sucedieron en el Irá n pnmcramcntc
e1
e lo~ partos Y lueg~ el de los persas este último bajo la dinastía de los
Sasánidas. La fase v10lenta de la colisi6n cultural entre la hebreo-· ·
la h léni
· ó ..
u-ama y
e
ca, ontmu lDIDtemunpidamente, mediante una guerra de si los;
~r una parte los romanos y sus ucesores, los bizantinos; por la otra, sucesivamente, los partos Y los persas sasánidas. En este estado se encontraban
las cosas, cuando la reacción árabe puso fin a la pseudomorfo is.
. VI~) El re-nacimiento islámico: La resistencia de esta alta cultura a Ja
10trus1ón _del helenismo, fue tenaz y se presentó en diversas formas; tuvo
5~ cara violenta., como la rebelión de los macabeos contra los seléucido
en
liempo de Antío~o IV Epífanes; la r beli6n de Mitridates ayudado
Ti~es ~e Armerua, contra los romanos; y la lucha de siglos entre romanos
Y bi~tmos,_ por una parte, y partos y persas, por la otra. También tuvo su
cara ideol6gtca; las herejías nestoriana y monofisita fueron intentos de despojar al cristianismo del ropaje helénico, es decir de su forma de presentarlo
a~orde ~on los planteamientos filosóficos y teoréticos grecorromanos; en esta
mi ma lmea de pensamiento religioso, podemos situar al islamismo. El islamismo_ es 1~ religión que Mahoma predicó a los árabes, los cuales eran bárbaros inflwdos por la cultura hebreo-irania, como antaño lo habían sido los
mac~_onios por la cultura helénica. Por las circunstancias peculiares de su
ª?ªnCJ6n Y temprana expansión el Islam jugó un doble papel en las relaCJon de la cultura hebreo-irania con su congénere la intru a helénica; por
una ~rte, fue una respuesta en el campo ideo16gico-religioso · por la otra
g~lvamz6 a los_ guerreros árabes y les permitió ofrecer una exitosa respuesta
v10lenta, oonqwstando todo el Asia Occidental, tanto Jas provincias bizantinas
orno el Imperio Persa; ello permitió unificar el ámbito territorial de Ja
cultura hebreo-irania y, lo que fue más importante, librarla de la pseudo-

po/

565

�morfosis; esto constituy6 un renacimiento del antiguo tado universal hebreoiranio, que babia sido destruido prematuramente por Alejandro Magno; dentro de este estado universal resucitado, se desintegró la cultura hebreo-irania
y se produjo la formación de su filial, la islámica.

G)

LA ALTA CULTURA HELÉNICA

La alta cultura helénica paterna de la occidental, es una filial de la minoica,
que fue realizada sucesivam nte por tres pueblo , como portador principales de la misma : los helenos, que la crearon; los macedonios y los romanos
que continuaron la obra de los helenos. Los helenos creadores de e ta ultura, la realizaron en su propio hogar originario · mediante su movimiento
de colonización le dieron su primera e,.-pan ión por todos los rincones
del mundo mediterráneo. Los macedonios y los romano como portadores del
helenismo que habían aprendido, la llevaron hasta su máxima extensi6n · los
primeros mediante la conquista del Cercano Oriente; y los segundos mediante
la conquista del mundo conocido entonces.
Esta cultura descansó sobre la sublimación de los valores humanos, característica que sirvi6 para especificarla, poniendo la nota diferencial entre ella
y las viejas culturas del Oriente, que
habían proye tado hacia el Occidente,
a través de la paterna alta cultura minoica. u creación principal fue la "pelis", es decir la ciudad-estado, alred dor de la ua1 e desenvolvió toda ta
alta cultura; la reJjgión sirvi6 de justificación ideológica a la subordinación
de los inter es individual s al d la ciudad tado, a la cual convirtió en objeto de culto, a tra és del ofrecido a los dioses tutelares de la ciudad; n su
seno, se desenvolvió toda la vida de los ciudadano , con sus facetas poütica
y cultural, tan importante en la Hélade; fue el medio indispensable para la
reafuaci6n del ideal de vida de esta alta cultura, la libertad ciudadana, y
para producir las nuevas formas de gobierno, la monarquía de los tiempos
heroicos, la aristocracia y la democracia.
Spengler llama, a ta alta cultura, apolínea, porque su ideal de belleza
est' en la representación d 1 cuerpo de nudo, uyo tipo es a su juicio, la
estatua de Apelo llamada "de Beh d~re" · die qu su igno ·tá en la corporeidad del aquí y el ahora, lo cual influy en todas su peculiares mani•
!estaciones; por ejemplo, e,.i,lica el incretismo religi o del pagani roo greco•
romano del Imperio, por el hecho de que concebían a los dio
de las diferentes localidades, como propios del lugar donde eran venerados, lo que

566

permitía aceptarlos simultáneamente a todos como dioses d I dif
localidades del ¡
· d •
'
e as
crentes
,
mpeno; e igual manera, el átomo lo concebían como el
corpusculo más pequeño imaginable, el alma como el principio vital d
cuerpo y' fin a lm en t e, la geometna
, euclidiana como la geometría de los cuerpos.
e Wl
_Toyn~ llama -~vilizaci6n helénica y coloca en ella, no solamente a Jo
gneg~ mo tamb1en a los romanos, tal como lo ofrecemos al lector en este
trabaJo. Otros autores la han llamado cultura grecorromana
. . d
esto que ambos pueblos tuvieron igual importancia Pref . , sugmen o con)
nomb d
h 1, .
·
enmos mantener e
1
. re e u tura e ~mea, en atención de que los griegos fueron sus creado~, Y los romanos conbnuadores solamente. Sin embargo, es conveniente seña.·
fil que
fi ambos pueblos descollaron en campos diferentes., los gnegos
en 1a
oso Ja Y en las bellas artes; los romanos en el Derecho y en l ,, ........
p~.
~~~
Las e~p~ en que podemos dividir la historia de la alta cultura helénica
son las 1gu1ente :
I) Etapa de formaci6n: La primera ola de invasión de los indoeuropeos a
Europa, fue la de los ~]asgo-helénico , que se dividi6 en pelasgos y helenos.
Los pelasgos !legaron primero y se establecieron en las islas del Egeo y en las
c~ tas del Asia _Menor; la alta cultura minoica fue creada por ellos; Troya 0
lh6n, en el A~ ~-enor, fue una ciudad pelasga. Los helenos llegaron despué ; . estaban divididos en cuatro tribus que, en el orden de su llegada a
onllas del Mediterráneo, fu ron: aqueos o acayo , eolios, dorios y jonios.
os aqueo fueron los primero en llegar; se establecieron en las costas deÍ
Peloponeso, desde donde iniciaron las hostilidades con el mundo minoico
qu onclu ·eron en la destrucción de la taJasocracia de Creta y en ¡ d · '
t
., fin 1 d
a esmgrac10~
a e la alta cultura rninoica, cuyos elementos culturales 50 b'd
por Jo mvas
. .
d
r I os
.
ores Sll'Vleron e punto de partida para la creaci6n de la filial
hel~ca · hordas salidas de la debacle minoica, se precipitaron al Cercano
Oriente donde d:sempeñaron diver os papeles; tales como haber contribuido
de manera muy Ullportante a la formación de la alta· ultura hebreo-irania
~aber amenaz:ado,,1a existencia del imperio nue o de Egipto como invasore;
pu~blos del mar . y ~be.e sido los padres del pueblo filisteo. La guerra de
Tro)a, cuya descnpc1on legendaria recogió magistralmente Homero en la
!liada, fue probablemente una peripecia de estas luchas.

:as

U) !iempos heroicos o período homérico: Es la etapa inicial previa a la
fonnac16n de_ la alta cultura durante la cual los bárbaro invasore dan el
goJpe, de graCJa a la cultura paterna en desintegración, o sea que se produjo
el epilogo de la desintegración de la alta cultura minoica, Jo que permiti6

567

�la formación de su filial, la alta cultura helénica. Le llamamos edad heroica,
porque corresponde a la primera etapa aún bárbara de toda al~ cultura;
la llamamos período homérico, porque sus costumbres y forma de vida nos son
conocidas a través de ]as obras de Homero, la Ilíada y la Odisea, que recogieron Ja tradición, todavía reciente en la época en que fueron esc~itas, de
los hechos costumbres y creencias de la época que acababa de termmar. En
esta etapa: aparece la ciudad-estado, fenómeno que se repite e~ el nacimi~nto
de muchas altas culturas; la forma de gobierno es la monarqma de los tiempos heroicos que, por la idiosincrasia que supone, se diferen~a fundamentalmente de la monarquía de las altas culturas del Cercano Oriente; en efecto,
el rey helénico no es un autócrata, sino el pr~ero entre los nobles guerreros,
jefes del pueblo; es cierto que la mayoría de las dinastías h_el~nicas de esta
época, pretendían descender de los dioses o de héroes o sem1d1~ses; pero tal
afirmación no fue utilizada para divínizar a los soberanos, a fm de fundamentar su autocracia como en el Oriente, sino solamente para darles un prestigio de legitimidad. Las costumbres que caracterizan a los helenos? nacen a
partir de esta época, tales como los juegos y depo:tes que . pracll aron su
amor por las bellas artes y la filosofía y su tend:nc1a a subhm3;1' ~os valores
humanos. De igual manera, su religión con sus dioses antropomorficos representativos de las pasiones, cualidades y vicios humanos, se forma en esta época;
su mitología desarrollada poéticamente y sus prácticas ritualesi tales . c?roo
los sacrificios de animales y los oráculos para adivínar el futuro, ~e. ongman
también entonces; 0 sea que toda la evolución posterior de la relig16n helé:
nica, hasta llegar a su amalgama con la primitiva religión romana, tuvo aca
su punto de partida.
III) Período intermedio: La llegada de las dos últimas tribus helénicas,
los dorios y los jonios, señala el cambio de período; este fenómeno se con~ce
como "el regreso de los Heráclidas", porque la leyenda cuenta que los hiJOS
de Hércules, en griego Heracles, que habían sido expulsados a la muerte de
su padre rearcsaron al frente de dorios y jonios para someter a los aqueos;
' º de esta invasión y conquista, la Hélade o Grecia
. toma 1a
como resultado
fisonomía histórica con la cual es conocida. La consolidación de la ciudaclestado, Ja "polis" sienta la base de lo que fue la esencia del helenismo; la
monarquía de los tiempos heroicos desaparece para dar lugar a dos nuevas
formas de gobierno, nacidas ambas en el seno de la ' 'polis", que so~: _la
aristocracia favorita de los dorios; y la democracia, preferida por los JODIOS
y los eolios. Las ciudades consideradas como representativ~ de la Hélade,
inician su desarrollo histórico en este período; entre los donos, Esparta, Megara y Corinto; entre los jonios, Atenas; y entre los eoli~s, Tebas. Atenas Y

568

Esparta nos ofrece dos tipos diferentes en que se concretó esta alta cultura los
cuales ~erecen un análisis más detenido. La primera se distinguió por su desarrollo mtelectua~ y artístico, dentro de un marco de libertad; por su poderío
y po_r su comercio que le permitió relacionarse y fundar colonias en todos
los _n~~ones del Mediterráneo; su forma de gobierno final y, en cierto modo,
defJmnva, _fue la democracia, si bien sus alcances fueron limitados; fue la
r~presentattva por excelencia de la "polis" griega de la época. La segunda
~o ~ esfuerzo ex:es~vo por convertirse en una potencia militar dominante,
obJ~~vo al cual SUJeto todo su desenvolvimiento; ello exigió una espccializacion tan completa, que detuvo su desarrollo cultural en todos los demás
aspe:t~.s_; t3:11to es así, que Toynbee la sitúa como uno de los ejemplares de
sus c1vihzac10nes deterudas; se organizaron como una aristocraci.,. d r
·
á
•
.... e iorma sin rq~ca (p~r haber tenido una monarquía doble simultánea); los dorios propomonar:°n mtegrame~te el estamento lacedemonio, que fue el privilegiado, y
m_ayona de_los peneces, la clase comercial; los ilotas que eran el grupo
rnfenor escl~v1zado, e_ran los descendientes de los aqueos llegados primeramente al P~ ,Y somettd~s por los dorios. La colonización fue el complemento
de la expans1on comercial; al igual que los ferucios, con quienes el comercio
los puso en contacto y cuya influencia recibieron, en muchos detalles concreto_s, como en el alfabeto, los griegos se expandieron por todos rincones del
Mediterráneo; sus principales colonias fueron las de la costa del Asia Menor,
de la Magna Grecia que comprendía el Sur de la Península Italiana, Sicilia
Marsella en la costa mediterránea de las Galias, y en diversos puntos impor~
tan tes de la~ _costas de la Península Ibérica; las colonias griegas, lo mismo
que las fenJCtas, eran ciudades-estados independientes, fundadas desde Ja
metrópoli, con la cual conservaban nexos comerciales y culturales, pero no
dependencia política.

!ª

IV) ltpoca Clásica: Es el período que corresponde al máximo florecimiento de la cultura helénica, en su hogar originario, es decir en la Hélade, y por
el esfuerzo exclusivo de sus creadores, es decir de los griegos o helenos. Comenzó hacia el año 500 a.J.C. y concluyó alrededor del 430 a.J.C.; duró escasamente unos 70 años, pero en este período quedaron comprendidos los acontecimientos que representan el máximo florecimiento de la alta cultura helénica. En el orden político y militar, las guerras médicas, con que se inició el
período, que fueron una prueba de cohesión y solidez de los estados-ciudades
gri~gas, al conservar su independenci_a, al precio de derrotar al poderoso Im~no Persa qu~ dominaba el Asia; y luego, la formación de una liga de Jas
ciudades marítimas de Grecia, bajo la dirección de Atenas, lo que permitió
gozar del fruto de la conquista; en el orden intelectual y artístico, todo ese

569

�.11
que conocemos históricamente
Dorecimiento que hasta hoy nos maraal,,poday os encerrarlo en la hegemonía
.
p · 1 " • tocio lo cu
cm
como "el siglo de ene e '
b d d hechos heroicos de obras maestras
época sem ra a e
'
disol uf
de Atenas, que ue una
. d
d defectos como fueron la
.dad
también e gran es
,
b ,
y de prospen
pero
b , f ra del imperiafümo ateniense, que a uso
1
ci6n de costumbres Y la som na , ~
en tributarios.
de sus aliados convirtiéndolos practicamente
d l
. Los los de Esparta pro\'ocaron las guerras e
V) Decadencia parcial:
ce
,
•
. ello represent6 una
.
fin a la hegemoma ateniense,
Peloponeso, que pUSieron
acle
ue recipit6 su decadencia; si esta alta
crisis que afectó toda la Hél
Yq p
.mn!'lrio las guerras del Pelolimi d a su bogar onb-- •
cultura hubiera estado
ta ª
.
., . pero debido a Ja expansión
,
. 'tado su desmtegrac1on,
'
poneso babnan prec1p1
.
l
cedonios y luego los romanos, tode la misma, otros pueblos, pnmero os roa d es .;.,o como continuadores
¡ b 1 s no como crea or , .,....
maron 1 lugar de os e eno ' 11 1
·si·s que nos ocupa solamente afectó
.
. 1 más· por e o a en
durante vanos SJg os
'
ul ' h 1~ ica la cual continuó con los pue. . . de la alta c tura e en '
Esel hogar ortgmano
Pelo oneso concluyeron con la victoria de .
blos conversos. Las guerras del . p
h
, sobre Grecia. luego Vl·
• 6
rto uempo la egeo)onia
'
parta, que conqwst por co
. dad eolia obtuvo diez años de
d T has en que esta c1u
nieron las guerras e e '
.
dó dividida en tres bandos más o
d una de las ciudades
grande.za efímera. Finalmente, Grea.a que
.
itaneados cada uno por ca a
. .
menos de igual fuerza, cap
T bas. estos bandos v1vie•
1:1. h emonía Esparta, Atena y e
,
.
que aspiraban a
eg
' ,
d bilitaron tanto que deJaron
ron en guerras continuas entre si, ha ta q~e se e
la Hélade a merced del invasor exiranJero,
a
• de un pueblo
.
L
rimeros continuadores pro enian
VI) Los macedonios: os P
d
· !mente con los he.
de la Hélad y emparenta o racia
que habitaba al orte
'b'd algun' influjo ultural de
.d O 1 unos contactos y reo I o
lenos; habían tem
ªg
hab' an permanecido bárbaros; 5u
.
d l ur pero en lo genera1'
i
sus vecinos e
'
'
r d d libcramente por sus soberanos, espehelenización fue una obra rea iza a teod
. o lo que no llega de modo espon•
Fil'
JI pero -como
cialmente por
ipo ,
. . .
recién aprendida capa de cultura hetáneo-- fue bastante sup rfic1al, baJO su d . . en abierta a cualesquiera
.
s alma bárbara, es cru virg '
.
d
lénica, conservaron u
L d' .. 6 xistente entre las CJuda es
.
1 11 garan de fuera. a i, t I n
'd
influencras que es
d b'l'taau'ento facilitó su ca1 a
,
'd O
·go su e.xtremo e l J
'
griegas, que hab1a traí
consi
la mano pudo forzar a los
. FT
II con las arma en
en la dependencia; i ipo
'6
ara luchar contra los persas, bajo la
helenos a concluir una confederaci n P_,
realidad el fin de la inde.
d · . a confederac1on era en
•
..
dirección de Mace orua • es
A, • d:ro Magno el hi JO Y
.
.
Ell
iti6 además, que leJan
pendencia gnega.
a ~erm '
.
d l Asia Occidental, lle ando a sus
sucesor de Fill'po II , realizara la conqw ta e

570

guerreros macedonios como portaestandartes de la primera intrusión del helenismo en tierras de la cultura Hebreo.irania.

VII) Variedad helenística: La conquista del Asia Occidental, especialmente del Imperio Persa Aqueménida, p&lt;&gt;r Alejandro Magno, fue la primera
colisión cultural de alcances mundiales de que tenemos constancia histórica;
sus resultados fueron, como es natural, muy complejos; para la cultura hebreoirania vencida, comenzó la etapa de la pseudomorfosi , si bi n ste fenómeno
d bía de acentuarse y adquirir todo el rigor con que se le conoce en la historia, hasta que apar cieron los romanos. Para la cultura helénica vencedora,
fue el punto de partida de 1a variedad helenística, la cual representa el impacto del Orient militarmente derrotado, en la cultura de los conquistadores.
Los macedonios se habían h lenizado superficialmente, pero conservaban u
alma bárbara, abierta a cualesquiera influencias exteriores; ello permitió que
la conquista militar del Oriente, fuera seguida p&lt;&gt;r la conquista cultural de los
macedonios p&lt;&gt;r los vencidos; la variedad helenística resultante del encuentro
cultural, fue h breo-irania de fondo, recubierta de una capa de barniz helénico: ésta fue la cultura del grupo dominante en los estados sucesores del
Imperio de Alejandro Magno, e pecialmente del Egipto de los Ptolomeos y
de la iria d los aléucidas. Los efectos de la formación de la variedad
helenística tuvieron, además, otros alcances; su influjo terminó por prevalecer
en una Grecia en plena decaden ia; cuando sonó la hora de Ja decadencia
del Imperio Romano, la variedad helenística jugó un papel muy importante;
finalmente, fue el punto de partida de formación de la filial bizantina.
IIT) Los romanos: Después de los macedonios, lo continuadores de e ta
alta cultura fueron lo romanos. Roma bebió su cultura en dos fuentes: la
fagna Grecia, es d cir las colonias griegas del ur de ItaJia, cuando no
taban aún en decadencia; la Etruria, que se había helenizado, a travé de sus
relaciones bélicas y comerciales con los griegos; los romanos recibieron el
helenismo en todo su igor, por ello lo conservaron con mayor pureza y por
mucho más tiempo que los macedonios, o sea que fueron mejores continuadores de los helenos que éstos. Roma fue una ciudad-estado del mismo tipo
que las helénicas; sus instituciones también fu ron paralelas a las de Grecia;
su primera forma de gobierno fue una monarquía, establecieron una república aristocrática que guardó gran similitud con los regímen de igual tendencia de la Hélade; su religión inicial ofrecía rasgos fundamentales idéntico
a la helénica, si bien era una religión agrícola mucho más sencilla y sobria
y con una mitología muchísimo menos rica· estos rasgos fundamentales fueron
los que facilitaron que, llegado el momento del contacto estrecho, ambas
religiones se fundieron en un paganismo grecorromano.

571

�IX) La república roma11a: Durante el periodo republicano se erigió la
grandeza de Roma; el Imperio, en uanto unidad política que comprendia
la mayor parte del mundo conocido entonces, fue creado en ese período.
Roma no fue inicialmente una ciudad-estado imperialista; sus primeras conquistas fueron forzadas por las circunstancias; ante la e.xistencia de vecinos
b licosos que la hacían obj to de sus ataques, ya para favorecer a los hijos
del último rey depuesto, como los etruscos, o para saquearla o imponerle
tributos, como los volscos y los galos Roma recurrió al expediente de onquistarlos para asegurar la tranquilidad propia; la mayor parte de la conquista de Italia fue hecha en esta forma· es hasta en las guerras contra Pirro,
cuando empiezan a aparecer las primera manife taciones del imperialismo
romano. Las guerras con Cartago fueron a la vez una lucha consciente por
la propia existencia, y una pugna tal vez meno consciente por el dominio
del mundo mediterráneo; al final de la segunda guerra púnica, los romanos
tuvieron plena conciencia de lo que su triunfo sobre Aníbal significaba; fue
entonces cuando recogieron la idea del imperio uni ersalista, de las antiguas
culturas orientales, pero la modificaron amalgamándola con su propio ideal
helénico de la libertad ciudadana. En su nueva creación imperial, Roma
sustituye al autócrata, de las altas culturas orientales, por el pueblo romano;
es el pueblo romano el que conquista territorios y los reduce a pro\'incias, el
que pone y quita gobernantes de toda clase, el qu celebra y rompe tratados,
el que concede beneficios a las distintas r giones y les exige tributo , en
fin, el que recibe la sumisión del mundo mediterráneo, como pueblo-rey.
X ) La crisis social: La sociedad romana estaba dividida en dos clases social , o más bien estamentos, que eran el patriciado y la plebe. A la caída
de la monarquía la república que
estableció, se {undó sobre el privilegio
e ·agerado de los patricios; toda las magistraturas les e taban reservadas: el
enado la autoridad máxima de la república, estaba formado por los jefes
de las familias patricias· el matrimonfo le al entr patricios y plebeyo staba
prohibido. Esta situación provocó la primera lucha
ial entre el patriciado
la pi
la ual fu ganada por los plebe s, aún ant d qu I imperio
alcanzara proporcion mundial ; e crearon los tribuno rep
ntant de
la pleblc, armados de un d
ho de eto ; se d ro 6 la prohibición matrimonial; se abrieron tod
lo.s magistraturas a lo ple ·o ;
se
titu ó
1 istema de otación que, de la supr a 'a de la nobleza de san re, pasó
a la pr pond rancia de la min ría adinerada ; se confirió el patriciado a un
po de familias plebeyas;
finalmente, se decidió qu el Senado se integrara con los que hablan desempeñado las roa istratura • con lo ual también
qu dó abierto a los pl beyo . Esta solución fue más apar nte que real; el

572

patriciado de pojado legalmente de sus ri ·1 •
ciclo de poder· además todos los .. . ~ Vl egtos, retuvo de hecho eJ ejer.
'
,
.emtonos conquistad
.
prop1ed d del pueblo romano formando el
,
que se consideraban
nfiteusis a ciudadanos para
1
1 ager publacus, se entregaban n
.
'
que os exp otaran a eamb_io de
bien,
el patriciado aprovechó el poder ue d
. , un censo; ahora
exclusi amente entre sus miemb
t d q I e he:11~ eJercia, para repartir
causa d una enconada pugn ros_ 1º Eso e agu publiciu,· esta situación fue
.,
a SOCta •
ta pugna se comb' ,
I
c1on
. . de los capitanes-politi"cos que aprovecharon I d mo con
,:~ a. , aparieJéttJto romano para ponerlo
. .
esmorallülc1on del
su SCl'VICIO personal · ) · ' ·
que había sido el instrumento e·
e e;ercito romano,
.d
e icaz para crear el im
.
SJ o modelo de disciplina y de lealtad
la
.
per10, por haber
el influjo del Oriente conquistado· la coªnquistª~ª• 1se desmoralizó bajo
del imperio de Alejandro f
e os Estados sucesores
variedad helenística d
ª~º• puso a los romanos en contacto con la
las costumbr s y la
!:pia cul~ ~n plena decadencia; eUo relajó

?5

'

ª

ª

m::i

políticos aprovecharon la pugn~~~~:6 la ?~adencia. Los capitanespropios fines de ambición personal. se coloca:atnci: y plebeyos, para sus
de Jo bandos, para utilizarlo de , retexto
on a a cabeza de cualquiera
premo; Ja antigua magistratura d p
para apoderarse del mando sua sw prop6 itos· ante .
e emergencia, la dictadura sirvió cabalmente
dinario se enU-C:gan
~ando la pa~a corría un peligro extraor-

t:~:~:t.e cru:C:ueª

había pasado; a la hora de la

f~il didcecltador hasta q_ue el peligro

ac
arar la patna
1·
para of.recer la dictadw·a al cap:•-'- pol'tt'
.
. o Tres
1 co \"lctono
· end pe. igro,
se disputaron sucesivamente el
d
has
.
parejas e nvales
blica. fueron ellos: Mario
·¡p~ pcr,
ta que naufrag6 d 1 todo la repúy 1 a,
mpevo
y César· An• •
0
1
marcha de iJ
b R
'
~oruo Y eta vio· la
a so re orna marca la culminación d 1
•
'
de ~ corrupción del ejército. La lucha misma a med'd proceso dísolvent: y
p rd1endo su contenido inicial y ñaland 1 '
~ a que avanzaba iba
cha entr
.
.
.
o a acentua 6n de la crisis. In lu. .
ano y ila fue efectivamente Ja lucha social
tr
I be
patncios; la de Pom ·o
C,
en e p e yos y
.
.
pe) Y esar fue en realidad entre la rep 'bli
1
•

U&lt;,UJ•

unpeno; la de Antonio y Octavio ·a
. ..
u ca y e
decidir quién de los d
, h
&gt; no tuvo otro significado que el de
os scna eredero político de César y po J
e1 amo de Roma.
,
r o tanto,
XI) El imperio: El íen6meno con¡ t te
¡
..
capitanes-políticos, es conocido con el n : b : da ap~c16n y gobierno d los
riva del de Julio César
.
cesansmo; e te nombre de, qw n entre el puñado de ambi •
los capitanes-políticos, fue el más capaz }' probabl
ciosos que fueron
·
emente el
·
·
c10nado. El imperio sur i6 como la 1 alización del
.
. m JOr mtenron todas J
·
cesansmo, se concentraas ma istraturas en la persona del dictador mediante la llamada

573

�Lex de Imperio. Durante este período, el proceso disol ~nte provocado por
el encuentro con la variedad helenística en plena decadencia, continuó
hasta la desintegración final; el establecimiento mismo del Imperio, fue un
efecto político del proceso en referencia; el imperio universal en función
y provecho de la libertad ciudadana, creado anteriormente por los romanos,
como una adaptación magistral del ideal político de las altas culturas orientales al propio ideal helénico, deja de existir· en su lugar, surge una autocracia, estructurada al modelo de los orientales disimulado al principio y
finalmente sin tapujos. Todo el período que duró el imperio, constituye el de
desin
ación final de esta alta cultura; la crisis social provocó el colapso;
el imperio fue la desintegración. El proc o fue
dual· por ello, podemos
distinguir, dentro de este período, las etapas menores siguientes:

A) El principado: Es la etapa durante la cual se vive la dictadura imperial, bajo apariencias legales republicanas; el Príncipe, que es el dictador,
asume todas las magistraturas de la república, la cual teóricamente continúa
existiendo; el régimen fue ideado por Octavio, llamado Augusto después de
su triunfo sobre Antonio; tiranos como Tiberio, Calígula y er6n pudieron
oprimir a sus conciudadanos todo lo que quisieron, a pesar de las formas
aparentemente republicanas. La crisis provocada por el influjo del Oriente
había aíectado de manera especial al campo religioso· durante la parte final
del período anterior, se había creado el paganismo grecorromano por fusión
de las religiones grie a y romana; la tendencia al eclecticismo reli ioso continuó funcionando con rapidez; fueron admitidas sucesiva.mente las deidades
de los distintos pueblos conquistados; en el Panteón romano, se dieron cita
los dioses más extraños y los ritos más exóticos; Spengler explica este fenómeno como resultado de la idiosincrasia de la alta cultura helénica, tal como
se ba dicho más arriba; Toynbee lo considera como un aspecto del sentido
d promiscuidad, que es una de las características del proceso de desintegración; como resultado de e ta mescolanza, el hombre del imperio romano
terminó por no creer en nada, y lo que es peor, por llevar en el alma el
acío que la religión estaba supuesta a llenar; el gobierno imperial d~
Augusto introdujo el culto a la persona del Emperador, el cual remataba
en la apoteosis o divinización inmediatamente de pués de su muerte; con
ello se perseguía una finalidad política a la vez de llenar el vacío; solución
artificial, incapaz de remediar nada. La etapa tuvo sus períodos turbulentos,
alternados con otros de calma, es decir "tiempo de angustia" y "veranitos"
para el lenguaje de Toynbee; la dinastía de los Antonino proporcion6 el
'veranito" más largo y de mayor prosperidad; pero, al terminar este "veranito" vino el "tiempo de an tia'' más fuerte, representado por los acon574

tecimientos que la historia conoce como "anar uía . . •
no que vino a continuación. el
di 1
•q
militar' Y el desgobierque fueron una reacción q~e : e o o pus¡ ~eron los "emperadores ilirios",
.
d e estos emperadores fue Dioclesi renacer e unperio.'. e] últim o d e 1a sene
siguiente.
ano, cuyas refonnas dieron Jugar al período
B) El verdadero imperio· Dioclesiano modif'có J
1
· · d
·
a estructura del impe ·
~pr~1en o las antiguas magistraturas de la república y dándole una no,
ruzac1 n al modelo de las autocracias orientales. és f
orgapues el establ · ·
d
' ta ue su obra permanente;
ecuruento e cuatro emperadores par d' 'd'
responsabilidades del gobierno imperial f
,
: Jvt ,ir entre todos Jas
las crisis im eriales habían
' ~e u~a o ra ef1mera. Desde que
hizo
la necesidad ~:~:za:o a ~qwetar int~m~ent al coloso,

se

sentÍr

fuera eficaz; 1as reformas de Dioclesian:q~~di~:n o;~:,7eton distinta que
pero no lo lograron; en realidad la soluo'ón hab , 'd talvcr este problema,
•
.
,
ria s1 o
,,_ la d
vertir al unperio en alg0
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·-,
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,
pareci O a una federación de municipi .
11
eqwvalia a deponer la supremacía de Roma por lo
,
os, ~o e o
tarla. Una sorda rivalidad con la consigw·: t
que esta no podía acep'
n e pugna tras de bastidores
ó
gener por la supremacía dentro d 1 .
•
' se
oricnt l d J ·
e •mpeno, entre Ja parte ocdd ntal y
teníanª ca ea:::o, desd~ que se demostró que las legiones de las provincias
Roma 1 P 'taL p~ un.poner emperadores; la parle occidental tenía a
. ' a cap1
por o que había ejercido siempre 1a upremacía. la art
onental
~ra
la
que
contenía los núcleos de la variedad helenística' C p de
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onstantmo destruyó la tet
,
· uan o
J
•tal C
.
rarqwa Y quedó como emperador único trasladó
a cap1
a . onstantmopla, la antigua Bizancio, en el extremo orie~tal de la
~ur~pa mediterránea, con Jo que pareció que la victoria en 1a
mc~ba hacia el Oriente; pero la rivalidad con . ó
pugna se
dosio I al morir di 'di,
.
.
tmu ª tal grado, que Teovi o eJ llDper10 en dos partes, separando el Occidente
y el nente.

º '.

'

XII) El cristianismo· Durante el tran
d .
.
el Cristian.
1
.. .
.
.
cur o e 1 un peno romano, surgió
.
lSlllo, a religión supenor que no solamente jugó un papel de
:nmer orden,.:" la desintegración de la alta cultura helénica y en la formaón y evoluoon de sus filiales sino en toda la histo . h
su p 1 nnrl...C
'
na u.mana; por el10,
ape _r,u,4 exaltarse y defenderse o podrá combatirse pero
.
La vida d e •
,
no ignorarse.
e nsto, su fundador, transcurrió en tiempos de lo d
.
emperad
·,
os pruneros
la
o~; naeto en el principado de Augusto y murió en el de Tiberio·
propagación de su doctrina se sirvió en gran meclida d la
'
po · ó · · ·
'
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paz que prorlcion m1ciaJ:mente el imperio, así como de sus vías de comunicación Vm'
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d ·,
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. . vacio que eJo en el alma del hombre del impen'o la pérdid
de su r ,:~ón ancestral· 1J f ·¡·
• .
'
'-'5'
' e o ao itó su difusión. Dio al problema político d

ª

�organización del imperio y a la pugna entre las partes oriental y occidental
del mismo, la respuesta más inesperada: declaró injusto el imperio, así como
toda supremacía y desigualdad entre los hombres; ello facilit6 su difusión
entre la parte sometida de la población, esto es, entre el proletariado interno
de la sociedad helénica en desintearación, según el lenguaje de Toynbee.
Esta actitud, así como la de negarse a alternar con las demás religiones que
concurrían al Panteón romano, a las que declaraba falsas, fueron las causas
de las persecuciones que, de Nerón a Dioclesiano, azotaron a la comunidad
cristiana. El emperador Constantino, hijo de madre cristiana, requirió y obtuvo el apoyo de los cristianos en su lucha por destruir la tetrarquía y arrogarse todo el poder imperial; después de su triunfo, el imperio se hizo
cristiano. El papel del Cristianismo, en la evolución final de la alta cultura
helénica y en la evolución inicial de sus filiales, fue de grandísima importancia. En la desintegración de la cultura helénica, proporcionó a los habitantes
un campo de acción distinto· esto es lo que Toynbee Uama "polingenesL"l";
el traslado de los problemas insolutos, del campo poütico y administrativo al
campo religioso, donde se propició la formación de nuevas culturas, con
idiosincrasias distintas, dentro de cuyos estilos aparecieron otros problemas
y otras soluciones. En el proceso de formación de las filiales de la alta cultura
helénica, la occidental y la bizantina, desempeñó el papel de crisálida de la
cual salieron las mariposas de ambas civilizaciones filiales; la primera resultó
de la reagrupación de les elementos sobrevivientes de la versión romana del
helenismo, combinados con las aportaciones de los bárbaros germanos; y la
segunda de la reagrupación de los elementos sobrevivientes de la variedad
helenística, combinados con algunos procedentes de la versión romana del
helenismo; ambas, bajo la dirección del Cristianismo, la primera bajo la
de la versión católico-romana y la segunda bajo la de la cismática griega,
que tiñeron con su peculiar carácter, los fenómenos de to~ índole de aquellos días.

XIII) Desintegraci6n: EJ proceso de desintegración de la cultura helénica,
ta] como se ha dicho, coincidió con el período del imperio romano, al cual
Toynbee identifica como el estado universal de esta cultura; su culminación
ocurrió después de la división del imperio; en la parte occidental, el golpe
de gracia fue dado por los bárbaros germanos, que estaban en guerra con
los romanos, desde los días de Augusto, recién fundado el imperio; en la
parte oriental, el paso de la cultura paterna en desintegración a la cultura
filial en formación, ocurrió gradual y paulatinamente, habiendo quedado
cumplido después de la muerte de Justiniano, el último romano de los emperadores de Bizancio. El Cristianismo jugó el papel de núcleo ideológico

576

de. fondo del proceso ,• a Ja vez que ofrecio
• , un nuevo
d.iante la palin
.
1 , .
genes1a, a as ultimas generaciones de
patema, comenzó a desempeñar el papel de crisálida
,
ed
que qu ara completa la formación de las filiales.

campo d
·,
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SPENGL'Ett

1948.

ASPECTOS HUMANOS DE LA INFLACIÓN
San Salvador, 25 de marzo de 1978.

DR.

c.

A.

CANNEOIETER

Profesor Residente del Instituto de Investigación
Económica de Nueva Zelanda
Traducción del Lic. Alberto García G6mez.

INTRODUCCIÓN
CoNSIDERANDo LA ECONOMÍA mundial de nuestro tiempo, vemos que la inflación gradualmente está llegando a ser uno de los problemas más sobresalientes. "La plupart des pays du monde sont actuellement en proie a
Pinflation", de acuerdo con Fran!Jois Plassard y Albert Samuel en "Les Chrétiens et l'inflation" (Chronique Sociale de France, número 4, 1975, p. 77).
Hay muchos aspectos humanos que están envueltos en ella, mismos que serán
tratados en el siguiente artículo.
¿Qué es la inflación? Primeramente, permítasenos considerar algunos ejemplos:
1. Dur;mte abril de 1974, un conductor de los típicos vehículos de Saigón
no pudo mantener a su esposa y cinco niños por más tiempo, cuando el precio del arroz subió al 100% y el aceite de cocina al 300%. Al no ver ninguna
salida, se prendió fuego a sí mismo, hasta morir, en la plaza de un centro
comercial.
2. En Francia, los ricos hermanos Goncourt dejaron su enorme fortuna
para fundar la Academia Goncourt y el premio literario del mismo nombre.
Este premio (ahora el principal de literatura en Francia), equivale a 50
francos franceses, Jo que hoy resulta difícil en extremo para pagar un almuerzo
en el restaurante donde se encuentra la Academia, debido a que el dinero
578

579

�que los hermanos Goncourt legaron se ha desvanecido en dos generaciones
de inflación francesa.
3. Si asumimos que la presente tasa de crecin'liento de la población mun-

dial, que es de alrededor del 2%, siga continuando, entonces de acuerdo con
un estudio de la Sociedad Nacional Francesa de Geografía, para el año 2600
no dispondremos más que de 1 metro2 cada quien para permanecer de
pie. Esto sería terrible, pero, ¿ qué sucedería si el promedio anual del aumento de precios del 5.3% para México durante el período 1950-69, continúa hasta ese mismo año 2600? Un paquete de cigarros costaría entonces
616,919,386,245,000 de pesos. Sin embargo, este precio es todavía muy modesto comparado con el cálculo que hice en la página 747 de Hu.manitas
1973. 1 Lo triste de esto es, no obstante, que aunque la población estime que
se esté verificando una sobreestimación, el precio del cigarro para el futuro
podría ser menospreciado.
Volviendo a la pregunta: ¿ Qué es la inflación? Vemos que hay diferentes
clases. Pero cuando tomamos la "nueva inflación", que es la que tenemos
en la actualidad, entonces la inflación es un alza más o menos continua del
nivel del precio general. Desde que esto es, hablando en lo general, también
válido para el nivel del ingreso (los salarios también cuentan: el precio por
el trabajo) , hablando generalmente, con la inflación cada quién obtiene más
dinero todo el tiempo y debería estar feliz, pero al final la inflacióp. puede
llevar a un atascamiento de nuestro sistema económico, y éste es. el porqué
un industrial brasileño acuñó la expresión de que · "la inflación' es una ilusión
de grandeza y una garantía de catástrofe".
Desde que la inflación es una garantía de catástrofe puede también ser
usada como arma por grupos políticos que quieren echar abajo nuestro
sistema. Podría asumirse que los comunistas, por ejemplo, no solamente están
haciendo campaña para obtener más altos salarios para ayudar a las clases
pobres sino también para introducirse y estimular la inflación, la que lleva
al caos económico. Entonces, solamente una cosa falta a la gente desesperada
y ella es probar otro sistema político tal come;&gt; el comunismo.

El diccionario explica la inflación como un "alza en el nivel de precios
debida al relativo incremento del poder de compra". En este sentido, el
término está relacionado a la idea de que el suministro de dinero está "in1 "Aspectos Humanos del Desarrollo Econ6mico", Humanitas, Anuario del Centro
de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Le6n, Vol. 14, 1973,

p.

tú. -

580

fiado" (
d d
cantidad agran .ª o). Infl~ es1 de acuerdo con el diccionario, aumentar la
de dinero, espectalmente el papel moneda en circulaci6n "E
conceptos están relacio~ados a la vieja teoría de la cantidad del din~ro sos
~stablece que ]os precios suben debido a que la cantid d d din
qu~
incrementándose mucho."
e
ero esta

ª

, En
. hel otro, lado de la moneda está lo "real"
·
o el aspecto de las mercanc1as. ay mas demanda para los bienes que el suministro y co
lo
·
b
, nsecuentemente
s precios ~u en. Esto podría realizarse a través del suministro de dinero ;
que ,el con~uo aumento del nivel general del precio (que es la inflaci~n)
es solo posible cuando hay suficiente dinero circulando para sostener la alta
demanda de mercancías. Consecuentemente, tanto la caracterización del dinero como la de las mercancías se suceden al mismo tiempo
d
·d d
Y pue en ser
cons1 era as como los dos lados de una moneda.

DIFERENTES MODELOS TEORÉTlCOS DE LA INFLACIÓN

No todas las situaciones inflacionarias son 1~ mismas. Es más
d
acerca
l . f] '6
' p.o emos
rnos a a 10 aet n desde diversos ángulos. Consecuentemente hay diferentes conceptos de inflación en circulación.
'
El concepto "inflaci6n de demanda" enfatiza que en ella hay también
muc~a demanda, lo que presiona el nivel del precio general a subir. Esto
podr1a ser causado, por ejemplo, por la guerra o la preparación de la misma.
' Basán~ose e~ 1~ ~ocias de K ynes, se puede construir un modelo de la
br~ mflacionana ' (
lo que es más en Ja demanda de lo que puede
producrrse) para explicar esta clase de inflaci6n.2

=

eConsiderando el funcion~miento dinámico de una economía con exceso
d demanda, se han construido otros varios modelos. Sin emb:iro-0 mn·
d

ell

h ·d
•
-o ,
g\lno e
os a 81 o particularmente adecuado. Un interesante modelo en este campo
es el del economista danés Bert Hansen.s
En Australia un grupo de economistas sostuvo que todas las inflaciones son
• Ver, por e1emp
·
¡o, SA!l!UELSON, Paul A., Economics (Economía) 9th Editi
N
ew York, McGraw Hill, 1973, p. 241.
'
on,
de•] V;r ·:t~6sE)N, Bert, Á Study '.n the Theory of lnflation (Un Estudio en la Teoría
a n aC!J n , AUen and Unwm, 1951, Chapter VII y también ACltLEY G d
Macroeconomic Theory (Teoría Macroecon6mica), New York, Mac.millan, 1963,:. :;;:

581

�de demanda y que los " ostos" nunca pueden ser culpados por la inflación,
ya que cuando no hay suficiente demanda los precio no suben.
Otros economistas so tienen sin embargo, que si hay inflación combinada
con consid rabie desempleo, no hay inflación de demanda, ya que _no hay
demanda suficiente para competir con el desempleo, pero los precios. an
para arnba porque los costos están subiendo y mantienen el concepto mflaci6n de costo, por ejemplo, los salarios están subiendo _más qu~ la ~roductividad d 1 trabajo por consecuencia, los cotos empujan hacia am~ _los
precios; la inflación puede ser atribuida en tales casos, a la fuerte posición
de la fuerza de trabajo.
La fuer-a de trabajo está renuente a aceptar la culpa por la inflación.
En la Reunión Anual de la Asociación Económica Americana, verificada en
ueva York, en diciembre de 1969, las uniones de los Estados Unidos presentaron fuerte evidencia para apoyar su negativa. Walther P. Reuther, Pr sidente de los Trabajador
nidos del Automóvil, indicó que en los Estados
Unidos, en el período 1958-1969, el alza de lo costos de la unidad .de trabajo
siguió el alz de precio al por mayor y que antes d que esta urudad-costotrabajo subiera, había habido un aumento de utilidad; consecuentemente, la_s
ganancias deberían ser culpadas de la inflación. Esto lleva al concepto de utí-

lidad-presi6n-in/laci6n.
En la misma reunión, el Dr. Galbraith formuló que había cuatro teor~as
para explicar la ioflación.
na contempla l problema totalm~nte ~ terminos de consumidor y gasto de compañía· por ej mplo la mflaaón .d
demanda. Otra teoría ve el aumento d salarios llevando al al~ de pre 1~s,
causando inflación del costo y, una tercera que toma la perspec~va contra.na,
a que el aumento del precio conduce al aumento de_ salanos, resultando
0
así La inflación del costo de la vida. La cuarta perspecnva ~bse~ que_ los
precios y salarios reaccionan unos con otros para producir la mflaci6n mixta.
Galbraith tiende hacia esta más compleja teorla, la que de acuerdo con su
sugerencia, era una "confesión no de preocupación, sino de profunda per-

.,

que en el mundo real los precios no son determinados en el mercado libre
sino están fijado . E te modelo está basado en la práctica de fijar el valo;
de las mercancías sobre la base de algún alza de precios fijados sobre su
costo de material y trabajo directos. Esto asume que el trabajo valúa sw
servicios sobre la base de un alza de precios fijada sobre su costo de vida.
Entonce , tanto el trabajo como los empresarios, valorizan sus productos ( trabajo y mercancías) en la misma forma con un alza de precios sobre el precio
de los otros. La elevación del costo de la vida trae consigo más altos salarios
y éstos, a su vez, llevan a un más alto costo de vida. Esto conduce a un
proceso en e piral. Cada quien trata de apropiarse de las ganancias del
aumento de la productividad a través de la expansión de u alza de precios.
Cada quien quiere tener una "porción suficiente" del aumento de productividad, sólo un poco más de lo que quede para ellos. Ninguno de ellos
quier la inflación, p ro debido a que ambos desean tener más de Jo que
hay -más d 1 10091 - el resultado final es la inflación. Esto puede hacerse
debido a que ambas partes están organizadas n forma monopolista: el
trabajo n uniones y los empr sarios n monopolios, oligopolios, y a través
de acu rdos de precio. Como resultado, este modelo también es llamado in-

flación de preri6n de grupo.
Los modelos presentados anteriormente, todos ellos, están relacionados a
rtloderar la infla ión que está todavía más o meno bajo control. Sin embargo,
la situación puede subir en forma casi imperceptible que es cuando el control se ha perdido y una economía e encuentra en estado de hiperinflaci6n.
Es un tanto difícil indicar dónde comienza la hiperinflaci6n. Parece que
hay un cambio gradual en esta etapa en el que el control de la inflación
llega a er más difícil. He aquí. las caraclerí ticas de la hiperinflación:
-que la tasa de inflación es más alta que la tasa de interés,
-que la 11ente se inclina a comprar mercancías ahora, antes que los precios
uban más alto,
-que la inflación es dificil de controlar y se inclina a acelerarse .

. tífi ...

cepc1on cien ca .
Gardner Ackley introdujo la inf!ación del alzo de pruios,5 enfatizando
• Esto fue CJtablecido en un mensaje especial, el cual no eatá ~cluido en loa
·
p
d' · tos) ,....rn mencionado en The
Papers and Procetd1ngs (Documentos Y roce unten
, r-N,w York Times. Diciembre 30, 1969.
.
k
• AcnEY Gardner Macroeco 11 omic Theory (Teoría Macroecon6m1ca), cw Yor ,
;Macmillan '1961, pp. \52 y siguientes. Su trabajo debe mucho a _un ut1culo d~ F. _D,
HoLZWA
intitulado "Incomc Determination in Open InflatJon" (Detemunao6n

,1

Dichas características también están presentes en las primeras etapas de la
inflación, aunque en forma meno declarada.
Parece como si durante la primera parte de la hiperinflación, la gente
está tem rosa del futuro y quiere tener algunas reservas financieras para uno
del Ingreso en Ja lnflaci6n Abjerta), Reuiew of Eco11omics and Statistic1 {Revuta de
Economfa y Estadistica), Mayo 1950, pp. 150-158.

583
582

�que consideran peor aún. Aun cuando saben que tienen un~ pér~~a en s~s
ahorros hablando en términos reales ( desde que la tasa de mflaCion es mas
alta qu~ la tasa de interés), prefieren tener algunas reservas financieras ( que
pu~dan necesitar muy urgentemepte en lo futuro) a invertir en cosos que pueden volverse en no buenas para sus futuras necesidades {antigüedades, oro,
plata, colecciones de estampillas, segadoras de césped, etc.).
En la segunda etapa de la hiperinflación, cuando la inflación adquiere
mayor rapidez, se hace claro que es mejor tener bienes que ~versione~ ~onetarias fijas tales como bonos y libretas de ahorro, las que pierden rap1da'
. . .
mente su valor. Entonces, tanto los consumidores como los mversiorustas,
anticipan mucho el incremento de precio para lo futuro, a tal grado, qu_e
quieren realizar su consumo e inversiones, gastando ahora en lugar de ~cerlo
en lo futuro. En esta forma se provoca un movimiento rápido en espiral. El
gobierno los consumidores y los inversionistas gastan más y más dinero en
bienes y' servicios con el resultado de que los precios suben más Y más. Aquí
la preferencia d; tiempo llega a ser extremadamente fuerte. Considerados
en términos del modelo IS-LM, 6 los gastos gubemamentales financiados por
la creación del dinero circulante, significa que tanto el IS (Inversión de
Ahorro) ~ el LM ( demanda de dinero, suministro de dinero) curva el cambio a la derecha, trayendo consigo más presión inflacionaria. Los ~~l~ntes
aumentos de precio causan otra precipitación para cambiar el equilil&gt;;io del
dinero por bienes. El clímax de la hiperinflación llega cuando el unpetu
del dinero es tal que la velocidad de circulación del mismo se acerca al

LA

INFLACIÓN EN EL MUNDO

El hecho notable acerca de la inflación es que no solamente constituye
un problema para países tales como México o los Estados Unidos sino para
t~os l~s países. Fran~ois Plassard habla aun acerca de "L' épidfuiie d'inflat.Io~ qui_ se developpe dans tes pays occidentaux". 8 Algunos países culpan a
la inflación del exterior de su inflación y consideran a "la inflación importada'' como la causa de 1a inflación doméstica, mientras otros culpan a los
países productores de petróleo por haber elevado mucho sus precios.
Si consideramos a. todo el mundo como una economía cerrada entonces la
inflación. nunca podría ser explicada como "inflación importada•'•, desde que
nada es importado.
Aunque los aumentos en el precio del petróleo solamente han dado otro
empuje hacia arriba a los niveles del precio, antes de que esto sucediera el
nivel del precio general estaba ya aumentando todo el tiempo en la ma;ría
de los países durante los últimos cuarenta años. La OECD ha deducido que
los aumentos más intensos en el costo del petróleo solamente han agregado un
3% al costo de vida en los países industrializados durante 1974.
Consecuentemente, tenemos que considerar más cabalmente la inflación como un fenómeno mundial y no relacionarla con la inflación importada y con
el alza de los precios del petróleo.
La inflación, como un fenómeno mundial, tiene, no obstante, en realidad
diferentes apariencias.

infinito.
De acuerdo con Brunner y Meltzer, la hiperinflación continuada y acelerada eventualmente llega a un fin por la adopción gradu.µ de dinero ~uevo
y un nuevo conjunto de arteglos transaccional_es. S~ embargo, advierten
que este proceso de investigación y de convergencia social es no menos costoso
para las transacciones individuales o la sociedad. 1

• La Hicks-Hansen Synthesis (Síntesis de Hicks-Uanse¡i), explicada, por ejemplo, en
S.utul!LSON, Paul A., Economics {Econonúa), novena edición, Nueva York, McGraw
Hill, 1973, p. 350.
• BauNNER, K. y MBLTZER, A. H., "The Uaes of Money" (Los
American Economic Review, Diciembre de 1971, p. 80].

584

u

sos

del

n·

)

mero ,

1. En primer lugar, están las inflaciones relacionadas con los períodos de

guerra y de postguerra; por ejemplo, la inflación en los Estados Unidos durante las guerras Revolucionarias y Civiles, las que fueron financiadas por el
sistema de imprimir más dinero. La inflación puede resultar de la excesiva
demanda común en los periodos de postguerra. Entonces hay una demanda
insatisfecha de los consumidores para los bienes que no estuvieron disponibles
durante el tiempo de guerra y también para las firmas de negocios que deseaban reemplazar su equipo y reponer sus existencias. También está la demanda
creciente del gobierno para reconstruir el país. Todo esto debe ser ajustado
teniendo en contra un suministro que ha sido limitado por el daño de la
guerra a la producción potencial. El serio vacío entre el suministro y la de1
En su articulo "Réflexion sur l'inflation", publicado en la Chronique Sociale d,
France, no. 4, 1974, p. 72.

'585

�. 1 inflacionana.
·
· La guerra de Vietnam, .sin
da da como resultado una espira
,
man
d
d
ha
tn·buido
a
tal
situación
aunque
otros
factores
tamb1en
lugar a u a,
con
'
están involucrados.
2 En segundo lugar la inílaci6n tiene en ocasiones 1~ forma de_ una crónica
.
.
. , d 20 50 por ciento al ano, como en
aguda, perQ no acelerad~ mflacion e
a
or décadas. En Brasil,

• latinoamencanos. Esto puede perdurar P
.
algunos
paises
.
ha
tado
en
los
siguientes
porcentaJes
anuales:
por ejemplo, los precios n aumen
Año

9

Por Ciento

1952
1953
1954
1955
l956
1957
1958
1959
1960
1961
1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971
1972
1973
1974 (Noviembre)

25
20
19
20
22
19
14
37
35
38
52
75
86
61
46
26
25
23
17
21
17
13
35

l . flaci6n son tan poderosos que la eficiente y noi:mal proLos efectos de ta 1D
•
• ·ento económico se reducci6n de bienes y servicios necesitados para el creclIDl
• (M acroeco nomía} ' Chicago
.
H
D Macroeconom1cs
Fredenck Y ]ACOBY, enry ·•.
. . (I M F} (Estadística FinanAldine, 1970, p. 313. Inte~ational ;in~ncia!T~~tl~::no~ist (Ei° Economista}' 16 de
ciera Internacional)' Washington, . . Y
noviembre, 1974, P· 61.
• BROOM,

586

duce. De acuerdo con el Dr. Kahil: "Para 1963... la economía había cesado
de crecer, la industria y el transporte fueron convulsionados por innumerables
huelgas y los campesinos fueron invadiendo tierras en el campo".1 º Aunque
algunos otros factores pueden también contribuir al trastorno económico y
social, este ejemplo muestra qué sucede cuando la inflación perturba la economfa.
3. En tercer lugar, están los casos de una inflación galopante abierta, tal y
como ocurrió en Alemania entre los año~ 1920 y 1923 · en Hungría en 1947; en
China en 1949 y en Indonesia durante la segunda mitad de 1960. En Alemania, los precios aumentaron un trillón de veces. Los sueldos y salarios fueron
pagados dos veces al día en un intento por mantener e1 paso con el aumento
de precios por hora.11 En Alemania, en 1903, el valor de todas las hipotecas
pendientes de pago fue de 10 billones de dólares. Dada la inflación que
había ocurrido, esta cantidad pudo haber sido pagada en 1923 con un centavo norteamericano en el entonces tipo corriente de cambio. En Hungrla el
gobierno tuvo que emitir notas de banco de 100 quintillones de pengos, las
cuales valían menos que un centavo norteamericano.12 Y en Indonesia, la rupia, para el final de 1965, valía menos que el papel en el cual había sido
impresa. 13
4. En cuarto lugar, tenemos la "nueva inflaci6n", la cual es la de más reciente desarrollo de precios en el mundo occidental, incluyendo países tales
como Europa occidental, Estados Unidos y México. En el pasado había la
creencia común de que los niveles generales de precio podrían moverse hacia
arriba y hacia abajo. Esto ha sido ilustrado por la extraña correlación entre
los precios existentes y el corte de las faldas para mujer, exhibido primeramente en 1968 y demostrado más explícitamente en el Stock Traders Almanac
en 1971 H y en Toe Economist.15
Pero más recientemente, la idea del alza y caída de los niveles del precio
ha sido reemplazada por un nuevo concepto de alza continuada de precios.
,. Kum., Raou(, lnflation and Economic DeDelopmenl in Brazil (La Inflación y el
Desarrollo Económico en Brasil), Oxford, Clarenden Press, 1973, p. 334.
11
Coc~N, John A., Money, Banking and the Economy (El Dinero, las Operaciones Bancarias y la Economia), segunda edición, Nueva York, MacMillan, 1971, p. 579.
n Kusz, Eugene S., Money and Banking (El Dinero y las Operaciones Bancarias),
quinta edici6n, Cincinnati, South Western, 1972, p. 467.
u The Economist (El Economista}, 2 de enero de 1971, p. 62.
,. HutscH, Yale, Stock Traders Almanac (Almanaque de Existencias de los Comerciantes), 1971, The Hirsch Organisation Inc.
u The Economist (El Economista). 2 de febrero de 1971, p. 62.

587

�Un proponente de ta teoría, es el Profesor J. R. Hicks, de Oxford. Despu'
de considerar los niveles de precios en difer ntes países en los últimos veinte
años, concluye "que el aumento en los precios que se experimentó en forma
general, durant el primer quinquenio, ha continuado hasta el presente. No
hay ni siquiera algún signo de retraso; tal cambio, como se operó, ha sido
marormente en la otra foona". 16 El Profesor llicks ilustra esta afirmación con
una tabla, en la cual compara los cambios de precios sobre períodos de cinco
años para diferentes países.
En relación con el hecho de que el nivel general d l precio ( costo de ida)
haya estado subiendo en todo tiempo durante los últimos cuarenta años, no
sorpresivo el que en 1a Asamblea General de la Sexta Sesión E pecial de las
aciones Unidas (mayo 1974), el ecr tario Gen ral Waldheim lo mencionara
como una de la principales y primeras cuestione que el mundo e tá encarando: controlar la inflación como la enfermedad del cánc~r.
El Presidente Ford, de los Estado Unidos, en agoto de 1974, también
menciona la lucha n contra de la inflación como su meta más importante.
5. Finalmente e tá la inflaci6n "oculta" de los países comunistas, la cual
es solamente aparen~e en lo que respecta a los bienes: la escasez y el ten r que
hacer cola , son aún experiencias comune , ahl de acuerdo con The Economist 17 mostrando que ahí hay también más demanda que sumini tro. ado
que los pr cios no tán determinado por la fuerzas d I mercado sino por 1
gobi rno, pueden mantenerse estables y el aspecto monetario de la inflación
puede er suprimido. Esto hace que el sistema sea aparentemente más fa orablc comparado con la severa inflaci6n en el Occidente.

LAS

CA S S DC LA INFLACIÓN

Si la inflaci6n es tan prevaleci nte alrededor de todo el mundo, entonces
debe haber muy poderosas fuerzas que la cau en.
Como ya se ha explicado arriba, la inflación tiene dos aspectos: el monetario es uno y el "real" o el aspecto de los bienes es el otro.
» J:II.c s, J. R., In/lalion 4,ad lnlares (Inflaci6n e Interés) , Banca Nazionale del
Lavoro Quarterly Review, Septcmber 1970, p. 262.

" The Economist (El Economista), julio 13 de 1974, p. 42 .

588

. Considerando los aspectos monetarios, Milton Friedman ia y 1
nstas a sostienen que la inflaCl"6 n es causada por
d os .monetarelación con los bienes dis
•
un exceso e dinero en
,
.
pombles. Este planteamiento ha sido conf
d
mas recientemente por los hallaz os de la .
. .,
urna o
.,
g
mvestigac1on de Vogel concerniente
a la inflacion
en 1os países Ja tin. oamencanos.
•
Concluye que. "en toe! 1
trocesos bancarios los coeficientes de las
.
.
.
os os resuminist d din
eXJStencias de moneda corriente y el
ro e
ero atrasado un año' son altamente Sl"gnif·1catwos
.
. .
e mdican
q
ue un aumento en la tasa de crecimiento del suministro de din
awn to
·
ero causa un
en propoTCJonal en la tasa de inflación ... ., 20
Regresando al otro lado de la mo d
la in!lación- podr'
ne ª , ¿
ül uno sorprenderse del
atrás de la excesiva demanda comparada con

¡

os aspectos no monetarios de
porqué ha . mucho
é
el swrurus
· · tyro de b"1enes?
y qu hay

Parece como si la excesiva demanda fuera causada por tres culpables:

1. El gobierno.
2. La fuerza laboral y
3. Los empresarios.
. ~- El Gobierno: la mayoría de los gobiernos quiere ser popular 1
.
' o que s1g-

nifica qu de ea realizar un gran programa:

-Mejorar J~ ~teras, los puertos, los ferrocarriles y otros trabajos de
carácter publico.
- Mejorar la ducación.
-Mejorar Jos servicios de salubridad.
- fejorar Ja productividad.
--Subvencionar a los agricultores y a otras industrias pobres
-Planeación de programas de irrigación.
·
Para permanecer en la popularidad, no quieren aumentar mucho los impuestos. Consecuentemente, están gastando más de lo que están
·b· d
E t "gnifi
reo 1en o.
1ca que están poniendo más en la corriente de la circulaci6n ecos 51
n6m1ca de lo que están retirando de ella. Un gobierno que está trabajando

º.

11
er F~IEDMAN, Milton, ln/lation, Cau.res and Consequences (Jnfl "6
C
Co:secuenaas]' Londres, Asia Publi!hing Hou.se, 1963.
aci n, ausa., y
SUJ segwdores, originalmente en la Universidad de nL:r"'"'
·
aencialm
od
um......,,o, qwenes
creen que
ente t o puede ser hecho por eJ control del suministro de din
¡
• VooE R .. __
ero so amente.
•
L,
oucct . ni Amanean Economic R1view (La Remta. E 6 ·
ncana), marzo 1974, p. 112 ,
con m1ca Ame-

e r•

.

589

�/i

con un presupuesto deficitario está creando la demanda ~cesiva. ;l d!!:~:
está f inanciado por préstamos, la situación es un tanto mas co~p ica ~' lar
. cunstancras
que el efecto final en el sistema depen d e d e las cir
. d..particu es.
de
Pero, en general, puede afirmarse, codnlBemb_ard Heqteer;nq~~n~od:c::em. . , de una nueva deuda é go ierno,
la termmacron
la disminución en el gasto sea igual al
pleo total aproximado, ... a mednos toqu: l préstamo el resultado probable será
ento en consumo de los pro uc s e
'
.
.d
aum
.
aeneral ,, 21 Colin Clark participa de la nusma I ea
un aumento del precro en t1
• •
Th E
• t (de 21 de septiems6l
más directamente, al deCir en
e conomis
.
.
.
o
que
974
44)
.
"Todos
están
de
acuerdo
en
los
efectos
mflac1onanos
bre de 1 , p.
•
de los prestamos del gobierno".
del
2. La Fuerza Laboral: hay algunas razones y t endencias fundamentales
. .
porqué la fuerza laboral tiene éxito al aumentar los salar10s.
-El trabajador pobre, que fue explotado por los capitalistas, tiene que
ser ayudado.
. · d ¡ ·
Una tendencia hacia una más igual distnbucr6n e ingreso.
.
- U sentimiento de responsabilidad social acerca de que los trabaJadodre~
- deberán
n
. . "6n que conduzca a un aumento e
tener una justa parbCipao
nivel del salario rrúnimo.
sa1 e ateo para más. altos
l'tt·
La fuerte posición de la fuerza laboral en e r g
- larios con huelgas industnales
.
como un arma para fortalecer esta po 1 ca.
estos éxitos los salarios han estado y están usualmente
Como resultado_ de
d' .. dad del trabajo. En el caso de Nueva
.
d
más
apnsa
que
la pro ucbv1
.
b
su
1en
.
l
·gui·ente diagrama:
1
Zelandia, por ejemplo, esto se I ustra en e s1

°

.

..........,

_,_

....

Los datos correspondientes a México no están publicados aún por la Oficina
de Estadística de las Naciones Unidas o en los Anuarios ILO, pero para la
mayoría de los países, el modelo es similar al de Nueva Zelanda.
Esta alza en las tasas de los salarios podría llevar al desempleo: si el gobierno permanece pasivo, el trabajo se valoraría en sí mismo fuera del mercado. Sin embargo, ningún gobierno quiere tener mucho desempleo. Para
contrarrestar esto, el gobierno tiene que estimular la economía, con el incremento del suministro de dinero.
Así, detrás del aumento en el suministro del dinero, está de hecho, la presión de la fuerza laboral para obtener más del pastel del ingreso nacional. Si
queremos prevenir la inflación, entonces los porcentajes del salario deberán
subir de acuerdo a cuanto trabajo extra está produciéndose (lo cual es el alza
en la productividad del trabajo).
En tanto como la inflaci6n es motivada por el hecho de que los salarios están
aumentando más rápidamente que 1~ productividad, ello es causado por la
voracidad del trabajo para una rebanada más grande del pastel del producto
nacional.
3. Los Empresarios: la voracidad de la fuerza laboral es contestada por los
empresarios también con voracidad: igualmente quieren tener una rebanada
grande del pastel y aumentan los precios de sus productos. Y, consecuentemente, los empresarios contraponen a la fuerza del trabajo su propia presión.
Los precios de los productos son aumentados por colusión, monopolios de
industriales y acuerdos de precio. Los industriales quieren conservar sus utilidades, así como un cierto porcentaje de salarios en forma tal, que si los
salarios suben, los beneficios seguirán el ajuste .

. . . . . . . """""81Ht.T i•

INIM

,.., ,.,ntn

. , ~,..1- 1-»01

Bemard :P., Modern Pu.blic p·ma1tce (Finanza Pública Moderna) HomeIII, Iiwin, 1971, p. 562.
w ood '
u

590

HEllllER,

El Consejo Ejecutivo de la Federación Americana del Trabajo (C.I.O.),
en 1966, afirm6 que "las utilidades de los más grandes negocios y no los salarios, son principalmente los que deben de culparse por el alza de los precios." 22 Esta declaración podría ser sostenida por los datos estadísticos de
Fortune, indicando que durante 1963, las 300 compañías industriales más
prominentes, fuera de los Estados Unidos) superaron todas las marcas anteriores de ventas e ingresos, a pesar de la presión de las uniones por obtener
salarios más elevados.2 3
'" Á.u.stin American Stat,sman, 26 de febrero de 1966, p. 2.
91
Ver Th, Australian Financial Revi,w (La Revista Awtraliana Financiera), 6 de
agosto, 1974, p. 34.

591

/

�ha. o como capital, deben compartir la
E to podria signiíicar que, tanto tra J
tar su apoyo al modelo de la
bilidad por la inflación, así como pres
responsa
. d
• anteriormente.
'nfl ., del alza de precios escrita
.
1 acion
. d c6
maneJar
.
d inflaci6n es la ignorancia e mo
Ignorancia. Otra causa - e
,
di inadecuados pueden fácilmente

4. Ignorancia en relación con las medidas adecuadas para detener la inflación, como, por ejemplo, la supresión artificial de Ja inflación.
CAUSA 1. Podemos tratar de mejorar la productividad, como, por ejemplo,
creando consejos de grupos guías de productividad, los que organizan seminarios para aumentar la productividad: estimular la salida de bienes y servicios.

tal situación. Lieftinck/' senala ~ue reme os '6 artificial por controles de
. fl .6 Menciona la supreS1 n
lle,,ar a mayor m aci n. . .
d b·enes y sexvicios específicos.
. ' subsidio directo e mdirecto e i
.
precio )
.6 en el presupuesto del gobierno,
El último método da lugar. a una tensttad n
'l mismo en lugar de menos,
, dinero gas o por e
,
con el resultado de que m~
l f'
.amiento de inversiones en el
deJado para e manci
por lo tanto, menos es
,
1 roducci6n y, consecuentemente, resector público ( lo que podna acelerar a p

CAusA 2. En este aspecto, los gobiernos han actuado en formas diferentes.
Por ejemplo, después de la Revolución Rusa, el nuevo gobierno imprimió mucho dinero, a tal grado, que llegó casi a carecer de valor. Desde este punto
de vista, el Gobierno Laborista Británico tampoco fue muy bueno al principio: querian. ser tan populares, que esto llevó a la inflación: más y más
baratas casas, más hospitales, escuelas y carreteras; la industria tenía que ser
modernizada, etc. Todas las co as buenas e taban por llegar a todos los hombres. Pero, qué sucedió en realidad: Los costos de la vida subieron agudamente y promesa tras promesa en el manifiesto de la elección de gobierno
salieron a la Juz pública.

• la infiaci6n)
ductr
.
na 51·~•UA
... ción que deteriora más
.
ti den a causar u
Los controles de precios, en.
'bilida'des de utilidad en área las que
51
•
•
q u mejora. Desd e que hay meJores pod d b'damente los empresarios
tienn controla as e t
,
d
no son controladas o no so
.
bac1·a esas ~eas con el resulta o
· 'dad
roductivas
'
'
den a cambiar sus activ1
es p
,
d
n lugar de los d"' neced b' es de fantasia se pro ucen,
de que toda clase e ien
. l ll
án a ser entone s más escasos,
, l esencia es egar
sidad básicas. Los articu os
d . ón y la demanda, empeorándose
aumentándose así el vacío entre la pro ucci

Otros países, en su lucha en contra de la inflación, abruptamente cortaron
sus de rnbolso , como Franci , aminorando la producción del avión Concorde,
pagando las pérdida en el a ión de línea "'France".

CA

3. Para contener la voracidad del trabajo y de los mpresariosJ solamente hay un medio que puede ser fectivo, la así Jlamada política de ingresos. Esta política interfiere con las fuerzas libres del mercado determinando la
distribución del ingreso.

la inflación.

¿QUÉ

HACER E,

CONTRA DE LA I.NVLACIÓN?

ha
en contra de la inflación, consiAntes de considerar qué podemos odcer
tiempo primeramente, debccán r de nuestros m emos
'
d la
derada como el
ce
, es de ello O sea las causas e
1as raic
.
da
de
nuevo
a
,
mos echar una tnJJ'3'
inflación.
Como ha .ido expli cado arriba,

esas causas son :

1 Mucho dinero, causado por
t
más de Jo que reciben.
·
· n ser populares Y gas an
d
2 los gobiernos que quiere
•os los cuales quieren ca
.
d d l traba1· o y de los empresan '
3. La voracida
e
roducto acional.
quien tener una mayor parte del p

ª

r
rul Economic Dev,lQJ&gt;m,nt (Polltica Mo•
Profesor P. Lieitinck, Mon.~tory_ Po icy ad Development, Diciembre 1974.
. Y "'-·-llo
Económico)' Fmancc an
netana
UQ41•u
N

592

SA

Si Ja distribuci6n del ingreso se deja a las fuerzas del mercado libre ( en el
sentido de los mercados lihre.5 de la intervención gubernamental). El resultado es un grupo de presi6n competitiva entre el trabajo y los empresarios
llevando a una más grande inflación. Aquí, la contestación es la intervención
de] gobierno en la distribución del ingreso para proteger el interés general. El
método usual es intervenir en la determinaci6n de alarios y precios, ya que
los salarios y precios son también los ingresos de los diferentes factores de la
produci6n. Aplicando tal política de ingre s, un compromiso entre el obierno, el trabajo y los empresarios podría hacer , n el cual al trabajo podría
prometérsele un costo estable d vida, si bien, pero las uniones laborales deberán prometer no pedir más, no ir a la huelga para obtener aumentos de
salarios mayores que el aumento en la productividad laboral. A su vez, los
empresarios ( qui n no tendrán que encarar más huelgas) deberán promet r
que no incrementarán us precios, ya que mayores salario serán compensados
por una más alta productividad. La redistribución del ingreso, si se desea,

593
b=tu-38

�tiene entonces que dejarse a lo impositivo y a una política social y no deberá
exigirse por la competencia de los grupos de presión. Lo más altos precios
de importaci6n deberán llevar a mayores precios que tendrán que ser absorbidos por toda la comunidad y por los cuales ningún grupo deberá ser compensado.
La aplicación de una política de ingresos no es, sin embargo, tan simple
como parece. Dos problemas están involucrados. El primero es que el mundo
real no es estático, sino dinámico. Hay cambios en la oferta y la demanda
todo el tiempo los cuales deben llevar al precio justificable y a variaciones-salario. La dificultad está en distinguir entre ese precio justificable y los aumentos de salarios y la inflación de grupo de presión. Más aún, cuando una
política de ingresos permite aumentos salariales en linea con la creciente productividad laboral, ¿ cómo poderno distinguir entre las exigencias de aumento
salarial que están g nuinamente basadas sobre el aumento de la productividad
del trabajo y aquellos que están basadas de la inflación del grupo de presión?
La situación podría también er diferente en diferentes industrias.
Esto lleva a Rose a proponer un nue o enfoque en la aplicación de una
política de ingresos por )a industria separadamente, en lugar de por un factor
tipo ingreso. Sugiere la creación de juntas de industria con responsabilidad
para asignar precios, vigilar las ganancias y regular los precios. Para una
industria con un rápido progreso técnico, los precios deberán ser mantenidos
everamente bajos y no así los ingresos; en tanto que para una industria de
crecimiento de baja productividad, deberá aplicarse una política a la reversa. 25
El segundo problema es que en algunas ocasiones los cambios estructurales
en la distribución del ingreso son deseables. Algunos salarios deberán ser
aumentado para ayudar a algunos grupos socio-econ6mico , pero tal ez esto
pueda llevar hacia una inílaci6n de grupo de presión.
Debido a estos problemas, muchos econoroi tas están dudosos acerca de la
satisfactoria aplicación de una política de ingresos. Sin embargo, otros estiman que no hay donde escoger y de que tal política es el único medio disponible. Ejemplo de este punto de vista se mencionan abajo.

l. En los Estados Unidos, Bach no ve otra solución para la nueva inflación
que alguna suerte de política permanente de ingresos o contrato social.16
Esta idea de 11 contrato ociar ha venido trabajando en Australia.
• Ron, W. D., '

ew Zealand and the Contemporary International Economy".

Qua,rterly Predictioos (Predicciones Trimcttral ), Scptcmber, NZIER, pp. 32-33.
• BAcs, George L., The N1w Inflation (La Nueva lnflaci6n), Providence, Brown

El Presupuesto para 1974-75 está basado en la "d
que estimule un "contrato social" con
.
J ea de crear un clima
moderaci6n de salarios apli d
las ':1111ones sobre el tema de una
'
can o una poliuca de
1
a1tos impuestos y a] mismo tiem
.
cargar a os ricos más
de la escala.
po, convementemente más al más bajo fm

2. En Australia, Ronald Henderson es un fuerte
. .
de ingresos. Su Instituto de Economía Aplicada p:da~o ~~ una ~lítica
Melboume, propone un sistema más
e vestigacion Social, en
todo ingreso de dinero en
d detallado. Uno de los puntos es de que
'
exceso e un aumento a cierto precio
3%
ano, es para que sea totalmente tOIDado po 1 .
.
o por
esta forma, éJ
. U
,.
r e mgreso del un puesto. 21 En
quiere egar a una política co p I t · d
aplicada a través de un sistema im itivo m~ sa _ona. e precios. e ingresos,
llevado a cabo en una forma ligerf'OS
. . misma clase de idea se ha
Francia.ta
amente diferente por ueva Zelanda y

+

. 3. En Inglaterra, Hugh Clegg, es también partidario de un
,.
mgresos. Cree que una efectiva política de in r
,
a polttica de
una sociedad más estable y fer
. d g esos podria hacer de Inglaterra
deben ser satisfechas E tre tlzl pero, e acuerdo con él, ciertas condidones
.
· n de as, una .sola . adminis trao·6n con maqu1llaJe
. .
bipartita una politi
,
ca asenta a por la discusi6n entre l d
"d
cipalmente concernientes y un uobierno l suf" •
os os part1 os prine
o
1c1entemente podero
50
poner la fuerza de] derecho atrás de las decis1ones
··
·
• administrativas.:19
para
tnparbtas
C6Mo

AR.REOLÁRS"'
•s CON LA INFLACIÓN
._...,.

Si aceptamos_ el p~to de vista de los más pesimistas en econom
ui
creen que la s1tuac16n es irremediable y de que es .
ib}
ia,li q enes
d ·
unpos e ap car una
políti
ca e ingresos, tenemos que encarar el prospecto de una infl "6
tinua Ento c t drem
aci n conflaci6~
n es,. en_
os ~ue arreglárnoslas con las privadones de la in___._E_tas_ pn aoones seran principalmente para los viejos, los pobres, las
." Th, Á~ralian Economic Review (La. Revista AUJtraliana Econ6mi ) 2/74
8
.
. Australia"
ca (Infla •"6p.
d ' ver
In también lliNDBRSO , Ronald F., "T.wcome Inflation
m
e
~resos en Australia), Awtralia..n Economia Pa
(
.
~n
Australianos), junio 1972, pp. 6_7_
pera Documentos Ecou6nucos

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rvmien
con ingresos de utilidades a reducir fa infla "6
LEGO, Hugh, How to Run an Jncomes Polic
(C6
M
.
Cl n.
Ingresos), Loodon, Heincmann, 19 7 1.
&gt;'
mo
aneJar una Polltica de

°

Univenity Prest, 1973, pp. 85 y 88.

594

595

�mujeres y niños que viven en familia sin padre, quienes tienen que sostenerse
con ingresos fijos, como pensiones, anualidades, etc.
Hay algunas formas dentro de las cuales esos grupos pueden ser compensados de los efectos de la inflación.
Una forma de hacerlo es por medio de "índices"; atar todos los pagos
contractuales en un índice de costo de vida o índice de salarios. En Holanda,
por ejemplo, el lo. de enero de 1975, todos los pagos de pensiones subieron
en un 16o/o, en línea con el aumento de salarios, entre septiembre de 1973
y septiembre de 1974.
Las pensiones de los ancianos podrían ser sujetas al índice de costo de
vida, como en Holanda y en el nuevo Esquema del Gobierno para Jubilaciones, de Nueva Zelanda.
Una Ley de Ayuda Social podría dar asistencia financiera a todas las
personas que sufren las consecuencias de la inflación, como en Holand~ a
partir del lo. de enero de 1945, para cada persona, de acuerdo a su nivel

l. Un efecto deflacionario como un cambio a más altas tasas de interés
estimulando los ahorros y rebajando el que se agoten. De esta forma ell~
reducirá la inflación.
'

2. Un uso más eficiente de los medios de la Economía, ya que la tasa
de interés más alta, trabajará más selectivamente. Solamente las inversiones
como un alto rendimiento serán realizadas. Con el sistema de bajas tasas de
interés, el mecanismo de los precios se disturba y los medios de la Economía
serán. canalizados hacia donde, de hecho, la producción es muy baja.
Con préstamos sujetos al índice, debe tomarse en cuenta sin embargo
que _las tasas de interés son también un elemento de costo en' la fijación deÍ
precio y, consecuentemente, sostiene a los patrones en su exigencia para más
altos precios. En Finlandia, donde las cadenas del índice han sido aplicadas
~ f~rma un tanto extensivamente a sus reclamaciones financieras, la expenencra que se obtuvo fue Ja "conexión entre la tasa de inflación y el nivel
de la tasa de interés. . . que usualmente tiende solamente a extender el período de inflación", de acuerdo con el Dr. Markku Puntila, Director del
Banco de Finlandia.ªº

de vida anterior.
Los bonos podrían quedar sujetos a un índice para ayudar a los que tienen
que vivir de un ingreso fijo. Finlandia introdujo los bonos sujetos al. índice
después de la Segunda Guerra Mundial. Francia siguió con los se~-bonos
gubernamentales. Suecia, Chile, Israel y Australia también ~troduJe~on el
índice de sujeción a ciertos contratos. En Suiza, algunas em1s1ones privadas
de esta clase también estuvieron flotando. En Brasil, el índice sujetorio se ha
venido usando desde 1967, para préstamos bancarios, depósitos, papel del
Gobierno para préstamos, a corto y a largo plazo, así como obligaciones
privadas.
En el Reino Unido, el Gobierno está emitiendo bonos de ahorro a un
plazo de cinco años, cuyo valor es ajustado anualmente, ~eándolo_ c~n el
precio del minorista, si bien, esto es solamente para los ancianos pensiorustas.
Un segundo bono, ligado al índice, está flotando a través de un esquema de
ahorre-como gane. De acuerdo con tal esquema, los bonos no podrán ser
cambiables después de cinco años.

Los

ASPECTOS HUMANOS

Como así puede concluirse de la explicación arriba mencionada acerca de
la inflación, hay muchos aspectos humanos involucrados. En primer lugar, el
sufrimiento humano que hay en los grupos afectados por la inflación: la gente
pobre, quien, debido a los precios más altos, no puede erogar más para comprar el alimento suficiente para evitar el tener que vivir en el hambre, la
mala nutrición y otras penurias, que son las consecuencias.
En segundo lugar, también hay importantes aspectos humanos involucrados en las causas de la inflación. Como explicamos con anterioridad, las
causas básicas son :
Los Gobiernos que desean hacerse populares y quieren tomar el camino
fácil, al financiar los proyectos gubernamentales (vía inflación, en lugar de
la vía aumento tributario).
La avidez del trabajo y los empresarios.

Aparte del efecto equitativo, hay otras ventajas de tal sistema de préstamos sujetos al índice:

596

'" Financia} Markets in Finland (Los Mercados Financieros de Finlandia), Helsinki,
Finland's Bank, 1972, p. 57.

597

�La ignorancia.
í.sas son todas las flaquezas humanas y esto puede explicar el porqué
hay tanta inflación y el porqué es tan difícil el conseguir liberarse de ella.
Si no podemos librarnos de la inflación, entonces tendremos que tratar
de vivir con ella. Para superar las penurias de la inflación, un sistema de
compensarla podría ser introducido. Para la gente más anciana y para los
que invierten en pequeños ahorros en un esquema de ahorro o en bonos con
un fijo tipo de interés, la idea de los préstamos sujetos al índice o los sistemas de ahorro sujetos al índice, es una importante sugerencia. Ambos,
tanto el interés como el valor del dinero del préstamo, deberían ser sujetos a
una clase de índice.

En Holanda, el profesor W. C. Mees, ha propuesto ha poco, sujetar legalmente toda deuda a un cierto índice. Repagando una deuda en dinero para
quienes, comprando poder que ha sido reducido por la. inflación, hacen una
farsa de todo lo prestado y la ley debería ser enmendada para corregir esto.
Cuando un sistema de compensación para la inflación se ha introducido,
entonces el peligro será de que la inflación está siendo generalmente aceptada. Admitimos que algunas secciones de la comunidad están sufriendo, pero
serán compensadas por ello. Y así nomás adelante, en un camino feliz, con
salarios y todo lo demás, encadenado al costo de la vida, llevándonos cada
vez a más y más altos precios. En tanto tengamos esta actitud, la tasa de
inflación podría gradualmente aumentar poco a poco, hasta que la tasa
alcance tales niveles que llegue a ser más dificil reducirla. Con la inflación,
sucede entonces como si alguien resbalara en una cuesta de nieve. A más
velocidad, más difícil le resultaría detenerse, ya que la aceleración se estimula
por sí misma y reduce la capacidad de detenerse. Finalizamos con cada vez
más altos tipos de inflación, llevando esto a la hiper-inflación. Esta última
es un camino seguro para el caos económico, como así es de observarse de
los períodos de hiperinflaci6n en Indonesia y en otros países. Consecuentemente, la inflación puede ser usada como una arma política por grupos que
quieren atacar el sistema político, económico y social de un país. Esto es
demostrable en el caso Indonesio, en el que el caos económico fue usado por
los comunistas en un esfuerzo por adueñarse del poder y también en el caso
de Vietnam, en donde, de acuerdo con El Economista, en 1973, la táctica
comunista fue el usar la inflación y el caos económico como palanca para
obtener el poder. 51
11

The Economist, agosto 18 de 1973. "The New Communist Tactic" (La Nueva

Cuando la hiperinflación h
od .d
entonces llega a ser claro el q:e ~: influc1
el caos en el sistema existente,
.
aoon es una forma fácil de
·
nuestro_ s1ste~ presente, de acuerdo con la siruiente secuencia. com;-"11n;1'
fºr la dinflac1ón, la hiperinflación y el caos ec;nómico. Esto pu~de conf::::::
oman o en cuenta la experiencia en China El . t
.
lleg' l od
.
SIS ema actual comurusta
o a p er en 1949, debido a los 8 5 millones de ·11
d
perdido en los precios de los productos .entre 1937 y 1:9 o~es_ elaume~to
régimen qu d tru , talm
, ªJº e antenor
e es yo to
ente su credibilidad como Gobierno efectivo.u

?,

Desde que el actual Gobierno está co .
que la inflación lleva a un sistema polí=epn:.etora de ~ vulnerabilid_ad
flación ara rom
.
'
e como si se usara la mp
per otros SIStemas y usar la prevención de la infl ..
un medio par
t
.
ac1on como
. a man ener su propio sistema. El Gobierno de Pekín ha h ch
la prevención de cualquier significante tendencia hacia más alt
e. o
una · ·d d ·
•
os precios
pno~ a mmediata. Como así lo explica la Agencia de Notici Chi '
ueva: Cuando se emite papel moned a, China
.
na
hech
observa que estoasha sido
. o ~ara mantener el paso con la producción en desarrollo
andir
circulación de productos y no ha permitido la práctica de emi~ exp 1 la
neda para aumentar los ingresos".º
r pape moEl Gobierno ve el déficit-financiamiento como un ra'pºd
.
1 0 canuno
r· infla·,
,
a una
se ia • . CJon. Mas aún, el Gobierno usa una mezcla de precios administrados
y su_bs1d1os para los esenciales productos para mantener la estabilid d d 1
precio.
a
e

N~ obstante, hay también cierta clase de inflación "escandid "
explicó
· •d d
a , como se
con antenon a , ya que, por ejemplo, el arroz aún está racionado
Chin
en
a.
t Concl~ye~do, puede establecerse que si queremos conservar nuestro "sisema rru.xto , tenemos que pelear en contra de nuestra humana d b'lid d
que es la que causa 1~ inflación. Tenemos que ser menos codiciosos ~ev:n~
: nuestro falso salano y aumentos de ingresos e ideas de presupuesto gumamenta~. Tenemos q~e aceptar que hay otros valores humanos que valen
más que el mgreso del dinero, tal como la libertad personal, a la cual probablemente tendremos que renunciar si continuamos en nuestro desliz ·
· 'nfla •
.
a1D1ento
Por e.1 ~ o
1 c1onano, llevándonos a las dictaduras ya sea de d
ha
o de 1zqwerda.
'
erec

~

"Inflation under Control" (Inflac1'6 n bªJº
· Control)
F "' EConsultar
t
E a LEo. GooosTEDT,
.
ar as ern conomic Rev1ew, 8 de noviembre de 1974
64
'
• V~ase Far Easter Econom1c
· Review, como arriba. 'p.
.

Táctica Comunista).

599

598

�</text>
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                    <text>Su Se1ioria Ilustrísima se regresó a la Capital del Imperio, con el
sentimi811to de 110 haber lucho una visita a Ciudad Victoria como eran
sus deseos, pero la premura del tiempo y las di/icullades insuperables del
momento, le privaron de verificarlo. En conclusión, tenemos la sati.sfacción de anunciar que su Señor!a ha traldo consigo cinco sacerdotes
que han ingresado al clero de Tamaulipas, y han salido ya a sw resp,rtivas parroquias cuyos feligreses carecían hacía tiempo de pan espiritual".•
Vemos en sta crónica el respeto y cariño dispensado al Ilustrísimo Señor
Ramíre1. }' Gon7.á1ez tanto de las autoridades, familias pr.incipaJe y pueblo
en general así mismo de los redactores de la nota, la cual ha veces no deja
d ser dcf ctuosa en su escritura. ombra al comandante superior a quie11
en guida ,. remos actuar al frente de una las contraguerrillas france as
con el nombre de M. Jaquin muy aguerridamente. No se dice na&lt;la de Ja
nacionalidad del buque ''El Mosquito·• ni tampoco de la de D. David Jolly;
ambos concurren al mayor lucimiento de la de pedida. Háblm e de un agrndable paseo por el río Pánuco, lo que explica que aquellas gentes tenían mucho sentido est ~tiro y pr,ktico, cosa que nosotro hemos casi abandonado, pues
allí está eJ río Pánuco y su hijo el Tam í esperando que Turismo o el organi 1110 que. ea. l apro\ che como past'os con viaje río abajo o hacia la bocann
y en días buenos hasta altamar. ¿ Qué t'Speranios? La bahía de que s habla
ern, sin duda, la del Humo, atestada de buques nacionales y extranjero todo.
empave. ado . En fin, todo concurriendo a la gran fiesta. La nnta anunciada
la próxima vuelta del señor Obispo r Vicario Apostólico a su Vicariato (lo
llamaba Dióce. i ) . cosa que ya no e \'Crificó según el hilo de los acontccimicmtos ; de la frustrada \'Í ita a Ciudad Victoria de que otros periódir.os
infonnaron. La llegada del Ilustrísimo señor Ramírez por Tancasnequc deja
suponer que venía de San Luis Potosí. Por último se no infonna qu trajo
consigo cinco nccrdot~ para engrosar las filas del clero de TamauJipas, pero
no se nos proporcionan sus nombres. Tal fue la reseña de la visita pa~•or:iJ
y de un recibimiento magnífico en Tampico del Primer Vicario Aposrólirn
de Tamaulipas.

• Cfr.• El Cronista d, Ml:xico, pcri6dico de la capital, edición del 27 de diciembre
de 1864.

552

I

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�HACIA UN NUEVO ORDEN INTERNACIONAL

Lic.

ALBERTO

GARCÍA

GóMEz

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Aut6noma de
Nuevo León

EN EL AÑO de I 969 escribimos un pequeño estudio titulado: "De lo nacional a lo

internacional". 1 En él hacíamos mención a que dentro de las circunstancias
reinantes en aquella época, eran de observarse nuevas corrientes de pensamiento que necesariamente reflejaban la actitud del hombre frente a los
problemas que le aquejaban, destacándose el importante proceso del tránsito
de lo nacional a lo internacional, en una etapa que se propiciaba un cambio
hacia planos distintos. Todos los signos apuntaban hacia un nuevo sistema
internacional.
Como determinadas circunstancias y acontecimientos lo ponen de manifiesto,
algunas ideas inspiradas en doctrinas, cuando no las doctrinas mismas, se han
venido modificando o substituyendo a otras que tuvieron su vigencia en el
orden de lo nacional, para incorporarse a ese proceso de integración internacionalista. De hecho, nuevas fuerzas -como la presencia de nuevos Estados--,
el notable progreso científico y su derivación tecnológíca y la no menos significativa explosión demográfica a escala mundial, así como nuevas influencias
ideológícas que han dejado sentir su presencia, han colocado a los hombres
en diferentes zonas o bloques de pensamiento y de acción. También se advierte, frente al fenómeno natural de agrupamiento internacionalista, el stntoma de una pretendida nueva forma o te.ndencia internacionalista, distante
en ser y fines de la primera corriente señalada.
GARaÍA GÓMEZ, Alberto, ''De lo nacional a lo internacional", Anuario del Centro
de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Vol. lo.
1969, Pág. 597.
1

555

�Ahora, con la existencia de la Organización de las Naciones Unidas, en
un segundo intento de agrupamiento más viable y universal, es la más importante manifestación del carácter internacionalista.
De por sí la propia Carta de las Naciones Unidas proclamaba en sus
Propósitos y Principios, no solamente "Mantener la paz ,i la seguridad internacionales" -fundamento básico de tal organización-, sino, además, en el
contenido del Artículo I, inciso 2, se habla también de "Fomentar entre las
naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad
de derechos y al de la libre determinación de los pueblos y tomar otras medidas
adecuadas para fortalecer la paz universal" y en el 3, se dice: "Realizar la
cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de
carácter eco116mico, social, cultural o humanitario, y en el desarrollo y estímulo
del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos,
sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión ... ".
La precedente exposición del contenido del Artículo I de la Carta, permite
advertir que la Humanidad se percataba de que para asegurar los valores
primarios de la paz y de la seguridad internacionales, era necesario tener
presentes otros importantes factores constituidos por las grandes fuerzas que
han irrumpido en el mundo actual, destacándose en primer plano las económicas, debido a muy marcadas desigualdades, a in justicia, tales como la
explotación y el colonialismo, para no citar sino Jas más evidentes, en un
mundo agitado por graves tensiones.
Lo anterior necesariamente ha repercutido en el Derecho internacional.
La concepción tradicional de la simple finalidad de las relaciones internacionales entre los Estados, se ha visto enriquecida para dar paso a nuevas
circunstancias y a demandas imperiosas de los pueblos que antes fueron
postergados, destacándose sus reivindicaciones a una participación más justa
y equilibrada en lo económico.
El Dr. Adolfo Miaja de la Muela/ en una sumamente interesante Ponencia,
al referirse a los aspectos económicos del Derecho internacional clásico, dijo
Jo siguiente: "El intento de una primera aproximación al tema objeto de
esta ponencia no puede ser por menes de tomar como punto de partida
-siquiera sea con la máxima sobriedad- el hecho de que las relaciones
• MIAJA DE LA MUELA, Dr. Adolfo, Anteproyecto de Ponencia al Undécimo Congre•
so del Instituto Hispano-Luso-Americano-Filipino de Derecho Internacional, bajo el
titulo de Principio.r y Reglas Fundamintales del Nuevo Orden Econ6mico Internacional.
Madrid, füpaña. Octubre de 1976.

556

económicas no han estado nunca absolutamente carentes de una normatividad
internacional.
La vigente desde los Tratados de Westfalia hasta la guerra de 1914 a
1918, que, brevitatis causa, llamamos 'Derecho Internacional Clásico', parece
la más alejada de aquella posibilidad en virtud de dos consideraciones: la.
La configuración del Derecho internacional como orden normativo regulador,
exclusiva o casi exclusivamente, de las relaciones entre los Estados; 2a. La
concepción económica (Fisiocracia, Escuelas clásica y neoclásica) y política
(Liberalismo en sus diferentes matices) , tendientes a minimizar la actividad
económica del Estado, tanto en el orden interno como en el internacional.
Aún dentro de aquel clima económico-político, caldo de cultivo de los
avances del régimen capitalista, una puesta en total del laissez f aire, lai.rsez
pa.sser, resultó irrealizable. Sin hablar de las intervenciones de cada Estado en
sus cuestiones económicas internas, en lo gue afecta al ámbito internacional,
es fácil dejar constancia de los siguientes hechos:
a) El comercio internacional, aún desarrollado por particulares, actúa en
el marco de unos Tratados de Comercio y Navegación que los Estados conciertan según sus necesidades de cada momento, casi siempre al compás de
las oscilaciones de péndulo librecambismo-proteccionismo.
b) La regulación convencional del Derecho bélico se logra en el siglo XIX
merced a una serie de transacciones entre los diferentes intereses implicados
en el comercio marítimo en caso de gue1ra.
c) Algo análogo ocurre con la tendencia al establecimiento de un régimen
internacional para ríos estrechos y canales en tiempo de paz o de guerra,
ámbito en el que fue más fácil la coordinación de intereses.
d) El planteamiento de conflictos de leyes en materias comprendidas en
el despliegue internacional del comercio y de la navegación. Tales conflictos
ven su solución atribuida a las reglas de Derecho internacional privado, rama
jurídica que si, en principio, forma parte integrante del Derecho interno
de cada Estado, es más susceptible que otras de una codificación internacional,
cuyo inicio tiene lugar antes de 1914.
e) Posibilidad, cuya puesta en práctica también comienza en este periodo,
de una regulación uniforme de ciertas materias correspondientes al comercio
terrestre y al marítimo, bien por vía convencional, bien por el despliegue de la
autonomía de la voluntad, conducente a la adopción de cláusulas contractuales uniformes y aún a la creación de usos comerciales incorporados al
Derecho mercantil de diferentes Estados."

557

�El propio autor señala que "De este panorama, se deduce que si bien el
Derecho internacional clásico no podía desatenderse ni se desatendería de
los fenómenos económicos, la regulación que les proporcionaba era tan precaria como falta de unidad sistemática.
En efecto, parte de esta regulación caía en el ámbito del Derecho internacional público, mientras el resto de ella quedaba afectado a la rama jurídica,
sólo en mínima parte internacional, denominada Derecho internacional
privado".
De la exposición que antecede es posible encontrar indicios, tanto de princi-

pios como de reglas, que los tratadistas señalan como indicativos de un orden
económico internacional, cuya naturaleza califican de facto, o bien como lo
apunta Schwa.nenberger Pseudo OTdeTs normativos_, consistentes de unos derechos y libertades naturales de naturlleza económica y de algunas reglas en
la materia tales como la prohibición de la piratería, a las que se atribuía la
calificación de normas de ius cogens. 1

HACIA UN

UEVO ORDEN INTERNACIONAL

En años recientes han aparecido nuevos conceptos que son usados frecuentemente por los tratadistas y que de no precisarse pudieran crear cierta confusión para los que no tienen tal carácter. Tal es el caso de los conceptos:
"Nuevo orden internacional", "Nuevo orden económico internacional", "Derecho internacional económico" y " uevo Derecho internacional", mismos
que requieren una debida jerarquización y delimitación tomando en cuenta
su naturaleza. Los tratadistas, por su parte, los utilizan considerándolos sólo
como aspectos parciales del necesario nuevo orden internacional y comprendiéndolos dentro del también nuevo Derecho internacional.
El tratadista Gros Espiell,' por ejemplo, en dos encuentros de Derecho y
Relaciones internacionales que tuvieron verificación en 1979 y 1980, respectivamente, sostuvo interesantes puntos de vista sobre tales conceptos.
En el primero de tales eventos internacionalistas, el autor mencionado, dijo:
"El objeto de esta disertación no es tanto la descripción de lo que se entiende
por nuevo orden internacional, y en especial, nuevo orden económico interMuJA DE LA MtreI..A, Adolfo, 0/&gt;IIJ cit., Pág. 5.
• GRos EsPraLL, Hlctor, I y 11 Encuentros d6 Derecho :y Relaciones lntemacionales,

nacional, sino será más bien un intento de analizar la relación de estos
conceptos con el Derecho internacional, a efectos de tratar de precisar si,
como consecuencia de la afirmación de ellos, es posible sostener la existencia
de un nuevo Derecho internacional económico y, en caso afirmativo, concretar sus caracteres, su contenido, sus límites y sus diferencias con el llamado
Derecho internacional clásico.
Pese a que el nuevo orden internacional es el género y el nuevo orden
económico internacional la especie, fue esta última expresión la que apareció
primero, aunque su utilización común no se remonte a más de cinco o seis
años en el léxico internacional
Fue después de que se hizo común el uso de la expresión nuevo orden
econ6mico internacional, que se comprendió que este nuevo orden no era ni
podía ser más que un aspecto parcial, una parte, si se quiere prioritaria y
esencial hoy,
más que una
internacional
de relaciones
la paz y la
Estados.

dadas las circunstanci~ de la realidad internacional, pero nada
parte del necesario nuevo orden internacional que la comunidad
debe instaurar y respetar si se quiere que exista un sistema
internacionales íundado en la justicia y la equidad que asegure
seguridad en todos los aspectos de la convivencia entre los

En la segunda de las reuniones citadas/ el embajador Gros Espiell, afirmó:
Creo que debe comenzarse por hacer una precisión que estimo que es sumamente importante y es la de que el nuevo orden económico internacional no
puede ser concebido como un intento dirigido, aislado, hermético, autónomo,
de establecer un nuevo sistema de relaciones en la materia económica internacional, desvinculado, aislado o separado de los intentos para estructurar un
nuevo orden internacional.
El nuevo orden económico internacional, para mí, debe de ser concebido
corno un aspecto, si bien, de importancia especialísima y que merece una
atención particular y prioritaria de los intentos generales para establecer un
nuevo orden internacional."
La apertura del Derecho internacional hacia el campo del nuevo orden
económico internacional es altamente significativa en el tiempo que nos ha
tocado vivir.
El nuevo orden internacional está referido necesariamente a lo económico,
tomando en cuenta sus manifestaciones a través de diversas Resoluciones

1

• Ibid.

San Luis Potosí, 1979 y Querétaro, 1980.

559
558

�de las Naciones Unidas y de la expresión de países que se abaten en muy
bajos niveles de vida. En otro aspecto, el hombre no puede ocultar su creciente preocupación frente a las graves tensiones que por hoy agitan a su
convivencia y a la permanente ex"Pectativa de la guerra nuclear.
Sin embargo, como lo afirma el internacionalista César Sepúlveda,6 en un
muy interesante estudio titulado "Fundamentos reales y formales del nuevo
orden internacional", que habría de aparecer en la revista Nueva Política:
"Cuando se habla de un nuevo orden debe haber necesariamente referencia
al orden anterior, el cual se juzga inadecuado o inservible o injusto, que debe
ser substituido por un sistema más moderno, más equitativo, más racional,
más útil y con un genuino contenido jurídico.
La indagación cortante debe principiar por analizar el orden precedente
y sus virtudes y defectos para ver lo que debe permanecer''.
Ahora bien, ¿ cuáles son esas manifestaciones acerca del establecimiento de
un nuevo orden internacional de naturaleza económica?
La reiterada decisión de establecer un nuevo orden económico internacional
--como lo declara el Dr. Gros Espiell-, 7 afirmada una y otra vez en los
últimos años por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diversas
resoluciones, pero en especial, en la 3201-VI, 3202-VI, del lo. de marzo
de 1974, que contienen la Declaración y el Programa de acción sobre el
establecimiento de un nuevo orden económico internacional; la 3281-XXIX,
del 12 de diciembre de 1974, que aprobó la Carta de Derechos y Deberes
Econ6micos de los Estados y la 3362, en especial VII, del 16 de septiembre
de 1975, sobre Desarrollo y Cooperación Económica Internacional, implica
o supone, y es importante señalarlo bien, el reconocimiento de la subsistencia
de un viejo orden económico internacional que es necesario substituir por
el nuevo. Este viejo orden económico internacional, más que un verdadero
o auténtico orden jurídico, ha sido y es esencialmente, un orden de facto; un
régimen sobre el que se han basado y, lamentablemente, aún se basan en
parte, las relaciones económicas internacionales. Se trata de un orden integrado con una mínima regulación normativa, fundada en criterios que fueron
el resultado de un sistema internacional que aceptó la explotación, la desigualdad y el colonialismo y que, consecuentemente, ha negado o desconocido
la plena e int~graJ aplicación a las relaciones económicas internacionales de
• Cita del Dr. Héctor Gros Espiell en el Primer Encuentro de Derecho y Relaciones
Internacionales. San Luis Potosí, 1979.
' /bid.

los principios de igualdad jurídica, independencia, soberanía, libre determinación y cooperación para el desarrollo con todas sus múltiples y diversas
consecuencias.
Ha sido, por tanto, un orden, o mejor dicho, un pseudorden, que partía
del desconocimiento de la aplicación de la justicia y de la equidad a las
relaciones económicas internacionales y que fue esencialmente el resultado
de una situación de facto, repito, con una mínima regulación normativa.
Este pseudorden económico internacional, antiguo o clásico, subsiste aún: La
proclamación del nuevo orden económico internacional por_ 1~ _comunidad
internacional incluso aceptando la obligatoriedad de los pnnc1p10s en que
se funda y 1~ especial relevancia de los instrumentos internacionales que lo
declaran. no ha conseguido eliminar totalmente del mundo de los hechos,
la aplicación de los criterios y prácticas del orden antiguo. De aquí la_ necesidad de luchar para que los principios afirmados en las norm~ de los ms~rumentos internacionales constituti\'OS del nuevo orden, no solo sean obJeto
de un amplio proceso de perfeccionamiento jurídico que d~be llevar a la
elaboración de nuevos te&gt;,.'tos generales y particulares, convencionales y declarativos, que vayan progresivamente ~ubriend~, todos los aspectos de las
relaciones econ6micas internacionales, smo tamb1cn para que se encaren cada
vez m;ÍS en la realidad.s
Consideramos, sin embargo, que dada la escazes de fuentes bibliográficas
respecto al tema, Ja Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados,
es el documento que condensa mejor las aspiraciones de los pueblos gue no
han alcanzado aún su desarrollo.

LA CARTA DE DERECHOS Y DEBERES ECO óMICOS
DE LOS ESTADOS
En el Décimo Congreso México-Guanajuato, del Instituto Hispano-LusoAmericano de Derecho internacional, el actual Secretario de Relaciones Exteriores de México, Licenciado Jorge Castañeda, presentó ':111 inter~sante An. t de Ponencia a acerca del ahora instrumento mtemac1onaJ, que
t
epro) ec o
• , d M ' · al
· ., el es tudi o y. la dtSC' usión de tan importante aportac1on e ~ cxico
penrut10
campo de las nuevas relaciones económicas en el mundo.

'/bid.
M d 'd
• 15-27 de Septiembre de ]974, Publicaciones de la Secretaría General
:i. rr ,
1974, España.

560
561
humanit:u-36

�En la parte relativa a los Antecedentes de la Carta, señal6 el hoy Canciller
Castañeda, lo siguiente:

1. "En el discurso que pronunci6 ante la III Conferencia de las Naciones
Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD III), el Presidente de
México, Licenciado Luis Echevenfa, después de examinar diversos aspectos
de la cooperación económica internacional, de señalar el carácter injusto de
las actuales relaciones entre países en desarrollo y países desarrollados y
de advertir el escaso éxito logrado en obtener un cambio en esa situación,
propuso que se elaborara, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, una
carta que enunciara los principales derechos y deberes económicos de los
Estados. El Presidente de México indicó que dicha Carta debía ser complementaria de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Al explicar su propuesta, afirmó que no era posible establecer un orden justo y un
mundo estable en tanto no se crearan obligaciones y derechos que protegieran
a los Estados débiles.
2. Aunque no presentó propiamente un esbozo de carta, el Presidente
Echeverría indicó en su discurso algunos de los principios que consideraba
indispensable incluir en ella, a saber: la libre disposición de los recursos
naturales; el derecho de cada país de adoptar la estructura económica que le
conviniera y a regular la empresa privada; la abstención del uso de presiones
sobre otros Estados; la supeditación de las inversiones extranjeras a las leyes
nacionales; la prohibición a las empresas transnacionales de inte1venir en los
asuntos internos ·de las naciones; la abolición de las prácticas discriminatorias
del comercio de exportación de los paíse~ en desarrollo; las ventajas económicas proporcionales según los niveles de desarrollo; la necesidad de acuerdos que garantizaran la estabilidad y los precios justos de los productos
básicos; la convenjencia de una amplia y adecuada transmisión de la ciencia
y la tecnología, a menor costo, a los países atrasados; y la provisión de mayores recursos para el financiamiento del desarrollo, a largo plazo con bajo
tipo de interés y sin ataduras. También hizo un llamado para una mayor
participación de las naciones en desarrollo en la solución de los problemas
económicos y financieros internacionales.
3. La propuesta del Presidente Echeverría fue aceptada primero por el
Grupo Latinoamericano y después por el llamado Grupo de los 77. Con
el apoyo destacado de la Delegación de Chile se elaboró un proyecto de
resolución que recogió esa iniciativa. En definitiva, la Conferencia aprobó
la R!!solución 45 (III) por la que se decidió constituir un Grupo de Trabajo
que elaborara un proyecto de Carta, el cual debía estar constituido por 31
Estados designados por el Secretario General de UNCTAD conforme a una

562

adecuada distribución geográfica. Una vez elaborado, el proyecto de Carta.
debía ser enviado a los Gobiernos de los Estados Miembros de la Conferencia
para que formularan sus observaciones, en el entendido de que el Grupo de
Tra.bajo debería continuar el examen del proyecto a la luz de dichos comentarios y sugestiones. Asimismo, la Resolución decidió que la Junta de Comercio
y Desarrollo examinara con carácter prioritario, durante su XIII Periodo
de Sesiones, un informe del Grupo y las observaciones de los Gobiernos para
remitirlos, con sus propios comentarios y sugestiones, a la Asamblea General.
En resolución del 19 de diciembre de 1972, la Asamblea General decidió
aumentar el número de miembros del Grupo de Trabajo de 31 a 40, a efecto
de dar cabida a varios países que tenían particular interés en participar en
las labores del Grupo, y que no habían podido ser designados inicialmente
por el Secretario General. En especial, Chile e Irak habían manifestado interés
en formar parte de él.

4. La Resolución 45 (III) decidió que el Grupo de Trabajo, al redactar
la Carta, utilizara como elementos fundamentales los principios que habían
sido aprobados por 1a Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio
y Desarrollo en su Primera Sesión; todas las propuestas y sugestiones presentadas sobre este tema en el curso de la tercera sesión de la Conferencia en
Santiago; las demás resoluciones pertinentes, adoptadas dentro del marco
de las Naciones Unidas, en particular la Estrategia Internacional para el
Segun~o Decenio de las Naciones Unidas para el Desarrollo; y los principios
enunciados en la Carta de Argel y en la Declaración de Lima. Como puede
apreciarse, la propia Resolución 45 (III) que estableció el Grupo de Trabajo reconoció que al elaborarse la Carta debían tenerse presentes sobre todo
nquellos principios que tornan en cuenta y favorcen la situación de los países
C!1 dc-s::arollo."
Por último~ acerca del terna, no podríamos dejar de citar las palabras del
eminente internacionalista hispano, Dr. Adolfo Miaja de la Muela 10 -ya
mencionado-, en lo que re.specta al nuevo Orden Económico Internacional.
"Acaso, por la rapidez con que se suceden los acontecimientos en el vertiginoso mundo actual, sin que nadie discuta este papel primordial del desarrollo, la posibilidad de sus avances parece ligada con la solución de otras cuestiones, que no era satisfactoria con la aplicación de reglas jurídicas propias
del orden económico capitalista.
Es probable que la reacción contra este orden haya sido el impulso fundamental que ha llevado a los Estados portadores de reivindicaciones más ra-

'º MIAJA

DE LA MuELA,

Dr. Adolfo, Opus Cit., Pág. 12.

563

�dicales -el grupo llamado inicialmente de los setenta y siete, hoy integrado
por cerca de un centenar de Estados-- a no contentarse con exigir medidas
para el desarrollo económico, sino también reivindicar la creación de un
orden económico internacional nuevo que sustituya al que se estima injusto
y, en parte, caducado. Seguramente, poco más que el énfasis en esta reivindicación exista en el cambio de nombre de Derecho internacional del Desarrollo por Nuevo Orden econ6mico internacional proclamado, justamente
con un Programa de acción para su establecimiento, por las Resoluciones
3201 y 3202 (S. VI)) adoptadas en el VI Período extraordinario de sesiones
de la Asamblea de 1 de mayo de 1974.
El cambio de perspectiva es, probablemente, de mayor interés que por lo
que pueda tener de ampliación de contenido del Derecho internacional del
desarrollo, en lo que supone de ofensiva frente a un orden económico internacional viejo que todavía conserva, al menos en parte, su vigencia. En el
punto 2 del Preámbulo de la Resolución 3201 (S. VI) se lee:
"El actual orden económico internacional está en contradicción directa
con la evolución de las relaciones políticas y económicas internacionales
en el mundo contemporáneo. Desde 1970, la economía mundial ha e.Yperimentado una serie de crisis graves, que han tenido serias repercusiones, especialmente sobre los países en desarrollo a causa de su mayor
vulnerabilidad, en general, a los impulsos econ6micos externos. Los
países en desarrollo se han convertido en un factor poderoso que hace
sentir su influencia en todas las esferas de la actividad internacional;,.

económico. Es curioso observar que en la Memoria que el Secretario General
de las Naciones Unidas presentó a la vigesimanona reunión de la Asamblea
en 1974 no se dedica un capítulo especial al VI Peri":!o Exraordinario de
sesiones que solamente, de manera levísima es aludida en la Introducción,
publicada aparte, de aquella Memoria
Puesta en marcha la Estrategia para el desarrollo como programa para su
se~nda Década, en ella tiene su marco natural el nuevo orden económico
internacional.
No obstante, en cuanto al nuevo orden económico internacional excede en
mucho a lo que de vigente existe ya en el Derecho del desarrollo, es explicable
que el impulso promotor de la nueva ordenación se haya orientado en una
dirección jusnaturalista, consistente en ]a proclamación de la Carta de los
derechos y deberes económicos de los Estados.
Antes de que la Asamblea General de la O.N.U. la aprobase por su Resolución 3281 (XXIX) de 12 de diciembre de 1974, el Instituto Hispano-LusoAmericano de Derecho internacional tuvo conocimiento de su génesis, a través
de tan documentado como objetivo Anteproyecto de Ponencia de nuestro
eminente colega el embajador Jorge Cartafieda,.1 3 adoptando en el Décimo
Congreso (México-Guanajuato, 1974) unas alentadoras Resoluciones sobre
aquella Carta, entonces en estado de proyecto aún."
Largo y penoso es el camino de la paz, pero ciertamente que el establecimiento del nuevo orden económico internacional puede ser y es, un eficiente
medio que lleve a ella.

Sin necesidad de mayor precisi6n, es suficiente este párrafo para comprender que el "nuevo orden" proclamado contenía en 1974 -y, acaso también
hoy-- mayor dosis de reivindicaciones revolucionarias que de afirmaciones de
reglas jurídicas con vigencia efectiva.
Es justo señalar que en este caso -agrega el Dr. Miaja de la Muela- la
calificación de revolucionario no resulta intercambiable o sinónima con la de
utópico. Merece el nombre de utopía la construcción intelectual de unas proposiciones, seguramente de realización deseable, pero insusceptibles de encarnar
en la realidad actual o en la de un futuro inmediato, cualquiera que sea la
suerte que les reserve un porvenir más lejano. En cambio, el nuevo orden
económico internacional, aparte de lo que ya pueda contener de vigente,
posee los medios para una evolución no demasiado lenta y, dentro de las
previsiones humanas, irreversible.
La Resolución 3201 (S. VI), pese a lo avanzado y completo de su contenido, se inserta claramente en la línea del Derecho internacional del desarrollo

564

11

Opus cit.

565

�DERECHO Y ESQUIZOFRENIA
(Fenómeno social y salud mental)

FRANrusco RuBÉN

DELOADo MARTÍNEz

Doctorado en Derecho
Diplomado en Filosofía
Bachiller en Filología Clásica

Si LA SALUD MENTAL no se identifica con la vida social en cuanto fenómeno
humano formalmente tal; o mejor, sj la salud mental no coincide con la
ausencia de delito, de crimen o de pena y de castigo ¿qué relación guarda
la vida social con la salud mental? Esta pregunta abarca una problemática
por demás complicada en nuestros tiempos, ya que la Biología, la Medicina,
el Derecho, la Farmacología, la Psiquiatría, la Religión, la Sociología, la Ecología y otras ciencias o disciplinas o industrias y técnicas aspiran a buscar
o aparecer ser la exclusiva solución y la única salvación del ser humano en
general y en concreto de la salud del ser humano y específicamente de la
salud mental del mismo.
Sin entrar en la discusión total y comprensiva de esa problemática en
estas líneas vamos a ocuparnos de un tema que nos pueda dar luz sobre
esta pregunta. El tema presenta dos palabras aparentemente extrañas la una
a la otra y sin relación alguna entre sí; ellas son DERECHO y ESQUIZOFRENIA. Ambas en cuanto a la Psicofilología que producen o contienen y en cuanto se relacionan con la vida humana de modo importante,
aunque no esencial y único; aquí me interesan como palabras cuyo contenido
puede presentarse como paradigmático de la vida social y de la salud mental.
La vida social no es agotada por la idea de DERECHO, aun cuando le
sea esencial y trascendente; la salud y menos la salud mental es agotada por
la idea de ESQUIZOFRENIA, aunque estén relacionadas grandemente la
una y la otra.

567

�Por otra parte las ideas de orden, de progreso, de respeto, de mutua convivencia y hasta de amor y de servicio, están necesariamente ligadas a esas otras
ideas de DERECHO y ele ESQUIZOFRE. IA de una manera sutil y desconocida, pero efectiva y perseverante. Las ventajas de las ideas del DERECHO y las desventajas, debilidades y enfermedades comprendidas bajo b
idea de Esquizofrenia son vividas por todas las personas en general; sin
embargo formalmente las realidades a que se refieren no son vi-..;da:, por fas
personas; reciben además otros nombres y otras categorizaciones. Buscando
un punto de unión entre ambos sistemas de ideas que de modo diferente se
refieren a las mismas realidades encontramos en la Psicofilología de la palabras un método út.il para lograrlo.

inglesa y alemana, no preponen a e te elemento el prefijo DES, D o DI del
español, francés o italiano respectivamente.

El DERECHO en su ambiente psicofilológico, 1 en cuanto produce un
fenómeno cultural humano y psicológico, significa lo "dirigido", lo "recto·•;
aunque con una modificación fonética que hace pensar en una modificación
en el concepto mi. mo. Lo "dirigido", 'lo recto", se convierte en ' de-recho·•;
de modo semejante como "tracto" se convierte en "trecho'. La razón de la
modificación se puede explicar de muchas maneras siendo la más evidente
y probable la existencia de dos formas de la misma palabra esencial, q11c
cambia accidentalmente por razones prácticas y así aunque se tratn de b
mi ma realidad, el lenguaje culto dice "tracto', lo que el lenguaj otidiano
dirc "trecho"; esto mismo genera cierta comodidad en la palabra DERECHO
para expresar adecuadamente fa idea indicada. Las palabras '•directo'' o
"dirigido'', si bien e=-:pre an claramente la idea de justicia, de rectitud y de
"honradez'', no tienen una relación directa a la realidad humana, aJ fenómeno
psicofilológ'ico de la palabra; simbólicBmcnte su cont nido no es lo suficientemente claro para dar a entender unívocamente la idea señalada.

Creemos ser esta la razón por la cual en español no se usa DESRECTO,
o DESREGIDO sino DERECHO; la modificación *RECHO vendría a
i:1dkar una negación de la negación con el resultado consiguiente de afirmar
la idea positiva de rectitud y de justicia. Otra explicación más general y mús
aceptable de esta aparente contradicción entre la idea de DERECHO y de
re~titud y de justicia parece encontrarse de una manera suficientemente
romprensible y evidente en la comparación de DERECHO con las palabras
compuestas por la misma raíz del radical *RECHO 3 como es por ejemplo
RITO y RITMO. Compuestos de estas palabras tenemo en griego ARITMOS
(aed)µoq) de donde se deriva ARITMtTICA. ARITMOS está compuesto
de un elemento privativo que es el A (a) y otro elemento radical que es
RITMOS (edJµoq); ARITMO por tanto significa la "negación de

La palabra DERECHO en español tiene su correspondiente en francés
DROIT y en italiano DIRITIO; la palabra alemana para expresar e ta
idea es en c-ambio RECHT y la ingl •sa RIGHT. Como es evidente, el elementn
RIGHT v RECHT corresponden ~--ractamente al elemento *RECHO 2 d,,I
e pañol; *ROIT del francés y *RITIO del italiano; las lenguas germánica .
' Cfr. DP.LGAoo, F. R., "Una incursión psicoülológica en Derecho", Humánitas,
úmero 13, pp. 131-135; e·tas refle..xiones son una ampliación de la, ideas eicpresad:i,
en dicho articulo.
• Los fonemas *RECHO, ROIT, *RITTO, no existen en realidad sino formando
la palabra DERECHO, DROIT, DIRITTO, respectivamente; los presentamos a~í
únicamente para poder analizar claramente las palabras en cuestión. Esto sii1 embargo
no prejuzga la cuestión de la existencia de voces o fonemas que coinciden con los indicados en eltex:to.

568

Este elemento DES, Do DI expre a la negación, limitación o desviación del
significado de la raíz: así por ejemplo en "desligado" -des- indica la
negación o limitación de li~ado o también se podría decir mal-ligado: de
modo que DERECHO sería en tal caso la negación de RECTO o REGIDO
o también lo mal-RECTO o mal-REGIDO o lo limitadamente RECTO o
limitadamente REGIDO¡ con lo cual aparece una contradicción no sólo con
las palabras derivadas del germánico, el inglés y el alemán sino con la idea
comúnmente aceptada de DERECHO como lo "REGIDO", lo "RECTO"'
y otras parecidas.

RITMO".
A e ta idea en otras lenguas se le llama 'úMERO; así en espaíiol;
NUMERUS en latín; NUMBER en inglés; NUMMER en alemán; 1 MERO
1:11 francés; NUMERO en italiano. ARlTMO
y ú !ERO si.,niiican lo
mismo: una en griego y la otra en español y en otras lenguas; sin emharr,;o
el modo como cada una describe el fenómeno que se quiere expresar es di ven o ¡
mientras que ARITMOS describe un contenido que significa una neo-ación
de RITMO; NOMERO describe un contenido que significa una acción
motivadora comparable a las órdenes o Yoluntades divinas que necesariamentr.
tienen que ser cumplidas; es decir a los actos in tintivos e impulsivos qu ·
son ARITMOI (aedJµoi) o sea "los no determinados según un período
concreto de veces''· en los términos de la P icología del inconsciente podría 1

'

1 La raíz del fonema RECHO la podemos encontrar en la forma RE sea en
11
forma cero •R; sea en su forma de alternancia *RE o •RA. En sánscrito la radie.al es
REGH. Cfr. V. Fointoynont, p. 50.

569

�ser identificados como constituyentes del ELLO o ID en contraposición del
YO o el SUPER-YO.
Otra voz en la que se usa la raíz del radical RECHO o RITO es la misma
palabra RITO; esta palabra se entiende como "costumbre" o "ceremonia"
o también como "conjunto de determinaciones para llevar a efecto el culto
y las ceremonias", es decir el RITO es algo determinado y fijo, lo cual sin
embargo no significa que sea algo muerto y sin vida; sino que al contrario,
es lo por la misma vida sometido a las recurrencias concretas periódicas,
convirtiéndose en algo concreto y determinado; algo no dejado a la libre ocurrencia o impulso de las personas. El DERECHO en este contexto debe, en
conclusión, concebirse como un DES-RECHO, es decir como un DES-RITO;
esto hace referencia a que el DERECHO aun describe el mismo fenómeno
c¡ue el RITO, el NUMERO, la costumbre y 1a moral, lo hace de un modo
diferente; la diferencia y diversificación de esa descripción se encuentra en
que el DERECHO es algo determinado y no fijado; algo no repetido peri.6dicamente; es algo no instintivo y tampoco impulsivo; es algo que no es
costumbre y tampoco moral; ¿ por qué se puede decir todo esto del DERECHO? Porque aunque es algo que segura y ciertamente sucederá; no está determinado por nadie sino por la existencia misma de la persona humana. Si el
rito depende de los fenómenos cósmicos; si obedece al principio del año y
fin del mismo; así como a las estaciones y al sucederse del día y de la noche;
el DERECHO en cambio no está determinado por nadie sino por la existencia misma del ser humano, el cual ciertamente tiene necesidades fijas y bien
conocidas; más aún, necesidades periódicas y recurrentes; sin embargo esa
certidumbre, esa periodicidad, esa fijeza y recurrencia, no impiden la libertad del individuo; al contrario, al individuo mediante el dominio de ellas
o la libre sujeción a ellas toca desarrollarse y realizar su propia existencia.
Por esta razón la definición del DERECHO como "la facultad de usar o de
abusar de las cosas" se entiende más claramente que en ninguna otra !\Ítuación, ya que en el RITO no se puede usar de las cosas, ni abusar de ellas;
en el NOMERO no se puede i1sar de las cosas y no se puede abusar de
ellas. El ABUSO en la definición del DERECHO se refiere a la facultad
de CONSUMIR las cosas o más fom1almente de ºusar de las cosas aún
hasta su consumación si así se quiere". En los RITOS en cambio y en los
NúMEROS no se deja lugar a la libre voluntad; sino que siguen un orden
fijo y determinado; en el RITO y en el NúMERO no hay libertad.
EL DERECHO no es RITO; no es NÚMERO; ¿ pero será AR1TMOS
y
RITMO existe una diferencia apenas perceptible y consiste en que RITO es

(aedJµo~), NO-RITMO, NEGACION del RITMO? Entre RITO

570

un sustanti\'O agente que significa "la acción de mover o de correr o lo que
corre y mueve" y en este caso se refiere a lo que se mueve o corre porque se
repite y vuelve. RITMO en cambio es un adjetivo o participio pasivo que
significa. una acción, tomando de este modo el significado de sustantivo. La
idea concreta que expresa se refiere a la música medida por compases, acentuando el sentido de recurrencia periódica e incluyendo la regularidad de
los períodos que se suceden unos a otros. El DERECHO no es ni RITO ni
RITMO, aunque participe de la idea de ambos, en un plano secundario
derivado e indirecto.
DERECHO en latín se dice JUS con lo cual se nos aclara la idea cid
DERECHO. La palabra JUS o tiene su origen en una lejana raíz' o la encontramos llena de misterio en la fórmula consagrada IOUS! SALUD: b
cual puede ser una abreviación de los nombres IOVIS PATER o IUSPATER
que después evolucionó hasta el nombre conocido como JÚPITER de la fitología griega y latina; en ella se llama así el PADRE de los DIOSES, ZEUS
en griego (Z1:v~). IOVIS, IOUS, JUS pertenecen a un mismo grupo de
conceptos relacionados entre sí por la Psicofilología de todos ellos; como
encontraremos en seguida. 5
Sin poder definir exactamente que así sea, ya que nos faltan elementos
científicamente comprobados para hacerlo, sí podemos afirmar que la palabra
latina que se usa para designar el DERECHO, IUS,8 tiene una relación
directa con la alimentación y concretamente con la acción de "aumentarse
y acrecentarse con el alimento" primariamente el recibido de la propia madre
y secundariamente con todo alimento sea liquido o sólido No por caso se suelen
unir las palabras IOVISPATER, IUSPATER; puesto que PATER 7 hace
relación y significa claramente la acción de beber, aunque después signifique
también "el que protege", "el que defiende".
En español la forma IUS se usa en palabras derivadas del genitivo singular
IURIS; así tenemos JURISPERITO, JURIDICO, JURAR, JURAMENTO:
• Cfr. MEILLl!.T-Vi!.NPRYES, Trait, de Grammair, Compa,, des Langues Classique,
p. 402, Remarques, JI.
• "II. Les deux mou rus (qui répond a skr. rávah "es pace libre") et ius ( dont l"~t
tiré l'adjective iustus de *ioucstos, abJ. iouestod=iusto SW' la pierre trouvé au Forum)
supposent des primitifs •rouos, *iouos, avec un traitement pareil a celui de deu~ (&amp;111) ;
•rous et *ious ont finalmente abouti a rus ius (&amp;107). Le nom du "jus", ius, deu."X
theme racine (skr. yuh 'bouillon'), a eté ramené a la mcme ílexion.", MEILLETVEND11.Yts, 1, c.
' MEU.LET-Vi!.NDRYES,

1. c.

' Dm.oADO, f. R., "PatOll, Matos; Padre
pp, 4-99 y

y

Madre", Humánita~, Número 18, 19i7,

SS.

571

�todo lo cual necesariamente crea en el espíritu la idea de alimento, de alimentación, sea líquida, sea s6lida; junto con la riqueza inmensa que esta
idea tiene para la vida humana, sea simb6licamente, sea semiótica o semánticamente. Otras palabras en español en las cuales se usa el IUS son JUEZ
y JUDICIAL, las cuales son abreviaciones o correspondencias de las latinas
JUDEX, JUDICIALIS y se entiende como JUEZ al que reparte el DERECHO, diciéndolo; JUDICIAL se entiende como el adjetivo del sustantivo
señalado.
Con la etimología de la palabra DERECHO llegamos claramente a la
conclusión de que el DERECHO se refiere cierta y primariamente a la alimentación y en forma de "FACULTAD PARA USAR AUN HASTA EL
ABUSO de la cosa propia", como reza la definición más frecuente del DERECHO en general en cuanto es una realidad subjetiva. El ABUSO se
refiere al uso que incluye la consu'lción de la cosa; es pues vidente que
se trata del alimento; del que evidentemente y primariamente se puede decir
''usarlo hasta consumirlo".
El DERECHO en este ambiente determinado por las reflexiones que hemos
escrito se encuentra asociado también con la SALUD; no tanto y solamente
en la fórmula IOUS! SALUD, que en un ambiente de religión y de misterio
se encuentra usada en la antigüedad, sino también en cuanto la SAL UD se
concibe asociada con d bienestar, la felicidad, la satisfacción, la cual inclu, e
sobre todo alimento, aunque simbólicamente se pueda referir a otras situaciones de la vida del ser humano, como por ejemplo al matrimonio y al
nacimiento. El Derecho incluye la salud y de este modo nos encontramos
relacionando el DERECHO con la MEDICINA; en cuanto ésta tenga alguna
relación con la salud y la alimentación.ª La rama de la Medicina con la
cual más claramente nos interesa ahora relacionar el DERECHO es la
PSIQUIATR1A, LA PSICOTERAPIA, EL PSICOANÁLISIS y todas las
ciencias y técnicas afines; sea porque el IUS se puede concebir como PSIQUE O ; sea porque con el pasar de los siglos la trascendencia del DERECHO
• Filológicamente y consiguientemente hist6ricamente, la relación entre el DERECHO
y Ja MEDICINA es mucho más cercana de cuanto se pudiera creer; así por ej., tene-

mo un sustantivo antiguo *meddicationem, acusativo de un nombre abslracto sacado
de medclix "juge, magistrat''. Es decir en osco-umbro lo que nosotros \lamamos MEDICACIÓN, MtDICO, claramente significa "JUEZ, MAGISTRADO"; JUICIO.
Cfr. los datos en MEILLET-Vl:NURYES, o. c., p. 460.
• La posibilidad de concebir la PSIQUE como JUS estriba en que la PSIQUE se
entionde también como energía; e igualmente el JUS como energía, es decir como
fuente de energía, el alimento y de este modo como ZEN, SOUL, ALMA, SEELE, etc.

572

haya permitido la aplicación de la idea a otras necesidades relacionadas
parcial o totalmente con el alimento y la alimentaci6n.10
La palabra SALUD dice relación con la alimentación y nos consta por
la etimología de la palabra, que siendo en español SALUD es en LATlN
SALUS; SALUTE en italiano y SANTÉ en francés; HEILE o GESUNDHEIT en alemán y HEALTH en inglés. i tenemos en cuenta que en las
lenguas indoeuropeas la S con frecuencia se convierte en H y viceversa, la
etimología de SALUD depende de una raíz o radical de forma *SAL, *HEIL,
*REAL, *SAN, *SUN; el significado de este radical lo podemos deducir del
homérico OLOS (ovloS"), de *OLFO (en latín: sollus et salvos; sánscrito
SARVATH; "tout entier" en francés; "sano y salvo" en español. "Tout entier"
en francés y sano )' salvo en español dicen una relación esencial al alimento
y a la alimentación, ya que la integriclld y la entereza están relacionadas
como es evidente con el enterarse; "enterarse" por otra parte está relacionado
con el "alimento del pecho de la madre"; de ahí "íntegro"; "entero";
"integridad''. De este modo la SALUD, el "salvarse", el enterarse, el tener
conciencia, significan "estar sano" o sea "bien alimentado.,.
Por otra parte la raíz indú: SAN, significa servir y amar. Esta raíz se
asemeja al griego SAO ( S"ªru) y al SANO latino. En esta raíz no aparece
directamente el significado relativo a la alimentación; sin embargo indirecta.lllente sí en cuanto la alimentación incluye el amor y el servicio. Además,
el amor y el servicio dicen relación directamente con la MEDICINA la cual
es concebida originariamente como cuidado, atención y reflexión. 11
EL DERECHO, en conclusión, desde el punto de vista psicofilológico, incluye
esencialmente una relación a la alimentación; al mismo tiempo incluye una
relación más o menos directa a la salud y a la sanidad. La salud además
dice relación a la salvación. Etimológicamente la salvación es la acción de
salvar, o bien, producir la SALUD, es ALIMENTAR.
El concepto del DERECHO es de este modo trascendente, estrechamente
ligado a la realidad humana histórica, visible y apreciable en toda la vida
humana y en toda vida humana, la cual depende primariamente y en esencia
de la alimentación. Una reflexión semejante podemos hacer al hablar de
la LEY, en el sentido de que la primera ley es ésta: "buscar el alimento"; en
griego ley se dice NOMOS (N oµor;) ; la raíz de la palabra y el ambiente
psicofilológico de ella hace referencia a la distribución de los campos para

10

Cfr. supra.

u Cfr. MEILLET-VENDRYEs, o. c., p.

400.

573

�pastar, para dar alimento a los ganados y finalmente ocupar, poseer y administrar; además la palabra está relacionada con otra de la misma raíz
NEMOS (N eµor;) y que significa directamente "pasto". Además del significado concreto, poéticamente se relaciona con la verdad, con el "pasto para
las almas": los caminos y mandamientos del Señor; es decir el DERECHO
y la LEY. Uno de los poderes que se solían atribuir a las autoridades en la
antigüedad es la de Pasto.res de hombres/ 2 es decir REYES, quienes se
supone buscaban el pasto para el ganado y lo distribuían entre los demás,
señalando a cada uno su lugar;15 de ahí el poder pastoral cuya formulación
sin embargo en la actualidad no es fácil encontrar, no sólo en el consciente,
sino ni en el inconsciente de las personas; ya que en nuestra época predomina
otro tipo de organii.ación social y jurídica, la llamada industrial, en la cual
el contacto de la vida con el ganado, con las ovejas, con la alimentación de
las personas y de los animales, con los alimentos frescos, se ha reducido notablemente. Es importante sin embargo señalar el paso del derecho al alimento,
al derecho de propiedad, que incluye primariamente el espacio vital en que
se desarrolla la persona, en el cual "se alimenta". De este modo el DERECHO
originalmente relacionado con la necesidad de alimento, que es la fuente de
la salud y de la sanidad y salvación; poco a poco .se ha ido relacionando
con otras realidades humanas igualmente necesarias para la salud y para la
sanidad o necesarias indirectamente para lograr la una y la otra. La psicofilología del DERECHO relacionada con el tema que estamo tratando
coincide claramente con la definición del DERECHO: "la facultad ele usar
incluso hasta el abuso si se quiere de la cosa propia"; 'basta el abuso si se
quiere" significa "hasta la consumación de la cosa si se quiere',
Porque el DERECHO indique la necesidad humana básica y esencinl de
alimentarse con todas las consecucnc-ias de ello deducidas históricamente y
deducibles en el futuro· no por eso e.xi te y e respetado y admitido. La
limitación humana puede no sólo dificultar y satisfacer esa necesidad. sino
aún negar la posibilidad de satisfacerla; con lo cual, como es evidente, se Je
niega a la persona o personas la existencia, la salud, el estar sano y la
salvación. El negar de este modo la existencia al ser humano constituye una
violencia extrema y por lo mismo su cita las reacciones más \'iolentas ori inando así directa o indirectamente las guerras; según el antiguo principio:
"es lícito repeler la fuerza con la fuerza"; aunque se tenga que llegar a la
c-onclusión de que prevalece "el derecho del más fuerte". Al más débil, al
vencido, la única solución que le queda es la de la emigración o la muerte en
" O PouttB.'11 TooN ANDROPOON ( d no1µ~,, T"'" c1,,9l)O'ltQ),,).
11
Esto es cierto por lo menos de loe pueblos nómadas; es decir de los pueblos pastores.

574

,

manos de quien le niega DERECHO. De este modo se ha ido moldeando
la soci dad humana hasta llegar a nuestra moderna sociedad en 1a cual se
garantiza con la fuerza de las naciones mismas DERECHO a todo ser humano. Es decir la fuerza se pone a disposición del más débil no s6lo de lo
indh·iduos, sin al más débil de todo los derechos que es el DERECHO mi. mo,
o sea Ja necesidad de alimentarse ya que el hombre necesariamente ucumbe
}' e· sometido a esa necesidad, la cual sin una disciplina y ejercicio eficaz,
se apodera de él totalmente. invariablemente, masivamente.
En este ambiente de ideas: el DERECHO, la ALUD, 1a SANIDAD, In
LEY. la GUERRA, la PROPIEDAD PRIVADA, la MUERTE, la FUERZA,
cncuntramos otro concepto importante y fundamental en la vida humana y
es el designado con Ja palabra ESQUIZOFRE IA.
La asociación de este concepto con el DERECHO es de ha e psicofilológica; directamente no es ni histórica, ni filosófica o jurídica. Al buscar la idea
antitética al DERECHO, podríamos haber escogido otro concepto· el del
Derecho penal, fuera en forma de delito, fuera en forma de crimen; el
DERECHO penal sin embargo supone la sociedad jurídica establecida y no
existe propiamente hablando ningún delito o crimen contra el DERECHO
mismo en su acepción originaria antes descrita: ya que como hemos dicho,
en tal e-aso el crimen y el delito serían Ja negación misma del derecho mismo
y por tanto exigiría la existencia de un caos social; má, aún una situación de
guerra, de oposición violenta de dos existencias de las cuales una tendría
que seruir existiendo y de alojar la otra, fuera por la muerte, fuera por la
emigración.
Esta situación extrema aunque no se pueda decir que sea rara no es actualmente problema directo de los individuos ya que, como hemos dicho, la fucn;i
&lt;' tá puesta al servicio del individuo mismo y precisamente en los aspectos
m:ís débil del mismo como es el hacer posible la exist ncia real del DERECHO, lo ual podría sin duda coincidir con lo que se llama bien mún.
La existencia del DERECHO es la existencia de la facultad para vh·ir; siendo
la base y origen de la ,·ida el alimentarst. El ser humano que no se alimenta
n cesariamente perece de hambre e inanición. El no alimentarse y el no tener
derecho por tanto puede ser debido a que no existe la posibilidad do alimentarse; sea porque no exi te alimento suficiente; sea por que no se tiene b
fuena uficiente para hacerlo; pero puede ser también porque el ser humano
decida voluntariamente no alimentarse. En este ca o tenemos la llamada
huelga de hambre, empleada en muchos casos por indidduos notables y no
notables para hacer constar su rebelión contra ]a injusticia, contra el desconocimiento del DERECHO mi~mo; haciendo contar la ,·erdad de la situación

575

�en qu se encuentran de no poder alimentarse.u También se puede decidir
l.'l iudh·iduo a no alimentarse mediante una decisión involuntaria, es decir
inconscientemente, mediante un acto inconsciente d la voluntad lo cual
aunque parezca ilógico, desde l descubrimiento del inconsciente, sobre todo
desde FREUD, resulta perfectamente comprensible v de grande consccu ncias; en tal caso ten mos una relación del DERECHO con la esquizofrenia.
Esta relación apar ntemente extraña y bizarra, aparecerá más natural
de cuanto se pueda creer o imaginar después del análisis que haremos de la
p icofilologí.a de la palabra ESQUIZOFRE IA.

La palabra se di vid en dos elemento·: ESQt;IZO y FRENIA. El segundo
elemento FRE IA a u ,·ez puede cr dividido en otros dos elementos de
lo· cuales uno es la terminación o . ufijo y se llama -IA y el otro que podría
llamar e radical r es -FREi .
La terminación -1
un sufijo o elemento final u ado para ignifir:·1r
aspee.tos abstractos o pluralidad de objetos o frecuencia de un hecho. Un
c&gt;jemplo qu nos puede ayudar a comprender es SESOR. Señor es un . ustantivo cuya significarión está 1elacionada con el HtROE con el REY
muerto; con la señal o símbolo de otras realidades. El sustantivo euona
tiene el mismo ignificado que ESOR; pero añadiendo el carácter de frecuencia; es decir El'JOR1A es una di!!nidad de la persona que fr cucntemcnte
.. manific ·ta como E~OR. Así pues -FREN con la terminación -1 indica
el aspecto abstracto de -FRE , sea porque el significado de -FRE se repite
\"arias v1:ces; ·ea porque
aplic-a a vario objeto .
El significado de -FRE. no e fácil encontrarlo: lo diccionarios etimológicos dan el significado de FRE , FRE O ('Pe'l", cper¡'llo~) 15 como el cle
un órg~no del cuerpo y que en español sería el diafragma; poéticamente o
literariamente se concibe el diafragma como el órgano en el cual sr sienten
los afectos y las emocione del ser humano; de modo parecido a romo el
c:oro,:6n o la entraña 'S pensado como el centro en el cual ·e sienten tambi{,n
las penas, lo dolores y el amor, la compasión y en general los afecto y emociones. -FREN ría el diafragma como centro de la emociones y ele los
nfectos y -FRE IA la idea ab·tracta de -FRE ; es decir la repetición o frcruencia del sentir los afectos y emociones.
La raíz la encontramo en muchas palabras en e ·pañol; así en FRE.. E. I:
delirio furioso o violenta perturbación y e..xaltaci6n del ánimo. También ui
u De los casos mú famosos e5 el de Mahatma Gandhi; asesinado en l 9•rn.
Cfr. Fo1 'TOV ·oNT, V., s. v.

11

576

palabra técnicas como FRENOLOGfA, tratado sobre la mente; FRENOPATfA, enfermedad de la mente¡ FRENOPLEXIA, parálisis de la mente.
foualmente encontramos FREN en palabras que tienen un sentido concreto,
es decir no moral, como FRENO: lo cual se entiende un objeto duro que
se pone a los caballos en el hociro para sujetarlos y conducirlos por donde
se quiere; la palabra de aplicarse a los animales pasó a aplicarse también
a las máquinas, como el automóvil, el tren, los aviones, y en general los
motores, en los cuales se usa también como instrumento para controlar su
movimiento.
En otro sentido tenemos la palabra FRE TO como
derar y someter y controlar las propias acciones y
general o también las acciones y la conducta de los
se habla de FRE O moral; de no te!ler FRE O; de

la capacidad para mola conducta propia en
demás: en este sentido
conducta sin /mio, etc.

En otras lenguas -FRE ' se encuentra también en diversas pala.bra. y con
diferentes acepciones. En general se puede decir que guardan el mismo
orden y significación que en español. Sin embargo, existen algunas particularidade que nos pueden dar luz sobre el fenómr.no p. icofiloJó~ir.o derivado
d la palabra o radical -FREN. Así en griego clásico tenemos OOFREE.'
(tw!F~1ry) con el significado de MF.NTE; FRONIMOS (cpi&gt;1w!'o~): de
buen sentido. En griego moderno sin embargo se usa FRENO ( cpe11vo)
como en español, / reno, simplemente como instrumento u objeto duro para
controlar algo en movimiento. En este sentido tenemos las palabras correspondientes: BRAKE en inglés; BREM EN en alemán; FRETN en francés; en
italiano y latín se conserva la misma raíz o radical que en español. Esta variación de las lenguas inglesa y alemana dan a la palabra una connotación importante, ya que al fonema FR equivale el fonema BR, con lo cual la palabra se
relaciona ron otras realidades para significar las cuales se usa ese mismo
fonema. Pongamo por ejemplo la palabra BROTHER en inglés; BRUDER en
nlemán; FRATER en latín y su correspondiente HERMANO (GERMANO)
en español. El aspecto labial y gutural del fonema hacen pensar en un rt"ílejo
relacionado con la necesidad de alimento. Trnernos el mi. mo fonema en palabras como BREATii, respiración, aliento: o también BREAD en inglés, significando pan; podemo decir que la radical FRE. . relaciona con la arrión
de masticar, triturar o también uccionar, absorber: ~acar o atraer con lo
labios "el jugo o la substancia de una cosa", como dice un di cionario
popular; esta significación fundamental. no tanto del fonema FREN, cuan o
de la raíz FRE se usa con diversas significaciones en muchas palabras }' en
muchas circunstancias aunque en general dentro de la ignificación o fenómeno fundamental psicofilológico arriba de crito y que incluye la acción de

577
huinaniw-37

�absorber un líquido de un objeto duro, tomando la idea de la acción de succionar, absorber con labios el jugo producido por la boca al contacto de un
objeto duro sea externo, sea interno, como los dientes.
De este modo llegamos a la actitud instintiva básica de la cual se deriva
el significado de la palabra y en el mismo encontramos u relación con el
alimento, con la acción de alimentarse; es decir con el DERECHO, como
hemos explicado arriba; de ahí la relación de el DERECHO con la ESQUIZOFRENIA, que no es una palabra enigmática o cabalística, poderosa en
sí misma para producir milagros de conducta o de conveniencia, sino una
palabra a la cual corresponde una realidad humana de las más importantes,
tan importante como el DERECHO mismo, s6lo que visto en su negación
total; es decir, Ja ESQUIZOFRENIA no es una pena que castigue un delito
o un delito que sea castigado, sino la negación misma del DERECHO; ahora
bien, como el DERECHO se relaciona con la alimentación primariamente,
del mismo modo la esquizofrenia se relaciona primariamente con la alimentación. Esto no excluye sino que incluye todo aquello que implícita o e..-.plícitamente dice relación a la alimentación, sea directa, sea indirectamenle.

El tercer elemento de la palabra E QUIZOFRENIA es ESQUIZO. Esta
parte de la palabra se suele usar en español en compuestos como E QUIZOMAN1A; o también parcialmente en palabras como ESQUEMA, E QUELA,
ESQUISTO, o también otras; con alguna modificación: E CISióN, ESCINDIR, CISURA.
En otras lenguas e."Usten igualmente palabras parecidru; como en alemán
SCHISS: miedo cerval o un grandísimo miedo; y otras palabras relacionad~
con el verbo SCHEISSEN. En francés existe la palabra CIE y significa
sierra, lata, broma, estribillo o refrán. En italiano en cambio SCffiSSO que
si iíica separado dividido, hendido, o tambi 'n desgarrado (una parte desgarrada )• renta. interés. Esta significación da a la palabra una característica
nueva rdacionándola con la actividad económica (ingresos y gastos; entradas
} salidas ; "out puts e in pub" ) ; idea que expresamente no se encu&lt;'ntJ·a c::11
pañol ni en otras lenguas.
En latín la palabra parecida a la del español es CINDO. CI
·M y sus
derivados; en griego SCHISO (tx,uoq) es un sustantivo de la mism·,
raíz que el verbo SCHISOO ( ( XLO'a&gt;) y significa escindir, hender; la rafa
más antigua de te verbo sería *SEGH con la significación de "cortar o
dividir para apoderarse de" ª; el sustantivo SCHISO por tanto tendrí

la significación "del que corta o divide para apropiarse de algo". Después
la palabra Jlegó a significar escindir, dividir o cortar en general.
Aquí la palabra SCHISOS ( (x"1oq) se encuentra formando un sustantivo
compuesto del cual el primer elemento es SCHISOO y el segundo -FRENIA.
Dado que se trata de elementos nominales y no verbales suele Ja significación
del primero depender de la del segundo término; así FRENIA determinaría
la signüicación de SCHISOS; es decir: "La cualidad abstracta de -pensara) que divide o escinde o Ja escisión". O en términos más usuales FRENIA
igual a MENTE· SCHISOS igual a divisi6n: es decir MENTE DIVIDIDA
o guardando las características del compuesto "MENTE-ESCISIÓN'', como
sería por ejemplo el sustantivo griego IATROMANTIS, aclivino, que al mismo
tiempo méclico 11 y otros muchos casos.
Teniendo en cuenta el significado más originario de FRE IA y de CHISOS podemos decir que la ESQUIZOFRENIA como fenómeno psicológico
consiste en una "acción repetida de absorber o succionar dividiendo o escindiendo". Poniendo en términos más usuales podríamos decir que la ESQUIZOFRENIA consiste en una acci6n contradictoria; es decir en hacer una
cosa y su contraria al mismo tiempo; la idea es clara: una persona que
hace una cosa y al mismo tiempo, que cancela la que hace o está haciendo.
se llama demente, ya que actúa de un modo ininteligible e incomprensible
en general; pero sobre todo i se trata del punto de vista primario y original
y por ende más importante que e la necesidad de alimento.

De este modo el DERECHO, la facultad de alimentarse, es contradicha
por la ESQUIZOFRE TIA; es d cir, la ESQUIZOFRE IA es la negación
inconsciente radical de DERECHO; un reino dentro del cual vive la confusión y el desorden; en donde reina la incomprehensión y el absurdo; en donde
falta la comprehensión y la trascendencia; la cordura y la misericordia; en el
cual la palabra y la razón son negadas llegando al resultado o de la de trucción o de la inconsecuencia; en el cual el ser humano no es entendido y
comprendido, sino visto como una serie de acciones ilógicas o alógicas; sin
cantidades ni semejanzas.
Más técnicamente la ESQUIZOFRE üA se define de muchos modos; sin
embargo, una de las ideas más claras que se han dado de la misma es la
de E. BLEULER cuando describe: "Die Spaltung ist die Vorbedingung der
meisten komplizierten E~cheinungen der Krankheit (Schlzophrenie); sie
drückt der ganzen ymptomatologie ihren besonderen Stempel auf. Hinter

• Du.oADO, F. R., "CIENCIA, CONCJE. 'CIA y JUICIO", Humánitas, 15, pp.
769-781.

"ME11.1. tiT-Vn:,;1&gt;Rv::.s 1 o. c., p. 432.

578
579

,

�dieser systematischen Spaltung in bestimmte Ideenkomplexe aber haben wir
vorber eine primare Lockerung des Assoziationsgefüges gefunden, die zu eine
unregelmassigen Zerspaltung so fester Gebilde wie der konkrete Begriife
führen kann. Mit den Namen der Schizophrenie wollte ich beide Arten der
Spaltung treffen, die in ibren Wirkungen oft in Eins verschmelzen".18 La
estructura asociativa a la cual se refiere BLEULER es sobre todo aquella que
se refiere a la alimentación la cual si es destruida, se pierde la capacidad de
entender y de producir ideas.
De este modo nos consta como la cultura, al definir situaciones de la vida
humana, acude a las necesidades más profundas del hombre para definirlas
y hacerlas inteligibles; adquiriendo de este modo las palabras y la facultad
de hablar la utilidad inapreciable de la convivencia, de la comprensión, de
la participación mutua, de la MENTE, en una palabra; ya que esa convivencia, comprehensión y participación no excluyen ninguna posibilidad o realidad
del ser humano existente o que ha existido a través de los siglos.
El DERECHO es considerado como la serie de normas o leyes que dirigen
al hombre en la sociedad, la conducta del mismo en cuanto necesita ser
dirigida ; coincide con las inquietudes de la Psicología en cuanto ésta se ocupa
de la conducta humana; si bien la Psicología no depende de las leyes o
normas promulgadas, sí depende de las normas o leyes de la conducta
humana; en cuanto ésta tiene leyes y normas como las tienen los elementos
cósmicos; el movimiento y la extensión, la gravedad y el tiempo; por esta
razón la Psicología resulta sumamente útil para la sociedad humana, ya que
hace posible una comprehensión más profunda de su naturaleza, con las
evidentes ventajas para los individuos, que aún cuando siempre vive en sociedad desde el nacimiento hasta la muerte, Ja sociedad humana, sea política,
sea familiar, no siempre necesita de ellos o de su conducta y por tanto necesitan por sí mismos adquirir el conocimiento completo de su naturaleza, de
su biología, de su vida, de su ánima, de sí' mismos en orden a una má~ perfecta existencia en la sociedad humana.
Junto a la ESQUIZOFRENIA se pueden colocar otras ideas afines como
el CISMA, el ANATEMA, la HERE]1A, las cuales al mismo tiempo que
son concebidas como faltas contra la sociedad en general o contra la autoridad en especial; son también o pueden ser también concebidas como esquizofrenias; es decir como conductas incomprensibles, supuestas las necesidades
básicas del ser humano que es alimentarse, propagarse, convivir en sociedad.
"Citado en SzoNDI, L, SchickJalsanalytische Therapie, Ver!ag Hans Huber Bern und
SLuttgard, p. 381.

580

El CISMA es una escisión continua; un alimentarse continuamente independientemente de la autoridad constituida; el ANATEMA hace refere~:ia
más concretamente al tomar los alimentos en la soledad, no en compama,
como se supone debería ser; la herejía si bien no hace mención directa de la
alimentación en un sentido material, sí hace mención de la alimentación en
un sentido espiritual, en cuanto la verdad que alimenta las mentes de los
individuos es considerada como el pasto o alimento de sus almas. En tal caso
)a HEREJlA es considerada como una mera adherencia, no como una verdad
auténtica y originaria de su fuente.
Nos hemos reducido a ideas muy elementales y básicas de las palabras
estudiadas; sin embargo con un poco de paciencia es posible encontr~r la
aplicación a una• variedad infinita de situaciones en las cuales sin las 1~leas
antes expuestas resultaría imposible una comprehensión exacta de la realidad
humana• con la consiguiente imposibilidad para ayudar a las personas a
encontr:r la salud, la fuerza, la virtud, la mente y la prudencia, la cordura
y la misericordia.
Las situaciones en que más claramente aparecen estas ideas es en el mundo
laboral; en el cual, para satisfacer las propias necesidades de manutención,
es decir )a necesidad de alimentarse del ser humano, se desempeña una labor
0 trabajo, que representa al mismo tiempo la satisfacción de una necesidad
de la sociedad O de los demás individuos; resultando de este modo una
continua participación en la civilización y en la cultura de nuestro tiempo;
estando enterado de los alimentos adecuados; de la moda en el vestir, de
las señales del tráfico, de las películas y programas de la televisión populares,
"que todo mundo ha visto"· o al contrario la gama de actitudes no partid,
'
pativas: vida desordenada, contradictoria, incomprensible, que lle~a en. s1
misma la negación de la vida misma o incluso la posibilidad de la existencia ;
ya que se niegan las necesidades básicas de la vida humana; como son el
alimentarse y propagarse; viviendo se ordena la vida para lograr lo contrario a la vida misma.
En un plano general, las estadísticas señalan como poblaciones en las c_uales
se encuentra con más frecuencia la ESQUIZOFRENIA, a aquellas rmsmas
en las cuales existe el subdesarrollo, donde es deficiente la alimentación,
deficiente la vida de hogar, deficiente la cultura, deficiente la salud; al mismo
tiempo en esas poblaciones el DERECHO no existe, en cuanto si bien las
necesidades del individuo existen; no se sabe cómo satisfacerlas; abundando
por Jo mismo la delincuencia, la criminalidad y en general el uso de métodos
no admitidos para satisfacer las propias necesidades.

581

�Para tenrunar
·
recordemos
q
, ti
. . dos cosas: que estas 1"deas on sumamente e _
e;e;g~;~ l~g;;\::n:gu~:te tienendel peligro de ser incomprehensibles;
.,
'
n l eas trascen entes; se pueden aplicar a una
de extension
de
situaciones
tanto rus· t6ricas
.
.
como actuales
I
d granb"d
·
, con as e I as
Precauc1ones y acomod ac10nes,

EL PROBLEMA AGRARIO DE MtXICO

Dr.

LUCIO ME:-IDIETA

y Núsu

1) EL PROBLEMA de la distribución de la tierra en México, empieza a
gestarse durante la época colonial. Los españoles conquistadores acumularon
grandes e.xtensiones territoriales constituyendo, así, la propiedad privada
fonna jurídica que no era conocida por los pueblos indígenas conquistados.
Más tarde, los colonos, también españoles, que empezaron a llegar a la
Nueva España en busca de fortuna, se asentaron en las regiones densamente
pobladas por los aborígenes y mediante mercedes reales y encomiendas, obtuvieron, legal o ilegahnente, según el Derecho de la época (las Leyes de Indias)
propiedades agrícolas muchas veces en detrimento de las posesiones de los
indios.
Puede decirse que los trescientos años de la dominación española se caracterizaron por el constante aumento de la concentración agraria en pocas
manos y la decadencia paulatina de la propiedad indígena, de tal modo
que al terminar la época aludida, se encontraba completamente configurado
el problema agrario que dio origen a la guerra de independencia.
Parece absurdo hablar del mencionado problema en un país que tenía
entonces enorme territorio y una población muy reducida; pero ésta se
hallaba concentrada en la parte central de la Nueva E paña y era allí en
donde las grandes haciendas materialmente aprisionaban a los pueblos de
indios impidiéndoles expandirse de acuerdo con las necesidades de su población siempre en aumento. Podría ésta buscar en otras regiones del país,
prácticamente deshabitadas, nuevos lugares a fin de crear nuevos asentamientos; pero carecia de recursos para trasladarse y esperar el producto de las
primeras cosechas durante todo un año. Además, el indígena de entonces
carecia de iniciativa y de ambición.

582

583

�A partir de la Independencia ( 1821) los gobierno se enfrascaron en luchas
fratricidas por el poder y aun cuando algunos dictaron leyes de coloni?..ación
para regularizar la distnouci6n de los habitantes sobre el extenso territorio
nacional, esas leyes no cumplieron sus fines, fueron un completo fracaso.
La desigual di tribuci6n deJ agro sigui6 agudizándose. Hacia 1910, verdaderos latifundios estaban en poder de pocos propietarios y una propiedad
mínima en manos de la población rural.
En 1908, según Toribio Esquive! Obregón, había 42,237 grandes propiedades y s61o para dar una idea de la proporciones alcanzadas por el latifundismo, citaremos los siguientes ejemplos tomados de la obra magistral
de Femando González Roa sobre la Cuestión Agraria de México: En el Estado
de Coahuila, Santa Teresa c:on 60.899 hectáreas; en Sonora "La'-?tlnita del
DosaJ y Anexas" con 158,123; en el Estado de iéxieo, ';La Ga\·ia" r.on
132,620. Don Luis Terrazas poseía en e1 estado de Chihuahua
enta kilómetro cuadrad .

-l

e cuenta que cuando le preguntaban i era de Chihuahua, el contestaba:
'o. Chihuahua es mío.

L-i enormes concentraciones territoriales de loo latifundista produjeron
estrujantc miseria en el campo que explot6 en Ja r!'beli6n de 1910. vcrd, dero
trasfondo del le\',Ultamiento que promoviera Madero por una causa politic:1
apar ntc: la sucesión pre idencial.
AJ triunfo de la revolución, se promul ó una nueva Constitución el año
de 1917 para sustituir a la de 1857 )' en el artículo 271 de aquélla se tableció
un admirable programa de Reforma Agraria. En efecto, concretándono
cxclusiva.Jncnte a la materia, en ese precepto varias veces rcfonnado se
di pone:

A fin de lograr lo primero, ordenó que las Legislaturas de cada Estado,
establecieran la máxima extensión d que podría ser dueña una persona o
sociedad y que el resto se fraccionara )' se pusiese a la venta, pagadera cada
fracción en largo plazo y con reducido interés. i el propietario no llevara
a cabo el fraccionamiento, los Gobiernos de los Estados correspondientes
deberían hacerlo mediaI1te e:..-propiaci6n y al efecto se le facultó para que
constituyeran su deuda agraria.
La mediana propiedad resultante de estas disposiciones era legal¡ pero no
inafectahle pues podría afectarse hasta el límite de la pequeña propiedad.
El fraccionamiento forwso de los latifundios, tenía por objeto crear una
mínima propiedad privada para aquellos campesinos que no hubic n aJcan1..ado o que no desearan el r'gimen ejidal.
Si
hubiese realizado con eficacia y bonrade-l e te admirable programa
agrario en forma científica y técnica -que como se ve abarcaba todos lu.
aspectos distributivos del problema-, se habría resuelto de manera satLfactoria. Las legislaturas de Jos Estados expidieron la leyes aludidas en la
Constitución; pero ni los dueño de grandes propiedades fraccionaron us
excedentes ni los Gobernadores llevaron a cabo el fraccionamiento formso
por d05 razones :

la. Había en cada mudad f •derativa general y politico poseedores el
extensas sup rficies territoriales y no deseaban molestarlos.
Cuando • escriba el Libro . egro dt la Re/onna Agraria, en él a~recerán
los nombres de los revolucionario que traicionaron a la revolución convirtiC-ndo~ en latifundistas a partir de la fecha en que ésta se hizo Gobierno.

l) Que se dote de tierra~ }' ai,m :i los núcleos de población que caN'zr-a,,
de ellas o no l:ts tengan en c:antidad suficiente para las necesidad s d

2a. Gobernador alguno qui7o cargar aJ débil presupuesto de su provincia.
ron una deuda agraria.

su población, tomándolas d la propiedades inmediatas, respetando
siempre la pequeña propiedad agrícola en explotación.

Por otra parte &lt;'ra necesario reglamentar los prt&gt; eptos constitucion~e
agrarios para lle\'nrlos a la práctica y puede decirse que desde que empez6
sa rcglamentaci6n que aún no tennina, la Reforma Agraria ha venido
evolucionando del brazo de la ineptitud y de la corrupción hasta llegar
aJ desastre que actualmente vi\'e el proletariado rural de iéxico.

2) Previendo el

limitaciones impuestas no bastaran para dotar a todo los camp inos que la necesitaran estableció la posibilidad de crear uevos Centros de Población
Agrícola en los que fuese posible acomodar a quienes no hubieran al~
canzado la dotación en los lugares que les correspondiesen.
ca.,;o de que la. tierras señaladas CO!'l la

3) Y todavía para llevar al limite la distribución del a!?T'O, dispuso 1a
extinción total de la gran propiedad y la creación tran itoria de la
mediana.

Para llc\"a.r a cabo la redistribución de la tierra, las leye reglamentarias
adoptaron el siguieme si tema, básicamente erróneo, que en seguida describimos en sus lineamientos fundamentales:
1) Los pueblos que hubiesen sido despojados de sus propicdade . podían
solicitar ·1a restitución de ellas.

584
585

�2) Los habitantes de los núcleos de población que no pudieran probar
el despojo y que carecían de tierras presentaban una solicitud a fin de
que se les dotara de las que necesitaban, ante el Gobernador de la
entidad federativa correspondiente.
3) Se mandaba hacer un censo agrario para determinar con exactitud el
número de habitantes carentes de propiedad agraria.
4) Con arreglo a ese número se proyectaba el ejido y se entregaba a los
peticionarios en posesión provisional. La definitiva se les daba por las
autoridades agrarias superiores: el Presidente de la República a través
del Departamento Agrario, con o sin modificaciones a lo realizado en
la distribución provisional.
5) En el procedimiento dotatorio, a partir del Reglamento Agrario e&gt;.-pe-

dido durante el régimen del Presidente Alvaro Obregón, se dio ingerencia a los propietarios afectados estableciéndose así, una especie de Juicio
Agrario ante autoridades administrativas (El Departamento Agrario)
en el que los ~des terratenientes hacían el papel de demandados y
los campesinos peticionarios de demandantes.
Aparentemente el procedimiento dota torio era simple y sencillo; pero en
la práctica para que los solicitantes recibieran tierras en dotación provisional,
transcurrían entre quince, veinte, treinta años y en ocasiones más. Esto se
debía y se debe:
a) A la falta de personal técnico suficiente. La proyección de los ejidos
está a cargo de ingenieros agrónomos generalmente y es lenta y complicada.

reas, el total sería de trescientas; pero como entre la fecha de la
iniciación del expediente respectivo y la de la entrega de la extensión
de tierra acordada transcurrían, como se ha dicho antes, veinte, treinta
y más años, ya para entonces la población necesitada de dotación era
de trescientas personas. A fin de no desairar a los 270 restantes y con
fines políticos, se les repartían a todos a razón de una hectárea, violando
lo dispuesto en el artículo 27 de la Constitución de la República que
ordena que se proporcionen tierras a los núcleos de población que las
necesiten "en cantidad suficiente para las necesidades de su población".

El ejemplo que hemos puesto de dotaciones de una hectárea, es optimista,
en la realidad hay numerosos ejidos en los que la parcela correspondiente a
cada ejidatario, es de un cuarto de hectárea ( nosotros visitamos uno, el de
San Juan Guelavia en el Estado de Oaxaca) y a veces menor, aun cuando
parezca increíble.
En el año de 1953 se publicó el Censo Ejidal de 1950. Había 17,579 ejidos
de los cuales 7,859 con superficies de parcelas comprendidas entre 4 hectáreas y fracci6n y 10 hectáreas; 4,860 con parcelas entre 1 y 4 hectáreJa.s y
3 874 con más de diez hectáreas por parcela. En el censo aludido se indica
que 175 ejidos carecen de superficie de labor y en 709, "cada ejidatario sólo
dispone de una parcela de menos de una hectárea".
Como se ve, el fracaso de la Reforma Agraria en 1950 era total. Se dice
que actualmente hay más de 25,000 ejidos; pero como no se detuvo la pulverización puede afirmarse que la mayoría de los núcleos dotados tienen
ejidos de parcela insuficiente, causa de la miseria que priva en el campo y
del éxodo de braceros.

b) La intervención de los propietarios en el procedimiento dotatorio favoreció la corrupción del personal técnico y burocrático, porque mediante gratificaciones, siempre altas, se retardaban. los trámites, se
proyectaban los ejidos sobre tierras de mala calidad o en extensiones
menores de las debidas fundándose en falsas clasificaciones de aquellas.
Se usaban también influencias con iguales o parecidos propósitos.

Pudo haberse evitado este desastre mediante una legislación adecuada;
pero las leyes agrarias y los Códigos que se dictaron de 1917 hasta la actualidad resultaron muy deficientes.

c) El retardo en las dotaciones provisionales produjo la pulverización de
los ejidos, verdadero cáncer de la Reforma Agraria. Las mencionadas
dotaciones se dictaban en favor de quienes las habían solicitado y de
los que en el censo agrario aparecían sin patrimonio alguno. Suponiendo que en un caso fueran 30 y que el mandamiento del Gobernador
fuese en el sentido de que a cada peticionario se le diésen diez hectá-

El mencionado precepto no dice que se dotará de tierras y aguas a los
habitantes de los núcleos de población que carezcan de ellas, sino a estos
núcleos que no las tengan en cantidad suficiente para satisfacer sus necesidades.

586

El error fundamental de la Reglamentación del artículo 27 constiturional
en materia agraria, consistió en que se apartó por completo de sus lineamientos fundamentales.

Ahora bien, el grupo de campesinos de un núcleo de población que carecen
de tierras es distinto del núcleo de población propiamente dicho, éste, tiene
587

�una vida y necesidades diversas que se proyectan hacia el porvenir y una
dotación que sólo tiene en cuenta a quienes necesitan tierras en un momento
dado, no cumple con la Constitución. la viola porque confunde dos cosas
inconfundibles. La dotación individual de tierras se agota en cuanto e cumple
y deja sin resolver el problema del núcleo cuyas necesidades varían con el
tiempo.

Al iniciarse el régimen del Presidente Echeverría, la Confederación Nacional Campesina Je presentó un anteproyecto de Ley de Reforma Agraria
que es la vigente ( 1979) y fue di cutido por un grupo de personas, del que
formamos parte, hasta con\'ertirlo en el proyecto definitivo que se envió al
Congreso de la Unión.
Logramos, no sin dificultades. introducir en el proyecto IO! articulas 220
y 269. El primero para detener en Jo sucesivo la pulveri?.ación de lo ejido
pues ordena que al concederse una dotación se considere no sólo a lo. peticionarios sino al aumento poblacional entre la fecha del mandamiento dotatorio y la d la entrega real de las tierras, y el segundo a fin de rehabilitar a
los que tengan parcela in uficiente ya creando Nuevos Centros de Población
Agrícola para llevar a ellos a parte de la población de los ejidos congestionados, o comprando propiedad
privadas para repartirlas entre los ejidatarios. Si se hubiesen aplicado estos preceptos activa y honradamente, la
Rcfonna Agraria estaría, cuando meno.. en vías de regeneración; pero los
ucyos Centros de Poblari6n Agrícola han sido un fracaso y en cuanto a
la comprc1 de propiedades privadas con objeto de rehabilitar ejidos de parcela insuficiente, ra sabemos a qué dieron lugar, según las cancla!osas
informaciones periodístic de los último año ( J977-78-79) .
Otro de lo problemas derivados de las desviaciones de Ja Reforma graria es el relativo a la titulación de las parcelas ejidales. El Presidente Manuel
Á\"ila Camacho qui1..0 resol\'erlo; pero us cola.boradore inmediatos del Departamento respectivo le dijeron que titular esas parcelas sería co a de cincuenta años y Je propusieron y aceptó que se expidieran a los ejidatarios
simplemente certific.ado de derechos ig,-ario que legalizan su participación
en el ejido correspondiente; pero no su derecho sobre parte determinada del
mismo, circunstancia que favorece una serie de abusos y mantiene al ejidatario prácticamente bajo la sujeción política del Gobierno.
En resumen, la situación actual de la Reforma Agraria es la siguiente. Hay
aproximadamente 25,000 ejidos, en su gran mayorfa, de parcela insuficiente
y de tierras de mala calidad. A e to se d be que un crecido número de ejidatarios o no las cultivan o las alquilan a quienes se dedican a acapararlas para

formar extensiones de explotación co teable. Otros emigran en busca de
trabajo hacia diversas ciudades y regiones del país, o a los Estados Unidos
de orle América en calidad de braceros.
De los que quedan en México, regular número de ejidatarios que poseen
parcelas de buenas tierras y de extensión suficiente, que disponen del crédito
necesario para cultivarlas, llevan una ,vida normal porque pueden cubrir
todas sus necesidades en forma modesta; pero la inmensa ma)·oría vegeta en
la pobreza o en la miseria más deplorable.
El Crédito grícola oficial que podría ayudar a resolver la cuestión agraria,
apenas llega aJ diez por ciento de lo ejidatarios y desde que se fundaron
los bancos que 1o otor an en 1926, ha sido un barril sin fondo en el que se
pierden millones de pesos cada año, por ineptitud y corrupción. El Pre idente Luis Echcverría se vio en el caso de condonar al Banco de Crédito
Ejidal un adeudo de nue\'e miJ millones de p os. 1
Responsables de este de astre doloroso de la Reforma Agraria son la demagogia la política militante y la corrupción. No s quiere titular la parcelas
ejidales con mira a la colectivi7.adón de la tierra en un futuro más o m nos
lejano &gt;' para mantener a los ejidatario bajo el dominio del Gobierno. Estas
no son conjeturas sin base pues en una entreví ta que celebró el General
Ignacio C. Enríquez con el General Call , entonces Pre idente de la República abogando por la titulación de las parcelas ejidales, le contestó "que
si daban títulos de propiedad de las parcelas a los ejidatarios, se C'onsiderarían
dueños absoluto de las tierras y al no necesitarnos no mandarían a pa,eo''.
En la cuestión ejidal, agregó es el mejor medio de tener controlada a esa
gente. con sólo decirles: ''si quieres tierra tienes que e tar con el gobierno·
que no e ·tás con el gobierno, pues no tendrás tierra". 2
Es necesario insistir en que el Problema Agrario de México e una cuestión
científica y técnica y que solamente podrá resolver e volviéndola a los cauces
con titucionales y aplicando honradamente, ciencia y t~cnica en su solución.
Esto resultaría e. tremadamente costoso y dilatado, pero los errores r las culp:lS
polítir-::is se deben pa!!ar en beneficio de la 1.ictima: Nuestra Patria.

' Véa§e ME ' DIETA v . 'fü;u, Lucio, El Crldito Agrario en México, Editorial Pornía,
S. A., 2a. cdici6n, 1977.
.,
.
• General c. Er,;RÍQUEZ, Ignacio, "Carta a Lázaro Cárdenas , pubh~da_ en Temas
Cont,mpor4neos Núm. 237, Instituto de Investigaciones Sociales y Econom1cas, A. C.,
año XX, Julio 15, 1974, p. 10.

588
589

�la administración, propietarios en corta escala de fincas rústicas y urbanas, o

sea rentistas de no muy considerable capital, de esta clase media mexicana

SALVADOR ALVARADO, SOCJóLOGO DE LA REVOLUCióN

Profr. ANTONIO PoMPA v PoMPA
Instituto Nacional de Antropología e
Historia

SALVA~~ ALv~o, en su monumental obra acerca de La Reconstrucci6n
de J.fexico,. analiza con singular penetración los múltiples problemas de
~éxi~o,. cast
hay uno _de ellos que escape a su análisis y nos dé su
dia?11ostico sugmendo terapia; en esta ocasión haremos enfoque al problema
SOCial, te~ qu_e tant~ preocupó a Alvarado, quizás más que muchos otros
que tamb1en exigen pnmacía.

~º-

-~alvador Alvarado, en la parte segunda de su referida obra, tras análisis
cnt_1;0 como se verá por el recorrido que hagamos en los textos de este
soc1ologo de la Revolución, nos dice que en la República Mexicana están
perfectamente deslindadas estas tres clases sociales que é) Jlam .
·
l
b ·
a. prunero,
case . ªJªi segundo, clase media; tercero, clase alta. Acerca de la clase ba'a
n_os dice que corresponde ª. esta primera designación el peonaje de las ~a~
cien~as que forma un considerable porcentaje del pueblo mexicano y que
proviene en su mayoría del grupo indígena, los artesanos no ilustrados que
abundan en las ciudades, y los domésticos.
La clas~ media, dice que comprende dos grupos perfectamente definidos,
Y que clasifica de esta manera: clase submedia, compuesta por los obreros en
general, por lo~ artesan?s que se han ilustrado algo, por los trabajadores de
obras fe~ocai;ile:as, mineras, industriales y agrícolas, en las que se requiere
p:ep~c1on , te~ruca eleme?tal; los agricultores en pequeño y los empleados
publicas de ínfima categona, tales como guardias fiscales, celadores de aduanas, etc.
La_ clase media la define ~ro~iamente de esta manera: está integrada muy
especial.mente por los profesiorustas, comerciantes, industriales, empleados de

590

salen los médicos, los abogados, los ingenieros, los hombres de negocios, literatos, periodistas, diputados, senadores y en general, desde los escribientes
de la Secretaría de Estado, hasta los Ministros y Presidentes de la República,
la oficialidad y jefes del ejército generalmente provienen de esta clase media
que con la submedia, forman el mejor elemento nacional de trabajo, capacidad
y facultades evolutivas.
Luego nos define dentro de su concepto lo que es la clase alta; está formada
-nos dice- por los industriales y comerciantes que se han hecho ricos en
regular escala y que forman la verdadera clase capitalista de México, con
numerosos extranjeros entre ella, los grandes terratenientes, las familias de
abolengo, cuyo capital se ha ido mermando con el transcurso de los años;
entre la clase capitalista de esta clasificación y la clase media adinerada, hay
diferencias tan poco sensibles que escapan a una rigurosa especificación. No
así la llamada aristocracia mevicana, dentro de cuya clase mal llamada
aristocrática, se reclutan muy particularmente los elementos enérgicamente
renuentes a la Revolución, sin incurrir en error, diríamos que esta clase es
esencial.mente consumidora, mientras que todas las demás son productores o
laborales, no incurriríamos dentro de las modernas concepciones sociales al
designar a esta clase aristocrática, con el poco envidiable título de parasitaria,
lo mismo se encuentra en la ciudad de México que en las capitales de la provincia y en poblaciones de mediana importancia, todo depende de la mengua
que vayan sufriendo los caudales hereditarios de que disponen, en donde con
mayor fuerza destaca esta clase social, es en la ciudad de México, en Guadalajara, en Puebla y Mérida, en nuestro estudio la designaremos con el mote
de aristocrática, para diferenciarla de la capitalista, que también es laborante
y productora.

En cada una de estas clases sociales encontramos vicios y cualidades, que
en mayor o menor escala van siendo modificados por la civilización, por la

cultura que cada grupo va adquiriendo, así por ejemplo, en el grupo indígena
se advierten cualidades de valor, abnegación y resistencia, que apenas se compaginan con su docilidad proveniente de una larga servilitud y con las pésimas
condiciones de vida que llevaron. Tiene en cambio numerosos vicios por falta
de educación, siendo entre ellos los más notablesi el de la apatía, la holgazanería y la afición a las bebidas embriagantes. En la clase submedia y media,
se advierten cualidades de inteligencia, imaginación, gran adaptabilidad para
el trabajo, desinterés, valor, entusiasmo, pasionalidad y en cambio se advierten
como consecuencias de una defectuosa educación, una sensible falta de

591

�carácter, ausencia del sentimiento de responsabilidad y noción algo confusa
del deber. In istimos mucho, que esto proviene por falta de educación, dada
nuestra mala organización social. En la clase capitalista ha • cualidades de
energía r tenacidad para el trabajo, a í como algunas tendencia de nuestro
acaudalados a caer dentro de la pa ividad aristocrática una vez llegados a
cierta altura. Sobre esta clase pesan algunas responsabilidades, que en su
tiempo haremos observar por la ninguna participación que han querido
tomar rn eJ mejoramiento colectivo, no obstante que sus miembros disponen
del pmncr elern" lfo p ra llrv:1rlo al cabo, el dinero, preferimos -:m:, 'Ir..
de hablar aquí de la clase aristocrática por temor de que no hallare sino
defectos de los mcno.s disculpables. Luego nos dice Ah-arado cómo \'ive
nuestra clase baja, cómo ha captado él Ja forma de vivir de este grupo humano
de mexicanos, y él se hace esta interrogante: ¿cómo vive nuestra d~e bnja?
y responde, en el mayor desvalimiento, antes de la Revolución, a cu1o triunfo
armado hemo asistido, y cuya consumación en el campo de la reforrnarión
nacional, apenas hemo ' comenzado, el peón de nuestros campos vivía prácticamente en la esclavitud, era una unidad de trabajo, con la que nunca s
contaba para que participara en los asuntos que afectaban a toda la colecti\'idad, habiendo sido léxico, en us primeros tiempos un país netamente
agrícola, no agricultor -entifndase bien-, sobre la riqueza natural d h
tierra que halló el conquistador, apoderándose de grnndes e.·dension~, que
han venido constituyendo, en sus ramificaciones y us di\iiones suc ivas, los
actuales latifundíos. Esa clase latifundista, era la clase directora, legi ladorn.
gobernante, y en consonancia a sus apetitos y a sus particulares interese .
creó ·l medio social en que vino a dcscnvoherse la clase humilde, e~cl:wos
de hecho r por derccl10 ante ele la independcnria, y esclavos de hecho r
por indiferencia. por ignorancia, por ignorancia de otra condición social
meno mala, despu '• de nuestra emancipación politica. El peón de los cnmpos
(¡ucdó siempr · sujeto al señor de Ja tierra, de quien era deudor. y que siempre
procuró mantenerlo en la ignorancia~ para conservarlo sometido }' parie1 tí'.
Dice un notable
ritor norteamP.ricono, que ::isí como en el sur de Jps
E tado· nidos hubo cscla,istas humanos, que lograban con su omportamiento, que los e davos mismos no descaran la libertad, a í hubo en . !éxico
terrateniente· que fueron tau paternale para su peon , qu é. t no ~
resistían de la ~rvilitud real en que vi\ían, y que les parecía natural y
oportable, máxime cuando no conocían otro gfoero de ii:.111, sus ~ne-e. tr
la habían soportado, y ellos no habrfan de entirse. por in piració11 prop ia,
descontentos con un orden de cosas, en que nada lesionaba su atrofi Ad . . o
quizás rudimentaria sensibiHdad, u necesidacle. materiaJe
taban cuhiems,
una choza en qué pernoctar, unas cuantas varas de manta para cuhrir sus

desnudeces, un sarape para resguardarse del frío, un sombrero de palma, un
ar de sandalias o huaraches que era Ja indumentaria total del hombre, un
p
.
la h abº1tac1on,
.'
rebozo completaba eJ guardarropa de la mu1er;
era al
. go
h6rrido, un cuartucho infecto que servía para ~odo, alcoba, comedor, cocma,
por todo menaje de cocina, por todo menaJe unos cuantos taburetes de
tosca madera y unos petates, por todo menaje de cocina, unas cuantas ollas
de barro unos cuantos jarros y un metate, un comal y un bracero, y la
familia del peón, Ja india y los chiquillos desnudos, suc~, ine~itablemente
abandonados a su suerte, ,·ivían alegremente en su pocilga, a_lunentándose
con maíz y chile, y con unas cuantas plantas y hierbas, _queli~es, nopales,
verdolagas, que la pródiga naturale7,a ponía a su alcance, sm ~ que recogerlos del terreno inculto, para llevarse esta vida, más que sufJCJentes, eran
los 37 centavos de jornal que eJ pe6n de ...engaba al día y que it1evitablemcntc iban a caer en la tienda de raya de la Hacienda, una mínima p~rte
en pago de los menesteres y alimentos, y otra gran parte en pago de bebidas
&lt;'mbriagantes de la peor especie, aguardiente y pulqu~. Hemos e_s~do hablando en tiempo pretérito, mas este es un error, esas m1 mas _cond1~1ones prc,·alccl'n en mucho, en la actualidad. Alvarado con estas cons1derac1ones trataba
de lograr despertar en el peón, nuevas exigencias que antes le eran desconocidas, pero nada hemos hecho ha~ta este mome~t~, por co~pensarlo en la
pérdida de aquelJa que para él era una felicidad, felicidad de ongen netamente
irracional, y que por tanto no podía prolongarse en aquellos ~res que, po~ ~
solo hecho de ser hombres, estaban en la obligación de rendir a la colectiv1tlad el servicio que de ellos reclama la sociedad. Pernútasenos ~guir hablando
&lt;le la \;da del peón, como si fuese algo pasado, esto nos da oe~o. consuelo,
nos forja la ilu ión de que ra han sido remediadas aquellas condmones; con
frecuencia se \Cía al peón emprender la marcha hacia otras regiones en
lmSt·a de trabajo. la abundancia de bra7.os en una hacienda, el hecho de _ser
clc.\pe&lt;lido por el mayordomo, la suspen.ión de tr~bajo ~n una mina, la pr.rd,d~
de una cosecha, cualquiera de las muchas contingencias a que qu:daba e. ·
puesto, hacían que el peón y su familia emigrar:111 en busc~ de meJor suerte
¡ or otro lado, allí iba la doliente caravana a pie por caminos, por ve~das,
sin aberlo ellos mismos a dónde se encaminaban, empujados por la fatalidad,
&gt;" llevando a cuestas todo lo que les pertenecía. el hombre con un bulto be:!&gt;o
con el sarape r conteniendo las cazuelas, ollas, metate y harapos de_ la _familia,
la mujer llevando a cuestas, y o teniendo por el rebo7.o, al chiquillo que
todaYÍa no podía caminar, y en las manos las canastas con la provisión )'. les
trasto• menudos, allá van con su menudo trote, silenciosos, melancóhc~,
mansos pacientes, deteniéndose junto a un riachuelo para echar unas tortillas y pasar la noche a la luz de las estrellas, y reanudar la marcha a las

592
593
hwnaniu.-38

�primeras luces del día siguiente, en una peregrinación de muchas leguas: allí
donde encuentran trabajo se detienen, allí se arrumba en un jacal, ni menos
ni más cómodo que el que acaban de dejar, allí vuelve a la misma vida
vegetativa e inmutable. Hay regiones insalubres del país, donde los jornaleros
escasean, a fin de ir llenando los huecos que en las filas de Ja peonada va
dejando el clima, se organizan expediciones de contratistas de trabajo, o enganchadores, que recorren la zona del país donde falta trabajo, celebrando
arreglos fantásticos con los peones, para llevarlos a la zona mortífera, el peón
se siente seducido por una posible mejoría, y emprende la jornada siempre
acompañado de la mujer y de los hijos y de todas sus propiedades.
No queremos hablar de la vida que allí hace el peón de la mesa central,
bástenos recordar que la deportación a esas regiones, fue en épocas del general Díaz un castigo, con la correspondiente pérdida de libertad, cuando el
peón abandonaba definitivamente el campo, y se queda a vivir y trabajar
en las ciudades, comienza para él el verdadero calvario de su existencia. Es
cierto que el haber que obtiene en las fábricas, es superior al que obtiene en
el campo, pero en cambio, la vida en la ciudad es más cara, los alojamientos
más caros y no menos incómodos que los del rancho, y las condiciones de
salubridad son mucho peores que las que él gozaba al aire libre en pleno
contacto con la naturaleza, la civilización lejos de mejorar Jas condicion s
de la clase más humilde, las ha empeorado, la aglomeración en las ciudades,
ha traído como consecuencia, una exacerbación de las condiciones antihigiénicas en grado superlativo, que hacen a la mortalidad media en México algo
espantoso, sobre todo en la infancia, los vicios citadinos hacen fácilmente
presa a los antiguos jornaleros, la criminalidad como producto del alcoholismo
recluta sus más salientes y primitivos personajes, entre esa clase arrabalera
que no encuentra más comercio espiritual, ni más distracción deportiva que
la aglomeraci6n en Ja taberna y la esgrima del puñal homicida. La clase
baja en las ciudades, no tiene oportunidad de un mejoramiento material,
sino cuando se dedica al servicio doméstico, allí come mejor, se abriga y se
protege y algo se instruye con el trato de clase mejor acondicionada, pero
la servilitud sigue siendo la misma, para cada quince días de constante trabajo, unas horas dominicales de paz y descanso, especialmente la mujer de
la clase humilde, encuentra más en armonía con su sencillez y pasividad el
servicio doméstico, que el obrador. Tal vez a grandes razgos, sin que hayamos
pretendido hacer un cuadro lleno de colorido, la vida que hace nuestra clase
humilde sometida a la esclavitud material, llena de supersticiones y falsas
concepciones del deber y del derecho. En nuestro concepto, esa clase baja,
es perfectamente redimible, basta para elJo, no dejarla totalmente desvalida,
velar por elJa, aun cuando sea, desde el punto de vista de la conveniencia,
594

tomando en cuenta que es la unidad de trabajo de que necesariamente habremos ele hechar mano, y como directamente provienen su gran mayoría del
grupo indígena, entremos de lleno en el terreno reconstructor, preco~an~o
las ideas que abrigamos respecto a la reconstrucci6n del problema del mdio,
tal y como lo hemos visto.
Un enfoque por demás interesante, hace este sociólogo mexicano al exponer
el problema del indio, desde el punto de vista de la educación, nadie sabe en
verdad cuál es el número exacto de indígenas puros o de indígenas me-.lclados
que existe en el país. Lo que a nadie puede escapar, es que esa población
constituye un magno y serio problema para la nación, hay quienes afirman
que son tantos millones, en tanto que otros creen que llegan a más, cono•
eiendo la manera defectuosa de hacer el censo en nuestro país, y la repugnancia que el indio siente para ser inscrito en lista o padrón alguno, se
comprende cómo nunca ha sido posible asegurar el número exacto de indígenas
con que contamos. El problema consiste en transformar toda esa enorme
energía latente en fuerza productora, en hacer que cada indígena de los
nuestros, se civilice y mejore su actual situación, para que sea un elemento de
producción, y un factor de trabajo en armonía con las necesidades de la
época, es decir, por todo el peso de sus deberes y todo el bagaje de sus derechos.
Ya hemos hablado someramente de la situación de esa raza o de ese grupo
de nuestro país, su miseria, su atraso moral y material, están a la vista de
todos en las ciudades y en los campos, a lo largo de las vías férreas y a los
márgenes de los ríos, y en donde quiera que se les encuentre. ¿ Cómo aumentaremos la potencialidad de ese grupo humano?, ¿ cómo transformaremos
a los actuales indígenas en activos agentes de progreso?
Desde luego debemos pensar, cómo lograremos mejorar las condiciones
económicas del pueblo, pero es el caso que, sin la previa educación, no es
fácil lograr el mejoramiento económico, y sin éste, no se puede desarrollar
la obra educacional. A resolver ese círculo vicioso tienden estas páginas, o
tiende este estudio; el plan educacional que en seguida trazaremos está tomado de la verdad, basado en la experiencia obtenida en otros pueblos, y
tiene este sello de confianza, la de que alcanzaremos mejores resultados,
porque nuestros indígenas son inteligentes, y con quienes hemos hecho experiencias a que nos referimos.
Si logramos duplicar la capacidad productora de nuestros indígenas, habremos dado un paso inmenso en el camino de nuestra reconstrucción. no perdamos de vista, insistimos, la inmensa ventaja de que nuestros indígenas son
inteligentes y bastante civilizados, con quienes se han seguido procedimientos

595

�educativos que detalladamente expondremos, y que nos dan una franca esperanza, Muchas _ocas_iones_ hemos tenido oportunidad de admirar la sagacidad,
la agudeza, la mtehgenc1a, la paciencia y la industria de nuestros indígenas.
En el interior del Estado de Chiapas, todavía puede verse en San Cristóbal
de las Casas y en Comitán, infinidad de objetos útiles, curiosos y artísticos
que fabrican los indígenas. Estas mismas manifestaciones de habilidad se
producen en México, en Oaxaca y en casi todos los estados de la República·
es sorprendente cómo el indígena de estos lugares, comprende todo lo qu;
se le ~nseña, quién no le ha visto en las plantas eléctricas y en las fábricas,
m:ine1ando, al poco tiempo de aprendizaje, las máquinas más complicadas,
millares de veces nos ha ocurrido encontrar indígenas mucho más inteligentes
que muchos de nuestros mestizos, especialmente en Chiapas y en Ja región
del Isbn.o que pertenece a Oa.uca y recuerda Alvarado de la manera más
grata, las comisiones de indígenas de la sierra de Oaxaca que bajaban a Sao
Jerónimo a hablar con él sobre asuntos de sus pueblos, con qué clarividencia
presentaban sus alegatos, y qué sagacidad desplegaban para contestar; alguno
hubo, que con gesto varonil y sereno contestara en nombre de sus acompañantes, "si se pretende hacer eso, nos haremos respetar por la fuerza, el gobierno no tiene ningún derecho a mezclarse en nuestros asuntos municipales".
De esta gente se puede hacer todo lo bueno que se quiera son diamantes
sin pulir, y hay que pulirlos; de los indígenas que conozco,' puedo asegurar
que el más enérgico e inteligente es el oaxaqueño, sin que deje yo de darle
un lugar prominente al indígena de Chiapas, con excepción de algunas ramas
el indio y el mestizo de Chiapas, son susceptibles del más alto grado d~
desanullo; "Siempre admiré la inteligencia y la serenidad del chiapaneco en
los comb~tes -nos afirma Alvarado-, no era el valor ciego del yaqui, sino
el ~a~qwlo ~onsciente del_ hombre civilizado; no deseamos extendernos porgue
sena mtermmable la sene de citas que podríamos hacer, tantas han sido
r.ucstras perturbaciones y tantas enseñanzas hemos podido sacar de ellas".
Nuestros indios -repite-, son un inmenso criadero de diamantes en bruto
hay que tallarlos, para que ingresen con su verdadero valor, al haber sociaÍ
de nuestra patria: Juárez, Altarnirano, Ramírez, que hablen ellos, si nosotros
no sabemos hacerlo.
Hace Salvador Alvarado, unas consideraciones sobre la instrucción rudimentaria para los indígenas, y nos pone esta cita: Hace poco llegó a nuestras
manos -nos dice- un libro del señor ingeniero Alberto J. Pani, recientemente publicado con el título de Una encuesta sobre educaci6n pública, en el
que reúne todas las cartas que le fueron dirigidas con motivo de su_ folleto,
La instrucción rudimentaria en la República, y en él, incluye también algunos

596

folletos sobre el mismo tema, y algunos artículos publicados en la prensa,
nótase la absoluta falta de alusión a otro trabajo producido sobre el mismo
tema, y con el mismo motivo por el profesor Gregario Torres Quintero, y que
muy bien pudo haber figurado al lado de los otros, si se quería dar al asunto
toda la importancia que merece. El libro del señor Paní tennina con un
trabajo del licenciado Ezequiel A. Chávez, a manera de conclusiones finales
que suscriben también al doctor Alfonso Pruneda y el señor Paulino Machorro
Narváez. Desde luego hay un interesante trabajo del señor licenciado Chávez
que no debe estimar.;e como un resumen de las diversas opiniones emitidas
en el cuJso de la obra, sino como un estudio nuevo, bien meditado que difiere
totalmente de aquéllas, hay en esas conclusiones algunos puntos de conpcto
con las ideas que sustentaremos en las líneas posteriores, y así nos complacemos en conseguirlo, pensando que no estamos solos en nuestra brega por
una reforma profunda de nuestro sistema escolar; el libro carece de importantes rectificaciones que el profesor Torres Quintero hace al folleto del
señor Pani. Este trabajo de Torres Quintero fue presentado al señor José
María Pino Suárez, quien no tuvo tiempo de llevarlo a la práctica como
quería, pero después se tradujo en un hecho que fue el primer esf uer1.o para
fundar 5,000 escuelas federales en el territorio de la República, pero nótese
que esa fundación, de 5,000 escuelas, promovida durante el régimen del
General Victoriano Huerta, no fue al fin de su agrado puesto que en un
momento hechó por tierra aquella obra iniciada con tan buen auspicio; las
renuncias de Vera Estaño! primero, y después la de Torres Quintero, señalaron
el final de aquel hermoso sueño de rehabilitación del indio.
Hoy tenemos que insistir sobre el mismo tema, las escuelas rudimentarias
eran imperfectas sin duda, entre las opiniones publicadas por el señor Pani,
figura la del señor Agustín Rivera y San Román, docto sacerdote, muy conocido por sus ideas liberales, en ellas se lec: "opino que a pesar de tantas
dificultades, se acometa la empresa, porque dice Horacio, que el que comienza
una empresa, tiene la mitad de lo hecho, tal es la cuestión, comenzar, es el
cine1ienta por ciento, el perfeccionamiento vendrá después, si ante esta magna
obra nos detiene el escriípulo, de que la escuela rural ofrecida al indio no es
perfeeta, corremos el peligro de aplazar indefinidamente aún, la iniciación
de ella, toda obra buena ha tenido humildes principios". No reducimos nuestros deseos a una escuela simplemente de leer, escribir y contar para los
indio , por lo que expondremos enseguida, se comprenderá, que vamos más
lejos que el núcleo de opinantes que escribieron en el libro del señor Pani,
sin embargo, una cosa es enunciar un ideal, y otra indicar la realización de
ese ideal, el ideal marca una dirección, es una luz que señala el camino hacia
la cumbre, para alcanzar la meta es preciso emprender la subida como se

597

�pueda, a pie, en burro, a caballo, en ferrocarril o en aeroplano, debemos ser
hombres de acción y no simples teorizantes.
Más adelante, Salvador Alvarado, insiste en la necesidad de educar al
indio, nos creemos dispensados, desde luego, de preconizar la educación
del indio con rimbombantes parrafadas, han abusado tanto de este tópico los
politicastros, que no queremos ni por un momento parecernos a ellos, el que
quiera conquistar aplausos o popularidad, baste con que hable de la redención
del indio, y sea para acreditar una plataforma política para embaucar a
sencillos gobernantes o para batir el récord de progresista en un congreso
pedagógico, ya estamos cansados de tanta logorrea retórica en favor del
indio, y sin embargo, el indio está allí, estorbando el progreso de la patria,
pero él también es parte de la patria, no podemos hacerlo a un lado, no podernos aniquilarlo, como hicieron los colonos ingleses con los pieles rojas o
los búfalos, para después reunir piadosamente los rebaños de unos v otros
y poblar con ellos las reservaciones de los parques, tampoco podemos fundar
la República sobre un cimiento o capa de esclavos, el indio por sí solo constituye uno de nuestros más hondos problemas, necesitamos transformarlo en
eficiente elemento social, va en ello nuestro futuro, todo nuestro destino como
nación, para ello no tenemos más que un medio evidente, la educación. No
creemos en la omnipotencia de la educación, pero tampoco podemos renunciar
a ella, nos desarmaríamos, cruzamos de brazos sería un crimen, al contrario;
es necesario obrar, y obrar pronto, pero al hablar del indio, no nos concretamos solamente a la educación escolar, su redención no está en enseñarle
a leer, escribir y contar, etc., está en algo más, está en el trabajo, en el trabajo
inteligente, en el trabajo intenso, está sobre todo en mejorarle su vida
física, intelectual y moralmente; está en curarle del mal de la embriaguez,
el indio es un elemento productor, un elemento económico, pero es preciso
que lo sea de un modo consciente, no es ni debe ser una máquina, es un
hombre. debe ser también un ciudadano, debe ser un ciudadano que trabaje
con eficiencia, para su bien y para la comunidad, debe ser un ciudadano
que posea siquiera el mínimum de ilustración que corresponda al común de
los habitantes de un país civilizado, debe vestir mejor, debe alojarse mejor,
debe comer mejor, debe saber leer, escribir y contar y las demás menudencias
de nuestro programa escolar hoy en uso, mas no es del programa de lo
que debemos preocuparnos mucho, como lo hacen todos los que opinan respecto a la instrucción rudimentaria, desde el señor Pani, hasta el último,
siguiendo el vicio de todos nuestros reformadores escolares. El mismo programa
puede servir en manos de un maestro para embrutecer al discípulo, y en
manos de otro para elevarlo.

598

El elemento vital no está pues, en el programa que puede ser teóricamente
bueno, sino en el maestro, si el maestro es bueno, no importa que el programa
sea deficiente, él le dará vida.
El éxito bueno o malo de una educación, no depende del mayor o menor
número de materias elegidas para elaborar un programa, cada maestro, cada
inspector, cada jefe de educación, cada gobierno, cuando piensan en reformas
escolares, creen que el problema es de aumento de materias, debido a ese
afán, nuestros programas alcanzan dimensiones kilométricas. Esas reformas,
por otra parte muy discutibles, son s6lo externas, lo más importante es el
método y más que el método, el espíritu de la educación, mientras más largos
son los programas, más trabajo para la memoria, dan pávulo a nuestra enseñanza memorista, los maestros comprendan que no pueden desarrollarlo sino
verbalmente. La enseñanza experimental y práctica demanda mucho tiempo,
y ellos no puf'den perder el tiempo, es necesario hablar mucho, repetir mucho,
leer mucho, exigir mucho, si no, ¿ qué van a saber los niños sobre exámenes?,
¿qué van a saber los indígenas sobre reconocimientos?, es necesario pues que
nuestras escuelas, y en las de los indígenas especialmente, se reduzcan los
programas únicamente a lo fundamental, el resto de la enseñanza debe ser
en forma de trabajo, no s6lo realizado por la agencia escolar propiamente
dicha, sino por otras agencias que concurran al mismo fin, y sería aquí el
lugar de entregar en largas, aun cuando oportunas y necesarias, refle.'tiones
sobre la manera de educar eficientemente a nuestros indios.
Tenemos la seguridad de que estas aseveraciones tan largas, como interesantes, habrán hablado mucho, con bastante eiocuencia como lo hicieron
Demóstenes o Cicerón, a través de ellas, notan ser fragmentarias, se puede
ver la génesis de un programa completo para la educación de nuestros indios,
no para realizarlos dentro de las cuatro paredes de un mal salón escolar de
piedra o madera opaca, sino con mayor empeño fuera de aquel salón, aun
cuando éste estuviera equipado con todos los elementos materiales de la
última moda, la elevación de nuestros indios y aun la de nuestros mestizos,
no está en la educación libresca e intelectualista de nuestras viciosas escuelas,
la escuela del saber, debe ser sustituida por la escuela de la acción, leer,
escribir y contar nada valen si no se usan, enseñar a vivir mejor, esto es lo
que importa. ¿ No estamos cansados de ver pueblos y aldeas con escuelas
desde hace medio siglo, que permanecen invariablemente en el mismo estado
de atraso y sin que hayan sufrido la menor modificación y hay quien ose negar
que esas escuelas, esos maestros, esos libros y esas lecciones orales, han fracasado por completo? queda mucho por responder.

599

�Hemos seguido el pensamiento de Alvarado en este problema fundamental
de México, sin que discrepemos en su planteamiento y sugerente solución, la
clave está en educar al indio, como un deber nacional, esto engendra en el
campo dos problemas, el agrario y el educativo, si llegamos a resolverlos,
habremos resuelto un gran problema de Mé.'Cico; mas para resolver esto dos
problemas, no basta la instrucci6n, se necesita una intensa acci6n social y
económica que ejerza su influencia constante sobre nuestro indio, y sobre nuestras clases económicamente insolventes.

RESPUESTA JURIDICA A LA GUERRA ENERGí.TlCA

Dr. ALDo

ARMANDO

CoccA

Presidente del Consejo de Estudios Internacionales
Avanzados, Miembro correspondiente en la Argentina de la Academia Internacional de Astronáutirn
(París).

I. PROBLEMATICA JURlDICA ANTE LA "GUERRA ENERGí.TICA".
EL DECENIO CONCLUIDO se ha caracterizado por una nueva forma de guerra
-en su sentido propio de. disidencia llevada al extremo- que parece no
quedará aislada. Se ubicaría como precedente de otras próximas, como la
guerra de los recursos renovables, es decir, de las materias vitales para la
subsistencia, comenzando por los alimentos. Es una guerra sin ocupación
territorial, pero con efectos económicos más completos, dado que abarca a
la comunidad civilizada por entero. Tal disidencia -que ha superado hace
años la etapa de crisis- no parece anunciar una paz previsible; por el
contrario, cada día se muestra más agresiva. Se ha extendido ya por un
periodo que superó el de la I y la II Guerra Mundiales; y no se atisba
siqujera una tregua. Se trata de una guerra que tiene su término o su fin
en sí misma. El arma empleada es un recurso no renovable, que se agotará
en los próximos veinte años, o antes. Este hecho parece alentar la dureza de
los países productores de petróleo, como si pretendieran en el curso de una
sola generación tomar el predominio económico mundial.

¿ Qué han hecho las naciones, en su inmensa mayoría agredidas por la
guerra energética?

Han celebrado consultas, reuniones internacionales y regionales, se han
unido en organizaciones que responden a sus necesidades e intereses energéticos, han trazado planes y contraofensivas internas e internacionales. . . Y

600

601

�han recurrido, entre las soluciones que impone la angustia, a la peli rosa
proliferaci6n de reactores, por ahora pacíficos, de energía nuclear.
Ha faltado previsi6n para contrarrestar la rápida acción de los productor
de hidrocarburos. Se ha querido di imular la enorme importancia que tiene
para la comunidad civilizada esta derrota económica. Y falt6, sobre todo,
la ran estrategia internacional, la única que en el mundo interpenetrado de
hoy, puede anunciar la superación de la gran disidencia. Por encima de todas
las soluciones tibias, panaceas de corto alcance y efecto, ha de pen a.rse en
Ja solución final Ha faltado, en definitiva, grandeza en la acci6n.

Así lo entendimos en 1976, cuando, lurrio de participar en un diálogo
que organizamos por convocatoria de la Universidad acional de Córdoba
en l 975, sobre los aspectos internacionales de la utilizaci6n de la energía
~obr decidimos, en nuestro carácter de Representante Permanente de la
Argentina ante la Comisi6n sobre la Utilizaci6n del E.~pacio Ultratcrrcstre
con Fines Pacíficos de las Naciones Unidas, llevar la cuestión al más alto
organismo político. Así también la comunidad jurídica competente, escuchó
en Ginebra, en el XV Periodo de Sesiones de la Subcomisión de Asuntos
Jurídicos del COPUOS, nuestra e:-..'J)Osición y el 25 de mayo de 1976 se conoció
nuestro trabajo "ProbJel}las internacionales que surgen de la explotación de
la energía solar y otros tipos de energía conexos·•. Este trabajo, por haber
r&lt;'cibido eJ apoyo de muchas delegacioues, a pesar de no corwponder a ninguno de los asuntos que trata el temario de dicho 6rgano de las raciones
Unidas, fue publicado como documento de la Asamblea General, pocos días
después, el 9 de junio de 1976, bajo el c6digo A/ c.105 /L.91. Ante ese
cenáculo de expertos legales, que habían ganado la gran batalla del Derecho
frente a la técnica y a la política con la conclusi6n del Tratado del Espacio
d 1967, y lo otros instrumentos internacionales que le sucedieron, se llevaron
las siete conclusiones del 16 de agost1J de 1975 obtenidas en Córdoba. En el
documento a entino se lee: " e-ría alentador para quien s han participado
en la elaboración de estas conclusiones verlas convertidas en principios del
tlrrccho e:;pacial. Aunque, en nue tr.1 condición de juristas, debemo ser
rautas r prudentes, no podemos dejar de expresar un alto grado de optimismo frente a los enormes beneficios que se derivan de la utilv.ación de la
energía olar. El optimismo se debe no s6lo al hecho que cualquier cue tión
que se trate en el marco del derecho espacial tiene una sólida base de conocimientos científicos y ofrece oportunidades para el mejoramiento de Ja
coexist ncia internacional en. una dimensión desconocida hasta el Tratado
de 1967 sobre el espacio ultraterrestre, sino también el hecho de que diariamente
reciben informaciones como ' ta: "La radiación solar qu llega a la

Tic&gt;rrn es 30,000 ,·eces mayor que el total de la energía actualmente u ada
por el hombre en la industria (16 billones de \'atios). S gurnmente, nue ra
enorme capacidad reativa y tecnológica podrá usarla como energía potencial
y entonces el si tema vital que sostiene nuestras industrias durará tanto como
el Sol" (Doc. /AC. 105/L. 91, p. 13).
En la reunión pi naria de la Comisión del Espacio de las aciones Unidas,
celebrada en Nueva York en agosto de 1976, nos tocó también presentar el
documento de trabajo y entrar en el debate de la cuestión. Las actas con
las versiones completas de esas intervenciones representan hasta el presente
la más amplia discusión en la ONU de los aspectos jurídicos y políticos de
la materia.

E te esfuerzo de la Argentina no fue suficientemente apoyado en ese momento y no figura, a pesar de que las consecuencias de la hostilidad energética on c da día más agudas, en la agenda de las Naciones Unidas, en el
ternario de asuntos altamente prioritarios de la Comisión del Espacio Ultraterrestre.
Estamos persuadidos de que todas las estratenfas intentadas hasta el presente son débiles e impropias. Por ello insistimos en que el foro c¡ue debe
nrordarle preferente atención es la ONU y, por ser el derecho del espacio
el que habrá de dar, también en esto, la solución anhelada, en el COPUO..
o se tuvo la decisión requerida en el e5CCJlario internacional que, recalcamos, es el propio, ni en el ámbito interno y regional. Si el Estado o Estado
más directamente perjudicados, hubieran tenido la decisión que llevó a crear
la bomba atómica y los capitales que se pusieron al servicio de esta idea
d tructora, la crisis energética se hubiera superado en menor tiempo que la
JI Guerra Mundial y a menor costo que la bomba atómica. Lo lamentable
e que el mundo entero comienza hoy a reflexionar que la paz económica,
la paz en definitiva, no se logrará como en 1945 con una explosión nuclear,
sino con la "revolución solar", que unirá a todos los pueblos del planeta, en
lu(!'ar de separarlos y destruirlos.
El conocido trabajo del físico Amory Lo\·ins Energy Strategy: The Road
Not Taken? publicada en la revista británica Foreign Alfairs (Octubre, 1976)
enfoca la solución energética tomando alguna de estas dos sendas: la " nda
dura" que, luego de la era del petróleo y del gas, prevé sistemas energéticos
en gran escala y "arcano ", tales como reactores reproductores, aparatos de
fusión nuclear no concebidos todavía, enormes estaciones espaciales que
recogerían electricidad del Sol e irradi::uí.an el fluido a la Tierra en forma de
micr ondas. Y la otra, la "senda suave", que comienza con la
en·a de com-

602
603

�bustibles fósiles, para ganar tiempo y no recurrir a nuevos reactores nucleares,
sino a fuentes renovables }' benignas, principalmente lo rayos solares y otros
productos relacionados con el Sol.
Las reflexiones de Lovins, que alcanzaron resonancia por haberse con\'ertido en el núdeo de los debates arerca de los planes energéticos de Jos
Est.1do Unido, son correctas. Lo que él llama "senda .suave" preferimos
denominarla "revoluci6n solar", por oposici6n a la "senda dura", que es la
actual guerra energética. Pero a juicio nuestro ofrece una fisura, aunque
más no sea en su concepción mental y es la de haber separado una misma
eneig-ía, la solar en dos sendas y sobre todo el haber colocado en la "senda
dura" a la energía obtenida en el espacio por medios de la tecnología espacial. Si hubiera pensado en el Derecho no existiría esa fractura. Tal \·ez lo
que preocupa en su calidad de físico es la irradiación de electricidad a la
Tierra por microondas. También ello nos preocupó como juristas y lo dijimos
ante el foro mundial: "En el documento elaborado por la Secretaría (de J~
acioncs ni das) se hace referencia a las microondas y se dice que ese medio
para enviar la energía transformada a la Tierra no produce efecto alguno
en Ja atmó fera misma, pero que es mene ter estudiar y determinar lo·
fectos que pued n ocasionar en !as aeronaves r av que \-uelen a través d
rn ha,:. Ello e cierto· sin embargo no estarnos mur seguros de i las microondas en fonna permanent )' en tal amplitud e intensidad, no producirán
efectos también en la atrnó fera terrestre, es decir, efectos que interesen a toda
la Humanidad. Ello se debe a que no tenemos experiencia en cuanto a los
pro3rama propuestoc;·• (Discurso del Embajador Cocea ante las Nacionc s
nidas, 29 de junio de 19i6: Naciones Unidas, Asamblea General, Doc..
A/.\C. JQj/ PV. 166, p. 28-30 versión taquigráfica. En la misma se ión expusimos los peligros de contaminación ambiental). Algo más de un año después.
el 5 de julio de 197-7, se realizó en Toronto el Congreso de la Asociación
Canadien e para Control de la Contaminación Atrno férica, donde se afirmó
que las microonda. pueden ser muy peligro as para el ser humano y que es
necesario estudiar rápidamente las consecuencias de las e.¡posiciones a tales
irradiaciones.

hasta el presente que propone soluciones jurídicas, y, por
definitivas.

onsiguiente,

En efecto, repeler una agresión con otra agresión: la guerra energética
con la guerra de alimentos, no es solución ni principio de solución. o
el enfrentamiento, sino la armonía y la concordia aseguran situaciones estables. Ellas equivalen a restaurar un orden quebrantado, es decir, requiere
la accíón del Derecho. El Derecho que ha experimentado tan i;eñalados
progresos en los últimos quince años con motivo de la exploración · utilizari6n del espacio ultraterrestre (que pudo haber derivado en guerra total o
política de dominio g1obal) es la medida de la paz y la seguridad internacional . Tales realizaciones han significado el predominio de la ra16n sobre
las ambiciones de dominio de ]as naciones.
Por ello, por encima de todo, la guerra energética tiene una problemática
fundamentahnente jurídica.

II .. I TEM: DE GE ERACióN DE E. ERGfA PARA LA TIERRA
co T B E E EL E PACIO.
A e te tema dedica un capítulo el Informe Anual presentado por la Federación Internacional de Astronáutica a la Comisión del Espacio de las
• 'aciones Unidas y que se ha difundido como documento de la samblea
General A/ C. 105/249, 17 de agosto de 1979.

0

1:'3

primera observación que es dable hacer, cuando de estrategias para
pahar la~ consecuencias económicas de la guerra energética se habla, es
la ausencia del Derecho. Corr sponde al jurista asumir el papel que Je corresponde en este quebrantamiento del orden internacional, en su aspecto económico y político. Felizmente, los juristas están exentos de reproche, porque
fue un documento jurídico el que se conoció con anterioridad a cualquier
otro en la Comisión del Espado Ultraterrestre de las Naciones Unidas, único

En él
consigna que el concepto de la conversión en el e pacio de la
energía solar en energía eléctrica para trammitirla a la Tierra para su
consumo como carga comercial básica ha sido estudiada en forma conjunta
por el Departamento de Energía de los Estados Unido y la ASA de de
W76. El pro"rama de e,•aluación se hace a través de un plan conjunto q_uc
abarca cuatro esferas funcionales de estudio:
a) d finici6n del sistema;
b) evaluación de factores ambientales, sanitarios y de seguridad:
e) cue tiones socioeconómicas conexas;
d) evaluación comparativa de otros sistemas de eneraía.
Se guardan para junio de 1980 las recomendaciones finales.
Sobre la base de estas recomendaciones se proJ eta adoptar, antes de
octuhre de 1980, una decisión obr la continuación del programa.

604
60.;

�~l. sistema del sat~te de energía solar (SPS) se base en el empleo de 11 n
satcbte con una batena solar fotovoltaica plana y una antena de microondas
que m:a~aría energía a una antena rectificadora situada en la Tierra, que
produc1na 5.000 megavatios de potencia eléctrica. Se consideraron dos sistemas de conversión de energía fotovoltaica: pilas de arseniuro de galio aluminio y pilas solares de silicio. El satélite se construiría en una órbita
geosincrónica, con materiales lanzados desde la Tierra en un vehículo reutilizable. Un vehículo de transferencia orbital, movido por un motor eléctrico
que obtendría también su potencia mediante baterías fotovoltaicas solares
llevaría los materiales de 1a baja órbita terrestre a la órbita sincrónica. Lo;
estudios realizados el último año confirmaron la viabilidad técnica de este
concepto que se seguirá analizando y modificando. Entre las importantes
características del diseño se señalan: 30 años de vida útil, 63% de eficiencia
de transmisión; tamaño de la antena: 10x13 km en la latitud de 35º; propulsión
para el mantenimiento de la estación en órbita; las especüicaciones de los
sistemas, las operaciones y la construcción; el empleo de cinco vehículos de
dos etapas totalmente reutilizables.
En Europa se ha considerado la posibilidad de utilizar tecnología espacial
en la producción de energía y se han identificado tres posibles aplicaciones
de esa tecnología que podrían contribuir en forma significativa:
a) El establecimiento de estaciones espaciales de energía solar en órbita
geoestacionaria;
b) El desarrollo de un sistema de transporte sin riesgos para lanzar los
desechos radioactivos nucleares hacia el Sol; y
c) La. construcción de grandes laboratorios y fábricas en el espacio en los
que ~~dieran desarrollarse nuevas tecnologías y procesos industriales que
pemutieran hacer descubrimientos tecnológicos trascendentales en la esfera
de la energía. (Doc. cit. pp. 20•2 l).
(;orno se advierte, los estudios están comenzados y los científicos no se
desalientan. Falta una decisión poütica común. Hay que mirar el futuro
con grandei.a )' abandonar el complejo de derrota que acreditan los gobiernos
así como los intereses de la comunidad industrial que mira a sus babnr.e;
anuales y no a su propio futuro. En efecto, los países industrializados han
descuidado la energía solar, porque el mundo industrial tiene el 90% de su
capital invertido en edificios y equipo mal adaptado a la transición solar.
Es a!P:ntador que algunos gobiernos, como el de los Estados Unidos aumentó
de 5 a 300 millones de dólares en cinco años los gastos anuales de' investiga•
606

ción sobre energía solar. Para que esta nación pueda superar su problema
energético deberá hacer un esfuerzo comparable a la movilización de la
última guerra mundial. Si lo hace, habrá resuelto su problema para el año
2,000. Y habrá triunfado en la guerra energética. Los otros gobiernos honra•
damente afectados por la crisis económica derivada de la energía, si sólo
destinan a un plan conjunto de abandono del escenario perdedor de los hidrocarburos la diferencia que han acusado sus presupuestos por el alza del
petróleo en un sólo año, serán igualmente vencedores.
Desearnos adelantar que la objeción de uso de la órbita geoestacionaria
por temor a su saturación, se resuelve ya desde el punto de vista técnico. En
efecto, en el estudio "Carácter físico y atributos técnicos de la órbita geoestacionaria" (Un Doc. A/ AC. l 05 /203) se dan las soluciones. Algunas naciones
contribuyen a evitar la saturación, eliminando satélites que ya no se utilizan
( los Estados Unidos de América eliminaron su satélite de aplicaciones tecnológicas ATS-6 de la órbita geoestacionaria el 2 de agosto de 1979: Un
Doc. A/AC. 105/252/Add. 1, p. 3).
Con relación a las fuentes energéticas, la tecnología espacial ofrece algunas soluciones, primero parcialmente y luego incrementándose, convirtiendo
b energía solar en formas que puedan ser utilizadas en la Tierra (Eilene
Galloway, The future of Space Law, IAF'76, Anaheim, Calif. Oct. 1976,
IAF-ISL-76-06, p. 7). La autora cita en ese estudio el primer trabajo conocido sobre el tema jurídico, presentado en las Naciones Urudas, y que entendemos es el punto de partida para la decisión importante, esfuerzo comenzado
por la Argentina en 1976, al cual debemos volver la mirada.
El dispositivo solar-eléctrico más interesante es la celda fotovoltaica o solar,
que es la principal fuente de energía de los satélites en órbita, por los que
pasa gran parte de las telecomunicaciones internacionales del mundo. Las
celdas generan electricidad directamente cuando reciben la luz solar. No
tienen partes movibles, no consumen combustibles, no contaminan, funcionan
en una gama muy amplia de temperatura, duran mucho tiempo, requieren
poco mantenimiento y generalmente están hechas de silicio, elemento que
ocupa el segundo lugar entre aquellos que más abundan en la corteza terrestre (Denis Hayes, La energía en el mtmdo en desarrollo, en "Diálogo sobre
la Energía", Internacional Comunication Agency, U.S.A., p. 32).
Existen algunas opciones, iniciándose la gama de posibilidades con el
proyecto de satélite de transmisión de energía solar (Glaser, 1968), otras
propuestas de estaciones espaciales, o la construcción de colonias en el espacio
que administren la planta energética destinada a servir a nuestro planeta.
607

�También se ha estudiado la posibilidad de instalar estaciones de energía
,lar con materiales lunares (O' eil, 1975). Pero con anterioridadJ se habían
cC1nocido los trabajos del ganador del Premio Nobel y académico . N.
Sernenov, quien propuso se utilice a la Luna para sati facer las necesidade
de energía de la Tierra. Según emenov es posible cubrir la superficie total
del satélite natural de nuestro planeta con fotoelementos semiconductores
de gran eficiencia para transformar la energía de la luz solar en el ctricidad
y transmitirla a la Tierra. De ta manera la Luna se convertiría en una
poderosa planta energética para el futuro de la humanidad (Guías Iakubovich
Urnarov y Anatoli Andreevich Ershov, "Znanie", Moscú, 1974, p. 3, biblioteca del autor. citado también en su documento de trabajo presentado en
19i6 ante las aciones Unidas (A/AC. 105/L. 91, 9 junio 1976).
El 5 de diciembre de 1979 la Asamblea General de las Naciones Unidas
adopt6 la Resolución 34/68, por la cual :se pide al Secretario General de
las aciones Unidas que abra el Acuerdo que debe regir las actividades de los
Estados en la Luna y otro cuerpos celestes a la firma y ratificaci6n de todos
los Estados, lo antes posible y expresa la esperanza de que la adhesi6n a este
cuerdo sea lo más amplia posible.
La conclusi6n de este acuerdo, cuyo primer proyecto responde a la iniciativa de quien esto escribe, quien en su carácter de representante permanente ante la
aciones Unidas, .redactó, presentó y defendi6 por espacio
de nueve años el pro ·ecto, que fue ampliado con sucesivas propuestas, es
de la mayor relevancia para nuestra materia. Nuestro "Proyecto de Convenio
sobre los Principios que deben regir las actividades de utilizaci6n de los
recu~o naturales de la Luna y otro Cuerpos Celestes", a que nos referimos
(Un Doc. A/AC. 105/C. 2/L. 71; A/ C. 105/85, p. 50/51, 1970, etc.) fue
el primer texto que incorporó la expresi6n "patrimonio común de la Humanidad" a un instrumento internacional vinculatorio, principio jurídico que
obtuvo consagración, por su aceptación universal, en 1979.
Por aquel principio de justicia distributiva que aprendimos de los clásicos
del Der cho. correspondió al derecho del espacio el mérito de hab r incorporado el principio jurídico del "patrimonio común de la Humanidad'' al derecho
positivo universal. Justo homenaje al más cientüico de los derecho , que
llevó nueve años de esfuerzos sostenidos pero que representa la más importante
conquista del hombre para su bienestar a través de toda la historia de la
Humanidad.
Cualquiera sea el tipo de energía captable y utilizable con base en el
espacio, la solución jurídica, que fuera ofrecida en 1975 en el campo aca-

démico, cuenta hoy con el texto de un acuerdo internacional abierto ya por
el Secretario General de las Naciones Unidas a la firma de todos los Estados.
Para ampliar el panorama de e te capítulo. recordaremos que bien pueden
instalarse ''fábricas-laboratorios espaciales", que circulen precisamente a través de los cinturone de radiaci6n hoy por hoy temidos aún por los cosmonautas y que reconvertirían la energía de· las partículas elementales que,
impulsadas por el Sol, se almacenan precis.."tmente en el cinturón de von
Allen, que no es ni más ni menos que "un grao paquete de energía" (Sebastián E. tradé Rodoreda, La energía en el futuro, en "La energía y su
transformación: Presente y Futuro", Barcelona, 1974, p. 402).
Aparte de la energía obtenida del hidrógeno, que en cualquier parte que

sea captada causa problemas de derecho internacional (Veáse Hydrogen
Energy, Clear Energy Research Institute, University of Miami1 Coral Gables,
t 974), tenemos otras muchas fuentes procedentes del espacio. En agosto
de 1975 el satélite científico británico "Ariel-5" captó un cataclismo que
genera energía 35.000 veces más potente que la del Sol. El "objeto" es conocido como ''A0621 menos O" (Aldo Armando Cocea: El Sol ante el Derecho
Internacional, Revista Temis, ros. 35-36, Zaragoza, nota 3, p. 329). Y en
el Informe presentado por el Comité de Investigaciones Espaciales (COSPAR)
del Consejo Internacional de Uniones Científicas (ICSU) a las aciones
Unidas correspondiente a los adelantos de Invesúgaci6n Espacial ( 1978-1979),
se hace saber que el primero de la .serie de Observatorios Astronómicos para
Radiaciones de Alta Energía (HEAO-1) fue lanzado el 12 de agosto de
1977 y reingi s6 en la atmósfera el 14 de marzo de 1979, día del nacimiento
de Einstein. Este vehículo espacial, ha permitido realizar muchos descubrimientos nuevos:

1) Se ha descubierto una nueva clase de sistemas de emisión de rayos ~
4

suaves;

2)

e ha hecho la medición D12S exacta del espectro y la isotropía de los

raros X cósmicos en una grama determinada;
3) Se han identificado más de 100 fuentes con sus elementos de contraparte ópticos o de radio;

4) e han medido emisiones de rayos X de muchas fuentes extragaláctic:is
nuevas;
5) e ha ampliado el espectro de muchas fuente
fuentes cxtragalácticas;

galácticas bin:irias )'

608
609
bumanitu-39

�y

6) Se han descubierto más fuentes de emisiones rápidas de rayos gamma
ha determinado con exactitud el e~tro y la variación temporal;

&amp;e

7) Se han obtenido nuevos resultados en relación con el límite de las
emisiones de rayos gamma, que explicarían el origen de lo rayos gamma de
alta energía detectados desde el satélite COS-B. (Un Doc A/ C. 105/248,
pp. 27-28, 18 septiembre 1979.) ·

Y con tan sorprendentes descubrimientos relativos a fuentes de alta energía,
cómo la Humanidad no se decide a dirigir, firmemente, su mirada hacia el
espacio.
Analicemos ahora la energía no convertida: luz y calor solares con base
en el espacio de captación y transmisión.
Dos siglos antes de Cristo, Arquímedes destruyó la flota de los romanos
mediante e) empleo de energía solar concentrada y sin transformar. e trata,
seguramente, del primer paso de aprovechamiento mejorado de la luz que
envía el Sol naturalmente a la Tierra. Tal vez, por habérsele dado un uso
bélico. la Humanidad no le dio la importancia que tal empleo tenía para
el desarrolJo de la civilización. Faltó el concepto básico: no se trataba de un
ingenioso medio de destrucción de naves enemigas. En todas las edades del
laombre, energía significó "cap~cidad para realizar trabajos". Si a partir
de Arquímedes el pensamiento humano se hubiera orientado hacia el más
rico y completo de nuestros recurso energéticos, muy distinto hubiera ido
el camino de nuestra civilización. Y no llevaríamos el anatema que pesa
obre el hombre de nue tros días: haber hecho de su ambiente natura] un
ámbito agotado, contaminado y donde la vida parece perder cada día las
po ibilidades de permanecer. La duda de la supervivencia del hombre en su
planeta es el resultado de su propia obra. Corresponde a la generación presente asumir la responsabilidad y seleccionar lo remedios apropiados para
enmendar tan grande y r iterado d acil'rto.
Felizmente, aquella utilización de energía solar, dos milenios y dos centurias atrás, ocupa hoy la atención de científicos, que siguen lo estudios iniciados hace más ele medio iglo por Hennann Oberth, en 1929.

En efecto, la tecnología espacial ha colocado al hombre en el umbral
del control de la magnitud de la luz solar reflejada que alcanza la uperficie
de la Tierra. Mediante los reflectores orbitales, áreas pequeñas en relación
con la superficie de la Tierra, pero grandes para la apreciaC"ión común,
pueden ser ÜTadjadas en forma controlada con una intensidad de brillo variable entre el equivalente de la Luna llena hasta la luminosidad del Sol.

(Kraíft A. Ehricke: Space Light: Space itidurtrial enhanccment o/ the .solar
tronáutica ', Journal of lntemational Academy of Astronautics, Vol. 6, o. 12, December, 1979).

oplion, ''Acta

La idea es emplear "espejos espaciales" para la reemisión de Ja luz solar
hacia la Tierra. La utilización de una variedad de órbitas subgeosincr6nicas,
particularmente órbitas heliosincrónicas (sun-synchronous orbits) -SSO-,
amplía la flexibilidad de aplicaci6n de la luz espacial. El concepto de retroreflexión permite la irradiación en áreas durante el día, enriqueciendo los
efectos solares. Los sistemas de luz espacial se caracterizan por un alto grado
de versatilidad funcional.
Ehricke ofrece una tabla de utilizaciones de la luz espacial, a través de
cinco sistrmas:

Lunneta (área iluminada) con aplicaciones específicas de aumento de las
horas de labor agrícola, creación de empleos rurales, iluminación wbana y
de regiones de desastre.

Bio.solelta (incremento de la bioproducci6n): producción de alimentos y
biomasa, vegetación, algas marinas.
Agrisoletta (modificación del tiempo, procesamientos por calor) : estabilización del clima para la agricultura, control de lluvias y ientos, desalinización, de. hidratación o ecado de rosee.has.
Powersolttta (generación de energía): conversión fotovoltaica, energía química y tennal.

Mct.solelta (administración de climas): manipulación de máximas y mínimas. ( Ehricke, op. cit., loe. cit., p. 1520).
Las po "bilidades de aprov chamiento de la oergía
ultraterrestre y de los cuerpos celestes) ofr ce, según
versiones, toda ellas concreta y de positivos beneficios.

pacial ( del espacio
ha visto, múltiples

llI. ENERG!A OL R Y COMU ICACIONE ESPACIALES.
La relación entre eneigía solar transmitida a Tierra y comunicación espacial transmitida a Tierra es trecha. De allí que un experto haya hecho la
siguiente reflexión: • i Ja tecnología espacial es utilizada para la transmi i6n
de la energía solar a través de radioondas, se debe dar una consideración
cuidadosa de lo efectos que esta actividad tiene o puede tener sobr las

610
611

�comunicaciones espaciales existentes. ¿ Qué beneficio adicional puede brfodar
la transmisión de Ja energía sol:u a la SOC'ieclad universal para equilibrar las
pérdidas de las comunicacfones espaciales? (Subrata K. Sarkar, Space Solar
Power u.1, Space Comunications, "Acta Astronáutica, cit., vol. 6, p. 1753).
La enema solar en órbita es de seis a diez veces superior a la recibida
en la superficie terrestre. Esta energía puede ser transmitida utilizando amplificadores de potencia y antenas. Las estaciones terrenas convierten la energía
por microonda en corriente continua mediante antena y rectificadora ( rectanna) . La energía eléctrica en la Tierra es disponible 24 horas por día,
excepto 72 minutos de caída energética en el año, durante los equinoccios,
cuando el SP (Satellite Solar Power Station) entra en la sombra de la
Tierra. Si el SSPS ofrece un costo de energía competitivo con cualquier otra
planta energética terrestre, dicho sistema representará una serie alternativa de fuente energética en la última parte de la centuria {Sarkar, op. cit.,
loe. cit .. p. 1173-1174).
El SP ocupará una posición en la órbita geoestacionaria y usará el
espectro de radiofrecuencias para la transmisión de energía a la Tierra. Esta
asignación del recurso del espectro orbital al S PS requiere un sacrificio,
prima facie, de las comunicaciones espaciales dado que ambos utilizan los
mismos recursos limitados. La introducción del SSPS creará una situación
de desequilibrio en la órbita gccw tacionaria y en el espectro de frecuencias,
por cuanto los criterios pal'a amplitud de banda y separación angular necesarias deberán basarse en diferentes hipótesis. Los ruidos termales y por interferencia, que juegan un papel crucial en la transmisión de información, no
afectan en absoluto al SSPS. Pero otros servicios de comunicacione deberán
ser protegidos contra los ruidos del
P . Por otra parte, los objetivos del SSPS
. on totalmente diíerentes de los de las comunicaciones espaciales, y deberán
crearse nueva~ organi1A'lciones no sólo para mantenimiento y operación ino
también para la coordinación y regulación técnicas con varios sistemas SSPS.
La posición orbital y el espectro de frecuencias deberán ser asignadas a
cualquier país que los solicite, sin embargo, este país nunca usará estos recursos para el SSPS. De lo contrario, e plantearía un serio conflicto y choque
de intereses, nacionales e internacionales, entre diferentes instituciones. Las
estaciones terrenas SSPS deberán ubicarse, en lugares remotos y exclusivos,
para proteger de las radiaciones de microondas. Los efectos del calor de
lo desechos térmicos y la intensa radiación de microondas sobre el medio
ambiente total, especialmente sobre el clima, no han sido aún completamente
dilucidados. Mientras el costo de la energía sube, el de procesamiento, almacenamiento, coparticipación y transmisión de la información baja. El co to

612

de la transmisión de la información se está independizando de la distancia,
debido a las técnicas de comunicaciones espaciales y a las computadoras
de comunicaciones. El desarrollo de los medios de comunicación representa
wt modo de conservación de energía y/o un ahorro de tiempo y costo.
Para el nombrado autor, deberán estimularce definitivamente la continuación de las investigaciones para aumentar la energía solar en la Tierra. Pero
la dirección de las investigaciones debería ser reorientada por cuanto las
microondas no son apropiadas para la transmisión de la energía solar.
(Sarkar, op. cit., loe. cit., pp. 1756-57-58).
Celebramos que la autori2a.da opinión del experto a quien hemos seguido
en esta parte de nuestro trabajo coincida con la nuestra, expuesta tres años
antes en las aciones Unidas, en cuanto al peligro de las microondas. Y
también compartimos con él la seguridad de que las inve tigaciones y pro~as de energía !'olar incrementarán a no dudar la eficiencia y reducirán
los costo. de las comunic-aciones espaciales.

IV. E1 'ERGIA SOLAR VERSU

ENERGtA

UCLEAR.

E!- cada día mayor el número de na.clone que estiman prudente diferir
las medidas que implican comprometerse en una "economía de plutonio".
Ello es con ecuencia de que la preocupación relativa a la proliferación nuclear,
pese a los intereses de parte, se ha universalizado.
La EICC1 -INFCE, Evaluación Intemacional del Ciclo de Combustible
Nuclear, es una organización integrada al presente por 66 E tados y varias
organizaciones internacionales. Real.izó un e tudio que llevó 16 me~ sobre
sistemas de combustibles nucleares. El objetivo de la organización es ofrecer
procedimiento para reducir al minimo la producción de plutonio y uranio
de alto enrique imiento, fácilmente utilizables para fabricar art factos nucleares. Realizó su última sesión plenaria en Viena, el 26 y 27 de febrero de
1980. En aquella oportunidad expresó el Embajador Gerald C. Smith, representante de lo Estados Unidos de Am 'rica ante la Conferencia: "Todos
sabemos que la proliferación es básicamente una cue tión política y que si
una nación elige desarrolJar explo. ivos nucleares puede hacerlo sin dar mal
uso a las instalaciones civiles de energía nuclear. Sin embargo la EICC
seiiala que esas in talaciones pueden ser objeto de rnal uso y que por sa
razón
importante planear los futuros ciclos de combustible, prestando
cuidadosa atención a los riesgo de 1a proliferación. Los Estados Unidos

�recono~en q.u: esos riesgos existen en cada ciclo de combustible. La AICCN
no ha 1dentif1cado ninguna solución técnica que elimine esos riesgos".
~a Conferencia de Viena llegó a la conclusión de que las restricciones
aplicadas al reprocesado Y al plutonio separado necesitan ser reforzadas con
otros mecani~os prot~ctores, como ser un mecanismo de seguimiento, que
aco1:1ai:ª especi_al atenci6n a la colocación del exceso de plutonio bajo vigilanCia mternac1onal, un régimen efectivo de almacenamiento internacional
de plutonio y la concertación de acuerdos internacionales para almacenar
combustible usado.
~os .inf~rmes de la EICCN reclaman nuevas medidas de seguridad, técnicas

~ mstltucionales, de los riesgos de proliferación que son inherentes a las
m~talaciones sensitivas, como son las plantas de reprocesado y enriquecimiento, de todo lo cual nada concreto se ha podido alcanzar.
. El Subsecretario de Recursos Energéticos de los Estados Unidos de Amé-

rica, John M. Deutch, en una audiencia ante el Congreso dijo: "Con toda
certeza,
no ha descubierto ninguna fo'rmula t'ecn1ca
·
.
, la . evolución internacional
.
.
rn ~onorruca que pudiera librar de riesgo al desarrollo de la energía nuclear".
Y francamente, nunca hemos abrigado esa esperanza. Todos los ciclos de
combustibles contie_n~n. algún riesgo de proliferación, pero la EICCN ayudó
~ esta~leccr la legitumdad -en rigor, la necesidad- de ronsiderar la resistencia a la proliferación como una base importante para las decisiones
estratégicas en el ciclo de combustible".
Por otra parte, "la creencia de que la fisión nuclear suministraría unu
fuente barata, limpia y segura dt&gt; energía, ha desaparecido bajo un alud de
problemas técnico , económicos y morales. . . Las dificultades inherentes a
supera_: estos obstáculos contribuyen a explicar por qué se está desvaneciendo
suen~ nuclear. . . Las posibilidades de una catástrofe nuclear es indiscutible. S1 ~legase a haber una calamidad importante, en que se perdieran
muchas VJdas, la preocupación del público quizá obligaría a las autoridades
a cerrar todas las instaJaciones de energía nuclear. En esas circunstancias
como es natural, se derrumbaría una economía que tuviese por base la ener"Í;
nuclear. La duda moral es si nuestra generación tiene derecho a hacer p;Jj.
grar la salud y el bienestar de generaciones futuras con el objeto de satisfacer
(agregamos nosotros, en forma parcial y limitada) sus propias necesidades"
(~ester B;own: Energía: La pr6xima transici6n, en "Diálogo sobre la Energ1a-Energ1a Solar o Energía Nuclear", Intemational Communication Agency
USA, pp. 6-7).
'

e!

Además de los problemas morales y políticos se pone en duda h
f ••
bTd
,
oy su ac 0
J I ad económica. Así, 1a Administración para la Investigación y Desarrollo

614

de Energéticos de los Estados Unidos, ha reducido en forma muy significativa
sus cálculos de capacidad de fuerza nuclear para el año 2,000. Otras naciones
han destinado a la energía nuclear una proporción mínima de sus requenmientos, aun ésta, con carácter precario, en vista del cúmulo de factores
negativos que trae consigo la instalaci6n de reactores.
En el informe Nuclear Power lssues and Choices, patrocinado por la Ford
Foundation (1977) se lee: "El tiempo necesario para llegar a la capacidad
de fabricación de armas nucleares se reduciría muchísimo, y en una crisis
sería difícil resistir la tentación de tomar !a decisión irreversible de fabricar
armas nucleares y hasta de emplearlas". Por otra parte, todo control externo,
afectaría la soberanía de los Estados. La energía nuclear lleva de este modo
a intentar la violación de principios intangibles del Derecho internacional.
El programa espacial, además de todas las maravillosas realizaciones que
vienen asombrando al mundo, ha contribuido a enriquecer la ciencia de
recubrimientos selectivos, que permiten a los aparatos absorber grandes cantidades de energía solar sin pérdidas considerables. Aún hoy, en la cúspide
de la era de los combustibles fósiles las fuerzas de energía renovable derivadas de sistemas renovables y de ciclos impulsados por el Sol representan
alrededor de la quinta parte de la energía que conmueve al mundo. Se ha
calificado de "creciente fascinación" la del Medio Oriente -depósito mayor
de hidrocarburos-- por las tecnologías solares para la producción de electricidad.
Algunas de las permanentes y reiteradas críticas que se hacen contra el
desaJTollo de la energía nuclear, pueden ser resumidas del siguiente modo:

1. Los reactores liberan material radioactivo hacia la atmósfera.
2 . Provocan daños genéticos.
3. Ofrecen el constante riesgo de una explosión nuclear.
4. En los reactores de "agua ligera" existe el peligro del "derretimiento",
si cesa de fluir el agua que enfría el núcleo de los reactores, lo cual
conduciría a una liberación de materiales radioactivos hacia la atmósfera.
5 . Los reactores generadores de plutonio imponen un riesgo mayor de
explosión nuclear.
6. El plutonio en sí es un combustible demasiado peligroso para que pueda
permitirlo la sociedad.

615

�7. La eliminación de desechos presenta hasta hoy un problema insoluble.

8. La permanencia de desechos en la Tierra, aún enterrados, importa un
riesgo tal que es causa suficiente para la abolición de Ja fuerza nuclear.

9. La contaminación téonica, con el agua de enfriamiento que descarga
en lagos, ríos y océanos, crea consecuencias catastróficas para la vida
acuática.

10. La energía nuclear es antieconómica. Sus costos rutinarios son mucho
más altos que en otras formas de producción de energía.

11 . Las plantas nucleares son mucho menos confiables que las de cu:.1.lquier
otro tipo.
12. U na industria nuclear e tá ine. ·tricablemente enla7,ada. a la proliferac-i6n de armas nucleares.
13. Representa un con tante peligro de envenenamiento para la especie
humana: unos cuantos kilos de plutonio, distribuidos apropiadamente,
pueden extcnninar toda la población del mundo.
14. De acuerdo con el curso de las cosas, puede representar la próxima
etapa del terrorismo internacional. Cuando los materiales nucleares
puedan caer en manos de terrorfatas, estos pequeños grupos podrán
retener como prisionero o rehenes a los habitantes de toda una gran
ciudad o a los dirigentes de toda una nación.
15. Y como natural consecuencia, a manera de "protecci6n contra el
terrori mo nuclear'', aparecerían lo "Estados anti-terroristas", que
aniquilarían la libertad individual a cambio de una garantía de
protección.
16. Los "Estados policíacos'' derivados de la situación, ejercerían una vigilancia y una represión que no tolerará ninguna sociedad humana,
por atemorizada que esté.
17. Y tal \'ez romo síntesis de cuanto va dicho, y sin perjuicio de muchas
otras observaciones, con la liberación del átomo, el hombre ha dado
el paso má~ fonnidable hacia su autodestrucción, dado que ésta ha sido
su finalidad, al iniciar un proceso decidido de destrucción de la naturaleza, comen7ando por el aniquilamiento de su condición moral.
Estamos hoy mucho más allá de la afirmación de Wi!Lia.m ,·on Arx, ex
profesor del MIT y a esor de la Academia Nacional de Ciencias1 para quien

la energía nuclear es otro intento de perpetuar la violación peligrosa de "los
límites de la abundancia natural". Según von Arx, el ideal es ccvivir según el
régimen natural del Sol". Para nosotros es no s61o un ideal: es la salida
en Ja encrucijada energética mundial.
Aparte que una guerra mundial estará más cerca en cuanto mayor sea el
desarrollo de reactore nucleares y la producción de plutonio, se han planteado problemas jurídicos internacionales propios de la energía nuclear. Las
salvaguardias acordadas por el Organismo Internacional de la Energía Atómica están en el límite de lo tolerado por las soberanías de Jos Estados. El
Tratado de No proliferaci6n ruclear es a diario controvertido, por constituir
una limitación al derecho de cada país a propender al desarrollo de Ja energía
nuclear con fines pacíficos. Si bie:1
cierto que los acuerdos pactados con
libertad son más eficaces que los controles artificiales lesivos de los derechos
soberanos, el mal radica en el empleo de la energ{a nuclear y no en la
contramedidas con las que
pretende legitimarla.
El perfeccionamiento del bienestar de la Humanidad a través de la urevoluci6n solar" ( por oposición a la destrucción a t6mica) constituye también
un valor politico digno de ser tenido en cuenta: es una fuente descentralizada:
independientemente del control, virtual o efectivo, de los gobiernos.
FeJizmc 1te, la sensatez ha predominado en algunos núcleos ciudadanos:
aquellos que han creado nuevas ciudades al amparo de la energia solar, como
la de henandoah, en Georgia, cerca de Atlanta, y un pueblo en Los Andes
argentino , en la provincia de Jujuy.

V . LAS SOLUCIO ES QUE OFRECE EL DERECHO.
Desde el punto de vista académico. las soluciones comenzaron con los
trabajos de juristas a partir del Coloquio Internacional de Lisboa, del Instituto Internacional d D recho del Espacio, en 1975. Importantes estudios
de muy distinguidos científicos del Derecho se difundieron desde ese momento,
CU}O número impide glosarlos aquí. En las
aciones Unidas. el tema fue
llevado a la Subcomisión de Asuntos Jurídicos del COPUOS en mayo de
1976 (Ginebra) y en junio de ese mic;mo año en las sesiones plenarias de la
Comisión del Espacio ltraterrestre de las aciones Unidas ( ueva York)
por la Argentina. El tema fue racionalmente defendido por la delegación de
e$te país en Viena, en las plenarias de 1977 y mencionado por dicha representación en Ginebra, en 1978, en la referida Subcomi i6n.

616
617

�En los coloquios del Instituto Internacional de Derecho del Espacio, como
su nombre lo indica, se cambian opiniones sobre los temas de la agenda, pero,
salvo alguna rara excepción a través de sus 23 años de reuniones internacionales, no se adoptan conclusiones ni recomendaciones.
Sin embargo, antes de todo este movimiento académico internacional, existía un manojo de conclusiones -siete- alcanzadas el 16 de agosto de 1975,
luego de las deliberaciones de ese día y del anterior, en La Falda, Córdoba,
Argentina, al término del &lt;(Diálogo sobre Aspectos Jurídicos Internacionales
del Aprovechamiento de la Energía Solar'': ~a Univers~3? de C~rdo~a,_ que
había or1Tanizado ese encuentro de espeaal1Stas, orgaruzo al ano s1gwente
b
d.
un Seminario sobre la materia. Las siete &lt;mnclusiones de Córdoba fueron 1fundidas a través del documento de trabajo que presentamos en Ginebra, al
que nos hemos referido ya (Un Doc. A/AC. 105/L. 91, 9 de ju~io 1976) Y
también en órganos académicos internacionales. Al regresar de Ginebra Y de
Nueva York, entendimos que las primeras siete conclusiones debían ser
ampliadas. Y es así como elaboramos las "XII Tablas _para la ~nergía S~lar::,
que fueron difundidas, inter alia, a través de "Junsprudenaa Argentmn •
Núm. 4963, 13 de octubre 1976. En el IV Congreso de la Asociación Argentina de Derecho Internacional (Santa Fe, septiembre de 1976), las XII Tablas fueron objeto de extenso debate entre internacionalistas y fueron aprobadas
por el Congreso referido. Finalmente, esas mismas XII Tablas fueron aprobadas por IX Jornadas Nacionales de Derecho Aeronáutico y Espacial (El
Calafate, Argentina, noviembre 1977), oportunidad en que fue relator del
tema el profesor Jaime Mosquera Ubios, un estrecho colaborador de la materia. Estos principios, consolidados entre 1975 y 1977, pueden servir de partida
para estudios más profundizados y un más amplio desarrollo de sus enunciados.
Los reproducimos en su versión actual, que contó con la aprobación de los
dos últimos congresos especializados:
I. El principio de "patrimonio común de la Humanidad" es aplicable al
Sol y sus reci.m;os naturales, así como a toda otra energía captada en el
espacio ultraterrestre y transmitida a la Tierra.

Carta de las Naciones Unidas, el Tratado del Espacio, las convenciones
internacionales espaciales, y de los organismos especializados del sistema.
IV. La órbita geoestacionaria, además de recurso natural limitado cons'
tituye un patrimonio común de la Humanidad.
V. La definición de "daño" comprende los que puede provocar el empleo
de la energía solar al medio ambiente, a las telecomunicaciones, a la navegación aérea o a cualquier otro tipo de daño en la superficie, en el e. pacio
aéreo o en el mar de la Tierra, a las personas físicas o legales, a los Estados
y a las organizaciones internacionales.
VI. Los daños que puedan causarse en el espacio ultraterrestre o en uo
cuerpo celeste, o en el espacio aéreo o en la superficie de la Tierra en ocasión
de la captación y transmisión de la energía solar y derivadas, serán regidos
por un sistema de responsabilidad absoluta.
VII. Se garantizará un sistema de prevención para evitar daños: a) Provenientes del desarrollo de la tecnología empleada en la captación y transmisión
de la energía solar y derivadas en y desde el espacio ultra terrestre; b) En el
equilibrio ecológico derivado de las mismas causas;
VIII. La cooperación internacional es el elemento condicionante de la
licitud de toda actividad en este campo.
IX. Se asegurará la participación de todos los países y asistencia técnira
}' de otro orden a los que carezcan de medios para intervenir en la explotación de la energía solar y derivadas, teniendo particularmente en cuenta las
necesidades y los intereses de los países que no han completado aún su
desarrollo.
X. Gozarán de un régimen de igualdad todos los Estados, se encuentren
dentro o fuera del cinturón solar.
XI. Queda prohibida la utilización de energía solar y conexas con fines
que no sean exclusivamente pacíficos.

II. La energía solar y derivadas no podrán ser objeto de apropiación nacional en manera alguna en el espacio ultraterrestre, incluso Ja Luna y otros
cuerpos celestes, en razón de que deben utilizarse en beneficio común de toda
la Humanidad.

XJI. La administración de la energía solar y derivadas se hará a través
de un mecanismo internacional con capacidad suficiente para asegurar su
aprovechamiento racional y equitativo y se establecerá una jurisdicción obligatoria para el conocimiento y decisión de las controversias que se susciten
y medios eficientes para su ejecutoriedad.

III. El aprovechamiento de la energía solar y otros tipos conexos de energía.
deberá hacerse de conformidad con el Derecho internacional, incluida la

Estas ccinclusiones están lejos de completar el sistema jurídico que corresponderá aplicar a la energía solar, pero entendemos que constituyen un buen

618

619

�punto de partida para una discusión más a fondo, habida cuenta de los
acontecimientos registrados a partir de 1977, en que fueron aprobadas.

Entre Jos hechos significativos, en el orden legal, debe destacarse Ja
conclusión y apertura a la firma del Acuerdo que debe regir Jas actividades
de los Estados en la Luna y otros cuerpos celeste , versión finaJ de los
proyecto)) relati\·o aJ Tratado sobre Ja Luna, y que responde a la idea originaria del pro}'ecto argentino de 1970, en su fondo, en su forma y hasta en
el título. dife ntr. de un tratado p:,ra la Luna.
Por consiguiente, deberá hacerse mención expresa en la Tabla III a este
nuevo acuerdo, y tener en cu nta que us disposicion ·s se aplicarán tambi ~n
a ohos cuerpos celt:stes de1 sistema solar distintos de la Tierra, excepto
en los casos en que con re pecto a alguno d esos cuerpos ceJestes entr n
en vigor nonnas jurídica. especificas, conforme al art. I del Acuerdo, y
que responde igualmente a la doctrina y la po. ición argentinas.
El artículo de mayor trascendencia científica, política económica y de
otro orden, es el 11, que determina que "la Luna y sus recursos naturaJes
son patrimonio común de Jn. Humanidad'', que los Estado:; se comprometcll
a cst,1blrcer un régimen internacional, incluidos los procedimientos apropi:i&lt;los. que rija la explotación de lo recursos naturales de la Luna, lo que
se hará --&lt;:onforme aJ art. 18 in fine- t&lt;&gt;niendo en cuenta en particular
los adelantos tecnológicos que sean pertinentes.
Preceptos incorporados al Acuerdo sobre la Luna y otros cuerpos celeste.
son de mucha importancia para la redacción de un instrumento internacional
relativo a la energía solar. Este instrumento intemacionaJ deberá contar
con los mayores adelantos de la ciencia jurídica y la ponderación propia de
un convenio destinado a regir una actividad que interesa de una manera
vitaJ a la comunidad humana por entero.

Esto no ha de parecer e~-agcrado, si se tiene en cuenta lo que ya hemos
expresado: energía es "capacidad para realizar trabajo".
Corresponde al jurista de nuestro tiempo ofrecer la herramienta -el instrumento internacional- para que esa capacidad no falte y favorecerla, con
la promesa cierta de un mundo mejor.

EL OVERBOOKING O EXCESO DE RESERVAS DE PLAZAS EN EL
TRANSPORTE ASREO

Dr. E. 'RIQUF. MAPELLI
España.

L,. on.Á1ue&gt;. del transporte aéreo en su vida práctica constantemente en
evolución hacen que surjan fenómenos jurídicos carentes de la adecuada
regulación. Una vez más puede decirse, con absoluta certe-La, que, en esta
actividad humana, los hechos van muy por delante de la regulación legal
correspondiente y que es preciso improvisar actuaciones frente a fenómenos
muy difíciles de ene.ajar en los marcos tradicionalmente establecidos.
Hasta hace muy pocos años es probable que escasas personas hubieran
pensado en los problemas jurídicos que con singularidad pudieran presentarse
en relación con el transporte aéreo y menos aún en que una venta de plazas
en las aeronaves en número superior a las disponibilidades de las mismas
pudiera constituir una práctica no extraordinaria.· Esta actuación del transportista aéreo hubiera, sencillamente, sido encajada como un mero incumplimiento de los compromiso contractuales asumidos frente aJ viajero.
Sin embargo, en el día de hor, el planteamiento aludido aparece como
muy ajeno a lo que en la realidad del transporte aéreo } aunque sea sustentado por quienes tan sólo contemplan las normas habituales del Derecho,
ya se abre camino una regulación mucho más compleja y, desde luego1 con
carácter de indudable originalidad.
Cada aeronav tiene un número determinado de plazas hábiles de ser
utilizadas de acuerdo con las respectivas r gulaciones administrativas. Estas
plazas se dividen en dos categorías en atención a quienes pueden utilizarla :
a) Personas que trabajan a bordo de la aeronave y que integran tanto la
tripulaci6n técnica como Ja auxiliar; b) Personas que integran el pasaje y

620
62]

�que ocupan denominadas plazas comerciales, en las que comprendemos, tanto
aquellas que se ocupan por personas que han satisfecho el precio del pasaje
como las utilizadas por quienes tienen derecho a transporte gratuito (pases
del gobierno, empleados de la compañía aérea, etc.). El hecho de que sean
ocupadas esas plazas por quienes no han pagado el importe del billete de
acuerdo con las tarifas establecidas no desprovee a éstas de su índole comercial ya que integran, en todo caso, la explotación económica de la aeronave.
Es lógico que los sistemas de venta establecidos por una empresa aérea
se circunscriban, en sus operaciones mercantiles, a las plazas comerciales de
cada avión. Otra cosa supondría concertar contratos que, a priori, ya se
sabe que no pueden ser cumplidos. Ya nos dice Broseta (Vid: Manuel Broseta Pont, Manual de Derecho Mercantil, Madrid 1974, pág. 395) que el
porteador está obligado a aceptar al viajero (obligación del monopolista)
al que debe expedir y entregar el billete y que también el porteador está
obligado a poner una plaza adecuada a disposicjón del viajero para el vuelo
contratado. Esta obligación necesariamente se conculca sj el porteador vende
más billetes para un vuelo determinado que el número de plazas disponibles
en la aeronave que ha de realizarlo.
El vender un número de plazas superior a las que tiene la aerona\·e, se ha
denominado, en el lenguaje usual de la aviación comercial "overbooking".
término intraducible, muy expresivo y que ya va adquiriendo carta de naturaleza. En el mundo de la aeronáutica civil nos encontramos a cada paso
con vocablos, generalmente de procedencia Anglosajona, muy precisos y concretos que, poco a poco, se aceptan en la práctica usual y que plantean a
los celadores del idioma una seria c:!ificultad. Así podemos mencionar, por
vía de ejemplo, los que ya generalmente son utilizados como "charles", "handling", etc., etc. El "overbooking" ha sido traducido al castellano, con nula
for tuna, como la "admisión excesiva de reservas,., más descriptivo que denominador, Ja "sobreventa' que, en efecto, puede aceptarse, "contratación
excesiva", etc.
Debemos ilistinguir, dentro del fenómeno, dos especies bien diferenciadas, el
"O\rerbooking", a que venimos refiriéndonos y el "oversales". El "overbooking"
supone el haber aceptado el compromiso de transportar en una aeronave un
número de personas superior al de su capacidad respectiva. El compromiso
puede quedar expresado en el documento en que reposa el contrato de transporte denominado billete de vuelo o billete de pasaje y mediante las letras
usadas habitualmente "OK", con expresión de la línea y la hora correspondiente de su salida.

622

El "oversales" es una práctica mucho más moderada. Se venden un número
de billetes en cantidad superior a la disponibilidad de plazas de la aeronave,
pero no aceptando compromjso alguno en cuanto al transporte de aquellos
que exceden de tales plazas. Las personas en exceso integran una denominada
"lista de espera" y pueden presentarse para la realización del vuelo advertidas
de que éste sólo lo realizaraán si alguno de los pasajeros comprometidos deja de
personarse hasta el momento límite establecido en los reglamentos. A nuestro
juicio, la práctica del "oversales" no encierra problema jurídico alguno en
el caso de que el pasajero no fuere aceptado a la realización del vuelo por
estar la aeronave completada. Entre el transportista y el viajero se había
establecido un claro convenio de índole condicional y no cumplida la condición -falta, en su momento, de la presentación de alguno de los pasajeros
admitidos en firme- el porteador no responderá de ninguna de las conserucncias que al fallido viajero puedan derivársele.
El "overbooking" puede ser debido a circunstancias muy diversas entre
las que cabe señalar las siguientes:
a) Errores en los sistemas electrónicos o de otra especie establecidos para
la reserva y confirmación de plazas.
b) Consignación en un billete de vuelo de mención de la reserva en firme
(0.K.) sin consultar a la compañía transportista o no dando cuenta
a la misma de la venta y reserva efectuada.
c) Procedimiento ponderado para compensar, según épocas, líneas y corrientes, la falta de presentación de pasajeros a pesar de tener hechas
sus correspondientes reservas, evitando la falta de utilización de espacios comerciales en la aeronave.
A este último supuesto es al que ya de forma expresa se ha referido el
Director General de la JATA Knut Hammarskfold (Vid: La situaci6n de
la industria del transporte aéreo, Singapore, 8-10 Noviembre 1976, página
21). Esta costumbre tradicional de las líneas aéreas -dice- no puede
revisarse aisladamente sino en conjunción con el gigantesco problema que
plantean los pasajeros que no se presentan para hacer uso de los servicios
aéreos regulares. Si bien no se dispone de estadísticas generales -añade-,
los datos reunidos por diversos transportistas internacionales de importancia
indican que el número de pasajeros no presentados oscila entre eJ seis por
ciento y el quince por ciento de las reservas, según las rutas, estación1 etc.,
cifras que pueden ascender hasta el veinte por ciento en rutas con un elevado
tráfico de viajes de negocios. Si bien tal vez no es posible determinar el

623

�perJ111C10 mon tario que ocasiona e te problema, la admi i6n e.xcesiva de
reserva de una manera controlada representa un sistema para conse uir la
utilización eficaz económica de los recursos de las lineas arreas.

r

Los organismos de aviación -sigue el Director General de la IATAestán c da vez más convencidos del razonamiento económico que inspira
la contratación excesiva. Al mismo tiempo, casi todos los transporti~ta~ •·
o ierno son de la opinión de que es preciso indemnizar al pa. ajero rccha1.ado y ·e han implantado medidas a tal decto. La garantía de que no se
abusara de la contratación excesiva re.ide en las posibilidad c-ompetivas
clel transportista. Todo método de contratación excesiva que dé lugar habitualmente al rechazo de pasajeros, incita a éstos, especialmente a los que
viajan frecuentemente, a reservar con exceso, lo que viene a complicar el
problema. Pe10 en la lucha para atraerse a los pasajeros, la eficacia del
i tema de reservas es decisiva; el pasajero al que se ha&gt;·a negado el embarque
con una reserva confirmada, cambiará de compañía en el futuro. La aclv ·rtencia al público del auténtico carácter de las reservas r de la con esión de
indemnizaciones equitativas, sirven para tranquilizar al viajero pero la compet ncia entre transportistas constituye un importante instrumento para qne
no se abuse de los interes1.:s públicos.
Refiriéndono concretamente al ''overbooking'' originado por el portcndor,
de propósito, como un elemento má de su política de \·e:1tas }', d acu-: rc1o
con lo que hasta aquí llevamos cxpue to, podemos sintetizar
·os puntos
que denuncinn claramente los e!emeutos que hay que considerar con carácter
prioritario en el cnfoque de este problema.

,-a,

l. En principio se Yulnera el derecho que a ocupar una plaza determinada
en un avión concreto tiene el pasajero a quien, dentro del uso aeronáutico, se le ha ''cerrado" su billete, es decir, habiéndo cst.ibleci&lt;lo
con el compromiso de transportarle.
2. El uso de la práctica "overbooking" está delimitado por la competencia reinante en el transporte aéreo de tal forma que el transportista
que aplique esta práctica imprudentemente verá retraída su clientela
r derivada ésta hacia otras compañías aéreas que ofrezcan mayores
seguridades en el cumplimiento de sus compromiso .
3. El porcentaje de plazas reservadas en exceso de las que respectivamente
tenga cada aeronave, deberá ser establecido de forma absolutamente
razonable y con adecuación a circunstancias de época y lugar; es decir,
que el porcentaje de sobrereserva asignado a una linea que por sus

624

cone. iones o densida'd de utilización denuncie una pobre utilización
no será el mi mo que en otras en la que la experiencia tiene demostrado
que los avfones van regularmente repletos; tampoco será la sobrereserva
igual en épocas de baja temporada que en otras -&lt;:omienzo o término
de vacaciones. fines de semana, etc.- en que rara vez se producen
anulación de plazas o falta de prescntaci6n del pasajero en el momento
de partida.
4. Se pretende contrarrestar el efecto económicamente negativo que producen las anulaciones de plazas y la falta de presentación del pasajero
en el mbarque. Si estas actuaciones no se palian con el "overbooking"
las plazas quedarían sin utilizar definitivamente.

Los cuatro puntos que han quedado ofrecidos plantean muy serias meditaciones desde cualquier ángulo que se contemplen. in perjuicio de los que
hagamos conviene recordar que, el "overbooking'' ba adquirido ya carta de
naturaleza en la legislaci6n de algunos pa{ses, entre ellos, en primer lugar,
los Estados Unidos.
Videla Escalada (Vid: Federico Videla Escalada, Derecho Aeronáutico,
Tomo III, Buenos Aires 1973, página 396) dice que los derechos del pasajero corresponden a las obligaciones del transportista y consisten en la obtención del billete, la reserva de un lugar en la aeronave, el traslado en la misma
hasta el punto de destino convenido, la elección del itinerario de su viaje,
con las limitaciones nacidas en las posibilidades del transportista de operar
en la ruta elegida, la determinación del momento del vuelo dentro del plazo
establecido al celebrar el contrato, el traslado de u equipaje consigo y la
obtención de devolución total o parcial del precio pagado cuando el transporte no ,e realiza.
En el repertorio de derechos del viajero elaborado por Videla
alada
figura el de "resezva de un lugar en la aeronave". Si esta reserva es aceptada
por el transportista, el compromiso queda perfeccionado y es de tener en
cuenta (artículo 1256 del Código Civil) que la validez y el cumplimiento
de los contratos no puede dejarse al arbitrio de los contratantes. Por ende,
el porteador deberá tener la plaza reservada -comprometida- a disposición
del viajero. Por otro lado, el artículo 1091 del Código Civil dispone que las
obligaciones que nazcan ele los contratos tienen fueI7..a de ley entre las partes
contratantes, y deben cumplirse a tenor de lo mismos y que -artículo 1, 101quedan sujetos a la indemnización de los daños y perjuicios causados los que
en el cumplimiento de sus obligaciones incurrieren en dolo, negligencia o
morosidad y los que de cualquier modo contravinieren el tenor de aquella.

625
bumaniw-40

�Estas normas sustantivas escogidas del Derecho tradicional no contemplan
la realidad aeronáutica y, por ello, en países donde la legislación es más
dinámica -Estados Unidos, como más adelante veremos--, ya se han establecido regulaciones específicamente adecuadas a los supuestos de "overbooking'', eminentemente prácticas y que tienden a evitar los planteamientos
jurisdiccionales, siempre largos, difíciles y costosos, en orden a obtener una
indemnización de daños y perjuicios.
Las condiciones Generales de Transporte de Pasajeros aprobadas por la Conferencia de Tráfico de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo
(IATA) celebrada del 12 de Noviembre de 1970 al 17, de Febrero de 1971
'
que no constituyen Resolución sino mera Práctica Recomendada -la número
1013- establecen (Condición XVII, apartado 3, punto i) que si el Porteador
no proporciona espacio en la clase de servicio para el que se hizo la reserva
y siempre que no se deba a circunstancias de seguridad u otras ya establecidas
en las propias condiciones, será responsable de los perjuicios que como consecuencia de ello sufra el pasajero. La responsabilidad del porteador se limitará
al reembolso de los gastos razonables en que haya incurrido el pasajero por
alojamiento, comidas, comunicaciones y transportes en tierra a y desde el
aeropuerto, así como a compensarle por cualquier otro perjuicio hasta ciento
cincuenta dólares USA por día o parte del día hasta el momento en
que le pueda proporcionar dicho espacio en sus propios servicios o en los de
otro porteador.
Hemos dicho en otra ocasión (Vid: Enrique Mapelli, "La responsabilidad
del porteador aéreo en los casos de retraso", Revista de Aeronáutica, No. 385,
Diciembre 1972, página 936) que teniendo en cuenta la consideración de
asociación privada, aunque internacional, que tiene la IATA, sus condiciones
s6lo merecerán ser aceptadas como formando parte del contrato de adhesión
que una parte, la Compañía aérea, impone, y que otra, el pasajero, tiene
que aceptar, sin posibilidad de discutirlas ni de variarlas, si se quiere utilizar
el servicio que la compañía le ofrece. Estas condiciones deben estar claramente avisadas en los billetes de vuelo y en cualquier otra documentación
del transportista y, desde luego, a disposición de consulta y estudio por parte
de cualquier usuario.
En los billetes de pasaje, los transportistas suelen imprimir, normalmente
en inglés y en el idioma correspondiente a su nacionalidad, unas "Condición
del Contrato", especificando que en cuanto no se halle en contraposición con
los Convenios Intemacionales, todo transporte realizado y demás servicios
prestados por cada transportista estarán sometidos a: 1 ) Las disposiciones
que figuran en el propio billete; 2) las tarifas aplicables; 3) Las condicio-

11es de transporte establecidas por el transportista y las reglamentaciones conexas que forman parte del contrato y que pueden ser consultadas en las

oficinas del transportista.
Cabe establecer que las aludidas Condiciones Generales de Transporte elaboradas por la IATA tienen un valor jurídico en virtud, tanto de su integración en el contrato de transporte por la vía de la adhesión como por constituir
un uso, costumbre o práctica mercantil, ya que son generalmente impuestas
en el transporte aéreo, al utilizarse su normativa por casi todas las compañías
aéreas que operan en el mundo.

Según hemos dicho antes, en los Estados Unidos el tema ha sido afrontado
con realismo y en busca de soluciones prácticas y directas. La Compañía Trans
World Airlines (T. W. A.) informa (Vid: Auiation News Digest, No. 51,
Diciembre 1976, página 2) que más de medio millón de sus pasajeros, entre
los meses de Enero a Septiembre de 1976, no hubieran podido haber embarcado en los vuelos en que deseaban viajar si no se hubieran seguido las prácticas del "overbooking''. El porcentaje de sus pasajeros, con reservas formalizadas, y no presentados para la realización del vuelo es del veinte por ciento
y se aclara que el "overbooking'' no afecta sino a un número reducidísimo
de personas, de tal manera que quien viaje una vez a la semana por avión,
esta medida no tendría relación con ella sino cada treinta años.
El "Civil Aeronautics Board", conocido por sus tres iniciales C.A.B., ha
establecido con fecha 28 de febrero de 1977 unas normas en relación al
"overbooking" a las que hemos venido aludiendo. En su virtud, las compañías
aéreas deberán notificar públicamente la posibilidad de que la práctica del
denominado "overbooking'' tenga lugar. Este aviso deberá expresarse de las
tarifas y horarios de las compañías aéreas y mediante carteles en los mostradores donde se expenden billetes de pasaje. En el supuesto que no pueda ser
acomodado un pasajero en un vuelo para el que se le emitió billete y para
el cual se le reserv6 una plaza en concreto, deberá proporcionársele otro
medio de transporte que deba llevarle a destino no más tarde de dos horas
de vuelo para el que tenía su reserva, si se trata de punt05 situados dentro
del territorio de los Estados Unidos o de cuatro horas cuando el vuelo tenga
carácter internacional. En otro caso el pasajero tendrá derecho a una indemnización económica por la cantidad del valor del primer cupón de vuelo de
su billete de pasaje que aún no haya sido utilizado, siempre que esta cantidad
no sea inferior a 25 dólares. Esta suma será pagada automáticamente y su
aceptación constituye la indemnización total por los daños y perjuicios que
el pasajero haya podido sufrir como consecuencia del "overbooking".

�Como puede verse, la regulación aceptada por el C.A.B. ofrece las siguientes
y muy variadas características:
a) Admite y consagra la práctica del "overbooking" en el transporte aéreo.

b) Requiere a las Compañías aéreas para que adviertan de la posibilidad
de "overbooking'' a sus pasajeros, a fin de que éstos, al utilizar el medio
aéreo de transporte conozcan que, entre sus limitaciones, figura la de
esta contingencia.
c) Tasa de una manera práctica el importe de las reparaciones económicas
a que pueda haber lugar, evitando discusiones y ofreciendo un planteamiento inmediato que, desde luego, mantenga la resolución del
ámbito de los Tribunales.
A nuestro juicio, la aportación de Jos Estados Unidos a la resolución del
problema compensatorio que plantea el "overbooking" es sumamente positiva
y, teniendo en cuenta el peso que este país tiene en todo lo que se refiere
a la actividad aeronáutica, sus disposiciones servirán para que, a nivel internacional, pueda llegarse a análogas disposiciones. Conviene tener presente
que, tanto en el Reino Unido como en Australia ya se han establecido normas
de carácter parecido. En cambio hay países como Filipinas en Jos que los
Tribunales han impuesto condenas de sustantiva importancia ( cerca de
50.000 dólares USA, en fallo de 16 de julio de 1976) a favor de pasajeros
y a cargo de la compañía aérea por no haber sido admitidos a un welo para
el que se tenía la correspondiente reserva.
A la vista de todo cuanto queda expuesto, una vez más se pone de manifiesto que las peculiaridades del transporte aéreo y entre ellas el signo de su
internacionalidad, requieren normas uniformes y ágiles para la solución de
sus problemas, sin que el tradicional derecho sea bastante para ello. El
"overbooking" no puede ser considerado aisladamente como un mero incumplimiento de contrato por parte del transportista aéreo, aunque, en realidad,
lo sea, sino como un fenómeno nacido de la propia actividad aeronáutica. El
solucionarlo mediante planteamiento puramente jurídico parece inaceptable,
ya que, en cada paso, surgiría la discusión entre las partes y la necesidad
de que por el pasajero perjudicado se llevare a cabo una penosa y difícil
prueba de los daños y perjuicios que se le habían irrogado.
Por ello, los ensayos normativos llevados a cabo en las Condiciones Generales de Transporte de la IATA, por los Estados Unidos, Reino Unido y
Australia deben considerarse como muy positivos y dignos de servir de base
para un planteamiento y solución a nivel internacional del problema.

628

APROXIMACIONES EMPÍRICAS DE LA INCIDENCIA DE LA
ESTRUCTURA DE IMPUESTOS

Dr. DAVID G. DAvrns
Duke University Durham,
North Carolina, E.U.A.

Los ESTUDIOS de incidencia intentan determinar quién es el que en realidad
paga tal cantidad de impuei;tos. Uno de los objetos de la investigación sobre
la incidencia es determinar si en efecto la estructura de impuestos de un
país ha tenido efecto alguno sobre la distribución de rentas y si la estructura
de impuestos es equitativa desde el punto de vista de la mayoría de los
votantes. Para hallar las respuestas a dichas preguntas, los investigadores
estudian la equidad vertical de los impuestos. Desemejante a la regla de la
equidad horizontal, la cual implica que individuos en circunstancias económicas parecidas deben ser tasados de forma semejante, la equidad vertical se
dirige a la distribución de impuestos entre las diferentes clases económicas
y entre los miembros constituyentes de cada una.
La mayoría de gobiernos, sociedades y páises utilizan en forma implícita
o explícita la renta individual o la renta acumulativa de cada hogar como
medida del bienestar económico de la unidad contribuyente. La equidad
vertical en la imposición &lt;Je impuestos se interesa por la relación entre los
impuestos pagados y la renta del contribuyente. Aunque la cuenta de impuestos c!e un individuo rico sea mayor que la de un individuo de medios menores,
si el impuesto que paga el primero en proporción a su renta es menor que
la de la persona de renta menor, se clasifica el impuesto como impuesto
regresivo. Si la proporción de la imposición de impuestos es constante para
todo individuo, no obstante el nivel de la renta, se clasifica como impuesto
proporcional. Finalmente, si la porción de la renta que una persona paga
en impuestos aumenta a medida que aumenta su renta, se clasifica como
impuesto progresivo.

629

�Aunque la tendencia es menos marcada que hace una década, los ciudadanos de la mayoría de las federaciones industrializadas tienden a favorecer
un impuesto progresivo como el más equitativo. Esta preferencia por parte
del electorado, si en efecto persiste como preferencia, es puramente subjetiva.
Los economistas son incapaces de defender o atacar los impuestos o las estructuras de impuestos desde el punto de vista de equidad.

PROBLEMAS DE ESTADISTICA Y TEOR1A EN LOS ESTUDIOS
DE LA INCIDENCIA DE IMPUESTOS
Un investigador se encuentra con varias dificultades al estudiar la incidencia de impuestos. Se puede mejor clasificar los problemas que surgen como
estadísticos o teóricos.
El primer problema con los estudfos de la incidencia de impuestos es que
se basan en parte sobre reconocimientos de los presupuestos domésticos de
los consumidores. Dado que no se entrevista a todo consumidor, los resultados de dichos estudios están su jetos a errores de muestreo. Quizás de mayor
importancia es el hecho de que, al ser entrevistados, los hogartenientes tienen
que recordar cuánto dinero se gastó y cuáles artículos se adquirieron durante
el periodo de tiempo pertinente. Incluso cuando existen registros escritos
exactos, los cuales el consumidor medio no mantiene, las estadísticas reunidas
estarían sujetas al error.
Afortunadamente la mayotía de los hogartenientes tiene una aproximación
bastante exacta de su renta. Además, los impuestos sobre la renta y el salario
recaudados por las empresas son normalmente identificables y disponibles.
Desafortunadamente, el consumidor no tiene un conocimiento exacto del
impacto que tienen las obligaciones anuales de impuesto asociadas con las
rentas de la compañía o la corporación )' de impuestos indirectos tales como
aquéllos sobre compraventa y sobre consumos. En tales casos es preciso que
el investigador haga aproximaciones y éstas están sujetas al error.
La aproximación es particularmente difícil en el caso de impuestos sobre
la empresa, porque los economistas no han desarrollado una base teórica satisfactoria para analizar la incidencia de estas recaudaciones. Algunos analistas
son de la opinión que los impuestos sobre la empresa son llevados exclusivamente por los dueños de la empresa, mientras que otros creen que los impuestos
sobre la empresa son completamente distribuidos y llevados por los consumidores de los productos de la empresa o por los empleados o abastecedores
de los servicios de factor. Además otros profesan que porciones del impuesto
son llevadas por los dueños, los consumidores, y los trabajadores.

630

Dados casos inclividuales, ninguna de estas posturas es improbable. Sin
embargo, como lo veremos, el patrón de incidencia revelado depende de
forma significante de cuál de estas suposiciones se adopta. 1
Un problema parecido ocurre en las tasas y la imposición de impuesto
real. Hasta recientemente, casi todos los expertos sobre asuntos impositivos
creían que las tasas y los impuestos reales eran regresivos. Actualmente, H. J.
Aaron, un economista altamente respetado y un especialista en finanzas
públicas ha argüido que dichas recaudaciones son progresivas. 2
El hecho de que los reconocimientos de presupuestos y rentas normales
consisten de datos anuales, complica aún más las dificultades estadísticas ya
mencionadas. El Comité Asprey comenta que "existe la tentación con estadísticas anuales de cliscutir como si las familias de cada grupo económico
permanecieran ahí toda su vida, lo cual desde luego no es el caso".ª
La clase económica más baja en casi cualquier estudio de presupuestos
casi siempre exhibe una propensidad promedia a consumir, la cual es mayor
que su unidad; muchas veces ésta es más que dos. Cuando una familia es
capaz de gastar dos veces su .renta anual en el conswno, el concepto de renta
anual obviamente pierde su utilidad como inclicador del bienestar de esa
unidad familiar.
Para que los individuos y las familias actualmente conswnan más que su
renta actual. la relación entre su renta previa y su consumo debía haber
sido tal que ahorros positivos les permitieran la acumulación de bienes que
pudieran ser reducidos en la actualidad, o alternativamente, debe existir la
expectación que futuras rentas excedan el consumo ( de manera que se pudiera incurrir obligaciones en la actualidad). La decisión de red~~ los
bienes o de incurrir obligaciones surge de un empeño de estabilizar el
consumo propio a lo largo de la vida de la unidad familiar. 4
Normalmente son los inclividuos más jóvenes quienes pueden incurrir obligaciones en el presente para consumir actualmente, mientras que los duda' Para una discusión comprensiva de varios temas teóricos encontrad06 en estudios
de incidencia, véase L. C., Th.urow, "The Economics of Public Finance", National Ta;;,;
Journal, June 1975, pp. 185-94; y G. F., .Break, "The Incidence and Econornic Effects
of Taxation", en The Economics o/ Public Finance, Brookings Institution, Washington,
1974, pp. 119-237.
• H. J., Aaron, Who Pays the Properly Ta;;,;l The Brook.ings Institution, Washington,
1975, pp. 18-55 y 92-6.
' Taxation Review Committee, Preliminary Report, Canberra, 1974, pp. 29-30.
• D. G., Davies, "Com:modily, Taxation and Equity", The Journal of Finance, December 1961, p. 585.

631

�danos mayores pueden liquidar ahorros previos y así consumir más de lo que

sus rentas anuales actuales les hubieran permitido.
Las figuras de rentas anuales tienden a reflejar de manera excesivamente
moderada los sueldos a largo plazo de los ganadores actuales de bajas rentas
al mismo tiempo que reflejan en fonna exagerada las rentas de por vida de
los individuos que actualmente reciben altas rentas.

permanente de Milton Friedman, pero en la literatura se ha reconocido sólo
recientemente la necesidad de tener un horizonte de mayor duración en los
estudios de inddencia. 7

Esta propuesta tiene validez porque los recipientes actuales de bajas renta.~
constan mayormente de personas muy jóvenes o personas viejas y jubiladas.
Las rentas promedio restantes de por vida de los individuos jóvenes serán
más altas que sus rentas relativamente bajas actuales. Los trabajadores viejos
y jubilados, quienes ya han pasado sus años de ganancia máxima, habrán
tenido ahorros previos cuyos promedios excedían sus rentas relativamente
bajas o nulas. Del otro lado, la edad promedio de los individuos ganadores
de altas rentas es de entre 50 y 55 años y se encuentran ganando lo máximo
que ganarán. Su renta promedio de por vida será inferior a su renta máxima
actual.

Añadidas a los problemas ya mencionados están las críticas básicas recién
lanzadas contra la. metodología de la investigación de la incidencia de impuestos. L. Thurow, en su brillante análisis de varios ensayos de Brooki.ngs,
ha notado que la diferencia fundamental en los estudios de la incidencia
de impuestos es que son formidables desde un punto de vista empírico y
teóricamente imposibles. 8 Como reconoce Thurow, cada impuesto tiene tres
efectos principales. Primero. separa Jas rentas de los individuos y la economía.
Segundo, por medio de multiplicadores y otros dispositivos, genera efectos
macroeconómicos. Y finalmente, un impuesto ayuda a pagar los gastos del
gobierno. El problema que existe para el investigador comprometido en la
incidencia de un impuesto es el de mantener constante el gasto y los efectos
macroeconómicos al mismo tiempo que analiza el impacto del impuesto sobre
la renta real.9

La dependencia en cifras anuales resulta en una exageración de la tasa
promedio de impuesto que los recipientes actuales de rentas bajas pagan
sobre sus rentas de por vida y resulta en una declaración excesívamente moderada de la tasa de impuesto que les corresponde a los ganadores de rentas
más altas. Esta conclusí6n surge del hecho de que la tasa de imposición de
impuestos se deriva al dividir la cantidad de impuesto pagado por la renta
anual del individuo o de la unidad familiar. Como resultado, la incidencia
de impuesto o de la estructura de impuesto parece ser más regresiva o menos
progresiva de lo que es en realidad en casi todos los estudios de incidencia. 5

Thurow arguye de forma convencedora que las técnicas específicas de
incidencia y de la incidencia de un presupuesto balanceado ni siquiera pr&lt;'tenden mantener constantes los gastos y los efectos macroeconómicos. El
enfoque de incidencia diferencial, el cual sustituye un impuesto de rendimiento igual por otro en un esfuerzo por descubrir cuál diferencia esto produce, t~mbién es generalmente insatisfactorio. Thurow propone que ''mientras
que uno puede siempre encontrar un impuesto con un rendimiento igual o
una combinación de impuestos con efectos macroeconómicos iguales, no es
gcr:rralmente posible cumplir con ambas condiciones a la vez. 10

Se puede medir mejor la incidencia y la equidad a largo plazo al comparar la relación entre impuestos pagados y rentas acumuladas por diferentes
individuos durante Ja vida.
Desgraciadamente, esta infonnación no está disponible. Probablemente la
mejor solución disponible a este problema es utilizar conceptos de renta
que tienen un horizonte de tiempo de más que un año. Se han empleado
con cierto éxito 6 el concepto de renta de lrving Fisher y la noción de renta

En su asesoramiento eA'tensivo de la metodología de los estudios de mc1dencia, L. De Wulf también ha criticado las muchas investigac!iones empíricas
que han lle\'ado a cabo los expertos en las fianzas públicas en los estudios
sobre la incidencia. Sus reservaciones están parecidas a las de Thurow. ti
afirma que el estado actual de la teoría sobre incidencia es tal que no se
puede alcaro,ar conclusiones claras y que Jos resultados de los estudios empíricos sólo producen resultados aproximados. 11

' Véase la discusión de este punto en D. G., Davies, "A Further Reappraisal of Sales
Taxation", National Tax Journal, December 1963, pp. 410-15.
• D. G., Davies, "An Empiriéal Test of Sales-Ta:x Regressivity", The Journal o/
Political Economy, February 1959, pp. 72-8, D. G. Davies, "Progressiveness of a Sales
Tax in Relation to Various lncome Bases", Ámtrican Economic Review, December
1960, pp. 987-95; y D. G., Davies, "Clothi.ng Exemptions and Sales Tax RegressivityNote", American Economic Review, March 1971, pp. 187-89.

• J. M., Sc.haefer, "Clothing Exemptions and Sales Ta.x Rcgrcssivity", American
Economic Review, September 1969, pp. 596-99; y Aaron, op. cit., pp. 93 and 18-55.
• Thurow, op. cit., p. 187.
' Ibid.
,. !bid.
11
L., De Wulf, "Fiscal Incidence Studies in Developing Countries: Survey and
Critique", IMF Staff Papers, March 1975, pp. 96-104.

632

633

�A pesar de las advertencias pertinentes de Thurow y de De Wulf vale
la pena examinar los últimos esfuenos de eruditos haciendo estudios de incidencia. Se presentan los resultados en un formato cuantitativo, pero los problemas estadísticos y teóricos mencionados arriba deben prevenir que el lector
interprete los datos demasiado literalmente. Hay un aire de precisión desafortunado y sin fundamento en cuanto a los resultados de la investigación de
la incidencia. A lo más estas aproximaciones presentan impresiones de la
realidad muy generales.

RESULT.i\DOS EMPlRICOS DE LA INVESTIGACIÓN DE LA
INCIDENCIA DE IMPUESTOS
Esta sección presenta aproximaciones por clase económica de tasas de
impuestos a nivel federal, estatal-local y total para los tres pa'LSeS federales
de Australia, el Canadá, y los Estados Unidos. Examinaremos las figuras

(e) l:lS aproximaciones de la incidencia de los impuestos separados pueden
juntarse para formar una aproximación total de la incidencia; y

(f) la renta anual para un año es un reflejo verdadero de la posición
económica o del bienestar de la unidad familiar.

Al examinar la Tabla VII-1 se nota que las tasas para el impuesto federal
australiano caen en forma de "U" en relación con la renta de la unidad
familiar. Las clases más bajas y las más altas pagan los impuestos más altos,
mientras que las clases medias pagan los impuestos más bajos. Las tasas a
nivel estatal-local ( aunque menos), y por consecuente las tasas para el impuesto
total de las unidades familiares australianas, exhiben un patrón general
semejante.
Tabla VII-I
Impuestos Australianos como Proporción de la Renta, 1966-67.

para cada país, uno por uno.

Impuestos Australianos como una proporción de l11J renta. Las aproximaciones australianas de la incidencia de impuestos por P. Bentley, D. J. Collins
y N. T. Drane se basan en el Survey of Consumer Finances and Expenditt¿res
(Análisis de Finanzas y Gastos de Consumidores), 1966/68, de la Universidad
de Macquarie. 12 Este estudio admirable de las finanzas de unidades familiares fue llevado a cabo bajo la supervisión del Profesor Gates de Queensland
University y los Profesores Edwards y Drane de la Universidad de Macquarie.
Entre las suposiciones críticas fundamentales del análisis de la incidencia
de impuestos están :13
(a) los impuestos sobre la renta individual no se desplazan;
(b) principalmente los propietarios pagan los impuestos sobre la renta de
las empresas;

Renta Anual

0-999

Tasas de Impuestos
Federales

Tasas de Impuestos
Estatales-Locales

Tasas de Impuestos
Global

31.3

10.0

41.3

1,000- l,999

24.0

6.4

30.4

2~000 - 2,999
3,000 - 3,999

23.l
21.3

5.4
4.6

28.5
25.9

4,000 - 4,999

22.4

4.1

26.5

5,000 - 5,999

22.4

3.9

26.3

6,000 - 6,999

21.4

3.8

25.2

7.000 - 8,999

24.0

4.1

28.1

9,000 - 11,999

35.8

6.4

42.2

12,000 y más

42.2

7.6

49.8

24.7

4.8

29.5

Total

( c) los consumidores pagan todos los impuestos indirectos;
( d) las tres clases económicas más altas pagan la mayoría de los derechos
'lobre los bienes muebles y sobre donaciones tanto como aquéllos
sobre la comprobación de testamentos y sobre la sucesión;
n P., Bentley, D. J., Collins and N. T., Drane, "An Estímate of the Incidence of tlie
Australian Tax Estructure", mimeo, Economic Society of Australia and New Zealand,
Third Conierence of Economists, Adelaide, May 1973.
11 lb!d., pp. 4-12.

634

• Para la fuente, véase la bibliografía.

El patrón en forma de "U" para las proporciones de los impuestos efectivos sugiere que la estructura de impuestos australiana es regresiva en cuanto
a las clases bajas, proporcional en cuanto a las clases medias y notablemente
progresiva en cuanto a las clases altas. No es raro observar que Ja clase más
baja o las dos clases más bajas tengan una tasa de impuestos mayor que la
de las unidades familiares de la clase media que les sucede. De los 22 países
635

�que De Wulf analiza, 12 manifiestan una estructura de impuestos regresiva
entre la clase más baja y la que precede a la más baja.·u

Tabla VII-2
Impuestos Canadienses como Porcentaje de la Renta, 1969.

La tasa de impuestos relativamente alta para Ja clase más baja se debe
en parte a las suposiciones fundamentales en cuanto al desplazamiento de
impuestos. No obstante, la influencia más importante probablemente es la
marcada tendencia notada anteriormente de la renta anual, que refleja en
forma excesivamente moderada la posici6n económica de muchas unidades
familiares de la clase más baja.

Los estudios de presupuestos muestran repetidas veces que los gastos de
consumo de la clase más baja vacilan entre un ciento cincuenta por ciento
y un trescientos cincuenta por ciento de su renta anual promedio. M.ientras
que el bienestar de la unidad familiar de la clase más baja no puede de
ninguna manera caracterizarse como afluente, es mucho más acomodado
de lo qut: sugiere la renta anual. La aproximación alta de la tasa de impuestos
efectiva para este grupo es en gran parte ilusoria.
En relación a las figuras de la Tabla VII-I y de las Tablas VII-2, VII-3
y VII-4, a continuaci6n, se debe recalcar que la tasa de impuestos promedio
calculada para una renta dada oculta tanto las diferencias grandes como las
pequeñas entre las diferentes unidades familiares individuales. Además, la
dispersión alrededor de la tasa efectiva de impuestos promedio aumenta a
medida que la renta promedio del grupo económico aumenta. 15

lmjJUestos Canadienses como proporci6n de la Renta. La Tabla VII-2
demuestra que el patrón general para las tasas de impuestos totales en el
Canadá es parecido al de Australia. Las tasas de impuesto en relaci6n a la
renta también exhiben forma de "U", aunque la "U" sufre cierta distorsión
en las clases económicas más altas. El estudio de A. M. Maslove para El
Consejo Económico del Canadá manifiesta una regresión marcada en la
clase económica más baja, pero esto es probablemente ilusorio debido a las
razones detalladas arriba.10 Aunque el mundo real a veces trae consigo numerosas sorpresas, no es intuitivamente obvio que el grupo económico más bajo
del Canadá, que recibió una renta promedio de aproximadamente $ 1,000,
pudiera pagar más o menos la mitad de esa cantidad en impuestos, como
sugiere la Tabla VII-2, mientras que consiguiera sobrevivir. Se debe notar
"De W11ll, op. cit., pp. 111-14.
"Si sabemos, por ejemplo, que hay cientos de unidades familiares en los E.E. U. U.,
que ganan en exceso de un millón de dólares por año pero que legalmente no pagan
impuestos sobre la renta.
11 A.
M., Maslove, The Pattern of Taxation in Ganada, Economic Council of

Ganada, Ottawa, 1972.

636

Renta Anual

O- 2,000
2,000- 2,999
3,000- 3,999
4,000- 4,999
5,000- 5,999
6,000- 6,999
7,000- 7,999
8,000 - 8,999
9,000 - 9,999
10,000 - 10,999
11,000 - 11,999
12,000- 14,999
15,000 y más
Total

* Para

Tasas de Impuestos
Tasas de Impuestos
Tasas d.e Impuesto
Federales
ProvinciaJes-Municipales
Total

19.8
14.5
16.4
17.6
18.9
19.4
20.2
20.7
20.8
21.2
21.6
21.5
23.3
20.9

28.8
20.2
19.3
19.0
19.0
18.3
18.1

18.5
17.9
17.7
17.3
17.1
17.2
18.4

48.6
34.71
35.7
36.6
37.9
37.7
38.3
39.2
38.7
38.9
38.9
38.6
30.5
39.3

la fuente, véase la bibliografía.

que el concepto de renta de Maslove, el cual se utiliza en la Tabla VII-2,
es medido ante~ de los impuestos pero después de hacer pagos de transferencia.11
Las interesantes diferencias entte el Canadá y Australia incluyen:
(a) Las tasas de impuesto total en el Canadá tienen un promedio que es
diez puntos de porcentaje más alto;
(b) el grado de progresividad a nivel de las clases altas es marcadamente
menos;
(c) las tasas de impuesto federal en el Canadá son mucho más bajas pero
sus tasas provinciales-municipales son tres veces y medio más altas;

1'

/bid., p. 11.

)

637

�(d) e1 Canadá tiene was federales más progresivas en lo que afecta a los
grupos de renta media.
Un estudio anteñor de la incidencia de impuestos y gastos Canadienses
fue completado por W. l. Gillespie para la Comisión Rr.al Canadiense de
Impuestos.18 Las figuras de la Tabla VII-3 demuestran que el patrón general
de tasas de impuesto total es muy parecido al de Australia. El grado de
regresividad en las clases bajas y el grado de progresjvidad en las clases alta
corresponden mucho con los resultados australianos.
Dado el desbalance fiscal que exhte en Australia (véase Capítulo VI arriba)
no es sorprendente encontrar que las tasas de impuestos federales sean mucho
más altas en aquel país. Del otro lado, las tasas provjnciales-locales en el
Canadá son más de dos veces más altas que las de Au tralia.
Tabla VII-3

rara poder eliminar deficiencias en la materia prima que formaba la base
investigaciones anteriores sobre la incidencia . ~e im~ue~~s. Pe:111°ª?
y Okner combinaron información sobre 3?,000 f~l~ias e md1v1d~os mclmdos en e1 Survey of Econom.ic Opportumty (Analisis de Oportunidad Económica) de 1967, el cual fue dirigido por el Cens~ Bureau (De~to. del
Censo) para la U.S. Office of Economic Opportumty c~n un ar':luvo que
contenía información proveniente de los 90,000 fonnulanos para impuestos
federales sobre la renta individual que fueron completados para el año 1966.

para

Pechman y Okner proveen al lector ocho grupos diferentes de su?°5iciones
relativo~ al proceso de desplazamiento de impuesto~, cada cual ~lustra un
enfoque plausible pero diferente a la incidencia de la estructura de impuestos.
os interesaremos aqui sólo con lo que ellos han llamado las varia~tes IC Y
3B. Las suposiciones de la variante IC producen la estructura de impue~tos
más progresiva mientras que las de la 3B generan el .sistema menos progresivo.
Las suposiciones asociadas con las otras variantes producen un patrón de
incidencia de impuestos que cae entre aquéllos de las variantes IC y 3B.

Impuestos Canadiense como Porcentaje de la Renta, 1961.
Las suposiciones de la variante IC incluyen:
Renta Anual

0-2,000
2,000 - 2,999
3,000 - 3,999
4,000 - 4,999
5,000 - 6,999
7.000 - 9,999
10,000 y más
Total

Ta~as de Impuestos Tasas de Impuestos Tasas de Impue~to
Federales
Provincialc:$• Municipales
Total

13.5
12.1
15.1
15.4
18.2
20.7
26.2
18.5

16.t
11.4
12.0
11.7
12.8
13.5
16.1
13.3

29.6
23.5
27.1
27.1
31.0
34.2
42.3
31.8

(a) lo impuestos sobre la renta individual no se desplazan;
(b) tos consumidores pagan los impuesto· sobre las ventas y consumos;

(e) los propietarios pagan lo impuestos corporativos y reales;
(d) el empicado paga los impuestos sobre planillas de sueldos;
(e) la renta consiste en el sueldo, el interés, los dividendos, los a.lq uileres,
los regalías, las ganancias de capital acumulado y los pagos de tran !erencia; y

( f) la renta anual es un reflejo preciso de la posición econ6mica o del
bienestar de la unidad familiar. 10

Impuestos en los Estados Unidos como proporción de la renta. El estudio
más ambicioso sobre la incidencia de impuestos que se ha completado en
cualquier país es el que fue llevado a cabo por J. Pechman y B. Okner en lo
Estados Unidos. 111 Se basa en lo que se ha denominado el archivo MERGE.
11 W. l., Gillespie, The lncidenc• of Taxes and Publ~ Expenditum in the Ccnadian
Economy, Studics of the Royal Commission on Taxation, Ottawa, 1967.
11 J. A., Pechman and B. A., Okner, Who B1ars lhe Tax Burd1n? Brookings Institution, Washington, 1974.

638

El uso de estas suposiciones y las manipulaciones estadísticas nec~rias
producen el resultado anotado a la izquierda de la Tabla VIl-4 baJo el
encabezamiento Variante IC. Al estudiar las figuras es obvio que los patrones para las tasas de impuesto federal tanto como las de impues~o total son
desemejante a las de Australia y del Canadá. En ve:z. de manifestarse en
forma de "U", las tasas de impuestos suben continuamente desde el grupo
económico más bajo hasta el más alto. Las tasas de impuestos estatales-locales
» lbid., pp. 25-43.

639

�Tabla VII-4

(a) se presume que la mitad del impuesto corporativo es respaldada por
los consumidores;

Los Impuestos en los Estados Unidos como Porcentaje de la Renta, 1966.
Variante
Renta Anual

O- 3,000

2C&lt;•&gt;

Federal

(b) los terratenientes pagan los impuestos de propiedad recaudados sobre
la tierra y no los recipientes de la renta de la propiedad en general;

Variante 3B(b)
Estatal
Local

Estatal
Total

Federal

Local

Total

8.8

9.8

18.7

14.1

14.0

28.1

5,000

11.9

8.5

20.4

14.6

10.6

25.3

5,000-

10,000

15.4

7.2

22.6

17.0

8.9

25.9

10,000-

15,000

16.3

6.5

22.8

17.5

8.0

25.5

15,000-

20,000

16.7

6.5

23.2

17.7

7.6

25.3

3,000-

20.000-

25,000

17.1

6.9

24.0

17.8

7.4

25.1

25,000-

30,000

17.4

7.7

25.1

17.2

7.1

24.3

30,000-

50,000

18.2

8.2

26.4

17.7

6.7

24.4

50,000-

100,000

21.8

9.7

31.5

20.1

6.3

26.4

100,000 - 500000

30.0

11.9

41.8

24.4

6.0

30.3

500,000-1,000.000

34.6

13.3

48.0

25.2

5.1

30.3

1,000.000 y más

35.5

13.8

49.3

24.8

4.2

29.0

17.6

7.6

25.2

17.9

8.0

25.9

Total

Notas: (a) La variante 2C asume que los impuestos sobre Ja renta corporativa e
impuestos reales son respaldados por los propietarios.
(b) La variante 38 asume que la mitad del impuesto sobre la renta corporativa y todos los impuestos sobre la propiedad m.e jorada son desplazados hacia el oonsumidor.

son regresivas a nivel de las clases bajas pero son progresivas a nivel de las
clases que se encuentran con rentas de entre $ 5,000 y $ 1,000.000 y más.
La tasa promedio de impuestos para todo residente apenas se pasaba el
25 por ciento. La tasa de impuestos estatal -locales en promedio era de
7.6 por ciento mientras que la de los federales era de 17.6 por ciento, o sea
dos veces y un tercio más de la tasa correspondiente a las jurisdicciones
suboacionales.
Como se mencionó anteriormente, las suposiciones asociadas con la variante
3B de Pechman y Okner produce la estructura de impuestos la menos progresiva en relación con las ocho variantes que se han formulado. La variante
3B refleja las siguientes diferencias, en contraste con la variante IC:

(c) los impuestos sobre las propiedades mejoradas (viviendas, etc.) son
desplazados hacia c1 consumidor; y
(d) la mitad de los impuestos sobre la nómina de sueldos se desplaza
hacia el consumidor.
Pechman y Okner presentan otros descubrimientos interesantes que no
dependen en forma decisiva de las diferencias en las suposiciones que hacen
sobre la incidencia. 21 Ellos han encontrado que los dueños de c&amp;as pagan menos
impuestos que los que alquilan, que los residentes urbanos pagan menos
impuestos que los que viven en wnas rurales, y que la gente soltera paga
impuestos más altos que los casados.:2 Las familias que reciben la mayor parte
de su renta de los pagos de transferencia pagan la tasa de impuestos más
baja y las unidades familiares que derivan grandes rentas de su propiedad
pagan las tasas de impuestos efectivos más altas. 23
Una conclusión es particula.nnente digna de mención. Pechman y Okner
han encontrado que, no obstante el grupo de suposiciones que empleen, la
renta proveniente del capital presupone impuestos más pesados que la renta
proveniente de labor. Si se consideran los impuestos sobre la renta de la
corporaci6n y sobre la propiedad como impuestos sobre el capital, la tasa
promedio de impuesto sobre el capital es calculada a 33 por ciento, en contraste con una tasa promedio efectiva de 17.5 por ciento para el labor.
Aunque se presuma que los impuestos sobre la renta de la corporación y

la propiedad se pagan en su totalidad o en parte por el consumidor, el
capital es sujeto a una tasa de impuesto marcadamente más alta que Ja del
labor.u Los ocho grupos diferentes de suposiciones reconocen una tasa promedio de impuesto de un 25 por ciento sobre el capital y un 17 por ciento
sobre el labor. Para una sociedad que depende principalmente de lQs incrementos de capital para crear nuevos empleos y aumentar rentas reales per
c,ipita, estas estadísticas son grases.
lbid., p. 38.
lbid, pp. 71-79.
11 /bid., p. 82.
,. /bid., p. 38.
11

1t

640

64l
humanita..+J

�Las estadísticas completadas por Pechman y Okner también revelan que
los impuestos sobre la venta, impuestos sobre artículos de consumo que
generalmente están sujetos a impuestos estatales de venta y de consumo, son
proporcionales o muy levemente progresivos. Bajo las suposiciones de las
variantes lC y 3B, la tasa de impuesto sobre el consumo aumenta a medida
que sube la renta, empezando con la décil más baja de la poblaci6n en la
distribución de rentas y continuando a través de las primeras déciles de
la población.26
Esta interesante tendencia general, la cual fue presentada por primera
vez por el autor de esta monografia/ 0 se debe en parte al hecho de que se
han eliminado del análisis los recipientes de renta más baja. Cuando Pechman
y Okner disponen de sus datos por déciles de población de la distribución de
la renta en vez de por clases económicas, modifican su suposición en forma
explícita (la cual forma la base de las figuras en la Tabla VII-4) que
presupone que el sueldo anual para cualquier año dado refleja con exactitud
el bienestar económico de una unidad familiar o de un individuo. Con toda
razón ellos justifican la eliminación de los recipientes de las rentas más bajas
notando que "las rentas anuales en el caso de los primeros cinco porcentajes
no son representativos de la renta de dichas unidades a lo largo de un periodo
prolongado". 27

a la renta alta para aquel año, las tasas de impuestos pagadas parecen ser
menos de lo que_ les corresponden. Como consecuencia, el limite superior de
la estructura de unpuestos parece ser menos progresiva o más regresiva de lo
que es en realidad cuando se mide el bienestar económico de los contribuyentes con exactitud.

FUENTES PARA LAS TABLAS
TABLA 1: P. Bentley, D. J. Colliru, y N. T. Drane, "An Estimate of the Incidence
of the Australian Tax Structure", mim,o Economic Society of Australia and New
Zealand, Thi:rd Conference of Economista, Adelaide, May 1973, Tablas 3.1 y 3.2.

TABLA 2: A. M. Maslove, Th, Pattern of Ta.xation in Canada, Economic Council
of Ganada, Ottawa, 1972, pp. 128-129.
TABLA 3: W. l. Gillespie, Th, lncidenc, of TtUes and Public Expenditures in the
Caadian Economy, Studies of the Royal Commission on Taxation, Ottawa, 1967,
p. 201.
TABLA 4: J. A. Pechman Y B. A. Okner, Who Bears th, Tax Burden? Brookings Institution, Washington, 1974, p. 62.

Como se indicó previamente en este capítulo en la sección titulada "Problemas Estadísticos y Teóricos en Estudios de la Incidencia de Impuestos",
se pueden observar razones convincentes para un reajuste hacia abajo de las
rentas relativamente altas presentados para cualquier año dado. Los individuos normalmente comienzan su ciclo vitalicio de rentas a una edad joven
y con rentas bastante bajas, ven la culminación de sus rentas cuando tienen
aproximadamente 50 años, y experimentan una disminución de rentas durante la última década que trabajan, acabando cerca de cero durante los
aiios de jubilación. La probabilidad es extremadamente alta que una unidad
familiar que experimente grandes ganancias en un año dado tuviera considerablemente menos previo a ese año y que tenga un sueldo menor durante
alguna época posterior a ese año. La renta del año en curso exagera la
verdadera posición económica de la unidad familiar a largo plazo. En relación
_. lbid., p. 81.
"Véase D. G., Davies, "An Empirical Test of Salcs-Tax Regress.ivity", op. cit., y
D. G., Davies, "Progressiveness of a Sales Tax in Relation to Various Income Bases",
op. cit.
"'Pechman and Okner, op. cit., pp. 67-8.

642

643

�"PROBLEMATICA JUR1DICO-INTERNACIONAL DE LA
PROTECCION DEL MEDIO AMBIENTE"

ERNESTO

J. REv CARO

Doctor en Derecho y Ciencias Sociales
Profesor de Derecho Internacional
Público en la Univenidad Nacional
de Córdoba y en la Universidad Ca-

t6lica de C6rdoba, Argentina.

645

�ASOCIACIÓN ARGENTINA DE DERECHO INTERNACIONAL
5° CONGRESO ORDINARIO

San Juan, 20 al 23 de septiembre de 1979
Tema: "DERECHO INTERNACIONAL AMBIENTAL"
Documento de trabajo presentado
por el Relator
Doctor EllNESTo J. REY CARo
Comisión de Estudio:
Dres.: Pedro Baquero Lazcano
Antonio Boggiano
Miguel Ángel Ciuro
Nelly Eve Cbiesa
Roberto Iglesias Llanos
Joaquín L6pez

I. Introducción.
El Derecho internacional de nuestros días presenta un carácter dinámico
que contrasta con la evolución lenta y pausada de los siglos anteriores, má!
ello no es sino consecuencia de una comunidad internacional en franco
proceso de transformación, una comunidad internacional que ha dejado de
ser conceptual y esencialmente "europeizada" para lograr su universalización,
meta esta cuya consecución ha sido alentada en gran medida por el proceso
de descolonización, promovido, instrumentado y convertido en realidad por
la acción de las Naciones Unidas.

647

�Simultáneamente con este proceso que ha integrado como cuerpos políticos
soberanos e independientes a los pueblos de todo el orbe, la evolución científica y tecnológica experimentada en los últimos decenios ha permitido al
hombre y a los Estados, aunque en desigual grado, avanzar en el desarrollo
económico, social o cultural, les ha facilitado el aprovechamiento intensivo
de los recursos naturales del planeta y les ha abierto las puertas para Ja
conquista del espacio ultraterrestre. Todos estos hechos, que no excluyen
la concurrencia de otros acontecimientos que también han contribuido a
modificar la estructura de la comunidad internacional y de las rclarionrs
internacionales, han planteado la nececjdad de formular una nueva normatividad jurídico-internacional que ha ido ensanchando progresivamente los
ámbitos de validez personal, material y esencial del Derecho internacional
público.

el goce de tales beneficios. La preservación y el mejoramiento del medio
hum_ano es, según la Declaración de Estocolmo, una cuestión de capital importancia que afecta al bienestar de los pueblos y al desarrollo económico de
todo el ~~do imponiendo obligaciones a los gobiernos, sin perjuicio de )as
responsabilidades especiales que recaen sobre el propio hombre a título
~~~f
'
Con agudeza sostiene Kis.s, comentando las disposiciones de la Carta del
Agu~ del Consejo de E~ropa que de~lara al agua como un patrimonio
comun Y un recurso comun de las Naoones, que del reconocimiento de tal
carácter internacional del medio ambiente a la concepción que considera a
éste y sus diferentes elementos como un "patrimonio común de la humanidad"
~•un~S
,

