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                    <text>Enero - junio 2026 | No. 3

�Santos Guzmán López
Rector
Mario Alberto Garza Castillo
Secretario General
José Javier Villarreal
Secretario de Extensión y Cultura
Víctor Barrera Enderle
Director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria
Lizbet García Rodríguez
Roberto Kaput González Santos
Editores Responsables
María Villagómez
Diseño Editorial
Valentina Moreno Chávez
Izamar Gómez Reza
Corrección
Luis Fidel Camacho Pérez
Ángel H. Candelaria
Lázaro Izael
Nancy Elizabeth Lucio López
María Fernanda Ramos
Carlos Rutilo
Reyna Alejandra Vera Colunga
Verónica Zúñiga
Equipo Editorial
En portada:
Obra derivada de la fotografía de la Casa y Museo de José Lezama Lima.
Fotografía: “Casa José Lezama Lima 9488 Habana Cuba” por Christian Pirkl (24 de marzo de 2026), (Wikimedia Commons: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Casa_José_Lezama_Lima_9488_Habana_Cuba.jpg).
Estilización por María Villagómez
Licencia: CC BY-SA 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/legalcode)

Interfolia, año 2, no. 3, enero-junio 2026, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma
de Nuevo León, a través de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, calle Pedro de Alba s/n, Ciudad
Universitaria, San Nicolás de los Garza, C. P. 66451, Nuevo León, México. Teléfono 8183294015
Página electrónica de la revista:
https://interfolia.uanl.mx/
Correo electrónico: revista.calfonsina@uanl.mx.
Editores responsables: Lizbet García Rodríguez y Roberto Kaput González Santos. Reserva de Derechos al
Uso Exclusivo No. 04-2023-121911450000-102, ISSN: EN TRÁMITE — ambos otorgados por el Instituto
Nacional de Derecho de Autor.
Responsable de la última actualización de este número, Ing. Juan José Pérez Chávez, Unidad de Informática
INDAUTOR, calle Puebla, 143, Col. Roma,
Delegación Cuauhtémoc, C.P. 06700. Fecha de última modificación: 04/06/2023 . Tamaño del archivo: 8.3MB
Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización
de los editores.

��ÍNDICE
editorial
grata compañía
José Lezama Lima

cortesía
Muerte de Narciso
José Lezama Lima

10

repaso poético
cuteheroine.mp4

13

Estudios de un Papa en el Infierno

14

Esteban López Arciga

ancorajes
Perdurar lo imperdurable: El Coloquio sobre el Patrimonio
Hemerográfico del Noreste

18

Oscar Rodríguez

calendario
“Lezama repletó sus libros de yagrumas, manatíes, centifolias
e imágenes que solo pueden extraerse del paisaje cubano”:
Michael H. Miranda

22

Inicio y escape de José Lezama Lima. El primer poemario
del escritor José Lezama Lima, escrito entre 1927 y 1932,
permaneció inédito hasta después de su muerte

28

Imaginar el pasado, recordar el futuro: A cuarenta años de La
edad del tiempo (1985-2012) y la búsqueda de la novela total

31

Lizbet García Rodríguez

Emilio de Armas

Carlos Rutilo

el oro de los tigres
Curiosidades del ingenio poético Los cinquains de
Adelaide Crapsey

Eduardo Zambrano

40

el deslinde
Apuntes en torno al poema en prosa moderno
Manuel Parra Aguilar

45

�La transgresión y lo abyecto en la escritura de lo nuevo
sagrado en Sombra entre sombras, de Inés Arredondo

50

Cómo narra una hija: clandestinidad, militancia y exilio en
La casa de los conejos de Laura Alcoba y Los eufemismos
de Ana Negri

57

La ciudad en línea: los espejos digitales de Monterrey

64

La Luz: un periódico católico del Monterrey decimonónico

69

“Antes de aparecer en las bibliotecas, soñamos con ser
eternos”. Periodismo cultural y formación literaria en el
suplemento “Aquí Vamos” de El Porvenir (1982-1992)

76

Nadia Posada Reyes

Verónica Zúñiga

Marco Andrés Miller Espinoza
Luis Fidel Camacho Pérez

Ivonne Acosta Neira

briznas
La última escala del Tramp Steamer, novela lírica

82

Agustín García Gil

retratos reales e imaginarios
Vivir en casa de Lezama

88

Alberto Lauro

ojos de reyes
Las mujeres del Volcán

94

Gabriela Eugenia Ríos Infante

primeras letras
Poesía autorizada, anuario y tradición

102

Cristina Rodríguez

entre libros
Relato de dos náufragos. Descubrimiento de
testigos de Alfonso Reyes

nuevos

108

Víctor Barrera Enderle

Adquisiciones recientes de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria

112

�6

e di t or i a l
Como prolongación de los festejos por el 45 aniversario de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria,
este nuevo número de Interfolia reúne textos que, desde perspectivas diversas, exploran una pregunta
compartida: ¿de qué manera la literatura y sus soportes materiales (casas, acervos, anuarios, archivos,
bibliotecas) construyen memoria, legitiman tradiciones y abren espacios de resistencia cultural? Para
intentar responder, diseñamos dos ejes argumentativos que cruzan todo el tercer número de Interfolia.
Un primer eje agrupa los trabajos sobre el archivo como forma de poder y preservación. En la sección
“Entre libros”, Víctor Barrera Enderle examina dos manuscritos inéditos de Alfonso Reyes hallados en la
Capilla Alfonsina y demuestra que su práctica traductora constituye una metodología intelectual poco
explorada. Cristina Rodríguez analiza, para “Primeras letras”, el Anuario de Poesía Mexicana de 1955 desde
el materialismo cultural de Raymond Williams y muestra cómo el INBAL convirtió la producción poética
dispersa en tradición autorizada, reproduciendo desigualdades de género y centralismo. Oscar Rodríguez documenta, dentro de la sección “Ancorajes”, las tres primeras ediciones del Coloquio de Patrimonio
Hemerográfico del Noreste, iniciativa de la CABU-UANL que articula conservación y difusión como política cultural integral.
Un segundo eje reúne reflexiones sobre la forma literaria y sus posibilidades híbridas. En “Briznas”,
Agustín García Gil estudia La última escala del Tramp Steamer, de Álvaro Mutis, como novela lírica que
funde géneros y fusiona hombre y mundo en un lenguaje de igual densidad poética. Eduardo Zambrano
introduce y traduce, para “El oro de los tigres”, los cinquains de Adelaide Crapsey, recuperando una forma
breve de la tradición norteamericana para lectores hispanohablantes. Y Carlos Rutilo reflexiona, en “Calendario”, sobre La edad del tiempo de Carlos Fuentes como proyecto narrativo en espiral que organiza
toda su obra en torno al tiempo, la memoria y la identidad nacional.
La sección “La experiencia literaria” concentra, como ya es tradición, los ensayos de mayor aliento.
Manuel Parra Aguilar reflexiona en torno al poema en prosa; mientras que Nadia Posada Reyes se hace
cargo de dos conceptos claves (la transgresión y lo abyecto) en el cuento “Sombra entre sombras”, de Inés
Arredondo. A través de la pregunta “¿Cómo narra una hija el terror dictatorial?”, Verónica Zúñiga analiza
dos novelas de las escritoras argentinas Laura Alcoba y Ana Negri. La transformación de la subjetividad

�interfolia
y la identidad, potenciada por la hiperconectividad de dispositivos como las redes sociales, es
abordada por Marco Andrés Miller, delimitando su estudio al área metropolitana de Monterrey.
Luis Fidel Camacho, en contraste, se adentra al pasado decimonónico de la urbe al analizar el
periódico católico La Luz (publicado entre 1872 y 1881). En esa misma línea de investigación,
relativa a la cultura impresa, Ivonne Acosta aborda el periodismo cultural en el suplemento regiomontano Aquí Vamos (1982-1992), del periódico El Porvenir.
Este 2026 se cumplen 50 años de la muerte de José Lezama Lima y quisimos recordarlo
también en esta entrega: para tal fin, reproducimos, en “Grata compañía”, las dedicatorias que el
escritor cubano ofreció a Alfonso Reyes; y en “Cortesía” se publica su poema “Muerte de narciso”. Sumado a lo anterior, Lizbet García entrevista, para la sección “Calendario”, al crítico Michael
H. Miranda y recoge, dentro de “Retratos reales e imaginarios”, el testimonio de Alberto Lauro
sobre Trocadero No. 162, dirección de la famosa casa del poeta en La Habana. Ambas piezas, la
entrevista y el testimonio, ofrecen, desde la crítica literaria y la memoria personal, una aproximación al peso cultural del poeta cubano y al riesgo patrimonial que su legado enfrentó bajo el
régimen castrista.
“Ojos de Reyes” presenta el ensayo fotográfico de Gabriela Eugenia Ríos Infante sobre las
aficionadas de la Liga MX Femenil, que amplía el concepto de espacio simbólico más allá del
texto escrito.
De múltiples maneras, Interfolia responde, en esta tercera entrega, a las demandas de
la hora actual: el trabajo con los archivos y la memoria; la creación y defensa de lugares de
enunciación para la creación y la reflexión; la consolidación de la biblioteca pública como
espacio para la formación lectora y ciudadana; y el diálogo con las nuevas generaciones de
artistas e intelectuales.

Víctor Barrera Enderle

7

�g r ata c om pa ñ í a

José Lezama Lima. Muerte de Narciso. La Habana, Ucar, García y Cía, 1937.
Dedicatoria:
Para Alfonso Reyes, en reconocimiento a su gran labor humanística, dedica
J Lezama Lima
Dcbre, 1937
Trocadero 22, bajos.
La Habana
Cuba
¿Ha recibido Ud. tres números de la revista “Verbum” que le he enviado?
Le ruego me envíe colaboración para ella.
Valedero,
J.L.L.

8

�interfolia

José Lezama Lima. Tratados en La Habana. La Habana, Universidad
Central de Las Villas. Departamento de Relaciones Culturales, 1958.
Dedicatoria:
Para Don Alfonso Reyes, por la sentencia de su poesía esencial, por la nobleza de su
escritura.
De su devoto amigo,
J. Lezama Lima
Junio, 1958
Trocadero 162, bajos
La Habana
Cuba

9

�c or t e s í a

Muerte de Narciso
José Lezama Lima

Dánae teje el tiempo dorado por el Nilo
envolviendo los labios que pasaban
entre labios y vuelos desligados.
La mano o el labio o el pájaro nevaban.
Era el círculo en nieve que se abría.
Mano era sin sangre la seda que borraba
la perfección que muere de rodillas
y en su celo se esconde y se divierte.
Vertical desde el mármol no miraba
la frente que se abría en loto húmedo.
En chillido sin fin se abría la floresta
al airado redoble en flecha y muerte.
¿No se apresura tal vez su fría mirada
sobre la garza real y el frío tan débil
del poniente, grito que ayuda la fuga
del dormir, llama fría y lengua alfilereada?
Rastro absoluto, firmeza mentida del espejo.
El espejo se olvida del sonido y de la noche
y su puerta al cambiante pontífice entreabre.
Máscara y río, grifo de los sueños.
Frío muerto y cabellera desterrada del aire
que la crea, del aire que le miente son
de vida arrastrada a la nube y a la abierta
boca negada en sangre que se mueve.
Ascendiendo en el pecho solo blanda,
olvidada por un aliento que olvida y desentraña.
Olvidado papel, fresco agujero al corazón
saltante se apresura y la sonrisa al caracol.
La mano que por el aire líneas impulsaba
seca, sonrisas caminando por la nieve.
Ahora llevaba el oído al caracol, el caracol
enterrando firme oído en la seda del estanque.
Granizados toronjiles y ríos de velamen congelados,
aguardan la señal de una mustia hoja de oro,

10

�alzada en espiral, sobre el otoño de aguas tan hirvientes.
Dócil rubí queda suspirando en su fuga ya ascendiendo.
Ya el otoño recorre las islas no cuidadas, guarnecidas
islas y aislada paloma muda entre dos hojas enterradas.
El río en la suma de sus ojos anunciaba
lo que pesa la luna en sus espaldas y el aliento que en halo convertía.
Antorchas como peces, flaco garzón trabaja noche y cielo,
arco y cestillo y sierpes encendidos, carámbano y lebrel.
Pluma morada, no mojada, pez mirándome, sepulcro.
Ecuestres faisanes ya no advierten mano sin eco, pulso desdoblado:
los dedos en inmóvil calendario y el hastío en su trono cejijunto.
Lenta se forma ola en la marmórea cavidad que mira
por espaldas que nunca me preguntan, en veneno
que nunca se pervierte y en su escudo ni potros ni faisanes.
Como se derrama la ausencia en la flecha que se aísla
y como la fresa respira hilando su cristal,
así el otoño que en su labio muere, así el granizo
en blando espejo destroza la mirada que le ciñe,
que le miente la pluma por los labios, laberinto y halago
le recorre junto a la fuente que humedece el sueño.
La ausencia, el espejo ya en el cabello que en la playa
extiende y al aislado cabello pregunta y se divierte.
Fronda leve vierte la ascensión que asume.
¿No es la curva corintia traición de confitados mirabeles,
que el espejo reúne o navega, ciego desterrado?
¿Ya se siente temblar el pájaro en mano terrenal?
Ya sólo cae el pájaro, la mano que la cárcel mueve,
los dioses hundidos entre la piedra, el carbunclo y la doncella.
Si la ausencia pregunta con la nieve desmayada,
forma en la pluma, no círculo que la pulpa abandona sumergida.
Triste recorre –curva ceñida en ceniciento airón–
el espacio que manos desalojan, timbre ausente
y avivado azafrán, tiernos redobles sus extremos.
Convocados se agitan los durmientes, fruncen las olas
batiendo en torno de ajedrez dormido, su insepulta tiara.
Su insepulta madera blanda el frío pico del hirviente cisne.
Reluce muelle: falsos diamantes; pluma cambiante: terso atlas.
Verdes chillidos: juegan las olas, blanda muerte el relámpago en sus venas.

Fragmento cortesía de Radamés Molina Montes, Linkgua Ediciones, Barcelona, España; editorial especializada en la publicación de títulos clásicos en español.

�12

r e pa so p oé t ico
Esteban López Arciga (Mexicali, 1994) es poeta, traductor y crítico literario. Es egresado de la licenciatura en Lengua y Literatura Modernas Inglesas por parte de la UNAM, así como de la Fundación para las
Letras Mexicanas, donde se formó en el área de poesía. Ha sido acreedor del estímulo “Jóvenes Creadores”
del FONCA.
Más cerca de una tradición del norte, donde canto y territorio enmarcan la palabra, Esteban López
Arciga se instala en una zona donde la experiencia dialoga con el mito y sus fisuras. En esta selección, el
autor de Nowhere Zen New Jersey (Instituto de Cultura de Baja California) y Cempoal (Ediciones Camelot)
trabaja con la máscara y figura de Francis Bacon para ensayar otra clase de mirada: aquella que, desde
el detalle, revela un cuerpo total atravesado por lo terrible y lo humano. Su poesía recuerda que el oficio,
incluso en su nobleza, es también un asunto de tinieblas, y que la inteligencia, lejos de ser sólo una virtud,
puede convertirse en uno de los materiales más peligrosos.

Angel H. Candelaria

�interfolia

cuteheroine.mp4
un video de dos mujeres sin nombre
tomando sus cabezas
tiernas
apenas
pudiendo sostener ese peso entre sus manos.
imagina a una diciéndole a la otra:
en mis venas
corre una canción
que jamás escuché
imagina a la otra respondiendo:
lalalá
lalá
imagina que ellas viven en ese circuito:
toman sus cabellos
susurran algo que no se escucha en el video.
imagínalas felices y sin rodar una roca por la ciudad.
ahora, es cierto, no puedo ignorar ni los moretones
ni las claras marcas de pinchazos
de aguja
pero
¿son mis propios recuerdos felices
tan verosímiles?
¿no me invento constante ficciones
para sostener mi cabeza ante el viento?
se acaba el video y elijo ensayar
el concepto de amor.
elijo pensar que ellas siguen cantándose una canción
que quedará entre ellas.
elijo creer que es el relato que ellas se cuentan.

13

�interfolia

Estudios de un Papa en
el Infierno
Sobre Francis Bacon
I
Ruptura en la piel. Primer síntoma. Una luz enferma rasca bajo la epidermis. Esto es: antes de la
putrefacción. Una combinación de larvas de distinta especie, sólo algo en común: hambre. Es
preciso congelar el movimiento para que no se nos escape la primera mueca de dolor. Todavía
no sospecha la sensación amarilla que vendrá cuando se rompa la… se rompió, muy tarde, pintor, perdiste el instante, ¿lo viste? Recréalo, es fundamental que no se pierda ese primer gesto,
como ya perdimos el parto y el primer orgasmo. La luz enferma aprovecha los poros frescos, es
la hora dorada. Poca luz, pero preciosa, áurea como su piel antes de llegar aquí, antes de romperse como se nos rompe a todos. Otro umbral que se marca con sangre. Más bien seca. Qué
daría porque pudieras retratarlo virgen haciendo exactamente la misma mueca.
II
Yo fui Inocencio. Salé la tierra en la que me paré. Ofrecí los cuerpos de Castro a deidades que
no entendía. Absolví la guerra como mero pecado venial. Nací Giovanni Battista Pamphili, hijo
de los incestos de los Borgia. Lleno de sangre fornicadora, procuré sembrar mi semilla donde
pude. Comí carne tras carne hasta que el ácido y la bilis se apoderaron de mis huesos, hasta que
caminar llenó de cardos mis pies. La sangre que derramé ahora la regurgito. Se ha apoderado
de mi esófago como una lumbre siempre viva. Tengo por siempre el cuerpo moribundo, tengo
en mis oídos los gritos de seres tibios. Ni ángeles ni demonios. Sólo cobardes.
III
Debo olvidar la imagen viva. Es el movimiento natural. La foto quitó toda urgencia de capturarla,
pero es insuficiente para guardar la muerte. Un Inocencio vivo no me sirve, contamina mi labor.
Debo verlo muerto, naciendo muerto, viviendo muerto, muriendo muerto. Los viejos maestros
tampoco sirven vivos. Tiziano, Rembrandt, Goya, Velázquez. A todos lo tengo y los guardo en un
mausoleo de formol. La silla con la que pintan cuerpos debe ser una jaula que atraviese la carne
tenue del cadáver. La luz no debe iluminar, debe penetrar, hacer nuevos orificios. Es preciso
crear un salón de morados. Un espacio dedicado al más puro y exquisito dolor que puede sentir
un hombre: ¿lo ves como lo veo? Está ahora más presente que si lo pintara vivo.
IV
Pintor. Crees que inventas el infierno, cuando sólo lo ves en vislumbres.

14

�interfolia
V
Yo fui Inocencio. No debo olvidar mi nombre. Pensé que en mí habitaban las llaves del paraíso,
cuando nunca alcé la cabeza hacia los astros. Ahora una extraña metalurgia me atraviesa. Pone
mis nervios en marcha. Refleja en mis irises los rostros de pecadores a quien exterminé. Pensándome superior a ellos. Pensándome absuelto de compartir la misma geografía. De pisar el
mismo suelo purpúreo de lamentaciones. En otro tiempo no hubo placer que me fuera ajeno, ni
vino que no fuera descorchado. Fulminé mis culpas derrochando armas y oro en Irlanda. Justifiqué el eterno deseo de piel joven con folios de almas salvadas. Llené de belleza los palacios
de Cristo. Busqué la propia y sólo encontré un gesto huraño. Troppo vero, pintor, troppo vero. Ten
piedad de este anciano.
VI
No puedo ver al Maestro de frente. La imagen debe correr independiente de su materia. En eso
son superiores los muertos. Pierden toda voluntad. Sólo carne. Materia moldeable. Mirar la pintura del Maestro es enfrentar su voluntad. Sé mi cuerpo débil, mi mente aún más. Lo más erótico: el ejercicio de los deseos de mi padre sobre mí. Mi padre, un ente tan patético, ¿qué sumisión
encontraría el Maestro de enfrentarlo? Debo verlo en espejos. Debo tener a mi modelo velado.
Puedo hacerlo mío sin mirarlo de frente. Sólo puedo someter a la distancia. Borrando mi propio
rostro. Más no mis ojos. Quizá también mis ojos. Pero aún no.
VII
Es el rigor mortis lo que lo sella para ti, es una tensión como la que no has visto. Espasmos
combinados con la solidez de la piedra, ¿has visto este movimiento?, ¿este libre fluir de la
electricidad dentro de un cuerpo? Te puedo dar mis ojos. Sus ojos. Mira como los morados son
rojos, los gritos derraman dorados. Explosión de todas las potencias del cuerpo. Hiriéndose y
sanándose simultáneo. La piel que se rasga y se cierra. Los dientes que se arrancan y renacen.
Las córneas vueltas agua. El rostro que asciende. Aquí puedes traducir el grito a imagen. La
otra música.
VIII
Yo fui Inocencio. No borrarán mi nombre las plagas que inundan mi garganta. Ahora que mis
manos se fundieron al bronce. Ahora que mi cráneo ha tomado la forma del llanto. Ahora que
mi pecho se llena de dedos invisibles, declaro: fui la voz de Dios, me mascó, escupió y olvidó. Lo
mismo se hace con la materia del arte. Toma lo que desees, pintor, este es tu cuerpo. Lo mismo
sucederá contigo.
IX
He visto la muerte que deseo. Una anciana con su lente perforado. No es una muerte instantánea. Apenas restan unos segundos para reconocer el final de la vida. Un instante de perfecta
angustia. Sentir cómo se va el soplo. Sentir los miembros perdiendo movimiento. Mi modelo
debe hacer eternos esos segundos. Debe vivir ahí. Esperando que acabe. Nunca lo hará.

15

�interfolia
X
Se rompe. Se tuerce. Se lamenta. Grita. Se abre. Se derrama. Se pudre. Sana. Se vuelve a abrir.
Supura. Tensa. Duele. Hay siempre nuevas maneras de dolerse. Grita. Sus dientes. Las líneas
que dividen su cuerpo no contienen todas las ablaciones en su carne. Sus dientes. Grita. El instante es fugaz, pero se repite. Sana su cuello. Lo volvemos a abrir, ¿lo captaste o hay que volver
a degollar al anciano?
XI
Yo también fui el niño Giovanni. Conocí el miedo en los golpes de mi padre. Tuve huesos suaves. Se rompieron tan pronto como la inocencia. En esto nos une el calcio, pintor. Reconozco
las cicatrices en tu piel. Píntame como al padre a quien no mataste. Búscalo quemando y no
siendo olvidado.
XII
Lo que debo hacer es imaginar un espacio donde también a mí me pintan sufriendo.

16

�Cortesía del autor

�a nc or a j e s

18

Perdurar lo imperdurable:

El Coloquio sobre el Patrimonio
Hemerográfico del Noreste
Oscar Rodríguez

Las publicaciones periódicas impresas fueron,
durante el siglo XIX y buena parte del XX, el medio más eficaz para conocer los acontecimientos
recientes de relevancia local, nacional e internacional. Desde un crimen que conmocionó a los
regiomontanos en las calles del centro de Monterrey, hasta la movilización nacional provocada
por la expropiación petrolera o la caída del Muro
de Berlín y la reunificación alemana, los periódicos difundieron con notable celeridad los sucesos que marcaron su tiempo.
Su amplia circulación y bajo costo explican
en gran medida su popularidad, pero también la
fuerza de sus titulares: impresos en grandes caracteres y exhibidos en los puestos de esquina, o
anunciados por el voceador que, a todo pulmón,
adelantaba las noticias del día, despertando la
curiosidad del transeúnte ante una contienda
electoral o el ajustado triunfo de los Tigres en el
Clásico Regiomontano.

Por lo anterior, la Capilla Alfonsina Biblioteca
Universitaria (CABU) de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, institución que resguarda una de
las colecciones hemerográficas más numerosas
y diversas del país, asumió el compromiso de organizar un coloquio dedicado al estudio, la preservación y la difusión de las publicaciones periódicas en el Noreste mexicano.
El Primer Coloquio de Patrimonio Hemerográfico del Noreste se celebró los días 2 y 3 de mayo
de 2023 en las instalaciones de la CABU, corazón
de Ciudad Universitaria. Concebido como un espacio de encuentro entre responsables de acervos, bibliotecarios e investigadores, tuvo como
propósito difundir el trabajo de especialistas en
el estudio de la prensa escrita, así como las colecciones hemerográficas resguardadas por las
instituciones participantes y las acciones emprendidas para su preservación.
Desde su planteamiento, el coloquio persiguió
objetivos claros: compartir experiencias en torno
al manejo de este tipo de materiales, crear lazos
con otras instituciones responsables de fondos
con valor histórico y patrimonial, y fomentar tanto
el uso como la preservación del material bibliohemerográfico. Más que visibilizar colecciones,
buscó propiciar un intercambio que fortaleciera
las prácticas técnicas y académicas en torno a la
prensa histórica.

Lo que en su momento fue un soporte de
información inmediata, destinada al consumo
cotidiano y a su reciclaje al día siguiente, se ha
transformado con el paso del tiempo en una
fuente imprescindible para la investigación
histórica. La prensa periódica, concebida para
registrar la actualidad, terminó por convertirse
en testimonio privilegiado de procesos sociales,
políticos y culturales, siendo su conservación y
difusión una tarea titánica pero necesaria, pues
El programa incluyó dos conferencias maforma parte de nuestra memoria colectiva. Es
en esta dimensión donde radica su carácter de gistrales. La primera fue impartida por Felipe
Bárcenas García, adscrito al Instituto de Invespatrimonio hemerográfico.
tigaciones Bibliográficas-UNAM, y se tituló “La

�interfolia
hemerografía y la historia: propuestas para el
estudio del patrimonio impreso”; la segunda
estuvo a cargo de Ana Laura Ceballos Martínez, con la ponencia “La prensa revolucionaria
fronteriza como fuente y objeto de estudio”.

ron cita al evento estuvieron responsables de
archivos públicos y privados, bibliotecarios e
investigadores, docentes y estudiantes de diferentes facultades, especialmente de la Facultad de Filosofía y Letras.

Ambos especialistas subrayaron la relevancia de las fuentes hemerográficas como materia prima en las distintas disciplinas de las
Ciencias Sociales, y compartieron estrategias
metodológicas para dialogar con los periódicos. Sus intervenciones tuvieron el propósito
de alentar a estudiantes e investigadores a visitar los acervos hemerográficos, fuentes inagotables para la investigación académica.

Gracias al éxito obtenido, al año siguiente
se organizó la segunda edición del coloquio,
cuya temática principal fue La riqueza documental de Nuevo León. El evento se celebró el 7
de mayo y formó parte de Preludios Alfonsinos,
programa que integra una serie de actividades
culturales previas al tradicional y prestigioso
Festival Alfonsino, organizado por la Secretaría
de Extensión y Cultura de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Además de las conferencias magistrales,
el programa contempló dos mesas de trabajo.
La primera estuvo dedicada a los acervos hemerográficos de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, y contó con la participación
de Leticia Garza Moreno, Oscar Rodríguez y
Moisés Domínguez, adscritos a la dependencia anfitriona. Las intervenciones abordaron
la Hemeroteca Digital UANL, las publicaciones
del Fondo Reservado Carlos Pérez Maldonado,
así como el diagnóstico y los procesos de preservación de los periódicos que actualmente
sigue la biblioteca.
La segunda mesa tuvo como propósito dar
a conocer los acervos y el trabajo que se realiza en otras hemerotecas del Noreste. Participaron Citlallin Melo Fernández, de la Biblioteca
Pública Estatal de Zacatecas “Mauricio Magdaleno”; Ernesto Alonso Terry Carrillo, responsable de la Hemeroteca del Archivo Municipal de
Saltillo; y José Rafael Sáenz Rangel, director
del Archivo General del Estado de Tamaulipas.
Sus exposiciones permitieron reconocer problemáticas compartidas y, al mismo tiempo,
las particularidades de cada institución en el
resguardo y difusión de sus colecciones.
El coloquio tuvo gran aceptación en la comunidad universitaria, registrando a lo largo
de los dos días la asistencia de poco más de
200 personas. Entre las personas que se die-

Asimismo, el coloquio se enmarcó en la
conmemoración del Bicentenario de Nuevo
León, circunstancia que otorgó especial pertinencia a la reflexión sobre la diversidad, riqueza y relevancia del patrimonio documental
resguardado en la entidad. En este contexto,
los objetivos del encuentro fueron poner en
relieve dicho acervo, propiciar el intercambio
de experiencias entre especialistas y responsables de archivos históricos, y fortalecer la
colaboración interinstitucional en favor de su
preservación y difusión.
En este sentido, las actividades iniciaron
con la conferencia magistral “Los archivos
del noreste en México. Un estado del arte”,
impartida por César Salinas Márquez, director
del Centro del Desarrollo Económico y Social.
Salinas Márquez disertó sobre la tradición
archivística en México y destacó la expansión
hemerográfica experimentada durante el siglo
XX a partir del desarrollo y consolidación de la
imprenta. En la parte final de su intervención
abordó los nuevos soportes para el resguardo
documental, los cuales han transformado de
manera significativa la gestión archivística.
Si bien estas innovaciones han representado
avances sustanciales, también han planteado
desafíos inéditos, particularmente en lo
relativo a la vigencia y obsolescencia de los
formatos digitales.

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�interfolia
El coloquio cerró con un conversatorio en
torno al patrimonio documental de Nuevo León,
en el que participaron Edmundo Derbez García,
coordinador del Centro de Documentación
y Archivo Histórico de la UANL; José Manuel
Hernández Zamora, coordinador del Archivo
Municipal de Cadereyta Jiménez; Erika Flor
Escalona Ontiveros, coordinadora del Archivo
Histórico de la Preparatoria Técnica Pablo
Livas; y Leonardo Marrufo Lara, encargado de
la Unidad de Investigación y Difusión Histórica
del Poder Judicial del Estado de Nuevo León.

En este marco, el programa inició con la
conferencia magistral titulada “Los suplementos culturales y literarios en Monterrey,
1950-1990”, impartida por el escritor Genero
Saúl Reyes. El también periodista y promotor
cultural expuso los orígenes del suplemento
Aquí Vamos, publicado en El Porvenir durante la década de 1980 y los primeros años de
la de 1990, considerado pionero en su tipo en
Monterrey. De igual forma, compartió su experiencia como editor y destacó la relevancia
que el suplemento tuvo para escritores noveles, quienes encontraron en sus páginas
A partir de la experiencia y trayectoria de un espacio legitimado para dar a conocer sus
las y los participantes, se entabló un diálogo primeros textos.
ameno y sustantivo sobre el robusto y valioso
acervo documental resguardado en los archiLa segunda parte del coloquio consistió en
vos públicos de la entidad. No obstante, tam- la mesa de diálogo “Revistas literarias de Nuebién se advirtió sobre los retos compartidos vo León: memoria, transgresión y resistencia”,
en materia de conservación, así como las es- en la que participaron las estudiantes de litrategias que cada institución ha implementa- cenciatura Ivonne Acosta, Alondra Sifuentes y
do para garantizar la preservación y adecuada Guadalupe García, bajo la moderación de Cargestión de sus fondos documentales.
los Rutilio. Acosta presentó avances de su investigación de tesis sobre el suplemento culCon la realización de los dos primeros co- tural Aquí Vamos; García abordó la trayectoria
loquios se sentó un precedente en el estado y de Interfolia, revista cultural de la CABU; miense fortalecieron los vínculos con instituciones tras que Sifuentes compartió su experiencia en
públicas y privadas que, al igual que la CABU, la creación de la revista M de Morras, de la cual
resguardan y estudian el patrimonio hemero- es cofundadora. Las participantes reflexionagráfico. Asimismo, el intercambio suscitado ron en torno a los desafíos estructurales que
entre panelistas y asistentes permitió identi- enfrentan este tipo de publicaciones, las taficar intereses, problemáticas y líneas de re- reas pendientes para su consolidación y perflexión compartidas en este ámbito.
manencia, así como la necesidad de sostener
estos proyectos como espacios de expresión,
Sobre esta base, la tercera edición se intitu- crítica y construcción de comunidad cultural.
ló Publicaciones literarias: diferentes orígenes,
desafíos compartidos, orientando su atención
Ambas actividades fueron bien recibidas
hacia las revistas y los suplementos culturales por el público que prácticamente llenó la
como objetos de estudio y espacios de pro- Sala Minerva Margarita Villarreal, lo que
ducción simbólica.
evidenció el interés que suscita el estudio
y la preservación de las publicaciones
Tal como lo indica el subtítulo, el coloquio literarias en el ámbito local. En este sentido,
tuvo como propósito analizar el contexto de el coloquio permitió subrayar que las revistas
surgimiento de publicaciones con una temá- y suplementos culturales no constituyen
tica específica, diferenciadas de la prensa in- únicamente productos editoriales efímeros,
formativa tradicional, y dedicadas a la difusión sino dispositivos de mediación cultural que
literaria y a la promoción de la vida cultural en articulan comunidades de escritores y lectores,
la ciudad.
promueven la crítica literaria y abren espacios

20

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para nuevas propuestas estéticas, y dejan
huellas documentales indispensables para
comprender la vida intelectual de su tiempo.
Gracias al respaldo del director de la CABU,
el Dr. Víctor Barrera Enderle, y a la amplia
aceptación del público, ávido por conocer y
dialogar en torno a estos acervos, el Coloquio
de Patrimonio Hemerográfico del Noreste en
México se ha integrado a las actividades culturales anuales de la dependencia. Lo anterior en
concordancia con la Visión 2040 de la Universidad Autónoma de Nuevo León, que plantea
el fortalecimiento de la extensión y la difusión
cultural como ejes estratégicos para consolidar su compromiso social, promover el acceso
al conocimiento y contribuir a la preservación
y puesta en valor del patrimonio cultural.
En este 2026 se prepara la cuarta edición
del coloquio, cuya temática principal serán las
estrategias de conservación y difusión de los
acervos hemerográficos. Acciones que, si bien
responden a propósitos distintos, resultan
complementarias, pues no se valora aquello
que no se conoce; en consecuencia, al visibilizar revistas y periódicos se fortalece la conciencia sobre su resguardo y se incentiva la
asignación de recursos para su preservación.
Así, conservación y difusión se articulan como
una política cultural integral orientada no solo
a proteger la memoria documental, sino a garantizar su apropiación social y su transmisión
a las generaciones futuras, reafirmando el papel de la universidad como custodio activo y
dinamizador del patrimonio cultural.

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�c a l e n da r io

22

“Lezama repletó sus libros de yagrumas,
manatíes, centifolias e imágenes que solo
pueden extraerse del paisaje cubano”:

Michael H. Miranda

En el 50 aniversario luctuoso del narrador, poeta, ensayista y editor cubano José
Lezama Lima (1910–1976), una manera de dimensionar el peso de su obra es reconociéndola en la significación que entraña para sus lectores. Entre los cinco mil
volúmenes de la biblioteca del poeta, ensayista y crítico Michael H. Miranda en
Houston, Lezama es un poco ancla, origen e identidad.
Lizbet García Rodríguez
Fotos: Martha María Montejo

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¿Cuándo y cómo se dieron tus primeros
No creo que haya sido fácil o sencillo
acercamientos con la obra de Lezama? ¿Fue desde un inicio y sería absurdo pensar que
fácil “digerir” de inicio esta estética exube- no hay dificultad en casi todo lo que Lezama
rante, monumental?
escribió, pero leer —sobre todo poesía— es la
inmersión en un plexo que a veces puede ser
Nací dos años antes de la muerte de Lezama y muy complejo. Saber que ahí también puede
no llegué a sus libros hasta 1992. Ese año fue estar el placer o cerrarlo y largarse es lo que
un parteaguas importante en mi vida porque nos define como lectores.
ingresé a la universidad en Santiago de Cuba.
Significó la transformación de mis lecturas, Hay una nostalgia latente en su obra,
el cambio en la mirada como una afirmación ¿consideras que puede atribuirse a la
hacia un mundo, el de la literatura, que sería condición humana o a la insular? (Esta
mi destino cubano y sobre todo la iniciación circunstancia del agua por todas partes, que
de un largo camino hacia la vocación, poner aludió Piñera)...
los libros en primer lugar. Interactuar con
otros estudiantes que más o menos compar- Hay rasgos de cierta nostalgia en el último Letían esa vocación fue decisivo, a pesar de que, zama que pueden rastrearse en sus cartas fade todos aquellos, solo dos o tres mantuvie- miliares y a amigos como María Zambrano, un
ron esos intereses y sé que continúan leyendo Lezama ya desolado, con la familia ausente, su
madre muerta, los amigos dispersos y temey escribiendo.
rosos y aquella Habana, la ciudad que tanto lo
Hasta ese entonces yo había sido un lec- nutrió, en vías de destrucción. Pero si bien es
tor novelesco con intereses muy desiguales. A cierto que, sobre todo en Paradiso, hay la reveces me vienen a la memoria cosas dispares construcción de un entorno cerrado, de hogar
que no recordaba haber leído en mis años pre- de familia entre finales del siglo XIX y princiuniversitarios, como una ladrillosa biografía pios del xx donde florece el lenguaje, y de que
de Albert Einstein que estaba en casa en edi- muestra un linaje que se afincó en la épica inción soviética de la que no debí entender nada. dependentista de los abuelos y luego el orden
Pero sí recuerdo mi fascinación con Homero, militar de su padre Coronel, no he creído que
yo debía tener unos once o doce años cuando sea uno de sus principales asuntos.
leí primero la Odisea y luego la Ilíada, que me
Otra cosa es la mirada sobre la isla como
hicieron lanzarme a buscar información sobre
una supuesta condición o una ontología que la
los mitos griegos.
destinaba a la poesía por el hecho mismo de su
Antes de 1992, yo no era un lector de poesía. condición insular. Véase el Coloquio con Juan
La universidad me puso en ese camino, diga- Ramón Jiménez, en el que Lezama menciona a
mos que corrigió ese rumbo. Y en esos años Frobenius y las “culturas del litoral”, pero creo
estuvo Lezama como centro, apareció su nom- que este es un asunto ya demasiado extempobre, busqué sus libros y hasta el sol invernal ráneo para volver sobre él.
de hoy aquí en Tejas me siguen acompañando, con estaciones de mayor cercanía, como ¿Crees que el sincretismo presente en su
en la que ahora estoy, pues releo Paradiso. Uno obra ayuda a comprender la identidad cubade mis proyectos actuales de escritura tiene na y latinoamericana, o nos confunde más?
que ver con Dador, su gran libro interminable:
quiero poner a Corvus ante ese artefacto ani- En Lezama el sincretismo se da desde las forquilador y que sea otra vez devorado por un mas del barroco hasta la mirada de un poeta de ascendencia española que creció en un
cetáceo blanco vengador e implacable.
entorno criollo. Me resultan cómicos los que

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siempre lo acusaron de extranjerizante cuando era sencillamente exuberante. Lezama es
un cubano rellollo que repletó sus libros de yagrumas, manatíes, centifolias e imágenes que
solamente pueden extraerse del paisaje cubano, pero también podía tener muchísimas zonas donde el humor es desbordante, tanto en
su poesía como en Paradiso.
Sus exploraciones de lenguaje no tienen
comparación en la poesía moderna y por suerte jamás le han faltado buenos lectores y críticos que han sabido abundar sobre sus importantes hitos expresivos. Creo que para su
recepción entre cierto movimiento de poetas
latinoamericanos fue muy relevante que Néstor Perlongher lo considerara una especie de
Dios tutelar y lo pusiera a la cabeza del denominado “neobarroso” rioplatense, como también lo fueron en su momento Julio Cortázar,
Emir Rodríguez Monegal y Vargas Llosa en el
entorno del “Boom” de la novela, y, sobre todo
en el entorno parisino, Severo Sarduy.
Como lector, ¿qué has disfrutado más, el Le- impresor habanero y me volvió a revelar su
sensibilidad despierta, la de un hombre capaz
zama poeta, el ensayista o el narrador?
de dejar páginas espléndidas sobre Góngora
He disfrutado esa trinidad. En un principio fui y el barroco de Indias, Goethe, Mann, Pascal,
más de su poesía y tras algún intento de avan- Nietzsche, Rimbaud, Mallarmé y Martí, y
zar con Paradiso, siendo un lector todavía de- también sobre un impresor en quien nadie va
masiado imberbe —aquel segundo capítulo a detenerse.
donde introduce el extenso relato de un sueño
y aparecen con gran anarquía unos personajes Como escritor, ¿existe resonancia -consmúsicos sin desarrollar parecía un imposible ciente o inconsciente- de la obra lezamiana
ochomil lector—, es imposible no disfrutar- en tus propios textos?
lo. Paradiso es uno de los libros sobre los que
Escribo porque he leído. Y las lecturas son
he vuelto recientemente y que más estoy discomo un magma donde abundan unos refefrutando, es la mayor fiesta de lenguaje que
rentes que no siempre quieren ser reconocialguien pueda disponerse a leer. Si tiene pados o admitidos. Si dijera que en una página
ciencia, claro, pero lo que soy yo, no concibo la
“la vaca conversa con la espalda del obispo”, y
lectura impaciente.
hablara de “la serpiente engarabitada espiraRecientemente, escribiendo un texto lando el caduceo”, o que “El agua fresca, espesobre mi padre, que fue impresor y supo lidiar jo del fisóstomo, llega hasta la gaita del heno
dignamente con tipos de imprenta en aquel sexonutricio”, estaría demasiado claro a quién
ambiente pueblerino del Oriente cubano, estoy imitando, no precisamente “robando”.
vine a dar con un breve ensayo de Lezama
en Tratados en La Habana dedicado a un

Lezama fue un poeta cuya imantación operó más en el terreno de la admiración y la lectu-

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ra sin que necesariamente haya creado epígonos. Es un “agón” demasiado fuerte que invita
a leer la tradición de otra forma, a lanzarse a
surfear a Góngora y a establecer una genealogía privada que va de los herméticos antiguos
hasta La muerte de Virgilio y a poetas cubanos
como José Kozer, el primer Hernández Novás, Heriberto Hernández, el Ángel Escobar de
Abuso de confianza, Carlos Augusto Alfonso,
Javier Marimón, Pablo de Cuba y Javier Mora.
A nuestra generación intentaron silenciarle
a Lezama, verlo como una especie de componente subversivo (incluso esto está presente en la película Fresa y chocolate, a través del personaje de Diego), ¿qué crees que
le ha aportado su figura a los escritores y artistas cubanos formados en la segunda mitad del siglo XX?
Es cierto que tuvo un coqueteo iniciático
con algunos símbolos del castrismo, pero
estos a nivel textual quedan reducidos a sus
breves ensayos sobre el Che Guevara y el 26
de julio recogidos en Imagen y posibilidad,
y un poema al Che Guevara que muy
malintencionadamente cierra la antología de
su poesía que, por intermedio del poeta César
López, hizo la editorial Sexto Piso no hace
mucho. El Cintio Vitier diputado, y funcionarios
como Abel Prieto y Fernández Retamar
intentaron desdibujar el hondo descontento
que Lezama acabó sintiendo a medida que
la nueva institucionalidad despótica se iba
apoderando de cada resquicio y expulsando
toda vía democrática de la isla. No olvidemos
nunca que Lezama era profundamente católico
y muy apegado a la idea de la familia, y el
castrismo le planteó la guerra a la Iglesia casi
de inmediato y su familia acabó disgregada.
Pero sobre todo la gran barrera que se erigió en torno a su obra es el intento de establecer desde los inicios mismos de los años 60 un
modo de hacer en la cultura que estaba demasiado reñido con los presupuestos estéticos del
grupo origenista y de Lezama en particular: el
canto a las glorias revolucionarias, las luchas

obreras, y el realismo socialista que expulsara
toda crítica a la gestión partidista militante. La
triste realidad de las prácticas culturales totalitarias y su impulso por conducir y corregir los
rumbos y las dinámicas del campo literario es
que estemos ahora hablando de Lezama, pensando en que pronto se cumplirán cincuenta
años de su muerte en La Habana, y no de Nicolás Guillén ni ninguno de aquellos que forman parte de los libros escolares por razones
casi siempre ajenas a lo literario. De modo que
el problema no es plantearse el falso dilema
de si Dador y Paradiso eran para una élite que
quedaba expulsada del taller mecánico de un
Regino Pedroso, sino que el nuevo status quo
que decretó el régimen instrumentalizó esa
bastante absurda división. Ahí no era ya posible que cupiera un poeta que “pellizca la tinta
del calamar”.
Hablábamos antes de exuberancia o monumentalidad de sus escritos, pero encontramos también, por ejemplo, en Paradiso:
el yarey, el guarapo, la hoja de malanga, el
cuerpo, el erotismo, el Caribe... ¿Cómo sitúa
esta novela a Cuba ante el panorama de la
narrativa de Hispanoamérica?
Paradiso es la cumbre de la novelística en un
país cuya tradición novelística cubana es mediocre, como si fuera la que corresponde a un
país al que le ha costado mucho “establecerse”. Y es curioso que esa novela cumbre sea
Paradiso, una novela de culto, una novela de
la extrañeza, de degustación lenta, de lectores ciertamente escasos porque la mayoría la
abandona en cuanto da vuelta a las primeras
páginas por la dificultad que entraña.
Habría que decir que es falso que Lezama
no supiera narrar. El primer capítulo de la novela está extraordinariamente bien escrito, así
como la mayoría de los pasajes decisivos de la
trama, como la muerte del Coronel en Fort Barrancas (Florida) donde aparece Oppiano Licario, todo es de una gran belleza. Siempre tengo presente que a una novela ni le sobran ni le
faltan páginas: la novela es esa que lees y es

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buena o mala debido a eso. Paradiso puede ser
un caso aparte: de muy pocos autores podemos hablar de la construcción de un universo,
de la consecución de una cosmogonía basada
más en el lenguaje que, por ejemplo, en el caso
proustiano, en la memoria, aunque haya mucho de ella en el libro.
Durante la presentación de tu libro de ensayos Cuba diluida (Hypermedia, 2021) abordabas esta especie de disolución de la isla
que ocurre con los escritores de la diáspora, pero también con autores como Lezama.
¿Qué representa su escritura para el contexto –no solo literario– sino también político
y social de la Cuba transcurrida en estos 50
años sin Lezama Lima?
Lo mencioné en aquella ocasión a propósito
de ciertas lecturas cubanas que había venido
realizando en las que la noción Cuba se estaba
transformando en otra cosa, algo así como un
cuerpo regido o devorado por el monstruo de
la enfermedad y al margen de, digamos, toda
moral, pero está claro que es apenas una impresión que merecería un mayor desarrollo. La
“disolución” cubana opera mucho en el campo
exiliado y no estoy tan seguro de que Lezama
no lo fuera en la última década de su vida. En
casa hay casi siempre música cubana sonando, pero en cuanto a libros he perdido el nexo
con lo que allá se edita. La gran epopeya de las
comidas y las bebidas se ha diversificado tanto que el quimbombó colinda con el muhammara y el arroz congrí acompaña al ossobuco.
Cuba está ahí, la apuro en casi cada cosa
que me rodea, y la posiblidad del regreso, aunque no me quita el sueño, la imagino en un
escenario futuro donde no quede ni rastro del
rampante despotismo de hoy.

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DATOS DEL AUTOR:
Michael H. Miranda es poeta, ensayista y crítico. Nació en Cuba en 1974.
Estudió Periodismo en la Universidad de Oriente (Santiago de Cuba).
Trabajó en su país de origen como
periodista, guionista de radio, editor
de libros y colaborador de varias de
las principales revistas literarias cubanas, incluyendo algunas del exilio,
desde finales de los años 90 hasta
su salida hacia Estados Unidos en el
2008. Fue cofundador de la revista literaria independiente Bifronte (2005),
censurada por las autoridades, y dirigió otras como Diéresis, Dos Mundos y Cocuyo. En Estados Unidos obtuvo un doctorado por la Texas A&amp;M
University (2016) y trabajó como profesor en la Universidad de Arkansas
en Fayetteville. Reside en Houston,
donde labora como profesor, co-dirige las revistas digitales Parva Forma y Bookish &amp; Company. Algunos
de sus libros publicados son: En país
extraño (poesía, Miami FL, 2014), Asilo en Brazos Valley (poesía, Bokeh
Press, Leiden, Holanda, 2017), Diario
de Olympia Heights (diario, Editorial
Casa Vacía, Richmond VA, 2017), Cuba
diluida (ensayos, Editorial Hypermedia, Miami FL, 2021), Venecia inactual
(libro de viaje, Editorial Casa Vacía,
2022), Hilachas (apuntes, Editorial
Casa Vacía, 2024) y Deserta (poesía,
Bokeh Press, Gainsville FL, 2026).

��interfolia

Inicio y escape de
José Lezama Lima

El primer poemario del escritor José Lezama
Lima, escrito entre 1927 y 1932, permaneció
inédito hasta después de su muerte
Emilio de Armas
La copiosa papelería de José Lezama Lima basta para colmar las más desmesuradas apetencias
de un investigador. Como en uno de sus poemas, «allí se ven, ilustres restos,/ cien cabezas, cornetas, mil funciones/ abren su cielo, su girasol callando»: los manuscritos originales de Paradiso y de Oppiano Licario, en apretada escritura; los poemas de Fragmentos a su imán, copiados a
doble página en una libreta estrecha y larga, donde el poeta ha querido recordar el nombre de
un amigo; los borradores de sus ensayos; sus apuntes llenos de sorpresas; un millar de cartas,
firmadas muchas de ellas por descollantes figuras de las letras en nuestro siglo. Todo un momento de la cultura cubana está en esos papeles, entre los cuales fueron guardadas las «Poesías
de su autor José Lezama» —o de José Andrés Lezama, como se lee en alguna página—, testimonio inapreciable de la formación literaria del escritor, cuando todavía éste no había escogido
su mejor nombre. Dichos textos, cuya esmerada letra hace pensar en los verdaderos originales
—seguramente destruidos—, se encuentran en una libreta rayada, con tapas de color rojo oscuro. En la primera página aparece el año inicial: 1927, seguido de un breve guion junto al cual se
yergue un signo interrogante. La última fecha anotada en el cuaderno es junio de 1932, aunque
hay después varios borradores y apuntes, en prosa y en verso, que permiten suponer momentos ulteriores. En cualquier caso, la libreta de «Compositions» —según prometen las modestas
letras encerradas en un rectángulo de motivos vegetales que adornan la portada— contiene,
como parte principal, el primer libro de un joven poeta: Inicio y escape, título que agrupa veintiún poemas designados en un índice, en la penúltima hoja del manuscrito. Este fue numerado
en sus hojas impares, desde la «1» hasta la «43», y en el resto -que constituye poco más de la mitad del volumen— aparecen borradores fragmentarios de poemas en verso y en prosa; apuntes
y notas; un texto, posiblemente inconcluso, cuyo título remite a la futura plenitud: «Noche insular»; una décima para Juan Ramón Jiménez, tres veces escrita y abandonada; y un largo poema
en torno a la bahía de La Habana, al pie del cual José Andrés Lezama, aparentemente satisfecho,
consignó su nombre y la fecha de composición.
Una breve y afortunada visita a la papelería del escritor, me ha permitido conocer y transcribir
este cuaderno, cuya lectura nos acerca a la adolescencia del poeta. No estamos aquí ante la
voz definitivamente propia, alcanzada ya en Muerte de Narciso y Enemigo rumor, publicados,
respectivamente, en 1937 y 1941, sino en medio de la búsqueda que conduciría al encuentro de
esa voz, que por momentos se escucha en los versos de Inicio y escape, entre las inevitables
ráfagas de vanguardismo y poesía «pura», lunas tan «luneras» como las de García Lorca y, bajo
ellas, algún que otro bostezo de trasnochado intimismo, de todo lo cual escapan, en sus mejores

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momentos, estos poemas. Pero, como el propio Lezama apunta en su libreta refiriéndose a Valéry,
«clásico es el escritor que lleva un crítico consigo y que lo asocia íntimamente a sus trabajos».
Y Lezama, en este sentido, quiso ser un clásico; es decir, entregó Inicio y escape al crítico
que llevaba consigo, y éste condenó el libro a permanecer ignorado en un rincón de la casa de
Trocadero 162.
Hoy, sin embargo, Inicio y escape se une a la Poesía completa de su autor, para ocupar dentro
de ella, en compañía de otros textos iniciales igualmente abandonados, el sitio que le corresponde: el de los orígenes.

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Emilio de Armas (Camagüey, Cuba, 1946) se graduó de Licenciado en Lengua y Literatura Española en 1972 por la Universidad de La Habana. Su primer libro de poesía,
«La extraña fiesta», fue premiado por dicha universidad en 1979 y editado en 1981.
Seguidamente publicó «Reclamos y presencias» (1983), «La frente bajo el sol» (1988)
y «Junto al álamo de los sinsontes» (Premio Casa de las Américas, 1988). Después
de residir en Argentina, se estableció en los Estados Unidos, donde cursó un doctorado en Lengua Española en la Universidad Internacional de la Florida. Ha publicado «Blanco sobre blanco» (1993), «Sólo ardiendo» (1995), «Sobre la brevedad de
la ceniza» (2005), que recibió el premio de poesía «Eugenio Florit», convocado en
Miami en 2002, y «Con la fidelidad del peregrino» (2014). Ha trabajado como editor,
traductor, periodista y profesor de español y de inglés. Prologó la edición 1992 de
poesía de José Lezama Lima con la editorial Cátedra, de España; y, en colaboración
con el escritor cubano Alberto Lauro Pino, nos comparte el presente texto, escrito
tras encontrar el cuaderno con los poemas de adolescencia que, en vida, Lezama
nunca publicó.

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Imaginar el pasado, recordar el futuro:

A cuarenta años de La edad
del tiempo (1985-2012) y la
búsqueda de la novela total
Carlos Rutilo
La novela hace caer la máscara de la epopeya y le impone las marcas del tiempo,
de la renovación, de la crítica, de la duda.
Carlos Fuentes

El novelista no demuestra ni cuenta: recrea un mundo.
Octavio Paz

La edad del tiempo
2025 fue un año en el que conmemoramos las
primeras apariciones de ciertas obras que terminaron marcando el rumbo de la literatura
escrita en lengua española, en especial la que
terminó definiendo y mostrando el amplio
abanico de narraciones que se gestaron en la
literatura mexicana de la segunda mitad del
siglo XX: 70 años de Pedro Páramo (Fondo de
Cultura Económica, 1955), de Juan Rulfo (19171986); 60 años de Farebeuf (Joaquín Mortiz,
1965), de Salvador Elizondo (1932-2006); y los
50 años de Terra Nostra (Joaquín Mortiz, 1975),
de Carlos Fuentes (1928-2012). Dentro de todos

estos aniversarios, mi atención recae en un
proyecto que no pudo ser terminado, pero que
fue varias veces anunciado, publicado por primera ocasión en la novela Gringo viejo (Fondo
de Cultura Económica, 1985), modificado a lo
largo de las décadas mientras su autor permanecía activo en el mundo terrenal: La edad del
tiempo (1985-2012).1
Dicho título apareció en la novela de mediados de los 80 a manera de listado que abarcaba y/o clasificaba gran parte de las obras
que, hasta ese entonces, el autor de La región
más transparente (1958) y La muerte de Artemio Cruz (1962) había publicado, junto con títulos nunca antes mencionados, más que en

1 De los títulos que aparecen listados solo 28 (entre novela y volúmenes de cuentos) fueron publicados, quedando seis permanecen inéditos, excepto Aquiles o el guerrillero y el asesino, el cual aparecerá en 2016: La novia muerta, El baile del centenario, Emiliano en Chinameca,
El camino de Texas, Aquiles o el guerrillero y el asesino, y Prometeo o el precio de la libertad. Además, cabe mencionar que dos libros de
cuentos fueron excluidos dentro de la “versión final” de este enorme proyecto narrativo: Agua quemada (1981) e Inquieta compañía (2004);
el primero sí llegó a aparecer en las primeras versiones de La edad del tiempo, hasta principios de los años 2000; el segundo jamás ha sido
incluido, aunque podría tener lugar en el capítulo 10: Los días enmascarados, pues ahí es donde se concentran la mayoría de volúmenes de
cuentos y/o novelas breves que tienden hacia lo fantástico.

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algunas entrevistas hechas al escritor durante
los 80 y 90,2 como si en su conjunto estuviese contando una misma historia que entraba
en constante movimiento sin importar el orden cronológico de sus primeras apariciones.
Pero esto no quiere decir que antes de La edad
del tiempo Carlos Fuentes no haya pensado en
el concepto de la novela total, o quizá en una
narrativa en general donde se pudiese abarcar todo, pues tan solo en su primer libro, Los
días enmascarados (Los presentes, 1954), ya
sería un muestrario de los temas con los que
trabajaría a lo largo de toda su trayectoria literaria: la búsqueda de una identidad nacional
a través del lenguaje, la sátira y crítica de los
conflictos políticos de su tiempo, la tradición y
coexistencia de lo fantástico a través del mito
prehispánico y de otras culturas, y la indagación de la historia que se mira constantemente

ante un espejo fragmentado y deformado por
el tiempo, entre otros más (sin dejar de lado el
diálogo constante con la literatura misma).
Después, con la publicación de La región
más transparente en 1958, cimentará las bases
para que sus temas y personajes sigan apareciendo en futuros proyectos, como es el caso
de Jaime Ceballos, quien es presentado en la
novela como un prototipo de la nueva burguesía mexicana en constante ascenso hacia el
poder, pero no veríamos sus orígenes hasta en
la novela Las buenas conciencias (FCE, 1959), en
cuya primera edición ya muestra un listado y
orden similar al que aparecerán años después
en La edad del tiempo:
Los Nuevos3
1. Las buenas conciencias
2. La patria de nadie
3. Guadalupe Villegas
4. Los grandes intereses
Dicho listado sería una muestra de lo que
más adelante será La edad del tiempo, pues la
forma en que parecen estar acomodados nos
revela cuáles pudieron haber sido las intenciones principales del entonces joven novelista;
mas no aparecería tres años después en Aura
(Ediciones Era, 1962) y La muerte de Artemio
Cruz (FCE, 1962); tampoco lo harían en Cantar
de ciegos (Joaquín Mortiz, 1964), Zona sagrada (Siglo XXI Editores, 1967),4 Cambio de piel
(Joaquín Mortiz, 1967) y Cumpleaños (Joaquín
Mortiz, 1969). ¿Qué fue del listado propuesto
en 1959? ¿Qué nos quiso decir Fuentes al enumerar Las buenas conciencias como el principio de una saga contada en cuatro obras, de
las cuales tres permanecen inéditas? Las pre-

2 Jorge F. Hernández, Carlos Fuentes: Territorios del tiempo/Antología de entrevistas (Fondo de Cultura Económica, 1999).
3 En el texto de la solapa de la primera edición se dice lo siguiente del listado: “En esta novela, primera de un ciclo que llevará como título
original Los nuevos, Carlos Fuentes ahonda la exploración de la vida de México que parece constituir su programa de novelista. Ya en La región más transparente –título no exento de ironía-, intentó una exposición al fresco de la vida de la ciudad de México en la que esa supuesta
transparencia aparece enturbiada por un hervidero de contradicciones.”
4 Este título sería el que más veces estaría relacionada con Las buenas conciencias, bajo el capítulo de “Dos educaciones”.

32

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guntas quedan en el aire, las respuestas quizá el propio Fuentes las haya extraído de sus
novelas, de la forma de ir hilando las tramas e
historias de cada uno de sus personajes a través del tiempo que transcurre dentro de ellas,
en la mirada de quien narre ese preciso instante.5 Será hasta la publicación de Terra Nostra donde pareciera que todo lo que Fuentes
quiso contar se concentrara en una misma novela, recuperando tramas o complementándose con el universo narrativo de otras historias
y estructuras, como Aura, donde el tiempo es
a la vez muchos tiempos que se miran entre sí
y la historia se puede reimaginar en la medida
en que los espacios y los archivos lo permitan.
Aunque Fuentes no da una lista que acompañe a la primera publicación de Terra Nostra,
sí intenta cerrar los cabos sueltos que había dejado desde Los días enmascarados (1954) hasta
Cumpleaños (1969); pero también abre nuevas
interrogantes y nuevas posibilidades de contar historias sin tener que cerrar el círculo en
que orbitan y dialogan, recreando la memoria
del pasado mientras se recuerda el futuro. La
obra de Fuentes es una pregunta constante del
hombre contra el hombre y ante el tiempo, y
al concepto mismo de novela, la cual es capaz
de dialogar con otras tradiciones y de renovarse a sí misma al incorporar nuevas técnicas o
géneros tan distintos entre sí como la poesía,
el teatro, el ensayo, la historia y la crónica; además de tener grandes modelos en otros proyectos de enorme calibre de la literatura universal: la Divina comedia de Dante, La comedia
humana de Balzac, En busca del tiempo perdido
de Proust

círculos del tiempo (1993),6 y con él la primera
modificación de varias del listado que conforma La edad del tiempo, intentó publicar en varios volúmenes el proyecto narrativo de Carlos
Fuentes, reagrupando su obra de acuerdo con
la tercera versión del listado:

En 1994 la editorial Alfaguara, misma que
un año atrás había publicado El naranjo, o los

El mal del tiempo
Volumen 1
1. Aura
2. Cumpleaños
3. Una familia lejana

5 Un par de ejemplos se encuentran en La muerte de Artemio Cruz y en Cambio de piel: en la primera nos encontramos todavía con un joven Jaime Ceballos en conversaciones con Artemio Cruz, simbolizando el cambio de generación dentro de las élites del país; en la segunda
ya se encuentra instalado en la nueva élite mexicana: “Vi pasar frente a mí a algunas personas conocidas, de esas que ocupan las páginas
de sociales de los periódicos, ofrecen tés, reciben showers o aparecen en un velero en Acapulco. Jaime Ceballos y su esposa la hija del
banquero Régules, que fueron los que seleccionaron los discos y apagaron las luces para bailar… Nuestro anfitrión, Reynaldo Padilla, el
heredero de los negocios de Artemio Cruz, ¿recuerdas?, cuando el viejo aquel murió hace seis o siete años y los periódicos sólo hablaron
de él durante quince días o un mes, ¿recuerdas cómo nos reímos leyendo esos elogios postmortem? Cualquiera hubiera dicho que aquel
viejito millonario era un héroe de la nación y una figura mundial”, Cambio de piel, Joaquín Mortiz, 1967, págs. 242-243.
6 En ediciones posteriores el título sería modificado a El naranjo.

33

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Volumen 2
1. Constancia y otras novelas para
vírgenes
La siguiente y última entrega en este formato,
fue el séptimo capítulo de la entonces última
versión de La edad del tiempo:
Dos educaciones
1. Las buenas conciencias
2. Zona sagrada

lector quien le da presencia a una novela en el acto mismo de la lectura. La
escritura de un libro es finita, su lectura puede ser infinita. Y en la lectura se
cumplen en verdad las premisas de La
edad del tiempo: todo sucede hoy, el
pasado es la memoria hoy, el futuro es
el deseo hoy. Tres momentos poéticos
podrían, así, presidir esta obra. Uno es
de Blake: La eternidad está enamorada de las obras del tiempo. Otro el de
Quevedo: Sólo lo fugitivo permanece y
dura. Pero el pensamiento que lo corona todo es, quizás, este de Platón:
Cuando la eternidad se mueve, la llamamos tiempo.8

Tanto el primer volumen que conforma El mal
del tiempo como el correspondiente a Dos educaciones incluía una nota7 en la que el propio
Fuentes cuenta los orígenes e intenciones de Sin embargo, tales volúmenes quedarían solamente en tres tomos, y la editorial optaría por
su proyecto narrativo:
seguir mostrando cada una de las modificaA partir de 1981, le concedí al conjun- ciones, los cuales Fuentes seguiría realizando
to de mis obras narrativas el derecho hasta el 2012, dentro de sus libros individuales
de organizarse, como ellas me lo re- dedicados a la narrativa y al ensayo.9 Cuando
clamaban, en un solo ciclo de acentos se publicó de manera póstuma la novela Aquidiversos, espirales, círculos y retornos. les o el guerrillero y el asesino en 2016, en coeEl tiempo se impuso como eje de esta dición entre el Fondo de Cultura Económica y
tierra de ficciones; el lenguaje, como Alfaguara, La edad del tiempo no apareció en
sus polos. Del combate entre tempora- ninguna parte del libro, siendo que dicha obra
lidad sucesiva y lenguajes rebeldes, a mantenía una fuerte resonancia con Diana o la
la mera linealidad, nace un posible or- cazadora solitaria (1994) y La voluntad y la fordenamiento de estas novelas. Del que tuna (2008), al compartir temas e inquietudes
opone la naturaleza discreta y sucesi- políticas latinoamericanas contemporáneas, y
va de las palabras a la imaginación del a ciertos personajes que transitaban entre una
tiempo, otra. De allí que el orden, y has- novela a la otra, como son los casos del padre
ta los títulos de estas narraciones, sean Filopáter o del narrador-personaje y alter ego
provisionales, mutantes y, aun, nona- del propio Fuentes, por poner algunos ejemtos. El desplazamiento, físico o psíqui- plos. Esta omisión llama la atención porque el
co, es el primer movimiento de la lite- crítico y ensayista Julio Ortega fue el encargaratura. Pero ésta, si es fiel a sí misma, do de reconstruir dicha novela a partir de los
no sólo se dirige hacia un futuro nove- distintos manuscritos, notas y fichas que Cardoso. Descubre, también, la novedad los Fuentes había dejado archivadas; además
del pasado. Y, en última instancia, es el de haber sido el encargado de reacomodar y

7 Además de un dossier con la génesis de cada una de las obras recopiladas y notas críticas o cartas de otros autores sobre las obras seleccionadas.
8 Carlos Fuentes, nota de La edad del tiempo en El mal del tiempo. Volumen 1 (Alfaguara, 1994), pág. 9.
9 Las cuales comenzaron a aparecer en la segunda solapa de cada libro publicado por Alfaguara.

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reunir las obras completas del escritor mexicano para el Fondo de Cultura Económica.10
Aunque en el prólogo sí menciona el lugar que
le corresponde dentro de La edad del tiempo
y a la temática que pertenece,11 no deja de ser
una omisión resaltable al tomar en cuenta la
apuesta de Fuentes por una lectura crítica de
su obra.
No obstante, es cierto que el concepto mismo de La edad del tiempo resulta ser un proyecto arriesgado, tomando en cuenta que
existen obras del propio autor que no se pueden comprender del todo sin antes estar enterados del universo o tiempo narrativo en el
que se mueven o aparentan pertenecer para
comprenderlas en su totalidad, como es el
caso de La voluntad y la fortuna, novela que
concentra y reúne a gran parte de los personajes y temáticas fuentianas, pero sin cerrarlas

del todo en ella misma, dando espacio a una
posible continuación en otros títulos posibles:
los finales abiertos tienden a nunca cerrar los
círculos y dar vueltas en forma de espiral. Por
lo tanto, queda como una cabeza flotante, tal y
como su narrador-personaje, faltándole el resto del cuerpo para dimensionar la importancia
de su presencia dentro de la narrativa de Carlos Fuentes.
Obras como La región más transparente,
Aura y La muerte de Artemio Cruz ya tienen un
lugar importante tanto en la literatura escrita
en lengua española como en el panorama
nacional, mientras Cambio de piel y Terra Nostra
tienen sus respectivos lectores, dejándonos
ver versiones más ambiciosas, pues el
mexicano, hasta el final de sus días, no dejó de
experimentar con la narrativa, en especial con
la novela.

10 Desde el 2007 Julio Ortega fue el editor de las Obras reunidas de Carlos Fuentes, publicadas en el Fondo de Cultura Económica, donde
decidió reagrupar las obras del escritor mexicano de una manera distinta a lo propuesto por La edad del tiempo, pero quedando también
como un proyecto inconcluso desde el año 2016, publicando tan solo seis tomos: Tomo I. Fundaciones mexicanas: La muerte de Artemio
Cruz/Los años con Laura Díaz (2007); Tomo II. Capital mexicana: La región más transparente/Agua quemada (2007); Tomo III. Imaginaciones mexicanas: Aura/Cumpleaños/Constancia y otras novelas para vírgenes/Instinto de Inez/Inquieta compañía (2008); Tomo IV. Fronteras mexicanas: Una familia lejana/Gringo viejo/La campaña/La frontera de cristal (2012); Tomo V. Fabulaciones transatlánticas: Cristóbal
Nonato/Zona sagrada/El naranjo (2012); Tomo VI: Terra Nostra (2016).
11 “En el archivo de Aquiles (que he manejado para esta edición gracias a Silvia Lemus de Fuentes), en una página fechada en 2003, Fuentes advierte que estas tres novelas son crónicas porque ‘(me) limito al testimonio de sucesos contemporáneos que me han tocado de cerca’. La primera está dedicada a las ‘ilusiones y desilusiones de los 60s’. La segunda, a un estudiante de Chiloé que sufrió ‘tortura y muerte’
cuando el golpe de estado de Pinochet. Y la tercera está dedicada a ‘mi relación con Colombia’, y parte de ‘un dramático episodio violento’,
la historia de Carlos Pizarro Leogómez (1951-1990), jefe guerrillero del M-19, quien abandonó las armas, se propuso como candidato a la
presidencia de la república y fue asesinado por un joven sicario a bordo de un vuelo de Avianca el 26 de abril de 1990”, Julio Ortega, “Entre
la crónica y la ficción” en Aquiles o el guerrillero y el asesino (FCE/Alfaguara, 2016). Pág. 13.

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desplegará ante nuestros ojos su interrogación, siempre la misma y siempre distinta. Se
pregunta ¿qué es la novela y qué significa escribir novela? Y la novela le responde con otra
pregunta: ¿Qué son los hombres, esas criatuLa novela comparte la generosidad de ser un
ras que sólo alcanzan plena realidad cuando
género literario bastante flexible ante los camse transforman en imágenes?”13
bios que el espíritu de nuestros tiempos necesite manifestar para poder contar algo, su
La imagen que Carlos Fuentes construye
propia visión de reescribir o re-imaginar al con su proyecto narrativo sin lugar a dudas
tiempo como al mundo, al recuerdo de un río está vinculada a un enorme mural, tal como
o de alguna ola en constante movimiento, nos lo propone la académica Georgina García
permite estar atentos a las novedades que se Gutiérrez Vélez en su ensayo “El mural infinito
presentan donde quiera que se escriba, en la de Carlos Fuentes. La edad del tiempo”,14 donde
lengua que sea. Su sola presencia es una ima- todos sus personajes, historias, culturas
gen única e irrepetible, cargada de cautivado- e inquietudes conviven al mismo tiempo
ras promesas y de renovación constante del mientras interrogan al mundo como quien se
lenguaje mismo; pero siempre acompañada mira ante un espejo deformado y fragmentado
de una tradición que la respalda y la sostiene, por una máscara transparente cargada de
con la mirada puesta hacia el futuro horizonte. poderosas palabras: ¿qué es el tiempo dentro
Su estructura es moldeable y es raro que per- de la narrativa?, o, ¿qué es el hombre dentro
manezca estática por tanto tiempo, quizá la de la narrativa del tiempo?, y, ¿por qué darle
imagen del caracol que Octavio Paz (1914-1998) una edad al tiempo? Pienso en la estructura
construye en El arco y la lira (Fondo de Cultura de La muerte de Artemio Cruz, donde todos
Económica, 1956) para referirse al poema, tam- los tiempos se involucran, se fragmentan
bién sea aplicable para la narrativa de largo y se mezclan con la primera, segunda y
aliento;12 sobre todo en obras de gran calibre tercera persona; al final, más que la imagen
como la de Carlos Fuentes, pues en ninguna del exrevolucionario corrupto, termina por
de sus novelas se repiten las estructuras que entregarnos un encuentro valioso y crítico de la
tanto caracterizan a cada una de ellas; por más historia de México y de América Latina a través
que compartan el tema, estas se distinguen por de la vida y muerte de su personaje principal.
sí solas y se aprovechan de la generosidad de Una imagen fragmentada y deformada por
la narrativa para poder compartir, o poner en el tiempo, pero necesaria para imaginar el
tensión, conflictos que rara vez nos dejan en pasado y recordar el futuro, como si la idea del
la orilla de la indiferencia: la vida, la soledad, la tiempo consistiese en prestar atención a los
muerte, el hombre ante el tiempo, el mundo y ecos de un caracol que aguarda la tradición del
sus semejantes, o ante un destino oculto y tra- mundo o el de la serpiente emplumada que va
zado en las paredes de algún milenario labe- mordiéndose la cola hasta volver a empezar
rinto, etcétera. El propio Paz, al hablar del autor el ciclo, y nosotros como lectores nos vemos
de La cabeza de la hidra (Joaquín Mortiz, 1978),
se referirá de la siguiente manera: “Fuentes

La novela como
territorio poético

12 “El poema es un caracol en donde resuena la música del mundo y metros y rimas no son sino correspondencias, ecos, de la armonía
universal.” (pág. 13).
13 Octavio Paz, “Presentación” en Palabras iniciales. Discurso de ingreso de Carlos Fuentes (El Colegio Nacional, 2013).
14 Georgina García Gutiérrez Vélez, “El mural infinito de Carlos Fuentes. La edad del tiempo”: “‘La edad del tiempo’ rompe con los dictados
de la cronología –de la medida humana del tiempo- por tener otro ordenamiento de las obras, pues no considera el orden de su aparición.
Observado desde el punto de vista de la preocupación de Fuentes por el tiempo, de su lucha para enfrentarse a su amenaza, el mural extenso no es sino el tiempo en todas sus manifestaciones, atrapado por el arte literario en el tejido complejo de cada novela.” En Revista de
la Universidad, Nueva Época, Número 151, septiembre 2016, Universidad Nacional Autónoma de México, págs. 66-75.

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obligados a renovar la lectura mirando a través
de algún espejo enterrado.
Se puede decir que hay dos formas de leer
toda la obra narrativa de Carlos Fuentes: la primera sería hacerlo de manera lineal y cronológica, de acuerdo con el orden de apariciones
de cada uno de sus libros de cuentos y novelas, es decir: desde Los días enmascarados
hasta Federico en su balcón (Alfaguara, 2012); la
segunda sería seguir el listado que aparece en
la última versión de La edad del tiempo, el cual
acompaña a la novela Federico en su balcón,
con el riesgo de tener una lectura incompleta
(un mural incompleto) por la ausencia de varios títulos que no alcanzaron a materializarse;
pero también puede existir una tercera forma,
en la que el lector mismo sea quien decida y
juegue con las estructuras de cada obra, y renueve cada narración en el acto mismo de la
lectura y relectura, sin importarle ni el peso ni
la distancia del tiempo entre cada una de ellas:
hallándose en el espejo de la imaginación,
donde otros encuentran un poema en blanco.

Referencias:
Barrera Enderle, Víctor. “Increíble el primer novelista que
soñó con la novela total.” El Ventanillo: Suplemento Cultural de Interfolia. Revista de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, elventanillo.uanl.mx/
expediciones-barbaras/increible-el-primer-novelista-que-sono-con-la-novela-total
Fuentes, Carlos. Las buenas conciencias. Fondo de
Cultura Económica, 1959.
---. Cambio de piel. Fondo de Cultura Económica, 1967.
---. Gringo viejo. Fondo de Cultura Económica, 1985.
---. El naranjo, o los círculos del tiempo. Alfaguara, 1993.
---. Diana o la cazadora solitaria. Alfaguara, 1994.
---. “La edad del tiempo.” El mal del tiempo. Alfaguara,
1994.
---. Instinto de Inez. Alfaguara, 2001.
---. La voluntad y la fortuna. Alfaguara, 2008.
---. Federico en su balcón. Alfaguara, 2012.
---. Carlos Fuentes: territorios del tiempo/Antología de
entrevistas. Compilación e introducción de Jorge F.
Hernández. Fondo de Cultura Económica, 1999.
García Gutiérrez Vélez, Georgina. “El mural infinito de
Carlos Fuentes: La edad del tiempo.” Revista de la
Universidad de México, nueva época, núm. 151, septiembre de 2016, pp. 66-75.
Ortega, Julio. Prólogo. Aquiles o el guerrillero y el asesino, de Carlos Fuentes. Fondo de Cultura Económica
/ Alfaguara, 2016.
Paz, Octavio. El arco y la lira. 21.ª reimpr., Fondo de Cultura Económica, 2014.
---. “Presentación.” Palabras iniciales, de Carlos Fuentes. El Colegio Nacional, 2013.
Sánchez Prado, Ignacio. “Tres notas en la estela de Carlos Fuentes.” Tierra Adentro, núm. 176, junio-julio de
2012.
Williams, Raymond Leslie. Los escritos de Carlos Fuentes. Traducido por Marco Antonio Pulido Rull. Fondo
de Cultura Económica, 1998.

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LA OBRA NARRATIVA DE CARLOS FUENTES:
LA EDAD DEL TIEMPO (1985-1987)
I. EL MAL DEL TIEMPO

X. EL TIEMPO POLÍTICO

1. Aura

1. La cabeza de la hidra

2. Cumpleaños

2. El rey de México,

3. Una familia lejana

o El que se mueva no sale en la foto

II. TERRA NOSTRA
(Tiempo de fundaciones)

XI. CAMBIO DE PIEL
XII. CRISTÓBAL NONATO

III. EL TIEMPO ROMÁNTICO
1. La campaña
2. La novia muerta
3. El baile del Centenario
IV. EL TIEMPO REVOLUCIONARIO
1. Gringo viejo
2. Emiliano en Chinameca
V. LA REGIÓN MÁS TRANSPARENTE
VI. LA MUERTE DE ARTEMIO CRUZ
VII. LOS AÑOS CON LAURA DÍAZ
VIII. DOS EDUCACIONES
1. Las buenas conciencias
2. Zona sagrada
IX. LOS DÍAS ENMASCARADOS
1. Los días enmascarados
2. Cantar de ciegos
3. Agua quemada
4. Constancia

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LA EDAD DEL TIEMPO (2012)
I. EL MAL DEL TIEMPO

4. Carolina Grau
XI. FRONTERAS DEL TIEMPO

1. Aura
2. Cumpleaños

1. Cantar de ciegos

3. Una familia lejana

2. La frontera de cristal

II. TIEMPO DE FUNDACIONES

3. Todas las familias felices
XII. EL TIEMPO POLÍTICO

1. Terra Nostra
2. El naranjo

1. La cabeza de la hidra

III. EL TIEMPO ROMÁNTICO

2. La silla del Águila

1. La campaña

3. El camino de Texas

2. La novia muerta

4. Adán en Edén
XIII. CAMBIO DE PIEL

3. El baile del Centenario
IV. EL TIEMPO REVOLUCIONARIO

XIV. CRISTÓBAL NONATO
XV. CRÓNICAS DE NUESTRO TIEMPO

1. Gringo viejo
2. Emiliano en Chinameca

1. Diana o la cazadora solitaria

V. LA REGIÓN MÁS TRANSPARENTE

2. Aquiles o el guerrillero y el asesino

VI. LA MUERTE DE ARTEMIO CRUZ

3. Prometeo o el precio de la libertad

VII. LOS AÑOS CON LAURA DÍAZ

XVI. FEDERICO EN SU BALCÓN

VIII. LA VOLUNTAD Y LA FORTUNA
IX. DOS EDUCACIONES
1. Las buenas conciencias
2. Zona sagrada
X. LOS DÍAS ENMASCARADOS
1. Los días enmascarados
2. Constancia
3. Instinto de Inez

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�e l oro de l o s t ig r e s

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Curiosidades del ingenio poético
Los cinquains de Adelaide Crapsey
Eduardo Zambrano

Dentro de la revalorada tradición poética que se sustenta en la brevedad, están los cinquains, una de esas
inventivas y formatos que enraizaron y que aún se celebran en una cultura, en este caso en la literatura
norteamericana, pero que no terminaron de trascender en otros horizontes.
A principios del siglo pasado la poeta Adelaide Crapsey (1878-1914), inspirada en la forma tradicional
poética japonesa (el tanka), comenzó a escribir poemas de cinco versos que seguían una secuencia muy
específica. Esta forma poética pronto pasó a conocerse como “cinquain estadounidense” (aunque a veces
también se la denomina “cinquain crapseiano”, en honor a su creadora).
La estructura o el armado del cinquain se basa en cinco líneas sin rima, mismas que se definen por el
número de sílabas de cada verso: el primero tiene dos sílabas, el segundo cuatro, el tercero seis, el cuarto
ocho y el quinto dos (2-4-6-8-2). En todas las traducciones que ofrezco a continuación, dejo de lado el rigor de la métrica, pero intento conservar el formato de los cinco versos que van creciendo en el número
de sílabas, para cerrar con la contundencia y la brevedad del último verso:
NOVEMBER NIGHT
Listen…
With faint dry sound,
Like steps of passing ghosts,
The leaves, frost-crisp’d, break from the trees
And fall.
NOCHE DE NOVIEMBRE
Escucha…
Apenas un susurro perceptible
como los pasos de fantasmas que pasan,
las hojas, crujen heladas desde los árboles
y caen.
RELEASE
With swift
Great sweep of her

�interfolia
Magnificent arm my pain
Clanged back the doors that shut my soul
From life.
LIBERACIÓN
De súbito
en un gran movimiento
el glorioso brazo de mi dolor
abrió de golpe las puertas que cerraban mi alma
a la vida.
La corta y trunca trayectoria de Adelaide Crapsey, quien muere a los 36 años, dejó una secuela de
críticas marcada por los contrastes; entre el sensible reconocimiento y el descrédito (ignorada
en muchas antologías), la poeta permanece ahora visible por su obsesión y su ingenio poético.
De la página Poetry Foundation entresaco algunos comentarios relevantes: “Crapsey publicó en 1915 un pequeño cuaderno titulado Verse, el cual contenía unos 63 poemas, todos privilegiando la brevedad. Dos colecciones posteriores y más completas fueron editadas por un
colega del Smith College, y publicadas con el mismo título en 1922 y 1934 respectivamente”. Un
crítico de Independent escribió: “A su genuina habilidad poética, la señorita Crapsey añadió un
considerable conocimiento técnico de la métrica. En la forma de verso que ella inventó y llamó
cinquain ha hecho algunos de sus mejores trabajos: ideas claras y bien enfocadas, impresiones
individuales grabadas en unas pocas líneas de alto significado”. Otro crítico calificó los poemas
de “joyas maravillosamente cinceladas”.
BLUE HYACINTHS
In your
Curled petals what ghosts
Of blue headlands and seas,
What perfumed immortal breath sighing
Of Greece.
JACINTOS AZULES
Qué espíritus
en tus enrizados pétalos,
con aliento eterno perfuman
los mares azules y las colinas de Grecia,
suspirando.
En contraste al entusiasmo de estos comentarios, Susan Sutton Smith en el Dictionary of Literary
Biography, consideraba algunos de sus versos “meros subproductos” de sus estudios sobre métrica. De hecho, además de su poesía, Crapsey también hizo un cuidadoso y detallado estudio
(reconocible por la crítica), investigando sobre la métrica inglesa.

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A causa de una prolongada enfermedad, el trabajo de Crapsey apuntó principalmente a su
dura batalla con la vida; el tema de la muerte adquirió entonces un significado más importante
de lo habitual para una joven poeta que sabía tener ‘los días contados’:
YOUTH
But me
They cannot touch,
Old Age and death…the strange
And ignominious end of old
Dead folk!
JUVENTUD
A mí
no me ha de tocar
morir envejeciendo… esa extraña
ignominia de gente vieja que son aun en vida
gente muerta.
TRIAD
These be
Three silent things:
The falling snow…the hour
Before the dawn…the mouth of one
Just dead.
TRIADA
Son
tres formas de silencio:
la nieve que cae… la hora antes
del amanecer… la boca de alguien que
acaba de morir.
Adelaide Crapsey muere el 8 de octubre de 1914 en Rochester, Nueva York (fue oriunda de
Brooklyn), y tras su fallecimiento se despertaron apuntes y notas, que ahora mismo utilizo para
rendirle este pequeño homenaje:
La emotividad de Crapsey era verdadera y conmovedora, su arte exigente, su espíritu
el de una artista. Debería ser considerada y apreciada con interés genuino como poeta.
(New Republic, dentro del contexto de una reseña a su reedición de Verse en 1916)

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Termino con otras tres versiones y visiones nocturnas de estas curiosidades poéticas, unos cinquains que (a todas luces) trascienden el juego y su inventiva, para dejarnos a las puertas del
arte literario:
FATE DEFIED
As it
Were tissue of silver
I’ll wear, O fate, thy grey,
And go mistily radiant, clad
Like the moon.
DESAFIANDO AL DESTINO
Vestiré
como argentino tisú
oh destino, tus sombras grises,
e iré radiante entre la niebla, tal va
la luna.
THE WARNING
Just now,
Out of the strange
Still dusk…as strange, as still…
A white moth flew. Why am I grown
So cold?
LA ADVERTENCIA
Justo ahora,
más allá del extraño y quieto
anochecer… tan extraño, tan quieto…
voló una palomilla blanca. ¿Por qué me he vuelto
tan lejana?
NIGHT WINDS
The old
Old winds that blew
When chaos was, what do
They tell the clattered trees that I
Should weep?

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�interfolia
VIENTOS NOCTURNOS
Inmemoriales,
los vientos inmemoriales
que todo lo agitaban desde el caos,
¿qué le dicen ahora con tal estrépito a los árboles?
¿Debo llorar?

44

�e l de s l i n de

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Apuntes en torno al poema
en prosa moderno
Manuel Parra Aguilar1

Resumen: La dificultad para delimitar el poema en prosa como forma literaria autónoma —diferenciada
de la prosa poética, el microrrelato y otros géneros fronterizos— constituye el problema central de este
ensayo teórico. El corpus comprende textos fundacionales y contemporáneos del género, con especial
atención a Los pequeños poemas en prosa de Charles Baudelaire como punto de origen del poema en prosa
moderno, junto a ejemplos de Vicente Huidobro, Julio Torri, Octavio Paz y Daniel Bencomo. El estudio
dialoga con las propuestas de Suzanne Bernard, Margueritte Murphy, Jeremy Noel-Tod, Paul Hetherington
y Cassandra Artherton en el ámbito anglosajón, y con los aportes de Helena Beristáin y Octavio Paz en
lengua española. A partir de ese recorrido crítico, el trabajo propone una definición operativa: el poema
en prosa pertenece al género lírico, se apropia de elementos narrativos sin cederles la primacía, y define
su singularidad mediante la tensión del signo lingüístico —símbolos, juegos verbales y acumulación
semántica— en oraciones que avanzan sin ruptura sintáctica hacia el margen de la hoja, lo que lo distingue
tanto de la prosa narrativa como de la prosa poética.
Palabras clave: hibridez genérica, Baudelaire, teoría del género lírico, prosa poética, autonomía poética

Partiré de cuatro ideas de una carta de Charles Baudelaire dirigida al novelista
Arsène Houssaye y publicada en el periódico La presse en 1862. Esta carta (incluida en varias ediciones de Los pequeños poemas en prosa) es significativa, pues
en ella encontramos los orígenes de lo que caracterizará a este tipo de escritura
en su modernidad: 1) la autonomía (“todo es en ella pies y cabeza”, “podemos cortar por donde queramos”); 2) las relaciones intertextuales (el libro de Bertrand,
las menciones a los grabados y al arte plástico con la escuela flamenca de pintura); 3) la intención explícita de hacer poemas en prosa y no otra manifestación
literaria (“se me ocurrió intentar algo parecido”); 4) el resaltar los acontecimientos de la época (“una vida moderna y más abstracta”, además de las frecuentes
visitas a las enormes ciudades) con una forma de ruptura de lo que se entendía
por poesía, si pensamos en la poesía con cierta estructura métrica, por ejemplo
el verso alejandrino.
Ahora bien, ¿qué entendemos por poesía en prosa? Definir a esta forma de escritura poética en párrafo ha sido el trabajo de Suzanne Bernard, Margueritte Murphy, David Lehman, Jeremy Noel-Tod, Paul
Hetherington y Cassandra Artherton, mientras que en español destacan los aportes que han hecho Benigno León Felipe, Pedro Aullón de Haro, María Victoria Utrera Torremocha, Fredy Yezzed, entre otros. Por
1 Universidad de Sonora.

�interfolia
ejemplo, Bernard menciona que este tipo de escritura poética en párrafo “se basa en la unión de
opuestos” (p. 434), es decir en lo considerado como poesía y prosa; además resalta los “elementos
extraños” (p. 144) que se encuentran en el poema, como el utilizar una extensa línea a lo largo de
la hoja, ello con fines poéticos dentro de una apuesta narrativa, ya que “puede utilizar elementos narrativos y descriptivos a condición de trascenderlos y hacerlos funcionar en su conjunto
con fines puramente poéticos” (p. 15). Bernard no nos menciona cómo es que un texto con fines
narrativos trasciende hacia la poesía, lo cual es interesante cuando sucede lo contrario, es decir,
cuando descubrimos textos narrativos que incluyen fragmentos poéticos en su contenido. Por
otro lado, el utilizar la descripción como base de esta forma de escritura supondría que textos
narrativos no resaltan lo poético.
Para Murphy, el poema en prosa “puede parecer una fachada para el nihilismo genérico:
todo está permitido en un poema en prosa, ya que el poema en prosa rechaza todas las convenciones” (p. 63). La autora nos plantea que el poema en párrafo carece de un modelo definitorio,
aunque después propone que “un poema en prosa es un texto en prosa que parece ser algo que
no es” (pp. 82-83), lo cual nos deja abierta la posibilidad de que textos con fines narrativos podamos considerarlos como poemas en prosa, incluso aquellos que de modo incidental incluyen
poesía en su contenido. Para Murphy esta forma de escritura rompe el género de la poesía, ya
que “su concepción como género rompedor hace que la tarea de definición sea un tanto problemática” (p. 61). Así, pensemos por un momento que el poema en prosa sustituye la idea del verso
por las oraciones dentro de un conjunto de líneas que cuestionan la idea exclusiva del verso.
Por ejemplo, al hablar de su escritura poética en párrafo, Molly Peacock refiere que el poema
en prosa aún es poesía: “abandonaba la doble música del verso más la oración por la flecha
individual de la oración. A ese respecto, el género mezclado había emigrado a la prosa. Pero la
poesía era absolutamente la fuente, la tierra natal” (s/p), con lo cual los límites de las escrituras
en tanto géneros literarios se difuminan, no son tan evidentes, pues se utiliza otro vehículo para
trasmitir una idea: la oración sin ruptura sintáctica. Regresemos a Murphy, quien añade que
la prosa convencional es sublevada por la poesía; sin embargo, la autora no nos propone una
definición como tal, aunque rescata que es necesario ver qué funciones narrativas pueden ser
usadas por el poema en prosa, como ciertas “estructuras que utiliza de una manera que lo distingue como un género individual, separado de la prosa narrativa, como la anécdota, el cuento,
la novela condensada o la parábola” (p. 70). En esto último entraría cualquier texto más o menos
poético, por lo que es necesario otro acercamiento, sin olvidar ciertas distinciones que existen
en el poema en prosa con otras formas de escritura literaria.
Jeremy Noel-Tod nos propone ver al poema en prosa como un tipo de poemas de líneas
continuas: “Después de leer tantos, solo puedo ofrecer el denominador común más simple: un
poema en prosa es un poema sin saltos de línea” (p. 28), y más adelante señala una “libertad”
creadora en términos de expansividad de la línea: “es en esta libertad donde podemos ubicar
el sentimiento distintivo al que da forma el poema en prosa: la expansividad” (p. 39). Noel-Tod
parte del uso de los márgenes de la hoja, además de la ruptura en el uso del verso, como si este
último no llegara a tocar el margen opuesto desde su punto de partida. Esto no quiere decir
que no existan poemas en prosa únicamente de líneas, pues también los hay versificados; por
ejemplo, pensemos un poco en las últimas líneas del canto IV de Altazor (1931), de Vicente Huidobro, las cuales cierran distintos juegos fonológicos previos, hasta culminar en un balbuceo
onomatopéyico en el significado que se le puede dar: “Uiu uiui / Tralalí tralalá / Aia ai ai aaia i i”
(p. 74). Por ende, la propuesta de ver a este tipo de escritura como líneas no es del todo satisfactoria; más viable es la tensión de la idea poética en su sugerencia y evocación, por los símbolos

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y juegos verbales que existan, es decir por la idea flexible en la horizontalidad, sin tener que
cortar el pensamiento, el vuelo de este.
Paul Hetherington y Cassandra Artherton mencionan que al poema en prosa “se le ha llamado contradictorio, oximorónico o genérico cruzado, o se ha definido tan ampliamente que casi
cualquier tipo de prosa poética moderna ha recibido su nombre” (p. 244), lo cual es común, pues
se debe a la confusión que existe con cierta terminología de poema y prosa. Por ello, sin que sea
a rajatabla, veamos de manera breve ambos términos, apoyándonos en un par de autores.
Según Helena Beristáin, la prosa plantea una secuencia sintáctica lógica (p. 401), lo mismo
que un desarrollo narrativo de avanzar e informar sin esperar que exista la ambigüedad. Así,
para Beristáin “el poema en prosa desarrolla un asunto propio de la lírica y ofrece un conjunto
armónico que proviene de la combinación de frases de ritmos variados que, sin embargo,
generalmente se subordinan a la estructuración semántica y sintáctica del discurso” (p. 395),
con lo cual esta autora ofrece un acercamiento propio de la poesía, más allá de la disposición
del verso o la oración. En este último sentido, en el poema en prosa lo que se destaca es lo
poético que se encuentra en las oraciones sin ruptura alguna por cuestiones estructurales, es
decir la expresión de emociones y sensaciones cargadas de poesía por medio de oraciones que
buscan transmitir una serie de ideas a lo extenso de la línea, como observamos en el siguiente
poema de Daniel Bencomo:
_*_ _ _ _ _ _ CON ESCAMAS _ _ _*_ _ _ _ _ LAGO NESS_ _ _ _ _
*_ _ _ QUIMERA: _ _ _ _ _ _ _*_ vulcanizados_* _ _ _ _ _ en
simulacro de alarma _ _ _* _ _ _ _ en grados Richter _ _ _ _ _* _ _
_ sublunares _ _ _ _ _ _ _* _ con bóxers tatuados_* _ _ _ _ _ _ con
bótox _ _ _* _ _ _ _ _ comedia _ _ _ _ _ * _ _ _ pipa de la paz _ _ _
_ _ _ _*_cigarros en la lengua (p. 51).
A los códigos lingüísticos de los guiones y asteriscos, la intensidad destaca en la elipsis, donde,
como lectores, llenamos los huecos reestructurando el mensaje, el cual activa la parte sensible
mediante la experiencia del lenguaje.
En este sentido, para Octavio Paz, en la prosa el lenguaje busca la
rectitud, limita, pues intenta adherir el significado a uno de los tantos
posibles al no admitir ambigüedad; la poesía abre las posibilidades
a distintos sentidos, es lo polivalente: “La palabra, al fin en libertad,
muestra todas sus entrañas, todos sus sentidos y alusiones. […] El
poeta pone en libertad su materia. El prosista la aprisiona” (El arco
27), señala. Así, lo que se halla en la poesía escrita en párrafos es eso
ambiguo que no se encuentra en la prosa, es tensar el lenguaje por
medio de imágenes, símbolos, formas, ritmo, todos esos elementos
que componen al poema, el cual es una construcción verbal de
signos y sonidos. El mismo Octavio Paz, en Las peras del olmo, se
refiere al poema como “una indivisible constelación de imágenes,
mundo verbal poblado de visiones heterogéneas o contrarias y que
resuelven su discordancia en un sistema solar de correspondencias”
(p. 25). Estos signos y sonidos, ese mundo verbal, no se emite de modo

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exclusivo en líneas cortadas, sino en líneas poéticas que llegan al margen de la hoja. Esto es lo
que se propone el poeta desde la concepción moderna del poema en prosa, iniciada con la
publicación póstuma de los Pequeños poemas en prosa (1869), de Charles Baudelaire, ya que en
esta obra se encuentra, además de una teoría, una intención crítica de no emplear el verso como
vehículo de expresión poética, además de una relación del ser con la ciudad, el ritmo que pide
esta, de aquí se desprende cierto aspecto descriptivo de este tipo de escritura.
Convengamos en que el poema en prosa de Baudelaire es un tipo de poesía que rompe con
los patrones métricos y rítmicos neoclásicos, basado no solo en una inspiración, sino también
en la consciencia del trabajo, en el conocimiento de los alcances de esta forma de escritura
poética, nos recuerda José A. Millán (p. 20).2 Para ello, Baudelaire utiliza el tema del París de
la segunda mitad del siglo XIX, la ciudad y su reconstrucción a cargo de Georges Eugène
Haussmann, además de cómo el individuo se encuentra dentro de la urbe, en una estrecha
relación con los nuevos cambios, tanto sociales como políticos, por lo que se transforma o se
ve inmerso en los cambios. En este sentido, una obra como Le Gâteau des rois (1847), de Jules
Janin, cobra relevancia como antecedente a los Pequeños poemas en prosa; Le Gâteau des rois,
libro poco mencionado por Baudelaire.
Por otro lado, el poema en prosa comparte lo narrativo, la poesía y la brevedad con la llamada
prosa poética. Sin embargo, mientras que el poema en prosa es una meditación fugaz, la
prosa poética ofrece una apertura más amplia de lo que se busca expresar. En cierto sentido,
Jean-Michel Maulpoix señala una idea semejante: “Al lado del ya clásico, pero siempre mal
definido “poema en prosa”, vimos desarrollarse, desde hace medio siglo, todo tipo de textos
inclasificables” (s/p). Mal definido, menciona, y es que, a diferencia de otras definiciones
canónicas y comúnmente aceptadas, la definición del poema en prosa cae en clasificaciones
generales. Por lo tanto, proponemos acercarnos al poema en prosa al género que le pertenece:
al de la poesía, un tipo de poesía que se apropia de elementos narrativos, como el narrador y
los personajes dentro de una trama, por lo que es común encontrar textos con límites genéricos
demasiado ambiguos3 en los que predomina el aspecto narrativo sobre el poético, cuando lo
usual es el predominio de lo poético. Esta es, pues, un tipo de escritura poética en donde se
aprovecha más el decir sin tener que fragmentarlo por el encabalgamiento.
El poema en prosa moderno nace con la idea de las ciudades modernas, con resaltar
actividades urbanas, como lo menciona Baudelaire al enfatizar en “una vida moderna y
más abstracta”, por lo que acude a la escritura de un tipo de poesía que rompe el verso. Para
nuestros fines, proponemos ver al poema en prosa como un tipo de escritura breve que busca
la condensación alrededor de una o varias ideas en donde predomina lo poético a través de la
tensión del signo lingüístico, ello por medio de ciertos símbolos, juegos verbales y acumulación
2 Para la idea de inspiración en el contexto anterior a Baudelaire pensemos en algunos postulados del Prefacio de Cromwell, de Víctor
Hugo, pues Baudelaire parte del Romanticismo francés para su obra. En este prefacio, entre otros apuntes que proponen el drama dentro
del movimiento romántico, Víctor Hugo resalta la libertad de creación motivada por la inspiración: “[la libertad] tiene por costumbre seguir a
la ventura el asunto que escoge por inspiración y cambiar de molde cada vez que cambia de composición”, y más adelante añade: “Insistimos en que el poeta solo debe seguir los consejos de la naturaleza, de la verdad y de la inspiración, que esta es también una verdad y una
naturaleza” (s/p). En sus poemas en prosa, Baudelaire conservará esa inspiración, sin dejar de lado la consciencia de los alcances de este
tipo de escritura poética en párrafo.
3 En este mismo punto, Arnaud Schmitt se plantea que en ocasiones a los géneros literarios se le suelen clasificar por cierta cantidad de
contenido que hay en ellos (p. 10), pero al cabo lo que cambia es la experiencia frente al objeto: “el impulso de contar permanece constante;
lo único que cambia son las modas culturales (la percepción pública del género), las formas de las memorias y la experiencia de leerlas” (p.
12). Dentro de esta nueva experiencia de lectura es que se aborda al propio Baudelaire y sus poemas en prosa, los cuales, en ocasiones, se
acercan al cuento costumbrista francés, como en “El crepúsculo” o “Las vocaciones”. En México vemos a Julio Torri, con Ensayos y poemas
(1917), e incluso a Octavio Paz, con ¿Águila o sol? (1951), con algunos textos que limitan con el microrrelato.

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semántica que utilice el autor. El poema en prosa es una escritura poética que utiliza una serie de
encadenamientos metafóricos e incluso metonímicos con la finalidad de resaltar la connotación
en el lenguaje. Al emplear el poema en prosa, el poeta busca hacer poesía mediante la tensión de
su idea, por lo que se ocupa más en el decir, en el avanzar de su pensamiento que en la ruptura.

Bibliografía:
Baudelaire, Charles. Pequeños poemas en prosa – Los paraísos artificiales. Ed. José A. Millán Alba. Cátedra, 2010.
Beristáin, Helena. Diccionario de retórica y poética. Porrúa, 1995.
Bencomo, Daniel. Mutación de Lo en Lo. Cuadrivio, 2018.
Bernard, Suzanne. Le poème en prose de Baudelaire jusqu’à nos jours. Librairie Nizet, 1959.
Hetherington, Paul, y Cassandra Artherton. Prose Poetry: An Introduction. Princeton University Press, 2020.
Huidobro, Vicente. Altazor. Palabra sur, 1988.
Maulpoix, Jean-Michel. “La poesía francesa desde 1950: diversidad y perspectivas”. Círculo de poesía. Noviembre
de 2020. https://circulodepoesia.com/2020/11/la-poesia-francesa-desde-1950-diversidad-y-perspectivas/
Murphy, Margueritte S. A Tradition of Subversion: The Prose Poem in English From Wilde to Ashbery. University of
Massachusetts Press, 1992.
Paz, Octavio. El arco y la lira. Fondo de Cultura Económica, 1973.
- - -. Las peras del olmo. Booket, 2018.
Peacock, Molly, “La ecuación del poema en prosa”. Círculo de Poesía. Febrero de 2020. https://circulodepoesia.
com/2020/02/molly-peacock-la-ecuacion-del-poema-en-prosa/
Schmitt, Arnaud. The Phenomenology of Autobiography: Making it Real. Routledge, 2017.
Tod, Jeremy Noel. The Penguin Book of the Prose Poem. From Baudelaire to Anne Carson. Penguin Books, Limited, 2018.
Víctor Hugo. Prefacio de Cromwell. Cervantes virtual. S.F. http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/cromwell--0/
html/feff3796-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_1_.

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La transgresión y lo abyecto en la
escritura de lo nuevo sagrado en Sombra
entre sombras, de Inés Arredondo
Nadia Posada Reyes1

Resumen: La relación entre abyección, transgresión y transformación ontológica en la narrativa de Inés Arredondo motiva este análisis del cuento “Sombra entre sombras”, incluido en la
antología Los espejos (1984). El estudio examina cómo la voz narrativa de Laura —protagonista
que rememora su vida a los setenta y dos años— construye una trayectoria desde el desconocimiento del deseo propio hasta la aceptación de la ignominia como nuevo modo de existir. El
análisis se apoya en la teoría de lo abyecto de Julia Kristeva (Poderes de la perversión), que permite leer el espasmo entre repulsión y atracción que experimenta la narradora, y en la noción
de transgresión de Georges Bataille (El erotismo), que ilumina la dimensión erótica y ritual del
adulterio de Laura como violación consciente de la prohibición patriarcal. Los planteamientos
críticos de Martínez-Zalce, Corral y Albarrán sobre la dialéctica de lo sagrado en la escritura de
Arredondo sirven de base para argumentar que la transformación de Laura no constituye una
caída moral, sino el descenso a un infierno simbólico que ella resignifica como espacio sagrado; mediante dichos mecanismos, la protagonista configura lo nuevo sagrado y reafirma su
modo de ser frente al orden patriarcal que la condena al exilio social.
Palabras clave: abyección, erotismo transgresor, orden patriarcal, cuento mexicano, transformación ontológica
Perder la pureza y aceptar que el modo de ser se ha transformado de manera irremediable exige una reconfiguración del mundo conocido. Para una mujer forzada a unirse en matrimonio
en la juventud, experimentar el placer por primera vez es ver salir una faceta que desconoce de
ella misma y que, no obstante, ha estado siempre presente en su interior. Además, avanzar a
este nuevo modo de ser implica desafiar al orden social de tal manera que es imposible volver
a regirse por sus normas. Esta es la historia de Laura en el cuento “Sombra entre sombras”, de
Inés Arredondo (1928-1989), parte de la antología Los espejos (1984). En este texto, Laura narra
en primera persona cómo es ofrecida en matrimonio por su madre a un hombre con fama de
pervertido, Ermilo Paredes, quien le triplica la edad. Desde su primera noche juntos, la narradora es arrastrada a participar en las violentas fantasías sexuales de su esposo. Aunque a la joven
le repugnan las prácticas eróticas de Ermilo, consiente en formar parte de ellas durante algunos años. Sin embargo, tras conocer al personaje de Samuel Simpson, Laura experimenta un
despertar sexual que la lleva por el camino del adulterio y las bacanales, cuyas consecuencias
llevan a la mujer a aceptar la ignominia como una nueva manera de habitarse.
1 Georgetown University.

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Narrar la transformación de una cotidianidad común a otra extraordinaria y aterradora es un
tema recurrente en la escritura de Arredondo. A propósito de lo anterior, Graciela Martínez-Zalce sugiere que este viaje escritural pretende explorar “las regiones ignoradas del ser” (86) de los
personajes, cuyos rasgos ocultos de la personalidad acaban por manifestarse con una potencia
destructiva en el desenlace: “en los relatos [de Arredondo] se crea el clima necesario para la
instauración de un paraíso, [...] un reino moral superior, [...] transitado por seres mitad humanos
mitad bestias” (87). Entonces, ocurre un proceso de transmutación de la
realidad en el que los personajes descubren en ellos cualidades monstruosas, tras lo cual avanzan a otra dimensión moral donde pueden afirmarse también como seres bestiales. Así, los personajes de Arredondo se
enfrentan a la necesidad “de encontrar un nuevo sagrado, en tanto permite modificar la monotonía de la existencia” (88). De modo que el punto
de partida para el “yo” que se enuncia en la historia es reconocer sus características monstruosas; al aceptarlas y mostrarlas sin pudor ante los
ojos del “otro”, los personajes logran conjurar lo nuevo sagrado, entendido como un espacio simbólico donde pueden resignificar aquello que
encarnan para poder convivir con su nuevo modo de ser.
En el caso concreto de los personajes femeninos en la escritura de
Arredondo, Rose Corral identifica que reciben una señal que representa “el tránsito de orden ontológico de un modo de ser a otro” (58) en el
transcurso de la narración. De manera similar a Corral, Claudia Albarrán
comenta sobre la transformación de las protagonistas en los cuentos de
Arredondo que “pasan de la inocencia o la mediocridad que las caracterizaba, a la maldad o al éxtasis como si no mediaran fronteras. [...] Por eso
uno de los leitmotiv [...] de los cuentos es la necesidad de ser, de existir, aunque sea en la ignominia” (96). De cara a las propuestas de Corral y Albarrán, argumentaría que la transformación
de Laura es representada en el cuento como el descenso a un infierno simbólico que ella resignifica como un espacio sagrado. Para la narradora, vivir en vergüenza a causa de sus acciones
carece de significado con tal de yacer con Samuel. Aunque la mirada ajena condena la perversión de sus actos, Laura decide adoptar la perversión como su manera de ser en el mundo, lo
cual revisaré a continuación en un diálogo con lo abyecto, de Julia Kristeva, y la transgresión,
de Georges Bataille.

Lo abyecto
En el presente de la narración, Laura es una mujer de setenta y dos años. En un pueblo sin
nombre y un tiempo incierto, la mujer rememora sobre el rumbo que toma su vida a partir del
momento en el que Ermilo empieza a cortejarla y su consecuente matrimonio, hasta la llegada
de Samuel, quien aparentemente la lleva a una ruina de orden moral. En la primera línea del
cuento, Laura se cuestiona: “Antes de conocer a Samuel yo era una mujer inocente, pero ¿pura?
No lo sé” (Arredondo 14). Estar indecisa sobre la pureza en su interior es la primera indicación de
lo abyecto en la narradora, pues apunta a la existencia de lo que Kristeva define como un adentro exorbitante donde se detonan las “violentas y oscuras rebeliones del ser” (7). Por un lado,
Laura distingue entre ser inocente, es decir, libre de maldad por no saber algo y, por otro lado,
ser pura, un término asociado a la religión que nos remite a una conducta virtuosa. Una mujer
sucia es aquella que peca con sus actos; en el caso de Laura, con su cuerpo.

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A propósito, Kristeva revisa el concepto de la suciedad y se aproxima a ella mediante el concepto del espasmo, entendido como un mecanismo que aleja al “yo” de lo abyecto y, de manera
simultánea, lo arrastra a la inmundicia: “Repulsión, arcada que me separa y me desvía de la
impureza, de la cloaca. [...] Sobresalto fascinado que hacia allí me conduce y de allí me separa” (9). Diría que este espasmo se materializa cuando la narradora afirma que “una pasión insensata” (Arredondo 14) la tienta y la atrae hacia Samuel, a pesar de estar unida a Ermilo por la
institución del matrimonio. De manera que el deseo representa “otra parte tan tentadora como
condenada” (Kristeva 7) dentro de Laura y, en este sentido, actúa como un espasmo. Además, la
narradora reflexiona que “de [haber] sido [pura] nunca hubiera brotado en [ella]” (Arredondo 14)
esa pasión. Entonces, al remarcar la ausencia de su pureza, Laura reconoce que la contraparte
de esta cualidad habita en su interior, es decir, la perversión que constituye lo abyecto en ella.
Finalmente, Laura prefigura en el primer párrafo el descenso al infierno simbólico al decir: “Si
[Samuel] vino y despertó al demonio que todos llevamos dentro, no es culpa suya” (14). Sugeriría
que la metáfora del demonio alude potencialmente al deseo de la carne.
Como se casa a los quince años, Laura no tiene la oportunidad de desarrollar deseos carnales
por cuenta propia. A esta edad, su personaje no ha recibido siquiera educación sexual básica de
parte de su madre, pues poco antes de la noche de bodas sucede esta conversación entre ellas:
Mi madre me arrastró tras unos arbustos:
—¿Tienes miedo?— me preguntó.
—¿Miedo de qué?
Pareció muy turbada. Al fin dijo: —de quedarte a solas con Ermilo.
—¿Por qué? Él llevará la conversación y yo lo seguiré. (Arredondo 15)
Por un lado, la madre de Laura es incapaz de nombrar el acto sexual en el que participará su
hija después de la celebración. Por otro lado, la joven asume con inocencia que su madre está
consternada porque la cree incapaz de mantener una conversación con Ermilo. De este modo,
el pasaje refleja la ignorancia de Laura con respecto a cuestiones sexuales en el pasado de la
narración, lo cual agudiza la severidad de su transformación en el presente, años después de
conocer a Samuel Simpson, un joven de veinte años que ayuda a Ermilo a regresar a casa cuando queda convaleciente tras una bacanal de varios días.
El encuentro entre Laura y Samuel es la señal, en el sentido que otorga Corral a la palabra, que
detona la transformación del modo de ser de la protagonista, de su “yo” pura a su “yo” abyecta.
A partir de este momento, cobra mayor relevancia la terminología religiosa, pues, en primera
instancia, Samuel es descrito como un ángel: “fuerte, rubio, ágil [...] con un dejo desdeñoso en la
cabeza que me recordó el grabado de alguien. ¡Aquiles! Era lo más bello que había visto” (Arredondo 20). Afirmaría que la comparación con Aquiles tiene el propósito de mitificar la figura de
Simpson. Además, Laura lo ve por primera vez en un punto elevado, “en lo alto de la escalera”
(20), como si estuviera descendiendo del cielo. Tan pronto los ojos azules de Samuel se cruzan
con los suyos, Laura menciona que llenan su “alma de luminosidad” (20), con lo cual le atribuye
otra cualidad angelical. Si bien la narradora reconoce su deseo por Samuel, inicialmente se rehúsa a actuar: “Pero, ¿qué era aquello? Aquellas ganas de reírme y de ser feliz ¿era pecado? Más
sabía en el fondo de mí que era Simpson, Simpson, el que me sacaba de mi manera de ser” (20).

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Es en este momento de la historia cuando se detona el proceso de transmutación de la realidad
que propone Martínez-Zalce: tras conocer a Samuel, la perversión contenida en lo abyecto es lo
que arrastra a Laura hacia lo prohibido, sobre lo cual reflexionaré en el siguiente apartado.

La transgresión
Mantener el orden exige que los miembros de una sociedad acaten los mandamientos creados
en conjunto, por más ilusorios o frágiles que pudieran parecer. Por ello, Bataille se pregunta si
acaso no estaremos predispuestos a quebrantar el orden, es decir, transgredirlo infinitamente:
“a menudo, la transgresión es algo admitido, o incluso prescrito” (“La transgresión” 67). El autor
incluso habla sobre la posibilidad de una “transgresión ilimitada” (70). Para Bataille, transgredir
implica desobedecer una prohibición social, sinónimo del tabú (“La prohibición vinculada a la
muerte” 51). Según el autor, una sociedad se adhiere a las normas de lo prohibido porque romperlas provoca temor. Cuando el “yo” realiza algo prohibido con una emoción positiva, ocurre
la transgresión: “Bajo el impacto de la emoción negativa, debemos obedecer la prohibición. La
violamos si la emoción es positiva” (“La transgresión” 68). Entonces, afirmaría que Laura es atravesada por el tabú del adulterio, pues la narradora elige tomar el cuerpo prohibido de Samuel
de manera consciente. Sin embargo, la transgresión no ocurre cuando Laura comienza a desear al joven, pues al principio se resiste. La primera vez que él la toca, cuando la toma por la
cintura para ayudarla a bajar de su caballo, ella le ordena con rudeza: “No vuelva a hacer eso”
(Arredondo 20). A pesar del anhelo que se gesta en su interior, Laura prohíbe el contacto físico
entre sus cuerpos. Así mismo, aunque ella contrata a Samuel para que cuide de una de las propiedades de Ermilo, decide no volver a verlo. No obstante, al enterarse de las conexiones y los
conocimientos del joven tras sus años en “la marina mercante inglesa” (21), Ermilo lo traslada a
su propio almacén y lo aloja en la misma parte de la casa en la que se encuentran los lechos del
matrimonio (21). Por ello, al saberlo tan cerca, Laura sucumbe ante la tentación una noche:
La luna está sucia de nubes negras. Enciendo la vela y las sombras de las cosas se me
echan encima causándome más miedo. Todo me acusa por lo que sufro, comprendo
que mi miedo no es más que un remordimiento disfrazado: que mis cosas queridas me
rechazan por sentir el amor que siento. (Arredondo 22)
Bataille explica que el tabú “es un estremecimiento que no se impone a la inteligencia, sino a la
sensibilidad” (“La transgresión” 68). Entonces, la lógica de la prohibición es que está atada a lo
sensorial y lo sentimental: “las prohibiciones, en las que se sostiene el mundo de la razón, no
son, con todo, racionales” (67). Aunque Laura es indiferente a Ermilo en lo carnal y lo emocional,
destaco el desasosiego de la narradora al amor que siente por Samuel: su erotismo transgresor sólo puede despertar bajo la luna, en las tinieblas. Laura no ama a su esposo, pero no deja
de sentir remordimiento ante la idea de engañarlo. Sin embargo, tal es la sorpresa de la mujer
cuando abre la puerta de la alcoba de Samuel y lo encuentra manteniendo relaciones sexuales
con Ermilo (Arredondo 22). Al verla, su esposo la arrastra hacia ellos, le arranca la ropa y, bajo su
propia mirada e instrucciones, Laura transgrede el orden patriarcal predominante al cometer
adulterio con el joven:
Simpson me recorre con sus manos, con su boca abierta. [...] Parecía que los dos habíamos esperado desde siempre este encuentro. Descansamos un poco para mirarnos

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con un amor sin fronteras y volvemos a acariciarnos como si para eso fuera hecha la
eternidad. (Arredondo 22)
Aquí, resalto cuánto se ha transmutado la realidad de la protagonista. A excepción de la primera
vez que mantiene relaciones sexuales con Ermilo, cuando dice sentirse “poseída por una sombra” (Arredondo 15), la reacción inicial de Laura ante las caricias de su esposo es el rechazo; la
sola cercanía de Ermilo le produce ganas de vomitar: “Trató de echarse sobre mí, pero un asco
feroz me hizo incorporarme en arcadas repetidas, hasta que me soltó” (16). Así también, cuando
Ermilo aparece en el lecho de Laura vestido de Enrique VIII e intenta recrear una fantasía sexual
carnavalesca, ella le rompe un tibor chino sobre la cabeza con tal de resistirse a su toque. Entonces, la pareja queda inmersa en una persecución violenta hasta que la protagonista pierde la
lucha: “metió su enorme lengua en mi boca y su saliva espesa me inundó. Sentí un asco mayor
que el miedo a la muerte” (18). No obstante, con tal de experimentar la pasión junto a Samuel,
Laura accede a participar en el acto sexual con el hombre que la asquea y el joven que ama: “el
placer con Samuel, y las caricias disimuladas pero llenas de amor que recibí de él mientras estábamos con Ermilo… mi carne vuelve a encenderse de deseo y siento que lo volvería a hacer mil
veces” (23). Así, la mujer encarna las fantasías sexuales a las cuales se opone al principio de la
historia sólo para estar con su amante. Afirmaría que este es el momento en el cual Laura avanza a un nuevo modo de ser. Bataille, este es el sentido de la transgresión: “en tal momento y en
tal punto, esto es posible” (“La prohibición” 48). Entonces, esta noción alude al acto de violar las
normas sociales predominantes de manera consciente en circunstancias concretas. Aunque el
tiempo de la narración es incierto, detecto la prevalencia de una razón patriarcal en el espacio
en el que sucede la historia o, al menos, un orden que favorece a los hombres. Para comenzar,
a pesar de su fama de “sátiro y depravado” (Arredondo 14), Ermilo es una figura privilegiada
debido a su capital cultural, pues es un hombre que ha “corrido mundo” (14) y goza de una buena posición económica, misma que utiliza a su favor para que la madre de Laura ceda ante su
deseo de casarse con su hija: “hablaba con mamá de cosechas, viejas historias, parentescos y,
sobre todo, de sus propiedades y su bien provisto almacén” (14). Sin embargo, una vez que los
criados se enteran de que Ermilo, Laura y Samuel participan en encuentros sexuales al mismo
tiempo, sólo la protagonista está forzada a rendir cuentas:
La servidumbre no calló, como había supuesto Ermilo que lo haría dándoles sueldos
fabulosos. Todo el pueblo supo que algo raro pasaba en nuestra casa, y todos sospechaban de qué se trataba. Como suele suceder en estas cosas, mi madre fue la última que
se enteró de las murmuraciones, [...] comenzó a adelgazar, a palidecer y pronto murió.
[...] En el momento en que su cadáver descendía por la fosa, alguien gritó:
—¡Asesina!
Y a continuación una piedra me abrió la frente. (Arredondo 24)
Así, el peso de la muerte de la narradora recae enteramente sobre ella. Argumentaría que, al
estar sujetos los habitantes del pueblo al capital económico de Ermilo, el hombre se erige como
su patriarca. Entonces, si bien él participa activamente en las bacanales, su posición le concede permiso para transgredir el orden sin enfrentarse a las consecuencias. Ermilo incluso hace
alarde de su poderío económico para castigar a la mujer que ataca a Laura y amenazar al resto
de los espectadores: “¡Alto! Ya te vi, Ascensión Rodríguez, arrojar la piedra. Esta misma tarde
te verás con mis abogados, y a todo aquel que de algún modo u otro ofenda a mi esposa, se le

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cobrará el adeudo total de su cuenta en el almacén” (Arredondo 24). En contraste, Laura debe
enfrentar el desprecio de la sociedad que le recuerda su transgresión: “ellos sí saben quién soy
y por eso me tratan como lo hacen si intento salir aunque sea a comprar una cebolla, para oler
a calle, a aire” (14). Entonces, transgredir el mandato patriarcal de la fidelidad en el matrimonio
adquiere relevancia únicamente en el caso de Laura. Aunque los habitantes del pueblo también
son conscientes de las prácticas sexuales de Ermilo, las cuales se desarrollan incluso antes de
su matrimonio, sólo la narradora adquiere la condición de depravada y, por ello, recibe el trato
de una paria. La cicatriz que se incrusta en su frente tras la pedrada de Ascensión, similar a la
de Caín, refuerza mi lectura de su exilio de la sociedad. Cabe destacar que el nombre de la mujer
que ataca a Laura nos remite a las nociones de elevación o subida, es decir, al cielo, de modo
que Ascensión representa la justicia divina que llega a castigar a Laura por dar rienda suelta al
demonio en su interior.
A propósito de las referencias religiosas, Bataille propone que existe una conexión entre el
temor y la divinidad: “el horror religioso, reflejado, como sabemos, en el sacrificio, se vincula
al abismo del erotismo, a los últimos sollozos que sólo el erotismo ilumina” (“A modo de conclusión” 570-571). Diría que el temor de Laura surge cuando se percata del punto al cual la ha
arrojado su pasión transgresora: “Fueron días largos y noches ardientes. Yo pasaba de la cama
al baño y del baño al diván lentamente. [...] ¿Cuánto duró el encantamiento? ¿Semanas? ¿Meses? No lo sé porque no me ocupé de medir el tiempo, pues vivía en la eternidad, una eternidad
relampagueante” (Arredondo 25). De manera que Laura se recluye en el espacio doméstico y, a
la vez, es excluida del exterior, pues el pueblo la repudia por violar sus prohibiciones. Aunque
la narradora intenta resistir a la tentación representada en Samuel, ella descubre en su primer
encuentro sexual que tiene el poder de quebrantar las normas cuantas veces lo desee. De manera que el deseo de la narradora saca a relucir su lado bestial, el “yo” abyecto. Al verse exiliada
en lo que describe como “un círculo infernal y glorioso” (23), Laura no
muestra arrepentimiento de sus acciones, sino que resignifica
su espacio, pues lo despoja de su cualidad aberrante y lo transforma en un reino moral superior. Las noches junto a Samuel
Simpson adquieren el carácter de rituales sagrados y compartir
el lecho a su lado se convierte en un santuario donde el tiempo
se distorsiona. Así, mediante los mecanismos de la transgresión
y lo abyecto, la narradora configura lo nuevo sagrado.

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Índice de Obras Citadas:
Albarrán, Claudia. “Las mujeres de los cuentos de Inés
Arredondo”. Debate Feminista, vol. 15, Metis Productos Culturales S.A. de C.V., Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), 1997,
pp. 93–99, http://www.jstor.org/stable/42624406
Arredondo, Inés. “Sombra entre sombras”. Diálogos: Artes, Letras, Ciencias Humanas, vol. 20, no. 1 (115), El
Colegio de México, 1984, pp. 14–25, http://www.jstor.
org/stable/27934845
Bataille, Georges. “A modo de conclusión”. Las lágrimas
de Eros, de Bataille. Traducción de David Fernández,
Titivillus, 2016, pp. 486–595.
---. “La prohibición vinculada a la muerte”. El erotismo,
de Bataille. Tusquets, 2008, pp. 44–52.
---. “La transgresión”. El erotismo, de Bataille. Tusquets,
2008, pp. 67–74.
Corral, Rose. “Inés Arredondo: la dialéctica de lo sagrado”. Mujer y literatura mexicana y chicana: culturas
en contacto 2, editado por Aralia López González et
al., 1ra reimpresión, El Colegio de México, 1990, pp.
57–62, https://doi.org/10.2307/j.ctvhn09nt.10
Kristeva, Julia. Sobre la abyección. Poderes de la perversión, de Kristeva. Siglo XXI Editores, 1988,
pp. 7–46, https://kupdf.net/download/julia-kristeva-poderes-de-la-perversionpdf_5960f963dc0d60a2062be30d_pdf
Martínez-Zalce, Graciela. “Una poética de lo subterráneo: la narrativa de Inés Arredondo”. Debate Feminista, vol. 15, Metis Productos Culturales S.A. de
C.V., Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM), 1997, pp. 85–92, http://www.jstor.
org/stable/42624405

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Cómo narra una hija:

clandestinidad, militancia y exilio
en La casa de los conejos de Laura
Alcoba y Los eufemismos de Ana Negri
Verónica Zúñiga1
Resumen: La pregunta de cómo narra una hija el terror dictatorial articula este estudio comparativo, que examina de qué modo la voz narrativa de las hijas configura la experiencia de
clandestinidad, militancia y exilio a partir del vínculo materno-filial. El corpus comprende dos
novelas: La casa de los conejos (2008), de Laura Alcoba, y Los eufemismos (2020), de Ana Negri,
obras que abordan la última dictadura cívico-militar argentina (1976-1983) desde perspectivas
generacionales distintas: la infancia vivida en la clandestinidad y la identidad forjada en el exilio. El análisis se inscribe en el marco de la “narrativa de los hijos” (Basile, 2019) y dialoga con los
estudios de Casali, Argañaraz y Valderrama Abad sobre el exilio heredado, la identidad argenmex y la lengua migrante. El estudio demuestra que ambas protagonistas construyen su identidad desde el silencio como mecanismo de protección, que el vínculo con la madre se fractura
bajo el peso de la militancia y el trauma, y que sus voces funcionan como archivos vivos que
resguardan el pasado y cuestionan el presente; aunque parten de experiencias individuales, se
integran a una memoria colectiva dentro de la tradición literaria hispanoamericana.
Palabras clave: narrativa de los hijos, dictadura cívico-militar argentina, exilio heredado, vínculo materno-filial, posmemoria
¿Qué pasó con esa niña?, ¿qué pasó con tanta felicidad?,
¿cómo una guerra puede deshacer todo hasta tal punto?
María Luisa Elío

Introducción o dos hijas que viven un
dolor extraño
Uno de los temas de mayor interés dentro de la literatura hispanoamericana actual es la memoria, recuperar historias, temas y personajes para darles visibilidad y poner al lector ante un
pasado que parece cada vez más lejano. Son diversas las obras donde esta memoria juega un
papel central y que sirve como detonante para narrar acontecimientos vinculados a territorios
y momentos específicos. Uno de ellos son las dictaduras que afligieron a Hispanoamérica durante el siglo XX, específicamente la última dictadura cívico militar argentina (1976-1983), la cual
tuvo repercusiones tanto sociales como culturales.
1 Escuela de Humanidades y Educación del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

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Dos de las autoras contemporáneas que abordan la dictadura argentina, la clandestinidad y
el exilio, son Laura Alcoba en su novela La casa de los conejos (2008) y Ana Negri en Los eufemismos (2020). Si bien cada una expone los efectos de este conflicto bélico en contextos geográficos y temporales distintos, ambos textos comparten una idea central: la voz de las hijas como
hilo narrativo de la trama, aquellas que vivieron de manera directa o indirecta el horror de la
persecución por parte de un gobierno totalitarista.
La casa de los conejos nos presenta a Laura, una mujer que recuerda de manera dolorosa
su infancia en La Plata como hija de montoneros, en algún momento la niña debe pasar a la
clandestinidad junto a su madre, ocultándose en una casa donde habita con una pareja, donde
su progenitora se encarga de manera secreta de la imprenta que publica Evita Montonera, una
revista que funciona como el órgano principal del movimiento. El título hace referencia a los
múltiples conejos que habitan en jaulas dentro de este hogar, que funcionan como fachada
para protegerse de los militares.
En Los eufemismos, Ana Negri nos introduce al personaje de Clara, una mujer que enfrenta
una crisis tanto personal como familiar a partir de la enfermedad de su madre, una mujer que
llegó exiliada a México a causa de la dictadura. Aunque la protagonista nació en un territorio
seguro y alejada del terror, a través de sus recuerdos y los de su madre experimenta un dolor
que trastoca su identidad y la relación con sus seres queridos.
Estas novelas representan lo que se denomina por investigadores y críticos literarios como
“la narrativa de los hijos” (Basile, 2019), un corpus de autorxs y obras donde se reconstruye la
memoria de este periodo oscuro y doloroso de Hispanoamérica desde distintas vertientes. En
este ensayo se pretende analizar cómo la voz narrativa de las hijas en ambas novelas configura
la experiencia de clandestinidad, militancia y exilio a partir del vínculo madre e hija, demostrando de qué manera las protagonistas intentan romper con el silencio y dolor. Trabajar con
dos repertorios distintos de manera comparativa permite exponer, al menos de manera exploratoria, las semejanzas y diferencias entre las infancias que vivieron el conflicto y aquellas que
nacieron en el exilio, muchas veces ante el desconocimiento de cómo la dictadura afectó a sus
familias, pero que si bien parten de una narrativa individual, se transforman en algo colectivo.

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La voz de una hija: entre silencios y secretos
¿Cómo narra una hija el terror? En ambas novelas se nos presenta a dos hijas cuya cotidianidad
se trastoca a partir de los efectos de la última dictadura cívico-militar argentina, estas
consecuencias se manejan de manera distinta a partir de dos ejes: la clandestinidad de Laura
en La casa de los conejos y el exilio de Clara en Los eufemismos. Estas hijas funcionan como
narradoras-protagonistas que relatan a partir de sus experiencias la violencia, el miedo y el
dolor de sus contextos.
En el caso de Laura, la protagonista en la novela de Alcoba, nos encontramos ante una voz
infantil y fragmentada. Su niñez es arrebatada en el momento en el que sus padres comienzan
a ser perseguidos por el gobierno, por lo que abruptamente tiene que crecer: “Yo ya soy grande,
tengo siete años pero todo el mundo dice que hablo y razono como una persona mayor” (Alcoba, 2008, p. 11). Sin embargo, aunque trata de llevar con madurez la situación de clandestinidad,
hay momentos donde no puede evitar la inocencia. Por otro lado nos encontramos ante Clara,
una hija que relata desde la adultez, con una voz crítica y reflexiva. En su caso la niñez no le es
arrebatada por la clandestinidad, pero sí por el exilio. Parece no pertenecer a ningún lugar y
constantemente lucha por alejarse del pasado de sus padres.
Uno de los aspectos que las novelas comparten es el silencio, ambas protagonistas se enfrentan a los secretos y las omisiones que se forman o formaron durante la represión militar en
sus familias. Si bien estos se asocian a la protección y bienestar de las hijas, en algún momento
se convierten en algo difícil de sostener y que afectan directamente a las personajes al cargar
con el dolor de lo no dicho.
Por una parte, la clandestinidad de Laura es en sí un secreto que la afecta de manera directa, pasa de vivir con sus abuelos, a ocultarse con su madre en una casa de la que no tiene idea
cómo llegar, ya que durante el trayecto es obligada a tener los ojos cerrados por seguridad.
Esto causa en la protagonista un sentimiento de pérdida, al dejar atrás su cotidianidad, a sus
abuelos, su antiguo hogar, amigos, escuela e inclusive la infancia. Esta trama muestra cómo ella
misma se transforma en un secreto, debe desaparecer para protegerse y proteger a sus padres
de la violencia.

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A diferencia de Laura, Clara se enfrenta al silencio a partir del exilio heredado (Casali, 2023),
como se mencionó anteriormente, a pesar de no haber experimentado el terror en carne propia, su historia familiar se ve envuelta en eufemismos y omisiones. Uno de ellos se observa de
manera particular en un recuerdo de la infancia de la protagonista, cuando su padre de manera
inconsciente la golpeó una noche:
Supongo, no sé. A lo mejor estaba alerta, como cuando estuvo detenido, y se sintió amenazado. Así me lo expliqué yo después. A lo mejor sintió que en vez de estar en la casa
estaba en el centro, secuestrado, y tardó en darse cuenta de que era yo. No sé. (Negri,
2020, p. 52)
Este momento de la novela evidencia la incapacidad de los padres para explicar el dolor y la violencia a la que se enfrentaron, prefieren guardar silencio, dando como resultado que los hijos
se formulen sus propias explicaciones, terminando afectados de manera directa por el trauma
(Argañaraz y Valderrama Abad, 2024).
Otro silencio se relaciona con la pérdida de identidad, por una parte Laura se enfrenta a
cambiar de nombre en su nuevo colegio, ha sido instruida por su madre para adoptar uno nuevo, sin embargo en algún momento se enfrenta a la incertidumbre sobre quién es realmente.
En una escena fundamental, Laura es invitada por una vecina a visitar su casa, la conversación
se torna cada vez más personal hasta que le preguntan cuál es su apellido, a lo que contesta, de
manera inconsciente, con un “no sé”.
Este acontecimiento se transforma en un momento crítico, Laura es reprendida por su madre, la situación parece calmarse por la intervención de Diana, la mujer que vive con ellas, sin
embargo deja en la protagonista un sentimiento de culpa y desarraigo: “¿Pero qué podría responder, entonces? ¿Cuál es, al fin y al cabo, mi nombre?” (Alcoba, 2008, p. 44), sentirse ajena a un
entorno donde su vida no puede transcurrir con normalidad y está en constante peligro.
Clara, por otra parte, se enfrenta a una identidad “argenmex” (Argañaraz y Valderrama Abad,
2024), creada a partir de las omisiones y un sentimiento de desarraigo. En su caso no existe pérdida porque tenga que ocultarse, sino por el resultado de crecer en dos culturas: la mexicana y
la argentina. Para la protagonista es difícil formar una relación con sus padres porque adquiere
otros hábitos a partir de su entorno exterior, y al mismo tiempo, le es difícil vincularse con sus
compañeros que no comprenden su ámbito doméstico.
Argañaraz y Valderrama Abad (2024) señalan que dentro de la novela la lengua funciona
como un elemento identitario, si bien ellos señalan que Clara “optará por mostrarse tal cual es y
creará sus propios neologismos” (p. 241), también es cierto que en algún momento esta lengua
la enfrenta a momentos de angustia acerca de quién es, puesto que durante la narración, los
lectores somos testigos de cómo, sobre todo en la infancia, le era difícil relacionarse con sus
amigos mexicanos por sus expresiones argentinas, e igualmente no pudo crear una relación
con el resto de su familia, dado que su lengua migrante (Argañaraz y Valderrama Abad, 2024)
les resultaba extraña.
Los silencios de Laura no sólo se vuelven un método de protección, sino que también se
convierten en un acto de orgullo y solidaridad militante. En una escena de la novela, la protagonista sale junto a Diana a entregar un paquete a una mujer, cuando se retiran, ésta le remarca
los silencios como un acto de heroísmo:

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–¿Viste esa mujer? La torturaron, pero no cantó. Le hicieron cosas horribles, sabés, cosas que no son para contarle a una nena como vos. Pero no abrió la boca. Aguantó todo
sin decir una palabra.
Yo no insistí en saber en qué consistían esas “cosas”. Yo también sé callarme, sí.
E imaginé cosas que causan mucho dolor, mucho daño, con clavos oxidados o un montón de cuchillitos ahí adentro, bien profundo. Y a ella, que no había dicho nada. Entonces pensé, sin decirlo, que aquello era ser una mujer fuerte. Sí, eso era. (pp. 73-74)
En este fragmento se observan distintos tipos de silencios, el primero relacionado con el acto
de callar para proteger al movimiento, sin importar la tortura a la que se enfrentan. Por otra
parte también se encuentran las omisiones, ocultarle a las infancias cierta información sobre el
contexto de terror en el que viven. Finalmente se encuentra el silencio de Laura, como un pacto
de fortaleza, de proteger a su madre y al movimiento montonero.
En el caso de Los eufemismos, los silencios como un método de protección se ven reflejados
de dos maneras. El primero a partir de Clara y sus padres, quienes, como se mencionó anteriormente, deciden callar las torturas que vivieron durante la dictadura, pensando que omitir el pasado la ayudarían en su futuro, sin embargo esto sólo provoca un dolor heredado (Casali, 2023),
el cual destruye su cotidianidad. Por otra parte, está el silencio de la protagonista, aquel que ella
misma construye para evitar hablar del pasado de su familia, cuando su madre quiere abrirse
con ella o tiene ataques de pánico, para Clara es mejor separarse, cortar de tajo la conversación
y evitar el tema.

Una voz quebrada: la relación madre e hija
¿Qué significa ser una hija? ¿Cómo se construye la relación con una madre a partir del miedo, el
dolor y el cariño, en contextos de represión y violencia? Blanca Lacasa explica que “la relación
entre madres e hijas está marcada, con frecuencia sospechosa, por la dificultad, el desencuentro o el dolor. Madres e hijas parecemos estar condenadas a no entendernos” (2023, p. 2), este
vínculo fracturado se convierte en un elemento clave en la narrativa de ambas autoras, puesto
que tanto Laura como Clara son expuestas a las repercusiones que implican las militancias de
sus progenitores.
Las hijas de estas novelas atraviesan períodos de dificultad con sus madres, cada una debe
lidiar con acciones y sentimientos que parecen ajenos a ellas, y que en cierta medida se vuelven incomprensibles. Durante la historia, los vínculos van atravesando distintas etapas que van
desde la decepción, los reclamos, la confusión y el cariño que transforman la percepción de las
personajes acerca de sus progenitoras, esta relación se presenta de manera distinta en cada
una de las novelas.
En primer lugar está Alcoba, que evidencia este vínculo a través de Laura y su madre, una
militante de la que se sabe muy poco, salvo que estudió historia en la universidad y viene de
una familia cuyo padre es un peronista tradicional y posee influencias importantes en el país.
Por otro lado, Negri muestra a la madre de Clara, una mujer rota que estudió medicina y cuyo
primer esposo fue militante. Al exiliarse a México se divorció y se casó nuevamente con el padre
de la protagonista.

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En ambos textos, las voces de las hijas funcionan como mediadoras para comprender el
papel de las madres en contextos de violencia. Casali (2023) tomando como ejemplo las obras
de Negri y Gerber Bicecci, señala que uno de los efectos de la fractura de este vínculo es el sentimiento de culpa, esto se manifiesta en distintos momentos de las novelas. Por una parte, en
La casa de los conejos, la madre de Laura manifiesta dicho sentimiento cada vez que se separa
de su hija por motivo de sus actividades militantes: “como cada vez que me reencuentro con mi
madre después de una larga ausencia, tengo derecho a una muñeca” (Alcoba, 2008, p. 20), aunque la hija lo ve como un momento de alegría, la madre lo percibe como una manera de reparar
el abandono.
No obstante, a medida que avanza la historia, la figura de la madre se va volviendo cada vez
más difusa. Casali (2023) expresa que dentro de las narrativas del exilio, las madres van desapareciendo, se vuelven fantasmas. Esto se evidencia de igual manera en la obra de Alcoba, donde
poco a poco la figura de la madre de Laura parece esfumarse, debido a sus actividades militantes, lo primero que desaparece es lo que podríamos denominar su identidad, dada la persecución que vive es obligada a cambiar de color de cabello para evitar ser identificada, posteriormente ya no ejerce la labor de crianza con su hija, puesto que dedica su tiempo a las labores de
imprenta, hasta llegar a un punto donde ya no tienen una relación: “Mi madre, por su lado, ya ni
asoma la nariz a la vereda. Salvo a la hora de comer, ni yo misma me la cruzo por la casa.” (p. 73)
Esta desaparición de la madre termina en la búsqueda de un contacto materno por parte de
la protagonista, primero tiene un acercamiento con su vecina que termina en consecuencias
catastróficas, para posteriormente dirigir sus afectos a Diana, quien ejerce los cuidados al alimentarla, educarla y protegerla en momentos difíciles.
En el caso de Los eufemismos, Casali (2023) expone que el abandono de la madre es consecuencia del dolor del exilio, en su caso no desaparece de manera física pero sí de manera
simbólica, pues su enfermedad poco a poco la hace perder el sentido de la realidad, llegando a
delirios de persecución, el pasado que dejó atrás parece alcanzarla, es aquí donde se fractura el
vínculo con su hija, puesto que ahora Clara debe de ejercer una labor de cuidados.
En esta novela también existe un sentimiento de culpa, puesto que se observa cómo la madre de Clara, a partir de sus eufemismos, trató de proteger a su hija, sin embargo hubo momentos donde se sintió incapaz, lo que provocó un deterioro en su relación. Sin embargo, este
sentimiento parece recíproco, ya que igualmente Clara manifiesta que se siente culpable por
querer abandonar a su mamá en la enfermedad, expresando cómo ese dolor no le pertenece,
sin embargo afecta su vida.
La relación madre e hija en ambas novelas evidencia cómo los sentimientos de desarraigo
y exilio forman un dolor que fractura el vínculo. Las madres se pueden entender como mujeres rotas (Casali, 2023) que se enfrentaron a la contradicción de luchar por su país pero dejaron atrás a sus hijas. Esto demuestra también cómo la militancia configura la narrativa de las
hijas como sujetas que heredaron no sólo dolores, sino memorias y sentimientos que parecen
ajenos a ellas.

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Conclusiones
La lectura y comparación de estas dos obras pone de manifiesto cómo la narrativa de la segunda generación, específicamente de las hijas, configura la trama de las denominadas literaturas
del exilio. En primer lugar se observa cómo estas obras se construyen a partir de los silencios,
el ocultar para protegerse de un pasado que parece no pertenecerles; y por otro lado lo que
significa ser hija y madre en estos contextos de violencia y de qué manera fracturan el vínculo.
En las dos obras, las voces de las hijas funcionan como archivos vivos que permiten no sólo
resguardar el pasado, sino cuestionar el presente. Habiendo revisado estos tres apartados, algunos de los vacíos que quedaron en este texto son las figuras ausentes de los padres, así como
la relación memoria-posmemoria que configura parte de la narrativa actual. Si bien ambas novelas parten de experiencias individuales, sus semejanzas y diferencias se convierten en algo
colectivo, integrado a la tradición literaria hispanoamericana.

Obras Citadas:
Alcoba, L. (2008). La casa de los conejos. Edhasa.
Argañaraz, E. y Valderrama Abad, U. (2024). “Ser hijo/a argenmex: un recorrido por dos novelas del exilio argentino
en México”. En T. Basile y C. González (Coords.), Los trabajos del exilio en les hijes. Narrativas argentinas extraterritoriales (pp. 217-252). Editorial Universitaria Villa María.
Basile, T. (2019). Infancias. La narrativa de HIJOS. EDUVIM.
Casali, S. M. (2023). “Cargar con el peso de algo que ni siquiera viviste. Un estudio del efecto exiliar en el vínculo
madre-hija en las novelas argenmex Conjunto vacío y Los eufemismos”. Boletín e iteratura omparada, 1(48),
75–108. https://doi.org/10.48162/rev.54.022
Lacasa Carralón, B. (2023). Las hijas horribles. Libros del K.O.
Negri, A. (2020). Los eufemismos. Ediciones Antílope.

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La ciudad en línea:

los espejos digitales de
Monterrey
Marco Andrés Miller Espinoza1

Resumen: La transformación de la subjetividad y la identidad en el contexto de la hiperconectividad digital constituye el eje que articula este ensayo, cuya pregunta central es de qué modo
las redes sociales reconfiguran los modos de ser, relacionarse y habitar la ciudad contemporánea. El corpus es Monterrey como caso cultural específico: sus prácticas digitales cotidianas, su
historia industrial y su ética productivista, que el autor examina como condiciones que intensifican los efectos del capitalismo algorítmico. El estudio se apoya en un entramado filosófico
y sociológico que articula la crítica de Byung-Chul Han a la sociedad de la transparencia y el
cansancio, la microfísica del poder foucaultiana, la teoría del simulacro de Baudrillard, las sociedades de control de Deleuze y el capitalismo de la vigilancia de Shoshana Zuboff. El análisis
demuestra que Monterrey, educada en la productividad y la competencia, extiende esa lógica
al plano digital: el “éxito” muta en visibilidad, el sujeto se convierte en productor involuntario de
valor simbólico y la identidad se construye en la retroalimentación algorítmica. Frente a ello, el
ensayo identifica formas de resistencia poética —proyectos digitales disidentes, gestos de silencio y lentitud— que abren la posibilidad de habitar las redes desde una sensibilidad crítica.
Palabras clave: subjetividad digital, capitalismo de la vigilancia, autoexplotación, identidad
urbana, resistencia simbólica
Hay una generación —o quizás varias— que despierta dentro de una pantalla. Una generación
que, antes de ver el amanecer real, mira el resplandor artificial de su teléfono. El día en Monterrey no comienza con la luz sobre las montañas; comienza con el brillo de un dispositivo encendido. La ciudad industrial, acostumbrada al humo, al metal y al ruido, ahora resplandece en
otra materia: la del dato, el algoritmo, la imagen. Las personas que caminan por sus avenidas
no sólo habitan el espacio físico de las calles; habitan también un territorio inmaterial, un ecosistema simbólico que las contiene, las mide, las reproduce y las disuelve. Monterrey ya no se
describe únicamente por sus avenidas o su clima, también por la red invisible que la sostiene:
una metrópolis algorítmica.
El tiempo digital ha trastocado el pulso vital de quienes viven conectados. En la mirada que
sostienen frente a sus teléfonos se condensa una nueva forma de existencia: la simultaneidad
entre lo íntimo y lo público, entre el deseo y la exposición. Como sugiere el filósofo Byung-Chul
Han, la transparencia se ha convertido en mandato moral; ya no se oculta lo que se es, más bien
se teme no ser visto. En los barrios altos y en las colonias populares, en los cafés o en las ofici1 Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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nas, se repite un mismo gesto: la búsqueda de reconocimiento, la producción constante del yo
como mercancía simbólica. Las redes sociales han transformado el viejo anhelo de identidad
en un bucle de autoexhibición, un espectáculo de sí que sustituye la palabra por el gesto, la experiencia por su registro.
Pero Monterrey no es cualquier ciudad. Su historia de modernización, su orgullo empresarial y su ética del esfuerzo imprimen un carácter peculiar a este fenómeno. La autoexplotación,
de la que habla Han, encuentra aquí terreno fértil: los regiomontanos, educados en la productividad y la competencia, extienden esa lógica al ámbito digital. El cuerpo ya no se agota en la
fábrica o la oficina; ahora se desgasta en la producción incesante de contenido, en la vigilancia
interiorizada de su propio rendimiento social. El “éxito” ha mutado en visibilidad. La industria,
antes material, se ha desplazado al plano simbólico: hoy parece que se fabrican apariencias.
En ese territorio, la identidad es un proyecto sin descanso. Las redes son el laboratorio de
esa construcción. Allí opera, como bien denominó décadas atrás Michel Foucault en su análisis
del poder, toda una microfísica de control que ya no se impone desde fuera, sino que se ejerce
desde dentro. Cada usuario es su propio vigilante. Cada notificación refuerza la jaula de la atención. La libertad, tan proclamada por las tecnologías digitales, se convierte en una trampa dulce: la posibilidad de elegir se transforma en la obligación de mostrarse, de participar, de existir
en el flujo. La red no reprime; seduce. No impone; persuade. Su violencia es estética.
En Monterrey, esa lógica alcanza a todos. Los estudiantes universitarios, los empleados de
oficina, los ejecutivos, los maestros y las madres jóvenes experimentan la misma ansiedad de
conexión. Un padre que revisa obsesivamente los grupos de WhatsApp del trabajo, una docente que siente la necesidad de documentar cada actividad escolar, una abuela que convierte la
vida familiar en un relato visual: todos participan del mismo impulso de visibilidad. La conexión ya no es una herramienta; es toda una atmósfera.
La paradoja de esta época es evidente. Por un lado, las personas están hiperconectadas: cada
gesto, cada pensamiento, cada instante puede transmitirse de inmediato. Por otro, esa conexión genera una soledad cada vez más profunda. Las amistades, los amores y las comunidades
que emergen en las redes no siempre alcanzan la densidad afectiva del encuentro físico. La mirada del otro, sustituida por una publicación, sticker o reel pierde su espesor ético. Lo que antes
implicaba presencia y vulnerabilidad se ha transformado en mera interfaz. El algoritmo filtra la
emoción, la administra, la dosifica. En el fondo, la experiencia de estar en red es la experiencia
de estar rodeado de todos y, al mismo tiempo, de nadie.
Baudrillard ya lo había anticipado: vivimos entre simulacros. En las redes, la realidad se convierte en su propia sombra, en una copia sin original. Los regios fotografían su desayuno, su
ropa, su rostro, su paisaje urbano, y en ese gesto buscan afirmar la existencia de algo que, paradójicamente, se vuelve más frágil cuanto más se exhibe. La imagen devora lo que representa. La
vida se convierte en contenido. Y sin embargo, esa producción incesante de imágenes genera
una ilusión de comunidad: una red de espejos donde cada quien se refleja en los demás. Monterrey queda transformado, así, en un mosaico de pantallas: un espacio donde los cuerpos se
desdibujan, pero las apariencias se multiplican.
Hay una dimensión poética en esta transformación. El deseo de ser visto, de compartir, de
permanecer, revela también un impulso profundamente humano: la necesidad de sentido. En
cada historia de Instagram o en cada video de TikTok hay un intento de narrarse, de dejar una

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huella, de decir “aquí estoy”. El problema no está en la exposición, sino en la forma en que esa
exposición ha sido capturada por una economía de la atención. Como advierte la socióloga
Shoshana Zuboff, el capitalismo de la vigilancia que opera en las redes convierte cada gesto en
dato, cada emoción en materia prima. Lo íntimo se vuelve extractivo. El yo, cuantificable. Y así,
las personas se convierten en productoras involuntarias de valor, trabajando sin salario para
alimentar la maquinaria del algoritmo.
Roland Barthes, en su libro Fragmentos de un discurso amoroso, escribió que el lenguaje es
una piel: uno se frota con él contra los otros. Las redes sociales, en cambio, parecen haber convertido esa piel en una superficie luminosa y fría. El contacto se ha estetizado. Las palabras se
reducen a hashtags; las emociones, a filtros. El cuerpo, que antes se desplegaba en el espacio
público de la ciudad, ahora se condensa en una imagen vertical. En Monterrey, donde el calor
sofoca y las calles se llenan de ruido, esa digitalización del cuerpo produce un nuevo tipo de
sensibilidad: una mezcla de distancia y ansiedad, de presencia y ausencia. El tacto se sustituye
por el scroll, el rostro por el perfil.
La sociedad regiomontana, marcada por sus contrastes, entre la opulencia y la precariedad,
la tradición y la modernidad, la fe y el consumo, encuentra en las redes un espejo de sus propias tensiones, reproduciendo, a través del algoritmo, las jerarquías que la ciudad ya conoce:
la estética del poder, la aspiración de clase, la distinción simbólica. Las redes, que prometieron
democratizar la voz, terminaron amplificando los privilegios. La visibilidad se distribuye con
la misma desigualdad que los recursos. El algoritmo no es neutral: privilegia la forma sobre el
contenido, la intensidad sobre la reflexión, la cantidad sobre el sentido. En un entorno así, pensar se vuelve un acto subversivo.
A pesar de ello, surgen resistencias. Entre la gente aparecen gestos de disidencia, pequeñas fugas poéticas que desobedecen la lógica del rendimiento. Páginas que comparten poesía,
proyectos audiovisuales que cuestionan la homogeneidad de la imagen, colectivos que usan
las redes para tejer comunidad o denunciar injusticias. En esas grietas se filtra la posibilidad de
otro uso del espacio digital: uno que recupere la lentitud, la escucha, la fragilidad. En medio del
ruido, algunas personas eligen callar. En medio de la saturación, algunas prefieren desaparecer.
Esa renuncia se convierte, paradójicamente, en una forma de resistencia simbólica.
Podría pensarse que las redes son un nuevo teatro barroco. Monterrey, con su conservadurismo y su modernidad contradictoria, entiende bien esa teatralidad. El perfil digital funciona
como un retablo personal, donde cada usuario dispone sus pequeñas imágenes sagradas: la
selfie, el viaje, la cita inspiradora. En ese altar se oficia el culto del yo. Pero, como advertiría
Bruno Latour, en todo culto hay un fetiche: el objeto que creemos adorar por su poder propio,
cuando en realidad lo hemos fabricado nosotros mismos. Así, el perfil que construimos termina
exigiendo nuestra devoción. Lo que antes era una forma de expresión se vuelve una forma de
presión: hay que publicar, hay que reaccionar, hay que estar. La red exige presencia continua. El
silencio se penaliza con la invisibilidad. Y en ese exceso de representación, el sujeto se disuelve
en la superficie de sus propios signos.
El filósofo David Le Breton ha dicho que el rostro es la más humana de las superficies. En las
redes, esa superficie se convierte en interfaz, en filtro, en máscara. Las personas, obsesionadas
con su imagen, han aprendido a gestionar su rostro como una marca. El rostro deja de ser el
umbral del alma y se transforma en un producto comunicacional. Pero bajo esa máscara digital

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persiste un deseo arcaico: el deseo de reconocimiento, de amor, de comunidad. La pantalla no
lo cancela, aunque lo desplace. Y quizás ahí radique nuestra tragedia contemporánea: en la imposibilidad de satisfacer ese deseo dentro del mismo sistema que lo alimenta.
Deleuze imaginó la sociedad del control como una sucesión de “modulaciones” infinitas,
donde los individuos ya no son confinados, sino conducidos. Monterrey vive esa transición:
del control disciplinario al control algorítmico. Las redes no prohíben; orientan, recomiendan,
sugieren, condicionan. La autoridad se vuelve amable, el poder invisible. La dominación se disfraza de opción. Y las personas, fascinadas por la promesa de autonomía, participan activamente en su propia captura. La libertad se confunde con la conectividad. Pero estar conectado no
siempre significa estar libre.
En las universidades y en las empresas, quienes se relacionan a través de pantallas hablan
de estrategias digitales, de engagement, de identidad de marca. Pocos se detienen a pensar qué
ocurre con su subjetividad mientras producen contenido. Las redes se han naturalizado como
el medio inevitable de la existencia contemporánea. Pero todo medio transforma. No sólo comunica: modela. Configura los modos de sentir, de amar, de pensar. Y en esta configuración se
juega una batalla silenciosa: la del sentido contra el cálculo, la del alma contra el algoritmo.
Quizás la pregunta no sea cómo salir de las redes, sino cómo habitarlas de otro modo. Cómo
convertir ese espacio saturado en un territorio de pensamiento, de arte, de resistencia. Monterrey, ciudad de grandes contrastes y de energía inagotable, podría ser también el laboratorio
de esa reinvención. En sus habitantes hay una interesante potencia que el algoritmo aún no
captura del todo: una suerte de creatividad que se filtra entre los códigos, una ironía particular
que subvierte la lógica de la eficiencia. En cada meme, en cada gesto de humor, se esconde una
crítica latente a la seriedad del sistema. Bien sabemos que la risa puede ser también un modo
de sabotaje.
Pero el riesgo persiste: el de confundir la expresión con la emancipación, la visibilidad con el
poder. Las redes ofrecen espejos infinitos, aunque pocos reflejan lo que realmente somos. Como
en el mito de Narciso, el reflejo nos atrae y nos ahoga. Las personas, seducidas por la promesa
de pertenecer, se sumergen en un océano de imágenes donde cada ola lleva su nombre. Sin
embargo, al intentar afirmarse, se diluyen. La identidad se vuelve líquida, cambiante, efímera.
La subjetividad, que antes se construía en el diálogo, se produce ahora en la retroalimentación
algorítmica. El yo deja de ser una narración y se convierte en métrica.
En este contexto, pensar se vuelve un acto de resistencia poética. Pensar, sentir, escribir,
incluso aburrirse, son gestos que desafían la lógica de la inmediatez. Frente al imperativo de
producir y compartir, el silencio puede ser una forma de libertad. Tal vez el porvenir dependa
de reaprender a mirar sin la mediación del dispositivo, a escuchar sin la interferencia del feed,
a habitar la ciudad sin traducirla en contenido. Tal vez Monterrey necesite recuperar su montaña no como paisaje de fondo para la selfie, más bien como símbolo de permanencia: algo que
resiste al flujo.
La red, como toda construcción humana, es ambivalente. Puede oprimir, aunque también
liberar. Puede aislar, aunque también conectar de un modo más profundo si se usa con
conciencia. En última instancia, lo que está en juego no es la tecnología, sino la sensibilidad. Y
esa sensibilidad se forma en los cuerpos, en las miradas, en las conversaciones que aún escapan
al control del algoritmo. Aquellos hijos de la era digital, podrían ser también sus primeros

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críticos. Si logran ver en el espejo no sólo su reflejo, sino la estructura que lo produce, tal
vez puedan romperlo.
Porque detrás de cada pantalla, aún hay una ciudad. Una ciudad que respira bajo la lluvia,
que se enciende al atardecer, que sueña con sus propias luces. Monterrey sigue ahí, más allá
del cristal: en el calor que no se puede filtrar, en las montañas que observan sin decir palabra,
en los gestos que escapan al registro. Quizá el desafío no sea desconectarse, sino recordar que
toda conexión comienza en el cuerpo, en la presencia que tiembla, en el silencio que escucha.
Entonces, el dedo se detiene. La pantalla queda en negro y, por un instante, todo vuelve a su ritmo natural. Afuera, las montañas permanecen, antiguas y pacientes. El aire entra, la vida sigue.
Y en ese respiro, mínimo, casi invisible, la ciudad de las montañas recupera su misterio.

