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�Indice

REVISTA DE PSICOU&gt;GIA PSIOOMALH.'ICA
SEPT.

Afio 1

1977.

mra.

11

DiaECTOIIUO

CORS&amp;JO DDIBCftVO

. .................... .3

David F1ores Pa1acios, Rcdo1fc A1varez de1 Castil1o.

EDITORIAL. • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •

SECRE'l"AIUO

BIOGRAFIA DE SIGMUND FREUD
~srael Martínez Escamilla ••••••••••••••••••• • ••••••••• 5

Leocadio Pa1acios Sanchez

COMITE DE RED.ACCIOD

ISICOANALISIS Y MEDICINA
~. Néstor Braunstein

Israel Rartínez Escann~R1a, G¡abriel &amp;reva1o ~renda,

••••• • • • • • • • • • • • • •

Huaherto Sarai.entc Puente, Jmmando Z111rita Viera

tONALIZACION Y CONTRARREVOLUCION
Armando Bauleo •••••••• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •••••• 70

ASESOR TECRICO

Lic. Jaiae Luis Mora Ga~cia

VOS ASPECTOS SOBRE LA COMUNIDAD TERAPEUTICA
Jorge Valdez ••••• •••••••••••••••7 • • • • • • • • • • • • • • • 76

COLABORADORES

_,.t\TISTA A LA DRA. MARIE LANGER ••••••••.••••••••••• 84

Dra. Rarie Langer
Dr. Nanue1 Contreras

tSERAS •••••••••••

Dr. &amp;estor Braunstein

"' ••• • ••• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • ••••••• 90

NOTAS E INFORMES •

• •• ••• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •••••• •• 94

Psic. Jorge Váldez -

f;GelDO ..JVUtt•• RJO

I
Registro en Trámite.

La correspon~encia científica o adainistrati

va debe dirig~rse a: ImlGO, Salvatierra y Rutuali~

mo, Col. Nitras Monterrey

35

rLEXIONES EN TORNO AL CONCEPTO DE SALUD y ENFERMEDAD
\lolfo Boholavsky .••••••••••••••••.••••••••••••••••• 46

Roraa Angelica Ranqe1 SewiI.la, illoberto Carmi.o:nna mJeri.

Publicación Bi~estra1,

• • • • • • • ••••• ! •

Huevo León, México.

�I
Indice

REVISTA DE PSICOLOGD\ PSJ:00.MmLH'ICA

SEPT.

dol

1977.

1111mm. 1

DIBECTOJUO

J

'

CORS&amp;JO DDIECTIVO

David F1ores Pa1acios, bdo1fo Alvarez de1 Castí1101

EDITO.RIAL ••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••• 3

SECRE"l'ARIO

BIOGRAFIA DE SIGMUND FREUD
Israel Martínez Escamflla ••••••••••••••••.•••••••••••• 5

/

Leocadio Pa1acios Sanchez

COMITE DE RED.ACCIOll.i

Israel Bartínez EscállDll~A1a, G~riel 7Areva1@ mrenda
Rora.a Angelica Rangel Sevilla, Roberto Carimona lllleÍ
Buaberto Sarai.ento Puente, Alrlmando Zurita Viera

PSICOANALISIS Y MEDICINA
Dr. Néstor Braunstein

••• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •••••••• 35

REFLEXIONES EN TORNO AL CONCEPTO DE SALUD y ENFERMEDAD
Rodolfo Boholavsky

• •••• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •••••••• 46

RACIONALIZACION Y CONTRARREVOLUCION
Dr. Armando Bauleo

ASESOR TECIUCO

•• • ••• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • ••••••• 70

Lic. Jai•e Luis Mora Ga~cía
COLABORADO.RES

ALGUNOS ASPECTOS SOBRE LA COMUNIDAD TERAPEUTICA
Psfc. Jorge Valdez •••••••••••••••••••• ,.•••••.• •••.•••• 76

Dra. Narie Langer

ENTREVISTA A LA DRA. MARIE LANGER

Dr. Manuel Contreras

RESENAS ••••••••••••••••••••.••••••••••••••••••••••••• 90

Dr. Bestor Braunstein

NOTAS E INFORMES ••• ••••• ••••••••••••••• • •.••••••••••• g4

Psic. Jorge V -al.dez -

Pub1icación Bioestra~.

IJ»IIO•!Va!t•

Registro en Tranite.

La correspondencia científica o adni~istrati
va debe dirig~rse a: IlmGO, Sa1vatierra y Rutua1i~
mo. Co1. Ritras Monterrey

• • • • • • • • • • •••••••••• 84

Huevo Leónr México.

0

RIO-

�FONDO UNl~ITAllO

Editorial

.,1

Toda actividad que se intente
es siempre difícil. Todo camino que se in
estará siempre lleno de obstSculos y dificultades
mos vencer para salir adelante. En la historia de
logía --así como-: en cualquier otra historia--, encontz:amos
que desde tiempos inmemoriales, ésta ha ido avanzando y se
ha desarrollado en muchas direcciones; han surgido a lo
largo del tiempo múltiples corrientes y escuelas psicológi
cas, muchas han desaparecido, algunas se mantienen en pie;
así, vemos hoy una verd~dera Ensalada de psicologías, has
ta el punto en que, cuando alguien pregunta lqué es la Psi
cología?, se le puede responder justificadamente: "La Psi
colegía es cualquier cosa que usted quiera que sea".
Entre el gran número de escuelas psicológicas, hay u
na que sobresale por su carácter científico, su profundi
dad y su capacidad de explicarnos el psíquismo humano, nos
referimos obviamente al Psicoanálisis. Debemos advertir de
entrada, que ésta será la línea que llevará esta revista.
El Psicoanálisis en su historia, ha tropezado también
con sus obstáculos y sus problemas, ha tenido algunas desi
dencias y nosotros nos orientamos concretamente -por el Psi
coanálisis Freudiano, por ser éste el verdadero Psicoanáli
sis, completo y fundamentado científicamente. Suponemos
que no faltará un ecléctico que se moleste por ello, sin
embargo, el hecho de que nuestra revista tenga una orienta
ción específica, no significa que sea elitista; ya que es
ta revista está dirigida predominantemente a la gran mayo
ría del estudiantado de nuestra Facultad, esto es: el área
básica, por lo que publicaremos articules accesibles al es
tudiante medio, así como una menor proporción de artí~ulos
más especializados para el estudiante avanzado.
Cambiando un p~co el tema, suponemos que se pregunt~
rán muy justamente, el por qué del nombre IMAGO, cosar-que
merece su explicación. Decidimos adoptarlo porque fue éste
el título de la primer revista de Psicoanálisis que se edi
tó*por allá por el año de 1912 en Viena y queremos mostrar
con ello, la vigencia que ha tenido esta ciencia a pesar

�4

4

del tiempo transcurrido.
IMAGO nació de la inquietµd de un grupo de estudian
tes por difundir en nuestro medio, el estudio de la Teoría
Psicoanalítica; es también una modesta contribución a la
actual crisis académica por la que atraviesa nuestra facul
tad y pretendemos además sensibilizar al estudiante, me
diante esta difusión, para que lleve a cabo su práctica
social al se~vicio de la clase marginada.
Esta revista empieza a recorrer su camino, sabemos
que la tarea no es sencilla, que la labor es ardua, pero
esperamos salir adelante para cumplir con los objet ivos
que nos hemos fijado.
Por Último, expresamos nuestra s incera bienvenida a
los compañeros de nuev0 ingreso en la Facultad, es perando
que encuentren lo que buscan; así mismo, invitamos a to
dos nuestros lectores a que nos envíen sus opinione s , c rí
ticas y sugerencias para superar en lo sucesivo la oubli
cación de esta revista.
~ · -

* Por Psicoanalistas no Médicos (Profanos).

5

Biografía de Sigmund Freud
ISRAEL MARTINEZ ESCAMILLA

El presente intento de síntesis biográfica de Sig
mund Freud, es un modesto homenaje de "!mago" a la vida y
obra del fundador del psicoanálisis. Debido a la exten
ción final del trabajo hemos decidido editarlo en variaspartes, la primera de las cuales (etapa preanalítica) sepresenta en este primer número.
"He destruído todo lo que había anotado desde los ca
torce años, mis cartas, notas científicas y manuscritos:de mis trabajos •... Todos mis sentimientos e ideas sobre
el mundo en general y en particular, en tanto que me concernían a mí mismo han stdo juzgados indignos de subsis tir . Hay que volver a pensarlos y yo había escrito muchas
cosas . Ahora todo ese papel se extiende a mi alrededor co
molas arenas alrededor de la esfinge. Pero no puedo mad~
rar ni morir, sin preocupa.one por lo que vendrán a hurga;
en esos viejos papeles . ... En cuanto a mis biógrafos, que
se torturen, no les facilitaremos la tarea. Cada cual podrá tener su idea sobre la evolución del "héroe" todos -tendrán razón, ya me regocijo con sus errores". (28 de a
bril de 1895, correspondencia a Martha Bernays).
"Quien quiera convertirse en biógrafo se compc-omete-·
con la mentira, la hipocresía, y aún el disimulo de su in
comprensión, porque la verdad biógráfica no es.accesible,
y aunque lo fuera uno no podría servirse de ella". (31 de mayo de 1936, carta a Arnold Zweig).
Los anteriores epígrafes .los hemos usado para acla rar la escasa información testimonial del puño de Freud,su concepción de los biÓgrafos y su preocupación por salvarguardar sus ideas y sentimientos de esa época contra -

I

�7
6

6

la curiosidad legitima de sus sucesores y la malignidad-de sus adeversariós.
Freud inicia su autobiografía de la siguiente mane ra:

Nací el 6 de mayo de 1856 en Freiberg Moravia, una pequeña ciudad de la Checoeslovaquia actual Mis padres~
ran judíos; yo he seguido si~ndolo. De mi f ;unilia paterna
creo saber que vivió largo tiempo en la r egión renana, en
Colonia; que, con motivo de una persecución contra los j~
d{os, en el siglo XIV o 'XV, huy6 hacia e l Es~e y que, enel curso del siglo XIX, volvió a Lituania, pasando por G~
litzis, hacia un país de lengua alemana, Austria.
Es interesante como este inicio está marcado pro una
afirmación de su origen judío (el cual nunca negó), aun que nunca abrazara la ortodoxia religiosa. De su pueblo,es fácil imagi~ como debió sufrir con el antisemitismoVienés, que antes de ser relevado por el nazismo hacía e~
tragos más o menos abiertamente y lo expuso toda su vida,
sino a · verdaderas persecuciones, cuando menos a huroi ~
llantes bromas, o hipócritas ataque.
Sigisnnind Freud -_su~verdadero nombre que ·a la edadde 22 años cambió al de Sigmund - era el mayor de una familia de 8 hijos en total. Su padre Jakob Freud se casó.por primera vez a los 17 años, quedando de este matrim0 nio dos hijos, Ernanuel y Philip; al enviudar vovlió a de~
posar con Amalia Nathansohn de veinte años, madre de
Freud, Aquí es interesante anotar que su madre al momento
de casarse era de la misma edad que su hermanastro Philip
es de imaginarse cuantas complicaciones psicológicas po dr1an resultar ~e aquella situación para Freud. Ernest Jo
nes 10 describre de la siguiente manera:
Es comprensible que, de niño, haya colocado en un -plano igual a Jakob y a Nannie, su vieja nodriza. Después
ven1an Emanuel y su mujer, por último Philip y Amalia, de
la misma edad. Todo esto parecíá -justo y lógico, pero habfa un hecho embarazoso: lPor qué era Jakob y no Philip quien dorm1a en la cama de Amalia? Todo esto era muy perturbador.
Lo que hemos calificado de emparejamiento lógico tenia un motivo psicolÓgico más profundo aún: al atribuirle
a su padre un papel más borroso en la casa, le negaba elpapel de rival en relación con su madre y el de creadores

d en i-nos indeseables.
·
Tenemos todas las razones para
creer que: aunque el padre representara la autoridad y la
frustracion, Freud siempre le testimonió conscientementeafecto, admiración y respeto. Todos los elementos hosti les se encontraban atribuidos a los personajes de Philipy John~~su sobrino. Por ésta razón Freud sintió una grancorunoc:on al d~scubrir cuarenta años más tarde su propiocomp~eJo de . edipo Y se vió obligado a admitir que su acti
tud incon~c1ente en relación con su padre difería mucho:d~ su actitud consciente. Desgraciadament e, este descubrí
miento no lo hizo sino uno o dos años después de la muer:te de su padre. Al relatar lo mejor posible la génesis de
l~s descubrimientos de Freud, podemos cons iderar con ra _
zon 41:1e el mayor de ellos -la universalidad del complejo
d~ edi.po- se le.~abía :acilitado por su propia y poco ha
bitual~constelacion faITU.liar, por el est1rnulo que ésta_-::
provoco Y por las ocasiones de represión total que ofre _
cía .••
~s años de estancia de la familia de Freud en Frei~erg dieron al pequeño Sigmund una infancia felfz a pesar
aeí las complicaciones
de las relaciones fam1.·1·1.ares, no a.
s en ~1en~ a d~de emi~raron en busca de fortuna por laprecar~a situacion economica en esos días. En Viena pasauna exi~tenci~ somhrí!, de rechazo y s1ntió los rigores_
del a~tisemit1.srno, ah1. le fueron cerradas las puertas del~s circulos intelectuales y de las prestigiadas instituc~ones; pues aun cuando era aplaudido en el mundo entero
V;ena n~n~a le aclamó sus triunfos y a pesar de su antip~
tia legiti.ma, Viena le atraía y le tenía apego: cada vez-::.
que los acont:cimientos le ofrecieron razones para abando
narla, #se nego a hacerlo, "a desertar de la ciudad", como
él de~1a; hasta~que en 1938 cuando los nazis invadieron_
Austria, pe:o mas que nada la insistencia de sus discípulos_- principalmente Ernest Jones y Marie Bonaparte -, l•
obligaron a aceptar resignadamente el exilio. Al llegar a
Londre~~donde le atributan una acogida vibrante de calory ernoc19n, repara la ingratitud de Viena.

*

*

*

ESTUDIOS Y VOCACION
Pasión por los libros, deseo de llegar a ser alguien

�8

9

y de probar su valor, he aquí seguramente dos rasgos marcados, propios para explicar la seriedad precoz, la infan
cia éstudiosa del futuro cientlfico.
Que la lectura precoz de la biblia ejerci6 una pro funda influencia sobre su desarrollo intelectual y moral,
es cosa que Freud reconoció siempre francamente. Basta~~
er lo que ha escrito sobre José, y sobre todo sobre Moi ses, en las dos obras que dedic6 a esta gran figura, para
sentir que el interé~ cient1fico, aquí, descansaba en_una
afinidad de naturaleza. Desde cierto punto de vista, puede decirse que ha reehazado en sentido inverso el caminosolitario de MO:f.ses y que su obra, tan escandalosamente i
rceligiosa, es a su manera el último comentario de la --ley.
Sf_ gmund entró en el liceo a los nueve años, con un ~
ño de verttaja sobre sus compañeros, y, durante los ocho!,
ños que permaneci6 allí, se mantuvo sin interrupción a la
cabeza dela clase. Ese ardor en el trabajo era naturalme!!_
te el efecto de una insaciable curiosidad intelectual, P~
ro Freud, mucho más tarde, Vj_Ó también en ello razones -más complejas, que le permitieron esbozar una Pifcologíadel estudiante del liceo. Esta Psicología, que escribió
con motivo del cincuentenario de su antiguo liceo, merece
ser citada por lo que contiene de autobiográfico y taro bi~n porque ofrece un buen ejemplo del d6n que tenía
Freud para explicar los fenómenos más abtstractios con el.arte vivo del narrador.
según Freud, el bachillerato, o lo que equival{a a~
so en v1ena, desempeñó un_papel imporante en su vida pue~
to que le pennitió descubrir la orientación general de su
tarea; Freud nos menciona algo al respectó:
Recibí la mención de "excelente" por mi compos1.c1.onde alemán. Era un tema altamente moral: "Sobre los moti vos por considerar en la elección de una profesión", al mismo tiempo mi profesor me dijo -es la primera persona que se permite decirme algo semejante- qu7 yo ~e~1a,_l? -que Herder llama tan graciosamente un estilo 1.d1.omat1.
co", es decir, un estilo a la vez correcto y original. Es
te hecho 1ncreíble me sorprendió corno lo merecía, y me apresuro a divulgar lo más posible este feliz acontecimie!!_
to, el primero de su especie.
Freud veló obstinadamente para que su vida sentimen11

tal, sobre todo la que precedió a su mawrimonio, no pudi~
ra ser extraída de la sombra. El único incidente que con~
cemQa fué descubierto gracias a la sagacidad de uno de -su discípulos, a pesar de las precauciones múltiples que
había tomado para dejarle un carácter anónimo. Freud lo describe en un texto titulado Los recuerdos encubridoresdonde, como lo ha demostrado el doctor Bernfeld, atribuye
su propia aventura a un enfermo que es un personaje ficti
cio. La historia de ese pequeño artículo, de por sí es -muy interesante, demuestra cómo Fredd se cuidaba de prot~
gerse y hace suponer lo que tuvo que superar más tarde p~
ra analizar y publicar sus propios sueños.
El artículo fué publicado en 1899 en una revista psi
quiátrica. Normalmente, habría debido figurar posterior:mente en las primeras aportaciones a la teoría de las neu
rosis o en la Psicopatolog!a de la vida cotidiana. Diez "a
ños después, Freud introdujo en La Interpretación de los:Sueños una observación relativa a su cicatriz facial, que
ofrecía una indicación sobre la verdadera personalidad de
su seudo enfermo. Pero en 1925, al publicarse sus prime ras obras completas, retiró la observación que habría podido traicionarlo, con el riesgo de hacer el contexto ininteligible. Esta actitud es tanto más sorprendente cuanto que el incidente en cuestión no es de tal naturaleza que pueda justificarla.
La vocación de Freud, que apareció después de tantos
rodeos, creandose al final un objeto inédito conserva algo de perturbador para la mayoría de los biógrafos. lPorqué -se pregunta uno- por qué ese hombre que, en su infan
cia y adolescencia, admiraba sobre todo figuras históri :casque encarnaban el poder y la acción, decidió brusca mente estudiarmedicina y dedicarse a la investigación -biológica?. As! al principio de su autobiografía dice:
Me JIIOVÍ.a más bien una especie de sed de saber, peroque se refería mSs a las relaciones humanas que a los objetos propios de las ciencias naturales, sed de saber que
no hab~a reconocido, por lo deni8s, la observación como me
dio principal para satisfacerse.
lPor qué no se hizo filósofo, lo que habría sido elmedio más simple de satisfacer, de cierta manera legalme!!_
te, su inmensa sed - de saber?. Esta singular actitud intri
gó a uno de sus biógrafos, Fritz Wittels, que lo explica:-

�10

11

finalmente por d9s razones: por una parte está el hechO de que Freud fuera educado en la desconfianza de la filosofía, que entonces ofrecía efectivamente un espectáculobien desolador; por otra parte, el temor que le inspira ban sus propias tendencias a la especulación, tendenciasque parecía juzgar peligrosas si no eran severamente re frenadas.
Si la tesis de Wittels es atinada -y muchas cosas en
la evolución de la obra de Freud parecen corfirmarla- secomprende que el joven , todavía indeciso sor~e el caminoque debía tomar su vida, haya sido arrastrado a su carre:
rano por un hombre de ciencia, sino por un poeta, relato
varias veces que había ido a inscribirse a la facultad de
medicina después de oir, en una conferencia, la lectura de un ensayo de Goethe titulado La naturaleza, ensayo que
no conocía y cuya paternidad no es por lo demás muy segura. Sin duda ese texto ditirámbico, donde la naturaleza es evocada como una madre inagotable y llena de amor, enla que se resuelven todos los contrarios, no parece especialmente adecuado para determ1nar una vocación científica.

*

*

*

A causa de las contradicciones que lo empujaban ha cía la medicina y, al mismo tiempo, lo apartaban de la -práctica médica que es su objetivo normal , Freud estuvo a
punto de convertirse en un eterno estudiante , un fruto se
co , como le decían en broma sus compañeros. Aunque
se sa~
bÍa pobre y obligado a ganarse la vida, se mostro poco UE._
gido de obtener su título y dejó que sus estudios se prolongaran durante ocho años. La única cosa de la que parece haber estado seguro es que no quería ejercer a ningúnprecio.
Entre los cursos frecuentados por Freud con menos ra
zones prácticas hay que señalar e l del filó sofo Franz
Brentano cuyas brillantes confer encias hacían acudir en t onces a toda Viena.
Los c ursos de Brentano representan el único contacto
directo de Freud con la filosofía de su tiempo.
Bre ntano gozaba en aquella é~ca de una considerable

notoriedad aportaba ideas nuevas a la psioologla que l~oponían radicalmente a Theodor Fechner, el fundador de la
psicoflsica. Fundaba su psicología en una divisi6n de lavida psíquica en tres sectores distintos -representacio- nes, JIIOVimientos afectivos, juicios-, de los cuales s61o-el Último era responsable del conocimiento ,uco y, par tiendo de él, de la conducta moral del i~dividuo. Hasta qué punto influyó sobre Freud.en su concepci6n posteriordel aparato psíquico, es cosa que sería aventurado precisar, puesto que Freud no citó nunca a Brentano entre losmaestros hacia los cuales se sentía deudor. Puede que lohaya ayudado no a superar, sino a atenuar el materialismo
fanático tan suyo al principio de su vida universitaria.Sabemos que ese cambio se produjo por lo que dice Freud en un pasaje de La Inte~retación de los sueños, sin tratar de dar un motivo. Solo insiste en la violencia inha bitual con la que defendió un día sus opiniones materia listas en una disputa de estudiantes, dond&amp; -detalle sa. broso- su adeversario resultó ser Victor Adler, el futuro
jefe de la social democracia vienesa. El asunto fué tanto
más memorable para Freud cuanto que, por primera y Última
vez en su vida, estuvo de acabar en un duelo.
Como se ve, la evolución intelectual de Freud no sehizo sin tropiezos ni duda s . Con inmenso apetito de sa -her, grandes ambiciones, la necesidad de plegarse a una autoridad~, al mismo tiempo, de preservar su libertad, Freud no sabe muy bien hacia dónde dirigirse; su curiosidad no tiene límites, todo lo atrae, hasta disciplinas pa
ralas que no se siente dotado, como la botánica y la quf
mica, donde sus ensayos fracasaron rotundamente.
Freud reconocía a Ernest Brucke, al que segiln su pro
pia expresión permaneció "pegado" durante seis años, como
"la más alta autoridad que encontrara jamás", El viejo -profesor daba un curso en la facultad y dirigía el Instituto de Fisiolog1a, donde Yreud entr6 en 1876, al cabo de
tres años de estudio. Era un sabio de gran envergadura yseguramente un hombre notable.
Fue en el Laboratorio de Brucke donde Freud se sin tió por primera vez en posesión de sus medios científicos
y -lo cual honra a su maestro- pudo gozar de una calma in
terior que sus primeros años de facultad no le habían he:cho conocer.

�13

12

y Freud concluye con un homenaje a su viejo maestro,
que supo poner fin al primer d:sorden de su~orientaci~n
cien~ífica y a la discri,mi.nacion de que habia sido obJe

=

to:

1

1

Además tuve que hacer la experiencia desde mis primeros años ~niversitarios de que la particularidad~ la~estrechez de mis dates naturales me impedían cualqw.er exito en diversas ramas de la ciencia hacia las cuales mehabía precipitado en mi excesiv~ celo ~uv;nil. Aprendí areconocer la verdad de lo que dice Mefistofeles:
.
En vano paseáis por todos los rincones de la cien
cia. Cada cual aprende sólo lo que puede aprender.
Fué en el laboratorio de Ernst Brucke donde encontr6
por fin el reposo y una plena satisfacción, así como personas a las que podía respet.ar y tomar como mo~elos .•. :
Freud tenía la costumbre de decir que habia conocido
junto a Brucke los más hermosos años de su juventud. Fueron en todo caso años de trabajo intenso, durante los cu~
les adquirió sólidos principios científicos y comenzó a dar a su investigación un sesgo más personal, Culminaroncon tres trabajos -dos sobre las raíces nerviosas Y los ganglios espinales de la lamprea y el tercero sobre las células nerviosas del cangrejo-, publicados todos en el boletín de la Academia de Ciencias. Durante este período,
su contribución más original a la histología de la célula
nerviosa consistió en el mejoramiento de un procedimientc
de preparación y en el descubrimiento de un procedimi:~to
nuevo el uso del cloruro de oro para colorear los teJi dos. ~stos dos procedimientos casi no hicieron ruido fuera del Instituto de Viena. Pero los especialistas afirman
que, si se leen atentamente sus primeros informes, no pu~
de dudarse que estuviera en el camino de un gran descubr~
miento: el de las neuronas, que fué hecho poco tiempo de~
pués. As{ desde su juventud, su nombre se ligó a un dese~
brirniento decisivo, lo que le sucedió otra vez , puesto -que algunos años más tarde estuvo muy cerca de la gloriacon sus.trabajos sobre la cocaína, De todos modos, no fué
él quien tuvo la oportunidad d; bautizar las neurona~ • . se
desquit8 de ello ampliamente mas tarde, dotando el lexico
de la ciencia de otros muchos términos.
El 31 de Julio de 1892, se inscribi8 en el hospitalGeneral de Viena, donde habría de permanecer tres años.

Tras una temporada en un servicio de medicina gene-ral, dónde FreUd pudo convenaerse una vez mls de que no nacido para ser mMico, entr6 en el servicio psi: •
quiátrico de Meynert, donde fu~ nombrado inmediatamente interno. Freud habla de su nuevo jefe, cuyos cursos fue ron los únicos que siguió con interés siendo estudiante,como del "gran Meynert, cuyas huellas sigo respetuosamente". Estuvo cerca de él cinco meses, período muy importan
te, puesto que fue la &lt;in1ca etapa que pasó en un serv1cio
de psiquiatrla. Con Meynert se dedicó seriamente Fréud, por pri,mera vez, a una rama de la medicina. La neurología
se convlrtio poco a pQco en su especialidad, empez6 a interesarse por la psiquiatr!a y se acerc6 así al campo deacción que iba a ser suyo, pero la búsqueda de Freud, que
da al pertódo pre-psicoanalítico su car4cter un poco aven
turero, esa búsqueda decimos, no hab!a terminado .. Si.
Freud era verdaderamente un investigador, lo que buscabaestaba en el fondo de la ciencia misma, una ciencia capaz
de ampliar el pensamiento médico de su tiempo, que juzgaba estrecho y, sdbre todo, mediocremente eficaz. Antes de
lograr fundar la suya, no dej6 de buscar medios nuevos de
curar, mediante lo cual esperaba salir de la desoladora inacción que era la suerte del m~ico y especialmente del
neur6logo en un gran número de casos. Esa preocupación de
eficacia terapéutica es el origen del episodio de la coca
!na que esa vez lo llevó muy lejos de su esfera de traba'::
jo.
Freud se aplicó efectivamente la cocaína él mismo ylos resultados superaron con mucho sus esperanzas. Todassus cartas de esa época hablan de la droga, con un ardor,
en un tono de entusiasmo que no reaparecerá con frecuen cia en sus escritos,
Si todo marcha bien, escribiré un articulo sobre esto y espero que la coca1na se situará al lado de la morfi
na, y ailn por encima. Hace surgir en m! otras esperanzas:y otros proyectos. T.oino regularmente dosis muy pequeñas para c()JDbatir la depresión y la mala digestiSn y con el taSs brillante ·&amp;cito. Espero llegar a suprimir los vómitos
más tenaces, aunque se debán a alguna grave enfermedad, en res~, sólo ahora empiezo -a sentirme médico ••• Si -las cosas marchan ast, no tendremos que preocuparnos y·a en relación con nuestra uni8n y nuestra instai.acié&gt;n en --

habiti

-=

�14

Viena. Carta a Marta -25 de marzo de 1884.
Aquí encontramos las dos absesiones de Freud en a -quel dificil per!odo: encontrar una terap~utica eficaz y,
gracias a ella ganar lo bastante para casarse y vivir decentemente. Esta doble preocupación, a la que debe añadir
se el estado de euforia provocado por la cocaína contrib;
yeron mucho, indudablemente, a adormecer su prudencia.
Cegado por la prisa, Freud veía en la cocaína sólo lo que quería encontrar: un remedio contra el sufrirnien to. Científicamente hablando, la ligereza de que dio mue!_
traen este caso no es del todo inexplicable; la historia
de la farmacología ha mostrado y muestra todavía otros mu
chos ejemplos.
Moralmente, sin embargo, tuvo consecuencias doloro sas para Freud.
La primera fué el fracaso de su investigación. Freud
se había dedicado exclusivamente, en efecto, a estudiarlos efectos analgésicos de la cocaína, y por lo tanto suuso interno, haciendo a un lado las propiedades anestésicas que, como se sabe hoy, consti tuyen el único valor real del producto. En su articulo, es verdad, había indicado ese aspecto de la investigación e inclusive había ha blado de e llo en presencia de Koller, el hombre que preci
samente, utilizó la cocaína como anestésico local y obtu::vo toda la gloria de ello, pero no había ido al fondo delas cosas y se sintió tanto más afectado porque podía reprocharse , hasta cierto punto, haber trabajado como un afici onado.
Muchos años más tarde dejó traslucir algo en la versión poco tendenciosa que da su infortunada aventura: Fué
culpa de mi novia s i no me hice célebre desde mi juven -tud. Por un interés poco separado de mis estudios, aunque
profundo, en 1884 había hecho que me enviaran de la casaMerck ún alcaloide entonces poco conocido, la cocaína, y,
me puse a estudiar sus efectos fisiológicos. Cuando estaba dedicado a esos trabajos tuve la posibilidad de hacerun viaje para volver a ver a mi novia, de la que hab(a es
tado separado dos años, terminé apresuradamente mi trabajo sobre la cocaína y, en mi publicación, anunciaba que pronto se verían nuevas aplicaciones de la sustancia. Detodos modos, convencí a mi amigo, el oculista L, Konigss-tein, de que probara las propiedades anestés:rcas de la -

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cocaína en el ojo enfermo. A mi regreso, me enterd 4e ~
no habla sido él, sino otro ami,go, carl Koller (actualme!l
te en Nueva York), a quien tambi@n le habf.a, hablado de .i.,
cocafna, quien había hecho las explll"iencias decisiv~s ~~
bre los ojos de los animales y hab{a presentado loa JJeSul
tados al Congreso de Oftalmología de Heidelberg. Koller es considerado, pues, justamente, cano el descubridor dela anestesia local mediante la coca{na, que ha resultadotan importante en cirugía menor. Pero no le guar~ renc6r
a mi novia por la oportunidad que perdí en aquella época.
Por 1rritante que fuera para Freud, el asunto de lacocaína no manchaba sin embargo su reputaci8n oient!ficá,
después de todo, desempeñ6 el papel de un precursor, al lanzar audazmente~ remedio todavía mal conocido. Por o-:tra parte compi:;omet{a su responsabilidad moral, y eso fué
sin duda lo que le afectó. Desde 1884, en efecto, habí• prescrito liberalmente el nuevo alcaloide, lo hab!a difun
dido a su alrededor y, en particular, había llevado a suamigo Fleisohl a utilizarlo constantemente para curarse de una intoxicaci8n de morfina.
En 1886 numerosos casos de cocainomanía despertaronen Alemania una violenta emoción. Sin duda las opiniones~
estaban divididas. Unos denunciaban al alcaloide sospecho
so como el tercer azote de la humanidaq, los otros ataca:"
ban a Freud al mismo.tiempo que elogiaban las cualidadesliterarias de su artículo, y ya un escrito célebre acudta
en ayuda de Freud, como tantos otros lo hicieron después,
Pero la opini8n pGblica seguía siendo severa, el apologis
ta de la cocatna pasaba a sus ojos por un melhechor y --=F~eud, probablemente, no estaba lejos de comparti~ esa op~.i8n. Que ese infortunado asunto provoca en fl una v:erdadera crisis, lo FU!ili4 ~o de sus más c,lebres sueñoa,dónde pululan las alusiones a inyecciones y sustancias no
civ.a,s. Socialmente hablando, si ne&gt; lQ ~ncredit! ~ :mente, por lo menos afect6 su reputact.6n en loa ntediO#- -cientlfi,cos. Sea como sea, aquello nQ se olvid6. CUandO alguno1 meses ~s tarde, . F~eud volv.t6 de Parfs cano c:aia peQll entusiasta de las ideas de Charcot sobre la histeJ'ia,
los medios vieneses lo trataron ca110 charlat&amp;n o se bUl'ia
ron de ,1. Y Viena se acostumbra a juzgarlo escandaloab.-

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Desde los comienzos de su carrera médica, Freud ha-bía pensado en obtener el título de Privat-Dozent. Esta distinción, muy deseada en Austria, lo mismo que en Alem~
nia y la Europa Central, era indispensable para quienes deseaban hacer carrera en la Facultad. Freud preparó unatesis sobre la anatomía de la médula, y la presentó en enero de 1885, ante una comisión compuesta por sus anti -guos maestros. Su candidatura fue sostenida por Brucke, que terminó su intervención haciendo un retrato muy elo gioso del joven investigador.
Freud, se convirtió pues, en Privat-Dozent en neuropatología pero su situación no mejoró mucho en el momento
mismo. Había abandonado el servicio de Meynert, todos sus
esfuerzos por obtener un puesto de asistente convenientemente remunerado fracasaron también y, desprovisto aún de
recursos, acepta hacer una sustitución en los suburbios en un sanatorio psiquiátrico privado. Allí tiene aloja -miento y alimentos y gana cien florines al mes. La casa le gusta, la atmósfera es cortéz y agradable, y en cuanto
al trabajo médico propiamente dicho es, como en todos los
sitios de esa clase en aquella época, inexistente.
Quizá Freud hubiera pasado aquí el resto de su vida,
de no ser por la atribución de una beca de estudios que dió un giro decisivo en sus proyectos. La beca consistíaen 600 florines, lo que le pennitió realizar uno de sus sueños: ir a París e iniciarse en la cienqia francesa.
Freud llegó a París en octubre de 1885, después de haber pasado seis semanas con su novia, en Wandsbeck. El principio de su estancia no es muy feliz, la ciudad lo a turde, los parisienses le dan un poco de miedo, le aver guenza su mal francés y, sobre todo, le asusta el costo de la vida. Su beca, es i(_lsuficiente para cubrir los gastos de su estancia, y aún viv~endo modestamente tendrá)que endeudarse una vez más. Un sentimiento de abandono, las preocupaciones de dinero, la imagen de su familia, ala que ha dejado en Viena en una situación terrible -hasta el punto que una de sus hermanas ha tenido que colocar
se como haya-, todo le estropea sus primeros momentos en::París.
Peró su objetivo es la Salpetriére, a donde se diri-

ge el 21 de octubre. Le dan la llave de un casillero en el laboratorio, un mandil mediante una fianza de tres
francos y una carta de pago a nombre de "Monsieur Freud a
lumno de medicina". El mismo día tiene la alegría de con~
cera Charcot; en seguida hace un retrato de éste, dirig!
do a Martha:
"El señor Charcot llegó a las diez; es un hombre de58 años, de alta estatura, con chistera, con ojos oscuros
sorprendentemente dulces (un ojo más bien, el otro no tie
ne expresión, afligido por un estrabismo convergente),--=largos cabellos escasos, echados detrás de las orejas, afeitado al ras, con una fisonomía muy expresiva y labioscarnosos; en resumen, tiene el aspecto de un sacerdote
laico, a quien se atribuye mucha agudeza y se dice que sa
be vivir bien".
Charcot acoge al joven extranjero con mucha corte
sía, le estrecha la mano para darle la bienvenida y, dice
Freud: "Me sentí muy orgulloso de esa prueba de interés,ª pesar de mi amor por la independencia, ya que, aún sien
do el subordinado de este hombre, me siento feliz de ser::lo''. Freud revela mucho de sí mismo en sus relaciones con
Charcot, y el medio médico parisiense donde, por primera~
vez, se siente tratado no ya como intruso más o menos tolerado, como en Viena., sino como hombre libre, al que no
se le pregunta de dónde viene. Freud siente que París loasusta y lo inspira simultáneamente.
Freud salió de París el 23 de febrero de 1886. Volve
ría después tres veces, en 1889, después de su viaje a_-::
Nancy, en 1910, para un congreso de psicoanálisis, y en 1938, cuando abandonó Viena huyendo de los nazis. Pero ja
más votvió a ver a Charcot.
Sobre su trabajo científico en París y la influencia
profunda que ejerció sobre su evolución posterior la es cuela de la Salpetriére, Freud ha dejado un admirable documento, el artículo necrológico que escribió sobre Charcot en 1893 y donde, saltando los límites convencionalesdel género, rinde al maestro un homenaje brillante de inteligencia y de verdad, haciendo una apreciación más obje
tiva de sus méritos.
Años antes se había producido un cambio en las ten dencias científicas de Charcot, al que debemos sus más be
llos trabajos. Se puso a pensar que la doctrina de las en

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fermedades nerviosas estaba ya provisionalmente tenninad.J
y dedicó entonces su interés casi excltisivamente a la bis
teria que, de esa manera, se encontro... de golpe en el centro de la atenci6n general. Esta enfermedad nerviosa,~
más enigmática de todas, que los médicos eran todavía incapaces de juzgar s€riamente, había caído entonces, preci
samente, en el descrédito más profundo, que sufrían tant~
los enfermos como los médicos que se esforzaban por tra tarla. No se quería dar ningún crédito a los histértcos porque se decía: en la histeria todo era posible. El trabajo de Charcot tuvo en primer lugar el mérito de devol ver la dignidad a esa tema de estudio; se perdi5 poco a poco la costumbre de la sonrisa sarcástica que en aquella
época provocaba irremisiblemente la enferma: era posibleque no fuera una simuladora, puesto que Charcot, con todo
el peso de su autoridad, intervenía a favor de la autenti
cidad y la objetividad de los fenómenos histéricos. Una-::
vez vencido el miedo irrazonado de ser engañado por los pobres enfermos -miedo que había obstaculizado hasta en tonces un estudio serio de la neurosis-, por fin fué posi
ble preguntarse cómo convenía plantear el problema para:resolverlo por el camino más corto.
Freud termina su artículo con una crítica imparcialde la obra teórica del maestro. Advierte lo que tiene deimperecedero y también lo que el tiempo y el progreso del
pensamiento médico no tardarán en deteriorar. En verdad,es él quien dará el golpe más duro a ese hermoso edifi -cio. Dos años más tarde, en efecto publica los "Estudiossobre la Histeria" y transforma todas las ideas recibidas
sobre ese terna, por el que Charcot había sabido apasionar
lo. Así se vuelve contra aquel que le había mostrado el:camino, pero permanece fiel a su enseñanza ya que, al difundir sus ideas revolucionarias sobre la histeria, se apresta, el también, a liberar al hombre de sus cadenas.

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NOVIAZGO Y MATRIMONIO
Tal como aparece en las fotografías, Martha Bernaysno parece justificar demasiado semejante impulso de pa -sión. Es una joven delgada y delicada, de rasgos finos pe
ro bastante insignificantes. Sin embargo, tenía bastante':'

éxito entre los hombres como para que Freud, al principio
de su noviazgo, s e sintiera·continuamente roído por los celos.
Martha Bernays pertenecía a una familia de Hamhurgomuy impregnada de cultura judía. Su abuelo, que estaba€!
parentado con Enrique Heine, había sido gran rabino de la
ciudad y había defendido la ortodoxia contra el movimiento liberal que, en el primer cuarto del siglo XIX, habtasacudido duramente al judaísmo. La familia Bernays habíapermanecido estrictamente ortodoxa. Desde el principio e~
to fue entre ella y Freud una fuente de conflictos ya que
éste se indignaba con las restricciones alimenticias ri tuales impuestas a su amada, prácticas que consideraba~por supuesto absurdas y, además peligrosas para su salud.
Durante mucho tiempo Martha se negó a contrariar asumadre abandonando sus costumbres religiosas, pero finalmente cedió y el ateísmo de Freud prevaleció sobre las tradi
ciones familiares.
La principal causa de desacuerdo entre los dos Jovenes es, por supuesto, el carácter celoso de Freud, que se
dedica sin descanso a separar a Martha de todos sus ~f~ctos; constantemente pone a la muchacha en la situación de
escoger entre él y aquellos a quienes quiere o ha queri do. La idea de un novio que tuvo antes que él lo enferma,
un amigo de infancia demasiado solícito es causa de una disputa violenta; hasta el hermano y la madre de su novia
se convierten en rivales peligrosos, que decide susti
tuir. Y durante todo ese perí odo, cuando la separación -hasta a los más pequeños conflictos, Freud manifiesta ya
un rasgo de carácter que fué muy familiar más tarde a sus
disc1pulos: aquellos a quienes quiere, deben responderle,
nada lo irrita más, que un incumplimiento de las reglas de la correspondencia. Por ello es capaz de r eñir con unamigo . Se dice que la negligencia excesiva de Jung en ese
punto fué una de las causas que le hicieron perder el a fecto de su maestro.
Los dos j6venes acabaron por fijar un término a su i
nacabable espera: pasara lo que pasara, se casarían en
1887, exactamente al cabo de cinco años de noviazgo, En realidad ganarían seis meses gracias a un t1o y una tía de la joven, que regalaron a los novios una suma módica,apenas suficiente para iniciar su vida matrimonial. Por -

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lo detnis, Freud ya no podía más; pasó en una dolorosa agitación loa últimos días que l o s eparaban todav{a de
Mar~a.

El matrimonio tuvo que s er diferido todavía un poco
porque Freud, que .pensaba no hacer el ser:'icio militar~hasta el año siguiente, fue llamado a maniobras. Despues
hubo que resolver la delicada cuestión de la ceremonia.A Freud le horrorizaban tanto los ritos complicados delmatrimonio judío que pensó por un instante en hacerse -protestante, ya que todo ciudadano austriaco tenia que tener una religión, independientemente de sus opinionesy de sus prácticas religiosas. Después se s intió m!s seguro: como se casaba en Alemania, donde, a diferencia de
Austria, se reconocía el matrimonio civil, el matrimonio
religioso le sería ahorrado. iSe equivocabai Dondequiera
que fuera contraído un matrimonio civil no era válido en
Austria, de manera que tuvo que decidirse por la ceremonia. Fue segiln los ritos j ud{os, después de que Freud p~
só la noche en casa de un tío, para aprender las plega rias hebreas que tendría que recitar al día -siguiente. Fué la última vez que se plegó a una convicción con~ra
ria a sus ideas.
El primero de octubre de 18 86, los rec ién casados volvieron de su viaje y se e stablecieron en Viena, donde
su situación sigui6 siendo muy precaria durante mucho -tiempo. Aparte de los viajes de Freud y, a veces en l osperíodos de vacaciones , ya no habrían de s epararse. No a
bandonaron Viena s ino e n vís peras de la s egunda Guer r a Mundial, al cabo de 52 años de vida común, durante l os cuales Martha no .tuvo más rival que la ciencia, como selo había predicho su novio. Aunque sí se equivocó en unpunto: la única rival de Mar tha no f ué la c lás ica anatomía del cerebro sino el e studio de las neurosis y luego-el tllll\ultoso psicoanálisis , al que Freud dedic aría en lo sucesivo toda su pasión.

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LA

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HISTERIA

El domingo 25 de abril de 1886, día de Pascua, se -

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le!a en un diario vien,s e l sigui e nte anuncio; "El Dr .
Si9111und Freud, encargado de cursos de neurol ogía en la
FacuJtad de Viena, está de vuelta tras una estancia de
s t!is meses en Parfs y vive ahora en Rethausstr•sse 7 , , .
Fr e ud s e había i nstalado como especiali s ta en ''enfer
medades nervios a s " , p ero pront o se dió cuenta de que l a -:neuro l ogía, tal como s e l a habían enseñado , no l ograba gran cosa p ara la mayorí a de sus enfermos . Estos , en e f ec
t o , no sufrían en general de ninguna l esión orgá nica del:s i stema nervios o, eran "nerviosos " , hoy dir íamos neuróticos, es decir, gent e apiñada en todas l a s r ama s de la medic ina sin corr e s ponder , propiament e hablando , a ninguna.
Esos enfermos s i ngularmente desheredados iban de médi co en m~dico, ensayando en va no todos los t ratamientos , fati
g aban a t odo e l mundo con sus males y sus quej as. Freud :quería vivir de su c liente la y s e di jo que la me j or manera de lograrl o e r a mos t rarse efi caz donde sus cQlega s de mostraban una total impotencia, Ese des eo de cur ar pa rece
darse por supuesto de parte de un médico pero hay que ere
er sin embargo qu~ no era tan trivial , puesto que Freud fué e l p rimero, en su sector, en convertirlo en base de
su esfuerzo científico.
Al encontrarse delante de la categoría de enfermos que no l e habí an enseñado a tratar, Freud s e dedicó a e llos con la atención y la curiosidad de las que Charcot le había dado el ejemplo durante su estancia en la Salpetriére. Sin duda el maestro francés no le había transmití
do la terapia eficaz que ahora hallaba necesaria, por 10-:menos l e había dado a la histeria una importancia científic! nueva_que no era completamente teóri~a, s egún Freudpodía cerciorarse cada día. De vuelta de París, hirviendo
en i deas y ardiendo en deseos de comunicarlas, pens6 queno tropezaría con dificultades para convencer a sus colegas, pero su primer contacto con la Sociedad de Médicos vienesa le hizo perder las ilusiones.
Tenía que hace r un informe sobre lo que había vist oy ap r endido con Charcot. Per o f uí mal recibido, Autoridades C OIT\O Bamber ger , el pr esidente , de c l araron que l o queyo contaba no e ra di gno de fé. Meynert me conmin6 a bus car e n Viena casos análogos a los que descri bía, y a pres entarlos a la Sociedad de Médicos . Lo i ntenté , pero losmédic os de los hospita l e s en l os que yo encontraba casos-

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se negaban a dejarme dbservarlos y ocupaxme de ell&lt;&gt;t• uno
de ellos, un viejo cirujano, exclam6: "Pero, mi querido colega, lc6mo puede .usted decir tales absurdos? BysterOP•
quiere decir útero. lCÓmo podría estar histérico un hora bre? "Objeté en vano que lo que necesitaba era la posibilidad de observar el caso y no una aprobaci6n de mi dia&lt;Jnóstico. Por fin descubr1 fuera del hospital un caso clásico de hermianestesia histérica en un hombre y lo presen
té a la Sociedad de Médicos. Esta vez recib1 aplausos y:después nadie volvió a interesarse por mi. La impresión de que las autoridades competentes habían rechazado mis novedades era inconmovible en todos¡ con mi idea de 1a· -histeria en el hombre y la afirmación de que era posibleproducir parálisis histérica por sugestión, fuí rechazado
a la oposición. Como poco después el laboratorio de anatooi!a cerebral me fué cerrado y durante semestres no tuve
local donde dar mis clases, me retiré de la vida académica y médica. Y desde entonces no he vuelto jamás a la Sociedad de Médicos •••
El fracaso de aquel primer informe, si no enemistó a
Freud con la Sociedad de Médicos tan radicalmente como le
parecía recordar mucho más tarde , fué sin embargo decisivo al obligarlo a trabajar solo para cumplir su doble tarea: tratar las extrañas enfennedades que observaba y, pa
ra ello, encontrar a cualquier precio el medio de compren
derlas. Como necesitaba ganarse la vida de inmediato , em:pezó por tratar con los precarios medios terapéuticos que
le ofrecía su tiempo.
Freud se dedicó entonces principalmente a la hipno sis lo que no lo hizo reconciliarse con los psiquiatras,para quiene s el hipnotismo era charlataner ía y los "magne
tizadores", como se decía, engendres de los más desprecia
bles. En Paris había visto a Charcot utilizar la hipnosis
para cre ar sintomas y después supri.Jllirlos. Después tuvo conoci.Jlliento de los trabajos de la~Escuela de Nancy, queempleaba la sugestión con o sin hipnosis con intención te
r apéutica. Tratando de sacar partido de todas las técni :cas, hasta de las más vituperadas, se apartó cada vez más
de las enfermedades nerviosas orgánicas, en cierto sentido sin haberlo deseado.
Seguramente se habrá observado de pasada la valerosa
franqueza de Freud que muestra a plena luz los móviles in

teresados sobre los cuales la hi$tori• d~ la ciencia~
da gene ralmente un silencio púdico; investicf6 porque nece
sitaba dinero y no podÍ4 prescindir del sent.Uliento de~
tenc ia propia, dos cosas que siempre se eacuentran, de u,,na manera u otra, en el o rigen· de las grandetf realizll&lt;::19-"
nes humanas. Como toda idea y toda ciencia, el eeicoanfl!
sis tuvo causas osc uras, elementales, sin medida comtin con lo que habrían de ser sus fines. La única diferenciacon las demás es que fue la primera, y hasta ahora casi la única en reconocerlo .
Las imperfecci ones de sus procedimientos terapeuti cos no de jaron de preocupar a Freud durante los primerosaños de su práctica. Pronto s e dió cuenta de que no era pos ibl e hipnot i zar a t odos l os suj etos y que, en los quese p r est aban , e l est ado de hipnosis no era siempre tan -pro f undo como habría sido deseable. Durante el verano de1889 decidió ir a pasar varias sema nas en Nancy, para per
fecci onar s u aprendizaje .
Con Charcot, Freud habí a adquiri do l a certeza de que
l~s trastornos histéricos -contraccione s y pa r áli sis, por
eJempl o- no correspondí an a un sector anat ómi co determina
do , sino a una i magen , a una repres ent ación ment a l de l
bra zo o de l a pie rna . En "Un Estudio comparat ivo de las pa r álisis motrices orgánicas e histéri cas" , escrit o y publi cado en francés , dice que "la his t eria se comporta ensus parál isis y ot ras manifestaciones como si la anatomí a
no existiera , o como si no tuviera ningun conocimiento de
ella" . En Nancy , Bernheim l e pennitió compr obar otro he cho capital: los hi stéricos sabían, pero en cierto sentido a s u pesar cosa s que se referían de cerca a la causa de su enf ermeda d . Solos no podían encontrar ni expresar lo que permanecí a mi steriosamente escondido para su con ciencia; l a hipno sis y l a s uges t ión no eran sino medios de pr ovoca r e se recuerdo , pero entonces había un i rritant~,pr ob~ema: l Por qué ciertos sujet os cedían a la suges tion, mie ntr as que otros permanecían i nsensibles a ell a ;
'
o, s o 1o cedian
a medias?.
Fre ud no puede formu lar t odavía hipótesis s obre la genesis de la enfermedad. Por e l momento comprueba sola mente que los histéricos se comportan como si no tuvie ran
ningún conocimiento de la anatomía -lo cual no es sino un
pas o hacia su futura concepción del "si mbolismo" de l os A

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1

síntomas histéricos- y que actúan como si los movieran re
presentaciones ocultas a su propia conciencia. Además, s;
siente extremadamente perturbado por el carácter imprevisible, aparentemente caprichoso, de los efectos terapéuti
cosque llega a obtener. Perturbado, pero no desalentadoni irritado, como lo estaban visiblemente la mayoría de sus colegas. La irregularidad de sus resultados y la nece •
sidad de explicarla fueron justamente lo que lo impulsó i
continuar.
Aquí se reconoce el rasgo distintivo mís fuerte de este período tan importante para la maduración de sus i deas: una aptitud para aceptar todo, para recibir todo en
principio sin rechazar nada a prori de lo que quizá po -dría guiarlo. Lo mismo que se deja penetrar por las 6on cepciones de Charcot y de Bernheim y se convierte en el interprete de ambos en su propia lengua -es en esa épocacuando traduce la polyclinique de Charcot y las dos obras
de Bernheim sobre la sugestión-, así se abre enteramenteª la experiencia nueva que l e proponen sus enfermos. Esta
receptividad tanto afec tiva como intelectual, tan revolucionaria respecto a la actit~d ordinaria de los psiquia tras, fué la gran fortuna del genio freudiano.
A ella le debió Freud recoger y explotar un descubrí
miento sorprendente hecho no por él, sino por uno de sus::amigos y colegas, el Dr. Josef Breuer, 14 años mayor queél, con el que estaba íntimamente ligado desde hacía tiem
po. En septiembre de 1882, Breuer había comunicado a
Freud observaciones absolutamente inesperadas que había podido extraer de una curación en cierto sentido i nédita:
la de una joven histérica a la que había tratado durantedos años y que, según él, había quedado casi curada,
Freud se apasionó de inmediato por ese caso, que le hac ía
barruntar grandes posibilidades nuevas, tanto para la terapéutica como para la toería de la neurosis. Se hizo leer la historia de la curación, que Breuer había transcrito en parte y, en el curso de los años siguientes, se ocu
pó de ese caso con una pasión mucho más viva que el prin:cipal interesado que, extrañamente, parecía querer más -bien olvidarlo. Durante su estancia en París hizo partíci
pe de ello igualmente a Charcot, cuyo interés por una his
toria tan rica le parecía obvio por anticipado. Pero con::
tra todo lo esperado, éste no respondfó sinQ con indife -

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rencia a sus observacione.
La historia de Anna o •.. , célebre desde entonces enlos 'anales psiquiátricos, volvió a preocupar a Freud en el momento en que al tropezar él mismo con casos semejantes, quedó cada vez más decepcionado por el arsenal terapéutico al que debía recurrir todavía. La electroterapiaera un .~engaño, la hipnosis
no siempre era practicable , la
,
sugestion curaba los sintomas y los hacía reaparecer de a
cuerdo con una ley impenetrable. Así, decidié5 ensayar el:método del que le había hablado Breuer, método empírico como el que más, creado menos por las ideas teóricas delmédico que por el curso imprevisible de la curación y -algo totalmente nuevo- por la colaboración inteligente
del enfermo. La tenacidad que demostró Freud entonces, pe
se_a La~ ~ingulares reticencias de su amigo, aportó al-=
ps1.coanalisis su primer instrumento y, por ello, decidiósu destino.
Anna O••• , llamada realmente Bertbe Pappenheim mere
ció ce!ebridad científica, puesto que a ella en re~lidad
~
'
se debe el metodo de Breuer, al que llamaba justamente :cura por la palabra" o "deshollinar la chimenea". En laepoca de su tratamiento era una joven de 21 años extremadamente inteligente, hasta genial, muy atractiva por añadidura.
Como la visita de Breuer era por la noche, en un momento en que la joven estaba lúcida, ella tomó la iniciativa de contarle a su médico todo lo que había sufrido du
rante~el día y de describirle las terribles alucinacione;
despues de las cuales se sentía aliviada. Un día le contó
c~n detalle en qué condiciones había aparecido uno de sus
sintoma~ Y, para estupefacción de Breuer, el simple relato basto para hacer desaparecer el síntoma en cuestión _
.
como por un encantamiento
de la palabra. An.na o ... com ' -prendió, ella misma continuó "deshollinando la chimenea"
a lo cual Freud y Breuer dieron después el nombre sabio~
de catarsis.
A Freud le impresionaron mucho tiempo las oscurida _
des que quedaban en la historia de la enfermedad, sobre todo en lo que se refería al fin del tratamiento, con toda ~vide~cia un~poco forzado por el médico. lQué había su
cedido? ~Por que Breuer mostraba aquella repugnancia por::hablar del caso? lPor qué, sobre todo, con un método tera

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l 1 ,,

ti

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tan prometedor', había dejado completamente de i.Apéutico
la histeria? Freud no pudo responder a esaij~
teresarse en
é
i
hubo penetrado mis profun~
tas sino cuando 1 m smo
&lt;in
~ ; : e en el dominio oscuro de la neurosis. __Pero ~do:;
ublicó todos · los detalles que babia podi Í. tonces no P
.
h robre a quien haba cubrir por consideraci6n hacia e 1 o
uerid~ Y admirado durante tanto tiempo antes de ver en=
~
.
de sus ideas El secreto de Breuer, que
el a un enemigo
•
·
alistas
es hoy el secreto de Polichinela para los ~sicoai;.
,
ha sido revelado por Ernesto Jones en_su biog:afia.
Freud me hizo de las circunstancias particulares que
dearon el fin de ese tratamiento, un relato mis detall,!_
ro
ab .
Parece que Breuerd
ue el que incluyó en sus tr aJOS,
o q i
to,_ en relaci8n con su interesante enferma, lo exper men ,
f
cia
calificaríamos de marcada contratrans eren
•
que ahora
mí t t que suDe cualqüier manera, aquel caso lo ab~o
a ano
-mejer se aburrió de no oirle hablar mas que de ello y, -sin confesárselo, pronto sintió celos que la pusie~~~dótriste e inquieta. Preocupado como estaba, Br~uer
mucho en darse cuenta y en comprender los motivos de ~~l
estado de ánimo, que provocó en él una violenta read:c~on,
de amor y de remor inuenim utable sin duda a una mezc 1a
~
. ·6
top Decidió concluir el tratamiento y anuncio su decis~ n
•
O
cuyo estado había mejorad9 mucho. Se despi a Anna ••• ,
1 ·
llamarlo y diÓ de ella. Pero la misma noche vo vie:on a
la encontró más agitada aparentemente mas en:erma que n:=ca Breuer había sostenido siempre que su clientaí era a
. da En ningún memento de su tratamiento haba hechosexua •
11
ez la en alusión a un tema tan prohibido . Pero aque ~ v
.
,_
contró presa de los dolores de un parto histeric?, fin 1~
ico de un embarazo imaginario que habla pasado in~dvert~
g
había producido como respuesta a los ciudades
do y que se
f d
nte trasd" ados or Breuer. Aunque. Aunque pro un ame
i~~~~o, ésie la calma hipnotizandola y, presa de sudores
f ,_os abandonó la casa.
ri ~ a O • por supuesto, estaba lejos de haberse cudo sus ~;s~ornos la hicieron sufrir todavía mucho -11
~~em~o y después su estado mejoró poco a poco Y pudo
:var una vida activa, en la que logró desplegar su energia
sus facultades. Fué la primera trabajadora social que.y
n Alemania y al parecer, una de las prituvo un puelsmtounedo entero Sigu'ió siendo soltera y creyenmeras en e
•
-

27

,.~

te, se dedicó a la causa de la emancipaci6n femenina y .w-a
corrió Europa Oriental para llevar ayuda a los niños cu~
yos padres habían perecido en los pogrom,
En cuanto a Breuer, se comprende que la histeria se•
convirtiera para el en un tema espinoso sobre el que hu biera preferido sin duda guardar-silencio. Diez año• mástarde, en la época en que Freud y él trabajaban juntos en
el estudio de ciertos casos, llamó a su amigo a consultaacerca de una histérica que lo desconcertaba. La simple descripción de los síntomas bastó a Freud para afirmar la
existencia de un típico embarazo fantasmagórico, Breuer no pudo soportar la repetición de una situación que lo ha
bía trastornado tan gravemente. Sin decir p~labra, tom6 ::su bastón y su sombrero y, una vez más huyó •••
Freud había logrado convencer a Breuer de volver con
él al estudio sistemático de lo que llamaba entonces "lagran neurosis". Se produjo entonces una colaboracUn que.duró cinco años -de 1890 a 1895-, fecha en la cual los -dos hombres publicaron en común sus estudios sobre la his
teria. El libro, considerado en general como la primera o
bra de la literatura psicoanalítica, comprendía cinco bis
torias de enfermos, entre las cuales se contaba la de
Anna O•.• , magistralmente presentada por Breuer, y c uatro
historias presentadas por Freud, donde puede seguirse lalenta evolución de su técnica, El método catártico de
Breuer, en efecto estaba lejos de resolver todos los problemas. Exigiá el empleo de la hipn0sis, : delniue Freud se
convencía cada vez más que no siempre era factible, quizá
ni siquiera deseable. El estado de hipnosis parecía disimular cie~tos fenómenos cuya importancia determinante empezaba a sospechar Freud, como lo que llamó "transferen cia", conjunto de emociones violentas, contradictoria~ yambiguas que el paciente había sentido antes hacia sus pa
dres y que ahora refería inconscientemente a la persona:del médico. Decidido no sólo a tratar sino a dilucidar la
naturaleza profunda de la enfermedad, Freud renunció poco
a poco al hipnotismo y, en el tercer caso de los Estudios
sobre la histeria, lo sustituyó por una técnica de concen
tración. Por primera vez se sintió lo bastante satisfecho
de los resultados de ese procedirnient.o que llamó "análi sis psíquico'', con el fin de señalar su principio de auto
nomía.

�28

La pac:;t~te se tendía, con los~ojos cerra~os, Freu~le pedía que se concentrara en un sintoma particular e i~
len~ra recordar todo lo que pudiera explicar su origen.
A veces no venía nada. Entonces apoyaba la mano en la
frente de la enferma afirmando que ciertos recuerdos, . .
ciertos pensamientos no dejarían de surgir. cuando ella callaba, él repetía su intención hasta que ella expresaba
lo que le había venido a la cabeza, observando: "H~ría podido decírselo desde la primera vez, pero no creia quefuera eso lo que usted quería saber". Convencido de que~
llí estaba el obstáculo, Freud le mandó entonces que dij~
ra todo lo que se le ocurriera, sin seleccionar ni preju!_
gar ni censurar sus pensam~entos. Era el primer paso ha:
cia la técnica de las "asociaciones libres", a la que fue
conducido Freud por la lógica de sus observaciones-y, con
mucha frecuencia, por la inteligente iniciativa de sus en
-fermos.
Desde hacia tiempo, Freud había acumulado las prue··bas del impQrtante papel que debe atribuirse a los factores sexuales 'en la génesis de las neurosis.
Freud estaba convencido al principio de que su dese~
brimiento le correspondía enteramente. Pero después se acordó de ciertas expresiones manifestadas por médicos conocidos, que parecían haber tenido una idea o al menos una intuición análoga. Un día Breuer había dicho delante de él que la histeria tenía con frecuencia cierta rela;
ción con los secretos del lecho conyugal. Otra vez habiaoído a Charcot decir a su asistente Brouardel que la "cosa &lt;Jenital" siempre estaba en juego en ciertos casos de trastornos neuróticos. Un año más tarde, el célebre ginecólogo Chrobak le había confiado a una histérica, expre sandose todavía más crudamente sobre el mismo tema. Es
verdad que dos de los médicos en cuestión negaron categóricamente tales expresiones y que Charcot, si le hubieran
preguntado su opinión, habría hecho probablemente lo mismo que ellos.
Hasta 1895, Freud no puso realmente en primer planolo que ya consideraba, sin embargo, corno una certidumbre.
Habiendo obtenido con gran dificultad la colaboración deBreuer para los Estudios sobre la Histeria, había aceptado que la sexualidad tuviera en la obra un papel atenua do. No es que Breuer se negara a reconocerla~ro, por u-

29

na parte, el tema se refería demasiado cerca a una penosa
experiencia personal para que pudiera tratarlo del todo francamente, y, por otra, ciertas conclusiones de Freud le parecían prematuras, demasiado exclusivas, comprometedoras científicamente. Breuer había acabado por reconocer
la realidad de la transferencia, aquel fenómeno que lo ha
bía trastornado en sus relac iones con Anna o ... , y cuyo::valor terapéutico empezaba ahora a entrever Freud. No obs
tante, la etiología sexual de las neurosis seguía chocán::dole; la defendía en pÚblico pero confesaba a Freud que,ª pesar de todo, no acababa de creer en ella. Así la amis
tad del díscipulo y del maestro, que duraba ya 20 años,:comenzó lentamente a enfriarse, para acabar por arruinarse del todo. Fué la primera de las disputas estrepitosasque acotaron el camino de Freud y constituyeron, al menos
en parte, la historia del psicoanálisis.
Los Estudios sobre la Histeria fueron bastante mal a
cogidos en los medios médicos, lo que acabó por decepcio:nar a Breuer, mientras que Freud se armaba de burlas contra la tontería de los críticos, enemigo que ya no no a bandonaría en el curso de su larga vida. Porque una cir cunstancia que volveremos a encontrar con frecuencia mástarde, la única crítica inteligente del libro no vino deun científico, sino de un escritor y crítico dramático, cuya reseña, titulada Cirugía del alma, apareció en el -más importante de los periÓdicos vienes. Alfred von Ber ger, que enseñaba historia de la literatura en la Universidad de Viena y fué más tarde director del teatro Impe rial, decía en especial:
"Presentimos que un día ser&amp; posible llegar al secre
to más profundamente esconido con la personalidad huma na •.. La teoría misma no es de hecho otra cosa sino esa especie de psicología de la q ue hacen uso los poetas".
Esta primera crítica marca una fecha en la historiamovida del psicoanálisis y de la literatura. Freud, que escribió en los Estudios sobre la Histeria que sus historias de enfermos ten1an más que ver con la novela que con
la observación médica, debió de encontrar ya en ello unaagradable compensación. Todavía ignoraba que la literatura sería con frecuencia su sostén más fiel, y a veces elúnico, en medio de la mala voluntad general.
En 1896 la ruptura con Breuer se consuma. Otro amigo

�31

30

va a adquirir en la vida de Freud una importancia exclus!
va, un amigo de quien también tendrá que separarse en co~
diciones dramáticas. Ese nµ.smo año afirma categdricamente
la etiología sexual de la histeria y de lo que llamará en
lo sucesivo "psiconeurosis". ! emplea por primera~ eltérmino "Psicoanálisis" que -hay que observarlo para la pequeña historia del idioma-, apareció en un texto escrito y publicado por primera vez en francés.

*

*

*

En ninguna parte los sentimientos de Freud se mostr~
ron tan contradictorios, tan extremados y desconcertantes
como en su amistad con Wilhelm Fliess, que duró doce años
y acabÓ también con una ruidosa ruptura. La palabra pa sión no es demasiado fuerte para designar aquella extrao!_
dinaria inclinación que, durante un largo período, fué el
centro de la vida de Freud y determinó de una vez por todas el curso de su obra.
El hombre al que Freud testimoniaba su agradecimiento en esos términos conmovedores ejerció sobre él una influencia inusitada durante más de seis años. Lo arrastróª una aventura extraordinaria, muchos de cuyos aspectos todavía son enigmáticos. A los cuarenta años, con una Pª!.
te de su vida detrás de él, una mujer a la que quiere Y seis hijos a los que se siente apasionadamente ligado, Freud pone su suerte en manos de un hombre al que conside
ra genial, aunque probablemente sea inferior a él, Y contal exaltación que toda su existencia empieza a dependerno sólo del afecto, sino de los deseos, los juicios Y las
ideas de su amigo. La aventura dura áemasiado para que
pueda hablarse de capricho, es más bien una especie de h~
chizo contra el cual son vanas las tentativas ordinariasde liberación. Freud sólo escapará corriendo el riesgo de
la empresa más audaz que haya intentado jamás un hombre sobre sí mismo: su propio análisis.
Freud no sólo se sintió desamparado durante cierto tiempo, sino profundamente perturbado durante varios años
por las inverosimilitudes de su teoría. No fué sino des -

pués del principio de su propio análisis cuando descubrió
las causas oscuras de su incredulidad: la seducción del hijolque atribuía al padre (es decir, también al suyo) le
disfrazaba los deseos incestuosos del hijo (es decir, tam
bién de él mismo), cuya cabal realidad comprendería total
mente poco después. La revelación que le aportaba el aná:lisis de sus sueños lo obligó a abandonar la teoría de la
seducción a riesgo de comprometer todos sus trabajos pues
to que, desde 1893, la idea de esa seducción precoz era:el fundamento mismo de su concepción de la histeria.
La carta del 3 de octubre de 1897, marca una fecha histórica: contiene la primera alusión al descubrimientonás sensacional de Freud, el que le dió la clave del drama secreto de toda infancia, drama olvidado desde hacia mucho tiempo y fatal sin E&gt;.mbargo, al que llamó "complejode Edipo" en recuerdo del héroe griego. Lo que la observa
ción paciente de sus enfermos no había podido sino hacer=le presentir, era ahora una experiencia gracias a un prodigioso descenso dentro de sí mismo:
"Desde hace cuatro días mi autoanálisis, que conside
ro indispensable para la comprensión de todo el problema-;
continúa en mis sueños y me ha ofrecido las pruebas y los
datos más preciosos •.. Lo que me parece más difícil es ex
poner todo esto por escrito; el tema es demasiado vasto
Debo contentarme con indicarte esto:1) en mi caso el pa dreno desempeñó ningún papel activo , aunque haya encon trado una analogía entre él y yo; 2) mi primera genera -triz de neurosis fué una mujer vieja y fea, pero inteli-gente, que me habló mucho de Dios y del Infierno y medió
una alta idea de mis facultades. He descubierto también que más tarde (entre los dos años y los dos años y medio)
mi libido se había despertado e inclinado hacia mi madre,
en ocasión de un viaje de Leipzig a Viena que hice con ella y en el curso del cual por haber dormido en su cuarto, probablemente pude verla desnuda •.• Ignoro todavía to
do lo referente a las escenas en las que se funda toda es
ta historia. Si logro recuperarlas y liquidar mi propia:histeria, conservaré por la anciana un sentimiento de a gradecimiento por haberme dado en una época tan precoz
los medios para vivir y seguir viviendo. Como vez, mi vie
ja tendencia reaparece una vez más. No puedo darte la menor idea de la belleza intelectual de ese trabajo.

�33

32
Es indudable que la belleza intelectual de su trabajo le dió a Freud el valor para avanzar por ~egiones in quietantes donde, desde hacía tiempo, ve1a debatirse a -sus enfermos. Aquella belleza, sin embargo, no ten!a la~
yirbud de ahorrarle los sufrimientos del camino y duran•
te cuatro o cinco años fué presa de la angustia, del abatimiento y de los bruscos cambios de ánimo que caracterizaban la vida interior de sus pacientes.
Este análisis, el más difícil de todos, había sido experimentado como una necesidad por Freud casi un año 8!!_
tes, . frente a la conmoción totalmente inesper~da provocada en él por la muerte de su padre. El anciano ten{a 80 ~
ños, Freud 40, pero esto no modificó en nada la violenc~a
del choque, ni el sentimiento de culpabilidad que el analisis de su sueño típico le hizo ver en el fondo de su pe
na.
En lo sucesivo, Fliess recibirá casi cada día los r~
sultados más probatorios de esa sorpendente aventura int~
rior que condujo a Freud más allá del mundo oficial de la
conciencia, a regiones inexploradas donde se siente tan pronto perdido como lleno de entusiasmo o desalentado por
la enormidad de su tarea. Obligado a ser a la vez el analista y el analizado, sin nadie que hacia él pudiera de sempeñar el papel que ejercía con sus enfermos, no puedeconfiarse sino al amigo cuya imagen ha idealizado desde hace tiempo cuyo pensamiento lo alienta. A él dirige susquejas, a él describe los estados dolorosos que lo dejana veces vacío y atontado, a él le revela también el sent!_
do íntimo de sus sueños y -lo que es inseparable- la len'ta génesis de sus teerías.
De cualquier manera, está l ejos de sentirse satisfecho de sus resultados. Indudablemente, ha rectificado unerror grandemente perjudicial para la prosecución de su trabajo; ahora sabe que si la supuesta seducción precoz de las histéricas no descansa necesariamente en un dato biográfico, no deja de ser una realidad en los deseos incestuosos del niño que, en su primera infancia, se compo,;_
ta realmente como un pequeño Edipo. Pero semejante descubrimiento suscita todavía más preguntas de las que respon
de; Freud prevé que lo llevará lejos y que, de buen o mal
grado, tendrá que seguirlo hasta el final~
Si mi análisis aporta lo que promete, pondré sistem!,

ticamente todos los detalles por escrito y te someteré
después los resultados. Hasta ahora no he encontrado nada
completamente nuevo, sino únicamente los problemas comple
josa los que estoy habituado. La cosa no es f~cil. Es
buen ejercicio ser absolutamente sincero consigo mismo. Solo se me ha ocurrido una idea con carácter general. Heencontrado en mi, como en todo el mundo, sentimientos que
me parece, son comunes a todos los niños pequeños, aunque
su aparici6n no sea tan precoz como en los niños que se convierten en histéricos. Si es así se comprende el efecto conmovedor de la tragedia de Edipo Rey, a pesar de todas las objeciones racionales que se oponen a la hipóte sis de una inexorable fatalidad. Se comprende también por
qué todos los dramas más recientes del destino debían fra
casar miserablemente.
Desde este momento, Freud va a buscar en la literatu
ralas pruebas que ni su propio análisis, ni el de sus de
masiados escasos enfermos pueden ofrecerle todavía.
Aunque no haya ligado todavía expresamente lo esen cial de la creación poética a la parte inconsciente de la
vida psíquica, Freud entrevé ya los enormes recursos quele ofrecen las grandes obras de arte y, sobre todo, de la
literatura, donde el hombre ha realizado siempre los sueños más irrealizables. Desde este momento siente que el psicoanálisis y la literatura son extrañamente solida
ríos, que ambos beben en las mismas fuentes y pueden enr!_
quecerse el uno con el otro.
Para apreciar los resultados de este análisis sin
precedentes, que creaba una nueva forma, sistemática y
científica, de conocimiento sobre uno mismo, habría que estar naturalmente mejor informados de la vida interior de Freud y de lo que, hasta entonces, le provocaba sufrimiento y perturbaci5n.
Las cartas a Fliess no nos informan sobre el autoaná
lisis hasta 1902, fecha en que se produjó la ruptura en:tre los dos hombres. Cabe suponer que prosiguió y que
Freud, durante mucho tiempo, lo reanudaba con ciertos intervalos. Nunca pretendió haberlo completado ni logrado plenamente.
Si se entiende por curación lo que la medicina corpo
ral tiene derecho a prometer en el mejor de los casos, in
dudablemente Freud no se curó. Pero el alma no se cura co

un

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34

mo el cuerpo. La curación, para ella, sería nada me nos
que la perfección total. Y además se había analizado so lo, sin la ayuda de un analista objetivo, sin poder estudiar las manifestaciones de la transferencia, cuya importancia es decisiva en toda curaci6n. Inacabado, ese autoanálisis deñfa , dejar'persisti~ necésariamente rasgos neuróticos que no dejaron de tener repercusiones en ciertasconclusiones de Fréud y aún en la historia del movimiento
psicoanalítico. Hay que creer, sin embargo, que había sido lo bastante profundo como para conceder la paz inte
rior necesaria para su inmenso trabajo y darle ese hermoso semblante humano, a la vez severo y lleno de sabidu ría, que ofreció al mundo durante los cuarenta años que le quedaban de vida.

Psicoanálisis y Medicina
DR. NESTOR BRAUNSTEIN

Re~lmente sentía como una tarea muy dificultosa,
muy espinosa, esta de tener que' hablar sobre el tema de las relacioaes entre el psicoanálisis y la medicina; espi
nosa, porqúe es realmente una cuestión · espinoza, erizadade mal entendidos, una cuestión que a -lo largo de la historia del psicoanálisis, es decir a lo largo de 80 , añ0s casi,viene oponiendo a ve~es a m&amp;dicos y psicoanal:i~tas,~
y a veces no oponi~ndolos, sino integrándolos de manerasarbitrarias y discutibles, lo que es tan peligtoso como u
na oposición qué no conduce a una solución satisfacto~ia=-·
de las cu~stiones teóricas que tienen ·ambas disciplinas.No sabía por donde tomar el t~a éste de ·psicoanálisis ymedicina, y discutí anteriormente conmigo sobre distintas
posibilidades. Muchas veces comienzo exposiciones con una
frase que sirve de epígrafe. En otras oportunidades co -mienzo las exposiciones- hablando de algún caso clín~co, de alguna situación clínica que pueda evidenciar los problemas planteados en una situación determinada y tambiénse me ocurr1a la posibiÍidad de hacerlo de esa manera¡ -llegué a un acuerdo conmigo mismo, que consiste en que -pienso infringiriés a ustedes las dos cosas: un epígrafey un caso.
En cuanto al epígrafe había una frase de Freud que me parece interesante para discutirla, en 1917 decía
Freud: "Es el psiquiatra y no la psiquiatría lo que se opone al psicoanálisis. El psicoanálisis es a la psiquia tría lo que la histolog1a a la anatomía, una contradic -ció~ entre estos dos órdenes de estudio, continuaci6n uno
del otro es inconcebible".
No sé si queda clara la idea; dice Freud que el psicoanálisis es a la psiquiatría, lo que la histología a la
anatomía, la histología que estudia la estructura interna ·

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de l os tejidos y que ve lo p equeño , mientras que , la anat omía, estudi a lo ap arente, macros cópico Y ve lo grande.
Yo oreo que esta expr e s i ón e s b astante d iscutible, pero pondría primero el acento en la primera parte; es el psiquiatra y no la psiquiatría lo que se opone al psicoanál.!_
sis. La psiquiatría, ustedes saben, que es la rama de lamedicina que se ocupa del estudio y tratamiento ae las e!!
fermedades mentales. Dice Freud: "Esa rama de la medicina
no se opone al psicoanálisis, pero el psiquiatra, sí se~
pone al psicoanálisis". lQué se está marcando aquí? Se e_!
tá marcando la existencia de una contradicción, que no es
entre disciplinas teórica, donde una, el psicoanálisis~serviría de clave para la explicación de la otra, la psiquiatría y al psicoanálisis, porque también podríamos decir a la inversa, es muchas veces el psicoanalista Y no el psicoanálisis el que se opone a la psiquiatría. Pero es 10 que sucede, que para de-finir al psicoanálisis Y ps!_
quiatría podremos partir de una conceptualización que cada una de estas disciplinas haga de sí misma. Este es unproblema que me parece que es evidente, pero muchas veces
pasa·.desapercibido, precisamente por ser evidente, y ere~
mos nosotros, que por ejemplo, si queremos saber que es la medicina tenemos que preguntarle a un médico que e s la
medicina, y paradójicamente el médico no puede definir ala medicina, así como el ingeniero no puede definir a laingeniería y el psicoanalista no puede definir al psicoanálisis, en tanto que prácticas sociales, es decir, en -tanto que actividades integradas a las demás actividadesque se realizan d_e ntro de la sociedad, es decir, la de finición de la medicina proviene de una teoría que tenga en
cuenta el conjunto de ias ac tiv idades que se realizan de!!
tro de la sociedad y que asignan a la medicina una fun-- c ión particular dentro de esa estructura.
La definici ón del psicoanálisis en tanto que práctica, no proviene del ps i coanálisis, sino de una ciencia de
las formaciones s o c i ales, de una ciencia de la sociedad que decida que es, y cuale s son las funciones que el psicoanálisis tiene asignadas en esa estr uctura. De modo entonces que, lo primero que quer!a dejar planteado es queesta oposición entre medi cina y psicoanálisis y dentro de
l a medicina, me particularizo s olo por este momento e n la
psiquiatría, la opos{bión entre la psi quiatría Y e i psic~

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análisis no es una oposición que se da en el plano de lateoría, sino que se da en el plano de las instituciones-repre~entadas por~estas dos disciplinas, que entran en _
conflicto entre si, entre otras cosas, porque disputan un
mismo mercado, porque ofrecen sus servicios en forma competitiva a un mismo grupo de población, con objetivos,
que en apariencia son los mismos.
Esto en cuanto a lo del epígrafe.
En_cuanto a lo del caso, recuerdo el de una paciente
de 18 anos, casada desde hacía un año y medio , que fueraa consultar a un dispensario, de un barrio de la ciudad_
de Cór~ob~, donde ~a atendió un médico general por un pro
bl ema ae intensa dimenorrea, es decir, menstruaciones te:r ribleme nte do~orosas, menstruaci ones ~ue eran tan doloro
s as que determinaban que los médicos tuviesen que ínter:nar a esta chica por 2 ó 3 d1as del mes d~nde ella estaba
gritando y llorandó de dolor y los calmantes resultaban i
nefic~ces;y el médico tratante consultó a ginecólogos~ :Los ginecologos estudiaron el caso y no encontraron nada
nada ~u~ pudiese ser objetivado desde una perspectiva gi~
necologica, consultaron a un psiquiatra, el psiquiatra __
vio que laE_aciente estaba muy nerv1osa, que sufría muchopor esas menstruaciones, e indicó tranquilizantes, los __
tranquilizantes tampoco surtieron efecto, fué entonces -cuando llamaron al psicoanalista, me tocó asistir a ese ca~o , Y plat~cando con la paciente encontrarnos que esta ch1:a se habia casado un año y medio antes, con un hombre
8 anos mayor que ella, se querían mucho, no habfa problemas en las relaciones sexuales pero fueron pasando los me
ses Y esta chica no quedaba embarazada, se hicieron estu:dios Y se llegó a la conclusión de que el marido era esté
ril. Habl ando con la paciente, hablando de su deseo de ma
ternidad, deseos que se habían expresado ya como fanta
s í as de tener un hijo del padre en su infancia, pudimos descubri r que ése síntoma que ella present aba, esas menstruac i ones tan dolorosas , esos gritos y esos llantos y esos d!as de i nterna ción por cada mens truación repre sent aban para ella l a exper1encia del parto que quer í a tener y
que no_podí a tener. Trabajamos con e l la ésta dificul tad y
la p aciente pudo empez~r a mejorar de su s i n t omatología y
de s pués se r esolvió a adopt~ una cri atura .
lPor qué les traigo este caso ? Es un caso trivial -

-=-

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de la práctica médica,,e~ un caso tambiln trivi4'1 de ~n-terpretaci8n de histeria, no tiene en sí ~a~a de particu•
lar pero creo que precisamente por su trivialidad pued~
se~ir para que tomemos concien;ia de cual es la. diferen.~
cia que existe entre el psicoanalisis y la medi~ina, en el sentido de que la medicina busca el s1ntoma, lo analiza y trata de descubrir sus manifestaciones Y qata de g!
lenciarlo utilizando las técnicas, los recursos que se -tienen a la mano; es decir el médico llega, busca el mal,
busca el tratamiento para ese mal y trata de resolver elproblema con ese tratamiento.
~.
El psicoanalista, a diferencia del medico, no se -preocupa por el sínto~a, sino que se preoc~pa por el síntoma como manifestacion de algo que no esta•~ el síntoma
mismo, es decir, el psicoanalista se preocupa. por el sentido del síntoma, por la significación del síntoma, Que significa esto que le.pasa a esta aujer, en este m01aento,
en esta situación, en esta circunstancia de su ·y ida. Claro, aquí se presenta la cuestión ~e, qué di~erencia hay entre el psicoanalista y el psiquiatra. Habitualmente elpsiquiatra; pero cuando digo el psiquiatra, no estoy ha~
blando-del buen psiquiatra, aquf, claro, bueno o malo, u~
tedes me dirían como distingo entre el bueno y el malo; e stoy hablando del psiquiatra que no utiliza los recursos
que tiene disponibles, que la ciencia &amp;e su tiempo, que incluso el psicoanálisis le ofrece para entender lo que
pasa con su paciente y tratarlo, es decir, estoy hablando
del psiquiatra de mente estrecha, muchas veces ll~a~o -por los demás y que se llama a sí Ilismo como organis1staque tie ne a desconocer lo que el psi;oanálisis ha pr~u~i
do en sus 80 años de existencia. En este caso, el psiqui~
tra trata de entender lo que le pasa a la paciente, atribuyéndolo a alguna clase de disfunción bioquímica o fun cional en el cerebro, que representaría el mecanismo de producción de la enfermedad; el psicoanalista no niega la
existencia de estos trastornos bioquímicos en el cerebro,
porque obviamente, sino pasase algo.en el cerebro de.la paciente, mal podría esta comunicac16n de que el marido es estéril llegar a producir una dismenorrea en lapa - ,
~
d
ciente, es decir, hay intermediarios anatomicos,,pero_ eninguna manera el psicoanalista pretendería que este in termediario bioqu~co es la causa del trastorno, sino --

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que busca la causa del trastorno, el problema que gene~
el trastorno que aqueja a la paciente, en la vida de la_
paciente Y en la relación que esa paciente tiene con el mundo que la rodea. El psicoanalista entonces busca el -sentido del síntoma, el psiquiatra que no utiliza lo$ recursos ~e el psicanálisis pone a su disposición, presinde del sintorna y entonces, el médico, psiquiatra, tiendea acallar el síntoma con los recursos de que dispone, sil os recursos alcanzan bien, y si no alcanzan, serS un fra
caso de la psiquiatría pero se tratará de dar alguna cla:se de producto químico que influya sopre esos mediadoresquímicos del cerebro para~e, sí la paciente tiene angustia, si la paciente tiene ·dolor, deje de sentirlo.
El psicoanalista utiliza como método, el método psicoanalítico, el psicoanalista le pide a la paciente que hable, para que del discurso de la paciente, surja el sen
tido del síntoma, para que escuchando a la paciente y po::
niéndola en,condiciones de poder hablar, de su discurso,de lo que ella va diciendo, se derive el conocimiento del
P:oceso que 1~ ~leva a ella a enfermar, es decir, que --nuentras el medico, con un criterio e strecho, tiende a acallar el síntoma, el psicoanalista trata de hacer hablar
al ~íntoma, le pregunta al síntoma por sti razón, por la razon de ser que tiene, entendiendo siempre que el síntoma, el síntoma neurótico, que el s!ntoma psicótico no esun accidente desafortunado o inesperado en la vida de una
persona: sino que el síntoma es la man~festación .de algoque esta pasando en la persona, de algo entonces, que tie
ne, que no tiene que ser combatido de entrada, sino que:debe ser entendido en primera.!_nstancia, · es decir, existeun deseo y existe una defensa en contra de ese deseo; e xiste para la paciente de nuestro ejemplo el deseo de que
dar embarazada y de tener un parto, existe el deseo de re
procharle a su marido el no darle el hijo que ella quie :re, existe el deseo de tener una relación con otro hombre
que podrla darle ese hijo que el marido no es capaz de -darle, y existen defensas contra ese deseo.
Del conflicto entre el deseo y las defensas, surge este síntoma, que se expresa como una transacción dolorosa, dolor de la menstruac ión, pero que para ella tiene un
significado placentero, en la medida en que representa el
parto anhelado y en que representa ~ambi~n el reproche

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formulado a su marido por no darle el hijo que ella quiere. De manera que el s1ntoma, en lugar de ser algo a combati~, es para nosotros algo a escuchar y a entender, para buscar cual es la solución, no la solución nuestra, si:_
no cual es la solución que la paciente puede llegar a dar
al conflicto que está viviendo, una vez que llega a conocer cuales son los términos de ese conflicto que está viviendo, porque esa es la otra caracterfstica, este con · flicto de la paciente, no era consciente para ella, ellano viene a decir, yo tengo esta dismenorrea, porque tengo
ganas de tener un hijo pero mi marido no me lo da, ella lo que hace es gritar, pero exige o nos pide que su grito
sea escuchado y entendido, lo que tratamos de hacer es e_!:,
tender el grito de la paciente en lugar de silenciarlo. Podríamos decir tal vez, para esta paciente, afortunada mente los tranquilizante&amp; resultaron insuficientes, por que si los tranquilizantes hubiesen resultado suficiente&amp;
lQué hubiésemos conseguido?, que ella aprenda a vivir con
su dismenorrea, acallando su deseo a fuerza de pastilla zos, con chochos, ese hubiese sido el resultado de habertenido éxito los tranquilizantes, con lo que no queremosdecir que los tranquilizantes sean malos, inútiles, des preciables, con lo que queremos, lo que queremos en estemomento significar, que los tranquilizantes y todos los progresos de las ciencias biológicas tienen que ser utili
zados en el marco de una comprensión real de lo que sucede con el paciente, después de haber escuchado al paciente y no para amordazarlo, ese es el sentido entonces de lo que relaciona al psicoanálisis con la medicina y acá entonces podemos empezar a criticar la frase de Freud que
habíamos puesto como epígrafe.
No es el psicoanális¡_s a la psiquiatría, lo que la histología a la anatomía, porque de ·aceptar esto, signif!_
caríamos que el psicoanálisis y la psiquiatría ven la mi_!
ma cosa, solo que el psicoanálisis lo ve en chiquito y la
psiquiatría lo ve en.·grande, y no; se trata de una Visión
distinta, de un objeto distinto, el psicoanálisis a lo -que tiende es a ver el proceso de determinación de los -síntomas a partir del estudio del sentido de los sínto -mas. La psiquiatría no parte .del estudio del sentido delsíntoma, sino que trata de categorizar al síntoma y ubi carlo dentro de una e~tructura mórbida a la ~~e se le a -

41

plica un rótulo diagnóstico, pero dejando de lado la cue!_
tión del sentido. Es en este sentido que entra una psi -quia¡tría burda, una psiquiatría que presinde del psicoan!_
lisis y el psicoanálisis hay oposición, Pero lógicamenteno hay oposición entre la psiquiatría que debiera existir
en este momento y el psicoanálisis, porque la psiquiatría
en la medida en que categoriza enfermedades, y síndromes,
en la medida en que trata de comprender los mecanismos de
intermediación y siempre de intermediación bioquímica entre la vida de un sujeto y la conducta de ese sujeto, esuna disciplina que tiene su lugar preciso dentro del ramo
de las actividades médicas, y el psicoanálisis se presenta com~ disciplina que puede aportar las determinacionesde sentido de que esa psiquiatría, en sí misma carecería.
A veces esta oposición. entre psicoanálisis y medicina; y iojoi, es necesario tal vez que haga una aclaración
en este momento; no estamos diciendo que el psicoanálisis
sea lo bueno y la psiquiatría lo malo, estamos mostrandoprecisamente la posibilidad de articulación y de integración del psicoan~lisis en la psiquiatría, es importante marcar esto, porque a veces nos encontramos con situaciones como la que me tocó vivir hace poco tiempo en el Hospital Psiquiátrico Infantil de México. Había una .reuniónclínica.•donde se discutía el caso de una adolescente histérica, ~orno invitado había un psicoanalista de bastanterencimbre, con una sólida formación analítica, los médicos
psiquiatras empezaron a discutir acerca de la histérica,si el electroencefalograma era normal o no era normal, si
las histéricas eran menos inteligentes que las personas normales, o eran más inteligentes, y algunas discusionesde ese tipo, el psicoanalista éste, con una actitud muy ensoberbesida, muy pedante, increpó a los psiquiatras que
tenían esa discusión, dici~ndoles que era una verguenza que se estuviesen todavía con discusiones que eran del -tiempo de Babinski, y que habían quedado superadas de lejos por el desarrollo teórico ulterior. Se fué enojado, los psiquiatras quedaron todos en el Hospital comentandoentre sí lo agresivo y lo desubicado que era este hombre,
y siguieron pensando en torno a la histeria en los términos en que pensaban antes • . Es decir, el ataque violento,injustificado, porque no entendía los mecanismos de pro ducci5n de la ideología de los psiquiatras a los que iba-

�4l

a discutir, determinaba una ratificación de ~os p s i ~ ~
tras en la posición que ten{an antes, y el psicoanali.$
tal ~ez sali5 con la sensación de haber dicho una Cf&gt;Sa - •
muy verdadera , pero una cosa muy verdadera que no sirYi-6~
a nadie, que no sirvió a nadie porque no tenía en c u ~
al auditorio al que se estaba dirigiendo, Y por4\l; ~ ~
nía en cuenta aquel principio fundamental de la tecru.ca ps1coanalítica, que ~plica que hay que.comenzar por e\!.
nálisis y la discusion de las resistencias, es de;ir, ~
que no trabajó las resistencias sino que las choco, las enfrentó directamente y el se fue tal vez muy satisfec~o,
pero lamentablemente ~izo un daño a la_pacient~ histér.t~
que estaba en discusion, porque el hubi~ra podido ttaba ¡jar con los psiquiatras la dificultad;q~e.prese~tabael caso; y mostrar corno desde el P:icoanal1s1s ~dia ayudar~
a entender lo que sucedía y podia ayudar a meJorar l a ~
dición de esa chica, es decir, es de estos enfrentamien~_
tos que se nutre la idea de que el psicoanálisis Y la ps;!_
quiatríason disciplinas incompatibles y que, o se es psicoanalista, 0 se es psiquiatra, y si se pertenece a uno de los dos bandos se abomina del otro. Esto nos lleva entonces a la cuestión de definir que es el psicoanáli~~s Y
que relación tiene con la medicina y con m1a perspectivamás teór1ca.
;
Decía Freud, cuando se le pidió que definiese al ~si
coanálisis, en una definición muy citada, pero que de to~ •das maneras se las voy a volver a infringir a ustedes, d!_
cía : "Psicoanálisis es el nombre: 1o. De un procedimiento
de investigación de procesos mentales, casi inaccesiblesal margen de él. 2o. De un modo de tratamiento de los de•
sórdenes neuróticos basado en esa 1nvestigación Y 3o. D
!un conjunto de nociones psicológicas obtenidas por talesvías y que va constituyéndose de manera paula:ina en.~va dd:sciplina ciendfica". En síni:esis, el P.§!icoan!li$ises un método de investigación de un sector de la reali -~
dad una técnica de tratamiento de ciertos trastornoa Y!
na ~oería científica nueva que da cuenta de ese objeto e,!
tudiado con el m,todo. Más sintéticamente: método, técnica y teoría científica.
De estos tres aspectos; la técnica de tratamiento -~e
las enfermedades mentales, es lo que es tributario del -campo de las técnicas que utiliza la medicina, es decir,

el psicoanálisis COJIIQ teoría es una ciencia independi~
de la biología y la medicina; la medicina no es una ciencia, por otra parte, es otra discusi8n, pero la biolog!asi lo es y el psicoanálisis, CO!l!O tal, es una cienc!a independiente de la biología, aunque da po~ supuesto todoslos conocimientos que la biología aporta, es decir, de -ninguna manera, es una ciencia que se opone a la biolog!a
porque ninguna ciencia se opone a otra cienc:..a.
En este sentido, entonces, el psicoanálisis es una teoría científica de un campo nuevo de fen~~nos que es precisamente éste, del sentido que analizábamos cuando es
tudiabamos lo que le pasaba a esa chica histérica.
Es un método de investigación delimconsciente, es de
cir, esa teoría científica tiene un objeto privilégiado,:que es el inconsciente y el psicoanálisis es un métod,o de
investigación del inconsciente. La aplicación de esos con
ceptos teóricos y de ese método, con la finalidad de obte
ner ciertos objetivos, en determinados pacientes que su fren, constituyen la técnica psicoanalítica donde el psicoanálisis se articula con la medicina.
Como técnica de tratamiento de los trastornos mentales, podríamos entrar por esta vía a analizar en que consiste la cura psicoanalítica. De manera voluntaria voy adejar de lado ese camino, en todo caso lo podríamos discu
tiren otro momento, porque me interesa señalar qué es lo
que el psicoanálisis puede aportar a la medicina, ademásde la técnica de tratamiento, de los neuróticos y even -tualmente de los psicóticos.
lQué otra cosa puede aportar el psicoanálisis a la medicina? Y tratar de reseñar un poco cuales han sido los
aportes que el psicoanálisis ha hecho.
En primer término, creo que es fundamental la com -prensión psicoanalítica de los sueños. Los sueños, que -hasta 1900 no eran reconocidos como objeto serio de inves
tigación y que los fisiólogos deshechaban como estados de
disociación, en los que determinadas zonas del cerebro es
taban despiertas, mientras otras estaban dormidas. El psi
coanálisis aporta una teoría del sueño que luego confluye
con la teoría del sueño que elaboran los fisfÓlogos a par
tir de 1929, es decir, hay una confluencia teórica donde::gran parte de las hipótesis psicoanalíticas sobre el so ñar encuentran confirmación en los estudios neurofisioló-

�44

gicos.
Otra contribución psicoanalítica importante es con-respecto a la teoría de la sexualidad. La teoría psicoan~
lítica de la sexualidad se adelanta a las concepciones -biol6gicas sobre la sexualidad, y sobre todo, marca la existencia en el humano de una determinación de la ps1co sexualidad que es independiente de las determinaciones -biol6gicas. Esto en el plano teórico, pero fundamentalmen
te hay una tercera aplicación del psicoanálisis al campode la medicina, que es la más importante, por sus efectos
prácticos y que es de la que quiero hablarles en este momento y con la que terminar{a mi exposición.
Porque el ps1coanálisis fundamentalmente esquematiza
lo que sucede en la relación entre el paciente y su· ana lista. En ese campo privilegiado, que es el campo de apl.!_
cación del método psicoanalftico, entre el paciente y suanalista, el psicoanálisis descubre fenómenos inesperados
fundamentalmente el fenómeno de la transferencia, por elcual inconscientemente el paciente venga, transfiere afe~
tos, sentimientos, emociones, aptitudes de las personas significativas de su .infancia a la persona del analista.Este fenómeno que el psicoanálisis descubre en la situa ción analítica, no es espec{fico de la situación analítica , sino que en general, se da en toda relación entre las;
personas y muy particularmente entre la relacion de un m~
dico y un paciente; 1ndependientemente de que sean anali~
ta y paciente analizado, es decir, que tosa relación médi
ca-paciente incluye elementos de transferencia, pero no solo esto, sino que además en el médico _s~rgen actitudesrespecto de su paciente, que ~ambién tienen carácter
transferencia!, es decir, también remiten las formas gen~
rales de relacionarse del médico con los objetos 1mport~
tes de su infancia y después, y que entonces el campo dela relación médico-paciente, es un campo de relación
transferencia! mutua, o si ustedes quieren de relaci6n -transferencia y contratransferencia. Que lo que sucede e!!_
tre médicos y pacientes, está entonces fundamentalmente determinado para estas situaciones que son inconscientespara ambas participantes de la relación.
Un psicoanalista húngaro: Michael Balint; ha funda~
do, ha teorizado y ha puesto en marcha técnicas para la formación de médicos de manera que los médi~os puedan lle
;

gar a saber que es lo que está en juego en su relación -con los pacientes, no con los pacientes neuróticos, sinocon iodos los pacientes en general. Esta técnica, la de Michael Balint, constituye una de las aplicaciones m!s ~
portantes que el ps_¡coanálisis ha tenido hasta el presente y posiblemente la más importante de todas en un sentido potencial. Utilizando la misma técnica de los grupos Balint -y esto lo digo incidentalmente- de los que ya h~
blaremos, tuvimos oportunidad, en el Hospital Infantil -Psiquiátrico de México, de formar grupos de educadoras, para discutir, para que las educadoras discutiésen entreellas y coordinadas por un psicoanalista; lo que suced1aen la relación entre las educadoras y los niños,con la -coordinación de un psicoanalista. Donde el psicoanalistahace aflorar precisamente el tipo de problemas que habi tualmente marcan la relación entre cada uno de los médi cos y sus pacie~tes de manera que el médico va tomando -conciencia de las firmas en las que influye sobre lo quepasa con sus pacientes.
Entonces, cuestiones tales como las referidas a la sexualidad, las referidas a los pedidos de consejo que -los médicos reciben de parte de su paciente, etc.; pueden
ser discutidos y analizados de manera tal que no quede c~
mo una cuestión de sentido común que el médico hace con su paciente, sino que ese sentido común sea transustanci~
do, sea complementado con una comprensión cientifica de lo que sucede entre médico y paciente, de manera que la actitud del médico esté informada por un conocimiento
científico de lo que sucede en la relación con su paciente.
Agregaría para terminar, que además de esta aplica ción de los grupos Balint, hay otro campo que debiera set
objeto tal vez de ótra discusión, o de otra mesa redonda,
de lo que fuere, que es un campo muy poiém1co de las rel~
ciones entre medicina y psicoanálisis, que es el campo de
la mal llamada -y lo dejo as!, como al pasar-, de la malllamada Medicina Psicosomática. Nada más.

�47

Pocos temas inquietan tanto al psicólogo como &lt;411 de estas
reflexiones. Está presente siempre en nuestras conversa ciones, en cuanta reunión cient!fica celebramos, en las~
largas discusiones de café, en las solitarias reflexiones
sobre el sentido de nuestro quehacer, en los juicios queelaboramos sobre la conducta de los otros y, en fin, en cada acto profesional que realizamos. Sin embargo, iqué poco claras son nuestras ideasi iCUántas veces tenemos ga
nas de cerrar las discusiones con un "todo es relativo",º refugi~nos en nuestra Última conclusión erigiendo unafrase como-blasóni Y es que el problema -nuclear a nues tro trabajo- es harto difícil de abordar. Pero al mismo tiempo es inmoral eludirlo.
Por eso opté en mi curso de Psicología de la Persona
lidad 1 por incluir el problema y excluir la clase magis:tral. Daba cuenta de ese modo de mi conciencia sobre la importancia~
cuestión y de mi in~apacidad para hacer
otra cosa que ayudar a mis alwnnos a pensar y arribar a sus propias conclusiones. O a sus propias dudas.
Lo que se transcribe es la reunión final de síntesis
a la que arribamos luego de varias horas de trabajo. Asumo la r~sponsabilidad de esta síntesis; aunque por supues
to las ideas son producto de la reflexión colectiva en-=torno al tema.
Aunque los conceptos tienen una apariencia de igualdificultad, es claro que "salud" y "enfermedad" acarreandistinto monto de complicación. Tal vez nuestra ignoran cia sea la que nos haga pensar que la enfermedad es algo-

la

Reflexíones en Torno al .
Concepto de Salud y Enfermedad
RODOLFO BOHOLAVSKY

l Universidad Provincial de Mar del Plata, FaGultad de Hu
manidades, 1969. Si me he decidido con dos años de atraso
a divulgar estas "Reflexiones ••• " no ha sido por considerar que las mismas posean un profundo valor teórico o una
gran originalidad sino precisamente por su coincidencia con las numerosas publicaciones habidas últimamente que en forma más o menos explícita reconocen la prioridad del
cuestionamiento por encima de alguna conclusión óficial.Tienen para mí un valor didáctico en el mejor sentido del
término: desencadenante de nuevas reflexiones, motivadorde críticas, opiniones y controversias, estímulo a la ima
ginación.

�48

49

simple comparado con el engorroso trámite de abordar el concepto de salud. De hecho, en:..nuestra práctica profesi~
na~ nos resulta más fácil diagnosticar una persona enferma que decir qué hay de sano en un enfe~, o qui es um,...
persona sana. Aparentemente "enfermedad'' parecer!a ser abordable desde una perspectiva psicológica más delimita b~e, en tanto "salud" nos enfrenta desde el punto de part7da con la necesidad de un enfoque más amplio, antropoló
gico.
CareceJI1Qs de un concepto claro de lo que es salud, de lo que es madurez, y con un poco más de clari,dad, pero
tampoco con un criterio definitivo, tampoco está definido
lo que es enfermedad.
Cualquier psicólogo, psicoanalista, médico etc
ob7igado a definirse, podrá enunciar una larga lista~; {n
dices para la categorizaci6n .de la conduota, pero todos:estarán precedidos o por el término "relativ~tie" 0 por
el.potencial "habría", "podría". "tendría", que escondenbaJo el manto de una aparente dialéctica, una rotunda ambiguedad.
Se entiende, por ejemplo, que en cuanto a la tempera
turac?rporal, lo "normal", lo "sano" es un valor entre:deternu.n~dos ex r~os y lo mismo ocurre con respecto de
0
tros~Í~dices obJetivos, pero nadie definiría a una perso:na f1s1camente sana, en base al enunciado de todos los va
lores cuantitativos que definirían (moleculannente) su
lud Gorporal. Es tan "sano", por ejemplo, tener setenta:p~lsaci~nes por minuto, como tener ciento veinte ante WlA
situacion de emergencia. Menos válido sería el criterio,cuando tomaaos unidades de análisis mis amplias, como laconducta o la personalidad.
Para examinar esto podemos partir del famoso CIU.J;e -

7

sa

túo U.t.a.dúti..co de nollmalldad.

Este criterio dice que las conductas de los indi.vi _
duos de distribuyen entre extremos con respectó a una va:i~l~, de un modo tal que habrá un mayor po.r&lt;te,n~ e!•_
individuos que tengan valores intermedios entre eae~ ex_
tr~os, Y un menor porcentaje que tenga valores o muy pequenos o muy altos respecto a esa variable. En téi::tninos _
estad{s~icos esto se expresa con la distribución en c ~
na, diciendo que a ambos lados de la media e.e endlentra :un porcentaje de "sujetos normales".

----

tr

Será normal una persona que no se aleje excesivamente de ese punto medio; si se aleja mucho, es anormal.
A partir de esto cabría plantearse varias cuestio
nes:
1) lUn individuo que está en un extremo, y otro queestá en el extremo opuesto, son iguabne.nte anormales?
Supongamos que se trata de una distribución de C.I . La Media Aritmética es 100. Desde el punto de vista estadístico, es tan "anormal" un chico que tiene C. I. muy bajo como uno que tiene C.I . muy alto. Stn embargo; podríamos decir que el primero está enfermo; en cambio el segUE.
do, si bien es "anormal", no está enfermo.
2) Supongamos que usamos pruebas de inteligencia para distribuir a los chicos en grados homogéneos: formarnos
grados con chicos superdotados y grados con chicos subdotados. En este caso como la X siempre es pe rtinente a ungrupo detenninado, la X en el grado de los infradotados tendrá un valor, y la X del grado de l os superdotados te~
drá otro valor, distintos debido a la población de la que
ha sido extraída.
Quiere decir que para el grado de los infradotados (X 75, por ejemplo) el chico con C.I. 60 empieza a ser -normal; y el chico con C.I. 140, en el grado de los supe!_
dotados, también empieza a ser normal; o viceversa.
En última instancia encontraríamos que cada indivi duo es normal en función de sl mismo, porque podríamos ir
modificando las poblaciones (y en función de esto las CU!:
vas) dentro de las cuales, y en función de cualquier par!
metro, esa persona se "convierta" en normal.
Otro ejemplo: la gente puede presentar grados varia-

�50
51

bles de retraimiento social. Si se retrae mucho, dentro,
de una poblaci6n es anormal, según el criterio esta.dfsti•
co. Sin embargo, si a .esa persona la inclu~s ep t a n ~
po de mlsticos posi.blemente se convierta en "~al",
Pero hay algo más:· seguramente las conductas h ~
no se distribuyan según esa curva, sino que se llaman tfn~
jota. Por ejemplo: las madres pueden tener hacia sus hi jos conductas que van de mucho cuidado a absolúto descui•
do .

Po(.c, CAIIIIA.Do t,u,ttal)O

~l)(&gt;lo C.U.!&gt;t.~ "-U:&gt;1"E:RNO

Sin embargo, en general, la distribución muestra que
hay bastantes madres que evidenciarían tener bastante o suficiente cuidado con sus hijos, y pocas que pudieran te
ner absoluto descuido.
Aqu1 la X se ubica más próxima a la parte más elevada de la curva. Lo normal en este caso coincide eon R..o.
qu.e. .6e. e.6pell.a., con lo que se define socialmente como "~eseable".
Si habláramos, por ejemplo, de qué hacen los conductores cuando enfrentan un semáforo en rojo, veríamos quehay pocos que siguen de largo, que hay muchos q11e paran y
que hay otros que sólo disminuyen la velocidad. En este caso, lo hacen porque está la luz roja y porque socialmen
te hay una pauta qu~ determina que se detengan. Si no e::xistiera esa pauta, posiblemente la distribución de laa conductas de los conductores en una esquina se~{a en cam
pana.
Es decir que lo que hace que una distribución normal
se convierta en una dist.ribución ---en- jot~ . son las pautas -

culturales o sociales, cuya adopción determina la conclucta de los individuos. De donde la normalidad, que comiéb~
za por ser un criterio estad.(stico, se convierte en un
~ 1,oc.i.ol6g,C.c,o: se considerará no.I:1Ual aquello que la sociedad espera que los individuos Bealicen.
La normalidad, desde el punto de vista estadístico,establecerá una pauta ideal a la que los individuos ten drían que adecuarse. Pero la conducta real de los individuos se alejará en más o menos de esa pauta ideal.
Es decir que lo normal, desde el punto de vista esta
dístico, implica: primero un criterio acerca de lo que ha
ce la mayor1'.a, mayoría que hace lo esperable según una_-;;
pauta social; ergo, para definir lo normal, aún desde elpunto de vista estadÍstico, habría que saber qué es lo -que la sociedad espera de esos individuos.
Esto hace más fácil '.éntender que cuando caD!bian losvalores de una cultura o grupo (ea decir lo preacripto co
mo deseable de los 1nclividuos) aparezcan más conductas_-:
consideradas anormales, o respecto de las cuales haya más
conflicto para su categorización. En este caso es más dificil para los individuos saber qué es lo que se espera i
dealmente de ellos.
De lo expuesto se deduce que el concepto de no!Una.Uda..d incluye un criterio explícito o implícito que es el de adaptación social.
Desde el punto de vista estadístico, normalidad es sinónimo de adaptación social, o sea ajuste al rol espera
do, a la pauta ideal. Esto es lo que el grupo de discu _-:
sión que definió normalidad expresaba en términos de: "el
individuo adecua sus conductas a las normas del grupo". Pero preguntémonos, la cuál grupo? Al grupo en función -del cual se está definiendo la conducta de ese individuo.
Y sabemos que ni la persona pertenece a un solo grupo nila sociedad es homog~ea cen respecto a los grupos y lossistemas de valores de los mismos. lEs decir que un individuo tendrá tantas "normalidades" como grupos a los quepertenezca? O, lo que se infiere de lo expresado, adaptación y normalidad no son sinónimos sino que hasta puedenser antónimos. Además, si hablamos de pauta "ideal", de mayor o menor proximidad a la pauta ideal, el criterio de normalidad incluye conceptos de valor. LG que, aunque es un he -

�53
52

cho unánimemente aceptado, no es suficientemente examinado d,sde una perspectiva crftica (autocrftica).
Con los valores en general, en ciencia, se actrta psi.
copáticamente, es decir se los usa sin hacerlos conscientes, _se los actúa sin pensarlos. Lo que constituye un cla
ro eJemplo de la intr{nseca articulación entre ciencia e-::
ideo~og{a (consi~erada ésta en su papel escotomizante). S~ dice que la ciencia tiene que ser objetiv~ y que no __
tiene que abrir juicios de valor, pero difícilmente una_
c~encia qu~ s: ~c~pe de la conducta humana puede prescindir de abrir Jw.cios de valor, en términos de "esto estábien"
,. sin ser explícitos ,. o . "esto es t.,.
ama1" • Los que aun
estan siempre actuando latentemeI)te como formas internali
zadas de una determinada ideolog{a.
En lugar de negar el problema de los valores tene mos ~ue incluirlos y ver cuáles son nuestros valo~es en_
funci~n de los cuales decimos que esa persona actúa bieno mal, es sana o enferma.
S~ d~cimos ~ue los chicos superdotados son "an01.na
.
les" &lt;ÍÁAt-ú1:tol&gt; de los"anormales" infradotados, es porquepara nosotros ser muy inteligente es "bueno" y ser tont0 _
es "ma1o.
" p arece obvio.
·
Pero es justamente lo obvio lo_
~e debe ser sistemáticamente considerado, examin~do, revisado. _Lo ~bv~o e~ lo instituido como tal. Es función de
la_con?:enc1a ir mas allá de lo aparente, así como es O _
b~igacion de la ciencia como forma de la conciencia so_
cial asumir una actitud de sistemática desconfianza fren-·
~e a lo que "naturalmente", "por supuesto" u "obviamente"
debe ser así".
.
Ayer se vio cuando hablaron de que no hay salud sinlib~~d, sin responsabilidad. Y bien: al preguntarnos
lque libertad? llibertad respecto de qué?, lpara qué?, es
tamos incluyendo nuestro sistema de valores de un modo_-:;:
más_expl{cito. Lo mismo ocurre cuando se habla de responsabilidad: tiene un sentido en la ética protestante, otro
e~ el budismo, otro en el pragmatismo americano, otro segun el contexto valorativo en que nos movamos. Aumentan_
nuestras dudas. Enhorabuena: la incondicional confianza en lo aparente se debilita. lCuántas otras formas posi __
bles de existencia se esconden tras aquella a la que conmayor o menor confort estamos acostumbrados (condiciona_
dos)?.

En cada cultura hay distintos contextos yalorativos;
nos encontramos con que normal o sano será distinto según
el c~nt'exto cultural, y entraremos así en la zona del relativismo cultural. Entonces encontraremos que tener alucinaciones implica estar sano en otra cultura, o donde el
tener visiones es esperado, es bueno, es normal. Ser epiléptico en nuestra cultura equivale a estar enfermo, pero
en la Grecia Antigua tener una crisis epiléptica era considerado algo bueno, o por lo menos signo de buen augu -rio.