Todo progreso, amén de los beneficios lógicos que de él se derivan, trat'
aparejados algunos inconvenientes. En efecto, sin perjuicio de la viabilidad
de las predicciones apocalípticas de algunos científicos, es indiscutible quf'
una utilización irracional de los recursos naturales y de lo que constituye
el ''medio ambiente'', puede conducir a la humanidad a trances realmente
comprometedores en cuanto a su subsistencia. Surge así la necesidad de
preservar la "calidad de la vida" en el planeta ya que, como se ha destacado
reiteradamente, se ha tomado conciencia que la tierra no es infinita. Con
gran realismo se ha dicho que si en alguna forma quiere caracterizarse la
época actual por los inmensos e increíbles avances técnicos, debe señalarse
que constituye también Ja época de la intromisión del hombre en muchos sistemas naturales cuyo orden y equilibrio ha perturbado y amenaza con seguir
haciéndolo si no se actúa en forma inmediata y enérgica. 1

El agotamiento de los recursos naturales no renovables y el deterioro del
medio ambiente, conjuntamente con otros hechos, como el desbordado crecim~ento de la población mundial, la aceleración industtial y Ja escasez de
alimentos, como así también el reconocimiento de que los términos del "desa•
rrollo". no pueden llevarse hasta el infinito y la posibilidad de introducir
alteraciones a las tendencias · de crecimiento estableciendo condiciones de
estabilidad ecológicas y económicas susceptibles de permanencia, constituyeron
los ele~e?tos básicos y las conclusiones a que arribara el grupo de técnicos
Y especial~tas del Instituto Tecnológico de Massachussetts (Sistem Dynamics
Group), inf~~e q~e, a~nque polémico por sus predicciones, sirvió para
despertar múltiples mqwetudes en la opinión pública mundial.' También
contribuyeron a centrar la atención sobre esta problemática el Club de
Roma 5 y el mensaje del ex-presidente de la Comisión de las Comunidades
Europeas, Mansholt.

De allí que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano
expresara la convicción común de que los recursos naturales de la Tierra,
entre ellos el aire, el agua, la tierra, la flora y las muestras representativas
de los sistemas ecológicos naturales, deben ser preservados para beneficio de
las generaciones presentes y futuras; que la capacidad del planeta para producir recursos naturales vitales renovables debe ser mantenida y en su caso
restaurada y mejorada y que los recursos no renovables deben utilizarse
evitando el peligro de su agotamiento, asegurando a toda la humanidad

Todas estas obse1;aciones sobre el comportamiento humano y de los pueblos,
ha desarrollado la idea de que por encima al "culto" a la producción y al
consumo deben buscarse nuevos valores, entre ellos ]a "calidad de vida".
No obstante, esta meta enraizada ya en la mente de gobernantes y habitantes de los países industrializados, no aparece a menudo conciliable con las
aspiraciones de los Estados aún no desarrollados, que lejos de haber obtenido
• Cfr. Un Doc. A/Conf. 48/14/Rev. 1, p. 3.
Cír. Kxss, Alexandre-Charles, "Los principios generales del derecho del medio
ambiente", Cuadernos de la Cáted1'a, J. 13. Scott, Universidad de Valladolid, 1975,
p. 91.
• Cfr. "Los limites del crecimiento. Informe aJ Club de Roma sobre el Predicamento de la Hwnanidad", Fondo de Cultura Económica México 1973
1 Cf
'
'
.
r. SEPÚLVEDA, César, Mbcico y el Club d, Roma, México, 1974, ¡i 31 y M.
1

' Cfr. CRUZ MmAMONTES, Rodolfo, "El hombre frente al deterioro del medio marino',
en Natural Resources Journal, University of New Mexico, Vol. 16, july 1976, p. 549;
MARÍN L6PEZ, Antonio, "La contaminaci6n del medio ambiente y la Conferencia de
Estocolmo", en Anuario del Instituto Hispano-Luso-Americano de De11cho Internacional, o. 4. 1973, p. 435-438.

648

649

�niveles dignos de vida, luchan aún para satisfacer las necesidades más elementales en materia de alimentación, vestimenta o educación. De allí,
que toda normatividad internacional debe conciliar las aspiraciones de desarrollo de tales países con los requerimientos para la protección del medio
ambiente.

Ha de tenerse en cuenta también que existe una real y efectiva solidaridad
entre los distintos elementos de la naturaleza, el aire, el agua -sea marítima
o fluvial-, el suelo, la vida animal y vegetal, etc. Es decir que el medio
ambiente desde el punto de vista físico es infragmentable, como lo es desde
el punto de vista geográfico. Hay una unidad esencial en la biósfera. Esto
determina que los actos que atentan contra el medio ambiente -p. ej., la
contaminación por aire, mar o rí~, no tenga fronteras y pueda producir
efectos nocivos a distancias considerables de sus fuentes.
Asimismo, para la elaboración de las normas internacionales, en esta problemática quizá más que en otras, se deberá tener en cuenta la información
y observaciones que previamente aporten otras ciencias. La interrelación
disciplinaria surge como una realidad incontestable en la lucha para la
protección del medio ambiente. Biólogos, meteor6logos, oceanógrafos, economistas, sociólogos y urbanistas, entre otros, proporcionarán los datos necesarios,
los que deberán ser evaluados por el jurista. Las normas de derecho deben
adecuarse a la realidad física, social, económica o cultural que se pretenda
reglar. De su justa adecuación o ensamble dependerá la efectividad para el
cumplimiento de sus fines.

Hay coincidencia en que en las circunstancias actuales, tal Derecho internacional del medio ambiente no constituye una rama del derecho con sustantividad suficiente para ser considerada como disciplina autónoma reguladora
de un área específica de las relaciones internacionales. Desde este punto de
vista, puede hablarse del Derecho internacional del medio ambiente como
se habla del Derecho internacional marítimo, del Derecho internacional fluvial
o del Derecho de los tratados. Más aún, se ha llegado a afirmar que tal
conjunto de normas no excede e] ámbito de las relaciones jurídicas reguladas
por el Derecho internacional más clásico y que por ello forman parte del
Derecho internacional público y colocadas bajo este título por razones prácticas y porque responden a una determinada problemática. Así, para Kiss
sería e1 "conjunto de reglas de derecho internacional público cuya finalidad
es la de proteger el equilibrio esencial del medio humano" .1

No obstante, ello no significa aceptar que la estructura actual del Derecho
internacional, pueda proporcionar los medios más adecuados para hacer
realidad la preservación del medio ambiente, ni que no sea necesario buscar
nuevos principios y normas para lograr ese objetivo, como los principios
"supra internacionales" a que se refiere Nelly Chiesa, emanados de una
realidad objetiva, cual es ''la finitud de la Tierra y su degradación progresiva
como hábitat humano". Según esta jurista, tal realidad exigiría para tutelar
la calidad de la vida humana, la toma de previsiones objetivas independientes
de la voluntad humana y superiores a las leyes nacionales, determinaciones
estas que llevarían irremediablemente a un replanteo del concepto de soberanía estatal que prima en el Derecho internacional actual sustentado fundamentalmente en los formalismos del consentimiento estatal.ª

II. El Derecho internacional del medio ambiente.
La existencia de normas internacionales concretas o de principios básicos
que tengan por objeto la protección del medio ambiente o la regulación
de la actividad de los Estados en lo que respecta a la utilización de los recursos
naturales, ha inducido a los autores a hablar de un "Derecho internacional
ambiental", de un ''Derecho internacional del medio ambiente" o, también,
de un ''Derecho ambiental internacional".9
• Cfr. CAN-o, Guillermo J., Visión Sumaria del Dereclio Ambiental Internacional,
Disertación inaugural. Primera Conferencia Nacional de Derecho del Entorno (Santiago
de Chile, 18 al 20 de agosto de 1977, p. 2, citado por CBmSA, Nelly Eve, "La protección del meclio ambiente y el Derecho internacional", en Revista d, derecho internacional 'Y ci,ncias diplomáticas, Rosario, años XXV-XXVI, No. 46/ 47, 1977/1978,
p. 38. Según aquel jurista el Derecho ambiental internacional, abarcaría trca categorla,
de principios o normas, que se refieren a los recursos naturales y elementos ambientales

650

Ill. Las Normas y principios del Derecho internacional del medio ambiente.
No constituyendo una rama autónoma del derecho, al menos en la actualidad, sus normas se crean, modifican o extinguen por los procedimiento!!
usuales del Derecho internacional de nuestra época.
Es indudable que el Art. 38 del Estatuto de la Corte Internacional de
Justicia no agota el problema de la fuente del Derecho internacional, ni
que pertenecen a la Humanidad, a los recunos naturales y elementos ambientales
compartidos por dos o más países y a los efectos extraterritoriales del uso de recursos
naturales o elementos ambientales internacionales, tanto mundiales, regionales o
bilaterales.
' Cfr. K1ss, Alexandre-Charles, op. cit., p. 10.
• Cfr. Op. cit., p. 36.

651

�establece las únicas vías de producción jurídico internacional. Existen otros
procedimientos para su creación entre los cuales revisten gran importancia&gt; los
instrumentados a través de las organizaciones internacionales que por cierto,
son muy variadas, dependiendo su relevancia de la propia estructura de las
organi7.aciones, sean éstas de tipo clásico o comunitario.
A la luz de estas consideraciones y del examen de la normatividad aplicable al medio ambiente es posible observar con cierta decepción, la carencia
casi total de normas de Derecho internacional común directamente aplicables
a la protección del medio ambiente. La mayor parte de las normas provienen de tratados o acuerdos, particularmente regionales, subregionales o bilaterales sin perjuicio de la aplicación de los principios generales del derecho.
Puede constatarse sí, la existencia de una apreciable cantidad de resoluciones, recomendaciones y decisiones de organizaciones internacionales con
distinto valor vinculante y normas generales de conducta emanadas de conferencias internacionales.
Es posible también constatar que en su mayoría las normas convencionales
están destinadas a prevenir la contaminación de las aguas, sean dulces o
marítimas, la protección de ciertas especies animales o evitar la contaminación radiactiva, es decir que sólo abarca aspectos parciales de la amplia
problemática inmersa en la protección del medio ambiente.
En cuanto a las normas de Derecho internacional común, se ha dicho
que la única regla que puede ser invocada es la de responsabilidad internacional del Estado por los daños ecológicos causados a otros Estados, ya que
no existe una norma de carácter general que proht'ba los ataques al medio
ambiente. Sólo los actos lesivos al medio ambiente que produzcan daños
concretos fuera de los límites territoriales de un Estado, pueden hacer responsable a este Estado. 9 Según Pontavir.e, el daño debe presentar los siguientes
caracteres para que genere la obligación de reparar: debe ser real, o sea
existir, debe ser importante y debe ser cierto. 10 Esta norma ha sido reiteradamente reconocida y aplicada por la jurisprudencia internacional.

Si bien cada Estado tiene en principio el derecho de usar de su territorio
en la forma que más le convenga, no puede abusar do ese derecho en forma
tal que afecte los derechos de otros Estados. Si se ha servido de su territorio
para ejecutar actos que producen contaminación más allá de sus fronteras,
• Cfr. Kiss, Alexandre-Charles, op. cit., p. 25 y 55.
Cfr. "La réparation du dommage en matiere de pollution transfrontiere", en
Aspects Juridiques de la Pollution Transfrontiire, OCDE, París, 1977, p. 445-451.
Jt

652

debe responder internacionalmente por los daños causados, ya que los Estados
vecinos tienen también el derecho correlativo de que su territorio sea respetado
y esté exento de ingerencias extrañas que impidan su utilización.
La norma en examen ha sido considerada como uno de los pilares fundamentales del llamado "derecho de vecindad", 11 derecho este que puede servir
de base para el desarrollo de un principio general de responsabilidad por
daños que afecten al medio ambiente, pero que no cubre toda la problemática que encierra la protección del medio ambiente, pues la contaminación
puede producir efectos mucho más allá de los territorios de los Estados
vecinos. 12
Aquella regla ha merecido un amplio reconocuruento en la Declaración
de Estocolmo, en cuyo Principio 21 se establece que "De conformidad con
la Carta de las Naciones Unidas y con los principios del derecho internacional, los Estados tienen el derecho soberano de explotar sus propios recursos
en aplicación de su propia política ambiental y la obligación de asegurar que
las actividades que se lleven a cabo dentro de su jurisdicción o bajo su
control no perjudiquen al medio de otros Estados o de zonas situadas fuera
de toda jurisdicción nacional". Según Pierre Dupuy, este principio aparece
a la vez como una confirmación y un desarrollo del derecho existente. La
novación que el texto mencionado introduce, consiste en que ya no se habla
más de daños en el "territorio", como era tradicional, sino de daños "al
medio" de otros Estados, lo que significa otorgarle un alcance más vasto,
extendiendo las obligaciones estatales.18
"Cfr. .A,,mllAssY, J., "Les relations internationales de voisinage", en Recueil des
Cours, 1951, Vol. II, p. 73; REUTER, Paul, De-recho Internacional Pú.blico, Trad.
de Puente Egido, Barcelona, 1958, p. 104-105; VERDRoss, Alfred, Derecho Internacional Público, Trad. de Truyol y Serra, 5a. edici6n, Madrid, 1976, p. 273; RoussEAu,
Charles, Droit lnternational Public, París, T. III, 1977, p. 287.
11 Cfr. Ki:ss, Alexandre-Charles, op. cit., p. 58.
11 Cfr. "La rcsponsabilité intemational des Etats pour les dommages causé par les
pollutions transfrontib-e", en Aspects Juridiques de la Po/lution Trans-frontiere, OCDE,
Paris, 1977, p. 380-381. "La novation vient tuot d'abord du fait que le texte, s'il
reprend des principes antérieurs, ne parle plus de "territoire", comme par exemple
la Cour lntemationale de Justice dans l'affaire précitée du Droit de Corfou, mais
"d'environnement". II y a sans doute la une évolution significative, et !'une des
premicres tentatives pour faire reconnaítre cette notion, jusqu'ici tres diffuse, comme un
concept de valeur juridique: ce phénomcne pourrait a terroe avoi.r certaines répercussions sur le contenu meme des obligations étatiques. Beacoup plus large que la notion
tres matérielle de territoi.n:, la notion d'cnvironnement &amp;ignifie que les Etats devront a
!'avenir clargir le champ d'exercice de leur controle administratiI. Leur vigilance devra
couvris non seulemente le territoire proprement dit (terre et mer territoriale) mais

653

�Sin dejar de reconocer la importancia de este principio y de la influencia
ejercida por la Conferencia de Estocolmo, algunos autores estiman que es
un error considerar a esta reunión como el punto de partida del Derecho
internacional del medio ambiente y examinando el Principio 21, sostienen que
no hizo sino exponer el Derecho internacional existente. 16

Es bien conocido el "leading case» de la Fundación Trail. conflicto suscitado entre Estados Unidos y Canadá que provocó un pronunciamiento de
un tribunal arbitral, que en su sentencia del 11 de marzo de 1941, sostuvo
que ningún Estado tenía el derecho de usar de su territorio o de permitir
su uso de manera que los humos provoquen un perjuicio sobre el territorio
de otro Estado o a las propiedades de las personas que en éste se encuentren
tratándose de consecuencias serias y si el perjuicio es acreditado con pruebas
claras y convincentes.15
La doctrina ha confirmado la norma de que todo Estado puede usar de
su territorio a condición de no causar un perjuicio sensible en el territorio
de los demás Estados y si el mismo se produce, tiene la obligación de repararlo;
ello sin perjuicio del desarrollo de otras normas que tiendan a evitar el daño
en el caso de los recursos naturales compartidos, como es la regla de la
información y consulta previa o del acuerdo previo.

Cabe señalar que cuando el Estado afectado por un acto contaminante
que tiene origen más allá de sus fronteras, reclama la reparación, está
haciendo valer un derecho propio derivado del derecho de soberanía. De
allí que, si el perjuicio ha sido sufrido por individuos o particulares y el
Estado actúa por esta circunstancia, no está ejerciendo la protección diplomática en el sentido corriente, sino que ejerce un derecho cuya titularidad
ostenta. Esto no impide que el particular pueda recurrir directamente a los
órganos competentes del Estado que provocó la contaminación para procurar
égalenrent l'atmosphcre et, de facon plus génb-ale, tous lea agents écologiques qui
constituent son "environnement" et interagissent avec celui des autrcs Etats, proches
ou éloignéa. Si la formule reste assez vague, l'évolution n'en est pas moins certaine.
Elle interdit, ~ tout le moiru que les pays se retranchent derri~re une conception
axagérément restrictive de la notion classique de territoirc".
1 • Cfr. "International Environmental Protection: Policy, Legal and Trade Aspects'',
en Proceeding of th, 71st Ánnual Meeting, American Society oí International Law,
1977, p. 49.
"'Cfr. ONU, Recueil d,s sent,nces arbitrales, Vol. III, p. 1965. Un análisis de eate
caso y una extensa bibliografía puede consultarse en AaNAUD, Vicente Guillermo,
"Derecho Internacional Ambiental. La contaminación de los rios en el Derecho Internacional Público", Instituto Nacional de Ciencia y Técnica Hidrlcas, :Ba. Aa., 1974,
p. 44-55.