Bibliografía:
Barthes, Roland. Fragmentos de un discurso amoroso. Siglo XXI Editores, 2024.
Baudrillard, Jean. Cultura y simulacro. Kairós, 2020.
Deleuze, Gilles. “Post-scriptum sobre las sociedades de control.” Conversaciones, Pre-Textos, 1990, pp. 277-286.
Foucault, Michel. Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión. Siglo XXI Editores, 2002.
Han, Byung-Chul. La sociedad del cansancio. Herder, 2012.
---. La sociedad de la transparencia. Herder, 2013.
Latour, Bruno. Nunca fuimos modernos: Ensayo de antropología simétrica. Siglo XXI Editores, 2022.
Le Breton, David. Antropología del cuerpo y modernidad. Prometeo Libros, 2021.
Zuboff, Shoshana. La era del capitalismo de la vigilancia: La lucha por un futuro humano frente a las nuevas fronteras del poder. Paidós, 2019.

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La Luz:

un periódico católico del Monterrey
decimonónico
Luis Fidel Camacho Pérez1

Resumen: La escasa atención historiográfica dedicada a la prensa confesional mexicana del
siglo XIX motiva el examen de La Luz. Periódico religioso de literatura, ciencias, artes y anuncios,
publicación católica que circuló en Monterrey, Nuevo León, entre 1872 y 1881. El corpus comprende los ejemplares del periódico conservados en la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL, así como la bibliografía especializada en historia de la prensa decimonónica.
El estudio se inscribe en la historia cultural y religiosa, y se apoya en los aportes de Toussaint
Alcaraz, Espinosa Blas y Ceballos Ramírez para contextualizar la prensa confesional en el marco
del proceso de secularización desencadenado por el triunfo liberal de 1857. El análisis demuestra que La Luz no operó únicamente como medio de difusión religiosa, sino como actor social y
político que legitimó las prácticas caritativas de asociaciones católicas, denunció las Leyes de
Reforma y constituyó una plataforma de resistencia simbólica frente al proyecto liberal del Estado mexicano. Su estudio abre nuevas líneas de investigación para comprender las estrategias
discursivas de la Iglesia ante la modernidad y el papel de la prensa confesional en la construcción del espacio público regional.
Palabras clave: prensa católica, secularización, relaciones Iglesia-Estado, historia de la prensa
regional, siglo XIX mexicano.
La Iglesia católica históricamente ha mantenido su influencia en la sociedad mexicana, por
tal motivo su estudio está vigente entre los investigadores. Por ello es pertinente analizar sus
prácticas litúrgicas, su doctrina e influencia política y social, así como sus relaciones frente al
Estado y otros sistemas de creencias, con quienes comparte intereses mutuos o tiene conflictos. De modo que, el presente texto tiene como objetivo traer a colación el caso de La Luz. Periódico religioso de literatura, ciencias, artes y anuncios, que circuló en Monterrey, Nuevo León,
entre los años 1872 y 1881. Este breve análisis es una invitación para que otros investigadores
se interesen en el fenómeno religioso e historia de la iglesia; de modo que se abra una brecha
para los estudios sobre la prensa católica y otras publicaciones de carácter confesional en los
siglos XIX y XX.
Si bien, ya existen publicaciones, tesis y libros sobre los medios impresos, es poca la investigación sobre los periódicos religiosos, por lo que resulta pertinente reflexionar sobre la importancia de dicha publicación, ya que no fue el único periódico religioso del siglo XIX que se
1 Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.

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editó en el estado.2 En su obra Los orígenes de la industrialización de Monterrey: una historia económica y social desde la caída del segundo imperio hasta el fin de la Revolución (1867-1920), Isidro
Vizcaya menciona otros tres periódicos católicos además de La Luz, que circularon en el estado
durante el último cuarto del siglo XIX: Semanario Religioso, Libertad Católica y La Defensa del
Pueblo, este último dirigido por Abraham P. de la Garza. Los tres tenían, como objetivo adicional
al quehacer informativo, la defensa de la fe católica. Cabe mencionar que las publicaciones periódicas reflejaban, y en ocasiones sobredimensionaban, los patrones de conducta y las formas
de vida que tenían las sociedades en que operaban, en este caso la sociedad nuevoleonesa.

La prensa católica en México y Nuevo León a
fines de siglo XIX
A fines de siglo XIX, la sociedad mexicana entró en un proceso de modernización que se venía gestando desde mediados de siglo. Dicha modernización permitió el avance económico,
social y cultural del país. Un ejemplo de esto fue la prensa, ésta revolucionó las comunicaciones, convirtiéndose en un aparato que expresó y transmitió los idearios políticos, sociales,
religiosos, culturales y económicos de algunos grupos que buscaron legitimarse por medio
del discurso impreso.
No obstante, en dicho periodo en México existía un alto grado de analfabetismo, el censo de
1895 indicó que en el país habitaban 12, 632, 247 personas, de los cuales sólo el catorce por ciento sabía leer y escribir y, únicamente un diez por ciento podía comprar los periódicos.3 De modo
que este medio comunicativo sólo podía ser leído por una minoría compuesta por las clases
media4 y alta. Pese a esta limitante, fue a través del periódico que se “polemizaron regímenes
gubernamentales, se justificaron o reprobaron guerras, y asimismo fue el conductor de la cultura al difundir el quehacer científico, literario o religioso”.5 De acuerdo con Margarita Espinosa,
la mayoría de los periódicos de fines de siglo XIX eran semanarios, ya que en México no se tenía
la tecnología ni los recursos humanos para editar diariamente una publicación.6
Ahora bien, a partir del triunfo de la Constitución de 1857 y del programa liberal, la Iglesia
tuvo que tomar medidas concretas que le permitieran mantener su influencia en una sociedad
que transitaba de lo tradicional a lo moderno, ya que los católicos mexicanos tuvieron que enfrentarse (hasta ese momento) al proceso de secularización más importante del país. Es decir,
los católicos echaron mano de instrumentos propios de la modernidad como la prensa para
transmitir su mensaje, registrar sus acciones e influir en la vida pública.

2 Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la industrialización de Monterrey: una historia económica y social desde la caída del segundo
imperio hasta el fin de la Revolución (1867-1920), Monterrey, N.L., Archivo General del Estado de Nuevo León, 2001, pp. 68 y 69.
3 Florence Toussaint Alcaraz, Escenario de la prensa en el Porfiriato, México, Universidad de Colima/ Fundación Manuel Buendía, 1989,
pp.67-68.
4 Por clase media entendemos a un sector de pequeños propietarios y profesionistas, como médicos, maestros, abogados, etc.
5 Ma. Margarita Espinosa Blas, El Nacional y el Hijo del Ahuizote: dos visiones de la independencia de Cuba, 1895-1898, Michoacán, Instituto de Investigaciones Históricas/Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, 1998, p. 63.
6 Ibid., 1998, p. 70.

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Algunos de los primeros periódicos confesionales creados en México durante la segunda
mitad del siglo XIX fueron: El Semanario Católico, La Sociedad Católica, El Pueblo, entre otros.7
Estos periódicos surgieron como una respuesta al triunfo liberal y estuvieron dirigidos por la
Sociedad Católica, agrupación civil que tenía entre sus comisiones una dedicada a las “publicaciones”, aunque, su periódico más destacado fue La Voz de México que circuló de 1870 a 1908.8
En Nuevo León circularon una serie de periódicos que, como era común, tenían el objetivo
primordial de ser órganos informativos de los principales clubes políticos de la época, liberales
y conservadores. Algunos fueron muy efímeros y otros se establecieron por años o décadas,
sobre todos los que eran adictos a los regímenes en turno y que a menudo recibían financiamiento oficial. Algunos ejemplos son: La Voz de Nuevo León, La Revista de Monterrey, El Escolar
Médico, El Pueblo, El Eco Fronterizo, El Lampacence (publicado en Lampazos de Naranjo), El Trueno (originario de la villa de Linares); los editados en inglés eran The Times, The Monterrey Globe,
The Monterrey Era y The Monterrey News, entre otros.9 Al mismo tiempo se distribuyeron publicaciones periódicas de carácter confesional que tenían como objetivo, adicional al informativo,
la defensa de la fe católica.

La Luz, 1872-1881
Fue en 1872 que comenzó a circular en el estado una publicación religiosa titulada La Luz. Periódico religioso, de literatura, ciencias, artes y anuncios. Publicado y editado en Monterrey por Julio
Chávez,10 se dedicaba a reproducir notas de otros periódicos nacionales e internacionales, así
como los discursos y cartas del Papa y de los obispos, dirigidas a los fieles, entre otras noticias
de carácter religioso del obispado. Empero, es poca e imprecisa la historiografía acerca de La
Luz. Algunos autores como Plinio D. Ordoñez, Héctor González e Isidro Vizcaya coinciden en
que se difundió a partir de 1870. Además, tanto González como Vizcaya, refieren que era un órgano del clero, y aseguran que estuvo dirigido por el Obispo Ignacio Montes de Oca hacia 1880.11
Por su parte, el investigador Erasmo Torres López publicó un artículo donde analiza el periodo
de vida de dicha publicación (1872-1881), así como las temáticas publicadas regularmente; esclarece además que La Luz no fue un órgano oficial del obispado.12
En cuanto a la composición del periódico, La Luz contaba con una sección religiosa donde se
publicaban las actividades del mes en curso, las festividades y santorales del día, también pu7 Manuel Ceballos Ramírez, Historia de Rerum Novarum en México, (1867-1931), T.1, México, Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana, 2004, p.162.
8 Idem.
9 Todos estos periódicos incluidos los católicos, son parte del Fondo Nuevo León de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria y pueden ser consultados en la Hemeroteca Digital de la Universidad Autónoma de Nuevo León en el siguiente enlace: https://hemerotecadigital.uanl.mx/
10 Julio Chávez fue un educador de la villa de Marín (hoy municipio), ahí instaló una escuela particular, donde enseñó las materias de gramática castellana, geografía de Roa Bárcena, principios de aritmética y álgebra, así como el catecismo histórico y el del padre Ripalda. En
1864 el ayuntamiento de Monterrey lo nombró director de la escuela del barrio de la Purísima. En Israel Cavazos Garza, Diccionario biográfico de Nuevo León, T. I y II, Monterrey, N.L., Universidad Autónoma de Nuevo León, 1984, p. 113.
11 Plinio D. Ordoñez, Bibliografía del estado de Nuevo León, 1820-1946, Monterrey, N.L., Impresora Monterrey, 1946, p. 55.; Héctor González, Siglo y medio de cultura nuevoleonesa, Monterrey, N.L., Gobierno del Estado de Nuevo León, 1993, p. 71.; Isidro Vizcaya Canales,
Orígenes, p.67.
12 Erasmo Torres López, “La Luz el primer periódico religioso de Monterrey, (1872-1881)”, en La Gazeta del Saltillo, año V, núm. 11, noviembre, 2003, p. 5. Esto también puede comprobarse al revisar detenidamente el periódico, pues en ningún momento se reconoce como un
órgano oficial del clero, sino más bien como publicación de una imprenta privada.

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blicaba notas editoriales, donde se opinaba sobre los temas más relevantes de la época, como
la masonería, el espiritismo y el protestantismo; además de temas religiosos, se divulgaban
noticias internacionales, nacionales y locales. Para 1872, año en que comenzó a circular, se publicaba los días 1, 10 y 20 de cada mes. Su suscripción tenía un costo mensual de dos reales para
los suscriptores locales y de dos y medio para los foráneos, pues tenían corresponsalías en las
villas de Abasolo, Bustamante, Linares, Dr. Arroyo, General Terán, Montemorelos, Villaldama y
Parras (Coahuila). Por otro lado, los números sueltos tenían un costo de 10 centavos,13 manteniendo de esta forma su permanencia entre las publicaciones periódicas de la década.
Otro de los aspectos que caracterizó a la prensa moderna de finales de siglo XIX fue la difusión que dio a anuncios comerciales, lo que permitió que los diarios tuvieran una importante
fuente de ingresos.14 La prensa católica no estuvo alejada de esto. En el caso de La Luz, además
de notas religiosas, en sus páginas aparecieron anuncios de particulares y de establecimientos
comerciales importantes, como la Botica del Progreso, ubicada en la calle del Comercio (hoy
calle Morelos), que ofrecía medicamentos, perfumes, pinturas, etcétera.15
En cuanto a su función social, La Luz tenía claro su papel como órgano comunicador e informativo. En sus propias palabras, consideraba que el periodismo era “un arma terrible que el
impío empleaba para descatolizar al pueblo fiel”. Sin embargo, comprendieron que la prensa
podía ser un medio por el cual se predicara su doctrina: “si el periodismo es, en nuestro siglo,
la formidable palanca de los enemigos de la Iglesia; ¿no deberá ser también un arma defensiva
para los católicos?” En este sentido, los editores consideraron que el periódico se clasificaba
como “un semanario católico- piadoso o catequístico”, pues estaba orientado al pueblo, “tanto a
grandes como a pequeños, a los de perversas costumbres como a los que practican las virtudes
cristianas”.16 De esta manera, el catolicismo acogió una herramienta de la modernidad para criticar a la modernidad misma, contrarrestando las lecturas de carácter liberal, políticas, masónicas y protestantes, las cuales juzgaban nocivas para el pueblo cristiano, con mayor circulación
que los “buenos escritos”.
En ese sentido, La Luz fungió como una plataforma de difusión que legitimó las prácticas
caritativas y sociales que llevaban a cabo las asociaciones católicas de orientación filantrópica,
como las Hijas y las Hermanas de la Caridad de la Conferencia San Vicente de Paul, las Sociedades Católicas de mujeres y hombres, portadoras de una cultura religiosa y de un conjunto
de valores conservadores, con base en la caridad, la piedad, la fe y la moral, que sentaron las
bases de la acción social católica en el espacio público. En repetidas ocasiones, el periódico
cuestionó las disposiciones liberales del gobierno. Sus páginas hicieron eco de los acontecimientos anticlericales practicados por el gobierno federal y estatal cuando se elevaron a rango
constitucional las Leyes de Reforma en 1873, lo que desencadenó una serie de protestas y manifestaciones por parte de los fieles en todo el país.17 También podemos mencionar el apoyo que
manifestó hacia las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, que fueron expulsadas del
13 El periódico tenía corresponsales que lo distribuían en los municipios de Linares, Parras, Dr. Arroyo, General Terán, Montemorelos,
Villaldama, Bustamante, Abasolo y Lampazos, véase La Luz, 1 de julio de 1873, no. 21, p. 1 y 4.; de acuerdo con Erasmo López Torres, el
primer número de La Luz salió el martes 10 de diciembre de 1872 y el último el 30 de enero de 1881.
14 Arno Burkholder de la Rosa, “El periódico que llegó a la vida nacional. Los primeros años del diario Excelsior, (1916-1932)”, en Historia
Mexicana, vol. 232, no. 4, abril-junio 2009, pp. 1377.
15 La Luz. Periódico religioso de literatura, ciencias, artes y anuncios, 10 de noviembre de 1873, no. 34, p. 4.
16 Ibid, 29 de enero de 1876, p. 2.
17 La Luz, 1 de mayo de 1875, no. 21, p. 2.

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país en 1874. Todo esto tuvo resonancia en La Luz, que siguió de cerca las acciones de los fieles:
por ejemplo, la manifestación del 19 de diciembre de 1874, donde miembros de la sociedad exigieron al Congreso del Estado la revocación de las leyes, por considerarlas persecutorias de la
religión católica:
Nos limitamos por ahora a dos observaciones de sentido común: primero, que es una
ley de persecución abierta a la religión católica que profesa una inmensa mayoría de
la República […] y está en la conciencia de todos los mexicanos y aun de los extranjeros, que si se consultare el voto público, se hallaría el más enérgico reproche, pues la
ley ejerce presión sobre la libertad de conciencia del culto […] y lastima de una manera
dolorosa el sentimiento general de la Nación, suprimiendo una de las instituciones más
benéficas que abriga como fruto natural el catolicismo: las Hermanas de la Caridad.18
En suma, este periódico ayudó a conformar una representación social en torno a las prácticas
culturales, económicas y políticas de los católicos nuevoleoneses de finales del siglo XIX. A
través de sus páginas, La Luz no solo funcionó como un medio de comunicación religiosa,
sino como un actor social y político que reflejó las tensiones entre Iglesia y Estado, así como
las preocupaciones morales y espirituales de una parte significativa de la sociedad nuevoleonesa. Su discurso evidenció la intención de orientar a los fieles, legitimar las acciones caritativas de las asociaciones católicas y denunciar aquellas disposiciones gubernamentales
percibidas como una amenaza a la fe y a la libertad religiosa. En este sentido, el periódico se
constituyó en una plataforma de resistencia simbólica y cultural frente a los proyectos liberales del Estado mexicano.
Explorar esta clase de publicaciones permitirá profundizar en el conocimiento de las estrategias discursivas de la Iglesia, su adaptación a la modernidad y su papel en la construcción
del espacio público, abriendo nuevas líneas de investigación dentro de la historia religiosa y
cultural de la región.

18 Ibid, 13 de febrero de 1875, no. 10, p. 2. Las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, fue una orden religiosa de origen francés
que se establecieron en la diócesis de Linares hacia 1850.

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Hemerografía:
La Luz. Periódico religioso de literatura, ciencias, artes y
anuncios (1872-1881).

Bibliografía:
Burkholder de la Rosa, Arno, “El periódico que llegó a la
vida nacional. Los primeros años del diario Excelsior,
(1916-1932)”, en Historia Mexicana, vol. 232, no. 4,
abril-junio 2009, pp. 1369-1419.
Cavazos Garza, Israel, Diccionario biográfico de Nuevo
León, T. I y II, Monterrey, N.L., Universidad Autónoma
de Nuevo León, 1984, p. 113.
Ceballos Ramírez, Manuel, Historia de Rerum Novarum
en México, (1867-1931), T.1, México, Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana, 2004.
Espinosa Blas, Ma. Margarita, El Nacional y el Hijo del
Ahuizote: dos visiones de la independencia de Cuba,
1895-1898, Michoacán, Instituto de Investigaciones
Históricas/Universidad Michoacana de San Nicolás
Hidalgo, 1998.
González, Héctor, Siglo y medio de cultura nuevoleonesa, Monterrey, N.L., Gobierno del Estado de Nuevo
León, 1993.
Ordoñez, Plinio D., Bibliografía del estado de Nuevo
León, 1820-1946, Monterrey, N.L., Impresora Monterrey, 1946.
Torres López, Erasmo, “La Luz el primer periódico religioso de Monterrey, (1872-1881)”, en La Gazeta del
Saltillo, año V, núm. 11, noviembre, 2003, p. 5.
Toussaint Alcaraz, Florence, Escenario de la prensa en
el Porfiriato, México, Universidad de Colima/ Fundación Manuel Buendía, 1989.
Vizcaya Canales, Isidro, Los orígenes de la industrialización de Monterrey: una historia económica y social
desde la caída del segundo imperio hasta el fin de
la Revolución (1867-1920), Monterrey, N.L., Archivo
General del Estado de Nuevo León, 2001.

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“Antes de aparecer en las bibliotecas,
soñamos con ser eternos”.
Periodismo cultural y formación literaria en el
suplemento “Aquí Vamos” de El Porvenir (1982-1992)
Ivonne Acosta Neira1
Resumen: El artículo examina la función de los suplementos culturales como espacios de formación literaria y profesionalización de escritores, a partir del caso del suplemento “Aquí Vamos” del periódico El Porvenir de Monterrey (1982-1992). La pregunta que orienta el estudio es si
estas publicaciones periódicas pueden constituir, más allá de su carácter efímero, rutas propias
de cultura regional y vías de democratización del discurso literario fuera de los centros hegemónicos. El corpus comprende el archivo del suplemento, los testimonios de sus colaboradores
y el recuento historiográfico de Escrito en el noreste, de Sergio Cordero. El estudio se apoya en
conceptos del campo cultural de Bourdieu y en los planteamientos de Sheridan y Bravo Aduna
sobre las funciones diferenciales entre periódicos, revistas y suplementos. El trabajo demuestra que “Aquí Vamos”, bajo la dirección de Jorge Cantú de la Garza, superó el sectarismo intelectual y convirtió la retribución económica en mecanismo de profesionalización que transformó
la escritura en oficio; su existencia reafirma que la cultura regiomontana se articula también
desde proyectos editoriales capaces de registrar, impulsar y dar sentido al quehacer artístico de
la región.
Palabras clave: suplemento cultural, periodismo cultural regiomontano, formación literaria,
descentralización cultural, campo intelectual
Literatura y periodismo representan dos maneras de entablar
relaciones entre la escritura y la vida.
La literatura ha perseguido la trascendencia;
el periodismo, dar cuenta de la realidad inmediata.
Víctor Barrera Enderle

Las revistas y suplementos culturales han sido una plataforma para encaminar a nuevos escritores en su trayectoria como futuros críticos, narradores, ensayistas o poetas, forjando así
la escritura de quien apenas lanza sus primeros textos a sus lectores. Son espacios polifónicos
donde se incuba la voz de nuevas generaciones y un lugar de democratización de la palabra.
Sin embargo, no todas las publicaciones periódicas son iguales: cada una responde a enfoques
y temas distintos. Es necesario, entonces, distinguir entre las secciones culturales de los periódicos, las revistas y los suplementos culturales.
1 Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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Sheridan sostiene que las revistas deben llenar brechas generacionales o, en su defecto,
acortar la distancia entre el aficionado y el profesional. Conectan los libros con los lectores
mediante su valoración dentro de una tradición literaria y funcionan como mediadoras entre
el lector especializado y el público general. En definitiva, una revista tiene un objetivo muy
distinto al de un libro: no busca el placer estético ni pretende perdurar; se genera para ser leída
en el momento. Lejos de ser efímera o reemplazable por el número siguiente, funciona como
registro de la recepción de la obra y da cuenta de lo que hacía el escritor cuando no estaba
publicando un libro.
Los contenidos varían entre publicaciones periódicas. En palabras de Bravo Aduna, “en periodismo cultural cabe la reseña de las actividades artísticas, las presentaciones de libros —que
sería producto de intelectuales—, cabe todo eso y cabe también, me parece, fijarse en los calcetines del pianista2, porque el periodismo se alimenta de lo nuevo y lo diferente.”
Los temas culturales que tocan las páginas del periódico se ven dispersos hasta la sección
de sociales y espectáculos. De ahí la dura crítica de Zaid hacia el periodismo cultural, donde
señala la falta de una aproximación crítica. El enfoque de un periódico, sin embargo, no es replicar el acercamiento que tiene una revista o suplemento cultural hacia determinado evento,
sino contextualizar el trabajo artístico, ofrecer información que otros medios no proporcionan y
atender lo que Bourdieu denomina sociología del arte.
En cuanto a revistas y suplementos culturales, ambos comparten una manera similar de
presentar un producto o evento artístico. En sus páginas se encuentran incluso textos de creación propia —cuentos, poemas y ensayos— que abordan temas de interés tanto para el autor
como para un público general. De este modo, revistas y suplementos parecen entregarnos el
mismo contenido que invita al lector a reflexionar sobre el arte y la cultura. El panorama artístico se ve complementado, así, con estas dos aproximaciones: una informativa y otra reflexiva.
Bravo Aduna lo explica con precisión:
Hay un periodismo cultural diario, digamos cotidiano, sobre todo a partir de los años
setenta para acá, que es un periodismo noticioso sobre el movimiento cultural. En tanto
que los suplementos se encargan de la reflexión de los fenómenos culturales y publican también obra de creación. Son dos funciones diferentes la de la página cultural diaria y las del suplemento. La función básica de las páginas culturales, o de las secciones
culturales, es la información, en tanto que los suplementos son más de reflexión sobre
los fenómenos que se siguen día a día. (23)
En México, la cultura se asentó en las páginas de los diarios de manera regular con la Revista
Moderna, fundada por Bernardo Couto Castillo y Jesús E. Valenzuela, que apareció de 1898 a
1903. Fue sucesora de la Revista Azul (1894-1896), fundada por Manuel Gutiérrez Nájera y Carlos
Díaz Dufoo. Estas revistas trazaron la trayectoria del modernismo en México y acompañaron la
política de modernización iniciada por Porfirio Díaz. Desde sus orígenes, cultura y política estuvieron fuertemente ligadas en las páginas de los diarios.

2 Se refiere al artículo “Periodismo cultural” que Gabriel Zaid publicó en el 2006 para Letras Libres. Donde critica el tipo de contenido cultural que abordan los periódicos, dando énfasis a elementos situacionales en lugar de enfocarse en la reflexión crítica sobre el producto
cultural que el artista presenta.

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Del vínculo entre instituciones educativas y
el periodismo cultural
Los conflictos armados que atravesaron a México a principios del siglo XX repercutieron en la
vida cultural. Una vez terminado el conflicto revolucionario y estabilizado el país, se dio prioridad a la educación. En Monterrey, Alfonso Reyes emitiría Voto por la Universidad del Norte desde
Petrópolis en enero de 1933, mientras cumplía sus funciones como diplomático en Brasil:
No penséis que basta añadir una escuela de ingenieros y otra de bellas artes a la de
médicos y a la de abogados, y envolverlas todas en cierto tejido conjuntivo, para crear
una Universidad. Entiendo más bien que la creación de nuestra Universidad significa
un cambio de acento a la atención pública: –la cultura, que antes crecía como al lado,
pasará a constituir el núcleo, el meollo. (Reyes 453)
Una década después se fundaría la UANL, institución pública que crecería al lado de una privada: el Tec de Monterrey. Durante sus inicios nacieron varios órganos de difusión vinculados
a estas instituciones: el anuario Universidad (1942-1961) y el boletín Armas y Letras (1944-1977),
acompañados de Interfolia (1953). El Tec de Monterrey, por su parte, publicó su revista Trivium
(1948). Dos años después, en 1950, se fundó la Facultad de Filosofía y Letras y, al año siguiente,
el semanario Vida Universitaria (1951).
El surgimiento de las universidades y de los estudios de Humanidades patrocinó la
aparición de revistas académicas dedicadas a la literatura, el siguiente paso lo darían
los grupos de artistas y escritores. Ellos empezarían, primero, con la publicación por su
cuenta de revistas literarias con un nivel de calidad más exigente, pero también con un
intento de liberarse de los rígidos parámetros de los estudios académicos y, más tarde,
buscando apoderarse de los primeros, modestos espacios dentro de la prensa de gran
tiraje. (Cordero 64)
Se iniciaron proyectos como La brújula, Kátharsis (1955-1960) y Apolodionis (1959-1967), llevados
a cabo por estudiantes de preparatoria y universitarios. Con el tiempo, estos proyectos auspiciados por las instituciones se independizaron para continuar como iniciativas más cercanas
al periodismo cultural que al trabajo editorial académico. Ejemplo de ello es “El grillo
verde” (1962-1963), suplemento cultural de El Porvenir que antecedió al “Aquí
Vamos” (1982-1992). Si bien no todas estas publicaciones tuvieron una vida
longeva, su práctica entrenó a los jóvenes en el ejercicio del periodismo
cultural, y su legado se tradujo, en décadas posteriores, en la proliferación
de suplementos culturales.
En la capital del país, después de que se levantara el silencio por la masacre de Tlatelolco en 1968, los jóvenes buscaron hacerse de una voz en las páginas de las publicaciones periódicas. Estaban en juego el sistema político, la
libertad de expresión y la revolución sexual. Los canales tradicionales de comunicación ya no bastaban y surgieron publicaciones marginales que se convirtieron en las voces más escuchadas: las de Carmen Boullosa, Carlos Montemayor,
Ricardo Yáñez, Elsa Cross, Coral Bracho, María Luisa Puga, Marco Antonio Campos,
José Luis Rivas y Verónica Volkow, entre muchas otras.

78

�interfolia
Si bien a partir de los setenta los suplementos tuvieron un repunte, otros ya existían desde
antes del 68. El primer gran suplemento cultural de México fue la “Revista Mexicana de Cultura”
(1947-1957), dirigida por Juan Rejano bajo las instrucciones de Fernando Benítez, que era director de El Nacional y conocía los suplementos culturales que se publicaban en Argentina. El gran
suplemento de los años cincuenta fue “México en la Cultura” (1949-1961), propuesto y dirigido
también por Fernando Benítez.

Latitud norte
El panorama regiomontano de la década de los ochenta parecía presentar un rezago respecto
a lo que sucedía en la capital. Había mucho material artístico que no lograba distribuirse por
toda la república, incluidos los libros. Lo que llegaba al norte era gracias a los viajes de amigos
o colegas a la Ciudad de México, quienes aprovechaban para traer discos o libros que no encontraban en provincia. Ese material circulaba entre conocidos y era la manera en que la cultura
viajaba más allá del centro del país.
Lo que sucedía en la capital fue replicándose poco a poco en el norte. Jorge Cantú de la
Garza formó el Centro de Escritores de Nuevo León después de recibir la beca del CME en 1960.
El “Aquí Vamos” se vio acompañado de otros suplementos culturales de la época: “El Volantín”
(1981-1989), de El Diario de Monterrey, dirigido por Luis Martín; “Ensayo” (1982), de El Norte, y
“Atril” (1985), de Tribuna de Monterrey.
Lo que distinguió al “Aquí Vamos” desde sus inicios fue su voluntad de transformar un panorama cultural al que tachaban de desértico. La nota editorial del primer número lo expresa con
claridad: “Desde nuestras diversas posiciones, quienes hemos advertido del desierto cultural
por el que transitoriamente atravesamos, queremos contribuir a informar y dar a conocer las
manifestaciones culturales que ocurren en nuestro ámbito y también las que ocurren en otras
latitudes” (Aquí Vamos, núm. 1).
Aunque Monterrey ya contaba con una vida cultural activa, las manifestaciones estaban
dispersas y necesitaban de un medio que reuniera a escritores y artistas para presentarlos
ante un público masivo. El suplemento tuvo, además, la iniciativa de dejar de lado el
chauvinismo con el que las publicaciones locales suelen resguardarse,
apostando por descentralizar la cultura y dar visibilidad a lo que
sucedía en provincia.
En Escrito en el noreste, Sergio Cordero narra el fenómeno que
representó el “Aquí Vamos” en el panorama cultural regiomontano y
cómo logró sobrevivir una década de emisión ininterrumpida en un
ambiente aparentemente hostil para la cultura. El suplemento logró
superar, explica, dos grandes obstáculos que enfrenta cualquier publicación de este tipo: el sectarismo intelectual —la tendencia de los
grupos cerrados a construir revistas o suplementos con las mismas
convicciones ideológicas— y la disciplina necesaria para sostener la
publicación semana a semana.
El director del “Aquí Vamos”, Jorge Cantú de la Garza, reunió a un
grupo diverso de escritores —poetas, críticos, cronistas, artistas plás-

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�interfolia
ticos y filósofos— para dar vida al suplemento. Entre sus páginas se formaron las plumas de
Mario Anteo, José Alvarado, Rosaura Barahona, Nazario Sepúlveda, Roberto Escamilla, Sergio
Cordero, Dulce María González, Eligio Coronado, Arnulfo Vigil, Eduardo Zambrano, Héctor Alvarado y Humberto Salazar, entre muchos otros. Algunos colaboraban semanalmente; otros,
de forma esporádica. El incentivo para mantener la constancia era una retribución económica.
Ese pago convirtió a los escritores en profesionales: su escritura les aportaba ingresos, y
gracias a eso, muchos comenzaron a verla más como un oficio que como un pasatiempo. Ganar
dinero a través de la escritura los obligó a ser más cuidadosos al elegir los temas y el modo de
abordarlos, pues su trabajo dependía también de sus lectores.
En los primeros números del suplemento no había secciones definidas; cada quien colaboraba cuando podía. Con el tiempo se delimitaron columnas fijas. La crónica y la crítica cinematográfica las consolidaron principalmente Nazario Sepúlveda y Roberto Escamilla; la cobertura
teatral estuvo a cargo de Dulce María González y Clara Eugenia Flores. José Francisco Villarreal
formó su columna “Decíamos ayer...” y José Jaime Ruiz editorializaba en “Las palabras y los días”.
La crítica literaria tuvo también un espacio destacado. Sergio Cordero firmó bajo el seudónimo Omar Aurelio Araxis —y otras veces con su propio nombre— en la columna “Taller literario”.
Creó además la columna de crítica “Bitácora”, firmada como Bartleby, e inició con José Jaime
Ruiz la columna “Poesía adentro”, donde se añadía un comentario crítico a piezas de los mejores
poetas de cualquier época y latitud.
También se trabajó la traducción. Jorge Cantú de la Garza, Héctor Alvarado y Margarito Cuéllar traducían del portugués; Miguel Covarrubias, del alemán y el francés; Humberto Salazar,
Gerardo Mejía y Daniel Cassini, del inglés, y Sergio Cordero, del latín y el inglés. Un acuerdo con
agencias de periodismo y revistas de prestigio como Vuelta, Proceso y La Jornada permitió reproducir en las páginas del “Aquí Vamos” a grandes firmas de la literatura y el periodismo, tanto
nacionales como extranjeras.

Una cartografía cultural en renovación
El periodismo cultural exige una gran vocación, pues no es un producto de consumo masivo.
Se ve constantemente amenazado por cuestiones logísticas y económicas: crear y mantener
la continuidad de una publicación demanda muchos recursos y, sin la experiencia para sostenerla, termina por desaparecer. Pero que una publicación deje de circular no significa que haya
fracasado. Los suplementos, como observa Humberto Musacchio, cumplen con vidas cíclicas.
La cita que recoge Bravo Aduna es elocuente al respecto:
Siento que a veces con el suplemento llegamos a eso. Si siempre escriben los mismos,
de veras no da para tanto. Se pierde una esencia. Ni modo, el periodismo es para agarrar, leerlo un día con mucho interés y al día siguiente tirarlo a la basura y agarrar el
nuevo. (Bravo, 2015)
La cultura es un concepto móvil y, por lo tanto, el periodismo cultural debe estar en evolución
constante. Lo que entendía por suplemento cultural la generación de los cincuenta es muy diferente de lo que entendió la de los ochenta. Los colaboradores del “Aquí Vamos”, en su mayoría

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�interfolia
jóvenes universitarios que aún no llegaban a los treinta años, hicieron de su escritura un oficio
que les permitiera vivir de ella. Algunos de sus textos, aparecidos por primera vez en papel
revolución, terminaron décadas más tarde en el catálogo de una biblioteca. Antes de que sus
nombres figuraran en los anaqueles, aparecieron en ese medio efímero y muchas veces injusto
para quien hace de la escritura su forma de vida.
El suplemento cultural como vínculo entre el lector especializado y
el público general ya no tiene la misma fuerza que en el siglo XX. Sin
embargo, eso no significa que los temas que abordó hayan desaparecido: simplemente son otras plataformas las que albergan ahora esas
voces nuevas. Los suplementos culturales siguen existiendo y en muchos de ellos se encuentran muestras de nuevos talentos; promotores
y gestores han encontrado, además, en la tecnología un nuevo aliado,
pues la distribución digital puede llegar más lejos y a menor costo.
La diferencia en la cantidad de publicaciones periódicas entre el
centro y el norte del país sigue siendo considerable. Pero la existencia de revistas y suplementos que aún permean en la región norte da
muestra de los esfuerzos por descentralizar el discurso cultural. Leer
lo que se escribió en otras latitudes del país significa poner énfasis en
diversificar la identidad cultural y generar nuevos espacios de diálogo.
Analizar el fenómeno que fue el “Aquí Vamos” no solo permite dimensionar su aporte cultural, sino reconocer la diversidad expresiva que
ya existía en el norte y demostrar que se crearon rutas propias, hechas
para dialogar con el entorno social y artístico de la región. Su existencia reafirma que la cultura en Monterrey no solo se articula desde las
instituciones educativas, sino también desde proyectos editoriales
que, como este, registran, impulsan y dan sentido al quehacer cultural
de la región.

Referencias:
Bravo Aduna, Raúl. Ya somos todo aquello contra lo que luchábamos a los veinte años: una breve estampa sobre el
estado de los suplementos culturales mexicanos. CIDE, 2015, hdl.handle.net/11651/566.
Cordero, Sergio. Escrito en el noreste y otros textos de literatura regional. CONARTE, 2008.
Covarrubias, Miguel. “Jorge Cantú de la Garza.” Desde el cerro de la silla, UANL, 1992.
---. “Sergio Cordero.” Biblioteca de las Artes de Nuevo León, tomo I, CONARTE, 2013.
Reyes, Alfonso. Voto por la Universidad del Norte. FCE, 1996.
Sheridan, Guillermo. Los contemporáneos ayer. FCE, 1993.
Torres García, Odilia. “Fernando Benítez y la edición de los primeros suplementos culturales de México en el siglo
XX.” Ciencia Nicolaita, no. 72, 2018, doi.org/10.35830/cn.v0i72.350.

81

�br izna s

82

La última escala del Tramp
Steamer, novela lírica
Agustín García Gil
El presente trabajo intenta explicar qué elementos y Jamaica, México, Canadá, etcétera), y a la vez que
procedimientos de composición hacen de La última recorren las variadas geografías, también trazan un
escala del Tramp Steamer una novela lírica.
recorrido espiritual. La aventura es interior. Al inicio
de la novela, el poeta que narra la historia observa a
La novela lírica moderna es un género híbrido la distancia San Petersburgo, desde Finlandia. Con
(fusión de géneros y discursos narrativos), que se el espectáculo vive una emoción y algo imprevisto
desarrolla a partir del Romanticismo. No todas las también, una alianza con el Tramp Steamer.
novelas líricas de los siglos XIX y XX lo son del mis- Así, el suceso externo provoca una aventura de
mo modo, ni por las mismas razones. Se trata de un la sensibilidad, y pone de manifiesto una zona
género en proceso de desarrollo, como lo es en tér- inexplorada de la propia geografía interior. “El
minos generales toda la novela moderna. Así, este Tramp Steamer me había dejado en una realidad
trabajo no consiste en identificar en la novela de tan ajena a este presente escandinavo y báltico, que
Álvaro Mutis los recursos, métodos y elementos lí- más valía callar.”1
ricos enlistados previamente en algún manual, sino
en poner de relieve, apoyado en los ensayos y estuLa aventura del poeta iniciada ahí, con el encuendios señalados en la bibliografía, el lirismo propio tro del Tramp Steamer en Finlandia, termina con la
de esta novela.
lectura que nosotros, lectores reales, hacemos de la
novela La última escala del Tramp Steamer; ya que el
El trabajo se divide en cinco partes, que abordan poeta narrador sobrevive a la aventura para contardiferentes aspectos de La última escala del Tramp la. Y aunque está dedicada a su amigo G.G.M., al ser
Steamer. La primera y la segunda partes destacan la editada, sus destinatarios también somos nosotros.
naturaleza de la historia narrada y su conexión con
el acto comunicativo de La última escala del Tramp
La aventura que termina siendo un acto de coSteamer, en su funcionamiento social como novela municación literaria (escritura-lectura), se compoeditada. La tercera, establece los diversos niveles de ne a partir de encuentros:
este acto de comunicación. La cuarta señala algua) Encuentro del poeta con el mundo. “Le conté
nos elementos del universo representado. La quinmis encuentros con el Alción y lo que significata y última presenta las conclusiones del trabajo. Se
ron para mí, como también la solidaridad feranexa, además, una bibliografía.
viente que acabó despertándome.”2
b) Encuentro del poeta con el Tramp Steamer.
c) Encuentro del poeta con Jon Iturri.
d) Encuentro de Jon Iturri con Warda.
La última escala del Tramp Steamer es una novela de
e) Encuentro del poeta con cada uno de nosotros
la errancia. Sus personajes van de una parte a otra
(lectores reales).
(Finlandia, Costa Rica, Portugal, Líbano, Panamá,

I. La errancia

1 La última escala del Tramp Steamer, p. 17.
2 Ibid., p. 46.

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II. El orden secreto
del mundo
El narrador de La última escala del Tramp Steamer tiene una vida cotidiana: es poeta y trabaja
en una empresa petrolera. Esta zona de su vida
tiene un orden. En ella, él decide y dispone. Va
a Finlandia a una reunión de expertos en publicaciones internas de las compañías petroleras, y ahí decide contemplar San Petersburgo.
En esa aventura, emocionante sin duda pero
prevista, se le aparece el Tramp Steamer, que le
libera sus fantasmas interiores. Este incidente
nos descubre otras zonas de su vida, en las que
él no dispone, y a las que asiste sorprendido.
El mundo es un territorio virgen que constantemente sorprende al viajero. Está hecho de
mar y aire y selva y ríos y ciudades transitables.
Se puede viajar en avión, barco o automóvil, el
resultado es el mismo: siempre se desemboca
en el prodigio.
Al encontrarse el poeta con Jon Iturri, capitán del Tramp Steamer, éste también ha
vivido aventuras interiores. Al igual que el
poeta, Iturri en su errancia se ha reconocido
y encontrado a sí mismo. Hay diferencias entre ambos, sin embargo. Al encontrarse, Jon
Iturri ha concluido sus aventuras. En su peligroso encuentro con el otro (caracterizado por
una mujer joven, guapa y libre), ha sucumbido. Para él sólo queda la errancia. El poeta, en
cambio, al encontrarse con Iturri enriquece su
aventura y va más lejos. El poeta sobrevivirá
a este encuentro para narrarlo y darle así un
sentido a la errancia.
Se vaga sin meta aparente, pero la errancia
algunas veces, cuando menos en esta novela,
obedece a un diseño secreto, y cuando este diseño se pone de manifiesto, su destino último
es ser expuesta en forma de relato.

El poeta en su encuentro con el mundo está
expuesto a otras aventuras que él no diseña. El
mundo le ofrece misteriosamente un itinerario
secreto. El no fue a Finlandia solamente a una
reunión de empleados de compañías petroleras, sino a encontrarse con el Tramp Steamer y
cumplir con su destino.
Transitar por el mundo es reconocer el milagro, dar fe de la maravilla. Tener conciencia
del mundo es intuir un sentido más hondo
que el práctico que le da a nuestro intelecto.
“El azar me depararía aún dos encuentros con
el itinerante carguero hondureño. Pero ya con
los dos primeros, su derrumbada presencia
había entrado a formar parte de esa familia de
visitaciones obsesivas, detrás de las cuales se
esconden, palpitan y fluyen los resortes del
impreciso juego cuyas reglas cambian a cada
instante y que hemos dado en llamar destino.”3

3 Ibid., p. 24.

83

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El encuentro con el mundo produce el en2) Novelas de confesión. Estas parten de
cuentro con uno mismo. El poeta, al contemalgo que no es novela: las Confesiones de
plar el mundo, adquiere conciencia del mundo
San Agustín. Es en el siglo XVIII cuando
interior, que también está hecho de misterio.
este tipo de novelas alcanza su madurez.
El poeta habita resignado el misterio. No se
El género se justifica en la necesidad que
angustia, se sitúa en él como espectador privila vida tiene de expresarse. Su forma es
legiado, habituado a ser seducido y hechizado
siempre el relato de un sujeto que se revela
por el mundo. El poeta al narrar su encuentro
a sí mismo.
con Jon Iturri, reflexiona acerca del orden se3) Novelas de la errancia. Estas provienen
creto del mundo: “Hay coincidencias que, al
de la edad clásica latina. Sus modelos son
violar toda previsión posible, pueden llegar a
Satiricón de Petronio y El asno de oro de
ser intolerables porque proponen un mundo
Apuleyo. Su elemento esencial es el camidonde rigen leyes que ni conocemos ni perte4
no. Al camino salieron los personajes de esnecen a nuestro orden habitual.” También Jon
tas novelas latinas y también los héroes de
Iturri tiene conciencia de este orden, que no es
las novelas caballerescas medievales, y el
el habitual: “Tengo que asimilar un poco esta
pícaro de la novela española del siglo XVI.
obra del azar que nos une de repente por encima del circunstancial encuentro en este reEs necesario señalar que estos tres géneros
molcador. Venimos juntos desde mucho tiemse formaron en parte utilizando y refundienpo atrás, de mucho más lejos.”5
do en su estructura numerosos géneros narrativos más antiguos. En La última escala del
Tramp Steamer, estos tres géneros señalados
están fusionados de tal manera en armonía,
La novela La última escala del Tramp Stea- que uno da pie a los otros y sólo se explica a
mer puede ser entendida como una suma partir de ellos.
de diálogos.
b) Diálogo de La última escala del Tramp
a) Diálogo entre géneros. Esta novela de Ál- Steamer con otras obras de Álvaro Mutis.
varo Mutis está organizada a partir de tres gé1) En esta novela también aparecen el Ganeros novelísticos. Veamos los elementos que
viero y Abdul Bashur.
los componen y de qué manera están fusionados en La última escala del Tramp Steamer.
2) Warda, como figura de una mujer independiente está próxima a las mujeres de
1) Novelas de aventuras. Las primeras nootras novelas de Mutis (Flor Estévez, Ilona,
velas de aventuras son griegas (Las etiópiAmparo María).
cas, de Heliodoro; Dafnis y Cloe, de Longo,
etcétera). En ellas, las acciones de la histo3) La desesperanza, notable en toda la obra
ria se desarrollan en un espacio geográfico
de Mutis, aparece en Jon Iturri.
muy amplio y variado, generalmente en varios países separados por el mar. Y en ellas,
4) La errancia, que aparece en toda la prolo importante es la acción por la acción
ducción de Mutis, caracteriza a los persomisma (búsquedas, raptos, batallas, naunajes de esta novela.
fragios, cautiverios, ataques de piratas…).
Toda la novela parece responder a la pregunta “¿qué sigue?”.

III. Dialogismo

4 Ibid., p. 46.
5 Ibid., p. 47.

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5) El paisaje (el mar, el trópico) presente en
otras novelas del autor, también compone
el mundo representado en esta novela.

IV. Imágenes
La última escala del Tramp Steamer ofrece
un conjunto de imágenes de objetos con los
que el narrador va poblando el mundo representado. No todos los objetos son materiales
y algunos que sí lo son, les corresponde una
imagen espiritual. A continuación se enlistan
algunas de las imágenes más notables que
presenta la novela.

c) Diálogo del Yo narrador y el mundo.
Cuando el poeta va a Finlandia para asistir a la
reunión ya citada en este trabajo, no es la reunión lo que narra, sino su encuentro con el paisaje helado. “Me senté en el borde del parapeto
de granito que protegía la cinta asfáltica y, con
los pies colgando sobre el espejo de acera de
las aguas, quedé embebido en la contemplaa) Imagen del Yo. El poeta habla en primera
ción de un milagro que estaba seguro de que
persona. De sus rasgos físicos nada sabemos.
nunca más se repetiría en mi vida.”6
Tampoco nos habla de su pasado. Nos dice en
d) Diálogo del Yo con el Otro. El poeta se cambio que viaja gracias a su trabajo en una
reconoce en Jon y gracias a esto su aventura compañía petrolera y a que lo invitan a leer su
con el Tramp Steamer se define con claridad. poesía. Sabemos de su afición a la buena co“Hay algo que me pasa a mí primero y después cina y a las bebidas alcohólicas. Sabemos que
algo que me narra y encaja con lo que me cree en el azar y en el destino, y que le gusta
extasiarse en el paisaje. Es buen interlocutor y
sucedió a mí.”7
sabe contar ordenadamente las aventuras que
Jon Iturri al encontrarse con Abdul Bashur vive. Es culto, emotivo y confiable.
y el Gaviero se convierte en capitán del Tramp
b) Imagen del cuerpo. Los cuerpos descriSteamer, y posteriormente en amante de Warda. El no sobrevive a esa aventura. “Jon Itu- tos con mayor detalle son los cuerpos femenirri en verdad dejó de existir. A la sombra que nos. La mujer del yate en Punta Arenas posee
anda por el mundo con su nombre nada puede un cuerpo perfecto. Warda también posee una
belleza completa. Ambas son altas, de piernas
afectarle ya.”8
largas. Además de los cuerpos se representan
e) Diálogo entre La última escala del Tramp la risa y la voz de ambas, así como el vestuario
Steamer y el lector. “Tuve la resuelta intención que las cubre.
de contársela a alguien que, en esto de narrar
c) Imagen del mundo. Dijimos que el
las cosas que le pasan a la gente, se ha mani9
mundo en La última escala del Tramp Steamer
festado como un maestro.”
está formado por agua (puertos, ríos), selvas y
Según lo expresa el mismo texto de la no- ciudades. Del agua se presenta solamente la
vela, ésta fue escrita para G.G.M., quien resul- superficie. Refiriéndose al delta de Amacuro,
ta el lector ideal de la novela. Pero dado que el narrador dice: “El familiarizarse con tan
Álvaro Mutis la entregó para su publicación a espléndido laberinto puede tomar varios
Ediciones del Equilibrista, el poeta-narrador años.”10 El mundo ofrece rutas que a menudo
dialoga con los diversos lectores reales.
6 Ibid., pp. 14-15.
7 Jaramillo, Ana María. “Entrevista con Álvaro Mutis. Las mujeres del Gaviero”, p. 18.
8 Mutis, Álvaro. Op. cit., p. 51.
9 Ibid., p. 11.
10 Ibid., p. 32.

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se cierran, o rutas que sólo pueden transitarse
El lenguaje que sirve al narrador para reuna vez.
presentar un mundo, es así mismo objeto de
representación. Lo mismo que el oral. Con el
d) Imágenes del lenguaje. Están represen- lenguaje se crean juegos de imágenes y el lentados varios lenguajes. El lenguaje literario del guaje en sí es una imagen. Otras imágenes que
poeta, narrador de la historia, y de los diversos conviene destacar de la novela son: la imagen
lenguajes orales (el de la mujer del yate, el de del alma, la imagen de la cultura (ciudades, veJon Iturri).
hículos, comida, bebida, costumbres) y la imagen de la errancia.
La prosa del poeta es lírica. Sirvan de ejemplo las siguientes frases:

V. Conclusiones

Los pies colgando sobre el espejo de acero
de las aguas.11
Hay lirismo en el lenguaje utilizado por Álvaro
Mutis en esta novela, como pudo comprobarse
Recostado en un muelle, como un perro en en el apartado IV. Sin embargo, este lenguael umbral de una puerta tras una noche de je poético es una representación del lenguaje
hambre y fatiga.12
del poeta, el narrador de La última escala del
Tramp Steamer. Es la manera en que un persoEl pelo negro, azulado, de una densidad naje de la novela se expresa.
de miel.13
“Más allá de lo real y del culto a lo real,
Helsinki estaba, en efecto, como paralizada una fiebre, no obstante, se apodera a veces
dentro de un translúcido e inviolable cris- del relato, lo arranca de la trivialidad, le da un
tal, a cuarenta grados bajo cero.14
aliento que ya no es el de la transcripción hábil
y fiel. Se hablará entonces de ‘novela lírica’.”16
Con lentitud de un saurio malherido.15
Este caso expuesto por Albéres es también el
Otro aspecto destacable de este lenguaje, de la La última escala del Tramp Steamer. En
es su abundantísima adjetivación. Tómese efecto, la novela de Álvaro Mutis no contiene
como ejemplo la adjetivación presente en la pintura fiel y objetiva de un mundo ante el
una sola página, la 12: severo juicio, publica- cual reaccionan los personajes. La novela de
ciones internas, compañías petroleras, pági- Álvaro Mutis, por el contrario, fusiona hombre
nas inolvidables, razones suficientes, mirí- y mundo.
fica aparición, doradas cúpulas, imponente
Si la novela La última escala del Tramp Steamaravilla, argumentos suficientes, terrible
mer es lírica por su lenguaje, también lo es por
perspectiva, translúcido e inviolable cristal,
la aventura interior de sus personajes; por la
parques sepultados, nieve marmórea, mocorrespondencia entre los objetos del munnumentos públicos.
do y el yo más íntimo. “De la ambigua relación
entre narración y lirismo podemos obtener un
significado general para la novela: el desafío
11 Ibid., p. 14.
12 Ibid., p. 27.
13 Ibid., p. 58.
14 Ibid., p. 12.
15 Ibid., p. 15.
16 Albéres, R.-M. Historia de la novela moderna, p. 267.

86

�interfolia
de reconciliar lo ‘interior’ y lo ‘exterior’ entre
sí y esto con las exigencias del arte.”17 Es, dice
Álvaro Mutis, “de todo lo que yo he escrito en
prosa, lo que más me satisface: Precisamente
por esa armonía entre el fondo y la forma.”18 Dicho en otras palabras, en La última escala del
Tramp Steamer, un tema lírico es comunicado
con un lenguaje lírico.
Maestría en Letras Españolas, 1991.

17 Freedman, Ralph. La novela lírica. Hermann Hesse, André Gide,
Virginia Woolf, p. 31.
18 Jaramillo, Ana María. Op. cit., p. 18.

Bibliografía:
Albéres, René-Marie. Historia de la novela moderna, primera edición, UTEHA, México, 1996.
---. Metamorfosis de la novela, primera edición, Taurus
Ediciones, España, 1971.
Cohen, Jean. Estructura del lenguaje poético, primera
edición, Editorial Gredos, España, 1996.
Freedman, Ralph. La novela lírica. Hermann Hesse, André Gide, Virginia Woolf, primera edición, Barral Editores, España, 1972.
Jaramillo, Ana María. “Entrevista con Álvaro Mutis. Las
mujeres del Gaviero”, en La Jornada Semanal, México, número 10, nueva época, agosto 20, 1989, pp.
13-19.
La última escala del Tramp Steamer, segunda edición,
Ediciones del Equilibrista, México, 1990.

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Nota de los
editores:
Este artículo fue publicado
originalmente en Deslinde.
Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, vol. 11, núms. 35-36,
enero-junio de 1992. Agustín García Gil fue docente
y coordinador de carrera
en la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL entre
1987 y 2007. El texto se reproduce con autorización
del autor como parte de
una iniciativa de rescate
editorial orientada a devolver a la circulación trabajos
de artistas e intelectuales
que, desde su labor universitaria, fomentaron el pensamiento crítico.

�r e t r at o s r e a l e s e i m ag i n a r io s

88

Vivir en casa de Lezama
Alberto Lauro

En dos ocasiones fui huésped en la casa de Lezama.
Su viuda, María Luisa Bautista Treviño, conocía a mi
familia paterna. Lo descubrimos cuando el Padre
Gaztelu nos presentó. En La Habana se llamaba María Luisa Bautista, para las familias holguineras era
simplemente “Cachita”. Su madre, María Treviño, fue
una misionera cuáquera mexicana que llegó a Cuba
con diecinueve años por el puerto de Gibara, el 14 de
noviembre de 1900. Allí, a principios del siglo pasado, fundó el Colegio “Los Amigos”. Cuando en 1902,
Estrada Palma regresó a la isla después de su destierro, ya investido como Presidente de la naciente
República de Cuba, desembarca por la bahía de Gibara –por ese mismo lugar había salido al exilio-, y
la joven maestra religiosa, junto a la población de la
pequeña localidad, con su coro de niños, lo recibe.
Un año después fundaría el mismo colegio en Banes, se casaría con don Elpidio Bautista y tendrían a
Joaquín, Andrea y a “Cachita”.

Al cabo de los años, la hija de la misionera, ya
como profesora de Literatura y amiga de Eloísa Lezama Lima, terminará casándose con Lezama (el 5
de diciembre de 1964), a quien admira y cuya obra
conoce bien. Lo hace a petición de la madre del
poeta, doña Rosa Lima, en su lecho de muerte. Para
doña Rosa, María Luisa era como una hija y no quería que su hijo quedara desamparado. Sus otras hijas, Eloísa y Rosita, se habían marchado ya al exilio.
A Trocadero No. 162 se mudaron en 1929, cuando
Lezama tenía diecinueve años. Antes habían vivido
muy cerca de allí, en una inmensa casona en el Paseo del Prado No. 9, que Lezama recrea en las primeras páginas de Paradiso. Diez años antes, en 1909,
había muerto el Coronel Lezama, en Fort Barrancas,
Pensacola, y la viuda y sus huérfanos se trasladaron
con sus muebles a otra casa más modesta.

�interfolia
En 1977 me fui de Holguín a estudiar a La
Habana. Vivía en una enorme mansión en el
exclusivo barrio de El Laguito, en el Country
Club. Apenas conocía a nadie en la capital salvo a un compañero de estudios y al Padre Gaztelu. Él fue quien me presentó a Cachita y como
yo asistía a la misa dominical del mediodía de
la parroquia del Espíritu Santo, me presentó
allí a sus amigos. En dos ocasiones, por falta
de monaguillo, me tocó asistirle en oficios dedicados a Lezama cuando se cumplía un aniversario de su muerte. Fue así como de pronto
formé parte del círculo íntimo de amigos del
autor de Muerte de Narciso.
Pero en una ocasión, habiendo regresado
ya a Holguín y de visita en La Habana, el Padre Gaztelu me invitó a alojarme en su iglesia,
cuando el techo de la parte destinada a vivienda se derrumbó a consecuencia de un fuerte
aguacero. Fue entonces cuando pidió a María
Luisa, a quien todo el mundo llamaba por su
nombre y también yo en público, que me hospedara. Y ella accedió con gusto al saber por
mí mismo que era el nieto de su amigo de adolescencia, Aurelio Pino, juez de Cañadón, un
poblado del término de Banes, en la carretera
hacia la playa de Guardalavaca.
La casa de Lezama permanecía como él la
había vivido. En la primera ocasión me alojé
allí cinco días y apenas dormí, poseído como
estaba por el hechizo del lugar, consciente
del privilegio que para cualquiera representaba estar en aquel “templo de la imagen”.
Todo estaba imantado por la energía de aquel
alquimista de palabras que la habitara. Allí,
más que imaginarlo, lo veía como si estuviera vivo, oficiando en sus vigilias, fabulando,
hechizado como un gurú en su cripta. Demiurgo en su pequeño cuarto, al que llamaban sus familiares la “Gruta de Delfos”. Siempre escribiendo a mano con una caligrafía
muy peculiar. Yo no había cumplido veinte
años y ya me fascinaba su mundo, aunque
apenas lo entendiera. Sin embargo, leía embrujado por la música de sus palabras y me

dejaba llevar por lo que Gaztelu había definido como una “rauda cetrería de metáforas”.
Pintada la fachada con un gris ensombrecido por el hollín, cubierta de polvo, se accede a
la casa por una entrada custodiada por dos columnas semisalomónicas. Los enormes muebles apenas dejaban espacio en una sala que
reducían aún más, presidida por el enorme
retrato del Coronel Lezama en traje de gala y
empuñando un sable. Además, enmarcados se
veían los retratos de Góngora, Mallarmé y Martí. Las paredes despintadas estaban cubiertas
de cuadros, algunos adquiridos por Lezama
y otros recuperados de las colecciones de su
hermana Eloísa y su cuñado Orlando. Entre
los lienzos, los que recuerdo eran Los novios
de Arístides Fernández; Retrato de Eloísa, pintado por Mario Carreño, otro de Lezama realizado por Arche; unos gallos de Mariano; un
dibujo de Lozano representando a un hombre
desnudo, un San Francisco y algunas esculturas como peces de este mismo artista; El coche musical, de Cleva Solís; un óleo inconcluso
de una mujer, de Víctor Manuel; un galleguito
que había cortejado a una pariente de Lezama,
pintado por Cundo Bermúdez y, entre los más
jóvenes, sin espacio donde colgarlos, varios
grabados de Umberto Peña y unas piezas de
Martínez Pedro, Clara Morera y Sandú Darié.
Todas las habitaciones estaban llenas de
estanterías con filas dobles de libros, algunos
muy valiosos, como el firmado por Martí. Otros
exhibían las firmas de sus autores: Octavio
Paz, Wallace Stevens, Vargas Llosa, Goytisolo...
En total más de diez mil volúmenes y casi ninguno de obras teatrales.
Había mesas repletas de pirámides de papeles en donde se mezclaban cajas que contenían tabacos, llaves, lápices, plumas, aerosoles
contra el asma, botones, abridores de cartas,
estilográficas, bolígrafos con la tinta reseca,
carreteles de hilos, agujas, tarjetas de visitas
y cientos de cartas sin clasificar, escritas por
Juan Ramón Jiménez, María Zambrano, Adolfo Salazar, Julián Orbón, Cernuda, Zenobia

89

�interfolia
Camprubí, Carlos Fuentes, Vicente Aleixandre, Octavio Paz, Cortázar, y muchos autores
cubanos. Por supuesto, también de los poetas
de Orígenes, Loló de la Torriente, Eugenio Florit, Lydia Cabrera y una lista interminable. Los
resquicios que quedaban libres lo ocupaban
estatuillas, ceniceros, pequeñas tallas, miniaturas, piezas en jade de Buda y de Lao Tsé, un
dragón de marfil tallado que tenía una bola en
la boca y que era como un sonajero, piezas de
decoración chinas, indias, tibetanas, caracoles,
monedas... Todo ello, en un abigarramiento al
que se sumaba la humedad de las paredes y
un olor a gas de la calle que hacía la atmósfera
irrespirable. Me preguntaba cómo había podido vivir Lezama allí tantos años con su obesidad, el asma, la disnea y la depresión en la que
se sumió desde la separación de la familia, la
muerte de su madre y, luego, el juicio contra
Heberto Padilla.
Lezama escribía en una pequeña habitación
que daba a un cuartito de desahogo. Contigua
quedaba la cocina donde guardaba cientos de
cuadernos de recetas, muchas apuntadas a
mano, aunque no supiera ni hacerse un café.
En el cuartico del final, con su cama de adolescente, era donde yo dormía. En éste y en la habitación principal había unos mastodónticos
armarios repletos de ropa del escritor y la de
doña Rosa. Cuando la casa fue definitivamente
intervenida por el Estado, no se sabe a dónde
fueron a parar todas estas cosas.
No tenían televisión. Sólo un viejo radio por
donde escuchaban a veces música clásica y
emisoras internacionales como Radio Nacional de España, Radio Francia Internacional y,
muy bajo, para que los vecinos –que de día les
hacían la vida imposible con ruidos y la basura
que arrojaban al patio central– no los oyeran:
La Voz de los Estados Unidos de América y su
programa “Cita con Cuba”.
A Cachita le pedí que me dejara ayudarla a
organizar un poco durante los días que me iba
a quedar allí. Y accedió. Lo primero que hice
fue, en el primer patio interior, donde no había

ni una sola planta, montar numerosas tendederas con cordeles y colgar de ellos, como si
fueran ropa lavada, los cuadernos manuscritos de Paradiso, totalmente humedecidos y
algunos enmohecidos. Ella ni siquiera se imaginaba el estado en el que estaban. El primer
capítulo lo había pasado a máquina Antonia
Soler, los otros, Cachita y la vecina de enfrente,
la simpática Emilia. De noche, me ponía a revisar, a hurgar, a leer. No dormía. Salvo “secar”
la novela, casi nada se podía hacer. Cuando el
padre Gaztelu vino a verme para ir a tomar el té
con las hermanas de la pintora Amelia Peláez
y le respondí que prefería quedarme haciendo
lo que había comenzado, le oí decir algo que
repetía hasta el cansancio: “En este país tenemos que ser émulos de Job”.
En otro de mis viajes a La Habana, Cachita
me regaló el primer libro de ensayos de Lezama, Analecta del reloj, dedicado de su puño y
letra por el autor a su madre. Me lo ofreció con
la foto del día en que se casó, en donde aparecían Cintio Vitier, Fina y Bella García Marrúz,
Eliseo Diego, Octavio Smith que fue el notario
de la boda, los esposos Fernández de Castro,
Alejo Carpentier y su esposa Lilia Esteban, las
hermanas Peláez, entre otros. También me regaló unas plumas, un cenicero que es un cisne
con un baño de plata, varios abrecartas y algunas corbatas de Lezama que quedaban pues
casi todas se las había dado a Umberto Peña,
que las utilizó en sus Trapices. Me dio también
una foto de Lezama en todo ese ambiente, reinando como un monarca en un océano de papeles, realizada por Chinolope. Cosas que aún
conservo. Cuando le conté a Cintio y a Fina
lo generosa que había sido conmigo Cachita,
se quedaron demudados. Ellos querían tener
algo de Lezama. Fue entonces que les regalé el marcador que usó mientras estuvo en el
hospital y leía El acoso, de Alejo Carpentier, y
un libro de poemas de Cristina Peri Rossi. Yo
me negaba a aceptar aquellos objetos, pero
Cachita me obligaba diciéndome que ella
estaba enferma del corazón, que moriría en
cualquier momento y no estaba segura de que
alguien quisiera conservarlos luego. Son ob-

90

�interfolia
jetos que no considero como propiedad sino con el membrete del Museo de la Ciudad y
como simple depositario.
yo hice el índice –cuando organicé el archivo
de la Oficina del Historiador–, del inventario
A Cachita le ayudó en la clasificación otro completo de objetos, libros y cuadros que
joven que admiraba a Lezama, Roberto Pérez ellos encontraron. Ya para esa fecha faltaban
León. El empeño quedó a medias porque objetos y libros.
Roberto apenas tenía tiempo libre debido
Con nuestros poemas, Emilio y yo le hicia sus estudios; y poco después ella falleció,
no sin antes haberle prometido el entonces mos un homenaje a Lezama delante de la masMinistro de Cultura, Armando Hart, conservar carilla de su rostro y sus manos, pintados con
tal cual la vivienda y hacer de ella una Casa- un barniz verdoso muy desagradable pues
Museo. El caso fue que estuvo cerrada durante parecía putrefacto. Al principio me daba pavor
años, hasta que después de litigios, gestiones pasar de madrugada, a oscuras, cerca de ella,
desagradables e incomprensibles, la llave le pero después la compasión me hizo vencer el
fue entregada, con el aval de los Vitier, a Emilio miedo. Como había mucho incienso de rosas
de Armas, quien junto a su esposa, Lourdes –Lourdes era rosacruz, ocultista y bautista, leía
Marrero, se mudaron allí con la tarea de hacer lo mismo La Biblia que a Madame Blavatski o
un inventario exhaustivo. Como yo había Krishnamurti–, lo encendimos junto a unos cisido padrino de la boda de ambos y conocía rios. Cuando Lourdes limpió la casa tuvo que
perfectamente el lugar, vine con ellos a pasar echar montones de basura, y hasta en las gaunas semanas en la casa y por puro azar, me vi vetas de los muebles de la sala encontraba obdurmiendo, de nuevo, en la cama del Lezama jetos inútiles mezclados con cenizas de tabaco.
adolescente. Lourdes hizo un sistema de folios

91
Cortesía del autor

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A finales de 1970, Lezama se había encerra______
do prácticamente en la casa. Allí se protegía
Texto cortesía de su autor, publicado origidel acoso de las autoridades y de los que le ennalmente en el libro Aldabonazo en Trocadero
viaban anónimos y le llamaban por teléfono a
162, William Navarrete, Regina Ávila (editores).
altas horas de la noche para amenazarle, insulEditorial Aduana Vieja, 2008.
tarle o darle noticias de falsas muertes de personas queridas. Hasta de día tenía que tener
las luces encendidas porque en su casa nunca
daba el sol. En diciembre era una nevera y en
verano un infierno. El suelo de la sala se hundía y el del baño, también. De día, los gritos de
los vecinos eran insoportables, y de noche, los
pleitos impedían dormir.
Durante la limpieza de Lourdes recuerdo
que rompí unas planillas de la Embajada de
Estados Unidos a medio llenar. Aunque Lezama no se fue de Cuba, creo que en sus horas de
desolación estuvo tentado a hacerlo. El pasaporte lo destruimos Emilio y yo. Antes de irme
yo de Cuba, con la aprobación familiar, reparé
y pinté con unos albañiles amigos a quienes
pagué en dólares –estaban prohibidos en esa
fecha– el panteón de la familia pues estaba rajado y el agua se le colaba dentro.
Ahora recuerdo cuando Cachita me decía
que, si quería que la policía se enterara de algo,
bastaba con llamarla y decírselo por teléfono.
Una vez hicimos la prueba. Ella me llamaría a
Holguín y me diría que haría una reunión muy
importante donde habría extranjeros, y que yo
debía asistir. Tenía que contestarle que traería
carne de res de contrabando, y le precisaba el
día y la hora en que llegaría a su casa. Pusimos
el plan en marcha y cuando venía yo doblando
por Prado para coger Trocadero, dos policías se
bajaron de un coche de patrulla, me detuvieron
y registraron todo lo que llevaba. Buscaban la
carne de res que era delito penado. Lo que encontraron fue una caja llena de guanábanas y
anones de los árboles del patio de mi abuela.
Cuando se lo conté, Cachita con una infinita
tristeza en sus ojos desgastados, me dijo: “Te
lo advertí. ¿Tenía razón o no?”

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Alberto Lauro Pino
Alberto Lauro es escritor, poeta y periodista cubano nacido en 1959. Tiene
estudios en Filología Hispánica por la Universidad de La Habana y la Autónoma de Madrid. Ha publicado numerosos libros de poesía y ensayos,
algunos de ellos premiados como el Premio Odisea 2004 por su novela En
Brazos de Caín. En 2011 obtuvo el XVI Premio Internacional de Poesía Luys
Santamarina “Ciudad de Cieza” con el poemario Hijos de Mortales. Residió
en Madrid desde 1993 y actualmente vive en los Estados Unidos.

93

�94

ojos de r e y e s
Las mujeres del Volcán
La llegada de la Liga MX Femenil al Estadio Universitario no transformó solo las gradas: abrió un espacio donde la efervescencia colectiva encontró una forma nueva, alimentada por el afecto singular que
genera el futbol jugado por mujeres.
Así como el desempeño en la cancha se nutre del respaldo de la afición, la fotografía no depende
únicamente de la visión de quien está detrás de la cámara: estas imágenes recogen los sentires y experiencias de quienes se reúnen cada dos semana para devolverle a las futbolistas la vitalidad que ellas les
inyectan desde el campo.
La atmósfera del futbol femenil tiene un tinte singular: las mujeres del Volcán no solo transforman el
espacio que habitan, sino también lo que significan más allá de la cancha.

Gabriela Eugenia Ríos Infante

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102

Poesía autorizada, anuario
y tradición
Cristina Rodríguez
Nombrar era fundar; publicar, existir. En el siglo XX,
la memoria simbólica de México no se constituyó únicamente a partir de discursos políticos, sino
también a través del uso de papel, tinta y tipografías. La nación fue imprimiéndose. No solo fueron
vehículos las antologías, los anuarios, las revistas
y los suplementos, fueron espacios para dar sentido. No solo compilaron textos relevantes de una
era; también definieron límites, establecieron jerarquías y enseñaron a leer. La literatura no se reflejaba en ellos, sino que era fabricada.

escaparate: es una interpretación. El anuario, supuestamente, desempeña otra función. Su retórica
es la de la balanza, recopilar lo que sucedió en un
año, archivar el presente y sintetizar. Su temporalidad lo fuerza a considerar el año como una unidad
de significado. Pero en el caso del Anuario de Poesía
Mexicana de 1955 esa modestia es engañosa. Bajo la
forma del recuento, opera una lógica antológica. No
se limita a registrar: elige, ordena, jerarquiza. Y al
hacerlo, propone una imagen estable de la poesía
mexicana. El anuario se disfraza de cronista, pero
actúa como legislador. No sólo dice qué hubo, dice
Las estructuras culturales y políticas se organi- qué cuenta.
zaron de manera significativa durante la modernización del país. El Estado comprendió que la cultuDesde el punto de vista institucional, el anuario
ra no era un simple ornamento, sino una tecnología cumple una función normativa. Establece qué se
para la cohesión en términos simbólicos. Esa per- considera relevante, a quién se le concede visibilicepción se convirtió en política pública cuando, en dad y a quién se deja en la penumbra. Si la revista
1946, fue establecido el Instituto Nacional de Bellas encarna el conflicto del presente y la antología fija
Artes y Literatura. El INBAL no solo impulsaba a los la memoria de una sensibilidad, el anuario articula
artistas, sino que también gestionaba la imagen ambos movimientos, selecciona, organiza y archiva
nacional. Se instó a las artes y a la literatura a con- la producción poética dentro de un relato histórico
tar acerca de un país estable, moderno y en recon- autorizado. No describe el campo literario, lo ordeciliación consigo mismo. El propósito del proyecto na. Y al ordenarlo, lo vuelve legible según los valocultural del Estado no era silenciar, sino estructurar. res del centro.
Desde ese punto, es importante considerar la
distinción y el contraste entre anuario y antología. Para Alfonso Reyes, la antología era un medio
para descubrir “los cambios en el gusto”, una manera de concentrar la energía estética de una época. Anthony Stanton fue más allá, demostró que
las antologías no solo contienen poemas, sino que
también median entre la continuidad y la ruptura,
crean genealogías y proponen nuevas lecturas de la
tradición. Por lo tanto, la antología no es un simple

El Anuario de Poesía Mexicana no fue concebido
para el debate público ni para una circulación amplia, ni siquiera para la polémica literaria. Su tiraje,
apenas sesenta ejemplares, lo colocó desde el inicio
en una zona ambigua, demasiado pocos para intervenir en la conversación cultural, pero suficientes
para instalarse en bibliotecas, archivos y oficinas
institucionales. Su destino no era el lector común,
sino el tiempo. El anuario del INBAL no buscaba
lectores, buscaba posteridad.

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Esa paradoja, visibilidad mínima, efectos
máximos, define con precisión su función histórica. El volumen, de cubiertas rosas, tipografía sobria y una composición casi monástica,
se presenta como un objeto discreto, un artefacto institucional que no busca seducir al
lector sino imponerse al tiempo. Circula poco,
pero pesa mucho. En esas páginas de acceso
restringido, el Estado mexicano ensayó una
operación decisiva, no registrar la poesía, sino
convertirla en archivo autorizado. No mirar el
presente, fijarlo.
Publicar, en ese contexto, no era sólo difundir, era existir dentro de un orden. El Anuario
de Poesía Mexicana fue uno de los instrumentos mediante los cuales el INBAL transformó
una producción poética dispersa, regional,
fragmentaria, a menudo frágil, en una narrativa coherente de una nación moderna. Lo que
estaba suelto fue reunido; lo que circulaba en
los márgenes fue alineado con un eje central.
El archivo no conserva el mundo, lo reescribe.
Al hacerse cargo de la coordinación de los
anuarios de poesía y cuento desde el Departamento de Literatura del INBAL, Andrés Henestrosa no actuaba como un antologador solitario guiado por su preferencia personal, sino
como un mediador institucional. En su famosa
“Advertencia”, menciona “ríos grandes y pequeños” y “cosecha” en lugar de “selección”. La
metáfora agrícola no es inocente, sugiere continuidad, abundancia y naturalidad. La retórica
es simple, casi pastoral, y tiene una función específica, neutralizar la sospecha crítica. El discurso sobre inclusión es un medio para hacer
que la autoridad del que decide sea invisible.

Portada del libro sin sobrecubierta

políticos y estéticos de su época. El Anuario no
documenta, sino que representa. Al seleccionar y organizar, se ejerce una forma de poder
cultural, ya sea consciente o inconsciente, que
determina qué voces deben perdurar y cuáles
serán excluidas del relato.
La idea de tradición selectiva es esclarecedora en este caso. Como argumenta Williams,
lo que se hereda no es el pasado, sino la organización de este. Algunos componentes se
convierten en herencia legítima, mientras que
otros caen en la penumbra. Esta operación no
se produce de manera abstracta, sino en el
contexto de relaciones específicas de poder.
El INBAL fue la entidad que determinó, en la
década de 1950, qué obras debían ser recordadas como literatura mexicana y cuáles podían
desaparecer sin dejar rastro. El Anuario no crea
esa tradición, sino que la convierte en norma.

Desde la mirada de Raymond Williams, el
Anuario tiene la posibilidad de ser leído como
un dispositivo cultural que no solo reúne textos, sino que también genera significados
acerca de lo que considera tradición literaria.
Henestrosa se presenta como un intermediario entre una diversa poesía diseminada y la
demanda institucional de elaborar una meLa materia prima del Anuario no fueron limoria que sea coherente con los principios bros consagrados, sino revistas literarias. Y

103

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aquí conviene detenerse. Las revistas culturales fueron los espacios más intensos de intercambio, discusión y riesgo estético durante
buena parte del siglo XX. Su proliferación respondió a una necesidad vital, crear foros donde los autores pudieran probar lenguajes, discutir ideas y formar comunidad. Como señala
Schmidt, en estos espacios “todos participan
en procesos de comunicación que incluyen
manifestaciones culturales, canonización e intertextualidad” (pp. 429-441). Ahí se cruzaban
trayectorias, se ensayaban estéticas, se imaginaban genealogías. Y también se dibujaban,
ya entonces, los centros y las periferias del
campo literario.

Cada revista encarnaba una idea distinta
de la poesía y de la cultura. Letras Potosinas,
desde San Luis Potosí, buscaba sacar a la provincia del aislamiento e inscribirla en el mapa
nacional de las humanidades. Metáfora, nacida como proyecto independiente, se atrevió a
cuestionar figuras tutelares como Alfonso Reyes y a apostar por una poesía crítica antes de
ser absorbida por el campo institucional. Ábside, con su orientación católica y humanista,
sostuvo durante décadas una tradición moral
e intelectual donde escribieron Concha Urquiza, Dolores Castro, Rosario Castellanos, Emma
Godoy. Cada revista era una toma de posición,
no sólo publicaban poemas, proponían una
manera de entender la literatura y su función
A lo largo de las páginas del Anuario apa- en el país.
rece la huella de una red amplia y desigual de
revistas, suplementos y periódicos culturales:
Siguiendo la perspectiva del materialisPrimavera, Sueño de la tierra mía, Ábside, El mo cultural de Williams, estas publicaciones
Nacional, El Dictamen, Letras Potosinas, Metá- no deben ser consideradas únicamente como
fora, El Caracol Marino, Novedades, La Nación, medios de difusión, sino como productos deEl Universal, Poesía de América, El Libro y el rivados de situaciones materiales específicas:
Pueblo, Revista Mexicana de Literatura, Huytla- tiradas pequeñas, economías débiles y redes
le, Xilitle, Orbe, Contrapunto de la fe, Nocturna locales que brindan apoyo. No solo la calidad
suma, Letras de Sinaloa, Universidad de Méxi- estética de una voz determinaba su permaco, Diario de Yucatán, entre muchas otras. Ese nencia, sino también los recursos que apoyarepertorio no es decorativo. Es la cartografía ban su difusión. El INBAL traduce estos mavisible de una vida literaria que no se concen- teriales cuando los añade al Anuario, en lugar
traba en un solo punto, sino que se ramificaba de reproducirlos. Lo fugaz se transforma en
en talleres, grupos y proyectos regionales. La archivo; lo precario se torna estable. La instipoesía mexicana de los cincuenta no era una tución configura el panorama literario y translínea recta, era una constelación desigual de forma las desigualdades materiales en jeraresfuerzos, deseos y disputas.
quías simbólicas.
Las revistas no solo servían como espacios
para hacerse visible, sino también como filtros.
En sus páginas cohabitan autores ya establecidos con voces que apenas están empezando
a encontrar su lugar. La tensión entre lo legitimado y lo emergente, así como entre el centro
y los márgenes, se encuentra documentada en
la obra coordinada por Henestrosa. No todos
los nombres tenían el mismo peso. La literatura no se formaba únicamente con poemas,
sino también con posturas dentro de una red
en la que algunos hablaban desde el foco de
luz y otros desde la penumbra.

Por lo tanto, el Anuario tiene la posibilidad
de ser leído como un nodo crucial en la red cultural de la nación. No solo une autores, revistas
e instituciones, sino que también los reordena
de acuerdo a un principio de legitimación. En
ese gesto, determina qué cosas son dignas de
ser recordadas y cuáles pueden perderse sin
que esto cause escándalo. La tradición no surge como una herencia espontánea, sino que se
trata de una construcción política. Y, a pesar
de que el archivo pueda parecer muy sobrio,
siempre está ejerciendo poder.

104

�interfolia
Las revistas no solo publicaban poesía,
sino que también fomentaban la sociabilidad.
Se generaban afinidades, lealtades y debates ideológicos en sus páginas. Se ensayaban
lenguas y se imaginaban tradiciones posibles
allí. No obstante, el centro no solo era un punto
geográfico, sino también una noción simbólica.Desde ese punto se repartía el prestigio.
El Anuario funcionaba como uno de los filtros
fundamentales, tomaba materiales periféricos,
los traducía al lenguaje del archivo y decidía si
eran incluidos o no en la historia literaria.

centro que reúne recursos, atención crítica y
memoria. La literatura mexicana de los años
cincuenta no se encontraba repartida de manera equitativa, sino que estaba organizada en
una jerarquía.

Además, esa jerarquía también se expresa con un enfoque de género. Del total de 92
autores que aparecen, 74 son varones y sólo 18
son mujeres. Más del ochenta por ciento de las
voces son de un único género. Esa cifra no es
un dato frío; es la huella numérica de una desigualdad estructural que el archivo no denunPensado así, el Anuario no es sólo un libro, cia, sino que perpetúa.
es un sistema de ordenamiento. Cada poeta
El Anuario de Poesía Mexicana de 1955, más
aparece ligado a revistas; cada revista, a trayectorias compartidas; y el INBAL se sitúa en allá de su formato editorial, opera como un
el punto donde todas esas líneas convergen. instrumento para legitimar la cultura. No solo
No es un actor más, es el eje que reorganiza compila poemas, sino que también organiza el
el campo literario. Desde ese centro se distri- campo literario según los valores predominanbuye el prestigio. Estar en Ábside, El Nacional, tes. Determina qué voces, sensibilidades y esUniversidad de México no significaba lo mis- tilos pueden estar en el centro de la escena. En
mo que publicar en una revista regional. Había representación de la “poesía del año”, prioriza
plataformas de irradiación simbólica y había lo que puede considerarse como literatura nacional. Su acto no es inocente; al escoger, crea
periferias de visibilidad frágil.
una representación consistente de la poesía
Así, el Distrito Federal surge como centro mexicana en la que las disparidades de génede gravedad. Las provincias sí están conec- ro, tono o región son supeditadas a un conceptadas, pero subordinadas; giran en torno a un to de unidad cultural y estética. En este lugar,

Mujeres
19,6%

Hombres
80,4%

105

Tabla de porcentajes de los géneros que se hacen presente en la antología

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la nación se representa como un coro afinado, bana, centralista y masculina. La nación poétien el que las disonancias son aceptadas siem- ca que se imagina aquí es moderna, sí, aunque
pre que no interrumpan la partitura.
también angosta.
Dicha operación sigue una lógica hegemónica. La hegemonía, como advierte Raymond
Williams, no es impuesta solamente desde
arriba, sino que se experimenta de manera
natural. El anuario no excluye de manera estridente, sino que incluye. No obstante, lo integra
bajo un principio de continuidad controlada.
Los poetas consagrados coexisten con voces
jóvenes, sí, sin embargo todos se encuentran
alineados dentro de una misma perspectiva
institucional. La pluralidad se presenta administrada. A pesar de que el prólogo hace hincapié en la amplitud de criterio, la selección
reafirma los valores establecidos y refleja lo
esencial de ciertos nombres, estilos y maneras
de comprender la poesía. La diversidad no se
extingue, sino que se organiza.
El trabajo del compilador, desde la idea de
“tradición selectiva”, no es grabar un presente,
sino estructurar una imagen del pasado que
valide un orden cultural actual. Toda tradición
es activa; decide qué hereda, qué exalta y qué
excluye. Henestrosa, en el Anuario, favorece
voces y estilos que interactúan con el proyecto
cultural de INBAL. La interpretación del pasado
que se sugiere promueve una continuidad
armónica, equilibrada y universal. Lo que no
está incluido en “esa imagen” indica que la
tradición no es un depósito neutral, sino una
construcción política.
Las ausencias comunican tanto como las
presencias. No existen poetas en lenguas indígenas; la representación de las mujeres es
escasa. Esta configuración no es solamente el
resultado de decisiones editoriales aisladas,
sino que también refleja un marco dominante
de representación que reproduce las fronteras
de la cultura oficial. El Anuario no solamente documenta la poesía contemporánea, sino
que también genera una representación del
país en la que lo diverso y lo distinto quedan
supeditados a un ideal de unidad nacional, ur-

No obstante, algo se mueve dentro de esa
estructura controlada. Siguiendo la idea de
“estructura del sentir” de Williams, los poemas
presentan registros emocionales que aún no
han sido organizados en un programa estético, pero que ya muestran fisuras. En los escritores jóvenes surge una modernidad quebrada, no triunfalista. Se filtran las quejas sobre el
desarrollo estatal, la ambigüedad de la urbanización, la intimidad conflictiva y las voces de
regiones que no encajan completamente en el
relato central. Son indicios de una sensibilidad
que aún no tiene nombre, pero que ya molesta
al archivo.
En el trabajo editorial del Anuario, la “creación de precursores” se lleva a cabo mediante
un gesto que parece sencillo, la cercanía. Al
colocar en páginas contiguas poemas de un
autor consagrado y de una voz emergente, el
volumen sugiere filiaciones estéticas, tutelas simbólicas, continuidades que no siempre
existieron en la realidad. Así se manufacturan
genealogías, se confirman o se inventan linajes, se otorga a ciertos nombres la condición
de antecedentes legítimos y, al mismo tiempo,
se incorpora a los jóvenes dentro de una narrativa histórica coherente con los valores institucionales. La tradición no se hereda, se edita.
En este sentido, el Anuario y la antología
comparten una operación fundamental: el proceso de escoger y organizar textos para construir una representación de la sensibilidad predominante. Decidir qué voces deben aparecer
en el “balance del año” supone, de por sí, una
postura política y estética. Sin embargo, a diferencia de la antología firmada por un poeta o
un crítico, en este caso esa actividad no se presenta como una lectura individual, sino como
una elección institucional. La diversidad poética se convierte en un repertorio autorizado.
La función archivística y normativa del Estado
prevalece sobre cualquier acto antológico.

106

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El Anuario de Poesía Mexicana de 1955, en
retrospectiva, no es solamente una compilación; es además una tecnología para hacer visible la cultura.
Selecciona, ordena, jerarquiza. Concentra
el poder mientras promete pluralidad. Con
medios analógicos, predice la lógica de los
dispositivos actuales; no censura, sino que
delega; no prohíbe, sino que distribuye. Lo que
antes realizaban índices, anuarios y prólogos,
ahora lo llevan a cabo algoritmos, comités y
métricas. Se sustituyeron las máquinas, pero
la operación se mantuvo.
A partir de la perspectiva de Williams, en
este caso se hace evidente que la cultura actúa
como un proceso histórico donde lo dominante, lo emergente y lo residual chocan y se reestructuran. El olvido o la consolidación de los
escritores no fue un suceso natural; fue causado por decisiones editoriales, economías de
legitimación y redes de poder que decidieron
qué sensibilidades serían consideradas como
literatura mexicana y cuáles no.
De este modo, el Anuario es un instrumento de memoria institucional que organiza la
literatura desde una perspectiva centralista y
también deja rastros de aquello que no se acomoda completamente a dicha organización.
Leerlo hoy no es un ejercicio de arqueología,
sino una crítica actual. Nos obliga a observar
cómo se realiza la tradición, cómo se gestiona
la visibilidad y cómo se determina repetidamente quién merece seguir y quién puede irse
sin hacer ruido.
Y tal vez lo más alarmante no sea el contenido del Anuario, sino que nos demostró que la
literatura requiere guardianes, filtros y mediadores. Este trabajo tiene como objetivo abrir
una discusión en lugar de cerrarla, en contraste con esa educación. Ya que la tradición, si se
edita, tiene la posibilidad de ser reescrita. Y si
el archivo ejerce poder, también puede ser leído a contrapelo.

107

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Páginas adicionales. La experiencia literaria.
Vol. XIV, 1962.
Stanton, Anthony. Inventores de tradición: Ensayos sobre poesía mexicana moderna. Colegio de México, 1998.
Williams, Raymond. Marxismo y literatura. Península, 2009.

�e n t r e l i b ro s

108

Relato de dos náufragos.

Descubrimiento de nuevos testigos de
Alfonso Reyes
Víctor Barrera Enderle
Los libros dejan huellas simbólicas y físicas en nuestras vidas. Nosotros también imprimimos nuestras huellas en ellos. De los rastros simbólicos se ha escrito mucho; de
las marcas materiales, no tanto. La biblioteca de Alfonso Reyes es, entre muchas otras
cosas, el registro de sus conductas literarias. A lo largo de casi cinco décadas de existencia, la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, repositorio de su acervo bibliográfico,
ha abierto una gigantesca ventana para adentrarnos en el universo literario del escritor
regiomontano. Estos volúmenes, además de ser la bitácora de sus búsquedas e inquietudes, fueron caja de caudales de sus ideas e impresiones: sus páginas guardaron subrayados, apuntes y también borradores. Algunos de ellos fueron recogidos en ensayos
o creaciones, otros, sin embargo, se quedaron en permanente reposo.
En 2008 se encontró, dentro de las páginas de un libro
sobre Goethe, un testigo, el cual resultó ser un poema
inédito. Posteriormente fue transcrito y publicado bajo el
título “El buen paño en el arca se vende”. Recientemente,
en diciembre de 2025, mientras se realizaba un nuevo
inventario de su acervo, acontecieron dos hallazgos
notables: sendos manuscritos del escritor regiomontano,
náufragos durante décadas en el océano de volúmenes,
han sido rescatados y ahora nos han contado sus
aventuras. Sus relatos son fascinantes.
El primero fue encontrado dentro de las páginas
de Ancient Times: A History of the Early World (segunda
edición, revisada y aumentada de 1935), de James Henry
Breasted; se trata del borrador de una traducción o, mejor
dicho, de una adaptación, hecha por Reyes, de algunos
fragmentos de la tercera parte de este libro, titulada “Los
griegos”. El segundo estaba intercalado en las páginas
del ejemplar How Greek Science Passed to the Arabs (1948-

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1949), de De Lacy O’Leary, y es, en rigor, la traducción del segundo capítulo de dicho ensayo:
“Helenismo en Asia”, en concreto del apartado: “La helenización de Siria”.
Pero, antes de seguir, sería oportuno preguntarnos: ¿qué es un testigo? La acepción
más técnica lo describe como alguien o algo que certifica la veracidad o el conocimiento
de un hecho relevante. En nuestro caso, el testigo es un elemento material que da fe de un
acto de lectura, pues se encuentra al interior de los libros, y puede tratarse, por tanto, de
notas, papeles, apuntes, subrayados, fotografías, y un variado etcétera.
En el caso de estos nuevos testigos estamos hablando, como ya he adelantado, de borradores, esto es, de manuscritos surgidos como respuesta inmediata a la lectura de los libros en cuyas páginas quedaron alojados. Herramientas de trabajo abandonadas una vez
concluida la tarea. En conjunto no sobrepasan el medio centenar de papeles. Las hojas,
blancas y sin rayas, en formato francés (14 cm × 20 cm aprox.), escritas por una sola cara,
son también características de los manuscritos del escritor regiomontano, quien seguramente adquiría las resmas en alguna imprenta o papelería cercana a su domicilio (o tal vez
las tomaba de las prensas de El Colegio de México).
Surgen ahora las preguntas: ¿Reyes publicó o difundió estos manuscritos? Hasta donde sé: no. Las traducciones alfonsinas de asuntos griegos más conocidas son: Introducción al estudio de Grecia, de Alexander Petrie, de 1946; Historia de la Literatura Griega, de
C. M. Bowra, de 1948; y Eurípides y su tiempo, de Gilbert Murray, de 1949. Las tres fueron
publicadas por el Fondo de Cultura Económica. Prosigo con el cuestionario: ¿se trata entonces de traducciones y adaptaciones para uso personal? Es posible, porque, en el caso
del libro de Breasted el contenido general es el mundo antiguo; y en el de O’Leary el tema

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principal es el traslado de la ciencia helénica al mundo árabe. Estos datos nos orillan a
cuestionarnos: ¿quiénes fueron James Henry Breasted y De Lacy O’Leary? Ambos eran,
básicamente, orientalistas. El primero, de origen norteamericano, se especializó en arqueología y en la cultura egipcia (fue el fundador del Instituto Oriental de Chicago); el
segundo, inglés de nacimiento, aunque descendiente de irlandeses, fue un experto en el
mundo árabe.
Esto nos conduce a otra interrogación: ¿en dónde utilizó Reyes estos manuscritos? La
única cita que he encontrado de Breasted pertenece a los trabajos tardíos sobre el tema
helénico: La jornada aquea de 1958; en el primer capítulo, titulado “Tierra y cielo”, dice: “Si
la gente empapa su pan en vino, como hoy en el té y el café, si unta como mantequilla el
aceite, no hay que creer que ello se conseguía sin fatiga, ni que el trigo, la cebada, las uvas
y las aceitunas se daban solas, como lo afirmaba nada menos que Breasted”. Hasta ahora
no he encontrado ninguna mención, en los ensayos alfonsinos, de O’Leary.
El primer testigo constituye en realidad un “paquete” de
22 páginas: hojas sueltas, sin renglones, escritas por una sola
cara. La portadilla dice solamente, y de manera subrayada: “J.
H. B. Los griegos”. La primera página presenta una descripción más detallada: “Parte III y fragmentos de la IV de la obra
Ancient Times: A History of the Early World. Adaptación de A.
R.” Y enseguida una advertencia: “Los ejemplares son de distribución privada, no venales y su publicación queda estrictamente prohibida”. ¿Llegó a distribuir Reyes este texto? No
existe noticia de ello en ninguna de las dos Capillas. Javier
Garciadiego me informa que las únicas traducciones al espa-

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ñol que circulaban, por aquellos días, de la obra de Breasted pertenecían al duque de
Alba, quien editó la versión castellana de La conquista de la civilización, publicada por
Espasa-Calpe en Madrid alrededor de 1926-1934, colaborando con el traductor G. Sans
Huelín. Cabe advertir que esta versión no se encuentra entre los volúmenes de la biblioteca del escritor regiomontano.
El segundo testigo no presenta ninguna portadilla: es la traducción, de forma directa,
del capítulo mencionado. Es probable que Reyes realizara esta versión para apoyar algún
trabajo mayor; sin embargo, a la hora final no fue requerida, y el borrador se quedó “preso” entre las páginas del libro. Estoy conjeturando, desde luego, pues el ensayista no dejó
ninguna noticia en sus diarios ni en sus cuadernos de trabajo.
Estos testigos se convierten ahora en piezas de la arqueología alfonsina y nos revelan
un poco de la metodología de trabajo del escritor regiomontano. Sorprende, de inmediato,
el rigor de su rutina: en lugar de tomar una nota breve o esbozar algún apunte al vuelo, Reyes traducía o adaptaba capítulos enteros para su posterior consulta; peculiar manera de
acercamiento intelectual a las “autoridades bibliográficas” de los temas clásicos. De igual
forma, estos manuscritos confirman el grado de erudición y dominio sobre tales materias
por parte de Reyes. El primer paso: la lectura cercana y su traslación a la prosa ensayística
del autor del Deslinde; posteriormente, estos borradores eran asimilados a trabajos mayores: libros, ensayos, artículos, poemas o apuntes de clase (no olvidemos que, durante la
década de los cuarenta, Reyes impartió cátedra sobre asuntos helénicos en diversas instituciones de educación superior).
Quedan ahora esos papeles como fósiles que permiten dimensionar la osamenta de
una naturaleza literaria que sigue transformándose y renovándose con cada nueva lectura.

111

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Adquisiciones recientes de la
Capilla Alfonsina Biblioteca
Universitaria
Alemán Velasco, Miguel. Copilli: Corona real. 2nd ed., Diana, 1981.
Alvarado Segovia, Francisco Javier. Testimonios y vestigios de las primeras fundaciones en el
Nuevo Reino de León, por el capitán Luis Carvajal de la Cueva, Ciudad de León, hoy Cerralvo, y
Villa de San Luis, hoy Monterrey. SNTE, 2025.
Ancet, Jacques. Puesto que él es este silencio. Siglo XXI, 2009.
Cadenas, Rafael. En torno a Basho y otros asuntos. Pre-Textos, 2016.
Casar, Eduardo. Parva natura. Universidad Autónoma Metropolitana, 2023.
Cervantes Saavedra, Miguel de. Don Quijote de la Mancha. Museo Iconográfico del Quijote, 2018.
Colegio de México. Naranja dulce, limón partido: Antología de la lírica infantil mexicana. Colegio
de México, 1979.
Cuenca, Luis Alberto de. Ala de cisne. Visor Libros, 2025.
Darwish, Mahmud. Entre Rita y mis ojos, un fusil. Penguin Random House, 2024.
Departamento de Asuntos Indígenas. Primer álbum de música indígena. Departamento de Asuntos Indígenas, 1940.
Dodge, Jim. Lluvia sobre el río. Salto de Página, 2017.
Follett, Ken. Umbral de la eternidad. Penguin Random House, 2014.
Freud, Sigmund. A general introduction to psychoanalysis. Boni &amp; Liveright, 1924.
Gobierno del Estado de México. Libro del pueblo que canta. 3rd ed., Gobierno del Estado de México, 1980.
González Esteva, Orlando. Voces de los muertos. Isla de Siltolá, 2016.
Huerta, Andrés. Avivando el fuego. Fonda de Andrés, 1981.
Izael, Lázaro. Mamá, el campo. UANL, 2023.

112

�interfolia
Jaccottet, Philippe. El paseo bajo los árboles. Cuatro, 2011.
Johansson K., Patrick. Ahuicuicatl. IPN, 2018.
---. Aztlán a Tenochtitlán. SEP, 2024.
---. Machiotlahtolli: La palabra-modelo. McGraw-Hill, 2004.
---. Miccacuicatl. Círculos de Historia, 2016.
---. Palabra florida de los aztecas. Trillas, 2020.
---. Xochimiquiztli: La muerte florida. 2nd ed., UANL, 2024.
Juarroz, Roberto. Poesía vertical. 10th ed., Cátedra, 2023.
Kocijancic, Gorazd. Combate espiritual. Vaso Roto, 2021.
León Portilla, Miguel, and Patrick Johansson K. Ángel María Garibay K.: La rueda y el río. 2nd ed.,
UNAM, 2013.
López Mills, Tedi. No contiene armonías. Almadía, 2024.
Lugo de los Santos, Janeth Guadalupe. Eficiencia del control interno de los municipios del estado
de Nuevo León a partir de las observaciones que la auditoría superior del estado de Nuevo León
detecta en la cuenta pública de los periodos del 2018 al 2022. UANL, 2025.
Majed, Moëz. Luz de verano sobre los párpados. Vaso Roto, 2024.
Méndez Ortiz, Zoé. Iluminados. UANL, 2019.
Montemayor, Blanca. Haikus o No, reflexiones para sobrevivir en primavera. UANL, 2024.
Morábito, Fabio. Canción segunda. Visor Libros, 2025.
Navarro, Julia. Tú no matarás. Random House, 2018.
Prada, Amancio. Emboscados. Vaso Roto, 2010.
Rossing, Thomas D. The Science of Sound. 2nd ed., Addison-Wesley, 1990.
Ruibal, Javier. Coraza de barro. Penguin Random House, 2020.
Salazar Marroquín, Patricia. El secreto está en mi casa. UANL, 2023.
Sánchez, José Eugenio. Un incesante caer de estrellas en la nada. Vaso Roto, 2024.
Santos, Gonzalo N. Memorias. Grijalbo, 1984.
Uceda, Julia. Poesía completa. Fundación José Manuel Lara, 2023.
Villoro, Carmen. Liquidámbar. Mantis, 2017.

113

��Ilustración de Arnaldo Orfila Reynal en Cuadernillo de homenaje a Alfonso Reyes (1948), extraída de Alfonso Reyes. Iconografía (1989).

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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                    <text>�Santos Guzmán López
Rector
Mario Alberto Garza Castillo
Secretario General
Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico
José Javier Villarreal
Secretario de Extensión y Cultura
Víctor Barrera Enderle
Director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria
Lizbet García Rodríguez
Roberto Kaput González Santos
Editores Responsables
José Vela
Diseño Editorial
Valentina Moreno Chávez
Izamar Gómez Reza
Corrección
Ángel H. Candelaria
Lázaro Izael
Nancy Elizabeth Lucio López
María Fernanda Ramos
Carlos Rutilo
Reyna Alejandra Vera Colunga
Verónica Zúñiga
Equipo Editorial

En portada:
Rosario Castellanos. Fotografía: Cortesía Gabriel Guerra Castellanos.

Interfolia, año 1, no. 2, enero-agosto 2025, es una publicación semestral editada por la Universidad
Autónoma de Nuevo León, a través de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, calle Pedro
de Alba s/n, Ciudad Universitaria, San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México, C. P. 66451,
teléfono 81 8329 4015, www.capillaalfonsina.uanl.mx, revista.calfonsina@uanl.mx. Editores
responsables: Lizbet García Rodríguez y Roberto Kaput González Santos. Reserva de Derechos
al Uso Exclusivo No. 04-2023-121911450000-102, ISSN: EN TRÁMITE, ambos otorgados por el
Instituto Nacional de Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este Número,
Unidad de Informática INDAUTOR, Ing. Juan José Pérez Chávez, calle Puebla, 143, Col. Roma,
Delegación Cuauhtémoc, C.P. 06700
Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa
autorización de los editores.

�Rosario Castellanos.
Fotografía: Cortesía Gabriel Guerra Castellanos

�Índice
7

Editorial

Grata compañía
10

De la vigilia estéril (1950)
Rosario Castellanos

Cortesía
12

Destino
Rosario Castellanos

Repaso poético
14

Notas y métodos
Abstracta
Nicté Toxqui

Ancorajes
26

Palabras ganador Premio Internacional Alfonso Reyes 2024
Alberto Enríquez Perea

29

Un epicentro cultural en el corazón
de la Ciudad Universitaria
Lizbet García Rodríguez

39

Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria,
rumbo a su 45 aniversario
Reyna Alejandra Vera Colunga
Óscar Abraham Rodríguez Castillo

Calendario
42

Poner el mundo en entredicho.
El centenario de Rosario Castellanos
Víctor Barrera Enderle

�El oro de los tigres
46

Traducción y poesía: dos caras de la misma resistencia
Azael Abisaí Contreras López

La experiencia literaria
55

Abya Yala (hombre, naturaleza y comunidad)
en la Revista de la Universidad de México
Miguel Ángel Hernández Acosta

67

(Auto)nombrarse: la corporeización del dolor
en los diarios de Concha Urquiza
Verónica Zúñiga

72

Sátira, desborde y excrecencias en El tercer asesino
de Renato Prada Oropeza
Gerardo Castillo-Carillo

79

Para una mirada crítica de la poesía de la
independencia. Porque lo que no se nombra no existe
Jonathan Gutiérrez Hibler

87

A galope nocturno. Cuatro conjuras
Ángel H. Candelaria

96

Postales para una historia mínima de la traducción alfonsina
Roberto Kaput González Santos

Retratos reales e imaginarios
104 Palabras que caen en el interior
como flor de cerezo
María Fernanda Ramos
Ojos de Reyes
110 Circe Maia en Tacuarembó
Javier Narváez

�Primeras letras
116 Estrategias del humor macabro en tres
obras de Edward Gorey
Ander Urteaga
Entre Libros
126 La ópera prima de un Nobel italiano
Eduardo Zambrano
130 Viaje al mito, de ida y vuelta, con escala en Wateke.
(Show en tres actos y dos posibles finales altercados)
Dalina Flores Hilerio
139 Adquisiciones recientes de la
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

�7

e di tor i a l

Existen diversas formas de leer el calendario. Desde una

De regreso a la lectura especial del calendario: el 13

perspectiva cotidiana, los días se dividen en dos grupos:

de noviembre de este año, la Capilla Alfonsina Bibliote-

los laborales y los de asueto; pero si le añadimos otros

ca Universitaria cumplirá 45 años. Hemos preparado, a

enfoques (culturales, literarios y hasta personales), las

lo largo de este 2025, una serie de actividades conme-

fechas adquieren otro sentido. Desde el ángulo de la li-

morativas, algunas de ellas se recogen en “Ancorajes”,

teratura, el 25 de mayo de 2025 marcó el centenario de

que inicia con las palabras de Alberto Enríquez Perea,

Rosario Castellanos y, en buena medida, este número

recipiendario del Premio Internacional Alfonso Reyes

le rinde homenaje a la autora de Oficio de tinieblas. Co-

2024; y cierra con sendos ensayos de Lizbet García y

menzamos, en “Grata Compañía”, con la reproducción

de Reyna Vera y Óscar Rodríguez. Lizbet nos ofrece un

fotográfica de la primera edición de De la vigilia estéril

nutrido recuento histórico de las actividades culturales

(1950), con dedicatoria de la autora a Alfonso Reyes,

llevadas a cabo en nuestra biblioteca: “epicentro cultural

“dios mayor de nuestras letras”. De ahí nos trasladamos

en el corazón de la Ciudad Universitaria”, en sus pala-

a la sección “Cortesía”, donde resucitamos su poema

bras. Reyna y Óscar hacen un prolijo bosquejo histórico

“Destino”, tomándolo de la nueva edición de Lívida luz (a

de la CABU y nos relatan la genealogía de los fondos y

cargo de Ediciones Moneda); y, a guisa de clausura del

acervos; exponen la creación de nuevas herramientas

homenaje, escribimos un breve ensayo, para “Calenda-

de estudio, acordes a los tiempos que corren, como los

rio”, sobre el legado de su obra.

repositorios, las páginas Web y las bases de datos; ade-

La poesía de Nicté Toxqui, a decir de Carlos Rutilo,

más de dar cuenta de nuevos proyectos, verbigracia El

abreva en diversas y heterodoxas fuentes, como la eco-

Ventanillo y las Geografías literarias del área metropoli-

crítica, dando como consecuencia una creación en per-

tana de Monterrey.

petua transformación. En “Repaso poético” nos aso-

En la sección “El oro de los tigres”, Azael Contreras

mamos a uno de sus proyectos más recientes: “Notas

se aventura por los sinuosos caminos de la traducción

y métodos” y confirmamos, de primera mano, ese dina-

poética a partir de su lectura del poemario Nada más que

mismo.

perder, de Najwan Darwisch. El volumen, traducido por

�Quetzalcóatl (óleo sobre lino, 1975) de Eduardo Pérez de León.
Imagen: Archivo de Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

�interfolia
Juan José Vélez Otero, forma parte de la décimo terce-

Natsume Sōseki. El trayecto se convierte en trazo y con

ra entrega de nuestra emblemática colección editorial.

él delinea la sección “Retratos reales e imaginarios”. An-

Para Azael “resulta crucial analizar no solo qué se tra-

der Urteaga llena las páginas de “Primeras letras” con un

duce, sino quién traduce, desde dónde se traduce y con

acercamiento al humor macabro del escritor e ilustrador

qué criterios interpretativos se aborda el texto fuente”. “La

norteamericano Edward Gorey. Gorey, nos explica Urtea-

experiencia literaria” viene enriquecida con seis ensayos.

ga, resignifica los límites de la llamada literatura infantil,

Echemos un vistazo. Miguel Ángel Hernández Acosta, a

pues, al utilizar ciertos mecanismos del humor, crea “un

partir de un número específico, relata la historia de la le-

contraste entre lo macabro y lo cómico que define su estilo

gendaria Revista de la Universidad de México. Verónica

e impacto”.

Zúñiga se aproxima a la vida y obra de la poeta Concha

La sección “Entre libros” viene abultada en esta segun-

Urquiza a través de la lectura de Meditaciones. Páginas

da entrega de nuestra revista. El poeta y ensayista Eduar-

de diario (1946). Quizá Renato Prada Oropeza sea más

do Zambrano nos obsequia su lectura personal del calen-

recordado en el ámbito académico por ensayos como Li-

dario y elige conmemorar los cincuenta años de la entrega

teratura y realidad (1999); sin embargo, también fue un

del premio Nobel a Eugenio Montale, recordando también

narrador: Gerardo Castillo-Carrillo analiza su novela El

el centenario de la publicación de su ópera prima: Ossi di

tercer asesino. La compleja y vasta relación entre poesía

seppia (1925). Por su parte, Dalina Flores Hilerio expone

e historia es abordada por Jonathan Gutiérrez Hibler en

su lectura de Lxs Olimpicxs de Ángel H. Candelaria: “poeta

su ensayo sobre la poesía de la independencia: ¿existe

que arriesga en cada letra” y “siembra flores en un territorio

el conocimiento poético? Gutiérrez Hibler busca la res-

agreste”. Y, como parte de la tradición de Interfolia, presen-

puesta analizando diversas antologías (cuestionando, al

tamos la lista de adquisiciones recientes (libros, revistas y

mismo tiempo, a este dispositivo). Ángel H. Candelaria

otros materiales) en nuestra biblioteca.

da un giro de tuerca al explorar las posibilidades de la in-

Lanzamos este número de Interfolia como parte de las

tuición como vía para ampliar la relación (el conjuro y el

celebraciones por el 45 aniversario de la Capilla Alfonsina

ritual) entre poema y lector. Finalmente, Roberto Kaput

Biblioteca Universitaria: creemos que no hay mejor manera

nos envía unas “Postales para una historia mínima de la

de festejar que continuando con la tradición y redoblan-

traducción alfonsina”, y con ellas revela una amplia red

do esfuerzos por agigantar a este corazón cultural de la

de lecturas, amistades literarias y proyectos moderniza-

Ciudad Universitaria.

dores de nuestro campo cultural.
Exploración geográfica y literaria: tal podría ser la descripción del viaje verbal que emprende María Fernanda
Ramos al interior del universo literario del escritor japonés

Víctor Barrera Enderle
Director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria
Ciudad Universitaria, agosto de 2025

�10

gr a ta c o m pa ñ í a

Rosario Castellanos. De la vigilia
estéril. México, Ediciones de “América”
Revista Antológica. 1950.

�Dedicatoria:

Para Alfonso Reyes, dios mayor de
nuestras letras.
Con el respeto de Rosario Castellanos.
FAR PQ7297 C25 D4

�12

c o rt e s í a

Destino
Rosario Castellanos

Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Que cese ya esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.
El hombre es animal de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.
Ah, pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.
El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo de un tigre.
El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve
—antes que lo devoren— (cómplice, fascinado)
igual a su enemigo.
Damos la vida sólo a lo que odiamos.

�Rosario Castellanos. Fotografía: cortesía de Gabriel Guerra Castellanos

interfolia

La nueva edición de Lívida luz fue un gesto de amistad entre María Belmonte (Gargantúa Espacio
Cultural) y Carmen Avendaño (Ediciones Moneda). El tiraje de 200 ejemplares da seguimiento a las
postales conmemorativas del 8M de Belmonte y satisface los deseos de rescate editorial de Avendaño.
Para la directora de Ediciones Moneda, el título reunía atributos irresistibles: "El libro, integrado a
Poesía no eres tú en vida de la autora, resulta en sí mismo conciso, imperfecto y poderoso, y refleja con
fidelidad las preocupaciones poéticas, los poderes literarios, de Castellanos". Los editores agradecen
a Carmen el permiso para reproducir "Destino".
Bibliografía
Cortesía: Ediciones Moneda.
Selección: Verónica Zúñiga.
Tomado de Lívida Luz, México, Ediciones Moneda, 2025. pp.10-11.
Cortesía de Ediciones Moneda.

�14

r e pa s o p o é t i c o

Nicté Toxqui
14
Consolidada en la tradición de una poesía integral,
consciente de que abreva de la ecocrítica, Nicté
Toxqui (Orizaba, Veracruz, 1994) dialoga con las
posibilidades del poema desde el ejercicio que
sopesa el lenguaje y la forma como una práctica de
riesgo. "Notas y métodos" (2023) forma parte de un
proyecto que contempla exacerbar los límites de la
creación poética más allá del lenguaje y de la forma.
Como si de un estanque de agua viva se tratase, la
poesía de Nicté trasciende el acto creativo y oscila
irreverentemente las lindes de la literatura; y se cimbra
como una de las poetas jóvenes más interesantes de
nuestra contemporaneidad.

Es poeta y ensayista. Acreedora de los premios
Dolores Castro de poesía 2015 por su libro Melamina
y el premio Carlos Fuentes de Ensayo 2017. Es autora de Errata (Sangre Ediciones, 2017). Sus textos
aparecen en revistas nacionales impresas y digitales
como Letras Libres, Este País y Periódico de poesía.
Fue becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas (2018-2020).
Carlos Rutilo

�Fotografía de circulodepoesia.com

inter
interfolia
folia

Nicté Toxqui. Fotografía cortesía de la autora.

�notas y métodos
qué es
ser humana
despertar
en una intemperie propia
perder un mundo
lo que florece
meticulosamente
alrededor de una:
decir
existo. existo
lo mismo que
conspirar
ser torpe
con la propia
vida. vida
podría ser

16

�interfolia

una pregunta
un viaje
espacial. ser
civilizada
no
puede ser
sólo eso
el propósito
qué es ser
sólo célula y
escritura:
salir del agua
inaugurar
mi propia
evolución:
un principio
un
accidente

�ser
una misma
no, mejor
dejar de ser
una sola
traicionar
al yo
que no sabe
desprenderse
quizá sea feral
el punto:
no dejar
más rastro
ir
más lenta
mono
silábica

18

�interfolia

acostumbrarse
al ritmo
acompasado
de los otros
tenderse
sobre la sierra
escuchar
lo que musgos
y líquenes
tienen
qué decir
imaginar
cómo y de qué
formas
mutar
ya no exhausta
como la tierra
y como la tierra,
no encontrar

�un final exacto
más bien
una orilla, brumosa
un puente
siempre un puente
atirantado
para llegar
hasta el presente
hasta que se abra
lo invisible
ese sitio
que a cada
quién
le corresponde:
el revés
de mi lengua
un sitio
como el mío

20

�interfolia

que está
en lo que es
precario
y es distal
y está aquí.

�abstracta
Veo pasar los años. Descubro
mi propia caducidad.
Hoy, por ejemplo, es suficiente. Quisiera
no ser asimétrica
No retratar niños, ni abejas y estos campos
22
de flor blanca que adornan el mundo
como un féretro
la violencia de allá afuera
se acumula conmigo:
un siglo extrañísimo en todas sus luces,
días perfectos para escuchar
costilla y ojo, todo algo tiene que decir
¿Escuchas? ¿Ese rumor? ¿Ese lirio de la angustia?

�interfolia

Todo está siempre a punto
de extinguirse
ya no queda más y aún
recojo mis huesos
y abro las libretas y los libros
y hago anotaciones lógicas, suficientes
para mantener la cordura
y aprendo del átomo invisible
siempre excitado
pero la furia tiene otras respuestas para mí
La pérdida es cobalto
la pérdida es glauca. Amarilla
y cereza y salada
La pérdida tarde y río,
estío y moretón
La pérdida la pérdida
como toda repetición
que lapida su sentido

�busco en mis notas
qué significa
en su amplitud
de palabra
por ejemplo
mi corazón y
esta pradera
radioactiva
como el mar
y mis compañeros
que no
regresaron a casa
¿dónde están?
y el abedul y el último
panal de abejas
todos ellos: muertos, ríos
bravos, cumpleaños
oraciones, pueblos enteros
mujeres que caminan solas,
muertas

24

�interfolia

todo eso
cabe en la pérdida
y la pérdida es
esta lengua
poca lengua
para tanto qué sentir.

�26

a ncor aj es

Discurso de Alberto Enríquez Perea en la entrega del
Premio Internacional Alfonso Reyes 2024

Alfonso Reyes, con profunda emoción, aseguraba que en su ciudad natal, Monterrey, aprendió
“la regla primera de toda geometría moral: que
hay que tener un punto de referencia, un centro”.
En esa regla “se apoya sobre mis montañas épicas
toda mi geografía del mundo. De allí arranca mi
trayectoria y allí tiene que terminar, en el cálido
valle que abrigan, de oriente a occidente, el Cerro
de la Silla y el Cerro de la Mitra: dos lujos, dos
juegos felices de la geología americana”.
En su tierra, Reyes rememoraba, el sol lo seguía, “andaba detrás” de él “como perrito faldero;
despeinado y dulce, / claro y amarillo: ese sol con
sueño / que sigue a los niños”. Y para esta “fábrica de la frontera”, cantaba: “Amapolita morada
/ del valle donde nací: / si no estás enamorada /
enamórate de mí”.

Nuevo León y al señor rector que la dirige, médico Santos Guzmán López; y al doctor José Javier
Villarreal, secretario de Extensión y Cultura. Al
jurado que me otorgó el Premio Internacional Alfonso Reyes 2024, Mariángeles Comesaña, Víctor
Barrera Enderle y Eduardo Langagne; al gran
amigo que propuso mi candidatura, el doctor Enrique Berzal de la Rosa, investigador de la Universidad de Valladolid, España, y director de la
revista Alcores.

No hubiera sido posible llegar hasta aquí, el día
de hoy, si en mi vida profesional no hubiese encontrado al doctor Andrés Lira, entonces presidente de El Colegio de México, y al doctor David
Pantoja, secretario general de la misma alta casa
de estudios, al darme confianza y apoyar la publicación de Alfonso Reyes y el llanto de España en Buenos
Y aquí estoy, en su estado y en su tierra natal, Aires, 1936-1937 (1998). Con este título inicié una
para agradecer a la Universidad Autónoma de serie de trabajos, que suman más de 35 títulos,

�interfolia

hasta llegar a Monterrey: ciudad de sol. Alfonso Reyes y
la inteligencia neoleonesa (1900-1938), tomo I (2024).
Agradecido estoy con el escritor Antonio Ramos
Revillas, director de la Editorial Universitaria y
con Carlos Lejaim Gómez.

Y a Martha Torijano Carrera, mi esposa, que
me acompaña siempre con sus consejos, su cariño
y paciencia. Gracias, Martha, agradecido estoy
porque estés conmigo este día.

Y tampoco hubiera sido posible seguir el camino de la investigación si no hubiera conocido
a las maestras Alicia Reyes y Minerva Margarita
Villarreal, que me proporcionaban, cuantas veces
les solicité, los materiales archivísticos y bibliográficos para hacer mis investigaciones sobre Alfonso Reyes. Donde ellas se encuentren, reciban mi
agradecimiento.

Alfonso Reyes, en Monterrey, su ciudad natal,
tuvo su primer encuentro con los libros. Aquí, en
esta ciudad, los descubrió, los gozó e iluminaron
su camino. La biblioteca de su padre, el general
Bernardo Reyes, fue el primer espacio propio que
tuvo para disfrutar la lectura de los libros. Y cómo
disfrutaba la voz de su progenitor al leer y explicar pasajes de historia mexicana o griega y recitar
algún poema, de un poeta que aún no conocía.
El encanto que los libros le producían continuó al
seguir sus estudios en la Ciudad de México. Y por
fortuna se encontró con una generación de jóvenes
para quienes su mayor placer eran los libros, las
lecturas y la escritura. Triada Santa. Y los libros
y el estudio le mostraron que México no vivía en
paz ni en democracia. Reyes así lo entendió, como
sus amigos que se fueron a engrosar las filas del
maderismo, que al grito de “sufragio efectivo, no
reelección”, fracturaron de muerte una dictadura.

Agradezco también a los doctores Javier Garciadiego y Víctor Barrera Enderle, directores de
las dos Capillas Alfonsinas, de la Ciudad de México y de Monterrey, respectivamente, por contar
siempre con su apoyo para sacar adelante mis trabajos alfonsinos. Además, el doctor Garciadiego
me invitó a hacer, cuando era presidente de El
Colegio de México, un libro más sobre Reyes,
Curiosidades de coleccionista, y me ha animado a hacer otros trabajos para la colección que dirige, la
Biblioteca del Estudiante Universitario.

Señores y señoras, amigos y amigas:

A la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de
El camino que Reyes escogió fue el de la culla UNAM, mi casa de trabajo y de estudios.
tura. El amor a los libros y al estudio no signifi-

�interfolia
ca desinterés por los problemas nacionales. Todo
lo contrario. Apoyaba esos movimientos y hacía
su trabajo. Época difícil, muy difícil, por la posición política del padre, pero los libros fueron su
salvación, la salvación del espíritu. En sus manos
tuvo un arma, y, a su lado, sus papeles, sus libros.
Tiempos difíciles, de esos que doblan a los hombres. Sin embargo, Alfonso Reyes sacaba fortaleza
de la lectura, y en medio de la tragedia que vivía
llegó su primer libro. Y a la muerte de su padre,
al enfrentarse con el dictador, al elegir su rumbo y
salir, en consecuencia, del país, con su esposa, con
su hijo y sus libros, marcaba ya una nueva etapa
de su vida.
En Francia y en España, particularmente en
este país, donde pasó dos lustros de su vida, los
libros, las lecturas, la escritura y el ambiente intelectual que encontró fueron nuevamente la salvación del espíritu. Vivió en pobreza, vivió en libertad, conoció el inicio y el fin de la guerra europea,
y los libros, los estudios que empezaba a hacer de
ellos, fueron luminosos. Y en ese andar, encontraba libros o éstos lo encontraban a él. Y sus amigos,
todos ellos cazadores de libros, compartían con el
mexicano algunas publicaciones con las que fue
formando su biblioteca, rica y completa, y espejo
de su alma. Como el propio Reyes lo señaló alguna vez: “Me han mandado al mundo seguramente para visitar este mundo y mientras llega la
hora de la partida, yo pienso asomarme por todas
partes”. Y así fue. Anduvo por el mundo con sus
libros, leyendo y escribiendo y dejando constancia
de haber vivido, porque la vida es un poema.
Monterrey, Nuevo León,
15 de noviembre de 2024.

Imágenes de la entrega del Premio Internacional Alfonso Reyes 2024
a Alberto Enríquez Perea. Fotografía: José Vela.

28

�Un epicentro cultural en el corazón
de la Ciudad Universitaria
Lizbet García Rodríguez

En la edición del viernes 14 de noviembre de 1980, al día siguiente de su inauguración, uno de los
principales periódicos de la ciudad destacaba: “Vistiendo chaqueta universitaria, el presidente López
Portillo recorrió la Capilla Alfonsina y estampó su firma en el libro de visitantes distinguidos”. Así
daba inicio un capítulo fundamental para la vida cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo
León. La incorporación del acervo bibliohemerográfico de Alfonso Reyes, acompañado de una ambiciosa labor de difusión y extensión universitaria, ha hecho de este espacio un escenario de encuentros
emblemáticos con destacadas figuras del ámbito académico, artístico e intelectual. El presente repaso
por la memoria de tales encuentros documenta que, a 45 años de su apertura, Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria sigue consolidándose como el epicentro cultural de nuestra universidad, atesorando libros, historias y saberes que renuevan la herencia cultural de Nuevo León y México.
1981: El Festival Alfonsino, en su quinta edición, presentó la conferencia “Alfonso Reyes y los escritores franceses”, a cargo de la reconocida académica Paulette Patout, de la Universidad de Toulouse,
Francia. Además, se escenificó Ifigenia cruel, de Alfonso Reyes, con el grupo teatral del Centro de Arte
Dramático, A. C. (CADAC), bajo la dirección de su fundador, el maestro Héctor Azar.
1982: El sexto Festival Alfonsino inició el 28 de abril con la inauguración de la “Exposición de Gráfica
Alemana Contemporánea”. Asimismo, se exhibieron 30 libros dedicados a don Alfonso por autores
como Mario Benedetti, Gabriela Mistral, Juan Ramón Jiménez, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Rómulo Gallegos y Rafael Alberti, entre otros. El 17 de mayo, en el natalicio del regiomontano, el grupo de
cámara Allegro, de la Escuela Superior de Música y Danza Carmen Romano, ofreció un concierto
de 22 piezas.

�Fotografía: Centro de Documentación y Archivo Histórico, UANL.

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1985: Se inaugura en el vestíbulo la obra monumental “Monterrey de las montañas”, de Saskia
Juárez, pintura de 2.40 x 12 metros, sello identitario del patrimonio artístico de la UANL.
1987: Entre el 3 y el 15 de diciembre se realizó la “II Bienal Internacional de Poesía Visual y Alternativa”, integrada por más de 2000 trabajos de aproximadamente 589 artistas de distintas partes del
mundo. Organizada por el movimiento Núcleo Post Arte de la Ciudad de México, la Bienal contó
con el apoyo de la Universidad Autónoma de Nuevo León, el Instituto de la Cultura de Nuevo León
y el Instituto de Semiótica y Cultura de Masas. La inauguración estuvo a cargo del rector Gregorio
Farías Longoria.
1988: En el marco del XII Festival Alfonsino, se presentó la colección fotográfica “Nicaragua, testimonio de un pueblo en lucha”, de Marco A. Cruz, coordinador de fotógrafos de Imagen Latina; y la
exposición “Las letras de Alfonso Reyes”, muestra de 33 portadas de las principales obras del escritor
y diplomático nuevoleonés. Entre los títulos figuraron Parentalia, La casa del grillo, Árbol de pólvora, Calendario, Tren de ondas y La caída, obras que buscaban acercar a la comunidad universitaria y al público
general algunas de las joyas bibliográficas de la biblioteca.
1989: La Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria fue una de las sedes de los festejos conmemorativos por el centenario del natalicio de Alfonso Reyes. El programa, integrado por más de 50 actividades, incluyó la guardia de honor encabezada por el presidente Carlos Salinas de Gortari, así como
la reunión de destacados alfonsistas: Paulette Patout, James Willis Robb, Alicia Reyes y Helia María
Corral.
1991: En junio, los medios de prensa de la ciudad reseñaron la llegada a Monterrey del escritor argentino Adolfo Bioy Casares, quien ofreció una charla en la Capilla. Su visita se realizó pocos días
después de recibir el Premio Internacional Alfonso Reyes 1990 en Ciudad de México. Entre los asistentes destacaron Alicia Reyes, Raúl Rangel Frías, Jorge Pedraza Salinas y Porfirio Tamez Solís.
1993: En el marco del 60 aniversario de la UANL, el reconocido escritor Carlos Fuentes ofreció tres
conferencias en la Capilla Alfonsina: “Vida y muerte de la novela”, “Jorge Luis Borges o la herida de
Babel” y “Juan Goytisolo o la geografía de la novela”. El evento fue organizado por la misma universidad en colaboración con el Gobierno del Estado y El Colegio de México.
1996: Como parte de los festejos por el 400 aniversario de la fundación de Monterrey, el 19 de septiembre se presentaron los tomos IX y X de las Obras Completas de Octavio Paz. Participaron en dicho
evento Adolfo Castañón, por parte del Fondo de Cultura Económica; Alejandra Rangel, presidenta
del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (CONARTE), y los escritores Danubio Torres
Fierro y José Jaime Ruiz.

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1997: El programa del Festival Alfonsino reunió a grandes alfonsistas: Antonio Alatorre, James Willis
Robb, Helia María Corral, Emmanuel Carballo, Adolfo Castañón, Luis Mario Schneider, Fernando
Curiel, Héctor Perea y Vicente Quirarte. La clausura incluyó la conferencia “Vida y poesía de Alfonso Reyes” a cargo de Alfonso Rangel Guerra, y un concierto de la Orquesta de Cámara Monterrey,
bajo la dirección de Félix Carrasco.
1998: La investigadora belga Eugenia Houvenaghel presentó la conferencia “La estrategia persuasiva
de Alfonso Reyes: Un ensayo representativo”. Egresada de la Facultad de Letras de la Universidad
de Gante, en su tesis doctoral profundizó sobre la obra ensayística del regiomontano. El 10 de mayo,
en el marco del Festival Alfonsino, Anthony Stanton presentó el libro Correspondencia Alfonso Reyes y
Octavio Paz (1939-1958).
1999: En el marco del Festival Alfonsino y las celebraciones del 65 aniversario de la UANL, se presentó en la Capilla Alfonsina el segundo tomo de la edición facsimilar de Armas y Letras 1951-1957, revista fundada en 1944 por Raúl Rangel Frías, bajo la dirección de la poeta Carmen Alardín en aquel
momento. En los festejos por el 110 aniversario de Reyes, tuvo lugar la charla “Alfonso Reyes en la
Hora Nacional”, donde Patricia Galeana, directora del Archivo General de la Nación, compartió un
mensaje grabado por Reyes en 1955. El 23 de mayo el filósofo e investigador emérito de la UNAM,
Alejandro Rossi, en diálogo con Adolfo Castañón, presentó el libro Cartas Credenciales, recopilación
de sus ensayos en Vuelta, La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, El Colegio Nacional y la UNAM.
2000: El Festival Alfonsino de ese año presentó en la Capilla Alfonsina la exposición fotográfica “Fundidora Monterrey en cien fotografías”, con motivo del centenario de la emblemática empresa industrial mexicana. En colaboración con la Alianza Francesa de Monterrey, el escritor Miguel Capistrán
Lagunes ofreció la conferencia “Alfonso Reyes y los contemporáneos”; asimismo, en el 20 aniversario
de la biblioteca, se inauguró la “Cuarta Muestra Nacional del Libro Universitario”, presidida por el
rector Reyes Tamez Guerra, con la exposición de más de cinco mil títulos de instituciones de educación superior de todo el país.
2001: Del 12 al 16 de noviembre se llevó a cabo la primera “Feria Internacional del Libro Universitario” en la explanada de Rectoría, con muchos eventos celebrados en el interior de la Capilla. Destacaron la exposición “Cinco mil años de escritura”, con documentos de la colección del doctor Carlos
Jiménez; así como el ciclo de cine “Obras literarias llevadas a la pantalla” y la puesta en escena de Las
señoritas Alcocer, bajo la dirección del maestro Rubén González Garza.
2002: Se inauguró la Sala Tiflotécnica, centro para el desarrollo de personas invidentes y de baja
visión, impulsado por la directora Cynthia Dávila Longoria. En ese marco, se realizó el primer Congreso Nacional “La Discapacidad en el Siglo XXI”, con temáticas sobre derechos humanos, empleo,
capacitación y políticas legislativas para este sector.

�2004: En agosto, en colaboración con el Servicio Postal Mexicano, se presentó en el vestíbulo de Capilla la exposición “Historia del correo en México”, que abordó hechos destacados del país a través
de estampillas postales.
2005: En diciembre, bajo la dirección de Minerva Margarita Villarreal, se celebró el 25 aniversario
de la Capilla Alfonsina. El programa incluyó la presentación del libro Estrellas pájaros, 32 poemas brasileños del siglo XX; la conferencia “En busca de México”, a cargo de Adolfo Castañón; la charla “Vida
y obra de Alfonso Reyes” por su nieta Alicia Reyes; y la conferencia “Repertorio de Alfonso Reyes”,
impartida por José Luis Martínez. El ciclo contó con la participación de figuras como Fernando Curiel, Sergio Pitol, Adolfo Castañón y José Emilio Pacheco. La actividad cultural derivada del Premio
Internacional Alfonso Reyes, instaurado en 1973 por la Sociedad Alfonsina Internacional, se consolidó como uno de los baluartes de la biblioteca. En 2005, el crítico brasileño António Cândido, premiado ese año, develó una placa conmemorativa. Desde entonces, la presencia de los galardonados
en la Capilla se convirtió en tradición gracias a la gestión de Villarreal.
2006: Inició una etapa de sólida proyección institucional. Durante el Festival Alfonsino se realizó una
videoconferencia entre Madrid y Monterrey con el Instituto Cervantes para homenajear a Reyes, con
la participación de figuras como César Antonio Molina, Virgilio Zapatero y Alfonso Rangel Guerra.
Además, Anthony Stanton disertó sobre la relación de Reyes con su padre, el general Bernardo Reyes.
2007: Presencias relevantes en la Capilla: Elena Poniatowska habló sobre Reyes y la literatura mexicana; Sealtiel Alatriste abordó Ifigenia cruel; Héctor Perea presentó el libro Alfonso Reyes. El sendero entre la
vida y la ficción. La vocación de vinculación con estudiantes de la UANL se fortaleció con la celebración
anual del Día Internacional del Libro con la campaña “Ven a leer y llévate un libro”.
2008: El 23 de abril se celebró la conferencia “La nueva narrativa del norte: derrumbando fronteras
en la literatura mexicana”, a cargo de Diana Palaversich, con la distribución de mil libros entre el
público. Este evento se consolidó como una tradición en la UANL, reuniendo a autores, editoriales e
instituciones con el objetivo de promover la lectura.
2009: En el Día Internacional del Libro se homenajeó al Reyes traductor con el lanzamiento de la
colección El oro de los tigres, con la participación de José Kozer y Minerva Margarita Villarreal, entre
otros. Ese año también se presentó el volumen Alfonso Reyes y el género epistolar, homenaje a Alfonso
Rangel Guerra. Además, se inauguró la exposición fotográfica de Rogelio Cuéllar: “No me preguntes
cómo pasa el tiempo”, tributo a José Emilio Pacheco en sus 70 años.
2010: El 23 de noviembre se festejó el 30 aniversario de la Capilla Alfonsina con la mesa redonda
“Reyes traductor: La tradición de traducir poesía, con la participación de Tomás Segovia, Jesús Munarriz, Omar Lara y Héctor Perea.

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�2013: El 12 de marzo Margo Glantz presentó su libro Coronada de moscas, acompañada por Felipe Rosete y Minerva Margarita Villarreal. En abril, para el Día Internacional del Libro, se presentó la cuarta edición de El oro de los tigres, con la traducción del poema Dios de Víctor Hugo por Tomás Segovia.
2015: El 13 de febrero se rindió homenaje a Eraclio Zepeda con lecturas a cargo de Lilia Aragón. El
13 de mayo, en colaboración con el Seminario de Cultura Mexicana, se presentó un libro y recital de
violonchelo a cargo de Carlos Prieto.
2016: El 15 de noviembre se inauguró la exposición homenaje “Patrimonio plástico de la Capilla
Alfonsina: Saskia Juárez” con un recorrido guiado por la artista.
2017: Destacaron conferencias y presentaciones de Marco Antonio Campos, Adolfo Castañón y Hugo
Hiriart; la exposición “Dos siglos de imprenta en el noreste” y el recital de Cecilia Montemayor en el
60 aniversario luctuoso de Gabriela Mistral.
2018: El vestíbulo acogió el recital y conferencia de Marcelo Guerra y Rodrigo Ilizaliturri, así como el
“Festival Internacional de Poesía El oro de los Tigres”, con la participación de 34 poetas de cinco países.
2019: En abril se celebró la primera década de El oro de los tigres, con la participación de poetas y traductores. En el 39 aniversario de la biblioteca y siete días antes de su fallecimiento, Minerva Margarita Villarreal presentó la conferencia “Miguel de Cervantes y las andanzas y sueños de don Quijote”.
2019-2022: La pandemia de COVID-19 impulsó la estrategia digital de la UANL. La Capilla Alfonsina, dirigida a partir de enero de 2020 por el poeta José Javier Villarreal, continuó su labor mediante
eventos virtuales: charlas, presentaciones en el Festival Alfonsino, recomendaciones de cine y literatura, recorridos virtuales y la entrega virtual del Premio Internacional Alfonso Reyes 2020 a Carlos
García Gual. En marzo la Universidad rindió homenaje nacional a la poeta Minerva Margarita Villarreal, nombrando la Sala de Usos Múltiples en su honor.
2023: En febrero se nombró director de la Capilla al ensayista Víctor Barrera Enderle. El 43 aniversario se celebró con el recital “Glosa de mi tierra” a cargo de Maico y el Grupo El Tigre de la UANL.
2024: El Día Internacional del Libro reunió a cuatro poetas jóvenes en lectura y diálogo. En julio
se inauguró la exposición “Voces del Norte: 200 años de poesía en Nuevo León”. En noviembre, la
celebración del 44 aniversario incluyó un concierto con la Orquesta de Cámara de la UANL y la Orquesta de Flautas Monterrey. Ese mismo año arrancó el concurso de ensayo “Curva abierta. Leyendo
a Reyes”. En mayo, el rector Santos Guzmán López entregó al Instituto Cervantes el manuscrito
“Breve comentario de la Ilíada de Reyes”, depositado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes
el 18 de noviembre.

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�2025: En abril se realizó la mesa de diálogo “Memoria y escritura de mujeres”, con la participación
de estudiantes y egresadas de Letras de la UANL. En mayo se inauguró la exposición “Alfonso Reyes:
dos años en París (1925-1927)” en colaboración con el Consulado de Francia. El 6 de junio —en el
cierre del Festival Alfonsino y dentro del programa “De Capilla a Capilla”—, la embajadora de Francia en México, Delphine Borione, entregó correspondencia inédita de Alfonso Reyes a la UANL y al
Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, en ceremonia realizada en la Capilla Alfonsina de la
Ciudad de México, histórica residencia y punto de encuentro del escritor regiomontano.

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Imágenes: cortesía del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Nota de los editores: el presente trabajo constituye un adelanto de una investigación más extensa que formará parte del libro conmemorativo de los 45 años de Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria (CABU), obra que se encuentra en preparación. Dicha publicación
ofrecerá una revisión detallada y documentada de los acontecimientos, figuras y momentos más relevantes en la historia de este recinto.

�a ncor aj es

Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria,
rumbo a su 45 aniversario
Reyna Alejandra Vera Colunga1
Óscar Abraham Rodríguez Castillo2

En noviembre de 1980, el presidente de la república —José López Portillo— y el rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León —Alfredo Piñeyro López— encabezaron la comitiva que inauguró
el edificio Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria (CABU), destinado a resguardar y difundir el
acervo bibliohemerográfico del escritor y diplomático mexicano Alfonso Reyes. Pero fue hasta enero
de 1981 cuando la biblioteca abrió sus puertas a la comunidad universitaria.
El nombre asignado al recinto por las autoridades no era obra de la casualidad, acusaba una profunda carga simbólica: concretada la mudanza de una parte sustancial de los libros y publicaciones
periódicas, resguardadas anteriormente en su residencia de Ciudad de México, bautizada por Enrique Diez Canedo como Capilla Alfonsina, desde el principio se le consideró la segunda casa de Reyes.
Con lo anterior, la UANL asumió plenamente la tarea de preservar un acervo declarado patrimonio
de la nación el 13 de junio de 1972.
Junto al de Alfonso Reyes, arribaron a CABU los fondos de la Biblioteca Universitaria, algunos de
los cuales procedían, a su vez, de la Biblioteca Pública del Estado, inaugurada a finales del siglo XIX.
Asimismo, se adquirieron libros nuevos, revistas y periódicos, además de habilitar una sala de informática con la tecnología más moderna de la época. Todo con el propósito de atender las necesidades
académicas y recreativas de la comunidad universitaria. Porque CABU no fue concebida como una
biblioteca tradicional: a la par de los servicios bibliotecarios, las autoridades a cargo buscaron crear
una agenda cultural atractiva, organizando exposiciones, conferencias, ciclos de cine, entre otras actividades, que convocan a centenares de estudiantes, docentes e investigadores. Rumbo a la celebración
de su 45 aniversario, la biblioteca sigue siendo un pilar en la construcción y divulgación del conocimiento, lo que la posiciona como el corazón cultural de Ciudad Universitaria.
1 Jefatura Turno Matutino Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria
2 Jefe de procesos técnicos Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

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�Ahora bien, en los últimos años, las bibliotecas se encuentran en una encrucijada: el surgimiento de
repositorios académicos al alcance de un clic, aunado a la pandemia de SARS COV-2, ocasionaron
un cambio en los hábitos de estudio. Las y los estudiantes recurren cada vez menos al libro impreso.
Tal cambio es fácil de constatar mediante las estadísticas de consulta, préstamos y renovaciones, entre
otros servicios bibliotecarios. ¿Qué hacer frente a este escenario? Indudablemente, las bibliotecas no
deben cruzarse de brazos, es indispensable actualizar servicios para responder a las necesidades de
las y los usuarios. En esta línea de ideas, CABU ha actuado en varios frentes: adaptar los espacios de
la biblioteca a las diferentes modalidades de estudio (individual y grupal), mejorar la red gratuita de
internet, tener una mayor presencia en el entorno virtual como estrategia para mantener el contacto
con la comunidad universitaria, coadyuvando a la generación de conocimiento, al mismo tiempo que
se promueven los acervos y las producciones editoriales de la biblioteca.
La presencia de CABU en la web refleja su compromiso por acercar los fondos digitalizados a la
comunidad universitaria (Hemeroteca Digital UANL), convocar a la creación literaria (El Ventanillo) y fomentar la lectura (Geografías Literarias).
La Hemeroteca Digital UANL es un repositorio electrónico con 431 títulos de publicaciones periódicas
y más de 15 mil ejemplares. La mayor parte de los títulos son de carácter histórico, cuya temporalidad abarca desde el siglo XIX hasta la actualidad. Este proyecto surgió en medio de la pandemia de
COVID-19. El propósito fue poner a disposición de la comunidad universitaria, de manera gratuita,
las publicaciones periódicas que habían sido digitalizadas previamente, con la finalidad de contribuir
a su preservación. El proyecto tuvo una buena acogida por parte de las autoridades universitarias,

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al grado que alberga las publicaciones periódicas producidas por las preparatorias y facultades de la
UANL. En este sentido, contribuye a preservar la memoria universitaria. A pocos años de su creación, la Hemeroteca Digital UANL es una de las más consultadas por investigadores y estudiantes locales,
nacionales y extranjeros, especializados en las Ciencias Sociales y en las Humanidades.
El Ventanillo es una sección de reciente aparición en el sitio web de CABU, espacio que celebra la
amistad literaria e invita a estudiantes a participar con reseñas de obras de su interés, además de
compartir espacio con otras voces jóvenes que han destacado, a nivel regional y nacional, en poesía,
cuento, ensayo y demás textos misceláneos. El Ventanillo es puente entre la comunidad universitaria y
la biblioteca, diálogo entre escritores noveles y experimentados.
Geografías Literarias del Área Metropolitana de Monterrey es un proyecto en fase prototipo. Surge con el
propósito de fomentar la lectura a través de obras literarias cuyas historias se desarrollan en la capital
regiomontana. Esto como una forma de conectar a las y los lectores con las calles, plazas y supermercados, entre otros elementos del paisaje cultural que forman parte de su vida cotidiana. Gracias
a la colaboración de practicantes universitarios, se han identificado y señalizado en Google Maps poco
más de un centenar de sitios descritos en novelas, cuentos y poemas. Algunos de ellos sucumbieron
al paso del tiempo, pero siguen vivos gracias a la pluma de las y los escritores que nos mentaron. En
síntesis, Geografías Literarias del Área Metropolitana de Monterrey invita a quienes incursionan por el sitio a
resignificar la ciudad a través de miradas literarias.
En conjunto, los proyectos digitales impulsados por CABU evidencian un compromiso decidido
con la preservación de la memoria documental, el fomento a la lectura y la promoción de la creación
literaria. La Hemeroteca Digital UANL, El Ventanillo y Geografías Literarias son ejemplos concretos de cómo
una biblioteca puede trascender el espacio físico para convertirse en un nodo activo de intercambio
cultural y formación académica. Si bien hay mucho trabajo por realizar, el balance a lo largo de estos
45 años de vida ha sido positivo.
Feliz aniversario a la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

�c a l e n da r io

Poner el mundo en entredicho.
El centenario de Rosario Castellanos
Víctor Barrera Enderle

Durante mucho tiempo me intrigó la muerte de Rosario Castellanos. Sabía lo básico: el escenario,
Tel Aviv; los instrumentos: una lámpara y una descarga eléctrica. Y casi nada más. Tenía presente
que murió ejerciendo el cargo de embajadora de México en Israel durante el sexenio de Echeverría
(1974), en ese ambiente, entre tétrico y esperanzador, del México post-sesentaiocho. La lectura del
prólogo de Raúl Ortiz, ese peculiar ensayista y traductor (a quien le debemos la mejor versión en español de Bajo el volcán), a su correspondencia con Castellanos (Cartas encontradas, 1966-1974), me reveló
el motivo de la intriga y confirmó lo que sospechaba: la participación del absurdo en el deceso de la
escritora (sólo se me ocurre un caso similar, el de Albert Camus). No me interesa ni es mi propósito
abusar del morbo. He traído a colación la muerte de la autora de Balún-Canán porque creo que marca
un contraste iluminador respecto a su vida. Una vida llena de inteligencia y reflexión, y, por lo mismo,
agitada y en constante tensión. Uno de sus versos favoritos podría describir su paso por el mundo:
“Oh inteligencia, soledad en llamas”. Porque fue precisamente la lectura del poema de Gorostiza, en
la famosa antología Laurel (cocinada en conjunto por Octavio Paz, Emilio Prados, Juan Gil Albert y
Xavier Villaurrutia en 1941), la que le reveló el peso de la literatura en la realidad (y al revés también:
el peso de la realidad en la literatura).
Esta epifanía ocurrió a mitad de los años cuarenta, cuando la autora estudiaba filosofía y se reunía
con la cofradía que, bajo la batuta de Efrén Hernández, elaboraba la revista América: Dolores
Castro, Emilio Carballido, Jaime Sabines, Augusto Monterroso, Luisa Josefina Hernández, Carlos
Illescas y Ernesto Mejía Sánchez. “Éramos un grupo coherente”, comentó en una entrevista realizada
por Emmanuel Carballo, “Nos llevábamos muy bien: tal vez porque no mezclábamos la vida privada
con las cuestiones literarias”. La última afirmación parece, a la distancia, demasiado categórica e inexacta, pues, en palabras del ensayista y biógrafo de Augusto Monterroso, Alejandro Lámbarry: “La

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relación entre Monterroso y Rosario Castellanos fue romántica, muy cercana al noviazgo formal”. En
todo caso, el grupo operó como laboratorio para experimentar con la lectura y la escritura, y de esa
sinergia se abrieron espacios para la confección y el pulimento de las obras primerizas. Castellanos
publicó en 1948 Trayectoria del polvo, una plaquette editada por Costa-Amic.
La aparición de ese poemario le permitió transitar de la meditación privada (circunscrita al cerco
estrecho de lo familiar, con una madre muerta, un hermano fantasma y la sombra de un padre autoritario) a la circularidad de lo literario; de la religiosidad a la estilística. Este poema de largo aliento
era reflexivo y descriptivo a la vez, nombraba al mundo y lo estudiaba: “Mi destino es girar perpetuamente / y no sé responder”. Además de Gorostiza, en esos versículos encontramos ecos de la poesía
temprana de Gabriela Mistral (sobre todo de Desolación) y del Cántico de Jorge Guillén. Castellanos
iba elaborando su propia tradición lírica, que se afinaría con Apuntes para una declaración de fe (1949) y
De la vigilia estéril (1950), donde podemos escuchar a la voz lírica manifestarse en pleno: “Antes, para
exaltarme, bastaba decir madre. / Antes dije esperanza. Ahora digo pecado. / Antes había un golfo
donde el río se liberta. /Ahora sólo hay un muro que detiene las aguas”.
Su prosa ensayística, en contraste, fue alimentada por tres grandes vertientes: Simone Weil, Simone de Beauvoir y Virginia Woolf; la primera le ayudó a pensar sobre y desde los márgenes; la
segunda, a entender y aplicar el feminismo a la circunstancia mexicana; y la tercera, a cuestionar el
canon literario. Esas presencias son más notorias en Juicios sumarios (1966), Mujer que sabe latín (1973) y
en la obra póstuma El mar y sus pescaditos (1975): piezas fundamentales del ensayo mexicano del siglo
XX. No hablo aquí de influencias, sino, más bien, de puntos de partida, porque Castellanos supo
apropiarse de sus fuentes y terminó por reinventarlas. Sus reflexiones surgían de sus lecturas, pero se
cristalizaban cuando las confrontaba con su propia experiencia.
En la narrativa, dos vertientes nutrieron su prosa (no fueron, por supuesto, las únicas, aunque sí
las de mayor resonancia): el indigenismo (y sus contradicciones) y el lugar (incierto) de la mujer en
el México contemporáneo. De la primera, quedan como testimonio las novelas Balún-Canán (1957)
y Oficio de tinieblas (1962); de la segunda, el libro de cuentos Álbum de familia (1971). En estas obras su
prosa muestra agilidad y contención a un tiempo; precisión y sugerencia a otro. Un manejo notable
de la primera persona del singular y el uso impecable del narrador omnisciente cuando la historia lo
ameritaba. El marco temporal de su narrativa fue el de la postrevolución, esto es, el de los días en los
que los procesos de modernización impuestos por el estado chocaban con la heterogénea realidad
local, ya fuera la reforma agraria del cardenismo en Chiapas, o el ingreso de la mujer a la educación
superior y su representación política y literaria.
Muchas veces se interrogó por la naturaleza de su oficio. ¿Qué significaba escribir? ¿Qué representaba para ella ser escritora? En sus palabras, era “alguien que hace un ensalmo, que dice un conjuro
y de inmediato suscita la ocurrencia feliz, el razonamiento conveniente, la comparación certera”.
Dedicarse a la literatura era algo parecido a un juego: “un acontecimiento que se desarrolla fuera de
los ámbitos de este mundo en que la pesadez es una condición y la gravedad una ley”. Esto lo dijo al
recibir el Premio Chiapas de Literatura en 1958; lo remarcó un poco después en su poema “Entrevista de prensa”, donde recreaba un diálogo con un reportero que le cuestionaba por su oficio con la
sobada pregunta “¿Por qué y para qué escribir?”; ahí la voz lírica respondía: “Pero, señor, es obvio.
Porque alguien / (cuando yo era pequeña) / dijo que gente como yo no existe”.

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Rosario Castellanos. Fotografía: cortesía de Gabriel Guerra Castellanos.