P. Pichot ("Los modelos psicopatológicos de la perso
nalidad", en Lagache, o, y otros, Lo~ modelol&gt; de. la. pe/Ll&gt;O
nalúfa_d, Proteo, Buenos Aires, 1969) ha objetado el exce=sivo énfasis puesto en el relativismo cultural que hace que las enfermedades "aparezcan" y se "esfumen" según los
contextos sociales. 2
creo que el relativismo puede inducir una actitud es
capista con respecto al tema que nos ocupa, ligado en úl-:;:
tima instancia a una concepción del hombre y su destino.lSon los hombres ~e distintas culturas iguales o disuin tos? Muchos responderíamos cambiando el O por UJ} y, pueslas diferencias interculturales(y aun intraculturales) c~
yo descubrimiento ha servido para ampliar, complejizar yenriquecer la imagen del hombre no pueden ser usadas para
ampliar hasta tal punto el tramado que el hombre -nuestro
Í)eJl'le.ja.nte., aunque dl6eJte.n.:te. según cada cultura- se escape
2 "En términos más generales los modelos de la personalidad propuestos por la psicología social, ~uando se refieren a la patología, tienden muy naturalmente a destruir normalidad y patología en función de referencias socia
les. Tal es, por ejemplo, la posición de las escuelas cnl
turistas: el individuo es un enfermo social si su compor-=
tamiento se desvía en forma excesiva re~pecto de la norma
aprobada por la cultura particular. Así los antropólogosdescriben culturas en las cuales serían considerados como
normales comportamientos que para nosotros son patológi cos. Solo citaré los estudios sobre la cultura "paranoi ca" de ciertas tribus indias, o las observaciones que sehacen a menudo acerca de las pretendidas variaciones de la tasa de esquizofrenia según las normas culturales.
El problema es muy complejo. Antes que nada conviene

�54

entre los hilos de una concepción superficialista basadaen diferencias aparentes, resistente a una búsqueda de -sentidos compartidos.
Creo que si alguna vez encontramos un criterio aceptable de salud, será válido para un negro de Nigeria, uná
rubia dinamarquesa, un granjero ucraniano o una marplaten
se estudiante de Psicología. Aún serán distintos los 41,g::
rú.,f,,lca&lt;ÚJJ., atribuidos a sanos y enfermos, las cáusas de la
enfermedad, los índices de enfermedad, las técnicas mágicas, religiosas o científicas de curación, etc. Pero ~e/tsano, sea lo que sea serlo, está hasta tal punto unido alardea de hombre, que creo ~o caben aquí relativismos. Y en cualquier cultura, por diversos que s~an sus marcosnormativos, la gente diferencia las personas, de las pie dras, de los árboles y de las montañas, y sobre esta cate
ggrización bás1ca es que se estal:;&gt;lecen valores d~feren _-::
tes.

destacar que la mayonma de los estudios de antropolog(a no establecen diferencias explfcitas entre los estados -procesuales y no procesuales. Es perfectamente admisibleque ciertas culturas favorezcan -y por consiguiente consi
deren normales- determinadas personalidades que para noso
tros son desviantes. Pero tengo entendido que se trata,::en todo caso, de "personalidades patológicas" en el sentí
do de las "personalidades psicopáticas" de la literatura::de lengua alemana, o de los "caracteres neuróticos" en el
sentido de la literatura psicoanalftica. As{, cuando se habla de "cultura paranoica" es posible que en la pobla ción estudiada sean particularmente valorizadas las carac
terísticas de orgullo, desconfianza, rigidez. Pero ello::no puede significar que en dichas culturas un sujeto quepresente úna psicosis delirante paranoica procesual sea considerado normal. La confusión terminológica (empleamos
el mismo adjetivó "paranoico" para caracterizar una perso
nalidad patológica no procesual y una ps¡cosis procesual)
refleja la confusión conceptual.
En nuestra sociedad existe un ejemplo bien conocido.
Hasta la introducción de la instrucción primaria obligato
ria sólo eran considerados patológicos los grados más pro
fundos de ratraso, mental; la imbeeilidad y la idiocia.

En

Esto por supuesto no hace desaparecer el problema, LOS valores forman parte de la vida del hombre. Y el cons;l.aerar (valorar) la enfermedad y la salud de Wl inedo u ,S
tro contribuye a determinar el fen6meno constp.eradlo, ~

{ exagerañdo como si la gente pudiera enfeoiarse por~
as ' 108 demás ~loran su conducta como enferma. Quiz!s e_! _
que
•d
que _,..
to no sea tan éxagerado, denmodo que la va1oracio~
las distintas culturas y subculturas hacen de la enfermedad y de la salud es un tema de .'.central inter~s, con lasprecauciones que hemos planteado respecto del tentador
"relativismo".
la bibliograf{a anterior al siglo XIX se encuentran muy pocas alusiones a lo que denominamo~ def~ciencia. _Precis~
mente la modificación social que fue la introducción de
la enseñanza obligatoria reveló la ~xistencia_de dicha.~e
ficiencia, que finalmente se definio como la 1nadapt~c~~n
a esa nueva dimensión social, y que por lo .tanto def1n10como patológicos a sujetos hasta entonces conSj_derados e~
mo normales. Pero la deficiencia mental corresponde pre i
7
samente a ese margen de variación no proce~u~l, susceptible de ser calificado de normal o de ~atologico s:gG~ lacultura. Por el contrario, la imbecilidad y la idiocia -han sido coasideradas Siempre, en todas las culturas, como manifestaciones p~tológicas.
, .
Las afirmaciones de que ciertos estados patologicosprocesuales son admitidos, en dete:11í~adas culturas, co~~
normales, no han sido demostradas Jamas, por lo que yo
sé. Por ejemplo, se ha pretendido que la supuesta rarezade la esquizofrenia en las In~ias era 71 r 7~ultado del~actitud rel~giosa que favorecia la med1tac1on Y las ~nifestaciones autísticas. Pero es posible_pre~~~arse s: no
se trata de una confusión entre la squ1zof~m~; (desv1a 7
ción no procesual) y la esquizofr;n1a (de~~1ac1on proce-sual). Que la primera pueda ser mas valorazada por la cul
tura de la India que por la occidental·, ello es posibl~ Y
aun probable. Pero que la esquizofrenia ~ueda ser cons1de
rada como un estado normal, ello ao ha sido demostrado. La mayoría de estas,discusiones.~e ~as~n en resu~tados de
encuestas epidemj_ologicas ps¡_qu1atr1cas. Ahora bien,~ tas por el momento, y aun en los paÍSl!s técnicamente mas-

�57

Este problema de la cultura nos lleva a uno de más a
gudas faceéas, que ustedes mencionaron ayer: en una cultu
ra ehferma, adaptarse es ser enfermo, Pero el p~obleina no
es sencillo. Tres cons1deraciones debiéramos examinar:
1) lPuede un concepto psicolÓgico como el de salud apli carse a un objeto como la "sociedad global" sin caer en psfcologismos? 2) lUn planteo semejante no supone estrictamente un condicionamiento social que deg4r1a sin contero
plar distintas "formas" de estar sano y enfermo en una -misma sociedad? 3) Además este planteo no hace más que ex
traer el problema de los lúnites de la Psi:cología y "pa::
sar la pelota" a los sociólogos, quienes deberán definirqué es una sociedad sana y una enferma (lo que no estaría
mal que realicen, pero sobre un análisis sociológico y no
psicologista) •
Una definición de salud y enfermedad debe tener en cuenta el grado de desarrollo, movilidad y conflicto so cial. Se dice "las culturas son cambiantes". Cuando hay valores definidos es claro para los individuos adaptarseª es~ marco valorativo y conforme a la adaptación lograda
ser (justa o injustamente) evaluados, pero cuando aque -llos cambian es mucho más diffcil juzgar si esa conductaes sana o enferma.

avanzados, son insuficientes en grado SlDllO. A pesar de
considerables trabajos, no hay acuerdo aún en cuanto a la
existencia de una vinculación eritre esquizofrenia y clase
social. A fortiori, los resultados provenientes de países
en los cuales la infraestructura médica y estad{stica esmuy insuficiente deben ser considerados inciertos.
Hasta que tengamos más amplia informac~ón, podemos admitir que la definición social de los límites de la per
sonalidad y de la patología vale para las variaciones __::
cuantitativas, no procesuales, de la personalidad. Pero en el estado actual de nuestros conocimientos no pensamos
que se refiera a las derivaéiones cualitativas procesua les. Estas son enfermedades, en el sentido médico de la palabra, y debido a ello independientes en principio de las nor111as culturales.
Sin embargo su -.o pinión merece dos salvedades: a) Ladistinción entre estados _procesuales y no procesuales en-

Hace cuatro O cinco años, que un muchacho tuviera el
pelo largo podría ser considerado como w:1 signo ~e rebeldía ~ontra la sociedad. Habr{a, sí, juicios cambiantes en
cuanto a si eso es "normal" o ''anormal". St hace cinco ahubiera entrado en nuestro consultorio un adolescente
nos
.,. d
.
1
a
con una camisa floreada, un pantaion e terciope ~, un campera de gamuza con flecos, botas y sombrero teJano, s~
gut:~nte nos hubiéramos sorprendido ante tal caso de desadaptación. SJ.n embargo en este momento,esto no~ n~~ lla
mala atención y en cambios{ nos llamaria la atencion un
adolescente que, si el colegio no se lo exige, esté todoel aía con corbata, chaleco, traje oscuro y peinado con fijador.
Esto quiere decir que cualquier definición sob:e lanormalidad o anormalidad, salud o enfermedad, tendra queincluir el cambio del marco valorativo, de la cultura a la que ese individuo pertenece y en la cual na~a.tti.o~, que
somos los que nos creemos con derecho a hablar de salud o
enfermedad, estamos incluidos, y la manera en que noso
tros tenemos en éuenta esos valores para juzgar la normalidad o anormalidad.
Eso, quizás, pueda ser estudiado ?bservando cómo psi_
cólogos con distinta formación toman mas,:em caentia :uno_G criterios que otros en cuanto al juicio sobre las conductas de las personas. Por ejemplo: habrá psicólogos que -vean la desorganización interna de un adolescente como un
síntoma patológico, en tanto que otros lo veríamos como un s1ntoma de salud.

los que se basa este autor su distinción en enfermedadesdependientes e independientes de la~ n~rmas l culturales. se apoya en un principio de discontinuidad entre salud yenfermedad que no es unánimemente aceptado y que pertenecería a lo que Lewin llamó modalidad ª:isto:é:ica de: ~e!!.
samiento cientffico. b) El caso de la imbecilidad e dio7
cia -que el autor cita- es precisamente un herm~so eJem lo de la historicidad de las enfermedades_no solo en --~uanto a su detección y valoración - que Pichot admj_te--:
sino también en su producción o por lo menos su codetel'lll2:.
nación como facilitación.

�59-

Hace cuatro o cinco años, que un muchacho tu,n.era ~
el pelo largo podría ser considerado como un signo de r!_
beldía contra la sociedad. Habría, sí, juicios cambian tes en cuanto a si eao es "nca&gt;rmal '' o "anoa;mal". Si hlloa
cinco años hubiera entrado en nuestro consultorio un ado
lescente con una camisa floreada, un pantal6n de terciO:pelo, unaGcampera de gamuza con flecos, botas y sombrero
tejano, seguramente nos hubiéramos sorprendido ante tal•
caso de desadaptación. Sin embargo en este momento estono nos llama la atención y en cambio sí nos llamaría laatencidn un adolescente que, si el colegio no se lo exige, esté todo el dÍa con corbata chaleco, traje oscuro y
peinado con fijador.
Esto quiere decir que cualquier definición sobre la
anormalidad o normalidad, salud o enfermedad, tendrá que
incluir el cambio del marco val~rativo, de la cultura ala que ese individuo pertenece y en la cual no.60:ÓW.6, c:i~
que somos los que nos creemos con derecho a hablar de S!_
ludo enfermedad, estamos incluidos, y la manera en quenosotros tenemos en cuenta esos valores para juzgar la normalidad o anormalidad.
Eso, quizás, pueda eer estudiado observando como
psicólogos con distinta f0rmación toman más en cuenta unos criterios que otros en cuanto al juicio sobre las
conductas de las personas. Por ejemplo: habrá psicólogos
que vean la desorganización interna de un adolescente co
mo un síntoma patológico, en tanto que otros lo veríamos
como un s1ntoma de salud.
los que sasa:,este.~autat? su distinción en enfermedades de
pendientes e independientes de las normas culturales. Se apoya en un principio de discontinuidad entre salud ·y
enfermedad que no es unánimemente aceptado y que pertene
cería a lo que Lewfn llamó modalidad aristotélica del::pensamiento científico.
b) El caso de la imbecilidad e
idiocia -que el autor cita- es precis~ente un hermoso
ejemplo de la historicidad de las enfermedades no sóloen cuanto a su detección y valoración
-que Pichot ad mite- , sino (,tJambiéh_:_ én su producción o por lo menossu codeterminaci8n como facilitación.

lEsto no hablaría de una contradiccign dentro d e ~
Psicología? Por supuesto: contradicción que hay que asu mir, porque hacer· Psi;colog{a, como cualquier otra cond.\W-ta, está condicionado por el contexto en (pe tMi i.~e., ..
y entonces ella tiene contradicciones Ji,rterltas ~ cualquier conducta de las personas que viven en un contexto social dado que a su vez expresen las contradicciones eese contexto. Habría que renunciar alla pretensión dé \lb.•
crit~ió absoluto de salud y enfermedad válido para todala época y para toda la sociedad. Pero es diffcil rsun- ciar a tal pretensión. Buscamos absolutos estáti00$~ N~.!i
tra ansia de "pregnancia" es tal que nos impide valol'ar el movimiento, el cambio, la contradicción suficientemente.
Esto permitiría entender por qué ayer el tema de laangustia, del desequilib.d .o, nno fué cons¡ derado. lEra demasiado angustiante pensar que a veces hay quiebras, rupturas, que son "buenas" y que hay equilibrios "malos"? P!,.
ro esto nos lleva nuevamente a que toda discusión sobre la normalidad supone siempre en primer lugar una ética (y
en este sentido conviene que esa . ética sea explfcita) que
pfun.tee lo dueab.te. As{ como esperamos de un planteo --científico que nof.&gt; pfun.tee lo pof.&gt;ib.te, y a través de unaconveniente estrategia, táctica y técnica más o menos mediata en relación a lo teórico, el modo de atcanzar lo de
seado.
En segundo lugar, toda discusión sobre la normalidad
1.,upine u.na. ideolog,(_a_.
Tanto cuando se habla de normalidad en términos de a
juste a normas como de salud en términos de equilibrio, e~tamos implicando una ideologfa acerca del conformismo o
del refo~smo.
Decir que una persona se debe ajustar a normas supone toda tma ideología y no cabe duda de que ella traduceen nuestra praxis profesional, en un contacto con las peE_
senas, una manera de hacer que las personas hagan algo 9hacer que las personas no hagan algo. Por poco directivos
que seamos, cada acto profesional expresa y puede ser an!.
lizado como estando comprometido con tal o cual ideolo -gf a. Como lo está el mismo hecho de ser "no di?;ectivo§".
El énfasis en la necesidad de un análisis ideol6gico
no exime, suplanta o menosprecia Ia ñecesidad de un exa -

�60

61

men epistemol5gico de nuestras teorías que subyacen y seexpresan en nuestra pr!ctica. Tan pel~groso es el cientificismo para el tema que nos ocupa como lo que alguien a.!_
guna vez llama el "terrorismo ideol6gico''.
La idea de salud encierra ya toda una teoría psicol§_
gica. Ya lo decía Guillatnne: "Un concepto es ya una teo ría". Y bada teoría cientffica es un hecho social. De ahí
que la teoría psicológica acerca de la salud y enfennedad
estará detenninada por variables de tipo económico, de t!_
po histór~cp, cultural, político, como cualquier otro hecho social, y admite la inclusión (exige la inclusión) de
varios niveles de análisis; máxime cuando definir salud y
enfermedad nos lleva a hacer cosas con los individuos, -desde contribuir a encerrar a una persona en un mantci:omio
durante veinte años a que una persona obtenga un trabajo.
Los dos mayores peligros en la discusión de hoy se rían: a) una actitud p!Ulgma,tú,ta., que nos lleve a enten der que no vale la pena definir salud y enfennedad, sinover en cada situación específica qué es lo mejor, qué eslo peor. Esto supone en nuestro trabajo llegar al extremo
por ejemplo, de que si yo busco un bibliotecario y para serlo es conveniente una persona muy prolija, será preferible que sea una con rasgos obsesivos, ya que desde el punto de vista pragmático podría darse un ajuste perfecto
entre la enfennedad de la persona y las necesidades de la
institución. Las preocupaciones e n torno a qué es sano oqué es enfenno no tienen ahí por que"interferir". b) El~
tro extremo es el "6,lf..o1, 06,l6mo" que nos lleve a planteartodo esto en un terreno especulativo, desconociendo que~
sas especulaciones tienen que ver con las personas reales
y concretas con las cuales esta relacionado nuestro queh~
cer cotidiano.
Si tratarnos de incluir las personas que conocemos -dentro de las definiciones de madurez o de salud que ayer
se dieron, no encontraríamos a nadie. Todos suspiramos -cuando terminamos de ubicar la "lista de buenos propési-tos"; evidentemente esa persona es un ideal, gestada porla ética, la ideología y los conceptos cientfficos impe rantes en el grupo aquí, ayer, pero la gente real se re s1ste a entrar en las categorías científicas. Y por eso la relación teoría-práctica debe ser continua, sobre todo
en cuestiones como esta • .
0

.
·6 es decir tomarOtro riesgo serta la parcial~zadc1 n, dato podemos r que a partir e ese
un solo dato y supone
d d Esto ocurre muchfsimodefi~ir qué es salud y enferme
cuando aparecen modas en Psi~ol&lt;:&gt;9~ª~tra esfera de la culLa Psicología, como cua quiiei.- de "modas" derivadas
.ta de la apar con
d
tura, no esta exen
1 o de algunos conceptos e~
. f . ,. de una Esoue a
• .- "
de la di usion
"duelo" "reparaci•o--n" , "elaboracion " •
llas. Palabras como
. ,
tificante" "identidaa,
.iva" "obJeto gra
,
. -~ .
"posicion depres
,
ub i e de un halo semimo.giden llegar a c r rs
d
etc. , etc. , pue
dabra" mediante el cual el ar uo
co una suerte de "abraca
l d pareciera diluirse. ,
d fº ·r qué es lasa u
.
problema de e ini
la ciencia va trabaJosa -d
esos conceptos que
,
.
_
Quizas to os
.
.
útiles pero seria pe1 igro
d sean criterios
,
i d
mente gestan o
.
d
llos como el cr1ter o e a cualquiera e e
.- d
d
so consi erar
lud no es cuestion e una salud. Sobre tdd~ porqdeb~ s~acer explícitos sus cr1te-escuela, aunque estas e
blema -por lo que vimos- b
1 tema sino un pro
d 1 t.-r
rios so re e
~ .
1 más amplio sentido e
e de 1ndole antropologica en e

a:

mino.

·os a ortados por distintas Quizás todos los criter~lºd p pero no pueden ser t~
elas sean va i os, corrientes o escu
.
foque sobregeneralizador.
mados aisladamente, baJo un e~ scando criterios, catego Si pensamos que estamos ·ut una discriminación sinr1as el peligro sería que exis ª1 gente tenga aspectos '
l'd d tal vez, a
s1ntesis. En rea i a,
distintas dosis; y los comsanos y aspectos enfermos, en " f rrno" sean simplemente
. .
tancos sano o en e
partl.ll\1.entos es
vacías de contenido.
categorías abstr~ctas,
o uesto, es decir que haya una
El otro peligro es el p
.
a--lisis Equivaldría•A
•
d' riminada sin an
·
generalizacion ~n isc
'rsona real, qué partes sonder analizar, en una pe
a no po
.t
(más) enfermas.
(más) sanas Y que par es f
hablar de la "enfermedad"
A partir de esto ~dr ~f~s
que se resiste a moverd
del cienti ico,
--11
o de la inma urez .- .
t
la síntesis y el ana
-1
dialectico en re
.se en un Pano
.-la generalizacion.
sis, entre la discriminacion y fervientes devotos de la Habrá psicólogos que sean
ompartimientos clara .,
quieran tener c
discriminacion, que
devotos de lo opuesto, mente delineados y otros que sea?,todo es igual a todo de.
'ón en la que
de la generalizaci ,
vale la pena juzgar oteo
11
alguna manera, y por lo que no
II

II

�62
63-

rizar acerca de si es bueno o malo manifestar tal o cualcond\lcta.
Quizás un concepto válido para tener en cuen~ ~ea el de dtsociación que ustedes 11\encionaron. Sobre todo --viendo la validez (y el prestigio) de conceptos como ~estructura", "totalidad", "integración", "interacción",
etc., en nuestro siglo, de los que parece ser ant5n!mo.
Ese concepto puede ser útil porque permite tener uncri~erio común para hablar de personas, de grupos, de comunidades. Hablamos de disociación respecto de los obje t~, que son convertidos en objetos parciales, de disocia
cion de una persona respecto de.s_rupos (cuando hablamos d;
exclusión, de aislamiento), de grupos respecto a la socie
dad (cu~do hablamos de parias o marginados, etc., etc.):Quisi_era desde esta persp~ctiva (desde este térm1no)
volver al problema de los valores. En una discusión sobre
el tema (Mowrer, H. o., "¿Qué es la conducta anormal?" en Weider, A., Conttúbuclonu a la. P.61,c.olog-la MI.elle.a ~udeba, Buenos Aires, 1962Y uno de los dis cutidores ci~a aPerry, autor de una Teoría de los Valores.
Este autor expresa que una acción es valiosa:
I. Si permite la l&gt;upell.vi.ve.ncla.
Por ejemplo es valioso comer cuando uno tiene hambre, porque eso permite seguir viviendo.
II. Si otorga c.on6oJtt (o pla.c.eJL).
Por ejemplo es valioso oír música clásica si auno le gusta, si le produce placer.
III . Si permite la We.9Mcl6n Well.na... Es decir Siesa conducta puede ser integrada con la expe -riencia pasada, ligada al si~tema de valores in
ternos
del sujeto y a su perspecti'va O proyect·t
o
Vi a 1 ,
A pattir de esto podríamos decir que las conductas sanas serían aquellas que son a la vez
Adaptativas
Adaptadoras (gratificantes) e
Integradoras.
En función de esto los individuos que orientan la
bGsqueda de ~u felicidad tomando uno y otro de estos criterios enunciados, lo hacen porque de un modoµ otro hanenfrentado el c.on,6-Ueto que t;oaél opción supone.
Estas tres maneras cre entender una conducta valiosa-

pueden darse juntas en un individuo o habrá predOBliDio 4e
una u otra.
Lo importante es que si se habla del conflicto y nlo relaciona con los conceptos de salud y ~ po •
dremos ver que habrá conflictos dentro de cada plano ,__ _
("lhago o no hago esto?"; "lrechazo o acepto tal situa -ción?") dentro de I, II o III; y conflictos entre I, II,y III ( '' lpara obtener placer tengo que renunciar a la bÚs
queda de una integración interior?" , etc,).
lSerá salud o sinónimo de felicidad? Si lo es, tal vez la idea de que una persona sana es aquella cuyas conductas son a la vez Adaptativas, Gratificantes e Integradoras, no resulte descabellada. La disociación e.ntlte lastres dimensiones o e.n cada una de las tres dimensiones de
la acción valiosa es tal vez el Índice de que la vida comienza a desarrollarse de un modo inarmónico, enfermo.
Volvemos nuevamente a que todo conflicto es siempreen definitiva un conflicto ético (Hesnard, A., P.6i.c.oaná.ll
J-ÍÁ de.i. vine.uh, Jn;te./lhuma.no, Proteo, Buenos Aires, 1968):Esto también es válido en lo que respecta al psicól~
go que debe decidir criterios de salud y enfermedad. Aunen situaciones aparentemente sencillas (como el conflicto
de un adolescente que debe resolver si debe o no irse dela casa). Sea o no consciente, s u duda encierra una conccepción pertinente a su idea de la felicidad.
Este planteo hace que muchas corrientes de la psicoterapia actual piensen que los valores no constituyen uncampo de problemas que pueda ser dejado de lado. La trad.!_
cional imagen del terapeuta axiolÓgicamente neutro no eshoy más que un malsano espejismo de épocas pasadas en que
los terapeutas se consideraban (o/y eran considerados) ' una clase especial de personas, En el quehacer terapéutico
está presente siempre el sistema de valores y la idea defelicidad que el terapeuta ostente, con o sin concienciade ello. "el paciente 'X' mejoró -según Juan- cuando pudo
r enunciar a su trabajo aceptó vivir con menos dinero, pe~
ro más tranquilamente"; y según Pedro "cuando pudo conseguir trabajo y aceptó la compet!encia con los demás"; para
Arturo será "se hizo revolucionario"; para Angel, "dejo e
sas ideas adolescentes de revolución vinculadas a la com::petencia con los padres".
Otro de los problemas que se ~sbozaron ayer fue el -

�65

I

de la ad~tación al medio versus coherencia interna.
Este planteo subyace sobre una disociación que nosotrbs hemos internalizado entre·individuos y sociedad, entre individuo y cultura; y nuestra resistenmta a entender
que la persona es una subestructura de una estructura más
amplia que la comprende: la Estructura Social.
No hay una sociedad "afuera" rodeando al individuo y
una "natural" esencia íntima; hay una sociedad "adentro"del individuo, conformándolo y haciendo de él lo que en definitiva sea.
Es decir que nosotros seguimos con el viejo hábito
individualista, y ayer se depositaba en la coherencia interna. lPero en la coherencia íntima de qui~n? lDe un ho~
breque a la manera de un Robinson no "se adapte" a nin~
na cultura ni intervenga en ninguna sociedad? Cada vez -soy más consciente de que éste es quizás el tema más complejo de las ciencias· humanas, de la organización política y, en fin, die toda ideología. Tal vez sea por la "ideo
logización" de]. problema que los argumentos ejercen un p~
der arrollador sobre la postura precedente, pero en definitiva el plano subjetivo de las actitudes hacia el pro blema de la relación individuo-sociedad permanecen inalte
rados. Algo así como si el más acendrado culturalista peii
sara (lsintiera?) que en el fondo hay en el individuo uni
raíz p~e o ema-social. Siempre p~nsé que lo más auténti
camente individual era po-0~-social. Una ecuación personal
a patiti.Jc. de y no en opo-0~ci.6n a las influencias sociales.
De ahí que "cuanto más social, más individual". Pero hoyexperimento la sensación de que tal in~erpretación es incompleta, y quizás, en el fondo, conformista, a pesar delo revolucionaria que puede haber sido en la Psicología Social de principios de siglo. Hoy pienso que debe investigarse con atención lo "pre" y lo "extra", puesto que lo
"post" casi n9 deja lugar a dudas. La Biología humana y la Genética debieran tomar, creo, más parte en este debate, y esto es no s&lt;tlo una cuestión de "teoría" antropológica. Hay que trazar una nueva imagen del hombre, y -lo que nos compromete aún más- éstos son los materiales conlos que construiremos la imagen del hombre . nuevo, socialmente desalienado e individualmente libre.
Para complicar la situación basta observar que mu -chas veces la "coherencia interna" entendida como equili-

. ia • una personartirse en una estereot ip
brio, puede conve
na altamente equilibrada. Claro
estereotipada es una perso
1 de ''equili ,
-i:
11 amos a conceptos como e
que
vezrequer
•~s iein
un exhaustivo análisis teórico quebrio"unaque
r
'
' bilidades
rebasa
criterios de enfermedad
Elnuestras
subgrupoposi
que d'iscuti'.los
o

nos aportó ideas impoab~tantes.ltera la totalidad de la peE,_
"La enfermedad
arca, a
.,
E
tar
enfermo
es
verse
afectado
en
la
1ntegrac1.on
sona. s
" d· ·
de un modo más o menos permanente
igero~. .
al -Lo que habría que agregar es que un individuo, , t
.
raci6n , realiza
nueva sin everse afectado en su integ
. t
a una
la desintegra
.
Lo individuos se resisen
sis
s integraciones
.,
alterada realizan una
., interna.
uando su
1
cio~, y e ión En ella lo que hacen es excluir equel o re-1.ntegrac
.
.
"bl uea" la parte afectada. Es u
que se vio ª:ectado; sed' oq_ lo afectado: la pe:t't,.ona na integracion donde se. isoc~a de sí pero ése es el pr!:_
se empequeñece al excluir par e
,
cio del re-equili~rio. 1·
con lo que se planteó ayer,Esto lo podn.amos .igd_fl
d la enfermedad" Es de
de que es necesari o "ir y vo ver e
tiene• que una persona enferma se cure,
cir que para que
stá "ex-corporado".
poder reinc~rpº:ªr.~quello_q~:dede la cual se puede hacér~
Esta d1.soc1.ac1.on en v~r
..-...
....-:- áel su1·eto en ., convierte w1 aparLe
una nueva integracion
. "
alienado es de-d
U nferrno es s1.emp,re un
,
algo aliena o. n ~
una arte de sí. Curarlo e~cir que ha hecho aJen~ a si'. lo ~eparado con el resto. des-alienarlo, es decir, unir
.
Reintegrar lo enajenado.
"paciente"Cuando ustedes decfan que una p~rsona esl
.
o queaisoc~as~ le- .
de algo ·interno
o externo q ue se le impon~,
esa parte
lgo corno una cosa, es
impone como un a
,
- . ·ca Esa parte separada se hada que por esnarlo se cos1.ft1. l.del Yo y el individuo re,
escapa al con ro
,
.
ce autonoma, ntidad de condne
" t a s esteretipadas defensi curre
a una
ca la re-union
. , con "eso" que se ha cli vado vas
para
evitar
4

del Self.
f
dad implica cierta rigidez.
Por ~so ~oda en ermereincorporar esa parte, porque Es difícil ayudar_~
ductiva ("hacia abajo: s~
implica una reintegracion, no re .
ib)
dándose -") i
regresiva, hacia arr a,
.
cando cosas
s no defectos,
P
· f rae asos ' frustraciones, vicuenta
de errores,

�66

tales malos entendidos, etc. lSerá que ea~é:rm~ es s ~
nimo de disoc1aci6n, de alienación, de estereotipi•, de &amp;
rigidez y de integración subjerarquizante?
En cuanto a lo que pensaron sobre 4ai.u.d., en.Aaac.i&amp;ide lo que ustedes dijeron, una persona sana serta una per
sana capaz de decir "yo soy yo", con/en una circunstanc,ta
que es para mí y por m!. "Yo no soy paciente de mi ch:,:~
cunstancia sino agente de mi circunstancia. Esta situa -ción me la busqué yo, la valoro yo, es mía, existe porque
la creé, la condicioné, pero ahora está aqu! y tengo~saber que mi conducta dependerá de un diálogo de mi perso
na con mi sÍltuación". Sin embargo el mundo existe ante&amp;al margen de que yo lo perciba y lo valore. lCuáles son ~los límites de mi poder? lCuáles son mis grados de libertad?

y

Pero ademSs una persona sana es una persona que sabe
que está compartiendo un murldo con individuos, que recono
ce que los otros son autónomos respecto de sí, distintos;
y que al mismo tiempo "necesitan de mí tanto como yo nece
sito de ellos".
En síntesis, que una persona sana, desde el punto de
vista d; su identidad, reconocerá que es un semejante , pe
ro ademas que es absolutamente único, lo que implica po :der tolerar la soledad.
Desde el punto de vista temporal implica el reconocí
miento de que su circunstancia es, üna circunstancia finita Y que tiene una vida para vivir. Lo que implicaría incluir en el criterio de salud toda la temática de la muer
te que fundamentalmente estudió la filosofía existencia1:.F:ent~ a es~ circunstancia, de que nuestro tiempo es finito, lhabra de renunciar a la inmortalidad o habráde pensar em una inmortalidad que no tenga que ver con -"yo", sino con un "nosotros", pues dentro de la perspecti
va del "nosotros" sf somos inmortales? Tan pequeños den:tro de los ltmites de nuestro diminuto Self y al mismo -tiempo tan grandes, tan por encima de la ~escala zoológicca, como partes del género humano que nos abarca.
Nos asusta hablar de la muerte, pero hay muertes con
tinuas a lo largeode nuestra vida. Hay cosas que vamos-=pe:diendo continuamente a lo largo de nuestra vida, y habra que tolerar esas pérdidas, que están ligadas a todo crecillliento y cambio.

De la discusión dé los grupos pueden extraerse dos-•
columnas: 1. La de los valores que el grupo tiene respeoto de lo que es una conducta sana • 2• La de los criterios

psicológicos que se tienen para poder alcanzar esos valores.

d
1 e
valores: se ve claramente que para uste es son e
uilibrio interno; coherencia; capacidad de ponerse en el
iugar del otro; aceptación al rol; tomar al otro como unobjeto total; pero además considerar que el otro no es una cosa sino que es una persona, es decir que es aut6nana
respecto de nosotros; dar y recibir afectos; tener con -fianza en sí mirnso y seguridad y confianza en el otiro (es
decir poder percibir al otro como una fuente de segurid~d
~ no de ataque, aceptando la convivencia sin temerla); 1!!_
terdependencia. y resumiendo un sector vario de valores,la famosa frase de Freud: "trabajo y amor11 •
•
Entre los Cll);teJLi.,o~ p6Á.c.ol.igieo~ que se menoionaron:
la adaptación, que es sinónimo de hom:o~tasis , y;el ~ener
defensas útiles (este criterio psicologico estaria ligado
a valores adaptativos). Hablaron de elaboraci~n del con flicto, de tolerar gratificaciones y frustraciones (estotiene que ver con el valor que está ligado al confort, en
términos de placer y displacer).
Hablaron de reparación y aprendizaje a partir de laexperiencia (esto tiene que ver con el otro valor, el dela coherencia interna o integración).
,, . . .
Habría que agregar lo que se dijo sob:e J~1~1~ de realidad", concepto tornado de la Teoría Ps1coanal~t1ca, que condensa una serie de subcriterios de enorme 1mport~
cia teórica. En cuanto al "principio de placer" se habloaquí muy tímidamente de la capacidad de gozar d~ la experiencia, y éste es un valor importante; es también un supuesto psicológico necesario para estar s~o.
.
Yo agregaría como criterio la renuncia a la omn~po tencia. Por ejemplo, a hora, renunciar al planteo ommpo tente de llegar a la definición Última de salud o de en fermedad.
otras imeas que aportaron fueron: capacidad de tolerar estímulos internos; de manifestar emociones y de sentirlas sin necesidad de proyectarlas o de buscar afueraquién ~e haga cargo de los propios sen~ent~s, _ ,. •
El grupo que trabajó sobre "tiempo libre senalo la-

�68

posJ,bilidad de estar solo, sin prender el televisor, leer
revistas, encender la radio, etc. Es decir poder estar -junt~ con uno mismo, con sus est!mulos internos en un encuentro enriquecedor y no angustiante.
Quiero agregar lo que en una época yo pensaba: que salud se reducíá a cuatro vectores:
seguridad
autonomía
responsabilidad
adaptación
Ser autónomo, es decir que uno es fuente de decisiones, de acciones, de valores. Sentirse seguro, o sea ca paz de alcanzar metas. Hacernos responsables de nuestrasdecisioees y adaptarnos en función de nuestras necesida des.
Agregaria hoy la presencia continua del futuro, quea diferencia de los animales, sabemos que es limitado y finito, lo que está relacionado con lo dicho sobre omnipo
tencia.
La salud tiene que ver también con un diálogo entreYo y no-Yo; en algunos casos la salud implicaría la dis tancia, y en otros la posibilidad de fusionarse con el otro. Por ejemplo, el grupo que habló de pareja s eñaló laposibilidad de relacion~s sexuales satisfactorias, como un criterio importante. Y bien, una relación sexual s ati~
factoria supone el abandono por parte de cada persona desus propios límites. Es una situación que supone la transitoria pérdida de la identidad, recortada en cada uno, y
la asunción de una identidad de pareja • .
Creo que esta egperiencia nos ha servido para movili
zar nuestras ideas. De hoy en más creo que seremos un poco más cautos al decir "Fulano es un enfermo". Sobre todo
hoy vemos cuánta más movilidad debemos dar a nuestros --quietos supuestos.
CUando hablamos de discriminación, hay que agragar la posibilidad de generalización.
CUando hablamos de independencia, hay que agregar la
posibilidad de depender o de interdepender.
cuando se habla de autonomía, hay que hablar de hete
ronomía (aceptar las normas de los otros) •
• cuando se habla de la posibilidad de tolerar la culpa, hay que hablar de la posibilidad de reparar.

Cuando se habla de soledad, hay que hablar de compañía. cuando se habla de segurida,
d h ay que hablar de tole
rancia de la incertidumbre.
i
a la omnipotencia, tamhabla de renunc ar
d
Cuan o se
b ' lidad de ser potentes.
bién habrá que incluir la posf i'd d de gozar también h~
Cuando se habla de la capaci a
.
'
brá ue hablar de la capacidad de sufrir. ambién habrá . q cuando se habla de animarse
a morir, t
.
hablar de animarse a vivir.
.
que
.,
.
a lista internnnable.
y asi siguiendo, e~ un
Lo fácil sería detodo empieza a moverse.
como" ven, "pasa por e l punto med'o
i de todo ' pero cir pie_ lo sanío M ho hay todavía por conversar, mucho
no se si es as • uc
. .
todavía por vivir.
por pensar.

Mas

�70

Racionalización y
Contrarrevolución
DR. ARMANDO BAULEO
Se nos hace necesario abocar
!ación entre estructur
nos ~l problema de la re
a mental y estruct
.
ca, no ya a·'·ti:avés d
.
.
ura socio-econórni
rectos, sino a travé: ~=n~:al1z~c1ones o causalismos di,.:mos individuales y social
sut7leza con que los mecanisY h
es se interconectan
ª an pasado los tiem s
·
sismo hacía gala de una f' po en los cuales el cientifirnentos sin estipular sus rinlura_artesanal al rescatar elee aciones.
Es asf como se podía o er
cas sin señalar las sob d p ar sobre cuestiones psíquire eterminac ·
a
quellas cu~stiones eran efectos.
iones e las cuales aLa psicoterapia se ocu ab
en el cual lo inscript
p ad~ un registro simbólicosi el sujeto hubiera v~v;~a una historia "personal", como
lia, pero fuera de todo c otsolo, o a lo sumo con su fami
on exto social M..
h ablaba de la socialización
. • as, cuando se en su familia era una
. ql~e el SUJeto habfa sufrido '
socia izac· .. " •
decir de normas pautas
1
~on _sine materia", es . 1
,
, ro es sin, nJ:ngu.,.
. . .
cia , no eran ni normas d
l ,
.' - n significado so
.
e
case
ni
paut
d .
ni roles dentro de un 8 i 5 t
'
as apitalistas.
ema competitivo
'
Es decir que nuestra postura es
•
tro simbólioo se inscriben 1
que en aquel regis gro de un S ..imbolo c .,.
as pautas sociales, y el lo omun es en el. di .
en el sistema.
in viduo la inserci~n Claro que de aquf surf}en
.
do la enfermedad mental
f una serie de planteos: sien
m.,.
¿ ..
un racaso de la Sfmbol"
...
un. que significa curar? Además lsl
izacion c~
~;lta a la adaptación social?; les empre curar es la -cion que necesita
posible una simbolizaª su vez ser compartid
tructurada en una soc· d d
a, que este es -,
ie a con una id l 1
en base a una simbolizac'ó
l...
eo og a de clases,cial?
1 n po ft1ca de transformación so

Estas preguntas comienzan cada vez más agudamente aresonar en nosotros y aparecen centralmente en nuestra
práctica.
Pero otros planteas también se nos aparecen y es por
esos otros planteos que que queremos comenzar. Lo hacemes
pe»; ellos porque creemos que puede ser un camino primeropara resolver aquéllos que antes enunciamos.
Nos interesa penetrar en la cuestión de la relaciónentre estructura mental y estructura social a través de los mecanismos de defensa. Es decir a partir de las forma
ciones ps(quicas que para Freud tenían la connotación de:evitar lo que era insoportable al yo, y que en nuestros días es señaladp también como manifestaciones de resisten
cia al cambio (según la acepción de Pichon Riviére).
Para trabajar en ellos tornamos una defensa como rnode
lo y a partir de ella veremos los tipos de relaciones. Tomaremos un mecanismo en cuyo mismo fundamento está
explicitada la presencia de lo social en la estructura -ps!quica, como primera aproximación al problema que nos interesa.
Desde ya, aceptamos los distintos status establecí-dos entre los mecanismos de defensa, y la diferencia conla racionalización como tipo de formación psíquica, ya -que ella se dirige a "camouflar" secundariamente los di versos elementos del conflicto más que~ impedir directamente la satisfacción pulsional, como los primeros.
Fenichel expresa: "Las contracatexis no transformanlos distintos rechazos en algo diferente; más bien los -contienen".
En cambio, en la racionalización el conflicto es recubierto por modelos aportados por ideologías religiosas,
morales o pol.j-ticas, es decir, viene del medio externo el
bagaje nacional que justificarán la conducta. _L a sociedad
y la cultura aportan las formas explicativas, es decir, dan una fórmula de aceptación de lo que sucede en el suj~
to.
Doble salvataj~ o doble ocultamiento, el primero en~
tre el deseo y su posibilidad de satisfacción, el segundó
la posibilidad aparece como deseo insatisfecho.
El yo salva su conflicto entre lo pulsional y lo social recubriendo a aquel por algo prestado por uno de los
términos, lo social.

�72
73
La posibilidad aparece como deseo satisfecho bajo la
fórmula hegeliana: lo racional
real, lo real es racional.
La. identificación entre lo real y lo racional solu ciona a nivel de conciencia una serie de cuestiones, unade ellas serta la de la práctica.
El cuerpo, fuente del primitivo conflicto, ya está olvidade. El problema se convirtió en una búsqueda de lacoherencia lógica de proposiciones y es en este nivel endonde se trata de circunscribir toda problemática. Todo se ha convertido eh un problema lógico.
Podemos inferir de lo dicho que la ideología revolucionaria no permite racionalización. Ella exige una con junción triple de teoría, cuerpo y práctica, que la racio
nalización no soporta.
Podríamos decir más, puede existir en esta ideología
intelectualización, en el ni'vel d e 1 a d p 1escent e de A.
Freud, pero no racionalización.
Parecer!a, por momentos que estamos estableciendo cri
terios de salud y enfermedad, o valoraciones éticas; si estos aparecen serán efectos secundarios de nuestro tra yecto en la búsqueda de las sobredeterminaciones de la -fonnación psíquica.
Volviendo sobre lo tratado, enunciamos que se hace necesario aclarar que hay una ruptura entre lo racional y
lo real. Es decir, lo racional no es lo real, Lo racional
involucra una distancia con lo real, y es esto a su vez lo que permite un distingo entre racionalización y razón.
Es decir, la razón como producto final de un proceso
elaborativo es desplazada en la racionalización por un ejercicio lógico.
Pero otras cuestiones surgen. En la racionalizaciónlo social obtiene una segunda inscripción en la estructura psíquica del sujeto. En la primera inscripción lo so cial aparecerfa como lo restrictivo a lo pulsional, en es
ta segunda justifica su restricción, habiendo as! un apo:yo al Superyó.
En un artículo de Partisans del año pasa4o se decíaque ya el capitalismo no satisface con explotar a los o breros como puros esclavos, sino que opera en el psiquismo para lograr que ellos consientan en su explotación.
lNo será la racionalización un modelo de1 logro de e

es

se consentimiento?

Dicho de otra manera: así como el homosex~al se justifica a partir de una superiorid~d.inte lectúal O estética, o el de los rituales alimenticios, apartir de normas higifnicas (los ejemplos son d~ ~apl~ che y Pontalis) observamos que siempre las justificacio nes o explicaciones tienen una relaci6n estrecha con ide~
logias míticas estacionarias, y nun~a con.!deología~ queinv&amp;lucran cambios pidiendo la participacion del suJeto.
Así estipulada la problemática a nivel del psiquismo
quisiéramos ahora visualizarlo a nivel de la relación paciente-terapeuta.
¿Existe la racionalización sólo en el discurso tran~
ferencial, o aparece también en la contratransfe:e~cia?:
o mejor expresado: lCÓmo o cuánto el terapeuta esta impl_!
cado en el mec~ismo de la racionalización?.
Dejamos de lado un nivel que sabemos no aparece claro en la teoría analítica, que sería el de la acción distinguida de la actuación (psicopática). Es decir, sabemos
que en la teoría analítica o en la técnica ni están delimitados conceptos de una teoría de la acción; por lo tanto no tocaremos esta problemática centralmente, aunque sí
la rozaremos.
creemos que la rozamos cuando tenemos que especifi car cómo se trata de mantener el discurso terapéutico. Es
decir, que la práctica psicoterapéutica, exige cumpl~mie~
tos de horario, lugar, honorarios, que ya de por sí involucran una posición determinada. Pero aceptando esto, ha2.,
ta dónde la necesidad sine qua non de estos elementos para sostener la situación psicoterapéutica puede fundam:ntar a us vez racionalizaciones, las cuales se extender1an
siguiendo dos líneas, la del paciente y la del ~erapeut~.
No hemos visto ningún terapeuta, sea en psicoterapia
0 en controles, que no tenga una imagen ideal del paciente y una de terapeuta, cuyo vinculo alejado d: toda cont~
minación social, estaría fundamentado en un discurso asociativo limpio e interrump,do sólo por interpretaciones que contienen la neutralidad de ~os dioses.
.
lNo es ésta la representacion cargada de afectividad
de un misticismo fecundo para cualquier racionalización?.
Mientras lo social aparezr.a como molesto, lo que hay
que eliminar, lno se está a su vez favoreciendo ~a ins&lt;·"!'
cripción social que justifica conductas de aislamiento, a

�74

portando a un supery6 que prefiere síntomas antes que ladescarga pulsional con el objeto, en este caso objeto social?.
Pero a su vez loe s{ntcmuu. como siempre aportan ben!_
ficios secundarios. Por el lado del paciente su tranquil!_
dad justificada¡ por lo tanto hasta que no termine el tr~
tamiento (6 a 10 años) no tendrá que preocuparse, su , ra zón se está preparando, no existe en el presente, su trabajo es lógico solamente. Para la vertiente del terapeu ta: bienestar económico y status, el sistema asilo ins cribió en él, es así como es· reconocido y logra aparecerposerendo el saber.
Es necesario ahora dar una vuelta Gltima a las cuestiones expuestas. Esta se referiría a cómo la categoría formal abstracta universal de lo social se particularizaen Latinoamérica.
Expresado de otra manera, diría cómo y qué alcanceetiene lo formal abstracto de lo social en la inmediatez de nuestro contexto. Para ello, iremos haciendo una des cripción somera de planos, y serán éstos los que nos da rán la connotación particular de lo social.
En el plano político el ajusticiamiento, el secues tro, la tortura y la toma de ciudades hace que haya habido un pasaje ~de la lucha de liberacian, subrepticia a un nivel declarado; en lo económico, las huelgas casi permanentes y las ollas populares hablan de los problemas sala
riales y de la relación tensa entre explotador y explota:do; en el plano educacional: los profesionales y los técnicos, parcializados en el aprendizaje escolar y universi
tario, completan su formación privadamente y son absorbidos por los campos de trabajo instituidos por el sistema,
nada de creación; o si no son explotados como vacunos. Anivel asistencial: la inclusión de algunos adelantos técnicos en ciertos lugares justifica y oculta por ejemplo:enfermedades por hainbre, la asistencia tradicional (es de
cir hotelera y de encierro), y es fácilmente observable:el grado diferencial de tratamiento entre el poseedor y el desposeído.
Todo este contexto revierte sobre nuestro trabajo ytambién la connota y le da significaci6n y as1 la teorlaadquiere poder de denuncia, la ideología implicaciones mo
rales y la técnica alcances de r~ponsabilidad pol{tica.-

Es por todo esto que débemos particulizar la inscrzyci6nde lo social en lo mental.

�76
77

Algunos Aspectos Sobre
la Comunidad Terapéutica
PSIC. JORGE VALDEZ GUAJARDO

El conocimiento de ue la
cambia como resultado d q 1
gente.aprende, madura Y
. 1
e re aciones interp
cia es, tiene su apli"c .,,.
,,.
ersonales y so.
acion mas impo t
rapia individual que es un .
r ante en la psicotes1.stema de d
cual una de ellas adqui·
os personas en elere conocimi t
ma a través de la experiencia de
en o ª~;rea de sí misHarry Stack, Sullivan y los Me _su relac1.on con la otra.
pales que trabajaron en 1
n~ingers fueron los princide ut;1·
t otal con un intento del e"b sentido
d
.
i era o de ·el•- izar el medio ciones para el beneficio del
. in uir todas las rela
mo "Milieu therapy" • un
paciente. Esto se conoce co-:::
peetos del medio co~ un prog:~ª que utiliza todos los as
La
i
proposito terapéutico
comun dad terapéutica es
•
de "Milieu therap
. y" en 1
1
una fonna muy especial .
a cua toda 1
.
de la institución esta" .
1
a estructura social,,.
invo ucrada com
terapeutico, todos los
o parte del proceso
aspec tos soc· l
•
les en el hospital constitu en
ia es e interper s ona el tratamiento del pacie t y
~ aspecto importante en .
.
n e . Asi como no h
d
d es iguales,
tampoco hay d
.
ay os sociedaguales. El concepto de e os _dcomunidades terapéuticas i omuni ad tera " t •
,,.
en la idea de que cons1.·d
1
peu ica esta basado,,.
era a trastorno
·
un fenomeno interpersonal
i
emocional como Y soc al.
Maxwell Jones, quien origi,,.
,,.
dad terapéutica , lo deser1..be as•
nro este
"p termino
... de comunigunos -si no lo es en todos 1 •
areceria que en alcho se aprende acerca del - . ºs trastornos mentales, mudio social relativamente opda~ien~e observandolo en un me·
do que sus relaciones con r t 1.nar1.o Y famil iar,
de tal modiferentes presiones
t o ras personas, su reacción a m1smo tiempo se le pu,ede ch. puedan ser observados. Si al e 1 acer canse · t d
su propia conducta tien
ien e el efecto quee en otras personas , s· "'
~ 1e ayud a a

entender algunos aspectos que afectan sus acciones; estocon~tituye una acción potencialmente terapéutica en estacomunidad (desde luego existe el r~esgo de cualquier rela
ción interpersonal sea terapéutica o antiterapéutica)". Características de la Comunidad Terapéutica.A) El énfasis sobre conducta interpersonal.- Un me jor énfasis se centra en la importancia de las relaciones
interpersonales, en el origen y el tratamiento, ambos s~
bre desordenes emocionales de la conducta. Este énfasis ha venido a reemplazar la intra-física más tradicional yénfasis orgánicos, los cuales se han utilizado en el concepto de "enfermedades mentales". Reafirmamos nuestra posición al decir que el término de "enfermedad mental" seaplica a tipos arbitrarios desiguales de comportamiento interpersonal siempre acompañados por reportes de incon formidad subjetiva y relaciones humanas insatisfechas y de rechazo social. A este respecto Ronald D. Laing nos di
ce: "Lo que denominamos normal es un producto de represi~
nes, negaciones, _escisiones, proyecciones, introyecciones
y otras formas de acción destructora sobre la experien ~-cia. Durante este proceso se distorcionan las posibilidades del hombre y los t~rminos "sanidad" y "locura" se --vuelven ambiguos". En base a una •interacción social y degrupo se espera que el paciente vaya a manifestar en el hospital las formas de interacción que caracterizan sus relaciones fuera del hospital.
B) El énfasis sobre el medio ambiente.- El Úlilico fac
tor más importante de la eficacia del tratamiento dado en
un hospital mental, parece ser un procedimiento intangi ble que sólo puede ser descrito como su atmósfera. Exis ten varios factores importantes en la creación de la at masfera: I. Es la preservación de la individualidad de -los pacientes. 2. Es la suposición de que los pacientes son confiables, hasta que su comportamiento diga lo con trario. El buen comportamiento debe alentarse y el antruso
eial tratarse con medidas adecuadas. 3. Se debe tratar de
retener la capacidad de responsabilidad e iniciativa; lamarcha de muchas actividades debe incumbir a los pacien·.tes mismes.
La actividad en el paciente es una de las caracterís
ticas más importantes en la canunidad terapéutica. Rogers
nos dice al respecto: "Actividad como deseo de afrontar -

�78

la sorpresa y aún la inc ertidtnnbre, como un
proceso autoactualizador de productividad que evita
la ~muerte psies?_
'
logica".
Un paciente decía: "Había est
ta forma; corté mis relacion
ado como muerto en CieJJ
quede encerrada en mí misma.e; con otras personas y me-=
ve muerto en cierta
puedo ver que uno se vuel~
manera cuando ha
que vivir en el mundo co
ce esto, uno tiene -algo muere adeno,o
P n otras personas. Si no lo hace
d
•
arece tonto
1m
, ..
o, pero alqo ast parece o
. 'rea ente no lo entien
C) Enfoque en la c
c~rrir; Es muy curioso".
·
omunicacion
La
d
ciones'
. ya sea manifies t a o latente• bre de comunica consciente o inconsci· en t e recibe m'ver
al o pre-verbal ,
h
uc a• A atención. Los'
trastornos emocionales d e '1a comunica
escrutinio, todos ello
cion son objeto de
1
no solamente 1 t
ª .. contratransferencias como
a ransferencia y cion doctor-paciente.
es en )en el caso de la rela -

..

En una comunidad terapéutica
con los pacientes su preocupación el personal
comparte -.
1
e 1 problema del mi·emb
. .
y en ista su ayuda en
ro suicidad 1
~
La comunidad tera éut·
e a comunidad.
ble para todos en esa ~or ica hace la información disponi
des en el tratamiento d ~a comp~rte sus responsabilida nes el paciente ya no e: os pacientes; en estas condicio
obJ' e t o d e tener una comunica...
meramente un el emento pasivo. El
tos: casi todos los pacientecito~ abierta tiene dos aspeesu. c apaci·aad de comunicación s e ienen algun
.. tr astorno en nu.entos e impulsos que no ah' xpresar emociones' pensa cito aquello que está en la
s en
·
. como
... maneJar.
Hacer expl!
pacientes a identificar
a =~tu~cion social a}"lda a los:mentan, de esta forma
Ya· _plicar aquello que experi la. comunicación
·
se El
isnu.nuyen la s_ d'$Storsiones de de otros.
nicación abierta concierne a ~=gundo º?Jetivo de la comuvas y clínicas de la comun'd d s necesidades admi.nistrati
personal y a los pacientesi a . Ayuda a los miembros del::
taciones, sus responsabili¿dentender sus roles, sus limi
Acerca de la im rta
es Y su autoridad.
nos di ce: " La aceptación
po
ncia
.
ó n Singer de
lade la canuru.caci
co~o una tendencia básica del s:;cesidad d~ comunicaciónplicaciones para la t
í
humano tiene ci€rtas im
eor a patol6gi
1
ca. Se lleva a subrayar
ca Y a psicoterapéut:I
1
signo de bienestar emo . a activi~a~ comunicativa como _::
cional; a -la insistencia en que el-

hombre es psicol6gicamente sano cuando sus actividadea -•
son intelegibles y son símbolos verificables de sus expe.riencias internas''.
D) Enfasis sóbre óptimas relaciones ego-ambientalesY prevención de cronicidad.- En años reciente• .-e u rec!_
nmcido el hecho de que la enfermedad mental severa fre -cuentemente deja una impotencia restante en la personalidad y que la naturaleza del programa de manejo desaiirolla
el riesgo de que la cronicidad se atraiga.
En épocas pasadas el paciente mentalmente enfermo -fué colocado bruscamente en un ambiente de "tratamiento"aislado social y psicológicamente (es decir artificial).
El plan de tratamiento consistía predominantemente en el cuidado físico, control, y resultó que se inmovilizaba casi complet~ente social y psicológicamente; así eran relevados de toda responsabilidad, especialmente delauto-marn~jo.
En un estudio de Cameron, en un hospital mental, encuanto a cronicidad incurrida del hospital, se encontra-ron varias ideas válidas para la comunidad terapéutica: a) El área del tratamiento es el espacio del personal, -las áreas recreacionales y las áreas ocupacionales.
b) El paciente se queda en el hospital tanto tiempo comosea necesario para recuperarse lo suficiente para irse asu casa donde el tratamiento continua. Si se deja a las personas mucho tiempo, se crea un problema adicional de dependencia.
~ Actualmente todos estamos enterados de que el paciente
es solo parte del problema. Tenemos que considerar todo su ambiente y unidad familiar.
Los factores interpersonales, más que los somáticosº intra-físicos reciben la mayor atenci6n y credibilidad.
El medio ambiente (o el clima psicológico total) es el m~
jor instrumento, agente o medio, por el cual las metas te
rapéuticas se realizan. Esta es una comunicación abierta-:
y una interacción más libre entre los pacientes y el personal, actitudes y valores, así como ideas se comunican,todo ésbo se encilencra en una atmósfera de gran expecta ción personal y el asumo de responsabilidad.
La respuesta a: ''Qué es terapéutiao en una comunidad
terapéutica?" se dice frecuentemente que es la totalidadde la esperiencia en sí. En s! e~ dif!cilde d~linear que

�81

80

aspecto del conjunto tiene el potencial tera~utico m&amp;s grande. Existen muchos aspe ctos que vale la pena mencio-nar, ~tales como, provis,f,~n de un modelo tipo familiar, la
experiencia de comunicación abierta, oportunidad para explorar relaciones y expresar ansiedad, la ocasión para identificar varios roles as! como cualquier género de iden
tificación.
En la comunidad terapéutica intentamos aplastar la jerarqu1a administrativa en los t~rminos de comunicación.
Es importante claro, que la estructura administrativa per
manezca vertical para,1 los miembros de la comunidad para :saber su posición y responsabilidades, pero para propósitos de comunicación, debe ser hecha horizontal.
Así como la terapia de grupo provee oportunidad para
ganar soporte y aceptabilidad en una atmósfera de entendí
miento, la comunidad terapéutica puede proveer la oportu':"
nidüd para la estimulación y examinación de patrones in rteraccionales, así como la prueba de la realidad. Existeuna creciente información del impacto del proceso de grupo en la gente. Una comunidad terapéutica cuando se en -cuentra funcionando bien, puede controlar y utilizar es tas fuerzas como una influencia poderosa del comportamien
to humano; con este reconocimiento, de todas maneras vie:ne la responsabilidad para definir las metas de la comuni
dad Y sus valores, reconociendo la individualidad del pa:ciante.
Tal vez la comunidad terapéutica pueda describirse mejor como un experimento en marcha, en un constante esta
do de superación, reparación y transformación.
Se hace esta pregunta: lQué es más importante: el éxito o el progreso?.
En opinicSn de Harold Mountain: "La comunidad terapéu
tica es como su nombre lo dice una comunidad de paciente;
y personal clínico modelo de la comunidad en general o ex
terna. En esta situaci8n el paciente re-experimenta sus conflictos en una forma atenuada, siendo más aceptado y obteniendo menos sanciones punitivas".
Al llegar a estas alturas nos preguntamos y cuestionamos ,acerca de la eficacia de la institución comunitaria
como instrunento terapéutico:
"lCUra t"ealmente la comunidad terapéutica?" "lPreten
de verdaderamente curar a los individuos en el sentido_-_:

tradicional de la palabra?" "lLa situaci6n comunitaria es
más apropiada para los "neuróticos", los "psicópatas" y los "esquizofrénicos" que pax-a los "deprimidos" y los "ma
n!acos", o es necesario para todos: pacientes, médicos yenfermeras, sea quienes sean?".
Existe una corriente de pensamiento acerca de la situación de la comunidad terapªutica encabezada por Franco
Basaglia en donde se hace una revisión fundamental de los
principios que sostiene el hospital psiquiátrico tradicio
nal. Asl Rubenstein y Laswell han llegado a la conclusió;
de que "el paciente (en la comunidad terapéutica) sigue privado de ciertas libertades, y los miembros del perso nal clínico siguen siendo agentes habilitados y mandadospor la sociedad, para ejercer un poder extraordinario sobre los pacientes que les han sido confiados. El médico aún está autorizado a privar a los pacientes de los derechos y de los Privilegios generalmente considerados comouna prerrogativa de los ciudadanos de una democracia".
El énfasis que se pone en la responsabilidad del paciente tiene un valor adicional. El proceso terapéutico u
tiliza las funciones de cada paciente; considera que aún:el más enfermo de -los pacientes no lo es en una forma total y absoluta. Cada paciente utiliza sus áreas sanas como base o punto de partida.
Alan M. Kraft nos dice y aclara la contraposición -con Basaglia: "Debe hacerse notar que nada de lo dicho -significa que el personal clínico sea pasivo y los pacie~
tes manejen el hospital. El hecho de que tanto el perso nal como los pacientes tienen derechosy1guales como seres
humanos en la comunidad, no quiere decir de ninguna manera que sus funciones sean iguales. Eso no puede ser, pues
los hospitales no son democracias manejadas por representantes de la comunidad, sino más bien jerarqulas cuyos -nµ.embcos mayores tienen roles de autoridad concedida a ellos por autoridades externas al hospital; los cuales adquieren responsabilidades con respecto al fnncionanúento~
total de la comun~dad. El concepto de autoridad en el ho!,
pita! es por lo tanto necesario e inescapable".
Uno de los principios de la comunidad tera~utica ra
dica en que las relaciones de autoridad deben ser abierta
~ente reconocidas y admitidas, Para que el grupo pueda-=discutir abiertamente los problemas de autoridad y sacar-

�82

provecho de ellos , es f undamental para el psicólogo (psiquiátra o "médico") ejercer mu autoridad en un clima tran
q uilo. Debe sentirse, en l o pos.tble, libre de cualquier
menaza cuando sus afirmaciones o sus intervenciones son;
xaminadas, criticadas o deformadas, debe estar seguro de:no tener nada o cas i nada de lo cual defenderse , de manera que pueda actuar como modelo de objetividad.
En esta forma la autoridad deberg ser completamenteracional, directa y clara con respecto a sus propósitos.Abrir los temas más "escabrosos" y discutirlos en el mo ..
mento ~s apropiado. Esto implic~ qiie se puede trab~jar 1al mismo. nivel con las áreas sanas del paciente , ha~iéndo
o sentir que el es igual o mejor que los "sanos" cuando:razona adecuadamente y adaptativamente para el bien de él
mismo y del resto de la comunidad.

a

Ultimas disertaciones.Es temerario el sugerir la adopción de nuevos méto d~s.terapéutico:, así como también lo es el intentar just1.f1.carlos con resultados objetivos". A través del tiempo de trabajo es posible hacer una síntesis de la reali dad, :n
co~unidad tera~éutica hemos visto muchos tipos
de meJor1.a asi como tambien algunos fracasos, en generalno creernos tampoco que sea una panacea para cualquier tipo de problema emocional, pero es una poderosa posibili dad terapéutica para muchas personas que sufren de proble
mas mentales.
-

;ª

Quiero enfocar mi atención hacia aquella persona enespecial que llamamos "esquizofrénica", la cual me hace_
dudar a cada momento de la eficacia de nuestros elementos
terapéuticos (incluyendo las técnicas operantes) existentes en la psicología.
das" . Huxley les llamó acertadamente: "almas no regenera_
lLes habremos modificado realmente su experiencia in
terna? .
lSe le permitira mirar al mundo con ojos meramente humanos?

a otros la respuesta de esta incontestable pregunta Dejo
.

BIBLIOGRAFIA
1 .- "La comunidad terap~utica " . Alan M. Kraft .
I I.- "Revis ión de algunos conceptos . a ctuales sobre comunidad t e r apéutica " . Dr. Sergio Gonzalez Fajardo.
III. - "lComunidades t er apé uticas: son en r ealidad? "ex-p licar como scim" . Howard A. Hoffman, M. D.
Estudio presentado en el seminario del Psichia
tri e I nstitute Foundation, Enero 17 de 1969 .
IV.- "Concept os de la comunidad t erapéutica " . Dr. Seymour Lis s .

�85

Entrevista a la

Dra. Marie Langer

La Dra. Marie Langer
.
culo P .
, .
, psicoanalista didácta del e'
sicoanalitico Mexicano
t
irMonterrey, invitada com
. ~es uvo el 30 tle Julio en -ción 72-77 para la cere:o:~e dro honorario por la generasante.
ia e entrega de cartas de pa _
Aprovechando su estancia e
.
de redacción de !mago real' - n esta ciudad, el cuerpo que pocas oportunidades tizo una entrevista con ella, ya
tar con la presenciad
enemos en nues tro medio, de cone personalidades t
d
P. lQue nos podría de . . M .
an estacadas •
ger?.
cir arie Langer de Marie Lan R. lDe mí misma?
.
formación
psicoanali'ti
' ca
que empece- en Viena . no•·•la• Tengo
te . sas políticas de v·'
:mine porque me fuí por caua Espana no t ,
1a intención de seriena
p.
. ,
enia en ese entonces
,
s1coanal1sta
sin
,
1
ª . a Clinica de Psiquiatría de la' . o q~e habia entrado
diante, me interesaba mucho 1
Un1v:r~1dad siendo estu
co, Y me daba cuenta que . a ~roblernatica del psicóti :sin ana1· ·
que le pasa al psicóti· c
isis uno no entendía lo.
.
o, entonces emp sis didáctico además t ,
.
ece un psicoanáli ,
, enia mi propia pr bl - .
penseque me podía ser Útil tamb'~
o ematica, y -después de un largo deamb 1
ien a este nivel, ahora t
u ar llegué a la Ar
.
,
o en el momento en el c l
gentina, jusanalítica Argentina comua se fundo la Asociación Psicolisis didáctico te~inadº yo de todos modos tenía mi. aná0 , Y supervisiones
·
empezad os, aunque interrum
id
, y seminariosallá tampoco tenían tod íp os, Y los pocos que estahanav a - mucha ~-rie
ge1 Ganna que venía de E
--~~
nei a, menos An de Francia de una fonnac:~ana{_Y_Celes cárcamo que venía~
institutos, Y que son ma n c asica de los respectivos bién como miembro fund dyores que yo, me aceptaron tam· -lítica. Permanecí- muc::O º;íe! fund~os la_Asociación Anapo ahí, 29 anos, desempeñé -

todos los cargos en su momento, y me fu{ de la Asociaci6n
junto con un grupo de colegas en una agrupaci5n que lléU1l!,
11\0S tlaU.forma, Plata4orma es una e.v~apba.óm.ón internacig_
nal, aunque de hecbbosubsiste solamente en Suiza; en Ita~
lia, en este memento tiene sus v!nculos en Viena, de j6~
nes analistas que cuestionaron el elitismo y la foX'µ\ación
autoritaria que dan en las Asociaciones Analíticas (ele
litisme principalmente económico, no se ctrata de otra co::
sa francamente), entonces ellos, en parte salieron de sus
soci~dades, en parte en Zurich, que es una situación muyún.ica,

Zurich en Suiza alemana, fueren aceptados por las

autoridades de la Asociación, y manejan el Instituto de Psicoanálisis desde hace unosr cuantos años, bueno, y en la Argentina también existía una Plataforma Argentina, yles cornpañeron de la Plataforma Argentina decidieron en su momento salirse de la Asociación, ya que nos impedía hacer una la.her- política, y poco después salió otro gru p0: ·oocumento, donde, como somos en la izquierda, las diferencias eran mínimas pero éramos dos grupos, bueno, como consecuencia de todo eso y de lo que pasa en la Argentina ya no hay nadie de Plataforma en la Argentina, si te
nemos uno, la.esaparecido, o muerto.
P. ¿cómo vé asted el Psicoanálisis en México?.
R. El Psicoanálisis en México ••••• los colegas que han ~ormado la Asociación Psicoanalítica de acá, en su -gran mayoría los conozco muy bien, porque tuvieron su foE_
mación en Buenos Aires, en la época en la cual yo era maestra didácta en la A. P. A. ahora, creo que son personas
inteligentes, bien formadas, .,pero lamentQ que durante mu ..
cho tiempo hayan dejado de lado cualquier extensión mayor
del psicoanálisis a través de instituciones con las cua les podrían colaborar, ahora, en una época colaboraron m~
cho con la U.N.A.M., después mucho menos, no conozco lascausas, en la actualidad sí, en maestría de Psicología -Cl{nica hay muchos colegas psicoanalistas que colaboran,y creo que eso va ha ser muy útil,
P. ¿cómo se forma un Psicoanalista?.
R. Hay una manera clásica de formarlos, iniciada por
F~eud, que para ser psicoanalista hay que analiaarse, y después hay dos elementos que forman al psicoanalista: la
supervisi8n de casos clínicos, y los seminarios en los
cuales se enseña teoría, posteriormente fue modificada e.!

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81

ta definición, ampliadá en el sentido de que, se dijo que
tiene que analizarse con un miembro de la Asociación Psicoanalítica de cada país dependiente de la Asociaci6n Psi
coanalítica Internacional (de la I.P.A. como le dicen), i'
hora bien, esta manera de formar analistas, obviamente bi"
retrazado mucho al psicoanálisis, y lo ha confinado en una élite, porque de esta manera son procedimientos suma mente costosos, y simultáneamente el anilisis tal cual, con diván, bueno, F~eud postulaba entre 5 y 6 horas por semana aproximadamente, actualmente acá, tengo entendido,
postulan 3 horas como mínimo. Ahora, no es adaptable a -las instituciones y a los hospitales, o a los centros desalud mental, como la clínica de la facultad por ejemplo,
no se puede hacer eso acá. Ahora, una manera, digamos, un
paso en el camino de poner el análisis al acceso realmente del pÚblico necesitado, ha sido dado con la creación del psicoanálisis de grupo, o con el intento exitoso tera
peuticamente de aplicar el Psicoanálisis a grupos de pa :cientes, que pueden ser tanto de instituciones, como de clientela privada, claro, aparentemente no te contesto co
mo se forma un analista, pero vuelvo ahora a eso, supongo
que ustedes no tendrán ni los medios, ni el tiempo, tal vez tampoco las ganas de entrar en un análisis didácticocon un analista didácta, etc, etc., pero, la psicoterapia
analítica de grupo presta dos grandes posibilidades: una,
como antes dije, que se necesita pasar por la experiencia
vívida de un psicoanálisis personal, o podría decir, sí,pero este psicoanálisis personal puede hacerse en grupo;y lo otro, va a formar terapeutas más allá de la e~erien
cia vívida de haber estado en un grupo terapéutico, poste
riormente pueden hacer también coterapias, como una mane:ra muy fundamental para la formaci&amp;.
Ahora, para formar no solamente un psicoanalista, un
terapeuta de grupos de enfoque análitico, sino en general
para el psicologo clínico, que tiene que enfrentarse a una cantidad de problemas, que, s! no se conoce a sí mismo
le pueden repercutir mucho y trastornar mucho, es de suma
utilidad que hubiera grupos llevados psicoanal{ticamente,
ll~~ados en la misma maestría clínica, no se cuantos son~tedes por cursm, pero si sé, que acá en Monterrey, haydif;rentes analistas de buena formación, y una solución seria conseguir los fondos para q~ _la Universidad les pa

gue un grupo de experiencia de duración de dos años, quevinieran con un buen analista para que aprendán esta:~
riencie; ~ segundo paso sería, tener unaanalista de~~
riencia aM!bi•::ol!nica, que sepa terapia de grupos, que -trabaje con pacientes y con unas dos o cdinco personas -no
importa el número si no sobrepasa el número de los paci~
tes-, que ya han pasado por la experiencia grupal, Y trabajando con él, aprenden poco a poco a i~~rpretar adec:damente. Eso serla éan~íespecco a fonnacion, y una forma .
ci~n que realmente ya en la práctica es accesible Y facti~
ble. p lCon esa formación se puede sal i r a trab~· j ar en la com~nidad a nivel de prevención, por ejemplo? • .
R. Seguro, porque a nivel de pr;venci6n, por eJemplo
en la Asociación Argentina hubo una epoca en que se tra.h!,
·aba anaihÍticamente para hacer prevención con maestros, ~on enfermeras, con líderes sindicalistas~ -bueno, no hubo
mayormente, pero la idea era esta, es decir, con perso~as
socialmente significativas para que ellos puedan despuescolaborar en prevención, el papel del maestro por ejemplo
maestro de primaria, es básico e importantísimo, peros~multáneamente, los maestros gener~lmente carecen de la 1!!.
formación, tolerancia y comprension adecuada f:ente a;los
problemas del niño pequeño. Yo tuve la oportunidad aca en
México de acompañar a los colegas que fueron a hacer grupos grupos operativos que no es lo mismo, pero la base serÍa el grupo analítico, para después poder hacer gru~s
operativos, con las jardineras y las afanadoras que ~uid!_
ban a los niños en la guardería de la Merced, es decir, el más grande mercado mexieano, y ahí era notable por unlado, cuán aliviadas se sent1an cuando adqu~rían la com prensión de determinados hechos, co~o por_:Jemplo, como manejarse con "los delitos sexuales en ninos_de 3 o 4 años se sentian obligadas moralmente de comunicarlos a -los,padres, que a su vez pegaban a los chicos, etc. etc.,
pero cuando pudieron darse cuenta que eso es w_ia situ~ -ción natural y no perversa, que eso no predest1na_a_n1n ; ru.no
·- a a lgún mal futuro , estaban sumamente
gun
·- aliviadas,
podfan adoptar otra actitud frent: a l~s n:nos. Bu~no,!so sería una s~euaotmn de prevencion pr1Jnar1a y obv:ame!!.
te, la educación para prevenci6n primaria es lo más impo~
tante.

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ria? ~ora , lQu~ otras situaciones de pr evención prima-- . , e nemos s iempre la interrel , . .,.
soci«:&gt;económi cos y l o·s factores ps:~~~~ ;ntre los fact&lt;i&gt;res
l aci~n que da después una d t
i
og cos, esta fnterre
.,. .
e erm nada f amilia
d
pues f orma al niño de determ · d
, que es - .
ina a manera yo 8 .,.
á
t i enen mucho problema de . nh
. .,.
,
e que ac la prevención?, bueno t i a 1aci on~ claro, lcómo hacer Garza está en eso pe; engo entendido qqe Fidel de la -,
o para estar en eso
por un lado, no,::caer en el si
.
' se necesita, - cuenta los factores so .
P .,.cologismo, sino tomar en -cioeconomicos que d t
i
pob laci8n, pero por otro l d
. .,.
e erm nan esta psicológicos que hacen qua o, tambien saber los fac tores
hijos, uno dr•dos sean do e d.
en una familia de , pongamos 6mientras que el tercero
ictos, inhaladores graves, -ega a secundaria t i
pa, Y tal vez, se salga totalment
~ _a . vez a pr~
mos, para trabajar bien, tanto loe de7 ambi:n~e, necesita
ta, como lo psicológico o sico
s~c~oecon?nu.co o marxi~
otro basta por sí m1smo . p
anal tico, ni lo uno ni lo
P. lPuede hablarnos al
del psicólogo clf.nico
1 go _sobre 7ª r e lac ión de l r ol Y e psicoanalista?
R. El Psicoanalista c on ma.,.
un señor de una larga fo'
, .,. yuscula, es generalmente rmac ion costosa
t
.
su consultorio privado
t l
, que rabaJa en Universidad; cuando tr~! ·aªa _ve! ~odavía dé clases en la
dad o en los· hospitales J dnaliticamente en la comuni go clínico. Lo que d ' . , ya e hecho trabaja como p sicólo
iJe antes• hay qu hab
na experienc ia personal par a .oder
e
e: pasado por~
dad, conocer las propias f llp
perder c ierta f ngenuidolor y la angustiad l
ª. as y aprender a contener e le paciente pero 9
~
í
raque
son poco formal
ún,
, e por si, cre e un hospital, yo no digoe:u:e ~ abe: rol; si yo trabajo entrictamente, sino como P . .,.lr ~Jo~c?mo psicoanalista e s
grupos.
sico ogo,_c linico que trabajo con:-

~iª

P. lQué experienc ias ha t enido
Psicoanal{tico Mexicano?.
usted en el Círculo -

un ma:·e!!e~!~~ulo, bue no, e n la presentac ión de hoy hubo
o, no s oy miembro fund d
d
coanalítico Mexicano .
h
or el Círculo Psi
.
ru. mue o menos entr.,.
por primera
vez al
.,.
'
e en contacto -go
mas
que
tres
años
tlá
i nvitaron junto con otra
a
s, cuando me .
s p ersonas a una s er· d
rencias
a Ciencias Polít'icas de la U N A M i e e confe .,
redonda en Televisa.
• • • ·•Ya una mesa

ª

El ctrculo Psicoanal1tico (yo estimo mucho a la gente de ahí), se diferencía de las Asociaciones Analíticasen vkios puntos bastantes fundamentales: uno, el que importa acá en especial, es que no se pide que se sea médico para ingresar ahí, al- eevés, la gran mayor1a de los in
tegrantes son psicólogos, pero aceptan médicos, socioló :gos, en fin, son mucho más amplios en su aceptación; lo o
tro es que están muy interesados en aspectos más socioeco
nÓmfCOS o de la realidad social de cada país. En concreto
hay dos seminarios obligatorios en el círculo, obligato ríos y permanentes, uno es sobre ideología, y el otro, es
e l es t udio de Freud. Y ya, bueno me fué un gr an gusto encontra rme acá un poco inesperadamente, porque no sabía -del círculo éste, con lo que ya habiamos postulado en laArgentina, tanto los de Plataforma, como los de Documen-to , e s to es, estudiar l as dos vertientes a través de l a scuales se define el ser humano.
Ahora, lQué más l es puedo contar del círculo?, tam b i én a nivel económico no son tan exigentes , ni mucho menos, aceptan también , por lo menos para el ingreso , comoanál i sis didáctico, anál isis de grupo, esto e s algo mubho
más a ccesible, y , en los últimos años , están muy interesados de participar no solamente en la enseñanza en Univer sidades , s i no también en instituciones hos pitalarias.
P . lQué relación existe entre el círculo y la Asocia
ción Internacional?
R. No depende del Instituto Internacional, depende de •••. El fundador de este movimiento de los Círculos, es Igor Caruso, quien vive en Austria, que es psicólogo,y cuando quiso ser analista y empezar la formacmón entróen rebeldía contra los altos honorarios y el espíritu del a sociedad de Viena en su momento, el estaba en Viena - cuando empezó, y entonces formó su propia sociedad; el -cír culo , que después hubo Círculos en otros lados, no sé,
no te podría dec ir cuántos círculos hay, sé que ahora, en
Agosto, tienen un congreso en Berlí n , pero e s una organización paralela con la Asociación I nternaciona l , pero s in
ningún vínculo di recto, solo algunas amistades persona
les .

\

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90

CIENCIAS SOCIALES, IDEOI..OGIA Y C(f.K)CIMIENTO
J, AlAIN MILI..ER.~ HERBERT,ED,SIGLO XXI

Tres artículos de amplia explicación dan ·forma basicamente a la unidad de este volumen, en su orden son: Acción de la estructura de J. Alain Miller, además de re
flexiones sobre la situación teórica de las Ciencias So ciales, especialmente de la Psicología Social y notas para una teoría general de las ideologías del mismo autor.
En su escrito Miller nos ofrece las bases necesarias
para el Análisis Epistemológico de las relaciones estructura - sujeto e ideología - conocimiento - formación so -

cial.

Incluyendo estas posteriormente en un contexto so -cial de clases, en el cual, s u funcionamiento irá dirigido a ocultar ciertas contradicciones generadas dentro dela estructura propiamente dicha; con lo cual se constituye un sistema dé representaciones, mismo que a la vez essostenido por los individuos parte de la estructura. Como
explicación a este fenómeno propone el funcionamiento objetivo de la estructura como determinante directo de in versión causa efecto en la percepción propia de los sujetos, en esta forma, el sujeto imaginariamente. se sitúa c~
mo sujeto agente de lo estructurado, mientras en la real.!_
dad funciona como sujeto soporte de lo estructurante, tal
desconocimiento de función convierte al sujeto en un age.!!.
te imaginario de la estructura.
La relación del sujeto con la estructura resulta nofuncional sin la intervención de una acción imaginaria de
conocimiento !necesariamente falso) reestableciendo la -realidad en su continuidad p0r la producción de representaciones que responden a la carencia de lo estructurMtey compensa la producción de carencia.
"Estas representaciones son puestas en escena, por lo que hurtan, solo existen para disimular la razón de su

.
unto
e · nos hallamos, la percepciónexistencia". En el p
qu
d do en llamar sensibili 'd 1 ía tanto lo que es a
imi
y la i eo
og
t único de desconoc
en
d estin reunidas en el concep o
da,
to.
.
dando una
exacta con.
Herbert intercala sus escritos
1
d
Miller
se
inicia
cuestionando
muy a
tinuidad con
s~tus Epistemológico de las Ciencias Socertadamente

:1

ciales.
osición de Louis Althuser Y e!_
Para es~~' adpota 1;ó~icamente hablando) con las --tablece un d~alogo ~m~t~, dolo no con la tradicional preCiencias Sociales, i~icia~
, estas aquí y que inte~
.,
res? sino -~Para que
.
gunta lQlll.en e
.
'
1· ndo acerca de las Ciencias
ciones tienes? prosi~e exp icat
e publican una canti .
"E determinado momen os
.
sociales:
n
.
t,. determinado por diversos
dad de obras cuyo contenido esda ista de la utilizacióndesde el punto e v
. .
.
factores; pero
esos factores carecen de impor social de ellas se hace,
1
d uación de tales obras.
si cuenta es a a ec
1
11
tancia, o ~ue
ru o social en un momento.
En a las necesidades de unlg ~- cías Sociales consisten, definitiva propone que as il~n ción de una técnica a una
ctual en la ap ica
.
f
en su orrna
'
.
, d a las relaciones
soci'ales·, el complejo conJund
ideologia . e . , t'ene por f'ina li'dad responder a la eman
to en aplicacion _i
1 psicosociológico con mirasda social al realizar lo rea_, de las relaciones socia .,
readaptacion
•
a una adaptacion o
.
1 b 1 considerando la estruct.!!_
les a la práctica so:ial g o a '
ra social como invariable.
ndable un estudio con 'd
bastante recome
.
Consi eramos
.
,,. . 0 de Jacques - Alain
d 1 a· curso epitemotogic
cienzudo e
is
como lo propone Her Miller Y de Thomas Herfbert,dyeat~a:~jo designada por
"S 1 la nueva orma
,
d' t'
bert,
o o
a·o de la teoría, permite is lJlLouis Althuser co~o trab J
. rto modo seguimos estan guir en donde estabaroos Y en cie
do".

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92

Reseñas

¿cuál fué la valoración, la crítica de los experimen
tos en los manicomios de Gorizia, Parma y Trieste? lReal
mente en que consiste la fuerte corriente antip&amp;tquiátri::ca italiana como una perspectiva sociopolítica?.
El antipsiquiatra italiano Franco Basaglia y sus colaboradores, junto con los aportes de reconocidos psjquia
tras españoles nos da una visión global de la relación_::
que guarda el "enfermo mental" y la sociedad contemporá nea.
En ésta, cada contradicción debe ser aislada y debebuscarse el espacio aparte donde el sujeto pague, por símismo, la contradicción que representa. Porque, lo que i~
porta es descubrir enseguida al diferente y aislarlo para
confirmar, que no somos nostros '(los sanos, los normales,
los buenos ciudadanos), esto es, la estructura de nuestra
organización social (basada en la relación, capitalista obrero, o explotador~explotado), la que produce contradic
ciones.
El libro está dividido en tres partes: Una aproximación histórica al heeho psiquiátrico y su ideología; unacrítica a la institución psiquiStrica en el mundo moderno
y un análisis de algunas de las más destacadas corrientes
ideológico-prácticas de la psiquiatría actual.
Nuestro reconocimiento a Ramon García, por su aporte
y la recopilación de toda esta serie de textos críticos-sobre el hecho psiquiátrico, que revelan el pensamiento y
la acción desbordante, •' donde la lucha permanente lleva él
objetivo de destruir las instituciones que, producto de la repres1e1n social, avalan la marginación y la "paz so cial" &lt;fundada en la explotación de la sociedad de clases.
Franco Basaglia, nació en Venecia en 1924; psiquia tra francés, desde 1961 director ~el Hospital Psiquiátri-

d de la OMS lleva
al ente con ayu a
.
co de Gorizia. Actua ~
i~ en relaci~on con el maru.c~ cabo'-'°ª amplia expe:ienc E profesor encargado de hi
• 1 de Trieste. s
mio provincia
u · versidad de Parma.
giene mental en la ru.

BIBLIOGRAFIA.
Autor F. Basaglia Y
Bolsillo# 405.

otros. Barral Editores. Ediciones de

�94

Notas e Informes

CURSOS

·Grupos de estudio.
Obras introductorias al Psicoanálisis .
Duración - 1 semestre.
Frecuencia - una reunión semanal .
Tiempo - 2 hrs.
Modalidad operativa.
Se formarán grupos de 8 a 10 alumnos, coordinados por cólllpañeros de esta Facultad, integrantes del grupo Pichón Riviére.
El estudio se hará directamente de las obras de Freud y el
libro Psicolog!a : Ideología y Ciencia de el Dr . Nestor
Braunstein y colaboradores, Ed. Siglo XXI.
Mayc,r info.rmación con Feo. Mora Larch. Quinto semestre. "A"
Manuel .Nuñis Quinto Semestre "D".

�rapreso en los Talleres Gráficos
de la Facultad de Psicología de

la U. A. R. L.

�Editorial
Biografía de Sigmund Freud
- ISRAEL MARUNEZ ESCAMILI.8__

Ps~c~análisi§ y Medicina
--

DR.. . .N.ÉS'l'OR

BRA~S'l'EIN

- Reflexianes en:~Torño
al
- Concepto de Salud ·y Enfermedad
-

RODOLFO BOHOLAVSXY

R-acio~~lización y
Contrarrevofución
DR. ARMANDO BAtn,1m

-

.,.

Algunos Aspectos Sobre
la Comunidad Terapéutica
PSIC. JORGE VALDEZ GUAJARDO

Eñtrevista a la Dra. Marie Langer
Resefias

Notas e Informes

�Editorial ·

·

Biogr_afía de Sigmund Freud ,.
- rs·RAEL MART.INEZ ESCAMILJh_

Psicoanálisis y Medicina
--=-

DR.• ...NES'fOR BRA~-$-TEIN

- Reftexiones eñ~
-Tonío aJ
-- - Concepto de Sa1ud -, - Enfermedad
.-RODOLF-0 BOHOLAVSKY

Racio~~liz~ción y
Contrarrevofución
DR. ARMANDO ·BbtJt,"'.80

- -

=

Algunos Aspectos Sobre
la Comunidad Terapéutica
PSIC. JORGE VALDEZ GtJAJARDO

Entrevista a la Dra. Marie Langer
Resefias - ~ =
Notas e Informes

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                <text>Revista de psicología psicoanalítica publicada en la década de los setentas. Contiene artículos sobre psicoanálisis, salud mental, medicina, psicología, racionalización, biografías, terapia, entrevistas y artículos editoriales.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�.

1
REVISTA
AÑO

DE

fQHOO UHJV~JTMIO

mago
PSICOLOGIA

PSICOANALITICA

NOVIEMBRE DE 1977

NUM. 2

Revista editada por un grupo de estudiantes
de la Facultad de Psicología de la U. A. N. L.

COLABORADORES

Dra.
Dr.
Dr.
Lic.
Lic.
Lic.
Lic.
Lic.

Marie Langer
Manuel Contreras
Néstor Braunstein
Jorge Valdez
Horacio Foladori
Fernando González
Salvador Malina
Graciela Rahaman

Publicación Bimestral .

Registro en Trámite .

La correspondencia científica o administrativa debe dirigirse a IMAGO, Apdo . Postal# 669,
San Nicolás de los Garza, N. L., México.

�REVISTA DE PSICOLOGIA PStCOANALI !CA

�Indice
1

BIOGRAFIA DE SIGIJND FREUD 2a. PARI'E ••••••••••••••••••• 7

1srael Mart!nez
EXPERIEN::IAS
~

Escamilla

cm-

GmPQS

TERAPEm'ICX&gt;-DIDACTicn;

E.S'IDDIANlES DE PSI(X)IOOIA CLINICA FN EL

MARX&gt; DE SU FORv1ACICN UITVERSITARIA•••••••••••••••••••• 37

Dra. Marie Langer
9:l3RE EL PSIOlANALISIS SALVAJE ••••••••••••••••••••••••• 45

Lic. Horacio Foladori
EL PSIOOANALISIS: PN AUXILIAR DE IA EDUC.ACIOO •••••••••• 57

Prof. Manuel Muñiz -

PSIOOANALISIS Y LENGJAJE ••••••••••••••.•••••••••••••••• 65
Dr. Néstor Braunstein
, IA EVOIJ.X;ICN DEL &lt;XNCEP'ro DE GRUPO OPERATIVO ••••••••••• 77

Antonio García de la Hoz

EL ~IO DE IA OBRA DE FREUD ••••••••••••••••••••••••• 91
Gregorio Baremblitt
Miguel Maµajt

CUESl'I~ ME'laXlI.J:X;ICA.q ~ PSI&lt;Xlr\NALISIS ••••••••••••• •113

Jos&amp; Bleger .

IA REPRESIGI

'. '

m 1A REPUBLICA AlQNI'INA

EN EL ARFA DE IA IAllJD ~mrAL •...•••••.•••.•.••.••.•.••133
Comisión de Salud Mental de la
Casa del Pueblo ~entino
~ - .•..••.•.........•..•.•••••.••••.••.•••.•..•.. •145

�7

Biografía de Sigmund Freud
2a, PARTE
ISFAEL MARI'INEZ .ESCAMILIA

LA INTERPRETACION DE LOS SUENOS
La Interpretación de los Sueños es considerada la -obra maestra de Freud y hasta el momento, es uno de los
más sólidos pilares del psicoanálisis . Freud mismo sen
tía que debía la obra a una inspiración excepcional y:que, si sus otros libros tenían que ser algún día par-cialmente rectificados, éste permanecería intacto, con
su frescura y su verdad.

Sería excesi vo presentar La Inte rpretación de los Sue-ños como e l fruto de un descubrimiento debido al azar.
Pero hay algo de eso, puesto que Freud descubrió la sig
nificación del sueño tratando de penetra r en el por qu1
y el cómo de las neurosis. Es verdad que bastante temprano los dos órdenes de investigación se habían ligado
tan estrechamente que forzosamente habían de influir -uno sobre el otro: las neurosis le habían revelado la im
portancia del sueño, el sueño a su vez le dió la clave
de las neurosis.
Desde el momento en que la libertad de las asociaciones
se convirtió en regla, los enfermos se pusieron espontáneamente a contar sus sueños, de modo que Freud se vió
obligado a tratar las producciones de la vida nocturna
como hacía con los demás síntomas evocados en el relato
del enfermo. Los histéricos lo habían empujado a ello,
en cierto sentido, puesto que, en virtud de una obligación interior, asociaban unas con otras todas las ideas
que se presentaban simultáneamente a su espíritu.
Otro hecho de observación clínica había alentado a Freud
en su investigación: que existía una analogía entre el
sueño y los estados alucinatorios de ciertas afecciones

�8

mentales, como la psicosis alucinatoria aguda. Impre-sionado por la idea de ciertos psiquiatras que veían en
el delirio onírico una manera de realizar un deseo ocul
to, Freud empezó a sospechar que podía suceder lo mismo
con el sueño y que la parte nocturna de nuestra vida -psíquica, lejos de ser absurda y anárquica, no era me-nos sensata ni orientada que la de la vigilia.
su intuición no fue realmente confirmada hasta el pri-mer análisis completo que hizo de uno de sus sueños, el
miércoles 24 de julio de 1895, día histórico, como él mismo observó con una seriedad a medias, se trataba del
sueño llamado "de la inyección de Irma". Freud había transcrito su interpretación en un café de los alreded~
res de Viena, en el Restaurante Bellevue, y se pregunta
ba si algún día pondrían allí una placa conmemorativa:con la inscripción: "En esta casa, el 24 de julio de -1895, le fue revelado al Dr. Sigmund Freud el secreto de los sueños". Ninguna placa de mármol conmemora ese
acontecimiento inusitado que, como otros igualmente importantes, pasó por el momento completamente inadvertido, pero la fortuna de La Interpretación de los Sueños,
que no ha cesado desde hace más de sesenta años, vale por sí sola todo un monumento.
Freud encontró el primer material del libro, y con mucho
el más importante, en el análisis de sus propios sueños,
que entonces hacía sistemáticamente. En verdad el pro-yecto mismo de la obra coincidía con una crisis: Freud se impuso finalmente escribirla para tratar de superar el estado interior muy doloroso en que lo había sumergido la muerte de su padre. Entonces él mismo era su propio tema, al exponer sus ideas hablaba de sí mismo y se
entregaba a la curiosidad del pÚblico.
En 1897, cuando debe reconocer la inexactitud de su teo
ría de la seducción, espera que el sueño pueda todavíasalvar su edificio. Después deja de escribir para est~
diar la enorme literatura publicada sobre el mismo tema
y se qlegra de que ningún autor haya adelantado sus CO!!_
clusiones, lo que le garantiza la prioridad. La necesi
dad de hacer la historia de los problemas del sueño lerepugna, pero no puede eludirla, y como quiere también
insertar en el libro un capítulo de psicología general,

debe modificar todo el proyecto.

9

Durante dos años, trabaja sin pensar en la publicación~
pero el 28 de mayo de 1899, se decide bruscamente y lo
anuncia en seguida a Fliess:
"De repente y sin razón especial, el sueño ha tomado -c uerpo definitivamente. He reflexionado bien, todos esos
disfraces no me convienen, como tampoco la renuncia puesto que no soy lo bastante rico como para guardar para mí
solo el más bello descubrimiento que haya hecho, el único
probablemente que me sobrevivirá.

La primera vez me atasqué. Esta vez saldré adelante.
Además, no hay ahí nada importante. Ninguno de mis trabajos ha sido tan completamente mío •.. "
Finalmente el Último manuscrito es mandado al editor en
septiembre de 1899. Al finalizar el mes de octubre, -Wilhelm Fliess recibe un ejemplar y el 4 de noviembre de 1899 , el libro apareció en las librerías . Pero ya sea que el editor fuera supersticioso, que se sintiera
impresionado por el siglo naciente, o bien que comprendiera el carácter profético del libro, prefirió ponerle
la fecha de 1900.
Durante 18 meses La I-nterpretación de los Sueños cono-ció el silencio casi total de la prensa. Ninguna re-vista científica señaló su publicación y aparte de una
reseña elogiosa en el Berliner Tagblatt, los periódicos
cotidianos la ignoraron. Los pocos científicos que se
pronunciaron sobre ella lo hicieron negativamente.
En 1927, cierto profesor Hoche, de Friburgo, clasificaba la obra de Freud al lado de "las claves de sueños -bien conocidas, que se imprimen en mal papel y que se encuentran a veces en los cajones de las cocineras".
De modo que durante diez años el libro no se vendió y pasó inadvertido.
Sobre la acogida del pÚblico a La Interpretación de los
Sueños, Freud dice, "La acogida que se le ha reservado,
hasta ahora por lo menos, no me ha satisfecho; se le ha
comprendido muy poco; los elogios parecen limosnas, la
obra es manifiestamente antipática para la mayoría de -

�10
la gente. Nadie a mi alrededor parece t ener la menor sos
pecha de lo que contiene de importante. Me lo explico di
ciéndome que me adelanto 15 o 20 años a mi tiempo .• ,"
Para Freud, no obstante, La Interpretación de los Sueños
tuvo consecuencias más decisivas que ningún otro de suslibros. Era el fruto de un largo trabajo interior que le
había permitido salir de una grave crisis íntima con más
firmeza, más confianza en sí mismo y más serenidad respec
t o del juicio de los demás. Sobre todo, atrajo la aten-=ción de algunos jóvenes que formaron pronto el primer núcleo de sus discípulos y, de esa manera puso fin definiti
vamente a su aislamiento.
La Interpretación de los Sueños tuvo nueve ediciones en c~:c a de 30 años y Freud, en varias ocasiones, la enrique
c io con sueños y observaciones que procedían de sus discI
pulos. Por su concepción misma, es una obra compleja y tan vasta que el lector no preparado puede temer perderse
en ella. Muy pronto, por lo demás, Freud sintió la necesidad de reunir las principales ideas en una exposición más breve, con el fin de ponerla al alcance del público profano pero cultivado, del que esperaba hacerse entender
mejor que del público científico. En 1901, pues, hizo de
su obra maestra un resumen extremadamente claro que es co
mola versión popular y donde no falta, sin embargo, nin:guna de sus id-e as. *
Ni el advenimiento del siglo, ni la publicación de La Interpretación de los Sueños, acarrearon al principio nin-gún cambio en la vida material de Freud, que seguía insegura Y dejaba prever en ocasiones días sombríos.
Además de sus seis hijos, Freud tenía en parte a s u cargo
a su madre y a sus hermanas solteras, sin contar a su cuñada;, Minna
Bernays que, después de la muerte de su novio I
•
•
paso a vivir a su casa y permanecí~ allí toda la vida.
Con cargas familiares tan aplastantPs y medio~ de subsistencia extremadamente inseguros, el establecimiento ae, nn
presupuesto debía de ser muy problemático. Al terminar -

*" 1n-l'todu.c.u6n a..t f4,tu&amp;_o de lo.t. Sue.ño~ ".
O.C. Tomo 1 Ed. &amp;bl..lotec.a Nueva, Mad.Júd. 1973

11
el siglo, Freud desesperaba con f recuenci a de poder salir
adelante y, en sus momentos de desaliento , dudaba inclusive de poder salir jamás de la pobreza.
Además, las relaciones de Freud con aquellos de sus cole-gas que podrían alimentar su clientela se deterioran cada
vez más a medida que se conocen o se creen conocer sus ide
as. Freud se ve privado de una fuente importante de clien
tes y un buen día de 1897 comprueba melancólicamente que:ya sólo tiene tres casos en tratamiento: dos que ha acepta
do tratar gratuitamente y, como es la época de su autoaná:lisis, el suyo propio.
Hacia fines de 1899, la situación es tan mala que Freud se
decide a solicitar un puesto en un establecimiento hidrote
rápico, que le procuraría por lo menos un salario fijo.
Pero, por las razones que fueran, su solicitud no encontr~
respuesta .
Indudablemente para pone r fin a esa i ncertidumbre alarmante Freud, en 1897, pres~ntó su candidatura al título de -"prof esor extraordinario", título puramente honorífico , ya
que no suponía cargos precisos en la Facultad, pero suscep
tible de realzar su prestigio a los ojos de la sociedad-=vienesa, enamorada de las distinciones y los grados. La primera gestión de Freud con tres profesores, entre ellos
Nothnagel, uno de sus antiguos maestros-; no tuvo absolutamente ningún resultado, por motivos fundados ante todo en
el antisemitismo de los medios oficiales, y en gran parte
también, sin duda, a la reputación de Freud en materia de
sexualidad. Como esas razones no eran nunca claramente confesadas y Freud tropezaba en todas partes con el silencio, cesó pronto sus gestiones.
Sin duda las cosas habrían quedado así si un acontecimmien
to aparentemente anodino no le hubiera dado a Freud el de:seo y el valor para volver a la lucha.
Ese acontecimiento está lo más lejos posible del campo pro
fesional sobre el que, según confesión del propio Freud, :poco después tendría una profunda influencia: se trata, en
efecto, del primer viaje a Roma que hizo en el año de 1901,
viaje con el que había soñado toda su vida, pero que no pudo hacer hasta entonces por una disposición interior extremadamente especial qué sólo el análisis le permitió su-

�12
13
perar.
Vuelto a Viena, Freud tomó seriamente sus asuntos: si quería tener el título de profesor, era necesario que llegara
de una manera u otra a romper la resistencia del ministro,
Wilhelm Von Hartel, o al menos a sostenerla. Buscó, pues,
apoyos sólidos y encontró algunos que esta vez, por fin, le permitieron vencer. El asunto tomó la forma de una-:- transacción mercantil: la protectora de Freud, la baronesa
Ferstel, que estaba en tratamiento con él, pagó el nombramiento de Freud con el cuadro de un maestro, que le regaló
al ministro.
Freui lo menciona, en una carta a Fliess:
"Finalmente, en ocasión de una cena ofrecida al ministro por mi cliente, le comunicó muy amablemente que el acta se
er.contraba ya en manos del Emperador y que ella sería la primera en ser informada de mi nombramiento".
"Llegó un día a la sesión radiante y con un comunicado del
ministro en la mano. La cosa estaba hecha. La Wiener -Zeitung no ha publicado todavía la información, pero la no
ticia de mi nombramiento, salida de las oficinas oficiales
se difundió rápidamente. He obtenido la aprobación del pú,
blico, me llueven felicitac iones y flores, como si, de re
pente, su Majestad hubiera descubierto oficialmente el pa:pel de la sexualidad; como si el consejo de ministros hu-hiera confirmado la significación de los sueños; como s i el
Parlamento hubiera votado por mayoría de dos terceras partes la necesidad de una terapia psicoanalítica de la histe
ria".

"Así que me he vuelto visiblemente honorable; mis admiraco
res más intimidados me saludan ce lejos f,Or la calle ".
Después de haber comprobado, no sin cierta amargui a, que ha hecho sus "primeras reverencias" a la autoridad y que,
en consecuencia, puede e sperar con fundamento una recompen
~a, _Freud c~ncluye con una vuelta sobre sí mismo que es su
ultima confidencia a Wilhelm Fliess:

"En toda esta historia, ha¡ alguien con larnas orejas y al
que no tomaste suficienter.1ente en cuenta en tu carta: yo.
si hubiera dado esos pasos hace tres años, me habrían nombrado entonces y me habría ahorrado muchas molestias. O-tres son así de hábiles, sin tener que ir primero a Roma.
He aquí el glorioso acontecimiento al que debo, entre otras
cosas, tu carta amistosa.
Te ruego que guardes para tí el
contenido de la mía ... ".
Esta carta concluye la correspondencia apasionante que - Freud intercambió con Fliess durante diez años, donde fijó
sus propios rasgos con el talento de un escritor y un amor
incorruptible por la verdad. Desde hacía algún tiempo las
cartas de Fliess se habían espaciado y pronto Freud dejó de escribir en absoluto. Había hecho todo por prolongar aquella amistad bajo la cual, durante tanto ti empo, habían
estado latentes, a su pesar, violentas pasiones infantiles.
Desengañado por su autoanálisis, ahora conocía la natural~
za de su apego y además, veía que el hombre al que más admiraba en el mundo, su único "público", no comp:cendía o no
aceptaba verdaderamente sus ideas. se resignó, pues, para
conquistarse definitivamente a sí mismo, a perder su Último amigo.
NACE EL MOVIMIENTO
En la historia del movimiento psicoanalítico, obra que data de 1914, Freud se limita a recordar sucintamente como poco a poco se reunieron jóvenes a su alrededor y concluy~
ron al aislamiento que creía su destino para siempre:
"A partir de 1902, algunos

médicos jóvenes se agruparon a

mi alrededor con el fin bien determinado de aprender psic~
análisis, ejercerlo y difundirlo. El impulso vino de un -

colega que había podido experimentar sobre él mismo los efectos felices de una curación. Convenimos en reunirnos en mi casa a horas fijadas, para discutir de acuerdo con ciertas reglas, tratar de orientarnos en aquel campo de i!!_
vestigaciones todavía desconcertante y llevar otras perso,.
nas a compartir nuestro interés. Un día, un joven recien
salido de una escuela profesional vino a vernos con un manuscri to que demostró una extraordinaria comprensión. Le
aconse jarnos que hiciera estudios secundarios, que frecuen-

�15

14

tara la Univerdidad y que se dedicara a las aplicaciones no médicas del psicoanálisis. Así fue como Otto Rank se convirtió, para nuestro pequeño grupo, en secretario activo y dedicado y, para mí mismo, en el mas fiel de los cola
boradores .•. ".
Freud no nombra aquí al primer médico que ejerció el psic~
análisis después de él: fue Rudolf Reitler que, con Max -Kahane, frecuentaba desde hacía tiempo sus cursos en la fa
cultad. El colega al cual atribuye la iniciativa del pri:=mer agrupamiento es Wilhelm stekel, médico afectado por -graves trastornos neuróticos que, hacia 1901 o 1902, había
acudido a hacerse tratar por él. Max Kahane abandonó la sociedad en 1907, sin haber sido psicoanalista propiamente
hablando puesto que no empleaba el método.
Desde principios de 1908, la sociedad psicoanalítica de Vie
na contaba con 32 miembros y a partir de 1907 -fecha impor
tante del movimiento- recibió numerosos visitantes extranje
ros, suizos, ingleses, estadounidenses, alemanes, que ibana formar el primer núcleo de la asociación internacional .
El crecimiento un poco azaroso del movimiento; el reclutamiento completamente anárquico de los miembros, que -no lo
olvidemos- no iban a aferrarse a un dogma, ni siquiera a una doctrina terminada, sino a un hombre solo, sin- otro apo
yo que unas cuantas ideas seguras y su genial intuición; -por último, el carácter particular de aquella ciencia sin
tradición ni pas ado que, para constituirse, remitía en prin
cipio al investi~ador a s u propia subjetividad; todo esto no dejó de repercutir s obre el destino ulterior del psicoanálisis, hasta el punto de llegar en ocasiones a comprom~
ter su éxito.
· Freud mismo se manifestó siempre contra la idea de una ortodoxia; lo que quería defender en el psicoanálisis no era
un edificio ideológico completo y fijo sino un mínimo de concepciones sin las cuales no le parecía posible el traba
jo en común.
Así el psicoanálisis es y debe seguir siendo la ciencia del inconsciente. No debe dar origen a una "weltanschauung"
(concepción del universo), pero puede ser practicado por todos los que aceptan sin reserva lo que Freud, siempre en

!~ mis~o Man~al,

plantea como principales fundamentos·.
a existencia de procesos s' .
.
oría de la resistencia y depl~q~:cos ~~conscientes; la tedel papel de la sexualidad
d 1 presion; la apreciación
son los principales conteni~osede~omp~ejo ~e_E~ipo -tales
damentos de su teoría- quien
.
fun
no lospsicoanalisis
acepte
deby los
,
tarse entre los psicoanalis t as.
,.
no
eria conSe encuentra exactamente la misma.
c:ibió en 1917 a Georg Groddeck i~e~ en una c~rta que es
nes que, contrariament
t
, medico y escritor berlie a antos otros s
ab
sar las filas de sus di , 1
, e neg a a engrodel Ello, escrito con t:c~pu os. En su maravilloso libro
rario, Groddeck lanzab na pr~fundidad como talento lite1
. .
a por primera vez 1 · d
•
a medicina psicosomatica
Al .
. a i ea misma de nombre y una riqueza im • .
IIU.Smo tiempo, daba un nuevo
prevista al inconsciente freudiano:
~eoría del inconsciente, de la resi
.
importancia de la sexualid d
stenci~ Y la represión;
da escición fue motivad
a Y del compleJo de Edipo. Cad
ª por
el abandono t 0 t 1
.
e tales concepciones O
r d
. .
a o parcial que les quitaban todo'
po _esviaciones o extensiones -su sentido p · · ·
en Adler, la psicología del
_rinutivo. A veces, como
te su antigua primacía 1
consc7eijte encontraba nuevamen
la sexualidad infantil, ~ neuro~is no estaba ya ligada a, sino a s.unples def t
,
y a h ~chos de la vida social·
ecos organices
consciente individual sub. ~,otras, como en Jung, el in-do en un inconsciente col:i:_ia, pero desexualizado, ahoga
sica entraba por una
e ivo consolador donde la metafí
el "trauma del nacimi:~::;ªe!ªi~ª~º en el caso de Rank, :=por el origen mismo de la vidp ic a_todo el mal humano -rraba el drama edípico
D
a, gr~cias a lo cual se aho-"h
j,
·
urante
mas de 30 anos
ere ias", cualquiera que f
todas esas
contener en sí mismas pa
uera la verdad que pudieran -,
recen no haber t .d
mas que restablecer un estado
.
eni o como fin
en otros términos anular.
ai:1terior de la psicología, pensamiento freudiano.
ingeniosamente el escandalo del
F:eud que perdió de camino a tan
vinculado por sentimientos
f tos seres a quienes estaba
vida ligado a hombres
dpiro_undos, permaneció toda su muy
stintos de él
,
sus preocupaciones científicas Y el sesgo por
sus
origenes,
de su
pensamien-

�17
16
to. Para no citar sino dos casos, por cierto ejemplares,
Ludwing sinswanger y Oskar Pfister, uno psiquiatra Y el otro pastor protestante, supieron conservar una fidelidad
inconmovible a través de todas las vicisitudes del movirnien
to, sin ceder nada de sus ideas científicas ni de sus convicciones religiosas.
Si se lee la correspondencia que mantuvo hasta el final de
su vida con aquellos dos hombres, se ve hasta qué punto lo
conmovían y que no es culpa suya si no encontró aquello
con más frecuencia.
Ludwi ng Binswanger se había fijado corno tarea tender un -puente entre e l psicoanálisis y la psiquiatría o, más exa~
tamente, cre ar entre las dos disciplinas todavía ajenas una
de otra, sólidas bases de trabajo común. Después de las t ormentas de su ruptura con Jung, Freud había pensado por
un momento convertirlo en el "delfín" del movimiento pero,
preocupado por su carrera y sus investigaciones psiquiátr.!:_
cas, Binswanger no había compartido su opinión. La decepción de Freud no modificó nada de su calurosa amistad ha-cia el joven científico y mucho tiempo después se sintió empujado a confirmárselo:
"Hemos permanecido fieles uno al otro durante un cuarto de siglo, pero era como si no pudiese ser de otro modo y no le dimos mucha importancia ... ".
En cuanto a Oskar Pfister, que defendió siempre sus ideas
con un temperamento vigoroso y mucha agudeza, Freud lo 11~
maba "su querido hombre de Dios", "verdadero servidor de Dios", cuya noción y existencia misma le habían "siempre pa~ecido muy improbables••. Pfister, doctor en filosofía Y
teólogo, fue el primero en aplicar el psicoanálisis a la pedagogía. Quería practicar el psicoanálisis sin sacrificar las exigencias de su minis terio, que ejerció en zurich
hasta su retiro: y si aceptaba las observaciones a veces muy v i vas de Freud, sobre todo en el capítulo de la sexualidad, sabía también hacerle frente y mantener su manera franca de hablar.
Cuando Freud publicó EL PORVENIR DE -UNA ILUSION, donde la religión es considerada como una ne~
rosis colectiva, Pfister respondió escribiendo LA ILUSION
DE UN PORVENIR, pero jamás la polémica entre los dos tomó

el sesgo agrio al que Freud
..
las críticas. Un día F
d era mucho mas sensible que a t
..
reu preguntó malí ·
or .. por que el psicoanálisis
..
. ciosamente al pas
ª:gun hombre piadoso, . sino
no habia sido inventado por ~io Y Pfister respondió:
por un judío absolutamente im-Pues sencillamente porque la re . . .
vía el genio creador y po
ligiosidad no implica toda
r
,
rque los hombres . d
an
parte,
no
merecían
.
.
pia osos, en -g
siquiera log
t
nes. Por lo demás en pr·
1
rar a 1 es realizacio-imer ugar no e
t d .
e Judío, lo que me da ..mucha pena en vi'sta d e m1. adm sus
Am..
·
· ..
os, Isaias, Jeremías
1
iracion
enorme por
, e poeta del Job
d 1
en segundo lugar no es u t d
y e Eclesiastés
Y
ra 1 a verdad, vive en D' se ateo
•
.
. , ya q ue quien
vive
pa- '
ción del amor está en D~:s, y q~ien lucha por la libera- hiciera llegar a su con _s, ~egun San Juan 4:16; si usted
ciencia y · ·
pa en los grandes nexos
viviera el sitio que ocumo la síntesis de las n~t~~ed~ara mí _son :ªn necesarios co
en el todo musical d' ..
-~na sinfonia de Beethoven :. .
, iria tambien de
t
cristiano mejor ... ".
us ed: "Nunca hubo un
LA PSICOPATOLOGIA DE LA VID·~n COTIDIANA
Freud en el ano
- de 1898 sorprend'd
parentemente sin razón '1
i o por haber olvidado a.
e nombre de un
muy b ien, se dedica a resol
poeta que conoce
portancia aparece de
ver el pequeño enigma, cuya im. .
repente en el
t
.
con exto de su autoaná1 isis:.. es el princip·io d e sus invest'
.
nomalias benignas del
igaciones sobre las apl'icabl es de nombres Y a d conducta
de cada d ia
.. olvidos inexh h
errores de escritura f ~ ecos, actos fallidos, lapsus
como el sueño, no eran' haastos recuerdos, cosas todas que'_
·
.. .
s a entone
'
cient1.f1ca sino inutilid d
:s para la observación
a es, despoJadas de todo valor.
busca los mecan1· smos
dFreud
o d e la misma manera que psíquicos responsables del olvi
le e 1 contenido latente
analiza un sueno
- para encontrar:E
ras en apariencia
·
. muy diferentes
·
s que, aunque oc urran en esfe-ten rasgos esenciales
, los dos fenómenos compar
de los hechos gracias! ~n primer lugar, esa deformación:te traicionado es d . a cual su sentido es verdaderamen
días.
,
ecir, expresado a medias, callado a me

�19
18
La composición de La Psicopatología de la Vida Cotidiana hace destacar aquí con una gran claridad la manera en que
Freud progresa paso a paso en ese nuevo campo cuyo acceso
le ha sido abierto por una experiencia completamente pers~
nal. Habiendo adquirido, al analizarse -él mismo, una certidumbre bien establecida referente a un grupo preciso de
fenómenos --aquellos en que el olvido de un nombre propio
va acompañado de una reminiscencia errónea--, trata de explicar empíricamente otras formas de amnesia benignas --o,!_
vidos de nombres en lenguas extranjeras, de palabras Y de
series verbales--, hasta referirse finalmente a los cuales
se da el nombre, de actos fallidos. La composición misma
del libro demuestra de sobra que Freud no lo concibió de manera abstracta y apresuradamente generalizada sino, al contrario, profundizando un hecho aparentemente ínfimo de
su propia vida.
Los pequeños errores cotidianos, las aberraciones inofens!_
vas que hacen que el hombre más normal parezca una especie
de demente temporal, son descritas y estudiadas allí con tanta penetración que, por lo menos en ese punto, el lec-tor más refractario a la explicación psicoanalítica parece
abandonar toda resistencia. Sin duda, hace falta algo más
que divertirse con algunos lapsus para aceptar el pensa- miento de Freud en su totalidad; lo cual no impide que la
boga de este libro único en su género señale un cambio co~
siderable en los espíritus y que, por ello, siga siendo un
hecho histórico.
Para Freud mismo, La Psicopatología de la Vida Cotidiana debía crear un enlace entre la patología y la psicología del hombre normal, dos campos hasta ahora rigurosamente se
parados, cuyas raíces comunes e inciertas lindes mostrabapor primera vez. Era como una variante ingeniosa y más a~
cesible de La Interpretación de los Sueños, en los confi-nes oscuros de lo cotidiano y lo irreal.
Si se piensa en las exigencias interiores de Freud, en la
severidad de lo que podrí~ llamarse su "super yo" científ!.
co, se comprenderá lo que debió costarle buscar uno por -uno todos los errores de nombres, de fechas, de referen- cias y de citas que se le habían escapado en La Interpret~
ción de los sueños --no para excusarse, sino para exponer

las razones que los provocaron y reconocer asi; su
ción.
perturba
Aparte de La Interpretación de los Sueños, no hay obra
científica que haya sabido mezclar con tanta verdad la observaciÓn'e~tricta de los hechos y la emoción vibrante de
la confesión.
LA TEORIA DE LA SEXUALIDAD
La aco~ida ca~i_favorable reservada a La Psicopatolo ía de la Vida Cotidiana parecía abrirle al psicoanálisisguna
nueva era
.
. . de
. ; penetración paci;fica,
pero ese principio de reconciliacion no _tuvo continuidad ya que, al año si iente, los Tres Ensayos sobre la Teoría Sexual vinieron9: corn
:~orn~~: duran~e mucho tiempo las relaciones de Freud conhab~
~~0 • Mi~ntras que La Interpretación de los sueños
ia si o considerada corno una red de quimeras o de ab
dos ; cuentos de comadres , Los Tres Ensayos causaron franco
surescandalo
y
Freud,
de
"seudocientífico"
que
era
;
s
·d
, paso a -~r consi erado un espíritu obsceno y peligroso
Sin d d
ninguno ~e sus libros acumuló sobre él tanta es¡upide u_a
tanto odio.
z ni
Los
de los
·
le " títulos
"L
. Tres ensayos -"Las Aberraciones
sexua-s,
a Sexualidad Infantil" "Las Transf
·
la ' pub t d" b
'
orrnaciones de ci;
era - astan para entender la causa de la indigna. on_general que, de otra manera, parecería difícilmente imaginable. Cualquiera que fuera la hipocresía de la épo~~de~ ese as~ecto Y era grande, sin ninguna duda, la ·sexua
i ª no pod~a, ~ pesar d: todo, ser completamente descar=tada de la ciencia: quisierase o no la sexología existía
o~ras como la Psychopathia Sexualis de Krafft Ebing lo h'bian
probado
sin demasiado escándalo • No era, pues, pro-a
·
t
piamen e hablando, el tema lo que indignaba sino el hecho
de que Freud~ rompiendo con los catálogos d~ perversiones
de aberraciones propios de la sexología, aboliera todas
as fronteras entre lo normal y lo perverso y sobre todo
entre la sexualidad del 8'iulto y la supuesta inocencia d;l
niño.

i

Freu~ fue acusado de ensuciar la pureza sagrada de la in-:ancia
de ca~umniar al hombre substituyendo la bienaven~rada_~nocencia de sus principios por una sombría histo-ria teJida de inconcebibles horrores.