654

la reparación del daño. El interés de la comunidad internacional en llenar
los vacíos normativos, se manifiesta en la exhortación contenida en el Principi~ 22 de la Declaraci6n de Estocolmo: "Los Estados deben cooperar para
continuar desarrollando el derecho internacional en lo que se refiere a la
responsabilidad y a la indemnización a las víctimas de la contaminación y
otros daños ambientales que las actividades realizadas dentro de la jurisdicción o bajo el control de tales Estados causen a zonas situadas fuera de su
jurisdicción".
Es evidente que las normas sobre responsabilidad internacional hasta ahora
reconocidas son insuficientes para asegurar la defensa eficaz del medio ambiente. La protección de éste no puede fundarse únicamente en la reparación
de los daños causados ya que ello significa aceptar los hechos consumados,
cuando en realidad surge como absolutamente necesario desde el punto de
vista ecológico, desarrollar normas que obliguen a los Estados a prevenir las
actividades que puedan degradar el medio ambiente.
Se destaca así el "principio de prevención" como uno de los pilares sobre
el que se asienta la acción internacional para la preservación del medio
ambiente, y para ello es necesario la cooperación internacional. Tal principio
aparece claramente en el contenido de las Recomendaciones No. 70 y 71 del
Plan de Acción aprobado en Ja Conferencia de Estocolmo, referidas a las
actividades de los Estados que lleven consigo un riesgo apreciable de repercusión sobre el clima, a la utilización de medios eficaces para disminuir al
máximo el lanzamiento de sustancias tóxicas o peligrosas al medio ambiente
y a la aplicación de medidas de control apropiadas cuando la utilización
de dichas sustancias sea inevitable y a la conveniencia de que los Estados
se hagan partes en los tratados en materia de lucha contra la contaminación
marítima.
Asimismo, Ja cooperación internacional requerirá una amplia solidaridad
en los medios seleccionados para luchar contra la contaminaci6n, como podía
observarse al examinar algunos tratados y la acción de las organizaciones
internacionales. La otra faz de esta cooperación ha sido destacada en el
principio 20 de la Declaración de Estocolmo, que aconseja el fomento,
especialmente en los países en desarrollo, de la investigación y los estudios
científicos referentes a los problemas ambientales, tanto nacionales como
multinacionales, como así también el apoyo al libre intercambio de información científica actualizada para facilitar la solución de los problemas ambientales y la necesidad de poner a disposición de los países en desarro!Jo
las tecnologías ambientales en condiciones que favorezcan una amplia difusión,
sin implicar una excesiva carga económica para esos países. A este propósito

655

�se ha referido expresamente 1a Resoluci6n 2995 (XXVII) de la Asamblea
General de las Naciones Unidas titulada "Cooperación entre los Estados en
el campo del medio ambiente".
La Resolución, además de reiterar el principio de que la exploración, explotación y el desarrollo de sus recursos naturales los Estados no deben causar
efectos perjudiciales sensibles en zonas situadas fuera de su jurisdicción nacional, reconoce que la cooperación interestatal en el campo del medio
ambiente sólo puede alcanzarse adecuadamente "dándose conocimiento oficial
y público de los datos técnicos relativos a los trabajos que han de ser emprendidos por )os Estados dentro de su jurisdicción nacional, con el propósito de
evitar perjuicios sensibles que puedan ocasionarse en el medio ambiente
de la zona vecina", y que dichos datos técnicos deben ser facilitados y recibidos con el mejor espíritu de cooperación y buena vecindad "sin que ello
pueda ser interpretado como facultando a cualquier Estado a retardar o
impedir los programas y proyectos de exploración, explotación y desarrollo
de los recursos naturales de los Estados en cuyos ter¡itorios se emprendan tales
programas y proyectos" .18

En estrecha vinculación con el principio de prevención, se plantea el proWema de saber si existe una obligación juridica que imponga a los Estados
el deber de informarse recíprocamente de cualquier actividad o uso en su
territorio que pueda dañar el medio ambiente más allá de los límites de su
competencia territorial.
La cuestión fue abordada en la Conferencia de Estocolmo y si bien es
cierto que por oposición de un grupo de Estados no pudo aprobarse el proyecto original que incluía el principio de la información, no por ello puede
afirmarse la inexistencia de una norma internacional que obliga a los Estados
a informar de toda actividad desarrollada sobre su territorio que pueda producir daños más allá de sus fronteras.U En este sentido, compartiendo la
opinión de Julio Barberis y otros autores 18 hemos tratado de demostrar
mediante el análisis de una vasta práctica convencional y distintas resoluciones de organizaciones internacionales, que al menos en el aprovechamiento
de los recursos naturales compartidos, en particular de los ríos internacionales,
"Cfr. Resoh1cione.1 aprobadas por la Asamblea General en su vigésimo séptimo periodo de sesiones, p. 47.
"Cfr.Ktss, Alexaodre-Charles, op. cit., p. 43 y 46.
" Cfr. BAR.BERlS, Julio, "Los recursos naturales compartidos entre Estados y el Derecho
Internacional", Madrid, 1979, p. 150 y ss; "Los recursos minerales compartidos entre
Estados y el Derecho Internacional", en Deret;ho d, la Integración, INTAL, No. 18-19,
marzo-julio de 1975, p. 45 y u.

656

i~te una nonna consuetudinaria que exige la consulta previa e incluso en
oertos casos una norma más avanzada, la del acuerdo previo.ª

1

. No o~tante, hay_ autores que han puesto en duda la vigencia de una norma
mt:~c1onal que imponga la obligación de informar previamente sobre Jas
actividades desarrolladas y que puedan causar daños a terceros Estados O a
personas bajo jurisdicción de éstos. 2º
Respecto de los "principios" de Derecho internacional ambiental, algunos
ya consagrados Y otros en proceso de elaboración, Amaud señala los siguientes:
a) ~a. '~buena vecindad ecológica", que constituye una especificación
del pnncip10 de buena vecindad e incorporado ya en numerosos instmmentos internacionales a iniciativa de la diplomacia argentina. De él se derivarían
dos princi~ios:, el de la "explotación y uso de los recursos naturales propio~
con Ja _ob!1g~~~ de ~ a r que las actividades que se llevan a cabo dentro
de su Junsd1cc1on o baJo su control no causen perjuicios al medio de otros
~stados º. ,de zonas situadas fuera de toda jurisdicción nacional" y el de la
explor~on y uso de los recursos naturales compartidos y el medio ambiente
compartido de manera de no causar perjuicios al medio de otros Estados 0
zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional", principios estos que se
fundarían en una práctica y jurisprudencia internacional uniforme y constante;
b). E~ _p~n~pio de "intercambio de información y consulta. previa", por
propia m1C1at.1va o a pedido de Parte interesada, en la realización de obras
Y us_o de los rec~os naturales compartidos, de modo de no causar perjuicios
sensibles al medio de otros Estados o en zonas fuera de su jurisdicción;
c) El principio de la "solidaridad", que presupone la colaboración entre
los Estados. Se reconoce el derecho del Estado a utilizar sus recursos naturales
compartidos o el medio ambiente compartido pero limitándolo por el igual
de¡echo de los otros Estados participantes del mismo sistema ecológico;
d) El principio sociológico de la "reciprocidad", que tiende a un equilibrio entre los distintos intereses en juego;

11

Cfr. REY CAR.o, Ernesto, "La consulta prev:ia en el aprovechamiento de los recursos
naturales compartidos. Los ríos internacionales", en Cuadernos de Derech p 'bf' d
la u . . d
o u ICO ,
nivernda de Los Andes, Mérida, Venezuela, No• 4, 1978J p ª 9 y SS~
•

~~- MA&amp;rno MENÉNDEZ, Fernando M., "Politicas sobre el medio humano y conAspectos jurídico-internacionales", ª~
R~~v ...
:..,a Espano
~ la
dtradice.iones Pu. eblo-Estado:
.
~
e Derecho Internacional, Vol. XXX, 1977, No. 1, p. 46.

657
Jiwnani tas-4 2

�e) El principio de la "utilización justa y razonable, óptima y racional de
los recursos naturales", incluido en las Reglas de Helsinki y en el Tratado de
la Cuenca del Plata;
f) El principio desprendido del anterior de "estudio, utilización y explotación de una cuenca de drenaje internacional como una unidad indivisible",
para evitar la contaminación de las aguas internacionales fluviales y lacustres,
superficiales y subterráneas, del mar en donde desembocan y del medio
ambiente compartido;
g) El principio de "responsabilidad internacional de los Estados en relación
con el medio", consagrado en la Declaración ?e Estocolmo Y_ cuyo des~ro.llo
doméstico seria la política de "polleur-payeur' de la Comunidad Econorruca
Europea. Se aplicaría en última instancia al no ser cumplimentados los ante•
21
riores que son esencialmente de carácter preventivo.
Entre las importantes contribuciones para el desarrollo del Derecho internacional del medio ambiente, puede mencionarse el "Proyecto de Principios
de Conducta", para servir de guía a los Estados en la conservación y explotación armónica de los recursos naturales compartidos por dos o más Estados,
presentado por la delegación argentina, en el Grupo de Trabajo intergubernamental sobre recursos naturales compartidos por dos o más Estados, del
Progrmna de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. 22 Tales principios
son:
"1} de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y con los principios del derecho internacional, los Estados tienen el derecho soberano de
e&gt;--plotar sus propios recursos en aplicación de su propia política ambiental,
con la obligación y la responsabilidad de cada Estado de asegurar que las
actividades que se lleven a cabo dentro de su jurisdicción o bajo su ~ontrol
no causen perjuicio sensible al medio de otros Estados o de zonas situadas
fuera de toda jurisdicción nacional. Ningún Estado tiene derecho a usar
0 permitir el uso de su territorio de manera tal de causar perjuicios sensibh:s
al territorio de otro Estado o de las personas o de la propiedad en el mismo
o en zonas situadas fuera de toda jurisdicción nacional;

partidos, con el objeto de preservar y mejorar el medio, preservar la paz
internacional y lograr un mayor beneficio común, teniendo en cuenta la
necesidad del respeto mutuo de los Estados por el igual derecho de los pueblos de las naciones a la soberanía permanente sobre sus riquezas y recursos
naturales;
3) dicha obligación de cooperar debe ser cumplida sobre la base de un
sistema de notificación, intercambio de información y de consultas previas,
de conformidad con los principios generales aquí enumerados;
4) el sistema de notificación, intercambio de información y consultas previas que se establece en estos principios generales, debe cumplirse de buena
fe y en un espíritu de buena vecindad;
5) los Estados deben adoptar las medidas preventivas y prácticas necesarias para asegurar que las actividades que se lleven a cabo dentro de su
jurisdicción o bajo su control no causen perjuicio sensible al medio de otros
Estados o de zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional;
6) cuando en un Estado, o en varios, se proponga la realización de una
actividad que afecte recursos naturales compartidos, que pueda afectar en
fonna perjudicial el medio de un Estado o de varios Estados que comparten
dicho recurso natural, el Estado o Estados que se propongan llevar a cabo la
actividad deben, en la etapa inicial del proyecto, notificar la actividad que
se proyecta a los Estados que comparten el recurso natural. Si así lo estimaran
necesario el Estado o los Estados que proyectaran llevar a cabo la actividad,
la notificación podría ser enviada al Director Ejecutivo del PNUMA, quien
a su vez la transmitiría al Estado o Estados que pudieran ser afectados;
7) la notificación previa debe incluir la información existente referente
a la naturaleza de la actividad que se proyecta, incluyendo datos técnicos y
científicos, planos, cálculos, el programa de operación y los demás elementos
necesarios para que el Estado que pueda ser afectado determine las consecuencias de la actividad que se proyecta en su medio o en zonas situadas
fuera de su jurisdicción nacional;

2) Los Estados partes en un mismo ecosistema deben cooperar entre sí en
la exploración, uso, explotación y desarrollo de los recursos naturales com•

8) el estado o los Estados notificados podrán, si lo consideran necesario,
dentro de un tiempo razonable, pedir y obtener información adicional del
Estado o Estados que proyecten llevar a cabo la actividad;

"Cfr. Op. cit., p. 116-125.
.. Cfr. PNUMA, Doc. U EP/IG 2/3, 10 de diciembre de 1975. El proyecto fue
preparado por el Embajador Arnaud.

9) si un Estado que comparte un recurso natural sobre el cual se proyecta
realizar una actividad, haya sido o no notificado, tiene motivos para creer
que la actividad que se proyecta pudiere causar perjuicios sensibles a su
medio, o afectar la utilización óptima, racional y armonioso de dicho recurso

658

659

�.
drá dentro de un plazo razonable, y teniendo en
natural compartido, po '
.
dir . • tificadamente los programas
cuenta su obligación de no retardar o unp~, lllJ:sarrollo de los recursos nay proyectos de exploración, uso, explotac1on y
bo 1
tividad solicitar
turales del Estado o Estados que proyectan llevar a ca
a ac
1,
, 'to
, .
tos últimos la celebración de consultas con e propos1
a este úlumo O es
. . d la actividad que se proyecta Y
de determinar juntos las consecuencias e
. gún perjuicio sensible a su
buscar maneras de asegurar que no se cause run

ª

medio;

l
'b' dicho pedido de consultas, el Estado o los Estados que
10) a rec1 ir
la
. 'd d teniendo en cuenta la naturaleza de
. tan llevar a cabo
activi ª ,
proye_c
l
'bilidad y la extensión del perjuicio que pudiera causar,
la nusma, a Pº51
• nsultas deberán acceder
. d'ci'ón
del Estado que solicita 1as co
'
conforme a 1a m
1ca
a este pedido sin demoras innecesarias;

• ~ tra clase de actividades
11) si hay aspectos del proyecto, obra o cua1qwer
1 6 tima
.
d n causar perjuicios sensibles, afectar a p
que se coOS1dere que pue e
contaminación que supere
tiliz . , d n recurso natural o provocar una
u
aoon e u
d
la respuesta a 1a
los niveles considera~os ace~tables o que ,se a~~~entro de un plazo
tif •,
umimstro de informes debera rea
d
no 1cac1on y s
1 .
rtancia y características del hecho e
corto y razonable, conf~rme a
unlpo
articular por acuerdo entre los
t
detearunar segun e caso p
que se tra e, a
l
, ctica internacionales y en las etapas
Estados interesados, en base al uso y a pra
l bl' .ón de no
eniendo particul.armente presente a o igac1
acordadas. En tal caso, t
l ealiza . , n del proyecto obra o ac.
dir · · tificadamente a r
cio
'
retardar o rmpe
_mJus
.
desarrollo de los recursos naturales,
tividad de explorac16n, uso, explotaci6_n y '6 d I mismos se indicarán las
de facilitar la e1ecuC1 n e os
'
en todo o en parte, Y
á1
fundan las objeciones, nombre
razones técnicas, científicas y e, cu1os en qu~ se
. .. .
de expertos y las sugerencias destinadas a evitar aquel perJweto,

,ª

de
12) si dentro de un plazo razonable no h ub'ier~ respu esta O pedido
no existe
sultas por parte del Estado notificado, se considerará de que
. d
con
. o a ue se lleve a cabo la actividad relaciona a
objeción por parte del nus_md
q I Estado o los Estados que han efectuado
al recurso natural comparo o, por e
la notificación ;
. d

los Estados que compartan recursos naturales acuerden
.
otros mecanismos institucionales con el
establecer collllS10ne~ ~n1untasci;n llevar a cabo consultas y hacer un plaobjet~ de inte~carnb1ar:::rm\oración y explotación armoniosa de los recurneanuento conJunto pa
exp_
1 .
1 disputas relativas a los
sos naturales compartidos y evitar y so uc1onar as

13) se reco~:º a a

mismos;
660

14) con el objeto de lograr una exploración, explotación y uso racional
y armónico, como asimismo una correcta administración de los recursos naturales compartidos y con el propósito de evitar, eliminar o controlar la
contaminación transfronteriza, los Estados parte de la región o ecosistema
deberán acordar, con espíritu de solidaridad y a los efectos de una efectiva
cooperación internacional, el intercambio regular de información científica
y técnica referente a la posible exploración, explotación y uso de los recursos
naturales compartidos. También es de desear que estos Estados establezcan
programas conjuntos de cooperación técnico-científica y determinen, inter
alia, niveles aceptables de polución transfronteriza;

15) si Jos Estados interesados determinan que una actividad que se proyecta con relación a un recurso natural compartido ocasionará perjuicio sensible al medio de uno o más Estados que comparten el mismo, tal actividad
no podrá llevarse a cabo sin el previo consentimiento expreso del Estado o
de los Estados cuyo medio será afectado en forma sensible;
16) en el caso de que no se llegara a acuerdo entre los Estados interesados
en algún aspecto de una disputa referente a la actividad propuesta, dicha
controversia se arreglará de conformidad con las disposiciones de la Carta
de la Naciones Unidas y los principios y las reglas del derecho internacional.
Los Estados interesados acordarán, en particular, hacer uso de los buenos
oficios del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente para
ayudar a Jos Estados interesados a clarificar la infonnación técnica y establecer
los hechos involucrados en la diferencia;

17) de conformidad con las reglas y principios generales del derecho internacional, todo acto u omisión por parte de cualquier Estado, que constituya
una violación de los antedichos principios de acción preventiva, acarreará
la responsabilidad del mismo por el perjuicio sensible que se cause al medio
de otro Estado que comparta el mismo recurso natural. El Estado o los Estados
responsables de dicha violación deberán adoptar las medidas necesarias para
evitar causar mayor daño y compensarán al Estado o a los Estados afectados
por el perjuicio sensible causado, conforme se haya acordado con los mismos
o con lo que determine un tribunal o mecanismo de arreglo de disputas en
consonancia con las disposiciones del principio anterior;

18) Con el objeto de asegurar una efectiva cooperación internacional se
insta a Jos Estados que comparten recursos naturales a concluir entre sí
acuerdos bilaterales o multilaterales que regulen su conducta, con fuerza
legal obligatoria, con respecto a la cooperación en el campo del medio ambiente referente a la exploración, explotación, uso y desarrollo de los recursos
661

�naturales compartidos, teniendo debidamente en cuenta los principios generales precedentes y la necesidad de armonizar su legislación nacional a la
luz de sus obligaciones conforme a dichos acuerdos".

IV. La coope-ración en el marco de las Naciones Unidas.
Según Kiss, la lucha por la protección internacional del medio ambiente
plantea algunos problemas que deben ser abordados en el plano universal,
como es la determinación de los principios generales de la acci6n internacional, el estudio y la administraci6n del medio ambiente humano y la
coordinación de actividades entre las organizaciones internacionales especializadas y regionales. No obstante, las acciones concretas tanto en lo que hace
a la reglamentación como a la administración, pueden ser instrumentadas
a través de organizaciones intergubemamentales que reúnan a Estados con
niveles de desarrollo y sistemas económicos semejantes. Por último tratándose
de problemas concretos nacidos de las relaciones de vecindad o de la participación en un recurso natural, como en el caso de los ríos internacionales,
cuencas hidrográficas o una zona de mar, la cooperación internacional puede
hacerse realidad a través de instrumentos regionales. 23
Teniendo presente ese posible marco institucional de la cooperación internacional, se constata que a partir de la década del 60 se desarrolla en los
distintos planos una labor progresiva que denota una toma de conciencia
sobre la necesidad de agotar medidas urgentes para preservar el medio humano
y evitar las consecuencias irremediables. Ello no quiere decir que en años
anteriores no se haya manifestado preocupación por este problema, sino que
basta aquella época sólo se adoptaron medidas aisladas, faltando una acción
concertada tanto a nivel universal, regional o subregional.
En el marco de las Naciones Unidas, desde 1968 la Asamblea General
abordó la cuestión con carácter general y comenzaron los trabajos preparatorios de la Conferencia Especializada que se realizaría en Estocolroo, en 1972.
El 20 de diciembre de 1971, la Asamblea General aprobó la resolución
2849 (XXVI) titulada "El desarrollo y el medio". En ella se destaca aspectos
importantísimos de la problemática inherente al medio ambiente o lo que
pueden llamarse "realidades" que no deben ignorarse al esbozarse las posibles
soluciones. Al tiempo de señalar la acción hasta ese momento desplegada
dentro del sistema de las Naciones Unidas, recalca la importancia fundamental
"'Cfr. Op. cit., p. 93/94;

662

MARÍN LÓPEZ,

Antonio, op. cit., p. 442 y ss.

de la Administración del medio para el futuro
.
sidad de compatibilizar los planes d d
ll
de la h~dad y la neceLa resolución, advierte:
e esarro o con un buen sistema ecológico.
Q~e los problem:i-5 del medio resultantes de la situación de subdesarrollo
constituyen una sena amenaza para los países en desarrollo·
Que las alteraciones del medio, los problemas
'
.
1, .
la propia naturaleza y contam·
"6 d
eco og1cos relacionados con
. .
mact n e alcance mundial so
roe! 'd
pnnapalmente por los países altamente desarrollados.
n p
UCJ os
Que por ello la responsabilidad rinci al
1 · ' • .
correctivos deb
b
p
P por a fmanciacr6n de los medios
'
e recaer so re estos países;
Que la mayoría de los problemas del medi
,
originan en la falta de recursos de é t
oh en los paises en desarrollo se
s os para acer frente a tales problemas.
Que un desarrollo integral
· al
.
'
mayoría de los problemas del y r;~1on I const:tuye la mejor solución para la
me 10 en os p3.1ses en desarrollo.
Que la calidad de la vida humana en los
,
'
buena medida de la solución d I
bl paises ~n desarrollo depende en
propia naturaleza y producto :el ossubpdro emllas ~b1entales originados en la
esarro o mismo·
d

¡~e

al m~rgen de los principios generales que pued~ acordar la
. .
a mternacronal, es necesario instrumentar solu .
.
. comuruJa conservací6n del medio
'tand el
c1ones a mvel naaonal para
' ev1
o
uso de normas que s'l
ál'd
0
para naciones adelantadas·
o son v 1 as

'

Que un acrecentamiento de l
• .
.
nistrarían una base más sólid
os ~nocuruent~s científicos y técnicos sumílos problemas del medio en :e~:~al. a comprensión y evaluación adecuada de
o

,

Que las condiciones del medio pueden ser af
actividades desarrolladas por los E tad
,
, ectadas adversamente por
s os mas alla d
· · d' ·
nales incluidos los océanos los f d
.
e sus JUrtS 1cc1ones nacio1
'
on os marmos y la atmósfera en parti I
por e ensayo de armas nucleares con efectos perjudiciales par¡ otros Est:~:
En consideración a estas " l'dad ,,
de la cooperación intemac·rea JI
esrel, la_ Resolución
10na en
ación con el
pau~s del plan de acción que debería elaborarse en
Naciones Unidas sobre el M di H
e o
umano.

·
insta al fortalecimiento
medi
bl
l Co
es~ ece las
a o erencia de las

J

Ya la Resolución 2398 (XXIII) del 3 de di . b d
blemas del medio h
,, º•
,
crem re e 1968 sobre "Proumano ,- advertía que las relaciones entre el hombre y
s.i Cfr. Resoluciones aprobada.!!
A---LJ
41 uu ea General durante su.
·
por 1ª ru
·
periodo de sesiones, p. 2-3.
v1gésimo-terce1

663

�el medio había experimentado profundas mutaciones como consecuencia de
los recientes progresos científicos y tecnológicos, como así también sobre el
deterioro constante y acelerado de la calidad del medio humano provocado
por contaminación del aire y de las aguas, la erosión, los desechos, el ruido
y los efectos secundarios de los bióxidos, acentuados por el rápido crecimiento de la población y por la urbanización acelerada. La Resolución señalaba la conveniencia de proporcionar un marco para el examen global de
los problemas del medio humano dentro de las Naciones Unidas, con el
objeto de llamar la atención de los gobiernos y de la opinión pública sobre
la importancia ,¡ urgencia de las cuestiones que debían resolverse mediante
la cooperación y acuerdos internacionales, convocando con esa finalidad una
conferencia para 1972.
La Resolución 2581 (XXIV), del 15 de diciembre de 1969 titulada "Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano",25 destacaba que
el principal objetivo de tal evento era proporcionar un medio práctico de
fomentar la acción de los gobiernos y de las organi7.aciones internacionales,
dirigido a proteger y mejorar el medio humano y proporcionar directrices
para esa actuación y, mediante la cooperación internacional, corregir e impedir el menoscabo de dicho medio y evitar que tales problemas afecten a
los países en desarrollo.

Es indudable que la Conferencia de Estocolmo, celebrada en junio de
1972, marca un hito en la evolución del Derecho internacional del medio
ambiente. Más aún, puede afirmarse que constituye el espaldarazo inicial de
una acción a nivel universal en pos de la protección y conservación del medio
ambiente. Allí se establecieron los principios fundamentales que debía regir
la conducta de los Estados para alcanzar aquella meta.
La Declaración aprobada, 26 algunos de cuyos principios han sido examinados, destaca la idea de que el disfrute de condiciones de vida adecuadas
en un medio de calidad tal que le permita llevar una vida digna, constituye
uno de los derechos fundamentales de hombre, teniendo como contrapartida
la obligación de éste de proteger y mejorar el medio para las generaciones
presentes y futuras, reiterándose en otros principios las reflexiones efectuadas
en la Declaración de la Asamblea General sobre "El desarrollo y el medio",
ya mencionada.
:,; Cfr. Resoluciones aprobadas por la Asamblea General durante su vigésimo-cuarto
periodo de sesiones, p. 51-52.
u CCr. UN, Doc. A/Conf. 48/14, Rev. 1 (Informe de la Confef'encia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano), p. 3-6.

664

La conferencia aprobó también el llamad "
Humano" 21 que comprende tres .
o Plan de Acción para el Medio
hpos generales de
1
g obal de evaluación del
di h
accion: a) el programa
me o u.mano· b) Ja
..
del medio humano y c) las ed'das . '
. s actividades de ordenación
•
m I
mternac1onales auxiliar' d
nacional e internacional de eval uacion
. , u arde
es e la acción
. , n·
pañado de 109 recomendaciones diri' 'd
nacion. icho Plan fue acomgi as a los gobie
al S
.
General de las Naciones Un'd
. .
mos,•
ecretano
1 as Y a 1as distmtas or
· ·
entre las que se destacan l d' . 'da
gamzac1ones internacionales
.
as mgi s a la Org · ., d
'
Umdas para la Agricultura I Alim
.
aruzaeton e las Naciones
,
Y a
entac1ón ( FAO) N0
aqm el contenido de tod
·
es el caso analizar
.
as estas recomendaciones
11
propósito de este trabaJ·o s·
b
ya que e o excedería el
. m em argo puede f'
el con junto algunas ideas b, . . l '« . . ~ irmarse que subyace en todo
as1cas. e pnnc1p10 de
'6 "
tento de toda la acc1'o'n pl 'f' d
cooperac~ n como susaru 1ca a y el " · · •
último se manifiesta en
t' ula
pnncipro de prevención". Este
par ic r en la recome d '6 5
recursos hidráulicos comunes a , d
. . . n. ac1 n 1, referida a los
.
mas e una Jurisdicción S . t
J
interesados a que logren
rd
.
· e ms a a os estados
acue os en el senado d
IJevar a cabo actividad
.
e que cuando se trate de
es unportantes respecto d l
que puedan tener efectos amb' tal
.
e os recursos hidráulicos
ien es considerables
tr
,
tenga que notificarse al ot,r
,
en o o pais, este hecho
0 pais con una antic'p ·,
.
en que deban dar comienzo las t· 'd d
~ ac1on aprecrable a la fecha
1
ac IVl a es previstas Un .
,
e e recomendaciones estaban referidas al
.
unportante numero
general y a la contaminación mar't'
28 problema de la contaminación en
•J

l

l.l?la.

En otras de las resoluciones aprobadas
institucionales permanente
y a los efectos de adoptar medidas
s para proteger y mejorar I
di h
del marco de las Naciones Unidas
. e me o u.mano dentro
blt'a General el establee. .
d' la Conferencia recomendaba a la Asamm:ucnto e un Consejo d Adm' .
Programas Relativos al M di H
e
mistraci6n de los
un Fondo del Medio H e o umano, una Secretaría del Medio Humano
u.mano Y una Junta Coordinado d l M
r.uyas funciones se explicitan en la reso1uoon.·
. , •s
ra e
e 10 Humano,

a·

'

La Asamblea General, en su vigésimo-sé timo
.
.
la resolución 2997 (XXVII) tit I d " . P .. penado de sesiones aprobó
·
u a a D1.Spos1crones · titu ·
1
CJeras para la cooperación inte
.
1
ms
ciona es y finanrnaciona en lo relativo al medio amb'1ente,,
., lb 1.dem., p. 7-31.
" V. ·Capítulo
referido a la " Dee·inici
.. 6n de los age t
.
•
portanoa
internacional Y lucha contra los .
"
n es contammantes de vasta im• [bidem., p. 32-34.
mumos (Recomendaciones 70 a 94).

665

�. ªº y por la moluci6n
t
r la conferencia
. K 3004
n
creando los 6rganos propues os po, d 1Medio Ambiente, en Nairob1, enya.
(XXVII)' se estableci6 la Secretaria. e
. ti. del Programa de
d l Directot· E1ecu vo
.
Sobre las bases de las propMuesdit~ Amebiente el Consejo de Administfra~das6n
O
1
•
• es .(e1len
las Naciones Um·das p ara el e. d s de sesiones, vanas
reso1uoon
di
stintos
peno
o
.
s2
ha aprobado en sus
.
. al del medio ambiente. En e as, se
al Derecho mternac1on
expresamente
en ser destacadas:
autas que merec
l
establece a gunas P
•
b" te
.
.
al
del
medio
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ien ,
D Pcho mternac1on • liza.das del derecho
a) Que para e1 desarrollo del er- otras ramas especia
.
ulta con expertos en
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. ·entos ambientales;
. .
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d 1
y en distmtas es e
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.
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bº te en las
b) Que la soluCI6n e mu
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lativas al medio am ten '.
existencia de normas jurídicas adecua ~:;es y los planeamientos regionales.
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la
que se deben tener en
di ambiente requiere
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) El desarrollo del Derec o
. os intergubernamentales.
c
.,
1
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,
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.
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d) Que el Derech~ mternaciona
'almente prevenbvo.
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E. ecutivo la recopilación, an t~lS y
... A:-: ........ o se recomienda al Director J 1 ,.,ctº1vidades y convenciones
,n=UL:&gt;u•
• f
.ón sobre as ""
. . .
presentación de datos e m orma~. mbiente. el desarrollo de los pnncip10s
internacionales en la esfera_ ?el me¿~o:olmo m~diante estudios por un
enunciados en la Declarac1.on de tos de los problemas relativos a la ~ ó de expertos de los as~ect~~ con:~ daños ambientales y la indemn1Zac1 n
sabilidad por contamlllac1on y
. .

grui:

al durante su Vl• gésimo-septimo
d
r la Asamblea Gener
.
N tionsLEnvironas poC B
"The Role of the Uruted a
__ J1 en
.
48 50. T
. acon,
.
1 E . onmcnt ª"" '
periodo de sesiones, p.
~
Development of lnternat1ona
nVll' ?55 y ss.
oo Cfr Resoluciones aproba

ili .

mcentd~::s;:,b~~~~;~n:rna;ional Law,

V~l. ~~l~c~;:~T~i!~~J~

·con ~a probble·
ana i
•
d
a robaron varw
N . nes Urudas so re
.,. En esta oportumd~ , se I p2994 sobre "Conferencia de las acio
I campo del
d' ambiente: a
.
los Est:idos en e
mática del me 10 ". la 2995 sobre "Cooperación . entre . al de los Estados en rela·
el Medio Humano '
bre "Responsabilidad mtemacton d
. la financiaci6o
medio ambiente"; la 2?96
la 2998 sobre "Criterios que han egregirb "Creación de
" . la 299 so re
1 d' ambiente ,
ción con e me io . .
los asentamientos humanos ~
Asentamientos Humultilateral de la v!vienda y
Institución de .Financia~on del los di ambiente" y la
Pondo IntemaC1onal o un~
servar y me1orar e roe o
un
b e "Medidas para pre
manos"; la .~OOOd so r llo y el medio ambiente" .
74
35 ( lll) del 2 de mayo
3202 sobre El . esarro 11) del 22 de mano de 19
y
.. Cfr. Resoluciones 8 (
de 1975.

!~.

666

de tales daños; la promoción de acuerdos y convenciones internacional~
sobre cuestiones ambientales de interés mundial y regional y sobre problemas
ambientales concretos en determinados contextos geográficos; el estímulo
en las universidades y otras instituciones, de estudios de principios y práctica
del Derecho ambiental; la convocatoria de un grupo de trabajo reducido
sobre derecho ambiental para el estudio de diversos aspectos de la problemática
y el apoyo a las actividades relativas al derecho ambiental, dentro del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, entre otras recomendaciones. as
El Consejo de Administración ha aprobado también varias resoluciones
relativas a la cooperación en el campo del medio ambiente en materia de
recursos naturales compartidos por dos o más Estados y sobre contaminación
de los mares.,.
Debe destacarse, también dentro del marco de las Naciones Unidas, la
labor desarrollada en sus respectivos campos específicos por las organizaciones
especializadas, tales como la FAO, OMS, OMM y la UNESCO, entre otras. 35
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua, celebrada en Mar
de la Plata, Argentina, en marzo de 1977, incluyó en el llamado "Plan de
Acción", varias recomendaciones -Nos. 34 a 40-, referidas al "Medio
ambiente, salud y lucha contra la contaminación", en las que se reiteran las
políticas y mecanismos de prevención y protección del medio ambiente y en
particular de las aguas, aconsejadas en las distintas resoluciones de los órganos de las Naciones Unidas y en la Conferencia de Estocolmo. 36
El examen de las diferentes resoluciones y recomendaciones emanadas de
órganos de las Naciones Unidas o de conferencias, y de los principios en ellas
contenidos, nos conduce a la problemática del valor jurídico de estos instrumentos, si se quiere determinar en qué medida tales principios tienen efectos
,•inculantes.
Tal cuestión, que ha sido objeto de documentados estudios y controvertidas
opiniones desborda el objetivo de este trabajo. No obstante, es necesario
si Cfr. Resoluciones 66 (IV) del 13 de abril de 1976; 91 (V) del 25 de mayo de
1977 y 6/ 9 del 24 de mayo de 1978.
"Cfr. Resoluciones 44 (III) del 25 de abril de 1975, 77 (IV) del 6 de abril de
1976, 88 (V) y 99 (V) del 5 de mayo de 1977, 6/7 y 6/14 del 24 de mayo y 19

de mayo de 1978, respectivamente.
ªCfr. Krss, Alexandre-Cbarles, op. cit., pp. 102-110,.
• Cfr. Plan de Acción de Mar del Plata, pub. de la Subsecretaría de Recursos
Hídricos de la Secretaría de Estado de Transporte y Obras Públicas de la República
Argentina, Mendoza, 1978, p. 27-33 .

667

�recordar respecto de las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones
Unidas, que la doctrina se ha inclinado a desconocer a tales .instrumentos un
efecto jurídico propiamente dicho en cuanto puedan generar auténticas
obligaciones jurídico-internacionales. Ello no implica que carezcan de efecto
o valor jurídico, el que deberá determinarse de conformidad con diversos
factores, entre los que se cuentan, su intención de establecer normas jurídicas,
el consenso manifestado en la adopción de la resolución, las manifestaciones
verbales vertidas en los debates, la aceptación posterior, etc. Como ya lo
sostuviéramos, lo que no puede negarse es la influencia ejercida y el papel
protagonizado por las sucesivas resoluciones de la Asamblea General en el
desarrollo progresivo del Derecho internacional.ª'

De allí que si bien estas reglas o principios contenidos en las resoluciones
y recomendaciones examinadas, no posean el carácter de normas jurídico
internacionales "stricto sensu", por la naturaleza del órgano del cual emanan,
no por ello puede negarse el influjo que ejercen en el desarrollo del Derecho
internacional del medio ambiente. Todo ello sin perjuicio de que tales resoluciones ratifiquen la existencia de auténticas normas jurídicas originadas a
través de diferentes fu entes del Derecho internacional.
Sin duda, este accionar de las organizaciones internacionales y en particular de las Naciones Unidas, adquiere significativa relevancia y coadyuva
con el proceso de fijación del contenido del Derecho internacional del medio
ambiente.

V. Cooperaci6n regional y subregional.
Quizás sea en el ámbito europeo donde más se ha desatrollado la cooperación a nivel regional, habiéndose producido una auténtica distribución de
actividades y competencias entre las organizaciones de esta región a los
~fectos de llevar a la práctica la protección del medio ambiente. 88
Dichas organizaciones regionales, han sido clasificadas en cuanto a su
composición, en cuatro categorías. En la primera, se incluye a la Comisión
Económic:i para Europa de las Naciones Unidas, que comprende a todos
"Cfr. REY e.u.o, Ernesto J., "La competencia legislativa de la Asamblea General de
las Naciones Unidas. Efectos jurldícos de las resoluciones", en Boletín de la Facultad
de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba, año XL-XLI,
1-2 enero de 1976, diciembre ele 1977, y la bibliografía alli citada.
" Cfr. K1ss, Alexandre Charles, "La protection de l' environnement et les organi·
sations européennes", en .tfnnuaire Francais de Droit Jnternational, 1973, p. 892 y u.

668

los Estados del continente sin distin' . , d
. el
'
cion e regímen
1í .
in uyen dos organizaciones de Euro a
. es po ticos. En la segunda,
y las Comunidades Europeas constituid~ 10codenta1, el_ Consejo de Europa
bros europeos. La Tercera Categoría
as dos exclUSivamente por miemlos miembros europeos incluye a los Estc~mp;n~e la OCDE, que además de
y Nueva Zelandia y la OTAN en la a os rud_~, Canadá, Japón, Australia
Canadá. En la última categoría
. elque particrpan los Estados Unidos y
los Estados Europeos de re •
se m ~y~ el COMECON constituido por
Extenor.
. s9
gimenes socialistas y tamb.len
, C u b a y Mongolia

se

. ~os mecanismos de acción y los métodos se .
difieren considerablemente de
rd
gwdos por estas organizaciones
Algu
acue o a su estru tu
'
nas se mueven en el marco más lás. d c ra y a sus competencias.
otras
l
c ico e la coopera '6 .
. ' corno as organizaciones co
. .
c1 n mtemacional.
~nniten crear una verdadera legis::~s poseen facultades tales que l;
directamente a los Estados miembros.
' gunas de cuyas normas se aplican

El Consejo
de Europa ha centrado su accionar ll
toda
J
d l
a problemática que orim
.
aman
a atención sobre
1
tin
i,,•na a protección del
di O
c.on ente europeo, abordand
me
ambiente en el
1
contribuido a la formac. • d o plasanes concretos de acción. A la vez ha
.
ion e reg
de condu ta
d'
instrumentos tales como la Cart d I
c me iante la aprobación de
principios sobre la lucha contr I a e A~a,. de 1968; la Declaración de
a a contarrunac · ' d 1 •
del Suelo, de 1972 etc Tamb·'
h
. ion e a1re, de 1968. la Carta
'
·
ien a promoVIdo J
rta •,
'
y acuerdos regionales. La OCDE h
.
~ corree c1on de tratados
. •¡·
a promovido unportant .
.
Y estudios c1ent1
icos y económicos· la C .. ,
es mvesttgaciones
ha constituido en el centro d '.
om1~1on Económica para Europa se
.
e mtercamb1o de · f
.6
b
am iente procedente de todo 1
.
m onnao n sobre medio
.
.
e con tmen te europeo. 1 COME
1a investigación
científica
té ·
' e
CON coordina
Jb
Y cruca de los estado
· b
ce e _ración de acuerdos regionales relativos a l
s
ros, facilitando la
El eJemplo europeo, desafortunadame
a ~roteccion del medio humano.
continentes.
nte1 no tiene correlación en los otros

°

~:1°

En
·
, el plano su b regional,
la cooperación se ha . . .
.
de organos bilaterales o multil t al
mshtucronal1zado a través
1
a er es, aunque general
t
os aspectos de la lucha para la p t . • d l
men e no abarcan todos
o as
t
.
ro eccion e medio amb' te .
pee os particulares de la problemáti'
ien ' smo facetas
taminac1"6n de las aguas dulces o · ,ca
como ser I ·nh
.
a i erente a la conantiguos de esta naturale
I ml ar1tima~. Uno de los organismos más
za es a ntemational J . e
por e! Tratado entre los Estados Unidos d
º";t. ommission creada
e Norteamenca y Canadá del 11
• Cfr. K1ss, Alexandre-Charles, Los principios generales .. ., p. 97 y ss.

669

�ele enero de 1909, que tiene competencia en las cuestiones fronterizas y en
toda la problemática referida a la contaminación atmosférica y de las aguas.
Recientemente por el Tratado del 15 de abril de 1972, sus funciones han
sido ampliadas para proteger la calidad de las aguas de los Grandes Lagos.
La bondad y las posibilidades de estas comisiones internacionales para solucionar las cuestiones derivadas de la contaminación en el campo bilateral,
como es el caso de los Estados Unidos y México en cuanto a sus ríos internacionales, han sido motivo de interesantes estudios críticos.'º
En el campo de la cooperación bilateral pueden citarse numerosos ejemplos.
Sin embargo cabe señalar la mecánica del Tratado sobre el Río de la Plata
suscripto entre Argentina y Uruguay el 19 de noviembre de 1973, que creó
dos órganos, uno para la zona íluvial y el otro para la zona maritima. 41 La
Comisión Administradora tiene entre otras funciones la de promover la
realización conjunta de estudios e investigaciones de carácter científico referidos especialmente a la evaluación, conservación y preservación de los recursos
vivos y su explotación racional y la prevención y eliminación de la contaminación y demás efectos nocivos que pudieran derivarse del uso, e:i..l)lotación y exploración de las aguas del Río de la Plata. La Comisión Técnica
Mixta tiene entre sus múltiples facultades realizar estudios, adoptar y coordinar
planes y medidas relativas a la conservación, preservación y explotación racional de los recursos vivos y la protección del medio marino, particularmente
dentro de las zonas marítimas de interés común.u

'° Cfr. Bn.DER, Richard B., "The settlement oí disputes in the ficld of the intemational law of the environment", en Recueil des Cours, 1975, Vol. 1, p. 227; SEPÚLVEDA,
César, "La contaminación de los rios internacionales y el Derecho. El conllicto MéxicoEstados Unidos sobre el Río Colorado 1961-1973 y sus lecciones", en Anuario de
Derecho Internacional, Universidad de Navarra, 1974, Vol. I, p. 309 y ss; CRUZ MIAA·
MONTES, RodoUo, "El problema del Rfo Colorado y el acta 242 de la Comisión Inter·
nacional de límites y aguas'', en Revista de la Facultad de Derecho de México, T.
XXV, No. 97-98, p. 25 y ss; "Las comisiones fluviales internacionales y la Comisión
Internacional de Límites y Agua.,", en Natural Resources Jounr.al, University of New
Mexico, Vol. 18, enero de 1978, p. 111 y ss.
"Cfr. Auus BAREA, Calixto, '"El Tratado del Rio de la Plata y su frente marítimo",
en Revista de Derecho Internacional y Ciencias Diplomáticas, Rosario, años XXII·
XXIV, No. 43/45, 1973/1976, p. 7 y ss; VtEI.RA, Manuel y otros, Tratado de Limites
del Rlo de la Plata, Montevideo, 1973, p. 87 y ss; R1zzo ROMANO, Alliedo, "El Estatuto
Jurídico del Rio de la Plata", en La Ley, No. 249, 27 de diciembre de 1973, p, 2 y ss.
u El Art. 82 del Tratado, establece las funciones de la Comisión T~cnica Mixta:
a) fijar los volúmenes de captura por especie y distribuirlos entre las Partes, de con·
formidad a lo establecido en el artículo 74, así. como ajustarlos periódicamente; b) promover la realización conjunta de estudios e investigaciones de carácter científico,
particularmente dentro de la zona de interés común, con especial referencia a la

670

. Otros organismos similares en áreas fluviales fro
.
.
sido creadas para el Río Urugua tal
ntenzas argentinas han
Y,
es como la Comisi~ Admin'
de esta vía fluvial y la Comisio'n T' . Mi
on
1stradora
ecruca
xta de Salto G d
f
tades par-a tomar medidas en mate . d
.
ran e, con aculna e protección ambiental. o

VI. La Práctica Conuencwnal.
La cooperación internacional en el campo del me.J:
b"
.,
·f
d
,
wo am 1ente, tamb1en
i:an~esta o ~ traves de numerosos tratados bilaterales y multilaterales
que.
ado ongen a un Derecho Internacional del medio
b"
particular.
arn 1ente
se ha

Resulta imposible y carece de significado analiz tod
.
que abordan t
, .
ar
os estos mstrumentos,
biente. Debe
específicos de la lucha para la protección del medio amsena arse que la Asamblea General de I N ·
U •
su resolución 3436 (XXX)
if ,
. as aaones rudas en
las
.
man esto su preocupaoón por el hecho de ue
convenciones y protocolos internacionales en la esfera del m di amb" q
no hubiesen recibido todavía la amplia aceptación
"ó e o
i:nte
Ello det
. ,
y ap icac1 n que merec1ao
e~o, un~ exhortación del Consejo de Administración del p
.
de las N ac1ones U rudas ara J Medí Am ,
rograma
E d
.P
e
o
b1ente -Resolución 24 (III)- a los
sta os para que reuniesen cuanto antes los requisitos necesarios para ll ar
a ser partes en Jos convenios y protocolos existentes.
eg

~ªt

r

A solicitud del consejo de Administra .6
¡ N ·
•
ª n Y de 1a Asamblea General de
~s ac1ones Unidas, e1 Director Ejecutivo elaboró un RPaistr d C
0
ciones y protocolos interna • al
e onvenaon es en esta materia que contiene el título
"t)•

evaluación y preservaci6n de los rec
.
.
vcnción y eliminación de la co tarn· ~ ; VIVOS y su racional explotación Y a la predel uso, exploración y explotat1·0• dmal CI cdn: otros_ efectos nocivos que puedan derivar
n e m JO manno. c) forro I
d .
presentar proyectos tendientes a ase ar el
.' .
u ar recomen aCiones y
los sistemas bioecolóincos. d)
tablgur
mantenuruento del valor Y equilibrio de
o· • ,
es
ecer normas y m d"d
J •
racional de las especies en la zona d . t ,
, e l as re at1vas . a la explotación
de la contaminación; e) estructurar e ~::s~e comun Y ~ la prevenaó_n Y eliminaci6n
de los recursos vivos en la zona de i ~é
, preservación, cons~aCIÓn y desarrollo
ción de los respectivos Gob"
. fn)
s comun, que. serán sometidos a la consideraiemos,
promover estudios
armonización de las leai&lt;lacion
d
p
. Y presentar proyectos sobre
,
oes e Ias artes respecbvas a las
t ·
obJeto del cometido de la Comisión . g) tr
. .
f
ma enas que son
. .
'
ansrruttr en onna expedita
l p
comumcaetones que las mismas se intercarnb·
d
d
' a as artes las
p
ien e acuer o con lo disp t
la
arte Segunda del presente Tratado· h) cwnplir las d á fun .
ues o en
le asignen en su Estatuto, o por medio de notas reversal:1 s tr c10fnes que las partes
.. Cfr. ÜANo G ·u
.
u o as ormas de acuerdo.
1979
150 ' w enno J., Recursos Hidricos Internacionales de la Argentina Bs A
'p.
y st,
'
. s.,

671

�b. etivos de los acuerd os, un resumen
. de
. sus
1
completo del instrwnento, los o J
te el nombre del depos1tano, as
disposiciones, las condiciones para ser_ par l~s idiomas empleados, las partes
b "6 y entrada en vigor,
fechas de apro ac1 n
tifi" . , de cada instrumento.
las fechas de ra cac1on
.
contratantes Y
.
. 44 puede mencionarse
d l Director E1ecut1vo,
Sobre la base de los informes e
.6 del medio ambiente, celebrados
distintos tratados referidos a la protecci n

Convención internacional para la prevención de la contaminación de las
aguas del mar por los hidrocarburos, del 12 de mayo de 1954;
Acuerdo de protecci6n fitosanitaria para la región del Asia suroriental
y el Pacífico, del 271 de febrero de 1956;
Convención interina sobre la conservación de las focas de pelo fino del
Pacifico del Norte, del 9 de febrero de 1957;

desde 1933:
.
a la p reseIVación de la fauna y la flora en su estado
Convenio relativo
d
"embre de 1933;
, .
natural, del 8 e nov1
d las bellezas escerucas
rotecci6n de la flora, fauna y e
Convención para la P
, .
d
de octubre de 1940;
,
de
Amen.ca, e1 12
l
naturales de os paises
d 1 ballena del 2 de diciembre
. al de la pesca e a
'
Convención ioternac1on
de 1946;
noroeste del Atlántico, del 8
Com-eoción internacional de pesca para el
de febrero de 1949;
..6 interamericana del atún
.
ra el establecimiento de una coI0.1S1 n
Convenio pa
d 1949 .
tropical. del 31 de mayo e
'
l de pesca del Me•
·
jo genera
Acuerdo para el establecimiento de ~ conse
.
,
d l 24 de septiembre de 1949'
diterraneo, e
del 18 de octubre
. .
. al para la protección de las aves,
Convemo mternac1on
de 1950;

.

•, n de protección fitosa-

1 tablecimiento de la orgaruzaoo

1

Convenio para e es
.
,
del 18 de abril de 195 ;
, el Med1terraneo,
nitaria para Europa )
.
. . del 6 de diciembre
. al de protección fitosan1tana,
Convención intemac1on
de 1951 ;
.
la protecci6n de las poblad. d
ecesanas para
Acuerdo relativo a las me i as n d l
borealis) bogavantes europ~os
aigantes
(Pan os
a us(Nephrops norveg,cus
'
• ) , y canrrreJos
ciones de camarones ;:,·
.
b
. ) langostmos norueg
l
(H omarus vu gans '
d 1952 ·
(Cancer pagurus), del 7 de marzo e
,
Pacífico septentrional, del
.
.
al
ara
la
pesca
en
el
Convención mtemacion p
9 de mayo de 1952 ·
A/32/156 del 23 de agosto de 1977 y A/ 33/134
.. Cfr. UN, Asamblea General, ~~-EP /GC Information 5).
del 23 de agosto de 1978 (Doc.

672

Convención sobre la plataforma continental, del 29 de abril de 1958;
Convención sobre pesca y conservación de los recursos vivos de la alta mar,
del 29 de abril de 1958;
Convención sobre la alta mar, del 29 de abril de 1958;
Convenio sobre pesquerías del Atlántico nordeste, del 24 de enero de 1959;
Convención sobre la pesca del Mar Negro, del 7 de julio de 1959;
Acuerdo para el establecimiento de un Instituto Latinoamericano de Investigación y capacitación forestal bajo los auspicios de la FAO, del 18 de
noviembre de 1959;
Tratado Antártico, del 1 de diciembre de 1959;
Convenio sobre la cooperación en materia de cuarentena de plantas y su
protección contra plagas y enfermedades, del 14 de diciembre de 1959;
Convenio sobre la pesca en las aguas del Danubio, del 29 de enero de 1958;
Convención sobre responsabilidad de terceros en materia de energía nuclear,
del 29 de julio de 1960;
Protocolo relativo a la constitución de una comisión internacional para la
protección del Mosela contra la contaminación, del 20 de diciembre de 1961;
Convenio sobre la langosta migratoria africana, del 25 de mayo de 1962;
Acuerdo relativo a la cooperación en pesca marítima, del 28 de julio
de 1962;
Acuerdo relativo a la comisión internacional para la protecci6n del Rhin
contra la contaminación, del 24 de septiembre de 1963;
Tratado por el que se prohíbe los ensayos con armas nucleares en la atmósfera, en el espacio ultraterrestre y debajo del agua, del S de agosto de 1963;
Acta relativa a la navegación y a la cooperación económica entre los Estados de la Cuenca del Níger, del 20 de octubre de 1963;

673
humanita.,..43

�. '6n para la lucha contra la1
1 . . t de una conuS1
Acuerdo para el estab ec1m1en o .
1 d u zona de distribución en e
.
la región onenta e s
langosta del desierto en
. . bre de 1963.
Asia sudoccidental, del 3 Cde ~•~~emde; río Níg:r y la navegaci6n y el transAcuerdo relativo a la om1s1 n
d 1964·
del
25
de
enero
e
'
'd d
el , N'ger
porte en
no 1 '
•
d p , sobre responsabilt a
. de la Conveno6n e ar1s
Convención suplementana
,
l
del 28 de enero de 1964;
t . de energia nuc ear,
de terceros en ma ena
. al ara la Exploraci6n del Mar,
. , para e1 Consejo Intemac1on P
Conveneton
del 12 de septiembre de 1964;
.. 6 ara la lucha contra la
b1 imiento de una conus1 n p
Acuerdo para el esta ec
O . te del 2 de julio de 1965;
.
el Cercano nen '
1
langosta del desierto en
"6 del atún del Atlántico, de
. l para la conservaci n
Convenio internac1ona

14 de mayo de 1966 ;_ .
. del 18 de septiembre de 1967;
. , fº arutana para Africa,
Convenaon 1tos
leza y los recursos

•, n de la natura
.
fricano sobre la conservacio
Convenio a
.
d 1968.
,
d 1 15 de septiembre e
naturales, e
. .,
de detenninados detergentes
b la restnccion en el uso
1968
Acuerdo europeo so re
lim . d l 16 de septiembre de
;
lavar y
piar, e
·
en los productos para
.
. ales en el transporte mter,
opeo para la protecc16n de arum
Converuo eur
68 .
. 1 del 13 de diciembre de 19 '
del 6
naoona ,
del patrimonio arqueológico,
la
protección
Convenio europeo para
de mayo de 1969 i

Convenio del Benelux sobre la caza y la protección de las aves, del 10 de
junio de 1970;
Convenio sobre las marismas de importancia internacional especialmente
como habitat de aves acuáticas, del 2 de febrero de 1971;
Acuerdo para el establecimiento de una comisión para la lucha contra la
langosta del desierto en el África noroccidental, del mes de noviembre de 1970;
Tratado sobre la prohibición de emplazar armas nucleares y otras armas
ele destrucción en masa de los fondos marinos y oceánicos y su subsuelo, del
11 de febrero de 1971;
Enmiendas a la convención internacional para la prevención de la contaminación de las aguas del mar por los hidrocarburos, de 1954 en lo relativo a la regulación de los tanques y Ja limitación de su tamaño, del 15 de
octubre de 1971 ;
Convenio relativo a la responsabilidad civil en la esfera del transporte ma-

rítimo de sustancias nucle~, del 17 de diciembre de 1971;
Convenio internacional de constitución de un fondo internacional de indemnización de daños causados por la contaminación de hidrocarburos, del 18
de diciembre de 1971;
Convenio para la prevención de la contaminación marina provocada por
vertidos desde buques y aeronaves, del 15 de febrero de 1972;
Convenio sobre la prohibición del desarrollo, la producción y el almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas) y toxínicas y sobre su destrucción, del 10 de abril de 1972;

taminaci6n del Mar
. , en la lucha contra 1a con
Acuerdo para _la coopera~o~el 9 de junio de 1969·
del Norte por hidrocarburo '
.
la prevención de la con·
Enmiendas a la convención intemaeto: ~=ocarburos, de 1954 del 21
. '6n de las aguas del mar por
tammaCJ

del 23 de noviembre de 1972;

de octubre de 1969;
. d l Atlántico sudorien. d e los recursos vivos e
.
bre
la
conservación
Convenio so
.

Convenio sobre la prevención de la contaminaci6n del mar por vertimiento
de desechos y otras materias, del 29 de diciembre de 19~;

969

tal, del 23 de octubre de 1
'
. bilidad civil por daños causad~s par
Convenio internacional de responsa hidrocarburos, del 29 de noviembre
.
'6n de las aguas del mar por
contammac1
de 1969;
.
.6n en alta mar en los casos
b
del
al rel a tivo a la mtervenet
intemacion
d
1
mar p0r bidrocar uros,
Convenio
• · , de las aguas e
de accidente de contarmnaoon
29 de noviembre de 1969;

674

Convenio para la conservación de las f~cas antárticas, del 1 de junio de

1972;
Convención sobre la protecci6n del patrimonio mundial, cultural y natural,

Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de
flora y fauna silvestres,_del 3 de marzo de 1973;
Convenci6n sobre pesca y conservación de los recursos vivos del Mar Báltico
Y sus estrechos, del 13 de noviembre de 1973;
Convenio internacional para la prevenci6n de la contaminación originada

por buques, del 2 de noviembre de 1973;

675

�casos

•

de contaminación
1
Protocolo relativo ~ la ~t~rvcnc~bn len ~:=b:os, del 2 de noviembre
del mar por sustanetaS distintas e os
de 1973;

... r:ón de los osos polares, del 15 de noviembre
Acuerdo para la Conserv _,.
de 1973;
. • del medio ambiente, celebrada entre DiConvenci6n sobre la protecc.ion
974.
.1:a Noruega y Suecia, el 19 de febrero de 1 '
Finlan
na.marca,
w ,
Bál ·
.
di
· en la zona del Mar
neo,
Convenio sobre la protección del me o manno
del 22 de marzo de 1974;

• ·6 marina desde fuentes
Convención para la prevención de la contanunaci o

terrestres, del 4 de junio de 1974 i
,
d l 18 de noviembre
Acuerdo sobre el programa internacional de energ1a, e
de 1974;

'6 d 1 mar Mediterráneo contra la contaminaConvenio para la protecci n e
.
del 16 de febrero de 1976 i
,
C160
,
.
hit' ·co y art1s. 6 d l atrimonio arqueológico,
s on
Convenio sobre la prot~ci n e(¿,
'6n de San Salvador), del 16 de
t.ico de las naciones amencanas

nveno

·d· nal
. d la naturale-La en el Pacífico roen 10 ,
Convenio sobre la conservac1 6n e
del 12 de junio de 1976¡
.
uerdo relativo a la comisión internacional
Acuerdo suplementano del Ac
.
-60 del 12 de diciembre
para la protección del Rhin contra la contaminac1 '

junio de 1976;

de 1976;
• ·6
ímica
'6 d \ Rhin contra la contaminaci n qu
'
Convención sobre la protecct n e
del 12 de diciembre de 1976;
.. .
.
bibici6n de utilizar técnicas de modif1cac16n am·
ConvenCJ6n sob~ .la pro
f
hostiles del 10 de diciembre de 1976;
biental con fines m1htares Y otros mes
'
.
.6 por
.
.
bilidad civil por daños de contammac1 n .
Convenc16n sobre la responsa
l
.6 y explotaci6n de recursos mmehidrocarburos resultantes de la exp orac1 n
rales del fondo del JDar, del 17 de diciembre de 1976;
.
les
.,
.
ecci6n de trabajadores contra riesgos la~ra
Con\'enoon relauva a la prot
. .6 del aire ruidos y vibraciones,
del medio de trabajo debidos a contammao n
'
del 20 de junio de 1977.

.
• al d l edio ambiente se
El d .gual desarrollo del Derecho intemac1on . e m
.6n del
eSJ
l
. , de la normatividad re[enda a la prcservac1
manifiesta en a pnmac1a

676

medio marino, habiendo algunos instrumentos alcanzado cierto grado de
pcrfecci6n, aún cuan.do todavía no se haya logrado una reglamentación que
abarque todos los aspectos de esta problemática.u

Yturriaga Barberán señala que, hasta la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre el Medio Humano, la preocupación internacional se había
limitado fundamentalmente a la prevención de la contaminación de las aguas
del mar por hidrocarburos, cambiándose con posterioridad la metodología
al centrarse su estudio no ya en los agentes contaminantes, sino en las diferentes fuentes de contaminación, como descarga de buques, vertidos d de
buques y aeronaves, descargas procedentes de tierra y exploración y explota•
ci6n de fondos marinos.••
.. Cfr. YnJJUUAGA B.utBERAN, Jatt Antonio, "Convenio de Oslo de 1972 para fa
prc,•ención de la conta.m.i.nación marina", en Revista de Instituciones Europeas, ln\tituto de Estudios Pollticos, Madrid, No. 1, p. J 21 y ; "Convenio de Londres de- 1972
sobre la prevención de la contammaci6n del mar por vertimientos de dt"Sechos y otr::u
materias'', en Anuario dtl Instituto Hi.rpano-Luso-.A.mericano de De11cho Jnt,rnacional,
No. 4, 1973, p. 343 y ss; KJss, Alcxa.ndtt Charle.1, "R.écent traiteJ régionaux conccrnant la pollution de la mer", en .4.nnuaire FrancaiJ de Droit lnttrnational, 1976, p.

720 y

11.

.. Cfr. YTUARIACA BAAUl!RÁN, Jo~ Antonio, "Convenio de Oslo de 1972 pára la
d,l Instituto de Oc,anoira(Ca, Madrid, mayo de 1977, p. 9. El juruta español ofrece
las siguientes condll!iones respecto de la situación actual del Derecho internacional
en esta materia: ''l. A nivel mundial, la normatividad internacional es adecuada en
materia de contam.inación marina caUllada por buques o por vertidos desde buques
y aeronaves, y es totalmente in~uficiente en el ámbito de la contaminación marina
de origen terrestre o provocada por la exploración de los fondos marinos. 2. A nivel
regional la normatividad internacional es, asimismo, adecuada en materia de contaminación marina causada por buques o por vertidos de buque~ y aeronaveii, se empieza
a desarrollar con dificultades la relativa a la contaminaci6n marina de origen tcm:strc,
y es prácticamente inexistente la relativa a la contaminaci6n marina provocada por
la exploración y explotaci6n de los fondos marinos, dentro o fuera de la jurisdicción
nacional. 3. El desarroJlo de la normatividad ha estado grand mente condirionada
últimamente por la celebración de la 111 Conferencia de w Naciones Unidas sobre
el Derecho del Mar, que pretende ofrecer una solud6n global a la variada problemática
del Derecho del Mar, incluido el tema de l:t. preservación del medio marino y la lucha
contra la contaminación. No obstante, los esfuerzos realizados, especialmente en el
imbito regional, han influido favorablemente en el tratamiento dado al tema en la
Conferencia. 4. Cualquiera que sea la pertinencia de w normas internacionales existentes, pOCo se podrá conseguir en la lucha contra la contaminaci6n marina $¡ k,s
E.stadot no aceptan los Convenios existentes o no dictan las disposiciones nacionaJe5
adecuada• para su aplicación. Va siendo cada vez mayor el número de Estados que,
preocupados por la prescrvaci6n del medio marino, esúo asumiendo w obligaciones
internacionales de los Convenios cxutentc~, figurando España entre los paíseJ má.11
destacados".

677

�Dentro de la obra codificadora emprendida en el ámbito de las Naciones
Unidas, la cuestión de la contaminación de las aguas fluviales constituye uno
de los aspectos fundamentales de la temática qt¡e bajo el título de "El derecho
de los usos de los cursos de agua internacionales para fines distintos de la
navegación", se encuentra actualmente a consideración de la Comisión de
Derecho Internacional, habiéndose planteado el interrogante en torno a que
si dicha cuestión debía constituir el punto de partida de todo el estudio. 47
El propósito de lograr una legislación universal en ciertas áreas del medio
ambiente, ha determinado que uno de los objetivos principales de la m
Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, sea elaborar
un acuerdo básico sobre la protección y preservación del medio marino. No
ha sido en general materia muy conflictiva y el Texto Integrado Oficioso
para Fines de Negociación, refleja en sus numerosas disposiciones el consenso
alcanzado hasta el momento. 48
Se parte de la obligación general de proteger y preservar el medio marino
y del derecho soberano de los Estados de explotar sus recursos naturales, pero
este derecho no es ilimitado debiendo atenerse a aquella obligación general.
El proyecto prevé las medidas que los Estados se obligan a adoptar para
impedir, reducir y controlar la contaminación del medio marino proveniente
de cualquier fuente, prescribiendo la necesidad de utilizar la capacidad individual o colectiva y de armonizar las políticas al respecto. La adopción de
medidas con tal finalidad, lleva implícita la obligación de no traspasar directa
ni indirectamente perjuicios o peligros de una zona a otra, o transformar un
tipo de contaminación en otro.
Dentro del campo de la cooperación en el plano mundial o en el plano
regional, se prevé la adopción de planes de urgencia para hacer frente a la
contaminación, como así también la promoción de estudios, programas de
investigación e intercambio de información y datos. Se destaca la obligación
del Estado que tenga conocimiento de casos en que el n1edio marino se
encuentre en peligro inminente de sufrir daños o los haya sufrido ya por
contaminación, de notificar de inmediato a los demás Estados que puedan,
a su juicio, resultar afectados por tales daños y en su caso, a las organizaciones
internacionales competentes.

Se crean obligaciones a los Estados de vigilar los riesgos de contaminación
~ de sus efectos, de publicar informes sobre esta materia y de evaluar los
efectos potenciales de ]as actividades proyectadas bajo zonas de su jurisdicción
o control. Se ha proyectado un catálogo de reglas internacionales y nacionales
para prevenir, reducir y controlar la contaminación de] medio marino, que
comprende la contaminación procedente de fuentes terrestres, la contaminación
producida por actividades en los fondos marinos sujetos a la jurisdicción
estatal incluyendo islas artificiales&gt; instalaciones y estructuras que están bajo
su jurisdicción, la contaminación en la ''Zona", la contaminación por vertimientos, la contaminación causada por buques y la contaminación desde la
atmósfera o a través de ella.
Finalmente, el proyecto incluye una extensa nonnatividad tendiente a asegurar el cumplimiento de la reglamentación nacional e internacionaJ, regulando las cuestiones de jurisdicción y los procedimientos.
El Texto Integrado Oficioso para Fines de Negociación, consagra la
responsabilidad estatal por el incumplimiento de las obligaciones internacionales respecto a la protección y preservación del medio marino y la obligación de reparar los daños provocados como resultado de las violaciones de
tales obligaciones. Igualmente compromete a los Estados para que sus sistemas jurídicos aseguren una pronta y adecuada in_demnización o reparación
de los daños causados por la contaminación del medio marino por personas
naturales o jurídicas dentro de su jurisdicción y los obliga a la cooperación
en eJ desarrollo del Derecho internacional relativo a criterios y procedimientos
para determinar la responsabilidad y los daños, el pago de indemnizaciones
)' la solución de controversias.
. _Debe destacarse en este nuevo Derecho del Mar en gestación, la modificacion de algunos conceptos tradicionales, como el principio clásico de la
j~~sdi~ción exclusiva del pabellón, principio este que reconocía muy pocas
hm1taetones y que estaban referidas a los casos de buques piratas, al derecho
de visita o reconocimiento a los buques sin nacionalidad y al "hot pursuit".

Se prevé igualmente la asistencia técnica, que deberá extenderse especialmente a los países en desarrollo, los cuales gozarán de un trato preferencial.

Dentro del espíritu de la nueva legislación, se pretende transformar este
principio introduciéndole ]imitaciones tales que permitan al Estado ribereño
perseguir y controlar la contaminación proveniente de buques, en su Zona
Económica Exclusiva.º

"Cfr. Anuario de la Comisi6n de Derecho Internacional, 1976, Vol. II (Primera
Parte), p. 161 y ss.
.. Cfr. UN, Doc. A/Conf. 62/WP. 10 y Add. I, Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, Documentos Oficiales, VoL VIII, pp. 37-40.

.. Cfr. SzÉKuv, Alberto, "Desafío al principio tradicional de la jurisdicción exclusiva
del pabellón, como logro previsible de la Conferencia sobre el Derecho del Mar para
preservar el medio ambiente marino", en Natural Resources Joumal, New Mexico, Vol.
16, july 1976, No. 3, p. 573 y ss.

678

679

�La mecamca del proyecto, se basa fundamentalmente en el princlp10 de
prevención, para lo cual se establecen prohibiciones y subsidiariamente la
reducción y control de las actividades contaminantes del medio marino. Las
obligaciones de los Estados en este aspecto se extienden tanto a la zona bajo
su jurisdicción como a la internacional. Al margen de la normatividad internacional propiamente dicha, los Estados se obligan a adoptar una eficiente
reglamentación interna.
Subsidiariamente, y no pudiéndose evitar la contaminación, obra la sanción
y la responsabilidad internacional. En este aspecto se han observado los
principales elementos de toda reglamentación ambiental: prohibición, control
y sanción.
Cabe señalar que el principio de cooperacion tanto en el plano regional
como universal, sigue siendo el sustento de todo el sistema de la futura legislación internacional, pudiendo también observarse el fortalecimiento de la
solidaridad internacional manifestada en una distribución de cargas que
implica el menor gravamen posible a los países en desarrollo.

cepto de daño y perJ·w·a·o

de culpa. Go

b' tal
·
am 1en
transponiendo la concenri6n
trad"tcion
· al
r-

No obstante esta verdad, puede estimarse que se han dado
·
pasos muy unt
por antes.. F un d.amentalmente
se
ha
tomado
·
·
d
J
·
. ,
conciencia e que a protecc16n
d l
e medio ambiente constituye una "cuestión vital" por c
t
·
1
.
.
uan o se Juega a
superv1venc1a de la propia humanidad Asimismo se ha to d
·
·
de que la actual estructura del Dereclio intern:o•onal noma o co~cienola
d'
,
proporetona os
me
ma~ adecuados p~ hacer efectiva la protección internacional del
med10 ambiente. La sola circunstancia de que tanto el h b
1
Estados hayan caído en cuenta de estas realidades constituye uonmherechcomo_~ os
· ul
.,
o poSI..vo
para 1mp sar la acoon futura en materia del medio ambi'ent E
1b
e. n otras
pa a ras, ha comenzado a formarse la llamada "conciencia ecol6oi.ca" .
0
Las consideraciones hasta aquí realizadas que no han tenido ¡
t ·,
d
t
1
, .
'
a pre ens1on
e ago ar a tematica, sino exponerla en sus grandes lineamientos permiten
ofrecer algunas conclusiones:
'

'.os

. A~~ptar la _e~tencia_ d~ ~n Derecho internacional del medio ambienteJ no
una d1sc1plina autónoma, sino que debe ser considerada por
su especif1Cidad como una rama del Derecho internacional público;
51 gnifica. ~~trr

VII. Reflexiones finales y conclusiones.

El examen de toda esta realidad en tomo a la problemática vinculada con
la protección del medio ambiente, permite apreciar que el Derecho interna-

~ sta rama abarcaría aquel conjunto de principios y normas jurídicas internaci?nales que tienen por objeto la protección y preservación del medio
ambiente;

cional del medio ambiente, como un capítulo más del Derecho internacional,
sólo cuenta con los medios que actualmente éste posee para cumplir con la
finalidad específica.

Estando en una etapa incipiente de desarrollo, actualmente existen pocas
~ormas . de Dere&lt;:110 internacional común, siendo en su mayoría Derecho
internacional particular;

Ello justifica la preocupación manifestada en la doctrina acerca de su efectividad para dar respuesta a la necesidad de asegurar la supervivencia del planeta.
Este bien supremo a tutelar s61o podría asegurarse; según Nelly Chiesa, a
través de lo que con sentido ecuménico llama el "Derecho universal ambiental", cuyo sujeto de protección sería la Naturaleza "en su condición de abstracción que prevé una realidad tangible cuya protección hay que ordenar:
el medio ambiente, entorno, biósfera o hábitat humano a través de sus tres
reinos: animal, vegetal y mineral". Este bien a tutelar exigiría a la teoría
jurídico internacional replantear algunas instituciones y conceptos tradicionalmente politizados como los de soberanía, supremacía, dominio territorial
o fronteras. Según esta publicista los objetivos más inmediatos en esta esfera
de acción serían entre otros, tipificar el delito universal ecológico, institucio•
nalizar la responsabilidad material de los Estados e individuos por la comisión
de tales delitos, resolver el "Jocus standi" y establecer con precisión el con·

~º. ~bstante esta falencia, se cuenta ya con un considerable número de
~nnc1p1os o r~gl~s.de conducta, que abrirán el camino a la creación de auténticas normas Jundicas;
. Dentro de la estructura actual del Derecho internacional del medí
•
0 am
b1ente 1 · · · d
.,
.
, e pnnci~io e prever_ioon constituye un principio rector en la lucha
por la preservación del medio ambiente y fuente de obligaciones jurídicas;

La fal_~ ~e estru~turas centralizadas, determina por el momento que la
r.oopcrac1on mternacional constituya uno de los pilares en la lucha
1
. .,
.,
.
para a
Prcscrvacion
y protecoon del medio ambiente·

'

~sta cooperación debe instrumentarse en mecanismos de alcance general
regiona~ o subregional, según sean las particularidades geográficas, económi~
cas, SOCiales, cul torales;
• Cfr. Op. Cit., p. 38-39.

680
681

�.
.
dmitir ue esta realidad sea la más favoTal particularidad no un.plica ~,
q
.
internacional del medio
la
preservac1on
y protecc16n
rabie para asegurar
.

ambiente;

edid

,.

podrá ase rarse plenamente en la m

a
De alli que este propos1t~ s6lo
~ rganos investidos de facultades
que la comunidad internacional cuente con o
supranacionales i
. , di
.
.
clási
proporciona un basamento JUfl co
El Derecho mternacional
co no
dimensión a C'Oncep•
d b' d
consecuencia otorgarse una nueva
adecuado, e ten o en
, d . . territorial, competencias, responsatos tales como los de soberama, onumo
bilidad internacional, etc.

EL CONFLICTO LIMlTROFE ENTRE VENEZUELA Y GUYANA
Y UN LIBRO RECIENTE

Dr. HicToR GRos

EsPIBLL

Uruguay

Es SABIDO QUE LA demandada nulidad del laudo arbitral del 3 de octubre
de 1899, fundado en el Tratado de Arbitraje del 2 de febrero de 1897
(Convenio de Washington), que pretendió dar fin a la contienda entre Venezuela y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte sobre la
determinación de las fronteras entre aquélla y la entonces Guayana Inglesa,
generó un diferendo que no ha podido ser resuelto hasta el día de hoy y que,
en la actualidad, se plantea entre Venezuela y Guyana en cuanto ésta es
ahora un Estado independiente.
El laudo arbitral del 3 de octubre de 1899 fue dictado por un Tribunal
integrado por F. de Martens, Melville Waston Fuller, David J. Brewer,
Rusell of K.illowen y R. Henn Collins. El Presidente era ruso, dos jueces
ingleses y dos norteamericanos (¡en vez de dos venezolanos!), según lo dispuesto en el Articulo Il del Tratado. Esta circunstancia sui generis le da
al arbitraje un carácter singular. Con raz6n ha dicho Paul Reuter que: "Las
condiciones en las que Venezuela consintió en hacerse representar, sin que
existiera un protectorado o cualquier otra institución análoga, por un tercer
Estado, se encuentran muy raramente en un procedimiento arbitral y ponen
de manifiesto una soberanía cuasi-colonial" .1
El Tratado en que se bas6 el laudo fue negociado prácticamente entre Estados Unidos que impulsó la solución invocando la doctrina de Monroe, y la
Gran Bretaña, dentro del marco de los intereses y las relaciones globales
1
REUTER, Paul, La motivation et la revision des sentences arbitrales a la Conférence
de la Paix de la Raye ( 1899) et Je conflit frontaJier entre le Royaume Uni et le
Venezuela, Mélanges offerts a Juraj Andrassy, La Haye, 1968, p. 246.

682

683

�t cias mantenían en los últimos años del siglo XIX sin
que las dos po en
lim'tó a firmar y ratificar un texto ya
intervención de Venezuela, que se
i
convenido de antemano.
. .d d
incluy6 f undamentaci6n ni razo..
El laudo, adoptado por unanllDl ª ' no liam t analizado en el estudio de
namiento jurídico alguno. E ste ~tremo,
circ:n~cias especiales del ca.so,
. . . 1
Pau l R euter que acabamos de CJtar, porhab , de poner en tela de JUIClO
e

ai;!