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Naturaleza y voluntad se unían en el acto de la creación literaria, donde debía primar la disciplina.
Tal era el resumen de su arte poética. “A nadie beneficia la parálisis del juicio crítico, la falta de estímulo para el pensamiento. Y menos que a nadie al escritor”. Creación equivalía, entre otras cosas, a
reflexión en la obra de Castellanos: “Porque, a fin de cuentas -no explica en el discurso de aceptación
antes mencionado-, la literatura es también una actividad intelectual y por lo tanto opera con un instrumento muy delicado, muy preciso, al que cualquier presión disloca: la inteligencia”.
Esa inteligencia operaba de manera crítica, cuestionando las herencias y proyectando lo que podría ser el porvenir. “El escritor no lo es si no pone en entredicho lo que ha heredado; si no vuelve de
revés las consignas que se le imponen; si no hurga más allá de lo que los tabúes permiten. En resumen, si no se atreve a estar solo”. Tal fue su actitud ante la tradición literaria: la puso en entredicho,
rechazó las consignas impuestas, no aceptó al canon como algo fijo, inamovible.
La soledad era el espacio ideal para la escritura, pues confrontaba a la escritora con los hechos, así
podía forjar su criterio “no con los prejuicios de la muchedumbre, ni con las verdades parciales de una
secta, de un grupo, de una nación, ni con los convenencieros errores de una clase”. La autenticidad
de quien escribe, pensaba Castellanos, debía provocar irritación e incomodidad en la sociedad. El
quiebre permanente entre los roles establecidos y la actitud inquisidora de la autora (presente en su
prosa y en sus versos) hicieron de su obra un brillante ejercicio crítico. No soy, por supuesto, el único
en leer de esta manera su literatura. Su amigo Raúl Ortiz, describía así su legado: “Su obra crítica se
define desde el principio por su constante búsqueda de la verdad y su obsesión por emplear cuantos
medios poseía contra cualquier forma de arbitrariedad e injusticia”.
De ahí el contraste con su absurda muerte. Rosario falleció la víspera del Año Internacional de la
Mujer; ya no alcanzó a ver las transformaciones de los movimientos feministas, ni el levantamiento
zapatista de los años noventa; tampoco el rescate que la crítica hizo de la obra de Nellie Campobello,
entre otras muchas cosas. Su obra, sin embargo, no se quedó en el lugar fijo del documento, sino que
permanece en movimiento, creciendo con cada nueva lectura. A cien años de su nacimiento, Castellanos sigue poniendo al mundo (y a sus literaturas) en entredicho.

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e l o ro d e l o s t i gr e s

Traducción y poesía:
dos caras de la misma resistencia
Azael Abisaí Contreras López

La poesía palestina contemporánea se escribe desde un territorio en disputa geográfico y simbólico.
En un contexto de genocidio documentado, ocupación militar, desplazamiento forzado y negación sistemática de la identidad nacional, el lenguaje se convierte en uno de los pocos espacios donde la soberanía aún puede ejercerse. Lejos de ser un ejercicio estético aislado,
la poesía palestina opera como una forma de resistencia cultural que trasciende la
mera denuncia política para convertirse en acto de afirmación ontológica frente al
proyecto colonial de borramiento sistemático.
Dentro de esta tradición, la obra del poeta Najwan Darwish ( Jerusalén, 1978)
destaca por su capacidad de condensar la experiencia palestina contemporánea en
una voz que logra ser íntima y colectiva. En Nada más que perder (2024), Darwish
articula un discurso poético atravesado por las coordenadas del exilio, la ocupación y la memoria fracturada, pero también por una voluntad de supervivencia
que encuentra en la palabra escrita su forma más radical de permanencia.
En esta perspectiva, Nada más que perder trasciende su condición de objeto literario para constituirse como acto de supervivencia poética frente
a la violencia estructural del colonialismo contemporáneo. Su poesía se
convierte en gesto de recuperación simbólica: del territorio usurpado, del
cuerpo colonizado, y de la posibilidad misma de imaginar futuros alternativos desde la experiencia de la pérdida radical.
En el contexto palestino, la relación entre colonizador y colonizado
no está marcada por un intercambio cultural, sino por una estructura
de poder asimétrica que busca el desplazamiento forzado, el exterminio simbólico y físico, y la eliminación de todo rastro de soberanía palestina. Frente a esta realidad, la voz poética de Darwish
no es híbrida en términos celebratorios: es fragmentada, herida,
interrumpida, pero no como resultado de una negociación cultural, sino como consecuencia directa del trauma colonial. Sus

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textos emergen desde lo que Gayatri Spivak conceptualiza como “violencia epistémica”: ese proceso
mediante el cual los discursos hegemónicos no solo silencian sistemáticamente a los sujetos colonizados,
sino que estructuralmente impiden que su habla sea reconocida como legítima, reduciéndola al ruido
o la irracionalidad (2003).
Darwish escribe desde esa posición de desposesión radical. Sus poemas evidencian esta tensión: una
batalla constante entre el deseo de testimoniar y la imposibilidad estructural de ser escuchado dentro
de los marcos interpretativos dominantes:
Me expulsarán de la ciudad
antes de que caiga la noche: alegarán
que me negué a pagar por el aire.
Me expulsarán de la ciudad
antes de que llegue la noche: alegarán
que no pagué rentas por el sol
ni cuotas por las nubes.
[...]
Me expulsarán a la vez de la existencia y de la nada
porque nací para existir.
Me expulsarán.

El poema condensa la lógica absurda pero implacable del despojo colonial: la criminalización de la
existencia misma, donde respirar se convierte en delito y nacer en acto de resistencia. Es ante esta
violencia que la poesía de Darwish actúa como una interrupción profunda del discurso hegemónico.
No se trata de encontrar lugar dentro de las narrativas dominantes, sino de crear espacios alternativos
donde la experiencia palestina pueda articularse en sus propios términos sin la necesidad de mediar o
traducir a los términos del ente colonizador.
En Cultura e imperialismo, Edward W. Said argumenta que “el poder de narrar o de impedir que otros
relatos se formen y emerjan en su lugar, es muy importante para la cultura y el imperialismo, y constituye uno de los principales vínculos entre ambos. Más importante aún: los grandes relatos de emancipación e ilustración movilizaron a los pueblos en el mundo colonial para alzarse contra la sujeción
del imperio y desprenderse de ella” (2018). Es decir que, lejos de ser un terreno neutral, los productos
culturales participan activamente en la reproducción o cuestionamiento de las estructuras hegemónicas. La cultura se convierte entonces en trinchera discursiva, no para erigir una identidad palestina
inmutable, sino para sostener una narrativa en disputa permanente contra estos relatos hegemónicos.
Esta tensión entre afirmación y negación se materializa de manera clara en uno de sus poemas en el
que se escenifica la imposibilidad del reconocimiento bajo condiciones coloniales:

�A veces me asomo al espejo y veo
el ideal por el que lucho,
el salvador valiente que estoy esperando,
veo un hilo de hermosura que ondea
como un río de nobleza.
Pero inmediatamente me digo:
calla y mira a otra parte,
Narciso rodeado de mentiras sionistas,
de muros y controles que se alzan a tu alrededor.
Calla
y aparta la mirada
de esa presunta belleza.

El espejo, ese espacio clásico en la que el sujeto se constituye sujeto, se transforma en lugar de quiebre:
la imagen de dignidad (“el ideal por el que lucho”) es inmediatamente interrumpida por la realidad
material del encierro (“muros y controles”). La referencia a Narciso no es gratuita: el mito clásico se
invierte para mostrar cómo el colonialismo convierte la autocontemplación en trampa y a la belleza
propia en mentira que debe ser negada para sobrevivir.
Darwish no escribe desde una posición externa al conflicto, contemplando la violencia colonial desde una distancia crítica; por el contrario, su voz emerge desde el epicentro mismo de la herida. Esta
ubicación no reduce su poesía a literatura testimonial o de denuncia, la potencia como forma específica
de reconfigurar el lenguaje frente a la imposición colonial de una verdad única y totalizante.
Como plantea Said, las culturas subalternizadas pueden articular contradiscursos capaces de desestabilizar los relatos dominantes desde sus propias coordenadas epistemológicas (2018). La obra de
Darwish cumple precisamente esta función: no se limita a sobrevivir culturalmente, sino que reescribe
y desafía el orden establecido desde una voz que, aunque atravesada por el trauma, se niega sistemáticamente a la subordinación. En sus textos, la resistencia cultural no opera como preservación nostálgica del pasado, sino como una construcción donde la palabra palestina recupera su capacidad de
nombrar el mundo.
En este entendido, resulta imperativo destacar la labor de traducción que Juan José Vélez Otero,
poeta y traductor español, ha logrado para la coedición de Nada más que perder entre la Universidad
Autónoma de Nuevo León y Vaso Roto Ediciones en la colección El oro de los tigres en su decimotercera
emisión. Esta colaboración editorial va un paso más allá de la mera difusión literaria para constituirse
como proyecto político-cultural que conecta las experiencias de resistencia palestina con los contextos
hispanoablantes. Como señala Rey Chow, en contextos poscoloniales la traducción no puede reducirse
a un ejercicio técnico, sino que debe entenderse como una "práctica interlingüística: el intercambio de
ideas, creencias e informaciones entre lenguas (y culturas) diferentes" (2008). Bajo esta perspectiva, el

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�interfolia
trabajo de Vélez Otero opera como un acto de resistencia cultural, desterritorializando la palabra palestina y reinscribiéndola en geografías simbólicas donde resuena con otras luchas anticoloniales.
Lawrence Venuti ha planteado la necesidad de una traducción visible: una práctica traductora que
no se oculte tras la ilusión de transparencia lingüística, sino que revele explícitamente las tensiones
culturales, políticas e ideológicas implicadas en todo acto de mediación entre lenguas (1995). Siguiendo
esta perspectiva, la traducción de Vélez Otero no puede ni debe aspirar a la neutralidad; por el contrario, debe asumir conscientemente su posición como forma específica de intervención cultural: un modo
de trasladar la experiencia palestina al mundo hispanohablante sin diluir sus conflictos ni suavizar las
contradicciones que la constituyen.
Traducir desde el árabe, lengua que ha sido históricamente marginalizada y exotizada en los imaginarios occidentales, implica desafiar los sistemas dominantes de representación que configuran lo
árabe como amenaza geopolítica, como otredad radical o como objeto prioritario de vigilancia. En
este contexto, la traducción opera como gesto de desterritorialización lingüística: desplaza la palabra
palestina desde su encierro geopolítico hacia nuevas geografías simbólicas, permitiendo que circule en
espacios donde puede resonar con experiencias locales de resistencia, sin por ello borrar o neutralizar
la violencia colonial específica que la origina.
Traducir poesía palestina en este momento histórico (en medio de un genocidio documentado, sostenido y deliberadamente silenciado por los medios occidentales hegemónicos) no puede constituir un
acto ingenuo ni neutral. El traductor se transforma necesariamente en actor político cuya labor implica
tomar partido, incluso cuando no lo declare explícitamente o pretenda refugiarse en supuestas neutralidades profesionales.
Vélez Otero, al asumir la traducción de Nada más que perder, se posiciona como alguien que no solo
media entre lenguas, sino que participa activamente en la circulación de un discurso de resistencia.
Sus decisiones traductológicas (qué términos preservar o adaptar, qué referencias culturales mantener
o contextualizar, qué registro utilizar para trasladar la voz del original) configuran una ética de la traducción que puede oscilar entre la complicidad inconsciente con el poder hegemónico y la solidaridad
consciente con los pueblos subalternizados.
En el caso específico de Nada más que perder, resulta crucial analizar no solo qué se traduce, sino quién
traduce, desde dónde se traduce y con qué criterios interpretativos se aborda el texto fuente. Cada
decisión traductológica afecta directamente la manera en que el lector hispanohablante construye su
relación con la experiencia palestina y, por extensión, con el conflicto geopolítico que la determina.
Traducir, entonces, implica decidir cómo y desde dónde leer a Palestina en español. Y esta decisión,
lejos de ser meramente filológica o estilística, constituye una postura ética y política que puede abrir
caminos de comprensión solidaria o perpetuar las distancias epistémicas que sostienen la indiferencia
ante el sufrimiento palestino.
Dejando claro lo anterior, es decir, que la poesía de Najwan Darwish opera como forma de resistencia desde la subalternidad y que su traducción al español constituye un acto político en sí mismo,
resulta necesario adentrarse ahora en las estrategias poéticas específicas que hacen de Nada más que
perder una obra relevante.

�En el libro, la toponimia se erige como acto de resistencia poética: pronunciar el nombre de un lugar
es reclamar su existencia frente a la ocupación, invocar su memoria contra el olvido sistemático:
Conduzco por lo que ha quedado
de las colinas de Birzeit
y me acuerdo de tu voz:
[...]
La oigo cada vez que veo las colinas
suplicando ayuda.

Las colinas de Birzeit no constituyen un simple paisaje contemplado desde la carretera: son punto de
anclaje afectivo. El yo lírico fusiona la geografía de Cisjordania ocupada con el lamento humano. El
terreno se convierte en testigo y víctima; la geografía en experiencia corporal, emocional, estética.
En otro poema, encontramos un gesto en el que nombrar (a Sión) adquiere una dimensión abiertamente política:
Tengo en mi cabeza un poema sobre Sión,
esa pequeña montaña mía,
la desventurada entre todas las colinas de Jerusalén,
la que descansa en una almohada de lágrimas,
la que duerme siempre entre lamentos.

La ternura del lenguaje contrasta con la urgencia política que se revela inmediatamente:
Y si no escribo esto
los sionistas
habrán ganado.
De no poder escribir esto,
los sionistas me habrán asesinado.
La escritura se transforma en acto de supervivencia. Aquí el mapa es más que territorio, es campo de
batalla simbólica; escribir sobre una colina es disputarla, resistir su ocupación mediante el recuerdo y
la lengua.
La poesía de Darwish convierte la geografía en archivo y trinchera. Nombrar es recuperar, es heredar, es desobedecer. Cada ciudad, cada colina, cada monte cargado de ruinas e historia se vuelve en su

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verso una pequeña insurrección contra la negación de la existencia. Frente a la cartografía del poder,
el poeta traza una cartografía de la pérdida y del deseo de permanencia, donde la memoria se inscribe
en el territorio como última forma de soberanía.
Otro de los temas que funcionan como zonas donde se inscribe el conflicto es el cuerpo. Siguiendo a
Achille Mbembe, quien plantea que en los regímenes necropolíticos el poder soberano se ejerce sobre
la vida mediante la capacidad de exponer ciertos cuerpos a la muerte (2011), podemos entender que en
Nada más que perder el cuerpo palestino no sólo sufre la violencia, sino que la narra, la transfigura y, en
última instancia, la desafía. En el poema “Incluso la guerra”, la herida se presenta como punto ciego:
Decidí mirar a la mitad inferior de mi cuerpo,
donde sentía el dolor,
pero desistí al momento temiendo
no encontrar una parte de mí.
Continué bajando las escaleras, la parte que me faltaba
todavía conmigo, y aquí me encuentro
metiéndome en la cama y echando mi cuerpo de menos,

El yo lírico teme mirar su propio cuerpo por miedo a constatar su
pérdida, y sin embargo sigue caminando, como si la corporalidad
pudiera mantenerse por pura voluntad. Este descentramiento del
cuerpo ("echando mi cuerpo de menos") es una imagen descarnada
del desplazamiento forzado que trasciende lo meramente físico: no
sólo se pierde la tierra, se pierde también el arraigo de uno mismo
en su propia materialidad corporal.
La paradoja es reveladora: el sujeto no puede mirarse porque
la comprobación de la pérdida sería insoportable, pero continúa
habitando ese cuerpo fragmentado. Hay algo profundamente subversivo en esa negativa a la autoexploración: rechaza el mandato
de reconocimiento del daño que el poder necropolítico exige. Al no
mirarse, preserva una zona de incertidumbre donde la integridad
del cuerpo aún es posible. La conclusión del poema añade otra dimensión crucial:
sin mirar todavía, y ya no importa
dónde esté el daño, y no me hará ningún bien
recordar cómo fui herido.
Incluso en la guerra fui sólo un transeúnte.

�Incluso en la guerra, el sujeto se resiste a ser definido por ella. Se niega a convertirse en protagonista
de su propia destrucción, mantiene una distancia casi fantasmal que desarticula la lógica del conflicto
y preserva su agencia incluso en la vulnerabilidad extrema.
El poema que da título al libro ("Nada más que perder”) invoca el cuerpo como refugio:
Apoya tu cabeza en mi pecho y escucha
cómo se amontonan las ruinas
detrás de la madraza de Saladino,
escucha las casas de Lifta
abiertas en canal,
escucha la almazara destrozada,
[...]
escucha los pasos de las mujeres de Nazaret
cuando cruzan por el prado de la canción,

El cuerpo se convierte aquí en un archivo sonoro de la devastación. Por él se oyen las ruinas de Lifta,
las voces de los niños, los pasos de las mujeres de Nazaret. El pecho, zona simbólica del corazón, palpita con la historia arrebatada y se abre a la comunión imposible entre dos seres heridos. Este cuerpo
acústico trasciende lo individual para volverse colectivo. Sin embargo, es crucial que sea un archivo
que se permite el olvido:
Óyelo todo,
y, juntos, recordemos,
y después, juntos, volvamos a olvidar
todo lo que hemos oído.

No es la memoria monumentalizada, sino una memoria viva que respira, que puede soltar el peso
de lo traumático para seguir siendo habitable. El cuerpo escucha, recuerda y da lugar a formas de
comunión que exceden la lógica de la destrucción. Así, el cuerpo en Darwish no es sólo víctima de la
necropolítica, sino un eco de resistencia. Se planta como un sitio de soberanía residual, no en el sentido
del poder sobre la vida que caracteriza a la soberanía clásica, sino como espacio donde la vida insiste
en formas imprevistas: fragmentada, disociada, acústica, verbal, pero siempre persistente. Frente a la
lógica necropolítica que busca la eliminación total, estos poemas proponen el cuerpo como último espacio donde se articula una forma de resistencia que no depende de la integridad, sino de la capacidad
de seguir existiendo, de seguir narrándose incluso en la fragmentación.
Nada más que perder es un testimonio de la capacidad de la cultura palestina para resistir y recrearse a
pesar de las condiciones inhumanas a las que lleva más de 70 años siendo sometida. La traducción de

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esta obra al español la inscribe en una red global de resistencias, donde la poesía se convierte en una
forma de diplomacia cultural alternativa que opera más allá de los canales oficiales del poder estatal.
La obra de Darwish demuestra que la literatura poscolonial contemporánea no se limita a documentar la experiencia de la dominación, sino que participa activamente en la construcción de futuros
alternativos y en la articulación de formas de vida que exceden los marcos impuestos por el poder
necropolítico. En este sentido, cada traducción es un acto de solidaridad política que visibiliza la experiencia palestina, contribuye a desestabilizar las narrativas hegemónicas sobre el conflicto y a crear
espacios de resonancia entre diferentes luchas por la supervivencia y la dignidad. El cuerpo poético es
el territorio último de una soberanía que busca existir y resistir.

�Bibliografía
Chow, Rey. “Traducción como ‘resistencia cultural.’” DeSignis:
Publicación de la Federación Latinoamericana de Semiótica (FELS),
no. 10, 2008, pp. 145–158.
Darwish, Najwan. Nada más que perder. Universidad Autónoma
de Nuevo León, 2024.
Mbembe, Achille. Necropolítica. Editorial Melusina, 2011.
Said, Edward W. Imperialismo y cultura. Penguin Random House Grupo Editorial, 2018.
Spivak, Gayatri. “¿Puede hablar el subalterno?” Revista Colombiana de Antropología, vol. 39, 2003, pp. 297–364.
Venuti, Lawrence. A History of Translation. Routledge, 1995.

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l a ex per ienci a l iter a r i a

Abya Yala (hombre, naturaleza y comunidad)
en la Revista de la Universidad de México1
Miguel Ángel Hernández Acosta2

Abya Yala es un vocablo adoptado como forma alternativa de referirse al de América, impuesto a
este continente por el colonialismo. Desde la Patagonia hasta Alaska, los pueblos originarios han
intentado formas de resistencia contra el individualismo, el capitalismo y la democracia liberal. Al
conformarse como comunidad, luchan por definirse como identidades heterogéneas a quienes les
preocupa el equilibrio de su entorno natural, así como los esfuerzos de organización comunitaria que
les permitan enfrentar el entorno de un mundo occidentalizado.
En abril de 2019, la Revista de la Universidad de México, dependiente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), editó un número dedicado a Abya Yala. Con él, proponía dar voz a los
pueblos originarios de la región e invitaba a sus lectores a escuchar lo que tenían que decir “aquellos
que han sido silenciados durante tantos siglos”.3 Con esta finalidad, la escritora y directora de la
publicación, Guadalupe Nettel, apuntó en la Editorial del número que no tomarían en cuenta a los
antropólogos, quienes convirtieron a estos pueblos en “curioso objeto de estudio”. En lugar de ello,
voltearía a los activistas, a los poetas, a los sociólogos e integrantes de dichas comunidades para escuchar sus versiones.
4

La selección de autores, así como la propia puesta en página del número de la revista, permiten
apreciar el imaginario que la revista propone sobre Abya Yala. A su vez el ejemplar, en tanto obra final, hace posible vislumbrar cómo se concibe a Abya Yala desde las páginas de una revista cultural y
universitaria —en cierta forma elitista— cuyo público lector es ante todo académico.
El presente texto pretende analizar este número de la Revista de la Universidad para saber si al tratar
este tema no cae en lo mismo que denuncia: convertir a Abya Yala en un curioso objeto de estudio.
En tanto publicación cultural, que retoma diferentes tradiciones literarias (alejadas mayoritariamente
de Europa Central) y de tono liberal y progresista, se considera oportuno analizar los imaginarios que
crean los contenidos de esta revista para analizar la coherencia de lo que enuncia como línea editorial y lo que muestra a través de sus páginas. Lo anterior permitirá saber si publicaciones culturales
contemporáneas como ésta reproducen (o no) las formas hegemónicas de visualizar a los pueblos
originarios, en este caso de Abya Yala.
1 Una versión previa en inglés de este texto se presentó en el International Forum of Global South Studies 2024. Proximities in the human-nature relations. Eberhard Karls Universität Tübingen, 7 de noviembre de 2024. La escritura de este texto contó con el apoyo del Conahcyt a través de su convocatoria
Estancias Posdoctorales por México 2022 (3) en la modalidad Estancia Posdoctoral Académica Inicial.
2 Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
3 Guadalupe Nettel, “Editorial”, Revista de la Universidad de México, 847 (abril 2019): 5.
4 Nettel, “Editorial”, 5.

���La Revista de la Universidad de México
La Revista de la Universidad de México se editó por primera vez en 1930 con el objetivo de difundir el quehacer de la Universidad Nacional Autónoma de México, la institución académica más importante
del país. En casi cien años de existencia, se ha posicionado como una publicación de relevancia para
el campo cultural y literario latinoamericano. En ella, por ejemplo, publicaron los autores literarios
pertenecientes al boom latinoamericano, así como los grandes pensadores del continente y autores de
talla mundial (basta señalar a Tomas Tranströmer, Mo Yan, Herta Müller o Seamus Heaney). En sus
páginas se han formado muchos de los autores canónicos de América, como Carlos Fuentes, Carlos
Monsiváis, Julieta Campos o José Emilio Pacheco, por mencionar sólo cuatro mexicanos. Cada una
de las etapas que ha vivido de la mano de sus diferentes directores se ha caracterizado por un enfoque
particular tanto en su diseño como en su contenido. En la etapa que nos corresponde, la que va de
2017 a 2024, bajo la dirección de la escritora Guadalupe Nettel, se caracterizó por una renovación
textual y material de la revista.
Tras 13 años bajo la dirección del escritor Ignacio Solares, quien privilegió el ensayo académico y
literario, Nettel propuso un relevo generacional que propició la inclusión de colaboradores jóvenes
pero reconocidos en sus campos de influencia, recurrió a géneros tan variados como la crónica o el
cómic (además de ensayos, artículos, narrativa, crítica, poesía, infografías o mapas, entre otros) y estableció que cada número girara en torno a un dosier monotemático (acompañado por una sección
de Arte, de columnas temáticas, así como por una parte de Crítica). Además, Nettel transformó la
materialidad de la revista, redujo su tamaño (a formato libro), cambió el tipo de papel en que se imprime (ahora es bond, mientras que en la etapa anterior era couché) y dio un giro al diseño y arte que
se incluye en la revista, emparentándola con publicaciones como la norteamericana Lapham’s Quarterly
y la francesa Reliefs.
Si bien no existe un público objetivo definido por la propia revista (en una entrevista de 2018 la
directora mencionó a los estudiantes universitarios), debido al lenguaje que se utiliza en su contenido, entre académico y de divulgación, se puede pensar que se enfoca en la comunidad universitaria
constituida por los alumnos de posgrado, así como por los investigadores y profesores de la UNAM.
5

La publicación cuenta con una edición impresa, una digital y gratuita, así como dos plataformas en
las que continúa los debates establecidos por la impresa: un programa de televisión (que se transmite
en el canal de la Universidad, TV UNAM, así como por televisión de paga), además de un programa
de radio (que se transmite en la radio de la Universidad y en diversas plataformas de audio).
Los temas que ha tratado a lo largo de esta época refieren aspectos políticos y sociales desde un
tono liberal y con ideas consideradas progresistas. Si bien no se guían por una agenda coyuntural,
son temas de actualidad como feminismos, emergencia climática, racismo, drogas, fascismo, daños
colaterales, propiedad, éxodos, discapacidad, desigualdad, comunidad o Abya Yala. El repaso de estas
temáticas permite comprender el tipo de público al que va dirigida la publicación, así como el sitio en
que busca colocarse dentro del campo cultural mexicano.
6

5 Ver Luis Carlos Sánchez, “Revista de la Universidad de México; ‘estaba un poquito secuestrada’”, Excélsior, 12 de febrero de 2018. https://www.excelsior.
com.mx/expresiones/2018/02/12/1219722.
6 Para ahondar en estos cambios, ver Miguel Ángel Hernández Acosta, “Editar y dirigir: Revista de la Universidad de México” en Nicolas Licata, Yanna
Hadatty Mora y Kristine Vanden Berghe (eds.), Tradición y transgresión. Ensayos críticos sobre la obra de Guadalupe Nettel, 103-124. Liège: Presses Universitaires de Liège, 2023. https://orbi.uliege.be/bitstream/2268/306417/1/TradiciónYTransgresión_GuadalupeNettel_PULg12.pdf.

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A esto debe sumarse que los autores de la revista son, en su gran mayoría, mexicanos, pero se privilegia también a los norteamericanos, españoles y argentinos (mercados editoriales fundamentales
para la edición en español), aunque tiene una constante presencia de escritores de prácticamente toda
Latinoamérica y de Europa. Esto remite a que las tradiciones de las que abreva no se constriñen a la
eurocentrista. Por último, en esta etapa hay una mayor presencia de autoras, así como un interés en
el diseño o arte de la revista, lo cual queda de manifiesto en los múltiples cambios que experimentó el
área encargada de esto durante los siete años en que Nettel dirigió la publicación.
Cabe destacar que en abril de 2024 Guadalupe Nettel se vio envuelta en una polémica en redes
sociales por denuncias de acoso laboral durante su gestión, y que en mayo de ese año dejó la revista
debido a que, según un comunicado, fue elegida por la Universidad de Columbia para realizar una
residencia de escritura en dicha institución.

Abya Yala
Para analizar el número 847, publicado en abril de 2019, correspondiente al dosier sobre Abya Yala,
planteamos una lectura diferenciada: por una parte, el contenido de los textos incluidos y, por otra, el
diseño y la línea editorial que se pueden percibir a lo largo de las páginas.
La parte textual comienza con tres epígrafes que abren este número y que dan una idea de cómo
se pretende visualizar Abya Yala. El primero de ellos, de Samir Flores Soberanes, un activista indígena mexicano, refiere: “Levantar los ojos, empuñar la mano y alzar la voz”, es decir, una actitud de
resistencia y de lucha como la que han experimentado las comunidades nativas de la región. A éste
se suma el del activista indígena estadounidense Leonard Peltier, quien apunta: “Todos comenzamos
inocentes. Todos nos volvemos culpables” y que remite a la criminalización de los defensores de las
tierras originarias, como el propio Peltier, quien fue encarcelado tras ser acusado de matar a dos agentes del FBI en la reserva india de Pine Ridge. El último de los epígrafes muestra la filosofía de los pueblos de Abya Yala, a través de un proverbio del norte de la región, según el cual la primera obligación
de los seres humanos es respetar y vivir en armonía con la Madre Tierra: “Trata bien a la Tierra. No
te fue dada por tus padres, te fue confiada por tus hijos. No heredamos la tierra de nuestros ancestros,
nos la prestan nuestros descendientes”.
7

Enseguida, el Editorial firmado por Guadalupe Nettel cuestiona cómo la idea de la modernidad y
el progreso ha invisibilizado a los habitantes de Abya Yala, además de que los ha convertido en objetos
de estudio, pero no en seres con una voz propia. El mismo hecho de no coincidir en una forma de
llamar a los pobladores de estas tierras (etnias, indígenas, pueblos originarios), argumenta, supone
soslayar su individualidad y remitir su existencia a una colectividad artificial: “pueblos indígenas”,
como si entre ellos no existieran diferencias. Por eso, señala Nettel, el objetivo de la revista es ofrecer
“sus páginas como espacio de diálogo entre intelectuales, activistas y poetas indígenas de nuestro
continente” para descubrir a los habitantes de Abya Yala a partir de su propia expresión, sus anhelos
y sus esperanzas.
8

7 Los tres textos se consignan en tanto epígrafes, por lo que sólo se refiere la página en que aparecen: Revista de la Universidad de México, 847 (abril 2019): 1.
8 Nettel, “Editorial”, 4.

�Después del artículo Editorial se despliega en dos páginas un mapa donde se visualiza Abya Yala y las
diferentes regiones que la componen. Destaca, en ese sentido, que el territorio se muestra de forma
horizontal, enfatizando (quizá) que desde esta visión no existe un Norte y un Sur, ni una relación de
subordinación, sino que las diversas etnias son interdependientes y están interrelacionadas, ya que
comparten una filosofía respecto de esta comunidad que reconoce a la Madre Tierra como una fuente de vida.

Imagen 1. Mapa de Abya Yala. Revista de la Universidad de México, 847 (abril 2019): 6-7.

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Recuperado de https://acortar.link/l8Qlk0

Tras esta puesta en contexto, al dosier lo componen 21 textos, entre artículos, entrevistas, poemas y
relatos que refieren la condición de los habitantes de Abya Yala, sus demandas, su forma de contemplar
la vida y las reivindicaciones por las que luchan. Asimismo, se incluye la “Propuesta de la declaración
universal de los derechos de la Madre Tierra” redactada en Cochabamba, Bolivia, el 22 de abril de
2010, y el texto “Sencillamente Nasas”, firmado por “Proceso de Liberación de la Madre Tierra”, un
movimiento colombiano que apunta la importancia de nombrar a los pueblos indígenas según como
ellos mismos se reconocen, pues a partir de la forma de escribir, de hablar y de nombrar se ejerce el
poder: “De nasas a indios, de indios a encomendados, a resguardados, a colombianos, a menores de
edad, a civilizados, a ciudadanos, a explotados, a excluidos, a exterminados… Es el destino manifiesto
que nos otorga Occidente”.
9

A lo largo del dosier se muestran los actos de resistencia que han ejercido los pueblos indígenas;
la forma como han sido utilizados por el sistema hegemónico para legitimarse a partir de su simple
reconocimiento legal; la exotización y mercantilización que han sufrido sus usos y costumbres; la
incomprensión de sus formas de organización comunal, así como el interés de estas poblaciones por
hallar una identidad a partir de diferenciarse del resto. Asimismo, la sección de Arte incluye una
muestra fotográfica de Josué Rivas, artista otomí que cubrió el movimiento indígena de Standing
Rock desde una “perspectiva indígena contemporánea, alejada de los estereotipos antropológicos”.
10

9 Proceso de Liberación de la Madre Tierra, “Sencillamente Nasas”, Revista de la Universidad de México, 847 (abril 2019): 68 .
10 Roselin R. Espinosa, “Standing Strong, de Josué Rivas”, Revista de la Universidad de México, 847 (abril 2019): 124.

�interfolia
Debe destacarse que del total de autores del dosier, todos pertenecen a alguna comunidad indígena
con excepción de cinco, que son académicos o escritores sin una relación directa con estas etnias.
Así, hay representantes de las comunidades mixe, maya, tsotsil, kul wikasa, kichwa, chontal, mixteca,
mapuche, zoque y dule. Aunado a ello, de las 170 páginas que componen el número, 132 guardan
relación con el tema del dosier. Por último, la ilustración del ejemplar, que abarca portada y contraportada, es del artista indígena de la Amazonia colombiana, Abel Rodríguez Muinane.

Imagen 2. Portada y contraportada. Revista de la Universidad de México, 847 (abril 2019).
Recuperado de https://acortar.link/l8Qlk0

En síntesis, el contenido de la revista responde a lo planteado por Guadalupe Nettel en el Editorial e
intenta cambiar la forma de percibir a estos pueblos a partir de conocer “sus versiones, sus demandas,
sus propuestas, su poesía”. Así, cuando el lector conozca estas filosofías y reflexione en torno a ellas,
podrá también compartirlas: “Quizá descubras que entre sus anhelos y esperanzas hay muchos que
también tú suscribirías” , finaliza el artículo Editorial.
11

12

Ahora bien, la selección de autores es responsabilidad de la directora, no así el contenido de los
textos, los cuales responden por completo a las creencias e ideologías de los autores. Así, realizar un
análisis del número basados sólo en su contenido resulta incompleto. Al respecto, la directora establece un discurso textual a lo largo de la revista, por lo que el acomodo de los textos, la inclusión de paratextos y/o resaltados manifiesta la línea editorial de la publicación. Para ejemplificar: no es gratuito
que el dosier comience con un mapa de Abya Yala ni la orientación en que éste se presenta. Del mismo
modo, cada uno de los textos participa de una narrativa que inicia con el texto “Profetas” , que habla
de la hermandad entre estas comunidades, y continúa con la declaratoria de principios que constituye
el poema “Y nadie nos ve”, del poeta guatemalteco Humberto Ak’abal: “Y aquí estamos / parados
13

11 Nettel, “Editorial”, 5.
12 Nettel, “Editorial”, 5.
13 Nick Estes, “Profetas” (fragmento), trad. Darío Zárate Figueroa, Revista de la Universidad de México, 847 (abril 2019): 8-15.

�a la orilla de los caminos / con la mirada rota por una lágrima… / Y nadie nos ve”. Es también de
resaltar que después de varios textos que señalan las luchas de los pueblos de Abya Yala, el último del
dosier apunte a “La autonomía de los pueblos indígenas de México”. Es decir, a lo largo del número
pareciera plantearse un discurso cuya intencionalidad programática es mostrar un conflicto, lo que
se ha hecho para enfrentarlo y una posible solución. En este sentido, la conclusión a tal problemática
recae en la última frase del artículo final del dosier, de Francisco López Bárcenas: “se trata de procesos largos y difíciles, cuyos primeros frutos podrán verse en el corto plazo, aunque su consolidación
requiere mucho más tiempo”.
14

15

16

Por otra parte, el discurso visual o la puesta en página también es responsabilidad de Nettel y apunta la línea editorial. En este sentido se plantean especificidades que problematizan lo que hasta aquí se
ha dicho. Por ejemplo, el poema en k’iche’ de Ak’abal se presenta en su lengua original y en español,
pero la versión en español es la primera a la que tiene acceso el lector. Se puede argumentar que esto
se debe a que el lector de la revista es hispanohablante, pero si lo que se ha querido es privilegiar la
voz de los nativos de Abya Yala y el poema se editará de forma bilingüe, ¿por qué privilegiar el español?
Más adelante se presentan cuatro poemas más: dos en tsotsil, otro en chontal y uno más en zoque.
La puesta en página privilegia el español, después el idioma indígena y, al final, se incluye un código
QR que remite a la edición web de la revista en donde se puede escuchar el poema en su lengua origen. ¿Esto responde a una línea editorial, a privilegiar al lector hispanohablante y público objetivo de
la publicación? ¿Hay en este gesto una subordinación de un idioma a otro?

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Imagen 3. Puesta en página de poemas bilingües y con código QR.
Revista de la Universidad de México, 847 (abril 2019): 62-63. Recuperado de https://acortar.link/l8Qlk0

14 Humberto Ak’abal, “Y nadie nos ve. (poema en k’iche)” [“Maj jun kojilowik”], Revista de la Universidad de México, 847 (abril 2019): 16-17.
15 Francisco López Bárcenas, “La autonomía de los pueblos indígenas de México”, Revista de la Universidad de México, 847 (abril 2019): 117-122.
16 López Bárcenas, “La autonomía”, 122.

�interfolia
La tentación a la sobreinterpretación en este caso es grande. Por lo que se hace necesario voltear a
la parte gráfica de la revista y cuestionar si las imágenes incluidas muestran las particularidades /
diferencias de Abya Yala respecto de la visión occidental. Con excepción de la entrevista con Patricia
Gualinga, defensora de los derechos humanos del pueblo Kichwa, en la Amazonia ecuatoriana, cuyo
título es “El buen vivir y la selva viviente” (imagen 4), y el artículo “La prohibición de la vida social”,
de Candice Hopkins (imagen 5), quien señala cómo los pueblos originarios y sus costumbres son
vistos como rarezas de museo, las imágenes del número muestran a los habitantes de Abya Yala como
integrantes de una modernidad en donde sus costumbres y usos se integran al mundo (imagen 6). En
los casos destacados, por el contrario, hay una estetización y una exotización deestas comunidades a
partir de procurar un contexto en donde su diferencia sea lo que permita distinguirlas. Como señala
Edward Said, en Orientalismo: es tratar de hallar en esas imágenes la visión colonial de Oriente, en
este caso, de Abya Yala: el llamado “buen salvaje” rodeado de una naturaleza desbordada y agradable
a la vista occidental.
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Imágenes 4 y 5. Comunidad de Abya Yala. Revista de la Universidad de México, 847 (abril 2019): 93 y 51.
Recuperado de https://acortar.link/l8Qlk0

17 Redacción de la RUM/Solidaridad con Ayotzinapa-Suecia, “El buen vivir y la selva viviente. Entrevista con Patricia Gualinga”, Revista de la Universidad de México, 847 (abril 2019): 50-55.
18 Candice Hopkins, “La prohibición de la vida social”, trad. Víctor Altamirano, Revista de la Universidad de México, 847 (abril 2019): 89-98.
19 Edward W. Said, Orientalismo, España: Random House Mondadori, 2022.
20 Dentro del dosier se incluyen 32 fotografías, de las cuáles sólo cinco pueden pensarse como exotizantes, y tres de ellas justo denuncian esto.

�Imagen 6. Comunidad de Abya Yala. Revista de la Universidad de México, 847 (abril 2019): 126-127.
Recuperado de https://acortar.link/l8Qlk0

Al respecto, cobra importancia que una de las preguntas que realiza la Redacción de la revista a
Patricia Gualinga busque una confirmación a un discurso progresista o políticamente correcto:
Tal vez convenga vivir bajo el concepto de que lo que tienes es suficiente, de que usas los recursos
que realmente necesitas y no más, porque dentro de esta acumulación de bienes que tú mencionas
pues también tenemos hoy en el mundo una desproporcionada inequidad: hay mucha gente que
acumula cosas y otra gente que se muere de hambre. Entonces de alguna forma tiene que haber
un poco de reflexión sobre la mesura de las cosas que utilizamos, de lo que realmente podemos
acumular y lo que no, que todo se mantenga en equilibrio con los recursos que la Madre Naturaleza nos da.21

Con base en lo anterior, ¿qué tipo de Abya Yala muestra la Revista de la Universidad de México? ¿Es posible
explorar estas temáticas y no mostrar una visión colonialista siendo una publicación universitaria,
perteneciente a la cultura hegemónica con una dirección como la de Nettel?
Veamos, por último, la imagen de portada (imagen 2): “Árbol natural” de Abel Rodríguez. ¿Representa acaso la “realidad descomunal” que de acuerdo con Gabriel García Márquez era la que llama21 Redacción de la RUM/Solidaridad con Ayotzinapa-Suecia, “El buen vivir”, 52. No hay que dejar pasar la apropiación de la frase “los recursos
que la Madre Naturaleza nos da”. El subrayado es mío.

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ba la atención de Europa? ¿No es esa realidad que al “conocerse” y ratificar nuestros prejuicios sobre
las comunidades indígenas permite que limpiemos nuestra conciencia, demos vuelta a la página y
nos olvidemos de Abya Yala, pues ahora somos conscientes de sus problemáticas? No necesariamente.
¿Cómo analizar este número sin recurrir a métodos de análisis occidentales y/o hegemónicos?
22

A modo de conclusión: ¿es posible hablar de Abya Yala desde Abya Yala?
El número 847 de la Revista de la Universidad pregunta en la camisa que cubre portada y contraportada:
“¿Cuáles son las formas actuales de resistencia política y cultural de los pueblos originarios de América? ¿Es posible hablar del fin del colonialismo? ¿Existe un nombre que agrupe las luchas sostenidas
en el continente? ¿Qué tienen que ver los movimientos indígenas con el cambio climático?”, y en
estas preguntas, quizás, habite el mayor reparo a la revista, pues su posible respuesta sigue marcando
la excepcionalidad, la rareza, la exotización de Abya Yala y no su participación en la vida cotidiana de
quienes habitamos y compartimos territorio.
23

Sin embargo, la intención editorial de la Revista de la Universidad de México puede apreciarse en el
origen de los autores seleccionados para participar en este número y en el intento de mostrar los poemas en su lengua de origen. El resultado atiende al público de la publicación y, en ese sentido, se une
a un discurso que se enfrenta al poder hegemónico de una cultura occidentalizada y a la que sólo le
hubiera interesado escribir, hablar y nombrar en español.
Aunque este número de la revista muestra la cultura de Abya Yala, no se detiene en el imaginario
imperante sobre estas comunidades, pues en el discurso pretende integrar un vocabulario nativo,
a personajes reconocidos dentro de estos pueblos originarios e incluso se preocupa porque las imágenes de la mayor parte de la revista no refuercen los estereotipos sobre esa realidad. El sólo hecho
de deslegitimar el discurso académico o antropológico como el único válido para un acercamiento a
Abya Yala, es ya un inicio de ruptura.
Por lo anterior, consideramos que en este número la Revista de la Universidad de México realiza un acercamiento émico a la región (en tanto que busca hacerlo desde el punto de vista de las propias culturas
originarias), más que ético (en cuanto al enfoque del analista), y en ello traspasa sus lineamientos, con
lo que destruye imaginarios occidentalizados y examina esta filosofía indígena sin recurrir a un paternalismo o colonialismo occidental.
Las revistas contemporáneas enfrentan el reto de una lectura politizada, ética y moral de sus contenidos (más allá de la misma textualidad). Responder a los principios liberales que impone el público
al que van dirigidas (que intenta ser consciente de temas políticos y sociales) requiere que la línea editorial de las publicaciones esté atenta a coincidir en forma y fondo. Si en un momento fue suficiente
con exponer el fenómeno o la problemática, dar un contexto y exponer las diferentes visiones de los
involucrados, hoy es necesario compaginar también el modo en que esto se presenta a los lectores. Un
intento que sale bien librado es el número de la Revista de la Universidad de México aquí descrito.

22 Gabriel García Márquez, “La soledad de América Latina”, en Yo no vengo a decir un discurso, 21-29. México: DeBolsillo, 2014.
23 [Texto en portada], Revista de la Universidad de México, 847 (abril 2019): portada.

�Biblografía
Ak’abal, Humberto. “Y nadie nos ve. (poema en k’iche)”
[“Maj jun kojilowik”]. Revista de la Universidad de México, no.
847, abr. 2019, pp. 16-17.
Espinosa, Roselin R. “Standing Strong, de Josué Rivas.” Revista de la Universidad de México, no. 847, abr. 2019, p. 124.
Estes, Nick. “Profetas (fragmento).” Traducido por Darío Zárate Figueroa, Revista de la Universidad de México, no. 847, abr.
2019, pp. 8-15.
García Márquez, Gabriel. “La soledad de América Latina.”
Yo no vengo a decir un discurso, DeBolsillo, 2014, pp. 21-29.
Hernández Acosta, Miguel Ángel. “Editar y dirigir: Revista de
la Universidad de México.” Tradición y transgresión. Ensayos críticos
sobre la obra de Guadalupe Nettel, edited by Nicolas Licata, Yanna
Hadatty Mora, and Kristine Vanden Berghe, Presses Universitaires de Liège, 2023, pp. 103-124. https://orbi.uliege.be/
bitstream/2268/306417/1/TradiciónYTransgresión_GuadalupeNettel_PULg12.pdf.
Hopkins, Candice. “La prohibición de la vida social.” Traducido por Víctor Altamirano, Revista de la Universidad de México,
no. 847, abr. 2019, pp. 89-98.
López Bárcenas, Francisco. “La autonomía de los pueblos indígenas de México.” Revista de la Universidad de México, no. 847,
abr. 2019, pp. 117-122.
Nettel, Guadalupe. “Editorial.” Revista de la Universidad de México, no. 847, abr. 2019, pp. 4-5.
Proceso de Liberación de la Madre Tierra. “Sencillamente
Nasas.” Revista de la Universidad de México, no. 847, abr. 2019,
pp. 64-69.
Redacción de la RUM/Solidaridad con Ayotzinapa-Suecia.
“El buen vivir y la selva viviente. Entrevista con Patricia Gualinga.” Revista de la Universidad de México, no. 847, abr. 2019, pp.
50-55.
Said, Edward W. Orientalismo. Random House Mondadori,
2022.
Sánchez, Luis Carlos. “Revista de la Universidad de México; ‘estaba un poquito secuestrada’.” Excélsior, 12 Feb. 2018, www.
excelsior.com.mx/expresiones/2018/02/12/1219722.

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(Auto)nombrarse: la corporeización del dolor
en los diarios de Concha Urquiza
Verónica Zúñiga1

Puedo escapar de todo, de todos, ¿pero de mí?
La muerte no es un descanso: es sólo un cambio de dolores.
Concha Urquiza

Escribir sobre nuestro dolor es aprender a nombrarnos y apropiarnos
de espacios a partir de la palabra. Nombrarse es lo que hace Concha
Urquiza en Meditaciones. Páginas de Diario (1946), libro editado por
Gabriel Méndez Plancarte tras la inesperada muerte de la autora.
Urquiza representa una de las grandes voces de la literatura escrita
por mujeres en México durante la primera mitad del siglo XX.
Sin embargo, existen grandes incógnitas con respecto a su vida
personal, fuertemente relacionadas con su escritura.
Concha Urquiza nació el 24 de diciembre de 1910 en
Morelia, en el seno de una familia conservadora. Su carrera,
como muchas otras escritoras, comenzó en la prensa en revistas
literarias y culturales como Revista de Revistas y Revista de Yucatán.
Margarita León (2019), señala que durante su juventud la autora
tuvo afinidades políticas con el socialismo, y llegó a estar en
contacto con comunistas. A los 18 años viajó a Nueva York, donde
se dedicó a la escritura de guiones cinematográficos, además de
estudiar idiomas y ponerse en contacto con otros movimientos
estéticos. Años después regresa a México, donde, arraigada a sus
ideas religiosas, lleva a cabo su famosa “reconversión”, visibilizada
en su escritura (2019). En las páginas de su diario somos
testigos de las dos imágenes de la escritora: la Concha
que quiere escribir, leer, fumar y vivir libre de culpa; la
Concha que desea la rigidez de la vida religiosa, dejar
1 Escuela de Humanidades y Educación del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

�en sus textos una evidencia de su amor a Dios. Luz Elena Zamudio Rodríguez y Margarita Tapia
Arizmendi (2010) dicen:
Los datos disponibles sobre la vida de Concha hasta el momento son escasos, pero suficientes para
crear un conflicto entre dos grandes fuerzas: la que intenta definirla a partir de su poesía religiosa,
considerando que en algunos textos alcanzó incluso la unión mística, y la que resalta la precocidad,
belleza, sensualidad y desparpajo de su temprana juventud, que escandalizó a la sección pacata de
la sociedad mexicana. (2010, p. 15)

La construcción del yo que hace Urquiza en sus diarios está relacionada con el dolor, no sólo uno
físico, sino uno interno, vinculado con este conflicto religioso. María de Alva (2014) señala que el
diario “es el refugio ante un mundo que no se entiende y se entra a éste para salvaguardar la distancia
entre el sujeto y dicho espacio amenazador que pertenece al ancho mundo de afuera” (2014, p. 155).
Esta idea de mundo intimidante y peligroso se observa en el siguiente fragmento del diario titulado
“El regalo de la muerte”, con fecha del 25 de noviembre de 1938:
Detrás de mí está el mundo, árido, doloroso y sobre todo amenazador: un abismo sombrío. Delante
– ¡pero tan lejos! – la eterna paz de Dios. Mas conforme corren las horas, se hace más aguda la
amenaza del mundo y más lejana la paz de Dios. Tengo miedo. Una red de liviandades, huellas de
los pecados antiguos, me va apresando. Tengo miedo: ¡cuánto “acíbar en los pechos del mundo”!
No sé qué daría por un refugio donde estuviera sola con Él y lejos de ellos; pero esto no es quizá
más importante que una insinuación de mi propia sensualidad. (1946, pp. 345-346)

Para Urquiza, el mundo exterior está lleno de dolor, es lastimada por la culpa de sus pecados antiguos,
ella busca un refugio alejado de todos, excepto de Dios, dicha protección parece encontrarla en la
escritura que se vuelve un espacio para convivir con lo religioso. De acuerdo con Margarita Tapia
Arizmendi (2010), para Urquiza su diario se volvió su confesionario, retomando la idea del refugio, es
en él donde busca una relación con Dios:
La escritora retoma sus planteamientos doctrinarios con el fin de aplicarlos a su vida, y utiliza
diversos recursos para construir la “oración” mediante la cual implora a Dios el perdón de todas
sus culpas y le pide su ayuda para dedicar sólo a Él su amor, ya que Él todo lo puede. (2010, p. 127)

El dolor que se manifiesta en el diario también es físico. Urquiza escribe que ese dolor es una constante
en su realidad, por lo que su cuerpo se convierte en uno enfermo. Alva (2014) expresa que el cuerpo
enfermo “es una forma de vida alterna, subrogada y limitada, marginal y siempre en la espera de
recobrar la normalidad” (2014, p. 168). Esta idea se vislumbra en las entradas del diario, para Urquiza
hay un deseo: estar sana y dejar de lado todos esos padecimientos:

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Una sola cosa quisiera lograr ahora: salud. Rehabilitarme físicamente, rehacer mis nervios
desgastados, que rodean mi alma de imaginarios terrores. ¡Y esta impotencia para trabajar! Pero
es justo que esté yo así: ¡que Dios glorifique en mi cuerpo Su justicia adorable, como ha glorificado
en mi alma Su misericordia. (1946, p. 350)

Aunque este fragmento visibiliza el deseo de la salud, también se encuentra un sentimiento de culpa,
donde la autora justifica ese dolor como algo que se merece porque a través de dicha experiencia Dios
está con ella y limpia sus pecados.
Por otro lado, el dolor que manifiesta Urquiza en su escritura parece estar atravesado por la soledad.
Alva (2014) menciona que el dolor sólo tiene cuerpo y la experiencia es algo personal, para algunos
dolores hay remedios, otros parecen quedarse siempre con nosotros. Así, para Urquiza este dolor es
propio, nadie más lo puede sufrir y parece ser que la cura sólo la encuentra en Dios. En la entrada
“Tengamos paz”, del 21 de diciembre de 1938, la autora señala:
Ten piedad de mí; me siento terriblemente avergonzada, angustiada, enferma. Ya sé que es mi
culpa, y justo y natural el dolor que ella misma me causa. Pero ahora, por favor, Amor mío, no
mires ya a la culpabilidad y tiéndeme la mano y sácame de aquí, puesto que yo me confieso incapaz
de salir por mí misma. (1946, p. 352)

En este fragmento la autora expresa cómo Dios es el único que puede curarla, no puede recurrir a
alguien más, e igualmente es en la escritura íntima donde puede decir sus pecados, buscar el perdón
para dejar de sentir ese dolor y, por ende, dejar de ser un cuerpo enfermo.

�Los diarios de Urquiza revelan que la escritura está relacionada con el dolor y por ende con el
cuerpo. Si bien su dolor se relaciona más con la culpa y muchas veces parece estar feliz con él, hay
momentos donde desea dejar de ser una enferma:
La escritura es una forma de resistencia en donde reside la vida, empeñada en no desaparecer,
en asestar un magistral golpe al fatídico destino, a la manera de algunas obras griegas, en las que
el héroe o la heroína hará este viaje, este vía crucis personal del dolor para purgar su condena y
redimirse, sorteando todo tipo de problemas para retornar en la medida de lo posible a ese estado
anterior. (Alva, 2014, p. 168)

Así, en su diario Concha evidencia su propia experiencia con el dolor, y a través de la escritura realiza
este vía crucis. Se nombra para redimirse de sus culpas, pero también para replantear su relación con
Dios: el gran amor que siente por él, lo mucho que éste la lástima.

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Bibliografía
Alva, María de. Memoria y escritura del cuerpo: un estudio sobre
sexualidad, maternidad y dolor. Bonilla Artigas Editores, 2014.
León Vega, Margarita. "Espigando la semilla… del saber:
Concha Urquiza y el periodismo cultural." Luz rebelde. Mujeres
y producción cultural en el México posrevolucionario, compilado
por E. J. Rashkin y E. Hernández Palacios, Universidad
Veracruzana, 2019, pp. 85-114.
Tapia Arizmendi, Margarita. "Escrituras del yo: Meditaciones
–Páginas de Diario—. Introducción." Concha Urquiza. Entre lo
místico y lo mítico, editado por M. Tapia Arizmendi y L. E.
Zamudio Rodríguez, Tecnológico de Monterrey, 2010, pp.
123-137.
Urquiza, Concha. Obras, poemas y prosas. Bajo el signo de
Ábside, 1946.
Zamudio Rodríguez, Luz Elena, y Margarita Tapia
Arizmendi. "Introducción." Concha Urquiza. Entre lo místico y
lo mítico, editado por M. Tapia Arizmendi y L. E. Zamudio
Rodríguez, Tecnológico de Monterrey, 2010, pp. 15-31.

�Sátira, desborde y excrecencias en El tercer
asesino de Renato Prada Oropeza
Gerardo Castillo-Carillo

En el presente escrito examinaré la estructura humorística de la novela policíaca El tercer asesino, de
Renato Prada Oropeza . Para ello, me centraré en analizar tres aspectos que a mi consideración
sobresalen en la historia: la sátira a las élites gobernantes, la teoría de la superioridad y los aspectos
escatológicos. Cabe precisar que particularmente el relato se centra en resolver el inesperado homicidio del joven consejero presidencial —el doctor Juan Carlos de Marino y Rodríguez, alias el Dumbito—; apegada a las características del género detectivesco tradicional, el profesor Miguel Marcos
(respaldado por sus secuaces y exalumnos: el Manitas y el Pedorro) será quien investigue y descubra
a los culpables del peculiar crimen.
1

I. La sátira a las élites del poder
En toda la novela existe una áspera sátira a la clase política, capitalista y religiosa de México. En
este sentido es importante precisar que esta crítica tiene como propósito realizar un ataque directo
al sector o grupo al que se hace referencia por medio del sarcasmo, la ironía o la ridiculización, produciendo diversos efectos de humor. Este recurso está presente en todo el texto y es una técnica que
se emplea en El tercer asesino para persuadir o influir en la perspectiva del receptor. Ahora, analizaré
cómo se implementa este elemento en la diégesis.
1 Renato Prada Oropeza (Bolivia,1937-México, 2011) desarrolló múltiples géneros literarios, entre ellos la novela, el cuento, la poesía, el ensayo y el
guion cinematográfico. Su novela más destacada, Los fundadores del alba (1969), fue galardonada con el Premio Casa de las Américas y es ampliamente
reconocida como una de las obras fundamentales de la literatura boliviana. También destacó como crítico literario, entre sus publicaciones más importantes se encuentran La autonomía literaria (1970), El lenguaje narrativo (1979), la trilogía Los sentidos del símbolo (publicada entre 1990 y 2007) y Estética
del discurso literario (2009).

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Desde el inicio de la historia se cuestiona la ausencia de poder del Presidente de la República, evidenciando que él está subordinado a las decisiones y caprichos de la Primera
Dama: “—Una tiene que pensar por todos ustedes… Primero calmen al chocho del abuelo.
Todo saldrá como la sana razón y la prudencia aconsejan. El vejete tendrá todas las
explicaciones satisfactorias sobre la límpida e inmaculada muerte de su nieto; segundo,
el gobierno le rendirá los homenajes que su abnegado e incondicional servicio se merecen…, ¿verdad, mi amor?” (Prada Oropeza 8). El anterior fragmento degrada la figura del
gobernante, pues su poder es anulado por los intereses de su propia esposa; la última frase de la cita (“¿verdad, mi amor?”) ridiculiza aún más la imagen del jefe de estado porque
nos presenta a un hombre debilitado por el chantaje sentimental de la cónyuge, opuesto
al emblema de autoridad o autoritarismo que generalmente muestran los mandatarios.
De igual modo, en la narración se exacerbará la sátira al describir la inoperancia
del Estado, representada por el Secretario y Subsecretario de Gobernación, José Pérez
Martínez, alias el Pedorro, y Pedro Francisco Hinojosa, el Manitas: “Y, ¿a poco tú crees
que lo que llamaste ‘un cuerpo altamente calificado de detectives’ de la Secretaría de
Seguridad Pública… son de a de veras ‘detectives’, como los ves en el cine o la televisión?
Todos son unos pinches improvisados, tan improvisados como tú o yo en una investigación en regla”
(Prada Oropeza 19). Como se puede observar en la cita anterior, el propio Secretario
de Gobernación realiza una autosátira de sí mismo y de las dependencias oficiales, degradando de esta forma la capacidad del gobierno. Pero lo que me interesa subrayar es
que en todo el relato (incluso la propia voz narrativa) hay una frecuente insistencia por
desvalorizar el papel del Estado, a través de los personajes que lo representan (La Pareja
Presidencial, el Manitas, el Pedorro y la víctima, el Dumbito). En toda la diégesis persistirá una crítica al oficialismo, además de un evidente escepticismo a los cambios estructurales que prometió el nuevo régimen partidista, ambos puntos de vista se expresarán a
través del sarcasmo, la ironía o lo autosatírico.
Asimismo, la clase capitalista y las instituciones religiosas también son satirizadas. En
primer término, analizaré cómo el profesor Miguel Marcos se burla de los valores de
la élite pudiente: “—Son ricos, pero honestos, ¿verdad? —no pudo dejar de manifestar
su sarcasmo. Rico honesto es un oxímoron, mi querido Manitas” (Prada Oropeza 29). En la
frase anterior, el planteamiento lúdico del oxímoron sirve para ironizar y cuestionar la
conducta deshonesta que comúnmente practica el sector capitalista, además de incidir en
el poder de corrupción que éste ejerce en los sectores políticos y empresariales.
De igual forma, la instancia narrativa establece una analogía mordaz basada entre la
Conquista que actualmente efectúa el poder económico a nivel global y la Conquista de los
españoles en tierras aztecas: “Juan José de Marino y González —el Nuevo Hernán Cortés,
como lo llamaban sus empleados en voz baja, porque nuestro país, como algunas de
las excolonias, parece añorar, incluso aceptar ya, una nueva Conquista, ahora sí en regla—
miró con el más amplio y cabal desprecio el menguado hombre que se desabotonaba el cuello
duro y aflojaba su corbata” (Prada Oropeza 20). El narrador, que en repetidas ocasiones
coincide con la perspectiva del profesor Miguel Marcos, describe con airada ironía el

�despotismo del personaje que representa a la élite capitalista en el relato, y cómo éste manifiesta un
abierto desprecio por el sector gobernante, con quien, como ya apunté, por lo regular está coludido.
La situación humorística proviene de la acotación que se hace sobre el consentimiento social de una
Conquista en regla y la figura insignificante y degradada del Secretario de Gobernación.
Finalmente, como ya mencioné antes, el profesor Marcos Miguel critica el dogmatismo, la opulencia y la hipocresía del sector eclesiástico. Las violaciones y los actos pederastas cometidos por los
Legionarios de Cristo también formarán parte de la sátira que se hace en la novela a la Iglesia Católica: “el santo varón era amigo y protegido incluso de su santidad, de su santo padre, que luce los
zapatos de Prada, y, para mayor provocación, rojos: ¿qué soberbia, verdad? Hacerse llamar santo
padre” (Prada Oropeza 66). El sarcasmo aquí opera en dos direcciones: denunciar la omisión de
Juan Pablo II en las violaciones sexuales de Marcial Maciel y señalar la incongruencia del Papa al
calzar zapatos de una marca en extremo costosa.
La sátira prevalece en toda la narración, remarcará una y otra vez las contradicciones del inoperante sistema político, el neoliberalismo como el único sistema de poder y la falsedad de las instituciones religiosas. Todos estos aspectos exhibirán como trasfondo el fracaso de los ideales político-sociales del mermado régimen democrático contemporáneo de México. El tono satírico de la
narración es una forma de cuestionar y desarticular los valores impuestos por las élites, además de
exhibir la decadencia moral de las corporaciones del poder.

II. La teoría del humor de la superioridad
Un segundo elemento que provoca humor es la teoría humorística de la superioridad. Desde esta
perspectiva se concibe que, al burlarnos de otros percibimos en ellos un defecto, una desgracia o un
vicio, al reírnos nos sentimos superiores y menospreciamos al sujeto que nos causa gracia. El propio
Baudelaire afirma que si bien es cierto que la risa proviene de la idea de superioridad, ésta nos hace
sentir, al mismo tiempo, orgullo y aberración, motivando en ocasiones una experiencia contradictoria o desconcertante. El precepto de superioridad por lo general está asociado con la figura retórica
de la ironía, la cual, según Kierkegaard, suele mirar por encima del hombro al habla coloquial y
corriente.
En la novela quien frecuentemente se está burlando de los demás, con un sentido irónico o superior, es el profesor Miguel Marcos. En primera instancia el blanco de sus escarnios las dirige a sus
exalumnos: el Manitas y el Pedorro; después lo hará con el resto de los personajes. También es relevante anotar que la figura del profesor está constituida desde la cultura del letrado, por ello habrá
innumerables referencias a detectives literarios (Sherlock Holmes, Carvalho, Montalbano, etc.) y
algunos filósofos (Gadamer u Ortega y Gasset), a quienes, por supuesto, él ha leído y hará referencia
en el transcurso de la narración. Ahora citaré algunos ejemplos para analizar cómo se constituye el
humor desde esta perspectiva.
Miguel Marcos, al encontrarse a su exlumno el Manitas, hará inmediatamente uso del sarcasmo
para evidenciar la ignorancia de su exdiscípulo: “—Bueno eso de frentes fríos es algo que ya no logro
entender. Está fuera de mi horizonte cultural, como diría Gadamer. —Usted siempre citando a sus
cuates, mi estimado profe. —Ya quisiera que fueran mis cuates —dijo el ‘Lechuza cantor’” (Prada Oropeza 26). Incluso más adelante se recriminará la falta de cultura general de su interlocutor: “—Y,

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¿qué es un oxímoron, mi profe? —inquirió el Manitas con tal candidez que terminó por desarmar
el espíritu de desprecio que se gestaba como una tormenta gratuita en el ánimo del exprofesor de
filosofía” (Prada Oropeza 29). En estos dos ejemplos se puede observar que el humor proviene del
distanciamiento que hace el profesor para hacer patente la inferioridad intelectual de su receptor,
quien además en la historia funge como el Subsecretario de Gobernación, haciendo patente la inopia educativa de la clase gobernante.
Otro ejemplo, que manifiesta el mismo tono de superioridad, lo encontramos cuando el Manitas y
el profesor Miguel Marcos se burlan de la orientación sexual de “Pepito el Pito”: “—Pues, sí; aunque
el padre lo sacó de su casa cuando se enteró de que su hijo era anfibio, ambidiestro, volteadito o como
quiera llamarlo. —O sea, para no hacernos bolas, puñal y mayate —aclaró el Manitas… Y yo lo traté
como a cualquier putito de mierda. Lo siento por el doctor, realmente lo siento” (Prada Oropeza 44). La
homosexualidad del personaje es denigrada y objeto de burla, sustituyendo el concepto formal con
otros términos (volteadito, puñal y mayate) que coloquialmente sirven para mofarse de este sector;
además, el profesor se arrepiente del maltrato que le infringió por ser hijo de un prestigioso cirujano,
pero no por hacer escarnio de su condición gay; de este modo, se revela el menosprecio que ambos
personajes manifiestan hacia este grupo.
Finalmente, para concluir con el precepto de superioridad, ejemplificaré con las largas locuciones que sostiene el profesor Miguel Marcos con los dos médicos, cuando los acusa del asesinato del
Dumbito, y le explica, a uno de ellos, los motivos que tuvieron para perpetrar el homicidio: “Sí,
aunque usted lo niegue, actuaba, jugaba el papel de gran hombre de ciencian (aunque propiamente los
cirujanos, los médicos en general no son hombres de ciencia, pues no cultivan ninguna; simplemente aprovechan
la labor de los verdaderos hombres de ciencia y las aplican… son simples ingenieros de un saber que
corresponde a otros; aunque eso a usted y a los verdaderos hombres de ciencia les tiene sin cuidado)” (Prada Oropeza 66). Tras esta dilucidación subyace el propósito de denigrar sarcásticamente la
profesión del médico cirujano, explicando de manera socarrona que el quehacer científico, además
de estar fuera del alcance de su interlocutor, no forma parte de su labor, evidenciando así, Miguel
Marcos, una vez más la sensación de superioridad derivada de su posición como pensador y maestro
de filosofía.

III. Humor escatológico
Finalmente, lo escatológico será el último elemento humorístico que desglosaré en el presente análisis. Recordemos que para Bajtín, en su estudio sobre el carnaval, este rasgo está asociado con la fertilidad, la desproporción y los fluidos (sudor, orina, sangre, etc.). De estos excesos surgirá el concepto
de lo grotesco-escatológico. Ahora citaré los casos más ilustrativos en la novela.
El sobrenombre irrisorio del Pedorro motivará que frecuentemente se asocie su mote con la flatulencia o con el orificio anal, lo anterior lo podemos comprobar cuando éste se entrevista con el
poderoso abuelo de la víctima: “José Pérez Martínez —el Pedorro para nosotros—, si no se lanzó un
pedo por la sorpresa es porque, con los años, había logrado imponer un control severo a su esfínter” (Prada Oropeza
20). Otro ejemplo risible, aunque con un sentido de excrecencia, lo tenemos cuando “Pepito el Pito”
se defeca en los pantalones, tras un largo interrogatorio: “‘Pepito el Pito’ ya no había podido soportar

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la presión ejercida por las palabras del exprofesor Marcos y había dejado de comprimir su esfínter”
(Prada Oropeza 39). En estos dos fragmentos podemos observar que el humor se genera a partir del
miedo y de la pérdida de control de sus esfínteres; sin embargo, en el último ejemplo, la pérdida de
éste (el control) se vuelve un detonante que motiva un tipo de situación más jocosa.
En último lugar, ejemplificaremos con el asistente del Presidente, el cual le causará repulsión por
su aspecto grotesco y su excesiva secreción: “ —¿Te bañaste hoy? —le dijo sin reprimir un gesto de
asco hacia el hombre de cara y rasgos tlaxcaltecas, sin duda, sólo que transpiró mucho su Excelencia.
Su Excelencia dio un suspiro de impaciencia. —Vete a dar otro regaderazo” (Prada Oropeza 83). La
repulsión, ante el desmesurado sudor del asistente, genera una situación humorística, y además contrasta con la imagen de tolerancia y ecuanimidad que supuestamente debe mostrar el mandatario.
En conclusión, quedan por revisar, para otra ocasión, aspectos como juegos del lenguaje y algunos
rasgos paródicos de la Pareja Presidencial. Sin embargo, en la presente reflexión se pudo constatar
que la combinación de los tres elementos humorísticos analizados propicia un hilarante cuestionamiento a las instituciones políticas y eclesiásticas, pero ante todo a los valores religiosos, económicos
y sociales imperantes en México. El relato detectivesco tan solo es un pretexto para realizar una sátira puntual de los vicios y defectos de nuestra sociedad, a través del ojo crítico e ilustrado del profesor
de filosofía Miguel Marcos y la propia voz narrativa; ambos, curiosamente, poseen la misma perspectiva y enfoque de superioridad, esto, sin duda, nos lleva a plantear que ambos están constituidos
desde la ciudad letrada. Finalmente, el aspecto escatológico se exhibe como un detonante burlesco
que se emplea para contrarrestar “la cabrona y estresada vida”.

�Bibliografía
Bajtin, Mijail. La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento: El contexto de Francois Rabelais. Alianza editorial,
1995.
García Gutiérrez, Pablo. “La sátira como heterotopía: un
estudio comparado.” Actionova, vol. 9, 2024, pp. 142–155, https://revistas.uam.es/actionova/article/view/18089.
Hodgart, Matthew. La sátira. Traducido por A. Guillén. Ediciones Guadarrama, 1969.
Llera, José Antonio. “Una aproximación interdisciplinar
al concepto de humor”. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes,
2003. Consultado 6 de octubre de 2013.
---. “Prolegómenos para una teoría de la sátira.” Anales
de Literatura Española, no. 27, 2015, pp. 165–185. Universidad de Alicante. https://www.researchgate.net/publication/275580623_Prolegomenos_para_una_teoria_de_la_
satira.
Prada Oropeza, Renato. El tercer asesino. Palibrio, 2013.

78

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Para una mirada crítica de la poesía
de la independencia. Porque lo que
no se nombra no existe
Jonathan Gutiérrez Hibler1

La memoria en poesía es algo sumamente complicado. No basta con
declamar versos, con hoja o sin ella, sino que hay que cuestionar el
sentido profundo de nuestra capacidad para enunciarlos. Una antología —además de colección de las flores más bellas de una tradición,
en el sentido de Meleagro de Gadara— es algo más. En “Teoría de
la antología”, Alfonso Reyes lanza la siguiente pregunta: ¿este tipo
de manifestación libresca es en realidad un género literario? La invitación a participar de la polémica que de ahí surge es importante,
porque toda antología, también, es un acto de crítica: primero leemos
los textos desde el nivel de la impresión; les asignamos, consciente o inconscientemente, etiquetas que los vinculan a diferentes tradiciones; y
sólo después de diferentes discusiones, les otorgamos peso por el valor
que adquieren en ese continuum literario.
Reyes inicia su texto valorando diferentes directrices en torno
a cómo conocemos la literatura: primero en general, después hacia
un tipo específico, pues las antologías son una especie de cartografía que dan sentido a los cuerpos que enuncian, hasta chocar con los
dispositivos que las convierten en sujetos. Para el autor de Visión de
Anáhuac es vital señalar las fuentes al lector de antologías, dar noticia de la procedencia de lo expuesto a quien recibirá el ramo de las
mejores flores. Pues toda antología, además de un acto de memoria,
es una provocación en los espacios de la ciudad letrada. Los ejemplos en Latinoamérica son vastos, basta mencionar Flores de baria poesía o Ramillete de varias flores poéticas para comenzar los trazos de una
historia latinoamericana que nos ayude a entender quiénes somos.

1 Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León

�Por esta razón, este tipo de libros —crisol de polémicas, corpus literarios— son en realidad parte
de una metabibliografía que evidencia un sistema de valores. Las antologías, de manera explícita o
implícita, comentan otros textos.
A partir de lo anterior planteo una variante de la pregunta alfonsina: ¿por qué sí podemos hablar
de las antologías como un género literario? La primera respuesta que se me viene a la mente —imprecisa acaso por la intuición de ensayarla en el suelo de un hospital, al lado de mi padre— es que
las antologías crean un mapa de la época; son una actitud crítica en un momento de la historia, un
mapa de la cultura literaria, pues con base en estos supuestos podemos tratar, también, sus recepciones o evolución dentro de un marco interpretativo concreto. No obstante, la creación de un mapa
viene acompañado de varios desplazamientos hermenéuticos, en el sentido de resaltar la distancia
temporal entre quienes leen y quienes escribieron, entre lo que cada uno de ellos leían en el momento
de sus vidas en que entraron en contacto con el poema, sin mencionar el etiquetado contemporáneo
que permite convertir textos en dispositivos con otras redes de efectuación. Porque lo que llamamos
género literario también es un fenómeno de receptores, al otorgarles un valor las etiquetas o los trazos en el mapa cambian.
¿Quién o quiénes escriben las historias de la literatura, sus manuales o monografías? La respuesta
solamente es una huella y de ahí la experiencia literaria sin duda dejará un asombro con diferentes
matices. Estas obras metabibliográficas, en conjunto, crean algo paradójico: sus ramas afinan y ensanchan el espacio literario. No cierran el fenómeno, ni siquiera llegan a definirlo de manera absoluta, le dan continuidad por medio de rupturas o presiones que aclaran e incluso llegan a complicar
el horizonte de interpretación.
Para el autor de Ifigenia cruel, toda historia literaria presupone una antología; no necesariamente
debe llevar esta palabra en el título, pero será el resultado de un concepto sobre historia literaria o
público, memoria llena de intenciones propias de los lugares que permitieron su enunciación. Las
antologías marcan hitos de grandes controversias. Por esta razón, Reyes sugiere empezar por las
colecciones de poemas: sus dimensiones breves y condensación estética permiten seguir con mayor
facilidad la evolución del gusto, incluso en el caso más romántico de todos, la invención de un país.
Hoy en día realizar antologías, de las que sea, implica un proceso de emancipación intelectual, que
para el caso de Latinoamérica viene del siglo XIX.
Las antologías son importantes para eliminar máximas simpáticas, llenas de bilis, que eliminan
del territorio literario los signos de otros seres humanos en lucha por la memoria. Pienso, por ejemplo, en “el romanticismo en México fue un suspiro tan breve que ni los mismos románticos se dieron
cuenta de que eran románticos”, comentario más excedido en pedantería que en invención. Frente
a máximas como la anterior, mejor destacar lo dicho por Carlos Illades en Nación, sociedad y utopía:
“Con unas pocas periodizaciones discordantes, varios estudiosos sitúan el auge del romanticismo
literario mexicano en los años 1836-1867” (21). Los cortes siempre son arbitrarios, con base en un
marco teórico, dependientes de los instrumentos para medir y determinar el tiempo histórico; sin
embargo, como lo muestra el caso expuesto, treinta y un años son suficientes para describir lo que
recordamos, las herramientas de mediación que permitieron que olvidáramos lo social y popular de
algunos géneros.

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Entre los varios estudiosos que aparecen en el libro de Illades, resaltan los nombres de José Luis
Martínez, Julio Jiménez Rueda, Alicia Perales Ojeda, Celia Miranda Cárabes, José Miguel Oviedo,
Fernando Tola de Habich, Raimundo Lazo. Pero es necesario resaltar la riqueza de esta experiencia
cosmológica, ecléctica en muchos momentos.
Monserrat Galí Boadella aborda el romanticismo mexicano en un periodo que va de 1821 a 1855.
Entre todos los eventos importantes de la invención de una nación estaría sin duda la Academia de
Letrán (1836). En una lectura especializada para entender la poesía romántica mexicana, el ejercicio
de Illades es un punto de partida para nuevas preguntas con base en los poemas seleccionados, según
la antología que encontremos en cualquier biblioteca o librería del país.
Aquí evoco el nombre de Emilio Carilla con dos títulos: El romanticismo en la América hispánica (Biblioteca Románica Hispánica Gredos), su importante antología Poesía de la independencia (Biblioteca
Ayacucho). Carilla justifica los temas patrióticos y políticos por el ambiente que viven las diferentes
regiones de Latinoamérica durante las guerras de independencia. Parte de la emancipación política
viene acompañada de experimentos de la imaginación para lograr la llamada emancipación intelectual, con diferentes matices en cada nación. Encontramos en este tipo de poemas:
Victorias militares, simbolismos de la nacionalidad. En la época romántica, el canto se centra en
la evocación de las grandes fechas, en el homenaje de los héroes de la independencia y —sobre
todo, porque no falta el motivo— en la comparación con las guerras civiles y tiranuelos que han
sucedido con frecuencia a las luchas de emancipación (28).

Cabe aclarar que la evocación, en este caso, no es un de un tipo sentimental —de primera mano,
como el familiar—, sino que está poetizado con rasgos de un espíritu racional en la construcción
de un proyecto nacional. En este horizonte, los poemas aparecen como flores silvestres en diferentes
archivos o libros, a veces completos, en otras ocasiones solamente citados a la par de comentarios
críticos. Por esta razón es importante la labor de antologar y al mismo tiempo reflexionar el proceso
por el cual se crea un artefacto nuevo.
Entre las antologías de poesía de la independencia, la de Carilla destaca por el panorama general
de este tipo de producciones en las diferentes regiones en conflicto. Para el caso de México, por ejemplo, incluye a Fray Servando Teresa de Mier (“Soneto”, “Sueño poético”), Andrés Quintana Roo
(“Dieciséis de septiembre”), Manuel Carpio (“La Anunciación”, “El río Cosamaloapan”, “Napoleón
en el Mar Rojo”), Francisco Ortega (“A Iturbide en su coronación”), José Joaquín Pesado (“Mi amada en la misa de Alba”, “Sitios y escenas de Orizaba y Córdoba”, “Cantos de Nezahualcóyotl”). En
un sentido amplio, podríamos agregar a esta selección el poema “En el Teocalli de Cholula” de José
María Heredia.
Otra de las antologías importantes es la propuesta de lectura de Ramón Martínez Ocaranza,
titulada Poesía insurgente. Este libro, además del contexto histórico, introduce una distinción entre
poesía culta y poesía popular. Para Carlos Monsiváis esta lectura no sería históricamente acertada,
sobre todo para finales del siglo XIX. Los nombres que aparecen son los de Ramón Roca, Francisco
Manuel Sánchez de Tagle, Andrés Quintana Roo y Francisco Ortega. En su introducción crítica,

�además de distinguir entre poesía culta y popular, aparecen referencias a la poesía épico-cívica y la
influencia del neoclasicismo, presente todavía en ese romanticismo ecléctico de la poesía latinoamericana del siglo XIX. Los poemas varían, pues no se trata sólo de alabanza, sino también de escarnio, como sucede con Francisco Ortega, quien ataca a Agustín de Iturbide.
En un plano distinto, pero con intención de plantear un nuevo proyecto de modernidad desde la
emancipación, encontramos la Antología del centenario: estudio documentado de la literatura mexicana durante
el primer siglo de independencia, con la colaboración de Luis G. Urbina, Pedro Henríquez Ureña y Nicolás León, bajo la dirección de Justo Sierra. En los comentarios de Urbina y las notas bibliográficas
aparecen algunos poemas de la independencia, acompañados de comentarios críticos sobre algún
romántico:
Entre esas fórmulas, ningunas más útiles, tal vez, que las que usó el insigne don Andrés Quintana
Roo, figura prominente de la época, personaje de subido interés en el drama revolucionario, no
sólo por el viril esfuerzo que desplegó para hacer triunfar el ideal de independencia, no sólo por
la consagración íntegra de su alma y de su cuerpo á la lucha de la libertad, sino por su noble y

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admirable aventura amorosa con Doña Leona Vicario, mujer digna de la apoteosis épica, quien,
sobreponiéndose á las preocupaciones de su tiempo, á las imperfecciones de su educación, y á
las exigencias de su clase, á las debilidades de su sexo, levantó su corazón hasta las más elevadas
cumbres de la bondad humana, y amó la libertad y soñó en la Patria, y alentó con su fé ciega
y ardiente á los caudillos, sin que lograran arredrarla persecuciones, miserias y sufrimientos de
todo linaje. (111)

En esta antología aparece el famoso poema “Dieciséis de septiembre”, seguido de un texto sobre
la necesidad de que existan los partidos de oposición en este nuevo proyecto republicano. Además,
aparecen versos populares: “Por un cabo doy dos reales / por un sargento un doblón / por mi general Morelos / doy todo mi corazón” (211). Los poemas están ahí, y hay diferentes críticas desde una
metabibliografía, a la manera señalada por Reyes, pero los poemas siguen dispersos porque siempre
falta alguno por integrar.
Poetisas mexicanas. Siglos XVI, XVII, XVIII, y XIX: antología formada por encargo de la junta de señoras
correspondiente de la de la exposición de Chicago, compilada por José María Vigil, no sería posible sin la
guía de escritoras como Laureana Wright. Además de la riqueza literaria de las escritoras de este
trabajo de crítica literaria, podemos encontrar poemas de la independencia, como los escritos por
Guadalupe Calderón, Refugio Barragán Toscano, Primitiva Quiroz Echevarrieta y María Alvírez:
Es Hidalgo y Costilla / El héroe sin rival por excelencia / Que con los pocos hombres que acaudilla
/ Gritando libertad é independencia / El despotismo del Virrey humilla” (140). Sin duda, una de las
grandes deudas de nuestras antologías está en las escritoras, porque lo que no se nombra no existe;
y no basta con el libro, es necesaria la mirada crítica en toda antología poética, revista o evento
cultural.
Es en este continuum crítico, todavía por ampliar, entra la propuesta de León Guillermo Gutiérrez.
Destacan, por comparación o contraste, los siguientes elementos: 1) panorama histórico del proceso
político-social desde las estructuras institucionales; 2) proceso de rebelión insurgente; 3) decreto de
quiénes, entre toda esa masa histórica, se volvieron héroes y, por tanto, recordados todavía en los
pasillos de la Feria Internacional del Libro 2024. La introducción agrega un elemento importante:
enlazar diferentes tradiciones con la poesía de la independencia, sin importar si se trata de actores
del periodo de lucha armada o actores posteriores en la construcción de un proyecto nacional. Gutiérrez acierta en extender más allá del romanticismo la relación que tiene la poesía con los héroes,
remontándose hasta Gilgamesh. Esto no es ajeno, pues los mismos poemas nos impulsan a leer textos
que no han sido escritos en nuestra lengua: por ejemplo Virgilio, concretamente el libro XI de la
Eneida. La antología de Gutiérrez contiene poemas de Francisco Manuel Sánchez Tagle, Andrés
Quintana Roo, Francisco Ortega, Fernando Calderón, Guillermo Prieto, Vicente Riva Palacio,
Juan Valle, José Rosas Moreno, Manuel Acuña, Salvador Díaz Mirón, Manuel Gutiérrez Nájera,
Amado Nervo y Rafael López. Señalé antes que en los poemas existe un proyecto de modernidad.
Sin embargo, cabe aclarar que éstos también acusan diferentes lugares de enunciación; lo mismo
puede afirmarse de los comentarios críticos, a manera de glosas, que forman ahora, junto a los poemas, un corpus hermenéutico. Sobresale el trabajo crítico de Gutiérrez en citar autores y autoras

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posteriores, señalando el papel que desempeñan desde el presente en que comentaron los poemas:
Julio Jiménez Rueda, Carlos González Peña, José Emilio Pacheco, Luis Mario Schneider (alusión),
Sergio López Mena, Ramón Xirau, Belem Clark de Lara, Flor Aguilera, entre otros nombres que
aparecen en la bibliografía citada.
El libro abunda en nombres de héroes escuchados en redes sociales, televisión, honrados en asambleas, reproducidos en estampas escolares. Pero la poesía va más allá de los otros textos que nos han
escrito como país. Es importante asomarse a estos poemas porque en ellos hay tradiciones, como la
de la octava real de la épica o el octosílabo de los romances. Queda en manos de las lectoras y lectores retomar la discusión, por medio de las huellas de las antologías, discutir la memoria por medio
de la poesía, más allá de los protocolos burocráticos de nuestra época monetizada. Los aplausos sin
duda son necesarios, pero opacan las voces de los versos. Además del ejercicio de discutir antologías,
es necesario ir a los textos antologados, compararlos y contrastarlos, sin olvidar por qué fue y nos es
posible enunciarlos. La lengua es una experiencia, una interfaz de representaciones y realidades. Por
eso es importante, además de mirar, leer esa otra patria nuestra, la Palabra.

�Bibliografía
Carilla, Emilio. El romanticismo en la América hispánica.
Madrid, Gredos, 1967. Gutiérrez, León Guillermo. La poesía
de la Independencia de México. México, Universidad Autónoma
de Nuevo León, 2024.
Illades, Carlos. Nación, sociedad y utopía en el romanticismo mexicano. Costa Rica, CONACULTA, 2005.
Reyes, Alfonso. “Teoría de la antología”. La experiencia literaria. Losada, Buenos Aires, 1961.
Sierra, Justo et al. Antología del centenario: estudio documentado de
la literatura mexicana durante el primer siglo de independencia (1910).
Biblioteca Rafael García Granados. Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM. México, s.f. https://iih.bibliotecas.unam.mx/index.php/recursos-enlinea/fondos-antiguos/108-antologia-centenario.
Vigil, José María. Poetisas mexicanas. Siglos XVI, XVII, XVIII,
y XIX: antología formada por encargo de la junta de señoras correspondiente de la de la exposición de Chicago (1893). Biblioteca Virtual
Miguel de Cervantes. Alicante, 2010. https://www.cervantesvirtual.com/obra/poetisas-mexicanas-siglos-xvi-xvii-xviii-y-xix--antologia-formada-por-encargo-de-la-junta-de-seoras-correspondiente-de-la-de-la-exposicion-de-chicago/.

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A galope nocturno. Cuatro conjuras
Ángel H. Candelaria

El poema rescata algo que nos ha sido arrebatado, algo intocable, imposible de medir en moneda,
ornamento o materia, ajeno a cualquier idea que pretenda nominarse humano. En este punto de la
historia parece crucial subrayar que, al margen de las circunstancias que sujetan a poetas y lectores
en esta época monstruosa y tardía —la incertidumbre que nos atraviesa—, la práctica y lectura del
poema requiere algo más que solamente entendimiento. Podría argumentarse que el poema involucra al cuerpo, constituye un esfuerzo físico y cerebral donde las conexiones neuronales ensamblan los
universos simbólicos, mientras el lenguaje —danzón de las palabras, el pensamiento, el mundo— responde a impulsos íntimos y creativos. No busco ahondar en debates que sólo hondonan la distancia
entre lector, poeta y poema; debate que, lejos de facilitar el acceso a las virtudes que la poesía otorga,
más bien aleja y desalienta. Nadie se asombra ya ante las múltiples —y supuestas— posibilidades de
la poesía contemporánea; me refiero a la poesía de mi generación, saturada de confesionalidad a ratos
desbordada, a ratos fársica, mezcla de anécdotas y discursos que a menudo atinan a despertar mera
lástima. Escuché una vez que el poema intuye donde la razón fracasa. Es en el error, materia fundamental de la escritura poética, donde se abre la grieta que permite al poeta sublimar lo desconocido,
algo cercano a su propia condición de criatura y a las caridades del temor, más que a cualquier etiqueta impuesta por la cultura de masas sobre este oficio oculto. Creo, en efecto, que el poema intuye,
pero la intuición no justifica transformar la experiencia poética en desperdicio, extravagancia o en
espejo narcisista donde el poeta crea reglas y símbolos inamovibles: mera superficie, dislate y devaneo.
Entonces: ¿de qué hablamos cuando hablamos de intuición? Pensemos en el espacio del poema
como semejante a la noción de ritual: uno, como manifestación concreta de lo numinoso; dos, como
acto simbólico de reintegración con un tiempo mítico. Es decir, en el perpetuo crear y recrear de la
materia mullida en lenguaje, el poema como traspaso entre ser y lengua que brota al abandono de
la sustancia: “una revelación de lo escondido —escribe Paz—, una ruptura del tiempo y el espacio”
(21). La experiencia resultante repulsa puesto que no permite la proyección sino que incita a la contemplación. En cierto sentido, la viveza del poema convoca las dimensiones que componen la esencia
de quien lee. Pongamos ejemplos:

�Agua de medusas,
agua láctea, sinuosa,
agua de bordes lúbricos; espesura vidriante—Delicuescencia
entre contornos deleitosos. Agua—agua suntuosa
de involución, de languidez
en densidades plácidas. Agua,
agua sedosa y plúmbea en opacidad, en peso —Mercurial;
agua en vilo, agua lenta. El alga
acuática de los brillos —En las ubres del gozo. El alga, el
hálito de su cima;
—sobre el silencio arqueante, sobre los istmos
del basalto; el alga, el hábito de su roce,
su deslizarse. Agua luz, agua pez; el aura, el ágata,
sus desbordes luminosos; Fuego rastreante el alce
huidizo—Entre la ceiba, entre el cardumen; llama
pulsante;
agua lince, agua sargo (El jaspe súbito). Lumbre
entre medusas.
—Orla abierta, labiada; aura de bordes lúbricos,
su lisura acunante, su eflorescerse al anidar; anfibia,
lábil —Agua, agua sedosa
en imantación; en ristre. Agua en vilo, agua lenta —El
alumbrar lascivo
en lo vadeante oleoso,
sobre los vuelcos de basalto. —Reptar del ópalo entre la luz,
entre la llama interna. —Agua
de medusas.

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Agua blanda, lustrosa;
agua sin huella; densa,
mercurial
su blancura acerada, su dilución en alzamientos de grafito,
en despuntar de lisa; hurtante, suave. —Agua viva
su vientre sobre el testuz, volcado sol de bronce envolviendo
—agua blenda, brotante. Agua de medusas, agua táctil
fundiéndose
en lo añil untuoso, en su panal reverberante. Agua amianto, ulva
El bagre en lo mullido
—libando; en el humor nutricio, entre su néctar delicado; el áureo
embalse, el limbo, lo transluce. Agua leve, aura adentro el ámbar
—el luminar ungido, esbelto; el tigre, su pleamar
bajo la sombra vidriada. Agua linde, agua anguila laminendo
su perfil,
su transmigrar nocturno
—Entre las sedas matriciales; entre la salvia. —Agua
entre merluzas. Agua grávida (—El calmo goce
tibio; su irisable) —Agua
sus bordes
—Su lisura mutante, su embeleñarse
entre lo núbil
cadencioso. Agua,
agua sedosa de involución, de languidez
en densidades plácidas. Agua, agua; Su roce
—Agua nutria, agua pez. Agua
de medusas,
agua láctea, sinuosa; Agua,

�Cuando nos aproximamos a un poema como "Agua de bordes lúbricos" de Coral Bracho, nos situamos en un territorio donde los signos poéticos requieren mucho más que una lectura escudriñadora,
guiada o meramente decodificadora. El poema desborda el enunciado y construye un umbral que
invita al tránsito por lo abierto y la entrega a una sensualidad hecha verbo. Allí, el encuentro entre
emisor y receptor trasciende la mera praxis semántica del lector habitual de poesía y se ve atravesado, incluso invadido, por la vida misma. El espacio ritual que habita el poema conoce plenamente
el sacrificio de la voluntad, ese dejar ser y hacer al lenguaje para permitir que el signo adquiera vida
propia, lejos de limitarse a ser un mero adorno destinado a satisfacer ideas prefabricadas sobre arte
y literatura. El poema invoca imágenes como “Agua, agua sedosa / en imantación; en ristre. Agua
en vilo, agua lenta — El alumbrar lascivo”, expresando un espaciomundo donde debaten estigma,
unción y éxtasis, y en el que el lector no sólo decodifica, sino que llega a padecer la intensidad transmitida, como llaga preciosísima que alza las posibilidades de lo ignoto: “Reptar del ópalo entre la luz,
/ entre la llama interna. —Agua / de medusas”. La materia del poema —desde el sema y el fonema
hasta la disposición sintagmática— irradia un carácter otro, que convida su propio pulso en la materia, el despojo de quien lee y se pretende merecedor del rayo que contiene el texto. La iteración de los
motivos del agua, en la misma disposición en la que el poema presta marcha, termina de cerrarse en
la condición física del lenguaje.
Todo conjuro, en su propósito, deja tras de sí un rastro minúsculo, voraz, enriquecido. ¿Es esta la
única voltura posible en el espacio del poema? Consideremos lo dicho por Paz: “si el poema es el
cuerpo de la poesía, como todo cuerpo es perecedero, pero también, como todo cuerpo, puede resucitar” (63). Cada poema se nutre del mundo de manera singular, aunque su movimiento esencial brote
del mismo impulso. Así ocurre, por ejemplo, en el poema de Minerva Margarita Villarreal (1998):

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Mi señor es montaña
mi señor es jauría
es montaña
cima de montaña
y mentira que ha de bajar
porque el cielo es puro rapto
pura mentira
duro de escalar está el cielo
Besa mis labios, anda, baja
Mi señor es montaña
mi señor es jauría
es montaña
cima de montaña
y mentira que ha de bajar
porque el cielo es puro rapto
pura mentira
Anda, baja, azótame
Mas Él
flotando entre las nubes
sonríe
se aleja
Mi señor es mañana.

�El poema describe el inicio del “despeñadero” de un cuerpo, que, seguro aún de la fuerza y la sed tras
el encuentro, da fe asegún de la naturaleza misma del verbo. En medio de la turbación carnal, la palabra reitera el impacto cruento —profundamente sensual y casi instintivo— que el arrebato mella en el
sujeto del poema, implicando una suspensión activa para el lector. Así, el poema termina confesando
su condición de criatura en vela, famélica, agostándose. El espacio del ritual, en contraste con el despojo de “Agua de bordes lúbricos”, conmina a la contemplación activa, ejercicio de tintes vertiginosos
y voyeristas, como quien asiste a un milagro sin necesidad, por el mero placer del viso. Aquí, en este
espacio, habita el sujeto del poema: sabe del verbo altísimo, como si fuera el único flagrar del signo que
posee, y se regocija en ello.
Mas el ritual también puede abrir puertas más gentiles, como en el poema de Gabriela Cantú
Westendarp:
Mi ser está en la boca
mi padre está en la boca
y mi padre también está adentro
y mis hijos se juntan a mi esposo
y se acurrucan en un cacho de mi boca
y en mi boca un zumbido
se escucha y se mueve
abejas entran y salen
forman y deforman mi boca
mi ser que se manifiesta
luz líquida
y todos los seres están en mi boca
en mi paladar, en mi lengua
en la parte final de mi garganta
y en lo que sigue para debajo de mi cuerpo
todo conectado a mi boca
al aire que sale
y se mezcla con el otro
los nombres van y vienen
de boca en boca
el aire
la tierra
el fuego
las luces nutricias
y los espíritus que se aferran

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la vibración toda del mundo
que no se detiene
y que está en La Boca.
Poema donde el espacio reúne cuerpo y espíritu en un ritual de ofrecimientos, donde se establece un
intercambio equivalente entre la duda y la materia para manifestar un centro menos volátil de la posibilidad. Así, la soltura iterativa del poema no busca sólo recrear la falta que lo origina, sino que, desde
el acto mismo de nombrar, proclaman que las condiciones del poema son, sobre todo, de su dominio:
pues funda sobre su propio espacio un nuevo origen para el padecimiento, en sintonía con la concepción de Paz: “Lenguaje en estado naciente, la poesía es el habla del hombre en trance de ser (81).
Mas, como en toda travesía de altos vuelos, existe una dimensión aparentemente menor que contiene la fuerza viva del poema y otorga consistencia a aspectos que de entrada podrían parecer mundanos, pero que, contemplados desde fuera de su esencia, adquieren carácter ritual. Lo cotidiano y la experiencia diaria funcionan como catalizadores del enrarecimiento, donde —a diferencia del ritual que
implica el encuentro entre dos— prevalece el cuerpo, incluso el cuerpo del poema, como vehículo de la
sobrenaturaleza del lenguaje. Diana Garza Islas conoce a fondo tal mediación, nótese por ejemplo en:
estos otros seres que
no altisonaban
por ejemplo: yo
con ganas de
color trigo brillante
excesos antihistóricos
en todo lo alto
clarividencia no es
adivinar
la leva azul que quedaba
su trépida,
grabando
el guay de mí
balsas, dentellar
no ver, que
hasta aquí llegó el corroerse
al norte: insectos
espectros de luz cobre, breas

el féerico no aislarse
y no amar, no tanto,
los imperios de la almohada
reñirte
ante pistilos de ternura
no haber, por intento de no
se sabe qué o cuándo
quién te llame así
y porque esa era la forma de vivirla:
sólo notar
el curso
del sigil-sigil, y
tal vez, saber a veces,
que la pielecita de la uva
tiene nombre—

�Cabría resaltar de este poema su origen de vértigo del diario, donde quizás el rastro no sea posible
debido a la misma esencia de aquello cercano a la posesión: similar a lo chamánico, el espacio del
poema no funda ni recrea lo real, sino que se dispone a lo que sobrehabita lo real. No el estigma, la
llaga viva y los estragos de lo vital en el sujeto. El poema, como todo cuerpo, también padece la experiencia.
Ahora bien, al hacer un recuento de las pendulaciones que suscitan los ejemplos, debiera ser posible entrever el espacio del poema-ritual, la creación simbólica a la manera de Eliade, que agrede la
noción de pasividad en la lectura y el significado de la poesía para conjurar la presencia, la revelación
y la sustancia viva que encomunamos vía el lenguaje y experiencia creadora. Perpetuamente hemos
de decirlo, al ser un objeto creado en el poema, éste se convierte en el lugar donde las cosas pueden
ser cosas (84). ¿Es necesario recuperar esta noción? Quizás. Dice Montalbetti: “un poema, como
cualquier objeto en el mundo, pudo ser de otra manera, incluso pudo no haber existido. Pero una vez
creado se presenta como un objeto necesario, es decir, como un objeto que no puede ser de otra manera”. Entonces, ¿qué terquedad en hacer decir al poema lo que ya se intuye dada nuestra naturaleza? ¿Por qué no mejor sucumbir a la necesidad de umbrales y dejar la lengua estar cada vez más viva?
Creo fielmente que en el poema se recupera algo que podría sernos arrebatado: la condición primera
del asombro, ciertos cantos; y que de esta tantísima falta evitamos quedarnos en total ceguera.
Concebir entonces la noción ritual del poema como experiencia reintegradora conmina la desobediencia de la sustancia, a la hechura del poema que desobedece cuando ensucia la lengua con
sus trampas de encantamiento y sensiblería, cuando sobreestima en su regocijo adulto o desprecia el
lugar de su ausencia (Skliar, 101). Habrá quien diga que estas escrituras no “dicen” en el sentido tradicional. Yo diría que hacen: conjuran, someten el espacio, revelan el lenguaje y convócannos al lugar
primero del convite, a esa sustancia que hubimos perdido, a un lugar-pensamiento-trance-cuerpo
quizás un poquito más nuestro. Prefiero pensar el poema como espacio de conjura, como acto ritual
que rompe y excede al signo: una experiencia que agrieta lo real y que llama, si no a una revelación,
sí a una forma de atención encarnada. Porque no ha de ser de otra manera.

94

�Bibliografía
Bracho, Coral. “El ser que va a morir”. Huellas de luz (Poesía
1977-1992), Editorial ERA, 2023.
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�Postales para una historia mínima de la
traducción alfonsina
Roberto Kaput González Santos1

Creo que traducir es transpensar; pero cuando Víctor Hugo piensa, y se traduce a
Víctor Hugo, traducir es pensar como él, impensar, pensar en él. —Caso grave.
José Martí

Puede decirse, sin demasiada exageración, que la poesía
moderna de nuestra lengua ha sido una traducción.
Octavio Paz

El balancín histórico del gusto
¿Qué tendencias caracterizan las formaciones literarias modernas de Hispanoamérica en relación
con las prácticas de traducción poética? ¿Cómo se establecieron las fronteras entre traducciones
literales y traducciones creativas? ¿Es posible hablar de un intercambio cultural que trascienda
el mero intercambio lingüístico? ¿En qué espacios y contextos se manifestó este fenómeno? ¿Qué
papel desempeñó la traducción poética en las transformaciones culturales e institucionales de las
literaturas nacionales en Hispanoamérica? ¿Cómo transpensamos a Mallarmé o a Eliot? ¿Qué
función cumplió la traducción en la poesía moderna? En el caso de la poesía moderna mexicana
esas preguntas son pertinentes tanto cuando discutimos las traducciones y recreaciones de “La
Giganta” durante el modernismo —diálogo que se extiende de Puga y Acal a Díaz Mirón—, que
como cuando nos adentramos en las temporalidades y espacialidades asimétricas de la antología de
traductores mexicanos de Montes de Oca (1974) o en la “costumbre de instaurar costumbres” de la
antología de poetas traductores de López Mills (2011). Es sin exageración una de las constantes de la
poesía hispanoamericana en español desde la traducción de Mis hijos de Víctor Hugo hecha por José
Martí para la Revista Universal de México (1875). En las palabras que dedica a la traducción, Octavio
Paz habla de la “doble empresa” de los poetas en español desde Darío: “asimilar la tradición poética
moderna e insertar nuestra poesía en esa tradición”. En esa doble empresa la traducción juega un
rol central.
1 Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

96

�interfolia

�Pero aunque en términos generales la traducción es una práctica que acompaña procesos de
modernización acelerada, término que completa la metonimia paciana de Darío, acusa distintos
métodos, tipos, etapas, tradiciones, incluso legados. Recordemos que el llamado alfonsino a
sostener una imprenta medieval “en cada una de nuestras capitales americanas” (MCL 1931) se da
durante el abaratamiento de los artículos de prensa a causa de la entrada a saco de las agencias
internacionales de noticias en la publicidad de entreguerras del subcontinente (Reyes Heroles). Esa
prensa de “geometría perfecta” crea poco a poco redes intelectuales para la circulación de ideas y
la institucionalización de ciertas actividades literarias. La mejora en las comunicaciones que dichas
publicaciones (repertorios, gacetas, boletines, almanaques, telégrafos, correos) supuso favoreció
el intercambio cultural a escala nacional, subcontinental y atlántica (aunque no precisamente en
ese orden), las mediaciones nacionales activas entre tradiciones temporalmente descompasadas e
integró a Hispanoamérica en circuitos transnacionales (por ejemplo el latinismo del Groupement
des Universités et Grandes Écoles de France pour les Relations avec l’Amérique Latine, entre otros)
donde la traducción aparece de manera temprana. Ello brinda a los traductores un rol de mediadores
entre repertorios europeos y los campos literarios hispanoamericanos, concediéndoles más o menos
creatividad, libertad, representatividad en un movimiento que no es precisamente pendular como la
tesis histórica de “Nosotros” (1914) pero sí un proceso histórico en el que se pueden distinguir etapas,
incluso distintos repertorios, métodos, desacuerdos.

La traducción de un libro de combate
En Hecho sin cuidarse mucho, por ociosidad (2023), Elena Madrigal estudia un proyecto traductor fallido
en el que participaron Alfonso Reyes (traductor), Pedro Henríquez Ureña (crítico), Julio Torri
(gestor editorial universitario) y José Vasconcelos (secretario de Educación) en los años 1918-1924.
La correspondencia del regiomontano con Henríquez Ureña y Genaro Estrada permite fechar la
temprana percepción del capital simbólico de Art de Clive Bell. Los términos “libro de combate” y
“Biblia por la que hoy juran muchos en Inglaterra y Francia” describen su doble estatuto mexicano:
novedad cultural (otra manera de ver el arte), arma para consolidar la posición de los ateneístas en
el campo intelectual mexicano, en el que disputan con otros el papel de maestros del gusto.
La introducción de Art en México, punto estelar de la constelación del arte por el arte inglés
(Pater-Fry-Bell), no es una mera operación traductológica abortada, sino ejemplo de orquestación
de una estrategia desplegada en el seno de la universidad nacional con el fin de acumular capital
cultural específico que les permitiera diferenciarse de otros agentes del campo intelectual: la función
social del arte no es ni ornamental (modernismo) ni de denuncia (nacionalismos), es formativa y se
realiza en la educación estética del humanismo, posicionándose como mediadores entre la cultura
moderna y la realidad mexicana.

Una estética transhistórica del ruido dialectal y el automatismo colectivo
Graciela Salto propuso en 2013 una modernidad alfonsina estableciendo relaciones entre cinco
textos que Reyes produjo en distintas etapas de su trayectoria intelectual: “Sobre el procedimiento
ideológico de Stéphane Mallarmé” (1909), “De la lengua vulgar” (1921), “Psicología dialectal” (1924),

98

�interfolia
“Las jitanjáforas” (1929). Esa modernidad situada operaría aquí como estrategia de mediación entre
tradiciones poéticas: frente al rugido de motores del futurismo italiano, el zumbido interno (ruido
dialectal) de la poesía barroca española; contra el automatismo psíquico del surrealismo francés, el
automatismo colectivo de una energía paralógica inherente a la oralidad americana.
La formación de Salto une tradición hispánica con experimentalismo vanguardista y americanismo
crítico, ensamblaje que podría considerarse refundición de la “forma significativa” de Bell: locus del
arte hispanoamericano moderno. Caso grave.

Nuestros hábitos (huraña ventura) de expresión poética
Como línea maestra de la traducción alfonsina, la modernidad diferenciada de Salto abre otras
lecturas en los entornos (estéticos, políticos, culturales) por los que circularon por primera vez sus
traducciones: visibilizando las estrategias de traducción y mediación cultural desplegadas por el
ateneísmo en las redes donde sus miembros se profesionalizaron.
El método de traducción alfonsino aparece en el segundo número de la revista madrileña La
Pluma, dirigida por Manuel Azaña. En la segunda entrega, Reyes publicó una serie de versiones
de “Autre éventail de Mme Mallarmé” (julio de 1920) dentro de un ensayo de portada dedicado
a discutir los componentes a considerar cuando se traduce un poema. El método tripartito que
propone responde a la necesidad de demostrar a los lectores madrileños que la tradición española
puede albergar la modernidad simbolista sin perder especificidad. Con cada versión responde a las
exigencias de un “entrenamiento paulatino de la imaginación” para finalmente acceder al “espacio
envolvente” de Mallarmé. La progresión entender-gustar-crear, donde el automatismo individual
del francés se desdobla en sensibilidad americana (la versificación rítmica de la poesía castellana
que el modernismo hispanoamericano reintrodujo en la tradición hispánica con Darío y Henríquez
Ureña) cumple con el ethos ateneísta: democratizar el acceso a la alta cultura mediante estrategias
pedagógicas innovadoras, enseñar otras maneras de percibir belleza en el arte.

Diplomacia literaria (llegar a la finura, detenerse antes de
anular la resistencia)
En las redes transnacionales de esas minorías literarias aficionadas al esgrima de la
pluma, la traducción cumplió con distintas funciones: herramienta de integración
cultural; puentes por donde circulaban obras, ideas y estilos de diferentes
lenguas y tradiciones; cabildeo de prácticas que contribuyeran a la formación
de un campo intelectual internacional y plural; ejercicio crítico y creativo
que enseñaba a reconocer la modernidad europea en los zumbidos
de la tradición hispánica o hispanoamericana; espacio de debate
para el binomio identidad-lengua;
posibilidades y límites expresivos
de nuestros hábitos de expresión
poética como lengua de llegada.
La idea que captura mejor todo
esto es la teoría de la traducción

�colectiva de la triada Jorge Guillén-Paul Valery-Mariano Brull que se anunció en la portada del
número 6 de Monterrey: “El cementerio marino en español” (1931).
Desde luego, no todas las traducciones respondieron a un mismo sentido práctico, adoptaron
diferentes matices según los campos nacionales en los que se gestaron, la corriente ideológica o el
estilo personal de sus artífices. Livia Grotto desarrolla las simpatías y diferencias entre Borges y
Reyes en la búsqueda de una “palabra propia” como agenda compartida en tensión con lenguas
extranjeras.

Bogadores de las ecuóreas rutas

La traducción de la Ilíada constituye la culminación literaria de un proyecto cultural que articula el
“aprovechamiento orientado de una tradición” de 1932 con la teoría americana de la versificación
(Bello-Freyre-Henríquez Ureña) como práctica traductora que configura una estrategia de
legitimación simbólica que trasciende fronteras nacionales. La línea maestra de esa estrategia
redefinirá las relaciones entre capital cultural, traducción y construcción de identidades intelectuales
en el contexto hispanoamericano. Ahí también aparece el ethos ateneísta y la hexis del ruido dialectal
del hispanismo, la flexibilidad rítmica del modernismo hispanoamericano y la levedad de matiz
alfonsino.
Como operación de campo, las traducciones de Reyes operan como estrategia de reconversión
de capital cultural que le permite transformar capital acumulado en capital simbólico: su “afición
de Grecia” (capital cultural) como credenciales que legitimaban su autoridad en el campo del
humanismo internacional, su vínculo con los intelectuales españoles (capital social) como criterio
para nombrarlo presidente de la Casa de España. Su prestigio como mexicano universal le permite
romper las fronteras del nacionalismo en crisis (Revueltas-Martínez). Su práctica traductora en esta
última etapa se nos revela como un mecanismo de mediación entre el capital cultural internacional
(arielismo, hispanismo, krausismo, latinoamericanismo, humanismo de entreguerras) y las necesidades
específicas del campo intelectual nacional. Esa formación le permitió desarrollar lo que Bourdieu
denomina “capital cultural institucionalizado” y Díaz Arciniegas “fundación de una tradición”:
conocimientos y competencias reconocidos por las instituciones académicas y culturales.

Así se hicieron las catedrales
Desde sus años madrileños (traducciones por encargo de prosistas ingleses que trasladó al conceptismo,
la antítesis y paradojas del siglo de oro) hasta su regreso definitivo a México, para Reyes la traducción
fue un ejercicio de mediación cultural (producción de equivalencias entre distintas tradiciones
literarias), articulación de redes (intelectuales, textuales) que operaban como puente simbólico entre
campos nacionales y continentales, construcción de genealogías que legitimaban la pertenencia de
Hispanoamérica a la tradición Occidental. Sus traducciones tanto como su promoción de la traducción
colectiva inspirada en la teoría de Guillén contribuyeron a la circulación de capital cultural y a la
construcción de un espacio intelectual latinoamericano donde se fomentó un diálogo crítico sobre
la identidad, la lengua y la autonomía literaria. La traducción pronto adquirió dimensiones de un

100

�interfolia
campo de negociación entre lo local y lo universal, permitiendo a los traductores diferenciarse como
agentes de innovación y legitimación cultural.
Las elecciones métricas y estilísticas de sus traducciones reflejan su capacidad para reconocer
la modernidad en la propia tradición o integrar las teorías o acentos hispanoamericanos en otras
tradiciones (clásicas o modernas), pulsión hispanoamericana desde Rubén Darío según Paz. Esa
práctica discursiva jamás desatendió la preocupación educativa y social, la democratización del
acceso a la cultura y la profesionalización del ateneísmo. Basta consultar las notas que acompañan
su traducción de la Ilíada para corroborarlo.

Nota de los editores: el presente trabajo constituye un adelanto de una investigación más extensa que aparecerá en la memoria del coloquio "Lecturas
latinoamericanas de y desde la obra de Alfonso Reyes", celebrado en CABU del 19 al 21 de febrero de 2025.

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�r e t r at o s r e a l e s e i m agi n a r io s

Palabras que caen en el interior
como flor de cerezo
María Fernanda Ramos

10 4

�interfolia
El interior de cada persona está sujeto a un
proceso ambiguo, la existencia misma lo padece y cuestiona. En esta clase de acontecimiento
encontramos la participación de las palabras
como expresión capaz de reflejar la sensibilidad, dolor y belleza de la experiencia personal.
Así como los pétalos de una flor de cerezo vuelan desde su centro ante la fuerza del viento, así
las palabras emprenden un vuelo a partir del
núcleo de cada persona. En Natsume Kinnosuke —mejor conocido como Natsume Sōseki
(1867-1916)— las palabras encuentran su nacimiento en un término complejo: kokoro, corazón o alma en japonés.

esa transición se convirtió en problema. Esta
afección abrazaba, además, un lugar de incertidumbre, donde lo conocido amenazaba con
extinguirse y lo nuevo resultaba extraño. Los
resultados de ese intercambio drástico crearon
una adaptación imprecisa, emulación forzosa
de los hábitos occidentales que carecía de la
belleza natural del mono no aware. En ese entorno disruptivo, confuso, Sōseki descubre que la
literatura es un agente que convive con lo más
íntimo del pensamiento. A través de ella puede entenderse parte de la dolencia social, pues
quienes escriben reflejan inevitablemente el infortunio de su entorno y sus decisiones.

A través de uno de sus personajes, Sōseki
atraviesa al lector: “Las palabras no son sólo
vibraciones en el aire. Tienen más poder que
eso, pueden agitar con fuerza el corazón de los
hombres y sacudirlos”1. Frente a tamaña cita,
pregunto, ¿qué agitaba el corazón del escritor
japonés? Sus narraciones nos llevan a encontrar respuestas en su vida enredada con los sucesos de su país.

Después de terminar sus estudios en Literatura Inglesa y ejercer como docente, Sōseki viaja a Londres en 1900 por órdenes del gobierno
japonés. Permanece ahí dos años para perfeccionar el idioma. También aprovecha su estancia para aprender sobre literatura occidental.
Lejos de haber experimentado entusiasmo por
su viaje, se sintió sofocado por la soledad y el
choque cultural con una nación tan distinta a
la suya. Él mismo dio testimonio del desagrado
y angustia experimentada en aquella capital.
Sin embargo, en ese mismo periodo asume un
compromiso con la literatura, construir un proyecto llamado Bungakuron o Teoría de la literatura.
Momento sin precedentes: a partir de un viaje
y el estudio de textos occidentales, Sōseki traza una ruta crítica que ayudará a los japoneses
a vislumbrar el impacto de la modernidad en
la literatura. Pero sabe que teorizar lo literario
es una tarea difícil, entiende que la literatura
oriental y la occidental son distintas en cuanto a factores generativos, sociales y culturales.
Trabaja en el proyecto a lo largo de toda una
vida. Proyecto novedoso no sólo en lo teórico,
también en lo práctico, pues el narrador presenta sus novelas y relatos como evidencias de
su experiencia personal y lectora.

Natsume Sōseki crece en la Era Meiji (18681912), periodo de grandes cambios estructurales para la sociedad japonesa. Aunque en Japón
han existido varios momentos en que la identidad nacional ha sido cuestionada, la Revolución Meiji refleja la transición abrupta de una
sociedad feudal a un sistema de modernización
e industrialización. El Japón —en aislamiento
durante siglos, regido por normas tradicionales
ajenas a las potencias occidentales— atestiguó
la intervención del mundo occidental que opacaba, cada vez más, la identidad japonesa. La
confusión que sucitó fue tal que, hasta hoy, sigue permeando en la sociedad del archipiélago.
Para quienes crecieron con las costumbres
de un mundo feudal y poco sabían sobre los
cambios del mundo exterior, vivir por la fuerza
1 Natsume Sōseki, Kokoro (Impedimenta, 2022), 183.

�Para Sōseki era importante que los textos
contaran con percepción y emoción, sin tales
características no podrían completar su sentido literario.2 Estas pautas se esclarecen, por
ejemplo, en Soy un gato. Ahí el lector encuentra
la mirada de un felino que pone en evidencia los comportamientos contradictorios del
ser humano, y confiesa: “Convivo entre seres
humanos, y cuanto más los observo, más me
convenzo de su egoísmo”.3
Me parece interesante que sea un animal
quien relate las acciones de las personas, como
si esa distancia o enajenación de la condición
humana fuese precisamente
una resolución para brindar
una postura crítica sobre las
conductas individuales y colectivas. Sōseki traspasa a sus lectores no por exponer un retrato
cotidiano y entretenido, sino
por lo angustiante que resulta
la perspectiva del narrador: sus
ojos nos hacen convivir con la
dolencia de la sociedad japonesa, con la preocupación de un
autor que vislumbra el vaivén
de un oleaje inagotable, donde
tradición y modernidad coexisten y se resisten.
Otra muestra de esta emoción y percepción
está en Botchan, obra que presenta una narrativa divertida y fluida. El autor no deja de explorar las contradicciones, pero ahora les hace
frente a través de un protagonista aventurero
y determinado. Se trata de la historia de un
joven que consigue un puesto de profesor en
una secundaria lejos de la capital. Los sucesos
son muestras de las experiencias personales de
Sōseki, que considera

importante evidenciar la búsqueda de una autenticidad personal. Por eso el autor desarrolla
un protagonista que es capaz de adaptarse a
pesar de la hostilidad de su entorno, pero señala y critica las actitudes absurdas:
Pero si se piensa un poco, se descubre
que la mayoría de la gente, de una forma u otra, quiere que te tuerzas, que no
cumplas con tu obligación. Es como si
pensasen que si no lo haces no tendrás
éxito en la vida. Y cuando de pronto se
topan con alguien bueno e inocente, deciden tratarlo como niño mimado, y se
dedican a despreciarlo y
meterse con él.4

Mientras el lector de Soy un gato
y Botchan se entretiene con una
historia simpática y crítica, el
lector de Kokoro se enfrenta a un
texto más inmersivo. Considerada un clásico de la literatura
japonesa, se necesita un respiro
para digerir las emociones después de encontrar armonías de
palabras que sacuden el interior.
En esta historia el deber y el anhelo convergen para plasmar el
sufrimiento a través de una narración emotiva.
Además de encontrar contrastes como la juventud y la vejez, la pasión y la aversión, hay
una exploración profunda del ser a través de la
memoria. Por medio de una carta el personaje
de Sensei refiere su historia de vida y comparte
su secreto:
He de decirte que quiero escribir. Escribir sobre mi pasado, sin que nadie me

2 Natsume Sōseki, Theory of Literature and Other Critical Writings (Columbia University Press, 2009), 179.
3 Natsume Sōseki, Soy un gato (Alianza Editorial, 2023), 11.
4 Natsume Sōseki, Botchan (Impedimenta, 2020), 109.

106

�interfolia
obligue a hacerlo. Mi pasado es, a fin de
cuentas, el conjunto de mis experiencias,
y supongo que podría considerarlo como
una de las pocas cosas que son auténticamente mías.5

Las palabras, de nuevo, demuestran que en
ellas se puede esconder un secreto que ha reposado durante mucho tiempo en el corazón.
Por eso la memoria también forma parte de
una identidad personal que duele. Para Sensei,
este dolor no puede ser compartido con cualquiera: sólo bajo la condición de una promesa
es que puede ser transmitido, y sólo ante un
corazón honesto, capaz de aprender de esa dolencia. Más allá de una revelación personal a
través de la carta, el autor propone algo más:
concientizar al lector sobre la escritura, porque si Sensei no escribe su corazón se ahoga en
soledad; si no escribe, no puede transmitir un
aprendizaje personal al remitente de la carta.
Por eso advierte: “Ahora voy a abrirte mi corazón para verter mi sangre sobre ti. Me daré
por satisfecho si cuando deje de latir, una nueva
vida ha arraigado en tu pecho”.6 Esta idea es
similar al pensamiento que expresa Sōseki en
el “Prefacio” de su Teoría de la literatura: aunque
él mismo acepta que está incompleta, le parece
pertinente ponerla a disposición de otros para
que sean ellos quienes completen sus estudios
literarios: “No es por inconcluso que enseño a
los estudiantes la esencia de la literatura. Habré conseguido mi propósito si aquel que haya
terminado de leer este libro encuentra algún
problema”.7
La relación que tenía Natsume Sōseki con lo
literario iba más allá de un deber pedagógico.
Su compromiso con la literatura es tajante por-

que representa un eje central para desvelar una
individualidad, una necesidad psicológica y social: “Juré que investigaría la necesidad psicológica que había tenido la literatura para nacer en
este mundo, desarrollarse y corromperse. Juré
que penetraría en la necesidad social que había
tenido para existir, popularizarse y caer en decadencia”.8 En estas palabras encontramos una
pieza de esa “fuerza” que agita el corazón del
narrador. El resto del rompecabezas se encuentra, como he mencionado, en el contexto y en
los efectos de la literatura dentro de su vida. El
compromiso de Sōseki no se estanca en su teoría ni en las obras que ponen en práctica este
esfuerzo crítico desde el testimonio personal;
sino que, además, circula entre otros escritores
en espera de que ellos también atiendan el futuro de la sociedad japonesa desde las letras.
Con ello se establece la “reunión de los jueves”,
círculo en el que participan escritores como
Akutagawa Ryūnosuke y Tanizaki Junichiro,
quienes destacarán más tarde en el mundo de
las letras. El círculo no sólo abordaba lo literario, también invitaba al estudio y discusión de
otros temas en torno a la filosofía y el arte.
Sōseki, aún después de su muerte, continuó
siendo inspiración y referente en las siguientes
generaciones de escritores. El título “padre de
la literatura moderna japonesa” responde al esfuerzo de trasladar las letras de su país a un espacio de atención y reflexión. También con la
manera innovadora en que alude a su contexto
social a partir de la percepción y la emoción de
sus personajes: por eso en Soy un gato atisba la
crueldad y el egoísmo, en Botchan la determinación y la contradicción y en Kokoro la soledad
vacía que se expande y eclipsa, que absorbe la
belleza de lo que antes se contemplaba y ya no

5 Natsume, Kokoro, 168.
6 Ibidem, 169.
7 Natsume Sōseki, “Prefacio a la teoría de la literatura”. Traducido por Silvia Novelo y Urdanivia, (Luvina: Revista literaria de la Universidad de Guadalajara, s.f.).
8 Idem.

�está. Pero estas perspectivas y emociones no deben reducirse a melancolía, sino a una lucidez
de conciencia que se resiste a la tergiversación
violenta de una cultura. Esos elementos también son una invitación para descubrir nuestra
interioridad, dejar un testimonio que apueste
por problematizar y restaurar.
Sōseki atiende de manera crítica el fenómeno central de la era Meji: la modernidad, con
el ruido del progreso, restringe la voz de pasado y presente. Por ello parece haber ausencia y
resentimiento. Por ello es necesario esforzarse
y regresar a la memoria y a las palabras. Así,
cada que topemos de frente con alguna de sus
obras entrañables, cada que demos por terminado un suceso, recordemos el anhelo que él
mismo expresa: “Habré conseguido mi propósito si aquel que haya terminado de leer este libro encuentra algún problema, plantea alguna
duda y hace progresos desarrollando una opinión más avanzada”.

108

�interfolia
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Sōseki, Natsume. “Prefacio a la teoría de la literatura.”
Traducido por Silvia Novelo y Urdanivia, Luvina: Revista
Literaria de la Universidad de Guadalajara, s.f., https://luvina.
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S%C5%8Dsek i%20af irma%20que%20la,debe%20
a c o m p a% C 3 % B1a r l a% 2 C % 2 0 s e% 2 0 t r a t a% 2 0
simplemente%20de%20pre%2
Sōseki, Natsume. Soy un gato. 2.ª ed., Alianza Editorial,
2023.
Sōseki, Natsume. Theory of Literature and Other Critical
Writings. Columbia University Press, 2009.

�110

ojos de r ey e s

Circe Maia en Tacuarembó
Javier Narváez
En la portada de la Obra poética de Circe Maia aparece representado un reloj de arena: en el bulbo
superior, el sol concentra su energía hasta hacer desaparecer casi por completo la imagen de un árbol
con el que comparte escena; en el bulbo inferior la arena cae implacablemente formando un montículo que está a punto de desbordarse. El lector sin saberlo intercambiará el sitio de ambos elementos.
Escribe Maia En el tiempo (1958):
Hoy me puse a cantar canciones tuyas
cuando no había nadie.
Y venía tu voz, alzándose, venía
borrándome la ajena luz, volando
tu voz hacia la mía
como por otro aire.

�interfolia

�112

Nacida en Montevideo en 1932, se formó en Filosofía, disciplina que también ejerció como docente.
En 1958 se trasladó a Tacuarembó, donde colaboró en la fundación del Centro de Estudiantes del
Instituto de Profesores Artigas. Fue en esta ciudad del interior uruguayo donde vivió, junto a su familia, los difíciles años de la dictadura militar. Su obra poética ha sido reconocida con el Premio Nacional de Poesía de Uruguay (2007) y el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico
García Lorca (2023), otorgado por "convertir la poesía en un método de conocimiento de la realidad,
que se basa en la experiencia diaria con un lenguaje transparente y exacto".

�interfolia

�114

Las fotografías que presento fueron tomadas en su hogar tacuaremboense. La poeta y una vecina me
esperaron en la terminal de autobuses. Por aquellos días se recuperaba de una fractura de brazo y el
médico le recomendó retomar el piano, instrumento que había abandonado desde los catorce años.
Conservo como un tesoro el privilegio de haberla escuchado interpretar algunas piezas y la oportunidad de compartir un café en su compañía.
Ahora, queridos amigos, van estas imágenes, también invitan a buscar la poesía en cada instante
cargado de luz y de letras.

�interfolia

�116

pr imer as letr as

Estrategias del humor macabro en tres
obras de Edward Gorey
Ander Urteaga

Grises ominosos
La literatura dirigida a la infancia, a pesar de su
extensión y longevidad, ha tardado mucho en
ser recibida por los círculos literarios profesionales, por lo que todavía mantiene gran parte
de su historia en la oscuridad, incluyendo a sus
autores más influyentes. Esta penumbra académica se intensifica más con aquellos artistas ubicados fuera de la norma. Tal ha sido el caso de
Edward Gorey, escritor e ilustrador cuya obra
mantiene un estilo polémico, pero eficaz, en
la creación de atmósferas tétricas relacionadas
con el ser infantil. Nacido en Chicago, Illinois,
en 1925, Edward St. John Gorey alcanzó notoriedad en la escena neoyorquina en los años
cincuenta, desarrollando un estilo marcado por
un humor mórbido y cínico que contrasta con
su conexión con las formas tradicionales de la
literatura infantil.

�interfolia
Edward Gorey reproduce un modelo preestablecido, el de la literatura para niños, normalmente plagada de colores que el escritor transforma en grises ominosos, como si cada línea
tuviera una oscura pretensión propia. Gorey
comprende la estructura del libro infantil, pero
altera su fondo. En ciertos casos, la lectura se
aleja directamente del público joven, como El
curioso sofá, publicado en 1961, cuyas páginas están plagadas de un doble sentido sexual variopinto, mientras que Los pequeños macabros (1963),
su obra más conocida, es un abecedario de
muertes infantiles. Por otro lado, uno de sus primeros libros, El huésped dudoso (1957), sobresale
por su estética visual, por lo que se analizará
para señalar la influencia de la caricatura y el
arte victoriano en la configuración de su humor.
De cualquier modo, es innegable la naturaleza humorística (mas no cómica) de los textos.
Los libros de Edward Gorey no poseen una estructura cómica, pero su obra está permeada
por el humor. La muerte, los vicios y los peligros de la sociedad son llevados al mismo nivel
de la infancia, los niños conviven en ella. Esta
comunicación es tan rutinaria que se vuelve
absurda. En su discusión sobre la risa, Henri Bergson habla del humor como la ruptura
involuntaria de un sistema predeterminado,
y la risa se vuelve un gesto social. En la obra
de Edward Gorey este carácter de oposición
se intercala con el del tabú de la interrupción
de la infancia, la inserción de la adultez en un
medio típicamente infantil.
Hipótesis: el humor macabro de Edward Gorey se configura a partir del choque entre los espacios y expectativas de la infancia y la adultez
al reproducir las formas tradicionales de la literatura infantil y juvenil. Ahora bien, Edward
Gorey aborda temas adultos como la muerte y
lo grotesco desde una estética infantil, creando
un contraste entre lo macabro y lo cómico que

define su estilo e impacto. Aunque influyente,
su obra ha sido poco estudiada en español, este
ensayo busca llenar ese vacío y resaltar su importancia en la literatura infantil, así como su
presencia en los exponentes actuales.
Aunque la mayoría de los estudios sobre la
obra de Edward Gorey están en inglés, existen algunos autores hispanohablantes que lo
abordan brevemente desde lo macabro y lo
infantil. En su ensayo “¿Por qué la literatura
es también para los niños?”, publicado por la
revista virtual Imaginaria en 2009, la investigadora Marcela Carranza menciona a Edward
Gorey entre autores como Roald Dahl, Mark
Twain y Lemony Snicket. Por su parte, en The
Gashlycrumb Tinies (Los pequeños macabros), o cuando Edward Gorey se ríe de la muerte, de Baldallo
González (2016) se centra en explicar el rompimiento de Gorey con las expectativas de la
literatura infantil, que dulcifican la figura del
niño, examinando los elementos de ruptura en
Los pequeños macabros.
Lo cierto es que la discusión de Edward Gorey en su lengua natal ha producido mayores
resultados. Entre los autores y autoras que discuten la obra del artista estadounidense en inglés están el biógrafo Mark Dery (2018), Lydia
Horne (2016), Eden Lee Lackner (2015), Malcolm Whyte (2015) y Kevin Shortsleeve (2002).
Por último, es preciso destacar la labor de
Gregory Hischak (2021), actual curador de Edward Gorey House, un proyecto que desde 2002
busca la preservación y difusión del legado de
Edward Gorey, con especial atención al 2025,
año en que se celebra el centenario del autor.
Para comprender el humor macabro
A partir del examen de tres libros representativos se busca comprender cómo el autor construye un humor macabro que surge del contraste

�entre lo infantil y lo adulto. Cada obra aborda
un aspecto distinto del humor del autor: el absurdo y el nonsense en El huésped dudoso, el doble
sentido y la sexualidad que aparecen en El curioso sofá, y la parodia de la tradición infantil
en Los pequeños macabros. Estas obras permiten
analizar la forma en que Gorey subvierte las
expectativas de la literatura infantil, utilizando
recursos narrativos y visuales para crear una
comicidad oscura.
La investigación parte de elementos particulares para formular interpretaciones generales,
recurriendo a teorías como la del humor de
Henri Bergson y la parodia según Linda Hutcheon, y se centra en la relación entre texto e
imagen, el absurdo, el doble sentido y la subversión de convenciones. El análisis propuesto
no sólo busca describir cómo se construye el
humor en estas obras, sino también explicar su
funcionamiento y su impacto dentro del género. Al centrarse en la interacción entre texto e
imagen y en la ambigüedad entre lo infantil y
lo adulto, se pretende ofrecer una comprensión
más profunda del estilo de Gorey y su influencia en la literatura y el arte contemporáneo,
abriendo nuevas vías de análisis sobre la intersección entre lo cómico, lo macabro y la representación de la infancia.

Lo absurdo en El huésped dudoso
Tomando como base la recopilación bibliográfica de Edward Bradford (2024), El huésped dudoso
(The Doubtful Guest) fue el tercer libro de Edward
Gorey, publicado originalmente por Doubleday
en 1957, después de The Unstrung Harp (1953) y
The Listing Attic (1954). El texto narra la aparición de un ser extraño en el hogar de una familia burguesa que juega con todos los objetos a
su alrededor. Durante la historia los miembros
de esta familia no muestran hostilidad hacia la
criatura ya que, como indica el título de la obra,

se trata de un huésped. El relato concluye contando que han pasado 17 años desde que este
entró a la casa, sin intenciones de retirarse.
Este absurdo que envuelve al huésped se genera, como gran parte de las obras de Edward
Gorey, mediante un contraste con el “mundo
civilizado”, de apariencia decimonónica y victoriana y con los mismos rigurosos modales. En
un inicio se sobresaltan, pero rápidamente desaparece la impresión y lo reciben no como una
mascota, sino como un invitado. Esta absurda
cortesía respecto a la criatura se refleja en su
incapacidad de echarlo, pero sobre todo, de recibirlo como un huésped tradicional.
La criatura demuestra inteligencia y curiosidad, pero también desconoce gran parte del
funcionamiento del mundo y depende de la vigilancia de los adultos, quienes aceptan su estadía por los siguientes 17 años. Para Shortsleeve
(2002) estas características hacen del huésped
una metáfora de la niñez, tomando como base
símbolos como las zapatillas. Así, en relación
con lo expuesto y con la hipótesis del humor
macabro como el contraste entre los mundos del
niño y el adulto, la infancia implica un contacto
con el absurdo y una interrupción de la realidad (perpetuada por la adultez). Por otro lado,
la caricatura revela una naturaleza más verdadera que el diseño realista, pues su subjetividad
clarifica la interpretación. En otras palabras, al
resaltar visualmente aspectos particulares de los
personajes es posible observar con mayor claridad la relación entre la parodia y su objeto, de
modo que los lectores empiezan a cuestionar el
objeto de la burla. El diseño de los personajes
descompone la rigidez victoriana, la separación
entre los niños y adultos, así como la estancia
de los primeros en la realidad de los segundos, y
revela su absurdo.
En cuanto a la relación de Gorey con los
limericks de Lear cabe destacar que El huésped

118

�interfolia
dudoso está escrito en verso y todas sus estrofas
tienen dos versos y riman. Junto con la ilustración, esta unión construye una sola lectura o
imagen mental que abarca cada estrofa, lo que
hace que el conjunto sea leído como una serie
de eventos lineales encadenados por la presencia de la criatura dentro de la familia, de modo
que cada página es un breve episodio. Este formato es común dentro del libro álbum y, de hecho, como asegura Malcolm Whyte (2023), fue
leído y vendido como un texto infantil.
El nonsense que caracteriza la naturaleza de
los limericks de Lear (2002) guarda una relación
estrecha con el absurdo en su comicidad, por lo
menos desde la definición que brinda Bergson
(2011). El absurdo humorístico, al igual que el
nonsense, se basa tanto en una lógica imaginaria
como en la inversión del sentido común y en la
contradicción, que para el filósofo francés es la
base de todo acto cómico, es decir, se presenta una disrupción entre expectativa y resultado, una breve interrupción en el orden de la
realidad.
Para Bergson, esta transgresión “consiste en
pretender amoldar las cosas a una idea que tenemos, y no nuestras ideas a las cosas” (111),
una dinámica que el autor compara con el
ensoñamiento. En el nonsense y en el absurdo
impera una relación entre los objetos en juego,
sólo que esta relación dista de una interpretación lógica reproducible en la realidad. La comicidad se define por un contraste, por la interrupción de una sucesión monocromática o de
un evento insólito en la realidad, una presencia
que no debería estar ahí y, sin embargo, está.
Bergson señala la risa como una corrección
para restaurar el orden, una expresión social
que señala la extravagancia del hecho cómico.
El huésped, por ejemplo, es absurdo porque
no denota su extravagancia, simplemente la
vive, y la cortesía se desautomatiza al dirigirla a

un personaje ajeno a ella. No obstante, un detalle importante es que la criatura en ningún momento abandona la casa, la broma se sostiene
por 17 años, por lo que la desautomatización
sólo es parcial: se reconoce el mecanismo de la
broma, el contraste entre el huésped y la familia, pero el orden no persevera sobre el absurdo.
En El huésped dudoso no hay un regreso a la
normalidad, sino que el absurdo se perpetúa en
tanto el huésped continúa en la casa. Esta permanencia es lo que permite revelar la metáfora
del niño escondida en la criatura, lo que supone
un regreso al orden, no presente en el texto, sino
en su interpretación. La risa no se completa en
el texto y, por extensión, el niño (el huésped) no
es corregido.

La fuerza de lo implícito en
El curioso sofá
En la obra de Edward Gorey persiste un fuerte
carácter paródico, así como un diálogo entre
la tradición literaria infantil y la nueva conceptualización que el artista estadounidense
hace de la infancia, y este encuentro se extrapola al contraste entre los mundos del niño y
del adulto. Por lo tanto, el humor de Gorey se
encuentra en la subversión de las expectativas
del género y la desprotección de los infantes
en un entorno violento e inhóspito, en el cual
la fragilidad física del niño es palpable.
Este cruce entre la inocencia y la violencia,
que corresponden al panorama de expectativas
de ambas edades, es también la base humorística de El curioso sofá (1981a), una de las obras
más polémicas del autor por su contenido implícito. El libro fue publicado en 1961, dos años
antes que Los pequeños macabros, pero a pesar de
ser no ser su obra más representativa, El curioso
sofá proporciona una mirada privilegiada a la
raíz del humor de Edward Gorey, tanto por ser

�uno de sus textos más tempranos como por su
particular uso del doble sentido como estrategia cómica para producir significados nuevos.
En la historia, Alicia conoce a un hombre llamado Herbert, quien la invita a casa de su tía,
Lady Cecilia, donde conoce a varios personajes
excéntricos y participa en juegos tan extraños
como sexualmente sugerentes, incluso violentos. La historia culmina con la visita a Sir Egbert, quien les muestra un enigmático sofá. Al
activarlo, Alicia grita y la escena final muestra
una habitación vacía, sin mayor explicación.
La narración omnisciente se compone de 16
viñetas con descripciones de la acción a modo
de pie de página, pero en ningún momento la
imagen se posiciona sobre la interpretación del
texto, pues es ahí donde sobresale el juego léxico del autor y el doble sentido.
El autor juega con los elementos explícitos e
implícitos para subvertir las expectativas sobre
sus lectores, ya que si bien las palabras por sí
solas no están fuera de la convención social
respecto a lo que deben leer las infancias, al
unirlas y presentar su significado en un contexto particular (como el encuentro entre un
hombre y una mujer) hay una disrupción con
el público esperado, pues el contenido del texto es “adulto”.
El doble sentido y el humor escatológico, si
bien con restricciones en cuanto la representación del sexo en la broma, no eran nuevos en la
literatura infantil al momento de la publicación
de El curioso sofá. De acuerdo con Kerry Mallan
(1993), profesora de la Universidad de Tecnología de Queensland, en Australia, el sentido
de humor de las niñas y niños evoluciona a lo
largo de la infancia, pero está dominado por
un interés en el funcionamiento del lenguaje.
A partir de los ocho años este sentido del humor se mueve hacia la polisemia y los juegos

de palabras, entre ellos el doble sentido. En los
últimos años de educación primaria las bromas
suelen ser particularmente escatológicas y grotescas (toilet humor). Los temas son adultos, de
modo que el niño refuerza su propia madurez
al reír sobre conceptos que la sociedad adulta
considera fuera de su rango de edad, pero los
expresa de un modo que no escapa a su propio
ser infantil, por lo que el adulto percibe el humor escatológico como infantil.
Del mismo modo, las transgresiones que realiza Edward Gorey no escapan de la dimensión
infantil. El doble sentido es recurrente en todas
las escenas y no pasa desapercibido para el lector adulto, que ríe ante la connotación sexual
del texto y la ilustración que retrata una interpretación literal del mismo; sin embargo, retomando a Bergson (2011), esta risa es punitiva
dado el choque entre un medio infantil y un
contenido adulto. Por su parte, si bien el doble
sentido se esconde en una aparente descripción
literal del texto mediante las imágenes, el niño
también es consciente de la broma y disfruta el
contenido escatológico sin distinguir entre las
distintas prácticas e identidades presentes, pues
se entienden como parte de “lo adulto”.
En El curioso sofá, la sexualidad más que un
tema, es la atmósfera de una historia sin conflicto, pues el principal enfoque es el lenguaje que
revela una realidad adulta en un medio infantil.
Es decir, las manifestaciones del sexo no son un
tema de discusión entre los personajes, sino una
presencia constante inherente a ellos y su entorno. En estas páginas el lenguaje hace referencia a prácticas tan diversas como el sexo dentro
de la homosexualidad masculina y femenina, el
exhibicionismo, el poliamor y la promiscuidad.
Por sí solos estos usos del sexo generan controversia, pero la dimensión de la broma (cuya
principal herramienta aquí es el doble sentido)

120

�interfolia
permite que estas sean interpretadas como un
espectro, un esquema en el cual los bordes desaparecen, incluso entre aspectos como la identidad, la orientación y la mera afectividad social,
y sólo queda una abierta noción de las prácticas
e identidades sexuales como parte de un todo.
A pesar del rompimiento que la obra busca
respecto a la tradición de la literatura infantil
y sus expectativas, mantiene un vínculo con
la infancia gracias al uso de juegos de lenguaje como el doble sentido y la
estrecha relación entre texto e
imagen. Más allá de su carácter transgresor, al analizar sus
elementos y compararla con
otros autores, se revela como
una pieza que dialoga con lo
infantil desde nuevas perspectivas. Además, conserva la
parodia, alterando la normalidad por medio de un entrelazamiento de fondo y forma,
que permite el desarrollo de
la broma hasta la risa.

El carácter paródico de
Los pequeños macabros
Entre las obras de Edward Gorey, Los pequeños
macabros (1981c), publicado en 1963 dentro de
la colección Vinegar Works: Three Volumes of Moral Instruction, de Simon &amp; Schuster, predomina
como el texto más vendido, y a su vez, el más
representativo del estilo de su autor. Este libro
crea una relación entre el abecedario y la muerte, el soporte principal del libro, pues en sus
páginas se describen los accidentes, enfermedades y circunstancias que causaron la muerte de
veintiséis niñas y niños, cada uno por una letra
del alfabeto, acompañados por un dibujo que
refleja sus últimos momentos.

Haciendo un breve paréntesis, es necesario
rescatar el carácter literario de estas breves oraciones que conforman la totalidad de la obra.
La importancia de señalar la relación de Los pequeños macabros como la microficción está en el
hecho de que, si bien las muertes de los niños
no constituyen propiamente microrrelatos, Edward Gorey emplea elementos vistos en estos
últimos como medios para lograr su atmósfera, como parte de su literariedad juguetona.
Asimismo, características que
Violeta Rojo (1997) señala del
microrrelato están presentes en el libro de Gorey, tales
como la brevedad, la serialidad y la fragmentación, así
como el matiz proteico, inclasificable y lúdico de los textos.
Por otro lado, la investigadora Linda Hutcheon (1992)
define la ironía como un choque de identidades. El humor
macabro de Edward Gorey en
Los pequeños macabros se manifiesta como un choque entre
la infancia y la adultez, en una
relación que sobrepasa los límites del texto al recurrir tanto a la ilustración
como a la architextualidad de su imitación, es
decir, la estructura del libro infantil.
Asimismo, entre las manifestaciones del humor, la parodia y la sátira son géneros históricamente relevantes. La parodia se ha estudiado
desde la intertextualidad como la inclusión de
un texto en otro a través de una estructura parodiante, es decir, que se vale del humor para
hacer ver las características más definitorias de
la obra, su autor y la sociedad en que se produce, una "superposición de textos" (177), o como
también compara Hutcheon, una síntesis que
incrusta el texto precedente en uno nuevo.

�Dentro de este ángulo, el origen etimológico
de la parodia apela al contracanto, es decir, un
texto que reacciona a otro previo.
Edward Gorey parodia también una tradición de abecedarios ilustrados, de origen didáctico, como The ABC Bunny (1933) de Wanda
Gág, desarrollando una narrativa coherente (la
historia de un conejo) en progresión alfabética,
una letra por evento. Por otro lado, desde Cautionary Tales for Children (1907) de Hilaire Belloc,
ya se daba una parodia de la tradición inscrita de igual modo en la literatura infantil. Así
como Los pequeños macabros, esta obra introduce
una estructura episódica centrada en advertencias morales para niños y desenlaces trágicos en
poemas que remiten a Edward Lear.
En Los pequeños macabros se aprecia una literatura que los mira de frente en vez de hacia abajo,
porque en primer lugar no existe la protección
típica de los libros para niños y lidia con conceptos que la adultez ha marcado como tabúes,
como es la muerte, la violencia o la sexualidad.
De este modo, al deslindar la infancia de su protección se logra una perspectiva más horizontal
del niño como ser que habita en el mundo de los
adultos, en vez de vivir al margen de este.

Los pasillos más oscuros en
literatura
El hecho de que Edward Gorey apelara a la
infancia en sus textos, se expresara mediante
su dimensión y lenguaje, así como el hecho de
que los niños se convirtieran en los receptores
finales de sus textos a pesar de su oscuridad,
son circunstancias que lo hacen un autor relevante para comprender la literatura infantil;
de hecho, estas condiciones lo unen de forma
inherente a ella.
Como se ha observado a lo largo de este
análisis, otro punto para destacar la impor-

tancia de Edward Gorey en el ámbito de la
literatura infantil es la influencia del autor
en escritores con una fuerte presencia dentro
de esta categoría literaria. En inglés destacan
autores como Tim Burton, Lemony Snicket,
Chris Priestley y Lori Mortensen, entre otros;
mientras que artistas hispanohablantes de la
talla de Liniers, Idoia Iribertegui, Ana Juan,
Ledicia Costas y, en México, Ricardo Chávez
Castañeda reconocen su influencia.
Por estos motivos, es posible considerar a
Edward Gorey un autor de literatura infantil
y juvenil. Sus obras tienen como eje central la
perspectiva del niño incluso cuando este no
está presente en las historias. En ellas persiste un sentido del humor que revela la vulnerabilidad de los niños; sin embargo, son estos
quienes comparten la risa. Asimismo, el artista
emplea los recursos válidos del medio, se nutre
de la historia de esta producción literaria y su
legado habita en un gran número de escritores
dedicados a la construcción de la identidad infantil en la literatura, incluso en los pasillos más
oscuros de este espacio.
Edward Gorey construye su humor macabro a partir de la parodia de la literatura infantil, en especial del libro álbum. Retoma su
estructura y apariencia formal, pero altera el
contenido, introduciendo temas tradicionalmente ajenos al público infantil como la muerte, el sexo o la violencia. Esta transformación
se logra sin perder la estética ni los códigos del
género infantil, lo cual provoca un efecto irónico y genera una doble lectura: una dirigida
al niño, desde la lógica del absurdo, y otra al
adulto, que reconoce la transgresión y el humor negro. Gorey también se apoya en la tradición del nonsense (particularmente la de autores
como Carroll o Lear) para romper con la lógica
convencional y presentar una infancia expuesta
a los peligros del mundo adulto, como se observa en El huésped dudoso y Los pequeños macabros.

122

�interfolia
La relación entre texto e imagen es clave en
su obra: ambos lenguajes se complementan y
generan sentidos implícitos que no se expresan
directamente, pero se completan al considerar
los vacíos individuales de la imagen y del texto
desde una perspectiva global. Obras como El
curioso sofá ilustran esta estrategia, en donde el
doble sentido, especialmente el sexual, se mantiene sugerido a través de las ilustraciones y los
juegos de palabras. Este equilibrio entre lo visible y lo oculto permite que las historias se mantengan en un espacio liminal entre lo infantil y
lo adulto, desdibujando los límites de lo que se
considera apropiado para la niñez sin transgredirlos abiertamente.
Finalmente, Edward Gorey articula su humor absurdo como una forma de cuestionar
la rigidez del mundo adulto, usando la lógica
onírica y la disrupción de la realidad cotidiana.
Su obra se posiciona así en una zona ambigua:
conserva la estética victoriana para enfatizar el
contraste entre racionalidad y absurdo, plantea una crítica sutil al modo en que la infancia
ha sido representada y protegida en la literatura. A través de estas estrategias (la parodia, el
absurdo y la relación imagen-texto propia del
modelo infantil), el autor construye un universo literario que subvierte las nociones tradicionales de lo infantil y revela la complejidad del
niño como lector activo e inteligente.

�124

�interfolia
Mallan, Kerry. Laugh Lines: Exploring Humour in Children’s
Literature. Editado por Joyce Steele, Primary English Teaching
Baldallo González, Laura. "The Gashlycrumb Tinies (Los pequeños Association, 1993.
macabros) o cuando Edward Gorey se ríe de la muerte". Prohibido
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Lear, Edward. A Book of Nonsense. Routledge, 2002.

Whyte, Martha. Gorey Secrets: Artistic and Literary Inspirations
Behind Divers Books by Edward Gorey. University Press of
Mississippi, 2021.

�e n t r e l i bro s

La ópera prima de un Nobel italiano
Eduardo Zambrano

En 1975, hace cincuenta años, el poeta italiano Eugenio Montale (Génova, 12 de octubre de 1896-Milán, 12 de septiembre de 1981) recibió el Premio Nobel de Literatura. Esta conmemoración coincide
con el centenario de la publicación de su ópera prima, Ossi di seppia (1925), poemario que, a cien años
de distancia, conserva su vigencia y resuena en nuestro presente:
No nos pidas la palabra que contenga por entero
nuestro ánimo sin forma y con letras de fuego
lo declare y resplandezca como el azafrán
perdido en medio de un campo polvoriento.
¡Ah, el hombre que se marcha tan seguro,
el amigo de todos y de sí mismo,
descuidando su sombra que el tórrido calor
imprime en un descascarado muro!
No nos pidas la fórmula que pueda abrirte mundos,
sí alguna sílaba torcida y seca como una rama.
Hoy podemos decirte sólo esto:
lo que no somos, lo que no queremos.

El poeta —a sus treinta años, desde su solitaria rebeldía— no comparte con nosotros certeza, ideología o manifiesto alguno; no, el joven Montale apenas sugiere “lo que no somos, lo que no queremos”.
Para los lectores mexicanos, las traducciones de Guillermo Fernández constituyen la referencia más
lograda e inmediata para aproximarse a la poesía de Montale. De esta manera, transcribo nuevamente de la colección Material de Lectura, número 165 de la serie Poesía Moderna, unos versos que, a
todas luces, aluden a una juventud desolada, dolorosamente entrevista en el ocio, en un conocimiento
paradójicamente cimentado en la indiferencia:

126

�interfolia
Muchas veces he hallado el dolor de vivir:
era el estrangulado arroyo gorgoteante,
era el arrugamiento de la hoja
que arde, era el caballo derribado.
No conocí más bienes que el prodigio
que otorga la divina Indiferencia:
era la estatua en la somnolencia
del mediodía, la nube y el halcón en lo alto.

Esa divina indiferencia a la que alude el poeta constituye, finalmente, lo que sugiere el título del libro:
Ossi di seppia representa la estructura interior del molusco —de naturaleza blanda—, que le permite
flotar y, añadiría, transitar sin premura por la inmensidad marina. Como preámbulo a las traducciones que realizó Guillermo Fernández para Material de Lectura de la UNAM, comparto una entrevista imaginaria que el propio Montale publicó para esclarecer aspectos fundamentales de su oficio
poético y contextualizar su obra:
En Huesos de sepia todo era atraído y absorbido por el mar en fermentación; más tarde vi que el mar
estaba en todas partes, para mí, y que hasta las clásicas arquitecturas de las colinas toscanas eran
movimiento y fuga. [...] Cuando comencé a escribir los primeros poemas de Huesos de sepia tenía
ciertamente conocimiento de la música nueva y de la nueva pintura. Había escuchado los Minstrels
de Debussy, y en la primera edición del libro había algo que se esforzaba por representarla. [...]
Además, había descubierto Los impresionistas del tan desacreditado Vittorio Pica.

Con el tiempo, este primer libro de Montale fue catalogado como poesía que se refugia en el hermetismo lírico, pero este hermetismo no es el del intransigente ni el de quien se complace en el ocultamiento, sino el del solitario: aquel que, absorto en sus lecturas, se ejercita en el oficio poético:
No niego que un poeta pueda o deba ejercitarse en su oficio en cuanto tal. Pero los mejores
ejercicios son los internos, hechos de meditación y de lectura. Lecturas de todo género, no
sólo de poesía.
Montale es también el poeta que escucha los ecos de su condición humana en las áridas y escarpadas
colinas de su Liguria natal, el músico frente al mar de la desolación, el que se sabe en busca de su
verdad, la que —por extraño que parezca— lo acerque a los otros:
Lo que el poeta necesita es buscar una verdad puntual, no una verdad general. Una verdad
del poeta-sujeto que no abjure de la del hombre-sujeto empírico. Que cante lo que une al
hombre a los otros hombres pero que no niegue lo que lo desune y lo vuelve único e irrepetible.

�En “Los limones” puede sentirse esa búsqueda, ese ir y venir de la intimidad a los espacios públicos
(las ciudades), del entusiasmo al desasosiego, tránsito del abatimiento a la contemplación repentina,
resplandeciente, de los limones. El optimismo de Montale —como el de muchos poetas— no es ostentoso, se sugiere en detalles mínimos:
Escucha, los poetas laureados
se mueven solamente entre las plantas
de nombres poco usados: boj ligustro o acanto.
Yo amo los caminos que dan a las herbosas
zanjas donde en los charcos
medio secos agarran los muchachos
alguna anguila exhausta.
[...]
Ves, en este silencio en que las cosas
se abandonan y próximas parecen
a traicionar su último secreto,
a veces uno espera
descubrir un error en la Natura,
el punto muerto del mundo, el eslabón que cede,
el hilo a desenredar que finalmente nos lleve
al centro de una verdad.
[...]
Pero falta la ilusión y nos devuelve el tiempo
a las ciudades ruidosas donde el azul se muestra
sólo a pedazos, en lo alto, entre los cimacios.
La lluvia fatiga la tierra, después; se agolpa
el tedio del invierno sobre las casas,
la luz se vuelve avara, amarga el alma.
Cuando un día por un mal cerrado portal
entre los árboles de un patio
se nos muestra el amarillo de los limones;
y el hielo del corazón se derrite,
y en el pecho nos vierten
sus canciones
las trompetas de oro de la solidaridad.

La traducción de los últimos versos estuvo a cargo de Carlo Frabetti, publicada por Editorial Igitur en
el año 2000. En la solapa se intenta definir el arraigo de lo que representa Huesos de Sepia: "ascesis que
parece buscar, en los propios rudimentos del paisaje geográfico, una esencialidad humana". Lucha
dramática del poeta entre sentirse parte de la vida y no solamente testigo de ella:

128

�interfolia
No creo que un poeta se halle por encima de otro individuo… (pero) pronto pensé (y aún lo pienso)
que el arte es la forma de vida de quien verdaderamente no vive: una compensación o un sucedáneo. Con todo, eso no justifica ninguna ‘turris eburnea’ deliberada: un poeta no debe renunciar a
la vida. Es la vida la que se encarga de escapársele.

A cien años de su publicación, queda en evidencia que la lucha de Eugenio Montale por sentirse vivo
en la poesía no fue una lucha vana. Al otorgarle el Nobel se dijo que su obra constituía “la visión de la
crisis del hombre contemporáneo, cercado en su soledad”, pero la gran contribución de Montale no
se limita a reflejar esta crisis existencial, sino en transformarla —a pesar de su espíritu escéptico— en
un espíritu donde el fin se justifica por la posibilidad del renacimiento. Los últimos versos del poemario no pueden ser más elocuentes:
Poder
igual que estas ramas
ayer secas y desnudas y hoy llenas
de temblores y linfas,
sentir
mañana también nosotros entre los perfumes
y los vientos
un refluir de sueños, un loco urgir
de voces hacia un fin: ¡y en el sol
que les inviste, riberas,
reflorecer!