!

�21
20
Es sorprendente que tanta gente se haya indignado
.y que tan pocos se hayan manifestado sensibles a
la descripción freudiana de ese combate grandioso
por la madurez y la salud en que el niño se ve -comprometido forzosamente desde el alba de la vida. Más débil y desarmado que el animal pequeño,
al que todavía se parece, el niño debe afrontar innumerables pruebas en las cuales, dado el carác
ter inacabado de su organización y la debilidad~
de sus medios, está constantemente amena?.ado de•
fracasar o de sólo triunfar en parte. Apenas nacido la vida le impone tareas aplastantes, le ex~
ge realizaciones, renuncias para las cuales ni su
desarrollo físico ni su organización mental le -pr o porcionan instrumentos apropiados.

Los Tres Ensayos sobre la Teoría sexual no son sino la primera piedra del edificio en el que Freud
trabajó toda su vida. La edición de 1905 fue, por
lo demás, aumentada constantemente c on los años y
Preud recoge sus ideas en obras posteriores, por
ejemplo en sus primeras conferencias y su autobio
grafía. Algunos problemas planteados en los Tres
Ensayos no fueron resueltos hasta mucho más tarde,
ideas que Freud había lanzado sin profundizar en ellas fuer o n puntos de partida de numerosos trabajos de sus discípulos, pero el libro sigue siendo
lo que era desde el principio: el inquebrantable
fundamento de la teoría.
No sólo el tiempo no ha
hecho mella en él sino que ha confirmado hast~ en
los men o res detalles la exactitud de sus opinio-nes.
Los análisis de niños come~zaro n hacia 190 8 .
El
pastor prote stante suizo Oskar Pfister fue el pri
mero en p ra c ticarlos, concibió una pedagogía ins~
pirada e n las teorías freudianas, a la que le diÓ
el nomb~e de "pedanálisis" , y se dedicó a ello con
una fé entusiasta toda su vida.

*

*

*

El escándalo de Los Tres Ensayos sobre la Teoría
sexual encontró un alimento suplementario en el -

historia~ clínico que Freud publicó el
con el titulo de Anal· .
mismo año
teria. Además de lasisis Fragmentario de una His
. ,.
razones corrientes d .
.nacion, el análisis de "Dora"
. ,
e indi~
apayentemente mejor fundad
suscito reproches
rompiendo con la discreció:s~b~~ge:::q
dueel Freud, revelaba allí detalles mu
médico ciente, una joven de 18 ! intimos sobre su pa-sin autorización
Tal atn~s cuyo caso publicaba
•
ac itud pare ·tanto más injustificabl
cio en general
fundado principalrnent e c~an~o que el análisis,
los sueños revelado e en a interpretación de -.
res, sacaba a la 1
t
cias perversas que el d
uz enden-tes impedían at 'b .
ecoro y la moral corrien-ri uir a una joven.
1

•

La historia de Dora cont·
para la práctica psi
i~~e una le c ción muy útil
el desarrollo de su ~oan~ itica, tanto como para .
apreciación, la meno e~ria: que el menor error de
r 1.ncompre
·,.
en,el empleo de la tran f
~sion o negligencia
cion más o menos .
d's erencia acarrea una san1.nme iata que
tremos, es simple
, en los caso s ex-mente la huída del enfermo.
Si El Análisis Fragmentario de
.
.
.
mucho ruido el lib
una Histeria hizo
después sob;e el h~o que Freud publicara poco c iste y su rel
,,.
consciente despertó pocos apasionam·
acion con
lo int
ra,
que
trata
del
1
.
ien
os.
bpor lo dem~s de lectenguaJe Y de la estética,La eso
ura ardua
Es 1
prendido y todavía ho
•
~ menos combros de Freud
Coy
b, e 1 menos leido de los li
•
mo uena parte del
e i tados como ejemplos
os "chistes"
lenguas* es t
bié
se reproducen mal en otras
am
n e1 que menos se ha traducido.
De hecho, no hay tanta dista .
erse entre El Chiste
ncia como podr!a cresciente Y Los Tres E y su Relación con lo Incon-por ejemplo, en los :::y;s s~bre la Teoría Sexual,
tra~ajaba precisamente alr:~ -hay que recordarlorogeneas que parezcan 1
dsmo tiempo. Por hetem~n el tema del place;, ::maos obr~s tienen en coc7a.que será elevado pronto freudiano por excelen
cipio. El valor psicol' . a la altura de un prin
ogico del chiste consiste~

�23

22
en el placer que procura y que, como todo placer,
devuelve al adulto, tristemente razonable, a los
juegos de su infancia.
si el chiste se liga a la Teoría Sexual por el lu
gar que concede a la noci6n misma de placer, se desprende -de manera todavía más inmediata- de la
Interpretaci6n de los Sueños que, durante aquel período, era la principal fuente de los hallazgos
freudianos.
Esta filiación aparece ya en la composici6n del libro que, como la de La Interpretaci6n de los -Sueños, trata dos tipos de materiales distinto~:
la literatura secundaria sobre el tema y los eJe~
· plos destinados a ilustrar cada categoría de fen~
menos.
Los ejemplos son aquí muy numerosos Y variados; dan a la obra una amenidad a veces un poco pedante del análisis.
TERMINA EL AISLAMIENTO

El año 1906 es una fecha importante en la vida de
Freud porque en ese momento, el psicoanálisis deja de ser el asunto personal en el que luchaba c~
si solo para hacer aceptar sus ideas; empieza a ser conocido y discutido fuera de Viena y se convierte poco a poco en lo que pronto llamará die sache, ( la causa) .
Freud tenía 50 años y por primera vez su cumpleaños fue festejado por el pequeño grupo de sus discípulos vieneses.
En esa ocasión, que más tarde
fue ocasión de ceremonias y manifestaciones mun-diales de simpatía, sus discípulos habían tenido
la idea de ofrecer una medalla grabada donde se contemplaba, en el anverso, el perfil de Freud, en el reverso, a Edipo respondiéndole a la Esfinge, y en el borde, este verso del Edipo Rey de S~
focles:
"Quien resolvió el enigma famoso y fue un hombre
de gran poder".

Ernest Jones registra a este respecto una anécdota turbado
ra:
"Un curioso incidente se produjo cuando la entrega de aquel
medallón. Al leer l _a inscripción, Freud palideció, se agi
tó y con una voz estrangulada preguntó de quién había sido
la idea. Se conducía como si hubiera tropezado con un apa
recido -y eso era precisamente lo que había ocurrido. Fe:dern le dijo a Freud que era él quien había escogido la ci
ta; entonces Freud reveló que, cuando era un joven estud-=diante de la Universidad de Viena, tenía la costumbre de pasearse por el gran patio y contemplar los bustos de los
profesores célebres del pasado. Allí no sólo había tenido
la fantasía de contemplar su propio busto entre los demás,
lo que no tenía nada de sorprendente en un estudiante ambi
cioso, sino que había imaginado que el busto llevaba exac=tamente las mismas palabras que el medallón. Recientemente he cumplido ese deseo de juventud de Freud al entregar-·
le a la Universidad de Viena, para que lo coloque, un busto del maestro esculpido por Konigsberger en 1921 y bajo el cual se grabó después el verso de Sófocles. He aquí un
ejemplo bastante raro de una fantasía de adolescencia realizada hasta en los menores detalles, así sea 80 años más
tarde ... ".
El mayor acontecimiento del año, sin embargo, fue para -Freud el comienzo de su correspondencia con Jung, uno de los primeros psiquiatras extranjeros que reflexionaron seriamente sobre su teoría que inclusive comenzó a aplicar.
Asistente del profesor Bleuler en el Burgholzl.í~ esta:b--1-eci _
miento psiquiátrico famoso que atraía a los estudiantes de
todos los rincones de Europa, Jung era evidentemente un -partidario selecto para el joven movimiento psicoanalítico
que no contaba con demasiados hombres eminentes.
Freud quedó deslumbrado por aquella adhesión inesperada
que le abría las puertas de una alta sede de la ciencia y
en consecuencia, de Europa.
En 1904, Freud había recibido de Bleuler mismo la impresio
nante noticia de que el profesor de Zurich se interesaba:en e l psicoanálisis desde hacía algunos años y por instiga
ción de Jung, su principal asistente, buscaba las aplica-=ciones posibles del nuevo método al oscuro campo de la es-