-&lt;¡ue ya entonces se sos:chab3:11-~an;el laudo de 1899. No hay que
fundamento, la razón y
esenetda 11
l fecha del 3 de octubre de 1899,
.d
1 demás que el lau o eva a
olv1 ar, por O
•
• d la Paz de La Haya había aprobado, con
. .
11
Delegado de
Y &lt;1ue, poco antes, la Conferencia e participaba
en e a como
~=-1~t!:,~;2 ~~:n~r::ra Convención que consagra la obligación
de motivar las sentencias arbitrales.
. .
la determinación de la linea limítrofe.'

~~~; :;rru~~o

pero

~1 ~aud~ dt
adel territorio en disputa,
atribuy~ll a
As1gn a ran
.
una re "ón de alrededor de 5,000 mt as
Venezuela la boca del Orinoco Y d 1 gi • . La línea fronteriza partía
•6 d · dental e temtono.
cuadradas en la rcgi n su_ oca
d unta Barina y dejaba el territorio
de Puerto Playa, a 45 millas al este ~b p
poder de Gran Bretaña.
al este de esa línea hasta el Río Esequ1 a en
e pronunció "sobre
d. R t
1 d . . sto que como con razón ice eu er
Fue un au o mJU
.
l'u' . ,;.,. tener en cuenta las
,
handage' puramente po I co. ""'
la base de un marc
·
A b' tral" 1 Para
.
el Artículo IV del CompromlSO r ,
.
reglas establecidas por
. Se f dó en un tratado que es
Venezuela constituyó un verdadero despob' Jºd·
~~ imperialista y debilidad
·emplo casi imposible hoy de conce ir, e presi n
un e1
,
.
e in~ficacia de un país latinoamencano.
. . .
tad
r Venezuela, en un momento
El laudo arbitral fue en pnnc1pio acep ~ po
. de actas iniciadas
dr áti o de su vida polittca. na sene
.
particularmente am c
. b d 1900 señalaron el proceso de su
la Morejuana del 24 de nov1em re e
'
~:ruci6n y de la delimitación in situ de la frontera.
.
.
.
.
breve nota. hacer la h1stona de es~
No es nuestra inteno6n, en es~ . .
b' to de un análisis todavui
conflicto limítrofe que en su fase imc1al fue o je
..

arent and no rcasons wcrc gi~-en.
'
h s1'ble proéeeding o{ De
..
. arnvcd at by a repre en
Th award wa.s a political comp~nuse,_
h I.Aw o/ Nalions, New York, 1962,
Martens", . Nussbaum, A Concu, Hutory of I t
• " 'o legal jusúiicalion of thc dCC1s1on .

p. 219.
• R&amp;llTll,

Paul, op. cit., p. 238.

"as a

hoy muy valioso.' Pese a que en el correr de los primeros cuarenta y ocho
años del siglo XX, la convicción de la injusticia del laudo se afirmó y se
manifestaron algunas protestas, nada serio y sistemático se hizo para lograr
un cambio de la situación.

El 10 de diciembre de 1948 murió en Nueva York Severo Mallet-Prevost,
abogado de Venezuela en el juicio arbitral. En julio de 1949 apareció en el
American Journal of lnternational Law,' un trabajo de Otto Schoenrich que
incluyó un memorándum de Mallet-Prevost que daba desconocidos e increíbles detalles de la elaboración del laudo y que él, pese a haber sido asesor
de Venezuela, había ocultado hasta entonces. De estas revelaciones resultaba
que el laudo fue la consecuencia de una componenda entre Martens y lo,
jueces británicos y que el acuerdo unánime a que llegó el Tribunal fue logrado por medio de maniobras y coacciones de Martens sobre los jueces norteamericanos. Quedó planteada la fundada duda de si la alianza entre Martens
y los jueces británicos no se habría basado en un arreglo político ruso-inglés
por el que Gran Bretaña hubiera reconocido ventajas a Rusia en otras partes
del Mundo, probablemente en Asia y en la Zona del Medio Oriente, en base
de los beneficios territoriales que el Reino Unido lograba en América, en
perjuicio de Veneruela.
La publicación de este documento produjo una gran conmoción y trajo
como resultado la aparición de una serie de estudios jurídicos sobre el tema,
relativos a la veracidad de las revelaciones del memorándum Mallet-Prevost,
a las actitudes de Martens y a la influencia de todo esto sobre la validez
del laudo.
Sin duda, las revelaciones del memorándum, Mallet-Prevost, y sea cual
fuere la posición que se tenga al respecto, constituían un elemento nuevo de
gran importancia ya que permitía, racionalmente, encarar la posibilidad
jurídica de la nulidad del laudo.
Estudiando recientemente este tema, hemos comprobado que Martens fue
siempre un abanderado de la alianza entre Inglaterra y Rusia en base a un
acuerdo en el Asia Central. En 1879 publicó en Bruselas, un libro que
lamentablemente no hemos podido consultar, titulado La Russie et l'Anglaterrc dans l'Asie Centra/e. En el prólogo que Joaquín Femández Prida escribió
para la edición española del Tratado de Derecho Internacional de De Martem

pp

• PARISET, G., Historiqu, sommaire du conflít a11glo-v1nezul/ie11 ,n Guyana, BergerLevrauJt, 1898.
1 A.J.I.L., 43, 19t9 (Thc Venezuela•Britisb Guiana border dispute).

685
684

�(La España Moderna, López Hoyos, 6, s/f. La primera edición rusa fue de
1882), al hacer la semblanza de De Martens, se dice:

del mismo año, que estableci6 una Comisión Mixta "para buscar soluciones
sastisfactorias" a la controversia entre los dos países, nacida de la pretensión venezolana de que el laudo de 1899 "es nulo e írrito",

".Acomete luego la patriótica y humanitaria empresa de predicar unión
y acuerdo entre Inglaterra y Rusia con respecto a sus posesiones del
Asia Central, motivo de tantas desconfianzas y temores entre dos Estados
poderosos, cuya rivalidad constituye seria amenaza para la insegura paz
de Europa; e, inspirándose en parecidos fines, propónese evitar después
un sa11griento conflicto entre Rusia y China, dando a conocer sus recíprocas y seculares relacionu".

El Artículo IV fij6 los plazos para la actuación de la Comisión Mixta.
Pasado el plazo de cuatro años sin que la controversia pudiera ser completamente resuelta, se pondría en funcionamiento el procedimiento de solución
pacífica previsto en dicho Artículo.

A partir de 1950, Venezuela planteó reiteradamente la nulidad del írrito
laudo de 1899 y la afirmación de sus derechos, especialmente en las Naciones
Unidas y en la Organización de los Estados Americanos. Merecen recordarse,
a este respecto, los siguientes documentos:

-

Memorándum enviado al Secretario General de las Naciones Unidas para
su circulación [ (A/C. 4/536, febrero de 1962) ];

-

Declaración en la Asamblea General de las Naciones Unidas el 1° de
octubre de 1962;

-

Declaración en la Asamblea General de las Naciones Unidas del 29 de
septiembre de 1964, y

-

Declaración respecto del ingreso de Guyana en la OEA, del Ministro de
Relaciones Exteriores de Venezuela, del 6 de septiembre de 1966.

Es preciso también .recordar que cuando se produjo la independencia de
Guyana, y posteriormente, Venezuela salvó sus derechos con una serie de
documentos remitidos al Gobierno de Guyana, que sería largo e inútil enumerar ahora.
Naturalmente, estos no son los únicos documentos de interés emanados de
fuente venezolana en los que se denuncia en un foro multilateral la nulidad
del laudo.
Por lo demás, no puede dejarse de citar la existencia de conversaciones
trilaterales sobre el tema (Gran Bretaña, Guyana y Venezuela), en especial
aquéllas relatadas en los Comunicados Conjuntos del 7 de noviembre de
1963, 10 de diciembre de 1965 y 17 de febrero de 1966.
El 17 de febrero de 1966 se firmó entre Venezuela y Gran Bretaña el
Acuerdo de Ginebra, aprobado por el Congreso venezolano el 15 de abril

686

El Artículo VIII estableció que al obtener su independencia, Guyana pasaría a ser Parte de este Acuerdo.
No habiéndose solucionado el diferendo, el 18 de junio de 1970, se suscribió
entre Venezuela y Guyana el Protocolo de Puerto España -objeto de una
gran polémica parlamentaria y periodística en Venezuela-, que congeló la
cuestión durante doce años a contar de la fecha de su finna.
De tal modo, el plazo fijado en el Protocolo de Puerto España finalizará,
en principio, el 18 de junio de 1982.
Este Protocolo nunca llegó a ser aprobado por el Congreso venezolano.
Nada se ha adelantado hasta hoy para la solución concreta y específica
de este diferendo limítrofe, aunque se ha progresado en la cuesti6n global de
las relaciones guyano--venezolanas y se han resuelto algunos problemas que
pueden llegar a tener incidencia en la solución de la controversia.
Su subsistencia ha tenido y tiene no sólo consecuencias bilaterales que han
impedido y continúan impidiendo una determinaci6n fronteriza aceptable
para los países limítrofes, sino que también se han proyectado en el ámbito
multilateral, haciendo imposible el ingreso de Guyana a la OEA y al O PANAL.
En efecto, el párrafo 3 del Acta de Washington, adoptada en la Primera
Conferencia Interamericana Extraordinaria, estableció :

"Que el Consejo de la Organización no tomará ninguna decisión sobre
solicitud alguna de admisión presentada por una entidad política cuyo
territorio esté sujeto, total o parcialmente y con anterioridad a la fecha
de la presente resolución, a litigio o reclamación entre un país extracontinental y uno o más Estados Miembros de la Organización, mientras no se haya puesto fin a la controversia mediante procedimientos
pacífico/'.
El Artículo 8 de la Carta Reformada de la OEA, según el Protocolo de
Buenos Aires de 1967, dispuso:

687

�"El Consejo Permanente no formulará ninguna recomendación ni la
Asamblea General tomará decisión alguna sobre la solicitud de admisión
presenJada por una entidad política cuyo territorio esté sujeto, total
o parcialmente y con anterioridad a la fecha del 18 de diciembre de
1964, fijada por la Primera Conferencia Extraordinaria, a litigio o reclamación entre un país extracontinental y uno o más Estados Miembros
de la Organización, mientras no se haya puesto fin a la controversia
mediante procedimiento pacífico".

El Artículo 25, párrafo 2 del Tratado de Tlatelolco dice:
"La Conferencia General no adoptará decisión alguna con respecto a
la admisión de una entidad política cuyo territorio esté sujeto, total
o parcialmente y con anterioridad a la fecha de la apertura a firma
del presente Tratado, a litigio o reclamación entre un país extracontinental y uno o más Estados latinoamericanos, mientras no se haya puesto
fin a la controversia mediante procedimientos pacíficos".
No interesa, a efectos de esta nota bibliográfica, exponer nuestra opinión
sobre la nulidad del Jaudo, sobre sus vicios intrínsecos, su inequitativa injusticia, sobre el vergonzoso Tratado en que se fundó, ni respecto de las vías y
medios que, a nuestro juicio, pueden seguirse hoy, en base a razones jurídicas,
pero también teniendo en cuenta la realidad internacional actual para solu•
cionar esta situación.
El libro de J. Gillis Wetter, The International Arbitral Process (Oceana
Publications, lnc. Dobbs Ferry, New York, 1979), dedica prácticamente todo
el volumen III a este asunto. En especial, su extensísimo Capítulo 111 (The

Venezuela-Guyana Boundary Dispute: an in-depth documentary case study
o/ nullity of an arbitral award). (La disputa fronteriza entre Venezuela y
Guyana: un profundo estudio documental del caso de la nulidad de un laudo
arbitral), constituye, quizás, el más completo conjunto de documentos sobre
el tema y el análisis global más integral y actualizado sobre este diferendo.
Como Anexo de esta nota bibliográfica, damos el índice de su tomo III.
Es cierto que hasta hoy se conocían otras monografías sobre el tema. A
las publicaciones antes indicadas, aparecidas en el American Journal of Jnternational Law, así como a otros estudios particulares,ª se unen excelentes pu• J. CHILD, Clifton, El hbitraje de 1899 sobre la frontera entre Venezuela y la
Guyana Británica, ,A.J.I.L., 44, 1950, pp. 682-693 y DENN1s, William, The Venezuela
Britain Guyana Boundary A.rbitration of 1899, A.J.I.L., 44, 1950, pp. 720-723.

bücaciones del Ministe · d R 1 •
, ·1
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no e e ac1ones Exteriores de Venezuela, 7 un libro
e1e utJ cons ta,a y algunos otro tr b . d
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s a aJos e significativo interés e Pero una
o ra como esta, preparada por un jurista no latino
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con la información utilizable en nuestros días
. ame_ncano, actualizada
de particularísima sigru"fica . ,
' constituye, sm duda, un aporte
CJOn.

Este libro es un elemento de alta importancia para el c
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asunto sobre el
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Los estudios hechos en los últimos años
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- y en particular el libro que
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soluc1on del problema. Pero aún puede investigarse ,
correctamente la

mas.

?reemos que ni siquiera se ha agotado el estudio de las fuentes , dºta
ev1dente, en efecto, que los años 1896-1899 f
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ueron e mtensa actividad di
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En obras que estudian la his . di l
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encontrar interesantes elementos de . . .
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JU1c10 so re concesiones, parciales y limias, a us1a ec as por Gran B tañ'
re a en estas zonas.11 Sería, indudable-

i:

' Reclamaci6n de la Guvana Es u.iba D
laciones Exteriores, Carac~ 1967 eq
'. "ocum_entos! 1962-1~7, Ministerio de ReReclamación de la Guyana
uib' M~s_aJe•. Pra1denc.iales y discursos de cancilleres,
Marcos Falcón Briceños, V ene~e:• e~17t:t~;;e ~elaciones Exteriores, Caracas, 1967;

Ese

• ALL
B
. .
, aracas, 1962.
EN,
arry, La Historia de un despojo territorial L E5f
a
26 Y 27 de febrero de 1952.
' a
era, aracas, pp. 25,

:º:J

• FERNÁNDEz, Antonio de Pedro La H"
·
zolana de la Guyana Esequiba
NAVAS SPÍNOLA, Carlos lhRNÁ~DEz~C:~ a

C

el Derecho en la reclamación ven,.
1969; AsCANro JnrÉNEZ, Agustín,
SÁNcmz Aquiles
r.'... PEN, Arma ndº• VELÁZQUEZ, Bonifacio LóPl!.z
Cero C~cas 1972y· r,.~
NA, :e~o José, Venezuela y sus Fronteras rn la Hora
'
,
, ~VANI Arísudcs La p ¡•,·
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.
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internacional de Venezuela en el
o. ....a uyana Esequ1ba • V en
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d
1926-1976, pp. 426-436 Fundación É
_ezuMe a dmo erna, Medio siglo de historia,
.
.
'
ugemo en oza Caracas 1976 N
ed
.
brse citar aquí el ~celente estudio de p I n
'
'
•
o pu e orrulo
•
au ~euter ya recordado.
RENouvm, Pierre, Le XIX aiccle JI 1871 1914 Hº
.
nales, París, 1955, Caps. III y IX !~ biblio~' ' istorie ~e~ Relations lnternatioy Gran :Bretaña, en las pp. 97 y 18~- V p p ~a ~bre ~as ~0J1ticas ex_ternas de Rusia
O
1871-1914, especialmente el Capitul~
~,árH~tona d~ la diplomacia, t. II,
anglo-ruso" p 464
el C f ul XV
' en os P ra os dedicados a "El acuerdo
p. 415.
, .
' y
ap t o
I, párrafo "Intentos de aproximación anglo-rwo,
'

''ª

xviÍ

u HABBERTON, w., Ánglo-Russian
University of Illinois, 1937.

Rel ,·
a ums

e

oncerning A.fganistan, 1837-1907,

688
689
humanita.s-44

�mente, del más alto interés, realizar u.na investigación global de este periodo,
enfocada en función de las relaciones ruso-británicas, para vincular IWI resultados con el manipuleo diplomático entre Martens y los jueces británicos,
que condujo al laudo de 1899.
Por lo demás, nada se ha hecho de manera sistemática e integral para
analizar a fondo los archivos rusos y británicos, en donde es muy probable
que se encuentren todavía reveladores documentos sobre las gestiones de
Martens, los arreglos territoriales y las compensaciones recibi~ de Ingl~te~
por Rusia, como consecuencia de la triste, oscura y clandestina negOC1aC16n
de la que nació el laudo de 1899.

DEL TRATADO 'IHOMPSON-URRUTIA AL TRATADO DE
MONTERIA

El mejor conocimiento de lo que pas6 en 1899, en relación con los antecedentes del laudo del 3 de octubre -conocimiento al que todos debemos
contribuir- permitirá reparar adecuada y equitativamente, la injusticia entonces cometida.

Dr. Juuo E.

LINARES

Panamá

Et. 22 DE AGOSTO DE 1979 los Cancilleres de Panamá y Colombia firmaron
en el país vecino el Tratado de Montería. Ello fue posible, gracias al Tratado
Concerniente a la Neutralidad Permanente y al Funcionamiento del CanaJ
de Panamá ( 1977), que en adelante denominaremos Tratado de Neutralidad,
cuyo art, VI, sección 2a., establece:
"Mientras los Estados Unidos de América tengan la responsabilidad por
el funcionamiento del Canal, podrán continuar otorgando a la República de Colombia, libre de peajes, el tránsito por el Canal de sus tropas,
naves y materiales de guerra. Posteriormente la República de Panamá
podrá otorgar a las Repúblicas de Colombia y Costa Rica el derecho
de tránsito libre de peajes."
Para comprender cabaJmente la razón de ser de la norma transcrita, indispensable resulta repasar un poco la historia. Esfuerzos fallidos de Panamá por
lograr de Colombia el reconocimiento de su independencia.
Tan pronto en Bogotá se tuvo conocimiento de la secesión de PanamáJ
Colombia acus6 a los Estados Unidos de América de ser los causantes de
ella. Además, uno de los cuatro procedimientos que ensayó su Gobierno para
lograr la reincorporación del Istmo fue el de conseguir, mediante las m~
liberales concesiones, que los panameños renunciáramos a 1a independencia,
Con tal propósito, una comisión designada por dicho Gobierno se reunió en
el vapor ucanadá", frente a la Ciudad de Colón, el 20 de noviembre de 1903,
con otra comisión designada por la Junta de Gobierno Provisional de Panamá.

690

691

�De acuerdo con las instrucciones recibidas, los comisionados colombianos
estaban facultados para ofrecer a los panameños la más completa autonomía,
de manera de que pudiesen constituirse en Estado Federal y disponer de
todas sus rentas, así como de las compensaciones económicas que por el
Tratado Herrán-Hay hubieren correspondido a Colombia. Mas la posición
panameña fue que la secesión era un hecho irrevocable, aunque se mantenía
todo el afecto por los colombianos, razón por la cual se anhelaba el reconocimiento de Colombia, al igual que el restablecimiento de relaciones
fraternales.
Después de la reunión celebrada a bordo del vapor "Canadá" no hubo
ningún contacto directo entre los Gobiernos de Panamá y Colombia hasta
1908. El Dr. Horado F. Alfaro viajó ese año a Bogotá como agente confidencial de nuestro país, con objeto de obtener el reconocimiento y el establecimiento de relaciones diplomáticas. Colombia, sin embargo, mantuvo la
misma posición que asumió su delegación en la III Conferencia Internacional Americana (Río de Janeiro, 1906) la cual al suscribir el Acta General
de las sesiones dejó consignada la siguiente declaración: "La presencia simultánea de Delegados de Colombia y de uno de sus departamentos, no implica,
no significa, ni implicar ni significar podría, reconocimiento en forma alguna
de la existencia de nuevas entidades nacionales en América, posteriores a
las que había en 1902. En consecuencia, para todos los efectos jurídicos
internacionales de los Tratados, Convenciones y Resoluciones votados por
el Congreso Panamericano, dejamos hechas todas las reservas y salvedades
que convengan a nuestro gobiemo". 1
Siendo Presidente de Colombia el Gral. Rafael Reyes, su Gobierno trató
de reconciliarse con el de los Estados Unidos de América. Como la causa
del distanciamiento había sido la secesión de Panamá, en Washington se
celebraron negociaciones tripartitas en las que intervinieron el Secretario de
Estado, Elihu Root, y los plenipotenciarios de Panamá y Colombia, Carlos
C. Arosemena y Enrique Cortés, respectivamente. Estas negociaciones culminaron el 9 de enero de 1909 con la firma de tres tratados: uno de paz Y
amistad entre Panamá y Colombia, por cuyo artículo primero esta última
República reconocía expresamente la independencia de la primera y su
existencia como nación independiente y soberana; otro entre Panamá Y los
Estados Unidos de América, y el tercero entre este último y Colombia. La
' CASTILLERO

R., Ernesto

J., Historia d,,

Nacional, Panamá, pág,. 298 y 299.

692

la Comunicaci&amp;n Inleroceánica, Imprenta

Asambl~a Nacional de P~amá aprobó los dos tratados suscritos por Panamá. 2
Colombia se negó a ratificar tanto el tratado celebrado con Panamá como
el celebrado con los Estados Unidos. Es más, este intento de reconciliación
produjo una violenta oposición en la nación hermana que su Gobierno se
vio obligado a retirar los tratados de la consideración del Con~.
C~mo de acuerdo con el texto de los tres tratados ninguno de ellos entraría
~ vigor, a no se~ que todos fueran debidamente ratificados y sus ratifica-

c10nes fueran canJeadas simultáneamente, también quedó condenado a malograrse el firmado por Panamá y los Estados Unidos. Con todo ello Panamá
no ceso, en sus csfuerzos por lograr el establecimiento de relaciones ' diplomáticas con Colombia, como lo demuestra el envío a Bogotá de un segundo
agente confidencial, esta vez el Dr. Carlos A. Mendoza iguaJmente sin
resultados positivos ( 1910).
'
El Tratado Thompson-Urrutia.
El 6 de abril de 1914 Colombia y los Estados Unidos de América firmaron
en Bogotá el llamado Tratado Thompson-Urrutia, con objeto de "remover
todas las divergencias provenientes de los acontecimientos políticos ocurridos
en Panamá en noviembre de 1903". De acuerdo con el mismo:
1. Los Estados Unidos, deseosos "de poner término a todas las controversias Y diferencias con la República de Colombia provenientes de los acontecimientos que originaron la actual situación del Istmo de Panamá"
expresaron su "sincero sentimiento por cualquier cosa que haya ocurrid~
ocasionada. a inte~m_pir o alterar las relaciones de cordial amistad que por
tan largo nempo existieron entre las dos naciones" ( Art. I).

2 • Los Estados Unidos otorgaron a Colombia "los siguientes derechos
respecto al Canal interoceánico y al ferrocarril de Panamá:"
a) El de "transportar en todo tiempo por el canal interoceánico sus tropas
material de guerra y buques de guerra, aun en caso de guerra entre Colombi~
Yotro país, sin pagar ningún derecho a los Estados Unidos." (Art. II, ord. 1º ).
b) El de pasar por el canal los "productos del suelo y de la industria
colombiana .. . , así como los correos colombianos. . . exentos de todo grava1
Ver Leyes 16 Y 21 de 1909&gt; Gacetas Oficiales No. 764, Febrero 17 1909, pág. t,
No. 766, Febrero 19, 109, pág. 2, respectivamente.
'

693

�men o derechos distintos de aquellos a que puedan estar sometidos los productos y correos de los Estados Unidos." (Art. II, ord. 2°) .
c) El de admitir "en la Zona del Canal, así como en las islas y tierra firme
ocupadas. . . por los Estados U nidos como au.xiliares y accesorios de la
empresa", los "productos del suelo y de la industria colombiana, tales como
ganado, sal y víveres... sin pagar otros derechos o impuestos que los que
deben pagarse por productos similares de los Estados Unidos." {Art. 11,

5. Como consecuencia del rcconocmuento aludido, los Estados Unidos
convtrueron, tan pronto fueran canjeadas las ratificacíones del tratado, en
dar los pasos necesarios para obtener de Panamá el envío de un agente para
que negociara y concluyera con Colombia un Tratado de paz y amistad que
tuviera por objeto, "tanto el establecimiento de relaciones diplomáticas regulares entre Colombia y Panamá, como el arreglo de todo lo reJativo a
obligaciones pecuniarias entre los dos países de acuerdo con precedentes y
principios jurídicos reconocidos." (Art. IV) .

ord. 2º).
d) El que reconoció a los ciudadanos colombianos de atravesar la Zona
del Canal, "e.xentos de todo peaje, impuesto o derecho a que no están sujetos
los cíudadanos de los Estados Unidos." (Art. 11, ord. 3°).

e) El de transportar, "aun en caso de guerra entre Colombia y otro país"
distinto de Panamá, "por el ferrocarril entre Ancón y Cristóbal o por cualquiera otro ferrocarril que lo sustituya", siempre que por cualquier "causa
sea necesario hacer uso del ferrocarril, las tropas, materiales de guerra, productos y correos de la República de Colombia, . . . pagando solamente los
mismos impuestos y derechos a que están sujetos las tropas, materiales de
guerra, productos y correos de los Estados Unidos." (Art. Il, ord. 4°).

f) El de transportar por el ferrocarril aludido los "Oficiales, agentes y
empleados del Gobierno de Colombia,. . . en las mismas condiciones de los
Oficiales, agentes y empleados del Gobierno de los Estados Uoidos." (Art
II, ord. 4°).

g) El de transportar asimLmo por el referido ferrocarril el 41 carbón, el
petróleo y la sal marina que se produzcan en Colombia y pasen de la Costa
Atlántica de Colombia a cualquier puerto colombiano en la costa del Pacífico, y viceversa, .. . libres de todo gravamen, excepto el costo efectivo de
transporte y de carga y descarga de los trenes, coste que en ningún caso"
podría "ser superior a la mitad del ílete ordinario que se cobre por product01
similares de los Estados Unidos que pasen por el ferrocarril en tránsito de
un puerto a otro de los Estados Unidos". (Art. II, ord. 5o.).

3. Los Estados U nidos convinieron en pagar a Colombia la suma de
veinticinco millones de pesos ($ 25.000.00), oro, en moneda de los Estados
Unidos (Art. III).

4. Colombia reconoci6 "a Panamá como nación independiente", y convino "en que los límites entre los dos Estados" fueran fijados con base a la
Ley colombiana de 9 de junio de 1855 (Art. IV).

694

El Tratado Thompson-Urrutia viola evidentemente el Art. 111, secci6n la.,
del Tratado Hay-Pawicefote y, consecuentemente, el art. XVIII del Tratado
Hay-Bunau Varilla que incorporó aquél a este último, ya que de acuerdo
con el Tratado Hay-Pauncefote el canal debía estar "libre y abierto a los
buques mercantes y de guerra de todos los Estados ... en términos de entera
igualdad, de modo que no" hubiese "discrimina&amp;i6n contra cualquier Estado
o sus nacionales o súbditos, con respecto a condiciones o tarifas de tráfico, o
cualquier otra."
A pesar de que el Tratado Thompson-Urrutia pretendía fijar los limites
entre Panamá y Colombia, el primero de dichos países no fue siquiera invitado a participar en su negociación, razón por la cual protestó oportunamente ante el Departamento de Estado de los Estados Unidos e hizo las
reservas del caso.

Con todo y que el Tratado Thompson-Urrutia era ampliamente favorable

para Colombia, sus sostenedores tuvieron que librar "una larga batalla", para
utilizar expresión de Eduardo Lemaitre, para que su Congreso lo aprobara,
cosa que hizo el 9 de junio de 1914.1 El Senado estadounidense, por su parte,
tardó siete años en dar su consejo y consentimiento a su ratificación, lo que
ocurrió el 20 de abril de 1921. Entre las causas de esta demora cabe mencionar
la oposición al tratado encabezada por Teocloro Roosevelt, quien en un
artículo intitulado The Panama Blackmail Treaty, es decir, "El Tratado
Chantajista sobre Panamá", calificó su aprobación como un "crimen contra
los Estados Unidos, y un ataque al honor de esta nación que" les "cubriría
de infamia". En el mismo artículo Roosevelt agregó que el pago a Colombia
de ,·einticinco millones de dólares sólo se justificaba de reconocerse que los
Estados Unidos habían jugado el papel de ladrón o de reducidor de mercancías robadas.' Muerto Roosevelt (1919) el senador Cabot Lodge recogió
• UN.AJTRE, Eduardo, "El Tratado Urrutia-Thompson", La Estrella de Pa11amá, diario
de la Ciudad de Panamá, 2 de octubre de 1977, pá¡r. 1h-A.

• lbidem., pág. 11-A.

695

�.

la bandera del ex Presidente e indignado preguntaba: "¿ Por
por un tiempo .
?
p
é . los Estados Unidos son inocentes tienen
ué pagar 25 D11llones. ¿ or qu S1
,,,
d
q
"da swna a los "corruptionists o/ Bogota ? ¿Cuán o en
que pagar tan e.reo
.6 al
ara persua1 hist . este país ha tenido que pagar nada a nao n guna p
a
ona
• d
?"ª

dirla de que reconozca la independ.enaa e otra.
.
,1
infamante para los Estados
El Tratado Thompson-Urrulla no so o era
.
.
Unidos de América. Hizo, además: mucho daño a la nac1onahdad _panamena,
los Estados Unidos a Colombia una suma de dmero, p~
porque al pag_ar
.
"das entre ellos por raz6n de la independenCJa
rreglar las diferencias surgi
"d
ad Panamá sin que se determinara la participación que los Estados ru os
e
,
tendría {or-z.osamente que
1
habían realmente tenido en ese suceso, ta pago
.
.6 d parte ¡0 que fortaleció la leyenda negra
r
interpretarse como una con es1 n e
' .
.
ue en tomo a nuestra independenci ha sido for1ada.
q
. • 6~
. . . de 1921 el Tratado Thompson-Urruba est
pr
Cuando a pnnc1p1os
"card J Alfa.ro a la
L-·d por el Senado estadounidense el Dr. Rt
o .
'
a ser apro~ 0
• •
á
Misión Especial ante
sazón Secretario de Gobierno y Jusucia de Panam en
M
ándum de
ó l De artamento de Estado un
emor
'
la Casa Blanca, presenl ª. , p
reservas del Gobierno pana17 de marzo, en el que reitero las protestas y
l 20 de abril,
- No oL---te
el tratado fue aprobado por el Senado e
meno.
,uaY&amp;U ,
con once modificaciones, entre las que enrontramos:

u

. expre"ó d l art I en l!l que los Estados Um'dos de Aro'enea
1 . La supren n e
. ' " « .
t")
asando en consecuencia,
saban su "sincero sentimiento ( sincere regre , p . . ' .
todos los demás artículos a ocupar el puesto del antcnor inmediato.

"ó d 1 frase "aun en caso de guerra entre Colombia y otro

2. La supresi

n

e a

..

, ,, en los ordinales 1º y 4º del art. II del texto onginal.
pm'
o
. , d la {rase que excluía la aplicación del art. II, ord. 4 ,
3. La supres1on e
b"
p ---t"
. • 1 "en caso de guerra entre Co1om ia y aDi!.lll4o
del te."to ongma ,
.
.6 d la frase "para el consumo colombiano,, después de )as
4. La mser~1 n rode
Colombia'' )' de la frase "siempre que el tráfico
alabras ' que se p uz.ca en
" .
~r el Canal esté interrumpido'" de ·pués de las _p~labras viceversa, se tranS-rtarán", en el ord. 5º del art. I1 del texto onginal.

~

po

. i6n del pago de la suma de ''veinticinco millones de
5. La sustttuc
d U "d " "dentro de los seu
en moneda de los Esta os ru os '
($ 25.000 ·00) oro,
.
. ,,
el "de cinco millones de
meses siguientes al canje de las rauficaoones ' por

dólares dentro de los seis meses subsiguientes al canje de las ratüicacioncs ...
y••. los veinte millones de dólares restantes en cuatro contados anuale de cinco
millones de dólares cada uno", en el art. III del texto original.
Los instrumentos de ratificación del Tratado Thompson-Urrutia fuero:1
canjeados, después que las reservas introducidas por el Senado estadounidense
fueron aprobadas por el Congreso colombiano, el 22 de diciembre de 1921,
en borrascosas sesiones que empujaron a Marco Fidel Suárez. a abandonar
la Presidencia de Colombia.

Urza actiJud digna del Dr. Al/aro.
Ni Colombia ni los Estados Unid~ de América comunicaron oficialmente
a Panamá la entrada en vigor del Tratado Thompson-Urrutia. S6lo casi dos
añ&lt;&gt;S después, en 1923, siendo el Dr. Ricardo J. Alfaro Ministro de Panamá
en Washington fue llamado por el Departamento de Estado a una conferencia en la que se le preguntó si la República de Panamá estaba dispuesta
a mandar Wl agente a Bogotá, a fin de anudar las relaciones diplomática~
con Colombia, por cuanto ésta había reconocido nuestra independencia por
el Tratado Thompson-Urrutia.

El Dr. Alfaro no se mostró inclinado a que nuestro Gobierno tomara la
iniciativa, debido a que en dos ocasiones anteriores, como se ha visto, Panamá
había enviado a Bogotá agentes confidenciales sin resultados positivos. Hizo
p~_c;ente, por otra parte, que Panamá no podía tomar en consideración un
reconocimiento dado en un tratado que había motivado sus justas protestas,
ya que, a pesar de haber sido celebrado entre terceros Estados, contenía
disposiciones que s6lo Panamá podía pactar. El establecimiento de relaciones
diplomáticas debía surgir, en opinión del Dr. Alfaro, de la firma de un
protocolo o tratado de paz y amistad por parte de los países directamente
interesados. Por ello, con la mediación del Secretario de Estado de los Est.,dos
Unidos, Charles E. Hughes iniciaron negociaciones en Washington los plenipotenciarios de Panamá y Colombia. doctores Ricardo J. Al.faro y Enrique
Olaya Herrera, las cuales terminaron el 8 de mayo de 1924 con la firma de
un protocolo que contenía el reconocimiento de la independencia de Panamá
por Colombia y el canje de funcionarios diplomáticos entre los dos países.
En nota separada quedó resuelta la cuestión de los límites. Una semana
después, o sea, el 15 del mismo mes, ambos Estados nombraron a la persona
que con el carácter de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario
debía repre. entarle en el territorio del otro, nombramiento que Panamá hizo
recaer en D. Nicolás Victoria J., quien presentó credenciales el 27 de junio

• Jbidtm., pig. 11-A.

697

696

�de 192+, y CalWtbia.• el.~·

Jo16 Maña Gom6lea Valmcia, quien pieNDe6

h+ita de ..,. de guia ea m 6fWMi111._ ele un DUe10i tratado .,._
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IIJG W tDIWi6 • eaibir U11 .-Jo en
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• ==+-de .t.enata farma aaud.tas la

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~ - - a Jtanuú r,s inur olios """
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1.,;.IIAOflff ni tlnulun
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____.;_:_.A,, f

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~

n tnen

,in "' _,...,,_...., .

La Declt1raei6n 41 Conttuloro.

____..._ Panamá dffl,aodaba ~• ejercido pleno de IUJ ~

ttl t4 de marzo de 1975, en Isla Contadora, 1e lee:
"Inspirado ,a lol ¡,riui¡,io, IJt/lfldOI ( d, Dn,cleo I ~ ,.,.
fnent, a las r,laeio,w d, atnis'6ll '1 cooP.,tM:i6n lnlre los Edtulos), 41
Gobimso u la R,JnSbliea th P""""'4, como lilw, 1Jt¡,wsi6n ,ü ns voluntad soberana, dular• qtu tma un
11n nwoo Trallldo 4d
Canal con los Estados Unidos, esló dispv,sto a llegar a un o.t:undo con
lo 1"¡(,bliea tl, Colornln. '1 l. Rep(.bliea ü Casia Rie., diri,-o ti otor'"' • edos dos pús weinos lot sipinu1 bnufieios:

aro•tulo

• Memoria de lleJacionel Exteriarel, 1924, Anexo&amp;, Imp. Nac::ional, Puam6. ...
de PaDami.
"Panami tiene derecho a denunciar la Convencidp,
' LóPBZ GuaVAM, C.,,lol Alfredo, enmiald
las violaciones Nbstanciala ~. "
del Canal lstmico de 1903 Y •111 • ,. u ~
cado en "La denuncia amo ...._
miama comeddu por 101 Estada1 'l!~dOI¿
Nacional del Comejo Nadoo
de tibend6a naciooar', c1e ta ~ C.mU"
Pariam6. 1975, pie. •
u1 de la IIDJlftl&amp; Priffda. Serie,

698

e,,,,.,_

ten; Coita Rica, Daniel Oduber, y Venezuela, &lt;!arb Andr&amp; P&amp;ez; finnada
·

Con todo eso, Q,IAIIUU
lo - J - el Tratado Thompeon-Urrutia
-'----- el canal Y en la :mona que , _ ,
tivo •
~ - en
obsticulo imalvable. Tao es ul, que con mo.
se mterpo~ como un los EstadOI Unidos de AmErica la Declaraci6n de
haber IUICflto Panamá y
_.__ .l.. 1974 IObre principios búicoe
los Ocho Puntos. de 7 de fcun::1u ,...,
'

=pcl6n
e--,.,

Oett-

~ C6mo resolvió el Gral Torrijca las )Jl'Atenliones CólomhJanu de hacer
wler derechos IObre el canal que le fueron otorgados por b P.staao. Unidoe
éte Am&amp;ica, aón' ~ de que el canal fuera entregado a ltanm? ~
diendo a ella, y haciendo extemiw tales dtt-ecbów a Cmta Rica, para cubrir
.. apariencias y ecMr W1 poco de tierra a fa aceptaci6n ele III Gobierno
de un tratado en que, como bien expreaó nnestra Canci1pfa en III Mémoria
tle lff4, "Panamá no hab(a lidó parte, que ella ipotaba o6chlmente y que
habfa motivado su justa protesta".• En efecto, en una DecJaraci6n Ooajimta
del Gral Torrijol y de los Prelidentes de Colombia, AJfomo L6pez Mfchel.

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•imi~, •• -1
ü ftN lo, EM40I UraidM
remabolsar a Colomina lot /JIIIOS f'" úlo llltnn• '1W uu, ,o,_ lrasJlórl• por ,l Caol 4, Pa""'4 SIU tfoJGI, ,,.._ 1 hflll$ fÜ pn,,a,
eomo co,weutteü, ti, .,,. eomliio n ,t ltatal jurfdit:o u ua vla mino""""- Si ala, por eo,uipin,,,. u lo gu ~ C°"""'-, aurut
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Esl«lo, Urtiilo, ú balriü fU• • .,_,_ Wslro,
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1

~emciria de Relaclow lxteduM", 1924, Ant1w. lmp. Nacional, Panam1, lte-

li616:a cle Panaa&amp;

699

�, .
anal de Panamá de los productos naturales e
"1. El transito PM el C
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J . C lombia "' Costa Rica, asa co
O
industrr-s CH1"b d tod ' gravamen o derec hos, salvo aquellos que en
rreos, estará &amp; re e
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,..,dieran aplicarse a los productos
tínninos de igualdad se apliquen o yy correos de la República de Panamá.
.

d COlOmbia "' Costa Rica que transiten por la
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•
• "ó
de peajes
~ z harán libres de la impone1 11
•
ruta interoceánica pan.amena, o
pz·cablts a los nacionales pa"b · s que no sean a t
impuestos o contri ucione ,
b f h ·entes de su nacionalidad.
nameños, siempre que presenten prue as e acr
•

"2 Los nacionales e
·

"3. Lo Gobiernos de la República de Colombia ~ ~osta Rica podran
s.
p t PM el Canal Interoceanico sus tropas, ws
en todo mmpo trans or ar
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naves 'Y materiales de guerra sin pagar pea¡e algu .

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obli
sin embargo, a Panamá, por dos
La Declaraci6n de Contadora no
tro ordenamiento jurlrazones. La primera es que, de confo~daddc~n nuee:º. ra·=,:cada -lo cual
f
· 'd ca ten na qu ,... U1J'
dico, para que ella tenga uerza Jun •
to en nuestro Derecho Púh sido la intención de las partes-, por cuan
. lif cada" que
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d "acuerdos en forma s1mp •
'
blico no tienen cabida los llama os
hech de haber sido firmados. La
O
1 &amp;tado p0r el solo
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son los que o gan a
, en el supuesto de que 1a
segunda, de mayor relevancia_ todav~a; es q::e:: fuerza compulsiva, no obliDeclaración de Contadora tuV1er_a od ~ fe con Colombia y Costa Rica un
garla siquiera a Panamá a negOCtar e, ue:
os los privilegios a que ella
acuerdo que otorgue a estos d~ pa1sesDecl ~ón no constituye un "pactum
,
' porque dicha
aract
se refiere. Eho es 351 ,
•
rd para celebrar acuerdos. Y no
d p
nd ,, 10 que es igual un acue o
dt contrahe o o,
' d ,,
e en ella el Gobierno e a.
"P t m de contralien o , ya qu
erd
constituye un
ac u
.
á . o favorable a llegar a un acu o
namá se limita tan s6lo a manifestar su
ga a acordar tal acuerdo. Para
con Colombia y Costa Rica, pero no se 1º ~acción de la Declaración de
t ·or basta comparar a
d
trc
l
corroborar o an en
eral 20 d 1 proyecto de "Trata o en .·
, e
.
J
el art XX.XV num
Contadora con
.
'
d Unidos de América concerniente a
R ública de Panamá Y los Esta os
. .
. .
la ep
,., ( 1967 ) el cual es del 1gwente tenor.
Canal de Panama
'

n:r

·
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.
.
-os onttriorts a la termmaci
"Dentro del periodo de aneo_ an l
al (1) de este Articulo, la
e se Te/1ere e numer
Tratado de DeIuua a qu . E d U ·aos de .América acordarán las
República de Panamá 'Y los sta os ~~ad neutralidad y continuidad
medidas _para ~egurar lea d~e;;P, :;:;;: la ;xpiraci6n de este Tratado."
del funcionamiento del an

700

Fácil es advertir que si bien la norma antes tramcrita sí constituye un
"pactum de contrah,ndo", por cuanto en ella se conviene en que "Panamá )'
los Estados Unidos de América acordarán las medidas para asegurar la defensa, seguridad, neutralidad y continuidad del funcionamiento del Canal
de Panamá", la Declaración de Contadora, por el contrario, no constituye
un "pactum de c011tTahendo'-', por cuanto en ella el Gobierno de Panam,í
declara que "está dispuesto a 1/.egar a un acuerdo con la República de Colombia y la República de Costa Rica", pero estar dispuesto a llegar a un
acuerdo constituye de conformidad con su tenor literal, una simple manifestaci6n de un estado de ánimo fa\'orable a llegar a ese acuerdo, pero no un
ac:uerdo para celebrar acuerdo .

¿ Qué sucedería, no está de más preguntar, si la Declaración de Contadora
constituyera un "pactum de contralundo"?
Debe tenerse presente que el •··pactum de contrahendo" no obliga a los
Estados a tener que concluir forzosa y necesariamente el acuerdo futuro. Los
obliga únicamente a negociar de buena fe. De elJo resulta que de no ponerse
los Estados partes en el "pactum de contrahendo" de acuerdo sobre el acuerdo
futuro, este último no surgiría a la vida del Derecho.
De igual criterio participa el Dr. Ricardo J. Alfaro. En efecto, en un editorial escrito por nuestro más ilustre internacionalista para La Estrella d,
Panamá, edición del 20 de agosto de 1967, expresó, al c-omentar el art. XX.."\.~,
nwneral 2°, antes transcrito, del proyecto de ' 1Tratado entre la República de
Panamá y los Estados Unidos de América concerniente al Canal de Panamá",
lo siguiente;

"De esta estipulación se pretende deducir que la República está obligada a celebrar acuerdos con los Estados Unidos para asegurar la defensa, seguridad y neutralidad del Canal a perpetuidad.
"No creemos que el artículo citado imponga tal obligación a Panamá.
El acuerdo de celebrar acuerdor para un fin determinado no puede

constituir obligación de ejecutar un acto o hacer una cosa que está
sujeta a ser determinada en el acuerdo futuro que se intenta celebrar.
Lo que el artículo expresa en realidad es la voluntad que los dos países
tienen. en el momento de concertar los pactos de negociar acerca de la
posibilidad o conveniencia de celebrar un nueuo tratado sobre déf811Sa
del Canal de Esclusas después de t:r:pirado el Tratado sobre dicho Canal.
A.rt pues, si los dos paf.res convie11en en principio en celebrar ese Tratado y al entablar rugociaciones sobre las cldusulas del mi.smo no u

701

�pusieren de acuerdo sobre ellas, no podria haber tratado, y no habiendo
tratado no hay obligación."
De igual criterio participa también nuestra Cancillería al sostener en un
comunicado de 25 de abril de 1978, en relación con la Reserva Nunn, que
"la obligación de negociar no conlleva el compromiso de firmar un tratado".

Confinna nuestra manera de pensar la supuesta renuncia condicional que
Colombia hizo de los derechos sobre el canal que le fueron otorgados por el
Tratado Thompson-Urrutia. Expresa textualmente el punto II1 de la Declaración de Contadora tantas veces mencionada:

"La República de Colombia declara que una vez concertado por Panamá un nuevo Tratado del Canal con los Estados Unidos de América
y perfeccionado el acuerdo a que se hace referencia en la presente Declaración, ella renuncia a todo derecho otorgado por tratado con respecto
a materias que son propias de la. exclusiva jurisdicción soberana de la
República de Panamá."
Dicho en buen romance, habiendo sido concertado un nuevo tratado del

canal, si no se perfecciona el acuerdo por el cual Panamá otorga a Colombia
derechos privilegiados de tránsito por ese canal, Colombia no renuncia a los
que le fueron otorgados por los Estados Unidos de América, aunque éstos sean
materias propias de la exclusiva jurisdicción soberana de Panamá.

t~rminará el Tratado del Canal de Panamá. Igual sibilidad b
11dente Oduber para Costa Ri
a
.
~
o tuvo el Pre"vecindad y amistad".
ca,
partir del ano 2000, por razones de
Este es el motivo por el cual el Tratado de N
.
cer en el art. VI sección 2a q
.
eutralidad después de estable,
., ue nuentras "los Estad U 'd
tengan la responsabilidad
f
.
.
os ru os de América
por eI uncionamiento del Can l pod án
.
otorgando a la República de C I b' lib
. ª,
r
continuar
o om la,
re de peajes el tránsit
1
eanal de sus tropas, naves y materiales
de
e " . ,.
o por e
forma :
gu rra , finaliza en la siguiente

."Posteriormente la República de Panamá podrá otor ar
,
blrcas de Colombia y Costa Rica el derecho de tránsito fbr/d!ª~~;!~:
De la Declaración de Contadora el Gral T ··
para Panamá y para su T'P&lt;ñm mil'
. omJos sac6, a su vez, provecho
--o~en
1tar. Para Panamá, po
J Presi'
de Colombia y Costa Ri
.
.
.
rque os
dentes
ca se urueron tnmediatamente al d V
su apoyo a las justas aspiraciones panameñas en asunto tan :
enezuela en
noso~s como lo es la cuestión canalera. y ara su ré .
~rtante para
esos mtsmos presidentes, Alfonso L6pez Mi!elsen y n1::::in ~ : r , porque
entonces cabezas de dos de I
u r, en ese
roamérica
. .
as muy contadas democracias existentes en Ibe' se convutieron desde ese momento -y continuaron d
.
dolo- en puntos de apoyo de dich
, .
..
espués siénsigue siéndolo Carlos Andrés Pérez. o reg1men Illllttar, al igual que lo fue y

Esta supuesta renuncia condicional de derechos sobre el canal y el ferrocarril tampoco obliga a Colombia, ya que no ha sido ratificada como lo exige
su Constitución Política. Además, para que la renuncia de tales derechos
pueda indefectiblemente obligarla, debe hacerse ante los Estados Unidos de
América, quienes fueron los que se los otorgaron, y no ante Panamá, Costa
Rica y Venezuela, para quienes el Tratado Thompson-Urrutia es res inter
alios acta.

Los derechos ·respecto al Canal Interoceánico y al Ferrocarril de Panamá
que, en violaci6n de los Tratados Hay-Pauncefote y Hay-Bunau Varilla, los
Estados Unidos de América otorgaron a Colombia en el Tratado ThompsonU rrutia estaban condenados a extinguirse, una vez que Panamá y los Estados
Unidos celebraran, como efecto celebraron, un nuevo tratado sobre el
Canal de Panamá. Con la Declaración de Contadora, por lo tanto, el Presidente López Michelsen obtuvo la posibilidad de que Colombia continuara
disfrutando de tales derechos colonialistas, no sólo durante la vigencia dd
nuevo tratado, sino aún después del 31 de diciembre de 1999, fecha en que

702

Apuntalamiento de la Declaración de Contadora.
No había transcurrido un mes desde que el Pueblo anam ,
Tratados Torrijos-Carter cuando la Asamblea N . PI d eno aprobo los
de Corregimientos asó la R
.,
ac1ona e Representante.~
En ell l
p
esolucion No. 14, de 16 de noviembre de 1977
a la
o,s re~~sentantes de corregimientos manuestaron su decidido apov~
ec arac1on de Contadora. d 1
,
T d
..
.
' ec araron que una vez "aprobados" J
rata_ os TomJos-Carter se debía proceder a la concertación d l
dos
enunClados en dicha declar .6 .
ü .
. e os acuer os
.
aci n' y so otaron a la Canc1lleña suscribir
canJes de notas, con Colombia y Costa Rica, en J
.
propó · d
os que se consignara el
e celebrar tales acuerdos, apenas los Tratados T .. C
f ueranSJto
"aprobados". e
orn10s- arter

nª

• Ver Acta de la sesi6n ordinaria de la Asambl
.
Corregimientos, de 16 de noviembre de 1977.
ea NaCJonal de Representantes de

703

�Aunque la adopción de la .Resoluci6n No. 14 no significa que la Asamblea
lle Representantes hubiese aprobado la Declaración de Contadora como paso
previo a la ratificaci6n de la misma, ya que ello solamente pudo hacer5C a
tra\'és ele una ley, es sorprendente - · hasta inconcebible- que el interés
de esa corporación por la celebraci6n de los acuerdo a que se refiere la
Declaraci6n de Contadora hubiese sido mayor al dem05trado p0r los parlamentos de Colombia y Costa Rica, países benefkiarios de esos acuerdo. .
Catorce días despué se inici6 un proceso de apuntalamiento de la Declaración de Contadora, a fin de que ésta llegara a adquirir, aunque fuera en
su redacción, el carácter de "pactum de contrahendo". Con ese propósito, los
Cancilleres de Colombia y Panamá, Indalecio Liévano Aguirre y icolás
González Revilla: respectivamente, en canje de notas de 30 de noviembre
de 1977 establecieron:

1 . Que el Gobiemo panameño entendía que la renuncia condicional que
Colombia lüzo de los derechos sobre el canal que le fueron otorgados por el
Tratado Thompson-Urrutia solamente tendría efecto. "previo el canje de los
Instrumentos de Rati6caci6n de los Tratados del Canal de Panamá y de
los Acuerdos a que hace referencia" la Declaración de Contadora, "a partir
del mediodía, hora de Panamá, del 31 de diciembre de 1999."
2. Que el Gobierno panameño también entendía que, de conformidad con
el art. VI sección 2a. del Tratado de eutralidad, Colombia continuarla
jerciendo, "con las bases actuales y hasta el 31 de diciembre de 1999, sus
&lt;lercchos de tránsito por la vía interoceánica existente."

3. Que a partir del '.H de diciembre de 1999, "los citados derechos de
tr;'insito a travfs del Canal seguirán rigiéndose por el Acuerdo que deberá
celebrarse, de conformidad con'' la Declaración de Contadora.1°
El 16 de junio de 1978 los instrumentoS de ratificaciones d los Tratados
Torrijos-Carter fueron canjeados en la Ciudad de Panamá. Veintiocho días
después, es decir, el 4 de julio de 1978 ni cortos 1Ü perezo os los Cancilleres
de Colombia, Co ta Rica y Venezuela. Indalecio Liévano Aguirre, Rafael
An el Calderón F oumier y irn6n Alberto Consalvi, respectivamente, firma·
ron en nue tro país con su colega panameño, Nicolás Go117ález. Revil\a, una
Declara ión Conjunta en la que se afinn6 que tan pronto entrara en vigor
el Tratado de 1 'eutralidad, Colombia Costa Rica y Panamá designarían "sus
respectivas Comisiones para la negociación de un acuerdo dirigido, por una

parte, a otorgar a Costa R'
en la Declaración de Con~:r: Colombia los beneficios que se enumeran"
perfeccionado tal acuerdo en • _Y ~dr la otra, a que una vez concertado
· d
,
rec1proc1 ad (
,
y
p_artrr el mediodía, hora de Panamá del
¡que_ ~casmo!), tenga lugar a
rta de Colombia
de tod o d cree ho otorgado
,
31 de
.
1 diciembre de 1999, l a rcnuna :matenas que son propias de la exclusiv P&lt;:&gt;r _os _Es~dos Unidos con respecto

.ª..

bhca de Panamá, en relación con la vi .. ª. Juriscbcc1~n soberana de la Repú... mteroceánica."n

Tratado de Montería.
de 1979 el Pres'd
MEn ago.,to
.
l ente d e Panamá D
A• .

ontena, Colombia dond
.
' r. rutides Ro)·o vía 'ó
C,
T
'
e se reum6 con el p .d
,
J a
esar urbay Ayala. En esa reuni6n los
. res1 ente de aquel país Julio
sorpresivamente
de ambos Estados firma ron
.
' el día 22 , un tratadoCancilleres
I
~artlr del 31 de diciecmbre de 1999 b por e que Panamá hacía suyas a
listas que los Estados Unidos de
p ~ de las obligaciones colortlaen el Tratado Thompson-Urrutia Es ca hab1:n. co?traído con Colombia
Tratado de Montería, ya que en ~o : hecho ~ SJqwera se disimul6 en el
mente "que la República de Col b' e sus c~nsiderandos se expresa textuallos ~dos Unidos de América :: e~ ;.n vu1ud del Tratado suscrito con
tradicionalmente derechos de tránsi
o ~e 1914, ha venido ejerciendo
la República de Panamá proh.. b to a traves del Canal". En esta forma
iJa a un
qu e, como ya se dejó e..,cpre.sado, panamá no finn6, oficialmente
. tratado
rab
De acuerdo con el Tratado d M i~o a y que motivó su jwta protesta
e
ontena:
·

Am'::tª

1. "A partir del mediodía, hora de Pan
la República de Panamá oto
, a 1
~á,_ del 31 de diciembre de 1999,
beneficios.· 11
rgara
Republica de Colombia los Stgwentes
· •

ª

a) "El
por el
triales
de tránsito
Colombia
asiCanal
com dcdP:anamá de los productos naturales e indusderech o, sa1vo aquellos
' que en0 t, e .sus correos, libre de todo gravamen o
~p~icarse a los productos y corr;~1:c;: ~ i~a~dad se apliquen o pudieran

s1c16n es sustan CJ'almente igual
.
al art 11epubhca
d de Panamá"
.
. Esta d'ispoT ratado Thompson-Urrutia.

.

' or . 2o. pnmera oración, del

b) "Los nacionales colombianos
.
~eña, lo harán libres de la im qu~ci~ten ~r ~a ruta interoceánica
c10nes que no sean aplicables
1~
. e peajes, impuestos o contribua ru nacionales panameños, siempre
.
que
u Archivos de!! ..,,_,_
· de! Relaciones Extenores,
Panamá • Rep • de panamá.
m.muteno
·

11

Archiv01 del Ministerio de Relacionea Exteriores, Panamá, Rep. de Panami.

704

705
hUJ1111nil»-t5

�presenten prueba fehaciente de su nacionalidad." Esta dispos~6n es sustancialmente igual al art. II, ord. 3o, del Tratado Thompson-Urrutia.

América ya sabrán sacar provecho de esta situación que ellos mismos han

e) "El Gobierno de la República de Colombia podrá en tod~ tiempo transportar por el Canal de Panamá sus tropas, sus na~s y mate1?ales de guerra
· pagar peaje
· alguno ." Esta disposici6n es sustanc1almente igual al art. II
sm
ord. lo, del Tratado Thompson-Urrutia. No obstante, el Tratado Th~~psonUrrutia era mucho más preciso, pues, hablaba textualmente de buques

El Tratado de Montería desvirtúa los principios en que se debió fundamentar un auténtico régimen de neutralización para el Canal de Panamá.
En efecto, para que una vía de agua navegable sea real y efectivamente
neutral permanente, el Estado en cuyo territorio se encuentra debe abstenerse
de contraer compromisos que puedan en definitiva poner en peligro ese status.
El régimen que se establezca para la navegaci6n debe aplicarse, por lo tanto,
a los buques de todos los Estados, al igual que a sus tripulantes, pasajeros
y cargas, en condiciones de entera igualdad. &amp;to es, sin discriminar entre
unos y otros por razón de derechos de tránsito, tarifa, trato ni de ninguna
naturaleza. De lo contrario la vía de agua navegable de que se trate -y
lo mismo se puede decir del Estado donde se encuentra- podría ser objeto
de represalias en caso de lucha armada entre terceros Estados.

de guerra".

2. "La República de Panamá permitirá a pa~tir de la _fecha de ~ntrada
,d 1 Presente Tratado siempre que esté interrumpido el tráfico por
en ~1gor e
,
.
d lr
rriJ
el Canal O cuando por cualquier otra causa sea necesano, el uso e . errcx::1
entre las ciudades de Panamá y Colón, para el transporte por dicha v1a o
por cualquier otro ferrocarril que lo sustituya, de los agentes y emplea~os
del Gobierno de Colombia, así como de los correos Y ~os p~ucto~ colombiano , pagando los fletes
tarifas e tablecidos en las dispo~1c1ones mternas en
'- 1 \'0 la no tn' clusi6n de las tropas y matenales de guerra de
ese país.'' iil
d1
Colombia, esta disposición es sustanck1hnente igual al art. 11, ord. 4o, e

r

Tratado Thompson-Urrutia.
Como el Tratado de Montería no tiene fecha de te~~aci6n es obv~o. que,
de ser ratificado, habrá de regir a perpetuidad, lo que s1gn1fica que el reg~en
militar que se estahleci6 en Panamá el 11 de octubre de 1968 ha su~to,
·os tres tratados a perpetuidad: el Tratado Concerniente
en menos d e dos an ,
amá
a la eutralidad Pennanente y al Funcionamiento del Canal de Pan, . ,
1 7 d septiembre de 1977 • el Acuerdo con los Estados Unidos de Amenca
:lativ: al uso de parcelas 'de terreno situadas en la República de Panamá
ara el mantenimiento de un cementerio permanente, el 11 de enero de
;979 el Tratado de Montería, el 22 de agosto de 1979. Estos tres tratados,
más 1q:c una contradicci6n. constituyen la negación de la política que
namá había siempre mantenido con respecto a la perpetuidad contenida

!ª·

en el Tratado Hay-Bunau Varilla.
El Tratado de Montería viola el art. VI, sección 2a., del Tratado _de
Neutralidad. tste faculta a Panamá a otorgar a Colombia Y Costa Rica
derecho de tránsito por el canal "libre de peajes", "de sus tr_opas, naves
materiales de guerra". El :rratado de Montería. como ~ ha V1Sto:
re~
también al tránsito por el Canal de "los productos nacionales e m~ustn:
d ColO·mb'ta" de sus correos "' de sus nacionales en ténninos de igual
e
,
'
d Unidos de
con )os producto. , correos y nacionales de Panamá. Los &amp;ta os

er!

706

provocado.

Para que el Tratado de Montería pueda surgir a la vida del derecho
dotado de validez y eficacia tendrá que ser aprobado por el Pueblo panameño
en un referéndum, cosa que estarnos seguros no sucederá. Afirmamos lo
anterior, porque dicho tratado versa sobre el Canal de Panamá (de esclusas).
Ahora bien, de conformidad con el art. 274 de la Constitución de 1972: "Los
tratados que celebre el órgano Ejecutivo sobre el Canal de ese.lusas, su zona
adyacente y la protecci6n de dicho Canal, lo mismo que para la construcción de un nuevo Canal a nivel del mar o de un tercer juego de esclusas,
se someterán a plebiscito nacional."
Con todo eso, el órgano Ejecutivo lo someti6 a la consideración de la
Asamblea acional de Representantes de Corregimientos. tsta, sin embargo,
suspendió su consid raci6n por no tener el tratado fecha de tenninación. 12

Consideraciones finales.

El 2 de febrero de 1980 los Presidentes de Panamá y Costa Rica, Arístides
Royo y Rodrigo Carazo Odio, firmaron en San José el Tratado de Libre
Tránsito por el Canal Interoceánico. En ese. documento Panamá otorga a
Costa Rica los mismos beneficios que antes había concedido a Colombia en
el Tratado de Montería, pero por una duración de veinticinco años.

Estamos seguros que el respaldo que los Pueblos de Colombia y Costa Rica
brindaron a Panamá en sus justas aspiraciones canaJeras fue sincero. No
11 Ver Acta de la aesi6n ordinaria de la Asamblea Nacional de Representantes de
Corrqimient01, de 7 de noviembre de 1979.

•

707

�malogremos con actitudes cicateras todo cuanto de grande, digno y noble
tiene ese respaldo. La Declaración de Contadora, penoso es tener que reconocerlo, obra de los mandatarios que la suscribieron, contiene el precio que
Alfonso López Michelsen y Daniel Oduber estaban dispuestos a cobrar a
Panamá por el apoyo de sus respectivos Gobiernos, no de sus Pueblos. Y
ese precio pronto lo cobró en el Tratado de Montería Julio César Turbay
Ayala, sucesor del primero. Poco más de cinco meses después hizo otro tanto
en el Tratado de Libre Tránsito por el Canal Interoceánico Rodrigo Carazo
Odio, sucesor del segundo, pero en forma mucho más moderada. Estos
tratados, sobre todo el primero, en vez de unir cada día más a Pueblos
vecinos y amigos, habrá indefectiblemente que separarlos. Las servidumbres
de tránsito que ellos impondrán a Panamá, de ser ratificados, serán causas
-permanentes en el primer tratado- de conflictos o producirán, al menos,
un sentimiento de resentimiento y disgusto en todo panameño que aspira a
tener una patria libre de ataduras.
Lo más relevante no son los perjuicios económicos que esas servidumbres
ocasionarán a Panamá ni tampoco los beneficios, igualmente económicos, que
recibirán Colombia y Costa Rica; esta última con carácter temporal. Lo
que más importa es que el Pueblo panameño ha luchado desde su independencia para liberar su territorio de los gravámenes que le impuso una nación
de distinta raza, de distinta lengua y de distinta religión, y ahora resulta que
son sus mismos vecinos y amigos, hermanos de raza, lengua y religión, quienes
pretenden que nos impongamos un nuevo tipo de gravámenes, bajo el subterfugio de ser convenidos por la República de Panamá "como libre expresión
de su voluntad soberana". ¡ Qué ironía!

LAS ALTAS CULTURAS PRECOLOMBINAS DE MESOAMtRICA

ROBERTO LARA VELA.Do
San Salvador, El Salvador

Dr.

A) Preámbulo.
en cuanto al desarrollo de sus altas culturas, ofrece
~os cent~s culturales bien diferentes, uno más al Norte y otro más al Sur,
~ que rungun~ de ellos se sitúe hacia los extremos septentrional y meridional ~el contmente. El que podríamos llamar zona culta del Norte o foco
septentnonal, cuyo nombre de uso general es Mesoamérica, que abarca: la
meseta del ~náhuac; la regi6n situada al Sur de la misma, incluyendo Yucatán Y el IStmo de Tehuantepec; y la mitad de Centroamérica, toda Guate~ala, toda Honduras, El Salvador especialmente la parte citralempina del
rrusmo Y más de media Nicaragua. El que llamaríamos wna culta del S
o f
'di al
,
ur
oco men on , mas generalmente conocido como Regi6n Andina cuyo
centr~ ~ el Perú, pero que se extiende por parte de Colombia, todo E~uador
Y Bo~via Y parte de Chile. Aunque es indudable que ambas zonas tuvieron
relaciones culturales entre sí, como Jo comprueban gran número de rasgos
comunes,_ su evolució~ histórica, tal como la conocemos actualmente, ha
transcumdo con relativa independencia, una zona de la otra.
AMÉRICA PRECOLOMBlNA,

_El presente trabajo, como aparece en el título, se limita a la zona septentrional, es decir a Mesoamérica. En ella comenzaremos por hacer un breve
;:cuento ~e los grupos indígenas que han intervenido en el proceso histórico
~americano precolombino, desde un punto de vista racial; para luego
dedicarnos a nuestra clasificación de las altas culturas creadas por esos mismos grupos .
. ~especto de las altas culturas, queremos recordar al lector, tal como Jo
dijimos en nuestro anterior trabajo titulado "Introducción al Panorama de

708

709

�las altas culturas de América Precolombina", publicado en el número inmediato anterior de Humánitas, que el ámbito territorial en que se desarrollan
las altas culturas, según los intérpretes de la historia, y consecuentemente,
el número de grupos humanos que realizan cada una. de_ ell~, es mucho
mayor que los correspondientes según los antropólogos e md1~erustas q~e h_an
estudiado hasta hoy las altas culturas de América Precolombina. Ello unplica
que habrá que agrupar culturas afines, para constituir uni~des mayores,
reduciendo aquéllas de que ordinariamente se habla a meras vanantes de éstas.
En referencia a la distinci6n que hacemos entre lo racial y lo cultural,
también queremos recordar al lector, que raza y cultura son dos fenómenos
diferentes cada uno perteneciente a un orden distinto del otro. La raza es
un fenOO:eno biológico, producto de la herencia somática; la cultura es _un
fen6meno psico-colectivo, es la suma de las manifestaciones del alma colectiva
del grupo humano que la realiza; el fenómeno racial influye en el ~esenvolvimiento de la evolución histórica de las altas culturas, como mero estimulo

y ciertamente, no el más importante.

B) Los grupos humanos.
En esta sección nos concretamos al aspecto racial de los grupos humanos
portadores de las altas culturas precolombinas de Mesoamérica. Estos_ WU?º5
de acuerdo con la clasificación de Salvador Canals Frau, que hemos mchndo
en nuestro anterior trabajo ya citado, pertenecen al de los centrálidos, que
el mencionado autor coloca entre los derivados de la mezcla de los integrantes
de la cuarta corriente de población, los polinesios cultos, con los elementos
antecedentes de cultura primitiva, procedentes de anteriores corrientes de
población.
En el caso de los centrálidos, los inmigrantes polinesios se mezclaron con
pobladores del grupo yuto-azteca¡ este último grupo es una _división d~ los
sonóridos, los cuales a su vez descienden, entre otros, de la prunera comente
ele población, es decir de la de los delicoides primitivos. Los ~to-azteca
primitivos originaron dos ramas: los shoshones en _los Es~ados ~,°1~os; Y los
de la rama pima-náhuatl, que suministraron la p~era poblac1on. de Mesoamérica. Hay que agregar que la inmigración polinesia, aunque traJo ele~~ntos de alta cultura, que fueron valiosísimos dentro del proceso que ongm6
las primeras altas culturas precolombinas de ~~érica ; en el ~pecto de la
forrnaci6n de los grupos raciales de Mesoamenca Precolombma, P:obablemente tuvo una influencia mínima; se trat6 probablemente de una cornente ~e
poblaci6n poco numerosa, que se diluyó en el conjunto racial preexistente, no sin

710

antes, debido a su cultura superior, haber servido de fermento impulsor del pro•
ceso de evolución histórica que creó y desenvolvió a las alw culturas primarias
de América Precolombina; probablemente, la corriente polinesia fue más
numerosa en la región andina, que fue su lugar original de entrada en
América, que en Mesoamérica, donde sus elementos llegaron en menor número y más tarde. Siguiendo siempre la opinión de Canals Frau, podemos afirmar que la población mesoamericana precolombina se formó probablemente así:
Una primera inmigración de delicoides primitivos, procedentes de la primera
corriente de población a América, que proporcionó la base de la población;
lUla inmigraci6n posterior numerosa de mongoloides o melanesios neolíticos,
procedentes de la tercera corriente de población; estas dos inmigraciones
proporcionaron, en lo fundamental, los caracteres raciales de la población
mesoamericana precolombina; finalmente, una inmigración final de polinesios cultos, procedentes de la cuarta corriente de población; esta última
inmigración fue poco numerosa y, por ello, de mínima influencia en la
configuración racial, pero de gran influjo cultural, tal como ya Jo dijimos.
Pero el hecho de que hayamos admitido una unidad racial fundamental
de la población indígena de Mesoamérica, no quiere decir que dicha poblaci6n haya sido racialmente uniforme; porque, por efecto de la evoluci6n
étnica que produce las razas y demás variedades somáticas de los humanos,
los grupos tienden a diversificar;e, produciéndose ramas o variedades raciales, que con el transcurrir de los siglos, se afirman y adquieren individualidad
propia. Esto fue lo que ocurrió en Mesoamérica.
Podemos, en consecuencia, clasificar racialmente la población mesoamericana precolombina, en diversos grupos raciales que indicaremos a continuación; no sin antes advertir que solamente haremos la clasificación en sus
lineamientos generales, los que son suficientes para los fin,es que nos proponemos en este trabajo, que es indicar el marco étnico en que nacieron y se
desarrollaron las altas culturas de que esa población fue creadora; no descenderemos, pues, a los detalles, que los consideramos fuera del objetivo que
perseguimos. Estos grupos son los siguientes:
1) RAZAS ARCAICAS: Llamamos de esta manera, siguiendo el vocabulario adoptado por algunos autores indigenistas, a los que fueron probablemente los primeros pobladores. f.stos llegaron ante de la aparición de
los polinesios, es decir antes de que empezara el proceso de nacimiento de
las primeras altas culturas mesoamericanas; constituyeron, pues, la población
antecedente a la cuarta y última corriente de población, a la cual ya nos
hemos referido. En el Valle de México, la poblaci6n más antigua fue la

711

�otomí; Cha vero los considera como población autóctona; nosotros creemos
que proceden de las primeras corrientes de población llegadas a América.
Además de los otomíes Chavero nos habla de una posible irunigraci6n
negra; para ello se basa en dos argumentos principales; en la fisonomía que
cree descubrir en las grandes esculturas megalíticas, que hoy sabemos que
fueron hechas por los olmecas; y en la costumbre de los sacerdotes mesoamericanos de pintane el cuerpo de negro, en la que cree advertir una reminiscencia a la existencia de una antigua población negra, posiblemente
conquistadora y dominante. Sin desconocer el enorme mérito de su monumental obra México a través de los Siglos, no creemos admisible esta hipótesis
de Chavero; es cierto que en el Paleolítico Superior, el Viejo Mundo conoció
un auge de las razas negroides, con el nombre de Grimaldi; pero ello fue
principalmente en Europa, de donde se derramó probablemente hacia el
Africa, y no en el Extremo del Oriente y el Sudeste asiático, que fue de
donde salieron las corrientes de población hacia América. El uso del negro
como color sacerdotal, pudo tener múltiples orígenes, inclusive tendencias
caprichosas, por lo que este argumento tiene valor de conjetura. En cuanto
a las estatuas megalíticas 1 sabemos que fueron obra de los olmecas, cuyos
caracteres raciales no eran muy diferentes de los demás indígenas mesoamericanos; solamente que, como tenían la nariz aplanada, al aumentarse sm
rasgos como consecuencia de la construcción mezalltica, resulta un aspecto
negroide.

II) RAZAS NOR~AS: Llamamos así. a los grupos humanos procedentes
de la región septentrional, situada al Norte del Valle de México; según
la l~·enda tradicional de estos pueblo , se trata de un lugar único que ellos
llamaban Chicomóstoc {las siete cuevas). Estos pueblos llegaron al Valle
de Méxic.o con su propia cultura primitiva, probablemente in haber entrado
en contacto con elementos pertenecientes o descendientes de los integrantes
de la cuarta corriente de población; fue al llegar al Valle de México, que
estos pueblos cumplieron una doble transformación; racialmente se mezclaron c.on la población antecedente conquistada; culturalmente, sorbieron
su cultura y produjeron con ella, su propia versión.
Estos pueblos tienen un nombre común, que por ser tal es su nombre
genérico o nombre de familia, nahoa o nahua; sus diversas tribus fueron
llegando una a una al Valle de México, donde fundaron sus nacionalidades
y crearon sus variedades culturales de una o a lo sumo dos grandes altas
culturas. Los primeros en llegar fueron los tolteca; su aculturación fue rápida
y completa; par ello, su nombre fue en adelante, hasta que la conquista
europea cambió el panorama, sinónimo de hombre culto y artista. Luego

712

llegaron los chichimeca. este nomb h "d
..
•
ha Sl'do considerado como
SJ'n6 . re ad SI o utiltzado con un doble contenido.
nuno e bárb
d .
,
cu1tura primitiva. en este
tid
.
aros, es ec1r de hombres de
d M, .
•
sen o, se aplica a tod l .
~ .. ex~co que destruyeron Tollan Cholu . os os mvasores del Valle
avihzac16n; fue también el nomb '
'fila y los demás centros tolteca de
nahua, la que siguió a los tolteca": es17:; J~ ~e una de las tribus o familias
mente, fueron llegando las siete' f n \ om1ruo del Valle de México. Finalpapel desempeñaron en la histo . amt ta.S ~uatlacas, que tan importante
la xochimilcatl, la chalcatl Ja ~~eso;mencana precolombina; son ellas:
tlaxcaltccatl y la aztccatl. •
wcat • la acolhúatl, la tecapanecatl, la

III) RAZAS SURERAS·· LJ amamos así I
bl
encontramos establecidos en el Vall d M, os pue os que históricamente
troa
.
.
e e CXlco y más al S h
cen
mencana inclusive)' que n·1 . 'é d
ur asta la zona
.
suv1 n onos de la 1 d
su procedencia. Estos pueblos fue
1
eyen a podemos señalar
turas de Mesoamérica, de a uéU:º os creadores de las primeras altas cutejemplares de su especie enq la
~-ue, después de haber sido los primeros
llegados del Norte, los cuales conr;ron, fueron absorbidos por los in\'asorcs
uyeron por crear su propia versión.

ª.

Los pueblos más antiguos de los co
.
blemente los olmeca.s o ulmecas
fmprendidos tn este ramo, son induda, que ueron los ere d
d l
•
cu1tura de Mesoamérica la
a ores e a primera alta
,
precursora de toda l d á
ª1 otros pueblos, como contempo raneos
,
d J
as em s. Chavero coloca
e os ante .
.
e nombre genérico de los meca . s
elJ 1
• nores' a estos pueblos da
tecos, estos últimos los pad
d' º1 n
os os xicalanca, los nonoalca y los
re e os tarascos M
6.
mente, agregamos a los popo)
1
. uy pr ,amos cronológica. ·
acas Y a os chochos I
1
ongmaron la rama choch
l
, os cua es al mezclarse
constructores de las pirá ~rpoJaca, que fueron los Teotihuacanos original s
rru es. unto a estos últim más al
ras, Guatemala y Yucatán 1
os,
Sur, en Honduul
. os mayas crearon las ,
d
e turas mesoamericanas madre de Jas
.
mas gran es de las altas
debemos señalar los pueblos que ocu :tenores.. ~ara completar el cuadro,
entre el Valle de Mé.-cico y 1
_P6 da una posm6n geográfica intermedia
regi n e los may
f
antiguos, los zapotccas que Ch
I
as; ueron ellos: los más
1
'
. avero co oca com
t .
os totonacas, descendientes de los teotihua
o a~ enores a los olme('as;
fuera de la región teotihuacana. 1
.
canos antiguos, aunque ubicados
conio de origen maya.
• os Dll:-."tecas; y los huastecas, considerados

·

ª

C) Las altas culturas.

Los autores indigenistas d' 'd
1
en culturas preclásicas o i Jvt e~ a as culturas precolombinas de América
ormatwas y culturas clásicas. Las primeras son

713

�culturas primitivas, que evolucionan lentamente hacia la fonnaci6n de las
segundas; todas ellas fueron anteriores a la llegada del influjo traído por los
polinesios; estas culturas primitivas proporcionaron uno de los elementos
indispensables para la formación de las altas culturas, que fue el ambiente
cultural indispensable para que los elementos de alta cultura traídos por
los polinesios pudieran provocar el proceso de nacimiento de las altas culturas
sin parentesco. Sin la e;&lt;:istencia prtvia de las culturaS preclásicas o formativas,
los elementos traidos por los polinesios no habrían podido producir los efectos
que en la realidad causaron; en cambio, sin los elementos culturales polinesios el proceso de formación de las altaS culturas iempre se hubiera
dado, aunque con mucha mayor lentitud y con efectos muy tardíos.
Las culturas clásicas de los indigenistas, 'son las altas culturaS de América
Precolombina, cuyo desarrollo constituyó su proceso de evolución histórica;
son éstas. pues, 1ás que nos interesan, es decir las únicas que son objeto de
nuestro estudio. Ni que decir que su nacimiento fue el resultado del influjo
ejercido sobre el ambiente cultural maduro. por los elementos de alta cultura
traídos por los polinesios de la cuarta corriente de población.
La tcsi de la unidad de las altas culturas precolombinas, ya sea limitada
a Mcsoamérica o aún ampliada a todo el Continente, cuenta con no pocos
def ensorcs entre los intérpretes de la Historia e historiadores contemporáneos
que se han ocupado del tema. Raphael Girard, en su obra titulada Origen y
Desarrollo de las Civilizacio11es Antiguas de América, presenta a la alta cultura maya como la gran realización cultural precolombina, cuyos logros extra•
ordinarios contuvieron el gennen de todas las instituciones de los diversos
pueblos de América Precolombina; si siguiéramos la tesis del profesor Girard
todas las altas culturas precolombinas de América, o serían la maya difundida
con alguna variante o serían filiales de la misma, aún las más alejadas de
la región meridional de Sudamérica. Laurette Séjourné, en su ensayo "Antiguas
Culturas Precolombinas", que es la primera del Volumen 21 "América La·
tina" de la Historia Univ~rsal Siglo XXI, sostiene una tesis muy interesante;
presenta al conjunto cultural de Mesoarnérica y al de la Región Andina. romo
las dos caras de una misma moneda, ron numerosos puntos de contacto, que
suponen un intercambio cultural mayor del que se cree y con grandes diferencias que delatan evoluciones históricas separadas. Finalmente, Walter
Krickeberg, en su libro Las Antiguas Culturas Mexicanos parece abonar parcialmente la tesis de la unidad; como su trabajo está limitado al área me.xi·
cana, no se refiere a las demás altas culturas; pero señala a cada paso las
influencias mutuas de las culturas que describe, por lo que sin haber afirmado
xprcsamente la unidad cultural · de Mesoamérica, viene a abonarla, pues

714

la!i influencias ·m u t uas que desta
una tesis unitaria, si b.
,
ca nos conducen a facilitar la d

efensa de
cemos estas posturas
.
o, veamos los elementos d
.
.
bma. Tal como lo dice La
,.e una poSJble unidad cultural
1
ambos h . .
urette SéJourné en
.
preco
om1
~JSfenos, hay puntos comunes ~
tre ~ con1untos culturales de
el ~ e n t o filos6ficorrcligioso
as1 como d1SCrepantes. Son cornun~
los ?1ouvos artísticos fuertemente' :~ c:anto a u orientaci6n fundamental.
serpiente emplumada; y los estilos
ráui ~s por el mito, como el uso d l,
de las pir'.unides tru nea d as que sey p• , cticas arquitectónicas, como el empleo
e a
y de fortificaci
de
:
rnran a la vez de base
mesoameri
ones
ferwvas. Son -::liscrepantes I
para los templos
en rela . cana y la lúerátira y simbolista andi . a escultura. antropomorfa
ción con la actitud ant I
na, y la valorac16n deJ ti
todo transcurre dentro del ti. e a _muerte; mientras en el hemisf . emS po
g
h
empo hutórico
eno ur
ru~s umanos, en el hemisferio Norte ' que se adhiere aJ destino de
rníticosJ que llamaban Soles para l
, el hombre crea sus propios ciclos
Los punt
• un dre bl
atar su
· cosmogónico e hist, .
. os comunes tuvieron
. devenir
poblac16n fueron las
.
o e ongen: 1) Las cuatro
• onco.
cubrió Í.nt
. Jll1SinaS para todo el Contin
.
comentes de
egro es lógico q
I
I
ente, y su exp "6 1
sido tambºé 1
.
ue os e ementos cultural
,
anst n o
i n os uusmos 2) I d
es tra1dos de fue
h
nún cuan&lt;l ,
.
n udablemente hubo .
.
ra, aran
o estos no hayan sid
mtercamb1os cultural
culturales esporádicos no pod o ~rmanentes y aunque tales intercamb·es,
son el resultado de
amos situarlos históricamente Las d"
ios
a su desarrollo fun~::s evolutivos históricos indepe~dientes1::r::~:

ien mas moderada Anali

Ante tod

·

10:

i:~~,

·adAcordes
. eón lo que acabamos de · d"
as o implícitas en las obras de los
en_ relación con las tesis expre1) Sin d
res citados, diremos:
.
esconocer la meritoria labo d .
. .
&lt;.reemos que su afirmación en
r e mvesttgaCión del profesor Girard
cxagerad a. La alta cultura' maya
'
ruanto
no fu se
I re fiere a todo el Continente es'
precolombinas• n~ pod.
e
madre de tod11s las alt
1'
d
.
'
emos consid
as cu turas
su americanas. i limitár
erar como filiales suyas a I
uJ
admisible
amos la afirmación a M
, .
as c turas
qu h
, aunque aún en esta zona, co
I
esoamenca, ésta sería más
. e acer salvedad de 'la cultura lm
mo o veremos más adelante hab,
c1a resp t d
o eca, aparte de 0 tro
'
na
d
ec o e los cuales t~ndr'
s puntos de import~e este trabaJ·o·
tamos reservas, que indicarem os en el curso

ª

II) La tesis de Laurettc S, .

,

a~ptable, con las .si .
CJ~u~e ~ sumamente sugestiva. la
.
punto
gwentes ltm1taciones· 1) L
. .'
conS1deramos
s comunes y de las dº
·
a exphcac16n lógica d 1
anteriormente. 2) Las que e~rciJ:~as~;:asc:ti:ida_ po~ las indi;ad::
em1s.fer10 Norte y del

715

�Hemisferio Sur, son en realidad, cada una de ellas, conjuntos culturales
integrados por culturas afines, contemporáneas o sucesivas.

III) En cuanto a la obra del autor Krickebcrg, tal como lo indicamos ya,
ella resalta las influencias mutuas entre las altas culturas contemporáneas
de Mesoamérica. Esto, dicho sea de paso, nos proporciona el material necesario para formar las culturas de amplitud mayor o grupo
vamos a señalar en el curso del presente trabajo.

culturales que

Pasemos ya a nuestro propio enfoque, limitado desde luego a Mesoamérica,
que e el objeto de este artículo; la Regi6n Andina la estudiaremos en el
próximo. Las altas culturas de Mesoamérica podemos agruparlas en dos series
sucesivas; la primera constituida por varias culturas tan íntimamente ligadas
entre sí, que en algunos casos podríamos dudar si estamos frente a simples
variedades culturales o a culturas plenamente independientes; por ello lo
presentamos como un grupo único, pero haciendo dentro del mismo las debidas distinciones; siendo la alta cultura maya la más importante del grupo
cultural, lo llamaremos Grupo Mayoide. La segunda serie está constituida
por las filiales de las anteriores, es decir por culturas de un grado ulterior.
La unidad del conjunto cultural histórico mesoamericano, nosotros la hacemos consi tir en la íntima relación que e."'0Sti6 siempre entre todas sus altas
culturas que fueron contemporáneas; y en el ininterrumpido proceso de deri,·aci6n de una serie de culturas a otras. La unidad del proceso evolutivo
histórico de Mesoamérica Precolombina es innegable; a nuestro juicio, fue
esa unidad del proceso la que precisamente ha fascinado a los autores que
han escrito sobre el tema hasta el grado de conducirlos a afirmar una unidad
o uniformidad cultural.
Sefialado lo anterior, ubiquemos las series dentro de los periodos menores
propios del proceso. Como lo explicamos en nuestro artículo anterior llamado
"Introducción al Panorama de las altas culturas de América Precolombina",
publicado en el número inmediato anterior de Humánitas, el proceso de evolución histórica americano precolombino se realizó en un único periodo mayor
o ciclo histórico, el cual solamente tuvo periodos de intcgraci6n y periodo
de plenitud, pues el de disolución fue sustituido por un ultrarrápido periodo
crítico, rtpresentado por el descubrimiento y la conquista. El periodo de
integración está fonnado par el desarrollo de aquellas altas cultura.~ que,
además de ser las primeras creaciones de su especie surgidas en América, son
las que sentaron las bases o lineamientos fundamentales que caracterizan el
desarrollo cultural de cada zona; tales altas culturas surgieron dentro de un
plazo relativamente breve después que la inmigración polinesia trajo los elementos de alta culLUra que aceleraron el proceso de m nacimiento¡ para

716

r~: :s:::}

Mesoamérica, este periodo está re
d
riodo de plenitud, Jo constituyen
f~-~po dMai:ide. E~ pe11 ~ e
las cuales, si tomamos en cuenta ue el
antenores,
las origina es una cuhninació
q
proceso de patenudad-y-filiación que
n respecto de las culturas p te
•
una cumbre del proceso evolutivo histórico de Mesoamé:ca~as, vienen a ser
D) El Grupo Mayoid,.

Llamamos con este nombre
al grupo d e ª1tas culturas que florecieron pri.
meramente en Mesoamérica, desde las ,
ás
.
conocidas hasta la .
.6 d las .
cpocas m annguas históricamente
mvasi n e
s1ete familias nahuatl
d
Norte, las cuales pusieron fin a e te ru
~ • proce entes del
de l flial
g po cultural y prop1c1aron la formaci6n
es as 11 es cuyo desarrollo constituye el periodo siguiente. La primera de
tas ~ turas, la alta cultura olmeca, es una auténtica cultura .
es decir qu
·,
sm parentesco,
1
b'
~ ~ rgto como e primer ejemplar de su especie dentro del
am tente pnm1tivo antecedente, el cual estaba ya maduro despu~ d mil .
de lenta evolución. Fueron filiales suyas las culturas hermanas I e I en1~
tura maya y la alta cultura teotihuacana. el panorama
' 1a a ta cu!
que pod
'
se comp eta con las
11
.
emos ~ culturas intermedias, o tal vez variedades cultural
sunplemente! d_eb1do a su ubicación geográfica, en la zona intermedia ent:
las zonas pnnopales, es decir entre la Meseta del Anáhuac
. .
tantí.sim d l d
, escenano unporo e esarrollo cultural mesoamericano
1
.
en que
d
11' la
' y a zona ccntroamencana
se esarro o
primera cultura maya, o al margen de cual uiera de
am~ zonas; fueron estas culturas las siguientes: la zapot""'"" la qt to
la nuxteca y J tar
ell
---,
o naca,
dad de Ja a :::;~a as habría que agregar la buastcca, siemple varíemaya
tas culturas de este grupo fueron las iniciadoras de
muchos de los logros culturales mesoamericanos que los filial'
• •
desp • h d
.
•
es que vlllleron
. ues ere aron, siendo meras continuadoras o en algun
..r
c1onadoras • po ·
1
.
'
os caJOS, penecl
. ,
~ ~Jemp o, 1os estilos arquitect6nicos, como Jas pirámides
motJ;os a.rostu:os, en escultura, alfarería y demás, tienen su origen •
d
;u turas; el famoso calendario, verdadero logro de gran mérito fue
escu terto por una de ellas; por ello afinnamos sin temor a
.
'
que s t
•
equivocarnos
I b
~eª;°º as ases de todo el desarrollo cultural posterior en Ja zon~
ncana.

e!

~

J. Las _altas culturas que componen el Grupo M ayoi'de, analizadas en sus
mearruentos fundamentales, son las siguientes:

h ~~ ANTECEDENTES: Walter Krickeberg, en su obra arriba citada nos
e; /allde duna •:c~ltura arcaica"; nos dice que fue la primera en aparec:r en
e

e Mexico, que no podemos identificar a sus portadores y que ya

717

�no podemos considerar esta cúltura como primitiva, porque llevaba los gérmenes que, en los siguientes 1500 años, iban a producir las grandes altas
culturas del Anáhuac. A nuestro juicio, no se trata de una alta cultura, sino
de una cultura primitiva que avanzó lo suficiente para estar ya madura para
que de su seno, como ambiente adecuado antecedente, surgieran las primeras
altas culturas sin parentesco; efectivamente en una zona aledaña, junto al
Golfo de México, debia surgir en breve, la alta cultura olmeca. En cuanto
a sus portadores, que históricamente no podemos conocerlos, creemos que
lógicamente podemos identificarlos con los primeros pobladores del Anáhuac,
es decir con los otomíes. En esta población otomí, con una cultura primitiva
pero ya madura, las inmigraciones de nuevos pueblos, que al conquistarlos
sirvieron de fermento renovador, causaron las más antiguas altas culturas
mesoamericanas.
II) CULTURA OLMECA O ULMECA: Fue la primera alta cultura
de Mesoamérica; en realidad la única que podemos considerar como "sin
parentesco" ya que las demás fueron sus filiales o surgieron por la difusión de
otras culturas. Sus portadores fueron los olmecas o ulmecas, cuyo nombre
significa habitante del país del hule (hulli) , por la zona donde se asentaron;
eran un grupo humano procedente del Sur, que acupó una zona que hoy
ocupan los estados mexicanos de Vera-Cruz y Tabasco. Solamente podemos
señalar como caracteristicas de esta alta cultura, su arte naturalista y sus
esculturas megalíticas, a las que ya hemos hecho referencia. No podemos
describir su evolución, por carecer de los datos históricos necesarios.
III) LAS DOS FILIALES INDUDABLES: Es posible que la alta cultura ohneca haya tenido más de dos filiales; entre las altas culturas de la
zona intermeclia ( así las hemos llamado), pueden haber algunas; pero también es posible que estas altas culturas de la zona intermedia, algunas de ellas
por lo menos sean simples variantes de las que vamos a señalar en este párrafo,
resultado de la aculturación de sus respectivos portadores; por ello solamente
estas dos altas culturas son las que, sin lugar a dudas, podemos señalar como
las derivadas de la ohneca, a través de un proceso de paternidad-y-filiación.
Estas dos altas culturas en referencia son Ja maya y la teotihuacana; su filiación común se pone de manifiesto a través de gran número de puntos de
contacto existentes al compararlas a ambas. Analicémoslas una por una, asi:
a) ALTA CULTURA MAYA: Fue sin duda alguna, una alta cultura
sumam.ente avanzada, cuyos logros realmente extraordinarios, además de haberse difundido por muchas culturas contemporáneas suyas, vinieron a formar
el gran bagaje cultural que constituyó la herencia de las filiales; entre estos
logros podemos señalar los siguientes: su arquitectura y sus beJlas artes; sus

718

co~&lt;&gt;&lt;:imientos astroló~cos y su cronología, de lo que forman parte muy
pnnc1pal el calendano y la llamada "cuenta larga"; sus conocimientos del
cuerpo humano y de la naturaleza en general; y su filosofía. Los historiadores han dividido la historia de los mayas en el primer Imperio Maya y el
~gundo. Imperio Maya; la verdad es que esta nomenclatura, adoptada por
mfluencia de la que corresponde a la historia del Cercano Oriente, especialmente al antiguo Egipto, no es real; los mayas nunca crearon un Imperio
único; el llamado primer Imperio maya fue en realidad, un territorio en el
cual coexistieron infinidad de tribus independientes, gobernadas teocráticamente, algunas de las cuales construyeron grandes ciudades, como Copán,
en Honduras, y Tikal, en Guatemala, pero que nunca llegaron a constituir
un Estado único; es más, su forma de gobierno teocrático no se prestaba para
la formación de un Imperio, por ello, la unificaci6n de todos los grupos portadores de esta alta cultura, parece que nunca llegó a realizarse. En el 11amado segundo Imperio maya, el gobierno comenzó siendo teocrático, pero
pasó después a los guerreros; entonces hubo algunas conquistas y la formación
de algunos señoríos poderosos, pero aún en esta época no hubo unificación
total; este "segundo Imperio maya" pertenece realmente a una época posterior, dentro de la cual nos referimos al mismo, con mayor detalle. Durante el primer Imperio maya, que es que corresponde al desarrollo de la
alta cultura original, la vida intertribal se caracterizó por la preponderancia sucesiva de uno o más centros religiosos de culto, los cuales a la vez
fueron centros culturales de importancia; era la consecuencia lógica del gobierno teocrático adoptado por las diferentes tribus; que en más de una
ocasión, hubo un centro religioso preponderante, lo cual pareciera ser un
antecedente o anticipo de lo que podría llegar a ser un Imperio, es lo más
probable; en este momento, pareciera ser la transición entre las organizaciones
tribales aisladas y el Estado único; pero con toda verdad, todo esto se reduce
a comparaciones e interpretaciones de los hechos reales.
Para Toynbee, la alta cultura maya es una alta cultura "sin parentesco",
es decir que la considera como surgida sin antecedente de la misma especie;
ello se debe a falta de información suficiente, pues no nos habla ni de la
cultura olmeca ni de la teotihucana. Para Girard, también es una alta cultura, la gran cultura madre de todas las de América Precolombina; para él,
las culturas olmeca y teotihuacana fueron simples variantes de la maya y,
desde luego, más bien derivadas del núcleo principal de alta cultura. Ya
hemos expresado nuestra opinión respecto de las ideas del profesor Girard,
solamente quisiéramos agregar que, no obstante que no creemos que todas
las culturas precolombinas de América tengan origen maya, estamos de acuerdo con el profesor Girard en la importancia de los logros alcanzados por los

719

�mayas; ya lo dijimos más arriba, el legado maya a las culturas posteriores
de Mesoamérica fue extraordinario; basta solamente pensar en el famoso
calendario, superior al europeo contemporáneo, y en los demás logros que
ya hemos señalado, así como en el desarrollo que de los mismos hicieron las
culturas filiales, para comprender la excelencia del legado maya.

El primer Imperio maya terminó por la emigración de los grandes núcleos
de población que lo ocupaban; su ámbito geográfico era la zona selvática
de Honduras, el Petén guatemalteco y el actual territorio de Belice, es decir
la parte septentrional de Centroamérica, aledaña al Atlántico. Los autores
discuten sobre la causa de tales migraciones. Unos buscan una causa climática; suponen que un cambio brusco en el clima, volvió inhabitable el ámbito
geográfico ocupado por los mayas de la primera época; suponen que este
, cambio climático fue la causa de que la zona selvática, que inicialmente
suponen ubicada en la parte meridional centroamericana, aledaña al Pacllico, haya pasado al lugar que antiguamente habitaron los mayas; Toynbee
lo señala entre las posibles causas de la emigración. Otros suponen que el
despotismo de los grupos dominantes, los sacerdotes, provocó la rebelión del
pueblo, seguida de la emigración. Finalmente, algunos otros entre los que
contamos al profesor Girard, nos hablan de una invasión extranjera procedente de México; Girard cree que fueron los pi piles, es decir el rebalse de
la invasi6n al Valle de México de los nahuatlaca; también pudieron ser los
tolteca, expulsados del Anáhuac por la misma invasión. Creemos que la
última de las causas mencionadas fue la causa principal; pero que no debemos
descartar a las otras, como causas coadyuvantes; en historia la regla es la
complejidad de los acontecimientos, por lo que, por lo general, la verdad
está en lo complejo.
b) ALTA CULTURA TEOTIHUACANA: La ciudad de los dioses fue
el escenario en que se desenvolvió la otra filial de la cultura olmeca; Teotihuacán que dio su nombre a esta alta cultura, significa precisamente ciudad
de los dioses. La similitud entre esta cultura y su hermana, la maya, es un
hecho que salta a la vista. Podemos citar infinidad de puntos de contacto:
la enonne afinidad religiosa, donde únicamente cambian los nombres de las
deidades y los detalles secundarios de los mitos¡ los estilos arquitectónicos,
especialmente las pirámides; los motivos artísticos y de culto, como la serpiente emplumada, el más característico de ambas civilizaciones; y la forma
teocrática de gobierno. En opinión de Krickeberg, "el ne.'Co entre Teotihuacán y la cultura maya clásica es más estrecho que cualquier otro" y agrega
que los "paralelos entre ambas culturas son tan obvios y tan numerosos"
(pág. 294 de la obra citada en la bibliografía) ; Krickeberg explica esto

720

suponiendo el asentamiento de una colonia teotihuacana en territorio maya;
nosotros creemos que no es necesario acudir a esa hipótesis, pues el simple
hecho de tratar.;e de dos culturas filiales de una misma cultura paterna, es
suficiente para dar la explicación requerida. Esta alta cultura se extendió
a otras ciudades, como Cholula y Azcapotzalco; sus portadores fueron los
Chocho-popolacas; cuando Teotihuacán fue arruinada por los tolteca, esta
alta cultura sobrevivió aún por algún tiempo en Azcapotzalco.
c) IMPERIO TOLTECATI..: La primera rama de los nahoa o nahua,
procedentes del Norte, hizo su apanción y conquistó el Valle de México;
la conquista fue seguida de la aculturaci6n de los conquistadores, a la civilización de los conquistados; la nueva cultura fue, en Jo fundamental, una
continuación de la anterior, con algunos caracteres nuevos introducidos por
los recién llegados, más bien que una filial Los tolteca fueron los primeros
nahua que llegaron al Valle de México y que sorbieron la cultura teotihuacana que allí florecía; como diría Toynbee, privaron a los teotihuacanos de
su independencia, proporcionándoles en cambio, el estado universal que requería su cultura en desintegración. El Imperio Toltecatl fue un Estado
único, bajo un solo señorío; su capital fue una nueva ciudad fundada por
los invasores, Tollán o Tula; pero también volvieron a florecer en breve,
bajo el nuevo señorio, las antiguas ciudades de Cholula y Teotihuacán. La
aculturación de los tolteca fue completa, aún más, floreciente; tanto fue
así que, en los siglos &amp;iguientes hasta la conquista europea, su nombre fue
utilizado como sin6nimo de hombre culto y de artista.
Todos los autores están de acuerdo con el carácter de invasores que tuvieron inicialmente los tolteca, así como con su completa aculturación a la
civilización de los conquistados; la inmensa mayoría también lo están en su
pertenencia al grupo náhuatl, criterio que compartimos también nosotros;
pero el profesor Girard tiene otras ideas al respecto, que vamos a indicar.
Giraro cree a los tolteca de origen maya, es decir sureño; los confunde con
los quichés; basado en la interpretación de ciertos parajes del Popol-Vuh,
supone una invasión de Sur a Norte, llegada al Valle de México desde
Centroamérica; los descendientes de los invasores habrían vuelto a Centroamérica al ser arrojados del Anáhuac, por las diversas olas de invasión de
los nahuatleca. No compartimos en este punto la opinión del profesor Girard,
salvo en algunas migraciones de menor importancia, como la que originó a
los grupos Huastecas, en las inmediaciones del Golfo de México.

IV) LAS VAR1ANTES CULTURALES DE LA ZONA INTERMEDIA:
Con estos nombres designamos una serie de manifestaciones culturales, ubicadas en la periferia del Anáhuac y en la zona comprendida entre ésta y

721
humanitas-46

�.
n el resultado de la aculturación de sus. portaCcntroamfoca; todas ellas so
.
las que hemos con iderado
1 altas culturas antenores,
dores; en contacto con as
. d E la mayoría de los casos, por
como las integrantes del grupo mayo1 e. d n
es~blecer con absoluta scf Ita de datos históricos suficientes, no po emos
'1 de paternidad-ya
.. l
. dai por un proceso norma
guridad, si se trata de hh~ es. nao
d difusión cultural. ya sea simple
.
t ta mas bien de casos e
. "6 al
filiación. o si se ra
d
.
ocurarcmos dar nuestra op!Dl n
o cruzada. no obstante, en ca a caso pr .
tamos en lo que a ello
'
e!
t ano al lector que es
'
respe~to, advirtiendo eda1~ emprobable. Dicho lo anterior, pasemos a exponer
se refierei en el terreno e o
una a una, las siguientes:
as más
APOTECA. Fue una de las altas cultor
1) ALTA CULTURA Z
onocido y a la vez más antiguo
antiguas de Mesoamérica: su centro . . s c pode s distinguir cinco periodesenvolnm1ento
mo
d
fue Monte Albin, en cuyo
.
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3) ALTA CULTURA TOTO ACA: Es una cultura que recibió la
influencia mb-teca,
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así como la huasteca; y, a trav de esas influencias cuJ.
turales, las de las otras altas culturas del grupo mayoide. Sus porta.dore
fueron los totonacas y los tepehuas; algunos autores, inclusive nosotros,
consideran a estos pueblos, como descendientes de antiguos pobladores de
Teotihuacán, ~pulsados de su patria originaria por los tolteca. Es probable
que sea una filial de la teotihuacana.
4) VARIANTE CULTURAL HUASTECA: Lo huastecas fueron tribus
mayas que procedentes del Sur, llegaron a establecerse en las cercanías del Golfo
de México. Cuando llegaron, llevaban consigo su propia cultura maya la
cual naturalmente hubo de ufrir modificaciones como resultado de la migración. La cultura huasteca fue, pues, una variante de la maya.

5) CULTURA TARASCA Y MICHIHUACANA: Es en realidad una cultura de transición entre los típicos elementos que integran las culturas d
los pueblos sorianos y los no menos caracterí ticos que componen las culturas
de los pueblos norteños· como tal cultura de transición, es la más alejada
de este grupo de culturas de la zona intermedia; si la hemos incluido acá,
se debe a su ubicación geográfica y a la circunstancia de que igualmente
forzada sería su inclusión en cualquier otro grupo. Es indudable, dado que
encontramos en esta cultura con elementos de procedencia dispar, que los
tarascos o michihuacanos ( nombre este último que significa pescadores) recibieron abundantes influencias culturales tanto de los portadores de las de.más
culturas que hemos incluido dentro del grupo mayoide, como de pueblos
nahua, que fueron los portadores de culturas de tipo norteño. Podemos considerar esta cultura, con la mayor probabilidad, como originada por la
influencia cruzada náhuatl y mayoide; algunos autores llegan hasta considerarla como una supervivencia algo más evolucionada de la cultura formativa
antecedente, lo cual equivaldría, dentro de nuestro criterio interpretativo, a
negarle su carácter de alta cultura; no estarnos de acuerdo con este último
punto de \'Ísta; creemos que la cultura tarasca es una alta cultura, i bien
menos avanzada que las grandes culturas mesoan1ericana., tan conocidas en
la historia.
E) Lu suie cu[t¡¿ral e histórica teo!ihuacana.

En relación con la cultura teotihuaca.na y con us portadores. apa.rC&lt;'en en

los distintos autores, las afirmaciones más dispares, qu resultan aparentemente
rontradictorias. En efecto, pasémosles revista. En nuestro trabajo titulado,
"Las Culturas Históricas en el Proceso Evolutivo Humano", publicado en el
723

722

�•

número 17 de Humánitas, correspondiente al año de 1976, hablamos de una
cultura formativa teotihuacana, que obviamente no puede ser la alta cultura
que hemos colocado dentro del grupo mayoide. El profesor Girar~ nos habla
de la alta cultura teotihuacana, como realizada por los tolteca; igualmente,
el profesor Chavero, en México a través de los Siglos, coloca la descripci6n
de las ruinas de Tcotihuacán, dentro de los capítulos que destina a los tolteca. Canals Frau cita al P. Torquemada y a Jiroénez Moreno, para decir que
los totonacas fueron los constructores de los monumentos correspondientes
a la etapa de apogeo de ]a cultura teotihuacana, es decir lo que conocemos
como Teotihuacán (II y 111); y que los chocho-popolacas fu_eron 1~ epígones de Teotihuacán (IV), los que la continuaron en los barnos occ1dcntales
de Azcap0tzalco. Krickeberg nos habla también de los chochos. Y ~os popolacas y los relaciona con los mixtecas y con los totonacas, pero indicando que
nuestros conocimientos son algo confusos. En vista de todo lo anterior, nos
atrevemos a plantear, como hip6tesis de trabajo, la siguiente serie:

1) Es indudable que en la época más antigua, existió en el área teotihuacana una cultura formativa o preclásica; ésta no fue la alta cultura ~ue
floreció después; a ésta nos referíamos en nuestro trabajo citado más ª:1'1.ba,
aunque es forzoso reconocer que, en ESa ocasión, pecamos de poco explícitos
y si se quiere, de exageradamente esquemáticos.

2) La alta cultura, en su época de up0geo, es decir Teotihuacán (II Y III),
fue obra conjunta de varias tribus, siendo probablemente la totonaca la
dominante• pudieron haber participado algunas tribus mixtecas; es indudable que ;articiparon los chocho-popolacas, pues no sería explicable que
vinieran a ser los epígonos de una cultura, en la cual no hubieran participado
anteriormente• el epíaono es alguien que conoce íntimamente la cultura,
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conocimiento que solamente puede tenerse si se ha participa o antenormen
en ella.
3) La invasión de los tolteca destruyó la unidad de esta alta cultur~,
aunque los invasores la hayan absorbido y hayan realizado de ella_ su p~pia
versión. Los diversos grupos humanos participantes tomaron su propio camino;
los totonacas, y tal vez los mixtecas, fueron a establecem:. a los lugares donde
los hemos encontrado históricamente, realizando su propia alta cultura. Los
chocho-p0polacas se establecieron en Azcapot:zalco, donde fueron los prota•

Antes de despedirnos de la serie cultural teotihuacana, dejemos consignada
nuestra admiración por la obra magnífica que fue Teotihuacán, en los días
de su apogeo; como dice Krickeberg, es difícil no recurrir a los superlativos
cuando se habla de Teotihuacán.

F) La alta cultura nahuatleca.

El Valle de México fue el escenario del encuentro entre los pueblos cultos
procedentes del Sur, y los bárbaros, con el alma virgen plenamente abierta
a las influencias culturales, procedentes del Norte. Los primeros fueron los
que llegaron antes y crearon todas las altas culturas que hemos incluido en
el grupo mayoide; los segundos, pertenecientes a las diversas ramas del grupo
náhuatl, llegaron después, absorbieron las culturas que encontraron y crearon
su propia versión, en una palabra, fueron un fermento renovador. Las altas
culturas del grupo mayoide fueron teocráticas; corno resultado de las invasiones de los nahua, el poder pasó a los guerreros y se organizó monárquicamente, pero los sacerdotes encontraron siempre 1a manera de conservar su
influencia.
Los primeros en llegar, procedentes del Norte, fueron los tolteca· fueron
'
tambtén los que tuvieron la aculturación más completa; por ello, no crearon
una cultura filial, distinta de la preexistente, sino s6lo su propia versión de
ella; esta versión, que era la antigua cultura modificada al ser aceptada por
los recién llegados, fue el punto de partida para la fonnaci6n de las filiales.

.

EJ proceso de formación de la alta cultura nahuatleca, filial de la teotihuacana, fue un auténtico proceso de paternidad-y-filiación; los tolteca proporcionaron el estado universal de la alta cultura teotihuacana en desintegración;
este estado fue el Imperio Toltecatl, con su capital en Tollan. Al igual que
el Imperio Romano destruido por los bárbaros germanos, proporcionó los
elementos culturales para que naciera la alta cultura occidental, así el Imperio
Toltecatl, destruido por los bárbaros nahuatleca, proporcion6 los elementos
culturales necesarios para que, a través de un proceso de siglos, se formara
la alta cultura nahuatleca; los bárbaros nahuatleca jugaron en este proceso
el mismo papel de los germanos; la época que precedi6 a Ja¡ formación del
Imperio aztecatl, fue un tiempo equivalente a la Edad Media occidental.

gonistas de Teotihuacán (IV).

Las etapas del proceso de evolución de esta alta cultura, comprende las
etapas siguientes:

4) Los tolteca ocuparon las ciudades conquistadas y realizaron en ellas
su propia versi6n de la alta cultura recientemente adquirida. Naturalmente,

1) PERIODO CHICHIMECA: Comprende desde Xolotl, que destruxó
el Imperio toltecatl, hasta la caída de Ixtlix6chitl, frente a ]a ofensiva de

Teotihuacán fue una de estas ciudades.

725
724

�los tecpaneca de Tezozómoc. Es un periodo inestable y bárbaro, que podríamos considerar equivalentes a la Europa bárbara, es decir al lapso comprendjdo entre la caída del Imperio Romano y el principio del llamado "renacimiento carolingio'' bajo Carlomagno. Es el periodo hueco entre la extinción
de la cultura paterna, en este caso la versión tolteca de la teotihuacana, y el
nacimiento de la cultura filial, en este caso la nahuatleca; este nacimiento
se produjo al final del periodo; no cabe duda que la rulta corte de Ixtlixóchitl
ya pertenecía a ella. Durante este periodo se asientan en el Valle de México,
las diversas tribus invasoras; los aztecas hacen su aparición y fundan a
Tenochtitlan.

Los intérpretes de la Historia creen que las altas culturas que los europeos
encontraron en América, estaban en desintegración; esta opinión se fundamenta en el hecho de que la conquista europea pudo borrarlas totalmente,
cosa que no sucede a culturas en crecimiento; nosotros compartimos es.ta
opinión; creemos que si la conquista europea no se hubiera producido, el
proceso normal de evolución, habría originado en pocos siglos nuevas filiales.
Naturalmente, esta afirmación se refiere a todas las altas culturas precolombinas de América, pero en el caso de la cultura nahuatleca, es uno de los
pocos en que, por disponer de datos históricos más detallados, podemos
analizar el fenómeno del colapso y la desintegración.

2) IMPERIO TECPANECA: Con la caída de Ixtlixóchitl, los tecpaneca
conquistan el Valle de México. El régimen fue una monarquía absoluta al
estilo de los más antiguos imperios orientales; los déspotas fueron sucesivamente Tezozómoc y Maxtla. A pesar de esta tiranía, se consolidó la cultura;
los pueblos recién asentados se arraigaron en sus respectivas tierras y prosperaron; al grado que, al final del periodo, los aztecas fueron Jo suficienten1ente
fuertes para derrotar a Ma.xtla y arrebatar a los tecpaneca la supremacía en
el Valle de México.

El colapso se presentó, probablemente, poco después de la muerte de
Moctecuzoma Ilhuicarnina; el motivo del colapso, a nuestro juicio, fue el
exceso de militarismo; los azteca siempre fueron un pueblo de guerreros,
pero su imperio en el Anábuac los llevó al extremo de mantenerse constantemente sobre las armas; ello, creemos precipitó el proceso de desintegración,
el cual. por haber empezado recientemente a la llegada de los invasores
europeos, no tuvo tiempo de hacerse claramente visible; el aumento en grado
sumo de los sacrificios humanos, como los ocurridos en tiempo de Ahuizotl,
y la institución de la "guerra sagrada" con Tlaxcalla y Huexotzingo, que
proporcionaba una ocasión continua de guerra y una fuente inagotable de
prisioneros de guerra para los sacrificios humanos, fueron indudablemente
síntomas inequívocos del colapso. Quizás convendría una aclaración; estos
pueblos siempre practicaron los sacrificios humanos, por lo que parecerá una
apreciación equivocada considerar tal práctica como síntoma del colapso
sufrido por su alta cultura; pero indicamos que el síntoma que bemo señalado,
no consiste en la simple práctica de acto tan repugnante, sino en el aumento
exagerado de tal práctica, hasta convertirlo en un hecho constante y cotidiano.

3) SINARQU1A DE LO AZTECAS: A la caída de los tecpaneca, los
vencedores implantaron una triple monarquía, o sinarquía para emplear el
término técnico de Ciencia Política; los soberanos del Anáhuac, teóricamente
igu~les en jararquía y poder, fueron: el emperador de Tenochtitlan, monarca
de lps a7teca, en la práctica el más poderoso; el rey de Texcoco, restablecido
en el viejo trono de lxtlixóchitl, CU}'O hijo fue el primero de la serie; y el
príncipe de Tlacopan (hoy Tacuba), en la práctica el menos importante.
Esta fom1a de gobierno nos ofrece dos aspectos que no queremos pasar desapercibidos; son ellos: a) Es una figura que se ha presentado muy pocas veces
en la historia; y, si tomamos en cuenta que cada sinarca pertenecía a un
pueblo distinto, podemos afirmar que es una figura única en la historia.
b) Esta última circunstancia es extraordinaria; implica un compromiso de
rooperación entre los tres pueblos, mantenido hasta el final, con una lealtad
y comprensión mutuas muy poco comunes, sobre todo si nos hacemos la
reflexión de que trascendió muchas generaciones y convirtió las virtudes que
presupone, las que suelen ser individuales, en virtudes colectivas.
La primera etapa del establecimiento de esta sinarquía en el Anáhuac,
podemos considerarla como la de apogeo de esta cultura; por lo meno·,
durante los reinados de Itzcoatl y Moctecuzoma IIbuicamina; fue la épodl
de Netzahuacóyotl, el hijo de Ixtlixóchitl, en Texcoco, con su briUante
florecimiento cultural. Después empie~ la decadencia.

726

4) AMPLIACIÓN A CENTROAMtRICA: Las invasiones de los nahuatiaca al Valle de México, provocaron a su vez invasiones a la región centroamericana que. tal como lo hemos indicado más arriba, jugaron un papel de
gran importancia en la desaparición del primer Imperio maya. Estas migraciones de pueblos hacia Centroamérica, podemos clasificarlas así: 1) Los tolteca
r·:pulsados de su antiguo territorio inlperial, emigraron en dos direcciones;
algunas tribus fueron al Yucatán, donde conquistaron ciertos territorios, como
el de los itzaes, constituyendo en ellos el grupo dominante. Otras marcharon
a Centroamérica, donde originaron la población de la zona que hoy son los
Altos de Guatemala: y las tribus lencas de Honduras, El Salvador ultralempino
) gran parte de icaragua. 2) El rebalse de la invasión de los nahuatleca,
constituido principalmente por tribus azteca, que crearon el señorío de Cus-

727

�r.atlán en El Salvador citralempino y, además, se establecieron en parte de
Nicaragua; son los llamados pi piles.
Toynbee llama a esta alta cultura, mexicana; la considera filial de la maya.
Nosotros preferimos llamarla nahuatleca, porque es un nombre más genérico
que comprende a todas las ramas de los nahua, que formaron parte de la
última invasión y no solamente a los mexica o azteca; y la consideramos como
filial de la teotihuacana, como realmente es.

G) Las filiales de la Cultura Maya.
A la desaparición del primer Imperio maya, parte de su población emigró
hacia Yucatán; y la otra parte hacia la zona guatemalteca que llega hasta el
Océano Pacífico. Los que emigraron a Yucatán, continuaron allí su alta
cultura original, naturalmente con las modificaciones ocasionadas por el
cambio de lugar que, tal como lo dice Toynbee, siempre ocasiona cambios en
el estilo de toda cultura. Los que se asentaron en Guatemala, a través del
proceso correspondiente, produjeron una filial, la maya-quiché. Analicémoslas
sucesivamente, así:

1) SEGUNDO IMPERIO MAYA: Fue la realización maya en el Yucatán; ya hemos dicho que no se trató de un Estado único, sino de un territorio
con diversos centros de población y cultura; los principales fueron Mayapán,
Chichén-Itzá y Uxmall. A nuestro juicio, no se trata de una filial, sino de
una continuación, siempre can sujeción a un proceso evolutivo, de la cultura
que floreció en el llamado primer Imperio maya. Toynbee la Jlama Yucateca
y la considera filial de la maya; dado lo que acabamos de indicar, no nos
parece admisible la tesis de Toynbee. Dentro de esta etapa de desarrollo de
la alta cultura maya, podemos distinguir dos periodos, separados por la llegada
de los tolteca, expulsados del Anáhuac. Durante el primer periodo, los mayas
repitieron con algunas modificaciones resultantes del cambio de ámbito geográfico, la cultura llevada por ellos, es decir la del primer Imperio. Durante
el segundo, la cultura original sufrió la influencia de la versión toltccatl de
la misma; por ejemplo, el régimen teocrático fue sustituido por el gobie?1.º
de los guerreros, y los conquistadores tolteca constituyeron una clase pnv1legiada dominante; además, cuando la sinarquía de los mexica y aliados
dominó el Anáhuac, la influencia de ellos fue muy fuerte.
2) ALTA CULTURA MAYA-QUICH:P.: Se originó como filial de la
alta cultura maya del primer Imperio, como resultados de las invasiones de
los tolteca y de los pipiles, que sirvieron de fermento renovador; el estable-

728

rimiento de una colonia tolteca en los Altos de Guatemala, que dejó sus
huellas en nombres de claro origen náhuatl, como Quezaltenango y Huehuetenango, convirtió su influjo en permanente. Sus portadores fueron los pueblos
de indiscutible ascendencia maya, de los cuales, los más importantes son los
quichés. Jos cakchiqueles, los tzutujiles, los mames y los pocomames. Los
señoóos de los quichés y los cakchiqueles, que disputaron entre ellos continuamente la supremacía, fueron sin duda alguna los preponderantes.
Con grandes reminiscencias de carácter teocrático, el gobierno era una monarquía hereditaria, fundamentalmente guerrera. Su forma de sucesión era
especialmente curiosa. Habia cuatro dignidades supremas, las cuales se escogían necesariamente en la familia real; era el rey, el adjunto o virrey, el jefe
del ejército (llamado entre los quichés, Nim-Chocoj-Cagüek) y el sumo sacerdote (llamado entre los quichés, Ajau-Aj-Tojil); los que debían llegar al
trono, empezaban por la cuarta dignidad; a cada fallecimiento todos ascendían en la escala, hasta llegar a la dignidad más alta, la de rey. De esta
manera, aseguraban a la familia real al ejercicio de los poderes guerrero
y sacerdotal; y evitaban las regencias por menor edad del titular, además, de
dar a sus gobernantes una escuela de experiencia por el ejercicio paulatino
y creciente del poder. Ello constituye, sin duda alguna, un raro ejemplo de
~rspicacia política.

H) E1Joluci6n del pensamiento mesoamericano.
Nada puede ser una manifestación más clara y representativa de esa unidad
cultural fundamental de Mesoamérica, que la evolución de su pensamiento;
porque ese pensamiento se originó en las más antiguas altas culturas, las del
grupo mayoide para continuar desenvolviéndose, con una indiscutible unidad
de proceso, en las altas culturas filiales, aquéllas que fueron sus sucesoras; ese
proceso evolutivo del pensamiento mesoamericano cesó cuando la conquista
europea destruy6 el marco cultural que, como medio normal de desarrollo,
le sirvió de fuente de sustentación. Si el descubrimiento y la conquista no
se hubiesen realizado, al desintegrarse las altas culturas que destruyeron los
conquistadores occidentales, ese pensamiento habría sido, una vez más, el
núdeo alrededor del cual habría de formarse las nuevas filiales, que seguramente hubieran aparecido, si la conquista europea no hubiera hecho imposible su nacimiento.
El mito y la concepción filosófica estuvieron íntimamente relacionados en

el pensamiento mesoamericano; el puente de unión de ambos fue el simbolismo. La religi6n primitiva fue la zoolatría, propia de pueblos que vivían de

729

�C'llltivar el campo; luego aparecieron los dioses de ciertas plantas, como el
clcl maíz, con la cual se completó el cuadro de una religión agrícola, típica
de pueblos campesinos. La aparición de las altas culturas, trajo consigo un
nuevo concepto religioso, el de los dioses astrales; el sol, la luna y el lucero
ele la mañana y de la tarde (el planeta Venus) fueron los favoritos; los nuevos
conceptos religiosos implicaron una transformación profunda en el campo
del mito. A la vez que la religión astral, apareció sumamente vinculado a ella,
el simbolismo el cual permitió la formación de la primera concepción filo'
.
sófica, la cual continuó desenvolviéndose a través de las altas culturas sucesivas.
El simbolismo a que nos hemos referido, tuvo como característica inicial
hermanar las figuras subsistentes de la anterior religión zoolátrica, con las
ideas que surgían de la nueva religión astral; su aplicación a cónceptos abstractos facilitó el paso a la especulación filosófica. Pongamos algunos ejemplos
que nos aclaren la cuestión. El pájaro simboliza el sol y, por extensión, el
cielo; el águila es el astro en su orto; en Teotihuacán, lo representa el quet7.al • en Tenochtitlan, el colibrí. La serpiente simboliza la materia, lo rastrero.
La' serpiente emplumada, que también puede interpretarse como el pájaro
ron caracteres de serpiente, como lo es de igual manera, el águila con la
lengua bífida, representa la unión de do~ conceptos irreconciliables, lo rastrem
y lo vol!itil. Cuando todo este simbolismo se refiere a Quetzalcóatl, entra un
nuevo concepto, el del hombre.
Quetzalcóatl es personaje histórico, como rey de Tula, pero al mismo tiempo es un ser mítico, cuyo símbolo es la serpiente emplumada, es decir la
urúón del reptil y del pájaro. Al convertirse en el planeta Venus, el lucero
de la mañana y de la tarde, el mito tiene el contenido del hombre que llega
a ser un dios astral, es el rey histórico que deviene en dios mítico. El hombre
que se convierte en dios astral, es un tema repetido en el pensamiento mesoamericano; el mito del Quinto Sol, entre los pueblos del Aoáhuac, supone la
conversión del hombre en dios solar y la muerte de los dioses anteriores; todo
esto sucedió en Teotihuacán, según el mito; Teotihuacán es el lugar donde
el hombre se convierte en dios y donde los dioses se convierten en mor tales.
El simbolismo que utiliza los elementos de la religión zoolátrica y ele la
religión astral, continúa. El perro representa la materia; también representa
a Xólotl, doble de Quetzalcóatl y su antítesis. En las tiniebbs, el astro solar
se convierte en el sol de tierra; ello está simbolizado por el jaguar, que a la
vez es el principio dinámico, cuya personificación es Tezcatlipoca.
La especulación filosófica la encontramos en la concepción humanista &lt;le
Quetzalcóatl, llamado por los mayas Kukulkán y entre los quichés Gukumatz.

El mito, tal como lo hemos dicho más arriba, es el del hombre que deviene en
dios; pero ello signific6 que el hombre, mediante sus obras, era capaz de liberar el dinamismo inmerso en la materia; pero sus obras no son simplemente
individuales, su mística supone la primacía de Jo social; el pensamiento mesoamericano desemboca finalmente en una concepción humanista. El hombre, con su energía creadora, libera el dinamismo de la naturaleza• la visión
.
'
rntegral del hombre supone su dimensión social; su gran obra es la conquista
del mundo, a la que no solamente contribuye el guerrero que co,nquista materialmente, sino también el campesino que cultiva la tierra y el comerciante
el pochtécatl, que no solamente extiende la influencia económica, sino qu;
también adquiere los conocimientos del lugar necesario para toda conquista.

E$le corto resumen del pensamiento mesoamecicano, inspirado en las ideas
ele Laurette Séjourné, sirve para identificar esa unidad de "ethos" que todas
las altas culturas de la zona llevaron en el fondo.

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WEBER,

DESEMPLEO E INFLACIÓN.

EL

de los principales problemas econom1cos de hoy. El
otro problema principal es la inflación. Uno puede preguntarse hasta qué
punto están estos dos problemas relacionados entre sí. El Profesor Phillips es
reconocido por su "Phillips Curve" que relaciona ambos problemas. Harry
Johnson afirma que esta curva puede ser identificada como el principal
desarrollo Keynesiano en el periodo post-guerra. 1 La Curva de Phillips relaciona el desempleo y la inflación en una forma negativa, que indica que el
desempleo se reduce cuando la inflación aumenta; aunque él basó su estudio
en la relación entre desempleo y la tasa de cambio de los salarios (inflación)
en Inglaterra durante un muy largo periodo, el de 1861-1957. 2 Él dividió
este periodo en tres secciones :
DESEMPLEO Es UNO

1861 - 1913
1913 - 1948

1948 - 1957
El periodo 1913-1948 fue un poco inestable debido a las dos guerras mundiales. El tercer periodo fue un poco más dificil, pero el primer periodo de
1861-1913 lo condujo a su famosa curva de la siguiente manera:
1

JoaNSON,

Harry G., Inflation and the Monetarist Controversy, Amsterdam, North•

Rolland, 1972; and /ournal of Economic Lit,rature, March 1973, p. 114.
1

732

Ver Econ6mica, noviembre 1958. páginas 283-299.

733

�ron una especie de precio por mano de obra, este análisis de la Curva de
Phillips nos lleva a la conclusión de que aumentos en salarios y precios (inflación) reducen el desempleo; aunque aquí parece que la frase con la que
el Profesor Phillips concluye su artículo es muy cierta: "Existe la necesidad
de hacer una más detallada investigación a las relaciones entre desempleo,
tasa de salarios, precios y productividad" .

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10

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7

9

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10

X
-1.391
y + o.oo~.638

x

1
11

La conclusión de la relación de la Curva de Phillips, qué inflación en los
salarios y precios está reduciendo el desempleo, fue gradualmente aceptado
cu lo general; aunque después de esta aceptación general, fue el Profesor
Friedman quien atacó la idea de que la inflación era buena para la economía
y. la disminución del desempleo. Él probó su punto de vista con los siguientes
ejemplos: 3

-

India, donde durante su primer plan de cinco años, el producto 11adonal
neto a precios constantes aumentó en 18%, mientras que los precios se
disminuyeron. En el Segundo plan de cinco años hubo un crecimiento
parecido en el producto nacional, los precios aumentaban. indicando
que para estimular la economía y reducir el desempleo, no es necesario
siC'mpre hacerlo por medio de la inflación.

-

Lo mismo puede concluirse del periodo 1865-1879 en los Estados Unidos,
durante el cual los precios cayeron marcadamente mientras que durante
ese periodo había una tasa elevada de crecimiento económico.

-

Cuando Comparamos en Inglaterra los dos periodos 1870-1890/5 y
1890/5-1913 entonces durante el primer periodo mencionado los precios
decrecían y durante el segundo periodo estaban aumentando. Observamos que el producto nacional real aumentó más rápidamente durante el primer periodo mencionado, indicando que la inflación no es
necesaria para aumentar la producción y reducir el desempleo.

-

En Alemania Occidental después del fin de la segunda guerra mundial
existió un periodo de aumentos acelerados de la producción y menos
desempleo con precios constantes o creciendo ligera.mente.

-

Lo mismo sucedió en Grecia después de 1953/4, también hubo un periodo de muy rápido crecimiento económico, que significó menor desempleo con precios estables.

Unemployment, o/o.

En un diagrama de dispersión él asignó un punto a cada año. El promedio
de las tasas de cambio de salarios durante un dado afio en la escala están en
el eje vertical y la tasa promedio de desempleo está dada en la escala en el
eje horizontal. De esta manera una curva ajustada fue construida cmúorme
al método -promedio- grupo con la siguiente ecuación:

Y

+ 0.900 = 9.638 X ~1.394

Esta curva puede ser explicada por las características ec0nonucas del periodo que consistía en una secuencia de auges y depresiones: durante este
periodo se observan 6 1/2 ciclos de intercarr.bio con un tiempo de 8 años.
El Profesor Phillips en su página 285 hace resaltar, durante los auges, los
empleadores estaban dispuestos a pagar mayores salarios y había suficiente
trabajo y por consiguiente bajo desempleo. Esta situación está explicada en
1a esquina superior izquierda del diagrama que se ad junta, Durante la depresión no había trabajo, una alta tasa de desempleo y los empleadores que no
estaban djspuestos a dar aumentos en los salarios que significó desplazarse
hacia el lado mferior derecho de la curva.
La relación fue establecida por el Profesor Phillips para explicar las tasas
de cambio de salario monetario por el nivel de desempleo. La misma relación
puede también usarse para lo contrario; para explicar la tasa de desempleo
mediante los cambios en salarios, conduciéndonos a la conclusión que la tasa
de desempleo puede reducirse aumentando la tasa de salarios. Como los salarios

734

• FRIEOMAN,

Milton, Jnflation, Causes and Consequencu, Asia Publishing House, 1963.

735

�El Profesor Phillips tuvo en los años posteriores algunos problemas para
ajustar los datos. ti intent6 mejorar el panorama de los datos mediante el
uso de un rezago en las cifras del desempleo; pero el panorama aún no estaba
muy convencedor. Lo que pas6 es que las tasas de desempleo se movieron
hacia la izquierda y las de inflación hacia arriba como puede observarse en
la gráfica de la hoja siguiente.
Este panorama sugiere que ha habido un desplazamiento de datos en la
Curva de Phillips para los periodos más recientes.

Lipsey trabajó sobre los datos de Phillips para Inglaterra y encontró también
que la relación era más débil en la parte posterior del periodo que en los años
anteriores a 1913. Para los periodos posteriores él descubrió que la curva
no se comportaba normalmente bajo uno por ciento de aumento salarial; pero
terminaba siendo una recta horizontal a ese nivel. 5

11
10

-

"&gt;-.

!

.eo

Samuelson añade a la curva original de Phillips una escala anual de
cambios en predos en el otro lado vertical, suponiendo un mejoramiento
anual de la productividad de 3%, que hace que la escala de precios sea 3%
menor que la escala de cambios salariales. Por lo que supone que ese 3% sea
a5ignado a la mano de obra como recompensa por su incremento en productividad, y que con un aumento s..Iarial del 3% por año, el incremento en
precios debe ser igual a cero. !I todavía está tan convencido de la verdad
acerca de la relación de la curva de Phillips que éJ habla de un intercambio
entre inflaci6n precio-salario y desempleo en el sentido de que tenemos que
aceptar alguna inflación para reducir el desempleo. e

9

56-

8

...
." 7
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3
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6

o 5
E
o
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e

-

...-6

-..•"
o

3

a:

2.

En los Estados Unidos nació un descrédito en la relación de la Curva de
Phillips: Ackley afirma que los datos para los Estados Unidos para el periodo
J900-J9j8 no muestran ninguna relación entre la magnitud del cambio salarial de . un dado año y la tasa de desempleo para ese año. Al probar la
relación para diferentes industrias manufactureras se puede confirmar también la ausencia de una relación significante entre el cambio salarial y el
&lt;'ambio en empleo. 4

Otros, como McConnell, se olvidaron de la escala cambio de salarios y
toman s6lo la escala cambio de precio en el eje vertical contra la tasa de
desempleo en el horizontal, para explicar la curva de Phillips. 1

.53

Si seguimos esta idea ( salarios son una especie de precio y r:onsecuentemente la escala tasa de salarios puede ser reempla7ada por una escala cambio

.49

1

' Acnev, Gardner, Macro tconomic Thtory, The Macmi!Jan Company, New York,
1963, pagc., 443-445.

o

• LIPSE.Y, R. G., "The Relation Bctween Unemployment and the Rate of Changc
oí Afoney Wagc Ratcs in the United Kingdom, 1862-1957: A Funher AnaJys, Economica,
Feb. 1960, pagcs J-31. See Also Brooman and Jacoby, Macro•conomics, Chicago, AJdine
Publishing Comp.'lny, 1970, page 337.

o

l

2

3

Unemployment, o/o

-U.K. data, with unemployment
-,agged 7 months

4

5

' SAWtntLso. ·, Pau] A., Economics, 9th ~ition,

pagcs 832-833.
' McCoN.

ltLL,

1972, page 388.

ew York, McCraw-Hill, 1973,

Campbell R ., Economics, New York, McGraw-Hill, 5th edition,

'

737
humanila.'"'47

�en precios) nosotros tomamos crecimiento económico en el eje horizontal,
ruponiendo que mayor empleo trae mayor crecimiento y una especie de
"cuiva de Phillips Invcna" puede ser construida; puesto que crccimiellto
económico es jguaJ a empleo que se encuentra en el eje horizontal en lugar
de desempleo.
lnflation o/o

Cuando trazamos la tasa de inflación contra la tasa de crcci.ntlento económico durante un periodo más reciente para los Estados Unidos, Inglaterra
y para Nueva Zelandia, nos encontramos en estos tres casos con una especie
de Curva de Phillips Inversa, como puede verse en los siguientes diagramas:

•51
8

lnflation

•71

"A.

70•

7

6

5

52•

71
•

8

•69

·68

•68
6

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4

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•

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65
• 56

•61

58•
3

58

•

2

61- .53

54

62 •

63
• 60

53 •

1

• 54
-1

o

2

3

4

5

Economic growth .,.

6

7

•
55

8

1952-1972 738

o
U. S. Data

2

3

4

5

6

Econom ic growth o/o
1961-1971 - U. K. Data

�Para los datos de Estados Unidos (que miden inflaci6n por medio de
Indice de Precios al Consumidor, Indices de Precios y el crecimiento económico en términos reales) la línea recta.

Y

2.94

Para ajustar los datos algo mejor que la curva.

lnflation o/o
12

log. Y

=-

0.169 log. X

+ 0.35

Pero, como los datos indican claramente, existe una relación negativa entre
inflación y crecimiento económico.

11
10

Para los datos del Reino Unido ( medidos en la misma manera) se observa
más claramente la Curva de Phillips Inversa. Barker y Woodward también
han construido una Curva de Phillips Inversa para el mediano plazo para la
economía del Reino Unido, mencionando que "el efecto depresivo de la
inflación en salarios sobre el empleo es bastante notable". 8

• 71/2

9

• 70/1

8

Para Nueva Zelandia (donde el crecimiento se mide mediante el cambio
de volumen de producción para los años 1951/2-1953/4 y para los años
1970/1-1971/2 y mediante el PIB a precios constantes para otros años) el
panorama también sugiere que la curva de Phillips debe ser invertido para
el periodo más reciente.

7

67/8•
6

• 69/70

5

68/9•
4

• 54/5

•

64/5
65/6

56/7 •

•

3

log V::=:-0.60
62/3 •
•
• 57 /8
•
•
•
log &gt;&lt;-1-o
61/2 59/60
63/4
·90

2

• 60/1

o

2

3

4

5

6

7

8

10

Economic growth •¡.

1951 /2 . 1971 /2 740

= --0.182 X

New Zealand data

Para algunos países selecciona.dos del Área de América Latina nos da otro
ejemplo de esta Cur\'a de PhilJips Inversa, si la tasa de crecimiento promedio
es comparada con inflación durante el periodo 1945-1959 9 y se ajusta
mediante una regresión curvilineal detenninada por el método -grupopromedio- que se usa con los datos disponibles. La inflación se mide mediante aumento promedio anual en el costo de vida expresado en índices
unitarios, mientras que el crecimiento económico se miele mediante el cambioporcentaje anual del producto interno bruto en términos reales. Ver el diagrama que se adjunta.

En un Articulo en Th e Economist el autor no se muestra sorprendido de
que la inflación ha retardado el crecimiento en América Latina, puesto que
' BAJUUR., T. S. and V. H., Woodward, "Irulation, Growth and Economic Policy
in the Medium Tcrm", National lnrtitute Economic Revitw, May 1972, p. 54.
' Based on data Irom the Comisión Econ6mica para América Latina de la ONU,
dado que datos nacionales para un periodo largi;i son demasiadó divergentes en carácter
para producir material trabajable.

741

�ha desalentado el ahorro, sobre-estimulando la demanda, aún cuando el dinero
que ha sido ahorrado ha sido llevado al extranjero para protegerse de la
inflaci6n doméstica, actuando así como una fuga más en las reservas del
país.1°
INFLATION

Incluyendo a más países en nuestro análisis, y si la tasa per cápita de crecimiento es comparada con la tasa de inflación (ambas medidas en la misma
manera como se menciona arriba) la conclusi6n sigue siendo la misma, que
la relaci6n entre el crecimiento económico y la inflaci6n es negativa. (Ver
ei diagrama adjunto.)

(1257)

t•

400

Bolivia
e Pwaguay

Esta relaci6n negativa entre la inflación y el crecuruento econ6mico de
la Curva Inversa de Phillips puede ser confirmado con datos de Japón, Corca,
Chile, Brasil y más recientemente Estados Unidos.

• 0111•

Japón. Después de la Segunda Guerra Mundial tuvo un periodo de inflación. Cuando las autoridades comenzaron un programa para combatir la inflación, el crecimiento econ6mico se aceleró. Después de la guerra de Corea,
Japón tuvo un periodo de precios estables y un crecimiento continuo. Desde
entonces la tasa de crecimiento es sobre-salientemente alta, hasta recientemente con el periodo de inflaci6n, cuando después de 1972 la inflaci6n se
disparo hacia arriba y la tasa de crecimiento real hacia abajo.11 ¿Cuál fue el
secreto del fenómeno de rápido crecimiento en el periodo previo? Como lo
explica The &amp;onomist: la productividad se ha mantenido al paso de las
ganancias, haciendo posible que las exportaciones permanezcan baratas. 12
&amp;to también significa que las utilidades se mantuvieran al mismo paso que
la productividad, sin empujar mucho los salarios y precios.

200

Corea. Aquí observamos el mismo fenómeno, según una encuesta del Fondo
Monetario Internacional: Los políticos económicos del gobierno de Corea,
se enfocaron a reducir la tasa de aumentos de precios a un nivel más manejable, fueron factores cruciales en obtener altas tasas de crecimiento. 13

100

Tunisia. Aquí también existe una relación negativa entre inflación y crecimiento económico como revelado por FMI en una encuesta para diez años.H
ePeru

o

1,

2

3

Chile. La situación contraria puede observarse en Chile : Una creciente
inflaci6n y un reducido crecimiento económico; mientras que la tasa de

Venezueli

Colombia•
4

5

6

.7

8

a.

10

Real Economic Growth o/o

•5ee "South America Stans again", The Economist, February 18, 19671 p. 636
Ver Th, Economist, Augwt 10, 1974, p. 56 "Japan 1984 pluJ one".
"Th, Economist, Japao Survey, March 31 st 1973, p. Survey 15.
11
Ver 1.M .F. Surv,y, February 12th 1973, p. 39.
"Ver /.M.F. Sur11,y, Fcbruary 12th 1973, p. 43.
11

1945-1959 -Lati~ American Data
(Selected Countries)

742

743

�lí)flation
• Bolivia

♦

1257

Para explicar esta relación negativa, los dos sectores de la economía, el
público y el privado, deben ser examinados por separado.

1

ooo-'

En el Sector público la inflación trabaja como aventar granos de arena a
una máquina. Esto puede ilustrarse con los siguientes tres ejemplos:
1. En países menos desarrollados como América Latina, Indonesia y Egipto,
por inflación del pasado, los precios aumentaron más rápidamente que los
salarios de gobierno. Consecuentemente los empleados públicos necesitaban
algo más de dinero para sobrevivir, lo que trajo el soborno y mordidas como
una costumbre en el sistema. El sistema aún trabajaba pero con menos eficiencia, puesto que el público no es atendido siguiendo una secuencia normal,
pero dependiendo de la mordida. Si no hay mordida, uno puede esperarse
eternamente. En lugar de basarse el sistema en la eficiencia, está basado en
la mordida.

600

• Paraguay

2. E. A. Collins 17 menciona que en el Reino Unido, debido a la inflación,
los costos se están incrementando tanto cada año, que estimaciones comple-

• Chite

mentarias tienen que estimarse. Esto toma tiempo valioso en Whitehall y
We.stminster. La pérdida de tiempo reduce la eficiencia del Sector Público.
200

Uruguay

• Brazil
Ecuador
El SalvadoÓom. Rep.

-1.0

Panama 1.0

2.0

3. Este no es el caso para estimaciones complementarias que se necesitan
por la inflación, pero también el trabajo administrativo adkional en el Sector
Público de ajustar y cambiar las tasas, impuestos, sueldos, salarios y precios
todo el tiempo, los ajustes son necesarios debido a la inflación.

3D
~O
Costa Rica Nicaragua

Venezuela

6.0

Per capit? economic growth o/o
1945-1S59-Latin American data
(per cápita groWth)

inflación aumentó a 160% recientemente, la producción agrícola se cayó,
y según Juntas del Gobierno de Allende. en un 20o/o durante 1973 y un
aumento en producción industrial de 10%-15

· , al hecho
Brasil. Tanto Tite Economist como Inforex ~~an 1a at encion_
esde que en Brasil la tasa de inflación y la de crecun1ento se ha mo,1do opu
tamente 10 años. 16
15 and 10 March 1973, p. 23.
1973
t• The Econom~t, 24 ~cbruary . ' p. her 15 1973 p. 86 an&lt;l lnforex, Boletín
11 The Economut, Busmess: Brazil, Decem
,
,

744

El Sector Privado puede dividirse en dos, el Sector Agrícola y el otro sector
el resto.

Agricultura: En una situación inflacionaria, la preocupación acerca de
aumentos en el costo de la vida, frecuentemente llevan a Gobiernos a limitar
los incrementos en los precios de los artículos esenciales, que generalmente
son productos agrícolas. Este tope en precios reduce los incentivos del agricultor para incrementar su producción o su oferta al mercado. Colin Clark 18
cree que ésta es una de las razones por lo cual la producci6n agrícola se
encuentra a u., nivel relativamente bajo y no está realizando su plena capa-

de Jnfonnaciones Exterior, Banca Catalana, April 1974, pp. 6-7 (La Economía Brasileña).
"CoLUNs, E. A., "Inflation and Public Expencliture", Public A.dministration, Winter
1967 issue p. 393 et seq.
11

CouN, Clark, Popullltion Growth and Land Use, London, Macmillan, 1968. p. 138.

745

�de
• tambifn pueden aplior la baja
cidad para expwter.e. Loa_ topes • ~
IOClucci6a agricola en R.uaa y (2dna.
p
factora taman parte en la prodiacEl R6slo ül S.aor: Cuatro diferen•
ci6n del rato del Sector. Esf.m IOll:

1. Trabajo (Salariol)

2. Capital (lntml)

s.

· (Utilidadel)
EmpraariOI

4. Tierra (Renta)

ae preocupan de que

IUI

Dlariol

En ~ de inf1aci6n, loa « - J .
el COltO de vida. En ..
--.,1._ crecieaclo • la milma tala que loa pl-eaol y
~"t!..a-..1no auw
•
aaJaria1et lol lindicatlDI han Uwgauu
lucha para mmpeNU' ~emm~ productividad y el crecimiento ecoA6Jai,~
arma de la húelga, ~~- durinte ~-- inOariooariu en Fnadl,
Esta tendencia ha 11do ~
,.-e) Reino Unido, Nueva 7.elandia, etc.

ucci6n la inflación trae consigo el Jft"
Con este segundo factor de la plOCl
,
de . terfl, provocando•
blema que la tasa de inflaci6n es mayor que la tala ~ disponible
.
. al ahorro Como resultado, hay meDOI
A6'..
~~tiw
•
el crecimiento econ6mico y ma~ empleo.:-.-.
mvemones necesanas
!_.n_-.:.t- de. de m atractivo para ua~
-"• un .....,. que está plagado de UUIIIUUU J&amp;
Indoaelia,
para.

..__,
i-- .
Es1ol dos factores fueron aparentes en
sionistas extraDJel'OI• de rápida inflaci6n. Aunado a la falta de
ejemplo, durante un periodo de
la inOaci6n o el temor a ella, fomtili;
para inversiones, está el hecho . que de la inflación no es una amen◄
el cambio de ahorros al extran,ero, don
disporuibles para la inveni&amp;\;
.:
.....
:r.
--=a&lt;m
menos
recunos
_,._
Esto INl§uulCa que
érica Latina.IO y por .....,.como lo indicaba Tia, &amp;onomist en relac16~ a Am
siguiente, el crecimiento económico lle reduJO,
C,Alltl,ll;;U

•

d demasiado de 101 cambioe climatol6pd• •
• En lluaia el Siltema ~cola depen ~ de tonelada de grano en la ~
hace
tenpD que UDponal' 26
que L
Tia• E,oaomist, 23 de junio 1973, p. 9.
•
~la, &amp;M&amp;orrtisl, 18 February 1967, p. 636.

746

r.

ll'inalmente, 1u rmtu aumentan como cmtecuencia del aumento del valor
de la tierra, aunque mucha tierra a comprada como una inveni6u que debe
poaeeue f luego vendene con una buena utilidad. Por lo tanto el dinen, que
• dedica a actmdadei apeculativu DO - ' m,,oaible para inveniones de

pmchxci6n y

otra

YeZ DO

hay credmieato «nMKDico.

Cuando todo esto es considerado. llegamos a la inevitable conclusi6n de
que la inf1aci6n distorsiona e impide el crecimiento ecoo6mico dom&amp;tico.
SINTMIS DE LA CURVA DE PHILLIPS Y SU INVERSA

CAPITAL:

s:

In una IÍtuacioo inflacionaria, lol empmarioa está mú preocupacb en
omhiar de dinero a bienes que 1e mantienen que a aumentar la ¡nducci6n.
BciJ aumentar Ju uh"lidade, mediante la "J&gt;N"dacim o por medio de la
fonnac:i6n de UD ltock (Íll\lentario) que por medio de la poducci6a nonml.
Aunque la inflaci6a no reduce lu actividades del empremio, canaliza actividades a m&amp;)'OI' apecnlaci6n que DO JX'Olllueve la produccl6n. Como
multado el crecimiento econ6mico es &amp;mitado.

TIIRRA:

TRABAJO:
~ L - ,_ ... _ _

IMP.RESAIUOS:

La evidencia eatadfstica sugiere que tanto la Curva original de Pbillipa
J III Inversa 10J1 realiatu; aunque mú la última para periodos recientes.
Tambi&amp;i en un panorama mú reciente, Ju tuu de inflaci6n 1e encuentran

a un nivel mayor. mientras que las de delelD)&gt;leo a un nivel menor. indicando
que b datol 1e están cambiando a otra úea. Bato D01 lleva a la idea de
que aunque ambas curvu 10D realiatu, IOD rilidu para diferenta úeu.
~ desarrollar estas ideas. noa lleva a una teoría á~tica y a curvu máa
paplicadaa que muestran la relaci6n a diferentes niveles. En The Economist,
te public6 una curva m4s complicada por Huuhiko Kuroda,11 buada en
,,_., lneome and E%p1ndilvr1 1969, cifras para la economta británica.
(.1949-1969).
Si apegamos algunos datos mú y aplicamos el ~todo grupo-promedio,
otra va para ajustar una regreai6n cwvilineal, una curva mucho más com•
plicada como la indicada en el siguiente diagrama.

ªTA, &amp;onomüt, Octuhl'e 24, 1970, p. 6.

747

�menor a 4~
, de este punto el !ad . .
/'-• Despues
que eJ crecimiento es impedido s· J .nf'1 ., o izqwerdo de la curva indica
, I a I
ac1on va a un nivel mayor.

lnflation o/o

11

Au~que menos convincente, los datos para Estados U .
.
regreSión curvilineal y tambº ,
rudos se aJustan a una
11
1en nos eva a la misma
•
.
conclusión:
que infla-

10

51

•

9

y
lnflation
o/o

71

•

8

12

7

51/2

•

52 •

6.,

70

•

•

65

5

68

•

61

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70/1

•

8

64

• •

•57

3

•

• •

62
4

71/2

10

69

•

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l.i&gt;

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67•

67/8•
6

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2

• 60

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.&gt;

52/3•

..&gt;

69/70

59

•

•

o

1

2

3

4

5

68/9•
56/7•

4

Economic growth o/o

64/5

•

1949-1971 R. U. DATOS
Esta curva nos muestra que a un nivel bajo, la inflación puede estimul~
el crecimiento económico (el desplazamiento hacia la derecha de la curvar
más allá del nivel de 3 o 4% de inflación no existen más valores en esa
dirección. La curva de la izquierda hacia arriba indica que arriba de ese
nivel la inflación se reduce la tasa de crecimiento económico.
Si tratamos de encontrar una curva similar para Nueva Zelandia, parece
que los datos están agrupados en una parábola con una fórmula de
Y= 0.25X2-3X + 11, como está indicado abajo. Esta cwva puede significar
que la inflación estimula el crecimiento económico, siempre y cuando sea

54/5

66/7•
2
62/3 •

65/6
63/4

•

55/6• •
• 59/60 57 /
61/2
• 60/1

1 1

o

1

2

3

4

5

6

7

8

9

X

Economic Growth o/o

1951 12 - l971/2 - New Zeland data
March Years

748

749

�ción estimula el crecimiento económico hasta cierto punto, despué.s del cual
funciona de manera opuesta.

Para apoyar esta idea la siguiente información puede ser usada:
DESEMPLEO EN GANADA

Estas curvaa confirman la siguiente teoría sincrética en relación a la relación entre inflación y crecimiento económico y empleo: que hasta cierto
límite inflación estimula el empleo pero después de ese punto lo impide y

ARO

1950

destruye.

TASA DE DESEMPLEO

3.6%
4.3%
6.9%

Uno puede preguntarse, ¿dónde se encuentra este límite?

1955

Según Higgins "existe para cualquier país en cualquier tiempo un patrón

1960
1974

5.4%

1975

6.9%

1976
197'7

7.1%

óptimo de inflación" .ti
Cuando consideramos las curvas arriba mencionadas, uno puede inclinarse
a venir a la conclusión de que es el rango de 3 - 4%, que significa reducir
el desempleo, la inflación no debe ser mayor al 3 - 4%.

EL NIVEL DE DESEMPLEO
Cuando consideramos el nivel de desempleo en diferentes países, el panorama en general e.s como el siguiente diagrama:
0/ooF

THE LABOUR FORCE
NON-STRUCTURAL
UNEMPLOYMENT

CYCLICAl. MOVEMENTS
STRUCTURAL
UNEMPLOYMENT

MINIMUM LEVEL

8.1%

DESEMPLEO EN EL REINO UNIDO

ARO
1950

% DE FUERZA DE TRABAJO DESEMPLEADO

1972

2.5%
2.1%
2.5%
2.0%
3.2%

1977

5.5%

1955
1960
1967

En general un diagrama de d~pleo tiene 3 características:
1. Un nivel mínimo de personas no empleables que para Estados Unidos
ha sido considerado un nivel de ±1 % (para 1920 el nivel mínimo del
diagrama era de 1.9%) consistiendo de los siguientes sub-grupos:
a) Aquellos que no son empleables por su edad, enfermedad o actitud al
trabajo consistiendo en un total de 3/4%.

YEARS

22) Higgins, Bemjam ín, Economic Development, Revidad Edition,
Norton and Co., Newyork, 1968, page 489
11

HI001Ns, Benjamín, Economic D,velopment, Revised Edition, Norton and Co.,

New York, 1968, page 489.

750

b) Aquellos que están no empleables porque están en un proceso de
encontrar trabajo o que están siendo nuevamente entrenados y que
consisten el 1/4% para Estados Unidos.

2 · Una tendencia cíclica del desempleo no estructural. Varía conforme al
estado de la economía; en los mejores años a un nivel más bajo, mientras
que en una economía deprimida este tipo de desempleo es a un alto nivel.

751

�l desempleo estructura.1 Algunos .ccono•
"6
3. Una tendencia al alz.a para n:o es determinado por la automatuac1, n
mistas creen que este allllle
. 1 de 3 a 4%. Algunos aun
d 1et. a un ruve
, l
que debe de traer la L--~ e /O d
y computadoras aumentara e
·
rocesa ores
· ·
creen que el uso de nucrop
ás de incremento para las s1gu1ennivel de desempleo de 10 a 20 veces m mu . cuestionable debido a que
2 décadas.u Por otro lado esto _es - 'i
producir y reparar las
tes
ara disenar, para
será necesario usar personas p
Aún más si el proceso de automicroprocesadoras y las co~puta!:5¡ado, y es~ significa que el d~ero
tuaci6n trae menos trabaJO po
. "d des como inversiones
ma
do en otras activi a '
.
será ahorrado ~ podrá ser usa
lazada por el proceso de automatio consumo. Aunque la perso:rd~spcomputadora, él sí puede ser e~trezaci6n no será capaz de rep
ba. o Puede ser que sea demasiado
nado para encontrar un nuevo ~ c~~o los salarios están aumentan~o
viej·o para volver a comenzar. y as 1
más selectivos. Para un ba10
1
t nes se vue ven
uy
todo el tiempo, os pa ro
na de edad, o una que no sea m
salario puede contratar a una
sea muy favorable. Pero cuando
Í rte o que su actitud al trabajo no
de1·an de estar inclinados
ue
.
h
a los patTOnes
d b.d
la mano de obra se ace ~r '
. ales. Esto significa que e I o
1 el de trabajadores margm
. .
1 po de
a emplear ta ase
.
la automati7.ac16n, e gru
. l creciente de los salarios y a
a1 mve
no empleables crece:

pe:5°

-

-

-

Más gente tiene que ser reentrenada.
.
Mayor número d e penonas se mueven a buscar trabaJO.

1
nas de edad ya no son emp1eadas a salarios tan a tos.
.
Las perso
titud hacia el trabajo,
empleado debido a su ac
El grupo que no es hacen ~ás selectivos.
crece; los patrones se
patrones se hacen más
También en cuan to a las enfermedades, los
selectivos.

b"d a
, cara v, también de J o de
hace mas
Así debido a que la mano
: das como resultado del proceso ,
ás personas tienen que ser retira
"oinalmente era del 1~e,
que m
.
l d "
empleables" que ººo·
d
automatización. El nive. e ~o 11 vándonos a una tendencia creciente r.
se está desplawndo hac1a amba e
de obra

!-e

desempleo estructural.

e

..6n para el futuro .d
de la eomm
¡ Pn:Jidente d e
•
v . Tht fü.•,nrng
,. Profr. J. F. Duncan, e f rencia en el Instituto de Ingenieros. du2c--. Un inr.rc•
Nueva Zclandia, en una con e z 1 d' el desempleo es alrededor e ,,.
•
eonseJo

79 E Nueva e an ,a
Post. Feb. 13, 19 · n -arí.a un nh·el del 20%.
a

mento de 1O veces lo lle,.

752

•

COMPARACIONES INTERNACIONALES
En Nueva Zelanclia, las cifras oficiales indican que el 2% de la fuerza de
trabajo está desempleada, en los Estados Unidos y Australia el 7%, en
Canadá el 8%. Esta diferencia en niveles de desempleo, en los diferentes
países, puede ser parcialmente explicada por las diferencias de estructuras
de la economía. Del último párrafo, podemos concluir que a niveles más
altos de salario en un país y a niveles más altos de automatización, será más
alta la tendencia al desempleo estructural. Aunque ésta no es la única explicación; otra razón para las diferencias en nivel, puede ser eJ hecho de que
el método de medición puede en ocasiones ser diferente. Esto puede hacer
que las comparaciones internacionales sean irrealistas. Por ejemplo: en Estados Unidos el desempleo se mide mediante encuestas; pcrsoruu son seleccionadas al azar, son preguntadas si tienen empleo, si no, si les gustaría
trabajar, etc. Mientras que en Inglaterra y Nueva Zelandia, el desempleo se
mide mediante el registro de desempleados. Como siempre, existen personas
que les gustaría trabajar; pero que no están registrados como desempleados,
por lo que las cifras americanas están a un mayor nivel que las británicas.

DESEMPLEO OCULTO
Particularmente en países sub-desarrollados como México, hay un gran
grupo que no están trabajando en la fuerza de trabajo, y tampoco están registrados como desempleados; pero que pudieran trabajar en la fuerza de trabajo
si existieran mayores posibilidades de empleo. En los países más desarrollados
como Estados Unidos, también existe tal grupo, por ejemplo las amas de casa.
En un país en desarrollo. este grupo es mayor y comiste de hombres que
ayudan a amigos en el campo o ayudan a su padre debido a que no hay
otra cosa que pueda hacer. Esto aumentará el desempleo en estos países a
un niveJ mayor.

En México, por ejemplo a un nivel de 50% u y en África, Asia y América
Latina a25 un nivel de 40% (total o parcialmente desempleados) según la
J. L. 0.

LOS ASPECTOS HUMANOS

Los aspectos humanos del desempleo son de vital importancia. Existen
\/arios aspectos que pueden ser resumidos en los siguientes incisos:

ª Ver Editorial "Opresi6n", en El Norte lo. de Dic. 1978.
ªVer DeueloJ&gt;mmt Forum, Abril 1979, p. l y 2.
753
hW11Anitu-f8

�1. Pérdida de producción y bienestar, cada persona que no está trabajando, no está contribuyendo al producto nacional y al bienestar de la
nación. Cada día no trabajado no puede ser recuperado. Aunque el
trabajo debe de tener sentido, no debe ser el trabajo de hacer pozos y
luego taparlos como sucedió en la depresión para mantener a la gente

Es notable cómo ya algunas de estas .d
.
se mencionan algunas:
I eas están en el aue. A continuación

1. En Australia, el Ministro para el em I
recientemente que estaba

2. Aún más importante puede ser el daño que trae consigo el estado de
desempleo al ser humano como: la pérdida de autoestima que resulta
del status de desempleado; el sentimiento de rechazo e inutilidad que

2. En Nueva Zelandia un médi

pueden llegar a tener.

f .

Moody dijo al abrirs'e la D' . co ISlco de Auckland, el Dr. HaroJd
Internacional, que alguna tCUlla dSexta ~o.nvenció~. del Club de Leones
.,
orma e SCI'VICJo no militar bli
.
Jovenes desempleados deb'1 d
.
o gatono para
ª e ser
rmplantad tJ di·
mente un comienzo podría
h h
º·
JO que posibleser ec o con "tod la
compensación de desempleo que n
d
a
gente que cobra
número de gente ha d ub.
o pue e encontrar trabajo". Un gran
ese 1.erto que puede vivi d 1
por desempleo. "Ellos han elimin d
r e a compensación
5 y tener un superior 11am, d Ia º1 el problema de trabajar de 9 a
an o es a atenció " "Ell
que ser honestos ni aceptar u
.. n ·
os ya no tienen
na responsabilidad por sus acciones". 21

3. Esto puede tener un efecto desmoralizador; el ocio es la madre de todos
los vicios. Que puede llevar a algunas personas a consumir drogas para
escapar de su realidad.

4. También puede conducir a un aumento en la criminalidad para obtener
el dinero necesario para las drogas, para obtener medio para satisfacer
sus necesidades, o para hacer algo más divertido que nada.

754

..

peo d1Jo al Parlamento Australiano

eJ obtener beneficios de d=~l::~:~ d7-:neras de hacer más difícil
que aceptar trabajos permanent
al J que las personas, tendrán
es o casu es dentro o fu
d
di .
que serían ofrecidos por el Se . . d
'
era e su str1to
·
I'Vlao e Empleos de la Co
siempre y cuando su salud físi
mmonwealtb
c:i y mental lo permitieran.24
'

ocupada.

Para vencer estos efectos, el plan del Presidente Carter para los 1980's
da una solución audaz. Su idea es que nadie reciba dinero por desempleo
por hacer nada. Las personas deben hacer algo para ellas, algo útil. Para
encontrar tal trabajo debemos de buscar en el campo marginado que aún
es útil e incrementar el producto interno bruto; pero que no está siendo
aprovechado por el sector privado y por el sector público porque no hay
dinero disponible. Como estas personas tienen que ser pagadas de todos
modos, podemos considerar su trabajo sin costo a la comunidad y consecuentemente se puede incluir cualquier trabajo útil a la comunidad. Por ejemplo:
ayuda de la comunidad a ancianos, mejoramiento del ambiente, hermosear
la ciudad, prevenir el crimen, ayudar a los pobres, etc. Existe gran cantidad
de trabajo, que no encuentra respaldo económico, pero que todavía es útil
a la comunidad. El problema está en organizar esto bien. Por un lado tenemos
que considerar a los desempleados y por el otro lado el trabajo que se necesita hacer. Se necesita conciliar ambas cosas. Un hombre de edad no tan
fuerte, que siempre hizo trabajo de oficina, no puede ser usado para escarbar
pozos, para preparar una nueva carretera. Es por esto que el Presidente Carter
implementará su programa de inmediato; pero que lo introducirá hasta
1980. Mucha planeación y organización está siendo involucrada. Debe de
convertirse en una especie de servicio no militar con una disciplina estricta
y una buena organización o de lo contrario no dará resultado.

.d

CONCLUSióN:
El desempleo es y seguirá siendo uno de los
. .
economía. Los aspectos human
d .
. prmc1pales problemas de la
os son e vital unportan · p
aI problema tenemos que disti
.
c1a. ara enfrentamos
p
.
nguir entre desempleo cíclico y estructural.
ara reducir el desempleo cíclico od
.
monetaria deben st&gt;r tomados:
' t as las medidas de política fiscal y
-

Un déficit de gobierno puede
desempleo.
eStirnular 1a economía Y reducir el

-

Una reducción de impuestos estimul , el
&lt;luciendo el desempleo.
ara
consumo y la economía, re-

-

Bajas tasas de int '
,.
r, la
, eres y una pohtica de crédito fácil también timul
an
econom1a reduciendo el desempleo.
'
es
a-

• ver Sydney Morning Herald March 7
'
' 1979, page 1 "Plan to make dole harder

to get".

n_ver The Eoening Post, Wellington New
ICl"Vlce for wayward youth ?".
'
Zealand, March 26, 1979, "Compulsory

755

�Re-entrenamiento y re-educación también pueden contribuir a reducir el
desempleo.
Pero todas estas medidas no deben de llevamos a mucha infla~ón, dad~
· ¡ d e inflac1·6n de mas' del nivel óptimo de 3 - 4o/o al ano no sera
que un mve
deseable en ningún aspecto.
· e¡ desempleo, la inflación debe ser reducida a un
As1, que para red uc1r
nivel del 3 • 4% anual; aunque en un corto plazo, puede verse que una
mayor tasa de inflación, pueda estimular la econom1a y el ~mplco'. :orno
vimos arriba; pero por lo general nos lleva al contrario, a reducir crecuruento
económico y el empleo.
En relación al desempleo estructural, tenemos que ace?tar. la tendencia
creciente provocada por el nivel alto de salarios, automatización, comp~taci6n y
hecho de que la demanda por trabajo se encontrará a un mvel
más sofisticado. La fuerza de trabajo tiene que ser re-entrenada y re-educada
para mantenerse a la par con el rápido mundo cambiante y muchos no ~ueden
mantenerse a la par con ella y tienen problemas con el re-entrenamiento Y
la re-educación.

DIAGNOSTICO PRELIMINAR DEL SECTOR AGROPECUARIO DE
LA SUBREGióN ANAHUAC, NUEVO LEóN, MIDCTCO

GENTIL

:1

Para prevenir la pérdida de productividad y el efecto des~oraliza~~r del
estado de desempleo sobre el ser humano, medidas como la mtroducc1on de
una especie de servicio no militar, deben ser_ ~madas. Perso~as qu: están
desempleadas deben de trabajar en este servicio para que as1 consigan ~u
· • ' de desempleado ' y así trabajar en actividadesh que·d todavta
compensae1on
incrementan el producto interno bruto; pero por otro lado no . an s1 o aprovechados ni por el sector público ni privado por falta de dmero, como el
plan del Presidente Carter para los ochentas.

vi:

Entonces los aspectos humanos sobresalientes del desempleo, como m~~cionamos a:iteriormente, pueden ser superados y podremos aprender a
en un nivel creciente de desempleo estructural sin que el mundo se v
envuelto en la desmoralización, drogas y crímenes.

Ro JAs L.

Cali, Colombia.

La Subregión comprende los municipios de Agualeguas, Anáhuac, Bustamante, Colombia, Lampazos de Naranjo, Pará.s, Sabinas Hidalgo, Vallecillo
y Villaldama.

RESUMEN
Los elementos ecológicos definen un escenario restrictivo, para el desempeño
de la economía agrícola subregionaJ. No obstante en la última década, la
producción y los rendimientos unitarios, evolucionaron muy favorablemente.
La combinación de más tierra, agua y mecanización, dinamizó inusitadamente
la economía. El segmento de productores que actuó con mayor eficacia es
desconocido.
La repartición proporcional de los ingresos, ilustra la magnitud de la pobreza. La pobreza absoluta y relativa son graves. La contradicción entre la
dinámica de la producción y la insuficiencia de los ingresos, se resuelve
básicamente por el reducido control de los campesinos sobre la tierra y agua;
la ineficiencia en la utilización de este insumo; y, el proceso desequilibrado
de comercialización de los productos e insumos. El proceso toma lugar en
un mercado de demanda muy imperfecto y en uno de oferta, atomizado y
desorganizado. En la práctica, los ingresos no se reparten proporcionalmente.

AJ parecer, factores institucionales han tenido a concentrar la propiedad y

el usufructo de las mejores tierras. Además, los servicios públicos para la
producci6n han favorecido -probablemente con justificación válida- las

756

757

�actividades dominantes, como la producci6n de ago grano. Por Jo tanto,
la conclusi6n ea que las mgnos de la economta agrlcm. indican que el subdearrvllo tiene 1U1 ram, mú en la inapropiada remunencicSo y dotación
de recunoa, que en 111 baja productividad.

2. En el puado, con propóli1GI &amp; planificaci6a, el Estado 1e ha dividido
en siete subregiona. 1 Una de ellaa, 1e ha denominado tradicionalmente
Subregi6n Sabinu. Su poaicióa estratégica, le otorga prioridad en la
IOlución de delequilibriol que tienen hondas y variadu repercllliones.

En laa anteriors circumtancias, ae estima que la mitad de la poblaci6n
econlmricamente activa, está subempJeada. El funcionamiento a dos marcbu
de la economb. -am celeridad, entre febnro y julio, cuando crecen el 10f80
grano lol putol; y ~ el reato del ~ tiene wnt.m mfluenda

3. Algunm indicadores lit&lt;aan la poaici6n relativa de la Subregión Sabinas
dentro del Estado de Nuew León --Oaadro 1. La econonúa agrícola
subregional gira alrededor de la producci6n de IOl'80 grano y ganado
de carne. Ambos productos, pem e,pecialmente aorgo, 1e utilizan como
materia prima en procaoa agroindustriaJe que toman lugar fuera de
la Subregión. &amp;ta genera aprmrimadamente, 38% del valor total de la
producción agricola eatatal. En actividades primariu 1e emp)ea 3.4%
de la población econ&amp;nicamente activa total; ademú, de un porcentaje
desconocido en comercio, transportes y otros servicios, inevitablemente
asociados con las actividadt'I rurales.

~ - - el
del ~ laboral.
Otras CUf'ltma imtitucionaJa han sido decisivas para configurar el cuadro de la pobreza. La invcni6n pública ha sido muy modesta. La Subregm
ha sido excluida del PrograQJa de lnvenionea Públicas para el Desarrollo
Rural, perdiendo de puo, sincronización institucional. La inveni6n privada
no ha demostrado un intem mayor en la agroindustrializaci6n. En oposic::üSa,
la -demanda por inversiones públicu de la poblaci6n, ha sido particularmente
inttma. y algo que debe eníatu:ane: acertada. La identificaci6n de 1111
necesidWJea --tradudcw en casi 200 proyectm-- por la poblaci6n de la
Subregi6n, ea un rico torrente para la planific-.ación del desarrollo.

•rute

CUADRO 1
ALGUNAS VAR~ AGIUCOLAS SUBREGIONALES Y

Las implicaciones del análisis en 1aa opciones de desarrollo, de la pobJacaa
más pobre, incluyen: superación de. la imuf'u:iencia de loa nlCUl'IOI b6aicol•
reforzamiento de la capacidad negociadora de loa campe.sinos; aprovecha,.
miento más eficiente del agua disponible; ampliaci6n de algunos aerviciol
públicos; .in&lt;l~ión de los bienes producidos en la propia S ~
(~ecimiento ~ la integraci6n intraaectorial de la econonúa campNmL

ESTATALES, 1978.

Agricultura
Subn,gi6n Estado

EL ROL DEL SECTOR AGROPECUARIO EN LA ECO OMIA
t . El Estado de Nuevo León no tiene una tradición larga y pr61pera ea
menesteres agropecuarios. Las inclinaciones ocupacionales de loe _ .
puadoa -de la prehiltoria, conquista y colonia- fueron la reoolecdM
de frutos y la cua. La evolución contempolinea de la eoononúa, dt
alguna manera, prolonga dichas inclinaciones. El sector agropecuark,
no ha desempeñado un rol decisivo en el desarrollo reciente. El Batac:fD
ea y continuará siendo en el futuro previsible, una economía indUltrilL
o obstante, el sector agropecuario en su dimensión presente, JDffllde
comideracióa, justamente por su reago relativo y por proveer ingreldl
y empleos a casi 150 mil personas, quienes producen cítricos, carne f
granos en cantidades apreciables.

.Pobl Económicamente Activa (miles)

%

3.7

108

Hectárea, con riego (miles)

32.7

192.2

17.

Hectáreaa utilizadas (miles)

35.l

174

20.2

Valor total de Produc. (millones)

298.3

794

37.6

Valor de Producción Sorgo (millones)

156.

327.3

47.7

3.4

Punru: Estimaciones del Autor.

1

VEue por ejemplo, Secretaña de la Presidencia, Comité Promotor del Desarrollo
del Eltado de Nuevo Le6n, Protrnu, &amp;tatol d• lnunsümu Plblieas
• ll•iao Plao, 1977-1982, Tomo I, agosto 1976, pp. 28-33.

toeio-lcon6mko

158
759

�RECURSOS, PRODUCTOS E INGRESOS.

Gente.
4. En el periodo 1960-1970, las variables demográficas en la Subregión,
mostraron tendencias similares, a las de otras áreas atrasadas: (a)
escasa capacidad para retener los incrementos de población (b) reducción de la población rural subregional -a una tasa promedio de 1.6%
anual- (c) aumento de la población urbana subregional y (d) concomitantemente, rápido descenso de la población económicamente activa
rural -So/o anual promedio-- y en oposici6n, auge de la urbana. 2 Con
estos antecedentes, se calculó que en 1978, las variables demográficas
en la Subregión, tendrían las siguientes magnitudes:
-

Población: 57,876.

-

Población urbana: 42,713.

-

Población rural: 15,163.

-

Población econ6núcamente activa: 12,618.

-

Población económicamente activa urbana: 8,870.

-

Población económicamente activa rural: 3,748.

5. La distinción entre rural y urbano es difusa, pues todas las actividades
sociales y productivas están entremezcladas e invariablemente vinculadas, a un ambiente rural. No obstante, en tres municipios -Sabinas
Hidalgo, Anáhuac y Villaldama- una parte considerable de la población económicamente activa., está empleada, genuina o disfrazadamente,
en el sector terciario. Estos municipios de gran actividad terciaria -con
predominio económico de la primaria, Anáhuac y secundaria, Sabina.'1sirven como centros de aprovisionamiento y servicios para sus pobladores
y los de la zona agropecuaria del centro y este de Nuevo León. s

Tierra.
6. En los llanos esteparios, los suelos castaños o chestnut ocupan la mayoría
de los municipios de la Subregi6n. Las características varían de acuerdo

a la precipitación, temperatura y proceso geológico. Al oriente de los
llanos, la textura es franco-arenosa profunda con pequeños manchones
arcilloso-profundos y salobres: Agualeguas, VaUecillo, Sabinas Hidalgo,
sur de Lampazos y oriente de Anáhuac y Parás. Los suelos francoarcillosos profundos se extienden desde el sur de Colombia y Anáhuac
~asta la zona cítrica, encontrándose también en el piamonte de Jas
sierras de Lampazos y Picachos.◄

7 . Las características climatológicas, condicionan una ecología semiárida
Y árida. La lámina de precipitación media es de las más bajas del
pais.ª Las lluvias son muy irregulares y se presentan grandes fluctuaciones de temperatura. e
8. La ti.erra en agricultura. pastos, bosques y otros usos en la Subregión,
se calcula en 125,000 hectáreas. La tierra se usa en su mayoría, 82%
en pastos naturales, principalmente en llanuras y en menor cuantía, en
cerro~. La presencia de matorrales, bosques de mezquites y pastizales
halófitas y algunas praderas artificiales, ha conducido a varios autores a la
conclusión que la Subregión tiene una ventaja comparativa, para la
producción pecuaria.'
9. En comparación con 1970, la tierra agrícola efectivamente utifü.ada
más que se duplicó. 8 Sorgo grano fue el producto de más auge y
Anáhuac, ValJecillo y Sabinas mostraron una dinámica especial,
Cuadro 2. El aprovechamiento de tierras de labor sin cultivos en 1970 ·
la expansión de la frontera agrícola, por desmontes; la creciente meca~
nización; Y la disponibilidad de más riego, son presumiblemente los
elementos asociados con el uso más extendido de la tierra. EJ incremento
en -~ superficie dedicada a cultivos, es francamente un hecho muy
positivo.

• MBU.A RoollÍouu, Gerardo, Los Llanos Estepa,ios del Noreste d1 Nu,vo L,6n

.4n4lisi.s Geogrdfito Regi011al, Tesis, Escuela Normal Superior del Estado, Abril 1975:
Monterrey, N, L., Pág. 33.

• Secretaría de la Presidencia, Plan Nacional Hidr,foli&amp;o, Resumen del Primer Informe, México, 1974,
• Para los propósitos del presente informe no es relevante dar mayores detalles aobre

' Tendencias calculadas de LO! eeruos de población 1960 y 1970.
• HoLT, Blizabeth y PAD11.LA, Lilia, Distribuci6n d, la Poblaci6n Econ6mic~ent,
Activa General m el Norte 1 Noreste de la República Mexicana, l 970 en, Gobierno
del Estado de Coahuila y Sociedad Mexicana de Geogra.f ía y Estadistica, Memoria dC"I
VII Congreso Nacional de Geografia Aplicada, Saltillo, Coahuila, 23--27 Mayo, 1978,
pp. 133-152.

760

laa cai:act':rbticas físicas y clim!ticas de la. Subregi6n, no obstante, el Proyecto Durine
.rtquenrá información mú detallada, la cual está disponible.
' V~rue por ejemplo, Secretarla de la Presidencia, op, cit., pág. 149.
• Las cifras estimadas para 1978 provienen de SARH, Programa Coordinado dd
S1t:to, A.g,opecuarro en t:l Enado, Prozrama 77-78, 78-79 'Y resultados 77 Nuevo León
Febrero 1978.
'
'

761

�•
· tivo con la incorporación de
10. A 1978, se registró otro cambio muy ~--~
temporal. &amp;te mejo.
sas de las a i . = en
10 317 Has. al nego, a expen .
,
d dinamismo. Seguramente
'
b'é
estra meqwvoca e
ramíento es tarn i º. ~u
arte de los productores, de que en
responde al convencumento por p .
1 producción sin riego, es
..
16gi
prcvaleoentcs, a
h
las cond1c1ones eco cas
.
. . ta privado y en mue o
. . . t El esfuerzo mvemorns
d ,
incierta e mefiaen e.
sabl del me1'oramieoto observa o.
, bli son res pon
es
1
menor grado, ~I pu co ·nas son los municipios que presen~~m os
Vallecillo, Anáhuac y Sab1 . ' .
1 riego estarían ocaSJonadas
•
mayores
avances.10 Las dismmuc1ones en e

por el agotanüento o deficiencias técnicas de los pozos en otros municipios.
1 1• El uso agrícola actual de la tierra está doblemente concentrado: En
sorgo grano 71.7% del total de hectáreas y en Cd. Anáhuac, 58.7%
del mismo total. Anáhuac dispone de más tierra con riego, que todos
los demás municipios juntos.
t 2. El uso potencial de las tierras de la Subregí6n, es infonnación esen-

cial para la planificación agropecuaria. En la actualidad,
realizan
simultáneamente dos estudios pertinentes cuyos resultados estarán disponibles oportunamente. 11

CUADRO 2

Capital.

USO AGRfCOLA ACTUAL E TIMADO DE LA TIERRA, 1978.
(Hectáreas)

Frijol Maiz

500

Sorgo
Sorgo
Grano Soya Escobero Trigo

558

Anáhuac

90 3,229 16,860
130
20
219
164
164

Bu tamante

Lampazos

1,776

718

Agualeguas

Total

440

3,220

23,839

150
148

695

60

40

Sabinas Hgo.

160 1,068

3,560

130

385

5,303

Vallecillo

503

1,271

4,393

)80

700

7,147

50

270

80

55

190

645

845

4,643•&gt;

Villaldama

TOTAL

40

100

1,585 6,682 25,890 100

39,745

a) Las hectáreas en trigo suponen un do~le cultivo en las mismas tierras.
F 11en te: Estimaciones de la SARH, Op. Cit.
•
de o,
la
•
ularidad en el régunen
de alm acenaminto
.
ba
• Debe intcrpr tane que la meg
• b influido en lo, re ultados. Sin em rg
Presa del Distrito de Riego 04 Don M~~• ·osª que no dependen de dicha presa para
aon notorio, los aumentos en Otrol muruc1p1
.
estaoo. is de las cifras no se tomó en cuen ta factorestAn
bien
,. Se reconoce
que en el anáfu;
1 tcndenciu generales anotadas es
.
,.,.e De todas maneras, as
naJes o c1rcunstanc=,

. .
el ncgo.

definidas.

762

14.

190

50

Parás

13. E~ razonablemente seguro, que la Subregión tiene un grado de mecanización, superior al promedio de áreas de condiciones socio-económicas
similares. La cercanía a Jos Estados l:nídos ha facilitado la adquisición
de maquinaria y equipo. Existen más de 700 tractores, C'on diferentes
tipos de equipo. En Anáhuac 6lo habrían entre 400 y 450 tractores.
En labores de mer adco, del producto e insumos, se ut.ili.7,arían entre
700 }' 800 camionetas. Las Jabotts de picar el forraje están también
muy mecanizadas.

15.

El ganado bovino criollo predomina sobre el puro. Drahman, Charolais,
Hereford y Holsteio son las razas puras explotadas. El ganado caprino
es también numeroso y las razas criollas se cruzan con nubia, granadcria, saaen y alpino francés. 12 D • los 200 mil bovinos de la Subregi6n,
160 mil tienen propósitos de carne y 40 mil de leche.
El nivel kcnológico de la producción agrícola es más o menos satisfactorio; por supuesto, se requieren mejoramientos en ciertas prácticas. En
sorgo y trigo se han desarrollado y adaptado nuevas variedades. La
demanda por fertilizantes es particularmente intensa para sorgo y maíz.
Los programas de crédito, seguro y asistencia técnica, cubren los diferentes productos en condiciones que se discuten posteriormente.

" UANL, Facultad de Cienci.u Biológicas, Enudio del Uso Actual y Pottnrial d,
los Erosist,mas Natural,s , /nduridos en el Nor11st, dt /.flxico, SF y ADAM&amp;, José Luis,
Actividad11 qu, Rttalito la SARH d,ntro del Estado, Vinculadas con ,l Proyecto d,
lnc•esligaci6n para ,1 Desarrollo Urbano Rural Integral del Noreste, Reunión aobrc
dicha Investigación, Noviembre 29-Diciembre I o., 1978.
ª Secretarla de !Ji Pn:,idencia, op. cit., pág. 162.

763

�que quienes eran pobres en 1970
cativamente sus ingresos L má '. progresar?n pero sin mejorar signifi.
· os
s neos consolidaro ,
á
.
Aparentemente, existe un potencial
n aun m s_ su sltuaci6n.
tarios E
.,
, para aumentar los rendimientos uni. n comparac1on con los
di
.
de la Subregi6n están l'f'7~a d pr-Come os nae1onales, algunos cultivos
· ----oª os
uadro 3-- p
promedios encubren realidades supe .
p
. or otra parte, los
contrar en Anáhuac prod to
d nores. or ejemplo, es frecuente en'
uc res e sorgo grano q
tán "l
4 toneladas por hectáre Asimism
ue es
evantando"
nido más de 5 tonelad;.o, en parcelas de prueba se han obte-

Resultados.

16 . En orden a contrarrestar las condiciones ecológicas desfavorables, a partir
de 1970, los productores de la Subrcgi6n, han realizado esfuerzos de
indudable eficacia: expansión de la frontera agrlcola; aumento en la
oferta de riego; e incorporación de más maquinaria y tecnología a los
procesos. E.n consecuencia., la producci6n agrícola, medida en toneladas,
creció en forma vertiginosa, en el periodo 1970-1978: sorgo, más que
cuadruplicó su volumen; frijol, sextuplicó; trigo, casi que triplicó y
sorgo escobero, triplicó. S61o maíz presentó una disminuci6n relativa,
por razones no totalmente claras. En ciertas condiciones, estos resultados
tendrían significación profunda y coherente. I.m cultivos comerciales,
sorgo grano y trigo, habrían vigorizado la economía campesina. Los
cultivos de autoconsumo, frijol y maíz, habrían contribuido a sastisfacer
los requerimientos nutricionales proteínicos y calóricos y a aumentar
la utilización de proteína en ténninos netos. 13 Además de que las zocas
del sorgo, habrían servido para renovar el material orgánico de la tierra
y alimentar el ganado, en épocas de verano.

17 . De acuerdo a datos parciales, las existencias de ganado bovino habrían
aumentado con relativa modestia, a un ritmo de 4% anual. En la
Subregi6n. de 136 mil animales en 1970, las existencias habrían ascendido a mis de 200 mil en 1978.
18. Los rendimientos promedios -áreas en riego y temporal y diversas com•
binaciones de insumos-- presentan alzas consistentes con las novedades
tecnológicas introducidas. En la producción de sorgo grano, se elevaron
de 1.8 a 3 toneladas, por influencia de la prueba y adaptación de va•
riedades conocidas en el Centro de Inv tigaciones Agropecuarias en
Anáhuac; utilización de prácticas como la rotura y "chapoleo" de zocas,
control de plagas, fertilización, deshierbes, siembras oportunas, etc.
El trigo muestra también mejoramientos, de 1.3 a 1.9 toneladas, con el
desarrollo y adopci6n de la variedad Anáhuac 3 73. tsta se siembra
aunque ocupan áreas mayores otras variedades también recomendadas
para la Subregi6n. Es de anotar, que las recomendaciones se vuelven
compulsivas, mediante las restricciones o concesión de créditos. El
segmento de los productores que progres6 más, en redimientos y producción total, es desconocido. Estudios posteriores se necesitarán para aclarar la cuesti6n. Por las razones que se mencionan después, se presume
u Una rotación !recuente en la S-ubregi6n de maíz y frijol, es tambibl otra dccisi~

adecuada, pues aquel es usador de nitr6gcno micntnu que el frijol es fijador.

764

CUADRO 3

RENDIMIENTOS: SUBREGióN NUEVO LEóN VERSUS PAfS
(Kilogramos)
Riego

Promedio general

Subregi6n País

Subregión Pab

Frijol

1,413

1,053

713

674

Mafa

2,143

2,363

1,163

1,268

Trigo

2,700

4,130

1,931

3,595

Sorgo grano

3,392

3,595

3,052

2,765

F1tentes: SARH y Secretaría de la Presid .
tamiento )' Estrategia de Des" ll 1976 encia, El Sector Agrícola: Compor.. rro 0 ,
, PP· 92 y 94.
19. Con fines meramente il tra ·
neto por hectá
~ tivos se calcularon burdamente, los ingresos

in~::;

cional y los
p~ducci6~ de tecnología moderna y tradipara la Subre . ,
Los ~o as anu es netos por ciclos de cosecha
.11
gion.
ingresos netos totales ascienden a $ 83 1
m1 ~nes, que repartidos entre la población rural estimad
.
un ingreso per-cápita anual d
a, representan
cconómicame
·
e $ S,4SO. _Repartidos entre la población
d I
nte activa, representan un ingreso de $ 22 178 Ad ,
e a ~brez~ absoluta, es desconsolador que la compa:aci6n e cm~
promedio nac1onal, casi 26 mil revela una
b
.
on e
terísticas alarmantes. A pesar d~ 1
f
po reza ~lativa de caracrc
.
os es uerzos productivos anotados la
munerac16n al trabajo y los otros recursos utilizados es
d '
mente baja. Ahí radica el núcleo del subdesarrollo 'de :1::c~6te~
g1 n.

765

�20. En realidad, la gravedad de la pobreza puede ser peor para un gran
número de campesinos y considerablemente mejor para unos pocos.
El tamaño de las parcelas de aquéllos es reducida. El usufructo de los
derechos del riego y la tierra, la distribución del producto e insumos,
así como los servicios oficiales -crédito y asistencia técnica- están
concentrados en desmedro de las economías más débiles por prácticas
institucionales y de comercio, lamentablemente muy arraigadas. Una
calificaci6n adicional es necesaria. Los ingresos per-cápita son mayores
que los calculados, pues los campesinos (a) laboran eventualmente en
otras actividades ( b) explotan algunos animales, como bovinos y cabras
y (e) consumen bienes producidos por ellos mismos. De cualquier manera, si como resultado de dichas actividades los ingresos anuales percápita, triplicaran los calculados, la situación seguiría teniendo ribetes
críticos.

21 . El cuadro de la pobreza, se hace más evidente, cuando se piensa en la
insuficiencia cuantitativa y cualitativa, de los servicios sociales como
educación, salud, vivienda, agua potable, etc. Una estimación de tal
insuficiencia sería útil para completar el análisis reafüado en el presente
informe.

CUADR04
DISTRIBUCióN DE LA T

Propiedades Privadas

Agricultura
Tamaño )' Tenencia de los Predios Agrícolas y Ganaderos.

22. En 1970, el número de hectáreas a disposición de los ejidatarios y
comunidades agrarias, era muy reducido para generar un ingreso decoroso. La tierra de labor --o sea aquélla utilizable en cultivos aunque
no necesariamente ocupada o apro"echada- usufructuada por 47 ejidos
y 2,319 ejidatarios era 6,698 hectáreas, Cuadro 4. El tamaño promedio
era de algo más de 142 hectáreas por ejido y de casi 3 hectáreas por
ejidatario. La mitad de los ejidos, contaba con casi 2,500 hectáreas de
riego. Seis ejidos, localizados en Anáhuac, tres; Colombia, Sabinas y
Villaldama, concentraban más de 1,700 hectáreas en riego.u
23. Por su parte, 1,718 unidades privadas ocupaban 32,282 hectáreas -casi
cinco veces más que los ejidatarios-- con una extensión promedio de
" V Censo Agrlcola, Ganadero y Ejidal, op. cit.

766

Ejidos y Otros

Has.

No.

Área

1

36

32

0.9

5

299

1,039

3.5

1

5

5.1 - 10

5.

629

5,436

8.6

1

8

8.

10.1 - 25

438

7,005

16.0

3

44

25.1- 50

14.7

214

7,637

35.7

3

115

50.1 - 100

38.3

76

5,595

73.6

20

1,862

100.1-200

93.1

21

2,%8

141.3

9

1,318

200.1-400

146.4

2

570

285.0

7

2,098

Más de 400

299.7

3

2,000

666.7

3

1,650

550.0

l,718

32,282

47

6,698

Hasta

1.1-

Total

PROBLEMAS Y CUESTIONES FUNDAMENTALES

!ERRA DE LABOR EN LA SUBREGióN

NUEVO LEóN 1978

Promedio No.

Área

Promedio

Fuente·. V C enso Agr1co
, la, Ganadero y Ejidal 1970, SIC, DGE.

casi 19 hectáreas -seis veces ,
1
de las unidades, 1 075 estabanm:s que e pr~medio ejidal-. Casi 63%
19 147 hectáreas.;~ E'
~tadas de nego, en una área total de
n comparaa6n con los eJ'idatario 1
,
de 'los pequeños propietarios
t ,
b
.
s, a econoirua
en1a una ase ciertamente más sólida.
24. Los ejidos y comu ·dad
.
.
tár
I
ru
es agrarias ocupaban un total de 168,545 becp .
o c~al ;sulta en
promedio de 72. 7 hectáreas y las unidades
h nvtára as mas e . un millón, con un promedio por unidad de 476 4
ec eas . Esta dis pon1'b'J'dad
·
I l
total podría ofrecer oportunid d
el desarrollo de la Subregi6n.
a es para

ed

un

:o~

25. ¿Cuál_ es 1~ situación en 1978? El presente informe se inclina hacia
hip6~es1S: el número de hectáreas disponibles para Jos ejidatarios
a meJorado y las tendencias concentradoras han tendido a ace t
se. En prime J
h
.
.
n uarr ugar, ay evidencra de abandono y "rentismo" de las
'' !bid.

767

�parcelas ejidales.1ª Así se ha propiciado una concentración de l ~ : -

;;J.;:s

empírica adicional que lo sustente con más firmeza. Un segundo argumento, se basa en el hecho conocido que para evadir la legislación, los
pequeños propietarios ganaderos subdividen y escrituran bajo diferentes
nombres, ranchos que pertenecen a una sola persona o familia. Por
ejemplo, a] Autor del presente informe, una fuente conocedora le comunicó que en Anáhuac, 20 pequeños propietarios ganaderos detentaban
entre 60 }' 80 mil hectáreas. 19 Por último, el aumento en la tierra cultivada con riego, que ocurrió entre 1970 y 1978, contribuyó a consolidar
la posición de los pequeños propietarios o los ejidatarios mayores, pues
los excedentes para la reinversión en las unidades pequeñas, fueron
o mínimos o inexistentes, como resultado de una comercialización inequitativa.

chos y lab propie1
dasad
P:::~:-~:ls~:~r::yd~~:~oco:~ ~n Mar~
compro ar que
.
.
tán en poder
t 'n
aquéllas de los pequeños prop1etanos y co1onos- es
.
1 , "d
um'ero de productores, que controlan cada uno seis o
d
deunreut1on
. d l ti
.
.
1a Las cifras oficiales sobre la tenencia e ª. err~,
siete derechos
neg?. m
. d eseablemente· Este punto requiere ev1dcnc1::i
Cuadro
5, se de
alteranan

CUADRO 5
TENENCIA DE LA TIERRA EN EL DISTRITO DE RIEGO 04,
DON MARTlN, 1976
(Hectáreas)

26.
Ejidatarios
Hectáreas

No.

Sup.

238

1,522

Pequeños Prop. Y
Colonos
No.

Sup.

Total
No.

Sup.

238

1,522

Oa 5
5 a 10

A pesar de la gravedad de la situación, la Subregión ha estado Ubre
de problemas de invasión de tierras u otros inherentes a la mala distribución de tierra e ingresos. Seguramente, en la evaluación del curso
de acción a seguir, las soluciones alternativas del ocio o migración,
definitiva o temporahnente, luc~n al campesino menos complicadas y
promisorias que la invasión. 20

Irrigación.

10 a 20

1,222

17,407

1,222

17,407

20 a 50

385

10,614

385

10,614

27. La evidencia histórica revela inequívocamente, que el crecimiento agrkola

Másde 50

3

157

3

157

1,610

28,178

1,848

29,700

de la Subregión ha marchado, parí passu, con la disponibilidad de
agua. Esta es sin duda, la más fundamental de todas las cuestiones del
desarrollo. Como se discutió antes, en la actualidad, 32,687 hectáreaii
disponen de riego. El riego se concentra en Anáhuac, 19,379 hectáreas; Vallecillo, 6,147 hectáreas; y Sabinas Hidalgo, 4,623 hectáreas.
Las fuentes principales son el Distrito 04, Don Martín, entre 23 y 25
mil hectáreas; pozos y norias; y tomas de ríos y manantiaJes, Cuadro 6.

TOTAL

238

1,522

, de la p res1'deno·a' Programa Estatal de Inversiones, op., cir.
Fuente: Secretaria
.
.
Derechos a 17,000 Campesinos. Más de
,. "Por abandonar la Tierra, Retiran
.
abandonarlas o rentarlas.

did O sus derechos a las tierras por
.
En lavados en tierras inhóspitas, semiáridas Y 11D
Esto es observable en la :zona norte.
c .
b
rivada se obligó al éxodo a
e.réditos ni estimulas del sector oficial o anca P .
•d
I calidad y la
recunos,
.
.
teabilidad de sembrar tierras e ma a
E. U. o zonas indwt:nales. La mcos
"d tarios" conllevan el fracaso de la reforma.
"mentalidad de los nuevos o modernos. eJI a
.'
E U o zonas industriales", El
"Los rancreros han abandonado las berras para rr a . .
h

17,000 ejidatarios, an per

Porvenir,
Nov.efecto
14, 197~.
,, Hay un
mírumo en la d'iatn'b uci'6 n del ingreso por las rentas percibidas por

la 11tierra
ejídal
. . .U ruvem
.
'tario sobre Problemas de la Comunidad del
UANL,
Primer Semmano
Estado de Nuevo León, Memoria, Monterrey, 1978, Pág. 155.

28 . La demanda total estimada de agua para usos agropecuarios, para el
Estado de Nuevo León en 1980, sería de 676 millones de M3 • 21 Entre
,. "Dos familias poseen 35,000 hectáreas en el norte de Nuevo León: A.,áhuac y
Congregación Colombia", Tribuna, febrero 27, 1977.
00

Más bien se han presentado invasiones de tienas urbanas, como en Anáhuac por
ejemplo. Los habitantes de 1a Colonia Obrera tienen un problema pendiente de legalización de la tierra en donde han construido sus viviendas.

"' SRH, Estudio Geohidrol6gico del Estado de Nueuo León, Estudio de Población y
Uso ridl Agua, Tomo VI, 1973, pág. 109.

768
769
humanitas-49

�CUADRO 6

Las restñcciones decretadas en Jas superficies regadas, han originado
problemas de operación, debido a la dispeni6n de las áreas de cultivo,
lo cual ha forzado a usar una red de canales demasiado extensa, con
exceso de capacidad. La eficiencia de conducción es 35%; )a menor
en relación con los otros distritos del Estado: Alto Río, San Juan y
los lagos.u

MANANTIALES DE LA SUBREGióN NUEVO LEóN, 1972
Gasto Estimado (LPS)

Manantial

20.9

Las Coloradas

Bustamante

Cañón de Bustamante

Lampazos de Naranjo ,

abinas Hidalgo

San Lorenzo

57.1

Ojo de Agua

664.0

El Carrizal

64.0

El Encinal

32.0

Ojo de Agua

2,371.0

Sombrcrctillo

25.0

32. No obstante, siguen siendo necesidades reconocidas: (a) revestir los
canales que presentan los mayo.res problemas, (b) compactar las áreas
de riego, (c) rehabilitar la red de drenes, ( d) arreglar caminos y (e)
pavimentar la carretera que comunica et Distrito y la cabecera municipal.

292.0

Nogal

Villaldama

31. Desde hace algunos años, pero especialmente a partir de l 974, se han
realizado inversiones oficiales para el mejoramiento del Distrito. Debido
a sus problemas técnicos, la operación no es autofmanciable, por Jo
que el Distrito ha venido incurriendo en continuos déficit presupuesta.
ños. Por Jo tanto la inversión oficial se ha visto consecuencialmentc
restringida.

643.0

33. La rehabilitación del Distrito, permitiría aumentar la producción y los
rendimientos unitarios. Probablemente con el agua ahorrada, se regarían
10 mil hectáreas adicionales. Las posibilidades de introducir cultivos
nuevos como hortalizas, para vender internamente -o durante el invierno en los Estados Unidos- fortalecerían la economía subregional. También cosechar dos veces por año los cultivos actuales, equivaldría a
duplicar la tierra utilizada. 2• Sin duda, la demanda por empleo y otros
beneficios secundarios! serían ventajas de interés.

24.0

San Isidro
Ful!nte: SRH, Tomo I, op., cit.

, una estimación tosca de la demanda
un tercio y la mitad de éstos, sena
para la Subregi6n.
.
.
artín, es la obra de riego más impor•
29 El Distrito de Riego 04 Don M tral d satisfacción de la demanda

.

1 E tad

"' la fuente cen

e

d tro

tante en e s o ' . .
, localizado en su mayor parte en
en la Subregi6n. El Distnt~ estádesde SaJtillo, Coahuila. La presa que
de Anáhuac, pero es maneJad~
el
'odo 1926-1930, para regar
aba tece el Distrito fue construid~ e; de ~cenamiento de 1,385 mi65 mil hectáreas, con una ~paCl 6a
b'én una red de canales de
de M'. El proyecto mcluy tam 1
ll
ones
d 456 Kms "
748 Kms. Y una de drenes e
·
·
debido
.
d almacenamiento variable,
La presa ha presentado un régimen e
. . toS anuales. Esto ha
30 .
Jias en los escumnnen
al
a fluctuaciones muy am~ b"lidad de las superficies cultivadas anu es.
incidido en una gran vana l
bl ~ So,iouon6mi,a, Proy1u1'6n dt las Obrtu
78
,. SRH Estado d, Nutvo L,6n, S,rn an:Ra l N evo León, Sept. 1976, pág. .
•
d
R
'
para
,t
Duarrollo
u
16
&gt;' Unidad11 e
1°

"'ª ,

770

34. ¿ Por qué no se ha rehabilitado eJ Distrito? La obra es costosa. El
gobierno ha excluido a la Subregi6n de algunas inversiones. Su gasto
ha sido limitado. Los agricultores tienen poca conciencia del beneficio
social que representa cada e.anal y esperan que el gobierno financie
totalmente las obras. Una muestra de lo anterior, es que los usuarios
participan insuficientemente en la limpieza de canales y otras tareas
y prácticas elementales de ahorro de agua, que valdrían únicamente
el co to de oportunidad de su tiempo libre. En opinión de fuentes
experimentadas, la rehabilitación del Distrito involucra la afectación
• Secrciaria de la Presidencia, Programa Estatal, op. eit., pág. 69.
Se argumenta que esto es dificil. Además de intensificar l:u plaga,, la, parcelas
CfUe han tratado cosechas dobles, han empobrecido las tierras, al desaprovechar Ja.,
latas. Este seria un tema a dilucidar en la evaluación de la rehabilitación.
11

771

�gía subterránea, indican que el Estado de Nuevo León cuenta con b'el
tipos de acufferos: en sut.lveos de rim, en rellenos de tipo regional y
en calizas. Existen 2101W en que la calidad de las agua, de los acuíferos
en relleno es objetabJe y otras, como en la zona al norte de Vallecillo,
en que resulta fuera de toda norma para usos domésticos, industrial
o agricoJa, a menos que se les someta a un tratamiento adecuado. El
flujo aprovechable de los acuíferos en relleno en todo el frente de la
Sierra Madre Oriental, excepción hecha de Vallecillo, es de unos siete
metros cúbicos por segundo. Los acuíferos en Jos subál\leOS de los nos
son de interés reducido y muy local. Los acuíferos en calizas, conducen
de 3 a 4 Mª /Seg. adicionales a los ya explotados. Los acuíferos en
rellenos presentan un atractivo especia), pues permiten sobre explotaci6n
extensiva temporal, con la extraccii6n de un volwnen considerable de
agua, por cada metro que se abatan los niveles freáticos. 13

tan la presunta existencia de una
de interesea especiales, que ~
o los derechos aobre la tierra
marcada co~tración de la. ~ d e los ~ vectores de .railactualmente imgada. La averiguaci6n originMb eo el monopolio de
.
la rehabilitaci6n de la ~
.
ac:ciOQel futuraL
te~, a
receder cualquier recomendación de
de la
la tierra, debería p
.
oficial no prosperó, pues parte .
Hace algún tiempo, el. ~terés
b'
las parcelas, lo cual fue ll'rea.
ta constStió en reu acar

solución propues '
di
índole
. bl
razones de vena
.
liza e por
. • el .Estado ha tenido la preoº5 Además de las inversiones en el ~1Strito, tiw • almacenamj,,-11to, bom-

., .

d .
de diferentes ....-.
dé
cupación de obras e nego
'odo 1964-1975, con un gasto
beo, derivación, etc. ~ t e : ~ familias en casi 2,000 hectáreaL
$ 31.2 millones, se benefiaaro
de inveniones alCCJldena a
Para el periodo 1977-1982, el ~ i a s
5 200 hectáreas. Ta6fa
• de 615 la
f laneada,
en se
' evidencia una c:t.
$ 118 millones, en benefiaao

t

en la inversi6n ejecutada como en
del Estado -Cuadro 7--.
rci6n amplia entre el norte y e sur. tif'can dicho volumen 1
propo
de Jas razones que JUS 1
d alzat
Indepen~ientemente
más rá ido de la Subregi6n, deman a
distribua6n, el avancepúlico p

substanciales del .gasto

.
norte de M~
. nal Hidráulico al analizar el
probl36. En 1974, el Plan Nacio
agrl la sólo era pc:m'ble con ñego,
•

afirmaba que el desarrollo eas ~as conclusiones del estudio de
blemente con aguas subterrán ·

bidrolo-

CUADRO 7
DISTRIBUCIÓN GEOGRAFICA DE LA INVERSIÓN EN RIEGO
1977-1982

1964-1975
Costo
Familias

(mili.)

Has.

81.

n fines meramente indicativos, se presenta un balance del mercado
por fuerza laboral. La demanda está definida por los requerimientos
promedio de jornales por hectárea, de loe cultivos en los diferentes ciclos
productivos, multiplicada por el número total de hectáreas cultivadas."
La demanda efectiva de mano de obra, se desagregó por municipios
y bienes. El otro componente del mercado laboral, la oferta, está constituida por la población económicamente activa. El de!Sequilibrio equivale a -1892 años-hombre- más de la mitad de la población
económicamente activa, la cual no puede ser absorbida eficientemente
por la producción agrícola. La demanda pico ocurre entre febrero y
julio de cada año, con la siembra y recolección de los cultivos básicos
de "temprano". La demanda es particularmente perezosa entre noviembre y abril -Cuadro 8-.

38. La situación del mercado laboral es grave. Del lado de la demanda,

COlltD
Familias (mill)

Nuevo Le6n.

Has.
1,980

264

31.2

5,200

615

118

Norte

6,697

2,109

93.6

44.050

5996

1 325

Sur

8,677

2 373

124.8

49,250

6,611

t,44S

Total

FMentt: Elaborada con dat01 de

Empl~o.

se origina no en la insuficiente dinámica de la producción, sino en la
escasa dotación de recursos para combinar y utilizar más intensamente.
Es más grave aún, cuando en una perspectiva de más largo plazo, se
observa que en el proceso de ajuste del mercado laboral, ya se ha expuJ• Secret:uia de la Presidencia, Plan Nacional Hidrtlulieo, 1974, plg. 38.
• llequerim.ientos de horaa-hombre por hect!rea: 10r¡o grano, 94.6; trigo, 72.6;
111&amp;, 152; frijol 268.2 y sorgo escobero, 263, tomados de, Guajardo Ramos; ''Eficiencia
&amp;lan6mica en el Sector Ejidal del Distrito de Riego 04 de Anáhuac", Tesis, Escuela
1lidonaJ de A,ricuJtura, Chapingo, M6aco, 1974.

SllH, Smiblaruo Socio,con6mica, op. cil.

773

�CUADROS

y OFERTA DE MANO DE OBRA EN LA SUBREGióN
DEMANDA
NUEVO LEóN, 1978
(Miles de jornales)
Feb.-Jul.10 Junt·o-oct. Nov.-Abril

miento de Jas fuentes de riego; coruervación de caminos¡ mejoramiento
de vivienda; etc. Un esfuerzo grande de convencimiento será in&lt;fupensa.
ble para movilizar voluntades. Por supuesto, no sólo en esta actividad
debería concentrarse el apro\'echamiento de la mano de obra. Seguramente hay también una capacidad gerencial latente, para inducir
desde dentro, la&amp; innovaciones que se requieren.

Total
Problemas E.s jNcíficos de los Cultiuos.

Ma!z
Sorgo grano
Sorgo escobero

66.3

50.7

117.

253.8

47.7

301.5

21.2

6.5

27.7

46.1

46.l

Frijol
Trigo

42.1

42.l

Demanda

341.3

151.0

41.1

534.4

Oferta

539.7

269.8

269.8

1,079.'3

Excedente

198.4

118.8

227.7

544.9

Fwtnle: Elaboruí6n del Autor.

antidad considerable de brazos. De
sado de la Subregi6n rural, una c .
. . tablemente la expulsión
continuar las tendencias de absorc16n, meVI

Co

continuará.

casi

infrecuente.
mo de
39 Es muy probable que el d~p1eo absoluto
. . sea
tienen
animales, parte
•
..
.
quenos prop1etanos,
b ·
todos los e11datanos Y pe
., existe gran movilidad intrasu regiotiempo se ocupa en ellos. Tamb1en
b tante es subempleo de
iaJ El balance neto, no o
. do, la
nal e intersector ·
.
. tente con' lo analiza
l s No es mconsis
.
dimensiones preocupan e ·
b
pecialmente en municipios como
escasez estacional de mano de oci:,
efecto, cuando la demanda .f:J
en Anáhuac, en épocas
~ose
una inmigración visible. Estaaomás intensa, dicho mumc1p10I rec1 mayor cuando la escasez de agua
nalmente también, el desemp eo es
. '
Í ·lita la proclucci6n de tardío.
no ac1
iliza mano de
1
r
la
oportunidad
de
ut
O
El desempleo estaciona
rece
..
.
iciste unar necesidad
40.
En los eJ1dos nusmos, e
.
obra en diferentes
~:·
. ·e .En las labores de manten•·
generalizada
de meJoram1ento
de1 paisaJ
.

?~

.be

:n

41 • Prácticamente, todas las áreas en sorgo, son atacadas por el gwano
cogollero, pulgón y mosca midge. Los rendimientos pueden incrcrnentarse con la generalización de por lo menos dos fertilizaciones por cosecha y las siembras en épocas apropiadas. Usualmente las siembras máa
tempranas, son menos atacadas por plagas. 17

42. El principal problema para elevar la producción de maíz, es el u.so de
semilJaJ criollas con poca o ninguna selección. Es factible aumentar los
rendimientos con mejores prácticas culturales como control de plagas
-especialmente gusano cogollero y pulgón- y mejores dcshierbe!. 11
43. La falta de investigación sobre mejores variedades y la adopci6n má.t
difundida de las que se han recomendado, han restringido la producción de trigo. Otro factor Ümitante ha sido el clima que interfiere con
el ahijamiento, originando el chahuixtJe, Además, se interfiere la polini?.aci6n y el crecimiento fisiológico del cereal.'• El pulgón es la plaga
más difícil de controlar.

44. Al sorgo escobero lo atacan el gusano cogoUero y el pulgón. Se está
fovestigando el aumento del número de variedades y los efectos de la
fertilización. No obstante, la calidad de la fibra es competitiva con la
de la Comarca Lagunera. 30
Servicios Públicos o la Producción.
45. El crédito institucional oficial, prefiere concentrarse en trigo y sorgo
grano, en las áreas de riego. Según estimaciones oficiales de la SARH,
en 1978, 81 % del total de la financiación programada, se concedería
" Entrevista directa con los excen,ioniata, de Anilluac.
• Gobierno del Estado de Nuevo León, Programo de Desarrollo Socio-Ecori6mico
d,I Gobi1rno dd Estado, M&lt;mterr•y, SF, pág. 6.
• /bid., p. 7.
• ll,id., p. 8.

774
775

�v-~rra,-.
.,..a,....-•-~efic:W.
~•ierieloJ- ..-, • ....,.i__..o_...,rm

l""

mdito. Gal
del Mea.• mail fue apa,ada ,-- la bar.a ieficiaL
Frijol J - . . cubero quedan,D pñmcaoieme par fuera del piograma
crediticio. Dicha UiW'EMUaci6n , - . jmtifiane por 1'uaDe1 de pn&gt;cluctividad y porque al fin y al cabo, 10rgo y trigo ~ el e,i,
de la econornla apkola. El reato de lol ptoduct.crs debe ftlCllffit a
fuentes 6nancieraa no institucionales, por su elCU&amp; capacidad de ~
falta ele dañdaa en ~ tftuloi y garandaa, etc. Como en ~ üell
po&amp;rea, el oferente privado, vincú1a
operaciones C9ll et merc:aclee.
en un drcu1o que perpétúá ia milena.
46. La cobertura del aegulO agricola a mú general Cll el F.atado aunqUf
~ ~ mú al trigo y 101F grano. La aequla e1 la . .
causa de ~ ~ en zonas mnporaleru, aeguida de plagal
~n El retardo en loa pagos de lu indem~rqciQllCI hasta
S ar.o., e1 una queja frecuente de b aseguradoL Quma la falta
a,ordinaci6n entre el Banco Rural y la Aleguradora Nacional A,nicaJII
., Ganadera le&amp; la ~ de la tardan,.a.

47. En 1978, el pJOP3JD&amp; de ~cia tépica estatal tenia como mew
wbrir más de 65 mil hectáreas. Gran parte de éstas, locaJizad1r1 en
$~~, ~ )' IOIJO eran W priori~ de la asistencia t,knica.,
En Amhuac, le Jocali,.a el lel'Vicio de exteDSKllas. q\le ~ ofrecido por .:Jft.1Banco de Crédito Rural y Fomento Rural Exille una apropiada
dinalci6n institudonal. En difereotts entrevistas, ~ expnaaron
acerca de la eficacia de la aüsteuda técnica. La demanda eati
tuida ;pór ejidatarioa y propietulos ma,ores, quienes ademAs de no •
en el campo, pmieren opttar de acuerdo a JUI propias experiel~
Como loa j6venes mú cap3re1 emigran, las deciaioues del campo
dan en manos de una generación wdlp.ensiblemente reacia a las •
vacionee. Esta cualidad deberla tenene en cuenta seriamente en.
momento de planif"K:ar el desarrollo. De la oferta de asistencia
ae expresaron tamb~ dudas: ( a) en sus parcelas de prueba, no
logrado superar los rendimientos alcanzados por algunos ejidatarios
sus propias técnicas y (b) 101 campesinos perciben una actitud
superioridad que origina rechazo. Para atender eficazmente la

uis-

• GuKYAIIA, J•, El 1/1elo I, la S1qtd4 1 01,01 SinilstFos "' la A1rinll•r• Diuliiiill
1971, en ~ de Coahuila,
dt., p. 224.

o,.

776

• t6cnic:a lf!. ......, . . . . . ti
'1Ala ......d.
,...._¡d--nde11siHilllal empballw

el úeaen tri¡o ~Jiego'
La mitad dela de

. . . dol álltwot.
70C}f, de

•

11 Bitado es c1é&amp;Hmíte en 'm'Wlltipddn
- ~ campa, élpeti,,..t.a8-

ifdn-DM...,. )' ~Sal-reauJQdoe
Cuenta

~ no esfuvucm
lllVIIJlliawicb •

.....~ .

al abna,
't Ja U.
b ~ ha ~ -

..,liendo,Pllelb:enpiictiea

~

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con la ~ de b

· ¡ll
~~
ammanede~
- -.. c1e 1a ~
la cx--.ha en forma &amp;.ca, •
poree,,IDl!'ldo ea ,..sia.o .J...Oaadro t-.

llll

1e

11 Céntro de
•1•
tnbajoa
wiuamtu.
e,d,¡

\lelldeu inmedieta-

IIÍJJ8Wl procedimjentc,_

CUADR.09

~CIPALEs AGR.Ó!NDTTl.WrbT.lft
· ~ , ~ EN LA SUBRIG
NU!'V'o LiON, 1978
ro
1

M

T~(3)
llapepiladora ( l) •
~ lácteos {1)
Eacobu (2)

15-100

100-250
100-250
S-10

(ft¡¡ !IÚi (3)

Benefic:iadoru de cune de ....._.._

Empacadora de

carne (S)
Queeo Y crema (t}
Meral (1)

.._ ( I)

Benefi~ra de carne ( 1)
.Pm:e•muento de ag&amp;\lel ( 1)
Molino para legu'.mbrea b

500,.lOQO
5-

6000-

1000-2500
15-!JO
515-30
5-

) De aJ&amp;od6n, abandonada,

uevo Le6n Pr,,,,.,,,. d, Dftlffollo o• cil
,.
., p ••.

�50. El procesamiento del sorgo grano y los otros productos, se realiza fuera
de la Subregión, especialmente en Monterrey y GuadaJajara. La Subregión es una de las fuentes indispensables de materias primas, para la
industria de fabricación de alimentos concentrados. Para retener internamente el valor agregado, 109 agricultores se interesan en la posibilidad
de establecer una planta procesadora en la Subregi6n. Algunas preguntas claves en el análisis de dicha posibilidad tienen respuestas fa,·orables:
oferta adecuada y de calidad; capacidad de transporte; canales de
distribución¡ técnicas conocidas y fácilmente transplantables; demanda
confiable; etc. Los intereses de las compañías que operan en la actualidad, serian un factor de resistencia crítico.
Por otra parte, las experiencias de maquiladoras y otras pequeñas
empresas, han sido negativas -hasta el punto de hacerlas fracasaren lo relativo al manejo de las relaciones laborales. De ninguna manera
debe descartarse, a priori, la explotación de vías que conduzcan a la
retención del valor agregado en la Subregi6n.

51. Especialmente, para los productores pequeños, la venta de los productos
y compra de insumos -constituye algo que el presente informe quiere
enfatizar- el escollo más sobresaliente para obtener la remuneración
adecuada a sus recursos y esfuerzos. Atados a los comerciantes, mediante
arreglos crediticios o exigencias de calidad, los productores caen inexorablemente, cose.cha tras cosecha, en el ámbito de los intermediarios.
En la Subregión no se da el fenómeno de una larga cadena de intermediarios, a través de la cual, pasa el mismo artículo. Los canales de
comercialización son oligops6nicos y operan directamente con los centros de procesamiento o consumo. Como no existe una organización de
productores más o menos sólida, la diferencia en el poder de negociación
se acentúa. No sería exagerado afirmar que cualquier programa de
desarrollo, debería estar precedido por una solución a fondo de esta
situación para evitar resultados contraproducentes. Esto no será fádL
52. Los productores con mayor iniciativa y poder económico negocian sus
cosechas con Conasupo o los demandantes finales. Conasupo ha estado
operando en época., de cosecha, con sede móvil en Anáhuac. Conasupo
arrienda el almacenamiento de particulares. La capacidad de almacenamiento es insuficiente, lo cual le obliga a incurrir en una curiosa incon•
sistencia: el sorgo por ejemplo es apilado a la intemperie, por varios
días, d spués de haber sido comprado bajo particulares exi encias de
limpiez~ la humedad, etc. El apilamiento también ocurre por las de-

778

moras en la neun,,.; 'ón
de Cona.supo re º"""ac entre prod uctores y la
Presentan de 25 a 30% de la ofi

53. La política de
1

.

Precios es de a

r .

e ..

OmiJión. Las compras

erta total.

~ condiciones socio-econ6 . p tcac16n generaJ. Independient.-..-b1enes de la S b .
micas de las diferente
.
-.u"-'1te de
1 regiones Tod
u región
tán .
sustentación En
.' es
incluidos en Ja políti
·
os los

opinaban
de

.

.
entrevutas realizadas se en
ca de precios de
que el principal obstáculo ,
l ~ntr6 que los campesinos

/:':°::._~

és~e depende en bue~ e:Cdi~ mlcostea~ilidad del nivel
tes
a a comente
l
los productores Un b an .. y que es consistente con el y
umen
grano, que ha ~tado f _uen e1empJo, lo constituye eJ p . rec amo de
cionario para J •
1JO por más de dos cosechas
recio del sorgo
os
insumos y
, en un period · íla
de bienes fin J
•
mano de obra. Parad6..
o in •
. d
a es, que tienen al sorg
~•camente, los precios
;a o en ~l. mismo periodo. Es obvi: como materia prima, se han ele.
ebe concJ11ar con justicia los . te
que un estímulo a la Subregi6
de

º"'""'-'3

t

CStimad0$

::::mpoidires. Una combina:6n~ !~::~u~to~s, comerciant:
l'e$, como en l
.
epnm1dos co
d.
atractiva para
.
a producc16n de tempo aJ
, n ren •·
arraigar los recursos h
r , no es la más
umanos en

Ja Subregi6n.

Ganadería
l!:.tistenr,as y Prop1edad.
54. En 1978 la U '6

•
'
ni O Ganadera d N
hados existenciu d 800 .
e uevo León reo-ivtr6
...., e
md
· l
oPara 8 000 f'
un cuarto de di
anmta es en el Estado A
. '
a ,.
afili d
cho total, estaría localizad
. proxunadamente

Uni:a

º~n~;:;rado