Sabemos que la vida del poeta estuvo marcada por el horror de la guerra y una sucesión de sismos
políticos y sociales que cambiaron al mundo, el suyo. Hoy son otras las guerras y otros los mundos
—virtuales— que ponen en entredicho la dignidad humana. La invitación de Montale sigue viva: invitación solidaria a trascender la miseria del hombre desde la poesía, recinto sagrado donde florecen
y reflorecen nuestras emociones, nuestro pundonor, el amor solidario, con los demás y con nosotros
mismos. Montale lo supo y lo manifestó en su momento: es necesario vivir en la propia contradicción
para ser hombres.
El milagro era para mí tan evidente como la necesidad. Inmanencia y trascendencia son inseparables. [...] Es necesario vivir la propia contradicción sin escapatorias, pero también sin encontrar en
ella demasiado placer. Sin hacer de ella un asunto de salón.

Quede este apunte para regresar a los poemas de Huesos de sepia, primer poemario del poeta italiano
que ganó el Nobel en 1975.

Nota de los editores: Huesos de sepia se encuentra disponible en el Fondo Eduardo Zambrano (FEZ) de Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria. Este
acervo bibliográfico, que perteneció al poeta regiomontano, reúne más de 3000 libros de poesía y continúa en expansión, especializándose en poesía
local, nacional e internacional.

�Viaje al mito, de ida y vuelta, con escala en
Wateke. (Show en tres actos y dos
posibles finales altercados)
Dalina Flores Hilerio

Si hablar de literatura conlleva siempre una cuantiosa dosis de sinsentido, pues evidencia lo más profundo de nuestras pasiones en un terreno resbaladizo y muy propio para enseñar el cobre, hacerlo
en específico sobre poesía resulta una especie de diálogo íntimo y personal que podría tenerse como
onanista.
Pareciera entonces que hacerlo público fuera una especie de exhibicionismo; sin embargo, esta
capacidad dialógica con uno mismo es una de las funciones con las que el arte literario nos enfrenta
y nos sacude, como dirían Shklovsky o Kafka, para romper el anquilosamiento de nuestras rancias
certezas, cuya vigencia depende de los estímulos que nos rodean.
Otra de las principales funciones del arte literario es su
irremediable detonación de afectos y complicidades. La poesía, en particular, no sirve para nada, en términos capitalistas; sin embargo, acercarnos a los universos sensoriales del
poema siempre nos arranca un poco de piel y, en carne viva,
nos reconstruye con el otro. En el discurso lírico se desdibujan las fronteras, y poeta y lector cantan desde el silencio de
sus propias pasiones.
Me resultará, entonces, un poco complejo compartir mi
experiencia frente a Lxs Olímpicxs. En primer lugar, la dimensión mítica que vertebra las escenas y saberes de cada
estampa arrastra mis personales lecturas de los clásicos y
sus mitos; en segundo lugar, la cercanía afectiva que tengo
con el autor, uno de mis cómplices literarios más queridos,
atraviesa mi subjetividad y mis juicios seguramente estarán
pletóricos de cariño.

130

�interfolia
Una vez advertido lo anterior, he de confesar que cuando Ángel mostró Lxs Olímpicxs en nuestras
reuniones literarias, lo hizo un poco obligado, pues él estaba seguro de que era un proyecto escritural primerizo que ya no reflejaba la voz más lúdica, musical y devastadora que, poco a poco, se está
erigiendo como médula de su oficio. Él sentía, por lo mismo, que volver a Lxs Olímpicxs era como
travestirse de una voz antigua que ya no le pertenecía. Obviamente, cuando nos deslumbró con cada
uno de los poemas que integran el poemario, nos dejó también un poco sin las otras palabras, las de
la exégesis, pues no exagero si digo que nos deslumbró… como cuando llegas a un antro lleno de
reflectores y estímulos auditivos y luminosos cuya cadencia, sin darte cuenta cómo, te va metiendo
en un ritmo desde donde ya no puedes reconocer lo que realmente te rodea, pero que te invita a
dejarte caer al abismo, sea cual sea, quizás un poco adormecido por un hechizo.
Y así, sin pretender entender ni valorar críticamente la poesía de H. Candelaria, me vi envuelta en
un carnaval que me volcó nuevamente sobre los clásicos, pero también me desveló, en ambos sentidos: el de descubrir, quitar la capa, de un mundo excesivo y nocturno, ajeno, pero cercano y a la vez
desconocido; y en el de pasar largas horas en vela, dejándome seducir por la pasión fresca y dolorosa
de sus imágenes y registros, dentro de un vuelco musical liderado por la ardiente huella de la educación sentimental con que nuestras madres, tías y quizás otras colegas contemporáneas hemos vivido
a través de la música pop de los últimos años del siglo XX.
A lo primero que me condujo su lectura es a leer con las entrañas, como lo hacía cuando era una
joven aprendiz de bruja, donde los azoros endulzaban mis sentidos. Este acercamiento sensorial a
cada uno de los poemas me abrió una especie de búsqueda ontológica, en debate entre el devenir y
el ser, a través de la musicalidad y las evocativas imágenes reconstruidas sobre algunas de las tantas
versiones de los mitos griegos. En ellas, prevalece la presencia de la Moira, quien, como maestra
ceremonial, como memoria colectiva del funesto coro griego, nos pasea por las tablas, oscuros escenarios, coliseos, púlpitos en que se ofician los encuentros de los cuerpos y las carencias.
Con una destreza apabullante, H. Candelaria convoca a algunos de los personajes más frágiles y dolientes del mítico mundo griego y los pasea entre bailes y copeo desenfrenado, mientras los cuerpos en
construcción se enfrentan con una realidad contemporánea que, justamente, es la prueba de su validez
universal. Pero también nos advierte, en el epígrafe, desde la mirada de Pavese:
Superfluo rehacer a Homero. Hemos querido
simplemente referir un coloquio que tuvo lugar
la vigilia de la muerte

Y como si se abriera el telón con la palabra, el logos infinito que convierte a los mortales en dioses,
la Moira teje, escribe, mide y se regodea en la urdimbre que su lengua convierte el escenario que nos
convoca y enfrenta al destino y su fatalidad. Decreta que todo terminará deshecho. De inmediato, la
voz lírica, entre sus juegos, nos ofrece lo ornamental, lo fancy como vía de escape, pero sabiendo que
es imposible huir de sus tijeras, de su rueca, del hilo primigenio:

�nosotras los viejas
las nuevos
los agrias
sabemos
de antemano
que soñars vale la pena
ni siquiera tú
que me ves
tan joven
que me posas
que me retas por altiva pájara de quinta
conoces el peso de la sombra

Interiores de Lxs Olímpicxs. Ilustración: Fenana

Ante el dolor del propio destino, Moira enuncia que lo que queda es habitar el espacio del deseo
inconcluso, el de los sueños, y convoca a personajes que han de cargar con tremendas hybris, fallas
trágicas ineludibles, tan decadentes como humanas. Así, el primer acto se conforma por los poemas
de Ganímedes, Casandra y Aquiles, inocentes y paupérrimos amigos, héroes presos de su destino. En
“La vida es así”, Ganímedes sigue siendo el bellísimo efebo que surte la ambrosía en las copas de los
sodomitas y tiránicos dioses griegos. Entonces y ahora, la vida sigue siendo así.
La palabra para el poeta es una red que aprisiona y detiene las imágenes, pero también un flujo
perpetuo que convierte la materia en esencia universal; es un juego con el que transgrede la esencia
de la lengua para mitigar las aflicciones de sentirse ajena, desapropiada:
y por más que una quiera
no puede sacarse el anzuelo
resbala
del mandil
y la cintura
un florecido silogismo entre los muslos
tranquilo
no te voy a molestar

132

�interfolia
de antemano el deseo es arena fundida
o notas altas
cuando
cigarro en mano
vuelves a los cielos
La Durcal entra al escenario de tres pistas para dejarnos ver, más adelante, que el juego del lenguaje
es una cosa muy seria donde se concatena la lírica popular y las pulsiones de Eros, hasta lograr un tejido donde no se distingue la intensidad de la memoria colectiva de los intentos por mitigar la tragedia
permeada por el mito. A través de la ironía musical, a la que se suman los suspiros de Yuri, Selena, el
mismísimo Juanga, Ana Gabriel, seguimos el recorrido trágico de los héroes en decadencia. En “Ora
sí que ve y escúpele el hocico a tu abuela”, una aguerrida Casandra se enfrenta con dignidad al dios
Apolo:
no me importa que perfumes narciso mis palabras
no me importa
conocerte la tragedia que guardas de la luz
aunque vuelvas
con la lengua gastada
prefiero pudrirme a ser mendiga y colecta de tus caridades
vete
azorríllale el amor a quien tú quieras
que no te necesito
a ti ni al helado artificio de tu canción tiniebla
necesito amor
necesito sentir vibrar mi cuerpo
no despertarme abandonada
aún y cuando todo futuro
lo descubra en una copa
así que
comper
no van a jugarle el dedo en la boca
aunque de azúcar te vistas
a quien desde hace años
sabe que el asco
es el maestro de la vida
En el tercer poema del primer acto, un doliente Aquiles trata de afrontar bien su derrota y brindar
por la muerte del joven Patroclo, arrancado de su lado:

�anduve cauteloso el tejido de tu piel
ese clavel que muele la sombra
amor como el nuestro
para encontrar tu cuerpo vacío
a la espera de la caída del sol
sobre un lecho de tierra
laurel y terciopelo
una mano de sol desamparado cinchó tu voz
y sus latidos
como si el amor entre los hombres fuera un
chiste
membrana u oropel
condición que nos transforma
y nos posee
en boca viva
zarpa tu balsa entre mis brazos
amor
y no queda
y no me queda
y no me queda más
que perderme en un abismo de tristezas

Ante la dolorosa pérdida de Aquiles, Moira hace un intermedio, antes de dar inicio al segundo acto,
como una especie de pase de lista, para verificar que no falte nadie en el teatro del destino. El poeta
muestra, entre la fatigada bruma de la noche, las costuras con que se teje un carnaval en el que cada
personaje se construye una identidad de máscaras para revelar lo que son, pero también, para lo mismo, se despellejan. En medio del caos, Moira se pregunta:
¿Qué será de nosotr_s
si en esta patria amurallada de rencores
ya no queda tiempo para la ternura?
Para dar pie a los tres poemas que conforman el segundo acto, signado por la devastación: Dionisos
y el amor propio; Cástor y Pólux, la idea del espejo con matices de incesto; y Sísifo, eterno repetirse
desde el grito, los tres poemas representan una búsqueda que surge de la ignorancia y del reconocimiento propio, de personajes que denuestan su destino, pero aceptan la culpa que les ha bordado
Moira sobre el pecho:

134

�interfolia
tantos placeres hemos de negar porque tiramos el salero en plena infancia
será que la culpa es una vereda llena de espinas
a qué olerán las azucenas después del amor
te dije que me toca está noche dormir contra la pared
El ritmo y el lenguaje se van tornando más terrenales y sacrílegos para abrir espacio a otro corte de
la Moira, quien vuelve con el logos –la palabra–como un travestismo que asalta la enervación de encuentros y pasiones, a construirnos un espacio para la risa nerviosa, esa que nos pica la conciencia:
tú
me has hecho vibrar
sintiendo tu piel
despierta lentamente la ciudad
con tus fuerzas
fermenta
el peligro en la lengua del tiempo
que nos acompaña
lléname
con tu cuerpo
entre la luz de un semáforo y el resguardo del tráfico
agótame
con tus besos
dispáranos otra ronda
El tercer y último acto podría parecer que está compuesto de 5 poemas: Ícaro, Polifemo, Helena,
Orfeo y Tiresias; sin embargo, los tres primeros, en armonía con la estructura del primer y segundo
actos, proyectan el dolor de la existencia de forma contundente y violenta. La voz lírica en Ícaro nos
seduce acompasando su mirada desde su propio ritmo. Como diva, nos recuerda que para hacer bien
el amor hay que subir al sol; pero la culpa sin arrepentimiento nos deja silenciosos frente a este amor,
del que no se habla cuando lo que se anida en el lecho son los cuerpos.
lo reconozco:
no debiera gustar de la sal
la húmeda fragancia
que desprenden los claveles en ocasiones como esta
sin embargo
ser maricón no es cosa de un día
se tarda mucho
y mucho no bastaron las infografías

�las pruebas gratuitas
los condones regalados a cada esquina del leteo
para evitar que la juventud
se me derrita sobre la espalda
para refundirme la mugre con fuego del abismo
La soledad de Polifemo, en el segundo poema, nos arrastra entre el lodo de sentirse ajeno, y la voz de
Juanga nos recuerda que el hado se divierte inventando seres vetados para el amor:
como un puñal sobre la tierra al filo del agua
habría disfrutado un frenesí de huesos
trastocados por el hedor de la sangre
que descarnan los rebaños cuesta adentro
pero se extiende el frío
una caverna
se derrumba con el zumbido de una flor llena de escamas
yo no nací para amar
nadie nació para mí
en esta platina cenagosa del anoche
su voz resuena como un timbal ofrendoroso
último pistilo del deseo
El último poema (del tercer acto) ofrece una sustancia volátil surgida del beso entre la belleza y la
muerte; de la culpa que escarba entre los restos de un cuerpo ignoto, entre expectativas ajenas. De la
simpleza con que se podría elegir ser una misma, la mirada construye diques alrededor del deseo y lo
asfixia:
repetidas veces anochece
detrás de mi ventana
una covachita dorada
inmensa de placeres
de ángulos rectos que se desatan
la armadura a trazos paralelos
¡y ya me cansé!
repetidas veces me cansé de tanto que se dice
del sol y de la norma
La voz del poeta insiste y nos pregunta para qué sirve la docilidad ante la mirada de los otros:

136

�interfolia

para qué trotar quebrado
al quite de claveles
desamparos y corolas
estas palabras
que repetidas veces
nos han muerto entre las manos
La ceguera y la belleza danzan ahítas de sí mismas entre ecos que rebotan en las paredes, rodeadas de
oropeles, ovaciones, palabras que se cuelan en el frío. Ante los estragos del propio exterminio, el escenario de la comedia universal de los anhelos y las ruinas, al final, reconoce que los dioses, las moiras
o el destino labran de infamia los caminos.
Al final, frente a la furia del martillo que se cierne sobre la frágil esperanza de los seres, Orfeo y
Tiresias logran infringir las murallas olímpicas para hablar frente a frente con la Moira. Obtienen
poderes que los hermanan a los dioses y los llenan de soberbia; entonces no queda sino recuperar lo
que de humano queda en sus caminos. Cuando parece que su propia arrogancia los fulmina, la palabra les devuelve la fortuna, y le da, a Orfeo, la oportunidad de redimirse:
mi voz
herida
que es la palabra herida
sobre los surcos del río
donde me siento cantarle al romance
donde se queman las manos
el cobre y la bondad en esta
la hora de las lamentaciones
recorremos aquellos besos
con la sed
de quien observa la profundidad
y el derrumbe del oro
en las pupilas
En contrapunto, el poema de Tiresias, quien juega
y sabe el destino de hombres y mujeres sin fronteras, nos pierde entre las dudas. Al final sigue flotando la pregunta que reverbera a lo largo de Lxs
Olimpicxs: ¿habrá lugar para la ternura? La voz del
mito griego tejido por la pluma (o los teclazos) de

�H. Candelaria es implacable; más allá de la pregunta, nos quedamos flotando en el sinsentido de la
búsqueda, mientras compartimos la ceguera del oráculo:
ya vienen de nuevo el olvido
su mañanita de oro
y sobre todas las cosas
la culpa
pero bueno
si eso buscabas
corazón
esto es todo lo que hay
¿amor?
¿y para qué quieres tú cantar del amor
chamaco pendejo?
mira
cállate mejor
mejor
tócame la cara
siente cómo se espigan las grietas
su vid
mírame
mírame bien y que esta ausencia frente a ti
temple tu batalla
bájame el cierre
tómate algo
ponte la máscara
y no vuelvas
no vuelvas hasta que sepas algo más de la ceguera
Ángel H. Candelaria es un poeta audaz que se arriesga en cada letra; que siembra flores en un territorio agreste, a través de venablos insolentes que se clavan en las buenas conciencias. En este primer
libro seduce a la muerte/Moira/destino/tiempo, convertida en postrer amante, cuyos ojos siembran
vida a través de, quizás, un poco de esperanza.

Nota de los editores: Lxs Olímpicxs se encuentra disponible en el Fondo Universitario (FUNI) de Capilla Alfonsina de la Biblioteca Universitaria. Este
acervo reúne obras de diversas disciplinas —científica, histórica, económica, social, educativa, religiosa, política, filosófica y literaria— que comparten la característica de haber sido escritas por investigadores, catedráticos y estudiantes de la UANL, además de haber sido editadas por la misma
institución.

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Adquisiciones recientes de la
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria
•

Abreu D'Argence, Anaïs. Heredar. 1ª ed., •
UANL, 2024.

•

Aguilar, Luis Miguel, Coral Bracho,
Eduardo Langagne, José Luis Rivas, y
Silvia Tomasa Rivera. Cinco voces en el
Aula Magna Fray Servando Teresa de Mier.
UANL, 2024.

•

Alvarado Segovia, Francisco Javier.
Testimonios y vestigios de las primeras fundaciones en el nuevo Reino de León, por el
Capitán Luis Carvajal de la Cueva, Ciudad
de León, hoy Cerralvo, y Villa de San Luis,
hoy Monterrey. 1ª ed., SNTE, 2025.

Eguía Zapata, Javier de Jesús. Extractos
de líquido cefalorraquídeo. 1ª ed., UANL,
2024.

Flores Salazar, Armando V. Cuadrilátero. 1ª ed., UANL, 2024.

•

•

García Cuevas, Iris. 36 toneladas. 1ª ed.,
UANL, 2024.

Lozano Flores, Guillermo. Sangre de
Eros. 1ª ed., Fides, 2025.

•

•

García Padilla, Elí. Guía visual de ranas,
sapos, salamandras y sirenas comunes de Tamaulipas, México. 1ª ed., UANL, 2024.

Luz Sada, María de la. Guía de flores
silvestres de Nuevo León. Fondo editorial
de Nuevo León, 2024.

•

Madero Quiroga, Adalberto Arturo
(coordinador). Raúl Rangel Frías Informes
del rector (1950-1955). 1ª ed., Fides, 2024.

•

Manzanares-Miranda, Nelson. Flora
y fauna del bosque escuela UANL. 1ª ed.,
UANL, 2024.

•

Martínez Silva, Eleocadio. Identidades
obreras pretéritas. 1ª ed., UANL, 2024.

•

Montemayor, Blanca. Haikus o no. 1ª
ed., UANL, 2024.

•

Cantú Westendarp, Gabriela. Hamburgo
en alguna parte. 1ª ed., UANL, 2024.

Greene, Robert. 48 leyes del poder. 1ª ed.,
Océano, 2024.

•

•

Casillas Hernández, Alberto. Salud
pública y ocupacional en el espacio urbano. 1ª
ed., UANL, 2025.

Guajardo Garza, Abelardo Gerardo.
China N.L. San Felipe, desde la guerra Cristera hasta el fin del Maximato (1926-1936).
1ª ed., 2025.

Cavalli, Patrizia. Tentaciones (El oro de los
tigres XIII, vol. 4). 1ª ed., UANL, 2024.

•

Darwish, Najwan. Nada más que perder
(El oro de los tigres XIII, vol. 5). 1ª ed.,
UANL, 2024.

•

Doolittle, Hilda. Desde Eleusis (El oro de
los tigres XIII, vol. 1). 1ª ed., UANL,
2024.

Keith Tuma, Elaine Flower Palencia.
Dos poetas norteamericanos (El oro de los
tigres XIII, vol. 3). 1ª ed., UANL, 2024.

•

•

•

•

Estrada Castillo, Magda Patricia.
Álgebra: una base para la ingeniería. 1ª ed.,
Cengage Learning, 2024.

Beltrán, Geney. No nos vamos a morir. 1ª
ed., UANL, 2024.

Castillo Careaga, David. Salvador, Zacatecas. El ayer. 1ª ed., UANL, 2024.

Justes Amador, José Luis. Notas a pie de
página para la "Disertación sobre la jardinería oriental" de William Chambers. 1ª ed.,
UANL, 2024.

•

•

•

•

•

Guillermo Gutiérrez, León. Poesía de la
independencia de México. 1ª ed., UANL,
2024.

•

Gutiérrez, Fabricio. Estrellas mentales. 1ª
ed., UANL, 2024.

•

Munita Fritis, Víctor. Libro de asistencia.
1ª ed., UANL, 2024.

•

Hernández Candelaria, Ángel. Lxs
Olímpicxs. 1ª ed., UANL, 2024.

•

•

Holland Batt, Sarah. Peligros (El oro de
los tigres XIII, vol. 6). 1ª ed., UANL,
2024.

9o Gran premio nacional de periodismo, dedicado a los perros: el que ladra ama y vive. 1ª
ed., J. M. Servin, 2024.

•

Parra, Eduardo Antonio. Caminantes.
Fondo editorial de Nuevo León, 2024.

�•

Pérez S. Catro, Luis Enrique. Nuevo
León y la construcción de la modernidad en el
siglo XIX. 1ª ed., UANL, 2024.

•

Pérez Vázquez, Reynol. Ana rumbo a la
tarde. Fondo editorial de Nuevo León,
2024.

•

Pessoa, Fernando. Guardador de rebaños
de Alberto Caeiro (El oro de los tigres XIII,
vol. 2). 1ª ed., UANL, 2024.

•

Sánchez, Andrés. Sacramento vallenato. 1ª
ed., UANL, 2024.

•

Tizcareño, Alberto H. Señoras. 1ª ed.,
UANL, 2024.

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                  <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>interfolia

�Santos Guzmán López
Rector
Juan Paura García
Secretario General
Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico
José Javier Villarreal
Secretario de Extensión y Cultura
Víctor Barrera Enderle
Director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria
Lizbet García Rodríguez
Roberto Kaput González Santos
Editores Responsables
Deni Ríos
José Vela
Diseño Editorial
Rodrigo Alvarado
Nancy Cárdenas
Alfredo Iván Mata
Corrección
Ángel H. Candelaria
Lázaro Izael
Nancy Elizabeth Lucio López
María Fernanda Ramos
Carlos Rutilo
Reyna Alejandra Vera Colunga
Verónica Zúñiga
Equipo Editorial

En portada:
Composición a partir de la fotografía de Alfonso Reyes con su perro Alí (Buenos Aires, 1927), extraída de Alfonso Reyes. Iconografía, México, FCE/El Colegio Nacional/El Colegio de México, 1989.

Interfolia, año 1, no. 1, julio-diciembre 2024, es una publicación semestral editada por la Universidad
Autónoma de Nuevo León, a través de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, calle Pedro
de Alba s/n, Ciudad Universitaria, San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México, C. P. 66451,
teléfono 81 8329 4015, www.capillaalfonsina.uanl.mx, revista.calfonsina@uanl.mx. Editores
responsables: Lizbet García Rodríguez y Roberto Kaput González Santos. Reserva de Derechos
al Uso Exclusivo No. 04-2023-121911450000-102, ISSN: EN TRÁMITE, ambos otorgados por
el Instituto Nacional de Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este Número,
Unidad de Informática INDAUTOR, Ing. Juan José Pérez Chávez, calle Puebla, 143, Col. Roma,
Delegación Cuauhtémoc, C.P. 06700.
Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa
autorización de los editores.

��Índice
6

Editorial

Grata compañía
10

Salmos bajo la luna (1950) y Perfil de soledades (1954)
Amparo Dávila

Cortesía
15

Jacob o idea de la poesía
Alfonso Reyes

Repaso poético
18

Cuerpo origen
Cuerpos vacíos
Cuerpo rabioso
Cuerpo espina
Nadia López García

Ancorajes
24

Archivar en tiempos de PDF, posts de redes
sociales y explosión documental
Lizbet García Rodríguez

Calendario
28

Se oye como si despertáramos de un sueño en el alba:
Hacia los 70 años de Pedro Páramo, de Juan Rulfo
Carlos Rutilo

El oro de los tigres
35

El oro de los tigres XII
Carlos Lejaim Gómez

�La experiencia literaria
40

Las madres inquietantes: Amparo Dávila y Atenea Cruz.
Una (re)lectura desde el (neo)gótico latinoamericano
Verónica Zúñiga

48

De la ligereza de la lectura y de su contrapeso
Jaime Villarreal

60

El fruto que di está muerto y nada crece de su tumba:
Amor y anarquismo en la poesía de Voltairine de Cleyre
Jonathan Gutiérrez Hibler

65

Relación lenguaje-pensamiento y su impacto
en el aprendizaje
Dalina Flores Hilerio

73

El poeta que entendió lo zurdo de la fábula: Gabriel 			
Zaid y el fundamento de la nueva ciudad universitaria
Roberto Kaput González Santos

Retratos reales e imaginarios
82

Crítica y constipación
Alejandro Lámbarry

Primeras letras
88

Nicole, centro de coherencia entre la vida y la ficción
Guadalupe García Alcoforado

92

Entre libros

�6

e di tor i a l

Las revistas literarias y culturales no sólo son proyectos

noticias sobre el mundo cultural y el ámbito universitario;

contingentes, surgidos en un momento específico; tam-

incluso dedicó algunos números a la difusión de la vida y

bién representan una aspiración de trascendencia. En

la obra de autores neoleoneses. Como toda publicación

octubre de 1953 apareció el primer número de Interfolia.

longeva, ha experimentado diversos cambios. De mane-

Su propósito inicial era informativo: dar cuenta de las

ra somera podríamos dividir su existencia en cuatro eta-

novedades bibliográficas de la Biblioteca Universitaria,

pas: la primera, vinculada al trabajo del historiador Israel

perteneciente a la Universidad de Nuevo León. Eran los

Cavazos y del bibliotecólogo José Ángel Rendón (1953

días del rectorado de Raúl Rangel Frías y, al interior de la

a 1980); la segunda (de 1991 a 1998 ), ya con el subtítulo

Universidad, se habían creado espacios para el estudio

Revista de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria,

y el desarrollo de las humanidades, como la Escuela de

bajo la dirección de Porfirio Tamez, primero, y de Jorge

Verano y la Facultad de Filosofía y Letras, además de la

Pedraza después; la tercera, de renovación formal y te-

edición de órganos de difusión como Armas y Letras y

mática, llevada a cabo por la poeta Minerva Margarita

Vida Universitaria.

Villarreal (entre 2008 y 2019); y la más reciente, que José

Interfolia no sólo registraba la llegada de nuevos li-

Javier Villarreal inició en 2020.

bros o la adquisición de un acervo, también publicaba

Con este número inauguramos una nueva era de In-

ensayos en torno a la cultura impresa, reproducía al-

terfolia en la que incorporamos a su amplio repertorio

gún poema en su sección “Sonetos mexicanos”, ofrecía

temático nuevas lecturas de nuestros acervos. El índice

�Interfolia, tomo 1, Monterrey, Nuevo León, mayo 1 de 1955, número 20.

interfolia

�confirma esta intención, prolongar lo ganado, reclamar que aludí, entrega diversos ensayos: de Verónica Zúñiga
lo propio: en Grata compañía, compartimos las palabras (sobre Ampáro Dávila y Atenea Cruz), Jaime Villarreal (de
con que Amparo Dávila dedicó dos de sus libros a Alfonso la ligereza y contrapeso de la lectura), Jonathan Gutiérrez
Reyes, en cuya elección y búsqueda en el Fondo de nues- Hibler (de la poesía de Voltairine de Cleyre), Dalina Flores
tro Regiomontano Universal apoyó el joven poeta Carlos (sobre el binomio lenguaje-pensamiento) y Roberto Kaput
Rutilo; en Cortesía regresamos a “Jacob o idea de la poe- (sobre Zaid y el fundamento de la ciudad universitaria). Fisía” del mismo Reyes. En Repaso Poético, incluimos una nalmente, mientras que Alejandro Lámbarry presenta un
muestra de la obra de Nadia López García, seleccionada retrato (real e imaginario) de Jorge Ibargüengoitia, Guadapor Ángel H. Candelaria. Lizbet García da cuenta de las lupe García Alcoforado, estudiante de Letras Hispánicas
actividades académicas y culturales en la sección Anco- en la UANL, resignifica para nosotros, viejos lectores-esrajes. Carlos Rutilo, en Calendario, nos ofrece un acerca- pectadores, el signo único de García Ponce.
miento crítico a Pedro Páramo, obra fundamental de la li-

Esta nueva etapa de Interfolia reafirma el compromiso

teratura mexicana que en 2025 cumplirá setenta años de de mantener y desarrollar la reflexión crítica y el diálogo,
publicación. Carlos Lejaim Gómez, como parte del equipo dos acciones esenciales que impulsó Alfonso Reyes dueditorial de la colección El oro de los tigres, nos brinda su rante su quehacer diplomático, cultural y literario, y que se
texto de presentación del volúmen XII en la Feria Interna- han cultivado e impulsado en la Capilla Alfonsina Bibliotecional del Libro de Guadalajara. La Experiencia Literaria, ca Universitaria desde su fundación en 1980.
en cuyo espacio se constatan esas modificaciones a las

Víctor Barrera Enderle
Director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria
Ciudad Universitaria, diciembre de 2024

8

�Interfolia, tomo 1, Monterrey, Nuevo León, enero 1 de 1954, número 24.

interfolia

�gr a ta c o m pa ñ í a

María Amparo Dávila. Salmos bajo
la luna.Viñetas de Luis Chessal. San Luis
Potosí, Editorial “El Troquel”, 1950.

10

�inter
interfolia
folia

Dedicatoria:

Para el distinguido Humanista
y escritor Don Alfonso Reyes
con profunda admiración y
respeto
María Amparo
San Luis Potosí, Noviembre 11 1950
FAR PQ7297 .D3 S2

�12

María Amparo Dávila. Perfil de
soledades. San Luis Potosí, Talleres
Linotipográficos “El Troquel”, 1954.

�inter
interfolia
folia

Dedicatoria:

Para el Dr. don Alfonso Reyes,
maestro y guía de la juventud
mexicana, con respetuosa admiración.
María Amparo Dávila
Guanajuato, Gto. mayo de 1954
FAR PQ7297 .D315 P4

�c o rt e s í a

14

�interfolia

Jacob o idea de la poesía1
Alfonso Reyes

Y quedó Jacob solo; y luchó con él un varón
hasta que el alba subía… “Has peleado con
Dios y con los hombres, y has vencido.”
Génesis, xxxiii, 24-28

Hoy en día, vamos cabalgando una crisis que, sumariamente, se ha dado en calificar de lucha por
la libertad artística. Por cuanto atañe a la poesía, de un lado campean los partidarios de la tradición
prosódica, como dice Claudel: metros, estrofas, combinaciones simétricas, rimas perfectas e imperfectas, y hasta el académico verso blanco que la rutina venía arrastrando a modo de tronco flotante.
De otro lado las mil escuelas y los puñados de francotiradores. Éstos van desde el rigor espiritual más
extremo, aunque no aparente en trabas formales, hasta la más desaseada negligencia. Y aun hay malos instantes en que la obra poética pretende arrogarse las funciones de la escritura mediumnímica o
sonambúlica; en que el poema usurpa la categoría de documento psicoanalítico o confesión abierta
sobre el chorro, a grifo suelto, de las asociaciones verbales, para uso de los curanderos del Subconsciente. Lo cual equivale a tomar el rábano por las hojas, o a plantar flores para obtener criaderos de
lodo, puesto que el sentido del arte es el contrario, y va de la subconciencia a la conciencia.
Algo de confusión se desliza siempre en estas querellas. Las íes andan sin sus puntos correspondientes, que tanto las agracian.
Prescindir de la tradición prosódica es, artísticamente, tan legítimo como obligarse a ella. El arte
opera siempre como un juego que se da a sí mismo sus leyes, se pone sus obstáculos, para después
irlos venciendo. El candor imagina que, por prescindir de las formas prosódicas, hay ya derecho a
prescindir de toda norma. Y al contrario: la provocación de estrofa y rima ayudan al poeta como las
andaderas al niño, y el soltar las andaderas significa haber alcanzado el paso adulto, seguro y exacto
en su equilibrio; haber conquistado otra ley: la más imperiosa, la más difícil, la que no se ve ni se palpa. El que abandona la tradición prosódica, la cual muchas veces hasta consiente ciertas libertades
1 Tomado de Experiencia literaria, en Obras completas de Alfonso Reyes, tomo XIV, México, Fondo de Cultura Económica, 1997, pp. 100-104.

�en cuanto a la estricta línea espiritual del poema, contrae compromisos todavía más severos y camina
como por una vereda de aire abierta entre abismos. Va por la cuerda y sin balancín. A sus pies no hay
red que lo recoja.
Para que se vea con cuánta finura hay que hilar en esta materia, voy a contar una conversación
que hace muchos años escuché en Madrid, sin atribuirle por lo demás mayor trascadencia que la de
un mero epigrama literario, ni a sus interlocutores mayor intención que la de una charla sin compromisos:
Gabriel Alomar, en un rapto de impaciencia contra el exceso de preocupaciones formales, comenzó a decir:
—El terceto, cuya única justificación es Dante…
Y Eugenio d’Ors vino a atajarle suavemente:
—Al contrario, querido Alomar: Dante, cuya justificación es el terceto.
En fin, que es legítimo emanciparse de cuanto procedimiento se ha convertido ya en rutina y, en
vez de provocar por parte del artista una reacción fecunda, sólo es peso muerto y carga inútil, sin
más justificación para seguir existiendo que el haber existido antes. Pero que esto en nada afecta a la
idea de la libertad, porque el verdadero artista es el que se esclaviza a las más fuertes disciplinas, para
dominarlas e ir sacando de la necesidad virtud. “Hacer de tripas corazón” parece que sólo significa
hacer un magno esfuerzo para afrontar con valor algún peligro; pero también significa y describe
exactamente la situación del poeta, cuya función consiste en transformar en nueva y positiva pulsación cuanto le ha sido dado en especie de constreñimiento y estorbo.
El artista llega a la libertad ciertamente; produce libertad (o mejor, liberación) como término de
su obra, pero no opera en la libertad; hace corazón con las tripas: es un valiente. Y como en la Edad
Media llamaban cortesía al gay saber, aquí podemos travesear con otra frase hecha, y declarar una vez
más que, también para el caso del poeta, “lo cortés no quita lo valiente”. El ser poeta exige coraje
para entrar por laberintos y matar monstruos. Y mucho más coraje para salir cantando por mitad
de la calle sin dar explicaciones, en épocas como la nuestra en que la invasora preocupación política
—muy justa en sí misma— hace que la palabra libertad sólo se entienda en un sentido muy limitado
y muy poco libre. Soy un esclavo de mis propias cadenas —dice el poeta, mientras canta haciéndolas
sonar. Ahora que, en cuanto es animal político, muy bien puede ser que, al mismo tiempo traiga su
puñal de Harmodio envuelto en flores: lo cortés no quita lo valiente.
Lo que al poeta importa es evitar que el espíritu ceda a su declinación natural, a su pureza cósmica, la cual pronto lo llevaría a las vaguedades más nauseabundas y al vacío más insípido. El arte
poética no es un juego de espuela y freno parecido a la equitación; sino que es un jugar todavía más
sutil porque es un jugar con fuego. Y el fuego entregado a sí mismo, ya se sabe, sólo consume. En
cambio, el fuego con espuela y freno es motor de civilizaciones. De igual modo, dicen los biólogos, las
hormonas retardatarias —los frenos— determinan la homificación del hombre, impidiendo que su
cráneo se desboque hasta desarrollarse en el hocico animal. Al poeta no puede serle por eso indiferente, el elemento formal: en la religión, el rito; en la idea, la palabra; en el arte, la línea; en el alma,
el cuerpo. Y los ortodoxos que tiemblen ante esta última proposición —en el alma, el cuerpo— tranquilícense recordando el dogma, muy olvidado, de la resurrección, noción que confiesa la necesidad

16

�interfolia
de una reincorporación de las almas para poder decidir sobre sus destinos ulteriores. El poeta no debe
confiarse demasiado en la poesía como estado de alma, y en cambio debe insistir mucho en la poesía
como efecto de palabras. La primera se le da de presente: “los dioses se lo otorgan de balde”, dice
Valéry. Lo segundo tiene que sacarlo de sí mismo. Hasta los perros sienten la necesidad de aullar a la
luna llena, y eso no es poesía. En cambio, Verlaine, hablando de los poetas, confiesa: Nous... qui faisons
des vers émus trés froidement. Al pintor que quería hacer versos en sus ratos de ocio, porque ideas no le
faltaban, Mallarmé solía reprenderle: “Pero los versos, oh, Degas, no se hacen con ideas, sino con
palabras.” El poeta debe hacer de sus palabras “cuerpos gloriosos”. Toda imprecisión es un estado de
ánimo anterior a la poética, lo mismo que a la matemática. Porque al fin vamos creyendo que el espíritu de finura y el espíritu de geometría se comunican por mil vasos subterráneos, lo que no soñaba
la filosofía del grande Pascal.
Me diréis que el poeta, a veces y aun las más de las veces, lo que necesita y lo que quiere es expresar
emociones imprecisas. Como que la poesía misma nace del afán de sugerir lo que no tiene nombre
hecho, puesto que el lenguaje es ante todo un producto de nuestras necesidades prácticas. Convenido;
pero aun entonces, y entonces más que nunca, el poeta debe ser preciso en las expresiones de lo impreciso. Nada se puede dejar a la casualidad. El arte es una continua victoria de la conciencia sobre el caos
de las realidades exteriores. Lucha con lo inefable: “combate de Jacob con el ángel”, lo hemos llamado.
1933

�18

r e pa s o p o é t i c o

Nadia López García
18
La obra poética que propone Nadia López García
(Oaxaca, 1992) nos permite encontrarnos con una
nueva mirada al mundo a través del cuerpo y de la palabra que lo nombra. Pero al mismo tiempo que nombra, canta y denuncia. Y en su canto la memoria es
vital para tejer una armonía en una realidad que pareciera estar escindida entre su lengua materna, el mixteco, y el español, su otra cotidianidad. En la voz de
Nadia hay resistencia y una tradición poética que la
respalda; leerla y releerla implica adentrarnos en las
preocupaciones estéticas que han formado las bases
del presente siglo. Por esta misma razón es que agradecemos su colaboración para nuestra revista, pues
en éste lo anteriormente dicho queda de manifiesto
en breves cantos destinados a permanecer en la memoria de futuras generaciones de lectores.

Nadia López García, además de ser una poeta destacada, también es promotora cultural y tallerista. De
2015 a 2017 fue becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas en el área de poesía. Es autora de Ñu’ú
Vixo. Tierra mojada (Pluralia Ediciones, 2018), Tikuxi
Kaa. El Tren (Almadía, 2019), Isu ichi. El camino del
venado (Universidad Nacional Autónoma de México,
2020) y Dorsal (Fondo de Cultura Económica, 2022),
entre otros. Ha sido galardonada con varios premios
de poesía; el más reciente es el Premio Mesoamericano de Poesía Luis Cardoza y Aragón 2021. Su obra
ha sido traducida al inglés, francés, alemán, catalán,
chino, griego, árabe, bengalí e hindi.
Ángel H. Candelaria

�Fotografía de circulodepoesia.com

inter
interfolia
folia

�Cuerpo origen1
¿Qué historia les voy a contar?
Decir que nací llorando,
que lloré a través de mi madre
y mi madre a través de la suya,
hasta el infinito.

20

1 Este poema y los siguientes serán publicados en el libro Cuerpo roto por Heredad a finales de 2024.

�interfolia

Cuerpos vacíos
Porque la tristeza no es de ahora,
es un animal viejo
con el que nos obligaron a dormir.
Hay gritos tan mudos que nos ensordecen
y nos rompen
por dentro.

�Cuerpo rabioso
Amarme sin tener miedo
de mis manos sobre mi cuerpo.
Sobrevivir
a todo lo que me enseñaron
que significa ser mujer.

22

�interfolia

Cuerpo espina
Cansada de resistir,
de tener miedo,
de guardar silencio.
Acaso tú
¿no estás cansada de mirar
la espina que se prende en tu cuerpo
y comienza a pudrirse tan rápido
por dentro?

�a ncor aj es

24

Archivar en tiempos de PDF,
posts de redes sociales y
explosión documental
Lizbet García Rodríguez

La documentación de la actividad humana se remonta
a los sumerios, que hace 3 mil años ya tenían a personas
encargadas de generar y clasificar sus archivos. El oficio se desarrolló como tal en el siglo xviii, y en el siglo
xx se estableció con herramientas teóricas, conceptuales y técnicas. Pero, ¿cuáles son los desafíos hoy, en un
mundo signado por los entornos digitales, la creación
de contenidos en plataformas virtuales, la edición de
periódicos y revistas en línea y la explosión documental?
El historiador César Alejandro Salinas Márquez, director del Centro de Información del Desarrollo Económico y Social, refiere que hubo un tiempo donde era
más fácil saber si algún asunto era importante.
“Porque sólo lo importante se reproducía en un documento y se sellaba; incluso en el caso de los libros:
sólo el conocimiento validado era el que se imprimía.
Hoy es mucho más fácil: Tú tienes una opinión y la publicas en un blog, en Wikipedia, Facebook; cualquiera
habla de una cosa en TikTok, y hay gente que valida
ese contenido como cierto porque piensa: ‘Un creador
de contenidos lo hizo’. Entonces, debemos ser capaces
de encontrar fuentes confiables de información, porque
también se tendrán que documentar videos de YouTube,
TikTok, correos electrónicos. Ya hay formas para citar
publicaciones de redes sociales, y el Manual de la apa
lo admite en su última edición, porque sí son formas de
comunicación rápidas y con algún valor sociocultural,

�interfolia
pero requieren una validación como fuentes de in- algo histórico se tiende a ubicar en los años 1800 o
formación”, sostiene Salinas.
1900, pero la tecnología en la actualidad ha hecho
El historiador recuerda que hace algunas déca- que los períodos transcurran mucho más rápido.
das, cuando se escribían cartas, había formalidad
en la redacción, corrección en la sintaxis y otros
elementos escriturales, pero los medios de comunicación actuales han influido en los estilos de la
comunicación interpersonal.

“Podemos hablar de algo histórico en los noventa, o en la pandemia, por ejemplo. Entonces el
período que normalmente era de 50 años, ahora
es más corto. No pensamos que algo de principios del siglo xxi pueda considerarse histórico, y
mientras más tardemos en entenderlo, menos lo
conservaremos. Hay colecciones completas de periódicos y revistas que tienen 30 años y que no los
queremos conservar hasta dentro de 50 o 60 años,
cuando ya será muy difícil hacerlo; entonces hay
que establecer un parámetro de conservación de
aquello que vale la pena en todos los ámbitos”.

“Yo creo que tendríamos que cuidar eso, estar
conscientes de que lo que escribes ahora puede tener cierta relevancia, sobre todo si ocupas alguna
posición de autoridad. Ya he visto que citan un
correo o un post, pero no que haya un manual de
cómo conservarlo, qué procedimientos y medios
utilizar para documentarlo, y cómo tener en cuenEl tema se vuelve aún más relevante porque,
ta el asunto, importantísimo, de la protección de
según Salinas, los periódicos son el archivo condatos personales”.
En términos de la documentación y archivo de temporáneo del mundo. “Desde mi punto de vislos hechos reales que en el presente se van produ- ta, los archivos físicos se terminaron de hacer a
ciendo, Salinas Márquez refiere, por un lado, la inicios del siglo xx. Si yo quiero investigar algo
necesidad de digitalizar, depurar y migrar los for- de los últimos 100 años lo hago en los periódicos,
matos, es decir, la información en formatos Beta, en las hemerotecas. Hay periódicos que se dieron
vhs o cd, que puede perderse si no se le brinda un cuenta de esto muy rápido, The New York Times fue
seguimiento adecuado; y, sin duda, por otro lado, digitalizado en los setenta, también periódicos
como The Guardian, The Globe; y en Nuevo León
están los grandes retos que implica el volumen.
está El Porvenir, que en los noventa digitalizó su
“Tú tienes un documento de Word y puedes saperiódico y lo tienen en la Capilla Alfonsina Bicar 20 copias de éste, y si lo guardas en otra comblioteca Universitaria, este recinto universitario
putadora se va haciendo una explosión documental
que tiene la hemeroteca más importante del norte
digital, pero también una explosión documental
de México”.
impresa, que ya existía desde hace años, y lo haces
porque te piden un documento y cuatro copias de
éste para un trámite. Entonces, es importante saEl historiador y el archivónomo,
ber cómo organizar la información cada vez más
semejanzas y diferencias
amplia, hacer una curaduría; por ejemplo, en las
A nivel profesional, el historiador documenta la
bibliotecas de todo el mundo hay un descarte diamemoria histórica, es decir, lo que la humanidad
rio y políticas cada vez más afinadas para adquiha hecho a lo largo de la historia, en todos los
rir los libros según la demanda de sus usuarios”.
aspectos: formas de pensar, sentir, vivir, actuar;
Para el estudioso del Centro Eugenio Garza se ocupa de escribir acerca de esa historia, haSada, otro gran desafío es la línea entre lo histó- cer entrevistas, investigar, interpretar y difundir
rico y de lo contemporáneo. Cuando se piensa en la actividad humana. “Pero un archivónomo no

�documenta sino que toma la información que ya
existe, la ordena de forma eficiente y profesional,
la sistematiza, genera copias para su preservación
y la tiene de manera accesible para consulta de un
usuario”, apunta César Salinas.

mentos sobre el desarrollo económico y social, que
llamamos capitalismo social. Entonces organizamos
la información, trabajamos con alrededor de un
millón de documentos, 17 archivos de familias de
empresarios del estado, la hicimos consultable, eficiente, digital. Toda actividad del Centro busca
generar contenidos, formar a su personal con base
en el liderazgo, humanismo y las buenas prácticas
empresariales y, sobre todo, documentar el legado
de instituciones y líderes que han contribuido al
bien común desde la iniciativa privada”.

En tal sentido, los historiadores entran a los archivos porque los primeros documentos en organizarse, generalmente, son los históricos; “en un
archivo histórico nada se depura, lo resguardan
en una bóveda. Y entonces la pregunta es a quién
le encargo organizar y entender esto que estoy
conservando. Pues a los historiadores. Lo cierto
El Centro tiene, además, acervos de Andrés
es que la gestión y el manejo de la información Marcelo Sada, Miguel F. Martínez, Luis Santos
requieren cada vez más de intervenciones multi- de la Garza, Manuel Gómez Morín y de la Sociedisciplinarias”, añade.
dad Cuauhtémoc y Famosa.
“Por ejemplo, en un archivo judicial, hay abogados; en un archivo de arquitectura, hay arquitectos… Fui hace poco al repositorio de la empresa Herdez, y en su archivo hay personal de
Gastronomía; en la Capilla Alfonsina Biblioteca
Universitaria de la uanl hay egresados de Letras
y conocedores de la obra de Alfonso Reyes. Así
es como las empresas e instituciones logran una
labor más eficiente para archivar su información,
gestionarla y usarla”.
El Centro Eugenio Garza Sada
César Alejandro Salinas Márquez se integró hace
13 años al Centro Eugenio Garza Sada (cegs),
asociación civil regiomontana, autónoma y sin fines de lucro, que preserva y difunde el legado de
una de las figuras pilares del desarrollo económico y social de Nuevo León. Uno de los programas
del cegs es precisamente el Centro de Información del Desarrollo Económico y Social (cides).
“Cuando falleció Eugenio Garza Sada, su familia decidió rescatar dos patrimonios: una casa de
100 años que fue restaurada, a diferencia de otros
inmuebles que se han ido deteriorando o transformando en la zona del Obispado, y los docu-

El ii Coloquio “Patrimonio
hemerográfico en el Noreste
de México: La riqueza
documental de Nuevo León”
Invitado como conferencista magistral en el ii Coloquio “Patrimonio hemerográfico en el Noreste de México: La riqueza documental de Nuevo
León”, organizado por la Universidad Autónoma
de Nuevo León, a través de la Secretaría de Extensión y Cultura y la Capilla Alfonsina Biblioteca
Universitaria, César Salinas insistió en la necesidad de profesionalizar el oficio de la documentación histórica y la gestión de la información. “Al
pensar que estamos en la era de la información,
también siempre se piensa que hace falta un eslabón entre quien produce la información y quien la
consulta; ahí entra el archivónomo o archivólogo o
gestor de la información. Es un área que tiene herramientas tecnológicas muy interesantes, te permite acceder a capacitaciones globales y a trabajos
cada vez mejor pagados. Además, las empresas y
el gobierno, en los tres niveles, están obligados por
una ley a tener bien gestionada su información.
Entonces les diría a los jóvenes que es un buen camino, un trabajo muy interesante; mi invitación

26

�interfolia
sería: únanse al oleaje, a esta corriente de nueva
tecnología, que también es lo del futuro”.
Una región geográfica está mejor cimentada en
la medida en que genera y ordena su riqueza documental, por lo que el Coloquio, enmarcado en
el Festival Alfonsino y la celebración del bicentenario del Estado, buscó resaltar la importancia del
patrimonio hemerográfico en la región Noreste de
México, así como promover el intercambio de conocimiento y la colaboración entre instituciones
para la preservación de los documentos históricos.
Con el propósito de subrayar la diversidad y
relevancia del patrimonio documental custodiado por instituciones públicas y privadas en Nuevo León, la jornada del 7 de mayo de 2024 contó
además con la participación de Edmundo Derbez, coordinador del Centro de Documentación
y Archivo Histórico de la uanl; Erika Escalona,
coordinadora del Archivo Histórico de la Preparatoria Técnica Pablo Livas; Leonardo Marrufo,
encargado del Acervo Histórico del Poder Judicial del Estado de Nuevo León; y Manuel Hernández, coordinador del Archivo Histórico del
Municipio de Cadereyta. En la inauguración de
las sesiones del Coloquio, Víctor Barrera Enderle,
director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, mencionó que este recinto busca abrir
espacios para el intercambio de experiencias y conocimientos entre especialistas, coordinadores de
archivos históricos y público interesado en torno
al patrimonio documental. El programa, organizado por Reyna Vera y Óscar Rodríguez, presentó un enfoque experto para conocer y valorar la
riqueza histórica de Nuevo León.

Fotografías del evento ii Coloquio “Patrimonio hemerográfico en el Noreste de México:
La riqueza documental de Nuevo León” en Sala Minerva Margarita Villarreal de Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.

�Se oye como si despertáramos de un
sueño en el alba: Hacia los 70 años
de Pedro Páramo, de Juan Rulfo
Carlos Rutilo

A Mawa
I
Dentro del laberíntico acervo de Alfonso Reyes (1889-1959), ubicado en la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la uanl, se pueden encontrar una gran cantidad de obras que conforman el patrimonio universal de la literatura; y entre sus tesoros literarios, sin lugar a dudas, siempre sobresaldrán

Ilustración de Ricardo Martínez para la primera edición de Pedro Páramo.

28

c a l e n da r io

�interfolia
las primeras ediciones de libros que no han dejado de resonar en distintas generaciones de lectores
porque todavía tienen mucho qué decirnos y cada lectura renueva las obras, sin importar cuánto
tiempo haya pasado desde la primera vez que salieron a dialogar con el mundo, como son los casos
del libro de cuentos El llano en llamas (fce, 1953) y la novela Pedro Páramo (fce, 1955)1 de Juan Rulfo
(1917-1986).
En una carta dirigida a su entonces novia, —y esposa, mucho tiempo después— Clara Aparicio
(1928-2023), y fechada el 28 de agosto de 1947, Juan Rulfo menciona por primera vez la idea de escribir una novela titulada Una estrella junto a la luna, con el tiempo sería modificado por Los murmullos
(1954), y al final quedaría como Pedro Páramo (1955), un nombre profético y capaz de abarcarlo todo
como las tierras poéticas de la Media Luna. Vale la pena resaltar que un año antes de su publicación
aparecieron fragmentos de la novela en distintas revistas literarias del país con los títulos: “Un cuento”
(Letras Patrias, número 1, enero-marzo de 1954), “Los murmullos” (Revista de la Universidad, volumen
viii, número 10, junio de 1954) y “Comala” (Dintel, año 1, número 6, septiembre de 1954). El inicio
es: “Fui a Tuxcacuexco porque me dijeron que allá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo” (narrado en
pasado y de manera distante, a diferencia de su versión definitiva que está en tiempo presente y cuya
historia tanto el lector como el narrador-personaje estarán por descubrir). También fueron publicados el primer monólogo de Susana San Juan: “Estoy acostada en la misma cama donde murió mi
madre”; y el final de la novela: “Pedro Páramo estaba sentado en un viejo equipal, junto a la puerta
grande de la Media Luna, un poco antes de que se fuera la última sombra de la noche”, fragmento
que tendrá algunas modificaciones para su versión final.
Estas primeras versiones son muestra del rigor con el que Juan Rulfo trabajó a profundidad la
novela, pues los cambios que hizo para la impresión de la obra en 1955 logró entregarnos imágenes
más claras y al mismo tiempo cargada de sonidos potentes y poéticos; ya que no es lo mismo empezar
la obra con “Fui a Tuxcacuexco porque me dijeron que allá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”
que con “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”. Esta
aproximación del lector a la historia se consigue a través del tiempo verbal que construye una imagen
mucho más cercana del entorno donde se desarrolla la aventura que está por emprender Juan Preciado: la renovación del mito en la búsqueda del padre ausente dentro de un pueblo que solamente está
habitado por los murmullos de los muertos, o la venganza de la, o hacia la, tiránica figura patriarcal.
En la versión definitiva el viaje está por empezar y el misterio por saber quién es Pedro Páramo es
prometedor, y en aquél el personaje carga con la esperanza de hacer realidad las ilusiones de quien
sólo está destinado a morir sofocado a causa de los murmullos atorados entre las paredes de un pueblo muerto.
Comala ya es otro gran acierto, a diferencia de Tuxcacuexco, su sola pronunciación parece remitirnos a las brasas de la tierra en la que están pagando aquellos que nunca alcanzaron a ganarse el perdón
de la divinidad que abre las puertas del eterno descanso: o a ese purgatorio donde los fantasmas están
cansados de pedirle a alguien más que ruegue por sus almas mientras otros se sofocan por el calor hasta desvanecerse o disiparse como cortinas de aire caliente, antes de que la lluvia vuelva a despertarlos
1 Ambas obras, ubicadas en el Fondo Alfonso Reyes de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL, se encuentran digitalizadas para
consulta interna. El libro Pedro Páramo incluye dos viñetas realizadas por Ricardo Martínez (1918-2009) que abren y cierran la obra; a este ejemplar
sólo le falta la viñeta de la portada, ya que no cuenta con la sobrecubierta. El cuidado de la edición estuvo a cargo de José C. Vázquez y Alí Chumacero. Vid. Juan Rulfo, Pedro Páramo, Fondo de Cultura Económica, México, 1955. (Las citas de la obra provienen de esta primera edición).

�desde sus cajones de muertos y les recuerde el hambre y las ilusiones destrozadas por el tiempo. El
nombre es ya una imagen, como el del protagonista de la novela; y a la vez resulta enigmático al no
tener un significado preciso para nuestra lengua:
—Hace calor aquí— dije.
—Sí, y esto no es nada —me contestó el otro—. Cálmese. Ya lo sentirá más fuerte cuando lleguemos a Comala. Aquello está sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del Infierno. Con decirle
que muchos de los que allí se mueren, al llegar al Infierno regresan por su cobija.
—¿Conoce usted a Pedro Páramo? —le pregunté.
Me atreví a hacerlo porque vi en sus ojos una gota de confianza.
—¿Quién es? —volví a preguntar.
—Un rencor vivo —me contestó él.

Al principio, la novela está narrada por Juan Preciado, pero conforme el lector va adentrándose en
las entrañas muertas de Comala, poco a poco, se perderá entre las distintas narraciones que ofrecen
los murmullos, alguno de ellos anónimos y otros totalmente identificables como los correspondientes
a Susana San Juan y Pedro Páramo, entre otros. En el camino tendrá un Caronte y un Virgilio distintos en los personajes de Abundio, Eduviges Dyada, Damiana Cisneros y Dorotea la Cuarraca, quienes
tratarán de darle contexto sobre la situación y la condena de los habitantes y animales de Comala,
pues hasta el fantasma del caballo del único hijo reconocido por el cacique, Miguel Páramo, galopa y
relincha de pena sobre las calles vacías: “Corre por todas partes buscándolo y siempre regresa a estas
horas. Quizá el pobre no puede con su remordimiento. ¿Cómo hasta los animales se dan cuenta de
cuando cometen un crimen, no?”.
El hombre y la naturaleza también son de vital importancia, porque gran parte de los muertos despiertan por la humedad de la lluvia que golpea la tierra sobre la que están enterrados: recuerdan el
hambre y la violencia al haber estado vivos; o tal vez es tan violento el recuerdo del hambre que por
eso mismo no encuentran la voluntad suficiente para que sus respectivas almas trasciendan los ecos
abandonados dentro de estas tierras estériles.
II
¿Qué es exactamente Pedro Páramo? A lo largo de las últimas décadas que abarcan desde la segunda
mitad del siglo xx y las primeras dos del presente siglo se sabe que la novela ha conseguido nuevos
lectores de distintas generaciones, que hacen diversas interpretaciones relacionadas con el cuerpo y
la violencia manifestada en la amplia baraja de personajes que desfilan como ecos heridos entre las
calles vacías de Comala; o que buscan un valor distinto a las llamas de las velas que pueden agonizar
en cualquier instante o al sonido de la lluvia que cae sobre un valle de muertos.
Cada frase pesa y al mismo tiempo es tan liviana como las hojas que arrastra el otoño en los recuerdos de quienes intentan volver a un tiempo que ya no les corresponde, a una vida que se les fue

30

�interfolia
de las manos como quien pierde un hilito de sangre por cada suspiro que pudo dar. La narración es
fragmentaria, y esta misma estructura nos mantiene atentos a la ola de murmullos que atormentan
a Juan Preciado, quien cree haber llegado a una dirección equivocada, movido por la nostalgia y la
petición de su madre muerta, para después perderse entre la multitud de murmullos y pensamientos
de Pedro Páramo sobre Susana San Juan, su gran amor y talón de Aquiles; o entre la culpa del Padre
Rentería por permitir que la maldad transite libremente en el pueblo que estuvo a su cargo, dejando
a Dios en un segundo plano en sus prioridades, porque los ruegos no pueden calmar el hambre que
le devora; o entre los asistentes a la boda en la que murió el padre del cacique y a quienes éste mismo
“arrasó parejo”, cuando no encontró al verdadero culpable.
Pedro Páramo es una novela y a la vez un milagro poético que no pasa desapercibido en el tiempo, y
todo aquel que la lea por primera vez tendrá la necesidad de volver a oír el eco de las pisadas sobre
un suelo de piedra abandonado en el silencio y los truenos de una lejana tormenta guardados en la
memoria; o volver a tratar de descifrar ese rencor vivo que todos recuerdan y sobre el que murmuran,
como si fuese imposible escapar de los brazos de maldad de un cacique viejo y cansado por esperar la
llegada de un único amor —representado en la enigmática figura de Susana San Juan—, que fue lo
único que nunca pudo poseer ni debido al cual no entendió la dimensión de su locura.
Sabemos que Pedro Páramo llegó a clausurar para siempre las novelas de la Revolución mexicana y
las de la guerra cristera con su innovadora estructura fragmentaria, la renovación de distintos mitos
y la incorporación de influencias y reinterpretaciones de las obras de Virgilio, Dante, Maquiavelo,
Emily Brontë, William Faulkner y María Luisa Bombal, entre otras. Hay algo más que nos inquieta
y motiva a acompañar a Juan Preciado en su breve odisea en Comala. La novela, además de ser una
crítica social de los distintos conflictos del México de aquella época, no descuida la forma estética por
medio de la cual está narrada:
—Este pueblo está lleno de ecos. Tal parece que estuvieran encerrados en el hueco de las paredes o
debajo de las piedras. Cuando caminas, sientes que te van pisando los pasos. Oyes crujidos. Risas.
Unas risas ya muy viejas, como cansadas de reír. Y voces ya desgastadas por el uso. Todo eso oyes.
Pienso en que llegará el día en que estos sonidos se apaguen.
Eso me venía diciendo Damiana Cisneros mientras cruzábamos el pueblo.
—Hubo un tiempo en que estuve oyendo durante muchas noches el rumor de una fiesta. Me llegaban los ruidos hasta la Media Luna. Me acerqué para ver el mitote aquel y vi esto: lo que estamos
viendo ahora. Nada. Nadie. Las calles tan solas como ahora.

Y así Pedro Páramo va dibujándose y desdibujándose en cada fragmento como si se tratase de un sueño
o de un poema en prosa2: el ritmo de las pisadas y el de los ecos determinan un tempo que nos entrega
una serie de imágenes poéticas, algunas relacionadas con la catástrofe del presente cargado de ilusiones destrozadas, distintas relaciones incestuosas llenas de hambre y una terrible desesperación por
encontrar la calma en la muerte, o ¿qué hay más allá de la muerte?; y otras tan entrañables como el
amor en la mirada de un niño que aprende a descubrir el mundo a través de una muchacha ausente:
2 En el capítulo “Verso y prosa” de El arco y la lira, Octavio Paz nos dice lo siguiente: “El ritmo es inseparable de la frase; no está hecho de palabras
sueltas, ni es sólo medida o cantidad silábica, acentos y pausas: es imagen y sentido. Ritmo, imagen y sentido se dan simultáneamente en una unidad
indivisible y compacta: la frase poética, el verso.” Vid. Octavio Paz, El arco y la lira, México, Fondo de Cultura Económica, 2014, p. 70.

�Y Susana San Juan se vuelve un espacio incomprensible e inhabitable porque desde la locura evoca los
recuerdos de su amor muerto, aquel que no es Pedro Páramo, el tirano que es capaz de mover a los
revolucionarios a su conveniencia pero incapaz de poseer el amor del único ser al que le concede un
valor casi divino; y tampoco lo es Bartolomé de las Casas, su padre, en cuya relación con éste el lector
puede intuir el incesto y la violencia. En los monólogos oníricos de Susana el cuerpo convive con la
tierra y el mar —el amor y el mar—, y nada pasa desapercibido para el lector que intenta descifrar
el enigma que nunca pudo comprender el maquiavélico cacique:
Volví yo. Volvería siempre. El mar moja mis tobillos y se va; moja mis rodillas, mis muslos; rodea mi
cintura con su brazo suave, da vuelta sobre mis senos; se abraza de mi cuello; aprieta mis hombros.
Entonces me hundo en él, entera. Me entrego a él en su fuerte batir, en su suave poseer, sin dejar
pedazo.
—Me gusta bañarme en el mar —le dije.
Pero él no lo comprende.
Y al otro día estaba otra vez en el mar, purificándome. Entregándome a sus olas.

32

Ilustración de Ricardo Martínez para el libro Pedro Páramo.

Pensaba en ti, Susana. En las lomas verdes. Cuando volábamos papalotes en la época del aire.
Oíamos allá abajo el rumor viviente del pueblo mientras estábamos encima de él, arriba de la
loma, en tanto se nos iba el hilo de cáñamo arrastrado por el viento. “Ayúdame, Susana.” Y unas
manos suaves se apretaban a nuestras manos. “Suelta más hilo.”
El aire nos hacía reír; juntaba la mirada de nuestros ojos, mientras el hilo corría entre los dedos
detrás del viento, hasta que se rompía con un leve crujido como si hubiera sido trozado por las
alas de algún pájaro. Y allá arriba, el pájaro de papel caía en maromas arrastrando su cola de
hilacho, perdiéndose en el verdor de la tierra.

�interfolia
Cuando Susana San Juan muere, Pedro Páramo decide cruzarse de brazos y condenar a Comala a
morir de hambre porque no comparte la pena de su duelo. Desde entonces el paraíso perdido de la
madre de Juan Preciado se convierte en una tumba y la condena es para todos los habitantes sin excepción alguna. Lo que había empezado como una historia épica terminó por volverse una tragedia,
un trayecto dantesco a través de las calles vacías, donde había que acostumbrarse a la sentencia del
silencio y abandono.
Después de El llano en llamas y Pedro Páramo, Juan Rulfo publicó sólo El gallo de oro y otros relatos (Ediciones Era, 1980), una obra por la que el propio autor perdió las ganas de pulir, pero que conserva
el tono de sus obras anteriores. Aunque Pedro Páramo no fue bien recibida del todo en su momento,
el tiempo terminó por consagrarla en el lugar que merece, ya que autores como Octavio Paz, Carlos
Fuentes, Fernando del Paso, Gabriel García Márquez, Augusto Monterroso, Ida Vitale, Juan Marsé,
Susan Sontag, Günter Grass, entre otros, la elogiarían y comentarían en su momento, reconociéndola
como una obra de gran influencia para la literatura escrita en nuestra lengua y en lo que respecta al
siglo xx, y que sigue resonando con gran vitalidad en nuestros días como quien escucha un rumor de
la caída de piedras sobre calles de piedra.

�Bibliografía
Bachelard, Gaston. La poética de la ensoñación. Traducción de
Ida Vitale. México, Fondo de Cultura Económica, 2014.
Bachelard, Gaston. La poética del espacio. Traducción de
Ernestina de Champourcín. México, Fondo de Cultura
Económica, 2016.
Bachelard, Gaston. La tierra y las ensoñaciones del reposo. Ensayo
sobre las imágenes de la intimidad. Traducción de Rafael Segovia.
México, Fondo de Cultura Económica, 2014.
Fuentes, Carlos. La gran novela latinoamericana. México,
Alfaguara, 2011.
Paz, Octavio. Corriente alterna. México, Siglo xxi Editores, 1969.
Rulfo, Juan. El llano en llamas. México, Fondo de Cultura
Económica, 1953.
Rulfo, Juan. Aire de las colinas. México, Plaza y Janés, 2000.
Vitale, Ida. Resurrecciones y rescates. México, Fondo de Cultura
Económica, 2019.

�e l o ro d e l o s t i gr e s

35

El oro de los tigres XII1
Carlos Lejaim Gómez

El viejo río reposaba tranquilo, en toda su anchura, a la caída del día, después de
siglos de buenos servicios prestados a la raza que poblaba sus márgenes, con la tranquila dignidad de quien sabe que constituye un camino que lleva a los más remotos
lugares de la tierra.
Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas.

Cuando pensamos en la comunicación que la literatura hace posible quizá la primera imagen que contemplemos
es la del puente: el puente que nos permite transitar sobre el río que divide, que distancia, que incomunica. Sin
embargo, por su carácter contenido, estable, fijo y estrecho quizá no sea la imagen más precisa. Yo preferiría al
río mismo como imagen de la comunicación en la literatura (y no se diga en la poesía con su potencia y su carácter abierto). El río es el hilo de Ariadna que permite al explorador internarse en la parte oscura del continente,
pero al mismo tiempo es mudable, impredecible y se puede naufragar por su causa. La poesía —y la traducción
de poesía, por supuesto— es el río que navegamos buscando al corazón de las tinieblas, a un señor Kurtz que
mientras lo imaginamos en su búsqueda nos fascina y aterra.
La colección de poesía internacional El oro de los tigres es un buen ejemplo de la potencia de la comunicación telúrica, profunda, dinámica (porque un río nunca es el mismo río, como el poema) que se desarrolla en
la poesía y en la práctica de su traducción. La colección
fue fundada en 2009 por la poeta Minerva Margarita
Villarreal, siendo directora de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, como un homenaje de un grupo
de escritores en lengua española a Alfonso Reyes en
su faceta de traductor. Y hasta el momento ha reunido 91 poetas de lenguas como el inglés, francés, japonés, árabe, polaco, latín, alemán, portugués, rumano,
ruso, griego, húngaro, italiano y griego clásico; voces
fundamentales de todos los tiempos, como las de Homero, Catulo, John Donne, Gerard Manley Hopkins,
William Woordsworth, John Keats, Arthur Rimbaud,
1 Texto para la presentación de El oro de los tigres XII en la Feria Internacional
del Libro de Guadalajara 2023.

�Victor Hugo, Chesterton, Rilke, Paul Valéry, T. S. Eliot, Ezra Pound, Antonia Pozzi, Cavafis, Silvia
Plath, Joseph Brodsky, Anne Carson, entre otros, en versiones de grandes poetas y traductores de este
y del otro lado del Atlántico como Alfonso Reyes, José Emilio Pacheco, Tomás Segovia, Antonio Colinas, Xavier Villaurrutia, Antonio Cisneros, Selma Ancira, Omar Lara, Tedi López Mills, José Kozer,
Jorge Esquinca, Eduardo Langagne, José Javier Villarreal, Fabián Espejel, entre otros.
La colección, actualmente dirigida por José Javier Villarreal, cuenta con el respaldo decidido del
rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León, el Dr. en Med. Santos Guzmán López y de Víctor
Barrera Enderle, director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria. En ella colabora un equipo
muy comprometido y acucioso, con el que tengo el honor de participar: Nancy Cárdenas, Alfredo Iván
Mata, Rodrigo Alvarado y Martha Ramos y los diseñadores Deni Ríos y Pepe Vela. Desde la entrega
vi, publicada en 2017, con obra del artista regiomontano Ramiro Martínez Plasencia, la colección
integra plástica contemporánea en sus portadas, con lo que el diálogo se extiende a otras dimensiones
del arte.
Esta entrega número doce de la colección está conformada por cuatro títulos: El cementerio marino, con
versión y nota de Fabián Espejel y prólogo de José María Espinasa; La tierra baldía, de T. S. Eliot, con
comentarios, traducción y notas de Gabriel Bernal Granados; Hombre de palabra[s], de Ruy Belo, con
prefacio y versión de Blanca Luz Pulido; y La voz de las mujeres en la poesía italiana de hoy, con selección,
traducción y prólogo de Emilio Coco. En esta ocasión la obra que aparece en las cubiertas es de la
artista mexicana Magali Lara.
Los dos primeros títulos que integran la colección, El cementerio marino y La tierra baldía, son dos
ríos caudalosos que por sí mismos nos internan en continentes poéticos: así revela Fabián
Espejel el poema de Valéry en sus comentarios. Hay una vasta tradición de traductores y de
poetas deudores de este poema, que van de Rainer Maria Rilke a nuestro José Gorostiza. Sus
versos enigmáticos, que parten del paisaje fúnebre y costero del cementerio de Saint-Charles en Sète,
Francia, encuentran sosiego ante el rigor de la muerte y el mediodía en un ritmo, en una cadencia, la
del mar:
¡Qué centella consume fina y pura
diamantes mil de imperceptible espuma,
y qué paz se concibe, al parecer!
Cuando en el abismo un sol descansa,
labores puras de una eterna causa,
cintila el Tiempo y Soñar es saber.

Es en el ritmo y en la ensoñación donde se abre la posibilidad del saber. En su comentario a esta edición, José María Espinasa resalta la importancia del ritmo en el poema:
quien quiere traducir a su lengua el poema, lo primero que encuentra es ese ritmo, incluso antes del
significado mismo, lo cual nos permite decir que la escritura del poema es ya un proceso de traducción del ritmo que adviene al poeta, y que el traductor traduce una traducción, así que lo primero
que tiene que hacer a través de su lectura es reconstruir el proceso que lleva a ese ritmo. Sabemos
que si un ritmo se traduce es porque en él lleva un sentido.

36

�interfolia
Gabriel Bernal Granados nos presenta La tierra baldía, otro de los grandes caudales de esas primeras
y fructíferas décadas del siglo xx, no tanto como un internamiento al continente de la tradición del
poema (que la tiene, y en abundancia) sino al continente mismo del poema. Sus notas exegéticas hacen
evidente que el poema de Eliot es un poema que no se agota ante la explicación; desde las notas finales
el mismo Eliot practica una exégesis, y el poema no deja de parecernos enigmático, transgresor, inagotable. Poema de las transfiguraciones, de voces fantasmales y violencia encarnada en Filomena, resalta
su pesimismo con la planta que nace como dispuesta a morir ante las adversidades en la tierra fría y
yerma que dejó el invierno; pero puede ser también esperanza, la esperanza de que
Ese cadáver que sembraste el año pasado en tu jardín,
¿Ha comenzado a retoñar? ¿Florecerá este año?

Hombre de palabra[s], del portugués Ruy Belo, nos abre el continente de una poética que nos puede ser
extraña: la de una de las voces de la lírica portuguesa contemporánea más importantes pero poco conocida en México. Es, además, un poeta marcadamente antimístico, que no le tiene miedo a construir
una voz no sólo desde la prosa sino desde el prosaísmo:
¿Acaso tendría que acordarme
de la cena del señor del pan del vino?
Todo mi pan es de este día
y voy a buscarlo en la contemplación de mi uña:
crecen más las de los pies que las de las manos
¿O será que las corto menos veces?
¿Será y habrá sido siempre así con toda la gente?
¿Cristo habrá sabido alguna vez?
¿Cuándo instituyó la eucaristía le habrá dolido el pie?

En La voz de las mujeres en la poesía italiana de hoy la imagen del río es distinta: si bien la potencia de las
voces que convoca el libro son suficientes para formar su propio caudal, el trabajo minucioso de Emilio
Coco (quien ya nos había entregado para El oro de los tigres xi una antología general de la poesía italiana del siglo xx) nos ayuda a comprender las distintas poéticas como afluentes que desembocan en el
río de la poesía italiana escrita por mujeres. Entre ellas, en mi opinión, destacan las voces más jóvenes,
como la de Eleonora Rimolo:
Quisiera escribir para ti un bestiario abierto
A nuevas especias, con el dibujo del animal
Que siempre me vuelvo cuando me llamas
Extraviado, sin cola – mutilado del olfato
Pero la garra es sutil, el signo dejado
No quema, lo que veo no es real:

�Soy un pequeño reptil sin fantasía
Capaz tan sólo de un rasguño leve,
Imperceptible surco donde no cabe
Color, de donde no se escapa la culebra.

El oro de los tigres es ya un caudal en el que han abrevado generaciones de estudiantes y lectores regiomontanos y del que se ha nutrido la tradición poética nacional. Esta entrega xii renueva el compromiso
por la difusión del conocimiento poético y la constancia de llevarnos año con año, a través de la calma
y la turbulencia del río poético, a los más remotos lugares de la tierra.

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�Ilustración de José Luis Arriaga para la portada del libro Hágalo usted misma (Monterrey, An.alfa.beta, 2023), de Atenea Cruz.

l a ex per ienci a l iter a r i a

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�Las madres inquietantes: Amparo Dávila
y Atenea Cruz. Una (re)lectura desde el (neo)
gótico latinoamericano
Verónica Zúñiga

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
—esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo. Tus ojos
serán una palabra hueca,
un grito ahogado, un silencio.
Cesare Pavese

I. El neogótico latinoamericano o la cruda realidad 					
de las mujeres en una región
El horror se ha manifestado desde tiempos inmemorables y la humanidad ha hecho registro de ello.
Este horror surge ante lo desconocido; pero qué pasa cuando el miedo viene desde lo familiar. El neogótico latinoamericano se ha convertido en un género donde se retrata un nuevo temor: ya no hay
que cuidarse de los vampiros ni de los fantasmas, ahora hay que protegerse de los asesinos, o, como
lo han manifestado las escritoras latinoamericanas, ahora las mujeres tenemos que cuidarnos de la
violencia que nos atraviesa.
En su artículo “Estudio introductorio. Horror y escritura en voces femeninas de Latinoamérica”
publicado en el libro Neogótico latinoamericano en la literatura escrita por mujeres. Estudios críticos de obras representativas del siglo xxi (2023), Berenice Romano Hurtado expresa cómo el miedo ha cambiado, ahora el
lector no le tiene pavor a lo desconocido, sino a lo real porque puede sucederle en cualquier momento. Para la investigadora, el neogótico latinoamericano se puede definir como:

40

�interfolia
La recuperación de una forma estética que, a partir de figuras, espacios y objetos de sus distintos contextos, explora los horrores que producen los variados miedos de las diversas comunidades latinoamericanas, con el fin de dar una lectura crítica de su sociedad. Un modo que se
manifiesta en lo fantástico con las inevitables variantes de lectores y épocas.1

Es en este género literario donde muchas escritoras han encontrado un espacio para explorar no sólo
nuevas formas de narrar, sino problemáticas relacionadas con las mujeres de la región. Algunas de las
representantes más conocidas son Mariana Enríquez, Mónica Ojeda y María Fernanda Ampuero.
Uno de los problemas que trata este género es la dificultad de distinguir estrategias textuales específicas o proponer una denominación de alguna de ellas, ya que cada escritora juega con la idea del
horror y por tal razón aparecen variantes como el gótico andino, de Ampuero, o inclusive el uso de
otros subgéneros, como el fantástico o las distopías. Pero algo en lo que varios investigadores coinciden sobre las novelas del neogótico es cómo los personajes femeninos juegan un papel circunstancial:
La mujer se caracteriza lasciva, incluso vinculada con lo demoníaco. Toda una perspectiva
misógina que, como es de esperarse, desaparece en las nuevas narrativas en las que además se
refiguran ciertos estereotipos en favor de modelos femeninos más interesantes.2

En estas narrativas los personajes femeninos transgreden los arquetipos típicos de ellas en la literatura, y esto ocurre a manera de protesta, ya que el cuerpo, la violencia y su relación con lo social adquieren importancia. El término es de reciente creación, y tiene una estrecha relación con el gótico y
sus características propias, como las atmósferas oscuras, la angustia y la locura. Algunas escritoras que
son señaladas como precursoras y su obra, o sólo algunas de sus novelas, es considerada neogótica
son Guadalupe Dueñas, Elena Garro y María Luisa Bombal, por supuesto todas con singularidades.3
En este ensayo propongo a Amparo Dávila dentro de esta categoría para realizar un estudio comparativo con Atenea Cruz, autora mexicana actual, a partir del concepto de neogótico latinoamericano. El eje central es la maternidad, tema que ambas autoras deconstruyen en sus cuentos y de lo cual
resultan personajes femeninos inquietantes que temen ser madres, además de que algo desconocido
parece alcanzarlas poco a poco.
Este acercamiento permite una relectura de la obra de Dávila para reconocer en ella ciertos
rasgos que permiten ubicarla como precursora de este género en nuestro país, además de observar
cómo su influencia sigue presente en las narrativas actuales, ya que como señalan Regina Cardoso
Nelky y Laura Cázares en la introducción del libro Amparo Dávila. Bordar el abismo (2009), esta autora
no escribe fantasías:
Escribe lo que ha vivido, aunque sean experiencias imposibles de explicar dentro de los parámetros de lo que se conoce como “realidad”. En algunos casos, la experiencia narrada se sale de las
1 Berenice Romano Hurtado, “Estudio introductorio. Horror y escritura en voces femeninas de Latinoamérica”, en Berenice Romano Hurtado
(coord.), Neogótico latinoamericano en la literatura escrita por mujeres. Estudios críticos de obras representativas del siglo XXI, México, Editora Nómada, 2023, p. 22.
https://doi.org/10.47377/neogoticolat-intro
2 Ibid., p. 13.
3 Loc. cit.

�normas y reglas de la naturaleza, por lo que se podrían considerar como relatos maravillosos, surrealistas o góticos.4

La realidad es que lo siniestro siempre ha acompañado a las escritoras. Amparo Dávila y Atenea Cruz
en sus textos desmitifican la figura de la madre como ser abnegado y la muestran como un personaje
oscuro y cuyas acciones se vuelven cada vez más tenebrosas.

II. La maternidad grotesca: “El último verano”						
y “Después del fuego”
La maternidad ha sido un tema central para las escritoras mexicanas. Algunas de ellas como, Jazmina
Barrera en Linea Nigra (2020), utilizan el ensayo para relatar desde lo íntimo la historia de su embarazo, las ideas sobre la crianza y las dificultades que enfrentan en esta nueva etapa, pero sobre todo el
cariño que envuelve esta transformación.
Por el contrario, hay autoras que han planteado la idea de ser madres como algo que provoca
sentimientos de angustia relacionados con el dolor físico y emocional, el cuerpo y la incapacidad de
asumir su nuevo rol en la sociedad. La maternidad no deseada desencadena los hechos de “El último
verano” de Amparo Dávila y “Después del fuego” de Atenea Cruz, donde ambas protagonistas entran en conflicto ante esta situación y poco a poco van cayendo en un abismo sin retorno.
“El último verano” es parte de la antología de cuentos Árboles petrificados (1977), de Dávila. La protagonista es una mujer sin nombre, madre de seis hijos, quien cansada de su vida descubre que será
madre de nuevo, lo cual le provoca tristeza. Por otro lado, en el cuento de Cruz también hay una
protagonista sin nombre, una mujer que decide tener su primer hijo por temor a perder el amor de
su esposo. Más que una decisión personal, la maternidad para ella es sólo un acto de complacencia
para los demás.
Francisca Noguerol Jiménez afirma que dentro de la literatura es posible abordar la otra concepción
sobre el rol de madre, aquel que no es bello y que por el contrario provoca terror a las mujeres. Exponiendo la maternidad como algo grotesco, al respecto menciona que en algunas escritoras:
Destaca la asunción del grotesco como categoría idónea tanto para denunciar el sentimiento de
ajenidad que provoca el parto, como para revelar la alineación de que es objeto la mujer al asumir
un ejercicio normativizado por otros, del que escapa practicando una violencia que degenera a
veces en su propia locura.5

Así, desde el concepto propuesto, las protagonistas de ambas historias atraviesan por un camino desconocido al entrar en el proceso del embarazo que se representa en distintos momentos; un primer
4 Regina Cardoso Nelky y Laura Cázares, Amparo Dávila. Bordar el abismo. México, Universidad Autónoma Metropolitana, 2009, p. 13.
5 Francisca Noguerol Jiménez, “Sacadas de quicio: Maternidad y literatura en escritoras latinoamericanas contemporáneas”, en Review. Literature and
Arts of the Americas, 86, (46.1), 2013, p. 1. http://hdl.handle.net/10366/136910

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�Ilustración de Santiago Caruso para el libro El huésped y otros relatos siniestros (México, FCE, 2018), de Amparo Dávila.

inter
interfolia
folia

�rasgo es el anhelo por la vida pasada. En el cuento de Dávila, la protagonista comienza el relato recordando su juventud. Toda ella era alegría, paz y belleza, pero cambió cuando contrajo matrimonio,
y ya no le quedan memorias:
Llevaba un vestido de gasa con volantes en el cuello y en las mangas; el pelo castaño oscuro, recogido hacia atrás con un moño de terciopelo negro, dejaba despejado un rostro joven de armoniosas facciones en el cual resaltaban los ojos sombreados por largas pestañas. No sólo irradiaba
juventud y frescura aquella muchacha, sino una gran paz y felicidad. Pero aquella muchacha
hermosa, porque en verdad lo era, y tan bien arreglada y respirando tranquilidad por todos los
poros, estaba dentro de un marco, colocado sobre el tocador, cerca del espejo. Así era a los dieciocho años, antes de casarse.6

Ahora en su papel de mujer de familia, la protagonista no sólo pierde su belleza, sino que
su tranquilidad se ve interrumpida por la llegada de los hijos. Por otro lado, en el cuento
de Cruz también nos describe su vida antes de ser madre, donde hay añoranza por su antigua vida
sexual y los sus encuentros con múltiples amantes que satisfacían sus deseos:
Antes de conocer a Sergio su vida sexual había sido variada y suculenta, durante la universidad
tuvo muchas parejas. Disfrutaba en especial los encuentros casuales: la emoción del coqueteo, la
revelación mutua de los cuerpos, la delicia de indagar la fuente de placer ajeno. La mayoría de los
hombres que conoció fueron amantes avezados y generosos.7

A partir de la memoria, los lectores somos testigos de la metamorfosis mujer-madre por la que atraviesan las protagonistas y cómo su nuevo rol en la sociedad les causa terror. En su artículo “El conflicto
de las relaciones madre-hija en Mandíbula de Mónica Ojeda: Una lectura desde el psicoanálisis y el
neogótico latinoamericano” (2023), Natali González Fernández señala que muchas veces lo perverso
y lo monstruoso se encuentran en el núcleo familiar.8
Con respecto a la idea anterior, González Fernández señala cómo en los relatos de las escritoras
contemporáneas la figura de la madre se vuelve crucial, ya no como una figura de protección, sino
como un ser que puede ser capaz de devorar a sus hijos. Cabe agregar que la figura del padre actúa
como un mediador entre madres e hijos; pero en el neogótico latinoamericano está ausente, no tiene
una participación en la narrativa.
En ambos cuentos encontramos a dos figuras paternas lejanas, quienes expresan su felicidad ante la
noticia del embarazo, pero desconocen que, a diferencia de ellos, sus parejas temen la experiencia de
la maternidad. En el texto de Dávila, Pepe (el padre) se describe como un hombre mediocre sin aspiraciones, e incluso cuando recibe la noticia del embarazo no parece preocuparse por cómo cambiará
la dinámica familiar y por los problemas económicos que se avecinan:
6 Amparo Dávila, Cuentos reunidos, México, Fondo de Cultura Económica, 2024, p. 205.
7 Atenea Cruz, Hágalo usted misma, Monterrey, Editorial An.alfa.beta, 2023, p. 83.
8 Natali González Fernández, “El conflicto de las relaciones madre-hija en Mandíbula de Mónica Ojeda: Una lectura desde el psicoanálisis y el neogótico latinoamericano”, en Berenice Romano Hurtado, op. cit.

44

�interfolia

Esa noche le dio la noticia. Los niños ya se habían acostado y ellos estaban en la estancia viendo la
televisión como todos los días después de cenar. Pepe le pasó un brazo sobre los hombros y le rozó
la mejilla con un beso. “Cada hijo trae su comida y su vestido, no te preocupes, saldremos adelante
como hemos salido siempre.” Y ella se quedó mirando aquella pantalla de televisión donde algo se
movía sin sentido.9

Por el contrario, en el texto de Cruz encontramos la figura del padre en Sergio, un hombre que es
descrito por la protagonista como alguien excepcional. Ella no entiende por qué su esposo la eligió,
pero sabe que hará todo lo necesario para que se quede a su lado. En este caso la ausencia de Sergio
es considerable debido al trabajo, pues se presenta a partir de recuerdos o sólo a través de menciones.
En el caso de Sergio, es circunstancial cómo manifiesta su interés por ser padre en voz alta, mientras que la protagonista tiene que reprimir sus verdaderos deseos, mantener en silencio que realmente no quiere ser madre por temor a ser juzgada, a perder a su marido, a no encajar en la sociedad.
Espera que esos deseos cambien conforme sienta a su hijo crecer dentro de ella, pero en el siguiente
fragmento se demuestra que sucede todo lo contrario:
Algunas mujeres anhelan ser madres; ella no. Lo hizo por complacer a Sergio, a quien en pleno
clímax le daba por pedirle que tuvieran un hijo. Una parafilia algo rara, pero tratándose de él no
podía negarse a nada. Así que se embarazó. “En el camino me haré a la idea”, se decía frente al
espejo, al contemplar su vientre abultado. Inventó su propio mantra: “Cuando nazca el bebé voy
a quererlo mucho”. A pesar de sus esfuerzos, durante el embarazo no logró sentir más que aprensión, lo que favoreció su tendencia al estreñimiento y le salieron hemorroides.10

Retomando ese asunto de las hemorroides, hay que señalar que un eje importante de esta maternidad grotesca es el cuerpo. Noguerol Jiménez (2013) señala una angustia por los cambios físicos
y emocionales. En ambas protagonistas la corporalidad que se presenta es la de mujeres cansadas,
con rostros que poco a poco van perdiendo la vitalidad. En “El último verano”, la protagonista
experimenta un dolor por no ser tan bonita ya, como en su juventud:
Había salido muy bien, sí, realmente, y experimentó un inmenso dolor al comparar a la joven de
la fotografía con la imagen que se reflejaba en el espejo, su propia imagen: la de una mujer madura, gruesa, con un rostro fatigado, marchito, donde empezaban a notarse las arrugas y el poco
cuidado o más bien el descuido de toda su persona: el pelo opaco, canoso, calza con zapatos de
tacón bajo y un vestido gastado y pasado de moda.11

9 Amparo Dávila, op. cit., p. 207.
10 Atenea Cruz, op. cit., 83.
11 Amparo Dávila, op. cit., p. 205.

�De manera similar, en el cuento de Cruz, la protagonista siente el dolor y la tristeza de ya no tener su
antiguo cuerpo, lo que cambia la opinión de sí misma al verse como un ser horrible y extraño, además de ver al bebé no cómo su hijo, sino como un intruso que se ha apoderado de su cuerpo:
Ser madre no era lo suyo, hasta la ciencia estaba de acuerdo. Sin embargo, ahí estaba, hinchada,
gigantesca, a punto de dar a luz. Odiaba el adefesio que era. Pensaba en Sergio para convencerse
de que valía la pena tolerar aquella ocupación involuntaria de su cuerpo, ese dejar de pertenecerse
a sí misma. Soñaba a menudo con su abuela, quien tuvo catorce hijos: eternamente embarazada.12

No obstante, el destino de los hijos de las protagonistas es diferente, con finales contrarios pero que
parecen unidos por un elemento: la locura. En el cuento de Amparo Dávila, la protagonista no tiene a
su hijo, el aborto involuntario provoca en ella una profunda tristeza y al mismo tiempo un gran alivio,
lo cual le provoca un sentimiento de culpa.
En cambio, en el cuento de Cruz, la madre tiene a su bebé, pero esto le provoca una tristeza porque
no siente amor por el niño, lo que también causa un sentimiento de culpa. Romano Hurtado explica
de qué manera la locura funciona como una medio para que el lector pueda reconocer la situación
como algo que puede pasarle en su realidad.13
Así, en ambos cuentos, este sentimiento de culpa hace caer a las protagonistas en un abismo de
locura, y experimentan situaciones que parecen fuera de la realidad. En el cuento de Dávila, la protagonista le pide a su esposo Pepe que entierre los coágulos en el jardín, pero en algún momento, al
estar sola, algo extraño se acerca a ella, no se sabe qué es, sólo que está en peligro, por lo que antes
de que eso la lastime, decide prenderse fuego:
Con manos temblorosas desatornilló el depósito de petróleo y se lo fue vertiendo desde la cabeza
hasta los pies hasta quedar bien impregnada; después, con el sobrante, roció una circunferencia,
un pequeño círculo a su alrededor. Todavía antes de encender el cerillo los alcanzó a ver entrando
trabajosamente por la rendija de la puerta... pero ella había sido más lista y les había ganado la
partida. No les quedaría para consumar su venganza sino un montón de cenizas humeantes.14

En el caso de la protagonista del cuento de Cruz, la madre se siente incapaz de encariñarse del bebé, y
un día, mientras está sola, descubre que el niño tiene fiebre. Asustada y sin saber qué hacer, decide finalmente entregarse a lo que dicta la sociedad: ser una madre, y quemar su antigua identidad como mujer:
Sintió pena por aquel cuerpo devastado por la fiebre, igual que el suyo. Para ella era tarde, pero el
bebé todavía podía librarse de la carga. Entregarse al ardor en lugar de convertirse en una silueta
marcada con ceniza. Sobrevivir al fuego no siempre era algo bueno, ahora se daba cuenta. Acercó
una silla a la ventana y se sentó a esperar que cayera la noche.15
12 Atenea Cruz, op. cit., p. 84.
13 Berenice Romano Hurtado, op. cit.
14 Amparo Dávila, op. cit., p. 209.
15 Atenea Cruz, op. cit., p. 87.

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�interfolia
Así, ambas madres sucumben por el fuego, ellas mismas se vuelven seres grotescos y demuestran
cómo el proceso del embarazo y la maternidad debe ser una elección y no una imposición.

III. Conclusiones: Escritoras de lo inquietante
En el texto se reflexionó sobre el concepto del neogótico latinoamericano a partir de un primer acercamiento. Si bien hay dificultades para definir si se trata de un género o subgénero, es preferible tratarlo desde la hibridez, pues no hay una forma definida y las escritoras latinoamericanas usan todos
los elementos posibles para manifestar sus denuncias en la escritura.
Hacer una lectura de la maternidad desde el neogótico latinoamericano permite evidenciar cómo
la sociedad ha encasillado a la mujer en el papel de progenitora, y las consecuencias de ejercerla por
presión social y no por deseo, además de la deconstrucción de la figura de la madre, ya no como un
ser perfecto, hermoso y lleno de amor, sino como un humano silenciado, que sufre y que puede llegar
a la locura.
Un estudio comparativo de ambos cuentos permite conocer la maternidad como un tema que las
escritoras han cuestionado desde tiempos remotos, aunque con estrategias narrativas diferentes. Por
otro lado, también se evidencia cómo la influencia daviliana sigue presente en las escritoras mexicanas actuales. Considerada como una escritora del cuento fantástico, en realidad Dávila nos enseña
lo inquietante de lo cotidiano, ya que nunca sabemos qué puede pasarnos en nuestro propio hogar.
Si continuáramos hablando de madres inquietantes, en la literatura mexicana son muchas las escritoras que han reflexionado en torno a lo perverso en los personajes femeninos y su circunstancia.
Tenemos a Guadalupe Dueñas, Inés Arredondo, Adela Fernández y ahora Atenea Cruz.
Por último, quedan muchas interrogantes sobre el neogótico latinoamericano y la relación entre las
obras de las dos escritoras estudiadas, pues durante el análisis también se encontraron paralelismos
con otros cuentos como “La señorita Julia”, “Las yeguas nocturnas”, “Fragmentos de un diario” y “El
intercambio”, donde el diario es un recurso para narrar una historia.

�De la ligereza de la lectura
y de su contrapeso
Jaime Villarreal

El hombre no se comunica con otro hombre sino cuando el uno escribe en su
soledad y el otro lo lee en la suya. Las conversaciones son o diversión, o estafa,
o esgrima.
Nicolás Gómez Dávila

Leer es decodificar e interpretar un lenguaje que ha sido escrito: escribir, entonces, es planear y
producir formas lingüísticas que puedan ser leídas. El estudio de la lectura puede llevarse a cabo en
niveles muy diferentes: desde el estudio de la actividad de percepción visual y procesamiento neuronal que la hace posible (las investigaciones en esta área son recientes), hasta perspectivas que buscan
la construcción de modelos explicativos del proceso psicológico característico de dicha actividad.
Hay enfoques en que son examinadas personas con disfunciones de lenguaje para, en la carencia,
describir la complejidad de esas funciones cuando se cumplen adecuadamente en individuos sanos.
Incluso existen investigadores dedicados a esclarecer la formación de la capacidad lectora en niños o
en lectores no formados.
Este trabajo no desarrolla ninguna de las orientaciones de investigación mencionadas. No es estudiado directamente ningún individuo para, desde su actuación, extraer conclusiones generales sobre
el fenómeno. Más bien se trata de una exploración de teorías que suponen una especie de lector formado hipotético. El presente ensayo toma como base los estudios desarrollados desde la filosofía, la
teoría literaria, el análisis textual y la lingüística cognitiva. En el centro elemental de estas reflexiones
se plantea un contraste entre el análisis de la estética de la recepción orientada al texto como potencialidad, con las pesquisas fenomenológicas de la lectura de Wolfgang Iser; la tecnificación de la experiencia cifrada en la sustitución histórica de la narración oral por la escrita, como la indaga Walter
Benjamin en El narrador (1936); y el enfoque de la lectura como actividad creativa, como la esboza en
sus ensayos Maurice Blanchot.
Las finalidades de este contraste son: 1) romper con el lugar común que concibe la lectura como
una actividad equivalente a la conversación, 2) revisar el origen y las razones por las cuales algunos
teóricos atribuyen a la lectura una cualidad de ligereza y 3) argumentar en favor del trabajo de lectura
en solitario como una fase que necesita complementarse con la socialización creativa de lo leído en la
cual recuperará aquella consistencia y apropiación personal y colectiva que caracterizó la experiencia
comunicable en la vieja tradición oral previa a la imprenta.

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Wolfgang Iser: La lectura leída como conversación
Sobre el mismo presupuesto de una especie de lector formado hipotético, en El acto de leer (1976), el
teórico alemán Wolfgang Iser1 indaga en el texto como potencialidad, como un conjunto de instrucciones realizables de diferentes maneras a través de la interpretación. Se trata de un estudio con cierto
fin pragmatista, basado en la teoría de los actos del habla del filósofo inglés J. L. Austin2. Es decir, Iser
compara la lectura con una conversación ordinaria y adapta las “condiciones de fortuna o felicidad”
de los actos del habla a su estudio fenomenológico.
Si texto y lector sólo convergen mediante una situación, entonces se carga un gran peso al texto de
ficción debido a la deficiente antelación de esta situación, ya que hay que lograr constituir la situación
como un proceso de entendimiento. Recordemos que Austin presentaba tres postulados para manejar
con éxito los actos de habla: la expresión performativa presupone convenciones comunes entre interlocutor y receptor, así como procedimientos aceptados entre ambas partes, y finalmente la disposición3 de
los participantes a participar en la acción de habla.4
Para la interacción texto-lector, Iser utiliza las etiquetas de repertorio, en lugar de convenciones, procedimientos aceptados (en este caso, las traducciones al español de los textos de Iser y Austin coinciden en
el término procedimientos aceptados) en lugar de estrategias, y realización por participación del lector. El
punto interesante aquí es que en la lectura se carece de la situación cara a cara y, por lo tanto, de la
retroalimentación recíproca entre interlocutores que define y despliega convenciones y estrategias en
la conversación. Las convenciones y estrategias deben estar configuradas o previstas en un alto grado
en el texto. Y, más significativo aún, en la lectura debe cumplirse la exigencia de disponibilidad, es decir,
el individuo debe estar dispuesto a leer, esa condición depende sólo de uno de los participantes en esta
interacción: el lector. Nadie lo obliga a tomar el libro, a continuar la lectura o a leer en el orden normal. Desde este momento empezamos a perfilar con Iser un proceso en el que el lector se caracteriza
por su libertad de tomar o abandonar el libro o el soporte de impresión para decodificarlo; a esto se
refiere en parte esa ligereza que caracteriza su experiencia.
Lo que en la conversación se negocia y se trabaja entre las partes, la atención del oyente, la permanencia en el diálogo, en la lectura queda a voluntad de quien lee. En ese sentido se trata de una
actividad fundamentalmente libre y placentera (esto no quiere decir que no existan modalidades de
lectura obligatorias) de parte del descifrador, sin la cual el sentido no sería posible.
Blanchot: La lectura no es una conversación
Para delinear el contraste experiencial de lectura y escritura, recurro al crítico francés Maurice Blanchot en El espacio literario (1955), uno de sus textos teórico-críticos.
1 Dentro de la estética de la recepción o de la llamada Escuela de Constanza, las investigaciones de Wolfgang Iser acerca del acto de la lectura representan la continuación de la línea fenomenológica de reflexión abierta por el polaco Roman Ingarden. Dicha línea no es literalmente una corriente de
estudios de la recepción que se ocupe de los juicios históricos de diversos lectores acerca de tales o cuales textos. Más bien, a partir de las reflexiones
de Ingarden y de J. L. Austin, Iser construye una teoría del efecto estético centrada en las características de la actividad lectora. En Wolfgang Iser,
El acto de leer, Madrid, Taurus, 1987.
2 En Cómo hacer cosas con palabras. Palabras y acciones (1962), el filósofo inglés John Langshaw Austin (1911-1960) innovó la filosofía del lenguaje cuando
estableció su objeto principal de reflexión: los enunciados característicos de interacciones verbales cotidianas. Así, desentrañó enunciados que no
admiten valoración según sus condiciones de verdad, estudió las promesas, órdenes y otras expresiones útiles para actuar, negociar y conseguir beneficios. Cf. J. L. Austin, Cómo hacer cosas con palabras. Palabras y acciones, Buenos Aires, Paidós, 1971.
3 Los subrayados son míos.
4 Wolfgang Iser, op.cit., p. 116.

�Llama la atención del ensayista esa cualidad creativa de la lectura que actualiza la escritura. “¿Qué
es un libro que no se lee?”, se pregunta. “Algo que todavía no está escrito”. Leer entonces es hacer
que el libro adquiera su calidad, su ser, antes sólo es un objeto entre otros, papel apilado, manchado
con tinta. Así, quien lee actúa sobre el libro, lo libera de su autor, lo aligera:
El lector no se agrega al libro, pero tiende, en primer lugar, a liberarlo de todo autor, y la manera rápida de aproximarse, esa sombra tan vana que pasa por las páginas y las deja intactas,
todo aquello que da a la lectura la apariencia de algo superfluo, y aun la poca atención, el escaso
interés, toda la infinita ligereza del lector, afirma la ligereza nueva del libro convertido en un
libro sin autor, sin la seriedad del trabajo, las pesadas angustias, el peso de toda una vida, que se
vertieron en él, experiencia a veces terrible, siempre temible, que el lector borra, y en su ligereza
providencial, considera como nada.5

Esa ligereza de la lectura básicamente anónima, “al no agregar su nombre al libro”, le otorga a
la obra literaria la existencia que, a diferencia, el arte plástico no recibe de la contemplación: “La
lectura da al libro la existencia abrupta que la estatua ‘parece’ tener sólo del cincel”6. Este peculiar
funcionamiento de la lectura que borra tanto al autor como a un lector efectivo descarta también la
analogía con la conversación implicada tanto en la teoría de Iser como en expresiones del lenguaje
ordinario y literario: “vivo en conversación con los difuntos/ y escucho con los ojos a los muertos”,
escribió sinestésicamente en su célebre soneto Francisco de Quevedo.
Sin embargo, “La lectura no es una conversación, no discute, no interroga”7. Además, la de la
literatura es cada vez la primera y la única lectura, esta es otra condición que afirma su libertad. La
disponibilidad del lector no es negociable, sólo es posible si asiente autónomo en su soledad. A esto lo
llama Blanchot “el Sí ligero, inocente, de la lectura”, que contrasta con la desazón típica de la escritura, del proceso creativo. Bella y esclarecedora es la prosa del ensayista:
En este sentido, la lectura es más positiva que la creación, más creadora, aunque no produzca
nada. Participa de la decisión, tiene su ligereza, irresponsabilidad e inocencia. No hace nada y todo
está realizado. Para Kafka, la angustia, los relatos sin terminar, el tormento de una vida perdida,
de una misión traicionada; cada día transformado en exilio, cada noche exiliada del sueño, y para
terminar, la certeza de que La metamorfosis es ilegible, radicalmente imperfecta. Pero para el lector
de Kafka, la angustia que se vuelve facilidad y dicha, el tormento de la falta que se transfigura en
inocencia; y en cada fragmento de texto, la maravilla de la plenitud, la certeza de la culminación, la
revelación de la obra única, inevitable, imprevisible. Tal es la esencia de la lectura, del Sí ligero que
más que el sombrío combate del creador con el caos donde quiere desaparecer para dominarlo,
evoca la parte divina de la creación.8

5 Maurice Blanchot, El espacio literario, Madrid, Edición Nacional, 2002, p. 181.
6 Loc. cit.
7 Idem, p. 182.
8 Idem, pp. 184-185.

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La ligereza de la lectura es la condición previa a la vez de esa inconsciencia creativa típica del lector,
“no piensa que él hace la obra”. Sólo en condiciones extraordinarias el lector toma consciencia de
esa ligereza para generar una actitud contraria que he llamado en un ensayo previo lectofobia9, la antítesis del hedonismo lector. Aunque la lectura es una actividad por antonomasia ligera, en ocasiones
de peligro y urgencia, como puede ser el caso de las crisis sociales, leer sin actuar para intervenir en
la solución práctica de los conflictos puede volverse una experiencia pesada, muy cercana a la de la
culpabilidad cómplice. Así lo expone, por ejemplo, Julio Cortázar en su magnífico relato “Recortes
de prensa” (1980).

La tecnificación del libro y el empobrecimiento 						
de la experiencia
La teoría y crítica literarias en la compleja obra de Benjamin destacan por llevar implícitas grandes
discordias disciplinarias. Para quienes nos formamos en el inmanentismo estructuralista francés, su
enfoque integral, que no rehúye a la exploración de la relación de la literatura con ámbitos extraliterarios como el filosófico, antropológico, sociológico e histórico, puede resultar difícil de asir teóricamente. Sin embargo, como escritura ensayística, destaca por su coherencia conceptual expuesta
en una obra tan extensa como fragmentaria. Una de esas discordias es su ruptura con la tradición
aristotélica, así como surge a partir de la Poética (s. iv a. C.). Hasta la fecha es muy común afirmar con
Aristóteles la autonomía y supremacía del arte sobre la historia.
El historiador y el poeta no difieren entre sí por el hecho de que uno escribe en prosa y otro en
verso: pues podrían versificarse las obras de Heródoto y no por ello serían menos historia de lo
que son. La diferencia radica en el hecho de que uno narra lo que ha ocurrido y el otro lo que ha
podido ocurrir. Por ello la poesía es más filosófica y elevada que la historia, pues la poesía canta
más bien lo universal, y en cambio la historia lo particular.10

Si bien para Benjamin la literatura fue uno de los objetos preferidos de sus conjeturas, no reafirma
esta superioridad como tampoco la posibilidad contraria. En sus reflexiones opera una crítica de
la literatura moderna, testimonio bello de la caída del lenguaje humano, que depende de ese viejo
avance tecnológico encarnado en el libro. Unida a la anécdota significativa, no importa si ésta es microscópica, la memoria, recordación o rememoración, por encima de la historia y de la literatura por
sí mismas, es planteada como vía de redención de lo inolvidable.
Por su orientación materialista heterogénea y cultural, para el gran ensayista alemán fue inevitable
la reflexión acerca de tanto de los medios, canales, soportes comunicativos, como de los cambios experienciales que significó la tecnificación moderna. Benjamin llamó sensorio a la percepción humana
9 “Más que la grafofobia en general me interesa formular aquí una actitud paralela correspondiente a la lectura: la lectofobia, antítesis del placer de
leer. En sentido contrario a la extendida creencia moderna de que leer es un bien inobjetable, utilizo aquí el término lectofobia para englobar nociones
de la lectura como práctica moralmente censurable. En Jaime Villarreal, “Lectofobia, desarraigo y violencia política”, en Lucero de Vivanco Roca
Rey (ed.), Memorias en tinta. Ensayos sobre la representación de la violencia política en Argentina, Chile y Perú, Santiago de Chile, Universidad Alberto Hurtado,
2013, p. 63.
10 Aristóteles, Poética, traducción de Juan David García Bacca, México, Editores Mexicanos Unidos, 1996, p. 35.

�moldeada por un entorno de estímulos, que en la modernidad echan a andar una dinámica vertiginosa de cambios y adecuaciones de la técnica para satisfacer la necesidad de shocks que el habitante
de las grandes ciudades había interiorizado de la irrupción de las masas, el tráfico, la electrificación e
inventos revolucionarios como la cámara fotográfica:
La técnica sometió al sensorio humano a un entrenamiento de índole compleja, y así llegó el día
en el que el cine correspondió a una nueva y más que urgente necesidad de estímulos. En el cine,
en efecto, la percepción al modo de los shocks cobra validez en calidad de principio formal. Lo que
en la cadena de montaje conforma el ritmo de la producción es lo que en el cine fundamenta el
ritmo propio de la recepción.11

La modificación del sensorio por supuesto no sólo era visible en sus manifestaciones más obvias, como
era el caso del cine. Sin nombrarlas todo el tiempo con el tecnicismo, el pensador alemán indagó las
modificaciones del sensorio producidas por ejemplo, a causa de la tecnificación de la guerra. Así, en
sintonía con uno de los problemas que más le interesaron —el empobrecimiento o caída de la experiencia producida en la modernidad—, detecta, en “Experiencia y pobreza” (1933), una crisis de la
comunicabilidad de lo vivido evidente en las postrimerías de la Gran Guerra tecnificada:
La cosa está clara: la cotización de la experiencia ha bajado y precisamente en una generación que
de 1914 a 1918 ha tenido una de las experiencias más atroces de la historia universal. Lo cual no es
quizás tan raro como parece. Entonces se pudo constatar que las gentes volvían mudas del campo
de batalla. No enriquecidas, sino más pobres en cuanto a experiencia comunicable.12

Más allá, en El narrador, Benjamin tomó como base tanto sus observaciones expuestas en “Experiencia y pobreza” como anotaciones realizadas entre 1928 y 1935, que inquirían el contraste entre la
narración oral y la novela13. Si bien detectó primero esa pobreza “del todo nueva”, alcanzada con el
gran desarrollo de la técnica necesario para hacer la guerra a tal escala; en este otro ensayo posterior
y más complejo divisó el fin del arte de narrar, vinculado con esa mermada comunicabilidad de la experiencia, como un ancestral “fenómeno que acompaña a unas fuerzas productivas históricas seculares,
el cual ha desplazado muy paulatinamente a la narración del ámbito del habla viva, y que hace sentir
a la vez una nueva belleza en lo que se desvanece”.14
La reproducción técnica de la escritura jugó un papel primordial en ese desplazamiento de la narración viva, de tradición oral, pues se opone a la narrativa literaria moderna: “Lo que separa a la
novela de la narración (y de lo épico en sentido estricto), es su dependencia esencial del libro. La propagación de la novela sólo se hace posible con la invención de la imprenta”15. Es decir, el medio me11 Walter Benjamin, “Charles Baudelaire. Un lírico en la época del altocapitalismo”, en Rolf Tiedemann y Hermann Schweppenhäuser (eds.), Obras,
libro I, volumen 2, Madrid, Abada, 2007, pp. 234.
12 Walter Benjamin, “Experiencia y pobreza”, en Discursos interrumpidos I. Filosofía del arte y de la historia, traducción de. Jesús Aguirre, Buenos Aires,
Taurus, 1989, pp. 167-168.
13 Esas anotaciones se conservan y pueden consultarse en varias ediciones, por ejemplo, en la de Taurus de 1989.
14 Walter Benjamin, El narrador, traducción de Pablo Oyarzún, Santiago de Chile, Metales Pesados, 2008, p. 64.
15 Ibidem, p. 65.

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cánico de reproducción de textos hizo posible un género narrativo “que no provenga de la tradición
oral ni se integre a ella”16. Así, la novela moderna misma es otro síntoma de la caída de la experiencia
descrita por el pensador alemán, un efecto tecnificador más de la vida moderna. Para reconstruir la
vieja escena de cultura oral comunitaria, remito al apunte de Margit Frenk sobre la práctica de la
lectura en voz alta, previa a la adaptación a la lectura silente, como una actividad metafóricamente
análoga a la de un banquete:
La lectura en voz alta, como hemos visto, “reúne a la gente en grupos”, y la comunidad comparte
una misma experiencia con el “lector”, recitador o representante, interviniendo activamente en
el evento. “Pues lo mejor de la conversación es esto —decía Antonio de Eslava en 1609—, que el
contar o el oír una historia bien dicha es poner el manjar en la boca” (1942, 16): el contar y el oír van
juntos, son una sola experiencia; y, completa Eslava su metáfora alimenticia (cf. I, nota 19), “el argüir después sobre ella es mascarla o digerirla”.17

Como parte de esa progresiva adopción de procedimientos técnicos comunicativos, la literatura occidental se fue alejando de las prácticas comunitarias vinculadas al relato oral y a la experiencia comunicable en él. En este sentido, en el apartado dedicado a la literatura de folletín y de colportage del
gran ensayo De los medios a las mediaciones (1987), Jesús Martín-Barbero describió los “prejuicios ‘cultos’
que han impedido prestar atención a la lectura popular, a su existencia y sus peculiaridades”18. Y, por
otra parte, en el ensayo, Entre la voz y el silencio. La lectura en tiempos de Cervantes (2005), Margit Frenk
estudia la vieja práctica en voz alta y su paso a la lectura en silencio. Con Roger Chartier se podría
afirmar que la lectura silente como práctica generalizada se impuso a mediados del siglo xviii, cuando la lectura pasa de una modalidad intensiva a una extensiva: el lector moderno comienza entonces
a leer diversos textos impresos a mayor velocidad. Si bien la lectura en silencio existió marginalmente
desde hacía siglos, aquellos primeros lectores leían comúnmente en voz alta u oralizaban el texto
de alguna manera, con frecuencia para un grupo de escuchas; se replicaba entonces en la lectura la
convivencia efectuada alrededor de la antigua narración oral. La imposición de la lectura en silencio
propiciada por la reproducción editorial mecánica contribuyó con el desarrollo de la privacía personal
moderna, diría Walter Ong, y con su práctica en espacios interiores individuales. Por ende, la lectura
silente también tiene relación con la debilitación de las comunidades: “Todo ello trae consigo, como ya
observaron Marshall McLuhan y Elizabeth Eisenstein, un ‘aflojamiento de los lazos comunales’ y la
consiguiente ‘destribalización del hombre moderno’”.
Al dar cuenta de este proceso tecnificador propio de la literatura moderna, Benjamin proyecta en
su ensayo El narrador cierta actitud lectofóbica. Así como en etapas más recientes el arte de narrar
cayó en desuso mientras se propagaba el impersonal lenguaje de la información periodística, tiempo
atrás, la comprensión lectora silente se desarrolló en detrimento de la capacidad comprensiva complementaria, la habilidad de escuchar:
16 Loc. cit.
17 Margir Frenk, Entre la voz y el silencio. La lectura en tiempos de Cervantes, México, Fondo de Cultura Económica, 2005, 172-173.
18 Jesús Martín Barbero, De los medios a las mediaciones, Barcelona, Editorial Gustavo Gil, 1987, p. 115.

�Este proceso de asimilación que ocurre en las profundidades, requiere de un estado de relajación
que se hace más y más raro. Si el sueño es el punto supremo de la relajación corporal, el aburrimiento lo es de la relajación espiritual. El aburrimiento es el pájaro de sueño que empolla el huevo
de la experiencia.19

Esta sentencia de Benjamin, huella del alcance alegórico-metafórico de su prosa, recuerda a la poeta
mexicana Carmen Alardín y sus dichos sobre la cualidad generadora, creadora, de las actividades
cotidianas repetitivas, aburridas: “la poesía surge cuando lavo los platos”, solía decir. Esa relajación
del espíritu que potencia la capacidad de escuchar se ha vuelto casi imposible en el mundo moderno
tan plagado de distracciones20. Más allá, la novela, fundamentada en la soledad individual, carece de
la ejemplaridad comunicada en la narración y, a diferencia de los géneros literarios provenientes de
la oralidad (cuento, fábula, leyenda, aforismo), no tiene consejo: “La cámara de nacimiento de la novela
es el individuo en su soledad, que ya no puede expresarse de manera ejemplar sobre sus aspiraciones
más importantes, que carece de consejo y no puede darlo”.21
Un caso ilustrativo para entender la relación entre experiencia comunicable, oralidad, extensión
y soporte textuales es el de la prosa muy breve. Es obvio que la brevedad favorece la reproducción
oral en casos como las minificciones, pensemos en “El dinosaurio”, el famoso minicuento de Augusto Monterroso. El vínculo con la oralidad y su consejo bien puede explicar cierto malestar a la hora
de leer libros de aforismos: cada sentencia bien lograda obliga a la reflexión, a dejar el libro, a llevar
consigo ese pequeño texto para cotejarlo, utilizarlo, actuar, pronunciarlo en una situación adecuada.
Esta forma, relacionada con lo que el paremiólogo mexicano Herón Pérez Martínez llama “el hablar
lapidario”, refranes, dichos, adagios, apotegmas o aforismos, excede el soporte impreso y la lectura
silente misma porque su brevedad y consistencia son útiles y adecuadas para la oralidad.
Como hemos visto, en el otro lado del espectro se encuentran con frecuencia las grandes novelas,
sobre todo aquellas innovadoras del género en la primera mitad del siglo xx. Además de esa carencia de consejo puesto en juego en la convivencia, el alejamiento de la experiencia comunicable en la
narrativa literaria de largo aliento es notorio en la artificialidad temporal del acto enunciador en ella
representado. Con frecuencia la enunciación narrativa principal en las novelas hace olvidar que contar
toma tiempo. Para ilustrar ese artificio recurro a una de las observaciones del teórico Gerard Genette
sobre el acto narrativo en los siete libros de En busca del tiempo perdido, escritos entre 1908 y 1922: “sabemos que Proust pasó más de 10 años escribiendo su novela, pero el acto de la narración de Marcel
no lleva ni una marca de duración ni división: es instantáneo”.22 Ese habitual borramiento de la duración en el acto de narrar separa aún más a la novela de la experiencia comunicable oralmente en
presencia.

19 Walter Benjamin, op. cit. 2008, p. 70.
20 Así, en el contexto contemporáneo plagado de dispositivos electrónicos, la tecnificación ha llevado hasta tal punto la pérdida experiencial del
aburrimiento, que la atención misma de espectadores se ha vuelto un trabajo remunerable, por ejemplo, en personas empleadas para ver videos en
internet. Esta situación contemporánea forma parte de lo que Jonathan Beller ha llamado el modo cinemático de producción (2006), que tiene como gran
modelo precursor al fenómeno socioeconómico y cultural del cine.
21 Walter Benjamin, op. cit. 2008, p. 65.
22 Gerard Genette, “Discours du récit”, en Figures III, París, Seuil, 1972, p. 279.

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La mente literaria
Mark Turner, en su tratado dedicado a explorar la imaginación narrativa como proceso cognitivo y
al estudio de la historia como un principio mental básico, The Literary Mind. The Origins of Thought and
Language (1996), aborda un aspecto distinto del campo de la “retórica cognitiva”: la proyección parabólica,
entendida como la operación mental por medio de la cual se entiende una historia encubierta a través
de una historia manifiesta:
Parable begins with narrative imagining –the understanding of a complex of objects, events, and
actors as organized by our knowledge of story. It then combines story with projection: one story
is projected onto another. The essence of a parable is its intricate combining of two of our basic
forms of knowledge –story and projection.23

En síntesis, la parábola comienza por la imaginación narrativa, por medio de la cual se realiza la
comprensión de un conjunto de objetos, eventos y actores organizados por nuestro conocimiento de
una historia. Luego se combinan historia y proyección: una historia se proyecta en otra (una historia
se comprende por medio de otra). La parábola, según Turner, a través de la proyección de historias
básicas y concretas, como por ejemplo las simples historias de movimiento corporal, nos permite
comprender procesos abstractos donde metáforas como actuar es moverse o estados son lugares
operan: “llegó a una solución”, “volvió del retiro”, “ella es su brazo derecho”, etc. En última instancia, el tratado de Turner se desarrolla hacia la formulación de una teoría acerca del origen del
lenguaje o de la gramática que estructura al lenguaje verbal. Dicho origen Turner lo encuentra en la
parábola. Según este razonamiento, la gramática sería el resultado de una proyección de la estructura de la historia como un principio mental básico, donde las características de la historia o relato se
proyectarían para estructurar las propiedades del lenguaje verbal.24
El tratado de Mark Turner aborda la imaginación narrativa y lo que él llama la “mente literaria”
(literary mind) sin retomar las investigaciones narratológicas, cuyas categorías son útiles, a fin de cuentas, porque provienen de lo que Paul Ricœur llama inteligencia narrativa, la básica competencia o el uso
de la narración en la vida cotidiana. Más allá, habría que destacar su tratamiento de la parábola o
proyección parabólica como mecanismo básico de producción de sentido que viene justo después de
narrar, escribir o leer-comprender la semántica básica de una historia. La parábola, entendida como
esa práctica producida por los ancestrales relatos de sabiduría, se ve reflejada en las interacciones
cotidianas más comunes: cuando alguien busca un consejo es común que no reciba por parte de su
interlocutor una evaluación o un juicio directo acerca de su situación, y en su lugar aquél le cuente
una historia que le ayude a comprender su personal circunstancia. Ese cotejo mínimo en el diálogo
presencial con frecuencia significa una carencia en la experiencia lectora de la mayoría. Por eso, espacios como el aula o la tertulia son privilegiados para solventar ese intercambio reflexivo.
23 “La parábola comienza por la imaginación narrativa —la comprensión de un conjunto de objetos, eventos y actores organizados por nuestro conocimiento de la historia—. A continuación, se combina la historia con la proyección: una historia se proyecta sobre otra. La esencia de una parábola
es su intrincada combinación de dos de nuestras formas básicas de conocimiento —la historia y la proyección—”. (La traducción es mía.). Cf. Mark
Turner, The Literary Mind. The Origins of Thought and Language, Nueva York, Oxford University Press, 1996, p. 5.
24 En varios sentidos, esta conclusión resulta contraria a la implícita en la búsqueda de los narratólogos estructuralistas quienes tomaron modelos de
análisis de la lingüística saussureana. Así lo explica Paul Ricœur: “La segunda característica de la semiótica narrativa será pues construir sus modelos
dentro del campo de la lingüística”. Vid. Paul Ricœur, Tiempo y Narración II. Configuración del tiempo en el relato de ficción, México, Siglo XXI Editores,
1995, p. 421. Por ejemplo, la dimensión semántica para Saussure es arbitraria, a diferencia de la semántica motivada del cognitivismo experiencialista.

�La lectura y el vértigo del ciberespacio
Sin duda la vieja práctica de la lectura lenta y esmerada ha quedado muy lejos en el tiempo. Sólo
en espacios muy reducidos la practicamos y cultivamos en la actualidad, en especial en círculos académicos y de aficionados a la literatura. ¿Cómo se ha transformado la lectura en nuestro mundo de
pantallas personales?
Una de las marcas de esta práctica en la actualidad es esa especie de trastorno por déficit de atención e hiperactividad que nos posee a los cibernautas y adictos a la tecnología que, bombardeados
por múltiples estímulos, sucumbimos con frecuencia a una tara de comprensión semejante a la procrastinación o postergación. Si bien la crítica argentina Beatriz Sarlo sentenciaba en los años noventa:
Todavía la lectoescritura es la clave para descifrar a la palabra escrita incluso cuando ésta se ha
liberado del papel, se ha vuelto virtual, fluye libremente por el anillo que llamamos Internet, rodea
al mundo como una gigantesca bola de texto o se desliza, sin página, sin principio y sin fin, por las
pantallas de las computadoras. El ciberespacio exige una nueva alfabetización.25

También aceptó que el suelo común para las experiencias de lectura lenta y esmerada de los estudiosos de literatura y la menos escrupulosa del público en general dejó de existir con la llegada del
ciberespacio:
Enfrentémoslo de una vez. Ese terreno común se ha erosionado. En la videoesfera, la lectura es extremadamente necesaria pero se está desarrollando según estilos diferentes. La intensidad se reserva a otros discursos (como el live rock, que es extremadamente intenso en sus rituales de consumo).
La lectura en el ciberespacio privilegia la velocidad y la habilidad para derivar de una superficie a
otra. Antes caminábamos sobre nuestros textos; en los próximos años, nos deslizaremos sobre ellos,
surfeando sus planos fractales.26

Se lee mucho en nuestros días, aunque se lee distinto. Hay poco lugar para la experiencia solitaria,
lenta, esmerada, abierta, experimental de la alta literatura o simplemente para la ficción literaria. Aunque, por el contrario, estamos viviendo también un auge de la autopublicación en formatos digitales
e impresos, con las posibilidades técnicas tan accesibles, los autores están formateando sus textos
digitalmente o están aprovechando las nuevas tecnologías de impresión a demanda. Así sucede con
las editoriales independientes de la actualidad. Es decir, mediante la autoedición, los productores se
encuentran más alertas de los gustos y expectativas de sus lectores.

Con el advenimiento de la hiperlectura
Hace algún tiempo escribí sobre las reflexiones de Hannah Arendt en torno al caso de Walter Benjamin; el crítico judío alemán sufrió una pérdida irreparable huyendo de los nazis: su biblioteca. Arendt
25 Beatriz Sarlo, “Los estudios culturales y la crítica literaria en la encrucijada valorativa”, en Ignacio M. Sánchez Prado (coord.), América Latina: giro
óptico, Puebla, Universidad de las Américas/Gobierno del Estado de Puebla, p. 116.
26 Ibidem, p. 117.

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piensa que esa fue una de las razones del escritor para quitarse la vida en la frontera entre Francia y
España. Con la ventaja de los libros y archivos digitales de nuestros días, carecer de biblioteca física
no es un problema tan apremiante. Habría que agradecer incluso a la piratería por permitir el acceso
a las ideas.
Por otro lado, se ha desarrollado una tecnología aplicada al rastreo y análisis de las prácticas de la
lectura. En una Feria del Libro de Fráncfort realizada hace algunos años, destacó el protagonismo
de las empresas llamadas start-ups, compañías pequeñas que venden ideas innovadoras, en este caso
enfocadas al mercado editorial. Javier Celaya, vicepresidente de la Asociación de Revistas Digitales
de España y fundador del portal dosdoce, declaró en entrevista para la agencia de noticias DPA que
los avances de las start-ups en el ámbito editorial están dirigidos a facilitar el vínculo (consumo) de los
lectores (consumidores) con los contenidos (productos editoriales). “Antes se basaban en algoritmos de
recomendación como los de Amazon, basados en el consumo de otras personas. Ahora los sistemas van
más allá y analizan el interés real: si compartiste el libro, si lo leíste hasta el final, si lo subrayaste”27.
Sin duda, no hay nada como el mercado para estimular la creación de nuevas tecnologías. La posibilidad de retroalimentación que brindan las redes sociales ha transformado incluso las costumbres
de medios masivos como el cine y la televisión, que constantemente están atentos a las reacciones del
público de las redes sociales a sus productos.
¿Pero hay algo más en el panorama de la literatura que la sofisticación tecnológica del mercadeo?

La lectura de ficción puesta a prueba
Hay, por supuesto, incluso argumentos científicos a favor de esa otra literatura que no necesariamente
responde a las necesidades obvias de un mercado; nuevos métodos que descubren lo que ya sabíamos.
En 2013, la prestigiosa revista norteamericana de divulgación científica, Science, publicó un artículo
firmado por científicos de la Nueva Escuela de Investigación Social dedicado a ponderar la específica
estimulación que proveen tres tipos de lectura: la ficción literaria, la ficción popular y la no-ficción.
Sometieron a los lectores a variadas mediciones y pruebas de psicología experimental y consiguieron
resultados muy interesantes que distinguen la calidad de estímulos de la alta literatura comparada con
las otras lecturas. Entonces la ficción literaria, a diferencia de los otros textos, motiva o incrementa las
capacidades del lector para entender y ejercer las relaciones sociales, además de que afina la habilidad para interpretar al otro y ponerse en su lugar. ¿Suena conocido?
Incontables críticos y ensayistas habían generado conclusiones similares, desde Aristóteles con su
énfasis en la superioridad de la poesía sobre la historia, pasando por Bajtín con su teoría de la novela
polifónica28, hasta Martha Nussbaum, quien utilizó la literatura como gran recurso para fomentar el
pensamiento ético en profesionistas tan relevantes socialmente como los economistas29. La diferencia
es que ahora una disciplina experimental ha llegado a equivalentes conclusiones y las ha postulado a
manera de capacidades o habilidades de utilidad social y personal.
27 “Así será el libro del futuro: sin editor, sin librero, sin autor”. REDEM https://www.redem.org/asi-sera-el-libro-del-futuro-sin-editor-sin-librerosin-autor/
28 Mijaíl Bajtín, Problemas de la poética de Dostoievski, traducción de Tatiana Bubnova, México, Fondo de Cultura Económica, 1988.
29 Martha Nussbaum, Justicia poética, Barcelona, Editorial Andrés Bello, 1998.

�Independiente de la vertiginosa tecnología, la riqueza de lo artístico, de lo literario, seguirá siendo
de lento y esmerado acceso, seguirá sacudiendo y causando extrañamiento en los lectores. Las cosas
buenas seguirán costando trabajo.
La caída de la experiencia o de la auraticidad en el pensamiento benjaminiano tiene un revés; Pablo
Oyarzún lo llama “remanente inextinguible de la magia” o “presagio indeleble de la redención”.30 En
este sentido, la labor del narrador, así como la del traductor, la del mismo Benjamin, es la de desandar
esa “sobre-nominación (Überbennenung) de las cosas (de las criaturas) por el lenguaje humano”.31 Para
el chileno, el narrador tiene la función profética de restituir lo inolvidable, lo mismo podría decirse del
historiador materialista, definido por el ensayista en “Sobre el concepto de la historia”.
A pesar del epígrafe de Nicolás González Dávila que encabeza este trabajo, y que señala a la lectura como la única comunicación valiosa, la conversación no puede considerarse sustituible por la
lectura silente. La propuesta en este ensayo es tomar esa posibilidad de desandar, de contrarrestar la
ligereza de la lectura a través de privilegiar de nuevo el diálogo, la conversación acerca de lo leído que
en presencia permita de nuevo apropiarse personalmente de los relatos y llevarlos a la reflexión sobre
nuestra acción social, ejercer conscientemente la creatividad receptiva, la proyección parabólica para
comprender la propia historia a través del relato leído o escuchado. Sólo socializando la reflexión
proveniente de la lectura, mediante el diálogo interpretativo, reconstruyendo de cierta manera las
prácticas comunitarias de la narración, podría retornar a la lectura el consejo ejercido en comunidad
por narradores y escuchas.

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30 “Sobre el concepto de la historia”, en La dialéctica en suspenso. Fragmentos sobre historia, 2da edición, traducción de Pablo Oyarzún Robles, Santiago,
LOM/Arcis, 2009, p. 44.
31 Ibid., p. 45.

�Bibliografía
Beller, Jonathan The cinematic mode of production. Lebanon,
University Press of New England, 2006.
Genette, Gerard. Narrative Discours Revisited. Ithaca, Cornell
University Press, 1990.
Gerard Genette. Metalepsis. Buenos Aires, Fondo de Cultura
Económica, 2004.
Genette, Gerard. Palimpsestos. La literatura en segundo grado.
Madrid, Taurus, 1989.
González, A. Abusos y admoniciones. Ética y escritura en la narrativa
hispanoamericana moderna. México, Siglo xxi, 2001.
Hutcheon, Linda A. Poetics of Postmodernism. Londres,
Routledge, 1988.
Manguel, Alberto. Una historia de la lectura. Oaxaca de Juárez,
Almadía, 2011.
Navarro, Desiderio (comp.). Intertextualité. Francia en el origen de
un término y el desarrollo de un concepto. La Habana, uneac / Casa
de las Américas, 1997.
Pérez Martínez, Herón. El hablar lapidario. Ensayo de paremiología
mexicana. Zamora, El Colegio de Michoacán, 1995.
Iser, W. El acto de leer, Madrid, Taurus, 1987.

�El fruto que di está muerto y nada crece
de su tumba: Amor y anarquismo en la
poesía de Voltairine de Cleyre
Jonathan Gutiérrez Hibler

Los nombres son intertexto de la cultura. Citas que se agregan a otras para forjar lo que llamamos
destino, todo con un impulso y una inercia que crean grietas en las palabras rumbo a otros tejidos.
El nombre de Voltairine de Cleyre lleva consigo el envite del pensamiento liberal a otros extremos,
aunque su padre cambiara de ideas, durante la infancia de la filósofa anarquista, y se convenciera de
que la mejor manera de forjar la vida de una mujer era en el convento. Y la cita, interpretada en el
cuerpo y mente de Voltairine, tomó el rumbo de la disonancia cuando decidió escapar de aquél. No
tardó mucho en conocer el fracaso que conlleva la libertad y el viaje de la heroína cuando no se trata
de la ficción de un bardo: 17 millas de trayecto sin destino; la debilidad del estómago cuando no hay
nada en él; la suerte de encontrar un refugio, pero al final halló una paradoja: ser reportada a su padre para regresarla a la vida de monja.
Hippolyte Havel, anarquista contemporáneo y estudioso de la autora de “En defensa de Emma
Goldman”, la describe en el convento como una mujer de personalidad fuerte, pues sus docentes no
podían romperla, y añade brevemente que no tuvieron otra alternativa más que respetarla. Voltairine
no podía disculparse de las llamadas de atención si el sentimiento no era auténtico desde adentro.
Havel agrega, por otro lado, que la cruel disciplina de la iglesia católica contribuyó para que ella
desarrollara una tendencia innata hacia el libre pensamiento. No abraza las máximas, pues son superficiales y no se convierten el libertad.
Quizá sea este período de su vida una impronta que explique la presencia poética del amor en relación con el mundo, la vida, Dios, el pulso, el alma y el descanso. No por nada Eugenia DeLamotte
señala el rechazo de Voltairine a los términos biológicos que se usaban en su época para definir qué

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es una mujer. Además, aunque exista el amor libre, también como propuesta de su época, siempre hay
un peligro en él, pues se pierde de vista un océano de pensamiento en los intereses de del individuo.

Tres años más tarde en Saint John, Michigan, escribió el poema “Optimismo”. Voltairine no es
una poeta que niega las dimensiones del dolor. “Escrito en rojo” está dedicado a las personas que murieron en la Revolución mexicana y el título parece que saca de contexto sus versos, aunque trata en
realidad de que en este mundo se pueden construir otras posibilidades mediante la lucha. La ausencia
de resistencia lleva a una muerte que no regenera, tal como lo plantea en el poema anterior. En “Optimismo” hay un amor supremo en otra vida donde “los capullos de la tierra son flores en el cielo”, y
por ésta y muchas otras razones “No hay amor que se desperdicie, ningún corazón late en vano/ una
inmensa perfección se asoma más allá de la cripta”. Se mantiene la idea de un espacio trascendental,
pero Voltairine no renuncia al mundo material. El más allá de la
tumba o las flores en el paraíso no son exclusivas de algo intangible como el alma en el cielo, sino que son un porvenir en esta
tierra escrita con rojo. Cada lucha es un capullo y los derechos
reconocidos en un futuro son esos brotes nutridos por un amor
cuyo corazón sobrepasa la cripta.
Esto mismo está presente en otro poema, esta vez dedicado
a la memoria de Dyer D. Lum, poeta y anarcosindicalista con
quien Voltairinie compartió días de pasión y erudición, antes del
suicidio de éste a raíz de una grave depresión, incluso después
de su activa participación tras el incidente en Haymarket. Ella
escribe “oh, vida mía, te amo por su amor/ me enseñó todas tus
glorias, todos tus dolores”. Cerca del final del poema aparece
la única idea de lo Uno que quizá comparte la autora, pues se
trata de la desaparición del yo en diferentes cuerpos: el nirvana.
Esto se complementa con un conflicto que surge en otro poema,
titulado “Reparación del amor”. Ella se presenta ante Dios y
éste le pregunta qué fruto vivo ha regalado, a lo que la poeta
responde “Padre, contesté, el fruto está muerto/ y nada crece de

Fotografía de Joseph A. Labadie Collection, University of Michigan Library.

El amor es complicado en su poesía porque parte de esta ruptura con la autoridad para manifestarse en muchas vertientes. Por ejemplo, en su primer poema de la colección editada por Alexander Berkman, “El entierro de mi yo del pasado”, escrito a sus 19 años de edad, escribe sobre el duelo por el
corazón ya finado pero en un silencio cercano al descanso. Se trata de un retrato poético donde parte
de un órgano y se dirige al rostro: ojos, mejillas y labios. En su caso, para realmente amar es necesario morir en vida. Voltairine se sirve primero de una descripción para alcanzar el movimiento liberal
que caracteriza su obra cuando escribe “Un mejor amor reemplaza la pérdida/ y una luz espectral
palidece frente al verdadero”, y agrega lo siguiente: “Sucumbido el antiguo amor, bienvenido sea el
nuevo”. La autora se dirige a la humanidad (donde está ese océano de pensamiento), a quien le dedica esta elegía para servir al mundo. Ésas son las principales directrices en su obra poética compilada
a pocos años de su muerte en 1912: el amor en relación con la vida, el mundo y Dios, y el corazón
entre el pulso y el silencio, pero siempre en función del alma, entendida como un vitalismo racional.

�su tumba”. El Creador no tiene respuesta; aunque en la lectura sí la percibamos en las líneas. Y es
que para la voz poética, como criatura, sus acciones son limitadas, porque no se pueden regar todas
las plantas de este mundo. Más que una conversación con Dios, es un agón entre la criatura y el
Creador: “He seguido el deseo de mi corazón, pero mis labores no son tuyas”. Es difícil el amor, no
a la manera de los trovadores provenzales, sino desde una mujer convirtiendo el paraíso en praxis:
el amor es una lucha contra lo que es. Todo amor es un error cósmico que cuesta asumirlo hasta
el final, sobre todo si nos preguntamos como ella “¿Para qué este lamento si yo soy yo?”. Asumir el
error, es asumir la libertad.
Sin embargo, para que el amor brote de esta manera en un paraíso que tal vez no logre vivir Voltairine, requiere memoria de los nombres y de los actos que fueron ardientes. Por ejemplo, “En memoria de M. M. Trumbull”, quien en un panfleto importante defendió a compañeros anarquistas que
fueron ejecutados en Chicago. El general Trumbull escribe en su “The Trial of the Judgment” (“El juicio
de la sentencia”) lo siguiente, antes de exponer el caso y los graves delitos que cometió el gobierno
estadounidense después de los hechos de Haymarket: “Al tomar ventaja del pánico en la gente, la
ley fue estrangulada en las cortes […]. En el juicio de los anarquistas, se cometió un gravísimo error,
no sólo a ellos y sus familias, sino a todas las personas”. Desde su posición como capitán se trata de
algo delicado para los ojos del Estado. Y por ello el corazón, a manera de eje poético de De Cleyre,
adquiere otra dimensión en el pulso: “Devuelta está en tu pecho, oh Madre, de vuelta está tu hijo/ al
que vestiste con acero auténtico/ hijo enviado con poder en el corazón complacido de la juventud/
a cantar la melodía desadormecida en los oídos seducidos/ por las promesas y sonrisas adulantes de
los tiranos”. El corazón no sólo tiene pulso, de manera orgánica, sino que posee una identidad con las
juventudes, pues el Estado es una tumba que no mira más allá de los capullos. Los labios que fueron
valientes y que ahora lucen pálidos e incapaces son sólo una marca en lo que se ha convertido en una
chispa inmortal.
Finalmente, a manera de acotación sobre estos ejes de la poesía de Voltairine de Cleyre, están las
aclaraciones sobre sus creencias, las cuales podrían malinterpretarse si solamente realizamos una
lectura distante de sus versos. Aquéllas se encuentran en su poema “Himno”, donde escribe una aclaración al inicio del poema, en forma de paréntesis, donde expone que el poema fue un encargo de un
amigo cristiano para convertirlo en pieza musical. De Cleyre confiesa que no representa sus creencias
ni antes ni después; el poema es lo que ella quisiera fueran sus convicciones, de no ser por esa “inevitable capacidad de ver las cosas como son”: un vasto sistema de asesinatos mutuos, sin justicia en todos
lados, sin Dios ya sea dentro o fuera del alma”. Por eso los primeros versos causan un impacto en el
lector al decir que se siente en paz y que ninguna tormenta podrá jamás tocarla. Sin embargo, ésa
no es la realidad: sus amigos se suicidan; otras mujeres, como Goldman, son encarceladas; los anarquistas son colgados; muere la gente que lucha sin recibir justicia; y queda el sueño de que ninguna
tormenta nos toque algún día.

A manera de invitación
Los trabajos selectos de Voltairine de Cleyre, incluyendo ensayos, borradores y relatos, nos llegan
por la publicación de 1914 editada por Alexander Berkman, donde aparecen 33 poemas —número

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�interfolia
dantesco— de su autoría, desde 1885 hasta 1911. El libro parece
una joya exclusiva de una biblioteca en la ciudad de Nueva York,
a lado de los ensayos de Emma Goldman, publicados por Mother
Earth Publishing Association; ésta, además de casa editora, es el
nombre de una revista mensual anarquista que se difundió durante
dos décadas a inicios del siglo xx.
Sin embargo, en la lucha por conservar la memoria y, con ello,
por cultivar la emancipación intelectual, es posible encontrar una
copia digital en el sitio Project Gutenberg, la cual es de uso libre según
los términos del sitio. Al cotejar esta copia, hecha en 2013, con mi
edición facsimilar impresa en 2016, noté que el acomodo es el mismo, incluso en el número de páginas. No es necesario imprimir toda
la obra si los costos no lo permiten, sin embargo, se podría hacer
una plaquette o una propuesta de traducciones para dar a conocer
esta impresionante poesía no sólo con base en los ejes propuestos en
mi escrito.
A propósito de la búsqueda y consulta del libro de Voltairine en el
sitio Project Gutenberg, cabe mencionar que, hay otro reto importante
que señalar con respecto a la creación de repositorios de textos escritos de poesía, en especial, por mujeres del siglo xix y principios del
xx. Se trata de las interfaces, es decir, una manera de plantear una
memoria visual como acceso a los textos desde la tecnología y, en
consecuencia, lo que permitirá registrarlos más tarde en el mundo
análogo, como el caso del presente texto.
Durante la traducción que actualmente llevo a cabo de la poesía
de Voltairine de Cleyre, acepté la invitación del sitio de Internet referido para reusar la copia de la edición de Berkman. No sabemos si
se borrará todo el sueño de una utopía en la ciudad digital; entonces,
vale la pena el esfuerzo de plantear maneras de ordenar muchos textos en ésta desde la lectura distante que nos ofrece la tecnología, sin
sustituir, por supuesto, nuestra lectura cercana, fiel a la interfaz que
llamamos cuerpo.
Uno de los tantos recursos disponibles, de libre acceso todavía, es
la herramienta Voyant Tools. En este ejercicio de exploración, distinto
del día a día de mis ojos en el papel, pude proponer una lectura a
través de los términos más repetidos en este corpus y sus respectivos
contextos. A continuación, incluyo como respaldo, las representaciones visuales con las que pude experimentar otra forma de acercamiento,
desde las humanidades digitales, a la obra de esta filósofa y poeta estadounidense. El orden de los archivos lo hice de acuerdo con el año de cada obra
de la autora, en el que se distinguen los casos donde hubo más de uno en los que

�Gráficos de distribución de frecuencias a partir de Selected Works of Voltairine de Cleyre, editada por Alexander Berkman.

permanecen solitarios en la edición de 1914. Gracias a esta catalogación es posible observar patrones o cambios que el ojo en su lectura cercana quizá pasa por alto, pero esto no sustituye en manera
alguna la inteligencia o los frutos de quienes llegaremos a las cenizas o, como Voltairine de Cleyre, a
una tumba.

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Relación lenguaje-pensamiento
y su impacto en el aprendizaje
Dalina Flores Hilerio

En el seno del lenguaje hay una guerra civil sin cuartel. Todos contra uno. Uno contra todos.
¡Enorme masa siempre en movimiento, engendrándose sin cesar, ebria de sí! En labios de niños,
locos, sabios, cretinos, enamorados o solitarios, brotan imágenes, juegos de palabras, expresiones
surgidas de la nada. Por un instante, brillan o relampaguean. Luego se apagan. Hechas de
materia inflamable, las palabras se incendian apenas las rozan la imaginación o la fantasía.
Octavio Paz, El arco y la lira.

A lo largo de la historia de la humanidad ha sido de fundamental interés encontrar la manera de
comprender qué sucede en la cognición, cuáles son los procesos que intervienen en el aprendizaje
y en el conocimiento y cómo es que la memoria va almacenando abstracciones que permiten nombrar, aprehender y comprender el mundo, de tal manera que es posible también modificarlo. En esta
búsqueda se han planteado diversas teorías, desde el condicionamiento clásico hasta las tendencias
ultrarrelativistas de la posmodernidad, que permiten un acercamiento a los procesos cognitivos en los
que se basa el aprendizaje.
A principios del siglo xx, las reflexiones en torno al pensamiento y las formas en que se involucra el
lenguaje en este complejo proceso empezaron a ser más profundas y detalladas, por lo que abrieron
espacios hacia nuevas respuestas. Aunado a lo anterior, el desarrollo tecnológico también ha contribuido en la revelación de evidencias más sólidas respecto a los diferentes enfoques neurolingüísticos y
cognoscitivos que ya imaginaban investigadores como Bruner, Freud, Piaget y Vigotsky en los albores
del siglo xx.
Por la complejidad de su naturaleza, no sólo fisiológica sino también sociohistórica y emocional,
es muy difícil intentar una teoría universal del lenguaje; sin embargo, Piaget organizó y sistematizó
ideas fundantes en torno a la psicogénesis que dieron lugar al surgimiento de otras teorías, incluso
contradictorias, que con el paso del tiempo han sido complementarias y han permitido proponer
tendencias educativas modernas en métodos integradores.

�En este campo, la postura de Paulo Freire (1989) es vital para entender el desarrollo social del
lenguaje y las formas en que se apuntalan las habilidades intelectuales y emocionales del individuo,
dotado por una condición biológica, propicia para el lenguaje, que el medio ambiente y la interacción
social pueden desarrollar o inhibir. Sin embargo, en este proceso es fundamental la participación y la
conciencia de clase, por lo que propone una teoría del lenguaje vinculada al aprendizaje y a la lectura
de la realidad que a su vez implica una forma de activismo social y político, porque, para el pedagogo
brasileño, el lenguaje tiene siempre una implicación política.1
Piaget, Chomsky, Vigotsky y Luria, entre otros, han propuesto modelos teóricos que explican la
adquisición del lenguaje y el desarrollo del aprendizaje por muchos y variados caminos, que en la
actualidad se reconocen como constructivistas. La pedagogía moderna plantea ideas pedagógicas que
reconocen e integran la complejidad de los seres humanos en todo proceso de interacción social y
emocional que puede ser parte de cualquier modelo de aprendizaje. Uno de los más sobresalientes, a
principios del siglo pasado, fue la Escuela Nueva, en la que participó Célestin Freinet, quien sostenía
que la vida real debe ser trasladada a las aulas. Así mismo, la pedagogía materialista de Freire apunta
que la alfabetización sólo es posible en su contexto, es decir, como una experiencia vivencial que
se adecua al medio ambiente. Estos modelos, sin duda, plantean herramientas muy valiosas para
reformular la manera en que se desarrollan muchas habilidades humanas, en particular, el lenguaje.
Algunos pedagogos y lingüistas contemporáneos comparten la idea de Chomsky sobre la existencia
en el cerebro humano de un dispositivo genético apto para el lenguaje, que pretende explicar cómo
el órgano cerebral, como cualquier otro, no tiene la necesidad de desarrollarse para lograr habilidades.
Así, el corazón no necesita que alguien o algo le enseñe a intercambiar la sangre, ni el hígado puede
ser entrenado para sintetizar y convertir los alimentos en energía, ya que cada uno de ellos posee
una constitución particular en la que, genéticamente, están especificadas sus funciones. El lingüista
norteamericano explica el mecanismo de adquisición del lenguaje como un conjunto innato de
estructuras que posibilitan que los niños adquieran la lengua con prontitud y la usen con fluidez y
facilidad a una edad temprana.
Las evidencias a favor de la existencia de este dispositivo genético provienen de estudios realizados
con niños pequeños que usan correctamente sustantivos, verbos y adjetivos cuando todavía no saben
qué son. Los menores son capaces de producir frases que nunca han oído, por lo que, más allá de
imitarlas, tienen la capacidad de crearlas. Un niño de tres años puede derivar un verbo a partir de un
sustantivo que nunca había escuchado; por ejemplo: “bicicletear”; es decir, el ambiente no lo había
condicionado, ni preparado para repetirlo. De acuerdo con Chomsky, esta facultad evidencia el innatismo para manejar el lenguaje. Otra evidencia importante es cuando un niño pequeño dice que
su juguete está “rompido” con la desinencia natural (regular) para los participios, a pesar de que en
su contexto haya escuchado a los mayores repetir una y otra vez la palabra roto. Esto significa que el
pequeño no está imitando (repitiendo) un esquema, sino que ha heredado una estructura interna que
le permite identificar la lógica de un lenguaje y procesarla para crear, a partir de ella, un sinnúmero
de posibilidades oracionales.
1 Paulo Freire y Donaldo Macedo, Alfabetización. Lectura de la palabra y lectura de la realidad. Barcelona, Paidós, 1989.

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Ese núcleo fijo o dispositivo genético dispara otras habilidades de los procesos cognitivos y emocionales vinculados con la herencia. Por ejemplo, si un padre tiene gustos y habilidades musicales innatas
(es decir, nunca estudió música, pero frente a un piano se desempeña como artista de Conservatorio),
éstos serán transmitidos a alguno de sus hijos, lo que significa que si el niño es proclive a la música,
no lo es porque esté condicionado por el medio ambiente, o éste le genere una necesidad, sino que en su
carga genética ya existe esa afinidad, por lo que él mismo se procurará un ambiente propicio para el
desarrollo de la música, para Piaget ocurre al contrario: la habilidad musical se desarrolla a partir de
que el padre crea un ambiente en donde existe una presencia constante de la música. Al respecto se
han realizado experimentos con gemelos idénticos quienes han vivido separados desde pequeños, en
ambientes disímiles, y aún así presentan gustos y habilidades similares que, generalmente, coinciden
con las de alguno de sus progenitores.
La teoría chomskiana sirve como fundamento a la idea de que todos los niños tienen una capacidad
innata para el lenguaje de cualquier tipo, especialmente para la narrativa y para la musicalidad de la
poesía. Independientemente de la estructura genética lingüística que posea cada uno de ellos, en la
que hasta podría evidenciarse algún tipo de déficit (fonético, sintáctico, conceptual), hemos podido
apreciar, a través de la implementación de estrategias lúdicas-afectivas para la estimulación literaria
con preescolares, que la naturaleza del niño se rige por la curiosidad; naturalmente les gusta saber
cosas, disfrutan escuchar historias y les fascina la musicalidad de la poesía. Sin embargo, el ritmo de
la vida actual y las opciones tecnológicas que los bombardean los alejan cada vez más de estas inclinaciones naturales.
Mientras el innatismo chomskiano hace énfasis en la estructura genética de los individuos, Piaget y
Vigotsky privilegian, con particulares puntos de vista, el desarrollo de distintas habilidades a partir de
sus respectivos procesos. El trabajo llevado a cabo con niños en edad preescolar, en torno a la lectura,
nos ha permitido llegar a una conclusión integradora que enfatiza la importancia de la interacción
herencia-ambiente, ya que ambas condiciones se afectan mutuamente de manera compleja; es decir,
la estructura es tan importante como los procesos que ocurren en el individuo: en la primera estriba
la edificación de estos últimos.
A diferencia de Chomsky, Piaget considera que ante la realidad al niño se le presentan necesidades
específicas que determinan y potencian las habilidades que va desarrollando para enfrentarse a dicha
realidad; es decir, la regularidad y la reproductibilidad de las estructuras (incluidas las estructuras
cognoscitivas y lingüísticas) pueden explicarse por algo distinto a un programa genético: el medio ambiente condiciona el desarrollo no sólo del lenguaje, sino también del pensamiento, ya que el primero
es la manifestación tangible del último.
Piaget sostiene que no existe conocimiento alguno resultante de un simple registro de observaciones sin una estructura o dirección de las actividades del sujeto. El conocimiento se dispara a partir de
la experiencia del sujeto y su relación con el contexto, y no precisamente a partir de las estructuras
innatas, ya que, aunque existan, el medio ambiente las determina. Sin embargo, al final de su trabajo
como investigador cuestiona el papel de la experiencia como generadora única del conocimiento:
“No hay conocimiento alguno que deba su origen únicamente a las percepciones, porque éstas están

�siempre dirigidas y encuadradas por esquemas de acciones”. La experiencia, para Piaget, sólo es determinante para propiciar conductas y habilidades en la medida en que es moldeada por las necesidades que genera el entorno del individuo, pues es en este proceso de adecuación que se desarrollan
mecanismos que potencian u obstaculizan el aprendizaje.
Como ejemplo de la idea anterior, sugiere la hipótesis del llanto: si un niño hambriento llora a causa del hambre y no sucede nada a su alrededor o no suscita una respuesta que satisfaga su necesidad,
de esta experiencia no resulta un conocimiento que le permita obtener beneficios prácticos; entonces,
él seguirá manifestando, tal vez a partir de otra estrategia, su hambre. Pero cuando esa manifestación
dirija la acción de la madre, usará este recurso como un medio para satisfacer sus necesidades: el conocimiento desarrollado por el niño dependerá de la respuesta de la madre.
La teoría psicogenética propuesta por el biólogo francés reconoce la existencia de estadios en el
desarrollo intelectual de los individuos que atestiguan una construcción continua. Piaget asegura que
antes de los dos años, se da en el niño un proceso de organización de los espacios y de la causalidad.
De los dos a los siete, se produce una conceptualización de las acciones, lo que da lugar a las representaciones con un descubrimiento de funciones entre las covariaciones de los fenómenos, identidades,
etcétera, pero aún sin operaciones reversibles ni conservaciones (a esta edad es fundamental, por lo
tanto, empezar a despertar en el niño el gusto por la literatura, o por la lectura de ficción ya que así
podrá integrar un concepto más sólido respecto a las experiencias que viva en este ámbito). Éstas se
constituyen a nivel de operaciones concretas, de los siete a los diez años. Hacia los once o doce años
se constituye una lógica proposicional hipotética-deductiva con combinatoria (pensamiento creativo). Estas construcciones podrían interpretarse como la actualización progresiva de un conjunto de
preformaciones, de las que derivan dos hipótesis: construcciones auténticas con aperturas sucesivas a
nuevas posibilidades (aprendizaje significativo y zona de desarrollo próximo, en las teorías de Ausebel
y Vigotsky, respectivamente); o actualizaciones sucesivas de un conjunto de posibles presentes desde
el principio (inferencias, deducciones, posibilidades creativas).
Las teorías de Chomsky y Piaget son fundamentales y complementarias para entender algunos procesos que intervienen en el desarrollo del aprendizaje y del lenguaje; sin embargo, las ideas aportadas
por Vigotsky permiten entender la relevancia de la interacción entre las capacidades inherentes al
individuo derivadas de la herencia, el lenguaje y el ambiente, de manera que se integran en una
dinámica de proceso constante que funciona como estructura para el pensamiento y, a su vez, para el
aprendizaje. El psicólogo ruso cuestiona algunos argumentos de Piaget relacionados con el desarrollo
del pensamiento y del aprendizaje, y considera que no es posible sustentar la idea chomskiana sobre el
núcleo fijo innato porque serían inexplicables las mutaciones, ya que éstas obedecen a la autorregulación que se deriva de la necesidad y la equilibración (conceptos piagetianos).
Las ideas mediacionistas de Vigotsky permiten identificar los procesos involucrados en la cognición
y en el desarrollo del lenguaje, uno de los fundamentos básicos de su teoría; y asegura que para que
un niño interiorice y manifieste el habla individual, o asimile el código como una manifestación particular, debe haber experimentado previamente el habla social; ya que el lenguaje se percibe y recrea,
primero, a partir del medio exterior para que luego sea posible individualizarlo. Piaget, al respecto,
asegura lo contrario: el habla social es resultado de una interiorización lingüística individual previa.