�25
24
quizofrenia. Bleuler, que continuaba y ampliaba los tra~~
jos del gran psiquiatra alemán Kraepelin sobre_la demencia
una autoridad mundialmente
reconocida .cuya adh~
~~~, era
.
.
sión ya halagadora en sí misma, tenia ademas un inapreci~
ble ~eso científico. Freud se sintió profundamente.conmovido y dirigió toda su gratitud a Jung que, en realidad, había sido el enérgico agente de todo.

.

Freud quería a Jung, se había convencido de que su obra no tendría mejor defensor, ni continuador más digno de e-lla, y además, si bien advertía lo que sus disc~pulos cel~
sos O clarividentes interpretaban como mala~ ~enales, ~o~prendía que un hijo de pastor, educado en solidas tradici~
nes morales y religiosas, muy dependiente todavía de su m~
dio tenía más mér~tos que cualquier otro de vencer sus -prejuicios para alistarse en su "bravo ejérci~o";. Esa e~
la razón que hace valer frente a uno de sus discipulo~ mas
próximos, Karl Abraham, que no logr~a ocultar su antipa-=
tía instintiva hacia Jung y que babia entrado muy pronto
en conflicto con él.
Las querellas surgidas de los celos, de las divergencias ideológicas y de las diferencias de temperame~to no faltarían durante los siete años que Jung y Freud intentar~n -trabajar juntos por la "causa". Desde 1909, durante sn_..-viaje a Estados Unidos, Jung se había alejado bastante interiormente, de aquel que, tres años antes, ha~ía_represe!!_
tado según sus propios términos, "el suceso mas importante d~ su vida". Freud, no obstante, lo consideró siem~re
como el Josué destinado a ser el primero en pisar la t1.e-rra prometida de la psiquiatría que él, como Moisés, estaba condenado a no contemplar, sino de lejos. Y hasta el final, no vió o no quiso ver las incompatibilidades profll!!_
das que hacían presagiar la ruptura.
VIAJE A LA UNIVERSIDAD DE CLARK
Freud había sido invitado por Stanley Hall, presidente de
la universrdad clark, en Worcester, Massachusetts, en ocasión del XX aniversario de la institución. Stanley Hall~
era una cumbre de la psicología experimental Y para el ps.!:_
coanálisis estadounidense apenas naciente -contaba enton~ces con un solo miembro notable, A. A. Brill- su apoyo ofi

cial era evidentemente un auxilio inapreciable. No obstan
te, Freud de ningún modo se apresuró a aceptar. No quería
salir en el mes de agosto, lo que le habría hecho perder tres semanas de clientela mientras que -decía- "los Esta-dos Unidos deberían darme dinero y no costármelo". Finalmente la ceremonia fue fijada para la primera semana de -septiembre y Freud no tuvo ya razones que oponer para ne-garse. su viaje estaba costeado con tanta largueza que pu
do llevar a Ferenczi, y como Jung había sido invitado porsu parte los tres decidieron embarcarse juntos.
Las conferencias de Freud en los Estados Unidos presentan
la misma preocupación de claridad dialéctica que todas sus
exposiciones destinadas al pÚblico.
Después de haber recordado la participación de Breuer en el invento del método psicoanalítico y sus propios traba-~
jos sobre la histeria, habló del sueño, de la naturaleza profunda de esas enfermedades del alma donde el individuo
encuentra paradójicamente su beneficio. En la conclusión,
visiblemente calculada para los Estados Unidos, aborda el
problema de la represión de los instintos y de sus excesos,
cuyos riesgos no son menos graves para la salud individual
que para la de la cultura.
Al final de la ceremonia, Freud recibió con la emoción que
es de imaginar el título de Doctor de la Universidad. Su
discurso de agradecimiento empezaba con estas palabras:
"Este es el primer reconocimiento oficial de nuestros es-fuerzos .•. ". En su autobiografía recordó los hombres a -quienes debía tal honor y su sentimiento de vivir de repe!!_
te un increible sueño diurno.
Su viaje a los Estados Unidos probó a Freud que el psicoanálisis no era ya un producto del delirio sino, una parte
de la realidad que hombres eminentes juzgaban inapreciable.
pesar de las satisfacciones personales y los beneficios
políticos que obtuvo de su viaje, Freud no conservó un -buen recuerdo de los Estados Unidos. Ni las ciudades ni las curiosidades naturales parecen haberle interesado, a-parte de las Cataratas del Niágara, cuya visita le estro-peó una observación del gljÍ.a:"Dejen pasar al anciano" -dijo señalándolo. De manera general, todo lo irritaba en -A

�27

26
aquel país, del que decía a Jones que era "un error, un error gigantesco sin duda pero de cualquier manera un error~
El que, en general, trataba siempre de most~arse, eq~it~tivo no modificó nunca del todo este prejuicio, ni siquiera
cu~ndo los Estados Unidos quedaron totalmente conquistados
por sus ideas.
Muchos años después de su viaJe, Freud se daba perfecta -cuenta de lo que había de problemático en la boga de las i
deas psicoanalíticas en los E. U.; en 1925, por ejemplo,
escribía:
"El psicoanálisis no ha perdido terreno en lo~ Estados Uni
dos desde nuestra visita, goza de una popularidad poco común entre el pÚblico y es reconocido por muchos psiquia-tras oficiales como parte importante de la enseñanza médica. Desgraciadamente, también allí se le ha diluído mucho.
Más de un abuso se apropia su nombre, sin tener nada en co
mún con él; falta la posibilidad de formar analistas en -cuanto a la técnica y a la teoría. Tropieza también con el behavionrism que, en su ingenuidad, se jacta de haber eliminado totalmente el problema psicológico".
cualquiera que haya sido la decepción de Freud en los E.U.,
su viaje no deja de marcar una etapa importante en la dif~
sión de sus ideas. Ese año de 1909 contempla, además, en
casi todas partes, una especie de despertar.
Ese mi~mo año, la ausencia de Freud y Jung había hecho ~mposible convocar a un congreso internacional, pero al ano
siguiente, el congreso se realizó, en Neur:w~ rg esta ~ez,
con la participación de miembros de los principales paises
de Europa y de u., delegado estadounidense, Freud pen~ab~~
ya, desde hacía algún tiempo, en apretar en una as~ciacion,
los lazos científicos entre los analistas. Encargo a,Fe-renczi plantear la cuestión ante el congreso, presentandole un programa de trabajo y un plan preciso de organiza~ción, que proponía a zurich como sede~de la futura.asociación y a Jung como presidente, provoco protestas ~iolentas
de los psicoanalistas vieneses, que el orador habia at~cado además duramente. Ciertas proposiciones de Ferencz1 -tendían a darle al presidente facultades discrecionales, derecho de control sobre todas las ponencias y artículos escritos por los psicoanalistas de todos los países.

7

Finalmente las cosas se arreglaron -mal que bien y es verdad que por poco tiempo- gracias a ciertas medidas de apaciguamiento. Se creó la Asociación internacional con Jung
como presidente. Para desagraviar a los vieneses, Freud aceptó publicar una nueva revista, aparte del Jahrbuch de
Jung, cuya dirección sería confiada a Adler y a Stekel, -las dos cabezas principales de la revuelta. Por Último -pensó que el mejor medio de asegurar la paz era borrarse y
no desempeñar ya en la Sociedad vienesa más papel que el de un colaborador o consejero científico. La idea de que
debía abandonar el primer plano del escenario parece haber
le preocupado mucho durante aquellos años en que, despuésde haber estado solo, tuvo que afrontar las pasiones de -partido de sus discípulos.
LAS DISENSIONES
Contrariamente a la esperanza de Freud, el segundo congreso Internacional de Nurernberg, donde se había decidido la
fundación de la Asociación Psicoanalítica Internacional,~
no instauró una era de paz, sino una pequeña guerra que du
ró casi sin interrupción 4 años. Al traspasarle los pode::-res a Adler en el seno de la Sociedad vienesa, Freud sólo
había conseguido desencadenar los celos más o menos latentes en el grupo. Las cosas empezaron a deteriorarse entre
Adler y Stekel, uno redactor en jefe, editor el otro de la
revista creada en el Congreso: Zentralblatt fur Psychoanalyse. Adler abandonó la redacción y expresó cada vez más
ruidosamente su deseo de emanciparse. Lo hizo definitivamente en el Congreso de Weimar de 1911 y creó un nuevo gru
po con el nombre de Sociedad de Psicoanálisis Libre. Al::año siguiente, le toco a Stekel y en el Congreso de Munich
de 1913, a Jung y a la mayoría de los psicoanalistas sui-zos que le habían seguido. En su HISTORIA DEL MOVIMIENTO
PSICOANALITICO escrita en 1914, Freud comenta largamente estos acontecimientos que, en dos ocasiones, amenazaron la
unidad de su obra y ensombrecieron su vida en el momento mismo en que podía entrever el triunfo,
Aqu!, Freud explica, por las resistencias inconscientes - .
de los primeros analistas la historia tumuluosa de aquellos.

�29

28
4 años que habrían de dejar debilitado al movimiento o, -cuando menos, quitarle en parte el beneficio de sus triunfos. Para decir completamente la verdad habría tenido que
añadir que la mayoría de sus primeros discípulos no tenían
más que una experiencia muy intelectual del análisis y que,
cuando habían sido analizados, su tratamiento había sido demasiado breve y superficial para poder esperarse resulta
dos durables.

Más tarde, cuando las nociones de resistencia, transferencia y contratransferencia se precisaron técnicamente, re-sultÓ evidente que la formación de todo analista, se consi
derará o no a sí mismo como un neurótico, debía incluir n~
cesariamente un análisis semejante en todos sus puntos al
de los enfermos. La obligación de hacer un análisis didác
tico fue dictado entonces por todos los Institutos y en la
actualidad es una regla absoluta.
Freud no hizo fortuna jamás; en la epoca en que debía formar discípulos, casi siempre tenía que limitar sus enseña!!_
zas a conversaciones improvisadas durante largos paseos -donde el candidato era a la vez analizado e instruido en la teoría. Esas charlas "socráticas" fueron efectivamente
durante mucho tiempo el único modo de formación de los futuros analistas. Por apasionantes que fueron, no debían facilitar la ruptura de la "transferencia", es decir, ese
lento despego de la persona del terapeuta, sin el cual nin
gún análisis queda nunca realmente terminado.
sería un error sorprenderse de que, entre los analistas de
la primera generación hubiera tanta gente mal equilibrada,
mal adaptados a las necesidades sociales e inclusive afectados por graves trastornos psíquicos. lQuién, pues, ha-bría podido presentir la urgencia y el alcance de la revolución freudiana sino hombres que tuvieran una experiencia
íntima del sufrimiento? Si no es verdad, como pretende el
juicio popular, que todos los psiq1Jiatras estén locos, por
lo menos tienen un vínculo especial con la enfermedad, que
justifica en gran parte su vocación.
El psicoanálisis ofrecía a la vez una salida y un extraordinario alimento intelectual a espíritus dotados que no ha

bÍan sabido o podido emplear sus dotes; o a seres apasiona
dos Y frágiles que veían en él oportunidad de escapar a su
destino.
S~ría del todo injusto reducir los desacuerdos psicoanalíticos a causas puramente psicológicas, en gran parte incon
scientes, por añadidura. El psicoanálisis había acercadoª hombres de gustos, temperamentos y formaciones tan diver
sos Y a veces tan opuestos que su falta de acuerdo era pre
visible de antemano.
Freud no habría resultado tan afectado, quiza, si Adler y
Jung no hubieran presentado su disidencia como un progreso
para el psicoanálisis y -cosa penosa dada su susceptibilidad a las cuestiones de edad- una victoria de su juventud.
En gran parte para protestar contra esa pretensión escri-bió en 1914 La Historia del Movimiento Psicoanalítico, don
de hace el balance de las innovaciones reivindicadas por-:
las dos doctrinas y lo que aportan de realmente nuevo y útil.

...
En todo este importante texto se advierte como Freud se irrita él mismo por tener que descender a la polémica. Aun
que se esfuerce por tener calma y ~idad no logra siempre
disimular
su amargura. Es que la defección de Jung , toda,
.,
via mas que la de Adler, le asestó un golpe del que, en -1914, todavía no sabe si se recuperará del todo el psicoanálisis. Concluye no obstante en un tono optimista, menos
al parecer, para expresar su propia certidumbre que para mantener la ley en sus propias filas:
"Quizá se propenda a temer que esta defección de Jung tenga consecuencias más desastrosas que otras para el destino
del psicoanálisis, porque se debe a personalidades que han
desempeñado un gran papel en el movimiento y han contribuí
do en gran medida a sus progresos. No comparto ese temor-:Los hombres son fuertes mientras representan una idea fuer
te; se vuelven impotententes cuando se le oponen. El psicoanálisis se recuperará de la pérdida y ganará otros partidarios a cambio de éstos. Para concluir, sólo puedo for
mular un deseo: que el destino les reserve un ascenso cómo
do a todos los que se han sentido a disgusto en los bajosfondos del psicoanálisis. En cuanto a los demás, que les

�31

30

sea permitido seguir tranquilamente hasta el final su trabajo en las profundidades".
LOS HISTORIALES CLINICOS

w.o de los libros más importantes, e indudablemente el más
escandaloso, de la segunda parte de su obra.

*

*

*

El goce de escribir, que Freud conocía en el más al~o grado es probable que lo encontrara menos en sus escritos P~
r~ente teóricos que en sus observaciones clínicas~ en -esa parte muy amplia de sus trabajos que no concernian a la metrópoli psicoanalítica sino, como decía bromeando, a
sus lejanas colonias. sus más hermosas páginas son, en -efecto, las que dedicó a Leonardo de Vinci, a Goet~e, a -Shakespeare, al Moisés de Miguel Angel y,~uy al final de
su vida, al Moisés vivo de la Bibli~. All~ es ver~adera~mente el escritor que sus conternporaneos mas notorio~ q?isieron honrar confiriéndole el Premio Goethe, alta dist:nción literaria que debía reparar la injusticia que le hi-cieron los medios científicos.

El primer estudio literario de Freud es sobre un libro de
Wilhelm Jensen, La Gradiva, encantador relato que tenía -dos méritos al menos en su opinión: prim.ero, en efecto, es
taba construido enteramente sobre el delirio y los sueñosdel héroe, es decir, sobre datos oníricos inventados com-pletamente por el autor. A Freud le pareció tentador in-terpretar aquel delirio y aquellos sueños artificiales corno habría hecho con sueños nocturnos espontáneos. Los resultados del análisis fueron sorprendentes y colmaron natu
ralmente los vacíos de la intriga, que el autor había mul:tiplicado para intensificar lo fantástico. Una vez más la
clave freudiana del sueño se comprobaba al abrir puertas~
secretas y cajones escondidos.

El talento de Freud, que ofrece al lector lo que él llama
en su psicología una "prima de placer", beneficia sobre t~
do a aquellas de sus obras donde las consideraciones teór~
cas pueden incluirse en un relato, en torno a una figura,central cuyos rasgos son revelados poco a poco por el ana•
lisis. Es el caso de las historias de enfermos que F:eud
transcribe conforme a su experiencia, desde los Estudios sobre la Histeria y algunas de las cuales constituyen_hoy
en todos los institutes el primer manual de los est~dian-tes. Los héroes de estas historias -Dora, el pequeno Hans,
el hombre de las Ratas, el Presidente Schreber, el Hombre
de los Lobos- son conocidos y citados comúnmente al igual
que los personajes más célebres de la literatura novelesca.

El otro mérito de La Gradiva correspondía a la vocacion de
su héroe que arqueólogo de profesión, compartía necesariamente la pasión de Freud por las excavaciones y el descu-brimiento del pasado. Desde hacía mucho tiempo, Freud había reconocido en su propio gusto por las antiguedades un
desdoblamiento de su actividad psicoanalítica. El joven Norbert, absorbido hasta la alucinación por la infancia de
la humanidad, como estaba prisionero de su propio-pasado infantil, venía a aportarle una confirmación gratuita de su idea.

Lo mismo que el Presidente Schreber había llevado_a F:e~d
a confrontar la paranoia con ciertas creaciones mitologi-cas (había creado un mito del sol que concordaba de manera
sorprendente con el de las religiones primitivas), el H~mbre de l os Lobos le permitió descubrir profundas analogi~s
entre los sueños y el folklore universal, cuyos temas alimentan ei alma infantil desde siempre. En esa ?poca, por
lo demás, Freud empieza a inclinarse hacia 1~ histori~ d~
las religiones y los problemas de la mitologia (especialidades de otto Rank)¡ esta nueva orientación de su investigación culminó en 1913 con la publicación de Totem y Tabú,

Los temas de La Gradiva parecen concebidos expresamente pa
radar a La Interpretación de los Sueños y a La Teoría del
Inconsciente una deslumbrada confirmación.
La Gradiva llevó a Freud a estudiar más a fondo las analogías que siempre había entrevisto entre el sueño y lacreación literaria y que, varios años antes, l e habían sugeri
do el análisis de La Mujer Juez de Conrad Ferdinand Meyer:así como las páginas célebres de La Interpretación de los
Sueños donde se refería a Hamlet y al Edipo Rey. En 1907,
compuso un breve ensayo titulado "El Poeta y La Fantasía"
cuyas ideas expuso libremente ante un círculo de escrito-res reunidos en casa de su editor.

�33

32
El texto en efecto, revela con mucho relieve el extraord!_
nario re;peto que Freud, desde siempre, sintió ha~ia el él!:
te y los artistas. En todos sus escritos literarios, repi
te que el análisis acaba donde ca;i~nza el ar~e Y que~ ~i
esta en posición de contrubuir ampliamente a un conocU1U.e!!_
to profundo del alma humana iluminando sus más hermosas r!,_
alizaciones, no tiene estrictamente nada que decir sobre la inspiración, que es el privilegio inexplicable del ar-tista.
Puede pensarse que al tocar a Goethe y a Shakespeare, ~~­
que fuera con mano ligera y muy devota, es verdad, debio de sentirse él mismo un poco sacr!lego,,aunque su propio . fervor lo ayudara a suprimir tales escrupulos. Su estudio
sobre el tema de Los Tres Cofrecillos en Shakespeare es apenas psicoanalítico, lleva una delicadeza Y una melanc~-:
lía que deben apaciguar inclusive a los devotos más fanat¼
cos del poeta. En cuanto al "Recuerdo Infantil de Goethe,
que publicó en 1917, se guardó la idea para sí durante muchos años, preocupado por no afirmar nada que no fuera co!!_
firmado por los hechos clínicos. Y su conclusión es para
mayor Gloria del Olímpico.
El último escrito literario de Freud está dedicado a Dosto
yevski, o más exactamente al tema del parricidio tal COlllO
es tratado en Los Hermanos Karamazov y en otros libros 4el
novelista. En sí, semejante análisis no presentaba gran
interés. Freud extrajo, sin embargo, observaciones,inter!,_
santes sobre la personalidad del novelista, su pasion por
el juego y, sobre todo, su epilepsia, donde,sugiere ver -mas bien una forma de histeria. La parte mas notable es
aquella donde describe las diferentes formas
sentido moral, ceyo ejemplo le ofrece Dostoyevski. Visiblemente,
le molesta que un escritor de genio, al que admira como a
los más grandes, haya podido degradarse por un conformismo
servil e ideas de plano reaccionarias.

d~:

Al crear un género nuevo en que la literatura es sometida
por primera vez a un tratamiento científico,_Freud indudablemente sólo trataba de consolidar y de enriquecer su metapsicolog!a, apoyándola en ejemplos universales portado-res de intensa humanidad.

Menos espectacular pero muy importante para la i!!_
vestigación, es la obra de Freud en el sector vecino de la lingüística donde, hasta fecha reciente, ha sido muy poco seguido. Para el inventor de un método terapéutico cuyo único instrumento es el lenguaje, el estudió del lenguaje ofrecía evidentemente un interés primordial y Freud tenía
plena conciencia de ello. Pero los conocimientos
del especialista le faltaban y, sin tiempo para adquirirlos, no se ' atrevía a aventurarse demasiado lejos en un campo tan excéntrico.
Inspirado por sus inagotables reflexiones sobre el sueño y
por lecturas un poco al azar, su labor lingUÍstica no podía ser sino un esbozo o, más exactamente,
una incitación a la investigación. Fuera de algu
nas observaciones sobre el tetragrama sagrado
los hebreos ("Significación de la serie de las vo
cales") se resume casi enteramente en algunas pá~
ginas cuya idea le había sido sugerido por una obra de Karl Abel sobre las lenguas primitivas: es
el breve ensayo titulado "El Doble Sentido Aatité
tieo de las Palabras Primitiv~s" que, desde hacealgunos años, sirve de base de investigaciones a
todo un grupo de psicoanalistas franceses.

de-

*

*

En realidad, no pode'mO~ ±maginar nada más delicado, más respetuoso, más sensible al esfuerzo huma
no que ese trabajo sobre Leonardo de Vinci que eñ
1910 tuvo un efecto tan provocador, aún en cier-tos medios psicoanalíticos, y que ahora es considerado justamente como una obra clásica de la li~
teratura alemana. Freud se acerca mucho all! al
problema de los orígenes de ln necesidad de cono~
cimiento, necesidad que, según él, explica la extraña actitud del maestro respecto de la realización y el destino 4e su obra. Paso a paso, con una minuciosidad y una lógica que no descuida ni!!_
guna objeción, remoza el camino del artista hacia
la ciencia que, en un principio, debía únicamente
servir a su arte.

�34
El estudio de Freud sobre L eona rdo es
. , a su mane__
un
acto
de
piedad
Y
de
amor
hacia
la
~a~re
ra '
F reu d dedico en q ue como la naturaleza a la que
·erde
a la vez a sus
definitiva su obra, sa 1 va Y pi
hiJ'os favoritos.
En este sentido, forma un:º~-·
acerca del
Moises 1
traste perfecto con el tra b aJo
.
de Miguel Angel, que se refiere exclusiv:m~n:;t~s
_e d
Padre ' hasta el punto de que la persona
b
efic10
e
su
ta desaparece casi enteramente a en
_
t
El verdadero héroe de este ensayo que, es
t:::~amente hablando, no pertenece a la lit:ra~ura psicoanalítica, no es Miguel Angel, en e eco,
sino Moisés, ese imponente Moisés bíblico que -trae la Ley a los hombres y, con ella, la_p:omesa
y la amenaza terrible de la realización viril.
edirse
con
el
gigante
cuya
Ley
ha
En espera de m
ad
1
pretendido reescribir, Freud lo contemp a con_ o.
., y terror no ya como analista revestid
miracion
'
.
'd d el a-de au t ori'd a d , s1·no con toda la ..curiosi a ,
mor y la secreta envidia del hiJo.
.
e negó a firmar esas pagi-ourante mucho tiempos
flojos con el
en vista de sus lazos muy
nas que,, • ·
.
ran sin
em b a rgo , mucho menos compsicoana 1 isis e
'
demasiado prudentes para
prometedoras que ot:ª~·Yt
Explicó tal reserva
irritar a los espe:1ª ism:~~ria de arte, pero su
por su incompetencia en
ito cuatro años antes,
estudio sobre Leonardo, eser
.
'ble
Así
, ulo no era invenc1.
.
prueba que ese escrup .
habría en ello razones
podemos preguntar~os sin~ plo no le repugnaba
más profundas Y si, por e~em
!,n de situación 'blicamente esa inversio
mostrar pu
d
hijo sin la excusa,
ue lo ponía en el lugar e 1 , . ,
qesta vez, de una necesidad teorica.
El "Moisés" apareci6 en feb~er~ de 1914, endlatr;
vista Imago con nota humor1st1ca de los re ac ~{
"L·a re~acc ión no se negó a aceptar este ar ::~~' que no entra estrictamente hablando en :u_:
ró rama porque el autor, al que conoce, esta
p g
de' los círculos psicoanalíticos y su manera
cerca
,
1 s métodos
de pensar ex hibe cierta analogia con o

35
del psicoanilisis".
Freud no renunció al anónimo sino diez años des-pués, en 1924, en el momento, pues, de la publica
ción de la primera edición de sus Obras completas.
Mientras tanto también de él había renegado una parte de su"pueblo" y, como escribiera a Ferenczi
temía en aquellas crisis violentas en que había corrido el peligro de perecer su "ley", haberse parecido mis al intratable héroe de la Biblia que
al superhombre de Miguel Angel.
Sea como sea, ne
cesitó un cuarto de siglo para acabar con Moisés~
TOTEM Y TABU
No hay campo donde Freud haya arriesgado mis su reputación científica que el de la psicología re~
ligiosa, donde la curiosidad intelectual, así co•
mola lógica de su investigación, lo llevan a a-venturarse varias veces.
Totem y Tabú, El Porvenir de una Ilusión, Moisés y el Monoteísmo son -los tres momentos de esta aventura comprometedora
que, juzgada inadmisible por aquellos a los que concernía precisamente -creyentes, teólogos, an-tropólogos-, le hizo perder parte de sus tropas y
sigue siendo en la actualidad un punto espinoso para cierta línea de psicoanalistas freudianos.
No sin razón Freud compara Tótem y Tabú con La In
terpretación de los Sueños, ese libro cuyo pensa~
miento impregná toda su obra y que
había con-vertido en su propia guía.
Las dos obras son . de
la misma línea, una y otra llevan el doble sello
de la experiencia concreta y de lo imaginario que
Freud admiraba tanto en los poetas, una y otra -muestran un espíritu incapaz de reposo, que se -niega inclusive las condiciones legítimas de la edad.
A los 57 años, alcanzada la notoriedad des
pués de tantas luchas y sacrificios, Freud pone~
todo en tgla de juicio otra vez mediante una vuel
ta sobre sí mismo que a él mismo le asusta, comosi el homicidio primordial cuya visi5n ha tenido
fuera realmente culpa suya.
Esta participación -

el

�36
-intensa en el drama or~ginal que imagina es la -que constituye todo el mérito del libro.
Totem y Tabú recibió la acogida que Freud había previsto, pero esta vez las críticas no.fueron t~
das de mala fé ni sistemáticamente hostiles. El
libro, en efecto, no podía ser aceptado por~los antropólogos, por una parte a causa de su metodo
poco científico y por sus numerosas inexactitudes;
por otra, porque pasaba arbitrariamente de 1~ psi
cología a la historia lo cual, dada nuestra ignorancia total de los hechos en cuestión, lo sustr~
ía a toda refutación lo mismo que a toda prueba.
· oe todos modos, los especialistas mismos no estaban de acuerdo. Algunos cambiaron inclusive sensiblemente de opinión con los años; así Kroeber que, en 1919 condenó la obra por sus errores Y su
escaso fundamento científico y, 20 años más tarde,
revisó en gran parte su juicio. De una manera g~
neral, hoy se está de acuerdo en reconocer en el
argumento del parricidio primordial en el acontecimiento histórico que Freud sugiere -sin insis-tir demasiado en ello, por lo demás- sino un mito,
uno de esos sueños cuya verdad e importancia para
un conocimiento profundo del hombre han sido precisamente descubiertos .por el psicoanálisis. Como dice Claude Lévi-Strauss en Las Estructuras -Elementales del Parentesco, Totem y Tabú es sin duda una novela, pero una novela más verdadera en
cierto sentido que un simple hecho histórico.

37

Experiencias con Grupos
Terapéuticos Didácticos

. *
DRA. MARIE LANGER

Casi dos años atrás la Dra. Berta Blum, entonces directo
ra del departamento de Estudios Superiores en Psicología c1I
nica, propuso al Dr. José Remus Araujo hacer una experiencia
grupal, terapeútica con estudiantes de maestría y doctorado,
e incluyó posteriormente los grupos terapéuticos en el plan
de estudio que, poco tiempo después, fué aceptado en una ;jUE_
ta por mayoría de votos de los maestros presentes.
Siendo maestra en estudios superiores, empecé mi grupoen
febrero 1976 y comencé posteriormente a supervisar . el grupo
coordinado por los doctores Isabel Díaz Portillo y Teófilo de
la Garza que estan trabajando en psicoterapia. Finalmente em
pecé a supervisar otro grupo, con encuadre parecido,aunque no
idéntico, que se había iniciado en otra universidad estatal,
pero fuera del D.F.
Dado el interés que despertó aquí la exposición Jae
la
Dra. Blum sobre estos grupos, pensé que pudiera ser útil, ubi
car y describir esta experiencia, aunque todavía no haya ter
minado.
Veamos primero, en breve introducción, tanto la
histo
ria de grupos terapeúticos institucionales, como de grupos al
servicio de la enseñanza de psiquiatría o psicoterapia grupal,
ambos de esquema referencial psicoanalítico en Latinoamérica,
Al principio de los años SO Enrique Pichon Riviére introdujo
en el Hospicio de las Mercedes los primeros grupos terapeút!_
cos. Posteriormente, en otra sala, le siguen Morgan, Reznik y
Usandivaras en la misma experiencia. Algo más tarde,junto con
la fundación de la Asociación de Psicología y Psicoterapia de
Grupo (Buenos Aires) se empieza a trabajar con grupos en
el
Instituto de Neurosis. Es la época del I. Congreso Latinoame
ricano de Psicología y Psicoterapia de Grupo (Buenos Aires •
* Trabajo leído en la VI Semana PsiquiStrica del Norte. 1º d~
octubre de 1977. Monterrey N. L.

�39
38

1957) acontecimiento que marca la difus~ón en los distintospaíses de la terapia grupal de marco referencial psicoanalít~
co en los centros asistenciales.
En la misma ~poca Pichon Riviére elabora su concepto de
g rupos operativos. sostiene que la ansiedad que despierta
a
cercarse a la psicosis, dificulta el aprendizaje vivencia! a
decuado de la psiquiatría. Por eso propone que las clases ma
gisteriales sobre esta materia sean seguidas por grupos de li
bre discusión por parte de losestudiantes. Será tarea del::_OO!_
dinador, detectar los emergentes y señalar como y cuando sur
ge la ansiedad-obstáculo de aprendizaje, para poder elabo~ar
y superarla.
En el I. Congreso el Dr. Carlos Whiting de Santiago
de
Chile relata otra experiencia interesante. Reúne estudiantes
de psiquiatría en grupos terapeúticos, utilizando sus
ínter
pretaciones, para ejemplificar diferentes items. "Es esto, lo
que entendemos por complejo edípico", dice, p.e. o "Lo que Ud.
hizo, fué utilizar un mecanismo de defensa que llamamos
pr~
yección".
También en la misma época werner Kemper, analista didá~
tico del Instituto Psicoanalítico de Rio de Janeiro
intentó
introducir en la Asociación Psicoanalítica como requisito di
dáctico grupos terapeúticos para los candidatos. Pero esta i
niciativa fué muy controvertida y terminó pronto.
En diferentes asociaciones de psicoterapia de grupo an~
líticas, como también aquí en México, en el AMPAG la asisten
cía prolongada a un grupo terapeútico es prerequisito
fund~
mental para la formación. Pero estos grupos suelen~esarrolla!_
se en consultorios privados y no ser homogéneos, es decir, en
ellos participan pacientes y futuros terapeutas.

*

*

* *

* * * * *

Veamos ahora nuestros grupos y sus características. Son
institucionales, como los que funcionan en diferentes
serví
cios hospitalarios. Eso significa que el encuadre abarca, no
solamente los integrantes del Grupo y sus terapeutas,sino t~
bién la relación de todos con la institución. Como estos, los
grupos de la UNAM son gratuitos, de tiempo limitado y
cerra
dos. Pero se diferencian, por ser preformados y por su doble
meta o finalidad.

Empecemos ~on este Último punto que es fundamental; son
grupos ter~eúticos y de formaci8n. Para el psicólogo clínico
la experiencia.grupal es parte central de su aprendizaje, aun
qu~ no se~ obligatoria. De ah! que acuden quienes, consciente
o inconscientemente buscan cambiar, sufren sea de síntomascon
cretos, sea d~ inhibiciones o dificultades de conducta y vie
nen, a este ru.vel, como cualquier paciente para curarse. Pero
ademSs son estudiantes de psicología y pronto se dedicaran, a
su vez, a curar. Freud, a los pocos años de haber formado su
1?°v~ento, se percató que para que un analista pudiera traba
Jar bien y vencer tanto las propias resistencias, como las de
sus pacientes, necesitaba de un análisis personal. sino corrí
a_el riesgo 4e_una mera comprensión intelectual y de no perci
bir en su analizando todo lo que tocaba su propia conflictiva.
Más adelante se vió también la necesidad del análisis propio,
para comprender la transferencia del analizando y no caer en
la trampa, de referir a sí mismo como persona r~al,lo que fue
ra transferido a uno en su papel de terapeuta. Y finalmente
sabemos ahora que para la utilización adecuada de la
contra
transferencia la propia experiencia analítica que trae apar~
jada la capacidad posterior del autoanalisis, es
indispensa
~le. La meta de nuestros grupos sería, por eso, adquirir
el
i~~trumento fundamental para el ejercicio de nuestra
profe
nrm.
Pero al citar a Freud me refería al análisis individual.
El que ofrecemos, transcurre en grupo y, como ya dije, en un
grupo inst~tucional, gra~uito, preformado x_ de tiempo limita
do. Pero pienso, que es util que la primera experiencia tera
peútica del joven psicóltogo clínico sea esta. Porque le servi
rá de modelo para su tarea futura.
México necesita psicólogos clínicos que trabajen en ins
tituciones, ofreciendo ayuda ~erapeútica a la población
des
provista de mayores recursos. De esta manera no ayudaran úni
camente a sus pacientes, slno desempeñaran también una labor
preventiva sumamente valiosa. Facilitaran a las familias
de
bajo nivel económico, adquirir mayor conciencia de su probl~
mática y a educar mejor a sus hijos. De esta manera colabora
ran, a veces hasta sin darse cuenta, en la lucha contra
las
drogas y sn favor de una paternidad responsable. Además,sicre
emos que la mejor terapia es la que se basa en el psicoaniiI
sis, no tenemos ya derecho, de limitarla a una ,lite.
Pero pay otras ventajas formativas que ofrece el grupo_!l

�40
estudiante: ella o él son jóvenes y saben poco del otro sexo.
Estan educados en un mito sobre como es "el hombre'' o "la mu
jer". Detras de este mito hay, muchas veces, desprecio, riv!.
lidad, proyección de toda la propia hostilidad Y, de todos ro~
dos, desconocimiento y miedo. Todos estos sentimientos Y pr!
juicios suelen esconderse detras de un trato convencionalme~
te cordial y hasta detras de relaciones sexuales.Nhestros~g~
pos son mixtos {con prevalencia de muj~res, ya que son menos
los varones que estudian psicología). Bs impactante, obser?:'
como recien al tiempo, en el clima íntimo del grupo terapeut~
co, loa sexos aprenden a conocerse mutuamente, no como
obj!
tos sexuales y pantalla de transferencias y de proyecciones,
sino corno seres humanos. Perplejas descubren las
muchachas,
que también los hombres sufren y tienen miedo y los
varones
que la mujer no es únicamente un objeto sexual o
una copia
jiel de mamá, sino un ser que quiere, teme, odia Y sufre.
Veamos ahora las otras características: lQué
significa
que el grupo sea institucional? Debemos tomar en cuenta a es
te hecho, cuando hablamos de transferencia, ya que esta se es
tablece no únicamente entre los pacientes y terapeutas, sino
está también teñida por el vínculo con la institución. Puede
darse el caso, de una escisión, donde el terapeuta se
trans
forma en el objeto bueno, idealizado y la institución en obj~
to malo, perseguidor. Esto se intensifica, si hay un conflic
to institucional, como ocurrió en la UNAM. Al luchar los est~
diantes por el plan de estudios, también lucharon por la
su
pervivencia del grupo, con un temor constante --pero que hubo
que interpretar, porque no lo explicitaron directamente-- de
no poder "defenderme", yo extranjera, exilada, contra los ata
ques de los enemigos. Esta situación no confi?uraba solame~;e
la escisión en un objeto bueno y otro malo, sino era tambien
una revivencia del conflicto edípico, en el cual el niño
se
siente impotente en la lucha contra el padre, para "defenderª mama" tan omnipotente e indefensa simultaneamente. También
la huel~a se filtró a la situación grupal. Teníamos autoriz~
ci6n, de seguir trabajando, ya que se trataba de terapia.
I
gualmente _loa integrantes del grupo trajeron poco el t ~ , pe
ro lo dramatizaron, faltando mas que comunmente y quedandose
muchas veces en silencio. Pero donde fue más necesario, inte!_
pretar la situación institucional consecuentemente, fué en el
grupo universitario que no pertenece a la UNAM. Este grupo,

41
q~ superviso, ya
. era el segundo intento terapéutico. El
pr1.mero había terminado
...
,. "catastróficamente" con la partida de 1
t erapeut a. Rec1.en despues de varias sesiones en las
.
_
,
cua-1es
tuvo que 1.nterpretarse los temores de los diferentes inte r
tes, de "matar" de vuelta a los terapeutas, con sus·-senti!i~
tos, es_dec~r, tanto con el amor, como con el odio, los celos
Y las rivalidades, se podía realmente entrar en la conflicti
va más personal.
Los grupos de la UNAM son gratuitos. Es decir, los estu
diantes los pagan, a~ abonar sus aranceles universitarios, pe
ro no lo pagan espec1.almente. A su vez los terapeutas son
estros de la UNAM y la atención de los grupos equivale a ho:r!s de.docencia. Entonces el terapeuta recibe un pago mucho
mas.baJo que en su consultorio particular. Mucho se ha dicho
sobre la supuesta imposibilidad de trabajar sin remuneración
en psicoterapia psicoanalítica. En muchas instituciones, teme
rosos que la gratuidad perjudique al tratamiento, se cobra
la población desprovista de recursos sumas simbólicas.
Pero
muchos colegas, como yo también, pudimos comprobar que la psi
coterapia se desarrolla perfectamente sin pago, siempre que
el paciente no se sienta atendido por "filantropía", sino den
tro del marco de la institución, a la cual también el terapeu
ta pertenece. Se trata de una extrapolación de lo que Freud :dijo con respecto al tratamiento analític9 individual, de 5 a
6 veces por semana. Evidentemente el terapeuta no estará dis
puesto a trabajar con un solo paciente gratuitamente tantas:horas, ni estará en condición de hacerlo. y evidentemente tam
poco el paciente podrá aceptar esta situación, sin que influ
ya de múltiples maneras en el vínculo transferencia!.
Pero
que se haya deducido de ahÍ que un tratamiento pagado por la
institución sea irrealizable, conforma un mito, basado en -una ideologización que sirve para justificar los altos honora
ríos privados. Si fuera cierto que un psicoanálísis no pagado
personalmente no sirve, el tratamiento de niños o de psicóticos no sería factible.
El tiempo limitado: es el punto menos claro para mí, ya
que los grupos que estoy comentando, no terminaron todavía y
los grupos hospitalarios que coordiné, eran abiertos y detiem
po ilimitado. En los grupos de la UNAM se estableció un lapso
de tiempo de dos años. Parece un tiempo razonable, pero no pa
ra transformar estructuras profundas, pero si, para obtener Ü
na noción cabal del proceso terapéutico y obtener cambios fa

ma

a

�42

vorables. Además, no creo que perturbe demasiado el factor de
tiempo fijo, ya que se trata de grupos universitarios que, de
esta manera, se incluyen en el horario acostumbradosemestral.
Pero concuerdo con los diferentes autores, que se ocuparon
del tema sobre la necesidad de tomar el factor tiempo interpretativamente muy en cuenta.
EntendemOs como grupo preformado a un grupo, cuyos inte
grantes se conocen previamente y tienen un CaJlU)O en común.~
neralmente los unen lazos de trabajo o de estudio, Pueden pe!_
tenecer al mismo equipo, por ejemplo. El grupo preformado pr~
senta una dificultad obvia. Es mucho más fácil, mostrarse en
toda su intimidad y con todas sos fallas delante de extraños
que 'uno ni ve fuera de la hora del grupo, a la cual se agrega,
si mucho, como prolongación la "sesión en el café", que fren
te a compañeros. En nuestro caso especial, además, ¿cómo mo~
trar sus debilidades delante de futuros colegas que deberían,
·el día de mañana, mandarles pacientes a uno? En nuestra profe
sión, junto con el título universitario se nos exige
título
de salud mental. Es este que se desvirtua, muchas veces,en la
intimidad del grupo terapeútico. Sin embargo, esta dificultad
suele superarse. Pero el ablandamiento tarda más, junto con.!_a
aflicción por la perdida del tiempo, ya por si limitado que
esto implica. Pude observar, además que curiosamente los vín
culos de solidaridad que suelen establecerse en un grupo tera
peútico común, entre desconocidos previamente, son más
fue!_
tes que los que surgen en el grupo preformado; ocurre,tal vez,
porque simpatías y antipatías preexistentes los
neutralizan
hasta cierto punto. También el peligro del acting out, inclu
sive de la actuación erótica en el grupo preformado es mucho
mayor y la posición del terapeuta que desconoce situaciones previas y ac~4S que se dan en 1.a convivencia cotidiana del
grupo, fuera de sesión, a veces no es nada fácil.
Veamos ahora, como son nuestros analizandos. Como ya di
je, la mayoría de ellos son jóvenes y hay más mujeres que V!.
rones. Pocos tienen una sintomatología concreta, pero sufren
de múltiples inhibiciones. Son sumamente inseguros, para
~
ner un ejemplo sencillo: la mayoría pudo, en el lapso de tie~
poya transcurrido abordar o hasta terminar su tesis, pero al
principio esta exigencia académica les parecía un
obstáculo
insalvable. La dependencia de padres y hermanos solía ser n~
table. Los varones, en su mayoría mayores que las muchachas
tenían experiencia y vida sexual regular, aunque podían tener
problemas en este terreno. Las muchachas, por lo general, ca

43

7ecían de experiencia sexual o habían, después de un primer
intento traumático, renunciado de vuelta al sexo, aunque fan
tasearan mucl~ó con "la pareja". Todos esperaban mucho de 1;
experiencia grupal, aunque temían también lo que pudieron des
cubrir dentro de sí mismos y los cambios que pudieron sufrir:Estos consistían principalmente en la disminución de temores
tanto frente a la profesión, al pensar y al sexo, como de pr;
juicios en general y en la adquisición de una mayor
indepe-_n '
dencia.
La admisión fué hecho de diferente manera . Mientras que
en los dos grupos supervisados los terapeutas habían hecho en
trevistas previas, yo en mi grupo puse, como única condición
d~ entrad~ que la persona no haya tenido experiencia terapeú
tica previa, para no obstaculizar a quienen no tuvieron otra
oportunidad que la institucional.
.
L~;técnica empleada fué la psicoanalítica, adaptada a la
5
:tu~cion grupal. Como se trata también de una experiencia di
dactica, creo que la seriedad del encuadre y la pureza de la
técnica es fundamental, ya que servirá de modelo al futuro te
r~peuta. A pesar de esto serán inevitables ciertas
transgre
sienes del encuadre que provienen de la situación institucio
nal. Ocurrirá, p.e., que un analizando sea simultaneamente
l~o de su terapeuta. Hay que manejar a este tipo de
situa
ciones con tacto y conciencia de las implicaciones transfereñ
ciales. Dada que todos eran psicólogos, en las interpretacio
nes hay que evitar especialmente la intelectualización y todo
lo que se presta para un diagnóstico. Igualmente ocurría, que
frente a una interpretación, el paciente diga preocupado: "En
tonces quiere decir que soy homosexual" o "lEsto significa al
go esquizofrénico?". Podría decirse que los psicólogos :i:nex=pertos sufren de una especie de hipocondría psiquiátrica.
La dinámica del grupo: obviamente la discreción
impide
el aporte de material clínico. Por eso quiero solamente desta
car lo que creo el logro más importante en el grupo de mayor
duración, proceso que se está desarrollando también en los o
tros dos grupos, se rompieron los liderazgos primitivos y los
roles estereotipados. Hubo un lento, pero constante aumentode
la confianza y comprensión intragrupo.
Fin de análisis: como ya dije, ningún grupo todavía
ha
terminado. Pero lo que pude esperarse y se vislumbra o, en mu
ches casos hasta ya se logró es la adquisición de insight
y
de la posibilidad de empatía con el otro, la capacidad de au

a

�44

45
1

, 1 . i·~ la aceptaci. 6n de la pérdida de muchas
.
. ilusic•nes
•
y
toana J.~~~
:
evaluación de la propia historia
sobre si mismo, u~a me}Or f. l.!llente la disposición de . r~c~
las propias capac1.dac:ies y ina
.ú .
i eso fue
rrir en un futuro~ otra experiencia terape tica, 6
se necesario.
h
traba:1.ado
Si habremos logrado todo eso, creo que emos
bien y hecho algo útil.

Sobre el Psicoanálisis Salvaje
LIC. HORACIO FOLAOORI
"Q.u.i.en adopta u.na. po.ti-lc.l6n .te6Júca jw.,to.
uta.Jtá. en mejoll.u c.oncüc.lonu de d,¿¿,ponvi. de una. ae:t.J;tud .tlc.n,i.c.a a.dec.uada".

Oct.a.ve Mannon,i..
1.- INTRODUCCION
Este trabajo fue originalmente esbozado en Uruguay en 1975 siendo en tal sentido testimonio de un particular enfren
tamiento entre psicoanalistas oficialistas --los pertenecieñ
tes a la Asociación Internacional-- y los psicoanalistas de;
r.insti tucionalizados o no institucionalizados, cuestionadores
de la ideología que las instituciones transmiten, especialmen
te aquellas que reproducen el sistema en lo interno, fortale
ciendo el modelo edípico.
Pienso ahora, que los planteamientos que aquí se hacen conservan total vigencia, no solamente en lo referente a lo
que sucede en el RÍo de la Plata sino también en un marco más
amplio. Si bien en México coexisten cuatro o cinco grupos ana
líticos independientes, ello no ha eliminado las bases ideoló
gicas y científicas de las divergencias que sustentan. En s~
ma, intento cuestionar algunos de los supuestos con que tradi
cionalmente se ha tratado el tema.
2.- LA PALABRA: lSOLO UN ERROR DE TRADUCCION?
El primer elemento que llamó mi atención fue el título del trabajo ~e Freud de 1910. La caracterización de psicoaná
lisis "salvaje" puede parecer al lector algo extrafia y
tal
vez le evoque la expresi6n más utilizada en nuestro medio de
psicoanalisis· silvestre. En reálidad, la traducción de LÓpez
Ballesteros directa del alemán no ha seguido fielmente el sen
tido; es así como Freud tituló su artículo de 1910 "Uber "Wil
de" Psychoanctiyse" siendo "Wilde" traducido
más exacta!llente
por "salvaje" que por "silvestre•. En su lugar, Cervantes Gi
meno, traduciendo el "Vocabulaire" parte del francés "sauva ge", arribando~facilmente a "salvaje" en lugar de "silvestre".
Pero más allá d&amp;l p~oblema de traducción de la palabra,
hay otro que éala m( s hondo en lo que pretendo abordar, ya que
se dirige a las ra.!des conceptuales del ténnino. De tal modo

�46
mientras "silvestre" apunta generalmente a plantas (cri~do -sin cultivo, agreste, rústico), "salvaje" ~nnota al reu~o ~
ni.mal (no doméstico, natural de aquellos paises que no tienen
cultura). Así, "salvaje" presenta ventajas a toma: ~n ~uenta
frente a "silvestre" cuando se incorpora como calificativodel_
tipo de psicoanálisis:
a. "Salvaje" contiene un monto de agresividad que no aparece
en "silvestre".
b. •salvaje" cubre las sociedades primitivas (incultas),opue.:!
tas a las sociedades civilizadas (cultas), las poseedoras
del psicoanálisis.
.
.
c. •salvaje" apunta a las raíces animales (llos instintos?)
El psicoanálisis reafirma la domesticación, el control, la
sublimación (lel yo?).
Si bien queda clara la primacía de la expresión" psicoa
nálisis salvaje" sobre la de "psicoanálisis silvestre", en e:!
te trabajo utilizaré ambos como sinónimos dado que a su vez la segunda, de todos modos, se ha impuesto por el uso.
.
La expresión creada por Freud se define en dos vertientes: la ideológica (ideología de clase) y la científica ( co.!!
cepto de la teoría psicoanalítica).
En el primer nivel, la utilización de ~icha ~presi~n por Freud nos muestra claramente s~ ~d:ologia;_psicoanalista~
sería sinónimo de sujeto culto y civilizado, mientras que_~
coanalista salvaje mostraría al prim.iti~o, in:ulto, a~res~vo.
Dicha clasificación remite a toda una f1.losof1.a humanista que
aparece con posterioridad en los trabajos sociales. En suco~
cepción, analista era aquel que poseía una honda formación e~
ciencias y letras (como él) y dedicado de por vida a profund!_
zar los secretos de la humanidad. Así Freud resulta un revol~
cionario en cuanto a sus aportes científicos, pero no puede es~ar del momento histórico concreto, de su pertenencia. ~e
elaae y de los ideales de la Viena de fines del sigl~ pasado,
donde dominaba la filosofía positivista. Las contradicciones
son 'propias de los hombres.
.,
se me ocurre, entonces~ que el error de traduccion no es
meraJlente casual, sino que por el contrario ha de responde:,ª
un intento de modificación del pensamiento freudiano,cuest1on
que no profundizaré ahora, conformándome sencillamente con s~
ñawlo.
Pero tand&gt;ién, y he aquí el móvil de esta comunicación,~
xiaté un segundo nivel en el cual nos importa profundizar, ya

47
que apunta a la conceptualización de Freud
respecto a lo que
él pensó como el anSlisis "salvaje" (lo explÍcito).
3.- EN LA SITUACION DE ANALISIS
Supongamos que un determinado lugar, en un desconocidocon
sultorio psicoanalítico oficial, ubicado en un contexto riopla
tense, un paciente cierto d!a relata sus inclinaciones e inte
reses referidos a estudiar el psicoanálisis en un centro defor
mación no oficialista. A tal planteo, supongamos 1 recibe la-si
guiente interpretación:"IPero Ud. desea
hacer psicoanálisii
"silvestre"I Si bien dicha secuencia puede ser referente de u
na innume:able cantidad de situaciones y significados, me inte
resa particularmente profundizar desde dónde se verbaliza
la
supuesta interpretación, porque una de las tantas posibles in
terpretaciones de la secuencia, podría señalar al psicoanáli
sis "silvestreu como aquel que se realiza fuera del control ae
las instituciones oficiales.
.
La est~ctura institucional del psicoanális!s en la Argen
tina ha sufrido repetidas y múltiples rupturas, lo que ha
re
sultado en la creación de nuevos centros de formación e invei
tigación en psicoanálisis. Estas rupturas no se han dado
aún
en el Uruguay, a pesar de la crisis en todos los planos de la
vi~a.s~cial~ ~al vez por las caractertsticas locales (el psico
analisis oficial en el Uruguay existe sólo en Montevideo)y pro
bablemente porque el Uruguay es científicamente dependiente de
la metr6polis: Buenos Aires. Los Baranger fueron los iniciado
res del psicoanálisis oficial en el Uruguay. Estas
aclaracio
nes, que entiendo imprescindibles, permite reubicarnos en
el
contexto, de tal modo que la supuesta interpretación denuncia
la ideología de quien la enuncia: la noción de "Análisis Silvestre" está basada en criterios institucionales; esto es, son
analistas los que pertenecen a la Asociación Psicoanalítica o
ficial, son analistas "silvestres" los de afuera de la institu
ción, calquiera que intente formarse en psicoanálisis en otro
centro distinto del oficial. Quizá hasta se podría encontrar a
nalistas oficiales que suscribieran explícitamente tal enuncia
do.
Sorprende que la posible interpretaéión pueda ser guiada
por criterios institucionales, radicalmente distintos a los
d~ la ciencia que el analista, por estar en la organización o
ficial, se supone que conoce y dice sostener. Tal vez no ser!a
la primera vez que
pudiera ocurrir una cosa por el estilo.

�48
49

No sería difícil señalar normas del funcionamiento del anal~
s is que no tienen ninguna base te6rica sino que responden a~
niciativas institucionales ajenas al campo científico. El i~
conveniente radica, además de los que se desprenden del cond~
cionamiento científico por marcos ajenos a la ciencia misma,
en que en nuestra sociedad las instituciones reproducen el
sistema (sobre todo aquellas que sobreviven)--si bien la re
producción no es en forma mecánica--, lo que connota la depe~
dencia científica del orden instituido.
Baranger es más cuidadoso cuando define el analista "Sil
vestre" como aquel que siendo médico o no "pretende ejercer~l
psicoanálisis sin haber recibido la formación adecuada para
habilitarle en esta función". Posteriormente se manifiestacon
trario a una enseñanza del psicoanálisis a cargo del Estado
con argumentaciones que no discutiré acá (2) (+).
4.- LA LECTURA DE FREUD
Me remito entonces a Freud para analizar sus criterios.
Es as{ como recurriendo a su artículo de 1910 sobre el tema,
podremos rastrear cuáles eran sus conceptos, cuál su modo de
pensar sobre los distintos aspectos de la teoría y técnica a
nalítica, incluso en cuanto a lo institucional.
Luego de ejemplificar la sorpresiva situación en la que
Freud se vió introducido ante la paciente enviada por un col~
ga (a la cual se le había indicado soluciones para sus males
que eran inaceptables para ella y se le había afirmado que t~
les indicaciones se basaban en los descubrimientos de Freud),
señala" ••. el médico había desconocido o interpretado mal u
na serie de doctrinas científicas del psicoanálisis ... " (8).
Freud se dedica entonces a analizar sistemáticamente y
con minuciosidad los "errores científicos" del médico que hi
zo tal indicación y para ello los clasifica en teóricos y téc
nicos. Así desarrolla:

(+) Los conceptos de Baranger transitan desde . criterios net~
mente ideológicos (gratuidad de la enseñanza estatal que se~
pone al requisito de que el psicoanálisis debe ser pago), ha!_
ta otros más elaborados (implicancias de los roles del didac
ta, problemas de selección, etc.). Una crítica exhaustiva
a
todo el problema de la enseñanza del psicoanálisis ha sido

a) El concepto de sexualidad para el psicoana.,.li's,1.· s
.,.
.
, que es mu
cho mas amplio que el sentido popular y corriente del térm' A t
l t
ino,
puna a a eoria sexual, uno de los pilares de la construc
ción teórica psicoanalítica.
b~ El co~cepto de conflicto entre poderes, que destaca la ar
tic~lacion de la causalidad de los síntomas. o sea, no sólo
esta presente la libido (item anterior) sino que existe
t
b'.,. 1
,.,.
i
am
ien a represion, ndicando el nivel dinámico del psiquism e) El probl:111ª del diagnóstico (neurosis de angustia) en ba:;
a ~a angustia del paciente, diagnóstico que para Freud es e
rroneo ~n.tanto_la ~gustia remite también a otro cuadro psi
c~patologico (histeria de angustia) para el cual se indicaría
finalmente otra terapéutica, distinta de la terapia somáticaa
deouada en el primer caso. Debe recordarse que en este momeñ
to para Freud las neurosis de angustia tienen su etiología eñ
la ausencia de relaciones sexuales. En tanto que la histeria
de angustia (producto del conflicto entre deseo y represión),
era uno de los cuadros donde el psicoanálisis es taba perfecta
mente indicado.
d) La disociación entre la teoría analítica y la técnica
de
curación, ya que las indicaciones, si bien basadas en la teo
ría, no señalaban al psicoanálisis como terapia para dichos:estados de angustia.
e) La errónea comprensión de lo que las resistencias internas
significan lleva al médico a entender que el factor patógeno
actúa por "ignorancia".
Ello conduce a sugerir la causa del mal sin una adecuada
estrategia que permita vencer en forma apropiada las resisten
cias. Para ello no hay que olvidar que"la comunicación de lo
inconsciente al enfermo tiene siempre por consecuencia una a
gudización de su conflicto y una agravación de su dolencia"-;
ante lo cual es pertinente seguir el camino con determinadas
seguridades, las que implican: 1) el vínculo transferencia! para evitar la huída ante el debilitamiento de la resistencia,
Y 2) que el paciente mismo se vaya dando cuenta a través
de
su propia aproximación a lo reprimido.
40

realizada por
Baraude (3).

A. Lussier (12),

Jean - Luc Donnet (6)

y

R.

�51

50

7

Recordemos que Freud siemp~e señaló que el análisis deb
hacerse cuidado~aJnente desde la superficie hacia las profund~
dades y que la interp~etaci8n es tanto mis adecuada cuando
paciente está más cerca de lograrla él mismo por _sus
asoci~

:1

ciones.
•
'fº
Freud concluye se enumeración de erro~:es c!e~ti ico~ !
donde lo que se destaca es una fundamentacion teorica Y tecn~
ca de los mismos. "AsÍ pues no basta al médico conocer
algu
nos de los resultados del psicoanálisis. Tiene que hab~:se fa
miliarizado con su técnica si quiere adaptar su actuacion
a
los principios psicoanalíticos".
Esto es centrali el psicoanálisis "salvaje" se definedes
de la teoría, que incluye el conocimiento técnico y no desde
la práctica "institucional" oficialista.
.
Pasa luego a indicar cuál debe ser el camino P~ª. dich~
aprendizaje, "ha de aprenderse, como tantas otras tecnicas"me
dicas bajo la guía de aquellos que la dominan". El vocablo d~
minan" permite pensar. en "conocer profundamen~e": El mi~ se
encarga de aclararlo cuando indica "ni para nu ni para mis a
migos y colaboradores resulta grato monopolizar así el derecho de ejercer una técnica médica". iBrillante Freud, ya en
1910 había visto el problema del monopolio de la técnica
que eso connotaría y rechaza sin más dicha posibilidad(
Sin
embargo debe discriminar en ese momento histórico que tal mo
nopolio es inevitable para proteger sobre todo la cau~a. del
psicoanálisis (diez años de fundado y creciendo con mul~ip7es
dificultades), más que a los pacientes en sf, como lo indica
enseguida.
Dice entonces Freud: "En la primavera de 1910 hemos fun
dado una Asociación Psicoanalítica que hace publicar los no!!
bres de sus miembros con objeto de poder re~hazar toda respon
sabilidad derivada de la actuación de aquellos que no perten~
cena nuestro grupo".
Freud intenta así distinguir a su grupo de otros 4':1e de~
conocían la disciplina dado que en dicho momento era
:unpos~
ble aprender técnica psicoanalítica si no_era_con.~quellos~e
"l dominan" pere lejos de señalar a la institucion como la
re:ponsable (más adelante lo señalará), Freud se refiere a.!_as
personas con las cuales se puede aprender (la dominan,publi can los nombres de sus miembros) que es diferente de la org~
nización que dichas personas se dan, Y las normas que
crean
para funcionar en conjunto.

Y:º

En 1914 dice Freud; "Creía asl.JlU.smo necesario dar al núcleo analítico la forma de una asociación oficial para evitar
los abusos que sabía habrían de cometerse a la sombra del psi
coanálisis en cuanto éste adquiriese popularidad" (9). Lueg;
señala que los grupos locales de la Asociación Internacional
podrían enseñar a los aspirantes garantizando una preparación
adecuada. Lo interesante es que el propio Freud reconoce que
dicho planteo obtuvo múltiples objeciones, entre las que
se
destacó la de Adler, quien expresó su temor de que no se intentase sino "una censura y una restricción de la. libertad
científica".
Si bien los planteos realizados por Adler responden
en
parte, a una problemática política interna de los grupos ana
líticos (Viena versus Zurich) por la supremacía en la Asocia
ción Internacional, creo que también debe ser tomada la postu
ra de Adler como un emergente del sentir de un grupo que vis
lumbra posibles restricciones en su quehacer científico:
la
institución plantea el ostracismo sobre todo en ~l campo labo
ral ya que también, en el espíritu de Freud, se garantizaría
el ejercicio de los futuros analistas a través de la deriva
ción de pacientes. La ambivalencia de Freud es notoria, sobre
todo cuando la ideología de clase le. enturbia su visión cien
tífica.
(
Una situación similar es descrita en el "Análisis Profa
no" cuando Freud debe clarificar aquellos sujetos aptos para
el ejercicio del psicoanálisis (médicos o no) de los curande
ros. "Para ésta (la ley) curandero es todo aquel que trata
fermos sin hallarse en posesión del título médico oficial.
ra mí, sólo puede llamarse curandero .a quien emprende un
ta.miento sin poseer los conocimientos y la capacidad indispen
sable para llevarlo a cabo" (10). La similitud entre curande
ros y analistas "salvajes" resulta evidente, ante ello
todo
lo que Freud pide es "conocimientos y capacidad"; reniega del
título oficial, de la norma, de la ley.
Penetrando en el CaJIIPO de la enseñanza del psicoanálisis
sin pretender en esta ocasión profundizar el tema, podemosmen
cionar los distintos elementos que canponen la formación del
analista. Creo que pueden señalarse tres vertientes del proce
so de aprendizaje:
a) El pprendizaje de la teoría, metodología y técnica del psi
coanálisis que tradicionalmente se ha realizado por medio de
seminarios que van gradualmente cubriendo la obra de Freud y

en

Pa

tra

�52

53

otros aportes destacados.
b) . El _aprendizaje de la situación clínica, del manejo espect
ficó de la técnica, que se realiza por medio de las
supervi
ciones y de los ateneos. Debe enfatizarse la exi~tencia de am
bos procedimientos pues en rigor son esencialmente diferentes
y persiguen taiibién objetivos distintos. La supervisión long!_
tudinal de wi caso ilustra hasta sobre los menores
detalles
del desarrollo del análisis, del movimiento de sus defensas y
de cómo debertn ser trabajadas las resistencias. Los ateneos
plantean una visión transversal ya que el paciente debe
ser
condensado en su evolución, lo que ·da como resultado la jerar
quización de momentos del desarrollo del análisis. Además per
mite seguir una temática en particular, a lo largo del proce
so y descubrir las modificaciones que, en consecuencia,se van
produciendo en el paciente. El propio Freud inicia esta línea
de trabajo con el famoso caso del hombre de las Ratas que en
no menos de tres oportunidades es presentado ante la Sociedad
de los Miércoles en Viena, para su discusión.
c) Por Último, pero en primer lugar, la experiencia del propio análisis que garantiza el conocimiento de la problemática
personal del analista, sensibilizándolo para un más estrecho
vínculo con los futuros pacientes. Este aspecto será el reco
nocido más tardíamente por el propio Freud y por el resto de
sus discípulos, probablemente por ser el que ataca en forma
más directa el narcicismo de todo ser humano.
Hacia el ocaso de los dias de Freud, cuando s. Blanton viene de Estados Unidos para analizarse con él, con el firme
propósito de convertirse e.n analista didacta, encontramos
e
tro aspecto que ilustra nuestra problemática. Blanton le plañ
tea a Freud que le gustaría que lo recomendara al grupo deNu~
va York, a lo que Freud señala que no tiene ninguna
influen
cia allí, pues dicho grupo se .ha separado de la Internacional.
Entcnces Blanton lo interroga sobre si él -cree que está
ade
cuadamente capacitado para la enseñanza del análisis. "Bien=dije - si Ud. cree que soy competente como analista en
gene
ral, y competente para enseñar análisis en particular, yo me
considero satisfecho". "Si - dijo - Ud. es competente para ha
cer anális~s didáctico" (5) (+). Así que lejos Freud de respe
,#

•

(+) Este documento tiene un valor relativo, ya que se tratade
lo que Blanton dice que Preud dijo, no siendo posible corro
borar tal afirmación.

tar la organización local (la que posteriormente volve ~
_
seno d e 1 a As~ciacion
· · ~ I~ternacional) habilita en el mismo
r ª a 1 lu
gar otro analista y lo incita implícitamente a que forme
su
grupo.
S.- OTROS APORTES
Ferenczi en 1928 define otro aspecto de los
analistas
"silvestres", que son aquellos no analizados O pacientes
no
enteramente curados, y que se los reconoce por "la actit d
pulsi
1.
"
u com
va . a ana iz~, lo que se opone a la elasticidad que
ceptuahza como el resultado ideal del análisis terminado"(~&gt;: Ello pe~te ;undarnentar lo que llama la segunda regl~
basica del psicoanalisis, que consiste en la necesidad de que
todo analista haya . sido previamente analizado. De tal modo,
completa el pensamiento de Freud, quien ya lo había establecí
do como condición indispensable para ser analista
"civiliza
do"
Finalmente, Laplanche y Pontalis señalan un último ele me~t~ ~el análisis "salvaje": "sería presuntuoso considerare!
~a~isis "salvaje" como algo propio de psicoterapeutas no cilif1;a~o~ o como algo perteneciente a épocas pasadas del psi
c~anal~s s ••• " ;ndican que Freud también apuntó a la ignorañ
cia teorica y tecnica puesta de manif.i,esto a través de "cier
t~ ~cti~~d del analista que encontraría en su "ciencia"la jus
tifi:a:ion de su poder". Y concluyen que "es evidente que el
análisis de las defensas o de la transferencia puede efectuar
se de un modo tan salvaje como el del contenido". Luego, "ve
riamos en el análisis salvaje, "sabio" o ignorante 1 una resis
tencia de~ anal~sta al análisis singular en el que está impli
cado, resistencia que ofrece el peligro de conducirlo a deseo
n~cer la palabra. de su paciente y a "imponer" sus interpreta
ciones" (11).
Resulta así que el criterio de definición del psicoanáli
sis "salvaje" desde el marco institucional no sólo es
anti=científico sino distorsionante, ya que según el último aporte,
los analistas oficiales pueden ser tan "salvajes" como sus p~
res no oficializados. (+).

con

7

(+) Me hacía ver G. Baremblitt en una comunicación personal
que la aimetr1a a que se llega (al igualar el "salvajismo" de
,#

,

�54
55
6·. - INTERROGANTES FINALES

Vuelvo al motivo del trabajo para analizar nuevamente la
supuesta formulación del analista en cuesti6n: por lo dicho2,_e
desprende que el analista desconocería algunos de los conceR_
tos que se han destacado sobre el psicoanálisis llsalvaje" , lo
cual si bien en cuanto al enfoque más técnico (transferencia,
preparación del analizando, etc.) la intervención pudo haber
sido adecuada, no es así en lo que apunta el bagaje
teórico
(también imprescindible para Freud), ya que lo formulado pu~
de remitir a una conceptualización errónea del contenido.
Las divergencias en el psicoanálisis han sido siempreteó
ricas e ideológicas, en el sentido ~a intentar conceptualiz~
ciones que muestren mayor cientificidad que otras. La hist~
ria ha dado la razón reconociendo finalmente aquellos grupos
cuyos aportes teóricos (realizados dentro o fuera del ofici~
lismo) se constituyen en progresos del pensamiento analítico.
Así, a ningún analista oficialista se le ocurriría
siquiera
fantasear (ya no emitir juicio) calificando a Jaques Lacan a
a alguno de sus discípulos de psicoanalista "salvaje" por no
estar afiliado a la Asociación Internacional; por elcontrario,
en el RÍo de la Plata y en otros lados se abren cada-vez más
las puertas para que los lacanianos, por ejemplo, enseñen en
las instituciones tradicionales. (+)
De tod~s modos los pacientes no han de preocuparse si la
supuesta interpretación se diera, pues como dice Freud "tales
analíticos silvestres perjudican más a nuestra causa que alos
enfermos mismos".

los oficialistas y los no oficialistas) puede resultar por demás engañosa, si bien, al menos, durante el período de
aprendizaje, todo analista en tanto desconoce el minimo deteo
ría y técnica analítica aceptable para el ejercicio, sería-e"it"
primera instancia "salvaje". Pero, si la marginalidad no
es
de por sí garantía de independencia de las sobredeterminacio
nes del sistema, es indudable que frente a la comparación, un
analista "salvaje" institucional tiene al menos unalimitación
más que la del analista "salvaje" no institucional:-la de es
tar dependiendo de una institución que reproduce el sistemaso
cial y se convierte por tanto en transmisor de una ideología
familiarista y edipizante, complejo que supuestamente intenta

Po~ ÚltÍil\o, llama la atención que un tema tan impor t ante
como la diferenciación científica del analista del
·
t a hayas ido o 1v i dado como tema de trabaJ·os en la no
analis
b ·bi ·
fía esp · 1 · d
.i iogra
.
. _ecia izaª: no solo en lo que apunta directamente al
Jercicio
analítica sino porque muchas veces, -a
.
. .- de la practica
.
1
nom.1.nacion despectiva de analista "silvestre" es t · 1 · d
lo
f. i i·
u i iza apor
so ic a istas para desvalorizar aquellas prácticas técni-cas que, b~sandose en la teoría analítica, operan en el campo
de la_cl!nica. T~l es el caso de los profesionales que se de
sempenan como_psico~:rapeut~s (esclarecimiento, psicoterapia
de c~rte _u orientacion analitica, psicoterapias breves, psico
profilaxis, etc.). No sería difícil encontrar en dichos ata=~ues causas eco~Ómicas. Sobre las motivaciones del olvido se
nalado, me confio a la libre asociación del lector.

e

curar _c~n su práctica clínica. La sumisión institucional
e~ transmitidG como una racionalización de neutralidad opera
t;va a~enta~do_seriamente contra el proceso de curación.
En
sintes:s: s: bien los "salvaj es no institucionalizados pueden
ser ~ficialistas por otras pertenencias sociales, por la inci
dencia de otras sobredeterminaciones que los condici onan l os
lo_s de " a d entro 11 no tienen
•
.,
otra opcion
que la de ser
oficia
listas, al menos desde el punto de vista objetivo.

C:) Claro está que ello no implica necesariamente reconocí
lllento científico, más bien se trata de un nuevo bien de con
sumo (de moda) que como tal debe ser utilizado. Es de señalar
que no es casual que se incorporen al sistema los aportes de
un sujeto que salió del sistema - Discurso de Roma mediante donde se plantearon importantísimas críticas a la Asociación
I~ternacional, denunciando entre otros los ideológicos crite
r:os de selecci6n de candidatos y de enseñanza del psicoanáli
sis. Dicha reincorporación hace dudar seriamente de qué es lo
qu~ trae tacan de "nuevo" o tal vez, mas específicamente, de
que es lo que las instituciones leen de lo que trae Lacan.

�56

57

BIBLIOGRAFIA

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14. REAL ACADEMIA ESPA80LA: Diccionario de la Lengua Española,
Madrid, 1970.

El Psicoanálisis:
un auxiliar de la educación
MANUEL MlJNIZ

�58

59

"Todo lo que podemos espe-rar en el campo de la profilaxis de las neurosis se encuentra en manos de la educ_!
ción iluminada por el Psicoanálisis "
S. Freud.
El desarrollo en el renglón educativo de un pueblo no
se refleja en el número de maestros o escuelas con que -cuente, sino mas bien en la vida diaria de éste. Y noso-tros nos preguntamos: l A qué nivel estará la educación en
nuestro país? y la respuesta es obvia, si diariamente van
en aumento hechos y situaciones como estas: asaltos y ro•bos, delitos sexuales, impuntualidad, apatía política, alcoholismo, analfabetismo, drogadicción, irresponsabilidad
(paternal, profesional, gubernamental, etc.), abusos policiacos, fraudes .•. y podríamos seguir enumerando una lista interminable, pero se nos ocurren otras preguntas;¿ Y
las reformas educativas? ¿ No fueron planteadas éstas co
rno la solución al problema educativo?, si la situación si
gue igual o más deprimente que antes¿ En qué fallaron,
cuÍl fue su error? y las respuestas son varias: En primera instancia, los cambios fueron superficiales, nunca se tomó en cuenta la opinión del maestro de banco para realizar dichos cambios y por otra parte, lo que nosotros consi
deramos el más crazo error, en ningÚn momento se le dió al
maestro la fundamentación pedagógica de estos cambios y s~
bre todo lo más importante, nada se h~ hecho por cambiar la mentalidad del maestro, ya que hoy y siempre se ha educado en base al temor y la coerción, constituyéndose la e_!
cuela en un lugar aversivo para el educando, en la medida
que el clima imperante en ella, es el de la antidemocracia
y el autoritarismo aberrante, ejercido por el maestro, que
en ningún momento toma en cuenta las necesidades propias del educando·, coartando su libertad y creatividad, con un
sinnúmero de mandatos autoritarios, que por la naturaleza
propia del niño son rechazados pero que el final de cuen-tas tiene que acatar debido a la sojuzgación magisterial.

Con una ideología tan nefasta y con un cri t erio t an_
estrecho de parte del maes~ro
- , co'mo e s pos1.'bl e que se espe
re un desarro:l~ satisfactorio en el nivel educativo de un
pueblo, _es ut~p1.co, porque para esto es necesario que haya
un. cambio radical, pero a partir de la formaci·o~n mag1.s
· t e-r1.al Y no como se ha venido haciendo; reformando planes y
programas de estudio sin tomar en cuenta los escasos e le-mentes teóricos que maneja el maestro.
Si bien es evidente la mala preparación del maestro a
n~v~l pedagógico,~~ lo son menos sus escasos o nulos cono
:1.mientos en :elac1.on a la conformación psicológic a de l ni
no. Y es aqu1. donde consideramos que el psicoanálisis jue
ga un papel importante dentro del proceso de enseñanza-a-=prendizaje.
El psicoanálisis puede auxiliar en el proceso de ense
ñanza-aprendizaje, en la medida que la teoría analítica p~e
de ofrecer a los padres y educadores una guía para dirigirsus acciones hacia los educandos, por otra part e, más di-rectamente el p~icoanálisis infantil puede hacer desaparecer los primeros síntomas de una neurosis i ncipiente y evi
tar al niño ciertas represiones.
"Cuando los educadores se hayan familiarizado con -los resultados del psicoanálisis, les será más fácil recon
ciliarse con determinadas fases de la evolución infantil,
Y entre otras cosas, no correrá el peligro de exagerar la
importancia de los impulsos instintivos perversos o asocia
les que el niño muestre. Por el contrario, se guardará de
toda tentativa de yugular violentamente tales impulsos, al
saber que tales procedimientos de influjo pueden producir
resultados tan indeseables, para el educador, como la pasi
vidad infantil. •. " ( S. Freud, O. Completas, ed. Bibliote=ca Nueva, tomo II, Pág. 1866).
Desde el psicoanálisis es fácil comprobar que una edu
cación exageradamente severa, puede traer como consecuen-=cia la producción de enfermedades mentales o, por lo menos
serias pérdidas en la capacidad de rendimiento y de goce,
en su afán de conquistar la "normalidad" exigida.

,/

/
,t
/

�60
El psicoanálisis también nos muestra las inv~lorables
aportaciones que estas pulsiones perversas o asocia~es del
niño, proporcionan a la conformación de la person~lidad :del individuo, cuando éstas no son reprimidas y si cana1izadas por medio de un proceso llamado SUBLIMACION, que las
desvía de sus fines primitivos y las dirige hacia otros aceptables socialmente. "Nuestras mejores virtudes han n~
cido, en calidad de reacciones y sublimaciones, sobre e~~
terreno de las peores disposiciones." ( s. Freud, op, cit.
p. 1867 )

Es por esto, que la educación debe poner sumo cuidado
en evitar coartar estas fuentes de energía y avocarse a e~
cauzarlas por el camino de la libre creación. Sin embargo,
la realidad es otra, pues la educación no toma en cuenta la conformación psíquica del individuo, al fijarse como m~
ta, más allá del control de las pulsiones, la supresión de
las mismas, trayendo como consecuencia graves prob~emas en
el desarrollo intelectual del individuo y su capacidad ere
adora.
si la educación tiene como objetivo reemplazar el -principio de placer por el principio de r:alidad, se a~ya
sobre un proceso espontáneo, que se efectua en ese sentido
bajo las presiones de las pulsiones del yo, suceptibles de
entrar de esta manera en conflicto con las pulsiones sexu~
les que son menos sumisas al dominio del principio de realidad debido a su relativa independencia del mundo exte-rior; las pulsiones del yo son de por si restrictivas ~,r~
presivas respecto a las pulsiones sexua~es. La e~ucacion
ño hace sino reforzar un proceso espontaneo; la misma org~
nización de las pulsiones no es favorable a un desarrollo
armonioso, es por esto que se debe evitar en la educación
una severidad demasiado marcada y suceptible de reforzar inútilmente los conflictos.
cuando Freud, en 1905, elabora su teoría de la sexualidad infantil, es severamente criticado por la sociedad de su época, que vivía una malsana represión en todo lo
concerniente a la sexualidad adulta, ya no digamos a la in
fantil, que por no conocer su existencia, era reprimida re
calcitrantemente, situación no exenta de las consabidas r~
percuciones que esto conlleva. No obstante los descubrí--

61
mientes de Freud y las manifestaciones tan evidentes de la
sexualidad infantil, ésta sigue siendo negada y reprimida,
ya no digamos en la satisfacción del instinto, sino hasta
en la información que el niño debe tener acerca de la se-xualidad humana, con el fin de satisfacer una ~uriosidad natural, curiosidad que si no obtiene la infromación ade-cuada, proporcionada por los padres y maestros, la obten-drá por otros medios que probablemente se la proporcionen
equivocada, trayendo como consecuencia una disociación entre lo que él observa y lo que "sabe", que posteriormente
y de una manera inevitable le causará conflictos en el desarrollo de su personalidad.
"No creo que exista razón alguna aceptable para ne-gar, a los ninos la explicación demandada por su ausencia
de saber. Ahora bien si el propósito del educador es imRe
dir cuanto antes que el niño llegue a pensar por su cuenti,
sacrificando su independencia intelectual al deseo de que
sea lo que se llama un "niño juicioso", el camino es ciertamente el engaño en el terreno sexual y la intimidación en el terreno religioso" ( s. Freud, op. cit. "La Ilus-tración Sexual del Niño").
Esta situación de represión y negacion de información,
con respecto a la sexualidad infantil no es propia de la época en que Freud la planteó inicialmente, aún en nuestros
días, muy a pesar nuestro, la educación prohibe toda elabo
ración intelectual de los problemas sexuales, que ahora ysiempre han despertado el interés pueril. La educación a~
tual se ha avocado a atemorizar a los niños con la afirmación de que este interés es malsano y pecaminoso, coartando con esto su actividad intelectual y lo que es más repro
chable de todo, al coartar este interés la prohibición depensar se extiende más allá del ámbito sexual.
Según Freud, sólo la inteligencia es verdaderamente capaz de controlar las pulsiones; la cadena mediante el -juicio y la sublimación debe reemplazar a la represión en
esta función.
Freud basa sus esperanzas en lo que él denomina "educación para la realidad", la cual trataría de asegurar la

�62

63

supremacía de la inteligencia y de la razón apoyándose en
una concepción científica del mundo y rechazando el consue
lo de la ilusión .
La educación para la realidad sería aquella q~e trat~
ra de hacer reconocer al niño y al adulto, la realidad ~e
la agresividad y de la muerte, la realidad de ~a sexuali-dad y la necesidad de renunciación de las pulsiones. "La
educación de los jóvenes actuales les oculta el papel qu:
la sexualidad representará en sus vidas. Esto no es el unico reproche que puede hacersele. La ed~cación _ya no los
prepara para la agresividad a la cual e~tan d~~tinados a convertirse en objetos, se lanza a la vida a Jovenes con una orientación psicológica tan falsa, que se procede como
si se equipara a una partida que sale al polo norte con ro
· 1·ianos " ( S Freud ,
pa de verano y un mapa de los lagos ita
op. cit. "El Malestar en la Cultura").
A pesar de los vastos beneficios que el psicoanálisis
puede acarrear a la educación llamada "normal", _s~ ésta t~
ma en cuenta en su práctica cotidiana los conocimientos -del psiquismo humano que esta disciplina científica le pr~
porciona, la realidad es otra, dentro del proceso de ens~ñanza-aprendizaje el psicoanálisis es utilizado como pali~
tivo cuando se hacen notorias las fallas del sistema escolar y cuando el educador se tiene que dar por vencido en su labor.
Actualmente el psicoanálisis no es utilizado ~~r la.sociedad como una medida preventiva o de readaptacion, sino mas bien con fines curativos y esto es un grave erro: en la medida que es evidente lo inadecuado de nuestro sistema educativo.
Es por esto que aunque la formación psicoanalítica de
los educadores llamados normales no se ha desarrollado como lo esperaba Freud, actualmente se observa sin ein1;argo la creciente utilización del psicoanálisis en un numero cada vez mayor de instituciones dedicadas a recoger los -frutos del fracaso de nuestro sistema educativo.
De

esta manera podemos observar por un lado la caren-

cia de psicoanálisis y por otra, podemos hablar de una ere
ciente demanda de las instituciones especializadas en ni-:ños "anormales" y así podríamos pensar que la sociedad le
está dando el crédito que se merece; sin embargo, esta demanda ambigua que la sociedad exige del psicoanálisis para
paliar la enfermedad encarnada en los niños "anormales", no basta para echar a vuelo las campanas y pensar que la sociedad está en vías de aportar a la creciente reivindica
ción de la libertad sexual y el derecho al goce: leyes nue
vas, "liberales" que según algunos no pueden ser sino el o
rigen de un nuevo control, de nuevas obligaciones, más ena
jenantes por ser más disimuladas. Las leyes ordenarán, go
cen y el individuo no podrá responder: gozo, donde el goce
sólo es sobreentendido.
Al final de todo esto, cabría hacernos otra pregunta :
¿Porqué no se utilizan los conocimientos aportados por el psicoanálisis en ~a educación llamada "normal"?, si es
harto evidente el fracaso de nuestro sistema educativo, y
la respuesta vuelve a ser obvia, si el mismo tipo de educa
ción basado en la coerción y el temor ha permanecido vige~
te durante tanto tiempo, es porque ha de aportar algo "positivo", sin embargo, habría que aclarar para quien es positivo el resultado, a quien le sirve un pueblo abúlico, sumiso, acrítico, apático y conformista, y no necesitamos
hacer un gran esfuerzo para saberlo, basta analizar un poco el proceso de enseñanza-aprendizaje de nuestro país.
La educación que actualmente está vigente en nuestro
país, lejos de formar individuos pensantes y críticos los
convierte en receptáculos de información que éstos deben aceptar dogmáticamente, con el oscuro fin de preparar obre
ros, técnicos, ingenieros, arquitectos, etc., que se dedi:quena "trabajar" sin cuestionar la realidad en que viven,
y de esta forma no causen problemas a los patrones que se
enriquecen a su costa.
Ahora si nos podemos explicar, porque no cabe el psicoanálisis en la educación "normal", en la medida que éste
fomenta la libertad, la democracia, la crítica y la creat!_
vidad en la formación de la personalidad del individuo, es
imposible que coopere a la consecución de los nefastos objetivos de la clase dominante, y sólamente utilizan lo po-

�65

64
co "rescatable" que éste ofrece en la educación anormal.
Es por esto, que una educación basada en la l~b~r~ad,
acia la inteligenica y en una mayor flex1b1l1dad
la democr
'
d.d
e nos con
de las normas morales y sociales, en la me 1 a qu
.duce al camino para alcanzar el pleno desarrollo . del indiun sistema soviduo y su sociedad, nunca tendra... c ab·a
i a en
cial represivo como el nuestro.
"Los sistemas educativos y pedagógicos
son, por otra parte, instituciones que se modelan en la pugna de intereses de clases sociales, y los métodos anticua-dos de enseñanza son instrumentos de bl~
queo y control que en ese sen;i~o llenan
ampliamente sus objetivos pol1t1cos, sociales e ideológicos"
J. Bleger.

Psicoanálisis y Lenguaje 1
DR. NESTOR BRAUNSTEIN
Es un problema difícil el de presentar una introducción
accesible a este tema de psicoanálisis y lenguaje. El lengua
je, ustedes saben es el objeto de una ciencia que tiene toda
la complejidad de una estructura científica, así como ayer ha
blabamos de la complejidad teórica del psicoanálisis, tenemos
la complejidad teórica de toda una teoría científica que esla
ling:Üística contemporánea, dividida a su vez en distintas is
cuelas pero unificadas en torno a un objeto teórico definido
hace ya más de &amp;O años.
Este es precisamente el problema que nos va a ocupar en
esta primera parte de la conferencia, y luego ver la relación
que tiene esta ciencia del lenguaje con esa otra ciencia del
inconsciente iniciada pór Freud, y con esa otra ciencia delas
formaciones sociales y de los modos de producción iniciadae:,r
Marx.

Creo que el tema es fundamental porque es precisamente a
través de una teoría lingÜística como podemos entender la ar
ticulación entre el psicoanálisis y el Materialismo histórico.
Partamos, no sé, no tengo bien organizada la exposición,
vayamos viendo en la charla misma, y yo les pido que me inte
rrumpan para hacerme preguntas y cuestionamientos mientrasvoy
exponiendo ••• Partaaoa de la experiencia analttica misma, -yo
tengo dos puntos de partida, por eso no se por cual inclinar
me-, por un lado la experiencia analítica aisma,esa situación
en la que el psicoanalist• le dice al paciente: "Dígame, y s~
lo dtgame, todo aquello que se le pase por la cabeza, todo !_
quello que se le ocurra sin prepararlo previamente, sin pr~
cuparse de los efectos de su decir".
Es decir, el Psicoanalista aquí pone entre paréntesis to
das las condiciones sociales de la interlocución habitual P!.

l. Conferencia pronunciada en la lera. Semana Académica Cultu·
ral de la Fac.de Psicolog{a,U.A.N.L. 11 de Septiembre de 1977)

�67

66
ra crear un nuevo tipo de diálogo, donde la constancia de las
condiciones, y el silencio del analista -que sólo interviene
para puntar y ocasionalmente para interpretar-, deja en dese~
bierto, es decir la puesta entre paréntesis, la fijación de las condiciones en que se pronuncia la palabra deja como única variable la palabra producida. Es decir, el psicoanalista
invita a su paciente a pronunciar un discurso y el trabajo -que el psicoanalista vá a realizar va a ser un trabajo sobre
el discurso, sobre el enunciado formulado por el paciente.
Esta es una de las vías de acceso para que vean Uds. la
importancia que tiene el trabajo sobre el discurso del pacie!!_
te como trabajo material realizado por el psicoanalista.
Y la otra vía de abordaje que tenía, era un poco repasar
algunos conceptos fundamentales de la lingüística, -lamenta-blemente las condiciones no se prestan para que hagamos la ex
posición con pizarra, que sería lo ideal-. Los conceptos fuñ
damentales de la lingüística a partir de su fundación que, de
la misma manera que el psicoanálisis tiene una fundación que
podemos fechar relativamente con certeza, y que el materialis
mo histórico tiene una fundación que también se puede fecharrelativamente con certeza, la lingüística tiene una fundación
que podemos fechar, es decir, el momento en que los lingÜis-tas dejan de trabajar sobre el material empírico para crear
un concepto formal abstracto, es decir, un concepto científico que se transforma en eje del trabajo de los investigadores
en ese campo. Eso ocurre cuando en 1909 y 1913 ó 1914; Ferdi
nand de Saussute, un lingüista suizo propone la definición de
lo que constituye la unidad de la lingüística contemporánea,
es el concepto de signo. El signo para Saussure es indisocia
ble de dos elementos que él escribe como significado sobre significante, S/s y que los lingüistas contemporáneos, por r~
zones que vamos a ver, han modificado y escriben de manera -"S" mayúscula que corresponde al significante, sobre "s" minÚ!
cula que correspnde al significado, y todo esto encerrado por
un gran paréntesis, una elipse que une a estos dos elementos separados por la barra que está en el medio (S/s). Para Sau-ssure ese signo --ya vamos a ver qué integran cada uno de los
elementos-, es la unidad fundamental y es como una moneda de
dos cµas. Del lado del significante tenemos la materialidad
-fónica de la palabra, es decir, los sonidos que llegan al suje
to, -~vamos a ver despµé~ los problemas que esto plantea--,
ro de un lado tenemos la materialidad fónica del significante,

pe

es decir, en cualquier palabra, tomemos la palabra palmera,
la palabra
si'gni'fi' cacion
...
f
... palmera es un sonido que tiene una
e~ ~c1~n de nuestra pertenencia común a una misma comunidad
l:~guis;ic~. Y del lado del significado tenemos la representa
cion psiqu1ca del objeto, es decir, del lado del significado
no ~enemos a la cosa de la palmera, sino que del lado del siq
nificado tenemos a la representación psíquica de la pal e
•
signi
· · f':cante: palmera; Significado: nuestra representación
m ra.
-del obJeto concreto.
_In~i~te mucho Saussure en tanto que el signiticante como
el significado son de naturaleza psicológica, es decir,que no
se trata d7 una cosa del mundo físico, ni tampoco las
ondas
son red~ct1bles a algo físico, ni tampoco son reductibles
a
los fenomenos neuronales que se desencadenan cuando
escucha
mos la palabra palmera, o cuando hacemos nuestras
asociacie
nes en torno~a ese~objeto que es palmera. Tenemos entoncesque
a esto Y aq~ no mas V~S a tener que empezar a ver que esta
:s la futacion de la ciencia, por cierto que a partir de ahí
Justamente la lingÜÍstica progresa, y progresa
precisament~
como toda ciencia sobre la base de la crítica de los fundamen
tos.de su fundador. El psicoanálisis no es una cosa que haya
salido armada, de la cabeza de Freud, así como Palas Ateneade
la cabeza de Zeuz, sino que es también una producción constan
te donde ~a forma de trabajar, es la crítica de los presupues
tos freudianos y si uds. piensan, entre la teoría final
de
F::ud Y la teoría inicial hay parentezcos evidentes, pero tam
bien hay rupturas constantes, es decir, que una ciencia
pro
gresa sobre la base de la crítica de sus propias formulacio =nes. A la lingüística también lepas~ esto. Porque esta
uni
dad indisociable se empezó a quebrar. Uno de los postuladosde
Saussure fundamentales, era la de el postulado de la arbitra
riedad. Es decir, la relación que guarda el significante con
el significado, es una relación absolutamente arbitraria, no
hay nada que nos obligue a ligar al sonido palmera con el con
cepto que tenemos de la palmera. No hay nada en el significañ
te mismo, en su materialidad fónica que obligue a esa uniónla unión depende de una convención social del hecho de pert;
necer a todos a una misma comunidad lingüística. Esto lleva
la definición del sistema de los significantes, que es preci
samente la base, el objeto de estudio de los lingÜistas.
El
sistema de los significantes es el sistema de la lengua. Todo
significante se define por su relación con otros
signiLicél!!,

a

�68
tes. Esto está cuajado en un objeto, al que muchas veces por
flojera no consultamos, pero que es un objeto muy importante
que se llama diccionario, es decir, en el diccionario es~ el
catalogo de los significantes que forman parte d~l acervo de
una CO[l\unidad lingüística. Pero si lo pensamos, vemos que el
diccionario es un sistema cerrado, es decir, si yo busco lade
finición de la palabra palmera, voy a encontrar una serie de
palabras que me van a referir a otros lugares de entrada de!!_
tro del mismo diccionario, es decir, me dirán que la palmera
es una clase de árbol, y entonces buscaré la definición de á!_
bol, y el árbol me referirá, nos@, a las plantas, a la botá
nica, a las características que tienen, las clasificacionesen
tre las plantas, y así, gradualmente si yo voy buscando
las
definiciones de las palabras que entran en la definición de u
na primera palabra que tome como punto de partida, me encuen
tro con el sistema cerrado de la lengua, es decir, del conjll!!_
to de los significantes que integran un idioma. El signo
en
tonces se define por la relación entre el significante y :_l
significado que Saussure encerraba dentro de una elipse (Sis).
Pero para encontrar el significante tenemos que recurrir a un
sistema de oposiciones que es el sistema de la lengua.
Los lingüistas a partir de este momento dejan de lado la
cuestión del significado por encontrarlo inasible para sus me
todos de trabajo. Es decir, la cuestión de la significación,
de la relación que une al significante con el significado, es
una relación que como dijimos es arbitraria y que remite a u
na parte de la lingüística insuficientemente desarrollada ha~
ta nuestros días, que se va a llamar la Semántica. Porque lo que ellos pueden trabajar con seguridad ateniendose a la mat~
rialidad son los significantes y el sistema de la lengua, Aho
rabien, lesta lengua, dónde esta? cuajada en el diccionario,
pero en el diccionario lo que encontramos son sus
manifesta
cienes empíricas y constituye una estructura cerrada donde-e~
mo decíamos- cada concepto se define por su relación con
t~
dos los demás conceptos de esa estructura. En donde en reali
dad est, la lengua es en los discursos concretos efectivame!!_
te pronunciados por los sujetos hablantes. Es decir, la
len
gua existe empíricamente en el habla.
La lengua es, -además de ser un órgano anatómico-:, la len
gua, es esa estructura de los significantes que constituye e~
acervo de la comunidad lingüística y que constituye la condi
ción de posibilidad de todos los discursos, es lo que hace~

69
sible que haya un discurso y que haya condiciones de 1· n t er1o
cucion, _es decir, que se pueda hablar, que se pueda hablar d;
uno haci~ otro, que se puedan dar y recibir mensajes, la lengua, actua entonces como base, como código común entre los ha
blantes de una misma comunidad y existe en los discursos. En
tonces_el objeto de estudio para los lingüistas es la lengua
a partir del habla, de los sujetos hablantes. Tenemos entonces aquí, en el habla, las condiciones del discurso y las con
diciones de la interlocución. Cada sujeto que nace dentro de
una comunidad ~~ngÜÍstica, terminará hablando su lengua mater
na. La e~resion no es nada casual. Es la lengua de la madr;
la que define el universo lingUístico a la que el individuoha'
brá de acceder y está determinado que habrá de acceder desde
antes de su nacimiento. El Dr. Alcaráz nos hablaba ayer de u
na comunidad indígena de Chiapas donde, no existe una palabra
par~ designar a~ anaranjado. Y al no existir una palabra para
designar anaranJado, no existe tampoco para esos individuos
la posibilidad de reconocer el anaranjado, es decir, es la e~
x~stencia de la necesidad del concepto en la comunidad lingÜís
tica lo que determina 1~ posibilidad del sujeto de captar la=realidad que lo rodea, no es la condición-fisiológi~a, porque
fisiologicamente estos indígenas de Chiapas tienen las mismas
aptitudes que cualquier otro para captar los colores, pero la
posibilidad de designarlo no existe para ellos, porque la len
gua no le da el elemento, por ej. Los coreanos no tienen una
palabra para el verde, mientras que los esquimales tienen 150
palabras distintas para la nieve, porque de acuerdo a las ca
racterísticas de la nieve se determina la posibilidad
misma
de ellos de orientarse en el mundo y entonces tienen que dis
tinguir entre la nieve nueva y la nieve vieja, la nieve dura-;y la nieve blanda, la nieve ••• en fin; nos, cuantas caracte
rísticas distinas le atribuyen a - la nieve, porque la vida con
creta que ellos llevan los obliga a distinguir, y el lenguaje
no es un lenguaje pobre o rico según el grado de desarrollode
la sociedad que nos pondría a nosotros los que estamos en la
Universidad en una posición de superioridad, como se pretendí
a muchas veces y como hay lingüistas que lo siguen pretendien
do, sino que el lenguaje aparece como la condición de posibi
lidad de organicarse y de orientarse en la sociedad, pero ese
lenguaje sabemos que corresponde a una comunidad lingÜÍsticay que hay sub-comunidades lingÜísticas, y entonces hay inves
tigaciones sobre socio-lingÜística que muestran por ej.las di
•

,#

•

�70
ferencias entre los acervos lingüísticos entre las distintasclases sociales. Y aquí tenemos otro lugar, para tratar de e!l
tender o tratar de ver, COl'I\O la realidad para el hombre, es~
na realidad que no existe exteriormente e independientemente
de él, sino que la realidad para el hombre le viene dada en y
a través del lenguaje. Yo creo que este es un punto centralpa
ra una conceptualización científica de· la psicología, no
de
lingüística, aparte de lo que pueda significar para · la
lin
güística. Para nosotros, si vamos a conceptualizar la psicolo
gía tenemos que empezar por reconocer que vivimas en un mundo
de signos, que la realidad nos viene propuesta en y a través
del lenguaje y que la realidad en la que vivimos es una reali
dad simbólica, propuesta por un tipo de organización social~
por un modelo social en el que estamos incluídos desde antes
de nacer y que el p~oceso de sujetación, es un proceso,que se
realiza fundamentalmente a través de la inclución del sujeto
en las redes lingÜísticas que le pre-existen, donde el sujeto
aprende a reconocerse como tal, hombre o mujer, rico o pobre,
proletario o burgués, querido u odiado, a través de un siste
ma de oposiciones lingÜÍsticas. De aquí la importancia quetie
ne la introducción a la lingüística para estudiantes de psic~
logía y psicoanálisis.
Sigamos con los desarrollos de la lingÜÍstica. Hay un fe
nómeno fundamental para Saussure, esto es como una moneda de
dos caras, indisociable, el significante remite mecánicamente
al significado y hay una unidad absoluta entre los dos térmi
nos, no se pueden disociar como en los clásicos Ejemplos de
las dos caras de la hoja de papel o las dos caras de la mone
da, sin embargo, la investigación lingüística
contemporánea
ha debido refutar a Saussure.
Primero porque el signicante se define por su
relación
con otros significantes, es decir, el significante no se defi
ne por su relación con el significado, sino que el significan
te se define por su relación con otros significantes. Es
de
cir, que la lingÜÍstica contemporánea pasa a dar prioridad a
la cadena significante que es la que genera el significado.No
hay una relación directa entre una palabra y un concepto,sino
que la rela~ión entre la palabra y el concepto pasa a través
de otra palabra. Y también porque todo significante, en la me
dida en que su relación pasa por otras palabras, an la signi
ficación de una palabra determinada depende del lugar que ocu
pa en la cadena hablada, y si yo utilizo la palabra mesa, la

71
palabra mesa tendrá un sentido distinto, si se trata de la me
sa para comer, después que terminemos nuestra reuni©n O de la
m~sa_r~donda que vamos a tener dentro de un rato. Es decir, el
significado de cada palabra depende de la relación que
tiene
c?n ~t:as palabras en el discurso. Es eso lo que va creandolos
significados a medida que hablamos. y, el otro elemento es 1 -lo
4';1e s~ da en : l ~ , lo que sé llama correctamente como la Po
lisemia_del significante, es decir, cada palabra que
utiliza
m?s renute, no a un significado, sino a muchos significados~
sibles, ~onde justamente es la estructura de la frase la que
va a a~ribuir_~ significado a la palabra que hemos empleado,
es deci 7, recien c~ando la frase se termina se puede entender
el sen~ido que tenia la primera palabra utilizada en la frase,
es decir, ~n cualquier fras: que uds. vayan a utilizar la pala
b:a_se define por la relacion con las otras palabras y su siii:
nificado es un efecto de cierre que se puede realizar una vez
acaba~o el ~iscurso. La palabra en sí no significa nada,
poE_
4':1e ~iene siempre muchas acepciones, además de que por su mate
rialidad se descompone en partes, fonemas, en unidades fónicai
que remiten a distintas significaciones.
'
La semana pasada estabamos discutiendo el contenido de u
n~ encuesta sobre alcoholismo que ibamos a aplicar a una comu
nid~d al sur del D.F. y uno de los items del cuestionario, que
hab~an pr~par~do en La Organización Mundial de la salud, y que
venia _en i~~les, una vez traducido era: "lTuvo ud. alguna vez
una discusion o pelea, después de la cual se lamentó?", y
en
tonces la re!puesta que se nos ocurrió que podían dar es: "Bue
no, no llegue a mentarsela pero si hubiese seguido ladiscusióñ
se la mentaba". Es decir, claro cuando veíamos en inglés
era
regreet, Y estaba bien traducido por lamentarse se lamentó
b~e~o s~~lamentó, si la separamos distinto pued; tener otrasi~
n1ficacion y otra implicancia.
Es decir, el significante se presta a estos juegos y lo
notable es cuando los lingüistas, después de haber
trabajado
mucho en esta cuestión y después que la lingÜística fué funda
da en 1914 por_Fe dinand de Saussure, se pusieron a leer y eñ
contraron un librito, escrito en 1905, sobre el chiste, y en
contraron que todas estas tesis que tan la.boriózamente iban de
gajando, estaban escrita$, y estaban escritas además rigurosa
mente por Freud en el libro "El chiste y su relación con el In
consciente", donde estan planteadas precisamente todas
estas
características. Pero en el libro sobre el chiste, ademásFreud

7

�72

73

propone una distinción que a los l~ngüistas les llev&lt;! muchotiempo llegar a establecer, que la relaci6n que existe entre
un enunciado y-el enunciado es el discurso concreto que se e!_
tá produciendo en un momento determinado-y las condiciones de
enunciación, es decir, todo el contexto que liga· a dos persa
nas que estan habland9 entre sí. Es decir, ~qu.{ tenemos
la
cuestión de las posiciones sociales, de las personas que
e!_
tan hablando, para entender un discurso, no podemoslimitarnos
a la materialidad fónica del discurso producido, y aquí
ten
dríamos entonces otra posición: Enunciado y enunciación. Donde
el enunciado es lo que registra la cinta grabadora, pero
la
enunciación remite a condiciones concretas que ligan a
esos
dos sujetos, a u.na especie de pacto simbÓlico que los liga en
función de los lugares que ellos ocupan dentro de la estruct~
ra social, lugar de maestro y alumno, patrón y empleado, ps.!_
c;:oanalista y psicoanalizado, etc. que estan presentea en la
organización del discurso, es decir, no decimos cualquier c~
sa y en cualquier momento y a cualquier persona, sino quesi~
pre, nuestro di·s curso concreto, nuestros enunciados es tan º!.
ganizados por la existencia del otro y por la presencia del~
tro, cuando hablamos tenemos siempre en cuenta a quien nos e!_
tamos dirigiendo, y eso es lo que nos lleva a la selección de
nuestras palabras. Cuando se trataba de venir a dar estas con
ferencias, lo primero que pregunté fue: "lqué público va a ha
ber?". Es decir, mi discurso, no es un discurso que sale
es
pontáneamente de mí, sino que es un discurso que estt organ_!.
zado por la representación que yo tengo de uds., no por uds.,
sino por la representación que yo tengo de uds. y por la
re
presentación de como repercuten mis palabras en esa represe!!_
tación que tengo de uds.lEsta muy abstruso esto?, lse sigue?.
Es decir, yo tengo una representación de a quién me es
toy dirigiendo y tengo una representación de como repercuten
mis palabras y de repente me interrumpo y les digo lMe entien
den?. Porque necesito algún tipo de retroalimentación que
asegure de que estoy organizando un discurso de acuerdo a los
objetivos que persigo. Pero esos objetivos que persigo, a su
vez estan determinados por la estructura social dentro de la
cual estoy incluído, y dentro de mi condici8n de centramiento
y descentramiento, de sujetación o desujetación, respecto de
la estructura social en la que estoy incluído.
Volviendo a la situación analítica lqué hace el psicoana
lista?, decirle al sujeto que estructure su discurso con toda

me

libertad, borrarse tanto como sea posible de las condicionesde interlocución, lpara qué? para posibilitar que el
sujeto
pueda hacer sebre esa figura neutra y sil~nciosa todas !aspro
yecciones que su mundo imaginario permita y el psicoanaliita
está ahí para que el sujeto pueda llegar a captar enestas con
diciones extrañas del diílogo analítico, todo aquello que de
su discurso le pasa a él mismo, a ese sujeto mismo desaperci
bido. Por eso Lacan puede definir al inconsciente comoesa par
te del discurso concreto, en tanto que intersubjetivo,que fal
ta al s~jeto para completarse a sí mismo. Es decir, el incon
s.ciente_ aparece como lo que el sujeto no puede decir respecto
de sí mismo, Y la situación' analítica aparece como la
situa
ción adecuada para revelar este objeto que es el inconsciente.
Es decir, lo que hemos insistido tanto a lo largo de la super
visión y a lo largo de la discución de la película y a lo lar
go de la conferencia que dimos ayer. La experiencia analítici"
como experiencia centrada en el lenguaje donde el objetivo es
que el sujeto llegue a conocer el inconsciente, que el sujeto
llegue a llenar las lagunas que existen en su discurso y en
función de esto se orienta el m€todo psicoanalítico y la téc
nica psicoanalítica.
Ahora para pasa.r a otro problema y cerrar, tenemos
la
cuestión del sujeto que habla y aquí aparece este concepto de
sujeto, que nos remite a todo lo que hemos estudiado juntos a
través del libro, como sujeto y la relación que este concep
to de sujeto tiene con la sujetación. Ahora, esta sujeto para
la lingÜÍstica, aparece dividido y para el psicoanálisis tarn
bién, una cosa es el sujeto del enunciado, es decir, el suje
to que apare€e en cada ·frase que yo les digo que implica
la
palabra Yo y otra cosa es el sujito de la enunciación, es de
cir, quien verdaderamente soy yo y no quien yo me creo quesoy.
Es decir, que aquí se opera una distinción fundamental,porque
hay ciertas palabritas en cada una de las lenguas que tienen
una característica muy extraña, y es que su referente no
es
nunca el mismo, aunque la palabra sea siempre la misma, y es
tas palabras son los pronombres personales. Yo, todos
deci
mos Yo y nos entendemos, pero sin embargo, cada vez que
uno
de nosotros dice Yo se refiere a una persona distinta de cuan
do el otro ha dicho Yo, es decir, el sujeto del enunciado tie
ne esta característica muy particular de que se refiere siem
pre a una persona distinta, a pesar de que el significante es
siempre el mismo: Yo. Pero cuando yo digo Yo, lestoy hablando

�74
de quien yo verdaderamente soy?. inoj, si en la experiencia~
nalítica precisamente lo que se revela es que quien yo verda
deramente soy es algo que yo no conozco. Es decir, que esta~
hí presente todo el proceso de disociación que me ha llevado
a construir una representación de mí mismo, desde la cual yo
les hablo, el momento crucial, el momento decisivo en la cons
titución de este sujeto del enunciado, es el momento en queel
niño se reconoce en su imagen en el espejo, se gira hacia su
madre y ve que su madre reconoce, en esa relación que existe
entre él y esa imagen en el espejo a la presencia de la perso
na. Es decir, el momento en que yo, frente al espejo puedo de
cir, "ese soy yo", y otro sanciona. mi propio reconocimiento-;
es decir, "sí ese eres tú". lPero quién es Yo en la imagendel
espejo? lQuién es Yo cuando mostramos un retrato, una fotogr~
fía, y esta toda la clase y .decirnos, este soy yo, y tocamos
ahí un pedazo de papel?. Es decir, es esa representación ena
jenada de nosotros mismos la que habla en nuestro discurso
cuando decimos Yo. Hablamos desde la imagen en el espejo, ha
blamos desde un reconocimiento imaginario especular de
noso
tros mismos, cuando organizamos nuestro discurso 80 solamente
la organizamos, en.,función de la representación que
tenemos
del otro, -eso que yo les explicaba recién - sino además . en
función de la representación que tenemos de yo, de la
repr~
sentación que tengo de mí mismo. lQué es eso? Una imagen,pue~
to que a mí mismo no me capto nunca, una imagen en el espejo,
una imagen de lo que me han dicho que yo soy y ahí tenemospor
ejemplo. en Morgan1, eso de que tú eres, tu vas a ser, tu -de
ber es, tu has sido, tu te pareces a ••• ; toda esa identific~
ción imaginaria desde la cual el sujeto enajenado habla para
referirse a sí mismo.
El proceso psicoanalítico consiste precisamente
en la
puesto en cuestionamiento de todas las certidumbres, que este
sujeto que se reconoce imaginariamente en el espejo, tiene so
bre sí mismo. Es entonces un procedimiento de subversión del
sujeto que se organiza para hablar de una manera determinada
en función de la representación que tiene de quien lo va a es
cuchar. Y eso a través del discurso concreto dirigido al otro.
De esa cadena de significantes, que va pasando de signific~
te en significante, esperando un momento de cierre, donde el
sujeto pueda llegar a completar su imagen de sí mismo, desee~
trárldose a traws del dialogo con el analista que no hace una
función de volverlo a soldar al sujeto en la cadena dé lo ima

75
ginario, ~ino posibilitar que el sujeto llegue a ·comprender
cual ha sido su proceso de sujetación, la manera en que se ha
alie~!do en un discurso que .no era de él a través de la inte
graci~n de esas partes de su discurso que corresponden al in
c~nsciente que~es lo que el sujeto no puede decir acerca
de
si mismo, podriamos, bueno Y esto se refiere entonces aloque
los lingüistas llaman la Primact'a del significante.
~s significados, si uds. los piensan pasan a ser
para
e~ suJeto en aná~isis un significado que no existe, sino que
t~en~ ~ue producirse. Es decir, en la cadena significante el
s1gn1f1cado es corno esa parte que al sujeto le falta para com
pletar su reconocimiento propio, es decir, el significado ap~
:ece como un significado cero. Cuando el sujeto cuenta en sue
no que lo es que está haciendo, sino precisamente hacer un re
lato, un discurso manifiesto que cuyo séntido se le escapapor
completo, es decir, cuyo significado es cero. "He tenido
sueño que me parece de lo más extraño, no entiendo nada".Y en
tonces nos hace un discurso, donde nosotros vamos a
pedirle
para cada una de las partes de ese discurso, esto de la
des
composición . del discurso en sus partes, en sus significantes-;
es la esencia del mitodo freudiano y es la esencia del método
~e los lingÜistas también, descomponer el discurso en sus par
tes, pero a diferencia de los lingüistas lo que hace Freud es
pedirle al paciente que elabore un nuevo discurso sobre . cada
parte por separado, sobre cada elemento del sueño le pide un
nuevo discurso, que es el conjunto de las asociaciones en tor
no de cada uno de esos elementos: "Una calle solitaria y
es
trecha"; calle solitaria y estrecha, para cada elemento las
sociaciones que corresponden, y de esa manera se llega a pro
d~cir un significado que era desconocido para el sujeto,a
tir del trabajo sobre la materialidad del discurso del pacien
te. Aquí entraría todo lo que decíamos en la clase de ayer,so
bre la necesidad de que el analista se borre, la necesidad de
que el analista no intervenga con su propio sistema de si~ni
ficaciones dentro de esos significados que tienen cero parael
paciente, es decir, para nosotros sería fácil decirle al
pa
ciente: "ese significante que ud. emple5 significa tal cosa":Hay una desviación, del psicoanalista a partir de la
teoría
del simbolismo, que lleva a eso, a la traducción, pero la tra
ducción implica la introducción violenta y arbitraria del sis
tema de significaciones del analista dentro del discurso del
paciente. La singificación tiene que surgir del discurso del

-un

a
par

�76.

77

paciente, a través de la presencia neutral y oportuna,en cua~
to a la puntualización de los defectos del discurso por parte
del psicoanalista.
Ahora bien, este proceso de sujetación, es un proceso de
integración dentro de Ias redes lingüísticas, y aquí viene el
punto con el que quería terminar la exposición esta,
fu~r
za, muy breve, muy suscinta, pero es para generar una 1nqui~
tud en uds. acerca de cómo el sujeto que se construye a tra
vés de la introducción en las redes del lenguaje, es deoir,en
un sistema de reconocimiento de la reaLidad que implica unie~
conocimiento de c6mo se produc~ esa realidad, es precisamente
el sujeto ideológico .
Cada uno de nosotros . llega a ser el sujeto ideológi~o.s_ue
es, viviendo en la ideología de la sociedad a la cual perten~
cernos a través de nuestra · inclusión en redes lingüísti~as, a
través de el proceso que nos lleva a reconocerine "Yo soy Ne~
tor Braunstein y soy profesor de la U.N.A.M.;, Máscaras, másc~
ras que encubre lo que yo verdaderamente soy porque es un si~
tema de r eferencias lingüí~ticas que me coloca en un dete rmi
nado lugar dentro de la estructura social para que yo me crea
que verdadera.~ente soy ese, y para que hable desde ese lugar
desconociendo el proceso, que me ha llevado a ocupar ese
lu
gar, que es el proceso histórico de una sociedad de c~ases.El
análisis de la ideología, pasa por el análisis del
discurso
concreto del sujeto, del sujeto ideológico. El proceso de s~
jetación puede ser estudiado y abordado a través del análisis
de estos procesos de inclusión en redes simbólicas. El
Mate
rialismo Histórico, requiere, exige en este momento una
te~
ría de los sistemas y de los modos de producción discursivos,
porque es precisamente de esa manera que se opera lainclusión
de los sujetos dentro del modo de producción y el psicoanál.!_
sis, tiene una característica particular, entre tanto que m€
todo, que le pennite elaborar te5ricamente conceptos fundame~
tales para la teoría de la lingüística y del Mat~rialismo Hi~
tórico, a través precisamente de esta constitución del sujeto
ideológico como sujeto de la enunciación que se~des9onoce.

po:

La Evolución del Concepto de
Grupo Operativo *
ANTONIO GARCIA DE LA HOZ
El grupo operativo es una técnica reciente y aún con
poca bibliografía. En su desarrollo se pueden vislumbrar
tres momentos históricos diferentes, cada uno con unas características distintivas. Un primer momento corresponderá al creador de la técnica: Enrique Pichon Riviere. El segundo comprende las correcciones y los aj ustes conceptua
les dados por Annando Bauleo, discípulo del anterior. 'Arn-::
bos pertenecen a lo que se podría denominar Escuela Argentina de Psicoterapia de Grupo. Un tercer momento, más pr~
ximo, marcado por la organización de lo dado nocionalmente
en una práctica del Grupo Operativo c on inserciones en las
características españolas, llevada a cabo por Ni coJ ás Cap~
rrós, que s e puede leer en un extenso artículo de reciente
publicación ( 1) en colaborac ión con S~sana López Ornat.
I

Enrique Pichon Riviere es, como anticipaba, el c~ea-dor de la técnica de Grupo Operativo. El punto de partida
de la investigación lo provocó una experiencia en Rosario
(1958), que fue planificada mediante una estrategia y una
práctica operativa instrumental. La estrategia fue la ere
ación de una situación de Laboratorio Social al estilo de
como eran los investigados por seguidores de Lewin, la tác
tica era totalmente grupal y la técnica fue el trabajo en
grupos heterogéneos pequeños, de comunicación y discusión
sobre un tema. Estos grupos pequeños heterogéneos son los
precursores directos de los grupos operativos en lo que se
refiere a la organización y finalidad, puesto que en la:praxis ya eran operativos. En estos grupos ya se planteo
la existencia de un coordinador, cuyo objetivo era el de lograr que la comunicación dentro del grupo se mantuviera
activa y . pudiera ser creadora. El coordinador trataba de
mantener y fomentar esta comunicación para alcanzar un de-

( 1) El aJzM.c.ulo mene.lona.do apM.ece en el. UbM "P-0.iC.5!_
log,[a y .6oclolog1.a. del g1tupo". Ecli..toJúa.l Fundame.n.t0-0, Madlúd, 1974.

�78

79
sarrollo progresivo (en espiral dialéctica) en el cual-coincidirían la didáctica, la comunicación, el aprendizaje
y la operatividad.
Pichon Riviere parte de un esquema nocional que denomina ECRO (esquema conceptual, referencial y operativo) -creado por él. El ECRO apunta al conjunto de conocimien~tos y de actitudes que cada uno de nosotros tiene en su -mente y con el cual trabaja en relación con el mundo y CO!!_
sigo mismo. En Última instancia la comunicación grupal, lo cual se convierte en un objetivo a conseguir, una meta
común. Entonces, de acuerdo con esto, la indagación oper~
tiva consistiría, entre otras cosas en la observación de los elementos comunes a cierto tipo de problemas y anali-zar las posibles soluciones y aún en los casos en que no se introduzcan nuevos medios, se buscaría la optimización
de los ya existentes. Con este planteamiento, la técnica
se puede aplicar multidireccionalmente (a problemas ejecutivos donde surge la necesidad de especialización y divi-sión del trabajo, a tareas comerciales e industriales, pr~
blemas de táctica militar, etc.). En el grupo terapéutico,
la tarea sería resolver el común denominador de la ansíe-dad del grupo, por lo tanto serta la posibilidad de aprender "tácticas" en un "como si" para elaborar dicha ansíe-dad.
El grupo operativo tiene su actividad centrada en la
movilización de estructuras estereotipadas y en las difi-cultades del aprendizaje y comunicación provocadas por el
monto de ansiedad que despierta todo cambio. En cuanto a
la visión del grupo, Pichon dice que debe ser de múltiples
tipos (primario, secundario, vertical, horizontal, etc.),
pero lo que debe observarse en todos es una heterogeneidad
adquirida en la medida en que aumenta la homogeneidad de la tarea.
Ya he mencionado varias veces la palabra tarea. Es éste un concepto fundamental dentro de la técnica, Pichon
Riviere propqne una psicoterapia de grupo centrada en una
tarea. Es decir, un análisis sistemático de las dificulta
des en la misma, ya se trate de aprendizaje, curación o
creación. El grupo se convierte en el agente de cura y el

coordinador devuelve las imágenes de esa estructura que se
crea (grupo) en continuo movimiento, encarnando además las
finalidades del grupo. Una tarea previa que nos parece su
marnente interesante es la ubicación ideológica de los dis:tintos esquemas referenciales empleados por los terapeutas.
Ya hemos citado la elaboración de un ECRO común como
tarea primordial en un grupo para el establecimiento de la
comunicación. Veamos quf! otros mecanismos operan en dicha
elaboración. Fundamental es el interjuego de roles, que hay que analizarlo constantemente, para lo cual el coordinador se ayuda de un observador y de la lectura de los e-mergentes grupales. Estos emergentes, según Pichon Riviere, serían los portavoces de las ansiedades grupales y los
depositarios de sus tensiones. En la dinámica del rol de
portavoz citado por P. Riviere, éste sería considerado como
el integrante más fuerte, convirtiéndose situacionalmente
en el más débil por su incapacidad de soportar la deposita
~ión masiva de ansiedad, transformándose así en el líder=de cambio o de resistencia en el devenir de la terapia.
Líder Operativo sería aquel que proporciona pasos para el
cambio de situaciones.
El grupo se vuelve operativo, cuando desde una este-reotipia inicial, adquiere plasticidad y movilidad a través
de la tarea, cuando los roles se hacen intercambiables.
Conceptos importantes en la operatividad de un grupo son la pertenencia, la cooperación y la pertinencia, principios
básicos que rigen la estructura de todo grupo humano. En
el grupo operativo, la pertenencia tiene que ver con una cohesión del grupo más fuerte que en el primer momento de
integración. ES el grado de afiliación de cada integrante
a la estructura grupal. Bsto permite elaborar a cada inte
grante una estrategia, una táctica, una técnica y hace posible una planificación. La cooperación consiste en la -contribución, aún silenciosa, a la tarea grupal. Se establece sobre la base de roles diferenciados. La pertinen-oia consiste en el centrarse del grupo en la tarea y en el
esclarecimiento de la misma.
P. Riviere afirma que el grupo operativo es "un grupo
centrado en la tarea y que tiene por finalidad aprender a

�pensar en términos de resolución de las dificultades crecl
das en el campo grupal" y no en cada integrante, lo que s~
ría un tratamiento individual en el grupo. El paciente -que anuncia un acontecimiento es el portavoz de sí mismo y
a la vez de las fantasías inconscientes del grupo. En esto nside la gran diferencia de la técnica operativa con respecto a otras técnicas grupales, ya que la interpreta-ción se hace en dos tiempos y en dos direcciones distintas.
La interpretación operativa empieza por el portavoz y luegó se señala y amplía lo explicitado al grupo, señalando que es un producto de la interacción de los miembros entre
s! y el coordinador. Si el portavoz lo que expresa es la
resistencia al cambio, el grupo puede solidificarse este-reotipándose, como defensa ante la ansiedad que produce el
cambio. El grupo es aquí una conspiración que tiende a -desplazar al equipo terapéutico (que puede significar ser
el agente de cambio). El grupo conspirado tiende a imnovi
lizarse y a mantener la estructura preexistente.

81
al nivel de ansiedades que despierta todo cambio (ansiedad
depresiva por el abandono del vínculo anterior y ansiedad
paranoide creada por el vínculo nuevo y la inseguridad).
Los roles fijos al comienzo, deben configurarse en lideraz
gos funcionales u operativos, eficaces, en el "aquí-ahora-;;
de la tarea. El coordinador debe favorecer el víncúlo entre el grupo Y el campo. La técnica ha de estar centrada
en una tarea, donde la teoría y la práctica se resuelvan en una praxis permanente y concreta.
En conclusión, con la técnica operativa se trata de:
a) Conseguir una adaptación activa a la realidad.
b) Posibilitar la asunción de nuevos roles.
c) Poder adquirir una mayor responsabilidad sobre una
tarea.

Lo anterior aparece como período previo a entrar en el tema, denominado por Pichon Riviere, Pretarea, caracterizado por mecanismos de escisión (posición esquizoparanol
de), disociado entre el sentir, el pensar y la acción. La
pretarea (y sus técnicas disociativas) es un momento habitual en el desarrollo del trabajo grupal, que se estanca si el estereotipo adquiere una rigidez creciente, con lo que la productividad del grupo llega a ser nula.

e) Los sentimientos básicos de pertenencia, coopera-ción y pertinencia de todo grupo, puedan ser produ
cidos de manera armónica, lo que da mayor producti
vidad.
-

En términos de trabajo grupal, a la pretarea (puesta
en juego de técnicas defensivas, movilizadas por las ansi~

f) Elaboración de las ansiedades despertadas en cada
situación de cambio.

dades que despierta el cambio), séguir!a la tarea (abordaje de estas ansiedades) y luego vendría la elaboración de
un proyecto {cuando se logra una pertenencia de los miem-bros) que se concretaría en una planificación.
La interpretación del coordinador debe orientarse

siempre sobre estas situaciones universales, en una formulación que incluya siempre lo vertical del portavoz (aspee
~o diacr6nico) y lo horizontal del grupo (aspecto sincróni

co).
En resumen, Pichon Riviere crea la técnica operativa
y la centra en la movilización de estructuras estereotipada&amp; y dificultades de aprendizaje y comunicación debidas_

d) Perder los roles inadecuados para la situación -"aquí-ahora" de la tarea.

II

Como había adelantado, Armando Bauleo ha sistematizado tratando de conceptualizar las nociones enunciadas por
Pichon Riviere de una manera un tanto caótica, en lo que se refiere al grupo operativo. Además proporciona aportes
originales que vienen a precisar más el campo teórico. De
esta manara a la hora de definir el grupo establece una di
ferenciación importante entre ~1 conc•ptó de grupo y la ex
periencia grupal. Experiencia grupal es la expre~i6n pos!
ble de lo vivido por los sujetos en la experiencia, es el
relato de los integrantes, su propio discurso sobre lo sen

�82

tido y lo percibido. El concepto de grupo se enuncia desde la ubicación de quien observa y coordina una experien-cia grupal. Es decir, desde el lugar de alguien que, aunque esté en la experiencia, sufre respecto a ella un des-centramiento; este descentramiento, proporcionado por la teoría, viene dado por la función, que es la de interpretar o señalar lo que a otros les sucede. Es importante
distinguir entre este descentramiento y asimetría, pues -mientras lo primero es necesario para poder explicar lo -que acontece con un grado de objetividad (o cabría decir de no condicionamiento), lo segundo tendría que ver con una relación de poder: "Yo soy el sano y vosotros los que
os tenéis que curar".
A. Bauleo delimita tres momentos a lo largo del desarrollo del grupo. Estos son: la fase de indiscriminación,
la fase de discriminación y la fase de síntesis. Estos mo
mentas se suelen dar en este orden, cada una con unas ca-racterísticas, pero no impide que se alternen una vez al-canzado el estadía de síntesis. Así el grupo funciona como un~spiral dialéctica, la cual se desarrolla de manera
no circular, pues se vuelve al punto de partida, pero con
la riqueza de lo vivido en el grupo dentro de sí mismo.
Precisando más los conceptos de Pichon Riviere, A.
Bauleo habla de ubicar al Grupo Operativo según dos planos:
1) Plano de la temática que tiene que ver con todo lo verbal (manifiesto) y 2) Plano de la dinámica, al cual darían
forma la- emoción y la acción (latencia). Lo ideal es buscar los puntos de unión de los dos para formular interpretaciones.
Ahora bien, sólo a través de la tarea el grupo es g~
po. La tarea es el factor por el cual e1 grupo se ha unido para apropiarse de él y luego accionar con él. Es el tema, ocupación, finalidad o título que hace converger sobre él todo el funcionar de la reunión. Puede haber una tarea manifiesta (que surge como correcta interpretación de las necesidades del entorno), que tiene que ver con el
plano de la temática, y una tarea latente (que aparece por
la exteriorización colectiva explicitada o no, no necesa--

83

riamente verbal, de las fantasías de un conjunto de personas), que tiene que ver con el plano de la dinámica.
Armando Bauleo hace una distinción y una aclaración
al concepto de Grupo Operativo de Pichon. Este decía que
todo grupo es operativo en cuanto tenga una tarea, en cuyo
desenvolvimiento se desenvuelve la técnica operativa; Bauleo sefiala cómo esta denominación involucra una noci6n de
grupo operativo en sentido amplio (cuando incluye concepto
y técnica) y en sentido restringido (cuando sólo se tiene
en cuenta la finalidad del grupo).
Para la técnica operativa hay que partir de la idea de grupo con tarea explicitada. A partir de aquí, el funcionamiento del grupo es como se indicó con Pichon Riviere:
Se trabaja con la tarea, van apareciendo los miedos al~~
bio (depresivo y paranoide), se destruyen estereotipos, e!_
cétera. Este funcionamiento queda encuadrado, como señal~
ba, en tres estadías o fases con características bien dif~
rentes, las cuales podemos observar en el siguiente esquema;

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Aru,ando Bauleo habla de la teoría del emergente expli
cando camo· a través de los emergentes, la situación grupal
adquiere cierto sentido. Aunque el emergente puede ser -una situación o conducta grupal, se refiere así mismo al individuo, que con su manifestación denuncia la situación
imperante. Sería éste el portavoz de Pichon Riviere. El
emergente es la resultante de lo individual y de lo grupal :
de un momento dado.

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Como adelantaba, un tercer momento histórico en la evolución del Grupo Operativo lo marca Nicolás Caparrós en ·
el artículo mencionado, realizado en colaboración con Susa
na LÓpez Ornat. El trabajo aludido es una formalización:de nociones y una práctica aplicada a las características
de nuestro medio. Vamos a sintetizar dicho artículo si- guiendo el orden de exposición.
Se comienza por hablar de la tarea como verdadero lÍ•
der del grupo:~operativo, afirmando cómo ésta preside de -una u otra manera todo el acontecer de la reunión grupal.
Unas veces la tarea surge como una correcta interpretación
de las necesidades del entorno y otras por la exteriorización colectiva y no necesariamente verbal de las fantasías
de un conjunto de personas. De esta manera se diferencia
la primera (tarea manifiesta) de la segunda (tarea latente)
y se observa cómo esta Última tiene que ver, sobre todo, ...
con el grupo interno (con las fantasías) y con la resiste~
cia al cambio, siguiendo as{ la línea de Pichon Riviere.
Se continúa por ubicar al Grupo Operativo dentro de las llamadas técnicas de movilización, en que a diferencia
del grupo terapéutico clásico, la tarea deja de ser un supuesto implícito, para convertirse en algo permanente a e~