740

con el Censo de 1970, ~as~~:e::región~ por
parciales de la
55 • Casi tod 05 1
e 4 %, Cuadro 1O.
os Productores
~
Ja gan d , bo .
, peq uenos o grand
.
.. d a ena vma, carne, Jech
.
es, ttenen relación con
eJ1 . os, la ganadería ocupa los t e ~ capnna. En un buen número de
pesina de subsiste .
os comunales. En la
,
ncia, e., marcad la .
econom1a cam
que no y los ue
a
d1foreocia entre I
..
•
posibilidades a q'col poseen algunos animales. Asentados os ~J1datarios
!eros
gn as, aquellos se ven obr ad
en tierras sin
y en muchos casos t
.
•g os a laborar co~ .
' enrunan por b d
~.. o Joma.
56. Más de la m·tad d
a an onar el ejido.
1
e los ran chos ganaderos son .
del ganad
o vacuno pertenece a ..d
.
pnvados. Sólo el l? 5et.
e11 os; mientras que 8101.
•.
10 es de par.

una tasa promedio anual d

'º

779

�CUADRO 10
O LEóN: EXISTENCIAS DE GANADO
ESTADO DE NUE~OVINO, 1970 y 1978

füa de La tierra ca una Olrcclent, sarantra para los créditos.
La c o n , , , ~ de loo animales, cst4 libre de las ,........ qw, im.
pone la fung,1,Jfidad de la maioria de lo, bienes /lgrkolas. La J&gt;OScsi6n

( En milN de cabe-zas)

de tierra y animales da status y Poder.
1978

Vientres
Sementales

Otros

1970

Estado

261.7

296.8

· 74.2

17.4

24.

6.

304.4

479.2

119.8

583.5

800.

200.

59. La, =tajas anterioro, han COn,oJi&lt;fado una actitud especial, qUe ha
,..;,tido la, Ínlcncioocs de transf0J1naci6n hacia la explintcnsóva. En el Norcst, -y en todo en México- e, justo - . , , un
atenwu,t,_ La administraci.s. de la ltgi,lación actual tiende a impedir
una mejor tccnologra_ Esta &lt;nntradicci6n ,e explica así. Cuando por
inveninncs divenas ,e mejo.-. la &lt;alidad de la, tierra, de una pequeña
propiedad, &amp;ta no puede 11er objeto de afectac;one, "Braria,, aun cuando
en &gt;irtud de la mejoría obtenida, se reba,cn los lúni1,s establecidos
por la ley. Es el caso, que la legalidad de los mejoramientos, se SUpedifó
a la expedición del ccrtif&gt;cado de una ""'1ectabilidad. Como el 90%
de los propietario, ..._, del Cfflir,cado, ese mismo J&gt;Ottcntajc es
reticente a mejorar la Productividad de sus precfios. 11 39

~

Estimación para
Subregi6n

Total

DGE 1970 M....-...Ium de b
E..dal SIC,
•
'
Fu,nt,: Censo Agrícola,
ad Ganadero
de NuevoYLeón,
JI 'SF y Estimaciones del Autor.

Urulm Gon ""

.

·

60. últimamente, para mitigar lo, temores derivados de la capacidad de la,
tierra,, ,e aprobaron nuevo, eocfiden1,s de ago,1adero. Aun si toda, la,

del Proyecto

. as Las esttmac1ones
.
·os de gran
exteI1S1ón.eJ1dos,
..
mil cabezas Y particu•
ticulares
en
predi
distribución:
25
Durine dan la presente
lares, 175 mil.

ª"'""

incertidwnb..., legales dcaapare,;-, subsistiría el interroga.te
de cuáles serian las lucna, que motivarían a los 8llnadcro,, a comprometer recuno, adicionales con la capcranza de ingreso, adidonafes cuando
ya dominan
una
situaci6n que genera ingreso, y otra, ventajas,
plenamente
satisfac
tonas.

. d ¡ Producción.
Características e a

-'derla Los matou.-..,
· Para la gana
·
d tipo
57 El paisaje físico
,·
ofrece \'elltaJas
a]
han estimulado la ganaderíad' e to u
.
. 1
astizales natur es
. , de pastoreo irec ,
mezqwta
.
. JJ as, (d) concen. es Y Pterv.ada
por·. a(3 alimentacion
. . d ra7.a5 cno
extcnnvo carac
(e) predomm,o e
. ales (e) ..,..
(b) agudo ~bre!""c':"~rel~rencia al engorde d'!"_o::: d." producci6ntrad6n en • cna
b
(f) métodos Ira ""
,
demanda por mano de o ra y
• Latina la cxplota&lt;i6n ext,ns,~

Empleo.
61.

~

780

poco, empleo,

dittetos. No obstante, el tran-e, corncn:lalfaad6n e industria generados son actividades labo.-.Ie, d, importancia en Sabinas Hidalgo. En
la ali-tación d, lo, animales se nota en la actualidad una muy tenue
integración Con la industria P-..&lt;Jora de alimcnt&lt;,. En la Subn,gió,,,
la integraci6n intrasccloriat vigorosa .,ria facoble teniendo en menta
la e,tn•,iur., prnducti,~ y demanda actuatcs. Los alimentos concen.
trados se u&gt;ilizarian en la Prnducd6n fotensiva de carne y leche. El
procesamiento de c,io, biencs," relonarfa los ingreso, y la 0cupa&lt;i6n en

. ' Así manf'jado, el negocao
58 Como en otra, remones
o·
• ded Aménca
I Sub,-.g,6n.
con
.
.d0 por casualida rn a
. ales nacen y crecen,
no ha o,rg,
•
" ' rie,gos. Los amm
renciales que
tractivo y tiene poc
1 tas. Los esfuerz.os ge
d b
es ach
·r·tcu ltades que las pan
. . de recreo e
o
menos
di
b'nan
con
los
vtaJes
munegocio insume, casi• que se com 1
el
· O. 151.
.d ncia Programa Estatal' op. cit.,
• Secretaria de la Prest e !~raciones lechera,,
.. Se exceptúan algunu exp

La 8llnaderla """"'iva se caracteriza por demandar

• o.

LA

c..... Artwo. L,,;,1,,,,. "''""•· Fon, Nacion,r d,r C...po, USEM,

llontcrrey, junio 8 y 9, 1978. Hay otros motivos de incertidumbre.

• v,,.,
1T

"'"biln. S.&lt;rewfa d, la P..,;d&lt;ncia, /',og,a.,,. E&gt;t-,o!, p. 150,
Frigoríficos, deshidratadora,, empacadora., y enlatadoras.

781

�la Subregi6n. Comccuentemente, 1e elevada la capacidad de ahorro e
invenión en el aector primario, estimulando la oferta. Aat se creada
UD clrcu)o

virtuolo,

Algunos P,oblnnas.

62. Por supuesto, la ganadería no está ~ de dificultades tknicas. La
seqwa produce pérdidas cuanti01a1 en la Subregión. Las praderu namrales brotan a partir de mayo y duran basta septiembre, en que la nutrición animal se complica. La sequJa afecta mú a loa ejidatariol, que a
los pequeños propietarios, que tienen mi rango mú amplio de alternativas. La introducci6n en zonas áridas y semides&amp;ticaa, de zacates que
puedan prosperar en 9equía, se ha mencionado en varias ocasionel
como una 10luci6n. Zacate Buffel y Panm&gt; Azul son dos especies que
han tenido éxito en la Subregi6n.11 Como en la Subregión, se presentan
variaciones amplias de temperatura, la experimentación y desarrollo de

forrajes de invierno que resistan las temperatural bajas, deberían estimularse. Aparentemente, el Centro de Investigaciones Agropecuarias de
Anáhuac, ha empezado un estudio al respecto. Otro problmia importante,
lo constituyen las enfermedades -tepticemia, paruitosis, anaplasma,
etc.- que merman el inventario de animales.11

Caprinos.
64 • La gran ma~ de los ~ es propiedad de 101 productores máa
pobres. No exilten explotaciones oomerciales de gran cuanda. 11 mayor
porcen~je de. las explotaciones, máa del 90%, tienen la finalidad de
prod~ «:-brito y leche. Loa animales putorean en promedio ocho
boru diarias y reo'ben suplementos de sal. En orden a ilustrar el nivel
de la economia caprina, 1e presentan datoa sobre cuatro explotaciones,
consideradas promedio --Cuadro 11-.

CUADRO 11
INDICADORES DE LA ECONOMIA CAPRINA, 1977

lngreao
Promedios en la zona

Hato:

Hato de reposición:

Comercializaci6n.
63. Agualeguas, Anáhuac, Bustamante y Lampa1.05 operan rastros municipales. En general la insuficiencia de instalaciones para matanza, es un
problema de la Subregión. Casi todo el ganado que se extrae para ma•
tanza, es adquirido por un 1010 comprador. Este arreglo afecta más a
los productores débiles. Como las existencias son propiedad de pocos,
el mercado ganadero es imperfecto en sus componentes esenciales. El
desempeño del mercado, opera en perjuicio de los consumidores, quienes presumiblemente pagan precios mayores que los que prevaleclan
en condiciones más competitivas.
• VéaK, RA110Nt:a, S. Jesús, La Ganad,rÚJ 1n ,l &amp;cado de Nueuo ú6n, Tesit.
UANL, Facultad de Agronomía, agoeto 1966 y también, Gobierno de Coahuila,
cit., Gu:r.vÁN, Rafael, L"' G,oira/'4 y los Probl,mas d, la G11n.adena 1n 11 Nort, ti,

o,.

º'·

M¡1tico, en Gobierno de C~uila,
cit., p. 103.
• A pesar de laJ campañu, la Uni6n Ganadera Re,rional de Nuevo Lc6n, regisa-6

Sementales por hato:

anual
total
(miles)

Por venta de
Cabritos

Leche

DelCchos

145

5.0

2.4

1.7

30

38.2

14.7

22.5

1.0

44.1

16.3

26.8

1.0

21.7'

24.3

2.7

Producción diaria
(mi. /Cabra)

595

F•nte: ..
Uo.uncHU, Amado, "Estudio Preliminar de la Capn'cultura en los M ·•
~
api01 de Lampazos de Naranjot Bustamante, Villaldama", Tetis, Facultad de
Agronomla, UANL, ag01to de 1977, P'P· 51 y 55.

65 • ~l pastoreo caprino necesita ser racionalizado, pues las pérdicw en
nqueza forestal se juzgan cuantiosas. La reglamentación de las zonas
de pastoreo, es una propuesta que ya ha sido fonnulada.4º
• Gu:r.11ÁN, Gobierno de Coahuila, 01. cit., p. 10~

en 1978, 13,933 beceff'OI y 5,517 temel'OI muert01.

783
782

�CUADRO 12
CUESTIONES INSTITUCIONALES
Planificación.
66. El plan de desarrollo, 1977-1982, postula un conjunto de objetivos para
el sector agropecuario. Aunque el plan está regionalizado, los objetivos
son muy generales, como para ser traducidos en acciones concretas. EJ
plan no contiene un esfue17.o de cuantificación de los problemas. Tampoco las acciones están distribuidas en el tiempo. Por lo tanto, las vinculaciones del plan y los instrumentos financieros oficiales, poclr1an
haber sido débiles.

PROGRAMA DE PROYECTOS AGROPECUARIOS DEL SECTOR
PRIVADO E• LA SUBREGióN NUEVO LEÓN 1977-1982

Proyecto

Inversión
(miles)

Lampazos

In talación de Granja de Ganado Caprino

250

Sabinas

Instalación de un Rastro

67. El plan programa inversion totales por 25 589.9 millones. A la ubrcgión Sabinas, se le asignó, para todos los sectores, s6lo 1.75% de &lt;licho
total, 500 millones, que incluyen gastos corrientes y de capital. De los
gasto de capital rural las obras de irrigación son las más importante .
La contribución oficial al proceso de fonnación de capital fijo rural,
se juzga modesto en comparación con los requerimientos. Parte del
atraso tiene sus raíces en e te hecho.
68. De hecho, la Subregión ha estado excluida de programas oficiales de
gran relevancia. Particulannente, del Programa de Inversiones Públicas
para el Desarrollo Rural -PIDER-. La coexistencia de productores
prósperos -especialmente ganadero y pequeños propietario agricolas--y miniíundistas pobres y dispersos, ha oscurecido las magnitudes reales
de la pobreza. Los indicadores presentados en el presente informe, por
ejemplo, son una llamada de alerta sobre la urgencia. de actuar más decididamente en la ubregión. EL PIDER debería empezar a actuar a
la mayor brevedad. La e.·clusión ha repercutido desfavorablemente
también en la sincronización institurional para el desarrollo rural. Como
secuela de la no intervención en lo. mecanismos de coordinación pública
x.ístentes. El enfoque int&lt;'grado del problema rural sólo rá factible
en la medida que e logre concertar, eficazmente las acciones públicas
en la Subregi6n.
lnueriÍÓ1&amp;

Privada.

69. La iniciativa privada no ha demostrado un in ter' s mayor en la agroindustrialización subregional. Para el periodo del plan, las intenciones

800

Fabricación de Jabones

Inversión Pública.
Agualeguas

5,000

Fabricación de Alimentos para Ganado

1,757

Envasado de Frutas )' Legumbres

1,027

Construcción de ilos Forrajeros

700

9,53!

Total

Fu.ent,: Coprode, Departamento de Estudios y Proyect~, Programa Nacional di Proyectos Productivos dtl Sector Privado, Monterrey, mayo 31, 1976.

menores. Los si~os de desinterés público y privado, pueden ser reflejo, ntre otras cuestiones, de la escasez de oportunidades rentables.
Ai;í las tareas del desarrollo, se complicarían sobremanera. La comprobación de dicha escasez, explicaría el comport.·muento privado, pero
sólo implicarla para el Sector Público asumir responsabilidades sin promesas de grandes reali7.aciones. Por los altos objetivos en consideraci6n.
algunas inversiones públicas deberán programarse y ejecularSt': ílcxibilizando reglas· tradicionales de asignación de recursos.

70. El contraste entre la oferta pública

y prh"ada r

la demanda por im-ersiones -percibidas por la poblad6n- no puede ser m~ marcado._ A
través del tiempo: la población ha planteado sus necesidades, a d1ferentes instituciones )' líderes. En lo Cuadros 23 a 29 del Anexo 1, por
ejemplo, se presentan para los municipios de la Subregi6n, _casi 200
proyectos agropecuarios prioritarios solicitados a la ecretaria de la
Presidencia de la República y a candidato. públicos preeminentes. Los
proyectos identifican nece idades que pueden agruparse así:

de inversi6n, ascendían a 9.5 millones, Cuadro 12, en seis proyectos

785
784

humaniw-50

�_

Crédito, seguro agropecuario y baños garrapaticidas.

_ Caminos vecinales y otras obras de infraestructura física.
-

Escuelas y materiales.

-

Agroindustrialización.

-

Praderas )' desmontes.

- Presas.

n.

Di~ner de una lista de proyectos prioritarios, identificados por la población afectada, es ventajoso para cualquier plan de desarrol~~- En
principio, la búsqueda de alternativas adicionales, . ~dría c~1f1~arse
de redundante. Aún más, cuando los proyectos identificados coinciden,
en buena medida, con causas reconocidas del atraso. Es interesante
notar, la convergencia de la población --opinando indep~dientementehacia proyectos comunes. En la defini~6n ~: _com_umdad,. la convergencia de problemas y proyectos, tendrá def1rutiva _1~fluenoa. Ap~temente éstos son claramente visibles a la poblacion. En la rev1S16n
del ori;en genuino de los proyectos, será recomendable especif ic.ar
segmentos de población que no se inserten armónicam~t~ Y que co~forman grupos de resistencia. Los "coyotes" o intermediarios y los ~J~datarios que aJ interior, dominan recursos y derechos, gozan de ~~v1legios y fuerza política, para oponer cambios que afecten su pos1c16n
directa o indirectamente.

IMPLICACIONES PARA EL DESARROLLO
. Cuáles opciones de desarrollo surgen del análisis realizado? ¿ Sobre qué
co~ceptos fundamentales debería basarse el mejoramie~to . de la producción
y la distribución de los ingresos? ¿ Cuáles son la_s combmaoone~ de proyectos
y políticas selectivas que movilizarían con celendad la eco_nom1a de la Subregión? Estas son preguntas difíciles. Las respuest:is que s1guen, no tendrán
aplicaciones teórico prácticas sencillas. Pero se tiene la ~peranza que las
aplicaciones señalarán el sendeto de progreso en la Subregi6n.

Prioridad Uno
Los productores más pobres no elevarán sus ingresos, mientras no se solucionen sus carencias de inswnos básicos; tierra y agua.

786

Varías opciones pueden explorarse. La más conflictiva pero fructífera,
implica un programa de redistríbuci6n de tierras actualme11te ocupadas
en ganaderla. Los costos pollticos inherentes, pueden hacer inviable esta
soluci6n. Una alternativa es la incorporación de áreas temporaleras
al cultivo -usufructuadas actualmente por los ejidatarios- mediante
programas de desmonte y la conversión de tierras de pastizales u ociosas
a usos o.gricolas. Pero la producci6n de temporal er muy poco rentable
y comercialmente perecerá gradualmente. Por lo tanto, las nuevas áreas
deberán complementarse con u11 programa de construcción de obras de
pequeña irrigación; presas, pozos, bordos, etc. Como las unidades productivas están dispersas y tienen necesidades tan amplias, los costos del
programa serán altos.
Los productores más pobres participarán más equitativamente de los ingresos totales, sólo si ocurre un reforzamiento notable, en su capacidad y habilidad para negociar insumos y productos.

La acción del desarrollo, debe basarse en el convencimiento de que
las asociaciones de productores para la compra-venta, serán quizás la
única vía, para remunerar esfuerzos productivos con mayor justicia.
Los productores más pobres retendrán una porción mayor de los ingresos,
siempre que puedan industrializar en la Subregión, para su beneficio, los
bienes abundantes que se producen.

Sorgo grano, trigo, sorgo escobero, leche y carne son los bienes que en
principio ofrecerlan las opciones má.s promisorias.
En las condiciones actuales, es forzoso aprovechar más eficientemente el
recurso más crítico de la Subregión, o sea el agua, en tocias las fuentes
djsponibles.

Menci6n especial para el Distrito de Riego 04, Don Martín cuya rehabilitación que incluye -revestir canales, compactar áreas, rehabilitar
drenaje )' arreglar caminos- es prioridad fundamental. La tasa de rentabilidad social debe ser lo suficientemerite atractiva, para que los campesinos sean socios del Gobierno, en todas las fases del proyecto. Se
recomienda, la comprobación de situaciones, como las explicadas en el
texto del informe.
787

�El crédito y seguro agrícolas deberían complementar los programas de
produtción.

BANCO DE CaÉD1To Rt.1RAL,

1978.

Costos de Producción, Z ona .Anáhuac Monterrt" Sabin'"
'
"
-·

Enrique, Equilibrio de una Planta Criadora de Ganado: Un Modelo de
Optimización, Tesis, Facultad de Economía UANL, 1971.

BARRAS",

Con los escasos ingresos actuales, es irrealista pensar en un despegue
económico, sin el complemento de recursos públicos.
La~ políticas de planificación e inversión pública deberán tener más precisión e intensidad. Sin el interés del sector priv:i.do, la inversión pública se
desperdiciará.

El Porvenir, Nov. 14, 1976.
Esc.unL~,. Víctor ~uel, Estudio de Preinversión de una Granja Porcina en el
Mun1C1p10 de Sabinas Hidalgo, N. L. Tesis, Facultad de Economia UAl\'L, 1977.

DE

LA

G.uu, Arturo, LegiJlacién Agraria, Foro Nacional del Campo, USEM, 1978.

M., Migueli Estudio de las Cundiciones Actuales de la, Obras de la Pma
D,m Martín, Tesis, Escuela de Ingeniería Civil ITESM, 1966.

GARCÍA

El estudio y programación del d,tarrollo rural deberá concretarse,
en especial en la cuantificación de los problemas a nivel microregional.
PIDER y otros programas de inversión, deben integrnrse al desarrollo.
La coordinación interinstitucional necesita intensificarse.
Otras Prioridades
Mayores rendimientos serian una fuente de interés para aumentar los ingresos.

Gobierno del Estado . de Coahuila, Sociedad Mexicana de Geografía y fütadístira,
VII Congreso Nacional de Geografía Aplicada, Memoria, Saltillo, 1978.
Gobiem? del Estado de Nuevo León, Programa de Desarrollo Social, Económico del
Gobierno del Estado, S. F.
Ram6n, Eficiencia Econ6mica en el Sector Ejidal del Distrito de Riego 0-1
de Anáhuac Nuevo Le6n, Tesis, Escuela Nacional de Agricultum Chapinoo México
1974.
"' '
'

GVAJAADO,

José, El Efecto de la Sequía y otros Siniestros en la Agricultura durante
1977 en Gobierno de Coahuila, op. cit., pp. 221-227.

GUEVARA,

En el cultiuo principal, sorgo grano, los rendimientos actuales tienen
competitividad nacional e ínternacional. Pueden existir resistencias a
la asistencia técnica. El enfoque debe ser gradual y tal vez, de lar~o
plazo.
La mayor experimentación práctica en productos de zonas áridas, constituiría un aporte importante en la elevación de los rendimientos.
La mano de obra excedentaria es un potencial para diferentes obras de
índole social y económica.

En orden a evitar la concentración de los beneficios, en Anáhuac, convendría identificar, preparar, evaluar y ejecutar, otros proyectos relacionados
con frijol y maíz en otros municipios.

GuzM.ÁGoN,b~aquel,dLa Geog~a/ía y los Problemas tk la Ganaderfa en el Norte de Mlxico,
en
1erno e Coabuila, op. cit., pp. 103-110.
Elizabeth Y PADILLA, Lilia, Distribución de la Población Económicamente Acth-a
Gtn~ral e11 el Norte y Noreste de Nuevo León de la República Mexicana, 1970,
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La mayor refinación de la racionalidad actual de la producción, fortalecería la integración intrasectorial en la Subregión, con efectos en el ingreso

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y empleo.

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Lamp4Zos, Bustamante 'Y Villaldama, Tesis, Facultad de Agronomía, UANL, 1977.

UoAJtTAOHE.\,

Unión Ganadera Regional, Memorándum Interno, S. F.

Sección Quinta

NOTICIAS, RESEÑAS
Y COMENTARIOS

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>mundo, como hechos de interés humano, de significancia histórica en el total
de la vida de aquella época y la historia de Norte América. Ese periodo formativo del pueblo mexicano, básico para la historia continental, por mucho
tiempo ha sido injustamente relegado al olvido, si lo comparamos con la prádiga atención que el movimiento hacia 'cl oeste ha recibido en Gringolandia.
Así pues, aún en el momento de prestar merecida atenci6n a una de las admirables historias fronterizas, la de los Carbajal, anticipémosnos un futuro
estudio y popularizaci6n de tantos hombres y mujeres y acontecimientos que
fueron los ingredientes para la formación de una gente mexicana muy distintiva, los primeros norteños.

Sección Cuarta

CIENCIAS

SOCIALES

�LOS DERECHOS HUMANOS Y EL DERECHO A LA PAZ
LIC. ALBERTO GARCÍA GóMEZ.
universidad Aut6noma de Nuevo León

LA

SIMPLE ENUNCIACIÓN del título que antecede pudiera parecer desconcertante a simple vista, al tomarse en cuenta que ya desde el año de 1945, la
Carta de la Organización de las Naciones Unidas se ocupó de elaborar diversas disposiciones en la materia de los Derechos Humanos hasta llegar a su
concreta consagración: La Declaración de Derechos Humanos, aprobada y
proclamada por la Asamblea General de la Organización mundial citada, en
1948, la que cubre una fundamental cuanto extensa área que lleva consigo
el reconocimiento y valimiento de la condición del ser humano en casi todos
sus aspectos. Este "casi" deja, sin embargo, un espacio dentro del propio ámbito de la Declaración y del Derecho internacional, que día a día se transforma, permitiendo la presencia de nuevas disposiciones de acuerdo a las
exigencias que se vayan manifestando en lo porvenir. Pensamos que quizá se
tome en cuenta el Derecho a la paz, como así trataremos de exponerlo en el
curso de este breve trabajo.
Con razón, el internacionalista Gros Espiell, ha escrito: "Este fenómeno de
universalización e internacionalización de la cuestión de los derechos humanos
es, evidentemente, un proceso no concluido, un asunto abierto al futuro". 1
La generación de tales derechos está determinada por una indudable aspiración -usando los propios términos de la Declaración- para que el ser humano pueda alcanzar una vida mejor regulada por el derecho, ya no solamente en lo interno, sino también a proyección internacional, que en nuest~o
tiempo ha llegado a tener una mayor intensificación, sobrepasando su influencia en lo que anteriormente se manifestaba a nivel puramente nacional.
1 GROS SPIELL,

Héctor. La Evolución del Concepto de los Derechos Humanos: Criterios Occidentales, Socialistas y del Tercer Mundo. Anuario Hispano-Luso-Americano
de Derecho Internacional. Vol. 5. Pág. 74.

281

�Como es de observarse de la misma Declaraci6n, se emplean diversas denominaciones que enfatizan su direcci6n al ser humano, como las que van desde lo establecido en el Preámbulo de la Declaración, cuando se dice: "Considerando que la libertad, la justicia ; la paz en el mundo tienen por base
el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana"; hasta otro de los
Considerandos que resulta de máxima importancia, cuando establece "que
los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta, su fe en los
derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona
humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres"; ...

...

Este concepto acerca del "valor de la persona Humana", constituye, en
nuestro concepto, el mayor logro obtenido en el espacioso campo de los Dere2
chos Humanos. En la hora actual, ha escrito Lleonart y Amselem, las grandes potencias y el Segundo Mundo protagonizan las relaciones internacionales.
Los Estados en general siguen siendo los actores principales de la escena. Estas afirmaciones se deben matizar bajo dos severas sustantivas: a) la proliferación de organizaciones internacionales, nuevos sujetos del Derecho internacional; una preocupación por el "factor humano" (el hombre como real
destinatario de toda norma) y una introducción del individuo en la vida internacional, como persona jurídico-internacional. Una búsqueda mediata de
esto último estaría en la base de los horrores de la Segunda Guerra.
El desenvolvimiento y desarrollo de los Derechos Humanos ha llegado a
tal alcance, que ya se le denomina Derecho Internacional de los Derechos Humanos (Intemational Human Rights), en la fría pero precisa terminología
en inglés, como se ha observado) es ya, de suyo, un cuerpo de leyes innovador y cambiante. De él, podría decirse, que todo es novedoso o casi novedoso,
sobre todo, en relaci6n a los viejos dogmas institucionales y doctrinales.ª
Desde sus orígenes, por cierto, referidos a los derechos y las libertades que
los historiadores ubican en Grecia y en Roma, los Derechos Humanos han
tenido un lógico desarrollo, matizado por una organización jurídica en países
que han alcanzado mayor madurez, tanto en lo jurídico como en lo político.
Los teólogos y filósofos habrían de estudiar el derecho natural que sirvi6
de punto de partida para el gradual reconocimiento de muchos de los aspectos de la condición humana que recogió la Declaración Universal de Derechos
Humanos, proclamada en 1948, como la primera gran reafirmación internacional, concreta, de los mismos, una vez que el derecho doméstico se ocupó

c!e su protección, en áreas de lo civil de lo penal d 1O ]' .
f
talme t d 1
·
'
' e po iuco Y, undamen. n e, e o constitucional, hasta llegar a la actual consagración universal
Sm embargo, el camino de los Derechos Humanos no es posible deternun· .
lo por
. etapas contin. uas~ ya_ que, al decir de un autor, "lamentablemente arlas
c_uahdades de la historia filosófica no coinciden con las de la hist . ' lí
bca" Ese l
.
,
ona po ·.
argo y penoso cammo está saturado por la intencionada incom
prensión, por la brutalidad y los excesos o bien usando palab
·
l f
'
'
ras que no enve1ecen: a uerza y el derecho la fuerza y la ram
l pod
Probablemente, la fuerza atómi~ preocupe más
n, e
eroso y el débil.
_
en nuestro presente que hace
ya anos, pese a su empleo pnmario, y que hoy, ha multiplicado inima inablemente su poder de aniquilamiento.
g
h Se no~ que c~n el paso del tiempo, los Derechos Humanos gradualmente
an vemdo crec1end~ en número y en importancia, en razón directa de las
causales que los han incrementado, no solamente por los horrores de la guerra
-que de por sí serían sufici~ntes y que jamás podrán pasar desa ercibidos
pese al correr de las generaciones sino también po Otros h
p
.'
dº · · .
'
r
orrores como la
iscr:1.mmaci6n, para no citar sino sólo uno de los muchos males que la H marudad padece.
u
. ¿Cuál es el ám~ito que cubren los Derechos Humanos? Desde el punto de
~st~ global es posible contestar a la interrogación que antecede de 1
siguiente:
,
a manera
Civiles
Políticos
Económicos
Sociales y
Culturales.
Sin_ embargo, pa~a tener una idea mejor de la diversidad y extensión de
los mismos, h~y un mteresante estudio de The International Law Association •
que nos permite conocer a fondo la magnitud que han logrado al
'
mando e
t 1 f
canzar, to· ·
d n 1cuen a as uentes documentales que contienen las d·s
1 pos1C1ones
acerca e os Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Desde luego, están las disposiciones sobre Derechos Humanos e l
·
Carta de Naciones Unidas: en el Preámbulo, en los Artículos 1 ~3 a fsrop56ia

'

• J. LLEONART, Alberto y Amselem, Nuevas Estructuras Orgánicas. Anuario HispanoLuso-Americano de Derecho Internacional. Vol. 5. Pág. 296.
s Opus cit. Pág. 295.
282

'

'

'

• lnternational Law Association. First Preliminary Report of th,
.
:~tyu~~-AhpthplicCatinfon of Human Rights Laws and Principies. Pág. 8~~b-;:;:,;'':;e ~:
1g
o erence held at Manila. 1978.

283

�...

76 y 88. Hay que agregar que la Asamblea General de las Naciones Unidas,
ha convocado a conferencias internacionales que han dado origen a temas
como La Convención para la Supresión del Tráfico en Personas, así como el
de la Explotación de la Prostitución de Otros ( 1951), la Convención de la
Prevención y Castigo del Crimen de Genocidio ( 1951), la Convención Relativa al Status de los Refugiados ( 1954), la Convención de los Derechos Políticos de la Mujer ( 1954) , el Protocolo rectificando la Convención sobre Esclavitud, firmado en Ginebra, 1926 ( 1953), la Convención sobre la Nacionalidad de las Mujeres Casadas (1958), Convención sobre la Reducción de los
Apátridas ( 1975), Convención sobre el Consentimiento al Matrimonio, Edad
Mínima para el Matrimonio y Registro de Matrimonios ( 1964), Convención
Internacional para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación
Racial ( 1969), Convención Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales ( 1976), Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y
Políticos ( 1976), Protocolo Relativo al Status de los Refugiados ( 1967) , Convención sobre la No Aplicabilidad de las Limitaciones Estatutarias a Crímenes de Guerra y Crímenes contra la Humanidad (1970), Convención Internacional para la Supresión y Castigo del Crimen de Segregación Racial,
( 1976), Convención sobre la Prevención y Castigo de Crímenes en contra de
Personas Internacionalmente Protegidas, incluyendo Agentes Diplomáticos (no
vigente). La fecha citada después de cada de estas convenciones, indica el
inicio de su vigencia.
Convenciones resultantes de las Conferencias convocadas por el Consejo
Económico y Social, incluyen la Convención Relativa al Status de las Personas
sin Nacionalidad ( 1960), y la Convención Suplementaria sobre la Abolición
de la Esclavitud y el Comercio de Esclavos, así como de Instituciones y Prácticas Similares a la Esclavitud ( 1957). Hay que agregar a la lista, 28 convenciones auspiciadas por la Organización Internacional del Trabajo, que
actualmente se encuentran vigentes y tratan cuestiones tales como el trabajo
forzado, la protección de la maternidad, la abolición de las sanciones penales,
el derecho de asociación y la edad mínima para el empleo en varias profesiones, así como las prohibiciones en contra de la contratación discriminatoria.

Disposiciones sobre Derechos Humanos también pueden encontrarse en 17
convenciones y protocolos en vigor, que fueron preparados bajo los auspicios
de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y
la Cultura (UNESCO) . Incluyen un protocolo concerniente a las Obras de
las Personas sin Nacionalidad y Refugiados ( 1955), Protección de la Propiedad Cultural en el Evento de Conflicto ~ado (1956), el lnter~an:ibi?
Internacional de Publicaciones ( 1961), Convención en contra de la Discnm1•
284

nación en Educación ( 1962), y una Convención Concerniente a la Protección del Patrimonio Mundial y Nacional de la Cultura (No vigente).
Además de estos instrumentos de contenido obligatorio, definidos en términos generales, como normas de Derechos Humanos, hay también un cuerpo
más amorfo de declaraciones y resoluciones aprobadas originalmente por la
Asamblea General de las Naciones Unidas, de las cuales cualquier investigación debe tomar nota acerca de las "normas y principios".
Entre ellas, como fundamentales, están la propia Declaración Universal de
Derechos Humanos, proclamada por la Resolución de la Asamblea General
217 ( III ), en Diciembre de 1948, así como la Proclamación de Teherán, adoptada en la Conferencia Internacional sobre Derechos Humanos, el 13 de Diciembre de 1968.
Hay que agregar, las declaraciones que ha aportado la Asamblea sobre:
Derechos del Niño (A.G. Res. 1386, XIV); Otorgamiento de Independencia
a los Pueblos y Países Coloniales ( 14 de Diciembre 1900), Asamblea General
Res. 1514, XV); Declaración Sobre la Eliminación de Todas Formas de
Discriminación Racial (20 de Noviembre 1963, A. G. Res. 1904, XVIII);
Promoción entre la Juventud de las ideas de Paz, Respeto Mutuo y Comprensión entre los Pueblos ('JI de Diciembre de 1965, A. G. Res. 2037, XX); Eliminación de Discriminación en Contra de la Mujer (7 de Noviembre 1967,
A. G. Res. 2263, XXII ); Asilo Territorial (14 de Diciembre 1967, A. G. Res.
2312, XXII ); Progreso Social y Desarrollo ( 11 de Diciembre 1969, A. G.
Res. 2542 XXIV) ; los Derechos de las Personas Retardadas Mentalmente
(20 de Diciembre 1971, A. G. Res. 1856, XXVI); Protección de las Mujeres
y Niños en Emergencia y Conflictos Armados (14 de Diciembre 1974, A. G.
Res. 3318 XXIX); Uso del Progreso Científico y Tecnológico en los Intereses de la Paz y para Beneficio de la Humanidad. ( 10 de Noviembre 1975,
A. G. Res. 3384 XXX); Protección de todas las Personas de ser Sujetas a la
Tortura y a Otras Crueldades, Inhumanas o Tratamiento Denigrante o Castigo (9 de Diciembre de 1975, A. G. Res. 3447 XXX).

EL DERECHO A LA PAZ
De la lectura del estudio que antecede, se desprende el notable incremento
que han logrado los Derechos Humanos, en los que se persiguen nobles fines
de salvaguardia a la persona humana. Sin embargo, tan alto objetivo se ve
frustrado por la amenaza incontenible de la guerra, si bien este último término resulta obsoleto e inadecuado para denominar a la hecatombe y extinción
del género humano. Esta literatura jusinternacionalista parece ser el anticipo
de una legislación a escala mundial.
285

�En el terreno de la realidad internacional es dable formularse dos preguntas: ¿Quién hace la guerra y cuál es el fin que se persigue al realizarla?
Respecto de la primera, se dice que los estados, en el uso de s~ soberanía
hacen la guerra, pero esa soberanía se concreta en la persona del Jefe de Estado, quien constitucionalmente, tiene / acultades, tanto para hacer la ~erra,
como para hacer la paz. La totalidad de las legislaciones del mundo encierran
tales facultades. Ciertamente varía la forma, pero en esencia así se produce.
En lo tocante a la segunda pregunta, se han invocado múltiples razones, las
que van desde la defensa del honor nacional, la aberrante causa del espacio
vital o bien cuestiones de fronteras, o la legítima defensa y muchas más.
Sie~pre habrá un justificativo. Hay que hacer notar que lo anterior está referido siempre al pasado. En lo que respecta a lo futuro, la situación ha
cambiado totalmente, al pensarse que el arsenal bélico con que cuentan los
estados del mundo actual son muy distintos a los convencionales anteriores,
sin que por ello la mortandad dejara de ser impresionantemente elevada.
En la situación del futuro -referida concretamente al hombre-, los pueblos que integran la Humanidad serán las víctimas inoc:~tes de un;i, co~!lagración. Ya no será solamente la pérdida de hombres, Jovenes y aun runo~,
como en las guerras que se conocieron, serán todos los miembros de la familia humana y, sin pecar de pesimistas, la vida humana se habrá extinguido.
Ante tan trágica eventualidad, el hombre, miembro de las sociedades, ¿ qué
defensa tiene? De acuerdo con la exposición de los Derechos Humanos, tiene
derecho a la vida, aún en el período gestatorio y posteriormente, pero se encuentra desamparado totalmente frente a una guerra. Es más, tiene que prepararse militarmente para ir a ella y morir. El hombre estará atrapado _en
todos los rincones. En su hogar, en lugares hechos para su defensa, en su cmdad, en su país, las nubes asesinas le envolverán hasta aniquilarlo.
Muchos países se han percatado del peligro que encierra el que un poder
decisorio de tal magnitud esté en las manos de un solo dirigente político. Desde luego, en el mecanismo interno constitucional, existen determinada normatividad que es exigida al mandatario para que sus decisiones tengan la
legalidad necesaria.
En un anterior estudio,5 escribimos: "Respecto a la necesidad de revisar,
para modificar, el otorgamiento de poderes a los mandatarios, empieza ya a
ocupar la atención de pensadores y políticos en los Estados Unidos, país que
5 GARCÍA GóMEZ, Alberto. La Organización Internacional de la Paz. HUMANITAS.
Anuario del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, México. Vol. 15. 1974. Pág. 765.

286

•

ha advertido lo que significa el peligro mortal, no solamente para dicho país,
sino para toda la Humanidad, las decisiones presidenciales sobre la guerra.
Recientemente, apareció un libro: "La Presidencia Imperial" del conocido
abogado e historiador norteamericano, Arthur M. Schlesinger Jr., el que en
su obra señala que: "Los Estados Unidos padecen de un lOal doloroso en su
cuerpo político". Habla también de siniestras invocaciones a la seguridad
nacional", y, en general, se refiere a que "se ha llegado a la conclusión de
que solamente el Jefe del Ejecutivo, dotado de una singular habilidad y con
una enorme capacidad de libre y cambiable decisión, podría manejar las
crisis internacionales.
Los Poderes Legales del Presidente, el autor citado, los ve como que son
continuamente modificados de la concepción de John Locke -nunca explícitamente hechos por la Constitución; pero siempre presentes en el pensamiento de los Padres Fundadores (como así se les denomina en Norteamérica
a los creadores de ese País)-, en el sentido de que un líder democrático en
una genuina emergencia, tiene la prerrogativa de actuar de acuerdo con su
discreción para el bien público, proveyendo su aprobación en el pueblo y
subsecuentemente en la legislación. Por último, Schlesinger conviene en el
arquetipo de prescripción expresado por el Presidente Woodrow Wilson, quien
en 1884, dijo : "La luz es la única cosa que puede purificar nuestra atmósfera política ... luz que permitirá poner a la vista los recintos íntimos del
Gobierno".
·
Por su parte, también el senador norteamericano, Jacob Javits, en su libro :
"Quién hace la guerra", ha escrito: "Entre las muchas lecciones que deben
ser aprendidas de la tragedia de Vietnam, ninguna es más compulsiva que
la necesidad de un debate norteamericano acerca de cómo controlar el poder
del Presidente para hacer la guerra. El Jefe del Ejecutivo debe ser libre para
responder instantáneamente de su actuación, de acuerdo con las circunstancias del ataque. Pero en más equívocas circunstancias, lo nacional pudiera
quedar lejos de una mejor salvaguarda, si el Congreso reafirma su autoridad
constitucional como la sola rama facultada para "declarar la guerra". Si
esto pudiera llegar a operar prácticamente, un creciente número de tratadistas sobre política y los políticos mismos, argumentando ahora que el Congreso pudiera encontrar también una forma para prevenir a los Presidentes
de cómo conducir guerras no declaradas.
Lógicamente, los Derechos Humanos tienen plena vigencia en la paz, ya
que ésta es elemento fundamental que permite la realización de la vida humana en todos los órdenes y puede pensarse que la creación de unJ)erecho
a la paz, puede resultar altamente benéfico para la protección del hombre

287

�y de la propia paz, el que puede ser invocado en toda circunstancia frente al
quehacer de la guerra.
Claro es que lo anterior invita a pensadores e internacion~istas ~ara hacer
la adecuación que corresponda y esto puede ser un paso mas hacia un verdadero internacionalismo, en el que los pueblos del mundo, unido~, ante l_a
mortal amenaza nuclear y de cualquier tipo, puedan s~ar. su acc10~ ~ac1fista, pero cívicamente sólida, para contrarrestar cualqwe~ mtento swC1da.
eabe' también un recurso: el e1·ercicio de la acción cívica de los. pueblos
.
para oponerse a la guerra. En efecto, la acción popular puede constituir ~na
fuerza política capaz de frenar un intento bélico y puede ha~erse extensiva
a todos los pueblos del mundo en una acción pacifista mundial.
Pero dentro de los cauces legales, debe pensarse fundamentalmente_ en el
presupuesto necesario de la paz, sin la cual no e~ posible elaborar mngun,a
posibilidad de que la vida humana pueda verse liberada de la amenaza bélica. Todo lo que el hombre ha creado en el anchuroso camp~ ~e la cultura,
que es su más preciado tesoro, puede pulverizarse en un trag1co momento.
Los Derechos Humanos tienen vigencia en el orden creado por_ el De~echo,
sin embargo, es necesario pensar que debe reestruc~u~a'."5e la Je~arquia de
valores que protege y, desde luego, en el momento histonco que v~v~ _I~ Humanidad, la paz debe obtenerse a cualquier precio, solamente que m1C1andose
en el personaje principal de la tragedia humana: el hombre. En es~e caso
el derecho a la paz, porque si el hombre ya ha asegurad? valores tan unportantes, como e1 derecho a la vida, ningu' n valimiento tienen tales derechos
si no asegura el hombre, primero y ante todo su derecho a la paz.

SEXO, MATRIMONIO Y FAMILIA

Feo.

RuBÉN DELGADO MARriNEZ

Consejo matrimonial y conductual
Doct. en Derecho
Diplomado en Filosofía
Br. en Filología

Un estudio psicofilol6gico
Sexo o del Matrimonio aparece "como expresándose implícita o explícitamente de la familia; sin embargo reflexionando con la mejor
intención y dejando a un lado los prejuicios, por más llenos de buenas intenciones y de buena voluntad que se encuentren; esa apariencia, sobre todo en
nuestro tiempo y época, resulta un síntoma o indicio de realidades poco
atendidas y siempre buscadas; las que constituyen y ocupan la vida humana
casi en su totalidad.
QUIEN HABLA DEL

No es fácil admitirlo; pero la humanidad entera vive los años de la existencia experimentando la vida familiar, la vida del matrimonio y la vida del
sexo. Con estas preferencias continuas se originan fenómenos importantes formulables de esta manera: mientras más se experimentan esas realidades humanas dichas, menos se refieren a ellas los individuos de modo racional ; consiguientemente menos se habla de ellas; no sólo por razones de gusto y buena
educación, sino y sobre todo como si fuera de mal agüero o disminuyera el hacerlo las posibilidades reales de experimentarlas.
Tener o no tener familia ; casarse o no casarse; tener o no tener actividad
sexual es tabú en nuestro tiempo; y nosotros mismos al querer acusar ese fenómeno encontramos difícilmente las palabras adecuadas para expresar las
realidades que intentamos, haciéndose más urgente definir y delimitar el significado de las mismas.

•
288

La decadencia de la Religión, de la Filosofía y del Derecho, parecen tener
su orig;cn en este mismo hecho: ya que siendo la Religión el rito de la vida

289
Humanitas-19

�1

1

humana; principalmente de alimento, del vestido y de la propag_aci6n de la
esp.,,.:e. sus fórmulas verbales y sus gestos sagrados parecen obviar _la expe·
dismmuyendo
. """. ' 'tal y existencial de esas realidades humanas mismas;
nencra vi
.
••
l ·, d
d1
las osibilidades reales de experimentarlas; como ~i se qu~iera a eJan os~ e
rito~que le proporcionaría, por ej. la oportunidad de no alimentarse; conJurar
el peligro de no alimentarse realmente.
La Religión resulta así una fuente de temores y de inquietudes; y en lugar
de liberar y conducir hacia una vida de luz y de verdad, se ~eme que conduzca a una vida de fraude y de renuncia interesada y sometida y se busca a
toda costa consiguientemente apartarse de ella.
Las mismas reflexiones podemos hacer de la Filosofía y -~el Derecho en
aeneral. Ya que siendo la Filosofía la búsqueda o la veneracion de las fue~º
.
de la raza humana de cada individuo; se teme de ella, de la Fi:::o~sx::rre para siempre a los individuos la posibilidad d: encontr~r ~as
fuente; de la propia raza, de la propia familia y de la prop1~ progenie. o
d ir de la Filosofía se puede decir de su equivalente que es
que se puede ec
'
1 t ta d norma
la Mitología o la Mística, e igualmente el Derecho, que a ra r e
lizar la actividad de la sociedad y de los individuos que la ~~mp~nen, . se
teme que a su vera todo se convierta en organización y _normac10n,_ sn: ~Jar
parte alguna a la vida misma, a la vida social y a la vida de los md1v1 uos
que la componen.
Evidentemente que pensar así origina síntomas e indicios de grandes males para la sociedad y para los individuos, rayando en la locura y en el ab~urd al cual parece dársele más eficacia que al orden y a la sensatez;_ prec1sapor esto tales modos de pensar resultan m~ ~e~grosos y dign~s de
t . , puesto que tanto más irracionales son e mstmtlvos; tanto mas gea enc1on,
"d d t
do a su
lizados se encuentran y más temible es su acometl a, es ru_ren
,.
nera
l
ltu
la
civilización
y
con
ellas
la
posibilidad
de
la
vida
pacifica
paso a cu ra Y
•
.
y próspera, de la vida feliz y satisfactoria.
.
En pocas líneas podemos sintetizar lo escrito: el no te~er una idea ~l~;ª
de la familia, del sexo y del matrimonio conduce a una -~d~ de superstic1~n
de vicios del conocimiento, atado a las pequeñas _prohi~icion~s y renun_cias
y
. . . y a 1as exigencias
.·
. del éxito de clase, haciendo. nnposible
la actitud
0 sacrificios
..
científica el progreso y la verdadera búsqueda de la posibihda? de la sup.;.
. 'y 1a me1or
. Supervivencia de la raza humana en. esta tierra someti a
vivencia
.
1
·as
a las me emenci y a los destrozos de los elementos ciegos de1 cosmos y a
sus consecuencias.
.
.
.
do
camino
que
nos
permita
sm
O
Así ues resulta necesario encontrar e1 mo
.
dejar fe vivir la vida humana, en toda ocasión en que se presente; reflexionar

::nte

y razonar, cultivarnos y civilizarnos. Concretamente encontrar el modo c6mo
sin perder las posibilidades de tener familia, de actuar el sexo y de unirse en
matrimonio; podamos razonar y reflexionar en estas realidades en orden a
una existencia más hmnana y más felizmente humana.
El estudio del fenómeno psicofilol6gico nos permite hacer algo para lograrlo, ya que mientras reflexionamos y razonamos en estas realidades, al
mismo tiempo las apreciamos y hacemos posible el encontrarlas y notar su
trascendencia y proyección para vivirlas adecuadamente.
EL MATRIMONIO, EL SEXO y LA FAMILIA son tres realidades que
se asocian comúnmente la una a la otra, a tal grado que al hablar de una se
habla de la otra y viceversa; así quien habla de matrimonio habla de sexo; y
quien habla de sexo habla de familia; este hecho no hace pensar si esencialmente la una incluye a la otra o se asocian entre sí meramente por moda
social o conveniencia; o bien se trata, como hemos dicho al principio de estás
líneas de actitudes impulsivas, llamadas temores, presuposiciones prejuicios o
supuestos.
El Matrimonio:

No es lnÍ intención hablar de todos los aspectos de lo que llamamos MATRIMONIO, ya que del mismo se ha escrito en grande abundancia desde todos
los tiempos; tanto desde el punto de vista religioso, como jurídico, como social, como histórico y literario. Sólo intento encontrar el fen6memo llamado
psicofilológico, producido por la palabra MATRIMONIO.
La significación vulg~ y ordinaria de MATRIMONIO no presenta problema alguno; ya que se entiende fácilmente y siempre como "unión de un
hombre y una mujer con arreglo a derecho"; o también "Unión legítima entre hombre y mujer, en perdurable comunidad corporal y espiritual". Es
por tanto según esto el MATRIMONIO "una unión de un hombre y una
mujer autorizada por la ley o el derecho".
A pesar de la sencillez de esta definición si bien reflexionamos nos causa
más problemas de los que nos pudiera solucionar, ya que no adquirimos una
idea precisa y exacta .de lo que es el MATRIMONIO; es por tanto necesario analizar esta palabra hasta que nos conste el fenómeno que hemos llamado psicofilol6gico.

La palabra MATRIMONIO en español proviene de una latina MATRIMONIUM; pero se encuentra de un modo parecido en italiano: MATRIMONIO; en francés MARIAGE; en inglés MARRIAGE. En griego es
GAMOS (I'aµo&lt;;) y en alemán HEIRAT o EHE. Esta diferencia de p2-

290
291

�labras para expresar la misma realidad nos obliga a determinar los límites de
esa misma realidad y no de cualquier modo sino precisando el significado de
las palabras mismas.
Las palabras en las lenguas llamadas romances como el español, el italiano
o el francés, se remontan a la más antigua que es el latín MATRIMONIUM.
Esta forma en italiano y español permanece casi intacta; pero cambia un
poco de forma en francés: MARIAGE; forma que se repite en inglés MARRIAGE; cambia totalmente en alemán: HEIRAT o EHE y en griego GAMOS (I'aµo&lt;;).
En Latín y en Español la palabra MATRIMONIUM consta de dos elementos fonéticos: MATRI y MONIUM o MONIO. El primer elemento se
refiere a MATRIS de MATER, cuyo significado evidente es MADRE; el
segundo elemento es MONIUM o MONIO y es un sufijo nominal que significa acci6n de la cual trata el otro elemento, en este caso el otro elemento
es MATRI. De este modo MATRIMONIUM o MATRIMONIO significa:
"La acción de ser MADRE". La noción original y más primitiva y genuina
de MADRE es la de dar alimento; así pues la palabra MATRIMONIO tiene el significado de "LA ACCION DE ALIMENTAR".1
Esta misma significación es para las palabras del francés y del inglés usadas
para indicar la misma realidad: MARIAGE y MARRIAGE respectivamente; sólo que en este caso la primera parte de la palabra, el elemento MATRI
por razones del genio de la lengua se cambian a MARRI en inglés y a MARI
en francés, mediante un proceso llamado de asimilación de la letra T a la R.
El segundo elemento AGE, el mismo tanto para el francés como para el inglés, y tiene el mismo significado que el elemento MONIO; es decir, indica
la acción de la raíz o radical que constituye el otro elemento de la palabra:
de este modo MARIAGE y MARRIAGE significan también "LA ACCION
DE ALIMENTAR".
La palabra griega GAMOS (I'aµo&lt;; ) es un sustantivo que con la terminación OS indica la acción del verbo; con la radical GAM el contenido de
esa acción, que es LIGAR, MANTENER y quizá también UNIR; es decir
" DAR ALIMENTO". En esta palabra quizá más que en ninguna otra la idea
exacta o el fenómeno psicofilol6gico es la imagen de la MADRE que ALIMENTA a su hijo.
Las palabras alemanas HEIRAT o EHE, aunque no hemos podido comprobar su significado, tienen en sí la idea de " ENTERAR, DAR RAZON",
1 En cuanto al significado de MADRE cfr. el estudio del autor: PATOS, MATHOS,
PADRE y MADRE, en Humanitas, No. 18. Universidad de Nuevo León, 1977. Pág.

499 y

292

significado claramente reducible l d "
"SATISFACER EL HAMBRE"~ e LA ACCION DE ALIMENTAR" y
El fenómeno psicofilológico de la alab
DE ALIMENTAR" Q
p
ra MATRIMONIO es la "ACCION
d
.
· ue la palabra MATRIMO
ad mcluye como primera realidad l' .
.
~IUM indique esa realitar; pero ese contenido al mis
. ogica y ps1col6gica, la acción de alimenrelacionados de un modo pr' mti.º tlemP? _no excluye otros posibles significados
.
.
ac co o teonco al
· d" d
c16n Jurídica del matrun· .
. .
ya m ica o; incluso la def1"ru·
oruo como mstitut · ,d"
•
del mismo, más aún podemos d .
o Jun ico, queda incluido dentro
.
ec1r que guarda
,1
necesana si tenemos en cuenta I od
con e una relación simbólica
.
· ,
e m o natural
d" ·
.
y or mano de hablar. El insti tuto JUndico . del matrimoruo
en este orden d .d
. .
a~te todo un instituto para asegur I
e_1 eas es consiguientemente
c1dos.
ar a a unentac16n de los niños recién na-

r

Con esto como es evidente no se .
tes que este significado tiene
l qui~ren negar las consecuencias importan.1 1
para a vida humana tan . d" .
c1a ; as que por otra parte son
d
'
to m ividual como SO.
causa as por la "d h
vi~versa, la vida humana existent
I
v1 a umana existente y no
mir o se quisiera afirmar, sobre t:d:;en~:itlabras, como se pudiera presude contraer o celebrar matrim·on·
1
. o en cuenta las formas válidas
10, en e sentido · 'd"
•
En estas líneas al hablar d l f ó
. JUn ico social acostumbrado.
e en meno psic fl ]' .
cuenta las palabras que usan la l
o I o og1co, quiero tener en
d d . .
s enguas como moti d
es el md1viduo humano ciertamente. e
va_ as por las necesidao contra realidades existentes
. 'bl' p ro estas necesidades se actúan ante
.
y vis1 es · como es
"d
real de la vida y sus necesidades
d :
ev1 ente por la existencia
te entre los lingüistas de que el yfea , emas dde la verdad admitida generalmennomeno e la p I b
.
mente, en un HIC ET NUNC HERE
a a ra se realiza continuaterrumpido, como fenómeno vit;l y sin
AQUI y AHORA ininDe este modo de feno'
l
p p1amente de una repetición
menos ocu tos o de re lid d
.
individuo humano habla
d .
a a es no visibles no puede el
bl .
ro ecrr palabra· lo c l
• d"
a, smo que habla de aquello con e
' 1 ua_ no m ica que pierda el haso ocu to umdo
. d
cuando se habla de este fe ,
'
o asocia o; por tal razón
nomeno se suele d ·
1
manera de ocultar verdad. esto
.
ec1r que as palabras son la meJ'or
,
es cierto· pe t · d
verdad ocultada "sucede ocultam
"
'
ro eruen o en cuenta que la
ella palabra alguna; como sin em:nte y por. tanto no permite formular de
argo es evidente que a detemuna
. d as pa-

tr:::eNO:~

2 "Homo (fetus) non recte dicitur" (P
..
t~mente hombre al feto). "Ideo ventri (f:~)anus, D.35, 2, 9, 1). (No se llama rectmus, D.26, 5, 20). (Por tanto se d
1 • non tutor sed curator datur" (Modes
"P
.
a a vientre - f t
•
(E;r;:.tantequamd edatur mulieris portio est aut viscer::;.-(;;. tutor, sino curador).
o antes e que nazca es una porción de I
p1anus, D.22, 4, 1, 1).
ª madre, de sus
entrañas) .

SS.

293

�. ados fenómenos ocultos; se atribuye a las mismas
Jabras se asocian determm
un valor simbólico o misterioso.
.
Un ejemplo notable lo tenemos en el feto concebido ~ eXISdtente en ~;~~
rech R mano no es tenido o considera o como
de la madre; en e~ De
o o h
.d . .endo la principal razón de ello
BRE (HOMO) smo hasta que a naa o, si
• tes de la realidad exis. ..
de ser vis
. tO por las personas conscien
la impos1b1lidad
h · t ,, a
tente; es evi"dente que "no se puede hablar de lo que no se a VIS o .
La siguiente palabra que nos interesa es:
Sexo:

..,

j lt

. al o casi igual a la usada en franLa palabra española SEXO, que _es i~
1 , SEX y SEXUS respeccés: SEXE; en italiano SES~O; ,en m~::1: ::a: ::frecuentemente la palativamente, aun cuando en a eman se
1 b GENERO. es en
'
ECHT ue correspondería a nuestra pa a ra
bra GESCHL
q
- "f' d de "género raza
1
.
ENOS (I'e,,oc;) con e s1gm ica o
'
'
latín SEXUS y en gnego G
S'
. 1 alabra usada es JATI con el sig" e·1 anscnto a P
d
clan, clase, mo o o manera y '
,, De este modo una palabra
nificado de BIRTH "~acimiento, ,raza, parentezco ··erte en un problema para
d . T do tan evidente comunmente, se convi
. .
e s1gn1 ica
d
a teoría a otra para explicar el verdadero s1grulos estudiosos que van e un
.
. 'f" aci"o'n ni la otra que suele dar'd d 11 a que m esta s1gru 1c
ficado o conteru o e e a, y
,, "
lexión o acabado sexual" convence
se de "matrícula corporal al nacer o comp .
d
"gnificado •
totalmente a quien busca la claridad de la idea y e su ~1 . .
. 1 a, probable encontrar el verdadero s1gruficado de a p
la;~a::~~i:::: ;::uellas raíces o radicalefs que nos indiq~ee: e! :::ó:e~:
1
. , .
d.
1 cual podamos ormarnos una I
psicofilologico, me iante e
XO L
, más probable de la cual se hace
im ortante del SE
. a raiz
l
l.d d
rea I a tan p
1
b SECO latino. que significa cortar; e
derivar la palabra SEXO es e ver o
.
'
·ta *SEGH con
.
uesta
raíz
mdoeuropea
escn
, a
cual a su vez se denva de una sup
d
de* Ayudan
b, . d * ortar para apo erarse
•
la significación general y as1ca ed c 11'
deriven el verbo SEQUOR latícompletar la idea el hecho de q~e e a l se
. l' . de modo que el sexo
. if"
.
espanol . to follow en mg es'
no, que s1gn ica segmr, en
'
t· , ,, . es decir la raza. la des, esto sen'a "lo que sigue" "lo que con mua .
'
'
segun
cendencia, el linaje.

o· ·
of selected lndo-European Languages.
s Cfr. CARL DARLIN_G BUCK, A i~tio;~ University of Chicago Press, Chicago,
A Contribution to the h1story of Ideas, y
e
Illinois, 1949; s.v. SEXE.
"d
ti
!ación con pecunia y con pecus. PECUS
• El PECADO en este orden de i eas ene re
1
hace punta".
.
'ficado
primario.
"lo
que
adelanta,.
progresa, o que
es en un s1gm
·
.

El SEXO o la palabra SEXO tiene el significado que damos a Género y
que solemos distinguir entre masculino y femenino. Lo masculino y femenino
es posterior determinación del SEXO o del GENERO y no anterior; por
tal razón se hace necesario determinar "masculino o femenino" ya que la
palabra sexo o género por sí misma no implica ninguna determinación referente a la llamada matrícula genital o del cuerpo del individuo. Al hablar
de SEXO se quiere indicar, no las partes íntimas de las personas, sino el
nacimiento, raza o parentesco de las mismas.
Al usarse la palabra en este sentido básico, recibe una connotación socioeconórnico-religiosa, en el sentido de que siendo el nacimiento y los hijos un
don de la naturaleza; un enrequecimiento considerado de toda la comunidad
o de toda la sociedad; el que se apropia o a quien tocan esos dones es considerado como "PECADO" o también como "SUERTE"; de ahí que se
halla en las religiones tratado de redimir, volver a comprar al hijo mediante
ritos religiosos consistentes en la entrega de determinados presentes o dones
al templo o a los sacerdotes, con lo cual se purifican los padres del "PECADO'' y puede ser de ellos nuevamente, puramente, sin mancha. 5
Del mismo modo se suele llamar al SEXO, SUERTE o MANERA, no
sólo por lo fortuito del nacimiento, sino también por la razón más evidente
de él, la complexión o forma determinada del cuerpo de la madre que necesariamente en determinadas circunstancias engendra y da a luz, no siendo
por consiguiente ninguna falta a la justicia, ya que no ha sido la intención
de la madre herirla.
De estas reflexiones podernos concluir la constante referencia del fenómeno
psicofilológico SEXO al nacimiento del individuo y por tanto a su madre; la
referencia a las partes íntimas llamadas "genitales" es secundaria y casi podríamos decir inexistente, la relación a la unión llamada sexual entre el hombre y la mujer adultos y que es el contenido de la definición del matrimonio,
como lo señalamos en las páginas anteriores.
Ahora podemos apreciar la diferencia de contenido del fenómeno psicofilológico SEXO y el contenido de las definiciones comunes y corrientes que
solemos encontrar en los diccionarios: por ej.: "Conjunto de factores orgánicos y psíquicos que distinguen al macho de la hembra". O también "Condición orgánica, anatómica y fisiológica, que distingue al macho de la hembra.
5

"Familia romana non definitur ut hodie, complexus personarum vinculo sanguinis
unitarum, sed complexus uni capiti subiectarum". (La Familia romana no se defme
como hoy, conjunto de las personas a una misma cabeza). Esta definición es común
en los textos de Derecho Romano.

294
295

�1,

Aparato genital". Notemos cómo en estas definiciones se describe casi exactamente lo que no es el sexo, la diferenciación entre el macho y la hembra.
De este modo podemos ver cómo es sintomático el uso de tales definiciones
y aunque no son propiamente falsas; son sin embargo un acortamiento y sintetización tan grande e importante que casi necesariamente inducen a error
a quien las acepta o aprende.
De este modo también me parece encontrar una explicación lógica o al
menos más lógica a determinados casos de la llamada vida artística o de los
artistas, así llamados, y que están presentes todavía en la opinión y aun en
la conciencia mundial, según la cual algunos personajes de ese ambiente y
mundialmente admitidos como figuras llamadas "sexy" (en inglés) son o han
sido en su vida privada personas infelices y aun trágicamente infelices o
han tenido un fin trágico; no teniendo o no habiendo tenido un amor pleno
o al menos satisfactorio, capaz de dar sentido a su vida y a la existencia en
general. Me preguntaba yo: ¿ cómo es posible que una figura "sexy", más
aún "super sexy" en la opinión creada por los medios de comunicación de
masa, no hayan encontrado en su vida la satisfacción plena o suficientemente
válida del amor, como suele ocurrir y al que todo individuo humano tiene
derecho?
Tales figuras mundialmente famosas presentaban para mí un cuadro ilógico e incomprensible, tal de hacerme pensar en alguien que custodia un estanque lleno de agua fresca y pura y no puede satisfacer su propia sed; resultando una situación anormal y fantástica, trágicamente fantástica, poco
consistente y de poca duración.
La respuesta a mi pregunta ahora es fácil teniendo en cuenta las reflexiones que hemos hecho en estas líneas sobre el SEXO. Y la respuesta es que
la cualidad de SEXY de una persona no indica propiamente una actividad
o disposición erótica o amorosa; sino una actividad referente al nacimiento
del individuo y a la unión entre la madre y el hijo; una cualidad heroica
y no erótica. Las personas mundialmente famosas o muchas personas mundialmente famosas son llamadas "sexy" por la impresión o características de
su personalidad, que son capaces de actuar o activar ese aspecto del público,
es decir el aspecto de su nacimiento, de su raza, de la unión maternal y filial
y del amor a la patria; encarnan esos valores reales o imaginarios de sus admiradores. Todos esos sentimientos existen mientras el artista o el orador se
encuentran ante el público; pero desaparecen tan pronto como se separan del
mismo; quedando en la nada y en el vacío más absoluto, como un campo o un
estadio desolado, sin un alma en ellos. Si tales sentimientos fuesen de esas
personas o figuras famosas aun mundialmente; los seguirían también en su

296

vida privada y podrían satisfacer plen
amor; pero ellos no son l
d d
amente sus necesidades de vida y de
·
ª ma re ell público
· au
d· l , .
c1entemente lo haya creído.
. ,
n cuan o e publico incons, no son a patria d l P 'bl'
biesen tenido la convicción de
,f
e u reo, aunque muchos humanos del público; por más
ash1 ue; no son el padre y tampoco los her.
es ayan encontrado
'd
nmguna relación personal con el públic .
un parec1 o. No existe
encarnar ante el mismo o lograr q
I o, ~mo es l~ de poseer la habilidad de
t
ue e mismo actue eso
· ·
os tan queridos de todo ind' 'd
s sentunientos y afec.
IVI uo o ser humano E t
.
ta1es vidas no sean auténti
.
. so no qmere decir que
.
cas y genwnas . de nin
trano pueden desarrollar una actividad ~n
. guna manera; todo lo conpor la patria o por la propia raza la ro . sub~e como la de dar la vida
embargo no son vidas norm 1
'
p ~ia religión o la propia familia. sin
a es o normativas. p to
l
'
normar sus vidas conforme a esa 'd
1 , ues que a gente no puede
.
s VI as . a gunas de ell
d d
g1cas; como es trágica la vid d
. ,
as ver a eramente trá'd
ª
e qmen muere viole t
..
VI a por la sociedad . sin que la
. d d
n amente sacrificando su
'
soc1e a pueda aprec.
o deseo de dar la vida por ella E I
d
iar y entender su gesto
. s e mun o fantástic
por eso esas figuras son llamadas " , bol
o y enganoso del símbolo.
sun os sexuales"
'
Son estas algunas realidades humanas h
.
fluencia de una idea exacta d I f ,
asta las cuales puede llegar la in.
e os enomenos de la v'd h
mente de la palabra SEXO.
d
I a umana y concreta' no epende la histor·a d 1 . d' .
palabra; pero sí depende
d d
I
e os m iv1duos de una
. ,
o pue e epender de una
l b
1
qu1za prevenir la historia de 1 . d' 'd
pa a ra e entender y

qi:~

OS lll JVJ UOS.

La tercera palabra u
h
q e me e propuesto analizar psicofilológicamente es:
Familia

Haciendo gala de sencillez e in
.d
gtenu1 adétenemos q~e confesar que al decir
al
..
men e a qu nos refe
. . l
.
.
sexo; a los h11os o al patr'
.
1 f
rimos. s1 a matrimonio
. .
'
rmoruo, a a uente de in
,
actividad, profesi6n o estado
'al d
gresos o de rentas, a la
.
soc1
e cada cual Est .
.,
a analizar también psicof'l
.
.
a s1tuac1on nos mueve
1 o1,ogicamente
esta pal b .
marnos una idea clara desu co t 'd
d
a ra, esperando poder for.
n em O Y e este mod d · ·
igualmente de la familia. feno'me
'al .
o a qumr una idea clara
.
,
no soc1 siempre p
portanc1a en la historia de los
bl
resente con grande imde la raza y de las naciones. pue os; tanto hablando de la religi6n, como

FAMILIA no sabemos exacta

De la palabra FAMILIA encontramos muchos . , .
el ~ ás usado comúnmente sea el de CASA EM~monunos de los cuales quizá
refieren a otras realidades d" tam
'
RESA, que aun cuando se
irec
ente. rápidam
1
usarse también en el sentido de FAMILIA N
e~te as p~labras pasan a
. o nos mteresa sm embargo por

297

�ahora analizar los sinónimos de la palabra FAMILIA; sino más bien sólo
esta palabra.
FAMILIA en español tiene un significado bien claro que proporcionan los
diccionarios populares, de los cuales he aquí algunos ejemplos: "Familia:
conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje. En
sentido estricto, la comunidad de los consortes y los hijos que constituye el
primer núcleo social perfecto, la verdadera célula de la sociedad, que el Estado debe de respetar porque es anterior a él y sus derechos son intangibles.
Esta comunidad biológica, económica y espiritual se ordena especialmente
a la educación de los hijos y se fundamenta religiosamente en el carácter sacramental del matrimonio cristiano que sirve de base". (Enciclopedia Universal HERDER; columna 889). O también esta otra: "Gente que vive en
una casa, bajo la autoridad del señor de ella. Conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje. Parentela inmediata a una persona. Prole. Conjuntos de individuos con alguna condición común. Grupo de
plantas o animales de categoría superior al género e inferior al orden". (Diccionario Porrúa de la Lengua Española) .
Una definición etimológica, más estricta y exacta, es la siguiente: "Ensemble des habitants d'une meme maison", particularmente: "ensemble des ser6

viteurs obeissant a un meme máitre" .
En el DERECHO ROMANO se entendía la FAMILIA no como la entendemos ahora; sino como el conjunto de personas que obedecían a una
misma cabeza y no como el conjunto de personas unidas mediante el vínculo
de la sangre.7
En medio de todas estas definiciones de la FAMILIA, resulta sumamente
útil el analizar el fenómeno psicofilológico de la palabra FAMILIA, con lo
cual ganaremos en claridad y trascendencia.
FAMILIA es un sustantivo de la lengua española derivado de otro latino
FAMILIA; semejante al español, es el.sustantivo italiano FAMILIGLIA; el
sustantivo francés F AMILLE; el inglés F AMILY y el alemán F AMILIE.
En griego la palabra moderna para FAMILIA sería EE OIKOGENEIA
(Hotxoyt'Vtta).

Excepto la palabra griega todas las otras palabras en las demás lenguas
aparecen pertenecer a la misma raíz y que claramente sería F AM; esta raíz

FAM ya la hemos observado en torno a l
.
a propósito de la palabra MATRIMONIOa palabra, estudia~a en estas líneas
elemento de la palabra MATRIMONIO . He aqui la explicación: el primer
go corresponde a la radical GAM. l
~s MATRI; este elemento en grielatina F AM de la cual te
1' a cua a su vez coincide con la radical
'
nemos as palabras d . ad
FAMILIS y después FAMILIA y
en: as FAMUL, y de allí
Latín, se usaba esta raíz ara si. . ~ en,;! osco, dialecto itálico, anterior al
latín FAMUL.
p
. gnificar siervo o esclavo": "*FAMEL"ª
' tenemos también la de . .6
en
elemento raíz FAM y de l t
. . nvaci . n FAMILIS, compuesto del
'l'd
a ermmación nommal !LIS
. d'
que m ica la posibI I ad. Así por ejemplo F ACIL. lo
se puede tener. Teniendo en cuen.ta quel se fuede hacer; HABIL: lo que
'f'
.
que a raiz FAM GAM M
m 1ca alimentar; el adjetivo FAMILIS si . . , .~
o
ATR sigmentar"; o también "lo que pued alim gmficana lo que se puede ali.
e
entar"· si if' '6
c1da a la que pudiera tener el sustantivo "F
~ icaci n un tanto pareeste adjetivo sería FAMILIA
'gnif
UL · El neutro de plural de
guiente: "La cualidad o la seri;udyo SI
icado es aproximadamente el sil .
e actos en torno al pod
.
o
alimentar"; lo cual coincide con las d f . .
er ser alimentado
arriba esencialmente habland . "
bl e mic10nes que hemos indicado
,
.
o. ensero e des hab'ta ts d'
.
mas particularmente "ensemble des serviteurs
.
. i n
une maison"
y
obe1ssant
.
En estos datos filológicos
6
a un meme maitre".e
" dar de comer, alimentar" vemos c mo de .un sentido concreto y material
•
' se pasa a un sentido moral
··
'
a primero y que es el de "ob d
.
o espmtual semejante
dil
.
e ecer a un IIllSmo maestr
- ,,
enoa a la que se refiere esta d f' . . , .
o o senor . La obe.
e micion tiene un
tid h
equivalente
más
o
menos
a
lo
sen
od umano
_
que queremos expres
d . y pleno'
nar, ensenanza". "segu· l .
1
ar cuan o ec!IllOS "ense
'
ir e eJemp o" · "ser educado"
•
parte se suele expresar en la d f' . ~, d
. . Y que por lo menos en
h.. ,,
e micion e familia com " d
.,
iJos . Después de este sentid
o e ucacion de los
cual se "educa a los siervos o oclse pasa ala otro estadio de la evolución en el
. .
es avos o umnos no e
1 •
a una
disciplina o a una ac+:uvi'dad concreta como 1n genera
,
rf b ; ,smo en torno
tena, la agricultura la arquit tu
' . . a o e rena, la carpin'
ec ra Y otras actividad
'
as en el orden social" De t
d
es mas o menos elevad
.
es e mo o parece q
'd
esclavo, tiene el sentido pnm' d' l d 1
ue evi ente que siervo y
.
or ia e que es "alim tad "
alimenta"; después el de "sirviente" lue o 1 d " en
o "al que se0
"estudiante"• en el cual el
y
g . e e alumno o "aprendiz"
'
aramente se prescmde d 1 1 . ,
entre el esclavo o siervo y el
.
e a re ac10n de parentesco
patrón. A la FAMILIA
maestr_o o Jefe, llamado PATERFAMILIAS o

AM

~

~

e~t~:;:~: ~:

Y es la noción más mode:a
6

MAX NIEDERMANN, Precis de Phonetique Historique du Latin, Paris, Librairie

CKLINCKSEK, 11, Rue de Lille, 11, 1953. Pág. 22.
7 "Famulus tire son origine del l'osque, ou l'esclave était appelé famel". Familia en
osco se decía F AMELO; antiguamente Familia en latín se decía *famelia. M. NIDER-

;:f::me~. DERECHO ROMANO

s9 MAX NIEDERMANN, o.e. Pág. 22.
MAX NIEDERMANN, ib.

MANN, o.e. Pág. 50.

299
298

�. d" ado únicamente la palabra SEXO
De las tres palabras qu~ hemos mh b1c1and' clara a la descendencia de un
0,
.
· fil l 'g camente a
hace referencia, ps1co o o i
, .
l b referente al parentesco
tanto es la umca pa a ra
d
ser humano de otro; por
,
l ·onados con ella y de este mo o
. .d d los fenomenos re ac1
,
la palabra matrimonio, para
0 a la consangumei a Y
T se suele usar, as1 como
, . d
aunque la palabra fami ia
. "d d. l idea primera y bas1ca e
d
re O la consagume1 a , ª
.
indicar los lazos e. sang
ALIMENTACION; a la acción de alimentar y
esas palabras se refiere a la
l .
posteriores que resultan de la
d
és a las re ac10nes
. . .
de ser alimentado y espu
.
l
. "tu 1 moral científico, disc1p11distinta clase de alimento, es decir: e espm a'
'
nario y otros muchos.
. , clara de la palabra familia, de la palaDe este modo tenemos una noc1on E
"d nte que la noción a que nos re.
.
d la palabra sexo. s ev1 e
. fil l ' . .
bra matrimonio Y e
.
, d t rnun· adarnente: ps1co o ogica,
.,
f ológ1ca· mas e e
·
ferimos es una noc1on e im
'
. d 1 mente humana al pronunciar
.
· ·ón necesaria e a
. .
esto quiere decir una asoc1ac1
d
·t arriba sea directa sea mdi"d
e hemos escn o
,
.
estas palabras al contem o qu
f. . d c mprehensión o comprehensi. . t mente la e icacia e o
.,
rectamente; consigu1en e
J·uicio o en una oracion o
e se expresa en un
bilidad O su defecto de lo qu
.d
.
d
cesariamente de ese contem o.
sentencia, &lt;lepen e ne
1b
stud1"adas. o sea, en cuanto
• bT d las pa a ras e
,
En cuanto al valor sim o ico e
.
. l "do implícita y necesad
xplíc1to. pero me Ul
al contenido no expresa o; no e
' t lmente. ya que los estudios fi"bl d cir gran cosa ac ua
,
.
riamente; no es pos1 e e
elaciones con las lenguas onen. doeuropeas y sus r
lológicos de las 1enguas m
d.
bre todo en que poca atentales y otras, apenas si existen en nuestro me 10 so
'
ción se presta a estos problemas.
. .d . s lingu
""ísticas o de
.
hablar de comci encia
En este orden de ideas se ocurre
. d a's con la evolución que han
.
, .
de las lenguas, a ero
.
leyes mecámcas o psiqmcas
.
.
ha abierto una grande sene
.
d'os ps1coproyect1vos, se
tenido los sistemas o me i
.
1
ladones o asociaciones entre
de posibilidades, estableciendo ~or eJemp o r~os eternos impulsos humanos,
ladas firmemente en
.
unas lenguas y otras, anc
. l
t d manifestación lingüística de
• •bles y repetib es en o a
.amás extinguidos y vis1
J
• d' "d
humano
cualquier m 1Vl uo
·
. , b al siguiente: en nuestro tiem, h cer la observac1on an
.,
Permítaseme ademas ª
h . d cada vez más una relacion
. •
·
· bolicidad se va acien
po esas comc1denc1as o siro
1· .. , t" o. de las palabras mismas y
.
bl d 1 fenómeno mgu1s ic '
.
necesaria e msepara e e
.
l . t
y generalizada intercomumca. . , . . á debido a a m ensa
.
.
de su pronunc1ac1on, qUIZ
,
de los cirlco continentes,
.
t del globo terraqueo,
. .
ción entre las diversas par es
·ncronizando su materialidad
Las palabras van si
de unos pueblos con otros.
h
.
d"atamente evidente toda
. logrando acer mme i
con su eficacia o resonancia;
. . d
clasificada en diferentes tiempos,
d humana antes mediatiza a o
una real.d
I a

°

300

.

lenguas o pueblos. Al pronunciar una palabra antiguamente, su relación simbólica se colocaba en países lejanos, pongamos por ejemplo, en los antípodas;
reprimiendo y relegando el contenido simbólico. Actualmente sin embargo
ese contenido simbólico no se reprime o se relega; sino que se presenta de
modo un tanto mágico; como queriendo agarrar en la trampa al locutor,
que quería esconder u ocultar determinados significados de las palabras.
Con este fenómeno la lengua va perdiendo atractivo y hechizo y el lenguaje hablado parece ir cediendo el lugar al lenguaje mímico y a los gestos; a la
prestidigitación y a la magia; creándose de este modo un nuevo lenguaje; más
vivo y más completo; más integral y actual; con la consiguiente desvalorización de los valores hasta ahora expresados verbalmente y que basan su atractivo y eficacia en el simbolismo que encierran las palabras. De este modo parece originarse un nuevo orden, una cultura nueva y una nueva Filosofía;
la cual sin poder cambiar la esencia del hombre siempre igual a sí mismo;
sí cambia las especies mediante las cuales valora y aprecia la realidad.
El sexo, el matrimonio y la familia no desaparecen en este nuevo orden
y nueva filosofía; sino que despojándose de los antiguos ropajes mediante
los cuales se expresaba; comienza a expresarse con otros medios nuevos técnicamente y artísticamente; para lo cual sin embargo se realiza primero un
proceso de maduración en el cual esas realidades o categorías de fenómenos
de la vida humana van delineando claramente su esencia y perdiendo todo
aquello que no era sino adherencia de la época, de la región o de la raza.
La influencia de estas realidades fenoménicas en la Moral y en la Etica
es evidente; ya que las costumbres y los valores aun permaneciendo los mismos; se verifican en otros tiempos y en otros espacios; en otros lugares y en
otras cantidades y cualidades. No es necesario llevar a detalles más concretos
estas afirmaciones: sea suficiente el señalar en general, cómo según los expertos los problemas mundiales se reducen en toda la tierra a la energía y a
la alimentación; ambas cosas relacionadas directamente con las palabras
SEXO, MATRIMONIO y FAMILIA como acabamos de encontrar en la
etimología y en el fenómeno psicofilológico de las mismas; todas ellas referidas de un modo o de otro a la raíz GAM, que puede encontrar la forma
MAT (r) como en MATRIMONIO; o la forma FAM como en FAMILIA ;
pero que siempre hace referen.cia a la alimentación tanto del niño pequeño
como también del hombre adulto que recoge no de la mujer, sino de la TIERRA, la GEE (I'11 ) de los griegos, los frutos y productos necesarios para
su alimentación. Esta raíz es al mismo tiempo en sí misma la dignificación

301

�. al considerarla sobre todo la fuente de
más seria e importante de la ~uJd~r .d h ano· así no es LA FEMINA,
to para el m lVI uo um
,
energía y de alimen
dra da a luz. sino sobre todo y
LA MUJER la que engen
°
•
LA HEMBRA,
'.
é eros (sexos) de su misma esantes que nada la que da alimento a 1os g n
pecie.

EVOLUCION DE LA REVOLUCION
ANTONIO P01t1PA Y PoKPA

Sinfonía heroica en tres movimientos:
Emancipación - Reforma - Revolución.

Evolución en el caso que nos va a ocupar, debe ser entendida, no como
la teoría general de la evolución, como cuadro fundamental de las investigaciones biológicas, sino como el conjunto de postulados filosóficos, políticos,
económicos y sociales que provocaron concatenadas circunstancias que tienen
en la evolución el impulso, la dinámica de una realidad en movimiento y
el proceso ininterrumpido del postulado general esencial· que la genera.
La evolución, en otros términos, nos dice Abbagnano, es una doctrina metafísica, que concierne a la realidad como un todo, y aun cuando se valga
a veces de la hipótesis y de los resultados de la teoría biológica de la evolución, su tesis va mucho más allá de lo que cualquier teoría científica puede
legítimamente hacer válido. En este sentido, el evolucionismo ha sido tomado
como esquema fundamental de muchas metafísicas, ya sean materialistas o
espiritualistas.
El rasgo fundamental que estas metafísicas disciernen en la evolución, es
el progreso. Para ellas, evolución significa esencialmente progreso. Así lo fue
para Herbert Spencer, que inició la serie de las metafísicas evolucionistas
con un ensayo publicado en 1857 con el título de Progreso. El progreso reviste, según Spencer, todos los aspectos de la realidad, 'ya se trate dice en el
citado ensayo del desarrollo de la Sociedad, del gobierno, de la industria, del
comercio, del lenguaje, de la literatura, de la ciencia o del arte, siempre en
el fondo de todo progreso está la misma evolución, que va de lo simple a lo
complejo a través de sucesivas diferenciaciones".
Herbert Spencer en los Primeros principios preconiza que "La evolución
es una integración de materia y una disposición de movimiento concomitante,
en que la materia pasa de una homogeneidad indefinida e incoherente a una

302

303

�d f . da y coherente y d urante la cual el movimiento conheterogeneidad e tni
t formación paralela".
d 1
servado se somete a una ras
ramente sugerido par el_ proceso _e a
Este pastulado de Spencer, segu d l arru·ba a los organismos supenores,
• que parece ir des e
evolución biológica
un progreso necesano y eXlgente,
.
el sentido de optimismo y de pr~~reso, 1 felicidad. Progreso universal,
uene
d
l perfecc1on y a a
tr to
a a· , basado en 1a 1. &lt;lea-fuerza como sus a
que en el hombre tien e. a A
.
lo concibe r igo,
d p illée
necesario como
· también Alfre
ou
·
de esa evolución, como lo preconiza
l Revolución a la Revolución meD tro de este contexto entendemos a a .6 de ~gímenes políticos, que
en
.
, ida destrucci n
bl
·cana no como la violenta y rap
tolerable casi nunca razona e
x1
,
d ble a veces
,
eso es accidental, a veces con e~_a 'ubstitución de estructuras, a vec~s con
sino como cambio, tra~sfo~mac1on:U s les políticas, sociales, económicas o
.
afical de instltuc1ones c tura '
sentido r
'
•a d mexicana.
, d le en la comuni ª
d sea someraele otra m o '
.,
analizaremos, aun cuan o
.,
Dentro de este contexto tam~1en,
, esis su proceso de integrac1on
t el devenir histórico meX1cano, su gen, 'es de su subdesarrollo culmen e,
..
· ncia los origen
.
l mestiza1·e su cns1s de conc1e
'
de la cultura universa'
1• y
en e
'
. d tr del concepto
tural, su enorme patenc1~ en ,º la razón de que haya gestado_ esa smtodo equilibrio que nos de la ra1z y trágica de la Revolución Mexicana, ~n
fonía heroica y a veces aparentementela Emancipaci6n, el andante o adagio
sus tres movimientos; el alledgrol deR oluci6n. Sinfonía que no puede tener
el Sch rzo e a ev
'
ue este
de la Reforma y
e E l "6n Revoluci6n permanente, aun~
un tiempa final por ser la vo uci ' . , 1 os El proceso de evoluci6n-revoconcepto choque un tanto a algu~os so;;~ ~v~rso, por lo mismo se extien~e
luci6n se extiende a to~a l~ reahd:cir el proceso de la Historia no es mas
' otra manera diremos que la Idea
tam b.,
1en a la realidad h1stónca;. es 1 De
que una parte del proceso li~:;e::tórica misma, concepto que encontramos
es la que promueve la rea

ª

'

·

·

claramente en Hegel.
rrollo del proceso histórico, encontrare_m~s
. , de un evolucionismo histoS. eguimos con Hegel el &lt;lesa
1s
ll an a la concepc1on
11
muchos aspectos que nos e~
postulado constante y por e o cond se evoluc1omsmo un
d
rico y dentro e e
. d d el de la Liberta .
tin~o en el hombre y en la soc1e a ' f d mento del fenómeno histórico deHe allí la piedra angular, la. base v. un

ª

nominado la Revolución Mexicana.
d 1 mexicano y de lo mexicano
del tema e
'
· ·
Mucho se ha discutido acerca
d lo universal por el mest1ZaJe,
.
b"
sis
del
concepto
e
'
.
e
que en síntesis es la stm to
1 d l categoría de un auténtico ecum .
e a a
más que somático,
cultural' que
.
resión
esencial.
nismo en su exp

304

Al mexicano nada le es ajeno, ha recibido mensajes de todas las expresiones, de todos los horizontes de la Cultura universal, allí su legado es múltiple y variado, su riqueza, imponderable; pero a la vez, por ello ha sido
difícil el proceso de aglutinación y de síntesis, por ello hay dos méxicos y a
veces varios méxicos, que a la vez fomenta el regionalismo y provoca esa manifiesta crisis de conciencia histórica y de integración nacional.
Ello explica socio16gicamente su lucha permanente por su unidad en la
libertad, en los diferentes ángulos del humanimio mexicano.
La historia de la dominación española en México, nuestro medio evo, a
pesar de su empeño por crear una nueva estructura que desplazara al mundo
antiguo, el prehispánico, s61o consiguió sentar las bases de un pueblo nuevo,
mestizo, el mexicano, que unido al criollo, que no es más que otra modalidad
del mestizaje, sentaron las bases de ese pueblo nuevo que no es el conquistado
ni el conquistador, sino la simbiosis de ambos, y con estos elementos empieza,
desde el siglo XVI, la lucha por la libertad.

El estado español en México, trató de constituir una estructura social, desde el siglo XVI, que reposara sobre la convivencia de dos grandes comunidades étnicas y culturales -repúblicas en terminología de la época- constituidas por los españoles y por los indígenas de México; acerca del antagonismo
de sus respectivos intereses, no es necesario poner énfasis a lo que hay que
sumar otra comunidad importante, la de los negros, nutrida con el tráfico
negrero desde el mismo siglo XVI.
Así indígenas de México y Negros, en formas seguramente, más o menos
pasivas, estarían presentes en el subsecuente proceso de estructuración social,
correspondiendo a los españoles como dominadores, dar la tónica a la nueva
estructura social; esta circunstancia permitió a la república de los españoles,
como conquistadores, formar una casta noble y superior respecto a negros
y nativos de México, que originó el planteamiento de los prolegómenos de la
lucha por la Libertad.
La denominada República de Indios, trajo como consecuencia la destrucción del orden social prehispánico; por ello es fundamental el interés de estudiar, para comprender, lo que significó la vida de los indígenas de México
bajo el régimen español y las instituciones que vinieron a configurar a la nueva Sociedad. Allí es cuando se produce la fase inicial y más dramática del
choque de pueblos y del proceso de interculturación, inevitable por la diferencia de mentalidad, lengua, cultura y economía.
Las Indias en la Monarquía española, dentro del ímpetu político y espiritual, quedaron incorporadas al vasto y complejo sistema político denominado
Monarquía Universal Española, o de otro modo, Imperio español, estado que

305
Humanitas-20

�. .d
r dos elementos fundamensegún el Derecho castellano estabCoaconstitw º101:gía. y México quedó como
. o comum'dad y la
rona que
'
tales, el remo
u1man
. o de Granada al ser conquistado a los mus
es.
. el
el rem
l
México trajo entre sus consecuencias
El impacto del Estado espano en . di
los trasplantes y primeros
alidad cultural m ana con
.
d
delinear una person
XVII empiezan vaneda es
1 . l XVI en tanto que en e1
mestizajes en e sigo
'
.
XVIII lasman en arquitectura, literatuculturales dife~ntes, que en ~l sig~ e uemitica mexicana con su problemára, ideas y acciones que defmen
~ Universal Española, lo que planteaba
tica estructural dentro de la Monarqwa
.ó
1 din , ·ca una urgente transformao n.
dentro de a
anu
lt
hallamos que partimos
1
trat' afía de nuestra cu ura,
Si estudiamos a es
igr roo de Rotterdam, de Juan Luis Vives y de
del tronco exuberante de Eras . . ,
d Zumárraga Francisco Cer. canalizaCion Juan e
'
Tomás Moro cuya savia
.
.
.dos a la figura real y siroal
V asco de Qwroga qwenes um
d
vantes de S azar Y
al' ,
ue fundamc:1ta la expresión e
bólica de Quetzalcoatl dan la tetr ogia q

~

'

nuestro horizonte cultural.
J
Bau.:sta Tosca y Henrique
.. ,
Montenegro uan
"
Más tarde aparecen Fei100 y
1d
' e estructuran la concepdón de
.
b t en los postu a os qu
. 1
Flores quienes ro us ec
.
l Modernidad, que preconiza os
.cano dentro de la comente de a
.
Jo meXI
'
,
todetenninación y libertad.
postulados de autonorma, au
d't renovó la mentalidad
C ítico y sus Cartas eru i as
Feij6o con su T eatro r
.
,
od
de acuerdo con los pro. ·
la filosofia m emas,
escolástica por la c1enc1a y
. fl
.
M éxico que el de Descartes,
tuvo mayor m uencia en
f ..
pósitos de Bacon, pero
. fl encía como la actitud eiJO· Newton tuvo tanta m u
•
ll
Locke, Fontene e y m
1 . t p etación de las actividades propias
. t, dio cauce a a m er r
d l M
niana, que onen Y
•
lizadas por los métodos e a
0, ·
cuyas esencias cana
del hombre de M exico,
ll , a la concepción de auto.
pensamiento nuevo que evo
.
d 1
dernidad, dieron ese
, .:cas le hicieron diferente e
d M, · 0 cuyas caractensu
nomía al hombre e
exic ' . . d
dinámica de integración.
~ l en conciencia
e su
1
indígena y de espano '
f 1
inquietó a nuestra Sor Juana,
.
d 1 Modernidad ue a que
C
Esta corriente e a
,
G
Clavi1'ero a Alegre, a ampoy,
,
a
D1az
de
amarra,
a
'
,
A Sigüenza y Gongora,
1.
1
Eguiara y Eguren dieron toMárquez y demás pensadores que a iguaAlquete Bartolache Hidalgo y Moh b
evo como za ,
'
nica y madurez al om re nu '.
d
tanto o un mucho quebrantada
1 lindes de la liberta ' un
'd
relos, y llevaron a as
.
económicos políticos o i eopor la intromisión de intereses extran1eros,
'

°

,,

lógicos.
.,
preludio, se inicia el allegro de esta
Así después de esta introducCion o
R 1 .ón Mexicana que de una
'
trágica de la evo uci
d
sinfonía heroica y a veces
.
ádicos pasó a la lucha arma a
resistencia pasiva con episodios activos espor

306

y violenta por la libertad, en el episodio de la guerra de emancipación del
régimen español.
Once años duró esta gesta por la libertad, que significó a la vez, con causas
endógenas y exógenas el desmembramiento del Imperio Español, dentro de
múltiples acechanzas de potencias del exterior.
Lograda la desvinculación del Imperio español, tras la etapa trisecular
(S. XVI-S. XIX) , entra en liquidación como sistema político, económico,
jurídico, social, etc., al abrir el mexicano una nueva etapa en la segunda
fase de la lucha por su libertad, La Reforma, que apunta en el movimiento
de Ayutla.
El mexicano con una conciencia que tendía a la mayoría de edad se lanzó
a cauces más autónomos, hacia una postura más definida de soberanía, libertad e independencia dentro de la corriente cuyo movimiento recibió tónica del liberalismo europeo y cuyas raíces mexicanas aparecen ya francas en
nuestro siglo XVIII, de modo manifiesto en la corriente de la Modernidad
y más atrás, desde los prolegómenos del Renacimiento.
Esta nueva postura en el mexicano surgió en su fase liberal, como algo
destinado a restructurarle en un mundo nuevo en actitud de superación. ¿ Y
por qué hablamos de una nueva postura del mexicano? ¿Por qué hablamos
de un mundo nuevo? Nos dice Laski en el Liberalismo europeo, porque lo
han hecho los descubrimientos geográficos; la ruina de la economía feudal,
el establecimiento de nuevas iglesias que no reconocen ya la supremacía de
Roma; la revolución científica que trastorna y transforma las perspectivas
mentales; el volumen creciente de los inventos técnicos que es causa de nuevas
riquezas; y aumentos de la población; el progreso de la imprenta tipográfica con su inevitable consecuencia sobre los ensanches de la Cultura; de lo
que hace una teoría política (Maquiavelo) que funda la investigación del
problema social en la relación del hombre con el hombre y ya no en la relación del hombre con Dios. Y este mundo nuevo que nuestros ilustrados del
siglo XVIII empezaron a perfilar con categoría; para México tomó una fisonomía más propia al perfilarse la etapa de la Reforma. El movimiento de
la Reforma no fue para la supresión del régimen que presidía el general López de Santa Anna, sino que preconizó crear una nueva estructura para
México desde el punto de vista jurídico, político, social y económico. No se
pretendió cambiar un gobierno por otro, sino establecer un nuevo orden constitucional, establecer la "igualdad republicana" mediante la abolición de privilegios, el establecimiento de una república representativa y popular que
por su naturaleza abolía los privilegios clasistas, marginando a la vez la significación del clero católico en la preeminencia que tuvo dentro del Estado

307

�•

español en México, al reivindicar el estado liberal el principio de la soberanía
en la nueva estructura nacional; de allí la explicaci6n de las Leyes de Reforma, creando formalmente la sep~ración de la iglesia y el Estado, a la vez
quedaban también dentro de la doctrina y normas del sistema liberal, reconocimiento a las garantías individuales, y de esta manera, implantando esta
nueva doctrina y sistema, se liquidaba en principio el medioevo mexicano
ante el renacimiento de la etapa del Estado Moderno y Contemporáneo. Y
tras nueva lucha por la libertad y el progreso que concluye en movimiento
armado, queda implantada una nueva corriente ideológica: el Positivismo.
El 16 de septiembre de 1867, un hombre llamado Gabino Barreda pronunciaba en la ciudad de Guanajuato una oración cívica. Este mismo hombre era
llamado el mismo año por don Benito Juárez para formar parte de la comisión encargada de redactar un plan de reorganización educativa, así lo asienta Agustín Aragón y León en su Ensayo del positivismo en México; esta comisión contaba además con Pedro Contreras Elizalde, Ignacio Alvarado,
Francisco Díaz Covarrubias y Eulalio M. Ortega, y el día 2 de diciembre del
mismo 1867 se daba a la publicidad la ley que orientaba y reglamentaba la
instrucción en México, desde la primaria, hasta la profesional, pasando por
la preparatoria.
Esta ley estaba fundamentada en el Positivismo, doctrina que Barreda obtuvo de Augusto Comte, con quien le llevó Pedro Contreras Elizalde, y esta
doctrina dio tónica a la pretendida nueva estructura que se le daría a México, entre protestas y debates de quienes optaban por otras doctrinas filosóficas, mas el Positivismo orientó al Estado mexicano desde el régimen del
Presidente Juárez hasta el del Presidente Díaz, dentro del liberalismo económico, político, jurídico y social, y aún religioso, pues fue la oportunidad
para que se propagase libremente el protestantismo, muy particularmente las
iglesias metodista y bautista. De esta manera el mexicano en su dinámica prosiguió en búsqueda del progreso y de la libertad con asechanzas e inquietudes aún en la primera etapa del liberalismo y en la prolongada del porfiriato ; hay que ver la prensa y la literatura panfletaria de la época.
En conclusión: el liberalismo mexicano tiene raíz europea y fisonomía que
le modelaron los pensadores mexicanos, desde la etapa de la Ilustración que
preparó el advenimiento de la doctrina positiva, en la que el Presidente Juárez pohrizó y llevó a término el planteamiento, y sentó las bases para una
nueva estructura del Estado mexicano, dentro de la gran revolución filosófica
del siglo XVIII, actualizada en el Siglo XIX con enfoque hacia la doctrina
positiva.
Así concluye el segundo tiempo de esta sinfonía heroica, el andante o adagio de la Reforma.

308

.
apLa. historia de la Revoluci6n Mexicana
en su te
,
as1onante, su estudio presenta múlti l
_rcer penodo, es en demasía
gación insuficiente y llena de discre p _es : vanados problemas, su investíhacientes de los hechos
I
panCJas ideol6gicas, faltan testimoru· f
.
Y en os que ha
b
os eque distorsionan la realidad d l
y, e_n uena parte, palpitan pasion
E
e os acontecidos
es
. ste tercer movimiento que se .
.
c1ales y políticos que se origm·aro vmo lges~do merced a los problemas so.,
n en e Porf . to hiz
racion con espíritu de libertad
ma '
o que una nueva genee
· ·
Y progreso Y franca dial ' ·
n movuruento, asombrada por el pa
ectica, que es lógica
a los hombres de la Reforma
dn~rama de la República, volviera sus o1·os
sus p · · ·
-nos ice Florencio B
. nnc1p1os y se arrojara a la luch . .
arrera Fuentes- revisara
un. Jacobinismo ultramontano· 1 a mspira~a por sus ideales. Primero, con
social.
' uego, encaminando sus pasos a la reforma
. .
de En
O los mismos d'ias, y ongmado
por un discurso d l
.
ca y Obregón pronunciado en París I libe e Obispo Ignacio Montes
zaro~ u~ ~anifiesto a la Nación pidiendo :
r~es ~e San Luis Potosí Jan.
que impidieran infracciones a las Le
d
orgaruzac16n de Clubes liberales
el clero católico, así como que f yes e Reforma, muy particularmente por
liberales. En forma un tant . uer~ propagadas las ideas y los princip·
o smcromzada ap
R
10s
manos Jesús y Ricardo Flores M ,
arece egeneraci6n de los herta · h.
agon Y Ernest L A
1 n_~1a izo el principio de la lucha violenta d ~ . moux y esta circunsuc1on.
e a tercera etapa de la Revo: aparece en el d
d Una
d nueva corriente ideo!'ogica
.
es e 1850 en el manifiesto del Partido d l Pu everur mexicano, planteada
en el artículo 7, que propuso fu
ea· os ros, por D. Ponciano Arriaga
I
.d
era expe ida una Le
.
a prop1e ad territorial y diera
I
y agraria que arreglara
ción d ,
por resu tado la cómod d ...6
.
e esta; por su parte los magonistas
. ul
a !VIS! n y adquisionentación, primero socialista y d
: partic armente Ricardo dio franca
de la Revolucio'n Mexi.cana.
espues anarquista a la etapa precursora
La ~arte histórica de esta etapa, de 1908 a
maderista encontrara terreno pro . .
altibajos de la lucha d tod
p1ci~ a pesar
.,
e
os conocida hasta
tuc1on política promulgada en 1917
'r
s1c1on
· · ' de la etapa liberal.
con ranca

.
1910, hizo que el movimiento
de la contrarrevolución l
I
1·
y os
a. conso idación de la Constionen tac1on
· , socialista, en tran-

I icos, como el de la ·
el La
pr mayor parte de los ideales pol'f
· ·
ogreso, el régimen constituc1· al
l
JUStlC!a, la libertad
H S b"
on y e respeto al d ech
'
. . a mes comenzaron con la refle . , d 1
er o nos dice George
las mstituciones de la ciudad-estado _xion e o_s ,pensadores griegos acerca de
' antes, qmzas lo pensaron otros hombres.

309

�Pero en la larga 'historia de nuestro devenir mexicano, ést_a fue, ~a. sido Y
. ,
anhelo aún insatisfecho, por ello esta sinfonía heroica y tragica, no
sera un
.,
·
e pro1
1
conc uye con e1 scherzo de la tercera etapa de la Revo. ,ucion, smo qu z · '
·
· ' dado que la dinámica. de su evoluc1on es una revo ucion
sigue
y prosegu1ra
permanente en las aspiraciones del mexicano.

EL TRANSPORTE AEREO GRATUITO

.

Por:

ENRIQUE MAPELLI

SUMARIO:
l. EL PRECIO COMO CONDICION ESENCIAL DEL CONTRATO DE
TRANSPORTE.

2. EL TRANSPORTE GRATUITO.
3. LA CAUSA EN EL TRANSPORTE GRATUITO.
4. RESPONSABILIDAD DEL PORTEADOR EN EL TRANSPORTE
GRATUITO.
5. CONCLUSIONES.
l. El Precio como Condición Esencial del Contrato de Transporte

AL CONTRATO DE transporte aéreo se le ha asignado con unanimidad y como
una de las notas distintivas que integran su naturaleza y concepto, el de ser
un contrato bilateral. En virtud del mismo, una de las partes, el porteador,
se obliga, dentro del marco de una serie de condiciones preestablecidas, a prestar un servicio normalmente de traslación de un punto a otro o desde un
punto al mismo lugar, mediante precio.1 Es decir que la obligación funda1

"Podemos definir el contrato de transporte aéreo como aquél mediante el cual una
persona denominada transportista conviene con otra que llamaremos usuario, en trasladar de un lugar a otro en una aeronave y por vía aérea, a una determinada persona
o ·cosa con arreglo a las condiciones estipuladas entre ambas partes". Luis Tapia Salinas, "Curso de Derecho Aeronáutico", Bosch, Casa Editorial, Barcelona 1980, pág.
294.
"Hay contrato de transporte aéreo cuando una parte se obliga a trasladar, en aeronave y por vía aérea, de un lugar a otro o a otros, a personas o cosas y, en este último
caso, a entregarlas al destinatario, y la otra parte a pagar un precio por ese traslado".

310

311

�mental, básica, de la otra parte contratante, sea viajero, sea remitente o cargador, es la de satisfacer el precio estipulado que, por lo común y habida
cuenta que el servicio prestado por el transportista tiene la condición de servicio público, estará determinado mediante tarifas uniformes establecidas o
1
meramente autorizadas por la autoridad pública competente en la materia.
De ello -en definitiva es un principio general, elemental más bien, harto
conocido- se deduce que la obligación primordial del viajero, aunque no la
única, es la de abonar el justo precio del transporte que utiliza.
Las obligaciones que el pasajero asume en virtud del contrato de transporte pueden pues, quedar fijadas en una obligación fundamental y otrás
complementarias. De ~ forma:
a) Obligación fundamental. Abono del precio de acuerdo con la tarifa establecida, cuyo abono puede llevarse a cabo con arreglo a determinadas fórmulas financieras cada vez más extendidas y que también tienen su causa en
la constante y permanente competencia comercial que, crecientemente, viene
presionando a las Compañías aéreas. Tales fórmulas, entre otras, pueden ser
las siguientes:
a') Pago al contado y en efectivo en el momento de obtener el billete de
pasaje.
b') Pago al contado y mediante talón bancario librado por el propio pasajero o por otra persona contra su respectiva cuenta corriente, en el momento de obtener el billete de pasaje.
c') Pago diferido pero total y mediante letra de cambio u otro documento
de crédito mercantil, aceptado por el propio pasajero o por otra persona, en
el momento de obtener el billete de pasaje.
d') Pago diferido pero total mediante la utilización de una tarjeta de crédito extendida por el propio porteador o por otra entidad con la que el porFederico N. Videla Escalada, "Derecho Aeronáutico", Victor P. de Zavalía, Editor,
Buenos Aires 1973, Tomo 111, pág. 339.
2 "Los rasgos fundamentales de este contrato son dos: que el porteador se obliga
a hacer posible un resultado, a saber, la traslación de la persona o cosa convenida de
un lugar a otro, para lo que deberá, además, custodiarlas y tratarlas adecuadamente;
y que el beneficio del transporte deberá remunerar este resultado. De ahl que el contrato deba configurarse como una "subespecie del arrendamiento de obra" y no del
arrendamiento de servicios ( como por error afirma la Exposición de Motivos de nues·
tro Código de Comercio). Lo que se pacta y espera no es la mera actividad (servicios)
del porteador, sino que mediante aquella éste obtenga un resultado: el transporte".
Manuel Broseta Pont, "Manual de Derecho Mercantil", Editorial Tecnos, Madrid
1974, pág. 387.

312

teador tenga concertada la acepta .ó
.
u otra persona que para él obtienec:I ~1e~~yo titular puede ser el usuario
e') Pago diferido pero total mediante la fo
.
.
entre transportista y usuari
. d
rmulac16n de un pI'CVlo acuerdo
l b
o en VIrtu del cual aquél factura
.6di
g o almente a éste cuantos billetes d
. 1 h
.
pen ca y
riodo correspondiente.
e pasaje e an sido extendidos en el pe-

r) Pago
, o menos largos
d l •diferido y fraccionado en plazos mas
,
1•
porte e billete y según el acuerdo establ .d
segun e Imran tías y condiciones que l
.
~c1 o entre las partes y con las gaas mISIDas estipulen.
b) Obligaciones complementarias L
derivan de la propia natural
d
ad~ay?r part~. de estas obligaciones se
eza e me 10 aereo utilizado po 1 . .
realización debe estar sometida a una seri
. .
r e VIaJero. Su
gan posible el viaJ·e dentro de lo
, ~ de condicionantes ordenadas que has mas ngurosos y est · t l' .
dad. No sería posible extenderse en el l
n~ os Imites de seguridenominado obligaciones complementarias
repertono de 13:5 que hemos
A modo de ejemplo y para que con clarid;d mcumben al pasajero de avión.
las mismas, pueden ser citadas l
. .
pueda extraerse el concepto de
as Sigwentes:

l

7eº.

a') Presentación, para iniciar los trámites
.
hora preestablecidos y que s p
previos al VIaJe, en el lugar y
u onen un avance al co .
d l
estará en función de a") 1
dal'd
d
.
m1enzo e vuelo que
1
b"
ª mo dea sede las
mstalac·
.
) los requisitos administrativos
.
IO~es aeroportuarias;
ridades. c") l
'd d
y
gundad establecidos por las auto'
a capac1 a de la aeronave. d") l
.
va a llevarse a cabo · e") tras .
'.
e recorrido del vuelo que
,
'
o
c1rcunstanaas análogas concurrentes
b ) No ser portador ni en su equi a ·e d
.
sana de objetos, materias o sustancias] pro:i::: o f;ct~r~do ni_ en su peren este último caso con las
. .
o imita as, sm cumplir,
,
,
prescnpc1ones de rigor.
c ) Estar en posesión de la documentación habe
.
quisitos que con carácter s b. t'
y
r cumplimentado los rezación del viaje en cuesti6:. Je ivo o general le son exigibles para la reali. d'_) Cumplimentar las instrucciones del transportista en
vim1entos previos al embarque, durante el rnism0
cuanto a los moronave.
Y en el interior de la aee') Someterse a la autoridad del Coma d t
los límites que las leyes prescribe
n and e de la aeronave dentro de
. 1
n y que pue en, en casos grav
pec1
.
. a es, suponer importantes r1m1"tac1ones
para el propio p . es y muy
, ess1 es la -conducta irree-ular
del
.
l
d
.
asaJero,
mas
aún
t&gt;
rmsmo a etermmante d
l
haga uso legítimo de la autoridad que tiºene conferida.
. e que e Comandante

313

�El catálogo precedente no pretende ser exhaustivo ni, por otro lado, ten~ría
objeto el que así lo fuera en el presente estudio. Tan sólo ~e1:°os pretendido
poner de manifiesto que, en el contrato de transporte, el viaJero asume dos
tipos de obligaciones, las complementarias que hemos expuesto en. segun?º
lugar y la fundamental -pago del precio- que es a la que, en pnmer termino, nos hemos referido.
Si el contrato de transporte tiene carácter mercantil,ª es claro que la empresa que lo explota está inspirada por un ánimo de _lu:ro. ~ ello no obsta
el que lleve a cabo la realización de líneas que, a pnon Y sm duda, van a
reportar un deficiente resultado económico, ni tampoco el ~ue se .expl_oten
otras cuyos precios se han establecido a sabiendas por cantidades infenores
a su costo real, atendiendo a razones que no son de res~tado f!nancier_o Y
sí de otro orden; es de~ir, líneas aéreas en las que sus preci~s segun ;ermmología usual tienen carácter "político". Todo. ello es compa~ble, segun en la
medida en que concurra, con el resultado último del global fm ~e la empresa,
del conjunto de la misma, que se concibe con un indudab!e án~o de l~cro.
Este ánimo hace que el establecimiento del precio, la existencia de~ mismo
por la utilización de los servicios que se llevan a ca?°, sea predominante y
una condición de carácter esencial entre las que se integran en el contrato

.....

de transporte.
Sin embargo, siguiéndose en ello una tradición que _siempre ha imperado
en todos los medios del transporte, circunstancias espeCiales y muy concretas
determinan que las empresas concedan la utilización de sus _servicios li~erando
previamente al potencial usuario del ~ago de _contraprestación -preci:.. establecida para el servicio correspondiente. Digamos que ello, en ~~f101tiva,
no es exclusivo de los transportes aéreos sino que otras muchas actividades y
servicios conceden a sus trabajadores, accionistas o determinadas personas muy
específicamente cualificadas, ventajas y gajes de favor.
En el transporte aéreo la liberación en el pago del precio puede ser total o
parcial y dentro de cada una de estas categorías con moda~dades muy variadas. En el presente estudio nos interesan de manera pa:bcular los transportes en los que no se ha satisfecho precio alguno, es decir, aquell~s en _los
que la liberación concedida por el transportista -de forma voluntaria o impuesta por la ley- es de carácter total.
s Según el artículo 349 del Código de Comercio el cont~ato de transporte por vías
terrestres O fluviales de todo género, se reputará mercantil: lo. _Cuando ten~a por
objeto mercaderías O cualquier objeto de comercio; 2o. Cuando, s1end~ _cualquiera su
objeto, sea comerciante el porteador, o se dedique habitualmente a verificar transportes para el público.

314

Afrontamos, pues, una relación jurídica a la que por faltar una de sus
condiciones habituales, tiene carácter de originalidad. En el contrato aéreo,
ya lo hemos dicho, el porteador asume un compromiso, que es el de trasladar de un lugar a otro o al mismo de partida, a una perso~a, mediante precio.
Si falta esta condición, el pago del precio por parte del usuario, pudiera pensarse que nos encontrábamos ante una figura jurídica diferente al contrato
de transporte!
No es esta nuestra opinión. El precio es fundamental en este contrato pero
su inexistencia no deriva, no produce que la relación jurídica entre porteador
y viajero sea distinta a la del contrato de transporte. Dentro de sus relaciones
persisten todos los demás signos distintivos y condiciones que configuran el
contrato de transporte.
Además, como más adelante veremos, el transporte gratuito no concurre
en la realidad de forma espontánea e inmotivada sino que tiene sus razones
y fundamentos que, en muchos casos, lo equiparan al pago del precio, si bien
no será en la moneda efectiva en que es habitual.
Concluyamos este apartado diciendo que, en efecto, el contrato de transporte y dentro de él el contrato de transporte aéreo tiene un carácter mercantil así determinado de manera expresa en las leyes que lo configuran y
que como consecuencia de ello el explotador perseguirá un ánimo de lucro
que sólo puede conseguirse mediante la percepción del precio establecido para
la prestación del servicio. Pero este principio general hay que compatibilizarlo
con la existencia, en determinados casos, de transportes que se realizan gratuitamente sin que la empresa reciba remuneración directa y efectiva alguna.
Serán contratos sin precio, contratos gratuitos -pueden no serlo .ni graciables ni benévolos en muchos casos- pero la relación trabada entre las partes
-porteador y viajero que no paga- no será otra que la propia de un contrato de transporte, si bien bajo esta condición especial del no pago del precio generalmente establecido.
4 "El precio es un elemento esencial del contrato, que representa la contraprestación de las obligaciones y del riesgo que asume la empresa porteadora. Puede ser satisfecho por el cargador o debido por el consignatario, según que el transporte se
realice "a porte pagado" o a "porte debido" ( expresiones usuales en la práctica) . Rodrigo Uria, "Derecho Mercantil", Madrid 1976, pág. 517 y 518.
"La retribución económica del servicio que presta es el factor determinante principal del transportista. El sistema típico de procurar esta retribución en los servicios
públicos "uti singuli" es la percepción del usuario de un precio del servicio que, sometido a la aprobación administrativa, recibe el nombre de tarifa". Alberto Moneada
Lorenzo, "El transporte por carretera en Derecho español", Ediciones Santillana, Madrid 1963, pág. 200.

315

�..

Gratuito proviene del latín "gratuitus" que significa de balde o de gracia,~
lo que, referido al contrato de transporte significa tanto como el no abonar la
tarifa oficialmente establecida a favor del transportista y como contraprestación del servicio público que presta. Debe aclararse que este no abono de la
tarifa, a los efectos que estamos estudiando, tiene lugar legítimamente.
No paga tampoco el importe de la tarifa el polizón. Pero ello es ajeno a
nuestro razonamiento. Polizón, según el artículo 64 de la Ley 209/1964 de 24
de diciembre, Penal y Procesal de la Navegación Aérea, es el que clandestinamente entra sin billete en una aeronave comercial con el propósito de
hacer viaje, o continúa a bordo, también clandestinamente, con el mismo
fin, una vez recorrido el trayecto a que diere derecho el billete adquirido.
Femández Martín Granizo6 opina acertadamente que no puede configurarse el polizonaje dentro del contrato de transporte normal, ni tampoco de
los llamados gratuitos o de cortesía, ni por tanto atribuirse al polizón la cualidad de viajero a los efectos de la Ley sobre Navegación Aérea. Parece lógico pensar que no tenga aquél derecho alguno a resarcirse de los daños y
perjuicios que puedan sobrevenirle como consecuencia de accidente aéreo.
Ello, a primera vista, podrá acá parecer que está en contradicción con los
principios generales que rigen en materia de la llamada "responsabilidad
objetiva", en cuanto a si el polizón viajaba en la aeronave y por accidente
no culpable ni culposo, ni tampoco a él imputable, recibe como los demás
pasajeros daños y perjuicios, parece lógico pensar que debería ser indemnizado,
al menos dentro del ámbito de la relación jurídica extracontractual. Más no
se debe olvidar que la irrupción del polizón en el "iter'' del daño es consecuencia directa e inmediata de un acto penalmente ilícito a él imputable lo
que produce las siguientes consecuencias: lo. Inserción del polizón, desde un
principio, en la esfera del Derecho penal; 2o. Su dislocación, no sólo del
ámbito de las relaciones de contractualidad que caracterizan la figura del
viajero aéreo, sino también, incluso, de las de extracontractualidad.
En el transporte gratuito no se da en modo alguno la nota de la clandestinidad. El viajero usa el medio de transporte en las mismas condiciones que
aquél otro que hubiere satisfecho su importe, si bien que no habiéndolo abonado en virtud de una cláusula legítima establecida a su favor.

5

Real Academia Española, "Diccionario de la Lengua Española", Madrid 1970,

página 676 3a. columna.
Mariano Femández-Martín Granizo, "Los daños y la responsabilidad objetiva en
6
el Derecho positivo español". Editorial Aranzadi,, Pamplona 1972, pág. 195.

316

r.

En los. otros medios de transporte,
r r
mente diferenciada del aéreo la el
~ón d~ su naturaleza absolutaferente. Así, en el artículo
del a;_ ~tim ad tiene tratamiento bien diaprobado por Real Decreto de 8 d eg .amento de Policía de Ferrocarriles
· ·
e septiembre d 1878
vtaJero que no presente el billete
l d
e
se establece que el
los trenes o que teniéndolo de clas;~e f e. a derecho a ocupar un asiento en
en el ·
m erior ocupe uno de l
·
?runer caso el doble de su precio se ,
.
a superior, pagará
ferenc1a de su importe, a contar d d j gun. tarifa, y en el segundo la dien los trenes hasta el punto dond ~ e . a estac~ó~ en que verificó su entrada
1
d
e ermine su viaJe Al
. tif
e_ punto e su entrada en el tren el d bl
. .
no JUS icar el viajero
Cia recorrida desde el sitio en
' h o e . precio se calculará por la distande billetes.
que aya terudo lugar la última comprobación

2. El Transporte Gratuito

951

Refiriéndonos también a los otros roed· d
qúc, en los transportes mecáni
ios e transportes debemos señalar
· ·
cos por carretera 1
•d
estrictamente limitada en virtud d I d.
' a gratu1 ad se encuentra
de 9 de diciembre de 1949 p
I e o ispuesto en el artículo 77 del Decreto
de la Ley de 27 de diciem~;ee d~u~;:,ru:~:.eel Reglan:i~nto para aplicación
portes. Los titulares de los servicios úblic
o~d~nac1on de dichos transconceder pases de libre circ l . ,
~b. os de VIaJeros -dice- no podrán
d ,
. .
u ac10n ni dietes de f
.
po ran v1aJar libremente los f
.
.
.avor a precio reducido. Sólo
.
unc1onanos de la msp . , d
quienes la Dirección General d F
.
ecc1on e los servicios a
Transporte Terrestres) expid l e errocamles (hoy Dirección General de
.
e e oportuno document
1
se consigne tal autorización.
o en e que expresamente
La existencia de tarifas en el trans
,
blecida en la Ley sobre N
.,
~rte aereo
d
avegac1on Aerea d 21
e sus preceptos se refiere la Le
e
Y concretamente a

.
viene reiteradamente estad . .
e Julio de 1960. En tres
ellas:

ª) Artículo 82. El Ministerio del Air h
nes) fijará anualmente las tarifas , e. ( oy de Transportes y Comunicacio.
maximas que podrá
1·
no regu1ar mtcrior que no pod ,
.
.
n ap icarse al tráfico
- . regular.
'
ran ser mfenores a 1as autorizadas
.
vicio
para el scr-

b )_Artículo 101. Las tarifas del transporte de ..
previamente aprobadas por el M .. t .
VIaJeros y sus equipajes serán
mis eno.
c) Artículo 104. L as tan·ras de transportes de
,
te aprobadas por el Ministerio.
mercanc1as serán previamen-

d

7 El Decreto 475/ 59 de 2 de ab r1·1 autonza
.
e elevar los mínimos a percibir ante el
a

":1º0dT
i icar este artículo 95

en el sentido

d~~id:e b~J~ mod(o ?elibe~ado se habitúan p:o~:; u:t:et; de de~~nados viajeros
I ete.
As1 lo dice la exposición de motivos).
e errocarnl sm el pago del

317

�la
tuidad el no pago de la tarifa establecida, ha de ser una
. Es ?Jaro que al gra rmalidad nacida de una situación excepcional que, sis1tuac16n anorm '_ano
1
R b" s contradice uno de los caracteres
. d el pensamiento de Lang e y u io
d
1
gmen o
Se , Langle dichos caracteres han e ser os
del contrato de transporte.
gun
siguientes:
. . . -dice-' desde que existe
el acuerdo de
a) Consensual. A nuestro JWClO
•
luntades nacen los derechos y obligaciones de las partes, ~ q~e la en~re~a
vo
de la cosa afecte a la perfecc1º6n del contrato~ sino a, su e1ecuc16n, es ecrr,
'b"lid d material de trasladar y custodiar aquella.
a 1a pos1 i a
til
·to
b) Bilateral y oneroso. No hay transporte mercan gratui .
"d
.,
1O
al Los porteadores suelen tener estableci as
c) De adhesion, por
gener '
ad
modelos
las condiciones generales del contrato, para todos los carg ores, en
uniformes y comunmente impresos.
d) Forzoso, en ciertos casos.
1
, ti
como venimos manNo obstante, la gratuidad se produce en a prac ca y, .
rteador de la
teniendo, ella no priva a la relación trabada entre usuano y po
existencia de un contrato de transporte.
.
La gratuidad puede producirse bajo diversas modalidades:
, •
· di riminada para todos
a) La gratuidad conferida de manera genenca e m 8&lt;;
"6 d un
.
.
.
quien
estara en poses1 n .e
. .
ue desee realizar el benef1c1ario,
los via1es q
.
h b , de tener un periodo determmado
pase de libre circulación, que siempre a ra . , 1
. autorización del
alidez En este caso el usuario no requenra a previa
.
de v
.
1 b tará exhibir el título correspondiente no expedido para
porteador ya que e as .
un vuelo concreto y preciso.
.
. .,
metido
a
la
previa
autonzacion
b) Gratuidad para un viaje concreto, no so

....

del porteador.
'f d 1
c) Gratuidad para un viaje concreto previa concesión especi ica e a autorización por parte del porteador.
.
.
n
vuelo
o
para
una
sene
de vuelos,
d) Gratuidad conferida, bien pa~a _u .
uso:
. .6n a determinadas limitaciones en su
pero con su1eci
a') No poder viajar en ciertas épocas del año.
b') No poder viajar en ciertos días de la semana.
·¡

• l" Barcelona 1959,

s Emilio Langle y Rubio, "Manual de Derecho Mercanti espano .

Tomo III, pig. 472 Y ss.

318

c') No poder efectuar previa reserva de plaza quedando el usuario a expensas de que la haya libre en el momento en que termine la facturación
del vuelo.
Cualesquiera que sea la modalidad bajo la que el transporte gratuito tiene
lugar, incluso la primera de ellas, es decir cuando el beneficiario está en posesión del documento denominado "pase de libre circulación" o de otro análogo, el viajero habrá de proveerse del correspondiente billete de vuelo. La
e&gt;..1)edición del mismo tendrá lugar frente al documento que le otorgue la
gratuidad, sin necesidad del pago de la tarifa pero ninguno de dichos documentos serán válidos para la realización del viaje.
A tal efecto recordemos que, según el artículo 3 del Convenio de Varsovia
de 12 de octubre de 1929 "en el transporte de viajeros el porteador estará
obligado a expedir un billete de pasaje" y que "si el porteador admite al
viajero sin que se le haya expedido un billete de pasaje, no tendrá derecho
a prevalerse de las disposiciones del Convenio que excluyan o limitan su responsabilidad". En el Protocolo de La Haya de 28 de septiembre de 1955
persiste, aunque con otras matizaciones, esta prescripción, que se altera sustancialmente en el Protocolo de Guatemala (no entrado en vigor) de 8 de
marzo de 1971.
La Ley sobre Navegación Aérea de 21 de julio de 1960 -artículo 92establece que en el contrato de transporte de viajeros el transportista extenderá inexcusablemente el billete de pasaje que es -artículo 93- un documento
nominativo e intransferible y que únicamente podrá ser utilizado para el viaje
que fue expedido y en el lugar del avión que, en su caso, determine.
El billete, con los datos que, según se trate de transporte internacional o
interno, le son obligatorios, deberá extenderse en todo caso y el título, autorización, pase o cualquiera otro que faculte para el viaje gratuito servirá,
no para la realización del viaje, sino para obtener el billete correspondiente
al vuelo concreto de que se trate sin el pago de la tarifa para él establecida
con carácter general.
3. La Causa en el Transporte Gratuito
El transporte gratuito concurre por una causa. El porteador tiene la obligación de otorgar a todas las personas que utilizan sus servicios una igualdad
de trato que no conozca discriminaciones. Dicha igualdad de trato tarifario
sólo podrá ser alterada por causas delimitadas en la ley. Estas causas pueden
tener motivaciones diferentes en relación con el propio transportista y que,
en grandes grupos pueden clasificarse así.
319

�a) lmposici6n de un precepto legal en relaci6n con personas ajenas a la
empresa.
b) Imposici6n derivada de los convenios, concesiones o autorizaciones en
relaci6n con personas ajenas a la empresa.
e) Compromisos adquiridos con el personal de la propia empresa como
consecuencia de las relaciones laborales de ella con sus trabajadores.
d) Concesiones graciables concedidas por la empresa dentro de una autorización que le faculte para ello.
Debe tenerse en cuenta que, según el apartado 2o. del artículo 153 de la
Ley sobre Navegación Aérea de 21 de julio de 1960 las empresas de transporte aéreo tanto nacionales como internacionales podrán ser sancionadas
por infracción de lo dispuesto sobre tarifas. Esta prescripci6n garantiza la
igualdad de trato a que hemos venido refiriéndonos y que no admite otras
excepciones que las citadas más arriba.
El Decreto de 23 de Enero de 19419 establece en su artículo primero que
la Compañía Iberia, concesionaria de las líneas aéreas, no podrá conceder
billetes gratuitos para viajar por las mismas ni expedirlos con rebaja de precios que no figuren en las respectivas tarifas.
De dicha prohibición -artículo 2o.- se exceptuan los billetes para el
personal de la Compañía que en comisiones del servicio tengan que trasladarse. Se concede, además, el derecho a utilizaci6n de las líneas aéreas a
determinadas autoridades que en el propio Decreto se enumeran y que son,
entre otros, el Presidente y Vicepresidente del Gobierno y los Ministros del
mismo.10
Para el ejercicio del derecho expuesto -artículo 4 del referido Decreto-por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones se proveerá, según los
casos, a las autoridades correspondientes, de "Pases de Gobierno" y "Pases
de Inspecci6n", cuyos pases, por delegaci6n del Ministro, deberán ir firmados por el Subsecretario de Aviaci6n Civil. Debe notarse que los pases, tanto
los de Gobierno como los de lnspecci6n no son expedidos por la compañía
transportadora sino por la Adrninistraci6n Pública, encontrándose la compañía con un documento cuyo mandato debe cumplimentar. Los pases de
Inspección son congruentes co~ lo dispuesto en el artículo 69 de la Ley sobre
navegación aérea que atribuye al Ministerio de Transportes y ComunicadoPublicado en el Boletín Oficial del Estado de 2 de febrero de 1941.
Los Decretos de 21 de mayo de 1948 (Boletín Oficial del Estado de 2 de junio)
y 24 de julio de 1975 (Boletín Oficial del Estado No. 200 de 21 de agosto) introducen
determinadas modificaciones que, en su caso, deben consultarse.
9
10

nes el ejerc1c10 de la inspeccio'n n ecesana
. para gara .:_
1
e as condiciones de la
•,
n..u.ar e cumplimiento
conces1on o autorización.
d I
Problema interesante esu el d . 1
cargo del Estado de los
. e s1 e P?rteador tiene derecho a resarcirse a
'
pasaJes que expida para 1
'd
'
a pase. En las disposiciones que
1 1
as auton acles con derecho
·
regu an a navegac·'
'
nmgún precepto que a ello
fº
ion aerea no encontramos
se re iera, por lo que p d.
.
trata de una obligación 1 1
u iera estimarse que se
sobre la Empresa.
ega cuyas consecuencias económicas deberán pesar
No obstante debe tenerse en cuenta
1
no no tienen restricción algu
que os poseedores de Pases de Gobierna en cuanto a su utili . ,
mos, pueden obtenerse billetes q
. . zac1on y que, con los misoficial y también otros qu
ue vadn a. ser utilizados en viajes de carácter
.
e carecen e dicha índol
c1us1vamente en el marco privad d 1
e y que se enmarcan exO
e a persona En
e transporte conviene record
1D
.
cuanto a otros medios
d
ar e ecreto de 22 d · r
gula el procedimiento para que los D
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~ . Camaras.
,
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n . Vid : Enrique M ape lli, "Transportes aéreos rat ·
Revista de Aeronáutica y Astronáutica No 4
g ui~os y c~n reducción de precio".
en la recopilación "Traba¡· os d D 'h . 06,, M_adnd, Septiembre 197 4. Se publica
.
e erec o Aeronautico y d I E
• ,,
nstltuto Iberoamericano de D
h A
.
e spac10 , editado por el
1
.
erec o eronáutico y del E
·
d
merc1a'
spac10 y e la Aviación Co1 Madrid 1978, pág. 315 y ss.
P~blicado
en el Boletín Oficial del Estado No. 178, correspondiente al día 27
de1~¡ulio
de 1967.
13 El artículo 19 d e1 R eg1amento Provisional del e
.
octubre de 1977 (Boletín Of' . 1 d 1 E
ongreso de Diputados de 13 de
ma e stado No 256 d 2
que dentro del territorio nacional lo D'
d .
e 6 de octubre 1!}77) dispone
culación o pago en su caso
' s iputa os tendrán derecho a pase de libre cir. .
' con cargo al Presupuesto del C
via¡e realizado en medios de transp t t
ongreso, de los gastos del
,
or e errestre mar' t'
entes publicos o de entidades paraestatales
~ _1 imo y aéreo del Estado, de otros
H El artículo 38 d 1 R 1
.. ' su venc1onadas o concesionarios.
B
e
eg amento Provmonal del Se d d 1
na o e 4 de octubre de 1977
( oletín Oficial del Estado No. 256 de 26 de oc
dores análogos derechos en cuanto
. .
tubre de 1977 ) concede a los Sena'
a via¡es, que a los Diputados.

321

320

Humanitas-21

�.
ano Giménez1&amp;_ entre las empresas dedicadas
Es muy frecuente -dice Serr
trabaJ·adores el derecho a. utilizar,
. "d d d 1 tr porte el otorgar a sus
.
.
a la activi a e ans
d t rminadas rebaJas de precio,
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ro gratuitamente o con e e
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1
en cierta me a, pe
s· d d ello constituye una meJora
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.
define la Real Academia Es. · gratuitamente es 1o que
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El derecho a viaJar
.
.
sta palabra aparece como gaJe
l' 16 En su qumta acepci6n e
pañola como rega ia.
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e además de su sueldo perci n
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. . a una empresa en virtud
. d
e presta sus servicios
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1 .
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t se trata se encuen ra
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d trabaJ·o que liga a la empresa
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.
Este derecho nace y ~m
. ero de este contrato de trabaJo puecon su empleado y no tiene otra causa' p tercera persona -el familiar del
de derivarse también un derecho .parad unda . guna manera con el transpor.
tá conexiona o e nm
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1 · • laboral e tra ªJª
·
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a otros even u
'
sólo le afecta a e smo
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.
b . d . contrato de trabaJo.
Empresa-tra
o;~l trabajador: contrato de transporte.
Empresa-fami ar
1 f mil" del trabaJ·ador pero el trans.
se lucra e a iar
'
Del beneficio es cierto que
.,
su persona sino en atend'1d 0 el beneficio en atencion a
!
b .
.
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Portista le ha conce 1
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ción al familiar con e que es
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vez concedido el billete y
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ta te ya que s1 ien una
d' h
Todo ello es unpor n . .
' f
del familiar del trabajador, ic o
mediante él el derecho a viaJar a avor

;r

Incluido
d lidades de salario en especie".
· énez, "Algunas mo
Ismael Serrano Grm
. ª
tases" Universidad de M adr'1d, F aen la obra "Dieciséis lecciones sobre salano~ y ;u\crabajo' Madrid 1971 , pág. 251 y ss.
cultad de Derecho. Departament,~ ~e ?ere~ odee la Len~a Española", Madrid 1970,
16 Real Acaderru·a Española, D1cc1onano
pág. 1.121 , 2a. columna.
15

322

familiar podrá ejercer las acciones que de un contrato de transporte -ya
formalizado- se derivan, en cambio, antes de la concesión ninguna relación
se reconoce entre transportista y familiar de su trabajador. La petición del
billete, cuya concesión estará debidamente reglamentada en las leyes y pactos laborales, no podrá ejercitarla nada más que el trabajador y no sus familiares beneficiarios. Los familiares podrán viajar y una vez que sean titulares
del pasaje poseer los derechos propios de cualquier otro viajero, pero, previamente, la petición del billete que se deriva de un contrato de trabajo corresponderá tan solo al titular del mismo. Entendemos que si el trabajador
no hiciera uso de su derecho frente a la empresa transportista, su familiar
beneficiario, no podría llevarlo a cabo por sí. Más aún, si las condiciones
del billete concedido no se adaptaran a las estipulaciones laborales, la reclamación oportuna tan solo correspondería al trabajador pero no a su familiar beneficiario del pasaje aunque sea a éste a quien directamente afecten
dichas condiciones.
Otro supuesto que hemos de considerar es el que se refiere a los trabajadores jubilados que, en virtud de las disposiciones que han regulado sus contratos de trabajo mientras permanecieron en activo, al cesar en su actividad laboral, bien por haber alcanzado el límite de la edad establecida para ello,
bien por enfermedad o accidente, continúan disfrutando el derecho a viajar
gratuitamente de por vida. En este caso no puede hablarse de un derecho derivado de una relación de trabajo, que ya no existe, sino de un derecho que
es continuación del que se tenía cuando se prestaba servicio activo en la empresa dedicada al transporte aéreo. Podría pensarse que el trabajo prestado
durante dicho periodo de actividad se remuneraba con un salario de percepción inmediata, el que se percibía entonces periódicamente, y con otro de
aplazada percepción, el que se recibe una vez que el trabajador se jubila.
En este salario se comprende el derecho a viajar gratuitamente cuando ya
no se presta servicio alguno al transportista y sólo en atención a los que, en el
pasado de actividad, se le prestaron.
Como hemos indicado anteriormente el derecho de los trabajadores de las
empresas de transporte a viajar con determinados beneficios es de carácter
general y lo encontramos en todos los medios de transporte. A modo de ejemplo podemos citar los siguientes:

-:a•ue~..

a) En la Reglamentación Nacional de Trabajo de la Renfe aprobada por
Orden de 22 de enero de 197l17 se comprende dentro de la rúbrica general
17

Esta disposición aparece publicada en el Boletín Oficial del Estado, correspondiente

al día 3 de febrero de 1971.

323

�. "
f nne a lo dispuesto en el artículo 3 7 de
de "otros conceptos salariales ' con o . (h
'a artículo 26 del Estatuto
e
t de TrabaJO oy sen
'
la vigente Ley de ontra o
L 8 / 1980 de 10 de marzo)' los benede los Trabajadores, aprobado por ey . , gratuita de vivienda, suministro
b
el agente por ocupac10n
f il"
ficios que o tenga
b . billetes gratuitos para sí y sus am iares,
de uniformes, prendas de tra a10,
l Red en los artículos que exbonificaciones sobre el precio ?e costobparaf" ·ªo salarial siempre que sea poualqu1er otro ene 1c1
. "6
y c .
l onsideración de indemruzac1 n
Pende su economato
.,
ómica y no tengan a c
s"ble su valorac1on econ
, d
. •
i_ .
d
l agente por razon e servicio.
por gastos efectua os por e
. .
1s rtí ulo 18 se determina que
En la Ley 83/ 1964 de 16 de d1lc1eRmbrfe, xpaeiirá pa;a sus agentes fijos
. . tr . , n de a en e e
el Consejo de Ad m1ms ac10
. l . , n limitada que les sean necesa.b
• lación 0 de c1rcu ac10
los billetes de 1i re circu
. .
rvirán de título de transt (sic) ferroviarios que se
rios así como los carne s
b de determinados agentes que
'
., 1
drá establecer a nom re
"6
porte. T amb1en os po
d
'n d l servicio ferroviario. La conces1 n
considere necesarios para el esarro fo ·e1·
de agentes fijos de cualquier
.
favor de los anu iares
de billetes gratuitos a
, 1 ,
e padre e hijos que vivan en su
categoría - artículo 19- alcanzara a c~ndyugd ' inco mil kilómetros anuales.
hasta un recorn o e c
.
compañía y a su cargo
l . b"l . 'n disfrutarán de billete gratmto
r·
s alcancen a JU 1 ac10
dr'
Cuando los agentes !JO
. .,
S familiares antes citados ten an
, .
de tres mil kilometros. us
hasta un maXlIDO
.entras vivan los titulares o sean
1
derecho a dos mil kilómetros anua es m1 d ' lugar la fonnalización de los
d l Red Los gastos a que e
,
pensionistas e a
·
d" t
las anteriores concesiones seran a
títulos de transporte correspon ien efs ta
art'1culo 20- se entenderá por
f · · A estos e ec os .
cargo de los bene ic1ano~. .
d l Red exclusivamente a aquellos que f1t"
pens1omstas e a
T
agentes en ac 1v0 0
. .,
li •ón alguna en este concepto. 0.
asimilac1on o amp aCl
.
guren, sin que quepan
"d
n arreglo a las anteriores nonnas
an co
dos los b1·11etes y pases que .se exp1
.
d d terminantemente prohib"d
i os
,
ommat1vos que an
- artículo 21- seran n
, ' . . b rgo los estrictamente necesarios
los pases al portador. Se exceptuan sin ero a '
para determinados servicios de Renfe.
.
. .
. Mercante aprobada por Orden M1msb) En la Ordenanza de la Marina
t' lo 221- que el personal
d 1969 se establece - ar icu
.
terial de 20 de mayo e l
d por la empresa billete de pasaJe graf.
a
1Jº tiene derecho a que· se· e t conce
ormas
·.
tu ito con arreglo a las s1gu1en es n
. .
d , r .tado a las líneas establec1"das en el litoral
a') Dicho beneficio ~ue ara lIDl
añoles del Norte de Africa.
de la península, Canan as y puertos esp

°

.

b') En la concesión de dichos billetes se estimará por el naviero o armador
las necesidades de la empresa y los motivos del viaje que desee realizar el
interesado.
c') Para la determinación de la clase de pasaje que corresponda otorgar
se tendrá en cuenta la categoría del interesado a fines de locomoción.
c) La Ordenanza laboral de transporte por carretera aprobada por Orden
Ministerial de 20 de marzo de 1971 establece el derecho que tiene el personal
de cada empresa de transporte a viajar gratis, en las líneas establecidas por
las mismas en número no superior a dos o cuatro personas en cada coche,
según se trate de líneas interurbanas o urbanas. Este derecho se hace extensivo a los hijos de los trabajadores -si son varones hasta los diecisiete años
y si son mujeres hasta los _veintiún años- siempre que justifiquen la necesidad de asistir a un centro de enseñanza profesional o de aprendizaje. A efectos de ejercer este derecho se proveerá a cada trabajador de una tarjeta de
identidad que acredite su personalidad y lugar donde presta sus servicios.
Por otro lado, se establece también la obligaci6n de las empresas de facilitar a su personal "tarjetas familiares" para ser utilizadas por las esposas,
hijos y familiares que vivan bajo el mismo techo y a expensas del interesado.
En el reglamento de régimen interior se determinará el número de viajes que
pueden realizarse por los mismos, así como la reducción que ha de asignarse,
conforme a las siguientes circunstancias mínimas:
a') La reducción de los precios habrá de consistir, como mínimo, en el
cincuenta por ciento de las tarifas establecidas.
b') En cada vehículo de las líneas urbanas podrán viajar hasta cuatro personas familiares de los empleados, pudiendo hacerse por individuo un viaje al
día como máximo.
c') En cada coche de las lineas interurbanas se admitirán como máximo a
dos familiares del personal empleado, pudiendo hacer cada uno de ellos dos viajes completos de ida y vuelta al mes.
Los ejemplos que anteceden los hemos recogido a fin de poner de manifiesto que la regalía de los empleados que prestan servicios en las empresas
de transporte, sean terrestres -ferroviarios o por carretera- o marítimas,
tiene un carácter absolutamente generalizado aunque, según los casos y según
también cada medio de transporte, el beneficio tenga alcances diferentes. El
transporte aéreo no podía ser una excepción frente a ello. Por el contrario,
puede afirmarse que, por muy variadas circunstancias, ha sido más liberal
que los otros medios del transporte, al menos en el momento presente ya que,

1s Publicada en el Boletin Oficial del Estado No. 302, correspondiente al 17 de di-

ciembre de 1964.

324

325

�en cuanto al ferroviario, se observa una especial y constante restricción de
estos gajes.
En el transporte aéreo no se observa uniformidad en cuanto al alcance y
contenido de estas concesiones. La multiplicidad de empresas, la diversidad de
su carácter y el estar repartidos por todos los países del mundo, ha hecho que
cada una de ellas haya regulado la materia en la forma en que ha estimado
más adecuada y más conveniente para sus intereses. No debe olvidarse que
todo ello -en cuanto a los trabajadores se entiende- pertenece al ámbito
de las relaciones de trabajo y que estas relaciones están presididas por principios y normas muy particulares que pertenecen a la peculiaridad económica y social del medio geográfico correspondiente.
Los organismos internacionales que podían haber intervenido en la materia han respetado, como era lógico, la soberanía de cada empresa aérea para,
que, con arreglo a la legislación nacional que le era aplicable, regulare Iá
concesión de beneficios en materia de viajes a sus empleados. La IATA se
ha limitado a permitir que dichos beneficios se otorgasen sin que ello supusiese
transgresión de su política en materia de tarifas. Pero esta permisión no se
ha inmiscuido en determinar la amplitud de los mismos ni en cuanto al importe de la rebaja, ni en cuanto al número de viajes respecto de la que ello fuese
posible, ni tampoco en lo que hace relación a los familiares que de una manera directamente derivada del trabajador del transportista, puedan lucrarse
de estos beneficios.
Por ello no nos es posible establecer un cuadro general del contenido del
beneficio de que, en esta materia, gozan los empleados de las líneas aéreas.
Sin embargo y para que pueda servir de antecedente citaremos el ejempo de
determinada empresa de ámbito internacional que concede billetes sin reserva
de plaza durante todos los meses del año, para todas sus líneas abonando exclusivamente los gastos de seguros e impuestos. Al tercer año de no utilizar
este derecho se podrá viajar, con reserva de plaza, en cualquier línea si bien
con restricciones respecto de algunos meses. Abonando el cincuenta por ciento
del importe de los billetes, más los seguros e impuestos, se podrá viajar en
cualquier época del año. E stos beneficios se extenderán a los familiares en primer grado que, además, dependan económicamente del trabajador y habiten
con él. No será preciso tener que disfrutar las vacaciones anuales para tener
derecho a estos beneficios, como tampoco será condición indispensable ni necesaria que tenga que viajar el trabajador cuando los que deseen hacerlo sean
sus beneficiarios. Los trabajadores jubilados y las viudas y huérfanos menares de veintiún años, solteros, o cualesquiera que fuera su edad si se encuentran incapacitados para todo trabajo, mientras consten y figuren como

pensionistas y reciban la pensión como consecuencia directa del trabajo realizado en la Compañía aérea, serán considerados como en activo a efectos de
concesión de billetes gratuitos o con abono del cincuenta por ciento de su
importe.
En caso de fallecimiento de padres, hijos o hermanos, al trabajador se le
concederá un billete gratuito de ida y vuelta con reserva de plaza al aerapuerto más próximo al lugar de fallecimiento. En el caso del trabajador casado, se le concederán dos billetes gratuitos con reserva de plaza para él y su
cónyuge, beneficios que corresponderán incluso en los casos en que el parentesco con el fallecido fuera político.
Los billetes concedidos sin reserva de plaza, darán derecho al trabajador
a realizar a su voluntad de uno a tres viajes por un total entre los tres, de
seis trayectos. El origen del viaje y destino de los billetes no será necesario que
coincidan con el punto de residencia habitual del trabajador o beneficiario.
En los casos en que se soliciten billetes gratuitos para las líneas europeas o
trasatlánticos, los trayectos imprescindibles para enlazar con la iniciación de
esta línea no serán computados a efectos de limitación de los seis trayectos
que como máximo comprende el cupo anual.
Los billetes gratuitos o con descuento obtenidos por los trabajadores o beneficiarios, tendrán un período de validez, para iniciar el recorrido, no superior a dos meses, desde la fecha de su concesión. Para el segundo o siguiente
cupones de vuelo, se establece como periodo de validez la fecha de 31 de enero
del año siguiente a aquél en el cual se inició el recorrido, salvo que se trate
de asistir a cursos escolares en cuyo caso finalizará en la fecha en que terminen los mismos.19
Examinados los principios generales que anteceden puede llegarse a la conclusión de que las concesiones de que se benefician los empleados de las Compafiías dedicadas al transporte aéreo pueden alcanzar múltiples variantes y
combinaciones cuya aplicación dependerá de las circunstancias económicas y
sociales en las que se muevan las relaciones de trabajo correspondientes. Estas
variantes pueden ser las siguientes:
a) Derecho a viajar gratuitamentP,.
b) Derecho a viajar con descuentos que pueden ser de cuantía variable.
19

Consultar el VII Convenio Colectivo entre la Empresa Iberia, Líneas Aéreas de
España y su personal de tierra, aprobado por Resolución d la Dirección General de
Trabajo de 8 de mayo de 1980 y publicado en el Boletín Oficial del Estado No. 145,
correspondiente al dla 17 de junio de 1980 (artículos 116 y ss.).

326
327

�c) Derecho a viajar en un número mayor o menor de líneas durante el año.
d) Concepto que la composición, a estos efectos, merezca una línea aérea
desde la residencia del empleado con conexión a la línea correspondiente o
desde la iniciación real de ésta) .
e) Limitación durante determinadas épocas del año, bien para toda la red
o bien para una o varias líneas determinadas.
f) Derecho a reserva de plaza con antelación a la iniciación del viaje o
supeditación a que en dicho momento hubiere plazas disponibles.
g) Concesión de derechos especiales en casos también particulares (fallecimiento de familiares, matrimonios, obligaciones perentorias, etc.) .
h) Derecho a favor de determinados familiares y condiciones para ello ( dependencia económica del trabajador, convivencia con el mismo, etc.).
i) Derecho del trabajador una vez que ha cesado de prestar servicio activo
al transportista.
j) Derecho a viajar en una clase determinada {primera, económica, etc.).
El repertorio de particularidades enumeradas podría hacerse más extensivo
y, dentro de ellas, la concesión puede admitir muy numerosas combinaciones.

......

Teniendo en cuenta que estos derechos, emanados del contrato de trabajo,
experimentan una constante evolución es posible que, considerando que la
aviación comercial ha dejado de ser ya un medio de transporte recién nacido
aunque sea el más joven de todos ellos, la regalía ha alcanzado unos límites
que pudieran considerarse peligrosos para las economías de las empresas y,
por ende, para la economía de los propios trabajadores que en ellas se insertan. No es pues de extrañar que venga observándose una razonable y prudente
tendencia que supone restricción a tales derechos. De manera radical se estableció este criterio en el ferrocarril y no debe admitirse como inoportuno en
cuanto al transporte aéreo. El nivel económico de los trabajadores que prestan servicio en las empresas aéreas y las facilidades complementarias que habitualmente encuentran para sus desplazamientos en cuanto a reducciones en
los precios de los hoteles u organización de grupos, hace que la concesión de
billetes gratuitos no sea meramente potencial sino efectivamente disfrutada.
La apuntada tendencia restrictiva tiene diversas posibilidades entr_e las que
destacan como más aconsejables las que se refieren a la reserva de plaza y a
la utilización de clase preferente.20 La utilización residual de la capacidad
20 A modo de chiste y en alguna Compañía aérea, a la clase primera, el personal de
cabina - tripulantes auxiliares de vuelo-- la ha llamado "frimera" en atención a los
muchos viajeros "Free" (gratuitos) que la utilizaban y en atención a la pronunciación
española de la palabra inglesa.

328-

de una aeronave, si los controles de reserva se llevan a cabo con el rigor y la
seriedad adecuadas, no supone menoscabo económico para la Compañía aérea,
aunque no hay que olvidar que, el pasajero, no es ajeno a ello, ya que más
cómodo resulta el viaje mientras menor es la ocupación de la aeronave.
Debe tenerse en cuenta que una cosa es el derecho laboral ejercitable frente
al transportista y que supone para éste una obligación que debe cumplir concediendo los pasajes a los que sea acreedor su trabajador, bien para él o bien
para sus familiares, y otra la mera benevolencia, la concesión otorgada por
razones de cortesía, cortesía que muchas veces puede estar basada en términos de reciprocidad. La concesión obligada de que hemos tratado hasta aquí,
compele al transportista; la concesión graciable depende del libre ejercicio de
su voluntad ponderando en cada caso las razones concurrentes que pueden,
desde luego, ser meramente subjetivas.
Pero el transportador aéreo no puede ejercitar su benevolencia siempre que
lo desee, ya que ello contrariaría el principio de igualdad de trato tarifario
que le viene impuesto por la ley, sino tan sólo con arreglo a unos principios
preestablecidos.
La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) tiene establecidas tres resoluciones sobre la materia que figuran en su Manual bajo los
números que dejamos indicados:
a) 200-G. "Filing government requierements and authoritations".
b) 200-H. "Free and reduced fare transportation for inaugural flights".
c) 788. "Free and reduced fare or rate transportations".21
Esta última Resolución autoriza a las Compañías aéreas a conceder billetes
gratuitos o con reducción no sólo cuando se trate de empleados de las propias empresas, familiares en determinados casos, abogados, médicos y otros
profesionales, sino también a personas no relacionadas permanentemente con
los porteadores en las que concurren circunstancias especiales. Entre ellas,
a vía de ejemplo, podemos citar:
a) Cualquier persona herida en un accidente acaecido en el curso de las
operaciones aeronáuticas.
b ) Cualquier médico o enfermero y otra persona que preste asistencia a
los heridos anteriormente mencionados.
21 Esta R esolución 788 ha sido alterada de número en la corrección del Manual de
Resolución de IATA 1981, ya que tradicionalmente ocupaba el número 200.

329

�c) Cualquier miembro de la familia próxima o el tutor o responsable legal
de dichos heridos.
d) Cualquier persona con la que esté en negociación una Empresa aérea
a efectos de su contratación.
e) Cualquier persona que preste testimonio en asunto legal en que esté
interesada la Compañía aérea.
Los ejemplos anteriormente mencionados, extraídos de la Resolución 788
de IATA, son suficientemente explícitos y llevan al convencimiento de que la
autorización se concede considerando razones de humanidad, en casos directamente implicados con la actividad del transportista, u otros motivos de los
que se deduce un interés de la Compañía aérea en que el desplazamiento
pueda llevarse a cabo.
Fundamentalmente debemos distinguir entre las concesiones de billetes gratuitos o con descuento que suponen una obligación para el transportista de
aquellas otras que quedan al arbitrio de su voluntad y que simplemente le
están autorizadas pero no impuestas. Las Resoluciones de IATA que hemos
mencionado en modo alguno implican una obligación para el transportista
sino tan solo una permisión para que si lo estima conveniente, pueda llevar .a
cabo la concesión, sin que ello suponga infracción de las normas tarifarias que
le son obligatorias. Las Resoluciones de IATA son una e~cepción a la igu_aldad
en el trato que, dentro de una misma tarifa, debe aplicar el transportista a
todos los usuarios de su servicio. No implican obligación ni gravamen alguno.

4. Responsabilidad del Porteador en el Transporte Gratuito
Asumidas por el porteador aéreo, sin contraprestación, la obligación de trasladar a una persona por cualesquiera de las circunstancias que han quedado
expuestas, nos queda por determinar si, como consecuencia de las ob~igaciones
que como tal porteador le incumben, y en el caso de que las incumpliere, debe
reparar debidamente al viajero compensándole de los daños y perjuicios que
éste haya podido padecer.
De acuerdo con una elemental visión del problema pudiera opinarse que
bastante hace el transportista con aceptar la prestación de un servicio sin
percibir precio alguno por el mismo y que las consecuencias del viaje, fuer~n
cuales fueren las causas que las determinen, deberían ser de cargo del usuario
que utilizó los servicios sin abonar nada por su parte. Siguiendo. esta lí~ea
de pensamiento pudiera también opinarse qu: carece de causa _la mdemm_zación que a un viajero normal que abonó el unporte de la tarifa establecida

330

para el servicio a favor del viajero que inicialmente aceptó el servicio gratuitamente, y que el impago -tarifa, indemnización- debe operar para ambas
partes: viajero, transportista
Sin embargo todo ello no es sino un primario planteamiento que, en modo
alguno, está de acuerdo con la teoría que venimos manteniendo desde el principio. El transportista acepta al viajero sin pago de la tarifa o porque la ley
se lo impone, o porque está obligado en virtud de otro compromiso contractual o porque graciablemente, por decisión de su libre voluntad, lo estimó
oportuno. En los primeros casos el porteador no tiene a su arbitrio establecer
condiciones especiales para estos transportes ya que el propio transporte gratuito y su clausulado le vienen impuesto, o por ley o por contrato. Si ni la ley
ni el contrato establecen condiciones especiales que válidamente le exoneren de responsabilidad en caso de que el contrato de transporte se incumpla,
esta responsabilidad subsistirá íntegramente en la misma medida y proporción
que si la tarifa correspondiente al transporte se hubiera satisfecho. En cuanto
al transporte graciable es cierto que, al conceder la gracia, el transportista
es muy dueño de concederla con sujeción a determinadas condiciones; pero
estas condiciones serán válidas o no en la medida en que la ley lo permita y,
en cuanto a sujetar el transporte gratuito concedido benévolamente a la irresponsabilidad del transportista, es cláusula que, al menos en el transporte internacional, como más adelante veremos y por expreso mandato del Convenio
de Varsovia de 12 de octubre de 1929, padece del vicio de nulidad.
Alguna legislación comparada ha afrontado esta cuestión dejándola, dentro
de su ámbito de obligatoriedad, suficientemente definida. Así el Código Aeronáutico de la República Oriental del Uruguay de 29 de noviembre de 1974
que en su artículo 164 dispone que en caso de transporte aéreo gratuito de
personas en servicios aéreos privados, el transportador sólo será responsable
si incurre en dolo o culpa grave.Zli
En España el Reglamento del Seguro Obligatorio de Viajeros aprobado por
Decreto de 6 de marzo de 196923 dispone en su artículo 9 que se encuentra
protegido por este seguro toda persona que en el momento del accidente esté
provista de título de transporte, de pago o gratuito y haya satisfecho la prima
22

Bauzá Araujo, Alvaro, aclara: "En el anteproyecto se agregaba que en caso de
transporte aéreo gratuito, que no implicara un "servicio de transporte aéreo", la responsabilidad por persona lesionada o fallecida quedaba limitada a un máximo equivalente a la tercera parte del tope establecido respecto de los pasajeros de pago. "C6digo Aeronáutico de la República Oriental del Uruguay, concordado y anotado por...".
Montevideo 1975, pág. 269.
23

Publicado en el Boletín Oficial del Estado, correspondiente al día 1 de Abril de
1969.

331

�correspondiente. Pero hay que considerar que, el propio texto legal, en su
artículo 4 tiene establecido también que el Seguro Obligatorio de Viajeros no
libera a las Empresas tranportistas o a los conductores de vehículos de la responsabilidad civil en que, dolosa o culposamente, pudieran incurrir por razón
del transporte de personas, ni las prestaciones satisfechas por dicho seguro
reducen el importe de la expresada responsabilidad.
Significa ello que si bien dentro de la protección del Seguro Obligatorio de
Viajeros quedan enmarcados aquellos que sean porteadores de un título gratuito, la protección de este Seguro no libera al transportista de las responsabilidades en que, de acuerdo con el contrato de transporte, haya podido incurrir.
Conviene, de todas formas, dejar aclarado que, en España y en virtud de la
Disposición Final tercera de la Ley sobre Navegación Aérea de 21 de julio
de 1960, quedan excluidas del Seguro Obligatorio de Viajeros, las Empresas
de transporte aéreo que acrediten tener constituido el correspondiente Seguro
de Viajeros previsto en la propia Ley, deduciéndose en este supuesto del
precio del billete, en el transporte aéreo nacional el importe de la prima del
indicado Seguro obligatorio. En todo caso la indemnización se hará efectiva
en el plazo máximo de treinta días.
La jurisprudencia española si bien referida a siniestros ocurridos en otros
medios de transporte ha tenido oportunidad de pronunciarse en muy numerosas ocasiones sobre las consecuencias, en lo referente a responsabilidad,
cuando el transporte se ha realizado de una manera gratuita. Entre ellas podemos citar tres cuyos pronunciamientos consideramos de singular interés:
a) "El contrato de transporte es, por su naturaleza jurídica, un arrendamiento o locación de servicios, y, como tal, un contrato bilateral y oneroso
del que nacen prestaci.ones recíprocas para ambas partes y mezcla del consensual y real, porque aunque se perfecciona por el consentimiento, no produce
efectos jurídicos sino merced a la entrega real de las cosas que han de ser
transportadas, respondiendo el porteador de los daños y perjuicios que se
originen por incumplimiento del contrato". Sentencia de 26 de Mayo de
1925.2•
b) "En el terreno teórico, puede discutirse si el hecho de que el propietario
o conductor de un automóvil inviten a un tercero, o consientan en llevarlo
gratuitamente de un lugar a otro, origina o no un verdadero contrato de
transporte terrestre, con su secuela de derechos y obligaciones de las partes
24 Publicada en Manuel Rodríguez Navarro, "Doctrina Mercantil del Tribunal Supremo" . Aguilar. Madrid 1956, Tomo 11, pág. 2414.

contratantes; pero lo que, en cambio, no puede discutirse es que tales hechos
no exoneren a dicho conductor de la obligación de cumplir las normas de pericia y de prudencia que se exigen en la conducción del vehículo, por consecuencia de la ley de protección general que ampara y protege a todas las
personas, ni mucho menos, le despojan, en semejantes supuestos, de toda responsabilidad para el evento de que, con su conducta imperita e imprudente,
origine consecuencias dañosas para el transportado o para su patrimonio; en
supuestos tales, la responsabilidad civil del conductor, aparece clara si con
su actuación viola la disposición de protección general y lesiona el derecho
subjetivo de terceras personas, sean o no transportadas por él, y vayan o no
gratuitamen te en el vehículo. Sentencia de 28 de diciembre de 1964. Civil. 25
c) "La Gratuidad del transporte no exonera al conductor del vehículo de
las responsabilidades civiles en que pudiera incurrir por el incumplimiento de
las normas de pericia y prudencia que se originen en la conducción del vehículo". Setencia de 6 de M arzo de 1979 (Contencioso Administrativo) .26
Circunscribiéndonos al ámbito de lo aeronáutico y concretamente en lo que
al transporte aéreo internacional se refiere, es de especial importancia lo dispuesto en el artículo primero y en el primero de sus párrafos del Convenio
de Varsovia de 12 de octubre de 1929 en el que se declara que el mism o se
aplica a todo transpor te internacional de personas, equipajes o mercancías
efectuado, contra remuneración, en aeronave. Se aplica igualmente a los transportes gratuitos efectuados en aeronave por una Empresa de transporte aéreo.
Este precepto no es objeto de modificación por parte del Protocolo de La
H aya de 29 de septiembre de 1955, Protocolo de Guatemala la de 8 de marzo
de 1971 ni Protocolos ( 1, 2, 3 y 4) de Montreal de 25 de septiembre de 1975.
Por tanto, todo el sistema de responsabilidad articulado en Varsovia es de
aplicación, sin diferenciación alguna, a los transportes aéreos internacionales ,
sean bajo remuneración, sean gratuitos, siempre que se lleven a cabo por una
empresa aérea, lo que significa que en efecto, se excluyen del sistema de responsabilidad preconizado por el Convenio de Varsovia los transportes aéreos
gratuitos no explotados por una empresa aérea, tales como transporte en aeronaves privadas y fuera de una organización mercantil que realice líneas regulares o no, pero propias de una concesión o autorización administrativa.
25
Publicada en el Repertorio de Aranzadi bajo el número de referencia 5.911, correspondiente al año 1964.
2 6 Publicado en el R epertorio Aranzadi bajo el número de referencia 1071, correspondiente al año 1979. En la Sentencia de 20 de febrero de 1970 (Aranzadi 938 ) y
17 abril 1975 (Aranzadi 1649) se recoge también la doctrina de la responsabilidad
en el caso de transportes gratuitos en vehículos privados.

332
333

•

�Acorde con ello Quintana Carlo21 nos dice de manera directa refiriéndose
al aspecto concreto del que venimos tratando que los dependientes del transportista, aun cuando viajen en comisión de servicio y disfrutando de un billete "free", serán reputados como pasajeros y, en consecuencia, sometidos a las
normas del Convenio de Varsovia.
Partiendo de la base de que el Convenio de Varsovia es aplicable en la
misma medida a los transportes onerosos y a los gra~uitos siempre que éstos
se lleven a cabo por empresas dedicadas al transporte aéreo, debe tenerse en
cuenta que su artículo 23, no modificado en el concepto que nos interesa por
posteriores Protocolos, dispone que toda cláusula que tienda a exonerar de
su responsabilidad al porteador o a señalar un límite inferior al que se fija
en el Convenio será nula y de ningún efecto, pero la nulidad de dicha cláusula no implica la nulidad del contrato que permanecerá sometido a las disposiciones del Convenio.
Coordinados entre sí estos dos preceptos nos llevan a la conclusión de que
estando sometido el transporte aéreo internacional a las normas que regulan
la responsabilidad del transportista, las partes no quedan en libertad para
establecer un régimen de responsabilidad inferior al que estatuye el Convenio.
Si el transportista, al otorgar el pasaje gratuito, sea porque obligatoriamente
ha de hacerlo de tal manera, como en el caso de que lo expida en virtud de
un acto absolutamente graciable, estipula su irresponsabilidad si se produce
incumplimiento de sus obligaciones contractuales como transportista, esta estipulación será nula y tal nulidad no producirá necesariamente la nulidad del
contrato establecido entre las partes que, para nosotros, aunque el Convenio
de Varsovia no lo diga expresamente, no es otro que un contrato de transporte. Recordemos que (sine pretio, nulla venditio est; non autem pretii numeratio, sed conventio perficit sine scriptis habitam emtionem" (sin precio no
hay venta alguna; más no la entrega del precio, sino la convención, es lo que
perfecciona la compra sin escritura) .28
5. Conclusiones

La prestación del transporte aéreo como cualesquiera otra que comporte
la prestación de un servicio público está sujeta a la percepción de unas tarifas
establecidas o aprobadas por la autoridad administrativa competente en la
materia.
21 Ignacio Quintana Carlo, "La responsabilidad del transportista aéreo por daños
a los pasajeros". Universidad de Salamanca. 1977, pág. 364.
,. Ulpiano. Lib. XVII. Tit. I. Ley 2a. No. I.

334

•

L~ percepci~n de dicha tarifa en favor del porteador impone el pago del
precio establecido por parte del usuario del transporte, constituyendo, dicho
pago, ~especto de él la primera y fundamental de las obligaciones que le resultan impuestas como consecuencia del contrato de transporte.
Dich~ ~ercepción del precio establecido, tanto por razones de costumbre
Y :conom1:as como por ~a necesidad de establecer procedimientos que sean
mas atractivos para la clientela y que faciliten la lucha de competencia existente en la industria, puede tener lugar, tanto al contado como en plazos
tanto
en dinero
· que en'
.
. efectivo como mediante documentos de cre'diºto, sm
nmguno de d1c~os ca~os el transportista esté renunciando al cobro de lo que
le ~ertenece, smo simplemente facilitándolo en favor del que tiene que
realizarlo.
La c~~r~sa aérea como toda empresa mercantil y cualquiera que sea el estatuto JUr~d1co .ª que esté acogida así como cualquiera que sea la composición
de su c~pital, tiene una última finalidad de lucro, finalidad que ha de hacerla
compatible con la prestación del servicio público que tiene encomendado es
decir, que existiendo una legítima ganancia ella no pague en modo al~no
c~n el servicio que tiene que llevar a cabo en la forma y manera que la sociedad lo necesita.
~l principio que acaba de exponerse no obsta el que, por razones especiales
exista~ rutas, secto~es de servicios o líneas aéreas en las que se encuentren es~
tablccidas unas tarifas en las que a priori se sepa que no han de ser suficientemente remuneradas por haber sido construidas de forma que ru· aun
' s1qme· ·
ra cubren los costos reales de la explotación. El rendimiento económico de una
empre~a_ha de ser contemplado en su conjunto, de manera global para todas
las activ1da~:s q~e reali~a '. por el conjunto de todos los servicios que tiene
en explotac10n, sm que mc1dan en ello excepciones como las enunciadas.
Es cierto que por muy diversas causas, determinadas personas se encuentran
exce~,tuada,s del abono de la tarifa establecida con carácter general y en proporcion mas o menos elevada, llegándose en ciertos casos a la exoneración
total del pago de la dicha tarifa.
E~tre las pe::on~ exoneradas del pago total del precio del pasaje y la respectiva co~pama aerea se traba una relación jurídica que no puede ser otra
que la propia de un contrato de transporte. La circunstancia de que, en dicho
contr~t~, falte una condición importante como es la del pago del precio, no
es suf1c1ente, a nuestro juicio, como para que se dé nacimiento a un contrato
de otro orden o a un negocio jurídico ajeno y diferente al propio del transporte aéreo. Independientemente de la exceptuación del pago del precio con335

�currente en estos casos a favor del viajero, continúan dándose todas y cada
una de las notas características que son propias del contrato de transporte.
La antecedente conclusión lleva consigo el que, salvo especial prescripción
de la Ley, la relación !1:~atuita trabada -pasajero y porteador- se encuentre
regulada por las leyes, normas y disposiciones que son propias y peculiares
del contrato de transporte aéreo.
No obstante y con compatibilidad absoluta con lo que queda expuesto, deben contemplarse algunas excepciones especiales, ya que cuando se produzca
una colisión entre un pasajero que ha abonado la integridad de la tarifa y,
otro que solo parcialmente la pagó o que fue totalmente liberado de satisfacerla, los derechos de éste -en igualdad de circunstancias, decimos- deben ceder ante el pasajero ordinario. El caso más característico que puede
producirse respecto de ello es el denominado sobreventa o reserva de plazas
para un vuelo determinado por encima de la capacidad de la aeronave, supuesto en el que es imprescindible incumplir los compromisos adquiridos por
el transportista en el contrato de transporte en cuanto a alguna o algunas
de las personas que tienen su plaza debidamente reservada y cumplimentaron
satisfactoriamente los requisitos establecidos para la operación del embarque.
En sentido contrario pensamos que no conducirá a ningún resultado práctico ni se encuentra suficientemf'nte elaborarlo por la doctrina, el establecer
que la relación entre un transportista y un viajero que no abonó -legítimamente- el precio del transporte, no es la propia de un contrato de transporte,
sino otra sui generis. En todo caso tendríamos que deducir de tal relación obligaciones para el transportista que no han tenido la contraprestación correspondiente del pago del precio y que no sería tan sólo la de transportar, sino
otras muchas, entre ellas, la principal, la de indemnizar en supuesto de accidente o de cualquier otro siniestro imputable al transoortador.

ORIGENES y DESARROLLO DE LAS FUNDACIONES·
DEL DERECHO ANTIGUO AL DERECHO INDIANO .

ALoo

ARMANDO COCCA

Catedrático• Profesor Honons
. Cawa
Profesor Emérito, Buenos Aires.
,

l. En la protohistoria

EN ESTE PERIODO, en que faltan la crono} ,
documental, a veces la docum ta . ,
. ogia ordenada y la clasificación
en cion D11Sma sól0 ·
tradiciones. Movidos por di
'
Sirven a nuestro fin las
versas razones, como el d
d
temor de desagradar al difunto
I
eseo e perpetuarse, o el
o a os ancestros los ·
.
yeron lo que hoy conocemo
f d .
'
pruneros pueblos mstitutiple, tanto religioso como ~~:t~f un ac10nes. Estas t:nían un carácter múlciencia, filosofía y reliui6
i ico,
que es propio del primitivismo que
o· n sean una DllSma cosa E
.vil. .
para los tiempos, como la de los sumeri s
. n ~a c1 ~c16n avanzada
ter más diferenciado ob
, d
o ' 1~ fundaciones tuvieron un carác'
servan ose un sentimie t d
.
propio de los sabios de los maestr As" .
las n o e generosidad, que es
,
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"viliza .
daron la cultura sumeria . .
.
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Clones que here' s1gweron consagrando fundaciones.

!ª

2. India
La civilización india y las que nac1eron
.
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.
. .
cia conoaeron las
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de templos 1
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de sus ídolos De las I
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Y as engi as en honor
.
.
eyes sagra as pasaron al derech .vil
.,
personalidad legal que no abandona su .
li .
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~tribuye personalidad y vida a los ídolo:~!:ºs:io
El de_recho de la India
imperaron como toda ley en la antigüedad .
lofslc6digos sagrados que
cientes de sus trib al
' smo en a los relativamente re.
un es.

~:so.

336

337
Humanitu-22

�3 _ El derecho islámico

r.

6n de Mahoma son comunes las fundaEn los países formados por la re tgt
uita una fuente pública, o
ciones destinadas~ erigirAyf:::;e~;i0u;~~m:nz6 un t:5tudio _p~f=~
una casa de ensenanza.
.
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da en eí derecho tSlánuco,
d . d del derecho de los tSlamttas.
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f elaciones aut6nomas se
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en el cual una doctnna
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que se ofrecen en e p

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a como la de los faraones no podía
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Una cultura tan desarrollad .
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. , y reguló las fundaciones e
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conoc10
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.
Pecíficas ya en el Antiguo lmpe . lativas a fundaciones correspondientes
· ·6n, el texto de a.etas, re
de esta inst1tuc1
.
a ese mismo periodo de su cultura.

4. Egipto

5. Grecia
. r La fundación fue co. ¡ ·
gustab an obseqwa ·
· dí
Los griegos eran hosp1ta ~1os y
f rma de consagraci6n de un Jar n
nocida desde los primeros uemdIX'.só, epnar: sacrificios en honor de Apolo, fun.
ligiosas fun aci n
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Como testimomo e
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. (C p inscr raec. ' '
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ª

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. ,, Berlín 1889, p. 132 y ss. cit. por Ferrara,
"Rechtsvergleichende S~ud~en '
' nota l.
\Ko:LE~ue-se indica en la nota s1gu1ente, p. ~8,'d'che" Napoli-Torino, 1915, p. 38.
en a o ra
"Teoría delle personae gmr1 i
',
•
Empire" en Revue
2 FEllRARA, Francesco.
.
droit égyptien sous 1 Anc1en
'
a PlitENNE, M. "La fonda~on _en.
Bruxelles, 1955, pp. 19-31.
,, .
.
. a.le de Droits de 1 Ant1qu1té,
d .
de l'Ancien Empire ' id. loe. cit.,
lnternacion
"Textes des actes de fon ation
• STRACMANS, M.
pp. 31-39.

338

También Arist6teles realizó una fundación con su biblioteca, a cuyo frente
y como director sucesor suyo de la Escuela Peripatética, puso a su discípulo
Teofrasto.

6. Roma
Las más variadas formas de fundaciones se ofrecen en Roma a través de
su extenso periodo de civilización. Entre las más originales, se encuentra
la que hizo Tizio a favor de las plantas de papiro, que aun existe,! en la fuente de Aretusa, en Sicilia.
En su origen, reconoce diversas vertientes. Por un lado, a la tradición greco-helenística de fundaciones hechas en favor de templos, generalmente en
relación con el derecho de asilo, tan extendido en el mundo oriental. El gobierno romano, al dominar las provincias griegas, tomaba la protección de
estas fundaciones, que a veces hallaba desatendidas, encomendando su vigilancia superior a los gobernadores de aquellas provincias, lo que presentaba
al pueblo romano como defensor de las tradiciones griegas más venerables.G
Se ha afirmado que la raíz propiamente romana de la fundación está en
el derecho sepulcral. La idea de continuidad está centrada principalmente en
perpetuar el recuerdo después de la muerte. Para ello utiliza el memorial,
que es ya el mismo sepulcro; pero, para asegurar el cuidado de la sepultura,
y la conmemoración anual del día del nacimiento -dies natalis- adscribe a
la sepultura unas áreas rentables, cuyo fruto debe emplearse precisamente
con esos fines de cuidado y conmemoración. Estas fundaciones se hacen frecuentes a partir del año 100 después de Cristo. Se requería encontrar un grupo
de personas que garantizaren la continuidad; que estaba constituido por los
libertos del difunto y los sucesores y futuros libertos de los mismos. Hacia
la misma época en que se multiplican las fundaciones de este género, aparecen
las de fines asistenciales, que consisten en la adscripción de fincas rentables
a la finalidad de determinadas distribuciones entre los necesitados.8 Aquí son
los decuriones del municipio y el municipio mismo los encargados de asegurar
la continuidad y el cumplimiento de los objetivos que dieron lugar a la fundación.

• BRÜCK, E.F. "Les factours moteurs de !'origine et du développement des fondations
grécques et romaines", en Revue lnternationale des Droits de l'Antiquité, cit., 1955,
p. 159.
8

LóPEZ ]ACOISTE, José Javier. "La fundación a la luz de sus nuevas funciones", en

Revista de Derecho Privado, Madrid, vol. XLIX, Año 1965, p. 5 70.

339

�,,

Son muchas y de muy diversa prelaci6n las disposiciones relativas a fundaciones, desde constituciones imperiales a convenios con colegios privados de
ciudadanos o a favor de un municipio, con el fin de la celebraci6n de juegos
y espectáculos públicos, de distribuir dine_ro y víveres para casos de calamidades o a los necesitados, para socorrer a enfermos, niños, peregrinos, todo lo
cual se instrumentaba solemnemente, con obligaciones precisas a cargo de
los responsables de la administración de los bienes fundacionales, con multas y otras sanciones, aparte de la cláusula de resolución. Alcanz6 desarrollo
la fundación alimentaria, como la Fundación Pliniana, la Fundaci6n Ferentina, la Fundación Veleiana. Hicieron lo propio Nerva y Trajano.
Los romanos no eran obsequiosos como los griegos. El derecho romano ni
aun en la época clásica, reconoció la eficacia de la promesa de donaci6n. La
mentalidad desinteresada en el concepto de donaci6n fue incorporada por
Justiniano. La tomó de los sermones de Cris6stomo y obedece al deseo de
dar fuerza legal a los preceptos morales, excluyendo los m6viles egoístas (de
la propia donación) imperantes hasta entonces. (Es decir, las de aquellos que
buscaban reciprocidad o correspondencia, o las donationes captatoriae, obsequios de presuntos herederos a personas muy ancianas) .
La situación cambió con el fervor de caridad promovido por el cristianismo.
Muchas personas dejaron patrimonios enteros para la creación y sostenimiento
de hospitales, asilos de huérfanos -orphanotrophia-, hospicios de niños expósitos -brephotrophia-, de peregrinos -xenodochia-, de indigentes -ptochotrophia-, de ancianos -gerontocomia-, se enseña en la cátedra de Derecho Romano de la Universidad Complutense de Madrid.7
La fundación religiosa hace su primera aparición en la Roma pagana, algunas de las cuales, conforme a Ulpiano gozaban de la testamenti factio pasiva, adquirían y poseían (Ex corpore tituli, Ulpiani, tit. 22, No. 6). Con el
cristianismo, surge la causa pia. y se multiplica. Con Justiniano las causac piae
son elevadas a la dignidad de persona moral con vida propia, amparada por
las leyes civiles y eclesiásticas, dotadas de acción judicial, de representación,
de rectores y administradores que cuidaban de sus intereses y que no podían
enajenar los bienes. La constitución imperial, en concordancia con el derecho
canónico, favorecía la adquisición de la causa pia bajo cualquier forma; y
encontraban el modo de superar cualquier obstáculo que se interpusiera a
la consecución del fin. 8
7

IOLESIAS, Juan. "Derecho Romano. Instituciones de Derecho Privado", Barcelona,

1965, p. 156.
s G10Ro10, Giorgi. "La dottrina delle persone giuridiche o corpi morali", Vol. I,
Parte Generale, Firenze, 1913, 3ra. edic., p. 221-222.

340

~la~~ fine_s del siglo V parece dibujarse una autonomía como emanada de
la mdivtdualidad del edificio, o lo que es más propio del fin persegw'd
d l
modo de administ · , D
.
'
o, o e
.
rac1on. os consutuciones del año 472 (C I 13 32 7
34), citan expresamente junto a las iglesias los xenodochia 1~ ., ' . '
y
autonomos, a los efectos de garantizar su inmuru'dad .•
y
ptochia, como
. Justiniano fue quien dio a las fundaciones uno de sus rasgos más sobresa
~entes y que ha perdurado a través de los siglos, al determinar de modo
preso ~ue, por sobre todas las cosas, debe prevalecer la voluntad del f d d
( Omnibus enim talibus piis voluntatibus
secundum tl, f
. un a or
universa procedant (Nov. 131 11) Tamb:; l05
de ulncti voluntatem
d t
·
'
·
ten
rasgos e a autonomía al
e ernuruu: q~e pueden heredar -nomen et ius heredum--, reclamar créditos -cred1toribus respondere- entablar acciones e . . .
.
re'.
.
n JWCIO -actwnem move., , permutar Y celebrar locaciones enfitéuticas (C. 1 3 48 (49 ) 4 ) T
bien ver Gayo (Libro III).
' '
'
· aro.

ex:

Conviene recordar aquí que, en el Derecho Romano, existían cuatro clases
d~ personas morales: l~s corporaciones o universitates; las fundaciones o
p~ae causae; ~l ~stado ((iscus y aerarium) y la herencia yacente.10 Las funda-:iones, ~r~ rnstitutos ~1viles o eclesiásticos encaminados a un objeto de utilidad publica, d~ benefice_ncia o de culto. También se consideraba como persona moral _el mismo patrimonio de las fundaciones constituido por el con. •
to de los bienes. y dereches que SlfVen
·
de medio
. para obtener el objeto Jun
útil
a que la fun~aci~n está encaminada, enseña el catedrático de Derecho Romano de la Uruvers1dad de Valladolid.11

Y Gastón ~ederico Tobal, hacía lo propio en su cátedra de la Universidad
de Buenos Arres, cuando nos decía que, el derecho imperial de Roma
dab 1
.,
1
nos
a ~ nocion co~p eta de las fundaciones autónomas y de las fundaciones
subo:dmadas, cob11ando a estas últimas bajo la personería 1·urídica d 1
Iglesia.
e a
Como se ha visto, existían tanto las fundaciones inter vivos como mortis
causa entre los romanos. En el Imperio fueron bastante frecuentes, sobre todo en la forma de ~undaciones fiduciarias: disposiciones en favor de una ciud~d O ~e un collegta co~ cargo de cumplir la voluntad del fundador. El patnmomo ~asaba en ~rop1edad al recibidor, que se obligaba a cumplir, lo que
era garantizado. El. SISte~.ª hacía posible la continua realización de la voluntad
del fundador: la dispos1C16n era encomendada a una universitas, ente de du:/,6nz J AcorsTE. Op. cit., loe cit., p. 570 y nota 18.
. PETIT, Eugene. "Tratado elemental de Derecho Romano", Buenos Aires, 1963, p.

224

11

FERNANDEZ
'
G0NZALEz,
,
José. Nota a la pág. 224 de la obra de PETIT.

�ración infinita; pero quedaba siempre la inseguridad de la ejecució~ de la
carga y no parecía suficiente la vigilancia ejercida _por el Estado mediante :l
curator reipublicae. La referida fundación de Pliruo fue hecha del, modo s1.ente: donó a la ciudad de Como un fondo y se lo hace despues retransgravado con un vectigal inferior al rédito del fondo Y que debe representar el capital fundado. De este modo ~ ase~ab~ perpé~uamente el pag~
del precio que debía ser destinado cada_ ano_ ~1, fm alime~tano Y po~ ~tra P~f,¡
te el fondo era sustraído a la libre disposic1on de la cmdad (Ph~o, Epist.
vÍI, 18). Análogo es el sistema adoptado por la Fundació~ Ferent_ma (C~r.
l
X 5853) Más dudas provocan las fundaciones ahmentanas
pus inscr. at. ,
·
d V 1·
imperiales, de las cuales hay un testimonio interesante en la tabla. e e et y
de Bebiana que se conservan en el Museo de Parma. Se ha sostemdo que ueron verdaderas fundaciones autónomas, en el sentido del .derecho moderno.
Pero más bien parecen un instituto del Estado. El mecamsmo de estas fundaciones pudo haber sido así: El emperador, por medio de empleados_ de su
.
da un mutuo de capital a ba1·0 interés a poseedores fundanos,
conf ianza,
. los
cuales obligan en garantía sus fundos en fo~a pub~cística de ~a praediatur~:
Este rédito anual viene recogido en una caJa especial en la CI~dad y adm1
nistrado por empleados imperiales, los cuales, en plazos estab!ec_idos, entre~an
a la ciudad determinadas sumas para emplearse en el sosterumiento d_e ru~os
pobres u otro fin social. De lo cual resulta que el emperador es el suJeto JU•
,dico del patrimonio destinado a fines benéficos, él es el mutante y el acr:e•
~or de la renta, las cajas de la ciudad son cajas imperi~es y dependencias
del fisco y la ciudad es sólo beneficiaria de una d~termmada ~enta a emp1earse con e1 fl·n previ·sto ·1·2 Cierto es que en sus ongenes .las piae causae f Y
especialmente aquellas destinadas a fines religiosos, educa~vos y d~ .bene 1. ( cm·dado de enfermos, socorro de pobres, liberacion
de prisioneros,
cenc1a
.
.
etc.) fueron una extensión de los privilegios ya concedidos a la Iglasia; Y qu:
se podía hacer la liberalidad, sea por acto entre vivos ( Cod. 8, 54, 34) '. ~ea po
acto de última voluntad, de donde se admite su capacidad de adqumr. ~or
, ·¡ que, en el BaJ·o Imperio casi insensiblemente. estas
e11o es verosimi
. fundac10.
,
nes adquirieron personalidad jurídica, presentándose como mstituciones pu-

fe:ir

blicas eclesiásticas.U
.
14 q
· de Sav1gny,
·
Andrés Bello nos ofrece un estracto de la doctnna
ue bien
_
·
t
t'
ado
aqu'i
Al
referirse
a
las
personas
jurídicas
del
Derecho
merece ser sm e iz
.
.
.
·ce
que
a
veces
carecen
de
apariencia
visible
y
su
existencia
es
romano, nos d1

Op. cit., p. 40.
Op cit., p. 41.
14 La obra "Droit Romain", Lib. II, Cap. 2, Nros. 85 a 102.

12 FERRARA.

18 FERRARA.

enteramente ideal, como son las que se conocen con el nombre de fundaciones. En ellas, sujeto de derecho no son tampoco las personas a qui~nes resulta
el beneficio, las cuales no tienen parte alguna directa en la administración
de los bienes. Las fundaciones aparecen en tiempos anteriores al cristianismo•
Ciertos dioses podían ser instituidos herederos (U/piano, Reg. XXII, 6). Era
válido el fideicomiso en favor de un templo (L. 1, No. 1, de Ann. Leg.). Los
templos poseían esclavos y libertos. A esto se reducían las fundaciones religiosas de aquellos tiempos. En cuanto a las de beneficencia, era la política
la que las presidía. Fue el cristianismo lo que señaló como objeto de la actividad humana la caridad en sí misma, incorporándola en fundaciones duraderas e independientes. Si un testador instituía heredero a Jesucristo, se
entendía instituida la iglesia del lugar (L. 26. C. de Sacr. Eccles.). Si a un
arcángel o mártir, la iglesia dedicada al mismo en el domicilio del testador;
o, a falta de ella, en la capital de la provincia. Si había duda entre varias
iglesias, se prefería la que frecuentaba el testador o la más pobre. Es decir,
el sujeto de derecho es una corporación, no la Iglesia, en general, sino una
parroquia, un templo, una iglesia determinada.15

7. El derecho germánico antiguo
Cuando se quería fundar una iglesia o un convento, el fundador construía
sobre su terreno el edificio del templo o monasterio, y luego le hacía donación
al santo. De este modo el santo se convierte en propietario, acreedor y también deudor. En un documento, recordado por Gierke, se establece que el
Espíritu Santo debe hacer cierto pago anual a perpetuidad. Tales personas
celestiales debían tener sus representantes terrenos, que no podían -ser otros
que los responsables de la misma Iglesia: el papa era el representante de Jesucristo, jefe de la iglesia universal, después venían los obispos, abades, decanos, priores. Administraban el patrimonio eclesiástico, recibiendo las donaciones, actuando en juicio, pero se mantenían siempre como administrad0res
de bienes de otros. A ello contribuía el hecho que con el cambio de cargo, el
bien entero pasaba al sucesor, y que cada investido debía jurar, conservar
intactos los bienes del santo que le eran confiados. Un concepto y desarrollo
análogos se encontraban con respecto a las fundaciones pías en el derecho
germánico antiguo, que fueron consideradas como institutos eclesiásticos. El
santo es el sujeto, propietario de los bienes, recibidor de las donaciones. Por
ello, el que quería fundar un instituto de esta naturaleza debía comenzar con
15 BELLO, Andrés. "Derecho Romano", Obras Completas de Andrés Bello, T. XIV,
Caracas, 1959, pp. 460 a 469.

343

�1,

1

la construcción material de la obra, luego hacerla funcionar, acogiendo a pobres o enfermos, y finalmente dedicarla a un santo. Estos institutos eran considerados como una cosa, fragmento de un patrimonio, que el fundador pasaba
en propiedad al santo. En el siglo XII se extendió mucho la institución, llegando a desnaturalizarse, pues se comprobaba que mientras el número de
religiosos que vivían de los bienes de la fundación permanecía idéntico o
aumentaba, el número de enfermos o necesitados admitidos disminuía, hasta
que un día la hospitalidad cesa y el establecimiento se convierte en monasterio:
situación asaz frecuente, que reclamó incluso la atención del Concilio de
Trento.16
Al lado de éstas, encontramos diversas fundaciones dentro de la misma iglesia. Alguien fundaba un altar en una capilla de la iglesia que había escogido
para su tumba, y la dotaba de un beneficio. También se daban las numerosas
fundaciones de misa para el alma, de aniversarios, etc. Estos bienes no tenían
autonomía: eran una forma particular de donaciones fiduciarias. En definitiva, en el antiguo derecho germánico no se conoce el ente ideal como sujeto
jurídico, que se distingue de la colectividad de asociados o de la masa patrimonial destinada a un fin.17

8. La Edad M edia y la Edad M oderna
El pensamiento de la Edad Media estaba penetrado de contenido jurídico.
En calidad de romanos, los papas se habían propuesto terminar la formación
del derecho, que invocaban a su favor como divino. La lucha entre el Pontífice y el emperador de los siglos XI y XII, y sucesivamente, fue una contienda jurídica mucho más que religiosa. Se ofrecen las bases de un derecho eclesiástico nuevo. A través de las decretales el papado se transforma en la instancia suprema de la jurisdicción, al lado mismo de los antiguos concilios y
cánones. El dogma es penetrado de poder y de significación jurídica: no solamente es Lex Dei, sin0 que sus problemas se presentaban bajo la forma de
problemas de derecho.18
Pero no se podría negar que la dialéctica de los juristas, fundadai sobre la
autoridad, no lo fuera también sobre la razón, por aquello que se ha llamado
"el ejercicio mesurado de la inteligencia humana". La escuela de Bolonia, era
en el siglo XII una escuela de crítica de textos y de documentos jurídicos,
1 6 LAPRADELLE DE, Geouffre. "Théorie et pratique des fondations perpetuelles", París, 1895, p. 39.
17 FERRARA. Op. cit., p. 64.
1s ScHMIDT, C. "Eglise d'Occident", p. 167.

344

y se mostraba eficaz en todos los dominios de la observación aun en l
·
h
·
.
,
os pnmeros echos psicológtcos registrados en lo religioso.1•

Basa~as en es:e predominio del derecho, las figuras jurídicas, como las
fundaciones, prosiguen su desarrollo en los pensamientos y escritos de civilistas, glosadores y dialécticos; la legislación estatutaria emplea las expresiones
corpus re?'a.esentativum, intelectuale corpus, societas, collegiata, así como
congregatio y concilium.
La ,noción jurídica de las fundaciones, heredada del derecho romano, comenzo_ a renovarse en Inglaterra al tiempo de conocerse la Magna Charta
es decir, en 1225.
'
Y la ley dada al reino por Isabel I contiene una enunciación tan extensa
-y hasta .pod na
' decrrse,
.
completa- de los Charities uses, que no sólo sirvió
para una unportante y vasta obra jurisprudencia!, sino que es reproducida por
la ley de 1888, al punto que la Corte de la Cancillería considera como tales
sólo a l~s instituciones benéficas que estaban en armonía con aquella le
estatutaria de Isabel I.
y
. Desde c~mi~~os ~e ~a Edad Media hasta nuestros días, Inglaterra ha ofrecido una nqu1S1ma JUnsprudencia, que marcha hacia los ochocientos años.
En la Eda~ Moderna las fundaciones siguen evolúcionando y perfeccionándose.
un factor
·d Se, advierte
•
. subjetivo que las alimenta y les da su mayor contem o ehco: las donaciones responden a designios altruistas.

9. El derecho canónico
Ha cor~espondido al derecho canónico, más sutil que el civil y triunfador
en la contienda a ~ue nos hemos referido de los más finos intelectos de la época, dar por vez pntnera el concepto espiritual y trascendente de la fundación.
En la patrística la Iglesia es una fundación divina. Se la concibe como un
orga~ismo vivo: ~n una forma alegórica religiosa: San Pablo la llama Corpus
Mysttcum Chnsti; otros la de madre santa de los fieles: Sanctam Matrem
Eccles_i~m. Surge como una personalidad jurídicamente independiente de toda
~olectivid~d de personas, ligada a un simple oficio con dotación patrimonial. La
unpronta mstitucional alcanza a aquellos entes que en su estructura se presentan como corporaciones, de allí los capítulos y los claustros.20
19

A~PHANDERY, Paul. "La pensée médiévale" en "L'Evolution Humaine des origines
á nos JOurs, Libr. Aristide Quillet, París, 1934, p. 450.
2
FERRARA. Op. cit., p. 69.

°

345

�.
.
bién el concepto de fundación autónoma,
El derecho canóruco brmda taro
d . tituto El instituto como tal es
como aplicación del concepto general ~ 1JlS • El. Santo del cual la funda.d
· t del patnmoruo.
,
personificado y reconoo o suje o dueño sino que aparece como simple ~rotección toma el nombre, no es_ ya.el n 1~ administración de la fundaoón se
tor; la participación ecles~~~1c~
órdenes religiosas, que estaban antes ~n
tranSfonna en sólo supe1"V1S1on' .
como meros órganos coleg1apennanente servicio de la fundación, ~~,arec~: ventajas de la fundación, se
dos del instituto; las personas que rec1 ianl ·eto fue la unidad indivisible
.
. comunes. y e suj
1
mostraron como destma~os. . al ' denado conforme a la voluntad de
de la fundación, el ente 10St1tuoon or

1:

21

fundador.
•,
ce ya en la forma oblicua de
•
la fundac1on no apare
Por ello, en ese tiempo,_
od directo: la fundación es un acto
una disposición modal, sino de un m o
de creación, de soberanía.22
l f
empleada en los testamentos
.
· mplo en a orma
Todo ello se refleja, por eje
~
d
m hospitale fiat . .. cui lego;
.
d "· V lo et ordino quo unu
. l
de "qwero y or eno . o
f de et estore ung hospita , etc.
d. J
f nder et estorer; on
A volu et voeult le it ean o
, ul para acrecentar tales enLa facilidad de crear funda~iones f~e . : esu: ;unto a las de carácter rerapbe1amf~n . . (:....tituciones para huért es' que, en efecto,. ,se multiplicaron
• ·os) de ne 1cenc1a ....,
lioioso de instrucc1on ( semman ,
al fundaciones eclesiásticas, apao'
h ..
asilos) en gener
,
fanos, ancianos, osp1c1os y
'
. d
on igual indiscutido caracter
ciones
meramente
pnva
as,
e
recieron las funda

. ..

...

autónomo.
f d ·ones libremente, acentuándose
. zan a hacer un ac1
1 tér
Los particulares com1en
. .,
taria en favor del alma; e
•
y la disposic1on testamen
f
la relación causa Pia
f d . , n como hemos visto, se trans orma
mino "persona" les es aplicado. La ~ ~cd10 d' la propia potestad fundacional
·, individual ejerc1 o e
. "6
en un acto de creac1on
' .
ns"derada como inst1tuc1 n
.
1
XIV
comienza
a
ser
co
i
del otorgante. En e1 s1g o
h
ul y se la aplica a fines profanos.
• ·1 Se ha hec o sec ar
.
h o c1v1
ropia
del
derec
.
1
albo
ar de las ideas renacentistas, que
P
· ide con e
re
·
El cambio de enfoque come
d
azgos artísticos y culturales ajenos
alidad
en
forma
e
mecen
.
1
propugnan 1a liber
., .
L cierto es que, en lo sucesivo, a
"d d
amente ecles1ast1cas. o
. ., d
a las finali a es pur
.
. .d al benéfico mediante la adscnpc1on e
egwr un fm i e o
ch u
d
sola voluntad e cons
h
b tar tales sujetos de dere o.
.
, uficiente para acer ro
.
un patrimoruo sera s
, . hay dos especies de fundac10el derecho canomco
1ir
Podemos agregar que e~
1
t
capellanes o vicarios para cump
nes: la que tiene por objeto e man ener
21 FERRARA,

Siguiendo a GIERKE, op. cit., p. 69.

22 FERRARA-

Op. cit., p. 6?ºt
571.
Op. cit., loe. c1 ., p.

las cargas de las capillas erigidas en capellanías, a ayudas de parroquias o
anexos; y la otra respecto de la celebración de misas, oficios o aniversarios,
mantenimiento de estudiantes, de sacerdotes pobres, socorro de indigentes
u otras obras de esta clase. En las fundaciones de beneficio, como en las demás piadosas, ha de tenerse para todo presente la voluntad del fundador. El
Concilio de Trento, en la sesión 25, Capítulo V de Reformas, dice: "La razón
exige que no se frustre lo justamente establecido con disposiciones contrarias.
Cuando, pues, se exigen algunas circunstancias en la creación, fundación o en
otra constitución de cualquier índole o cuando le son anexas algunas cargas,
no se falte al cumplimiento de ellas ni en la colación de dichos beneficios,
ni en cualquier otra disposición. Obsérvase lo mismo en las prebendas lectorales, magistrales, doctorales, o en las presbiterales, diaconales y subdiaconales
establecidas en estos términos; de suerte que en ninguna previsión se les quite
alguna de sus cargas u órdenes, y la que se haga de otro modo, venga a ser
por subrepticia". La norma suprema es la voluntad del que las constituye y
sólo la imposibilidad moral o material puede dispensar de obligación ineludible; y aun en este caso, es preciso acercarse lo más posible a sus deseos, interpretando lo más fielmente que sea dable la intención del fundador.
Con el Cristianismo y el desarrollo de la religión, a la práctica de legar
bienes con propósitos piadosos, se sumó la de donar por actos entre vivos: disposición de bienes con fines benéficos. Esta costumbre llevó a una extraordinaria expansión de las fundaciones y a su perfeccionamiento dentro de los
cánones que establecía la Iglesia.
La clásica universitas, que indicaba tanto una reunión de individuos como
un conjunto de cosas, fue confundiéndose con la congregatio y la communitas
para las corporaciones voluntarias de individuos, en tanto que la expresión
piae corpora de la legislación justinianea, de donde la tomó el derecho canónico, se reservaba para las fundaciones.
Esta división no fue completa y no implica una total separación de otras
corporaciones. De allí que los canonistas denominaran indistintamente persona
representata, persona ficta, persona universa/is o persona co/legii a las fundaciones y a otros diversos establecimientos reconocidos por el derecho privado.
Dos insignes juristas, que se ocuparon de estudiar la historia y la teoría de
las personas legales, el francés Raymond Saleilles y el italiano Francesco Ferrara, nos recuerdan estas nomenclaturas. Y que fue el pontífice Inocendo
IV quien introdujo -siguiendo la expresión de San Pablo para definir a la
Iglesia- para designar ahora a las comunidades religiosas, la de corpus mysiicum. De esta denominación derivarían con el tiempo, las de "persona mística", "cuerpo moral" y finalmente "persona moral", tan caras a los publi-

2s LÓPEZ ]ACOISTE.

346

347

�cistas franceses, que comienzan a utilizarlas en los siglos XVII y XVIII,
conservando la expresión "persona moral" hasta nuestros días.
10. El derecho español antiguo

a) Cuestión de las personas morales del derecho privado
Se ha llegado a afirmar que en la antigua legislación española "no existe
ninguna ley en la cual pudiera fundarse la personalidad jurídica de las asociaciones o establecimientos o fundaciones. . . En resumen, las antiguas leyes
españolas, siguiendo la tradición del derecho romano consagraban algunas
aplicaciones del principio de la personalidad jurídica, pero sin reconocerlo expresamente ni recogerlo en ninguna de sus disposiciones. Estas aplicaciones,
por otra parte, se limitaban a las instituciones que hemos citado, todas ellas
incluidas en el derecho público, como si la noción de la personalidad jurídica
2
fu:!ra completamente extraña al derecho privado". '
Debemos observar, en primer lugar, que el derecho romano había reconocí .
do la plena capacidad de la persona jurídica y que el derecho canónico, que
completó su obra, tenía plena vigencia en la España de los Reyes Católicos.
En segundo lugar, las referencias que se toman para fundar este juicio, se
limitan a sólo las Partidas de Alfonso X el sabio, redactadas probablemente en
Murcia entre los años 1256 y 1263, es decir en pleno perfeccionamiento de la
teoría de la personalidad jurídica de las partes creados por el hombre y admitidos por la ley para trascender en el tiempo y en el espacio la obra de las

personas naturales.
Las mismas Partidas pusieron de resalto el aspecto ético de la liberalidad:
"donación es bien fecho que nace de la nobleza e bondad de corazón, cuando
es fecha sin ninguna premia" (L. 1, T. 4, D. 5). Y por cuanto estaba consagrado la facultad de testar, con el complemento de la donación inter vivos,
es decir, el legado o donación mortis causa, se tenían desde luego los elementos legales básicos para hacer fundaciones, particularmente, las piae causae,
tan favorecidas por la Iglesia.
2, SALVAT, Raymundo. "Tratado de Derecho Civil Argentino, Parte General", Séptima edic., Buenos Aires, 1944, p. 535. Este reconocido tratadista cita en favor de su
afirmación a Pedregal y Cañedo. Pero también a La Serna y Montalbán y a Sánchez
Román, de quienes dice: "Estos autores, sin embargo, exponen la teoría de la personalidad jurídica como perfectamente consagrada, con carácter general, en el antiguo
derecho español; pero el único texto que citan es la Ley 10, título 19, Partida 6a. que,

según hemos visto, se refiere exclusivamente al fisco.

348

De allí que la Novísima Recopilación ace te l
.
. .
admitiendo que los testam t
p as d1spos1c1ones ad pias causas
en os contengan actos d
,
1
erección de una fundación b . 1 L
e vo untad atinentes a la
' ªJº ª ,orma de legados O m d
Además, ya en 1348 el "O d
.
an as con cargo.25
. .
'
r enanuento de Alcal, d H
"
el siguiente orden de prelación d I f
a e enares ' establecía
e as uentes del de h
.
1
en aquel momento. lo El O d
.
rec o caste lano, Vigentes
·
·
r enarruento de Alcal, . 2
pales; 3o. el Fuero Real si se
bab
a' o. los Fueros munici.
'
pro a su uso· 4o las p •
cualquier cuestión legal o a to . 'd.
' y .
artidas. De allí que
c JUn ico posterio
1348
,
.
esta prelación. Luego viene la primera Le de r o
deb1a ªJustarse a
con algunas alteraciones el Orde
.
yd Toro, de 1505 que reproduce,
'
nanuento e Alcal'
•
va Recopilación de Castilla en 1567 f'
a, postenormente la "NueY malmente la "N , ·
ov1S1ma Recopilación
de las Leyes de España"' promulgad a en 1805.
Con relación a las Partidas se ha f
pues habrían sido redactadas
a lfllla~o que no se aplicaron en Castilla
con un propósito doctrin 1
'
como un verdadero cuerpo d l
. .
a y no para que rigiera
e eyes opm16
·
Pero son más los que dicen que sól ' l
6n que no tiene muchos adeptos.
0 a canz aquella ·g
,
·
muIgo el Ordenamiento de Al l '
VI enc1a cuando se pro, .
ca a, en 1348, como derech
I .
.
20 En
di
.
o sup etono, aplicableE en ultuno luf&gt;'ar
I
" .
n as tuvieron amplia aplicación 27
s oportuno
señalar
que
.
.
' en el pruner
curso dictad0
l. U . .
.
en a mvers1dad de
Buenos Aires sobre derech0 ci'vil Y publicado
esa casa de estudios, el catedrátic D p d
pocos anos después de fundada
O
r. e ro Somelle a
- b
.
r ' ensena a que se pueden,, hacer legados "a los pob res, a las ciudades
t bl . .
; y que el legado p d
.
' a es a ecim1entos autorizados
, .
ue e ser ... baJo modo" 2 8 p .
gun tiempo, se ha denominado a I f
.
.
reCISamente, durante algados sub modo".
as undac1ones nacidas de testamento, "le-

25dBADENES GASSET, Ramón · "Las f undac10nes
.
de derc h
· d ,,
cesa o por, Jorge A. Carranza "Las f d .
c o pnva o , Barcelona, proBuenos Aires, 1977, p. 5.
'
un ac1ones en el derecho privado", Ed. Depalma,
• 26 ÜTs CAPDEQUI, José María. "Manual de Histor'
dw y del derecho propiamente indiano" T
I ~a del Derecho Español en las In27 En los territorios de las Ind1'
O ~d otalmo ' uenos Aires, 1943, p. 98 y 99.
. .
as CCl en es las p t'd al
extraordmar1a, tal vez porque los letrad
'd '
ar t as canzaron una difusión
luchar para su aplicación como derech os y 101 ~res de las Audiencias no tuvieron que
O sup etono con 1
'd d d e vencer en la p , 1
· tenc1•as que hubo nece
. .
' · as res15
11. a
cnmsu a a1 sustituir el vie'o dere h 1
c1pales por un sistema territorial inspirad
I Jd
c o ocal de los Fueros muniOts Capdequi, op. cit., p. 96 y 97.
o en e erecho romano justinianeo. Véase:
28
SOMELLERA, p ed ro. " Prmc1p10s
• • • de Derecho e· 'I"
..
por la Imprenta de los Expósitos año 1824 B iv1 '. reed1c16n facsimilar de la hecha
'
' uenos Aues, 1939, p. 172 y 174.

349

�b) Donaciones y legados
Es oportuno agregar algo más respecto a las donaciones y a los legados en
la legislación española antigua.
Hemos señalado el aspecto ético de la donación en las Partidas. Estaban
facultados para donar los que podían enajenar. Y la ley incapacitaba a los
reos de lesa Majestad; a los autores, inductores o cómplices de homicidio o
lesiones contra los consejeros del Rey; los condenados como herejes por la
Iglesia; y los condenados a muerte o a destierro perpetuo (Leyes 1 y 2, T. 4, P.
5). A estos últimos, la Ley 3, T. 18, P. 10 de la Novísima Recopilación, les
permitió testar y, por lo tanto, hacer donaciones mortis causa.
Por consiguiente, quienes estaban facultados para enajenar y no se hallaban
entre los especialmente incapacitados podían hacer fundaciones por actos inter
vivos, con la aclaración del condenado a muerte o destierro perpetuo, que sólo
podía hacerlo por disposición testamentaria.
Otras partidas tratan de las donaciones de los hijos bajo patria potestad,
de los padres a hijos y de las realizadas en ocasión del matrimonio. La Novísima Recopilación puso tasa a la cuantía de las donaciones y estableció la
irrevocabilidad del acto, salvo en los casos de grave ingratitud expresamente
enumerados. La donación mortis causa fue siempre revocable, tanto en las
Partidas como en el Ordenamiento de 1805 (ley última, Tít. 4, P. 5 y 1, Tít.
7. Lib. 10 Nov. Recop.).
c) Mayorazgos
Se ha definido al mayorazgo como "el derecho de suceder en los bienes
dejados, con la obligación que se han de quedar en la familia enteros perpetuamente, y pertenecen al próximo primogénito por orden sucesivo". Aun
cuando esta definición no comprenda todas las formas históricas de los mayorazgos -ya que en algunos casos la sucesión no correspondía precisamente al
primogénito y en otros se instituyeron mayorazgos con carácter temporalrefleja, sin embargo, con justeza, las notas características de esta institución,
que en esencia no persiguió otra cosa que la vinculación de los bienes en
determinados representantes de la comunidad familiar para evitar la excesiva
disgregación de los patrimonios sobre los cuales descansaba el ascendiente so29

cial y económico de los linajes más distinguidos.
Los mayorazgos eran regulares e irregulares. Regulares aquellos "en que se
sucede según el orden prescrito para la sucesión de este reino" (Ley 2, Tít. 15,

Partida 2da.) . Se consider,0 rrregu
.
1ares a los
apartaba d~ esta normal legal.
mayorazgos cuya sucesión se~ esto deducimo sque ya en el si lo X
.
hab1a consagrado esta forma de f d ~ , f II~ . el anbguo derecho español
.
un ac1on amiliar y q
d
. ,
peto estncto a la voluntad del f dad
.
ue etermmo el resjurídico de la fundación Est diunl or, que hace la esencia del instituto
0
•
o ugar a una
· d
puesto que, en definitiva, las modalid d
gran v~e ad de mayorazgos,
pendieron solamente de la voluntad da les af que se SUJetaba la sucesión dee os undadores.

ª

Las reglas más aplicadas, fueron las siguientes:
la. En caso de duda, la sucesión de todo ma oraz
,
.
normas establecidas para la suces·,
l C
y
go debia regirse según las
ion a a orona de España.
mayorazgos' segun
, su propia
. naturaleza, son . d' . ºbl
2a. Los
3a
L
.
m 1v1s1 es.
. a suces16n en los mayorazgos d b'
perpetuidad en favor del que I
e ia entenderse como establecida a
fundador. De este modo
e cdorrespondiera entre los descendientes del
.
' aun cuan o el fundador sólo h bº
11
primogénito y a sus descendient
.
.
. u iera amado a su
hiJO
.
, .
es, s1 se exbnguiese la d
d
.
pnmogemto,
pasarían los bienes d el mayorazgo al descendie tescen
.
d 1 enc1a del
..
a . quien pudiera corresponder 1a suces1on
. , De aquí se ded , n 1e e 1otro hiJo
. m
. alº1enables. uc1a a reg a que los
bienes del mayorazgo eran por natura1eza
4a. Para determinarse la sucesión en los roa
,
la línea, el grado, el sexo la ed d L
. yorazgos deb1a tenerse presente
dor debían ser preferidosya los ~ . ;s p:entes de la línea del último poseedaba preferencia a la proximidad: o as
eas; dentro de la misma línea se
excluía a la mujer, y siendo d 1 e_ grado; dentr~ del mismo grado el varón
edad. Tanto en la lín
e IlllSmo sexo deb1a ser preferido el de más
1
,
ea recta como en la colateral l
'. a computar os grados se
h abia de tener en cuenta el derechO d e representac16n.
5a. Para ser llamado a la sucesión de un m
ble la legitimidad del
ayorazgo era requisito inexcusaparentesco.
6a. El hijo legítimo por subsiguient
t .
.
a la sucesión desde el momento mi
ed ma nm?~º s?~º se entendía llamado
del matrimonio de sus padres. El s:?
s~. legitimac10n o ~ea desde la fecha
era excluido de la sucesión por tod J~ egi~ado por rescnpto del Príncipe,
El hijo arrogado o adoptivo estab os
panentes de 1~ familia del fundador.
7a La
. .
a en eramente exclmdo de la sucesión.
.
proX1ID1dad en el parentesco se determinaba con
últrm'o
poseedor y no con respecto al fundador.
respecto al

t

o:

ª.ª·

red t E_n los mayorazgos no se sucedía al último poseedor por derecho he1 ano, sino por derecho de la sangre.
29 ÜTS CAPDEQUI,

Op. cit., p. 158.

351
350

�9a. Muerto el poseedor del mayorazgo pasa la posesión civil y natural de
los bienes, por ministerio de la ley, al llamado a la sucesión, aun cuando algunos de estos bienes estuviese en poder de otra persona.
10a. Todas las fortalezas, cercas y edificaciones, así como las reparaciones
y mejoras que se hicieren en los bienes del mayorazgo, ceden en beneficio del
sucesor sin que éste tenga que indemnizar a la mujer, hijos ni herederos del
último poseedor que las costease.
lla. Los mayorazgos se podían probar por la escritura de fundación, por