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En su faceta de lingüistas, tanto Vigotsky como Piaget aportaron ideas que derivaron en una
perspectiva cognitivista en los estudios sobre el desarrollo del lenguaje, aunque desde perspectivas
diferentes. Para Piaget, “el instrumento del conocimiento no es la percepción […] sino la acción
misma”. En este sentido, enfatiza la importancia de las acciones sobre el sujeto (sin caer en el
mecanicismo del conductismo), pues a través de estos obtiene conocimiento: actuar sobre el mundo
permite conocerlo, hacerlo propio, y por ende, conlleva al autoconocimiento.
La relación del lenguaje con el aprendizaje es primordial, a pesar de que la mayoría de los sistemas
escolares imponen a los niños esquemas y modelos que los obligan a razonar como un adulto lo haría,
cuando ellos tienen una estructura mental particular. Vigotsky plantea que el mundo infantil tiene
sus propias reglas respecto al lenguaje y sus representaciones del mundo, pues las etapas por las que
el niño transita en el aprendizaje de su entorno no son definitivas —tiene que pasar por procesos de
equilibración, asimilación y acomodo— que lo llevarán posteriormente al pensamiento complejo; por
lo que podríamos inferir que la lógica no es un estado individual permanente, sino un proceso que
ocurre en la infancia.
El juego, en particular, y la literatura, en su condición lúdica, promueven en el niño la necesidad de
explorar diversas manifestaciones en diferentes ámbitos, sin constreñirlo a los esquemas prefabricados
de la lógica adulta (que es estática), lo que permite que desarrolle la imaginación (no exclusivamente
la fantasía), sino que explore alternativas para abrir sus perspectivas y posibilidades.
Para Piaget, el desarrollo de la mente del niño es comparable a su crecimiento orgánico, ya que
implica una evolución progresiva, aún en la vejez, que tiende al equilibrio. El equilibrio se logra
cuando, por ejemplo, un texto literario, a través del juego (intelectual o físico), se convierte en una
realidad que da lugar a las acciones.
Por su parte, Paulo Freire asegura que el enfoque del desarrollo cognitivo de la lectura da prioridad
a la construcción de significados; entonces, quien lee construye una interacción dialéctica con el
mundo objetivo. En el desarrollo de la capacidad de leer, la tarea más importante, para los sistemas
escolares establecidos, es el modo en que las personas construyen significados a través del proceso de
resolución de problemas. La comprensión del texto queda relegada a un lugar de menor importancia.
Por el contrario, Freire privilegia un proceso que permite que los estudiantes analicen y critiquen
cuestiones derivadas del texto con un nivel de complejidad creciente; donde la literatura ofrece una
potencialidad expresiva mayor a través del lenguaje y las emociones que se desprenden del texto, pues
aunada a la interpretación, las manifestaciones estéticas deben ser comprendidas, experimentadas,
padecidas, vividas.
Lev Vigotsky postula una modalidad constructivista integradora cuyo interés son las funciones
humanas más que las naturales o biológicas, en las que considera el desarrollo psicológico como un
proceso dinámico lleno de convulsiones, cambios repentinos y retrocesos. Por ello en su psicología
predomina el concepto del desarrollo, que refiere tanto la evolución individual (ontogénica), como la
histórica-cultural de las funciones mentales.
Vigotsky asegura que la facilidad innata que el niño tiene respecto al lenguaje y sus usos se ve coartada a medida que se integra al mundo de los adultos por su necesidad de adecuar su lenguaje a éste;
y muchas veces ese proceso restringe también el desarrollo del pensamiento creativo y crítico.

�Para Vigotsky, las ideas son anteriores a las palabras, y por lo mismo hay ideas que las palabras no
saben expresar; sin embargo, poner las ideas en palabras es una manera de organizar, modificar y
reestructurar el pensamiento, lo que puede percibirse como una actividad lógica que opera sobre el
pensamiento. La literatura permite esta doble función en el pensamiento infantil al no ser literal, así
despierta el funcionamiento de operaciones cognitivas para comprenderla. Por otro lado, este modelo
considera que el lenguaje durante la infancia es social, pues su función principal es su relación con el
otro. Es una herramienta de interacción que le permitirá conocer a los otros y su entorno, por lo que,
a partir de las experiencias sociales, es determinante en la construcción de la inteligencia individual.
Desde la perspectiva de Vigotsky, a diferencia de Piaget, en que el lenguaje infantil estriba en que
el niño hable de algo, lo importante es hablarle a alguien, esto es, la relación social a que conduce el
lenguaje. Por eso hace énfasis en la afectividad y la emoción, elementos imprescindibles en las manifestaciones literarias. El acercamiento a la literatura contribuye a la experimentación lingüística y
cognitiva ya que, tal como lo asegura Piaget, el lenguaje en la literatura debe interpretarse a partir
de la la inteligencia y lógica, además se debe entender el contexto y las relaciones de afectividad y
emoción a las que el lector es invitado. Según este modelo, el lenguaje se vuelve representación en
un proceso de construcción del niño en su actuar sobre el mundo. Por esta razón se puede aplicar a
todos los procesos de aprendizaje y desarrollo del pensamiento, a través del lenguaje, del arte y de la
imaginación, componentes esenciales del discurso literario.
Para aprender el mundo y encontrar la manera de nombrarlo, interpretarlo y redefinirlo es necesario establecer una relación directa y estrecha con los objetos que lo integran, pero sobre todo interactuar con los otros y conocer sus reales y verdaderos intereses, más que sus capacidades, pues sólo
a partir de los primeros puede reencontrarse una manera de afrontar el mundo.
Para analizar la evolución del aprendizaje es necesario monitorear individualmente cada uno de los
procesos que experimenta cada niño, sin una intención unificadora o generalizante, sino individual
(los logros serán mínimos o máximos en virtud del propio ritmo del desarrollo particular. Para ello es
importante enfatizar la asimilación del significado social del aprendizaje, pues el niño no sólo aprende
o es habilitado en una destreza, también adquiere y aplica las normas sociales de dicha destreza.
A pesar de las diferentes perspectivas de Piaget y Vigotsky, ambos coinciden en la importancia del
medio ambiente como condicionante y modelador de las formas de aprendizaje y sus alcances y, por
eso es fundamental comenzar la estimulación literaria desde la edad más temprana, de manera que
se pueda construir un andamiaje diverso y sólido que apuntale el aprendizaje de otros saberes y tradiciones. Esta perspectiva ha permitido observar, con actividades lúdicas y artísticas de estimulación
literaria para niños, los diferentes procesos y relaciones derivados del lenguaje, donde se constata que
el habla social es anterior a la egótica.
El sociólogo francés Pierre Bourdieu sostiene, en Las reglas del arte, que el acceso y dominio del
lenguaje implica tener poder. De acuerdo con Heidegger, evocar e invocar a través de la palabra es
invitar al mundo a ser nuestro para darle peso y materialidad a partir de la configuración lingüística:
y sólo cuando el mundo se integra a nuestra realidad y se comprende, analiza y modifica, sucede el
aprendizaje. Este proceso cognitivo lleva a entender el pensamiento no como concepto, sino como un

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acercamiento a y un reconocimiento de las facultades intelectuales, lo cual es aprehensible a través del lenguaje y permite desarrollar más ideas.2
Es indiscutible que el ser humano deja huellas imperecederas y muchas veces imperceptibles en su
entorno. Para entender y organizar el mundo es indispensable nombrarlo antes. Lo social impacta
directamente en los procesos cognitivos a través del lenguaje y se evidencia mediante las condiciones
que hay en torno a la producción de los elementos y del discurso que determinan el aprendizaje. El
lenguaje es una herramienta que organiza el pensamiento, pero también suscita la creatividad y el pensamiento crítico desde las posibilidades expresivas de las manifestaciones literarias.

2 Pierre Bourdieau, “El punto de vista del autor”, en Las reglas del arte, Barcelona, Anagrama, 1995.

�Bibliografía
Luria, A. R. y F. Yudovich. Lenguaje y desarrollo intelectual en el
niño. Madrid, Siglo xxi Editores, 1994.
Perraudeau, Michel. Piaget hoy. Respuestas a una controversia.
México, Fondo de Cultura Económica, 2001.
Piaget, Jean. El lenguaje y el pensamiento en el niño. Buenos Aires,
Editorial Guadalupe, 1983.
Piaget, Jean, Konrad Lorenz y Eric H. Erikson. Juego y
desarrollo. Barcelona Crítica-Grijalbo, 1982.
Piattelli-Palmarini, Massimo (compilador). Teorías del lenguaje.
Teorías aprendizaje. El debate entre Jean Piaget y Noam Chomsky.
Barcelona, Crítica, 1975.
Vigotsky, Lev S. La imaginación y el arte en la infancia. México,
Ediciones Coyocacán, 2001.
Vigotsky, Lev S. Pensamiento y lenguaje. Buenos Aires, Editorial
Paidós, 1995.

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�interfolia

El poeta que entendió lo zurdo de la fábula,
Gabriel Zaid y el fundamento de la nueva
ciudad universitaria
Roberto Kaput González Santos

A Humberto Salazar

Noches en pie caían submarinas
y a ras del suelo —vértigo sin viaje—,
hipócritas en fila o peregrinas
damas de medio luto en el paisaje,
dominós erizados que los gallos
desterraban picados de desmayos.
Gabriel Zaid

He aquí mi poema
brutal
y multánime
a la nueva ciudad.
Maples Arce

De lo sublime a lo ornamental, liberales decimonónicos 				
en el medio siglo regiomontano
En aquella urbe de finales de los años 50, mitad jardín liberal mitad edén subvertido, la aparición de
la “Fábula de Narciso y Ariadna” en el número 18 de la revista Kátharsis (1958), reconfiguró los fundamentos de la capital neoleonesa. La última instantánea de los primeros islotes modernos es de Hugo
Padilla, en el prólogo de la edición facsimilar de la revista estudiantil (1994) recrea el clima espiritual
del medio siglo regiomontano:
En ciertas partes de la provincia mexicana los aspectos ideológicos se encontraban en tal estado de
retraso que ser liberales en la década de los 50 del siglo XX, equivalía a ser casi marxistas. Nuestro

�liberalismo, que no era más que un liberalismo retomado de las fuentes mexicanas del siglo xix,
pues eso era lo que quería recuperar esta revista, sonaba en el contexto local como una blasfemia
ideológica ante el marco conservador, incluso clerical y medieval, que imperaba en el clima espiritual del Monterrey de la primera mitad del siglo.

En el jardín noreste de aquella provincia mexicana, en los semisótanos de bibliotecas universitarias,
en las asociaciones de estudiantes del Tecnológico, la imagen de otra ciudad se abría paso. En el volumen 11 de la colección Poesía en el Mundo, impresa en 1960, encontramos una charla entre Gabriel
Zaid, autor de la fábula que nos ocupa, y los miembros de la Asociación de Estudiantes de Arquitectura del Tec de Monterrey. La “Fábula de Narciso y Ariadna” había sido premiada seis años antes en
los Juegos Florales de Tehuacán por un jurado respaldado por los nombres de Reyes, Novo y Pellicer.
La nota de solapa destaca en primerísimo lugar las becas del autor en Estados Unidos y Francia, donde se especializa en organización industrial. El Fondo de Cultura Económica tardará cuatro años en
publicar Seguimiento, libro anunciado ahí como próximo. Es la bionota de un universitario de 26 años
bien instalado en las cosas y la poesía del mundo.
Para cumplir con el compromiso adquirido con el maestro Manuel Rodríguez Vizcarra, elige la
forma del ensayo: género que considera capaz de guardar y transmitir silencios de generación en generación, asimilándolos, actualizándolos, como sucede en toda gran tradición, hasta su posible arribo
a algo cercano a lo terminante como punto de fuga:
Si la palabra no atendida se niega, porque no tiene lugar para abrirse, cuando se cierra se convierte
al menos en cosa, y adquiere así una especie de humildad sacramental, de andar de cosa entre las
cosas: cosa que puede ser comprada, manoseada, arrumbada, deshecha, deshojada, llevada por el
viento, pisoteada en la calle, llevando siempre abierta, de su parte, la posibilidad de comunicación.

La reverencia ante la doble condición de la palabra (noble por un lado, precaria por el otro) es abiertamente cervantina. Pero junto a esa dualidad encontramos otra imagen, también clásica, pero ahora
depurada en lo popular: el ensayo como reposada tradición de silencios alrededor de temas fundantes, enriquecida en el tiempo por oficiantes personales, hasta la depuración tentativa. Esa primera
imagen de la ciudad como ensayo se acerca a lo que otros encontrarán después en la poesía de Zaid:
“el descubrimiento poético está en el tiempo: [...] proceso de depuración, concentrada en su brevedad, clara en su inteligencia, mortal en su hallazgo, emotiva en su instante nuevo”, escribe Fernando
Fabio Sánchez; o bien Octavio Paz, “la poesía de Zaid está hecha de pausas y silencios, omisiones que
dicen sin decir”; mientras que para Rogelio Guedea, entiendo, la concisión, precisión y depuración
frástica de Zaid, la sobriedad conceptual y versicular de sus poemas, es resultado de desbastar temas
universales (amor, muerte, tiempo) en formas tradicionales (jarchas mozárabes, cantigas galaico portuguesas), ahí “el tiempo es un elemento fundamental”, insiste. Regreso a la velada literaria de 1960,
donde la imagen poética, como fundamento de la ciudad, surge de la forma ensayo:
Todos los paliativos, todas las buenas voluntades, todos los esfuerzos por negar que la ciudad vive
de espaldas a la poesía, tienden a frustrar este encuentro y a consagrar el desdén implícito que

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�puede haber del poeta a la ciudad al hacer de la poesía un absoluto, o de la ciudad al poeta al reservarse el derecho de admisión de la poesía bajo la categoría de ornato social.

En aquella ciudad que arribaba a su medio siglo liberal con el impulso que Raúl Rangel Frías había
dado al humanismo, con la importancia que los maestros del Colegio Civil concedieron a la libre
confrontación de ideas, con una red hispanoamericana de artistas e intelectuales entrando y saliendo
de sus centros universitarios; en aquella ciudad, digo, la poesía iba de los sublime a lo ornamental.
Lo sabemos porque ya entonces Zaid era un gran ensayista: su actualidad no radica sólo en el tema
(la inventio de la fábula), también se deja sentir en el lenguaje (la elocutio burlesca y desmitificadora del
barroco y las vanguardias). La ciudad vive de espaldas a la poesía porque “la cuestión de los versos,
como todas, importa al convertirse en una cuestión vital”. La imagen poética no es remate de urbanidad, es fundamento de la ciudad moderna:
Es a través de esta unidad de sentido como los actos se organizan, como las partes se vuelven un
todo orgánico. Las imágenes (los modelos, como se dice en el campo científico y técnico) son también los órganos con que entendemos y actuamos sobre la materia. Las imágenes son el medio
humano por excelencia, el medio por el cual el hombre hace habitable el mundo, por el cual nos
entendemos unos a otros y a nosotros mismos. Con imágenes inventamos, descubrimos, teorizamos, vendemos, compramos, deseamos y emprendemos.

Para entender el sentido de la ciudad por el uso que hacemos de ella (lugar de convivencia, centro de
producción, teatro de acción y expresión) debemos primero adoptarla entera como material poético
hasta obtener de ella una personificación de su imagen oculta.
Monterrey, la inminencia elusiva de la aparición urbana
De acuerdo con Rodrigo Guedea, la nota que marca la evolución de la enunciación en la poesía
mexicana, en el tránsito del siglo xix al xx, es la ironía:
La ironía (y sus variantes: sátira, humor, parodia, burla, sorna, sarcasmo) ha sido una manifestación
no privativa de la caída de las utopías o del posmodernismo, como tampoco lo es el sentido crítico
frente al lenguaje o el de la narratividad y el coloquialismo. En autores del siglo de oro pueden
encontrarse elementos de una modernidad transepocal: tratamiento del lenguaje y reflexión sobre
el mismo (Góngora), ironía y desencanto (Quevedo), narratividad y coloquialismo (Lope de Vega).

En la constelación mayor nombra a Reyes, Tablada, López Velarde, Novo, Owen, Efraín Huerta,
Leduc, Pacheco, Deniz y Zaid. Fernando Fabio Sánchez encuentra en la ironía una constante de la
poesía de Zaid: “La concepción del poema como una actividad de la inteligencia que, no obstante,
se encuentra sujeta a la revelación vital; [...] no sólo actividad de contemplación sino proceso de búsqueda de la verdad”. Su ironía produce conocimiento: metamorfosea, dice, la realidad en un instante de inteligente alteración. Paz prefiere hablar de sátira: “su desesperación, su sátira y su amargura

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son, como sus éxtasis y sus entusiasmos, no los del ateo sino los del creyente. Poesía de la inminencia, siempre elusiva y jamás realizada, de la aparición. Revelaciones de la ausencia divina pero en
sentido contrario al del ateísmo moderno y más bien como una suerte de negativo fotográfico de la
presencia”. La sátira de Zaid nos extraña del mundo.
En la “Fábula de Narciso y Ariadna” todo es hermético. Eso no es confesión, es dato duro: los
resúmenes de la fábula, entendida como relato de una materia que no es realista ni histórica, de Kátharsis (1958) a Letras Libres (2022) hay desacuerdos; para unos la caída de Narciso simboliza la salida
de su laberinto de palabras, para otros la salida del laberinto se logra siguiendo el hilo de Ariadna:
afuera la duda lo asalta, entonces cae, sumiéndose en su laberinto o remolino libresco. Al menos dos
testimonios hablan de breves introducciones en verso abriendo las primeras dos secciones del poema,
llamadas en la versión de 1976 “Laberinto de espejos” y “Revelación”. Lo que yo encuentro en la
versión de 1958 es un apartado llamado “Argumento”, cifrado en los tres tiempos del relato con lo
que pudiéramos llamar una sextina tipográfica de disposición isométrica: el primer par de redondas
seguidas de cursivas comprende la acción de las primeras once estancias de endecasílabos, el segundo
las siguientes quince, el tercero las últimas cuatro. Como en la canción provenzal de Arnaut Daniel a
finales del siglo xii, punto más alto del trobar ric, el lector tiene que regresar a ese “Argumento” cada
vez que inicia una sección. Posiblemente esos otros testimonios se refieran a la publicación de la obra
en un diario de Tehuacán en 1954, aunque Zaid ironice cuando declara que esa edición sólo la conoció Pellicer. La fábula de Zaid no sólo es hermética, también es reconcentrada, y ello se percibe
cuando se le estudia en su tradición.

El colmo de la extrañeza es que la fábula sea como es
La fábula mitológica es un subgénero épico que repone el debate alejandrino sobre el valor estético
del poema largo, de interés nacional, frente al poema breve que trabaja con episodios personales, más
adecuado para una depuración intensa. El nexo de la fábula mitológica con el epilio grecolatino lo
encontramos en la Metamorfosis de Ovidio. Vicente Cristóbal López llama la atención sobre el “doble
y sucesivo movimiento de sincretismo y disgregación, mediante el cual lo plural alejandrino se convierte en acervo común ovidiano, de donde a su vez lo uno retorna a su original pluralidad, ahora
renacentista y barroca”. En España el género comprende distintos períodos: durante el Renacimiento (xvi) oscila entre la traducción puntual de modelos, recreaciones o injertos de una fábula en otra,
siguiendo en esto a Ovidio (Boscán, Gutierre de Cetina); el Barroco es su época de plenitud, contra
su carácter narrativo se complace más en la pintura, descripción o comentario detallado de personas,
paisajes, situaciones, bajo el entendido de que el trabajo con el mito no sólo atañe a la inventio sino
también a la elocutio, culterana o burlesca (Góngora, Quevedo, Lope, Jáuregui); su declive fue resultado de los abusos del subgénero en el Neoclasicismo; deja de cultivarse en el Romanticismo, reaparece
en la Generación del 27 (Lorca, Alberti). En 1952 sale en el Madrid de Franco Fábulas mitológicas en
España, estudio de José María de Cossío que concentra los principales intereses de ese mundo secundario de la fábula como mentira que depura la experiencia humana.
Ese último corte de caja está dedicado al poeta Gerardo Diego, amigo de Pedro Garfias y Rafael
Dieste, ambos maestros en la ciudad donde Zaid se recibió de ingeniero. Uno de ellos, o los dos,

�seguramente mentó en presencia del joven poeta la Fábula de Equis y Zeda de Diego, libro que eslabona
nuestra fábula con Góngora, Ovidio, el epilio alejandrino y neotérico, así como con los cultores de la
sextina real (Arnaut Daniel, Dante, Petrarca, Ezra Pound, etcétera). Zaid no sólo memorizó la fábula
de Diego, contuvo el deseo de traducirlo a ecuaciones matemáticas: su gracia, como en Apollinaire,
“está en el efecto resultante de decir cosas inesperadas en una métrica previsible.” No es disparatado
argüir entonces que al echar mano de ambos recursos buscaba develar la imagen, inesperada, que
daría fundamento a la nueva ciudad de frontera.
Para Carlos Peinado Elliot la fábula de Diego “se sustenta sobre la unión de principios o elementos
opuestos”: un molde tradicional (fábula mitológica) y una forma estrófica de la lírica culta (sextina
real) componen el tablero para el juego libérrimo de la imagen creacionista. Como en la parodia
barroca, “canto al margen de otro canto” según el poeta santanderino: “el autor toma conciencia de
los códigos literarios en juego y produce la deconstrucción del sistema lírico que los inserta y los confronta diacríticamente, subvierte el léxico y los tópicos de la lírica petrarquista culta, destruyendo su
ideal sensible mediante el humor”. Ese régimen polémico, antitético, está presente ya en los primeros
poemas de Zaid: ejercicios afortunados con ecos de poetas de generaciones anteriores, según Paz, los
cuales cuentan con “casi todas las cualidades que después distinguirán a su poesía: la economía, la
justeza del tono, la sencillez, la chispa repentina del humor y las revelaciones instantáneas del erotismo, el tiempo y el otro tiempo que está dentro del tiempo”. Y remata: en Zaid “el colmo de la extrañeza es que las cosas sean como son”.

Amante escolar encerrado en un laberinto de espejos
La cotidianidad de la fábula de Zaid es la cotidianidad de la vanguardia de Diego: transfiguración de
ese mundo mitológico con el sesgo burlesco y desmitificador del barroco, injertando los signos alrededor de los protagonistas de dos fábulas diferentes en un idilio frustrado (Narciso nunca será Teseo,
Ariadna nunca será Eco), metamorfosis de un “escolar amante” encerrado en un laberinto de espejos
(Narciso como un cegatón minotauro), donde la pregunta central es personificada como “doncella
ensimismada” y “sombra de virgen sin respuesta”. ¿En qué desemboca la revelación de la segunda
parte?, ¿en la nostalgia de unidad de la tradición? o ¿en el “libre caudal de amor” de los jardines universitarios o en los “pudores de estrella antigua que abandona el traje cuando se empaña nada más
de verla” de la urbe norestense en los años 50? Claramente esto no es Urbe, súper-poema bolchevique en
5 cantos, pero, echando mano de formas sancionadas por la lírica culta, captura imágenes reconcentradas de personas, paisajes, situaciones de esa otra ciudad que iba surgiendo: la ciudad universitaria
de frontera, la misma que en 1933 había saludado el mejor liberalismo de nuestro siglo xix largo, el
alfonsino, con Voto por la Universidad del Norte.
La “Fábula de Narciso y Ariadna” forma parte de las vanguardias literarias que la revista Kátharsis
puso a circular en Monterrey, y con ella su autor introdujo en la ciudad las mismas preocupaciones de
índole urbanizante que Fernando Fabio Sánchez encuentra en Campo nudista (1969), otra de sus obras,
sólo que transfiguradas: la realidad no como cambio o transformación, sino como desvelamiento,
según propone Paz en “Respuesta a Cuestionario —y algo más: Gabriel Zaid”—. En aquella provincia
industrial de finales de los años 50, la fábula de Zaid asimila y enriquece uno de los temas fundantes

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de la poesía moderna: el nacimiento de la ciudad moderna, ahora universitaria, confiando su destilación a una forma consignada por la tradición y la vanguardia.

El eterno penduleo entre la alterna duda y la pertinencia alterna
Sesentaiséis años después, lo que más sorprende de la fábula no es su erudición: lo que de verdad
inquieta es que siendo Zaid un poeta de epifanías fugaces, de chispas de inteligencia que corren el
velo sobre algo que apenas nombrado se transforma, la fábula todavía nos burle y seduzca con nítidas
imágenes de época. En ella las palabras han adquirido la pátina sacramental de cosas que andan entre
cosas: palabras herméticas, reconcentradas, que posibilitan el contacto con imágenes que dieron fundamento a aquella ciudad universitaria: avioncitos de papel hechos con las hojas del Pequeño Larousse
Ilustrado, el pudibundo balón de niñas que escamotea el cuerpo de la amada al mismo tiempo que
extrae de esa redondez el volumen de sus curvas, el amante remontando dialécticas escalas, hasta llegar a algo cercano a lo categórico, la poesía como “luz final que hará ganado lo perdido, la luz que va
guardando las ruinas del olvido, la luz con su rebaño de mármol abatido”. La ciudad escolar desvelada
y preservada en un laberinto de imágenes universitarias.

�Bibliografía
Cenizo Jiménez, José. “Teoría y práctica de la sextina en
su inventor: Arnaut Daniel y su repercusión en la literatura
española”. En Actas del Primer Encuentro Hispanofrancés de
Investigadores, Universidad de Sevilla, 2006, pp. 59-64.
Cossío, José María de. Fábulas mitológicas en España. Prólogo
de Dámaso Alonso. Madrid, Espasa-Calpe, 1952.
Cristóbal López, Vicente. “Fábula mitológica en España:
valoración y perspectivas”. En Lectura y signo, número 5,
noviembre de 2010, pp. 9-30. doi:10.18002/lys.v0i5.3538.
Dávila, Jesús Gerardo. “Kátharsis”. En Memoria Universitaria.
Boletín del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL,
vol. 1, número 9, junio de 2022, pp. 3-5.
García Ramírez, Fernando. “Fábula del poeta en
Monterrey”. En Letras Libres, noviembre 2022, pp. 30-32.
Gerardo Diego. Fábula de Equis y Zeda. México, Alcancía, 1932.
Guedea, Rodrigo. Reloj de pulso. Crónica de la poesía mexicana de
los siglos XIX y XX. México, UNAM, 2011.
Kluge, Sofie. “Espejo del mito. Algunas consideraciones
sobre el epilio barroco”. En Criticón, 115, 2012, pp. 159-174.
Llorente, María Ema. “La Fábula de Equis y Zeda de Gerardo
Diego. Composición metapoética y síntesis de una simbólica
personal.” En La Colmena, 31, 2001, pp. 22-28.
Maples Arce, Manuel. Urbe, súper-poema bolchevique en 5 cantos.
México, Andrés Botas e Hijo, 1924.
Paz, Octavio. Generaciones y semblanzas. Dominio Mexicano. Sor
Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe. Obras completas II.
México, Fondo de Cultura Económica, 2014.
Peinado Elliot, Carlos. “Entre el barroco y la vanguardia.
La Fábula de Equis y Zeda de Gerardo Diego.” En Philologia
Hispalensis, 2006, pp. 175-204.
Salazar, Humberto, et al. Kátharsis. Monterrey, 1955-1960.
Edición facsimilar. Monterrey, Gobierno del Estado de Nuevo
León, 1994.
Sánchez, Fernando Fabio. “Gabriel Zaid o la práctica mortal
de la inteligencia poética”. En Rogelio Guedea, Historia crítica
de la poesía mexicana, tomo II, México, Fondo de Cultura
Económica, 2015.
Zaid, Gabriel. La poesía, fundamento de la ciudad. Monterrey,
Ediciones Sierra Madre, 1963.

�Caricatura realizada por Xavier Villaurrutia, extraída de Alfonso Reyes. Iconografía (1989).

interfolia

�82

Crítica y constipación
Alejandro Lámbarry

Estos últimos días he tenido algo de recargo de estómago y hago una cacota cada
dos días. Yo prefiero hacer una cacota todos los días.
Carta de Jorge Ibargüengoitia a Joy Laville, 21 de febrero de 1968.

Fotografía tomada por Juan Miranda para la revista Proceso (1977).

r e t r at o s r e a l e s e i m agi n a r io s

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Los relámpagos de agosto se publicó en la editorial Casa de las Américas de La Habana en 1964 y
en la editorial mexicana Joaquín Mortiz al año siguiente. Esta última era entonces una pequeña y
recientemente establecida casa editorial que muy
pronto cobró un gran prestigio cultural, en la que
el factor de riesgo era alto debido a su decidida
apuesta por escritores nacionales con temáticas
y estilos audaces e incluso experimentales. Los
relámpagos de agosto fue la decimosexta publicación de la Serie del Volador, la bella y emblemática colección de Joaquín Mortiz, que iniciara con
la novela La feria, de Juan José Arreola.
En el momento de la publicación de la novela, la
Guerra Fría estaba en el imaginario político de la
intelectualidad hispanoamericana, y las guerras suelen dividir las
opiniones en bandos opuestos.
Hubo dos grupos de lectores:
aquellos que vieron en la novela
una actitud reaccionaria por su
humor cínico, y otros una visión
crítica que empodera. Entre estos últimos, estaba Italo Calvino;
la mayoría de los intelectuales y
críticos latinoamericanos fueron
de la opinión contraria.
Cynthia Steele escribió, por
ejemplo, que era sorprendente que Cuba hubiera premiado
una novela que se burlaba de
un proceso revolucionario. En
la revista Casa de las Américas,
Edmundo Desnoes alabó su humorismo, pero criticó la novela
por superficial: Ibargüengoitia “se ha calentado el
brazo sin arriesgar la vida”.1 Emmanuel Carballo
calificó la novela de bonachona, burguesa y reaccionaria: “y una novela reaccionaria es una pésima novela”.2 Javier Peñalosa escribió una reseña
donde se refirió a Los relámpagos de agosto como
entretenimiento sin profundidad: fácil de leer, pero
también de olvidar. Algo similar opinó Gabriel

Careaga en el suplemento México en la Cultura:
la novela era “excesivamente comercial”.3
Había dos problemas y, por lo mismo, dos
grandes desafíos: el entretenimiento como literatura y el humor como dispositivo crítico. ¿Cómo
reír ante la desgracia? ¿Cómo entretener con la
complejidad y la profundidad temática del gran
arte? En 1980 la española Marta Portal editó una
antología de la novela de la Revolución mexicana
y comentó sobre Los relámpagos de agosto que
no lograba trascender las tipificaciones y exageraciones; era, de plano, una “charada”.4 Más de
veinte años después, Eugenia Revueltas escribió que Ibargüengoitia tenía un “reaccionarismo
esencial”5 que condenaba a nuestro país a un
futuro sin esperanza. “De ahí el
carácter desintegrador y reaccionario de (su) sátira”.6
Muy distinta fue la línea crítica iniciada por Italo Calvino,
quien identificó dos elementos
clave: la ruptura con la tradición
de la novela de la Revolución y
el elemento humorístico del texto, que aportaba una distancia
crítica con respecto al hecho
histórico. Críticos como Jorge
Olmo y Huberto Batis expandieron estas ideas en sus reseñas
publicadas en la Revista de la
Universidad de México y en el
suplemento La Cultura en México. Angelina Muñoz escribió
que Los relámpagos de agosto
“trascendía el simple humorismo y vislumbraba una visión desalentada sobre
los hombres y las cosas”.7
En 1988 Federico Campbell hizo un recuento
de toda su obra: Ibargüengoitia había recorrido la
parodia desde el género policíaco, las falsas memorias revolucionarias o lopezportillistas, la novela rosa, la novela de aventuras y la nota roja o

1 Gustavo Santillán, “La crítica literaria en torno a Los relámpagos de agosto. 1964-2000”, en Jorge Ibargüengoitia, El atentado. Los relámpagos de
agosto, edición crítica y compilación de Juan Villoro y Víctor Díaz Arciniega. Colección Archivos 53. México, Consejo Nacional para la Cultura y las
Artes/Fondo de Cultura Económica, 2002, pp. 246-260.
2 Ibidem.
3 Ibidem.
4 Ibidem.
5 Ibidem.
6 Ibidem.
7 Ibidem.

�crónica policíaca. Sus personajes formaban parte, en la mayoría de los casos, “de esa clase media, intelectual o gobernante, provinciana y simuladora”.8 Campbell dio en uno de los temas clave
no sólo en Ibargüengoitia, sino en la literatura del
siglo xx latinoamericano. La parodia es una escritura de segundo grado porque requiere de un referente o hipotexto (como lo llama Gérard Genette)
al cual pone de cabeza o bajo una nueva luz que
le es favorable; provoca, además, disquisiciones
de tipo social, filosóficas y estéticas al crear una
distancia suficiente entre el/la lector/a y su texto.
Se trata, por lo mismo, de una escritura libresca,
ya que abreva de la tradición para su realización.
En su ensayo “Hasta que llegó Ibargüengoitia”,
Sergio Pitol agregó a las dos ideas ya expuestas (el humor liberador y la parodia literaria) dos
sugerencias notables. La Revolución cubana de
1959 precede por pocos años a la creación de
El atentado (1963) y a la de Los relámpagos de
agosto (1964). La importancia de este suceso
histórico fue enorme en la región, muchos vieron
la realización de la utopía americana; imposible
permanecer indiferente. De ahí que Ibargüengoitia ―sugiere Pitol― cambiara el interés que había mostrado por los problemas de la clase media
mexicana por otros de tipo históricos-políticos.
La segunda sugerencia de Pitol es de tipo formal
y tiene que ver con el notable dinamismo de las
novelas del guanajuatense, quien “sabiamente
pudo trasplantar sus procedimientos escénicos a
la arquitectura formal de sus novelas”.9
En 2008 Charlotte Lange publicó Modos de
parodia. Guillermo Cabrera Infante, Reinaldo
Arenas, Jorge Ibargüengoitia y José Agustín. La
académica, de origen escocés, plantea en su trabajo que el género de la parodia ha tenido gran
popularidad en el siglo xx por su carácter revisionista de lectura abierta y estilo irónico. Los escritores latinoamericanos la han utilizado con fines
de reflexión metaficticia, como homenaje a un
autor o como meditación extraliteraria. De acuerdo con Lange, Los relámpagos de agosto realiza
una parodia de meditación extraliteraria que consiste en cimbrar los fundamentos de la identidad
mexicana construida con la figura del caudillo

revolucionario machista y con base en un nacionalismo extremado. Los relámpagos de agosto
cuestiona, además, los valores establecidos por
el canon de la novela de la Revolución, en particular por las obras de Martín Luis Guzmán y de
Mariano Azuela.10
En 1967 Joaquín Díez-Canedo publicó en su
editorial, también en la Serie del Volador, La ley
de Herodes, el primer y único libro de cuentos de
Ibargüengoitia; varios de estos cuentos habían
sido ya publicados en revistas como S.nob y Revista Mexicana de Literatura, desde antes de escribir su primera novela, y otros son posteriores
al segundo borrador de El libro de las Poquianchis. El conjunto de los cuentos comparte la voz
narrativa en primera persona, en un estilo claro e
irónico del personaje, que es escritor y profesor
literario con poco éxito en el amor.
Un año antes de la publicación de La ley de Herodes, Empresas Editoriales había comenzado
a publicar las autobiografías de varios escritores
jóvenes, entre ellos Carlos Monsiváis, Juan García Ponce, Salvador Elizondo y Sergio Pitol. Una
parte del público especializado se incomodó con
esta colección porque se creía que el género de
la autobiografía era exclusivo para autores consagrados. Con la escritura introspectiva de estos libros, de breve extensión, el genio indagaba en su
pasado para detectar el momento en que descubría su vocación y la manera en que ésta era moldeada por sus maestros hasta la creación de sus
obras. Se trataba, por lo mismo, de narraciones
teleológicas en las que, por fuerza, debía existir
un momento trascendental —para la historia, las
artes, las ciencias— que justificara semejante escritura. Si bien los escritores de la generación de
medio siglo eran todavía muy jóvenes, presentaron en su gran mayoría textos serios —a excepción de Monsiváis— donde relataban sus descubrimientos literarios, lecturas y amistades, sus
primeras publicaciones y sus modelos a seguir.
Ibargüengoitia fue el primero en reventar este tipo
de escritura. En su autoficción coloca al narrador
de los cuentos en situaciones ridículas en las que
sus sueños de fama y de amor son contrariados
por un sistema cultural solemne e hipócrita y por

8 Federico Campbell, en Proceso, número 620, 21 de noviembre de 1988.
9 Sergio Pitol, “Hasta que llegó Ibargüengoitia”, en La casa de la tribu, México, Fondo de Cultura Económica, 2006.
10 Charlotte Lange, en Modos de parodia, Guillermo Cabrera Infante, Reinaldo Arenas, Jorge Ibargüengoitia y José Agustín, Alemania, Peter
Lang, 2008.

84

�interfolia
mujeres que simplemente no lo desean. Huberto
Batis reseñó La ley de Herodes y destacó que, de
nueva cuenta, Ibargüengoitia había renovado el
género con el humor de su estilo “personalísimo”;
la suya era “una autobiografía, a diez años luz de
las escritas por los jóvenes de Empresas Editoriales, tan solemnes”.11
Guillermo García Oropeza refirió, en una reseña publicada en El Informador de Guadalajara,
que La ley de Herodes era una brillante colección
de cuentos porque ironizaba en torno a un asunto hasta entonces intocable: el de la clase media
mexicana culta. Francisco Zendejas identificó,
como lo había hecho antes Huberto Batis, la clave autobiográfica, misma que le
daba unidad temática al libro.
Ibargüengoitia no pudo, sin
embargo, despojarse de la imagen de autor humorístico, entendido esto como un rasgo de
superficialidad. En algún comentario de una revista, su libro se
publicitó como mercancía barata:
"Si usted, lector, se halla de mal
humor.. mejor, entre en su librería favorita o en la más próxima
y adquiera por unos cuantos pesos ‘La ley de Herodes’ de Jorge
Ibargüengoitia.... el mejor antídoto, mejor medicina para sus
males".12
Ángel Rama trató La ley de
Herodes como un texto menor.
Roberto Diego Ortega realizó
en 1979 un repaso de todos sus libros escritos
hasta entonces y dijo: "Más forzado y artificioso,
y por lo tanto menos eficaz, resulta Ibargüengoitia cuando pretende hacer chistes deliberadamente, como en el relato La ley de Herodes".13
Durante los años en que escribió su columna
para el diario Excélsior, uno de los más leídos en
México, Ibargüengoitia aprovechó el espacio para
comunicar su poética. En lugar de una teoría o de
un manifiesto, prefirió contar una anécdota referente a La ley de Herodes: "Recuerdo que un autor,

a quien no admiro gran cosa... me dijo una vez: Te
felicito por los cuentos, son estupendos, pero quiero

hacerte una recomendación. Cuida más tu estilo. Es
decir, elabora más, trabájalos más. Hazlo más exquisito, más acabado. Este se ve muy puesto así, como
quien echa algo en un bote de la basura. Pues sí, así
es como lo quiero. Esos cuentos los escribí yo con
ganas de que reflejaran la mayor naturalidad posible.
No hay ninguna treta de cambios cronológicos, no hay
cambios de punto de vista; todo está narrado en primera persona. El narrador soy yo. En ningún caso se
pretende que el narrador sea otra persona. Esto para
mí es la sencillez llevada a su última expresión”.14

Ibargüengoitia buscaba una literatura aparentemente sencilla y clara con el fin de resultar entretenido para el lector, sin por ello ser superficial.
Su idea de un escritor era la de alguien que viviera
de sus escritos; la literatura debía ser, por lo mismo, algo que
representara un desafío estético
con respecto a la tradición literaria y un desafío formal que capturara la atención de los lectores. Hasta entonces, la literatura
era vista sólo como arte, mientras que otras representaciones
culturales, el cine y la televisión,
acaparaban la función del mero
entretenimiento. Esta división
tajante, que Ibargüengoitia fue
desmontando desde su perspectiva, generó en muchas ocasiones películas y series de televisión producidas para idiotas y
libros escritos para snobs.
Maten al león fue la publicación número 67 de la Serie del
Volador de Joaquín Mortiz, una colección cada vez
más importante y prestigiada, que inició con Juan
José Arreola y se enriqueció con textos de Agustín Yáñez, Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco,
Octavio Paz, Sergio Galindo, José Agustín, sin
descartar autores extranjeros como José Donoso, Juan Goytisolo, André Pieyre de Mandiargues,
André Breton y James Purdy, entre otros.
Al igual que con su primera novela, la crítica
le recriminó que abordara con humor un hecho
atroz y lamentable como podía ser el régimen dictatorial de Haití o el de la República Dominicana,

11 Clippings 1940-2008, en Jorge Ibargüengoitia Papers. Manuscripts Division, Department of Rare Books and Special Collections, Princeton University Library.
12 Ibid.
13 Roberto Diego Ortega, en el suplemento “La cultura en México” del semanario Siempre!, número 924, 5 de diciembre de 1979.
14 “El escritor y su mundo”, entrevista a Jorge Ibargüengoitia, en Excélsior, domingo 25 de abril de 1971.

�con el agregado de que escribía una novela con la
“ambición impura”15 de querer venderla al cine. Al
parecer una novela debía ser ilegible para que se
le reconociera cierta importancia literaria y evitar
el uso del humor en temas que pudieran dañar la
sensibilidad política de un público al que ni siquiera estaba dirigida. Maten al león sucede en un espacio imaginario (una isla del Caribe de nombre
Arepa) con personajes que hablan el dialecto de
la clase media guanajuatense.

como un texto entretenido y humorístico, es decir, menor. En la revista Plural, Jorge Ruffinelli,
crítico uruguayo, publicó una reseña con el título “Risa fácil y efímera”, en la que argumentaba
que el humor complejo de las novelas previas se
había convertido en chiste, la espontaneidad había dado paso a la caricatura; y que no era claro
si Ibargüengoitia deseaba satirizar al medio universitario o a la provincia. La novela carecía de
intriga y de organización.

En América Latina se habían escrito hasta entonces novelas donde el dictador era la mano que
controlaba detrás del escenario los hilos del poder y la represión social: El señor presidente, La
sombra del caudillo y Tirano Banderas. Esta condición de invisibilidad le daba un aspecto de omnipotencia, de un poder temido y
hasta venerado como una fuerza sobrenatural. El atentado fue
uno de los primeros textos en dejar atrás esta figura al adentrarse
en el personaje del dictador; nos
lo revelaba demasiado humano,
patético y ridículo en su afán de
poder. Constituía un giro radical
en lo que empezaba a discutirse
como un género nuevo: la novela
de dictadores.

Ibargüengoita respondió a la crítica de Ruffinelli
desde su columna en Excélsior. El humor no era una
suerte de condimento que podía agregarse en exceso o con medida; el humor era “una manera peculiar
y ligeramente oblicua de percibir las cosas. Como
el daltonismo, es algo que afecta permanentemente la visión del individuo, no unas
gafas que uno se quita y pone a
voluntad”.17 A la alusión del crítico
uruguayo de que la obra plena de
Ibargüengoitia todavía no había
llegado, él respondió: “tengo la
impresión de que el señor Ruffinelli va a quedarse esperando un
rato”.18

Los primeros en identificar la
originalidad de este hecho fueron Guillermo García Oropeza,
para quien Maten al león representaba una propuesta distinta
a El señor Presidente: su sátira
política era humorística y, a la
vez, deprimente porque señalaba la imposibilidad de alcanzar
la utopía; y Ángel Rama, quien, en una reseña
del suplemento Sábado, escribió que “antes de
que se pusieran de moda las novelas de dictadores [Ibargüengoitia] rompió con los modelos dramático-políticos e inauguró la forma sarcástica
del personaje”.16
Estas ruinas que ves fue publicada por la
editorial Novaro en 1975, tras ganar el Premio
de Novela México, y fue calificada por la crítica

Ibargüengoitia escribió una
novela irónica sobre la provincia
mexicana, algo que muy pocos
habían hecho antes que él. Ésta
era un espacio para las tragedias de familias enriquecidas
durante el porfiriato afectadas
por la Revolución, de campesinos miserables y de sacerdotes
confundidos. Él logró con su
invención de Cuévano, espacio entrañable y humorístico, la
conjunción de una sociedad mojigata, ignorante y mediocre. Entendió que las ciudades no se
definen de forma abstracta sino en correspondencia con otras que son sus opuestos o sus anhelos. Si el narrador se posiciona en el espacio intermedio entre los dos extremos, lograría el tono
irónico sin caer en la burla, el sarcasmo o la condena. Como lo indica Linda Hutcheon, la ironía no
es enfatizar un significado velado sobre otro que

15 Jorge Ibargüengoitia, “En primera persona: Regreso a Arepa”, en Vuelta, número 11, volumen 1, octubre de 1977.
16 Ángel Rama, “Jorge Ibargüengoitia. Un posada de la literatura mexicana”, en suplemento “Sábado” del diario Unomásuno, 30 de diciembre de 1978.
17 Jorge Ibargüengoitia, “Risa solemne: Busque otro autor”, en Excélsior, 17 de junio de 1975, p. 79.
18 Ibidem.

86

�interfolia
se dice abiertamente, la ironía es conjuntar ambos registros de manera que no se pueda leer el
uno sin el otro. Ibargüengoitia convirtió la ciudad
de Cuévano en el espacio que estaba a punto de
ser cosmopolita, con personajes que son casi
como ellos imaginan ser, con acciones que podrían ser sublimes si no fueran ridículas. En este
conjunto de intentos fallidos y de ensoñación es
cuando, curiosamente, Cuévano se hace universal y sus personajes, modernos. Vivimos entre lo
que somos y lo que soñamos ser, en la provincia
de esa capital del arte, la filosofía y la ciencia que
encontramos en los libros de historia. Estas ruinas que ves pone en escena este anhelo de modernidad fallida.
Otro elemento importante de esta novela (a
pesar de que la idea surgió y está patente desde
Los relámpagos de agosto) es la creación de una
geografía imaginaria: en lugar de usar el nombre
de su ciudad natal, Guanajuato, Ibargüengoitia
inventa el de Cuévano y al estado lo llama Plan
de Abajo. Esta decisión, aparentemente sencilla, generó varias interpretaciones. Luis Palacios
comentó ―en un congreso de 2005 dedicado a
su obra― que Cuévano podía compararse a un
espacio mítico, similar al de Comala o Macondo. Ana Rosa Domenella agregó que Cuévano
era una ciudad sin precisión geográfica porque
con ella el autor podía desmitificar todas aquellas
ciudades que se le parecían. En este sentido, el
modelo era más bien Vetusta de La Regenta de
Leopoldo Alas (novela, por cierto, para la cual
Ibargüengoitia escribió un prólogo en la edición
publicada por Porrúa en su colección “Sepan
cuantos…”). Matthew Sibley, en su tesis de maestría, explicó el cambio de nombre como un acto
con el que Ibargüengoitia intentaba confundir las
fronteras entre lo real sugerido y lo ficticio con un
espacio equívoco que los lectores (algunos) reconocen como Guanajuato. Es decir, en un principio
la crítica resaltó la fuerza poética, siguió la crítica
social y finalmente el propio acto de escritura.
Con base en sus otros escritos y en su poética
pueden elaborarse la segunda y la tercera interpretación, no la primera. Cuévano representa un
modelo de ciudad de provincia iberoamericana
con una moral católica conservadora. A diferencia de Vetusta, de Ixtepec, de Comitán y de otras
tantas ciudades parecidas; en Cuévano el chis-

me, las intrigas pasionales y las envidias entre
amigos se viven con humor.
Cuévano es también la ciudad donde el espacio de la ficción convive con el real/histórico. El
narrador, Paco Aldebarán, lo mismo que Ibargüengoitia, escribe una novela sobre el caso de
las Poquianchis. En la novela se incluyen anexos sobre la historia, un recuento de la peor crisis económica y un diccionario de ideas fijas
cuevanenses. A pesar de no llevar el nombre de
su ciudad, muchos guanajuatenses se sintieron
burlados y ofendidos, al extremo de que el guanajuatense Eugenio Trueba, académico y miembro
correspondiente de la Academia Mexicana de la
Lengua, satirizó la novela de Ibargüengoitia en un
cuento donde la gente de una ciudad de provincia se organiza para engañar a un autor de la capital, de manera que éste termina retratándose a
sí mismo creyendo que, en realidad, retrata a otro.
Cuando Ibargüengoitia leyó el cuento lo descartó
con un texto de genio y aparente indiferencia, publicado en Vuelta, que antagonizó todavía más a la
élite cultural de aquella ciudad. Si bien Guanajuato se jactaba de haber creado la primera Facultad
de Filosofía y Letras fuera de la capital y de tener
un papel predominante en la historia nacional del
país, era una ciudad de provincia en un país centralista como México. La ironía sutil, empática y
genial de Ibargüengoitia se leyó en aquella ciudad
como una sátira mordaz.

�pr imer as letr as

88

Nicole, centro de coherencia
entre la vida y la ficción

La literatura de Juan García Ponce gira, sin fin, en
torno a los mismos temas, regresa una y otra vez
a sus obsesiones, el lector anda entre sus textos
buscando la salida sólo para descubrir que ha regresado al principio. La primera vez que leí Unión1
me sentí perdida, enredada entre los hilos de una
narrativa que no terminaba de comprender, todo
parecía tan sencillo: el paso de Nicole desde ser
una señorita bien, casada y estudiante de literatura a ser una mujer de aquellas que a la sociedad le
gusta mucho condenar. Aun así, aquella mañana,
en la Estación San Nicolás del Metrorrey, pensaba
que podía haber algo más complejo en la obra. He
regresado un par de veces a esta novela, en cada
ocasión creo encontrar cosas que había dejado
pendientes en la última lectura y, entonces, estas
palabras no son más que un calamitoso intento
por seguir comprendiendo la obra de este autor.
Como bien dice Armando Pereira en Juan García Ponce: La mirada oblicua, los personajes de
este autor “se repiten, de un relato a otro, como
una misma imagen en espejos enfrentados.”2 Es
1 Juan García Ponce, Unión, México, Universidad Nacional Autónoma
de México, 2012.
2 Armando Pereira, Juan García Ponce: La mirada oblicua. México,
Bonilla Artigas Editores, 2023.

Fotografía de biografiasyvidas.com

Guadalupe García Alcoforado

�interfolia
siempre una pareja, que se abre a la figura del
triángulo para conectar sus aristas; una pareja no
es más que dos líneas paralelas que, si desean
tocarse, deben permitir a un tercero para crear
los vértices. Así, dentro de la novela, las camas
individuales en las que duermen Nicole y José
forman una ele, no se tocan, la figura geométrica
queda abierta, en espera de ese otro que los una.
¿Quién o qué es Nicole? No es más que una
excusa, el pretexto que usa Juan García Ponce
para traer al mundo de los signos cotidianos, a
través del arte, aquel signo único, incomunicable,
que le obsesiona, el nombre no es más que una
mera cortesía gramatical. Como cualquier lector
de Ponce sabrá, al autor no le interesan los nombres, muchos de sus personajes
no tienen uno, por eso resulta tan
relevante el nombre de la protagonista en Unión.
Que Nicole se llame de ese
modo es irrelevante, pero que
tenga nombre es absolutamente
relevante. Lo único que sabemos
de cada personaje es la relación
que mantienen con ella dentro
de la historia. Así, el narrador
nos da cuenta de que sabemos
muy poco de José, el esposo;
se burla de nosotros cuando le
pregunta a qué se dedican Jean,
amigo de José, y su amante. El
resto de los personajes adquieren significado en relación con
Nicole, es decir, los conocemos
como la hermana, el maestro, el novio de la hermana por lo que la ubica en el centro de significación
de la obra, ella da el sentido.
El camino que recorre Nicole se representa a
través de sus parejas. Comenzando por José,
con quien mantiene todo aquello que la sociedad
considera correcto. Desde el momento en que se
conocen, ambos hacen un pacto: a través de un
rito inconsciente, sus destinos quedan sellados y
las leyes de la hospitalidad3 se insertan en su vida.
Los presenta un amigo en común, quien está enamorado de Nicole, y la presenta “con la gravedad

del que permite que alguien al que estima se acerque a un objeto en el que se encuentra toda la belleza.” Aquel que la posee, o cree hacerlo, tiene
la necesidad de divulgarlo. José inicia la relación
con Nicole como invitado, sin embargo, a ella no
le gustaba su amigo, de modo que las leyes no se
pueden cumplir. Para que el rito se complete, la
esposa debe mantener el amor y la fidelidad hacia
su esposo durante el préstamo, si esto no ocurre,
el invitado se convierte en el esposo, tal y como
ocurre en esta novela.
José es una presencia dual: por un lado, su relación representa las instituciones sociales, es
decir, los signos cotidianos: el matrimonio, la familia, la escuela; por otro, juntos rompen con toda
institución y autoridad; a su lado,
Nicole descubre su lado más
fetichista y perverso, lado en el
que él mismo no tiene más cabida que como aspiración en
la cual depositar su amor. En
Pornografía del alma4 Graciela
Martínez Zalce afirma que Nicole sufre una transformación, del
miedo que siente por las ideas
de José durante el noviazgo, a
la aceptación e interiorización
de las mismas ya en el matrimonio. Estas ideas se refieren al
único momento donde José expresa directamente aquello que
los separa de los signos cotidianos. Ocurre durante su noviazgo, menciona que “el amor es lo
que somos desde afuera, algo
que vaga sin dueño” el amor es algo a lo que se
accede y envuelve a la pareja más allá de la realidad material. La forma que encontró la pareja para
acceder a ese amor es el ritual de las leyes de la
hospitalidad, creado por Pierre Klossowski en la
trilogía con el mismo nombre.
Al contrario de Graciela Martínez, me parece
que, si bien Nicole no lo dice, hay tres momentos
en los que queda explícito el rumbo que lentamente tomará su relación. El primero es cuando
José la obliga a desabrochar su blusa en un salón
vacío de la escuela y los encuentra un mozo que

3 Pierre Klossowski, Roberte, esta noche, traducción de Michèle Albán y Juan García Ponce, México, Ediciones Era, 1976.
4 Graciela Martínez Zalce Sánchez, Pornografía del alma. (Paloma, interpretación de la figura femenina en la obra de Juan García Ponce). [Tesis de
licenciatura, Universidad Nacional Autónoma de México], 1986.

�extiende su regaño para ver los pechos desnudos
de la chica. Es José quien la obliga a quitarse la
ropa, pero es ella quien se excita bajo la mirada del
mozo. El segundo momento ocurre cuando entra
al cuarto que su entonces novio comparte con su
hermano en la casa paterna, se encuentra a solas
con su cuñado y comienza a recordar aquellas
ocasiones en que José y ella se besaban interminablemente en la cama, entonces “su cuerpo se
llenó de un deseo sin objeto preciso, un deseo que
nada más le pertenecía a ella, a su propia juventud
y belleza”; el tercer y último momento ocurre una
mañana en su cuarto cerca de la playa, cuando
entra el novio de su hermana y los encuentra besándose en traje de baño, y ella:
se quedó contenta de poder seguir la breve discusión como si los dos hombres no supieran que
estaba escuchando, con una oscura felicidad
ante el hecho de ser el objeto de la escena, descubriéndose una maliciosa y alegre gana de que
los dos la besaran en la cama y tuvieran su cuerpo, aunque sin duda, al que ella amaba era José.

De este modo no sólo Nicole cambia, sino la relación, porque no se trata de una transformación,
sino de una evolución gradual.
Para entrar en el matrimonio ajeno, el invitado
al ritual de la hospitalidad debe esperar a que el
anfitrión le abra las puertas de su hogar, como
si se tratara de Drácula. Así, José es quien trae
a casa a Jean, su amigo y la segunda pareja de
Nicole. De él no sabe absolutamente nada aun
cuando cenan juntos todas las noches. Empiezan las citas en el café y ambos se hacen preguntas “como si fuera difícil acercarse al otro”; Nicole
pronto descubre que no tiene remedio esa situación, la relación que mantiene con Jean no debe
ser una réplica de la que mantiene con su esposo.
A Jean no lo quiere, sólo lo desea. Hay emociones casi antagónicas en la obra de García Ponce. Con el amigo de José se cumplen “los tres
vértices del triángulo, unidos por la segura línea
que crea la conciencia de la perfecta unidad del
momento, dentro del que cada quien ocupa su sitio.” Se culmina el ritual, el espíritu se entrega a
la materialidad de la carne, la carne arropa la luz
del espíritu y se invoca al signo único: el triángulo, ese que no tiene cabida dentro del sistema de
signos cotidianos.
Entonces Nicole encuentra el amor, ese que
los aloja, que no es de nadie y le devuelve su
conciencia individual, donde reconoce su propia

belleza y autonomía. Se representa a sí misma
como espectáculo, se convierte en el simulacro
que, al ocultar la realidad, en su intento de imitarla,
la revela y la convierte en materialidad, es el espejo donde la vida se contempla a sí misma. Nicole,
cortesía gramatical del pensamiento obsesivo de
Juan García Ponce, y se completa como una obra:
a José le gusta dibujar el cuerpo desnudo de su
esposa, buscando ver cómo la presencia de ella,
despojada de sus ropas, cambia el entorno en el
cual se refleja su belleza, pero ninguna obra está
completa sin espectadores. Nicole no es de José,
es para José. Siendo su posesión más preciada,
necesita prestarla, que los demás la disfruten sabiendo que nunca podrán tenerla por completo,
pero también sabiendo que ella se transforma,
cambia cuando existe para otro y en ese intercambio él puede apreciarla más, desde fuera de
la escena. Los personajes de Juan son siempre
una pareja; podría ser, en el fondo, el autor y su
obra, que busca autonomía y la cual encuentra al
estar bajo la mirada del lector-espectador.
El pensamiento obsesivo, aunque es algo comunicable, por cuanto es pensamiento recurrente o monomanía, y si bien se puede manisfestar
en acciones reiterativas, no puede existir en eso
que llamamos una realidad configurada a través
de códigos de signos cotidianos, entonces el artista crea el signo único, insertado en el código
como mero pretexto, para poder volverlo carne y,
en la mirada del otro, apreciarlo en su totalidad.
En la inserción del signo único, el autor, a través
del arte, logra la perfecta unión entre el arte y la
vida, con la obra como centro. El nombre, Nicole,
es una máscara, el engaño del falso profeta para
ocultar el sinsentido de la realidad.
La última pareja es el amigo de Jean, del que
no sabemos ni su nombre, pues eso no le interesa a Nicole; está ahí para disfrutar de su cuerpo y
del placer, para dar un espectáculo. Él le dice que
ella no se conoce a sí misma, al tener sexo, como
si se tratara de un rito mediante el cual tiene una
experiencia extática, Nicole reafirma su existencia como signo único, abraza su identidad, se llena de un nuevo significado que le otorga su pareja
sexual. García Ponce cierra la novela con la obra
inserta en la realidad, donde será divulgada y resignificada por cada lector-espectador.

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�Caricatura realizada por Monterroso, extraída de Alfonso Reyes. Iconografía (1989).

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e n t r e l i bro s

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Dirección Editora, 2014.
Alejandre Ramos, Gonzalo, et al. Estado,
violencias y ciudadanía en México. México,
Aldus, 2019.
Árbol detrás de la ventana, panorama de
reportaje literario polaco. Selección y prólogo
de Tomasz Pindel. Traducción de
Mercedes Escamilla, Iwona Kasperska
y Hanna Stochnialek. Revisión y
anotación de la traducción de Marta
Eloy Cichocka. Xalapa, Veracruz,
Universidad Veracruzana, 2015.
Arellano Hernández, Antonio. Ética
de la investigación científica, humanística,
tecnológica y artística universitarias. México,
Universidad Autónoma del Estado de
México/Colofón, 2018.

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máscara es el espejo del alma. Guanajuato,
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�interfolia

�Ilustración de Arnaldo Orfila Reynal en Cuadernillo de homenaje a Alfonso Reyes (1948), extraída de Alfonso Reyes. Iconografía (1989).

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                    <text>�Editorial
Grata compañía
Pablo Neruda / 6
Universidad Autónoma de Nuevo León
Santos Guzmán López
Rector
Juan Paura García
Secretario General
José Javier Villarreal
Despacho de la Secretaría de Extensión
y Cultura
Director de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria
José Javier Villarreal
Editor Responsable
Deni Ríos
José Vela
Diseño Editorial
Rodrigo Alvarado
Nancy Cárdenas
Carlos Lejaim Gómez
Alfredo Iván Mata
Martha Ramos
Equipo Editorial
El diseño de portada y contraportada de
este número de Interfolia es de Deni Ríos a
partir de la fotografía de Alfonso Reyes, c.
1912 (Alfonso Reyes. Iconografía, FCE, 1989).

Interfolia, Año 4, número 6, enero-junio
2023, es una publicación semestral, editada por la Universidad Autónoma de Nuevo
León, a través de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria. Avenida Universidad s/n,
Ciudad Universitaria, San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México, C.P. 66451. Teléfono: +52 8183294015, www.capillaalfonsina.
uanl.mx, cabuanl@uanl.mx. Editor Responsable: José Javier Villarreal. Número de
reserva de derechos al uso exclusivo del
título Interfolia otorgado por el Instituto
Nacional del Derecho de Autor: 04-2021081621213700-203, de fecha de 17 de agosto de 2021.Las opiniones expresadas por
los autores no necesariamente reflejan
la postura del editor de la publicación.
Prohibida la reproducción total o parcial de
los contenidos e imágenes de la publicación
sin previa autorización del Editor.

Cortesía
Cuestiones estéticas (segunda versión) / 7
(Fragmentos)
Alfonso Reyes

Calendario
La sombra benéfica / 13
Jessica Nieto
Nota sobre la donación de libros de Eduardo Zambrano / 18
Un gesto que lo agradece todo / 20
Eduardo Zambrano
Eduardo Zambrano. Motivos de un reincidente / 24
Exposición Alfonso Reyes. Primeras ediciones / 32
Leticia Herrera
Presentación de El oro de los tigres XI / 37
Nancy Cárdenas
La lección de los maestros. Discurso leído en la entrega
del Premio Internacional Alfonso Reyes 2022 / 42
Malva Flores
Guadalajara: La fiesta de los libros / 45

Entre libros

�Nú m ero 6

�Editor ial

Las revistas, además de ponernos al corriente con las novedades del momento, también
funcionan como un atractivo puente para que el lector que las tenga en sus manos pueda
dialogar y conocer las distintas disciplinas que existen en la literatura, y en otros campos
del arte en general, a través de la pluralidad de voces que aportan y proponen una mirada distinta de contemplar y de cuestionar la realidad en la que nos vemos rodeados. Entre sus páginas conversan la poesía junto al ensayo, la reseña y las fotografías, sin dejar
de lado al espíritu crítico que motiva a nuestras instituciones a mantenernos firmes con
esta clase de proyectos y poder darles la continuidad que se merecen entre los espacios
universitarios.
De esta manera inauguramos el presente número de Interfolia, la revista de la Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria, que mantiene un diálogo enriquecedor con la poesía
y le da un papel protagónico con los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Asimismo, entre sus páginas también parlamenta los tesoros y las nuevas adquisiciones de nuestros respectivos acervos.
En la sección Grata compañía nos encontraremos con un título imprescindible dentro de la literatura escrita en lengua castellana, Residencia en la tierra de Pablo Neruda,
quien saluda con admiración y amistad a nuestro Regiomontano Universal. En Cortesía
aparecen entrañables y cálidos fragmentos de la segunda versión de Cuestiones estéticas
de Alfonso Reyes, en los cuales reflexiona sobre su transición de la poesía al ejercicio de
la crítica literaria y sobre la recepción de su obra ante la mirada de sus contemporáneos;
así como las dificultades para publicarla y encontrarle un lugar en el mundo. En Calendario iniciamos con las reflexiones de Jessica Nieto sobre el libro La sombra benéfica
de Gabriel Trujillo Muñoz, quien a través de una serie de ensayos nos ofrece distintas
miradas críticas hacia la obra y los géneros abordados por Reyes. En Nota sobre la donación de libros de Eduardo Zambrano la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria cuenta
con el honor de añadir a sus acervos los más de 3,146 volúmenes de poesía, aforismo y
ensayo literario, donde se encuentran las voces más sobresalientes de todos los tiempos,
así como obras de editoriales internacionales que hoy en día serían difíciles de adquirir
a no ser por esta generosa donación del maestro Zambrano; de esta forma nuestra biblioteca cumple con la particular misión de aproximar a los estudiantes universitarios
el fomento de la lectura de la poesía. Asimismo, el poeta regiomontano nos ofrece una
reflexión acerca de la lectura y el espíritu crítico del ser humano y su inevitable finitud
en el tiempo a través de su poema: Un gesto que lo agradece todo. Sin soltar la mirada

4

cálida del vate, la poeta y editora Leticia Herrera, reflexiona sobre cada uno de los temas

�que se han ido tejiendo a lo largo de su obra a través del ensayo Eduardo Zambrano. Motivos de un reincidente. Bajo la misma línea continuamos con Exposición Alfonso Reyes.
Primeras ediciones en Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria que fue inaugurada el
día 16 de noviembre, luego de la conferencia “Los libros en restauro. Renovación de la
lectura” impartida por Héctor Perea, que consiste en recrear la biografía del autor de El
plano oblicuo a través de su bibliografía. En Presentación de El oro de los Tigres XI, Nancy
Cárdenas reflexiona sobre cada una de las obras editadas para este nuevo volumen y
sobre la dificultad que representó trabajarlas durante la reciente pandemia del Covid-19;
sin embargo, también nos comparte las satisfacciones de dar continuidad a un proyecto
poético que fue inaugurado por la poeta Minerva Margarita Villarreal y que hasta la
fecha sigue y seguirá resonando entre distintas generaciones de lectores universitarios
y escritores de diversos países. Malva Flores ofrece una mirada crítica y cargada de gratitud en su Lección de los maestros. Discurso leído en la entrega del Premio Internacional
Alfonso Reyes 2022. Cerramos esta sección con Guadalajara: la fiesta de los libros, un
registro sobre los eventos culturales y presentaciones en las que la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria tuvo presencia dentro las actividades de la prestigiosa Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2022. Por último, en la sección Entre libros, ofrecemos
una muestra de la donación que realizó Eduardo Zambrano a nuestra biblioteca y donde
figuran autores de la talla de Konstantinos Kavafis, Zhigniew Herbert, María Zambrano,
Antonio Gamoneda, Elsa Cross, Coral Bracho, Alberto Blanco y Marco Antonio Campos,
entre otros más.
José Javier Villarreal
Director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria
Ciudad Universitaria, junio de 2023

5

�Grata C om pañía

Gaztambide
19 Madrid
para Alfonso Reyes
admiración y amistad de
Pablo Neruda
Pablo Neruda. Residencia en la tierra. 1. 1925-1931.
Madrid, Ediciones del Árbol, Cruz y Raya, 1935.
FAR PQ8097 .N4 R4 v. 1 1935

6

�Cort e sía
Cuestiones estéticas
(Segunda versión) 1
(Fragmentos)

Alfonso Reyes

P

2. Camino del libro
isaba yo las últimas gradas de la Preparatoria y, a falta de mejor cosa, me disponía
para la carrera de Derecho, procediendo por aproximación, cuando aconteció
mi verdadero acceso a la vida literaria. Un poeta potosino, José María Facha, un

sobrino de Othón, que había obtenido en Monterrey su título de abogado porque creo
lo desterró de San Luis su inquina contra monseñor Montes de Oca, apareció unos días
por México. Aunque mayor que yo, éramos buenos amigos. Salimos a pasear juntos
el domingo por la mañana, a la moda de entonces, por la Avenida de San Francisco y
Plateros. Nos encontramos con uno de los más oscuros colaboradores de una revista
juvenil que iba a lanzarse por esos días, y él nos invitó a visitar a los poetas que a esa
hora se reunían en la redacción.
Yo había contemplado con envidia y anhelo los anuncios de la tal revista, Savia
Moderna, algo como una hija de la célebre Revista Moderna, aún viva y operante por obra
y gracia de don Chucho Valenzuela y los últimos modernistas; pero distaba mucho de
|gurarmequeprontomeseríaposibleingresarensus|las;medabacuentadequeera
demasiado temprano. Nos encaminamos a la Avenida del Cinco de Mayo, donde estaba
la redacción de Savia Moderna, cuyo director efectivo era Alfonso Cravioto. Cravioto

En Alfonso Reyes, Historia documental de mis libros, en Obras completas, tomo XXIV, Letras Mexicanas, México, Fondo de Cultura Económica, 1990, pp.
152-159.
1

7

�seapartóconmigo.Había|guradotiempoatrásenciertosactosdeoposicióncontrael
gobierno de mi padre, y eso mismo —como hombre bien intencionado que es— lo hizo
desear conocerme y mostrarse afable. A poco, ya publicaba yo mis renglones tanto en
esta revista como en la de Valenzuela, con quien pronto me relacionó su hijo Emilio.
En 1906 hice, pues, en Savia Moderna mi aparición poética con el soneto “Mercenario”,
que era sin duda defectuoso, que me valió algunos reproches verbales del profesor
ManuelG.Revillaydeciertoprefectopreparatoriano unseñorZubieta a|cionado
a la literatura, y que se publicó ya muy corregido en mi primera colección de versos:
Huellas, 1923. (Y no “1922” como reza la portada, ni menos “1933” como se imprimió por
error en mi Obra poética, 1952.) A Cravioto le impresionó mucho que, en vez de perderme
en vaguedades sentimentales, me ciñera al código parnasiano. Ricardo Gómez Robelo
consideró, sin embargo, que no convenía dejarme entumecer en aquellas normas, sólo
útiles como aprendizaje, y se propuso, por encargo de la revista, darme unos consejos
escritos. Al cabo le fue más cómodo cumplir su cometido mediante la conversación y
el trato. Por lo pronto, él me hizo leer a Baudelaire; y poco después, por contaminación
de Acevedo, absorbí a Verlaine en veinticuatro horas. Manuelito de la Parra, poeta de
emoción y delicadeza, aunque mal psicólogo, me dedicó entonces unos versos (“Al
poeta niño”), extrañado de que no confesara yo las dulzuras e ingenuidades de mi
corazón de adolescente (¡sí, bueno es eso: dulzuras e ingenuidades del adolescente, lo
más ferozmente complicado que hay en el mundo!), y casi rogándome que no hiciera
versos sabios ni me dejara llevar de la tradición ni la cultura: “Y cuéntanos un poco
de las almas de armiño”, concluía candorosamente. Cree… el cordero que todos son
de su apero.
Un día, Pedro Henríquez Ureña, educador desde la infancia y que había escuchado
con interés mis discursos preparatorianos de 1907 cientí|co el uno y dedicado a la
muerte de Moissan, literario el otro y dedicado a la Sociedad de Alumnos— me aconsejó
someterme con mayor frecuencia a las disciplinas de la prosa, como parte de mi
aprendizaje y para habituarme a buscar la forma de mis expresiones no exclusivamente
poéticas. Un vate coahuilense poco recordado hoy en día, Miguel Pereyra, hermano
de Carlos el historiador, que era mi amigo aunque también me llevaba años —por lo
visto, yo estaba predestinado a la compañía de mis mayores— conoció una de esas
alocuciones —la literaria— cuando yo la estaba redactando.
—Yo creo —me dijo— que usted va a acabar en la prosa, que es la música clásica.
Mepuse,enefecto,alaprosa,conciertaasiduidadya|ción,sinporesoabandonar
los versos. Pues “yo comencé escribiendo versos, he seguido escribiendo versos y me
propongocontinuarescribiéndoloshastael|n.(Prólogo
Huellas.)
a
Entre 1908 y 1910

8

�elaboré todos los ensayos de Cuestiones estéticas. A la primera fecha corresponde el
más extenso —la interpretación de la “Electra” en el teatro ateniense— que data de mis
diecinueve años.
A punto estuve de no conocerle la cara a mi primogénito. Apenas copiado el
manuscrito, sufrí un grave ataque de peritonitis ganado en buena lid, por andar
practicando los saltos y contorsiones del Jiu-Jitsu (yo era entonces sumamente ágil) con
Julio Torri, en la Escuela de Derecho, durante los ratos perdidos.
3. Crónica editorial
El libro Cuestiones estéticas fue enviado de México a París para su publicación en la
casa Ollendor). Apareció a comienzos de 19 . El colofón dice: Chartres.Imprenta
Ed. Garnier—28.10.10.” Lo que alguna vez me ha hecho incurrir en confusión. Pero
consta por cierta carta que la obra no salía aún de los talleres el 16 de febrero de 1911;
los más antiguos acuses de recibo que he conservado datan de junio, y del siguiente
mes de julio las primeras críticas de la prensa. Adviértase que la conferencia sobre
Othón (1910), aunque conocida antes, es de elaboración posterior. Lo propio acontece,
desde luego, con la conferencia sobre el paisaje en la poesía mexicana (1911).
Antes de la Guerra Europea (194-8), las casas Garnier y Ollendor) eran, en
Francia, los principales centros editoriales para libros en español. Desde México, Pedro
Henríquez Ureña se había puesto en contacto con el encargado de estas ediciones en
Ollendor)su
, compatriotaeldominicanoGibbes,yallíacababadepublicar
Horas
sus
de
estudio. “Todas lo son para usted, muchacho”, le había dicho don Justo Sierra al recibir
el volumen. Entretanto, Francisco García Calderón, el joven escritor peruano a quien
ya rondaba la fama, se había relacionado desde París con Pedro, con Antonio Caso y
conmigo. Aprovechando estas circunstancias y la presencia de mi familia en París (yo
permanecí en México para continuar mis estudios de abogado), se arregló la edición de
Cuestiones estéticasenlaLibreríaP.Ollendor) ,queéstaerasurazónsocial.
Sea dicho de paso, Gibbes era hombre puntual y cortés, aunque le agradaba darse
importancia como a algunos intermediarios, se tenía por muy experto en gramática
y, en cierto original de García Calderón, aun pretendió corregir las frases, poniendo
invariablemente los adjetivos después de los sustantivos, pues alegaba que hacerlo al
revés no era castizo. De abrojos así está lleno el campo.
Yo hubiera deseado examinar desde México las galeradas de mi libro. Pero,
a mediados de noviembre de 1910, Gibbes nos aseguró que ya no era posible y que
“todo cambio de palabra o frase implicaría una nueva composición y el ingrato trabajo
de rehacerlo todo, lo cual no entra en lo estipulado”. Yo no me proponía tanto hacer
correcciones de autor cuanto vigilar la pureza de la impresión. Gibbes ofreció hacerlo

9

�por mí cuidadosamente; pero, en cuanto me llegó el libro, tuve que mandar imprimir
cuatro páginas de erratas —setenta y tres faltas en total—, y otras he añadido después.
En la ya citada “Carta a dos amigos” he confesado haber incurrido también por mi
cuenta en varios errores de nombre y fecha, etcétera, que ofrecía dejar apuntados en mi
ejemplarpropio.Peroal|nhehechoalgomejor:acabodeaderezarjuntoconelíndice
de autores y obras citados a lo largo del libro— una declaración de erratas y correcciones
indispensables y la he remitido a mis amigos los bibliotecarios de la Universidad
Neoleonesa, que con tanta paciencia han empezado a establecer mi bibliografía.
Cuando fui más tarde a París (1913), Gibbes me hizo saber que mi libro se había
vendido sobre todo en Colombia, sin duda porque en México mis obsequios habían
hecho la competencia al mercado. Esto, puedo decir ahora, fue el adelanto a cuenta de
la Gran Cruz de Boyacá que Colombia me otorgaría en 1945.
4.Consideraciones|nales
Al recibirse mi libro en México, alguien exclamó: “Sorpresa de la prematurez.” Tuvo
mejor acogida de lo que yo podía desear. Pero los más descontentadizos comentaban
entornando los ojos: Este Henríquez Ureña, con sus consejos, nos ha matado en }or a
un poeta.” Pues ¿qué sería del frágil corazón humano si no se desahogara decretando
una que otra vez la ruina del prójimo?
Este libro nos transporta a los días trepidantes del Ateneo de la Juventud, donde yo
era el benjamín mientras no se presentó Julio Torri, mi menor en un mes. Es conmovedor
volver los ojos hacia el amanecer de una nueva era. Es conmovedor percatarse de lo
que pudieron lograr, por su sola vocación fervorosa, aquellos muchachos autodidactos,
que no contaron con verdaderos maestros en el orden de sus a|ciones, ni tenían
apenas público ni estímulo de ninguna especie, y que salieron a la liza cuando aquí
no había estudios organizados de |losofía, de humanidades, de letras.. Como que
esa generación —la Generación del Centenario— había de echar los cimientos para
la futura Facultad de Filosofía y Letras, acudiendo a desempeñar gratuitamente las
cátedras en aquella incipiente Escuela de Altos Estudios que, por las conmociones de la
época, se había quedado realmente en el aire, sin recursos y sin programas. En efecto,
pronto estalla la revolución, el régimen muda; y, como siempre acontece, solapadas
bajo los anhelos legítimos de reforma se deslizan algunas exorbitancias demagógicas.
¿Universidad, Altos Estudios, Facultades, Doctorados? ¿Traje de frac para un pueblo
que anda descalzo? No, la cultura es aristocracia. ¡Abajo la cultura! Por respeto a los
pies —nueva fábula de Menenio Agripa— querían cercenarnos la cabeza.
(…)

10

Cabe preguntarse si el título Cuestiones estéticas era adecuado. Desde luego, el libro
se limita a la crítica literaria. Pero quise dar a entender que todos estos ensayos eran

�como otros tantos asedios a una misma plaza fuerte, la cual no acababa de rendirse;

otras tantas aventuras mentales en torno a una doctrina estética que no se de|n
directamente. No había llegado la hora de El deslinde, la hora varonil de enfrentarse con
lasabstracciones.Hastapergeñéunprólogoparajusti|carmitítulo,peroal|noptépor
no perder el tiempo en satisfacciones no pedidas. De aquí que siempre haya recordado
con especial simpatía la crónica que, sobre mi libro, publicó en Francia Jean Pérès
(Bulletin de la Bibliothèque Américaine, París, 1912). Este crítico, sin desconcertarse
ante la apariencia fragmentaria del libro, acertó a seguir su nervio central casi como lo
hubiera hecho yo mismo.
En cuanto al contenido del libro, varias veces he declarado que yo suscribiría
todas las opiniones allí expuestas, o “prácticamente todas”, como suele decirse. Hay
conceptos, temas, de Cuestiones estéticas derramados por todas mis obras posteriores: ya
las consideraciones sobre la tragedia griega y su coro, que reaparecen en el Comentario
delaI|geniacruel;yaalgunasobservacionessobreGóngora,GoetheobienMallarmé,
a las que he debido volver más tarde, y sólo en un caso para recti|carme apenas. Mis
a|ciones,mispuntosdevista,sonlosmismos.
Y, sin embargo, hasta hoy no me ha sido dable reeditar este libro, ya bastante escaso.
Porque los libros, en ocasiones, parece que se los bebe la tierra como a la lluvia. Pero es
muchalatentación(ynosésiobedecerlaeslegítimo)desimpli|caraquelestiloaveces
rebuscado, arcaizante, superabundante y oratorio —esto lo señalaba ya el generoso
dominicano Federico García Godoy—, estilo, en suma, propio de una vena que todavía
se desborda y desdeña el cauce. Pues hay quien comienza por la timidez, y hay quien
comienza por eso que se llama facundia, y a éste le conviene, como por ahí lo dejo
dicho, aprender a escribir por el otro cabo del lápiz, es decir, con el borrador. En las
varias veces citada “Carta a dos amigos”, explico: “Cuestiones estéticas precede en seis o
siete años (en verdad, cuatro) al resto de mis libros y se adelanta a ellos todo lo que va
del niño brillante al hombre mediano. Gran respeto se le debe al niño…” A ver cómo me
las arreglo algún día para lanzar una segunda edición, cerrando los ojos y sólo tocando
lo indispensable.
Quiero concluir con una nota sentimental. No hay que alarmarse: no subiré el tono
demasiado. La publicación de Cuestiones estéticas me valió, entre otras, dos cartas
inolvidables. El 19 de agosto de 1911, Arturo Farinelli me escribía desde Austria,
invitándome a continuar mis estudios a su lado, en Turín. El 31 de octubre del propio
año, Émile Boutroux —benevolencia del viejo para el novato— me escribía desde
París: “Tal vez se le ocurra a usted venir por acá cualquier día y charlar con nosotros
sobre esos grandes asuntos que usted trata con tanta competencia como gracia y
generosidad…” Pero yo, que a esas horas habitaba al lado de mi familia y mi padre

11

�recién desembarcado de Europa, en la casa N° 44 de la calle de las Estaciones, la cual
por instantes quiso convertirse en fortaleza, tenía que dormir —oh tiempos aciagos—
con el 30-30 a la cabecera de la cama, cuando menos para satisfacer las reglas del
género, la retórica del instante.
México, 5-11-1955.
Armas y Letras,Monterrey,abrilde195,añoXII,núm.4.

12

�Calendar io
La sombra benéfica 1
Jessica Nieto

D

urante los más de quince años que he estado laborando como editora en la Universidad Autónoma de Nuevo León, he visto, leído, editado, muchos títulos en
torno a Alfonso Reyes. Aunque por supuesto no somos la única casa editora de

libros de o acerca de Reyes, la UANL ha asumido como un compromiso vital ser uno
de los espacios desde donde se divulgue su pensamiento. Ya sabemos que una parte
importante de su acervo bibliográ|co se encuentra aquí, en el estado, en la Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL, y que muchos de los tomos de los libros
que componen dicho acervo están marcados por valiosas dedicatorias, pero sobre todo
por sus gestos de lectura, los cuales, por lógica, nos orientan a sus gestos de escritura.
¿Sobre qué escribió Alfonso Reyes? En reiterados prólogos, presentaciones, conferencias, mesas, pláticas, comentarios, cartas, he encontrado la a|rmación de que escribió
sobre todo, sobre todos los temas; o al menos sobre todos los que estaban a discusión en
la época en que vivió. Y pongamos que sí, que Reyes escribió sobre todo. No en balde su
obra completa se compone de unos 26 o 27 tomos, muy bien organizados por él mismo,
además de sus diarios y de las muchas cartas, muchísimas, que intercambió con gente
de todo tipo; variada y múltiple como el contexto en el que siempre se desenvolvió. Así,
es muy posible, sí, que Alfonso Reyes no sólo haya leído con una curiosidad y un fervor
Texto leído por Jessica Nieto en la presentación de La sombra benéfica. Ensayos alfonsinos, de Gabriel Trujillo Muñoz, en la Feria Internacional del libro
de Monterrey, el 10 de ocubre de 2022.
1

13

�intensos sobre todo lo que se le ponía enfrente —no sólo libros, la vida misma—, sino
que además, en efecto, haya escrito sobre todo eso. Entonces, entendemos que con los
años, después de su muerte, leer su obra provoque el mismo efecto que a él le generaba
leer —preciso una vez más: no sólo libros, también la vida misma—: una necesidad
imperiosa de escribir, escribirlo todo. En particular, de escribir en torno a su escritura
y sobre aquello que lo impulsaba a escribir. Por ello contamos con múltiples libros
escritos por eminentes alfonsistas que van desmenuzando, una por una, cada obra alfonsina, cada interés, cada momento de su ajetreada vida, cada vínculo de amistad y de
enemistad, cada amor y cada desamor, cada alegría y cada decepción. Porque todo esto
va construyendo su pensamiento, y no puede obviarse. Sin embargo, ante la cantidad
de impulsos escriturales que inspira la lectura de Reyes, me ha puesto de muy buen
humor, porque justo así es, me pone de muy buen humor, la publicación de este libro:
La sombra benéfica. Ensayos alfonsinos, de Gabriel Trujillo Muñoz.
Como mencioné al iniciar este breve texto, en estos últimos años he podido leer
muchos libros con Reyes como esa |gura central desde la cual se proyectan miles de
ideas; libros editados por nuestra Universidad, quiero precisar. De todos ésos, siempre
me gusta recordar dos que precisamente llamaron mi atención por salirse un mucho
de los temas habituales: uno es el Bestiario alfonsino, editado por Gisella Carmona e
ilustradoporGerardoCantú,que,comosunombrelodice,setratadeunaantologíade
todos los momentos en que Reyes menciona a un animal, sea real o fantástico, en sus
obras. Es un libro hermoso y divertido. El otro es A la mesa con Alfonso Reyes. Glosa de
la gastronomía alfonsina, de José María Infante, en donde el autor compone todo un glosario sobre los platillos que Reyes comentara. Hay un tercero, recién publicado por la
Editorial Universitaria, de Coral Aguirre, una novela
Dónde
llamada
vas Alfonso Reyes,
quetambiénnospresentaunper|ldeReyesalcualnosolemosestarhabituados:elde
un hombre apasionado, guiado por un deseo más fuerte que el del puro pensamiento.
Ahora, este libro de Gabriel Trujillo viene a ser el cuarto que considero dentro de
este grupo de textos sobre Reyes que me sacan una sonrisa precisamente porque me
hacen conocerlo, leerlo, desde otra perspectiva, tan enriquecedora y feliz, porque mira
ynoshacemirarmomentosdelaescrituraalfonsinaquenosuelensubrayarse
losu|
ciente. Pero antes de destacar estos momentos escriturales a su vez destacados por la
pluma de Gabriel Trujillo, quiero compartir unas re}exiones del mismo Gabriel sobre
la escritura de ensayos que aparecen en un libro también diverso que publicamos hace
como ocho o nueve años, que se llama Nada es lo que parece. Gabriel dice:
1. Para escribir ensayo es necesario un bagaje cultural considerable tanto en cultura generalcomoenconocimientosespecí|cosdeltemaatratar.
2. Y esta visión general incluye la lectura de ensayos o trabajos de otros autores sobre el
mismo tema. La regla áurea del ensayista es: la originalidad está en el estilo de cada autor,

14

en su perspectiva personal, pero el tema es de todos y ya ha sido, seguramente, explorado

�por otros antes que uno. Dale a tu antecesor lo que es de tu antecesor y dale a tu ensayo un
nuevo giro, una nueva óptica o estructura que brinde una vuelta de tuerca sorprendente
sobre el tema a escribir.
8. Para muchos la fortaleza del ensayista está en su capacidad intelectual o en la brillantez
de su estilo escritural. Yo apuesto por el ensayo como ensayo, es decir, como objeto de indagación del mundo que nos rodea, como reactivo o piedra de toque ante la realidad. Su
función primordial es, al contrario del texto como dogma o revelación, exponer un discurso que duda de lo ya establecido tanto como duda de sus propias certidumbres, un texto en
libertad que cuestiona su propio pensamiento, que incomoda o conmociona a sus lectores
más allá de lo obvio, lo convencional y lo ya sabido.

¿Por qué traigo a cuenta estas ideas sobre la escritura de ensayos de Gabriel, si se supone estamos hablando de Reyes? Bueno, porque el libro que tenemos aquí fue escrito
por Gabriel. Y aunque el tema general es hacer visible una arista del pensamiento alfonsino que de pronto no es tan evidente, estamos aquí ante una escritura nacida de la
fascinación por otra escritura, y si hubo algo que disfruté en estos ensayos es la forma
en la que están escritos, porque creo que Gabriel logró esto mismo que comenta: “dale
a tu ensayo un nuevo giro, una nueva óptica o estructura que brinde una vuelta de
tuerca sorprendente sobre el tema a escribir.”
El primer ensayo del libro, “Alfonso Reyes y el diario vivir de la escritura”, trata de
la costumbre de Reyes de escribir en diarios. Este gesto escritural, el de llevar un diario,
no es exclusivo de los escritores y las escritoras. Todos lo hacemos, o lo hicimos. No precisamos de vidas extraordinarias. Pero la vida de Reyes, lo sabemos, se vio enmarcada
por muchos acontecimientos no comunes, al menos para nosotros, algunos incluso funestos. Ahora, más que mencionar esas experiencias de vida, lo que destaca es el gesto:
escribir a diario un diario: ¡qué compromiso!; para que lo vivido no se quede en el
olvido: para repensarlo, reinterpretarlo, reconstruirlo. Desde el principio, sin embargo, Reyes se topa con obstáculos para mantener esta escritura, para poder grabar “los
matices de cada idea”: al inicio de su diario, signado por esa etapa convulsa de 1911 a
194,escribirnosóloeraunamaneradedejarconstanciadel}ujodesupensamiento,
sino una forma en sí, una huella: el trazo importaba. Gabriel destaca una cita donde
Reyes dice en su diario que se esfuerza “para que los rasgos de mi pluma sean del todo
regulares”. Aquí, yo como lectora encuentro algo que no suele comentarse: ese interés
por la caligrafía, por cómo se ve lo que se escribe, por la forma en que los rasgos de su
escritura se leen o no. Entonces, hay un interés de Reyes por la legibilidad presente en
su diario. Quizás ya anticipaba que algún día alguien o muchos álguienes lo leerían. Y
de ahí la angustia por registrarlo todo: cuando en Europa se re|ere a su vida social y
creativa, dice: “aún no logro sentarme a escribir en forma: esta respiración de mi alma
me está faltando”. El 17 de enero de 1926 pone en su diario que “ha dejado pasar mil
cosas y mil cosas, y no por pereza, sino por la absoluta falta de tiempo para sentarme a

15

�escribir.Inclusoelde
7 noviembrede1con|esa
925
ensudiarioNotengofuerzapara
llevar el registro de tanta cosa”.
Gabriel menciona algo que me resonó mucho: la preeminencia verbal de Alfonso
Reyes: todo lo que le interesa saber, y todo lo que le interesa dar a conocer, pasa por la
escritura. Por ejemplo, en el segundo ensayo: “El norte y sus nostalgias en la poesía de
AlfonsoReyes,Gabrielnoscomparteunare}exiónentornoalosespaciosyfantasmas
referidos en la poesía de Alfonso Reyes, en particular aquella en donde encontramos
nostalgia por la infancia. Gabriel vuelve a enfatizar la preeminencia verbal de Reyes al
sostener: “Son síntomas de que hay muchos fantasmas rondando sus días sobre la tierra. [...] Y desde ese dolor sólo hay dos caminos a seguir: la vuelta a los tiempos felices
de la infancia y la adolescencia, donde se puede poetizar la vida en sus recuerdos; o la
paulatina aceptación de que las pérdidas deben ser conjuradas a través de la escritura,
deben ser puestas en perspectiva, como objetos de estudio, como realidades a desmenuzar hasta el último detalle y resonancia.” La escritura es para Reyes, entonces, ese
lugar seguro, un cobijo donde él puede revivir a su manera los recuerdos más felices y
los más oscuros. Menciona Gabriel en la introducción que tiene la intención de compartir en este libro de ensayos su lectura de “la vasta obra de un escritor que fue él mismo
su propia utopía creadora, su quimera ambulante”. Y en esta serie de poemas-remembranzas queda claro eso mismo: cómo a través de la escritura Reyes no sólo compartía
su interés por el saber, sino que se compartía a sí mismo, tal y como él quería ser leído.
De los siguientes ensayos quiero destacar dos cosas que me han permitido reencontrarme con la |gura de Reyes, la cual, debo decirlo, quizás por mi trabajo, veo en
todas partes y de todas las maneras. La primera es del ensayo “Alfonso Reyes: escarceos
con la narrativa policíaca”: Gabriel Trujillo subraya la inclinación de Reyes por este
género, que no era muy popular entre los intelectuales de su tiempo. “La posición de
Alfonso Reyes es opuesta a la de muchos escritores mexicanos de su tiempo para quieneslanovelapolicíacaeranosóloungéneromenordelanarrativade|cción,sinouna
literatura sin méritos literarios... De ahí la importancia de su discurso para su época
y, de algún modo, para las siguientes generaciones de lectores mexicanos”. Esto en sí
ya nos presenta a un Reyes visionario, que percibió en este género algo que podemos
con|rmarhoydíaconlapotenciaquetieneyconlacantidadquesepublicadenovelas
policíacas y la creciente producción de películas y series de este tipo. Pero lo que más
me ha gustado es que Alfonso Reyes a|rma esto sin avergonzarse: El secreto está sin
duda en la distracción”. Es decir, estas novelas nos atrapan porque logran distraernos.
¿Y no resulta maravilloso pensar en una escritura capaz de sacarnos un poco de la línea
recta en que vamos avanzando día con día? Reyes lo vio, es decir, vio la escritura y la
fue siguiendo sin dudarlo. Porque es en este espacio, el de la escritura, donde Gabriel
ubica a la utopía alfonsina: un lugar que al no existir se encuentra en todas partes. En el

16

ensayo |nal,Alfonso Reyes, autor de ciencia |cción, la fuerza de este lugar, es decir,

�de la escritura, y la contundencia de su aparición en el mundo son incuestionables. La
escritura por venir, pienso y me acuerdo de Blanchot. No sólo la literaria, la escritura
toda: la de diarios, la de notas escolares, la de las cuentas, la de los muros… toda esa
escritura funge como un espacio de lo posible. Por eso con el ensayo sobre Reyes y la
escritura de ciencia |cción, Gabriel, quien también re}exiona en torno a la escritura
teniendo a Reyes como pretexto, cierra este libro. Porque en este género Reyes es “Un
escritor que ve el futuro con los ojos bien abiertos.”
Para terminar, rescato otra de las ideas de Gabriel Trujillo en torno a la escritura
de ensayos. Dice:
9. El ensayo no vale sólo por el tema que aborda. Los que gustan del ensayo saben que están
frente a un texto literario que se lee para conocer a otro ser humano, para profundizar en
sus |lias y sus fobias, para hacer amistad con el prójimo, nuestro semejante, el que unas
veces es nuestro cómplice y otras veces es nuestro adversario. Pongamos un ejemplo: Uno
no lee a Fernando Savater sólo para conocer de ética, política o carreras de caballos: uno
lee a Fernando Savater porque su escritura es un mapa maravilloso para compartir sus
viajes, compromisos, miserias o gozos, porque sus ensayos son retratos de cuerpo entero,
de espíritu completo, de su autor. Por lo tanto, un buen ensayista es aquel capaz de poner
parte de sí mismo en las palabras que escribe, un autor con voz propia y |rma al calce.
El peor ensayo es aquel que parece un informe de labores, un texto sin rostro, sin sangre
palpitando en sus ideas y demostraciones.

En La sombra benéfica. Ensayos alfonsinos sin
duda veo-leo un texto con rostro. Veo a Gabriel
trazando un escrito sobre Reyes, sí, pero además lo veo entramando una idea sobre la labor del escritor y, su herramienta, la escritura.
Un futuro en incesante creación que nunca
deja de deslumbrarnos.

17

�Nota sobre la donación de libros
de Eduardo Zambrano

E

l día 15 de noviembre de 2022, en el marco de las celebraciones por el 42
aniversario de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, el poeta Eduardo
Zambrano realizó la donación de su biblioteca personal para integrarla a

nuestros acervos. Durante el evento los poetas Armando Alanís Pulido, Leticia Herrera
y José Javier Villarreal reconocieron la trayectoria de Zambrano, así como su esmerado

cuidado por con|gurar una colección bibliográ|ca especializada en poesía. El Fondo
Eduardo Zambrano está compuesto por 6413 volúmenes de poesía, aforismo y ensayo
literario.LaentregayelrigurosocuidadoqueEduardohadestinadoalacon|guración
de su biblioteca nos permite contar con libros de destacadas colecciones y editoriales
tanto nacionales como internacionales: Visor, Pre-Textos, Hiperión, Ediciones del
Oriente y del Mediterráneo, Lumen, Adriana Hidalgo, Galaxia Gutenberg, Cátedra,
Vaso Roto, Era, Sexto Piso, Fondo de Cultura Económica, Joaquín Mortiz, Premià,

18

�entre otras que marcan y han marcado la tradición poética y editorial en lengua
española. La colección parte de una lectura universal de la poesía, sin embargo,
destacan algunos intereses como la poesía española, oriental y en lengua inglesa.
La integración de este fondo complementa y redimensiona la labor que la Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria ha implementado para la promoción de la lectura
de poesía a través de la publicación anual de la colección de poesía internacional
El oro de los tigres que este año llega a su décima primera entrega, el Festival de
Poesía Internacional El oro de los tigres y diversos seminarios, talleres, conferencias y
lecturas que han situado a la Capilla Alfonsina de la UANL como uno de los principales
focos de la actividad y lectura poética de nuestra ciudad en la última década.
ElFondoEduardoZambranoyaseencuentradisponibleparasuconsultaenelanexoa
la Sala de Literatura, en el segundo piso de nuestra Biblioteca. La disponibilidad de los
títulossepuederevisarenelcatálogoelectrónico
https://www.codice.uanl.mx/).
CÓDICE(

19

�Un gesto que lo agradece todo
Eduardo Zambrano

Soy lector.

Entregarse es más que una bonita palabra,

Sólo quiero dar las gracias.

más que un cumplido.

Escribo para dar las gracias

Entregarse es un llamado de apertura,

de todo lo que he leído.
No tengo más deudas
que las palabras empeñadas

no para sobrevivir
sino para sobrevolar las amenazas.

para hacerme libre.

Bajo amenaza, vivo el reino de los sentidos.

Elegí la poesía

Bajo amenaza, vivo el reino del pensamiento.

como pude haber elegido

Bajo el asedio del tiempo he decidido,

la novela, el cuento

en un gesto que lo agradece todo,

o la paciencia exasperada

compartir lo más preciado

de los críticos.

lo más entrañable

Ah, la poesía

lo más caro al lector en donde habito.

no será el mejor lugar para vivir

Resguardar en un espacio público

pero puedo asegurarles que no hay

el espíritu mismo

otro sitio en donde pueda sentirme vivo.

es lo más cercano a la libertad.

La poesía sabe que nuestros sueños

20

de vida

Por eso hoy

no valen nada

dejo en buena custodia mi biblioteca,

y siempre tiene un motivo para entregarse.

mis libros, mis lecturas de poesía,
mi fe de que en los versos se obran milagros.

�El poema es la zarza que arde sin 		
consumirse…

Cito:
Del relámpago

es la zarza ardiente que habla
desde lo sublime

los heraldos negros
son un aviso a los náufragos.

desde la desgarradura
desde el misterio de lo cotidiano.

Visiones.

Además la poesía es generosa.

Voces abandonadas

Pasa de un lector a otro y se vuelve distinta.

en un cantar de lejanía.

Nos permite encontrar pasadizos
como si fueran los hoyos negros 		

Árbol adentro
hay un oficio de paciencia.

del lenguaje.
Otros universos. Otros destinos.
En el big bang ya estaba el poema.

Aquí

El poema descubre y oculta, piensa 		

los conjurados
las flores del mal

y desvaría.
Ojo: el misterio no se estudia,

los emisarios.

simplemente se goza, se vuela, se sufre.

Papiros amorosos y fábulas libertinas.

Pero la poesía nos exige al menos

Poemas clandestinos en el legajo de la noche.

capacidad de asombro
y escuchar,

Réquiem.

escuchar el ritmo de nuestra respiración,

Urracas.

nos exige ver con los cinco sentidos

Un tequila con calavera.

el pizarrón imaginario del mundo,
iluminar con imágenes el camino
y leer entonces lo escrito

Nada grave.
Detrás de todo esto se oculta una gran
felicidad.

y permanecer callados cuando el verso
se apaga en la oscuridad más íntima.

Detrás de todo, aquí

Quedan entonces los ecos

también se ocultan los títulos de libros

de un oráculo indescifrable.

donde un poeta puso sus manos

Porque nadie entrará impune aquí,

al fuego

bajo los encantos de la poesía,

y algo de sus entresijos

en la gruta de las palabras

en esa desmedida esperanza por las

talcomolosentencióVladimirHolan.

palabras.

Ya lo dije: dejo a buen amparo

Ya se sabe que todas estas lecturas

mis lecturas,

que dejo ahora no han cambiado al mundo

las páginas vividas

pero me han cambiado a mí,

en ese espacio de soledad

que igual soy parte del mundo

donde las palabras
vuelven a encender las luces
en la noche inmensa.

como antes lo fueron ellos,
como aún lo son ellos.
Ya sé.

21

�Todos los poemas que he leído no están ya

los planes arrugados en un papel

en ningún lado, pero han crecido conmigo.

que se ha tirado a la basura.

Basta verme en el espejo.

En un exilio no hay planes ni certezas.

Basta con escuchar el eco de mis pasos

Por eso dejo a buen resguardo mis libros,

en la gruta de las palabras para comprobarlo.

no para aligerar equipaje

Ya sé que desvarío.

sino para compartirlos con un gesto

Miro hacia atrás y veo la ciudad tomada,

de gratitud,

las torres ardiendo,

de desprendimiento,

el espanto que se eleva al cielo

para heredar lo insondable

con el humo,

que hay al leer

con el estruendo galopando

un poema,

en el aire.

a veces ni siquiera un poema,

Miro hacia atrás y veo la juventud perdida,

a veces un solo verso.

las convicciones agotadas,

Estoy en deuda con la poesía.
Por eso estoy ahora aquí.
Mañana también otros llegarán
a este remanso
a esta gruta
a esta biblioteca
de la Capilla Alfonsina
que se abre generosa y solícita,
universitaria y pública.
Una biblioteca siempre será un espacio
de libertad.

22

�La biblioteca no sólo recibe
a los que están seguros de sí mismos,
a los estudiosos, acoge igual
a los incompetentes, desorientados,
aquellos que nunca tuvimos algo que hacer
o no sabíamos
qué podíamos o ansiábamos saber.
La biblioteca se abre entre las fatigas
y los desasosiegos
de los lectores que buscan refugio,
de los lectores esperanzados
por encontrar el libro que los toque,
la lectura donde se vean ellos mismos.
Pareciera una locura y quizá lo sea.
Cuando se emprende una retirada
no hay tiempo ya para resentimientos
ni vanidades
ni egos
ni soberbia.
La humildad, el servicio, ser solidario.
Sin esperar agradecimientos.
Simplemente ser honesto.
Sé que mi mejor poema quizá ya fue escrito.
No importa.
Sé que el gran poema que debo leer
o releer
seguirá alimentando mi constante
búsqueda,
soy lector, y esa búsqueda
me mantendrá a salvo de las vicisitudes,
del destino incierto,
me mantendrá a salvo, al menos por hoy,
del tiempo brutal que asedia a mis espaldas.

23

�Eduardo Zambrano
Motivos de un reincidente
Leticia Herrera

H

ay poetas que nacen maduros, algunos que nunca maduran, y otros que son
niños viejos. Eduardo Zambrano pertenece al tercer grupo, y no lo digo con
dolo, como pueden pensar; él mismo consigna en algunos versos la condición

que le aqueja, pero más allá de lo que sus versos evidencien, revisando los libros del
poeta me he dado cuenta de que la vida lo zarandeó temprano o esa percepción tiene el
que escribe; a los cuarenta y poquísimos años, ya anda hablando de la madurez, de la
juventud perdida, de lo que no se hizo, de la muerte que viene corriendo:
Ya no soy jardín, pero aún hay algo de hierba
después de los cuarenta años.
Frutos salvajes porque ni el árbol de la vida
ni el del conocimiento, volvieron a crecer.
Antes el incendio de la juventud
lo devastó todo.1
Pero después de una pausa, de un respiro, dice:
Podré pasar por lo que quieran
pero siempre que pueda
me volveré a fugar.
Como los niños, seré un obstinado reincidente.2
Es lo bueno, que la escritura es la que marca, al modo del
metrónomo, los acordes de la vida mientras ésta se alarga.
El poeta es un fingidor
Eduardo Zambrano, pessoano de vocación, sabe que la
poesía da al hombre la opción del desdoblamiento; de ser

24

1
2

Eduardo Zambrano. Reincidencias. Colección Árido Reino. México, Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León/Mantis Editores, 2003, p. 35.
Ibid., p. 42.

�lo que no se es, lo que no se atrevió a ser o a hacer; lo que no ocurrió, pero cuyo registro
en la palabra escrita lo salva, por lo pronto, del salto al vacío.
Uno de los temas recurrentes en la poesía de Zambrano es la pregunta sin respuesta de
para qué cuernos sirve la vida; él sabe o presiente que no sirve para nada, y en ese sentido construye un espacio de interlocución que le permita convivir con sus demonios,
con sus fantasías, con sus anhelos imposibles.
Una vez que se nace
ya no hay remedio:
hay vida.
Y a lo que pueda ser de ella
lo llaman destino.
Y a lo que podamos hacer de ella
lo llaman carácter.
En apariencia dos caminos distintos.
En realidad, una sola evidencia:
el hombre muere perdido.3
Primero acudimos a la rebeldía y a la pregunta perentoria, pero el cansancio de no hallar el sentido
en parte alguna va mutando la actitud existencial
en simple sosiego.
Vivo en eso que llaman
elconjuntodeloinsigni|cante.
Soy uno de tantos que se encuentran
bajo custodia de la cotidianidad.
Eso se entiende con los años.4

3 Ibid., p. 30.
⁴ Eduardo Zambrano. La esencia del viaje. México, Bonobos Editores/Universidad Autónoma de Nuevo León, 2012, pp. 49-50.

25

�Los viajes
Disculpen la obviedad que ahora diré, pero es que sí sabemos ya
que la meta no es la |nalidad de la existencia sino el camino, así
que nos resulta explicable que una buena parte de la poética de
Zambrano sea el viaje.
El viaje imaginario que se hace desde la terraza donde se pergeñan tantos versos; el viaje de la recámara a la sala cualquier domingo de futbol; la caminata por cualquier avenida de la ciudad,
la excursión al bar porque es viernes y el cuerpo lo sabe, hasta los
viajes reales, en los que el poeta es protagonista de historias latentes pero sobre todo, es observador; observador de la naturaleza,
de la luz, de los silencios, del ruido ambiental, de las beldades que
habitan el mundo y no han de ser de él ni en el resquicio de una
mirada más profunda. Ver al pasar, sería más o menos la condena
del viajante; ver al pasar, pero entonces consignarlo para que no
se pierda, para que quede constancia de que hemos estado ahí, de
que éramos nosotros; ¿éramos nosotros?
El poeta no recorre el museo, le preocupa más el árbol; no sigue
el tour con disciplina, se fuga con el viento que corre; el poeta no
hace ronda con los extraños del viaje programado, un insecto lo ha
distraído con sus élitros.
Y esa mirada distraída es la que va marcando lo que al poeta le
interesa registrar. Está sin estar, pero en realidad sí está:
Nadie habla de árboles fracasados.
Se llenan de plagas o los azota el viento.
El hombre los mutila o hacen los animales
sus madrigueras entre ramas e intimidades.
¡Qué bueno ser un árbol!
No habría que dar tantas explicaciones.
Ni siquiera al pájaro que llega y lo encuentra seco.5

26

5

Eduardo Zambrano, op. cit., 2003, p. 47.

�El poeta tiene su propio recorrido, y guarda o compra sólo lo necesario:
Que los demás turistas sigan regateando
en el Gran Bazar de Estambul,
yo regreso a casa con estas pocas cosas.
Sí acaso agrego a la valija ese olor intenso a especies
del mercado, y el embriagante gusto del raki.6
El soliloquio
Sí encuentro en la poesía de Zambrano la ejecución de una obra que se
sabe inconclusa, que siempre ha de persistir en el transcurrir del tiempo,
porque es lo que se ha escogido como salvoconducto de la dignidad. Encontrar en la palabra un espacio de intensidad es lo que manda, y que el
mundo ruede.
No es escapar del mundo, sino construir en sus propias entrañas y
absurdos un registro que hable con otra voz, que diga cosas que nos importan más, que se ensañe en la inútil tarea de construir belleza en medio
de la estulticia, la violencia y la frivolidad. Es obvio que se ha escogido
escapar al sentido pragmático de la existencia pese a la condena social
que eso pueda acarrear. Se cumple, pero se escapa ahí donde la palabra
salte, se madure en el ronquido, se resista al silencio educado. Hay un
discurso del solo solo, que esgrime como defensa su indefensión frente a
la palabra que pueda nombrar un mundo de mayor profundidad.
Pero también hay perros que no se cansan de ladrar
aun cuando deja de pasar el viento.7
La poesía
no será el mejor lugar para vivir
pero puedo asegurar que no hay otro sitio
en donde pueda sentirme vivo.8

6

Eduardo Zambrano, op. cit., 2012, p. 20.

7

Eduardo Zambrano, op. cit., 2003, p. 72.

8

Eduardo Zambrano. El fortín del solitario. Contagios de la Memoria. México, Ediciones Fósforo/Consejo para la Cultura y las Artes de
Nuevo León, 2009, p. 17.

27

�En la maduración de la poética de Zambrano encontramos la decantación, una selección y un tratamiento de los temas que se van volviendo más depurados. Digamos que
transita de la profusa descripción de cualquier hecho a la re}exión más concisa del
mismo; pasa del grito al susurro cuando descubre que pesa más lo que se dice en voz
baja porque obliga al escucha a poner atención. Y también asume como propias sus
decisiones, más allá de esmerarse en culpar al mundo de su condición.
Fíjense, por ejemplo, que en el libro Aquí afuera, de 1997, encontramos un poema
titulado “El fortín del solitario”, pero este fortín es literalmente un refugio construido,
a modo de trinchera, contra el asedio del mundo;9 y sin embargo, para el año 2009,
cuando publica El fortín del solitario, leemos en su interior un poema con el mismo
título pero de tono evocativo, una suerte de declaración de principios sobre el hallazgo
del escritor, de la soledad como espacio para convocar a la poesía. En el primer poema,
Zambrano asume que persistir en su condición de escribidor es lo que le acarrea el
acorralamiento, pero años más adelante descubre que ha sido su propia elección y que
el mundo gira en otras direcciones.
“El fortín del solitario” de 2009 dice:
Sales a la pequeña terraza
de tu destino.
[…]
Tú eres ese Fortín del solitario
donde ahora vuelves a subir
para mirar de lejos la ciudad.10
Para el 2012, seguimos en el trayecto del entendimiento sosegado:
Reconciliarse con la ingenuidad
del niño
con la rebeldía adolescente
volver a lo que siempre y nunca fuimos

“Una tarde pensé en encontrar más diversión / si invitaba a mi mejor amigo. Fue un sábado.
/ A la siguiente semana se iniciaron los ataques; / pasaban en bicicleta / arrojando bolsas llenas con tierra o agua: / yo me defendí a escupitajos. / Después me
arrojaron piedras / pero ya estaba preparado. / La forma más fácil de tener una muralla / era con fuego / y así lo hice: derramé gasolina / hasta quedar encerrado dentro de un gran círculo. / Me estuve en silencio, / nadie penetró.” En Eduardo Zambrano, Aquí afuera, Monterrey, Nuevo León, Herza Impresos, 1997, p. 26.
10
Eduardo Zambrano, op. cit., 2009, p. 24.
9

28

�acomodarse los zapatos
abrocharlos
empezar de nuevo a caminar.11
La reincidencia
Una palabra que le gusta mucho a Zambrano, y que encontramos con cierta frecuencia
en sus versos, es reincidencia. Si nos atenemos a la vida misma, estamos frente a una
actitud de apego terco a cosas que, se da por sentado, no son bien vistas en sociedad.
Pero la poesía ¿acaso puede ser algo además de ruptura, de trasgresión, de intento de
escapar de la cuadratura, de hacer lo que no se debe o no está bien o no se ve bien?
El que vive en el exceso tiene una aproximación distinta a la trasgresión, si consideramos que vive en ella, pero el que se contiene, el que grita lo que no va a ocurrir,
es el reincidente: el que tiene claro lo que lo mueve, aunque no se mueva. Me recuerda
un poco a Cioran, que desde temprano declara a los cuatro vientos que la vida no sirve
para nada, y epítetos más duros, pero luego se queda a vivir noventa años, por si acaso
estaba equivocado…
Yambostienenrazónencuantoaser}ama.
Dice Eduardo, ya habiendo entendido el paso del tiempo:
Si secas
y caídas las hojas de los árboles
andan como locas bailando
entre las calles,
por qué este ruco no podría
hacer lo mismo
trastabillando al son de la tambora
aquí, en Zacatecas.12
El oficio del poeta
Ya sabemos que la poesía no sirve para nada, y entonces, ¿para qué escribirla? Se escribe porque es necesario, se escribe para no morir, aunque sabemos que moriremos.
Total, que las certezas existenciales son todas o ambigüedades o absolutos que nos generan tristeza, vacío, estupor, desaliento, hastío.
Dice Eduardo:

11
12

Eduardo Zambrano, op. cit., 2012, p. 9.
Ibid., p. 47.

29

�Por lo general uno empieza a escribir para no morirse de coraje
o dolorosa rabia o de tan lenta tristeza.
Pasado el trance queda sin embargo el vicio.
Y se escribe entonces para no morir de tedio,
o de simple risa, o de tanta belleza
que hasta da miedo saber que uno está vivo,
con todas esas cosas juntas como un vendaval entre los días.13
Hay una preocupación permanente del poeta porque sabe de la fatuidad del prestigio, de lo liviano de la memoria, de lo injusto del instante en que se ha escuchado o
leído la poesía, para enseguida olvidarla. Pero ha de persistir sin remedio en lo que
considera su sino.
Creo que uno de los temas que a veces acontecen a los poetas es que sus personas queridas se sienten excluidas de esa creación en varios sentidos; por una parte,
como protagonistas de los versos: piensan: no soy yo a quien se retrata; por otra
parte, sienten que el poeta vive en su mundo al cual no podrán acceder porque es de
otra naturaleza.
Pero eso es olvidar que la poesía, como
cualquier otra forma literaria, es sobre todo
|cción. El poeta construye mundos con los
temas que le atañen o preocupan; es conjura,
es compostura o, por el contrario, es quebrar
todos los platos. Pero si el mundo es caos,
¿por qué no viajar de vez en cuando en esa
lanchita para después llamarse él solo al orden de su vida?
Aforístico
Y como colofón o al menos como un punto de
llegada de su exploración poética, Zambrano
se ciñe al aforismo para decir lo más con lo
menos. Al interior de sus libros encontramos
esta veta que luego se acomoda en el libro En

13

30

Eduardo Zambrano, op. cit., 2003, p. 26.

�pedazos. De entre lo espulgado de algunos de sus libros, y del mismo libro citado, me
quedo con estos versos:
Sólo existe rigor en el desamparo,
pero es el placer
lo que da lucidez a la sinrazón.14
sólo lo que está por saberse será el sustento.15
El que tiene miedo sabe que todo es inútil,
la conciencia lo tiene acorralado.16
La declaración de principios
Alguna vez estaré de vuelta
con todo lo que quise ser y nunca fue posible.
Ese día volveré [a] asomarme al despeñadero
de todas mis preguntas, y desde el inmenso puente de piedra
me arrojaré hacia el canto de los pájaros,
allá abajo.17

14

Ibid., p. 31.

15

Ibid., p. 32.

16

Ibid., p. 34.

17

Eduardo Zambrano, op. cit., 2009, p. 12.

31

�Exposición Alfonso Reyes. Primeras ediciones

E

l día 16 de noviembre, en el marco de la celebración por el 42 aniversario de Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, Héctor Perea dictó la conferencia “Los
libros en restauro. Renovación de la lectura” y se inauguró la exposición Alfonso

Reyes. Primeras ediciones en Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria. A continuación
incluimoseltextomuseográ|coqueacompañóestamuestrabibliográ|ca.
La biografía de Alfonso Reyes es su bibliografía. Repasar la historia de sus publicaciones nos lleva a reconocer el tránsito del polígrafo mexicano por sus múltiples intereses
intelectuales, distintas geografías y amistades literarias. La Capilla Alfonsina Biblioteca
Universitaria,atravésdelFondoAlfonsoReyesqueenvidapertenecióalRegiomon
tano Universal”— y otros de sus importantes acervos, nos permite adentrarnos en este
recorrido por la historia alfonsina desde la lectura de las primeras ediciones de su obra.
PRIMERA ETAPA MEXICANA: LA FORMACIÓN DE UN INTELECTUAL

Entre las amistades literarias que mayor in}uencia tuvieron en el desarrollo de la
ideas del joven Alfonso Reyes destaca la del dominicano Pedro Henríquez Ureña, con
quien se dio a la tarea de publicar en Monterrey la primera edició
Ariel,n de
de José
EnriqueRodó,libroclásicodelpensamientolatinoamericanodeiniciosdelsigloXX.
1908 Edición de Ariel (Rodó).
1911 Publicación de Cuestiones estéticas y El paisaje en la poesía mexicana del siglo XIX.

32

1913 Muere el general Bernardo Reyes durante la Decena Trágica. El joven Alfonso sale
del país rumbo a Francia como parte de la Legación de México.

32

�ETAPA MADRILEÑA: LA CONSOLIDACIÓN DEL MEJOR PROSISTA DEL IDIOMA
ESPAÑOL DE CUALQUIER ÉPOCA
Enestepaísdesarrollósuetapamáscreativa,yaqueescribióobrasconlasquedestacó
como el mejor prosista del idioma español de cualquier época, según Jorge Luis
Bor
ges. Además trabajó en estudios y ediciones de Arcipreste de Hita, Lope de Vega, Juan
RuizdeAlarcón,CalderóndelaBarca,LuisdeGóngora,FranciscodeQuevedo,Baltasar
Graciánylaversiónenprosamodernadel
Cantar del Mío Cid.
1917 Publicación de Cartones de Madrid, Visión de Anáhuac (1519) y El suicida.
19PublicacióndesusedicionesdelasobrasdeJuanRuizdeAlarcónyLopedeVega.
Traducción de Viaje sentimental por Francia e Italia (Sterne).
1920 Publicación de El plano oblicuo y Retratos reales e imaginarios.
Traduce Ortodoxia y Pequeña historia de Inglaterra, ambas de Chesterton. Edita las
Obras completas de Amado Nervo.
1921 Traducción de El candor del Padre Brown (Chesterton).
1922 Publicación de Huellas. Traducción de Olalla (Stevenson).
1923 Publicación de Simpatías y diferencias. Publicación de su edición de la Fábula de
Polifemo y Galatea. Traducción de El hombre que fue jueves (Chesterton).
1924 Publicación de Calendario e Ifigenia cruel.
ETAPAPARISINA:ELREGIOMONTANOUNIVERSAL
Durante su segunda estancia en París, la producción literaria de Reyes no mostró la
misma fecundidad que en España debido a las obligaciones diplomáticas de-la emba
jada de México en Francia. En esta época se reeditó Cartones de Madrid, aparecieron la
traducción al francés de El plano oblicuo, y la quinta y última serieSimpatías
de
y diferencias; y, con motivo del tercer centenario luctuoso de Luis de Góngora, se publicó en
España el libro
Cuestiones gongorinas, con el que obtuvo la estima y el reconocimiento
delospoetasdelaGeneracióndel27.
1927 Publicación de Cuestiones gongorinas.
ETAPAARGENTINA:NORTEYSUR
Reyes llegó a Buenos Aires precedido por una sólida fama de escritor y rápidamente
se relacionó con los grupos intelectuales argentinos. Publicó Fuga de Navidad, cuento
escrito en la Navidad de 1923 durante su época madrileña, con ilustraciones de Norah

33

33

�Cort e sía

BorgesdeTorre,artistaycríticadearte,hermanadequienseríasu
- granamis
tad literaria: Jorge Luis Borges.
1929 Publicación de Fuga de Navidad.
ETAPA BRASILEÑA: RUA DAS LARANJEIRAS
En esta época fue un escritor en plena efervescencia. Concretó su proyecto
Monterrey. Correo Literario. En Brasil emitió su Voto por la Universidad del Norte, germen de lo que sería la Universidad Autónoma de Nuevo León, dejando
claro su per|l como impulsor de las instituciones de educación superior en
México, incluso desde el extranjero.
1930 Publicación de su edición del Poema del Cid. Primer número de Monterrey. Correo Literario de Alfonso Reyes (1930-1937).
1931 Publicación de La saeta.
1932 Publicación de Tren de ondas.
1933 Publicación de Romances del río de enero y Voto por la Universidad del Norte.
SEGUNDAETAPAMEXICANA:IMPULSORDEINSTITUCIONES
Asuregresoalpaís,a|nalesdeladécadadelosañostreinta,Reyescomenzó
unaintensaactividaddedifusiónculturalqueincluyólacreacióndediversas
instituciones y construyó la Capilla Alfonsina, su casa y biblioteca, que al día
de hoy permanece como museo y archivo de sus documentos personales, dado
que en 1980, por decreto presidencial, se concedió a nuestra Universidad
- Au
tónoma de Nuevo León el resguardo de sus libros y revistas, para lo cual se
creó la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.
1938 Traducción de Doctrinas y formas de la organización política (Cole).
1939 Termina su casa en la Ciudad de México: la Capilla Alfonsina.
FundacióndeLaCasadeEspañaenMéxico(hoyElColegiodeMéxico).
1943 Miembro fundador de El Colegio Nacional.
1944 Publicación de El deslinde.
ALFONSOREYESHELENISTA
Durante esos años uno de sus intereses fue el mundo helénico y dedicó varios
libros a este tema; además se centró en sus traducciones de importantes obras

34

��de divulgación: Eurípides y su época,deGilbertMurray; Introducción al estudio de Grecia,
de Alexander Petrie; e Historia de la literatura griega, de Maurice Bowra.
1946 Traducción de Introducción al estudio de Grecia (Petrie).
1947 Publicación de A lápiz.
1948 Publicación de Cortesía, Entre libros y Grata compañía. Traducción de Historia de
la literatura griega (Bowra).
1949 Publicación de Junta de sombras y Homero en Cuernavaca. Traducción de Eurípides
y su época (Murray).
1951 Publicación de los primeros nueve cantos de La Ilíada de Homero en traducción
versi|cadadeReyes.
ALFONSOREYESTRADUCTOR
La traducción tuvo un papel crucial en la vida y obra de Reyes. Durante su exilio se
vio obligado a ganarse la vida, entre otras cosas, como traductor, o|cio que continuó
desarrollando a lo largo de su vida. Ya en su primer libro de poemas,
Huellas, incluyó
traducciones del francés y del inglés. En sus aportes de la lengua francesa destacan sus
versiones de Mallarmé y Jules Romains, su contemporáneo. Tradujo con maestría las
obras de los ingleses Gilbert Keith Chesterton, Laurence Sterne y Robert
- Louis Steven
son. A su regreso de|nitivo a México retomó su o|cio de traductor para legarnos las
obras sobre el mundo griego de George Douglas Howard Cole, Gilbert Murray y Cecil
Maurice Bowra, además de su traducción de los primeros nueve cantos de La Ilíada.
ÚLTIMOS AÑOS: FIJACIÓN DEL CORPUS ALFONSINO
A la par de otras publicaciones y reediciones de su obra, Reyes acometió la titánica
empresa de recopilar el conjunto de sus escritos, que publicaría el Fondo de Cultura
Económica.Preparó,revisóyprologólosprimerosdieztomos.
1952 Publicación de La x en la frente, Marginalia y Obra poética.
1955 Publicación del tomo I de las Obras completas de Alfonso Reyes.
1957 Publicación de Estudios helénicos.
1959 Fallece en la Ciudad de México.

36

36

�Presentación de el oro de los tigres XI 1
Nancy Cárdenas

B

uen día, bienvenidos a una parte de este festejo por el 42 aniversario de la
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, una celebración que ha sido para
quienes aquí laboramos, año con año, algo satisfactorio y que nos enorgullece

porque se trata de la presentación de uno de los frutos del trabajo editorial que
realizamos en este recinto: la colección El oro de los tigres, que publicamos en honor
a Alfonso Reyes, quien se dedicó, entre muchas otras ocupaciones relacionadas con la
literatura y la cultura, a traducir a autores como Chesterton y Stevenson, y a helenistas
como Gilbert Murray, Alexander Petrie y Maurice Bowra.
En 2021 llegamos muy entusiasmados al décimo aniversario de esta colección, que en
este 2022 suma cuatro volúmenes más: Veinticinco poemas del Cuaderno de taquigrafía
lírica, de la alemana Mascha Kaléko; Me mataría en marzo, de la brasileña Hilda Hilst;
Sintaxis ilegal, del mexicanoamericano Iván Argüelles; y la antología Las grandes
voces de la poesía italiana del siglo XX, preparada por el hispanista y traductor Emilio
Coco. Hace un año transmitimos el evento a través de los medios virtuales que nos
sirvieron, más que para interactuar, para demostrar que no cejamos en la constancia
ni en el minucioso cuidado dedicados a este proyecto, así como para difundir éste y
otras actividades con las que promovemos las artes y las humanidades. Dicho sea de
paso, aquella manera de dar a conocer nuestros avances nos privó de esta cercanía,
1

Texto leído por Nancy Cárdenas el 17 de noviembre de 2022, en el marco del 42 aniversario de Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

37

�38

�Ellos crearon con su muy singular estilo, su voz única, un oasis en el cual refugiarse,
en el cual reconstituirse, y que, como un manantial perdurable, ha quedado allí para el
mundo, para nosotros. Estas obras que muy difícilmente hubiéramos podido descubrir,
o si acaso las hubiéramos conseguido, la lectura de un idioma extranjero implica años
de aprendizaje y de escrupuloso desciframiento, esta colección las hace asequibles. Y
estoy segura de que en estos tiempos postpandemia de zozobra, melancolía, y también
de estrambótica simpleza esparcida por las redes digitales, los jóvenes, los destinatarios
que han estado en primer plano en nuestros objetivos desde que se propuso la colección
en 2009, hallarán en estos cuatro libros una alternativa de mayor trascendencia para
concederse un respiro e impulsar, concienzudamente, su libertad para pensar el
mundo de una manera distinta.
Así lo hizo la joven Masha Kaléko, quien luego de las horas que pasaba en un
tedioso trabajo de o|cina escribía poemas; de lo que, de acuerdo con la perspectiva
y la vivencia poética, sobreviene esa felicidad personal: la satisfacción intelectualemocional al reinventarse a través de la creación (o volver a crear un relato, una
imagen de sí misma, para hallar una directriz), a través de las palabras, al transformar
este mundo farragoso, trepidante y estrepitoso, en el que nos autoexigimos un mayor
rendimiento posible:
¡Qué triste, el trote que nos tiene atrapados!
¡Es el deber!

39

�asegura la poeta alemana; en otro mundo muy distinto en que hacemos pausas
para permitirnos la re}exión y dejarnos conmover, es decir, mover, estimular, esa
otra parte que somos: el ritmo interior (que urge quietud), el espíritu que entra en
comunicación consigo mismo y con los otros. Eso es lo que hace falta para disipar la
niebla, el humo fabril, que hace de nuestros días una grisácea rutina, como aquélla
sobre la que reitera Kaléko.
La dicotomía decir y callar en la obra de Hilda Hilst alude que el silencio es un
hálito que se aviene a la poesía; porque la reticencia, las omisiones, lo sobreentendido,
la parquedad, la contingencia de que el amor prorrumpa en alarido por temor o por
gozo, la propuesta condicional de enmudecer —de matarse en marzo, que sugiere el
título del libro de esta autora—, están contenidas en esa suspensión del habla, y es el
silencio, como resplandor, lo que permite distinguir esos ocultamientos, “los deseos
primeros… gigantes y sin forma”, según Hilst. Y a pesar de estas reservas, cumplimos
con la necesidad de la interlocución; a pesar, muchas veces, de considerar preferible
que lo oscuro no se desvele:
En vano la lengua se mueve
Trayendo a la luz los secretos.
[...]
Ajustemos la mordaza
porque al enunciarlo, más que puntualizar o darnos estabilidad, las palabras pueden
nosersu|cientes,oparecendesdibujarunarealidad.Asociadoaestaincomunicación,
Hilst insiste en la soledad, el vacío y la incertidumbre, debido a que hay una tensión
entre la conceptualización del entorno y la percepción del mismo sin ninguna trama de
por medio. Y es de esta segunda manera que admitimos “Ser paisaje”, dice Hilst, puesto
que se logra una conciliación con ese afuera, y con la alteridad, que a su vez permitirá
pensar la muerte como forma de suministro para lo que queda en nuestra ausencia:
De tus dedos largos
estallaron}ores
y quedaron árboles
al sol.
o como lo cuestiona en el quinto poema de su Balada de Alzira:
¿Creerían
si dijera a los hombres

40

que nacemos

�tristemente humanos
ymorimos}or?
Y esto nos enfrenta simultáneamente a la conciencia ineludible de la no existencia y
a una con|rmación de la permanencia. Eso queda al haber hollado la tierra, al haber
enraizado cercanos a aquellos de los que esperamos algo, aunque sea una validación
de los afectos compartidos, aunque sea una recon|guración de lo que somos a partir
de los contrastes o por reconocerse inserto en el otro: “¿Qué nombre te daré si en mí te
creas? Obien,comodiceIvánArgüelles,ensupoema Perplejobuscopuertas:
ahora que ya no eres singular
sino innumerable en tu propia oscuridad
demente tejiendo desde la llama
de tu voz y de tus dedos una
canción absolutamente estupenda
Porque es precisamente a partir de la complejidad que somos que podemos hallar una
reverberación en quienes tenemos ante nosotros, en quienes leemos, y es un asidero
con el que podemos dar sentido a esa búsqueda de puertas, de vínculos, de acordes
recordando lo que a|rma Denise Levertov sobre escribir poesía: es un proceso [,]
de revelación de la música inherente, la música de las correspondencias, la música
del paisaje interior”. Y con ello trazamos nuestro propósito: aventajar, alcanzar una
certeza; no estancarnos, no perdernos en el lamento, sino emitirlo, que se vuelva
a}uente; ni retroceder, (cantando el poco de tiempo que queda para respirar luz,
dice Argüelles en su “Soneto 24”.)
Unúltimoapuntedemitextoesunoquere|ereelcontentoquenosprocuraalos
queestamosinvolucradosenestetrabajo:queseaarduonosigni|caquenoseamuy
grati|cante;porquelosresultadossonarte,sonbelleza.Alabrir,cadaaño,esaespecie
de secuencia de matrioshkas, nuestros compañeros y yo, nos damos cuenta de ello: se
abre, con expectación, la caja que la imprenta proveedora ha enviado; extraemos
una caja de la colección, esta vez de tono regio, purpúrea; sacamos uno a uno los
ejemplares ataviados con obra plástica de artistas visuales de gran calidad, en esta
ocasión del pintor Enrique Cantú, por lo que son inevitables algunos minutos para
admirarlos; y luego los abrimos y pasamos páginas para saber que en cada verso se
mani|estanimágenes,experienciasqueconfrontanelolvido,quenosdesplieganun
trayecto, un rumbo: ese que tomaremos, compartiendo profundos eslabonamientos
de emociones y consolidando una postura ética, lo que puede orientar un giro en esta
Historia que transcurre.

41

�La lección de los maestros
Discurso leído en la entrega del Premio
Internacional Alfonso Reyes 2022 1
Malva Flores

G

racias es la primera palabra que digo. Muchas gracias a las instituciones
convocantes, al jurado del premio, a las autoridades y amigos que en esta
ocasiónnosacompañan.Hoytengoelprivilegiodeestarfrenteaustedesyno

puedo más que admitir mi enorme turbación que intentaré paliar recordando que en
207, en una ocasión similar, George Steiner citó los versos de Alfonso Reyes que nos

dicen:asiglosdedistanciala
/ sangreessiempreuna.Alcitar
Homero en Cuernavaca,
SteinernosólodistinguiólafeuniversalistadeReyes,sinolasuyapropia.
Con ese hilo de la conversación quiero enhebrar la aguja para sumarme a la
plática.EnElcaracolylasirena,OctavioPaznosdijoquesercoetáneodeGoetheo
Tamerláneraunacoincidenciaenlaquenohabíaintervenidolavoluntad;desearser

42

1

Evento realizado el 23 de noviembre de 2022, en el marco del 42 aniversario de Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

�su contemporáneo dijo implica la voluntad de participar, así sea idealmente, en la
gesta del tiempo, compartir una historia que, siendo ajena, de alguna manera hacemos
nuestra. Quienes este año formaron parte del jurado me invitan a acompañarlos, y
es mi voluntad convertirme no sólo en su contemporánea, sino en la de todos los que
aquí vinieron con un mismo propósito: agradecer la invitación y honrarla. Viendo los
nombresinscritosenlahistoriadeestepremio,latareasemeantojaimposible,perosila
literaturanoscongrega,ellamisma,también,debesalvarnosyaquísólosoyunaprendiz.
Granliteraturaesaquellaqueconstruyeunametáforatanampliaquenosincluyea
todos.Másalládelcolordemismanos,eltonodemivoz,laformademisexo,lareligión
que yo profese o no, hay algo que me une al otro, a ese otro
que es distinto de mí,
peroesmisemejante.Independientementedenuestraidentidad,anhelosoapetencias,
de nuestro origen, la lengua en que charlemos o el documento que exhibe nuestra
nacionalidad; la literatura y el arte nos vuelven ciudadanos del mundo. Estamos aquí,
pero asimismo en Troya; somosCordelia y también Josie Bliss. Somos Funes. Leemos
junto a Emma mil novelas románticas o deshojamos viejos manuales de caballería.
Tenemos la furia de Raskólnikov o la piedad de Aliosha y todos los días sufrimos igual
queJosefK.sentadossobreunapiedraaparente,somoscapacesdeverelcentrodela
tierra,volvernosporinstantesHomeroenCuernavacaoacompañaraMaqrollenviaje
por la selva. Nos alumbra el sol de Monterrey y deseamos ser dignos de las nubes del
ValledeMéxico.Viajamosenunlibro.
Somos contemporáneos de todos los hombres, pero hemos olvidado el. latín
¿Quiénviene,enestahoradelmundo,arecordaresalenguaolvidada?JuntoconReyes,
hemosdichomilvecesQuieroellatínparalasizquierdas,peroolvidamosquelodijo
enunaocasióncardinal,cuandoen1932elpresidentedeMéxicollamóaconmemorar
el segundo milenio de Virgilio, el poeta. Hoy nos cuesta trabajo imaginar que alguna
vez las autoridades de este país creyeron que en lo universal estaba también lo
mexicano, que un mismo río de cultura nos bañaba y podía unirnos. Aquella vez don

Alfonso advirtió que olvidar el latín o ignorar su importancia nos llevaría a decretar
la abolición total del saber humano, por mal entendida piedad para los analfabetos
que antes y ahora han abundado en la tierra. Entonces, Reyes pronunció la frase que
debería ser nuestro ideal político: igualar hacia arriba, no hacia abajo. Ése debería
sersiempreelespírituqueanimaraladefensadelaculturaydelaeducación.
Un año más tarde, el hombre que reclamó para nosotros un lugar en el concierto
de las naciones escribió desde Brasil una misiva para celebrar el nacimiento de esta
Universidad. Voto por la Universidad del Norte se llamó aquel escrito donde Reyes
nos enseñó que los profesionistas mexicanos serían mejores mexicanos entre mejores
profesionistas fuesen. Nos pidió que abandonáramos las querellas estériles 43
sobre el

�nacionalismoynosdedicáramosalasobras,altrabajo,conlacertezadeque,dijo, La
culturaquierealumbrarpora
igual
todos los hombres

yestetodoslos-hombres lleva

ensíelpostuladopolítico.Oiganlosquesabenoír,haganlosquesabenhacer:lacultura
debeserpopular,ynadietuerzamispalabrasnipiensequehedichodemagógica.
Sobre la demagogia y sus peligros, cuarenta años después Octavio Paz nos
previno. En 1976, luego del conocido golpe del presidente Echeverría
Excélsior,
a
apareció el primer editorial de la revista
Vuelta
. Un espíritu igualmente universal, no
dogmático, plural, animaba al poeta cuando dijo: los populistas tienen una idea más
bienbajadelainteligenciaylasensibilidaddelagente.Enelfondodelpopulismohay
ungraneinconfesadodesprecioporelpueblo.
Seguramente soy ingenua porque pienso que la literatura es eslabón que puede
unir las diferencias. La poesía, ya nos lo dijo Gabriel Zaid, es fundamento de la
ciudad y La inspiración creadora no sólo hace versos: sopla y lo mueve todo. En ese
movimiento, la práctica no es algo estrecho, mecánico y sin misterios, sino creación; y
la poesía es práctica: hace más habitable el mundo. La poesía siempre está ahí, digo
yo.Esparatodossiemprequetodoscreamosquenohayunasolavía,puescadapoema
encuentra a su lector. No es, entonces, adorno: es historia, revelación, transgresión,
diversidad,política,celebración,indignación,Esunmododeverelmundoyelmundo
esmuchosmundos;tambiénmuchaspalabras.
Todoslosdíasnossirven/elmismoplatodesangre,dijoPazen
su Ejercicio preparatoriosi
y hoy se me concede yo añadiría,
en ese plato, a las palabras: Todos los días nos sirven el mismo
platodesangreydepalabras.Alrededordeellas,yconellas,cada
mañanaconstruyencastillosdementirasydeagravios.
Aquítambiénnoshantraídolaspalabras,otraspalabras.Un
gesto de concordia nos reúne, porque aún la entrega de un premio
esungestoque dice.EnestosdíasoscurosparaMéxico,agradezcootra
vez a quienes hoy han venido a acompañarme, a las instituciones
convocantes y a la Universidad, que con esta ceremonia
extraordinaria no me celebra a mí, celebra la cultura; pero
a mí me ha permitido venir a honrar a mis
maestros.
Muchasgracias.

44

�Guadalajara: la fiesta de los libros

D

el 26 de noviembre al 4 de diciembre de 2022 se llevó a cabo la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, una de las reuniones con más convocatoria y
tradición en el mundo del libro. Este año las puertas de la Expo Guadalajara

recibieron un aproximado de 806 mil personas, según datos de los organizadores. El
invitado de honor fue Sharjah, una de las siete regiones que conforman los Emiratos
Árabes Unidos, que, mediante un pabellón instalado en el vestíbulo principal del recinto, desplegó una muestra de la tradición editorial y la cultura árabes.
La Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria tuvo presencia en la Feria con las presentaciones de nuestras más recientes ediciones, mismas que se encontraron en el escaparate del stand de la Universidad Autónoma de Nuevo León. El domingo 27 de noviembre, en una jornada doble, se presentó a las 19:00 horas el más reciente volumen
de nuestra colección de poesía internacional traducida al español El oro de los tigres,
con comentarios a cargo de los poetas Ernesto Lumbreras y José Javier Villarreal, director de la colección. El escenario de la Red Nacional Altexto de Editoriales Universitarias
y Académicas de México sirvió como foro para que José Javier hablara de la colección
inaugurada en 2009 que ya se encuentra en su decimoprimera edición, a la fecha con 51
libros de poesía en traducciones al español. Por su parte, Ernesto Lumbreras se centró

45

��José Javier Villarreal y Carlos Lejaim Gómez

Shaikha Almteiri, Paola Llamas Dinero y José Javier Villarreal

47

�Entre libros
Aquí incluimos una muestra de la donación de libros de poesía que realizó Eduardo Zambrano a
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria y que se hallan en el fondo homónimo.

4 Ánnenski, Innokenti. Melancolía por lo fugaz. Antología. Traducción y prólogo de Natalia Litvinova. Madrid-San Pedro Garza García, Nuevo León, Vaso Roto Ediciones, 2016.

4 Antología poética de la generación del 27. Selección, estudio y notas por Manuel Cifo
González. México, Santillana Ediciones Generales, 2010.

4 Blanco, Alberto. El libro de las plantas. Ilustraciones de Sandra Pani. México, Fondo de
Cultura Económica, 2014.

4 Bracho, Coral. Zarpa el circo. Ilustraciones de Vicente Rojo. México, Ediciones Era/El
Colegio Nacional, 2015.

4 Campos, Marco Antonio. Los adioses del forastero. México, Verdehalago/Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2002.

4 Cernuda, Luis. Poesía del exilio. Edición de Antonio Carreira. Madrid-México, Fondo de
Cultura Económica, 2003.

4 Colinas, Antonio. En los prados sembrados de ojos. Madrid, Ediciones Siruela, 2020.
4 Cross, Elsa. Cuaderno de Amorgós. México, Editorial Aldus, 2007.
4 David Huerta. El espejo del cuerpo. México, Universidad Nacional Autónoma de México,
Difusión Cultural, 1980.

4 De Aguinaga, Luis Vicente. Adolescencia y otras cuentas pendientes. México, Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes, Dirección General de Publicaciones, 2011.

4 De Cuenca, Luis Alberto. Después del paraíso. Madrid, España, Visor Libros, 2021.
4 Deniz, Gerardo. Fosa escéptica. Madrid, Ave del Paraíso Ediciones, 2002.

48

�4 Diez siglos de poesía castellana. Selección e introducción de Vicente Gaos. Madrid,
España, Alianza Editorial, 1979.

4 Esquinca, Jorge. Cámara nupcial. México, Ediciones Era/Instituto Veracruzano de la
Cultura, 2015.

4 Gamoneda, Antonio. Esta luz. Poesía reunida (1947-2019). Epílogo de Miguel Casado.
Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2004.

4 Herbert, Zbigniew. Naturaleza muerta con brida. Ensayos y apócrifos. Traducción del
polaco de Xavier Farré. Barcelona, Acantilado, 2008.

4 Hernández, Francisco. Diario sin fechas de Charles B. Waite. Oaxaca, Editorial Almadía, 2013.

4 Janés, Clara. Orbes del sueño. Madrid, Vaso Roto Ediciones, 2014.
4 Karyotakis, Kostas. Elegías y sátiras y cuatro poemas póstumos. Traducción y prólogo
de Juan Manuel Macías. Valencia, Editorial Pre-Textos, 2018.

4 Kavafis, Konstantinos. 56 poemas. Traducción de José María Álvarez. Madrid, Grijalbo
Mondadori, 1998.

4 Langagne, Eduardo. Infinito día. Monterrey, Nuevo León, Universidad Autónoma de
Nuevo León, 2021.

4 Las primeras poetisas en lengua castellana. Edición y prólogo de Clara Janés. Madrid,
Ediciones Siruela, 2016.

4 Lizalde, Eduardo. Manual de flora fantástica. México, Cal y Arena, 1997.
4 López Colomé, Pura. Éter es. México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1999.
4 Luque, Aurora. Médula. Antología esencial 1982-2014. Antología y prólogo de Francisco
Ruiz Noguera. Madrid, Fondo de Cultura Económica, 2014.

4 Luz que fue sombra. Diecisiete poetas polacas (1963-1981). Edición y traducción de Abel
Murcia y Gerardo Beltrán. Madrid, Vaso Roto Ediciones, 2021.

49

�4 Maiakovski, Vladimir. La nube en pantalones. Selección y traducción de José Manuel
Prieto. Madrid, Grijalbo Mondadori, 1999.

4 Manrique, Jorge. Recuerde el alma dormida. Selección de Olivia Merckens. Madrid,
Grijalbo Mondadori, 1993.

4 Neuman, Andrés. Década. Poesía 1997-2007. Barcelona, Acantilado, 2008.
4 Po, Li. Eres tan bella como una flor, pero las nubes nos separan. Traducción de Chen
Guojian. Madrid, Grijalbo Mondadori, 1999.

4 Poesía iberoamericana contemporánea. Una antología general. Prólogo, selección y
notas de Ramón Xirau. México, Secretaría de Educación Pública, Consejo Nacional de Fomento Educativo/Universidad Nacional Autónoma de México, 1982.

4 Poesía modernista. Una antología general. Selección, prólogo, notas y cronología de
José Emilio Pacheco. México, Secretaría de Educación Pública, Consejo Nacional de Fomento Educativo/Universidad Nacional Autónoma de México, 1982.

4 Polydouri, María. Los trinos que se extinguen. Edición bilingüe de Juan Manuel Macías. Madrid, Vaso Roto Ediciones, 2013.

4 Pratt, Silvia. Urdimbre circular. México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes,
2009.

4 Ritsos, Yannis. Crisótemis. Traducción del griego de Selma Ancira. Barcelona, Acantilado, 2011.

4 Simic, Charles. Mi séquito silencioso. Traducción de Antonio Albors. Madrid, Vaso Roto
Ediciones, 2014.

4 Tablada, José Juan. El jarro de flores y otros textos. Presentación de Sergio Pitol. Prólogo de Esther Hernández Palacios. Xalapa, Veracruz, Universidad Veracruzana, 2007.

4 Taneda, Santōka. Saborear el agua. [100 haikus de un monje zen]. Traducción de Vicente Haya y Hiroko Tsuji. Madrid, Ediciones Hiperión, 2004.

4 Ungaretti, Giuseppe. El cuaderno del viejo. Introducción y versiones de Luis Muñoz.
Valencia, Editorial Pre-Textos, 2000.

4 Zambrano, María. El agua ensimismada. Edición de María Victoria Atencia. Málaga,
España, Universidad de Málaga, 2001.

50

�51

�52

�</text>
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                  <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751858&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Interfolia, 2023, Año 4, No 6, Enero-Junio</text>
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                <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016, Director</text>
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Grata compañía
Carlos Drummond de Andrade / 6
Universidad Autónoma de Nuevo León
Santos Guzmán López
Rector
Juan Paura García
Secretario General
José Javier Villarreal
Despacho de Secretaría de la Extensión
y Cultura
Director de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria
José Javier Villarreal
Editor Responsable
José Vela
Diseño Editorial
Rodrigo Alvarado
Nancy Cárdenas
Carlos Lejaim Gómez
Alfredo Iván Mata
Martha Ramos
Equipo Editorial
El diseño de portada y contraportada de
este número de Interfolia es de José Vela
a partir de un detalle del tríptico De dónde
venimos, qué somos y a dónde vamos, de Gerardo Cantú (1993).
Interfolia, Año 3, número 5, enero-junio
2022, es una publicación semestral, editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria. Avenida Universidad s/n, Ciudad Universitaria, San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México, C.P.
66451. Teléfono: +52 8183294015, www.
capillaalfonsina.uanl.mx,
cabuanl@uanl.
mx. Editor Responsable: José Javier Villarreal. Número de reserva de derechos al
uso exclusivo del título Interfolia otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2021-081621213700203, de fecha de 17 de agosto de 2021.
Las opiniones expresadas por los autores
no necesariamente reflejan la postura del
editor de la publicación.
Prohibida la reproducción total o parcial de
los contenidos e imágenes de la publicación
sin previa autorización del Editor.

Cortesía
A Ronald de Carvalho / 8
Alfonso Reyes

Calendario
Palabras en homenaje a Alfonso Reyes / 10
Liliana Weinberg
Discurso de George Steiner en la entrega del Premio
Alfonso Reyes 2007 / 14
Traducción de Adolfo Castañón
Homenaje a Adolfo Castañón en su 70 aniversario
Mi deuda con Adolfo Castañón / 18
José Javier Villarreal
Mística y erotismo en Minerva Margarita Villarreal / 21
Evodio Escalante
Los libros del deseo y las dimensiones del cuerpo
en la obra de Minerva Margarita Villarreal / 27
Carlos Lejaim Gómez
Reyes y el modernismo no-vanguardista de la
poesía brasileña / 32
Claudia Dias Sampaio
Alfonso Reyes y la lengua portuguesa / 42
Eduardo Langagne
Apuntes sobre la traducción poética:
Alfonso Reyes y Nuno Júdice / 47
Blanca Luz Pulido
Concordia entre la imaginación y la exactitud
(Presentación de Sólo puede sernos ajeno lo que ignoramos,
de Javier Garciadiego) / 55
Víctor Barrera Enderle
Mal de libros: mar de amores / 61
Arcelia Lara Covarrubias
A la mesa con Reyes / 66
Alfredo Iván Mata

El oro de los tigres
Cuaderno de un retorno al país natal (fragmento) / 72
Aimé Cesaire
Traducción de José Luis Rivas y Lorraine Karnoouh

�Nú m ero 5

�Editor ial

Este número 5 de Interfolia, boletín de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, da fe
de una gozosa dimensión que delata y subraya uno de los frentes más sensibles de nuestro devenir cultural y académico. Por una parte, el Premio Internacional Alfonso Reyes;
por la otra, su consecuencia más señera, el Festival Alfonsino, que se desarrolla durante
el mes de mayo a partir del día 17, aniversario de nuestro Regiomontano Universal. Esta
vez la recipiendaria de tan prestigioso premio que convocan la Sociedad Alfonsina Internacional, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura y nuestra Máxima Casa de Estudios: la Universidad Autónoma de Nuevo León, fue la doctora Liliana Weinberg, por su
trayectoria y valiosa aportación intelectual. La celebración de dicho evento tuvo lugar en
el vestíbulo principal de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria durante los festejos
de aniversario de la propia biblioteca que se celebraron en el mes de noviembre de 2021.
En el acto solemne se dieron cita las autoridades convocantes. El rector de nuestra Universidad, el doctor en medicina Santos Guzmán López, acompañó a la doctora Weinberg
durante la premiación y develación de la placa. Meses más tarde, precisamente durante
las actividades académicas del Festival Alfonsino 2022, que realiza nuestra Universidad a
través de su Secretaría de Extensión y Cultura, la conferencia inaugural estuvo a cargo de
la propia doctora Liliana Weinberg. Durante el Festival Alfonsino se llevaron a cabo jornadas académicas que enaltecen la figura y obra de Alfonso Reyes y ponderan la vocación
humanística de nuestra Alma Mater. Escritores, académicos, investigadores y profesores
expusieron sus reflexiones y avances en los distintos espacios de la biblioteca. Entre los
numerosos protagonistas que disertaron y expusieron en el Festival Alfonsino este quinto
número del boletín Interfolia recoge trabajos de Liliana Weinberg, Adolfo Castañón, Evodio Escalante, Carlos Lejaim Gómez, Claudia Dias Sampaio, Eduardo Langagne, Blanca
Luz Pulido, Víctor Barrera Enderle, Arcelia Lara Covarrubias e Iván Mata. Así mismo,
incluimos, como ya es toda una tradición, una breve muestra de la colección de poesía
internacional El oro de los tigres, que la Universidad, a través de su Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, edita en honor a Alfonso Reyes desde 2009. El boletín da noticia del
acontecer cultural y académico que se desarrolla dentro de nuestra muy querida Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

José Javier Villarreal
Director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

4

Ciudad Universitaria, agosto de 2022

��Grata C o m pañía

Ao claro espírito de Alfonso Reyes.
Carlos Drummond de Andrade
B. Horizonte, julho 934.
Carlos Drummond de Andrade. Alguma poesia.
Bello Horizonte, Edições Pindorama, 1930.
FAR PQ9697.D7A5

6

�Ao sr. Alfonso Reyes,
com a cordial homenagem de
Carlos Drummond de Andrade
Belo Horizonte, julho 1934
Rua Silva Jardim, 117.
Carlos Drummond de Andrade. Brejo das almas. Belo Horizonte, Os Amigos do Livro, 1934.
FAR PQ9697.D7 B7

7

�Cort e sía
A Ronald de Carvalho 1
Alfonso Reyes

H

ombre dos veces feliz —digan lo que quieran— el sitiado entre
dos hermosos deberes, como entre dos asedios de cortesía; cada
una de sus palabras por fuerza tendrá un peso doble, y —propia

imagen de un samurai del sentimiento— ha de adelantar con don espadas.
De un lado me toca ofrecer a Ronald de Carvalho, en nombre de la Comisión, este cordial homenaje que no siente la soledad (la saudade) de una
despedida, sino que alimenta en sí la confianza de los que vemos partir al
poeta y al amigo, predilecto de la simpatía, con destino a nuevas alegrías y
a nuevas victorias. De otro lado, tengo que agradecer a mis amigos brasileños el haberme escogido para llevar la voz en su nombre, mezclando en
graciosa naturalidad las dos lenguas de la antigua Romania que siempre
han sabido acompañarse y fecundizarse tan bien por el contacto. Lo que
prueba que mis amigos me consideran, con razón, como uno de los suyos;
y, sobre todo, que han comprendido la obligación de afecto que asiste al
último de los escritores mexicanos, siempre que se trate de señalar con cálculo blanco una fecha de la inteligencia brasileña. Pero, como no es el caso
de hablar de mí, de este último deber me desempeñaré como entre líneas
y sin insistir demasiado.
Me propongo ser breve. Cambacérès, archicanciller del Imperio (y rara
flor del gusto junto a un Emperador apresurado y nervioso cuyos conocimientos culinarios me han dicho que se limitaban al triste pollo frío), dijo
una vez, estando a la mesa, ante el barullo excesivo de los comensales:
“Por favor, señores, menos ruido. ¡No puede uno oír lo que está comiendo!” Gran lección para los que abusan de la palabra, perturbando el dulce
y parsimonioso proceso gastronómico. No he de importunaros, pues, por
mucho tiempo.
Hace años, aportó por México un joven poeta. Paseaba su mirada por
nuestros valles y montañas, y había en su alma aquel temblor de sorpresa
que acompaña siempre a la juventud. La experiencia, con igual fruto, se
alargó por otras tierras americanas. Complacíase la delicada retina en la
visión de nuestra naturaleza y de nuestras cosas; y una intuición, que es
gracia del arte, le hacía percibir poco a poco la profunda hermandad en
la variedad. Hasta llegar así, por sucesivos ensanches platónicos, a la concepción, robusta y despojada a un tiempo, de esa armonía natural que él

8

En Alfonso Reyes, "De viva voz [1922-1947]", en Obras completas, tomo Vlll, Letras Mexicanas, México, Fondo de Cultura
Económica, 1996, pp. 157-159.