plicitar y racionalmente decidido. El artículo señala có- .
mo en la dinámica del grupo operativo se descubren cuatro .

�87

86
elementos principales que van a dar cohesión a toda la experiencia:
a) El emergente.
b) Los contenidos latentes.

a)

La experiencia grupal

c) La experiencia grupal.

c)

d) El significado.

Ya hemos citado que es Armando Bauleo quien expone Y
analiza este tema. Como se señaló anteriormente es un lugar directamente expresado sólo por los integrantes del -grupo y no por los observadores o coordinadores. La experiencia grupal es un producto, tanto intelectual como afe5:_
tivo lpredominantemente latente) de los miembros y de los
mensajes manifiestos, que, a modo de feed-back, provoca -nuevas experiencias. Como en todo proceso dialéctico, 1~
experiencia grupal produce nuevos emer gentes (manifestaci~
nes de la experiencia), da lugar a significados (aprendiz~
je grupal) y suscita y reverde ce contenidos latentes.

El emergente

se refiere a cualquier verbalización hecha en el grupo, sino que sólamente alude a aquellas intervenciones
verbales o extraverbales hechas por un individuo o varios
del grupo que tienen que ver con la tarea y proceden del aprendizaje y la experiencia grupal. El emergente tiene lugar en el seno del grupo. Su acción es no consciente.
Un buen ejemplo de emergente sería cuando las verbalizaci~
nes de las latencias coinciden con el quehacer grupal. El
emergente puede ser o no mediado por una intervención ana11tica. Si no es mediado por ésta, su mismo proceso le -lleva a convertirse en experiencia grupal.
No

b)

está influido por las latencias más arca icas. 2) Este segundo nivel está constituido precisamente por las laten--cias más ar~aicas (el grupo interno y toda una serie de ex
periencias extragrupales).

Los contenidos latentes

Representan de alguna manera las resistencias individuales frente a la fusión en lo colectivo; aún dentro de lo colectivo, son exponentes de las dificultades ante el proceso creador (tarea). Los contenidos latentes son siem
pre expresión de una ideología y, por lo tanto, hay que_-;:
tratarlos desde este punto de vista. Esto es fundámental,
dado que si no estaríamos en el marco de la ideología domi
nante que trata de mantener la dicotomía individuo-grupo,dicotomía cuyas exteriorizaciones se pueden observar en la
competitividad, agresividad,etc. Los contenidos latentes deben ser remitidos de inmediato a la tarea concreta, es decir, confrontados y contextuados en un proceso de cambio
espec1fico.
Hay dos niveles de latencia: 1) los contenidos que re
sultan de la propia experiencia grupal y que para el suje-::
to, naturalmente, no son conscientes. Este primer nivel -

La experiencia grupal puede aparecer: 1) Por libre asimilación (sin que medie interpretación de los emergentes):
2) por concienciación grupal --1&gt;reverbal- de los diferentes
niveles de latencia, y 3) mediante la interpretación de -una anterior experiencia que provoque otra .
d)

El significado

No es sólo objeto de conocimiento en la experiencia grupal o en los emergentes (manifestaciones de la experie~
cia), da lugar a significados emoción-acción.
como partimos de una visión dialéctica del grupo, el
significado no se puede considerar como un producto final,
sino como un instante de concienciación-vivenciación posibilitador del desarrollo, es decir, conlleva de forma inevitable un proyecto.
Estos cuatro elementos de la dinámica del Grupo Oper~
tivo se pueden ver esquematizados en el siguiente esquema,
tomado del mencionado artículo:

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89

ESQUEMA

II

anergente -----------i..-experiencia
(contenido manifiesto)

4

· grupal
(vivencias,
latentes colecti

"observar", el que participa poco, el que está aprendiendo,
el coordin~dor es el sobrevalorizado, el que dirige, el -que sabe mas, etc. Esto representa una postura ideológica,
a la cual hay que combatir y que además es incompatible -con la técnica operativa, donde si hay un líder, éste es la tarea. Si el grupo deposita liderazgos en la pareja -coordinadora, hay que devolverlos al grupo.

vas)

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significado
(aprendizaje)

El coordinador y el observador se diferencian por sus
funciones. El primero visualiza y explicita el vínculo en~
tre la tarea y el grupo. El segundo puede realizar una -triple función: 1)0bservar la temática y la dinámica, 2)1e
er los emergentes, 3) efectuar señalamientos (describir lo
que ocurre) y/o formular interpretaciones .

(grupo interno, etc.) -----.-~

En lo que se refiere al problema de los roles, son co!!_
siderados siempre en función de la interacción grupal. E-mergen de una situación específica y es ésta la que en Últ!_
ma instancia provoca la vitalidad de determinados tipos de
roles (líder, chivo emisario, radar, líder inicial, grega-rios, etc.).
En el Grupo Operativo, el rol siempre hace mención a
la tarea explícitamente expuesta, y por tanto y en función
de ésta hay una doble opción: roles de cambio y roles de resistencia al cambio. El refer@te explícito de cambio o
• no cambio viene dado por la tarea y de esta forma ella _es
el verdadero líder del grupo, aunque una y otra vez surjan
multitud de líderes situacionales, en virtud de los dife-rentes momentos de la misma.

Nos queda únicamente por considerar los roles del -coordinador y observador en el Grupo Operativo. Debido a
una postura ideológica basada en la competencia en el e j e!_
c1cio de la profesión y en las pocas publicaciones al respecto, se ha pensado que mientras el observador aparece c~
mo segundón, el que se "calla", el que sólo puede "ver", -

*Mtlc.ulo e.WUU:do &lt;k la JLevhd.a ~ca. y An4.UA-l6
G1tupal Ni1m. 2. Ene1t0-Fe.b1tvw 1977. Ma.dlúd E.6paño..

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91

•

El Estudio de la Obra de Freud
GREGORIO BAREMBLITT
MIGUEL MATRAJT

Corno alguien que tiene a su cargo la formación de

otros
pocas
especialidades como la nuestra ello es tan ineludible, quer~
mas referirnos con cierto detenimiento a las cuestiones
que
plantea el que suponemos paso obligado de nuestro desarrollopráxico: la lectura de la obra de Sigmund Freud.
No se nos escapa que en este momento puede resultar impe
rioso hacer una exposición completa que se refiera a la tata
lidad de esa praxis, que incluya observaciones acerca de'lami
litancia del trabajador psicológico corno hombre al margen de
su actividad profesional y/o articulado con ella; momentáne~
mente, sin embargo, querernos examinar el problema planteado en el título como pequeña contribución a las respuestas de co
mola praxis puede efectivizarse en el ejercicio teórico- téc
nico-práctico específico da la especialidad, desde el momento
formativo.
Solo queremos tocar ese motivo de conflicto
para nue_!
tros amigos y colegas, los estudiantes y profesionales,que se
encuentran inmersos en la alineación socio-político-económico
-cultural de este neocolonialismo subsidiario del capitalismo
monopolista, en que vivimos y ejercemos; ellas sufren su ena
jenamiento con tanta o más intensidad que otros, porque su rn;
teria específica los p~he en estr~i::bo contacto emocional coi
uno de los más catastróficos eféct-9s de la estructura, la en
fermedad mental, reactivándole ctii&amp;.lmente la propia, hora
..tras hora, y mostrándole su impotencia para solucionar ambas.
(Para un amplio tratamiento de es~&amp; tema véase (1) ). (A) Nos
privaremos de hablar, aqui al menbs, de las penurias económicas que los jóvenes interesa4os en la psicología o _los
gr~
duados se ven forzados a pasar paz:a acercarse al objeto de su
vocación; no nos r~ferimos a la op~~sión policíaca en sus uni
versidades, ni a la ozganización exclusivista de las mismas (restricción del ingreso, segregaciónvirtual de quienes - tra
y que continúa incesantemente la propia, puesto que en

*Attt.1..c.ui..o -ew.a.úlo del Ub.1t0 CueAlionamo~ I, Comp. Ma/Úe.
LangeJt, GIUVl.,[ca Eciltcll.

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�92
bajan, etc.), ni a la paupérrima instrucción que en algunos sitios se les imparte por la proliferación de seudo-casas de
estudios surgidas del negociado político o seudo-_prQf.~ores- arbitrados desde los subsuelos jerárquicos para encubrir pre~
tigiosas ausencias. No recordaremos las legislaciones insóli .
tas que proscriben ciertas formas de su tarea, ni las organ.!_
zaciones estatales o privadas, mutuales, industriales, come!_
ciales, etc., que les obligan a realizar, para sobrevivir, fa
enas siniestras contrarias a la ética profesional y a la con
~iencia de clase. No nos abocaremos a la denuncia de su expo
liación en las instituciones asistenciales gratuitas en las
que un psiquiatra puede tardar quince años en obtener un suel
do, o una psicóloga ·no puede figurar como tal para cobrar el
suyo; ni siquiera nos extenderemos en las características de
su misma enfermedad mental, que suele permanecer sin el ade · cuado tratamiento, porque el mismo requiere en este orden in~
·tituido, un desembolso que en buena proporción de los casos es impracticable ••• no podremos extendernos sobre todo eso,en
cuyo aprobio somos partícipes aun cuando contra ello luchemos
••• pero no podemos dejar de mencionarlo, para revelar el ~
co de violencia grosera en el que se da el problema pedagóg!_
co, más sutil, del que nos queremos ocupar: el que atañe alas
formas como se estudia Freud en nuestro medio --reflejo, en
esta área circunscripta, de la situación general-- y a la ma
nera como nosotros creemos que debe ser estudiado.
Inculpado por conservadores moralizantes que lo ven como
un heraldo de la anarquÍa moral, ridiculizado por los ensayi!!
tas Beats que lo consideran gazmoño y adaptante; combatido -por la psicología tradicional, tanto la filosófico-especulat.!_
va como la experimentalista-elementalista cuyos respectivas~
casos vino a marcar; refutado desde el conductismo radical por subjetivista o desde el neurofisiologismo reflexológico por metafísica, acusado desde sectores de la ciencia naturaly exacta de irracionalismo, indeterminismo o falta de rigor¡
filiado desde posiciones espiritualistas o existencialistas como reduccionismo mecanicista o biologismo deshumanizante
condenado por la izquierda como reaccionario y por la derecha
c01110 conspirador, rotulado como un profesionalismo sin co~
visión explícita que le dé sentido, o con una incluida e in
confesable, o como siendo él solo una visión del mundo,
pr~
dueto de la hipertrofia de una teoría y práctica psicológicas;
señalado -p or la ciencia como literario o supercheresco, anate

93
matizado por el arte como desnaturalizador de las realidades
estéticas, etc, sin embargo casi todas las tendencias han "re
inscripto" al psicoanálisis de Freud, focalizándose sobre al:gunos aspectos para desarrollarlos o para "comprometerlo" y de allí las líneas de descendencia directa corno Jung, Adler,Reich, Melanie Klein, etc., o las versiones conductistas (Dal
biez, Lagache, Tolman ), fenomenológicas (Merleau-Ponty), e:- :
cistencialistas (Sartre), bioneurológica jacksoniana (Ey},cul
turalista sociológico-antropológica(Kardiner, Mead, Fronun, --=etc). psicoldgicas del yo (Hartnunan), además de otros inten ~
tos de integración y/o "vuelta" a Freud como las de Politzer,
Bleger, Lacan, etc., procurados desde el estructuralismo,la linguística, y el marxismo.
Aunque algunos autores corno Althusser (15) parezcan tener definitivamente aclarado cuáles de estas combinaciones -son progresos y cuáles amputaciones, creemos que su estudio•detenido y constantemente comparado con la obra de Freud es parte indeclinable de la encrucijada por donde pasan las sendas que transite el estudioso de las ciencias del hombre. Cre
emos que esta aseveración es válida aun teniendo en cuenta la
muy atendible perspectiva de que el cambio revolucionario delas condiciones materiales de existencia convertirá la técnica clásica en inapropiada y su teorí~ fundante en una curiosi
dad histórica. La psicología (o como ~e llame a la ciencia de
ese futuro, lTal vez psicoanálisis) precisará igual de esa la
borde revisión.
Actúalmente, al margen de ser indispensable para el conocimiento de la realidad psicológica y psicopatológiéa huma
na, y para proceder por el momento, preventiva, curativa y evolutivamente .sol)re la misma, el estudio de la obra de Freudes inapreciable además como ejercicio mental, un devanar la colosal urdidumbre de ese todo, que partiendo de la observa ción de los héchos, datos, nociones y conceptos tomados de -los más heterogéneos campos del c001portamiento, ciencias e -ideologías, la clínica psiqui,trica y psicoterapéutica, los errores cotidianos, el sueño, el juego, el chiste, el arte, el mito, las pautas de las comunidades primitivas, la histo ria, la física, la química, la neurofisiolog!a, la zoología,etc., instaura su objeto formal abstracto de conocimiento Y sus operaciones de complejidad y explicatividad crecientes. Desde allí vuelve a los hechos para operar adecuadamente so bre ellos, prediciendo, verificando, modificando~

�94
Cada uno de los momentos de ese devenir se va engranando
con los anteriores, a los que reafirma a veces, contradice, rectifica o complementa en otras. Pero no faltan los pasajes
ambiguos que admiten todas las interpretaciones posibles, ni
los francamente confusos, ineQiapxensibles y contradictorios (B). El elegante estilo de Freud, prodigiosa combinación
de
lenguaje científico con prosa literaria, realiza ciertas cú~
pides expositivas, el llrl.lagro t.a:n anhelado por los griegos de
ser bello y comunicativo, rico pero preciso ••• pero tambiénhay de los otros. De ello resulta (de la profundidad y de la
ambiguedad) que cada párrafo puede (o no) encerrar consecuencias múltiples presuntamente descubribles en cada relectura,
en cada nueva inscripción de ese fragmento en una vastedad es
tructurada que crece en la mente del lector, en la medida en
que este va teniendo una visión panorámica de ese titánico
mundo de ideas (C). Si a eso le sumamos una peculiaridad cualitativa inherente al objeto ideológico de estudio, el compOE_
tarniento humano, de inigualable poliformismo, y el enfoque -freudiano, la enfatización en los mínimos detalles (cada
n.!_
mio indicio es portador de múltiples significados), resulta que, si bien es cierto que hay artículos, en especial los cli_
nicos, cuya lectura constituye un verdadero trabajo práctico
iniciador, la tarea total es lentísima y penosa. Los
otrosgrandes recursos complementarios imprescindibles, el propio~
nálisis del lector y la supervisión por analistas expertos de
su trabajo clínico, reconoce similares y/o peores combinaci~
nes de ventajas e inconvenientes en tiempo, dinero y dificultad.
Las particulares propiedades de esta disciplina crean
corno puede apreciarse, exigencias sui 9éneris difícilmente
soslayables para el aprendizaje. Las mismas son parcialmenteresueltas, agravadas o incluso creadas por los diversos dete!!_
tadores de ese conocimiento, en estilos que trataremos de de~
cribir. Huelga destacar,que esta característica debería ser~
fectuada junto al enfoque de este prob1ema comprendido en téE_
minos de sistema de apropiación de conocimientos, es decir,
que el aprendizaje comprensivo de Freud es un valor de cambio
en una sociedad capitalista. Si su valor de uso es crecido,el
de cambio se ha tornado en los últimos años en un verdadero fetiche monstruoso a cuyo acceso tiende considerable cantidad
de jóvenes, ansiosos tanto de aprender y curarse como de explotar el auge de la disciplina entre la clase media que le -

95
adjudica una calidad mesiánica.Los jerarcas de la disciplina
sabiéndolo o no, instrumentan esta febril motivación al ser
vicio de su propio ascenso promocional y monetario. La manera
como las singularidades de este campo han sido capitalizadas
por sectores de las instituciones y/o grupos privados, a los
fines de consolidar férreas infraestructuras de poder económi
co articuladas con otras de control ideológico y poder políti
co, sobre todo intrainstitucional, es tema prioritario que de
be ser estudiado de una forma más cuidadosa de lo que aquí po
dríamos. Sobre todo es importante profundizar en la discrimi
nación correcta de cuanto hay de recuperable en toda esa
es
tructura, tanto en el sentido de riqueza científica como huma
na (D).
Bastará aquí con que logremos nuestro intento de exponer
cuáles son las corrientes de estudio del psicoanálisis vigentes en nuestro medio, especialmente dos o tres en cuya críti
ca negativa enfatizaremos, recordando que algunas de ellas
han surgido y se difunden a partir de aquellos núcleos que o
peran por medio de su influencia lícita (científica) o incon
fesa (mística, sofística, económica).
No creemos necesario nominar sitios o personas. Nos refe
riremos indistintamente a quienes estudian por cuenta propia-:º a los conbcidos "grupos de estudio" que funcionan como par
te de los seminarios de las instituciones ad hoc, o a los qu;
se reúnen particularmente, en general coordinados por egresa
dos de los ciclos preparatorios de las citadas entidades. ca
be apuntar también que no es necesario que los defectos de ca
da método sean conscientes, deseados, ni reconocidos por quie
nas los practican; estos suelen ser los primeros sorprendidos
ante la reiterada emergencia de sus precarios resultado~.
Finalmente, y a modo de justificación estilística propiaj
digamos que cada procedimiento sistemático o no de estudiar a
Freud tiene sus pro y sus contra; las apreciaciones que aquí
hacemos lo son desde nuestro leal saber y entender en este m~
mento evolutivo de nuestro desarrollo ideacional, a este res
pecto. Quisiéramos poder desplegar el terna emulando el discur
so "mayéutico" típico del creador del psicoanálisis, cuestio:nando constantemente nuestras afirmaciones; aunque de seguro
no alcanzaremos su lucidez, nos conformaremos con emular
su
honestidad intelectual.
· Entre las variedades de abordaje que hemos creído detec
tar se destaca aquella para la cual estudiar Freud consisteen

�96
seleccionar los párrafos que han sido refutados por la doctr!_
na filosófica, psicológica o psiquiátrica, desde cuyo ángulo,
el lector se aproxima, y, una vez aparentemente verificada la
validez de esa crftica (procedimiento sumario que tiene
más
por objeto sancionar la propia creencia que someterla a pru~
ba), deshechar el resto ignorando, por ejemplo, las
implic~
cienes contextuales del párrafo aislado, o el valor cronológ!_
co relativo de ese concepto dentro del deveniE de la obra.Tam
bién es asidua esta tendencia a dar a los términos usados en
el texto las acepciones modernas que acostumbran usar en el
lenguaje de sus respectivas disciplinas o escuelas, sin proc~
der al esclarecimiento semántico del sentido que tenía
para
el autor; tal vicio de lectura se ve favorecido por el hecho
antes citado de que Freud no demasiadas veces, a nuestro
e_!:
tender, define unívocamente, dando muchas cosas por sabidasme
diante la apelación a un consenso que hoy nos es distante.Por
otra parte, la tal definición puede estar diseminada en el fo
llaje del artículo, casi siempre frondoso y repetido, en cuya
espesura puede acontecer que se re-defina, sin explicitarlo.
Subtipos extremos de la variedad de estudiosos arriba c.!_
tados se integran con aquellas que para efectuar esa lectura
parcial ni siquiera la llevan a cabo en el escrito original,
sino en extractos o pasajes integrantes de las publicaciones
elaboradas por los pontífices de sus respectivas ideologías.
Por Último están los que no han leído sino otras materias, o
nada de nada, y que suelen ser los cuestionadores más veheme_!:
tes. Desde luego que los descriptos hasta ahora se califican,
en general, de antifreudianos, o "recogen" puntos de
coinc!_
dencia de factura tanto o más incierta que sus críticas. Espe
cialmente deletéreos son los cuestiortadores exclusivamente de
izquierda, cuya confusión básica, intencionada o no, consiste
en mezclar o sustituir la crítica del ~étodo, o de la t~cnica
además de la eficacia cl!nica, etc., con la de la estructura
y significación socio-político-económica del movimiento, su
extracción y servicialidad de clase, su elitismo societario,
así como con la revisión epistemológica de los supuestos Últi
mos del sistema. Como veremos más adelante, consideramos ese
examen utilísimo e impostergable, pero efectuado con clara~i;!_
criminación de hechos, niveles y problemas, en cada uno y en
todos ellos, buscando las leyes de articulación de su f~cio
nanúento y no dando por agotada la tarea, por ejemplo, con a
firmaciones de tipo filosófico o metodológico general, acerca

97
de un terreno que involucra una escuela de la ciencia ·•"psico
lÓgica" en particular en que aquellas se inscriben. Sobre es
tos temas han dado sus visiones Bleger, Baranger y otros (2)
(3)

(4)

(E).

Curiosamente, configurando una paradoja sobre
la
que
Freud enseñó mucho, las citadas pautas de aprendizaje .y no-a
prendizaje, se reproducen, con idéntica estructura aunque di;!_ .
tinto color y ,contenido, en otras orientaciones firme y hasta
fanáticamente filofreudianas, a las que denominaremos "tradi
cionales". La llamada "ortodoxia" es el principal constituye~
te de esa tesitura. La letra freudiana es sacramentalmente ve
nerada como un credo al que hay que aceptar aun conociéndolo"
a medias, y, por sobre todo, no contradecir. El pecador disi
dente es proscripto y sancionado con desaprobaciones varias~e
intensidad creciente en una escala que va desde el mirarlo~on
frialdad, no invitarlo a grupos de investigación o veraneos,
no enviarle pacientes, diagnosticarle inmadurez, oligofreniaº psicopatía, con regular ("más adelante entenderá") o mal
pronóstico~Todo esto, claro está, siempre y cuando se estime
que todavía forma parte del movimiento, cosa que se verifica
rá por medio de una serie de rituales y contraseñas fundamen
talmente destinados a saber si la persona se analiza o no, y
en caso afirmativo a qué subgrupo pertenece. También se apela
a tantear si comparte las dos o tres petit variaciones, casi
siempre formales, con que los jerarcas de cada subgrupo
han
reacondicionado las fracciones escogidas del edificio freudia
no. Hechas estas averiguaciones se procederá a declararlo un
"iniciado esclarecido", "un conocido indiferente" mutable
a
"coaligado" ante la amenaza de terceros, o un desprec~~l~y/o
"peligroso enemigo". Como siempre que se trata de preJu1c1os,
en el último caso puede acontecer que realmente lo sea, pero
si no ante esa actitud, no tarda en serlo.
;ese a, o por todo esto, y aquí lo paradójico~.,,.la"le;ra"
sagrada a la que los tradicionalistas vuelven tamb1en estas~
leccionada , distorsionada y sectarizada, a tr4vés de la
. tran;!_
misión verbal de la tradición del subgrupo corre pond ente.,,..
La progenie de esos núcleos involucra un com~rom1so 1d?ol°?!.
co profundísimo polideterminado por las presiones inst7tuci~
nales infra y superestructurale~, per~ prin~ipalme~te,~r los
análisis didácticos, cuya funcion y riesgo 1ndoctr1nar10 h~
sido destacado por psicoanalistas de nota como Glover, Rodri
gué y otros {5) (6) (17). Esta problemática, la del "etnocen

7

7

�98
trismo"
de los pequeños grupos, el funcionamiei:ito a modo
de sociedades secretas, el reclutamiento, etc., fueron
est~
diados ya hace años con interés, pero para nuestro gusto, de!_
de un punto de mira demasiado psicologista en simposios sobre
"relaciones entre analistas" cuya trascendencia ·es invisible.
(8). Ese estudio es un interesantísimo documento testimonio~é
cómo el análisis de una grave dificultad, percibida claramen
te, se vuelve estéril al ser efectuado pura y exclusivamente
desde el ángulo de la propia disciplina cuya institución cie.!!
tífica la padece. He aquí cómo un nivel de significado,el más
interviniente, se escapa por la ignorancia interdisciplinaria,
la racionalización técnica que acondiciona el autoanálisis y,
en última instancia, por falta o distorsión de una "conciencia de clase".
Dentro de esta orientación es más difícil que solo!_e lea
-retextos de Freud o que no s e los lea; empero la selectividad
perceptiva por condicionamiento catatímico es tan intensa que
las escotomizaciones operan como si no se leyera .
Con todo lo perniciosa que esta postura resulta, no lo
es tanto p~r la manera desembozada con que su orientación se
proclama. su misma proclividad a la segregación y su
instru
mentaliza~ién deliberada del pensamiento freudiano para
ese
me.nester la ponen en evidencia ante los que disponen de un m.f.
nimo de juicio crítico. Además, su potencialidad de cundirdis
minuye en la medida en que su estructura patriarcal exige que
no trasciendan los límites, dicho figuradamente, de una fami
lía tradicional. Sin embargo, la dificultad es que se crean
modelos de identificación a los que los jóvenes tienden Y de
los que están dispuestos a participar aunque más no sea en ca
lidad de hijastros de segunda categoría.
Esta. estructuración en pequeños núcleos es una supervi vencía de formas de organización correspondientes
a etapas
cronológicamente primarias del movimiento psicoanalítico
lo
cal y mundial, fpoca en la cual se explicaba~por el encaps~l~
miento frente a un exogrupo hostil y a una linea reproductiva
arborizada lentamente a partir de unos pocos pioneros, los"pa
tricios" de la corriente. Algunos de ellos siguen siendo pr~
gresistas y, en los albores, todos fueron verdaderos renovad~
res, paladines de la revolución pequeño-burguesa contra la h~
pocresía sexual de la sociedad tradicional; luego, por el ju~
go de la alineación institucional y la captación del sistema
el encubrimiento de cuya contradicción son funcionales,se tor

99

naron reaccionarias. Más aun, la estratificación autoritaria,
entre otras causas, que invalida el impulso renovador de los
cuadros subordinados, redu9e todo progreso a iniciativas que
surgen exclusivamente de aquellos miembros "reformistas" más
encumbrados. Compárese con otros ámbitos (Universidad,grem.ios,
asociaciones profesionales, etc.), en donde la vanguardia es
ta en manos de la gente joven de las promociones
jerárquic~
mente inferiores.
Es interesante que esta disposición no sea solo patrimo
nio de las instituciones psicoanalíticas y similares,sino taiñ
bien de los sectores disidentes alejados por fragmentación,en
general violenta, de las corporaciones originales. Este punto
ha sido tocado Últimamente por Grinberg (16) y se encuentra
en el estudio de Jones sobre la historia del psicoanálisis.
La "secularización" de las sustituciones psicoanalíticas,
el ingreso de gente con formación ya consolidada y
heterogé
nea, forjada en el trabajo interdisciplinario, ~l auge de
tras tendencias psicoterapéuticas rivales, la apertura a los
ámbitos asistenciales de masas, aunque instrumentadas por las
metrópolis neocolonialistas, la aparición de nuevas coadyuvan
tes terapéuticas como las psicodrogas, la polarización de 1i
lucha de clases en el país, determinan, entre muchos otros mo
tivos, el advenimiento de otra dirección que, a nuestro pare
cer, surge para sustituir a la anterior pero conservándola,;
sí como a toda la significación socio-político-económica y,li
que aquí nos preocupa, "educacional", del sistema (F} .
Se trata de una escuela a la que diremos "tecnocrática" .
Sin buscar una estricta correspondencia es equiparable a las
élites cientificistas de las sociedades tecnológicas, actua
les preconizadoras de una "ciencia pura", que se postula aje
~
na al compromiso polítice,
en aras,-: de una distancia heurísti
ca óptima y que es entusiastamente idealizada y utilizadaE_Or
la clase dirigente a la que en muchas ocasiones pertenece por
origen. En la práctica clínica, esto corresponde al . conocido
operacionalismo que dice poder poner el procedimiento al ser
vicio del uso ideológico "que el paciente quiera ,darle" y que
considera solucionada la cuestión de la parcialidad obligada
del terapeuta introduciendo el análisis de la contratransfe
rencia CO!JlO único y suficiente factor .correctivo del "instru
mento-analista" (G).
Su consideración crea una problemática especia,,! por hallarse compuesta por personas de gran capacidad y decencia in

o

-

�100
101
telectual, productivas hasta cierto punto en su ramo, y pose~
doras de un enciclopedístico conocimiento de la obra de Fredu.
El mismo ha sido adquirido en largos años de neutralidad ideo
lógico-científica total en la que solo se acept~ el cuestion~
miento de la concordancia o no de las diversas partes del si~
tema entre sí, siempre desde adentro del mismo, y procurando
no hacer ningún tipo de revisión de sus relaciones externas:
v.g. un examen epistemológico, o "sociológico del conocimiento", histórico, político, o simplemente psicológico de la CO:!_
cepción freudiana. Tal es el método de estudio que sugieren,y
por diversos medios de presión larvada, imponen. Se trata de
dar las premisas por aceptadas, y con "inocencia" metodológ~
ca, o, en el mejor de los casos con una actitud seudofenornen~
lógica (luego diremos por qué la juzgamos así) recorrer latr~
yectoria de Freud indentifícandose con el autor en sus vaivenes de regresiones y progresiones. Se idealiza una actitud"re
ceptiva" oponiéndola a una polémica, y cuando esta Última es
talla ante las irreconciliables contradicciones o falencias
del sistema, ya sea con respecto a sí mismo, o con relación a realiclades inneg-ables producto del adelanto teórico realiz~
do por el desarrollo de la propia disciplina o de la cultura
toda, se descalifica más o menos respetuosamente al "interfe
rente" con afirmaciones como que el punto impugnado es un _e
rror de traducción, relativamente rayanas en lo agnóstico del
tipo de "cada cual lo ve a su manera", o se privilegia
como
absoluto el argumento pragmático de que tal o cual pasaje s~
gue siendo clínicamente útil o heurísticamente fértil, pese a
lo difícil que resulta demostrar fehacientemente tales afirm~
ciones. Esta labor, por lo demás, nunca llega a
emprenderse
porque es calificada como alejadora del interés central de la
tarea que (valga la ironía) es estudiar a Freud, no
cuestio
narlo. En el Último de los extremos se apela a "dejar en SU!_
penso la dificultad" con la certeza de que una vez completada
la lectura "se verá como todo se resuelve".
La idea rectora es la de identificarse por completo con
el autor y recorrer los estadios de su saber agotando
hasta
sus Últimas consecuencias cada uno de los nivetes
explicat~
vos por los que fue pasando, sin apelar a conceptualizaciones
ulteriores ni a las concepciones actualmente aceptadas prov~
nientes de ese u otros campos. Una ventaja presupuesta es la
de unificación de lenguajes, adoptando el de Freud a ultranza,
y la otra, la de que así se evita el uso de la diversidad de

versaciones como defensa contra la plena penetración en el
texto.
Sucede que con este plan de enseñanza abrumadoramente minucioso, con la irreductible negativa de algunos docentes
a adelantar, reswnir, esquematizar panorámicamente, actuali
zar, retraducir, correlacionar teorías y prácticas etc.,cuan
do llega el mañana para el que se posterg5 la dificultad,
las cuestiones están olvidadas o solo en ese entonces se de
be efectuar una nueva postergación del juicio crít~co
para
internarse, con la misma tónica, en la forma como Melanie
Klein "completa todo aquello que en Freud falta". Por supue_!
to sin profundizar en cuánto lo distorsiona.
No negamos ciertas razones a este pro.ceder: la obra es
extensa y genial; es obvio que para poder superarla hay que
conocerla y que su complejidad es tan grande que tras
dec~
nas de lecturas siempre podrá encontrarse en ella algo nuevo,
el detalle revelador. Quienes así estudian están mucho mejor
preparados para continuar a Freud o, aunque más no sea,hace_;_
le honor en su tarea de psicoanalistas, que aquellos que no
lo leyeron o que solo lo conocen de segunda mano a través de
un filósofo adverso o un tradicionalista, pero, a nuestro 1~
al saber y entender como intelectuales profesionales
docen
tes y aprendientes, no es ese tam~oco el planteo acertado(H).
Si la modalidad "desde afuera" conduce al "terrorismo~
deológico" (10), según una acertada expresión, si el estilo
tradicional deriva en un snobismo aristocratizante y sumiso,
la tercera conduce a un cientificismo talmudista seudoasépt!
coproductor, tras larga provilSC&gt;riedad paralítica, de
me~
ristas, consecuentes seguidores o, en el mejor de los casos,
genera psicoanalistas, así, a secas, si es que pueden
mere
cer ese título quienes en nada encarnan el "espíritu"del ps!
coanálisis. Pero si a lo que se aspira es a formar investig~
dores en psicoanálisis (esa es nuestra aspiración y la exigencia de muchos), si lo que se desea es preparar intelectu~
les "productores de conocimientos", como dice Althusser{11),
que tengan su vida comprometida en la cultura y qu~ integren
el saber de su campo con todos los otros en el activo y
U!_
gente propósito de trasformar el mundo, no es as~ co~o _debe
obligárseles a insumir muchos años del período mas fertil Y
potencialmente práctico de su vida.
se ha dicho hasta el cansancio que un atributo
común
del pensamiento de los revolucionarios como Marx, Freud o Co

ya

�102

ÍQJ

p~rnico ha sido la capacidad de romper abruptamente con la~o~
siderada "visión académica" y con la del "sentido común"de su
época. Freud, por ejemlo, menciona a menudo lo poco
que le
sirvió la lectura de sus colegas contemporáneos., mientras que
ag~adece una y otra vez el aporte de 10s literatos, físicos y
filósofos. Su espítitu crS:tico era terrible, y ...su esceptisis
rno frente a su producci6n y la de lG&gt;s obros, noble pero inexo
rable. Por otro lado, su gran capacidad lucubrativa es suges
tiva contrastada con la ignorancia considerable que Freud te
nía de sus antecesores, como relata Law Whyte (12) respectode
nociones básicas, como por ejemplo la de inconsciente. · No es
que con esto estemos sugiriendo hacer caso omiso de los ante
cedentes bibliogrSficos para preservar u.~a hipotética
vena
creativa que mana mejor en el vacío. Todo lo contrario, creemos que la de-socioalización se produce cuando el "aprendie~
· te" es obligado a un re-paso balbuceante por las dificultades
(ya superadas) de un texto, sin el auxilio de todo cuanto el
acúmulo del saber social y el de las formas maduras de la mis
ma disciplina pueden proveerle.
Acontece que al cabo de una formación planeada de esa ma
nera se atrofia en el estudioso la capacidad de negar, en el
sentido hegeliano marxista, la realidad vista-através-de- - Freud. Atrapado en la densidad de la obra, desentrenado por~
ños en la crítica amplia, resuelta su ansiedad promotora fren
te a .lo desconocido por la coherencia escolástica del siste=ma, integrado y comprometido a otros niveles12_0r la,2_0mplicidad
infraestructural y por la adhesión afectiva, privado por esa
absorbente escolaridad de formación general, cultural, cientí
fica; así e ~ de praxis social y política (la gran maestra
por excelencia), el est~oso de Freud ~e recibe de giosado»~
de atesorador, de retocador, pero jamás de ?N?-creador del nú
men de su maestro. Grave aaunto es -el de ereer que se puede a
cercar al estudio o a la docencia de algo sin qu&amp; eft acto ya
intervengan activamente todos los elementos que -configuran lo
que Pichon Riviére llamó esquema conceptual, referenaial y ~
peratiw (Ecro) (U), conjunto de i,4eas, creencias y
actitu
des, conscientes y no, de quién se aboca a aprender o enseñar
ese, seetqr de la cultura. El pretender que el Ecro, como ¡&gt;a!
te de la ideología y de la concepci&amp;i del mundo, sea proviso
riamel'lte: dejado de lado, sÚ!._ cot~j o, ~~- a _f~r _de "clari4ad",
4!"9 ~quéili quea.e lo al:»andORe para adoptar el de 'l"reU(l,o elde
quien integra éñ la all81laeión del suyo propio 1~ 11u$i6n

de

que así puede hacerse, y es incurrir en 1·ndoctr·inamiento
·
que
vo1 un t ari o o no, es inadmisible.
'
Es_posib~e que los eruditos profesores necesiten a suvez
de los interminables repasos no tanto por 10 .
la et
'
inagotable
de
v a como por la tan conmovedora cuanto errónea es
ª~,quesera la próxima lectura la que proveerá la ansia~:r::~:
cion de . los prob!emas insuperables que señalan la limitació~
de :in sistema teorico rebalsado por una realidad infinita
obligado a responder manteniéndose siempre igual a sí mi
Y
Creernos que enseñar y aprender es vivir
d smo.
en la id
·
.
Y que na a
hay
v a sin :iesgos; se debe abordar el estudio de la obra
de Freud a partir de la primera letra con una plena asunción
d~l ~ack-ground de quien lo enseña y quienes lo aprenden cues
t~~nandolo_t~do desde cuantos ángulos puade aportar la ~iver
si ad formativa de los integrantes del grupo. Desde luego que
se deb: velar por la finalidad básica común central de
cono
cerque es lo que Freud dice, pero sin caer en la utopía
d~upon~r que exist~ algún recurso didáctico para lograr quese:
:~ quien nos lo diga, Y no nosotros quienes lo entendamos con
~o.lo que som~s: creemos, sentimos y sabemos . El único
re
qui~ito e~,explicitar debidamente la postura de cada cual
y
su insercion en una Weltanschauung , sin que esto
signifique
que todas son igualmente válidas.
_Reco~~cemos que el_pel~g~o de este planteo es el de que
la ~iscus1.on se t~rne dilemat1.ca en oposiciones aparentemente
ale~adas del abec e textual. Se podría configurar entonces una
atm~sfera emparentada con la crítica ideologizante apriorísti
ca desde fuera" que antes calificábamos negativamente. Pero
es en e~te evento cuando el coordinador debe asumir un
rol
tan valioso cuanto difícil, jugándose al máximo en su función
de efectuar las correlaciones semánticas necesarias entre ca
da una ?e las posiciones planteadas, así como entre estas
y
l~ ternu.nolog~a freudiana. Aquí es donde el conductor pedagó
g~co de~e arriesgarse como tal apelando al señalamiento,si es
ta maneJando al grupo con técnicas operativas, pero en ese y
en todo caso, tras aguardar el máximo rendimiento de la red grupal,_debe ª~:tar generosamente toda la información quepo
sea, psicoanalitica o no, que apoye y refute a los bandos e;
des~cuerdo, no omitiendo jamás agregar su propia opini6n e in
duciendo a cuestionarla o problematizandola él mismo abierta
mente si a nadie se le ocurre cómo hacerlo.
Favoreciendo apasionadamente esta dinámica es corno el do

�104
cente debe dar el firme ejemplo, mostrando que l a tarea no~o~
s iste en entender ni aceptar lo que e l artículo supuestamente
e s, sino en tratar de agotar las formas de pe nsarlo, y que e n
última instancia el protagonista principal del acto gnóstico
no es Freud, ni su obra, ni su eventual vicario didáctico, si_
no el grupo y su cultura, como representante de una
misión
científica clasista. Aquí es donde el pedagogo debe apurar!!_a~
ta la amargura de su misma ignorancia el impulso de los al~
nos a refutar y disconformarse, explicando cómo lo propio fue
hecho a su vez por las diversas escuelas a través del tiempo,
y detallando qué se ha propuesto a cambio.
A esta línea que nosotros y muchos otros aconsejamos, p~
dría objetársele atendiblemente que complejiza más aun un te
rreno de por sí difícil para el participante y puede alarga r
más aun el aprendizaje simplemente porque los "alejamientos~e
la letra" que cada digresión significa insumen más y más t iem
po y esfuerzo intelectual .
En nuestra experiencia como aprendiente s y docentes
de
diversos aspectos de la psi quiat r ía di námica, jamás hemos n~
tado que esa inversión perturbe, desmedre o alarge la tarea.
Por el contrario, al explotar el lenguaje "natural" de cada~
no de los estudiantes, su enfoque preferencial y sus
áreasfrecuenciales de interés, t omando esforzadamente e l docente a
su cargo el rol facultativo (es decir, solo cuando es func i~
nal) de resumidor, traductor, cuestionador, defensor, se lo
gra despertar, en casi todos los ca sos, una atmósfera de permisividad, de entusiasmo, de sincero goce, que incrementa el
rendimiento sin recargar el estudio, mejora la comprensión,la
pragmatización y, por sobre todo, promueve la creatividad, la
decencia y el coraje intelectual. En este ambiente, alegreme!!
te iconoclasta, por medio de la desidealización de las ideol~
gías, incluida la del texto, la polémica es rescatada como~i~
léctica, es decir, corno la única y verdadera manera de disc~
rrir científicamente, y es puesta por cada uno al servicio de
un fondo social comunitario de s aber, contra el que
ninguno
se siente obligado a ser irreconcili able, porque en él t odos
sienten inco~porado, revalorizado y asimilado su aporte.
se trata de trasmitir asi algo que es infinitamente más
importante que el saber específico mismo acerca de un campo;
se inculca nna actitud frente a la cultura como realidad
s~
cial ideológica y científica y se señala el camino de la pr~
xis, es decir, la manera de pensar el mundo para cambiarlo ,

105
sin desmedro de una precisa caracterización de los modos esp~
cíficos de tal acción.
Puede argüirse que, ocasionalmente, debe ce rrarse estadi
námica de discusión sin que se haya arribado a
conclusiones
terminantes. Creemos que es dable e incluso deseable que así
sea, bastando con que las posiciones queden clara y exhausti
vamente verbalizadas para que la experiencia sea positiva, es
pecialmente en el sentido antes apuntado de recordar la condi
cion no dogmática, inacabada y perfectible de toda ciencia, a
sí como el deber del científico en cuanto renovador.
Se ha señalado (14) que las nuevas generaciones de estu
diosos de Freud, inficcionadas de un espíritu crítico perifé
rico, tienden a abandonarlo ~in explotarlo debidamente, propo
niendo teorías y modelos nuevos que no son más que
variacio
nes interdisciplinarias confusas, ni más explicativas ni más
pragmáticas. Esto es de nunciando, sí, junto con la exis tencia
de tendencias t almudísticas, etc ... , pero no se s eñalan nexos
causales entr e los fenómenos ni se los corre laciona con la in
f raestructura . Ins i s t imos e n alcarar que e l ca mbio demagógico
es r esultado, entre ·. todo l o dicho, de un mecani smo reactivo y
por ende cargado de emocionalidad estéril (rebel día, envidia,
resentimiento, megalomanía, etc.), a las modalidades tradicio
nales y tecnocráticas de la enseñanza, al espíritu de" _prime
ro conocer sumisamente, después o nunca, críticar" , o al te=rror expresado como coerción docente de que el ps i coanális is
desaparezc a. en s u especificidad tragado por la "po lítica"o la
interciencia.
La"revuelta formal" es e l complemento del es nobismo o el
"academicismo ortodoxo" y jamás el efecto de algo que sea la
revisión dialéctica de la obra de Sigmund Freud.
Post-Scriptwn
Desde la versión inicial de este artíc ulo, en 1969, hasta el presente, se han operado ctertas variaciones en el pan~
rama desc riptivo cuya mención tiene alguna importancia. Quizá
no sea demasiado presuntuoso creer que algunas de ellas
son
respuesta, constructiva o neutralizante, a este trabajo Y ~
tros similares. Uno de los más curiosos efectos es el siguie!! _
te: los núcleos tradicionales y tecnocráticos, advertidos de
la potencia heurística y transformadora del p~nsamiento
mar

�107

106
xista, han comenzado, ya que no podían detenerlo, a incorporarlo. No hay novedad en estas maniobras, puesto que no setra
ta sino de un campo especial, el de la práctica teórica cien
tífica y el de la vida institucional-profesionista, en el que
el liberalismo absorbe todo aquello que no puedé impedir.
Los líderes, especialmente los cientificistas, han
ini
ciado un activo estudio de los clásicos marxi;tas y de lasco
rrientes actuales y. han hecho ya manifiesto el resultado
de
tal información, apropiándose a veces de términos aislados, a
veces de nuevos enfóques coherentes. Todo el proceso se reali
za en considerable silencio (con una discreción que es cara-¡;terística y que, &amp;l igual que la solidaridad del centro-dere:cha, es envidiable; con todo, se notan indicios de ruptura e~
tre los sectores tradicionales y los cientificistas "marxis-toides"). Las nuevas posturas son adoptadas sin la autocríti
ca explícita correspondiente, que esclarecería la superación
de las postulaciones anteriores. Por otra parte, los
concep
tos marxistas son puestos al servicio de un incremento del bi
gaje intelectual idealizado del que disponen los jerarcas y,
paradójicamente contribuye a consolidar los mecanismos infra
estructurales de explotación económica en l os que el
apre~
diente se ve atrapado. El efecto ideológico resultante es tra
gicómico: los estudiantes se entregan cada vez más ciegamente
a la exacción porque suponen que sus maestros son "de izquier
da" y les practicarán y enseñaran un psicoanálisis revisado i
la luz del materialismo dialéctico. La interesante-distinción
althusseriana entre práctica científica, práctica política e
ideología, es empleada para postergar indefinidamente la
se
gunda y desvalorizar la tercera en aras de la primera, todo e
llo a disposición de un auge liberal del psicoanálisis insti
tucionalista que nunca ha sido más intenso y confusionanteque
ahora. De más está decir que el impulso al cambio que puede a
portar la introducción del marxismo en la práctica teóricadel
psicoanálisis por su propia gravitación, digamos, de Verdad,
es subsidiario de las leyes del mercado, campo en el cual al
incrementar la oferta de ap~endientes consolida el poder
de
los enseñantes.
lPor qué no se funda un auténtico núcleo marxista de for
maci6n psicoanalítica en el que se practique y enseñe un real
psicoanálisis revolucionario en un marco institucional (no so
cialista, desde luego, porque ello es imposible dentro
del
sistema), pero quizá menos groseramente estructurado a la ma

11era. i.Jurq11&lt;•·,a? ...
,:orno decía rhesterton, esa es otra 11istoria, requiere su
tratamiento aparte, pero lo que sí se puede adelantar es que
no es prec1.samente gloriosa para la supuestamente existenteiz
quierda psicoanalítica genuina.
Hoy en día en el tema y ámbito que examinamos , todo
el
mundo parece marxista y puede hacer cuanto sea necesario para
parecerlo en tanto no conspire contra la infraestructura esta
tuida, especialmente mientras no haga críticas públicas fron~
tales. Ante ellas el espíritu liberal resurge para calificar
las de intolerantes , lesivas para el pluralismo de opiniones
eternamente intocadas entre sí que se cree requisito para el
progreso científico. Toda denuncia es considerada un
ataque
al psicoanálisis y no a las modalidades que el movimiento psi
c.;oanalítico adquiere en una soc iedad de clases. Como
refle
xión señalaremos que , probablemente --no puede ser de otra
nera-- la denuncia tiene que ser rechazada y el rechazo tiene
que ser adoptado l:,or quiene s entregan un largo período de su
vida, su inteligencia y su dinero a un aprendizaje tan penoso
como necesario. Mientras sólo podamos denunciar sin
ofrecer
nada organizado a cambio de lo que se acosa, tendremos que ~
ceptar el papel de "villanos", ya que se nos ha arrebatadohas
ta el nombre de marxistas.

ma

NOTAS

(A)

(B)

(C)

Como utilísimo enmarque de este problema en un tratamien
to más amplio y sistemático, léase Salud Mental y neoco
lonialismo, de H. Kesselman, donde el autor realiza un e"
xamen de los cambios teórico-técnicos de la psiquiatría
en América Latina en los aspectos de investigación,docen
cía y asistencia, a la luz de la dependencia del imperii
lismo.
Citando aquí a alguien con quien no simpatizamos, R.
Aaron (Los marxismos imaginarios), diremos que en
cier
tos aspectos Freud aparece, como Marx, "inagotable y am
biguo".
Como muy bien lo han enfatizado Althusser y
colaborado
res, todas las lecturas son posibles y todas son
culp~
bles, incluso la de Althusser. Respetamos mucho (entre~

�108
109
tras razones, porque no le entendemos bien) el criterio
de Lacan de ruptura con el lenguaje convencional y la re
creación de palabras plenas y nuevas para nuevas realida
des pero, como diremos más adelante, ci~rto uso indebido
nos preocupa.
(D) Ese estudio, desde que nosotros lo pedíamos hasta el pr~
sente, ha sido hecho ya en parte y desde diferentes per!
pectivas. (Véase trabajo citado de Kesselrnan, y otros ex
celentes, como el de R. Malfé, "Consideraciones críti:cas sobre aspectos ideológicos y técnicos de la práctica
psicoanalítica habitual" a propósito de "Axiología, neu
tralidad del analista y contratransferencia", de León Os
trov, en Revista Argentina de Psicoanálisis,Año 1, No 4-;
junio 1970, y el trabajo de Gilberta Royer de García Rei
noso C. G. E.*). Además, la crítica verbal realizada en
congresos y otras reuniones de las instituciones ps icoa
nalíticas y adláteres ha machacado durante lo que va del
año sobre esta problemática. Hay, incluso un claro movi
miento mundial y nacional en esa dirección: El Grupo Pla
taforma. Más adelante mencionaremos cómo
los sectores
reaccionarios y liberales han recogido el impacto de esas corrientes para neutralizarlas, aunque sólo nos pr~
ponemos tocar el aspecto didáctico de la cuestión.
(E) Remitimos al lector a los artículos antes citados de Mal
fé y Kesselman, así como al de Eduardo Menéndez "Antropo
logía y práctica psiquiátrica", revista Indice , No. 9. (F) Su gran influencia ha tenido tai"'l\bién la militancia de va
rios analistas conocidos en la FAP, F.ederación Argentina
de Psiquiatras. Su franca actitud de lucha gremialista e
ideológica ha pronunciado la ruptura,y por ende la iden
tidad de la tendencia que más abajo describimos.
(G) La más clara expresión de ese operacionalismo puede e~
centrarse en el relato oficial de la APA al VIII Congre
so Psicoanalítico Latinoamericano en Porto Alegre de
w.- Baranger, A. Campo y J. Mom. Su refutación está anti
cipada en los trabajos de F. Menéndez y R. Malfé antesci
tados, así corno en el de uno de nosotros: Psicoanálisis-;
ideología y política (Cuestionamos Granica Editor*).
(H) Ult.imamente, no pódríamos precisar desde c~do, está !
pareciendo en nuestro ambiente una corriente interesante
de estudio de Freud, que sigue una dirección similar a 5?.
traen la actualidad vigente en Francia. Es la línea que

M.y

pr?pone un ;etQrno a Freud a 1~ luz de los aportes de la
epistemologia de G. Bechelard, las modernas corrientesde
la ling~Ística, las ideas de Lacan, el estructuralismoy
el marxismo de Althusser. Valioso por muchas razones que
no podemos pasar a detallar, este movimiento plantea la
"lec t ura sin
. t oma l" , es d ecir,
·
,,.
la busqueda
de las anomalí
as del discurso científico del psicoanálisis para eluci
dar,_por el significado de las mismas, el valor y las fa
lencias de la teoría. Se indica que solo a partir de las
fo~a~ maduras de la obra (v.g. la 2a. tópica) se puede
adJudicar el verdadero sentido a las etapas anteriores :
precientíficas y eientíficas propiamente dichas (a
par
tir de la constitución del objeto formal abstracto de ::
nuestra disciplina, el inconsciente).
A nuestro entender es mucho lo que se puede esperar de e
sa orientación , especialmente por su rigor, su
enfoque
interdisciplinario y su raigambre marxista. Lo inquieta.!!_
te es que en general trabaja sobre el Freud que califica
de "científico", es decir, desde el Análisis de los sue
ños_y alrededores, y no sobre el Freud "ideológico", es
decir, el de El malestar en la cultura, etc . , y tiende a
ver al psicoanálisis original co~o paradigma de ciencia
social, considerando a casi todos los apor t es de
otras
disciplinas como mis tificaciones. Por otra parte,
está
siendo instrumen~ado por élites rivales a las de los nú
cleos ps icoanalíticos tradicionales, generalmente médi::
cos. Los psicólogos, epistemólogos y linguistas, en una
sana búsqueda de identidad propia y productiva que rompa
su subordinación al psicoanálisis oficial, del cual han
dependido para su formación enarbolan esa bandera. El pe
ligro parece estar en que la conviertan a su vez en Biblia de una nueva asociación aristocrática, detentadora
de prestigio, status y prosperidad económica, basándose
sobre todo en el esoterismo de algunas de las postulacio
nes de su doctrina (Lacan) o en la formidable erudició~
necesaria para seguir su camino. Ambas particularidades
se prestan para la adopción acrítica por parte de¿venes
prosélitos; desde luego, ello no siempre es responsabili
dad de quienes enseñan.

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�110
K

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lb. Grinberg, León: op.
~it.

111

17. Baremblitt,Gregorio y Bauleo,Armando, en El ~ombre del
grabador, de J.P.Sartre y otros (ficha mimeografiada).

�113

Cuestiones Metodológicas
*
en Psicoanálisis
JOSE BLEGER
El Psicoanálisis reúne una triple condición: procedimien
to terapéutico, método de investigación y teoría o con:).Unto de
teorías. Agrego una cuarta: constituye un desafío a la metodología de las ciencias de la naturaleza.
Lo mas frecuente es una actitud correspondida: una predo
minante indiferencia de los psicoanalistas por la metodología:es paralela y compensada con una indiferencia de los" científicos" y metodólogos por el psicoanálisis. Esta modalidad de·_
"relación" alterna con algunas episódicas y recíprocas descargas de rechazos, desprecios y juicios lapidarios. Pero no hanfaltado, por cierto, intentos de incursiones recíprocas. Un otro "frente" es el de los científicos de las ciencias de la na
turaleza en quienes se observa una especie de superioridad y a
veces indulgencia por las ciencias del hombre y el psicoanálisis, como la de hermanos mayores o padres que esperan que losmenores crezcan. Pero sus "indicadores" de crecimiento corresponden a los adoptados por ellos en sus campos específicos, ysus expectativas de "crecimiento" son las de que el psicoanáli
sis cumpla con las exigencias metodológicas que eilos sostie :nen como las únicas valederas. Una cierta proporción de psicoanalistas tienen la misma actitud y comprerl.sión del problema y
anhelan, aspiran y suspiran por el ideal de llegar a ser "cie~
cia exacta", con verificaciones, controles, y objetivaciones tales como los utilizados en las ciencias de la naturaleza.
Otra parte de los psicoanalistas se agrupan en una actitud de "incomprendidos", de soberbia y aislamiento frente a
las ciencias de la naturaleza. Responden" en espejo" a una actitud equivalente por parte de los científicos"de verdad".
Estos psicoanalistas no quieren ninguna conexíón y tienden a autoabastecerse, rechazando las exigencias o la necesidad de una epistemología; les bastan las "evidencias" y las intuiciones de su ciencia y de su técnica, tan particulares y específ!_
casque , suponen, nadie está en condiciones de entenderlas y sostienen que más vale mantener los puentes cortados. Y así -

�114
115
lo hacen.
Otros psicoanalistas (comv fO) ven el problema mucho más
~omplicado y no como lineal n1 unilateral; el psicoanálisis ~o tiene aún epistemolóa1camente desarrollados los
proced!
mientes que utiliza, y esto por dos motivos: uno, porque el psicoanálisis mismo no los ha buscado o encontrado aún, y ~
tro, porque la verificación, exactitud y objetividad en las
ciencias de la naturaleza se logró amputando el contexto y el
carácter de los fenómenos y de su investigación y, por lo ta~
to, .6on mUodoi, vilido.6 paJUt c.ontext:01., ,i,nc.oJVtect0-6 y liJnUa.

do.6 , cJLea.do.6 ad-hoc..
El psicoanálisis plantea un nuevo objeto de estudio, o plantea el objeto de estudio de la psicología de otra manera,
con un método o procedimiento también nuevo. Este nuevo proc~
dimiento o método del psicoanálisis tiene uno de sus pilares
en la comprensión y otro en la interpretación como instrumen
to para vehiculizar o usar en forma adecuada
dicha compre~
sión. Y he aquí que el método de las ciencias exactas
o de
las ciencias de la naturaleza puede someter todo a la verifi
cación y a la objetivación, con la sola excepción de un esla
bón: lo único que no puede someter a contr~l, verificación y
objetivación es el momento del proceso de comprensión de los
datos y de los resultados de la investigación. Esta coincide~
cia no u c.oinudencla.. Si los procedimientos de verificación
y control de las ciencias de la naturaleza no se pueden util!
zar en psicoanálisis, esto no ocurre por un déficit del psic~
análisis o de los psicoanalistas, sino por un déficit del pr~
pio método científic9 de las ciencias de la naturaleza. Estas
últimas han logrado su exactitud, verificación y objetivación
restringiendo su campo a aquello que se ciñe a
las necesid~
des o exigencias de su método o viceversa: el método ha restringido los objetos a los que se aplica o, mejor dicho, ha construido sus objetos de acuerdo con el método. No se trata
entonces de que las ciencias del hombre no "entran" en el mé
todo científico. Se trata de que este último no "entra" en las ciencias del hombre. Y por una razón básica: su validez
ha sido lograda amputando o eliminando al ser humano en ios 2
e~tremos: en la intervención humana en los objetos que se e~
tudian y en la intervención del observador o investigador, e~
cotomizando la condición humana de este Último tanto como la
del conocimiento mismo. Las ciencias de la naturaleza abstra
en (aíslan) objetos del contexto humano real y también exclu

yer, ~n este último al investigado1. Objetividad y racionali jad signi fican así supresión de los seres hu.~anos y supr~sión
del sentido y del contexto social y psicológico de todo dato
y de toda investigación. La deshumanización de la ciencia
(e
xacta) Y la tecnología no es ninguna novedad. Pero generalme;
te, se insiste en esto último solamente en la utilización so
cial del conocimiento y la técnica, mientras se oculta
este
mismo fenómeno en tanto procedimiento en el seno mismo d9 la
metodología utilizada.
Por eso, el psicoanálisis es t ambién un desafío a la me
todología. Y la metodología de las ciencias de la naturalezano puede decir nada ni ayudar en nada al psicoanálisis en s~
procedimiento eje (la comprensión) porque tampoco lo tiene re
s~elt? para sí e inclusive lo ha escotomizado corno problema-;
Mas bien , en el problama de la comp~ensión (llamado generalmente "momento subjetivo" o "irracional") es posible que el- psicoanálisis pu3da ayudar a la metodología de las ciencias de la naturaleza a recuperarse de la deshumanización de sus
obj e tos de estudio, de la deshumanización de su investigación
y en sus r e sultados.
He dicho también que el psicoanálisis plantea un nuevo objeto de estudio o plantea el objeto de estudio de la psico
logía de otra manera . Y se hace necesario que me detenga en:este punto. El p s icoanálisis comenzó investigando lo que ocu
rre en el paci ente ("dantro" de él), pero la introducción de
ia trunsferertcia ha llevado insensiblemente a un cambio funda
mental: a la invastigaci ón de lo que ocurre dWUtn;te l a sesió;
analítica en tanto relación interpersonal. A e sto s e ha ~gre
gado el estud io de lo que ocurre en el psicoanálisis ( contra
transferencia, ~ontraitlentificación). Así podernos decir que el psicoanálisis se centra en la relación interpersonal y to
mando como-mate esta relación se centra también en el paciente Y en el analista. Y esto no es sólo una innovación metodo
lógica; exige una innovación epistemológica que ya se hace
cesaría {y se ha iniciado} también en las ciencias de la natÜ
raleza; no se trata de estudiar "cosas" que, por abstracción(an el sentido de abstraer o sacar del contexto), resultan en
tes deshumanizados, sino siempre la relación del hombre
con
las cosas. El conocimiento mismo ya no puede ser objetivo si
no incorporado al ser hwnano (en la investigación y en la vi
da corriente).
La relación interpersonal en psicoanálisis es un diálogo

ne

�116
que incluye la totalidad de ambos participantes (incluídos
sus cuerpos). Es un diálogo de una estructura particular
y
no un diálogo cualquiera. Con frecuencia me pregunto si
en
tal diálogo tiene algún sentido pretender una verificación o
control. Este es un problema pendiente (por lo menos para
mí).
La complejidad del método tanto como la
innovación en
cuanto al objeto de estudio hacen necesario, no sólo tener
extrema
precaución en el empleo de los procedimientos "cons~
grados" en la investigación de la ciencia de la naturaleza,
sino también un replanteo de la eptstemología. Esto de nin~
na manera significa invalidar todo lo logrado por
las cien
cias de la naturaleza sino que, en función de lo logrado,
se
trata de un reajuste de la epistemología, que torne .básicamente
en cuenta que no hay hechos "desnudos" y que la objetivación ·es alienada si excluye al ser humano; se requiere reformular objetividad y subjetividad, racionalidad e irracionalidad, que
demuestran ser seudoproblemas si se los plantea como hasta aho
ra.
He querido, hasta aquí, dejar establecidas tres premisas:
a) el psicoanálisis tiene un serio dé·ficit en cuanto a la pr!
cisión de sus "datos" y en cuanto a fundamentación, verificación, objetivación y control de sus interpretaciones,
hipot!
sis, teorías y resultados terapéuticos; b) la metodología
de
las ciencias de la naturaleza tiene un serio déficit, .gracias
al cual logró exactitud, verificación, control y objetivación;
c) el entrec~uzamiento se da en el hecho de que el psicoanál~
sis utiliza precisamente lo que las ciencias de la naturaleza
no tienen resuelto para sí y enfrenta justamente aquello
que
las ciencias de la naturaleza han amputado corno condición
im
prescindible para lograr su desarrollo.
Y dos conclusiones : a) el psicoanálisis no puede esperar
del método de las. ciencias de la naturaleza ninguna soluciónbásica o ayuda sustancial a sus problemas, y b) el método de las ciencias exactas puede esperar del psicoanálisis que éste
le ayude a salir de su estrechamiento y amputación presente
de su abstracción y deshumanización .
El problema es aún más complicado en varios sentidos . Veamos~
no: Freud desarrolló la eomp~e~í6n de lo~ óen6meno~ psicológ!
cos normales y patológicos; en este sentido el psicoanálisis se inscribe como una hermeneútica, un estudio de los signific!

117
dos. Pero, paralelamente, desarrolló una metapsicología que sigue los alineamientos de las construcciones "objetivistas"
de las ciencias de la naturaleza, recurriendo a entes y esque
mas explicativos y causales. Esto Último es consecuencia del
deseo y la necesidad de Freud de desarrollar la psicología co
mo una ciencia de la naturaleza. En esto es justamente donde
no reside su aporte fundamental y este Último hubiera quedado
reducido poco más o menos a los intentos de -por ejemplo- Her
bart, si no hubiese desarrollado una psicología comprensiva y
un método adecuado para ell9. Esto último es, a mi entender,
lo fundamental y lo revolucionario del aporte freudiano. Y so
bre este aspecto la metodología de las ciencias de la natura
leza no puede decir absolutamente nada, salvo revelar y tomar
conciencia de su propio déficit, de sus propias limitaciones
y amputaciones. En este sentido, el problema que debe afrontar la metodología de las ciencias de la naturaleza no pueae
consistir en un mero agregado de "algo" que no tomó en cuenta
sino posiblemente en una reconsideración muy radical de sus
propios fundamentos. Y lo que Freud incorporó como metapsicología, siguiendo las prescripciones de las ciencias de la na
turaleza, es justamente la parte menos válida e importante
significa una t~~sacción de Freud y de los psicoanalistas
que lo siguen en esto.
No hay en la metodología de las ciencias exactas nada
que nos dé pautas o caminos para comprender, para pensar, pa
ra crear: en una palabra, para investigar (descubrir). Esto sigue ocurriendo al acaso. Una gran cantidad de investigado res~ investigan: sólo han aprendido y aplican los
proced.!_
mientos de recolección de datos, de clasificación de observa
ciones y los de verificación. Posiblemente el único procedi :miento que enseña en cierta medida a comprender, pensar y des
cubrir (y no a todos) sea el psicoanálisis; y lo logra tam _:bién en los no psicoanalistas que pasan por una experiencia personal psicoanalítica · (y no en todos).
A este respecto, resultan interesantes e importantes en
el psicoánalisis del investigador los problemas relacionadoscon la investigación; por ejemplo,lo que Bachelard llamó "obs
téÍculos epistemológicos", la sublimación o reparación, las re
sistencias y dificultades para pensar o planear una investiga
ción, etcétera.
En síntesis, dado que en el psicoanálisis el" instrumen
to" básico de la investigación es la propia personalidad del

�118
investigador, se ha estructurado un conocimiento psicoa· a~ít~
co de la investigaci,ón que resulta provechoso para comprender
tan,bién la investigación y al investigador de cualquier campo
científico. Como se puede fácilmente deducir, esto no resulta
un mero "agregado"; puede llegar a constituir el ''fermento"de
una innovación epistemológica.
La metodolo~ía de las ciencias de la naturaleza sólo r~
sulta exltosa en la 7erificación, pero no puede decir nadas~
bre el de.;cubrlmiento Y esto no es casual: deja de lado y~
un niega lo ~ue el psicoanálisis recoge corno lo fundamental .
No sería exagerado decir que en las ciencias de la natural eza
el descubrimlanto selogra cuando el investigador se aparte de
las exigencias de su-metodología.
He pretendido hasta aquí presentar algunas cuestiones b!
sicas que no se toman generalmente en cuenta, tratando des~
car los planteos y discusiones metodológicos de las simplif!
caciones que se postulan de manera variada: trato de despejar
seudoproblemas, dejando también en claro que en las relacio ·
nes entre metodología y psicoanálisis hay cuestiones no re--sueltas en ambas. Y no hago esto último por el simple hechode contestar con acusaciones a las acusaciones. Todo lo
con
trario: deseo una reflexión ele carácter positivo o fártil,mo~
trando que estas insuficiencias recíprocas guardan en s,1 pr~
pio seno una profunda relación que responde, esta última, j~
tamente a 1~ estructura y sentido del método del psicoanál1 sis y del de las ciencias de la naturaleza.
Las insuficiencias metodológicas del psicoanálisis en -cuanto a verificación, controi y obj2tivaci6n, no lo invalidan como método cümtífico de descubrimiento en cuanto su p.!_
lar fundamental reside en la comprensión. Las limitaciones
del método de las ciencias de la naturaleza tampoco lo inval!
dan en cuanto a todo lo que ha alcanzado hasta el presente;p~
ro si lo inhibe para cerrarnos caminos en la investigación o
en• su pretensión de dictaminar sobre nuestros errores o verd~
des.
La metodología no es un cuerpo acabado que esté en cond_!.
ciones de prescribir o descartar; tiene, en cierta proporción
un desarrollo propio, pero también depende de los aportes de
los distintos campos científicos y de los procedimientos ut~
lizados por estos últimos. No debe olvidarse que la metodología es una sistematización de los procedimientos de la inves

119
tigación, pero que --en rigor-- nunca se investiga (se descubr-e) con sus formulaciones; estas Última s pueden introducir coherencia y discriminación en los pasos que sigue el investí
gador. La metodología y la epistemología estudian lo que los
investigadores hacen y dicen en su trabajo de investigaci6n:
cómo lo hacen y por qué. Pero tales objetivos callan justamen
te en el punto nodal que el psicoanálisis recoge. Pero este:"callarse" sobre este aspecto, por parte de la metodología de
las ciencias de la naturaleza, es uno de sus fundamentos
so
bre el cual se ha constituido. Si deja de callar sobre este:aspecto tiene que proceder a una remoción de sus construcciones. Y el método psicoanalítico deja de callar, justament~,so
bre ese punto y se encuentra con problemas totalmente nuevos-:Volvamos aquí a la afirmación anterior, de la necesidad de re
plantear problemas tales como los de subjetividad versus obje
tividad y racionalidad versus irracionalidad. En el primero·~
la objetividad se logra amputando al sujeto y no se obtiene sino una ilusión de objetividad. Pero incluir los seres huma
nos en la objetividad no es equivalente a conocimiento subje:tivo. Algo similar ocurre con el par racional versus irracional: se confunden cosas muy distintas, con una amputación de
la racionalidad (lo cual es, a no dudar, una amputación muy seria). Así, el que se estudien los llamados "fenómenos irra
cionales" no quiere decir que el método o el conoc imiento se:an irracionales. Por otra parte, si se utiliza la ernpatía, el
in6ight, la identificación, esto de po~ -01 no es irracional.
Lo u -0i -06lo -0e UJ.&gt;a uto. Lo cual no ocurre en la investigación psicoanalítica. Como contraparte diré que la racionali dad (pura razón) en la investigación en ciencias de la natura
leza es justamente irracional, ~i 66lo ~e UJ.&gt;a e..60. Y aquí sí
se pretende haber usado sólo esto y se lo expone corno objetivo o mérito. Pero los investigadores no usan sólo eso (no po
q
drían investigar), pero han consentido en reconocer corno peca
do la no razón. En rigor, el Jta.zonamle.nto u i!v'r.a.uonal en cuanto es una caricatura del pensar y en tanto se presenta co
rno "pura razón". La racionalidad (de la "pura razón") es lo:que los psicoanalistas llamamos racionalización; constituye el más puro exponente del formalismo. Es curioso (no tan cu-rioso, mirando con crudeza las distorsiones) que los psiquiatras franceses "marxistas" y defensores de la dialéctica deno
minaron hace años a su revista La Rwon. Esta racionalidad:(del Iluminismo) que utilizan es razonamiento o racionaliza -

�120
cion y no dialéctica. El pensamiento científico es siempre
dialéctico y, por lo tanto, también total y humano. Los cien
tíficos se remiten a la religión y no a la ciencia cuando opo
nen racionalidad e irracionalidad. No hay que oponerlos:
el
problema no existe. El "horror" a la comprensión y a la intuí
ción es --en última instancia-- la otra cara de una falsa y
vergonzante exaltación de las "virtudes" racionalistas de la
burguesía y de la pretendida "racionalidad" de su estructura
social. Capítulo que pertenece a la sociología del conocimien
to.
Quedan así, a mi entender, planteadas las relaciones g~
nerales entre psicoanálisis, metodología y ciencias de la na
turaleza, afirmando la necesidad de que el psicoanálisis siga
su desarrollo y evolución con independencia, sin dejarse a -rrastrar ni presionar por los procedimientos utilizados en!_as
ciencias de la naturaleza; pero los psicoanalistas debemos de
dicarnos mucho más a los aspectos metodológicos específicos~
de nuestra propia disciplina, tratando de resolver los ~roble
mas dentro del contexto de nuestro propio método y de acuerdo
con las características peculiares del objeto de estudio y
del tipo de conocimiento que se aporta.
Sin embargo, esta Última afirmación no excluye la necesi
dad de ensayos que tomen contacto con otros campos
científi
cos y técnicas o métodos de investigación. Así, no podemos de"
ninguna manera superponer la naturaleza de la sesión psicoana
lítica con el método experimental, pero no hay ningún inconve"
niente en estudiar un protocolo de una sesión psicoanalítica~
"como si" fuese un procedimiento experimental con las catego
rías que utiliza este último. De igual manera, tampoco existe"
impedimento en que se opere de la misma forma con, por
ejem
plo, la teoría de la Gutalt, la topología o el operacionali;
mo o en que se comparen sus resultados y procedimientos
co~
los de otras ciencias o métodos.
Un campo que no es psicoanalítico pero que requiere ser
aún más desarrollado es el de la reproducción --en animales-de condiciones o situaciones que permitan verificar o contro
lar ciertas afi;rmaciones o descubrimientos del psicoanálisis-;producción de neurosis experimentales, experimentos de depri
vación afectiva, etc. De igual modo, no carece de interés co;
parar descubrimientos psicoanalíticos con los descubrimientos
de ótros campos, tales como , por ejemplo, la reflexología, la

121
etología, la psicología social o la biología comparada.Los de
sac~e~dos no invalidan las afirmaciones de ninguno de los pro
cedimientos, pero los acuerdos pueden orientar y abrir nuevas
posibilidades, recordando siempre que no debernos supeditar el
método psicoanalítico, su objeto y sus resultados, a ningunaotra disciplina. Estas comparaciones tienen sólo valor de ta
les .
De igual manera, no carecen de interés los ensayos o es
tudios que se realicen sobre protocolos psicoanalíticos apli
cando, por ejemplo, la teoría de la información o el método~
estadístico o la correlación de variables, etcétera.
La naturaleza de los instrumentos auúUaJte..6 que podamos
poner en juego en el estudio de hipótesis, teorías y supues tos psicoanalíticos no tiene nada que ver con un compromiso en sostener que la naturaleza del psicoanálisis sea la misma
que la de estos instrumentos auxiliares a los que se puede re
c~r:ir. El l~~te reside justamente en ello; que ningún proc~
dimiento auxiliar llegue a comprometer la independencia
del
método psicoanalítico en sus propios procedimientos, sus pro
pias reglas técnicas, sus hipótesis, teorías, etc. Esto no ~
si~nifica afirmar la validez de todas nuestras hipótesis y te
orias Y tampoco rechaza la necesidad de grandes innovaciones-:Veamos ahora más de cerca algo sobre la investigación -psicoanalítica: ésta se lleva a cabo en dos contextos, al que
agrego un tercero. El primero es el tradicional y se denomina
psicoanálisis clínico; el segundo fué también introducido por
Freud con el nombre de psicoanálisis aplicado, y el tercero es el denomino psicoanálisis operativo. No desarrollaré lasca
racterísticas de cada uno de ellos, sino, en forma muy suscin
ta, sus peculiaridades metodológicas.
En cuanto al psicoanálisis clínico, las opiniones están
divididas: hay quienes lo plantean corno una observación en condiciones controladas; otros lo consideran un procedimiento
causi-experimental; otros enfatizan la origina~idad de una re
lación interpersonal reglada. Es necesario separar con clari
dad, en el método, el control de su eficacia terapéutica de~
la verificación de sus hipótesis y teorías; igualmente cuando
hablamos de verificación de la interpretación, se hace necesa
río que aclaremos si nos referirnos a la eficacia o a la vali
dez de la com~rensión lograda. No se adelanta nada en tanto no se discrimine en cada momento de qué se habla.

�122
La denominación "psicoanálisis aplicado" es engañosa ya
que, a veces, literalmente se apUc.a. el psicoanálisis (aún en
el psicoanálisis clínico), mientras que en otras oportunida des se trata, realmente, de una investigación (el caso Schr~
her, Gradiva, etc.). El psicoanálisis de una novela, una pelf
cula, una obra de arte, un "diario" o "memorias", tiene la ventaja de una mayor distancia por la cual el investigador no
se halla emocionalmente tan involucrado como en el caso del psicoanálisis clínico, pero las deducciones son más conjetur~
les. De todas maneras, al recurrir a ambos procedimientos se
potencian sus posibilidades y eso es lo que ha ocurrido en la
práctica. A esto se agrega una variante mixta que es el
ex~
meno la investigación a po-0tvúo!Ú de sesiones psicoanalíticas reconstruidas o grabadas. Pero una confusión debe ser a-clarada: en el psicoanálisis clínico no se "aplica" (o no se
debe "aplicar") el psicoanálisis. Se lo utiliza. El "aplicar"
el psicoanálisis en el psicoanálisis clínico es, justamente,
una de las causas del empobrecimiento de la investigación; se
busca lo que se conoce de la manera en que se lo conoce, y no
se trata de encontrar lo que no se conoce. Esto se relacionaevidentemente con la organización "exitista" del
profesion~
lismo psicoanalítico, en lugar de la formación de investigad~
res.
En el psicoanálisis operativo se utiliza el conocimiento
psicoanalítico en situaciones grupales, institucionales o c~
munitarias y tiene la ventaja sobre el psicoanálisis aplicado
de que es posible utilizar la comprensión ob~eJtvando -0U6 e6e~
:tc-0. Metodológicamente se halla menos reglado y por eso resul
ta más complicado que el psicoanálisis clínico, pero con élse
amplían los campos de investigación y de utilización del psi
coanálisis. Al respecto es útil aclarar que no existen" fenó
menos psicoanalíticos"; en todo suceso intervienen seres hu
manos y, por lo tanto, se puede utilizar el psicoanálisis. El
Psicoanálisis operativo exige siempre un trabajo de campo
y
es por esta Última exigencia que se lo debe también diferen ciar de la especulación basada en conocimientos o teorías psi
coanalíticas que constituye --esta última-- una variante del
psicoanálisis aplicado (especulación psicoanalítica sobre su
cesos históricos, fenómenos tales como la guerra, etc.).
Como ya lo he señalado, Freud introdujo el psicoanálisis
clínico y el aplicado, pero realizó amplias excursiones esp~
culativas en muchos campos: en algunos de ellos aportó conocí

123
~ientos muy valiosos (Totem y ta.bú o P~ieolog,la. de la..6 ttta.6M~ an~~ del. yo}. Creo legítimo investigar con los conoci mientos psicoanalíticos en trabajos de campo en sociología,
psicología social o antropología. Pero en todos estos casos,
se utilizan los conocimientos psicoanalíticos para comprender
o para investigar, pero no se utiliza el método psicoanalítico. Este Último es sólo privativo del psicoanálisis clínico y
aquí, en cuanto tal, es sólo comprendido en este sentido. La
extensión al psicoanálisis operativo únicamente resulta legí
tima con esta importante salvedad.
En una perspectiva general, podemos decir que en psicoa
nálisis nos enfrentamos en la actualidad con pobreza de ideas
y de creatividad, falta de audacia y poco espíritu de
perm~
nente autocrítica, de duda y rectificación. Aplicar ·el psic~
análisis en el campo del psicoanálisis clínico es sólo apli carlo. Pero no utilizarlo. Esto se relaciona con un problema
planteado por mí reiteradamente: la institucionalización dei
psicoanálisis lleva a un afianzamiento del profesionalismo, a
una defensa de una "doctrina" más que a la formación de inves
tigadores. ~s que toda investigación lleva implícita la neg~ _
cion como forma de superación. Para el psicoanálisis es tam bién correcto lo que dijo Marx de la filosofía: su realiza
ción lleva a su desaparición. Otro escollo reside en poner el
énfasis del psicoanálisis sobre su carácter de terapia; sobre
su eficacia para curar y no sobre su eficacia para investí gar. Freud no cometió este error: en "Análisis terminable einterminable" no pone el énfasis sobre la eficacia terapéutica sino sobre la investigación.
Glover señala lúcidamente este debilitamiento del psic~
análisis, con la tendencia a la estereotipia, al.referirse a
que en nuestra disciplina existe también un "nuevo panteón" -·
de conceptos teóricos. Alude, básicamente, al hechci de que
,~
los conceptos de valor operativo o instrumental resultan cos!_
ficados y transformados en entidades o entelequias ·(instintos,
ello, yo, superyó, represión, etc.). El dogmatismo ti~ne a
siento en todos lados y en todas las filas.
Un problema fundamental del psicoanálisis clínico se - plantea con respecto al carácter de sus datos; de g~é es
lo
que se observa, dado que lo "observable" no es litera1.mente -. lo que se ve o escucha sino también lo que 6ien,ten (tanto el
paciente como el psicoanalista).

�124
El psicoanalista trabaja con significados o sentidos.que
deduce de los observables y de sus propias vivencias. Aquí h~
ce falta que los psicoanalistas dediquemos más atención a lo
que se interpreta, a lo que se comprende y a las "operacio
nes" que tienen lugar cuando se comprende. No todo lo que se
comprende es interpretado, y muchas veces lo que se interpr~
ta (lo que se dice) no son significados. Por otra parte, deb~
mos separar dos problemas: el de los efectos de la interpret~
ción (eficacia), de los de su validez~ Los procesos por los cuales se llega a comprender significados son también muy v~
riados y sería útil establecer una tipología de las interpr~
taciones, reconociendo las diferencias entre --por ejemplo--,
la utilización de analogías, alusiones, metáforas, indicios,
símbolos, etc. Loewenstein señala que Bernfeld diferenció la
interpretación en tanto instrumento terapéutico de la inter pretación como instrumento cognoscitivo. Bernfeld (citado por
Schmidl) señaló cinco formas de interpretar: a) de acuerdo -con la intención; b) de acuerdo con la función; c) como indi
cador de diagnósticos; d) por traslación simbólica; e) ubica~
do el elemento en la totalidad de la experiencia vital del p~
ciente. Se reconoce también la interpretaci5n de la defensa de la interpretación de los impulsos, etc. Todo esto es aún muy simple y requiere más interés de nuestra parte. El psic~
análisis debe también diferenciar mejor significado de motiva
ción y de causalidad; comprensión de interpretación y, en es
ta Última, eficacia de validez. Aquí, como siempre, el
pla~
teamiento rige la posibilidad y el carácter de las soluciones.
El "dato" psicoanalítico es una relación interpersonal en la que el psicoanalista se halla involucrado y que, a su vez, configura en cierta proporción el carácter de los " da
tos". Se podría decir que se pierde la objetividad. Sostengo
que ocurre todo lo contrario: se logra una mayor objetividaden cuanto se incluye la subjetividad. Que con esto no nos al~
jamos de la pretendida objetividad de las ciencias de la nat~
raleza, en las cuales la objetividad es abstracta y por lo
tanto amputada.
Pero esto conduce muchas veces a los psicoanalistas a ~
tro error: suponer que eso ya es suficiente para afirmar el~
rácter científico del psicoanálisis. El exponer una hip6tesis
o la comp~ensión que se ha logrado de un paciente no puede
convalidarse con la s0la comprensión. Esta 6ltima debe ser
profundizada. El material clínico que utilizamos en nuestros-

125
aportes científicos nunca demuestra nada. Solo ejemplifica.
Y los mismos psicoanalistas hallamos a veces absurdas y sin
fundamento las interpretaciones que publican otros
psicoan~
listas. En rigor, hoy no existe el psicoanálisis sino los psi
coanálisis, aunque nos limitemos exclusivamente al psicoanáli
sis de la Asociación Psicoanalítica Internacional.
Resulta obvio que es más fáe:::il ser "científico" si nos
limitamos a estudiar los fenómenos que coinciden con la metodología aceptada como científica, pero también es más cientí
co atreverse con todo aquello que la metodología amputa. Si
lo que establece la metodología resulta violentado, puede ser
una señal de que la misma metodología tiene que modificarse.
Si se tratara solamente de psicoanálisis y metodología, la cuestión no sería grave, aunque sí difícil. Lo más grave
es
que junto con ella está la relación (o escasa relación) entre
psicoanalistas y metodólogos.
Los "observables" del campo psicoanalítico no son "lim
pios "y nuestras definiciones son defectuosas. Podría
refe
rir, por ejemplo, la evolución del concepto de narcisismo p~
ra encontrar un sin fin de "fallas" metodológicas de todo ti
po. Así, en el concepto del narcisismo, lo descriptivo, lo em
pírico o fáctico, lo hipotético y lo teórico no se diferen
cian muchas Yeces con claridad. De igual manera, para el
no
entrenado, la transferencia no es un dato clínico sino una te
oría.
Por otra parte, puede resultar lo contrario: el psicoan~
lista se "acostumbra" tanto, por ejemplo, al instinto de vida
y al de muerte que los utiliza directamente como descripcio nes. "Ve" al instinto operando. Y esto conduce a discusionesY problemas extraños. La convicción, el -Ú16~9h;t, y aun la efi
cacia de un procedimiento son importantes pero no son -de por
sí- testimonios ni pruebas de validación científica.
Es muy difícil describir lo que ocurre en una sesión psi
coanalítica en términos pulcros y lógicos. La lógica de la
comprensión y la lógica de la relación humana, la lógica del
trabajo psicoanalítico no se ajusta a ¡a lógica de la racion~
lidad (lo que se ha admitido hasta ahora como racionalidad).
Pero aquí tocamos un problema complejo, que la lógica(c~
mo parte de la metodología) también ha llegado a cuestionarse
radicalmente. Razonar para demostrar no es lo mismo que pe~
sar y comprender para investigar. A esto se agrega que, con

�126
mucha frecuencia, los científicos de las ciencias de la natu raleza conocen una metodología simplificada de libros de texto
y están muy lejos de los desarrollos y cuestionamientos de la
metodolog!a. Los científicos no psicoanalistas cuando nos ace~
tan, lo hacen por los "hechos" que no pueden·ya eludir y
no
por vía de la metodología. Los filósofos de la ciencia, cuando
noa aceptan, nos entienden más. Científicamente es más válido
lo último. Lo primero es un proselitismo. Otro problema es la
doble órientación del método y la teoría psicoanalítica y re-monta su historia al mismo Freud. En Maie6.talt en. la. c.ultWta. y
en Con&amp;btu.euonu en pt,lc.oa.nái.-U.l6 Freud reconoció claramentela interpretación de la reconstrucción. Esta última intenta re
construir el pasade del paciente y se basa en una dirección :que Freud mismo llamó "arqueológica"; se relaciona estrechamen
te con la investigación de la histeria y el propósito terapéÜ
tico de llenar las "lagunas mnésicas". La función del analista
consiste --según Freud-- "en adivinar o, mejor dicho, en re:---...
contruir lo olvidado, con ayuda de los rastros que ha dejado".
La interpretación "se refiere a lo que se realiza con un ele
mento aislado del material; por ejemplo, con un acto fallido,
con una ocurrencia, etc. En cambio, se trata de una construcción al comunicarsele al analizado una parte de su historia.La
construcción del analista deberá transformarse en recuerdo en
el analizado".
La utilización cada vez más profundizada de la transferen
cia como fenómeno e instrumento peculiar del método psicoanalf
tico ha traído problemas técnicos y metodológicos específicosque han tenido un curso diferente. La transferelleia es un fen~
meno presente pero también es un fragmento de historia. Pero,
por ejemplo, para Rickman, el psicoanálisis es un método ahis
tórico, dinámico y no un método genético-histórico.
Las exigencias metodolÓgicas varían o cambian de carácter
según la dirección que en ese sentido ~e adopte y según la t~
r!a que fundamenta dicha técnica.
Ademas de esta controversia situacional versus genético histórico, las cuestiones que se suscitan cambian si en lugar
de"llena.r lagunas mnésicas" o "hacer consciente lo inconsciente", el psicoanalista se fija como meta la integración de las
disociaciones o la discriminación. Jstt&gt; afeqta nada menos que
lá qoncepción que se tiene de lo que el psicoanálisis es.
De aqu! a ~os planteos de una antropología no hay siqui!:_
ra un paso: se está de pleno en la concepción del hombre.

127
se hace necesario recordar, por lo menos, algunos problemas que siendo poco tratados no son exclusivos del psicoanálisis,
sino de todo conocimiento científico. Entre éstos se cuentael
papel de los modelos, la sociología del conocimiento, los iu
puestos previos y la ideología implícita en toda construcción
de teorías. En ningún campo científico una teoría se refiere
solamente de los hechos verificados. Una teoría involucra
siempre una ideología. Con esta perspectiva debe también enf~
carse los aspectos teóricos del psicoanálisis, tales como los
del inconsciente, la naturaleza del fenómeno psicológico, la
"mente", el dualismo o monismo cuerpo-mente, etc. Lo importa!!_
te es, ahora, recordar que ning"lµla teoría en ningún campo
científico tiene verificación directa y plena; su vigencia es
aceptable por su valor heurístico, por su construcción ideol-ª.
gica, por su coherencia interna y por su amplitud.
Valoraciones ideológicas y políticas se hallan sustent~
do algunos criterios que implícitamente influyen sobre la te~
ría y la técnica; en psicoanálisis esto resulta evidente
en
los criterios de salud y enfermedad, curación, normalidad,etc.
De todo lo expuesto surge con evidencia, por lo menos, una
conclusión: el psicoanálisis, al igual que todas las ciencias
del hombre y las ciencias de la naturaleza, enfrenta
arduos
problemas metodológicos, muchos de los cuales son comunes
y
muchos otros son específicos. La perspectiva general no debe
"diluir" los problemas específicos del psicoanálisis, pero
tampoco este Último debe hacerse cargo con exclusividad de lo
que otras ciencias tampoco tienen resuelto y, a veces, ni aun
planteado.
Este artículo se complementa y ha sido escrito juntamente con
otro titulado !'Teoría y práctica en psicoanálisis. La praxispsicoanalítica" y que se publicó en la Rev.l6ta. LJl(.U,guaya de P~ic.oan.ciü.,6..U (1969). De todo este retorno a un permanente in
terés personal por la epistemología deseo reiterar mi convi~
ción de la necesidad de que los institutos de psicoanálisis (los encargados de la formación de psicoanalistas) deben o--rientarse básicamente a formar investigadores y no meros pr~
fesionales. El psicoanálisis no debe ser una profesión del a!_
te de curar sino una actividad de investigación: éste es su
verdadero potencial científico y su posibilidad social. Por e
so, en el C.Ul!.!Uculum de la formación de psicoanalistas los

�129

128
institutos de psicoanálisis deben incorporar el estudio de la
metodología, epistamología, historia de las ciencias y filos~
fía de la ciencia, así como esmerarse en el examen de los su
puestos de cada paso del método psicoanalítico.

8.lb.UogJUt6(.a.

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V.ui.i6n.

�133

La Represión en la República Argentina
en el Area de la Salud Mental
COMISION DE SALUD MENTAL DE
LA CASA DEL PUEBLO ARGENTINO.
El testimonio que presentamos referente a la ·represión
en el campo de Salud Mental, abarca tres partes:
- Una caracterización general y algunas hipótesis de porqué
la represión se ha ensañado particularmente en este terreno
de la salud.
- En segundo lugar, algunos comentarios sobre la situación sanitaria en el área de la Salud Mental.
- En tercer lugar nos referimos a aspectos concretos de la
represión.
En el primer punto, caracterizamos la coexistencia de viejas líneas, antihumanistas y anticientíficas en la
psiquiatría (con su eje puesto en la política manicomial), y de
líneas progresistas que no disocian al sujeto de la
inserción familiar y social. La represión h~ caído masivamente so
bre esta segunda orientación, devolviendo los resortes de la
política de la salud a los representantes de la primera.
En segundo lugar, al comentar la situación sanitaria, nos referimos a la inadecuada distribución de recursos, a la
insuficiente cantidad de medios disponibles y a una deficien
te administración.
El tercer punto, está dedicado a resaltar aspectos con
cretos de la represión _e n nuestra área~ Se ilustra con ejemplos concretos lo sostenido en el primer punto, señalandolos
servic'ios que, por haber adherido en mayor o menor medida- a
una política sanitaria popular, han sido afectados por la re
presión.
A continuación aportamos como testimonio, publicaciones
del periódico La Opinión, adicto al régimen de Videla, y que
sin embargo incluyó en sus páginas en los primeros días
de

�135

134
la dictadura, estos artículos.
El Último testimonio es la declaración de la Federación
Argentina de Psiquiatras presentando una lista de desapareci
dos. Es significativo el hecho de que tres de ellos estaban
en la cárcel desde tres meses atrás.

LA EXTENSION DE LA OFENSIVA AL CAMPO DE LA SALUD MENTAL

Creemos que es necesario diferenciar dos niveles
loJ cuales analizar la presente situación.

desde

Por un lado la psiquiatría es terreno de
permanentes
controversias entre los diferentes desarrollos teóricos y~
técnicos, entre las diferentes teorías psicopatolÓgicas acerca de la salud y enfermedad, pero lo que hasta ahora ha
ocurrido, el énfasis puesto en lo asistencial, que resulta
de las sucesivas medidas tomadas a lo largo de los años,maE_
can la oposición entre dos concepciones de la enfermedad
mental: una no ya controvertida, sino anacrónica y por lo tanto anticientífica y antihumanista, que concibe al pacie.!!.
te como un caso general irrecuperable, a la enfermedad como
un hecho exclusivamente biológico y por lo tanto al hombre
como un individuo desvinculado de sus relaciones famiiiares
y sociales. Coherente con esta concepción resulta una Psiquiatría custodia!, que encierra a los pacientes, alejándolos de sus parientes en muchos casos, que no considera nece
sario entrevistar a los pacientes ni para medicarlos; y otra concepción que ubica a la enfermedad mental en un hombre inmerso dentro de las relaciones de sus semejantes, familia y sociedad y cuya patología y salud mental dependerá
y afectará a dichas relaciones . • Aunque dentro de esta concepción coexisten y polemizan diferentes posiciones teórico
-técnicas (como en cualquier terreno científico),
resulta
de ella una Psiquiatría que busca curar; que investiga técnicas terapéuticas ambulatorias, donde la internación
sea
sólo un episodio; que no sólo trata de mantener el contacto
del paciente con su medio, sino que intenta incorporar a la
familia al proceso tera~éutico; y finalmente que centra mucho de su esfuerzo en el desarrollo de las posibilidade$ de

rehabilitación del paciente. En el caso de pacientes crónicos
esta psiquiatría trata de lograr, en los hospitales y colo
nias, condiciones de vida y trabajo que los transforme en me
humanos y no en depósitos de deshechos humanos.

J±b~

En el primer nivel de nuestro análisis creemos que está
predominando la primera concep€~Ón como base para definir mu
chas de las cesantfas, ya que parte de los cesanteados son ca
racterizados espacialistas que desarrollan en sus servicios=precisamente las modernas concepsiones psiquiátricas sobre el
enfermo mental, y algunos han sido pioneros en la materia.
En el segundo nivel de nuestro análisis entramos en el
terreno de los mitos. A nadie escapa que todo lo que tiene
que ver con la mente, la locura, las técnicas psiquiátricas,
esfá rodeado de un halo de supersticiones, miedos y prejui-cios. son estos los que transforman a los psiquiatras en algo
así como los brujos de la tribu, que motivan cie~tas
actittl
des recelosas hacia ellos, porque los psiquiatras "leen lospensamientos". Este conjunto de prejuicios ha desarrollado la
idea del "lavado de cerebro". Los psiquiatras parecen peligr~
sos porque pueden "meter ideas" en la cabeza de la gente; el
paso siguiente es "ideas raras" y el siguiente "ideas subver
sivas".
Estas erroneas ideas sobre el poder de los psiquiatras sería a nuestro criterio lo que ha provocado la peculiar foc~
lización de las cesantfas en salud mental que se ha producido
en el área de la Salud Pública, además de su fundamentación en las leyes de seguridad, en la mayoría de las cesantías.
SITUACION SANITARIA EN EL AREA DE LA SALUD MENTAL.

. .-

A continuación se hace una breve descripción de la sitµ~

Cl.On:

MALA DISTRIBUCION DE LOS RECURSOS. (de ·por sí escasos):
- Grandes zonas del país desvalidas .
- Despreocupación del problema en los niveles provinci~
les y comunitarios que se desprenden y desarraigan de sus en-r
fermos en vez de asistirlos.
- Falta de información y por lo tanto no pueden coordi-narse los recursos.
- Frustración del personal po~ malas condiciones de tra-

�137
136 .
bajo, escaso rendimiento y retribución injusta.
ESCASA O DEFICIENTE ADMINISTRACION:
- Falta de programas, análisis de rendimientos, de org~
nización, de normas, de supervisión, evaluación, capacitación
y estímulo para el personal.
. .
.
- carencia o grave escasez de normas administrativas de
finidas, no realizándose los presupuestos en base a programas.
- No hay estudios de costos y rendimientos, ignorándose
la eficiencia.
- contínuas intervenciones al INSM (Instituto Nacional de salud Mental)

za es fruto de sacrificios individuales, ya que no se coordi
na, ni se orienta ni se explotan todas las posibilidades.
- se desperdician buenos pctenc iales intelectuales ybas
t b s campos hospitalarios y sociales de la investigación.- - se detiene el progreso científico y se depende de los
avances realizados en el axtranjero.
- No se aplican medidas preventivas derivadas de los re
sultados de las escasas investigaciones epidemiológicas rea
lizadas, con lo que se esteriliza el trabajo realizado.
- se pierden investigadores que van a trabajar al~xtra!:_
jero.
- No se toman en cuenta las concluciones de los congresos y jornadas como elementos de utilidad para cualquier pl~
nificación.

FALTA O GRAVE ESCASEZ DE PERSONAL ESPECIALIZADO O RENTA-

AGRAVAMIENTO AL EXTREMO DE LA SITUACIQN POR LA CRISIS ECONOMICA Y LA POLITICA ECONOMICA:

- La no realización de concursos por congelamiento de va
cantes que se mantienen desde principios de 1975, salvo alg~
nas excepciones, a mantenido o distorcionado el plantel p~of~
cional realizándose la asistencia psiquiátrica sobre la base
de profecionales sin reconocimiento oficial Y qu~ en
mayoría de los casos concurren gratuitamente. Esta situacion des
virtua todo 1ntento de buena administración .
- No se promueve formación especializada a personal aux
iliar de enfermería, ni se estimula la especialización de téc
nicos en prevención, rehabilitación, asis~encia social, técni
cas auxiliares terapeúticas, etc.

- se torna dramática la situación en elárea de S.M., ya
que lo que en este momento está en peligro es la vida de los
pacientes internado s en los hospitales y colonias psiquiátri
cas.

DO:

7~

INEXISTENCIA O ESCASEZ DE IMPORTANTES ESLABONES DEL SIS
TEMA PSIQUIATRICO:
- No es posible encontrar para cada tipo de paciente la
instalación que lo trate en forma adecuada y en tiempo oport~
no. Faltan-,servicios especializados en niños, adolescentes, gerontopsiquiatría, tanto para tratamiento ambulatorio como para internación.
- Grandes esfuerzos se esterilizan por falta de oportun~
dad, continuidad o coordinaci~n.
INCOORDINACION Y FALTA DE PLANES Y DE APOYO A LA INVESTI
GACION:
- No se estimula la investigación. La poca que se reali-

DE

ALGUNOS ASPECTOS CONCRETOS DE LA REPRESION EN EL AREA SALUD MENTAL:

LA

Es necesario destacar que dentro de esta estructura caracterizada por el desorden y el deterioro muchos profecion~
les aunaron sus esfuerzos, y sobre la base de su trabajo no
remuneradb -en la inmensa mayoría de los casos- trataron de
desarrollar un tipo de atención psiquiátrica más acorde con
las modernas adquisiciones en el campo del conocimiento y de
las técnicas terapeúticas de la psiquiatría. Intentaron asf
dar respuesta a la demanda creciente de la población, mejorando su nivel de educación sanitaria concurre a los servi-cios de psicopatología solicitando atención para una amplia
gama de patologías.
Resultado de estos esfuerzos han sido los esfuerzos de
tipo comunitario, la creación de hospitales de día, los dif~
rentes desarrollos teórico-técnicos de formas de atención~
bulatoria, los proyectos específicos para alcohólicos, drog~
dictes, el desarrollo de grupos dentro de los servicios de
dicados a niños y adolescentes, etc.
Esta era la compleja situación en el área de la Salud -

�138
Mental hasta marzo de 1976, en que se produce el golpe militar. Señalaremos hechos que demuestran el intencionado y sis
tematico deterioro iniciado desde entonces.
El tres de abril las fuerzas militares,equipadas con -tanques, helic6pteros y armas largas ocuparon el Policlínico
Posadas en Ramos Mejía, una localidad suburbana, ubicada cer
ca de Buenos Aires. La intención es demostrar que el hospi--=tal es base de operaciones de la guerrilla. Profecionales, enfermeros y trabajadores del hospital son maltratados, y a
rrestados 160 de ellos. Con posterioridad todos fueron elimi
nados de sus cargos y permanecieron arrestados tres profeclo
nales y nueve trabajadores sin ningún cargo ni acusación en
su contra, ya que no se confirma la sospecha.
Después de esto, la primera semana de abril fueron afe~
tados los siguientes servicios de Salud Mental por una ley de prescindibilidad dictada para los trabajadores gubername~
tales, que los elimina por razones de servicio y de "presunta o potencial perturbación ideológica". Este fue el comienzo de una ofensiva que en la actualidad -julio de 1977-, ha
hecho que todos los centros mencionados dejen practicamente
de funcionar:
Centro de Salud Mental No 1: Primero son exonerados su
jefe y una psicóloga; después se prohibe el ingreso de perso
nal ad-honorem y tesas las actividades se degerroran, se re
inici3~ia~aplica~ión de electroshock.
Centro de salud Mental No 2: Se elimina a su jefe y cua
tro coordinadores. se prohibe también el ingreso de personal
ad-honorem y cesan las actividades del Centro.
servicio de Psicopatología del Hospital Alvarez: Se eli
mina a su jefe y cinco profecionales.
Servicio de Psicopatología del Hospital Tornu: se elimi
pa a su jefe.
Servicio de Psicopatología del Hospital Pirovano: Se~l!_
mina a su jefe, se limitan los residentes y suspenden activ!_
dades formativas.
servicio de Psicopatología del Hospital Alvear: Se
ha
cha a uno de sus psiquiatras.
servicio de PsicopatologÍa del Hospital Penna: Son ñechados su jefe y uno de sus psiquiatras.
Servicio de Psicopatología del Hospital Piñeiro: son eliminados dos psiquiatras

139
Estos son los servicios de salud Mental pertenecientes
a la ciudad de Buenos Aires. En todos aquellos, por orden su
p~qr se interrumpieron las actividades docentes y de super
v±clón y se prohibió a los psicó¡ogos que efectuaran psicot;
rapia, perrnitiendóle solamente la aplicación de tests psico::16g{cos. Todas estas separaciones de cargos ~e originaron en
razones de seguridad, --sospechas de presuntas actividades subversivas--, sin sumario o juicio, sin explicaciones ni oportunidad para la defensa.
En los hospitales pertenecientes a la competencia del gobierno nacional la situación es la siguiente:
Hospital Aráoz Alfaro: Uno de los más prestigiosos
en
América Latina y conocido en todo el mundo, lugar de formaQ~
ción de muchos psiquiatras latinoamericanos. Primero fueron
destituidos su jefe y otros psiquiatras, después fueron dete
nidos miembros del personal lo que originó el alejamiento de
numerosos profesionales, debiendo emigrar muchos de ellos.
Hospital Finochietto: su jefe fue eliminada y a los pro
fesionales que trabajaban allí -médicos y psicólogos en núme
ro de setenta y cinco- y lo hacían ad-honorem, se les prohi-:bió el acceso. Quedaron sólo una psicóloga y una médica {que
estaban rentadas) y la atención descendió de cien a ocho pa
cientes diarios. Prácticamente significó el cierre del servi
cio en un área muy populosa de cuatrocientosrnil habitantes-:donde era el único completo con sus secciones de Familia,
Alcoholismo, Interconsulta, Infante-juvenil, etc.
Centro de Salud Mental Ameghino: Se elimina a siete pr~
fesionales además de enfermeros y personal administrativo. su director --que no quizo denunciar a su personal-- fue e!:
viado a un hospital a sesenta kjlÓmetros de distancia de la
cápital. Se cierra el Hospital de día.
Hospital Psiquiátrico Infante-juvenil Tobar García: Se
elimina a cinco profesionales y miembros del personal adrni-nistrativo.
Hospital Psiquiátrico Moyano: Se elimina a dos jefes de
sevicio y a ocho profesionales mas. Se prohibe el acceso de
ochenta y cinco profe§ionales que lo hacían ad-honorem.
Hospital Psiquiátrico Borda: Se elimina a siete profe--

�l 40

141

sionales, incluyendo cuatro jefes con más de dieciocho años
de servicio. Desp~s se despide a veinte enfermeros y personal administr~tivo. Esto en un hospital donde hay guardias ,(!e cuatrocientos pacientes con un enfermero.
En todos los casos que hemos descrito las exoneraciones
fueron de profecionales que ocuparon sus cargos por concurso,
muchos de ellos de conciderable prestigio. La fo~ en que fueron despedidos presenta los siguientes rasgos comunes: 1)
Se solicitó-;,lista de las autoridades del respectivo establecimiento (ello implicó no sólo persecución por razones políticas, sino instrumentación de enemistades personales);2) La
eliminación fue sorpresiva; 3) cuando lo solicitaban se les
otorgaba una entrevista con u funcionario, un odontólogo de
la Fuerza Aérea. Este expresaba que se investigarían las id~
as del afectado (en una primera etapa la suspención era provisoria), y que sus antecedentes serían investigados por las
fuerzas de seguridad; 4) Todas las medidas fueron tomadas~in
sumario previo, ni juicio; 5) En todos los casos se ignoró las causas reales o acusaciones existentes; 6) No se
perm!_
tió legítima defensa; 7) A los exonerados no se les permite
ocupar ningún otro puesto oficial.
Algunos ejemplos de hechos sucedidos en el interior del

pals:
Provincia Entre Ríos: Fueron exonerados cuatro psiquiátras, uno de ellos director del Hospital Roballos De Paraná.
La situación fue similar- a la descrita anteriormente, pero en este caso el director del Roballos apeló al juez que orde
nó su reposición; después~e esto también el juez fue despedI
do de su cargo.
Provincia de Córdoba: Fueron separados más de veintici~
co empleados de los servicios provinciales de salud, entre ellos varios profesionales.
En

'
cosquín {Córdoba): Ciudad ubicada a unos ochocientos

kilómetros de Buenos Aires, en mayo del 76, tropas del EjéE_
cito en número de ciento cincuenta, con bazookas, armas la!.
gas, perros y aviones actuando como apoyo, ocuparon el Hosp!_
~l Psiquiátrico Santamaría que alberga tres mil pacientes crónicos. Otra vez, malos tratos, absoluta falta de respeto
a los pacientes y al personal. Se arresta a un psiquiatra,el

1

Dr. Sassatelli, que permanece detenido desde entonces, y a
dos psicólogas. En uno de sus pabellones se aloja a doscien- ·
tos habitantes de la zona que también fueron detenidos.
Provincia de Buenos Aires:En el Hospital Municipal
de
Quilmes fue destituido su jefe. Se le impidió el acceso de algunos profecionales porque tenían barba y de psicólogas porque usaban pantalones. Finalmente se prohibió el ingreso
de los profesionales ad-honorem. Todo ello implicó el cierre
~el Servicio de Psicopatología.
A nivel nacional, ·el Delegado Militar en el Consejo Na
cional de Educación, suspendió el funcionamiento de unos , ~~
veinte Centros Técnicos de Orientación, que asesoraban ama
estros, padres y alumnos que presentaban dificultades en elproceso de aprendizaje,por haberse limitado los servicios de
ciento veintinueve docentes que revistaban en dichos organl!

mos.
Lo anterior se refiere a la atención enSalud Mental. En
cuanto a la enseñanza psicológica y psiquiátrica, se cerra-ron gra.~ número de residencias de la especialidad y la docen
cia que se desarrollaba también en los servicios de psicopa:"
tolog!a de muchos hospitales generales, volvió a impartirselos en las cátedras tradicionales de los grandes manicomios
de la ciudad de Buenos Aires. Gran número de profesores y ayudantes de las carreras de Psicología y sociología en las Universidades de Córdoba, La Plata, Rosario, Buenos Aires, Mendoza y Tucumá~, fueron eliminados. ~e cerró la inscrip- ción en primer año de las carreras de Psicología en córdoba,
y Mar del Plata. En una entrevista publicada en el diario "córdoba" de esa ciudad, (8 de Mayo de 1976) el Secretario General de la Universidad de Córdoba, se refirió a las técni
cas de penetración subversiva. Declaró "que la filogofía delos 9lanes de enseñanza". Habló de delincuentes ideolÓgicos,
10 como Freud y Marx, para citar a los m..as frecuentes".

Además de todo esto, un gran número de profesionales psicólogos y psiquiatras han dejado el país emigrando a México, Venezuela, Brasil, España, Francia, etc. Detenciones,
secuestros, amenazas, clima de intimidaci6n y falta de opo.!:
twtl.dades son las razones de tal determinación.

(
•1

1
1

�143

142 /
1

PSIQUIATRAS DETENIDOS O DESAPARECIDOS

·1.- EDUARDO LLOSAS: Detenido en San Luis desde abril de
1975, sin ninguna acusación y alojado desde entonces en el
Penal de Rawson, Ex sacerdote y médico del Hospital Psiquiátrico de San Luis.
2.- NíCOLAS ESPIRO: Detenido desde el 12 de febrero de
1976, acusado de militar en una organización política de izquierda. Distinguido psicoanalista y Director de la Clínica
Racker de la Asociación Psicoanálitica Argentina. Alojado en
la Unidad Penal No . 9 de La Plata.
3.- CLAUD!O BERMANN: Detenido desde el 27 de abril
de
1976, primero en la Penitenciaría de Córdoba, donde permanecio totalmente incomunicado hasta el mes de diciembre,en que
es trasladado al Penal de Sierra Chica en la Provincia de~u~
nos Aires. Sin ningún cargo, está a disposición del Poder E
jecutivo, si bien no figura en ninguna de las listas public~
das y se le ha negado la opción a salir del país. Ex Profe-sor de la Universidad de Córdoba y Director del Instituto -Neuropático.

4.- FRANCISCO BELLAGAMBA: secuestrado en su domisilio en abril de 1976, sin que hasta la fecha se sepa nada de él,
a pesar de intensas gestiones. Su casa fue destrozada Y rob~
da durante el secuestro. Psicoanalista de prestigio Y miem-bro de la Federación Argentina de Psiquiatras .
5.- ANTONIO CALABRESE: Arrestado sin causa ni juicio en
abril de 1976. A raíz de las pésimas condiciones de la pris!_
ón y su mala salud, debió ser hospitalizado. Después de seis
meses, por gestiones del consulado de Italia, se consiguío su traslado a ése, su país de origen. Prestigioso médico del
Hospital Colonia de Oliva (Córdoba).

6.- CARLOS SASSATELLI: Arrestado en el Hospital Colonia
santa María, córdoba, en ~ayo de 1976. Alojado e incomunicado hasta diciembre en la Penitenciaría de córdoba, fue luego
traeladado al Penal de Sierra Chica, eft la Provincia de Buenos Aires. Sin causa ni proceso. Secretario científico de la
Regional Centro de la Federación Argentina de Psiquiatras.

7.- RAUL FUENTES: Desaparecido el 28 de junio de 1976,
sin que hasta la fecha se tenga ninguna noticia de él. Pres~

tigioso psiquiatra de La Rioja v dirigente de la Regional -Centro de la Federación Argentina de Psiquiatras.
8.- JUAN CARLOS RISAU: Detenido en su domicilio en julio de 1976. Desde entonces se carece totalmente de información sobre su paradero, Psiquiatra de prestigio, autor de nu
merosos trabajos científiccs y Secretario Gremial DE la Fede
ración Argentina de Psiquiatras.

9.- ROBERTO PARGAMENT: Detenido en su donicilio en septiembre de 1976. Fue allí barbaramente golpeado y torturado.
"pégale más fuerte que es judío", escuchó su esposa que de-cían los torturadores, mientras ella ambarazada de siete mes
es se encontraba encerrada en el cuerto vecino. Psiquiatra y
miembro destacado de la Escuela de Psicoterapia Psicoanalíti
ca.
10.-BLANCA TARNOPOSLKY: Secuestrada junto a se esposo e
hija en junio de 1976, sin que hasta la fecha se sepa nada de ella. Es tal vez el caso más dramático. Distinguida psic~
pedagoga , autora de textos sobre el tema.
11.- ALEJANDRO PASTORINI: Detenido en Rosario en mayo de
1976. Sin causa ni proceso, no ha sido liberado aún. Miembro
de la Regional Litoral de la Federación Argentina de Psiqui~
tras.
12.- SILVIA BERMANN: Su hija Irena y el novio de su hija
menor, DAfUAN ALFREDO SOTO, fueron secuestrados en noviembre
de 1976, sin que hasta la fecha se sepa nada de ellos. Su c~
sa y su auto fueron asaltados y robados. Ex Presidente de la
Federación Argentina de Psiquiatras.
13.- ROSA MITNIK: secuestrada en noviembre de 1976, sin
que hasta la fecha se sepa nada de ella. Distinguida psicoanalista y miembro de la Federación Argentina de Psiquiatras.
Estos son algunos de los casos más relevantes que pue-den ser dados a publicidad. Existen muchos más, pero no
se
dan a conocer por temor a represalias.
CONCLUSION
Todo lo anteriormente referido es sólo una parte del a
taque perpetrado por la Dictadura de la Junta Militar Argen-

�145

144

Reseñas

tina a la docencia y a la asistencia en materia de Salud Men
tal.
Esta política de terror, que afecta al conjunto de la sociedad argentina, ha alcanzado niveles de mayor profundi-dad que los que en este modesto esfuerzo hemos podido perfilar. Téngase presente que ningún ciudadano cuenta con la cer
teza de si regresará con vida a su casa, o si algún familiar
o amigo no engrosará la lista diaria de los desaparecidos,
entanto que los secuestros y detenciones son totalmente indiscriminados.
La angustia económica y la inflación que devora día a
día los salarios congelados, son factores también importantes que perturban el equilibrio y la salud mental de toda la población. Así tambíén, el fomento de la delación y la
mentira, la corrupción, el terror, la deserción escolar ere
ciente, son entre otros los factores que acentúan un climaenrarecido por la falta de oportunidades, también a nivel de la cultura, la educación y el arte. Intentos vanos que
no logran suprimir ni quebrar la histórica decisión del pu~
blo argentino por concretar su definitiva liberación.

TITULO OJUG1NAL

Crimini di pace

LIBRO

Los Crímenes de la Paz

AUTORES

Franco, Franca Basaglia Ongaro

COAUTORES

Vladimir Dedijer, Michel Foucault,
Robert Castel, René Louran, Vicente,
Accattatis, Erick Wulff, Ronald Laing,
Erum Goffman, Thomas Szasz, Stailey
Cohan, John McKnight, etc.

TRADUCCION DE

Juan Diego castillo

COLABORADORES

María Elena Petrilli y Marta E. Ortiz

PRIMERA EDTCION

1975, Italiano (Giulio Ginaudi Editare
S.P.O.Torino)

SEGUNDA EDICION

1977, Español

México, D. F. julio de 1977.

EDITORIAL XXI
Consta de 3 partes, con 12 capítulos a tratar, tiene 351
páginas.

�147

146
INTRODUCCION
Tentativa de reunir testimonios que refleje n y expresen desde puntos de vista diferentes; en qué consiste Y en
qué se fundamenta el Orden ~ocial y la condi~ión de paz en
la cual nos encontramos viviendo (Textual, Pag. No. 9).
Tentativa de presentación:

r.

e) Concepción ideológica
ción Hospitalaria.

y

práctica (real) de la Institu--

Ideología {Institución de cura)
Hospital

&lt;

Práctica (Lugar de segregación
y violencia)

Definición de conceptos:
a) Función ideológica de ciencia.- Instrumento de con-servación del sistema social. (Subordinación práct!_
ca de la ciencia a los intereses de una sociedad que
no representa a todos los ciudadanos).
b) Violencia institucionalizada.- Estrategia para la -conservación del sistema social.
c) Intelectual (teórico).- Funcionarios del consenso o~
Técnico del Saber (prác tenido e instrwnentalizado tica} (Sartre)
- por la clase dominadora en perjuicio de los oprimidos,
es decir que se encargan de
asegurar "Legalmente" de a-quellos grupos que no con-sienten ni activa ni pasivamente.

Ya que el asilado es considerado por todos como
lirante en cuanto menos conoce las causas de su
ción como respuesta a la enfermedad que sufre.
actualidad en todos los hospitales de "cura" es
nico que tiene razón).

~

Funcionario
(Empleados del
grupo dominante)

o

Proletariado
Oprimido

Institución
de
"Salud Mental"

O
/\.

C

Segregados,
Marginados, etc.

Psiquiatra
Enfermeros

ºLocos

más deinterna
(En la
él el J:!

"Manicomio no es para quien sufre trastornos mentales,
sino un lugar de represión de ciertas desviaciones del
comportamient o de la clase subalterna".

CUESTIONARIO
lQué función terapéutica tiene el manicomio?
lQuién es el psiquiatria que se presta a esta destruc-ción?

d) Analogía entre Div. de clase y Div. Institucional
Burgueses
Opresores

Productor
de locura

lQué función
lQué finalidad
lQué necesidades satisface?

REseño.
Rene Cardenas Valdes.

�149

148
4.-

l Crear Instituciones en donde puedan ser tornados en

cuenta corno personas?
5.EL PSIQUIATRA, SU LOCO Y EL PSICOANALISIS.
De Maud Mannoni
Ed. Siglo XXI

LIBRO

¿

Es necesario defender a la Sociedad de la locura 0
en su defecto es a la locura que debernos defender de la Sociedad que la segrega?

Aspectos Principales
TITULO ORIGINAL: LE PSYCHIATRE, SON "FOU" ET IA PSYCHANALYSE .
Editions du Sevil - 1970
Este libro consta de 3 partes comprendidas en 8 capítulos:
1o.- La Locura y la Institución Psiquiátrica.
2o.- Institución Psiquiátrica y Psicoanálisis.
3o.- Psicoanálisis y Antipsiquiatría.
Principales problemas que se plantean:
1.-

La segregación de la persona señalada como" loco".

2.-

Más que el problema de la enfermedad en sí, la rela-ción que la sociedad establece con la locura, la idea
colectiva que de ella se tiene.

3.-

El problema de que las investigaciones e innovaciones
que en teoría o en clínica tratan de introducirse para mejorar las instituciones son truncadas por los -prejuicios y el sistema tradicional ya establecido.

Ante estos problemas se plantean varias alternativas :
1.-

2.-

¿

Llevar al loco a un asilo para que no cause problemas a la familia o dejarlo en el seno familiar?

l Reformar las instituciones para una mejor atención

Empezaremos por mencionar que para internar a un enfer
rno menta~ es~ne~esario que pase por un proceso que ernpezar"K
por un diagnostico, con este diagnóstico se catalogará y -una persona indicada (Médico) dirá si debe ser segregado, porque no es posible que conviva con las demás personas --" norma l es,
" 1o cua l traera
~ algunas "ventajas" y "desventa-jas".
VENTAJAS
- Huir de su angustia.
- Le permite obtener lo
que de otra manera se
le niega.

- Se siente justificado,
la locura le da cierta
irresponsabilidad y c~
rno "loco" se ve perdonado.

DESVENTAJAS
La institución le crea una
nueva enfermedad a la que
ya tenía con anterioridad.
- Es segregado y señalado.
Es despojado de sus dere-chos corno ciudadano.
- No tiene derecho de hablar.
- Es sometido a arbitrarieda
des y se le priva de todovalor.
- Es sometido y tomado como
objeto de ciencia, se le desconoce corno sujeto.

y una mejor estanc ia del "loco"?
3.-

¿Curara la colecti v idad antes de curar al indivi-duo?

La enseñanza para los nuevos analistas es transmitida
ya con las experiencias y prejuicios científicos y el s~-ber transmitido no da paso a la verdad. Para curar a la colectividad antes que al individuo, es necesario tener to
da una estructura social.

�150

151

La locura ha venido a llenar algunos espacios vacíos,
tanto el espacio que dejara la brujería como el que deja-ran los leprosos, la colectividad huye del loco.

perse el encuadre, el paciente se siente solo con su mundo
de fantasía, porque ya no tiene quien le ayude a sobrellevar sus angustias y buscará un soporte, un apoyo.

En su posición el analista tiene 2 Status que cumplir
1.- Como protector de la sociedad (Policía).
2.- Como defensor de los derechos del "loco".
sabemos que el seno de la familia no sería lo adecuado pero y la institución en donde se le segrega, se le eti
queta, se le aparta, es sometida a arbitrariedades de médI
cos, enfermeras y encargados, se le priva de todo valor c~
mo persona y cuando el loco se cansa y se subleva no tiene
más que comportarse anormalmente.

Nos comenta Basaglia que el problema no radica en la
humanización de las Instituciones y hospitales, sino el rno
do en que se concibe y se trata la enfermedad mental.
Surgen entonces varios movimientos ante la locura
Psiquiatría Comunitaria.- Que utiliza medios, técnicos "mo
dernos" que hacen del psiquiatra un intermediario tanto en
el medio familiar como a nivel de las estructuras sociocu_!.
turales, se forma un equipo médico-social que divide en -sectores a la ciudad y levanta encuestas psicosociológicas,
etiquetando a los "anormales" que posteriormente son somet.!._
dos a cuidados y exámenes, todo este proceso sofoca lo que
el enfermo trata de hablar a través de su locura. Para la
psiquiatría comunitaria la locura es antisocial.
Psiquiatría Institucional.- Cuya esperanza de cura se centra en las Instituciones, con el loco dentro de la institu
ción, desprovisto de todos sus derechos y teniéndolo bajomedicamentos, crea una microsociedad.
INSTITUCION, PSIQUIATRIA Y PSICOANALISIS
En toda situación analítica surge un fenómeno llamado
encuadre, que se da en una interacción del paciente y el analista o entre el individuo y la institución. La ruptura de ese encuadre producirá angustia, esa ruptura puede darse por vacaciones o por enfermedad del analista, al rom

El paciente puede usar . el rompimiento del encuadre co
mo un mecanismo defensivo para no hablar de su interior, es decir de su contenido inconsciente, de algo que podría
ser muy conflictivo. Un ejemplo podría ser el de un pa--ciente que era muy puntual en sus sesiones, que empieza a
faltar, a deberle algún dinero a su analista. Este rompimiento, esta ruptura, surgió ante la angustia de volverse
loco si el análisis lo ponía en una posición en la que tuviera que hablar de lo que no había hablado nunca, así se
movilizan sus defensas, impidiendo el proceso normal del análisis, de esta manera se cumplió su deseo de eliminar al analista, (fantasía). Es difícil decir lo que ocurre·en una relación psicoanalítica, si en lo que a fantasía se
refiere, no podemos apelar antes al campo de lo imaginario,
a las primeras experiencias que se basan en la necesidad insatisfecha, ahí tenemos el campo de l o imaginario ligado
al principio del placer, hay un deseo de encontrarse o recuperarse como sujeto, en base a esta pérdida de objeto, surgen los primeros fenómenos psíquicos y comienza a buscar
se como sujeto.
Lacan nos dice que durante esta búsqueda surge la eta
pa especular.
El destino del hombre se va a definir desde los prim~
ros fenómenos psíquicos basados en sus primeras experien-cias y primeras huellas perceptivas, a través de estas hue
llas el sujeto se reconoce.
Podemos observar el intenso jÚbilo de un niño frente
a un espejo, se identifica con esa imagen, con su otro im~
ginario, de esta manera se va estructurando el "yo" especE_
lar. El niño siente estar al mismo tiempo donde se siente
que está y donde ve su imagen reflejada en el espejo, se identifica, es ésta una cierta forma de aliéftación, tomando en cuenta, que la captación de la imagen no corresponde
todavía al ser real del niño, sino a la imagen reflejada.
De esta manera el individuo reconoce su imagen, se produce

�152
153
un encuentro entre el cuerpo del niño y del otro, ese otro
va a garantizarle la realidad de su existencia. De la mane
raen que se identifique en esta etapa dependerán sus rela:ciones posteriores.
ANTIPSIQUIATRIA

La antipsiquiatría no está precisamente en contra de
la psiquiatría, sino en contra de la manera en que la co-lectividad ve al loco, está en contra de las arbitrariedades que con el loco se cometen, la antipsiquiatría defiende al loco contra la sociedad y se afana en construir luga
res de recepción de la locura.
Ha nacido como una protesta contra cierto monopolio
del saber médico, se considera que el médico sabe lo que es la enfermedad, pero el paciente no sabe nada de ella.
Los antipsiquiatras pretenden cambiar la actitud de aquel a quien se llama médico ante aquel que se llama en-fermo mental.
La antipsiquiatría hace de la curacion un proceso nor
mal que no tiene ninguna terapéutica, sino que deja que la
enfermedad siga su proceso normal, que se desarrolle con libertad.

INSTITUCION
En Francia en una institución llamada Barde fw1dada ¿
por Oury, hay un lugar en donde trabajan juntos estudian-te, enfermo, psiquiatra. La no segregación entre terapeuta y paciente resuelve el que haya un lugar adecuado para
el enfermo mental, esto crea un problema, que este tipo de
Instituciones en los que se vive tan bien y el enfermo está confortable en ellas, a la primera dificultad con el -mundo exterior los pacientes querrán volver de nuevo a la
institución.
El creer que con la libertad no habrá más locura es completamente falso.
Las manifestaciones de la locura no son sólo el resu!_
tado del proceso de la enfermedad 1sino el efecto de una re
lación entre la sociedad y el loco.
Este libro ni algún otro, nos da ninguna solución a la segregación del "loco" pero sí, plantea nuevas interrogantes que más adelante pueden contribuir a algunas modifl
caciones de provecho. Pero . . . . . • . . . .
¿ Debemos dejar la locura en libertad corriendo el riesgo
de poner en peligro a la sociedad o debemos dejar que el individuo "loco" se exprese y diga su verdad?

Cuando el paciente delira hay que dejarlo delirar, -los antipsiquiatras dicen que es una mejor forma de curar,
el enfermo entra en la institución a desarrollar una crisis
que no será tolerada en ninguna otra parte.
Laing considera que el delirio es como un viaje, que
es necesario asistir al episodio eaquizofrénico agudo, que
precisa de público, la presencia de un testigo será como un sostén para su delirio; el espectador debe sufrir y a-rrancar al otro su angustia. El paciente desde el principio de su cura va a comenzar a reproducir en sus actos lo
que ha tachado en su memoria.

Reseño:
Maria de la Luz Estupiñan.

�155

154
RESEftA

La Psicología: Mito Científico
Didier Deleule, Editorial Anagrama

La ciencia está ideológicamente determinada, tesis --

con un sentido bastante amplio (sobre todo si se piensa en
las ciencias sociales), sirve como línea central a expli-car, precisamente desde la base de la epistemología mate-rialista; para sus fines concretos Deleule nos presenta -los límites, alcances y funciones de las prácticas psicoló
gicas, teorías psicológicas que desde el discurso de Deleu
le se comprenden corno la realidad lo indica, corno susten-tos verbales de la práctica ideológica dominante.
Didier Deleule procede a una explicación bastante con
vincente de las teorías (técnicas) de psicología dorninan-=tes, por respondientes a necesidades técnicas de opresión
y de disfrazamiento de las contradicciones sociales.
Partiendo con esto al análisis epistemológico (el
principal análisis, menciona) de las siguientes discipli-nas: la caracterología, el conductismo, neoconductismo, -psicología culturalista, sociometría y teorías personalistas.
Deleule sugiere desde lo no dicho en su texto al psicoanálisis como punto de partida para la construcción de la psicología, algo que merece explicación aparte.

Reseño:
Francisco Mo~a Larch.

NOMBRE DEL LIBRO: PSIQUIATRIA Y ANTIPSIQUIATRIA DE
DAVID COOPER.
EDITORIAL PAIOOS.

Es un libro de crítica a la Psiquiatría pero no en un
sentido completo. Es decir, acepta los elementos teóricos
pero no los procedimientos de instituciones psiquiátricas.
Se centra en lo que es considerado el problema de la
psiquiatría "La esquizofrenia".
Desde el punto de vista de la antipsiquiatría, la psi
quiatría toma al loco como un inválido social, lo restrin::ge y lo hace actuar pasivamente. Hace notar que la psi-quiatría está al servicio de los intereses alienados de la
sociedad.
En el capítulo II propone una orientación distinta a
la convencional con respecto al problema de la esquizofrenia, que está relacionada con algunos estudios sobre la fa
rnilia realizados en Estados Unidos.
En el capítulo III menciona la historia clínica de un