testigos que depusieran sobre el tenor de dicha escritura y por costumbre inmemorial.
12a. En los mayorazgos todas las reglas cedían a la voluntad del fundador.
De aquí que los mayorazgos irregulares fueran, en la práctica, innumerables.
Este principio, de la fuerza y voluntad excluyente del fundador sobre toda
reglamentación, se ha transferido hasta las fundaciones que se erigen en
nuestros días.
El carácter de fundación o de persona jurídica fue ratificada por Real Cédula del 4 de mayo de 1789, que se ha transferido hoy a las fundaciones: la
autorización. La mencionada cédula, recogida por la Novísima Recopilación
(Ley 12, Tit. 17, Lib. 10), determinó que cualquier persona que quisiera
fundar mayorazgo, debía obtener previamente licencia real. Antes de la autorización, precedía averiguación sobre los siguientes extremos: si el mayorazgo
llegaba a tres mil ducados de renta, por lo menos; si la familia del fundador
podía aspirar por su clase social a ingresar en la carrera militar o política; y
si el todo o la mayor parte de los bienes consistían en raíces. Antes de esta
real disposición, la licencia era exigida sólo cuando se pretendía fundar con
todos los bienes del fundador. Si se hacía fundación de mayorazgo sin perjudicar la legítima de los herederos forzosos, bastaba que el fundador tuviera
capacidad para testar o contratar. Podía fundarse un mayorazgo por comisario testamentario, con arreglo a las instrucciones que el fundador fijase.
Podía perderse la posesión del mayorazgo por haber incurrido el poseedor
en infamia de hecho o de derecho, por ingratitud, por disipación de los bienes si el fundador así lo hubiese establecido y por haber cometido alguno de
estos tres delitos : lesa majestad divina y humana, sodomía y herejía. El mayorazgo pasaba al que siguiere en grado, según las reglas de la fundación, no
del orden sucesorio. Los bienes del mayorazgo no podían ser confiscados por
delito de su poseedor. Se tuvo en cuenta, para dictar esta norma legal, que
se trataba de un bien de familia.

352

El que fundaba mayorazgo podía revocarlo o alterar los términos de la
fundación, a menos que se hubiera hecho por contrato y hubiera mediado ya
la tradición o entrega·-real o simbólica- de los bienes o que el contrato se
hubiere celebrado por causa onerosa con tercero. Se hacía también irrevocable
el mayorazgo por juramento de no revocarlo, prestado por el fundador.
La agregación de bienes a mayorazgos ya fundados se regía por el derecho
canónico relativo a la unión de obispados, prebendas y otros beneficios eclesiásticos, pues las leyes civiles nada establecieron sobre la materia. Tal agregación debía hacerse bajo las reglas de la fundación. Podía tener lugar por
ministerio de la ley -como en los casos de accesión de bienes a otros que formaran parte del mayorazgo-; por costumbre cuando algún poseedor de mayorazgo compraba una heredad contigua a alguno de los bienes del mismo y
los cultivaba indistintamente como si fueran una sola finca designándolos con
un mismo nombre; por decisión del propio fundador, de algún poseedor o de
otro pariente que quisiera así aumentar los bienes del mayo~azgo con otros
perteneciente~ a su patrimonio particular; por disposición del fundador impuesta al primer llamado a la posesión del mayorazgo así como a sus sucesores para que con sus bienes propios, sin exceder de los límites legales, incrementen los del mayorazgo.

el) Patronatos y capellanías
Las Partidas definieron el patronato eclesiástico como un derecho concedido r,or la Iglesia para nombrar persona que haya de ser promovida a algún
beneficio eclesiástico --con otros honores, utilidades y cargas, que tienen establecidos los sagrados cánones- en favor de algún individuo o corporación,
por haber fundado, construido o dotado alguna iglesia por sí mismo, o por
suceder legítimamente a los que lo hicieron (L. 1, Tit. 15, P. 1).
El derecho de patronato se adquiría originalmente por fundación, edificación, dotación, privilegio y prescripción (L. 15 Tit. 15, P. 1). Se transmitía
por herencia o sucesión, por donación hecha con consentimiento del obispo o
de la iglesia de donde se es patrono, por venta de la heredad a la cual estaba
afectado el patronato y por trueque de un patronato por otro (L. 8, Tit. 15,
P. 1) . También se transmitía en caso de arriendo de alguna villa o heredad
a la cual estuviera a,nexo, salvo pacto en contrario (L. 9, Tit. 15, P. 1) .
La capellanía era una fundación en. la cual se imponía la celebración de
cierto número de misas anuales en determinada capilla, iglesia o altar, afectando para su sostenimiento las rentas de los bienes que se especificaban en el
acto fundacional.
Las capellanías podían ser:

(

353
Humanitas-23

�Mercenarias: (llamadas también profanas o laicales). Eran fundadas sin
necesidad de aprobación del Pontífice ni del obispo u ordinario de la diócesis.
Colatiuas: sólo podían instituirse con autorización del Pontífice o del obispo, y en ellas correspondía al Ordinario la colación canónica institución del
presentado o nombrado por el patrono, así como el cuidado de la conservación de sus bienes y del cumplimiento de sus cargas.
Gentilicias: se diferenciaban de las anteriores en que el patrono era siempre
lego, mientras que en aquéllas podía ser lego o eclesiástico, a voluntad del
fundador.
La fundación de capellanías podía hacerse por testamento o por contrato,
conforme a la ley; pero fueron más comunes las testamentarias.
Los bienes de las capellanías fueron inalienables e imprescriptibles hasta
que por las leyes desamortizadoras que se iniciaron con la real cédula de
25 de septiembre de 1798 se dispuso la enajenación de todos los bienes raíces propios de hospicios, casas de caridad y expósitos, hospitales, obras pías,
memorias, patronatos de legos, cofradías y demás fundaciones de este tipo,
mandando ingresar sus productos y los capitales de censos de igual procedencia que se fueren redimiendo, en la Real Caja de Amortización, bajo el interés anual del tres por ciento, para atender a la sustentación y demás derechos
de los patronos.30

11. El derrcho de Indias
En Indias tuvo mucha aplicación el Código de las Partidas, por las razones
que hemos dado y además, como diría Vélez Sarsfield al considerar la redacción del Código que se le encomendó por el Congreso de la República Argentina, "el Fuero Real, las doscientas y más leyes del Estado, el voluminoso
cuerpo de Leyes de Partidas, seis grandes volúmenes de la Novísima Recopilación y cuatro de a folio de las leyes de Indias; además de todo esto, multitud de cédulas reales para América, comunicadas a las respectivas audiencias, que aún no se ha recopilado".
El ordenamiento legal para el Nuevo Mundo estaba compelido a atenerse
a la Prescripción de 1571, según la cual el Consejo de Indias debía observar
que "siendo de una misma Corona los reinos de Castilla y de Indias, las leyes del gobierno de los unos y los otros debían ser lo más semejante posible".

América española contó con diversas recopilaciones de disposiciones legales. Vamos a valernos del Cedulario Indiano, colección de Diego de Lencinas
publicado en Madrid en 1596 y de la Recopilación de Indias de 1680,
entender que con estos frondosos códigos (cuatro volúmenes el primero y
dos el segundo) se cumplen los fines de nuestro trabajo.
Se dispuso una prelación, editada que fue la Recopilación de 1680: "Lo
que no estuviere decidido ni declarado lo que se debe proveer por las Leyes
de esa Recopilación. . . se guarden las leyes de nuestro reino de Castilla conforme a la de Toro". Se trata de una colección de 83 leyes, reunidas en 1505,
que reproduce con algunas alteraciones las del Ordenamiento de Alcalá de
1348, que hemos visto. La prelación de este ordenamiento fue reconocido también por la Nueva Recopilación de Castilla de 1567 y por fin por la Novísima Recopilación de las leyes de España, de 1805.
Se ha sostenido que "el orden de prelación determinado por la Ley de
Citas no fue seguido en la práctica en el Virreinato del Río de la Plata, pues
aquí se aplicaban generalmente las Partidas y la Nueva Recopilación".31 Creemos que toda la legislación que abarca dicha Ley de Citas se aplicó, según los
casos, no sólo porque el propio codificador lo dice como hemos recordado sino
' de
que, para afirmarlo, podemos basarnos en lo que enseñaron los profesores
derecho durante el periodo hispánico y sus publicaciones, las de los juristas
indianos, así como el catálogo de las bibliotecas de los oidores y letrados de
la época y las de los patriotas en toda América.

po;

La tarea era bien dificultosa pues, además de esa profusión a veces inorgánica de disposiciones vigentes, corresponde mencionar que entre las fuentes
del derecho indiano deben citarse los hechos no jurídicos productores de normas jurídicas y las fuentes indirectas de la historia jurídica, como las obras
de los historiadores de Indias en general y la de los viajeros y autores de memorias y cartas.32 La legislación de Indias emana, pues, de fuentes diversas y
heterogéneas, debiéndose agregar a este antecedente la circunstancia de su profusión. Para corroborar este aserto, baste decir que sólo en la Recopilación
de Indias de 1680, donde no aparecen las leyes derogadas o en contradicción
con las nuevas, se insertan 6.377 leyes. 33

31
MusTAPICH, J osé María. "Dalmacio Vélez Sarsfield, el codificador", estudio preliminar a la edición del Instituto de Cultura Hispánica, Madrid, 1960,. del Código Civil
de la República Argentina, p. 12.

32 ALTA.MIRA,

Rafael. "Técnica de investigación en la historia del derecho indiano",
México, 1939, p. 81 y 159.
·
33 LEVENE,

so OTs CAPDEQUI. Op. cit., T. I, p. 157 a 164.

354

Ricardo. "Historia del Derecho Argentino", Buenos Aires, 1945, Tomo I,

p. 108.

355

�a) El Cedulario Indiano de Diego de Encinas

Considerado como "uno de los más importantes monumentos de la legislación dictada por España para el gobierno del Nuevo Mundo" supera incluso
a la Recopilación de 1680 si se atiene a su valor como fuente histórica, ya
que reproduce literalmente las disposiciones y en su mayor parte las recoge
en su integralidad".H
En efecto, siguiendo un orden relativamente cronológico y ordenado por
materia, no sólo es dable conocer la disposición legal, sino, particularmente
con la ayuda de las notas, el acontecer histórico y la referencia a la concordancia. Aunque por lo general reiterativa, y a veces hasta tres cédulas sobre
el mismo objeto al mismo tiempo, su valor para nuestra materia ha resultado
estimable.
La real cédula del 21 de septiembre de 1551 se refiere a la fundación de
la Universidad de México, según la cual el monarca ha "ordenado que de
nuestra Real hacienda se dé en cada un año para la fundación de dicho estudio y Universidad mil pesos de oro" (folio 201 del Cedulario). Y se completa
la dotación con mayores datos en el folio siguiente: Antonio de Mendoza,
virrey que fue de México, propuso la creación de la Universidad de México
y que "para principio de ello había dejado señalado por propios unas estancias suyas con ciertos ganados". Más adelante: "y para fundación de ella es
su voluntad -refiriéndose al soberano- de mandar dar mil pesos de oro de
cada un año, los quinientos de su Real hacienda, y los otros quinientos de
penas de Cámara, entretanto que se asienta lo del repartimiento, en que está
mandado que se señale alguna parte de tributos, para dotación de ella... " "y
se gasten en ello los dichos mil pesos, que así mandamos dar, y lo que rentaren las estancias que el dicho don Antonio de Mendoza ha dado para ello".
Se pueden hallar más especificaciones sobre el mismo asunto en otra cédula,
de la misma fecha, incorporada al folio 203.
En nota marginal a la cédula del folio 201 se lee: "Por cédula de Su Majestad se mandó fundar una Universidad en Santo Domingo de la Isla Española, donde hubiere dos Cátedras. . . y se dotaron de los bienes que estuviesen situados para la dicha Universidad" .
La fundación de un Colegio de estudios superiores, en que se enseñaba
incluso derecho civil fue debida a H ernán Cortés, conforme lo consigna otra
nota, al margen del folio 202: "Por una cláusula del testamento que hizo y

s, GARCÍA GALLO, Alfonso. Estudio Preliminar, en "Cedulario Indiano recopilado por
Diego de Encinas", Reproducci6n facsímil de la edición única de 1596, Madrid, 1945,

otorgó don Hemando Cortés Mar és d 1
de Coyoacán, que es de su~
qdu
e Vall~, mandó fundar en la villa
halla
rquesa o, un Colegio a s
estudiantes que estudien Teol ,
D
u c~ta, para que en él
cesor en su casa sea obligado de dog~ y e~o Canóruco y Civil, y el sude dicha Casa".
ar o necesano para el edificio y sustento

Ese
~
. mismo ano,
a1gunos meses antes, el 12 de
cogida en folio posterior se da
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mayo de 1551, en cédula re.
'
cuen
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una Uruversidad en Lima en el Co
rse ISpuesto la creación de
•
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'
nvento de Santo Domin
gina1 dice: "En conformidad con esta
..
.
go, y la nota marToledo fundó otra Universidad
1 C~rovisión, el vurey don Francisco de
~04).' Po: cédula, dada en Mad:: :1 1~ua;d .d~ los Reyes y la dotó" (folio
Umversidad del Monasterio d S
e_ Julio de 1572, se prohibió a la
"
.
e anto Dommgo otorg
'tul
no se den rungunos grados
.
ar ti os académicos:
·
'
ª
rungunas
personas
·
citado).
, en runguna facultad" (Folio
Dentro de la Universidad d L.
1580, firmada en Badajoz, se ~an=~::::r cédula del 23 de septiembre de
precedente en ninguna uni
"dad
- una cátedra de lo que no había
· .
versi
espanola · "
1
instituyeron en dicha Univers·d d h b.
. y entre as cátedras que se
. .
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u iere una de 1
chos md1os". También por d'
. .
engua general de los di'
isposioones extensas
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otras cédulas se obligo'
.
Y mmuc1osas, reiteradas en
'
a 1os evangelizadores
culto, a aprender las lenguas de los . di . Y. en general a los ministros del
minarse ante el catedrático de la Um . os, _mddicándoles la obligación de exa.•
ruversi ad para 1
m1S1ones encomendados o 1
.
a canzar los empleos y
ª os que aspirasen
fur ce~ u1a del lo. de octubre de 1558 " •.
Recogidas de la ciudad de Mé . "
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nombrado.
'
e
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del
e0 1
b) La R ecopilación de 1680

Para el estudio de estas leyes contamos
.
te~to por Manuel José de Ayal~. Este infa:'\!ªs valiosas notas puestas a su
mas de cuarenta años con ese r , .
ga e ~rdenador, que trabajó por
ciudad de Panamá el 26 d p oposito, era amencano. Había nacido en la
Agustín y San Die~o de su :u::::.~ 1728. Estudió ~n el Colegio de sa'n
' a cuya fundación había contribuido
isa ue o materno D. Rodrigo Calderón. Después de

en forma notable su b. b 1

p . 7.

357
356

�alcanzar los grados superiores en la Universidad, pas6 a Madrid, donde se
desempeñó toda su vida como archivero en lo relativo a Indias.
Al igual que el Cedulario Indiano, la Recopilación de Indias de 1680 y
particularmente las notas nos permite conocer al mismo tiempo las disposiciones legales y las historia de las fundaciones, no sólo en el Nuevo Mundo,
sino también, en algunos casos, en España.
El título XXII trata ''De las Universidades y Estudios Generales y particulares de las Indias", en cincuenta y siete leyes, En todas ellas se advierte el
extraordinario respeto que se observaba por la institución universitaria y la
importancia que se da a la materia, tanto de parte del monarca y de los
altos funcionarios del Consejo de Indias, como de todos los que se hallasen
de algún modo vinculados a estas casas de estudios, traducido invariablemente
en toda la reglamentación contenida y la glosada.
La Ley XXIII está referida a dos Cátedras de Medicina en la Universidad
de Lima, cuya fundación fue dispuesta por el virrey del Perú con "el producto del estanco de Soliman"; el rey acordó se prosiguiesen esos nuevos
estudios.
A los recursos para pagar a los catedráticos y ministros de la Universidad
de Lima se refiere la Ley XXXV, fundada y dotada, como se sabe, por el
virrey Francisco de Toledo en 1557, "con trece mil pesos ensayados", para la
paga de 16 cátedras, dos bedeles y un secretario" ... y "por cédula de 1589,
se aprobó la dotación y situación en que por entonces fue de diez mil pesos
ensayados; y después el virrey don Luis de Velasco, Marqués de Salinas,
moderó las Cátedras y salarios, señalando para su sustento 8.540 pesos ensayados .. . ".
Para respetar una tradición de los reyes de Castilla, que creaban y dotaban
universidades, don Felipe II hizo merced, en el año 1582, a la Universidad
de México, de tres mil pesos de oro de minas de renta cada año (Ley XXXVI
y nota).
La Cátedra de Latinidad en Santiago de Chile era pagada con la dotación
de sus fundadores, los jesuítas. Extrañados que fueron los de la Orden de
San Ignacio, sucediéronle en la Cátedra los dominicos y su costo pasó a pagarse de almojarifazgos {Ley LIII y nota).
"De los Colegios y Seminarios" trata el Título 23, en quince leyes. La Ley
I dispone que se funden colegios seminarios, conforme al Concilio de Trento,
y que los virreyes, presidentes y gobernadores los favorezcan y den el auxilio
necesario. Tales establecimientos educacionales debían ser fundados de las
arcas episcopales. La ley autoriza a los prelados, "para el caso de que ellos
costeen la fundación" y "a cualquier otro individuo particular que haga el
358

gasto" poner sus armas. De allí que la Universidad de Córdoba, en la Argentina, lleve el escudo del obispo Trejo y Sanabria, y que el Colegio de Monserrat, de la misma ciudad, las armas de la familia del Dr. Ignacio Duarte y
Quirós.
Se dispuso que el producto aplicado para el mantenimiento y sustento de
dichos seminarios no debía invertirse en otros fines y que "en las ciudades donde hasta ahora no se han verüicado dichas fundaciones, el referido producto
se deposite en las iglesias catedrales, en arca de tres llaves, la una a cargo del
vicepatrono, la otra del obispo, y la otra de un individuo del cabildo de la
misma catedral, para que se funden luego que haya acopiado fondos suficientes" (Ley VII y nota).
El virrey Antonio de Mendoza hizo, a su costa, el Colegio de Indios de
Santiago de Chile. Su sucesor, el virrey Luis de Velasco, pidió al emperador
Carlos V mayores fondos y el soberano ayudó a, esa fundación con doscientos
ducados de Castilla (Ley XI y nota).
Con las fincas y dinero del obispo Vasco de Quiroga, segundo mitrado dr
la diócesis de México, se fundó el Colegio y Hospital de Michoacán. Esta fundación fue tomada bajo su protección por el emperador Carlos V. El Colegio
tuvo cátedras de Cánones y de Leyes. Cuando fue menester reedificado, los
gastos estuvieron a cargo del prelado Fr. Antonio de San Miguel Yglesias y
de cuenta del cabildo eclesiástico, o al menos de algunos de sus canónigos,
en el año 1793 ó 1794, en que se hizo la apertura, de aulas de Jurisprudencia y Cánones (Ley XII y nota).
Para concluir debemos recordar que los dos ejemplares auténticos de la
Recopilación que ordenó guardar Carlos II por su ley de 18 de mayo de 1680
( uno en el Archivo del Consejo de Indias y otro en el de Simancas) no han
sido hallados hasta el presente. El texto y notas que hemos utilizado resultan
más conocidos, particularmente después de 1945.35 Se diferencia su estructura
del Cedulario Indiano, la Nueva Recopilación de las Leyes Castellanas ( 1567),
los proyectos de Ovando y Zurita y otros. Los trozos o resúmenes de leyes que
en la Recopilación de Indias de 1680 preponderan (a tal punto que de una
sola ley originaria hace varias la Recopilación muy a menudo, dando a cada
fragmento numeración y epígrafe diferentes), no son, casi nunca, un cosido
o yuxtaposición de textos de diferentes reyes, aunque se cite el aporte individual de ellos, sino una refundición con texto nuevo en todo o en parte." Si
la evolución de técnica jurídica se hubiera respetado, o al menos continuado

35
JoSEF DE AVALA, Manuel. "Notas a la Recopilación de Indias", transcripción y estudio preliminar de J uan Manzano, Madrid, Ediciones Cultura Hispánica, 1945.

359

�hasta el momento de adoptar la Recopilaci6n de 1680, ésta hubie~~ ~ornado
quizá una estructura diferente como ordenamiento de leyes, clas1fic~dolas
en la forma que nuestra terminología actual llama " orgánicas" ~ "especiales"
., ,
en vez de ser un código articulado que desvanece en gran medida la relacion
hist6rica interna con sus orígenes.36 Las notas, como las muy eruditas de Ayala,
han suplido esa deficiencia estructural y nos han permitid~ conocer lo, que en
verdad era preciso, con relación a fundaciones y a los eJemplos de estas en
las Indias Occidentales.

TRIBUTACION Y LA TEORIA Y PRACTICA DE LA
ECONOMIA DEL LADO DE LA OFERTA

DR.

DAVID

G.

DAVIES

Duke Univenity
Traducción:
JESÚS

A.

LÓPEZ lIEREDIA

INTRODUCCION

LA INSIGNIFICANTE TASA de crecimiento de la mayoría de economías desarrolladas y subdesarrolladas ha conducido a una creciente decepción del largo
reinado de políticas económicas Keynesianas asociadas con la ortodoxia liberal. Muchos analistas localizan las raíces de los problemas económicos actuales
en estas políticas adoptadas por el gobierno. Un creciente número de personal académico, funcionarios de gobierno, prominentes hombres de negocios
e investigadores independientes cuestionan el juicio de los programas gubernamentales de impuestos y gastos que invocan repetidos y masivos déficits a pesar de la existencia de niveles record de empleo y de un uso casi completo de
planta y equipo.

EL COLAPSO DE LOS MODELOS ECONOMETRICOS KEYNESIANOS
De acuerdo con la doctrina económica Keynesiana, el empleo y el producto
nacional bruto están determinados por la demanda agregada. Asimismo, las
bajas tasas de crecimiento económico y el desempleo son causadas por la falta
de gasto público.

ss ALTAKIRA y CREVEA, Rafael. "Estudio sobre las fuentes de conocimiento del de•
recho indiano: Análisis de la Recopilación de las Leyes de Indias, de 1680", Buenos
Aires, 1941, pp. 256 y 257.

360

La economía Keynesiana convencional requiere que los responsables de
diseñar la política económica manipulen la demanda agregada mediante el
uso de política fiscal y monetaria para influir en el gasto de los consumidores,
empresas y gobiernos. Si el problema es desempleo, el tratamiento no~al re-

361

�quiere que el gobierno central estimule la demanda a través de in_crementos
en sus gastos e incurriendo en déficits presupuestales. Los econoD11stas Keynesianos sostienen que el producto nacional bruto crecerá en algún múltiplo
del incremento en el gasto público. Si la economía está sobrecalentada, la corriente Keynesiana sugiere que el presupuesto manifieste superávit. En todos
los casos se asume que la oferta agregada de alguna manera ajustará automática y pasivamente cambios en la demanda.
Este panorama ortodoxo liberal de cómo opera la economía está incluido
en los modelos macroeconométricos dominantes que los gobiernos han usado
para formular e implementar sus políticas económicas. Sin embargo, estos modelos han sido un singular fracaso en el pronóstico de variables económicas
en los últimos años. Asimismo, han sido incapaces de detener la continua reducción en productividad, en el mercado de capital y en el pader de, c~mpra.
Estos modelos no pueden explicar la existencia de estanflac1ón econom1ca en
la década pasada y que aún sigue afectando la economía de los Estados Unidos en los 80s.1
El fracaso de estos modelos ha conducido a que un creciente número de
economistas cambie a la versión moderna de la economía neoclásica o economía del lado de la oferta. La esencia e idea de tal conversión están quizá
mejor contenidas en las palabras del Dr. Michael Evans, quien fue uno de
los más notables diseñadores de modelos econométricos Keynesianos en el
mundo.
Puesto que yo estimé las versiones originales del modelo Wharton y
del modelo econométrico Chase ( ambos considerados como fuentes de
opinión económica de reconocida reputación), ciertamente me debo incluir en esa lista de economistas que han usado teorías económicas obsoletas para predecir futuros acontecimientos en el ámbito económico.
Los economistas han estado restringidos por su propia preocupación
por la demanda Keynesiana casi hasta la total exclusión del lado de la
oferta de la economía y del estudio del efecto de los cambios en las tasas impositivas en la inversión productiva y en los incentivos al trabajo.
La tendencia a ignorar disminuciones en productividad como la mayor causa -a largo plazo- de la inflación está directamente relacionada
con el antiguo supuesto de que un incremento en el ahorro es nocivo
para la economía.

De acuerdo con los modelos existentes, un incremento en el consumo
es benéfico porque aumenta las ventas, induce producción y por tanto
contribuye al logro de un más grande crecimiento económico.
Por otra parte, un incremento en el ahorro no siempre es gastado y
conduce a una disminución en la producción si los consumidores deciden ahorrar más y gastar menos.
Es muy posible que a los diseñadores de modelos econométricos se les
haya ocurrido que este ahorro es canalizado en inversiones que no s6lo
proporcionarían más empleos y producción, sino que aumentaría la tasa
de crecimiento vía la expansión al máximo de la capacidad instalada y
reduciendo la inflación. Sin embargo, casi de manera atávica, estos teóricos han sido incapaces de incorporar estos factores dentro de sus
ecuaciones.
Como resultado, llegamos a las ridículas conclusiones de que el gasto
público hace más por la economía que una reducción en los impuestos
al ingreso personal o a las empresas; bajo el supuesto de que el gobierno
gasta todo su ingreso adicional, mientras que si tal ingreso es devuelto
al sector privado, alguna parte es "desperdiciada" en ahorros.2
En otro de sus artículos, Evans hace énfasis y analiza en detalle la importancia crucial del ahorro para incrementar la productividad y el crecimiento
económico a largo plazo. Además, señala que en los actuales modelos de tipo
Keynesiano las tasas impositivas no tienen otro efecto independiente sobre
los ahorros más que su normal impacto directo sobre el ingreso disponible;
sin embargo, una reciente investigación más sofisticada afirma que la tasa del
ahorro es afectada por la tasa neta de rendimiento de los ahorros. Una proposición que los neoclásicos han sostenido por años. Investigadores modernos
han descubierto también que un incremento en los ahorros con toda seguridad
deprimirá las tasas de interés, que a su vez provocará incrementos en la mversión. Evidentemente, estas complejas relaciones no están incluidas en los
modelos macroeconométricos actuales. 3
Paul Craig Roberts, otro fuerte crítico de los modelos Keynesianos, señala
que los modelos econométricos de gran escala usados por el gobierno descuidan el impacto de las tasas impositivas sobre la elección del consumidor entre
trabajo y ocio. Su persuasivo argumento en que las elevadas tasas marginales
1

Los monetaristas también se han preocupado por la demanda agregada y como
resultado han subordinado o ignorado muchas de las complejas relaciones que existen
en el lado de la oferta de la economía.
1

DAv, Petcr. "Borrowing Blitz in Nation oí Savers Sparks Rethink by Keynesian
Holdouts", The Australian, Febrero 29 de 1980, p. 11.
3
K. EvANS, Michael. "The Bankruptcy oí Keynesian Econometric Models", Challenge, Enero-Febrero 1980, p. 15.

362

363

�impositivas alteran el precio relativo entre trabajo y ocio. Un aumento en
impuestos incrementa el costo del trabajo y simultáneamente re~uce el costo
del ocio. Al mismo tiempo, el costo del consumo presente relativo al ahorro
se reduce debido a que el ingreso futuro del ahorro presente soporta impuestos
futuros más elevados.
En economía, es ampliamente aceptado el teorema de que cuando el precio
de algo aumenta (disminuye) la cantidad obtenible disminuye (aumenta): Y
de que elevados impuestos provocan disminuciones en el deseo de trabaJar,
en el ahorro, y en la inversi6n. El resultado del desincentivo tributario es la
disminuci6n en la producci6n y en el ingreso. Una extraña conclusi6n en los
modelos macroeconométricos actuales que no obstante reconoce el simple hecho real de que la política fiscal influye en la oferta así como en la demanda.'
Estas relaciones te6ricas entre tasas impositivas y el deseo de trabajar han
encontrado apoyo en recientes estudios empíricos. En las economías modernas, no s6lo los profesionales independientes -doctores, abogados, dentistas,
asesores, etc.- pueden hacer cambios en sus horas de trabajo, sino que otros
individuos pueden hacer lo mismo ya sea aumentando los periodos vacacionales y los de recuperaci6n por enfermedad, incrementando la tasa de ausentismo, trabajando menos horas por semana, o simplemente renunciando a la
fuerza de trabajo. Las unidades familiares cambian sus horas de trabajo cuando sus diferentes miembros entran o salen de la fuerza de trabajo como respuesta a cambios en los incentivos. Evans informa que una investigaci6n
gubernamental sobre programas de conseivaci6n del ingreso descubri6 que
por cada 10 por ciento de incremento en las tasas impositivas, hubo una re5
ducci6n de 1 por ciento en la cantidad de empleos ofrecidos en el mercado.

.,

...

Evans argumenta que aún si las tasas impositivas no hubiesen aumentado,
las presiones inflacionarias trasladan a los trabajadores a niveles más altos en
la escala de -impuestos al ingreso de tal forma que los individuos tienden no
s6lo a trabajar menos, sino a negociar ingresos nominales más elevados para
proteger sus ingresos reales de la tendencia ascendente de los impuestos. No
obstante que estas fuerzas estimulan la inflaci6n, sus efectos no son consi6
derados en los actuales modelos macroecon6micos.
, CRAio RoBERTS, Paul. "The Breakdown of the Keynesian .Model", The 'Public
Interest, Verano 1978, pp. 21-22.
s EvANS. Op. cit., p. 15.
6 [bid., p. 18, Consultar también D. Evans Vanderford, "Building a Supply Side
Model: The Permanent Money Balances Hypothesis", Taxing and Spending,, Invierno
1980, p. 29.

364

La inflaci6n unida a una política impositiva que requiera que los permisos
de depreciaci6n sean basados en costos hist6ricos en lugar de costos de reposici6~ tiene ef~ctos depresivos en la inversi6n. La inflaci6n provoca que las
ganancias nominales aumenten que, a su vez, son objeto de mayores gravámenes. Las ganancias netas disminuyen en proporci6n directa a las crecientes
cantidades de ingreso que la empresa tiene que disminuir para ayudar a reemp!azar el capital que el diminuto costo hist6iico de depreciaci6n no cubre.
Debido a reglamentos y estructuras impositivas determinadas por los gobiernos federal, estatal y local, las ganancias deben ascender casi al doble de lo
~u~ asciende la inflaci6n para que las empresas puedan proveer fondos suf1c1entes para la reposici6n de capital. Si las ganancias no crecen suficientemente rápido, las empresas tienen que elevar la tasa de rendimiento de cualquier proyecto de inversi6n que emprendan provocando con esto una reducción en los gastos de capital.7
. Por otra p_arte, los modelos econométricos Keynesianos generalmente predicen reducciones en la inversi6n y en el producto nacional bruto como resultado de una reducci6n de impuestos que aumenta la redituabilidad de la
inversi6n. Este extraño resultado ocurre porque se asume que la inversi6n
es muy sensitiva a cambios en las tasas de interés y relativamente insensitiva
a las ganancias netas. Dichos modelos también son estáticos a tal grado de
que una reducción en las tasas impositivas siempre conduce a un decremento
e~ l~s ingresos trib~;arios que a su vez provoca déficits presupuestales, deuda
publica, y una pres1on a la alza en las tasas de interés,8 esta última afectando
nocivamente a la inversión.
·
Los modelos Keynesianos no ~an ni pueden explicar el fenómeno de estanflación debido a que no incluyen las pertinentes relaciones del lado de la ofert~. Estos ~odelos no contemplan, por ejemplo, los efectos de los precios relativos oc~s10nados por los cambios en las tasas impositivas.9 En el corto plazo,
u na ~:ec1ente dema~da agregada puede, sólo por un tiempo, incrementar producc_10n y :mpleo; sm embargo, en el largo plazo y sin considerar los apropiados mcentivos para aumentar la oferta, la creciente demanda agregada conduce a presiones inflacionarias y a un lento crecimiento económico en la producción y en el empleo.
7
8

EvANS. Op. cit., pp. 27-28.
RoBERTS. Op. cit., p. 18.

9
E. KELEHER, Robert. "Supply-Side Effects of Fiscal Policy: Sorne Preliminary
Hypotheses", Documento de Investigación No. 9, Federal Reserve Bank of Atlanta,
Junio 1979, p. 2.

365

�Paul Craig Roberts subraya la importante diferencia entre los actuales modelos macroeconómicos y las nacientes teorías del lado de la oferta cuando
señala:
El largo plazo se compone de una serie de cortos plazos. Si las políticas que son efectivas en un periodo largo son abandonadas porque no
tienen un impacto inmediato, y si las políticas que son nocivas en un
periodo largo son aceptadas porque inicialmente tienen resultados benéficos, entonces los diseñadores de políticas inevitablemente experimentarán, en algún tiempo en el futuro, un periodo en el que no tendrán
solución a la crisis que ellos mismos han provocado. En los Estados Unidos, ese futuro podría ser ahora.10

Las más serias amenazas para los incentivos para producir son las políticas
gubernamentales con respecto a inflación, los beneficios del gobierno y la
tributación. Los economistas del lado de la oferta argumentan que el impacto
de la inflación con sus enormes distorsiones -debido en parte a procedimientos contables de costo histórico- inhiben el ahorro y la inversión. Sus estudios empíricos muestran que en algunos casos las tasas efectivas de tributación sobre las ganancias de capital y utilidades brutas pueden y de hecho exceden 100 por ciento; lo cual implica una disminución de capital. La inflación
causa, también, una tendencia a la alza en los niveles del impuesto al ingreso
personal de tal manera que los individuos deben, sin cambios legales en las
tasas impositivas, pagar al gobierno elevadas proporciones de sus sueldos y
salarios reales.

Impo7tancia de las Elevadas Tasas Marginales Impositivas

LA ECONOMIA VISTA DESDE EL LADO DE LA OFERTA
A medida que las fallas de la política económica ortodoxa se han hecho
más manifiestas, grupos interesados han convocado repetidamente un profundo y extenso examen de la estructura impositiva y de su impacto en la economía. Afortunadamente ha habido una avl;lnzada investigación de la relación entre impuestos y el funcionamiento de la economía desde a mediados
de los 70s. Este trabajo ha sido conducido por brillantes jóvenes economistas
que comprenden que las técnicas actuales para dirigir la economía y que fueron desarrolladas durante la Gran Depresión ya no se ajustan a los problemas
de la presente década. Aunque estos nuevos clásicos o economistas del lacio
de la oferta comprenden las teorías Keynesianas y monetarias, no enfatizan
alguna en particular. Debido a que estos economistas están interesados en los
desafiantes problemas actuales, consideran un periodo de tiempo más largo
que del considerado por economistas neo-Keynesianos.
Los economistas del lado de la oferta concentran sus investigaciones en la
eficiencia y crecimiento económico. Ellos consideran los incentivos positivos
a la producción como la fuerza conducente a una economía sana, fuerte y
creciente. Su análisis concierne a la evaluación de incentivos y su impacto en
el comportamiento humano y la consecuente oferta de bienes y servicios. Para
lograr estos objetivos de eficiencia y crecimiento, la mayoría de estos economistas concentran sus recomendaciones de política gubernamental en materia de impuestos, y, como resultado son nombrados fiscalistas del lado de la
oferta.
10

366

RoBERTS. Op. cit., p. 29.

Como se señaló anteriormente, la demanda agregada es la fuerza conducente en el análisis neokeynesiano y aquellas variables que inciden en la demanda
son consideradas como los puntos clave para una dirección exitosa de la economía. Hasta que la capacidad completa se ha alcanzado, la oferta es solamente una fuerza que responde mecánicamente a los estímulos de la demanda.
Los economistas del lado de la oferta toman una posición diferente. Ellos
consideran que para obtener un incremento en el ingreso real, la producción
debe aumentar. En consecuencia, están a favor de una reducción en los impuestos como resultado no de un aumento en la demanda agregada sino de
un estímulo en la actividad productiva. Una reducción en las tasas impositivas permite que los individuos retengan una porción más grande de sus
ingresos que a su vez altera el cambio relativo de precios entre trabajo y
ocio, ahorro e inversión, y por lo tanto, el nivel de la producción.
Elevados impuestos marginales estimulan a los individuos para que reduzcan sus esfuerzos productivos en favor del ocio. Se estima que la tasa mar1;-inal impositiva en el trabajador americano promedio excede el 45 por ciento.11 Bajo estas condiciones, las oportunidades para trabajar horas extraordinarias desaparecen, la jubilación llega a una edad más temprana, un mayor
ausentismo se presenta, las vacaciones se incrementan, la búsqueda de nuevos
empleos se hace más larga, y los proyectos de inversión de elevado riesgo se
reducen cuando la tasa de rendimiento es disminuida en forma significativa.U
11
K. BROWNING, Edgar ; and R. JoHNSON, William. The Dístribution o/ the Tax
Burden, American Enterprise lnstitute, Washington, D.G., 1979, p. 69.
12
D. GwARTNEY; James; ;ind STROUP, Richard. Economics: Private and Public
Choice, Academic Press, New York, 1980, p. 276.

367

�Elevados impuestos marginales ocasionan distorsiones en el mercado debido
a que inhiben o incluso eliminan especialización e intercambio, dos fuerzas
necesarias para la consecución de eficiencia económica y de aumento en la
producción. Un experto vendedor de automóviles que soporta una tasa marginal impositiva de 40 por ciento, por ejemplo, probablemente podría contratar a un pintor profesional para que pinte su casa si el salario del pintor
no excede $ 60.00 al día. Por cada $ 100.00 adicionales que el vendedor gana,
su remanente después de pagar el impuesto es $ 60.00. Ahora bien, si la tasa
marginal del impuesto es elevada a 45 por ciento, implica que su ingreso neto se
reduce a $ 55.00 y que puede ahorrar $ 5.00 pintando él mismo su casa y
reduciendo su tiempo en la venta de automóviles. Además, su base gravable
se reduce en $ 160.00 pues renuncia a un ingreso de $ 100.00 en la venta de
automóviles y $ 60.00 se pierden porque no se contrata al pintor.13
Elevados impuestos marginales afectan el volumen y la calidad de bienes
sujetos o no a deducción de impuestos. Al mismo tiempo, afectan el volumen
de ahorro e inversión. En los Estados Unidos, casi todos los ingresos empresariales son gravados a una tasa del 48 por ciento. Adicionalmente, los propietarios de esas empresas son sujetos a un impuesto al ingreso personal derivado de los dividendos netos distribuidos. Si se asume que el impuesto marginal sobre dividendos es de 45 por ciento,1~ ambos impuestos combinados exceden el 70 por ciento.
Elevadas tasas impositivas a los ingresos empresariales crean incentivos para
que los dueños de esas empresas o sus gerentes generales gasten los fondos
de sus compañías en negocios sujetos a deducción de impuestos o en bienes
y servicios relacionados que producen cierto tipo de satisfacciones personales.
No sería sorprendente observar que estas empresas cuentan con aviones y helicópteros particulares, gimnasios, canchas de tennis, albercas, campos de golf,
limousinas, membresías en lujosos clubs, comidas opulentas, recepciones fastuosas y convenciones de negocios en exóticos lugares de veraneo. El costo
personal agregado por cada $ 100.00 gastados es sólo de $ 30.00, y el costo
para cada accionista de la compañía es en proporción al reducido porcentaje
de sus acciones.
Los economistas del lado de la oferta sostienen que los dos usos del ingreso,
es decir consumo y ahorro-inversión, son alterados por los impuestos. El preConsultar Roberts, p. 23.
u El cálculo de 45 por ciento que Browning y Johnson, op. cit., p. 69, estimaron
para el trabajador Americano promedio es probablemente bajo ya que el propietario
individual de las empresas tiende a estar más concentrado en grupos de elevado ingreso.
1s

368

cio de consumir el ingreso presente es la disminución en la cantidad del ingreso futuro. De esto se desprende que mientras mayores son los impuestos,
menor ingreso neto futuro será sacrificado y menor el precio del consumo
presJnte. Bajo estas condiciones el consumo presente se incrementará a costa
de menor inversión.
Paul Craig Roberts, prominente economista del lado de la oferta, explica
cierto comportamiento observado en Inglaterra usando este tipo de análisis.
Un individuo se puede enfrentar a la elección de gastar o ahorrar $ 50,000.00
y recibir una estimada tasa de rendimiento del 17 por ciento. El ingreso bruto
sobre su inversión sería de $ 8,500.00, pero con un 98 por ciento de impuesto
marginal el ingreso neto se reduce a sólo $ 170.00 al año. El costo de oportunidad de gastar $ 50,000.00 es sólo de $ 170.00 al año y este hecho le permite
a Roberts explicarse el porqué hay tantos Rolls Royces y otros ejemplos de
consumo conspícuo en la Inglaterra de ahora.15
Otro efecto bastante obvio de los elevados impuestos marginales ha sido
el del rápido crecimiento de la industria del refugio tributario. La presente
estructura impositiva aunada a la inflación ha provocado que aún las faIIl.1lias con ingresos moderados busquen caminos legales para refugiarse de la
presente tributación. Valiosos recursos con usos económicos alternativos están
siendo empleados crecientemente tanto en la búsqueda de fallas en la ley
como en la presión continua a los legisladores por esquemas que disminuyan
los efectos de elevados impuestos. La industria del refugio tributario, cuya
existencia depende de las elevadas tasas marginales, cuenta con un considerable uso de capital humano. Muchos de los abogados y contadores más brillantes y con mejor preparación que trabajan en la consecución de dichos
objetivos podrían ser empleados en actividades más productivas y redituables
si las impositivas fueran más bajas.16
Importancia de los Beneficios del Gobierno

1

Como resultado de estudios empíricos, los analistas del lado de la oferta
consideran que los beneficios del gobierno -pagos de seguro de desempleo,
pagos de seguridad social, etc. - han llegado a ser un factor muy importante
que incide sobre el incentivo al trabajo y a producir. La brecha entre los
salarios netos y estos beneficios ha llegado a ser tan pequeña que se fomenta
el ocio en lugar de fomentar el trabajo. Las tasas marginales de tributación
sobre el potencial de individuos con bajo ingreso que podrían entrar a la
15
16

RoBERTS. Op. cit., p. 24.
GWARTNEY and STROUP. Op. cit., pp. 227-228.

369
Humanitas-24

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.
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,
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bido a la recontratación- se sum~ a ..d em ieza a trabajar. Si los gastos
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1 últim~ cuarto de
.
d.
.ble cayó a 3 3 por ciento en e
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. ., .
1 último cuarto de los 50s., 60s.
1979, casi la mitad de la tasa que existio en e
or parte de los 70s.
.
1
1
y a may.
.
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Feldstem afirma q
.
.al Debido a las crecientes transferencias
ahorro es el sistema de segundad soci .
· ,.,, The Wall
. "Three Threats to Our Standard of Livmi;
'
Marun.
Street Journal, Junio 14 de 1979, p. 15. .
Lead t High Inflation Weak Dollar,
5 0
· A · t Savmg
'
1s "The United States Bias ~ms,
.
W k Diciembre 11, 1978,
PP· 90-96·
Slow Growth, Declining Productiv1ty' ' Business ee ,
11 FELDSTEIN,

370

intergeneracionales de ingreso, la tasa del impuesto para la seguridad social
ha tenido que ser aumentada en más de 600 por ciento y según los acuerdos
reglamentarios presentes la tasa tendrá que ser elevada en más del 20 por
ciento del ingreso para que los beneficios vayan al mismo paso que la creciente proporción de jubilados de la población. La investigación de Feldstein indica que elevados beneficios y tasas impositivas han causado una notable reducción en el ahorro privado. El incentivo a ahorrar es debilitado por el hecho de que en promedio, el sistema de seguridad social paga a jubilados una
cantidad equivalente al 80 por ciento del ingreso neto máximo de un trabajador. Además, señala que en 1978 las contribuciones a la seguridad social
fueron de más de $ 100 billones, una cantidad que excedi6 todos los ahorros
de las empresas y las contribuciones para el fondo de pensiones, lo mismo que
los ahorros de los individuos.19
El sistema de seguridad social no sólo abate el ahorro privado, sino que a
manera diferente de los planes de pensión privada deja de proveer ahorros
para la formación de capital. El sistema de seguridad social se financia sobre
la base de contribuciones o pagos al momento en que el individuo forma parte de la fuerza de trabajo; de esta manera, la recaudación de estos impuestos
al trabajador es distribuida inmediatamente entre los jubilados beneficiarios
que mantienen elevadas tasas de consumo. Una reforma al sistema podría ser
llevada a cabo permitiendo a los empleados la oportunidad de integrarse a
esquemas privados de jubilación que podrían proporcionar iguales beneficios a un menor costo, y retardando el creciente nivel de beneficios que se
apliquen a aquellos individuos que se jubilen en el futuro. Cada uno de estos
cambios permitirá que el país aumente sus ahorros e inversiones y tener así
ingresos más altos en el futuro .
Otro factor que inhibe la formación de capital y que la nueva escuela de
economistas hace énfasis es el de la estructura de las leyes y reglamentaciones
impositivas que penalizan el ahorro y recompensan el gasto. Esta peculiar filosofía es incluida en el diseño de todas las políticas económicas gubernamentales del pensamiento económico liberal cuya tesis principal sostiene que
la demanda de corto plazo debe ser inflada constantemente para evitar recesiones y pérdida de confianza en el partido político dirigente. Su efecto ha
sido el de fomentar a los consumidores a endeudarse a un nivel jamás igualado en cualquier otro país del mundo. Actualmente, los consumidores están
substituyendo ahorro por endeudamiento como la mejor forma de mantener
sus niveles de vida y ganar control sobre bienes tales como vivienda, de consumo duradero y aún de consumo no duradero. Por ejemplo, el consumidor
19

DAY.

Op. cit., p. 11.

371

�americano ha seguido, por vez primera en cualquier ciclo de negocios la ~ta
sin precedentes de aumentar sus gastos y reducir sus ahorros en un penodo
de precios crecientes.::.
Este impropio comportamiento es fomentado por los pr&lt;&gt;_C~ives incentiv~s
que actualmente existen. Un ahorrador que compra u_n certifica~º. ~e de~sito de $ 10,000.00 a una tasa del 8 por ciento, por e1emplo,. recibrra. un ingreso bruto de $ 800.00, sin embargo con un impuesto marginal a mvel
deral, estatal y local del 45 por ciento, su ingreso neto es sol:imente $
o
4.4 por ciento. Esta tasa de rendimiento no es muy atracti~a, especialmente
cuando es menor que la tasa de inflación. Por otra parte, si una person~ se
endeuda y gasta $10,000.00, el interés qu': paga ~ su acre~dor_ es deducible
de su impuesto al ingreso personal reduciendo asi sus obligaciones fiscales.
El efecto de las leyes y reglamentaciones impositivas es el de incrementar
el costo del ahorro y reducir el costo del endeudamiento. No sería s~rprendente observar que la tasa del ahorro y la inversión está declinando mientras
que la del gasto y de endeudamiento está creciendo.
La preocupación del ahorrador es aún más profunda. _Políticas gubernamentales que han conducido alarmantes y prolongados incrementos en el
nivel de precios han obligado a los ahorradores a subsidiar ~ los d_eudores.
Después de permitir a un deudor a usar su dinero por un ano, debido a la
inflación el certificado de depósito de $ 10,000.00 del acreedor vale un poco
menos de $ 9,000.00, y después de dos años, su valor real es menos de
$8,000.00. Este tipo de pérdidas de capital es, por supuesto, sorpredentem_ente
injusto y ayuda a explicar la decreciente tasa de ahorros en los Estados Umdos.
El bajo y aún negativo rendimiento del ahorro también _inhibe a los individuos a emprender el riesgo de colocar sus fondos en acc10nes de empresas.
Un estudio realizado por el National Bureau of Economic Research indica
que la inflación ha reducido substancialmente el rendimiento ~eto de la
inversión. En 1977, tan sólo la inflación fue responsable de un mcremento
real en los impuestos de $ 32 billones en los Estados Unidos. Los impuestos
pagados por los accionistas de las empresas y sus acreedores consti~yen actualmente dos tercios del ingreso real de las empresas. Los economistas del
lado de la oferta argumentan que este conjunto de eventos no proporciona
los incentivos necesarios para que los individuos ahorren e inviertan.":
Una reducción en los impuestos al ahorro y a los ingresos del capital incrementaría la cantidad y calidad del capital, haciendo más productivos a

fe:

:4°·ºº

I'

Op. cit., p. 15.
DAY. Op. cit., p. 11.

20 F ELDSTEI:-1.
21

372

los trabajadores, elevando los salarios reales, y aumentando la riqueza del
país. Los economistas del lado de la oferta estiman, por ejemplo, que eliminando los impuestos sobre los ahorros la tasa de rendimiento del ahorrador
promedio se incrementaría en un 40 por ciento, lo cual produciría entre
$ 30 y $ 40 billones adicionales en los ahorros personales cada año. De
esta manera, un incremento en los ahorros inhibiría las tasas de interés
'
haciendo más atractiva la inversión y la formación de capital. 22
La nueva escuela de economistas señala el importante elemento de los déficits presupuestales del gobierno como otra causa de la disminución en el
ahorro privado y la inversión. Las opciones políticamente atractivas de gastar
más dinero del disponible significa, por supuesto, que el gobierno debe incurrir en déficits. En los pasados cinco años el gobierno federal ha tenido
que incurrir en una deuda de $ 250 billones, a pesar de niveles de empleo
y recaudación fiscal sin precedentes. Para financiar estos déficits el gobierno
recurre a préstamos de fuentes privadas que de otra manera podrían haber
sido canalizados a la formación de capital. Estos enormes déficits han deteriorado extremadamente en el largo plazo la economía de los Estados Unidos
al desviar fondos de inversión productiva a consumo presente.
Además, a diferencia de los individuos privados que intentan gastar más
de lo que su presupuesto les permite, el estado puede financiar sus crecientes
gastos mediante la impresión de más dinero. Esta creación de dinero contribuye a provocar más inflación puesto que el desembolso de estos fondos incrementa la reserva de dinero y el ingreso nominal, pero no la cantidad de
bienes y servicios en que el dinero es gastado. Ingresos inflados provocan que
los causantes sean sujetos a crecientes tasas marginales impositivas aun cuando su ingreso real es estable o incluso decreciente. Los consecuentes aumentos
en la recaudación de impuestos son entonces utilizados para financiar mayores gastos políticos. Al respecto se puede decir que la transferencia es casi
automática pues ningún legislador ha tenido que votar por un incremento en
impuestos para obtener estos fondos adicionales, y que de hecho son gastados
en beneficio de intereses personales de los grupos que apoyan al político en
cargo.

.

'

MODELOS ECONOMICOS DEL LADO DE LA OFERTA
Fiscalistas del lado de la oferta suponen una relación directa muy fuerte
entre tasas impositivas efectivas y la oferta agregada de una economía. Esta
relación descansa parcialmente en el supuesto de que algunos bienes y servi22 FELDSTEIN.

Op. cit., p. 15.

373

I

�cios públicos muy básicos son necesarios para que la economía pueda producir bienes y servicios comerciables. Cuando los impuestos son cero y no hay
recaudación, la economía: carece de servicios públicós tradicionales como defensa, ley y orden interno y un sistema legal. Servicios que son necesarios para
el exitoso funcionamiento del sector privado.

,.,

A medida que el gasto público y los impuestos aumentan, los desincentivos
y las ineficiencias asociadas con gobiernos más grandes se tornan más importantes. La complementariedad entre la producción pública y la producción
privada declina en tanto el gobierno provee menos bienes y servicios, y en
algún punto el gobierno puede llegar a tener rendimientos totales decrecientes y los gastos públicos pueden en efecto disminuir la actividad productiva
en el sector privado. Ciertos pagos como los efectuados por seguro de desempleo permiten a los trabajadores retirarse de la fuerza de trabajo a reducido
o casi nulo costo. Esta práctica es, por supuesto, incompatible con el crecimiento económico.

Al mismo tiempo, la recaudación de elevados impuestos para financiar los
crecientes gastos reduce las retribuciones netas por ahorrar, invertir, y trabajar. Estos cambios en los precios relativos alteran la estructura de incentivos
a tal forma que los individuos ahorran menos y consumen más, incurren en
gastos para la búsqueda de refugios tributarios, invierten menos, escogen más
ocio y/o trabajan más en actividades exentas como son las instituciones caritativas o en organizaciones no lucrativas. Asimismo, la gente podría evadir
el pago de impuestos a través de emplearse en la economía subterránea. Todas
estas actividades presentan la tendencia a reducir la producción. A medida
que las tasas impositivas efectivas se acercan al 100 por ciento, la oferta agre~ada se acerca a cero.
La forma y resultado de la relación producción-impuestos están en función de la oferta de varios factores de la producción. La sensibilidad o elasticidad de estos factores depende de elementos tales como el trabajo y los
hábitos del ahorro de la sociedad, del periodo de tiempo en consideración,
de la importancia del comercio internacional y del financiamiento de las
funciones particulares del gobierno vía recaudación fiscal. Como es frecuente,
cualquier cosa que aumente el número, importancia e intensidad de las alternativas de los propietarios de factores productivos aumenta su elasticidad de
oferta y su sensibilidad a cambios en las tasas impositivas.
El Modelo Cuña

Economistas del lado de la oferta han desarrollado un modelo "cuña" para
ayudar a explicar cómo se comportan los factores de la producción. Empiezan

3i4-

con la afirmación de que la oferta de un factor está en parte determinada
por la estimada ganancia neta del propietario. La curva de la oferta de trabajo, por ejemplo, tiene una pendiente positiva similar al sistema Marshalliano. La elección entre trabajo y ocio está determinada ampliamente por
el precio relativo de estas dos actividades. Desde que el precio del ocio es el
ingreso no percibido por no trabajar, se desprende que un incremento en los
impuestos al trabajo reduce el ingreso neto del trabajador y reduce el precio
del ocio. Inversamente, una reducción en los impuestos aumenta el ingreso
neto del trabajador, incrementa el precio del ocio, e induce un incremento
en la oferta de trabajo y por ende en la producción real.
Los economistas del lado de la oferta mantienen que el efecto substitución
generalmente domina al efecto ingreso. Sin embargo, algunos estudiosos argumentan lo contrario, es decir, cuando aumentan los impuestos al trabajo y
el precio del ocio disminuye, los trabajadores ofrecerán más trabajo y tomarán
menos ocio. Los proponentes de esta posición afirman que los individuos se
fijan como objetivo un cierto nivel de ingresos y si los impuestos son aumentados tendrán que trabajar más para: mantener su nivel de ingresos; por el
contrario, si se reducen los impuestos los individuos trabajarán menos y descansarán más pues su ingreso nominal se ha aumentado. Por supuesto, esto
último puede ser posible para un individuo, pero es ilógico suponer que el
ingreso agregado puede crecer si todos los individuos reducen su tiempo de
trabajo.
Jude Wanniski, líder proponente de la economía del lado de la oferta, está
en desacuerdo con la te01fa de que los individuos tienen un cierto nivel de
ingreso como objetivo y afirma que la nueva posición neoclásica es bastante
clara. "La gente trabaja cuando el precio del trabajo es más atractivo. Mientras más se recompensa el ocio y más se penaliza el trabajo, el individuo tenderá a trabajar menos." Si el objetivo es incrementar el ingreso, la política
gubernamental puede ayudar a la consecución de este objetivo "disminuyendo las cargas impositivas, regulaciones o tarifas. Puede hacer al ocio menos
atractivo, principalmente mediante la reducción de subsidios al desempleo"
e incrementando las sanciones a aquellos individuos que evaden impuestos,
que participan en mercados ilegales, y que operan en la economía subterránea.24
Como los Keynesianos, los economistas del lado de la oferta mantienen que
la· política gubernamental también afecta la demanda de factores de la producción, sin embargo no limitan sus reflexiones a un análisis del impacto de
23WANNISKI,

Jude. The Way the World Works, Simon and Schuster, New York,

1979, p. 84.

375

�movimientos en la demanda agregada y en el ingreso disponible. Los cambios
en los precios relativos son importantes para aquellas firmas que demandan
fuerza de trabajo ya que el precio del trabajo es un costo para ellos. Ade~ás,
la ley de la demanda que sostiene que la cantidad deseada varía inversamente con el precio o que el costo se mantiene fijo_ para los merca?os ~~ trabajo. De esto se desprende que los incrementos en Impuestos, en d1Spos1c1ones
gubernamentales y en la imposición de otros costos incrementan el costo ~e
contratar trabajo. El resultado es que las firmas demandarán menos trabajadores y la producción tenderá a decrecer.
El Modelo Cuña del Trabajo

El modelo cuña ha sido desarrollado para analizar, ilustrar, y comparar
situaciones pre-impuesto y post-impuesto. Antes de que los impuestos sean
aplicados, el salario que reciben los trabajadores es precisamente igual al que
las firmas pagan por el trabajo. Sin embargo, después de que los impuestos
son aplicados la cantidad que la empresa paga excede la cantidad que los
trabajadores realmente reciben. Esta diferencia entre lo que la empresa y lo
que el trabajador recibe es precisamente lo que se define como la "cuña".
La cuña causa que las empresas demanden menos trabajo, y, al mismo
tiempo, debido a que el precio del trabajo es menor, los trabajadores usarán
diferentes medios para reducir su oferta de trabajo en el mercado. Los trabajadores podrían trabajar menos intensamente, tomar más ocio, ocuparse
rarcial o completamente en empleos de menor eficiencia pero con mayores
sueldos y e'\:entos de impuestos o bien ocuparse en la llamada economía ilegal
subterránea.
El Modelo Cuña del Mercado de Capital
¡¡

Los economistas del lado de la oferta emplean esencialmente el mismo
razonamiento en su análisis del mercado de capital que el que usan para
el mercado de trabajo. En lugar de la selección trabajo-ocio, las decisiones
concernientes a la oferta de capital giran alrededor del uso de fondos para
consumo o para ahorro /inversión (ingreso futuro). Para un individuo, el
costo de incrementar su consumo presente es la disminución de su ahorro c0rriente, y por lo tanto, la disminución de cantidades mayores de ingreso futuro. Existe una correlación negativa entre consumo y la tasa real de rendi·miento del ahorro e inversión. Cuando la tasa de rendimiento sube, el consumo presente decrece y la inversión se incrementa activamente. Inversamente cuando la tasa de rendimiento cae el precio del consumo presente

'

decrece, y, como sucede con otros bienes económicos, la cantidad de bienes
y servicios consumidos corrientemente se eleva, inhibiendo así el crecimiento
a largo plazo.
La tasa neta de rendimiento de la actividad ahorro-inversión es también
importante respecto a la decisión de usar fondos ya sea en inversiones orientadas al mercado o a actividades no comerciales. Una reducción en la tasa
de rendimiento reduce el precio relativo de invertir en refugios tributarios
nacionales o internacionales. Un incremento en los rendimientos del mercado
provoca que más fondos sean distribuidos en inversiones de mercado más
productivas.
Los cambios en las tasas impositivas juegan un papel muy importante en la
alteración de precios relativos entre consumo y ahorro-inversión y entre la
inversión en empresas productivas gravables y refugios tributarios exentos de
impuestos. Un incremento de impuestos reduce el precio y fomenta el consumo a costa del ahorro y la inversión. Asimismo, hace más atractivo el uso
de fondos de inversión en refugios fiscales. Por otra parte, la reducción de
impuestos no sólo incrementa la oferta de capital a través de la reducción en
el consumo y un consecuente incremento en el ahorro, sino que produce que
los fondos de capital invertidos en refugios tributarios sean orientados a inversiones más productivas en el mercado.
Los nuevos neoclásicos concluyen que las tasas impositivas afectan la oferta
y la demanda de factores productivos y la oferta agregada de la economía.
Los cambios en la política fiscal que alteran los precios relativos y que tienen
un impacto en la producción agregada son ampliamente ignorados en los
modelos Keynesianos de ingreso-gasto. Los economistas del lado de la oferta
sostienen que los formulamientos de política económica que no consideren
estos importantes efectos fiscales están destinados a fracasar.
R esumen de las Propuestas del Lado de la Oferta

El más reciente estudio de la corriente del lado de la oferta realizado por
Michael Evans y asociados combina razonamiento deductivo y análisis econométrico moderno. De su trabajo se derivan varios resultados importantes
que Evans resume como sigue:
a) Una reducción en tasas impositivas incrementa los incentivos del
individuo a ahorrar ya que eleva la tasa de rendimiento de los activos
de los individuos.
b) Reducciones en las tasas impositivas a las empresas, o medidas similares como aumentar los créditos fiscales por inversiones o bien libe-

376

377

�rando los permisos de depreciación de activos, aumenta directamente
la inversión por medio de incrementos en la tasa promedio de rendimiento neto.
c) Elevadas inversiones conducen a un incremento en productividad, lo cual significa que más bienes y servicios pueden ser producidos
por unidad invertida. Como resultado, el costo unitario no aumenta en
mucha proporción y la inflación crece más lentamente.
d) La transferencia de recursos del sector público al privado incrementa la tasa general de crecimiento en productividad, ya que las ganancias en productividad en el sector público son pequeñas o inexistentes.
e) El más rápido crecimiento en productividad proporciona la capacidad necesaria, para producir bienes y servicios adicionales que se
demandan como resultado de reducciones en los impuestos conduciendo
así a un crecimiento equilibrado sin cuellos de botella o escasez.
f) Bajas tasas impositivas resultan en demandas más modestas por
aumentos salariales ya que el ingreso real se ha elevado en virtud de
las reducciones en los impuestos y de que los trabajadores ya no sufren
una pérdida en su ingreso real por moverse a niveles impositivos más
altos.
g) Bajos niveles de inflación conducen a un incremento en el ingreso
disponible real, y consecuentemente a un incremento en el consumo,
producción y empleo.
h) Bajas tasas impositivas aumentan el deseo de trabajar provocando
incrementos en la calidad y cantidad del trabajo. Esto a su vez aumenta
aún más la capacidad productiva y de esa manera contribuye a disminuir la tasa de inflación.
i) La baja tasa de inflación causa un incremento neto en las exportaciones, lo cual refuerza, el .valor del dólar. Esto conduce a reducciones
adicionales en la tasa de inflación porque el precio de los bienes importados decrece en lugar de aumentar.

incorporación activa de los componentes del lado de la oferta. Mucha investigación tiene que ser realizada, por ejemplo, respecto a la oferta de varios
tipos de trabajo en términos de sueldos y salarios netos, y transferencia de
pagos en efectivo y en especie. Igualmente deseable es el trabajo adicional
de elevada calidad que se obtiene cuando todo tipo de ahorradores e inversionistas responden positivamente a cambios en las tasas netas de rendimiento.

'

j) El incremento en la capacidad permite también la producción de
más bienes para exportación y para consumo doméstico, de esta manera
se provee de fuerza adicional al dólar y se reduce la importación de
inflación.
Se debe hacer énfasis en que éstos son sólo resultados preliminares y que
están basados en modelos econométricos que se consideran pioneros en la

378

379

�SOBERANIA, INDEPENDENCIA E INTERDEPENDENCIA*
HÉcToR GRos EsPIELL

I

(

l.
El objeto de mi exposición como relator de este tema, no puede ser,
evidentemente, el de analizar los conceptos de soberanía, independencia e
interdependencia de las naciones en su evolución histórica, doctrinaria y jurídica, ni hacer un balance completo de lo que la teoría del Derecho Internacional ha expuesto al respecto. Ello sería a todas luces imposible, ya que estos
conceptos, que se sitúan entre los más complejos y polémicos del Derecho de
Gentes, han sido y son materia de inagotables controversias teóricas y políticas, imposibles de resumir en un breve relatorio, ligadas a la determinación
de la esencia misma de los elementos constitutivos de la convivf.'ncia internacional de ayer, de hoy y del mañana.

Se trata, en cambio, de precisar algunas conclusiones concreta, sobre lo
que los conceptos de soberanía, independencia e interdependencia significan
hoy, en base de lo que se deduce de la Carta de las Naciones Unidas, de la
Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional Referentes a las
Relaciones de Amistad y a la Cooperación entre los Estados [Resolución 2625
(XXV)] y de otros textos pertinentes de las Naciones Unidas, así como de la
actual realidad internacional.
Hecho este análisis y este balance de manera somera, y extraídas las correspondientes conclusiones, intentaré proyectarlas al futuro racionalmente
previsible, en función de mis ideas de lo que los conceptos de soberanía, independencia e interdependencia deberían significar para la construcción y

* Este texto constituye el original español inédito de la comunicación leída en inglés
en el Seminario Unitar-Universidad de Uppsala sobre "El Derecho Internacional y
la organización del Nuevo Orden Mundial" (8-19 de junio de 1981).
381

�afirmación de un Nuevo Orden Internacional, capaz de asegurar la paz, la
seguridad y el desarrollo integral, solidario y armónico, de la Comunidad
Internacional y de los sujetos que la integran.
2. Analizaremos, de acuerdo con este criterio, y por su orden, los tres conceptos (soberanía, independencia e interdependencia), señalando para cada
uno de ellos su fundamento normativo, su interrelación con los otros dos, su
acepción y significado actual y su ubicación en el Derecho y en la Política
Internacionales de hoy.
11

3. La Carta de las Naciones Unidas se refiere directamente a dos de estos
tres conceptos. En efecto, en el artículo 2, que enumera los Principios de acuerdos con los que deben proceder la Organización y los Miembros, se expresa
que: "La Organización está basada en el principio de la igualdad soberana
de todos sus Miembros" (párrafo 1) y que "Los Miembros de la Organización en sus relaciones internacionales se abstendrán de recurrir a la amenaza' o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia
política de cualquier Estado o en cualquier otra forma incompatible con los
propósitos de las Naciones Unidas" (párrafo 4). En cambio, el término interdependencia no se encuentra en el léxico empleado por la Carta.

4. Como ya hemos indicado, la Carta no utiliza aisladamente el término
soberanía, sino que se refiere a este concepto al afirmar el principio de la
igualdad soberana de todos los Miembros de la Organización1 ( artículo 2.1).
El contenido y sentido de este principio de la igualdad soberana ha sido desarrollado en la Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional referentes a las Relaciones de Amistad y a la Cooperación entre los Estados
[Resolución 2625 (XXV)] del 24 de octubre de 1970. Constituye, como la
propia Declaración lo afirma, uno de los "principios básicos de Derecho Internacional" y debe ser interpretado y aplicado, en relación con los otros principios, ya que "cada uno debe interpretarse en el contexto de los restantes".
1 Sobre la historia del principio de igualdad soberana y el proceso de su inclusi6n
en la Carta de San Francisco: Aleksander Magarasevic, The sovereign Equality of
States, en Milan Sahovic, Principies of International Law Concerning Friendly Relations and Cooperation, Institute of International Politics and Economics, Beograd
1972, pp. 185-189.

382

Más allá de las críticas terminológicas a la expresión "igualdad soberana",
y a la afirmación de que la Declaración es, en cuanto a este principio, tautológica,2 críticas que no compartimos, no puede desconocerse que es la ter- ·
minología que usa la Carta, que el contenido de la expresión (igualdad soberana) no puede dejarse de lado, olvidarse ni cuestionarse por el intérprete,
que la igualdad soberana es un principio, y no un mero "hecho", que está
en la base del actual Sistema Internacional y que de ese principio, tal como
resulta de la Carta de las Naciones Unidas y de la Declaración sobre los
Principios, hay que partir para saber lo que hoy debe entenderse por igualdad jurídica, soberanía e independencia en Derecho Internacional.
5. La expresión igualdad soberana para calificar uno de los Principios de
acuerdo con los qu~, según la Carta, deben proceder la Organización y sus
Miembros, debe entenderse en el sentido de que la igualdad jurídica que poseen los Miembros de la Organización, que necesariamente deberán ser Estados (artículo 3), es la igualdad de entidades políticas estatales soberanas.
Aunque la Declaración aprobada por la Resolución 2625 (XXV) del 24 de
octubre de 1970, al referirse al Principio de la igualdad soberana de los Estados ha dicho que todos los Estados "tienen iguales derechos e iguales deberes y son por igual Miembros de la Comunidad Internacional, pese a las
diferencias de orden económico, social, político o de otra índole", de lo que
se trata es de afirmar que todos los Estados son iguales ante el Derechoª como
consecuencia de que son por igual Miembros de la Comunidad Internacional,
cualesquiera que sean sus diferencias económicas, sociales, culturales, políticas o de cualquier otra naturaleza.
Esta igualdad es una igualdad entre Estados soberanos.
6. El concepto de soberanía es un integrante necesario y capital del Derecho Internacional, de la vida y de la política internacionales de hoy.4 Preten2 Gaetano Arangio Ruiz~ The Normative Role of the General Assembly of the
United Nations and the Declaration of Friendly Relations, Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1972, III, t. 137, p. 574, párrafo 83 dice: "On the very
questionable 'principie' of sovereign equality of States we find the Declaration too
tautological for words. 'Sovereignty' is in our opinion, as well as independence, a
fact."
3 Eduardo Jiménez de Aréchaga, Derecho Constitucional de las Naciones Unidas,
Madrid 1955, p. 48; César Sepúlveda, Derecho Internacional, lla. ed. México 1980,
p. 480.
4 Grigory Tunkin, International Law in the International System, Recueil des Cours,
Académie de Droit International, 1975, IV,, The Existence of Sovereign States, pp.
30-31; International Law, The Contemporary and Classic, Essays on International

383

�der erradicar el concepto y afirmar su incompatibilidad con el Derecho Internacional, como lo hicieron y aún lo intentan hacer ciertas corrientes doctrinarias, constituyen un esfuerzo inútil y antihistórico, incompatible con la
actual realidad y con la ineludible e innegable fuerza política y mítica de la
idea de soberanía. En un Mundo que asiste a la constante y necesaria recordación del derecho a la existencia de los Estados Nacionales y al ser irreductible de los pueblos y que es el resultado del surgimiento y organización,
desde 1945 hasta hoy, de casi cien nuevos Estados nacidos a la vida internacional como consecuencia de la consagración de su derecho a la libre determinación, pretender la eliminación del concepto y del término soberanía es
una utopía, sin sentido y sin razón. La reivindicación de su soberanía por
los nuevos Estados, surgidos de la lucha de pueblos dominados por las potencias colonialistas, y la afirmación de la que ya poseían, por los Estados que
desde antes integraban la Comunidad Internacional, es un elemento histórico
y político capital, que no puede olvidarse o excluirse en ningún planteamiento
jurídico y actual de la cuestión.
Por eso hoy no cabe intentar eliminar el concepto de la soberanía estatal
en su relación con el orden mundial. Sólo es pertinente, posible y lógico,
aceptar y recoger ese concepto, con un contenido que lo haga compatible con
la existencia de una Comunidad Internacional jurídicamente organizada, con
las exigencias de la paz y de la seguridad y con la cooperación internacional
para asegurar y defender todos los principios de la Carta.
7.

La soberanía no significa hoy, ni podría significar, poder estatal último

y supremo, incompatible con la existencia de un orden internacional regulado

por el Derecho. La soberanía es una característica o elemento del poder del
Estado que tipifica a éste como supremo, en el sentido de que, en lo interno,
todo otro centro de autoridad le está subordinado y que, en lo externo, no
puede admitir la preeminencia, superioridad e intervención de ningún otro
Estado. De aquí la importancia de unir los conceptos de soberanía y de igualdad jurídica. Todo Estado es soberano en el sentido de que no está subordinado a ningún otro Estado y de que los demás Estados no pueden intervenir en sus asuntos internos o externos, cualquiera que sea el sistema económico, social o político que en ejercicio de su ineludible derecho haya aceptado.
8. El concepto de soberanía estatal actual es compatible con la exigencia
de que "el Estado bajo el orden internacional debe cumplir fielmente con sus
Law in honour of Krishna Rao, Sijthoff, Leyden 1976, p. 86; M. Virally, Une pierre
d'angle qui résiste au temps :· avatar et perénnité de l'idée de souveraineté, International Relations in a Changing World, I.H.E.I. Geneve 1977.

384

deberes y obligaciones internacionales",5 como se dijo en el correspondiente
informe de la Conferencia de San Francisco. Se trata de una soberanía bajo
el Derecho Internacional, criterio que me parece hoy indudablemente aceptable, aunque ha sido y es inadmisible para un sector importante de la doc
trinaG que, pese a su valor teórico, es insostenible ante la actual realidad inter-•
nacional e histórica, como lo ha sabido reconocer no sólo otro importante
sector de la doctrina jurídica, cuyos autores provienen de las más diversas
corrientes teóricas, sino también la purisprudencia internacional.7
La Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional [Resolución
2625 (XXV)] reconoce y afirma esta moderna concepción de lo que es la
soberanía, al incluir como uno de los "elementos" integrantes del principio de
la igualdad soberana, "el deber de todos los Estados de cumplir plenamente y
de buena fe sus obligaciones internacionales".
9. Pero el Estado Soberano no vive aislado, sino que coexiste con otros
Estados Soberanos, "inmerso en una pluralidad, el Sistema de Estados, y m~
concretamente aún en un grupo social más amplio y complejo, la sociedad
internacional que no se reduce a lo interestatal".8 Esta circunstancia, que
necesariamente debe tenerse en cuenta al considerar el tema de la soberanía,
explica su contenido y sus características.
Pero además, muestra los dos aspectos del Derecho Internacional de hoy,
que es, al mismo tiempo, un derecho de la coexistencia en cuanto regula,
coordina y hace posible la existencia bajo el Derecho de los Estados Soberanos, y a diferencia del Derecho Internacional Clásico, un derecho de la cooperación internacional.
o U.N.Q.I.O., Documents, Vol. 6, p. 457.
G Véase, por ejemplo, la posición de Georges Scelle, que en 1933 decía: "Des lors,
vouloir mantenir la notion de souveraineté étatique, c'est nier l'existence du droit
international", Regles Générales du Droit de la Paix, Recueil des Cours,. Académie de
Droit International 1933, IV, 46, p. 373. Asimismo, entre muchos otros ejemplos:
Charles Rousseau, Droit International Public, Sirey, Paris 1953, p. 88; Hans Kelsen,
Principies of Intemational Law 1952, p. 114.
1 J. Basdevant, Regles Générales du Droit de la Paix, Souveraineté de l'Etat, Recueil
des Cours, Académie de Droit International, 1936, t. 58, pp. 577-587; Eduardo Jiménez de Aréchaga, op. cit.,. pp. 103-109; Hildebrando Accioly, Tratado de Derecho
Internacional Público, I, Madrid 1958, p. 232; G. Tunkin, op. cit., nota 3.
s Sobre ésta y las ·demás cuestiones tratadas en este informe, es imprescindible remitirse al excelente libro de Juan Antonio Carrillo Salcedo, Soberanía del Estado y
Derecho Internacional, 2a. ed., Editorial Tecnos, Madrid 1976, que constituye uno
de los más inteligentes y penetrantes estudios actuales de los problemas de la Sobera•
nía del Estado. Debe consultarse también E.N. van Kleffens, Sovereignty in International Law, Recueil des Cours, Acadérnie de Droit International, 1953, t. 82, I.

385
Humanitas-25

�Este derecho de la cooperac1on, todavía embrionario y parcial, resultado
de la interdependencia de los Estados y del reconocimiento de la Comunidad
Internacional como sujeto propio de Derecho Internacional, existe simultáneamente con la subsistencia de elementos del tradicional derecho de la coexistencia entre Estados Soberanos.9
10. La noción de soberanía ha sido reducida por muchos autores,10 al
concepto de competencia, ya que según ellos será simplemente "la competencia del Estado según el Derecho Internacional". Aunque el enfoque es interesante y positivo desde el punto de vista internacional, omite considerar los
factores políticos e históricos unidos a la idea de soberanía del Estado y el
hecho indudable que hay una materia, un dominio reservado de la soberanía
estatal, que si bien varía y evoluciona, de acuerdo con lo que antes he expuesto, posee una realidad propia en cada momento de su evolución histórica. Por ello aunque los aportes de este enfoque pueden ser retenidos, no es
absolutamente necesario recurrir a ellos para explicar el concepto.
11. La soberanía es así, sinónimo de competencia estatal irreductible11 y
necesaria, base de la igualdad jurídica de los Estados y fundamento de su
independencia y de la no intervención. Esto surge con claridad de la Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional [Resolución 2625 (XXV)]
que especifica que el principio de igualdad soberana comprende, en particular,
seis elementos: a) la igualdad jurídica de los Estados; b) la posesión por todos los Estados de los derechos inherentes a la plena soberanía; c) el deber
de cada Estado de respetar la personalidad de los demás Estados; d) la inviolabilidad de la integridad territorial y la independencia política del Estado;
e) el derecho de cada Estado de elegir y de llevar adelante su sistema político, social, económico y cultural y f) el deber de cada Estado de cumplir

9
Juan Antonio Carrillo Salcedo, op. cit., pp. 16-17; W. Friedmann, General Course
in Public International Law, Recueil des Cours, Académie de Droit International,
1969, II, 129, Cap. V; Mario Guiliano, Diritto Internazionale, Milano 1974; Roberto
Ago, La codification du Droit International en Hommage a Paul Guggenheim, Geneve
1971, p. 95; Grigory Tunkin, Internacional Law, The Contemporary and Classic,
Essays on International Law in Honour of Krishna Rao, Sijthoff, Leyden 1976, p. 56.
10
Por ejemplo, G. Salvioli; La Regle de Droit International, Recueil des Cours,
Acadérnie de Droit International, 1948, II, t. 73, p. 114.
11
Charles Chaumont, Recherche du contenu irreductible du concept de souveraineté internationale d l'Etat, Hommage d'une génération de juristes au Président
fü.sdevant, Pedone, París 1960, I, p. 114.

plenamente y de buena fe sus obligaciones internacionales y de vivir en paz
con los demás Estados.12

12. Si la soberanía no implica hoy la superioridad del orden jurídico interno sobre el orden internacional, es preciso para comprender plenamente
el concepto, determinar si esta idea de la soberanía estatal supone de manera
preceptiva la existencia de "asuntos"13 necesariamente propios de la jurisdicción interna de los Estados, que serían el contenido ineludible de la competencia estatal y sólo podrían ser regulados en ejercicio del poder soberano
del Estado o si, en cambio, el contenido de los conceptos de jurisdicción interna o de dominio reservado es esencialmente relativo y cambiante, contingente y evolutivo.14 Este segundo criterio es, sin duda, el correcto. Los límites
de la jurisdicción interna del Estado, la determinación de cuál es su dominio
propio, reservado y exclusivo, derivan, así, del Derecho Internacional y no
es posible atribuirle a la llamada jurisdicción interna, un contenido por razón
de materia, invariable y necesario, sino que este contenido habrá de variar
y pasará de una esfera a otra, como consecuencia de que haya o no regulación normativa internacional a1 respecto.
Esta conclusión es esencial para precisar el concepto de soberanía, ante
lo dispuesto en el párrafo 7 del artículo 2 de la Carta, que prohibe intervenir

12

Según el informe del Comité I/1 de la Conferencia de San Francisco, el término
"igualdad soberana" en el Artículo 2, parágrafo 1 de la Carta, comprende los siguientes
elementos: a) Los Estados son jurídicamente iguales; Cada Estado goza de los derechos inherentes a su plena soberanía; La personalidad del Estado debe ser respetada
en su integridad territorial y en su independencia política; Los Estados deberán bajo
el orden internacional, cumplir plenamente con sus derechos y obligaciones internacionales (U.N.C.I.O., Documents, Vol. 6, pp. 69, 881 230 y 253). Esta enumeración es,
en esencia, con cambios redaccionales y algún desarrollo mayor, lo que se incluyó en
la Declaración de 1970, según la formulación adoptada por el Comité Especial en su
segunda sesión de 1966 ( Special Committee Report II, pp. 176-177, Special Committee Report 1970, A/8018, p. 79; Véase A. Magarasevic, op. cit., p. 194.
13
El texto español del párrafo 2 del Artículo 7 de la Carta de las Naciones Unidas
habla de "asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados"·
el texto francés "des affaires qui relevent essentiellement de la compétence national~
d'un Etat", y el texto inglés de "matters which are essentially within the domestic
jurisdiction of any state". Sobre la diferencia entre "matieres" y "questions" con relación a este tema, véase M. Bourquin, Regles Générales du Droit de la Paix, Recueil
des Cours, Académie de Droit International, 1931,, 35, p. 154.
14
Charles de Visscher, Cours Général de Príncipes de Droit International Public
Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1954, II, 86, pp. 494-495; In~
formes del Prof. Charles Rousseau al Instituto de Derecho Internacional, Annuaire de
l'Institut de Droit International, 1950, Vol. 43, t. I y 1952, Vol. 44, t. I.

386
387

�15

en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados.
En efecto, si se acepta -como hoy se reconoce mayoritariamente- que la
interpretación que hemos dado de lo que es la jurisdicción interna y el dominio reservado de los Estados es la correcta, es posible llegar a concebir un
concepto de soberanía estatal que sea compatible con el Derecho de Gentes
y con las exigencias de la organización jurídica de la Comunidad Internacional, tal como resulta de la Carta de las Naciones Unidas.
13. Hoy, luego de la evolución doctrinaria sufrida en los últimos años y
del análisis de la práctica internacional y de todos los casos contradictorios
y polémicos en que el tema se ha discutido, si esta cuestión se encara con serena objetividad, debe concluirse que no hay asuntos que por su propia naturaleza escapen, a priori, a toda posibilidad de reglamentación por el Derecho Internacional. Y, en consecuencia, desde el momento en que un asunto
está regulado por el Derecho Internacional, por medio de normas convencionales libremente aceptadas, deja de ser una materia reservada de la jurisdicción interna para ser una cuestión que es también materia del Derecho
'
Internacional.
·
Como se dijo hace largos años, pero con un criterio que no sólo mantiene
total vigencia, sino que ha reafirmado su validez: "la competencia de un Estado es exclusiva cuando ninguna regla de Derecho Internacional determina
como ese Estado debe ejercer su competencia. Si existe una regla de Derecho
Internacional positivo que determine en qué sentido se debe ejercer esa competencia, esa competencia está ligada y ya no es exclusiva respecto al Derecho
Interno" .16
Este criterio, sustentado por la Corte Permanente de Justicia lnternacionaP7

.

15 Sobre los complejos problemas a que ha dado lugar la interpretación de esta norma: F. Ermacora, Human Rights and Domestic Jurisdiction (Article 2.7 of the
Charter, Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1968, t. 124) ; Alfred
Verdross1 Le príncipe de la non intervention dans les affaires relevent de la compétence
nationale d'un Etat et l'article 2 (7 ) de la Charte des Nations U nies, Mélanges Offerts a Charles Rousseau, Pedone, Paris, p. 367; A. María López, La Organización
Internacional y la Soberanía de los E stados, Anuario del Instituto Hispano Luso Americano de Derecho Internacional, 1, Madrid 1959, p. 42.
16 J. Basdevant, Regles Générales du Droit de la Paix, Recueil des Cours, Académie
de Droit International, 1936, t. 5, pp. 606-607.
11 C.P.J .I., Decretos de Nacionalidad Expedidos en T únez y Marruecos, Serie B,
No. 4 ; Compatibilidad de ciertos decretos leyes de Dantzig con la Constitución de la
Ciudad Libre, Serie A/B, No. 65 ; Véase: José Antonio Pastor Ridruejo,, La Jurisprudencia del Tribunal I nternacional de La Haya, Sistematización y Comentarios, Madrid
1962, pp. 91-98 y G. Schelle, Crih que du soi dissant domaine de compétence exclusive, Revue de Droit International et de législation comparée, XIV, 1933.

388

y por la Corte Internacional de Justicia,18 es perfectamente compatible con
la Carta de las Naciones Unidas y con la realidad del Mundo de hoy.
14. Los Estados al celebrar tratados que extraen a la competencia nacional
exclusiva determinadas materias, no violan la soberanía estatal, sino que hacen uso de un atributo de la soberanía que lejos de verse lesionado, se reafirma con ese acto. 19
15. Soberanía del Estado, jurisdicción interna y dominio reservado, son conceptos relativos, evolutivos y cambiantes en sus límites. Hoy ellos implican la
idea de que la igualdad soberana de todos los Estados, no es incompatible
con el Orden Internacional ni con el Derecho de Gentes, sino garantía de la
independencia y de la igualdad de los Estados y de la no intervención, de
acuerdo con la regulación jurídica internacional que, según las cambiantes
circunstancias de cada momento, va determinando cuáles asuntos son de competencia nacional exclusiva, y qué otros han dejado de serlo para pasar a ser
regulados por el Derecho Interno y por el Derecho Internacional, o sólo por
el Derecho Internacional.
·
16. Reconocer que todos los Estados son soberanos, significa, que todos ellos
integran igualmente la Comunidad Internacional y que están sometidos al
Derecho Internacional.
Supone afirmar que en lo externo son iguales e independientes respecto de
los. otros Estados, que no tienen ningún derecho a intervenir en sus asuntos
int¡e:rnos o externos, y que, en cuanto integrantes de la Comunidad Internacional, tienen la plena aptitud de .establecer relaciones directas de cualquier
clase con otros Estados e instituciones internacionales. Implica admitir, por
último, que en lo interno, ningún otro poder se sitúa sobre el poder estatal
ejercido por el gobierno, sin que ningún otro Estado pueda ejercer autoridad
alguna en su territorio o sobre su poblaci6n, ya que todo Estado tiene derecho

is Interpretación de los Tratados de Paz con Bulgaria, Hungría y Rumania, I.C.J.,
Reports, 1950, pp. 70-71; Asunto lnterhandel, Reports, 1950, pp. 24-25; Asunto Nottebohm, Reports, Indio, Reports1 1960, p. 33. Véase Eduardo Jiménez de Aréchaga,
El Derecho Internacional Contemporáneo, Tecnos, Madrid 1980, pp. 210-212 en International Law in the Part Third of a Century, Recueil des Cours, Académie de
Droit lnternational, 1978, I, pp. 176-177; Podestá Costa Ruda, Derecho Internacional
Público, t. 1, TEA, Buenos Aires 1979, p. 73.
19 C.P.J.1., Asunto del Vapor Wimbledon, Serie A, No. 1; Hans Blix,. Sovereignty,
Aggression and Neutrality, Three lectures, The Dag Hammarskjold Foundation, Uppsala 1970, p. 11.

389

�a "elegir y a llevar adelante libremente su sistema político, social, económico
y cultural" y su gobierno a ejercer, a ese fin, su legítima autoridad, sin ninguna interferencia o limitación.20 Por eso la soberanía debe ser concebida hoy
como un concepto que implica un contenido múltiple (político, social, económico y cultural) y que supone la radical negación de la dependencia en
todos y cada uno de estos campos.
17. La independencia constituye una característica esencial de los Estados
soberanos.
Aunque, a mi juicio, soberanía e independencia no son sinónimos,21 ya que
el concepto de soberanía es más amplio y general y tiene una proyección interna y externa, los dos conceptos no sólo se relacionan, sino que se explican
recíprocamente. Un Estado independiente debe ser soberano y para ser soberano tiene que ser independiente. La independencia política, para usar la expresión de la Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional, es
un "elemento" del principio de la igualdad soberana afirmado por la Carta de
las Naciones Unidas, (Art. 2.1). Esta independencia es "inviolable". La inviolabilidad de la independencia y de la integridad territorial del Estado, trae
como necesaria consecuencia la ilicitud de la intervención 22 y la caracterización como agresión23 de la violación de la integridad territorial del Estado,
que es un aspecto o manifestación de su independencia política.

20 Sobre los aspectos internos y externos de la soberania estatal, véanse: Resolución
724 (VIII) de la Asamblea General del 27 de noviembre de 1953 y la Declaración
aprobada por la Resolución 2625 (XXV). Cfr. Manuel Diez de Velasco, Instituciones
de Derecho Internacional Público, t. I, Madrid 1980, p. 183.
21 Sobre esta cuestión: Charles Rousseau, L'lndépendance de I'Etat dans l'ordre
intemational, Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1948, 11 ; Charles
Rousseau, Droit International Public, Sirey; París 1953, pp. 90-92; Manuel Diez de
Velasco, op. cit., t. I, p. 183; Hildebrando de Accioly, Tratado de Derecho Internacional Público, t. I, Madrid 1958, pp. 229 y siguientes.
22 Declaración sobre la Inadmisibilidad de la Intervención en los Asuntos Internos
de los Estados y Protección de su Independencia y Soberanía, Resolución 2131 (XX)
del 21 de diciembre de 1965. En el título de esta Declaración se usa el término "soberanía y en el primero y segundo párrafos del Preámbulo "personalidad soberana".
"independencia política" e "igualdad soberana".
23 Definición de la Agresión, Resolución 3314 (XXIX) del 14 de diciembre de 1974.
Su Artículo 1 dice: 'La agresión es el uso de la fuerza armada por un Estado contra
la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de otro Estado o en
cualquier otra forma incompatible con la Carta de las Naciones Unidas, tal como se
enuncia en la presente Definición".

390

18. La independencia política del Estado, que es, obviamente, lo opuesto
a la dependencia, implica, por ello, la ausencia de subordinación política a
ningún otro Estado. En cuanto tal, la indepedencia política es un elemento del
principio de la igualdad soberana, de acuerdo con lo que ya antes hemos expresado.
19. Pero independencia, si bien es lo opuesto a dependencia y ambos conceptos son absolutamente incompatibles, no significa la inadmisibilidad o el
repudio de la interdependencia, que, en la actual Comunidad Internacional,
vincula y condiciona las relaciones de los Estados.
20. La Carta de las Naciones Unidas y la Declaración sobre los Principios
de Derecho Internacional, [Resolución 2625 (XXV)], utilizan la expresión
"independencia política" y no se refieren, en cambio, al concepto de independencia sin el calificativo de "política".
Este extremo, así como el hecho de que siempre, en estos dos instrumentos, -así como también en la Declaración sobre la Inadmisibilidad de la Intervención, [Resolución 2131 (XX)] y en la Definición de la Agresión
[Resolución 3314 (XXIX]- la referencia a la independencia política se
haga unida al concepto de integridad territorial, tiene una innegable trascendencia interpretativa.
A mi juicio se quiere afirmar que la independencia a la que se refiere el
Derecho Internacional Positivo, para afirmarla y garantizarla, es la independencia política, que implica la integridad territorial.
No quiero decir que se niegue o limite al derecho de todo Estado de "elegir
y llevar adelante libremente su sistema político, social, económico y cultural", para emplear la fórmula usada por la Declaración sobre Principios de
Derecho Internacional y que se desconozcan estos extremos, que integran
el principio de la igualdad soberana y, por tanto, de la independencia política del Estado. Se trata, simplemente, de precisar el concepto de independencia política, que es amplio y omnicomprensivo y que incluye todos los
elementos constitutivos de personalidad del Estado (políticos propiamente dichos, sociales, económicos y culturales) , personalidad estatal que, en todos y
cada uno de sus elementos, debe ser necesariamente respetada por todos los
demás Estados.
Pero calificando a la independencia como política, se está reconociendo,
implícitamente la interdependencia en los campos económicos, social y cultural, interdependencia que constituye uno de los elementos constitutivos
de la Comunidad Internacional y de la obligación de todos los Estados de
cooperar entre sí.
391

�21. De tal modo se interrelacionan y se explican recíprocamente los conceptos de soberanía, independencia e interdependencia de los Estados, dentro de la actual Comunidad Internacional.

to ¡

admission of a state to membership in the United Nations (Article 4 of the
Charter) , decía: States no longer have an absolute soverignty but are interdependent; they have not only rights but also duties toward each other and
toward this society" (p. 68). E inmediatamente después calificaba al nuevo
Derecho Internacional como "The International Law of Interdependence"
(p. 69).

22. Examinaremos ahora, en particular, el concepto de interdependencia
en su relación con el principio fundado en el deber de los Estados de cooperar
entre sí.
El principio de la cooperación internacional, reiteradamente invocado por
la Carta de las Naciones Unidas ( artículos 1,3; 13,1 a y b, 55,b), que obliga
a los Estados a cooperar entre sí de conformidad con la Carta, según lo expuesto en la Declaración de los Principios de Derecho Internacional adoptada por la Resolución 2625 (XXV), constituye la manifestación de la existencia actual de un Derecho Internacional de la cooperación, que se presenta
de manera simultánea con la subsistencia del clásico Derecho Internacional
de la coexistencia. Este Derecho Internacional de la cooperación, al que ya
me he referido en el párrafo 10, ha nacido y comenzado a desarrollarse especialmente como consecuencia de la aparición en la escena internacional de
los nuevos Estados en vías de desarrollo. Como dice Roberto Ago: "La Comunidad Internacional clásica había formado un sistema jurídico que respondía esencialmente a la idea de una simple coexistencia entre formaciones
políticas relativamente fuertes y capaces de bastarse a sí mismas. En cambio
las nuevas naciones tuvieron ante todo necesidad de un derecho basado en
la solidaridad y en la cooperación".24

25. Es cierto que la actual Comunidad Internacional, no está plenamente
desarrollada en cuanto tal, pero desde el punto de vista del derecho actual
no puede negarse que la Comunidad Internacional ha sido encarada com~
una Comunidad Jurídica. 25 Y es por ello que, desde este punto de vista puede
y debe hablarse de una verdadera Comunidad Internacional, que implica necesariamente la independencia de los Estados, soberanos y jurídicamente igua• les, que la integren y que son interdependientes entre sí y con la Comunidad
Internacional.

23. El Derecho Internacional de la cooperación, resultado de una nueva
forma de concebir la vida internacional, -basada en la obligación de cooperar entre los Estados y en la existencia de una Comunidad Internacional regida por el Derecho-, se funda en la idea de la interdependencia de los
Estados.
Si todos los Estados que integran la Comunidad Internacional se reconocen
como interdependientes para satisfacer sus necesidades y asegurar su desarrollo justo, armónico y equilibrado, esta interdependencia obliga, justifica
y condiciona, la cooperación internacional entre Estados y de la Comunidad
Internacional con cada uno de los Estados.

En el reciente Congreso organizado por el Instituto Internacional de Derecho Humanitario, en septiembre de 1980, en mi ponencia sobre "La Solidaridad Internacional y el Desarrollo" dije estas palabras, que estimo que debo
reproducir ahora: "Si el desarrollo, concepto global que va mucho más allá
del crecimiento económico y del progreso social y que en última instancia se
confunde con el desenvolvimiento integral del hombre y de su personalidad,
no puede concebirse hoy sin el reconocimiento del derecho al desarrollo debe
.
'
concluirse que no puede haber desarrollo sin solidaridad internacional. Unicamente la solidaridad puede darle a la lucha por el desarrollo un fundamento integral, no discriminatorio, humano y pacífico. Sólo la solidaridad internacional supone la aplicación plena de la idea de equidad a las relaciones in-

24. Ya en 1948 Alejandro Alvarez, en su opinión individual en la opinión
consultiva de la Corte Internacional de Justicia en el asunto "Conditions of
24 Roberto Ago, La codification du Droit International et les problemes de sa réalisation, op. cit., p. 95.

392

Este Derecho Internacional de interdependencia es lo que hoy la doctrina
llama el Derecho Internacional de la Cooperación.

26. La interdependencia de los Estados, que es la real fundamentación de
la necesaria cooperación internacional ( 25 bis) , y que se proyecta en todos
los ámbitos en que esta cooperación se requiere (políticos, económicos, sociales, culturales, humanitarios, etc.), es la razón misma de la idea de la
solidaridad internacional y, por ende, del derecho al desarrollo.

25

Hermann Mosler, The International Society as a legal Comrnunity, Sijthoff, Leyden, 1980, p. XV, 15-16, 27.
25
bis Hans Blix, op. cit., p. 18; A. Marín López, La Organización Internacional y
la Soberanía de los Estados, Anuario del Instituto Hispano Luso Americano de Derecho
Internacional, 1, Madrid 1959, p. 38; K. Lowertein, Sovereignty and International Cooperation, American Journal of Internacional Law, Vol. 48, 1954, p. 225.

393

�ternacionales. Por eso es que muchos de los más modernos e inteligentes estudios actuales sobre los problemas del desarrollo, se fundan en el concepto
de la solidaridad. La relación entre los conceptos de desarrollo y solidaridad
es una relación necesaria e ineludible. En el actual grado de evolución de
las ideas políticas y jurídicas y de la situación existente hoy en el m1,1ndo internacional, puede decirse que la solidaridad es no sólo el fundamento, sino
la esencia misma de la lucha común de la Humanidad contra todo lo que
significa el subdesarrollo y la injusticia".26
27.
Particular importancia tiene en nuestros días la aplicación de la idea de
interdependencia a los problemas planteados por la crisis energética, en especial en respuesta a la cuestión petrolera. La solución de esta cuestión del:le
estar necesariamente fundada en las ideas de interdependencia, cooperación y
solidaridad. Ningún enfoque parcial y egoísta permitirá resolver este problema.
La cuestión provocará, sin duda, cambios importantes en muchos conceptos
tradicionales y generará nuevos desarrollos jurídicos deducidos de los conceptos •
de interdependencia, cooperación internacional y solidaridad.
No hace mucho, al recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad
de Toulouse, el profesor Roberto Ago expresó los conceptos que transcribo
a continuación, con los que me siento absolutamente consustanciado: "J'ai eu
quant a moi l'occasion de dire qu'un souffle de socialisme devrait pénétrer
aujourd'hui dans l'enceinte de la Communauté internationale et inspirer les
relations ínter étatiques. Je souhaite que vous continuiez a proner avec ténacité
ces idées. Les Etats, les gouvernements, les peuples mémes en ont grand
besoin, et pas seulement les plus développés d'entre eux, ceux qu'a tort
souvent, l'on assimile aux plus riches. Les autres aussi et notamment ceux que
la nature a le plus favorisés dans sa distribution inégale des richesses du sol
et du soussol, devraient cesser de se conduire a cet égard comme un propriétaire foncier de l'ancienne Rome, comme un souverain absolu 'usque ad
sidera et usque ad infera'. Taus devraient comprendre que seul l'abandon par
chacun d'une vision par trop égoiste de ses intéréts, seule une solidarité accrue
dans l'utilisation de toutes les ressources, de toutes les forces, de tous les
moyens matériels et humains peuvent contribuir a rapprocher l'avenement de
ce monde uní dans la paix et dans le progres que nous souhaitons".27

26 Héctor Gros Espiell, La Solidaridad Internacional y el Desarrollo,. párrafo 14,
Congreso del Instituto Internacional de Derecho Humanitario sobre la Solidaridad
Internacional y las Acciones Humanitarias, San Remo, 10-13 de septiembre de 1980.
27 Université des Sciences Sociales, Toulouse, Doctorat Honoris Causa de M. Je
Professeur Roberto Ago, 5 juillet 1979, pp. 13-14.

394

28. La idea de la interdependencia es un concepto fértil y dinámico, que
puede constituir el elemento motor para el progreso y el desarrollo futuro
del Derecho Internacional. Como juristas este es un aspecto de la cuestión
que no podemos olvidar sino que, por el contrario, es un tema al que debemos
prestar preferente atención.
En un discurso pronunciado por el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, U. Thant, en Dublin, el 12 de julio de 1968 dijo a este respecto con plena razón: "A medida que los descubrimientos modernos y el
progreso tecnológico ocasionan una creciente interdependencia, ésta debe acelerar un mayor desarrollo del derecho internacional. La finalidad fundamental debe ser llegar a ese día afortunado en que el derecho internacional ocupe
en el concierto de las naciones un lugar tan importante, y sea tan imperati~o
como la ley de nuestras actuales sociedades nacionales. Pero para poder hacerlo debe estar de acuerdo con las realidades del mundo, con las necesidades
de la sociedad y con el ánimo de la Humanidad. Al igual que el derecho nacional, no puede permitirse desconocer el reto que se le presenta o volverse
estático. En última instancia, es la confianza de los pueblos y de las naciones
en el imperio de la ley lo que puede dar al Derecho Internacional su mayor
fuerza, y para merecer esta confianza debe ser tan dinámico como la vida misma de los pueblos y de las naciones".28
29. Un análisis de los conceptos de soberanía, independencia e interdependencia no sería completo y equilibrado si nos limitáramos a la exégesis de los
textos internacionales y de la doctrina de hoy. Como dije al comenzar este
informe, se requiere también prestar particular atención al análisis de la actual realidad internacional. Y la observación de esta realidad muestra, junto
con la reiterada y persistente invocación de estos conceptos como necesarios
fundamentos del Derecho Internacional actual, violaciones flagrantes y reiteradas de la soberanía y de la independencia de múltiples Estados por otros
Estados, violaciones que se pretenden explicar o justificar con argumentos
erróneos y falaces y con palabras dirigidas a ocultar la verdad. Y lo más
grave es que estas violaciones, por circunstancias políticas de momento y por
lamentables debilidades y temores, no son objeto de adecuada condena y de
la necesaria repulsa de la Comunidad Internacional. Se asiste hoy al debilitamiento real de estos principios, a una peligrosa laxitud e indiferencia fre~te a violaciones innegables de los conceptos de soberanía, indepedencia, no
intervención e ilicitud del uso de la fuerza. Y creo que, para juristas y poli28
U. Thant, El Derecho Internacional y las Naciones Unidas, Revista de las Naciones Unidas, agosto de 1968, p. 133.

395

�·
· señalar la tremenda
tólogos como los que aquí nos reun~os, es mnecesano
gravedad de esta situación y los peligros que conlleva.
30
En cuanto a la interdependencia, la verdad es que ~o se han extr:i.ído
deÍ concepto todas las consecuencias prácticas y las conclus10nes que ~e el se
derivan, para pasar del plano de las p~labras a las p0líticas reales y a as realizaciones que imponen las circunstancias actuales.
.
Es por ello que clarificar las ideas y precisar los conceptos en esta matena
es tan importante hoy. Sin utopismos irrealistas, pero con fe en la fuerza ~r~~­
tiva del Derecho Internacional y en su acción -p~sitiva, aunque lenta, difici~
·
es que creo que el análisis desapasionado y sereno de concep
y comple1a-,
. .
iado -hecho en función de los requerumentos
tos como los que h emos estud
'
.
l
_
del Nuevo Orden Mundial- constituye un aporte importante para e pro
greso, el desarrollo y la implementación de ese Nuevo Orden.

ESTRUCTURAS POLITICAS Y LIBRE EMPRESA
Por: Juuo E. LINARES

PARA QUE LA LIBRE empresa pueda prosperar, elevar el nivel salarial y crear
nuevas fuentes de trabajo requiere, en cuanto a las instituciones jurídico-políticas del Estado se refiere, que los Organos Legislativo, Ejecutivo y Judicial,
aunque en armónica colaboración, actúen limitada y separadamente.
Si a uno de los tres órganos del Estado se le asignan funciones que pür su
naturaleza corresponde ejercer a cualesquiera de los otros dos o si uno de
ellos se excede en su poder en detrimento de cualesquiera de los otros dos, la
voluntad del hombre, de la casta o de la asamblea que encarna al órgano prepotente o usurpador sería la que se impondría con todos los peligros que ello
representa para la existencia de un Estado de derecho. La historia demuestra
que cuando el poder público se concentra en una sola persona, clase especial
o cuerpo colegiado, la libertad política desaparece para ceder el paso a un
gobierno tiránico.
Ahora bien, sin libertad política ni los empresarios ni los trabajadores, ni los
profesionales, ni los estudiantes están seguros. Nadie está seguro, porque la
falta de libertad política significa el irrespeto y desconocimiento de los derechos y deberes individuales y sociales. Es más, ni siquiera los servidores del
Estado están seguros, p0r cuanto la estabilidad en sus cargos en vez de estar
condicionada a su competencia, lealtad y moralidad en el servicio, queda subordinada a una supuesta honestidad y lealtad hacia el gobierno que les
nombró. Solamente en una dictadura de derecha la libre empresa podría no
sufrir mella, ya que en ella si bien se restringe la libertad política, no se hace
generalmente lo mismo con las actividades económicas. Más libre empresa sin
libertad política no es una alternativa deseable para aquéllos que creemos
en la libertad como destino fundamental del hombre.
Ante esta realidad, el poder constituyente al estructurar jurídico-políticamente al Estado, con miras a constituir un verdadero Estado de derecho don-

396

397

�de impere la libertad, la justicia, la democracia, la igualdad y la tolerancia,
debe asignar a cada uno de los tres órganos a través de los cuales se ejerce
el poder público, las funciones que les son propias y establecer entre ellos
un sistema de frenos y contrapesos que impida a cualesquiera de tales órganos excederse en su poder.
Distintos han sido los propósitos que inspiraron la Constitución de Panamá
de 1972. Ello es así, porque dicha Constitución no siempre ha asignado a
cada uno de los tres órganos del Estado las funciones que les son propias.
Tampoco ha establecido entre ellos un sistema de frenos y contrapesos capaz
de impedir al Organo Ejecutivo rebasar su poder en detrimento del Legislativo y Judicial. Más bien ha propiciado la injerencia de aquél.
Que la Constitución de Panamá de 1972 no siempre ha asignado a cada
uno de los tres órganos del Estado las funciones que les son propias se evidencia al examinarse el Organo Legislativo, que debió ser por razón de sus
funciones el más importante, ya que a través de él es que el Estado panameño
debe expresar su voluntad y reglar la actuación de los otros dos.

función legislativa respecta, basta observar que en las dos funciones auténticamente legislativas que le asigna, en ninguna de ellas dicha Asamblea tiene
iniciativa. En cuanto a la aprobación o improbación de los tratados internacionales la iniciativa legislativa corresponde al Organo Ejecutivo. En cuanto
a la aprobación o improbación de las reformas a la división política del territorio nacional la iniciativa legislativa correspondía al Consejo de Legislación, antes de las reformas constitucionales de 1978, y al Consejo de Gabinete, después de ellas. Si bien en el primer caso la falta de iniciativa es explicable, no sucede igual en el segundo.

Lo cierto es que los inspiradores de la Constitución de Panamá de 1972
nunca tuvieron en mente hacer de la Asamblea de Representantes un verdadero Organo Legislativo. Las reformas constitucionales de 1978 lo confirman.
Y es que ellos estaban plenamente conscientes, como también lo estamos
nosotros, de que una asamblea compuesta por representantes de corregimientos no es el organismo más indicado para ejercer adecuadamente la facultad
de legislar. Deseando, además, concentrar en el Organo Ejecutivo esa facultad, ésta fue asignada al Consejo de Legislación cuyos miembros, hasta las
reformas de 1978, formaban parte del Organo Ejecutivo o eran nombrados y
separados libremente por el Presidente de la República, con la única excepción del Presidente de la Asamblea de Representantes.

Cuando la Constitución de Panamá de 1972 fue expedida distribuyó el
ejercicio de la función legislativa en dos organismos: la Asamblea Nacional
de Representantes de Corregimientos, en adelante Asamblea de Representantes, y el Consejo Nacional de Legislación, en adelante Consejo de Legislación. Pero el ejercicio de la función legislativa por parte de la Asamblea de
Representantes era, y continúa siendo, meramente nominal, más aparente
que real, por cuanto de las cinco "funciones legislativas'' que le asignó tan
sólo dos -la de aprobar o improbar los tratados internacionales y las reformas
a la división política del territorio nacional- son conceptualmente verdaderas
funciones legislativas. No se puede decir lo mismo de las otras tres, o sean,
la de declarar la guerra y facultar al Ejecutivo para negociar la paz, la de
conceder amnistía por delitos políticos y la de dictar su reglamento interno.
Las dos primeras, en efecto, se realizan para un solo acto o hecho. Ello impide que se les considere en estricto derecho verdaderas leyes, a las normas
que de ellas emanan. En cuanto a la tercera, no se proyecta con carácter general, ya que el ámbito de aplicación del reglamento interno se circunscribe
a la misma Asamblea de Representantes. De ahí que las tres supuestas funciones legislativas que comentamos tienen entre nosotros el carácter de tal
porque en ellas se da tan sólo un elemento simplemente formal: el de ser ejer-'
cidas por la Asamblea de Representantes en virtud de una función que la
Constitución de 1972 califica de legislativa.

Con esa finalidad convierte a la Fuerza Pública o, lo que es igual, a la
Guardia Nacional, en una especie de superórgano del Estado, con el que deben colaborar armónicamente los tres órganos tradicionales ya mencionados;
hace de ella un cuerpo deliberante; le otorga competencia privativa en el
ejercicio de la defensa nacional y de la seguridad pública, y priva al Ejecutivo de la facultad de nombrar y separar libremente a sus jefes y oficiales. A
más de lo anterior, por el art. 277, cuya vigencia fue de seis años, confirió a
su Comandante Jefe, a título personal, casi todas las funciones que corresponden al Presidente de la República y, citando al Dr. Dulio Arroyo C.,
"los poderes necesarios para gobernar el país a su arbitrio, o sea, sin el control y fiscalización de ningún órgano ni autoridad del Estado, en materias
fiscal, política, administrativa y económica, sin tener que dar cuenta a nadie
de sus actos".

Para poner de manifiesto la mezquinad con que la Constitución de Panamá de 1972 ha tratado a la Asamblea de Representantes, en cuanto a la

Hasta las reformas constitucionales de 1978 la función de legislar correspondió, por consiguiente, al Organo Ejecutivo y al Gral. Ornar Torrijos, a

39C

En la Constitución de Panamá de 1972 existe una realidad jurídico-política que no puede ser ignorada. Propósito de esa Constitución fue el de establecer un Organo Ejecutivo prepotente e incontrolado. Pero propósito principalísimo fue el de "institucionalizar" el régimen militar que se impuso en
Panamá el 11 de octubre de 1968.

399

�!ª

través del subterfugio del Consejo de Legislación. Allí se encuentra
génesis
de muchos de los males que la legislación de 1972 a 1978 ha ocasionado. ~l
desarrollo político, social y económico del país, génesis que no se ~ebe. d1S1mular con los factores externos que han afectado a nuestra economia, m haciendo comparaciones subjetivas, injustas e inexactas con las estructu~as y
ejecutorias de los gobiernos anteriores al 11 de octubre de 1968. Las_ c~ras,
con su elocuente frialdad, hablan por sí solas. Panamá, con un crecrm1ento
económico de un 8% anual entre 1960 y 1970, bajó al 7.2% entre 1970 Y
1973, para caer entre 1974 y 1978 al 1.6%,
.
Las reformas introducidas en 1978 a la Constitución han asignado también
al Organo Ejecutivo funciones que son propias del Legislativo ~ ~a manteni~,º,
por supuesto, la supremacía de la Guardia Nacional, con la um~ excepc10n
de que el art. 277 ha dejado de tener vida jurídi~a. No por eso, sm embargo,
su Comandante Jefe ha dejado de ser el poder detrás del trono.
Mas volviendo a las reformas, en ella el Organo Ejecutivo se reservó, a
través del Consejo de Gabinete, la función de dictar "la política económica
y, en particular, aprobar el Presupuesto de ingr~sos y egres,os, y el de ~ve~siones públicas del Gobierno Central, de las entJdades autonomas, semiaut~nomas y empresas estatales• acordar los créditos suplementarios o extraord1'
.,
narics referentes al mismo; y aprobar y modificar el Arancel de Importac1on
(art. 180, ord. 9o.). Asimismo, la de acordar "la celebración de contratos,
la neo-ociación de empréstitos y la enajenación de bienes nacionales muebles
0 in;uebles según lo determine la Ley" ( art. 180, ord. 3o.) . Ello significa
que con las únicas excepciones de impuestos, contribuciones, rentas y monopolios oficiales, cuyos establecimientos corresponde al Consejo de Legislación,
la economía del país la determina el Presidente de la República, pues el
Consej.:&gt; de Gabinete lo forman, además de éste y del Vicepresidente, los
mir:istros de Estado que son nombrados y separados libremente por aquél. El
Presidente también determina buena parte de la política fiscal y administrativa.
El hecho de que sea al Consejo de Gabinete a quien corresponda aprobar
v modificar el arancel de importación no sólo pone en manos del Organo
Ejecutivo una función que por su naturaleza ha debido ser de competencia
del Legislativo. Permite, además, al Presidente de la República, influir en la
conducta política de muchos empresarios, por cuanto constituimos un país
básicamente importador.
))

La forma como se eligen los miembros de la Asamblea de Representantes
,,. en la actualidad las dos terceras partes del Consejo de Legislación, al igual
~ue los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, propicia la injerencia

400

del Organo Ejecutivo en el Legislativo y Judicial, en perjuicio del principio
de la separación de los órganos del Estado. La elección de un representante
por corregimiento hace posible en los corregimientos de poca población electoral, los cuales constituyen la inmensa mayoría, que la Guardia Nacional y
las autoridades de policía puedan ser determinantes en la elección del representante. Esta situación es mucho más grave todavía si se considera que la
Constitución de Panamá de 197'2 eliminó la disposición de la Constitución de
1946 que exigía que en toda elección popular, y las que correspondían realizar a las corporaciones públicas cuando se tratara de elegir a más de dos
ciudadanos, debía hacerse por cualquier método que asegurara la representación proporcional de los partidos, lo que hace posible que todos los miembros
de la Asamblea de Representantes y del Consejo de Legislación puedan pertenecer a un mismo partido político. La situación anotada es asimismo mucho más grave todavía si se considera también que la Constitución de 1972
eliminó importantísimas disposiciones de la Constitución de 1946 que tenían
por finalidad garantizar la libertad y honradez del sufragio, da_r participación
exclusiva a los partidos nacionales legalmente constituidos en la cuenta o revisión de votos y declaración de la elección de los funcionarios de elección
popular, y dar a las agrupaciones políticas legalizadas representación en las
corporaciones escrutadoras con derecho a fiscalización y vÓz.
Volviendo al tema que nos ocupa, el Organo Ejecutivo puede influir en
la reelección de los representantes de corregimientos, a través de la ayuda
que preste a las Juntas Comunales, la cual es* en su labor de promover el
desarrollo de la colectividad y de velar por la solución de sus problemas. Por
otra parte, como los miembros del Consejo de Legislación devengan los emolumentos que señala el Consejo de Gabinete, el Organo Ejecutivo puede también pesar en la función legislativa de .dicho Consejo de Legislación, mediante
el expediente de aumentar o disminuir tales emolumentos.
En lo referente a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, las circunstancias de que sean nombrados por el Presidente de la República con
la aprobación del Consejo de Gabinete y de que el periodo de todos ellos
comenzó a contarse el mismo día, mediatiza igualmente la independencia de
éstos. Ni siquiera el hecho de que los nombramientos de los magistrados de
la Corte sean aprobados o improbados por la As&lt;Unblea de Representantes
es capaz de superar esa mediatización, porque lo relevante es que tales nombramientos tienen su origen en el Presidente de la República. Antes de 1978
la situación era peor, ya que eran nombrados por el Presidente o por el Gral.
Torrijos con la aprobación tan sólo del Consejo de Gabinete.

* Presidida

por el representante de corregimiento respectivo.

401
Humanitas-26

�.,
.
ano Leaislativo en un régimen presidencial
La func1on que realiza ~l Org Ell tº bº, n tiene por finalidad fiscalizar
la de expedir leyes
a am ie
l. . t
no se 1m1 a a
. . "6 d 1972 le ha negado el poder de
E.
t"
No
obstante
la
Constituci
n e
d
,
al 1ecu ivo.
'. . , d 1946 le había reconocido, acentuan o as1
filsca~:~:np;:poe~:n~;:s~:u:~:ic~6n incontrolada del Org~no ~jecutivo. ~n
e cara
el Organo Legislativo panameno
efecto, entre las funciones de que hoy carecel
"6n del Ejecutivo, podemos
y que servían para frenar y contrapesar a acci
mencionar:
a) La de crear o suprimir empleos.
b) La de expedir la ley general de sueldos.
.
.
c) La de aprobar o improbar los contratos que celebre el EJecutivo.
ch) la de autorizar al Ejecutivo para celebrar contratos y negociar em·
mil. balboas.
préstitos, cuyo valor exceda de cmco
d) La de fijar el pie de fuerza en tiempo de paz.
•
el plan de obras públicas.
e) La de aprobar, con o sin mod1ºfºicaciones,
f) La de organizar el crédito público.
. .
) La de reconocer la deuda nacional y arreglar su servicio.
g
.. .
1
tos de la admirustrah) La de aprobar, con o sin modificac1ones, os gas
ción.
.
d 1 Re ública para separarse
. ) La de conceder licencia al Presidente e a . p.
. al
d
• meses y para salir del terntono nacion en uso e
dei su cargo hasta por seis
ella.
..
. estiguen cualquier asunto relaº) La de nombrar com1S1ones para que mv
.
.
.
J
.
tados
o
medidas
propuestas
por
el
E1ecutivo.
tivo a actos e1ecu
k) L a de dar votos de censura contra los ministros de Estad~;
l) La de examinar y fenecer definitivamente en cada reuruon ordinaria
I• 11

esoro que el Ejecutivo le presente.
la cuenta genera1 del T
1d · t
m) La de decretar el estado de sitio y la suspensi6n tempera e c1er os
derechos individuales y sociales.
Con todo ello, los inspiradores de la Clonsftitu~i6n ~esq
1::\::ti:;::r::
,
·stían dos a tos unc1onano
satisfechos. En nu~~tro pais exi.
d 1 Or ano Ejecutivo. Nos referimos al
freno a la actuac1on voluntanosa e
g
d Ge al de la N aci6n.
ner
1 R , blica y al Procura or
Contralor General de a ep\ d
r la Asamblea Nacional, antes del
Ambos funcionarios eran nom ra os p~ de endencia Pero como de acuerdo
11 de octubre de 1968, para asegurar su m
1 Contralor y el Procuracon la Constituci6n de 1972, antes de su re orma, e

r

402

dor eran nombrados por el Presidente de la República o por el Gral. Torrijos, con la aprobaci6n aquel último del Consejo de Gabinete, qued6 completamente mediatizada la labor de fiscalización, regulaci6n y control que el
Contralor debe ejercer sobre el Ejecutivo para que sus actos de manejo de
fondos y otros bienes públicos se realicen con correcci6n, al igual que la de
vigilancia que el Procurador debe asimismo ejercer sobre el Ejecutivo para
que su conducta oficial se ajuste en todo momento a la Constitución y a las
leyes. La circunstancia de que la Asamblea de Representantes, después de las
reformas, aprueba o imprueba los nombramientos del Contralor y del Procurador no desvirtúa la mediatización señalada porque, como dijimos al hablar de los magistrados de la Corte, lo relevante es que el nombramiento de
· ambos funcionarios tiene su origen actualmente en el Presidente de la República.
En la Constitución de 1972 el Ejecutivo se caracteriza por ser un órgano
prepotente e incontrolado, que debe armonizar con la Guardia Nacional. Prepotente porque, además de las funciones que normalmente le corresponden,
antes de las reformas constitucionales de 1978 ejercía también la de legislar,
a través del subterfugio del Consejo de Legislación. Después de las reformas,
el Ejecutivo sigue siendo un órgano prepotente, porque conserva la facultad
de legislar en materias económicas, fiscales y administrativas, y cuenta con
recursos que le permiten influir en la elecci6n y reelección de los representantes de corregimientos, en el primer caso en aquellos corregimientos de
poca población electoral, los cuales constituyen la inmensa mayoría. Es, además, un órgano incontrolado, porque antes y después de las reformas de 1978
el Organo Legislativo carecía y carece de poder para fiscalizar al Ejecutivo,
y las funciones de vigilancia y control que corresponden ejercer al Contralor
y al Procurador han sido mediatizadas.
Continuando con la Constitución de 1972, aparte de la concentración, di
recta o indirecta, en el Organo Ejecutivo, de gran parte de los poderes estatales, interesa también a la libre empresa la fuerte intervención del Estado
y, consiguientemente, de su órgano prepotente e incontrolado, en muchos aspectos de la vida nacional, así como la marcada orientación hacia un socialismo del Estado que se advierte en dicha Constitución, la cual podría constituir -y creemos que constituye- la primera etapa: de un proceso de socialización que muy bien podría concluir-¡ Dios no lo quiera!- en un socialismo
revolucionario o marxista.
Con respecto a la propiedad privada, la Constitución de 1972 eliminó la
prohibición expresa, contenida en la de 1946, de que leyes posteriores pudieran desconocerla o vulnerarla, al igual que la prohibición de expropiar sin

40J

�sentencia judicial e indemnización previa. Esto último facilita las expropiaciones y da completa injerencia al Ejecutivo en ellas.
Con respecto a las utilidades de las empresas, a la ley corresponde determinar las empresas en cuyas utilidades deben participar los trabajadores, de
acuerdo con las condiciones económicas del país.

Con respecto a la capacitación sindical, ésta debe ser impartida exclusivamente por el Estado y las organizaciones sindicales panameñas. Se excluye,
por lo tanto, a la empresa privada, de una actividad que también es de vital
importancia para ella.
Con respecto al trabajo, al fijar el marco de justicia social dentro del cual
la ley debe regular sus relaciones con el capital, la Constitución de 1972 eli- '
minó la compensación equitativa a que el capital tiene derecho por su inversión y solamente consideró la especial protección estatal que debe darse
a los trabajadores. Esto es significativo.
Con respecto a la educación, el Estado se ha reservado las funciones de
organizarla y dirigirla, de reglamentar los planes de estudios y determinar los
programas de enseñanza, y la Constitución de 1972 impone, además, que se
imparta con un sistema único en todo el territorio nacional. No cabe duda
de que a través de la educación se puede crear una mentalidad favorable o
desfavorable a la libre empresa.
Con respecto a la economía nacional, el Estado puede establecer empresas
estatales e impulsar la creación de empresas mixtas, en las que él participa,
con objeto de acrecentar la riqueza nacional y asegurar sus beneficios al
mayor número de personas. El Estado puede también crear empresas estatales
para atender las necesidades sociales y la seguridad e interés públicos. La
Constitución consagra, consiguientemente, la figura del Estado propietario y
empresario que es igual a socialismo estatal en su mayor intensidad.
Con respecto asimismo a la economía nacional, el Estado puede intervenir
en toda clase de empresa para hacer efectiva la justicia social y en especial
para regular las tarifas, los servicios y los precios de los artículos de cualquier
naturaleza y principalmente los de primera necesidad; exigir la debida eficacia en los servicios y la adecuada calidad de todos los artículos, y coordinar
los servicios y la producción de artículos. Aunque el intervencionismo estatal
no es patrimonio exclusivo del socialismo -el mercantilismo es prueba inequívoca de ello-, constituye uno de sus pilares. Además, cuando produce
el efecto de postrar a la libre empresa, objetivo éste que no pocos persiguen
en nuestro medio, y se realiza en un Estado propietario y empresario su propósito socializante es indiscutible.

Un examen comparativo de las Constituciones de 1946 y 1972 sobre los
aspectos que interesan a la empresa privada, arriba indicados, nos pone en
capacidad de concluir afirmando que la Constitución de 1972 debilita el
derecho de propiedad, hace obligatorio para las empresas que determine la
ley la participación de los trabajadores en las utilidades de las mismas, excluye a la empresa privada de toda injerencia en la capacitación sindical,
ignora la compensación equitativa a que el capital tiene derecho por su inversión, impone un sistema único de enseñanza en todo el país y amplía ilimitadamente la participación del Estado en las actividades económicas que
corresponden primordialmente a los particulares, al igual que el intervencionismo estatal en las empresas privadas.
Con todo lo expuesto, si las normas que motivan estos cambios son aplicadas juiciosamente, teniendo únicamente como norte el bien común y la
justicia social, la libre empresa no tiene porqué ser afectada, por cuanto ésta
no está reñida ni con el bien común ni con la justicia social. Pertenece a un
pasado felizmente superado aquel viejo principio de los economistas clásicos
que, al deificar el respeto a la iniciativa privada, convertía a la libre empresa
en sinónimo de abstencionismo estatal en los conflictos entre el capital y el
trabajo, y en las relaciones entre los productores y los consumidores. Debemos,
igualmente, tener siempre presente, si no queremos incurrir en peligrosas e
irreparables equivocaciones, que en el mundo convulsionado de hoy tanto el
bien común como la justicia social son para la libre empresa sus principales
garantías de subsistencia.
Mas en el supuesto de que las normas que motivan los cambios indicados
no sean aplicadas juiciosamente, esas normas podrían significar el comienzo
del fin de una economía basada, precisamente, en la libre empresa, aún con
la connotación que ella tiene o debe tener en la actualidad.
De ahí, pues, la importancia de que nuestro país se enrurnbe por los sen
cleros de una auténtica democracia realmente representativa, que ponga el
destino de la patria en las manos de todos los panameños o de aquéllos que
legítimamente representan a la mayoría, y no lo haga depender de la voluntad
exclusiva de una sola persona o grupo de personas, por bien preparadas e
intencionadas que estas personas pudieran estar.
Jntervenci6n del Dr. Julio E.
Linares en CADE-80, o sea, en
la XV Conferencia Anual de
Ejecutivos. Panamá, 10 de mayo de 1980.

404
405

�LOS ASPECTOS HUMANOS DEL ENFOQUE DE LAS NECESIDADES
BASICAS EN EL DESARROLLO ECONOMICO
¿UN CIRCULO VICIOSO?
PROF. CoRNELIUS A. CANNEGIETER*
(Traducción de R. Pérez M.)

EL PROBLEMA DEL desarrollo económico se resume en la siguiente pre-gunta:
¿ Qué debemos hacer para iniciar y acelerar el desarrollo económico de loo paí-

ses pobres?
Durante la primera parte de las Décadas de Desarrollo se estaba inclinado
a iniciar el desarrollo económico con la construcción de proyectos de infraestructura: mejoramiento de carreteras, comunicaciones, transportación, educación, salud, etc.
En la última parte de las Décadas se ha desarrollado un nuevo enfoque que
ha venido ganando terreno: las necesidades básicas. Este nuevo enfoque se
apoya en la idea de que el desarrollo y mejoramiento de los proyectos de
infraestructura no ha ayudado verdaderamente a la gente pobre: los pobres
continúan siendo pobres, padeciendo de hambre y de mala nutrición y que es
necesario primero ayudarlos en este problema; dando atención preferente a
satisfacer las necesidades básicas de los menos privilegiados. Sin embargo tropezamos con la necesidad de identificar cuáles son esas necesidades básicas.
Estas necesidades se pueden determinar de dos formas:
l. Método inductivo. El uso de estadísticas para medir las necesidades de
la población que vive en los niveles mínimos de subsistencia. Vamos a asumir,
por ejemplo, que este método incluye determinar las proteínas que este grupo
poblacional consume.

* Dr. Cannegieter es Profesor de Economia en la Universidad de Liberia, trabajando
bajo el Programa de Asistencia T écnica del Gobierno de Holanda.
407

�Considerando que según el Dr. Reuben1 y otros2 Ja gran mayoría de la
gente consume más cantidad de proteína que la que usualmente necesita (especialmente de fuentes costosas como carne, pescado, etc., cuando toda la
que necesitan se puede obtener de una "dieta exclusivamente de granos, vegetales y frutas"), deberíamos llegar a un nivel mucho más alto que el nivel
exigido por las necesidades básicas. Dicho en otras palabras, llegaremos a un
nivel basado más en la satisfacci6n tradicional de las necesidades humanas
que en las necesidades básicas. Automáticamente se continúa el uso actual
inadecuado de los recursos.
2. Método deductivo. Pasamos al método deductivo para medir qué necesita verdaderamente un ser humano como su nivel mínimo de vida. Nuevamente encontramos el problema original: sabemos más sobre cómo criar cerdos
más saludables que cómo criar seres humanos más saludables. Existe aún
mucha incertidumbre en este campo y la discusión sobre el mismo continúa.
Pero, si aplicamos el limitado conocimiento que tenemos sobre alimentos
podemos contestar la pregunta sobre qué debe incluirse en las necesidades
básicas humanas de la siguiente manera:
l. Para mantener el calor y la ac- tividad del cuerpo necesitamos calorías.
Sin embargo, hay una gran variedad en el consumo diario por persona:

En E.U.A. es aproximadamente ....... . ........ . ... .
La FAO determinó primeramente ................... .
Más tarde FAO la redujoª a ................. . .... .
En Vilcabamba, Ecuador, uno de los tres lugares en el
mundo mejor conocidos por la longevidad de la población,
el promedio de consumo diario es sólo .. . ............ .
El Dr. Fougeret de Lastours va más lejos aún al mantener que los habitantes de Africa podrían vivir saludablemente recibiendo los rayos solares sobre sus cuerpos des-

3,200

2,500
1,936

1,700

David Reuben, M.D., Todo lo que Usted Quiso Saber Acerca de la Nutrici6n,
Avon Books, New York, 1979, p. 153 "La Mayoría de la gente consume masivamente
más proteínas de la que necesita bajo la ilusión de que en cierta forma mágica ello los
hará más fuerte".
2 Jon N. Leonard, Jack L. Hofer and Nathan Pritikin, Viva Más Ahora (basado en
investigaciones de la Fundación Americana para la Longevidad), New York, 1974,
p. 98.
a Ver Internationale Samenwerking, Mayo 1969, p. 134; El Comité Asesor Presidencial para las Ciencias, El Problema Alimenticio Mundial, Washington, D.C., 1968.
1

nudos. Recibirían así una alimentación que les proveería
una dieta de menos de ........... . . . .... . ........ . .

1,500'

Si consumiéramos 2,000 calorías por persona por día, provenientes de cereales, estañamos aún sobre el nivel mínimo estipulado por FAO y muy por
encima del consumo promedio de un área que es bien conocida por la longevidad de su población. Esta cantidad equivale a la que provee media hogaza de pan tres veces por día o su equivalente en porciones de arroz o patatas (papas).
2. Para mantener en condiciones de trabajo los músculos y otros tejidos
del cuerpo necesitamos proteínas. En el pasado se pensaba que era necesario
obtener de origen animal por lo menos la mitad de los requerimientos proteínicos ( carne, pescado, huevos y leche). Al presente se acepta que solamente
necesitamos 0.8 de una onza por día5 y que es fácilmente obtenible del consumo diario de cereales, legumbres, ensaladas y frutas frescas. 6
3. También necesitamos vitaminas y minerales, pero en pequeñas cantidades las cuales se obtienen en cantidad suficiente en la dieta mencionada en
el punto 2.
4. Las grasas eran consideradas como una parte esencial de las necesidades
básicas humanas: es necesario colocar mantequilla sobre el pan. Pero en la
actualidad las grasas están fuera de toda consideración. Muchos fisiólogos
consideran las grasas, particularmente las provenientes de margarina y mantequilla, como potencialmente dañinas y ninguno parece considerarlas como
7
convenientes. En la publicación mencionada en la nota al calce número 2,
basada en las investigaciones de la Fundación Americana para la Longevidad.
Viva Más Ahora, se ofrece un programa de 5 puntos para conseguir una vida
mejor y más saludable. Bajo el primer punto se recomienda explícitamente:
"No Coma Grasas Ni A ceites".8

• Ver Dr. Fougerat de Lastours, El Hombre y la Luz y "El Hambre Sobre el Mundo",
Vida y Luz, 13 de mayo de 1967, p. l.
5
Reuben, p. 153, op. cit.
6
Dr. Ruth Huenemann, experta en nutrición de la Universidad de California: "Con
una combinación de cereales y legumbres -guisantes secos, frijoles secos y !entejases posible obtener toda la proteína necesaria", en la Conferencia sobre Educación en
Nutrición celebrada en Washington; ver comunicado de prensa, 5 de noviembre de
1971.
7

Ver Colin Clark, Crecimiento Poblacional y Uso de la Tierra, Londres, Macmillan,
1968, p. 123 y Dr. Ruth L. Huenemann, op. cit.
8
Jon N. Leonard, Jack L. Hofer y Nathan Pritikin, op. cit., p. 145.

408

409

�De acuerdo a la publicación arriba mencionada las restantes cuatro reglas
que debemos obseIVar para llenar las necesidades básicas en el campo de la
salud son todas negativas:•
1. No Coma Azúcar.

2. No Coma Sal.
3. No Coma Colesterol (limite su consumo a carnes y huevos).

4. No Tome Café ni Té.
De manera que todo lo que resta después de estos pronunciamientos es
mantener realmente una dieta simple y barata de 1/2 hogaza de pan, 3 veces al día o su equivalente en calorías provenientes por otros cereales como
arroz o papas en adición a algunas legumbres, ensaladas o frutas frescas. Esto
coincide completamente con lo expresado por el Profesor John Waterlow, prominente nutricionista Británico, en una conferencia publicada por la Organización Mundial de la Salud (WHO) en el sentido de que dietas basadas
primordialmente en yuca, maíz, trigo, arroz y papas son "verdaderamente
muy buenas".10
De todos modos, para fijar las necesidades básicas alimenticias, no debemos utilizar como base los hábitos de comida de los E.U. De acuerdo al Dr.
George M. Briggs, profesor de nutrición de la Universidad de California, estos
hábitos son tan malos que le cuestan a la nación unos $ 30 billones anuales
en el cuidado de la salud.11
Con las otras necesidades básicas ocurre exactamente igual.
Es difícil establecer las necesidades básicas en vivienda. Los Americanos ricos prefieren dejar sus lujosas mansiones y cambiarlas por una simple casaremolque; otros prefieren cabañas y campamentos a la residencia corri~nte.
•Dónde está exactamente el punto medio entre los extremos de dormir al
!ire libre o en una residencia urbana? ¿O es que nuestra necesidad básica de
vivienda debería estar basada en un tipo de vivienda de comunas?
Ocurre igual con la ropa o vestidos. Mientras el comité de bienestar en·
India compraba sostenes para las mujeres desnudas y los misioneros se preocupaban por cubrir la desnudez de esta gente pobre, al otro extremo la gente
rica de muchos países desarrollados disfrutaban quitándose las ropas en pla• Jon N. Leonard, Jack L. Hofer y Nathan Pritikin, op. cit., p. 145.
" Ver comunicado de prensa 4 de abril, 1974.
11 Según declarado a Comit6 Senatorial de E.U.; ver Perspectivas sobre Vivir una
Revoluci6n V,rde, Primavera, 1974, p. 14.

yas de nudistas. En un pequeño condado de Holanda existen unos 25 lugares
de naturalistas y 7 playas para nudistas a lo largo de la costa y un parque de
cabañas donde no es necesario ir con ropas o aún con trusa de baño. En los
E.U. gente "bien" está inclinada a despojarse de sus ropas en grupos basándose en la teoría de que las ropas son una barrera a la honestidad.12 De manera que, ¿qué es lo que realmente necesitamos? Por supuesto algo en un clima
frío, pero nada en un clima cálido para cubrir nuestro obsceno cuerpo.
Con las otras necesidades sucede igual. Por ejemplo, de acuerdo con la idea
de la clase media de los E.U., es necesario gastar una gran suma de dinero
en funerales -como índice de que es una necesidad básica muy importantemientras que otros donan sus cuerpos a escuelas y para propósitos científicos,
etc., indicando así que el funeral no es una necesidad básica tan importante.
Glyn Cochrane, del Departamento de Antropología de la Universidad de
Syracuse, Syracuse, Nueva York, ha expresado: "Ni el hambre, ni la vivienda
ni ninguna otra cosa que se ha identificado como una necesidad básica del
hombre, son realmente las necesidades básicas fundamentales. La necesidad
básicas más fundamental lo es la expresión cultural".11
La conclusión debía ser que en lugar de llevar apresuradamente toda clase
de bienes a los países pobres para llenar sus necesidades básicas, o ayudarlos
a mejorar la producci6n_ de dichos bienes, deberíamos hacer algo más. Esto
no tiene ningún sentido cuando al final vemos que muchos de estos bienes no
son necesarios o son aún dañinos para el logro de las necesidades básicas,
como por ejemplo, alimentos que no son necesarios del todo o que son dañinos (como carnes, pescado, huevos, mantequilla, aceite, azúcar, té, café, etc.),
ropas (que la gente de los países ricos ya no quiere) y otros productos cuyo
uso solamente satisface la fantasía, tradición, sugestión o superstici6n, etc.
¿Qué deberíamos hacer entonces para ayudar a los menos privilegiados?
Deberíamos empezar con algo diferente, a saber:
l. Investigación: mayor investigaci6n sobre qué es lo que el ser humano
realmente necesita. "Se necesita hacer una descripción analítica de la pobreza
al nivel macro", según sugerido por Glynn Cochrane.u ¿Cuál es la mejor

12

Ver Revista Times, Noviembre 30. 1969, p. 9a.

13

Ver Glynn Cochrane, "Políticas blUadas en Necesidad", Revista de Desarrollo
Internacional, 1980. Núm. 1, p. 61, 62.
1
'

Ibídem.

410
411

�manera de alimentar al ser humano? puede ser ingiriendo el alimento sin cocinar como lo hacen en Dinamarca.15
2. Educación: es necesario educar a la gente en qué cosas verdaderamente
necesita. La gente persiste en mantener cierto patrón de vida: irracional. Por
lo tanto, si no están bien educados, es imposible enseñarles que pueden vivir
de otra forma. De acuerdo a una encuesta realizada en Puerto Rico, por ejemplo, la planificación familiar tiene éxito solamente cuando la mujer es educada.
3. Transportación: es necesario mejorar la transportación para romper los
patrones tradicionales que hacen imposible los cambios radicales y el mejoramiento en el estilo de vida.
4. Comunicación: los sistemas de comunicación deben mejorarse por las
mismas razones expresadas en el punto anterior. ¿ Cómo es posible que la gente cambie sus hábitos de comer si su mundo no ha sido expuesto a un mejor
sistema de comunicación que facilite la presentación y discusión de nuevas
ideas?
Vemos que estamos regresando al principio de nuestra historia: al mejoramiento de la infraestructura: el mejoramiento del transporte, comunicación,
carreteras, educación, etc. Esta es la razón por la cual nos preguntamos a
veces si el enfoque de las necesidades básicas humanas en el desarrollo económico no es algo como un círculo vicioso: Comenzamos con el mejoramiento
de la infraestructura y estamos terminando donde comenzamos, ya que por
el momento el enfoque de las necesidades básicas parece ser una calle sin salida.

LA LEY DE FOMENTO AGROPECUARIO
Por: Lucro MENDIETA Y NúÑEz
Doctor en Derecho

EL ARTÍCULO 27 CONSTITUCIONAL contiene un programa admirable, aún vigente, para el desarrollo de la Reforma Agraria.
l. Ordena que "Los núcleos de población que carezcan de tierras y aguas
o no las tengan en cantidad suficiente para las necesidades de su población,
tendrán derecho a que se les dote de ellas, tomándolas de las propiedades inmediatas, respetando siempre la pequeña propiedad agrícola· en explotación.
2. Y por si no bastaran estas tierras para cumplir el objetivo señalado autoriza la creación de Nuevos Centros de Población Agrícola con tierras y aguas
que les sean dispensables.
3. Todavía más, en la fracción XVII manda que en cada Estado o Territorio Federal se fije la extensión máxima de tierra de que puede ser dueño
un solo individuo o sociedad legalmente constituida, y que el excedente se
fraccione por el propietario en el plazo que señalen las leyes locales y las
fracciones sean puestas a la venta.
Si el propietario se opusiere al fraccionamiento, lo hará el gobierno local
mediante la expropiación.

El valor de las fracciones será pagado por anualidades que amorticen el capital y réditos.

15 De acuerdo al Dr. H.J. Rogler, Secretario de la Clínica Danesa de Salud Humlegaarden, en Humlebaek, Norte de Copenhagen, el 50% de cualquier cantidad de alimento se puede economizar en esta fonna, conclusi6n basada en la experiencia obtenida
durante 25 años trabajando con 60 personas.

412

De esta manera la Constitución trataba de liquidar la gran propiedad y de
poner al alcance de los agricultores que no hubiesen alcanzado tierras en el
ejido o en los nuevos Centros de Población Agrícola, fracciones de fácil adquisición en propiedad privada.
Por lo que respecta los núcleos de población campesina además de dotarlos
de tierras tomándolas de las aledañas, en la fracción X dispuso que: "Los nú-

413

�cleos de población que carezcan de ejidos o que no puedan lograr su restitución, serán dotados con tierras y aguas suficientes para constituirlos, conforme
a las necesidades de su población, sin que en ningún caso deje de concedérseles la extensión que necesiten y al efecto se expropiará por cuenta del gobierno federal, el terreno que baste para ese fin, tomándolo del que se encuentre inmediato a interesados.
Si estos preceptos constitucionales se hubiesen aplicado de manera eficiente
y honrada, el problema agrario de México se habría resuelto porque comprenden todos los aspectos de ese problema.
Pero el fraccionamiento de las grandes propiedades no se llevó a cabo porque aun cuando todas las legislaturas de los estados cumplieron el mandato
constitucional y señalaron el máximo de propiedad que puede tener una persona o sociedad legalmente constituida, los grandes propietarios no se ocuparon de fraccionar los excedentes ni los gobiernos estatales para no echarse
encima una deuda agraria y para no molestar a generales y políticos que eran
dueños de extensiones fraccionables.
Por otra parte las leyes reglamentarias, la ineptitud y la corrupción burocráticas, lo echaron a perder todo.
En un principio ni las disposiciones de la Comisión Nacional Agraria ni
las de los sucesivos códigos agrarios lograron determinar definitivamente la
extensión de la parcela ejidal. Esto se logró hasta la reforma que introdujo
en la fracción X el Presidente Miguel Alemán en el sentido de que: "La superficie o unidad de dotación no deberá ser en lo sucesivo menor de diez
hectáreas de terrenos de riego o humedad, o a falta de ellos, de sus equivalentes en otras clases de tierras, en los términos del párrafo tercero de la fracción XV de este artículo".
Esta reforma constitucional sin efecto retroactivo se hizo ya muy avanzada
la Reforma Agraria y no produjo ningún efecto porque lo peor de todo fue
que las leyes reglamentarias del artículo 27 de la Constitución tergiversaron
completamente su sentido, pues como ya lo hemos dicho en otra ocasión, todas iniciaron el proceso de dotación levantando un censo agrario para determinar el número de habitantes del núcleo de población de que se tratara que
realmente necesitaran tierras para subsistir con su explotación.
Pero el artículo citado final de su tercer párrafo no manda que se dote
de tierras a quienes no fas tengan, sino a "los núcleos de población que carezcan de ellas" y una cosa es el grupo de necesitados en un momento dado
y otra el núcleo de población que es una entidad sociológica y política cuyas
necesidades no se agotan dotando a unos cuantos de sus pobladores que las
414

piden en el presen!e porque el núcleo se proyecta hacia el porvenir con vida
propia.
Este error fue fatal para la Reforma Agraria pues provocó la pulverización
de los ejidos. En efecto, si el pueblo X solicitaba tierras y después de levantar
el censo se veía que solo diez jefes de familia las necesitaban, el Gobernador
del Estado correspondiente extendía un mandamiento dotando al pueblo solicitante con diez hectáreas de tierras de riego, por ejemplo, para cada jefe de
familia que según el censo las requerían y menos mal si de inmediato se las
entregaran; pero una dotación de tierras por ineptitud, por falta de elementos
y por la corrupción burocrática tardaba cinco, diez, veinte y hasta más años
de manera que cuando se ejecutaba la resolución del Gobernador ya no eran
JO sino 300 los jefes de familia que las necesitaban. Entonces se levantaba
un nuevo censo y se repartían las hectáreas destinadas a diez entre los 300
que entonces las pedían. Así se generó la insuficiencia de las parcelas.
Según el censo ejidal de 1950 el número de ejidos ascendía a 17,579 de
los cuales 7,859 poseen parcelas entre cuatro hectáreas y fracción y diez hectáreas, 4,860 superficies comprendidas entre una y cuatro hectáreas y solamente 3,847 tienen parcela de más de diez hectáreas. El censo aludido indica
que 175 ejidos carecen de superficie de labor y en 709 cada ejidatario solo
dispone de un lote de menos de una hectárea.
Estos números son engañosos, demasiado vagos, pues cuando se dice que
7,859 ejidos tienen parcelas ejidales entre cuatro y diez hectáreas no se sabe
si la mayoría son de cuatro o de diez ni la clase de las tierras y lo mismo puede
decirse de las otras cifras mencionadas con excepción de las finales que suman 874 ejidos en los cuales en realidad no se ha realizado la Reforma Agraria.
Es cierto que estos datos son de hace treinta años. Ahora se dice que hay
25,000 ejidos; pero la situación es la misma porque los procedimientos dotatorios no han variado.
El Presidente Echeverría me permitió tomar parte en la discusión de la Ley
de Reforma Agraria presentada por la Confederación Nacional Campesina
al iniciarse su régimen, cosa que le agradecí mucho y tratando de detener la
pulverización de los ejidos, aun cuando ya demasiado tarde, logré introducir
el artículo 220 que dice:
"Art. 220 para fijar el monto de la dotación en tierras de cultivo o cultivables, se calculará la extensión que deba afectarse tomando en cuenta no
solo el número de los peticionarios que iniciaron el expediente respectivo, sino
el de los que en el momento de realizarse la dotación, tengan derecho a recibir una unidad de la misma".

41.'i

�Esto por lo que respecta al futuro, en cuanto a los millares de millares de
ejidos mal dotados me fue posible introducir el Título Quinto denominado
Rehabilitación Agraria. El artículo 269 del mismo dispone:
"Art. 269 El Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización, de acuerdo
con los datos a que se refiere el artículo 456, señalará las zonas del país en
las que sea necesario llevar a cabo planes de rehabilitación agraria de los
ejidos y comunidades".
"Art. 270 Los planes de rehabilitación Agraria comprenderán, dentro de las
zonas escogidas, la forma de promover su desarrollo estableciendo medios para
dotar a cada ejidatario con terrenos suficientes para la satisfacción de sus
necesidades, así como los aspectos económicos, educativos y culturales en sus
máximas posibilidades".
"Art. 271 Siempre que con objeto de llevar a cabo la rehabilitación de una
zona ejidal, o de un ejido, resulte necesario hacer una nueva distribución de
las tierras y en su caso el traslado de parte de la población a otro lugar en
donde se le dotará de los elementos adecuados para su arraigo y subsistencia,
será indispensable obtener el previo consentimiento de cuando menos las tres
cuartas partes de los ejidatarios; pero de ninguna manera por la ejecución de
los planes de rehabilitación se privará a un campesino de sus derechos ejidales
o comunales contra su voluntad o sin que se le hayan entregado las nuevas
tierras.
Cuando se haya decidido el traslado, se procurará asentar a los campesinos
en tierras dentro de la misma zona donde el ejido se halle localizado".
Todo fue inútil, estos preceptos no se aplicaron o sirvieron para hacer algunos negocios inconfesables. Siguió decayendo la Reforma Agraria hasta convertirse en un verdadero desastre. La prueba de ello es la disminución alarmante de la producción agrícola. Antes México exportaba maíz, frijol y azúcar,
ahora tiene que importar a muy alto precio miles de toneladas de estos alimentos.
Es que los ejidatarios que tienen parcela insuficiente la venden o la alquilan, a pesar de las prohibiciones de la ley o la dejan ociosa por ser incosteable su explotación y abandonan el campo para buscar trabajo en los Estados
Unidos o para aumentar los cinturones de miseria de las colonias proletarias
en nuestras grandes ciudades.
A fin de remediar esta situación que cada día se hace más grave, se dictó
la Ley de Fomento Agropecuario de 27 de diciembre de 1980.
Es esta una ley de doble carácter, principalmente de productividad agrícola
y a la vez agraria porque se ocupa de las tierras ociosas y de la agrupación

416

de los minifundios. Su propósito es nobilísimo y del más alto patriotismo, pero
tiene aspectos inoperantes y otros francamente anticonstitucionales.
Se apoya sobre la falsa idea de que ya se realizó o está por terminarse la
redistribución del agro según los lineamientos del artículo 27• Constitucional y
que ahora lo indicado es organizar a los pequeños propietarios, a los ejidatarios y comuneros para aumentar la producción, especialmente de alimentos
básicos hasta llegar a la autosuficiencia que aseguraría nuestra independencia
económica pues algunos países, grandes productores de esos alimentos, los han
usado y pueden usarlos como arma para influir o someter a otros países.
La Ley ignora la realidad actual del ejido a la que acabamos de referirnos.
Trata de lograr sus fines autorizando y fomentando la agrupación de pequeños propietarios, ejidatarios y comuneros entre sí o de aquellos con éstos para
formar grandes unidades de producción agropecuaria en las que sea posible
por el uso de maquinaria, fertilizantes, plagicidas y técnicas avanzadas elevar
la productividad de la tierra.
No toma en cuenta la situación actual del campesinado agrario. Esa situación es deplorable debido a las desviaciones de que ha sido objeto la Reforma
Agraria.*
Gran número de ejidos; según hemos demostrado, poseen parcelas de menos
de una hectárea y la inmensa mayoría de una a cuatro casi siempre de temporal en las que la explotación resulta aleatoria y en el mejor de los casos
insuficiente para satisfacer las necesidades de una familia campesina.
He aquí un ejemplo de lo que pasará con la aplicación de la Ley de Fomento Agropecuario.
Estuvimos en el ejido de San Juan Guelavia en el Estado de Oaxaca. Allí
la parcela de que dispone cada ejidatario es de un tercio de hectárea y como
la explotación de la misma no les basta para vivir, se ayudan con una artesanía que consiste en la manufactura de cestos de fibra vegetal y los vende:,
a intermediarios que los exportan a Estados Unidos.
Su situación es de extrema pobreza. Si de acuerdo con la Ley de Fomento
Agropecuario reúnen todas sus parcelas para formar una gran unidad parecida
a las grandes haciendas bajo la dirección de uno o varios administmdores
electos por ellos mismos, necesitaría una planta de empleados para atender lru;
diversas exigencias de la explotación, maquinaria ngricola, fertilizantes, rennicas adecuadas y crédito. Al levantarse la cosecha buena parte de su v.alor
se destinaría a pagar todos estos gastos y el sobrante :se 1·epartirfa ~ntre Jos

* Ver Lucio Mendieta y Núñez Las desviatious da li Reforma Agraria. 'Ed. Academia de Derecho Agrario de la Asociación Nacional de Abogados.
417

�ejidatarios a los que no les podría tocar más que el monto de la producción
de la parcela que aportaron, es decir la de un tercio de hectárea. Suponiendo
que por haberse creado la gran unidad agropecuaria se duplique la producción o que se triplique, de todos modos no les bastaría para llenar las necesidades de su familia, seguirían casi en el mismo estado de miseria en que ahora
se encuentran.
Por otra parte no se podrá dar trabajo en la nueva unidad a todos los ejidatarios. La introducción de maquinaria desplazará también a gran número.
En un ejido modelo creado en el Estado de México, al dotarse al mismo
de maquinaria agrícola quedaron sin trabajo 200 ejidatarios.
Es el inconveniente de la maquinización en todo el mundo, lo mismo en la
industria en general que en la agricultura.
En México se hacían carreteras empleando maquinaria moderna; pero al
ver que pasaban por zonas en donde la gente se moría de hambre por falta
de empleo, se eliminaron las máquinas y se empezaron a hacer caminos de
mano de obra para dar salario a buen número de trabajadores.
En el ejemplo que hemos puesto del ejido de San Juan Guelavia, válido
para los millares de millares de ejidos de parcela insuficient«:, los ejidatarios
quedarán privados del 1_1so de ellas, pero recibirán al levantarse la cosecha
la parte que les corresponde de la misma, sin trabajar. Es decir, de ejidatarios,
de agricultores, de campesinos, se convertirán en rentistas.
Esto demuestra que la Ley de Fomento Agropecuario está ligada al artículo
27 constitucional y a la Ley de Reforma Agraria y mientras no se corrijan las
desviaciones que han sufrido estos ordenamientos no puede tener éxito. Si lo
tiene aumentará la producción del campo; pero no la situación de pobreza
o de miseria que actualmente sufren los ejidatarios.
El artículo 32 de la Ley que comentamos establece la posibilidad de que
ejidos y comunidades no sólo pueden unir sus parcelas para crear voluntariamente unidades de producción, sino que pueden también asociarse con colonos o pequeños propietarios para el mismo fin; pero los pequeños propietarios
temeri a los campesinos en general por las invasiones de tierras que han hecho
a veces y los ejidatarios y comuneros a su vez temen que aquellos los despojen
de sus parcelas.
Estas uniones serán rriuy difíciles y en todo caso darán motivo a numerosos
conflictos.
Es igualmente conflictiva la propia Ley de Fomento Agropecuario porque
en el párrafo tercero del artículo 32 dice que las unidades que formen "se regirán exclusivamente por las disposiciones aplicables de la Ley Federal de
Reforma Agraria" y en el párrafo segundo del artículo 35 se dispone que:

418

"Las Unidades de Producción no modificarán el régimen jurídico de los
ejidos y comunidades ni afectarán los derechos y obligaciones de los ejidatarios y comuneros, tampoco podrán modificar la situación jurídica de las
pequeñas propiedades, ni las causales de afectación agrarias".
Sin embargo, en el caso de que un ejido se convierta en Unidad de Producción, ésta quedará bajo la autoridad, la representación y la responsabilidad
de uno o varios administradores de manera que el Comisariado Ejidal sobrevivirá en situación un tanto degradada, pues difícilmente podrá realizar lo
dispuesto en los artículos 37 y 48 de la Ley de Reforma Agraria. El precepto
primeramente citado dice que: Art. 37 El Cornisariado Ejidal tiene la representación del Ejido y es responsable de ejecutar los acuerdos de las Asambleas Generales. Estará constituido por un Presidente, un Secretario y un Tesorero propietarios y suplentes. Independientemente del tipo de explotación
adoptado, el Comisariado contará con los Secretarios Auxiliares de Crédito,
ele comercialización, de acción social y los demás que señale el reglamento
interno del ejido para atender los requerimientos de la producción.
Y del artículo 48, la fracción l. "Representar al núcleo de población ejidal
ante cualquier autoridad, con las facultades de un mandatario general". La
fracción IV. "Respetar y hacer que se respeten estrictamente los derechos de
los ejidatarios, manteniendo a los interesados en la posesión de las tierras y
en el uso de las aguas que les correspondan". La fracción VII. Administrar
los bienes ejidales en los casos previstos por esta Ley, con las facultades de un
apoderado general para actos de dominio y administración, con las limitaciones que esta Ley establece; y realizar con terceros las operaciones y contraer
las obligaciones previstas en esta ley. Y finalmente la fracción XIII. "Proponer a la Asamblea General los programas de organización y fomento económico que considere convenientes. Posiblemente por esto, los comisariados
cjidales se opondrían a la formación de las unidades de producción.
Tiene la Ley que comentamos otros aspectos muy discutibles. Así el Título
Quinto que se ocupa de las tierras ociosas sin fundamento alguno constitucional.
En la Constitución Alemana del 14 de agosto de 1979 entre otras cosas
se declara:
"La propiedad obliga su uso ha de constituir al mismo tiempo un servicio
para el bien general" y más concretamente agrega en otro de los párrafos
de su artículo 153: "El cultivo y explotación de la tierra es un deber de su
rro~ietario para la comunidad".*

* Ver Lucio Mendieta y Núñez El Sistema Agrario Constitucio11a/. Segunda edición
Porrúa, S. A., México, D. F., p. 38.
419

1

�Nada parecido siquiera hay en el artículo 27 de nuestra Constitución de
17 que sirva de fundamento a las disposiciones de la Ley d~ Foment~ _Agropecuario que se refieren a las tierras ociosas. En consecuencia, en Mexico no
es obligatorio el cultivo de la tierra.
Se dirá que de los preceptos agrarios del artículo 27 ?onstitucional, se de~prende, sin lugar a duda que a partir de 1917 la propiedad en nuestro pa!S
no es absoluta sino que desempeña una función social y con base en ~sto. :e
puede legislar sobre tierras ociosas. No lo creemos así po,rqu: la Const1~c10n
es de estricto derecho y no puede aplicarse ni por analogia m por mayona de
razón. Analógicamente el cultivo de la tierra es forzoso puesto que la pr~
piedad es una función social, esto parece evidente; pero mientras no ~o d~ponga así de manera expresa el texto de nuestra máxima L~y'. _el propietario
es libre de cultivar O no su predio según convenga a sus pos1b1hdades o a sus
intereses. Si esto es así, resulta francamente anticonstitucional el artículo 72
de la Ley de Fomento Agropecuario que dice:
"Artículo 72 se declara de utilidad pública el aprovechamiento de las tierras ociosas: al efecto la Nación podrá en todo tiempo ocupar temporalmente
aquellas que sus propietarios o poseedores no dediquen a la producción.
El artículo 80 establece que: La Secretaría encomendará la explotación
de las tierras ociosas a una entidad legalmente autorizada del sector público.
H asta aquí la utilidad social de la expropiación de las tierras ocio~as. es
evidente. pero el citado artículo agrega que esa entidad del sector pubhco
"estará ~apacitada para celebrar contratos para el uso y goce de las tierras
ociosas con los solicitantes que cumplan con los requisitos a que alude el artículo 84.
Es decir, se expropiarán las tierras ociosas a un particular para entregar su
uso y goce a otro particular y eso no cabe dentro de los tres aspe:tos ~e la
utilidad pública y es francamente anticonstitucional; pero el ~rop1etano de
una tierra ociosa que lo está porque no tiene dinero para culuvarla, menos
podrá pagar a un abogado para que solicite un amparo en su favor.
Aun cuando se trata de una ocupación temporal en realidad es una expropiación de esta especie que debe indemnizarse de acuerdo con el artículo
27 Constitucional y así está dispuesto en el 86 de la Ley que comentamos.
No dice quien debe pagar la indemnización; pero se supone que es _la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos. Tampoco ~e establece s1 la 1:1encionada indemnización es previa o simultánea o posterior al acto expropiatorio · oero debe existir forzosamente.
~Í Título Sexto señala las sanciones que pueden imponerse a quienes hayan
recibido tierras ociosas para .¡u explotación y no las exploten o no cumplan

con lo dispuesto en . el artículo 96 y son tan altas, entre mil y cien mil pesos
que bastan para ahuyentar a los posibles interesados en explotarlas.
El Título VII se refiere al reagrupamiento de la pequeña propiedad, título
impropio porque el artículo 27 de la Constitución considera como tal la extensión de cien hectáreas en tierras de riego o su equivalente en otras clases
y es claro que si se agruparan rebasarían el límite señalado.
El Título debería llamarse reagrupación de propiedades menores de cien
hectáreas de tierras de riego o su equivalente en otras clases que es en realidad a las que se refiere.
Ya existió una Ley del 31 de diciembre de 1945 reglamentaria del párrafo
tercero del artículo 27 Constitucional que fijó la superficie mínima de la
pequeña propiedad y señaló la forma de reagruparla. Esa ley no tenía base
alguna en la Constitución y nunca se aplicó.
E_l párraf~ tercero del artículo 27 ni en su forma original ni en las reformas
que actualmente ofrece repudia la propiedad mínima ni da pie para reglamentarla.
En el artículo 63 de la ley se considera minifundio la superficie de terreno
que destinándose a la explotación agrícola, tenga u~a extensión hasta de
cinco hectáreas de terrenos de riego o humedad o su equivalente en otras clases de tierras, así como la que no baste para obtener cuando menos una producción que arroje como beneficio el doble del salario mínimo en el campo
que corresponda a la región.
Desde luego la enorme mayoría de las parcelas ejidales son menores de
cinco hectáreas cuya subdivisión impide la Ley de Reforma Agraria; pero
tratándose ·de predios particulares no se puede prohibir su fraccionamiento
porque se violarían garantías individuales.
Las viola el artículo 6 del ordenamiento que examinamos en el que se dispone:
Artículo 66. Serán nulos de pleno derecho los contratos de compra venta,
donación, permuta o cualquier otro acto jurídico que· tenga por objeto· o dé
por resultado el fraccionamiento de minifundios, salvo que se traté de granjas (artículo 65).
Lo más probable es que el Título Cuarto de la Ley, como la ley anterior
ya citada que se refiere al mismo problema, quede sin aplicación. Con objeto
de obtener el agrupamiento de minifundios la única vía es la administrativa.
Sería necesario que el gobierno ·se dedicara a comprarlos organizando comisiones de expertos a fin de localizarlos, realizar la compra, planear el reagrupamiento, la explotación y comercialización de los productos agrícolas o I ganaderos que se logren. La sola ley-·no lleva a ninguna parte.

421

420

�El Título VII se ocupa del recurso administrativo y el artículo 100 establece que contra las resoluciones que dicte la Secretaría en aplicaci6n de esta
Ley, el interesado podrá interponer el recurso de revisi6n ante el Secretario
del ramo.
La disposici6n parece absurda pues es una regla universal que de las revisiones conozca una autoridad distinta de la que las dict6.
En una Secretaría de Estado todos los Directores o Jefes de Departamento dependen del Secretario y acuerdan con éste las decisiones que dicten le manera que ofrece poca o ninguna garantía la revisi6n ante el propio funcionario
que la aprob6.
La Ley no es obligatoria pues aun cuando dispone en su artículo 5o. que
la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos elabore un Plan Nacional
de Desarrollo Agropecuario y Forestal, que debe ser aprobable por el Presidente de la República de varias de sus disposiciones se desprende que es voluntaria la participaci6n de los gobiernos de los estados ejidatarios, comuneros y pequeños propietarios en ese Plan.
Entre otros artículos que así lo disponen es de citarse el 17 que dice:
"Art. 17•. La Secretaría será la encargada de cumplir y coordinar las acciones programadas, obligatorias para el Sector Público Federal que se deriven
del Plan autorizado por el Ejecutivo de la Uni6n y promoverá las acciones
convenientes para concertar compromisos programáticos con las autoridades
estatales y aceptaciones y convenios con los sectores social y privado".
El primer efecto de la Ley será la creaci6n de empleos. Se van a necesitar
muchos promotores para convencer a los ejidatarios a fin de que pongan en
común sus tierras y formen Unidades de Producción.
Probablemente bajo presiones econ6micas y políticas se logrará crear algunas o muchas de esas unidades; pero no resolverán el problema actual que
es el de la injusta distribuci6n del agro.
La única salida está en el propio artículo 27 Constitucional mediante la
creación sistemática y organizada de Nuevos Centros de Población Agrícola
para descongestionar los ejidos superpoblados y en la aplicación intensiva de
los artículos de la Ley de Reforma Agraria que hemos citado con objeto de
impedir la pulverización de los nuevos ejidos que se formen y con el propósito firme de rehabilitar a los existentes a fin de arraigar a los ejidatarios en
el campo y aumentar la producción agrícola de acuerdo con las disposiciones
relativas de la Ley antes mencionada.
La Ley de Fomento Agropecuario ni siquiera es original pues ya el artículo
146 de la Ley Federal de Reforma Agraria dispone:
422

"Art. 146. Dos o más ejidos podrán asociarse para el efecto de colaborar
en la producción e integrar unidades agropecuarias que permitan la inversión
regional de importantes volúmenes de capital. El Departamento de Asuntos
Agrarios y Colonización y la Secretaría de Agricultura y Ganadería, así como
los Bancos Oficiales, podrán implantar en estos casos programas especiales
de organización, asistencia técnica y crédito para apoyar el desarrollo de las
uniones de ejidos y comunidades.
En resumen:
l. La Ley de Fomento Agropecuario está inspirada en los más altos propósitos; pero es de muy difícil y costosa aplicación.

2. Descansa sobre la falsa idea de que habiendo terminado ya o estando
por terminar el reparto agrario de acuerdo con el Art. 27 Constitucional, lo
que debe hacerse ahora, es organizar a los ejidatarios y pequeños propietarios
en tal forma que aumenten considerablemente la productividad de sus tierras.
3. Al efecto autoriza y promueve la unión de las parcelas ejidales y de las
pequeñas propiedades entre sí para que formen grandes unidades territoriales
parecidas a las antiguas haciendas y bajo la dirección de uno o varios administradores, las exploten mediante la introducción de maquinaria agrícola, el
uso de fertilizantes y la aplicación de técnicas modernas de agricultura.
Es indudable que en estas condiciones los ejidos producirán más; pero tendrán que pagar un sueldo a los administradores, comprar fertilizantes, maquinaria agrícola y cubrir honorarios de los técnicos que intervengan en la
producción.
Todo esto tiene que deducirse de la masa global de la producción.
4. Suponiendo que a pesar de eso el remanente sea superior a lo que antes
producía el ejido individualizado, tendrá que repartirse entre todos los ejidatarios de acuerdo con la extensión de la parcela aportada y como ésta es de
menos de una hectárea, o de una, de dos cuando mucho de cuatro en la inmensa mayoría de los ejidos, no alcanzará para satisfacer las necesidades de
cada una de las familias campesinas.
5. Por otra parte la maquinización de la agricultura desplazar~ a gran número de ejidatarios que solamente recibirán la parte de la producción total
que corresponde a su parcela. Es decir, se convertirán de agricultores en rentistas. Y como esa parte no les bastará para subsistir seguirán emigrando a
determinadas regiones del país o a los Estados Unidos o a las capitales de
los estados en busca de trabajo.
En otras palabras, la Ley de Fomento Agropecuario no resuelve el problema
que quiérase o no consiste en la pésima e injusta distribución de la tierra, en
la sobrepoblación de los ejidos de parcela insuficiente.

42:l

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                    <text>Cuevas, Mariano. Cartas y otros documentos de Henián Co11.és novísima1nent.e
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Sección Cuarta
CIENCIAS

SOCIALES

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Biblioteca de Autores Esf1a-1ioles, T. 22, Madrid, 1946.

320
H umanitas-21

�/

EL HOMBRE DE NUESTRO TIEMPO Y 1A PAZ
POR EL Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ
Universidad Nacional Autónoma de México
Universidad Autónoma de Nuevo León

DENTRO DE LAS INQUIETUDES que afligen al hombre de nuestro tiempo,
des~ca la cada vez mayor y peligrosa de la eventual proximidad de la guerra
atómica, en sus ya diversas variantes, así como el empleo de nuevas armas
que sobrepasan con mucho la reacción del cerebro humano y que algún
escritor ha llamado "la batalla de las computadoras", así como de otras
celosamente guardadas para su oportunidad. Es, -sólo ahora- que el
hombre ha comenzado a ''pensar en lo impensable".
Las primeras afloraciones de tal inquietud se observan en las capitales de
una cada vez mayor cantidad de países, en las que numerosos grupos de
personas recorren las calles y se detienen ante los edificios públicos. Se
manifiesta no sólo con la presencia fisica, sino también con pancartas de
contenido eminentemente pacifista, tales como: "Seiún~ haznos instrumentos de
tu paz", "No fJ11.ede haber una guerra nuclear limitada", "Los 1ii1ios 1w jJodrán
sobrevivir a la guerra nuclear", "Alto a la carrera armamentista" y otros más, como
así ha acontecido ante el edificio de la Organización de las Naciones Unidas,
en Nueva York, para hacer pública su protesta, no sólo contra las armas
nucleares, sino también por la carrera armamentista que consume gran parte
de los erarios públicos de las superpotencias envueltas en tan terrífica tarea.
En una publicac.ión norteamericana,1 se recuerda un feliz pensamiento de
Víctor Hugo: "No hay ejército que jnteda detener una idea cuyo tiempo ha llegado".
¿Habrá llegado acaso hoy el tiempo de pensar seriamente y de accionar -al
fin- en la idea de paz! Resulta difícil contestar categóricamente a esta
pregunta, si se toma en cuenta que el hombre de nuestro tiempo se encuentra
sumergido en otros problemas que, si bien no son de la magnitud de una
guerra atómica, no dejan de inquietarle.
Está, por ejemplo, el hecho de la explosión demográfica, el que pese a la
existencia de valiosos estudios que constituyen verdaderas admoniciones, se

Tll\lE. 29 de marzo, 1982. p. 8.

�ha venido agudizando y necesariamente ha repercutido en lo social, tanto a
nivel nacional como internacional. Las generaciones humanas han roto el
ritmo natural de su desarrollo y hasta se ha hablado del choque de las mismas.
En otro aspecto, las áreas antes pertenecientes a la naturaleza, lenta~ente
han sido invadidas por el hombre, desestabilizando así el orden ecológico. La
interrogante de si habrá alimentos suficientes para el hombre del futuro, pese
a optimistas augurios, no tiene aún precisa respuesta.
.
.
El mundo actual contempla otra no menor preocupación, referida al
campo de lo económico, ya que no constituye una novedad el saber del
desquebrajamiento de las economías nacio_nales, la~ que, ~ su vez, h~n
impactado a la economía mundial. El comercio a los m1Smos mveles_menc10nados, otrora floreciente y próspero, al presente acusa saldos neganvos. Por
su parte, la industria -aún en los países desarrollados- registra números
rojos, comprobándolo la frecuencia de las quiebras de antes poderosas empresas.
.
Pero volviendo al tema prioritario de la paz, ¿cómo podría concebirse en
un mundo tan convulsionado y con una escala de valores a tan bajo nivel?
Ahora es cuando la idea de paz empieza a fermentar en la conciencia de
los hombres de nuestro tiempo, frente a la expectativa de lo que no puede
llamarse en rigor una guerra, sino el aniquilamiento de la especie humana.
En realidad, lo obsoleto de la palabra "guerra", tuvo su inicio a las 5.30 a.m.
del lunes 16 de julio de 19•15, cuando una llamarada, nunca jamás vista con
anterioridad, siniestramente iluminó un radio de varios kilómetros alrededor
del desierto de Nuevo México, en los Estados Unidos de Norteamérica, fecha
en que había principiado la Era Atómica. A este respecto habíamos escrito:
"La gravísima experiencia que tendría que arrostrar ~l hombre en el_ c~so en
que se decida a llevar a cabo una guerra, la que sena totalmente d1snnta a
cuantas haya realizado en épocas anteriores, supone un hecho n~1~vo y
trascendental, ya que el mundo presente ha entrado a nuevas cond1c1ones
sociológicas, lo que encierra circunstancias exu·añas._ Tal es el ~~so de la
iniciación de la Era Nuclear, lo que indudablemente exige una revlSlón total,
sino es que una verdadera y nueva regulación en todos los órdenes de la vida
humana.2 Est.i sucediendo trágicamente lo del aquel antiguo caso del mago
imprudente que destapó un recipiente que contenía un genio del mal y que
no pudo regresarlo a su envase.
.
De la primera bomba nuclear, hecha por los Estados U mdos, hasta nuestros
días, el así llamado "Club Atómico", ha aumentado notablemente su mem-

2

324

Alberto Carda Gómez. La Universidad lntemacúmnl de In Pnt. Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León. 1975. p. 33.

bred~, así como agudizado su experiencia. Otras armas -no nuclearestambién han aparecido con un gran poder destructivo.
En la desafortunada y aparentemente remota guerra de )as Malvinas se
puso de manifiesto lo último de tales aseveraciones. Ciertamente no' se
emplearon armas atóm_icas, ~ro aconteció algo que a nuestros contemporáneos les parecía como !mpos1?le: una guerra, considerando el "temor" por
~le_s armas, las_que hab1an conJurado el peligro de un nuevo encuentro bélico,
s1 bien, aparecieron otras de gran efectividad.
En realidad, la existencia -desde la primera a la última de las armas
nucleares-, es un pelig~o real, cierto y creciente, sólo que ahora, sólo por
ahora, está l~tente y manana, un mañana que aparece confuso, pero totalmente enc~1b1erto por las nubes de la incertidumbre, si se llegaran a emplear
antes, pudiera no llegar.
La sóla e~istencia del armamento nuclear y su eventual empleo, horroriza
a la H~mamdad, que ha c~menzado a reflexionar en tan funesta posibilidad,
enmedio del mundanal rmdo y ya no cree que tal existencia pueda servir de
fu~dament~ a la errónea e ilusoria creencia de que pueda asegurar la paz y
al~Jar el peligro. ~s armas nucleares fueron y son hechas para el aniquilamiento ~el en~m1g_o. Es~e pensamiento también lo tiene el otro enemigo y
en ta~ violenta rec1pr~1dad, el hombre vé que puede desaparecer de la faz
de la tlerra. El ~nsam1ento_que se funda en la existencia del arsenal atómico,
como prese~-vanvo de segundad, cuando mucho podrá detener la hecatombe,
pero no evitarla. Lo que sucede es que el holocausto se ha diferido se ha
apl~zado, has~ el día ~~ el que el odio, la ceguera y la estupidez Im:Uanas,
aprieten el ganllo del disparo final y último.
Lance ~orrow ha escrito:3 "La nueva metafisica de la guerra hace esta
co~figuración:_ las b?m~as nucleares presiden, en una oscura y especulativa
fo1 ma s~bre la 11nagmac16n humana de la guerra. Lo nuclear es para la guerra
c?~venc1onal, lo que el monoteísmo del Dios Vengador fue para el humano
viejo Yamable y, relativamente, a las inofensivas idolatrías del politeísmo La
Ira
,
·
. de D"
. 10s, 11ega a ser el ternfico
hongo que causaría millones de víctimas
lupotéacas, muertas en una explosión nuclear y en la totalidad de una
tempestad de fuego en la que todo cesa. Esto no es relativo como sucedía en
las guerras antiguas, sino absoluto, el vacío completo
la extinción La
~uerra nuclea~· se p~sa_en la mente como la espeluznante visión medievaÍ del
mfierno: horrible, s1 bien todavía hipotética".
. Sin duda, dentro de la metafisica de la guerra cabe preguntarse lo que
siempre se ha preguntado la Humanidad, ¿por qué la guerra?
'

el;

3

Lance J\lorrow. La Melnfoica de /11 Guerra. Time. 17 de Maro de l !J82. p. 19

325

�Se han dado varias explicaciones y se han formulado teorías que tratan ~e
encontrar la causalidad, pero no contestan la interrogación formulada satt~factoriamente, debido a que la problemática belicista es sumamente co~pleJa
y los esfuerzos por llegar a alguna conclusión, aún cuando fuese aproximada,
pudiera arrojar alguna luz en la oscu~a encn'.c~j~da. Basta ~e~ordar la gran
cantidad de teorías expuesta por el sociólogo P1tmn A Soro km, el ~ue afirma
que "la bibliografía existente sobre el origen de la guer,:a ! de Las revoluciones rev~La

La condición irremediablemente turbia de nuestro conocimiento de ese secto_r y_también
del de la causalidad en general. En primer término hall_amos ~n esta bib!1ografía
una variedad casi increíble de causas alegadas por mvesttgadores diversos y
aún, a veces, por uno solo. Los factores causales q~e s~ mencionan son: las
manchas solares, las condiciones climáticas, las conJunc1ones de los planetas
y otros factores cósmicos; los instintos de pugnacidad, d~ guerra, de lu~ha, de
pelea, de agresividad y de gregarismo; la superpoblación: despoblación, el
porcentaje alto o bajo de natalida~ y ~ortalidad; la ley umversal de ~a h~cha
por la existencia y otros factores b1ológ1cos; ~l_t~m~r, la lucha
la hbe1 tad,
la relajación de los frenos impuestos por la civilización, 1~ a1~b~cion de poder,
la ostentación, la vanidad y docenas de otras ~uerzas ~si_colog1cas; ~ma larga
serie de factores económicos, políticos, dinásttcos, rehg1osos, estéticos, ~ducativos y sociales; diversas condiciones cultu~·ales, tales com? "la auténttca y
la falsa cultura", las costumbres y sus semepntes; abstracciones filosóficas,
como Destino, Providencia, etc., y, para finalizar, varios pequeños y grandes
grupos de hombres "malvados".
. . .
..
Frente a esta gran diversidad de ideas, no resulta.fáol d1~tmgun la ca~1salidad de la guerra y sí pensar, para acercarse a la prnna rauo de la n~esuón,
en el agente causal que es el hombre, 1:~cor?ai~do lo que de muy antiguo .~s
conocido y que Kant señalaba como la ma_lt~nidad de la natu.rale_za human~ .
El hombre tiene su historia, la hace cot1d1anamente, y constituye el grnn
factor. Más, ¿cómo empieza esa historia? Principia cuando h_ac~ ~u ap~ri~ió1~.
Enmedio de la oscuridad de los siglos pasados, su figura, pnnuuva e n~s,gmficante frente a un mundo de exhuberante naturaleza, poblado por ammales
de gra~ tamaño y ferocidad, en un medio y cir~unstai~cias_totalmente adv_ersas. De la piedra a la bomba atómica, hay un Jalón lus_tónco qu~ no ha sido
debidamente evaluado. Se inicia un proceso de evolución y un ntmo ascendente , que es, en síntesis la dinámica beli~ista, agudizada_ ~n la época
contemporánea a sus máximos niveles destructivos_- ~I~s la apano~n humana
se produce en un lugar determinado: un g111po tntelal y no va_nos__en t~na
imposible simultaneidad, de acuerdo con los antropólogos e lust01 iado1es.

P~:

4

Pitirin A. Sorokin. Sociedaá, Cultura y Personaliáad. Cultura e Historia. Aguilar. pág.

Posteriormente, el grupo se extendió, dispersándose por la tierra. El hombre
mismo habría de evolucionar en lo biológico y psíquico, operándose en esa
dispersió~, las adaptaciones a cada región y, a su vez, influyendo lo telúrico
en el propio hombre. Nace la diversidad en idiomas, en costumbres, en fuerza
y en debilidad ·y nacen también los afluentes culturales y las distintas cosmovisiones. La incipiente axiología empieza a formularse hasta llegar, a lo que
parece haber pasado ya: la fuerza contra el Derecho.
Parece cosa de milagr~ría que el grupo inicial pudiera sobrevivir frente a
la advei:5idad y a su limitada capacidad de pensar y de obrar. Claro que es
necesario recordar que muchos hombres deben haber perecido en su lucha
contra,_ no solament~ los elementos, sino también en la que habría de
producirse tanto en lo mterno, en el seno del propio grupo, como en la costosa
conquista de lo exterior y extralio. ¿Habrán perecido más hombres en la toma
del ~ncipiente mundo que los muertos en las guerras que el hombre ha
rea~izado hasta el _presente~ Desafortunadamente, no hay medio de compro~ac1ó!1 para lo primero y s1 muy elocuente en la parte de las guerras, cuyas
glonas" se cantaron cuando comienza la historia antigua y la contemporánea.
Entre las p~-it~eras ocupacioi~es que el hombre primitivo tuvo que aprender para subs1st1r, fu~ matar ammales. Luego llegó el momento en que tuvo
que _matar a sus semeJantes, que le robaban sus pertenencias: la imtjer, su
muJer, que la naturaleza le adjudicara como lo más valioso, como compañera
y generadora de la propagación de la especie; los instrumentos de la cacerí;,
la cueva, que fue su único abrigo frente a los rigores extremos de las estaciones
y de los ataques de las terribles bestias que ponían en peligro mortal a él y a
los suros y tant1s amenazas qu~ hoy casi resultan infantiles para el arrogante
Y vaoo _hombre de nuestro tiempo, aniquilado por la vida sensual que
carac~enza a ésta nuestra Era Atómica, en la que también ha conquistado el
espacio.
En otro aspecto, el hombre primitivo hubo de observar, no solamente la
naturaleza que lo abrumaba, sino también cómo transcuri-ía la vida animal,
de la cual tenía mucho q~1e aprender, encontrando, asimismo, el imperativo
de matar ~ntre las especies de tal género, dentro de un orden que, sin caer
en el ~atah~mo, la muerte y la destrucción "armonizan" y equilibran a dichas
especies. Ciertamente, no advirtió el aniquilamiento como el que el hombre
puede producir en la eventualidad de un conflicto nuclear. ¿Acaso en el
hombre resulta imperativo e irrefrenable el matar? ¿Qué acaso el hombre,
dotado de inteligencia y razonamiento, no puede distinguir el bien del mal?
Vemos que dentro de las interesantes manifestaciones que el hombre
actual comienza a exteriorizar acerca del peligro nuclear, de las cuales hemos
mencionado algunas, se destaca la relativa a la 1rwralidad de la guerra atómica,

801.

326

327

�tema que ha venido ocupando la ~tención de la Confere~ci~ Na~ional de
Obispos Católicos en los Estados U mdos. De acuerdo con los ultnnos informes
de la prensa norteamericana,5 los obispos en cuestión, han venido elaborando
un proyecto de Carta Pastoral, en el que participan 276 obispos y cuyas
conclusiones, una vez que hayan sido debidamente discutidas y aprobadas,
serán dadas a conocer a los 51 millones de católicos de la ley norteamericana.
En los estudios previos del proyecto que se menciona, los obispos norteamericanos están buscando desarrollar una Teología de la Paz que viene a desafiar
algunos de los supuestos fundamentales, así como las estrategias de defensa
de cada Administración Norteamericana y de la mayoría de las del Mundo
Occidental desde el inicio de la Era Nuclear. El ataque clave de los obispos es
sobre la doctrina de la disuación nuclear. Los obispos saben que la amenaza
de los Estados Unidos de usar armas nucleares en respuesta a un ataque
soviético, podría evitar el comienzo de la guerra; pero, no ob~tante, concluyen
que tal política es insatisfactoria, porque ha creado y mantiene en su lugar,
un balance de terror que también fácilmente puede llevar al holocausto.
Asimismo, se sienten ofendidos por el costo del mantenimiento de la propia
disuasión, porque dicen que ésto toma el dinero de los programas destinado
a los pobres. Hay que agregar que los_ obispos llaman al congelam!ento
nuclear, que es lo opuesto por el Gobierno y muchos expertos, quienes
arguyen que tal cosa preservaría la superioridad soviética. Los obispos también urgen al Gobierno a trabajar activamente en un acuerdo de desarme con
Moscú.
Con el respaldo del Papa Juan Pablo II, un grupo de expertos en el
Vaticano declaró en el mes de Septiembre de 1982, que la prevención de la
guerra nuclear "es el más grande problema moral que la Humanidad jamás ha

encarado y qzie no hay tiempo que perder".
Pero, ¿cómo siglos de enseñanzas teológicas cristianas acerca de la guerra
deberán ser aplicadas a las realidades ele la actual carrera armamentista? Por
dos años los obispos norteamericanos han venido luchando con esa interrogación.
En tanto los obispos arguyen su caso en contra de las armas nucleares en
los meses por venir, tendrán que sostener que su posición sea consistent~ ~on
la tradición de las enseñanzas ele la Iglesia sobre la guerra. Hast, la apanc1ón
de la bomba nuclear, el enfoque de la Cristiandad sobre la guerra ha permanecido fundament,lmente invariable por siglos. Los primeros cristianos
rehusaron prestar todo servicio milit,r, porque pensaron que las enseñanzas
de Jes(1s de "AMA A TU PROJIMO", ordenaban paciftsmo, ya que Roma

exi~ía votos idólatras. La Cristiandad llegó a ser una religión establecida en
el siglo IV y pro~to abrazó _la teoría de la "Guerra Justa" de San Agustín,
desarrollada en siglos postenores por Santo Tomás de Aquino y otros teólogos.
Las condiciones tradicionales acerca de una guerra moralmente justificable, l~s que son generalmente aceptadas, tanto por los católicos, como los no
~atóbcos, son: qu~ sea ~eclarada p?r _una autoridad legítima; por una causa
J~s~; con buena mt~nc1ón, como ultimo recurso y emprendida con medios
hm1tados. ~s dos cnterios para conducir una guerra justa que son especial~ente perttnent~s. al ~ebate nuclear de hoy, son: tlisc1-im.i.nación (No matar
dtrectamente a etv1les inocentes) y proporción (una guerra de devastación no
deberá exceder el mal que b~1sca vencer). Los pacifist,s nucleares arguyen
que esos dos factores necesanamente excluyen a la guerra atómica.
Hay un antecedente valioso que se ocupó, no sólo de examinar el problema
de!ª g_u~rra moderna desde el exclusivo campo de la moral, sino también de
la Jt~stteta. ~os referimos al ~cuerdo tomado en el Segundo Congreso del
Instituto Hispano-Luso-Amencano de Derecho Internacional, celebrado en
Sao Paulo en 1953, al decir que:
"l º. Por encima del Estado e independientemente de sus volunt.ades están
1~ ~foral y 1~ Justicia, cuyas ind~cli1~able~ exi~encias, en sus esenciale~ prinetp1os, son aJenas a ~oda detenmnac1ón lustónca y rigurosamente inmut,bles
y pt~~den ser conocidas de todo hombre de buena volunt,cl y ningún derecho
pos1ttvo las puede menospreciar.
, ~º- E_I Derecho Internacional positivo está sujeto, en su formación, a los
lnmtes impuestos por el bien común internacional.
~º- E:5te bi~n común no es individ~1alista ni colectiYist,; existe para el
pe•_f~cet?nam1en~o de los fines esenciales de todos los sujetos del orden
Jund1co 111tcrnac1onal, pero no se confunde con ellos.
. 4º. Las exigenc_ias del bien co~1ún internacional, la posibilidad de destrucción de la Humanidad por la técmca de la guerra total, el hecho de que ningún
Estado se baste, hoy en día, para cumplir por sí sólo uno de los fines esenciales
de ~oda Com~midacl P?líti~a, cual es la de asegurar su defensa contra todo
pos~ble enemigo extenor, nnponen, inexorablemente, a los Estados, la obligación, en abstracto, de constituir una organización política eficaz de la
Comunidad Internacional.
. 5º. L~ O~·ganización Internacional debe tener como punt.o de partida la
libertad 111d~spe1~sable ~~ los Est,dos compatible con la autoridad que, en cada
momento lustónco, ex1Je el bien común de la persona humana"6 •

6

0

5

TIME. 29 ele noviembre de 1982. N. 48. pág. 54.

lnstitut~ Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional. Tabla General de las
Reso_lua~&gt;ncs y demás Acuerdos. (1951-1977) por el Dr. José Ptrez Montero.
Publicaaones ele la Secretaría General. l\laclrid. 1979. pág. 24.

329
328

�Desde luego, resultará del mayor interés el conocer ~as conclusiones. a las
que llegue el mencionado debate moral, el que consatuye una ~utonzada
reprobación acerca del empleo de la fuerza n~clear en los conflictos entre
naciones, conclusiones que, por otra parte, servtrán de fundamento a nuevas
perspectivas de paz que pueden derivar en una nueva toi:na de con~ie~cia
universal no solamente en lo moral, que es de trascendente 1mportanc1a, smo
también ~n lo político. Siendo de desearse que vaya en aumento el alzami.e~to
de la conciencia nuclear; que los pueblos del mundo conozcan con prec1S1ón
cuáles son los peligros mortales que constituyen las armas atómicas pa~ pasar
del conocimiento a la acción; que todos los hombres de todas las laatudes,
condenen y proscriban tales armas, así como la carrera armamentista y que
desaparezcan las ideas y planes para su empleo, de la mente y de los arsenales
de aquellos que tienen la grave responsabilidad que trasciende a las actu~les
generaciones y a las futuras, de conducir a sus pueblos, no ~ la muerte.' smo
a una vida pacífica en donde florezca el amor y no el odio y se apliquen
aquellas hondas palabras de: iMiráos como hermanos!

ALGUNOS EFECTOS ECONÓMICOS DE lA INFLACIÓN SOBRE
LOS INGRESOS DE lAS EMPRESAS Y SOBRE lA ESTRUCTURA
TRIBUTARIA
DAVID G. DAVIES
Duke University
Traducción de: Jesús A. López Heredia

INFI.ACIÓN Y LOS IMPUESJ'OS A LAS EMPRESAS

INTRODUCCIÓN

PARA ENTENDER LOS EFECTOS DE LA INFLACIÓN sobre las empresas es necesario comprender el impacto de las prácticas tradicionales de contabilidad en
conjunción con la ley impositiva sobre el ingreso de la empresa. 1 L'l inflación
cambia los precios de los bienes que una empresa compra y vende, afectando
de esta manera sus costos, ingreso, y su base gravable efectiva. Además, el uso
del método de costo histórico en la coñtabilidad convencional tiene un
impacto muy importante sobre las responsabilidades fiscales de las empresas.
Existe un acuerdo casi universal de que el método contable de costo
histórico aument.1 en forma significante las utilidades nominales durante
períodos inflacionarios. Las utilidades nominales son más elevadas de lo que
en realidad serían si los costos y los ingresos de las empresas fueran expresados en precios constantes similares.2
Martín Feldstein ha descubierto que las tasas efectivas de tributación sobre
varios tipos ele ingresos ele capital aument1ron subst1ncialmente durante la
década inflacionaria de los 70s. La razón no se debió al incremento oficial de

2

330

La más con'.pleta descripción y análisis de la relación entre inflación y el sector negocios
est.1 c~nteruda ~n Commonwea!Lh ofAuslralia, Comnúltee of lnquiry inLo Inflation and
Taxauon (Chairman: Professor R. L. MaLhcw~), lnjlation and Taxalion, Camberra May
1975.
'
Vea ibid., p. 338.

�3

tasas impositivas, sino al cálculo erróneo de los ingresos del capital. Este
cálculo erróneo en períodos inflacionarios se debe a dos características
principales de la ley impositiva de los Estados Unidos: los permisos de
deprcciatión de equipo y edificios permitidos por el gobierno est{in basados
en costos originales o· históricos del capital, en lugar de costos corrientes de
reposición y los inventarios son valuados a precios nominales o sobre la base
de utilidades declaradas que se incrementan por esta práctica y que son sujetos
del impuesto al ingreso de las empresas.
PERMISOS DE DEPRECIACIÓN

El gobierno permite a las empresas deducir de su ingreso las bonificaciones
por desgaste de planta y equipo en el cómputo de sus obligaciones fiscales.
La ley ordena que estas deducciones sean en base no sólo al costo original,
sino también en las expectatfras de vida del capital. Las reglas del Interna!
Revenue Service (la institución oficial de recaudación tributaria en los Estados
Unidos) permiten, en realidad, un período impositivo más corto que el de la
duración misma de los bienes de capital. Consecuentemente, cuando no hay
inflación la empresa puede realizar una ganancia -neta en el valor presente
de su ílttjo de capital efectivo. Por otro lado, cuando el nivel general de precios
está creciendo, las bonificaciones por desgaste de planta y equipo que son
basadas en costos históricos en lugar de costos de substitución subvalúan el
valor real del capital depreciable.
Mientras mayor es la tasa de inflación, menor es el valor real presente de
las bonificaciones impositivas. Si, por ejemplo, la tasa de inflación es 8 por
ciento, se le permite a la empresa deducir sólo el 82 por ciento del valor de
reposición del equipo de capital con una duración oficial de 10 años, y sólo
53 por ciento en el caso de edificios con expectativas de vida de 30 años. El
cuadro 1 muestra otras alternativas.
Los cuadros 2 y 3 presentan un panorama diferente del problema y
también ilustran, dramáticamente, la relación entre inflación y permisos de
depreciación y_su impacto sobre el ingreso gravable de las empresas, las
corrientes net,s de capit.al y la t.asa interna de retorno. En ambos cuadros se
asume que la empresa est., considerando la compra de equipo de capit.,l con
valor de $300,000 y con expect:a tivas de vida de cinco años. Los empresarios
calculan y predicen que la corriente de ingresos después del gravamen tendrá
un promedio de aproximadamente $100,000 por año. Por simplicidad se
asume que los impuestos a la empresa son de 50 por ciento.

ll

332

CUADRO l

El Valor Presente de Permisos Oficiales de Depreciación Directa Relativo al
Valor Presente de Depreciación Ajustados al Nivel de Precios.
TASA DE
INFLACION

EQUIPO

(l O AÑOS)*

EDIFICIOS
(30 AÑOS)*

0%

108%

111%

2

100

88

4

93

73

6

87

61

8

..

82

l

53
-

* Tiem_po e~timado de vida est.,blecido por la ley
Las est:11~ac1ones _en el cuadro son el producto de dividir el valor presente de
los ~erm1sos ofioales entre sus diferentes alternativas ajustadas al nivel de
precios. La tasa real de_descuento después del impuesto es de 3 por ciento.
FUENT~: Bas~do en Richard Kopcke, "Are Stocks a Bargain?" New England
Econom1c Rev1ew, May/June 1979, artículo citado Marcalle Errack, "inflation
and Stock Values, Is Our Tax Structure thc Villain?." Quarterly Review,
Federal Reserve Bank ofNew York, Winter 1980-81, p. 7.

Martín Feklstein, "Adjusting Tax Rules for lnllation-Capit.u Gains and Capit.11
lncome," Ta:,: Review,January, 1979, p. 57.

333

�El cuadro 3 es similar al cuadro 2 en todo excepto que la tasa de inflación
es ahora de 1O por ciento. Esta diferencia afecta los cálculos de la tasa de
retorno de la inversión en la medida que aumenta el valor nominal de los
recibos (columna 2), y disminuye la corriente efectiva real después del
impuesto (columna 6). De crucial importancia es el hecho de que los $600,000
por año que se permiten para depreciación permanecen sin cambio a medida
que los precios aumentan. Como resultado, el ingreso gravable y las obligaciones fiscales aumentan más rápidamente que la inflación aún cuando los
ingresos previos al pago de impuestos aumentan en proporción a las tasas
inflacionarias. Consecuentemente, el poder de compra real de las corrientes
de ingreso neto disminuye y su reducción es reflejada en el descenso de la
tasa de retorno de 10.4 por ciento a 6.9 por ciento en el ejemplo con inflación
cero.
Comparando los dos casos, es claro que la política gnbernament.,l ·que
prohíbe ajustes &lt;le depreciación provoca qne el valor presente de futuras
deducciones reales de depreciación disminuyan, y que.el costo CUADRO 2,3
neto de inversión en planta y equipo de la empresa aumente. Siguiendo los
requisitos del Treasury Department de usar el método de costo histórico para
cálculos de depreciación no sólo reduce la tasa de retorno de la empresa, sino
que también aumenta la incertidumbre debido a que la tendencia de la
inflación futura no puede ser predecida. Consecuentemente, los futuros
permisos de depreciación, ingreso gravable, responsabilidades fiscales, y las
corrientes de ingreso neto se com·ierten en actividades inciertas. Otras cosas
igual, el criterio obsoleto usado por el gobierno para efectos de depreciación
aunados a su política implícitamente en favor de la inflación, tendrán efectos
adversos sobre el comportamiento de la inversión, la relación capital-trabajo,
los salarios reales, y el crecimiento del PNB y el ingreso real per capita.
UTILIDADES ORIGINADAS POR I.A VENTA DE INVENTARIOS

Bajo la ley impositiva de los Estados Unidos, las utilidades derivadas de la
venta de inventarios de las empresas están incluídas en el ingreso gravable.
Estas utilidades pueden surgir por dos razones. Si hay un cambio relativo en
precios favoreciendo a una empresa específica, el valor real de sus existencias
se ha incrementado. Si, _por otro lado, hay un aumento en el nivel general de·
precios, entonces el incremento en el valor inflado es sttjeto del impuesto.
Las empresas que practican el método contable LIFO típicamente manifiestán pequeñas utilidades de inventarios. Por el contrario, con el método
más tradicional de FIFO, la mercancía con más tiempo en almacén es
considerada como la primera en ser vendida. Como el tiempo transcurrido
para determinados artículos de inventario es menor bajo el método LIFO, el
sistema FIFO produce utilidades nominales más altas en períodos inflacionarios; y mientras más rápido sea el proceso inflacionario, más elevadas son las
utilidades declaradas.
334

CUADR02

Depreciación Ingreso Gravable, y Flujos de Capital con Inflación Cero.
(l)
FINAL
DEL
AÑO

(2)
RECIBOS
DE CAPITAL
NETO

RECIBOS
DE CAPITAL
EXENTO*

l

$100,000

$60,000

$10,000

$20,000

$80,000

2

100,000

60,000

40,000

20,000

80,000

3

100,000

60,000

40,000

20,000

80,000

4

100,000

60,000

40,000

20,000

80,000

5

100,000

60,000

40,000

20,000

80,000

(3)

(4)
(5)
INGRESO