1

Ronald Carvalho
por Cândido Portinari (1929).

�supo llamar Toda-la-América. Toda-la-América sea una palabra nueva en nuestros labios y
un estímulo igual en nuestros corazones; un santo y seña de acción y de trabajo; un trazo
poético de la pirámide que debemos construir entre todos. ¡Oh brasileños! ¡El poeta que
enviáis a París en —con todo honor y derecho— un mensajero continental!
Mientras nos aseguraban que los pueblos sólo se entienden para el cambio de mercancías, nos quedaba poco que hacer. Cada una de nuestras repúblicas trocaba intereses
materiales con los mismos mercados extranjeros de siempre. Siguiendo rutas paralelas,
nunca se encontraban nuestros barcos. No sabíamos que éramos unos, y los pueblos americanos vivíamos tan alejados unos de otros como tal vez de nosotros mismos —porque la
ignorancia de lo semejante supone siempre, en mucho, el desconocimiento de lo propio—.
Pero la curiosidad de los poetas rompió el funesto sortilegio. Son los poetas —es decir: las
fuerzas desinteresadas del Espíritu— quienes están devolviendo su coherencia y su unidad a Toda-la-América. No son los mercados de Río de Janeiro, de Buenos Aires, La Habana
o México; no son los sesudos poseedores del algoritmo o los escamoteadores avezados de la
oferta y de la demanda: son las juventudes universitarias las que se sacuden a un tiempo
con el entusiasmo o la inquietud de una sola; son las revistas literarias escritas por gente
de veinte años que se inclina anhelosamente hacia el espectáculo del pueblo vecino; son
los muchachos sin experiencia pero llenos de adivinación; son los soñadores; son los que
—en el sentido vulgar— no sirven para nada, quienes han levantado entre las veinte repúblicas la más que provechosa cruzada de la cordialidad y el entendimiento mutuos, obra
de elemental decoro humano, cuando no fuera de eficacia evidente en todos los órdenes
sociales. Las manos se atan con las manos, y nuestro mundo pesará un día sobre la tierra
en proporción con el espacio que ocupa. Ya circula una misma alma. Ya no se puede tocar
a un sitio de América sin que seis o siete más respondan a un tiempo. El dolor y la alegría
de unos van a producir entre los otros efectos inesperados.
¿De suerte que la poesía, la Cenicienta; de suerte que la imaginación, la loca de la casa,
han venido a ser de más provecho que los conciliábulos del político o las mil y un artimañas de que se precia el mercader? ¡Oh triunfo de veras latino, que ha de dar un día a
nuestra América un carácter único en la historia! Nunca conocimos mayor fuerza que la
fuerza de la belleza. Entre la teoría y la acción corría, para nosotros, el hondo río del sentimiento. Poesía una y otra vez, y siempre poesía. Nuestra América es la tierra donde salir a
disfrutar de la luna es más importante que dormir, y donde cantar y pelear son la misma
cosa. Algún día hemos de encauzar este torrente de energía vital, y yo sólo conozco a unos
ingenieros capaces de reducirlo a fórmula asimilable, y esos ingenieros son los poetas. El
caos llega hasta ellos en acometidas violentas como la ola a los pies del faro. Pero arriba de
la torre, al castigo de tanto embate, se enciende y gira una corona de luz. Nuestra América
está recibiendo de sus poetas las mejores orientaciones. El poeta es, en nuestros pueblos,
el organizador de la esperanza.
Poeta Ronald de Carvalho, Caballero Andante de Toda-la-América y precursor de la
hora americana: arda con rayo seguro la estrella que te guía; júntese el mar y ábrase el cielo sobre la derrota de tu barco; palpite, sobre el palo mayor, el feliz presagio de San Telmo.
Río de Janeiro 3-VI-1931.

9

�Calendar io
Palabras en homenaje a Alfonso Reyes
Liliana Weinberg

A

lfonso Reyes, regiomontano universal, mexicano para el mundo, embajador de
nuestra cultura, creador de alto estilo, ensayista de admirable prosa, pensador
de grandes alcances éticos, imaginador de mundos mejores, logró llevar siem-

pre consigo, en su sonrisa y en su cortesía, el sol de Monterrey. Nació en ésta, su ciudad
materna, el 17 de mayo de 1889 y falleció en la Ciudad de México el 27 de diciembre de
1959. Reyes comenzó a ver el mundo a través de la amplia biblioteca paterna. La guía
del general Bernardo Reyes lo hizo asomarse al ámbito de las armas y las letras. Es así
como desde pequeño empezó a leer el mundo como si fuera un libro y leer el libro como
si fuera un mundo. La muerte de su padre fue un momento decisivo en su vida, a partir
del cual se vio obligado a elegir entre un destino trágico obsesionado por la venganza
o un camino de libertad orientado por el respeto a la vida. Optó por el segundo, y logró
convertir el dolor ante la violencia en el animador de su defensa de la existencia.
Recordemos que tocó a Reyes vivir en épocas turbulentas: el fin del porfiriato y los
comienzos de la Revolución mexicana, su salida a Europa en vísperas del estallido de

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la Primera Guerra Mundial, sus trabajos diplomáticos en los difíciles años de guerra
y posguerra, cuando el hambre, el dolor, las enfermedades, la precariedad de muchas

�vidas arrojadas a la intemperie asolaban al mundo. Le tocó también tender puentes con
sectores republicanos durante la Guerra Civil y asistir a los no menos terribles acontecimientos de la segunda conflagración mundial, sensible a ese clima de angustia y
desesperación en que se ponía en peligro el destino de la humanidad. También vivió el
reacomodo de los distintos bloques en los comienzos de la Guerra Fría.
De este modo, el humanismo de Reyes —un nuevo humanismo—, su generosidad, su
sensibilidad, su atención de filólogo por la lengua, su capacidad para traducir la experiencia en palabras y meditar sobre el destino de la cultura, representan su respuesta
ejemplar, su voto por la vida y la condición humana ante los avatares de un mundo
conmovido.
A través de sus obras y su capacidad de diálogo y escucha nos condujo a la posibilidad
de considerarnos integrantes de una amplia comunidad de lengua, de saberes, de valores y de cultura. En una labor titánica y prometeica logró abrir para muchos un acervo
de conocimientos que todavía estaba en manos de unos pocos. Logró también impulsar
en los jóvenes el amor al trabajo, el deslumbramiento hacia las obras de la imaginación
y el compromiso ético por el propio quehacer y por la vida en sociedad.
Sus dotes como autor de cartas y tejedor de redes de encuentro y celebración de la
cultura letrada lo convirtieron en un modelo de la sociabilidad intelectual para nuestra
América. De allí que sea posible pensar a Reyes como un escritor en diálogo, cuyo estilo
cordial, generoso e incluyente de escribir traduce ni más ni menos que un estilo cordial,
generoso e incluyente de vivir y convivir. De allí que leer
a Reyes, estudiar a Reyes, buscarlo a través de su biblioteca y de sus libros, se convierta siempre en una
invitación a conversar con él y pensar su grata compañía.
Mediante sus obras de crítica y creación, sus aportes como filólogo y ensayista, su visión de adelantado

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�en el mundo de las letras, su destino de viajero —intelectual y diplomático incansable—,
Reyes tendió puentes entre México, América, España y la cultura universal. Si algo podemos afirmar sobre este embajador eminente de nuestra inteligencia es que planteó a lo
largo de su obra una búsqueda de lo universal a partir del reconocimiento de lo propio,
así como, inversamente, mostró que “la única manera de ser provechosamente nacional
consiste en ser generosa y apasionadamente universal”: algo que consiste en respetar,
en contraste con cualquier forma extrema de localismo, nacionalismo, aldeanismo o fanatismo, la participación de cada pueblo y cada tempo en la historia compartida. Su
carácter incluyente y generoso se prodigó en distintas esferas, desde las iniciativas por
organizar proyectos culturales, educativos o editoriales que resultaron siempre distintas
formas del diálogo y la celebración del talento y la inteligencia, hasta el cultivo de la
amistad a través del trazado de puentes que se traducen en ricos epistolarios o en proyectos de lectura compartidos, así como el encuentro intelectual y las diversas formas de
la hospitalidad, la generosidad y la cortesía que siempre lo caracterizaron.
Enlazó pueblos, tejió redes de sociabilidad intelectual, tradujo experiencias, imaginó
proyectos editoriales, educativos y culturales, hizo de sus escritos un espacio de encuentro, fundó instituciones, estimuló vocaciones, ayudó a rescatar vidas de la intemperie del
dolor, derrotó pesimismos, abrió horizontes. Le tocó atravesar climas de paz y atmósferas de guerra, momentos de encuentro y desencuentro, de esperanza y desesperanza, a
los que siempre respondió con una enorme capacidad de sentir y entender, de traducir e
interpretar, de responder al diálogo del mundo con su alta prosa, con un trabajo creativo
y constructivo capaz de ordenar el caos, salvar la vida y sembrar el optimismo. Compartió provincianismos y estrecheces mentales, creyó en un mundo mejor construido a través de la palabra y el libro, el amor a la lectura y el saber, la educación y la elaboración
de proyectos compartidos, el diálogo y la participación plena en la cultura. Defendió la
idea de una ciudadanía por el conocimiento, de una vida dignificada por el respeto a
los otros y enaltecida por la experiencia ética y estética, de una inteligencia americana
capaz de ofrecer respuestas de nuevo mundo a una sociedad sumida en la violencia, el
desencuentro y la desesperación. Nos enseñó el camino para transitar de un viejo a un
nuevo humanismo a la altura de los tiempos. A través de sus obras de creación y de crítica, de sus grandes ensayos labrados en prosa impecable, de su pensamiento en libertad,
de sus epistolarios y reflexiones, de sus hazañas editoriales, de su labor diplomática, de
su gentileza y capacidad de diálogo y escucha, nos fue mostrando un camino constructivo para salir de las dificultades, las contradicciones y los momentos de desesperanza.
Alfonso Reyes hizo del libro, de la educación y la lectura, un modelo para la multiplicación de personas íntegras y ciudadanos del conocimiento, para la comprensión y la
intercomprensión. Hoy descubrimos en sus desvelos la invitación a alcanzar lo mejor
de nosotros mismos, hoy reconocemos en el espejo de su obra nuestra propia condición

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humana.

�José Javier Villarreal y Liliana Weinberg

Liliana Weinberg con alumnos de la Preparatoria 16

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�Discurso de George Steiner en la entrega del
Premio Alfonso Reyes 2007
Traducción de Adolfo Castañón

Palabras pronunciadas por George Steiner en su domicilio, en Cambridge, Inglaterra, Gran Bretaña, ante el
Embajador de México, el Lic. Juan José Bremer, el martes 9 de octubre de 2007, y publicadas posteriormente en
el Boletín Bibliográfico de El Colegio de México, núm. 129, septiembre-octubre 2007, pp. 3-5. Discurso compartido por Adolfo Castañón en el marco del Festival Alfonsino 2022, en la mesa redonda Alfonso Reyes y George
Steiner, el 18 de mayo en la sala Minerva Margarita Villarreal de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

Su Excelencia, señoras y señores:
Estoy profundamente emocionado y honrado por el Premio. Antes que nada, debo presentar a ustedes dos excusas necesarias. La primera es que no estoy en México, a donde
he ido tres veces, y cada viaje ha sido para mí del mayor y más apasionado interés. Pero
lo más importante es que no les estoy hablando a ustedes en español. Estoy muy apenado
por ello. Debo decir que leo en español con gran alegría, aunque no tengo el suficiente
dominio de este idioma para atreverme a hablarlo con cierta solvencia. Acepten, por
favor, mis más sentidas excusas.
En esta misma casa tuve el privilegio de dar la bienvenida a Octavio Paz, y con motivo
de la reciente recepción de un Doctorado Honoris Causa en esa gran y antigua universidad que es la de Alcalá de Henares estuve, no hace mucho, con Carlos Fuentes. Así, pues,
siento que estoy en contacto directo con el genio de la literatura mexicana. Sin embargo,
debo decir cuán limitado, cuán absurdamente limitado me siento al considerar las Obras
completas de Alfonso Reyes y su inmensa correspondencia que, como ha dicho mi tra-

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ductor y amigo, el crítico mexicano Adolfo Castañón, es tan vasta como la de Erasmo y
la de Voltaire.

�Cuando se intenta ser un comparatista, es decir, alguien dedicado al estudio comparado de la literatura y de la filosofía, el vasto campo de referencias de Reyes lo deja a
uno con un sentimiento de enorme humildad. Su horizonte abarca desde la Antigüedad
clásica hasta la modernidad, desde la literatura picaresca hasta la erótica, desde el orden
de lo político hasta las esferas de la crítica y la estética. En un solo ensayo —y se podrían
citar mucho otros— en la colección titulada El suicida, Reyes cita en un solo texto a Herodoto, Tomás Moro, Flaubert, Ibsen, Azorín, Cervantes, Zola, Anatole France, Goethe, William James y Schopenhauer. Unas páginas más adelante cita cómodamente a Rabelais.
Llama a sus maravillosas expresiones “divagaciones”. El suicida es un libro muy difícil
—y que valdría la pena traducir— y que expresa la alegría del viajero de grandes alcances. Páginas adelante, Reyes se da el asombroso lujo de reflexionar, con autoridad, sobre
el empleo del tango en la obra de Marinetti y en la estética del futurismo.
En la obra de Alfonso Reyes aparecen voces que funcionan como un talismán, como
espacio de reunión y de reconciliación, una maravillosa frase.
Góngora y Mallarmé fueron sus constantes compañeros. Esto resulta muy interesante: los dos son poetas difíciles, herméticos, y, en contraste, Reyes mismo era el diplomático más mundano y abierto. ¿Cómo compaginar esta aparente contradicción? Góngora y
Mallarmé le dieron una intimidad privada, un espacio de silencio y meditación en medio
de su vida fantásticamente pública.
Pero nada me ha conmovido tanto como su Homero en Cuernavaca (1948-1951):
la soberbia de Aquiles resplandece
y el viento gime con la voz de Helena.

Soneto tras soneto, Reyes nos va trayendo la voz elocuente del anciano Néstor hablando
en español y haciéndose casi profundamente mexicano, como cuando habla de
la “fatal inquietud” de Casandra.

Homero en Cuernavaca es un asombroso acto de traslado imaginativo desde Troya hasta
las playas del Pacífico. Se encuentra aquí el credo de Reyes, su fe universalista:
A siglos de distancia la sangre es siempre una, [...]

Más allá de la distancia y de la irreversible separación impuesta por la historia, a través
de los siglos hay —nos dice Reyes— una sangre común, una historia compartida. Y él volverá una y otra vez a esta idea como un leitmotiv. Como ustedes saben, él no pudo visitar
la Grecia homérica, así que nos dice deliciosamente: mi pluma hará las veces del bastón
del peregrino; con mi pluma haré el viaje. Y él lo hizo. Con su traducción de la Ilíada, por
supuesto, con su trabajo constante, con su devoción inquebrantable hacia Virgilio, el
poeta más amado por él, por encima de todos los poetas latinos.

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�Alfonso Reyes fue un embajador, como usted mismo, su Excelencia [Sr.
Juan José Bremer], un embajador como Paul Claudel, un diplomático-viajero como Saint-John Perse; pertenece a esa familia extraordinaria de poetas-diplomáticos, de diplomáticos-poetas y peregrinos letrados que han recorrido el mapa del mundo. Reyes nos dice que una frontera debería ser
una invitación. Ésta es una de sus frases más espléndidas, particularmente
en estos momentos difíciles en que vivimos. Pero él todavía tenía esperanza
en que las fronteras no debían ser muros sino invitaciones. Nada puede
cruzar o atravesar una frontera mejor —nos dice él— que la poesía, y es ella
la única capaz de cruzar la “frontera del dolor”.
En uno de sus mejores momentos (y, de nuevo, no es fácil traducirlo,
pues Reyes era un maestro de la concisión, y tenía el genio y el arte de condensar la experiencia en poderosas fórmulas) se pregunta: ¿Qué es mi poesía?, y responde: Es un “misticismo activo”. Esto merece reflexión. Cuando
pensamos en san Juan de la Cruz, en Góngora, en la gran tradición mística
española que Reyes conocía tanto y tan bien, tendemos a olvidar que puede
darse, en efecto, un misticismo dinámico, activo… y que él, Reyes, ciertamente lo representaba.
En ese triunfo de la inteligencia que se llama melancolía —y lo cito repitiendo esa maravillosa frase—: en ese triunfo de la inteligencia que se
llama melancolía, Alfonso Reyes compone los dos polos definitivos de su
vasto cuerpo textual: los dos textos en que cristalizan la vida y el genio de la
literatura mexicana moderna: Ifigenia cruel y Visión de Anáhuac. Se trata de
dos obras seminales. De ellas surge un atisbo cardinal: la historia de México
—nos enseña él— es la del conquistador conquistado. México mismo es la demostración de que “La humanidad es
como un solo hombre”.
Por conflictivos que sean sus orígenes, por más
compleja que sea la dialéctica de las religiones y de
las culturas, de lo cual México es un ejemplo tan
singular, finalmente sólo hay un ser humano,
una humanidad.
Muchas cosas en sus ensayos, en
sus retratos, en sus acotaciones y comentarios críticos y culturales pueden sorprendernos como algo radicalmente distinto de nuestros propios
hábitos profesionales, de nuestras heladas técnicas y cobardes costumbres.

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Adolfo Castañón en el Festival Alfonsino 2022.

�Casi me atrevería a decir que él era, en un sentido maravilloso, un amateur, si recordamos lo que la palabra significa: amatore, un amante. A partir del Renacimiento, el
amateur no era un crítico sino algo complementario de la universalidad y el ecumenismo
del amor y de la simpatía. Vivimos ahora en un clima mucho más amargo y mucho más
estrecho. Hoy en día, ya sólo a muy pocos les está permitido ser amateurs, pues éstos son
castigados por sus pasiones. Reyes sabía mucho mejor que nosotros que incluso la mejor
de las críticas —y él era un gran crítico— es un, y lo cito, “remedio desesperado”, si se
compara con el acto de la creación. Y así escribe a Valery Larbaud —otro trotamundos,
otro viajero, poeta, crítico, traductor, uno de sus grandes amigos franceses—: seul le poète, saven tarler des poètes: les comprendre, les expliquer, les juger: sólo los poetas pueden
hablar realmente de la poesía, juzgarla, dilucidarla y entenderla cabalmente. Sus intercambios con Valery Larbaud, Cocteau, con los grandes poetas de todo el orbe, su relación con
Borges, constituyen una lección continua de lo que Goethe llamó “afinidades electivas”:
relaciones elegidas de alma a alma, de corazón a corazón en un plano muy elevado de
mutuo respeto.
Entre los estudiantes de Monterrey, en una maravillosa tarde, hace algunos años, tuve
la experiencia —y déjenme tomar prestada la frase de Dante— de un motto spirituale: de
un movimiento del espíritu, un dinamismo del alma, que para mí define a México. Nunca
lo olvidaré. La sala estaba llena, pero se abrieron las puertas para que la gente que también llenaba el vestíbulo y que estaba afuera pudiese entrar a oír la conferencia. Era uno
de esos prodigiosos días asoleados de Monterrey, y los estudiantes llegaron a sentarse en
el suelo, justo rodeando la base de la plataforma desde donde yo impartía mi lección. Fue
una impresión única, irrepetible, de entusiasmo generoso: la sobrecogedora presencia
de un pasado inmensamente antiguo y complejo como el que tiene México y la extrema,
apremiante, proximidad del futuro.
Me gustaría ser capaz de formular con mayor claridad esta impresión: cuando el pasado está muy cerca del futuro, como sucede entre los jóvenes en México, se da una experiencia que, al menos yo, no he tenido casi en ningún otro lado. Por formidables y complejos que sean los problemas económicos, sociales y aun étnicos —y sería una locura negar
que los hay—, en México el mañana tiene un sabor, la saveur: el sabor de la esperanza.
Cuando uno está entre todos esos jóvenes en una universidad mexicana —y yo di varias conferencias tanto en Monterrey como en México mismo—, se llega a sentir que la esperanza tiene sonido, que es audible y que está en el aire, a pesar, lo repito, de las grandes
dificultades circundantes. Se trata de una suerte de maravilla de la cual la obra de Alfonso
Reyes es un testimonio constante.
Quiero agradecer a ustedes de nuevo, desde lo más hondo de mi corazón, señor embajador, la oportunidad de compartir esta experiencia.
Cambridge, Inglaterra, 6 de octubre de 2007.

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�Homenaje a Adolfo Castañónen su 70 aniversario
Mi deuda con Adolfo Castañón
José Javier Villarreal

M

e parece que la literatura mexicana tiene perfiles, agudos rincones donde las paredes se juntan.

Estos cantos van en vertical, hacia arriba y
hacia abajo. No sólo delimitan un espacio,
lo crean. La presencia de Adolfo Castañón
es una conciencia, una huella que delata un
tiempo; tal vez se trate de una tradición, de
una manera de afrontar un legado, de una
escuela que recibe un bagaje. Un orden que
establece un juego; una mesa donde se colocan las fichas de una herencia; un árbol
que se mira desde el interior del bosque; un
presente que obliga a una lectura de la literatura, del acopio, de los dioses tutelares que
nos ofrecen un panorama, un espacio único.
Se ha dicho que el siglo XX mexicano, en
su literatura, ofrece dos grandes alamedas:
la de Alfonso Reyes y la de Octavio Paz. Hay
ranuras, grietas que acentúan un rostro.
López Velarde, en un caso; Carlos Fuentes,
en el otro. Pero Adolfo es un lector nervioso
que va y viene, se detiene, parece olvidarse,
pero siempre incide, da, de muchas maneras, su opinión, la versión de los asuntos que
le competen.
Yo lo conozco de hace tiempo, cuando
aún no había cruzado palabra con él. Era
otro momento hace más de cuarenta años.
Cuando lo vi aparecer en el aeropuerto de
la ciudad de Monterrey tenía una edición

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Adolfo Castañón en el homenaje que la UANL le brindó la tarde del 18 de mayo en el Patio Sur
del Colegio Civil Centro Cultural Universitario, en el marco del Festival Alfonsino 2022.

�de las Soledades, de don Luis de Góngora, en sus manos; era un regalo que me hacía,
un afán por establecer una sólida complicidad. Por esos años, también, se forjaba la
literatura que ahora reconocemos y admiramos. El Fondo de Cultura Económica era su
trinchera, el escritorio, la dimensión que lo acercaba a los protagonistas, los hacedores
que marcaban y señalaban el corpus de la literatura mexicana.
Cuando pienso en Adolfo Castañón, pienso en un sextante, en un agudo y preciso
instrumento que nos conduce por las riesgosas corrientes del mucho pensar y del más
imaginar. La curiosidad es uno de sus reinos más preciosos. Pero gusta de acercarse, de
establecer una justa y amorosa distancia con aquello que nos es fundamental: lo etéreo,
lo que no tiene nombre, lo invisible que nos conmueve, la inteligencia y la emoción, la
sorpresa, el hallazgo que nos hace ser lo que somos y no tiene data. Entonces, la tradición, el pasado, la memoria de la tribu, se reparte en racimos desde
el francés, el inglés o el portugués; pero su continente es la lengua
española, aquello que llega con su sedimento y nos da patria, terreno propicio donde edificar.
El presente le fascina, pero el pasado le da una perspectiva, la procedencia, el lugar de origen. Cuando pienso en la obra de Adolfo
Castañón me viene a la cabeza una frase de Marina Tsvetáyeva:
“Caminar hacia el frente, pero mirando el atrás”.
Me parece que la lección de
Reyes, en Castañón, ha sido lenta y continuada. Los años de estudio y lectura se han multiplicado en
una escritura que va de la poesía a
la prosa, de la reflexión al estado de
epifanía de la ficción. Siempre con
la rienda tensa, el brazo seguro, la
mano firme. Me asombra su placer,
su rumiar la literatura toda. Ahora
sí, debo y quiero decir que Castañón va por la misma senda, o muy
parecida, a la transitada por espíritus como Terencio o fray Luis; es
decir, que están en soledad consigo,
y que nada de lo humano les es ajeno. Me encandila su información,
su hacer suyo el cuerpo vibrante
del quehacer literario. La escritura
José Javier Villarreal, director del la
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

19

�como constatación de vida, como tránsito, huida y encuentro, fuga y revelación. Su mundo tiene múltiples ventanas, asideros desde donde levantarse, ajustarse los cordones de
los zapatos y echar a andar.
Castañón ha vivido muchas vidas, ha leído muchos libros, se ha retirado al centro de
la vida pensada, aquella que se devana como una cebolla o una lechuga, con la misma
frescura, con esa tierra y agua que lo hace reconocerse en el surco de una tradición plural, entendida e informada. Me pasma y cautiva su sabiduría, la inteligencia y ternura, la
agudeza e ironía de la que es capaz. Creo que su amistad ha sido para mí un alto ejemplo,
un impulso que hoy celebro desde el deslumbramiento de la amistad y la admiración.
Una presencia, la suya, que nos refresca y exige, que nos obliga a una atención que nos
radicaliza. Leer y sufrir el legado incesante de Adolfo Castañón ha sido para mí una vara,
una medida de altísimo vuelo.
Monterrey, mayo de 2022.

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Adolfo Castañón recibiendo el reconocimiento a su trayectoria por parte de la Universidad Autónoma de Nuevo León, lo acompañan José Javier Villarreal y
estudiantes de la Preparatoria Pablo Livas.

�Mística y erotismo en Minerva Margarita Villarreal
Evodio Escalante

M

e pregunto si Minerva Margarita Villarreal estaba predestinada a ser poeta.
Su nombre forma ya por sí mismo un endecasílabo, con acentos en la segunda, la sexta y la décima sílabas. Tenemos un endecasílabo hecho y derecho,

con los acentos en su justo lugar y además con una música sugestiva que corona un
significado. Margarita es Minerva, la diosa que en este caso se ha vuelto una flor, con
aliteraciones, es decir, con música de por medio. Esta armonía del nombre, repetido y
escuchado una y otra vez desde los días de la infancia, quiero suponer que ha producido
un hermoso efecto. En dado caso, los resultados están a la vista: más de una docena de
libros de poesía, varios de ellos premiados en diferentes certámenes, incluyendo el Nacional de Aguascalientes en 2016, parecen comprobarlo. Por supuesto, esta destinación
nominal tiene que estar acompañada de otras cosas: yo agregaría de inmediato imaginación e intensidad de vida. Desde sus primeros libros, Minerva Margarita Villarreal
se caracterizó por ser una escritora libérrima, que montaba sin pausa en el potro de la
imaginación para tramar unos versos que sorprendían por su factura y por sus atrevidas
imágenes donde el sexo, la finitud y la muerte podían trenzarse del modo más espontáneo posible. ¿La base de ello? Yo diría que, a menudo, un instinto surrealizante en el
manejo del lenguaje, al que acompaña un temperamento intenso, una inclinación por las
situaciones extremas, por las situaciones límite. Hice alusión a la intensidad. Con ello no

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�quiero referirme tanto a la persona de la poeta, sino a la calidad de sus textos. Son textos
intensos, a veces desbordados de tan libérrimos. Para dar una mejor idea de lo que quiero decir con la palabra intenso, recurro al Diccionario de autoridades: “Intenso. Término
físico que se aplica a la calidad aumentada por grados o de otro modo. Ordinariamente
significa el último grado de aumento a que puede subir”.
Me parece inmejorable. Minerva Margarita suele manejarse en los últimos grados
de aumento a que llega la escala. Aludo en este caso a algo físico, por supuesto, pero
también emocional y sensible. Encuentro huellas de lo anterior en uno de sus primeros
libros, Dama infiel al sueño (1991). Vean de qué manera retoma la historia de Penélope
en este poema titulado “La espera”, y que deja leer:
Clavé la navaja en su cuerpo
Bebí su sangre
Padezco insomnio y mi túnica aún está manchada
Con ansia y miedo busco los hilos del amor todas las noches
Busco el camino de regreso
Pero he perdido el punto
Y mi tejido es hoy una labor inexplicable
Como también lo sería
Mostrarle a Ulises mi amor por otro

¡Qué final sorprendente! Lo que emerge en el último verso no es sólo una Penélope violenta, capaz de enterrar cuchillos, sino también infiel, lo que rompe con el esquema que
le debemos a Homero. La subversión continúa y tiene varios nombres. Me gustaría citar
“La labor de Penélope”, que dice así:
Un cristal precioso,
una pequeña caja que destella figuras marinas.
Al fondo, pedazos de tus ojos
cortados por el viento.
Tu mirada es un hilo
y mis manos lo tejen
hasta cubrirlo todo.

Este poema, por cierto, está dedicado a la poeta Enriqueta Ochoa, a quien Minerva Margarita admiró y de quien fue amiga.
Todavía hay otra imagen, esta vez más escalofriante, de la misma figura de Penélope.
Veamos este apretado poema que lleva su nombre:
Durante veinte años he tendido una soga
donde prefiero colgarme todas las noches

�a estar entre tus brazos
enteramente tuya
enteramente muerta

Cualquier exégesis sería parcial e insuficiente. Estamos ante uno de los poemas de
amor, o de desamor, más violentos de que tengamos conocimiento. Yo no recuerdo uno tan fuerte como éste. Por su fuerza, por su intensidad, y por asociación de
ideas, me hizo pensar en un poema de la gran Rosario Castellanos que quisiera
citar aquí. Tiene el título de “Elegía”:
Nunca, como a tu lado, fui de piedra.
Y yo que me soñaba nube, agua,
aire sobre la hoja,
fuego de mil cambiantes llamaradas,
sólo supe yacer,
pesar, que es lo que sabe hacer la piedra
alrededor del cuello del ahogado.

A fin de cuentas, no es el amor sino la muerte lo que impera en estos dos poemas
análogos y a la vez distintos. El erotismo y la pulsión de muerte serían las dos caras
de una misma moneda con la que siempre bajamos al mercado. Con esas monedas
adquirimos la vida.
Me parece que también hay lugar en Dama infiel al sueño para el erotismo positivo, logrado en su carnalidad. Qué mejor ejemplo que “De madrugada”, poema que abre esta selección:
Entro en tu cuerpo como quien camina sola por la noche.
Entro en tu cuerpo desde que desabrocho tu camisa,
desde que el pantalón cae hasta quedar sin vida.
Y cuando mi lengua te recorre,
cuando tu piel es abarcada, mordida, ensalivada;
cuando me deleito en la calidez de tu dureza…
Temblorosa de súbito:
¡Cómo penetras de entero
tú en mí!

Pérdida, ganador del Premio Alfonso Reyes 1990, es otro de
mis libros favoritos. Uno de los versos de este libro nos sitúa, como ella dice, “en el deseo inabarcable, ingobernable,
inmortal”. El texto habla de “La desesperación, la ira, / el
desdén que emerge de tu sexo como un monstruo cautivo.”

�También refiere:
Cabezas de cabellos lacios penden de la noche,
cuerpos deambulan hacia la nada;
y yo,
desde la ventana,
me ofrezco.

El torbellino de la destrucción se diría que casi siempre está presente:
La noche se puebla de alimañas.
Del cortinero desciende un firme y apoltronado vientre marino,
un devorador que atraviesa los muros,
un tiburón con alas y quijadas voraces.

En efecto, esto es tanto como una pesadilla. Son las imágenes que habitan en lo oscuro y
que acaso no permiten que nos desvanezcamos en el sueño y seamos por un rato felices.
Lo corrobora la autora:
Intento conciliar el sueño
y no son ovejas sino cabríos y no son cien sino cientos
y no es la calma el tiburón que desciende a desgarrar mi sueño.

Esta búsqueda intensa del erotismo que traspasa las lindes de la moralidad y de la muerte tendría que confluir de algún modo en el éxtasis místico, es decir, en la absoluta
pérdida del yo que ama y escribe. Pero a este éxtasis se llega a través de un trabajo de
resistencia. No es una gracia, es una conquista, una conquista libidinal, si me permiten
la expresión. Minerva Margarita Villarreal detectó alguna vez este estado especial en
los poemas de la uruguaya Ida Vitale. Encuentra que los exiliados, como lo fue Vitale,
trabajan “una singular forma de resistencia”, y que estos extraños, estos arrojados y
despojados de todo, “entrenan su anatomía.” Me detengo en esta frase singular, la paladeo, y sigo: “entrenan su anatomía y algunos logran, quizá sin proponérselo, que sus
acciones empaten con las de los místicos españoles del siglo xvi” (lo cito de las “Palabras
preliminares” que escribió Minerva Margarita Villareal en el libro de Ida Vitale, Sobrevida. Antología poética. México, Ediciones Era, 2015).
Adamar (1998), otro de los libros de Minerva Margarita Villarreal, lo sintetiza en
dos apretados renglones: “Es la asunción, / es Él quien llama”. No resisto la tentación de
transcribir un poema completo de este libro en el que la búsqueda de lo divino, como
ya lo hiciera en otra época Concha Urquiza, se convierte en ejercicio carnal, acaso no
exento esta vez de algún tinte sadomasoquista. Dice así:

�Mi señor es montaña
mi señor es jauría
es montaña
cima de montaña
y mentira que ha de bajar
porque el cielo es puro rapto
pura mentira
duro de escalar está el cielo
Besa mis labios, anda, baja
Mi señor es montaña
mi señor es jauría
es montaña
cima de montaña
y mentira que ha de bajar
porque el cielo es puro rapto
pura mentira
Anda, baja, azótame
Mas Él
flotando entre las nubes
sonríe
se aleja
Mi señor es mañana.

Aunque la respiración es completamente moderna, se adivinan en Adamar a veces como
trasfondo cuadros de la religiosidad barroca: suplicios, degollaciones, tormento, sangre
y lágrimas. Véase este ejemplo:
Ágil movimiento de manos que atan las piernas de ella; vitrales trasvasados
de relámpago, yeso, paredes sudando al jadeo de la oración primera.
Concupiscible, lúbrica, signaria; fiel a la tradición de Pitágoras, uncida al
yugo de la negación, la belleza resplandece tras el martirio.

¿Cómo no recordar en este contexto esos Cristos de pueblo que fascinaban a
Siqueiros, esos Cristos sufrientes, llenos de llagas y escurriendo sangre?
En este prisma de religiosidad y erotismo abunda la poesía de Adamar:
Medrar medrar bajo la sangre de la cruz
andar en círculo con el centro vacío
y en añicos el cristalino verbo […]
Vaciabas en la copa pulida tus dedos glaciales y líquidos
eras el mismo cáliz
Medrar medrar bajo la sangre de la cruz
beber beber hasta embriagarme.

�Me gustaría decir que estos son los prolegómenos que conducen a Las maneras del agua,
su libro maestro —Premio de Poesía Aguascalientes 2016—, un libro tensado de misticismo del que me gustaría hablar en otra oportunidad. Sólo diré que Minerva Margarita
abre este volumen con un significativo epígrafe de Santa Teresa de Jesús. Pienso, por lo
demás, y para concluir, que en la obra poética de Minerva Margarita Villarreal se cumple
un dístico filosófico que hubiera agradado a Heráclito, el pensador del devenir y de la
interconexión de los contrarios, y que a la letra dice: “todo lo que se mueve sosegado es /
y lo que calmo está, por dentro en furia fluye.” —Este dístico lo escribió la autora en otro
de sus libros más afortunados: La paga común del corazón más secreto, que se publicó
en 1995.
				

�Los libros del deseo y las dimensiones del cuerpo en
la obra de Minerva Margarita Villarreal
Carlos Lejaim Gómez

L

a noticia de que la obra de Minerva Margarita Villarreal sea difundida en una
de las colecciones más emblemáticas de la tradición editorial nacional, como es
Poemas y Ensayos, de la Universidad Nacional Autónoma de México, es alenta-

dora porque pone en circulación una obra rica, vigorosa y que a los universitarios nos
es sumamente entrañable. Además, porque la inteligencia editorial de Villarreal desde
hace tiempo acariciaba una publicación que aglutinara su poesía erótica. Los libros del
deseo reúne los títulos Dama infiel al sueño, Pérdida, La condición del cielo, Herida luminosa, Tálamo y De amor y furia. Epigramísticos, seis obras fundamentales de la poeta
regiomontana y que son sustantivas para la poesía mexicana actual.
Cuando pensamos en el deseo —a propósito de Los libros del deseo—, pensamos necesariamente en el cuerpo, cuya presencia es definitoria en la obra poética de Minerva
Margarita Villarreal, mas no sólo en su dimensión erótica —como han señalado la mayoría de sus críticos— sino también escatológica. Es a partir de Tálamo donde la ambivalencia semántica entre el cuerpo como vehículo de placer y como víctima de la patología
y la muerte se vuelve más evidente —el tálamo es espacio tanto para la sexualidad como
para la convalecencia. Mientras que el tálamo cautiva en un cautiverio como el que nos
proponía Cernuda en sus placeres prohibidos —“Libertad no conozco sino la libertad de
estar preso en alguien / Cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío”:1

1

Luis Cernuda, La realidad y el deseo (1924-1962), México, Fondo de Cultura Económica, 1970, p. 70.

27

�Cautiva
De madrugada
vuelves a ser
pasto
Pasto fresco
para ser
comido2

También cautiva en el sufrimiento de la enfermedad y la aplicación de fármacos:
Desde la niebla el silencio me cerca
sobre un barco que parece ser cama en un mar que congela
Este cuarto es la cárcel
la boca del estómago
la nublazón en su círculo oscuro
que desde el muelle arrastra
Se me doblan las piernas
se me viene la náusea
se me quiebran los huesos
y el silencio me llama
mas su aliento es palacio
es ventana
la luz de los relámpagos
dentro de la catástrofe
demonios al interior del vientre
todos los colores
el miedo la fuerza de no poder estar
No pude darte el viento
el viento que por ahora no alcanzo
a ver tras la ventana
El cielo
y el amor pasa
atraviesa mi carne
Velaré por ti así sea la carne devorada
Éste es el círculo:
una anciana el desierto
el testamento y su definición
su pañoleta
el fuego en sus manos
Sin poder levantarme
un ardor
como si le hablara a la piedra
al derrumbe de piedras
que se vuelcan encima

28

2

Minerva Margarita Villarreal, Los libros del deseo, México, Universidad Nacional Autónoma de México, p. 277.

�de la cama o el barco
que se nubla
de polvo
Tú venido de la tierra
también en este hoyo
brilla una señal
porque dos polos la nutren
hasta formar un pensamiento
Desde esta luz te llamo
como si le hablara
a la piedra
En algún sitio me oirás
y volverás para que ella florezca
Éste es el círculo
algo estaba por llegar
niebla de todos los días3

Sin embargo, la aparición de la dimensión escatológica del cuerpo no se inaugura
en Tálamo (aunque, como ya se mencionó, es ahí donde se vuelve más evidente).
En Herida luminosa, por ejemplo, el cuerpo aparece en su condición de cadáver
fundiéndose orgánicamente con el paisaje; como Federico García Lorca profetizó
sobre su propio cuerpo desaparecido por la tiranía del franquismo —“Así hablaba
yo cuando Saturno detuvo los trenes / y la bruma el sueño y la muerte me estaban
buscando, / me estaban buscando / allá donde mugen las vacas que tienen rojas
patitas de paje / y allí donde flota mi cuerpo sobre los equilibrios contrarios”4—, o
como en el desierto chileno en INRI, de Raúl Zurita, que grita —“El desierto grita, el
puerto reseco grita, el mar de / piedras grita azotado por el viento. Mireya le pone /
flores a la tripulación de un barco herrumbroso y / negro [...]”:5
Pero el demonio ha puesto nuevamente la trampa
los cuerpos cubiertos de maleza
el cielo oscurecido las bancas alejándose de la ruta inicial
donde los muchachos beben y conversan6

				
En una poética en la que el cuerpo cobra un papel privilegiado, es fundamental que
ésta no sólo se valga de la construcción de un edificio verbal, sino de un cuerpo que a
través del artificio de la palabra se nos vuelva sensible, como lo señala Jessica Nieto
en su aproximación a la obra:
Ibid., pp. 293 y 294.
Federico García Lorca, Poeta en Nueva York.Tierra y luna, Edición crítica de Eutimio Martín, Barcelona, Ariel, 1981, p. 201.
5
Raúl Zurita, INRI, La Habana, Fondo Editorial Casa de las Américas, 2006.
6
Ibid., p. 249.
3
4

29

�Lo más indicado para la poética de Minerva es otorgarle un cuerpo a la creación, con cabeza,
torso, brazos, piernas, ojos, labios. Algo que puede ser tocado, palpado; algo que puede a su
vez tocar y palpar.7

Y en una poética que se reconoce deudora de la mística española (cuya interlocución con
santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz y fray Luis de Granada es constante) el paisaje
se torna un recurso imprescindible en la corporeidad de lo ignoto, del misterio y de la
incertidumbre; y el “amor se hace bosque, ola, hemisferio, mundo, esfera”,8 como señala
Luis García Montero en su prólogo a Tálamo, y que apreciamos en “El sacrificio del reino”, en El corazón más secreto:
Crece contra corriente el trópico de los sentidos,
la franja del vergel invadiendo el desierto,
las percusiones golpeando al ritmo de la lluvia;
peñas de musgo estampa la cascada,
constelaciones llaman
y eres tú quien hace ruido entre las sombras de los eucaliptos
cercándome en los latidos del quebranto.
Tú, en señal y misterio del verano; 9

En ocasiones, en la búsqueda de nombrar lo inefable, el paisaje se trueca en imágenes
enrarecidas al grado de la sinestesia, donde lo visual/territorial se vuelve no sonido —lo
que efectivamente pudiera configurar un paisaje— sino música:
Quiso traer el viento los soles el paisaje
fugarse con el viento
dentro de una región que sólo es música
al fondo del océano amarte siempre mi bien al aire al amarillo10

					
En Pérdida, la transformación —o transubstanciación— es del cuerpo en el paisaje, o en
elementos botánicos del mismo, con lo que además recupera la naturaleza eucarística de
los ritos en torno al peyote:
Pero este es el mundo
donde las cactáceas irradian para abrirte;
deja que las minúsculas flores broten en tu vientre.
[...]
…éste es el mundo

Jessica Nieto, “Tejiendo mares de ausencia. El tránsito de la escritura en la poesía de Minerva Margarita Villarreal”, en Ludivina Cantú Ortiz (editora),
El erotismo y el lenguaje en la poética de Minerva Margarita Villarreal, México, Ediciones Sin Nombre/Universidad Autónoma de Nuevo León, 2016, p. 59.
8
Luis García Montero, “La negación afirmativa”, prólogo de Tálamo, Monterrey, Hiperión/Universidad Autónoma de Nuevo León, 2013, p. 10.
9
Minerva Margarita Villarreal, El corazón más secreto. México. Editorial Aldus/Universidad de Ciencias y Artes del Estado de Chiapas, 1996, p. 47.
10
Minerva Margarita Villarreal, op. cit., p. 240.
7

30

�		

donde el peyote reverdece

deja que las minúsculas flores broten de tu sueño.11

Quisiera concluir con un poema —terriblemente vigente para la realidad de nuestro
país— que, aunque no aparece en Los libros del deseo, nos revela el profundo entendimiento poético del cuerpo en la obra de Minerva Margarita Villarreal. El fragmento es
parte de Vike. Un animal dentro de mí, un libro en el que el cuerpo es el protagonista y
éste se asocia a la sexualidad, pero a una sexualidad en la que se anula el erotismo y el
placer en el ejercicio de la violencia:
En algún lado se pudre la carroña
pero yo no estoy muerta
les grito
y mi voz se me atora en la alambrada12

José Javier Villarreal, director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria; la académica y ensayista Arcelia Lara Covarrubias; el poeta, crítico literario y
ensayista Evodio Escalante; el editor Carlos Lejaim Gómez; y Ludivina Cantú Ortiz, coordinadora de la Facultad de Filosofía y Letras al finalizar la presentación
de Los libros del deseo, de Minerva Margarita Villarreal, en el marco del Festival Alfonsino 2022.

11
12

Minerva Margarita Villarreal, ibid., p. 131 y 132.
Minerva Margarita Villarreal, Vike. Un animal dentro de mí. Benito Juárez, Nuevo León, Editorial An.alfa.beta, 2018, p. 59.

�Reyes y el modernismo no-vanguardista
de la poesía brasileña
Claudia Dias Sampaio

E

mpiezo por agradecer a la Universidad Autónoma de Nuevo León, a la Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria y, en especial, al doctor José Javier Villarreal
por la invitación para participar en un evento de esta magnitud para la cultura en

México, que es el Festival Alfonsino.
Entre los meses de marzo y abril de 2022 se realizó en la Ciudad de México el Ciclo de

Estudios y Debates. 100 años del Modernismo Brasileño, promovido por la Embajada de
Brasil en México con ocasión del Centenario de la Semana de Arte Moderno de 1922 y del
Bicentenario de la Independencia de Brasil, que tuve el honor de coordinar. Las actividades —que incluyeron un taller de poesía con el poeta brasileño Carlito Azevedo, conferencias y mesas de debates, publicaciones de libros, minicursos y la exhibición de la película
Macunaíma de Joaquim Pedro de Andrade, en la Cineteca Nacional— tuvieron lugar en
las distintas instituciones con las que la Embajada de Brasil en México colabora a través
de las cátedras João Guimarães Rosa (Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México), Machado de Assis (Universidad del Claustro de Sor Juana) y
Florestan Fernandes (El Colegio de México). Participaron investigadoras e investigadores
de México y de Brasil, entre los cuales se encontraba el doctor José Javier Villarreal, con
quien tuvimos el placer de dialogar y nos dio a conocer el interesante y productivo panorama de los estudios sobre la literatura brasileña en Nuevo León, que tiene en Villarreal
a uno de sus colaboradores más relevantes. Este encuentro en la Ciudad de México sin

32

duda ha sido un momento muy especial para las reflexiones acerca de uno de los hechos
más significativos de la cultura de Brasil: la Semana de Arte Moderno de 1922.

�Realizada entre los días 13 y 17 de febrero de 1922 en el Teatro Municipal de São
Paulo, la Semana de Arte Moderno reunió a artistas de diferentes áreas, entre ellos, los
pintores Anita Malfatti, Lasar Segall y Di Cavalcanti, el dramaturgo y poeta Guilherme
de Almeida, el músico Heitor Villa-Lobos y el escultor Victor Brecheret. La idea de sus
participantes era que la Semana fuese un marco simbólico de transformación y ruptura.
Durante la realización de los eventos por primera vez se escuchó la música de Heitor
Villa-Lobos, se presentaron al público la revista Klaxon y el poemario sobre la ciudad
de São Paulo que lanzaba las bases estéticas del modernismo: Pauliceia desvairada, de
Mário de Andrade, cuya publicación ha sido imprescindible para la construcción de la
cultura y del arte en Brasil.
Las discusiones en torno a la Semana de 1922 se explican, pues involucran, nada más
y nada menos, que el debate sobre la identidad cultural de Brasil. Guiados por la síntesis
de las vanguardias —la búsqueda de lo nuevo: un nuevo lenguaje, una nueva poesía, una
nueva cultura que estableciera un diálogo entre las referencias de las vanguardias europeas de la década de 1920 y la herencia cultural indígena y africana—, los modernistas de
1922 generaron muchas de las discusiones estéticas que movieron a la cultura brasileña
y sentaron las bases para las vanguardias de los años posteriores, como el concretismo
(1956), el tropocalismo y el cinema novo en las décadas de 1960 y 1970. El concepto de
antropofagia, creado por Oswald de Andrade en la década de 1920, sigue en el escenario
de las reflexiones teóricas-críticas en torno a la identidad cultural en América Latina.
Hoy, a la luz de su centenario, muchas reflexiones han sido construidas en torno a los
hechos de la Semana de Arte Moderno de Brasil. Críticas que empezaron a surgir luego de
algunos pocos años desde sus mismos participantes, como muestra el célebre texto que
Mário de Andrade escribió en 1942, “El movimiento modernista”, que se encuentra en la
antología Yo soy trescientos, soy trescientos cincuenta, recién publicada en México por la
Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, a través de la Cátedra João Guimarães Rosa,
con el apoyo de la Embajada de Brasil en México.
El discurso programático construido por Mário de Andrade, basado en la búsqueda de
una concepción de brasilidad construida a partir de los diálogos críticos entablados con
las vanguardias europeas (que para sus amigos Cecília Meireles y Manuel Bandeira significó el sacrificio de su producción artística), alcanzó, sin embargo, a convertir a la Semana
de 1922 en uno de los momentos más significativos de la cultura de Brasil.
Actualmente vemos un movimiento de la crítica por visibilizar las producciones realizadas, por ejemplo, en Minas Gerais, Río de Janeiro y Belém do Pará, al poner artistas
en escena, principalmente en las artes plásticas, que se quedaron al margen del discurso
mítico alrededor de la Semana de 1922 en São Paulo, como las pintoras Zina Aita, Fédora
do Rego Monteiro y el poeta Agenor Barbosa, entre otros.

33

�Tomando como horizonte estos otros modernismos, en el ámbito del modernismo brasileño, propongo este reflexión acerca de la idea de un “modernismo no-vanguardista en la
poesía brasileña”, desde el cual se conectan las obras de Manuel Bandeira, Cecília Meireles
y Ribeiro Couto que, de diferentes modos, convivieron y compartieron sus creaciones poéticas con el también poeta mexicano Alfonso Reyes.
Pensar el modernismo brasileño a partir de perspectivas críticas que nos posibiliten
ampliar los horizontes desde los cuales podamos profundizar las reflexiones acerca de
la cultura de Brasil, pensar, pues, más allá de la cuestión de la identidad nacional, suena
como una propuesta muy contemporánea. Sin embargo, ciertas producciones que antecedieron a la Semana de 1922 y que maduraron en sus años posteriores parecen dirigirse
hacia estas perspectivas. Se trata de ciertas poéticas que dialogaron con el modernismo de
1922, incluso fueron parte de él, como la de Manuel Bandeira, pero que se mantuvieron en
un lugar excéntrico al de sus contemporáneos modernistas.
La idea de un modernismo no-vanguardista surge a partir de una poesía que encuentra resonancias en la modernidad baudelaireana en su relación con la antigüedad, como
observó Walter Benjamin: “Entre todas las relaciones que la modernidad pueda tener, la
mejor es la relación con la antigüedad, y Baudelaire encuentra esta idea presentada en
Victor Hugo”.1 También por sus lazos con el simbolismo, que estaría en la base de la poesía
moderna, como observó Otto Maria Carpeaux: “El simbolismo es la base de toda la poesía
moderna, incluso de aquella que luego la rechazó”.2 Vera Lins en su investigación sobre
la ensayística de Gonzaga Duque y Nestor Vítor, en el artículo titulado “Os simbolistas: virando o século”, explica que en la autonomía del arte defendida por los simbolistas estaba
su política “ligada a la separación radical del mundo de la mercadoría”, y plantea que “el
simbolismo es una corriente melancólica, spleenética, baudelaireana, que señala la pérdida que la modernidad provoca”3. Poco que ver con la efusividad celebratoria de la Semana
de 1922. La investigadora llama la atención sobre el problema que hay en la historiografía
de la literatura brasileña al tratar el simbolismo, que, al llegar a Brasil, padeció en su recepción crítica debido a la coincidencia temporal con el parnasianismo, lo que acabó por
generar análisis confusos, sobre todo por el ambiente positivista que dominaba la escena
crítica en aquel entonces. Según Vera Lins, el simbolismo no fue una continuidad del parnasianismo, sino una reacción a él. Dichos análisis, que tomaban en cuenta apenas la coexistencia temporal, no consideraban a los lectores de Mallarmé. Como Manuel Bandeira,
por ejemplo, que así se refiere al poeta francés en su autobiografía Itinerário de Pasárgada:
“Comprendí todavía antes de que conociera la lección de Mallarmé, que en literatura la
poesía está en las palabras, se hace con las palabras y no con ideas y sentimientos”.4
Walter Benjamin, A modernidade e os modernos, Rio de Janeiro, Tempo Brasileiro, 2000, p. 16. Ésta y las demás traducciones de las citas de las ediciones
brasileñas son propias.
2
Otto Maria Carpeaux, História da Literatura Ocidental, vol. VI, Rio de Janeiro, Edições O Cruzeiro, 1964, p. 257.
3
Vera Lins, “Os simbolistas virando o século”, O eixo e a roda, Revista de Literatura Brasileira, UFGM, vol. 14, 2007, p. 8. Disponible en: www.letras.ufmg.
br/poslit/08_publicacoes_pgs/publicacao002307.html Consultado en: 4 de abril de 2022.
4
Manuel Bandeira, Itinerário de Pasárgada, São Paulo, Nova Fronteira, 1984, p. 23.
1

34

�La idea de un modernismo no-vanguardista en la poesía de Brasil se incrementa a partir de cuestionamientos acerca de lo que sucedió con la producción de la literatura brasileña anterior al marco de la Semana de 1922. “¿Cómo convive la literatura premodernista
con el modernismo?”, “¿Cuál es el espacio ocupado por el simbolismo en la literatura
brasileña?”, interroga Júlio Castañon Guimarães en el artículo “Manuel Bandeira: aprendizagem modernista”. Al abordar la relación de este poeta brasileño con el modernismo
de 1922, el investigador observa que: “El modernismo en Bandeira no surgió por medio
de actitudes ostensivas o de manifiestos. Su Carnaval, de 1919, es una poesía melancólica,
no se refiere a la fiesta, a la alegre efusividad, es antes angustia, cuando mucho amarga
irreverencia”.5 Aunque dicho poemario haya sido un marco para la Semana de 1922 (fue
leído por Ronald de Carvalho durante los eventos de la Semana), y muestre aspectos concretamente modernistas —el uso de rimas asonantes y del verso libre—, como observó
Júlio Castañon Guimarães, los poemas de Carnaval cargan una melancolía que no encaja
con la alegría solar que irradiaba de las propuestas de los modernistas. Y aunque haya
recibido abucheos durante su lectura en el Teatro Municipal de São Paulo, por su burla
al parnasianismo, la idea de choque, tan cercana a las vanguardias europeas, no es un
aspecto presente en los poemas de Carnaval, tampoco en la poética de Bandeira de un
modo general.
La poesía de esto que llamo modernismo no-vanguardista se aleja de los principios de
las vanguardias europeas, tanto respecto a la dimensión utópica de transformar el mundo
con el arte, como de su categoría central: el choque. En su lugar, vemos una disposición
distinta en sus diálogos con la tradición de la poesía occidental. Ni Bandeira ni Ribeiro
Couto acudieron a los eventos de la Semana de 1922. Bandeira cuenta: “Jamás atacamos
públicamente a los maestros parnasianos y simbolistas, nunca rechazamos el soneto, ni los
versos metrificados y rimados en general”.6 Sin embargo, reconoce lo mucho que colaboró
el modernismo con la construcción de su poética: “poco me debe el movimiento (modernista), lo que debo a él es muchísimo. Por medio de él vine no sólo a tomar conocimiento
del arte de vanguardia que se hacía en Europa, como me encontré siempre estimulado por
el aura de simpatía que me llegaba del grupo paulista”.7
Alfonso Reyes conoció a Mário de Andrade en el período en que él fue embajador de
México en Brasil, entre 1930 y 1936, también convivió con Cecília Meireles y fue amigo
cercano de Manuel Bandeira, amistad que se mantuvo a la distancia cuando Reyes regresó
a México y que perduró hasta sus años finales, como muestran las últimas cartas entre Reyes y Bandeira que se encuentran en la Capilla Alfonsina de la Ciudad de México: la última
carta de la cual tenemos noticias es de 1958, un año antes del fallecimiento de Reyes.

5
Júlio Castañon Guimarães, “Manuel Bandeira: aprendizagem modernista”, en Travessia, UFSC, vol. 5, n. 13, 1986, p. 64. Disponible en: https://periodicos.
ufsc.br/index.php/travessia/article/view/17518 Consultado en: 16 de abril de 2022. Consultado en: 22 de abril de 2022.
6
Ibid., p. 64.
7
Ibidem.

35

�Escribir cartas era un ejercicio frecuente entre estos poetas, como también lo era entre
los modernistas; y Mário de Andrade fue el personaje central de muchos de estos intercambios. Acerca de las cartas y del lenguaje poético de Cecília Meireles, trabajé hace algunos
años en mi tesis doctoral la hipótesis de que las cartas, en su obra, fungieron como un
espacio autobiográfico de ejercicio de construcción ficcional y de diálogos interculturales.
Uno de los capítulos de esta tesis titulada Diálogos, afetos e pensamento lírico: a poesia de
Cecília Meireles está dedicado a los intercambios que la poeta mantuvo con Alfonso Reyes
entre los años 1930 y 1940. Las cartas enviadas al poeta mexicano y a la amiga Gabriela
Mistral, quien vino a México por primera vez justo en 1922 —invitada por el gobierno de
México para participar del programa educativo dirigido por José Vasconcelos, en aquel
entonces ministro de Educación en México—, representan uno de los momentos más significativos de la labor política-estética-cultural llevada a cabo por Cecília Meireles, que tuvo
en la educación y en la cultura de México ejemplos para la construcción humanista que
anhelaba para América Latina y una referencia para los intentos de diálogos entre Brasil
y este continente.8
Sobre las cartas de Manuel Bandeira y Alfonso Reyes, destaco el artículo “Alfonso Reyes y Manuel Bandeira: Una amistad mexicano-brasileña” (1987), de Fred Ellison, autor
de Alfonso Reyes e o Brasil. Um mexicano entre os cariocas (2002). Ellison también trabajó
con las cartas entre Reyes y Ribeiro Couto, poeta y diplomático brasileño quien probablemente presentó a Bandeira a Reyes. El poeta melancólico y diplomático, Ribeiro Couto,
autor de la novela Cabocla, que se volvió célebre por sus versiones para la televisión y
que buscaba mostrar el cotidiano de los anónimos de los suburbios de Río de Janeiro, fue
quien también presentó a Mário de Andrade a Manuel Bandeira. En Itinerário de Pasárgada, Bandeira cuenta: “cuando Mário de Andrade vino a Río para leer en casa de Ronald
de Carvalho y luego en casa de Olegário Mariano a su Pauliceia desvairada, aún inédita,
yo ya estaba bien listo para recibir de buenas los delirios de Mário, porque Ribeiro Couto,
gran husmeador de novedades en la literatura de Italia, España y de Hispanoamérica
(convivía con Alfonsina Storni, entre otros argentinos), me prestaba sus libros”.9
En un mundo donde no había las conexiones que en nuestro escenario globalizado
ocurren a través de la Internet, los deseos de intercambios, de escritura, de producción
de conocimiento, de los afectos, se desarrollaban a partir de las cartas y de los encuentros construidos desde los intereses en común. No quiero decir que, porque hoy tenemos
las facilidades de una comunicación global, nuestros intercambios sean más o menos
potentes. Me gustaría pensar con ustedes que la potencia del humanismo que conectó a
esta red de poetas y sus cartas, como Cecília Meireles, Gabriela Mistral, Alfonso Reyes,
Claudia Dias Sampaio, Diálogos, afetos e pensamento lírico: a poesia de Cecília Meireles, Tesis de doctorado, Programa de Posgraduación en Ciencias
de la Literatura, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Federal de Río de Janeiro, UFRJ, 2013. Disponible en: https://posciencialit.letras.ufrj.
br/2021/07/28/teses/ Consultado en: 18 de abril de 2022.

8

36

9

Manuel Bandeira, op. cit., p. 59.

�Manuel Bandeira, Ribeiro Couto y Mário de Andrade, tuvo que ver con la curiosidad, el
interés hacia el otro, que se expresaba, principalmente, a través del arte del lenguaje.
Pensando las relaciones entre Brasil y Latinoamérica, en este contexto entre los años
1920 y 1940, los vínculos que establecieron con las y los poetas los diplomáticos que también eran poetas, como Alfonso Reyes, Ribeiro Couto y João Cabral de Melo Neto, fueron
estratégicos tanto para el desarrollo de la poesía en Brasil, como para la apertura de diálogos fundamentales entre Brasil e Hispanoamérica. La dimensión internacional en que
se movían estos diplomáticos y sus intereses personales por el arte del lenguaje posibilitaron la construcción de las bases que les permitieron apoyar y promover estos diálogos.
Tanto Cecília Meireles como Manuel Bandeira tuvieron en la tradición de la poesía
iberoamericana una importante fuente para sus obras. Es conocida la relación entre la
poesía de Cecília Meireles y la tradición de la poesía portuguesa y también su interés por
Oriente; ella tradujo, por ejemplo, al poeta indio Rabindranath Tagore. Bandeira tradujo
al persa Omar Khayyam, el Rubaiyat (probablemente desde el inglés o del francés). En
1954 publicó, bajo el título Poemas traducidos, una coetánea de sus poemas favoritos:
los poetas traducidos forman un conjunto absolutamente personal y que
no sigue de ninguna manera el patrón del buen gusto establecido por
críticos e historiadores de la literatura. Bandeira buscó en poetas
extranjeros ciertas “afinidades electivas” y al parecer su trabajo de
traducción —entendido en el transcurso de los años— cumplió la función
de posibilitarle el desarrollo de sus propios medios expresivos.10

La aclaración es del profesor de la Universidad Federal de Santa Catarina, Walter Carlos
Costa, planteada en el artículo “Bandeira, importador de poesia”. Los poemas pertenecen
a 54 poetas diferentes, entre los cuales la mayoría son hispanoamericanos.
El particular interés por la poesía hispanoamericana se confirma con el estudio que
Bandeira hace de la obra poética de la mexicana sor Juana Inés de la Cruz, que introduce
su traducción de El divino Narciso, de 1949 (Estrela da tarde). Giuseppe Carlo Rossi, en
“Manuel Bandeira, traductor e intérprete de Sor Juana Inés de la Cruz” analiza lo que representó este trabajo de Bandeira en el ámbito de las relaciones entre las dos literaturas
más importantes de la península ibérica: la española y la portuguesa. Según Rossi, dichas
relaciones “nunca fueron ni numerosas ni mucho menos sistemáticas, a excepción de
ciertos momentos particulares, consecuencia de determinadas circunstancias históricas
que influyeron también en la cultura”.11 El interés de Bandeira por sor Juana es visto
por Rossi como un momento destacado en las relaciones entre la literatura española y la

Walter Carlos Costa, “Bandeira importador de poesia”, Travessia, UFSC, vol. 5, n. 13, 1986. Disponible en: https://periodicos.ufsc.br/index.php/travessia/article/view/17526/16103 Consultado en: 18 de abril de 2022.
11
Carlo Giuseppe Rossi, “Manuel Bandeira, traductor e intérprete de Sor Juana Inés de la Cruz”, en Revista de Filología Española, vol. LIV, n.1/2, 1971,
p. 107.
10

37

�portuguesa que recupera “el episodio en torno a las relaciones entre los mundos culturales representados por ambas lenguas en el siglo XVII y la polémica que mantuvieron el
portugués padre António Vieira y sor Juana Inés de la Cruz”,12 por la cual resultaron las
célebres Carta Atenagórica (comentario crítico de sor Juana al Sermão do mandato, de
Vieira, 1650) y la Respuesta a sor Filotea de la Cruz, en respuesta a la Carta de Sor Filotea,
seudónimo del obispo de Puebla.
En el artículo de Fred Ellison sobre las cartas entre Reyes y Bandeira mencionado anteriormente, el autor destaca el comentario del biógrafo de Bandeira, Ștefan Baciu, quien
se refiere a este poeta brasileño como el hispanista más destacado de Brasil: “mentor de
la primera generación de especialistas en el campo de las letras hispanoamericanas”.13
Bandeira impartió clases de Literatura hispanoamericana en la Universidad de Brasil,
actual Universidad Federal de Río de Janeiro, y publicó en 1949 el libro Literatura hispano-americana, que sigue siendo una importante referencia para los estudios de la literatura hispanoamericana en Brasil.
Tanto la reflexión introductoria y la traducción de El divino Narciso realizada por
Bandeira, tomadas como unos de los episodios más destacados en las relaciones entre las
literaturas en lengua española y portuguesa, como todo el desarrollo de la labor del poeta
brasileño con relación a la investigación que emprendió sobre las literaturas en lengua
española; seguramente resultan de su interés personal por la poesía hispanoamericana,
pero también del apoyo fundamental que le brindó su entrañable amigo Alfonso Reyes.
La amistad que duró casi tres décadas incluyó colaboraciones mutuas en revistas literarias dirigidas por ambos (como Monterrey: Correo Literario de Alfonso Reyes y Literatura, que Bandeira dirigió con Augusto Frederico Schmidt y Sabóia de Medeiros), además del intercambio de ideas y de libros de ellos y de otros autores. Para Fred Ellison, los
esfuerzos de Reyes por hacer más apreciada y notable la cultura brasileña no encuentran
paralelos entre los otros intelectuales hispánicos interesados en Brasil en aquella época. Es
lo que vemos en las cartas que intercambiaron: “Bandeira le escribió varias veces a Reyes
en México haciéndole consultas bibliográficas relativas a sus proyectos literarios hispanoamericanos, pidiéndole libros como los de Carlos Pellicer y Salvador Novo”.14 En carta
de 6 de julio de 1953 vemos la disposición con la que Reyes acoge el pedido que le hace
Bandeira en su carta anterior para que le ayudara a conseguir un estudio sobre sor Juana:
“Ahora mismo solicito para Ud., de la librería universitaria el envío directo de la Revista
Universidad de México, 1936, II, n. 9, dónde está el estudio sorjuanesco que le interesa”.15

Ibid., p. 109.
Fred P. Ellison, “Alfonso Reyes y Manuel Bandeira: Una amistad mexicano-brasileña”, en Hispania, vol. 70, n. 3, septiembre de 1987, p. 490. Disponible
en: https://www.jstor.org/stable/343401 Consultado en: 21 de abril de 2022.
14
Ibidem.
15
Carta consultada en el archivo documental de Capilla Alfonsina del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
12
13

38

�Durante los años en que Reyes estuvo en Brasil, Bandeira frecuentó la célebre casa
que abrigó a la Embajada de México en Brasil en el barrio Laranjeiras, inmortalizado en
Historia natural das Laranjeiras, que se encuentra en el volumen IX, “Norte y Sur”, de las
Obras completas de Reyes.
Quizá el primer encuentro entre los poetas haya ocurrido en el bohemio barrio de
Santa Teresa, que queda muy cerca de Laranjeiras, más exactamente en el Curvelo (donde
el tranvía hacía la curva en la subida del cerro de Santa Teresa, por la calle hoy conocida
como Joaquim Murtinho). La vista para la Bahía de Guanabara desde la placita del Curvelo
es algo verdaderamente entrañable. Santa Teresa fue el local de encuentro de los amigos y
poetas. Ahí vivieron Ribeiro Couto y Manuel Bandeira. Bandeira reconoce la importancia
que tuvieron aquellos años para su formación como poeta: “No sería exageración decir
que fue en la calle del Curvelo donde reaprendí los caminos de la infancia. Ahí escribí
Ritmo dissoluto, Libertinagem, Estrela da Manhã y Crônicas da Província do Brasil”.16
La belleza de Río de Janeiro inspiró a Reyes a dedicarle el poemario Romances del Río
de Enero (1933), lo que él no hizo con ninguna otra gran ciudad donde vivió, como París o
Buenos Aires. Sin embargo, ya es bastante conocida la queja de Reyes por la escasa recepción que tuvo su poemario entre las escritoras y los escritores brasileños.
Sin embargo, las cartas de Meireles y Bandeira a Reyes muestran la atención que ellos
dieron al poemario y lo mucho que lo apreciaron. En su reseña crítica de 1933, Manuel
Bandeira comenta: “Por fin surgió un poeta, un gran poeta, para cantar a la ciudad sin
quedarse en esa cosa aburrida como la literatura de la publicidad de turismo: el elogio al
esplendor escenográfico”.17
Bandeira subraya la “finura de sensibilidad” y la “rica vida interior” que dieron a Reyes la virtud de “conocer los aspectos más sutiles, más intelectuales, del paisaje carioca”,
y señala: “muchos poetas extranjeros naufragaron en el agua y en el sol de la Guanabara.
Alfonso Reyes es el primero que vence la difícil prueba, y ¡con una incomparable distinción de espíritu!”.18
El encuentro entre las poesías de Bandeira y de Reyes va más allá de los comentarios
del brasileño acerca del poemario que el mexicano consagró a Río de Janeiro: el poema
“Rondó dos cavalinhos”, que Bandeira dedicó a Reyes, se volvió un ícono de la relación de
amistad entre los dos poetas. Según se cuenta fue escrito a partir de un encuentro en el
Jockey Club de Río de Janeiro, con ocasión de la despedida de Reyes de esta ciudad. Y hay
también un pequeño poema que Bandeira dedica a Reyes en el libro Mafuá do malungo
(1948), en el que menciona el poemario Cortesía, publicado por Reyes en el mismo año.
Sobre esa coincidencia, Bandeira se refiere así, en la carta de 12 de julio de 1948: “¡Qué
bonita coincidencia! Tuvimos al mismo tiempo la misma idea, pues acabo de recibir de
Barcelona mis poemas de circunstancia impresos por João Cabral de Melo Neto. Él es
Manuel Bandeira, op. cit., p. 65.
Manuel Bandeira, “Reseña de Romances del Río de Enero”, en revista Literatura, 5 de julho de 1933.
18
Ibidem.
16
17

39

�vicecónsul de Brasil ahí. Parece que anduvo neurasténico y el médico le recomendó un
trabajo manual. Él optó por la tipografía. Compró el material y sin lección de nadie empezó a componer y a imprimir”.19
En su estudio sobre las relaciones poéticas entre Manuel Bandeira y Alfonso Reyes y
sus “poemas de circunstancia”, Luciana di Leone, profesora en la Facultad de Letras de la
Universidad Federal de Río de Janeiro, propone una reflexión en torno a una concepción
de poesía que valore al pasajero, el contacto, el convivio, pero que, por su precariedad,
tradicionalmente es rechazada por la crítica y por las ediciones consagratorias. Presentando un cuidadoso análisis del “Rondó dos cavalinhos”, al que llama “consecuencia más
conocida de la relación literaria y de amistad entre el poeta y diplomático mexicano
Alfonso Reyes y el poeta y no diplomático Manuel Bandeira”,20 Luciana di Leone plantea la importancia de ese tipo de poesía considerada menor. Ella recuerda que el propio
Bandeira se construye como el poeta menor de la poesía brasileña. Mientras Reyes, al
momento de dar la versión de su misma trayectoria, eligió un camino más monumental.
“Cortesía sufre cortes significativos explicados por Reyes en la presentación de sus Obras
completas”.21 Para la investigadora, el hecho de la escasa recepción de la poesía de Reyes
en Brasil se debe a que “el contacto humanista, demasiado humanista, opera como una
especie de barrera o contradicción para una poesía que, sin dejar de ser cortés, cordial y
diplomática, necesita de un ímpetu corporal y desaliñado para ser efectiva en el contacto
con la vida”.22
Hay una discusión en la crítica de poesía en México que gira alrededor de la idea de
que a la poesía mexicana le falta calle. Quizá lo demasiado formal, culto y bien educado
de la poesía de Reyes (así como la de Cecília Meireles) sea lo que dificulta la lectura y la
recepción de su obra; sin embargo, me parece que el humanismo de ellos tiene que ver
también con la idea de encontrar al otro a través del lenguaje, lo que se refleja, por ejemplo, en el esfuerzo que vemos por parte de Reyes y de Bandeira de deconstruir los puentes
literarios entre el mundo ibérico y el hispánico.
Quizá podamos leer la poesía de Reyes más allá de los lugares en los cuales la crítica la
ubica hoy si la acercamos a esta idea que les propuse de un modernismo no-vanguardista:
por sus conexiones con la tradición hispanoamericana, con el simbolismo y con el principio de que la poesía es el arte del lenguaje. Así, es posible reflexionar sobre la dificultad
de la recepción de la poesía y de la obra de Reyes en Brasil, y también se puede analizar
con el problema que enfrenta la crítica brasileña cuando las poéticas no encajan en las
circunstancias históricas, cuando no coinciden con las expectativas de lectura de ciertos

Carta consultada en el archivo documental de Capilla Alfonsina del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. Traducción de la autora.
Luciana di Leone, “Poesia de Roda. Notas a partir do convívio poético entre Alfonso Reyes e Manuel Bandeira”, en Sociopoética, EDUEPB, vol. 1, n.
16, 2016, p. 25.
21
Ibid., p. 40.
22
Ibid., p. 41.
19
20

40

�momentos de la crítica. Por supuesto, hay que tomar en cuenta las elecciones estéticas
y políticas de cada quien. Mário de Andrade, al construir su proyecto estético, se basó
en una concepción de brasilidad y en los diálogos críticos con las vanguardias europeas;
para Reyes las expectativas monumentales de su lugar como diplomático no daban lugar
a una poesía considerada menor; y Bandeira se regocijó en su lugar de poeta menor. Cada
uno supo desarrollar sus actividades intelectuales y dar cabida a sus elecciones estéticas
de acuerdo con el lugar social y sus intereses personales que no nos cabe poner aquí en
juicio.
Lo que sí es que estos diálogos poéticos marcan la historia de las relaciones entre Brasil y México y entre las literaturas en lengua portuguesa y española, y nos dejan un legado
entrañable para repensar los vínculos con la tradición, reflexionar sobre los momentos
claves en las relaciones culturales entre Brasil e Iberoamérica, así como buscar, de algún
modo, dar continuidad a sus construcciones.

�Alfonso Reyes y la lengua portuguesa
Eduardo Langagne

C

on su llegada a la Embajada de México en Río de Janeiro en 1930, Alfonso Reyes
inició su convivencia cotidiana con la lengua portuguesa.
Sus lecturas ya habían atendido la obra lusitana de Camões, aunque el acerca-

miento a este clásico se habría dado en alguna traducción española o argentina. Si bien
hay datos para estimar que don Alfonso consiguió hablar con cierta soltura en la rica
forma dialectal del portugués que se expresa al sur de nuestro continente, sus discursos, sus conferencias, sus participaciones orales, fueron expresadas en el español que
le admiramos. Las colaboraciones de Reyes en revistas y periódicos brasileiros fueron
siempre traducidas. En sus cuadernos de apuntes de aquellos años existen breves notas
en portugués y se sabe de sencillos mensajes para algunos amigos escritos directamente
en esa lengua.
La sorpresa de don Alfonso al conocer la casa de la Rua das Laranjeiras, que había habitado el ingeniero Pascual Ortiz Rubio como embajador antes de volver a México para
ser presidente de la República, no resultó agradable. Su estadía en la entonces capital
del Brasil, de 1930 a 1937, se fue animando con su encargo diplomático y con el estímulo
intelectual que le ofreció la amistad con notables personajes de la comunidad cultural
como Ronald de Carvalho, Cecília Meireles, Manuel Bandeira y el polémico Carlos Lacerda, quien era veinticinco años menor que Reyes y fue, sobre todo, un activo participante

42

en la vida política del Brasil en los años cincuenta y sesenta.

�A Ronald de Carvalho le había correspondido leer el provocador poema “Los sapos”,
de Manuel Bandeira, durante la Semana de Arte Moderno celebrada en São Paulo en
febrero de 1922, que ya ha cumplido su primer centenario. Ronald de Carvalho fue un
animado participante de la vida cultural del Brasil; había codirigido con Luís de Montalvor, y organizado desde Brasil, el número 1 de Orpheu, publicada en Lisboa en el primer
trimestre de 1915, compartiendo créditos con Fernando Pessoa, Sá Carneiro y Almada
Negreiros; le correspondió también ser un distinguido visitante de México hacia 1924,
donde ofreció una serie de conferencias. Además de con Alfonso Reyes, Ronald mantuvo
amistad con Carlos Pellicer, que había acompañado a José Vasconcelos al Brasil en ese
mismo año 1922.
En los diarios de Reyes parece no haber claras alusiones a su amistad con Cecília Meireles, aunque se conserva una parte de la correspondencia con esta importante poeta
que da cuenta de la calidad de mentor que la escritora le reconocía.
A Manuel Bandeira lo consideraba una de las voces más singulares de la poesía del
Brasil. A su regreso a México pudo gestionar en el Fondo de Cultura Económica la publicación del Panorama de la poesía brasileña, que Bandeira había escrito en 1945.
Carlos Lacerda siguió carteándose con Reyes, aun en medio de su intensa vida política envuelta en disputas ideológicas en el Brasil.
Alfonso Reyes llega a Río de Janeiro en 1930 y se encuentra con un clima cultural
influido por los modernistas de esa primera etapa. La Semana consiguió impulsar y difundir a una nueva generación de artistas, escritores e intelectuales que pugnaban por
la renovación del arte brasileño y por la actualización de su expresión cultural. Representa sólo uno de los momentos de la historia del modernismo del Brasil, que ya se había
iniciado antes de aquélla y proseguiría después en varias direcciones para consolidarse
como un fecundo movimiento cultural.
Es en ese momento, apenas ocho años después de la famosa Semana, cuando Alfonso
Reyes inicia sus conversaciones y convivencia con algunos de los participantes del movimiento, que se había suscitado como una actitud de oposición a la literatura conservadora y académica que ―según los nuevos creadores― estaba presente aún al inicio del
siglo XX. Corroborando con el valioso libro de Fred P. Ellison, Alfonso Reyes e o Brasil,
podemos observar que no fue especialmente amigo de dos de los más señalados modernistas: Mário de Andrade, de quien refiere no haber recibido acuse de sus envíos; ni
tampoco de Oswald de Andrade, a quien había conocido en París cuando la exposición de
Tarsila do Amaral, la extraordinaria artista plástica, esposa de Oswald en ese tiempo. Reyes tenía reticencias por el movimiento antropofagia de Oswald; no obstante, lo recibió
en más de un convivio en la embajada con su nueva esposa, Patrícia Galvão, Pagu, cuya
figura e importancia ha sido resaltada en un libro reciente publicado en Brasil: Pagu no
metrô, de Adriana Armony; una biografía novelada escrita con excelente pluma a partir
de un profundo trabajo de investigación.

43

�Reyes tuvo un contacto cercano con artistas plásticos como Di Cavalcanti y Candido
Portinari. En esos años, la influencia cultural de nuestro país se manifestaba principalmente en el trabajo de nuestros muralistas. Portinari realizó en 1936 un retrato de Manuela Mota de Reyes.
Prácticamente, a su arribo a Río de Janeiro, Reyes buscó conocer lo más importante de la literatura del Brasil y, adicionalmente, una buena imprenta que le permitiera
imprimir Monterrey, el correo literario que había planeado siendo todavía embajador
en Buenos Aires. Henríquez Ureña discutió por carta con don Alfonso esa decisión que,
supuso, le tomaría un tiempo que podría dedicar a otras actividades. Reyes encontró
dificultades para la edición, sobre todo para la captura tipográfica tan fácilmente contaminada por causa de la fertilización mutua de ambas lenguas, la famosa cercanía y la
paradójica lejanía.
La ortografía del nombre de Alfonso Reyes aparecerá continuamente en las menciones brasileiras como Reys, Reis y Reix pronunciado de igual manera, pero con esas
variantes de escritura. Inclusive el Rondó dos cavalinhos, poema de Bandeira que lo homenajea, tiene en su primera publicación la escritura Reis. No sabría si atribuirla al
poeta o al tipógrafo. También Alfonso fue escrito numerosas veces Affonso con doble efe
o Afonso, con una.
Monterrey, con su concepto de correo literario, estaba publicado en español; así, con
el espíritu de hacer un número de interés especial para el Brasil, le propuso al propio
Ronald de Carvalho una nota sobre Cobardía, de Amado Nervo, que era un poeta reconocido en todo nuestro continente. La nota apareció en portugués en el número cinco:
“Cobardía', de Amado Nervo contra los
tradutores brasileiros".
En la colaboración se da cuenta del
concurso convocado en Brasil a la muerte de Nervo para traducir el poema. Las
evidentes dificultades de la traducción
se anotan para concluir que el portugués y el español se parecen tanto que
no tienen equivalencia.
Se ha citado ya en numerosas ocasiones la idea expresada por Paz en el
sentido de que Reyes no nos hizo conocer la literatura del Brasil. Lo cierto
es que don Alfonso no nos legó traducciones de autores brasileños, pero nos
dejó poemas propios que muestran la
transfusión que esa literatura consumó

44

en su propia naturaleza.

�En todo caso, se trata de una respetable decisión de nuestro polígrafo. De las dificultades de traducir de una lengua tan engañosamente cercana podemos recordar que durante mucho tiempo las ortografías del portugués peninsular y las del portugués africano
fueron diferentes entre sí y también distintas a la del portugués del Brasil, que tal vez
tuvo un desarrollo más extenso. El portugués de África, Asia y Oceanía estuvo desde sus
primeros años cercanamente homologado con el de Portugal. Hay que tener en cuenta
que la lengua fue diseminada en los cinco continentes a partir del siglo XV por los navegantes portugueses.
Para mí es posible que, ante su facilidad para la lectura de los autores del Brasil, Reyes no considerara su traducción como una tarea pendiente. Fue siempre relevante la
actividad que Alfonso Reyes realizó fuera de nuestro país; combinar tareas diplomáticas
y de creación literaria tiene una complejidad en la que reflexionó:
el literato se ensaya en decir, en precisar. Y el diplomático debe hacer lo contrario muchas
veces: esfumar, eludir. Porque precisar es comprometer ―no comprometerse a sí mismo,
sino, lo que es peor, a su país―. Precisar es poner el dedo en la llaga; es, pues, lastimar, herir
la cuerda sensible. Y, en efecto, conozco algún caso en que la literatura o hábito de expresiones precisas le ha jugado una mala pasada a algún diplomático.

45

45
Eduardo Langagne

�Ya hemos leído que “La rúa Laranjeiras le permitía una linda vista de los morros del
Corcovado y de Santa Marta”; se ha dicho también que esos cerros son “no menos espléndidos que el Cerro de la Silla”. Al final de la calle Laranjeiras el nombre cambia a Cosme
Velho, donde vivió hasta principios del siglo XX el impulsor de la Academia Brasileira de
Letras Joaquim Maria Machado de Assis, el más importante autor brasileiro de finales
del XIX, cuya influencia permanece hasta nuestros días.
Río de Janeiro le ofreció al poeta Alfonso Reyes una etapa muy inspiradora para su
obra poética. “Río de Janeiro tiene tantas montañas como Monterrey”. En la magnífica
colección editorial de la Universidad Externado de Colombia apareció en 2017 Romances
del Río de Enero y otros poemas, una muestra de su poesía preparada por Paola Velasco.
Sorprende percatarse que los poemas que la integran fueron todos escritos en Río de
Janeiro, entre ellos Sol de Monterrey y aquel hermoso y conmovedor soneto titulado † 9
de febrero de 1913, dedicado a su padre, el general Bernardo Reyes. En palabras de Paola
Velasco son “poemas de un Reyes íntimo, que incorpora la sintaxis, la respiración del
Brasil, y que al mirar el horizonte de esa tierra se mira a sí mismo; al recuerdo de la vida
en México”.
En los Romances del Río de Enero y otros poemas podemos apreciar la más cercana
apropiación de Alfonso Reyes de la cultura del Brasil y de la lengua portuguesa. En ellos
se estampa la huella del portugués del Brasil y resuena entre sus líneas. Poemas que le
permitieron recordar la infancia, la muerte de su padre, el dolor de las pérdidas, pero
también la alegría de hallar versos que le exprimieron sus más profundas sensaciones.
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, UANL, 25 de mayo de 2022.

�Apuntes sobre la traducción poética:
Alfonso Reyes y Nuno Júdice
Blanca Luz Pulido
el arte, como la sabiduría y la dicha,
sólo nos dejan tocar el extremo de su manto.
Alfonso Reyes1

E

n la Enciclopedia de la Literatura en México, vasto y necesario proyecto de la Secretaría de Cultura en coordinación con la Fundación para las Letras Mexicanas,
hay una sección llamada Cultura de la Traducción, en la cual Lorena Ventura rea-

liza un cuidadoso recorrido por la trayectoria, las vicisitudes, las escalas, el limbo y la expansión del conocimiento, de la difusión y traducción de las letras lusófonas en México.
Afirma Ventura que, en general, escritores y editoriales en México (y en Latinoamérica,
incluso) mostraban interés por la tradición inglesa, francesa o italiana, o incluso rusa,
pero muy poco por la tradición lusófona, ya sea brasileña o de Portugal. Alfonso Reyes,
en este sentido, fue un precursor, pues aunque directamente no tradujo muchos textos
del portugués, incluyó en el número 5 del Monterrey. Correo Literario de Alfonso Reyes,
elaborado desde Río de Janeiro, correspondiente a julio de 1931, en la primera plana,
un delicioso texto de Ronald de Carvalho, donde este autor habla de una dificultad muy
específica de la traducción, del español al portugués, del poema “Cobardía” de Amado
Nervo.2

Citado en Alfonso Rangel Guerra, Las ideas literarias de Alfonso Reyes, México, Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios, El Colegio de México,
1989, p. 9.
2
Ronald de Carvalho, “‘Cobardía’ de Amado Nervo contra os traductores brasileiros”, en Monterrey. Correo Literario de Alfonso Reyes, núm. 5, Río de
Janeiro, julio de 1931, p. 1.
1

47

�Se trata del famoso poema que empieza, en español, con el siguiente verso: “Pasó con
su madre. ¡Qué rara belleza!” En lugar de traducir partes del texto de Carvalho sobre el
principal escollo que los traductores brasileños encontraron para traducirlo, preferí citar la traducción que hizo el mismo Reyes de la parte final del texto del brasileño dentro
de su ensayo “Sobre la reforma de la ortografía portuguesa”, publicado en el libro Norte
y Sur, que se puede leer en el tomo IX de sus Obras completas. Al hablar de la reforma
de la ortografía del portugués que tuvo lugar en 1931, Reyes afirma que, por medio de
ella, “la lengua portuguesa se ha acercado más a la castellana”,3 a pesar de que siempre
persistirán dificultades de traducción de una lengua a otra. El portugués, anota, es una
lengua “tan cercana y tan parecida a la nuestra”; sin embargo, continúa:
Siempre marcarán la frontera [entre una y otra] otros fenómenos morfológicos y sintácticos
más profundos, y aun esas pequeñas costumbres de la lengua a que se refiere Ronald de
Carvalho […] El poema de Nervo, Cobardía, ofreció a los traductores, en el primer verso, un
escollo insuperable para un brasileño: Pasó con su madre.

Y sigo con la cita de Reyes, traduciendo ahora él mismo a Carvalho:
‘En portugués del Brasil ―dice Carvalho― ningún poeta lírico se atrevería a escribir: Passou com sua mae. No hay extranjero que pueda imaginarse el sabor de ironía que brota del
régimen de posesivo junto al nombre de madre…’ Y concluye ingeniosamente: ‘He aquí una
prueba física de que los dos idiomas fundamentales de la Península se parecen tanto, que no
se equivalen. El teorema de las paralelas encuentra, aquí, la mejor demostración.’ 4

En la nota de Carvalho, éste anota las alternativas que los acongojados traductores brasileños proporcionaron al problema:
Corrompieron [afirma], unos tras otros, la maravillosa simplicidad del poeta mexicano, traduciendo así el verso:
Pasó con su mamita
Pasó con su mami
Pasó con la mamá. 5

Es curioso notar cómo en ocasiones, en la traducción entre portugués y español, en uno
u otro sentido, lo más simple puede ser lo más complejo.

Alfonso Reyes, “Sobre la reforma de la ortografía portuguesa”, en Norte y Sur, en Obras completas de Alfonso Reyes, México, Fondo de Cultura Económica,
1996, tomo IX, p. 59.
4
Ibid., p. 60.
5
Ronald de Carvalho, idem. Las alternativas portuguesas, que mal intenté traducir aquí, son: “Passou com a mãesinha / Passou com a mãe della /
Passou com a mamãe”.
3

48

�Reyes: traductor, teórico y crítico de la traducción
Independientemente de la atención que Reyes prestara a los problemas concretos de
la traducción del español al portugués o viceversa en su vastísima obra, desde mi punto de vista, lo que a la postre resultó más importante es lo que nos dejó escrito sobre
los problemas que en general nos plantea la traducción, ya que su gran conocimiento
de varios idiomas (francés, inglés, italiano, latín y griego), y su manejo del español con
una precisión, elegancia e inteligencia que no tienen igual, de este y del otro lado del
charco, le hicieron desmenuzar con gran agudeza los principales retos a los que nos
enfrentamos los traductores.
En su magnífico ensayo “Alfonso Reyes y la traducción en México”,6 Herón Pérez Martínez habla de la necesidad de elaborar
una historia de la traducción en México. Evidentemente, ha
habido grandes traductores en nuestro país, pero la reflexión
sobre la traducción misma, o sea, la teoría de la traducción, aún
no tiene muchas páginas en su haber. En este sentido, el trabajo
pionero de Lorena Ventura, enfocado en los siglos XX y lo que va
del XXI, muestra que, en las últimas décadas, diversos escritores y
editoriales han empezado a conformar un núcleo cultural interesado seriamente en la traducción de las letras lusófonas. Y viendo hacia
atrás, no podemos olvidar lo que Reyes contribuyó a este movimiento,
al abrir, con su interés por la crítica de la traducción, a esta expansión
cultural que tuvo una de sus épocas más señaladas a través de la llegada
a México de los intelectuales del exilio español. De esta manera se refiere
Pérez Martínez al papel de Reyes en la conformación de una cultura de la
traducción en nuestro país:
Con Alfonso Reyes se abre un importante capítulo para la historia de la
traducción en México: él reúne en sí, al mismo tiempo y de manera sobresaliente, las credenciales de traductor, de teórico de la traducción,
de crítico de la traducción que también lo fue y, sobre todo, de catalizador del fenómeno de la traducción en México; él, en efecto, de ninguna manera es ajeno a la llegada y asentamiento de esa pléyade de
excelentes traductores del exilio español entre nosotros; tampoco
es ajeno al brillante programa de traducción emprendido por el
Fondo de Cultura Económica; de una u otra manera, Alfonso
Reyes es el portero del boom de la traducción en el México
contemporáneo.7

Herón Pérez Martínez, “Alfonso Reyes y la traducción en México”, en Relaciones. Estudios de historia y sociedad vol. 25, núm. 56 (1986), pp. 27-74.
7
Ibid., p. 30.

6

�Cuando leemos los detallados, morosos, agudos comentarios de Reyes y de algunos de
sus ilustres corresponsales literarios en las páginas del multicitado Monterrey, por ejemplo, los que se refieren, en el número 6, a distintas versiones de El cementerio marino de
Paul Valéry,8 que en los años treinta del siglo pasado fue traducido nada menos que por
Jorge Guillén y Mariano Brull, no nos queda sino disfrutar del resumen que cuidadosamente elabora el regiomontano de cada variante, cada inquietud de los dos traductores,
cada posible giro de algún pasaje difícil, etc.
Esa es otra herencia, respecto a la traducción, que Reyes nos ha dejado, y que tal vez
no hemos desarrollado suficientemente: la crítica y comentario de la traducción. En las
páginas de su conocido ensayo sobre la traducción, publicado en el libro La experiencia
literaria, toca los puntos cruciales de esta disciplina que es un arte que es una práctica
que no ha dejado de cambiar con el paso del tiempo, las corrientes literarias, los enfoques diversos de traductores diferentes, etc. Es en este famoso ensayo donde Reyes habla
del “balancín del gusto”.
La traducción: ejercicio creador, pero no libre
Escribe Reyes al principio de su texto De la traducción:
En punto a traducción es arriesgado hacer afirmaciones generales. Todo está en el balancín
del gusto. Y si este elemento de creación, incomunicable y difícil de legislar, no entrara en
juego, la traducción no hubiera tentado nunca a los grandes escritores. Sería sólo oficio manual, como el trasiego de vino en vasijas.9

Reyes se mueve como pez en el agua en este ensayo, disfrutando, haciendo bromas
incluso, por ejemplo, de la tendencia que había en esa época de castellanizar hasta los
nombres de los autores en las traducciones españolas. Sin embargo, sobre el famoso
“balancín del gusto”, puesto que es imposible de legislar, como él mismo apunta, siempre habrá opiniones encontradas. ¿Acercar la lengua extranjera a la propia, o la propia
a la extranjera? ¿Intentar traducir las rimas, aunque ello nos aleje a veces violentamente del sentido del texto original?
Nótese que aquí estoy hablando ya de mis propias preocupaciones, como traductora
del portugués y, principalmente, de poetas portugueses. Muchas de las cuestiones de las
que habla Reyes sobre ese delicado equilibrio, que debe replantearse de un autor a otro,
de un libro a otro, incluso de un poema a otro del mismo libro de un autor, son las que
Alfonso Reyes, “El ‘Cementerio Marino’ en español”, en Monterrey. Correo Literario de Alfonso Reyes, núm. 6, octubre de 1931, p. 1.
Alfonso Reyes, “De la traducción”, en La experiencia literaria, en Obras completas de Alfonso Reyes, México, Fondo de Cultura Económica, 1997, tomo
XIV, p. 142.
8

50

9

�producen, en algunos traductores, el deseo de buscar siempre otra posible versión, la
idea, que no nos abandona, de encontrar una mejor posibilidad, un giro más feliz, más
adecuado.
Mariano Brull, uno de los traductores que conversa por escrito con Reyes en el referido número de Monterrey, a propósito de la traducción del Cementerio marino de Valéry,
confiesa: “Lo que inquieta siempre de toda traducción son sus posibilidades casi infinitas
de mejora. Seguramente cuando ya esté esto impreso [dice, refiriéndose a su traducción]
se me ocurrirán nuevas soluciones”.10
Todo problema de traducción ejerce un singular atractivo sobre la mente literaria.
Igualmente, cuando terminamos de traducir un poema, o un libro entero, quisiéramos
tener más tiempo para seguir revisando eternamente nuestras versiones. Lo cual es imposible.
El reto: traducir la musicalidad
Para concluir estas notas, me gustaría referirme a algunas ideas sobre la traducción del
poeta Nuno Júdice, de quien he tenido la fortuna de traducir varios libros de poesía.
Creo que uno de los temas que desata más controversia entre los traductores es si debe
o no procurarse, cuando el poema original sigue una forma métrica y musical específica,
con rimas, buscar un equivalente de esas rimas en la traducción. En la poesía, en especial, el traductor prácticamente es el encargado de crear en su lengua un nuevo poema,
equivalente (mutatis mutandis) al traducido. El traductor, así, pasa a ser una especie de
alquimista, que realiza la transfiguración de un poema en otro.
Una fuente importante de ideas sobre este traspaso lingüístico ha surgido precisamente de la pluma de los poetas traductores, pues nadie como ellos conoce las aristas de
esa labor, que tiene un pie en el deseo de trasladar el sentido del poema lo más fielmente
posible, y otro en la necesidad de restituir también algo de los otros aspectos que atraviesan o completan el sentido, como la sonoridad y la textura rítmica de los versos.
Afirma Héctor A. Murena, en Visiones de Babel:
Traducir: trans-ducere, llevar más allá. Llevar algo más allá de sí. Convertir una cosa en otra.
Pero convertirla a fin de que sea más plenamente lo que era, es. Se traduce un libro de un
idioma a otro, y para quien ignoraba el idioma original, el libro, siendo el mismo, sólo ahora
pasa a existir de verdad. 11

Así, el traductor es una especie de Mercurio, de viajero de un idioma a otro. Por su labor, se acercan culturas, ideas, emociones. Pienso que esto mismo fue lo que realizó
10
11

Op. cit., p. 2.
Héctor A. Murena, Visiones de Babel, México, Fondo de Cultura Económica, 2010), p. 447.

51

�Reyes en toda su vida, y es también lo que realiza la colección de libros de poesía traducidos por escritores, concebida por Minerva Margarita Villarreal y José Javier Villarreal.
Nuno Júdice, traductor él mismo de varios idiomas al portugués, ha vertido en la
parte final de su libro de ensayos Las máscaras del poema, en el apartado “Poesía y traducción”, varios textos sobre este asunto. Me detendré en el primero de ellos, llamado
“Traducir poesía”.
El primer problema que enfrenta el traductor, afirma Júdice, es la dificultad de separar el nivel del sentido del nivel del sonido en el poema original, dado que ambos están
inextricablemente unidos en éste. Señala:
La especificidad del poema reside en su lenguaje, es decir, en el nivel trans-semántico, en
donde el dominio que el poeta tiene sobre el sonido y las imágenes del poema hacen de éste
un objeto único e irrepetible, por estar estrechamente ligado al universo que le da forma, es
decir, la lengua original en la que el poeta escribe.
Desde el punto de vista teórico, ésta es la gran dificultad que enfrenta el traductor de
poesía. De hecho, la traducción de poesía separa irremisiblemente las dos entidades que
son indisociables para la creación del poema: el nivel fónico y el nivel sémico, dado que no
es posible transportar a la lengua de llegada la música, las aliteraciones, los juegos sonoros
que son fundamentales en la creación del poema. Lo único que se transporta es el sentido, o,
cuando más, se logra dar un efecto aproximado de la música del poema, ya que una traducción no puede aspirar a transmitir ese nivel con fidelidad.12

52

12

Nuno Júdice, As máscaras do poema, Lisboa, Aríon, 1998, p. 245. La traducción de las citas que se toman de este libro es mía.

�Entonces, ¿ese obstáculo que se presenta al traductor desde un principio, impedirá su
intento? Definitivamente no, no es eso lo que se plantea. El traductor deberá tomar siempre como base el sentido del poema, pero tratando, a la vez, de que el nivel musical y
rítmico no se pierdan del todo, haciendo trasposiciones, buscando equivalencias, etc. En
una entrevista realizada a Júdice en España, Ángel Manuel Gómez le pregunta por qué
los poetas portugueses actuales no son más conocidos en el ámbito español (y bien podríamos decir, también en México y en Latinoamérica). Y la respuesta fue:
La dificultad, en primer lugar, [es] de la traducción. Traducir poesía no es lo mismo que
traducir ficción. […] en la poesía el traductor tiene que hallar la sensibilidad del lenguaje, la
música, para que el poema pase por español y pueda ser leído por el lector español como si
fuese un objeto poético, y así permitirle sentir lo que transporta la propia poesía, que es, al
fin y al cabo, musicalidad, ritmo. 13

En realidad, un poema que se transporta a otro idioma requiere de complejas operaciones de alejamiento y de acercamiento, es decir: nos alejamos de la letra del original para
acercarnos mejor a su espíritu, a su sentido profundo, ese que va más allá de las palabras
concretas que lo expresan, pues reside en la combinación entre ellas y los efectos y sugerencias que el poema, en su totalidad, origina. Afirma Júdice:
En poesía […] no tiene mucho sentido el asunto de traduttore/traditore: la traducción, para
ser fiel, implica necesariamente la traición. Y no es necesario tener un dominio absoluto de
la teoría de la traducción: existe un alto grado de intuición y de empirismo en el trabajo de
traducir poesía, que se relaciona con la conciencia lingüística del traductor. […] No estamos
ante un proceso pasivo, en que basta aplicar un esquema léxico para trasladar un texto de
una lengua a otra. Cada palabra, expresión, verso o estrofa van a desencadenar reacciones
que ocasionan respuestas diferentes, según la subjetividad del sujeto/traductor, en el sentido de encontrar soluciones para un mismo texto original, que serán muy distintas en diversas épocas y para otro tipo de traductores. 14

La traducción: viaje al interior de las lenguas
Una traducción nos remite siempre al texto original, al poema en que se basa. Por más
afortunada que sea, y aunque funcione con autonomía del texto fuente, tiene que contener sus marcas significantes y de sentido, pues no olvidemos que una traducción “es,
finalmente, una transformación/recreación del texto original”.15 Y ésta es una de las
grandes aristas del proceso: si quedan muchas marcas del poema original, el resultado
no se dejará leer con fluidez ni naturalidad; mas, por otro lado, el traductor tampoco
debe apropiarse del poema ajeno y olvidar que el sentido de la traducción es siempre
www.elcoloquiodelosperros.net/numero17/olfateando17.htm, 23/08/13.
Júdice, op. cit., pp. 247-248.
15
Idem, p. 248.
13
14

53

�retroactivo, como bien señala Júdice, es decir, que no es posible leer ésta como si
fuera un poema original, pues la “lengua del traductor” será siempre un intermediario entre el lenguaje del poema que se traduce (donde significado y significante están
plenamente unidos) y el poema traducido, que debe desdoblar, digamos, la forma y
el contenido del original y dar una mayor importancia a la dimensión semántica, por
encima del nivel de la forma.
La labor del traductor, por tanto, no tendrá nunca la libertad del creador de la obra
original. En esto coinciden, sin duda, ambos autores, de ayer y de hoy, Alfonso Reyes y
Nuno Júdice.
El placer de ser portadores de mensajes de otras tierras, en otras lenguas, de emociones e ideas cristalizadas por el idioma, es lo que
nos mantiene realizando, una y otra vez, esa tarea misteriosa,
difícil y necesaria.
De la teoría a la práctica
Dado que la teoría es acéfala sin la práctica, para concluir estos
apuntes, incluyo un poema del mismo Nuno Júdice, del libro El misterio de la belleza, que traduje para el volumen II de la colección El
oro de los tigres (2010) de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria
de la UANL.
La manifestación del absoluto se reveló en un vaso
de agua, cuando el sol salió detrás de una nube
y de pronto lo hizo brillar, en medio de la mañana
más gris. A veces, piensa el agnóstico,
lo inverosímil nace de una pura explicación
lógica, como si la casualidad no existiera. Sin
embargo, su posición es la de un hombre
que no acepta que la belleza pueda surgir de la nada,
cuando descubre que está en la frontera entre lo que
sabemos y lo que ni siquiera necesitamos
comprender. Por eso, al beber el agua, sentí
el brillo de la mañana llenándome el alma, como
si el agua fuera algo más que un líquido incoloro
y sin olor. Sin embargo, al ver el vaso vacío
y sentirlo ya sin la luz que lo había llenado, pensé
en lo frágil de esa pequeña belleza, y en que,
tal vez, hubiera sido mejor seguir con sed.

54

�Concordia entre la imaginación y la exactitud
(Presentación de Sólo puede sernos ajeno lo que ignoramos,
de Javier Garciadiego)
Víctor Barrera Enderle

D

esde hace mucho tiempo he considerado los géneros biográficos (también
llamados autorreferenciales o referenciales, según el caso) como una de las
manifestaciones más imaginativas de la literatura. Esto podría parecer una

contradicción; no lo es, o no lo es totalmente: el contrato que subyace aquí consiste
en decir la verdad sobre uno mismo o sobre alguien más. Memorias, diarios, autobiografías, epistolarios, vidas y biografías evocan el pasado individual desde la recreación
y la reinvención de los acontecimientos. Las variaciones dependen, por supuesto, de la
voz que enuncia y de la intención que la impulsa y alienta a la escritura. Y ahí está como
muestra el famoso pacto autobiográfico donde el autor cuenta su propia vida y selecciona y recrea los momentos más importantes o significativos de su existencia, convirtiéndose en el personaje principal de la narrativa. Por otra parte, tenemos la biografía:
este modo de escritura destruye ese pacto al presentar la resignificación del pasado de
otra persona mediante un ejercicio de diálogo que se realiza de manera retroactiva: el
biógrafo indaga, investiga y, también, cuestiona y desmiente lo que el biografiado había
colocado, de manera consciente o inconsciente, como relevante.

�Entre paréntesis, y para establecer un

y la consecuente divulgación y publica-

deslinde, debo advertir que hoy en día

ción, en los últimos años, del archivo y de

experimentamos, y no hace falta ahondar

los papeles privados de Reyes (llamados

mucho en ello, el auge de algunas mani-

por José Emilio Pacheco como “escritos de

festaciones relacionadas con los géneros

sinceridad”), y tendremos una panorámica

autorreferenciales; y como prueba está

mayor del esfuerzo escritural de Sólo pue-

la explotación comercial y editorial de

de sernos ajeno lo que ignoramos.

biodramas, biopics y de la llamada auto-

El diálogo entre el biógrafo y el bio-

ficción. El modelo predominante parece

grafiado no necesariamente es armónico,

ser el del mundo del espectáculo: hacer

al contrario, muchas veces resulta desa-

de la vida un drama o una tragicomedia

fiante: “Estoy seguro de que la lectura de

(dependiendo del personaje retratado) y,

algunas páginas de esta biografía le hubie-

si se puede seccionar en capítulos de una

ra provocado enojos y dolores a Reyes; sin

hora, mucho mejor.

embargo, confío en que serán útiles a los

Nada más lejano de esas modas que el
ensayo biográfico: un peculiar registro que

lectores”, nos advierte el autor en el portal
de su libro.

incorpora el estudio de una vida en parti-

Nada queda fuera de lugar en esta

cular con la reflexión crítica y cultural del

obra. El recorrido cronológico no le impide

entorno que la ha envuelto. Javier Garcia-

al biógrafo la ramificación temática y for-

diego propone en Sólo puede sernos ajeno

mal. Árbol de papel y tinta que muestra las

lo que ignoramos un retorno a la biografía

raíces (esa parentalia alfonsina que se re-

de Alfonso Reyes. Digo retorno porque,

monta hasta los ancestros en Nicaragua y

hace algunos años, ya había dado a la im-

el posterior asentamiento en Jalisco) y los

prenta una biografía alfonsina (titulada de

frutos (la labor literaria e intelectual de Re-

manera escueta Alfonso Reyes); y se había

yes desde una perspectiva que es, a la vez,

interesado, desde 1989, por los aspectos

histórica y cultural). Garciadiego contem-

personales del escritor, como el floreci-

pla, así, el bosque y las hojas. Despliega la

miento de su vocación literaria. El retorno

genealogía de la familia Reyes y al mismo

no es, pues, un simple regreso, sino una

tiempo nos otorga el devenir histórico del

revisitación: nueva lectura que devela otra

México decimonónico, esto es, el paso de

geografía vital del personaje. Dividida en

la conformación del estado nación hacia la

seis apartados que responden a momentos

implantación del porfiriato, y de ahí (del

decisivos en la vida del escritor regiomon-

brazo del escritor regiomontano), el sinuo-

tano, este ensayo biográfico parte de una

so camino hacia el México moderno. Nadie

detonación estética: el goce de la lectura.

proviene de la nada, y como bien explica

Sumemos a eso el extraordinario traba-

Garciadiego: “La vida y la obra de Alfonso

jo de rescate editorial (empresa en la que

Reyes no pueden ser comprendidas sin co-

Garciadiego ha sido agente fundamental)

nocer la biografía de su padre”.

�Pero el linaje no es determinación, y

su vocación literaria. En este apartado re-

este libro deja en claro algo fundamen-

sulta de suyo interesante el contraste que

tal: la vocación literaria de Reyes es más

remarca Garciadiego entre la lectura del

bien algo propio que cosa heredada. Pro-

entorno que realizó el joven Alfonso y las

ceso íntimo de autoafirmación que se de-

que llevaron a cabo, con trágicas conse-

sarrolló a la par del ocaso del porfiriato,

cuencias, su padre y su hermano Rodolfo.

del auge y de la decadencia del reyismo,

Así, Reyes demostró su aguda percepción

del declive modernista, de la emergencia

de los asuntos públicos y de las transfor-

de movimientos políticos y sociales y de

maciones que se avistaban en el panora-

la crisis del positivismo como metodolo-

ma internacional. (Resulta notable, y lo

gía de enseñanza. Ese contexto, que tiene

menciono al vuelo por falta de tiempo,

como centro gravitacional la configura-

el rastreo hemerográfico que realiza el

ción del Ateneo de la Juventud, es estudia-

biógrafo: proeza documental que ayuda a

do a fondo por Garciadiego (conocedor

la recreación de la atmósfera y a la com-

como pocos del tema); y, como consecuen-

prensión de las decisiones que el joven

cia, nos describe, con una claridad pocas

escritor tomó en aquellos momentos tan

veces alcanzada, la conversión del poeta

cruentos.)

en ciernes al joven escritor. Son los famosos y breves “Días alcióneos”.

Garciadiego divide en cuatro etapas
la estancia europea de Reyes (la inicial y

Esos pocos años en los que Reyes pudo

la final ocurrieron en Francia; y las dos

dedicarse al estudio y a la escritura litera-

intermedias, en España), abarcando los

ria, y cuyo fruto mayor fue la publicación,

años que van de 1913 a 1927. “Cada una

en 1911, de Cuestiones estéticas, su primer

de estas etapas ―explica a continuación―

libro y, en muchos sentidos, la puesta en

tuvo características propias, ninguna se

escritura de muchas de sus preocupacio-

parecerá a otra, sus diferencias fueron

nes y querencias más vitales. Javier Gar-

mayores que sus similitudes; sin embar-

ciadiego establece a continuación otra

go, todas fueron decisivas en la confor-

periodización fundamental: la llegada de

mación de la persona que luego sería don

los “días aciagos”: “estos abarcaron desde

Alfonso Reyes”. Sobre su formación litera-

el regreso del padre a México, cuando dio

ria, es rotundo al afirmar que, tras la sa-

por terminado el exilio europeo al que le

lida de México, Reyes estaba “en un claro

había enviado don Porfirio Díaz para ale-

proceso de definición como escritor”.

jarlo de la contienda sucesoria, hasta la

Por las páginas de este ensayo biográ-

Decena Trágica, cuando su padre murió,

fico vemos el devenir literario del autor

lo que acabó de convencerlo de trasladar-

de Visión de Anáhuac: sus pesquisas bi-

se a Europa”. Aquí inicia lo que el biógra-

bliográficas en París, su paso por las pren-

fo denomina como la “terrible orfandad”,

sas madrileñas, sus trabajos editoriales

y también principia la confirmación de

(donde no faltan ni las traducciones ni

�58

En la mesa: Víctor Barrera Enderle, José Javier Villarreal, Javier Garciadiego y Ludivina Cantú Ortiz

�el análisis textual); también el cambio de

de las acusaciones de ser poco mexicano,

fortuna y de destino (por aquellos días de-

en el proceso de reorganización del campo

bió empezar de cero). La necesidad y las

literario moderno).

dificultades agilizaron su pluma, la cual

El retorno definitivo a México en 1939

“dejó la prosa desbordada de Cuestiones

es descrito aquí como el inicio de un pro-

estéticas y empezó a escribir de forma li-

ceso civilizador. Reyes tenía por fin casa

gera y transparente, al grado de que pron-

propia y la compañía definitiva de sus li-

to se convirtió en su estilo característico,

bros. Esto representó “un cambio de profe-

en su sello”. La reinstalación del ensayista

sión y oficio. Si antes había sido útil al país

regiomontano en el cuerpo diplomático re-

como su representante diplomático, ahora

volucionario (vía la ayuda de Vasconcelos)

lo sería como educador y difusor de la cul-

significó, como bien apunta y describe el

tura.” Y como prueba tenemos la gestación

biógrafo, un “cisma familiar” y un cam-

y concreción de instituciones como El Co-

bio en el voltaje de su energía creativa. De

legio de México (primero Casa de España)

1920 a 1938 la vocación alfonsina se com-

y de El Colegio Nacional. Fue también, en

paginó con las labores de funcionario de

su producción literaria, el “periodo más

los gobiernos emanados de la revolución

fértil de su existencia”: los años de su pro-

(en esa diplomacia dual que bien describe

yecto teórico y de su larga y enriquecedora

Garciadiego: política y cultural). Su prosa

reflexión sobre el fenómeno literario, el

adquirió una nueva profundidad conti-

ordenamiento de sus interpretaciones de

nental (sobre todo durante sus estancias

la cultura griega y la edición crítica de su

en Argentina y Brasil); y su poesía, un cariz

propia obra.

filosófico. Así, atestiguamos a lo largo de

Esos veinte años finales de su vida es-

estas páginas el transitar político de Reyes:

tuvieron signados por el trabajo constan-

el vástago de un destacado militar y políti-

te, pero también por la enfermedad y el

co porfirista (y, por ende, de un reconocido

deterioro físico. El reconocimiento llegó

antimaderista), el exfuncionario huertista

finalmente. Garciadiego describe sus últi-

de medio pelo, para más señas, se convier-

mos años en estos términos: “Cinco hechos

te, gracias a sus dotes diplomáticas, en el

marcaron ese tramo de su vida: su identifi-

mejor representante en el exterior de la

cación como poeta; la celebración pública,

ideología del México posrevolucionario.

nacional e internacional, con motivo de sus

Y algo similar acontece con su carrera li-

bodas de oro como escritor, en 1955; el éxi-

teraria: del benjamín ateneísta y escritor

to del relanzamiento de Visión de Anáhuac,

extranjerizante e intelectualizado pasa a

al grado que terminó por convertirse en su

protagonista de la modernización letrada.

único libro popular, de lectura amplia; la

(Notable resulta, por ejemplo, la descrip-

realización del anhelado proyecto de pu-

ción y contextualización en esta biografía

blicar sus Obras completas; y su elección,

de un texto como A vuelta de correo, escri-

dos años antes de morir, como director de

to por Reyes desde Brasil para defenderse

la Academia Mexicana de la Lengua”.

�Este ensayo biográfico se ha convertido, así, en diálogo y resignificación del pasado.
Estudio exhaustivo, agotamiento de las fuentes, pero también: florecimiento de la imaginación y de la recreación (evocación de esa “ficción explicativa” aludida por Reyes en La
experiencia literaria para describir el esfuerzo creativo de escribir sobre el pasado). Verdadero maridaje entre imaginación y exactitud. Sólo puede sernos ajeno lo que ignoramos
(título tomado, como sabemos, de A vuelta de correo) transita de lo privado a lo público,
y de lo público a lo privado. Nos presenta a un Alfonso Reyes cercano, de carne y hueso,
dando fe del papel protagónico que desempeñó en la modernización cultural y educativa
de nuestro país. Pero, sobre todo, confirma la premisa del título: conocer la vida y obra de
Alfonso Reyes significa certificar su vigencia y constatar su compañía.

�Mal de libros: mar de amores 1
Arcelia Lara Covarrubias

A

un siglo de haber escrito su Visión de Anáhuac (1519), en 2015 la Universidad
Autónoma de Nuevo León, su Facultad de Filosofía y Letras, la Secretaría de Producción Editorial y la Capilla Alfonsina de Monterrey convocaron a un grupo de

estudiosos de la obra de Alfonso Reyes para comentar esta obra con la que se inauguró
la serie Una Lectura Crítica en 2016. A partir de entonces, cada año fue sumándose un
libro más. En el 2017 aparece Ifigenia cruel; en 2018, El plano oblicuo; en 2019, Cartones de

Madrid; en 2020, Calendario; y en 2021, la Oración del 9 de febrero.
Estas obras, también con algunas salvedades, pertenecen al que denominamos período madrileño. Estamos hablando de la época que Reyes caracterizó como la “edad de
plata” porque en ella se conjuntaban los escritores de las generaciones del 98, los del
novecentismo y los primeros vislumbres de la promoción del 27. Para nuestro autor esta
etapa abarca una década, que va de 1914 a 1924; éste fue un período de intensa productividad textual en la que el mismo Reyes se caracteriza como “galeote literario”, pues entre
sus trabajos en la Escuela de Altos Estudios dirigida por Ramón Menéndez Pidal, ciertas
colaboraciones en la Revista de Filología Española, la Revue Hispanique y el Boletín de la
Real Academia, así como sus colaboraciones regulares en los periódicos España, Imparcial
y El Sol, su pluma no tenía asueto. A este trajín había que sumarle que, por encargo de
Calleja, traducía y preparaba algunas ediciones populares de los clásicos. No pensemos,
sin embargo, que la maldición bíblica de ganar el pan con el sudor de la frente adulteraba
su ánimo porque, aunque indudablemente fueron días difíciles, parecía que la abrumadora carga del trabajo que a veces le hacía escribir a vuelapluma sirvió de acicate a su
Texto leído el 1 de junio de 2022 en la Capilla Alfonsina de CDMX como parte de los eventos de colaboración "De Capilla a Capilla", dentro del marco
del Festival Alfonsino.

1

�ingenio, pues, además de sus ya muchas ocupaciones, siempre se dio tiempo
para atender su obra creativa. Gracias a esa incansable labor han sido posibles numerosas páginas de delectable lectura y estudio, como éstas que ahora
presentamos.
Visión de Anáhuac (1519) es, como lo definiera Minerva Margarita Villarreal, un poema en prosa que “genera un sentimiento múltiple, entre la adoración y el duelo, que mana de la contemplación”. O también podemos asirnos
de la cita del poeta francés Saint-John Perse, que Alicia Reyes traduce y con la
que cierra su ensayo: “En el punto sensible de mi frente en donde el poema
se establece, inscribo este canto de todo un pueblo”. Este texto fue escrito en
1915, año que, nos apercibe Adolfo Castañón, establece un juego capicúa con
el indicado en el título, funciona como puerta de entrada a los pueblos originarios de América; en él asistimos a un emparejamiento de
dos visiones del mundo, la propiamente americana con sus
mitos cosmogónicos que quedan en su cotidianidad y la de la
religión cristiana conquistadora. Como nota al calce he de decir que al juego detectado por Castañón habría que sumarle,
pienso, el año en que comienza a gestarse esta serie: 2015, que
es, también, una puerta abierta y que nos permite entrar a
los que hemos colaborado comentando alguna de estas obras.
Ifigenia cruel es una pieza dramática en la que Alfonso
Reyes cultiva el antiguo interés por la tragedia ática que manifestara en “Las tres Electras del teatro ateniense” desde su
primera obra publicada: Cuestiones estéticas. Si en aquel entonces el ensayo le garantizaba participar del “banquete de
la civilización”, entrando a la discusión que iniciara Walter
Pater y que continuaría Nietzsche; ahora, en un acto más intrépido que arrojar sus cuartos al as de Eurípides, compone
este poema dramático en el que, de acuerdo con la lectura de
Alfonso Rangel Guerra, la acción es el evento en que el acontecer se manifiesta, enfrenta la revelación y el destino. No se trata, sin embargo, de una mera reelaboración del mito; Ifigenia cruel, la obra que captaría a
Reyes de cuerpo entero, según Borges, aventaja un tanto al dramaturgo, pues,
como observa Carlos García Gual, en la propuesta alfonsina a los mandatos
divinos se enfrenta la decisión humana. Reyes apunta: “Por más que Orestes
se presente como portador de una orden de Apolo, el dios de Delfos, tan garante del orden patriarcal, no se inmiscuye en el asunto”. La actualización del
planteamiento de la tragedia clásica tiene resonancias que nos transportan a
un referente no expresado pero fácilmente detectable. No es extraño, entonces, que casi todos los comentaristas identifiquen a Reyes con Ifigenia, porque

62

igual que la protagonista, el escritor podría decir: “Huyo de mi recuerdo y
de mi historia, / como yegua que intenta salirse de su sombra”; y, así, ante la

�invitación que Vasconcelos le hiciera de regresar a México, contesta con un contundente
“No quiero”, como el que Ifigenia dio a Orestes.
El plano oblicuo es una de esas obras cuya factura no es totalmente madrileña; de los
relatos que se reúnen bajo este título, según el repaso que hace Ernesto Lumbreras, tres
de ellos, los fechados en 1910, se escribieron en México, y de cuatro más, los de 1913, no
se sabe si se escribieron acá o en París, aunque, como el mismo Reyes registra en la Historia documental de mis libros, la obra en su totalidad fue retocada y preparada para su
publicación en Madrid. Varias de las colaboraciones se centran en “La cena”, el relato con
el que Reyes abre y que suele emparentarse, según cinco de los textos de la lectura crítica,
con Aura de Carlos Fuentes porque se perciben, dice Ludivina Cantú, “murmullos o voces
textuales” que van del cuento a la novela delatando el aire de familia. Sobre el texto en su
conjunto, hay que señalar que uno de los rasgos que más destaca es su vanguardismo; ya
lo señala Georgina García Gutiérrez Vélez: “Reyes indaga en la forma del cuento y en la
percepción de la realidad. Se sitúa lejos del realismo decimonónico, de la mímesis clásica
y se aproxima a la écfrasis”.
Cartones de Madrid y Calendario son obras que por su tipología textual, su estilo de
concisa potencia expresiva y la intención derivada del “prejuicio de la retina” que delató
Reyes, podemos presentar juntas. Cierto que el corte de los textos es de muy diferente índole. El primero, los Cartones, se nutre de la enciclopedia viva de la calle; aquí Reyes, dice
Héctor Perea, ha “caído desde el principio en el caldero donde mejor se cuece el espíritu
del pueblo”. Los retratos o cartones presentan a un madrileño más cercano al Lazarillo con
sus penurias y picardías que a un escudero envarado en la pretensión de honorabilidad.
En esta obra domina la vista, el trazo goyesco que lleno de —nuevamente cito a Perea—
“las sombras más grotescas e intemporales” alterna con la luminosidad de la expresión.
En Calendario, en cambio, se decanta por una perspectiva más estética, pues, como sostiene Evodio Escalante, Reyes es “un hombre entregado de modo preferente al cultivo y
disfrute de la belleza” y, líneas adelante, “el esteta se asume, de modo consciente o no,
como un disruptor”. Al privilegiar la belleza como valor supremo, frente a la verdad o el
bien, no evade lo real sino que lo pondera desde la distancia, como materia prima del arte,
pero renunciando a cualquier folclorismo sentimental. En Calendario el registro artístico
es amplio; José Roberto Mendirichaga y Julieta Yascara Leo dan cuenta de las referencias
arquitectónicas, dancísticas, musicales, pictóricas, escultóricas, teatrales, fílmicas y, por
supuesto, literarias. Con esta obra se cierra el período madrileño que se constituye como
“bitácora de un largo viaje geográfico y simbólico”, como apunta Víctor Barrera Enderle.
Finalmente, la obra con que concluye la serie es la Oración del 9 de febrero, que podríamos caracterizar, con Antonio Colinas, como un “canto fúnebre”. Aunque el texto fue
escrito en Buenos Aires, podemos suponer que, desde sus años en Madrid, había estado
fraguando la idea de elaborar la imagen de su padre, retrato que en intención y acento
se deslinda del que su hermano Rodolfo presentó en sus Memorias publicadas en 1929,
según la esclarecedora reconstrucción de los hechos que nos regala Javier Garciadiego en
su comentario. Esta fragua en el caldero de las “cuentas pendientes” había estado cercada

63

�por el silencio, ni siquiera en su Diario don Alfonso la menciona, pero sin duda había estado trabajando esa “poética de la memoria”, como la llama Beatriz Saavedra
Gastélum, y no fue sino hasta 1930 que se dio a la tarea de concretar esa obra tan
personal, una de las más conmovedoras de la pluma alfonsina. A pesar de que en
estas páginas las líneas se enclavan por la emoción, eligen una puerta atemperada
para salir, pues, como bien indica Alberto Henríquez Perea, a nuestro autor “no le
gustaba alzar el velo de lo íntimo, de lo privado, aunque sabía del interés que había
en ello”. Quizás por este motivo, la Oración durmió el sueño de los justos durante
más de tres décadas y no fue sino hasta 1963 que conoció la luz gracias a Manuelita,
la esposa, que la salvó del olvido.
En las obras de Alfonso Reyes consideradas para la serie Una Lectura Crítica nos
apercibimos del dispendioso ejercicio del discurso. Aquí convive la crónica con las
memorias y el relato, el drama con la poesía, la prosa poética con la nota histórica,
la recreación lúdica con ribetes que señalan un análisis riguroso previo, la crítica de
arte impresionista con el señalamiento teórico de profundo alcance y, por supuesto,
el ensayo, género que renuncia al espejismo del texto cerrado y que nuestro autor
cultivó con insistencia y del que nos muestra sus matices, sus variedades en un juego caleidoscópico delirante.
En uno de los ensayos que se incluye en Calendario, Reyes nos dice que así como
hay un mal de amores, hay también un mal de libros, esa morbilidad que tiene a
los lectores de claro en claro y de turbio en turbio gastándose los ojos ante manojos
de hojas impresas. Evidentemente don Alfonso habla de un afecto profundamente
arraigado en él, eso se nota en su fecunda textualidad. Habrá que añadir que ese
mal de libros se contagia: así me explico que 52 autoras y autores se hayan dado cita
para hablar de este sexteto alfonsino.
Reparemos en ciertas características de los colaboradores: por su formación se
encuentran lingüistas, estudiosos de literatura, historiadores, filósofos, abogados,
politólogos, helenistas, comunicadores; por oficio hay traductores, poetas, narradores, ensayistas, maestros, críticos, investigadores, académicos de la lengua, periodistas, editores y artistas visuales. Además de diferentes latitudes mexicanas, las
colaboraciones llegaron de España, Brasil, Estados Unidos, Canadá, Chile, Colombia
y Argentina. Y así como son variados los perfiles de las y los ensayistas, así también
son varios los puntos de inflexión desde los que cada quien comenta la obra de
Reyes, aunque esto no impide que, con cierta frecuencia, los textos se enlacen y
establezcan un diálogo en el que se nota continuidad, simpatías y también a veces
diferencias. En la lectura crítica que presentamos encontrarán ensayos de crítica,
estudios literarios, notas biográficas e históricas, recreaciones e, incluso, poemas,
como en el caso del comentario a la Oración del 9 de febrero que hace José Javier
Villarreal quien, a manera de antiestrofa, luego de leer a un Reyes que construye la

64

imagen de su padre, con sus versos hace una prolongación transitando, ahora, hacia
los hijos.

�Más allá del lujo discursivo que supone el comentario en forma de un texto, cualquiera, en el caso de quienes nos reunimos en torno a Reyes, el mal de libros se convierte en
mal de amores, y es que el atractivo estético y el amplísimo registro de la voz alfonsina es
capaz de constelar a un grupo tan nutrido como diverso de reyófilos. Evidentemente este
proyecto no se hubiera concretado sin el generoso concurso impulsado por las dos Capillas
alfonsinas, la de Monterrey y ésta de la Ciudad de México, sin el entrañable entusiasmo de
los dos javieres, el de allá y el de acá, y sin la tutela que desde la inmensidad ejercen sus dos
antecesoras: Alicia Reyes y Minerva Margarita Villarreal, así como la de Alfonso Rangel
Guerra, trío o trinidad cuyo aliento nos alienta.
Me gusta pensar que los reunidos en estas obras nos sentimos congregados más que
por un interés académico, por una vocación, por un afecto. Hace años, en un evento semejante a éste, aquí mismo, algún participante dijo que el ensayo era la práctica textual
propicia para la camaradería; estaba hablando de la amistad que don Alfonso había entablado con artistas e intelectuales españoles desde sus años de Madrid, pero que se había
continuado y nutrido acá en su (nuestro) país, cuando fue presidente de la Casa de España
en México. Con esta lectura crítica ensayamos un acercamiento a Reyes, pero también
nos reconocemos entre nosotros, formamos una especie de cofradía alfonsina que es la
indicación de que nos sentimos imantados por la misma causa, de que nuestras cuerdas
lectoras se tensan de manera semejante y vibran con un tempo que se acompasa al calor
de la letra de don Alfonso. Nuestro mal de libros se rebosa y nos instala en un mal, o mejor,
en un mar de amores.

65

�a la mesa con Reyes
Alfredo Iván Mata

E

ntre el 16 y el 31 de mayo se llevó a cabo el Festival Alfonsino, una tradición dentro
de nuestra Universidad Autónoma de Nuevo León. En esta edición, en la que se
volvió a la modalidad presencial, la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria aco-

gió un número récord de eventos, los cuales convocaron un total de 755 asistentes, además de otras 7,371 personas que siguieron las transmisiones por nuestras redes sociales.
Un programa muy nutrido de conferencias, mesas redondas, presentaciones y exposiciones, que comenzó con la ponencia “Los albores de la modernidad”, a cargo de José
Javier Villarreal, director de este recinto, sobre la estancia de Alfonso Reyes en Brasil, en
los años treinta del siglo pasado; su contacto con los intelectuales y artistas de aquellos
lares que en ese momento fraguaban lo que a la postre se convertiría en el modernismo
brasileño.
Al día siguiente, el vestíbulo principal se engalanó con la presencia de Liliana Weinberg, la más reciente recipiendaria del Premio Internacional Alfonso Reyes, prestigiosa
ensayista que nos compartió la charla titulada “Un diálogo con Alfonso Reyes”, en la que
dejó una serie de reflexiones sobre el quehacer intelectual y académico, siempre equiparándolo con la obra literaria de Reyes.
Adolfo Castañón, Coral Aguirre y Sebastián Pineda intercambiaron una serie de opiniones sobre las semejanzas y encuentros entre Alfonso Reyes y George Steiner, en una
mesa moderada por Víctor Barrera Enderle. Steiner, quien recibió el Premio Internacional Alfonso Reyes en 2007, fue una figura indispensable para el humanismo de finales del
siglo XX, como Reyes lo fuera para la primera mitad del mismo. Adolfo Castañón, también
Premio Internacional Alfonso Reyes en 2018, nos compartió algunas anécdotas de su relación con Steiner, así como el discurso que aquél leyó en la recepción del premio, de cuya
traducción él se encargó.

�El día jueves 19 de mayo se realizó una amena e interesante conferencia impartida por
Georgina García que tituló “Alfonso Reyes y Carlos Fuentes. Simpatías y coincidencias”, en
la que hizo un repaso de la cercana relación que hubo entre estos dos personajes protagonistas de las letras mexicanas, la influencia que tuvo la obra e ideas de don Alfonso en la
obra de Fuentes, así como su vital amistad y numerosos tributos.
Aprovechando el tema de Carlos Fuentes, al finalizar el evento de Georgina García, se
inauguró en el vestíbulo posterior de nuestra biblioteca la exposición titulada Fuentes:
La mirada de las letras, que consta de una serie de retratos del escritor tomados en 2007
por César Saldívar, fotógrafo regiomontano radicado en Madrid, quien estuvo presente
para cortar el listón junto a nuestras autoridades universitarias, guiar el recorrido inicial
de las fotografías y contar un par de anécdotas personales de su encuentro con el gran
novelista mexicano.
El viernes 20 de mayo fuimos anfitriones de la presentación de una recopilación de
trabajos de la Red Nacional de Mujeres Alfonsinas, titulada “Voluntad y representación.
Perspectivas críticas sobre la obra de Alfonso Reyes”. Sus editoras, Beatriz Saavedra Gastélum y Ludivina Cantú Ortiz, prestigiosas académicas quienes además forman parte de
dicho proyecto, nos hablaron de la importancia que tiene el concentrar la voz de mujeres
en torno a los estudios alfonsinos para abrir nuevas sendas de estudio y perspectivas
críticas.
Los libros del deseo, título que recopila versiones revisadas de seis obras de Minerva
Margarita Villarreal, fue presentado el lunes 23 por el crítico y poeta Evodio Escalante,
Ludivina Cantú Ortiz y Carlos Lejaim Gómez. Los textos que cada presentador leyó se
incluyen en este número de Interfolia, así como también la conferencia de Claudia Dias
Sampaio, titulada “Alfonso Reyes y el modernismo no-vanguardista en Brasil”, que acaeció al día siguiente; y los trabajos de los poetas y traductores Eduardo Langagne y Blanca
Luz Pulido, que dieron pie a una muy nutrida e interesante conversación sobre la traducción y la lengua en general, titulada “Alfonso Reyes y la lengua portuguesa”, moderada
por José Javier Villarreal, que se ofreció el miércoles 25.
Al día siguiente se presentó el más reciente libro de Javier Garciadiego: Sólo puede
sernos ajeno lo que ignoramos. Ensayo biográfico sobre Alfonso Reyes. Su autor, el capellán
de la Capilla Alfonsina de la Ciudad de México, ilustró a los asistentes sobre su vasto conocimiento de la vida del Regiomontano Universal, en una mesa en la que lo acompañó
su homólogo de nuestra Capilla Alfonsina de la UANL, José Javier Villarreal, además de
Ludivina Cantú Ortiz y Víctor Barrera Enderle, todos ellos reconocidos reyistas. Las palabras de Víctor Barrera se incluyen en esta Interfolia.
El viernes 27 de mayo nos acompañaron de nuevo Beatriz Saavedra Gastélum, Ludivina Cantú Ortiz y la escritora Coral Aguirre, junto a Rosa Guadalupe García, en una
mesa que presentó el libro Alfonso Reyes y las mujeres de su tiempo, el cual recopila las
memorias del coloquio del mismo nombre, llevado a cabo del 8 al 13 de marzo de 2020 en
múltiples sedes. Se trata de una revisión de Reyes como ateneísta, helenista, humanista,
poeta, traductor, crítico y diplomático, desde una perspectiva de género, además de un

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�José Javier Villarreal

Georgina García

José Javier Villarreal, Sebastián Pineda, Adolfo Castañón, Coral Aguirre y Víctor Barrera Enderle con estudiantes y profesoras de la Preparatoria 9.

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Beatriz Saavedra Gastélum, Ludivina Cantú Ortiz, Rosa Guadalupe García y Coral Aguirre con estudiantes y profesores de la Facultad de Filosofía y Letras.

�esfuerzo conjunto entre la UANL y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, a través de la Coordinación Nacional de Literatura, quienes hicieron posible tanto el coloquio
como dicha publicación.
Una nueva edición de la Oración del 9 de febrero, texto emblemático de Alfonso Reyes,
con ilustraciones del artista oaxaqueño Darío Castillejos, fue presentada el lunes 30 por
la directora del Fondo Editorial Nuevo León, Carolina Farías, el director de publicaciones
de la UANL, Antonio Ramos Revillas, y el crítico y escritor Héctor Perea, quien aprovechando el motivo de la publicación dio un repaso por la historiografía alrededor de la
Decena trágica y sus protagonistas, y las consecuencias que tuvo en el devenir de Alfonso
Reyes, comenzando por su exilio, así como la influencia posterior de ese momento en la
personalidad de Reyes y en sus letras.
El evento que cerró la participación de nuestra Capilla en esta edición del Festival Alfonsino fue la presentación del poema “Sol de Monterrey” en un cuaderno con ilustraciones
obra de los artistas plásticos Rufino Tamayo, Alfonso Reyes Aurrecochea, Juan Carlos
Merla, Armando López, Saskia Juárez y Elvira Gascón, en una edición cuidada por el
artista regiomontano Alfonso Reyes Martínez, quien estuvo acompañado en la mesa por
Antonio Ramos Revillas y la editora Jessica Nieto. Esta edición incluye, además, la traducción al inglés del mismo poema, la cual se le atribuye al célebre escritor Samuel Beckett

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y que fuera una encomienda para una antología ideada por Octavio Paz a mediados del
siglo pasado. La publicación se distribuyó de manera gratuita entre los asistentes.

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�Reyes visto desde nuevos horizontes, desde nuevas perspectivas; Reyes dialogando con
otros autores, otras figuras; el Reyes humano, familiar, con el mítico, el escritor, el diplomático, el poeta, el periodista, el joven y el viejo. Esta edición del Festival nos dejó
múltiples y enriquecedores diálogos que acrecentaron el legado de don Alfonso, en aras
de su misión y labor humanista que debemos mantener vigente y continuar.
Durante esos doce días de intensa actividad nos acompañaron maestros y estudiantes de
las preparatorias 1, 9, 15, 16 19, 20 y 22, así como de las Facultades de Ciencias Físico Matemáticas, Trabajo Social y Desarrollo Humano, y Filosofía y Letras. La Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria se siente agradecida con la presencia de todos ellos. En algunas
ocasiones otras dependencias se sumaron a nuestro quehacer alfonsino, como fue el
caso de la Facultad de Filosofía y Letras y de la Editorial Universitaria, que nos dieron la
oportunidad de acoger sus actividades en sinergia con nuestro equipo de trabajo.
Como ya se mencionó, algunas de las palabras presentadas se recopilan en este número
especial de Interfolia que, por cuestión de espacio, no pudo incluirlas todas. Sin embargo,
la Capilla Alfonsina agradece una vez más a cada uno de los participantes, asistentes y
colaboradores, su trabajo, tiempo y dedicación para mantener vigente la obra y figura de
don Alfonso Reyes, nuestro Regiomontano Universal.

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Jessica Nieto, Alfonso Reyes Martínez y Antonio Ramos Revillas

�César Saldívar y José Javier Villarreal

Carolina Farías, Héctor Perea y Antonio Ramos Revillas

�El oro de los tigres

Cuaderno de un retorno al país natal
(Fragmento)
Aimé Cesaire
Traducción de José Luis Rivas y Lorraine Karnoouh
El oro de los tigres X

Lo que es mío
es un hombre solo encarcelado de blanco
es un hombre solo que desafía los gritos blancos de la
muerte blanca
(toussaint, toussaint louverture)
es un hombre solo que fascina al gavilán blanco de la
muerte blanca
es un hombre solo en la mar infecunda de arena blanca
es un viejecito negro sublevado contra las aguas del cielo
La muerte describe un círculo brillante encima de este hombre
la muerte siembra estrellas suavemente encima de su cabeza
la muerte sopla, loca, en el cañamelar maduro de sus brazos
la muerte galopa en la prisión como un caballo blanco
la muerte brilla en la sombra como los ojos de los gatos
la muerte hipa como el agua bajo los Cayos
la muerte es un pájaro herido
la muerte decrece
la muerte vacila
la muerte es un tajasú espantadizo
la muerte expira en una blanca balsa de silencio.

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                    <text>�Editorial
Grata compañía
Cecília Meireles / 6
Universidad Autónoma de Nuevo León
Santos Guzmán López
Rector
Juan Paura García
Secretario General
Celso José Garza Acuña
Secretario de Extensión y Cultura
José Javier Villarreal
Director de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria
José Javier Villarreal
Editor Responsable
José Vela
Diseño Editorial
Rodrigo Alvarado
Nancy Cárdenas
Carlos Lejaim Gómez
Alfredo Iván Mata
Martha Ramos
Equipo Editorial
El diseño de portada e interiores de este
número de Interfolia es de José Vela a partir de ilustraciones de Julio Ruelas tomadas
de libros y publicaciones periódicas de los
acervos resguardados en Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria
INTERFOLIA, Año 2, número 4, julio-diciembre 2021, es una publicación semestral,
editada por la Universidad Autónoma de
Nuevo León, a través de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria. Avenida Universidad s/n, Ciudad Universitaria, San Nicolás de
los Garza, Nuevo León, México, C.P. 66451.
Teléfono: +52 8183294015, www.capillaalfonsina.uanl.mx, cabuanl@uanl.mx. Editor
Responsable: José Javier Villarreal. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo en trámite.
Las opiniones expresadas por los autores no
necesariamente reflejan la postura del editor
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Cortesía
Julio Ruelas, subjetivo / 7
Alfonso Reyes

Calendario
Breve retrato de Carlos García Gual / 11
Javier Garciadiego
Hemeroteca Digital UANL / 16
Reyna Vera

El oro de los tigres
Alfonso Reyes y la poesía brasileña / 18
Selección de poemas de Ferreira Gullar, Lêdo Ivo,
Jorge de Lima y Adélia Prado

Mal de libros
Homero en Cuernavaca de Alfonso Reyes / 23
Adolfo Castañón

Fósforo
Noche de fuego, de Tatiana Huezo / 27
Rodrigo Alvarado

Entre Libros

�Nú m ero 4

��Editor ial

Interfolia, boletín de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, en este número 4, nos
trae señales sensibles y poderosas del rico acervo alfonsino. Alfonso Reyes representó a
México en Brasil de 1930 a 1936. Monterrey. Correo Literario, con el emblemático dibujo
del propio Reyes del Cerro de la Silla, apareció y, en complicidad con la muy joven poeta
Cecília Meireles, apoyó la fundación de la primera Biblioteca Infantil en Iberoamérica.
Por otra parte, y en otro tiempo, el legado artístico de Julio Ruelas no escapa a la sensibilidad e inteligencia de nuestro escritor. Bajo la sombra de sus múltiples intereses, El oro
de los tigres reúne voces de la lírica brasileña: Jorge de Lima, Ferreira Gullar, Lêdo Ivo
y Adélia Prado, que constituyen una espléndida muestra de dicho canon. Carlos García
Gual recibió en 2020 el Premio Internacional Alfonso Reyes y Javier Garciadiego nos
bosqueja un claro y preciso retrato del galardonado. García Gual presentó los primeros
nueve cantos de la Ilíada en versión de Alfonso Reyes, y Adolfo Castañón, otro de los
selectos recipiendarios de dicho premio, nos propone una lectura de Homero en Cuernavaca; ese libro de sonetos que se le cayó de las manos al poeta y traductor de Homero
que fue Alfonso Reyes. Los vaivenes políticos y sociales de los años veinte en nuestro país
hicieron posible que Martín Luis Guzmán y Alfonso Reyes se reencontraran en Madrid y
emprendieran una curiosa aventura, la de contemplar y reseñar obras del séptimo arte,
dándole presencia y voz a “Fósforo”, seudónimo bajo el cual nos dejaron su testimonio
como críticos de cine, ejercicio que seguimos desarrollando.
La Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria abre aún más sus puertas a sus usuarios
y pone a disposición del público lector su Hemeroteca Digital UANL. La vocación de nuestra biblioteca expande así su horizonte llevando sus acervos y contenidos a donde se
halle el lector, propiciando ese encuentro que Jorge Luis Borges calificó como la esencia
misma de la poesía.
Expreso mi agradecimiento al rector de nuestra Máxima Casa de Estudios, el doctor
en medicina Santos Guzmán López y a su secretario de Extensión y Cultura, doctor Celso
José Garza Acuña, por el apoyo brindado.
Un saludo a nuestra comunidad universitaria.

José Javier Villarreal
Director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

5

�Grata C om pañía

A Alfonso Reyes,
sob o céu do México.
Cecília Meireles
1940.
Cecília Meireles. Viagem. Poesia. 1929-1937.
Lisboa, Editorial Império, 1939.
FAR PQ9697.M4 V5

6

�Cort e sía
Julio ruelas, subjetivo 1
Alfonso reyes

P

uede el dibujo, según su tendencia, interpretar las formas tangibles o sugerir los
fenómenos del espíritu. Claro que en éste como en cualquier otro arte el temperamento es inseparable de la obra, y ella resulta manifestación temperamental: el

objeto interpretado presupone al intérprete, y toda imagen se tamiza a través del ojo. La
obra artística, pues, denuncia al artista, y de grado o por fuerza ha de mostrarnos éste la
riqueza de su espíritu, por mucho que la escatime, avaro, o por mucho que la disfrace, temeroso. La mera reproducción del objeto, con tal de no ser reproducción mecánica, sino
reproducción en que una personalidad se revela, ya por el procedimiento técnico, ya por
la afición a arrojar sobre el asunto pictórico luz de alegría, semiluz de ensueño, o bien
sombra trágica —cosas todas que contribuyen a adornar el mundo con los atavíos de la
mente—; la mera reproducción del objeto, en cuanto llena la condición citada, bastará a
acusar, si bien con vaguedad inefable, la orientación de las sordas potencias psíquicas.
Mas hay patente diferencia entre revelar así el temperamento, por medio de la reproducción del objeto, y atacar de lleno el recinto de nuestro yo. Y vale advertir aquí
que, en lo primero, el artista se descubre consciente o inconscientemente, al paso que en
lo segundo —es decir, cuando el artista no se aplica principalmente a retratar formas,
sino que las retrata para combinarlas y sugerir una emoción; cuando las formas no son
para él la finalidad de su obra, sino el medio, el elemento que lo conduce a una sugestión
inmaterial; cuando en vez de dibujar el rostro de un vicioso, dibuje, como Félicien Rops,
“el vicio supremo”—, el artista se descubrirá siempre a sabiendas, ya
que tal ha sido precisamente su empeño.

1

Revista Moderna, México, septiembre 1908.

�Quieren los ignaros que el dibujo se limite a la reproducción del mundo externo, y
sólo soportan la tendencia subjetiva cuando ella se manifiesta en las representaciones,
harto mezquinas e indirectas por otra parte, con que los tipógrafos llenan el sobrante de
las páginas: liras entretejidas con lauros, esferas astronómicas que descansan en libros
abiertos, y sauces que lloran sus hilos de verdura sobre las piedras funerarias. Representaciones mezquinas e indirectas que sí podrán substituir al dibujo subjetivo, pero en la
misma proporción en que un signo alfabético, de uso convencional, puede substituir, en
estudios psicológicos, a la definición de un estado anímico. Porque el dibujo subjetivo no
se ha de fundar en convencionalismos, y porque requiere una escena o un individuo, y
no un atributo aislado; algo afectivo, y no algo intelectual.
La intensidad subjetiva se amengua con el empleo de figuras convencionales y crece
con la falta de ellas. Ellas abajan la altitud del concepto, matan de una vez el símbolo y
transforman el arte en un lenguaje de jeroglifos. (¿Qué valdría ya cualquier catafalco
adornado con la cruz cristiana, la guadaña, el reloj de arena —todo convencional—, en
parangón con el Monumento a los muertos, de Bartholomé, donde no hay un solo detalle
inspirado en un convencionalismo de la Muerte y del Tiempo? ¿Ni qué cualquier actitud
convencional de ruego, junto a la estatua acéfala de Auguste Rodin? Pues menos intención tendría un dibujo de los instrumentos de tortura que la convulsión dolorosa de un
“atormentado” del Spagnoletto; menos la presencia de un misal o de una hostia santa,
que el espasmo de un ferviente que se desmaya por el suelo con una plegaria en el corazón.) El dibujo subjetivo no puede ser convencional.
Y este dibujo, que hace plástica de lo intangible, no tiene más que recurrir a procedimientos atrevidos, a audacias inusitadas —escándalo y desconcierto del vulgo—, fundiendo, como en nuevo crisol de mundos, las formas de las cosas y de los seres; arrancando a aquéllas su secreto de meditación y de símbolo por el empleo de líneas bruscas, y a
éstos su dinámica vital por la acentuación, a veces monstruosa, de movimientos y actitudes. Y sucede con frecuencia, en tales dibujos, por transmutación prestigiosa, que los seres se tornen meros detalles decorativos, mientras que las cosas parece como que viven
y quiebran sus imperturbables contornos en un extraño gesto de autonomía y voluntad.
Observad en estos cuadros la vida latente que hay en las cosas; observad también
cómo las figuras de los seres, que a menudo resucitan al monstruo mítico o evocan al
héroe de leyenda, se denuncian habitantes del espíritu a causa de un vigor técnico, que
no sólo representa la actitud, pero también el esfuerzo de la actitud; a causa de cierta
emoción inquietante que os producen, muy diferente de la emoción puramente estética;

8

a causa de un simbolismo no preparado con personajes y asuntos convencionales, sino

�con la composición eficaz y experta; a causa de cierta exaltación de gestos, que viene a
ser una caricatura hacia lo trágico —no hacia lo ridículo—, como el alto coturno de los
actores antiguos que acrece la talla y con ello da majestad. Allí los rostros humanos tienen la elocuencia de una amenaza, y tras de sus pupilas, igual que tras las pupilas reales,
hay una alma oculta que espía.
Por condensar tales tendencias en sus dibujos y sus aguafuertes, por haber dejado
una obra de irrealidad material y porque en esa obra domina la tendencia a sugerir
emociones, es Julio Ruelas un subjetivo, y un subjetivo intenso.
Y no que haya escapado en absoluto al morbo del convencionalismo: él, a menudo,
hace gesticular un esqueleto ante el asombro de las otras figuras de una aguafuerte. Pero
en tales casos no da la sugestión por el detalle convencional; no sugiere pánico por el esqueleto, sino por la expresión de los rostros que lo contemplan; o, al menos, no con el esqueleto en sí: con el ademán del esqueleto. Y logra, a veces, sorprendiendo la influencia
extraña de la luz sobre su natural sensible, expresar el pánico hasta por la distribución
atinada de claridades y sombras. Lo cual no impide que se aminore el efecto emocional
del dibujo, porque nunca igualan esas escenas —en las que por fuerza ha de emplear
el signo jeroglífico “esqueleto” para representar la idea “muerte”— a las otras en que
los hombres desnudos se derrumban sobre campos de espinas, con testas desgreñadas,
con angustia en los ojos, con un estremecimiento que se adivina cuajado en las carnes y
como latente; o a las otras que expresan el martirio de la obsesión, la idea fija y enloquecedora, y la tortura de la conciencia que a sabiendas se abruma entre pecados mortales.
Quien advierta el tratamiento sencillo que Julio Ruelas da a los contornos harto admirado se quedará de la intención de sus dibujos. Él, según el justo sentir de un crítico
joven, no desequilibra proporciones, no alarga figuras como el Greco. Tampoco desvanece el cuerpo en la oscuridad absoluta, para que el rostro, blanco e impávido, brille como
un astro enorme (“efecto Carrière”). Y hasta cuando imagina monstruos, su sentido de
las dimensiones, que parece molde de creador, lo guía seguro, y los monstruos resultan,
aunque absurdos por el hibridismo, mágicamente perfectos en la proporción.
Las cosas que la naturaleza crea sola son nuestro modelo de proporción, y apenas la
obra humana, modificando o bien imitando, desfigura las líneas, como en la escultura,
como en la arquitectura; y en fuerza de desfigurarlas, el hombre va creando nuevos
patrones, hasta que critica a la naturaleza y señala defectos al paisaje silvestre. “La Naturaleza humana, tal como su Creador la hizo y la conserva, en tanto que se siguen sus
leyes, es completamente armoniosa”, dice Ruskin. Y bien: el arte, para ser subjetivo, no
necesita romper con las proporciones naturales. Toda figura tiene intención para un ojo

9

�educado, sea ser o sea cosa; y toda figura natural, por el hecho mismo de serlo, es un
conjunto proporcionado y no carente de intención. Las cabezas de los antiguos mármoles, que son modelo de proporción, tienen expresiones clarísimas: sugieren tristeza o
deleite, tortura violenta o placidez del ánima quieto —por mucho que los catedráticos de
nuestras aulas no nos lo enseñen así. Y Julio Ruelas comprendió que la virtud subjetiva
de sus aguafuertes no requería contornos desproporcionados y, para lograrla, le bastó su
composición, que es su ejecutoria más grande.
La obsesión, la muerte, el martirio, la lujuria dolorosa: todos los temores del pecado
que han ido paulatinamente emponzoñando el espíritu del Cristianismo, plácido antes;
todas las exaltaciones del pensamiento contemporáneo, a través de las cuales caminamos a una era de nuevo delirio, asfixiados ya por varios siglos de razón; y por sobre
todo ello, y asombrándolo de pavorosa manera, las dos alas negras del terror, que acoge
maternalmente y amamanta —como el Diablo en la Tentación de San Antonio, de Flaubert— a los Siete Pecados Capitales; el misticismo sensual, el placer en el dolor, el miedo
a la muerte, y la fantasía de los cuentos de íncubos y súcubos malignos, y el ambiente
de las leyendas grotescas y de las satánicas, fundidos como otros tantos licores mágicos,
cantan lúgubremente en el espíritu de Ruelas e informan sus inspiraciones de artista. Y
a todas las influye el terror. Y aunque Satán no está presente en las escenas de los cuadros, de lejos obra su química infernal; y las escenas están “poseídas”, y hay pánico en
las miradas, y hasta las piedras cobran aspecto inteligente, y los troncos, al modo de los
pechos, respiran; y mientras aúllan los canes, enflaquecidos de pavor, derrama la luna
su influjo enigmático, se dibujan por el cielo horóscopos saturnales, y la propia cruz,
también como al Santo de la Tebaida, nos aparece proyectando, repentinamente, sobre
el suelo, la sombra de dos cuernos enormes.
Julio Ruelas es un torturado. Es satánico, como Baudelaire, y es, como él, aunque
en menor intensidad, cristiano negativo. Es lascivo, porque la lascivia es pecado; que
si no, sería un amante. No sabe, como el amante, del goce de la fecundidad: su amor es
doloroso y estéril; sus sátiros y sus faunos nada tienen de la fuerza primitiva, son meros
recursos de ornamentación. Lo que menos hay en Ruelas es espíritu clásico y temperamento de amante. Julio Ruelas es un torturado y pudo haber dicho, al igual de la Ellida
ibseniana —la Dama del Mar—, “horrible es lo que juntamente espanta y atrae”.
1908

10

�Calendar io
Breve retrato de Carlos García Gual 1
Javier Garciadiego

E

l reconocido Premio Internacional Alfonso Reyes ha sido concedido este calamitoso año a un académico español que lo merece como pocos y que por su calidad
intelectual abonará en beneficio del ya alto prestigio del premio.