joven en quien se diagnosticó esquizofrenia. Intenta llegar a la comprensión del problema en términos de su natura
leza familiar y acontecimientos cla~es que le ocurrieron a
él, y no en datos clínicos incomprensibles.
En los capítulos IV y V hace un bosquejo de los principios y la práctica de una unidad terapéutica experimen-tal para pacientes esquizofrénicos. Haciendo refer~cia a la irracionalidad de los métodos institucionales y a las
instituciones en sí.
En e1 capítulo I habla de la violencia y la psiquia-tría, y este término es tomado no cano la violencia del pa

�15:6

ciente 'hacia, sino como la violencia de la psiquiatría.
Violencia en este sentido significa: la acción corrosiva.!
de la libertad de una persona sobre la libertad de otra.
_No se trata de agresividad física directa aµnque ese puede
ser el resultado.
Se dice que el paciente es el resultado de una situación familiar enloquecedora. Este es llevado a un hospi-tal psiquiátrico en donde continúa esta situación enloquecedora, ya que allí encuentra una reproducción casi exacta
de la familia.
Ya algunos pslquiatras se habían preguntado qué era lo que ocurría con la familia del paciente, haciendo obser
vaciones como estas: "quizá no tengamos aquí al que realr:mente tendría que estar". Pero a pesar de esto sólo se -pregunta a la familia algunos datos que se necesitan sobre
el paciente, y no se hace un estudio sobre la familia.
La Alienación se refiere a la acción y al acto de negar la acción en un grupo. Y el extrañamiento es el senti
miento de estar apresado en un proceso que es ajeno a laspropias intenciones.
Dentro de algunos estudios hechos sobre la familia en
Estados Unido~ Gregory Beston y colaboradores elaboraron lo que podría ser la génesis de la esquizofrenia en la familia {esto sobre el elemento elegido). Se trata del do-ble vínculo.
Capítulo III habla de toda una serie de procesos que
se siguieron para el estudio de una familia, tales como: Debe tenerse en cuenta la metacomunicación, y una serie de
entrevistas elaboradas en muy distintas combinaciones con
miembros de su familia y el paciente mismo. Claro que debe tomarse en cuenta el factor modificación de las relacio
nes familiares ante una situación controlada.
El libro proP9ne una antipsiquiatría, en la cual las
personas no son invalidadas y donde se respeta su libertad.
Pero antes de hablarse de un proceso como éste, es necesario conocer lo referente al progreso del paciente en estas

157
situaciones. Esto es experimentar teórice y prácticamente
lo que es una comunidad terapéutica.
El objetivo de una comunidad que verdaderamente diera
salud, sería una comunidad de lil?ertades, una situación en
la cual las personas puedan estar juntas de modo tal que sea posible dejar a solas a cada uno de sus miembros. como antes se dijo el problema a tratar sería la esquizofrenia y el énfoque que se le daría serfa el tomarla no como
entidad nosolÓgica, sino como cierto conjunto más o menos
especificable de pautas de interacción personal, esto es qüe se debía tomar a la esquizofrenia no como algo que ocu
rre en una persona sino más bien entre personas.
Los grupos terapéuticos que se trabajaron no se trata
ron de un modo analítico, aún y cuando existían procesos·=de transferencia y proyección. Al encontrar~e en una situación tera~utica ésta podía funcionar transferencialmen
te eil cuanto el terapeuta y los demás elementos del grupopodÍan representar imágenes parentales. Pero lo único necesario de hacer era una intervención que transformara lo
implícito en explícito.
Una de las metas era comprender la conducta presente
del paciente (conducta esquizofrénica) en téilllÍnos de complejidad, tanto vertical como horizontal (complejidad vertical: el desarrollo en su familia y los orígenes familiares de sus padres) (complejidad horizontal: sus reacciones
de aquí y ahora con sus pacientes y el personal de la unidad y con sus padres cuando lo visitan).
Por estos medios se puede determinar con precisión las
formas de invalidaci6n que la persona ha enfrentado y cuáles son las fallas de su estrategia de vida.
En Londres en 1962 se estableció una comunidad terapéutica llamada Villa 21, en la que experimentalmente se iba a tratar de resolver problemas prácticos propios de la
institucionalización.

se puede observar {en hospitales) donde pacientes jóvenes rotulados como esquizofrénicos son tratados con los

�159

158
métodos para pacientes altamente perturbados.
El proyecto de comunidad terapéutica quedó instalado
en lo que era la sala de shock insulínico, {a medida que se fue eliminando la aplicación del shock esta sala quedó
dispuesta).
El personal que se seleccionó: la selección se hizo de tal manera que los elementos tomados no hubiesen sido afactados antes por la institucionalización para que de
esa manera fueran más capaces de tolerar las ansiedades ..
provocadas por el trabajo grupal.
Al principio los encuentros de la comunidad se realizaron sólo dos veces por semana.
En el programa inicial los grupos se programaron en programados y espontáneos.
Los grupos programados eran:
a) El encuentro diario de la comunidad.
b) Los dos grupos terapéuticos más formales.
c) Los grupos de trabajo.
d) Encuentros grupales del personal {se programaban encuentros informales).
Los grupos espontáneos se constituían en cualquier mo
mento del día o de la noche en torno de algún problema p~
ticular.
Se ha encontrado que en las instituciones psiquiátricas es necesario defender~e de la locura. Y los antipsi-quiatras la denominan irracionalidad institucional. En la
comunidad terapéutica no sucede lo mismo, en ella el pers~
nal trata de acercarse al paciente no haciendo uso de es-tas defensas.
Desde hace tiempo se ha encontrado que la violencia del paciente mental as reactiva a la restricción física.

En la actualidad para combatir esta violencia, el psi
quiatra utiliza otro tipo de violencia, pero aceptada so-cialmente: contención química, electroshock y el reposo en
cama.
Otro de l os problemas sería que el hospital psiquiá-trico funciona como la familia. Es decir, al paciente se
le restringe, se le hace dependiente y no se le de?a que tome la iniciativa de su propia vida. En la comunidad terapéutica ningún paciente quedó mal acostumbrado y la auto
nomía que adquirió pareci ó valer la pena.

�SUMARIO DEL No
Editorial
Biografía de Sigmund Freud la. Parte
Israel Martínez Escamilla

Psicoanálisis

y

Medicina

Dr. Néstor Braunstein

Reflecciones en Torno al
Concepto de Salud y Enfermedad
Rodolfo Boholavsky

Racionalización y Contrarrevolución
Dr. Armando Bauleo

Algunos Aspectos Sobre
la Comunidad Terapéutica
Psic. Jorge Valdez G~ajardo
Entrevista a la Dra. Marie Langer
Reseñas
Notas e Informes

�ALGUNOS ARTICULO$ DEL PROXIHO NUMERO
Biografía de Sigmund Freud (3a. Parte )
Israel Martínez Escamilla

Psicoanálisis Individual y Grupal:
Algunas Ideas para un Estudio Comparativo
Lic. Horacio Foladori

Algunas Consideraciones sobre el Narcicismo en la
Sexualidad Femenina, a partir de dos Casos Clínicos
Lic. Elena de la Aldea
Lic. José Perrés Hamaui

Participación de la Mujer en la Realidad Argentina
Comisión de Salud Mental de la Casa del Pueblo Argentino

��SUMARIO
Biografía Je Sigmund Freud. 2a. Parte
ISRAEL MARTINEZ ESCAMILLA

Experiencias con Grupos Terapéutico-Didácticos
con Estudi,;mte$ de Psicología Clínica en el
Marco de su Formación Universitaria
DRA. MARIE LANGER

Sobre el Psicoanálisis Salvaje
LIC. HORACIO FOLADORI

El Psicoanálisis: un Auxiliar de la Educación
PROF. MANUEL MURIZ

Psicoanálisis y Lenguaje
DR. NESTOR BRAUNSTEIN

La Evolución del Concepto de Grupo Operativo
ANTONIO GARCIA DE LA HOZ

El Estudio· de la Obra de FreuC:
GREGORIO BAREMBLITT
MIGUEL MATRAJT

Cuestiones Metodológicas en Psicoanálisis
JOSE BLEGER

La Represión en la República Argentina
en el Area de la Salad Mental
COMISION DE SALUD MENTAL DE LA
CASA DEL PUEBLO ARGENTINO

Reseñas

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                    <text>�I MA G O
REVISTA

DE

PSICOLOGIA
ENER.Q,

DE

PSICOANALITICA
1978

Fac. de Psicología

NUM. 3-4
U.

A,

N.

L,

CONSEJO EDITORIAL:
ISRAEL MARTINEZ ESCAMILLA.
ARMANDO ZURITA VIERA.

ROBERTO CARMONA NERI.
~A. DE LOURDES MARTINEZ C.
ELVA REYNA G,
GOILLERMO GUTIERREZ -LOZANO.
RODOLFO ALVAREZ DEL CASTILLO L.

Publicación Trimestral.

Lacorrespondencia científica o ad.~inistrati va
debe dirigirse a: IMAGO, Calle 1# Nurn. 924, Col ,
Cumbres.

Mty, N. L. México.

.,.

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''-''( ()1 O&lt;ilA f'S;( OANAI l lC.P

�Indice
IOGR.1\FIA DE SIGMl-"ND FR.....~D (ULTIMA PA.R'?E} ••• •• ••••••• 7
srael Ma.rttnez Escamilla
s.:coAN...lj,ISIS INDIVIOOA!:.. y GR~-PAL: ALGlTN1'.S

DfAS PAR~ UN' ESTUDIO COMPA.RATIV0 .•.•••••••• ~ •••••••• 33
ic. Horacio Foladori
RMACION PSICOLOGICA DEL MEOIC0 .•.....•...•..••..••. 45
r. J. Carlos Plá
UJETC DE LA CONS~IE~CIA, SCJE~O DEL DISCURSO,
UJETC •••••••••••••••••••••••••••••••••••••• •• • , ••••• 6 7

r. Nestor Braunstein
STRUCTURA E HISTORIA EN LA TERAPIA
SICOAN.UITICA •••••••••••••••••••••••••••••• , •••••••• 77

ilvia Bleichmar
eticia Damonte
IMPORTANCIA DE LA REALIDAD EXTERNA EN EL
LESCENTE ADICTO CONTEMPORANEO .•.•••••••• , ••• , •••• 91
r. Armando Barriguete
!STA CRONOLOGICA DE LAS OBRAS DE
IGMUND FREUD •• , •••••••••••••••••• , •••• , ••••••••• .- • , , 107

icardo Horacio Etchegoyen
os6 A. Valeros
ATURALEZA DE LA ACCION TERAPEUTICA
EL PSICOANALISIS ••••.••••.•••••••..• , .••.•••••••••. • 147
ames Strachey
ARTICIPACION DE LA MUJER EN LA
IDAD ARGENTINA • •• • ••••••••• , , , • , , , • , , , ••• , ... , , , .'.18S

omisi6n de Salud Mental de la Casa del
ueblo Argentino
OTAS E INFORMES • • • • ••••••••••••••••••• , • ,, ••••• • • • •• ~ 18 9

�Biografía de Sigmund Freud
3a. PARTE

ISRAEL MARTJNEZ ESCANILLA

�LOS Affos D&amp; GUERRA

9

Freud se hab!a resignado a perde1: a Jun9 como· amigo, pero contaba con guardarlo como aliado en una lucll.a comúnpor la "causa11 • No COU1Prendi6 su ilusión sino en 1913, al com-probar que sus tr~jos lo:·alejaban cada vez más de la que llcUna
en una carta •psicología de los ariosn. Desde ese 11lQtD.ento renun
ció a tratar con contemplaciones al adversario y, en vez de ate::puar sus incompatibilidades, resolvió ahora mostrarlas a plena -

iuz.
Esta necesidad de l.úqpiar su camino de todo lo que empez~
reflexión sobre al
imprecisión en cier
to sentido innata de la terminología psicoanalítica, eran efecti
vamente suceptibles de diversas interpretaciones. Para precisar
las escribió su contribución a La Historia del Movimiento Psicoa
nalítico -ensayo que determinó la partida de Jung- y, a princi
píos de 1914, La Introducción al Nt.rcisismo, que fue para sus _::discípulos inmediatos una pequeña revolución.
ba a estorbarlo sumergió a Freud en una nueva
gunos puntos teóricos litigiosos que dada la

De hecho, todo giraba alrededor del concepto de la "libido". al que Freud quería conservarle absolutamente su sentido es
tricto de ene~gía sexual, mientras que Adler lo convertía en una
fuerza al servicio de la vida social y Jung lo extendía tan desmesuradamente que se convertía en la energía en sí, algo así co~mo el motor de la vida universal.

palabra narcisismo proviene de la clínica psiquiátrica;
según Freud se debe a Nacke, segÚn Jones a Havelock Ellis, que la aplicó a una perversión bastante análoga a la del narcisismo&lt;,te la_fábula griega, muerto por amarse demasiado a sí mismo.
La

El ensayo sobre el narcisismo representa también sin duda
de esos. momentos de soledad que se repiten sin cesar en la vidadeFreud y culm.inan ora con espectaculares rupturas, ora en
bruscos vira)es ideólógicos o acaso en calamidades imprevisibles
como las guerras y las enfermedades. La soledad era una extraf,a
fatalidad para aquel hombre, que la detestaba y la prc~a.ba tal
vez en parte y que, a pesar del amor de los suyos, el a;&gt;ego faná
tico de sus discípulos e inclusive la gloria, tuvo fil".alI::ente -=que resignarse a ella. LLegando como llegaba después de las rup
turas con Breuer y con Pliess, la ~artida de ;ung debía afectar::lo más de lo que podía denostar: no sólo amenazaba la uni.5ad y el futuro del movimiento, sino que lo rechazaba hacia el c!.rculo
solitario que le había costado tanto trabajo romper quince años

uno

�11

. ,
Para evitar este riesgo, Jones, previniendo que las coj
irian mal con Jung Y que Freud, en el futuro, se encontraría
duda exp~es~o más de una vez a pruebas semejantes, concibió
en 1913 ~a id~a de u? comít~ secreto compuesto por un pequeñ
grupo de analistas dignos de confianza unidos oor una estre
solidaridad y una fe sólida en su tare~. Este ~omité formar
a~rededor de Freud una especie de vieja guardia que lo confo
ria en caso de nuevas disensiones, respondería en su nombre a
las críticas, ya que a él le repugnaba hacerlo y lo ayudaría
muchas maneras a realizar sus trabajos.
El comité, llamado a la existencia por necesidades prá
cas ~~nto como por los sueños nostálgicos de sus miembros se
reunio por p runera
·
'
vez e 1 25· de mayo de mil novecientos trec
en aq~ella ocasión solemne freud ofreció a cada uno de los ci
una pied:a_griega tallada, procedente de su colección. Los a
tos_l~ hicieron montar en solitario, como todos los·que, des
recibieron e~ ~:ecioso_anillo. Con la sortija del propio Fre
Y la que r~ci~io Max Eitingon cuando, en 1919, se convirtió e
el sexto mie~ro del grupo, hubo en total siete, tal como apa
cen rep:od~cidas en el libro de Hanns sachs: "Freud, el maest
Y el amigo• En realidad, otras personas privilegiadas paree
haber gozado del mismo favor sin pertenecer al comité
Así
Freu~, que,continuó la obra de su padre y a quien Jon;s dedic
su biogra.fia, Y el escritor alemán Arnold zweig que, según p
1
ce, lleva todavia hoy el an.i.llo pre.stigioso.

l

El Comité entró ~n funciones antes de la declaración
CJl:lerra, pero no tuvo tiempo de probarse ya que~ desde 1914 , s
miembro~ ~ueron dispersados por los cuatro extremos de Europa
s~s ~ctividades fueron interrumpidas. Jones era inglés, Fere
z 7 hungaro, Abraham alemán; sólo otto Rank y Hanns Sachs eran
v 7enese~ Y, antes de ser movilizados, pudieron permanecer algÚ_I,
tiempo Jw:ito a Freud que, de otra manera, habría quedado complf
tamente aislado. La guerra halló a todo el mundo desprevenido
salvo a Jones, que la había visto y predecía que iba a ser lar
Aunque convertido en "enemigo", este Último se esforzó por man
n~r el cont~cto con Freud que, aparte de algunos viajes de vac
cio~es, paso toda la guerra en Viena. Lo logró gracias a osic
nalistas holandeses Y al "viejo gentleman" estadounidense jame
Putnam, hasta que los Estados Unidos entraron en la guerra.

Ei hijo mayor de Freud, Martin, se alistó desde la segunda
~en-a. Los otros dQS, Ol,,i.ye~ y E:)mst, p{\rtieron ,i.gu"!_
mente algÚn tiell\,PQ despu,s, ast cQnlO \11'\.0 de S\IS pr~s, que fuemuerto en 1917. En realid~d, de sus ~Qlal;&gt;QJ:~~ore, no le qued~-ron a Freud al lado más que Hanns S~~, que ~staj;)a en l~ re1,1erva , y Otto ~ , movU.i.zado un ~o •
t~de y enviado a Cti\CO~
via, donde pe:r;ma,neció hasta el fil\ de la~ ho~til;i~~de~. M&gt;l'~
había vuelto~ Al~ia, Ferenczi, que había venido a Viena para
hacer con FreÚd un psicoanálisis didáctico, fue llamado tambiénª filas .e incorporado a un regimiento de húsares húngaros, donde
sirvió como médico mayor. Esta circunstancia le permitió abaste
cera Freud y su familia a expensas del ejército, cuando el hambre comenzó a amenazar a Viena.

semana de

Naturalmente, lá clientela de Freud se había dispersado también, de manera que por fin tenía todo el tiempo libre para dedicarse a sus trabajos ("iHe aquí --decía-- cómo nuestros deseos acaban por realizarsen.). Gracias a esa libertad a la vez indeseable y deseada, el año de 1915 fue uno de los más producti
vos del segundo periodo de su obra, que termina hasta 1919.
Freud emprendió una tarea en la que pensaba desde hacía mucho tiempo pero que, no se sabe por qué, le hacía siempre retro
ceder: el establecimiento de una síntesis general de sus concep-ciones psicolÓqicas o, como él decía, de su metapsicología. Con
cebía tal trabajo con la forma de doce ensayos que reuniría en
lumen después de la guerra y que, si llegaba a desaparecer, repre
sentaría de cierta manera la suma de sus ideas. Desgraciadamen-te para la comodidad de los que vinieron después que él, aquella
Suma no se terminó.
Se redujo a cinco estudios:-"I.os instintos
y sus destinosª, n La represión", "Lo consciente", "Adición meta
sicológica a la teoría de los sueños" y "La aflicción y la melan
eolia"- cuyo alcance general es tal que hacen añorar los que habrían debido seguir. No se sabe si los siete ensayos que faltan
fueron escritos, si Freud renunció a publicarlos, si los perdió
o los destruyó voluntariamente.

vo

Los desastres militares de los años siguientes ensombrecieron cada vez más la vida de Freud que, además de las dificultades ~teriales crecientes y ce sus inquietudes constantes porsus hijos, se veía separado de sus colaboradores ~iatos y sin medio de acción para preparar un renacimiento del movimiento
cesfUés de la tormenta. El psicoanálisis no vivía ya m.Ss que de
sus revistas y éstas estaban gravemente amenazadas. El Jahrbuch.
a..;tes feudo de J".lDg, dejó pronto de apa.recer1 !mago prcsiguió, -

�12

13

gracias a los esfuerzos desesperados de Sachs y de Rank, pero
cuando éste fue movilizado la revista tuvo que ser editada en
Cracovia, en medio de muchas dificultades. En cuanto a la Re
Internationale, ya sólo tenía de internacional el nombre y, po
una ?roposición de Fereczi, estuvo a punto de perder hasta ese
último vestigio de su pasado. Jones, de todos modos,
que se cambiara el título de la revista, de modo que
"Internacional" siguió en la cubierta.

ella a~sfera cargada de tr i steza: la rica donación de Anton
qurreunda 'la ~ociedad de P$icoan~lisis pq.ta que crea~a ~u pro.: sa editorial --lo que realizadaba: .un viejo sueño de Freud,
~;ªdela
tiranía de su editor- -, y la posibilidad ilnprevista1
~ rganizar un congreso internacional sin esperar el armisticio.
:t: congreso, el quinto, se celebró finalmente los días 28 Y 29
septiembre de 1918, en Budapest, ciudad que parecía llamada a
ªstituir a Viena como futuro centro de la vida psicoanalítica.

El quinto Congreso, que no fue internacional sino de roa~
En 1916, las restricciones alimenticias y el cierre
era simbólica puesto que la guerra no había tenriinado, tuvo la
fronteras aislan completamente a Freud, que nada más abandona
icularidad de que, por primera vez, asistieron representantes
Viena para las semanas tradicionales de vacaciones. Ya no tie ficiales de los gobiernos alemán, austriaco y húngaro, cosa ver
en absoluto pacientes y casi no tiene dinero. Son esas preocu deramente inusitada en los anales del psicoanálisis, e inespe~
cienes materiales las que le hacen añorar el premio Nobel, par ada en un momento tan trastornado. Semejante consagración se .,__-eJ -que había sido postulado en 1915, y que no recibió ni al añ xplicaba por la extrema importancia que adquirían p~a.las aut~
siguiente ni nunca. La situación general comienza a volverse idades militares las neurosis de guerra, fenómeno morb1.do que quietante y la actividad de Freud se resiente. No escribe nad scapaba a la comprensión de los médicos y que el psicoanálisisnuevo, pero prepara la serie de conferencias que se propone da bía dilucidado con mucho éxito.
durante el invierno de 1916-1917 y que aparecerán bajo el títu
de Lecciones de introducción al psicoanálisis, que contribuyerd
Freud se sintió realmente animado por el éxito del Con-mucho indudablemente al auge inesperado que conoció el movirnie11¡reso, el entusiasmo de los particip~tes, la~a~ogida suntuosa~
tQ§esde 191-8-. -- - - -·
tie la wnicipalidad de Budapest, el interés call.do de los estuapiantes, un millar de los cuales dirigió una petición al rectorEn 1917 fue un año terrible, faltan los víveres, la suba e la Universidad pidiendo que se invitara a Ferenczi a dar curmentación y la ausencia completa de calefacción impiden todo t s sobre psicoanálisis. Aquella boga súbita de la ciencia malbajo. Freud sufre tanto del frío que ya ni puede sostener la p ita era evidentemente estimulante, y aunque prácticamente, el ma. Pero, cosa curiosa, afirma que a pesar de todo se encuent esplome de la monarquía austro-húngara acabó con ella, fue lo muy bien, no abatido por los sufrimientos físicos. se queja,
stante profunda como para dar un nuevo impulso al movimiento.
bre todo, de verse obligado a pasarse sin el tabaco, lo cual•
--1ice, con una mala fe conmovedora-- agrava la dolorosa inflam
Mientras tanto Freud ha perdido a su mediohermano Emanuel
ción que tiene en el paladar. La tal inflamación era sin ernbary después a su sobrino, único hijo de su hermana preferida. Se go, muy sospechosa; es probable que anunciara el cáncer de la -ha ~nterado también de la muerte de James ?utnam, a quien lo limandíbula que se declaró seis años después.
~aba un gran afecto, y ve a sus amigos salir de la guerra enferpos los unos, como Hanns Sachs, que contrajo tuberculosis, los En medio de los desengaños de toda suerte y de la divisióllemás como Rank y Ferenczi, gravemente amenazados en su salud ps.!.
de Austria, Freud tuvo la alegría de recibir tres nuevos elemeFUica. En el momento en que el Imperio a~stro-húngaro se despl~
tos importantes, uno de los cuales, el profesor Potzl, defendiÓf'i! , las inq,~ietudes cr~e siente por e: =~t-..u·o estar. q~izá mez:lael psicoanálisis en un curso oficial en la Universidad,. Los otl!as con -..ma tristeza que no se atreve a cor.fesarse. D'..l:?:"ante esos
dos eran Georg Groddeck, médico genial a quien su personalidad ¡;uatro años, en efecto, su clarivide~cia le !la faltado con fre-sus talentos de escritor dan un lugar aparte en el movimiento .buéncia, se ?:a equivocado en pre-,ris.:.ones ~- sentiJ:r..ientos, Y es :ie
psicoanalítico; el otro Anton Von Freund, rico cervecero de Budplasiado honesto _para no =econcce=lo. :.O recc~oce, sir. po:?:' ::le=
pest que acudió a Viena a hacerse tratar por Freud y se convirtJües-rarse de la ·;ictcria ce los Aliados.
en el primer mecenas del psicoanálisis.
embargo, vinieron burscamente a cambiar

�~ H• ::

Y LA MUERTE

t l 20 de enero de 1'12U, muere Von Freund . l o cual
Freud un golpe brutal , el ~•r 1me ro de los que iban
en aqueJ terrible año.

¡ Ha

1~

Tres días más tarde, en efecto, la noche misma
de su amigo, Freud supo que su segunda hija, Sofía, había cont
do la gripe que en aquel año hacía estragos por toda Europa.
joven señora vivía en Hamburgo con su mar ido y dos hijos, y su
padres no pudieron acudir a su lado por no haber trenes e ntre
burgo y Viena. Desapareció brutalmente, "como si -dijo J:reud•
no hubiera existido nunca".
Después de estos dos duelos ocurridos con unos cuantos d
de diferencia, Freud escribió a Ferenczi: "Continúa la sesión .
Pero e ra tal vez demasiado para una semana .... " y como su amit
se asusta de . las consecuencias interiores de esos choques repet
dos , le envía para tranquilizarlo estas líneas conmovedoras:
"Mi querido amigo, no se preocupe por mí, aparte de un ~
co de fatiga sigo siendo el mismo. Esta muerte, por_dQlOC~-..!!
sea, no me hace modificar ninguna concepción del mundo. Durad
años me preparé para soportar la pérdida de mis hijos y ahora w
ne la de mi hija; como soy profundamente descreído, no tengo a
nadie a quien acusar y sé que no hay ningún lugar donde sea poa
ble i r a quejarse ... En el fondo de mí se agita el sentimiento
de una profunda, incurable herida narcisista. Mi mujer y Anna
están teriblemente trastornadas , en un sentido más humano .... "
En su vejez, atravezaba por duelos y pruebas, no eran sin
embargo, Sofía, sino el hijo menor de ésta quien debía causar a
Freud el mayor sufrimiento. Con año y medio a la muerte de s u~
dre, el pequeño Heinz había sido recogido por su tía Mathilde,~
que vivía en Viena, y Freud había concebido hacia aquel niño en·
deble y maravillosamente dotado, un inmenso amor, más fuerte , &amp;
cía, que todos sus demás afectos humanos. El pequeño no era su:
único nieto pero Freud, seducido por su gracia y su inteligenc~
precoz , lo quería como si sustituyera a todos sus hijos y niet~
La alegría fue corta ya que, en 1923, poco después de la primen
je las 33 operaciones que exigió su cáncer en la mandÍbula, el ·
pequeño Heinz contrajo una grave enfermedad que los médicos no•
supieron diagnosticar al principio . Era una tuberculosis mili~
una de esas enfermedades infantiles contra las cuales la terapét
t1ca de la epoca era impotente. Freud, que sabía probablemente=
cual era e l mal que le afectaba a él mismo, asistió con horror 1
La agonía del pequeño ser que, al parecer, representaba entone~

su lazo más fuerte con la vida. Con frecuencia dijo de ahí en a
dela.nte que la muerte del niño de 4 años no sólo lo hab!a hecho:::sufrir sino que ~ía matado algo en él: era el secreto de lo que
el mundo llamó su valor ante el sufrimiento y su indiferencia an
te el desenlace de su enfermedad.
Cuando, en 1920, públicó el ensayo que, al introducir al lado de la libido un insitinto de la muerte y de la destrucción,
transformaba inopinadamente su teoría, Freud esperaba que se bu~
eara una correlación entre ese cambio radical y el duelo que lohabía afectado hacía unos meses. Su hija, en efecto, había muer
to en enero de 1920. La obra donde el instinto de la muerte seafirmaba como una entidad, apareció en mayo del mismo año. No hacía falta mucha penetración para sospechar una relación estrecha entre los dos acontecimientos. Temiendo quizá que semejante
interpretación quitara fuerza a sus ideas, Freud tomó entonces_una
singular precaución: pidió a su fiel Eitington una especie de __c4
tificado testimoniando que había leído el manuscrito completo del
ensayo antes de enero de 1920, en una época en que, como todo el
mundo sabía, Sofía disfrutaba todavía de perfecta salud. Por supuesto, ese desmentido no sirvió de nada; Freud había enseñado
que no hay en la vida psíquica del hombre ni coincidencia ni azar
y muchos psicoanalistas se negaban a admitir que él fuera la excepción de su propia ley.
Por lógico que fuera a los ojos de los psicoanalistas, es
ta explicación estrictamente biográfica era en efecto un poco e~
trecha si se reconoce que, entre 1919 y 1920, las ideas de la -muerte y la destrucción tenían después de todo cierta razón de imponerse al espíritu inc lusive de dominarlo. Frente a las te-rribles devastaciones cuyo recuento apenas podía hacer todaYÍa la humanidad; :rente al desplome material, moral y espiritua1 al
que no habían escapado.
Fero desde 1915 algunos de sus escritos llevan innegablemente, hasta en el título, la marca de los acontecimientos contem
po~á:-.ecs. S.:::: xr e"e!:!-:::.o, "Cosas perecederas", texto escrito por solicit:ló ¿~ la sociedad ~-0ethe para un volUJ:'len q-Je publicóal afio siguiente, y "Sonsideraciones de actualidad sobre la guerra y la tt.erte", c-..1ya seg-:.lnda ~arte, ti '.:ulada "Nuestra actitud
ante la c-~erte", :'..le e~ texto de una cor.ferencia pronunciada ante el CÍ!'c,.;lo ":16:c Br.ü B'rith. Incu5ablemente no hay en estot.odav:a na5a :;i.,_ 1-:-::i-te la om;.ipotencia de la libido, pero la -a·e · , _ •---- ~e .. ,,.- .. .; a ;!onde 'F'reud varía el refrán conocí
c ""'n.. ,·•c:•~1.--"-'♦•
do sobre :.a g-.;.;rra dicie:.dc: "Si q.;ieres soportar la vida, pre~
V

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�l a mue1 t.e ", esa cunclu •- 1ó11.
l t&gt;•)ría de la libido es ya un .1:,rui

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u n~,-. , ~n rela1.16n

L! ,&lt;&gt; d &lt;

17

,;n

r evo lución .

donde Eroa y Tánatos guerrean confusamente y, al menos mientras

Si la introducción de la 1dea de narc1s1smo en 1914 había
turbado a muchos espíritus, la del instinto de la muerte creó •
en los medios psicoanalíticos un verdadero malestar que los añ~
atenuaron poco a poco, sin acabar de di s iparlo del todo.

Todo el mundo se daba cuenta de que aquello era grave,
pues to que el psicoanálisis, en técnica todavía más que en teoría, se funda enteramente en los recursos del amor. tos psicoanalistas tenían derecho a conmoverse, sobre todo teniendo en cuenta que Freud, hasta entonces siempre había rechazado enérgi
camente todas las especulaciones sobre el tema.
decir verdad, tales especulaciones estaban supuestas des
de un principio, ya que el psicoanálisis había sacado a plena luz, precisamente ese singular fenómeno de la ambivalencia en el que el amor está estrechamente ligado al odio.
A

Más allá del principio del placer -cuyo título no tiene•
quizas por azar una resonancia nietzscheana- parte de algunas observaciones con alcance clínico limitado, para entrar casi en
seguida en una esfera de pura especulación. Clínicamente, en:
efecto, el principio del placer parecía invalidado por ciertosfenómenos como las neurosis traumáticas, especialmente las neurosis de guerra, en las que el enfermo reproducía indefinidamen
te el choque, el accidente, el terror de que había sido víctim~
aunque el principio del placer debería precisamente ahorrarle eso.

la vida persevera, sin resultado decisiVQ. ~tos tiene coJnO
fin único reducir toda materia viva al estado inorgánico; ErQs,'
por su lado, trabaja pac: ~nt &amp;mente para reunir grupos cada vez
mas amplios y abarcar la vida en su totalidad.
No podemos entrar aquí en las inn~erables _golémicas que ha
suscitado el instinto de la muerte, umto dentro como fuera del
movúniento psicoanalítico. De manera general, las discusiones_
versaron y versan todavía sobre la oportunidad, lo bien fundado
de la noción de instinto aplicado a las tendencias regresivas y
destructivas de la vida.
Parecerá extraño que la hipótesis del instinto de la muerte
haya conducido a Freud a- profundizar la psicología del yo que hasta entonces, no ocupaba sino un lugar modesto en la teoría.La práctica clínica probaba cada día por la resistencia inconsciente de los enfermos a la curación que el yo era en parte inconsciente y como, por otra parte, no se opon!a ya a la libido
sino a un mundo de instintos contradictorios donde impulsos eró
ticos y mortales colindaban, era toda la concepción del aparato
psíquico lo que había que modificar.
Freud describe entonces la estructura, el dinamismo y laeconomía de las tres instancias psíquicas que llama el "yo•, el
"ello" y el "super-yo", cuyas relaciones condicionan ente~amente la salud y la enfermeclad . En verdad, estas tres instanciastienen todas el mismo origen, procedeñ de ese mundo impersonaly difícilmente definible que Freud, siguiendo a Nietzsche y a Georg Groddeck llama en lo sucesivo el "ello".

El principio del placer derivaba del principio de estabilidad o de constancia definido por Fechner, que postulaba que el a·

parato psíquico tiende siempre a mantener las excitac ione s procedentes del exterior en un nivel lo ma s baio posi ble . Ahor a Freud lo opone al principio de repetic ión qne , en l a vida ani-mal, se manifiesta por una estereotipia a veces pel igrosa de los
instintos . De ese automatismo, q ue él cal i fj ca de ··aemoníaco",
Freud pasa por un salto audaz a la idea central del ens ayo, que
es la de una tendenc ia de todas las cosa 6 ar. i ma •'la .. el ,o i ver a ur.
estado anterior, en otros términos a la muertE&gt;, ya •1ue en t odas
partes lo no vivo ha precedido a la vida. Así . e l f i r. ~~ l a v~
da es la mu~rte y la vida misma es una desvia~i ón más o menos ·
larga en la carrera universal hacia la nada
Estos son los temas dom , nantes de esa

v 1 ..,

1•

q • di

Losa ·

Es claro que el buen funcionamiento del aparato psíquicodepende en gran parte de la fuerza y de la salud del "yo", queno debe ser servil ni angustiado, sino soberano, ca~ de asegll
rar armónicamente las relaciones entre sus tres tiranos. Disciplinar y controlar el caos del •elloª, reducir las exigencias del "super-yo" a una medida razonable; ese es todo el trabajo del análisis, un trabajo, dice Freud, que no exige menos esfueE_
z-0 que secar el Zuyderzee o que cualquier oq.-a tarea ardua de la
ci~ilización humana.
NUEVAS CRISIS

Freud ocza.ba al parecer de buena salud cuando, un día defeb..rero de 1;23, advirtió los primeros síntomas del mal que sin

�poner fin a su actividad científica, iba a transformar en marti
rio los 16 Últimos años qe Sll vida, Freoci,wa~o por no inquieta sus allegados Y quizás más todav!a por no diwlgar una notic
perturbadora, preñada de consecuencias para sus enfermos y sus•
discípulos se abstuvo de consultar a un m&amp;dico y, durante más-de dos meses, guard6 silencio acerca de su estado.
. En abril, como un m&amp;Hco amigo suyo, Felix Deustch, fl.tera
a visitarlo por casualidad, le pidió que le examinara "algo desagradable" que ten!a en la boca. Deustch reconoció de inmedia
to el 7ªrácter maligno del tumor, pero perdió la serenidad ante
la actitud_d; Freu~ que, despu~s de evocar el dolor de su ancia
na madre 11si el moria antes que ella le rogó a su amigo que lo 1
yu~a 7a a salir.d~ este mundo con decenciaº en caso que sus su:
frl.Illientos se hicieran intolerables. Deustch entendió mal esas
pal~r~!' que interpretó como una amenaza de suicidio; entonces
prefirio mentir, no sin aconsejar sin embargo la extirpación __
del tumor mediante una intervención inmediata.

Freud reflexionó algunos d!as y después, sin decir nada 811
su c~s~, se prese~tó una mañana en la Clínica del profesor Haje~
un rino~ogo conocido con quien estaba personalmente relacionado,
~ c~!nica no era un establecimiento privado sino un hospital_
público adherido a la Universidad.
.
Aunque necesariamente conoc!a la gravedad del caso, el I)r.
H~Jek había.procedido con sorprendente ligereza, descuidando -ciertas medidas que le habrían ahorrado a Freud muchas secuelas
d~~agradable~. En.particular, no hizo nada por evitar la retrae
cion de la cicatriz, que redujo considerablemente la abertura -de la boca Y produjo toda clase de trastornos.
Es comprensible que Freud haya sentido pronto desconfianza hacia su cirujano, cuya actitud era del todo incoherente. Unos meses d~spués del~ o~ración, le permitió salir como siem
pre de vacaciones, le pidio después que volviera a Viena cada 15
días, para ~utorizarlo final~ente a permanecer en el sur todc _
el veran~ -Justamente en el moriento en que el carcinoma había_
reaparecido. Desesperado por la muerte reciente de su nieto -Freud desper..aba las I!'.ás vivas foquietudes entre los q-..:e ~0 'rodeaban. _r..a_segunda operación muy exte.~sa esta vez, era absolutamente ind 2.spensal&gt;le, pero lla ace- taría Freuci? lNo ~.. .; · · ,_
!Xri.:?
r
:•e-_ir2.r1a
Anna Y Felix ~utscr., que no se atrevía.~ todavía a decir
le la ,·erdad a P'reuó, fueron a \'er a los mie:n.br::&gt;s del Com.i té, ~

19
reunidos no l ejos de all! para~ sesión de vacaciones. s6lo~nk ·estaba ya al cQrriente de la-sitli~~~n, lQ~ de~s no se e~
teraron hasta ese J:DOmento de ·la enfermedad ae Freud. Jones cuen
ta que, cuando discutían la conducta a seguir y pronunciabéul el
~re de Freud, Rank no pudo resistir una risa hi~térica que,ante el terror de todós, no podía contener,L~~~ie enten4li6, enton
cets lo que significaba aquella conducta extraña, ni de qué tras
tornos era señal.
~ Comité quería convencer a Fre~d de la necesidad de iaintervenciOn Pero lcómo? Sa~"'"4-j propuso recurrir a su amor rp_orAnna. Rank quería hacer valer la idea de su madre. Jones '. ~E!Jl
ta cómo se opuso a que se utilizaran tales procedimientos: "Pr~
test~ y dije que nadie nos autorizaba a despojar a Freud de suderecho a decidirse; los médicos presentes, Abrabam, ~~•
Ferenczi, apoyaron mi punto de vista. Muchos años más tarde,-en Londres, le conté a Freud nuestra discusión para saber si de
btamos decirle a no la verdad, ante lo cuu me interrogó con--=
ojos centelleantes: lCon que derecho? Poco después de la operación le dijo a Fereczi que había estado seguro desde el principio de que el tumor era canceroso" .••

El 26 de septiembre, Hajek y un estoJDatólogo famoso, elprofesor Pichler, examinaron a Freud y le encontraron un tumormaligno del paladar que se extendía a los tejidos vecinos, incl~
yendo la parte superior de la mandÍbul~ e inclusive la mejilla.
La operación fue decidida de inmediato y se hizo en dos partes,
el 4 y el 11 de octubre; la primera intervención tuvo como finextraer las glandúlas del maxilar inferior, cuyo volumen ya era
sospechoso; la segunda consistió en abrir mucho el labio y la mejilla, y e1'Lretirar todo el maxilar superior y la parte enfe!_
ma del paladar, lo que naturalmente suprimió el tabique entre las cavidades nasal y bucal. Esta terrible operación, que se r~
lizó enteramente con anestesia local, dejó al enfermo durante varios días sin poder hablar ni alimentarse. CQnsiguió sin ellbar90 restablecerse y, al terminar el mes estaba en condiciones
de volver a su casa.

-Así comenzaron 16 años de torturas com:inuas,
marca.dos por numerosas recaídas y nuevas intenenciones quirúrgicas dest~as a retirar los tejidos precancérosos o a mejorar el diabcS
lico instrumento que Freud tenía que usar a guisa de prótesis.
A partir de aquel momento Freud ya sólo podo oomer y hablar haciendo los esfuerzcs más dolorosos. caúa solo y no ha-

�bló nunca más en pw&gt;lico su hija Anna, que lo cuid6 constante-mente hasta su muerte, en virtud de un p~ctQ que hab!an concertado desde un principio, se oonvirtiQ literal.n\ente en su vocero.
Por una crueldad que se juzgará superflua, ese año de -1923 contempló no sólo el principio de las torturas de Freud si
no la desintegraci~n del comité creado diez años antes para mañ
tener a su alrededor la paz y una alianza fraternal. A decir:verdad, las dos cos~s estaban ~~imamente ligadas, ya que la eventualidad de la muerte de Freud había provocado en algunos dis
cípulos sentimientos complejos .donde el odio lindaba con el mie
do pánico al abandono y con una necesidad urgente de emancipar::se. De los seis miembros del comité secreto, fueron Rank y Fereczi, los más apasionados, los más frágiles también, quienes reaccionaron más violentamente ante la muerte probable de Freud
que, con la lógica irracional del inconsciente, sentían como -una falta de amor y una traición.
Aquel pacto, como ser recordará, obligaba a los miem--bros a consultarse antes de publicar cualquier cosa que pudiera con
ducir a polémicas en el movimiento o frente a la opinión pÚbli:ca. Ahora bien, a fines del año de 1923 Rank y Ferenczi publicaron un libro titulado Desarrollo del psicoanálisis que ningún
- miembro, salvo Freud, conocía de antemano. Los miembros delco
mité se s~tieron tanto más ~!estos cuanto que la idea princi:
pal del libro parecía conducir a conclusiones dudosas.
La obra, en efecto, escondía bajo una apariencia tran-quilizadora las ideas de Rank sobre el "trauma del nacimiento"dY las de Ferenczi sobre una técnica nueva llamada "activa" i-eas que conducian de la misma manera a disminuir la duración del análisis.
#

21
LA. GLORIA
En el Wllbral de la vejez cada uno de sus libros le parece el
último y en 1925 escribe su aut obiograf!a como. alguien que ya~
conclu!do suobra r su vida. Comprobando que "ha abierto muchoscaminos y dado much:&gt;s impulsos que podrán conducir a algo en elfuturo", no piensa o no se atreve a creer que todavía le quede por delante una larga labor.

Freud,· po:r mucho que le costara abandonar una opinión, reconoc!a sus errores cuando il mismo se daba cuenta de ellos: es lo
que hizo siete años mas tarde en relación con el resto de su teo
ría de la angustia; tenía entonces 77 años.
IDs trabajos publicados entre 1925 y 1931 son como una recapitulación general de los grandes capítulos de la obra freudiana.

Unos~ refieren a la teoría de la libido1 son, además del ensayo del que acabamos de hablar, textos sobre los tipos de libi&lt;!o, la sexualidad femenina y las consecuencias psíquicas de las
diferencias anatánicas entre los sexos. otros, entre los cuales
hay que contar la autobiografía, se dedican a hacer el bal~ce del psicoanálisis como ciencia y como práctica: son las res1.s;8!!.
cias contra el psicoanálisis y El análisis profano. En esta ultima obra, Freud defiende enérgicamente a los analista~ no médicos, tanto contra las autoridades como contra los anal1.stas que,
sobre todo en Inglaterra y los E.U., querían prohibirles el eje!.
cicio de la profesión.

,

Los ortodoxos, en efecto estaban muy alarmados de ver a
Ferenczi poner todo el acento en el principio materno,
en detr.unento del padre que, para Freud, era el autor de la pro
hibición del incesto y, en consecuencia, la encarnación de la::
Ley con y contra la que el individuo está llatado a fo!"!narse.
Rank y~

Para conservar a los dos "hijos" en quienes había puesto tan-

tas esperanzas, Freud hizo muchos esfuerzos q-.2e lo llevaron algunas veces a mostrarse injusto con lo d ..
'1-.
. , tab
S auas, SO-re todo con :-:-or,e: V "1..r-·,.,...
qu e ,· C 1rr1
b
• - '"'• r.J.; c:...:"'""'deci~ciór. a ~ :°n u~ u8;11 sentido \ln poco estreche Y' a pes~ ce St!. la ... ausa , c1erta falta de generosidac. Pero s.; r-n,oc· - r~c-.1perar a Ferenczi, al I!l . du _
_ _
' - rtend.ría cue perder a P.ank enos ~a.r..te alg-.mos ar.os, car..prendió que -llaco po; la enfermedad. ' cuyo destU)O estaba e.., aql;el mocento ra se--

Freud, que pudo muy bien conservar de su pasado un rencor contra la medicina, intervino en el debate en ocasión del p~oceso abierto por las autoridades austriacas contra Theodor Reik, uno de los analistas •profanos", más destacados de la sociedad vienesa. En 1926 Reik fue acusado por uno de sus enfezm:,s de ha
ber utilizado oon
prácticas nocivas, pero el desequilibrio mental de su acusador era patente y, gracias a la intervención de Preud con un alto funcionario, ganó por fin el pleito. Por supuesto, la prensa vienesa aprovechó encantada el a~to de maQera que Freud, irritado y alarmado por algo que podia ser un -precedente, compuso apresuradamente su respuesta a esta nueva fo!,
u de ataque. Arrastrar a los analistas ante ~ los ~~~les era, CQl!O observa en una carta a Xiti.DJton, un anaa aás eficaZ Y
no aenos p&amp;rfida que las aiitiguas cal1111Dlas.

,1

tas ideas defendidas en Psicoan&amp;lisis y medicina han contri-

�buido ª agravar la oposición entre los europeos y les anglosa ·
n:s.que , en aquel m~~ento , r eclamaban preci samente~~ estatut~
med~c~ de su prof es1on. Hasta ahora la pol émica co;.: inúa, aun
pr ~_tic~ente la r esuelve la l egislación en vigor e~ los diver
paises interesados. En francia, donde el psicoana;1-~; s no tt'e
ectatut
~
- ·-.~ . .º '. l os no med1cos
están s i empre expuesto a fY~cesos por
Jercic~o ilegal . Observemos , sin embargo , que en u;. : sunto de
e st e tipo , en 1951 , l os tribunales paris ienses denecaron la de
manda.
·
Asi, Fr eud vuelv~ a l combate con e l mismo ardor de
ihanclusive sale de l ª not a bl e reserva en que se habia
; ~antenido
s i :ta_ent onces f rente a las convicciones ínt ,i.rnas de su tiempo,
ninguna d~da su obra a nterior contení a una viol en t a c rític
t~to de las ideas mora les y espiritual~s como 4e los fines de
vi da de su época .
Ahora , fortalecido por e l interés apasiona-dó que susci ta
0
rne~os por t odo el mundo , l e dice a su época lo que oiensa de
sus ilusiones , de sus esperanzas y de sus consue l os i;fantile
"El
de una ilusión II ' escrito
e"'•• 19 ~·
"-7
1· provenir
·
·
, r ecoge e 1 t
m\ re i~ioso ya tratado en "Totem y t abú," con l a diferenciad
~ aqui Freud no se ocupa de la psicología del hecho r eligios
1 0
~ ~
del valor objetivo de la fe y de sus relaciones con l a ve
: ; Naturalment e , el l ibrit o contiene primero una orof e sión
ª e isrno Y luego una refl exión sobr e l a ilusión r eligiosa que
es. ~ un er r or de ~uicio
· · · s i· no , por sublime que sea, una comprensa-·
'
c ion~ _un pensamiento consoladQr semejante a l os que le i n$p1ra
al nino el sentimi ento de su i nfinita debi l idad .

23
ción de los jóvenes analistas extranjeros que, cada vez mas, !.
fluían a Viena. Y aunque ten!a que rechazar a muchos, tale:J a
nálisis "didácticoa" ocupaban todav!a buena parte de sus jo~
das.
Las sociedades de psicoanálisis se XQUl.tipiic~
en el mun
do, en todas partes se creaban institutos, especj.e§ ele faculta
des privadas donde la enseñanza era cuidadosamente conto~lada,
siguiendo el modelo de el Instituto de Berlín, ceya policltnica se hab1'.a ~ado en 1942, gracias a una generosa donaci6n 'd~ Max Eitington, cubierta por el anónimo Freud no podía negar
su colaboración a todas estas empresas y tampoco dejar de participar en los congresos internacionales anuales cuya princi-pal atracción eran siempre a falta de su presencia, sus pon~
cias.
I.os honores que CQmienzan a aplastarlo no lo CONl\Ueven, la adulaci6n lo irrita, las muestras de _simpatía le parecen de
bidas más a la publicidad y al confonnismo ~aun reconocimiento sincero de sus i deas. cuando la municipalidad de Viena,
donde la mayQr!a pertenecía por fin a los social-dem6cratas, le confirió el título de "ciudadano de honor" de la ciudad en
su cumpleaños 68, le escribe a Abraham: "Otros pueden haber te
nido la idea de que mi sexagésimo octavo ~leaños, que es pa
sado mañana, corría mucho peligro de ser el último, ya que laciudad de Viena se ha apresurado a concederme ese día el título de ciudadanG de honor de la ciudad, para lo cual, en general, debe esperarse hasta los 70 años • •• "
Y

a Ferenczi, que le preguntaba por la significación del-

título:
"Ma~e:tar en la c i vilización, " publ icado t res años má s tar•
de, cont inua esta reflexión sobre el porvenir que , por primera.
~ez , ~rranca a Fr eud de su paciente exploración de l pasado. Allí
e~pues ~e haber recordado con todavía mása:ude za el carácter at
caico e inte l ectualemente retrógrado de la i lusión religiosa :.
!::u~ se pregunta adonde va esa cultura elevada~e l a que es~á -.
rgullo:0 el hombre de hoy, aunque imponga ~ormes sacrifi-·
c i os a su busqueda de l a f elicidad .
. La ext:aordinaria producción literaria de Freud durante esb
periodo s~r~a ya sorpr endente si no añadiera una multit ud de --·
otra~ ~cti~i~ades de las que Freud, a pesar de la vejez y del -·
mar ti~io _fisico qu: sufría casi sin descanso , no quería ni pedí~
presci ndir . Despues de la guerr a habí a dej ado poco a poco de a
ce tar enfermos para tratamiento , a fin de dedicar se a la forma

"No hay gran cosa que decir. su utilidad parecer ser prin
cipalmente ritual. Puede considerarse COJll0 nulo:'

Es indudable que el ruido que se hac!a en torno a su nombre no era siempre de tal naturaleza que pudiera reconciliar a
Freud con sus contemporáneos que, aparte de algunos espíritusvalerosos, habían tardado e f ectivamente demasiado en reconocer
su genio. En los B .-u. , la adnliración caprichQsa de la gente tomó 1.a foz:ma publicitaria habitual, la prensa y la publicidad
se mezclaron e inclusive el cine, cuando Samuel Goldwyn le ofreció a Freud filaar una película ªPsi«::oanaJ t.t ica• donde se revelarían secretos de amores celebres.
Europa se COlflPOrtaha más seri.mente pero, aparte de Ingl¡¡
terra, que un ílOOO mas tarde le concedió la mas alta distin-

�ción que recibiera jamás --la de miembro correspondiente de la
Royal Society of Medicine-- los medios científicos de todos lq
países permanecieron tan mudos como en el pasado . En Francia,
la medicina en general se inspiraba siempre en las críticas 1114
lévolas y hasta deshonest~s, que eran la esfc ~ialidad de Pierd
Janet desde la época de Charcot.
Desde 1926, no obstante, la Sociedad Psicoanalítica de Pa
rís, fundada gracias al Ín\Pulso de Eugénie Sokolnicka, descípu
la de Freud y de Ferenczi, presidió una difusión más amplia de
las ideas freudianas en los medios psiquiátricos; y Edouard Pi
chon ~ m~dic~ de los h?~pitales; psiquiatra de niños y linguis~
ta d1st1ngu1do, ofrecio a la Sociedad el instrumento ae trabajo indispensable elaborando con cuidado el vocabulario psicoa
nal í tico francés.
El establecimiento del psicoanálisis en Francia fue grandemente favorecido por la princesa Marie Bonaparte qu~, discípula Y amiga de Freud, constituyó aquellos años el lazo más só
lido entre P~rís y Viena. Además de sus trabajos personales ,:
a~gunos ~e ios cuales - -cómo su obra sobre Edgar Poe-.,. l a hicieron cele~re, Marie Bonaparte tradujo numerosas obras de s uMaestro , al que l a l igaba una indefectible amistad. A su i niciativa , ª~su ayuda moral y mat erial se debió el pri~r Instituto frances de psicoaná lisis, al que ligó su importa~tebibl io
t ~ca Y_docurnent os todavía inéditos. En 1938, su valor~ su inte
ligencia , su fidelidad permitieron a Freud y a su familia esca
par a tiempc de l os nazis .•
o

La situación en Alemania era un paco difer ente ya que las ~ol émi:a~ provoca~~s Por Freud eran más antiguas y más
a.ida?, mas f anaticas tamb1en l as adhesiones que , para los i nt :lectuales inquietos del periodo de entre las guerras, adquiria con frecuencia el sentido de una profesión de fe política .

~!~í

. _Durante las convulsiones polí ticas que precidieron al ad
v:n~iento del n~zismo, todo lo que poseía Alemania de hombres
lucidos Y talentosos saludó en Freud no sólo a uno de los más grandes hombres de la época, sino a una figura ejemplar que en
carnaba el valor indomable del espíritu.
Algunos de los escritores más conocidos eran desde hacía
much? tiempo sus amigos . Sostenía correspondencia con ArthurSchnitzler, Stefan Zweig, Arnold zweig, Thomas Mann; y este
timo , cuya posición era excepcional en las letras alemanas,

25
vo la rara e legancia de poner su propia gloria a su servici o , C0IIIO para reparar l a estupidez de sus CQJI\PAtr~ot as_y l a injus ticia de los sal:&gt;ios. 'A partir_ de 1926 los ~
~een9, de Freud
dejaron de pertenecer al pequeno grupo de sus f;i.eles Y entruon
en la literatura, fueron mot ivo de homenajes ¡,Gblicc;&gt;s a los qtae
quisieron asociarse los nomt&gt;res Jrlás grandes. En 1930 el doctoi
Alfons Paquet, secretario del Premio Goethe de la ciudad de~Francfort, propuso otorgule el preJl\io por la totali4ad de suobra, aunque no tuviera exact~nte el c:arácter requeriQQ porlos estatutos. ista proposi0i6n desene~denf una l&gt;uena tempe~tad, pero Alfons Paquet, Alfred Doblin y ~tra, personalidadesÍJIIPC)rtantes insistieron y acabaron por triunfar- de naodo que Freud, que habta tenido que renwiciar a tantas satisfaccioneslegttimas, recibi6 la Gnica distinci6n en la que sin duda jaÑs
habta pensado.
El 7S cumpleaños del sabio, que era considerado ya como de los tres.. .,ú
. s grandes judtos contemporaneos --los otroseran Bergson y .Einstein--, fue sefialado en el JIIUDdo entero con
innumerables manJ.festaciones de simpat!a en las que Freud pudo
ver que en todat; .partes, salvo en Viena, los tiempos hab!anc~
biado verdaderaióénte. La c~lebre casa de la Berggasse qued6 sumergida por los telegramas, los regalos,las flores, y Freud,
desde el fondo de su cuarto de enfermo, recibi6 el homenaje de
sus contemporáneos más fainosos, Romain Rolland, B.G. Wells, -llnateh, Selma Lagerlof, Theodor Oreiser y otros muchos--pero
como había sufrido, no pudo ver a uno sólo de sus amigos. Mi~
tras que en oresden, el sexto congreso de medicina psiqui átrica, bajo la presidencia del celebre Kretschmer, dedicaba sus trabajos a la psicología de los sueños, y que en Nueva York 200
personalidades se reunían para celebrar el aniversario, en un
g:;an periódico de &amp;erltn se leía el siguiente homenaje de Thomas Mann: La admiración más sincera por el gran investi gador de lo humano y por su busca caballeresca de la verdad ha forDI!,
do parte siéJO,pre de mi acervo personal. s1, tiene muchos rasgos del Caballero de t&gt;urer o, ese Caballero entre la Muerte Y el Diablo al que parece haber alusión Nietzsche cuando habla de Schopenhaue:r, ese otro pari ent e de Freud : • un hombre! un _c~
ballero con mi rada de bronce que tiene el valor de ser el mismo, que sabe estar sol o y no espera ni l as órdenes de quieneslo preceden, ni l os signos de arriba.'' Nunca ha tomado en cue~
ta el hecho de que los hombres no escuchan sino lo que los halaga y j amás le ha hablado al creyente de las recompensas de la virtud a Ixión de las nubes, al rey del prestigio ~e Sl:\ per_
sona, al Í,ueblo de libertad ni de igualdad. Ha d(',:;tr.ul•fo tl 1 •
W\O

�26
siones, ha escandalizado a la humanidad ofreci&amp;ndol~ conoc
~: ..de Wl naturalismo radical que parecán amenazar su "di
Y ha provocado resistencias cuyas ~azones le eran eviden
tes. Pero toda crítica de S\l obra --quiero decir toda cr!ti
que~no pretenda ir más allá del psico~álisis ~ino volver ~e
atras-, toda crítica tiene algo de VAAO~ de est'ril incl ~
ve cuando tiene alguna razón, y es difícil QOII\PreJ\(le/ que· u
nes- lo cubJ:'en de burl.a.s no se qe]\.cuenta ~e la VAAiqad ele ~~
e~fQeJ:'~S-~ ·
.,. _ • ,,
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t•

·A

~

. &lt;- 11.e ~H~~e J;~er l~ .S1Ca~ión, - e sea. demaa4do t --Ra3 que .'"&lt;lOOJtt~ tU-Ys\• dg(lr\ ~~~o., d._e pr-0f-epar ~s-! mi fe. ante
--ae. 9"~-+$f'it~8 i?(&gt;rqU'~ :,a1- ~gra,J\, v-~~jo se ,ha,. ale~-qq_o df.~ eJ.J.o ·
g~at-.1.tup._ ~ 6 ;Jqe ~#,ró ;_CUq,ndo ):~ "4i
~ l.a
j;~l e.l.e~" ~ ~ que ~re.ta
-.
- ' "' '.~-;:
, · ·
t~ a- ño,--" esa·-·gr~a"tl:'i tu...d me h·a· ~co~nmo~dJ?.~~ ef.~d~~~~ W\ m! l ~~
í t
vi o pro un amente.
sent
r a entado a comunicar muchas cosas caracter!sticas y r evel
...r~s,,4e tl,a _,~gn~~fl. -ca#a ~qije 1118.&amp;Seribió,..~~~s P.er,epo d

~un tH'J~

;,¡4ª ~/

27
Es el destino de las verdades, según Schopenhaue r, que p a
rezcan pr Í!llero paradójicas y después t r iviales. Freud nos da un
t,uen ejempl o. Pero sus obras comple~~ demuestran otra cosa.
De

esa obra, la carne, lo fortuito, lo cotidiano comienza

a desprenderse, y queda el esqueleto. No podemos saber lo que se habrá conservado hasta 1995, ni siquiera si va a quedar algo
en la forma que él le ha dado.

ble afirmarlo.

Seguirá actuando. Eso es posiFreud ha abierto una puerta que, hasta entonces,

estaba cerrada.
Hay partes en esos once volúmenes, sobre todo en los pri-

meros, que dan la impresión de una cautivadora novela policiaca.

Hay que ver cómo las teortas germinan lentamente, salen de la ó
vaina rota, ven la luz y hacen con frecuencia su aparici n confuerza y seguridad. El arte de Freud es igual en todo: en lasobras fundamentales y en los ensayos cortos, como ese maravill~
~~J.o ~ ~ ~~mi-.so 1':18, ~~iz.é.,
''i~ ~ r.t.ac\ .. so texto a la memoria de Ch;arco~; un esp!r~tu claro, dotado parf;#.a,¡. 4lllfl.. sq~~., lr_as13u ~~mt!leQdo1. 13U~..l'?R -,!_-Qg~es tl?3:~Y~~ ra ordenar metódicamente, trabaJa por doquier en su obra.
lµ,n_~ 99..1-.\ f~~ .R~º?.P&lt;;?-~~ -.~~ F,rp u_.d .qll~ , UJ)&lt;l.'.;i¡~~ ~ ,é,Í: ÍSi•
.
..- .
,:I?i;e-.~~~~P.P-...r. ~ qp11~ ,Y . en'é.ifiiado ,.a. :l.o~ ~~ta.s~· ~~e~- ~
Lo que está de moda en esos escritos pasarl. El Júbilo P~
e~~~ ::.C~mQ ~). ) ~ ~ d~_;.Jlli iuventl!d,. 'ieis.il)g.r- ~ _!.~ :.,~ ~ ril que si~nte~ los estadounidense~ y ~tr~s pueblos deformados~
.~ ,,P._eps~to 'N le PQ.n:ían Ji su ~rvi,-ciq,• ..,.."
··
por el puritanismo al hablar por fin públicamente de la se~al!_
'.:.
~ ...
·
~
dad, eso, no tiene gran cosa que ver con Freud. Quedará el gran
;. :E n . e ~ ~o 618 193-~• &lt;,Ne contempló el despl~ econóudco renovador de las viejas verdades escondidas, de esa verdad qued~ ~us..gia k!-, _eJ\ -Alemania,. los Ptrimeros asaltQs del h,i,tl~~ consiste en que la voluntad del hombre no es libre ••
_l~ pu~1-ic"c.1.Ó'!,--:de ,la:1' C?P.t'~s comp.letas; de Freud toJllÓ las p ~
Olpnes .~e ~ ac~ntec.lJl!iento ;Simbó,lico. Los intel~ctuaiés 8 · .
Los límites de F:eud son . vi~ibl:s en sus obra~. No es -t :-~cna ;-.l-_pqu_i-e-,¿da,,_ qµe -e.t'\tra~ en; la fase de$8~ e-r-,1.da de su inú D10s, pero nos ha ensenado a d1.stlllguir en las críticas que se
"'til· q~~~~ ~nt.í~ .que l .a ~revQJ.;_uc-i 6It ..Pi.i.c9ana-lítica ~~ en ~ le hacen lo que se debe a la enferme~ad. Hay que decirlo, cQnsuce~~vo ~.Para-ble oe- la &lt;&gt;t{a .:- La revi~ta lite;,ariC: y polítt destino a los católicos semi.cultivados: su obra. es la Biblia de
ca,Die Wi!lt~e,_cuy9 direQtor, Ka.rl von Qssietz)cy iba a -se~ los impíos. No se COJIG&gt;rende el mundo cuando no se conocen sus-una ;de-. 1~ pr11g8:I'a,s víctimas de los naz.is,- .P~lic6 ~ñ la firal libros. Sigmund Freud CUJ11plirá 75 años el 6 de mayo próximo.Lo
~poeta ,Kurt. :Jlc1!°lsky, uno- de los lftás bel~s bomeJla.Je~ ~ ind( saludamos con todo amor y todo respeto.
emente- el lilas Justo que pudiera ,e~ar Freud, en vi~:
MOlSES Y EL EXILIO
Se.,.ha .PUbl.tcado l a edición ~COfllPleta de ~as ~b~~s de Freu4
Once VQlume-nes que s ac udiex-on eJ. mundot
En 1932, publica las "Nuevas aportaciones al Psicoanálisis"
colección de cursos ficticios que forman la serie de sus primeUno de lo:; pocos homb~ que ven ese
ooz;rectaiaente- ras lecci ones y donde traza un cuadro COII\Pleto de sus ideas.Ese
parece se~ el propi1) f'reud. Con los laureles- de su gl~ria pue- mismo año , escribe en colaboración con Einstein, "El porqué de
~ decorar las manzanas Podridas de sus adversarios y, si es ~ l a guerra ?•.
b~o, _debe con:enplar al ~.lpo de sus -discípulos y hacerse su PI!
IJnos meses después de " El porqi.~ üe la gue.rca?", es el pia .idea. De3emos a un lado los malos di scípulos, quedémonos •
con los buenos y con él.
triunfo dn los nazi.s en Alemania, el i 11r.endio del Reich::;tag, el

*·

,:~in.~,aó,

e.

¡

hombre

,

.

�28

principio del ~xodo de los psicoanalistas alemanes y el pán
que lleva a J!IUChos qe e1los a Viena. J!:n abrii de 1933, Fer
que decaé rapidamen'te y se encuentra ent.Qnces 81\ una fase a
de su enfermedad mental, suplica a Freud que huya antes que
demasiado tarde. En la última cuta que le escx-i.Jle, éste se
ga diciendo~ "Si me ma.ta.ran, sería clespu,s ~ todo una J,1\Qey;
como cualquiera". un 111és ,nás tarde, lA muerte de ferenc-zi .
deja -en apariencia-, ~a?Ji 1nserrsible.
En el mismo IDQSJ\ento Freuél se entex-a de que Jms 3.il)ros
quemados en Berlín pex-o, lo confiesa citando a un poeta: "He
jadd de 'enten"'dez, al"imunció'! y ~.cree todavía que . aquel tea-tro
bar~ nó tiené··mas v~ior que el' -.de;i; un símbol:.o sini~strQ: . No
pee-ha qué"'·e s ·el :&lt;pré4fudio1de:l.. ~teminl°"realzde ,gu~pueDlo y
doce años imás~tarde, las· cuatto hef'tllana~ qué dejuá en ·Yie
gg~~an eñ€re tos miUones de'l mártit.es
.) , ... ,·:. a .. ,. ., !.
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·Pó~ supuésto·, el psiooanalisis aleinán, ;-judío~po,: natur◄
' z~, _es de tQdáS' la$.:1 inst~tu:cionés., la pcl.merar en s~ afectada~
IE1.t1.ngton, polaco por nac1.onalidad. es conmi nado a abandonar li
airéecióii dél ..rnst:i.'tuto de Ber.J.:tn. y deelde enii-gr-ar. , Ins.tala«
en Paiest~ha, ~fttnda all! un 1.n-stituto que existe todavía y ~
de- -l os p'SiC'oanalista.s israe1..itas siguen- fonnándQse:. A.-Íines~
añó de 19-33, •que .pa-ra tantos hombres. mareó -eL fin de un _mundQ¡
uno de lo-s do~ centros de 0rigen... &lt;llll psicoanllisis europeo, -~
más vivo y el~mas lfi-co en porvenir es definitivamente de-st~
""' En junio de, 1933 la Oeussche •Allgemeae Arztliche Gese~
chaft fur Psychotherapi~ (la .sociedad Alemana, Psiquiatría),
sa ~ control de las autoridades n az.is. El pr.esidente,_ Kret
mer, presehta'' en seguida.. su dimis.ión, es sustituído por Jung·
que -hay &lt;iue~advert:irl~ no .estaba some~icio, como suizo, a ~
,guna clase dé presión-. Jung edita igualmente el Yientralblatt
Psychotberapie, órgano of.i.ciai de 'i.a sociedad donde en 1936
le adjunta como codirector al doctor Goring, primo del jefe ni
zi. La tarea especial de, Juhg- en e'1 seno de este organismo et
trazar una línea divisoria "científica" entre la psi colc;&gt;gía arl
y la psicologra -j~día, es decir, entre l.a GOi:t.rir.a -del ,._incons
cient~ ·colectivo" y el psicoanál,isis cie Freud, contra el cual
era fácil .íhora el desquite.

Freud
tres ensayos
Martin y uno
y poca gente

ya ha escrito, rehecho y por fin abandonado los·
que componen su Moisés. Aparte de Anna, su hijo
o dos analistas, nadie ha le1'.do entone-es el texto
conoce siquiera la existencia de su proyecto.

29
En 1934, l os tres ensayos son terminados y sin embargo -Freud decide ~antenerlos en secreto, Por razones que expone varias veces en sus cartas, r ro no son muy convincef\tSs permanecen parcialment e oscura$ . Come se dijo, la obra se compQne de tres partes, las dos primeras de l as cual es -"Moisés, un egip-cio" y "Si mois,s fuera egipcio •••• "- formaban un todo Y se publicaren en 1937 en la revista Imago, nµ.entras que la tercera,
titulada "Mois~s y su pueblo" sufri ó varias refundiciones antes
de encontrar su forma definitiva.
Esta vez no se trata ya del aspecto ilusQrio y consolador
de la religión, sino de la i dea grandiosa de que la religióncon
tiene una parte de verdad histórica. Más que "El poryen!r de una ilusión" es, pues, a "Totem y tabÚ" a lo que se vincula elMoisés, con la diferencia de que el crimen primero, generador de orden y de civilización, no se sitúa ya en l~s tin!eblas dela prehistoria sino en el pleno d!a de la realidad histórica.
su Moisés en quien, hay que observarlo, acentáa fuertell\e~
te la naturaleza viril, presenta con él mi~ m\\CAOS parecidosque, naturalmente, deb!a dejar adivinar. COtl\Q ~isGs, promulg6
una ley dificil que abrogaba los antiguos cultos s~ersticiosos,
pero los "suyos" se rebelaron contra él y, periódic~ente, han
ca!do en la apostasía. Si no lo mataron con frecuencia lo hanabandonado, traicionado, desconocido, y ahora el remordimie~to,
el sentimiento de un daño irreparable contra Sl los in\pulsa a una veneración excesiva de su persona, pero coll\Q ~is,s, no sabe que será de su obra, y antes de morir tendrá que sufrir toda
vía la última prueba: el exilio.

Hasta 1938, Freud se niega obstinad•ente A 2'})andonar Vi!_
na, que es para ,1 el "puesto" donde a sido colocAdQ Y que tiene el deber de conservar. Al principio del año ,e somete a una
de las operaciones que se han vuelto hs.bituales~en su vida, pero
esta vez la biopsia es más que sospechosa su carc~na ha vuelto. Diez d!as ús tarde, no obstante, vuelve a recibir a su -clientela y en Il\cU'ZO, cuando los nazis invaden Aus~ia, sigue rechazando el proyecto de Jones que, despuis de viajar apre$\U'!,
damente a Viena, insiste en que se refugie en Inglaterra.
Por
fin se resigna a partir. se trata entonces d,e optene:r: la indi!,
pensable visa de salida que los nazis parecen dispuestos a darle o, más bien, a venderle lo más caro posU&gt;le.
un grupo de las fuerzas de asalto hace un registro en sucasa, pero impresionados quizá por la acogida de Martha, que --

�31

30
los invita amablemeJlte a sentarse, los hombres se limitan a llevarse 840 dólares y dejan documentos y papeles. Una setI1qna m,starde welven y esta vez, se llevan a Anna, que pasa presa en la
Gestapo todo el d!a. Pero la opinión internaciQnal se conmueve .
w.c. Bullitt, embajador de los Estados Unidos en Francia, tele-grafía a .ROosvelt, su amigo personal, para pedirle que intervenga de inmediato ante las autoridades alemanas. Hace igual.mente
una gestión cerca del embajador de Alemania en Francia y Edoardo
Weiss solicita la ayuda de MQssolini. Es probable que esta vigilancia internacional haya evitado a Freud molestias o dificultades para que de todas maneras, los nazis lo hubieran dejado par-

te homenaje. :tcs ~dicos de I nglaterra afiolan su orgullo por-7
que su ppís le ha. d:do asilo, mientJ;a~ 4':'e admi:adores desco~~c~
dos le envían antiguedades, para sustituu la celebre CQlecc1.onque creen perdida. El día mismo de su llegada, sin embargo,
Freud eser ibe :
"La situación afectiva de estos días es difícil de captar,
apenas descriptible. El sentimiento de triunfo se mezcla dema-siado íntimamente a la tristeza, porque a la prisión de donde acabam&lt;&gt;s de salir estábamos todavía muy apegados •••• "

lo~ sucesivo se esfuerza por olvidarse de Viena e incl~
sive como si no conociera el nombre. Apenas instalado, vuelve a
El Verlag fue embargado, las obras completas de Freud des-- trabajar , como si no hubiera pasado nada. Durante el año que le
truídas y el 13 de marzo La Sociedad Psicoanalítica Vienesa pro- queda de vida escribe todavía y hace cuatro horas de análisis al
nuncia su disolución y decide la emigración de todos sus miembros dí a, casi hasta el último momento.
Deberá .t tK,"On strui.rse donde Freud pueda residir.
su primer domicilio en Londres ve desfilar a numerosos viJones se dedica a obtener las numerosas visas de entrada que sitantes famosos, entre los cuales hay muchos extranjeros: Ste-hacen falta, no sólo para Freud, sino también para sus hijos y - fan zwei g, el antropólogo Müinowsld, el dirigente sionista Chaím
nietos , su servidumbre, sus médicos personales y, además para - - waizmann, hacia el cual Freud tenía gran estimación, H.G. Wells,
los psicoanalistas vieneses que van a tratar de establecerse en el Dr . Jahuda, profesor de filosofía judía que viene a pedirle Inglaterra. El físico Bragg, quien solicita una recomendación - que no publique su Moisés. Uno de los visitantes que lo impresi~
para el ministro, Sir Samuel Hoare, le pregunta ingenuamente:"Es na más acompaña a Stefan zweig: es Salvador Dalí, que le hace -allí mismo un retrato y que, con su llama de "joven español de tá usted seguro que los alemanes son hostiles a los judíos?".
lizmente e l ministro está informado, otorga las visas necesarias ojos fanáticos y cándidos", lo incita a modificar su opinión sode manera que la existencia de Freud en Inglaterra queda asegur_! bre los surrealistas que, aunque lo habían tomado como patrono,le producían hasta entonces el efecto de peligrosos desequilibra
da.
dos .
Siguen tres meses de espera durante los cuales continuan
El esbozo de Salvador Dalí adorna todavía el gabinete de los tratos con los nazis. Freud, para distraerse, traduce la novela de Marie Bonaparte sobre su perro Topsy y trabaja en la ter traba.jo de Maresfield Gardens, donde el escritorio, el diván, -cera parte del Moisés. Por fin las autoridades concieaten en l a las estatuillas y los objetos familiares de Freud han permanecipartida, mediante un •impuesto" especial sobre la emigración que do i ntactos, en el lugar que ocupaban cuando vivía su dueño.
evidentemente hay que pagar en efectivo Freud, no tiene dinero,Freud logró ac•r el Moisés antes de la oper~ción que juMarie Bonaparte le presta los cuatroI!lil oc'."lo cientos veinticuatro
frió
a
fin de año. La edición alemana de la obra aparece en a-:.51ares que re?resenta:: su ::i.."'lar:za.
gosto de 1938 en Amsterdam. La edición inglesa, que Freud e~pera
El 4 de junio de 1938 Freud aba.."'lóo~a la c:udad donde ha pa- con impaciencia, en marzo de 1939. No obstante la última intersado 79 años de su vida. Después de ur. a~to en París, donde se vención lo ha dejado completamente agotado y poco después se de
alo;a en casa de Marie Bon.aparte, llega a: país donde, tantas V!. clara un tumor que los médicos juzgan in.Qperable. [le¡sde entonces,
=es, había sor..adc con establecerse. icndres le brinda una acogi- sus días no son sino una lenta y atroz élQOllÍa que nadie, ni si-ca i::eal que le da por primera vez la im:fresión de conocer la gl~ quiera sus allegados, pueden desear vet: J'!l.rar. En los dieciséis
ria, ya que no sólo las autoridades oficiales y las altas perso- años que lleva de sufrimiento Freud no ha tomado nunca calmantes,
r..alidaces si.."'lO la mul tit';ld anónima, el pueblo, le rinde un vibr diciendo que "prefiere pensar en las to:-t.uras antes que no pensar
cl aramente". Ahora acepta tomar un poc::.c de aspirina Y con ese •
tir.

En

Fe

�precario socorro continúa su lucha, de m&amp;s de 40 años,
enfermedad y la neurosis.
La declaracióii de guerra lo encuentra extenuado, pez:Q lGa
do y sin pathos, siempre realista. Cuando $U JT1éclico, el Dr. -~
Schur, le pregunta si cree qtte esta guerra será la útt.i.Jlla, res,
ponde: "Será mi última". En el mes de agosto St\ estado no dej1
de empeorar, ya no PQede alimentarse en absc;,luto, el cáncer q1.1eha invadido la mand!bula y el paladar se extiende ahora a las•
jillas y es de temerse una septicemia. El 19 de septiembre ll~
man a Jones a su cabecera para que Freud le diga adiós; el 21Freud recuerda a su médico la promesa qtte le hizo en un principio de ayudarlo a "abandonar decentemente el mundo" cuando el S(
fr.imiento excediera a sus fuerzas: ha llegado el JllOmento de C\I
plirla. Schur asegura que no lo ha olvidado y Freud se lo agra:
dece.
Al día siguiente el médico le da una dosis insignificanb
de morfina que, dada se extrema debilidad, basta para liberarlo
Durante la noche del 23 de septiembre de 1939 su larga vida tor·
turada tanto tiempo toca por fin a su término. Se apaga sin WII
palabra, sin otra Última palabra croe la que deja en su obra, sb
otro consuelo que la inmortalidad que esperaba quizás de su dun
trabajo y que sólo el hombre es capáz de otorgarle al genio, por
una breve eternidad.

BIBLIOGRAFIA
1, Robert, M.
2. Jrmes, E.

LA REVOLUCION PSICOANALITICA, F,C.E, 1966, Mex,
VIDA Y OBRA DE

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º·

SIG!-nP.ID FREUD. Ed, Nova, Bs,As,
Biblioteca Nueva. Madrid.

EL DESCUBRIMIENTO DEL INCONSCIENTE. Galerna Ed.

Psicoanfllisis Individual Y Grupal:
Algunas Ideas para un
Estudio Comparativo
LIC. IDRACIO FOLAOORI

�35

Et .úuü.v-iduo ~ mlemblto de. un gJtu.po,
cwtndo 4U
paltti.c.ipac.l6n en cUc.hc gJtu.po c.o~.l4ta
e.n c.ompoJt.t.alue. de. tal. mane/Ul que. pa1t.e.zc.4 demo4.tJuvuto4 que. no pe!Lte.ne.c.e
en ab6o.t.u.to a tt.útgún gJtu.po.
!/ l..tJ ha. 4.f.do 4.lemp,te. aún

W. R. Bion (1952)

El desarrollo del psicC&gt;antlisis de grupo en los últimos años
acentuado la polémica referente a su utilidad y eficacia en comparación con la práctica individual. Es por ello que nos propo
nemos intentar una discusión sobre las ventajas e inconvenientesde cada una de estas formas, apuntando a un objetivo práctico, v~
le decir, el de plantear a grandes rasgos, algunas de las muchas
preguntas que pacientes y analistas se formulan sobre nuestro t.!,
ma, Confió que nuestro interés se vea continuado por estudios y
discuciones más rigurosos, que aborden en profundidad el
campo
teórico (individual y grupal) para poder de~lindar con precisión
los l!mites de cada una del~$ aproximaciones con la finalidad de
favorecer, finalmente, la indicación del tipo de técnica a emple~
r en cada oportunidad. Si bien me interesa profundamente penetrar
en la discución teórica que ofrece un mayor nivel de cientifici-dad, creo que en muchos cases sólo podre señalar el problema, reducifndome a discutir solamente los aspectos más pr,cticos delmis
mo, dado que en muchos casos la fundamentación teórica no ha sido
realizada.
Trataré asimismo, de clasificar las observaciones en tres -grandes grupos i
1. Aquellas que tienen que ver con la situación terápeutica,
es decir, el encuadre.
2. Aquellas que señalan aspectos del paciente,
3, Las que se ocupan de los aspectos del terapeuta.
ha

1, Diferencias en el encuadre.
Si por encuadre se entiende tod$) lo que enmarca la situación
de análisis y lo hace posible, enton,..-u tendremos que pensar en
*Ponencia presentada al I Encuentro Iberoamericano de Psicolog!a
Clínica y II Congreso Mexicano de Psicolog!a Cl!nica. Nov. 1977
Guanajuato, ~xico.

�36

37

los elementos que lo constituyen, para estudiar sus diferenc
a) La frecuencia
Actualmente se acepta que un análisis individual requie
lo menos de tres sesiones semanales. Dicho juicio carece de
.,tipo de fundarnentaci~n teórica; se trata, por tanto, de lo
experiencia acumulada de muchos años, señala como lo adecuado
Es cierto que la frecuencia no es la que define el análi
sino que esto lo hace el tipo muy particular de v!nculo que
tablece: la transferencia. También son conocidas las posicio
de la escuela francesa donde las anécdotas de análisis de una
por mes se han comentado hasta el cansancio. Todo ello es ci
y no pretendo ahora entrar a discutirlo, pero es general se
maque con menos de tres veces a la semana (por supuesto,
las excepciones que siempre se pueden encontrar), la transf
cia no alcanza el grado de intensidad necesario para permitir
desarrollo del proceso de curaci~n (2).
En el otro extremo, el análisis grupal posibilita
una vez por semana durante una hora a hora y media. Si
tiende que una frecuencia mayor agiliza el proceso, se acepta
con una sesión semanal se dan las condiciones mínimas parac
con el desarrollo de la cura. En el análisis individual, tan~
duración de la sesión como su frecuencia se ha fijado arbitr
mente, o mejor dicho, en base a criterios personales; en mat
grupal ocurre otro tanto, no hay aún fúndamentación teórica
de sentido a la utilización de tales criterios.

(1) En este punto, como en muchos otros referidos al encuadre,
normas que se manejan son creadas institucionalmente, carecí
de justificación teórica. Las normas institucionales s0n de
s!, ajenas al campo científico por lo que su valor teórico es
tamente cuestionable. A falta de conceptos precisos en la mate
es que entiendo lícito recurrir a lo que institucionalmente se
establecido, sin que ello signifique eludir el compromiso de
le adecuada fundamentacidn o reconocer la costumbre como válidl
(2) Nuevamente nos encontramos en un terreno altamente polémi~
si bien es ciert~ que el psicoanálisis define una teoría de la
rano es menos cierto que su puesta en pr&amp;ctica esta jalonada
miiltiples dificultades, ya que la curaci6n no deja de ser un
gar inalcanzable, mito que cumple su funci6n en cuanto completa
una visión del psiquismo, perco irrealizable por limitaciones
los cuadros psicopatológicos en juego, del desarrollo de la t
r!a Y de la técnica y de las determinaciones sociales
al campo analítico.

Deduzco por tanto, que si las apreciaciones que f~jan la fr!
• so·n acertada·s , la intensidad de la transferencia
cuencia
imilque se
1
ra con cada sesión semanal grupal, deberS s~r muy s
ar a a
log se logra con tres
sesiones semanales
individuales, ofreciendo
que
·
.
por ello el grup~;la ventaja de agudizar el proceso.
b) La duracion
i
den
Al O mu similar a lo señalado en el punto anter
s~ce e__
· gt' neyque ver con la totalidad del proceso terapeutico. Si
lo que iet~ amos a un analista
·
•
· d e var10
· s a ños , cuá
con experiencia
_
pr~gun
-tnirno de años de an~lisiB que promedialmente
1lediria
queares. el ......
• un su·eto requiere, se inclinaría a señalar.,.en~e cuatro Y cin o.
7
Jente pcdemos encontrar procesos terapeuticos de nueve a2_iez
N~evam ;s· pero ello no es lo común, tres ª.ños le parecer!a exanos
ma ,
h
do a trabajar
i guo Y
y pensaría que en dos ni siquiera se a comenza

º:

a fondpo. t
lado en las experiencias grupales la situaci6n es
or o ro pues , aqu! los criterios de 'curacion
•
. .,. gru.
pal" son
más compleja,
. _e
nonnement e van.'ables • De todos modos podemos hacer el nu.smo
t 1.nte!!_
ser!a
t o, preguntando a un analista con experiencia. su :esp~es ª.
de alrededor de tres a cuatro años. Incluso el límite inferior é_!
taría en los dos años, como lo señala la Dra. Langer cuar_ido ser!
· e a grupos que funcionan
fl.er
· . con tiempo fijo end instituciones(tal
· 1 ía)
es el caso de grupos terapéuticos para alumnos e psico og
•
Resumiendo, parece ser que la i~tensi~ad del pr~ceso lo ab::via , ya que grupalmente hablando seria posi~le cumplir la total1
dad del desarrollo "con todas las de la ley cuando en la situa-ción individual recién se estaría comenzando.
2 Diferencia en los pacientes.
. .
~ sde el punto de vista del o de los pacientes, el requisito
im~rescindible es que se atengan a la Regla Fundamental: que asocien l ibremente. veremos entonces las implicaciones de esta norma.
a) Facilidad en la libre asociaci~n . .
Todos los que nos dedicamos al analisis, hemos t nido pac~e!!_
7 e asociates i ndividuales que hablan pero que no asoci~n. La lib
7
ci ón es muy diferente al hablar durante los cincuenta minutos
de
sesión• por ejemplo, el paciente puede venirse con el tema preparado d~ante varios meses, y hacer oídos sordos a las ideas que evoca en la situación anl!tica. si bien ello muestra una resiste!!_
cia, puede ser en la práctica bastante difíci~ ~e vencer.
La situaci6n grupal no es ajena a esta dificultad ya que. se
reconocen acuerdos tácitos
.
; ·
de1 grupopara
no hablar ~de nada mientras .transcurre la sesión. La situación grupal es mas permeable a

�38

la "filtración" del material inconsciente: tal es el caso del "r¡
dar" que puede denunciar en algún momento un panorama preciso de
lo que el grupo está sintiendo con independencia de la rigidez-ea
tructural y dinámica- que el mismo haya logrado en ese instante.·
Por otro lado, mientras a nivel individual la resistencia puede.
ser consciente, en el grupo los acuerdos son inconscientes, facili
tándose en ese sentido su señalamiento, Hay veces donde el grupo·
conscientemente también asume una defensa, sobre todo en situacio
nes muy persecutorias, En tal caso el centro del problema no estl
en la resistencia sino en el tratamiento mismo,
b) Disociación afecto-representación
No es lo mismo pasar de un anllisis individual a uno
que vice versa, En el segundo caso el paciente siente más libertad, mas facilidad para expresarse. Si bien estas conclucione~•
den depender del cuadro psicopatológico del paciente, entiendo-·
que hay situaciones que son . similares. Es muy distinto asociar, ·e
cuando se está recostado en un diván con el terapeuta detrás fue
ra del campo visual del paciente, que cuando se está sentado , en
medio de un grupo donde cada palabra que se dice repercute inme••
diatamente en siete u ocho compañeros y en dos terapeutas. Es de•
cir, el compromiso emocional que está en juego, es
mucho
yor en la situación grupal donde, por ejemplo, un disc•.i.rso fríe, t
desafectivizado inmediatamente levanta una ola de críticas
r/.)r
parte del resto de los integrantes, al igual que un dis~urso c~~fuso es denunciado con rapidez. El nivel de exigencia y de com~ro
miso que un grupo requiere es mucho mayor que en la sit~ación in•
dividual donde buena parte de lo que acontece depende del pacien·
te. Tanto las cr!ticas como el compromiso pueden ser exolicados por el fenómeno de identificación: ante un relato cualci.ú.era, el
re~to de los miembros de un grupo se van identificando :on pers?naJes o partes del relato, pero a diferencia de los terapeutasc-Je
pueden discriminarse de tal proyección, los personajes jasan;· .•
"actuar" dichos papeles, tratándose de algo muy simila?·a una c!.ra
matización.
Lo anterior se vincula directamente a otro aspecto del pro~!
so que es el que tiene que ver con:
c) Las defensas
Si en et grupo hay mayor compromiso emocional el ~~oceso ~e
cuestionamiento de defensas adquieren mSs intensidad e~ el aná¡~sis individual. Mientras que en la situaci&amp; individual el anal~s
ta es el único que señala e interpreta las resistencias, el gr~~
se convierte en un cuestionador implacable de todo lo ene dice~

-

.

-

da integrante, incluso en algunos casos, los movimientos corpora

les son asociados por los otros integrantes: en la terapia gru-.:
pal el sujeto está metido con su cuerpo y todo, mientras que en
la individual, lo corporal debe aparecer jerarquizado en su discurso para que el analista lo pueda incluir.
Es interesante ver cómo en grupos preformados (como pueden
ser los grupos analíticos institucionales) en muchas ocasiones,
es traído material del afuera, de la historia del propio grupo
(anécdotas, conversaciones, lapsus) como forma de fundamentar!as
apreciaciones de los miembros del mismo: a veces ello conota una
intensa agresividad de los compañeros que hacen uso de tales re
cursos, pero eso no es siempre así, y nuestra práctica nos
ha
mostrado ejemplos donde casualmente la intensión es integradora,
y la ayuda puede ser aceptada.
d) Rol fantaseado o rol real
El supuesto del análisis reside Qn~qee por medio de latrans
ferencia el analista se convierte en pantalla de proyecciones,pu
diendo por tanto, asumir múltiples roles a lo largo del mismo,ro
les que no deberá actuar sino interpretar. Tal vez sea por esa
causa que la situación grupal es tan diferente, ya que los distintos integrantes van progresivamente asumiendo, con cada uno
de los demás, roles muy específicos que tienen que ver con las
historias p~-rsonales. Para decirlo más claramente, no sólo
se
proyecta en los terapeutas, sino que también se dan situaciones
de intensa transferencia con todos los integrantes sel grupo; pe
ro si bien los terapeutas no asumen los papeles proyectados, los
integrantes sí, por lo que en la intensidad de la transferencia,
el otro pasa a ser -la madre, el padre, el hermano, la esposa,el
hijo, etc.- lo que hace más dramático el conflicto, tanto para
los terapeutas, que lo pueden señalar, corno para los propios integrantes involucrados.
Por todos estos aspectos, es que se dice que el grupo actúa
como ''caja de resonancia" donde se amplifican las problemáticas
individuales conllevando un sentimiento de pertenencia muy inten
so Y facilitando así el proceso analítico.
Debo señalar que la situación descrita es la considerada ideal y que muchas veces no se da; cuando esto no sucede es por
que se movilizan vivencias muy primitivas donde predomina lo paranoide, generándose así, un clima de desconfianza que no permite avanzar al grupo, aspecto éster que aparece con más frecuen-cia en los grupos pre-formados por los vínculos que los integrar.
tes ya tienen entre st, incubando dudas de que las relaciones eñ

�40

41

bl nivel de "atención flotante" para entender lo que va suce~
el grupo analítico les pueden deteriorar aquellas que mantienen
!~en:o en cada quién y la vinculación que cada cual estableceE_on
afuera.
el proceso central. De este modo, y a pesar de que para cad~ i~
3. Diferencias en los ter~eutas.
dividuo
resulta en una primera instancia muy frustrante, sera n~
De igual modo, también en los terapeutas se pueden señalar
io
dirigirse
al proceso grupal, ya para . favorecer dla inte-importantes diferencias.
cesar
gración, ya para mostrar alianzas, competencias y acuer os que
a) El número.
dificultan
el avance del grupo, Hay que tener en cuenta que la
Concebir la situación analítica individual es pensar en un
frustración
en el medio grupal es mucho mayor que en el indivi-terapeuta y un paciente. Cuando lo hacemos para el analisis grii
dual.
En
el
segundo el problema estriba en que de repente el t~
pal se nos ocurre un grupo y dos terapeutas, si bien puede fun:
rapeuta
permanece
callado largo tiempo, pero al menos permanece
cionar excelentemente con uno solo. Creo que la inclusión de dos
terapeutas ha tenido diversos motivos: algunos han hablado de re presente escuchando. En el medio grupal hry varios niveles de
pueden
producir la situación familiar por lo que se decidieron a incor: frustración: los terapeutas pueden permanecer callados;
interpretarle
a
u.no
y
a
ot~o
no,
con
lo
que
muestran
_
preferen
-porar a "papá y mamá". Otros piensan que cuatro ojos ven más que
cias;
pueden
interpretar
lo
personal
en
to~
?rupal;
con
loiual
dos, y ello es absolutamente cierto en un grupo. Tal vez,
unos
terceros se sintieron incómodos de tener que observar e interpre toun lo personal pero lo distri~yen equitaattW'lllaente, rompiendo
tar, perdiendo el registro de lo que acontecía y se inclinaron a tl c!ee~ de alianza bipusonal paciente-terapeut.a; e incluso .PU!,
4a deSMtorizar un dieaurso ~ ee11truse en otro, mostrando •!.
incluir un observador no participante que registre únicamente.
El hecho es que la situación grupal es mucho más compleja. tieltamente su rechazo.
Tal e.s asf q\16 la ..tu.a qrapatica ~ á ubicarse m&amp;9 pr!
que la individual donde sólo hay un discurso. En el grupo
hay
cisamente
en un justo medio, según el lllGlllento espec!fi~o que se- "Tl a; ':'l'."11rs,-, por integrante además de un discurso colectivo y am•
viva
en
el
grupo.
bos niveles deben ser seguidos en todo momento. Aunque ha habi•
c)
La
contratransferencia.
,
do intentos de incluir tres terapeutas -sobre todo en aquellas
Debe
reconocerse
qúe
los
sentimientos
que
se generan en los
situaciones de aprendizaje- ultimamente la experiencia señala a
terapeutás
grupales
afloran
con
mucha
mayor
facilidad
que n la
la coterapia (dos) como la forma que brinda mayor practicidad,El
7
criterio de "practicidad" como es de suponer es meramente empí- situacion individual y ello no es solamente por su presencia co!.
rico. Así, ambos intervienen y registran, realizando una verda- poral visible en el proceso, sino por la intensidad que adquie-dera tarea de subgrupo dentro del grupo mayor. Entre las venta-- ren los vínculos. Lo ya señalado para los pacientes en cuanto a
j~s se destaca el modelo de cooperación que se muestra a los pa- que cada vez que habla uno, hay varios que lo están mirando, tcl!,
cientes, los que usualmente, sobre todo el inicio, se guían por bien es válido para el terapeuta que en esta ocasión no puede e!.
uno de competencia. Además, facilita la integración de lo pro- conderse detrás del diván: todos sus gestos por impereeptil»les
yectado-disociado en cada analista, Es importante que la pareja que estos sean serán registrados por el grupo. Pero, además, no
terapeútica (horno o heterosexual) funcione con un alto grado de es lo mismo ser pantalla de proyecciones de un individuo que se!.
sinceridad y múltiples puntos de acuerdo básico de lo contrario lo de ocho simultaneamente, con lo que lo proyectado adquiere m~
~
'
l
e grupo hara efectivo en la realidad el deseo de separación de cho mayor fuerza.
En suma, se me ocurre que la situaciSn de análisis indivi-los terapeutas-padres. Tal grado de acuerdo no era tan necesa-dual
mantiene
aún gran vigencia, sobre todo para determinados~u!
rio cuando en épocas aún no remotas, uno de los terapeutas perm!
necia silencioso.
dros psicopatológicos, No se trata de oponerlos sino de estuCia
diar los niveles de especificidad de cada uno. LLama la aten~+.¡
b) La tarea interpretativa,
En el psicoanálisis individual la interpretación va dirigí- ción que en determinados ambientes se desprestigie el nivel grutratándolo, por ejemplo, de poco profundo en comparaciÓ!!_con
ªª.ª las resistencias fundamentalmente, con el objetivo de resti pal
la
aproximación
individual, En realidad, la critica es en su t2,
tuir el proceso de libre asociación. Tal finalidad se mantienetalidad
inadecuada
ya que la ''profundidad", en Última instancia,
en el análisis grupal, con la variante de que hay que sostenerun
depende del propio paciente involucrado, que permita un mayortra-

�42

43

bajo de las situaciones más primitivas. Ello es posible tanto ea
la terapia individual como en la grupal, Desde el punto de vis,,
ta del terapeuta, ambas situaciones no son diferenciables ya que,
por lo explicado, el terapeuta tendrá en su mira lo individual y
lo grupal. SÍ en cambio conviene aclarar que por el tiempo ded~
cado, así como por la pre sencia de otros en el grupo, no es posi
ble ver todo lo que cada uno tendría Qara aportar, es decir, 'M
es pensable introducir el discurso del análisis personal,
tal
cual, en la situación grupal, En este sentido podemos decir que
el grupo presenta menos "especificidad" que el análisis individual, se trabaja menos el detalle, el matiz, sin que ello impli•
que niveles de profundidad,
Creo que por un lado la represión es más fuerte en un grupo, pero por otro, el que habla en el grupo no deja de asumir
en ese momento, un papel de portavoz, donde el resto, en mayor o
menor medida, se está sintiendo representado por el que hace uso
de la palabra. De igual modo la interpretación le llega al
que
habla pero~ambién al que no habla en tanto el callado permanece
desde un comienzo -si bien no en todos los casos- identificado
con el expositor. Otra diferencia: es posible mejorar en un grupo aún permaneciendo buena parte del tiempo en silencio,
Pero se me ocurre que hay otras vertientes que determinan la preferencia por lo individual y ellas se vinculan directamen•
t ~l tipo de sociedad donde estamos insertos, sociedad que basada en la propiedad privada fomenta la idea del terapeuta privado: fantasía principal de los grupos analíticos donde se busca reiteradamente formar alianzas con el o los terapeutas y excluir
al resto de los miembros.
Sin embargo, tal ideología se ve apoyada por razones defuer
te cotltenido económico: de lo ya expuesto, es facilmente deduci:
ble que el análisis grupal presenta la posibilidad de inéluir-mayor número de pacientes popularizando y abaratando sustancialmente los costos del tratamiento. Dicha popularización atenta -contra los monopolios del ejercicio analítico y contra nor1J1asque
se han implantado para su mantención. Tal el caso, por ejemplo del criterio de que el análisis debe ser pago y caro, lo cual ha
ce que se conserve en las manos de pequeños grupos que pueden
cer uso de tal servicio, excluyendo sectores necesitados de aten
ción. Pensemos simplemente en la catástrofe que se produciría-:
en la práctica privada si instituciones pÚblicas de salud pudiecen brindar como un servicio más, análisis grupal a todo aquel que lo necesitara, servicio que siendo antieconon\.icó en la aten-

h!

ción individual ya no lo serfa en el campo gnpal, El análisis grupal entra en las sociedades analíticas tradicionales por cuanto ello significa un mayor ingreso por hora, ampliando paralelamente la base social y aumentando a mediano plazo las solicitu-•
des de incorporación, reconociendo a la institución y reprodu -ciendo el sistema.
se pueden explicar as! las dificultades que tuvieron aque-llos que llevaron el wlisis grupal fil seno mismo de la Maestrf
a en Psicología Clínica de la UNAM, por cuanto a la posibilidad
de dar una formación completa en psicoanalísis a nivel universi~
tario atenta contra las sociedades tradicionales que corren
el
riesgo de perder no solo el monopolio de la técnica sino también
de una respet able clientela. Algunas universidades privadas, lejos de incorporar la técnica grupal favorecen el análisis indiv!_
dual privado; no se enfrent.an al problema sino que optan por gu!_
arse por los interes es de clase.
Soy consciente de que muchos de los puntos señalados aa lo
largo de este trabajo pueden ser cuestionados, ya que como manifestaba al principi o son pocos los que -en el eampo de latera-pia grupal - presentan una adecuada y rigurosa fundamentación -teórica. En realidad, la práctica analÍtica en grupo, no cuenta
aún con una teóriac6berentemente articulada que le de status cien
t!fteo a su práctica clínica, lo que no implica desconocer los invalorables aportes que se han realizado ya, y los que se sigum
haciendo. De todos modos pienso que en este momento, aún tan pri
mitivo del desarrollo de esta práctica, las impresiones muy per:sonales que la experiencia va asentando, resultan útiles como ID!_
terial de discución y crítica para aquellos que aspiramos a trae
bajar más rigurosamente en este campo.

�44
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Formación Psicológica del Médico
J. CARLOS PLA

El Dr. Pierre B. Schneider profesor en la Facultad de Medicina de Lausana define, en su muy útil texto publicado en 1969

(1), a la psicología médica como "una disciplina que se puede ense
ñar, dando al médico informaciones y conocimientos suficientes para que pueda comprender a su enfermo en tanto q,Je persona sufriente de una enfermedad y que pueda tratarlo mejor según los datos -científicos habituales, pero teniendo en cuenta a estos datos psicológicos", Agrega: "la relación médico-pacient e es el objeto pri vilegiado de la ps i cología médica, pero no exclusivo .••. Una praxis
centrada sobre el hombre enfermo, sus reacciones a la enfermedad y
su relación psicológica con su médico. (Por hombre enfermo entiende al que sufre de cualquier enfermedad). En el mismo libro, dis-tingue dos técnicas de entrevista médica: la anamnesis metódica y
B.A., 1962,
12. Taylor, F. K.; Un Análisis de la Psicoterapia Grupal Escuela la entrevista no directiva. En una intervanción en la "II Confe-rencia Internacional sobre la Formación psicológica de los médicos
P7ivada de Psiquiatr!a social, B.A., 1963.
'
1 3, Z~ermann, D,1 El psicoterapeuta frente al grupo como tota(2) (París 1964) ,Schneider comenta: "Tenemos, en Suiza, la gransuerte
de no tener jamás programas que cumplir. Titular de una cá¿.1.dad Y la contratransferencia, en "El Grupo Psicológico"
tedra,
hacemos lo que queremos, de tal modo que todas las innova-~rinberg, Langer, Rodrigué, Nova, B,A, 1959,
'
ciones son permitidas . Dependen del profesor".

La psicología médica se puede enseñar; el médico manejar diver
sas técnicas de entrevista; todas las innovaciones son permitidas:Tal vez con envidia al suizo que, como uruguayos, quisimos ser
y nunca fuimos, encontramos que las conceptualizaciones del Dr.

�46
Schneider a la vez que recogen didácticamente los fecundos
de Michael Balint, traslucen la calma propia de un momento
co.
. Durante cinco años, hasta nuestra reciente y ~olectiva cesant
integramos un equipo docente que intentó, en la Facultad de
cina del Uruguay una praxis de enseñanza que tematizara sobre el
hombre e~f~rmo, sus relaciones consigo mismo, con la enfermedad
c~n el.medico. Y que fuera al mismo tiempo, proceso activo de
tionamiento de una identidad médica. Esta experiencia ahora inte
r:mnpida, nos sigue Planteando innumerosos problemas teóricos y pr
t.icos.
Partamos de una teoría moderna de la patología
la· biología humana. Así, la obra de Canguilhem "l~
tológico" (3).
Georges Canguilhem da como razones de ser de la medicina al n
chazo de. la muerte, del dolor, de la dificultad para vivir. " •• J
rro el riesgo, nos dice, de fundar la significación de lo normal
mediante un análisis filosófico de la vida, entendida como activi•
dad de oposición a la inerencia y a la indiferencia. La vida tra•
ta de ganarle a la muerte, en todos los sentidos de la palabra "m
nar , ~te to~o en. el ~e la ganancia como aquello que se adquiere•
P&lt;;&gt;r el ... Juego La vida Juega contra la P.ntropía creciente"" •..••
vida solo se eleva a la conciencia y a la ciencia de sí misma por
la inadaptación, el fracaso y el dolor •••• 11 "En materia biológica·
el path~s es qu~en condiciona al logos, porque lo requiere". "En •
patologia la pr.lntera palabra históricamente hablando y la última·
P~labra lóg!c~ente hablando, le corresponde a la clínica. Ahora•
bien, la clinica no es una conciencia y nunca lo será incluso cua
do utilice medios cuya eficacia esté cada vez más cie~tíficamente-'
garantizada. La clínica es inseparable de la terapéutica, y ésta•
e~ un~ técnica de instauración o de restauración de lo normal cu~
finalidad, a saber la satisfacción de que una norma esté instaura·
da, escapa a la jurisdicción del conocimiento objetivo" ••••
11

,

,~

. :poyándose en las concepciones totalistas, "organísmicas", de
~ric e, ~ldstein, Von Weizzacker, plantea Canguilhem que es "me·
dicarnente incorrecto hablar de Órganos o de tejidos enfermos. La•
~nf~~edad es un comportamiento de valor negativo para un ser vivo
individual concreto, en relación de actividad polarizada con su me
dio ambiente ••• siempre es la relación con el individuo enfermo,.:
por intermedio de la clínica, la que justifica la calificación de
patológico." Según Goldstein, la enfermedad es conmoción y puesta·

en peligro de la existencia individual ••• Aparece cuando el orga-nismo es modificado de manera tal que llega a reacciones catastr~
ficas dentro del medio que le es propio. La preocupación por ev.!,_
tar las situaciones generadoras de este tipo de reacciones, expr!:_
sa el instinto de conservación. Siempre según Goldstein, este in.!.
tinto no es ley general de la vida, sino "ley de una vida retraída, estrechada monótona. El organismo sano afronta riesgos, aceE_
ta la eventualidad de reacciones catastróficas •.• mide su salud por
su capacidad para superar las crisis orgánicas ••• Lo característ.!,_
co de la salud es la posibilidad de superar la norma que define lo momentáneamente normal, de tolerar infracciones a dicha norma(infracciones, por otra parte, que son las que revelan y permiten
conocer a ésta) e instituir normas nuevas en las actuales situa-ciones (irreversibilidad de la no.rmatividad biológica) ••• "La am!:_
naza de la enfermedad es uno de los constituyentes de la salud".
. Estamos atentos a cuán separados estamos ya, a través de es-tas concepciones modernas de la patología, de la medicina positivista desarrollada durante el siglo XIX. En ésta se llegó a cons~
lidar una teoría segÚn la cual los fenómenos patológicos sólo son
en los organismos vivos, "variaciones cuantitativas, según el más
y el menos, de los respectivos fenómenos fisiológicos". Una tal continuidad borra la diferencia estructural que emerge con la enfermedad. Esta, entonces, dice Canguilhem, ya no es objeto de angustia para el hombre sano, sino que se ha convertido en o~j eto
de estudio para el teórico de la salud. Suprimida la angustia en
lo manifiesto, diríamos, la muerte no es ya angustiante, converti
da en una variación posible de lo natural.
Actualmente, sin apartarnos de la biología, reaparece el significado central de la angustia frente a la muerte. La adquisi-ción de nuevos órdenes vitales aparece como respuesta frente al peligro de la existencia. Satisfactoria creación de normas nue-vas he aquí una definición de la cura que nos conecta indisolubl=men~e con el mundo de los valores. Provocadora reinstalación del
sujeto en la medicina. Procesada desde el campo biológico.
¿ Hasta dónde va el médico en esta partida contra la muerte?(hasta suprimirla fantaseó, positivista sin saberlo, un grupo denuestros estudiantes). ¿Hasta dónde su jugada contra el dolor, co~
tra la dificultad de vivir? lCuáles son los limites del campo, dentro del cual el médico es todavía médico? El esquema positivi!
ta que no da cabida central a la angustia, que permite op7rar, con
un conocimiento seguro sobre variaciones preci~as Y loc~l1zadas de lo natural, que ubica al médico en el prictico estudioso de la

�48

49

enfermedad-objeto que está en el otro, lo coloca también en único
..
herramienta, en esta práctica, de una patología de dueño del saber del cuerpo del otro. Posición que le da una au~SU principaa1total (tal como la denomina) será su propia persona. · d d y un prestigio
· · crecien
· t es, que l o 11eva incuso
· 1
.. a si· mismo
·
ria
a exceder-"' la person
. l·ca que debe presentarse atencion
Y a 1a s 1
como consejero del arte de vivir. Nuestro siglo se ha caracteri- Lo ~e.imp que aseguran su eficacia, y que debe aprender a usar. .
.
Ba 1.in t
zado por las exasperadas contradicciones
entre este esquema, que condiciones
,
instrumento. Muy categóricamente, nos advierte
.
1
"'d.
.
,.
'd
se
el
como
.
.
d
b
persiste en os me icos como concepcion i eal muy valorada, y los
.
no pueda cumplir con estos dos requisitos, e e man t erepetidos y grandes cambios que la realidad histórica y social ,- que , qu~enargen de la psicoterapia. sus grupos formativos ~rahaque
ª . miplarnente , en el análisis del proceso
contratransferen_:
l la
d evolución
1 de
b . losd conocimientos, proponen a la medicina en- ~erse
Jan, princ
, •
d b
e mo o y en e o Jeto e su quehacer.
cial de los médicos con sus pacientes. El clin~co e_ e aorove~-char como formas de contacto, la variedad de sus :c~iones pos~-Crispado, obsesivo, muy violento muchas veces, resuena el des bl con aquéllos: anarnnesis sistemática, examen fisico, estudios
l
. de con respecto a 1o psico
· l"'
·
" iesto no es medicinal
· ·
"•
es
,
·
"' ·
"' pr ofunda ,
in
ogico:
complementarios,
medicacion,
apertura psicot~rapica
mas
En las interrogantes actuales tienen, como es conocido, una . diálogo con los familiares.
influencia clave los aportes de Michael Balint. Psicoanalista del
l Es esta una postura realista, de progreso? lO, ubtendida grupo húngaro, inicia en Londres, en 1949, en la Clínica Tavistok,
una fantasía médica de omnipotencia frente a la vida Y a la una experiencia de enseñanza e investigación sobr~roblemas psico po~rte es una postura, de ser aceptada, destinada a abrumar Y alógicos de la práctica médica general . Su libro mas importante es :sorg~izar al médico en sus funciones terapéuticas?
"El médico, su paciente y la enfermedad". (4) (1957); tendrá gran

7

difusión internacional en la década del 60.La obra de Balint, surge hacia la mitad de este siglo, en elUn hecho origina su refle~ión:. buena parte del malestar exi! seno de una praxis en la cual el lenguaje de los pacientes es mutencial es derivada, en nuestra sociedad, hacia el consultorio~ cho más apremiante, mucho más exigente en sus reclamos ~e.ser oídico, bajo forma de en.fermedades aún no organizadas.- La queja es do. Ya no alcanzan el lado sugestivo e la ~i':1'1ra del m:dico, niun fenómeno social. Un número grande de individuos, cuando no PU! su calidez , ni incluso su comprensión intuitiva. Todav a l~,re-7
den seguir más solos con sus dificultades para vivir, cuando bu! presión psicológica obliga a un modo indirecto~~ comuni~acion.
can a quien quejarse, a quien pedirle cuentas, y a quien, de al-- Las ver dades de la vida de cada cual, insisten 1rreve:siblernente.
gún modo se haga cargo de su crisis, buscan al médico. En una e- Gri tos mudos, dolores sordos que buscan oírse de ser oidos, en--~
tapa inicial de tanteo, le sugieren a éste varios nombres para el cuentran el canal de las enfermedades para manifest~r e. Vengat~
7 cada ve:
mal, le muestran algo así como el borrador de diversas enfermeda- va queja, revienta en una crisis orgánica, espera magica
des; aquélla o aquéllas que el médico acepta constituirán el obje más débil intensos deseos de muerte, de renacer, tal vez, despues,
to del tratamiento, el campo constitutivo más o menos desplazado; de una mu~rte que no llega nunca. Entrega pasiva ~e~ cuerpo~ .. lpade la lucha por una nueva forma de vida. ¿Por qué el médico, co-- ra ser atendido hasta qué punto? lQUién pone el linu.te? lQuien le
lectivamente hablando, toma esta tarea? lPor qué el paciente lo - da entrada auténticamente, a los conflictos?
busca para ella? lQUe esperan ambos de la misma? lQué es lo que e
fectivarnente así intercambian?
Balint la acepta porque, valga la tautología, la considera una tarea médica. En su línea de pensamiento, se trata de hacerla
lo mejor posible. Aprender a escuchar, no apurarse excesivamenteen establecer un diagnóstico, evaluar el sufrimiento psíquico y
físico, descriminar sus causas realmente determinantes. sólo los
pacientes con trastornos psicológicos graves y complicados, deben
tratarse con especialistas. El resto constituye el amplio campo de
acción psicoterapéutica del médico general. En gran parte inex-plorado, éste debe efectuar en él todo un desarrollo instrumental,

Juan F., de 42 años, divorciado, peluquero, hipertenso, segu~
da hemiplejia en el curso de seis meses. Morirá pro~ble~~te -pronto, probablemente solo. Acortada, desasist~da vida. ~;no gr~
de, difícil, pendenciero, por períodos alcoholista. Perdio~su padre de pEiqueño. su madre volvió a casarse con un ho~re discolo,
haragán, alcoholista, peluquero. Su mujer lo ha deJado hace ~a años, no le trae sus hijos al hospital. El fabula retrospectivamente hazañas reivindicativas en historias de celos. Sus henna-nos mayores tampoco vienen a verlo, hace años que no t~enen trato
con él . Sal una, viuda, con hijos chicos. ~l~a es quien le_~aga
la •casa de salud" en la que Juan- estaba residiendo. Su mari 0

�so
era lo único que lo ayudaba en la familia
Juan no
51
del
tarse mucho en la sala por este error, nadie habló más del asun
st hospital. No quiere volver a esa "cas~ de salud" en la
e aba. después que tuvo su primer accidente hemipléjico. En 1á mu nadie hizo algo por rectificarlo. Nosostros, sin función asi~
cual hizo la segunda hemiplejia. La clueña es miserable dice toenc,ial en el servicio, contribuímos con una inadecuada buena vodaba mal
'
' t
d
f ·
ª comi. da, porque e,#1 pagaba poco, le juntaba todos
lo 1 tad a que el paciente se sienta engañado, trampea o; su ri--carnentos en una sola toma diaria. Cuando se los daba. Una
~nto,agregado a la sensación de que, igual que en el texto de r~lata, despertó entre dos muertos, dos viejitos de las camas 1Dl8 reivindicaciones con respecto a su familia, se libraron de él
cinas. ¿Fantasía o realidad? Vaya a saber Ud. si le está
sus de una carga.
tando esta distinqión.
·
com
Fernanado E. era un paciente de 48 años, con una valvulopatía
La hermana nos dice: él imagina mucho, "la señora
·
tral
y una insuficiencia cardíaca grave. Estaba muy ansioso .PO!.
mala., no hay otro remedio, convénzalo doctor, él tiene que IDl
.
que
un
cardiólogo
del hospital le hablo; de una pos ible ope~acion.
esa casa, no le puedo pagar otra. se sorprende cuando le pr
si no puede tenerlo en su casa. iAh, noi ella es cardíaca, me En la clínica, ya se había decidido no operarlo. Le aconseJ~~-a ___...,
muestra las recetas de digital, ya hizo mucho por Juan. Tiene uno de los médicos tratantes que se lo comunicara claramente, s~
rayándole además, sin mentirle, todo lo positivo que todavía se do por ella, por sus chico.
podía hacer por él. Pasaron 2-3 ~ías y nadie le h~ía ~ic~o nada.
¿y lo; ~dicos que ~o asisten? Ellos conocen el cuadro va volviD:&gt;s a hablar con el mismo medico y le propusl.lllOS ir Juntos a
lar ence:alico. Nada mas saben de esta historia. Mejor die conversar con el enfermo. Por dos veces acordamos una hora; por ~n consignado los datos "sociales" en la ficha clínica. y có dos veces no pudo ir ocupado en otras tareas. Al quinto día le e!.
plicamos nosostros a . Fernando porque no se iba a º1?8-:ªr y cual
bamos a enseñar psicología a los estudiantes, nos consultan
era el plan de su tratamiento. Muy grande fue el alivio de su anque lo enc~entran "de~rimido", porque muestra poca ~!untad
los tratamientos fisia~ricos, y, sobre todo, porque se ha pue siedad. Aprovechando la amistad con el colega, le señalamos su-•
muy ~al cuando le hablaron del alta. Muy lejos se hallan los huida. Me confió que era cierto, que reduce mucho los c~ntactos--- ·- -con los pacientes más graves, con los que siente poco que hacer.
lo a~tst~n de percibir, de se~tir, las vivencias de Juan de qu
~ ~u salida del hospital, caerá en el vacío, en el desamparo,
En una clínica quirúrgica de nuestro hospital, una niña de 12
ira derec~o para l~ muerte. Aconsejamos y fue aceptado, que
años estuvo 20 días recuperándose, ya lúcida de un traumatismo de
quedara aun unos dias mas en la sala. E., inadecuadamente, to cráneo curándose las heridas operatorias de una notable repara-,
,#
mos Pal!:te de las funciones de los médicos tratantes: hablamos ción plástica,
sin que nadie le dijera que su padre habia muertocon ~a hermano_quien, frente a él, nos aseguró que iría a visi en el mismo choque en el que ella se accidentó. La madre iba ~o:lo dia por medio, que controlaría la comida que le dieran el
dos los días a verla. Ahogada por la angustia y por los sentimi~!l
do e~ ~e tomaría sus medicamentos. Balanceando sus posibilida tos de culpa, por los graves conflictos que había tenido con su~
economica; las del trabajo en policlínica, acordarno's con ellos marido, no se lo decía. A los 20 días uno de los cirujanos pidió
que
vend:ia a atenderse cada 15 días, Le comunicarnos también que viniera un psiquiatra a comunicarle a la niña la muerte de su
10
_tratara 1~ Dra. G. (una de las médicas de la sala), a quien Padre.
plicamos la importancia, para Juan, de no espaciar demasiado 1
consultas, de hacerlas regulares, de que hubiera alguien conocil
En una reciente encuesta de investigación in~titu:ional,,UI_l
por J~an que asumiera la dirección ele su tratamiento, de toda ~paciente internado en el Hospital de Clínicas ~i~esto: "la eti-.
necesidacl de ser sostenido y guiado. La verdad es que creemos ca de los médicos de este hospital no les perm.1.te indagar en losla Dra • apenas si nos oyó, como si no tuviera tiempo para hac problemas personales de los enfermos"•
lo; aunque no~ ~ijo el día que trabajaba ella en la policlínica,
.
.
En estas1 cond.1.ciones Juan aceptó el a1ta Al irse una f
. n
Estas conductas que configuran un estilo médico, estructuran
. l d. ... h
·
bal
de
ria e
º ~rapara 40 días después. se• la marcó' en su uncio
tarje algo que va mucho más allá de las discord~as ver
es a cerca,
no sabemos si especificando o no el nombre del médico tratante. si la psicología médica es encesaria, .º si.es una_charlataneria
Nos enteramos del "error" administrativo por los estudiantes
inútil y/o dañina. Hemos presentado situaciones eJemplares ocurrí
seguían el caso, impactados por el hecho de que nadie pareció
.1

�52
de 10 irracional. El mismo Fo~caut~ muestra co~ ~a _experi~nc ia -

1 locura fue reducida a silcr,cio por el pos1t1vismo; como el
de • a · atra del asilo , observador y clasifica
· · d or, se co_oc
, a t aJa
· nte_
psiqu\ntre los que están "del otro lado de la locura", "repr€:se~
mente
. .
• d que encierra
·
d0 a la vez los pres tigios
de la autorida
Y el t~
d e la razón aue
juzga". El poeta lírico,
Hold~rlin,
Nerval,
rigor
•
,.
,.
1
.
reconocerá a sí mismo en el loco. Jamas lo podra hacer e psi.se. tra de asilo, el cual "domina" , ... iteralrnente, a la locura --quia
. .
. .
"P
p '
1
transf o rma,.ndola en objeto de, conocimiento pos ic ivo .. , . ara , .1.ne,
lo que constituye la curacion del l oco es su e ~tab1~1za~~on en un
1
tipo social moralmente reconocido y aprobado.
Es esencia1 p~r~llo su obediencia ciega. Aconsejará Leuret , ~n 1840, a los medi~os: "QUe vuestra razón sea su regla de conáucta". "Cuanto más a!?_
soluto es el dominio del psiquiatra sobre ~1 enfermo, ,cuanto m~nos racional se vuelve su practica, paradójicamente, ma~ se.:nci~
a S u teoría en el positivismo". Freud retoma la comun1.cac1.on con
rr
· de 1.ª h 1.~
. t eria
·
la locura a nivel de su lenguaje. Parte del :s~ud1.0
el medico, 1... a hipnosis. Como lo recuerda J .P. Valabrega (7), Freud ha dicho en "Consi y de la mayor alineación del enfer ,lO en
,.
. l
.
'd
deraciones actuales sobre la guerra y sobre la muerte" (8) : "la Es el primero, dice Foucault, que tomo en serio a ~areJa me iconica manera de hablar de la muerte es negarla". Pero ha dicho • enfermo. Y, a través del análisis de la t:ansferencia, _el terape~
ta juega una función clave como figura alineante-desali.enante.
cho más aún, cuando ubica a la neqación de la muerte como "una
vención cultural", como muerte propia, y que es también, capita
Pero además Freud, a partir de la publicación, en 1905, de
te, negación de los propios y violentos deseos de muerte, den~
sus
"Tres ensayos sobre la sexualidad" (10), revoluciona los contros deseo~ asesinos, y de los violentos y asesinos deseos del;
ceptos
psicológicos sobre el cuerpo. Muestra Freud como.las pu~-otro para con nosotros. También la represión de nuestras pulsiosiones
sexuales, desplegándose por aposición sobre funciones vit~
nes incestuosas es una condición de posibilidad de la cultura, t
en esto, coincide Freud con Lévi-Strauss, con los antropólogos. les de conservación, no tienen las características de ~n corn~rt~
más importantes. Esta represión ligada a la cultura, es fuente~ miento hereditario, fijo , propio de la especie. Nada mas variable
sufrimiento, de inconscientes sentimientos de culpa, de un "mala que el objeto de la pulsión sexual. La subordinación ~:l pol~rtar en la cultura" (9), de una gran hostilidad del hombre para· fismo infantil a la primacía de lo genital y la eleccion de obJecon su condición social, para con el trabajo creador de la culm tc en su forma definitiva, esté~ ligadas a las vicisitudes de la
hi~toria del sujeto. Le hetero o la homosexualidad de un indiviCada época, cada estructura social, cada variante cultural ,• duo no son hechos dados, naturales, sino geu resultan de un proc~
plantean este problema de una forma decisivamente diferente. La· so hist6rico. QUeda demolida así la vieja noc~ón psi~iá;r~ca de
precisión de esta diferencia es indispensable para una profundiu la degeneración. El cuerp~ concebido, en el niv~l P~!cologico, e~
ción en el problema. En este trabajo queremos subrayar las condi mo un conjunto de zona erogenas (12), la sexu~l~zacion del pe~saciones psicológicas sobre las que se asienta una creación culturÍ miento, permiten entender a los síntomas neuroti.cos, como fen~menos de transacción entre las instancias represoras y las pulsio-la medicina moderna. Y cómo de un "malestar en la medicina" , surnes sexuales.
ge el Psicoanálisis. Y cómo refluyen desde éste, interrogantes que desarticulan la síntesis pc;,sitivista o incrementan seriarnen~
La obra de Freud surge en el campo de la psicopatología e i-:
los conflictos del ejercicio ~dico.
rradia como acontecimiento fundamental de la cultura de nuestr~ ~
Dice Michel Foucault, en "Histoire de la folie" (6) que uno poca. Hasta después de la segunda guerra mundial , se puede decirde los rasgos fundamentales de nuestra cultura es el de mantener- que no toca el edificio central de la medicina (no 1~ hacen!l~s enfoques psicosom!ticos de Alexander y la escuela psicoanal tica
se, de una manera decisiva e indefinidamente resuelta, a distanc
de ehicago, por eJ'emplo) • Durante el transe11rso de esta guerra, Y

das en nuestras clínicas universitarias. Ejemplos de algo que
da Y se evidencia de un modo más caracter!stico, m&amp;s nítido,
donde la medicina se enseña: en los hospitales. se trata de una
radical estructura de no querer saber. Ligada constitutivamente
la medicina moderna, tal como ella se configura a partir de los
Últimos años del siglo XVIII y tal como se desarrolla potente
durante el siglo XIX (léase el imprescindible libro de Miche l
cault: "El nacimiento de la clínica", (5). Esta práctica que se ·
despliega esplendorosamente, con logros formidables, se asienta
bre: la_nega:ión de la muerte; la represión de la sexualidad;~
no unplicacion de la persona del ioodico en el proceso de la e
medad; la escucha del paciente no en tanto que sujeto particip
te, sino en tanto que habla a través de él un objeto natural,
cuerpo del enfermo; la sumisión del paciente a la autoridad del
medico.

�54
luego de ella, autores como Bion y Foulkes estudian, en Inglate
rra, la estructura y el proceso de los vínculos inconscientes
los pequeños grupos. Michael y Enid Balint, su esposa, además
una sólida fonnación psicoanalítica, tienen una particular ex
riencia en terapia de grupos, y en organización de grupos en g
ral. Y una fundamental actitud plástica que les pennite poner
conocimientos al servicio de la tarea del grupo, al análisis de
la práctica asistencial de cada uno de sus integrantes, como e
no de investigación del campo, en gran parte desconocido desde
]Unto de vista psicológico, de la medicina general. cuáles son
los aspectos y la proporción de los conocimientos psicoterápico
aplicables en este campo, nadie lo sabe a priori, y es trabajo
junto tratar de establecerlos. Este aprendizaje, dice Balint ·
plica, cierta limitada, aunque considerable transformación de
personalidad del médico. También sueña Balint, como él mismo la
llama su Utopía, en la que el médico general no se disminuirá,
frente a los especialistas, en la importancia de su acceso a
"patología de la persona total", y aprenderá que las "enfermeda
des clínicas., exhaustivamente estudiadas en los servicios hosp
talarios, son episodios dramáticos en el curso de una larga hi
ria.

i tuación en la que urgen decisiones sobre su vida y no se ..
..
concret amente en que manos esta el tomarlas. Nuestra expe-~ cia en educación médica nos dice que estas conductas de anoien
.. .
.
· t es ya vi· e • to son muy difl.ciles
de cambiar.
Que 1os estud ian
l a medicina como aceptando diluirse en una masa anónima, en a
.. f
rente a los docentes, frente a los enfermos, y aun
rente a sus
ropios compañeros.
a s
be

Balint, finalmente, muestra a lo largo de su obra, cuán dec!_
•vo es el papel del médico en la forma y evolución de la enfer-

cada médico posee una forma de practicar la medicina~ un
njunto de ideas, de perjuicios, de .. fuertes ra~ces inconsc:en-es acerca de qué debe esperar y que no el paciente, de cuantoe~ soportar, de cómo debe conducirse y tiende a imponerle susrmas . Tolerará o no una transferencia paterna o materna, un-ierto grade de regresión y dependencia, un cierto monto de an-~
iedad manifiesta. Habitaualmente tolera muy mal la transferencia
egativ~, no puede admitir que el paciente descon~íe de él, o e~
é resent ido; mucho más le cuesta entender al paciente que busca
a importancia, el fracaso de su médico. Necesita verse Y ser r~
onocido como "bueno". Por eso también le es tan difícil tomar onciencia de su propia hostilidad con el paciente, de si inci-encia en el desencadenamiento de crisis en éste. Freud ha escri
Ya señalamos el hecho que entendemos originario
xión: la queja al médico como fenómeno social. La consulta bajo 0 (8 ) que el reconocimiento de la ambivalencia y de los senti-forma de síntomas aún no organizados; el tanteo y el ac~erdo o ientos de culpa está en el origen de la Psicología.
con el médico acerca de cuál es la enfermedad que va
Da para pensar el exito internacional de la obra Balint. Tal
da. También hablamos del "malestar en la medicina" y
yen desde el psicoanálisis o desde sus aplicaciones, interrogan ez la bonhomía y la sencillez con las que escribe , segurarnenteque desarticulan la síntesis positivista e incrementan los conf on las que actuaba, la autenticidad con la que descarta todo to
tos de la praxis médica. Balint inicia su texto hablándonos de o acusatorio, o con la que llama a una tarea colectiva, lo hacen
parecer como un gran padre comprensivo que tiende los puentesprincipal objetivo: ~describir ciertos procesos que son causa
e
reconci l iación entre el médico y el paciente, entre el médiinnecesarios sufrimientos, irritación e inútiles esfuerzos del
y el psi coterapeuta. A tal punto que sus sueños de Utopía pa
ciente y de su médico". Con impensada ironía nos dice que, en e
ecen
calzar como el dedo en su guante en la de finición de la Or
tos casos, la droga más frecuentemente usada, la droga llamada
anización
Mundial de la salud como el colt\Pleto bienestar físico,
"doctor" no produce los efectos esperados. En estas situaciones
síquico
y
social. sus aportes parecen dar las bases para la fo!_
suele haber una peligrosa confusión de lenguas, cada parte habl
ci6n
psi
cológica
de los médicos en el marco de un moderno proun idiona que la otra no entiende y que, aparentemente no puede
ama
sanitario.
Incluso
concuerdan con las necesidade s formatientender. Destaca Balint como, a pesar de una casi patética ca
s
de
unapsiquiatría
preventiva
orientada a la detección de los
cia de conocimientos sobre las consecuencias del "Confortamient
rupos
sociales
en
crisis
o
en
inminencia
de crisis, como la quey del consejo", pertenecen a las formas más frecuentes de trata
miento. La "complicidad en el anonimato" domina el campo, tanto lantean autores c~ Gerald Caplan. (13), entr.e otros.
en medicina como en educación; la responsabilidad de tomar deci
Sin embargo para darnos cuenta que la paz no llega tan rápisienes vitales se siente excesiva, y se diluye así la parte in
y que la conciliación puede ser sól o aparente desde el momen
vidual. En esta complicidad entra también el paciente, aunque
mismo tiempo, es terriblemente persecutoria, agregamos nosostr
1 dad.

�ando se analiza globlamente la erotización del acto médicoto en que se incluye la persona del médico como factor dec·
~uuna
defensa contra las fantasías del daño, de ~stración yen la forma y evolución de las enfermedades, en que se jer
za el papel de las fantasías inconscientes en el modo en que de muerte?
es médico o en que se está enfermo, basta leer el libro de J
Valabrega le da gran importancia al d~ble signif~c~do ~tit!
Valabrega "La relation thérapeutique-malade et médecin" (Pa
1962) (7).
• que tiene para el inconsciente, la figura del medico : ~U~E_
t~:º de vida" -"agente de muerte". La posibilidad para el medidi~e
pasar en ambos sentidos, de la fórmula "ha muerte" a la,. Con Valabrega podemos ver hasta qué punto están en cues
co de 11 1/ he matado"
El medico es vivido y se vive, en algun
estructuras psicológicas que han sido condición mi~ma de e otra
'·
• y de dar muert e• La acu_
·
el
con
poderes
omnímodos
de dar vida
ción de la medicina clínica moderna. Si recordamos con M. p
(5), que, a partir de Bichat, el saber de la vida está sep n1v•ó~ de matar a sus pacientes es muchas veces hecha contra el
de ésta por el infranqueable límite de la muerte, en cuyo e =~~co. No menos importantes agregamos nosostros, con l~s autoase mira. Que, a partir de entonces, la mirada médica le p cusaciones sobre todo inconscientes~ que se hace_e~ médico de~
la muerte cuenta de la vida y de la enfermedad. Que es la a tar O dañar a sus pacientes. Sufrinu.ento del medico_que .pueda
3ia lo que muestra la verdad individual de un proceso patol ser enorme cuando, por su inserción en un sistema sa~itario o d!,
ficiente, efectivamente contribuye a matarlos o a danarlos, to-La mirada plurisensorial de la clínica apunta a un cuerpo
d
s los días. Más allá del hecho de que tal vez nadie llegue a bido como un volumen opaco que se vuelve trasparente por laa
p;onunciarlo,
es el salva Je, "Que se joda y se muera II i con el que
niobras semiológicas. "La medicina del siglo XIX, escribe
ha estado obsesionada por este ojo absoluto que da carácter se hunde Juan F.
cadáver a la vida, y vuelve a encontrar en el cadáver la e
Para poder acercarse a las fantasías de muerte del paciente.
nervadura rota". Si recordamos lo que nos enseña Foucault,
a todo lo que en él remueve y promueve la muerte. Para no actuar,
mos comprender que la pureza y el rigor de esta mirada exi
culposarnente,
mortíferas fantasías colectivas, tales corno deshaT'º &gt;nir;i .'1"'"" !',,...,. "" i:,,nr..-si.onal mirada, sin otro interés que
cerse
del
pobre
cuando se torna inválido, o la de encerrar, ent~
verdad, sin el menor destello sensual, sin el menor temblor
rrar
al
loco
(que
son el correlato subjetivo de structuras s~ci~
la muerte. Que el cuerpo del mirado sea proyectable a una·
7
les
de
efectos
homicidas)
(15). Para no estereotipar su práctica
autópsica, que adquiera así la claridad de un dibujo. Un cu
impecablemente entregado al ojo del otro, no puede temer la en una rigidez defensiva, que lo estrecha a su_vez c~mo perso~~te porque es mirado en su proyecto de ya muerto. Una muerte (como certeramente señala I. LQchina en su articulo La relacion
de alguna manero no existe, no angustia, es sólo una varian m&amp;dico-paciente en cancerología) (16). Debe, a un.tiempo~ operar
tural.
un cambio en su sistema intrapersonal que le permita abrirse me¿Que pasa con esta práctica clínica cuando el médico es jor al sufrimiento y a la sin razón. Y una ~plia7ió~ ~e super~
pectiva, en el sentido de una mayor COII\Prensión historico-estru2_
rrogado por los valores de poder y de prestigio ill\PlÍcitos
vocación,¿o por sus rasgos falico-narcisísticos que lo llevu tural de la sociedad en la que trabaja, de su lugar en ella. Así
querer curar siempre y a toda costa? ¿o cuando se evoca a su podrá sentir lo que con el otro, enfermo, íntimamente pue~e p~rderse. Así esclarecerá su participación en un sistema sanitario,
pecto la magia "Shamanística" (14) en la cual el enfermo
en un sistema de valores. Tendrá que abrirse para ello el médico,
lamento menos importante del sistema; (un hechicero cura a
a la posibilidad de su propia muerte, a las preguntas por el se~
enfermos porque ha llegado a ser un gran hechicero, y lo
do satisface ciertas exigencias del grQpo)? ¿o cuando seco tido de su vida,. y si no logra trascender así, de un modQ creara a las fantasías de enfermedad como un hecho de circulaci dor, los marcos de lo individual; si no recaptura así, su pertetersubjetiva entre m~dico y paciente, y la enfermedad no esU nencia a una historia colectiva, caerá abatido muchas veces porlo en éste y lo que este diga es importante para el saber de la desesperanza y el resentimiento con su tarea. La que, no rar~
enfermedad? lO cuando se analiza el ceremonial médico como UD mente, lo llegará a enfermar. Lo que ya dijimos de Freud en ot:o
tual para poder cumplir con el principio de prohibición de la trabájo (15), pode~s extenderlo, justamente, al encuentro médi~
"CUando Freud se abrwna, por lo que
cualidad? lO cuando se señala una posible erotización hetero co-paciente de nuestra t:=poca.
xual del acto medico como defensa contra pulsiones homosex

�SS

59

nos depara la vida en exceso de sufrimiento decepciones
sas imposibles, está expresando el enorme d~lor de su ti~m~
~a,re~ de la óptica no trascendida de su. clase social. Una
riencia del mundo que s~~nte compart!a con sus colegas,
Bl;1s pac~ente~ •. una experiencia de aprisionados en la situaci&amp;
sin salida visible; de un modo particular de participar en l
fermedad d7 ~u tiempo" lQuién más que el médico corre peligr~
quedar aprisionado por un constitutivo contacto con la enfe
dad Y con la muerte? ¿y qué otra salida a la tragedia, que tasoma su cara en la situación terapéutica, sino la historia
la lucha por.abrir el futuro? lQué otras, verdadera, respue; ta
la_muerte, sino el trabajo creador de nuevas formas de vida?
baJo verdadero, trabajo de la verdad, traspasado por la muerte
mo acontecimiento individual (no mera variante natural no me
cifra estadística).
'

e'

- II -

lPor qué después de 5 años de trabajo docente en psicolog
médica, experimentamos tanta necesidad de reelaboración teóri
Nuestra enseñanza se inscribió dentro de la aplicación dé
nuevo plan de estudios elaborado a lo largo de años por el el
tro de Medicina, Y que implicaba 1) una concepción del hombre
fermo como una realidad individual que debía ser abordada en
3 vertientes ~~erconectadas: biológica, psicológica y social,
2) una concepcion de la medicina como una práctica social en
cual el médico, junto a los demás trabajadores de la salu~ , t
ne un PªP7l r 7!ponsal:&gt;le en la lucha por el progreso nacional.
una o7ganizacion racional de la enseñanza por ciclos temáticos,
coordinando p~a ello el trabajo de las diferentes cátedras. 4
una m7to~ologia_de enseñanza activa, en la cual los grupos de
P:endizaJe funcionaran como un medio adecuado para que cada e
diante desarrollara sus capacidades y fuera construyendo un
samiento médico propio.