IMPUESTOS
GRAVABLE** PAGADOS***

(6)
FLUJO DE
CAPITAL
NETO****

NOTAS:

*_De~ucció1~ para depreciación en forma de capital efectivo pero sin reclamación mmed1ata.
**Columna (2) menos columna (3)
***Colu~nna (4) multiplicada por la t."lsa impositiva de 50 por ciento que se
ha asmmdo.
****Columna (2) menos columna (5). ·
~UENTE: Jol_m A Tatom y James E. Turley, "inflation and Taxes: Disincetlves for Capital Formation," Review, Federal Resenre Bank of St. Louis,
January 1978, p. 3.

335

�CUADR03

Depreciación, Ingreso Gravable, y Fh~os de Capital con inflación de 1O por
ciento.
(3)

(4)

(5)

(6)

IMPUESTOS
PAGADOS

FLUJO DE
CAPITAL
NETO*****

(1)

(2)

FINAL
DEL
AÑO

RECIBOS DE
CAPITAL
NETO*

1

$110,000

$60,000

$50,000

$25,000

$77,273

2

121,000

60,000

61,000

30,500

74,793

3

133,100

60,000

73,1000

36,550

72,539

4

1'16,,tlO

60,000

86,,110

43,205

70,490

5

161,051

60,000

101,054

50,526

68,628

INGRESO
RECIBOS DE
GRAVABLE"**
CAPITAL
EXENTO••

••••

NOTAS

*Esta columna es igual a los recibos de efectivo en el Cuadro 1 ajustados por
el 1 o por ciento de la tasa de inflación, compues~ anualm_ente.
. .
••Deducción para depreciación en forma de capital efectivo pero sm 1eclamación inmediata.
•••Columna (2) menos columna (3).
.
..
. .
••**Columna (1) multiplicada por la tasa 11npos1t1va de 50 poi Ciento que se
ha asumido.
.
•••••Columna (2) menos columna (3), pero ajustada por el 1O por ciento de
la tasa de inflación, compuesta al año.
FUENTE: Tatom y Turley, p. 5.

Dado este fuerte incentivo para adoptar el método contable LIFO, es un
hecho bastante notable el que una mayor proporción de los inventarios en
Estados Unidos sea todavía calculada sobre la base del sistema FIFO, aún
después de década y media de considerable inflación. En un ambiente de
aumentos generales de precios, los cambios en los sistemas contables FIFOLIFO provocarán que disminuyan las declaraciones de utilidades netas ya
ajustadas por la inflación tenderán a crecer. A pesar de las prácticas contables
usadas, el impuesto sobre utilidades infladas (o lo que se ha dado por llamar
4
utilidades espurias de inventario ) es un impuesto sobre el capital y tiene un
efecto depresivo sobre la inversión en inventarios.
ALGUNOS EFECTOS ECONÓMICOS DE lA INFLACIÓN

El mercado de fondos de inversión
Como se demostró en los cuadros 2 y 3 y en sus respectivos argumentos,
el proceso de la inflación aunado a la presente ley de impuestos reduce la tasa
neta de retorno de planta y equipo. Estos factores deprimen la demanda de
nuevas inversiones de las empresas. Es decir, para cualquier mercado real de
tasas de retorno, las empresas desearán menos fondos de inversión que en
períodos previos.
Al mismo tiempo, el aumento en el nivel general de precios aunado a la
tributación inflacionaria ejercen también un efecto adverso en la adquisición
de fondos para la formación de capital. En dos estudios separados, Tatom y
Turley y Feldstein, Green, y Sheshinski5 muestran que los gravámenes sobre
el ingreso derivado del capital est.fo basados sobre tasas nominales en lugar
6
de tasas reales de retorno. La inflación aumenta los impuestos personales
vía el incremento en la base gravable la cual está determinada por la
naturaleza progresiva de la estructura del impuesto al ingreso personal. Por
otra parte, este mismo proceso origina un desplazamiento en los niveles
impositivos por lo que las personas son trasladadas a t.,sas impositivas más
altas aún cuando su ingreso real permanece constante.

4

5

6

336

T. Nicolaus Tideman y Donakl P. Tucker, "The Tax Trcaunent of Business Profits
under Inflationary Conclitions," en Henr¡•J. Aaron, (ed.), Inflatio11 011d tlu: Inco11u: Ta.~,
Brookings lnstitution, Washington, 1976, p. 43.
John Taton y James E, Turley, "lnflation and Taxes: Disincenti\'es for Capital
Formation," Rroiew, Federal Reserve Bank ofSt. Louis,January 1978, pp. 5-8, y Martin
Feldstein,Jerry Green, y Eytan Shcshinski, "lnflation and taxes in a Growing Economy
with Debt ancl Equity Finance," journal of Polilical Economy. April 1978, Parte 2, pp.
553-570.
Vea Ewald Nowou1y, "Inflation and Taxation: Reviewing the Macro-economic Issucs,"
Jounzal of Eco110111ic Litemture, Septiembre 1980, pp. 1031-2.

337
Humanitas-22

�Estas características del sistema reducen el ingreso real de aquellos que
obtienen sus fondos de fuentes de capital. En consecuencia, los individuos que
ofrecen financiamientos en capital o por medio de la compra de bonos deben
ser compensados por cualquier pérdida anticipada en el ingreso real. Al
mismo tiempo, los autores mencionados anteriormente han demostrado que
esta compensación requerirá una tasa real de retorno más alta que la del
período anterior a la inflación. El efecto de precios crecientes aunado a los
impuestos al ingreso derivado de inversiones es de reducir la oferta de fondos
7
de inversión. El nuevo equilibrio de mercado de la tasa real de retorno estará
determinado por las formas y magnitudes de los cambios en la demanda y
oferta de fondos de inversión, pero debido a que la oferta y la demanda
disminuyen, la cantidad de formación de capital es reducida consecuentemente. El análisis de equilibrio parcial conduce a la secuencia usual de eventos
que implica una reducción en la inversió_n con una caída concomitante en la
relación capital-trabajo y salarios reales.
Un método de equilibrio general requeriría la investigación de la distribución de los fondos fiscales obtenidos de los ingresos del capital. El gasto
público sobre proyectos de inversión neutralizaría el descenso de los salrios
reales y del desarrollo económico.8 Si los recursos tributarios fueran usados
principalmente para redistribuir el ingreso, habría muy poca atenuación de
los efectos depresivos sobre la formación de capital y el crecimiento de los
ingresos reales.
.
El impacto de la inflación y los impuestos sobr~ acciones
Marcelle A.rak ha analizado el efecto de cambios de la tasa esperada de
inflación sobre el valor de las acciones. Arak advierte cómo la inflación reduce
el ingreso neto de los accionistas como resultado de que los impuestos son
cargados sobre las ganancias nominales de capital, utilidades nominales de
inventarios, y sobre el ingreso nominal de las empresas (debido~ la reducción
en el valor real de los permisos de depreciación). Lo que equilibra estos
factores es el efecto positivo sobre el ingreso de las empresas y el valor de la
firma a consecuencia de que el aumento general de precios reduce el valor
real de las deudas ele la empresa.9
Los cálculos de Arak, basados en un supuesto aumento de 1 por ciento en
la tasa esperada de inflación revelan lo siguiente: el impuesto sobre las
utilidades derivadas ele la venta de inventarios causa una reducción de 5.4 por
ciento en el valor de las acciones; el impuesto sobre ganancias de capital
provoca una reducción adicional de 5.3 por ciento en el capital invertido, y

la disminución más grande es originada por el impuesto a los permisos de
depreciación calculados erróneamente. El efecto de la inflación y el reglamento fiscal sobre los débitos es responsable de un incremento de 4.8 por
ciento en el valor del capital de las empresas. El impacto neto de estos cuatro
factores revela una reducción de 16.8 por ciento en el valor de las acciones. 10
Según estimaciones de Arak, la tasa esperada de inflación en los Est.,dos
U nidos en la década de los 70s fue de 6 por ciento; y agrega que esta cantidad
junto con la estructura impositiva causaron una reducción de 25 por ciento
en el precio de las acciones. 11
LA INFlACIÓN Y EL PROBLEMA DE NEUTRALIDAD Y lA REIACIÓN DÉFICIT-CAPITAL

Un aumento general de precios presenta la tendencia a disminuir el valor
real de la deuda porque puede ser reembolsado con dinero que se ha
depreciado en valor. Esto alentaría a las empresas a satisfacer una proporción
más grande de sus requerimientos de capit."ll vía préstamos. Además, mie1;tras
las tasas nominales de interés se incrementan durante la inflación, la ley
impositiva considera al interés como un gasto deducible antes de calcular el
ingreso gravable en t."lnto que los dividendos son gravados completamente.
Es probable que los costos netos de interés de las empresas se reducirán
creando así un incentivo para que la empresa emit., menos acciones y
aumente su capital a través de financiamientos deficitarios. 12 Alan Auerbach
ha demostrado ele una manera formal que el efecto probable de la inflación
es de hacer el valor líquido una fuente de fondos más cara y la deuda más
barata. 13
En cuanto a la falta de neutralidad de la inflación y de los impuestos, es
muy probable que se afecten t.,nto ia composición de la cartera como las
proporciones del valor líquido de las acciones. La inclinación de la empresa
hacia el endeudamiento es ineficiente porque el riesgo es distribuído entre
accionistas y portadores de bonos de manera diferente a la que sería en el
caso de que la presente estructura de impuestos no existiera. Además, como
se notó anteriormente la política impositiva que exenta intereses y grava
utilidades no sólo increment.'1 la eniisión indiscriminada de bonos sino que
también aumenta el riesgo de que la empresa quiebre. 14

JO
1)

12

7
8
9

338

Taton y Turley son especialmente claros sobre este punto. Vea P.P-6-7.
Se debe notar que los proyectos del gobierno tienen regularmente oajas tasas de retorno.
Arak, p. 5.

13

14

!bid., p. 7.
!bid.
Tideman y Tucker, p~. 37-8.
Alan J. Auerbach, "fnflation ancl the Tax Treatment of Firm Behavior," The american
Economic Revi-ew, May 1981, p. 38.
Tideman y Tucker, p. 38.

339

�DISTORSIONES IMPOSmVAS INDUCIDAS POR LA INFLACIÓN Y LA

Debido a que la inyersión difiere en durabilidad, y, por tanto en patrones
de depreciación, la inflación deforma el ingreso de la empresa. La inflación
aunada a la tributación distorsiona e incrementa la tasa requerida de retorno
del capital. T. Nicolaus Tideman y Donald P. Tucker han hecho un detallado
estudio en el que sitúan diferentes tasas de inflación. Después examinan el
impacto inflación-tributación sobre diferentes tipos de inversión que van
15
desde inventarios y equipo hasta inmuebles de bastante duración.
Estos autores han descubierto que aún si no hubiera un aumento en el nivel
general de precios la estructura tributaria de los Estados Unidos afectaría
distintamente las tasas reales de retorno del capital. L'l inflación exacerba
esta falta de neutralidad en el sistema impositivo aunque sorprendentemente,
algunas desigualdades en las tasas de retorno entre diferentes tipos &lt;le
inversión son incrementadas. 16 Estas desigualdades implican una distorsión
substancial en la distribución de capital entre empresas alternativas, indus. y otros sectores e1e Ia economia.
, i1
tnas,
OTROS EFECTOS COMPARTIDOS DE INFLACIÓN Y TRIBUTACIÓN

Los precios crecientes y la estructura impositiva obsoleta de los Estados
Unidos provoca una mala distribución de trabajo y capital en la economía.
Esta ineficiencia inducida ocurre porque el costo del trabajo expresado en
precios corrientes deducidos de recib_os presentes en el cálculo ?el ingr~so
gravable, pero el costo de planta, equipo, y, en muchos casos los 11)ventanos
son deducidos solamente si se usa el método de costo original en lugar del de
costo de substitución. Como se notó previamente, el uso del costo histórico
antes del incremento en precios no permite descontar completamente los
gastos incurridos en la reposición de planta equipo subvahía costos verdaderos y sobrevalúa el ingreso de tal manera que el impuesto a la empresa se
convierte en una carga contra el capital. Esta inclinación en contra de la
inversión contribuye a que las empresas utilicen relativamente más trabajo y
menos capital. L'ls referencias preYias han sugerido la importancia de_ la
relación capit.al-trabajo al crecimiento del PNB y al ingreso real per cap1ta.
En la década de los 1970s una combinación singular de circunstancias cond~ijo
a la reducción de esa relación. Crecientes cambios sociales fomentaron la
entrada sin precedentes de grandes cantidades de m1ijeres en el mercado de

15
16
17

340

[bid ., p. 40.

n~.

v

t:J:abajo_ La tasa de participación de la fuerza de trabajo femenina se increme~tó 43.3 por ~1ento en 1970 a 51.6 por ciento en 1980. Además, el grupo
de md1v1duos naodos durante el periodo de mayor índice de natalidad
después de la S~gund~ Guerra Mundial entrardn al mercado de trabajo. La
fuerza de traba_¡o creció aproximadamente de 83 a 105 millones durante Ja
década de los 70s.
Al mismo tiempo'. la ~~flación en el sector gobierno y la política impositiva
fomentaron la subst1tuc1011 de trabajo por capital. El resultado de todas y cada
una de estas fuer~as fue el de reducir la relación trabajo-capital creando con
est~ que los traba_¡~dores fueran menos productivos puesto que tenían menos
capital ra.ra traba_¡ar. Las estadísticas muestran una marcada reducción en
productividad durante esa década.
?tra interesante circunstancia engendrada por la relación inflación-tributaoón ~s la ~reaci~n de inc~ntivo_s para la fusión de dos O más empresas.
Beneficios t11but.'lnos son d1spo111blcs cuando el nivel general de precios
aument.~ y las prácticas cont.'lbles de las empresas han causado que el valor
de sus dolare~, y no el valor de reposición de inventarios, aumente considerable~ente. S1 la firma planea liquidar una porción subst.,ncial de sus mercan~_1as en almac~n, la mafor utilidad derivada de la diferencia entre precios
cor11ente~ y prec10s anteriores a la inflación hará que la firma sea stijeta a
mayores 11npuestos. 18

?~

TASA DE RETORNO REQUERIDA

.

l\lartin Feklslein y Laurcnce Summcrs, "Jnílation and lhc Taxalion ofCap1lal Income
in the Corporate Sector ," National Taxjou.mal, Dccembcr 1979, pp. 460-8.

. l!na ~';gund~ firma ~uede ser inducida a comprar la empresa que planea
!1qmdac1?n de mve!1tano. ~ la firma compradora se le permite que valúe los
mvent.,nos a precios corrientes para incurrir así en obligaciones fiscales
I~m~ho !nenores qu~ la empresa en liquidación. Además, la empresa en
hqu1dac1~n no paga _nnpuestos sobre las utilidades provenientes de la venta
de sus ex1ste_nc1~s. ~111 embargo, cualquier ganancia de los accionistas de la
empre~a en hq111dac1ón serán gravados con la tasa impositjva sobre ganancias
de capital a largo plazo. 19
Una fue~za i_nás su~! para inducir a la fusión de empresas y a una mayor
conce_ntrac16n mdustnal se hace más evidente cuando se analiza el efecto
comb111ad9 de_alt.'ls t.,sas marginales de tributación y la inflación. Entre 1973
Y 1978 se estnnó que este efecto combinado representó 132 por ciento
seguramente el más alt~ nivel impo~itivo federal. En c01tjunto, la aplicació~
de tales tasas causó el retiro de aprox11nadamente 6 millones de inversionistas
del mercado de valores, y como result.,do, el v&lt;,1lor de las acciones de muchas
empresas fue realmente menor que su valor en libros. 20
Es~_discrepancia en el ~alor _fomentó que muchos empresarios siguieran
la poltt1ca de comprar eqmpo e mmueblcs de firmas cuyo valor líquido haya

18

19

20

~~ma n y Ticker, pp. 41-2.
George Gilder, Weallh and Poverty, Basic Books, New York, 1981, p. 176.

341

�estado temporalmente por abajo del costo real de reposición de sus activos
de capital. El riesgo, tiempo, y costo de erigir capital nuevo podrían ser
evitados mediante la compra de los activos de los millones de propietarios
que posteriormente se tornarían a refugios fiscales y a la colección de obras
21
de arte, oro, diamantes y francos Suizos.
Otro efecto distorsionador de la relación inflación-tributación debe ser
mencionado. Este efecto surge en empresas que usan el procedimiento
contable LIFO en lugar de FIFO. A diferencia del método FIFO, los inventarios no manifiestan prácticamente ganacias inflacionarias cuando el método
LIFO es usado por la empresa. Sin embargo, la empresa es gravada sobre la
diferencia entre los costos de reposición de sus activos depreciables y el
permiso oficial para deducir el desgaste de planta y equipo, permiso que es
valuado a costos originales o anteriores a la inflación. El efecto de la inflación
aunado a la ley impositiva es de influenciar a la empresa para que mantenga
mayor cantidad de inventarios y use menos capital que si fuera el caso de una
22
economía con precios estables.
INFLACIÓN Y TASAS EFECTIVAS DE TRIBtrrACIÓN SOBRE INGRESOS DE CAPITAL

Es posible medir empíricamente el impacto del cálculo erróneo del ingreso
ocasionado por la inflación y por el uso del costo histórico en los procedimientos contables sobre las tasas efectivas de tributación. Usando datos oficiales
del Bureau ofEconomic Analysis del DepartmentofCommerce de los Estados
Unidos, el periódico The Wall Street Journal demostró la forma en que la
inflación incrementó substancialmente las utilidades actuales declaradas y las
tasas reales efectivas ajustadas por la inflación entre las obligaciones fiscales
de la empresa.
Las obligaciones fiscales sobre las utilidades de las empresas a nivel federal,
estatal, y local igualaron $52.4 billones en 197•1, y la estimación realizada por
el Department of Commcrcc de la utilidades de las empresas ajustadas por la
inflación en el mismo año fue de $54.8 billones. Las divisiones de estas
23
cantidades resulta en una tasa efectiva impositiva de 96 por ciento. Los datos
del cuadro 4 revelan que las tasas efectivas impositivas de las empresas
aumentaron de 5'1 por ciento en 1968 a 96 por ciento en 1974, año en que la
24
inflación alcanzó su punto más alto durante el período analizado. En este
punto es pertinente señalar que existe una correlación positiva entre el índice
de precios al consumidor y las tasas reales impositivas.

21

22

25
24

342

CUADR04

Inflación y las tasas Efectivas del Impuesto al Ingreso de las Empresas
.

AÑO

INCREMENTO EN EL
INDICE DE PRECIOS
AL CONSUMIDOR

1968

4.7%

54%

48%

1969

6.1

60

48

1970

5.5

65

48

1071

3.4

62

48

1972

3.4

58

48

1973

8.8

64

48

1974

12.2

96

48

1975

7.0

73

48

1976

4.8

67

48

1977

6.8

66

48

TASA EFECTIVA
DEL IMPUESTO

TASA OFICIAL
DEL IMPUESTO

FUENTE: "Tru1J1 in Taxation," The Wall Street Journal August 93 1979

p. 22.rr

'

... '

,

lbid.
Ttdeman y Tucker, p. 35.
"EfTective Tax R.,tes," Tk Jl'all StrttlJournol, Agosto 30, 1979, p. 18.
"Truth in Taxation," The Wall StreetJournal, Agosto 23, 1979, p. 22.

343

�Tideman y Tucker han analizado datos del Department of the Treasury
sobre una muestra representativa de hojas de balance y declaraciones de
ingreso de las empresas en un esfuerzo para estimar en que proporción son
infladas las obligaciones de las empresas a consecuencia de precios crecientes
y de prácticas cont.,bles actuales. Su análisis muestra que las obligaciones
tribut.,rias serían substancialmente menores si se permitieran ajustes por la
inflación. Si se asume una tasa constante &lt;le inflación de 1O pnr ciento, el
exceso de pago ele impuestos de todas las industrias no financieras fue de 25
•
2!&gt;
por ciento.
En un estudio hecho en 1980, Price Waterhouse analizó el efecto de ajustar
inventarios y depreciación sobre vent.,s, dividendos, beneficio neto de activos,
sueldos, y precio de acciones en 157 compañías industriales grandes y 58
empresas que incluyen financieras, Yentas al menudeo, transportación y
servicios; todas ellas seleccionadas del directorio de la revist., Fortune. Empresas que presentaron pérdidas fueron excluídas. El reporte utilizó los
nuevos procedimientos contables para períodos inflacionarios promulgados
26
por el Financia! Accounting Standars Board.
Bajo est.,s reglas aprobadas recientemente, las empresas calculan el efecto
de precios crecientes mediante el uso de dos procedimientos diferentes. El
método de dólares constantes usa el índice de precios al consumidor para
permitir cambios nominales en los inventarios y costos de depreciación. El
procedimiento ele costo actual evita el uso del ajuste generalizado provisto
por el índice de precios al consumidor y en su lugar ajusta la fluctuación de
27
precios de activos específicos que la empresa realmente posee.
En términos generales, las conclusiones de dicho reporte fueron reveladoras y alarmante. L,s utilidades ya ajustadas por la inflación en la mayoría de
las industrias analizadas fluctuaron de 40 a 70 por ciento, porcentaje menor
al observado en las utilidades declaradas-estas ,,!timas basadas en prácticas
contables de costo histórico. El ingreso de dólares constantes en el grupo de
empresas de transportes igualó al 56 por ciento de utilidades declaradas; en
el caso de servicios domésticos fue de sólo 31 por ciento. Los cálculos de tasas
reales impositivas revelan cargas que están de 15 a 25 puntos de porcentaje
más alto que las tasas oficiales.

25
26

344

Ttdeman y Tuckcr, pp. 48-54.
.
.
.
Price Wate rhouse and Company, Disclosure of the Effects of Inflat,on: on Analym,
Financia[ ReJJOrlingand Changing Priw , New York1 May 1980, p. 25. Vea tambien uThe
Closest Look Yet at Inílation's Corporate Toll," Business ll'eek, Junio 16, 1980, pp.
148-9.
Disclosure o f the Effects of Inflation: An Analysis, p. l.

Algunas industrias están pagando e,l doble de dividendos que los manifcsta?os ~n las canti~ades nominales y declaradas. El pago de clh·iclendos a los
~nonstas es eqm_valente_ al 300 por ciento de las utilidades que han sido
ªJUS~das ~r prec~os crecientes, y respecto a servicios domésticos es de 500
por ciento. Efec_uvam~nte, estas dos industrias están pagando dividendos
fue:ª de su propio capital, y la reducción substancial en el precio de sus
acciones refleja lo viciado de este comportamiento.
Como podría esperarse de este tipo de datos, las tasas reales de retorno
e~tán ~eneral~ente
30 a 50 por ciento por debajo de su valor cuya
d1stors'.ón ha siclo originada por el uso del costo histórico contable. Una
ex~epción a este patr~n s~n las compafifas financieras que no tienen inventanos y muy poco capital fiJO que depreciar. Para este grupo, los procedimientos co_ntables de costo histórico o ele dólares constantes producen virtualmente
l~s nusmas tasas ele retorno de 14 y 13 por ciento. En el caso del método de
a_Juste de cost~ ~resente no hubo datos que fueran proporcionados. Un hecho
más caractenst1co es el del sector transportes cuyas tasas de retorno son de
16.5 Y 2 por ciento respectivamente.29 El cuadro 5 present., un resumen de
los resultados de Price Waterhouse.
Feldstein y Summers por su parte, han hecho una examinación más
de~llada de los efectos de la tributación inflacionaria sobre el sector empresanal. Su _estudio es notable por dos mayores contribuciones. La primera es
el tratanuento c~mpleto de tocios los ingresos de capital generados por el
sector empresan~I. Además de las cargas fLscales de las utilidades de las
~mpresas, F~l~stem y Summers estudian el efecto de los impuestos sobre el
mgreso perc1b1do po_r lo~ proveedores de capit.-il de las empresas.30
Su segunda contnbuc1ón es el tJ·at.,miento explícito de los débitos de las
empresas. _Los autores señalan que se ha implicado en la literatura que el
ahorro ~n impuestos a las empresas cuyo orígen proviene de Ja exclusión de
~ana~c1as :cales sobr~ la deuda emitida por compafiías durante períodos
mfla_c1onanos es sufic1~n_te para compensar los impuestos extra que son
ocasio~aclos po~· la :ned1c1ón errónea del ingreso, depreciación, y utilidades
3
de los mventanos: Para obtener una respuesta empírica y confiable sobre
est~ t~ma, Fekl~te_m y Su~~crs rastrearon el ingreso creado por compafiías
~ ua,és de sus ulumo~ recipientes y encontraron que el exc_e so del impuesto
mílado pagado sobre mtereses recibidos por individuos y financieras de los
deudores fue un poco mayor que el ahorro tribut."lrio de las empresas

?e

28
29
!O
31

/bid., pp. 2-25.
/bid.
F&lt;;ldstein y Summers, pp. 445-470.
/bid ., p. 448.

345

�CUADROS

Los Efectos de la inflacion en el Sector Empresarial, 1979
TASA EFECTIVA DEL IMPUESTOb

INGRESOª
EMPRESA

COSTO
DOLARES
COSTO
COSTO
DOLARES
COSTO
HISTORICO CONSTANTES PRESENTE HISTORICO CONSTAN- PRESENTE
TES

100%

60%

FINANCIERAS

100

95

MENUDEO

100

42

TRASPORTE

100

56

SERVICIOS
DOMESTICOS

100

31

INDUSTRIA

39%

53%

ndc

28

28

nd

nd

42

68

nd

30

30

44

50

17

34

62

78

63%

PAGO DE DIVIDENDOSe

RETORNO DE ACTIVOS NETOSd
INDUSTRIA

17%

8%

53%

8%

33%

65%

66%

FINANCIERAS

14

13

nd

32

35

nd

MENUDEO

16

5

nd

31

299

nd

TRASPORTE
SERVICIOS
DOMESTICOS

16
10

5
4

2
2

29
76

42

72

543

521

CUADRO6

Tasas Efectiv~s Tributarias e Impuestos Adicionales sobre Ingresos de Fuentes Empresanales por Inflación, 1951-1977.
AÑO

TASA DE
INFLACION

1954

-0.5%

$1.9

1955

0.4

1956

IMPUESTO
IMPUESTO ADICIONAL
ADICIONAL
COMO POR CIENTO
(BILLONES) DEL IMPUESTO AL INGRESO DE LAS EMPRESAS

12.2%

63.5%

2.9

14.4

61.9

2.9

•1.7

23.4

68.4

1957

3.0

4.6

24.1

68.5

1958

1.8

3.5

21.6

67.0

1959

1.5

3.5

16.9

62.8

1960

l.5

3.4

17.7

62.8

1961

0.7

2.5

12.8

82.2

1962

1.2

2A

11.6

57.1

1963

1.6

2.8

12.3

57.1

1964

1.2

2.6

10.8

53.3

~

NOTAS:

a) Proporción del ingreso de operaciones continuas sobre la base de dólares
constantes y costos presentes comparada con aquellas que se presentan en las
declaraciones financieras históricas.
b) Impuestos como proporción de costo histórico, dólares constantes, y costo
presente.
c) No disponible por insuficiencia de información.
d) Porcentaje de retorno de acth·os netos sobre la base costos históricos, costos
presentes, u dólares constantes.
e) Porcent,je del ingreso pagado como dividendos en efecl.Í\'O sobre la base
de costos históricos, costos presentes, y dólares constantes.
FUENTE: Disclosure ofthe Effects oflnflation: An Analysis, Price Waterhouse and Company, New Yorck, May 1980, pp: 2-3

. 346

TASA EFECTIVA
DE
TRIBUTACION

-

-

347

�1965

1.9

3.4

12.5

52.5

1966

3.4

4.6

15.6

53.9

1967

3.0

4.9

17.7

54.2

1968

4.7

7.5

22.3

60.8

1969

6.1

11.4

34.2

66.0

1970

5.5

10.9

39.3

67.8

1971

3.4

9.8

32.8

62.3

1972

3.4

9.9

29.5

58.0

1973

8.8

22.7

57.3

70.0

1974

12.2

40.6

95.1

94.9

1975

7.0

27.2

66.6

69.3

1976

4.8

27.2

56.5

64.9

1977

6.8

32.3

54.3

66.3

FUENTE: Martin Feldstein y Laurence Summers, "Inílation and the Taxation of Capital Income in the Corporate. Sector," National Tax Journal,
Diciembre 1979, pp. 458-461.

deudoras. Como resultado, concluyen que las ganancias y pérdidas reales
podrían ser ignoradas confiablcmente cuando se evalúa el efecto de la
tributación inflacionaria sobre los ingresos de capital generados por el sector
empresarial. 32
Los cálculos de Feldstein y Summers muestran que la combinación de
precios crecientes y las leyes tributarias actuales causaron que la carga fiscal
del sector empresarial fueran incrementadas en más de $32 billones en 1977.
Esta inflación tributaria representó 543 por ciento del impuesto al ingreso de
las empresas en el mismo año. El total de los impuestos adicionales sobre el
capital de las empresas en la década comprendida entre 1968-1977 alcanzó
la suma de $200 billones. En 1974, año de la tasa de inflación más alta, los
impuestos adicionales sobre el ingreso empresarial fue de 9!5 por ciento del
total del impuesto al ingreso de las empresas.33 Otras comparaciones pueden
ser hechas inspeccionando el cuadro 6.
Feldstein y Summers han calculado también la tasa efectiva ele tributación
sobre ingresos de capital que tiene su fuente en el sector empresarial no
financiero. Este dato promedió 63.6 por ciento en el período analizado de
1954-1977, pero creció marcadamente durante la elevada inflación experimentada a mediados de los 1970s. La tasa real de tributación que se muestra
en la columna 4 del cuadro 5 alcanzó su punto máximo de 94 por ciento en
34
1974. En 1981 el gobierno recaudó en impuestos 75 por ciento de todos los
ingresos generados por las empresas. El 25 por ciento restante ha producido
en años recientes una tasa neta de retorno de 2.6 por ciento.35 En la actualidad
las tasas reales de tributación son más altas que aquellas de los 1950s y esta
tendencia indica que las presiones inflacionarias han siclo suficientemente
poderosas para aún más que compensar por la introducción de créditos
fiscales de inversión, liberación de las reglas de depreciación, y completar las
reducciones de las tasas oficiales de tributación.36
William E. Cullison ha añadido otra dimensión más al estudio de Feldstein
y Summers mediante la inclusión y análisis de las fechas de las operaciones
extranjeras de compañías de Estados Unidos para los años comprendidos
entre 1965-1975. Incorporando dentro del análisis la fuente extranjera de
ingreso y los créditos fiscales por los impuestos pagados en el extranjero
reduce la tasa efectiva de tributación en los aüos de relativamente alta

32
33
34

35
36

!bid., p. 4-15.
!bid., p. 4.J!l--158.
!bid., p. 41\ l.
Martin Fcldslein, "Reviving Business ltwcslmcnt," The Wall Streetjournal,Junio 1981,
p. 24.
Fclclstein y Summers, p. 460

349

�·inflación. La tc'lsa disminuyó de 94.9 a 82.4 por ciento en 1974, de 69.3 a 63.3
en 1975, y de 70.0 a 68.8 por ciento en 1973. En todos estos años la tasa real
37
de tributación se incrementó en uno o dos puntos porcentuales.
LA EXPERIENCIA E),.'TRANJERA

El efecto de la inflación sobre los individuos con ingreso proveniente de
fuentes empresariales no es único en los Estados Unidos. La Comisión
Mathews proporciona abundante información en la que se muestra el efecto
de precios crecientes y de la política impositiva respecto a depreciación y
permisos de inventarios que han erosionado la posición financiera de las
empresas Australianas. La Comisión c_ita también la evidencia de que las
utilidades de compañías industriales y comerciales en el Reino Unido se han
más que duplicado entre 1963 y 1973, en tanto que las utilidades netas fueron
38
solamente una tercera parte del nivel de 1963.
En un estudio independiente para los años de 1954-1976, G. H. Lawson,
profesor en la Escuela de admnistración de Empresas de la Universidad de
Manchester, llegó a conclusiones respecto al efecto de las reglas impositivas
inflacionarias, y prácticas contables en el sector empresarial del Reino U nido
que fueron sorprendentemente similares las encontradas por Feldstein y
Summers. El Prof. L-.wson encontró que la sobrevaluaciqn ele las utilidades
promedió 81 por ciento durante los años en estudio, llegando hasta 13,1 por

a

39

ciento en 1974.
La tasa de retorno de la inversión promedió 2.5 por ciento anual durante
el período de estudio de 23 años, pero de 1965 a 1976 la tasa promedió un
2.7 por ciento negativo. A pesar de estas tasas negativas, las compañías
manufactureras del Reino Unido pagaron consistentemente dividendos en
exceso de sus ingresos, y los déficits result:.'lntes fueron financiados por medio
de_prést:.-.mos bancarios. En efecto, las compañías substituyeron déficits por
dinero líquido con el consecuente aumento en la inestabilidad financiera y
en e~ riesgo de bancarrota. Además la emisión de bonos fue cinco veces más
alta que la del período de_1954-1964, y el índice del valor real de acciones
que estuvo a 363 en 1965, ya había descendido hasta 184 en Enero de 1978.

;~~:~::!ªr:~!;~ª•.

el
5,1 por ciento de las utilidades han sido tomadas por
fue
.
. e impuestos. Un total de 24 por ciento de los in resos
y e!;;;!:~r~:t;;e~~:!~onsecuentemente suj_eto a tributación indi!idual
buido en el a o a accionista manera, el 12 ~r ciento remanente fue distriLa tasa
d
ºbs y ~r tanto considerado como ingreso gravable.
iva e tn utac1ón sobre las c
-, . 1
promedio de 71 por ciento entre 1954 1975 ompam_as mg esa~ tuvo un
ciento en tr
E
Y
' Yen realidad excedió 100 por
es anos. n cuanto a los ingresos d
. 11
mismo período llegó a 83
.
. e cap1ta a tasa efectiva en el
No obstante que la tasa riars~~:to exc_ed1ó 100 por ciento en seis años.
conoce o
l.
e mgieso creado por compañías no se
ha sidopca~qu;: unpuesto sobre p~gos de intereses a fondos de inversión no
.
cu a o, esa suma tendna que ser añadida al .
b
mgreso de las empre
. .
impuesto so re el
1
efectiva total sobre Íl;;e~o: ~:~~lp~~~ sobre ddividendos para derivar la tasa
I
genera os por las compafüas.

~r!cf

r

PROPUESTAS PARA

La Comisión Mathews señaló q
l . bl
.
.
de la inestabilidad fina .
ue e pio ema de_ mflación, tributación, y
Aún cuando el proble:;i;;ap;n _e! sector ~e negocios es a nivel mundial. 40
.
rsts ente, existen soluciones que n b
su nnperfección, son razonables y prácticas.41
o o stante
PERMISOS DE DEPRECIACIÓN

Abunque_existen muchas variaciones sobre el tema central l1ay d
d
.
' , , os maneras
de a ordar el • bl
sea una qedut\~n e;~y ;álp~ddepr~ciaciód~1. El primer método implicaría ya
1 ª 0 mme 1ata de gastos
•
• ·
·ó
mgreso
actual.
La
segunda
alte
. ªJustana
.
, el costo base
paia mversi
.
'
rnat1va
d n del
.
~l capital. Los costos serían nivelados con la inflación d"
palra epreci~r
ttpo de índice de precios.
me iante e uso de algun
Ambos métodos compensarían enormemente -1 b .
deducciones para depreciación debid
1 . íl ~ a.JO ,·alor actual de las
proponen la deducción inmediata, Ma;ti: ;::~\a~1ói~. Au~que hay quienes
rentes ._Pª!'ª escoger la segunda alternativa. ;le~~ ~1::;:toº::·azones cohed_eprec1aoón muy rápida sería vista como un "subsicfio fiscal" y la:;a¿~~a~::

40

37

38
39

350

William E. Cullison, "Trends in Federal Taxation Since 1950," Econo11iic Reuiew, Federal
BankofRichmond, Mayo/Junio 1980, p.15.
·
Committ.ee of Inquiry into Inflation anct Taxation, pp. 347-56.
G.H. Lawson, "Company Profitability and the U. K. Stock Markct,"' mimco, University
ofl\lanchcst.er Business School, apendice 7B, pp. 1-13, y "Company l'ro fi ts: Toe Grand
Illusion," The sunday Times (London), julio 30 de 1978, p. 61.

MmGAR EL ¡ MPACfO DE lA TRIBlITACIÓN INFIACIONARIA

41

:;tecli~f

~ir:1
I!1qU1d.r~!!}to lnflation anc! Taxation, p. 357.
11516 n eldllada de las ventaps
t
·
.
ajustar las cantidades nominales po 1 . fly c_óesventa~a~ de los cliferentcs métodos para
·
r ª m aci n, vea 1bid., Capítulo XIV.

351

�,
efectiva de tributación relativamente baja; como
oficiales mostranan una,~sa. . . ,
l uier reducción posterior en la tasa
resultado, la presión ~bue~ mlubm:i~';; ~e una depreciación muy rápida
real efectiva. Feldstem senala tam
qí
mala distribución de capital
pod ría distorsionar incenti\'OS y causar as una. 42
.
.
de empresas e industnas.
.
entre los diferentes upos
.
den ser usados para medir los
Existen tres métodos prácticos que pue
cambiosde precios. Estos métodos son:
.

(a) el uso de una medida amplia del incremente en el ni1_1el general de 1,ree1os come
es el indice de precios al consumidor;
(b) la aplicaci6n de un índice de precios solamente para bienes de capital; y

.

;r.
t po de activos tales como edt(c) la aplicación de índices especiales sobre d11ere11t~s
t s
ficios, herramientas, f'(J1tipo, y camiones y automóviles.
.
. aumentan a la misma veloc1dad, los
Debido a que _no todos lo~ pr;~;~:os diferentes sobre las utilidades y las
métodos alternauvos genera1 á_n d p
dimientos Contables Financieros
obligaciones fiscales. E~ conseJ~ ~ ;oc:d) decretó que todas las empresas
(The Financial Accounun~t:: (:; os (c~;ara reportar los resultados de sus
grandes deben usar el m
é d
ra 1980 y años subsecuentes. El
.
l979 y ambos m to os pa
·
.
operaciones en
' .
.
bstanciales en algunas industnas como
cuadro 5 muestra las d1ferenc1as su
.
s· n embargo hay mayores
d l
d los métodos alternauvos, i
'
.
resultado e uso e
. . d
tas tres formas de ajuste por inflación
probabilidades de que cualqmeta de des
tado financiero de una empresa
.b
á exactitud el ver a ero es
descn a con m, s
l
d l nétodo contable de costo histórico.
cuando se compara con e uso e I
LOS PERMISOS PARA INVENTARIO/EXISTENCIAS

Tideman yTucker señalan que para abord;~r la eliminación_:;t;:~~~:~:n~:
.
.
en la distribución del mgreso como t
en los mcenuvos y
43
·¡· 1 1 ilegítimas provenientes de la venta
.
·
ó
d
gravámenes
las utJ 1( ac es
.
aplicac1 n e ' ,
'. . 1
bién Gravar las ganancias nomma1es
de inventarios deben ser e~1m111a( as ~dm. co.mo tributación al capital. Es un
. d d l . n entanos se cons1 e1 a
.
denva as e os i v
financieras pero espeoalmente
problema crítico para todas las empresas no i '
'
r
' 11na 1·101l ...,.. p . 58' y t.imbit n Martin Fcldstein,
" 1· . Ta . Rules ,or
. "
Fclclstci11. Ac~ustmg · x
r.•
liiclcXJ· 11g ,·rrsus AccelcralJon,
. • 111
·
¡ 11 n tionar)' ~.cono my:
·
"Acljusti11g Dcprcc1auon :in
ª ' fE
. Rcscarch Ine Octubre 1979,
Worki11g Paper No. 395, natio11al Burcau o ·.cono1111c
.
.
.,
43

352

para aquellas que mantienen grandes inventarios como en las ventas al
menudeo, petróleo, silvicultura y metales.
Las utilidades infladas en la venta de inventarios no llegaron a ser un serio
problema hasta que la tasa de inflación excedió el 3 por ciento a fines de los
1960s. Como colaboradores del National Bureau of Economic Research,
Fcldstein y Summers encontraron que la sobrevaluación de utilidades promedió un poco menos ele $1 billon al año entre 1954 y 1967, pero en 1968 el
monto ascendió hasta $3.•1billones. De ese año hasta 1977 los impuestos sobre
utilidades ele in\'entario a nivel federal, estatal y local sumaron casi $125
billones.
Existen varias formas que pueden ser usadas para ajust..1.r el valor de los
inventarios y así mitigar el impacto de la inflación; pero por la gran diversidad
de empresas, no hay un sistema que solucione el problema. El método más
simple y menos costoso fue recomendado por la Comisión Mathcws. En ése
se sugirió que el ajuste del valor nominal de las existencias fuera hecho por
medio de revaluación del inventario original, usando los precios de las
existencias finales. En la práctica, cst, propuesta sería de aplicación más
sencilla que el procedimiento LIFO porque implicaría menos cálculo y el
mantenimiento ele archivos más sencillos ...,• consideraciones especialmente
import1.ntes tanto para empresas graneles como para negocios pequefios.44
ÜBSERVACIONES FINALES SOBRE INFIACIÓ N Y TRIBUTACIÓ N

En los Estados U nidos, el gobierno ha estado dedicando alrededor de 6 por
ciento del PNB para inversión neta, menos de la mitad de la cantidad
promedio en países industriales grandes. Además, mucha de la inversión neta
privada de los Estados U nidos es canalizada en vivienda e inventarios, dejando
menos del 3 por ciento del PNB para aumentar realmente planta y equipo.
Entre la segunda mitad de los 1960s y 1970s los gastos en planta nueva y
equipo cayeron en más de 40 por ciento.45
Las utilidades de las empresas como proporción del ingreso nacional han
disminuído constantemente de 14· por ciento en 1965 hasta 8.5 por ciento en
1980. Esta reducción de utilidades como proporción del ingreso es la razón
principal de porqué el total de impuestos a las empresas ha declinado en afios
recientes. Estos elatos no significan que el impuesto ha llegado a ser menos
oneroso. De hecho, no obstante las reducciones en las tasas, la introducción

44

45

Comm.ittee of Inquiry into Iníl.ition and Taxation, pp. 569-70.

Feldstein, "Revivmg Business Investmenl," p. 24.

PP· 1-25.
,.
·1"-3 Vea l'I'· ·1'.?-60 para una discusió n sobre el impacte de
11dcman y T uc..cr, PP· - ·
corregir po r causa de la inílación

353
H umanitas-23

�de créditos fiscales y la liberación de permisos de depreciación, la inflación
46
ha elevado la tasa efectiva del impuesto a niveles sin precedentes.
Un creciente nivel de precios infla los dividendos y conduce a los individuos
a mayores tasas impositivas aún cuando el ingreso real permanece constante
o incluso decrece. La inflación también sobrestima el ingreso del capital
porque reduce el valor presente de los permisos de depreciación e incrementa
el costo de substitución de inventarios, los cuáles están basados en costos
originales en lugar de costos actuales. Debido tan sólo al mal cálculo de las
deducciones para depreciación en 1979 las utilidades de las empresas no
financieras fueron sobrevaluadas en más de 50 billones y las obligaciones
fiscales fueron de $20 billones o 40 por ciento más altas de lo que podrían
haber sido si los permisos de depreciación se hubieran regulado. La tributación inflacionaria causó que la tasa efectiva de tributación promediara 69 por
47
ciento entre 1970 y 1977, y de 7 5 por ciento en 1981.
Bajo las reglas actuales de depreciación existe una márcada variación en
cargas fiscales entre industrias. El estudio llevado a cabo por Price Waterhouse reporta tasas efectivas de tributación que van desde 28 por
ciento en el
48
sector financiero hasta 78 por ciento en servicios domésticos. Investigaciones en el National Bureau of Economic Research demostraron que la tributación adicional debida a la inflación es responsable de menos del 25 por
ciento de los impuestos totales pagados en algunas industrias y 100 por ciento
49
de las obligaciones fiscales en otras.
Feldstein ha demostrado que con tasas moderadas de inflación y tasas de
descuento, un esquema de depreciación acelerada que otorgue una duración
de cinco años para equipo y de diez años para edificios puede corregir
grandemente los problemas creados por los precios crecientes y los caprichosos efectos de los impuestos. Si la inflación sobrepasa el rango de 4 a 12 por
ciento y la tasa real de descuento está fuera del nivel de 4 a 7 por ciento,
entonces el uso de m'1meros índice es claramente superior como medio de
50
corregir la medida de permisos de depreciación. Sin embargo, el autor
advierte que la búsqueda de una regla neutral de depreciación es fútil porque
diferentes industrias y empresas han variado las proporciones de deuda
51
capital así como en diferentes formas de planta y equipo.

. La -~omisión Mathews señala que un criterio para juzgar un sistema
11:1pos1t:J.vo es su compatibilidad "con el mantenimiento de estabilidad finan~1era ~n el sector empresarial, con continuidad en las operaciones y en la
mvers1ón en_ empre~as; en una palabra.c on la supervivencia de los negocios."52
En la actualidad existe fuerte evidencia de que el impuesto al ingreso de las
empresas no se ajusta al criterio mencionado anteriormente.
En el largo plazo, se observa la necesidad de hacer cambios en el tratamiento tributario a las empresas para asegurar la supervivencia de muchas
firmas del sector productivo privado. Quizá la eliminación de la exacción
podría ser la alternativa más inteligente. Así parecen confirmarlo Irving
ºtl53N
.
. 55 y Lester Thurow;56 voceros de
o,
arman T ure,54 Mart:J.n
Feldstem
K ns
la derecha, centro e izquierda política, respectivamente.

I

46

47
48
49
50

51
354

Council of Economic Advisers, Econoinic Report ofthe Presiden/, Washington, 1981, pp.
253, 325.
.
Feldstein, "Reviving Business Investment."
Disclosure of the Effects of In{lation: An Analysis, pp. 3-25.
Felclstein y Surrimers, p. 4El8.
Felclstein, "Adjusting Depreciation in an I nflationary Economy: I ndexing versus
acceleration," pp. 22-3.
Felclstein, "Rev1ving Business Investment."

52
53

54.
55
56

Co!11mi~1.&lt;:e oqpguiry into Inflation ancl Taxation, p. 339.
lrvmg Knstol, Of Eéonomics and Eco-Man.ia," The Wall Street Journ(d, Septiembre 19
1980, p. 28.
'
Stu~rt Jackson y !forman Jonas, "Wlúuling away at the Corporate Tax Burden "
Business Week, Abril 20, 1981 p. 29.
'
Felclstein, "Reviving Busin~ lnvestment."
Lester C. Thurow, The Zero-Su111 Society, Penguin Books, New York, 1981, pp. 97-101.

355

�EL DERECHO AL DESPI.AZAMIENTO CONCEBIDO COMO
DERECHO FUNDAMENTAL DE LA PERSONA
POR ENRIQUE ~iArELLI.

Doctor en Derecho.
Profesor de la Universidad Complutense
de Madrid.

SUMARIO.
1.- Principios generales.
2.- La Constitución española.
3.- Declaraciones Internacionales.
4. - Transporte marítimo.
5.- Transporte aéreo.
1.- Pri1uijJios generales:

EL DERECHO AL DESPLAZAMIENTO, entendiendo por desplazamiento, a estos
efectos, la acción de trasladarse la persona de un lugar a otro, puede quedar
enmarcado dentro de aquellos derechos fundamentales que, de manera ínsita
y propia le corresponden y de los que no puede ser privada sino en razón de
causa justa y suficiente.
La persona, el ser humano, puede libremente, sin más restricciones que
las establecidas por las leyes, desplazarse de un lugar a otro, tanto por caminos
terrestres como por vías fluviales y marítimas como por aire. Este principio,
expresado de manera general, no puede tener un valor absoluto, sino que
habrá de ser coordinado y hacerlo posible en orden a otros intereses de
carácter general que, a veces, pueden primar sobre él.
El derecho al desplazamiento es pues uno más de aquellos que corresponden al hombre. El hombre tiene derecho a la vida y a la integridad fisica y
moral; a la libertad y a la seguridad, al honor, a la intimidad personal y
familiar y a la propia imagen, etc. etc. Tiene, también, derecho a trasladarse
de un lugar a otro.

�El derecho al desplazamiento debe abarcar no sólo el de la propia persona
sino también el de sus cosas, sean aquellas que se refieren a las pertenencias,
útiles necesarios para su vida, según las condiciones de cada cual, si no al de
las mercaderías que, mediante el intercambio, puedan suponer una actividad
comercial, actividad que ha sido genuina del hombre en todos los tiempos de
la historia de la humanidad.
El derecho al desplazamiento le corresponde &lt;:n todo momento histórico
y pudiera decirse que desde la misma existencia del ser human?•. con la pro~ia
inclinación a mudarse de lugar, a efectuar traslados desde un s1t10 a otro, bien
por la necesidad de poder subsistir como por razones bélicas o de otra índole,
hasta llegar a nuestros días en los que surge de manera arrolladora una nueva
motivación, la del turismo, que impele al hombre a su movilidad. Ello pone
de manifiesto una dinámica especial del ser humano que, por sus propios
medios o agenciándose otros gracias a su ingenio y técnica, no se conforma
con permanecer de manera estable en un mismo lugar.
El derecho al despla1.amiento, según ya hemos dicho antes, no ha de
entenderse como un valor absoluto ya que padece de limitaciones que pueden
ser clasificadas en dos grandes grupos, a saber:
a).- Limitaciones de carácter subjetivo que son las establecidas en consideración a una persona en concreto y que para nada afectan al resto de la
población.
b).- Limitaciones de carácter general que son las que se refieren a un
grupo más o menos extenso de personas o a todas en general, p_ero que no
han sido establecidas en consideración a una en concreto y determmada como
medida que sólo a ella afecta.
Entre las primeras -limitaciones de carácter subjetivo- pueden comprenderse una larga variedad, de las que cabe citar:
a") Imposibilidad física de desplazamiento.
b') Medidad de carácter penal; y dentro de ellas:
a") Prisión.
b") Confinamiento.
c") Destierro.
c') Estar vedado a la persona la visita a un lugar concreto o determinado. ·
d') Estar vedado a la persona, al no facilitársele el documento necesario
-pasaporte o salvoconducto- el ausentarse de su país o del territorio de su
residencia habitual.
·
,
e') Estar vedado a la persona el acceso a un lugar o país determinado, al
no facilitársele el visado o documento exigido para ello.
De los ejemplos que hemos ofreciclo cabe deducir una doble limitación.
Hay limitaciones que afectan al individuo de manera com_Pleta, como ~on la
imposibilidad física y la prisión, y otros que tan sólo relatJvamente le 1!nposibilitan el desplazamiento, como son los supuestos de no concederscle

358

pasapor~e para el extranjero o visado de entrada para un país determinado.
En el pnmer caso, el afectado ~o podrá llevar a cabo desplazamiento alguno;
en los otros P?dr~ desplazarse libremente, salvo en aquellas direcciones o por
aquellos terntonos que estén · comprendidos en las medidas que a él se
refieren.
. Las limitacio~~s de carácter general se establecen para todos, con abstracción de las cond1c1ones de las personas afect'ldas por las medidas restrictivas.
Suponen la prohibición de acceso o circulación en territorios más o menos
a~pli?s y por razones que pueden ser muy variadas, aunque, en la realidad
h1~t~nca, ellas, d_e maner~ principal, suelen estar referidas a las que se
ongman por motJvos polítJcos, de seguridad o militares.
Las limitaciones de carácter general, a veces, implican la suspensión de
derechos que, a favor de los ciudadanos, están reconocidos por las leyes
fundamentales del país. Esta suspensión puede acordarse, incluso constitucionalmente, como consecuencia de la aplicación de medidas excepcionales
que se comprenden en los denominados estados de guerra, est'ldos de sitio,
estados de alarma, estados de excepción, etc.
Las limitaciot1es al derecho de desplazamiento pueden ser acordadas o
estar establecidas de manera permanente o de forma transitoria. Pueden ser
transitorias la prisión de una persona o las restricciones derivadas de una
suspe_ns~ón las llamadas garantías constitucionales. Pueden ser permanente la lmutac1ón que se contrae a un territorio que ha sido declarado altamente
estratégico o secreto por razones milit-.res.
Debe hacerse notar que, en términos generales, hemos venido refiriéndonos al derecho que corresponde a las personas para poder trasladarse libremente de un lugar a otro. Diferente es lo que hace cuestión a las cosas o
mercaderías. Sobre ellas recaen restricciones de otro orden y que, aún cuando
el derecho no resulte negado, sí se recorte éste más o menos estrechamente.
Las mercaderías estarán afectadas por medidas nacidas de la sanidad el orden
público y, sobre todo, económicas. La relación mercantil entre todos Íos paises
del mundo cada vez se hace más densa y las fronteras cada vez más permeabl~s. Den~ro de un mismo país las restricciones son muy leves o raras o no
existen. Sm embargo no puede ser admitido este derecho de manera libre e
incontrolada. Incluso entre países que han constituido una comunidad económica y que han eliminado trabas y requisitos, el tránsito de mercancías
continúa estando afectado por determinadas reglas y condiciones. La econom~a de un país pudiera afectarse muy gravemente si se proclamase indiscrimmadamente el derecho de desplazamiento de mercancías por su territorio.

?e

2.-La Constitución española.
La Constitución esp;;tñola, aprobada por las Cortes del 31 de Octubre de
l 97~, aprobada por Referendum Nacional en 6 de Diciembre de 1978 y
sancionada por el Rey en 27 de Diciembre de 1978, establece, en su artículo

359

�19, que "los españoles tienen derecho a elegir libremente ·su residencia y.ª
circular por el territorio nacional. Asimismo, tienen derecho a entrar y sahr
libremente de España en los términos que la Ley establezca. Este derecho no
podrá ser limitado por motivos políticos o ideológic?s".
,
El referido artículo 19 se encuentre comprendtdo dentro del Capitulo
segundo de la Constitución denominado "Derechos y libertades''. y en 1a
Sección primera que regula los derechos fundamentales y las hbertades
p(1blicas.
,
.,
Para su estudio deberá tenerse en cuenta que, segun el aiticulo 55 de la
propia carta constitucional, este derecho, entre otros que se enumera~, podrá
ser suspendido cuando se acuerde la declaración del estado de excepctón o de
sitio en los términos previstos en la Constitución. Asimismo que los derechos
y libertades reconocidos en su Capítulo segundo, entre los qu: s~ encuentran
los de residencia y circulación, vinculan a todos los poderes publtcos. Solo por
ley, que en todo caso deberá respetar su contenido esencial, po~rá regularse
el ejercicio de tales derechos y libertades, que se tutelarán mediante recurso
de inconstitucionalidad. (art. 53, 1.)
La declaración constitucional se refiere tan solo a los españoles. Significa
ellos que los derechos que a los mismos son recono~idos,_ en principio,_ no
afectan a los extranjeros. Los extranjeros podrán res1denctarse en Espana y
circular por su territorio con arreglo a las leyes especiales que regulen
materia. Debe tenerse en cuenta que, según el artículo 13 de la propia
Constitución, "los extranjeros gozarán en España de las libertades públicas"
que garantiza el Título I de_ la misma, al que pertenece el artículo 1: al que .
nos referimos, "en los térmmos que establezcan los tratados y la ley.
Tres son los derechos que al efecto se reconocen a los españoles:
a).- Poder elegir su residencia.
b).- Poder circular por el territorio nacional.
c).- Poder entrar y salir libremente de España.
Los derechos a) y b) no están sujetos a condición alguna por lo que serán
disfrutados por todos los espafioles en toda su amplitud, salvo medidas
jurisdiccionales o limitación impuesta por la suspensión temporal del propio

!ª

precepto.
. .
_
En cambio, el derecho de poder entrar y sahr libremente de Espana queda
supeditado a los términos que la ley establezca. La (mica salvaguarda que la
Constitución admite es la de que las limitaciones que dicha ley regule no
podrán basarse en motivos políticos o ideológicos. Nos enco~1tramos, p_ues,
· ante una declaración de principio -libertad de entrar y sahr de Espanapero supeditada a las condiciones que no se estructuran ni en~mcian, salvo
tan solo que las limitaciones impuestas a este derecho no poclran basarse en
motivos políticos o ideológicos.
360

3.- Declaraciones internacionales.
En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la
Asamblesde las Naciones Unidas de 10 de Diciembre de 1948-artículo 13solemnemente se e~tablece que "toda persona tiene derecho a circular libre1?ente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. Toda persona
tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su
país."
En el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos aprobado por la
Asamblea General de las Naciones U nidas en fecha 16 de Diciembre de 1966
se preceptúa - artículo 12- que "toda persona que se halle legalmente en eÍ
t~rritoio de un Estado tendrá derecho a circular libremente por él y a escoger
libremente en él su residencia. Toda persona tendrá derecho a salir libremente de cualquier país, incluso del propio. Los derechos antes ·mencionados no
podrán ser objeto de restricciones salvo cuando éstas se hallen previstas en la
ley, sean necesarias para proteger la seguridad nacional, el orden público, la ·
salud º. la moral pública y los derechos y libertades de terceros, y sean
compatibles con los demás derechos reconocidos en el presente Pacto. Nadie
podrá ser arbitr~riamente privado del derecho de entrar en su propio país."
Como ha podido verse, el derecho que establece la Declaración Universal
de los Derechos Hu manos de 1Ode Diciembre de 1948, es mucho más amplio
y vago que la formulación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos de 16 de Diciembre de 1966.
En el Pacto se articulan determinadas garantías y condiciones que tienden
a hacer más efectivo el derecho concedido a toda persona, Sin embargo, triste
es reconocerlo, la realidad histórica, desde que, en 1948 y 1966, respectivamente, fué llevada a cabo la declaración por la Asamblea General de las
Naciones Unidas, hasta el día de la fecha, denuncia que ]a comunidad
internacional, salvo la excepción de un número de países no demasiado
amplio, dista mucho de aplicar en sus leyes o en sus prácticas, estos principios.

4.- Transp01te marítimo.
A~1~que, es de suponer, el transporte terrestre, históricamente, precede al
manumo, por lo menos desde un punto de vista de importancia y volumen,
es en el D_erecho marítimo donde se encuentran las primeras preocupaciones
sobre la libertad que ha de concederse a su actividad.
El paso inocuo por los mares (paso inocuo es término aceptado por
tratadistas_ como S~nchez Bustamante, García Arias y Azcárraga) es objeto de
una especial atención en la Convención sobre el mar territorial y la zona
contigua firmada en Ginebra el 29 de Abril de 1958.
A núesu·os efectos debemos citar su artículo 14 que es del tenor siguiente:
361

�"Sin perjuicio de lo dispuesto en estos artículos, los buques de cualquier
Estado, con litoral marítimo o sin él, gozan del derecho de paso inocente a
través del mar territorial."
"Se entiende por paso el hecho de navegar por el mar territorial, ya sea
para atravesarlo sin penetrar en las aguas interiores, ya sea para dirigirse
hada estas aguas, ya sea para dirigirse hacia alta mar viniendo de ellas."
"El paso comprende el derecho de detenerse y fondear, pero solo en la
medida en que la detención y el hecho de fondear no constituyan más que
incidentes normales de la navegación o le sean impuestos al buque por una
arribada forzosa o por un peligro extremo."
"El paso es inocente mientras no sea perjudicial para la paz, el orden o la
seguridad del Estado ribereño. Tal paso se efectuará con arreglo a estos
artículos y otras disposiciones del Derecho Internacional."
"No será considerado inocente el paso de buques de pesca extranjeros que
no cumplan las leyes y reglamentaciones dictadas y publicadas por el Estado
ribereño a fin de evitar que dichos buques pesquen dentro del mar territorial."
"Los buques submarinos tienen la obligación de navegar en la superficie
y de mostrar su bandera."
El artículo siguiente, 15, de la propia Convención sobre el mar territorial
y la zona contigua de 29 de abril de 1958, establece que "el Estado ribereño
no ha de poner dificultades al paso inocente por el mar territorial. El Estado
ribereño está obligado a dar a conocer, ele manera apropiada, todos los
peligros que, según su conocimiento, amenacen a la navegación en su mar
territo1·ial."
No hemos de analizar ni comentar los articulos que han quedado transcritos, ya que solo conviene, en este momento, dejar sentado cómo el derecho
al desplazamiento goza de un privilegio especial acorde con su procedencia
natural. En el caso del Derecho Marítimo el desplazamiento inocuo queda
garantizado no para las personas sino para los buques lo que implica que tanto
a ellas les afecta como a las cosas y a las mercaderías de que los buques sean
portadores.

del transporte aéreo internacional ha v .d
. .
de Paris de 1919, como al Convenro lbeem o a _susututr, tanto al Convenio
de 1 de Noviembre de 19261 alC
. roamenca_no_ de ~avegación Aérea
de 15 de febrero de 19282 y
onvemo sobre Aviaoón Civil de La Habana
Para facilitar la ratificación del Co
.
.
se distribuye en Apéndices ql1e s
nvemo de Clucago su propio contenido
.
on o no aceptados tod
l
respecuvos Estados. El artículo VIII d l Apé d' '
os o a gunos, por los
que "los Estados miembros reco
e
n ice 1 declara el principio de
exclusiva y absoluta sobre el e
?oc~n que cada Estado tiene soberanía
Los términos -soberanía excl:~;~o a ;·e~ correspondiente a su territorio".
fiesto la preocupación que los
emp_Ieado~, ponen de maniesta materia que fué estimada como e d
Convento tuvieron respecto de
La
iun amental
Ley sobre Navegación Aérea de 21 de J :
primero de sus artículos establece
"
uh? de 1960 (España) en el
territorio español y su mar territo _q~1e ;l e~pacio aéreo situado sobre el
español."3
na es Sujeto a la soberanía del Estado

firmin:e:~:t-

El Apéndice III de la citada Conferenciad
.
. .
1944 contiene el llamado "Actierd
. e Cluc~go de 7 de Diciembre de
·
.
o re1auvo al tránsito d 1
· ·
mternacionales" Su artí'ci110 •
e os serv1oos aéreos
•
primero puede de ·
que el tiempo ha determinado la e . d . l en-se que es, con la evolución
civil. Dice así:
, ' , . spma o1 sa que regula el transporte aéreo
"Todo Estado contratante concede a I d
respecto a los servicios aéreos .
. os emá~ E~tados contratantes,
aire:
.
.
mternac,onales, las s1g111entes libertades del
"1.- El derecho de cruzar su territo~·io sin aterrizar.

2

5.- Trasporte aéreo.
Al igual que e n el transporte marítimo, en el aéreo surje el problema
referente a la soberanía. El transporte aéreo es internacional por propia
naturaleza ya que es en los grandes recorridos cuando, al efecto, el rendimiento de la nueva técnica se hace patente. Una máquina aérea, en pocas
horas, necesita, con la excepción de determinados paises cuya extensión
territorial es especialmente grande, atravesar el espacio aéreo sujeto a más
de una soberanía.
En la Conferencia de Chicago concluida el 7 de Diciembre de 194'1 se
plantea, como principal problema, el de la soberanía del espacio aéreo. El
Convenio que se firma en 19,14 constituye, en la actualidad, la carta magna

El Conve1úo Iberoamericano de Nav
.
Noviembre de 1927 por los pleru·poteegac_ió~ Aérea fué firmado en Madrid el día 1 de
.
naanos de España Ar
•
..
om ia, Costa Rica Cuba Chil R úbli
. . , genana, Bolivia, Brasil
Col b
'
•
e, ep
ca Donuruca
Ec d
'
uatemala, Honduras México N'
na,
ua or, El Salvador
G
Uruguay )' Venezuela' En
'h icaragu.,, Panamá, Paraguay, Perú Portugal'
•
mue os aspectos este Co
.
•
• ,
reltlliaciones internacionales ue
.
•
nveruo es avanzada de otras
1
EI Convenio sobre Avi.,~ión&lt;giv'J'~dos ?5 anos, habrían de ultimarse
febrero de 1928 por los representant~,:~:~~r~1é firmado en La Haban~ el dfa 15 de
El Salvador, Guatemala Nicaragua B r . v ' Uruguay, Panamá, Ecuador, México
Rica, Chile, Brasil, Arge~tina, Para :1a o ~1~, . enezu~la, Colo!n?ia, Honduras,
de América y Cuba. Su ambito geo!ráA~o :~~:ep~blica Donuruca~a, Estados Unidos
de 1926, ya que en este de La H b
.
• P es, del Converuo Iberoamericano
'
a ana IJenen entrad
· d
portuguesa, como los Estados Uru'dos d e' Aménca
. y Haiti
a PaJSeS
eda edhabla no. española ni
otro no perteneciente al hemisferio ameri
s·
' qu n o excluido cualquier
reguladas son coincidentes y con n,au·c . caáno. m embargo, muchas de las materias
· rfdicas de igual naturaleza..•
es m so menos análogos, se h acen defüúóones
~
o hemos de enlrar en el debatido tema del
. .
que el artículo ¡ de la Convenció sob
mar t~rn~onal pero sí conviene recordar
. b
n
re mar terntonal )' la
.
me ra el 27 de abril de ¡ 958 d t
.
zona conugua hecha en
fG
, e enruna que la soberanía d
ue~a de su territorio y de sus aguas interiores a u
e un Estado se extiende,
designada con el nombre de mar territorial.. ' na zona de mar actracente a sus costas,

eosi.:

3

363
362

�"2.- El derecho de aterrizar sin fines comerciales.
"Los derechos previstos en esta sección no podrán exigirse respecto de los
aeropuertos que se utilicen con fines militares y de los cuales se excluya todo
servicio internacional regular. En zonas de hostilidades o de ocupación
militar, y en tiempo de guerra en las rutas de abastecimiento de dichas zonas,
el ejercicio de tales derechos estará condicionado a la aprobación de las
autoridades militares competentes."
Como hemos visto, en el Convenio de Chicago, después de proclamarse la
soberania "exclusiva y absoluta" sobre el espacio aéreo correspondiente al
territorio de cada Estado, se establecen unas libertades recíprocas entre los
que son parte en el Convenio y en virtud de las cuales pueden sobrevolar los
territorios de cada uno y aterrizar sin fines comerciales, salvo casos especialmente establecidos por razones de índole militar o de defensa.
Estas libertades del aire se hacen más extensas en el Apéndice IV del mismo
Convenio, cuyo artículo primero, dice:
"Cada uno de los Estados contratantes reconoce a los demás Estados
contratantes las siguientes libertades del aire, respecto a servicios aéreos
sujetos a itinerario fijo:
"1. El privilegio de volar sobre su territorio sin aterrizar.
"2. El privilegio de aterrizar para fines no comerciales.
"3. El privilegio de desembarcar pasajeros, correo y carga tomados en el
territorio del Estado cuya nacionalidad posea la aeronave.
"4. El privilegio de tomar pasajeros, correo y carga destinados al territorio
del Estado cuya nacionalidad posea la aeronave.
"5. El privilegio de tomar pasajeros, correo y carga destinados al territorio
de cualquier Estado participante y el privilegio de desembarcar pasajeros,
correo y carga procedentes de cualesquiera de dichos territorios"
"El ejercicio de los privilegios precedentes estará sujeto a las disposiciones
del Convenio Provisional de Aviación Civil Internacional, y cuando éste entre
en vigor, a las disposiciones de la Convención Internacional de Aviación Civil,
ambos instrumentos redactados en Chicago el 7 de Diciembre de 1944."
La articulación de estas libertades del aire es objeto, normalmente, de
negociación diplomática y queda estampada en los Convenios bilaterales que
se ultiman entre los países. En estos Convenios bilaterales se establecen las
condiciones mediante las que ha de llevarse a cabo el intercambio comercial
-de personas, correo y carga- por vía del aire. En general estos Com·enios
bilaterales suelen obedecer a un patrón o modelo respecto del que se introducen las variaciones que cada caso requiere.
364

EL DESARROLLO TECNOLÓGICO y LA CONDICIÓN HUMANA
POR ALOO ARMANDO COCCA

Argentina

=~~EM?S D~DUCt, tal vez con bastante aproximación, cuál ha de ser el estado
. t a et~nc1~ y a tecnología espaciales, sus aplicaciones, la cooperación
m e~nac10na y el papel de las Naciones Unidas en el próximo decenio
pudiendo ~uperarse ese cálculo por una activa intervención de la ONU d ,
sus orgamsmos especializados. Pero lo que no podemos s· .
y e
apr ,· d
•
1qmera prever
oxuna amente, s1 no se hacen esfuerzos en todos los niveles en tod
:olmeHnto y e? el mundo en~ero, es la posición del hombre y por co~siguient:
per"ód
d e fia . . umamdad en .ese mismo
.
1 o, en el orden moral, espiritual y en
e m1t1va, en la propia convivencia humana.
'
1. La condición humana

1. 1_- Se ha dicho que la técnica es una enfermedad mortal. Que todo ha
cambiado d_esde que comenzó el espíritu práctico en la sociedad y
0
~:~::

;:i~~::tº~ ª ~~º• ~-.

comodidad fisica y la recrención fáciÍ au~~:1~:~
s1gm ca o un alentador descenso de los valores morales e
~:~~e~u~les; por c~nsiguiente, los espirituales. La persona humana lo era
. ~ o era acnón personal. Pero ese ritmo individual acuciado or
ap~tenleta~ y verda?~ras_necesidades espirituales -que compl~cerlas o supperar 1as iac1an la
de
en
11 felicidad
..
. nuestros abuelos- se hª vem"do trans fiormando
o que se ama senar en multitud" que anuló (no pod'
d
manera) la felicidad de cada cual.
ta ser e otra
.

la

. l ._2. Porque •:mo~ernización" es un proceso complejo que a orta industria
h~CJ?n, ~rbamzac1ón, despliegue de tecnología, pero al mis:no tiempo des:
va onzac1ón de las culturas y empequeñecimiento del hombre
planteado la cuestión de-si el prog1·eso in"te
· 1puede ser
lla 1.3.d Nosl hemos
·
.. ..11a
do :~eº ta o s1 se trata simplemente de crecimiento, que puede ser deformagenerado. Llegamos a la conclusión, cuando en ello meditamos
n~ puede llamars~ pro~eso lo que no viene acompañado de erfeccio~:~
miento. El perfccnonam1ento es sólo espiritual.
p

�1.4. La consecuencia ha sido caer en un estado de insatisfacción, de
disconformidad y por lo tanto, de incomodidad, frente a lo que se llama,
paradojalmente, confort.
.
.
.
1.5. Se ha dicho con acierto que "en nuestra psique colccttva, espacio ha
significado libertad, romance, desafio de lo desconocido, y 'ciclo'" (NCONF.
101/PC/L.1 7/-Add.l,p.l). iQué ventaja extraordinaria para el pensador de
nuestro tiempo contar con una sique colectiva que no haya perdido las
ilusiones más caras al espíritu, sus mayores ilusiones, lo que hace al mundo
digno de ser vivido! Apuremos nuestro esfuerzo antes de que la técni_ca, que
todo lo cambia, altere también esa riqueza tan preciosa de la Humamdad en
todas las latitudes, en todas las culturas y en todas las edades.
1.6. Felizmente, para consuelo del hombre de nuestro tiempo -insatisfecho, disconforme e incómodo, en suma, desilusionado y sin deseos de alentar
una ilusión- existen las ciencias sociales, que lo ayudarán a salir de ese
estado, al que ha sido llevado involuntariamente, impensadamente, porque,
en .efecto, de eso se trata: de no pensar. iPara qué! La máquina lo resuelve
todo y sin equivocarse. El equívoco ha sido creer que se puede confiar a la
máquina lo intransferible a la condición humana: su espíritu.
. .
1.7. Entre esas ciencias sociales corresponde un lugar de pnondad al
derecho, que no obstante ser esencialmente espiritual, tiene la ventaja que
es, al mismo tiempo, práctica, la más práctica de las ciencias sociales.
1.8. El derecho es el gran guardián del hombre. Con el advenimiento de
la era industrial, que amenazaba con someter al hombre, aparece el derecho
laboral, y el trabajo adquirió una dimensión inusitada con la multiplicación
de la manufactura. Contra las desviaciones del poder de los gobiernos, se
levantó el derecho constitucional. Con la expansión internacional del comercio, asoma el derecho mercantil internacional. Frente al abuso fiscal y de las
facultades administrativas confiadas, aparecen el derecho fiscal y el derecho
administrativo. El derecho internacional va transfiriendo a la persona humana lo que el Estado reservó para sí mismo, y deviene derecho humanita_rio
antes que derecho de soberanías territoriales, donde el individuo es también
sujeto de derecho.
.
. .
1.9. Ante la nueva perspectiva del universo que han ofreC1do las reahzac10nes humanas en el espacio, ha debido igualmente cambiar la estructura del ·
derecho, para lo cual eleva a la jerarquía de st~eto jurídico a la Humanidad
misma. Esta obra es realizada por el Derecho del espacio, que implica la más
extraordinaria revolución jurídica -empleamos esta palabra "revolución"
en sentido científico y no político, como lo hacen los astrónomos- de todos
los tiempos, a través de sus milenios de existencia.
.
1.1 O. Ese gran guardián del hombre ha comenzado a tutelar igualmente a
la Humanidad, no sólo en el espacio y los cuerpos celestes, sino en zonas de

366

actividad humana_en nuestro planeta, con el derecho atómico, con el derecho
de los fondos marmos, con el derecho energético y con el derecho ambiental.
1._11. Pero de lo que carecemos, sin duda, al menos no se han hecho estudios
sufic1en~es, es de un derecho de la investigación y el desarrollo, precisamente
para cm?ar. del hombre y de la sociedad humana ante los avances de la
automattza~1ón, ca~ente de previsiones por las consecuencias que de su
empleo derivan. Cmdar del hombre y de su conjunto, la Humanidad.
l. 12. Un antecedente alentador lo ofreció el Comité de Enlace Científico
~gal entre la Academia Internacional de Astronaútica y el Instituto Internacional ~e Derecho del Espacio en su reunión de Nueva York, de 1968. Su
conclusión fue la siguiente:
Existen tres grandes categorías de actividades espaciales:
a) Las que el derecho alienta, apoya, afirma;
b) Las que el derecho tolera; y
c) Las que el derecho prohibe.
1.13. iCuánto hubier~ ganado la Humanidad sien esos casi tres lustros que
~os sep~ran_ de la reumón de Nueva York se hubiera profundizado en la
s~stemattzac1ón de estas actividades humanas, no sólo en el ámbito del espacio
smo en todo otro dominio!
'
1.14. No se trata del derecho de los pueblos a la investigación y al
desarrollo, que siempre lo han tenido. Y prueba de ello es que su ejercicio los
ha llevado a las consecuencias que ahora lamentamos. Se trata de normar
establecer princ!p~os y ofrec~r t~n marco jurídico a esa actividad para que n~
s~ aparte de su umco beneficiario: el hombre y consecuentemente la Humamdad, en su calidad espiritual y no en su aspecto material.
1.15_- Es bie_n sa?ido ~ue el hombre emplea un porcentaje escaso del
potencial de su 11~tehgenc1a y ha logrado, sin embargo, adelantos sorprendentes. Pa~a el cambio que se reclama es necesario adoptar una posición valerosa,
requerir de la capacidad de cada cual su mayor esfuerzo, a título de ser
pensa~te, para s~1perar esta postración del hombre y este dominio de la
máqm?ª· La té~mca l~a sido llevada a la educación para facilitarlo todo, pero
adormilar al mismo tiempo las facultades intelectuales del estudiante. No se
trata de desechar el empico de la tecnología en los procesos educativos. El
hecho es cómo se utiliza. Los experimentos de educación de nÍlios en los
Mo~tes Apalaches y los diagnósticos médicos via satélite en Alaska, pero
part1c~i!armente _los resultados extraordinarios del Satellite Instructional
Telev1s10n Ex~rnnent (SITE? en la India, en 1975, son una prueba de cómo
se han de. utilizar esos medios técnicos. Más de seiscientos millones de
~rsonas vive en aldeas aisladas en la India, y muchas de ellas nunca habían
v_JSto antes un film. Los programas fueron diseñados para transmitir mensajes
simples acerca de la nutrición, cuidados maternales, planificación de la
367

�familia, ganadería, agricultura y tratamiento del cólera en términos de fácil
entendimiento.
1.16. Se han empleado ya varios satélites en órbita geoestacionaria y ello
no significó ninguna de las amenazas advertidas -no podré Ol\"idar que en
el recinto de las Naciones Unidas se dijo hace trece años que el Estado que
dispusiera de la tecnología de la radiodifusión directa ganaría toda guerra
futura sin disparar un solo tiro de fusil- sino grandes beneficios para
importantes nucleamientos de la sociedad humana.
1.17. El hombre, en su condición humana, ha sufrido algunas crisis.
Cuando los juristas y legisladores de todo el mundo, el siglo pasado, se
empeñaban en darle vida para el derecho a lo que llamamos personas
jurídicas, personas morales o personas legales, se asistió a un verdadero
atentado contra el hombre en su condición de persona jurídica, persona de
derecho por excelencia. Le disputaban esa preeminencia las personas ficticias,
las personas artificiales. En aquellos momentos muchos asumieron la defensa
del ser humano, pues no aceptaban que el derecho olvide al hombre y confiera
preeminencia a lo accesorio. La reacción se extendió por muchos años y a
comienzos del siglo pudo exclamar el jurista italiano Giorgio Giorgi: "Y
pensar que el derecho fue hecho exclusivamente para el hombre: cmn lwminmn
cama omnes ius ccmstitutum. sit!". Los jurisconsultos romanos te hicieron César;
los modernos pretenden reducirte a la nada".
1.18. La crisis del presente es mucho mayor y no tiene parangón con las
anteriores. La tecnología disputa al hombre el dominio del conocimiento. La
eficiencia de la máquina excede la capacidad del hombre, quien usa la
tecnología para su propia comodidad y se transforma así en un "dependiente
de la máquina", en un "adicto de la máquina".
1.19. He tenido ocasión de escuchar, el 11 de septiembre de 1978, en
Dubrovnik, la conferencia de K. Soe&lt;ljatmoko -en la actuali&lt;lad rector de la
Universidad de las Naciones Unidas- durante la reunión anual del Instituto ·
Internacional de la Comunicación. En esa oportunidad señaló que la capacidad de una nacion-no sólo de su gobierno sino la de su sociedad como un
todo- de adaptarse a los rápidos cambios tecno-económico, sociocultural y
político, en una escala que haga posible hablar de transformación social,
depende mucho de su capacidad colectiva de generar, alcanzar, asimilar y
utilizar una gran cantidad de información disponible. A esta capacidad para
una respuesta creativa e innovadora a las condiciones del cambio y a los
nuevos desafios quisiera llamarla la capacidad de aprender de una nación.
Tal capacidad no está obviamente limitada al nivel cognoscitivo, sino que
incluye niveles de actitudes, institucionales y de organización de la sociedad
misma --concluye.
368

ºd 1d2~. ~e lo g!osado, rescato una frase plena de contenido humano: "capa~:sªmá e ?s nac1?lnes para aprender". Las naciones, es decir, sus hombres no
qumas, m os muy refinados robots que pudieran posee
,
~-ilHSepamos aprender, tengamos la actitud individual qu/~erá posición
~ocd~a :d algadmos el esfuerzo propio, de cada cual, con la cuota de inteligencia
m iv1 ua e cada componen t e de 1a sociedad
.
que integramos. El resultado
Será Sorprend ente.

2. ~osibilidades y perspectivas de nuevas actividades espaciales en cooperación internacional.
21.1. Hay ~dma palabra que tiene resonancias extraordinarias en el dominio
de .as dact1v1 acles espaciales.• cooperación
·
·
.
mternac1onal.
En un seminai··•o
l
rea iza o en
· · de
· la UNESCO lleg·óse a
. Buenos Ai res en 1979
.. con patrocm10
laºdconc1us1ón
.
' conte
l T que la cooperac1ºó n ·internacional
es un imperativo legal
nt o en .e ºel ratado
del
Es
·
l
'
d
pac10 y, por o tanto, condicionante de la licitt1d
de·
toda act1v1 a en el espacto.
· s·1a lgmen
• no comparte esta conclusión al meo
~ompre~derá que'. desde los comienzos de la era espacial, la coo r .;s
mternaoonal ha sido la regla. y si hubo alguna excepción, ha sidopepr:;:sa~
mente para confirmar esa regla · Es, por 1o tanto, una costumbre internaciona1'. para aquellos que se muestran poco apegados al derecho pos·1.1·
.
1 vo mternacional.

2.2. ~ooperación implica coordinación y regulación. Es decir
~:;::~c•~ pe_rma_nente del derecho. La ciencia y tecnología espaci~l;~:r:~~
e a c1enc1a y tec~olo_gía generales y, consecuentemente, también son
¡artes delE~ont~x~o sooal, mdustrial, educacional y cultural de la sociedad
1umana. . ~bJe~vo es el bienestar de la humanidad como un todo Ello
~upone part1c1panón (otra palabra de valor capital en la mod .
. ºd
mternacional).
e1 na comum ad
la

!!~

Participaci?n, según R. Fenaux, es tomar parte, es decir, concurrir a
. y a la a~c1?~• ~n todas las fases sucesivas de la ima inación de la
sugestión, de la m1c1at1va, del proyecto, de la decisión y de a lica¿ón O
~orno s~ expresó en la Reunión Consultiva de la UNESCO sobrfEl Dereciw d
omunuarse (Bucarest, 9-12 de febrero de 1982) participación im r t
parte en todos los niveles relevantes y en todas las etapas de la co p •c~ o~nóar
mcluso la fon 1 ºó
r .,
.
mu111cac1 n,
. . nu ac1 n, ap 1cac1on, mancJo y revisión de las políticas de
comumcac1ones.
'·
2.4. Hay
tres
frases
que
no
pu
d
l
.
.
.
e en ee1se separadamente: crecimiento
econ6 ~uco, desarrollo so~1al y humanización de la Humanidad. Esta últi
envolviendo y predetermmando la acción.
ma
. 2.5. N_o toda_s_ las _naciones pueden por igual aprovechar los frutos de la
exploración, ut1lizac1ón y subsecuente explotación del espac1·0
,
u ltraterrestre.

1!

369
H umanit.u-24

�La tecnología espacial es un medio poderoso para ª:ceder al de~arrollo

nacional e internacional. Si nos proponemos compartir los beneficios y el
bienestar, debemos acercarnos con espíritu ampliamente cooperativo a conceptos fundamentales: participación y asociación de todos ~os pueb!os. Esto
lo ofrece ya un principio incorporado a un instrumento internacional: el
patrimonio común de la Humanidad, en el Acuerdo relativo a la Luna y Otros
Cuerpos Celestes.
.
. .
2.6. En la Mesa Redonda sobre Encuadre Jurídico de las Actividades
Económicas en el Espacio (Córdoba, Argentina, juni~ 1981) h_u bo ~ons~nso
en el sentido que el beneficio no debe limitarse a la mformac1ón ~1entifica:
antes bien, debe tratarse de beneficios palpables de carácter económico, como
la prestación de servicios y la transmisión de t~cnología, que importen ese
mayor bienestar general para toda la Humanidad. Sólo
este modo se
compartirán los beneficios porque, de otra manera, la mayona_&lt;le los pueblos
jugaría un papel pasivo de sólo recibirlos. En ca_11:1bio, es esencia~ ~ue d~s~mpeñen un papel activo y asuman las responsab1hdad_es que ent1ana p~ec1samente el acto de compartir en el esfuerzo de producción de los beneficios. En
consecuencia, la cooperación debida en las actividades espaciales se r~bustece
en su carácter de obligatoria, cuando se trata de actividades ec?nó1111cas.
2.7. Los pueblos tienen las responsabilidades de su propio dcsarro_llo;
porque, como lo expresa el Draft Report of UNISPACE/82, la dependencia _Y
la caridad no engendran desarrollo -los esfuerzos, autocon~anza,, l~ motivación y la movilización, sí. La tecnología espa~ial no es la ,~anta mag1ca que
pueda brindar riqueza repentina pero. -sab1a~ente _aplicada-: posee el
poder de estimular el desarrollo económ~co y, con igual ~mpo~nc1a, ofrecer
mayor equidad a través de la educación y el cambio soC1al (UN Doc.
NCONF.cit.p.4).
.
2.8. Comunicación, transporte, educación, alimentos, agua, salubndad y
seguridad son promesas hechas realidad, son benefic!o prácticos alcanzados.
Pero es mucho más lo que se espera, lo que se anuncia. El futuro carg~do de
promesas está en el espacio. Para recibir con equidad es_as ventaJaS'. es
necesario ofrecer una adecuada estructura legal y una apropiada educación.
El desafío a los responsables de la organización tanto de la comunid~d
internacional como de los grupos nacionales es doble: Se busca el beneficio
económico total para todos los pueblos, para la Humanidad en su conjunto,
pero también la distribución de tales beneficios entre los varios_ ~rupos
sociales y culturales en un mismo país. El espectro entero de l~s activ1da~es
espaciales in~luye consideraciones económicas, so:iales y éticas en _mvel
nacional e internacional. Es la armonía que el Embajador Peter Jankow1tsch,
Presidente del Comité Preparatorio de UNISPACFJ82, compara con la música de Mozart.

d:

370

3. El espacio como aventura int.electual frente a las desilusiones del desarrollfJ.

3.1. Cuando la sociedad descubre o advierte nuevas técnicas, sobre todo
las que la colman de asombro, espera de ellas el mayor bienestar, una
economía que la beneficie, mayor tiempo para acentuar su humani1.ación; en
una palabra, que esa técnica le aporte comodidad, satisfacciones y que le
resulte, en definitiva, gratificante.
3.2. Tal vez el hombre no estaba mental ni moralmente preparado para la
rápida evolución tecnológica operada. La máquina ha traído prontitud pero
no perfeccionamiento en el quehacer humano. Una computadora hace cualquier complicada operación en forma práctica~ente instantánea. Pero a costa
del abandono del esfuerzo mental del hombre. ¿Nos llevará ello a un irreversible retroceso, que traerá una atrofia del potencial de inteligencia? ¿Es
posible predecir hasta dónde alcanzará esta regresión?
3.3. ¿y qué pensar de la libertad? Pueden ofrecerse varios caminos para
resolver un teorema. La automatización lleva a soluciones programadas,
rápidas y seguras. Priva al hombre de posibilidades. Libertad es también
oportunidad de elegir, opción en la alternativa, con cierto margen de indeterminación, implica espontaneidad, ausencia de interferencia, satisfacción
por sí mismo de un requerimiento. Es siempre un dinámico, voluntario acto
de la persona humana.
3.4. El hombre común ha perdido muchas de las esperanzas que le ofreció
la tecnología. Y vive en un mundo contaminado que terminará, si no se
adoptan medidas heroicas, por destruir al planeta.
3.5. La evolución tecnológica no ha sido acompafiada de una evolución
similar de orden moral. Eso hace que el hombre de hoy se sienta derrotado,
superado. Vive el proceso como algo fatal, que en un momento cierto lo
destruirá, no como ser biológico, sino como ser libre y ser pensante.
3.6. Ante esas circunstancias, aparecen las opciones: trabajar para el
perfeccionamiento del desarrollo en la paz; o trabajar para la destrucción, en
la guerra, en la violencia, o en la inacción.
3.7. Hasta ayer la guerra era un acontecimiento natural en la historia de
las naciones. No hubo generación que no combatiera. Mucho tardaron los
pueblos en convencerse que la guerra debía ser reemplazada por otra forma
de convivencia. Muchos héroes que recuerdan los monumentos trabajaron
directa o indirectamente para la guerra. El hombre de nuestro tiempo tiene
una misión más importante y por cierto más dificil: trabajar para la paz. Es
un desafio intelectual. Un desafio contra la violencia en todas sus formas y en
todos los grados.
3.8. El espacio es la gran oportunidad, no sólo porque hacia él convergen
los mayores talentos y las inteligencias más lúcidas, sino porque se trabaja en
371

�cooperación científica. La aventura espacial es demasiado grande y demasiado importante como para que pretenda hacerla una nación o algunas naciones.
3.9. Hablar del espacio es hablar de paz. La actividad espacíal es por esencia
pacífica. De esa paz que han deseado en todos los tiempos y desde el fondo
de sus conciencias los guerreros. Napoleón demostró que poseía talento no
sólo militar. Poco antes de morir manifestó su convicción de que, de todo lo
que hizo, le sobreviviría el Código civil. No fue el autor, per? se empeúó en
dotar a Francia de un código civil, un código de paz. La posteridad lo recuerda
y su obra de paz pervive en el llamaclo "Códig? Napoleón". .
3.10. Después de la Segunda Guerra Mundial Europea conuenza la tarea
de reconstrucción, en dimensión continental. La más grande aventura intelectual es la ~mprendida a través de su Consejo de Europa, con su asam~)lea
parlamentaria y su comité de ministros. Y se ubica ya como la más antigua
de las organizaciones políticas de Europa Occidental, con 33 años de existencia.
3.11. Hay precedentes en la historia nacional de pueblos que alcanzaron
su independencia en el siglo pasado. Nacieron de un fervoroso movimiento
intelectual. Inteligencia y gobierno iban de la mano. Los poetas gobernaron
también. Muchos de los autores de las constituciones de las nuevas naciones
fueron literatos. Como bien se ha dicho, se propusieron "inventar" un país,
poner al servicio de una causa profundamente anhelada toda la inteligencia
y la totalidad de los talentos de un pueblo. Nada se confió a extraños y por
cierto que no se ofrecían procesos automatizados. Los pueblos nacieron
vigorosos y sobre todo con fervor, ilusiones, amor y fe en el destino.

alta energía, armas de rayos letales y otros desarrollos similares arrojan una
sombra oscura sobre la utilización pacífica y benéfica del espacio. Ya es tiempo
de detener y revertir esta peligrosa tendencia y comprender más ampliamente las perspectivas que ofrece el espacio, un hermoso planeta cuyos procesos
vitales son íntimamente interdependientes, donde la vida se basa en un
delicado y único equilibrio entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre
y el hombre" (UN Doc. cit.,p.4)
4.3. Las telecomunicaciones militares escapan, en principio, al control de
la UIT. A ~esar de ello, las frecuencias utilizadas con estos fines son, en gran
pa~te, ?ot1ficadas al I:RB. Y es por ello que existe también un plan de
atnbuc1ón de frecuencias para el servicio móvil aeronáutico (OR).
_4.4. ~ idea de_ una gt~erra en el espacio parece estar lejana. Pero la
eX1stenc1a d~ satélites ª:esmos, estaciones espaciales bélicas, rayos letales y
naves espaciales con canones laser, son ya una realidad. La proporción de
lanzamientos con fines militares desde 1957 es semejante en losEstados
Unidos de América y en la URSS; entre ambos, en el período 1958-1975
lanzaron más de 1.000 satélites militares. El Dr. David Baker, asesor de NASA
y autor _del libro The sha_pe of Wars to come, dice: "La información y los datos
neces~nos para conduc1r una gran guerra en la Tierra depende ahora casi
exclusivamente de satélites.en órbita alrededor del planeta".
4.5. La efectividad de los satélites militares quedó demostrada en octubre
de 1973, durante. la guerra en~re Egipto e Israel. Se ha planeado por parte
de los Estados Unidos de Aménca lanzar un satélite con estación de comando
en órbita a 132.000 millas de la Tierra -la mitad del camino a la Luna-y
fuera del alcance de los satélites y rayos destructores.
.

4. El espacio como fuente de una nueva ética J1ersonal y social.

5. El optimismo, como supuesto de beneficio y felicidad.

4.1. Human dim.ensions of the space ente1jnise ha sido el tema de una conferencia dada por el Profesor Yash Pal en el Simposio Internacional Aeroespacial 81 (Aeropuerto Le Bourget). Manifestó que el hombre mira a la tecnología espacial no para que provea soluciones a los problemas, sino para alcanzar
a percibir la nueva ética que surge de los logros de la actividad espacial, para
asegurar que los hombres en esta Tierra, siendo semejantes, alcancen el
mismo nivel de-dignidad.
4.2. En el Draft ReJ1ort de la Conferencia no ha dejado ele señalarse la
creciente militarización del espacio como una barrera para una mayor cooperación y un obst..iculo potencial para obtener los máximos beneficios de la
tecnología espacial. "Aunque las aplicaciones militares de naturaleza no
agresiva, tales como los medios técnicos nacionales de verificación (surveillance satellites), han tontinuado por algunos años, se hallan ahora desbordados por sistemas direct..'lmente agresivos. Armas anti-satélite, rayos laser de

5.1. Frente a todas esas incertidumbres y aun amenazas a la paz, si se nos
pregunta ¿qué puede la Humanidad esperar de UNISPACE/82, estamos
prontos a responder: un poco más de ilusiones, un poco más de optimismo
para ver el futuro con beneficio y felicidad: beneficio material y felicidad
espiritual.
5.2. En lo que hace a una indeseada guerra espacial corresponde a los
Estad.os que p~sean e~os ~edios brindar a la Humanidad una tranquilidad
que viene P?rd1endo d1a a d1a. Porque, en efecto, no son pocos los que piensan
como Marvm Goklberger, del California Institute ofTechnology: "Estamos
yendo a través del valle de las sombras de la muerte".
5.3. La responsabilidad es de todos: gobiernos, organizaciones internacionales ~ub~rname1~L1les y no ?ubernament1les, dirigentes, maestros, pensadores, Juristas, legisladores, d1plomáticos,j11eces. Y los creadores e investigadores, conforme a la clasificación del Comité de Enlace Científico Legal de la

372

373

�Academia Internacional de Astronáutica. El papel de las organizaciones no
gubernamentales, por hallarse desprovistas de intereses políticos o sectoriales, resultará de gran utilidad.
5.4. Así como la imaginación es el mayor auxiliar de la ciencia, el optimismo
es la piedra de toque para toda acción en el campo de la política internacional.
5.5. Optimismo es fe, una de las grandes virtudes _de! espíritu.
.
5.6. Sólo con optimismo se construye, porque opt:musmo es propensión a
ver y a juzgar las cosas del modo más favorable. .
. ..
.
5.7. y es también un sistema filosófico que consiste en atnbmr al umverso
. la mayor perfección posible.
5.8. Hasta ahora no conocemos nada más perfecto que el universo y no
poseemos otro patrimonio que nuestra cttltura, la cual nos ha dado una
civilización que explora y utiliza el cosmos.

I.AGRAN AVENTURA DE NUEVA ESPAÑA EN EL MAR DEL SUR
POR ANToNIO POMPA Y POMPA.

del Instituto Nacional de
Antropología e Historia
LIMINAR

GRANDE NO SÓLO PARA LOS MEXICANOS, sino para el mundo en general es la
expansión de Nueva España en el siglo XVI, pues su influencia en la integración geográfica, política, cultural y económica del mundo se manifiesta desde
que se inició la ruta de las especias, pues desde entonces flota en occidente
nuestro pensamiento, nuestra cultura, nuestro espíritu, y ello lo hace profundamente acreedor a nuestra atención, asi como a una profunda interpretación
sociológica.
·
La maravillosa historia de la ruta marítima que dió origen a la formación
del e::je México-Filipinas, nos trae a cuenta los acontecimientos de las grandes
epopeyas en los mares del Sur con los pormenores de clh·ersos viajes, hasta
la conclusión de un ciclo con Miguel López de Legaspi y Andrés de Urdaneta,
cuya acción se constituyó definitiva en las relaciones geográficas, políticas,
culturales y económicas del mundo en el sentido universal del siglo XVI.
La concepción fantástica de las rutas de las especias que incitó las aventuras
del pensamiento del hombre de mar excitado por el gusto que aguzaba y
agitaba el ingenio con multitud de elucubraciones, trajo progreso en la
Astrología y la Náutica, e hizo realidad la gran satisfacción de gustar las
especias cuyo sabor y aroma germinaron en ambiciones de política colonial
principalmente por Espafi.a y Portugal, a la vez que realizaron las concepciones de una Geografia delirante en la constitución del mundo del siglo XVI,
como nos lo atestiguan crónicas y cartografias de la época.
Lo que hoy decimos tiene como fundamento el resultado de investigación
directa en elementos documentales, buena parte inéditos, ele! Archivo General de la Nación y de colecciones particulares, en México; clcl Archivo General
en Sevilla, en sus secciones de Documentos inéditos de Ultramar, Simancas
Filipinas, patronato y Audiencia de Filipinas, Secular Audiencia de Filipinas,

374

.
1

�etc., y de los Archivos Agustinianos de Manila y de Cebú, así como de las
colecciones impresas de la Academia de la Historia de Madrid, las formadas
por Joaquín Pacheco, Francisco de Cárdenas y Luis Torres de .Mendoza, y de
Emma Helen Blain James y Alexander Robertson; diversas crónicas como las
de Gaspar de San Agustín, Esteban García y del Padre Grijalva; relaciones de
autores entre quienes merecen ser citados Cavada, Malo de Luque, José de
Alcázar, March Labores y muchos más, quienes dan fuerza a la historicidad
de los acontecimientos que se narran.
1.- El seiiuelo de las especias y de los descubrimientos marítinws.

Nueva España; he aquí la síntesis en que se condensa el contenido de dos
grandes culturas, la eur&lt;?pea transportada por el ímpetu caballeresco y
aventurero del hombre español, y la indígena con su concepto autóctono del
tiempo y de la vida, preñado de fortunas del pensamiento, donde el hombre
mágico-religioso creó la nueva fisonomía americana dentro de la actual
cultura universal.
Los tesoros del pensamiento y de la acción en Nueva España, son inagotables para las especulaciones de la historia;_y de entre ellos, en su multitud de
imágenes plasmadas en el devenir de tres centurias, he apartado la maravillosa y audaz aventura de la conquista definitiva de las especias, en la
expansión geográfica de Nueva España hacia el Occidente, en "dereclnn;a";
así como los viajes hasta las regiones de los múltiples ventisqueros en la gélida
zona boreal.
Nueva España, admirable consorcio de pensamiento indígena y pensamiento europeo, quiere decirnos qué fue, qué ha sido y sigue siendo, para
provecho de historiadores y sociólogos, estadistas y hombres en general,
destruyendo el complejo de inferioridad, que hace el sentido trágico de la vida
en los pueblos y en los individuos que carecen de la verdad de su pasado.
Con ese fin distinguir en primer lugar, la maravillosa ruta de las especias
de los descubrimientos marítimos, originados por aquel señuelo de las aventuras que llevaron a Marco Polo y a Hernando de ~lagallanes a las más
grandes empresas marítimas de la humanidad.

***
Arabia era la primera de las tres penínsulas que el viajero del :Mediterráneo
encontraba al dirigirse de Occidente a Levante, con rumbo a los mares de
Asia; península fértil ·y de suelo benigno que la constituyó zona feliz desde los
tiempos del Patriarcado. Esta fecundidad hízola centro de activas relaciones,
tales como el comercio, y sus redes en el trueque e intercambio llegaron hasta
más allá de la Etiopía, de donde llevaban el incienso, el oro y las piedras finas
que por las corrie ntes del río Nilo fueron transportadas al Egipto o navegando

37G

por el golfo Pérsico invadieron los centros de mercaderias en Asiria y Babilonia.
La importancia comercial y marítima del pueblo árabe, por aquella remota
época, llegó a su pleno desarrollo antes de la dominación romana por un
fenómeno de geografia fisica, el descubrimiento de los monzones, vientos
periódicos de seis en seis meses, que soplaban y soplan en la zona tórrida con
particularidad en los mares que profundizan en la tierra, como los que
pertenecen al Oceáno Indico; mar de Omán y aguas de Bengala hasta el mar
de la China al Septentrión del Ecuador; en ellos, el monzón de primavera
sopla de Mediodía-Poniente, y en Otoño Levante-Septentrión. Al medio del
Ecuador, entre Sumatra y la Nueva Holanda, el primer monzón sopla del
Noroeste y del Sudeste el segundo. Esta regularidad en el movimiento de las
fuerzas locomotrices para la navegación, &lt;lió al pueblo árabe, por la obsen ación de estas leyes, el medio eficaz para extender sus relaciones comerciales
y de cultura.
Así fue como se descubrió esta ruta que llevó a los árabes, y por ella a los
romanos, a los codiciados países de los aromas y de las especias, que constituyeron el señuelo para las proezas y aventuras de los hombres de mar, en
los fecundos siglos XV y XVI.
Se ha dicho que en el principio fueron las especias ......, y desde entonces,
desde que los romanos tomaron por primera vez el gusto de ellas como
picantes y adormecedores, ardientes o embriagantes, no ha habido pueblo de
la Tierra que no haya deseado la estupenda manifestación de ese milagro que
transforma el sabor, utilizando ya la pimienta, ya la nuez moscada, para hacer
de insipida agradable la monotonía de las comidas; del jengibre por su
especial sabor con la cerveza, y de las variadas especias para convertir en más _
agradable el vino, o la canela que imprime un sabor gratamente excitante.
· Así de repente-asegura un autor-vibran entre los crasos tonos de mayor
y menor del agrio y del dulce, de lo picante y lo desabrido, delicados tonos
- culinarios intermedios, y pronto ya reclaman los paladares, bárbaros aún, del
medioevo, creciente cantidad de esos nuevos estimulantes.
La valorización de las especias siempre fue elevada. Si tomamos tan sólo a
la pimienta por ejemplo, se le aceptaba por base de cálculo, como después se
ha hecho con los metales preciosos. Hubo ocasión en que tan gustada especia
fuera moneda para la adquisición de bienes raíces, pago de dotes .y compra
de _derechos ciudadanos. En algunos reinos la fuaron derechos aduanalcs, y
en el medioevo se designaba al hombre de caudales, con el sobrenombre de
"bolsa de pimienta".
El jengibre y la canela -dicen algunos- la quina y el alcanfor, pesábanse
en las básculas de los farmacéuticos, cerrándose, en tanto, cuidadosamente
1

377

�puertas y ventanas para que la corriente de aire no se llevase, acaso, un
dracma de los preciosos polvos.
¿y por qué eran tan preciadas las especias?
.
c!Acaso no existían en abundancia en sus lugares de ongen?
La razón es muy otra. Los obstáculos que las hadan ser tan estimadas, eran
los de su dificil transporte debido a la peligrosa navegación, la prolongada
distancia que apartaba a Oriente y Occidente, y la rapacidad de los piratas.
Si que las había abundantes en sus lugares de origen. Mul~tud ~e ~rbustos
con flores verdes, existían en el archipiélago Malayo, como la pimienta en
Musisis después llamada Malabar, la nuez moscada en Banda, los claveles de
olor en Amboina y la canela en el Tidore.
De la mano del indígena isleño o peninsular pasaban los productos aromados a la de su amo, dentro del mismo sistema de explotación que imperó en
nuestros países de América, para que éste patrón, mahometano en la mayoría
de las ocasiones, los transportara en piraguas hasta la Malaca, de donde en
barcas mayores se le hada llegar a puertos de la India, y de alli, con incontables
peligros, a la feliz Arabia, lugar en donde se h~d~ la distribución a los pue~los
costeros al Mediterráneo, que formaba el pnncipal teatro de la navegación
en Europa.
.
Es demasiado dificil compendiar la obra de la grande revolunón que las
especias originaron en la vida de la humanidad, ix:ro_baste anotar que trajo
como consecuencia, además de otras, el establecimiento en forma de las
relaciones comerciales, y la aportación más valiosa para la Geografia en
general.
.
.
Esta revolución iniciada en los siglos XII y XIII, vmo a ser realizada hasta
el XVI, con la apertura de las rutas oceánicas hecha por el impulso aventurero
de España y Portugal.
.
A pesar de las luces que la experiencia había dado ?e~e el si~lo IX,_ las
normas de la nav~gación estuvieron raquíticas, hasta el ultimo terno del siglo
XIII en que floreció el célebre ingenio del mallorquí? Raimundo Lulio, a
cuyas prácticas de observación debió el arte de navegar m_co~tables adela~t~s
a las calidades de los vientos, dividiendo en cuatro los pru1C1pales, y sund1vidiendo los otros que resultan en otro igual número, con lo cual legó a la
posteridad la rosa naútica, aludida en su libro titulado: "Félix de las Maravillas'\
Ayuda grande recibieron los conocimientos maritimos con los adelantos
de los hebreos que vivían en Andalucía, y los estudios de los ára~s, como la
división de la esfera celeste por medio del Ecuador en dos partes iguales, que
proporcionó doctrina sobre la figura de-la Tierra.
.
Con dichos múltiples conocimientos fruto de la observación, además de la
BALLESTILI.A, llamada también BASTON DE JACOB, aparato inventado
378

por los caldeos para la observación de astros y medición entre el Ecuador y
el punto de la nave las CARTAS PLANAS y el ASTROLABIO, substituido en
la actualid~d ~or el SEXTANTE se aventuraron españoles y portugueses a
los descub~im1entos de las costas del continente Africano, para fijar una ruta
menos peligrosa al comercio de la Especiería que procuraban hacer algunos
pueblos de Europa.
No hay duda de que por su temperamento, fue el español quien primero
se lanzó a la aventura, arriesgada y dificil, de esas investigaciones, perfeccionadas_ posterior~cnte por diversos navegantes portugueses.
La importancia de la navegación al aplicárscle los conocimientos cientificos
recientes, fue muy grande y trajo como una consecuencia el ensanche de las
níona_rquias portuguesa_ y española, aquella en la Guinea y ésta en la completa
posesión de las Cananas y en el dominio ultramarino de las tierras de
América. En cuanto a esto último, de inmensos resultados para la ciencia en
s:ene~l, h~c~10 qu~ causó_asombro en todos los pueblos yjustificó a la naciente
c1enc1a nautlca y dtó glona a Colón y a Vespucio, proporcionando la integración geográfica del Mundo.
La tras~~ndencia de los_viajes de Cristóbal Colón principalmente, para la
ruta ~~fimava d~ las especias, fue de muchísima importancia, puesto que por
los :'lªJeS ,r ostenores _de diversos marinos se llegó a encontrar la "vuelta de
ocndente , o sea la ruta del Galeón de Manila, cuya historia parece leyenda,
ruta encontrada ~or el gran navegante Andrés de Urda neta, y que fuera sueño
de todos los m~rmos famo~os de esa época. El mismo Colón no se imaginó
nunca que _Imb1era _descubierto un nuevo continente, a lo que Vespucio se
ade~antó, smo un si_mple paso que acortara la distancia entre Europa y la
India, pues los antiguos cartógrafos, con sus concepciones fant.1sticas y
~eformes del ?1undo, se lo habían hecho creer, dando lugar con esas inexactitudes producidas por errores de cálculos en el error de Colón de confundir
las tierras de América con las de la India, tal como lo revela sin duda en· la
relac~ón que _es_c1:ibi6 a bordo durante su regreso al viejo mundo.
Asi quedó 1111c1ada la ruta definitiva de las especias y de los descubrimientos
marítimos rumbo a los mares del Sur

11.-Aventuras en el Mar del Sur
NAVIGARE NECESSE EST...., "es necesario navegar, porque cristianismos, y muy altos, y muy excelente, y muy poderosos Príncipes, Rey y Reina
de las Españas y de las islas del mar, nuestros señores, este presente año de
14_92, después de ~uestras Altezas haber dado fin a la guerra de los moros que
remaban en Espana y haber acabado la gueITa en la muy grande ciudad de
Granada, a donde este presente año a dos días del mes de enero por fuerza
de armas vide poner las banderas reales de vuestras Altezas en las torres de
379

í'
1

)

�la Alhambra ... y los motivos que yo había dado a vuestras Alt~zas, de la tier~a
de la India y de su Príncipe llamado el Gran Can, es necesario navegar hacia
la dicha India, pero no por el Oriente, por donde se acostumbra de a~dar,
salvo por el camino de Occidente, por donde hasta hoy no sabemos por ete~ta
fe que haya pasado nadie". Esto decía a Fernando e !sabe!, reyes de Espana,
el esforzado navegante Cristóbal Colón, al ser termmado lo referente a sus
proyectados viajes, con arreglo a las conces_iones que l_e fueron hechos en el
real de Santa Fe, al pie de los muros de la cmdad herótca de Gr~nada.
Y en verdad que era necesario navegar, y hacerlo por el Occidente hasta
la India, con el fin de encontrar la mta definitiva del maftwilloso País de las
aromas y de las especias.

•••
Hasta que la edad media estuvo por concluir, nada se tra~ó en forma
determinante para establecer una ruta marítima, ~r~cisa, a la I n~ia, pues todo
se reducía a especulaciones teóricas como las opm1ones de Anstóteles, Eratóstenes, Posidonio y Sócrates, éste último estimando que el viaje desde la
Península Ibérica hacia el Occidente, hasta llegar a la India, podía hacerse en
pocos días, pues un viento favorable hincharía l~s v~las de los na,:íos; pero de
las consideraciones científicas, se llegó a su realización hasta el siglo XV por
aventura de Cristóbal Colón, cuyo nombre debe estar unido al del florentino
Paolo da) Pozzo Toscanelli, descubridor intelectual del Nuevo Mundo, quien
por carta enviada a Fernando Martínez, confesor de los _r~yes portt~gueses,
djó a conocer detalladamente que se podía llegar con faohdad al Pats de las
Especias, siguiendo una ruta con dirección hacia donde el sol se po~e.
.
La grande tenacidad de Colón, futuro de su figura fisica y moral, luzo sur~tr
con su grandeza de ánimo y plena inspiración, un nuevo mundo, como OJOS
humanos no habían visto, donde sus habitantes eran a una mano de buena
estatura de grandeza, y buenos gestos, bien hechos, buenos s~rvidores,
hermosos y de buen ingenio, que muy pronto decían lo que se les mculcaba
y vivían felices en tierra poblada de árboles muy verdes y aguas 1~u~has y
frutas de diversas maneras; obteniéndose a la vez, con este descubnm1ento,
la conclusión dt.: la primera etapa en la ruta marítima "en derechura", al País
de los aromas, navegando por el Occidente.
El esclarecimiento de la costa de Honduras que Colón había comenzado al
efectuar su cuarto viaje, fue continuado por Vicente Yafiez Pinzón unido a
Juan de Solis y Pedro de Ledesma, con lo que s~ dió aumento al_int~rés ~or
las exploraciones en la costa del Nuevo Mundo, siendo de much~ s1gmficac1ón
las de Francisco Fernándezde Córdova en 1517 y de Juan de GnJal\"aen 1518,
navegando éste último por los litorales yucatecos hasta la Bahía de Campeche,
subiendo después con rumbo noroeste hast.a la des~mbocadura d~I Río
Pánuco, dentro del ahora Seno Mexicano. En esta ocas1611, por vez pnmera

el europeo vio las gigantescas cimas, cubiert.as de nieve, de las mont.añas del
país fantástico que denominarían Nueva España.
Volviendo nuestra atención a la parte sur del nuevo continente, sigamos
el proceso de las expediciones que trajeron como consecuencia el descubrimiento de los mares del sur, de que Colón, en su cuarto viaje oyó por primera
vez referencia, pues se le aseguró que existían al otro lado de la costa firme
por él encontrada.
Anótase primero la expedición de Alonso de Ojeda, a quien acompañó
Américo Vespucio con el fin de tomar posesión de la Especiería; siguió a ésta
la de que era capit.fo Vicente Pinzón, primero que cruzó el Ecuador por estos
bellos parajes, y llegado que hubo al cabo de San Agostinho, siguió hacia la
Española cruzando la boca del Dragón en el Amazonas, como después lo llevó
al cabo Diego de Lepe en aventurosa navegación.
Por esa misma época Pedro Alvarez Cabra), dando la \'uclta al Africa para
ir a la India, entró en la corriente ecuatorial del Sur y fue arrojado hacia el
occidente a las costas del Brasil, que creyó haber descubierto el primero, por
ignorar los viajes de Juan Ramolho y Yañez Pinzón acaecidos con anterioridad.
Mas el acontecimiento que navegantes españoles y portugueses ansiaban
para encontrar la ruta en "drechura" hacia las islas especieras, no llegaba aún;
reservado estaba para el día 25 de septiembre de 1513, en que Vasco Núñez
de Balboa, en tierras de la América media, exact.1mente en el istmo de
Panamá, tendría a la vista los mares del Sur.
El día 29 del mismo septiembre, Balboa armado de tocias armas, llevando
en una mano espada y en otra una bandera en que estaba pintada una imagen
de la Virgen con las armas de Castilla a los pies, levantóse y empezó a marchar
por medio de las ondas que le llegaban a las rodillas, diciendo en altas voces:
iVivan los Altos y poderosos reyes de Castilla: Yo, en su nombre tomo
posesión de estos mares y regiones... y la mar del Sur quedó formando parte
de un gran imperio, como lo hizo saber Andrés de Valderrábano, escribano
de sus Altezas, quien dió fe de ello.
Seis años después, un año cinco meses más tarde de haber firmado Carlos
V la capitulación con Hernando de Magallanes para acometer la empresa de
la conquista del País de las Especias, cinco barcos abandonaron la rada de
Sevilla para seguir la corriente del río, hasta San Lúcas de Barra meda. Aquí
desemboca el Guadalquivir al mar, aquí debía efectuarse el último arreglo de
la flota, q11~ salió al hincharse sus velas en el amanecer del día 20 de
septiembre de 1519, en que comenzó el viaje de exploración m:'is largo q11e
registra la historia de la humanidad.
Después de haber recibido Magallanes las más duras pruebas en ~n
prolongada travesía preñada de peligros, dirigió sus cuatro naves, ya que una

380
381

�la había perdido, por un estrecho que resultó ser el que unía los océan~s
Atlántico y Pacífico, al que nombró de TODOS LOS SANTOS, en memona
del día de su descubrimiento, nombre que la posteridad cambió con toda
justicia por el de Magallanes.
.
Con el paso por este estrecho, se dió un anticipo de importancia y trascendencia, en el hallazgo de la ruta definitiva a la incitante región de la pimienta
y del jengibre.
.
, .
La historia de la primera travesía por un mar tan mmenso que el espmtu
humano apenas concibe abarcarlo, es uria de las proezas más grandes de la
humanidad, llevada a efecto por el genio y constancia de l-Iernando de
Magallanes quien como Colón, por su figura flsica y moral, hizo surgir otra
fase de la Tierra para su integración geográfica.
.
Esta expedición que cruzó por primera vez el grande Océano, tocó uerras
del Nuevo Mundo en su costa poniente y tiempo después, tras de prolongada
navegación descubrió el archipiélago de las Luzones después llamadas Filipinas, donde desembarcó en la isla Cebú el día 7 de abril de 1531, sufriendo a
poco tiempo en la isla Matan, de las mismas Luzones, la p~rdida de su capi~n
Magallanes, asesinado por los indígenas del lugar en un sunulado homen~Je.
Al conocer el gobierno español los sucesos acaecidos a esta Armada, luzo
se preparase otra que puso bajo el mando de García Jofre de Loayza, quien
tuvo por ayudante a Juan Sebastían del Cano; acompañándoles Andrés de_
Urdaneta, guipuscoano de clara inteligencia y dotes excepcionales en la
ciencia naútica.
Mala ventura tuvieron Loayza y sus hombres. En el trayecto fallecieron el
mismo comandante y Juan Sebasúan del Cano siendo de escaso fruto para el
fil\ que se perseguía, puesto que dejó insatisfecho su propósito, y sí gran parte
de los elementos de la Armada en poder de los portugueses; mas, eso sí, esta
hazaña de Loayza dio al Conquistador de México, Hernán Cortés, entusiasmo
y energía para echarse a descubrir soñando con otros imperios.
. .
Un incidente vino a excitar más a Hernán Cortés, para los descubnnuentos
marítimos. Volvían de las Hibueras los conquistadores tras perseguir a
Cristóbal de Oiid, cuando supieron que con proximidad a Tehuantepec estaba
un patache de la Armada de Loayza, que no pudiendo seguir hacia la Especiería en prosecución de la ruta de Magallanes, se había segregado
después de cruzar el estrecho que une ambos océanos, y viéndose perdido,
tomó hacía el norte en busca de las tierras de Hernán Cortés.
En dieciseis grados de latitud norte, cerca de un cabo en el golfo denominado hoy de Tehuantepec, el clérigo Juan de Areízaga, viajero de la nave
extraviada tuvo el valor de arrojarse a las aguas, desafiando la marea, y de
esta manera, llegado que hubo a la costa, se internó hasta encontrar un pueblo
382

e? que había soldados del Conquistador, y donde con no poca sorpresa vió
pmtada una cruz, que nueve años antes había dejado el mismo Hernán Cortés
Este contacto entre los conquistadores del grande Océano y de la N
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Es - · d"
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pana, m 1scut1 lemente que dió empttie a las ambiciones de Cortés para
emprender la busca de nuevos Imperios, enviando luego capitanes en ayuda
de Loayza a la vez que estableciendo relaciones con sus vecinos del otro lado
del Océano.
·
_Y siendo Dios ?uestro Señor servido -decía Cortés a Carlos V- que por
alh se t?pase el dicho Estrecho: sería la navegación desde la Especiería para
esos Re1_nos_ de Nuestra Majestad muy buena, y muy breve, y tanto, que sería
l_~s dos t~rc1a_s ~artes meno~, que por donde ahora se navega, y sin ningún
uesgo, ~1pehg10 ~e los Nav1os, que fuesen o viniesen, porque irían siempre
Yvendnan por Remos y Señoríos de Vuestra Majestad, y será la mayor cos~
Y que ~ás en vuestro servicio redundará, después que las Indias se han
descu~ierto; Y fue tan_~ la preocupación de Cortés por establecer "en derech~ra un~ r~ta que luciera lucrativo el comercio con la especiería, que envió
vanos em1sanos para_ a_dquirir noticias de los mares del Sur, y con reiterados
apres~os armó exped1c1ones marítimas de las que esperaba obtener grandes
v~nta_J~~; por ello •~and~ construir tres carabelas en Zacatula y armó Ja
exped1C1ón que zarpo de C1huatlán en noviembre de 1527 al mando de Alvaro
de Saavedra Cerón.
Esta p_rim~ra expedición que salió de Nueva España, cumplió )a mitad de
su experiencia cuando Saavedra llegó a Tidor el 30 de marzo de 1528· sólo
falta~a la vuelta para establecer el contacto entre la Especiería y Nueva
Espana, 1~ cual no aconteció con este navegante, puesto que pereció con su
embarcac1ó? en una tempestad al volver a México, y los deseos de Carlos v
Ydel conqmstador Hernán Cortés no fueron satisfechos.
. Dícese de este último, Hernán Cortés, que era tanto el anhelo por comu~1carse con sus vecinos de Occidente, que escribió al Rey de CeblÍ para decirle:
... Y pues estamos ~n cercanos (el Océano Pacífico de por medio, nada
menos), Y en poca _distancia de tiempo vos podemos comunicar, recibiré
mucl~a honr~ de todas las cosas que de mí queráis ser aprovechado me las
hag_ais }aber ; Yal Rey de Tidor, que Cortés hacia llamar Tidori también le
dec1a: •·· Y porque de ª!gunas muestras de las cosas que por acá hay, lleva
algunas muestras el Capitán que agora envío, vedlas, y vistas, me haced saber
aquell_as que os satisfacieren porque de todas-hay acá en abundancia y seréis
~ro.~e1d~ ~n_u! a vuestra voluntad y conforme a las memoras que me enviares • A.si m1c~aba Nueva España su diplomacia enviando Capitanes por las
~u-~s ~el Paofico, para ganar la amistad de Príncipes distantes con quienes
1mc1ana el establecimiento de nuestras relaciones amistosas.
383

�El Adelantado de Guatemala, Pedro de Alvarado, iniciador desde 1532 de
algunas expediciones marítimas para descubrir en los mares del Sur, escribió
desde Jalisco el 28 de marzo de 1541 al Emperador Carlos V, dándole cuenta
de que prosiguiendo la Capitulación tomada por su Majestad con él sobre el
apresto de la Armada para el descubrimiento de las islas del Poniente, había
tenido desavenencias con D. Antonio de Mendoza, Virrey de Nueva España,
pero que deseando ambos llegar a un buen acuerdo, habían tenido una
entrevista en que concertaron hacer unidos las exploraciones.
Carlos V conforme con lo que le comunicó Alvarado, confirmó la Capitulación, así como lo concertado con el Virrey Mendoza, quien posteriormente
hizo la empresa enteramente suya por el fallecimiento de Adelantado de
Guatemala.
·
Poco después se daban instrucciones por el Virreynato a Ruy López de
Villalobos para que él efectuase los referidos descubrimientos, y el 22 de
octubre de 1542 al encargarse Villalobos de la Armada en el Puerto de
Navidad, suscribió su obligación de aceptar íntegras las instrucciones que se
le daban para su fiel cumplimiento. Luego los Capitanes prestaron juramento
y los soldados en seguida; después lo hicieron los soldados y maestres,
contra-maestres y bombarderos.
La flota componíase de la nao capitana "Santiago", la "San Jorge", "San
Juan de Letrán", y "San Antonio", la galeota "San Cristóbal" y el bergantinejo
o fusta "San Martín", así como de trescientos setenta a cuatrocientos·hombres,
entre quienes iban Fr. Xerónimo de Santiesteban, Cronista de la expedición
y el indígena Juanes, originario de nuestro antuguo barrio de Tlatelolco.
Esta armada se hizo a la mar en el puerto de Juan Gallego en la Costa de
Nueva España, el primer día de noviembre de 1542. La prolongada navegación se llevó al cabo llena de sorpresas, incertidumbres y molestias, tomando
posesión de diferentes islas como Mindanao, donde sufrieron sus conquistadores los estragos del hambre y hasta llegada la galeota "San Cristóbal",
derrotada antes de llegar con las demás, supieron de las islas abundantes de
bastimentas, a islas que como homenaje al Príncipe heredero, hijo de Carlos
V, les dieron el nombre de Felipinas, o Filipinas latinizando el nombre.
En fin, no muy afortunada fue esta expedición de Villalobos, que finalizó
con el fallecimiento de su capitán en Ambón, donde se encontraba por aquel
entonces San Francisco Javier, quien le atendió en su agonía, Yíctima de una
grande pena por el menguado éxito de la flota. En agosto de 1549 llegaban
a Lisboa, para ser trasladados a Sevilla, los restos de la segunda armada que
intentó la conquista de las Especias, saliendo de la costa de la Nueva España.
En conclusión, ni los que tripularon la "Trinidad", de Magallanes, ni los
de la "Santa María de la Victoria", de la expedición de Loayza, ni los de la
"Florida", de Saavedra, o la "Santiago", de Villalobos, volvieron a su lugar de

partida: re~ervado estaba este triunfo a la armada de Miguel López de
Legasp1, quien con Andrés de Urdaneta conquistaría para la humanidad uno
de los más grandes triunfos de la navegación.
'
III.- La venturosa empresa.

El primero de los Velasco en el Virreinato de México, insistió ante la
coron~ españo!a sobre la conveniencia de hacer un nuevo intento para
conq~1star las islas de las Especias saliendo por la costa sur d~ la Nueva
Espana, a lo que contestó don Felipe 11 -pues esto acontecía en el año 1559que para hecer dichos descubrimientos de las islas del Poniente hacia lo~
Malucos, proc~rase~ int~ntar el ensayo de la vuelta a la Nueva España para
que se entendiese s1 es cierta la vuelta y "traigan consigo alguna especiería
para hacer el ensayo de ella".
Don Luis de Velasco en su carta al Rey había pedido que Andrés de
U~da~eta _fuese ~o_mo téc~ico al frente de la expedición, pues " ... por la
expenenc1a_ y not1.c1a que ti.ene de las islas, es porque la navegación que se ha
de hacer, nmguna persona en estos reinos ni en esos la entiende tan bien
co~o él, además de que para toda manera de negociar es prudente y templado
y tiene muy buen parecer".
Finab~ el mes de julio del año de 156'1 cuando se d:iba término a los
pre~arat1vos para la salida de una nueva Armada que don Luis de Velasco
babia ordena_do preparar a gestión suya y voluntad del monarca español,
cuando el r~gt~nen de la Nueva España, el día 31 de julio de I 5G,t,se conmovió
po~ el fallec1m1ento de su segundo Virrey en orden cronológico, el ilustre don
Luis de Velasco; ~s~o- hizo que fuera aplazado d cumplimiento de la empresa,
qu~dando esto a JU1_c10 y determinación de la Real Audiencia, que integraban
Cei~os, Orozco Y V1llalobos como Oidores, sujetos a la voluntad del Visitador
reg10, en persona del licenciado Valderrama.
Esto aplaza un tanto la salida, cuyos preparativos iban cada día en aumento
pues se hab~an o~·g_anizado trescientos ochenta hombres entre marinos ;
soldados,_ qme~es man al mando del capitán don Miguel López de Legazpi y
Gorroc!1ategm, vasco como Urdaneta, padre del robusto y noble árbol de los
Lega~p1 ~n el solar guanajuatense de Nueva España, y notario en la capital
del V1rremato.
El dfa 20_?e Noviem~re d~ 1564, tras la preparación adecuada, que para
no_ ser prolijo sólo he smtet.J.zado de versiones impresas, y m.anuscritas de
pnmera ~ano en f~1e_ntes de archivo como el de Indias en Sevilla y el General
de la Nac1ó_n en Mex1co, la Armada salió por las aguas del Mar del Sur, en el
pue:to ant.J.guo de Juan Gallego, después nombrado de la J\Tatividad O la
Navidad, donde el.egregio marino y fraile agustino, Andrés de Urdaneta, con

38'1

385

•

H umanitas-25

�la proa de la nao "San Pedro" hacia el inmenso Pacífico, cmp_ezó la navegación
tres horas antes de amanecer el glorioso día 21 de noviembre del año de 1564.
México tiene en su aventura marítima a la Especiería, el comienzo de dos
de sus grandes destinos: el que marca el principio de su proyección, después
de la síntesis mestiza qu~es embrión de su personalidad mexicana, y el de su
contribución, como ningún país del mundo la tuvo, a la integración de la
familia humana, ligando definitivamente a Oriente con el Occidente en
fraternal comunidad de sangre y de cultura; por ello es de tanta trascendencia
la expedición que bajo el mando de Miguel López de Legazpi y Fray Andrés
de Urdaneta salió de las costas mexicanas en los mares del Sur, a la altura del
antiguo puerto de Juan Gallego, o de la Navidad, para ir a las maravillosas
regiones de la canela y el genjibre,"de la pimienta y el alcanfor, en la estupenda
aurora del día 21 de noviembre de 1564, en que inició México una de sus
imponderables empresas.

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�la proa de la nao "San Pedro" hacia el inmenso Pacífico, empezó la navegación
tres horas antes de amanecer el glorioso día 21 de noviembre del año de 1564-.
México tiene en su aventura marítima a la Especiería, el comienzo de dos
de sus grandes destinos: el que marca el principio de su proyección, después
de la síntesis mestiza que,_es embrión de su personalidad mexicana, y el de su
contribución, como ningún país del mundo la tuvo, a la integración de la
familia humana, ligando definitivamente a Oriente con el Occidente en
fraternal comunidad de sangre y de cultura; por ello es de t'lnta trascendencia
la expedición que bajo el mando· de Miguel López de Legazpi y Fray Andrés
de Urdaneta salió de las costas mexicanas en los mares del Sur, a la altura del
antiguo puerto de Juan Gallego, o de la Navidad, para ir a las maravillosas
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. Primer mapa de la costa sur, mexicana.

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�1A NEUTRALIZACIÓN DEL CANAL DE PANAMÁ
CON ANTERIORIDAD AL TRATADO CONCERNIENTE
A 1A NEUTRALIDAD PERMANENTE DE 1977
POR J ULIO

E. LINARES

Panamá

Normas aplicables
EL CANAL DE PANAMÁ FUE NEUTRALIZADO de acuerdo con el art. XVIII del
Tratado Hay-Bunau Varilla, que a la letra dice:
"El Canal una vez construído, y sus entradas, serán neutrales a perpetuidad y est.arán abiertos a la navegación en las condiciones establecidas
en la sección 1a. del Artículo III del Tratado celebrado entre los Gobiernos de los Estados Unidos y la Gran Bretaña, el 18 de Noviembre de
1901 y de conformidad con las demás estipulaciones del mismo."
Por su parte, expresa el art. III del tratado arriba citado, o sea, el también
conocido con el nombre de Hay-Pauncefote, lo siguiente:
"Los Estados Unidos adoptan, como base de la neutralización de tal
canal de buques, las siguientes reglas, sustancialmente como han sido
incorporadas en la Convención de Constantinopla, firmada el 28 de
octubre de 1888, para la libre navegación del Canal de Suez, es decir:
"I El canal est'lrá libre y abierto a los buques mercantes y de guerra de
todas las naciones que observen estas reglas, en términos de entera
igualdad, de modo que no habrá discriminación contra ninguna nación
o sus ciudadanos o súbditos, con respecto a condiciones o tarifas de
tráfico, o cualquier otra. Estas condiciones y tarifas de tráfico serán justas
y equitativas.
"11 El canal nunca será bloqueado, ni ningím derecho de guerra podrá
ser ejercido ni ningún acto de hostilidad podrá ser cometido dentro de
él. Los Estados Unidos, sin embargo, quedarán en libcrt'ld de mantener
·a lo largo del canal la policía militar que pueda ser necesaria para
p~otegerlo contra actos ilegales y desórdenes.

�"111 Los buques de guerra de un beligerante no podrán reavituallarse
ni tomar ning.u na provisión en el canal; y el tránsito de tales buques a
través del canal ·deberá ser efectuado con la menor dilación posible, de
acuerdo con los reglamentos vigentes y con sólo aquellas intermisiones
que puedan resultar de las necesidades del servicio. Las presas quedarán
en todo aspecto sujetas a las mismas reglas que los buques de guerra de
los beligerantes.
"IV Ningún beligerante podrá embarcar ni desembarcar tropas, municiones de guerra o materiales de guerra en el canal, excepto en caso de
obstáculo accidental en el tránsito, y en tal caso el tránsito deberá
reasumirse con la mayor prontitud posible.
"V Las disposiciones de este artículo se aplicarán a aguas adyacentes al
canal, dentro de un radio de tres millas marítimas de cada extremo. Los
buques de guerra de un beligerante no. podrán permanecer en dichas
aguas más de veinticuatro horas en cualquier tiempo, excepto en caso
de peligro, y en tal caso deberán partir tan pronto como fuere posible;
pero un buque de guerra de uno de los beligerantes no podrá partir
dentro de las veinticuatro horas desde la partida de un buque de guerra
del otro beligerante.
"VI El taller, establecimiento, edificios y todas las obras necesarias para
la construcción, mantenimiento y operación del canal serán consideradas parte del mismo, para los propósitos de este Tratado, y en tiempo
de guerra como en tiempo de paz gozarán de completa inmunidad de
ataque o dafio de parte de beli~erantes y de act9s destinados a dafiar su
utilidad como parte del canal."
El Dr. Galileo Solís, ex Ministro de Relaciones Exteriores, considera que
de acuerdo con el art. XVIII del Tratado Hay-Bunau Varilla, de las reglas
contenidas en el art. III del Tratado Hay-Paunccfote tan sólo quedaron
incorporadas al primero las "condiciones establecidas en la Sección la. del
2
Artículo III" . Nosotros no somos de igual opinión, porque si bien es cierto
que el art. XVIII del Tratado Hay-Bunau Varilla comienza diciendo que el
"Canal una vez construído, y sus entradas, serán neutrales a perpetuidad y
estarán abiertos a la navegación en las condiciones establecidas en la Sección
la. del Artículo III del Tratado celebrado entre los Gobiernos de los Estados
Unidos y la Gran Bretafia, el 18 de noviembre de 1901 ", no es menos cierto
que dicha disposición concluye agregando "y de conformidad con las demás
1

2

Hlavacek, Lawrence L.: THE ISTHMIAN CANAL. TI1e Garrison Forest School,
Jndependent School, Wellesley Hills, Massachussetts, U.SA., 1969, págs. 22 y 23.
Memoria del Ministro de Relaciones Exteriores, Parte Expositiva, 1961, Panamá, Rep. de
Panamá, págs. CLI.

~stipulaciones del mismo". En otras palabras, las reglas contenidas en las seccio~es 2a., 3a.,_4a., 5a., y 6a. del art. III del Tratado Hay-Paunc;efote quedaron
igualmente mcorporadas al Tratado Hay-Bunau Varilla, en virtud de la parte
final del art: XVIII de este último tratado. De no ser así, por otra parte, los
Esta~os Umdos de América habrían violado el Tratado Hay-Pauncefote,
suscrito con la Gran Bretafia, ya que de acuerdo con el mismo acordaron
adoptar como base de la neutralización del Canal de Panamá las reglas
contenidas en las secciones 2a., 3a., 4a., 5a. y 6a. del art. III, además de la
contenida en la sección la.
¿Mas por qué razón, cabe pregtintar, las condiciones establecidas en un
tratad? en el que la República de Panamá no fue parte fueron incorporadas
rég~men de neutralización del Canal de Panamá? Repasemos un poco la
lustona para obtener una respuesta a esta interrogante.

ª!

Antecedentes históri.cos
El 12 de diciembre de 1846 los Estados U nidos de América y Colombia, en
ese entonces denominada República de la Nueva Granada, suscribieron en
Bogotá, a_iniciativa de esta última, un Tratado de paz, Amistad, Navegación
y Comercio.
.
Las 34 primeras claúsulas del Tratado Mallarino-Bidlack, nombre con el
que se le conoce, no diferían sustancialmente de las contenidas en cualquier
tr~~do _de s~1 natu:aleza. Pero por el art. 35, a cambio de franquicias,
pnv1leg1os e mmu_mdades otorgados a los ciudadanos, buques y mercancías
de los Estados Umdos en los puertos de la Nueva Granada, en lo relativo a
comercio y navegación; y a cambio también del derecho de vía o tránsito
franco y expedito, concedido al Gobierno, ciudadanos y mercancías de lo¡
Estados Um?os, a través del Istmo de Panamá, así como para seguridad del
goce tranqmlo y constante de estas ventajas, los Estados Unidos de América
se obligaron a garantizar positiva y eficazmente a la Nueva Granada la
pe~f~cta neu~ralidad del Istmo de Panamá, con mira de que en ningún tiempo,
existi_endo dicho tratado, pudiera ser interrumpido ni embarazado el libre
tránsito de uno a otro mar; garantizando de la misma manera, los "derechos
de soberanía y propiedad" que la Nueva Granada tenía y poseía sobre el
referido territorio. 3

3

El Tratado Malla_rino-Bidlack fue la primera convención internaci~nal que otorgó derechos
a los Esta~os Umdos sobre el Istmo de Panamá. Tales derechos, por increíble que parezca,
son se1~eJantes a los que confiere al coloso del norte el Tratado Concerniente a Ja
Neutrali~;id _Permanente y ~ Funcionamiento del Canal ele Panamá. Este último tratado,
po_r cons1gwente, es regresivo, por cuanto nos coloca en una situación parecida a la
eXJStent~ con el Tratado Mallarino-Bidlack, con el agravante de que el Tratado de
Neutralidad Permanente de 1977 es a perpetuidad.

388

389

�En este tratado la Nueva Granada encomendó a fos Estados Unidos de
América la función de garantizar la perfecta neutralidad del Istmo de Panamá,
con el único propósito de asegurar permaneritemente su soberanía sobre ese
territorio. Para ella, por lo tanto, constituyó un triunfo diplomático y lo
consideró como tal. Para los Estados Unidos, por el contrario, el tratado
representaba "una alianza para ningún objeto político, sino para l~n fin
puramente comercial, en el cual todas las naciones navales del _mundo tienen
un interés común", para utilizar las mismas palabras del Presidente Polk, al
4
someterlo a la consideración del Senado.
Para ese entonces la Gran Bretaña ya tenía puestas sus miras colonialistas
en la América Central. En Belice (Honduras Británica) había establecido un
gobierno de la corona. Dos años más tarde despojó a Nicaragua ~e Mosquitia
----con el pretexto de su protectorado sobre los reyes mosqu!tos--:-, cuyo
control asumió casi dos décadas antes. Y en respuesta a la ratificación del
Tratado Mallarino-Bidlak ocupó la Isla Tigre, a la que dió el nombre de
"Greytown", sin importarle la indignación que este atropello a Honduras
prodttjo en el pueblo estadounidense. Su pr~pósito no fue otro q_ue el de
"adquirir el dominio absoluto de las vastas regiones costaneras de Nicaragua
y obtener el control de la ruta para una vía férrea y un canal entre los océanos
Atlántico y Pacífico", como el mismo Secretario de Estado de los Estados
5
Unidos,James Buchanan, advirtió.
.
.
Ante el peligro que representaba para los Estados Unidos de América un
canal interoceánico construido por una potencia extracontinental y no contando en ese entonces con poder suficiente para pretender ejercer predominio exclusivo sobre dicho canal, el Presidente Taylor, en actitud conciliatoria,
abogó P.ºr un canal interoceánico dedicado "al beneficio común de 1~ humanidad". 6 El Secretario de Estado, John M. Clayton, por su parte, mstó al
Ministro de la Gran Bretaña en Washington, Sir Henry L. Bulwer, para
negociar un tratado donde ambos países expusieran y determinaran sus miras
a intenciones respecto de cualquier canal que se construyera, entre los
océanos Atlántico y Pacífico, por la vía del río San Juan de Nicaragua y los
lagos de Nicaragua y/o Managua, a algún puerto o paraje ~n el Pacífico.
El diplomático británico, pese a no tener poderes especiales para ello, se
avino a firmar el Tratado Clayton-Bulwer, el 19 de abril de 1850. De acuerdo
con el mismo:
l. Ninguno de los Estados partes obtendría ni sostendría predominio
exclusivo sobre dicho canal y ninguno de ellos construiría ni mantendría

foi:tificaciones que lo dominaran ni colonizaría ni ejercería ningún dominio
sobre parte alguna de la América Central.
2. Los buques de los Estados partes estarían exentos, en caso de guerra
entre ellos, de bloqueo, detención o captura por cualquiera de los beligerantes.
3. Los Estados partes interpondrían sus buenos oficios a fin de conseguir
del Estado por cuyo territorio se construyera el canal el establecimiento de
un puerto libre en cada terminal del canal.
. 4. _Los_ Estados partes protegerían el canal y garantizarían su neutralidad,
e mvitanan a los demás Estados a cooperar.
5. Los Estados partes extenderían su protección, por estipulaciones de
tratados, a cualesquiera otras comunicaciones practicables, ya fueran éstas
por canal o por ferrocarril, a través del istmo centroamericano, y especialmente a las comunidades interoceánicas que fueran factibles por Tehuantepec o por Panamá. 7
Como de acuerdo con el Derecho Internacional Público ningún Estado ni
parte de él puede ser neutralizado sin su consentimiento, Antonio Sánchez
de Bustamante califica de "absurdo el tratado Clayton-Bulwer que dispone
de la suerte de los países de la América Centra y del Istmo de Panamá sin
contar con ellos para nada, lo que supone el des¡recio más absoluto de los
derechos soberanos de las naciones interesadas."
Con relación al Tratado Clayton-Bulwer pronto surgieron divergencias
entre los Estados partes. Según los Estados Unidos de América el tratado
"tenía la intenció'n manifiesta de excluir a ambas partes contratantes de
mai~tener u ocupar, así como de adquirir posesiones territoriales en América." Para la Gran Bretaña el tratado se refería a "cuestiones para el futuro
y... en ningún set.ido intervenía con el estado de cosas existentes en el
momento en que se celebró." 1º
·
Antes de la firma del Tratado Clayton-Bulwer los Estados Unidos de
América había adquirido Oregón (18•16), luego de un entendimiento con la
Gran Bretaiia, quien reclamaba parte de ese territorio por considerarlo
perte~e!1cia de Cana?á. Asimismo, su victoria militar sobre México y la
imp~slClón a esta nación hermana del Tratado Guadalupe Hidalgo (1848),
modificado cinco aiios despúes, privó a los mexicanos de Tejas, Nuevo México
y Alta California, territorios con los que se formaron los Estados norteamericanos de Arizona, California, Nevad.a, New México, Texas, Utah y parte de
7

4

5
6

Fraga Iribarne, Manuel: Prólogo de I.AS CONSTITUCIONES DE PANAMA de Vkto"r F.
Goytía. Madrid, Ediciones Cultura Hispánica, ~954, pág. XXIV. .
r.
Arias, Harmoclio: EL CANAL DE PANAMA. Editora Panamá Aménca, S.A., Panamá, 19:&gt;7,
pág. 47.
Ibiclem, pág. 48.

8

9

10

390

Hlavacek, Op. át., págs. 11 a 13.
Sánchez de Bustamant.e, Antonio: EL CANAL DE PANAMA Y EL DERECHO
INTERNACIONAL. Revista de Derech&lt;? Internacional y Legislación Comparada,
Bruselas, 1895.
·
.
Arosemena G., Diógenes A.: HISTORIA DOCUMENTAL DEL CANAL DE PANAMA.
Universidad de Panamá, Panamá, R. de P., 1962, pág. 63.
Ibidem, pág. 67.

391

�los de Colorado y Wyoming. Después de la firma del Tratado Clayton-Bulwer
los Estados Unidos de América consilidaron su unidad, al poner fin a su guerra
de secesión, e iniciaron un período de reconstrucción que los impulsó hacia
el progreso. El 27 de enero de 1855 terminó de construirse el ferrocarril de
Panamá, que unió por tren los océanos Atlántico y Pacífico, gracias al esfuerzo
de hombres de empresa estadounidenses.
Una política exterior imperialista y agresiva, inspirada solamente en su
expansión territorial, les mueve a aumentar considerablemente su fuerza
naval y a comprar Alaska a Rusia (1867), a anexarse Hawai, Puerto Rico,
Filipinas y Guam (1898), al terminar su guerra de conquista contra España,
y a adquirir dos de las islas Samoa (1899), por reparto con Alemania y la Gran
11
Bretaña. pero la Compañía Universal del Canal de Panamá, con el conde
Fernando de Lesseps a la cabeza, el célebre constructor del Canal de Suez,
había inaugurado, aunque ~imbólicamente, los trabajos de construcción de
un canal interoceánico por el Istmo de Panamá, el 1° de enero de 1880, y al
año siguiente adquirió 68.887 acciones de las 70.000 que constituían el capital
de la Compañía del Ferrocarril de Panamá.
Un canal "americano" era, por consiguiente, indispensable, y así lo proclamó sin tapujos el Presidente Rutl1erford B. Hayes, en mensaje especial
enviado al Senado, el 8 de marzo de 1880, en el que expresó:
"La política de este país es un canal bajo control Americano. Los Est,dos

Unidos no pueden consentir en ceder este control a ninguna potencia
Europea, o a ninguna combinación de potencias Europeas ...
"El capital invertido por corporaciones o ciudadanos de otros países en
semejante empresa debe, en grado sumo, buscar para protección a una
o más de las grandes potencias del mundo. Ninguna potencia Europea
puede intervenir en esta protección, sin adoptar medidas en este continente que los Estados Unidos consideraría totalmente inadmisible. Si la
protección de los Estados Unidos se atiene a ésto, los Estados Unidos
debe ejercer tal control para permitir que éste país proteja sus intereses
nacionales y mantenga los derechos de aquéllos cuyo capit.al priYado es
utilizado en la empresa.
"Un canal interoceánico a través del Islmo Americano cambiaría esencialmente las relaciones geográficas entre los costas del Atlántico y del
11

392

En 1857 el Dr.Justo Aroscmena presentó al Congreso Colombiano un proyecto de ley, por
elcual el Estado de Panamá sería completamente neutral en toda guerra int.ernacional entre
las potencias signatarias de un tratado que debería celebrarse con la Gran Bretafia, Francia,
Estados Unidos y Cerdeña, y éstas deb!an procurar que lo fuera también en toda guerra
que alguna de ellas mantuviera con terceros Estados. Este proyecto de ley que conver~a al
Istmo de Panamá en Estado independiente y soberano fue aprobado tan sólo en pnmer
debate.

Pacífico de los Estados Unidos, y entre los Estados Unidos y el resto del
mundo. Será la gran vía oceánica entre nuestras costas Atlántica y
Pacífica, y virtualmente una parte de la línea costanera de los Estados
U nidos. Nuestro simple interés comercial en esta empresa es mayor que
el de todos los demás países, mientras que sus relaciones con nuestro
poder y prosperidad como nación, con nuestros medios de defensa,
nuestra unidad, paz y seguridad son materias capitales para el pueblo
de los Estados U nidos. Ninguna otra gran potencia podría, bajo circunstancias similares, dejar de afirmar un legítimo control sobre una empresa que tan estrecha y vitalmente afecta su interés y prosperidad.
"Sin precisar otros fundamentos de mi opinión, yo repito, en conclusión,
que es el derecho y el deber de los Estados Unidos afirmar y mantener
una inspección y autoridad sobre cualquier canal interoceánico a través
del Istmo que conecta Norte y Sur América así como protegeremos
nuestro interés nacional. Esto, yo estoy completamente seguro, será no
solo compatible con, sino que favorecerá, el más am~lio y permanente
aprovechamiento del comercio y de la civilización." 1
Pero el Tratado Clayton-Bulwer se interponía a las pretensiones estadounidenses. Recuérdese que en él tanto los Estados Unidos de América como la
Gran Bretaña convinieron en no obtener ni sostener predominio exclusivo
sobre un canal interoceánico. No por otra razón fue que el Presidente Hayes
manifestó en su mensaje:
"Si tratados existentes sobre los Estados Unidos y otras naciones, o si los
derechos de soberanía o propiedad de otras naciones obstruyen el
camino de esta política -&lt;:ontingencia que no es de temer- pasos
apropiados deben ser dados, a través de negociaciones justas y liberales,
para promover y est,blecer la política Americana en este asunto, compatible con los derechos de las naciones que puedan ser afecladas." 13
Este mensaje es modelo del más obstinado e intolerante imperialismo. De
él se hicieron eco el Senado y la Cámara ele Representantes al aprobar, el 16
de abril de 1880, una resolución conjunta en la que instaban al Presedente a
dar inmediatamente los pasos que fueran necesarios para obtener la abrogación del Tratado Clayton-Bulwer.
Al año siguiente, ante la posibilidad de que los Estados europeos dieran a
conocer una declaración conjunta relativa a la garantía de la neutralidad del
Canal de Panamá, el Secretario de Estado, James G. Blaine, dirigió una
circular, fechada el 24 de Junio de 1881, a las misiones diplomáticas de su país
acn;ditadas en el viejo continente, incluyendo a la que los representaba ante
12 Hlavacek, Op. cit., págs. 15
IS

lbidem, pág. 15.

y 16.

393

�el Gobierno británico, en la que definía su posición en esta materia. En esa
circular apuntaba el Secretario de Estado que los ~tados U nidos de América
se habían obligado a garantizar la perfecta neutralidad del Istmo de Panamá
en el Tratado Mallarino-Bidlack y que esa garantía no requería para su
validez "esfuerzo consentimiento o asentimiento de ninguna otra potencia".
El Secretario de Estado, además, diferenciaba entre las cuestiones estrictamente comerciales del Canal -en las que los Estados U nidos no intentaban
intervenir- y el control político de dicho canal. Con rclaci?n a e~to últit~?•
arrogándose poderes que no les concedía el Tratado Mallanno-Btdlack, dJJO
atrevidamente:
"Durante cualquier guerra en que los Estados Uni~os ... sea~ parte
interesada, el paso de las fuerzas armadas de una naoón enemiga por
el Canal de Panamá no sería más admisible que el paso de las fuerzas
armadas de una nación enemiga por una línea férrea que una el
Atlántico y el Pacifico de los Estados Uni?os... Y los Es~dos Uni~os
insistirán en su derecho a adoptar las med)()as precautorias necesanas
en caso de que el tránsito del Istmo sea en cualquier forma utilizado
contra sus intereses sobre la tierra o sobre el mar".
No obstante, el Secretario de Estado se mostró anuente a sustituir la
garantía individual, contenida en el Tratado Mallarino-Bidlack, por una
garantía colectiva, al agregar:
" ... el Gobierno de los Estados Unidos vería con mucho interés un
acuerdo entre los estados europeos para garantizar conjuntamente la
neutralidad, y, controlar el aspecto político de una ruta comercial, leja~a
de Europa y cercana a los Estados Unidos, qu~ de manera S11bsta11.c_ial
formaba parte de la costa norteame11cana, y que según parece se conver~rá
en el principal medio de transporte entre nuestros estados del Atlánuco
y del Pacifico".
Pero ante la e\'entualidad de que el criterio de los Estados Unidos no fuera
aceptado, incluyó en su circular la siguiente amonestación:
"Cualquier intento de reemplazar aquella garantía con un acuerdo
entre potencias europeas, que mantienen grandes ejércitos y que patrullan los mares con grandes flotas y cuyos intereses en el Canal y su
funcionamiento jamás pueden ser tan vitales como los nuestros, sería
semejante a una alianza contra los Estad os U 01·dos .. l4.
Al tener conocimiento de esta circular, el Gobierno brit:.1nico se limitó a
contestar que la posición de la Gran Bretaña y de los Estados Unidos, en lo

que al Canal se refería, estaba determinada por el Tratado Clayton-Bulwer,
por lo que tenía plena confianza de que se cumplirían todos los compromisos
estipulados en ese tratado. 15
Antes de recibir tan lacónica respuesta, el Secretario Blaine se dirigió, el
19 de noviembre de 1881, al Ministro de los Estados Unidos en Londres,
James Russel Lowell, con objeto de influir ante el Gobierno británico sobre
la necesidad de modificar el Tratado Clayton-Bulwer, ya que, entre otras
razones, el mismo se había celebrado hacía "más de treinta años bajo condiciones excepcionales y extraordinarias" que desde hacía tiempo habían dejado de existir. El tratado, además, le concedía prácticamente a la Gran Bretaña
el control de cualquier canal que se construyera, lo cual constituía, en opinión
del Secretario de Estado, "la más saliente y patente" objeción a la perpetuidad
de dicho tratado. A más de lo anterior, el tratado dejaba "al poderío naval
británico el libre irrestricto uso, listo en cualquier momento que fuese
necesario, para apoderarse de los puertos terminales del canal para colocarlos, mediante una ocupación militar, a completa discresión del gobierno de
su Majestad." Cambiando lo que deba cambiarse, estas impugnaciones pueden hoy repetirse contra el Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente y al Funcionamiento del Canal de Panamá, que es igualmente a
perpetuidad.
Siguiendo con la nota para el Ministro Lowell, con "miras a la propia
protección de sus intereses", El Secretario Blaine reafirmó el derecho de los
Estados Unidos de América "a controlar el tránsito en el Istmo", por lo que
concluyó ofreciendo, "mediante tal control, la neutralidad absoluta del canal,
en lo que se refiere a los países europeos", ya que según él ésta no podría
"alcanzarse y mantenerse de manera permanente en otra forma ... " 16 L'l Gran
Bretaña se negó a modificar el Trat:.'ldo Clayton-Bulwer. Esta actitud desafiante para con los intereses estadounidenses movió al Secretario de Est:.'ldo
Frelinghuysen a considerar el Tratado Clayton-Bulwer "anulable a discresión
de los Est:.'ldos Unidos", por haber la Gran Bret:.,ña violado o continuado
violando la estipulación que le prohibía, al igual que los Estados Unidos,
colonizar o ejercer dominio sobre parte alguna de la América Central.
Referíase concretamente el Secretario Frelin~lmysen a la circunstancia de
haberse hecho de Belice una colonia británica. 7
Mientras todo lo anterior acontecía entre los Estados Unidos de América
y la Gran Bretaña, la mala administración y el despilfarro, la corrupción y la
insalubridad del clima, llevaron al fracaso a la Compañía Universal del Canal
u Ibídem, pág. 68.
Arosernena G., Op. cit., págs. 95 a 97.
17 Véase nota del Secretario de Estado para el Ministro Lowell, de 8 de mayo de l882, en U.S.
Foreign Relations, 1882, págs. 271 a 276.
16

14

Arias, Op. cit., pág. 66.

394
395

�Interoceánico. Una nueva empresa fue constituida, la Compañía Nueva del
Canal de Panamá (1894), con el propósito aparente de reanudar los trabajos
de excavación. Sus directores, sin embargo, en ningún momento tuvieron en
mente la realización de ese propósito , pues, el verdadero objetivo fue el de
traspasar a los Estados Unidos la concesión canalera.
Los Estados Unidos, por su parte, no se dieron por vencidos. El 4 de junio
de 1897 el Congreso aprobó una ley creando una comisión para estudiar la
ruta de Nicaragua, la cual se conoce como la Primera Comisión Walker, en
homenaje al Contralmirante John G. Walker, quien la presidió. Esta comisión
presentó un informe favorable el 9 de mayo de 1899.
.
.
Era evidente que una excusa capaz de exculpar su propósito de desvincularse a toda costa de un u·atado público por ellos suscrito les faltaba, hasta que
en la guerra hispano-estadounidense el acorazado Oregón alcanzó llegar
justo a tiempo para participar en la batana naval de Santiago, después _de
haber tenido que hacer, por la ruta del Cabo de Hornos, un largo y dramático
recorrido de 67 días y de más de trece mil mill~s, desde qt~e zarpó de ~an
Francisco y atracó en Key West. Ello 1levó al Presidente McKmlcy a declarar,
el 8 de diciembre de 1898, en su mensaje anual al Congreso, que un canal
interoceánico controlado por los Estados Unidos de América era "indispensable", ante la expansión de su influencia en el Pacífico, resultante de la guerra
.
d oum.dense. is
luspano-esta
. .
El 3 de marzo siguiente, el Congreso aprobó una nueva ley requmendo al
Presidente de los Estados U nidos para nombrar la Comisión del Canal Istmico
o Segunda Comisión Walker como también se le conoce, con ~bjeto de
examinar todas las rutas posibl~s, especialmente l~s de Pana1:1á N1caragua,
a fin de determinar la más factible para un canal mteroceámco.
Los Estados Unidos de América intensificaron, al mismo tiempo, su coacción sobre la Gran Bretaña para forzar su voluntad y obligarla a poner fin al
Tratado Clayton-Bulwer. Sobre este particular ha escrito Manuel Fraga
Iribarne: " .. .los Estados Unidos no perdieron ocasión de presionar al Reino
Unido, creándole toda clase de dificultades, ejerciendo presión económica
sobre el Canadá, suscitando cuestiones en torno a la frontera ele Alaska, a la
pesca en general (y muy especialmente_a la de fo~as en la z?na de Beh~·ing),
a la navegación en los Grandes Lagos, al mtercamb10 fronterizo, en cuesuones
mineras, legislación sobre trabajo extranjero, conducción de detenidos bajo
custodia, etc. Lord Landsdowne hizo una memoria detallada de todos estos
asuntos, en su despacho de 22 de febrero de 1901 a su embajador de
Washington, pero sólo para acabar cediendo a lo inevitable"!!().

19

1s A CHRONOLOGY OF EVENTS RELATING TO PANAMA CANAL. Prepared for the
Committee on Foreign Relations, United Sta tes Senate, by Congresional Research Service,
Library ofCongress. U.S. Covernment Printing Office, Washington, 1977, pág. 2.
19 Ibidem, pág. 2.
20 Fraga Iribame, Op. cit., pág. XXXVI.

396

Mas no seríamos justos si no reconociéramos aquí que la guerra que la
Gran Bretaña estaba llevando a cabo contra los Bóers del Estado Libre de
Orange y de la República de Transvaal (Sudáfrica), la cual la estaba aislando
diplomáticamente, la movió también, en gran medida, a iniciar negociaciones
en torno al Tratado Clayton-Bulwer, pues, para ella era de importancia vital
tener a los Estados Unidos de aliado en su política asiática.
El 5 de febrero de 1900John Hay, Secretario de Estado, y Lord Pauncefote,
Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la Gran Bretaña, suscribieron el Washington el primer Tratado Hay-Pauncefote, con el propósito de
"facilitar la construcción de un canal para buques que una los océanos
Atlántico y Pacífico, y con este fin promover cualquier objeción que pudiera
surgir de la Convención de 19 de abril de 1850, comúnmente llamada Tratado
Clayton-Bulwer, para la constrncción de tal canal bajo los auspicios del
Gobierno de los Estados Unidos, sin menoscabo del 'principio general' de
neutralización establecido en el Artículo VIII de esa Convención". El primer
Tratado Hay-Pauncefote tenía cuatro artículos. De acuerdo con ellos:
l. El canal podía "ser construido bajo los auspicios del Gobierno de los
Estados Unidos, ya sea directamente a sus propias expensas, ya sea por
donación o empréstito de dinero a individuos o corporaciones, o por suscripción o compra de títulos o acciones, y, st~eto a las disposiciones de la presente
Convención, dicho Gobierno" tendría y disfrutaría "todos los derechos accesorios a tal construcción, así como el derecho exclusivo de promover a la
reglamentación y administración del canal."
II. Para "preservar y mantener el 'principio general'de neutralización
establecido en el artículo VIII del Tratado Clayton-Bulwer", los Estados
partes adoptaron, "como base de esta neutralización, las siguientes reglas,
· sustancialmente como han sido incorporadas en la convención entre la Gran
Bretaña y algunas otras potencias, firmada en Constantinopla, el 29 de
octubre de 1888, para la libre navegación del Canal Marítimo de Suez", a
saber:
1. "El canal estaría "libre y abierto, en tiempo de guerra como en tiempo
de paz, a los buques mercantes y de guerra de todas las naciones, en términos
de entera igualdad, de modo que no" hubiese "discriminación contra ninguna
nación o sus ciudadanos o súbditos, con respecto a condiciones o tarifas de
tráfico, o cualquier otra causa."
2. "El canal nunca" sería "bloqueado, ni ningún derecho de guerra" podría
"ser ejercido ni ning(m acto de hostilidad" podría "ser cometido dentro de
él."

3. "Los buques de guerra de un beligerante no" podrían "reavituallarse ni
tomar ninguna provisión en el canal, excepto hasta como" pudiera "ser
estrictamente necesario; y el tránsito de tales buques a través del canal"
debería "ser efectuado con la menor dilación posible, de acuerdo con los
reglamentos vigentes y con sólo aquellas intermisiones que" pudieran "resul-

397

�tarde las necesidades del servicio. Las presas" quedarían "en todo aspecto
. sujetas a las mismas reglas que los buques de guerra de los beligerantes."
4. "Ningún beligerante" podría "embarcar ni desembarcar tropas, municiones de guerra o materiales de guerra en el canal, excepto en caso de
obstáculo accidental en el tránsito, y en tal caso el tránsito" debería "reasumirse con la mayor prontitud posible."
5. "Las disposiciones de este artículo se" aplicarían "a aguas adyacentes al
canal, dentro de un radio de tres millas marítimas de cada extremo. Los
buques de guerra de un beligerante no" podrían "permanecer en dichas aguas
más de :veinticuatro horas en cualquier tiempo, excepto en caso de peligro, y
en tal caso" deberían "partir tan pronto como fuere posible; pero un buque
de guerra de uno de los _beligerantes no" podría "partir dentro de las
veinticuatro horas desde la partida de un buque de guerra del otro beligerante."
6. "El taller, establecimientos, edificios y todas las obras necesarias para la
construcción, mantenimiento y operación del canal" serían "consideradas
como parte del mismo, para los propósitos de esta Convención, y en tiempo
de guerra como en tiempo de paz" gozarían "de completa inmunidad de
ataque o daño de parte de beligerantes y de actos destinados a dañar su
utilidad como parte del canal."
7. "Ninguna fortificación que domine el canal o las aguas adyacentes"
podría "ser construída. Los Estados Unidos, sin embargo," quedaban "en
libertad de mantener a lo largo del canal la policía militar que" pudiera "ser
necesaria para protegerlo contra actos ilegales y desórdenes."
111. Los Estados partes, "inmediatamente después del canje de las ratificaciones de esta Convención," la podrían '.'en conocimiento de otras Potencias
y las" invitarían "a adherirse a ella."
IV. La Convención debería "ser ratificada por el Presidente de los Estados
U nidos, por y con el consejo y consentimiento de su Senado, y por Su Majestad
Británica; y las ratificaciones" serían "canjeadas en Washington o en Londres
dentro de los seis meses siguientes a la fecha del mismo, o antes si fuere
posible. "21
El año en que se celebró el primer Tratado Hay-Pauncefote fue de
elecciones en los Estados Unidos. El Partido Demócrata acusó al Secretario
Hay de haberse entregado a la Gran Bretaña. Los estadounidenses de origen
irlandés y alemán se unieron también en contra del tratado, ya que éste
negaba a su país el derecho de fortificar cualquier canal que construyera o
poseyera, al igual que el de cerrarlo en tiempo de guerra. El mismo !eodoro
Roosevelt, a la sazón Gobernador del Estado de Nueva York, escribió a Hay,
el 18 de febrero de 1900, oponiéndose al tratado.
21 Hlavacek, Op. cit., págs. 19 a 21.

398

"Mis .objeciones -decía Roosevelt- tienen dos aspectos. El primero,
relac10nado con la política naval. Si el propuestc, canal hubiera estado
en funci~namiento en el '98', el Oregón habría pasado más rápidamente
al Atlánt'.co; pero este hecho habría sido contrabalanceado por la cir~unstanc1a de que la flota de Cervera hubiera tenido la oportunidad de
Ir a t:avés del canal, y de allí partir y atacar a Dewey o amenazar nuestra
franja costanera del Pacífico. Si ese canal ha de estar abierto a los buques
de guerra de un enemigo, será para nosotros una amenaza en tiempo
de guerra; es un peso más, un punto estratégico adicionado para que lo
resguarde nuestra flota. Si nosotros lo fortificamos se convertirá en una
de las más poderosas fuentes de nuestra posible fuerza marítima. A no
ser que, así fortificado, se r~fuerce contra nosotros toda nación cuya
flota sea mayor que la nuestra. Una razón principal para reforzar
nue~tros grandes puertos de mar es desencadenar nuestra flota, ponerla
en libertad para propósitos ofensivos; y el propuesto canal lo impediría
de nuev~, porque nuestra flota tendría que vigilarlo y por lo tanto, hacer
el traba.Jo que un fuerte debiera hacer; y que lo haría mucho mejor.
Segundo: en cuanto a la Doctrina Monroe. Si nosotros invitamos a
pote_ncias ~xtra1tjeras para est.ablccer una propiedad co1tjunta una garantía conjunta a lo que t'ln vttalmente nos afecta, a poca distancia de
~ue.stras :ronteras frómo podemos nosotros objet,r una acción de unión
~11mlar digamos con el sur de Brasil o en Argentina, donde nuestros
mtereses son mucho menos evidentes? Si Alemania 1jene el mismo
derecho que nosotros tenemos en el canal a través de América Central
¿por qué no en la participación de cualquier sector de América del Sur?
A mi manera de pensar, nosotros deberíamos rehusar categoricamente
a .tod~s las P?te~cias euro~eas el derecho de controlar, en forma alguna:
nmgun terntono d9el hemisferio occident'll que ellos no hayan obtenido
con anterioridad."- 2
Es~ carta es no sólo revel~dora, sino explicativa ele muchas de las posturas
asumidas por los Est,dos Umdos de América, principalmente cuando fueron
gobernados por Teodoro Roosevelt.
.El Senado aprobó el primer Tratado Hay-Pauncefote con tres reservas. La
pnmera tenía por finalidad que se consignara expresamente en el art. JI que
el Tratado Clayton-Bulwer quedaba reemplazado por el Hay-Pauncefote.
Con la segt~~da se pret~ndía ?gregar una cláusula que dispusiera que ninguna
de las cond1c1ones y est1pulaoones establecidas en las cinco primeras secciones
del art. II podrían aplicarse a las medidas que los Estados Unidos pudieran
22 DuVal, Jr., Miles P.: CADIZA CATAY. Editorial Universitaria, Panam:1. 1973, p.ig. 138.

399

�considerar necesarias tomar para asegurar con sus propias fuerzas _su _defensa
y el mantenimiento del orden público. La tercera, finalmente, elamma~a el
art.111, según el cual, como hemos visto, se invitaba a las demás potenctas a
adherirse al tratado.
La Gran Bretafia se negó a aceptar las reservas. Es •~ás, ~n not~ _q~1e el 22
de febrero de 1901 Lord Londsdowne, Canciller bntámco, dmg1ó a su
embajador en Washington, expresó, con relación al reemplazo del Tratado
Clayton-Bulwer:
" ... si el Tratado Clayton-Bulwer queda derogado por completo, ambas
partes contratantes, excepto en las inmediaciones del Canal, re~obrarían entera libertad de acción en la América Central, y el cambio a la
verdad sería ventajoso para los Estados U nidos y podría tener sustancial
importancia."
Con respecto a adicionar una nueva cláusula agregó:
" ... resultaría un Contrato unilateral según el cual la Gran Bretaña se
vería privada de toda acción bélica en el Canal o en sus inme~iaciones,
mientras que los Estados Unidos podrían a~elar a esa ~cc1ó~ en la
extensión que juzgasen necesaria para garantizar la segundad.
Y al referirse a la eliminación del art. 111 observó:
Gran Bretaña se coloca "en una posición de visible desventaja si se la
compara con otras potencias que no estarían sttietas ~ la ?isposic_ión
restrictiva que se quiere sea aceptada por la Gran Bretana. S1 el Gobierno de S.M. aceptase semejante arreglo, se seguiría de e llo que los Estados
Unidos tendrían derecho, conforme al Tratado, de intervenir en el
Canal en tiempo de guerra o cuando ésta se tema; y mi~ntras otras
potencias podrían CON CLARA convicció~, hacer caso omiso de todas
las restricciones impuestas por la Convención, sola_mente la G~n Bretaña, a pesar de sus enormes posesiones en el conttnent~ amencano, a
pesar de la extensión de sus colonias autralasias y d~ sus mtere~es en el
oriente, quedaría en absoluto excluída de concurnr a esa acción o de
dictar providencias para asegurar sus intereses en el Canal o en sus
.
d'1ac1ones.
.
,,23
mme
Pero la Gran Bretafia, cuyos problemas internacionales para ese entonces
no se habían todavía resuelto, considerando que más le valía la amistad &lt;le los
Estados Unidos de América que su persistencia en rechazar las reservas
introducidas por el Senado, convino en negociar un nuevo tratado en el que
2S Castillero R., Ernesto J.: HISTORIA DE LA COMUNICACION INTEROCEANICA.
Imprenta Nacional, Panamá, págs. 298 y 299.

prevaleció, por supuesto, el criterio estadounidense, excepción hecha de la
segunda reserva cuyas objeciones fueron mantenidas. Este nuevo tratado, el
segundo Tratado Hay-Pauncefote, fue firmado en Washington el 18 de
24
noviembre de 1901 , cuando Teodoro Rooselvelt ya era Presidente de los
Estados Unidos, pues, el asesinato de McKinley le llevó a la Casa Blanca el
14 de septiembre de 1901.
Por el art. I del segundo Tratado Hay-Pauncefote los Est.,dos partes
convinieron en abrogar el Tratado Clayton-Bulwer. El art. II del segundo
tratado era igual al art. I del primer trat.,do. El art. III del segundo tratado
era igual al art. 1T del primer tratado, salvo que: a) en el segundo trat:ado los
Estados Unidos, única y exclusivamente, adoptaron, como base para la
neutralización del canal, las reglas que en términos generales adoptaron en
el primer tratado las "Altas Partes Contratantes", o sean, tanto los Estados
Unidos como la Gran Bretafia; b) por el art. lJI, sección la., se eliminó la frase
"en tiempo de guerra como en tiempo de paz", contenida en el art. TI, sección
la., del primer tratado, y se agregó la frase "que observen estas reglas" y la
oración: "Estas condiciones y tarifas de tráfico serán justas y equitativas", de
tal suerte que el nuevo numeral quedó así: "El canal estará libre y abierto a
los buques mercantes y de guerra de todas las naciones que observen estas
reglas, en términos de entera igualdad, de modo que no habrá discriminación
contra ninguna nación o sus ciudadanos o súbditos, con respecto a condiciones
o tarifas de tráfico, o cualquier otra. Estas condiciones y tarifas de tráfico serán
justas y equitativas", y c) por el art. III se eliminó también la sección 7a. del
art. II del primer tratado, que prohibía a los Estados Unidos construir
fortificaciones que dominaran el canal o las aguas adyacentes. La parte del
numeral eliminado que permitía a los Estados Unidos mantener a lo largo
del canal la policía militar que fuera necesaria para protegerlo contra actos
ilegales y desórdenes pasó a ser parte de la sección 2a. del art. III del segundo
tratado. El art. IV del segundo tratado introdujo una nueva disposición. De
acuerdo con ella los Estados partes acordaron "que ningún cambio de sobe24 El segundo Trat.1clo Hay-Pauncefote fue firmado dos dfas después de que la Comisión del

Canal lslmico, o Segunda Comisión Walker, hubo present;ido su informe escogiendo la
rut;i de Nicaragua por ser la "Más factible y práctica", en parte porque la Compafifa Nueva
del Canal de Panamá pretendía transferir sus propiedades a los Estados Unidos en
$109,141,500.00, en lugar de $40,000,000.00 que era el precio f~aclo por la Comisión. Esto
haáa una diferencia en favor de la ruta de Nicaragua de $63,510,796.00. Ame el peligro
innúnente de que la ruta de Panamá quedara definitivamente eliminada, la Nueva
Compañía del Canal de Panamá, a instancias de Philippe Bunau Varilla. por medio de la
Legislación Francesa en Washington hizo saber al Gobierno estadounidense s u disposición
de vender por $-J0,000,000.00. El 18 de enero de 1902 la Conúsión del Canal lslmico
presentó un informe suplemetario recomendando la rut;i de Panamá fundándose en
razones técnicas y financieras.

401
Humamtas-26

�ranía territorial o relación internacional del país o países por donde haya de
atravesar el canal, afectará el principio general de neutralización o la obligación de las Altas Partes Contratantes bajo el presente Tratado." Por el art. V
del segundo tratado se redujo a tres meses el término de seis para canjear las
ratificaciones, establecido en el art. IV del primer .tratado. En el segundo
tratado, finalmente, se eliminó e_l art. III de! primer~ según el cual los Estados
partes invitarían a otras Potencias a adherirse a él. 5

Interpretaciones y violacúmes
El régimen de neutralización del Canal de Panamá emanó, como se ha
visto, del Tratado Hay-Bunau Varilla, celebrado por Panamá y los Estados
U nidos de América, y del Tratado Hay-Pauncefote, celebrado por los Estados
Unidos de América y la Gran Bretafia. Este régimen, sin embargo, no
menoscabó el "principio general" de neutralización establecido en el art. VIII
del Tratado Clayton-Bulwer, a pesar de que dicho tratado fue abrogado, por
cuanto fue propósito de los firmantes del Tratado Ilay-Pauncefote que ese
"principio general" no sufriera mella_. 26
.
,
•
Se ha alegado que los Estados Umdos ele Aménca teman capacidad para
dejar de aplicar, cuando lo juzgaran conveniente, las reglas por ellos ~do~tadas, en el art. III del Tratado Hay-Pauncefote, como base de la neutrahza~1ón
del Canal de Panamá. La circunstancia de que en este trat'ldo se hubiese
consignado que eran los Estados Unidos -en lugar de las "~tas Partes
Contratantes", como decía el primer tratado de ese nombre- qmenes ad?ptaban tales reglas, llevó a sus funcionarios a pronunciarse por la afirmauva.
No por otra razón, decía el Presidente William H. Taft_ en un memorándum
al Congreso, fechado el 24 de agosto de 1912, en relación con el art. 111:
25
26

Hlavacek, Op. ciL, ~gs. 22 Y23.
B
· d
"ARTICULO VIII. Los Goóiemos de los Estados Unidos y la Gran retana teruen o no
sólo deseo, al celebrar este convenio, de cumplir un objeto ~rticul:ir, s~no ~tablecer
también un principio general, convienen en extender su pr~teca6n, por esllpulaaones ~e
tratados, a cualesquiera otras comunicaciones pra~ticables, b!en por can;1l o por fe~r&lt;&gt;&lt;:3rril,
a través de los istmos que unen Norte y Sur América, y especialmente a las comuru~aaones
interoceánicas que asimismo resulten practicables, bien por canal o por fe~rocarril_, por la
vía de Tehuantepec a Panamá. Al conceder, sin embargo, su protección conJunta a
cualesquiera de tales canales o ferrocarriles como queda especificado en este artículo, es
siempre entendido por los Estados Unidos y L, Gran Bretaña ~~e las p.,rtes que construyan
0 posean los mismos no impond~n otros grav_~menes y c~n~ao~es de tr~fic? que los que
aprueben los ya mencionados gobiernos comoJUSlos y cqwt.,uvos. y &lt;JUC los nusmos canales
y ferrocarriles, abiertos a los ciudadanos_ysólxlitos de 1~ Estados ~mdos yla G_ran Bretafla
en iguales términos, serán también abiertos en los nusmos térmmos a los a~1da~nos y
sóbditos de cualquier otro Estado que esté dispuesto a dar a esas vías ele ~omumcac16~ una
protección tal como la que los Estados Unidos y la Gran Bretafla se obligan a darles.

"El artículo es una declaración de la política de los Estados Unidos de
que el canal debe ser neutral, que la actitud de este Gobierno hacia el
comercio del mundo es que todos los Estados estan tratados de igual
forma y que ninguna discriminación será hecha por los Estados Unidos
contra cualesquiera de ellos que observen las reglas adoptadas por los
Estados Unidos."27
Los que así piensan pierden de vista que la adopción de las reglas contenidas en el art. III del Tratado Hay-Pauncefote por parte de los Estados Unidos
fue convenida por ellos y por la Gran Bretaña en un acuerdo internacional
(véase el preámbulo de dicho tratado), razón por la cual no tenía el carácter
de "acto unilateral" que de su simple lectura pareciera desprenderse.
Se ha alegado también que los Estados U nidos de América tenían capacidad
para cerrar el canal a los Estados beligerantes o que se encontraban en est'ldo
de guerra con ellos. Los que atribuían a los Estados Unidos esa capacidad se
apoyaban asimismo en la circunstancia de no figurar en la sección 1a. del art.
III del Tratado Hay-Pauncefote la frase "en tiempo de guerra como en tiempo
de paz", la cual figuraba en la misma sección del art. 11 del primer u·atado de
ese nombre, y que figura también en el art. I de la Convención de Constantinopla relativa a la libre navegación del Canal de Suez. Expresaba el Secretario de Estado Hay al Senador Cullom, el 12 de diciembre de 1901:
"El efecto obvio de estos cambios es el de reservar a los Estados Unidos,
cuando están en guerra, el derecho y poder de proteger el canal de todo
daño y pe1juicio de parte del enemigo, de excluir a los buques de tal
enemigo del uso del canal mientras dure la guerra y defender el mismo
en las aguas adyacentes al canal al igual que en cualesquiera otras aguas,
sin derogar en otros aspectos los principios de neutralidad establecidos
en el tratado. "28
Mas los que así piensan pierden además de vista que la inclusión de la frase
"en tiempo de guerra como en tiempo de paz" o de otra semejante era
completamente innecesaria, constituiría una redundancia , pues, lo que
caracteriza al régimen de neutralización es, precisamente, su aplicación tanto
en tiempo de guerra como en tiempo de paz. Al1ora bien, que fue propósito
del Tratado Hay-Bunau Varilla neutralizar el Canal de Panamá está por
encima de toda duda -a pesar de que los Estados Unidos de An:iérica
prefieren hablar ele neutralidad a secas en lugar de neutralir.arión o de 111!11/ralidad penna1in1te- desde el momento en que su art. XVIII comenzaba dicienZ'I
28

Whiteman, Marjorie M.: DIGEST OF INTERNATIONAL IAW. Department of State
Publication 7737, Volumen 3, 1964, pág. 1177.
lbidem, Volumen 3, pág. 1178.

402
403

�do: "El Canal u na vez co ~stru ido, y sus en tracias, sn-án neuIra/es a pnpetuídad..."
Por lo demás, el art. 111 del Tratado Hay-Pauncefote no establece diferencias
entre los supuestos de que los Estados Unidos de América sean o no beligerantes. La única exigencia que contempla la sección la. del mencion~do
artículo, para que los hoques mercantes y de guerra de un Estado detennmado tengan derecho a transitar por el Canal de _Panamá, es q~1e_ese Estado
observe las reglas adoptadas por los Estados Umdos, en ese mismo ar~culo,
como base de la neutralización de dicho canal, y no las que ellos pudieran
haber dictado al margen de esa disposición. En consecuencia, los Estados
Unidos de América no podían, legítimamente, cerrar el canal a los buques
mercantes y de guerra de los Estados que observaran las reglas consignadas
en el art. III del Tratado Hay-Pauncefote, aún en el supuesto de que tales
Estados hubiesen sido beligerantes o se hubiesen encontrado en estado de
guerra con los Estados_ Unidos.
.
,
,
Contra esta afirmación nuestra no faltan quienes podnan alegar que el 11
de noviembre de 1912 la Embajada Británica en Washingtan envió una nota
al Departamento de Estado en la que expresaba que habiéndose convertido
los Estados Unidos de América, prácticamente, en el soberano del Canal de
Panamá, el Gobierno de Su Majestad no cuest!on~a el título de ellos para
ejercer derechos de beligerantes para su protecoón. Con ~ocio ello, l_as reglas
contenidas en el art. 111 del Tratado Hay-Pauncefote contmuaron siendo de
obligatorio cumplimiento para los Estados Unidos por haber sido incorporadas al Tratado Hay-Bunau Varilla, celebrado con Panamá. En otras palabras,
si bien no se puede negar a la Gran Bretafia su dere~ho a relevar a los Esta_dos
U nidos de su obligación frente a ella de dar, en tiempo de guerra, estncto
cumplimiento a las reglas aludidas, no es ~enos cierto_ que para ~ue tales
reglas dejen de obligar a los Estados Unidos ha debido pro~uc1rse t~na
conducta igual de parte de Panamá. Panamá, por lo tan~o, ha deb~do también
haber puesto de manifiesto su voluntad de no cuestiona: el titulo de los
Estados Unidos de América para ejercer derechos de beligerantes para la
protección del Canal de Panamá, por cuanto la obligación de los Estados
Unidos a aplicar las reglas contenidas en el art. III del Tratado Hay-Pauncefote continuó subsistiendo frente a Panamá, por imperativo del art. XVIII del
Tratado Hay-Bunau Varilla, pese a cualquier renuncia de derechos por parte
de la Gran Bretafia.
No obstante, el 23 de mayo de 1917, es decir, después de haber los Estados
Unidos de América enti·ado en la Primera Guerra Mundial, el Presidente
Woodrow Wilson expidió una proclama, la cual establecía en su regla 15:
"En interés de la pra"tección del canal, mientras los Estados Unidos sean
beligerantes, a ningún buque de guerra, buque auxiliar o buque privado
29 Ibidem, Volumen 3, pág. 1248.

404

de un enemigo de los Estados Unidos, o a un aliado de tal enemigo, le
será permitido usar el Canal de Panamá ni las aguas territoriales de la
Zona del Canal para ningún propósito, excepto con el consentimiento
de las autoridades del canal y sujeto a los reglas y reglamentaciones que
ellas puedan prescribir."3º
Esta proclama, a todas luces violatoria de los tratados que regulan la
materia, fueron incorporadas a "The Canal Zone Regulations". Durante el
tiempo en que los Estados Unidos de América se mantuvieron neutrales, en
la Segunda Guerra Mundial, no objetaron el tránsito por el canal de buques
pertenecientes a países beligerantes. Es más, el Presidente Franklin D.
Roosevelt expidió, el 5 de septiembre de 1939, una Orden Ejecutiva que
prescribía las reglas que debían gobernar el paso y control de buques a través
del Canal 31
de Panamá, en cualquier guerra en que los Estados Unidos fueran
neutrales.

F01tifuaciones lem/Jorales vs. bases militares permanenles
De acuerdo con el art. JI del Tratado Hay-Bunau Varilla, Panamá concedió
a los Estados Unidos de América el uso, ocupación y control de la Zona del
Canal de Panamá para la construcción, mantenimiento, funcionamiento,
saneamiento y protección del Canal de Panamá y de sus obras auxiliares. 32 La
protección del Canal de Panamá fue, en consecuencia, uno de los fines de la
concesión. Por el art. XXIII del mismo tratado: "Si en cualquier tiempo fuere
necesario emplear fuerzas armadas para la seguridad y protección del Canal
o de las naves que lo usen, o de los Ferrocarriles y obras auxiliares, los Estados
Unidos tendrán derecho, en todo tiempo y a su juicio, para usar su policía y
sus fuerzas terrestres y navales y establecer fortificaciones con ese objeto."
La primera observación que se debe hacer al examinarse la norma transcrita es que el derecho que ella otorgó a los Estados Unidos de América para
usar "sus fuerzas terrestres y navales y establecer fortificaciones" fue de
carácter temporal. Ello es así, por cuanto este derecho estaba condicionado a
la circunstancia de que fuera necesario el uso de tales fuerzas y el establecimiento de fortificaciones "para la seguridad y protección del Canal o de las
30
31

32

Ibídem, Volumen 3, págs. 1248 y 1249.
Ibidem, Volumen 3, pág. 1177.
Los cinco fines originarios de la concesión canalera se redujeron después a cuatro, ya que
elart. I del Tratado General de 1936, firmado en Waslúngton el 2 de marzo. estableció que
en "vista de la apertura formal y oficial del Canal de Panamá el 12 el&lt;' Julio de 1920, la
República de Panamá y los Estados Unidos de América declaran que las estipulaciones de
la Convención de 18 de Noviembre de 1903 tienen en núra el uso, ocupación y control por
los Estados Unidos de América de la Zona del Canal yde fas tierras y aguas adicionales bajo
lajurisdicción ele los Estados U1údosdeA.m&lt;'rica. para los fines del eficientf' mantenimiento,
funcionamiento, saneanúento y protección cid Canal y de sus obras auxiliares." El fin
relativo a la construcción fue, por lo t;lnt.o, eliminado.

405

�naves que lo usen, o de los Ferrocarriles y obras auxiliares". Por esto,
precisamente, la norma transcrita comenzaba diciendo: "Si en cualquier
tiempo fuere necesario...", que es igual a "si... ~uere necesario... " De _ahí se
deduce que el Tratado Hay-Bunau Varilla, al igual que la Convención_ de
Constantinopla relativa a la libre navegación del Canal de Suez, no perm1úa
la construcción de fortificaciones permanentes.
Distinta era la situación con respecto al uso de la policía. Este es un derecho
que tenían los Estados Unidos de América con carácter permane_nte, por
cuanto el art. III, sección 2a., del Tratado Hay-Pauncefote, que fue mcorporado al Tratado Hay-Bunau Varilla, por mandato de la cláusulaXVIII de este
último tratado, los dejó en libertad para "mantener a lo largo del canal la
policía militar que pueda ser necesaria para protegerlo contra actos ilegales
y desórdenes."
. . .
Al examinarse los arts. 11 y XXIII del Tratado Hay-Bunau Vanlla md1spensable es también tener presente que, a pesar de que el término protección
es gramaticalmente sinónimo de defensa, los usos de ambos vocablos les han
dado en la práctica de los Estados distint.,s acepciones, destinando el primero
para las funciones de policía y el segundo para las militares. "El policía nos
protege mientras que el soldado nos defiende", podríamos decir para señalar
gráficamente la diferencia que los separa. Y esta separación ~e acen_t~a m~s
si se advierte que en la actualidad casi todos los Est.,dos denom1 nan Mm1steno
o Departamento de Defensa al mismo que antes de la terminación de la
Segunda Guerra Mundial llamaban M!nisterio o _Departa~:nto _de Guerra.
A ninguno, sin embargo, se le ha ocurndo denommarlo Mm1steno o Departamento de Protección. De ahí, pues, que podemos concluir afirmando que
cuando los arts. 11 y XXIII del Trat.,do Hay-Bunau Varilla empicaban la
palabra protección, dichos arúculos se estaban refirien~o al ~er de ampa~ar
y liberar el Canal de Panamá de todo peligro, daño o nesgo mtenw_o doméstico.
Confirma nuestra manera de pensar el texto del art. III, sección 2a. del
Tratado Hay-Pauncefote, el cual fue incorporado al Tratado Hay-Bunau
Varilla por mandato del art. XVIII de dicho tratado. Tal disposición es del
siguiente tenor:
"El canal nunca será bloqueado, ni ningún derecho de guerra podrá ser
ejercido ni ningún acto de hostilidad podrá ser cometido dentro de él.
Los Estados Unidos, sin embargo, quedarán en libertad de mantener a
lo largo del canal la policía militar que pueda ser necesaria para protegerlo
contra actos ilegales y desórdenes."
Si esta disposición facultaba a los Estados U nidos solamente para mantener
a lo largo del canal la policía militar que hubiese sido necesaria para Jn-_otegerlo
contra actos ilegales y desórdenes, es inequívoco que la palabra protección que

figuraba en los arts. II y XXIII del Trat.,do Hay-Bunau Varilla tenía que ser
interpretada en forma restrictiva, ya que _insólito sería, por decir lo menos,
calificar actos de guerra o la agresión armada como "ilegales y desórdenes".
Además, una interpretación amplia no sólo hahría sido incongrnente con el
art. XVIII del Tratado Hay-Bunau Varilla que incorpora a dicho tratado el
art. III, sección 2a., del Tratado Hay-Pauncefote. La interpretación amplia
habría entrañado, al mismo tiempo, una violación por parte de los Estados
U nidos de este último tratado, por cuanto de acuerdo con el mismo los Estados
Unidos se obligaron con la Gran Bretaña a aplicar al Canal de Panamá la
regla contenida en el ya mencionado art. III, sección 2a. Ni siquiera la facultad
que el art. XXIII del Tratado Hay-Bunau Varilla otorga a los Estados Unidos
de usar "sus fuerzas terrestres y navales" podría invocarse para desvirtuar lo
anterior, ya que la misma fue una consecuencia de la necesidad en que se
encuentran los Estados de recurrir a esas furzas cuando las de policía resultan
insuficientes para cumplir con las funciones que les han sido encomendadas.
¿1,o anterior significa que nosotros negamos a los Estados Unidos de
América el derecho de haber usado sus fuerzas terrestres y navales, así como
el de haber establecido fortificaciones, en caso de que hubiese sido necesario
para amparar el canal contra todo peligro, daño o riesgo exterior? iNo! iDe
ninguna manera! La legítima defensa es un derecho inmanente que para ser
ejercido no requiere que ningún tratado lo consagre. Fuera de eso, para
permitir a los Estados Unidos el uso de sus fuerzas terrestres y navales, al
igual que el establecimiento de fortificaciones, en los supuestos mencionados,
en el art. XXIII del Tratado Hay-Bunau Varilla se coló, a espaldas del Tratado
Hay-Pauncefote, la palabra segmidad que es mucho más abarcadora que el
vocablo protección.
Al examinarse los arts. II y XXIII del Tratado llay-Bunau Varilla debe
tenerse igualmente presente que esta última cláusula confirió tan sólo a los
Estados Unidos derecho a establecer fortificaciones, las cuales no deben ser
confundidas con las bases militares. Las primeras son instalaciones meramente defensivas. Las segundas pueden ser defensivas y ofensivas. Y el establecimiento de tales fortificaciones tenía que responder al objetivo de brindar
seguridad y protección al Canal de Panamá, a las naves que lo usan, a los
ferrocarriles y obras auxiliares.
A pesar de lo expuesto los Estados Unidos de América establecieron
arbitrariamente catorce bases militares de todo tipo dentro de la Zona del
Canal, inclusive aéreas, lo que constituye una arbitrariedad mayor, porque
no existiendo esta clase de bases al momento de suscribirse el Tratado
Hay-Bunau Varilla, no se podría sostener, por más que se estiren las reglas
de hermenéutica, que Panamá facultó a los Estados U nidos para establecerlas.

406
407

�No por otra razón, el art. XXIII de dicho tratado habla única mente de" fuerzas
terrestres y navales", y para nada menciona a las fuerzas aéreas.
El mismo Philippe Bunau Varilla, firmante de la Convención del Canal
Istmico (1903), nos da la razón en todo cuanto hemos expuesto, al expresar:
"El vasto sistema de fortificaciones permanentes para el cual el Presidente Taft solicitó créditos al Congreso (por primera vez el -29 de abril
de 1910) no tiene relación con las fortificaciones estipuladas en el
Tratado Hay-Bunau Varilla.
"He aquí el artículo de este tratado, el cual obviamente no se refiere a
un vasto sistema de fortificaciones permanentes, sino que simplemente
habla de fortificaciones eventuales de la misma clase transitoria que el
empleo de fuerzas militares cuando las circunstancias puedan obligar a
los Estados Unidos a usarlas contra tumultos o revoluciones.
"Tales fortificaciones están limitadas por su naturaleza a ser de orden
secundario y sólo del carácter que pueda ser necesario para hacer frente
a disturbios locales."
Renglón seguido, luego de transcribir el art. ~XIII del tratado que lleva
su nombre y las primeras palabras del art. XVIII que dicen: "El Canal una
vez construido, y sus entradas, serán neutrales a perpetuidad ...", continuó así:
" ... es obvio que la intención común de las Altas Partes Contratantes fue
dejar fuera de consideración la cuestión de un Yasto sistema de fortificaciones permanentes, las cuales, como hemos visto, no tienen nada que
hacer con la protección del canal.
"Aunque la palabra fortificaciones se encuentra en el Tratado Hay-Bunau Varilla, la situación respecto a las fortificaciones permanentes es
exactamente la misma que en el Tratado Hay-Pauncefote, donde esa
palabra no aparece. En el Tratado Hay Bunau Varilla quedó excluida
implícitamente; en el Tratado Hay-Pauncefote quedó excluida explícitamente."33
Pero lo peor de todo está en que las bases militares ilegalmente establecidas
por los Estados Unidos de América en la Zona del Canal no respondían
únicamente a la seguridad y protección del canal. Obedecían, más que todo,
a la seguridad y defensa del continente, principalmente a la de los Estados
Unidos. Ello movió al mismo Bunau Varilla a escribir:
33

408

Bunau Varilla, Philippe: PANAMA THE CREATION DESTRUCTION AND
RESURRECTION. New York, McBride, Nast &amp; Company, 1914, págs. 529 y 530.

"Cuando el Tratado Hay-Bunau Varilla fue celebrado, sus signatarios
no consideraron la cuestión de la defensa de los Estados Unidos, sino
que ellos pensaron en el mantenimiento del orden público en un país
expuesto a tumultos y revoluciones.
"Es para este último propósito que fue dado a los Estados Unidos
permiso a usar en cada caso su policía, fuerzas terrestres y navales, o a
establecer fortificaciones, en todo tiempo, si en cualquier tiempo fuere
necesario, empicar fuerzas armadas para la jJrolecci6n de la empresa del
canal o del tráfico.
"Pero el otro y principal propósito mencionado en el memorándum de
Mr. Hay -el sistema de fo11ificacio11es para la defm.sa de los Estados
Unidos- fue dejado fuera de un tratado concerniente exclusivamente
con la operación del canaJ.34
"Tal es el carácter de las fortificaciones estipuladas en el Tratado
Hay-Bunau Varilla para un canal neutral.
"El agua", dice un proverbio, "no puede subir más alto que su manantial."
"Por la misma razón, el origen de los derechos de establecer un vasto
sistema de fortificaciones para la defensa de los Estados U nidos no puede
tener su origen en un artículo del TraL,do Hay-Bunau Varilla, donde
sólo estipulaciones referentes a la necesidad de proteger un canal
neutral fueron insertadas."35
Los Estados Unidos de América, sin embargo, no se contentaron con
establecer en la Zona del Canal "un vasto sistema de fortificaciones permanentes", para utilizar expresión de Bunau Varilla, o más bien bases militares
destinadas a la seguridad y defensa del continente, sobre todo de ellos mismos.
Sin ningún derecho para ello ubicaron también en la Zona del Canal el
llamado "Comando Sur", cuya jurisdicción comprende Centro y Sur América,
al igual que est,blccimientos para el en1renamiento e instrucción de fuerzas
terrestres, navales y aéreas de los Estados Unidos y ele los países latinoamericanos. Prueba ele lo que afirmamos la encontramos en un informe del
34 Referíase Bunau Varilla a un memorándum del Secretario de Estado Hay para justificar
ante el Senado el segundo Tratado Hay-Pauncefole y hacerle ver que el mismo era
congruente con su deseo. La primera línea de ese memorándum que transcribe Bunau
Varilla es del siguiente tenor:
·
"Las enmienct1s del Senado al anterior tra1,1do requirieron .. que las rc-gfas de neutralidad
no deben !1~ivar a los ~tados Unidos del derecho de defenderse y de mantener el orden público."
35 Bunau Va illa, Op. at., pág. 532.

409

�Subcomité sobre la Política de Seguridad Nacional y Desarrollo Científico,
del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de los
Estados Unidos, en el que se Ice lo siguiente:
"El área en la cual el Comando Sur es responsable para la protección y
mejoramiento de los intereses de los Estados Unidos incluye las áreas
de tierra del Sur y Centro América, excluyendo México ... El Comando
Sur tiene tres misiones bnsicas: Primera: Es directamente responsable
de la defensa del Canal de Panamá ... Segunda: El Comando Sur es
responsable de planes de contingencia para situaciones de crisis en
países de América L1tina que puedan requerir reacción militar de los
Estados Unidos ... Tercera: El comando c01tjunto supervisa la asistencia
militar de los Estados de la región, incluyendo representantes consejeros estadounidenses, equipos entrenados solicit1dos por países de América L1tina y el sistema escolar militar en la Zona del Canal. El papel
del Comando Sur fue repetidamente interpret.1do por la misión de
estudio en términos de objetivos políticos. Teniendo un comando estadounidense mayor en América Latina, queda satisfecho, los Est1dos
U nidos demuestran su interés en América Latina, su actiYa participación
en seguridad regional colectiva y su respaldo al Tratado de Río" (Tratado Interamericano de A~istencia Recíproca, 19 17).36
1

El a11EcuJo X del Tratad.e General de 1936
De todas las disposiciones del Trat1do General de Cooperación y Amistad,
suscrito entre Panamá y los Estados Unidos de América, el 2 de marzo de
I 936, el art. X ha sido la más contro\'ertida. Este es del siguiente tenor:
"En caso de conflagración internacional o de existencia de cualquier
amenaza de agresión en que peligren la seguridad de la República de
Panamá o la neutralidad o seguridad del Canal de Panamá, los Gobiernos de la República de Panamá y de los Estados Unidos de América
tomarán las medidas de prevención y defensa que consideren necesarias
para la protección de sus intereses comunes. Las medidas que parezcan
esencial tomar a uno de los dos Gobiernos en guarda de dichos intereses
36

410

Reports of the Special Study Mission to Laún America o n I Military Assistance Training,
II Development Television. 91st. Cong. May 7, 1970, págs. 21 y 22. U.S. Govemment
Printing Oflice. Citado por López Guevara, Carlos Alfredo: PANAl\lA TIENE DERECHO
A DENUNCIAR LA CONVENCION DEL CANAL ISTl\llCO OE 1903 Y SUS
ENMIENDAS POR LAS VIOLACIONES SUBSTANCIALES A LA M!Sl\lA COMETIDAS
POR ESTADOS UNIDOS. Publicado en "La denuncia como medio de liberación nacional"
de L, Comisión de Divulgación Nacional del Consejo Nacional de la Empresa Privada. Serie:
La Cuestión Canalera. Panarnj, 1975, pág. 36.

y que afecten el territorio bajo la jurisdicción del otro Gobierno serán
objeto de consulta entre los dos Gobiernos."
En páginas anteriores dijimos que para permitir a los Estados Unidos de
América el uso de sus fuerzas terrestres y navales, al igual que el establecimiento de fortificaciones, en cualquier tiempo que hubiese sido necesario
emplear fuerzas armadas para la seguridad y protección del canal, de las naves
que lo usan, de los ferrocarriles y obras auxiliares, por razón de peligro, daño
o riesgo exterior, en el art. XXIII del Tratado 1-Iay-Bunau Varilla se coló, a
espaldas del Tratado Hay-Pauncefote, la palabra seguridad que es mucho más
abarcadora que el vocablo protección. A más de lo anterior, el art. X arriba
transcrito va mucho más lejos que el art. XXIII del Trataclo Ila)'-Bunau
Varilla, por lo consiguiente:
1. Mientras que el art. XXIII se limitaba a la seguridad y protección del
canal, de las naves que lo usan, de los ferrocarriles y obras auxiliares, el art.
X comprendía, además de la neutralidad o seguridad del Canal de Panamá,
la seguridad de la República de Panamá. Esta disposición, por consiguiente,
hacía innecesario el art. I del Tratado Ilay-Bunau Varilla, por el cual los
Est1dos Unidos de América se obligaron a garantiz.1r y mantener la independencia de Panamá, que fue derogado, precisamente, por el Tratado
General de 1936.
2. Mientras que el art. XXIII permitía a los Est.1dos Unidos de América
usar tan sólo sus fuerzas terrestres y navales, así como establecer fortificaciones, el art. X los capacitaba para tomar "las medidas de prevención y defensa
que consideren necesarias para la protección de sus intereses comunes" con
Panamá. Esta nueva redacción entrafiaba la posibilidad de est1blecer bases
militares en caso de conflagración internacional o de amenaza de agresión.
3. Mientras que el art. XXIII restringía a la Zona del Canal del ejercicio
de las facultades que otorgaba a los Est1dos Unidos de América, el art. X los
habilitaba para tomar, previo acuerdo o convenio con Panamá, las medidas
que les pareciera esencial y que afect1ran el territorio de nuestra República
no sometido a limit1ciones jurisdiccionales. Y decimos "pre'"io acuerdo o
convenio con Panamá", porque de conformidad con las Actas ele las Negociaciones de 1936, "excepto en raros casos de emergencia, la intención de la
palabra "consulta" en cuestión sería con la mira a un acuerdo o convenio".
En otros términos, en caso de conflagración en que hubiese peligrado la
seguridad de la República de Panamá o la neutralidad o la seguridad del Canal
de Panamá, los Estados Unidos de América no podían tomar las medidas de
prevención y defensa que les hubiese parecido esencial y que afectaran el
territorio de la República bajo la jurisdicción del Gobierno panamefio, a
menos que tales medidas hubiesen sido objeto de un acuerdo o convenio con
411

�Panamá, salvo en raros casos de emergencia que no hubiesen hecho posible
tal acuerdo o convenio.
Este criterio fue desnaturalizado al no definirse la palabra consulta en la
forma arriba indicada y al acentuarse la posibilidad de prescindir de ella, en
un canje de notas entre el Departamento de Estado y la Embajada de Panamá
en Washington, de 1° de febrero de 1939, es decir, anterior al consejo y
consentimiento para la ratificación de dicho tratado dado por el Senador
estadounidense. En efecto, se lee en las notas canjeadas por el supuesto
propósito de aclarar algunas disposiciones del Tratado General de 1936, lo
siguiente:
"Conforme se indica en las Actas de las sesiones de las negociaciones del
Tratado General celebrado el 2 de marzo de 1936, y en las discusiones
que tuvieron lugar el 16 de marzo de 1935, en la eventualidad de una
emergencia tan súbita que obligue a tomar medidas preventivas de ·
carácter imperativo, para salvaguardar la neutralidad o seguridad del
Canal de Panamá, y si por razón de tal emergencia fuera imposible
consultar con el Gobierno de Panamá como establece el art. X de dicho
Tratado, el Gobierno de los Estados U nidos de América no esta obligado
a retardar las medidas necesarias para confrontar la emergencia mientras estuviere pendiente la consulta, aunque hará todo esfuerzo, en caso
de que tal consulta no se hubiere llevado a cabo antes de proceder a
tomar las medidas necesarias, para consultar al Gobierno de Panamá
tan pronto como fuere posible."37
El art. X del Tratado General de 1936, aún sin la interpretaciól) que le da
el canje de notas transcrito, tiene que calificarse de regresivo en nuestra lucha
por liberar el territorio istmeño de las servidumbres que le impulso el
malhadado Tratado Hay-Bunau Varilla. Ni siquiera el derecho recíproco que
esta disposición daba a Panamá de tomar también las medidas que le pareciera
esencial y que afectaran el territorio de la Zona del Canal atenuaba sus efectos
humillantes, pues, como manifestó al presentar su informe favorable la
subcomisión del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadou nidense
que consideró el Tratado General de 1936: " ... la posibilidad de que el
Gobierno de Panamá pueda, de conformidad con este artículo, intentar
adoptar ciertas medidas en la Zona del Canal contrarias a los deseos de este
Gobierno debe ser rechazada, ya que no merece serios comentarios." Ese
derecho retíproco, como reconoció sin eufemismos el mismo subcomité, nos
fue otorgado sencillamente para no herir los sentimientos nacionalistas del
37

412

Moreno C., Manuel B.: STATUS JURIDICO DE LOS TRATADOS DEL CANAL DE
PANAMA 1903-1963. Publicación del Gohierno Nacional de Panamá, 1964.

Pueblo panameño, ya que sus propósitos no fueron otros que los de evitar de
que las obligaciones asumidas por Panamá fueran consideradas "como derogatorias de su soberanía" y "asegurar la cooperación total de Panamá" en la
obligación conjunta que asumió en el art. JI del Tratado General de 1936 de
acordar con los Estados Unidos de América las medidas que hubiesen sido
necesarias tomar para asegurar el mantenimiento, saneamiento, eficiente
funcionamiento y protección efectiva del canal, en el eYento ele que hubiese
surgido alguna contingencia en esa época imprevista que hubiese hecho
realmente necesaria la utilización. de tierras y aguas adicionales a las que ya
estaban siendo usadas por los Estados Unidos.38
No es aventurado afirmar que los diputados Sergio Gonz.í.lcz Ruiz, César
A. Guillén, Demetrio A Porras y Antenor Quinzada, quienes fueron los únicos
que votaron en contra del Tratado General de 1936, y lo mismo se puede
decir de los veintisiete diputados que lo aprobaron.jamás se imaginaron que
casi cuarenta y dos años después el Comandante Primer Jefe de la Guardia
Nacional de Panamá, instituto armado que en ese entonces ni siquiera existía,
contraviniendo norma de nuestro Derecho Público i11terno, manifestaría el
consentimiento del Estado panameño en obligarse a perpetuidad por un
tratado que contiene una reserva, la DeConcini, que da a los F.staclos Unidos
de América en tocio el territorio de la República de Panamá más derechos que
los comprendidos en el art. X del Tratado General, aún con la interpretación
que de él hace el canje de notas de 1939.

El mito de la neutralización
Las normas básicas que consagraron la neutralización del Canal de Panamá, hasta la entrada de la vigencia del Tratado Concerniente a la Neutralidad
Permanente y al Funcionamiento del Canal de Panamá de 1977, fueron el
art. XVIII del Tratado Hay-Bunau Varilla y el art. III del Tratado Hay-Pauncefote. Estas normas, en cuanto en su contenido, eran idóneas para establecer
el régimen de neutralización de esa comunicación interoceánica. Así lo
aceptaron implícitamente Alemania, Austria-Hungría, Espafia, Francia, Gran
Bretaña, Italia, Países Bajos, Rusia y Turquía, por cuanto estos Estados
suscribieron la Convención de Constantinopla, de 29 de octubre de 1888,
relativa a la libre navegación del Canal de Suez, cuyos preceptos constituyeron la base para la neutralización del Canal de Panamá. En otras palabras, si
tales preceptos eran buenos para la neutralización del Canal de Suez tuvieron
que ser igualmente buenos para la neutralización del Canal de Panamá.
Pero a diferencia de lo que ocurrió en Constantinopla, donde las principales potencias de ese entonces suscribieron la neutralización del canal egipcio,
38

Whiteman, Op. cit. Volumen 3, pág. 1217.

413

�en Washington convinieron la neutralidad permanente del canal paname1io
solamente tres Estados: la Gran Bretaña, los Estados Unidos de América y
Panamá. Los dos primeros, por razón del Tratado Hay-Pauncefote. Los dos
últimos, por razón del Tratado Hay-Bunau Varilla. Este hecho no deja de ser
de importancia Yit:.11, porque para que un Estado o parte de su territorio quede
realmente neutralizado, requisito sinequa non es que esa neutralización sea
reconicida por el mayor n(1mero de u1iembros de una Comunidad internacional, sobre todo por aquéllos que podrían ponerla en peligro. En este
aspecto, lo más que se puede afirmar en beneficio de la neutralización del
Canal de Panamá es que la misma fue aceptada tácitamente por los Estados
usuarios del canal.
Sin embargo, las reglas que los Estados Unidos de América adoptaron en
el Tratado 1-Iay-Pauncefote como base para la neutrali7.ación del Canal de
Panamá, principalmente la contenida en la sección la, del art. ITI, fueron por
ellos repetidamente "ioladas. En clara contrndicción con esta disposición los
Estados Unidos consideraron, como ya se ha visto, que, cuando ellos eran
beligerantes, ning(m buque mercante o de guerrn de un Estado enemigo, o
de un Estado aliado de tal enemigo, podía usar el canal ni sus aguas adyacentes, excepto con el consentimiento de las autoridades del canal y sttjeto a las
reglas y reglamentaciones que ellas prescribieran. De nada valía, por lo tanto,
la buena disposición de este Estado a observar las reglas contenidas en el art.
111 del Tratado Hay-Pauncefote que,jurídicamente, era lo relevante.
Esa actitud de los Estados U nidos de América fue suficiente para desvirtuar
y hacer ilusoria la neutralidad permanente del Canal de Panamá, puesto que
el régimen de neutralización de un Estado o de partes de su territorio no se
aplica {micamente en tiempo de paz. Debe aplicarse también, y especialmente, en tiempo de guerra, y para que dicho régimen sea real y efectivo en una
vía de agua navegable la liberrnd de navegación es indispensable, aún en el
supuesto de que el Estado territorial o el que administre, funcione y mantenga
esa vía de agua sea beligerante.
Por otra parte, sin negar el derecho inmanente a la legítima defensa que
tiene todo Estado cuyo territorio ha sido neutralizado total o parcialmente,
así como el Estado que administra, funciona y mantiene una zona o vía de
agua navegable que ha sido neutralizada, lo cierto es que hasta el tratado de
1936 los Estados Unidos de América estaban autorizados tan sólo a usar sus
fuerzas terrestres y navales, y a establecer fortificaciones, si hubiese sido
necesario emplear fuerzas armadas para la seguridad y protección del canal,
de las naves que lo usan, de los ferrocarriles y obras auxiliares. Después de
dicho tratado la autorización fue ampliada a "las medidas de prevención y
defensa" que los Gobiernos de Panamá y de los Estados Unidos de América
hubiesen considerado necesarias tomar, "para la protección de sus intereses
41'1

comunes" e "
d
quier am¡na':.a ~:s~ r:s~~~~agración_ internacional o de existencia de cualla República de Pan!má la ¿~e¡lU~~e; pueSlo en peligro "la seguridad de
O
En otros términos co
u ra ' a o seguridad del Canal de Panamá".
, n caracter meramente te
1
obstante, los Estados Unidos de Amér·
. , m~ra en ambos casos. No
menos de diez mil soldados y es•·abl . ,ca tem~n siempre acantonados no
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permanente, catorce bases militares de todo tipo d tr mdenl e, y con carácter
Estas bases como a se de·ó .
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República de Panamá Obed ,
ªnamá, 111 tampoco a la seguridad de la
.
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contmente, incluyendo a la de los Estados Unidos . óg111
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de los Estados U nidos
,
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en su oportunidad. y de los pa1Ses latmoamericanos, como también se vio

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. Las,int~rpretaciones acomodadas hechas por los Estados Unidos de A. é
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1 .
.
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la G~-~: ~,:: ~~ ~;:s~ ~~:s~;:::; ::~~~::~~:f~'l~:¿~~:~~d _c~mplacie~;e ~:
111
derechos de beligerante
.
&lt;os para eJercer
1
~:
q:~edó, vale la pen: :,~e;u :t~;~~:cl~~:p~~s~ª;:~i:td:~'l;~,~;t~~~~:
un mito. a de agua navegable de interés internacional? Casi nada. Tan sólo