Para empezar, omitamos la pregunta de si Carlos García Gual es uno de los recipien-

darios que más lo ha merecido: todos los premiados con sus particularidades se lo han
ganado. Omitamos también la cuestión comparativa de si ha sido el recipiendario que
más se parece a Reyes, más incluso que el crítico George Steiner, de conocimientos enciclopédicos, o que el helenista y poeta Rubén Bonifaz Nuño. Pensemos mejor en nuestra
deuda con Carlos García Gual, en su ejemplo, en su futuro legado.
Mallorquín nacido en 1943 en Palma, creció junto al mar. Nada más diferente de Alfonso Reyes que creció junto al desierto y en la base, o en las faldas, de una imponente
serranía. El propio García Gual se autodefine como lector, escritor y filólogo, en tanto
amigo de la razón o como comentarista de libros antiguos. García Gual también gusta de
ser presentado como profesor y como traductor de textos griegos. Todo esto comenzó en
la biblioteca de su abuelo como en la biblioteca paterna diera inicio la vocación de Reyes.
Una forma sugerente de entender por qué resulta tan justo, tan atinado, que a Carlos
García Gual se le haya concedido el premio Alfonso Reyes este año es asomarse a las
simpatías y diferencias que hay entre ambos: sin duda su mayor punto de encuentro son
los griegos. Uno llegó a ellos mediante lecturas colectivas y autodidactas con sus amigos
y compañeros de juventud; el otro, mediante rigurosos estudios universitarios con los
mejores helenistas que ha habido en España, como Francisco Rodríguez Adrados, Luis
Gil y José Lasso de la Vega, por mencionar algunos de los principales.
La diferencia no está únicamente en la forma en que arribaron a los clásicos griegos;
también está en su trato con éstos. Desde hace 50 años Carlos García Gual se ha dedicado
a la enseñanza universitaria de la antigua cultura griega y ha dirigido decenas de tesis de

Este texto fue leído por Javier Garciadiego en el evento virtual “Breve retrato” sobre Carlos García Gual, el 10 de noviembre de 2020, dentro del programa
de las actividades en torno al Premio Internacional Alfonso Reyes 2020, otorgado a García Gual, que fueron transmitidas por las redes sociales de Cultura
UANL y de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL. (N. de los E.).

1

�posgrado sobre el tema. Reyes, en cambio, nunca tuvo una relación profesional
con los griegos. Cierto es que impartió numerosas conferencias y cursos de tema
griego, pero éstos siempre fueron de limitado acceso, ajenos a cualquier programa escolar. Reyes nunca dirigió una tesis, Carlos García Gual lleva decenas.
Tal vez la diferencia mayor entre ambos sea su manejo del griego. A pesar de
que Reyes hizo una traslación de algunas rapsodias de la Ilíada, lo hizo sin saber
griego: apenas lo descifraba, confesó. La versión en que Reyes solía leer a los
clásicos griegos era en la colección francesa Budé, nombre asociado al humanista
francés de la primera mitad del siglo XVII Guillaume Budé, a quien Erasmo gustaba llamar “el prodigio de Francia”. García Gual, en cambio, ha sido el arquitecto,
y también el primer albañil, de la máxima colección de clásicos griegos en castellano: la benemérita colección clásica Gredos.
Iniciada al comienzo de la segunda mitad del decenio de los años setenta, a la
fecha la colección Gredos tiene más de 400 volúmenes con traducciones nuevas
y con magníficos estudios introductorios. De éstos, García Gual ha prologado y
traducido una veintena de títulos.
En efecto, el propio García Gual ha reconocido en varias ocasiones que él se
considera, sobre todo, un traductor de los clásicos griegos. Tan sólo esta labor
lo haría merecedor del premio Alfonso Reyes, pero sus traducciones son apenas
una parte de las muchísimas páginas que ha publicado. Su labor como fundador,
coordinador y traductor en la colección Biblioteca Clásica Gredos es una auténtica proeza. Nunca había habido una así en nuestro idioma y puedo asegurar
que después nunca habrá otra igual. Su gran labor como editor y traductor es
irrepetible.
Además, García Gual es el autor de una treintena de libros, sabios y gratos a
la vez, sobre los principales temas de aquella cultura clásica, origen indiscutible,
junto con las culturas hebrea, latina e hispánica, de nuestra civilización. Sus preferencias temáticas son muy claras: literatura, filosofía y mitología. Para ser más
específicos: Homero y su amor permanente, como en Reyes.
Entre los filósofos prefiere a Platón sobre Aristóteles, pero sobre todo a Epicuro y a los cínicos; aunque más al primero de éstos, sin duda por su rechazo a la
política, aunque no a las responsabilidades cívicas, por su afición a los pequeños
placeres, por su regocijo con la dicha suave.
Es curioso. Aunque hoy Reyes parece haber sido un estoico por su Cartilla
moral, no hay duda de que a lo largo de toda su vida fue epicureísta como Carlos
García Gual, pues ambos prefieren los placeres del alma.
El hoy premiado por la Secretaría de Cultura de México a través del Instituto
Nacional de Bellas Artes y Literatura, por la Universidad Autónoma de Nuevo León,

�por el gobierno local, y por la Sociedad Alfonsina Internacional, tiene otras preferencias constantes: Odiseo, en cuanto a los héroes, y Prometeo, deidad civilizatoria. Ambos notables por su astucia, por su inteligencia práctica; lo que explica su
gusto paralelo por los zorros de las fábulas. García Gual es un gran estudioso de
Esopo, para quien la inteligencia del zorro, acaso el menor de los mamíferos carnívoros, lo hace superior al león, el más fuerte y violento de ellos.
Le fascina también el trágico Edipo, como a Reyes la joven Ifigenia. De hecho,
García Gual ha escrito unas páginas magníficas sobre ese poema insuperable de
Reyes, su Ifigenia cruel. Por cierto, estoy enterado de que ahora estudia la traslación hecha por Reyes de aquellos cantos de Homero dedicados a Aquiles. Ya me
estoy deleitando por la reedición anunciada de la versión de Homero hecha por
Reyes que vendrá prologada por nuestro galardonado2.
Así, García Gual será más nuestro, si bien hace muchos años que lo es. El Fondo de Cultura Económica le ha publicado una decena de títulos, la Universidad
Autónoma de Nuevo León también lo tiene en su catálogo, lo mismo El Colegio de
México, que ahora lo sentirá más suyo por el Premio Internacional Alfonso Reyes.
Además, sus numerosas traducciones en las editoriales Gredos y Alianza, como
la de la Odisea o la de Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio, circulan cumplidamente entre nosotros.
Concluyamos con otras preferencias suyas: los personajes femeninos de la antigüedad, también las sirenas; el género novelístico entre los griegos con Longo y
Apolonio de Rodas, tan ignorado y menospreciado por tanto tiempo, al grado de
poder decir que García Gual fue quien introdujo a estos autores al mundo hispanoamericano.
Toda su obra se caracteriza por su rechazo a la excesiva erudición y al detallismo. En cambio, es un autor que navega feliz —recuérdese que nació en una isla
del Mediterráneo— entre los diversos géneros literarios; que prefiere la historia
que incluya lo humano —de ahí su preferencia por Heródoto sobre Tucídides— y
su gusto por la buena novela histórica; que le fascinan las buenas anécdotas, lo
que explica su gusto por Diógenes Laercio, de quien hizo la primera traducción
moderna al castellano, pues la anterior databa del siglo XVIII. Sobre todo, lo caracteriza su curiosidad insaciable.
Algo más: concibe a la filosofía y al pensamiento no como razonamientos abstrusos, sino como sustentos de la vida diaria; esto es: la filosofía como forma y
maestra de la vida.
Javier Garciadiego se refiere al volumen IX de la colección de poesía internacional El oro de los tigres: Aquiles agraviado. Ilíada (Rapsodias I a
IX), con traducción en verso de Alfonso Reyes; una presentación titulada “Alfonso Reyes, traductor de la Ilíada”, de Carlos García Gual; e ilustraciones de Gerardo Azcúnaga. Este volumen fue presentado, entre otras personalidades académicas, por Carlos García Gual el 17 de noviembre
de 2020, en el marco del 40 aniversario de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL. (N. de los E.).

2

�No hay forma de agradecer todo lo que los lectores hispanoamericanos debemos a
Carlos García Gual. Nos ha regalado el amplio y complejo mundo de la imprescindible y
fundacional cultura griega antigua, antes limitada a un puñado de autores y a uno o dos
géneros. Sus traducciones han sido hechas en un castellano ágil, elegante y próximo, ya
sin huellas ni tufos renacentistas, ilustrados o religiosos. Sus estudios, ya sea en libros,
ensayos, prólogos, artículos de prensa o conferencias, deleitan e instruyen porque los
expresa en un lenguaje claro, ajeno a toda jerga teorizante y a cualquier sintaxis académica, siempre con cabal y pulcra amenidad.
Como se ha dicho, su estilo narrativo y su talante argumentativo tienen un admirable
carisma pedagógico. Así como Reyes fue un mexicano universal que invitaba a leer todas
las literaturas y no únicamente la nuestra, García Gual insiste en que sólo aprendemos
mediante la comparación. Así como navega entre todos los géneros, también transita por
todas las épocas, decidido a rastrear la impronta y la sobrevivencia de los griegos en toda
la literatura occidental.
En efecto, García Gual es un gran comparatista, que igual conoce la literatura artúrica, que a Chateaubriand, Walter Scott, Nietzsche o incluso Robert Graves, Margueritte
Yourcenar o Mary Renault. Su curiosidad literaria no tiene límites.
Retomo mi planteamiento inicial: García Gual se une hoy, sobrado de
méritos, al selectísimo grupo de escritores que han recibido el Premio Internacional Alfonso Reyes. Pensemos en un hipotético
Olimpo, en una conversación entre Reyes y quienes están
hermanados con él por haber sido galardonados con su
nombre. Con Borges platicaría de Buenos Aires, de Lugones, de Macedonio Fernández, le preguntaría por Victoria Ocampo. Con Alberto Manguel charlaría de Borges.
A Octavio Paz le preguntaría sobre su poesía y a Carlos
Fuentes lo reprendería por su visión de la Ciudad de
México de mediados del siglo XX. Con su viejo amigo
Marcel Bataillon hablaría del París que compartieron, y lo mismo haría con Jorge Guillén sobre su
añorado Madrid. Fascinante pensar en estas múltiples conversaciones. A Alfonso Rangel Guerra le
preguntaría por Monterrey, a Margit Frenk por El
Colegio de México, a José Emilio Pacheco por el barrio en que fueron vecinos. A Arnaldo Orfila le volvería a agradecer la edición de sus obras completas, y a
Joaquín Díez-Canedo, José Luis Martínez y a Ernesto

14

Mejía Sánchez les aplaudiría por la pulcritud de las
mismas.

�Obvio, Carlos García Gual, gran conversador, platicaría con Reyes largo y sin interrupciones sobre Homero: uno trasladó parte de la Ilíada, el otro tradujo toda la Odisea.
Hablarían de Ifigenia, pero no de política, aunque sí de sus mutuos ancestros militares.
Estoy seguro de que García Gual aprueba el epitafio de Alfonso Reyes, porque es un
hombre sencillo y sabio: “Aquí yace un hijo menor de la palabra”. En una ocasión, cuando el filósofo español Javier Gomá le preguntó a García Gual sobre cuál podría ser su
epitafio, éste le contestó rápida y desenfadadamente: “Vivió feliz con los antiguos”. A lo
que Gomá respondió que él ha hecho felices a muchos con sus escritos sobre ellos. Igual
que Reyes, agregaría yo. Por eso estamos todos gozosos de que Carlos García Gual reciba
el Premio Internacional Alfonso Reyes 2020, uno de los pocos hechos plausible en este
infausto año.
Gracias, Carlos García Gual. Tus escritos y tus palabras nos han hecho felices a muchos.

15

�Hemeroteca Digital UANL
Reyna Vera

L

a Hemeroteca Digital UANL es un repositorio virtual de publicaciones periódicas
de carácter histórico y universitario que busca cumplir con los mismos objetivos
que guían a la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria: impulsar y favorecer

la preservación, conservación y difusión del patrimonio hemerográfico local, nacional
e internacional.
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documentos es posible localizar palabras o frases específicas por medio de un software
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16

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17

�El oro de los tigres
A l f o n s o R ey e s

y l a p o e s í a b ra s i l e ñ a

Selección de poemas de Ferreira Gullar, Lêdo Ivo, Jorge de Lima y Adélia Prado

Poema sucio
Ferreira Gullar
Traducción de Paula Abramo
El oro de los tigres II

Del cuerpo. Mas ¿qué es el cuerpo?
		

Mi cuerpo hecho de carne y hueso.

				

Ese hueso que no veo, maxilares, costillas,

				

flexible armazón que me sostiene en el espacio

			
				

que no me deja desplomarme como un saco vacío
que guarda las vísceras todas

									funcionando
				

como retortas y tubos

				

que hacen la sangre que hace la carne el pensamiento

					

y las palabras

					

y las mentiras

las caricias más dulces y cabronas
más sentidas
para explotar como una galaxia
de leche
en medio de tus muslos al fondo
de tu noche ávida
tufos de ombligo y vagina
graves tufos indescifrables
como símbolos
del cuerpo
de tu cuerpo de mi cuerpo
cuerpo
que puede un sable rasgar
un trozo de vidrio
una navaja

18

mi cuerpo lleno de sangre

�que lo irriga como a un continente
o un jardín
circulando por mis brazos
por mis dedos
mientras discuto el camino
memoro, rememoro
mi sangre hecha de gases que aspiro
de los cielos de ciudad ajena
auxiliado por plátanos
y que puede —por un descuido— escurrirse por mi
pulso
abierto
Mi cuerpo
que tumbado en la cama veo
como objeto en el espacio
que mide 1.70 m
y que soy yo: esa cosa
tumbada
barriga piernas y pies
con cinco dedos cada uno (¿por qué
no seis?)
con rodillas y tobillos
para moverse
sentarse
levantarse

�Una antología de una antología personal
Lêdo Ivo
Traducción de José Javier Villarreal
El oro de los tigres III

Las herramientas
En Maceió, en las ferreterías,
la noche llega aún con el sol alto
en las calles ardientes. Una vez más el silencio
vendrá a inquietar a los alagoanos. El escorpión
reclamará un refugio en el mundo desolado.
Y el amor se abrirá como se abren las conchas
en la arena del mar, entre los sargazos.
En los estantes los utensilios se estremecen
cuando las puertas se cierran con fuerza.
Destornilladores, tuercas, tornillos,
lo que cierra y lo que abre se reúnen
como una promesa de constelación. Y sólo entonces es de noche
en las calles de Maceió.

Soneto de la nieve
Cuando te amo pienso en la nieve,
en una nieve blanca como el esperma.
Siempre pienso en la nieve cuando te poseo,
en la nieve blanca que cae entre los abedules.
En mi niñez siempre quise
ver caer la nieve, atravesar la blanca
oscuridad de la nieve que, entre el día y la noche,
devuelve al negro mundo un blanco seminal.
Siempre quise que el mundo tuviese la blancura
de la nieve, la blancura virginal
del blanco lienzo libre de toda mancha.
Y la nieve cae en mí y cae en la desolada
noche oscura del alma, la nieve del silencio,
la inmaculada y fría albura de la nada.

20

�La invención de Orfeo
Jorge de Lima
Versión de Antonio Cisneros
El oro de los tigres V

El lomo de la vaca era palustre y bello
una pelusa había en su hermosa quijada
y en la frente de luna donde ardía una estrella
flotaba un pensamiento en constante reposo.
Aquí la imagen de la vaca, la más pura y sencilla,
que del fondo del sueño a veces yo comparto
y de noche se mezcla con la imagen de mi ama,
la que me amamantó y yace en su final reposo.
Escucho su mugido —fue mi canción de cuna—
y su mirada tan dulce aún siento en la mía:
seno y ubre natales me irrigan en sus venas.
Los mezclo en esta misa sin forma que es mi canto:
semblante y leche, la vaca y la mujer que me brindó
la leche y la dulzura manada de sus senos.

21

�Al mediodía un rosal
Adélia Prado
Traducción de José Javier Villarreal
El oro de los tigres X

Misa de 10
Fray Jácomo predica y nadie entiende.
Pero habla con piedad, para él mismo
y tiene la manía de orar por los feligreses.
Las mujeres que después se van a los clubes,
los muchachos ricos de costumbres piadosas,
los hombres que se aprovechan un poco en sus negocios
gustan todos de asistir a la misa de fray Jácomo,
poblada de ejemplos, de vidas de santos,
de la maliciosa certeza de que al final de todo
una confesión in extremis garantizará el paraíso.
Nadie ve al Cordero degollado en la mesa,
la sangre sobre los manteles,
su lancinante grito,
nadie.
Ni fray Jácomo.

Constelación
Veía por la ventana
derramarse la Vía Láctea
sobre la sombra de los árboles.
A causa del vidrio, de la transparencia del aire,
o porque me brotaban lágrimas,
tenía la impresión de que algunas estrellas
se hundían en el río,
otras se quedaban en las ramas.
Los pasajeros dormían,
yo imploraba a Dios
como el perro que sin amenaza aparente
ladra desesperado en la noche maravillosa:
¡Oh Cordero de Dios, oh Cruz del Sur,
oh Cordero, oh Cruz!
Como el perro, mi lengua ladraba

22

a la aterradora belleza.

�M al de l ibro s
Homero en Cuernavaca de Alfonso Reyes
Adolfo Castañón

I

D

esde que Alfonso Reyes regresa a México en 1938, luego de años de intermitente ausencia, y es recibido por un selecto grupo de amigos —Reyes nunca está
solo— tiene contacto con Morelos; y de hecho el mismo día de su llegada dormi-

rá en el Ingenio de Zacatepec, Morelos, junto con casi todo el gabinete de Lázaro Cárdenas, según documenta e informa Braulio Hornedo, prologuista notable de esta reedición
de Homero en Cuernavaca1 y del puntual seguimiento de los pasos y estancias de Alfonso

Reyes en Cuernavaca a partir de 1939 en los hoteles Marik y Chulavista. En Cuernavaca,
Reyes se retirará para concentrarse en la traducción de los nueve cantos de la Ilíada que
ha acometido para sustentar sus lecciones en El Colegio Nacional.
Paralelamente, y como un sutil ejercicio panóptico o marginal, Reyes va componiendo los sonetos que conforman Homero en Cuernavaca, escritos entre 1948 y 1951, publicados primero en la revista Ábside y luego recogidos en una edición de Tezontle en 1952
y más tarde en 1959 en el tomo X de las Obras completas.
La edición que aquí se comenta ha sido prologada por Braulio Hornedo —arquitecto
y lector alfonsino de larga data, persona cercana a Ricardo Mestre, Iván Illich y a Gabriel Zaid— y realizada por el poeta y diseñador gráfico Alfonso D’Aquino. Incluye otros
escritos complementarios del reojo a esa ciudad como “Érase un perro”, “Divagación de
otoño en Cuernavaca”, “Rima imposible”, “Al buen tuntún”, “Conscriptos”, “Carta a dos
amigos”, “Lailye”, “Dejadez”.

1

Adolfo Castañón se refiere al libro publicado por la editorial Odradek a principios de 2020, con un prólogo de Braulio Hornedo. (N. de los E.).

23

�Cort e sía
La edición que aquí se presenta se ilustra con viñetas, dibujos y caricaturas de la
pintora y artista Elvira Gascón, quien fue la encargada de acompañar la edición de los
cantos de la Ilíada y que supo ver a Alfonso Reyes como una suerte de griego redivivo,
con atuendo helénico y ático perfil de patriarca laureado y feliz; o de ciudadano romano
contemporáneo de Horacio y Cicerón, autores con quienes Reyes tiene tantas afinidades
y deudas. Esta lectura helenizante que hace Elvira Gascón con su iconografía da cuerpo
a este libro que se compone de tres partes: la introducción biográfica de Reyes realizada
por Braulio, los textos de Homero en Cuernavaca de Reyes y los otros textos asociados por
Braulio y Alfonso D’Aquino. Durante la presentación, la poeta Elsa Cross destacó la afinidad entre las figuras helénicas de la cerámica arcaica griega con los trazos sensitivos de
la artista española.
La animada vida social que retrata Braulio de Reyes en Cuernavaca se comprenderá
mejor si se recuerda que al salir de Madrid, al salir de Monterrey, al llegar y salir de París, al llegar y salir de Buenos Aires, una y otra vez, al salir de São Paulo. Alfonso Reyes es
acompañado por decenas y a veces centenares de amigos que le dan la bienvenida o lo
despiden. La figura de Reyes agita el oleaje social político y mundano por donde quiera
que pasa. En Cuernavaca no pasará inadvertido.
Otro elemento que habría que tener en cuenta es que a pesar de esa imantación mundana, Reyes es un hombre que goza del campo y del aire libre: en España, por ejemplo,
en la sierra de Guadarrama del Arcipreste de Hita; en la Argentina, en su refugio de Tandil; en Brasil, fuera de São Paulo, en Petrópolis. Lugares de pausa en los que Reyes afina
su contemplación a través de la palabra, a través del poema y de la lectura. Esa afinación
contemplativa es la que encuentra en Cuernavaca.
Pero ¿qué es Homero en Cuernavaca? Reyes dice que es un recreo, una diversión y
una pausa: un juego.
¿Qué es lo que se juega en esta cancha de los treinta sonetos dedicados desde Cuernavaca a la Ilíada o más bien a la traducción o paráfrasis que hace Reyes de los nueve
primeros cantos de la Ilíada? Se juega la tradición, el vaivén y el acarreo desde los tiempos homéricos hasta las trincheras mismas en que Reyes juega a las vencidas con los cantos de la Ilíada, con Homero, con Aquiles, Agamenón, Ulises, Helena, Briseida, Criseida,
Casandra. En ese juego se apuesta Reyes con toda su herencia, su pasado, la memoria
de su padre, su vida, sus lecturas. Homero en Cuernavaca: obra única; caleidoscopio de
tiempos pasados y antepasados, presentes y presentidos. Otra forma de ponderar este
templo hecho de letras es acusar su movimiento de vasos comunicantes entre: 1) los
hechos históricos de la guerra de Troya, 2) los personajes de la Ilíada, 3) la traducción

24

�de Reyes, 4) la vida y obra del propio Reyes en la cual está imbricada y entrañada su
propia experiencia vital, poética y literaria. Homero en Cuernavaca surge entonces como
un sutil laboratorio de la experiencia cultural y poética a la vez íntima y trasatlántica,
mediterránea y americana.
II
Homero en Cuernavaca es el pretexto que en la mente de Alfonso Reyes se fue dibujando
una necesidad catártica mientras silabeaba su traslado o paráfrasis de los nueve cantos
de la Ilíada que decidió acometer. Ese ejercicio de reapropiación o absorción o aun respiración de boca a boca; esa zambullida en el insondable mar homérico se rompe con esta
salida al aire libre del soneto 30 veces repetido en que escribe Reyes en su propia lengua;
ese Homero en Cuernavaca donde de un lado se advierte el dominio magistral que tenía
de la lengua y del soneto y del otro se alcanza a sentir cómo abraza y toca hombro con
hombro a los personajes de la Ilíada y dialoga a la distancia con Homero, a la par que
suelta una confesión oblicua sobre su propia experiencia y a través de ella hace revivir a
Aquiles o a Ulises cara a cara con Bernardo Reyes y salva los fantasmas de las mujeres que

25

�atraviesan los corredores de la Ilíada, como esa Casandra que de hecho se le aparece en su
experiencia infantil. Homero en Cuernavaca, prenda de un gran juego poético donde dialogan Homero y Lope de Vega, Juan Ruiz de Alarcón y los poetas anónimos del Romancero.
III
Homero en Cuernavaca tuvo una fortuna crítica inmediata. Desde Berkeley, California, el
15 de marzo de 1952, María Rosa Lida de Malkiel le envía a Reyes una afinada carta en
la que razona su admiración:
¿Quién dijo que nunca segundas partes fueron buenas? Aunque, claro, este Homero en Cuernavaca no es la segunda parte sino la entelequia a la que el otro aspiraba.
Ahora puedo confesar que fui al Homero de 1952 con un poco de temor: ni
para Alfonso Reyes me parecía cosa fácil de igualar la gracia y la gallardía de las
páginas sonrosadas de Ábside. Figúrese usted con qué multiplicada delicia fui saboreando los sonetos nuevecitos, cotejando los "renovados", y admirando todos. Porque
un buen soneto, de manos de Alfonso Reyes, no es sorpresa; pero un buen soneto
certeramente mejorado cuando difícil era columbrar dónde cabía mejora, sí lo es.
Lo asombroso es que el rumbo seguro que tanto retoque y variante llevan al ritmo
más unitario, a la expresión más castiza y concreta, al sentimiento más grave. [...] No
conozco en lengua alguna mejor "impresión" de la Ilíada que el Galope.2

De esta carta se desprende, para una futura publicación de Homero en Cuernavaca, la
necesidad de hacer una edición crítica del libro en cuestión.

2

26

Correspondencia. Alfonso Reyes, Raimundo Lida y María Rosa Lida de Malkiel, Edición de Serge I. Zaïtzeff. El Colegio de México, México, 2009, pp. 126-127.

�Fósf oro
Rodrigo Alvarado

Dirección: Tatiana Huezo Guion: Tatiana Huezo
Fotografía: Dariela Ludlow Música: Lena Esquenazi Año: 2021
País: México Duración: 110 min

Noche de fuego, de Tatiana Huezo
Adaptación de la novela Prayers for the Stolen, de la escritora norteamericana Jennifer
Clement. En un pueblo de la sierra de Guerrero donde los cárteles del narcotráfico usan
a los pobladores para cultivar amapola, Rita, una joven madre, vive sola con su hija Ana,
de ocho años, a quien se ha encargado de proteger mientras su esposo, cada vez más distante, trabaja en los Estados Unidos. Además de los enfrentamientos entre el ejército y los
narcotraficantes, los habitantes de la sierra tienen que ocultar a las niñas de los hombres
armados que operan una red de trata de personas. Ana y sus amigas Paula y María pasan
de la infancia a la adolescencia entre el silencio de sus familias, la violencia y la desaparición de otras jovencitas de la comunidad.
Primer largometraje de ficción de la documentalista salvadoreña residente en México
Tatiana Huezo, quien en Tempestad (2016) expuso el clima de inseguridad e injusticia
que ha sufrido la población desde el inicio de la guerra contra el narcotráfico en nuestro
país, y en El lugar más pequeño (2011) da testimonio de la voluntad de un poblado en las
montañas de El Salvador para reponerse de las desgracias de la guerra civil. Entre la vul-

27

�nerabilidad y la capacidad de levantarse y sobrevivir, Huezo traza las maneras en que las
protagonistas de Noche de fuego sortean la amenaza ineludible de la violencia.
Con una cuidadosa dirección de sonido, el filme elude la representación gráfica de la
brutalidad de las armas y los hombres. Del mismo modo construye y describe los espacios por medio de imágenes sonoras que le permiten transitar del realismo documental
al lirismo cinematográfico. El notable talento de la mirada de Tatiana Huezo se estrena
en el cine de ficción con un relato que enhebra la compleja realidad del sur mexicano y
consolida su trabajo como una de las obras más representativas del cine nacional de los
últimos años.

28

�En tr e L ibro s
Con motivo de la presentación oficial de la Hemeroteca Digital UANL, incluimos en esta sección una
selección de las publicaciones periódicas que forman parte del acervo hemerográfico
de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

Publicaciones universitarias:

4 Actas. Monterrey, Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo León, Editorial Universitaria, 1978-2013 (suspendida de 2004 a 2009).
FLETP, FMMYJJV, FPM, FUNI

4 Anales del Instituto de Investigaciones Científicas. Monterrey, Nuevo León, Universidad
de Nuevo León, 1944 y 1945.
FUNI

4 Armas y Letras. Revista de Literatura, Arte y Cultura de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Monterrey, Nuevo León, Universidad de Nuevo León, 1944-1971. / Universidad Autónoma de Nuevo León, 1971-2018.
FAR, FLETP, FMMYJJV, FPM, FUNI

4 Bitácora. General Zuazua, Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro
de Información de Historia Regional, 1987-1997.
FUNI

4 Boletín STUANL. Monterrey, Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2000.
FUNI

4 Cathedra. Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. San Nicolás de los Garza, Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo
León, FFyL, 1974-2019.
FMMYJJV, FPRV, FUNI
4 Ciencia UANL. Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León. San Nicolás de los Garza, Nuevo León, Universidad Autónoma de
Nuevo León, 1998-2021.
FLETP, FMMYJJV, FUNI
4 Correo de la Capilla Alfonsina. Monterrey, Nuevo León. Universidad Autónoma de Nuevo León, Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, 1981-1983.
FUNI

4 Entorno Universitario. San Nicolás de los Garza, Nuevo León, Universidad Autónoma
de Nuevo León, Preparatoria 16, 1999-2019.
FMMYJJV, FUNI
4 Gaceta Universitaria. Órgano Oficial de Publicación y Difusión de la UANL, San Nicolás

de los Garza, Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo León, Secretaría General,
2007-2021.
FMMYJJV, FUNI

29

�4 Humanitas. Anuario del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma
de Nuevo León. Monterrey, Nuevo León, Universidad de Nuevo León, 1960-1971. / Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, 1971-2019.
FAR, FLETP, FMMYJJV, FPM, FUNI
4 Ingenierías. San Nicolás de los Garza, Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, 1993-2019.
FMMYJJV, FUNI
4 Interfolia. San Nicolás de los Garza, Nuevo León, Universidad de Nuevo León, 19531971. / Universidad Autónoma de Nuevo León, 1971-1980; 1991-2021 (no fue publicada de
1980 a 1991).
FAR, FMMYJJV, FPM, FUNI

4 Memoria Universitaria. Boletín del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la
UANL. Monterrey, Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Documentación y Archivo Histórico, 2010-2016.
FUNI

4 Vida Universitaria. Monterrey, Nuevo León, Universidad de Nuevo León, 1951-1971. /
Universidad Autónoma de Nuevo León, 1971-1987; 1997-2018.
FPRV, FUNI

4 Reforma Siglo XXI. Órgano de Difusión Científica y Cultural. Monterrey, Nuevo León,
Universidad Autónoma de Nuevo León, Preparatoria No. 3, 1993-2021.

4 Trayectorias. Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Monterrey, Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo León, Secretaría de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, Secretaría de Extensión y Cultura, 1999-2019.
FMMVYJJV, FUNI
Publicaciones de Nuevo León:

4 El Curro Meloja. Diario sin Compromisos. Monterrey, Nuevo León, s. e., 1911.
FPM

4 El Eco Fronterizo. Diario Independiente. Monterrey, Nuevo León, Hildebrando Garza,
Editor Propietario, 1893.
FNL
4 El Estudiante. Órgano de los Alumnos del Colegio Civil del Estado. Monterrey, Nuevo
León, Colegio Civil del Estado, 1933-1934.
FUNI
4 El Faro de Monterrey. Periódico Comercial, Literario y de Avisos. Monterrey, Nuevo
León, Imprenta A. Mier, 1865.
FNL

30

�4 El Monterrey News. Monterrey, Nuevo León, The News Publishing Company S.A., 19061911.
FNL

4 El Porvenir. Monterrey, Nuevo León, Editorial El Porvenir, 1925-2021.
FHEME
4 El Termómetro. Nuevo León y Coahuila. Monterrey, Nuevo León, Imprenta de Antonio
Mier, 1861.
FNL
4 La Defensa del Pueblo. Dios, Patria, Libertad. Monterrey, Nuevo León, Imprenta Católica, 1884-1892.
FNL

4 La Gaceta de Monterrey. Monterrey, Nuevo León, Imprenta del Gobierno, 1865-1866.
FNL
4 Santiago Vidaurri. Monterrey, Nuevo León, Imprenta del Gobierno, 1855-1860.
FNL

4 The Monterey Globe. Monterrey, Nuevo León, The Globe Publishing Co. Ltd., 1898.
FNL
4 Zig-Zag. Monterrey, Nuevo León, Zig-Zag, 1909 y 1910, 1912 y 1913.
FPM
Publicaciones de otros estados:

4 Cosmos. Revista Ilustrada de Artes y Ciencias. Tacubaya, D.F., Imprenta y Fotocolografía del Cosmos, 1892 y 1893.
FHEME
4 El Combate. Diario Independiente de Criterio Revolucionario. México, El Combate Diario de la Tarde, 1915.
FH

4 El Demócrata. Diario Constitucionalista. México, Editor Rafael Martínez, 1914 y 1915.

FH

4 El Diario del Imperio. México, Imprenta J. M. Andrade y F. Escalante, 1865 y 1866.
FPM
4 El Estandarte. San Luis Potosí, Imprenta El Estandarte, 1885; 1910.
FFDR y FH
4 El Hijo del Ahuizote. México, Tipografía del Hijo del Ahuizote, 1892-1901.
FFDR, FH, FPM

4 El Imparcial: Diario de la Mañana. México, s. e., 1898-1903; 1910.
FH y FNL
4 El Mexicano. Periódico Bisemanal, Dedicado al Pueblo. México, Imprenta Imperial, 1866.
FH

31

�4 El Mundo. México, Editor Rafael Reyes Spíndola, 1869-1903.

FH

4 El Radical. Diario Político de la Tarde. México, El Radical, 1914 y 1915.

FH

4 El Tiempo. Diario Católico. México, Imprenta Victoriano Agüeros, 1884-1903.

FH

4 La Semana Ilustrada. México, El Mundo Ilustrado y la Semana Ilustrada S. A., 19101914.
FFDR y FPM

4 La Voz de Nuevo León. Periódico Bisemanal, Político y Literario. México, Aurelio Lartigue, Editor y Responsable, 1888-1908.
FNL

4 Periódico Militar. México, Secretaría de Guerra, 1880 y 1881.
FPM
4 Regeneración. Periódico Independiente de Combate. México, Tipografía Literaria, 1900
y 1901.
FPM

4 Revista Contemporánea. México, Imprenta J. Cantú Leal, 1909.
FPM
Publicaciones extranjeras:

4 El Domine Lucas. Madrid, España, Sociedad Literaria, 1844-1846.
FRC
4 El Salón de la Moda. Barcelona, España, Montaner y Simón Editores, 1890, 1894-1896
y 1900.
FRC
4 Gaceta de la Regencia de las Españas. Cádiz, España, Imprenta Nacional, 1813.

FH

4 L’Illustration. Journal Universel. París, s. e., 1864.
FFDR
4 Mundo Gráfico. Revista Popular Ilustrada. Madrid, España, Imprenta El Mundo Gráfico,
1912-1914.
FPM
Otras publicaciones:

4 La Enciclopedia de los Sans-Culottes. s. l., Editor Luis Heredia, 1836 y 1837.
FFDR

32

���</text>
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                  <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�Editorial
Grata compañía
Xavier Villaurrutia / 6
Universidad Autónoma de Nuevo León
Rogelio G. Garza Rivera
Rector
Santos Guzmán López
Secretario General
Emilia Edith Vásquez Farías
Secretaria Académica
Celso José Garza Acuña
Secretario de Extensión y Cultura
José Javier Villarreal
Director de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria
José Javier Villarreal
Editor Responsable
José Vela
Diseño Editorial
Rodrigo Alvarado
Nancy Cárdenas
Carlos Lejaim Gómez
Alfredo Iván Mata
Martha Ramos
Equipo Editorial
En portada y contraportada:
Composición a partir de la ilustración de
Julio Prieto, en México en el Arte, núm. 7,
primavera de 1949.
INTERFOLIA, Año 2, número 3, enero-junio
2021, es una publicación semestral, editada por la Universidad Autónoma de Nuevo
León, a través de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria. Avenida Universidad
s/n, Ciudad Universitaria, San Nicolás de
los Garza, Nuevo León, México, C.P. 66451.
Teléfono: +52 8183294015, www.capillaalfonsina.uanl.mx, cabuanl@uanl.mx. Editor
Responsable: José Javier Villarreal. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo en trámite.
Las opiniones expresadas por los autores no
necesariamente reflejan la postura del editor
de la publicación.
Prohibida la reproducción total o parcial de
los contenidos e imágenes de la publicación
sin previa autorización del Editor.

Cortesía
Dante y la ciencia de su época / 7
(Fragmentos)
Alfonso Reyes

Calendario
El edén subertido / 11
José Javier Villarreal
Recursos Digitales Abiertos UANL (Rediab UANL) / 42
Leticia Garza Moreno y Dagoberto Salas Zendejo
Ser como dioses / 44
Felipe Garrido

Gajo de cielo
El retorno maléfico / 47
Ramón López Velarde

El oro de los tigres
Canto de rebeldía, de amor y de muerte VII / 49
Geo Bogza
Traducción de Omar Lara

Fósforo
First Cow, de Kelly Reichardt / 50
Rodrigo Alvarado

Entre Libros

�Nú m ero 3

��Editor ial

U

n dinámico y nutrido rompecabezas este número de Interfolia, nuestro boletín
de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria. Alfonso Reyes nos recuerda la
grata y sabia pertinencia de revisitar el legado del poeta de Florencia, Dante

Alighieri. El abanico de los aniversarios también alcanza al autor de la “Suave Patria”, el
poeta de Jerez, Ramón López Velarde. Pero la “Suave Patria” también es alcanzada en su
primer centenario; ese poema que nos descubre y otorga un legado que solventa y enaltece nuestro sentido íntimo y puro, por qué no, de la patria. La inteligencia y sensibilidad
de Xavier Villaurrutia nos conducen por los laberintos del asombro que nos depara la
lírica lopezvelardeana. El oro de los tigres, nuestra colección de poesía internacional, le
rinde un homenaje al poeta y traductor chileno Omar Lara (1941-2021), quien nos regaló
una espléndida versión del poeta rumano Geo Bogza, que publicamos bajo el título de
Orión en nuestra plural y cuidada colección. Una impagable deuda que aquí tributamos.
La biblioteca, ese espacio dinámico y vivo, es pensada y meditada sabrosamente por la
lúcida atención del escritor Felipe Garrido. La tecnología, los buscadores que allanan el
camino a los investigadores y lectores, viene a sumar sus bondades en este espacio de incesante actualización. De esos recursos digitales abiertos nos hablan la licenciada Leticia
Garza Moreno y Dagoberto Salas Zendejo. Y Fósforo, ese guiño alfonsino al séptimo arte,
es evocado y azuzado por Rodrigo Alvarado, a través de sus pormenorizadas recomendaciones cinematográficas. Cerramos este nutrido rompecabezas —que es Interfolia— con

Entre libros, noticias sobre nuestros acervos bibliográficos.
Tiempos difíciles los que nos ha tocado vivir. Sin embargo, Interfolia, nuestro boletín,
es la confirmación de una voluntad por el conocimiento y el arte, por la difusión y la
creación del pensamiento crítico y su expresión que impulsa a nuestra máxima casa de
estudios, la Universidad Autónoma de Nuevo León, en sus diferentes frentes; siendo uno
de ellos, sin duda alguna, su Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

José Javier Villarreal
Director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, Julio de 2021

5

�Grata C om pañía

Para Alfonso
con mucho afecto
Xavier

Ramón López Velarde. Poemas escogidos. Con
un estudio de Xavier Villaurrutia. México,
Nueva Cvltvra, 1940.
FAR PQ7297.L68 A6

6

�Cort e sía
Dante y la ciencia de su época 1
(Fragmentos)
Alfonso reyes

P

or docilidad a la poética de su época, la cual exigía que todo poema implicase alguna enseñanza, también por merecer esa gloria que se concedía más bien a los
sabios que no a los “rimadores”; y en fin, porque así lo quiso deliberadamente,

Dante se cuidó de las ideas, del rigor científico, de los desarrollos “construidos” como hoy
se dice. Con todo, hubiera sido el primero en admirarse de que algunos comentaristas
hayan tomado su obra como una suma del saber medieval y hayan pretendido calcular
científicamente las dimensiones del cono del Infierno o, con Galileo, la estatura de Satanás. Si Copérnico hubiese sido su contemporáneo, Dante hubiera padecido al ver caer
por tierra todo su sistema cosmográfico y su universo, concebido como un sistema de
esferas concéntricas; pero tampoco hubiera padecido más allá de lo justo, pues se sabía
y se deseaba, ante todo, poeta. Ya parece abandonarse al flujo poético, o ya frenarlo; en
ambos casos no ha hecho sino ceder a su instinto. El flujo es como esas corrientes marítimas que resultan más intensas cuanto más se encierran en pasajes estrechos. Si, en
Dante, queda a cuenta del pensador el asir las más sorprendentes analogías, veremos
fácilmente que todo este trabajo opera más bien en beneficio del poeta. Él mismo ha reivindicado con orgullo sus títulos de sapiencia y poesía, pues pretende ser poeta y sabio.
Veamos si siempre tuvo razón...
No le pediremos que nos recuerde punto por punto la cosmografía de Tolomeo, pero
sí conviene averiguar hasta dónde tal cosmografía estorba, o facilita al contrario, su viaje
poético del Infierno al Paraíso.
(…)
I. Cosmografía
A. La arquitectura del mundo, en Dante, es todavía la de la antigüedad mediterránea. La
Tierra se halla en el centro de un sistema de esferas que giran en “los cielos”, unos cielos
cada vez más vastos que envuelven a los cielos menores, cada vez más rápidos en su
giro. A los nueve círculos de los Antiguos, la Edad Media ha añadido un décimo círculo,
el Empíreo, inmóvil, que envuelve y encierra a los demás, morada de Dios y paraíso de
las almas humanas.
En cuanto a la Tierra, Dante se la representa como un globo fijo en el centro de la
Creación, el hemisferio austral apuntado hacia el sitio del Empíreo en que Dios reside.

1

Tomado de Alfonso Reyes, Obras completas, tomo XXV, Letras Mexicanas, México, Fondo de Cultura Económica, 1991, pp. 465-470.

7

�Era, en un principio, el hemisferio en que se hallaban los continentes. Pero, a la caída
de Lucifer, las tierras, espantadas, se hundieron bajo las aguas, dejando en su lugar un
océano, y resurgieron por el hemisferio boreal, único habitable en adelante y el más
alejado de Dios.
El viaje de Dante a ultratumba lo lleva de un punto X situado en la superficie terrestre, donde se halla la entrada de los Infiernos, hasta el centro, ocupado por el cuerpo
gélido o congelado de Satanás. El infierno dantesco es un embudo cuya boca o circunferencia está cerca de la corteza terrestre y cuya punta está en el centro del globo. Desde
este centro, Dante remonta, por un misterioso valle subterráneo, para cruzar todo el
espesor del hemisferio austral, y así desemboca en los antípodas de Jerusalem, sobre
una playa maravillosa, al pie de una montaña más admirable todavía, pues por su altura
toca el cielo; por su origen, está formada de la masa terrestre que retrocedió para no ser
tocada por Satanás, a su caída; por su destino, sirve de purgatorio a las almas, y en su
cima se halla el Paraíso terrestre. Una vez que ha ascendido hasta esa cima, Dante pasa
de ahí al Paraíso celeste, por una serie de saltos vertiginosos a través de los diferentes
cielos o esferas concéntricas.
He aquí, pues, a grandes rasgos, la cosmografía y la geografía de la Divina Comedia.
Pero, ¿cómo operan estos datos en el poema?
B. 1° En primer lugar, Dante esquematiza lo real y parece por instantes tener ante sus
ojos al universo como en modelo reducido. En vez de sentirse como un infinitamente pequeño ante un infinitamente grande, es el universo el que se empequeñece para prestarse a la contemplación del poeta. El planeta Marte es como una cascarilla o media esfera
atravesada por una cruz luminosa. El Paraíso es una inmensa rosa blanca que la mirada
de Dante abarca como un anfiteatro cuyos espectadores acierta a reconocer. El Sol, en su
marcha en espiral por toda la eclíptica, enreda su trayectoria en torno a la Tierra, como
una cuerda enreda al trompo.
Podría sostenerse que Dante, al pintarlo así, da al universo sus verdaderas proporciones espirituales. Sin saberlo, es idealista en el sentido moderno de la palabra; las realidades materiales le resultan imágenes propuestas al pensamiento y por el pensamiento.
Como a tales las trata.
2° Pero sucede, al contrario, que Dante añade algo a los datos de la ciencia contemporánea: construye y deduce. A su llegada a las playas del Purgatorio, contempla cuatro
enormes estrellas desconocidas. “Ha previsto la Cruz del Sur”, nos dicen los comentaristas, en vez de ver aquí un mero engendro de la imaginación poética. Bien sabía él que
nadie iría a comprobar su acerto, ni a visitar su isla montañosa. Dispone como le place
de cuanto puede servir a sus fines poéticos, remodela consecuentemente la Tierra, e
inventa su geografía. Con el mismo aparente cuidado por la precisión, Dante nos informa sobre la estatura de Lucifer, que Galileo, como lo hemos dicho, quiso medir efecti-

8

vamente según los datos del poeta, para concluir ¡que la óptica de Dante está errada! Al

�contrario: apreciemos aquí el triunfo del poeta. Si, en vez de hacer sumas y restas, nuestra
imaginación de lectores colabora con Dante, obtendrá lo que Dante quería precisamente
de nosotros: la imagen, teológica y racional a un tiempo, de una masa agotada, de una
cantidad pura: lo más inteligente de las criaturas divinas, convertida ahora en una espadilla o cardador, casi mineralizada en su vaina de hielo: sufrimiento mudo y repugnante, existencia reducida a movimientos automáticos, un maso y un ventilador. Nada hay
aquí del Satán de Milton, de Goethe, de Byron, de Vigny, de Carducci, de Baudelaire, de
Valéry: espíritu del mal, pero en suma espíritu, a veces hasta seductor. Este Satán ha sido
expropiado de su sustancia y ya confina con la nada. Asistimos a un desvanecimiento
o decadencia óntica, y es el espíritu a quien más da horror la presencia de Lucifer. La
fantasía de Dante manipula con el universo para hacerlo significar ideas: trata el mundo
como una manera de nemotecnia. No es posible figurarse que tamaña libertad, tan gran
señorío poético, sean un mero fruto del candor.
La cosmografía dantesca es una simetría llena de signos: Jerusalem, en las antípodas
del Purgatorio: Satán, en el centro de los infiernos; la Tierra, en el centro de la Creación.
Cuando el sabio moderno quiere representar al hombre entregado a la tarea de pesar los
astros, y dominando la Creación al punto de poder destruirla, con sólo que logre figurar
plásticamente lo que se imagina, llegará al supuesto candor que Dante revela en la Divina Comedia.
3° Una vez admitido el portento de una peregrinación a ultratumba, es normal que
la naturaleza esté ausente del Infierno y del Cielo. El Purgatorio ofrece paisajes montañosos y perspectivas marítimas, pero la naturaleza se ha transformado conforme a las
necesidades de la expiación: sus largos caminos desiertos y sus rudas pendientes son las
prefiguraciones de un mundo inmaterial. Pero, en lo alto de la montaña ya es diferente,
y allí reaparece otra vez la auténtica naturaleza. En el momento mismo en que podíamos
tener alguna lección pedantesca sobre la pureza y la libertad al fin reconquistadas, Dante pasa sencillamente al jardín y nos invita a pasear en su compañía.
Cuando se ha leído la Divina Comedia y se ha paseado entre los pinos parasoles de Ravena, a orillas del Adriático, se ve el bosque a través de los tercetos de Dante, y la ósmosis
poética es tan intensa que lamenta uno las diferencias entre el paisaje real y el imaginado. El bosque espeso y lozano del poeta, con todo, encierra las más extrañas visiones:
en aquel cuadro de verdor, con la enigmática y exquisita joven que canta, baila y corta
flores, el cosmos dantesco integra los mitos de la fábula, y funde en una sola realidad la
Edad de Oro y el Edén; introduce a Ezequiel y al Evangelio, y aun cierta anticipación del
suprarrealismo, ninfa toda en esmeralda y danzante que posee tres ojos. Ya no podemos
aquí distinguir lo que pertenece a Dante, o a la Antigüedad clásica, o a la Biblia, así como
en los líquenes no distinguimos el musgo de los hongos. Ahora bien, semejante simbiosis
de naturaleza, de antigüedad pagana y mística es nada menos que el Paraíso terrestre,
tal como Dante lo construye.

9

�4° Cierto estudio sobre el paisaje de la Divina Comedia concluía, hace pocos años,
asegurándonos que el Paraíso de Dante, por ser un sistema de esferas concéntricas, empobrecía la grandeza poética con su rigidez arquitectónica, y que la última de las tres
partes del mundo —el Cielo— era la menos unificada, la más medieval, la más alejada
ya de nosotros. No hay tal: mediante el juego de las comparaciones, toda la naturaleza
se transporta al Cielo en el poema de Dante. Ni siquiera se nota diferencia esencial entre
los siete primeros “cielos”, donde las categorías morales y sociales —si vale decirlo— forman una liga con el medio terrestre, y los tres “cielos” últimos, donde la distancia crece
entre los fangosos terrestres que somos los hombres y la “luz intelectual”, que acaba
por integrar ella sola el medio inventado por Dante. El acceso a estos últimos cielos se
abre… ¿cómo diréis? ¡Con un nido de aves, a la hora del alba! La imagen es una de las
más célebres, y la sigue otra que es sin duda la más perfecta del poema, y que une, a un
sentimiento complejo y ya moderno de la naturaleza, una limpidez, una transparencia
antigua en la evocación de un cielo de estío. Ella da testimonio de la universalidad del
sentimiento poético en Dante, ya al nivel del hombre moderno, el cual gusta igualmente
en la poesía de Esquilo, de David, de Shakespeare o de Goethe. Si la “risa” de “Trivia”
resulta una imagen tan extraordinaria, no es por la novedad de los objetos: la claridad
de la Luna rodeada de estrellas comparada al fulgor del Sol (la cual, en la cosmografía
de Dante, ilumina las estrellas) no es cosa nueva ciertamente. Si la imagen “suena” como
una leve risa difusa en la noche, es que el ritmo y las metáforas le dan una frescura y un
sugestivo poder realmente excepcionales. Es, sobre todo, porque la imagen resulta un

Ilustración de Julio Prieto, tomada de México en el Arte, núm. 7, primavera de 1949.

centro radiante de “correspondencias”.

�Calendar io
El edén subvertido *
José Javier Villarreal

I
Estoy en el norte y el calor es intenso. La luz llega y golpea; no acaricia, se impone.
Todo se ilumina y los sueños se prolongan bajo una fuerte resolana.
Yo la contemplo desde el interior de la casa. No tengo ríos caudalosos,
tampoco escarpadas montañas que me salgan al paso.
Adentro, una cama tendida, y afuera una barda de piedra que me limita el paisaje.
Estoy hincado, junto a la carretilla, recogiendo las piedras, limpiando el terreno.
Es seguro que Zeus, y Hera, su esposa, desde lo alto, entre la cerrada copa del árbol,
derramaron, imprudentes, los hilos de miel sobre mi espalda. Sobre el verde
del zacate el claro de tu cuerpo. Yo sentía el ardor en mis hombros
y los hilos de miel escurrir por mis brazos. Era alargar el sueño,
prolongar la mañana hasta muy entrada la tarde.
De hinojos, sobre el zacate, sigo retirando las piedras.
Me duele la cintura y me apoyo en la carretilla que quema mis manos.
Es julio y ayer inició la canícula. Las ramas están quietas, el humo de las brasas
ya no se distingue,
el zacate tiene claros que hay que rellenar y el cielo azul. Ninguna nube
que oculte o delate la presencia de algún dios.
***
A principios de 2012 di con este poema de Armando Freitas Filho titulado “Aire”:
Música de árboles.
No la de las hojas y las ramas.
Sino la otra, sólo la de percusión.
Madera, raíces, cortezas, nudos, gajos.
Todo lo que pide hacha, corte, golpe.
Lo que es duro —áspero— golpea y detiene.
Lo que estalla y crece de la tierra contra las estrellas.

Seis años después leo la “Suave Patria”, porque la relectura como tal se me deshace entre
las hojas. En esta lectura el poema dice:

*

Texto extraído de José Javier Villarreal, Los secretos engarces, México, Textofilia Ediciones, 2021.

�Suave Patria: permite que te envuelva
en la más honda música de selva
con que me modelaste por entero
al golpe cadencioso de las hachas,
entre risas y gritos de muchachas
y pájaros de oficio carpintero

(Sé que hay un carpintero que picotea el tronco de un poema de Verlaine, y que presentifica el patrón rítmico a la vez que dialoga con este otro de Ramón López Velarde.
Pero mi falta de atención no me permite citarlo aquí como debiera. Sin embargo, en el
“Himno de los bosques”, de Manuel José Othón, aparece otro pájaro carpintero que debió
picotear muy cerca del oído del joven Ramón López Velarde; ya que
a unirse va con el golpeo bronco
del pintado y nervioso carpintero,
que está en el árbol taladrando el tronco).

Góngora, a inicios del XVII, nos señala los compases rítmicos de la que será la música
de Polifemo:
Cera y cáñamo unió, que no debiera,
cien cañas, cuyo bárbaro rüido,
de más ecos que unió cáñamo y cera
albogues duramente es repetido;
la selva se confunde, el mar se altera,
rompe Tritón su caracol torcido,
sordo huye el bajel a vela y remo:
tal la música es, de Polifemo.

Othón, otra vez, en su “Himno de los bosques”, sigue tal sinfonía:
Mas ya Aquilón sus furias apareja
y su pulmón la tempestad inflama.
Ronco alarido y angustiosa queja
por sus gargantas de granito deja
la montaña escapar; maldice, clama,
el bosque ruge y el torrente brama
y, de las altas cimas despeñado,
por el espasmo trágico rompido,
rueda el vertiginoso acantilado
donde han hecho las águilas el nido
y su salvaje amor depositado;
y al mirarle por tierra destruido,
expresión de su cólera sombría,

�aterrador y lúgubre graznido
unen a la tremenda sinfonía.

La “Suave Patria”, sosteniéndose en esta tradición donde al decir de Garcilaso:
¡Quién viese la escritura
ya que no puede verse la pintura!

Exclama:
¡Y tu cielo nupcial, que cuando truena
de deleites frenéticos nos llena!
Trueno de nuestras nubes, que nos baña
de locura, enloquece a la montaña,
requiebra a la mujer, sana al lunático,
incorpora a los muertos, pide el Viático,
y al fin derrumba las madererías
de Dios, sobre las tierras labrantías.
Trueno del temporal: oigo en tus quejas
crujir los esqueletos en parejas,
oigo lo que se fue, lo que aún no toco
y la hora actual con su vientre de coco,
y oigo en el brinco de tu ida y venida,
oh trueno, la ruleta de mi vida.

Los compases son semejantes, los paralelismos por los cuales se desplaza la ficción lírica
siguen las barras de una rutina estremecedora tanto en lo visual como en lo sonoro. Es
cierto que la “Suave Patria” delata su entorno literario, la tradición que la sostiene junto
con el genio individual de su autor. Me refiero a las constantes de época. Un pasado que
incide en los accidentes del presente. Baudelaire con ese mundo enrarecido donde la locura, la enfermedad, la penuria, el deseo, la belleza, la muerte y la religión (me estremece
pensar en su “Oda a Satán”. Un poema de una humildad y dolor excepcionales), se funden
y confunden en un universo coronado de humanidad, de terrible humanidad. Pero también está el cromatismo, los brillos, los paisajes, las ninfas, la sexualidad y la culpa que
alumbran el entorno todo del poema, como sería el caso de la poética de Paul Verlaine.
López Velarde funda una expresión que emana de la tradición simbolista, pero cala y
recula en un escenario inédito. Pareciera que es mucho más que la provincia. Se trata del
“edén subvertido”, del día a día, de lo minúsculo y punzante; de ese “territorio interior”,
como lo calificara Yves Bonnefoy. Cito un poema de Verlaine que me viene al caso:
El rumor de las tabernas, el lodazal de las calles,

�los plátanos deshojados en la negrura del aire,
los ómnibus, torbellinos de barro y chatarra vieja
que gimen, mal asentados sobre sus cansadas ruedas
y vuelven pausadamente sus ojos rojos y verdes;
los obreros que caminan hacia el club, pausadamente,
dando el humo de sus pipas a la nariz de los guardias;
techos con viejas goteras y resquebrajadas tapias,
pavimentos desfondados, terrenos resbaladizos;
este es mi camino viejo ¡que me lleva al Paraíso!

(“XVI”, traducción de Luis Guarner)
Qué cerca me siento del “territorio interior” de “Hoy, como nunca…” de Zozobra. Con sus
calles rurales, su parroquia en penumbras y sus tremendos lodazales. Bonnefoy también
calificó a la provincia como “el mal absoluto.” Desde esta perspectiva es obvio que la provincia en la poética de Ramón López Velarde no es una añoranza, sino una realidad, un
estado donde se habita, un infierno que exige ser nombrado y cantado. Tal vez estemos
hablando del imaginario, del ritmo, de la respiración, de las obsesiones, los fantasmas
que devienen en imágenes, metáforas o comparaciones. De esas lecturas que detonan o
sitúan una determinada composición, de una necesidad creativa que se vive como expe-

Ilustración de Julio Prieto, tomada de México en el Arte, núm. 7, primavera de 1949.

�riencia de vida y se vuelve invisible —al decir de Rilke— en el poema. No confundir los
asuntos literarios, anecdóticos, con el universo plasmado en el texto. Tan provincia era
París para Verlaine, como “las náyades arteras” que se le aparecían al autor de la “Suave
Patria” en Ciudad de México. Pero sigamos con las marcas de época, con esa realidad que
tiene urgencia por expresarse.
***
Sabemos que Goethe escribió de manera dilatada —durante muchos años— una novelita
titulada El hombre de cincuenta años donde narra el enredo amoroso de un triángulo
conformado por un hombre (el narrador), su hijo y su sobrina. El protagonista se ve
obligado, por razones éticas y sentimentales, a renunciar al amor de la sobrina que, aparentemente, se ha enamorado de él, para que ésta se case con su hijo que son de edades
similares y que, finalmente, se han atraído. Al tiempo que el poeta de Weimar escribía
esta obra, a sus 72 años, se enamora de una jovencita de 19, de nombre Ulrike von Levetzow. Se hicieron los pedimentos, intervino en ello el propio archiduque Carlos Augusto
de Sajonia —amigo del poeta—, pero la chica no accedió. Goethe se retiró avergonzado
y con el reclamo de toda su familia. Antonio Cisneros toma este asunto y nos ofrece un
poema que viene a ser una emocionada y rotunda ars poetica donde nos muestra los fondos apasionados de la ficción lírica. Cabe decir que la última palabra no la tuvo ni Goethe
—en su novela— ni Cisneros —en su poema—, sino la propia Ulrike von Levetzow que
dejó testimonio de su aventura finalizando así una carta: “no se puede decir que no haya
sido un amor”. ¿El de Goethe, el de Cisneros, el de Ulrike? O el único que nos compete a
nosotros, los lectores: el de la literatura. Dice así, en alguna parte del poema, el yo lírico
del texto de Antonio Cisneros:
			Gracias a Dios
		

una muchacha bellísima (a cuarenta pies de mi

		

Pude así escribir un poema sobre la eternidad.

ventana) se detuvo por un instante exacto.
Aproveché algo del sol y los sauces llorones
del paisaje.
Las moras las eliminé por cosas de la rima. Agregué
un pino y un par de pastores.

Las imágenes se dosifican por su peso y radical singularidad. No sólo estamos ante un
manierismo formal, sino conceptual. Todo es lo dicho y todo pertenece al mundo. Pero
este mundo es plural, y nada es lo que parece. Estamos a la intemperie, a merced de una
sensibilidad extrema, apasionada e inteligente que nos da su relación de los hechos:

II

15

�		Las primeras lluvias son una oportunidad para
meterse en la cama.
		

Las siguientes para que los zapatos se desclaven y

		

para que la casa se inunde (+ líquenes + musgos +

		

para que el hígado engorde como un canto de guerra,

		

y después el silencio

		

que ya no ha de acabarse aunque cese la lluvia.

rechinen como tiza mojada en la pizarra,
culebras),

Nos dice Cisneros en una de sus “Tres églogas”.
El escenario emerge de lo cantado, y lo cantado es lo sufrido a través de un horizonte
lírico que se va levantando con lo más próximo y cotidiano. Todo tiene cabida en este
recuento. Lo poético se dispara y la fórmula y el lugar común se vitalizan, se vuelven
diáfanos por el filtro de la forma. Vuelvo a pensar en el sabio Pound.
***
Lucian Blaga no soy,
tampoco Darie Novaceanu que lo ha traducido.
En Concepción
compré pan y una botella de vino con Omar Lara
que también lo ha traducido.
No soy Lucian Blaga a quien leo,
un poeta rumano que nada tiene que ver conmigo.
No conozco su idioma,
nunca he estado en Bucarest.
Pero cómo incomoda saber que no soy Lucian Blaga
—a quien leo, siendo quien soy—
esta tarde en Monterrey.

***
La novela de Goethe la compré en mi primer viaje a Chile, en enero de 2009, en la librería Antártica, en Anibal Pinto 299, en el centro de Concepción. Sufríamos la pandemia de
influenza H1N1 y los aeropuertos estaban desiertos. Nos cancelaron una lectura ya que
veníamos de México y temían un contagio. Fue un viaje muy bello y no usé cubrebocas.
Ahora que lo recuerdo, me viene la imagen de un conejo suelto en el campo. Un campo
que se extendió desde El Araucano, en Concepción, hasta un departamento en Las Condes, en Santiago de Chile, pasando por Isla Negra donde tomé, frente al mar, un modesto
vino envasado en cartón. En 2010 volví y conviví algunos días con Antonio Cisneros que
se hospedaba en mi hotel y compartíamos el café de la mañana, los almuerzos y las cenas.
Era octubre y se trataba de la Feria Internacional del Libro, pero yo aún no había repa-

16

rado en estos poemas y quizá, todavía, a pesar de mis 51 años, no había leído la novela
de Goethe.

�Pero los años pasan y no sólo se notan en el rostro y en los cuerpos de la gente.
También en el color y consistencia de las hojas de los libros. Ahora sé por la brillante
memoria de Jaroslav Seifert que, en los Baños de María, o en los Baños Marianos, o en
Marienbad se encuentra una columnata que Goethe no conoció, pero lo celebra. Lo que
sí conoció, o pudo haber conocido, son unos zapatos que usó Ulrike von Levetzow y que
se encuentran en el museo de Loket. Ulrike murió sola, no se casó, y yo leí Dos húsares,
en traducción de Olga Korobenko. Una magnífica novela de Lev Tolstói. De adolescente,
después de mis compras en la librería Excelsior, me iba a los escalones de la fuente de
la Diana, a espaldas del Bar Diana’s, en Tecate, frente al parque Hidalgo. Un día se la
robaron. Los años pasaron, pasaron hartas cosas. Compré el libro de Seifert, pero no lo
leí. Compré la novela de Tolstói y sí la leí y me impresionó mucho. Sentí la vida pasar.
Un grupo de holandeses, parientes —me imagino— del señor Mateus, fundador del Bar
Diana’s, repusieron la estatua. El señor Mateus siempre estaba en la puerta de su bar.
En mis primeros años yo era su vecino. Su esposa, la señora Emma, me cargaba sobre la
cerca de madera, que dividía su casa de la de mis padres, y me daba una tortilla de harina; pero el señor Mateus sacaba las llaves de su bolsillo y amenazaba con cortarme una
oreja. Van Gogh nada tenía que ver con esto, pero a mí me daba pánico pasar frente al
bar. Vi a la Diana desde la Avenida Juárez y fui por mi madre y la llevé a verla. Mi madre
estaba malhumorada y con frío, sumamente molesta e incómoda. Para mí era un gran
acontecimiento. Carlos García Gual dice que si quieres saber del amor tienes que leer
literatura. Así, el amor en grande. La Diana está en su sitio, la casa de mi madre cerrada
y yo estoy por concluir el prolijo libro de Seifert. Es obvio que las elegías de Goethe no
muestran el paso del tiempo, pero sí los zapatos de Ulrike von Levetzow que se exhiben
en el museo de Loket. El Bar Diana’s, desde 1957, sigue en su sitio, la Diana, ahora lo está.
***
Siendo quien soy, por el hecho de callar,
no quería decir que estuviera de acuerdo,
que metiera mis dedos a la pecera de tu boca,
que absorto caminara por calles cuesta arriba
quejándome del clima, de la polución, del ruido.
Siempre de espaldas, viendo a otra parte.
Pero la otra parte también me observaba.
No sé hasta dónde era consciente de mi situación, de mi lejanía,
de la bruma, la niebla, la oscuridad de los cuartos.
De eso se trataba, de una mirada que veía, pero no veía, no quería ver; al menos
no quería ver lo que veía. Yo, con cierto titubeo, con una inseguridad
revestida de altivez, iba con tiento —calculado pudor, sonrisa acartonada,

17

�timidez autosuficiente y torpe, torpe en sus movimientos,
en mis declaraciones, en lo opaco de las frases—.
Te esperaba, es cierto, pero ya habías llegado,
estabas frente a mí y yo seguía dudando, contaba los minutos, veía la sombra de los
árboles;
aunque todo esto pasara en interiores, en espacios cerrados donde no había árboles
que dieran sombra.
Callaba, mas no por eso estaba de acuerdo, y si tú te llevabas mis dedos a tu boca,
yo entonces me abandonaba a una corriente
dulce y profunda, tan dulce y profunda, como debe ser el canto de las sirenas;
ese canto sólo destinado a los dioses.
1857 es un año clave en la literatura ya que aparece la primera edición de Las flores del
mal, y con ella una estética secreta, un mundo sórdido repleto de angustia y deseo, de
belleza y sufrimiento, de placer y culpa. En 1866, nueve años después del proceso judicial
en contra del libro de Baudelaire, Khalil-Bey, un diplomático turco que caerá en la desgracia económica y social, le pide a Gustave Courbet que pinte El origen del mundo. Este
cuadro permanecerá oculto —de espaldas al mundo— hasta 1995, cuando el Museo de
Orsay lo exhiba al público. Cuenta la leyenda que el psicoanalista Jacques Lacan lo tenía
colgado en su baño detrás de la puerta. Que el Estado francés lo recobra en 1981 pero que
lo mantiene bajo resguardo, debidamente embalado y almacenado, hasta 1995. Rubén
Darío, gran poeta y gran lector de Verlaine, lectura ejemplar y decisiva para el joven Ramón López Velarde, publica en 1905 su libro Cantos de vida y esperanza donde incluye su
poema “Filosofía”. Ya no se tratará del cuadro de Courbet, sino de la época misma que se
expresa. “Las eras imaginarias”, como diría Lezama Lima. Una estética, una percepción
que se impone. Dice Darío:
El peludo cangrejo tiene espinas de rosa
y los moluscos reminiscencias de mujeres.

López Velarde, bien sabemos, en su libro Zozobra, de 1919, en su poema “A las vírgenes”,
sigue pintando el lienzo, alarga el trazo, ese “territorio interior”, esa provincia o “mal
absoluto” que lo azuza, y la erótica de una realidad lo alcanza y obliga a nombrar aquello
que no tiene nombre, a contemplar lo semejante, ese cuerpo que lo seduce y atemoriza,
ese oscilar que de pronto lo suspende en el vacío cuando escribe, siguiendo el dictado de
una época que comienza a fatigarse y a exigir una nueva retórica, lo siguiente:
y las que en la renuncia llana y lisa
de la tarde, salís a los balcones

�los sexos, cual sañudos escorpiones.

El 29 de mayo de 2014 la performista Deborah De Robertis, bajo el mismo cuadro de
Courbet, en el Museo de Orsay, mostró su sexo a un grupo de espectadores que se encontraba en la sala. Argumentó que el artista no se había atrevido a mostrar la vagina de la
mujer, ya que el cuadro presenta los labios del sexo cerrados; y ella, en su performance,
se asumía como todas las mujeres. Obviamente que los visitantes que presenciaron el
espectáculo y aplaudieron la acción, como consta en el video que circula por las redes y
da fe de todo esto, no sabían que habitaban la resonancia no sólo de la obra de un pintor francés, sino que también eran parte del eco de dos poetas hispanoamericanos que
inauguraron la estética, a principios del siglo XX, de lo moderno. Lo más seguro —me
temo— es que la misma Deborah tampoco lo sabía.

III
Pero en el álbum que hojeamos al leer los poemas de Ramón López Velarde aparece
una destinataria de vestido oscuro, de húmeda cabellera, de balcones soleados donde
“un encono de hormigas voraces” se precipita en el cierzo gemebundo de una llama que
escapa de un horno en el postrer momento; en esos guantes negros, en esas misteriosas
presencias que maltratan y descomponen al yo poético en un tenso y angustiante estado
de total desasosiego. No sólo se tratará de la culpa y del deseo; el trapecio da para más.
No hay red entre el artista y su público. Estamos ahí, clavados en la gradería, viendo hacia lo alto, observando con asombro el incesante ir y venir entre la seducción del sexo y
de la muerte. La clave, otra vez, está en Baudelaire; pero la tradición viene de más lejos,
de otra latitud.
***
Algo nos hace falta,
un sello que no tenemos, un par de monedas,

Ilustración de Julio Prieto, tomada de México en el Arte, núm. 7, primavera de 1949.

a que beban la brisa

�algún billete de baja denominación. La gente,
que no nos conoce, nos ve de reojo, algo intuyen,
o acaso es que se nota demasiado.
Siempre que se lee con atención hay un epílogo,
una tarde que resucita a los muertos,
un momento de fragilidad al pie de una alta montaña.
No sabemos qué hacer, a quién hablar.
Buscamos y rebuscamos sin saber exactamente qué.
Estamos en medio de un río, pero no se mueve,
cruzamos un desierto, pero hemos perdido la caravana,
el pueblo elegido pasó hace tiempo, y ahora, que intentamos
el paso, las aguas comienzan a juntarse.
Todo lo teníamos planeado, todo estaba bajo control:
el brillo de los ojos, el tono de la voz, la actitud corporal.
El sol brillaba y el viento, por la ventanilla del taxi, nos acariciaba la cara.
No había duda, los cormoranes secaban sus plumas
y los ángeles nos acompañaban en silencio.
Atrás todo estaba por resolverse. Sin embargo,
las piezas iban embonando y nosotros nos hacíamos cargo,
el rompecabezas —con sus flores y su cielo azul—
iba adquiriendo forma sobre la mesa;
nadie lo tocaba, nadie —que no fuéramos nosotros—
se atrevía a mover una pieza.
Pero de pronto algo no combina, algo minúsculo pierde su ritmo,
quizá sea la blusa, el comentario o la mirada del taxista,
una pieza que se nos ha caído,
la inquietud de que algo se nos ha olvidado,
la incertidumbre
de que quizás, en el asiento de al lado, o detrás de nosotros,
no haya ningún ángel. El viento ya no entra por la ventana,
la fila es enorme y no avanza, todo se detiene
menos el tiempo,
el tiempo con sus bisagras, con sus inversiones a plazos,
con su mesa de dinero, con el sentimiento de culpa
que ha empezado a mover su abanico. Pero el viento
ya no entra por la ventana, ya no estamos en el interior del taxi,
no hacemos fila para comprar un café.

20

Estás sola, al pie de una alta montaña, viendo cómo la tarde resucita a los muertos,
sintiendo en tu cuerpo el dolor de que alguien, tal vez la empleada doméstica,

�ha guardado el rompecabezas y limpiado la mesa.
La gente —que tú no conoces— te mira de reojo
como intuyendo algo. Buscas en tu bolso, pero no sabes qué.
Los ángeles se han ido, los cormoranes no aparecen
y tienes que hacerte a un lado porque tu turno ha pasado
y la gente —que tú no conoces— sigue llegando,
siempre tan segura, tan dueña de sí.
***
Releer Las flores del mal es desasosegante. Primero, uno constata que nunca las ha leído.
Después te sumerges en un río de perplejidad: ¡Qué bárbaro! Las tenía todas consigo.
Piensas en Cervantes, en su libertad escritural. Vas desfilando y cayendo, das un paso y
tropiezas. Leer los poemas de Baudelaire es doloroso. Está la belleza, la pasión, el deseo,
el amor y la contemplación, pero todo desde una perspectiva difícil, incómoda. Quieres
señalar los poemas, subrayar los versos, pero no lo haces, sigues página tras página y
te pasmas por el vigor, por la gracia conseguida. Cierras el libro y lo abres. No se puede
correr, sólo caminar.
***
Me da la impresión que tendemos a leer en una sola dirección El cuervo, de Edgar Allan
Poe. Quizá las vanguardias de principios del siglo pasado han colaborado con ello. Es
obvio que los “cuervos” de Baudelaire y Mallarmé se han convertido en cimiento de
tales propuestas literarias. Desde la vorágine de la poesía maldita, por un lado, y desde
la calculada ebriedad del simbolismo, por el otro, El cuervo, de Poe, se nos ha convertido
en referencia, en lectura obligada que influyó en movimientos tan importantes como el
modernismo, en Hispanoamérica, o el orfismo, en Portugal. Pienso en la traducción que
hiciera Fernando Pessoa en 1924 o en las cinco que ensayara Enrique González Martínez.
Otro autor que incide en la modernidad de la narrativa de ficción iberoamericana es el
brasileño Joaquim Machado de Assis —Fuentes calificaba su literatura con el término de
milagro—. Machado de Assis en 1883 hizo su traducción de El cuervo. Es decir, el poema
de Poe ha sido visto como iniciador, generador de una literatura que se desprende —de
una o de otra manera— de la empresa conseguida por su autor, tanto en su poema como
en su Filosofía de la composición que hoy día son inseparables. Y desde esta literatura,
desde esta estética plural, que se ha venido expresando a lo largo de los siglos XIX y XX,
es como leemos el poema de la ausente Lenore, que en la posromántica y premodernista
versión de Ignacio Mariscal —de 1867— se nos convierte en la ausencia de la misteriosa
e inexplicable Felícitas.
Creo que hasta aquí queda claro que El cuervo, de Poe, es una pieza que apuntala
nuestra modernidad, y que la Filosofía de la composición se erige como una severa ars

21

�poetica que nos pasma y seduce. Estamos ante la construcción del texto poético sobre el
arrebato del poseso. Tal vez esta perspectiva se remonte más allá del siglo XIX y tenga su
origen en las fábulas mitológicas del siglo XVII, o en esos poemas narrativos, algunos interminables y soporíferos, otros equilibrados y punzantes, del siglo XVIII. Lo que se está
privilegiando en el poema es “la historia como la médula de la verdadera fábula”. Pero
una historia narrada desde los recursos propios del canto. Lo que me lleva a pensar que
la historia expuesta en el poema es una historia visionada, alucinada desde los sentidos
del alma. Es así como puedo explicar que la Lenore de El cuervo de Poe se convierta en
la Felícitas de El cuervo de Ignacio Mariscal.
***
Si decimos que la realidad de un cuadro sólo radica en la pintura, si el movimiento lírico-dramático que se despliega y tensiona a lo largo de una obra de teatro sólo se puede
dar a lo largo de los diálogos y acciones de dicha obra y no en otro contexto, podemos
pensar que la poesía narrativa, que asume la fábula como eje de rotación del discurso
poético, ha de crear —obviamente— una forma particular que habrá de incidir no sólo
en la historia presentada, sino en la temperatura y atmósfera de la misma. “Las puertas
de la percepción”, de las que nos hablara William Blake, se han abierto y aparecen los
gilia de la misma como nos lo demuestra en sus Pinturas negras y sus Caprichos.
Se trata de la focalización y del yo lírico como agente dramático de su
propio universo de ficción.
***
Como una fórmula, como un designio o
una regla de tres.
Esos problemas que implican la raíz
cuadrada de lo que no tenemos idea,
un conocimiento —quizá— para el cual
aún no estamos preparados,
o nuestro ADN, sencillamente, no iden-

Ilustración de Julio Prieto, tomada de Ramón López Velarde, El león y la virgen. México,
Universidad Nacional Autónoma de México, 1942.

monstruos que no engendra el sueño de la razón, como escribiera Goya, sino la aguda vi-

�tifica.
Pienso en el poema de Joseph Brodsky donde todo se duerme
sin que necesariamente sea de noche.
Tal vez se trate de un lugar donde no haya nada,
un set cinematográfico en el que
—una vez apagadas las luces y cerrado el portón—,
no se encuentre nada de nada; lo que se dice nada.
Como en el teatro Kabuki donde la nieve —que no suena—, suena,
o el teatro isabelino donde la dulce Cordelia, la frágil Ofelia y la bella Miranda
son unos jovencitos de manos delicadas.
Esto también tiene que ver con la historia, con esos episodios vergonzosos
que los gobiernos dicen desconocer o niegan categóricamente.
Crímenes que nadie reconoce, pero que están ahí
en la memoria de un pequeño pueblo, o en el silencio —siempre aparente—
de un bosque de abedules.
Recuerdos que en realidad no duermen, poemas que no se escribieron,
problemas sin resolver, pero que no impidieron
—tampoco—
que acreditáramos el curso.
Las naciones siguen a pesar de sus razones de estado,
de esos secretos que se confunden con actos o decisiones patrióticas,
con hacer lo debido, lo prudente, aquello que sí nos lleve a acreditar el curso.
Sin embargo, hay tareas que se hicieron con esmero,
que se entregaron a tiempo y en el formato debido;
y, por alguna razón que nunca se esclarece,
no influyeron en la calificación final,
se perdieron en medio de Los trabajos y los días.
Está el caso del poeta Hesíodo que sin duda es importante,
pero siempre se le estudia en el mismo seminario donde se ve a Homero,
y Homero, con su Ilíada y Odisea, siempre exige nuestra atención
haciendo que Hesíodo se nos diluya, se nos traspapele a la hora del trabajo final.
Acciones, todas estas, que se quedan sin resolver, que no detienen el movimiento
de las aguas,
ese río que, tarde o temprano, con sus ramas y desperdicios,
que va acumulando
de aquí y de allá,
y que no logran
—tampoco—
frenar su marcha,
llega a la mar que es el morir.

�Pero yo hablo de esa otra agua, de esos metros cúbicos
que también bajaron de la montaña, que corrieron
entre las piedras y bajo la sombra de las ramas
que se agitan por las noches en las pendientes y cañadas.
Esa otra agua que atravesó por valles que no tenían fin,
que se extendían por horas que amenazaban
la estructura del día.
Esa otra agua que, pese a todo, fluía en hilos
muy delgados, en llanos muy extensos
donde se reflejaba todo el fuego de un sol muy lejano.
Esa otra agua que también bajó de la montaña, pero se evaporó
o perdió
a escasos metros del mar.
O esos gramos de menos que dicen que presenta un cuerpo dormido
y se los achacan a la ausencia del alma.
Son cosas pequeñas que se pierden, que forman parte de un todo, pero en su momento
—en su estricto momento—, nos representan la vida.
Pienso en esos sobrevivientes de la Ilíada que
un día, al cruzar la plaza o el mercado,
se detienen a escuchar el canto del rapsoda,
mas el rapsoda ha modernizado su repertorio
y ahora sólo canta las aventuras de Ulises,
sus amoríos y estratagemas para recuperar su reino.
De Troya, de sus motivos y consecuencias,
sólo las teorías de Schliemann;
o ese día cuando debutó Dmitri, el hijo de Nabokov,
que quería hacer carrera como cantante de bel canto;
sólo que ese día, en otro lugar, seguramente a distinta hora,
también debutó Luciano Pavarotti.
Así que Dmitri colaboró con su padre en la redacción al inglés de la novela Lolita,
en un chalet de Nueva Inglaterra,
a escasos metros del mar.
***
En 1773 leemos el poema Lenore, de Gottfried August Bürger. La noche y sus habitantes,
la ausencia y la vigilia van permeando el imaginario de una voz atormentada. Pero en
1797 el poeta de Weimar Johann Wolfgang von Goethe nos regala un soberbio poema

24

que lleva por título La novia de Corinto (Nervo también tiene su versión, pero en forma
de relato). Goethe introduce en el mundo de la duermevela, en los parajes caprichosos

�del deseo, la figura seductora y mortal de la belleza, de lo terrible en la figura de una novia errante a través de los confines de un universo percibido desde la locura y el delirio,
más allá de todo tiempo. Un año después, en 1798, aparecerá ese increíble y gélido viaje
que será La balada del viejo marinero, de Samuel Taylor Coleridge.
El escenario se va poblando. El mar, la soledad, el frío. Las señales se hacen patentes,
los seres rompen toda barrera entre la vida y la muerte. Los monólogos, los estribillos,
las agudas y terribles miradas. El peso del rapto y “el pago por la audacia acometida”.
Todo viene a tejerse y entretejerse en una inercia carente de viento alguno y la nave
flota —silente— a la deriva, como la mente atormentada del viejo marinero, como ese
albatros que, ahora, todos los lectores del poema llevamos muerto al cuello. Baudelaire,
mucho tiempo después, establecería un símil entre el poeta y esta ave en uno de los poemas de sus flores del mal.
Pareciera que estuviéramos ante una tradición poética de lo fantasmal, de lo inasible.
Una estética del amor fugaz. Las cosas y los seres no son lo que aparentan y el matrimonio entre lo físico y lo metafísico subraya una grieta que se nos vuelve herida por la cual
escapa todo aliento vital. En 1819 John Keats escribe un bello y desgarrador poema que
recoge todo el peso de esta tradición; se trata de Lamia. Aquí el mito de la mujer serpiente se sitúa en la Grecia clásica y la imposibilidad de los amantes se destaca como inexorable al final del texto. Lo blanco del mármol petrifica a los cuerpos y el hechizo se evapora
contra la dura realidad de lo imposible. El mundo que estos poemas van revelando es
el de los hálitos, el de las sombras y espectros que rodean al yo lírico que nos ofrece el
testimonio de su pérdida y el dolor eterno que ahora padece, ya sea como ánima en pena
o como cadáver sacrificado ante su pasión insatisfecha. Se trata de avivar el recuerdo,
de que la herida —lejos de cerrarse— consuma al desdichado. Si bien es cierto que se
presentifica el estado de imposibilidad de los amantes, lo que se pondera es el recuerdo,
la pena eterna e incesante que ha de condicionar y mermar hasta el extremo la vida del
“tenebroso, el viudo, el desdichado”, como cantara Gérard de Nerval en espléndida versión de Salvador Elizondo.
¿Pero qué nos falta para cerrar el arco que se ha dibujado en estos poemas?
***
“Mi ángel de la guarda, de mi dulce compañía.” El trapo o la bandera
con el que habla Elena encendida por el alcohol
que escurre entre las hojas de un papel corriente y amarillo que mis manos y mis dedos,
el reflejo del foco sobre el cristal de mis lentes, acompaña.
¿A quién, a Elena, a mi ángel de la guarda, a la soledad que se derrama en la piscina
de mi cuarto?
¿El frío —metálico y azul—,
tan lejos de mí, en una cajita de madera

25

�que me ve, acompaña, sin que Elena, mi ángel de la guarda, el camino entre los pinos,
el usurero de abajo, el vagabundo que cruza la calle, se enteren?
En esta habitación tan desprovista, tan solita, como diría de sí mismo Jaroslav Seifert
en un pisito de Praga, en los años ochenta, cuando esto que me rodea
ni siquiera asomaba con su paso de gallina, con sus alas plegadas y su mirada tan hueca,
con su cuerpo blanco y etéreo como una nubecilla en un rayo de luz
que no veo,
pero que aún hoy me es posible imaginar.

IV
Edgar Allan Poe en su Filosofía de la composición nos recuerda que no hay nada más profundamente poético que la muerte de una mujer joven y bella. El planto que ha de arder
por su pérdida y la obsesiva desesperación por no poder olvidarla. El cuervo se publica
en 1845 y su autor, junto con él, se introduce por la ventana de las principales literaturas
de Occidente.
Hace tiempo —gracias al consejo de mis alumnos, que agradezco— vi un episodio de
Los Simpson en el que se le rendía tributo al poema. Homero era el atribulado amante
que no podía dejar de pensar en su perdida Lenore (Marge), Bart era el cuervo que lo
atormentaba con su “Nunca más”, y todo se volvió amarillo como si la trama transcurriera dentro del sueño de un demonio estadounidense. Aquí me duelo de la magnífica
traducción de Ignacio Mariscal —al parecer la primera que se hizo en verso del poema
en lengua alguna— que omite esa línea de privilegio que Poe alcanzó a imaginar cuando
dice —en versión de Gómez Robelo—:
Y sus ojos, son los ojos de un demonio cuando sueña.

Poe escribiría:
And his eyes have all the seeming of a demon’s that is dreaming

Edgar Allan Poe con El cuervo llegaba a un punto muy alto dentro de una tradición de
la literatura gótica que se valía del canto, de la pasión y nos presentificaba el mundo del
delirio, de la locura a lo largo de sus versos. La clave de la narratividad lírica del poema
la encontramos en la siguiente estrofa de la traducción de Ignacio Mariscal, la última que
él corrigiera, como nos advierte Balbino Dávalos en la edición que diera a la imprenta en
1911, en Madrid, de las Poesías de Ignacio Mariscal donde incluye, a manera de apéndice, sus traducciones.

�Asústome al oír tan pronta réplica,
Que ya no pareció casualidad:
“Tal vez —dije— la ciencia de este pájaro
Tiene esa voz por único caudal,
Y la aprendió de un loco o de una víctima
Del infortunio… ¡Mísero! Trovar
Quizá no pudo su canción monótona
Sin esa muletilla, y por final
De cada estrofa recalcó fatídico
Ese Jamás, jamás.”

Si convenimos que uno de los principales rasgos de modernidad es la crítica y la reflexión dentro de la pieza literaria; aquí se revela toda una geografía que nos define el
ars narrandi del poema. El cuervo es un “ángel exterminador” —como lo filmara Buñuel—, un emisario, un ángel de la conciencia amorosa que no permite el olvido y atenaza el recuerdo en el desdichado hasta acabar con él. Una vez que lo logra vuela a otra
ventana donde ha de encontrar a otro desdichado que se ha de ver presa de su fatídico
“jamás, jamás” que aprendió de un poema eterno y repetitivo, una rogativa sin fin y sin
salida que exige el recuerdo por los siglos de los siglos, amén. El cuervo, de Poe, construía
toda una escenografía que ya no habría de abandonarnos jamás.
La poesía narrativa, aquella que nos desmenuza un argumento por medio de una
trama pletórica de imágenes, metáforas y símiles; que utiliza ritmos, estribillos, encabalgamientos, silencios, versos de pie quebrado; que gusta de las introspecciones, retrospecciones y prospecciones; que erotiza todo aquello que nombra y presenta, había llegado
a una gran depuración y madurez con El cuervo, de Edgar Allan Poe. La traducción de
Ignacio Mariscal obedecía a una retórica posromántica a medio camino hacia otra retórica que vendría a brillar en manos de Manuel Gutiérrez Nájera y Amado Nervo unos
años más adelante. El cuervo, siendo un puerto de llegada de una larga tradición que se
remontaba a finales del siglo XVIII, en la lectura inusitada que hicieron de él sus traductores, se convirtió en punto de partida que habría de influir en la poesía de finales del
siglo XIX y principios del XX. El poema estaba ahí. Los traductores supieron reconocer
en él el espacio propicio donde levantar sus carpas. La de Ignacio Mariscal sigue no sólo
resistiendo, sino que nos incita a una lectura propiciatoria, a una tradición en marcha
que nos incluye, por qué no, a través de la inserción que llevó a cabo en la poética de
Ramón López Velarde, tal vez desde el simbolismo o, de manera más cercana, desde el
modernismo de Rubén Darío, por un lado, o de Leopoldo Lugones, por el otro, sin olvidar
el imaginario nocturno y agreste de Manuel José Othón. Son marcas de época, son los
dictados de la tribu que las antenas de la misma —los poetas— hacen resonar aquí y allá
de forma inédita y severa.

�***
La puerta, la pantalla del televisor.
A mi derecha una ventana,
la única ventana de la habitación.
El aire acondicionado trabaja todo el día,
no duerme;
está ahí sobre la ventana.
La ventana parece ser la protagonista del poema;
gracias a ella escucho todos los ruidos de la calle
que el aire acondicionado no logra sofocar.
Veo todo aquello que no está.
Lo que está es un paisaje muy discreto,
una calle de un solo sentido
con aceras muy angostas.
El paisaje termina cuando enciendo el televisor
o busco mis pantuflas debajo de la cama.
Durante los días que he estado aquí
siempre las he encontrado.
La puerta no se ha movido,
el televisor está apagado
y la taza del baño también se deja sentir
como los ruidos de los autos
que pasan por la calle
bajo mi ventana.
La única ventana de mi habitación.
Han pasado cuatro noches,
ésta será la quinta y última.
Terminé de leer una novela y un libro de poemas.
La novela parece que habla de mí, pero no es cierto;
el libro de poemas, no.
Nada se ha modificado
y ésta será mi última noche.
Hasta hoy no te he visto pasar bajo mi ventana.
Trataré de no dormir, de no distraerme con el sueño.
Sé que ésta es mi quinta noche,
y también sé que ésta es mi última oportunidad.

28

�***
Esta forma inédita y severa que vamos encontrando a lo largo de La sangre devota, y, no
se diga, en esa joya que es Zozobra, no se hizo de la noche a la mañana. Si leemos con
atención los poemas que conforman ese apartado de su obra que va de 1905 a 1912, y
constituyen sus “Primeras poesías”, encontraremos ese mundo nocturno lleno de hálitos
y almas en pena, de amadas que se marchitan o mueren, doncellas enfermas y pálidas
que agonizan entre suspiros y estertores. Por supuesto que hay poemas y versos que ya
han saldado las deudas con una retórica que obedece al estilo de una época, y percibimos
lo que será la letra inconfundible del autor. López Velarde es un adolescente que está
entre los 16 y 23 años, sus lecturas han poblado una geografía llena de adioses y finales
donde
nuestras cabezas
—flotan— sobre las aguas turbias del olvido.

El imaginario gótico de la poesía romántica alemana y sajona han permeado el tedio de
la poesía simbolista francesa. La morbidez, el cansancio, los amores raros, la desilusión,
lo otro, que aflorarán a principios del siglo XX, son colores de una paleta que el autor
de La sangre devota irá digiriendo y procesando hasta llegar a darle la justa expresión a
ese “mal absoluto”, a esa provincia que se expresará en ese punto donde la belleza y lo
terrible borran sus fronteras. Pienso en dos momentos que me conmueven. Uno, cuando
leo lo siguiente en el “Idilio salvaje”, que Othón fechó en 1904:
Quise entrar en tu alma, y ¡qué descenso!
¡Qué andar por entre ruinas y entre fosas!
¡A fuerza de pensar en tales cosas
me duele el pensamiento cuando pienso!

El otro, cuando en 1915 López Velarde me detiene ante
un paisaje donde lo revelado hace que me duela el pensamiento:
Si vas dentro de mí, como una inerme
doncella por la zona devastada
en que ruge el pecado

Dos momentos que no admiten traducción.

Ramón López Velarde. La sangre devota. México: Ediciones Literarias, 1916.
CABU: FAR
PQ7297.L68 S35

�V
La “Noche rústica de Walpurgis” es uno de esos poemas que no nos sueltan. Los 22 sonetos que lo integran permanecen como grabados, como imágenes en blanco y negro sobre
una página que no termina de revelarse. Me acerco con cuidado.
Sube al agrio peñón, y oirás conmigo
lo que dicen las cosas en la noche.

Un escenario permeado por los aguafuertes del romanticismo, por sombras y figuras que
se difuminan, que sentimos, pero no vemos del todo. Presencias que se acercan y nos
rodean. Una naturaleza cuyos habitantes se desprenden del sueño para crear un paisaje,
una realidad donde la pesadilla establece su imperio. Contemplo la imagen que Julio
Ruelas hiciera para el poema. El árbol, en un extremo, lo cubre todo con sus ramas. De
ahí los frutos que se desprenden bajo su sombra. A un lado, el caminante y su perro; al
otro, la bruja y su macho cabrío, y en el centro un mundo pletórico, nutrido y disímbolo.
Los seres de un aquelarre que lo contiene todo, tanto la figura arrodillada que se duele
por la pérdida como el cuerpo tendido que, como un fruto podrido, nos presentan la escena. 22 sonetos que Ruelas supo leer desde la deslumbrante agudeza de una oscuridad
reveladora.
***
Villa Diodati aparece en la historia de la literatura. Se constelan sus protagonistas y sus
obras brillan. La mayoría llegó esa noche con un acervo que ya los presentaba, pero
otros habrían de partir precisamente de esa línea. Me recuerdo de niño oyendo historias
que me desasosegaban hechizándome con sus oscuros tentáculos. Cuentos, historias y
leyendas. Habitaciones donde nos reuníamos a contar pesadillas soñadas o por soñar.
Programas televisivos, películas que se veían desde la distancia de los cojines o desde
la algazara de un público aterrado y nervioso. Historias que no nos dejaban dormir.
Un universo que luego reencontraría en una colección de genio como es Corazón doble,
de Marcel Schwob. Me doy cuenta que pertenezco a una generación pregótica y dark.
Yo no lo sabía, pensaba que era parte de los plurales reinos de la infancia. Ésta, la mía,
transcurrió durante la segunda mitad del siglo XX y mis héroes y monstruos fueron los
de la Guerra Fría; sin embargo, si pongo atención, hay un siglo XIX que se me insinúa
permanentemente desde el brillo de sus espejuelos y bajo el ala de su sombrero en este
mórbido inicio del XXI. Cuánto no agradecer a Mary Shelley y al doctor Polidori, tutores
de un abigarrado imaginario. Un profuso imaginario repleto de vida. La poeta Lorine
Niedecker, en traducción de Natalia Carbajosa, deja caer una piedra sobre el estanque:

30

�¿Quién fue Mary Shelley?
¿Cuál era su apellido
de soltera?
Se fugó con el tal Shelley
a lomos de un burro
hasta tener que llevar el burro a cuestas.
Mary creó a Frankenstein
su ojo amarillo
antes de morir su esposo ahogado
Creó las noches de monstruos
tras Byron, Shelley
charlaba hasta agotar mecha y cabo.
¿Quién fue Mary Shelley?
Leía en griego e italiano
dio a luz un hijo
que murió
y luego otro hijo
que también murió.

Nace y crece en un lugar muy apartado. Los pantanos y las crecidas del río son parte
esencial del día a día. La madre entra en depresión y paulatinamente va perdiendo el
oído. El padre se aficiona a la bebida y decide llevar e instalar a su amante a unos metros
de la casa familiar. Los desplazamientos, los viajes, a la manera de Emily Dickinson y
Edith Södergran, no pierden de vista la cerca de la casa. La joven se entrega a la escritura, nunca la abandonará, y viaja a Nueva York donde se relaciona con algunos de los
principales poetas de su generación. Se embaraza, pero su amante, un joven poeta de
prestigio, le pide que aborte, y ella accede. Después, él se casa y tiene un hijo. Ella volcará su cariño a ese hijo que pudo ser el suyo, pero no lo fue. Le escribe una colección
de poemas que la pareja, los padres del niño, le impiden publicar. Ella regresa, pero en
realidad nunca ha salido de sus pantanos, de esas crecidas que la van acompañando
con su rumor y fuerza. Se emplea en lo que puede y estos trabajos terminan por borrar
su huella del mundillo literario. Se casa buscando compañía. El amor es otra esfera que
ella vuelca principalmente en su escritura. Su marido nada tiene que ver con el medio
literario. La quiere y acompaña. Su obra se publica a cuenta gotas, pero los lectores, sus
pocos lectores, le son fieles. La vida termina donde inició, pero la obra se abre paso. No es
muy conocida, pero tampoco desconocida. Un agente fronterizo, entre Canadá y los Estados Unidos, interroga a una poeta mexicana que ingresa al país; y en ese interrogatorio
descubren que comparten su interés y admiración por la obra de Lorine Niedecker. Yo
pienso en El Paso, en una cafetería de un hotel de tres estrellas donde se ofrece la cena a

31

�los invitados al Coloquio de Mexicanistas. En la plática de sobremesa aparece una mujer
rubia, alta y avejentada, cuya historia descansa en dos o tres capítulos donde apareció
de guardia en la telenovela General Hospital, que acompañó mi infancia como un río
lejano que alcanzaba a percibir cuando mi abuela, por las tardes, renunciaba a la siesta
y encendía el televisor. Wisconsin y una fotografía en la solapa de un libro de una Lorine
Niedecker con lentes, cabello corto, reloj de pulsera, blusa listada con un río detrás, ve a
otra parte, a una aduana entre Canadá y los Estados Unidos donde un guardia de frontera y una poeta mexicana sellan una complicidad que hoy evoco aquí.
***
Estoy leyendo un libro con notas a pie de página.
También contiene algunas fotografías del autor,
de su círculo más íntimo.
Del lado izquierdo, frente a la página del poema,
una fotografía de una mujer muy bella.
El poema se llama “Assia”
y me recuerda el arranque de otro poema
también dedicado a la muerte de una mujer.
Ese otro poema es de Ferreira Gullar
y se ubica muy lejos en una playa de Botafogo.
Assia era la amiga de Sylvia,
pero se enredó con el marido de ésta.
Durante el invierno
tuvo lugar la tragedia.
Sylvia murió, y Assia se casó con su marido y tuvo una hija de él.
Ted preparó la edición de la Poesía completa de Sylvia,
y Assia tradujo al inglés
varios poemas de Yehuda Amijái
que luego fueron reeditados en gran tiraje
en edición póstuma.
La traductora, junto con su hija, había muerto.
A mí me sorprendió la nota
y llamé a mi hija
que se encontraba en el interior de la casa
para contarle la historia.
Cuando salió al patio, donde yo me encontraba,
le dije: ve esta fotografía, ¿no te parece que es una mujer muy bella?

�Pues mira, ella es Assia, la esposa del poeta…
Me interrumpió, me dijo:
creí que era mamá.
Yo vi la foto, y le dije: sí, pero ella es Assia, la traductora de Yehuda Amijái.
Y le conté toda la historia hasta llegar a Cartas de cumpleaños.
Después ella se fue a recostar
y yo me quedé solo en el patio
viendo cómo la noche lo iba cubriendo todo.
Entré a la casa, encendí el foco,
y redacté esta nota
que no tiene poema qué explicar.
***
Me detengo y el reloj sale sobrando. Meses después de lo escrito contemplo la reiterada
y dura mirada a la que obliga Béla Tarr en su Caballo de Turín. Pero no sólo es la desolación, también una estética que me punza desde su cuidada y atendida construcción.
Sigo contemplando, y los meses pasan hasta que las horas se detienen ante un dique que,
paradójicamente, fluye en una muy lograda prosa gracias a la traducción de Ana Nuño.
Estoy ante El emperador de Portugalia, de Selma Lagerlöf. Esta circunvalación, este ir a
momentos y paisajes distintos donde se nos revela el abundante y cruel concierto de lo
desprovisto, me agudiza la vista, ese rastro del delirio al que me enfrenta Julio Ruelas en
este diálogo que sostuvo y sostiene con Manuel José Othón.
***
A través de la Revista Moderna (1898-1903) Julio Ruelas pobló el panorama de la literatura mexicana de cuervos, buitres y perros famélicos. Unicornios, mujeres-serpientes y
sátiros. Entre sus colaboradores el poeta Salvador Díaz Mirón, que por sus inclinaciones
políticas tuvo que exiliarse a Cuba donde, al parecer, fue maestro del niño Alejo Carpentier. Venustiano Carranza, siendo presidente de México, le permite el regreso a condición de que abandone toda actividad política. En su “Epístola joco-seria”, preámbulo
de Lascas (1901), leemos esa declaración de principios, esa poética que dice: “Forma es
fondo”. Tanto Díaz Mirón como Manuel José Othón leyeron a don Luis de Góngora. Lectores atentísimos de las “Soledades”, pero también, es obvio, sobre todo en Díaz Mirón,
de las “Letrillas”. El parnasianismo mexicano mostraba su veta romántica byroniana,
pero también su gusto por la poesía latina; en especial el epigrama y las elegías de atmósfera bucólica. López Velarde no fue ajeno a la seducción gongorina. Tenía muy cerca
a los maestros. La “Suave Patria” arranca con un homenaje a Virgilio. La sangre devota,
por otra parte, está dedicada a Manuel Gutiérrez Nájera y a Manuel José Othón, pero la
portada le pertenece a Saturnino Herrán, quien fuera alumno de Julio Ruelas. La oscuri-

�dad no desaparece, “las cosas en la noche” siguen hablando, pero su dictado es otro. Las
calaveras han encarnado y la pesadilla muda de cuerpo. La noche, con sus territorios
donde domina el misterio, ha sido asaltada por la duermevela del deseo. Es un rostro
femenino, una joven cubierta por un rebozo quien nos mira. Detrás de ella, la torre de
una iglesia. Los velos y el “luto ceremonioso” dan paso a los rebozos y mantones. Las miradas son inquietantes. Los cuerpos se cubren, pero a la vez se descubren, se desnudan
y revelan en una carnalidad que acecha y seduce. El mundo oscuro, irónico y mordaz de
Julio Ruelas cede ante una mirada rendida a los contradictorios encantos del deseo, a las
miradas y rostros, a los hombros y brazos desnudos, a una sexualidad que eclosionará
en la pintura de Saturnino Herrán. El diálogo sostenido por Julio Ruelas y Manuel José
Othón continúa en Ramón López Velarde y Saturnino Herrán. Una estética que evidencia
una Belle Époque sumamente propositiva en la lírica y el arte que será piedra angular de
la modernidad en México. Pero cuyos protagonistas no escapan a
…una íntima tristeza reaccionaria
adversa a los tiempos políticos que se iban imponiendo.

VI
Varios senderos se bifurcan. Zozobra es un libro mayor. Los poemas que lo integran
denotan una madurez que podemos percibir en su imaginario, en la perspectiva de lo
contemplado, en la adjetivación que lo trastoca y trastorna todo, en el ritmo que permea
la expresión conseguida tanto en sus compases melódicos como en sus fugas rítmicas. La
contundencia de las historias, sus límites, fronteras y picos de intensidad. Los patrones,
las reiteraciones de un universo lírico sumamente concreto y presentificado. Su espacio
escénico y los fantasmas que lo habitan. Me atrevo a decir que La sangre devota de 1916,
ya que no sufrió ninguna modificación como nos revela su autor, no sólo es el libro que
antecede a Zozobra, sino que habita y se prolonga, se recoge y desarrolla —sumamente
decantado—, en el universo poético de este último. En el poema “Todo…” encontramos
versos que nos maravillan por su sapiencia:
vivo la formidable
vida de todas y de todos

Pero casi de manera inmediata cierra el poema con aquellos versos con los que Octavio
Paz, en 1963, también cerrara su espléndido ensayo “El camino de la pasión”, dedicado a
la poética de Ramón López Velarde. Los versos son los siguientes:
con la ignorancia de la nieve
y la sabiduría del jacinto.

34

Vuelvo al “jardín de senderos que se bifurcan”.

�Un tópico en la crítica lopezvelardeana es señalar la influencia del poeta Jules Laforgue.
Este joven poeta que murió a los 27 años y que fuera celebrado por Pound y Eliot, escribió poemas donde lo musical dictaba el germen y desarrollo del texto. Aliteraciones,
rimas internas, juegos de ecos y espejos rítmicos provocaron una sintaxis peculiar, un
narrar —en el poema— que alcanzaba a veces las playas del sinsentido o del Nonsense
que se dio en la poesía inglesa de la época. La referencia es Lewis Carroll, obviamente
llevada al extremo con toda conciencia. Sin embargo, en los últimos poemas de Laforgue
encontramos una mano izquierda más firme en el manejo de la rienda. Los poemas se
amarran, por decirlo así, y potencian una perspectiva más densa y aguda del mundo
que nombran y presentifican. Pienso en los primeros versos de sus “Letanías de mi triste
corazón”:
Mi corazón, ahíto ya de todo, es una vieja y fúnebre carroza
que a la nada conducen caballos de la niebla.

La traducción es de Patricio Bulnes. Ahora voy a ese intenso momento de “Para el cenzontle impávido…” de Zozobra:
		

que la dicha de amar es un galope

del corazón sin brida, por el desfiladero
de la muerte.

López Velarde viene de regreso. Su universo poético, su provincia o “mal absoluto” se
materializa en un “territorio interior” que no admite la menor concesión; ya que pocos
años más tarde, en 1921, en un poema póstumo, como el citado de Laforgue:
De súbito me sales al encuentro,
resucitada y con tus guantes negros.

Pero ¿quién aparece resucitada? Hay un poema —otro— de Jules Laforgue que pudiera
darnos indicios, claves que vendrían a explicar el tono y la textura del “edén subvertido”,
los remordimientos que impulsan “el viudo oscilar del trapecio”, esa tremenda sexualidad que estalla entre los pliegues azul y blanco de la pureza femenina representada en
la virgen María, como escribió en un lúcido ensayo Hugo Gutiérrez Vega. Esa imaginería
que no se cansa de evocar “una nave en penumbras” o “el ceremonioso luto” que cubre
a los cuerpos femeninos. El incienso y la música que emanan de la lectura del devocionario es un sendero que lleva a la parte soleada del jardín. Pero está el otro sendero que
conduce a la parte sombreada, oscura, que no se ve, pero se imagina (esto del jardín es
un rendido homenaje a Oscar Wilde). En vano la vida pudo ser otra. Sin embargo, no se

35

�renuncia a esa posibilidad que se sabe perdida. El paraíso —bien sabemos— siempre
está perdido, no se puede volver a él sencillamente porque es demasiado tarde. Escribe
Jules Laforgue:
hubiera orlado de rubíes y de ópalos
el relicario donde la Madona de radiantes vestidos
uniendo con fervor sus finas manos pálidas,
eleva al cielo tan dolientemente sus ojos azules.

El poema, que ha traducido Patricio Bulnes y del que hemos citado sus últimos versos,
lleva por título “Demasiado tarde”, y este acicate inflama la hoguera donde arde el imaginario lopezvelardeano; por eso al final de Zozobra leemos estos últimos versos que
cierran el libro:
Todo está de rodillas
y en el polvo las frentes;
mi vida es la amapola
pasional, y su tallo
doblégase efusivo
para morir debajo de tus ruedas.

Pero al morir también cerraba el edén subvertido y surgían los fantasmas, la prima “con
un gesto de estatua” y Genoveva, representada en su “húmedo corpiño”, que ya no baila
“arriba del tejado.” Se cerraba un ciclo, pero no una vida. Aún quedaban dos años
con la vista en el cielo y la antorcha en las fauces!

Luego, llegarían Álvaro Obregón y José Vasconcelos, y con ellos un suntuoso entierro
pagado por el Estado mexicano.

VII
Hace muchos años, a mediados de los ochenta, mi padre necesitaba —bajo prescripción
médica— comprometerse con una rutina diaria de ejercicios. En Tecate el clima, durante
la mayor parte del año, suele ir de frío a tibio, con excepción de julio y agosto. Mi hermano Armando, un joven adolescente por esos años, tenía como proyecto someterse a una
férrea rutina de ejercicios para fortalecer su cuerpo. La complicidad entre padre e hijo
dio por resultado un gimnasio que montaron en el patio de atrás bajo un inmenso y frondoso árbol que también dio cobijo a mis fiestas de cumpleaños a lo largo de la década de
los sesenta (el árbol, es una pena, murió recientemente). Años después —muchos— leí
La lentitud de los bueyes. Memoria de la nieve, de Julio Llamazares. También hice un viaje

�en 2014 de Granada a León por carretera. Entre Madrid y León pasé por la región que
rodea al poblado de Llamazares. Sus ríos, sus campos, los árboles y el viento, y un cielo
pesado y plomizo que lo cubría todo. Antes de salir de España, rumbo a México, en una
comida con Jesús Munárriz, editor de Hiperión, éste me obsequió la edición de la poesía
completa de Llamazares, misma que leí a mi regreso. Hasta aquí tenemos dos piezas de
un rompecabezas. Nos falta la tercera.
A partir de los años setenta, pero con especial énfasis en los ochenta, empezaron a
circular ediciones populares de la poesía de Ramón López Velarde. La de Lecturas Mexicanas en 1983, y la de la Colección Popular del Fondo de Cultura Económica con el ensayo de Paz a manera de prólogo, en 1987. El corpus de la poesía lopezvelardeana suele
dividirse en los siguientes apartados: “Primeras poesías (1905-1912)”, La sangre devota
(1916), Zozobra (1919) y “El son del corazón (1919-1921: 1932)” donde se incluye, obviamente, la “Suave Patria” que —como todos sabemos—, está fechada en abril de 1921. Ya
con las piezas completas podemos armar el rompecabezas.
Mi padre nunca fue del todo constante en sus ejercicios y poco a poco se fue alejando
del gimnasio. Mi hermano Armando se casó y se mudó a la ciudad de Tijuana. Actualmente es un devoto del acondicionamiento físico. Mi abuelo murió y su casa fue ocupada
por mi hermano Manolo, por su familia. Había que desalojar la casa y el gimnasio, entre
pesas y sofisticados aparatos, se convirtió en bodega, en un inmenso cuarto de triques.
Al leer de nuevo, en 2014, la poesía de Julio Llamazares, me quedé perplejo porque
ahora los poemas tenían una realidad física que complementaban ese espacio vacío que
el lector debe llenar. No es que no hiciera mío ese “territorio interior” que aparecía al
leer los poemas, sino que ahora, que conocía el paisaje que había sido leído y, por qué no,
traducido por el autor, un ejercicio de placer se sumaba a mi dinámica, un círculo en mi
imaginario se cerraba. Me había inventado una complicidad mayor. Aquella geografía
que había visto en mi viaje por carretera ahora la podía contemplar en mi lectura.
Durante la década de los ochenta fue creciendo mi admiración por la poesía de Ramón López Velarde. A principios de 1987, previo al aniversario de su natalicio, di una
conferencia sobre su poesía —la primera— en el Ex Convento del Carmen, en Guadalajara, Jalisco. Otra, al año siguiente, en la ciudad de Tucson, Arizona, ante los miembros de
la asociación de charros de esa ciudad. Intensifiqué mis visitas a la ciudad de Zacatecas
y a Jerez. Mi devoción por el paisaje entre Monterrey y Zacatecas se asentó. Mi emoción
cuando atisbo la tierra colorada sigue manifestándose en mayúsculas, y no se diga de los
amigos que ahí tengo. Un privilegio de mi historia sentimental.
Estos primeros acercamientos a la obra de Ramón López Velarde los publiqué en 1997
bajo el título de “Los fantasmas de la pasión”. Hace un año, en 2018, leí un texto sobre
nuestro poeta que titulé “Dimensiones alcanzadas”, y que bien puede leerse como una
primera parte de este otro. Pero pese a la devoción, a la lectura constante de esta poética,
a la intertextualidad o rendidos homenajes en mi propia obra de creación hacia la obra

�de Ramón López Velarde, a mis botines que he comprado en reiteradas ocasiones en Jerez, aún falta colocar la última ficha para dar por terminado el juego.
***
Esto quisiera ser un poema, un relato o el comienzo de una novela.
El poderoso principio
que da pie al primer acto o la firme descripción de un personaje
que se irá imponiendo en la vida de sus lectores. Esto quisiera ser muchas cosas:
un lago entre montañas, las altas torres de una ciudad,
el rostro que nos busca entre la belleza y el misterio,
la escena donde la caída de la nieve se suspende y se da paso al momento decisivo,
ese momento que todo lo habrá de cambiar: un parteaguas, un antes y un después
que hará que nuestros ojos se humedezcan y nos tiemble —casi imperceptiblemente— la
voz.
Pero no, esta página, que como diría un poeta brasileño, estaba destinada a mejor suerte,
no sufrió los rigores de un naufragio, nadie tuvo que decidir
entre salvar a una muchacha de entre las enfurecidas aguas del mar Índico
o mantener en alto el manuscrito que habría de otorgar gloria a nuestra lengua y a
nosotros
—sus autores— con ella. No está marcada por un acto heroico,
no le tocó narrar o celebrar la victoria de un pueblo, no recogió la memoria
de ese momento,
de ese grande momento, que nos deja mudos, de frente, sin ninguna concesión,
ante la historia.
En realidad, quisiera en esta página poder darle la vuelta al fin de semana, abrir una
puerta,
o salir caminando como hace veinte años, o mejor todavía, corriendo, sin un punto
a dónde llegar;
sólo corriendo a la orilla de una carretera viendo los árboles, las flores, los rostros
de algunos conductores,
pensando como las nubes en el cielo que hacen y deshacen figuras, se agrupan, se
adensan,
pero basta una corriente, un cambio de dirección, un súbito movimiento
y ya estás en otro punto al igual que las nubes que nos van cambiando el rostro del cielo.

38

Sería muy pretencioso intentar un bosquejo, una acuarela, del rostro del cielo.
Hay batallas de ángeles y demonios que han sido cantadas con un dominio absoluto,

�viajes al más allá donde ciertos objetos y rituales acompañan el valor de los viajeros;
otros no se mueven, permanecen de pie atentos a una voz que lo va coloreando todo
(distinguimos una gama, un abanico que prefigura arquitecturas
donde las mañanas se confunden con las tardes y las tardes con las noches,
pero siempre sabemos a qué atenernos),
pero este colorido, estas pinturas que vemos en los rincones, al abrir la puerta
para cambiarle el agua a los perros,
se da en una atmósfera como la de esos poemas breves
que leemos uno tras otro y, al cerrar el libro, nos percatamos que seguimos bajo la lámpara
de siempre.
Estar bajo la lámpara de siempre o tener conciencia de ello nos acerca a la posibilidad
de poder intentar captar el rostro cambiante del cielo, o al menos
aproximarnos.
Pero la tierra y el fin de semana son exigentes. Las cosas menudas se imponen,
los pendientes salen de sus habitaciones y se pasean por la sala,
van dejando su rastro por todas partes. López Velarde hablaba de sus húmedas cabelleras
y temblaba por las ansias que lo acercaban al rostro del cielo.
Hoy amaneció con un poco de frío,
el día un tanto nublado y las flores de la buganvilia que se ha trepado al trueno,
que tengo frente a mi ventana,
logran un soberbio contraste sobre el fondo oscuro. El oscuro no es tan oscuro,
el frío apenas se siente, pero las flores, que no tienen conciencia de todo esto,
que no se saben parte del pequeño paisaje que se dibuja tras mi ventana, se imponen,
son las verdaderas protagonistas de esta página que no alcanzó los propósitos deseados,
que no fue la joya que debía brillar más allá de mi circunstancia, y que da razón
—precisamente—, de eso, de mi circunstancia,
de ese cromatismo que va del baño al lecho
a volcar sus fatuas cabelleras, y que hoy, en este fin de semana, las flores de la buganvilia
que se recortan en el marco de la ventana de una mañana un tanto fría y oscura,
me han subrayado las cosas que pueblan mi vida y que, sin mucha conciencia,
me acercan al cielo.

VIII
El gimnasio de la casa de mis padres cayó en un completo abandono. Un día amaneció
sin los aluminios de los marcos de las ventanas y de las puertas corredizas, no se diga los
cristales. Las inclemencias del clima y varios huéspedes furtivos fueron diezmando los
aparatos y las pesas. Las instalaciones desaparecieron, y un día, por razones de estricta

39

�seguridad, junto con el inmenso árbol que amenazaba con demoler la casa, fueron borrados del paisaje familiar. Sin embargo, meses antes de que esto ocurriera, mi curiosidad
me llevó a husmear las valijas que aún quedaban de la casa de mis abuelos. Ropa, suéteres, bufandas, abrigos apolillados, sombreros, documentos, papeles y más papeles, algunas boinas de lana y un álbum fotográfico de hojas de cartón negras. El álbum lo rescaté.
Se trata de fotografías de mis abuelos. En realidad, se trata de fotografías de jóvenes entre
los veinticinco y treinta años que se divierten a caballo, en la playa, en la plaza. Que igual
posan en un malecón rodeados de amigos o en una estación de ferrocarril, cruzando una
calle, en un día de campo junto con sus hermanos y hermanas. Fuera de mis abuelos, de
los padres de mi madre que por esas fechas ni en sueños aparecía, de dos tías abuelas
que conocí de niño ya instaladas en la tercera edad en un departamento de la ciudad
de San Diego, en la calle Washington del centro (esto lo escribo en la calle Washington
del centro, pero de la ciudad de Monterrey, y muy cerca, cada vez más, de la órbita “impecable y diamantina” de mis tías abuelas), pero lo que encontraba y sigo encontrando
en esas fotografías son jóvenes sonrientes y divertidos, sumamente despreocupados y
con toda la vida por delante. La fecha del álbum, la última pieza del rompecabezas o
la mula del dominó que viene a cerrar el juego y darle sentido a todo esto, es 1921, y
de pronto
convertirse al mundo veo
en un enamorado mausoleo…

Es muy peligroso, y quizá hasta perverso, renunciar a los regalos que los dioses nos ofrecen. Ramón López Velarde nos ha dejado un libro ejemplar: Zozobra, y poemas que nos
marcan derroteros de una sentimentalidad que ya es nuestra. Ahora que reviso estas fotografías de estos jóvenes que un día serán los padres de mi madre y otro, mis abuelos, la
lente está conformada de imágenes que me hacen contemplar una verdad y un silencio,
una estética y una razón del corazón que es nuestra. Veo a mi abuela, una joven de sombrero con estola que ve a la cámara con una sonrisa discreta y audaz, al lado de ella mi
tía Chalita muy, pero muy joven, con un gato en brazos; y lo que contemplo es esa estrofa
de “La ascensión y la asunción” que dice:
Dios, que me ve que sin mujer no atino
en lo pequeño ni en lo grande, diome
de ángel guardián un ángel femenino.

Al hojear el álbum soy presa de un hechizo, de una fascinación que me despoja y expone,

40

me suspende en un estado de emocionante lucidez

�Porque ha de llegar un ventarrón
color de tinta abriendo tu balcón.
Déjalo que trastorne tus papeles,
tus novenas, tus ropas, y que apague
la santidad de tus lámparas fieles…

Es verdad que mi abuelo escribía novelas tremebundas que nunca alcanzó a publicar;
que éstas seguían los dictados de las novelitas galantes que circularon a finales del siglo
XIX y principios del XX; que su imaginario seguía los dictados de esos amores inapropiados donde los cuerpos de mármol cantados por Efrén Rebolledo mostraban senos túrgidos y erectos, caderas amplias, muslos rollizos e inclinaciones lésbicas en sus protagonistas. La forma seguía los cauces de lo ensayado y los temas y situaciones, los argumentos y
tramas, un exceso que le daba la vuelta a un realismo que ya nos lo había ofrecido todo.
Sin embargo, y pese a ello, cuando leo la prosa de Manuel Gutiérrez Nájera, sus crónicas y cuentos, hay giros, frases y palabras, atmósferas, tonos y sabores que no me son
desconocidos ni lejanos, que forman parte de un mundo que mis abuelos me legaron y
que reconozco como propio. No supe si mi abuelo alcanzó a leer a Ramón López Velarde,
pero Darío y Nervo sí estaban en su librero. Lecturas que me abonaron el camino —mi
camino— para descubrir, mucho tiempo más tarde, la poética de Ramón López Velarde;
y este álbum familiar que rescaté entre ruinas de un tiempo que aparentemente no era
el mío, me ofrece ahora una onda de contemporaneidad con la obra de uno de los más
altos poetas de la lírica hispanoamericana.
(2019)

Ilustración de Julio Prieto, tomada de Ramón López Velarde, El león y la virgen,
México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1942.

�Mal de l ibros
Recursos Digitales Abiertos UANL (rediab uanl)*
Leticia Garza Moreno y Dagoberto Salas Zendejo

E

n este día tan importante para quienes trabajamos entre libros, queremos platicar cómo fue creado el instrumento Rediab UANL y en qué consiste. Surgió como
un proyecto de colaboración entre la Dirección de Tecnologías de Información y

la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, en el que comenzamos a trabajar en marzo
del año pasado, y fue hasta diciembre del mismo año que fue instalada la página web:
https://rediab.uanl.mx/
Sabemos que en la Universidad Autónoma de Nuevo León existen diferentes servicios
de información ofrecidos por medio de Internet, bajo la filosofía de Open Access, a través
de repositorios o sistemas de gestión editorial para revistas, libros, tesis; como la Colección Digital, Repositorio Institucional, Revistas UANL y Libros UANL, más los de nueva
creación. El problema de tener estos sistemas individuales repercute en las bibliotecas
de la Universidad, ya que tienen que capacitar a los alumnos y usuarios externos para
saber utilizar los diferentes sistemas de información, porque tienen que buscar ésta de
un sistema a otro. Por lo que estas dos dependencias universitarias planeamos y desarrollamos una solución eficaz implementando un metabuscador que realiza búsquedas
en todos esos sistemas y muestra los resultados en una sola pantalla. Esto se ajusta a la
nueva Estrategia Digital de la UANL, ya que facilita el trabajo a los estudiantes, maestros,
investigadores y al público en general, sin tener que salir de casa.
Así, con el Rediab podrán tener un portal fácil de usar en dispositivos móviles que
realice búsquedas en los diferentes sistemas de información ya mencionados, en los que
los resultados tienen filtros que permiten seleccionar colecciones, tipo de documento o
año de publicación, y esos resultados obtenidos se pueden imprimir o enviar por correo.
Además, tiene la opción de cambiar el idioma de la interface y cuenta con una sección de comentarios para obtener retroalimentación por parte de los usuarios. Facilita
búsquedas de material electrónico, como libros, revistas, tesis, en los sistemas de gestión
editorial de la UANL, a través de una búsqueda avanzada que permite examinar información en diferentes campos y delimitarla con ciertos parámetros.
Para los que administramos el Rediab UANL, éste nos permite concentrar en un 100%
todos los sistemas de gestión editorial de la UANL que contienen el Protocolo OAI-PMH

42

Texto leído en el evento anual del Día Internacional del Libro de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, realizado en colaboración con la Dirección
de Tecnologías de Información, que fue transmitido el 23 de abril de 2021 a través de la red social de este recinto.

*

�(Iniciativa de Archivos Abiertos – Protocolo para la Recolección de Metadatos), el cual es
utilizado para la transmisión de metadatos en Internet, también podemos generar reportes de estadísticas del uso del sistema y realizar la carga de información en un 100%
de los repositorios institucionales y de la Colección Digital que contienen este protocolo.
Además, cabe mencionar que el personal de Servicios al Público de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria elaboró un tutorial sobre el uso de Rediab para el Facebook
de este recinto, que se puede consultar con el hashtag #ServiciosBibliotecarios.
Esperamos que esta herramienta les sea de utilidad, y qué mejor que hoy en el Día
Internacional del Libro puedan tener acceso a miles de ellos con un solo clic.

Dagoberto Salas Zendejo, coordinador del Sistema de Administración de Bibliotecas Códice y de Rediab de la Dirección de Tecnologías de Información
de la UANL; y Leticia Garza Moreno, Jefa de Servicios al Público de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.

43

�Ser como dioses*
Felipe Garrido

M

il gracias a la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria; a su director, el poeta José Javier Villarreal; a los amigos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León; por esta oportunidad de compartir con todos ellos y con el universo de

terrícolas al que nos permiten convocar los medios de comunicación actuales unos minutos de este día, 23 de abril, en que celebramos a los libros y a las bibliotecas.
***
En cierta ocasión escuché decir a un biólogo eminente, miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua, excepcional rector de la UNAM, a don José Sarukhán,
que toda escuela, toda universidad, toda institución educativa debía ser antes que nada
una gran biblioteca; es decir, hoy en día, un gran centro de acopio y de información
que, además de libros, guarde todas las demás opciones de saber que nos han dado las
nuevas tecnologías; una gran biblioteca que se encuentre conectada con las aulas que
hagan falta para contener a sus alumnos. Y que sea el corazón de esa empresa formativa.
El sitio más concurrido por alumnos y maestros y trabajadores. Una fuente central de
energía y de inspiración. Un territorio de luz y de calor que nos dé los recursos que nos
hacen falta para protegernos y para vencer a nuestros enemigos ancestrales: la pobreza,
la enfermedad, las infinitas formas del mal. Sobre todo, porque esto es la causa principal
de nuestras catástrofes: la ignorancia y la simulación.
***
Insisto: es un alto honor y un gesto de amistad que mucho agradezco, el que se me haya
concedido la ocasión de estar ahora con ustedes, congregados todos en torno a la lectura
y la escritura, a los libros y todos los demás instrumentos de lectura con que ahora contamos, movidos por ese sentimiento de alivio y ciega esperanza con que, en una noche de
tormenta, uno se aproxima al luminoso optimismo de una hoguera que crepita oscuras
fórmulas de consuelo.
Pues, ya lo dije, esto son los libros y todas las demás formas de conservar palabras e
información. Son fogatas. Luminarias. Antorchas. Cirios. Veladoras. Faros. Faroles. Anafres. Lámparas votivas. La brasa del tabaco. Uno puede ver de esa manera una biblioteca,
una librería, los estantes donde atesoramos en casa los libros que tenemos. Un campo
sembrado de fuegos.

44

Conferencia leída en el evento del Día Internacional del Libro, transmitida el 23 de abril de 2021 en el Facebook de la Capilla Alfonsina Biblioteca
Universitaria.

*

�***
Yo conocí los libros digitales, en su forma más primitiva, en la FIL de Guadalajara, en
1989. Eran tres maquinitas. Las traía Franklin Electronics, parecían calculadoras de escritorio, y las tres juntas resumían lo que es una cultura, lo que es la civilización.
Había una Biblia, que es como decir que allí estaba la esfera del espíritu y la historia.
Había unas obras completas de Shakespeare, lo que era igual que tener en las manos el
atribulado corazón del hombre. Y había, por último, un diccionario, que era lo mismo
que estar en la biblioteca de Babel; tener enfrente no sólo todo lo que se ha dicho y escrito, sino todo lo que algún día futuro se dirá y se escribirá.
Eran los libros más estorbosos del mundo, pero todos sabíamos lo que iba a pasar con
ellos. Si en ese momento cada uno pesaba más de dos kilos y era imposible llevárselos a
la cama ni al avión, ahora cada uno de nosotros trae en el bolsillo máquinas que ponen a
nuestro alcance más libros de los que podremos leer en toda nuestra vida.
Un instrumento digital puede hospedar a cualquier libro, mapa, catálogo, revista,
diario… Ésa es su mayor ventaja. Pueden poner en nuestras manos todo lo que se haya
publicado o meramente escrito. En cambio, un libro, un volumen concreto, es un individuo, un ser único; no hay manera de que se convierta en otro. Y ésa es su mayor ventaja.
El ejemplar de La feria que Juan José Arreola me regaló en su casa de Zapotlán el
Grande es mucho más que las palabras que lo forman. El Quijote que, apenas adolescente, recibí de mi padre, me lo devuelve. En mis cinco tomos de la Historia de la ciencia en
México, obra monumental de Elías Trabulse, están no sólo sus sabias palabras, las ilustraciones y los textos que recoge, el excepcional diseño que le dio Rafael López Castro...
están además las muchas horas que los tres pusimos planeando y realizando el libro,
más el trabajo de linotipistas, formadores y correctores, más el de sus impresores y encuadernadores, todos ellos amigos que vuelven a acompañarme cada vez que regreso a
sus páginas en busca de luz y de calor.
Está claro que he vuelto al fuego. Vuelvo a ver, en los miles de volúmenes que nos
rodean aquí, en esta colosal biblioteca, desde el fugaz resplandor del cerillo que se extingue apenas se enciende, hasta la piedra vuelta brasa en la lava y la zarza inextinguible
desde la que nos habla el espíritu.
El dominio del fuego es un parteaguas en la historia del hombre y las antiguas culturas imaginaron mitos que cuentan cómo sus antepasados lograron robarlo a los dioses, siempre temerosos de sus creaturas. Para los zapotecas, en los valles de Oaxaca, el
humilde tlacuache metió la cola en una hoguera y salió corriendo con el rabo en llamas
para llevarles el fuego; de ahí que su cola no tenga ya pelos y sea de color cenizo. Para
los sapai, de las selvas brasileñas, Kumafari el Joven hundió los brazos en la tierra y dejó
que de ellos brotaran dos arbustos para engañar al zopilote y quitarle un tizón divino del
que nunca se desprendía. Un titán, Prometeo, desafió a los dioses para poner el fuego en
manos de los antiguos griegos.

45

�Pero yo sé que estos mitos disfrazan un robo mayor. No es el poder sobre el fuego lo
que realmente acerca a las mujeres y a los hombres a la naturaleza divina. Lo que en
verdad nos confiere la capacidad de crear, lo que nos hace semejantes a los dioses, es el
lenguaje, y en especial la escritura, que nos permite trascender el espacio y el tiempo y
acumular experiencias, sueños, conocimientos, creencias, leyes, divagaciones.
La escritura, que es tan antigua como el lenguaje. No, por supuesto, la escritura alfabética, sino formas anteriores de hacer visibles las palabras. Pues en eso consiste escribir: en sacar de nuestro interior lo que sabemos, lo que esperamos, lo que imaginamos,
y objetivarlo fuera de nosotros en la piedra, el barro, el papel, un archivo electrónico.
Los libros son objetos únicos.
Los portadores de textos son proteicos, pueden albergar cualquier forma de manifestarnos y de expresarnos con palabras y con imágenes.
Unos y otros, todas las que son y las que serán posibles formas de interconectarlos
deben ser aprovechadas.
Durante el tiempo en que los hacemos nuestros y cada vez que volvemos a ellos en la
memoria, los textos que leemos y los que recordamos nos ponen en el trance de crear;
nos acercan a la naturaleza divina; nos hacen dioses.

El escritor mexicano Felipe Garrido durante la lectura de su conferencia en el Día Internacional del Libro 2021t

46

�Ga jo de cielo
El retorno maléfico
Ramón López Velarde

Mejor será no regresar al pueblo,
al edén subvertido que se calla
en la mutilación de la metralla.
Hasta los fresnos mancos,
los dignatarios de cúpula oronda,
han de rodar las quejas de la torre
acribillada en los vientos de fronda.
Y la fusilería grabó en la cal
de todas las paredes
de la aldea espectral,
negros y aciagos mapas,
porque en ellos leyese el hijo pródigo
al volver a su umbral
en un anochecer de maleficio,
a la luz de petróleo de una mecha
su esperanza deshecha.
Cuando la tosca llave enmohecida
tuerza la chirriante cerradura,
en la añeja clausura
del zaguán, los dos púdicos
medallones de yeso,
entornando los párpados narcóticos,
se mirarán y se dirán: “¿Qué es eso?”
Y yo entraré con pies advenedizos
hasta el patio agorero
en que hay un brocal ensimismado,
con un cubo de cuero
goteando su gota categórica
como un estribillo plañidero.

47

�Si el sol inexorable, alegre y tónico,
hace hervir a las fuentes catecúmenas
en que bañábase mi sueño crónico;
si se afana la hormiga;
si en los techos resuena y se fatiga
de los buches de tórtola el reclamo
que entre las telarañas zumba y zumba;
mi sed de amar será como una argolla
empotrada en la losa de una tumba.
Las golondrinas nuevas, renovando
con sus noveles picos alfareros
los nidos tempraneros;
bajo el ópalo insigne de los atardeceres monacales,
el lloro de recientes recentales
por la ubérrica ubre prohibida
de la vaca, rumiante y faraónica,
que al párvulo intimida;
campanario de timbre novedoso;
remozados altares;
el amor amoroso
de las parejas pares;
noviazgos de muchachas
frescas y humildes, como humildes coles,
y que la mano dan por el postigo
a la luz de dramáticos faroles;
alguna señorita
que canta en algún piano
alguna vieja aria;
el gendarme que pita…
…Y una íntima tristeza reaccionaria.

48

�El oro de los t igr e s
Geo Bogza nació en Blejoi, comunidad del condado de Prahova, Rumania, en 1908. Fue
poeta, teórico y periodista. Entre sus obras más destacadas se encuentran Urmuz, Jurnal
de sex, Ioana Maria: 17 poeme, Cântec de revolta, de dragoste ᶊi de moarte. Murió en Bucarest en septiembre de 1993. La traducción directa del rumano es del poeta Omar Lara,
amigo de esta biblioteca y a quien recordamos tras su lamentable y reciente fallecimiento.

Canto de rebeldía, de amor y de muerte
Geo Bogza
Traducción de Omar Lara

VII
Virgen amarilla pariente de todos los desastres del amor,
así como las noches de insomnio son parientes de las epidemias del suicidio,
virgen amarilla con muslos deslumbrantes, con muslos como un embriagador juego de
artificios,
virgen amarila con las rodillas como un país de hielo, como un país de llamas,
con la sonrisa como un enviado de la fatalidad, como un comenta que trae el fin del mundo,
virgen amarilla —corazón mío— con la sonrisa como una carabela incendiada, como una
radiografía de la inutilidad, como una carabela incendiada.

�Fósf oro
Rodrigo Alvarado

Dirección: Kelly Reichardt Guion: Kelly Reichardt, Jonathan Raymond
Fotografía: Christopher Blauvelt Música: William Tyler Año: 2019
País: Estados Unidos Duración: 122 min

First Cow
Adaptación de la novela The Half-Life, de Jonathan Raymond, colaborador habitual de
la cineasta estadounidense Kelly Reichardt. La historia está situada en la primera mitad
del siglo XIX en Oregon, en una ruta dedicada al comercio de pieles. Cookie, un cocinero
de un grupo de cazadores, conoce a King-Lu, un inmigrante chino perseguido por una
banda de rusos, a quien ayuda a ocultarse. El filme, como apunta su directora, aborda,
en pocas palabras, la trama de estos dos hombres y la primera vaca llegada al territorio.
Ambos, en busca de hacer fortuna, deciden robar leche durante la noche para iniciar un
modesto negocio de repostería.
La película se instala en el reverso del western y nos implica con personajes secundarios de la gran narrativa del sueño americano. Durante la primera parte, Reichardt
presenta los vínculos afectivos por medio de las tareas domésticas que, alejadas de la
violencia del héroe del Lejano Oeste, apunta hacia un paradigma soterrado de la masculinidad, justo como el desenlace de los dos protagonistas.
El sencillo relato de la amistad entre dos varones, expuesto con la quietud y melancolía del paisaje, cuela una profunda crítica al mito del hombre meritocrático y sus victorias, ya que, retomando aquella famosa frase de Balzac, detrás de una gran fortuna hay
un gran crimen. Sin embargo, para los personajes de la historia de Jonathan Raymond,

50

no es ni lo uno ni lo otro, se trata del fracaso de estos hombres en busca de fortuna y
felicidad. Una historia de dos soledades que ansían fraternidad en tierra extraña.

�En tr e L ibro s
Este número de Interfolia destaca el trabajo poético de Ramón López Velarde, razón por la cual incluimos
un registro de las obras del poeta zacatecano que la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria resguarda en
sus distintos acervos documentales.

4 Ramón López Velarde. Antología. Selección y prólogo de Wilberto L. Cantón. México,
Secretaría de Educación Pública, 1949.
CABU: FAR y FL
PQ7297.L68 A17 1949

4 Ramón López Velarde. El don de febrero y otras prosas. Prólogo y recopilación de Elena
Molina Ortega. México: Imprenta Universitaria, 1952.
CABU: FL y FAR
PQ7297.L68 D6

4 Ramón López Velarde. Don de febrero. Prólogo de Marco Antonio Campos. Zacatecas:
Gobierno del Estado de Zacatecas, Universidad Autónoma de Zacatecas, Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López Velarde”, Factoría Ediciones, 2002.
CABU: FMMYJJV
PQ7297.L68 D6 2002

4 Ramón López Velarde. El león y la virgen. México: Universidad Nacional Autónoma de
México, 1942.
CABU: FAR y FL
PQ7297.L68 L4

4 Ramón López Velarde. El minutero. México: Imprenta Murguía, 1923.
CABU: FL
PQ7297,L68 M5

4 Ramón López Velarde. El minutero. Prólogo de Marco Antonio Campos. Zacatecas: Gobierno del Estado de Zacatecas, Universidad Autónoma de Zacatecas, Instituto Zacatecano
de Cultura “Ramón López Velarde”, Factoría Ediciones, 2001.
CABU: FMMYJJV
PQ7297.L68 M5 2001

4 Ramón López Velarde. Novedad de la patria. Explicado por Felipe Garrido. México:
Dirección General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2009.
CABU: FL
PQ7297.L68 A 2009

4 Ramón López Velarde. Obra poética. Edición crítica, José Luis Martínez. Madrid:
ALLCA XX, Fondo de Cultura Económica, 1998.
CABU: FL
PQ7297.L68 A17 1998

51

�4 Ramón López Velarde. Obras. México: Fondo de Cultura Económica, 1971.
CABU: FL
PQ7297.L68 A6 1971
4 Ramón López Velarde. Poemas escogidos. Con un estudio de Xavier Villaurrutia. México: Cvltvra, 1935.
CABU: FPRV
PQ7297.L68 A6

4 Ramón López Velarde. Poemas escogidos. Con un estudio de Xavier Villaurrutia. México: Cvltvra, 1940.
CABU: FAR
PQ7297.L68 A6

4 Ramón López Velarde. Poesía. En la voz de Guillermo Sheridan. Producción y coordinación de Luz María Frenk Mora. México: Fondo de Cultura Económica, 1997.
CABU: FL
PQ7297.L68 A6

4 Ramón López Velarde. Poesías, cartas, documentos e iconografías. Prólogo y recopilación de Elena Molina Ortega. México: Imprenta Universitaria, 1952.
CABU: FAR, FL y FFDR
PQ7297.L68 A16

4 Ramón López Velarde. Poesías completas y El minutero. Edición y prólogo de Antonio
Castro Leal. México: Editorial Porrúa, 1953.
CABU: FMMYJJV y FL
PQ7297.L68 A17 1953

4 Ramón López Velarde. Prosa política. México: Imprenta Universitaria, 1953.
CABU: FH
F1234.L89

4 Ramón López Velarde. La sangre devota. México: Ediciones Literarias, 1916.
CABU: FAR
PQ7297.L68 S35
4 Ramón López Velarde. El son del corazón. Poemas. México: Crisol, 1932.
CABU: FAR
PQ7297.L68 S6

52

4 Ramón López Velarde. La suave Patria. Novedad de la patria. Edición de Héctor Ávila
Ovalle y Carmen Fernández Galán Montemayor. México: Factoría Ediciones, Dosfilos Editores, Gobierno del Estado de Zacatecas, Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López
Velarde”, 2001.
CABU: FL
PQ7297.L68 S8 2001

�4 Ramón López Velarde. Suave Patria. México: PRI. Comisión Nacional Editorial, [s.a.].
CABU: FL
PQ7297.L68 S8
4 Ramón López Velarde. La suave Patria. Edición de Juan José Macías, montajes de Gonzalo Lizardo, prólogo de José de Jesús Sampedro, epílogo de Marco Antonio Campos. Zacatecas: Dosfilos Editores, 1996.
CABU: FL
PQ7297.L68 S8 1996

4 Ramón López Velarde. Zozobra. México: Ediciones México Moderno, 1919.
CABU: FAR y FRC
PQ7297.L68 Z6

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                  <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751858&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�Editorial
Grata compañía
José Luis Romero / 6
Universidad Autónoma de Nuevo León
Rogelio G. Garza Rivera
Rector
Santos Guzmán López
Secretario General
Emilia Edith Vásquez Farías
Secretaria Académica
Celso José Garza Acuña
Secretario de Extensión y Cultura
José Javier Villarreal
Director de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria
José Javier Villarreal
Editor Responsable
José Vela
Diseño Editorial
Rodrigo Alvarado
Nancy Cárdenas
Carlos Lejaim Gómez
Alfredo Iván Mata
Martha Ramos
Equipo Editorial
En portada:
Composición a partir de Palas Atenea, diosa
de la sabiduría, de Federico Cantú, bloque
de cantera esculpido, 350 x 150 x 150 cm.
INTERFOLIA, Año 1, número 2, julio-diciembre 2020, es una publicación semestral,
editada por la Universidad Autónoma de
Nuevo León, a través de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria. Avenida Universidad s/n, Ciudad Universitaria, San Nicolás de
los Garza, Nuevo León, México, C.P. 66451.
Teléfono: +52 8183294015, www.capillaalfonsina.uanl.mx, cabuanl@uanl.mx. Editor
Responsable: José Javier Villarreal. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo en trámite.
Las opiniones expresadas por los autores no
necesariamente reflejan la postura del editor
de la publicación.
Prohibida la reproducción total o parcial de
los contenidos e imágenes de la publicación
sin previa autorización del Editor.

Cortesía
Negruras y lejanías / 7
(Fragmento)
Alfonso Reyes

Calendario
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria durante la
contingencia sanitaria por la covid-19 / 9

Gajo de cielo
Homero en Cuernavaca / 13
(Selección)
Alfonso Reyes

El oro de los tigres
Aquiles ofendido / 16
(Fragmento de la Rapsodia I de la Ilíada, de Homero)
Traducción en verso de Alfonso Reyes

Mal de libros
Alfonso Reyes, traductor de la Ilíada / 20
(Fragmento de la presentación de El oro de los tigres IX)
Carlos García Gual
Una noche en el hotel Baruk / 24
José Javier Villarreal

Fósforo
Family Romance, LLC, de Werner Herzog / 34
Rodrigo Alvarado

Entre Libros

�Nú m ero 2

��EDI TO R I A L

I

n terfolia. Boletín de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria. Ésta, nuestra segunda edición en formato digital, obedece a los tiempos que nos han tocado vivir.
Días, semanas y meses donde una emergencia sanitaria nos ha puesto a prueba

cambiando la fisonomía y el transcurrir de una existencia que, hasta hace muy poco, se
nos antojaba “normal”. Pero la biblioteca es un organismo que no se puede detener. Los
acervos están ahí navegando por un espacio virtual que los hace accesibles a todo lector
interesado. La catalogación y la restauración no se detienen. Como diría la poeta rusa
Marina Tsvetáieva: caminamos hacia adelante, pero cuidamos de ver hacia atrás. Nuestro legado humanístico, nuestra memoria cultural, goza de muy buena salud. Prueba
de ello son las diferentes actividades que se han implementado en nuestro día a día de
manera virtual. Programas de asesorías, conexiones con instituciones culturales nacionales e internacionales, presentaciones, conferencias, recomendaciones y recorridos por
nuestros acervos y patrimonios artísticos. La Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria
no se detiene e impacta en el acontecer cultural de nuestra extensa comunidad. Interfolia, nuestro boletín, da noticia de la actividad que llevamos a cabo en estos tiempos tan
complejos en los que vivimos. El oro de los tigres IX, la versión rítmica de Alfonso Reyes
de las primeras 9 rapsodias de la Ilíada, acompañadas de una magnífica introducción
de don Carlos García Gual (Premio Internacional Alfonso Reyes 2020), los dibujos de
Gerardo Azcúnaga, una selección de los sonetos que integran Homero en Cuernavaca,
ese libro que Reyes fue componiendo al margen de su trabajo homérico, un ensayo que
nos presenta el tour de force que conlleva el ejercicio de la traducción, complementan las
páginas de este boletín que da noticia de nuestro actuar, de esta Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, espacio plural y complejo donde descansa buena parte de la tradición
humanística que alienta a nuestra máxima Casa de Estudios: la Universidad Autónoma
de Nuevo León. Hoy, como agente protagónico de nuestra vida académica y cultural.

José Javier Villarreal
Director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

5

�Grata co m pañia

Para
D. Alfonso Reyes
Con la admiración y
el afecto
de
José L. Romero.

José Luis Romero. De Heródoto a Polibio: El pensamiento histórico en la cultura griega. Buenos
Aires, Espasa-Calpe Argentina, 1952.

6

�Cort e sía
Negruras y lejanías de Homero
(Fragmento)
Alfonso reyes

T

odos sabemos que los Poemas Homéricos son el primer repertorio de las virtudes
occidentales o características de nuestra civilización. Pero el encanto de aquella

poesía y el prestigio de aquellos pueblos no deben cegarnos respecto a las extrañezas que
el mundo homérico ofrece a nuestros ojos. Si son muchas y notables las semejanzas entre
aquella concepción de la vida humana y la nuestra, tampoco faltan, como es natural dada
la enorme distancia —y prescindiendo por supuesto de las divergencias históricas—, notables divergencias en la conducta. No en vano la moral se refiere a las costumbres o
mores, condiciones y convenciones variables con las épocas, aun cuando el ideal ético se
plantee en principio como absoluto.
Desde luego, ya se ha observado que muchas de las virtudes homéricas por nosotros
todavía respetadas —el afecto a la mujer y a los vástagos, por ejemplo, y la bravura para
defenderlos— son también patrimonio de muchos animales y fieras; con quienes, por
cierto, el poeta compara constantemente a sus personajes. Pero las divergencias resultan
singularmente instructivas para estudiar la evolución de la sensibilidad en las sociedades y en los hombres. Vale la pena señalarlas. Los manuales de literatura suelen cerrar
los ojos sobre ellas por un extremo de respeto o pudor.
1) Los guerreros más arrojados, los capitanes de más autoridad, suelen llorar copiosamente, sea por temor a la derrota o por mera aflicción, y no se avergüenzan de hacerlo en
público. El primer héroe de la Ilíada a quien vemos llorar es Aquiles, al ser despojado de
su esclava Briseida. Pero esta vez el llanto es a solas, a la orilla del mar, y entre las invocaciones a su madre la Nereida Tetis. Con
todo, un moderno suele sentir cierta extrañeza ante el llanto casi infantil, el llanto de criatura que busca el refugio materno, en un varón a quien acabamos de ver
tan fiero y altivo durante su disputa con
el Atrida. Cuando los aqueos son rechazados, el imperial Agamemnón, sin ocultar
su desconsuelo, suspira y llora delante de
todas sus huestes. El anciano Fénix suelta el llanto a la vista de los embajadores,
porque Aquiles se niega a aceptar la re-

7

�conciliación con el Atrida. Éste, al contemplar el campo enemigo donde reina un ánimo
de triunfo y de fiesta, se arranca los cabellos y lanza clamores, bien que esta vez nadie
presencia sus extremos. Los hijos de Antímaco, para implorar la piedad de Agamemnón,
se arrodillan en el carro y lloran. Los aqueos gimen sin embozo, ante los troyanos que
asaltan sus murallas. Dolido Patroclo de los destrozos que hacen los troyanos en las filas
aqueas, llora para pedir a su amigo y jefe Aquiles que le permita volver al combate en
auxilio de los suyos. Al saber Aquiles que Patroclo ha sido muerto, derrama ceniza sobre
su cabeza, se arroja al polvo, se mesa el cabello, gime y atruena de alaridos su tienda,
lloran sus hombres y sus esclavas. Antíloco sujeta al héroe las manos por temor de que
se degüelle en un rapto de dolor. Y tales son los gritos de Aquiles, que los oye su madre
Tetis en el fondo del mar donde tiene su habitación con las demás Nereidas, todas las
cuales a su vez corean el llanto del guerrero. Los aqueos, en el campamento, pasaron
la noche llorando por Patroclo. Al otro día, Tetis encuentra todavía a su hijo llorando
ruidosamente junto al cadáver de Patroclo, acompañado por los plañidos de su cortejo.
Para evitar que su hijo Héctor se enfrente con Aquiles, el viejo rey troyano Príamo grita
desde lo alto de la muralla, gime, se da puñadas en la cabeza, alza los brazos, se mesa las
barbas y las canas. Cuando Héctor muere a manos de Aquiles, el rey Príamo se revuelca
en el estiércol y allí permanece enloquecido de dolor durante doce días. El rescate del
cadáver de Héctor y toda la conmovedora escena entre Príamo y Aquiles es un cuadro de
lágrimas, por cierto difícil de resistir sin contagio. Con excepción de Neoptólemo, el hijo
de Aquiles, todos los guerreros aqueos ocultos en el Caballo de Palo tiemblan y lloran de
miedo, en silencio, mientras llega la hora del asalto.
La llegada de Telémaco a casa de Menelao y de Helena hace llorar a todos; y Helena,
como buena ama de casa, mezcla en el vino el nepente que hace olvidar penas y cóleras.
Al averiguar Odiseo, por boca de Circe, que antes de encontrar el camino para su tierra
debe consultar al espectro de Tiresias, en el reino de los muertos, llora desesperadamente y se revuelca de temor en el lecho. Y todos sus compañeros lloran igualmente cuando
averiguan lo que se les espera. Entre los embustes de Odiseo, cuenta ser un pirata cretense salvado de la muerte por el rey de Egipto, a quien abrazó las rodillas “despidiendo
abundantes lágrimas”. El porquerizo de Odiseo, al ver a éste, aunque no llega a reconocerlo, se acuerda de su rey y siente el picor de las lágrimas.
Cuando Odiseo se enfrenta con su anciano padre Laertes, éste, que aún no lo reconoce, llora por su hijo y echa ceniza sobre su cabeza. El reconocimiento trae la consiguiente
escena de lágrimas.
Por las anteriores referencias sobre el tema de las lágrimas en Homero, vemos que
aquellos héroes lloraban como nosotros; pero, en muchas ocasiones, más que nosotros o
más abiertamente si se prefiere. 1

8

Ilíada: 1, 349 y ss. IX, 14 y s.; 432 y s. X, 15 y s. XI, 136. XIII, 88. XVI, 2 y ss. XVIII, 23 y ss.; 316 y ss. XIX, 5. XXII, 33 y ss.; 414 y ss. XXIV, 3 y ss.; 163 y ss.; 640.
Odisea: IV, 183 y ss.219 y ss. X, 497 y ss.; 566 y ss. XI, 527. XIV, 279 y s. XX, 204. XXIV, 316 y ss.
1

�Calendar io
Ca p i l l a A l f o n s i na B i b l i o t e c a U n i v e r s i ta r i a
d u r a n t e l a co n t i n g e n ci a s a n i ta r i a p o r l a cov i d - 19

A

tendiendo las medidas imple-

identificar aquellas tesis que no cuentan

mentadas por el Consejo de Salu-

con liga de acceso a la Colección Digital o

bridad General, la Secretaría de

Repositorio Institucional, para agregarlo

Salud y la Secretaría de Educación Públi-

y robustecer nuestro Catálogo Electrónico

ca a nivel nacional frente a la emergencia

y hacer más accesible este material a los

sanitaria por la pandemia de covid-19, y

usuarios. También atienden la permanen-

siguiendo las recomendaciones emitidas

te renovación de cada uno de los libros en

por la Comisión Especial para la Preven-

préstamo a domicilio y el envío de correos

ción y Atención del H. Consejo Universi-

electrónicos a los usuarios para notificar-

tario, desde finales de marzo de 2020 la

les la nueva fecha de entrega e informar-

Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

les que a partir de la cuarentena no se ge-

implementó la modalidad de trabajo a

neraría ninguna sanción económica.

distancia para dar continuidad a sus ac-

Si bien la biblioteca permanece cerra-

tividades, ya que desafortunadamente no

da al público, se continúa atendiendo las

fue posible seguir recibiendo a los cerca

solicitudes de préstamos, en los casos de

de mil quinientos usuarios y visitantes

materiales digitalizados, por medio del co-

que normalmente acuden a este recinto

rreo electrónico.

universitario.

Parte medular de la estrategia de tra-

Se idearon estrategias por cada de-

bajo durante la cuarentena ha sido la rea-

partamento para minimizar el impacto

lización de tutoriales y reseñas de libros

negativo que la ausencia presencial pu-

de la Colección Digital UANL, que se difun-

diera provocar en el desarrollo de las ta-

den a través de la página de Facebook de

reas que se llevan a cabo en la biblioteca

la Capilla Alfonsina Biblioteca Universita-

y mantener en lo posible las actividades

ria, en las secciones: #Servicios biblioteca-

y servicios que brinda a sus usuarios y al

rios y #Tu bibliotecario de cabecera, que

público en general. Parte medular de las

se publican constantemente.

estrategias de atención y comunicación

A través de los tutoriales los usuarios

con los usuarios es el uso del correo elec-

pueden aprender cómo accesar y utilizar

trónico y de la página de Facebook.

el Catálogo Electrónico CÓDICE, la Colec-

Cada departamento implementó las

ción Digital, realizar el trámite de cuenta

estrategias más convenientes conforme

Bases de Datos CONRICyT, consultar la

a su área y ha priorizado las actividades

Hemeroteca Digital El Porvenir, utilizar la

que mejor se pueden desarrollar en la

herramienta SIRCAAR para realizar bús-

modalidad a distancia. Así, los departa-

quedas en los registros de publicaciones

mentos de Procesos Técnicos y Servicios

periódicas disponibles, o consultar y subir

al Público han trabajado desde casa para

documentos al Repositorio Institucional,

9

�entre otras tareas. Esta estrategia ha re-

cargo de José Javier Villarreal que se publi-

sultado particularmente útil para los estu-

can tres veces a la semana en el Facebook

diantes de nuevo ingreso a la UANL.

de la CABU.

No obstante la ausencia de usuarios en

Para dar continuidad al Cineclub Ca-

la biblioteca, y debido a que el personal sí

pilla Alfonsina, se publican dos veces a

debe acudir a las instalaciones, de manera

la semana recomendaciones de películas

permanente se realizan tareas de cuidado

disponibles en plataformas digitales como

y limpieza del edificio y jornadas de saniti-

Netflix, Amazon Prime, Filminlatino, entre

zación con el apoyo de otras dependencias.

otras.