. La Psicología Médica estaba incluída en el Ciclo Básico (
primeros meses de la carrera, 4 horas semanales), en el Ciclo
Introducción a la Medicina (como parte de la Semiología clíni
24 semanas, 1 hora ·y media semanal), y en el Ciclo clínico Pa
lógico (2~os, 2,h~ras ~emanales). Durante 4 años, enseñamos
lo en.:l ~iclo Basico (Junto con Sociología, Biología, y Mét
cuantitativos) . En 1969 y 1970, una pareja de docentes se ene
gaba de dos grupos de 25-30 estudiantes cada uno. En el 71 y

el 72, los grupos ampliaron su número a 45-50 estudiantes cada uno. En el 73 hubieran pasado a 65-70, pero se prefirió subdividir la pareja docente, de modo que cada W\O de sus primitivos integrantes atendiera grupos de 35 estudiantes. En este año, por
el número de estudiantes, por reflexiones que hacíamos a propósi
to de nuestra labor en ciclos clínicos, p~acticabamos una ense-:ñanza más informativa (sobre historia y ubicación de la Psicología Médica, conducta en sus aspectos conscientes e incoscientes,
desarrollo de la personalidad y relación médico-paciente). En -los años anteriores procesábamos un trabajo grqpal de preparación,
realización; se realizaban además trabajos escritos individuales
sobre temas que surgieran de la experiencia.
Por las circunstancias nacionales y universitarias que alargaron los distintos ciclos, recién retomamos contacto con la gen~
ración del 69, en la Clínica Sexniológica a fines del 72, y en-las Clínicas Médicas y Quirúrgicas a mediados del 73, hasta la intervención de la Universidad a fines de octubre de 1973.
Trabajábamos en equipo, analizando permanentemente nuestra tarea. Quizá demasiado absorbidos muc~s veces por problemas prác
ticos siempre urgentes. Durante los dos primeros años cQntamos co~_
la asesoría de nuestro entrañable Jos, Bleger. En el año 73 éo-menzaba a trabajar con nosotros, nuestro apreciado amigo Ricardo
Horacio Etchegoyen.
Fueron años muy difíciles para 1~ enseñanza. Años de conti-nuas zozobras 1.Uliversitarias y nacionales. De labores !mprobadas,
en condiciones materiales muy penosas, constreñida la Universi-dad por una creciente penuria económica. Tarea no sólo ardua, si
no cargada de insatisfacciones. Inesquivable, irrenunciable ta-rea, sobre la que ahora debemos reflexionar, con vistas a obtener algunas conclusiones útiles. Con vistas a compartir algunaspreguntas para el futuro.
Años trabajando con una enorme incertidumbre (17), lPara qué
enseñar? ¿se podrá seguir enseñando así? lHasta cuando? Muchos docentes cansados, resentidos con su labor, Estudiantes cQnfusos,
solicitados a la vez por el marco político social más am,plio ypor las necesidades de aprender medicina. Una creciente incomuni
cación institucional entre los dife~entes sectores de estudian-=tes , de docentes, entre docentes y estu~iantes, ent~e los que -planifican y los que ejecutan el plan, no permit!a lq elaboración
adecuada de críticas ansiedades paranoides y confucional:s· Y_-contribuía a la existencia de serias dificultades para visuali--

�60

tes, el hallazgo de inesperados puntos comunes en personas diferentes, eran continuamence referidos a la situación estudiantepaciente o médico-paciente. ObJetivo esencial del grupo era apren
der a captar el lenguaje de lo psicológico, hacer las primeras experiencias en el pensar psicológico. Tener oídos para lo contra:dictorio, para lo ambivalente, para lo confuso. Aprender a ver algunas defensas como la negación, la introvección, la proyec--Nuestro equipo de Psicolog!a Médica llegó a tener, creemos,- ción. Jerarquizar los mensajes de sufrimiento. Poder comprenderuna aceptable coherencia y ensable en su teoría y su práctica do el movimiento de vaivén del que está en el papel de entrevista-cente. Ahora cesante, es incierto el futuro de la disciplina eñ dor: identificarse y diferenciarse del otro. Llegar a valorar co
la facultad. se han hecho manifestaciones sobre la necesidad de- mo necesaria en este papel una actitud de cordial neutralidad.
disminuir su reciente 11hipertrofia11• No sabemos si se mantendrán- Actitud de interés por el otro que es la única que posibilita, º no distintciones de campo entre Psicolog!a Médica y Psiquiatr11 como decía Bleger (15), que sean los problemas de éste los que se dibujan en primer plano, y que no estén, por lo tanto, confun
didos
con los del entrevistados. Continuas infracciones del es::
Resumirenos algunos aspectos de lo que fue esta nuestra expe
tudiante-adolescente
a la regla de neutralidad en la práctica de
riencia de enseñanza y algunos de los problemas que nos plantea7
entrevista. Comprender como fue llevado a estas infracciones, era
Ciclo Básico.-Ya mencionamos lo que hicimos durante los cua- el modo principal mediante el cual se aprendía lo verdaderamente
tro primeros año. Trabajamos correlacionando la dinámica del in- necesario de la neutralidad.
tragrupo de aprendizaje con la de la situación de la entrevistaEl estudiante experimenta la necesidad de darle algo concreestudiante-paciente y médico-paciente, Desconcierto inicial de to
al
paciente, para aliviar sus culpas por lo que éste obtiene.
los estudiantes al no encontrarse con una clase tradicional; esto
No
sólo
el estudiante-adolescente, encontramos que es muy impor
sobre todo en los dos primeros años; luego ya sab!an lo que eratanteen
el médico esta necesidad, muchas veces compulsiva, de-el "Básico", recib!an a través de estudiantes que estaban en el
darle
algo
concreto al paciente: un medicamento, una placa, un Ciclo de Estructura y Funciones normales en condiciones de rela•
consejo,
una
licencia, una intervención quirúrgica, algunas ve-ciones docente-estudiantes mucho más parecida a la enseñanza an•
terior, el mito ya instituido de que eso no era medicina, de que ces.
era un jardín de infantes, de que en él no se estuQia):&gt;a seriamen
lPor qué que~a el médico así cwnplido? lQue rito cwnple quete, que bastaba poner cara de "problematizado" para salir aproba
lo
libra
del paciente sin sentirse más en falta? Y lo llamativodo. Mito en parte concordante con algunos artículos de la prensa
es
que,
darle
a éste comprensión, no se experimenta como un dargrande acerca del Plan de estudios de Medicina. Esto servía pa•
algo.
Entre
ansioso
y colérico, un médico nos preguntaba, nos a
ra confrontar las distintas imlgenes de m,dico que hab!a en cada
cusaba:
"lo
entendés,
si lo entendés, pero lque le das?" Tal vez
estudiante, y las diversas imágenes de docente y de estudiante.sea
un
modo
compulsivo,
este "dar algo concretQ" de reinstalarLa atención dirigida a los que no hablaban, a los ausentes, lasal
paciente
en
el
lugar
pasivQ
del que espera, pide y recibe (18),
interrogantes acerca de por qu' no intervendr!an o por que falta
r!an, a la vez que decía mucho sobre lo que estaba pasando en el Y al ~dico en el lugar activo del que tiene, sabe hace y da algrupo, permitía romper el anonimato, abrir la consideración a ca go, Tal vez una compulsión fálico-narcisista reaseguradora de que
da individuo, a sus expectativas, a sus incertidun,pres como estÜ uno médico no es el enfermo vivido como pasivo-castrado-dañado.
diante, a su condición de persona incanjeable. Este valor de res (veáse Valabrega). En esta l!nea, una receptividad psicológica peto no era referido sólo al individuo estudiante, sino también- ser!a vivida como pasivo-castrada, como no dando algo que repreal grupo y la situación de clase. Lo que permit!a nuevas perspec:: senta un pene concreto. Lo decisivo, pienso, es que el paciente
tivas sobre la interacción individuo-grupo. La cQnsideración in: también espera que se le dé algo concreto, no "sólo palabras". dividua!, el darse a conocer, el valorar la presenQia o ausencia Como anidando él también una imagen de médico ideal, que" siempre
del otro, el tratar de escuchar al que no ha hablado, o a lo que tiene pene para dar", como negando él también, la diferencia enno ha hablado en cada uno, el respeto a las modalidades diferen- tre lo que le reclama al médico y lo que éste puede darle• Com-zar a la tarea colectiva, para visualizarse cada cual as! misu.:,
como perteneciente a una institución pedagógica de objetivos definidos y compartidos. Tensa, denodadamente, en los niveles másresponsables, se segu!a revisando y reajustando la enseñanza deacuerdo a las posibilidades reales.

=

�62
partirían ambos la fantasía de una omnipotencia médica supre
del daño corporal, de la castración. Reconocer sus límites,
el médico, reconocerse en falta e inferiorizado con respecto
este ideal.
Siguiendo a Freud, en "Psicología de las masas y análisis
YO" (11), estaría dada ern esta forma, una matriz esencial par
una sumisión absoluta del enfermo al médico, con vistas a o
ner la omnipotencia de peste (una relación semejante a la
tión hipnótica). Seguramente hay otras fantasías también.
po nuestro, bajo la fantasía-mito popular de los estudiante~
medicina como cuervos. Se recordó la calavera como su disti
y se habló de un estudiante que llevaba a su casa a sus com
ros para auscultar a una tía suya, cardíaca, que tenía unos
plos muy "interesantes". Valabrega cita a Lewin para destacar
importancia patógena de las fantasías del paciente-cadáver.
zá si uno le da algo no le saca, no es un cuervo, y si así
se lo saca de encima, se habrá sacado de delante a la misma
te.
Un subgrupo de estudiantes nos trajo en una clase, la hi
ria de una paciente con un cuadro anémico con severas pertur
ciones neurológicas: no se podía alimentar por sí sola. El
de los alumnos no p~est~a, ' atenqj,Ón mientras era relatada e
historia. Su análisis y el de lo que pasaba en el resto del
po, permitieron comprobar que los entrevistadores, habían m'
zado la gravedad del estado de la paciente, que "no le habí
dado mucha bolilla ni importancia", que esta e:r;a la misma ac
tud que tenían para con ellos, el resto de los CQ!l\Pañeros, y
ellos hablaban con la misma voz apenas audible con la que les
bía hablado la paciente.
En técnicas de dramatización, era casi constante que el
no que hacía el papel de médico, no se interesara por la vida
personal de su paciente, como tampoco captaba, casi nunca, su
manifestaciones de angustia.

Esta plasticidad de buena parte de los estudiantes, que
to nos enseñaba sobre las posibilidades de un grupo de apren
je, que tanto nos enriquecía en nuestros conocimientos sobre
imágenes y los papeles del médico en nuestro medio, se plas
al final de cada ciclo en trabajos escritos individuales, sob
temas de la práctica, muchos de los cuales, si se tienen en
ta que eran hechos por jóvenes de 18-20 años, al cabo de sólo
seis meses en la disciplina, llaman la atención por su nivel

63
elaboración.
ciclos clínicos.- (un año de labor con la primera generación
del Plan nuevo) - ¿Tres años después de terminado el primer Ciclo Básico, qué sucede estos estudiantes cuando ingresan al hospital?

He aquí el gran impacto promotor de nuestra necesidad de re~
laboración teórica, de redefinición de nuestra .inserción en el hospital, y de cambios de ubicación de nuestra disciplina en el
curriculum. Los docentes de clínica, muchos de los cuales habían
sido muy reticentes con respecto al nuevo plan, solían comparara esta promoción con las anteriores y frecuentemente coincidíanen que tenían más desarrollado el espíritu crítico frente a lo que se les trasmitía o frente a lo que leían, que eran menos inhibidos, más activos en el diálogo con el docente y con el enfeE_
mo, que tenían acentuada responsabilidad frente al acto ~dico,que evidenciaban mucho respeto por el paciente.
Nosotros, los docentes de Psicología Médica, nos encontramos
con ellos con una dosis, que nos resultó sorpresiva, de menospr~
cio y hostilidad, hacia los enfoques psicológicos. Lo que disminuía moderadamente a las varias semanas de retomado el contacto,
si bien persistiendo en un margen no despreciable. Correlativamente, su capacidad de percepción psicológica estaba muy estrech!_
da con respecto a la que habían mostrado en 1969. Se parecían,
muchos de ellos enormemente, a sus docentes clínicos, a los méd!_
cosque habíamos conocido siempre. Indagar en los problemas per:_
sonales de los pacientes era chismografía, radioteatro, algo a lo
que no se tenía derecho. Tratar de conocer los términos reales con los que aquellos se referían a sus vivencias corporales, a sus órganos sexuales, era poco serio, un descender del nivel un!_
versitario, una renuncia al léxico médico, único código legítimo
entre médicos y estudiantes. Quien no tuviera alguna manifesta-ción ruidosa, "no tenía problemas psicológicos". Un enfenno "adaptado a su infarto" era un hombre que no se quejaba, que hacía
chistes sexuales pocos días antes de morirse. Un estudiante pr~
guntó una vez "¿Tengo una paciente de 53 años que se opera de -neoplasma de colon la semana que viene, a Ud. le parece que ten
drá algÚn problema psicológico de interlis?".
Desde luego, poddamos traer otras situaciones muchísim::&gt; más
satisfactorias , pero serían minoritarias. De consistencia inne.
f avorabl es que observan
los
gable pensamos son los cambios
. í
. dod
,
,
l
d
Hemos contr1.bu do, sin ucentes clínicos en nuestro a umna o.

�64
65

da, a que mejoren en aspectos de iniciativa, de reflexión de res
ponsabilidad y de respeto, coherentes con la identidad médica 4.:
ceptada en nuestro medio y en toda la tradición. No hemos logrado que incorporen, en forma establemente manifiesta, aspectos que
significarían una contradicción estructural con esta identidad:una mayor aceptación de las vivencias de muerte, de los conflictos sexuales, de la angustia; un diálogo médico-paciente compar
tiendo más ambos el saber y el no saber acerca de la enfermedad7

BIBLIOORAFIA
(1)

1969.

(2)

Nuestros proyectos antes de la inte rvención de la Universidad, en cuanto a enseñanza, se aproximaban mucho a las sugeren-cias de Balint y de Schneider. Dar una infonnación teórica, sin (3)
tética, al inicio de la carrera; un esquema de historia psicoló:
gica y nociones básicas de la dinámica de la entrevista, en las
primeras etapas clinicas; dejar los grupos formativos para la é- (4)
poca del internado, cuando la responsabilidad asistenical es mucho mayor. Esto nos daría más tiempo para la investigación psi•
cológica de la práctica clínica genaral, para un regular in ter-• (5)
cambio con los clínicos. Puntos indispensables para el desarrollo de nuestra disciplina, sobre la que planea mucha incertidumbre.
(6)
-

...

-

...~

.,.;w~-

...

~--,.. •• ~

..;~

·

.. ~

-· .... &lt; · ?.. --a..

..~~

.t-..,..,. ....... - - ~........ -

....,,,,

Schneider; Pierre- B; "Psychologie Médicale". Payot, París

..

La identidad mé!il.iaa~dii.ciG.n~s dtneo- dar .,oa:w.da en •
sí misma a lo psicológico, tiene un lado autoritario por, el que• (7)
tiende a imponerse como único modo de tratar al paciente. Tende~
cia que puede llevar a algunos a conectarse con estructuras de~
poder para intentar así bloquear el desarrollo de las ciencias - (8)
del hombre. Es éste un movimiento que va en sentido exactamente
contrario al de la historia. Como señala Foucault en "El nacimiento de la clínica" las ciencias del hombre surgieron a partir
del campo médico, a partir de la reflexión contemporánea sobre el(9)
hombre enfermo.

"La Formation Psychologique des médecine" -II Conférence Internationale; París, 1964. Librairie Maloine.

Cauguilhem, C. "Lo normal y lo patológico" Siglo XXI Bs. As. 1971.
Balint, Michael: "El médico, su paciente y la enfermedad".
Ed. Libros Básicos, Bs.As., 1961.
Foucault, Michel: "El nacimiento de la clínica". Siglo XXI,
Bs. As. 1966.
Foucault, Michel: "Histoire de la folie", ed. Gallirnard, París 1972.
Valabrega, J.P.
"La relation thérapeutique", ed. Flammarion, París 1962.
Freud, s. : "Consideraciones de actualidad sobre la guerra
y la muerte". Obras Completas, ed. Bibioteca nueva. Ma--1948.

Freud, S: "El malestar en la cultura" Obras Completas, ed.
Biblioteca nueva. Madrid. ·1948.

( 1O)

Freud, S: nTres ensayos sobre una teoría de la sexualidad".
Obras Completas, ed. Biblioteca nueva Madrid 1948.

(11)

Freud, S: "Psicología de las masas y análisis del Yo". o-bras Completas- T.I., ed. Biblioteca Nueva, Ma~id, 1948.

(12)

Léclaire, Serge: "El objeto del
XXI Bs.As. 1972.

(13)

Caplan, C: " Principios de Psiquiatría preventivan PaidósBs. As. 1-966.

psicoanálisis" ed. Siglo-

�66
(14)

Pontalis, B. "Vigencia de Sigmund Freud" ed. Siglo XX
As. 1957.

(15)

Plá, J. Carlos: "Sobre el inconsciente la
cia y otros temas tambi,n espinosos". cuestionamos (e
pilación dirigida por Marie Langer) ed. Granica, Bs. As
1971.

(16)

Luchina, I: "La relación médico paciente en cancerolog!a
en Psicología y cáncer, ed. Hormé, Bs.As. 1965,

(17)

~y, J.C.; Plá J.C.; P. de Plá, E.; Viñar, M.; Winkler J
"Grupos operativos en la enseñanza -Algunos problemas de

su aplicación en la Facultad de Medicina del Oruguay (
to del VII Congreso Latinoamericano de Psiquiatría)
del Este, 1972.

l.

(18)

Bleger, L.: "Entrevista y grupos". Ed. Nueva Visión, Bs.
As. 1971.

(19)

Bernardi, R.; Neme, J.C.: "Grupos de enseñanza activa y
técnicas de dramatización". (VII Congreso Latinoameric
de Psiquiatría) Punta del Este 1972.

Sujeto de la Consciencia,
Sujeto del Discurso, Sujéto.
DR. NESTOR BRAUNSTEIN

"~ et .óell 40CÁA1 et qu.e deteJUnlna. 14
e.o ncle.nc.-i.a. y no ta. e.o nclenc.-i.a. ta. qu.e
dete/lm.Últl. et .&amp;ell .&amp;oe,í,,al".
Mi exposición de esta tarde resultará de la interpenetración de conceptos que provienen principalmente de dos fuentes. Por una parte recurriré a las posiciones teóricas que desarrollamos con algunos colaboradores en "Psicolog!a:ideología
y ciencia" publicado ya hace tres años. Por otra parte, recu-rrir&amp; a los enriquecimientos que puedo aportar hoy a aquellas
tesis gracias a recientes aportes del materialismo histórico,
la lingüística y el psicoanálisis, lúcidamente ubicados y abo!_
dados en el fecundo texto de Michel P~chew., "Les vérités dela
Palice" ("Las verdades de Pero2rullo").
En "Psicología: ideología y ciencia" decíamos que la conciencia, en tanto que versión laica del alma (psique), fue
el primer objeto que se dio ~a psicología y le fijábamos, en tal condición, una fecha arbitraria de nacimiento a partir del
"Pienso, luego existo" cartesiano. Senalába.mos allí la varie-dad y la ambigÜedad de las definiciones propuestas para este objeto y la referencia final a una experiencia más o menos inasible, más o menos inefable, que cada quien tiene de sí mismo
y de lo que le rodea y que se ve inclinado a suponer con cara.s_
terísticas similares en su prójimo, Mostrábamos la oposición tradicional entre las tesis empiristas de la conciencia que avalan su estudio de "laboratorio" por el método de la intros-pección, apto pa,:-a alcanzar a los "contenidos" de la concien-ciay y a las"funciones de la mente" y las posiciones intuicion
istas idealistas que acentúan el carácter intencional de la conciencia, su condición de "acto" a través del cual el sujeto
se manifiesta y se da en un mundo. Tal vez no destacábamos con
claridad suficiente y desde un principio que estas dos posici2_
nes, la conciencia cOll'io contenido y la conciencia como acto co
inciden en lo fundamental, la afirmación de que el eje Y elcen

�68
tro, si~o toda,la vida psiquica del sujeto pasa por la conci~
cia~ Coincidencia que deslumbra cuando se oye lo que queda siñ
decir: que esta conciencia es sienpre conciencia de un sujet
qu; ha s~do producido históricamente en el seno de una forma:
cion social dada y en una cierta coyuntura histórica ideológi
ca, política Y econánicosocial, Y que la conciencia~ mejor:
dicho, parar.o su.bstancializarla, los fenómenos conscientes no
podrían ser a.bordados al margen o independientemente del pr~c
so de constitución de ese sujeto de quien son fenómenos cons.:
cientes,
Precisamente, nuestra exposición continuaba con el ani
lis~s y el descentramiento de la noción de conciencia que se I
niciara con el siglo, en el propio año 1900, con laR_ublicacióñ
de "La in~erpretación de los sueños", Es que en este campo en
nuestro siglo se ha caracterizado teóricamente por el cuesti~n
amiento cada vez más radical de la noción de conciencia,enfreñ
tando a ese par de opuestos solidarios que son el empirismo yel trascendentalismo de la conciencia, Roguemos por su eterno
descanso en la historia de la filosofía: hoy la conciencia ha
dejado de ser objeto de la psicolog!a (pero, les que la psico•
logia tiene objeto?) y, lejos de estar en ~el centro de la vida
ps!quica, lejos de ser el punto de partida para explicar a tra
ves de ella la vida del sujeto (pienso, luego existo) es, por
el contrario, u.~ efecto, algo que, a partir de la existencia del sujeto como integrado en una formación sociohistórica pue•
deUegar a entenderse en su proceso de determinación, tanto si
se la considera desde la perspectiva empirista de la psicolog!
a tradicional, en la perspectiva reduccionista del emergentis:
mo fascista, ¿o es que hay todavía quien necesita que se le re
cue:de que "es el ser el que determina la conciencia" y no alreves?
Por cierto, la frase de Marx tan traída y llevada que
he elegido como epígrafe y tan a propósito para esta circuns-tancia, no significa que esa conciencia que es determinada por
el ser social surja sobre la nada, La actividad biológica de las estructuras nerviosas superiores constituye el imprescindi
ble soporte para que pueda haber fenómenos conscientes. Sobrael decirlo, Pero st es necesario decir que todo el saber que
pueda alzarse sobre el funcionamiento nervioso, con todo lo útil y con todo lo necesario que es ese saber en el campo de la
biología, no hace y no puede hacer avanzar el conocimiento de
la determinación de la conciencia, Puede respon~er a la pregu~

69
t del cómo se producen estos fenómenos y cómo pueden ser mod.;_
f~cados:ei decir, de los presupuestos de la actividad y del movimiento de las representaciones, Pero nada puede decir so-bre la motivación y la organización de tales representaciones,
Puesto que la coyontura de este simposio parece exigirlo, me permitiré una analog!a mécanicar entre el cerebro y las representaciones del sujeto expresadas como discurso exist~a misma
relación que hay entre la cámara cinematográf~:ª Y la pelíc~la
filmada. lQuerr!a alguien entender la produccion de una P lic~
7
la a partir del estudio de la cámara empleada y de su activi-dad? Arriesgaría una luxación de los hemisferios pensa~do si
la cámara produce la película, si el prcyecto de la pelicula produce los movimientos de la cámara, si se puede reducir
la comprensión de la peltcula al funcionamiento de la cámara,
si la película emerge de la cámara, si hay un faralelismo en-tre cámara y pel!cula, si la pel!cula es un epifen5meno de la
cámara o si es inmanente a su funcionamient~ o si deben com-prenderse monísticamente como una sola.cos~ ~ dual!stic~ente
como dos cosas distintas, etc. Disc~sión inutil y archivad!•
Escuchándola, el pensador m!nimamente advertido por la dialectica materialista se da cuenta de qué se trata: de eludir Y de
escamotear a la historia. La discución entre los partidarios de la cámara y los partidarios de la película, entre los"~ans"
del cuerpo y los "fans" de la mente y los "fans" de la sínte-.sis cuerpo/mente, tiende a obturar, a escotomizar el hecho de
que, dejando de lado el que sin cámara no hay película Y que sin cuerpo no hay fenómenos conscientes, es!! historia, el proceso que tiene lugar en una formación social, la que det:r~..ina que sea ésa y no otra la pel!cula prod~c~da, que sea ese
y no otro el funcionamiento requerido ~e:ª camara para.pie -produzca esa película. Es ese tercer termino, la formacion so•
cial y los procesos históricos ·que en ela tienen lugar, els_ue
determina y pone e·n acción a los º;ros dos. Y el que se .oculta
en un debate donde lo falso no esta en las respuestas sino en
los tén::inos de la preg-.mta, ~oy ociosa, del cuerpo Y l~ente.
Pero el estudio de la concie~cia en tanto q,Je efecto no sólo deze partir de la presuposición epi~temolc$gica.de la activitad tiológica de las estructuras nerviosas supe:iores, ~
aav ur. oroblema teórico de solución más d!ficil Y es este: asi
c~o es· impcsible concebir a los fenómenos conscientes sir. el
eerebrc, es también i.Jr.p osible ccncel:ir a lo concsiente hu.ea.no

�70

71

sin la integraciSn del sujeto a un sistema lingü!stico que o~
dena para él al mundo y a su percepción, Es decir que existu,
existir como hombre, significa existir en un mundo donde loa
objetos no tienen existencia "natural" sino que son propuesto,
Por la cultura, en y a través del lenguaje, del sistema de ~
lengua. Por lo tanto, y pasando desde la constatación empíriQ
a un punto de vista gnoseológico, el análisis de la determinación de tales fenómenos conscientes humanos presupone el saber
de la ciencia lingüística,
(El problema teórico que no podemos sino dejar plant~
ado es el de la medida en que esta estructura del sistema de•
la lengua impone sus leyes a los procesos conscientes incidiea
do de alguna manera en su curso y en sus caracter!sticas), El hecho es que los fenómenos conscientes no pueden te
ner existencia empírica sino bajo la forma de asociaciones a,;
tre representaciones de palabra, Su existencia es una existencia de lenguaje, su abordaje no puede hacerse sino a partir•
de su objetivación como discurso. Y el discurso es siempre dis
curso de un sujeto, Lo que nos remite inelucta.blemente del
jeto de la conciencia~, del sujeto de esa abstracción nocionai
efecto del ser social, a la cuestión del sujeto del discurso
como corpus concreto a partir del cuál podremos a.bordar al au
jeto que ya no será el sujeto de la conciencia nj tampoco el:
sujeto del discurso sino el si- j eto a secas, en toda su comple•
jidad, que hace de sus fenómenos conscientes y de lo que dice
en su discurso aspectos meramente parciales, porciones flotan•
tes del iceberg de una estructura compleja donde lo inconcien•
te y lo no dicho de su discurso aparecen como condicionantes y
como delimitadores de lo consciente y de los! dicho.
As!, el problema que se plantea es el de la imprescin•
dible conceptualización del sujeto en sus determinaciones. 0biamente, esta teor!a del sujeto no puede hacerse desde loco~
ciente, desde el discurso y desde la representación que el su•
jete tiene de sí mismo.
Contra :as psicolog!as, todas ellas sucjetivistas, es
necesario cor.stit~ir una teoría descentrada y descentradora de
la subjetividad. "Una teor!a no subjetivis ta de la subjetivi-dad" (P&amp;heux), donde la conciencic1, la conducta y el discurso
aparezcan como estructurados, como datos fenanénicos que han ce ser trascendidos por la teor!a materialista.
Es el momento de volver a nuestras tesis de Psicolog!-

"n

a: ideolog!a ~ ciencia". Planteábamos allí que los procesos s~

ciales e historicos que tenian lugar en una formación social·
dada dominada por un cierto roodo de producción y con un cierto

desarrollo de las fuerzas de producción emit!an un requerimi~
to de sujetos que deb!an integrarse a esa estructura social P!.
ra llevar a cabo esos procesos (por ejemplo, el trabajo, la -guerra, la educación). Que los procesos sociales, procesos sin
sujeto, creaban los lugares donde los sujetos, todos los sujetos, habr!an de inscribirse y que ese requerimiento exigía la
producción (social) de los sujetos aptos, es decir, con el ad!
cuado sistema de representaciones (conciencia) y de comporta-mientos (conducta), de los sujetos ideológicos, capaces de ub.!,
carse en el lugar de sujeto existénte, Para ello era necesario
un trabajo de constitución del sujeto a partir de esa realidad
empírica, más m!tica que biológica, que es el individuo humano
0 , con mayor propiedad, el sujeto-soporte de la ideolog!a. Al~
thusser ha establecido que la ideolog!a interpela a los indiv!:_
duos como sujetos y que esta interpelación es constituyente,-del sujeto y el efecto ideológico elemental a partir del cual
podrá hacerse posible otro efecto ideológico, Todo modo de pr2_
ducción exige la producción de los sujetos capaces de producir
en ese modo de producción. Tesis fundamental, el sujeto no 11!,
ga a serlo por unas experiencias singulares ni por su desarrollo autónomo ni por la maduración neurológica ni por el des--pliegue de una libertad escencial sino que es constituido como
tal a partir de requerimientos emitidos por la estructura ~o-cial y ejecutados por las instituciones, por los aparatos 1de~
lógicos del Estado, siendo los fundamentales en el modo capi-~
talista de producción la familia, la educación, la religión Y
los medios de difusión de masas,
Hemos llegado as! al sujeto ideológico ~icado .en_ su
lugar correspondiente y más o menos adaptado a el, Este suJeto
ideológico se expresa a través de una cantidad pr¡ctic~ente
infinita de proposiciones puestas graJr.aticallTlente en primera persona, tanto del sinqt!lar como del plural, qu: _expresar.
la
relaciór. iriaair.aria q,~e él oantiene con sus cono1eiones reales
de existenci;. A este conjunto de afirmaciones subjet~vas
lo
~esianá.bamos con el nombre de ideológia de sujeto mediante _ la
cual.se expresa la identificación o, en su caso, la contra1d~
tificación del sujeto con el lugu a él &amp;signado en la estructura sociohistórica,
•1egado
a este rn.,n·o
• , me he c·e permitir una breve dis-

�72
gresión. La falacia mayor ~el ~or~luctismo consiste en postul
a la conducta como resultado de una interaccióh organismo-me:
dio que se expresaría en cada momento a través del par est~
-re~puesta. La evidencia de ambos pares se presenta como india
cutible. Pero lo que se deja de lado, el ,"erdadero secreto deste par organismo-medio, es que tal organismo cuando del~
bre se tr~ta, es un se7 histórico producido no' por un "medio"natur~l s 7~o por.una cierta organización social humana,
Tal
organizacion social es estructurante de los sujetos humanos
d~ sus comportamientos, Por tanto, la evidencia del par orga-~
nism~-medio es ocultamiento del proceso a través del cual
se
realizan los procesos sociales. La relación exterior-interior
no es, como se plantea siempre, una relación de oposición si~
~ ~elación de 7ontinuidad, según el modelo de la cinta de Mo
e.bus. Es 1! ~ociedad con s~ determinación en Última instancia
por lo economico la que actua a través de las conductas (y de
los fenomenos conscientes) del sujeto que ella misma ha produ•
ciao..
~
Esta disgresión venía a cuento porque así sucede tam-bien con el discurso en primera persona, tanto del singular co
mo del plural. La ideología de la conciencia y también la ideo
logía f1;1lldada en ~a lingüística suponen que el sujeto es fuen:
te Y origen del discurso, que el Yo es autónomo y que puede ex
pres~s~ recu7ri;nd~ a la in !nita variabilidad morfológica, :
fonologica,.sint~c~:ca y semiotica que el sistema de la lengua
P&lt;:&gt;ne
s~ dispos~cion, Aquí, en el par sujeto hablante-sistema
ling{i7st1co, ~e jue?a el mismo efecto ideológico que en el par
or?anismo-medio ambiente. Al no cuestionarse la categoría
de
suJeto Y el proceso de constitución del sujeto, esas oposiciones ocultan el hecho de que el sujeto hablante está limitado en su decir por lo no dicho y por lo no decible de su inserci&amp;
en la sociedad humana en general y en esa formación social en
pa.r~icular: E~treman~o un poco roás las cosas pero sin incurrir
en inexactitud, que el no habla sino que es hablado por el lu•
gar de sujeto ideológico que ha venido a ocupar , Y, sin embargo, desde una perspectiva conductista o fisiolóaica habla
p
'h -1..1
.
.,.
~
,
•
.cu., a ccnsiceranjose a~~or de su disccrsc , cesce ~na ocsi
c~~n ilraginaria, cesde un ;1.:.nto ce referencia al que aludí~ a:
YU el maestro Xirau: ":se que está ahí, enfrente mío y que ha
ce lo ftismo que yo pero al revés que yo, s9y yo", Habla desdeesa imagen especular donde se reconoce a sí.~isoo y donde esP_!
ra ser reconocido ¡:&gt;or el otro humano así CO!:lO fue reconocido en los primeros meses de su Yida en el tn0n:.ento de alcal"..zar la

7

!

::º .

73
integración de las sensaciones eenestésicas de su cuerpo fragmentado, de la imagen que el espejo le devuelve, de 1a confirmación que le da quien lo sostiene y del nombre propio que le
han puesto de una vez por siempre y para siempre en el momento
en que nació. Asunción de una imagen humana integrada en el e~
pejo que se vacía sobre el molde preexistente de la imagen humana unificada del otro, Gestalt pregnante que permite identificarse como un yo ante un tú que lo reconoce como tú para ese
yo, que lo confirma y que lo consagra en esa imagen del espejo donde uno no está ni es. En síntesis,que toda proposición aue se refiere a un fenómeno consciente incluye un elementos_ue
;e presenta como evidencia, como fuente de toda evidencia, que
es el elemento "yo" en el cual el sujeto se reconoce a sí mismo desconociendo su alienación originaria, Este término "yo",
eje, ya en Descartes y siempre después, de la psicología de la
conciencia, opera un "preconstructo" (usando la expresión
de
Paul Henry), como una evidencia lingüística sancionada por el
uso que implica la irrupción de otro discurso, del discurso~el
Otro, en el discurso imaginariamente asumido por el sujeto como propio, Y desde ese punto privilegiado se liga con el resto
de las representaciones preconscientes a disposición del sujeto, Y esto es lo que caracteriza a los fenómenos conscientes humanos. Sólo el humano es un"yo" de discurso que puede acce-der a la reversibilidad con un "tú", planteándG&gt;se ambos
como
eventualmente excluidos con relación a un ''él", Volviendo a la
frase tan usada en este simposio para apuntar a la conciencia:
"Tengo un dolor", frase que se analiza siempre obviando la referencia al término "yo", como si de una mera experiencia
de
dolor se tratase, tal como puede padecerla un animal y descuidando que ese dolor expresado puede serlo como presagio de una
grave enfermedad que se teme, como respuesta a la ingratitud del amigo o como modo de mantener a distancia a un invitante indeseado pero que, en todo caso, es incomprensible sin lar~
ferencia al "yo" que así se expresa y al conjunto de sus circunstancias sociales,
Abundando en este aspecto: el sujeto que se reconoce en
el espej o y ~e se reconoce a sí ~ismo en el reconcc~~ie~to~el
otro ~;,¡¡,,..ano es un suj etc q,.:e, col!lC cice Feche..:x, ~ ,·enico si~
¿o o?:je-:.c del ciscurso ajeno y ¿estir.a~ic de ese discurso a!:_
tes ~e que él pu=iese, pe~ su c-~ent..a, hablar. cuando el sujeto
llega ..a :-.a.blar lo hace ·:a óesde \:na identificación (libicinal
Y jurídica) alcanzada con ·.:.n cierto lugar de sujeto y con
'.ln
ciertc sigr.i:ican~e, ~J r.onbre ~~OFÍO, que le fueron impuestos

�74

75

poi 1~ esquctura f«aüliar ~ !ociu~ en la. qne el, querié
lo o no (y la pregunta por la "voluntad"está acá fuera de 1
gar) habrá de incluirse, Y sin saberlo, sin poderlo pensar,s
poderlo decir,
Es este no decible sobre sí mismo lo que constituirá
el núcleo de esa represi6n originaria que tan difícil i e asu
resulta para todo el que se acerca a la metapsicología psi
nalítica, Esto remite a la cuestión de que el sujeto antes
ser sujeto del deseo es y está sujetado en el deseo del otro
que habrá de reconocerlo en su subjetividad, Y que, arribado
la condición de deseante, su deseo no puede dejar de pasar
las redes del deseo del otro, Se plantea aquí la cuestión
sujeto en sentido psicoanalítico, del sujeto radicalmente
jenado del objeto de su deseo, del sujeto tachado por el si
ficante, que no es el tema de la disertación de hoy y que,
eso, suspendo en el momento mismo de enunciarla,
No puedo extenderme como quisiera en torno a la tesh
de la constitución del individuo como sujeto por la ideolc;:a
a través de los aparatos ideológicos del Estado y de la confi
guración de éstos por la lucha de clases así como de lasco
ciones para su transformación, SÍ quiero marcar que la coyun
ra ideológica en un cierto espacio y tiempo históricos dete
na un campo, enmarca lo que puede ser pensado y lo que puede
ser dicho por cada sujeto hablante dentro de esa co~tura e
paciotemporal atendiendo a su posición , a lugar de sujeto id
lógico que ocupa, Y que el sujeto, con la correspondiente 11
sión de yo autónomo y autor de su discurso, nada sabe de est
!!mi.tes que se extienden, podrtamos decirlo de modo esquemáti
co, por fuera, ocupando el territorio de lo que la ideología
encubre y de lo que la ciencia no ha producido aGn y , por de
tro, llenando todo el campo de lo inconsciente sometido por~
To(ensentido psicoanalítico} a la represión.
- Se produce así este efecto de la forma-sujeto que apa·
rece como eje vertebrador de todos los discursos autorizados·
por la Ideología y que se presentan como transparentes,
cOlll
portadores en st de su propio sentido' como ventanas abiertas
por las palabras sobre las cosas, La utilización de una lengua
común, supuesto instrumento de la comunicación, consagr a esos
efec:tos cotidianos del reconocimiento de l os obj e t os y de las
situaciones con desconoc imiento de su proceso de constitución,
El "yo " se expresa como f uent e del discurso, i gnorant e de las
determinaciones discursivas, Lo indecible pone el marco en el
que puede ubicarse lo dicho, Y el yo nada sabe de ello.
Quedan dos problemas que me gustaría tratar pero

... desarrollar por el t i eil)po;
.,.
no ~re
produce esa i lusión de autonomía del yo, cual e s :
1) ¿como se
t!.l es e 1 lugar de la libertad en este planteo e
fundamento
y c u~
d terminaciones discursivas?
.
á
las :
uede llegar a decirse algo nuevo si lo decible#est 2) ¿como P
1 indecible? pregunta que yo preferiria reya enmarcado por o,. i
. lQu,é papel cabe a las rUPturas e-lar en estos term nos.
l tr s
formu
l.,.
.
a
la
producción
de
nuevas
verdades,
en
a
an__
st
pi ~ ..~~:a~~s subjetividades humanas?, pregunta que no pueformacio
odarnos empezar a pensar
1
do responder ahora pero que, s!~te:~~~ ~e Lacan que quisiera -entre todos a parti~lde u~: mi exposición en su relación con!,a
que quedase como ep ogo
frase prologal que tomé de Manes

"~ que a. una nueva. ve/Ula.d no u po.6.lble c.on~
;te.n,t:a.Me con dalt.l.e .6u i.LL9a1t., pu.u de lo que,,
.6 e tJr.a.ta. u de .t.omaJt nu.u.tlw .tu.ga11. en ei1.o.

�Bibliografta
1. Braunstein, N, A,1 Pasternac, M,; Benedito, G,1 y saal, p
"Psicologta: Ideologta y Ciencia" Siglo XXI, México, 1975'
2, Pécheux, M,1"Les vérités de la Palice", Maspero Paris.1975:
3, La.can, J,1 Ecrits, Seuil, Paris, 1966

Estructura e Historia en
la Terapia Psicoanalítica
SILVIA BLEICHMAR
LETICIA DAMONTE

*Conferencia pronunciada en el SimPosium sobre "La conciencia",
organizado Por la Sociedad Mexicana de Epistemología, el 14de
febrero de 1978.

�Toda idea de "sujeto", a menos que se la explicite antes,
mediante una determinación fundamental, sigue participar,co de
un sub-jectum que implica la vuelta en el seno .:e la
ciencia
de la idea de una "sustancia del alma" , como cosificación
de
la conciencia,
Podríamos decir que el conjunto de las controversias ~eto
dológicas de los Últimos años ha sido mostrar que en todo traba
jo científico y filosófico existen premisas que el autor no iñ
tente fundar lógicamente.
Nos proponemos, al respecto, señalar el carácter del concepto de sujeto, en sus correlaciones entre la práctica social
y la práctica terapéutica y las consecuencias que de el lo se
derivan para el ejercicio de la psicoterapia y una teoría de
la curación •
El campo de la teoría del sujeto, aparece como el punto limítrofe entre la psicolog!a cient!fica (Psicoanálisis} y la
filosofía.
Esta cuestión alcanza al psicólogo en tanto sujeto imaginiriamente productor de enunciados, ubicado en el pensamiento
contemporáneo como parte del proceso de producción científica.
En la filosofía tradicional, se ha partido de la dicoto-mía entre el sujeto y el objeto, dicotomía que alcanza y establece desde el comienzo una nueva disociación entre los datos
positivos y los juicios de valor,
Es decir: están las cosas que son, y a las cuales se les
atribuye una cualidad,
Esta dicotonua plantea en el seno de la ciencia el retorno de la idea idealista de una escencia , que se cualifica a Pª!.
tir de enunciados de atribución.
Esta escición entre el objeto y el sujeto, alcanza al sujeto mismo, escindido por una línea divisoria que se ha tendido a llamar "escición operativa", pero que puede llegar al ocul
tamiénto de las reales determinaciones del que hacer científico
En la sociedad, el que piensa a ésta responde a la visión del
mundo de un grupo social, de tal modo, cuando piensa a la so-ciedad se piensa as! mismo,
Fue Descartes quien fijó la ruptura entre el sujeto y el
objeto con su filosofía del yo cognoscente y pensante y el pro
blema -irresoluble- de averiguar el modo en que ese yo llega
conocer lo real, puesto qu€ n, er más ,:rue vo cognoscPnte e interioridad,

a

�80
Frente a ésto, se han intentado dar diferentes respuestas
tanto en el plano de la filosof1a como
el de la psicolog!a '
En este sentido tanto Lukacs COlll0 lfeindecgc¡u (aunque deS.:

en

de perspectivas distintas) coinciden en que el mundo no es algo enfrentado, dado inmediatamente a la conciencia cognoscent,
que lo aprehenderla tal como es y lo jUzeJarta luego, El objeto
mismo es una constru~ción en tanto objeto humano significante,
En 1922 Lukacs introduce el concepto de cosificación en el
seno de las ciencias sociales. Este concepto de cosificación.
plantea la existencia de condiciones de estructuración de una
conciencia "inadecuada", merced a la escición de los producto
res de sus productos, en la constitución de la sociedad mercañ
til. Al ser disociado el producto del productor en determina:
das condiciones históricas, este producto parece como ajeno
"extraño", a quien lo realiza, produciéndose un falso enfr~ta
miento que encuentra un reflejo en la conciencia,
la cosificación a la que aludimos lleva a representarse al mundo como un espectáculo, como un objeto que se estudia -desde afuera; Y al hombre, como uno de los elementos de
ese
mundo, un dato del mundo que puede estudiarse en el nivelde la
ciencia sin implicación del juicio de valor,
El sujeto individual se encuentra en la situación de esta
conciencia enfrentada al mundo, un mundo en relación al cual el individuo puede orientarse en el plano técnico sin formular
juicios de valor sobre él.
. . . El psicólogo, capturado en una ilusión cosificante, emite
Juicios de valor que son juicios que lo implican colocandolo en un lugar de desconocimiento al no reconocerse en sus proi;ias
determinaciones, Esta es la trampa que debe sortear para nover
se escindido en la dicotom!a sujeto-objeto que lleva a una
preciación positivista del conocimiento,
Asila cosificación no atañe solo al objeto, sino que alcanza las estructuras cognocentes, estructuras psíquicas que son ioma,das también como datos (lo dado) y que aun desaparecen
en algunos de sus aspectos manifestandose como la propiedad de
cosas,
Nos podr!amos preguntar cuál es la validez, a esta altur~
de incluir una preocupación del campo filos5fico en nuestro -problema. Qué es lo que interesa a la filosofta, y qué nos interesa a nosotros, psicólogos psicoterapeutas de los aportes que nos pueda brindar,
Las tesis filosóficas son dogmáticas. Esto no es juicio de valor, simplemente, queremos afirmar con ello que no son su

a-=

eeptibles de demostración,
En este sentido, no pueden denoru.narse verdaderas. No enuncia tesis que den lugar a del!lostraciór. cientifica, sino que
posibilita justificaciones racionales de tipo particular.
Al intervenir en el plano de la ciencia , enuncia tesis~e
contribuyen a desbrozar el camino para un correcto plantea.míe~
to de los problemas.
Pero nuestra intención al respecto, es mostrar de quemanera esas tesis filosóficas, s!!io son dominadas por el psicól~
go, operan en su cabeza, produciendo efectos en la prácticag_ue
no puede controlar.
Volviendo a lo que decíamos antes, respecto de la rela:ión
sujeto-objeto, Lucien Goldmann señala tres tipos de actitudes
filosóficas a las cuales se reducirían casi todos los sistemas
filosóficos modernos.
1) Las filosofías individualistas y atomistas, cuyas cat~
gorías en el plano óntico son el individuo y la libertad, en el plano cosmológico el átomo y la mónada, y · en el plano psic~
lógido, la sensación y la imagen.
Ru forma principal es el racionalismo, y de manera menos
radical, el empirismo,
Como visión del mundo, la posibilidad del todo se funda~
"la composición de las partes a las que empero es posible imaginar también fuera de esta composición" Kant •
Sociedad, significa la influencia recíproca de individuos
autónomos; y en la medida que para el individualismo, es preci
so mantener un mínimo de relaciones entre los individuos, ese
m!nimo adopta la forma de intervención divina,·', validez uni-versal, o en los empiristas, un simple estado de hecho (hábito,
asociación, etc.).
Sus principales exponentes so?1Pescartes, Leibnitz, Looke,
Hume y Fichte.
2) Las visiones totalitarias del mundo, cuyas categorías
fundamentales son el todo y el universo, en el plano social la
colectividad (se oponen en esto a las filosof!as individualistas) en el plano ético, el sentimiento, bajo sus múltiples aspectos: rebelación, intuición, y cuyos principales exponentes
son Bergson, Scheler, Heidegger, etc.
Esta es tal vez una concepción que encontramos frecuentemente retomada como filosof!a espontánea en el campo de la ps!
coterapia, en la cual nos detendremos un momento.
La teoría del emergente, por ejemplo, que se apoya expontaneamente en la teoría de la forma, trae consigo la connota--

�s2
ción mecanisista y toPolÓc¡iea de aquella, Nos dice aue no POlle
concebir al niño sino COlftO una parte del todo, que tie~e :
sentido por ese todo que serta la familia. Esta legalidad que
rige los campos morfológicos, deja afuera,que en realidad ·ncs
encontramos con un sistema incluido en otro, E:r. la relación ••
parte-todo, hablar ce emer9ente, es referirse a una parte, qu,
desta:ada por l!yes de configuraci6n internas~ se ha convertido
en sena!. En esta medida, se considera al paciente como emer!"'!
gente.. sano d~ una situación mórbida. En tal sentido, el "emer•
gente es senal, mientras que el s!ntoma es significado
~ Podríamos citar también, dentro de este apartado, ias te•
or!as del campo de Kurt Lewin, la teoría del "hombre en situa•
eion".
tlOS

.
3) Esta tercera corriente, con la cual Goldmann se identi
fica, plantearía que el universo y la comunidad humana form t
un todo "cuyas partes,en cuanto a la posibilida-:! misma de su41 •
existencia, suponen ya su composición en el conjunto".
La autonomía de las partes y la realidad del todo no se.
encuentran solamente conciliadas sino que constituyen condicio
nes recíprocas.
La dificultad que nosotros encontraríamos para sentirnos
P~tícipes de est! posición, es además de la ambigüedad de tér
minos tales como comunidad humana", universo, la dificultad:
que trae aparejada al Poner en un mismo plano de correlaciones
las estructuras relacionadas sin plantear sus determinaciones
particulares y mutuas.
La inclusión de las partes en el todo no es aleatoria
y
el desconocimiento de esto vuelve a dejar la puerta abiert~ a
la corriente que critica más.arriba, cuya única salida es el in•
teraccionalismo.
En este sentido, podr!amos encontrar esta c-:ncepción en algunos trabajos psicoanalíticos fundamentalment~ e~ las cultu
7alistas,(conceptos como el de personalidad bás:~a) o en los:
intentos de encontrar, en una fusión extrapaladc~a de ciencia~
explicaciaaes psicológicas a fenómenos Políticos y sociales.
Es sabido Por todos nosotros que lo escencial de las te-sis materialistas es plantear la independencia d~l mundo exterior{y del conocimiento objetivo de sus leyes) e: relación al
sujeto, planteando simultáneamente la dependenei.~ de sujeto -respecto al mundo exterior (de donde resulta el ~arácter nece~
sario, de lo! efectos que afectan a ese sujeto}. A fa.rtir de e
sa formulacion, formulación filosófica, que no ~~s proponemos

d strar, queda abierta la posibilidad de red~finir cuSl é~ , es•~• mmd o~ t eri·o ~ cu·
elemosujeto al cual aludL~os, y cual
. e 1- 0
detemina,
ta evidencia, es un efecto i&lt;leológico, el efec,to ideoi.-6gico elemental . En tal sentido, redefinir estos términog para
el sujeto psíquico es una tarea de ruptura de la evide~cia,~e
oosibilitará fijar nuestras posiciones psicoterapéuticas.
•
vamos a tomar tres aspectos: a partir de la existencia
del mundo exterior.
..
.
; ,. .
a) cuáles son las vías de constitucion del suJeto psiquico, a
partir de ese mundo exterior que lo det~rmina,
. . .
..
b) cómo ese sujeto psíquico constituye su mundo significante,
en el proceso de su constitución.
e) cuáles son las mediaciones necesarias para que esto se P~◊­
duzca.
.
El estudio de los primeros elementos es tarea de la teorl:_
zación de la psicologta científica.
; .
El estudio de las mediaciones es el campo especifico del
proceso terapéutico (estudio del sistema de representaciones-,
efectos que afectan al sujeto), En este punto se insertan los
aportes que la psicología científica pueda hacer en la estructu
ración de una teoría del sujeto.
·

En las tesis sobre Feuerbach, encontramos la formulación
de Marx que puede permitirnos pivotear para el desarrollo que
nos propanemos hacer:
La escencia humana no es algo abstracto inherente a cada indivi
duo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones socia-•
les,
y al señalar cual es el problema de Feuerbach al plantear
la escencia religiosa como diluida en la escencia humana dice:
1) El hacer caso omiso de la trayectoria histórica, presupone
un individuo humano abstracto y aislado.
2) Así la escencia humana sólo puede concebirse como género,
como u:ia generalidad interna, muda, que se limita a unir naturalmente los muchos individuos,
Nos encontramos as! con el concepto de historia, como --guía rectora de la comprensión de los fenómenos humanos. Concepto que debe ser retomado en su doble intersección: el de la
historia social (Historia), de los procesos sociales en el S!,

�no de los aedos de producción, }. el de la historia individual

en el de la constit&gt;-~ción del sujeto psíquico,
'
.,.
Pero~~ comprensión ~e la historia u.plica abandonar el
metodo trad1c1~nal y esquematice que presentaba la historia
00
mo una serie. hnal de descubrimientos, para reemplazarla, por._
una perspect.l.va que considera dichos descubrimientos co.mo suct
sos solo comprensibles en el interior de procesos estructura-:
les,{Goldmann, t.).
Procesos estructurales, que sólo cobran carlcter signifi•
cante, a partir de la actualización que la p~is humana proda
ce de los a-contacimientos pasados,
Y esas estructuras privilegiadas tienen ya su definición
a esta altura del desarrollo del conocimiento:-- son el concepto
de modo de producción, Por un lado, y el de estructura del Ecli
.PO, Por otro.
En este ~~ntido, nos aventuramos a decir que la recurren•
cia a la biología como gran mito de nuestro tiempo, es el in-;tento de dejar de lado la categoría de flu,to¼ tanto en las
ciencias de la sociedad como en la psicolog!a. '
En este sentido, el "nosotros'' al que aludta antes Gold- •
mann como categoría filosófica, solo puede remitir en las cien
cias sociales a la categoría de sujeto colectivo, sujeto de.::
clase: En ~l orden psíquico, remite a la comprensión de 1 a
const1tucion del sujeto como desde el Otro y en tanto otro co
mo sujeto de la identificación que sólo puede ser concebid~ eñ
su estructuración en un medio humano y sujeto al deseo humano,
.
~ categorta de historia atravie-sa a ambos sujetos, co~tituyendose en el elemento fundante de las múltiples determina_
ciones.
La práctica social se inserta en este marco, de conoci ~miento de una legalidad determinante, que implica la sujeción
a una determinación de la cual los procesos transformadores no
pueden liberarse.
~í, el proceso de desujetación histórico iD!plica el conoci -mie~to de las leyes que detenninan los procesos sociale~ se
def1.nen en la practica política.
·•
. . El proceso de desujetación individual implica el reconoCl.111.lento de la estructura fundante del Edipo como legalidad--y los procesos históricos de constitución del sujeto,
. Nos enfrentamos así con dos prlcticas que remiten a dos
SUJetos.

35

El sujeto de clase, determinado por la fon.ación !conómi·
ca-social,
El sujeto del inconsciente, detemtnado ¡;orla estr~ctura
del E:-dipo,
La categor!a de totalidad, que tanto ha preocupado a
la
filosofía, sólo puede reconocerse en el plano de la psicología
eomo categoría determinante de un sujeto que, desde un medio humano, se encuentra sujeto a una historia que lo precede, aún
desde antes de su nacimiento, y en la cual se repiten en su e~
istencia, los elementos determinantes de la misma.
Las representaciones que los hombres tienen en su cabeza
sólo pueden entenderse en esta l!nea, como representaciones~que aluden a una P.1ta.x..U, concepto que permite diferenciar
la
eategor!a de práctica histórica de la empírica sustancialista.
Pero queda por dilucidar, en el marco de la clínica,
la
forma en que las representaciones ideológicas encuentran su lu
gar, Porque si bien epistemológicamente la diferenciación entre dos objetos y dos sujetos epistérnicos es correcta, el pro~
lesna del sistema de representaciones en su combinatoria no se
resuelve por decreto,
Nos encontramos, en el marco del proceso terapéutico, con
que las representaciones fantasmáticas no son linealmente la
de los fantasmas infantiles de los padres y que además estos~
fantasmas infantiles, no son representaciones universales,sino
que asumen diferentes formas, como mitos que se permutan,
en
relación a la historia vivida,
Tal vez podríamos preguntarnos, si los fantasmas infantiles universales, que aparecen como respuestas imaginarias a las
preguntas que la incersión en la estructura plantea al sujeto,
no encuentran su materia prima, en la historia significante de
los padres, Pero esta historia, no es aislada en la estructura
ed!pica, sino que encuentra su marco de realización en las pr~
blemáticas que la Historia social plantea a los sujetos que se
encuentran tambien determinados Por ella,
Una paciente que tuvimos oportunidad de ve~, niña de tres
años, con un cuadro dermatológico severo, llegó a consulta en
situación aguda y sin posibilidad de un diagnóstico pediStrico
claro, ya que parec!a haber una esclusiva determinación de orden psicógeno. Resuelta la situación aguda cOn\enzamos a observar, que la niña, en las horas de juego, se introdup!a un rev6!,
ver en la boca, y con una mezcla de placer y horror, apuntaba
y gatillaba. Por wpuesto, lo único que se puede entender de

�g7

86
esta escena aislada, es que la niña sentfa como decfamosa.~
algo facinante y horroroso. en el juego
se repetta
S6lo los dato~ de 4 Iüstori~, paeden ayudunq~ a·enten~
der esto. Vamos a tratar de mostrar, .como la historia de la li1
ña, se combina con la situación actual de aparición del sínto='
ma, ~!tuación~precipitante del proceso patógeno en una interseccion diacrónica y sincrónica.
Gabriela, dec!amos antes, tenla tres años en el momento.
de la consu~ta. La razón por la cual la madre recurrió a un a
rapeuta, .. fue, como lo indicamos, por la aparición de un cuadro
dermatologico severo, con dificultades diagnósticas. se oscila
ba.. e~tre una varicela at!pica, y una púrpura hemorr(gica. :u,i
analisis daban cltnicamente normales, y lo que pareció confir•
mar el origen del cuadro fue la evolución posterior.
En el momento de su aparición, acababa de nacer un herma•
nito Y los síntomas se produjeron durante la estadía de lama•
dre en la maternidad, Las lesiones costrosas y hematomas cu•
brieron las extremidades inferiores y el tronco hasta la cintu
ra Y los brazos• Las piernas se hab!an edematizado al grado de
ctue Gabriela estuvo tres días acostada sin poder moverse.
CUand&lt;: la _madre volvi6 de la maternidad, al segundo d1'.a,
se aesedematj~~ _luego de decir que estaba muy triste y llorar
siete horas seguidas. Dij&lt;&gt;'. que estaba triste, que habta pensa•
do que la madr~ no iba a volver más, que la nena se hab!a muer
to, que la madre no iba a volver porque se habta muerto.
Sus pa~es son gente joven, dedicada al trabajo intelectual, que tuvieron que sal~ de PU pats de origen a causa de
la situa:ión política. Salieron de Argentina a Perd donde Pª8!
ron un ano hasta q,te el golpe de estado los obligó a trasladar
se a México. Gabriela contaba ocho meses de edad cuando salióde su país. Fue-f una niña normal durante su primer año de vida
recu8:da con cariño su estadía en Perú, y tuvo su primera de-~
presion antes de salir de allf. Pasó varios d!as sin jugar, -~ensativa y _qui!ta, y cuanq9 llegó a Mbico se quejaba de que
no estaba en Sl1 casa".
A los poeo19 aeses de llegar, la madre quedó embarazada, y
durante el transcurso de ea~e embarazo dos hermanas del padre
fueron secuestradas. En este ~odo también, murió un amigo muy cercano de la maclJ;e, y su uterior terapéuta.
El d1a del eumpleaiios &amp;f~iela, la !padre tuvo que ser
internada PNmaturamente porque el parto se adelantó, y debido
a complicaciones tuvieron que. haterle una histerectom!a Ara-

qu;

.

b de la prematurez la hermana tuvo q,Je quedar internada diez
dtas y la macre volvi6 a la casa sola.
Gabriela que había comenzado a frotarse el mismo dta de
su cumpleaños por la tarde, edematizada al grado de no poder
salir de su cama, 'l con las piernas sostenidas por una almohada manifestó su tristeza y tal como refertamos antes, luego dejlorar varias horas, comer.zó a regresionar el cuadro clínico,
En la primera hora de juego, aparece el elemento que pensmnos es reiterativo luego a lo largo del tratamiento, res~to a como aparecen las significaciones agresivas en esta niña.
se sienta en el suelo, y con lentitud saca el cuaderno Y los marcadores. se pone a hacer garabatos. Lo primero que dibu1a
es un montc1n de l{neas cruzadas, Le pregunto que es, d~ce: un
avión". Para ir adonde, pregunto, a Perú. Le pregunto si se a-cuerda de Perú y me cuenta que ella iba a pasear al mar. TOII\&amp;
luego la muñeca y le pega. Por qué?. Porque se portó mal• Que hizo?, Tiró el jugo de fresa. Luego arroja otr~ muñeca~ la e~
nasta y dice que hay que castigarla porque tiro a la amiguita
al pozo e hizo berrinche. Le digo que ella también debe tener
ganas a veces de hacer esas cosass tirar el jugo, la hermanita
al pozo, hacer berrinches,
se r1e a carcajadas mientras simula un patale~. Luego dice: yo una vez tiré un jugo de fresa . Toma un revolver Y em-pieza a tirar para todos lados mientras sonríe. Luego se apu!!_
ta a sí misma y dispara reiteradamente. Le digo que tal !ez cuando eila siente toda esa rabia tiene miedo de hacer dano a•
Mamá, y entonces prefiere lastimarse a sí mi sma. ~e levant~ el
pantaloncito, muestra las cascaritas secas de su pierna Y dice:
"Mira".
decíamos más arriba, esta situación de apuntar Y gatillar indiscriminadamente, y luego hacerlo contra s1 m!sma, introduciendose el caño del revólver en la boca, o poniendoloen la sien, con una cara que es una mezcla de placer y horror,
fueun elemento reiterado a lo largo del tratamiento.
Como

En funci8n de hallar la signi~icación precisa de esta ~e!,
ta de la agresión contras! misma, en una entrevista, se sen!.
ló a los padres este hecho, que por otra parte habta si~o pre•
senciado por ellos con asombro en algunas reuniones conJw:i~s,
como una preocupación pidiendo que ayudaran a su comprension.El padre relató entonces, "No se qué tiene que ver, pero haceunos días tuve un sueño, muy angustiante, en el cual Gabriela-

�89

S8

s6lo excluyendo, todo caaponente agresivo de su propia ..

aparecia C01D0 si-4&lt;&gt; hija de mi abuelo muerto, y de ai henaana
menor, que está aecuestrada y presuntaaente muerta". Al inda..
gar por esa hermana dijoi ES alguien muy especial para a!. Mi
padre que era alcoholista, nos abandó cuando yo era chico, y ..
pasé a cumplir funciones paternas· en mi familia, especialmente
con esta hermaJl4QUe era muy pequeña. Así , mi hermana fue como
una hija para mí".

vida, los padres pueden reorganha.r su vida actual. Frente a

El otro que traen es el siguiente, dicen que tienen algoque ver, con esta dificultad de Gabriela con la agresión, que..
ellos no toleran la agresión, que si bien le dicen que se defiea
d~ el colegio, saben que a ellos los descompensan los berrin·
ches y las actitudes agresivas de la niña.

Pero estas mismas condiciones de represión, obligan a la
nifia, a buscar un lugar, que le permita conservar el amor de a
quellos. La ii.nica :salida! entonces, es la autodestrucción, en
la identificaci6n con los muertos.

la bisterectolllta de la madre, que produce u.na reorganización 1ibidinal en ésta, Gahriela aparece cano la portadora de la -violencia, retorno de lo reprimido en la familia.

Ast, la violencia, eludida de la vida de los padres, retorna como st.ntana desde los fantasmas de la hija.

Desde una teoría psicoanal!tica que en general compartinos
(nos referimos a las aportaciones que el psicoanálisis francés
actual ha hecho a la compresión de la constitución del sujetopsíquico), se puede entender, resr,ecto al sueño del padre, la
colocación de Gabriela en u.na posición que está signada por el
lugar de la muerte y el incesto (4) (Gabriela es, a la vea, la
hermana-hija muerta del padre, y la hija de esta hermana con su abuelo) es también, la hermana~hija del padre con su propia
madre.
Pero esto no nos alcanza, sino desde la historia y la situación actual para entender la peculiar constitución del fantasma de nuestra paciente.
No nos alcanza para entetlder esa forma particular que a~
sume la fantas!a en el juego de •i ntroducirse el revólver en la
boca, ni la wélta
de la agresión sobre st misma,1 que produce~
el síntoma somStico, salvo a través de una teoría explicativageneral, que nos dejarta igualmente sin respuesta.
La relación de los padres con la agresividad de la nitla,.debe ser entendida en su c:ontextualización, La violencia se~cial, a que fueron sometidos, react'l'liz6 sin dui1a'f produciendo
nuevas significaciones, en su propia historia~ los fantamnas ..
edípicos de aquellos.

Gabriela, scaeti.da a la exclusi8n ndical que el nacimi~
to de su hermana iaplica, sólo p.cuentra un lugar, a partir de
ocupar el de la benana muerta del padre, y el de su propia her
mana muerta en la tantas!a.

-

Nos encontramos asf, conque el car&amp;cter transaccional del
ser comprendido en esta dirección. Doble transac
ciSn~ de deseos libidinales y de muerte, y de resignificaciones
bist6ricas en relaci6n a la violencia individual y social,

s!ntoma, debe

Si el objeto del psiooanálisis, es el efecto en el cacho
rro hullano de su inclusión en la estructura edtpica, efecto--=
que lleva el nombre de inconciente, como dice Althusser, de lo
que se trata, es de tomar conciencia del arraigo histórico de
toda actividad humana.
Se trata como en el caso de las f~rmaciones econ&amp;nico"'90
ciales, de advertir que estamos frente a la introducción de•'=
una inteligibilidad nueva, y es que en el interior de cierto R_e
dodo, se describe el funcionar de cierta estructura, que no es ni puro devenir ni eternidad,
{

A diferencia del estructuraliSD10 1 que plantearh por un~
lado la vacuidad de una estructura universal, y del genetismo,

que plantearta la constituci8n progresiva de un sujeto, que re
tomarta a la t!bula rasa del empirismo, de lo que se trata es
ae conocer las formas en que el psiquismo se organiza del~~•
complejo a lo ccmplejo, en la productividad fantasmitica que sr
la intersecciSn de la Historia social y la historia individual
Plantea.
Como dice Lanteri~Laura, la opoaic16n entre b11torta y~
utructura no se resuelve invocando a la dtal&amp;ctica1
tal~
tar el respeto tanto a Hegel ccmo nuesua propia razSn el apre
"1rarnos de este modo a una conciliación artificial, (S) ,

sera

-

�90
La primac!a de la historia C01ll0 lo marca Sartre, proviene de 1- primacfa de la pru.ts bmnana, Plant~ estructuras ¡
inmateriales e irreductibles en su historicidad, es restaurarun do~tnio ilusorio y retornar ~l ~dul!~ ~lut:Q,

Ia recuperaci6n del concepto de estructuralismo hist5rico posibilita la operatividad de un JI\Odelo que evite al psicoterapeuta la calda en los juicios de valor~ que· se producirún
mediante el desconocimiento de la particularidad de constitu••
ción sintomal. En esa medida, el psicólogo, como sujeto sujetado de la historia, al desconocer sus propias determinacione1
Y las del paciente, cae en un sustancialismo, que le impide la
ruptura de la ideología dominante.
•

&gt;.

-

~

•

DR. ARMANDO BARRIGUETE

•

ah!, que toda. práctica terapéntic:a _caa:, ~i~ de._,
jetación, implica el reconocimiento de las determlnaciones
tóricas de constitución del stntoma y el fantasma, en la doble
intersección de la Historia,
De

hla

BIBLIOGRAFIA.
Goldmann, L. ;Lukacs y Heidegger, Amorrortu, Ed. B.A. 1973.
2. Althusser, L.; Philosophie et Philosophie spotanée des Sava~
ts, Librairie Francois Maspéro. Paris. 1974.
1.

3. Goldmann, L. et all; Las nociones de estructura y génesis.

Tomo I. Ediciones Nueva Visión. B.A. 1975.

El niño, su "enfermedad" y los otros. Ediciones
Nueva Visión. B.A. 1976.

4. Mannoni, M.;

s.

Lantéri - Laura, G.; Historia y estructura en el conocimiento del hombre. En: Estructuralismo - Tano I. Ediciones Nueva
Visión. B.A. 1969.

La Importancia de la Realidad Externa
en el Adolescente Adicto Contemporáneo
Este trabajo lleva la finalidad de ccmpartir con ustedes
una serie de observaciones y reflexiones efectuadas con adoles
cantes adictos que be tenido en mi práctica privada y otro grÜ
po que me ha toca.do en suerte supervisar sus tratamientos en:un estado del norte de la RepGblica en instituciones de los Centros de Integraci6n Juvenil,-Los elementos camines a estosdos grupos caracterizados por importantes diferencias socio-econ&amp;ticas son las similares estructuras de per90nalidad, y loque es más im.Porta.nte, lit posibilidad comprobada Por la cHnica de obtener la ~ación, poctr!a decirse definitiva, del aín-.:
draae de la adicción, en un procentaje importante de ellos.
En la actualidad, la aayer!a de profesionales que atende
mos eete tipo de problemStica que ha .ido alarmantemente en
manto, hemos estado de acuerdo en considerarlo como dntoma o:'
dndrome, mejor dicho, de una enfermedad mucho mSs compleja ..que tiene ratees psicol6gicas, econ&amp;nicas, sociales, poltticas
y generacionales etc,, y que su importancia reside en que ha incidido, bSsicamente, en la juventud y que se ha extendido rá
Pichuaente hacia todos los estratbar; socio-económicos de nues~i'
tra sociedad basta llegar a constituir una amenaza endémica que
ha cddo en los terrenos de la Salud Pública,

au

Tengo conciencia que al usuario social a la droga no pue
de considerársele un ad~cto pero también la tengo de que, de:aumentar su fruatraci8n, puede llegar a convertirse en tal,
Dado que por definición un sfndrOllle es un conjunto de alnt0111as y signos que se presentan siempre juntos independient•nte de la causa que lo motiva; Csobr~eternünaci8n del - ..
1fntema), para pro¡,Saitoe de este tratiaje sSlo •e referir3 al~
grupo supervieacSo que pertenece itl estrato 90Cioeeon&amp;nico d'9-hil. Para coaaenzar transcr!Mr4 algunas citas l&gt;ibliogratic:as
que nos ilustran sobre el penauuento tradicional con el que~
le alx,rda e~ proJUeaa de la itdicciSn, en seguida aquellas cita•
de autores que ya ea¡,1ezu a contaplar otros determinantes del
PJ:oblema y finalmente, nuestras otaaervaeiones y reflexiones so
!re la miau conflictiw,
-

�92
Simmel (1) dice que el drogadicto es una persona que su
fre de una neurosis narcisista, queriendo dar este nombre 1 a:una psicosis maníaco-depresiva, Al hablar de severas adicciones dice que son regresiones al estad!c de cbnpu o succionar~
en donde el paciente es inc~z de usu su apuato ~nta.l para
el manejo de est!mulos. Habla de la fantas!a oral del adicto~
donde predomina el deseo de comer o ser comido por los objetos
que entraa en relación con el y finalmente dice que en los a•dictos se encuentra una fantas!a de regresi8n fetal. cree que
la madre del adicto es una mujer seductora y tiene serias difi
cultades para dar de comer, Piensa que la adicción a las dro:'
gas está !ntil!lamente relacionada con las perversiones,
Igualmente, opina sobre la casi imposibilidad de tratamiento de estos seres por su estructuraci5n oral y el gran peligro de suicidio que conlleva el tratamiento,
Glober (2) sin embargo enfatiza que no se puede soste-ner la etiolog!a oral y homosexual en los adictos, Opina quees más bien a la luz de los pensamientos de M, Klein que se -puede comprender al drogadicto. Que el sadismo oral y el complejo de Edipo temprano juegan un papel importante en los deli
rios de envenenamiento con "lrogas. Piensa que la adicción es
un mecanismo de adaptación para transformar en sustancia buena
a los objetos malos introyectados y que las drogas pueden servir para expulsar también a éstos.
La fantas!a. básica en los adictos, dice, es la condensa

ción de dos sistemas primarios, en uno de los cuales ataca y-:
luego repara los 6rganos de la madre y en el otro, la madre ataca y luego repara los órganos del niño. La droga as! seríauna sustancia con cualidades Ñdicas. También conecta la adic
ci6n con los cuadros man!aco-depresivos.
Arnoldo Rascovsky (3) dice que la regresión que buscan•
los adictos es de tipo preoral usando mecanismos orales y pre2,
rales.
Rosenfeld (4) relaciona la adicción con la enfermedad manbco-depresiva. Dice que cuando un adicto se droga, la sus
tancia simboliza a un muerto o un objeto enfeJ:mO que el pacieñ
te se siente obligado a incorporar por culpa, Es importante-:
en la adicci6n el aecanismo de fragmentación del yo y u pro-yeeción de partes buenas pero principalmente de las 11alaa del•
mismo,

93
Julio Aray (5) encuentra en los fumadores importantes fijaciones coproftlicas Y posterionente balila del uso del cigarrillo
OOlllO acompañante omntpodo y tranquilizador sobre el cual, el fumador, ha proyectado la fantasfa de tener un pecho Imeno y"('.
más profundamente, condiciones de sometimiento a un pecho malo
cargado de heces,
Eduardo Kalina (6) dice que el yo fumador está funcionan
do maníacarnente recreando el nirvana fetal como consecuencia-::
del fracaso en el uso de mecanismos para elaborar ansiedades paranoides, confusionales y depresivas que lo invaden.
Otto Fenichel (7) dice, " Los adictos son personas que tienen una predisposición a reaccionar a los efectos del alcohol, la morfina y otras drogas, de una mc,.nera especffka, es~
deeir, de una manera tal que tratan de usar estos efectos para
satisfacen el ansiade anhelo oral• que. es al ll)Í~mo ti~o anhelo
sexual, una necesidad d~ segu2dad l. una necesidad de conser-vH la autoestima- tl ~igen y :a naturale2a de !a adicción ne descansa, en consecuencia, en el efecto químico de la droga
sino en la estructura psicológica del paciente. El fa~tor decisivo, por lo tanto, es la personalidad pre-mórbida, Los que
se hacen adictos a la dr°'a son aquellas personas para quienes
e~ efecto de la droga tiene un significado espec!fico, Significa para ellos la realización, o al menes la esperanza de rea
lización, de un deseo p~otundo y positivo que sienten de una::manera mas apremiante de le que es el caso de los anhelo~ instintivos, ya sean sexuales o de et.ro tipo, en las personas nor
males. Este placer o esperanza de placer, hace que la sexueli
dad g~~ital ~arezca para.ellos de interés, se quiebra la orga:::
nizacion genital y se ir..1.cia una extraordinaria regresión.
diverso~ puntos de fijación determinan caáles secto
res de la personalidad infantil, complejo de Edi]?Gl, i:onflictos
d~ la masturbación y en especial, impacto~ pregenitales, pasaran a primer plano y finalmente, la libido queda transíormada~ una energú amorfa de tensión erótica sin característic~$•
aiferenciales o fO'r.tla.s de organización".
Los

Sin er.imrg~, junto con las anteriores ~reciacionee del
mundc interno del droga.dicto, Fenichel apunta, "Ha.~• mucha~ oca
siones en la vida humana en que el anhelo de lograr tales efec
toe puede ser muy legítimo. Si una persona usa drogas ~l ha-=llarse en una tal situación y deja de usarlas cuando ha salido
de ellas, no se le llama adicto. Una persona que está sufrien

�94
do dolor y recibe una inyección de morfina, ~.a sido objeto deun acto de protección necesaria. DE una manera semejante, 111
drog~ eufóricas constituyen una protección centra estac.os psi
quicos penosos-por ejemplo depresiones- y a menudo rnuy eficaces,
Mientras el uso de ra drogas no deja de ser puramente una medi
da de protección, no hay adicciór.'',
Esta aseveración dirigida estric~amente con criterio rné•
dico empieza a tomar contactos con similares pensamientos que•
se orientan hacia lo social, lo económico y lo pol!tico.
Y es así como Wilson de Lyra Chebabi (8), después de tra
tar el problema de la adicción en términos similares a los que
:ios autores anteriores proponen dice: "Entretanto (dice Rosenfeld)
lo que mueve a este sector maníaco (del adicto) es una reacción
drástica contra el sentido depresivo de su identificación con•
objetos muertos o multilados por la voracidad del intoxicado,
De esta manera hace aparente (Rosenfeld) la intensa ac•
tuación del proceso de clivaje, a través del cual, para mante•
ner una idealización es necesario mantener disociada toda la•
parte de la personal idad considerada como mala e indeseable y•
que frecuentemente es proyectada al ambiente suscitando inten•
sas y peligrosas situaciones fuera del tratamiento. Esto debi
lita mucho al ego, dejándolo sin fuerzas para enfrentarse a la
elaboración de sus fracasos y de sus posibilidades".
Continua diciendo et.babi, "Resulta por lo tanto, suma•
mente cuestionable toda concepci6n del uso de tóxicoG cuando·
se refiere exclusivamente al punto de vista de la psicopatolo,
gía individual del paciente, puesto que el caso que Rosenfeld
relata, como otros muchos, fue interrumpido prematuramente por
la familia". Aquí es donde yo repito, fue interrumpido prema~
turamente por la familia, que no por el paciente.
A partir de la anterior reflexión Chebabi se apoya en •
el pensamiento de Jacques Hochmann "que abre el horizonte para
la comprensión del uso de tóxicos, como una concentraci6n, dealgunos individuos, de un desvío que es de la propia sociedad"
y as1 habla de la comunidad enferma en sus "sistemas fusionale
que da lugar a la toxicofilia. Dice que este sistema. fusional
,e earae,uiza por un particular tipo de ~alaciones en el cual
se establece el bimomio del Yo-Eso, no otro, o tú, en donde el
otro se transforme en cosa, en los sistemas tusionales de la ~
misma sociedad y es por eso que el proceso en el tratamiento·

95
psic:oa~lrtico del joven es interr~pido por la familiar forla soc1.edad en la que vive, que percibe el proceso de la in':er
cosificación de HochmaM y no le conviene que el tratami~ntc :del joven continúe cuando esa diferenciación empieza a aparecer.

De esta manera - continúa; el problema del caso de tóxicos, desborda el ambiente de un problema médico. Es un proble
11a del hombre en el sentido que él enfrenta su existencia.
demos-dice- hacer tóxicos nuestros hábitos, nuestros recurso~-;nuestras conquistas y finalmente, como queda demostrado ennues
tra sociedad de consumo que hace tóxica hasta la misma cienciaFinalmente enfatiza "de esta manera el uso de tóxicos para de.- •

Po

nunciar el control y el dominio participa de la misma actitudde amordazar a la juventud y proponer su fusión, y de esta ma
nera, el joven adicto para poder romper con la esclavitud en:la que vive, c;,a~ preso el'I el sistema esclavista de. 1a droga como
una demostr~ción del sistema en que-- vLve". En otra pal-abra, digo yo, el sistema de manipulación: y SOllletimiento estructuran
medidas defensivas caracterizadas por la misma manipulación y
sometimiento, como son las drogas.
Hernán Solís (g) cuyo trabajo est...1 orientado hacia lla-mar la atención de la importancia del mundo interno del adoles
cente en la patología del adicto, en vista de la aparición de::'".1ª corri 7nte de pensamiento que enfatiza la partjcipación, ca
si exclusiva, de la realidad externa, dice en su ag~adable y
rudito lenguaje: "Está bien que se diga que el muchacho consu:me ácido lisergico como una mentada de madre a la máquina y al! c~sifi7ación, si se compleinenta con el apéndice de que la maqu1.na sin ubre y sin afecto, simboliza en el aquí a la madre
sin pech~s del allá, la que no dio leche, ni amor; misma figur~ cosificadora qi:e parS:a hijos en serie, como autómata, cua.J.
si fuera una "General Y.ather", aquella que imponía sus gustosy ~us temores, la que ordena qué y cuando comer, qué vestir, cuando defecar, etc.

e

Estaremos de acuerdo con los que adjudican &amp; Vietn~ g:-an
parte de la culpa, si a esto se añade que esa guerra significa-como ya lo han formulado inn\Dl\erables investigadores~: el fili
cidio generalizado,
Y ahora bien, o mal o peor~sigue diciendo Hernin- el a-dicto cree
en todas esas seudomotivaciones externas, y defiende sus derechos de independencia y libertad, lo que es más:

�96
rcree ser libre! Triste paradoja la del adolescente q,,1e se -siente liberado y sólo está cada d!a mis esclavizado a ladroga, Y menos consciente de su enfermedad,"

97
en una carta a Fliess {11) , donde Freud le propone que la pri-.era adicdón del hombre es la masturbación y que figuran como

sustitutos de esta las posteriores como el alcohol, morfina, tabaco, etc. En "'l'res ensayos" (12) propone que existe en cier:.en otr~ párrafo de su trabajo, nos dice; La abrumaciónparanoíca esta presente en toda guerra, más de l a mitae ce los
tos niños una intensificación del erotismo labial y que si esto
soldados norteamericanos en Vietnam son drogadictos , d1.!1'ante.
continúa, en su vida adulta podrían ser bebedores o fumadores.
Fn •El Chiste y su Relación con el Inconsciente"(13) ,1 dice los consabidos sucesos de Tlatelolco en México-2 de octubre de
1968, se observó, también un aumento considerable en el consu•~ que ciertos estados de buen humor, provocados endogena o tóxicamo de las drogas."- y finaliza este_párrafo diclendo 1 "La cau- 11ente, disuelven las fuerzas inhibidoras que funcionan cono críti
sa precipitante está en el presente, la eficiente está en el. ca y hacen posible la aparición de funtes de placer que estaban
pasa~ infantil, de aquel d!a a este aqu! existen otros esla-: bajo el dominio de la supresi6n. En su "Contribu&lt;:ión a la psicol~
bones coadyuvantes o predispon_entes a la drogadicción",
g!a del amor" (14) describe que los grandes amantes del alco}:lol -describen su relación con el vino como•·"'la más perfecta armonía
Yo por mi parte sólo dejo apuntado en este momento que
de un modelo de matrimonio feliz".
hasta el apara;º mental mejor instrumentado puede caer preso En el Malestar de la Cultura, Freud comenta: ''Tal como nos
de una regresion profunda cuando la injuria externa sea de una
fue impuesto, la vida nos resulta demasiado pesada, nos depara e~
intensida~ superior a sus fuerzas defensivas. Quiero apuntar~ivos sufrimientos, decepsiones, empresas imposibles.Para soporque tambien el factor sorpresa inclu!do en la dificultad paratarla no podemos pasar sin lenitivos, y entre estos métodos está
defenderse en virtud de la rapidez e intensidad del trauma esel uso de los narcóticos que nos tornan insencibles. , , el más cru
también causa eficiente de desequilibrio mental (1).
do (de estos narcóticos) pero también el más efectivo destinado a
producir tal modificación, es el quimicoi la intoxicación, No creo
~ Todo esto para proPoner que tanto el aumento de drogadicque nadie hay~ entendido su mecanismo, pero es evidente que exiscion en Vietnam, como el aumetno de consumo de drogas despuésten ciertas substancias extrañas al organismo cuya presencia en
de~Tlatelolco-débil expresión externa del fenómeno de la adicla sangre o en los tejidos nos proporcionan directamente sensacio
cion- no puede, de ninguna manera, atribuirse a que las madres
nes placenteras, modificando además las condiciones de nuestra _-;:
de estos nuevos consumidores tornaron su pecho bueno en malo y, sensibilidad de manera tal que nos impiden persibir estimulos desa
aunque as! hubiera sido, este cambio no afectarta a sus hijosgradables. No solo se les debe el placer inmediato, sino también adolescentes o adultos, Es innegable la predisposición mórbiuna independencia frente al mundo exterior. Los hombres saben que
da de estos recién llegados a la droga, pero también nadie se
con ese "quita penas" siempre podrán escapar al peso de la realiatreverta a pensar que estas nuevas vtctimas ' de todas maneras
dad, refugiandose en un mundo propio que le pueda ofr~cer mejores
hubieran llegado a la droga aún sin presenta;se los sucesos an
condiciones para su sensibilidad, Se sabe que es presi!taJtlente esta
tes referidos.
cualidad de los estupefacientes la que entraña su peligro y su nocividad."
Quizá sea conveniente observar que hechos sociales que aExcluyendo la pretendida adicción de Freud como motivadora en
parecen bruscamente no son suficientes para explicar un fenóme
él de no haberse ocupado en forma profunda y extensa de este prob
no completo, sino que, son estrictamente la expresión de un--=
lema, a este genio investigador severo de la conducta humana no :stntoma que
corresponde a un colllplejo conflicto qae tiene rai PC&gt;dr{a habersele pasado de noche este problema sino fuera porque en
ces conscientes e inconscientes, cOllO explica sol!s la guerra-- su tiempo esta problemática no revestía la importancia que en accomo 'el filicidio legalizado', Es eso y mucho más que eso, o
tualidad tiene. Mucho menos hubiera pasado por al to la mención a
de otra manera, el filicidio no sólo se expresa en la guerra,
la juventud con respecto a las drogas, Conesto no quiero negar la
existencia de ellas en este tiempo y en cualquier otro, ya que la
De la bGsqueda que efectüé en la ebra de Freud no encontr@ droga ha sido Aeompañantedel hombre a travez de todo sucarnino hacia
ningGn trabajo dedicado exclusivamente al problema de la adic~
la civilización. (16) Lo que cambia con el tiempo, es para qué se
ción, El hace referencia a este tópico en algunos artículos usa, quiénes l s usan, cuánta usaR y cuáles drogas soe, Noyes (17)
dice en 1957 qu;e la información que tenemos del uso de drogas en la

�adolescencia más bien e-s debido a algunas publicaciones fan
sas y alarmistas que a un hecho real.
Sea el problema de la drogadicción minilnizado por alCJW!Qi
exagerado por otros, es un hecho incontrovert 7ble que ha ido
aumento importante y, a diferencia de otros t~empos, ~ sentaq¡
reales en la juventud. Este alarmante aumento a conc1.dido ~
rápido intento de cambio social por medio del cual creencias,
res modas conductas e instituciones tradicionales se ponen
serio entr;dicho y tienden a ser sustituidos por otros que
encontrar un acercamiento afectivo a normas más equitativas dt
trato humano, con todas sus implicaciones (18, 19, 20). En es~
campo de batalla se encuentra un basto sector, la juventud, que
por las caracteristicas propias del desarrollo en la que se e
entra parece ser que ha recibido con mayor intensidad el i.mpa
en este complicado proceso de cambio social que los ha obliga~
a efectuar regresiones diferentes, siempre proporcionales a la
nitud de la injuria y al nivel de integraci6n psíquica alaan
Es decir, los más débiles serán afectados por regresiones más
fundas que los más fuertesr. No hal:lo aqu! de económicamente d
les exclusivamente. Y ahora, a la observación prometida al pr
cipio de este trabajo.
Durante seis meses e supervisado dos centros de integrac'
juvenil localizados en un estado del norte de la repÚblica, SUS
caracteristicaz socio-económicas son similares a casi todos 1~
estados, si acaso, se notaría una más pronunciado diferencia•
distribución de la riqueza: los ricos son muy ricos y los po
muy pobres. Es muy dif!cil conseguir mano de obra pues muchos
breros y campesinos no propietarios, prefieren dedic~se al
voy procesamiento de drogas, basicamente, amapola y mariguana
porque esta actividad es mejor remunerada, Al cabo de seis
11:'lnano cte obra empieza a aparecer en la ciudad como, consecu
de una eficiente campaña contra la droga denominada "Operación
Condor" y llevada a cabo por el Gobierno Federal, El problema
delicado hasta legalmente, puesto que en el tiempo del Gobierno
de Calles a los inmigrantes asiatieos se les autorizó la si
y el aprovechamiento de la amapola poara su consumo partiwlar

99
ta que incluia la visita, desde prudente distancia, de las sunruosas casas coches y jardines propiedad de los ''gomeros" (contr~
tu
.
t,ar.distas)
a vista y paciencia del pueb~o y autorl'da d es._ L a in-formación correspondiente a este espectaculo ·iba ~companad~ de.,
discretas reacciones, en el informador de rabia, miedo, _admlrac1on,
vidia y respeto hacia los propietarios, Con frecuencia cual--enier tipo de plática social era desviada hacia comentarios sobre
situación angustiosa de la población y del problema de ladrogadicción de los jovenes.

í~

Entre el cuarto y el quinto mes habíamos localizado, nítida
mente dos grupos de ellos: los que habian dejado la droga y los
que continuaban con ella, Ambos grupos compartian características
tales como: ser de extracción mui.humilde y procedentes de familia
de cinco a ocho hermanos, algunos con medios hermanos, Todos con
padres ausentes física o emocionalmente. Con madres que combinaban las tareas domésticas con quehaceres redituables pobremente
como lavar, cocer o algun negocio ambulante de comida o reventa
de artículos baratos, TODOS muy maltratados :tanto por la policía,
corno por los expendedores de drogas y la sociedad en general, TODOS vistos con simpatía -a veces exagerada por ser reactiva- por
parte de la mayoría del personal del centro, TODOS con diversos
grados de resentimiento social difuso, no elaborado a nivel de razón y expresado a traves de actitudes que van desde la totál indiferencia hacia el mundo externo y hacia ellos mismos, hastala descarga -til\pulsiva e indiscriminada de agresión hacia afuera
sin tener clára conciencia de sus resultados. TODOS con diver-sos g~ados de persecución paranoide que les crea una sensación de confusión que les impide distinguir cuándo se trata de una realidad externa y cuándo es producto de su fantasía,

Esta situación repercute en fonna importante en la psicoterapia, pues con mucha frecuencia hasta el terapeuta se confunde
al valuar la realidad y la fantasía del adolescente, Y es que
el adolescente tiene muchos datos tomados de la realidad externa
que apoyan su actitud de sospecha, datos que hasta un terapeuta
enclaustrado pueden parecerle fantasías o delirios, Por ejemplo,
ta situaciS. que prevalecia en la capital me impresiono, un joven al ver tomando notas a su terapeuta, le pregunta: l "Us
tre otras cosas por dos motivos. Exist!a un casi toque de qu
ted qué escribe? lPara qué quiere apuntar lo que yo le platico?adoptado por la ciudadanía en virtud de la existencia de una
LQué hace con ese papel cuando yo me voy?", en ese momento inter
-guerrilla urbana patrocinada por los contrabandistas entre
viene un psiquiatra y dice: "Puede ser que este muchacho esté es
o por éstos y la policía o el ejército, La población estaba muf condiendo un sistema delirante persecutorio", a lo que el Direc:atemorizada, La otra impresión fue que en el tour que organi
tor del Centro comenta, "Tal corno estan las cosas, no veo muy generozamente al recién llegado, ~paba un lugar impo:ta~te
lejano el día en que la policía interrumpa en el Centro y se a~

�101

100

dere de los expedientes". Actualmente utamoa :)er.sar.do serlllJl
te en la conveniencia de guardar en la ne11eria las ir:fol"ft14cioll(t
que los pacientes no~ confían en los centros. Y en efecto, CllE
frecuencia los centros sor, l':lerodeados por la policía con pr0Po11
to de detectar o detener al drogadicto. Se le envía a la cárcti
hasta oor el ''delito.'' de portar una receta que se le r.a expedi4o
en el centro con propósito de desint oxicar l o. ~n est~ momento,
no puede dej~ de consignai.. aquí, un encuentro que tu·:e en Bu►
nos Aires con un grupo de candidatos a ?Sicoanalistas durante~
cual , uno de ellos, me expresó: "En este momento, er. la Argen•
tina, el ser joven es un delito que se persigue ofic: almente",

t,neia y la recuperación mágica de aquel estado de indiferen-c1&amp;Ci6n entre el yo y el no-yo. Fusión completa con aquel objeto idealizado que parecta resolverle todas sus necesidades pero que en la realidad los atacaba. En stntesis, producto de
una fijación oral incluidos en una situación real de hambre y
miseria, contra la cual ya no luchan, porque no tienen con -qu,. sus madres no les dieron nada y su sociedad ahora se lo
niega todo. Con estos pacientes creo que si no es el e~tado, a
travAs de sus intituciones, los terapeutas con nuestra interven
ci6n cl!sica de interpretaciones no les podemos dar nada que los
Slqüe de esa miserable condici6n en donde coinciden mundo origi
nal (pecho) que no les dio nada y mundo externo (realidad) que
no les puede rescatar con eficiencia. Estos jóvenes son 7 de los 12 supervisados.

tos S restantes han dejado la droga, los per!odos de -TOOOS estos jovenes estuvieron de acuerdo con tal asevera••
abstinencia
oscilan desde 14 meses hasta mes y medio~ Io que ción y TODOS lucían fuertes y TOOOS no eran drogadictos. Y J
podr!a
llamarse
ligeras recaídas han sido hacia el alcohol y e!!
me preguntaba, ¿y los débiles? lCon qué instrumentos estarán
centramos
en
ellos
la siguiente sintomatologta: pertenecen al
ciendo frente a esta situación?.
grupo de gran resentimiento social expresado en actuaciones a-gresivas hacia afuera como pleitos, robos y con una más clara conciencia de los hechos, aunque la confusión está presente pe. 1u en menoi::. grado. son gentes activas que al llegar a los Ce!!_
tros se incorporan, por propia voluntad, a alguna tarea. Buscan
En el grupo de los pacientes que, a pesar de continuar
la consulta, no habían dejado la droga, se pod!an apreciar car relaciones con algún hombre del equipo y pronto procuran esta-blecer el triángulo edípico con dos propósitos blsicos que se a!,
terísticas que los hacían diferentes al grupo que sí pudo ~s
nerse de ella. son joven~s caracterizados por una ~ersona!1dad teran o se superponen: buscan formar la pareja parental y/o bu,!
que podría llamarse de acuerdo a nuestra terminologia analiti~ can destru!rla. Persiguen con ansiedad el encuentro con una f.!_
gura paterna que los proteja con su autoridad de su falta de-=.
pasiva-dependiente en sus modalidades de pasivo-depe~dien e o control instintivo. Uno de ellos le dio a guardar a su terapeu
sivo-agresiva. Pegados "gomosamente" a la precaria familia.
ta un tubo de cemento y le pidió que le prometiera que se lo de
da productivos e interesados sólamente en lo que pu~~n obtentr VCJlviera en el momento en que él se lo pidiera. Al cabo de unos
de su objeto. No nos queda duda de que se trata de r-~rsonas
das, el paciente solicitó su tubo de cemento, el terapeuta se
las que son descritas por los autores tradicionale9 ~ ~e hemos lo devolvió y este joven empezó a quejarse de mala atención, de
consignado, como Rosenfeld, Glover, Simrne~, etc. En :a transf incOD\prensión y aparecieron sus deseos de dejar el centro. IEl
encia establecida con sus terapeutas es facil detectai- esa per ggerta una persona fuerte que le evitara destruirse porque él
nalidad de chupón o succionador. Son los que com~~r ~;n el ra ne pod1a controlarse t. A este chico su padre le decía: "traga
de indiferencia hacia el medio externo Y la agresion ~irigida, ltogas hasta que te lleve la chingada". Parece ser que en es-basicamente hacia ellos. Pequeños ninos ,. que chupa:t para. tos j6venes, de acuerdo a sus patrones de educación, les ha hetrasladarse
a aquél mundo
fantastico d(: la omru. cho falta la presencia física del padre quién con sus golpes ft
aicos correctivos los ayudan a someter sus conductas impulsivas.
En este sector social parece que son mis efectivos, desafortun!_
daante, los castigos físicos que los razonamientos. Quizá por
que esta función no se encuentra desarrollada en este nivel so-

7

s_o-económico.

�Otro hallazgo en este grupo fue que la fantas!a o el
cho de haber quedado lesionado orgánicamenu por la droga, tt
vivido como una castraci6n en base a Wl desplazamiento de aba
hacia arriba.
Asociativamente significa un daño en su capaci
dad productiva y una lesión en su capacidad reproductiva que
los ha condenado a no tener hijos. También aparece el miedo
tener hijos monstruos aumentado por la lectura de informacio
al respecto. Fantasías orales también están presentes.
En este grupo se encuentran jóvenes que empiezan a ser
suarios con el arribo a la adolescencia, en donde aparecen,
mayQfintensidad los impulsos incestuosos que son favorecidos
traordinariamente por la ausencia del padre, la presencia de
hermanas y la situación de promiscuidad en el que viven porf
ta de habitaciones en la casa. El cohecho también se presenu
porque no hay suficientes camas y/o, porque la madre sustit
al padre por el hijo (esta segunda posibilidad es más pertur
dora). Es un signo de buen pronóstico que la drogadicción se
nicie en la adolescencia. Y también quiero apuntar que la e
dad, la variedad y la frecuencia de las drogas en uso, está
en relación con la intensidad de la angustia e la ravedad
la enfermedad mental del usurio. Porque el dejar la drogan
ca es sinónimo de curación. cuando a uno de los jóvenes de
grupo se le preguntaba por la cantidad de droga que ingería,
respondía: ltodal.

Otra particularidad de la patología de este grupo es
transfieren a la policía toda la ÍJll&amp;gen que de su padre ti
ta dificultad está en demostrar este desplazamiento; puesto
la realidad, este sector de nuestra sociedad se comporta
los padres de estos chicos, o sea, son crueles, autoritarios,
rracionales, corruptos, y con esta conducta no favorecen, en
da, para que el chico abandone la droga. Aquí, y en otros
tores de la sociedad detectamos la actuaci6n del deseo incons
ciente de dañar a la juventud.
En concordancia con los datos antes anotados quiero
gerir que la adicción en nuestros jóvenes actuales, no siemp
corresponde a una fijación oral, como es el concenaoclásico,
no que un conflicto edípico no resuelto y el aumento de pres
nes exteriores correspondientes a nuestra realidad, pueden
causas eficientes generadoras de angustias tan intensas que
vocan una regresión profund~ a n~veles orales, sin que neceSI
riamente haya habido una fijación previa de magnit
suficiente por sí misma. Es decir se trata de la p
sencia de un conflicto edípico qu• us&amp; como defe!S

una regresi6n oral gracias a la i.~cortante facilitaci6r. ~;e fro
porciona la realidad externa contecporánea.
y finalmente, para significar la carga de la realidad e!_
terna sobre el hábito de la 1roga, un ejemflo: un Ce~tro de.Integración esta situado en un lugar en jon~e se produc~n ª:~ivaAos de la amapola y mariguana y que constit~yen negocios rinan:;aros de alta escala. Al productor (en t6rminos :inancieros,;ro contrabandista y criminal en nuest~os términos) le convie~e tener gentes que distribuyan su producto al ~enudeo. Para conseguir este tipo particular de agente debe aplicarle un do-ble lazo de contención: por un lado le paga bien y el agente es
pobre (significa diferente robar por hambre que robar por gusto)•
y por otro lado, le conviene aplicar el segundo lazo, que es el
más fuerte: lo convierte a la droga. A cambio de esta acción
(criminal) el productor gana millones de pesos.

otro centro (información del Sr. Diego Garc!a Reynoso) está enclavado en una zona que produce zapatos. La goma que -usan (cemento), al estarla oliendo los obreros jóvenes, les pr~
porciona un estado de satisfacción tal que los transporta al -limbo y ltodo está bienl. Pero durante este traslado paradis!aco, se olvidan de, o reducen, su capacidad de trabajo. Aquí la
afición a la droga es mal negocio.
Este centro es sostenido integralmente por el patronatoque está constituído por muchosindustrialesdel zapato y estángenuinamente interesados en encontrar una fórmula de cemento que
~ e bien el zapato y que no produzca adicci6n. ~l pens~iento amoroso está presente, indudablemente, pero el inconsc~ente,
para nosotros los psicoanalistas es evidente: en el otro centro,
lo que observan nuestros colegas, son actitudes que les impiden
trabajar con eficiencia cient!fica.
y concluyo, la teoría psicoanalítica sigue siendo la ps~
colog!a general más profunda y completa de ~uestros tiempos~!.
hora, para enriquecerse, debe interesarse sin temor a depreciaE_
se, por la realidad, que al cambiar, modifica también la patol~

g!a.

�10 4

105

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�Lista Cronológica de las
Obras de Sigmund Freud
A Heinrich Racker
Esta "Lista" se preparó como gu!a para la lectura cronol6
gica de Freud en el Ateneo de la cátedra de Psiquiatr1a de la u-:
niversidad Nacional de cuyo, iniciado a comienzos de 1959; y sefue perfeccionando en los años siguientes, hasta que se publicó
en 1962.
En la presente versi6n se mejoraron algunas citas, corri-gieron otras y agregaron los trabajos posteriores a 1957. Tam-bifn se incluyen las referencias a la edici6n de Biblioteca Nueva
que, por tener mucha difusión, da a la •Lista" maYor utilidad.

s6lo se da la paginación completa en la pita de las

o.e.

o,

en su defecto, en la B.N. o las.E. Las abreviaturas· son las u--

suales:
G.S
G.W.

C.P.
S.E.
B.N.

o.e.

Gesa.mmelte Schriften
Gesammelte werke
Collected Papers
The Standard ~ition
•: Biblioteca Nueva
: Obras Completas
:

No son siempre consistentes las referencias al epistolario
de Freud; no todas las cartas son consignadas en el año de redac
ci6n, muchas aparecen sólo en el d~ -edi-ci~n. Suprimir todas las
citas en el año de redacción hubiese eliminado valiosas referencias para la lectura cronológica, como las cartas a Wil1-lm Fliess
citadas en 1887; por otra parte, éscapaba al objetivo de esta edición el desglosar ~istemáticamente todo el epistolario de Freud
Tenemos la intención de realizar esta tarea en un trabajo futuro.
I

Para dar coherencia
te por el año de edición,
sis y antes del título el
* Artículo Extraído de la

a la lista nos guiamos sistemáticamenpero siempre consignamos entre parénte
año de redacci6n. cuando el intervalo
Rev. de Psicoanálisis No. 3 Tomo XXVII

�HB

109

entre la redacción y la edición es más de un año, se cita el~~
trabajo sin numerar en el que f~e redactado. Así, por ejell\PlO,•
la carta sobre el bachillerato se ubica y numera en 1941, pero.
figu.r a también en 1873, para que el lector pueda leerala oportu•
namente.

1880

5
Al final de la cronología se agregan las referencias biblio
gráficas fundamentales que nos orientaron en nuestra labor.
-

TRADOCCION de Jhon Stuart Mill: "Sobre la emancipación de la
mujer", "Platón", "La cuestión obrera", "El Socia~iamo". G.w.,

12.

1882

6
• ALGUNAS DE LAS PRIMERAS CARTAS INEDITAS DE FREUD ( 1969, 339) •

SOBRE LA BSTRUCTURA DE LAS FIBRAS Y CELULAS HBRVIOSAS IN ELCANGREJO DE RIO. Sitzb.k. Ale.ad. Wiss. Wien. 1 (Math. Raturwiaa.

KI.), III Abt., 8S:9.

1873
• CARTA

SOBRE EL BACHILLERATO

1884

(1941,308) • .

7 HIMORRAGIA CEREBRAL CON SIN'l'OMM DB POCO BASALES INDIUCTOS IN •
tM CASO DE ESCORBUTO. Wien. med. Wachr., 34 . (9): ~24y (10): 2,•• :

1876
• DOS SOLICITUDES SOBRE OTORGAMIENTO DE BECAS PARA LA INVESTI~
CION BIOLOGICA (1955,330).

8 UN NUBV0 NETODO PARA EL BS'l'ODl0 DI LA SISTEMATIZACIOH PASCICO ,
LNl EN IL SISTEMA NERVIOSO CBNTRAL. Zbl.med.Wias., 22 (11); 1611 ,.--=

ampliado en· Nat. Physiol.Anatomische Abt., 5/6:453. Taml:&gt;i~1877
en:
Brain, 7:86 (en ingl,s).
SOBRE EL ORIGEN DE LAS RAICES POSTERIORES EN LA MEDULA DEL AM
SOBU
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A. Haninond). Wien.

TERIORES Y CON SUS NUCLEOS. CONJUNTAMENTE CON OBSERVACI
SOBRE DOS c~os BULBARES. (En co1.aboración con L. o~
witsch). Neurol. Zbl., 5 (6) :121.

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causa traumática en el hombre". Wien.med.Wschr., 36 (20):
y (21) :756.
21

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33 PRÓLOGO y NOTAS •. a la traducción del libro de H. Bernheim:
"La sugestión y sus aplicaciones terapéuticas". c. P., 5:11;
S. E., 1:71; B.N. 3:977; O. C. 21:374/87.
1889

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�112

113

35 ESTUDIO CLINICO SOBRE LA HEMIPLEJ!A CEREBRAL DE LA INFANCIA ...
(En colaboración con o. Rie). III Beitrage Kinderheikunde. Ed,
Kassowitz, Viena.

cION PRELIMINAR. (En colaboración con Josef Breuer). (Es el -primer capítulo del libro "Estudios sobre la histeria", 1895,
S4), C. P., 1:24, S. E., 2:3 a. !L, 1:25, O. C., 10:9-22.

36 LA CONCEPCION DE LAS AFASIAS. (Estudio crítico). Traducido como: "Sobre la afasia", Londres y Nueva York, 1953. Parcialmente traducido en: S.E., 14;206, Apéndice B, y 209, Apéndice e.
de "El inconsciente".

43 SOBIU: EL MECANISMO PS:QtICO DE LOS F~CXEN0S HISTERIC0S. (Conferencia dictada el 11 de enero). Wien. med. Presse, 34 (4):
121 y (5):165. Int. J. psycho-Anal., 37 (1) ;8, 1956; Rev. psico-An¡l. , 13 (3):266, 1956; S. E., 3:25-39.

37

PARALISIS INFANTILES.PARALISIS. En Villaret: "Enciclopedia médica. Diccionario manual de toda la medicina", T.2.
1891

38 HIPNOSIS. En A. Bum: "Therapeutische Lexikon", 124/32. Viena. Urtan. S.E., 1:103-14.
1892
39 TRADUCCION

de H. Bernheim: "Hipnotismo, sugestión, psicoterapia. Nuevos estudios", Par!s, 1891.

APORTACIONES A LOS ESTUDIOS SOBRE LA HISTERIA. (Este título
prende los trabajos: 1940, 297, 1941, 300 y 301). G.W., 17;
P., S; S.E.,

COII

«

ESTUDIO COMPARATIVO DE LAS PAAALISIS MOTRICES ORGANICAS E HISTElUCAS. (Original en francés). G. s., 1:273; G. w., 1:39; C.
P,, 1:42; S. E,, 1:155; B.N., 1:192; O. C., 11:123-36.

45 SOBRE LAS FORMAS FAMILIARES DE LAS OIPLEJIAS CEREBRALES. Neu-rol, Zbl., 12 (15):512 y 16:542.

'6 LAS DIPLEJIAS CEREBRALES EN LA INFANCIA.
Rev. Neurol., 1 (8): 177.
47 CHARCOT. G • S • , 1 :

1: 17;
....

e: 48SOBRE

o.e.,

,4

(Original en francés).

3 ; G. W. , 1 : 21 ; C • P • , 1 : 9; S• E • , 3 J 7 B • N • , --

10:195-205.

UN FRECUENTE SINTOMA CONCOMITANTE
EN EL NIRO. Neurol. Zbl. 12(21):735.

0B

LAflNt1RESIS NOCTURNA

40

CASO DE CURACION HIPNOTICA Y ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LA
1894
GENESIS DE SINTOMAS HISTERICOS POR ANTIVOLICION. G. S., 1:258;
G. W., 1:3; C. P., 5:33; S. E., 1:115; B.N., 1:167; o. C. 10:
207-18.
49 LAS NEUROPSICOSIS DE DEFENSA. Ensayo de una teor!a psicológica de la histeria adquirida, de muchas fobias y representaciones obsesivas y de ciertas psicosis alucinatorias. G.S.,1:290;
1892/3
G.W.,1:59; C.P., 1:59; S.E., 3:41; B.N., 1:173; o.e., 11:85-97.

41

PROLOGO Y NOTAS a la traducción del libro de J. M. Charcot: "Lecciones de los martes" (1887/88). Polikliniscke Vortrage,1,
Viena. s. E., 1:129-43.

UN

1893
42 EL MECANISMO PSIQUICO DE LOS FENOMENOS HISTERICOS. COMUNICA --

50 CONTRIBUCION AL CONOCIMIENTO DE LAS DIPLEJIAS CEREBRALES ) EN RELACION CON LA ENFERMEDAD DE LI'l"l'LE) • III, Neue Folge Beitrage
Kinderheilkunde . Ed. Kassowitz, Viena.

�114

11S
1:404; G.W., 1:425; C.P., 1:183; S.E., 3:189; B.N., 1:131; C.
c., 12:157-83.

1895
51

de Edinger: "una nueva teorta sobre el origen de algu,
nas afecciones nerviosas, especialmente sobre la neuritis y,
la tabes•. Wien. Klin. Rdsch., 9 (2):27.

52

LA NEURASTENIA Y LA NEUROSIS DE ANGUSTIA. Sobre l&amp; juatifiQ
ci6n de separar de la neurastenia un cierto complejo de stn~
mas, a t!tulo de "neurosis de angustia". G.s., 113061 G.w.,:
1:315; C.P., 1:75; S.B., 3:85; B.N., 1:1801 o.c.,11,99-121.

60 P~LOGO a la segunda edición alemana del libro de H. Bernheim:
•ta sugestión y sus aplicaciones terapéuticas", S.E.1:86-87.

RESEaA

53 OBSESIONES Y FOBIAS. su mecanismo ps!quico y su etiologta••
(Original en franc,a). G.s., 1:334; G.W., 1:3451 C.P., 1:1281
S.E., 3:69. B.N., 1:200; o.e. 11:137-44.
54 ESTUDIOS SOBRE LA HISTERIA, (En colaboraci6n con Josef Bre
G.s., 1:3: G.w. 1:77 (estas dos ediciones omiten la contribu•
ci6n de Breuer)1 S.E. 2:1 (incluye la contribuci6n); tampoco,
la incluyen B.N.,1:25 y las o.e. 10:23-192*.

1897
61

LA PARALISIS CEREBRAL EN LA INFANCIA.
En ~othnagel: "Tratado
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62 SINOPSIS DE LOS TRABAJOS CIENTIFICOS DEL OOCE~TE PRIVADO DR.SIGMUND FREUD (1877/97). G.W., 1:463; S.E., 3:225; o.e., - 22:457-76.

1898
63 LA SEXUALIDAD EN LA ETIOLOGIA DE LAS NEUROSIS. G.S., 1:439; G.
W., 1:491; C.P., 1:220; S.E., 3:261; B.N., 1:146, O.e.,12:185-20~-

55 SOBRE LA MERALGIA PARESTESICA DE LA PIERNA DE BERNHAROT. Neurol. ZBl., 14 (11):491.

64

56 CRITICA DE LA NEUROSIS DE ANGUSTIA, G.S., 1: 343; G. W., 1:35
C.P., 1:107; S.B., 3:121; B.N., 1:2111 o.e., 11:159-73.

65 PARALISIS CEREBRAL INFANTIL

t

PROYECTO DE UNA PSICOLOGIA PARA DUROLOGOS. (1950, 316).

1896
57

SOBRE EL MECANISMO PSIQOICO DEL OLVIDO.
3:287; o.e., 22:477-83*.

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c,s). Rev. Neurol., 4(6); G.s. 1:3881 G.w., 1:4071 c.P.,1,1
S.E., 3:1411 B.N., 1:204; o.e., 11:145-57.

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1899

•

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(1941, 302).

66 LOS RECUERDOS ENCUBRIDORES. G.S., 1 :465; G.W., 1 :53; C.P., 5:47; S.E., 3:301; B.N., 1:157; o.e., 12:205-22 **
67 PARALISIS CEREBRAL INFANTIL (II). Jbr. Leist. Neurcl., 2:632.

58 NUEVAS OBSERVACIONES SOBRE LAS NEUROPSICOSIS DE DEFENSA, G,S,
1:363; G,W,, 1:3791 C.P. 1:155; S.E. 3:159; B.N., 1:2191 O~
11:175-~.
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LA E'l'IC&gt;IX&gt;GIA DE LA HISTERIA, Wien, lClin. Bdsch., 10: 22, G.S,

~igura cano "La hiateria" en las o. c. se incl~ agregadca en. o.e••
22:484-870.

NOTA Atn'OBIOGRAFICA.

(1901, 72).

*

Este trabajo, ampliado, se incorporó a la "Psicor...atología de
la vida cotidiana", o.e., 1:13-19. (1901, 71).

**

Este trabajo, ampliado, se incorporó a la "Psicopa-:ología de
la vida cotidiana", o.e. 1:57-64
(1901, 71).

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o.e.,
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80 Pi\Wli:kAPnt'.-~1rRAT1'MIENTÓ-PoR EL ESPIRITO.. G.w. ; 5:289; S.E.
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et .. &lt;fioi1~«-~ Í s~ tBAGMENTARI'O DE UNA HISTERIA (Dora). G.S., - ~B'i'l'; _G;w; ;- s,H,3; ·c.P., 3:13; S.E., 1:31 B.N., 2:605; o.e., ·· · 15:7=111: ·-• ~ 84 ~SERA ,.,.,c:le..,.lJ.e ,,.Wickmap: "REglas de vida para los neur6ticos" .-

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se ajusta al original de Freud, "Drei Abhandlungen zur Sexual
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92 LA ILOSTRACION SEXUAL DEL N?&amp;O. Carta abierta al Dr. Jll. 1'lrlt.
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CON'l'.ESTA&lt;;ION A UNA ENCOEs~ SOBRE LA ~ 'J:

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282; S.E., 9:248~
1

BISTOlUA CLINICA ORIGINAL DE EL HOMBRE DE

19.55, -327).

LM JrAns C1909• •

1908
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98

LA ~RAL SEXUAL CULTURAL Y LA NERVIOSIDAD MODERNA. G.S., 5:143;
G.W., 7:1431 C.P.,2:76; S.B., 9:1771 B.N., 1:9431 O.C.,13:2746 .

99 LA CREACION POETICA Y LA FANTASIA. G.S., 10:2291 G.W., 7:213;
C.P.,4:173; S.E.,9t141; B.N., 2:1057; o.e., 18:47-57.
100 PROLOGO para el libro de Wilhelm Stekel: "Estados nerviososde angustia y su tratamiento", G.S. 11:239; G.W.,7:467; S.E.,
9:250; B.N.,3:287; O.C.,2~35-6.
1909
101 GENERALIDADES SOBRE EL ATAQUE HISTERICO. G.S., 5:255; G.W.,7:
235; C.P.,2:1001 S.E.,9:227; B.N., 1:9601 o.e., 13:115-19.

11: •..,9-iJ.

BROS. Carta al editor Hugo Beller.. viea, a. !lell.er. Int. J.
P.sycho-Anal., 32-:319; ~:v. Ps.i'CO-Anál.~ 13(3) :281; S.E•• 9:245-

94

96 EL CARACTER Y EL ERO'l'IS~ A.\'AL. G.S.,5:261; ~. W., 7:203; C.P •
2:45; S.B.,9:167; B.N. 1:9S8; o.e. 13:120-24.

LAS FANTASIAS HISTERICAS Y SU RELACION CO!f LA BISBZUALIDN).G.

S., 5:246; G.W.,7:191; C.P.,2:51; S.E. 9~lSS1 B.» •• 1:954; O.e., 13: 100-14.

102 ANALISIS DE LA FOBIA DE UN NI~O DE CINCO Afros (Juanito), conun "Ap&amp;ndice" (1922,203). G.s., 8:129; G.W. 7:243, C.P . ,3:1491
S.E., 10:1; B.N., 2:658; O.C.,15:113-225.
103 LA NOVELA FAMILIAR DEL NEUROTICO. G.S.12:367; G.W.,7:227;C.P.,
5:74; Rev.Psic~ál.,8(1):79;S.E . ,9:235; B.N.,3:465; O.C.,21:
163-68.
104 UN CASO DE NEUROSIS OBSESIVA (El hombre de las Ratas).(195S,
327) G.S., 8:269; G.W.,7:381; C.P., 3:293; S.E.,10:1S1; B.N.,
2:715; o.e., 16:7-75.
1910
.
k
105 EL PSICOANALISIS. Cinco conferencias pronunciadas en la Clar
univertity, u.s.A. G.S.,4:349; G.w., 8:3; Am. J.Psychol, 21:
181, 1910; S.E., 11:1; B.N., 2:124; o.e., 2:107-57.
106 (1909).PROLOGO para el libro de Sandor Ferenczi:"El análisis
psíquico. Trabajos del grupo psi coanaUtico". G.s., 11 : 241;
G.W., 7:469; s.E., 9:252 ; B.N., 3:288; o.c., 20:137-8.

�120

121
107 UN RECUERDO INFANTIL DE LEONABDO DA VINCI. G,S., 9: 371: G.W.,
8:128; S.E., 11:57; B.N., 2:457; o.e., 8:167-236.
108 EL PORVENIR DE LA TERAPIA PSICOANALITICA. G.S., 6:25; G.W., 8:
104; C.P., 2:2851 S.E,,11:139; B.N.,2:402; o.e., 14:73-82.
109 SOBRE EL SE?-i"TIOO ANTITETICO DE LAS VOCES PRIMITIVAS. G.S., 10:
221; G.W., 8:214; C.P.,4:184; S.E., 11:153; B.N., 2:1053; o.e.
18:59-67.
110 CARTA al Dr. Friedrich s. Krauss sobre la "Antropophyteia". A
nales para estudios folklor!sticos e investigaciones sobre
evolución de la moral sexual, 1910. G.s., 11:242; G.w., 8:224;
S.E., 11:233; B.N., 3:288; o.e., 20:139-41.

la

11 CONTRIBUCIONES AL SIMPOSIO SOBRE EL SUICIDIO. G.S.,3:321; G.W.,
8:62; S.E., 11:231; B.N., 3:469; o.e., 21:169-72.
12 SOBRE UN TIPO ESPECIAL DE LA ELECCION DE OBJETO EN EL HOMBRE.
Aportaciones a la psicolog!a de la vida erótica, 1. G.S.,5:-186;G,W., 8:66; C.P.,4:192; S.E., 11:163; B.N., 1:963; o.e.,
13:61-69.
13 CONCEPTO PSICOANALITICO DE LAS PERTURBACIONES PSICOGENAS DE LA
VISION. G.S., 5:301; G.W., 8:94; C.P., 2:105; S.E., 11:209;B.N., 1:982; o.e., 13:151-57.
14 EJEMPLOS DE COMO LOS NEUROTICOS REVELAN SUS FANTASIAS PATOGENAS. G.s., 11:300; G.w., 8:228; S.E., 11:236; B.N.,3:175; o.e.
19:259-60.

nal., 1:187; reimpreso parcialmente en G.S., 3:77 y 126; G.W.,
... 2-3:365 y 412; incorporado a la S.E., S:360 y 408; incluido en
cap!tulo 6, E. 1, 2 y 3 y f 2, 3, y 4 de la o.e., 7:5S-59 y 95·
96,

119 LOS DOS PIUNCIPIO DEL SUCEDER PSIQUICO. G.s., 5:409; G.w., 8:
230; C.P. 4:13 S.E. 12:213 B.N., 2:495;0,C., 14:199-205.
120 OBSERVACIONES PSICOANALITICAS SOBRE UN CASO DE PARANOIA (DEME!
TIA PARANOIDES) AUTOBIOGRAFICAMENTE DESCRITO (Schreber), con
un "Apéndice" (1912-128) G.S., 8:355¡G.W., 8:240; C.P., 3:387;
S.E., 12:1 B.N., 2:752; o.e., 16:77-137.
121 EL SIGNIFICADO DE LA ·ALI~RACION! DE LAS VOCALES. G.S., 11 :-301; G.w., 8:3481 S.E., 12:341; B.N., 3:177;0.c., 19:260.
122 EL EMPLEO DE LA INTERPRETACION DE LOS SUE90S EN EL PSICOANALf
SIS. G.S. 6:45; G.W., 8:350; C.P.,2:305; S.E., 12:891 B.N.,2:
410; o.e., 14:89-94.
123 !GRANDE ES DIANA EFESIA! G.W., 8:360; S.E., 12:342; B.N., 3:480; o.e., 21:187-90.
124 RESERA de G. Greve: "Sobre psicología y psicoterapia de cieE_
tos estados angustiosos". Zbl., Psychoanal., 1:594.
125 NOTA AL PIE del artículo de w. Stekel: "sobre la psicologíadel exhibicionismo". Zbl., Psychoanal., 1:495; S.E., 18:274.

15 EL PSICOANALISIS "SILVESTRE". G.S., 6:37; G.W., 8:118; C.P.,2:297; S.E., 11:219; B.N.,2:407; o.e., 14:83-88.

126 UNA CONTRIBUCION AL ESTUDIO SOBRE EL OLVIDO DE NOMBRES PROPIOS.
Zbl., Psychoanal., 1:407; incorporado luego a G.S., 4:37; G.
w., 4:37; s.E., 6:30, apartado 11; y en el apartado "k" delcapítulo 3 de las o.e., 1:43-5.

16 UN EJEMPLO TIPICO DE UN SUENO EDIPICO DISFRAZADO. Zbl., Psichoanal., 1:44; G.s., 3:118; G.w., 2-3:404; s.E., 5:398; o.e.,
19:238-39.

127 NOTA AL PIE del artículo de James J. Putman, traducido por el mismo Fre"dd:"Sobre la etiología y tratamiento de las psic~
neurosis". Zbl., Psychoanal., 1:(4):137; S.E., 17:271 (Nota2).

17 RESEElA del trabajo de Wilhelm Neutra: "cartas a mujeres ner-viosas". Zbl., Psychoanal., 1:49; S.E., 11:238.
1911
18 AGREGADOS a "La interpretación de los sueños". Zbl., Psychoa-

' LOS SUEGos EN EL FOLKLORE
' SOBRE PSICOANALISIS

(1957,333).

(1913, 149).

�122
123
1912

128 (1911)." APENDICE al caso Schreber (1911,120). G.S., 8:432; G.
w., 8:311; C.P., 3:467; S.E., 12:80; o.e., 16:139-41.
129 LA DINAMICA DE LA TRASFERENCIA G.S., 6:53; G.W., 8:364; C.P.,
2:312; S.E., 12:97; B.N., 2:413; o.e., 14:95-103.
130 SOBRE LOS TIPOS DE ADQUISICION DE LA NEUROSIS. G.S., 5:400; G,
w., 8:322; C.P., 2:113; S.E., 12:227; B.N., 1:985; o.e., 13:
230-37.
131 SOBRE UNA DEGRADACION GENERAL DE LA VIDA EROTICA. Aportaciones a la psi,cología de la vida É!r6tica, 2. G.S., 5: 198; G.W.,
8:78; C. P., 4:203; S.E., 11:177; B.N., 1:967; o.e., 13:70-80.
132 CONSEJOS AL MEDICO EN EL TRATAMIENTO PSICOANALITICO. G.S., 6:
64; G.W., 8:376; C.P., 2:323; S.E., 12:109; B.N., 2:418; o.e.,
14: 104-12.
133 CONTRIBUCIONES AL SIMPOSIO sOBRE LA MASTURBACION G.S., 3: 324;
G.W., 8:332; S.E., 12:239; B.N., 3:470; o.e., 21:173-85.
134 ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE EL CONCEPTO DE LO INCOSCIENTE EN·
PSICOANALISIS. (original en inglés). Trad . al alemán por H
Sachs. G.s., 5:433; G.W., 8:430; C. P. 4:22; S.E., 12:255; BJ
1:1031:; o . e., 9:93-99.
135. PEDIDO A LOS PSICOANALISTAS DE EJEMPLOS DE SUEf;OS DE LA INFA!
CIA DE UN SIGNIFICADO ESPECIAL. Zbl. , Psychoanal. , 2: 680; s.B
17:4*.
136 (1912/13). TOTEM Y TABU. G.S., 10:3; G.W., 9:1; S.E., 13:1; S.
N., 2:511; o.e., B:7-166.
1913
137 UN SUERO COMO TESTIMONIO. G.S., 3:267; G.W., 10:12; C.P., 2:
133; S.E., 12:267; B.N., 3:81; o.e., 19:113-23.
138 PREFACIO para el libro de Oskar Pfister: "E.l. método psicoanalí
tico. Una exposición empírico sistemática". _ _ _ _
•
*El pedido se refiere a sueños de la infancia donde la interpretación
muestre concluyentemente que el soñante presenció., de niño la escena·
primaria. El interés de Freud por el tema,como señala Strachey se vin
laconelanálisisde"ElHombredelosLobos". (1913, 148;1918, 177),

Traducido al inglls por James Strache~· con el t!tulo:"Pedagog!a y psicoanálisis•. G.s., 11:224; G.w.,,o:448; s.E., 12:327;
B.N. 3:290; o.e., 20:142-45.
139 LA INICIACION DEL TRATAHIENTO. Nuevas recomendaciones sobre la
técnica del psicoanálisis, 1, G.S,, 6:lf; G.~., 8:454; C.P.,2:
342; S.E., 12:121; B.N., 2:426; o.e., 14:119-38.
140 SUEROS CON TEMAS DE CUENTOS INFANTILES. G.S,,, 3:259; G.W.10:
2; C.P., 4:236; S.E., 12:279; B.N., 3:88; o.e., 19:125-33.
141 PROLOGO para el libro de Maxim Steiner: "Los trastornos psíquicos de la potencia masculina", 1913. G.s., 11:247; G.w.,10:451; S.E., 12:345; B.N., 3:293; o.e., 20:146-47.
142 EL TEMA DE LOS TRES COFRES G.S., 10:243; G.W., 10:244; C.P.,4:244; S.E., 12:289; B.N., 2:10631 o.e., 18:69-82.
143 DOS MENTIRAS INFANTILES. G.S., 5:238; G.W., 8:422; C.P.,2:144;
S.E., 12:303; B. N., 1:1179; o.e., 13:102-06.
144 EXPERIENCIAS Y EJEMPLOS DE LA PRACTICA ANALITICA. Int. Z. PS,l .
choanal., 1:377; parcialemnte reimpreso en G.s., 11:301 y G.w.,
10:40; completo en s.E., 13:191; parcialmente en "La interpre
tación de los sueños", S.E., 4:232 y 5:409 (f); B.N., 3:178;
o.e., 19:261-63.
145 LA:- DISPOSieION.~l:' A LA NE~SIS OBSESIVA. Una aportación alproblema de la elección de neurosis. G.s., 5:277; G.w., 8:442;
C.P., 2:122; S.E., 12:3111 B.N., 1:989; o.e., 13:132-40.
146 EL MULTIPLE INTERESES DEL PSICOANALISIS. G.S., 4:313; G.W., 8:
390; S.E., 13:165; B.N., 2:967; o.e., 12:73-99.
147 PROLOGO para el libro de Jhon pregol'I...BOurke:_" Elementos escat~
lógicos en las costumbres, los usos, las creencias y el derecho consuetudinario de los pueblos", 1913. G.S., 11:249; G.w.
10:453; traducido al inglls por James Strachey con el t!tulo:
"Lo estatol6gico en el psicoanálisis y en el folklore". C.P.,
5:88; S.E., 12:333; B.N., 3:294; o.e., 20:148-51.
148 SUEROS INFANTILES DE SIGNIFICADO ESPECIAL. (1912, 135). Int.Zbl., Psychoanal., 1:79; Rev. Psico-Anál., 13: (3) 283; S.E.,17:4.

�125
149 (1911). SOBRE PSICOANALISIS. (Original en inglés). Aust.med.Congr. (Conclusiones de la 9a. sesión, reunida en Sydney, New
South Wales, Sept., 1911) 2 part. 8:839; S.E., 12:205-11.
1914
150 LA "FAUSSE RECONNAISSANCE" ("DEJA RECONTE"~ durante el análisis. G.S., 6:76; G.W., 10:116; C.P., 2:334; S.E., 13:199; B.N.,
2:4231 o.e., 14:113-10.
151 EL MOISES DE MIGUEL ANGEL. (1927,246). G.s., 10:257; G.w., 10:
172; C.P., 4:257; S.E., 13:209; B.N., 2:1069; o.e., 18:83-110.
152 INTRODUCCION AL NARCISI~MO. G.S., 6:155; G.W., 10:138; C.P.,
4:30; S.E., 14:67; B.N., 1:1083; o.e., 14:171-95.
153 HISTORIA DEL MOVIMIENTO PSICOANALITICO. G.S., 4:441; G.W., 10:44; C.P.,1:287; S.E., 14:1; B.N., 2:981; o.e., 12:101-54.
154 REPRESENTACION DE LA "GRAN HAZ.ARA" EN. EL s~o. G.S., 4:441;G.W., 10:44; C.P., 1:287; S.E., 14:1; B.N., 2:981; o.e., 12:101-54.
155 SOBRE LA PSICOLOGIA DEL COLEGIAL. G.S., 11:287; G.W., 10:204;
S.E., 13:239; B.N., 3:169; o.e., 19:249-52.
156 RECUERDO, REPETICION Y ELABORACION. Nuevas rrecomendaciones so
bre la técnica del psicoanálisis, 2. G.S., 6:109; G.w., 10:::
126; C.P., 2:366; S.E., 12:145; B.N., 2:437; o.e., 14:139-46.

•

HISTORIA DE UNA NEUROSIS INFANTIL. (El Hombre de los Lobos).
(1918, 177).

1915
157 OBSERVACIONES SOBRE EL AMOR DE TRANSFERENCIA. Nuevas recomendaciones sobre la técnica del psicoanálisis, 3. G.s., 6:120;G.w., 10:306; C.P., 2:377; S.E., 12:157; B.N., 2:442; o.e., 14:
14],-58.
158 SOBRE LA GUERRA Y LA MUERTE. G.S., 10:315; G.W., 10:324; C.P.
4:288; S.E., 14:273; B.N., 2:1094; o.e., 18:219-44.
159 LOS INSTINTOS Y SUS DESTINOS. G.S., 5:443; G.W., 10:210; C.P.
4:60; S.E., 14:109; B.N., 1:1035; o.e., 9:101-19.

14 1; a.N., ;:1045;

o.e.,

9:121-31.

lé LC INCONSCIEN'ZE. G.S., 5 : 480; G'W., 10:264; C.P., 4:98; S.E.,
1
14:159; a.N . , 1:1os1; o.e., 9:133-63

62 COMUNICACION DE UN CASO DE PARANOIA CONTRARIO A LA TEORIA PS!.
COMIALITICA. G.S., 5:288; G.W., 10:234; C.P., 2:150J S.E.,14:
261; s.N., 1 :994; o.e., 13: 141-50.

1

63

1

(1914) CARTA al or. Frederik van Eeden. De Amsterdammer, ~a-Jones:"V1danuary 17 , No ., 1960 , p ' 3·' trascripta en: Ernest
~
5
y obra de sigmund Freud", 2:387; Rev. Psico-Anal., 13(3) :28;
S.E., 14:301-02.

, CARTA a la ora. , Hermine von Hug-Hellmuth ( 1919, 186) •
164 PROLOGO de la tercera edición de:• "Tres ensayos sobre una teo
rta sexual". s.E., 7:130; B.N., 3:316; o.e., 20:187-88.
, ADICION METAPSICOLOGICA A LA TEORIA DE LOS SUEROS ( 1917, 17 4) •
• LA AFLICCION Y LA MELNCOLIA ( 1917, 175) •
1916
165 (1915). LOPERECEDERO.G.S. 11 : 291; G.W., 10:358; C.P.,5:79;S.
E., 14:303; B.N., 3:172; o.e., 19:253-56 •
166 SIMIL MITOLOGICO DE UNA REPRESENTACION OBSESIVA PLASTICA, G.S.
10:240; G.W., 10:398; C.P.,4:345; S.E., 14:337; O.C.,18:135-38.
167 UNA RELACION ENTRE UN SIMBOLO Y UN SINTOMA. G.S., 5:310; G.W.
10 : 394 ; c.P.,2:l62; s.E., 14:339; B.N., 1:1003; o.e., 13:158-59.
168 ALGUNOS TIPOS CARACTERISTICOS REEVELADOS POR EL PSICOANALIS!S.
G.s., 10: 287; G.W., 10:364; C.P.,4:318; s.E., 14:309; B.N.,
2: 1002; o. e. , 10: 111-34.
169 NOTA AL PIE del artículo de Ernest Jones: "El profesor J~ety el psicoanálisis". Int. Zbl. Psychoanal., 4:42; Rev. PsicoAnál., 13 (3) :285; S.E., 2:XIII.

16Q LA RE~ESION. G.S., 5:466; G. W., 10:248; C.P.,4:84; S.E.,14:
1916/17

�126

t27
1916/17
170 INTROOUCCION AI, PSICOANALI~IS, Viena.
15-16; B.N., 2:1s1; o.e., 4-3.

7 ; G• W. , 1 1;

s,E,

171

1 1
( ~ ~). UNA DIFICULTAD DEL PSICOANALISIS. G.S., f0:347; G.w.,.
12.3, C.P., 4:3471 S.E., 17:135; B.N., 2:1108; o.e., 18:13-22,

17

DE GOETHE G s
10:357; G.w., 12:15; C.P., 4:357; S.E., 17:1~5· B N 2:112'a''
1
o. e . , 18 : 1 3 9-50.
' • ·' ·

2 UN RBCOERDO DE INFANCIA EN "POE~IA Y VERDAD"

3 SOBRES LAS

TRANSMUTACIONES DE LOS INSTINTOS y ESPECIALMENTE •

DEL EROTISMO ANAL. G.s., 5:268; G.W., 10:402,·

17 : 125 ; B.N., 1:999;

o.e.,

a.N.,

3:323;

o.e.,

20:199-200.

180 LA EDITORIAL PSICOA.~ITICA INTERNACIONAL Y LOS PREMIOS PARATRABAJOS PSICOANALITICOS. G.W., 12:3lJ; S.E., 17:267; B.N., 3:
343: o.e., 20:221-29.

1917

17

11:211,

13:125-31.

e.P. ,2: 164;

S,E.

174 (1915). ADICION METAPSICOLOGICA A LA TEORIA DE LOS SUE9os G s
5:520; G.W., 10:412; C.P., 4:137; S.E., 14:217· B N 1 :1069:
o.e.,
9:165-75.
·
' • ,, •
,
1
75 (1915~ LA AFLICCION Y LA MELANCOLIA. G.S., 5:535; G.W.,10:428
C.P., 4:152; S.E., 14:237; B.N., 1:1075,• O••
e , 9 :177-90.
1918
17
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de la v~da erótica, 3(1910, 112 y 1912, 131). G.s., 5:212; G,
W. 12:161; C.P., 4:217; S.E., 11:191,· B N
1•973• o e
13
81 -96.
• •' •
' • ''
:1
77 (1914) HISTORIA DE 0NA NEUROSIS INFANTIL (El hombre de los ID
bos) • G.s., 8:439; G.W., 12:29; C.P., 3·473·
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, • SE
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2 : 785 ; O.c., 16:143-251.
l78 (1918) LOS CAMINOS DE LA TERAPIA PSICOANALITICA. G.S.,6:136;•
G,W., 12:183; C.P., 2:392; S.E., 17:157· B N 2•449· o C
14 : 15 9-67.
, • •, •
, • •1
179 EN MEMORIA DE JAMES J. PU'ltm.M G.S.,11:276,· G••
W 12 2 5
, :1;S.E.

181 INTROOUCCION AL SIMPOSIO SOBRE LAS NEUROSIS DE GUERRA. G.S.,
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Londres y Nueva York. C.P., 5:83; S.E., 17:205; B.N., 3:297;o.c., 20: 154-58.
182 PEGAN A UN NIRo. Aportación al conocimiento de la g,nesis de
las perversiones sexuales. G.s., 5:344; G.w., 12:197; c.P.,2:
172; S.E., 17:17S; B.N., 1:1181; o.e., 13:185-207.
183 EN MEMORIA DE VICTOR TAUSK. G.s., 11:277; G.W., 12:316; Rev.Psico-Anál., 8 (1):88; S.E., 17:273; B.N., 3:324; o.e., 20:-201-03.
184 PROLOGO para el libro de Theodor Reik: "Problemas de la psico
log!a de las religiones", parte 1: "El Ritual", 1919. G.S.,11:
25&amp;;G.W. , 12:325; C.P., 5:92; S.E., 17:257; B.N., 3:301; o.e.,
20:159-63.
185 LO SINIESTRO. G.s., 10:369;
17:217; o.e., 18:151-86.

G.w.,

12:229; C.P.,4:368; S.E., -

186 (1915) CARTA a la Dra. Hermine von Hug-Hellmuth. G.S.,11:261;
G.W., 10:456; en "Diario de una Niña joven", 1921, Londres y
Nueva York; s.E., 14:341; B.N., 3:297; o.e., 20:152-53.
187 (1918) SOBRE LA ENSERANZA DEL PSICOANALISIS EN LA UNIVERSIDAD.
(Original en húngaro.) Gyógyászat, Budapest, 59 (13):192;Int.
J. osychoanal.,, 37 (1) :14; 1956; Rev. Psico-Anál,12(1):111'
1955; S.E., 17:169; B.N., 3:994; o.e., 21:395-98.
188 E.T.A. HOFFMAN SOBRE LA FUNCION DE LO CONSCIENTE. Int. Z.Psychoanal., 5(4):308; REv. Psico-Anál, 13(3):286; publicado como
nota al pie en S.E., 17:232.
1920

�128

129
1920

189 SOBRE LA PSICOGENESIS DE UN CASO DE HOK&gt;SEXUAL!DAD FEMENINA.
G. S., 3:312; G.W., 12:271; C.P., 2:202; S.E., 18:145; B. N.,
1 : , 004, o. e. , 13: 1 60-84.
190 PARA LA PREHISTORIA DE LA TECNICA PSICOANALITICA. G.S., 6:1481
G.w., 12:309; C.P., 5:101; S.E., 18:261; B. N., 2:4531 o.e.,•
14:168-70.

G•"•t
M
13·73·
• ,
N• , 1 : 1 12 7 ;

Lcndres , i922, Nueva York, 1940; S.E., 18:65; B.

o. e . ,

200 RESUMEN DE UNA CARTA A EDUARDO CLAPAREDt. (Original en francés)
Rev . de Genese s , didembre de 1920 (en el te&gt;·to de un tr;.tbajo de Claparede ); como nota al pj~ en S.F., 11: 214-5 .
PSICOANALISI S Y TELEPATIA (1941 , 303) .

192 ASOCIACION DE IDEAS DE UNA NI~ DE CUATRO Arios. G.S.,5:244;G.
w., 12:305; S.E., 18:266; B.N., 1:11941 o.e., 13:107.

194 COMPLEMENTOS A LA TEORIA ONIRICA. Int. Zbl., Psychoanal., 6:
397; S.E., 18:4; B. N., 3:951 o.e., 19:137-38.
195. MAS ALLA DEL PRINCIPIO DEL PLACER G.S., 6:1911 G.W.,13:3;S.
E., 18:1; B.N., 1:1097; o.e., 2:217-75 .

•

_qo.

199 CONCESION DE PREMIOS Int. Zhl. ?sychoMal. , 7: 38; Rt:v. PsicoMál. , 1 3 ( 3) : 28G; S. C., 17: 269.

191 BN MEMORIA DEL DR. ANTONVONFREUND- G.S., 11:2801 G.W., 13:-4351 S.E., 18:267; B.N., 3:326; o.e. 20:204-05.

193 PROLOGO de la cuarta edición de "Tres ensayos sobre una teoda
sexual". Int. Z.Psychoanal., 6:247; G.S., S; G.W., 51311S.E.,
7:133; B.N., 3:318; o.e., 20:189-90.

9:1

1922
201 EL SUERO 'i LA TELEPATIA. G.S . , 3:278; G.W. , 13 :1 65 ; C. P,, 4:-

408; S.E. ,18:195; B.N . , 3:96;

o.e.,

19 :139-63.

202 SOBRE ALGUNOS MCCAN!SM0S l~Ul&lt;OTl COS CN LOS CELOS, LA PARAl'~CJ A
Y LA HOK&gt;SEXUAL! DAD . G.S . , 5: 3671 G, W 1 13:1 95 ; C. P. , 2 :232 ;
S.E. , 18 : 221; B. N. , 1:1018 ; o.e., 13:219-29 .
203 APENDICE al "AnÁlisi s do la fobia du un niñc de c inco años" (Juanito) . G.S., 8 :264; G.W . , 13 : 431; C. P., 3: 208; S. E., 1(, :
148; B.1~. , 3:401; o . e., 15:'25-2(&gt;" .

MF.MORANDUM SOBRE EL TRA'l'AMIENTO ELEC'l'RICO DE LAS NEUROSIS DE-

GUERRA (1955, 329).

204 CONCURSO DE TRABAJOS PSICCl~ALITICOS. Ir,t . Zbi., Psychoanal.,
8:527; Rev. Psico- Anál. , 13(3) :2&amp;7; S. E. 17:269-70.

1921

2Ci5 PROLOGO (en írancés ) para el libro de Raymor11J de Saussure : 11 El

rootoó~ psiccana lítico", 1922, Ginebr a; S. E. , 19:283-84.
196 PROLOGO (en inglfs) P4ra el libro de James J. Putnam:"Escritos
sobre psicoanálisis", 1921, Londres y Nueva York. G.S., 11:262;
G.W., 13:437; S.E., 18:269; B.N., 313051 o.e., 20:164-66.

'

LA CABEZA DE MEDUSA. ( 1940, 296) •

206 OBSERVACIONES SOB.RI: EL lNCOSCIElrrE. Int . , Zbl. , Psyc hoanal. ,

197 PROLOGO para el libro de J. Varendonck : "Sobre el pensamientofantaseante preconsciente", 1921.Parcialmente en G.S., 11:264;
G.w., 13:439; completo en S.E., 18:271; B.N . , 3:3011 o.c.,20:
167-68.
198 PSICOI.OGIA DE LAS MASAS Y ANALISIS DEL YO, Viena. G.S., 6:261;

8:486; B.N., 3:997;

o.e.,

21:399-40.

1923
207 EL PSICOANALIS H' Y LA TEORIA DE LA LIBIDO. G.S., 11:201;G.W.,
11:211; C.P., !-1:10., Int., J. Psycho-Anal. 23 (3-4) :7, S.E .,

�131
18:233; B.N., 2:111,

o.e.,

17:183-204.

208 EL YO Y EL ELLO, Viena G.S., 6:353; G.W., 13:237; S.E.,19:1;
B.N., 2:9; o.e., 9:191-237.
209 ( 1922) • OBSERVACIONES SOBRE LA TEORIA Y LA PRACTICA DE LA IN•
TElU&gt;RETACION ONIRICA. G.S., 3:305; G.W., 13:301; C.P.,5:136;S.E., 19:107; B.N., 3:116; o.e., 19:165-78.
210 (1922). UNA NEUROSIS DEMONIACA EN EL SIGLO XVII. G.S., 10:409;
G.W., 13:317; C.P., 4:436; S.E., 19:67; B.N., 2:112; O.C.,18:
187-218.
211 LA ORGANIZACION GENITAL INFANTIL. Adición a la teoria sexual.
G.S., 5:232; G.W., 13:293; C.P., 2:244; S.E., 19:139; B.N., 1:
1195; o.e., 13:97-101.
212 JOSEF POPPER-LYNKEUS Y LA TEORIA ONIRICA. G.S., 11 :295; G.W.,
13:357; S.E., 19:259; B.N., 3:126; o.e., 19:179-83.
21 3 PROLOGO para el libro áe Max Ei tingon: ,,.,informe sobre el Poli
clínico psicoanáliHco de Berlín", 1923,Viena. G.S., 11:265;G.W., 13:441; S.E., 19:285, B.N., 3:308; o.e., 20:169-70.