~~~

415

�ALTAS CULTURAS PRECOLOMBINAS DE SUDA.\iIÉRICA
POR: ROBERTO !.ARA VEIADO

El Salvador

A)-Preámhulo
TAL COMO SEÑALAMOS EN NUESTRO TRABAJO inmediato anterior, América
Precolombina, en cuanto al desenvolvimiento de sus altas culturas, ofrece dos
centros culturales diferentes; el de la wna cultura del Norte, o foco septentrional, o mejor Mesoamérica como se le conoce corrientemente; y el de la
wna culta del Sur o foco meridional, o mejor Región Andina. Enmedio de
ambos focos, floreció la alta cultura periférica más importante de América
Precolombina, la de los chibchas y miuscas; el ámbito geográfico de esta alta
cultura, está más o menos, situada en la zona equidistante de ambos focos;
por ello su vocación geográfica es la de ser una cultura-puente, es decir la
destinada a absorver, combinar y retransmitir las influencias de todo tipo
llegadas de uno a otro foco cultural. El presente trabajo lo hemos titulado
"Las Altas Culturas Precolombinas de Sudamérica", porque no solamente
comprende la serie cultural de la Región Andina, aunque ésta sea indudablemente la parte medular del mismo, sino también las proyecciones andinas
hacia el sur del Continente y la alta cultura periférica mencionada.
En cuanto a los grnpos humanos que realizaron las altas culturas que serán
objeto de este trabajo, diremos que, de acuerdo con la clasificación de
Salvador Canals Frau, que incluimos en nuestro trabajo titulado "Introducción al Panorama de las Altas Culturas de América Precolombina", todos ellos
pertenecen al grupo resultante de la mezcla de los integrantes de la cuarta
corriente de población, los polinesios cultos, con los pobladores anteriores
encontrados por aquellos en América y que eran de cultura primitiva y
procedían de las anteriores corrientes de población. Señalando en concreto,
a los creadores de las diversas altas culturas a que vamos a referirnos,
indicamos: La serie Cultural Andina, en todas sus variedades, fue realizada
por el grupo de los Andinos, muchos de cuyas tribus estaban adaptadas a la
vida de la montafia; a este grupo pertenecen todos los pueblos que habitaron
la Región Andina y que crearon y realizaron las distintas culturas de la serie.

H umanitas-27

�Los Chibchas y los Miuscas, autores de la alta cultura periférica Chibcha,
forman parte del gnipo de los Centrálidos de los que ya hemo~ hablado con
más detenimiento, a propósito de las altas culturas mesoamericanas precolombinas.
dº
Ita
lturas
Las creaciones de los Andinos fueron excelentes; las iversas a s cu
ue mencionaremos como integrantes de la Serie, demostraron, cual más cual
~enos una alta calidad en sus diferentes aspectos, naturalmente dentro del
lugar ~ue a cada una corresponde en el desenvolvimiento del proceso; ~u
remate fue la Cultura Incaica, considerada por no pocos a~tores como a
máxima realización cultural de la América Indíge_na. Esta s~ne cultura~ ~s la
integrada por aquellas altas culturas que, en la tesis cultural mterpretatl\'a ~e
Laurett Séjourné, constituyen el reverso de la mon~da de las cultt~ras &lt;e
Mesoamérica. Desgraciadamente, respecto a esta sene Cultural Andina, no
tenemos la copiosa información de que disponemos en el caso de M~s~amé. . pero aún así lo que ha llegado a nuestro conocimiento, aunqu~ lnmtado,
nea,
,
'
• ·
· t
etac1ón
es suficiente para fundamentar úna apreciación y una 11! erpr
~ í
La Alta Cultura Chibcha, creación de chibchas y m1~1scas no es , av a
menos conocida; los vados de la información de que d1sponem~s, aun en
aspectos fundamentales, son frecuentes; por ello, to?a _interpretación de esta
Alta Cultura periférica tiene que resultar bastante lumtada.

B)-LA Serie Cultural Andina
La Re ión Andina, que también hemos llamado zona culta del Sur o f~o
meridioi!l de cultura, atendiendo al desarrollo de las altas culturas, prop'.~
de América Precolombina, tiene su núcleo en lo que actualmente es el Pe~u
comprende además Bolivia, la mayor parte del Ecuador y la pa_rte nortena
~e Chile; esta región fue el escenario del desenvolvimiento de ~anas cu~turas,
algunas contemporáneas relacionadas entre sí y otras sucesivas denvadts
unas de otras. Desde el punto de vista geográfico, los autore~ en su ma_yor a,
distinguen entre las culturas de la costa y las de la sierra; las primeras ubica~as
en la estrecha e inhóspita faja entre las montañas y del mar; l~s segun as
florecieron en las montañas andinas, a miles de metros so~re el mvel del mar,
en esa cordillera que ocupa la inmensa mayoría de la región. " .
.
a
Entre las 21 civilizaciones que identifica To~nbee, e~ el Estudio de 1
ffstoria" figura la que él llama ci\'ilización andma, que m&lt;lud~hlcment~ se
re~ere a, la uichua o incaica, es decir a la última de la sene. Tam~1én
Spengler, en~' L-=t Desendencia de Occidente", nombra una Cultura Andina,
sin hacer comentarios sobre ella.
.
.
. ,,
Salvador Canals Frau, en "Las Civiliz.aciones Pre_I11spámcas de Aménca ,
señala las etapas de esta serie cultural, así: una p_nmera ~tapa de culturas
aisladas, en sus propias regiones, que por ser anteriores a Tiahuanaco, llama

pretiahuanaquenses; una segunda etapa caracterizada por la influencia dominante y unificante de Tiahuanaco; una tercera etapa de renacimiento
regional; y una etapa final representada por los Incas.
Lurette Séjourné, en su ensayo "Antiguas Culturas Precolombinas", de la
que ya hemos hablado en nuestro trabajo anterior, hace una sugerente
comparación entre las culturas de Mesoamérica y las de la Región Andina;
considera que ambos conjuntos culturales integrados por las diferentes altas
culturas concretas conocidas en una y otra regiones, son las dos caras de una
misma moneda; señala sus puntos de contacto, que fundamentan su tesis y
que delatan un origen común así como contactos culturales mayores de los
que normalmente se cree; y también sus discrepancias y contrastes, resultado
de una evolución separada. Son comunes entre ambos conjuntos culturales,
el pensamiento filosóficorreligioso, en cuanto a su orientación fundamental;
los motivos artísticos fuertemente influidos por el mito, como el uso de la
serpiente emplumada; y los estilos y prácticas arquitectónicas, como el empleo de las pirámides truncadas, que sirven a la vez de base a los templos y de
fortificaciones defensivas. Son contrastantes la escultura antropomorfa mesoamericana y la hierática y ultrasimbolista andina; y la valoriz.ación del
tiempo en relación con la actitud ante la muerte; mientras en la Región
Andina, todo transcurre dentro del tiempo histórico que se adhiere al destino
de los grupos humanos, en Mesoamérica, el hombre crea sus propios ciclos
místicos, que llama Soles, para relatar su devenir cosmogónico e histórico.
Este criterio interpretativo de Laurett Séjourné, aplicado a las altas culturas
de los dos grandes focos culturales de América Precolombina, fundamenta a
la vez, la unidad básica de los dos complejos culturales precolombinos y su
diversidad evolutiva que llega hasta el contraste.
Laurett Séjourné divide la historia precolombina andina en etapas que
denominamos horizontes panperuanos, los cuales coinciden sólo parcialmente con los períodos de CanaJs Frau. Siguiendo a Julio Tel10, señala como punto
de partida de la evolución histórica andina a la cultura de Chavín de Huántar;
el primer horizonte pa nperuano coincide en sus grandes lineamientos con el
período pretiahuanaquense de Canals Frau; el segundo horizonte panpentano comprende el período de Tiahuanaco y el renacimiento regional que lo
siguió; finalmente, el tercer horizonte panperuano lo constituye el Imperio
Incaico. Al describir en concreto los grupos culturales que integran la serie
Andina, volveremos sobre los horizontes panperuanos de Laurett Séjourné.
Pasemos a nuestra propia interpretación. En toda la evolución histórica de
Amé rica Precolombina, dos tendencias contradictorias se disputan, en lo
político, la adhesión de los pueblos indígenas; ellos son el particularismo tribal
y el universalismo imperial; la primera es la tendencia a la independencia de
las unidades menores y a su desenvolvimiento cultural autónomo, nacido
probablemente, del aislamiento impuesto por la peregrinación de los prime-

418
419

�ros pobladores de América desde sus lejanos hogares originarios; la segunda
es la tendencia a la unificación bajo el dominio de un solo pueblo, traída
probablemente por los inmigrantes, por influjo de las altas culturas asiáticas.
La existencia de estas dos tendencias y su pugna por configurar el panorama
político americano precolombino, se han presentado en todas partes, pero en
la Región Andina es donde aparecen con mayor nitidez, por que acá los
diversos períodos se caracterizan por el predominio de una o de otra tendencia; los regionalismos son la manifestación del particularismo tribial; los
períodos de la unificación cultural y la formación de imperios, obedecen al
influjo dominante del universalismo. La nitidez con que ambas tendencias se
han turnado en la evolución histórica de la Región Andina, nos servirá de
criterio para distinguir las diferentes etapas de esa evolución.
Cuando observamos el desenvolvimiento de la Serie Cultural Andina, nos
damos cuenta de que ella se inicia con diferentes culturas independientes
aunque relacionadas entre sí por el influjo unificante de Chavín de Huántar;
esta primera etapa, desemboca en la de Tiahuanaco que representa una
rigurosa tendencia unificadora; la decadencia de Tiahuanaco, deja en libertad
las culturas independientes, aunque su intetTelación es indudable debido a
las huellas dejadas por la reciente influencia unificadora de Tiahuanaco;
finalmente, el Imperio Incaico vuelve a unificar la región hasta la llegada de
los españoles. El anterior esbozo nos permite dividir la evolución de esta Serie
Cultural, así: 1)-El Grupo Pretiahuanaquense, que comprende las altas culturas iniciales. 2)-Tiahuanaco, primera experiencia unificadora. 3)-El Grupo
Postiahuanaquense, que agrupa las altas culturas que florecen durante el
renacimiento regional posterior a Tiahuanaco. 4)-La Alta Cultura Quechua
o quichua creadora del Imperio Incaico.
Nos resta únicamente ubicar estas altas culturas dentro de los dos (micos
períodos menores que consta el único ciclo histórico que cubre la evolución
de América Precolombina, tal como lo hemos expuesto en nuestros dos
trabajos próximos anteriores, "Introducción al Panorama de las Altas Culturas de América Precolombina", y "Las Altas Culturas Precolombinas de
Mesoamérica". Los tres primeros períodos los colocamos íntegramente en el
período de integración, debido a que las altas culturas que los integran
participan todas ellas en la originalidad de las altas culturas "sin parentesco";
aún cuando hay entre ellas nexos y caracteres comunes innegables, no
podemos indentificar con plena seguridad un proceso auténtico de paternidad
-y- filiación hasta llegar al paso del tercero al cuarto período. En cuanto al
último período, es decir al Imperio Incaico creado por los portadores de la
Alta Cultura Quechua, constituye el período de plenitud del ciclo.

C)-El Grupo Preliahuanaquense
Este conjunto de altas culturas, está integrado por las primeras que
surgieron como tales en la Región Andina, es decir por las primeras que
420

superaron la etapa de las culturas primitivas que, en el caso de América
Precolombina, se les llamó preclásicas o formativas.
De acuerdo con Julio Tel10, citado por Laurette Séjourné, el centro cultural
más antiguo de la región, fue Chavín de Huántar. Fue probablemente un
centro religioso y cultural, cuya influencia se hizo sentir en toda la Región
Andina, aunque desprovisto de poderío político. Fue un representante de la
tendencia unificadora; debido a su inflttjo, las altas culturas iniciales de la
región .t uvieron muchas características comunes, es decir que forman un
grupo.
En la costa, tres altas culturas hacen su aparición; las tres han sido
estudiadas por el investigador Max Uhle, citado por Canals Fran; al norte, la
moche o mochica, que Uhle llamó proto-chimú, porque su continuación en
un período posterior, se conoce como cultura chimú; al centro, la del valle
del Rímac, que Uhle, por igual motivo, llamó proto-Lima; al sur, la conocida
cultura nazca que prolongó su vida a los períodos siguientes y que, en esta
etapa, Uhle llamó proto-nazca; esta última cultur\ nos ha dado los célebres
yacimientos arqueológicos de Paracas. Estas cultur\s han sido estudiadas en
sus manifestaciones artísticas maravillosas, como su cerámica y sobre todo sus
tejidos, en las famosas necrópolis, encontradas en el desierto arenoso que va
desde la propia costa al pie de las montañas.
En la sierra aparecen las primeras manifestaciones de alta cultura; al norte,
la de Recuay; y al sur, la de Púcara; en medio de ambas, aparece la de
Tiahuanaco, que en su fase inicial pertenece a este período, aunque su
florecimiento tuvo tanta importancia que constituye el período siguiente.
Este grupo pretiahuanaquense, fuertemente influido por el impulso cultural que partió de Chavín de Huántar, es lo que Laurette Séjourné llama el
primer horizonte pan peruano, que siguiendo la forma de expresión adaptada
a su peculiar criterio interpretativo, podemos resumir en las palabras MocheParacas-Necrópolis-Nazca.
Quizá no estaría de más agregar que, durante los dos períodos siguientes,
el juego de mutuas influencias culturales y su difusión, va a explicarnos toda
la evolución histórica de la Región Andina.

D)-Tiahuanaco
Esta alta cultura y el centro cultural que parece haber sido, puesto que ni
siquiera estamos seguros de que Tiahuanaco haya sido tal centro y no alguna
otra población aledaña que inclusive pudo no haber dejado huellas, han
jugado un papel importantísimo en la evolución histórica de la Región
Andina. Parece que Tiahuanaco comenzó siendo un centro religioso; de ello,
pasaría a ser el núcleo de una alta cultura en pleno florecimiento; luego,
durante el período de expansión que fuera la etapa final de su desenvolvi421

�miento cultural, pudo convertirse en la capit.al de un gran imperio, si es que
tal Imperio realmente existió. Las etapas de esta alta cultura, tal como la
concebimos actualmente deduciéndolas de los datos que nos sugiere la arqueología, son los siguientes:
1)-TIAHUANACO ANTIGUO: Es la fase inicial de esta importante alta cultura;
fue coetánea de la de Púcara y del mismo tipo; tal como acabamos de decirlo,
esta primera fase, pertenece más bien al período anterior y, por las características de su desenvolvimiento artístico, forma parte del grupo de altas
culturas correspondientes a dicha etapa.
11)-TIAHUANACO FLORECIENTE: Es el período durante el cual, la alta
cultura recién nacida avanzó rápidamente hasta superar a todas las demás de
la región; las bases de esta nueva fase cultural, fueron indudablemente los
elementos proporcionados por la primera fase y por altas culturas aledañas
y afines como la de P(1cara; no obstante, muchos autores, entre ellos Canals
Frau, suponen que este impulso probablemente fue proporcionado por el
iníllüo de las altas culturas de la costa, especialmente por la nazca. Sea como
fuere, el avance cultural fue magnífico; conocemos su arquitectura y sus artes
plásticas; ello nos permite suponer que había un florecimiento similar en los
demás órdenes. Algunos autores han dudado de si fue Tialmanaco el centro
de un estado; por lo que muestran las ruinas parece más que probable que
formó parte de un centro; pero, desde luego, nunca podremos decir que si
fue su capital o no. Este florecimiento fue lo suficientemente importante
como para merecer constituir un período distinto, aún cuando no se hubiera
presentado la expansión a que vamos a referirnos.
III)-TIAHUANACO EXPANSIVO: Inicialmente, la alta cultura tiahuanaquense, aún en su momento floreciente, tuvo una difusión muy restringida; pero
ello cambió; de pronto se expande por toda la región e influye notablemente
en todas- las altas culturas existentes en la zona. La expansión cultural de
Tiahuanaco actuó por.difusión; influyó sobre las culturas de la costa, haciéndoles producir versiones más avanzadas de sí mismas; influyó sobre los
pueblos de la sierra, donde brotaron en diversas comarcas, complejos culturales muy afines a la alta cultura influyente. Pero es curioso que la alta cultura
tiahuanaquense no se difundió como un todo, en todas partes su iníllüo se
concreta en la adopción de elementos sueltos que fueron partes de ella; por
eso mismo, las altas culturas influidas no perdieron su identidad y las nuevas
que surgieron tuvieron una distinta de la influyente. Como la alta cultura
tiahuanaquense en expansión, no se desintegró, tampoco hubo lugar a la
formación de filiales; las nuevas altas culluras surgieron por difusión, igual
que se midificaron las existentes. Muchos autores nos hablan de un Imperio
de Tiahuanaco; no tenemos pruebas históricas ni de su existencia ni de lo
contrario y probablemente no las tendremos nunca; la expansión cultural tan
422

extendida pareciera indicarnos la formación de un imperio y probablemente
a ello se debe que muchos autores lo hayan afirmado así; pero el hecho de
que solamente en su hogar originario se haya impuesto esta cultura como un
todo, parece sugerirnos lo contrario.
IV)-TI~UANACO DECADENTE: La expansión marcó el principio de la
decadencia; cuando aquella terminó, solamente quedaron los epígonos de esa
al~ cultura, los collas, aymaras o aymaraes. Probablemente la expansión
misma era ya un síntoma del colapso que había sufrido la alta cultura
tiahuanaquense; después vino la desintegración que, en el hogar originario
de esta cultura, fue sumamente larga, porque cayó en la forma de "momifica~ión", como ocu1Tió también con la de los antiguos egipcios. Pero esta fase
ep1gonal pertenece ya al período siguiente.
,Quiénes fueron los portadores de la cultura Tialmanaco? Ni siquiera
podemos contestar esta pregunta con plena seguridad histórica. Lo más
probable es que sean los antepasados de sus epígonos, los Collas, aymaras 0
aymaraes: pero es posible que los portadores de la alta cultura tiahuanaquense_ l~ayan sido otros pueblos, que poblaron primero las inmediaciones del Lago
T1tlcaca, en cuyo caso los antepasados de los aymaras podrían ser los invasores
que ~onquistaron un Tiahua~aco decadente, destruyeron a sus pobladores y
sorbieron su cultura. Desgraciadamente, desconocemos los hechos históricos
que pudieran decirnos cuál fue la realidad de estas conjeturas. Aceptamos,
pues, como probable que fueron los aymaras.
.
~on este período y el siguiente, Laurette Séjourné forma un segundo
horizonte panperuano, que ella misma titula Tiahuanaco-Nazca-Wari, título
al cual, para que fuera un verdadero resumen de un pensamiento, nosotros
le agregaríamos el término Chimú; pero sobre esto, tendremos oportunidad
de referirnos más detenidamente en el período siguiente.

E)-El Grupo Postiahuanaquense
A este período, Canals Frau lo llama de renacimiento regional; es decir
que es aquel durante el cual, terminada la influencia unificante de Tiahuanaco, ora haya habido una unidad política que se deshizo, ora se haya tratado
solamente de un fuerte inílttjo que concluyó por desaparecer, resurgen las
altas culturas independientes, aunque con muchos elementos comunes que
los integran en un grupo.
En la costa, aparecen las altas culturas del período pretiahuanaquense,
aunque modificados por el inílttjo que acaban de recibir; digamos que cada
una de ellas asimiló los elementos culturales recibidos y prodttjo su propia
versión sintetizando su propia identidad cultural con los elementos nuevos
recibidos, en un conjunto más avanzado evolutivamente.
423

�En la costa septentrional, la antigua cultura mochica al aparecer en su
etapa de mayor florecimiento, se convierte en la alta cultura chimú; los
chimúes crean un estado único, cuya capital Chao Chan nos ofrece actualmente sus extensas ruinas, verdadero tesoro arqueológico de la zona. En la
costa central, reaparece la cultura del valle del Rímac. En la costa Meridional,
al surgir la alta cultura nazca, ésta rivaliza en su florecimiento con la chimú.
La abstracción en· el arte, llevada hasta lo hierático y ultrasimbólico, es
característica de las culturas de la costa; ella se aprecia en su escultura, su
cerámica, su metalurgía y sus tejidos, artes todas ellas llevadas a gran altura.
En la sierra, la influencia de Tiahuanaco hizo surgir brotes culturales en
diversas comarcas aledañas, los cuales presentan diferentes elementos propios de la cultura que se difundió, sin que ninguno de ellos la reproduzca en
su totalidad. Como los más importantes, citaremos las culturas ele Utcubamba,
de Cajamarca y de I luamachuco. Además, la cultura colla, aymara o aymarae,
de la que ya hemos hablado, pues no es otra que la de los epígonos del
florecimiento de Tiahuanaco; esta alta cultura epigonal prolongó su vida por
todo el período, fue conquistada por los incas y sus restos han llegado hasta
nosotros; dentro de las poblaciones dependientes de Tiahuanaco, la de Wari
jugó un papel de gran importancia, como transmisora de su influjo cultural,
incusive a las culturas de la costa, particularmente a la mochica, al momento
de convertirse en chimú. Finalmente hace su aparición, en su fase inicial-, la
alta cultura incaica cuyo florecimiento y expansión habrían de llenar el
período siguiente.
Tal como lo dijimos ya, con este período concluye lo que L'\urette Séjourné
ha llamado el segundo horizonte panperuano, titulado por ella TialmanacoNazca-Wari. El pensamiento de esta autora, al reunir en un mismo horizonte,
el período anterior y el presente, ha sido indudablemente la de hacer resaltar
el papel de primer orden que, para la evolución histórica ele la Región Andina,
ha desempeñado el influjo cultural y unificante de Tiahuanaco, tienen contraídas las demás culturas, algunas de las cuales a través de Wari, la transmisora.

F)-1.a Alta Cullu.ra Incaica o Quechua
Los quechuas o quichuas fueron los creadores ele esta cultura, cuyo nombre
se deriva del título que daban a sus soberanos, el cual posteriormente ha sido
utilizado para designar al pueblo mismo. L'\ palabra "Inca" fue utilizada,
entre los quechuas, como título para los soberanos y como nombre propio
especialmente por miembros de la familia real; después de la conquista
española, se ha generalizado la aplicación de este nombre a toda la nación,
por lo que lo utilizamos para designar inequívocamente esta alta cultura.

424

No sabemos exactamente el origen de los quechuas; probablemente se
trata de habitantes de la sierra, emparentados con los aymaras, que hablaban
su propia lengua; algunos autores, opinión que compartimos, suponen que
fueron conquistados por un grupo de aymaras, procedentes de la zona de
Tiahuanaco, a partir de cuya conquista se inició su alta cultura; ello tiene en
abono el hecho de que la cultura incaica inicial haga su aparición dentro de
las postiahuanaquenses, es decir nacidos como resultados del influjo llegado
de Tiahuanaco; además, las tradiciones míticas incaicas, si es que tales tradiciones tienen algún lejano fondo de realidad, parecerían inclinarnos en el
mismo sentido. Naturalmente, habría que compaginar esta proposición, con
el hecho histórico de la "momificación" en su hogar originario, de la alta
cultura colla o aymara, original de la Liahuanaquense. Ofrecemos a título de
hipótesis, la siguiente explicación: al comenzar la desintegración de la alta
cultura aymara, como resultado del colapso que sufrió en Tiahuanaco durante
su período expansivo, el gmpo humano se dividió; unos permanecieron en
su hogar originario, donde el proceso &lt;le desintegración se est.'\ncó y desembocó en la momificación; otros salieron ele su hogar y fueron a conquist.'lr a
los quechuas, convirtiéndose en la aristocracia de ellos y adoptando la lengua
de los conquistadores; la actividad desplegada en la conquist.'l, por este
segundo grupo, impidió la "momificación" por lo que se cumplió totalmente
el proceso desintegrador, el cual, a través de un proceso normal de "paternidad-y-filiación", originó la alta cultura quechua; se trata, pues, de una filial
de la aymara.
La cultura andina que menciona Spcngler y la ciYilización andina de que
habla Tonbee, evidentemente se refieren a la incaica o quechua. Laurette
Séjourné hace consistir en el desenvolvimiento y expansión de est.a alta
cultura, su tercer horizonte panperuano.
Las etapas de la evolución de esta alta cultura, son las siguientes:
1)-NACIMIENT0: Es el período inicial de aparición ele esta alta cultura;
comprende la formación del estado incaico alrededor del Cuzco, su capital, y
los primeros reinados de los incas más antiguos; es un período en el cual la
información histórica nos llega mezclada con las leyendas místicas de este
pueblo.
II)-REIN0 DEL CUZCO: Hast.'\ el séptimo inca, el naciente reino vh·ió como
un Estado único sin pretensiones expansivas; sus guerras o fueron defensivas
o pretendieron el saqueo de los pueblos vecinos; las pocas conquistas que
hubo, se limitaron a los lugares cercanos al Cuzco, por lo que solamente
contribuyeron a redondear el Estado; en la época en que se consolidó la
unidad política del reino, lo que le permitió concebir y realizar, a partir del
octavo inca, planes imperialistas.

425

�IIl)-INPERIO INCAICO: A partir del octavo inca, Vira-Cocha, aparecen las
aspiraciones imperialistas de los quechuas; durante su reinado los quechuas
son atacados con la confederación chanca; los guerreros chancas desempeñaron para los quechuas, el mismo papel que las guerras púnicas para los
romanos; así como éstas abrieron a Roma el dominio del Mediterráneo y del
mundo conocido por ella, aquéllas abrieron al Cuzco, el dominio del área
andina, que era el mundo que conocían los andinos de entonces. A partir de
ese momento, la expansión quechua de la Región Andina fue incontenible;
el Tahuantisuyo, nombre que daban los quechuas a su Estado, llegó a
comprender dentro de sus fronteras a toda la Región Andina y a proyectar
su influencia aún a gran distancia fuera de ella, especialmente hacia el Sur.
Los inmediatos sucesores de Vira-Cocha, Pachacuti, Topa-lnca-Yupanqui y
Huayna-Capac, fueron los conquistadores del imperio.
No obst,nte su extensión y la multitud de pueblos que englobaba, el
Imperio Incaico logró una notable unidad étnica y lingüística, debido a los
factores siguientes: 1)-La institución de los "mitmaccunna" o "mitimaes", que
fue una práctica de gran eficacia política, aunque terriblemente inhumana;
consistía en trasladar parte de la población de una zona recién conquistada,
a otra que desde hacía tiempo pertenecía al Imperio; y llenar el vacío dejado
por los desarraigados, con personas pertenecientes a pueblos ya absorbidos
culturalmente por el conquistador. 2)-La imposición del culto solar de los
quechuas y el aprendizaje obligatorio del "ruma-sin" o "lengua de los hombres", que era el idioma quechua. 3)-EI sistema de rehenes; hacían rehenes y
los llevaban al Cuzco, al ídolo principal, a los hijos de los jefes vencidos y a
los de los nobles provincianos; 4)-La red de caminos que surcaba el imperio;
los quechuas, al igual que los romanos, dieron gran importancia a las vías de
comunicación y fueron maestros en construirlas y dot,rlas de los servicios
necesarios.
Muchos autores nos han hablado del "Imperio Socialista de los Incas" y de
otras expresiones similares; en realidad no seña exacto calificarlo de socialista, si por ello queremos entender las tendencias que modernamente se
califican con ese nombre; pero sí habremos de decir que era parcialmente
colectivista. Resumamos su régimen socioeconómico. La unidad social básica
de la Región Andina, la cual fue preexistente al Imperio Incaico, era el "ayllu";
el ayllu es un grnpo de familias consanguíneas o unidas por la creencia de un
antepasado mítico común; tuvo por lo tanto, carácter totemist1; la institución
tenía, además conexión territorial; y la tierra asignada a cada ayllu era una
marca; dentro de cada marca, se daba'a cada miembro casado un trozo de
tierra que cultivar, el cualse llamaba "topu"; el tamaño de cada topu dependía
de las necesidades de la familia de aquél a quien se daba; en el Imperio Incaico,
la distribución de topus se hacía anualmente. El parentesco que sirve de base
426

a la formación de los ayllus, tal como lo encontraron los conquistadores
españoles, era de base patrilineal; así es el de los ayllus, cuya vida se ha
prolongado hasta nuestros días; pero dado su conexión con la agricultura, es
de suponerse que originalmente tuvieron carácter matrilineal, puesto que las
instituciones matriarcales aparecen generalmente con la introducción de la
agricultura; pero ello no podemos comprobarlo por falta de suficientes
conocimientos históricos. El ayllu se present, en todas las clases sociales,
desde la del inca hacia abajo.
La sociedad incaica fue una sociedad altamente jcrarqui1,ada. Estaba distribuida en tres grandes grupos de clases sociales, que más bien fueron
estamentos, en cuya cúspide estaba el inca, hijo del Sol y participantes de la
naturaleza de los dioses. Estos grupos de clases sociales eran: las clases
privilegiadas, la clase tributaria o sea el común de la población y las clases
inmediatizadas o separadas. Sus características eran las siguientes:
A)-CLASES PRIVILEGIADAS: Eran aquéllas cuyos miembros estaban exentos
tanto de pagar tributos o impuestos, como de desempeñar los trabajos que
correspondían al común de los habitantes, pues sus funciones tenían un
carácter distinto dentro de la comunidad incaica. Est,s clases eran: 1)-Los
incas por la sangre, eran los miembros de los ayllus reales: es decir los
desendientes de los incas fallecidos; estaban, por lo t1nto, emparentados con
el inca reinante. 2)-Los incas por privilegio, que eran el núcleo de los quechua
hablantes que habitaban en la comarca aledaña al Cuzco; est, nobleza fue
fundada por Pachacuti, después de la creación del Imperio. Ambos grnpos
privilegiados daban al imperio los altos funcionarios del mismo; usaban, como
adorno, grandes orejeras, por lo que los españoles les llamaron "orejones"
3)-Los de la pequeña nobleza, o sea el conjunto de funcionarios de provincia,
desde los "tocricoc" o gobernadores de provincia hasta los "curacas" o jefes
de los ayllus, cuya importancia se medía por el t,maño de su ayllu o sea el
número de miembros del mismo; los miembros de la nobleza de los pueblos
conquistados también formaron parte de esta clase. 4)-Los sacerdotes, encargados de los servicios religiosos y de la atención de los templos; entre ellos
estaban muy jerarquizados.
B)-CLASE TRIBUTARIA: El común de los ciudadanos, integrado por todos
los "puric" o adultos que pertenecían a los ayllus, a excepción de los ayllus de
las clases privilegiadas, soportaban las cargas del Estado; todas las cargas
tenían carácter personal. los tributarios cultivaban con sus hijos su "topu",
para el mantenimiento de su familia; cultivar las tierras del Sol y del inca, es
decir de la Religión y del Estado; prestar su concurso para cumplir con la
"mita"; esto último consistía en que, durante dos o tres meses en el año, todo
tributario debía trabajar en los servicios públicos no muy especializados, tales
como formar parte del ejército, trabajar en las minas y en la construcción de

427

�edificios públicos, guardar los depósitos y servir en el "chasquin" o correo y
en el servicio personal de los altos funcionarios y de los templos.
C)-CLASES SEPARADAS: Estaban formadas por aquellas personas que, por
diversos motivos que variaban según cada clase., habían sido separadas de sus
respectivos ayllus y habían pasado a depender directamente del inca. Estas
clase~ eran: 1)-Los "yanacanas" o servidores domésticos, que tenían una
condición vecina de la esclavitud; no figuraban en los censos y su trabajo
pertenecía al amo que servían; muchos autores los consideran al margen de
la sociedad incaica. 2)-Los artesanos, como metalurgos, tapiceros, alfareros
artísticos, orfebres y contadores de quipus; la clase se formaba de jóvenes
seleccionados para ello por los funcionarios imperiales; los seleccionados se
desligaban de su ayllu y pasaban a depender directamente del inca. 3)-Las
"acllacuna" o "mltieres escojidas" que eran seleccionadas periódicamente
entre la población, por determinados funcionarios imperiales; después de un
período de aprendizaje en un convento, eran objeto de una nueva selección
que las dividía en tres grupos; uno de las que el inca regalaba a los nobles,
que podían tener cuantas mujeres quisieran; otra de las que servían al inca
como concubinas; y el último de las "mamoconas" o "vírgenes del Sol", que
servían en conventos para servicios religiosos y hacían votos de eterna
castidad.
Para completar la visión resumida del régimen socioeconómico, veamos
la forma en que estaba distribuida la tierra; la división de la tierra, seg(m ,
Baudin, citado por Márquez Miranda, era la siguiente: I )-Las tierras del Sol,
o sea las tierras del Culto y de la religión; los sacerdotes solamente podían
aprovecharse de las cosechas de estas tierras, durante los períodos en que '
estaban de servicio en el templo; son cultivadas por los tributarios, como parte
de sus cargas. 2)-Las tierras de los incapaces, o sea las destinadas a dar
asistencia a las viudas, los huérfanos, los enfermos y los Soldados ep campaña;
están a cargo de las comunidades, las cuales designan administradores de
ellas, que convoquen a los demás miembros de la comunidad, para trabajar
en tales tierras. 3)-Las tierras de los indios capaces, que tal como lo hemos
indicado antes, forman las marcas de los ayllus, que se distribuían en los topus
de los jefes de familia, que los sembraban personalmente y con sus familiares.
4)-Las tierras de los miembros de las clases privilegiadas, al igual que los
anteriores, formaban las marcas de los ayllus de estas gentes, que se distribuían en topus entre ellos; la única diferencia es que podían hacerlas cultivar
por medio de sus servidores. 5)-Las tierras del inca, que eran cultivadas por
los tributarios, pues este cultivo constituía el principal u·ibuto pagado al
soberano. Como señala el mismo Baudin, coexiste una triple forma de
propiedad inmobiliaria siendo la tercera la menos importante, así: lo. Pro-

428

piedad nacional o estatal, 2o. Propiedad colectiva o comunal. 3o. Propiedad
privada.
Expuestos de esta manera de alineamientos del régimen socioeconómico
incaico, demos nuestro juicio sobre su calificación como sistema. El régimen
de propiedad, especialmente de la inmobiliaria, estaba parcialmente colectivizado, siendo más importante el sector colectivo, en su conjunto, que el sector
privado; esto lo aproxima al socialismo. Pero la completa jerarquización de
la sociedad incaica y la orientación de su economía en beneficio de las clases
privilegiadas, la alejan del socialismo. La unidad étnica, lingüística y religiosa,
impuesta por los incas al imperio, dan a su política una coloración muy similar
a los ultra nacionalismos de nuestros días; por otra parte, los métodos empleados para lograr esta finalidad estuvieron a la altura de la moderna opresión
fascista. Todo ello, nos permite afirmar que el régimen incaico fue un
totalitarismo que, si queremos compararlo con los muchos totalitarismos de
nuestros días, está mucho más cerca de los totalitarismos de derecha que de
los de izquierda.
Tal como sefialamos en nuestro anterior trabajo, "L'ls Altas Culturas
Precolombinas de Mesoamérica", publicado en el número anterior de "Humanitas", muchos autores consideran que las altas culturas precolombinas de
América estaban en desintegración, al momento de la conquista; fundamentan esta opinión, en que la conquista destruyó estas altas culturas, como
complejos culturales armónicos; este resultado sólo suele producirse cuando
las altas culturas que sufren la penetración de la cultura intrusa, están en
desintegración; pues, si están en crecimiento, resisten el influjo extrafio como
sucedió en la alta cultura hebreo-irania, frente a la instrucción del helenismo
llevado primero por los macedonios de Alejandro Magno y luego por los
romanos. Nosotros compartimos esta opinión; creemos que, si el descubrimiento y la conquista europeos no se hubieran presentado, el proceso de
desintegración habría recorrido su curso normal y habrían surgido nuevas
altas culturas filiales de las que encontraron los espmioles, cuyo eventual
nacimiento ahogó prematuramente la conquista. Procuremos identificar el
fenómeno en la cultura incaica, tal como lo hicimos con la nahuatleca, en
nuestro anterior trabajo que acabamos de citar.
Ante todo, com·iene advertir que no es posible identificar las causas del
fenómeno, con la seguridad con que lo hicimos en el caso de la nehuatlcca,
porque la abundancia de datos históricos es muy inferior en el presente caso,
respecto del otro. Sin embargo, podemos guiarnos por un síntoma, la expansión conquistadora que dio por resultado la formación del Imperio Incaico;
en efecto, Toynbee afirma que la expansión en cualquier forma que se
produzca, especialmente la belicista, es un síntoma que delata el colapso;
afirma que "las civilizaciones en desintegración se tornan imperialistas". El

429

�Imperio Incaico se formó a raíz de las guerras chancas, las cuales se produjeron durante el reinado del inca Vira-Cocha; el alud conquistador continuó
incontenible durante los tres reinados posteriores; fue inmediatamente después de estos tres reinados y de las conquistas que trajeron consigo, que
aparecieron los españoles. Ello nos permite formular la interpretación siguiente: El colapso debió ocurrir durante las guerras chancas; el tiempo
transcurrido entre éstas y la llegada de los españoles, no fue suficiente para
que la desintegración, que acababa de comenzar, se hiciera visible mediante
hechos frecuentes e inequívocos.

G)-La Región Andina y Mesoaméricana.Antes de despedirnos de las altas culturas de la Región Andina, creemos
que es de gran importancia hacer un paralelo entre ellas y las de otro foco
cultural de An1érica Precolombina, es decir de Mesoamérica. Tal como lo
dijimos en nuestro anterior trabajo ya citado y como lo hemos repetido más
arriba, entre los dos conjuntos culturales hay puntos comunes, así como
puntos discrepantes; comunes que delatan un único punto de partida para
ambas evoluciones históricas, es decir un origen común; y puntos discrepantes
que nos demuestran la independencia de los procesos evolutivos que a cada
foco cultural corresponden. Veámoslo detalladamente, refiriéndose a los
diferentes campos, así:
1)-CAMP0 FIL0S0FIC0RRELICI0S0: La religión de los pueblos de ambos
focos de alta cultura precolombina, por lo menos en su forma final después
c;le la evolución de los mismos, tiene lineamientos generales similares. Ambas
religiones llegan al concepto de un dios espiritual superior, creador de dioses
y hombres y figura suprema de su panteón, al cual espiritualiwn por encima
de todos los demás dioses; en la Región Andina, fue I-1uiracocha, cuyo nombre
entero era Illa-Tiqsi-Huiracocha-Pachayachachic; en Mesoamérica fue el
principio dual, a la vez masculino y femenino, llamada Ometecutli y Omecíhuatl o Tonacatecutli y Tonacacíhuatl. En ambas regiones, el dios espiritual
supremo, está secundado por dioses astrales; figuran en ambas religiones, los
de la luna y del lucero de la mañana y de la tarde, si bien en Mesoamérica
tiene mucha mayor importancia que en la Región Andina.
En la Región Andina, el culto derivó de un ceremonial rígido y complicado;
en cambio en Mesoamérica, el acto del culto más frecuente fue el sacrificio
humano. La teoría mítica atribuida a Tlacaelel, que convertía los sacrificios
humanos en un acto necesario para la subsistencia de los dioses y del mundo,
cuyo mantenimiento declaró misión de los aztecas, proporcionó el fundamento filosófico para el aumento y realización sistemática de los sacrificios
humanos y para la institución de la guerra sagrada destinada a alimentarlos.
430

El simbolismo que sirvió de puente, en Mesoamérica, entre el mito y el
pensamiento filosófico, tal como lo expusimos en nuestro anterior trabajo
varias veces cit."ldo, también se presentó en la Región Andina; aún más, los
símbolos en su concepción original fueron los mismos; también entre los
andinos, tenemos como elementos simbólicos los pájaros, las serpientes y los
jaguares, así como aparecen las combinaciones de estos elementos, como la
serpiente emplumada que combina el pájaro con la serpiente y el pájaro-jaguar-serpiente que constituye uno de los modelos favoritos del ultrasimbolismo aportado a la Región Andina por las altas culturas de la costa.
Finalmente, las cosmogonías de ambos focos culturales tienen gran similitud, en cuanto a lo fundamental del mito; en ambos tenemos procesos
similares de creación, destrucciones y reapariciones alternativas de la humanidad, ideas fundamentales de un diluvio y de una gran oscuridad previa, ya
sea a la creación del Sol o a la plenitud de su brillantez. Pero, al descender a
la descripción particularizada de los diversos mitos, éstas se apartan en ambos
focos culturales, esto es, se producen mitologías diversas, como era lógico que
sucediera. Sobre todo las ideas en cuanto al tiempo en que transcurren los
acontecimientos de todo tipo, son diametralmente diferentes; en la Región
Andina, todo est..-'i referido al tiempo histórico, único o sea idéntico a aquel
dentro del cual se vive, dentro del que transcurren por igual, los hechos
míticos y los históricos; en cambio, en Mesoamérica, el hombre crea sus
propios espacios míticos de tiempo, a los que llama Soles, para que dentro de
ellos, transcurran los acontecimientos míücos y aún los históricos.
2)-CAMP0 ARTISTIC0: En América Precolombina, el arte est.1 not.'\ulemente
influido por el mito, tal como es normal en la mayoría de las altas culturas
antiguas. Este influjo ha dado por resultado que las característkas que hemos
notado en el mito, se hayan reflejado en el arte.
Los motivos míticos que en nuestro anterior trabajo ya citado, hemos visto
aparecer en el arte simbólico de Mesoamérica, aparecen también en el arte
de la Región Andina; las serpientes emplumadas, los jaguares y las combinaciones de los dos motivos anteriores los vemos constantemente en el arte
andino. Pero también en este campo, aparece la discrepancia a medida que
avanza la evolución. En Mesoamérica, el arte se mantiene fiel al simbolismo;
el símbolo no es otra cosa que la representación convencional de la cosa
simbolizada; en Mesoamérica, las cualidades simbolizadas por los motivos
artísticos en forma de animnl, eran fundamentalmente cualidades humanas,
por ello el arte mesoamericano, lo mismo que el simbolismo filosófico, se
concentraron al rededor de la idea del hombre; la escultura antropomórfica
mesoamericana fue su consecuencia lógica. En la Región Andina, en cambio,
la abstracción trasciende el simbolismo y cae en lo hierático y ultrasimbolista;
crea seres fantásticos, míticos, cuyos orígenes están en los símbolos iniciales,
431

�pero que el vuelo de la imaginación los ha alejado de ellos, hasta el punto de
perderlos de vista; esta ha sido la génesis del arte hierático y ultrasimbolista
andino, cuyos ejemplares más auténticos son el arte chimú y e~ nazca.
3)-CAMPO ARQUITECTONICO: En materia de arquitectura solamente vamos
a referirnos a una sola figura que, por sus peculiares características, la
consideramos de gran importancia. Es ella la pirámide truncada que sirve, a
la vez, de base para uno o más templos y de fortificación defensiva de primer
orden. Esta construcción la encontramos en los dos focos culturales y en
ambos con la misma orientación. Si tomamos en cuenta que no podemos
considerar que esta figura llena necesidades indispensables, puesto que las
que satisface pudieron haberlo sido con la misma eficacia, con construcciones
de otro tipo, resulta que estas construcciones son de aquéllas que delatan
elementos culturales comunes en las altas culturas de uno y otro foco cultural.
Aún más, constrncciones similares y con funciones de igual tipo encontramos
en Mesoamérica; también las encontramos en Egipto, aunque con funciones
diferentes y sin haber sido truncadas; ellos nos delatan la existencia de
elementos culturales extracontinentales en las altas culturas precolombinas
de América.
4)-CAMPO DE LAS RELACIONES FAMILIARES: La organización familiar encontrada por los españoles, tanto en la región andina como en Mesoamérica
era de carácter patriarcal; la sucesión, tanto política como patrimonial, en
ambos focos culturales, era de carácter patrilineal. Suponemos que, dado el
carácter totémico del ayllu andino y su conexión con la tenencia de la tierra,
fue precedida en esta zona, por un período matriarcal, de sucesión matrilineal. En cuanto a Mesoamérica, la situación es similar, por lo menos en
términos similares; por síntomas, si bien menores que los de la Región
Andina, pues no está claro el carácter totémico del calpulli, aunque si su
conexión con la tenencia de la tierra, hacemos la misma suposición. Desgraciadamente, estas suposiciones carecen de plena comprobación histórica.
La diferencia más conocida eh este campo, entre ambos focos culturales al
final de su evolución, es decir al momento de la conquista española, fue la
calificación del incesto. Mientras los pueblos de Mesoamérica, rechazaron el
incesto, el cual estaba prohibido y era penado en ellos, los de la Región Andina
no solamente lo aceptaban, sino que para la familia del inca, se volvía
necesario. En efecto, solamente la hermana del inca que a la vez fuera su
esposa, compartía su dignidad real; solamente los hijos del inca y de su
hermana podían heredar la corona; ello tuvo en la práctica muchísimas
excepciones, pero era la regla teórica del Estado; en cambio, entre los pueblos
mesoamericanos, no tenemos noticias de casos prácticos de incesto, que
contrariaran la prohibición contenida en sus normas.
432

5)-CAMPO DE LA ÜRGANIZACION SOCIOECONOMICA: También los lineamientos generales, en este campo, ofrecen grandes puntos de contacto. Al
ayllu andino, al cual nos hemos referido, correspondió el "calpulli" mesoamericano. Según todos los indicios, es sumamente probable que el calpulli
haya sido una organización muy antigua, anterior a la llegada de los aztecas
al Anáhuac; y que inicialmente haya sido muy parecida al ayllu. Pero la
evolución del calpulli lo llevo a ser un "clan geográfico", según el dicho de
algunos autores, es decir una organización que se originó en el parentesco,
pero que correspondía a una determinada unidad tenitorial; cada calpulli era
dueño de las tierras comprendidas en su demarcación, las que dividía en lotes
y los adjudicaban a sus miembros para su cultivo y aprovechamiento ; el lote
adjudicado a alguien, pasaba a sus herederos; si la descendencia se extinguía,
volvía al calpulli, para ser nuevamente repartido. La tierra era propiedad de
los calpullis, salvo la que pertenecía a la nobleza y a los guerreros. La sociedad
mesoamericana era también jerarquizada, como la andina, pero su división
en clases era más sencilla; originalmente, sólo distinguían entre los piles o
señores y los macehuales o gente común del pueblo; posteriormente, hubo
algunas otras diferencias, que llegaron a constituir clases intermedias; como
las de los artífices, que pertenecieron a distintos oficios y que se elevaron sobre
el común del pueblo; los funcionarios y los empleados judiciales; los calpixques o recaudadores de tributos en las provincias; los embajadores; los
teopixques o sacerdotes; los pochteca o comerciantes, que llegaron a tener
gran importancia; y los miembros de las organizaciones militares, entre los
que figuraban los famosos caballeros "aguila" y "tigre". Finalmente, las clases
sometidas a la servidumbre, que eran los moyeques o siervos territoriales y
los esclavos. La organización socioeconómica mesoamericana, a grandes
rasgos, era parecida a la andina, pero la evolución de cada una, las había
diferenciado en sus detalles.
6)-CAMPO DE LA EVOLUCION HISTORICA: La evolución histórica es la
evolución de las altas culturas históricas; las tendencias que en ellas se
manifiestan son las que se concretan en las diferentes etapas de tales culturas.
Tal como lo hemos dicho ya, en la evolución histórica de América Precolombina, dos tendencias fundamentales se disputan la inspiración del "ethos" de
las altas culturas; son ellas las del particularismo tribial, que genera las altas
culturas aisladas y las pequefias unidades políticas independientes; y la del
imperialismo universalista que comienza por ser una simple tendencia a la
unidad y concluye por originar los grandes imperios.
Tal como lo hemos indicado en el curso de este trabajo, en la Región
Andina, estas tendencias se han alternado nítidamente en la evolución de las
altas culturas locales; a pesar de que Chavín de Huántar es un centro
representativo de la tendencia a la unidad, el Grupo Pretiahuanaquense es
433
Humanitas-28

�un conjunto de culturas imbuidas de particularismo tribial; Tiahuanaco
promovió con su influjo cultural la unificación; si acaso existió el pretendido
Imperio de Tiahuanaco, el proceso habría sido coronado por la unificación
política; el Grupo Postiahuanaquense vueh·c al particularismo tribial; el
Imperio Incaico marca la tendencia a la unidad hasta coronarla como un típico
imperio de tendencia universalista.
En Mesoamérica, aunque no con la nítida claridad de la Región Andina,
también se presentaron ambas tendencias; podemos percibirlas en la evolución histórica de esa zona, aunque en nuestro anterior trabajo no las hayamos
destacado. El Grupo Mayoide contuvo ambas tendencias; la cultura olmeca y
las variantes culturales de la zona intermedia, son culturas independientes
que por serlo, representan la tendencia particularista; en cambio, las dos
filiales indudables de la primera, es decir la maya y la teotihuacana, representan la tendencia a la unidad, porque en ambos hubo constantemente uno
o varios centros difusores de cultura, con papeles parecidos al dcsempefiado
en la Región Andina, por Chavín de Iluántar; Teotihuacán, durante sn
período de mayor florecimiento, fue precisamente un centro de esta clase; los
tolteca, al conquistar estas comarcas, completaron el proceso de unificación,
creando un imperio de tendencia universalista. L, im·asión de los bárbaros
nahuatleca, procedentes del norte, donde habían vivido por siglos en el
aislamiento, reforzó la tendencia particularista; por ello, tanto los pueblos
nahuatleca como los mayaquichés, crearon unidades políticas independientes, que coexistieron y se relacionaron unas con otras, o sea que
vivieron el particularismo; el Imperio Azteca, que algunos autores consideran
como una realización imperial universalista, en nuestra opinión, merece un
enfoque especial.
Como es bien sabido, los Aztecas y sus asociados los chichimeca y los
acolhúa, crearon una sinarquía en el Anáhuac, la cual fue resultado del
compromiso de tres sefioríos, los de Tenochtitlan, Tcxcoco y Tlacopan; ello
dio a este imperio una estructura peculiar, fue un imperio triple, algo así como
un poder en condominio; ahora bien, el imperio de tendencia universalista
supone un poder único, en manos de un solo pueblo imperial, que no
comparte con otrós su poder; ello implica que una estructura como la de la
Sinarquía Tenochtitlan-Texcoco-Tlacopan, conocida ordinariamente como
Imperio Azteca, no está comprendida dentro de esta figura. En nuestro juicio,
se trata más bien de un Estado Compuesto, surgido en el curso de la evolución
propia de la cultura nahuatleca, el cual, si bien implica alguna forma de
unidad, no supone en manera alguna, el abandono del particularismo; ello
lo vemos confirmado por la coexistencia con otras unidades políticas, como
Tlaxcalla y H uexotzingo, sin procurar absorberlas, sino habiendo llegado con
434

ellos a arreglos que suponen su subsistencia, como el de la conocida "guerra
sagrada".
Como se ve también, en este campo las tendencias fundamentales de la
evolución histórica fueron las mismas para toda América Precolombina, pero
su realización de detalle fue diferente en cada uno de los grandes focos de alta
cultura.
7)-CAMPO DE LA COMUNICACION HUMANA: El medio de la comunicación
humana por excelencia es el lenguaje; el lenguaje es, ante todo, hablado; en
esa forma es universal, porque es una característica de la especie; no existe
grupo humano alguno que carezca de lenguaje hablado por sencillo y rudimentario que éste sea. El lenguaje hablado se completa con el lenguaje
escrito; las formas cultas del lenguaje suponen una forma de escri.tura, que
les permita perpetuar las ideas a través del tiempo. La forma primera de la
escritura es eljeroglífico,.antecedente inicial de todas las demás formas.
En Mesoamérica, el uso del jeroglífico fue generalizado; el jeroglífico
mesoaméricano es representativo del objeto que trata de indicarse, procura
reproducir su figura, o sea es figurativo; pero para muchos conceptos especialmente los abstractos, los jeroglíficos eran simbólicos; finalmente, en
algunos casos, como cuando se trataba de escribir los nombres de las personas,
los jeroglíficos representativos ·se tomaban únicamente por la raíz, es decir
que entonces tomaban valor fonético silábico.
En la Región Andina, el sistema fue básicamente distinto; los ándinos no
escribieron en forma alguna, pero emplearon un sistema equivalente, tal vez
más ingenioso, para conservar y transmitir sus ideas; este sistema fue el
"quipu". El quipu es un sistema de cordeles; de un cordel más grueso y
transversal pe nden otros más delgados y perpendiculares, que son de colores
diferentes y contienen nudos a distintas distancias; los significados eran
distintos según los colores, tamaños, cantidades de nudos, distancias y demás;
parece que no había un solo sistema, sino varios, por lo que cada quipu
solamente podía ser leído sin dificultades, por aquél que lo había hecho o por
colaboradores directos. Se empleaban para cuentas y datos estadísticos;
también para genealogías y conocimientos históricos. Las personas que se
dedicaban a los quipus, se llamaban qnipucamayac. Existían además otros
sistemas adicionales; unas ruedas de arcilla o de otro material similar, sobre
las cuales se colocaban piedrecillas de distintos tamaños y colores a diferentes
distancias; esto les permitía recordar todo lo que deseaban. Finalmente,
también tenían tablas y lienzos con las figuras y las historietas de los incas,
pintadas; este sistema pictórico ya se aproximaba al empleado en Mesoamérica.

H)-Las Altas Ctúturas Periféricas
Con el nombre de culturas periféricas o culturas de la periferia, conocemos
a aquéllas que se han realizado fuera de los dos grandes focos culturales de
435

�América Precolombina. Son culturas de menor importancia, no solamente
porque no han formado parte de las grandes series o complejos culturales,
sino porque no tenemos de ellos más que poquísimos datos históricos, lo cual
no nos permita una apreciación todo lo exacta y extensa como sería de desear.
De estas culturas periféricas, nos referimos a las meridionales, que todas
ellas, cual más cual menos, recibieron el influjo que proyectó hacia el Sur del
Imperio Incaico; y a la principal de las periféricas, la chibcha, situada en medio
de ambos focos culturales, como si hubiera de ser un puente entre los dos
centros, que transmita recíprocamente los influjos recibidos.
Las culturas a que nos referimos son las siguientes:
1)-CULTURA ARAUCANA: Los araucanos, famosos por sus instintos guerreros y por la porfiada resistencia que opusieron a los espafioles, ocupaban la
parte central de Chile. Durante unos cincuenta afios, más o menos, gran parte
de los araucanos formaron parte del Imperio Incaico; pero su cultura original
fue anterior a la conquista incaica. Debido a lo que acabamos de indicar, el
desenvolvimiento de esta cultura tuvo dos etapas sucesivas, así: a)-La original
o preincaica, en que surge esta cultura, sobre todo por el influjo de elementos
culturales traídos por los polinesios, pues parece que la costa chilena fue uno
de los puntos de llegada de éstos, si su migración marítima tuvo alguna
realidad. b )-La que arranca de la conquista incaica, en la cual el inflttjo cultural
de los intrusos, por muy pequefio que se suponga, modificó el estilo de vida
de los araucanos; este infütjo fue naturalmente mucho menor que aquellos
araucanos que no fueron conquistados por los incas, los cuales quedaron más
al Sur de las fronteras meridionales del Imperio Incaico, y eran conocidos por
promaucáes.
2)CULTURAS DEL NOROESTE ARGENTINO Y NOROESTE CIIILENO: En esta
comarca, aunque nunca perteneció al Imperio Incaico, su inflijo cultural se
hizo sentir, con menos intensidad desde luego, proporcionando diversos
elementos culturales que penetraron por difusión en las culturas locales;
citaremos únicamente, como las más importantes, las culturas de los atacamas, los omaguacas y los diaguitas.
3)-LA ALTA CULTURA CHIBCHA: Es la más importante de las periféricas,
por dos razones: a)-Porque en la zona colombiana, alcanzó un alto grado de
desenvolvimiento, que le permite rivalizar, en algunos aspectos, con las altas
culturas de las series originadas en dos grandes focos culturales. b)-Porque
debido a su posición geográfica pudo desempefiar, y es muy probable que lo
hizo, el papel de cultura puente entre ambos focos, esto es de receptora y
transmisora de las influencias culturales mutuas.
El ámbito geográfico en que se desenvolvió esta cultura, está compuesto
por Colombia, que fue un núcleo cultural más importante, Venezuela, Panamá y Costa Rica. El grupo más culto fue el de los miuscas, que vivían en
·435

Colombia; estaban divididos en muchos cacicazgos independientes y rivales,
por lo que las guerras entre ellos eran frecuentes; el más importante fue el
de Bakatá, espafiolizado Bogotá, cuyo cacique llevaba el título de zake; le
seguía en importancia el de Hunsa, espafiolizado Tunja, cuyo cacique llevaba
el título de zipa. En la sierra de Santa Marta, vivían los taironas. Finalmente,
los otros grupos de importancia eran los laches, los tunebos y los morcotes.
ffue realmente la chibcha una ·c ultura-puente? Desgraciadamente carecemos de suficiente cantidad de datos históricos para contestar esta pregunta
con absoluta seguridad; pero todos los indicios parecen contestar afirmativamente. Si nos concretamos a los miuscas que son los más conocidos, podemos
señalar: en cuanto al mito, su dios creador, Chiminichagua, se parecía mucho
al Huiracocha incaico; el mito de su héroe civilizador, Bochica, ofrece gran
similitud al mito mesoamericano de Quet:zalcoatl. En cuanto al vestido, el
masculino recuerda al mesoamericano, mientras que en femenino, al incaico.
En cuanto a sus actividades artísticas, la forma de emplear los metales se
aproxima mucho a la andina, mientras que los motivos que representan nos
recuerdan a los mesoamericanos. Lástima que los indicios que son tan pocos;
si pudiera comprobarse suficientemente el papel de cultura-puente, ello
vendría a resolver el problema de los intercambios culturales entre los dos
grandes focos de alta cultura precolombina de América.
BIBLIOGRAFÍA PARA "LAS ALTAS CULTURAS
PRECOLOMBINAS DE SUDAMÉRICA"
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438

Sección Quinta
NOTICIAS, RESEÑAS Y COMENTARIOS

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Estrada Jasso, Andrés, 1917-</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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