214 CARTA (en español) a Luis LÓpez-Ballesteros y de Torres.G.S.,
11:266¡ G.W. 13:442; S.E., 19:289; B.N., 1:9.

C.P . , 2 :269; S.E_., 19:171; B.N., 2:501;

o.e.,

14:210-15.

220 LA PERDIDA DE REALIDAO CN LA NEUROSIS Y EN LA PSICOSlS. ~.S.
6:409; G.W., 13:363; C.P., 2:277; S.E., 19:181; B.N., 2:::,04;

o.e.,

14:216-20.

221 (1923) .ESQUEMA DEL PSlCOANALISIS. (Odginal en inglés) r:r,:"These eventful years". Vol. 2, Cap.,73, Londres Y Nue~a ork,
con el titulo: "Psicoanálisü: e~ploración de las reconditas
profundidades de la mente". G.s., 11:183; G.W., 13:405; S.E.,
19:1139; B.N., 2:102; o.e., 17:165-82.

7

222 (1923).RESUMEN de una carta a Fritz wittels. En Wittels:"Si~
mund Freud", Londres. s.c., 19:286-88.

z.

COMUNICACION DEL EDITOR. Int.
Psychoanal., ~0:373; con el
título de "Cambio~ en la editorfal ael Zeitschrlft" en S. E.,
19:293; B.N., 3:345.
1925

.

224 (1924). ELilLOCK MARAVILLOSO. G.S., 6:(15; G.W., 14:3, C.P.,
5:175; S.f., 19:225; B.N., 2:506; o.e., 14:221-25.
225 CARTA SOBRE LA PO2l'CION FRENTE AL JUDJ.1S1:.O. G.Sot 11 :298; G.
w., 14:556; s.:c., 19:291; a.1:., 3:175; o.e., 19:2!j7-sa.
22é t,;ENSAJE PART. LA INAUGURAClON DE U. UNIVERSIDAD HEBHEA. G.S.,
11:298; G.\ti., 14:556; S.E.,19:292; B.N., 3:176; o.e., 19:258-

215 A SANDOR FERENCZI. G.S., 11:273,G.W., 13:443; S.E., 19:265; B.
N., 3:328; o.e., 20:206-00.

22.7 (1924) ESTUDIO AUTOBIOGRAFICO. En "La medicina del presente1924
216 CARTA (en francés) a la revista "Le disque vert". G.S.,13:446;
S.E., 19:290; B.N., 3:346; o.e. , 20:232-33.
217 (1923)NEUROSIS Y PSICOSIS. G.S., 5:418; G.W., 13:387; C.P.,2:
250; S.E., 19:147; B.N., 2:449; o.e., 14:206-09.
219EL PROBT,EMA ECONOMICO DEL MASOQUISMO. G.S.,5:374; G.W.,13:371;
C.P., 2:255; S.E., .19:155; B.N., 1:1023; o.e., 13:208-18:

expuesta por sus propios representantes'*, 4: 1; G.S. r 11: 119;
G.W., 14:33; S.E., 20:1; B.N., 2:1013; bajo el t.!tulo de "Apéndice" en o.e.,· 9:239-98.
228 (1924) LAS RESISTEl;CIAS CONTRA EL PSlCOANALISIS. G.S., 11:224;
G.W., 14:991 C.P.,5:163; S.E., 19:211; B.N., 3:73¡ o.e., 19:

99-109.
229 PREFACIO para el libro de August Aichohorn "Juventud desamp!.
rada. El psicoanálisis en el reformatorio", Viena G.S., 11:267; G.W., 14: 565; C.P., 5:98; S.E., 19:271; B.N., 3:309; O.
c., 20:171-73.
?iO EN MJ-'1,1,'RIA DF iOSEF RPRUER. -

,..,

.,

1 1 : 28 1

�133
J. Psicho-Anal., 6:4591 Rev. Psico-Anál., 8 (1):911 S. E., 19:
277; B. N., 3: 3301 O. C., 20: 209-11.

2~

231 LA NEGACION. G. S., 11:3; G. W. , 14:11; C. P., 5:181; S. E.,
19: 233; B. N. , 2: 11 341 O. C. , 21 : 19 5-201.
232 LOS LIMITES DE LA IN'l'En.t&gt;P.E'l'ABILIDAD DE ws soERos. G. s., 3:-172; G. W., 1:561; C. P., 5:150; S. E., 19:127; B.N., 3:131;
o. c., í 9: 191-96.

"233 ALGUNAS CONSECUENCIAS PSIQUICAS DE LA DIFERENCIA SEXUAL ANATOMICA. G. S., 11:8; G. W., ~4:19; C. P., 5:1861 S. E., 19:241;
B.N., 3:4821 O. C., 21:203-15.
234 LA SIGNIFICACION OCULTISTA Dí
128; .... c., 19: 185-90.

strano. s. E. , 19: 13 s, s.

1926
?36 CARTA sobre el análisis profano al editor de la Revista Neue
Freie Presse. Neue Freie Presse, j •~~io 18; Bull. Amer. PsychoAnal. Assoc., 4 (3):56, 1948*1 Rev. ' lco-Anál., 13 (3):288;
S. E., 21: 247-48.
!37

41 EL ANALISIS PROFANO (1927, 245). G.S., 11:307; G.W., 14:209;-

2 s.E., 20:177; B.N., 2:843; o.e., 12:1-11.

242 (1925). PSICOANALISIS: ESCUELA FREUDIANA. En "Enciclopedia
británica", 3:253, 13 ed.; G.S., 12:372; G.W., 14:299; S.E. ,

20:259; B.N., 3:492;

244 CARTA a "Les Cahiers Contemporaines" sobre el cues!ionario -"Au dela de l'amour". En: Theodor Reik: "Treinta anos con -Freud" Viena Verlag, 1936; Nueva York y Londres, 1942; Buenos Ai;es, Imin, 1943, 173. Rev. Psico-Anál., 13 (3):288,195~
DISCURSO A LOS MIEMBROS DE LA SOCIEDAD B'NAI B'RITH (1941,304).
•

CARTA (en inglés) a David Eder (1945,311).

ROMAIN ROLLAND. G. S. , 11:275; G. W., 14:553; S. E., 20:2791
B.N. , 3:332; O. C., 20:i12.

39 NOTAS para el tr~ajo de E. Pickworth Farrow: "0n recuerdo infantil del sexto mes de vMa", 192E. G. w., 14:568; también en
Pickworth Farrow: "Un método práctJ '.o de autoanálisis", Lon- -dres, 1942; s. E., 20:2801 B. N
:311; o. c., 20:~74.

-• -Según
------------------- ~- - Strachey, la traducción del "Bulletin", f echada l'rrñ,:ea ·
neamente el 18 de Julio de 1928, es de ta car t i\ de 19 26.

21:211-26.

alemana del libro de Israel Levine: "Lo inconciente", parte 1
sección 13: "Samuel Butler". Rev. Psico-Anál., 13 (3): 287, -1956; S.E. 14:205*.

A

'38 EN MEMORIA úE KhRL ABRAHAM. G. S., 11:283; G. W., 14:564; Int.
J. Psicho-An&amp;l., 7 (1):1; Rev. Psico-.Anál., 8 (1):93; s. E.,
20:277; B.N., 3:332; O. C., 20:213- : 4.

o.e.,

243 UNA NOTA SOBRE HERING, al pie de la página 34 de la tradua:i'Ón

N. , 3: -

?35 LA RESPONSABILIDAD MORAL POR EL CONTENIDO DE LOS Sod0$. S. E.,
19:131; B.N., 3:134; O. C., 19:j97-202.

(1925}. INHIBICION, SINTOMA Y ANGUSTIA. G. S. , 11 : 23; G. W. , -14: 113; Inhibición, s!ntoma y angustia, Londres, 1936; El pr2_
blema de la &amp;nsiedad, Nueva York, 1936; S. E. , 20: 7 5; B.N. , 2:
29 , o.e., 11:7-82.

, 1

1927
245 APENDICE a la discusión sobre "El análisis profano" (1926, 241) •

G.S., 11:3851 G.W., 14:287; C.P., 5:2051 S.E., 20:251;
3:498; o.e., 21:227-36.

B.N., -

El libro de Levine, publicado en Inglaterra en 1923, fue vertido al alemán en 1926 por Ana Freud. La sección 13, que trata de Samuel
Butler, fue traducida por el mismo Frued, que agrega una nota al :-- pie de la página 34, donde señala la influencia de Ewald Hering -(1834-1918) sobre las ideas de Butler acerca del inconciehte. Dado que Freud fue ayudante del famoso fisiólogo en 1884, ,_su afirmación hecha luz sobre los comienzos de su propia formacion cient!f!

ca.

�13 4
135
246 APENDICE al estudio sobre "El Moisés de Mig-u.el Angal" (191 ,.
4
151). G.s., 11:409; G.W., 14:321; S.E., 13:2J7; o.e., 18:109,
10,

25S PROLOGO del folleto "Décimo Aniversario del Instituto Psicoanalítico de Berlin", Viena. G.S., 12:388; G.w., 14:572: trad~
cido al inglés en: "Max Eitingon in Maiorian", Jerusalem, 1951
S.E., 21:257; B.N., 3:311;

247 EL PORVENIR DE UNA ILUSION. G.S., 11:411; G.W., 14:325; S,E,,
21: 1; B.N., 2: 73; o.e., 14: 7-54.
248 EL HUMOR. G.S., 11:402; G.W., 14:383; C.P., 5:215; Rev.
Anál., 8 (1):83, 195l; S.E., 21:147¡ B.N., 3:505; o.e.,
237-44.

1928
250 (1927). UNA EXPERIENCIA RELIGIOSA. G.S., 11.:467; G.W., 14:39
C.P., 5:243; S.E., 2~:167; B.N., 2:50~; o.e., 14:226-29.

251 (1927). OOSTOIEVSKY Y EL PARRICIDIO (193'0, 259). G.S .. , 12:7;
G.W., 14:399; C.P., 5:222; S.E., 21:173; B.-N., 2:11361 o.e.,
21: 253-72.

1929
252 A ERNEST JONES EN SU 500. ANIVERSA.RIO. G. S., 12:395; G.W.,
554; Int. J. Psycho-Anal., 10:123; S.E., 21:249; B.N., 3:333,

o.e.,

20:17$•76.

256 MENSAJE para la Medical Review of Reviews. Med. Rev. of Rev.,

36:103; G.S. 12:386; G.W., 14:570; S.E., 21:254; B.N., 3&amp;312;
o.e., 20: 111-10.
257 CARTA al Dr. Alfons Paquet. G.S., 12:406; G.W., 14:545; S.E.-

21:206; B.N., 3:346;

249 FETICHISMO. G.S., 11:395; G.W., 14:311; C.P., 5:198; Rev, p
co-Anál., 8 (1):83; S.E., 21:147; B.N., 3:50$; o.e., 21:23744.

o.e.,

o.e.,

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Naturaleza de la Acción
Terapéutica del Psicoanálisis
INTRODUCCION ( 1)

El psicoanálisis originó un procedimiento terapéutico, y en la actualidad, subsiste principalmente como tal. Por tanto,
puede sorprendernos la proporción relativamente pequeña de lite
ratura psicoanalítica referente a los mecanismos por los que se
llevan a cabo sus efectos terapéuticos. En el curso de los últimos treinta o cuarenta años se han acumulado gran cantidad de
datos que aclaran el conocimiento de la naturaleza y dinamismos
de la mente humana; se ha progresado perceptiblemente en la tarea de clasificar e incluir tales datos en un cuerpo de hipótesis generalizadas o leyes científicas. Pero surgieron muchas du
das en la aplicación de estos hallazgos al proceso terapéutico-mismo. Creo que esta duda es la responsable de que tantas discusiones sobre detalles prácticos de técnica analítica parezcan
conducirnos a resultados sin concordancia y a un final inconclu
yente. ¿ Cómo podemos esperar un acuerdo sobre el debatido pro
blema de si hay o no que hacer una "interpretación profunda" y-::
cuando debe efectuarse, si no tenemos una idea concreta de qué queremos decir con "interpretación profunda" ni hemos formulado
exactamente el concepto de "interpretación" ni sabemos con precisión el efecto que tiene ésta sobre nuestros pacientes? Creoque ganaríamos mucho con una comprensión más clara de problemas
como el presentado. Si pudiéramos llegar a un entendimiento más
detallado de la dinámica del proceso terapéutico, nos encontraríamos menos propensos a ese sentimiento ocasional de completadesorientación, del que pocos analistas tienen la fortuna deve•
se libres. El movimiento analítico mismo estaría menos expuesto a las propuestas de introducir cambios en el procedimiento
técnico ordinario, dado que éstas obtienen gran parte de su P2
der, tanto de la incertidumbre reinante como de la naturaleza
exacta de la terapia analítica.

�149

148
~l pr~seute trabajo es una tentativa de so~ar ~l proble
ma, y aunque muestre que sus conclusiones son muy dudosas y no:
pueden ser sostenidas, me consideraré satisfecho si consigo lla
mar la atención sobre la urgenciadel problema mismo. Sin emba;
go, deseo aclarar que lo que sig-.Je no e s una discusión práctica
sobre técnica psicoanalítica. su valor inmediato es puramenteteórico. Como materia prima, he tomado los diversos procedmien
tos que ( a pesar de divergencias individuales considerables) ~
se consideran como dentro de los límites del psicoanálisis "ortodoxo", y los variados efectos que tiende a causar la aplica-ción de tales procedimientos, según muestra la observación. He
sentado una hipótesis que trata de explicar, más o menos cohe-rentemente, por qué estos procedimientos provocan aquellos efec
tos; y he intentado probar que si mi hipótesis sobre la acción:
terapéutica del psicoanálisis es válida, de ella se sacan deduc
ciones que podrían ser útiles para juzgar la efectividad proba:
ble de cualquier tipo particular de procedimiento.

OJEADA

RETROSPECTIVA

Sin duda , se objetará que he exagerado la novedad de mitópico . "Después de todo" , se dirá , "nosotros tenemos una l arga comprensión de los principios fundamentales que rigen l a acción terapéutica del análisis." Estoy completamente de acuerdo
con esto; me propongo comenzar lo que tengo que decir con un r!
sumen, tan breve cuanto sea posi ble, de los puntos de vista -aceptados sobr ~ el tema. Con este objeto debo retroceder al pe- ríodo comprendido entre los años 1912 y 1917, durante el cual Freud nos dió la mayor parte de lo que ha escrito directamentesobre el aspecto terapéutico del psicoanálisis, especialmente la
serie de trabajos sobre técnica (2) y los capítulos vigésimosé~
timo y vigésiaooctavo de las ConfteJtenUM de I n;tJwdu.c.u6n al -p4 i.c.oa.n.á.U-6.ü •

"ANALISIS DE LA RESISTENCIA"

Este periodo se caracterizó por la aplicación sistemática
del método conocido como "análisis de la resistencia". El méto
jo en cuestión no erñ de ningún modo nuevo en esa época y se ba
saba en ideas imt)Hcitas por largo tiempo en la teoría analíti-::
ca, particularmente en una de las más primitivas opiniones de Freud respecto a la función de los síntomas neuróticos . De a-cuerdo con esa opinión (que se derivó, en esencia , de los estudios sobre la histeria), la función del síntoma neurótico era defender la personalidad del paciente contra una tendencia in-consciente de pensamientos que le resultaban inaceptables, al aismo tiempo que gratificaba dicha tendeuc ia hasta un cierto pun
to. Por tanto, parece deducir se que si el analísta investigara
y de scubriera l a tendencia inconsciente y llevara al paciente a
tener conciencia de ella, cesaria la raison d'etre del síntoma ,
debi endo éste desaparecer automáticamente. Sin embargo , nacieron dos dificultades . En primer lugar, se descubrióque una par
te de la ment e del enfermo levantaba obstáculos al proceso¡
frecía resistencia al analista cuando éste trataba de descubrir
la tendenc i a inconsciente. Era fácil inferir que se trataba de
la misma región de la psique del paciente que había repudiado o
riginariamente la tendencia inconsciente, conduciendo a la crea
ción del Síntoma . Pero, en segundo lugar, a menudo !=-nceaía que
el síntoma persist1a inconmovible, aun cuando este obstáculo pa
recia haber sido superado, logrando el analista deducir o adivi
tar !a natur aleza de la tendencia inconsciente y llevando al pa-::
ciente a quedar, en apariencia , perfectamente enterado de lamis
ma. La comprensión de estas dificultades condujo a importantesrJsultados teóricos y prácticos. Teóricamente se puso en evi-dencia que un enfermo podía llegar a tener consciencia de una tendencia inconsciente en dos sentidos. Podía darse cuenta de
ella , por el analista , de una manera intelectual, sin tener'real
mente" consciencia 'de la misma. Freud ideó una especie de alego
ria gráfica para hacer más inteligible este estado de cosas. Se
imaqinó la mente como una especie de mapa. La tendencia primitiva censurable era colocada en una zona de este mapa, y en otra ,
la información recientemente obtenida acerca de aquélla y que el
analista comunicaba al paciente. La tendencia inconsciente serta "realmente" hecha consciente sólo si se podían "conectar" estas dos impresiones.

o--=

�150

Una fuerza, en el interior del enfermo, in:-.
pedía que esto sucediera.
Se trataba;, evidente:ner,
te; de la misma "RESISTENCIA" que se había opue;
to a las tentativas del analista de inv&amp;atigar :
la tendencia inconsciente y que se había eontrib'J
Ído a la .Primitiva producción del sín tom•.
La ;
liminación preliminar de esta resistencia era 1a:
condición esencial para que el paciente llegara a
tener "realmente" conciencia de la tendencia incct
sciente.
Y era en ese momento cuando surgía
la
lección pltdc.tlc.a.: nuestra principal tarea como ar.a
lista no consistía tanto en investigar la tender.:
cia inconsciente censurable, cuanto el librar al.
enfermo de su resistencia hacia ella.

1S1
euración del paciente, que lo impulsó al análisis. Además, varias consideraciones intelectuales en las que podemos hacerle ~parar: llevarlo a la comprensión de la estructura de su sínto
• y de los motivos de su repudio a la tendencia censurable; se
úlarle el hecho de que estos motivos ya no son válidos por ser
anacrónicos; que ellos podían haber sido razonables cuando él era un niño, pero que en la actualidad no lo eran más. Final-mente, podemos insistir en que su solución primitiva de la difi
cultad sólo le había conducido a la enfermedad, mientras que la
nueva que nosotros le proponíamos le ofrecía perpectivas de curación . Razones como éstas pueden tener importancia para inducir al paciente a que abandone sus resistencias; sin embargo, el factor decisivo es por completo diferente. No necesito de-~ir que este factor es la transferencia. Lleg-amos a este punto,
debemos recordar, muy brevemente, las ideas principales sosteni
das por Freud sobre este tópico, durante el período que estamos
tratando.

lCÓmo vamos a emprender la tarea de des truir la resistencia?
Nuevamente, mediante el mismo
proceso de investigación y explicación que ya hemos aplicado a la tendencia inconsciente.
Pero esta vez no nos encontraremos frente a las mis-mas dificultades que antes,
puesto que las fuerzas que es tan manteniendo la represión,
aunque son hasta cierto punto inconscientes,
no pertenecen al inconsciente en el sentido sistemático.
Son una parte del yo del paciente, que estl cooperando con nosotros,
siendo, por tanto, a,s
ac
cesibles.
Sin embargo,
el estado de equilibrio:
no será desorganizado, ni se logrará introducir al yo a realizar la labor de reajuste que se
le solícita,
a menos que podamos movilizar a
nuestro lado, mediante el procedimiento ana~í tico,
alguna fuerza nueva.

lCon quéfue1tus podemos contar? En primer. térmi n~ el deseo

TRANSFERENCIA

Quisiera advertir, primeramente que no obstante haber lla
mado Freud la atención sobre el hecho de que la transferencia~
se manifiesta bajo dos aspectos: tanto negativa como positiva-mente, se conoció o se habló mucho menos sobre la transferencia
negativa que respecto a la positiva. Esto corresponde a la cir
cunstancia de que el interés en los impulsos destructivos y
gresivos en general es sólo un progreso comparativamente recien
te. La transferencia era considerada predominantemente como un
fenómeno UQ..lcllnal.. Se insinuaba que en todas las personas existía cierto número de impulsos libidinales insatisfechos, y que
en toda oportunidad en que un nuevo individuo aparecía en escena estos impulsos estaban listos para unirse a él. Esta era la
explicación de la transferencia corno un fenómeno universal. En
los neuróticos, debido a las cantidades anormalmente grandes de
libido libre existente en ellos, la propensión a la transferen cia deberá ser mayor y las circunstancias peculiares de la s±u~
ción analítica la incrementarán aun más. Estos sentimientos a-

a-=

�152
morosos del
paciente hacia el analista
eran evidentemente I lo$111
,
•

q:.Je proveian la fuerza extra necesaria para inducir a su Yo a

bandonar la~~resistencias, ~ular las represiones y adoptar~
nueva solucion para sus antiguos problemas. Este instrumento.
sin el cual ~o se podría obtener ningún resultado terapéutico:
no era ex~:ano. Se trat~, en realidad, del conocido podef~
la sugestion, que había sido abandonado ostensiblemente desde,
cía mucho tiempo. Sin embargo, ahora se lo em,rleaba en un sen:
tido muy diferente; en verdad, en una dirección contraria. t:n•
la época preanal!tica trataba de causar un incremento en el gra
do de represión; en el momento presente se lo empleaba ya para:
vencer la resistencia del yo, o sea, para permitir la elimina-ción de la represión.
Pero la situación se fué complicando cada vez más, a medi
da que surgían nuevos hechos respecto a la transferencia. En:
primer término, los sentimiento~ transferidos resultaron ser&amp;
varías clases: además de los amorosos existían los hostiles,~
estos últimos estaban muy lejos de cooperar con los esfuerzosdel analista. Aparte de la transferencia hostil, los sentimi~
1 tos libidinales pertenecían a dos grupos: sentimientos amisto.:
P NS Y afectuosos capaces de llegar a ser conscientes, y los puramente eróticos, que habitualmente debían permanecer ineonsciea
tes. Cuando estos Últimos se tornaban demasiado poderosos, incitaban las fuerzas represivas del yo, incrementándole así susresistencias en lugar de disiminuírselas y produciendo una situación que 00 era fácil diferenciar de una transferencia nega•
tiva. Fue~ ~e- asto, surgió íntegro el problema de la falta de
dural;&gt;i1J;dad de .todos lQs tratamientos sugest"ivos. GNo amenazar
la O?(is~cia·-de la taansferencia, con dejar al paciente analí•
tico bajo .el )!lismo sometimiento interminable con respecto al a·
nalista?
Todas .estas dificul tade'-S fueron superadas cuando se des•
cubrió que la tr~sferencia misma JlOdÍa ser analizada. Pronto
vió que su análisis constituía la pat:te más importante de tod~
el tratamiento. Fué POSible llevar a la consciencia sus raí~s
en el inconsciente reprimido del mismo mode que era factiblem
ce~onsciente cualquier material reprimido: mduciendo al yo a
abandonar sus resistencias; y no hábía nada cort•radictorio en·
el
hecho de que la fuerza usada para resolver la transferenc
fuera la transferencia misma. Una vez que había sido hecha
~iente~ desaparecían sus características fijas, inmanejables
infantiles. Lo que subsistía era como otra relación human.a "
cualquiera. La necesidad de analizar constantemente la trartierencia se hizo más evidente a raíz de otro descubrimiento. 58'

153
llallÓ que a medida que el trabajo proseguía, la transferencia tendía a invadir, por así decirlo, todo el análisis. Cada vez
¡aás la libido del paciente er a concentrada en su relación con el anal ista, fueron retirándos~ las catexias de los síntomas -primitivos del enfermo y $1,u·gi-Ó, en sustitución, una neurosis artificial , a la que Fr@ud dio el nolT'..bre de "neurosis de transferer1cia". Los conflictos originales, que habían conducido a J.a aparición de la neurosis, comenzaron a ser revividos en la relación con el analista. Este hecho inesperado está lejos deser la desgracia que podría parecer a primera vista. En realidad nos suministra nuestra gran oportunidad. En vez de tener que tratar, corno mejor podamos, con conflictos de un pasado remoto que están en relación con circunstancias muertas y persona
jes momificados y cuyos resultados están ya determinados, nos e!!.
contramos envueltos en una situación actual e inmediata, en la
que el paciente y nosotros somos los principales papeles y cuyo
desarrollo está, al menos hasta cierto punto, bajo nuestro control .. Si en este conflicto transferencial reavivado inducimosal paciente a buscar una nueva solución en lugar de la antigua,
solución en la que el primitivo e .inapicable método de represión
es reeemplazado por una conducta más en contacto con la reali-dad, el enfermo no recaerá en su anterior neurosis, ni aun luego de dejar el análisis. La solución del conflicto transferencia! implica simultáneamente la del conflicto infantil, dado -que aouél no es más que una reedición de éste. Dice Freud, en
sus Con6eJtenc.úu de 1n:t'LOdu.ccl6n al P.6..lcoa.ná.ll6.l6, que "el cambio es posible por la$ alteraciones que ocurren en el yo como consecuencia de las sugestiones del analista. El yo se torna más amplio, a expensas del inconsciente, debido a la labor de interpretación que lleva el material inconsciente a la conscien
cia; a través de la educación se reconcilia con la libido y es-=
ta dispuesto a otorgarle cierto grado de satisfacción, y se dis
minuye su horror ante las demandas de la libido por la nueva ca
pacidad que adquiere de descargar cierta cantidad de ella median
te la sublimación. Cuanto más cerca de esa descripción ideal -se desenvuelva el curso del tratamiento, tanto mayor será el éxi
tode la terapia psicoanalÍtica" (3). Cito estas palabras de - Freud para aclarar que en el tiempo en que las escribió él soste
nía que el factor esencial de la acción terapéutica del psico-análisis era la sugestión ejercida por la analista, que actuaba
sobre el yo del paciente de tal manera que le permitía ser mástolerante ·con sus tendencias libidinales.
EL

SUPERYO

En los años que transcurri.eron d-"sde

quP

"':,;c.cibió

..__'·1;

4

,1_

�15 4
saje, Freud produjo muy poco q-~e guardara relación directa ~Jn•
el tema, y esta pequeña producción permite mostrar q-Je ~o alteró sus opiniones sobre los principios fundamentales tratados .•
En las conferencias adicionales que se publicaron el año pasado,
él declaró explícitamente que no tenía nada que agregar a las-discusiones teóricas sobre terapia presentadas en las conferencias originales quince años antes (4). Al mismo tiempo se pro•
dujo un desarrollo considerable en sus opiniones teóricas especialmen~E: en la región de la psicología del yo. En particular, formuló el
concepto del superyó. La -reexposición, en cérminos de superyó,
de los principios terapéuticos que él había sentado en el perío
do del análisis de la resistencia puede no involucrar muchos caa
bios. Es razonable esperar que esta información acerca del su-peryó será de especial interés desde nuestro punto de vista y en dos sentidos. En primer término, deberá parecer altamente probable, a priemra vista, que el superyó d~sempeñe un papel im
portante, directa o indirectamente, en la producción y rnanteni:
miento de la represiones y resistencias, cuya demolición ha sido la finalidad principal del análisis. Esto se confirma si examinamos la cla'Sif-i.cación de los diferentes tipes de resistencias que hizo Freud en Heifi11i.m9 Symnptom Und Ang.6t (1926) (5) .De las cinco variedades de resistencias allí mencionadas, solamente una se atribuye a la intervención directa del superyó; pe
ro dos de las resistencias del yo, la resistencia de represión:
y la resistencia de transferencia, aunque en realidad son orig!
narias del yo, se establecen, como regla general, por temor alsuperyó. Por tanto, parece bastante probable que cuando Freudescribió las palabras que acabo de citar, de que el cambio fa~
rable en el paciente "se hace posible por las alteraciones en el
yo", debía estar pensando, al menos en parte, en aquella porción
del yo que posteriomente separó en superyó.
Aparte de esto, en otro de los más recientes trabajos de Freud, P.6-lc.o.l.og.út de. la,6 Maha.6 (1921), hay pasajes que sugieren
un punto de vista diferente: que el analista puede influir ampliamente al enfermo a través del superyó de éste. Estos pasajes se encuentran en el curso de su discucióa. acerca de la nat~
raleza de la hipnosis y la sugestión (6). Jllchaza la opiniónde Bernheim de que todos los fenómenos hi!,lQÓticos son atri..buí-bles al factor de la sugestión, y adopta la.teoría alternativade que la sugestión es una manifestación parcial del estado de•
hipnosis. Este, además, se asemeja al estado de enamoramiento,
en cierta forma . Hacia el hipnotizador, com. hacia el objeto !
mado, hay" el mismo sometimiento humilde, la misma complacencia
e idéntica falta de crítica", en particular, no puede haber du•
das de aue tanto el hipnotizador como el objeto amado "se har

1SS
ti~ •
4-1 i4nl 4-1 yo dol Rj.w""~ D-4o ~ l a ~ •
ddn ., una tonu par~í.al 4- bí,no•if y $a
•1 anal.uta ~
o, t u § ~ n la ""itu4 4§1 ¡,acínto por Dfdf.o de la~!,

v•~

-bo

d6n, ,ar~ ~ i r N 111.. •1 anali.ta &amp;ibe N •t~iv.i4ad, en
d1tto• ~ • , .el
de ba.bff. . colocado n l1J9ar del np,ry6 4o1 enf•n». ffay u! do• cur.o• eot:Wffffllte• ~ . u ~ tot qucs couídffan al ~ry6 del ~ifflu c:o-, U ' ! J ~ .:na ~
,icilo 4• 11.aYe a la teras,ia analJtica: que •• una parte de lia
•U en la que ana al~t6n fa'?Orable tendría _prohabil~•
.s, CODC!ucir a una •joría ieaeral, y que es ona parte de la .lle_!
t, • ~ialae:nte exp;t~sta a la iAfluencia del analista.
casi haediataae»t. '41espaf• que el superyó hi:z.o n ~ (7} , ~
iiSeu plausibles faarcm CODti:naadas .. Emest :.J~, }!'!!• ~
j,M»lo, lu cleRUTOilÓ eD4'D trabajD sobre Ul ~
Autoeulldi (Si.. ,U JJ0CO tiea!_po, Mexaoder (9) eaitib SD ~ d e que la finalidad principal de toda terapia p;coa~-t •
tica debe ser la deaolicióo coapleta del .su,pery6, 7 : l a ~ ci&amp;, A, SQS ~iones por él ~.. De acaer.do con esta ~li:qa- •
ci&amp;\, e1 tratamiento coápienae -dos fases. b aá prinera. las
faDciolles del superyó .del paciente am paestas~ manos de_l .a"!_
lista, y en la sequn:ia fase, pasan 11ueva::mente
enfermo, peroesta wz las ejerce so yo. según esta opinión de Alexande.r,el
superyó (aunque fl lillita e.apU:"Cit.a:mente .el uso de esta p a l ~ , .•
a las partes inconscientes del ideal. del l'O) es una iOl'(:iÓll ael •
1¡&gt;11rato ciental esencialmente pria:i.tiv-a, anac:róuiea y apartada lle la realidad, incapaz de adaptarse, y que opera a u ~ t i ~
te con la unifomi.dad aon6tona de u reflejo. CUalqu1.u f\mc:1.&amp;l
6til que desenpeñe puede ser ejec-utada por el yoi por t.aiito, la!.
da se piede hacer con
siho eliainnlo. Este auq\le total al
aapeey6 parece ser de ftl.idea diswtible. Es probable 'l\l• w !.
e,tas

ftt~ •

,1

bolici&amp;t, a ~ ~•n una polttica px-Sctie.. ilapl.icara l• ia'rdi4e de gran nGmero de actividades Mnt&amp;les el~t• d•s&amp;Ules.
Piro la id&amp;&amp; d• q\le el &amp;na.U.ata awm. tuporuiaatn~ la1 ~ci!_
nea del su.puy4 del paci.nt• m~t• el tra.tuierato. Y 'l'l• al h!_

etrl.o consigu• tbOclifieulo e 1.l~ nntido.
obauvaci~•• q\ae ya M fC&gt;m\ll.Mo,

&lt;»n~l.letda COI\

l•a-

t11 idCntic• mu•ra •• bpfl l l M45 é'ft •llf\\l\01 Pls~tll

t,~

IU tra~jo ll priM~ipio 1con&amp;d.co Ol\ l.;a ''™CA ,,.t~NtJ\Uttteld•
('0). t.&amp; •~'l.tnd&amp; l)lrtt dt e1t1 tnbl~o. q1.1 l " ~ ttatar • ~
ill~1n,11111. ft\lftO&amp; fu&amp; p@Uo1111.. iilllgt~~ 14atn6ntei ,.~ la
ptimtra. roapooto al. ht,r\~tilfflé y l.1 OUéll\á (' l) t Ülf\l n\lQM•

in~u&amp;,, Inclu~ ,u,~ t1ort1 41 f{l.;lt ol R~Joto hitWtotiudo itH t ~~.
Yteu al h~oiia~dor ~ lo qut ~\lG l ,amé \lft"\\\lPQ~y3 tli•k~11
tl cu~\ ?'tt\ra \&amp; on t1lA y 'l~\lml la~ funt10ft • t!tl i\lfétv4 H .l

�1S6

157

los impulsos de su eJ.lo, y que el carácter de los objetos i.E:
troyectados d-=pende de la Índole de diclios impulsos env iadosycia los objetos externos. Por ejemplo, durante el período~desarrollo libidinal de un niño, en el que se encuentra b~
jo e! dOJllinio de sentiroientos de agresión oral, sus sentimie~
~s hacia el objeto introyectado actuará a su vez (a la mane~de un superyó), con respecto al niño, en un sentido agresJ:_
~oral. El próximo paso será la nueva proyección hacia el ~jeto externo, de este objeto introyectado oral-agresivamente
~r lo que aquél parecerá ser ag:esivo oral. El ~echo de pe.E_
dbir al objeto externo como peligroso y destructivo hace que
ws impuJsos del ello adopten hacia dicho objeto una actitudlWl más agresiva y destructiva, como autodefensa.
De esa rna~ra se establece un círculo vicioso. Este proceso trata deexplicar la ~xtremada severidad que presenta el superyó en -los niños pequeños, como también el temor injustificado que ~tos tienen hacia los objetos exteriores. En el curso del esarrollo del individuo normal, la libido alcanza finalmente
a etapa genital, en la que predominan los impulsos positi~os.
~r tanto, su actitud hacia los objetos externos se tornara ua amistosa, y de acuerdo con su objeto in+royectado ( o superyó) será menos severa y el contacto de su yo con la realimeno-s deformado. Sin embargo, en el e.aso neurótico, a cau
11 de frustraciones, o de una incapacidad -del yo para tolerar
los impulsos del ello, o de un exceso innato de los componentes agresivos , no ocurre la evolución a la etapa genital, sino
que el individuo permanece fijado en un nivel preg~~ital. Su
INTROYECcION Y PROYECCION
~ se encuentra expuesto, por una parte, a la presion de un ello
salvaje, y por la otra, a un superyó igualmente cruel, Este último des~rollo de la teoría se ha ocupado muchode los impulsos destructivos y los ha peesto, por vez primera, Pfrpetu&amp;ndose de este modo el círculo vicioso que acabo de -describir.
en el plano de mayor interés; al mismo tiempo, ha concentrado
la atención sobre los problemas correlativos de la culpa Y la
angustia. ocupan mi pensamiento las ideas, recientemente
puestas por Melanie Klein, acerca de la formación del superyo
EL CIRCULO VICIOSO NEUROTICO
y de la il!lportanci&amp; que ella atribuye al proceso de introducción y proyección en el desarrollo de la personalidad. De maMe gustaría suaerir qeu la hipótesis que he expuesto de nera sumamente esquemática, expondré nuevamente sus puntos de
:ianera
e~~
~ ____ ~er útil no solamente para ;armarnos .u~
vista (13). sostiene que el individuo está perpetuamente in~
cuadro
del
mecanismo
de una neuJLOó-&lt;A, sino t4mbien de la dina
yectando los objetos de

ginal del sujeto. 0n rasgo distintivo de la situación presen
tada por Radó lo consti~~; la natur~leza ine~table_y t~r!
ria de toda esta disposicion. Por eJemplo, si el hipnotizador
da una orden que está en exagerada oposición con el superyó~
riginal del paciente, el parásito es rápidamente expulsado; y
de cualquier manera, cuódo finaliza el estado de hipnosis -también termina la influencia del superyó parásito, y el su-peryó primitivo ret0111a sus funciones. Por discutibles que -puedan ser los detalles de la descripción de Radó, ésta no ~
lo recalca nuevamente la idea del superyó como punto de apoyo
de la psicoterapia, sino que llama la atención sobre la diferencia importante que existe entre los efectos de la hipnosis
y el análisis en lo que se refiere a la durai:,ilidad. La ~rimera actua esencialmente de un modo temporario, y la teon.a de 1rad6 del superyó parásito el que en realidad no reemplazaal 0.T'iginal sino qae simplemente lo pone fuera de acción, pr!
JieDta ma buen cuadro de su funcionamiento aparente. El anál.!_
sis. p:,r el contrario, desde que busca influir el super~ó del
paciente, aspira a efectos de mayor alcance y ~enc1a, -principalmente a un cambio integral en la naturaleza del su-peryo mismo del paciente ( 12) • Algunos desarrollos más reci~
te&amp; en l.a teoría psicoanálftica suministuañ. una insinuaci6n,asi me parece, de los caminos por los que quizá se pueda alcanzar una comprensión más clara de la cuestión.

ex:

�l!E

159
de la situación analítica que deseo aislar . El enfermo , en d an5l isis, de una manera u otra tiende a aceptar al analista coMO a un sustituto de su propio superyó. Llegados a este punto
mica de su cUJUlwn. No ~·s ninguna oovefl.ad el conf"iderar a.
oropongo utilizar la frase conveniente que usó Radó en su expliuna neu~osís e~enci almc.nte como un cbs.:áculo o fuerza que cita
~ación de la hipnosis y cJecir que ~n el análisis el paciente ti.:?~
vía del cui $O normal dol desarrollo, ni tmnpcco lo es la crea
de a c0nvertir al analista en un "superyó auxtliar". Esta fra~ecia de que el psicoanálisis puede suprimir el obstáculo(clehl
y la relación que describe r •Jq,.üe:::-en evidente1!lente alguna explido a las peculiaridades de la situación analítica), pemitieñ
cación.
do así que continúe eJ desarrolle normal. Sólo trato de Pteet
sar un poco más nuestras concepciones, suponiendo que el oi.
EL ANALISTA COMO "SUPERYO AUXILIAR"
tac~lo patológico, que lleva ulteriorm~nte a la produccióndel
individuo neur6tico, se debe a la naturaleza del círculo viDe acuerdo con nuestra hipótesis principal, cuando un pa-cioso que he: descripto. Si de alguna manera se pudiera abrir ciente neurótico encuentra un nuevo objeto en la vida ordinariauna brecha en el círculo vicioso, los procesos de desarróll~ se inclinará a proyectar sobre éste sus objet:os arcaicos 1.ntro-continuarían su curso nor.nal. Por ejemplo, si se lograra que yectados, y el nuevo objeto se tornará en obJeto fantaseado en):..
el paciente se asustase- menos de su superyó u objeto introyee: gual medida . Debe pr esumirse que sus objetos introy~~t,cJo~_estan
tado, proyectaría imágenes menos aterrorizadas sobre ~l obj; más o menos separados en dos grupos , actuando como ooJeto oueno
to externo y, por tanto, sería menor su necesidad de sentir• introyectado (o superyó tolerante) y co~o objet0 "malo" introye~
hostilidad haciG él; se este modo, el objeto que él introyec- t~do (o superyó severo) (15). De acuerdo al grado de cont3cto tara, opdmiría con menos crueldad los j,mpulsos del ello, los con la realidad que mantiene su yo, el objeto "bi.:eno" introyect~
que serían capaces de perder part~ de so orimitiva ferocida4. do se:rá proyectado sobre objetos reales bené•,olos , y el :malo" En síntesis, se establecerá un círculo be.itl13no en lugar del z sobre objetos reales malévolos. Sin embargo, desde que el es vicioso, y finalmente el desarrollo libidinal del paciente
neurótic~, por hi,t&gt;Ótesis, predominará el objeco "malo'' intro~ectinuará hasta el nivel genital, mientras que su soperyó s
tado, y tenderá a ser proyectado más que el "bueno"; Y _desp~es comparativamente suave, como en cJ c¿:.so &lt;fol adulto normal, r- de un tiempo, existirá la tendencia a reemplazar el obJeto buesu yo tendrá un contacto con la realidad relativamente sin de no" por el "malo", au11 allí donde al comienzo era proyectado elformación (14) •
objeto "bueno". Por tanto , seré exacto afirmar que . en_genera~,los objetosfantaseados del neurótico en el mun~o exterior sera~¿-F;n~ qué punto d~l círculo \IJ,CJ.oso debe abrirsf: la bree
predominantemente peligrosos y hostiles. ~demas, h~sta sus obJ~
y cómo debe e:fectu¿r~e reaJrnentP? Es e:v.id.t.mte que alterar el· tos fantaseados "buenos" en el mundo exterior tendran poco con-carácter del i:;uperyó óe vna J'é'l"!'.Cna es tc:rea u1án fáciJ dt' de- tacto con la realidad, ya que los objetos "buenos" int:oyectados
dr que de hacer. Sin embargo, iascl.t.ae. que he hE": cho de di
serán "buenos " de acuerdo a un modelo arcaico e infantil, Y en cusiones anteI iores sobre e). lÓpiccsugiei.en que nos encon
cierto modo, se conservarán con el mero propósito de contrarresremos con que el superyó cesa'l!peñr: t1·1 itapel ,m_porta11te c11 11
tar los objetos "malos". Retrocediendo al momento en que nuestro
solución de nuestro probJeina. AntP.s de cont5.riuar, ~erá neceSI paciente neurótico encuentra un nuPvo objeto en la vida real,~ Y
~
ha b·t
1 io r:xaminar mas ateutnnente le c;-.i::: ~Q dc.~cri.b€ co't,tJ le: sitll!
suponiendo (como es el caso mas
1 ua 1) o~u e proyecta sobre esciór. analítica. r.¿. rcJac1fa, er.t:::e las: dt': pe:tscnas que ~~ •· te su objeto "malo" introyectaclo, el ohjeto fantase~do e~terno ccr1:.t:i.luy~11 es altarnH,t.c Cf)ntplcja, J ¡:ar.:&gt; l'!Uestrus f:nes, tl! le parecerá, por esta razón, peligroso.~ S; asusta~a de el, Y P~
laré dos eieme'ltos en f•l ia . r~?'l .!-'rlJT\E'r l&lt;:1,n~ ,,o , d pac1f&gt;i~te
ra defenderse de dicho objeto se tornara mas~agresivo: Cua nd0 ,
análisis ti,m.5f a rent.rai- •a te;.:.;licad de: le:;; .:.r:,;-uJ ce,5 c&gt;?i a su ve~ él introyecta este nuevo objeto, solo estara agregando
elJ.o ~nb,~e eJ. analisV. t,o har6 mis. comentado!; reEpecto a· una ima;~n más terrorífica a las que ya ha ir.troyectad~. La_nu;
este hec.ho o :.us ckdt.H.. cicnc:::.G, pu€s es bier, c-e:11- .. id".)p Sólo -t va imagen introy~ctada constituirá ~impleme~te u~ duplicado ae
las ar~aicas originales y su superyo quedara casi exactamente c 0
quie:c·:&gt; rec ... lcar la import 3Hcia vi-cal que tit.1~e para
~
· -··~,.~~ , en " los casos
en -que tr&lt;'lc.re:uos. y cor,tim:.a:réde inmeóh,t.o con el
mo era. Lo mism:&gt; sucedera, ntd:a,W rm.L-U,VL
"
sobre
e'
que comienza proya~tando su objeto in~roye~~~~abt~::~te, como:
nuevo objeto exterior qüe ha encentra o.
to

11

�}é~ltado se pl"oduee un leve ret"orzw.ento del eupery6 toleran~
a expensas del supery6 severo, y J~st&amp; ciel:to ,PUntei se mejor¡
condición. Su supery6 no experimentará un caml&gt;io t ~ v o 811•
11
'
puesto que el nuevo objeto h-J.eno" introyectado será- .simplemente
un duplicado del original arcaico y sólo raforz.:irá el superyó ••
"bueno" arcaico que ya existe.

-

161

expuesto en todo momento, a proyectar su imagen_terror.ífisobre el a~alista exactamente como si fuera cualquier otra_-sona que puaiera haber encontrado en el tran~curso
~u vid~
esto su~~~de , la imagen introyectada del anallsta . sera incorp~
totalmante al resto del superyó severo del pactente, Y por~, de~aparecerá el superyó auxiliar. Sucede m~y a menudo q,;e
do Se comprende que el conten,i,do del conseJo del superyo
cuan es diferente o conteario al del superyo.- origtn~
· · l , se - ili~r
te que su CdUda.d es la misma. Por ejemplo, el paciente pu~
en ntir que el analista le ha dicho : "Si no di-;~ todo lo qu7 ~: ocurre, le daré una buewi paliza 11 . , . o. 11 si no ?ace. :º~se l !!_
7
t parte del inconsciente, lo echare de la hab1tacion, Sln
esª esta relación peculiar entre el analista Y el yo ~el P~
no obstante su labilidad y lo limitado de su aut~ri~d, •
e e poner en las manos del analista el instrumento principaleca udar a l desarrollo del proceso terapeu
"" t ico.
·
a
~'Qué arma es
~e tanta importancia en el arsenal del analista? Su no~bre
1 ' de inmediato a nuestros labios: es, naturalmante, la 1n-;;:tac ión. Hemos alcanzado, así~ al núcleo del problema queseo tliscutir en el presente trabaJo.

ª:

Dc;de el momento en que este paciente neu:cótico entabla relaciones con un nuevo objeto en el análisis, se crea una situa-ción diferente . Su supe~yó no es ni homogéneo ni está bien cons
tituído; las consideraciones gue hemos hecho hüsta aquí acerca de
él han sido demasiado simplificadas y esquemáticas. En realidad
las imágenes introyectadas que van a formarlo derivan de perío-dos diferentes de su historia, y en cierto graJo, funcional! inde
pendientemente. Debido a las peculiaridades de las circunstan-:
cias analíticas y al comportamiento del anal ist.:c, la jmagen in-troyectada de este último tiende a ser separada defhd.tivamentedel resto del superyó del paciente. (Naturalmente que esto presupone cierto grado de contacto cvn la realidad por su parte , lo
quE:: constituye uno de los criterios fundamentales de accesibj lidad al tratamiento analítico; otro, que ya hem&lt;&gt;s mencionado im-•
plícitamente, es la capacidad del paciente cie dirigir sus impulLA INTERPRETACION
sos del ello al analista), Esta separación entre la imagen del a
nalista introyectado y el resto del superyó del paciente se tor:
¿Que es, pues, interpretación, Y como actua? Pare.ce co~oce~
si u
na evidente en una etapa muy precoz del tratamiento, por ejemplo,
poco al respecto, pero esto no impide la creencia ca
muy
.
•
arma
Hay
que
confe
en relación con la regla fundamental de la asociación libre, Le· versal
en su eficacia extraordinarla como
• .
nueva porción de superyó dice al paciente que le es permitido ma
la inte-.rpretación tlene muchas de las cual.tdades. d- un
nifestar lodos les pensamientos que se le puedan ocurrir. Esto:
Natu,ralmente que así lo sienten muchos pacl~ntes;actúa satisfactoriamente pol· poco tiempo, pues prou1·o se produce
~=g~~a~llos se pa~an horas suministrando interpretaciones:
un conflicto ent.re la nuevo porción y el resto, dado que el su-9:as a menude ingeniosas, aclaratorias y c~rrecta~.l
p@l·yó original dice: "No debes decir esto, porque d lo haces, •
, , bt-1.'enen una gratificación libidinal directa e es a
ma~, o
11
por ellas algoe ·,tarás e:mpleando una palab1·a obscena o revelando tal o cuaJ seo interpretaciones, y a-un pueden d~sarro ~r los no análiti
creto." La sepaxación de J a nueva porción, que he denominado su. t
la oropensión a las drogas. Los circu
":""
PP-ryó "auxiliar", tienda a persistj r, por la exclusiva razón de• se~=~i~u:lmente se burlan de la int:rpretaci~n como c~:oal~: ~;
que actúa habitualmente en otra dirección que el resto del super
culo, o bien la temen como a ~n pelig~~ ~1:;~~l~Gmero deqanalis
yó. Esto11 es exacto no sóJo para el superyó "sevcno" sfoo tambjÍn s damos cuenta de la frecuenc la con q
.
. E. to - ,
'ttirna actitud · Esto se •puso
de mani i ies
par~ el toleranre", pues aunque cJ superyó "auxil j ar" es en rea
s cornpñrten
est a u
.era , l idad amable, no Jo es en eJ rni smo sentido arc..d co que lan imáge
t . l rmente cuando Meline Kleln discut10 por vez pr m
.lcu a
,
,
._
qu&amp;-1ños
"'reo qua ser 1a
'.'buenas" que el p aciente ha intxoyectado. La Cf.re,;te:dstka
idea de dat· interpretaciones ª nln~s 1:'1:3 • · n~l inan a senillr,c JJr.portantE, d~l superyó e.uxj liai- es quc:: ol conl;:ejo s;;€.&lt; br inda
e~al los anall~tds se i
cto afirm«r que , en .1en - . ,
tremadamente poderoso, tanto
a:l yo se encuentra basado f j rmE-m~nti: sobre consideral'.'ion~s Jte.a.-que la lntúrpretacion es algo ex
t
sentimientos -l
Me refiero a nues ros
1!..~ lj c.u11ümp0Jt.'11te.a6 1 y esto sfrve pare. diferenciar.Jo de Ja par· L
para bien como para ma.
,.- en ~ontraste a nuestras creente mayor deJ superyó O!' igirial.
re~pect~ a la lnterpretacion,
u~hos fundamentos para pen-8 razona,.1.ss.
Parecería que hay m
t tema tien--"'
No obstante, la situ~ción es en ext:r:e:mo .i ni:;egura, existe •
que 1'uestros sentimientos,. en reoelaciónl ºquº~e:s~o, ~chas de
la t~ridertcia constante a dP.struir la distir..ción . El pacünte se
a deformar nuestras creencias.
cua

n~~~,

:-

0

qu: .

O~o:, -

n;s

�163
ejempl o la interpretac~ó~ de un impulso ho~t il . . E~ virtud de ~u
(X)(ier (estrictamente limitado) como superyo auxiliar, el anali~
~a permite que una pequeña cantidad de la energía del ello del
est as creencia• aparentan ser contradictorias consideradas su~. ~fern~ se torn~ consciente (en nuestro caso, baJo la forma de i c ial:menle, y léts cor.t.radiccior,es no :üempre parten de ¿_;_fareñt~s Jll impulso agresivo) (17). Dado que por la naturaleza Je los heesc uelas de J)fms~ient.o, sino que a veces s.:m sostenid~.:: f:n -:·a lio s e l analista es también el objeto de los L~pul sos del elloe '
... d.
.rienc ia , por una persvna. Se nos ha. dict.-:} qu~ si int~rpr e taic,;: del pac iente, dicha cantidad de impulsos ahora liberados sera ;.
demasi ado p r onto o demasi a.do imp1:udent.¿1~.11te , c.or~emos e l riasqo rigida conscientemente hacia el analista;. y éste es e ; punto cr~
de per der Wl paciente;que ~cnos g\ a interprete110~pida y Ptct ico. si todo marcha bien, el yo del paciente se dara cuentadel
damente estamos expuestos a lo r.d SIIQ; que la i.nterpJ:el&lt;1r,iór,. f..ie•1111 ~ntra s te que existe ent re e l caráct er agresivo de sus sentimie~
de dar origen a ataques intolerables e .i.ng-obe:rnableti de angustia, tos y l a natural eza rea l del anal ista , ya que éste no s~ comporal "liberarla" ; que la interpretación es el único ra)do de .Permí- ta como sus objetos arcaicos "buenos o "malos" . Es decir, que el
tirle a un enfermo hacer frente a un ataque ingobernable de an-- reciente distinguirá su objeto fantaseaso a r caico del obJeto --gustia, al "resolverla"; que las interpretaciones deben s iempre- ~al externo. La interpretación se ha convert~do, así '. :n nutareferirse al material en el preciso momento er. que emerge a la . tiva, puest o que ha abier to una br echa en e l cir culo vici~s~ ne~
consciencia; que las más Útiles son realmente las refundas ; "iSed rotico. Como el paciente ha compr obado la falta de agresivi~adprudentes con vuestras interpretaciones;", dice una voz, "¡ Ante de su s uperyó . Simultáneamente a estos hechos y corno co:ola r io, la duda, interpretadi". reza otra. Sin embargo, aunque hay mu-- el enfermo obtendrá acceso al material infantil que esta revivien
cha confusión en todo esto, ne creo que tales opiniones sean ne- do en su relación con el analist a .
cesariamente incompatibles, los diversos consejos pueden r eferu
Ta l es el esquema general de la interpretación mut ativa . Pose a diferente circuntancias y casos, eimplicar distintos usos:
ká not arse que en mi explicación el proceso parece comprender de la palabra "interpretación"
dos fases.
No deseo prejuzgar acerca de si estas dos fases se. p
resent
an
en
sucesión temporal o si pueden ser dos aspectos siEs evidente que se emplea l? palabra en más de un sentido ..
rultáneos
de
un
mismo acontecimiento. Pero con fines descriptiv~s
Después de todo, quizá es sólo un sinónimo de la vieja frase que
ya hemos encontrado: "hacer consciente lo que es inconscient e", es más fácil considerarlas como si fueran sucesivas. Por consiy comparte todas las ambiguedades de esa frase. Porque en un sen guiente , se encuentra prirne-.:o la fase en la que el pacier·te setido, si se entrega un diccionario alemán-inglés a quier. r.c ~::i da cuenta de que ha dirigido directamente hac i a e l ana l:;sto lJTl..aalemán, se le estará dando una colección de int.erprctoC'io:,~s, ~- cantidad particular de energía del ello, y en s e gu~do termin~, creo que en este sentido es que se ha discutido le: natm:alttza dé viene la fase en la que el enfermo comprende que dicha energia ..
la interpretación en un reciente trabajo de i¼Lnfeld (í6 ) Evicfil está d irigida hacia un objeto fantasease arcaico y no sobre unoreal.
temente, tales interpretñcíones descriptivas no tiener. pen:.iner::
con nuestro tema actual, y sin más rodeos, procederi a definir ·
LA PRIMERA FASE DE LA INTEPRETACION
en la forme: más clara que me sea posible una clase particular de
La primera fase de una interpretación mutativa es en sí mis
interpretación , que, en r ea l idad , me parece que constiluye el ÜJ
m
a
compleJa
, y en ella , un~ parte de la relación del ellú ael ~
trumento fundamental de la terapia psicoana l í t i ca y a l a que por
paciente con el analista se hace consciente en virtud de la pos~
conveniencia daré el nombre de interpretación "mutativa".
ción del último como superyó auxiliar. (En el modelo clásico de
una interpretación, primeram~nte se le hará comprende: al enfermo
Primeramente, haré una reseña esquemáti ca de lo que entien·
. ...
d espu
• es , que esque su yo se encuentra en un estado ae tension;
do por interpretaci ón mutativa, dejando los detalles para más a·
tá traba~ando un factor represivo (que su superyó lo a.m~naza con
delante; y con miras a la claridad de la exposición 1 pondré por·
castigar {o} y sólo entonces se le coMunicara ~l impulso dele!lo
'
aque ha desoertado
las protestas del superyo... provocan;~o &amp;ngust1
.
en su yo) . Este es e l e5'¡uema clásico, pero en l a pr~ctica actual.

162

�164

165

el analista opera desde los tres ángulos, simultáneamente o en •
sucesión irregular. ..En un momento• se le puede revelar una ~
ña porción del :superyó del paciente en toda su crueldad; en otro~
la disminución del desamparo de su yo, y aun en otro, se puede.
dirigir su atención a las tentativas de reparación que hace COlkl
compensación por su hostilidad. En algunas ocasiones, una frac--:ción de la energ:ía del ello puede ser incitada direct.amente a •
1
brirse paso por entre los Últimos restos de una resistencia ya.
debilitada. Sin e!Jlbargo, todas estas ~.t·aciones tiene:n una~
racterístiea en común: que se realizan en pequeña escc;Jla, P0r4'11
la interpretación mutativa se rige inevitablemente por Et! Princi
pio de las dosis mínimas. Creo que es un hecho clínico comúnmeñ
te aceptado que las alteraciones presentadas por un paciente m;
rante el análisis parecen ser extremadamente graduales casi siea
pre. Nos inclinamos a sospechar que los cambios repentinos y -:
grandes indican que estan actuando procedimientos sugestivos mas
bien psicoanalíticos. Podrá explicarse la naturaleza gradual delos cambios producidos por el psicoanálisis si dichos caml.ic,s son el resultado de la suma de un número ~~nso de peq-üeños ¡~sos, cada uno de los cuales corresponde a una interpretación mu
tativa. La índole misma de la situación analítica impone la pe:
queñez de los pasos. Cada interpretación involucra la liberación de cierta c~tidad de energía del ello, y como veremos pron
to, silá·cantidad liberada es demasiado grande, está destinado
trastornarse E:l estado de equilibrio altamente inestable que per
mite al analista desempeñarse como el superyó auxiliar del pa:ieÜ
te. Se arriesgará toda la situación analítica, dado que estas li
beraciones de energía del ello pueden ocurrir solamente en vir..:
tud de la actuación del analista como superyó awdli~del enfermo.

a

ExaminemoE con mayor detallé los efectos que sig-uen al intento del analista de llevar a la consciencia del paciente, de una vez, una cantidad demasiado grande de energía del ello (18).
Por una parte, puede no ocurrirnada; por la otra, puede produci!.
se un resultado inmanejable; pero en ninguno de los dos casos se habrá efectuado una interpretación mutativa. En el primero (en el que aparentemente no hay efectos}, el poder del analistacomo superyó auxiliar no habrá sido bastante fuerte para la tarea que se ha impuesto. Esto puede suceder, además, por dos razo
nes diferentes. Una de ellas es que el impulso del ello no haya
sido suficientemente apremiante en el momento en que él tratabade ponerlo de manifies~o, dado que la emergencia de un impulso -

del ello dependen no sólo del permiso del superyó, sino_tambiénEsto
puede ser motivo para el hecho de que~ una :nterpretac1on le_s~
ceda una respuesta apar~ntemente negativa e inocua. Pero el mismo resultado puede ser debido a que el poder de las fuer~a~ rep!.e
sivas del propio paciente sea demasiado grande para permitir que
su yo oiga la voz peisuasiva del superyó auxilia:, no o~stan~: la
urgencia real del impulso del ello. ¡Tenemos aqui un~ situaci~n~
i46ntica desde el punto de vista dinami.co, pero distinta econo~
camente de la próx.inta que hemos de considerar. En éstñ# el pacie~
te acepta la interpretación, o sea que le permite penetrar en su
consciencia al impulso del ello, pero inmediatamente le sobrevive una g~an angustia. Esto se puede manifestar en vario~ sentidos: por ejemplo, el enfermo produce un ataque de angustia, o -111estra signos de enojo "real" con el analista, sin disccrnimie~
to alguno, o puede abandonar el análisis. En cualquiera de es-tos casos , la situación analítica se habrá desbaratado, al menos
.
por el momento. El paciente se estará comportando como el suJeto hipnotizado, quien rompe la relación hipnótica y se despi~rta
de su estado de trance cuando el hipnotizador le ordena la eJecu
ci6n de un acto demasiado en desacuerdo con su propja concia.neta.
Esta situación es maY&amp;i6.luta. si el paciente responde a la. interpretación con un ataque real de angustia o U.'lo de sus equivalentes, pero será latente si el enfenno: nc exterioriza respuesta. Este último caso puede ser el más difícil de los dos, ya que está enmazcarado, y creo que a veces os la consecuencia de un exc~
so de intcrpret.~ción, aún mayor que en el caso en que aparece la
a.-:9u~tia ~anifj~staMente (aunque es obvio que habrá otros fac~orcs de í~portancia, en particular, la naturaleza de la neurosisóel paciente). He atribuído esta amenaza de fracaso de la situ!:.
ci6n analítica a una dosis excesiva de interpxetación, pero podr!a ser más exacto jmputarla a una dosis insuficiente, puesto que no ha ocurrido la segunda fase del proceso interpretativo,en la cual el pacisnte. se da cue11ta qQe su impulso se dirige hacia un ol::jeto fantaseado arcaico y no hacia uno real.
de la urgencia del impulso. o sec1, de su gra~o de catex:~·

LA SEGUNDA FASE DE LA INTERPRETACION

En 1~ segunda fase ds una interp1etación completa, el senti
doqtrealidad dal pacient~ desempeña un papel crucial, pcrque er
reSUlt¿jo exitoso de. esta fase depende de su habilidad para distinguir entre su objeto fantaseado y el analista ~eal, en el mo-

�166

mento crítico de la aparicion en la consciencia ae ~a cant1oact.
liberada de energía del ello. ¿Qué clase de ayuda puede prestar.
el analista al paciente para que perciba esta distinción? Por ;in
1
parte, es mucho lo que puede hacer llevando al enfermo a darse •
cuenta, tan detalladamente como sea posible, de la naturaleza exacta de las experiencias infantiles que determinan su ilngen del
objeto fantaseado. Por otra parte, podría esperarse que tambiéntratara de darle al paciente una descripción clara de él mismo.
tal como es z:ealmente; pero aquí la posición es má complicada.El
problema se encuentra relacionado estrechamente a uno que ya heexpuesto, especialmente el de la extrema labilidad de la posi:iór.
del analista como superyó auxiliar. La situación analítica amenaza todo el tiempo con degenerar en una situación "real". Pero,
en realidad, esto significa lo contrario de lo que aparenta; sig
nifica que el enfermo está siempre a punto de convertir el obje:
to real externo (el analista) en el arcaico, o sea, de proyectar
sobre aquél sus imágenes introyectadas primitivas. En tanto que
el paciente obra de esta manera, el analista se transforma en ob
jeto fantaseado, como cualquier otra persona con la que se en--cuentre el enfermo en la vida real. El analista deja entonces de poseer las ventajas peculiares derivadas de la situación analítica; será introyectado en el superyó del paciente como otros
objetos fantaseados, y no podrá actuar por más tiempo en los sen
tidos que son indispensables para la eficacia de una interpreta:
ci5n mutativa. En esta dificultad, el sentido de realidad del enfermv es un aliado esencial pero muy endeble. Una de las cosas que esperamos del análisis es el mejoramiento de dicho senti
do de realidad; por tanto, es importante no someterlo a un esfuer
zo innecesario. Este es uno de los principales argumentos en favor de que el analista adppte con el paciente una actitud un fO:
co reticente y apartada, de que limite a la hora analítica su re
!ación con él, es decir: de que le presente al enfermo su yo real
en pequeñas dosis. Por esta razón fundamental, el analista debeevitar cualquier comportamiento real que fortalezca el que el pa
ciente lo considere como un objeto fantaseado "bueno" o "malo" _;
Quizá esta es más evidente en lo que respecta 41 objeto "malo".Por ejemplo, si U analista demostrara que estE realmente emocio
nado u horrori"4o por modelos impulsos del ello del enfe!i!IO;
és~e lo trataría c:omo un objeto peligroso y lo introyectaría en
su superyó severo arcaico . Por una parte, disminuiría el poderdel analista de actuar como un superyó auxiliar y de permitir -que el yo del paciente tenga consciencia de sus impulsos del ello,

•

167
o sea que decrecer!a su poder de efectuar la ~imera. !ase de una i.nterpretaei6n mutativa; y per otra parte, como o:&gt;Jeto real ,
se volver1a memos dj ferenciable de lo~: objetos fantaseados "ma
los" del enfermo, hasla el punt.o que también se encona-arra dT
ficultada la realización de la s8&lt;]\lnda fase de una interpreta:ci6n mutativa. Tomemos ot~o ejemplo: supongamos que el analis
ta se comporLa de modo opuesto y que a.premia activamante al eñ
fermo para que d€ tienda suelta a sus impulsos del ello. Exis
te la posibilidad de que el paciente confunda al an&amp;liata con:la imagen de un padre traicionero, qu_e primero lo incita a bus
car gratificación y luego cambia repentinamente su actitud y:lo castiga. En el caso, el yo del enfermo puede tratar de defenderse considerando al analista como si éste fuera su propio
ello, y tratándolo con toda la severidad de que es capaz su su
peryó.'Ambimt aquí el analista corre el riesgo de perder su po
aición privilegiada. Pero igual puede sei: poco prudente pa.ra:el analista el actuar realmente~ el sentido de incitar al pa
ciente a que proyecte sobre el sus objetos "buet101" lntroyectados.=
porque el anfermo tendera a considerarlo como objl!to "bueno• en un sentido arcaico y lo incorporará junto con sus imagenesarcaicas "buenas", usandolo como una pr.oteoci6n contra sus iuia
genes "malas". De ~ste modo, tanto sus iJdp\S ~ 9 infantiles po
sitivos ccmo negativos pueden eludir el anáH•il1 puesto que :su yo no tiene la posibilidad de establecer una comparaci5n en
tre el objeto exte:no fantaseado y el real, puediendo perder :.~
asila oportunidad de adaptarse a un mundo exterior en el quehasta los objetos ''buenos" son tales en un senUdo real y no en el arcaico. Quizá pueda vguirsa que por más buen&amp; wluntad
y prudencia que tenga e-1 analista no podrá ilr:pedir que el paciente proyecte sobre él e,tas variadas jmágencs. Bl argumento es indiscutible; no obstante, toda la efect1vJdad de W'l aná
lisis depende de que eso se produzca. La enseñauza que dejan
esta dificultades es slmplemente que nQs recuerdan los estrechos
limites del sentido de realidad del enfermo. Es un hecho parad6gico, pero verdadero, que el mejor procedimiento para asegurar que su yo será capaz de dintinguir entre fantasía y realidad es el de apaz1.a.rlo de ~sta tanto como sea posible. Su yoes tan d~bil y se encuentra tan a merced del ello y del supery6, gue solo puede hacer frente a la 1ealidad si esta se le ad
ministra en dósis m!nimüs. Y estas dósis son, en realidad,
que el analista le.
bajo la forma de interpretaciones.

ª'

.tas

Ilft'ERPRETACION Y APOYO
Me parece q,¡e

es posible facilitar un acercclDlieuw a los

�t

169
•
problemas de la interpretación y el apoyo por !ledi.o de esta nalista pueden equivaler dinámicamente a una interpretación~
distinción entre las dos fases de la interpRtación. Podrá Sll¡lo
nerse que ambos procedimientos pueden ser útile, o aun esenc1-- tativa,o a una u otra de las dos fases de este proceso. Por ~
jeplo, un mandato "activo" de la especie intentada por Feren~ ·
les en ciertas circunstancias, y desaconsejables y hasta ,Peli:
zi
puede valer como la primera fase de una interpretación; el
grosos en otras. En el caso de la interpretación ( t 9) , la pri
analista
hace uso de su posición peculiar para inducir al enmera de nuestras fases hipoteticas es para •1i.berar" angustia:
fermo, de manera particularmente vigorosa, a que haga conscie!!_
y la segunda para "resolverla". Cuando una cantidad de angus(és ciertos impulsos de su ello. Una de las objeciones a este
tia se encuentra ya presente o a punto de aflorar, una i ntertipo de procedimiento puede expresarse diciendo que el analispretación puede permitir, debido a la eficacia de su segunda ta tiene muy poco control del dosaje de la enerc;iía del ello, y
fase, que el paciente reconozca la irrealidad de su objeto fan
taseado terrorÍfico, reduciendole asi su propia hostilidad y:
escasa garantía de que seguirá la segunda fase de la interpretación, Incidentalmente, puede surgir el mismo patrón dinámico
_pvr consiguiente la angustia. Por otra parte, inducir al yo cuando el analista le exige al enfenno efectuar una fantasía que permita llegar a la consciencia una cantidad de energía del
ello significa evidentemente buscar un acceso de angustia en •forzada", o aun, cuando aquél le hace una pregunta al paciente
(en especial en los primeros tiempos de un análisis). Tambiénuna personalidad con un superyó severo. Esto es precisamenteaquí el analista está dando una interpretación a ciegas; que lo que efectua el análista en la primera fase de Wla interpretaci6n. Por lo que respecta al "apoyo", aquí solo puede alud.u:
puede demostrarle la imposibilidad de pasar más
de su p~i
•ra fase. Por otra parte, en el curso de un análisis se oribrevemente a algunos de los problenas que sucita. Incidentalginan constantemente situaciones en las que el enfermo tiene mente, creo que el té:riiuno necesita ser definido casi con tanta urgencia como la"interpretación", y que abarca varios meca
conciencia de pequeñas cantidades de energía del ello, sin p~
vocación directa alguna por parte del analista. Podría desanismos diferentes. Con respecto a esto, el apoyo puede ser . o:ollarse entonces una situación de an(J\IStia, si no-..fUen- que,considerado como el comportamiento calculado del analista para
el analista, por su comportamiento, o también diríamos, por su
que el paciente lo consideré mas bien un objeto fantaseado "Bue
ausencia
de comportamiento, permite que el paciente movilice no" que uno real. Ya be dado algunas razones para dudar de la_
su
sentido
de realidad y haga la distinción necesaria entre un
conveniencia de esto, aunque el procedimiento parece de gran objeto arcaico y uno real. Lo que el analista hace aquí equivalor en algunas ocasiones, especialmente en los casos psicóti
cos. Además, podría suponerse, a primera vista, que tal actitud vale a efectuar la segunda fase de una interpretación, y todoel episodio puede valer como una interpretación mutativa. Espor parte del analista favorecería directamente la probablidad
difícil
estimar en qué proporción los cambios que ocurren dude hacer una interpretación mutativa. Creo que después de pen
rante
el
análisis pueden no ser debidos a interpretaciones musarlo se verá que este no es el caso, porque, precisamente, eñ
tativas
,(,npU.iiii:LIJ'
de este tipo. Creo que a veces se considetanto que el paciente considere al análista como su objeto fan
ra incorrectamente como ejemplo de apoyo a una situación de e!
taseado, no se produce la segunda fase de la interpretación,:
ta naturaleza.
ya que la esencia de esta es que el enfermo pueda efectuar una
distinción entre su objeto fantaseado y el real. Es ~acto que
se consigue reducir su angustia, pero este cambio nQ se habrá=
llevado a cabo por un método que implique un cambio cualitati"PROXIMIDAD" DE LAS INTERPRETACIONES MUTATIVAS
vo permanente en su superyó. Por tanto, a pe54r de la impor-Ha llegado la oportunidad de dedicarnos a otras caractetancia táctica que posea el apoyo, creo que no se lo puede CO!!,
rísticas
que aparentan ser propiedades esenciales de toda inte!.
siderar como un factor operativo esencial en la terapia psico!
nal!tica.
pretación mutativa. En primer término, ya ha sido tratada una
de ellas al considerar la ausencia de efecto, real o aparente,
que sigue a una interpretaci6n. Una interpretación mutativa Debe reci,11,;fcarse que otros ti.pos de comportamiento del a-

!1:ª.

�170
só l o puede ap l icarse a un impu \so de l ello que se rá r ee1 lmenteen
1--1
e s t ado de catexia. Esto se evi dencia por s í mismo , dado ~e l:&gt;s tl aaterial prof-.mdo mismo es alcanzado únicamente más tarde ,_. _
cambios produc i dos en l a mente del enf emo por una int&lt;itrpreta:ióa ,,r grados, así que no debe anticiparse la aparici6n sÚbita ::;
mutativa sólo puede ser obra de una carga de energía ~e se O?i- -tidades inmanejables de angustia. Sin embargo, en casos axca;
gina en el paciente ; la función del analista es asegurar SÜ!ple-- ei()Dales hay impulsos profundos que pueden ser urgentes en ~~ pe
mente que l a enrgía se canalizará pór una vía en vez de hacerlo. rfodo precoz del análisis, debido a ciertas peculiaridades ar.
por otra. De aquí se deduce que el tipo de interpretación Litor- estruct~a. de la neurosis, encontrándonos, asi, abocados a un a~
mativa &lt;le "diccionario" no será lnutativa, no obstante l o útil~ llli: S1 interpretamos este ma~erial profundo, el ~nto de an-pueda ser como pr eludio de interpretaciones mutativas. Esto nos- ,stia que se produce en el paciente puede ser tan grande ~..1e S'.1
permite varias inferencia s prácticas. Cada interpret ación láutati tido de realidad resulte insuficiente para permitir la ejecuva debe s er "inmediata" emociortalmente; el enfermo debe expenaei
de la segunda fase, peligrando todo el análisis. En casos tarl a como algo r eal. Este requerimiento, de qae las interprdta:crttico~ como los que estamos considerando, no debe pensarse que
c iones deben ser inmediatas, puede expresarse én otra forma di- esanamente se puede evitar la dificultad no dando interpret~
ciendo que hay que dirigirlas -siempre al ~punto de urgencia• ~ · alguna, haciendo interpretaciones más superficiales de mat~
a l gún mo1t1énto se encontrará en aétividad Wl de terminado impui~. · no urgente, 0 tentando ªP:&gt;Y~ al enfermo •. En re~lidad, padel ello: éste es el impulso que en ese momento es posible de in• iece probable que esto~ proced~entos alternativos . sirvan pocoterpretaciórt mtltativa. Indudablemente, no es factible ni deseab~•nad~ para salvar el inc~~veniente; por el contr~rio, ello~ pu~
estar dando :i,nterpretaciones tódo el tiempo, pero como ro ha seña
aun exacerbar la tension creada por la urgencia de los 1mpu!_
lado Melanie Klein, la capacidad de; er~n:- el punto d~ ~ genc.1,¡
profundos, que son la causa real de la ~gustia amenazadora.
cualt¡uier momento es una de las cu~Iidades mas preciadas en =ii.. este modo, puede desencadenarse la angustia a pesar de los e!
nalista (20). i
rp
• ~
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zos paliativos, y en ese caso, lo hará bajo las condicionesa I
~-u. ~
u~
,~9--P o
J!J
desfavorables, o sea, fuera de las influencias mitigantes LA INTERPRETACION ·"PROFUNDA" ~-~ +•
,e_proporciona_el mecani~ de la in~erpretación. Por tanto, es
1
e_
•
,
IDSible que la interpretacion de los l.DlpUlsos urgentes del ello,
El hecho de que, toda inte;pret;ac ión
deb!'.cúrigira II obstante lo profundos que puedan ser, constituya el más segu
·
1 50
..
·
de los dos procedimientos alternativos que se le presentan al
un ~pu
urgente nos colldu':,r o~ a V';Z al t~mor que-,:«a sien~
ista frente a una dificultad de esta Índole.
con tanta frecuencia, de !as ,_o os1tiilidades _expI siva.s -de la ·
J
r'
M,,l'J
pretac~~n,, en particular~ de lo que ~e ~U&lt;!e -~gal!le~~e _pomo in
"ESPEX::IFICIDAD" DE LAS INTERPRETACIONES MUTATIVAS
pretacion ff.t?,ro~unda". Sin embargo, ~o neces!taioos ~
;nos nr:i
lestos J?Or la ,ainbíguedad del término. ya ~e éste deSCJ;ibe, sin
ocasión de volver sobre este punto más adelante, peroduda, la interpretación qel material genéticamente g6xiJao e · ra debo mencionar una cualidad que parece necesario que existóric amente distante de la ·experiencia real del enfenr.~, o del
previamente en una interpretación para que pueda ser mutativa,
que se encuentra bajo una represión espedalrnente intensa. Qe. que quizá sólo sea otro aspecto de la gue ya hemos descripto.cualquier modo, se trata de material que normalmente le resulta
interpretación mutativa debe ser "específica", es decir, depor completo inaccesible a su yo y está muy alejado de él . Ad
lada y concreta. En la práctica, ésta es una cuestión da gra
parece razonable cree r que la angustia expuesta a desencadenar • Cuando un analista se embarca en un tema determinado, no -por el acercamiento de ese material a la consciencia debe predN~re puede evitar que sus interpretaciones comiencen siendo tar Wla gravedad peculiar f21 &gt;
-• La cuestión de si ee innocuo · as y generales, pero finalmente será necesario resolver e int e r pretar dicho •terial depender á, como de coetilmbre, de la
retar todos los detalles del sistema fantaseado del enfermo.
bilidad de efectu.-u- la i¡egunda fase de la interpretación. Potr la misma medida que esto se realice, las interpretaciones seráncomún., el material que es urgente en l as pr.i.M:ra-s étapas de uf
tivas, y se puede explicar gran parte de la necesidad de rená lisis no es pi:ofundo. Al ~ mi.enza debemos tratar sólo con
aparentemente las interpretaciones que ya han sido hechas,
plazamientos
o menos importantes de los impulsos profundos
el hecho de que es menester llenar los detalles. Creo posidemostrar que provienen de esta fuente algunos de los retra
que los analistas desesperanzados atribuyen a la resistencia

la

• ,,,_

I

mas

•

.

1,,,,/.J

--

�173

172

:r

aoreacción y el psicoanálisis es muy discutido. sus resultados terapéuticos parecen, hasta cierto pimto, innegables. No
bav duda que de ellos surgió el análisis, y aun en la actuali
del ello del paciente. Parece como si la vag,.1edad en la inter dad existen psicoterapeutas que confían en ellos, casi exclu::pretación diera a las fuerzas defensivas del yo la oportunidad sivamente. Durante la guerra se confirmó ampliamente su efec
por la que siempre están es acecho, de contrariar los intentos' tividad, en los casos de "neurosis traumáticaª. También se ha
del analista para que llegue a la conciencia un impulso del _
sostenido, bastante a menudo, que desempeña un papel princi-ello urgente. Un efecto igualmente torpe puede producrise por pal en la obtención de los resultados del psicoanálisis. Por
ciertas formas de apoyo, tales como el añadir un paralelo etno ejemplo, Ferenczi y Rank declararon que no obstante los avanlógico o una explicación teórica a una interpretaci5n. Proce~ ces de nuestros conocimientos, la abreacción subsistía como dimientos de esta índole pueden convertir, a ultimo momento, _ el agente fundamental en la terapia analÍtica (23). Más reci~
una interpretación mutativa en su contrario. El efecto aparen- temen te, Reik ha defendido una opinión algo similar, declaran
te podrá ser altamente gratificante para el analista, pero la. do que "el factor sorpresa es la parte más importante de la ::experiencia posterior mostrará que no se ha cohseguido nada de técnica analítica" (24). En el capítulo sobre terapéutica de
utilidad permanente, o aun, que se le ha dado al enfermo una 0 • su texto de psicoanálisis, Numberg ha adoptado una actitud me
portunidad de incrementar el poderío de sus defensas. Hemos al nos extrema .(.25) • · Pero también él · considera la abreacción•, c9canzado así, un tópico que no hace mucho trató Edward Glover eñ ~ 1r.0 de los factores componentes en el análisis, y en dos-uno de los muy pocos trabajos, en toda la literatura, que se a- sentidos. En primer término, menciona la mejoría producida por la al9Nacción, y la atribuye al alivio de la tensión endop
voca seriamente al problema de la interpretación (22). Glover
sostiene que es probable que una interpretación gJto~VUZmen.te.i- s!quica por la descarga de los afectos acumulados. En segunnexacta no tenga efecto alguno, mientras que una .llgeJumtente Í!I do término, señala que del proceso real de llevar a la cons-xacta puede provocar un efecto no analítico, o más bien antiana ciencia algo que hasta entonces permanecía inconsciente, surlítico, al permitir que el enfenno haga mas profunda y eficiente ge un alivio de tensión similar, aunque en menor escala. Alsu represión. El usa este concepto como la explicación posible deun- respecto, se basa en una afirmación de Freud de que el acto hecho que siempre ha parecido misterioso: que en los primeros- de hacer consciente cualquier material involucra una descarga
tiempos del análisis s-e lograban resultados terapéuticos, a pe- de energía (26). Por su parte, Radó aparenta juzgar que la asar de que aun no se había descubierto ~ucho de lo que nosotros breacción se opone por su función al anál.isis. Manifiesta que
debe atribuirse el efecto terapéutico de la catarsis (junto conocemos respecto a las características del inconsciente, y por tanto, de que la interpretación debió de haber sido a menu- con otras formas de psicoterapias no. analíticas) al hecho dedo inexacta.
que oferee al paciente una neurosis artificial a cambio de la
original,
y que los fenól!lenQs Qbsexvable~
~e procluce ........._
la
abreacción
son
semejantes
a
los
de
un
ataque
histérico
(27).
LA ABREACCION
una consideración de las opiniones de estas diversas autorida
--..
La posibilidad que discute Glover sirve para recordarnosdes sugiere que lo que nosotros describimos como "abreacción"
lo difícil que es obtener la certeza de que los efectos que si- puede implicar dos procesos diferentes: una descarga de afecguen a a:l.gtma interpretación se deben a ésta verdaderamente y - to y una gratificación libidinal. En tal caso, el primero de
qu~ no son el r~sul tado de un fenómeno transferencial de cu~l-- ello podría ser considerado (al igual que otros procedimientos),
quier na~u:ale 7~.
he señalado que muchos pacientes logran- como un auxiliar ocasional del análisis, sin duda útil, y ha~
una gratificacion directa de la interpretación como tal, y creo ta como un compañero inevitable de las interpretaciones mutaque.alguno~ de los signos sorprendentes de abreacci6n que en otivas; mientras que podr1amos juzgar al segundo como un aconcasione~ sigu:n a una interpretación no deben ser aceptados por tecimiento apto para impedir el análisis, especialmente si no
el analista sl.Ilo como la evidencia de que en un sentido libidise reconociera su verdadera naturaleza. De cualquier modo, pa
nal se ha contribu!do con algo más que con una interpretación.
recería razonable el creer que los efectos de la abreacción
son pennanentes solo en los casos en que el factor etiológico
Sin embargo, todo el problema de las relaciones entre la-

CUM"º

:ª

=

�17 4

175

pr edoainante e s un suceso externo , es deci r , que aquel no ~s
capaz de causar por si mismo una alteración cual i t ativa radical en la mente del enfermo. Es pr obable que w na t uraleza sea
solo auxi liar, no obstante el papel que pudiera desempeñar en
el análisis .

.

INTERPRETACIONES

extratranferenciales es menos probable que ocurra lo que he Uamado la primera fase de una interpretación mutati•a. y por
otra parte, si e_sta se produce, es menos probable ~ le siga
la segunda fase. En otras palabras, una interpretaci6n extra
ttansferencial esta expuesta a ser menos efectiva y 11asarries
gada que una transferencia! (28). cada uno de est0$ puntos merece un breve examen por separado •

EXTBATRANFB~

Es un hecho de la experiencia común entre los análistas,
el
que
con ciertos pacientes es posible continuar indefinidaSi reconsideramos, por un momento , el cuadro que he dadoaente dando interpretaciones sin producir ningún efecto apa-de una inte rpretación mutat i va con sus diferentes caraterísti
rente. En el excelente capítulo histórico de Ferenczi y Rank
cas, notaremos que mi de scripción parece excluir t odas las--=
clases de int erpreta c ione s , con excepción de l as tlt.a.M6elt.Vtda. hay una crítica divertida de esta especie de "fanatismo por l.u . lDebe entenderse que la interpretación extratranf eren-: las interpretaciones" (29). De sus palabras resulta claro que
cial no puede poner en marcha la cadena de acontecimientos que ellos pensaban en las interpreta_ciones extratransferenciales,
he suger i do como la esenc i a de l a terapia psicoanálit ica?. Tal ~rque el peso de su crítica recae en que dicha conducta im-plica el descuido de la situación analítica. Este es el caso
e s mi opinión, y ha s ~o uno de los propósitos fundamentales11s
simple, donde el principal resultado es una pérdida de -al describi r éste trabajo poner en relieve las diferencias diná
micas que existen entre las interpretaciones transferenciales tiempo y energía. Pero hay ocasiones en las cuales la políti
~de dar ristras de interpretáciones extratransferenciales :y las ext ratranferenciales , lo que sin duda ya ha sido obseres
capaz de conducir al analísta a dificultades mas positivas.
vado, pero creo que nW1ca con •suficiente claridad. Podemos ~ el caso de algwias discusiones técnicas realizadas en Viereunir estas distinciones en dos grupos: En primer término ,es
na hace pocos años,Reich (30) llamó la atención sobre los apu
mucho menos probable que las interpretaciones extratanferen-ros en que se ven los analístas noveles por extraer del pacien
ciales sean dadas en el punto de urgencia. Necesariamente esto
te grandes cantidades de material de manera desordenada e in-debe ser así, ya que en el caso de una interpretación extraconexa. Sosten!a que esto puede llevarse a tal extremo, quetranferenoial, el objeto del impulso del ello 110 es el anális
el
aná~isis se_ conviert:a, irremediablemente en caótico. con muta ni se encuentra presente en ese momento, en cambio, el puñ
cho
ac;1.e:r:to senalo &lt;IQe el Jl}ate:r;ial con el que tenemos que enfren
to de urgencia puede hallarse casi . siempre en la transferen:
cia, salvo en los comienzos de un análisis y en otras circuns ~os se. haya e~tratificado, y que al extraerlo, es de la mayor
lllpOrtancia que no haya mas interferencias que las que puedan tancias excepcionales. Se deduce que las intexpretaciones
ayudar
al ordenamiento de los estratos. sin duda el tenía en tratranferenciales tienden a dirigirse a impulsos alejados ei
~ pe~s~iento la analogía con un arqueólogo incompetente, cuya
tiempo y espacio, y que por tanto es probable que se encuen-tren desprovistos de eneJ;gia .mm~;ia,ta. En ca,soq eJ(t:r;emos, - inhabilidad puede anular para siempre la posibilidad de reconsse parece a lq compar ación que hice con entrega de un diccio- ~~ la historia de un sitio importante. No me siente tan penario Alemán-Inglés al paciente. En segundo lugar, en el ca- Slmista sobre los resultados en el caso de un análisis mal conso de una interpr etación extratranfer encial y debido también- ~cid~, ya que la diferencia esencial consiste en que nuestro a l hecho de que el objeto del impulso del e.uo no se encuentra ~terial es viviente, y si se le da la oportunidad, se reestratific~a por ai mismo de acuerdo a su propia armonía; y esta opresente en la realidad, al enf ermo l e r esulta menos fác il -Pllrtunidad es l.a situaci6n analítica. Estoy confonne en cuanta
darse cuenta de la d i stinción que existe entre el objeto real
l la presencia del riesgo, y me parece que "" S muy probable quey el fantaseado. Parece rá a s í, que con las interpretaci ones~ presente cuando se acude excesiva exclusi vamente a la inter

ex

�1i7

176
pretación extratransferenci.al. Los medios de prevenirlo, y elremedio, si es que &amp;1 mal .:e ha producido, radica en volver a.
la interpretación transferencia! en el punto de urgencia. Si •
podemos descrubrir qué material es el"inmediato" en el sentido-,
que he descripto, el probellla de la estratificación se resuehe
automáticamente; y es una característica de la mayor parte delmaterial extratransferenciaJ. el no tener proximidad, y por con•
siguiente, el que su estratificación sea mucho mas difícil de •
decifrar. Las mit'ldidas sugeridas, por Reich para impedir la aparición de este estado caótico no son incompatibles con las lltiaS;
porque el subraya la importancia de interpretar lasJtU.i.6te.JteÚ16
como puestas a los impulsos primarios del ello, y esta es una política abandonada precozmente en la historia del análisis. Una de las características de la resistencia es que surge en re
lación con el analista, de manera que la interpretación de aque
iia- sera casi inevitablemente una interpretación transferencia!.
Los riesgos mas serios que acarrea el hacer interpretacio
nes extratransferenciales se deben a las dificultades inherentes
para completar su segunda fase, o en saber si esta ha sido o norealizada. Por su naturaleza, no se pueden predecir sus efectos.
Parece constituir un riesgo especial el que el enfermo no lleve
a cabo la segunda fase de la interpretación, sino que proyectesobre el analista el impulso del ello que ha hecho conciente.,
No hay duda que dicho riesgo se aplica también, hasta cierto punto, a las interpretaciones transferenciales. Pero es menosprobable que se produzca esta situación si el objeto del impul·
so del ello se encuentra presente en la realidad, y, ademas, si
se trata de la misma persona que hace la interpretación (31).
( Podemos recordar una vez mas el problema de la interpretación
profunda,, y señalar que aun en las circunstancias más desfavora
bles sus peligros pai;ecen disminuirse en gran parte, si la inter
pretación es transferencia!). Además, en el caso de \.Ula inter..:
pretación extratransferencial parece que hay mayor pel.igro de que
transcurrra silenciosaniente todo este proceso, siendo as! descui
dado, particularmente en los comienzos de un análisis. Por esta
razón parece ser de importancia el estar alerta a las COJUPlicaciones transferenciales luego de dar una interpretación extJ;atransferencial. Esta peculiaridad de las interpretaciones extra
transferenciales es \.Ula de las mas importantes desde un punto ~
vista prSctico. A dicha peculiaridad se debe que- éstd~;puedan !.
tuar como "alimentadores" de la situación transferenc1ai, prepa-

rando asi el terreno para las interpretaciones mutativas. En -otras palabras, al dar una interpretación extr.atransferencial, 11 analista puede provocar a menudo w1a situación en la transferencia que luego le permita hacer una interpretación mutativa. IIO se debe suponer que por que yo le atribuya estas cualidades especiales a las interpretaciones transferenc¿ales no se puedanefectuar otras.
Por el contrario, es posible que una gran mayo
ria de nuestras interpretaciones se realicen fuera de la ttansfe
rencia, aunque debería agregarse~ que a menudo sucetie que al dar
ostensiblemente una interpretación extratransferencial e iJ\\plici
tamente estamos haciendo una transferencial.
No s~lo de grose=llas_,c::_e pvede hacP...r un paste, y si bien ez cierto que las inter
pretaciones extratransferenciales no son mutativas en su mayor :parte, no por ello son las menos esenciales, aunque no p1·oduzcan
por si mismas los resultados decisivos que involucran el cambio
dur¡..de~Q en la n¡ente del enferll)O. Si se me permite hace,: una analogfa ~n las trincheras de la gue~ra, el aceptar una interpxeta
ci6n transferencia! corresponde a la captura óe una posición gra
ve, mientras que las interpretaciones extratransferencjales se a
eentejan al avance general y consolidación de una linea fresca,:lo que se hace posible por la captura de aquella. cuando este a
vanee general pase mas alla de cierto punto abra otro impedimen:to, y antes de que se pueda volver a p~ogresar será necesario capturar la nueva posición llave. El curso normal de los acontecimientos en un analisis, estara representado por Wla osila-ción de este tipo entre las interpretaciones transferenciales y
las extratransferenciales.
IAS INTERPRETACIONES MUTATIVAS Y EL ANALISTA
Aunque el dar interpretaciones mutativas sclo puede ocu~ar
una pequeña porción del tratamiento psicoanalitico, de acuerdo con mi hipótesis será la parte mas importante desde el punto devista de la influencia sobre la mente del enfermo (32). Puede -ser de interés considerar finalmente, como afecta al analista un
momento que tiene tanta impcratancia para el enfermo. Mrs Klein
me ha sugerido que el analista, al hacer interpretaciones, debesuperar alguna dificultad interna esP':cial. Estoy seguro que esto se aplica particularmente al dar las interpretaciones mutati
vas. Lo demuestra la form~ como la evitan los psicoterapeutai
de escuelas no psicoanalíticas; pero muchos psicoanalistas sed
ran cuenta de que albergan en su interior trazas de las mismas~

�179

tendencias. CQno racionali.zaci6n puede aludirse a l.&amp; dificultad
de decidir si ha llegado o no el DIOllento particulu • ~cer una
interpretación. Pero detras de esto hay, a veces, \1llll dificultad
en""- la interpretación, porque el analista parece tener la ten
taci6n constante de hacer cualquier otra cosa en su ftiemplazo. :
Puede efectuar preguntas, dar apoyos, aconsejar o extenderse en
disertaciones teóricas, o awi realizar interpretaciones, pero no
son matativas sino extratransferenciales, la qqe c~eciendo deproxi.Jaidad son ambiguas o inexactas. Puede también dar do:; o mas interpretaciones alternativas, sinaultaneamente, o pUede hacer interpretaciones mostrando al mismo tiempo su propio except!
sismo respecto a ellas.
Todo esto sugiere, qqe el realizar una interpretación mu-

tativa constituye un hecho crucial, tanto para el analista C0D)
para el paciente, y qqe al hacerlo_ se ~ exponiendo _a algun peligro grande-. Podeemos comprender mejor esta ~estión. cuando reflexionemos que el aaalista en el momento de la -iñterpretación, en realidad esta evocando deliberadamente una cantidad de
energ!a del ello del ~~erJ?O_, viviente, definida y que se diricre
directamente hacia el. - . mcaento, más que ningún otro, pone a¡
prueba sus relaciones coh sus propios impulsos -inconscientes.

NOTAS

1.- Traducido y reproduc1."do de "The International Journal of-

Psychoanalysis", vol.xv, 1934. y en Rev . de Psicoanálisisvol. v.

2.- Collected Papers, vol. II.
3,- Página 381 .
4.- fiue.vM

Con6eJLe.nc-i.M de Il'IVLOdu.c.wn al P~.lcoanáLU.U.

(1933), pág . 194.

s.-

Pág inas 117-118 .

6.- Página 77.

7.- En un trabaj o de Freud presentado en el Congres o de Ber-Jín en 1922 y desarrollado subsiguientemente en F.t yo Y e1.
cu.o (1923) .

s.- '"The

International Journal of Psycho-Analysis", vol. IV , -

1923.
9. - En el Congreso de Salzhur~o, en 1924: VuCJt-ipci.6n me.ta.phi
col6g.lc.a del pMc.uo de c.ult.ltc.-lón.
10.- Leído, también, por vez primera, en Salzburgo r en 1924.
11.- "The International Journal of Psycho-Analysis", Vol. VI,1 ~}25; en una prueba revisada, en alemán, Ze.ltóc.W6..t, Bd.,.
X.TI , 192&lt;;.

12. - l~sta hipóteds parece implicar una contradicción con alg~
n..~s declaraciones autorizadas, de acuerdo con las cuales la estructuración del superyo se lleva a cabo finalmente en una edad muy temprana. Así, Freud parece !ostener en V!,
rjos pasajes que el superyó (o al menos su nucleo central~
s e forma definitivamente en el per!odo en .el que el niño surgedesucomplejodeEdipo.(Vease, por ejempl~, El. IJO Y el
dl..c,
68-69). De idéntica manera, Melan1e !?'ein
bla de
e el superyó "cesa" en su des~rollo Y ha ~erm::
nedQ" ~formac~ón al comienzo del periodo de latencia.
(f'6.(.C.0~.l\ áel. n-lño, págs. 250 y 252) , aunque en mu---

P••

ha:-

�1g O
l3 1
chos otros pasajes ella dice que el superyó puede, ser alt
r~o por el análisis a ~ edad más tardta. No sé basta~
qu,e. punto la contradicción es real. Mi teoría refuta en lo
m!nimo el hecho de que en el curso nonaa1 de los acontecimien~s ~ el superyó se ~stablece en una época preco~ y qa,
subsiguientenente, persiste inalterado. Por cierto que f
raa parte de. mi opinión, el que en la ~ráctica nada
alterarlo sino el proceso del psicoanalisis. Es conocido _
que en m1:1c~s ~pect~s la situación analítica reconstitu;e
u.na condicio~ infantil en el paciente, así que el hecho de
¡1-e s~ analizándose puede arrojar, por así decirlo, el su~
'l&gt;erYo del e n f ~ al crisol nuevamente. o quid es otro ____.- -l.i~filÜ.a natura&gt;leaa..noádulta.delneurótico, el que su su-.· - _peryo subsiste en un estado maleable.

puede,°:

13.::. Véase.

P-6i.c.oa.n41,,,,i,,6.á, del
nüio (1932) , en varios p asaJes,
·
,,
-

especialmente los capitulas VIII y

u.

1
4--

MELANIE KLEIN ha sugerido a menudo una opinión similar vé
ase, po: ejeq:,lo, 1'-6i.c.oan4U.6,ll, del n.llio, pág. 369. La ~is
ma ha,,sido desarrollada más explicitamente y con mayor ex:
tensi~n por MELITA ~BBERG: ZWL P1,ycJwanat.y1,e. a.sou.a-.te-Jt 1Gúule4 f#f.d J~helt. t-Zút:4chlú6,t, Bd. XVIII, 1932).

15.- Esta tendencia a establecer una separación entre objetos"bueno" Y "malo" introyectados es discutida por MELANIE - "KiiED! •en.,.su q-abajo P1,i.c.ogbiu.it, de. l.t,1, ut.ado1, mantac.ode.p,te.6-&lt;.V~4, "Ini:e~~ional Journal of Psycho-Analysis", vol.
XVI, pag. 35.
l6.- VeJr. l 'tglú66 deJr. Veatung .ln deJr. P1,yc.hoanttt.y1,e., "Zeitschrift Für ang~w~dte Psychologie", Bd. 42, 1932. GerO hizo un
resumen critico de este trabajo en "Imago", Bd. XIX, 1933.

17.- No intento describir el proceso en términos metapsicológi
~ $ conectos. En Opinión cié Freud, por ejemplo, la antíte
s¡s entre consciente e inconsciente no es aplicable,estric
tamente hab¡ando, a los impulsos instintivos, sino a las T
deas que los represf!lltan en la mente. (The Unc.on.6c.i.outi
l lected. Papers, vol. IV, pág. 109). No obstante., a 1os' e-:
teotos,. de la sencillez, hablo durante todo este trabajo de
"hacer conscientea- los impulsos del ello".

co

18.- Parece como si también inter'\-'iniera un factor ~ v o
es decir, que para el yo, algunas C.Weé de ilnpulsos del e

llo le resultarían más repugnantes que otras.
19.- Por lo que respecta a la necesidad de "interpretaciones -

continuas y profundas", a fin de disminuir o prevenir ataques de angustia, véase la obre de MELANIE KLEIN: The P1,yc.ho-Anal.y1,i6 06 Ch,il,dl(.en, págs. 58-59. Por otra parte: "La
angusti a per.beneciente a los niveles profundos es muchomás
grande, tanto en cantidad cuanto en intensidad; por tanto,
es imperativo regular debidamente su liberación." (lb.úi.,pág. 139.)
20.-

Tite. P1,ycJwa.na.t.y1,ió 06 Chil.dlt.e.n, págs.

21.-

Ifúd., pág.

58-59.

139.

t:heJULpeu:ti.c. E66ec..t 06 1ne.xac.t ZnteJr.pltúa.U.on, "The In
ternational Journal of Psycho-Analysis", vol.XII, 1931.

22.- The

23.- E~1,u.ele deJt P1,ycJwa.na.ty1,e (1924), pág. 27.
24.- Ne,w fJh.y4 br. P1,yc.ho-Ana.lyüe Tec.hn.lque., "The International
Journal of Psycho-Analysis", vol. XIV, 1933.

25.- AUgeme..lne NeuJt.01,eJlleb1r.e. au6 p1&gt;yc.hoanaly.tl6c.he1t GJwndla.ge
(1932), págs. 303-304. Este capítulo aparece en inglés enuna versión abreviada y cano contribución al trabajo de LO
RANO: 1'1,yc.ho-Anal.!J1d..4 To-da.y (19-33). En la amplia lista
NUNBERG sobre los factores que acttían en la terapia analítica creo que hay muy poco que disienta con las opinionesvertidas en el trabajo presente, aunque he dado una explicación diferente acerca de la interrelación que exista entre áquellos factores.

de

26.- M46

a.U.4. del

plÚJt.Ci.p.lo

del. p.tac.eJL, pág.

2a.

PJLútc.i..ple. .ln P1,yc.ho-Analytic. Tec.lmi.que., "The
International Journal of Psycho-Analysis", vol. VI, 1925.

27 .- The Ec.onomic

28.- Esto concuerda con el hecho de que los sudoanalistas y -los analistas"silvestres" se limitan generalmente a las iE_

�18 2
terpretacione~ extratransfa~enciales. Deberá recordars~e
esto era genuino del prototipo de analista "silvestre" d
crito por FREUD (Obt,eJtva.;t¿olt6 on "Wii.d" P-óycho-Anal..yt,-ú e~
1910, CoUected PapeJU,,Vol. II).
'
29.-

En,t,,.v.lc.kiungJ..uei.e deJt. P.t,yc.hoanai.yJ..e, pág. 31.

~b0

30.-. Hur.feh:t
dM _"Semi.naJL ól.vt p¿,yc.hoanal..ywc.he TheJt.a..p-i.e."
~n ú:i.en, ¿e.,lt/.)e/vi.,(.,ót, Bd. XIII, 1927. Este trabajo ha sido
reeditado recientemente como un capítulo del volumen de -REICH sobre ChoJw.fú:.eJt.a..no.l.tjJ..e (1933), el que contiene gran
cantidad de material con una relación interesante con el tópico del trabajo presente.
31.- Parece probable que toda la posibilidad de hacer interpr!
taciones mutativas dependa de que en la situaci0n analítica, tanto el que da la interpretación como el objeto delimpulso del ello interpretado sean la misma persona. No me
refiero aquí al argumento mencionado anteriormente, de que
en tal condición es más fácil para el enfermo distinguir entre su objeto fantaseado y el objeto real, _sino a una -consideración más profunda. Como ya he sostenido, el super
yó original del paciente es el producto de la introyecció;
de sus objetos arcaicos, deformados por la proyección de los impulsos infantiles del ello. También sugerido que con
los Únicos medios con que contamos para alterar el carác-ter de este superyó severo primitivo es con la ñiecfi"ación ~· -de un superyó auxiliar, oue es el resultado de la introyec
ción que el paciente hac; de su analista corno un objeto. :
Desde este punto de vista, puede considerarse el proceso del análisis como la infiltración del superyó auxiliar y su mayor contacto con el yo y la realidad en el superyó original, que es inadaptable y rígido. Esta infiltración es
obra de las interpretaciones mutativas, y consiste en el proceso repetido de introyección de las imágenes del ana-lista, así que la calidad del superyó original se va cambi
ando gra¿ualr.iente, dadc que aquellas i.reágenes pertenecen a
~~a ~e~sona ~eal y r.c se deben a ur.a ~royecciór. de:ormada
y arcaica. Desde q..ie la finalicac ce las ir.terpretaciones~utativas es causar la i;.troyeccié~ del a;.alista, se deduce que este últL~o ~ebe ser otjetc de los ~~~ulsos ~ue a-

quellas interpretan. Si esto es exacto, las opiniones ex-presadas en el trabajo presente requieren algunas enmien-das, porque en tal caso, el primer criterio de una inter-- .
pretación mutativa será que la interpretación sea transfe.E,_
encial. No obstante, la calidad de urgencia continuará siendo importante, pues de todas las interpretaciones transferenciales posibles de realizar en un momento dado, sóloserán mutativas las que traten con un impulso urgente en extremo del ello, no podrá ser nunca mutativa, aunque sinduda podría causar un alivio temporario por abreacción o a
poyo.
32.- Llegados a este punto, me gustaría recordar nuevamente al

lector la propia explicación 4e Freud sobre la naturalezaesencial de la terapia psicoanálitica. Citaré algunas pal2_
bras de su Autob.logJta.plúc.al St:udy (1925): "Es exacto queel
psicoanálisis, como otros procedimientos psicoterapeúticos
emplea el instrumento de la sugestión (o transferencia}.La
diferencia es la siguiente: que en el análisis no se le -permite desempeñar el papel decisivo en la determinaciónde
los resultados. Se la usa, en cambio, par~ inducir al pa-ciente a ejecutar un trabajo mental: la superación de su resistencia de transferencia, la que involucra una alteración pezmanente en su economía psíquica. El analista lleva
al enfermo a hacer consciente la transferencia. Esta ser!:_
suelve al convencerlo de que en su actitud transferencial
está reviviendo relaciones emocionales que tenían su ori-gen en las cargas de objeto más primitivas, durante el período reprimido de su infancia" (pág. 77). Como podrá verse, el trabajo presente es poco más que una elaboración de
estas sentencias de Freud.

�Participación de la Mu,ier
en la Realidad Argentina
-COMISIOK DE SALUD ~1ENTAL DE

LA CASA DEL PUEBLO ARGENTINO
La dictadura fascista dependiente que oprime la ~.rgen
tina, revela la incapacidad del capitalismo para continuar-:
su reproducción en condiciones democráticas, Al igual que en los países hermanos, Chile, Brasil, Uruguay, Bolivia y Pa
raguay, las clases dorninant~s de nuestro país no vacilaron-:
en quitarsé la máscara cuando el avance de las fuerzas popula~es amenazó sus privilegios. Su política, en total artnonía
con las directiv~s del Pentáqono y el F.M.I. exhibió y exhibe una total carencia de escrúpulos, una falta de respeto alos derechos humanos más element1-les. El úni.co principio -realmente vigente es el de defender a toda costa, sin repcrar
en medio alguno, los tradicionales privilegios d€ la oligarquía local y de las cla~es burguesas: la propieda&lt;l las altas
ganancias, la explotación del pueblo.

El terror más sangriento, las torturas feroces,la mire-•
~te . cotidiana, constituyen la realidad argentina actual.

~I

les de asesinados, jóvenes en su mayoría, decena~ de miles:de desaparecidos y encarcelados, son el resultado de un plan
destinado a garantizar por un largo período la reinstalación
de la Argentina corno factoría de la gran burguesía interna-cional.
El fascismo necesita extraer de raíz toda semilla rebelde, toda posibilidad de pensamiento crítico organizado, para poder ofrecer un nuevo amanecer al capitalismo, un refu
gio seguro y próspero a los capitales, propensos en los últi
mos años a emigrar a tierras propicias.
Para lograr sus objetivos, las clases dominantes hanorquestado el terror que penetra en las casas, perturba la vida familiar, ataca las relaciones humanas y los sentimientos de seguridad de los individuos.
La familia argentina se ha visto, en poco tiempo, ata

�B6
c~da profundamente en su funcionamiento y seguridad. Es Feligroso hablar, es peligroso estudiar, es :eligroso tener al!Úgcs, es peligroso hablar por teléfono, es ~elioroso ser a•
dolescente. Hay que callar cuando los preci~s s~n vertigi
nosamente y evitar con oucho cuidado toda rebeldía por los~
bajos salarios (según información oficial proporcionada corel Instituto de Estad!stica y censo, el salario real del-obre
ro peón en agosto de 1977, había descendido en un 44\, res--pecto del salario de 1974). Las huelgas son anti-argentinas
Y hay que rehuir toda posible solidaridad con los comfañeros
de trabajo. La radio y la televisión incitan a la delación,
en las fábricas y universidades prolifera el espionaje, el gobierno proclama los derechos de los patrones y las obligaciones de los obreros, La represión descarga su violencia por igual sobre mujeres y hombre s, La clase dominante sabeque la mujer argentina, desde hace ya muchos años, participa
en el desarrollo de la vida nacional, de modo relevante,
El terror apunta a constituirse en una instancia ínter
na de la familia y del individuo, que estructura su personalidad Y funcionamiento y supervisa sus acciones, Ello supone la articulación de formas patológicas que tienden a degra
dar las relaciones humanas y entorpecen el desarrollo y la:creatividad. A mayor autoritarismo , menor el espacio para una vida digna, para la expresión de sentimientos y para lasalud mental. El autoritarismo supone una familia jerarquizada, prolongada en la escuela, en la fábrica, en la iglesia.
Un mundo que reafirme todos los dtas su rechazo al cambio y
a la inteligencia, para garantizar la continuidad de un sistema en que hombres e instituciones deben marchar ordenada-mente al compás de la valorización de los capitales,
la meta que se agita utópicamente en los proyectos políticos de los grupos dominantes, es que esta inoculaci~ndel
terror configure a la larga, la presencia silenciosa del poder Y la jerarquía en el interior de individuos e institucio
nes, para poder, una vez más, proclamar la Republica, sentar
se sobre las grandes palabras "libertad","democracia" , en la
seguridad de que el aplastamiento de los espíritus y la demolición de las instituciones garantizará por un tiempo la reproducción apacible del sistema.

El terror y la propaganda masiva están.destinados a c~
rromper los criterios de realidad, a crear un clima psicoti-

1~ 7
1&amp;Qte en el. cual el Poder de ailitar •• y paramilita.J::.~s s~
cannipresente y todopoderoso, Todo indiYiduo que no se ajuste a las estrechas sendas permitidas, debe sentirse en irfrac
eión y en peligro.
A esa ¿irección apuntan las amenazas abiertas y bruta~es, proferidas por los jerarcas del sistema anuncia~do por
todos los medios de difusión, la aniquilación de quienes e~
frenten al sistema, ce quienes los ayuden, de sus feilias y
~igos, de quienes no los delaten, de quienes piens•n COffiO ellos o lo hayan hecho alguna vez; y más temible aún son las
amenazas que flotan en la sombra.que navegan en los r..unores,
en las medias palacras y en los silencios, las que derivan del conocimiento de que grupos de asesinos· penetran en las c~sas por la madrugada, gozando de total impunidad.
la mujer, como ya lo hemos señalado, es una de las víc
timas escogidas por el terror organizado. A ella le serán:dirigidos mensajes que, a través de los medios masivos de e~
municación, la inciten a vigilar las actividades de la familia, a supervisar las lecturas, las amistades, los pensamie~
tos de los hijos. Los discursos y las acciones oficiales i,!!_
tentarán doblegarla dentro de un modelo de mujer cómplice de
sus objetivos represivos y neutralizada en su participaciónsocial.

Este es el intento del fascismo dependiente que hoy impera en la .Argentina, Pero, lhasta qué punto podrá aniqu!_
lar la participación popular, en la cual el aporte de la mu~
jer ha sido de un significativo valor? La mujer, en nuestropaís, ha constituido una presencia activa y creadora, en elamplio espectro del quehacer nacional: en la economía, en la
política, en la educación, en la salud, en la resistencia,
Ciertos grupos psicoanalíticos, cuyos intereses consciente o ingenuamente, están vinculados con el orden instit~
cional vigente, intentan expli«ar esta conducta de la mujer,
refiriéndola a la insatisfacción pe1'$onaL a la neurosis ind!_
vidual, a la necesidad de compensar sus carencias, al maso-quismo, a las privaciones orales tempranas. Nosotros entendemos que es en la articulación de las instancias psicológicas con las histórico sociales, desde donde debemos partir para investigar la realidad de la mujer argentina.
A esta altura, deberíamos presentar en esta mesa, en-

�13 g
términos clínicos, las ccnsec~encias que, sotre la psicclogía
femenina, ger.era la situación descripta. Pero aq,~í, carece-mos de investigaciones q,.Je nos per!!\itan apertar concl·.1sior.esesclarecedoras. .l\quÍ tenemos un vacío, ·..:."t espacio en blancoque es tambiér. el ?rotagonista de este discurso. Este vacío.
es consecuencia de la total imposibilidad de realizar, en l aAr9entina actual, una investigación en Psicología Clínica que
se refiera a los {enórnenos sociales, que trascienda lo intras
cendente, que contextúe los fenómenos psicopatológicos en sus
raíce~ sociales e históricas. La represión, también en el -eampo de la Psicología Clínica, crea ese espacio vacío, ese discttz:so muerto, coherente con destrucción de la cultura, con
el ataque al pensamiento, con la mistificación de la realidad.
Es cierto, parte de la actual realidad argentina se tes
timonia en un gran vacío, Porque el espacio para producir iñ
vestigaciones que aporten al esclarecimiento y enriquecimiento
del tema qu~ nos ocupa, es casi inexistente dentro de una situación en la que apenas queda espacio para la vida,
Pero también es cierto que el pueblo argentino ofrece cotidianamente otro testimonio: su respuesta de repudio a la
deva sta ción y a la muerte expresada en sus cada vez más impo~
tantes acciones de resistencia.

Notas e lnformes

�Facultad de Psicología de la U.A.Q.:
Algo Más que una Opción*
LIC. HORACIO FOLADORI

�193

La Facultad de Psicología de la UAQ se ha ubicado en un lu
gar relevante en lo que tiene que ver con la formación del
psicólogo clínico, estando al más alto nivel tanto desde el
punto de vista de la coordinación docente como de las posibill.
dades de formación de los futuros profesionistas. En este sen
tido, y corno lo mostraremos en este artículo, se han unificado
una cantidad de esfuerzos que apuntando en una misma dirección,
han permitido ir logrando pasos de concretización de iniciativas que hacen que dicho proceso se haya convertido en algo i-rreversible. Debe destacarse el esfuerzo combinado de alwnnos
y maestros que en un clima de democrática participación han e~
contrado vías adecuadas para consolidar situaciones con un per
manente sentido de autocrítica que ha sorteado, no sin dificul
tades, errores, en aras de un beneficio común. Pero pasemos
ver en los hechos las distintas medidas adoptadas que han pos_!,
bilitado este avance cualitativo colocando a la UAQ al frentede los instit~tos pÚblicos de formación de psicólogos del paÍ&amp;

a

I. Definición de una teoría psicolÓgica y de una teoría so
cial
-Tal como lo han señalado diversos autores contemporáneos,
la llamada ciencia psicológica dista mucho de haber alcanzadodicho nivel. Mas bien nos encontramos con un conjunto de múl~
tiples prácticas (muchas de ellas sin fundamentación teórica),
que partiendo de marcos filosófico-conceptuales diversos, han
estudiado con muy distintos grados de rigurosidad su objeto, señalando conclusiones. Así, el campo psicológico se ha con-vertido en un mosaico (mal delimitado) producto de una verdad!_

* Los datos para la elaboración de este artículo fueron tomados del

informe presentado al Sr. Rector de la UAQ por el Director de
Facultad de Psicología , Lic. Fernando Tapia Rivera.

la

�ra ~escclanza de pseudoteorías y generalizacicnes e.~p!ricas~~~
configurar. oúltiples "objetos" de estudio sin la I':'.enor con---gr..2encia. Lo tradicional hasta el momento --apoyado en el liberalismo científico-- ha sido brindar al estudiante la ¡:ositi
lidad de estudiar todas y cada una de dichas ccncepciones, e~el supuesto (erróneo) de que en ~n futuro cercano, él podrá elegir aquella doctrina psicológica que más se avenga a sus necesidades e intereses. Ello produce --dada la complejidad de
los enfoques psicológicos-- que el estudiante tenga un panorama sumamente amplio de la psicología o de las psicologías, pero que a su vez no cuente con ningún instrumento para su práctica profesional ya que al estudiar muchas cosas hace que no se pueda profundizar ninguna.
En este sentido la Facultad de Psicología de la UAQ ha tia~
áo un paso al frente al hacer consciente dicha contradicción y
decidirse a elegir una doctrina psicológica, eje de toda la ca
rrera, que permitiera una adecuada p~ofundización teórica y:
técnica, que facilitara el aprendizaje específico de su campo
de trabajo y que brindara las mayores garantías de un trabajo
realmente científico.
Arribar a dicha elección no fue fácil, hubo que plantearse
un momento previo constituido por la elección de una doctrina
social, ya que el futuro psicólogo ejercerá su profesión en la
RepÚblica Mexicana, país integrante del concierto latinoamericano y que presenta ciertas características socioeconómicas y
culturales que determinan condiciones particulares para el
ejercicio profesional. En este sentido no es lo mismo ser psicólogo en países desarrollados occidentales, en países desarr~
llados socialistas o en países dependientes. Se imponía entonces la necesidad de recurrir a una doctrina social que facilitara el análisis de la realidad social y política y que reubicara en su interior, a la teoría psicológica y a su práctica.
Pero además, se necesitaba de una teoría social que pudiese dar cuenta del modo en que cada doctrina psicológica ha sido producida, respondiendo a qué intereses, con qué núcleos de
"cientificidad.. , en qué condiciones históricas y con qué proyectos sociales. Es decir, una teoría social que contara con
explicaciones sobre el proceso de producción científica,
que
discutiera el nivel de congruencia interna de cada doctrina }'
tendiera a la jerarquización y articulación d~ las diversas -~eorías psicológicas.

Fir.alr.ente, y por lo ya se~alaco, se eligié er. prL~er tértlno al ~aterialisn-.o histórico, ciencia de la ~is~oria, cr~e a
,u vez da orígen a una epister.olog!a materialista. ~ue pemite
la discusión profunda y concreta .::e las doctrinas psicolÓgicas
en cuestión. Oe dicha crítica surgió el psicoanálisis corco la
teoría psicolÓgica más congruente y completa (er. el er.tendido
de que es una ciencia en construcción, como todas las
cien-cias), ciencia del nivel de lo psicolÓgico, (iUe cor. su técnica
persigue y posibilita la transformación del objete concreto -real.
Tales pasos no suponen, la exclusión sin más, de todo
el
resto de las teorías psicológicas, sino que por el contrario,
determinado el marco básico, el trabajo se amplía a buscar pu~
tos de articulación de otras doctrinas con el psicoanálisis o
a definir desde el psicoAnálisis los aportes que puedan resultar innovadores por parte de otras corrientes. De este modo el
estudio de la materia psicológica no se realiza caóticamente,
sino por el contrario en forma sistemática siguiéndose la línea definida a priori.
II. Modificaciones en el plan de estudios
Tales postulados suponían una reestructuración del plan de
estudios de la licenciatura que traería congruencia con las elecciones realizadas. Tal es asi que muchas materias cambiaron
de nombre y de temario; con respecto a otras, simplemente
se
4tfinió su contenido. En ese sentido, la tan famosa libertad
le cátedra -- muchas veces mal entendida-- hacía que cada docente pudiese dar en su materia el tema que se le ocurriera -lin percatarse de la necesi.dad de coordinación entre las diferentes asignaturas. Una cosa es que el docente dicteisu clase
como le guste y otra muy diferente es que haciendo_o1dcs so:-dos a los planes de estudio hable del tema que s~rJa des~ interés. Las modifjcaciones en los planes de estudio
corrieron
paral~las con una rcestructur~ción administrativa, la que supervisarla y colaboraría con el personal docente en la complementación y coordinación de tem~s y cátedras.
En lo que tiene que ver con el plan de estudios se introd~
jeron las siguientes modificaciones:
a) cuatro semestres de epistemología. En ellos se estudian
las relaciones de la psicolog!a con las ciencias naturales 1Y
sus diferencias); con las ciencias sociales, y el nivel de cie~

�19(,

197

tificidac q-Je cada una de las escuelas psicológicas ha alcanza
de.
t:) Tres semestres donce se estuó.ia el desarrollo social, •
político y económico de Méxicc, el problema de la e~~cación y
las determinantes de la estructura fa~iliar.

c) Cuatro semestres donde se estudia la Teoría Psicoanalítica, y el !-tétodo Clínico en psicología.
d) Tres semestres dondes~ incorporan asignaturas de Técnica de la Entrevista --segÚn la teoría analítica-- y las su-pervisiones de las prácticas que la misma requiere.
e) El resto de las modificaciones responde a la ampliación
de programas en materias ya establecidas o a la redefinición de sus contenidos (Psicología Existencial, Gestalt, Evolutiva,
etc.).
~i bien los cambios son positivos, falta aún mucho por hacer en lo que tiene que ver con la coordinación de las mate--rias; por ejemplo, permanecen aún asignaturas como un semestre
de Terapia Familiar en el nivel de licenciatura que sirven sólo para información. En la medida en que sea posible centrar estas materias en la profundización sistemática de la teoría y
técnica analítica en el nivel de licenciatura, se podrán dejar
varios semestres para dedicarlos a Terapia ?aitiliar en los a.
sos de maestría. En esta linea se continua trabajando.
III. Experiencia con grupos psicoanalíticos.
La formación de psicologos clínicos requiere imprescindi--

blemente de un muy buen conocimiento de uno mismo. Dicho requ!
sito, señalado por Freud en los orígenes del psicoanálisis, d!
bía también ser incorporado a la formación de psicologos en -Queretaro. Fue así corno se comenzó --ya hace más de un año-con la apertura de un grupo terapéutico-didáctico para alumnos
de la maestría y meses después se abrió un segundo para alumnos
de licenciatura. Independi~ntemente, otras personas se anali-zan en forma individual. La puesta en funcionamiento delosg~
pos fue según las pautas generales de la experiencia de la UNAI!
(1), con las modificaciones que por su situación particular h~
bo de introducirse. Es de destacar que si bien los mismos fun·
cionaron en la UNAM durante algo más de dos años, la nueva di·
rección no ha propiciado que la experiencia continuara, siendo
en estos momentos los grupos de Queretaro, los únicos
grupos

analíticos institucionales que están en funcionamiento en una
universidad estatal (al menos de todas aquellas escuelas de ias que tenemos datos).
La experiencia de Querétaro ha permitido replantear una infinidad de cuestiones de la práctica analítica en el medio
universitario, entre los que se destacan las nuevas determin!_
ciones institucionales --ahora pÚblicas en lugar de privadas-así cano un sinnúmero de variaciones del encuadre y su conce~
tualización y aspectos vinculados a las sobredeterminaciones
de las resistencias, entre otros. Siguiendo estas líneas hemos realizado trabajos que oportunamente fueron presentados en congresos y reuniones científicas (2) (3).
D/.

Maestría en Psicología Clínica.

En julio de 1976, a raíz de una iniciativa local, se es-tructura un plan de estudios para realizar la Maestría en Ps.!_
cología Clínica. Para hacer ello posible, un grupo de espe-cialistas (psicoanalistas y psicólogos) ha viajado durante dos
años en forma periÓdica a Querétaro para impartir los cursos
programados. Inicialmente hubo 48 inscriptos de los
cuales,
finalmente, acaban de egresar un total de 13 que configuran la primera generación de maestros.

v. Seminarios de Investigación.
Los seminarios programados tuvieron la intención de desarrollar problemáticas que habían quedado fuera del plan de e_!
tudios pero se las consideraba imprescindibles para la formación de los psicólogos. Temas que por lo polemico requieran
además, un tratamiento especial, independiente del marco cu-rricular, que asegurara un trabajo interesado' y contínuo --en
la medida de lo posible-- para arribar a conclusiones.
Nos
referimos a dos seminarios: uno sobre "Lo pstquico y lo so-cial" que planteó toda la problemática de la articulación entre los movimientos sociales y su vínculo con los contenidos
del nivel de lo psíquico, dictado por un epistemólogo, generó
nUJllerosas inquietudes sobre las sobredeterminaciones de las
fantasías por parte de la estructura social imperante.
El
segundo, dictado por un psicoanalista, sobre "Los conceptos
de salud y enfermedad", se interesó por una revisión sistematica de las nociones de enfermedad mental de cada una de las
corrientes psicológicas en particular, intentando como objeti
vo preciso el poder realizar la crítica ideológica de cada no
ción.

�VI. Publicaciones.
corresponde reconocer la iniciativa del Consejo Estudian-ti! de la Facultad de Psicología en el sentido de hacerse cargo de la impresión de una serie de fichas sobre diversos temas
de psicología , necesarios para los seminarios y para las ola-ses . Así, los "Cuadernos de Psicología" se inicia;on con
el
t ema de "La cur a e n psicoanálisis", en su primer nU1Uero, t r ~
jando ahora en l os siguientes, sobre temas de entrevist!, en-cuadre analítico, etc . Podemos señalar que la publicacion de
los "Cuadernos " no tiene otros antecedentes en el ramo, salvo
la edición de la revis ta Imago por parte de estudiantes de la
Facultad de Psi cología de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
VII. Ampliación de las obras de la Facultad.
Gracias a la compre nsión y apoyo del señor rector de la -UAQ --como l o desta ca el Lic. Fernando Tapia en su informe-fue posible i nic iar las obras de la segunda ala de la Facultad
de Psicología. Resultaba ya materialmente imposible poder dar
cabida a los 310 alumnos --sólo en el nivel de licenciatura-distribuidos en siete g rupos, contando Únicamente con cuatro s alones de clase. Los cálculos para el próximo período a iniciarse 'en septiembre de 1978, suponen la ampliación a 11 grupos
(con 420 alumnos) de licenciatura y uno de maestría. Las nuevas obras, en tanto entr e n en funcionamiento significa posibilitar el trabajo adecuado de alumnos y maestros. No dudamos de la buena disposición de las autoridades universitarias para
que el edificio nuevo sea terminado cuanto antes.
VIII. Congresos, conferencias, etc.

Querétaro a logrado en el transcurso del año un lugar destacado en lo que a participación en la materia psicológica se
refiere. La lista de congresos, encuentros, reuniones, etc.,
regionales y de alcance nacional, que se han realizado en la.Facultad ae Psicología es altamente demostrativo de un trabaJo
serio en el campo psicológico. Tanto docentes como estudian-tes han elegido a Querétaro como un lugar adecuado para
sus
reuniones, ya sea por su estabilidad interna, ya por su destacado nivel, o porque Querétaro reune condiciones Óptimas _para
que en su clima de compañerismo y camaradería se puedan discutir las más diversas posiciones. En el ámbito interno, los cursos y conferencias también son muchos, mostrando el deseo de superación creciente.

wi~*~

IX . PlaneaciÓn del Servicio Social
Por último , el infonne resalta la importancia d_e
vicio Social que todo estudiante debe realizar se
, ►
en un vínculo enriquecedor con el medio, en tanto que '
~..
precisar. las condiciones de la realidad queretana. Asi miS'lllCt,
deberá co.. ~tituirse en un acto positivo de ayuda a capas de lá
poblaci ón matginada que reiteradamente quedan sin pósibilida•~
des de atención. Para ello se ha previsto la instalación dé~
un centro donde progresivamente, en función de los conocimien~
tos adquiridos por parte de los alumnos y supervisados con rigor por los maestros, la Facultad de Psicología demuestre que
tiene a lgo que devolver a aquellos que con su trabajo posibili
t a n l a exi stencia de l a casa de estudios. Se s abe que no s eri
posibl e abrir todos los servicios que se desea~e una vez, sino que un cronograma detallado --donde se i ncl uyan seminarios
de especialización-- graduará paulatinamente su apertura a la
población.

Cómt'm
.

Como ya se dijo, se ha entrado en un proceso, ya hace al~
gún tiempo, donde el compromiso asumido por maestros y alumnos
hace imposible un retroceso. Los hechos demuestran objetiva-mente lo caminado; sin embargo, no se trata de descansar, los
errores cometidos no son pocos y se hace nec esario continuar en la vigilancia de lo~ objetivos propuestos en una crít ica y
autocrítica tenaz y pertnanente para evitar desvíos. La mesura
y la cordura han primado dentro de todos los gr upos que oonfoE.,
man la Facultad y en las relaciones entr e los mismos , destacán
dose la figura del Lic. Fernando Tapia, quien ha tenido la más
árdua tarea: coordinar los intereses de t odos l os part i cipan--..
tes.
agosto de 1978.

�200

..
BIBLIOGRAFIA.

(1) Langer, Marie: Experiencias con grupos terapéutico-didácti
cos con estudiantes de psicología clínica en el marco de~
su formación universitaria, IMAGO, Rev. Psic. Psicoanal. No. 2, 1 9 77.
(2) Foladori, Horacio: Psicoanálisis individual y grupal: alg~
nas ideas para un estudio comparativo. !MAGO, Rev. Psic .
Psicoanal. Nos. 3-4, 1978 .

rouLD
OQrQl_¡Ít,100
~1oono,aoo

(3) Cabeza, Víctor; Foladori, Horacio: Grupos psicoanalíticos

terapéutico-didácticos en la enseñanza universitaria, presentado a la IV Reunión Nacional para la Enseñanza e Inves
tigación en Psicología, Puebla, abril 1978 .

Con sumo agrado recibimos un folleto editado por el Círcu
lo P¡icoanalíti co Mexi cano, en el cua~ sus integrantes mani--:-

fiestan abiertamente ser uM organización regida por princi--pios democráticos, avocada al ºd~sarrollo, aplicación y críti-

ca del Psicoanálisis concebido corno un campo problemático, teó
rico, clínico y metodológico inagurado por Freud para hacer iñ
definidamente laborado". Cabe señalar que el C.P.M. a. supera:do con mucho la obsoleta forma de organización piramidal, cuya
cúspide estaba integrada por el presidente, secretario y tesorero fomentando de esta forma el burocratismo y la antidemocra
cia en la vida institucional, cambiando eate anacrónico siste:na organizativo, por un órgano rector máximo constituido
por
la Asamblea General encargada de preservar los principios demo
cráticos que rigen a la organización.
-

.,

Las asociaciones psicoanalíticas oficiales, encargadas de
la reproducción de psicoanalistas, se basan para la consecu--ción de sus objetivos en "el modelo clásico (vigente
hasta
nuestros días) que ha consistido en institucionalizar la forro!.
ción dentro de una estructura cerrada y jerarquicamente estratificada, regentada por una "elite" de didáctas,que organizan
la promoción de analistas como una carrera para acceder a
un
título (el de analista) y a una institución de pertenencia (la
agrupación psicoanalítica en cuestión) y que define al candida
to por la capacidad de recibir (o someterse) más que por su C!_
pacidad de aportar (o criticar) ••. En este modelo el instituto
impone todo al candidato, condiciones de acceso, plan curricular, autorización para el ejercicio profesional, analista di--

�dacta y supervisor, su docilidad será preeiad4, ccn l• !11..'"l::re•cía, su crítica será "interpretada" y su insumisión e\"ent:,¡al ...
castigada cor. la expulsión. El candidato se encuentra ante la
gravísiJna alternativa de recusar la instituciór. en bl~e (renunciando a la institución) o irttrcyectarla er. bloq1.1e { y re-producirla en su praxis)".

COXTE~IDOS
DL\GO: I

Sept. Oct. 19":".

El C.P.M. r~ eregido un instituto docente cuyo objetivo es la formación de nuevos psicoanalistas con una visión estric
tamente crítica que les permita transformar la realidad psíqui 0GRAFIA DE SIGMUND FREUD
ca (campo que les ocupa) y comprender la realidad social donde
está inmersa su praxis.
srae l Martí'.nez Escamilla
Para alcanzar eatos objetivos ha implementado un plan curricular que refleja su concepción de la formación psicoanalí---..._, ____ tica, que incluye, a saber: la lectura de Freud como experier.•
cia. -teóiica de reGcscubrimiento del inconsciente; la
crítica
epistemológica del saber ps..:..coanalítico a partir de la epistemología histórica y genética del universo ideológico; el análi
sis de la inscripción de la práctica analítica en nuestra so·:
ciedad desde el Materialismo Histórico corno ciencia de las for
maciones sociales; el estudio del lenguaje como instrumento :
privilegiado de nuestra práctica y finalmente, la supervisión
como lugar de articulación de la teoría-método-técnica con la
clínica en un encuentro entre analistas.

A~TERICRES

(la. Parte)

ICOANALISIS Y MEDICINA

. Nestor Braunstein
FLEXIONES EN TORNO DEL CONCEPTO DE SALUD Y ENFERMEDAD

olfo Bohoslavsky
CIONALIZACION Y CONTRARREVOLUCION

r. Armando Bauleo

Para concluir, solamente señalaremos la importancia que GUNOS ASPECTOS SOBRE LA COMUNIDAD TERAPEUTICA
tiene la labor tan encomiable que el C.P.M, pretende realizar.
Pues sólo Analistas con una formación sólida en J.a teoría psi· sic. Jorge Valdez Guaj ardo
coanalítica y un amplio conocimiento de su realidad social podrán satisfacer la creciente demanda, de ayuda psicológica. • ENTREVISTA A LA DRA. MARIE LANGER
por parte del más vasto sector de nuestra población: el _proletariado.
RESERAS
NOTAS E INFORMES

ll

�!MAGO, 2 Nov.
BIOGRAFIA DE SIGMUND FREUD
Israel ~!art1nez Escamilla

Dic.

1977.

(2a. Parte)

EXPERIENCIAS CON GRUPOS TERAPEUTICO-DIDACTICOS CON
ESTUDIANTES DE PSICOLOGIA CLINICA EN EL MARCO DE SU
FORMACION UNIVERSITARIA
~a. Marie Langer
SOBRE EL PSICOANALISIS SALVAJE
Lic. Horacio Foladori
EL PSICOANALISIS: UN AUXILIAR DE LA EDUCACION
Prof. Manuel Muñiz
•

""~--

PSICOANALISIS Y LENGUAJE
Dr. Nestor Braunstein
EVOLUCION DEL CONCEPTO DE GRUPO OPERATIVO
Antonio Garcia de la Hoz
LA

EL ESTUDIO DE LA OBRA DE FREUD
Gregorio Baremblitt
Miguel Matrajt
CUESTIONES METOOOLOGICAS EN PSICOANALISIS
Dr. José Bleger
LA

REPRESION EN LA REPUBLICA ARGENTINA EN EL AREA DE

LA SALUD MENTAL

Comisión de Salud Mental de la Casa del Pueblo Argentino
RESE~AS

�ALGU~OS ART ICULOS DE \lJESTRO PROXn!O \ü~!~RO

GRUPOS PSICOA.~ALITICOS TERAPEUTICOS-DIDACTICOS EN !..;),,
~SE~A.~ZA ~~IVERSITARIA
v!ctor Cabeza
soracio Foladori
'0INAMICA FAMILIAR EN EL TERROR SOCIAL"
comisión de Salud Mental de la Casa del Pueblo Argentino

SOBRE LA PSICOTERAPIA: DISTORCIONES DEL PROCESO PSICO
TERAPEUTICO
ora. Norah N. Gramajo Galirnany
LA TECNICA DE LA ENTREVISTA PSICOLOGICA EN RELACION
CON SUS OBJETIVOS
Esperanza Pfrez de Plá
QUE ES PSIQUIATRIA DE EXCLUSION?
QUE ES HOSPITALIZACION A DOMICILIO?
Dr. Arturo Hernandez
ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE EL NARCICISMO EN LA SEX
UALIDAD FEMENINA, A PARTIR DE DOS CASOS CLINICOS
Lic. Elena de la Aldea
Lic. Josf Perres Hamaui
ENTREVISTA A SIGMUND FREUD
Dr. Hernán Sol is

��Dra. Marie Langer
Dr. Manuel Contreras
Dr. Néstor Braunstein
Lic. Horacio Foladori
Lic. Fernando González
Dr. C~ar1·0s P lá
Or. Arturo Hernánd:efr&gt;
Dr. Armando suárez
Lic. Helena ~e la Aldea
Lic. José Perré-s
Lic. Norah Gramaje
Lic. Silvia Bleichmar.
Dr. Armando' Barr iguete
AGRADEGIMIENTOS.

Queremos brindar nuestro ~9r~deci~tento
público a todas aquellas personas que con cu
ya desinteresada colaboraci6n hicieron posi~
ble la edici6n de este nGmerc,
Angélica Martínez.
Martha B. sánchez .
Osear J, Ramfrez.
césar A. LÓpez.
Ignacio Yañez.
Rubén García M.
Félix F, Morales.
Rafael Huerta Prías\
Así como a n uestros lectores y colaboradores, verdaderos -realizaoor.es
de IMAGO.
Y por Último, a nuestro compañero maestro .
Horacio Foiadori, quien mi~ nos ha impulsado -~
a seguir adelante en esta tarea .
'

CONSEJO ED ITORIAL.

1

�s : OGRAFIA DE SIGMUND FREUD

3a. Parte
Israel M....irtínez Escamil:a·
PSICOANALISIS INDIVIDUAL Y GRUPAL:
ALGU~AS .IDEAS PARA UN ESTUDIG . '.)M?ARATI VO
Lic. Horacio Foladc,ri
~JR~~CION PSIC0LOGICA DEL MEDICO
Dr. J. Carlos Plá
SUJETO DE LA SONSCitNCIA,
SUJETO DEL DISCURSO, Sl',JUO.
Dr. Néstor Bral.JlSteir

E5TP1JCTURA E HISTORIA EN LA f ERAF IA P:ll,,JANA IT ICA
Sil•?ia Ble ichmar
y I.et.:..cia Darronte

LA IMPORTAN! IA DE LA , : ALIDAr ~. 'rr· ~I\
EN El ·.JOLi:.,-:enE ADiCTG CC' ~ ..:MPOP,-\1~EO
Dr. Arrnan:tu .aarr:guete

l . 51A CRuNOLOC:.CM DE '.AS uB!&lt;AS uE ..&gt;I GMU~D Fktu~
Ricardc. :Ioracio E ':.c hegoyen

y .José A. Valeros
NATUKALEZA DE LA ACCION 1¿RAPEUTICA o¿L PSICOANft~I S,S
James Strachey

PARTIGIPACION DE LA r:JJ[R EN LA REALIDAD ARGENTI1~A
Conisi6n -le Salud ~~tal

a~ :-,_ casa del

Pueblo Argent i..n o

NOTAS E INFORMES

�</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753410&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Psicología</text>
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                <text>Martínez Escamilla, Israel, Comité de Redacción</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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