Por otra parte, diariamente se moni-

También se realizó un recorrido virtual

torea el correo electrónico de la Capilla

por la exposición homenaje: Tras la hue-

Alfonsina Biblioteca Universitaria y se da

lla de la luz. Minerva Margarita Villarreal,

seguimiento a los correos que así lo requie-

1957-2019.

ren. Así mismo, se envían invitaciones de

De igual manera, se publican durante

las actividades artísticas que la CABU y la

la semana poemas de la colección El oro

Secretaría de Extensión y Cultura trans-

de los tigres y se difunden también hechos

miten por redes sociales. Además, se lleva

relevantes para la CABU, la UANL, o de la

registro de las estadísticas de las publica-

cultura en general.

ciones realizadas en la plataforma de Fa-

Para ampliar la oferta de contenidos de

cebook de la Capilla Alfonsina Biblioteca

nuestras redes sociales, se han establecido

Universitaria.

acuerdos con la Casa de América Latina

Derivado de lo anterior, se adecuó la

en Portugal y el Festival Internacional de

celebración del Día Internacional del Li-

Poesía de Buenos Aires. De igual manera,

bro 2020 a la modalidad virtual. Para ello,

se tiene colaboración con el escritor Jor-

se invitó al escritor Daniel Salinas Basave,

ge F. Hernández, director del Instituto de

con quien se estableció contacto y se defi-

México en España-IMEX, para reproducir

nieron las líneas de trabajo, con el resulta-

en nuestra página de Facebook algunos

do de la grabación y posterior emisión de

de sus “Cuentínimos para la cuarentena”,

una charla de 20 minutos.

serie que ha producido y dado a conocer

Se estableció contacto con diversas
personalidades conocedoras de la obra de

Se realizó también el video Patrimo-

Alfonso Reyes para invitarlos a participar

nio plástico de la Capilla Alfonsina: Saskia

en el Festival Alfonsino 2020 también en

Juárez, con un recorrido por la obra pictó-

modalidad virtual; se contó con tres invi-

rica de esta artista que se encuentra en las

tados gracias a la gestión del director de la

diferentes áreas de la biblioteca.

Capilla Alfonsina de la UANL, con los cua-

10

durante el confinamiento.

Además,

diariamente

se

comparte

les se tuvo constante colaboración hasta la

contenido generado en la plataforma del

recepción del video de su participación.

Facebook de la Secretaría de Extensión y

Se desarrolló la serie “Leyendo con nues-

Cultura con el objetivo de contribuir en la

tro director”: breves reseñas en video a

difusión de todas las actividades académi-

�cas, culturales y artísticas que se generan

cada uno de los procesos, además de tener

desde nuestra Alma Máter.

parte activa en la ejecución de algunas de

Cabe destacar que todas las tareas se

las actividades, como son las cápsulas de

realizan de la mano con el Dr. José Javier

lectura “Leyendo con nuestro director” y

Villarreal, director de la Capilla Biblioteca

estar en contacto diario con todo el equi-

Universitaria, quien no sólo hace las pro-

po de trabajo de las diversas áreas de la

puestas a desarrollar, sino que supervisa

Biblioteca.

Actividades realizadas y transmitidas a través de Facebook durante el confinamiento por la covid-19

Marzo a septiembre de 2020

��Ga jo de cielo
Homero en Cuernavaca
(Selección)
Alfonso reyes
MATERIALISMO HISTÓRICO
Si ascó el estaño
o bien por Anatolia y el Euxino,
las tribus espaderas del camino
tienen por fuerza que buscarse daño.
¿Hoy el pirata, y el bribón antaño?
¿Helena hoy, si ayer el Vellocino?
¡Ladronerías que, olvidado el tino,
dan en poemas como por engaño!
Cuatro términos hay: Ilión y Esqueria
aduanas son de la explorada vía;
mercado es Tracia, y el Egipto es feria.
Mas queda otro sendero todavía
que purga la codicia y la miseria:
la ruta vertical, la poesía.
ENTREACTO:
A una Afrodita núbil
Afrodita de oro, renacida
para desazonar los corazones,
diosa precoz que brotas a la vida
entre sospechas y adivinaciones;
que a toda garatusa desmedida
el gesto huraño y la reserva opones,
y niñeando y como distraída
sabes amedrentar a los fisgones:
A quien ya no presume de galano
y empieza a descender el precipicio,
otórgale la prez del veterano
que con razón rehusas al novicio:

13

�déjame que te tome de la mano
mientras con la mirada te acaricio.
DE HELENA
—Helena: soy tu ciego enamorado
y a confesarlo sin rubor me atrevo,
pues te descubro en cada rostro nuevo,
a poco que merezca mi cuidado.
Me río yo del pobre porfiado
que investiga si Leda puso un huevo:
yo, para bien o mal, mi sed abrevo
en el presente y nunca en el pasado.
El amor no conoce más victoria
que disfrutar la dicha transitoria,
¡y arda Troya después, no lo deploro!
—Tal presumía un escolar jumento
y, dislocando todo su argumento,
soltó un rebuzno que paró en un lloro.
PARIS-ALEJANDRO
ante Helena
—Helena que hoy te muestras tan esquiva
y que solías serme tan devota:
acepto humildemente la derrota
a trueque de tu mano compasiva...
Quiero que guardes y alimentes viva
la luz de aquella Cránae remota
donde, por gracia de la Chiprïota,
siendo mi reina fuiste mi cautiva…
Recuerda nuestro amor; el ceño deja,
desoye la malicia y la conseja,
y a media voz repite que me amas...
(Y al abrazarla, vislumbró Alejandro
en los ojos de Helena, el Escamandro
rojo de sangre y encendido en llamas.)

�AL ACABAR LA ILÍADA
Desengañado Aquiles, sólo a la muerte aspira.
Su madre acecha, atónita, la hora malhadada
en que habrá de ceder sus restos a la pira;
padre, hijo y esposa son grey abandonada.
No queda quien comparta su duelo ni su ira:
su dulce sierva llora, mas llora al camarada;
Atrida es falso, esquivo Ayante, y mal velada
la sorda emulación que Diomedes transpira.
Último caballero de la virtud antigua,
le deja la venganza una embriaguez ambigua,
y sólo de la tumba espera la piedad.
Ya le acude la gloria con los brazos abiertos,
único amor que templa, como un sol de los muertos,
su frío desamparo, su arisca soledad.
DE MI PARÁFRASIS
		1
No está en las letras cuanto yo adivino
del duelo del troyano y del aqueo,
ni sólo en el poema peregrino,
ni en lo que cautamente escribo y leo.
A sobresaltos de la sangre, atino
con el oculto parangón, y husmeo,
no las palabras disecadas, sino
el tufo de la guerra y del saqueo.
Por gracia o maldición —otro lo acierte—,
un patrimonio traigo en la memoria
de valentía y de dolor y muerte.
Gritos y llantos, pánico y victoria,
todo lo tuve junto a mí, de suerte
que todo es sentimiento más que historia.

�El oro de lo s t igr e s

I
LA PESTE Y LA CÓLERA
(Fragmento)
Homero
Traducción en verso de Alfonso Reyes

4. AQUILES OFENDIDO
En tanto que la tropa anda en esta faena,
su lance con Aquiles ni su amenaza olvida
Agamemnón, y a Euríbates y a Taltibio, los prestos
servidores y heraldos, convoca y les ordena:			

320

—Idme hasta la barraca de Aquiles el Pelida;
de la mano a Briseida, la del semblante apuesto,
me traeréis; si Aquiles opone algún reparo,
yo mismo iré con gente y le saldrá más caro.
Tal con altivas voces los despide y conmina. 			

325

Orilla al mar cambiante, remisos se encaminan
ambos hacia los barcos y toldos mirmidónicos.
Sentado en su barraca, junto a su negra nave,
los ve acercarse Aquiles, el continente grave.
Perplejos lo saludan y con temor recóndito,			

330

mas él, adivinándolos, se adelanta a decir:
—¡Salud, gente de Zeus, mensajeros humanos!
Venid, no es culpa vuestra si vuestro soberano
por Briseida os envía. Patroclo, hazla salir
—tú, el de estirpe de Zeus— y entrégala en sus manos. 		

16

335

�EDI TO R I A L

Y ante los bienhadados dioses sedme testigos,

y ante todos los hombres y el rey desatentado,
si al hora del desastre quiere contar conmigo;
pues sé que ya no acierta su corazón airado
a prever lo futuro en vista del pasado 				

340

ni a librar nuestras flotas del asalto enemigo.
Dijo, y dócil Patroclo la tienda de su amigo
busca y da con Briseida, la de la faz gustosa.
A las naves aquivas, y muy a su pesar,
la llevan los heraldos. Apártase a llorar 				

345

Aquiles, y tumbándose por la orilla espumosa,
mientras ruega a su madre con manos anhelosas
explora la envinada lejanía del mar:
—Madre, pues me engendraste para tan corta vida,
el Olímpico Zeus que por las cumbres truena 			

350

debiera protegerme, y en cambio me condena
con su olvido al ultraje de Agamemnón Atrida,
cuyo poder me roba la recompensa suma.
Así dijo entre lágrimas. Le oye la augusta madre
desde el abismo húmedo que habita con su padre, 		

355

el añoso Nereo; surge cual blanca bruma,
vuela sobre las ondas hasta el hijo afligido,
lo acaricia y exclama:
—¿Qué dolor te ha vencido,
hijo, qué te conturba? ¿Por qué tu alma llora?
Dilo y no calles, ambos probemos tu aflicción. 			

360

Y el alígero Aquiles, con profundo gemido:
—Lo sabes. ¿Para qué repetírtelo ahora?
Fue en Tebas, la ciudad sacra del rey Eetión.
La saqueamos; luego juntamos la ganancia,
que nuestra gente supo repartir con esmero. 			

365

Criseida fue el hermoso botín de Agamemnón.

17

�Pronto a dar por su hija rescate en abundancia,
el sacerdote Crises, hombre de Apolo Arquero,
llegó hasta los bajeles alígeros entonces,
donde andan los aqueos revestidos de bronces. 			

370

Al cetro de oro atadas las ínfulas de Apolo
el Flechero, a las huestes no imploraba tan sólo,
sino a los dos Atridas, los amos del combate.
La gente aquea a gritos lo otorga y reconoce,
al sacerdote honrando y ansiosa del rescate, 			

375

mas impedir no logra que Agamemnón maltrate
a Crises y lo aleje con altaneras voces.
Parte indignado el viejo, y Apolo que lo ampara,
escuchando sus preces, su arco cruel dispara
por nuestro campamento; y los hombres caían 			

380

conforme los flechazos divinos se esparcían.
Un consumado augur nos declaró al instante
la causa del enojo del Cazador Distante,
y yo el primero exijo que al dios se satisfaga.
Levántase el Atrida e iracundo me amaga. 			

385

Ya cumplió sus amagos: los aqueos de ardientes
ojos en rauda nave devuelven a Criseida,
y al dios van a brindar su carga de presentes,
¡mientras unos heraldos, violando mis reales,
si antes me la dieron, me arrancan a Briseida! 			

390

Presta amparo a tu hijo y muestra lo que vales,
y al Olímpico Zeus lleva tu imploración,
ya que en palabras y obras le has dado protección;
pues sola eras fiel entre los Inmortales
—mucho te oí contarlo en la patria mansión—, 			

395

cuando lo encadenaban los dioses principales,
tal Palas Atenea y Hera y Posidón.
Tú fuiste a desatarlo del ominoso nudo,
y al que es vuestro Briareo, y en la tierra, Egeón
—el forzudo centímano, más que el padre forzudo—,		

400

abriste el ancho Olimpo; y él, de su gloria ufano,
junto al trono de Zeus se plantó de improviso,
y los dioses rebeldes, viendo su intento vano,
desistieron sumisos. Recuérdaselo ahora;
apegátele, abraza sus rodillas e implora: 				
Que deje a los troyanos hacer una salida,

18

405

�y echados los aqueos hasta el labio del mar
—por que mejor disfruten la inepcia de su Atrida—,
vean entre las popas a su gente vencida,
y el rey arrepentido comience a lamentar 				

410

el haber desairado al aqueo sin par.
Y, en lágrimas bañada, Tetis le respondía:
—¿Te di a luz en aciaga hora, criatura mía?
¡Viérate en paz tus naves sereno gobernando,
sin que nublase el lloro tus efímeros días! 				

415

Mas tu vida es muy breve, tu sino el más nefando,
fue funesto engendrarte en casa de Peleo.
Iré al nevado Olimpo, descuida; al alto Zeus
engendrador de rayos veré de persuadir.
Tú guárdate en tus raudas naves sin combatir 			

420

y contra los aqueos incuba tu pasión.
Zeus, ayer, con toda su augusta compañía
se fue por el Océano, al remoto confín
de los probos etíopes que ofrecen un festín.
No tornará al Olimpo hasta el doceno día. 				

425

Yo he de trepar entonces las broncíneas gradas
y echarme a sus rodillas. Tal vez sea escuchada.

19

�Mal de l ibros

Alfonso Reyes, tradcutor de la ilíada
Fragmento de la presentación de El oro de los tigres ix
Carlos García Gual

4. H omero

A

en

C uernavaca

l tiempo que traducía los nueve primeros cantos de la Ilíada, Reyes componía
en su retiro de Cuernavaca un singular conjunto de treinta sonetos, poemas que
son un desahogo y comentario poético personal no falto de humor e ironía, en

los que evoca algunas escenas y figuras de la epopeya. En una primera sección introduce algunas notas críticas sobre su tarea e interpretación. En la segunda evoca y dialoga
con los personajes del poema —es decir, se dirige a Agamenón, Menelao, Paris, Helena,
Briseida, Héctor y Aquiles, invocados en ágiles sonetos, revestidos de ironía y una cierta
coloración dramática.
Citaré unos párrafos del excelente y ya citado libro de Arturo Dávila:
Je veux lire en trois jours l’Iliade d’Homère. Reyes recuerda a Ronsard para iniciar su navegación homérica y empieza la primera sección crítico-descriptiva con dos sonetos “¡A
Cuernavaca!”, donde anuncia su deseo de dejar la ciudad —¿la corte?— y dirigirse al “campo” a descansar —y hasta a “respirar”—, en el caso de su corazón cansado. Beatus ille, el
poeta abandona las arduas labores de la traducción para escribir su Homero en Cuernavaca, como “ocio y entretenimiento al margen de la Ilíada (X, 403), según indica él mismo en
el prólogo al libro. El trabajo creativo se transforma en “recreo a varias voces, prosaico,
burlesco y sentimental” (403). Reyes suaviza la voz, se aleja de la solemnidad, y marca un
tono menor, conversacional y discreto, a veces hasta satírico, pero siempre salpicado de
relámpagos líricos […] Los dos sonetos “¡A Cuernavaca!” funcionan como una declaración

20

de partida, una especie de escape hacia “la escondida / senda, por donde han ido, / los pocos
sabios que en el mundo han sido”, como aconsejaba fray Luis:

�A Cuernavaca voy, dulce retiro,
cuando, por veleidad o desaliento,
cedo al afán de interrumpir el cuento
y dar a mi relato algún respiro. 1

Los poemas son muy variados en sus temas y sus tonos. Si tuviera que escoger sólo dos
sonetos, yo me inclinaría por el primero y el último: “Homero” y “Al acabar la Ilíada”.
En “Homero” Reyes evoca el paisaje de los dos volcanes avistados desde Cuernavaca y
su volcánica ascensión a traductor de Homero:
De cara a los volcanes, hoy prefiero,
pues la ambición y la ignorancia igualo,
deletrear las páginas de Homero,
que me acompaña para mi regalo.
Ensayo, me intimido, persevero,
aquí tropiezo y más allá resbalo:
otro volcán viviente y verdadero,
otro fastigio y otra cumbre escalo.

“Al acabar la Ilíada” tiene un tono muy trágico, y en ese sentido es muy distinto a la
mayoría de los otros sonetos. Notaremos que no evoca especialmente el final del poema
homérico (que concluye, como es harto sabido, con los funerales de Héctor en Troya, tras
el encuentro de Aquiles con Príamo), sino el amargo destino de su protagonista.
Desengañado Aquiles, sólo a la muerte aspira.
Su madre acecha, atónita, la hora malhadada
en que habrá de ceder sus restos a la pira;
padre, hijo y esposa son grey abandonada.
No queda quien comparta su duelo ni su ira:
su dulce sierva llora, mas llora al camarada;
Atrida es falso, esquivo Ayante, y mal velada
la sorda emulación que Diomedes transpira.
Último caballero de la virtud antigua,
le deja la venganza una embriaguez ambigua,
y sólo de la tumba espera la piedad.
Ya le acude la gloria con los brazos abiertos,
único amor que templa, como un sol de los muertos,
su frío desamparo, su arisca soledad.

A. Dávila, op. cit., pp. 16-17. Como muy bien señala algo antes: “Las composiciones poéticas del pequeño libro que lo acompañaron en la aventura
de traducción, aunque divertimento para el poeta, contienen un alto grado referencial: implican una relectura cuidadosa de los poemas homéricos, el
conocimiento de la mitología griega, los estudios de Reyes sobre el tema homérico, sus visitas al Siglo de Oro español, y, en fin, la vasta obra y biografía
del autor.” (ibid., pp. 4-5).
1

21

�5. F inal
Frisaba Reyes los sesenta años cuando emprendió la ardua tarea de traducir a Homero.
Los miles de hexámetros de la Ilíada, el primer poema de Occidente, la más resonante de
las epopeyas antiguas, le aguardaban. Todo un reto para quien se había sumergido tantas
veces en los textos del legado helénico, textos por los que desde muy joven había sentido
gran atracción, una tremenda afición que había marcado una gran parte de su trayectoria
intelectual.
Grecia es un modo de hablar, es un lenguaje cuya ventaja es ser universalmente comprensible y, además, el encontrarse, como un común denominador, en la base de todos nuestros lenguajes de cultura. Mi Grecia soy yo.

Le fue difícil avanzar en la tarea, pero se lanzó con enorme ilusión. Después de tantos
años y tantos estudios sobre los griegos, volver al gran poema fundamental debió de parecerle como un desafío formidable, su último homenaje poético a la tradición clásica,
un empeño casi heroico tras tantos años de larga y siempre vivaz convivencia con lo helénico. Homero fue siempre el indiscutible patriarca de la poesía griega. La Ilíada con su
resplandor mítico y su resonancia trágica merecía una nueva traducción castellana, una

22

versión que rescatara mejor su dicción poética, tal como había pedido antaño el argentino
Lugones. Difícil y tardío reto.

�Reyes sabía muy bien que traducir no es sólo sustituir las palabras de una lengua por
otra. Es mucho más. Es reinterpretar el mensaje del poeta y ofrecer su versión en otro
idioma, intentando recobrar todo su sentido en versos de cierta sonoridad y una fresca
prestancia narrativa. Al margen de la más estricta traducción literal, importa conservar
su ímpetu poético. Cuando la distancia entre las dos lenguas —la de origen y de acogida
del texto en cuestión— es tan grande como la que hay entre el griego arcaico y el castellano moderno, no sirven las recetas mecánicas. En tal caso, la traducción exacta es imposible; es decir, resulta una tarea utópica, como bien señaló Ortega en un certero ensayo.
Pero caben aproximaciones. Evidentemente, unas claramente mejores que otras.
La versión de Reyes mantiene en sus flexibles alejandrinos mucho del fulgor del antiguo poema épico. Si bien no llegó a dejarnos completa la traducción de todo el largo
poema, su Aquiles agraviado resulta una clara, inolvidable y suficiente muestra no sólo de
sus méritos como traductor, sino de su intenso amor a la Grecia antigua y a esos textos de
la aurora del humanismo europeo.
C. G. G.
Madrid, 28 de junio de 2020.

23

�Una noche en el hotel Baruk
José Javier Villarreal

I

A

sus casi sesenta años, frente a la puerta de la habitación, espera a que el mozo
introduzca la llave. Los jardines y sus buganvilias. Al fondo, la piedra volcánica
como testimonio de una cólera muy antigua, muda, oscura y detenida que con-

trasta con la cantera, los hilillos de agua y los pájaros en los platos de la fuente. Ha llegado
a la provincia, al jardín de la república. Atrás queda la corte con sus apremios y fatigas.
Como un poeta del siglo XVII, ésos que le han llenado las horas y los días, se refugia en
su huerto bajo la sombra de sus libros. El edén se deja admirar desde la terraza del hotel
Marik. Sólo una puerta de cristal y una pesada cortina lo protegen de la resolana. Alfonso
Reyes ha llegado a Cuernavaca. No viaja solo, una “junta de sombras” lo acompaña.
***
A sus casi sesenta años los caminos y senderos lucen otra geografía. El poema del Cid,
su prosificación de 1919. Su padre que va y viene y nunca lo abandona. Ahora, pasado
el tiempo, y con un manuscrito que resguarda desde 1930, Aquiles, como un espíritu familiar, se le revela en las entretelas del sueño. Pero se trata de un sueño sostenido, una
recurrencia que le exige toda una vida. Una literatura que se le ha vuelto vida. No hay
otra forma de justificarse, si no lo hizo antes, ahora no tiene caso ni pensarlo. En 1924
fue Ifigenia y su rotundo no. Pero ya no tiene aquella libertad que otorga la juventud.
Eso lo supo desde muy temprano y empezó la diaria rutina de sus diarios. Cuadernos de
apuntes donde todo se iba anotando, un espejo cifrado donde reconocerse. El ejercicio de
la traducción, en su caso, le había revelado a un Mallarmè y a un Chesterton que le eran
muy queridos. También a un Stevenson que le intrigaba y atraía. El amor y la admiración,
la ética y el goce por el mundo griego se han remansado y abultado en su infatigable
curiosidad. Ahora dicta un curso en El Colegio de México sobre sus amores helenos, sobre esa forma de entender la vida que ha dirigido la estrella de sus pasos. Ha traducido
libros sobre los estudios clásicos y lo sigue haciendo. En medio de todo se siente y se sabe
solo. Los padecimientos del espíritu, antes sublimados o transformados en fantasmas del
corazón, como cantara Darío, se le manifiestan, precisamente, como heridas y dolencias
en el corazón. Además, ha llegado el momento, juzga él, de emprender la gran aventura
que se ha postergado, pero que no es posible eludir. Lugones es un ejemplo, y la sombra
del padre, ese mundo de guerreros, va cobrando forma a través del sonoro conjuro de las
catorce sílabas. Y una sombra, otra, como al viejo Goethe, se le ha instalado en su íntima

24

galería, la de Helena, la de la esquiva e inapresable Helena. Es cierto que mi primera

�Helena se la debo a Segalá y Estalella. Hubo otra que le sirvió de cimiento, la Ginebra del
rey Arturo, la de Camelot, la que vi en el cine de San Diego con mis padres en 1967. Lancelot era Franco Nero, el rey Arturo: Richard Harris, y la reina: Vanessa Redgrave. Pero
Helena fue creciendo y asentándose en mi imaginario. Tomó de aquí y de allá. Se adueñó
de la bella Isolda, “la de las blancas manos”. Después, en la campiña francesa, mientras
cruzábamos en autobús, rumbo a Baja California, la inclemente y helada Nuevas Casas
Grandes, Chihuahua, apareció como Emma Bovary. Más adelante, siguiendo con el frío, la
nieve y el hielo, como Ana Karenina. Y Helena no se detenía. Se acabó de vestir frente a un
espejo donde se reflejaba en sus ojos negros la inmensa y bella ciudad de Moscú. Seferis
me subrayó aquello de que sólo se trataba de una sombra. Pero fue en Goethe, en la segunda parte del Fausto, donde Helena, como Olga Orozco, me dio un beso en la frente que
se ha quedado ahí. Reyes no podía seguir demorando, a sus casi sesenta años, esa cita con
Homero. Y ésta acabó por concretarse en Cuernavaca. El clima y la altura así lo exigían.
La poesía se imponía, él mismo lo confiesa en un soneto, como “el sendero vertical.” No
había vuelta, estaba en vuelo entre el mar y la ventosa Ilión.
***
Otra vez el Canto V de la Comedia.
El Canto V no habla de la humedad en las paredes,
de las sábanas frías y los goznes que rechinan con una agudeza insoportable.
No habla de Helena, cuando ésta regresa de Troya en la nave de su marido.
Su marido celebra en el puerto su llegada y ella —sola— se enfrenta con las puertas
de su casa.
Les habla, se duele ante ellas, sabe lo que ha vivido y reflexiona —inquieta— por su futuro.
El Canto V de la Comedia no habla del mar, de los jóvenes que juegan en la playa,
tampoco de la noche.
El Canto V es puntual, claro en la intensidad de su trazo,
en la intención del autor. No repara en paisajes, en personas
que aparecen y desaparecen con la mayor facilidad. Tampoco habla de la ciudad,
de las calles
que la atraviesan, y que un día habremos de transitar.
Me detengo, y el mundo se detiene conmigo.
El Canto V es lo contrario, es la evidencia de que nada se detiene.
Mas toda la belleza que gira en el Canto V de la Comedia
no me toca, permanece como una lección en un libro memorable, un poema de culto,
una pareja donde ella habla y él calla. Se redactó a principios del siglo XIV;
desde entonces nos sigue asombrando la voz de ella y el silencio de él.
Giran como polvo, transitan como un autobús
en medio de la nada. Es un poema exacto y sumamente dramático
que no deja cabos sueltos: la historia es precisa, la emoción alta y los personajes
tienen tal estatura

25

�que el drama, el beso y el asesinato se funden en un clímax que escapa a todo tiempo
¿Baja Edad Media, primer Renacimiento? No importa: el cuñado, es el cuñado
y lo hecho, hecho está.
La vida no posee tal limpieza, esa elegancia en el trazo, el peso de los personajes,
la dimensión que resuena a lo largo de los siglos entre los versos
de un verdadero poema.
Por eso el Canto V de la Comedia no habla de las sospechas de Helena,
de la ruidosa celebración de su marido,
del silencio que se desprende de los muros y la puerta de su casa. Es verdad que Helena
no se arrepiente de nada, pero su desasosiego, su duda, que
no está en el Canto V de la Comedia, la va paralizando. Esto no lo soñó ni lo cantó Homero
que estaba tan preocupado por la dignidad de los vencidos,
pero a lo largo del siglo XVIII y principios del XIX, un viejo poeta,
desdeñado y avergonzado por una jovencita de escasos dieciséis años,
cantó una Helena —casi al final de un largo poema— que jamás tuvo
esa altiva seguridad con la cual Francesca habría de fascinarnos
en el Canto V de la Comedia
que Dante sí soñó y escribió a principios del siglo XIV
seguramente horas antes de su salida de Florencia.
***
Se trata de un vuelo comercial. Minerva y yo fuimos a Tijuana a festejar el cumpleaños de
mi madre. La ventosa Tecate ha quedado atrás en la montaña entre los múltiples cerros
que la rodean. Mi madre habita un geriátrico y su casa ha sido cerrada. Los recuerdos de
toda una vida, los penates domésticos, algunos, que con la ayuda de mi hijo José Pablo
embalamos y empacamos, ahora viajan con nosotros como cangrejos ermitaños en busca
de un nuevo jardín. Es de noche y, a pesar de que se trata de un vuelo directo, estamos
muy cansados. Nos avisan que hemos llegado y que nos preparemos para el descenso.
Pero la niebla, después de dos intentos, hace que el piloto desista y nos informan que se
buscará un aeropuerto alterno a dónde dirigirnos. Guadalajara es la primera opción, pero
finalmente llegamos a Zacatecas.
La tripulación de la aerolínea desaparece. Surge el rumor de que reanudaremos nuestro vuelo a las diez de la mañana, luego que a las doce y finalmente se imponen las contundentes y redondas 14:00 horas. Son las doce pasadas, todos los locales están cerrados,
no hay taxis ni servicio de Uber ya que se trata de zona federal. La carretera es insegura,
nuestras maletas están en el avión. Decidimos juntar las sillas para recostarnos y descansar. Nos esperan muchas horas en blanco. El cansancio pesa. Hay quienes se tienden en
el suelo, y una inesperada solidaridad se va manifestando. Aparecen rostros detrás de
los rostros y cuerpos detrás de los cuerpos que no habíamos visto. Ahora los pasajeros
conformamos una extraña familia que ocupa las dos salas del pequeño aeropuerto. Pero

26

necesito una cama donde descansar. El viaje ha sido muy intenso y realmente estamos

�deshechos. Minerva se ha puesto a platicar con una aparición, una chica que escapó de
Desayuno en Tiffany’s, de Truman Capote, o mejor todavía, una Muñequita de lujo, como
fue la traducción del filme de Blake Edwards de 1961. Asegura que los hombres, gracias
a sus “plegarias atendidas”, siempre le han prestado su afectuosa y desinteresada ayuda.
Yo me levanto y camino por el interior del aeropuerto. Voy de un extremo a otro. Zacatecas es una de mis patrias más queridas. Los viñedos, Jerez, Malpaso, La Quemada, las
jornadas Lópezvelardeanas, el Teatro Calderón, el salón de Osaka en el Museo Felguérez,
el retablo de Javier Marín en La Catedral y el hotel Baruk a la entrada de la ciudad. Y comienza la aventura. Como siempre, la batería de mi celular está a punto de morir, pero
logro hablar con Antonio de la recepción del hotel, quien me conecta con Víctor, que es
un taxista que trabaja con ellos, pero que tendrá que venir en su propio carro, ya que le
está vedada la entrada en zona federal. Me hablará cuando esté por llegar. El punto de reunión será la primera puerta del aeropuerto. Voy por Minerva, nos acercamos con suma
discreción al lugar convenido. Hace mucho frío. Ella espera adentro, yo afuera. La batería
se está agotando. La angustia crece y recibo la anhelada llamada al tiempo que distingo
un auto que se aproxima. Lo abordamos. ¿Es usted Víctor? La respuesta tarda en llegar
mientras nos alejamos del aeropuerto. Después de más de media hora en una total y cerrada oscuridad llegamos al hotel Baruk. En la recepción, no sé cómo, están todos, o casi
todos, los miembros de mi nueva y efímera familia. Por supuesto que también se encuentra, sin perder estilo y presencia, la “muñequita de lujo” acompañada de su bella hija. Una
niña entre ocho o diez años de cabellos rubios. Seguramente esta singular pareja deberá
estar custodiada por un ejército celeste que no alcanzo a percibir, pero que sin duda nos
ha favorecido. Todos encontramos refugio esa noche, y el tren lópezvelardeano, el de la
“Suave patria”, que pasa por detrás del hotel muy de mañana, nos habrá de recordar al
día siguiente que el retorno a la casa familiar aún se encuentra distante. Los dioses, pese
a su indiferencia, siguen pesando en el destino de los hombres. La batería de mi celular
duerme callada y distante y el cargador reposa en el interior de mi maleta en la bodega
del avión que ya nos espera.
***
Recorro los jardines, los andadores entre los colores del paisaje. Enramadas y rincones
donde ciertas mujeres charlan indiferentes a mi paso. Podría tratarse de Briseida, no de
Criseida, porque ésta ya se ha ido. Briseida está a punto de alejarse, es requerida por el
“jefe supremo del ejército” y la bella no lo puede hacer esperar. Helena, en cambio, es una
veleta azotada por los aires del deseo y la nostalgia. Una impresionante sombra que va de
aquí para allá, a través del tiempo y del espacio, sin siquiera moverse. Está en lo alto de las
murallas, pero también arrellanada en la cámara nupcial como un venero de aguas calmas
y profundas. Afrodita, la diosa y madre de Eneas, sufre un rasguño por acercarse tanto a
los hombres. Pero Andrómaca, “la de los blancos brazos”, no puede estarse quieta. Va y
viene, se hace seguir de una nodriza que le lleva a su hijo en brazos. Se detiene, avizora a lo
lejos, entre los guerreros que se baten, en busca de su amado esposo. Su discurso me hará

27

�recordar las palabras de despedida de doña Ximena. Las mismas que hace más de treinta
años prosificó Alfonso Reyes. Las aguas se juntan, Belerofonte, al igual que Hamlet, lleva
una carta donde se ordena su muerte. Esto es más que un rumor, es una certeza que se
escucha en los murmullos del follaje que agita el viento en Cuernavaca. Pero el agraviado, en este coro ritmado por la presencia femenina, ha desaparecido, nada sabemos de
él. Está ausente, solo, de espaldas al mundo. Ni siquiera escucha, a lo lejos, el fragor de la
batalla. No se entera de que el mismo Ares, el dios de la guerra, ha sido herido. Pero estas
mujeres, que no son mujeres, sino personajes de un poema que siempre se ha amado, se
le convierten al traductor en corrientes submarinas, en fantasmas del corazón que van
cobrando aliento y perfil en esos versos que estrictamente no son suyos, pero que sólo a
Reyes competen; a ese Reyes, de casi sesenta años, que le ha dado por recordar.
II
La memoria, ese campo de lo íntimo, que nos persigue y asedia. No hay dominio, voluntad
que pueda con ella. Están las mujeres que le alegran el día, también las otras que lo acompañan en las horas lentas de la siesta cuando la noche, que parece que tarda en llegar, y
la tarde, que se prolonga como un llano interminable, chocan y nos quedamos detenidos
y pesados al borde de la cama, o en el sillón, o en la butaca viendo cómo el día se nos ha
perdido. Puedo imaginar al traductor revisando con sumo cuidado el inicio de la sexta
Rapsodia. Hay que levantarse y encender la lámpara de pedestal, la del escritorio resulta
insuficiente. El rico Adrasto yace indefenso y se aferra a las rodillas del airado e incontenible Menelao. Se sabe perdido. Pide clemencia. Le ruega a su enemigo que no lo mate,
que lo haga su cautivo, que su padre lo ha de recompensar con un rico rescate
de bronces, hierro labrado, oro.

El dulce Menelao, como lo llama su hermano Agamemnón, cede a sus ruegos y ordena
que lo encierren en su oscuro velero. Pero en eso llega “el pastor de pueblos”, el hermano
mayor y reprende al piadoso Menelao al tiempo que traspasa con su lanza al indefenso
troyano. La historia familiar se repite. Antes fue Ifigenia, el exilio europeo y los años
madrileños. La familia se reúne, la familia siempre se reúne. Los hechos son contundentes. Hay un punto de quiebre, una línea que se ha roto, que no cesa de romperse una y
otra vez. El traductor, a sus casi sesenta años, enciende la luz de pedestal y el cuarto se
ilumina, y Alfonso Reyes se ve reflejado contra la puerta de cristal que da al jardín. Está
solo, rodeado de las sombras que ve aparecer y cobrar figura en los versos del poema
que traduce. En 1921, hace casi 27 años, desde Madrid, colaboró con Foulché-Delbosc en
la edición de la obra de don Luis de Góngora. Se sabe que su amigo Martín Luis Guzmán
mecanografió algunos de los poemas. Ahora, a sus casi sesenta años, después de sus Cuestiones gongorinas que se editaron en 1927 (año axial de la lírica española), un verso del
Polifemo le sale al paso y busca su eco en la resonancia de la Rapsodia tercera de su Aqui-

28

les agraviado. El blanco y, a veces, fugitivo cuerpo de Galatea se convierte en segur para

�las blancas azucenas. El cuadro presenta a la ninfa dormida sobre la muelle verdura a la
orilla de un arroyo. El cristalino bullir del agua la despierta e inquieta se levanta y huye
cegando el reflejo de su cuerpo en el agua como si de azucenas se tratara. Así la ninfa es
segur, hoz de sí misma. Pero también, en el cuadro idílico, por la blancura y desnudez de
su cuerpo, en azucenas se ha trocado. Una genialidad de don Luis que el ahora poeta y
traductor no puede olvidar, y en la Rapsodia tercera, cuando Alejandro le responde a su
hermano sus recriminaciones, le dice:
pues tu inflexible ánimo es la segur que hiende
el tronco y da más ímpetu a la mano robusta.

Pero esto es ahora que ha pasado el tiempo y las reflexiones han madurado en ensayos,
conferencias y disertaciones; ya que en 1921 en la edición de Foulché-Delbosc, que publicara The Hispanic Society of America, el verso cantaba:
Seguir se hizo de sus azucenas.

Los afanes filológicos, a lo largo de los años, fueron cribando la pureza y resaltando el
brillo de la expresión gongorina.
Siente frío. Quiere apagar el abanico de techo que encendió antes de acostarse. No
encuentra el interruptor y jala las cobijas, se cubre con ellas. Sólo su rostro en lo blanco
de la almohada, sus ojos cerrados y el persistente ruido de las aspas que no cesan de girar.
***
Delicada relación la que guardan los hermanos menores con respecto a la fogosidad e
ímpetu de sus hermanos mayores. El traductor se lee en el poema que traduce. La ausencia de Aquiles a esta altura resulta insoportable. El traductor es sensible a la resistencia y
defensa de los troyanos, pero también a la ofensa y enojo de los aqueos. Sabe el final de
la historia y se duele y estremece en cada verso. Su minuciosa lectura, su versión de los
acontecimientos se le funde y confunde con su propia vida. Cada que repasa en voz alta
los versos traducidos es su voz la que se escucha en ese cuarto poblado de sombras en el
hotel Marik de Cuernavaca, frente al destello de los ojos de Helena.
III
Uno siempre anda por ahí. La conciencia de estar cerca es relativa. El estado de conciencia,
el estar viendo al gato cómo afila sus uñas
y uno
sigue ahí. El mundo es ancho y largo, misterioso como un tablero de ajedrez
con sus torres y caballos, sus andamios y puentes; esas reinas que se adivinan
y esos peones que van y vienen en el metro, en los camiones, en las peseras.

29

�Circulan sin mucha conciencia de su presencia en el mundo.
El mundo, el gran mundo que ha sido cantado en las comedias que hoy llamamos clásicas,
tampoco les presta mucha atención. Algunos guardias, algún sepulturero,
los acompañantes del primer ciudadano,
nada que comprometa el designio de los dioses o los intereses de la república.
La espuma tiende a derramarse, y ésta, la cerveza, se calienta si no se bebe a buen ritmo.
Esto sucede en los países meridionales. El interés público,
siendo público, no a todos compete.
La tasa monetaria, el desarrollo sustentable, la guerra comercial, las importaciones
y exportaciones, el cierre de fronteras,
el cuidado de los monumentos, la inauguración de las plantas termoeléctricas,
la caída del petróleo, la salud nacional fueron temas que se discutieron en palacio.
Conversaciones que recorrieron pasillos y terrazas. A la hora del almuerzo
se discutió acremente, apasionadamente. Pero Ofelia no supo nada; a Gertrudis,
poco le importaba.
La res pública se desarrolla. A veces crece; a veces, disminuye. Su canción
no siempre se escucha.
Abres el periódico antes de tomar el desayuno y ya está ahí como un caballito
que no cesa de girar.
La vida de Ofelia va por otro lado; la de Gertrudis, igual.
Es un solo jardín, pero los senderos nunca se confunden. Sus pasos dibujan
diferentes escenas;
es otra la antología, el criterio, la óptica de selección.
Más que poemas son recuerdos donde Venus, con el manto de su desnudez,
lo cubre todo; donde los jabalíes, con sus agudos colmillos,
regalan besos en el costado de un Adonis entrado en años;
donde la bella Lucrecia es tentada y acosada por los anhelantes brazos
de la concupiscencia.
Pero esto sólo sucede en el mundo de Ofelia y de Gertrudis. Las razones políticas,
las ambiciones que mueven al Estado no circulan por tan estrechos parajes.
Hay una cierta condescendencia, una amorosa tolerancia que divide aún más
los espacios de la casa.
Las jarchyas son nuestros primeros testimonios, los indicios de que desde temprano
ya andábamos por ahí.
La cama por hacer, la toalla en el suelo, los platos sobre la mesa, los trastes
al fondo del fregadero.
Es la voz femenina la que se escucha. Los hombres, que andaban por ahí,
estaban preocupados por razones que a la larga no dejaron huella,
no quedó testimonio de tales preocupaciones.
Los escenarios a puerta cerrada: el retrete, el cuarto de costura, el rincón de un pasillo,
la pared de la cocina. Un fuego lento que arde bajo una olla, y no se apaga.

30

Los hombres iban y venían como un rayo de sol en el cielo de Guadalajara. Así dice

�una jarchya mozárabe.
Pero ellas permanecían, hablaban angustiadas ante una madre silente,
ante las hermanas que se sonrojaban y apretaban sus labios y sus manos.
Hoy día las casas no contemplan en su disposición un cuarto de costura, las cocinas
conviven con las salas y no guardan secretos,
las jarchyas sólo se leen en las clases de literatura española,
las madres nunca permanecen calladas ante las confesiones de sus hijas
y las hermanas van poblando un jardín impenetrable y secreto.
Ellas —las mujeres—, a su manera, permanecen. Los hombres no. Van y vienen,
visitan islas, se convierten en cerdos, se hacen amarrar, lo sufren todo, todo lo hacen
y luego se arrepienten.
Ricardo III, para enlazar de nuevo con las comedias que hoy consideramos clásicas,
nos confiesa al inicio de la obra que no fue hecho para el amor y va de tropiezo en tropiezo.
Pide cosas inimaginables, se planta en medio del escenario, y da pena. Ofelia y Gertrudis
pertenecen a otra comedia, su mundo es otro.
A pesar de que sí fueron hechas para el amor, o quizá a causa de ello,
sufren sus consecuencias.
Una enloquece y se quita la vida, la otra ve su mundo desmoronarse mientras agoniza
frente a su hijo.
Esto es literatura, ficción, obras que podemos leer durante nuestro encierro sanitario
decretado por el Estado.
Esos reyes y reinas que resuelven la cosa pública, el destino de todos nosotros,
con o sin nosotros.
Mientras tanto la república va al garete sobre unas aguas agitadas y turbias,
corrientes submarinas que no conocemos, pero sí padecemos. Ese otro reino,
oscuro y secreto, que le da sentido y valor a nuestra vida,
a ese ir y venir sin mucha conciencia tratando asuntos que nos sobrepasan.
Con esa esperanza de que al final de la noche deberá llegar la mañana a disipar las sombras
de nuestra angustia.
***
La noche pone las cosas en su sitio. Una es la habitación durante el día, otra muy distinta
la que se contempla en medio de la noche. El sueño no acude. La junta de sombras se
agiganta en “las plutonianas playas” del insomnio, como cantara El cuervo, de Poe. Las
hogueras del campamento troyano están a tiro de piedra de las negras y cóncavas naves
de los aqueos. El incesante rumor del mar no logra sofocar las flautas y zampoñas del
ejército enemigo. El fiero y soberbio Agamemnón no puede conciliar el sueño. Tiene casi
sesenta años y le cuesta mantener el ritmo de su respiración. Se reconoce solo y cansado.
Gabriela Mistral, su amiga, lo ha propuesto para el Premio Nobel de Literatura; sin embargo, el medio literario, su propio gobierno, al que sirvió durante tantos años, no secunda la moción. Se le recrimina que ha prestado demasiada atención a los griegos y descui-

31

�dado la literatura nacional. Está recluido, pocas veces sale de casa y sus amigos, cada vez
más esporádicamente, lo visitan. Es sólo un ataque de pánico que deberá desaparecer con
la llegada del día. Pero Agamemnón no puede conciliar el sueño y deambula bajo una pesada piel de león entre los bajeles de su ejército. Las piernas se le doblan, la lanza le pesa
y busca la compañía de sus generales más cercanos. Desde su cama, en el hotel Marik de
Cuernavaca, no logra atisbar la ciudad de Linares, no hay cuartel o destacamento militar
ante el cual poder entregarse. Esto lo imaginó con respecto a su padre hace más de dieciocho años. Camina receloso, cansado y preocupado. Quizá debió comenzar su traducción
hace años, quizá sea demasiado tarde y la empresa sobrepase sus fuerzas. Aquiles no
da su brazo a torcer y amenaza con abandonar el campamento. Héctor, seguramente
envalentonado por sus últimas hazañas, quizá decida quemar las naves al amanecer. Se
topa con Menelao, lo aconseja. Busca al viejo Néstor y juntos se encaminan a la tienda
de Odiseo. Empieza a despuntar el alba. Distingue la luz en los bordes de las cortinas, los
pájaros comienzan a cantar y él, el traductor y poeta de casi sesenta años, al igual que el
atribulado Agamemnón, no ha logrado en toda la noche que el sueño se aposente en sus
ojos. Pero es que la realidad se le viene encima. Ha amanecido, los versos no cesan en su
cabeza. Se da cuenta de que ha abandonado el alejandrino y son endecasílabos los que
se mueven entre la cortesía y el divertimento. Esas burlas veras que lo ponen contra la
espada y la pared ya que
Gritos y llantos, pánico y victoria,
todo lo tuve junto a mí, de suerte
que todo es sentimiento más que historia.

Se confiesa el poeta contra el destello de la mañana, en su implacable lucidez.
Alfonso Reyes pone punto final a su empresa. La traducción del “Aquiles agraviado”
está concluida. Aún queda pólvora para el inicio de la décima Rapsodia, esa oscura e interminable noche con
su frío desamparo, su arisca soledad.

Pero estos versos no pertenecen a la Ilíada, y cuando abraza ese anhelado y doloroso recuerdo lo que alcanza a ver en sus ojos es
el Escamandro
rojo de sangre y encendido en llamas.

Porque el amor, y él lo sabe:
no conoce más victoria
que disfrutar la dicha transitoria

32

�Atrás ha quedado Ilión como hace ya tantos años vio, desde la cubierta de un barco, alejarse a la ciudad de Rio. Lejos la plateada espuma con sus ninfas inalcanzables. Está enfermo
y cada vez más débil. Cree adivinar grupos de palomas seguidoras de Cipris en las jovencísimas enfermeras que lo atienden. Ya no es Aquiles, sino Homero en Cuernavaca, ya no
son alejandrinos celebrando la gesta, sino endecasílabos que sin pudor alguno exclaman:
déjame que te tome de la mano
mientras con la mirada te acaricio.

“México, 17 de mayo de 1951.” Alfonso Reyes cumple 62 años, aunque lo que se escuche,
tan cerca de la habitación, sea el tren que pasa por detrás del hotel Baruk en Zacatecas.
(2020)

33

�F ó sforo
Rodrigo Alvarado

Dirección: Werner Herzog Guion: Werner Herzog Fotografía: Werner Herzog
Música: Ernst Reijseger Año: 2019 País: Estados Unidos Duración: 89 min

Family Romance, LLC
Werner Herzog es un director que, a la par de la realización de películas imprescindibles
del cine mundial como Fitzcarraldo o Aguirre, la ira de Dios, ha explorado las posibilidades del documental para presentar historias particulares pero cargadas de universalidad. En sus más conocidos trabajos documentales, Grizzly man y La cueva de los sueños
olvidados, Herzog aprecia la construcción de la imagen como algo poético entrelazado
por la ficción y la realidad. Su último largometraje, Family Romance, LLC, se posiciona
precisamente en el eje de la verdad tejida por lo real y la ficción, al presentar la historia
de una peculiar empresa japonesa. Además, como lo hizo en Lo and Behold: Ensueños de
un mundo conectado, expone la relación de la humanidad entre la cultura y la tecnología
con temas trascendentales como el amor, la muerte y la soledad.
Family Romance es una compañía que ofrece la renta de sustitutos de familiares, una
empresa de la ficción de las relaciones amorosas. Yuichi Ishii, fundador del negocio, se
encarga de realizar las fantasías de sus clientes. Cuando es contratado para hacerse pasar
por el padre desaparecido de Mahiro, empieza a cuestionar la realidad de sus emociones.
Realizada con trabajadores reales de la empresa y actores, Family Romance, LLC es
una película que cuestiona la autenticidad de las relacionas humanas y juega con los
límites entre documental y ficción para poner en jaque al espectador. Es, entre toda la filmografía de Herzog, uno de los trabajos más profundos sobre el significado de la verdad,

34

el amor y lo propiamente humano.

�En tr e l ibros
Este número de Interfolia destaca, además de su gran afición por la Hélade, la labor de traducción que
Alfonso Reyes realizó; razón por la cual en esta sección incluimos un registro de sus versiones en español
de libros sobre la Grecia clásica, así como obras de escritores reconocidos que tradujo del inglés y francés,
libros que la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria resguarda en algunos de sus fondos.

4 Alexander Petrie. Introducción al estudio de Grecia. Historia, antigüedades y literatura.
Traducción de Alfonso Reyes. México, Fondo de Cultura Económica, 1946.
CABU: FG
AC8 .B7 v.121

4 Alfonso Reyes. Mallarmé entre nosotros. Buenos Aires, Destiempo, 1930.
CABU: FAR
PQ2344 R49

4 Bernard Mandeville. El panal rumoroso o la redención de los bribones. Paráfrasis libre
de Alfonso Reyes. México, Panamericana, 1957.
CABU: FAR
BJ1520 .M3

4 Cecil Maurice Bowra. Historia de la literatura griega. Traducción de Alfonso Reyes.
México, Fondo de Cultura Económica, 1948.
CABU: FAR
PA3054 .B6 1948

4 George Douglas Howard Cole. Doctrinas y formas de la organización política. Traducción de Alfonso Reyes. México, Fondo de Cultura Económica, 1938.
CABU: FJ
JA83 .C6318 1938

4 Gilbert Keith Chesterton. El candor del padre Brown. Traducción de Alfonso Reyes.
Madrid, Saturnino Calleja, 1921.
CABU: FRC
PR4453.C4 I58

4 Gilbert Keith Chesterton. El hombre que fue jueves. Pesadilla. Traducción y prólogo por
Alfonso Reyes. Madrid, Saturnino Calleja, 1922.
CABU: FRC
PR4453.C4 M38

4 Gilbert Keith Chesterton. Ortodoxia. Traducción de Alfonso Reyes. Madrid, Casa Editorial Calleja, 1917.
CABU: FG
BR121 .C5518 1917

35

�4 Gilbert Keith Chesterton. Pequeña historia de Inglaterra. Traducción de Alfonso Reyes.
Madrid, Saturnino Calleja, 1920.
CABU: FRC
DA32 .Ch4

4 Gilbert Murray. Eurípides y su tiempo. México, Fondo de Cultura Económica, 1966.
CABU: FG
AC8 .B7 v.7

4 Homero. La Ilíada. Traducción de Alfonso Reyes. México, Fondo de Cultura Económica,
1951.
CABU: FNL
PA4030.S8 A3 1951

4 Laurence Sterne. Viaje sentimental por Francia e Italia. Traducción de Alfonso Reyes.
Madrid, Espasa Calpe, 1919.
CABU: FL
PR3714.S4 S6

4 Robert Louis Stevenson. El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Olalla. Traducciones
del inglés por José Torroba y Alfonso Reyes respectivamente. Buenos Aires; México, Espasa-Calpe Argentina, 1947.
CABU: FL
PR5485 .A67 1947

36

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                  <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�Editorial

Grata compañía
Werner Jaeger / 6

Cortesía
Universidad Autónoma de Nuevo León
Rogelio G. Garza Rivera
Rector
Santos Guzmán López
Secretario General
Emilia Edith Vásquez Farías
Secretaria Académica
Celso José Garza Acuña
Secretario de Extensión y Cultura

Breve comentario de la Ilíada
(Fragmento) / 7
Alfonso Reyes

Calendario
Homenaje in memoriam. Minerva Margarita Villarreal / 9
Discurso de Rogelio G. Garza Rivera, rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León / 10

José Javier Villarreal
Director de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria

Discurso de Beatriz Gutiérrez Müller, presidenta del Consejo Asesor de
Coordinación Nacional para la Memoria Histórica y Cultural de México
/ 14

José Javier Villarreal
Editor Responsable

Discurso de Javier Garciadiego, director de la Capilla Alfonsina de la
Ciudad de México / 16

José Vela
Diseño Editorial

Discurso de Gonzalo Celorio, presidente de la Academia Mexicana de la
Lengua / 20

Rodrigo Alvarado
Nancy Cárdenas
Carlos Lejaim Gómez
Alfredo Iván Mata
Martha Ramos
Equipo Editorial
En portada:
Composición a partir de Vike, de la serie Del
cuento a la caja, de Miriam Medrez, escultura: estructura de fierro, tela impresa, hilo
y crochet.
INTERFOLIA, Año 1, número 1, febrero-julio
2020, es una publicación semestral, editada por la Universidad Autónoma de Nuevo
León, a través de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria. Avenida Universidad
s/n, Ciudad Universitaria, San Nicolás de
los Garza, Nuevo León, México, C.P. 66451.
Teléfono: +52 8183294015, www.capillaalfonsina.uanl.mx, cabuanl@uanl.mx. Editor
Responsable: José Javier Villarreal. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo en trámite.
Impresa por Imprenta Universitaria de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, Ciudad Universitaria s/n, C.P. 66451, San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México, este
número se terminó de imprimir el 7 de julio
de 2020 con un tiraje de 1,000 ejemplares.
Las opiniones expresadas por los autores no
necesariamente reflejan la postura del editor
de la publicación.
Prohibida la reproducción total o parcial de
los contenidos e imágenes de la publicación
sin previa autorización del Editor.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
© Copyright 2020
interfolia.cabu@gmail.com

Tras la huella de la luz. Minerva Margarita Villarreal (1957-2019) / 26
José Javier Villarreal

Gajo de cielo
Château Clément
(Poema inédito) / 32
Minerva Margarita Villarreal

El oro de los tigres
La Ilíada, de Homero
La peste y la cólera. Aquiles ofendido
(Fragmento) / 35
Traducción de Alfonso Reyes

Mal de libros
Nuevos rostros en la multitud / 38
Hernán Bravo Varela
Mística y erotismo en Minerva Margarita Villarreal / 41
Evodio Escalante

Fósforo
El faro, de Robert Eggers / 44
Rodrigo Alvarado

Entre Libros

�Nú m ero 1

��E di tor ia l

L

a Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria es un espacio fundamental de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, un faro enclavado en el corazón mismo de Ciudad Universitaria cuyos contenidos alientan esa flama de la verdad,
ese anhelo y horizonte que impulsan a la comunidad universitaria. Este faro

nos guía con sus ricos acervos. La presencia tutelar de Alfonso Reyes avala y presenta la
tradición humanista de nuestra Máxima Casa de Estudios. Pero esta luz, que recorre las
diferentes salas, zonas y acciones de nuestra Biblioteca, se potencia y derrama en nuestros
estudiantes, profesores, lectores e investigadores. Nuestra Biblioteca se ha convertido también en un centro cultural, en un punto de irradiación de la cultura universitaria que no
se sacia de aprender y divulgar, producir y proponer un conocimiento y un pensamiento
reflexivo y creativo que impacten tanto en nuestro campus como fuera de él. La Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria se nos ha vuelto un lugar de encuentro para la disertación,
el diálogo, la discusión y los acuerdos que emanan de esta dialéctica incesante del pensamiento y del conocimiento. Interfolia es el boletín que guarda memoria y da noticia de los
acontecimientos más relevantes de este espacio universitario que custodia y difunde la riqueza bibliográfica de nuestro pensamiento, creatividad y curiosidad intelectual. Un faro,
hemos dicho, una luz que nos abrasa y enriquece en nuestra vida diaria, también nos exige
y demanda un alto compromiso: el de seguir, solventar e innovar la ruta de esos maestros
que le han otorgado prestigio y altura a nuestra Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este número de Interfolia es un rendido homenaje a la poeta Minerva Margarita Villarreal. Catedrática, ensayista, antóloga y editora. Universitaria que fuera directora de 2005
a 2019 de esta Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria. Su paso y gestión, su amor por la
obra y presencia de Alfonso Reyes, su fino y apasionado concepto de la cultura y su promoción fueron decisivos y fundamentales para la conformación y resonancia de las que hoy
goza este recinto universitario.

José Javier Villarreal
Director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

5

�G rata com pa ñ ía

To Don Alfonso Reyes
in admiration and friendship
the autor
Prof. W. Jaeger
Widener Library 774
Harvard University
Cambridge, Mass.
Werner Jaeger. Humanism and Theology. The Akinas Lecture, 1943. Milwaukee, Wisconsin, EEUU,
Marquette University Press, 1943.
FAR B778.J3

6

�C orte sía
Breve comentario de la Ilíada 1
(Fragmento) 2
Alfonso reyes

D

ecía Voltaire que cualquiera fábula de Esopo es más compleja que la Ilíada. La
perfección de este poema, según Aristóteles, está precisamente en su continuidad sostenida y en que, como en la naturaleza, siendo todo necesidad, no hay

lugar a vacilaciones. No hay, en Homero, movimiento alguno que, iniciado, no llegue hasta el fin de sus consecuencias. Pues Homero, como decía Horacio, nunca se arrepiente a
medio camino. No hay pregunta sobre el proceso del poema que no encuentre en la obra
misma su respuesta. De suerte que con su sola materia se alimenta aquel jueguecillo de la
erudición griega que consiste en proponer y resolver cuestiones homéricas, diálogo entre
los enstatikoí, o instantes, y los lutikoí, o resolventes.
Lo primero que nos asombra es que la guerra dure diez años. Tucídides propone una
parte de la explicación: la guerra —dice— se alarga en proporción con la distancia a que
se encuentran las bases de aprovisionamiento de los sitiadores; distancia grande para
los medios de la época.3 Pero no es eso todo. Hay que considerar, además, que no había
máquinas para forzar castillos y apresurar la toma de una fortaleza. Hablar del “sitio de
Troya” es una mera comodidad verbal. No hay indicios de sitio ni bloqueo alguno. No
se cortan las comunicaciones, ni se estorban los abastecimientos. Todo ello prolonga la
guerra. También la prolonga, según se explicará, el juego de los destinos y las conductas.
¿Por qué, si la guerra dura diez años, el poeta sólo nos cuenta el final? Cuestión de
selección artística que después se convertirá en luz de la tragedia. Puesto que la guerra
se alarga, es que las acciones anteriores son monótonas e iguales. Por tanto, indignas de
contarse. Puesto que hay un término, es que entonces la celeridad aumenta, las acciones
se intensifican. Y el poeta sólo escoge esta crisis final, dejando que la imaginación supla
el somnoliento curso anterior. Homero ignora o desdeña ese relleno de psicología y descripción que es el mal congénito de la novela.
Hemos dicho que la guerra se ha prolongado, junto a otras causas, por el juego de los
destinos y las conductas. Hay que explicarlo. Si Troya está condenada a caer; si su caída es
cuestión de tiempo y sólo la retarda la presencia de Héctor, habrá que suprimir a Héctor.
Pero Héctor sólo puede morir a manos de Aquiles. Y, en efecto, una vez que Aquiles mata
a Héctor, exclama: “A ver si, muerto quien valía más que todos, la ciudad todavía resiste.”
Tal vez su convicción de que ya está hecho lo esencial lo lleva a aplazar el asalto definitivo, que sus ojos ya no verán y que tampoco nos muestra Homero.
Si así es ¿por qué, en tantos años, Aquiles no ha tenido tiempo de dar muerte a Héctor? Ya conocemos la disyuntiva de Aquiles, que su madre Tetis pone ante sus ojos. Es,
en el fondo, la disyuntiva bajo cuyo signo hemos nacido: O vida breve y gloriosa, o vida
oscura y larga. Aquiles sabe que ha de morir junto a los muros de Troya, si persiste en la
hazaña. Lo primero que hizo fue esconderse en Lemnos, para no tentar al destino. Des-

Aprovechando aquí más de una vez las observaciones del helenista argentino Francisco Capello, La Ilíada, en Revista de Estudios Clásicos, Mendoza, 1944. Nota de A. R.
2
Extraído de Alfonso Reyes, Obras completas, tomo XIX, Letras Mexicanas, México, Fondo de Cultura Económica, 2000 (2ª reimpresión), pp. 30-32.
3
Heródoto nos cuenta que el sitio de Ardod por Psamético, el más dilatado de que había noticia, duró 29 años (II,157). Nota de A. R.
1

7

�pués, si Héctor y los troyanos, por saberlo en el campo, nunca se han atrevido a rebasar
el haya que crece junto a las puertas Esceas, tampoco él, por su parte, se ha decidido a
pasar de allí. Si Héctor lo evita, él también evita el encuentro con Héctor, según lo dice
Agamemnón; pues sabe bien que el hado está pronto para trocar una vida por otra, lo que
explica que sólo divisar al jefe troyano le cause escalofríos. Los troyanos, por su parte,
sólo se deciden a echarse a campo raso y a atacar a sus atacantes, cuando Aquiles se ha
retirado. Todos los aqueos juntos son diez veces más numerosos que los troyanos; pero
la ausencia de Aquiles significa también la de sus mirmidones, que eran muchísimos, al
punto de cambiar la balanza. Y entonces los aqueos sustituyen la presencia de Aquiles, el
sitiador de pueblos, con un muro que proteja el campamento y las naves. Tal es la filosofía de ese muro tan discutido. De paso, el que los troyanos salgan de su reducto y rechacen una y otra vez a los aqueos, aumenta el interés patético del poema, que amenazaba
adormecerse bajo la fascinación paralizadora de Aquiles.
Si, en consecuencia, la suerte de Troya depende de que Aquiles, finalmente, se decida
a morir matando, habrá que ponerlo en un estado de ceguera y en un vaivén pasional
que lo enfurezcan y lo lancen a jugarse el todo por el todo. Hay un instante en que los
jefes aqueos fingen una retirada, y de repente detienen a sus tropas, las arengan, y las
obligan a volver a la carga con renovado ardor. De modo parecido, mediante la disputa
con Agamemnón, que lo alejará del combate, se creará en el ánimo de Aquiles aquella desazón de ánimo, la cual habrá de entregarlo, maniatado, en manos de la fatal Até, locura
destructora. Al sobrevenir, con la muerte de Patroclo, la catástrofe o cambio de rumbo, la
rabia concentrada de Aquiles saltará sobre Héctor como piedra de catapulta.

8

�Ca le n da r io
Homenaje in Memoriam.

M i n e r v a Ma rg a r ita V i l l a r r e a l

l 10 de marzo de 2020 la Univer-

E

También se anunció que ante el dece-

sidad Autónoma de Nuevo León

so de Minerva Margarita Villarreal, por

le rindió un sentido homenaje

instancia del rector Rogelio Garza Rivera,

nacional a la poeta, catedrática, editora y

se puso en marcha una serie de proyec-

promotora cultural Minerva Margarita Vi-

tos para garantizar que su legado poéti-

llarreal, quien falleció el 20 de noviembre

co y de gestión cultural permanezca de

de 2019.

generación en generación a través de la

La ceremonia tuvo una significación

Cátedra de Poesía y del Premio Iberoame-

muy particular para todos los universita-

ricano de Poesía que llevarán su nombre,

rios, pues un año antes, cuando se dio a

éstos organizados por la Facultad de Filo-

conocer que la maestra Minerva Marga-

sofía y Letras y la Secretaría de Extensión

rita sería miembro correspondiente de

y Cultura.

la Academia Mexicana de la Lengua, la

Los momentos más emotivos de la ce-

Universidad, su Universidad, orgullosa de

remonia fueron la entrega a José Javier

ella, le ofreció realizar justo en esa misma

Villarreal por parte del presidente de la

fecha y en la Capilla Alfonsina Biblioteca

Academia Mexicana de la Lengua, Gonza-

Universitaria, espacio que la poeta dirigió

lo Celorio, del diploma, la venera y la in-

desde 2005 hasta su muerte, la ceremonia

signia que acreditan a Minerva Margarita

de ingreso.

como miembro correspondiente de esta

El acto fue presidido por el rector de

entidad; así como la develación de la pla-

la UANL, Rogelio Guillermo Garza Rivera;

ca que da acceso a la sala que ahora lleva

Beatriz Gutiérrez Müller, presidenta del

su nombre como homenaje permanente

Consejo Asesor de Coordinación Nacional

a la memoria de la poeta y universitaria

para la Memoria Histórica y Cultural de

distinguida.

México; Gonzalo Celorio, presidente de la

Igualmente significativas fueron cada

Academia Mexicana de la Lengua; Javier

una de las palabras que las autoridades le

Garciadiego, director de la Capilla Alfonsi-

brindaron, las cuales se reproducen en las

na de la Ciudad de México; Celso José Gar-

siguientes páginas para dejar constancia

za Acuña, secretario de Extensión y Cul-

de su legado y de los múltiples reconoci-

tura de nuestra Máxima Casa de Estudios;

mientos que logró cosechar a lo largo de

y José Javier Villarreal, director de la Ca-

su vida, pero, sobre todo, porque en estos

pilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de

discursos quedan de manifiesto la admi-

la UANL y esposo de Minerva Margarita.

ración y el cariño que Minerva Margarita

En el evento estuvieron los hijos y la

Villarreal sembró en quienes la conocie-

familia de la poeta: su madre, hermanas,

ron y la pasión que la llevó a crear una

sobrinos; miembros de la comunidad aca-

obra poética de gran trascendencia.

démica y artística de Nuevo León; directivos, maestros y estudiantes de la UANL,
así como los titulares y representantes de
las principales instancias culturales del
estado y del país.

9

�Discurso de Rogelio G. Garza Rivera,

rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León

A

migas y amigos, sean todos y to-

idea de cambiar la teoría social por la

das ustedes bienvenidos a este

creación poética; de cambiar la búsqueda

emblemático espacio cultural

de estructuras sociales por la del sustan-

de nuestra Universidad, la casa de los li-

tivo y el adjetivo precisos para mostrar

bros de Alfonso Reyes, para la conmemo-

su razón y su corazón al mundo. Como

ración y homenaje a la poeta, profesora,

producto de este afortunado viraje, cam-

editora y universitaria ejemplar, nuestra

bió sus clases del Colegio de Sociología

apreciada compañera Minerva Margarita

por las de creación literaria y textos re-

Villarreal.

nacentistas y barrocos en el Colegio de

Querida y respetada, leída y admira-

Letras en 1998. Posteriormente, escribe

da, Minerva Margarita entregó su vida a

en la Maestría en Letras Españolas una

nuestra Institución en diversas activida-

tesis sobre la poesía de David Huerta,

des, actuando siempre con pasión y con-

que recibió el premio a la mejor tesis

vicción, siendo el mejor ejemplo de que

de maestría en el área de Humanidades.

cuando la mente y el corazón trabajan

Desde 1982, cuando publicó Hilos de viaje,

juntos, se obtienen resultados extraor-

su primer libro, hasta 2018, cuando apa-

dinarios. Sin duda, ésta era su caracte-

reció Vike. Un animal dentro de mí, publi-

rística profesional, la más destacada: la

có más de 20 libros de poemas, entre los

emoción, la intensidad con las que des-

que destacan Pérdida, en 1992; El corazón

empeñaba sus responsabilidades, y su

más secreto, en 1996; Herida luminosa, en

actitud positiva, activa y proactiva para

2008; Tálamo, en 2011; De amor y furia.

alcanzar sus metas.

Epigramísticos, en 2015; y Las maneras

Como lo ha señalado la doctora Gu-

10

del agua, en 2016, entre otros.

tiérrez Müller, “fue una mujer de colores

Entre muchos de los galardones ob-

brillantes, tanto en sus ojos como en sus

tenidos por su obra poética destacan el

manos, en su vestir y en sus palabras. Su

Premio Nacional de Poesía Alfonso Reyes

hablar parecía nervioso, pero en realidad

1990, el Premio Internacional de Poesía

era sólida y libre como una Atenea, una

Jaime Sabines 1994, el Premio de Poesía

mujer decidida y con miras claras”. Por

del Certamen Internacional de Literatura

ello, siempre expresaba sus opiniones de

Letras del Bicentenario Sor Juan Inés de

manera clara y firme, buscando el con-

la Cruz 2010, y el Premio Bellas Artes de

senso y propiciando el intercambio libre

Poesía Aguascalientes 2016.

de ideas y propuestas innovadoras. Cier-

También es notable su labor como

tamente, con decisión y con miras claras.

antóloga, con 12 antologías publicadas

En la Facultad de Filosofía y Letras,

de la poesía de Nuevo León y de autores

donde estudió la carrera de Sociología en

como Alfonso Reyes, José Emilio Pache-

la segunda mitad de los años 70, comenzó

co, Gabriel Zaid, Jorge Cantú de la Garza,

muy joven su actividad como profesora

Horacio Salazar, Andrés Huerta y Samuel

y presentó su tesis de licenciatura sobre

Noyola.

las mujeres trabajadoras en la industria

Como editora de publicaciones lite-

citrícola en su natal Montemorelos. Des-

rarias, la maestra Minerva Margarita

pués de realizar un diplomado en desa-

tuvo una trascendental participación al

rrollo comunitario en Israel, regresó a

dirigir las revistas Hogaza: Hoja de poe-

su Alma Mater y a su facultad ya con la

sía; Cathedra, Armas y Letras, la revista

�Interfolia de Capilla Alfonsina, y la colec-

de encuentro y de crecimiento humano:

ción Memoria del Premio Internacional

el Premio a las Artes en Literatura 1991,

Alfonso Reyes. Así mismo, fue miembro

otorgado por nuestra Institución, y su re-

destacado del consejo editorial de di-

gistro ante el Sistema Nacional de Creado-

versas publicaciones literarias y editora

res de Arte 2012-2018.

de libros conmemorativos de escritores

Más allá del reconocimiento institu-

como José Alvarado, Alfonso Reyes, Car-

cional al mérito literario, se encuentra

los Fuentes, Francisco Hernández; como

nuestro reconocimiento personal a su de-

publicación insignia en esta Capilla Alfon-

terminación y a su intelecto e idealismo:

sina, editó las ocho magníficas entregas

amable, atenta, respetuosa y educada.

de la serie de traducciones poéticas El oro

Minerva Margarita admiraba las cosas

de los tigres.

bellas de la vida, las defendía y las pro-

Sin duda, Minerva Margarita fue una

movía, consciente de su trascendencia en

verdadera embajadora cultural y poética

la formación integral del ser humano. Al

de la Universidad Autónoma de Nuevo

respecto, recordamos una entrevista que

León y de México. En cuanto a su destaca-

le realizaron hace algunos años en la que

da labor universitaria, puedo mencionar

comentó: “Amo la Sinfónica y voy cada

la tarea editorial en la Facultad de Filo-

jueves; quisiera que todos los estudiantes

sofía y Letras, en la Dirección de Publica-

de la Universidad se recrearan ahí: que

ciones de la Rectoría, y por supuesto su

se recrearan en la escena edificante que

brillante desempeño como directora de

debe ser la Universidad”.

la Capilla Alfonsina desde el año 2005 al

En ese sentido, su prioridad fue poner

2019, realizando un extraordinario tra-

el ideal por encima de la realidad, que es

bajo de promoción literaria y cultural,

lo propio de los grandes espíritus idealis-

que permitió la consolidación de nuestra

tas, como fue nuestra querida maestra:

Máxima Casa de Estudios como un refe-

una universitaria ejemplar, cuyo legado

rente cultural de nuestro país.

se mantendrá vivo para que todas las

En reconocimiento a sus méritos y

nuevas generaciones de universitarios

aportaciones culturales y literarias, en

participen en la construcción de la esce-

2018 fue invitada a formar parte del Con-

na edificante que debe ser la Universidad.

sejo Asesor de la Coordinación Nacional

Por ello, hemos promovido que se

de Memoria Histórica y Cultural de Méxi-

presente a nuestro Honorable Consejo

co, presidido por la doctora Beatriz Gutié-

Universitario, a través de la Facultad de

rrez, quien amablemente nos acompaña

Filosofía y Letras y con el apoyo de la Se-

en este homenaje. Mención especial me-

cretaría de Extensión y Cultura, la pro-

rece que el pasado mes de abril tuvo el

puesta de creación de la Cátedra de Lite-

alto honor de ser elegida como académi-

ratura y del Premio Iberoamericano de

ca correspondiente de la Academia Mexi-

Poesía Minerva Margarita Villarreal.

cana de la Lengua por su presidente, por

Aunado, rendiremos homenaje per-

su amigo, Gonzalo Celorio, quien también

manente a su memoria, promoviendo la

se encuentra con nosotros y quien en

lectura y el análisis y bautizando con su

unos momentos más realizará, de mane-

nombre la Sala de Usos Múltiples de este

ra simbólica, el emotivo protocolo de la

recinto. Gracias a todas y a todos ustedes

Ceremonia de Ingreso con el otorgamien-

por este invaluable apoyo para hacerlo

to de las insignias y el nombramiento co-

posible.

rrespondientes.

Apreciables asistentes a esta ceremo-

Estos merecidos reconocimientos se

nia, la Universidad Autónoma de Nuevo

sumaron a los obtenidos por la gran cali-

León como Máxima Casa de Estudios y

dad de su obra literaria y su compromiso

como la casa de la querida maestra Mi-

irreductible con la palabra como espacio

nerva Margarita rinde honor a quien

11

�honor merece por su vida de trabajo,

sión de la destacada escritora Elena Po-

transformación y trascendencia. Ahora

niatowska: “Una tarde subía yo por el ele-

goza de la vida eterna por sus hechos, y

vador a un segundo piso de algún museo

sobre todo por su gran calidad humana,

y de pronto, al abrirse la puerta metálica,

dejando una huella imborrable en quie-

vi ahí de pie, luminosa y atenta, a Minerva

nes tuvimos la oportunidad de conocerla

Margarita Villarreal. Se miraba tan her-

y también en quienes tuvieron la oportu-

mosa, tan entregada a la vida, que aún re-

nidad de conocer su obra.

cuerdo su sonrisa, y pensé: Cada vez que

Sentimos profundamente su partida

vuelva a abrirse la puerta de un elevador,

física, pero nuestro espíritu se fortalece

voy a recordar la expresión de cariño en

porque sabemos que siempre estará con

el rostro de Minerva Margarita”.

nosotros y que la lectura de sus poemas

Nuestra distinguida poeta siempre,

hará a los universitarios más grandes.

siempre, formará parte de la gran familia

Como señaló el maestro Fernando del

universitaria y la vamos a recordar por-

Paso: “Mientras más grande sea un es-

que cada vez que se abran las puertas de

critor, más grande será su pérdida”. Sin

este recinto, cada vez que abramos uno de

duda, la grandeza humana, espiritual y

sus libros y cada vez que abramos nues-

literaria de Minerva Margarita se refleja-

tro corazón con franqueza y amor, estará

rá ahora más que nunca en la grandeza

siempre su presencia.

de su universidad; y esta grandeza la en-

Los universitarios vamos a recordar

contramos en sus poemas, que reflejan la

a Minerva Margarita eternamente, entre-

sabiduría y el corazón de quien conoce la

gada a la vida: luminosa y atenta como el

vida porque precisamente le ha tocado vi-

brillo que refleja la Flama de la Verdad.

virla a plenitud. Al respecto, recordamos
fragmentos de una entrevista a Minerva
Margarita publicada en Periódico de Poesía de la UNAM en el año 2010:

“

¿Quién me gustaría ser? Quien

soy. ¿Cuál sería tu mayor desgracia? Siento que la gracia me protege de la desgracia. ¿Qué don de la
naturaleza le gustaría tener? Me
gustaría poder volar.

”

Con sus palabras nos muestra su espíritu valiente, optimista y auténtico, que le
permitió volar muy alto y cosechar lo que
sembró: aprecio, respeto, conocimiento, reconocimiento, y, sobre todo: amor.
Amor de su esposo, de sus hijos, alumnos,

amigas y amigos, compañeros de su Alma
Mater, la Autónoma de Nuevo León. Como

12

testimonio de ello recordamos la expre-

Muchas gracias.

�Discurso de Beatriz Gutiérrez MÜller ,

presidenta del Consejo A sesor de la Coordinación Nacional
para la Memoria Histórica y Cultural de México

A

todos los presentes:

la falta de compromiso, la falta de crea-

He venido a este homenaje pós-

tividad y de visión crítica”. “Tengo una

tumo, Minerva Margarita, por-

actitud de eterna aprendiz ante la vida”.

que estoy segura de que una de tus últi-

“Hay que buscar el paraíso todos los días,

mas voluntades fue ser leída. Alguna vez

encontrarle espacios a lo sublime, acce-

declaraste que no soltabas un poema has-

der a un minuto de gracia, por lo menos”.

ta que varios, con antelación, lo hubiesen

“Creer en el silencio”. “Escribo cuando

leído y opinado. Me consta. Tú me com-

duermo”. “Una escritora es un medio, no

partiste uno.

un fin”. A los jóvenes escritores y a otros

También estoy aquí porque los inte-

escritores les sugeriste: “Que guarden la

grantes del Consejo Asesor Honorario de

soberbia en un cajón, pues con el tiempo,

Memoria Histórica y Patrimonio Cultural,

suele dejarnos en ridículo”.

al que perteneciste, me pidieron que te

En esas entrevistas compartiste a tus

transmitiera que sentimos tu partida y

autores favoritos, muchos de los cuales

que te echamos de menos en la gran tarea

siguen esperando nuevos lectores que

de eliminar la amnesia colectiva y valo-

los embelesen, porque tu lista es amplia

rar los muchos tesoros que tenemos en

y muy recomendable: Borges, Paz, San

bibliotecas, museos, archivos y otros lu-

Juan de la Cruz, Rilke, Alfonso Reyes, Safo,

gares que testimonian la grandeza de Mé-

Catulo, Marcial, Garcilaso, Eliot, Góngora,

xico. En particular, tú querías que Nuevo

Quevedo, Sor Juana, Proust, Chéjov, Kafka

León fuera un estado lleno de lectores.

y Sergio Pitol. Y recientemente cómo ha-

Estés donde estés, yo quiero que oigas

blabas de Pellicer.

mis palabras que te he escrito. Yo no sé

Fuiste una mujer de colores brillan-

de cierto a dónde van los que fallecen, su-

tes, tanto en tus ojos como en tus manos,

pongo que al cielo o al infinito, pero tengo

en tu vestir y en tus palabras. Recuerdo

la percepción de que estás aquí, y sabes

tu rojo, tu naranja. Tu hablar parecía

que hoy acude mucha gente que te extra-

nervioso, pero en realidad eras sólida y

ña, te necesita, te admira y te respetará. Y

firme como una Atenea. Una mujer deci-

que hoy hablamos de ti, de tus aportes y

dida y con miras claras. Siempre que te

de tu diáfana profundidad poética.

vi me obsequiaste un regalo: un collarci-

Tomo algunos fragmentos de frases

to, una pulsera, un libro. Los atesoro. Tú

tuyas, de entrevistas o declaraciones que

buscabas, Minerva Margarita, un camino

hiciste en tu prolífica carrera como es-

espiritual en el mundo de las letras. Por

critora. Las rememoro porque, además

esa razón le tomaste la mano a Teresa de

de tus versos, insististe en que escribir y

Ávila, y fue como salió Las maneras del

leer son imperativos humanos. Éstas son

agua (2016), uno de tus muchos libros y

tus palabras: “La felicidad en la tierra es

con el cual obtuviste uno de tus muchos

la que podemos lograr día con día”. “La

premios y reconocimientos. Fue éste mi

honestidad es la cualidad que prefiero en

libro favorito. Porque el recorrido por

los hombres, y en las mujeres, la bondad”.

ese poemario es blanco, libre de obscuri-

“Me gusta ser quien soy”. “Soy irreveren-

dades y con la promesa de encontrar lo

te”. “Siempre he sentido que el ritmo de

más alto. ¿De qué sirve lo fácil y lo ano-

mis poemas viene de los pies”. “Detesto

dino, Minerva Mar garita? ¿Para qué lo

13

�superfluo si es efímero? Y tú, como Santa

¿Te acuerdas cuando insistimos en

Teresa, la musa de lo místico, querías dar

que un pueblo que no lee llega a la ruina

voz a ese pensamiento espiritual que no

moral, porque no piensa, no reflexiona,

debemos extinguir.

no medita?

¿Te acuerdas cuando conversamos

Yo me acuerdo de todas estas cosas,

sobre la poesía mística y de la necesidad

ahora que he venido al homenaje póstu-

de ella en un mundo material donde se-

mo que se hace en tu honor. No creo decir

ducen señuelos de oropel que privan al

algo que desaprobarías, que es lo siguien-

hombre de su intimidad con lo bendito?

te: un autor obsequia un libro a la huma-

¿Te acuerdas cuando hablamos del

nidad para ser mejor, pero un poeta se

amor y de la urgencia que tenemos de él,

entrega a la humanidad para redimirla.

para volver como semillas a la Tierra y

Eso hiciste tú, amiga poeta: con tus ver-

cosechar bondad?

sos, la humanidad, que somos todos, no

¿Te acuerdas cuando intercambia-

faltamos al alto propósito de enaltecer

mos un poema sobre Jesucristo, que era

nuestra misión en pro de la bondad, de

mío, y que te parecía que cierto verso no

la rebeldía, de la paz, del espíritu, de la

lo liberaba, a él, del dolor humano y que,

palabra, del amor.

antes bien, Jesús debía parecer como un
pájaro libre?

Minerva Margarita: ¡Vayan a ti estas
palabras, donde quiera que estés!
Muchas gracias.

Discurso de Javier Garciadiego,

director de la Capilla Alfonsina de la Ciudad de México

T

14

odavía me resulta confuso; peor

ría las dudas que tenía sobre lo sucedido

aún, todavía me parece invero-

a su amiga y paisana, a su compañera de

símil, aunque yo haya pasado

afanes literarios. Me preguntó si ya sabía

por una experiencia similar hace veinte

lo acontecido con Minerva Margarita. Le

años. Por razones profesionales, el 20 de

dije que sí, sin abrir la boca, y me per-

noviembre es un día extenuante para mí:

dí en mis tristes recuerdos y en mis lú-

ceremonias, conferencias, viajes inme-

gubres pensamientos sobre mi amiga y

diatos de trabajo. El 20 de noviembre pa-

colega.

sado una contundente e inoportuna no-

¿Pero cómo?, ¿por qué? Habíamos

ticia me hizo olvidar el Plan de San Luis,

estado juntos meses antes en unas jor-

a Madero, a Porfirio Díaz y a Pascual

nadas alfonsinas en Madrid. Estaba es-

Orozco. El anuncio del fallecimiento de

pléndida: lúcida, alegre, talentosa. Com-

Minerva Margarita Villarreal me cimbró,

partimos una mesa sobre Alfonso Reyes

me hizo recordar lo que mi familia había

con Carlos García Gual, lo que dio lugar

pasado, me hizo pensar en José Javier, en

a que nos imagináramos grillas futuras:

sus hijos.

“sería espléndido para el Premio Alfon-

En la tarde tenía que asistir a la con-

so Reyes”, y hasta para un honoris causa

sabida entrega de los premios y recono-

de la Universidad Autónoma de Nuevo

cimientos del Instituto Nacional de Es-

León, o para corresponsal de la Acade-

tudios Históricos de las Revoluciones de

mia de la Lengua. Dijimos, en síntesis,

México, del que soy consejero, o sea, jura-

que García Gual merecía todo. De él par-

do. Sabía que me encontraría con Gabrie-

timos hacia otros temas, saltamos a otras

la Cantú, quien seguramente me aclara-

personalidades; recuerdo en concreto

�haber hablado de Francisco Rico. Luego

y conferencias en la Capilla capitalina,

asistimos a una puesta en escena de La

sino que en ésta quedaron tres libros de

cena, de Reyes. Como nos alojaron en el

su autoría, los tres dedicados a Alicia: las

mismo hotel, coincidimos un par de ve-

dedicatorias nos revelan la naturaleza

ces al desayunar o al cenar. Los vi felices,

de ambas, y son bellos testimonios de su

los oí entusiasmados. Minerva Margari-

amistad. Por las fechas podemos sospe-

ta y José Javier se dedicaron a comprar

char, de dos de estos libros, que le fueron

libros, de poesía, obviamente; sólo dos

obsequiados a Alicia en sendas Jornadas

preocupaciones parecían tener: el sobre-

Alfonsinas en su sede regiomontana. El

peso del equipaje y disponer de tiempo

primer libro que le obsequió fue Epigra-

para leer los libros recién adquiridos.

místicos, en mayo de 2005, y se refirió a

De lo que más hablamos, comprensi-

Alicia Reyes como una mujer de “sangre

blemente, fue de su ingreso a la Acade-

verdaderamente azul, envidiable”. Fir-

mia Mexicana de la Lengua, de su discur-

mado sólo con el Minerva, al término de

so inaugural, de quién lo respondería.

su alfonsista nombre, en tanto mitológi-

No cabe duda: Minerva Margarita estaba

co, le dibujó una flor. El segundo libro

en su plenitud como escritora. La parca,

que le obsequió fue Tálamo, en 2011. La

muchas veces prematura y casi siempre

dedicatoria es más que elocuente: “para

inoportuna, con Minerva Margarita fue

mi queridísima amiga y mentora, Alicia

simplemente artera, injusta como pocas

Reyes, con el corazón” —éste no escrito

veces antes.

sino dibujado—, de “su Minerva”, otra

También estuvimos juntos en las Jor-

vez rematado con una flor. La tercera

nadas Alfonsinas que todos los mayos

dedicatoria data de 2016 y quedó en el

desde hace mucho tiempo organiza esta

libro Las maneras del agua, que acababa

Universidad. Me refiero a las del año pa-

de obtener —ese año— el Premio Bellas

sado. Doña Beatriz, también participan-

Artes de Poesía Aguascalientes. Esta de-

te, no me dejará ni mentir ni exagerar.

dicatoria es, sin discusión alguna, la más

Minerva Margarita tuvo la participación

emotiva, la más cariñosa, prueba de su

más destacada. Su lectura pública del

amistad creciente. Dice así: “para mi muy

poema de Reyes, “Sol de Monterrey”, en

querida Reina de Reyes”, obvia referen-

esta misma sala hoy también atiborrada,

cia al atinado libro de Sandra Frid sobre

fue inolvidable, conmovedora. Quedé

el triste amor de don Alfonso por su es-

convencido de que Minerva Margarita,

posa Manuela. Ya no le puso el apellido

además de poeta, pudo haber sido una

Reyes; después de Alicia la llamó “Tikis”,

fulgurante actriz, de seductora voz y ges-

sobrenombre con el que se le conoció

tos cautivadores. A partir de ese día, el

desde niña. Finaliza con un “siempre

poema “Sol de Monterrey” quedó, para

en mi corazón”, otra vez dibujado, y con

mí, identificado con Minerva Margarita.

una despedida tiernísima: “te súperquie-

Conocí hace ya algunos años a Miner-

re, tu Minerva”, con la imprescindible

va Margarita Villarreal; desde el primer

flor como remate. En esta dedicatoria el

momento hubo un claro aprecio mutuo,

cariño y la confianza permitieron a Mi-

aunque sospecho que el suyo fue un

nerva Margarita acudir al buen humor,

aprecio heredado de Alicia Reyes. Es ob-

ubicando el lugar en el que cenaban: El

vio, la identificación entre nosotros tiene

Gran Pastor.

nombre y apellido: Alfonso Reyes, Alicia

Permítaseme una actitud vanidosa: a

Reyes, la Capilla Alfonsina; más bien, las

mí también me dedicó tres libros Miner-

Capillas, en plural, ésta y la de la Ciudad

va Margarita: el primero fue Tálamo, en

de México. No sólo Minerva Margarita

2013, aquí en Monterrey: “para mi que-

participó en varias presentaciones de li-

rido y admirado amigo, Javier Garciadie-

bros, lecturas poéticas, mesas redondas

go”, con un corazón dibujado junto a su

15

�16

nombre, Minerva, rematado por la con-

los aspectos relevantes de la Capilla: su

sabida flor punteada. El segundo fue

arquitectura, sus valiosísimos fondos do-

De amor y furia. Epigramísticos, y me

cumentales, su preciosa colección artísti-

lo obsequió también en Monterrey, en

ca, su función como cenáculo literario o

2016. Es evidente por la dedicatoria que

como oficina gestora de las principales

aumentaba el mutuo aprecio: “para mi

instituciones culturales del país, y hasta

querido amigo, con mucho cariño y ad-

su significado como sitio de peregrinaje

miración”. Si bien no dibujó su acostum-

literario, que acaso sea el origen de su en-

brado corazón, sí remató su nombre con

trañable nombre.

la flor. Qué hermoso detalle, una viñeta

La esencia de la Capilla Alfonsina fue

manuscrita; más bien dibujada. El último

haber sido construida para albergar la

fue Vike, en mayo de 2018. El cariño mu-

biblioteca de Alfonso Reyes. Vaya ejem-

tuo seguía creciendo: ahora me dijo “muy

plo de “los vasos comunicantes” de que

querido” y no consideró necesario escri-

él hablara: me puedo imaginar feliz a

bir mi apellido. Sobre todo, concluyó la

Reyes de que una gran poeta, y además

dedicatoria con un conmovedor corazón,

paisana suya, cuidara sus libros. No me

dibujado obviamente pero mucho más

puedo imaginar mejor destino laboral

grande que los otros que había dibujado

para Minerva Margarita que estar en tra-

antes. Sobre todo, escribió una inolvida-

to cotidiano con los libros de Alfonso Re-

ble sentencia: “siempre en mi corazón”.

yes: tenerlos en sus manos, ante sus ojos,

Sólo puedo corresponder plagiándola: tú

saber lo que Reyes leyó, conocer sus ano-

también, querida y admirada Minerva, es-

taciones y comentarios; al margen, ente-

tarás “siempre en mi corazón”. ¿Cómo te

rarse de sus amigos, colegas y lectores a

voy a recordar? Como la que fuiste: inspi-

través de las dedicatorias, tema por cierto

rada poeta, cariñosísima y leal amiga, her-

atendido en el libro antes mencionado en

mosísima mujer de cultura insondable; en

un artículo de Jorge Pedraza, también fa-

una palabra: señorona, dama de la poesía

llecido recientemente y que también fue

y el bien decir.

director de esta Capilla. ¡Qué hermoso tra-

Si Minerva Margarita me obsequió

bajo para una poeta regiomontana! Lásti-

personalmente varios libros suyos, el

ma que la miserable parca impidió que

destino, disfrazado de responsabilidad

ese destino fuera más prolongado.

institucional, me obsequió algo equipara-

Este destino compartido, ser ambos

ble: un manuscrito suyo que debí haber

beneficiarios del espíritu y legado de Al-

editado el año pasado. Permítaseme ex-

fonso Reyes nos hizo más que amigos, nos

plicarme: a mediados de 2019 la Capilla

hizo cómplices. Directora de esta Capilla

Alfonsina original cumplió 80 años, pues

desde 2005, sólo puedo decir que su labor

fue construida por un arquitecto paisano

fue admirable. Por eso no había duda al-

suyo, de nombre Carlos Rousseau, cuando

guna de que Minerva Margarita tenía que

Alfonso Reyes regresaba de su largo pe-

escribir en el libro aludido el capítulo so-

riplo diplomático, hacia 1938 y 1939. De-

bre la Capilla Alfonsina de Nuevo León.

cidimos entonces hacer un libro conme-

Concluyo haciendo referencia a un

morativo, el que está compuesto por una

compromiso que tenía con Minerva Mar-

veintena de ensayos, entre ellos, varios de

garita, el que no pude cumplirle. Hace

amigos de Minerva Margarita, así como

unos meses me llamó para decirme que

uno de ella misma. Menciono algunos

estaba aquí en esta Capilla el poeta gra-

nombres: Adolfo Castañón, Víctor Díaz

nadino Luis García Montero, heredero

Arciniega, Alberto Enríquez Perea, Héctor

de Bécquer y García Lorca, hoy director

Perea y Antonio Saborit, todos amigos su-

del Instituto Cervantes. De hecho, em-

yos y todos eminentes reyistas. En dichos

prendía su primer viaje a México con ese

artículos se analizan prácticamente todos

cargo y quería establecer relaciones con

�las principales instituciones literarias mexicanas. Le comenté que había pasado un par
de días antes por la Capilla capitalina, y ella me contestó diciéndome que García Montero
se quería llevar la biografía de Reyes escrita por mí. El problema era que se trataba del
ejemplar de la propia Minerva Margarita, y obviamente estaba dedicado por mí. ¡Cuánto
me gustaría saber lo que le escribí como dedicatoria! Recuerdo que le contesté con desparpajo: tienes dos opciones, arrancarle la página donde esté mi dedicatoria, o rededicárselo tú a García Montero, para que el libro quede con dos dedicatorias. Me dijo que haría
esto último, y créanme que me mata la curiosidad de saber qué le puso.
Mi compromiso era sencillo: cuando vaya a Monterrey te llevo un ejemplar sustituto,
le dije. Aquí estoy para entregárselo, pero Minerva Margarita no está para recibirlo. Se lo
entrego a José Javier, su compañero de toda la vida, su primer lector, su cómplice literario. El libro, obviamente, está dedicado a Minerva Margarita, con las siguientes palabras:
Para Minerva Margarita
siempre alfonsina
siempre poeta
siempre dama
siempre presente
de su amigo que la añora,
por el inmejorable conducto de
su José Javier
Javier Garciadiego
Capilla Alfonsina de Monterrey
10 de marzo 2020 – día de su ingreso a la AML
día de su ingreso al cielo literario

Discurso de Gonzalo Celorio,

presidente de la Academia Mexicana de la Lengua

Tanta tristeza
Tanto amor cabizbajo
Tanta muerte

E

stos tres versos, que fungen como pórtico del poemario Adamar, de Minerva Margarita Villarreal, me parece que representan el estado de ánimo en el que nos encontramos todos nosotros esta tarde en que le rendimos un homenaje lamentablemen-

te póstumo a la gran escritora, a la gran poeta Minerva Margarita Villarreal.
El 10 de enero de 2019, Silvia Molina, Javier Garciadiego y yo mismo, académicos numerarios de la Academia Mexicana de la Lengua, propusimos la candidatura de Minerva Margarita Villarreal para ser postulada a ocupar la Corresponsalía en la ciudad de Monterrey,
Nuevo León. Sustentamos nuestra propuesta evidentemente en los méritos literarios que
tenía nuestra postulada, fundamentalmente la valía y la gran fecundidad, una fecundidad
diría yo que humillante, de su obra poética. Si repasamos los títulos de sus libros: Hilos de

17

�viaje, Palabras como playas, Dama infiel al

en la presencia que tuvieron los tres poe-

sueño, Pérdida, Epigramísticos, El corazón

tas más grandes que ha tenido México en

más secreto, La paga común del corazón

este ámbito de la poesía filosófica que son:

más secreto, Adamar, La condición del cie-

Sor Juana Inés de la Cruz, con su “Prime-

lo, Herida luminosa, Tálamo, De amor y fu-

ro sueño”; José Gorostiza con “Muerte sin

ria. Epigramísticos, Las maneras del agua,

fin”; además de Jorge Cuesta con el “Canto

etcétera, nos damos cuenta de que real-

a un dios mineral”.

mente su obra fue muy importante y muy

También, Minerva Margarita Villa-

fecunda, como lo decía hace un momento.

rreal le dio una revitalización a la geo-

Basamos también nuestra postulación

grafía de su estado natal: el desierto, los

en el conocimiento que tenía Minerva

18

cerros, las pitahayas.

Margarita Villarreal de la tradición greco-

Basamos, además de en su obra lite-

latina, de los grandes poetas de la antigüe-

raria, nuestra postulación en el ejercicio

dad y del uso, fundamentalmente, del epi-

apasionado que desarrolló a lo largo de

grama, uno de los recursos que utilizaron

su vida como docente de esta Universidad

en su tiempo Catulo, Marcial, Safo, Arquí-

Autónoma de Nuevo León, donde ejerció

loco de Paros, Simónides; y en la impor-

la cátedra realmente con una gran pasión,

tancia que tuvieron para ella los grandes

como han dado testimonio quienes tuvie-

escritores del Renacimiento y del Barroco,

ron el privilegio de pasar por sus aulas, y

estos escritores que transgredieron tam-

además coordinó varios talleres de crea-

bién la posibilidad de escribir esta especie

ción literaria y de ejercicios de lectura,

de combinación entre los epigramas y la

que son tan importantes en este país.

poesía mística, a la manera de Santa Te-

También sirvió a las causas editoria-

resa, que ya mencionó Beatriz Gutiérrez

les, dirigió las revistas que ya mencionó

Müller, y a la manera de San Juan de la

el señor rector, Cathedra, Armas y Letras,

Cruz. También habría que hablar de la

Interfolia, y esta colección de poesía inter-

cercanía que tuvieron en su propia obra

nacional, que tiene un nombre borgeano,

literaria algunos de los grandes poetas

que se llama El oro de los tigres.

mexicanos que se entreveraron y que

También se valoró su gestión cultural

incursionaron en un terreno realmente

como directora de la Capilla Alfonsina

complejo de la poesía, que es la poesía fi-

de esta Universidad Autónoma de Nuevo

losófica, la poesía epistemológica; pienso

León desde el año 2005 y hasta su falle-

�cimiento. Además tomamos en cuenta los

Janeiro; Rosa María Ortiz Ciscomani, en

reconocimientos que Minerva Margarita

Hermosillo, Sonora; Gloria Vergara, en Co-

Villarreal había obtenido con antelación a

lima, Colima; Briceida Cuevas, en Campe-

éste que nosotros queríamos otorgarle de

che, que es una de las grandes estudiosas

ser miembro de la Academia Mexicana de

de la lengua maya; Sara Poot Herrera, una

la Lengua en su calidad de correspondien-

gran sorjuanista, que es miembro corres-

te en la ciudad de Monterrey: el Premio

pondiente en la ciudad de Mérida, Yuca-

Nacional Alfonso Reyes, el Premio Inter-

tán; Zarina Estrada en Hermosillo; y como

nacional de Poesía Jaime Sabines, uno de

académica honoraria, Juliana González.

los varios premios que llevan el nombre

Este elenco de grandes mujeres acadé-

de Sor Juana Inés de la Cruz, y quizás el

micas iba a ser completado precisamente

premio más importante en el ámbito de la

con la presencia de Minerva Margarita Vi-

poesía en nuestro país, que es el Premio

llarreal. Habíamos convenido en que Mar-

Bellas Artes de Poesía Aguascalientes.

garita leyera su discurso de ingreso el 15

Pues bien, después de tres meses,

de noviembre; sin embargo, esta fecha no

porque esta postulación la hicimos el 10

resultó conveniente y se pospuso, precisa-

de enero de 2019, justamente tres meses

mente, como ya lo ha dicho Javier Garcia-

después, el 11 de abril de ese mismo año

diego, para este día 10 de marzo. Sin em-

fue elegida académica correspondiente

bargo el día 20 de noviembre, como lo ha

por unanimidad, lo que es realmente muy

recordado Javier, la muerte pronunció su

significativo. En este sentido, Minerva

nombre, como la propia Minerva Marga-

Margarita Villarreal iba a sumarse al gran

rita Villarreal lo vaticinó de alguna forma

elenco de académicas que están presentes

en un poema que me voy a permitir leer:

en la Academia Mexicana de la Lengua: la
filóloga, estudiosa de las obras de la tradición oral mexicana, la poesía popular,

Hoy puedo decirte que el viento corre
frío;

Margit Frenk; la gran escritora Margo

tú eres el espíritu del viento,

Glantz; la científica, astrónoma, dedicada

los días son hojas

fundamentalmente a la divulgación, Julie-

y yo caigo, ruedo.

ta Fierro; la estudiosa de la evolución de

Soy una hoja más,

la sintaxis de la lengua española, Concep-

un día más.

ción Company; otra de las grandes histo-

Sé que el silencio tras las puertas

riadoras y también gramáticas, Ascensión

está llamándome;

Hernández Triviño, quien es de las que ha

un río fluye entre nosotros,

estudiado las gramáticas del siglo XVI, las

puedo oírlo,

primeras gramáticas que se hicieron en el

sentir agua, adivinar sus peces.

Nuevo Mundo, que fue esposa de don Mi-

Hoy la muerte ha pronunciado mi

guel León-Portilla, nuestro decano; Yolan-

nombre.

da Lastra, que ha estudiado una decena

Y eres tú,

de lenguas indígenas y ha formulado en

viento norte,

los archivos de la lengua sus estructuras

pájaro que en invierno anida.

gramaticales; la gran escritora, novelista
y ensayista Rosa Beltrán; la escritora tam-

En nombre de la Academia Mexicana

bién, que se ha dedicado en buena medi-

de la Lengua entregaré en este acto, la-

da a la literatura infantil, Silvia Molina;

mentablemente de manera post mortem, a

más otras académicas correspondientes,

José Javier Villarreal, su esposo y su su-

como Nélida Piñón, destacada en Río de

cesor en la dirección de la Capilla Alfonsi-

19

�na, las acreditaciones de Minerva Margarita Villarreal como académica correspondiente
en la ciudad de Monterrey, Nuevo León.
Entregaré la insignia, la venera y el diploma que la acreditan como tal.
Éste es el diploma que dice:

“

La Academia Mexicana de la Lengua
ha designado individuo suyo, como miembro correspondiente, a doña
Minerva Margarita Villarreal
en atención a sus conocimientos lingüísticos y méritos literarios.
Para que así conste, se expide este diploma en Ciudad de México,
el día 15 de noviembre de 2019.

”

Lo firma el secretario Adolfo Castañón y el director, Gonzalo Celorio.
Termino mi intervención con un poema de Minerva Margarita Villarreal que dice:
Resplandece como la esfinge
pretérita y vidriosa
Ella es la tumba
la despedida
que jamás
termina

20

�Fotos: SEyC UANL

21

�22

�Fotografía: SEyC UANL

Tras la huella de la luz.
Minerva Margarita Villarreal
( 1957-2019 )
José Javier Villarreal

L

a literatura, dice George Perec, es memoria y selección. No me siento capaz, tratándose de Minerva, de seleccionar, ordenar y editar un rico y caudaloso río que
ahora se traduce en memoria, en una sucesión de imágenes, en un torbellino de

anécdotas y sensaciones; emociones que me sitúan en la cresta de una ola que no cesa y
se prolonga, se derrama y parece anegarlo todo. Podría escribir que se me apareció, por
vez primera, en los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras a principios de 1978, que
coincidíamos en las muestras de cine, en el café Mexicano, en alguna exposición, quizá,
¿por qué no?, en los interiores de la librería Cosmos o en la Universitaria o en esa ínsula
de privilegio que fue Arte y Libros, de don Alfredo Gracia; también, obviamente, en la
librería México. Ella estudiaba Sociología y quería incidir en el proyecto de una sociedad más justa. En 1979 triunfaba la Revolución sandinista y ella se fue a Nicaragua como
voluntaria. Los últimos estertores de la guerra, el machismo y el penetrante olor de la
muerte contrastaron con la apacible mirada de Julio Cortázar y la desbordante energía de
Ernesto Cardenal. Pasados unos días de intensa conmoción volvió a casa. En 1980 se fue
a Israel, a Haifa. Ahí, nos dice ella, escuchó una voz que le reveló su ser poeta. Al tiempo
que esta voz se revelaba nos escribíamos numerosas cartas que fueron trenzando una poderosa red de diversos materiales, entre todos ellos despuntaban con mucho el amor y el
deseo. Apenas volvió a Monterrey, ese mismo día, ya éramos pareja o pretendíamos llegar
a serlo. Tal vez no éramos del todo conscientes, pero el verbo se hizo carne y el milagro
no dejó de ocurrir y vimos más allá. Minerva, como Odiseo, y a diferencia de Penélope,
trazó un viaje de regreso rico en experiencias y paisajes. De Israel a Egipto, luego Grecia,
Francia, Italia y España. Pero su viaje se multiplicó con libros, museos, revistas, películas
y amistades. El arte, la plástica y la escultura se impusieron, también la cocina y una concepción estética y sofisticada de la vida donde la belleza y el pensamiento se hermanaban
con un sentido práctico cuyo hacer cotidiano siempre dio en el blanco. Decidimos vivir

23

�24

juntos. Y como vimos que esto era bueno,

este premio. Pérdida se publicó al año

nos casamos el 20 de noviembre de 1982.

siguiente en Premiá, en la prestigiosa y

Al año siguiente, haciendo gala de un na-

ya legendaria colección: Libros del bicho.

cionalismo a ultranza, nació José Pablo el

Minerva impartía talleres de poesía bajo

15 de septiembre. Todo se iba configuran-

el auspicio del ISSSTE, delegación Nuevo

do. En 1981 editó una plaquette: Hilos de

León. Su jefa, que habría de convertirse

viaje, pero el libro, el primer libro, se iba

en su amiga, era María Elena Quiroga. El

cocinando lentamente, con extremo cui-

ISSSTE participó en la edición del libro.

dado. Vivíamos al norte de la ciudad, en

La portada fue una composición plástica

San Nicolás. Prácticamente no teníamos

de la misma Minerva.

nada. Los muebles eran hechizos y para

En 1992 nació Ximena Margarita: “mi

no deprimirnos los calificábamos con el

niña”, así reza en una dedicatoria. Su

marbete de “Cris / Art”. La maternidad,

rompecabezas sentimental estaba com-

lejos de lentificar su proceso creativo lo

pleto. Ximena vendría a ser un diálogo

aceleró. José Pablo era una fuerza y Mi-

permanente, una promesa, una esperan-

nerva se entregó por completo a criar

za que mostraba sus frutos; también un

a su hijo, a escribir su libro y a dar un

espejo que reflejaba tanto las coinciden-

montón de clases. En 1990, el 8 de enero,

cias como las amorosas diferencias.

nació Santiago Javier; Minerva estaba

A mediados de 1994 nos fuimos a vi-

desbordada, rabiosamente feliz. Un año

vir a El Paso, Texas. Pero antes fuimos

después, en 1991, aparecería en Guada-

por carretera a Saltillo. No sé si en reali-

lajara Dama infiel al sueño. Felipe Garri-

dad íbamos a Saltillo o sólo pasamos por

do tenía una pequeña editorial y había

la ciudad rumbo a Zacatecas; aunque po-

aceptado publicarle su libro. Los avatares

dría tratarse de un viaje a San Luis Potosí

económicos hundieron el proyecto, pero

o a la Perla de Occidente. Estamos insta-

Felipe quería que el libro no se perdiera y

lados en una larga secuencia de una road

se lo hizo llegar a Jorge Esquinca. Un me-

movie. Yo conduzco y pago el importe

diodía sonó el teléfono y Minerva, al col-

de las casetas, Minerva va recitándome

gar, estaba feliz. Su libro, su primer libro,

y escribiendo en una libreta epigrama

se editaría; y una larga amistad habría de

tras epigrama como un dique que ya no

prolongarse a lo largo de toda la vida: la

soporta su vasto contenido y se derra-

de Jorge, Felipe y Minerva.

ma, anega el valle desbordándose, sa-

Santiago no llegó solo, ya que en 1990

liéndose de madre. La ironía, el ingenio,

Minerva obtuvo con Pérdida el Premio

el destello de una filosa inteligencia. Es

Nacional Alfonso Reyes. Quince años

Catulo, Marcial y Juvenal, pero también

después, en 2005, sería nombrada di-

es Cardenal, Pacheco y Zaid. No sólo fue

rectora de la Capilla Alfonsina Bibliote-

una atenta lectora de la obra de Gabriel

ca Universitaria, y en 2009 comenzaría

Zaid, también intervino sus poemas en

esa impecable y urgente colección de

complicidad con el autor. Con respecto a

poesía internacional El oro de los tigres,

José Emilio Pacheco, lo leyó y releyó; an-

que bajo su dirección creó un catálogo

tologó sus poemas en dos ocasiones y lo

imprescindible en homenaje a Alfonso

acompañó a recibir el Premio Cervantes.

Reyes. Su nombramiento como directora

Fueron dos brújulas con las cuales esta-

de la Capilla Alfonsina se debió al inge-

bleció una sólida, respetuosa y amorosa

niero José Antonio González Treviño,

amistad. Pero también campean muy de

después sería ratificada por el doctor Je-

cerca los griegos, aquéllos que están con-

sús Ancer Rodríguez y confirmada en su

tenidos en esa espléndida antología de

puesto por el maestro Rogelio Garza Ri-

Carlos García Gual. Carlos presentaría en

vera. Tal vez toda esta gesta se comenzó

2015, en Madrid, en la librería Juan Rulfo

a fraguar misteriosamente en 1990 con

del Fondo de Cultura Económica, la ver-

�sión final de estos epigramas: De amor y

había revisitado cierto Siglo de Oro. San

furia. Epigramísticos, con prólogo de Au-

Juan ejerció una poderosa presencia. Las

rora Luque. Los largos y poderosos ten-

aguas eran otras y parecía que no necesi-

táculos de la amistad no cesaban. Aurora

taba de velero para poder navegar. Amar

se hizo su amiga; Mariana Lozano —su

con doble fuerza, amar mucho fue la lec-

editora— habría de publicar más adelan-

ción y el aprendizaje que hizo suyos. Su

te una antología de Ida Vitale preparada

registro había cambiado. En 1998 apare-

por Minerva con motivo del Premio Rei-

ció su libro Adamar. Aún no se encontra-

na Sofía de Poesía Iberoamericana; y un

ban en Medina del Campo Juan de Matías

nexo sumamente fuerte y amoroso ha-

y Madre Teresa; pero esta última —no

bría de establecerse entre Carlos García

tan lejos— ya rondaba.

Gual y Minerva Margarita.

A partir de 1997 José Emilio Amores

La paga común del corazón más se-

—el ingeniero Amores— nos invitó a co-

creto apareció en Ciudad Juárez, la edi-

mer, una vez al mes, por espacio de 17

tora fue Rosario Sanmiguel. Nosotros

años, a su casa. Minerva gozaba estas

vivíamos ya en El Paso, en ese preciso

comidas donde, con un pequeño grupo

lugar del no lugar donde el Río Grande y

de amigos, decía, preguntaba, refutaba,

el Río Bravo se confunden. Para Minerva

discutía, criticaba, se exaltaba y también

esta estancia en el desierto significó un

asentaba bajo la mirada amorosa y no

tiempo de retiro, de renuncia y confron-

siempre complaciente de José Emilio.

tación. Sin embargo, la aventura apenas

Yo era Ganimedes, el copero, quien des-

si comenzaba. Ximena iba un día a la

corchaba la botella de vino; Minerva, en

guardería de la Universidad y otro a una

cambio, siempre asumió su rol de hija de

guardería judía a celebrar la conmemo-

Zeus y, por lo tanto, fue la favorita de la

ración de Yom Kipur. Santiago no podía

mesa.

sostener su bandeja del desayuno en Me-

En 2003 aparece La condición del

sita Mustangs, y Pablo se enfrentaba a

cielo, y es ahí donde leemos: “Este libro

una realidad hosca y, hasta ese momento,

está dedicado a mi niña Ximena”. Con

ajena en Morehead Middle School. El co-

Adamar se había abierto una dimensión,

razón más secreto apareció en Ciudad de

un decir que apelaba a la imagen en su

México en 1996; con él Minerva obtenía

corporeidad carnal, y este nuevo libro:

el Premio Internacional de Poesía Jaime

La condición del cielo, que editó Sandro

Sabines. En su momento viajó a México

Cohen, subrayaba en su brevedad la

a recibir el premio. Nosotros, su familia

desmesura del deseo. El erotismo, antes

—nunca lo confesamos, pero tampoco lo

gozoso y caudaloso, se apretó, se tensó

ocultamos—, nos vimos vulnerados por

en la punta aguda de una flecha o en el

su ausencia. Cuando ya no pudimos más

filo cortante de una daga. Había un telón

compramos hamburguesas, nos subimos

de fondo, un espacio que desnudaba los

al auto y fuimos a White Sands National

cuerpos, que exigía no sólo la comunión,

Monument, en Nuevo México. Era obvio

sino también la fusión. Una sensualidad

que no sabíamos estar sin ella.

religiosa, una espiritualidad del amor se

Volvimos a Monterrey en enero de

había desatado. También se sucedieron

1997, después de tres veranos, tres oto-

pérdidas, desgarrones que estremecie-

ños, tres inviernos y dos primaveras. Mu-

ron su lectura del mundo, su apreciación

cho calor y viento al mediodía, tormentas

de esa literatura áurea que reclamaba el

eléctricas que recortaban los contornos

mundo de la carne y el reino del espíritu

de las montañas Franklin con su lumíni-

como propios. Primero murió mi padre,

ca estrella; nieve y mucho frío por las no-

con quien tenía una afectuosa relación;

ches. Las mañanas parecían cabezas de

pero después murió su padre y el océa-

ganado que pacían indiferentes. Minerva

no se dividió, la zarza dejó de arder y,

25

�26

paradójicamente, en 2006 se abrió —en

Lima. Esas amigas, tus amigas tan queri-

esa oscuridad— una Herida luminosa

das, que ya no estarían a tu regreso; San-

que vendría a publicar hasta 2008; su

tiago y Ximena remando en las procelo-

editora fue su amiga de la adolescencia:

sas aguas de la vida. Un origen de judíos

Rosana Curiel Defossé. Esa luz se con-

conversos, un alcanzar la gracia sólo por

virtió en fuego. Su ardor dolía, pero su

hoy. Las maneras del agua, lo dijiste en

destello iluminó un camino que sólo a

reiteradas ocasiones, fue un libro exigi-

ella le competía transitar. En 2010, con

do, que se te impuso: un dictado que con

Tálamo, obtuvo el Premio de Poesía del

dolor y gozo acataste. Este libro mereció

Certamen Internacional de Literatura

en 2016 el Premio Bellas Artes de Poesía

Letras del Bicentenario Sor Juana Inés de

Aguascalientes, y en 2017, en Ecuador,

la Cruz. El libro se publicó en 2011. Re-

el Premio de Poesía Hispanoamericana

cuerdo cuando lo empezó a componer.

Festival de la Lira. Un ciclo en la poesía

Estábamos en el Sauzal, a la entrada de

de Minerva Margarita llegaba a su cenit,

Ensenada, frente al mar, degustando una

no había más luz porque tampoco había

copa de vino; en la terraza del bistró se

mayor oscuridad.

celebraba una boda, y Minerva, en una

Pero Santa Teresa llegó como un hie-

servilleta, comenzó a cantar la historia.

rro al rojo vivo, como una marca profun-

A lo lejos, tiempo después, bajando de la

da, un cauterio que otorgaba su gracia de

sierra de Gredos, se perfilaban las negras

placer y dolor. No había vuelta, se transi-

reses avileñas entre la nieve; en lo inme-

taba una zona exigente, la vida estaba y

diato habitaba, leía y escribía, sin todavía

te reclamaba. En 2017 apareció el volu-

saberlo, en la antigua Hacienda de Santa

men De Santa Teresa. En éste se incluyó

Teresa de las Higueras, donde, según su

“Aparecida”, un largo poema tuyo que no

propio testimonio, la Santa se le apareció

se desprendía de Las maneras del agua,

en sueños. No era sor Juana, me dijo a la

pero que seguía el rastro de la Santa en

mañana siguiente; sino santa Teresa de

ese libro vivo, en esa apuesta de vida

Ávila.

que te embargaba. Había poemas de José

La geografía se dilata, los valles y

María Muñoz y espléndidos dibujos de

praderas se multiplican. No sólo es una

Antonio Oteiza. Todo ángel es terrible, lo

monja que te toma suavemente de la ca-

cantó Rilke y lo filmó Wenders; sin em-

beza como un mensajero del Olimpo en

bargo, tú lo vivías y escribías. Tu mundo

sueños. No se trata de sor Juana, es otra

ya estaba coronado por el asombro, por

la monja. Tal vez sea un origen, una semi-

el insondable enigma de lo diario y sus

lla que ha reventado y reclama su expre-

reiterados milagros.

sión. El pueblo de Higueras, donde está

Te llevé a Higueras hace 38 años a

la casa y la biblioteca familiar, se llamó

que te conociera mi abuela paterna. Ese

Santa Teresa de las Higueras. En Ávila

mismo día por la noche mi abuela le ha-

desfilaste al frente de una procesión con

bló por teléfono a mi padre y le dijo: tu

el bastón de la Santa; en Ávila también

hijo vino hoy a presentarme a su novia y

presentaste De amor y furia. Epigramís-

anda en serio y, además, no puede ser ca-

ticos el día en que nació Santa Teresa.

sualidad que ella también sea Villarreal;

No había otra fecha posible. Qué decir

así que date la vuelta lo más pronto po-

de Juan Manuel Rodríguez Tobal, de José

sible. Minerva nos reveló, a sus hijos y a

María Muñoz Quirós, de Clara Janés, de

mí, que su bisabuela era oriunda de Hi-

Antonio Colinas, de los días teresianos

gueras y que había emigrado muy joven

en el viejo casco amurallado de Ávila. De

a Santiago, al sur del estado, a trabajar en

esas noticias que llegaban como vena-

una fábrica de textiles. Higueras se ena-

blos desde Monterrey y te alcanzaban el

moró de ella y ella de Higueras. El últi-

corazón tanto ahí como en la ciudad de

mo libro que alcanzó a publicar en vida:

�Vike. Un animal dentro de mí, lo editaron Carlos Lejaim Gómez y Alejandro Vázquez Ortiz.
Este libro sería impensable sin esas caminatas a La laguna, al Tanque nuevo o, por las
noches, por las calles del pueblo. Un poema libro a la vez lírico y épico, a la vez pastoril y
desoladoramente actual; ríspido, amoroso y limpio. Una poesía meticulosamente trabajada de lo inmediato y próximo, como toda poesía que se precie. Rilke dice que el deber
del poeta es volver lo visible en invisible. Murilo Mendes dice que lo invisible no es que
no exista, es sólo que no se ve. Minerva murió el 20 de noviembre de 2019, día de nuestro
aniversario de bodas. Su obra está aquí, y ahora que pertenece al reino de lo invisible
está más presente que nunca.

Quiero agradecer de corazón, de memoria, en la memoria, a César González de
León ese amor y respeto, esa complicidad e inteligencia permeada por la fe que
estableció con Minerva Margarita a lo largo de esos últimos años tan decisivos
y tan plenos. También al doctor Miguel Soto su presencia que allanó un camino
cuesta arriba. Todo mi agradecimiento, a nombre propio y de mis hijos.

2019

27

�G a j o de cielo
ChÂteau Clément
(Poema inédito)
Minerva Margarita Villarreal

El 4 de octubre de 2006 fuimos a Montreal
Mi amigo Sylvain Meunier
sugirió que llegásemos a un pequeño hostal
bed and breakfast
El hotel era atendido por un hombre robusto de ojos azul intenso
Delicados y finos eran sus movimientos
y el desayuno que preparaba
vestido de blanco
con delantal y un enorme gorro de cocinero
era ejemplar
Decidí practicar mi francés cada vez más lejano
Me mostró las latas de sirop que formaban una pirámide
sobre el gabinete del comedor
por si quisiera llevar a mi país por la mínima
cantidad de 8 dólares
Las latas de miel de maple
que mostraban arces inmensos
los bosques y montañas de Québec
eran pesadas
Me presentó a su pareja
un hombre algo mayor
fuerte con porte de plomero
que atraviesa en coche cada año Canadá
la Unión Americana
y gran parte del territorio nacional hasta llegar a Acapulco
donde vive 6 meses
6 meses cada año
6 meses menos un día
6 meses menos un día
para no perder la protección del seguro social
Éste voz ronca y grave
me habló de lo feliz que era en México
Ningún país como el nuestro
gente hospitalaria
que cuida su departamento en Acapulco
mientras está en Canadá
Nadie lo detenía durante su trayecto
Era seguro viajar por México
y conocía el sol del Norte del país
conocía la diferencia con el Sur porque le parecía que el Norte

28

quiere ser como los States
lleno de McDonald’s y Fried Chicken

�Una redonda melancolía
nublaba los ojos de Jean Pierre
el cocinero
porque Robert
su pareja
quería radicar en México
La tristeza de Jean Pierre era pesada
y viajó conmigo como si hubiera comprado todas las latas de sirop
La noche que el taxi nos dejó en el Château
éste era un pequeño palacio de antigüedades
que en esos días
fue clareando espacios
mostrando grietas
y huecos húmedos
que iba dejando la mudanza
de roperos espejos sillones y divanes
escritorios lámparas y cuadros
que salían de la casa
rumbo a otras casas dispuestas a alojarlos
El Château se vaciaba
Jean Pierre me ofreció sus libros:
Baja al sótano
te los regalo
los coleccioné desde los setenta
Eran volúmenes de arte erótico
algunas novelas
muchos recetarios
libros de cocina y maneras de mesa
Igual que las latas
esa melancolía no podría empacarla
La mañana antes de salir
mientras desayunaba café jugo de naranja
huevos con tocino
y pan francés con mantequilla y mermelada hechos por él mismo
un chico salió de su recámara
entró a la cocina
luego apareció en el comedor
apenas saludó
cojeaba
era muy joven
casi niño
muy bajito y parecía salido de la calle
pero venía de la recámara de Jean Pierre
Éste le preguntó si se había bañado
si quería desayunar
En un momento le daría el dinero
El joven de cabello graso untado al cráneo
y una cicatriz que ladeaba sus labios

29

�mordía un pan
de pie
apoyado en el trinchador
No se sentó
Esperó a que Jean Pierre volviera con el
dinero
se despidió y se fue
Más pesado que las latas y los libros que
no me traje
esto se vino solo
solo se acomodó en la maleta
porque Jean Pierre al despedirnos
dijo que seríamos sus últimos huéspedes
La casa se había vendido
Así desaparecía el Château Clément
Robert saldría para México
y él buscaría un asilo
desde donde mirar la nieve caer

30

�E L O RO DE LOS TI GR E S
En esta ocasión ofrecemos un adelanto del volumen IX de
El oro de los tigres, próximo a publicarse.

La Ilíada, de Homero
Traducción de Alfonso Reyes
Primera parte
Aquiles agraviado
I
La peste y la cólera
4. Aquiles ofendido
(Fragmento)

Apártase a llorar
Aquiles, y tumbándose por la orilla espumosa,
mientras ruega a su madre con manos anhelosas
explora la envinada lejanía del mar:
—Madre, pues me engendraste para tan corta vida,
el Olímpico Zeus que por las cumbres truena
debiera protegerme, y en cambio me condena
con su olvido al ultraje de Agamemnón Atrida,
cuyo poder me roba la recompensa suma.
Así dijo entre lágrimas. Le oye la augusta madre
desde el abismo húmedo que habita con su padre,
el añoso Nereo; surge cual blanca bruma,
vuela sobre las ondas hasta el hijo afligido,
lo acaricia y exclama:
—¿Qué dolor te ha vencido,
hijo, qué te conturba? ¿Por qué tu alma llora?
Dilo y no calles, ambos probemos tu aflicción.
Y el alígero Aquiles, con profundo gemido:
—Lo sabes. ¿Para qué repetírtelo ahora?
Fue en Tebas, la ciudad sacra del rey Eetión.
La saqueamos; luego juntamos la ganancia,
que nuestra gente supo repartir con esmero.
Criseida fue el hermoso botín de Agamemnón. Pronto a
dar por su hija rescate en abundancia,
el sacerdote Crises, hombre de Apolo Arquero,

31

�llegó hasta los bajeles alígeros entonces,
donde andan los aqueos revestidos de bronces.
Al cetro de oro atadas las ínfulas de Apolo
el Flechero, a las huestes no imploraba tan sólo,
sino a los dos Atridas, los amos del combate.
La gente aquea a gritos lo otorga y reconoce,
al sacerdote honrando y ansiosa del rescate,
mas impedir no logra que Agamemnón maltrate
a Crises y lo aleje con altaneras voces.
Parte indignado el viejo, y Apolo que lo ampara,
escuchando sus preces, su arco cruel dispara
por nuestro campamento; y los hombres caían
conforme los flechazos divinos se esparcían.
Un consumado augur nos declaró al instante
la causa del enojo del Cazador Distante,
y yo el primero exijo que al dios se satisfaga.
Levántase el Atrida e iracundo me amaga.
Ya cumplió sus amagos: los aqueos de ardientes
ojos en rauda nave devuelven a Criseida,
y al dios van a brindar su carga de presentes,
¡mientras unos heraldos, violando mis reales,
si antes me la dieron, me arrancan a Briseida!
Presta amparo a tu hijo y muestra lo que vales,
y al Olímpico Zeus lleva tu imploración,
ya que en palabras y obras le has dado protección;
pues sola eras fiel entre los Inmortales
—mucho te oí contarlo en la patria mansión—,
cuando lo encadenaban los dioses principales,
tal Palas Atenea y Hera y Posidón.
Tú fuiste a desatarlo del ominoso nudo,
y al que es vuestro Briareo, y en la tierra, Egeón
—el forzudo centímano, más que el padre forzudo—,
abriste el ancho Olimpo; y él, de su gloria ufano,
junto al trono de Zeus se plantó de improviso,
y los dioses rebeldes, viendo su intento vano,
desistieron sumisos. Recuérdaselo ahora;
apegátele, abraza sus rodillas e implora:
Que deje a los troyanos hacer una salida,
y echados los aqueos hasta el labio del mar
—por que mejor disfruten la inepcia de su Atrida—,
vean entre las popas a su gente vencida,
y el rey arrepentido comience a lamentar
el haber desairado al aqueo sin par.

32

�Y, en lágrimas bañada, Tetis le respondía:
—¿Te di a luz en aciaga hora, criatura
mía?
¡Viérate en paz tus naves sereno gobernando,
sin que nublase el lloro tus efímeros días!
Mas tu vida es muy breve, tu sino el más
nefando,
fue funesto engendrarte en casa de Peleo.
Iré al nevado Olimpo, descuida; al alto
Zeus
engendrador de rayos veré de persuadir.
Tú guárdate en tus raudas naves sin combatir
y contra los aqueos incuba tu pasión.
Zeus, ayer, con toda su augusta compañía
se fue por el Océano, al remoto confín
de los probos etíopes que ofrecen un festín.
No tornará al Olimpo hasta el doceno día.
Yo he de trepar entonces las broncíneas
gradas
y echarme a sus rodillas. Tal vez sea escuchada.

33

�M a l de libros
Nuevos rostros en la multitud
Hernán Bravo Varela

L

a octava caja de la colección El oro de los tigres (Universidad Autónoma de Nuevo
León, 2019) es, al tiempo que su entrega más reciente, el testamento de su fundadora, la poeta Minerva Margarita Villarreal (1957-2019). Los cuatro libros de

la caja fueron revisados en últimas pruebas por Villarreal, quien, por desgracia, no llegó
a verlos impresos. El cuadrivio reúne, sin embargo, las virtudes que han distinguido a
la colección: el rescate de obras poéticas relevantes en traducciones fuera de catálogo o
inéditas, y la ponderación del afán creativo y la tarea traductora al mismo nivel. Ambas
características ponen sobre la mesa una realidad vislumbrada por Edith Grossman, la
brillante traductora del Quijote al inglés: la traducción como elemento quintaesencial de
las metamorfosis literarias. No un mero salvoconducto, sino un taller de textos originales
—o de eso que Grossman denomina “la escritura del traductor”—. Así lo afirma ella en un
momento de su ensayo Por qué la traducción importa:
El proceso innovador de descubrimiento que ha permitido a escritores importantes
flexionar los músculos de autor más allá de las limitaciones de un solo idioma y una
sola tradición literaria, no habría sido posible sin el acceso a libros traducidos. La
traducción es, de hecho, una fuerza poderosa y penetrante, que amplía y profundiza
la percepción del estilo, la técnica y la estructura de un escritor.

La traducción abrió la escuela más estricta y ambiciosa a la que hayan asistido los
poetas modernos, renuentes a cualquier pedagogía. En su obra, el maridaje de las epopeyas hindúes, la poesía clásica china y los cantos de amor del antiguo Egipto con la lírica
contemporánea en América y Europa, es el mandato de todo autor consciente del libre
comercio (y, más aún, la piratería) de su oficio. Contra la parroquialidad local o nacional,
las fronteras dinamitadas, la especulación de valores identitarios, la deglución voraz de la
extranjería (Oswald de Andrade lo resumió en el siguiente postulado: “Sólo me interesa lo
que no es mío. Ley del hombre. Ley del antropófago”).
William Blake (1757-1827) abrevó lo mismo en Rafael, Miguel Ángel, Durero, el Libro
de Job, la Comedia de Dante y el Paraíso perdido de Milton que en su coterránea Mary
Shelley. Publicado por primera vez en 1790, casi una década antes de las Baladas líricas
de Wordsworth y Coleridge, El matrimonio del cielo y el infierno puede considerarse el auténtico banderazo de salida del romanticismo inglés. En este compendio no se distingue
entre mitología, filosofía y teología, las cuales buscan la “visión memorable” del poema y
se rigen por un solo principio: “Exuberancia es belleza”. Así lo muestra la imaginería de
Blake y su afición al eclecticismo de lo pagano.
Xavier Villaurrutia, traductor de El matrimonio…, es leal a dichas particularidades. No
ofrece “la verdad” del texto (asunto por demás oscuro), “sino una imagen de la verdad”
vía “la expresión de intuiciones muy personales”, tal y como reconoce en carta a José
Gorostiza. Blake es traducido con la desnudez “en medio de una calle de miradas” que
pedía Villaurrutia, semejante a la prolijidad sensitiva del británico: “Si las ventanas de la
percepción estuviesen limpias, cada cosa aparecería al hombre como es, infinita”.
La belleza, exuberante e infinita para Blake, se asume mortal y variopinta en Gerard

34

Manley Hopkins (1844-1889). Pero la mortalidad es aquello que imprime, según Nahuel
Lardies, “el carácter singular de la belleza del individuo” y de las cosas. Cada poema del

�también sacerdote fabrica su propia organicidad. De ahí que sea pródigo en formas, términos y metros hasta entonces desconocidos; que su discurso emule, en el tiempo real de
la lectura, al verbo genésico. La creación poética equivale a la creación del mundo.
Las versiones incluidas en La belleza mortal provienen de los dos extremos del Atlántico y de una punta a otra de América Latina. En ellas, la voz mantiene intactas sus estimulantes dificultades. No podía ser de otra manera: traducir a Manley Hopkins implica,
al igual que con Emily Dickinson, César Vallejo o Paul Celan, tomar todas las encrucijadas
sin despejar incógnita alguna. Ejemplo de ello son los versos iniciales de El naufragio del
Deutschland (1876). Donde el jesuita escribe:

		Thou mastering me
God! giver of breath and bread…,

Salvador Elizondo, en vez de optar por el significado residual, lo hace por la materia prima del sonido:
		¡Subyugador de mí,
Dios!, dador de aliento y alimento…

[Las cursivas son mías en ambos casos.]
Quizá las Elegías de Duino (1923) sean el último estertor del romanticismo alemán, el
crepúsculo de una subjetividad que insiste en habitar “lo abierto”, a espaldas del progreso
humano. Nadie menos místico (quiero decir: cerrado) que Rilke. Su búsqueda del ángel,
terrible para más señas, es la inquietud por lo sagrado en tierra de idólatras y época de
escépticos.
¿Quién, si yo gritara, me escucharía
en las órdenes celestes? Y si un ángel
de pronto me ciñera contra su corazón,
la fuerza de su ser me anularía;
porque la belleza no es sino la iniciación
de lo terrible: un algo que nosotros
podemos admirar y soportar
tan sólo en la medida en que se aviene,
desdeñoso, a existir sin destruirnos.

El español del famoso arranque de las Elegías… se debe al poeta Uwe Frisch, sepultado
en el olvido junto con otros colegas y traductores de este opus magnum: el potosino Félix
Dauajare y el jalisciense Juan Carvajal. Inédita hasta ahora en libro, la versión de Frisch
cumple con “convertir lo exterior en interior, volver invisible lo visible”. (La frase, de
Adan Kovacsics, describe el cometido de Rilke como traductor de literatura rusa, francesa
e inglesa.)
La conversión interior y la vuelta a lo invisible parecen ser preocupaciones compartidas por el primer Ezra Pound (1885-1972), en cuyos epigramas el siglo XX luce como una
sospecha irónica de la Antología palatina. Veamos “En una estación de metro” —poema
que da título al volumen traducido por Carol Cotsonis y José Javier Villarreal—, donde
Pound invierte los planos a conciencia: una escena subterránea (las caras que asoman
desde los vagones de un metro en hora pico) se ve sustituida por una superficial (los pétalos que luce una rama negra y húmeda). En realidad, se trata de una refracción íntima e

35

�invisible para los viajeros:
La aparición de estos rostros en la multitud;
pétalos sobre una mojada, negra rama.

La imagen vertiginosa del primer verso deviene quieta en el segundo. Una secuencia
fuera de foco que deriva en una toma cerrada o, si se quiere, un cuadro cinematográfico
de Hollywood disolviéndose en un grabado japonés.
Lo anterior retrata a Pound como síntesis de las tradiciones y lenguas más disímbolas.
De acuerdo con Villarreal, el estadounidense es “Swinburne, Browning y Yeats, y es un
poeta extremadamente singular; es Catulo, Propercio y Marcial, y es un cantor que abomina la democrática mediocridad que su tiempo inmediato le representa. Es Cavalcanti,
Dante y Villon, es la suma que da por resultado una cifra nueva…” Pound no encarna una
bodega o un museo, sino un laboratorio. Su poesía representa la mayor máquina de traducción simultánea (y simultaneísta) que hayamos leído. El imperativo que acuñó, “Make
it new” (“Hazlo nuevo”), ¿no anuncia ya el cambio de una traducción pasiva y literal a una
creación libérrima del pasado?
Si somos consecuentes con Pound, El oro de los tigres no se dirige a especialistas en
letra muerta, sino a poetas con lengua propia y palabras prestadas. Estoy seguro de que
Minerva Margarita Villarreal habría estado de acuerdo con tamaña y necesaria traición.

Ciudad de México, 26 de febrero de 2020

Mística y erotismo en Minerva Margarita Villarreal
Evodio Escalante

I

gnoro si Minerva Margarita Villarreal estaba predestinada a ser poeta. Su nombre forma ya por sí mismo un endecasílabo, con acentos en la segunda, la sexta y la décima
sílabas. Tenemos un endecasílabo hecho y derecho, con los acentos en su justo lugar

y además con una música sugestiva. La diosa que se vuelve flor, con aliteraciones de por
medio. Esta armonía del nombre, repetido y escuchado una y otra vez desde los días de
la infancia, quiero suponer que ha producido efectos. En dado caso, los resultados están
a la vista: más de una docena de libros de poesía, varios de ellos premiados en diferentes
certámenes incluyendo el nacional de Aguascalientes en 2016, parecen comprobarlo. Por
supuesto, esta destinación “nominal” tiene que estar acompañada de otras cosas: yo agregaría de inmediato imaginación e intensidad de vida. Desde sus primeros libros Minerva
Margarita Villarreal se caracterizó por ser una escritora libérrima, que se montaba en el
potro de la imaginación para tramar unos versos que sorprendían por su factura y por sus
atrevidas imágenes donde el sexo, la finitud y la muerte podían trenzarse del modo más
espontáneo posible. ¿La base de ello? Yo diría que, a menudo, un instinto surrealizante
en el manejo del lenguaje, al que acompaña un temperamento intenso, una inclinación
por las situaciones extremas, por las situaciones límite. Hice alusión a la intensidad. Con
ello no quiero referirme a la persona del poeta, sino a la calidad de sus textos. Son textos
intensos, a veces desbordados. Para dar una mejor idea de lo que quiero decir con esta
palabra, recurro al Diccionario de autoridades: “Intenso. Término físico que se aplica a la

36

calidad aumentada por grados o de otro modo. Ordinariamente significa el último grado
de aumento a que puede subir”.

�Inmejorable. Minerva Margarita sue-

piedra / alrededor del cuello del ahogado”.

le manejarse en los últimos grados de

A fin de cuentas, no es el amor sino

aumento a que llega la escala. Aludo en

la muerte lo que impera en estos dos

este caso a algo físico, por supuesto, pero

poemas análogos y a la vez diferentes. El

también emocional. Encuentro huellas de

erotismo y la pulsión de muerte serían las

lo anterior en uno de sus primeros libros,

dos caras de una misma moneda con la

Dama infiel al sueño (1991). Vean de qué

que siempre bajamos al mercado.

manera retoma la historia de Penélope

También hay lugar en Dama infiel al

en este poema titulado “La espera”, y que

sueño para el erotismo positivo. Qué me-

deja leer: “Clavé la navaja en su cuerpo /

jor ejemplo que “De madrugada”, poe-

Bebí su sangre / Padezco insomnio y mi

ma que abre esta selección: “Entro en tu

túnica aún está manchada / Con ansia

cuerpo como quien camina sola por la no-

y miedo busco los hilos del amor todas

che. / Entro en tu cuerpo desde que desa-

las noches / Busco el camino de regreso

brocho tu camisa, / desde que el pantalón

/ Pero he perdido el punto / Y mi tejido es

cae hasta quedar sin vida. / Y cuando mi

hoy una labor inexplicable / Como tam-

lengua te recorre, / cuando tu piel es sa-

bién lo sería / Mostrarle a Ulises mi amor

boreada, mordida, ensalivada; / cuando

por otro”.

me deleito en la calidez de tu dureza… /

Lo que emerge en el último verso no
es sólo una Penélope violenta, capaz de

Temblorosa de súbito: / ¡Cómo penetras
de entero / tú en mí!”

enterrar cuchillos, sino también infiel, lo

Pérdida, ganador del Premio Nacio-

que rompe con los esquemas que hereda-

nal Alfonso Reyes 1990, es otro de mis

mos de Homero. La subversión continúa

favoritos. Uno de los versos de este libro

y tiene varios nombres. Me gustaría citar

nos sitúa “en el deseo inabarcable, ingo-

“La labor de Penélope”, que dice así: “Un

bernable, inmortal”. Habla de “La deses-

cristal precioso, / una pequeña caja que

peración, la ira, / el desdén que emerge

destella figuras marinas. / Al fondo, peda-

de tu sexo como un monstruo cautivo...”

zos de tus ojos / cortados por el viento. /

También refiere que: “Cabezas de cabe-

Tu mirada es un hilo / y mis manos lo te-

llos lacios penden de la noche, / cuerpos

jen / hasta cubrirlo todo”. Este poema, por

deambulan hacia la nada; / y yo, / desde

cierto, está dedicado a Enriqueta Ochoa,

la ventana, / me ofrezco”.

uno de los antecedentes de su poesía.

El torbellino de la destrucción se di-

Todavía hay otra imagen, esta vez

ría que casi siempre está presente: “La

más escalofriante, de la misma Penélope.

noche se puebla de alimañas. / Del cor-

Veamos este apretado poema que lleva su

tinero desciende un firme y apoltronado

nombre: “Durante veinte años he tendido

vientre marino, / un devorador que atra-

una soga / donde prefiero colgarme todas

viesa los muros, / un tiburón con alas y

las noches / a estar entre tus brazos / en-

quijadas voraces”. En efecto, esto es como

teramente tuya / eternamente muerta”.

una pesadilla. Son las imágenes que habi-

Cualquier exégesis sería parcial e insufi-

tan en lo oscuro y que acaso no permiten

ciente. Estamos ante uno de los poemas

que nos desvanezcamos en el sueño. Lo

de amor, o de desamor, más violentos que

corrobora la autora: “Intento conciliar

he conocido. Por su fuerza, por su intensi-

el sueño / y no son ovejas sino cabríos y

dad, me recordó un poema de la gran Ro-

no son cien sino cientos / y no es la calma

sario Castellanos que quisiera citar aquí.

el tiburón que desciende a desgarrar mi

Tiene el título de “Elegía”: “Nunca, como a

sueño”.

tu lado, fui de piedra. // Y yo que me soña-

Esta búsqueda intensa del erotismo

ba nube, agua, / aire sobre la hoja, / fuego

que traspasa las lindes de la moralidad y

de mil cambiantes llamaradas, / sólo supe

de la muerte tendría que confluir de al-

yacer, / pesar, que es lo que sabe hacer la

gún modo en el éxtasis místico, es decir,

37

�en la absoluta pérdida del yo que ama y escribe. Pero a este éxtasis se llega a través de
un trabajo de resistencia. No es una gracia, es un estar erizo, si me permiten la expresión.
Minerva Margarita Villarreal detecta este estado especial en los poemas de Ida Vitale.
Encuentra que los exiliados trabajan “una singular forma de resistencia”, y que estos extraños, estos arrojados y despojados de todo, “entrenan su anatomía”. Me detengo en esta
frase singular, la paladeo, y sigo: “entrenan su anatomía y algunos logran, quizá sin proponérselo, que sus acciones empaten con las de los místicos españoles del siglo XVI”. (Palabras preliminares en Ida Vitale, Sobrevida. Antología poética. México, Ediciones Era, 2015.)
Adamar (1998), otro de sus libros de poemas, lo sintetiza en dos renglones: “Es la asunción, / es Él quien llama”. No resisto la tentación de transcribir un poema completo de este
libro en el que la búsqueda de lo divino, como ya lo hiciera en otra época Concha Urquiza,
se convierte en ejercicio carnal, acaso no exento esta vez de tintes sadomasoquistas: “Mi
señor es montaña / mi señor es jauría / es montaña / cima de montaña / y mentira que ha
de bajar / porque el cielo es puro rapto / pura mentira / duro de escalar está el cielo / Besa
mis labios, anda, baja / Mi señor es montaña / mi señor es jauría / es montaña / cima de
montaña / y mentira que ha de bajar / porque el cielo es puro rapto / pura mentira / Anda,
baja, azótame / Mas Él / flotando entre las nubes / sonríe / se aleja / Mi señor es mañana”.
Aunque la respiración es completamente moderna, se adivinan en Adamar a veces
como trasfondo cuadros de la religiosidad barroca: suplicios, degollaciones, tormento,
sangre y lágrimas. Véase este ejemplo: “Ágil movimiento de manos que atan las piernas
de ella; vitrales trasvasados de relámpago, yeso, paredes sudando al jadeo de la oración
primera. // Concupiscible, lúbrica, signaria; fiel a la tradición de Pitágoras, uncida al yugo
de la negación, la belleza resplandece tras el martirio".
¿Cómo no recordar en este contexto esos Cristos de pueblo que fascinaban a Siqueiros,
esos Cristos sufrientes, llenos de llagas y escurriendo sangre?
En este prisma de religiosidad y erotismo abunda la poesía de Adamar: “Medrar medrar bajo la sangre de la cruz / andar en círculo con el centro vacío / y en añicos el cristalino verbo / (…) Vaciabas en la copa pulida tus dedos glaciales y líquidos / eras el mismo
cáliz / Medrar medrar bajo la sangre de la cruz / beber beber hasta embriagarme”.
Me gustaría decir que éstos son los prolegómenos que conducen a Las maneras del
agua, su libro maestro del que me gustaría hablar en otra oportunidad. Felicitaciones a
Minerva Margarita Villarreal por su arduo y muy complejo recorrido. En su obra se cumple un dístico filosófico que hubiera agradado a Heráclito, el pensador del devenir y de la
interconexión de los contrarios, y que a la letra dice: “todo lo que se mueve sosegado es /
y lo que calmo está, por dentro en furia fluye”. Lo escribió la autora en otro de sus libros
más afortunados, con un título hermoso: La paga común del corazón más secreto (1995).

38

�F ó sforo
Rodrigo Alvarado

El faro, de Robert Eggers
A partir de La bruja (2015), Robert Eggers empezó a figurar junto con Ari Aster y Jordan
Peele como parte de una generación de cineastas que desafían la fórmula convencional
del género de terror de las producciones hollywoodenses. Comenzó su carrera como
diseñador y productor de teatro en Nueva York antes de dirigir cortometrajes en 2007
y 2008.
El faro, su segundo largometraje, homenajea la estética del cine expresionista alemán y las obras de Dreyer y Murnau. Además, con un profundo conocimiento del arte
dramático consigue mantener el desarrollo de la narración con sólo dos personajes a lo
largo del filme: la historia de la relación entre un joven inmaduro (Robert Pattinson) y
un viejo tiránico (Willem Dafoe) que parece surgido de Moby Dick, de Herman Melville,
atrapados en un faro de Nueva Escocia a finales del siglo XIX durante una tormenta.
El lenguaje verbal es un elemento que se enmaraña cuidadosamente con el diseño
sonoro de Mark Korven, el habla de los personajes se une al sonido del cuerpo (flatulencias y eructos), a la vez que los movimientos corporales de los bailes, golpes y borrachera responden a la intensidad de la tormenta.
La película desarrolla una interesante parábola sobre el relevo generacional, un joven testarudo frente a un viejo guardián de la tradición que no cede ni su autoridad ni
su territorio.

Dirección: Robert Eggers
Fotografía: Jarin Blaschke
Año: 2019

Guion: Robert Eggers, Max Eggers
Música: Mark Korven

País: Estados Unidos

Duración: 109 min

39

�E n t r e libros
Adquisiciones recientes de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria
Por motivo del homenaje que brindamos en este primer número de Interfolia, damos a conocer la obra de Minerva
Margarita Villarreal que se encuentra en la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

Libros de Minerva Margarita Villarreal

4 Hilos de viaje (Monterrey, Hogaza, 1982). FMMYJJV: PQ7298.32.I4945 H56 1982
4 Dama infiel al sueño (Cuarto Menguante, Guadalajara, Universidad de Guadalajara/
Xalli, 1991). FMMYJJV: PQ7298.32.I4945 D3 1991

4 Pérdida (Libros del Bicho 76, México, Premià Editora de Libros/Gobierno del Estado
de Nuevo León, 1992). FL: PQ7298.32.I4945 P4

4 Epigramísticos (Los Cincuenta, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Coordinación Nacional de Descentralización/Instituto Coahuilense de
Cultura, 1995). FMMYJJV: PQ7298.32.I4945 E6 1995

4 La paga común del corazón más secreto (Colección Liminal, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Coordinación Nacional de Descentralización/
Puentelibre, 1995). FL: PQ7298.32.I46 P3

4 El corazón más secreto (México, Aldus, 1996). FL: PQ7298.32.I4945 C6
4 El corazón más secreto (Monterrey, Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo
León/Mantis, segunda edición, 2003). FL: PQ7298.32.I4945 C6 2003

4 Adamar (México, Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León/Verdehalago,
segunda edición, 2003). FMMYJJV y FL: PQ7298.32.I4945 A3 2003

4 La condición del cielo (As de Oros, México, Colibrí/Gobierno del Estado de Puebla,
2003). FMMYJJV y FL: PQ7298.32.I4945 C66 2003

4 Adaimer. Adamar (Trois-Rivières, Québec, Écrits des Forges/Tlaquepaque, Jalisco,
Mexique, Mantis Editores, 2008), edición bilingüe, traducido del español al
francés por Françoise Roy. FMMYJJV: PQ7298.32.I4945 A6314 2008

4 Herida luminosa (Práctica Mortal, México, Consejo Nacional para la Cultura y las
Artes, segunda edición, 2009). FMMYJJV y FUNI: PQ7298.32.I4945 H47 2009

4 Tálamo (Biblioteca Mexiquense del Bicentenario, Letras 22, Poesía, México, Gobierno del Estado de México, Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal, 2011). FMMYJJV: PQ7298.32.I4945 T35 2011

4 Tálamo (Monterrey, Ediciones Hiperión/Universidad Autónoma de Nuevo León,
2013). FUNI: PQ7298.32.I4945 T35 2013

4 Las maneras del agua (México, Instituto Nacional de Bellas Artes/Instituto de
Cultura de Aguascalientes/Fondo de Cultura Económica, 2016). FMMYJJV:
PQ7298.32.I4945 M36 2016

40

4 La cicatriz también es un pasillo (Poetazos, Serie Cortadita de Papel, Monterrey,
Onomatopeya Producchons, 2018.) FMMYJJV: PQ7298.32.I4945 C5 2018

�Antologías realizadas por Minerva Margarita Villarreal

4 Nuevo León. Brújula solar. Poesía (1876-1992), antología crítica de poesía nuevoleonesa; edición, selección, estudio preliminar y notas (México, Letras de la
República, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1994). FMMYJJV y
FL: PQ7291.N82 N8 1994

4 Afuera llueve el polvo. —Antología poética de Andrés Huerta—; edición, prólogo y
selección (Cuadernos del Unicornio 11, Monterrey, Universidad Autónoma
de Nuevo León, Facultad de Filosofía y Letras/Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, 1991). FMMYJJV, FL y FUNI:
PQ7298.18.U3 A6

4 Por las horas despiertas, de Horacio Salazar Ortiz; edición, prólogo y selección
(Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2001). FMMYJJV y FUNI:
PQ7298.29.A357 P6 2001

4 Gajo de cielo, Antología poética, de Alfonso Reyes; edición y selección (Monterrey,
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2004. Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, segunda edición, 2011). FUNI y FLETP: PQ7297.R386
A61 2004 / FMMYJJV, FL Y FUNI: PQ7297.R386 A6 2011

4 Dieciséis semanas en una isla desierta. (Antología extrema para lectores en tránsito); edición, selección y presentación en coautoría con José Javier Villarreal
(México, Universidad Autónoma de Nuevo León/Porrúa, 2006). FMMYJJV:
PQ7298.32.I4945 D54 2006 / FUNI: PQ7298.32.I4945 D54 2007

4 Pasiones y naufragios; edición, selección y presentación en coautoría con José Javier
Villarreal (México, Universidad Autónoma de Nuevo León/Porrúa, 2007).
FMMYJJV: PQ7298.32.I4945 P37 2007 / FUNI: PQ7298.32.I4945 P37 2008

4 De algún tiempo a esta parte. Antología poética, de José Emilio Pacheco; edición,
prólogo y selección (Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Filosofía y Letras, 2009). FMMYJJV y FUNI: PQ7298.26.A25 A6 2009

4 Elogio de la fugacidad. Antología poética 1958-2009, de José Emilio Pacheco, publicada con motivo del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de
Cervantes 2009; prólogo y selección (Biblioteca Premios Cervantes, Madrid,
Fondo de Cultura Económica/Universidad de Alcalá de Henares, 2010). FMMYJJV: PQ7298.26.A25 E4 2010

4 Sol de Monterrey, de Alfonso Reyes; edición, selección y presentación (Ráfagas de
Poesía, Monterrey, Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León/El Tucán de Virginia, 2011). FMMYJJV y FL: PQ7297.R386 S64 2011

4 El cuchillo y la luna, poesía reunida de Samuel Noyola; edición, selección y presentación en coautoría con Víctor Manuel Mendiola (Ráfagas de Poesía, Monterrey, Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León/El Tucán de Virginia,
2011). FMMYJJV y FLETP: PQ7298.24.O95 A6 2011

4 Un espejo que viaja, de Jorge Cantú de la Garza; edición, selección y nota introductoria en coautoría con Rodrigo Alvarado (Ráfagas de Poesía, Monterrey, Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León/El Tucán de Virginia, 2012).
FMMYJJV: PQ7298.13.A578 E8 2012

41

���44

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��PAIGRATA COMPAÑÍA
Rubén Bonifaz Nuño

7

PA1CORTESÍA

8

PA1GAJO DE CIELO

Arte{,cultura en la globalización
José

aría Infante

El anonimato de Víctor Hugo

Siete de espadas (Fragmentos)
Rubén Bonifaz Nuño

i:

Carlos Palom o

Los demonios y los días (Fragmento)
Rubén Bonifaz Nuño

li

PAIANCORAJES

Rljbén Bonijaz Nuño y la metáfora del héroe
Vicente Quirarte

Celebración del Día Internacional del
Libro 2013 con Dios. de Victor Hugo.
y evocaciones de Tomás Segovia
Alma Ramírez

V~ctor .Hi:feo y Tomás Segpvia
Hzstona e una traducc1on
José María Espinasa

lt

2b
2'&gt;

Dios (Fragmento).
de Victor Hugo
Versión de Tomás Segovia

3,

PAICALENDARIO
Un héroe cultural

Abraham Nuncio

4\

PAIEL ORO DE LOS TIGRES

Canto a las oc~aciones, de Walt Whitman
Traducción de duardo Moga

S(

1/Jlier_ry que cruza Brooklyn

tiempSli_el lugar no importan],

ele Walt
1tman
Traducción de Eduardo Moga

S!

PAIBRIZNAS

Eduardo lambrano y su brújula
de aire y flores
Guillermo Lozano

SI

PA1MAL DE LIBROS

Las transparencias del tiempo
Luis Armenta Malpica

SI

NRETRATOS REALES E IMAGINARIOS
Tomás González de Luna

José María Infante

Mirada de aprobación mutua
Martha Casarini Ratto

Tbmás González de Luna (1939,2013)

Alfonso Rangel Guerra

6
6

6!

NPRIMERAS LETRAS

Campo Alaska: un vals sobre la nieve
Berenice Zavala

Campo Alaska

Andrés Serrano

72

Pl&gt;'ÜJOS D E REYES

Palabras sobre el humanismo
Alfonso Reyes

PI&gt;' ENTRE 11 BROS
Adquisiciones !ecieYJte_s de la .
. .
Capilla Aljonsma Biblioteca Umvers1tana

6f
';t·.,

76

76

90

�~A--~
v\Pill.l"\!}UNSlNA

~

8f8UO't'ECA UNIVE.RS1lARIA o UANL

FONDO
UNIVERSITARIO

INTERFOLIA

�GRATA COMPAÑÍA
Rubén Booifaz Nuño. 8manto
y ta C(XQ(I(}. México, Universidad
Nacional Autónoma de México,
1958.

BL MANTO Y LA CORONA

Dedi&lt;atolia:

¡«/ "'11-~ )(~, .~
"~ ""~ ;,t·,.,.. Zut--..y
b,-"t• .

AJ poeta Alfonso Reyes, con
admiraciónilimitada ydewta.
Rubén Bonifaz Nuño
Noviembre de 1958.

Imágenes
por
RUB!N BONIPAZ N utilO

Rubén Booifaz Nuño.Imágenes. Letras
Mexicanas s. México, Fondo de Cultura

Económica, 1953.
Dedicatoria:
Para el poeta Alfonso Reyes, la más
clara cumbre de nuestra literatura,
a quien rindo homenaje por sus
calidades humanas ylítesalias.
Rubén BonifazNuño
Marzo de 1953

Ja~ ¿f,/.u~~
;(.~11 ~ ~ t , d,
&lt; tffeUc4-t.,(/ ~

~~,~

yu.u..... ~,::4

/4;i J,a, ,é?4.i/

~ ~ 1 /r @ ? ~

AJ.a:.:i}fJJ

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YQNDO DE C ULTURA t CONOMICA

. · 2C929
Detalle de ilustración realizada por Carlos Fuentes.

e//

~

7

�Durante el Renacimiento, el humanismo procura contemplar el

CORTESÍA

pensamiento teológico, y más de una vez rompe el cuadro fé rreo en
que éste llegó a encerrar la educación. Pues el hombre como ser te-

PALABRAS SOBRE EL HUMANISM01

rrestre merecía un sitio junto al hombre entendido como criatura di-

ALFONSO REYES

vina . Esta actitud naturalista asumió, en ocasiones, la forma de una
polémica entre el laico y el religioso y hasta se extremó en alardes de
neopaganismo artificial. En La vida es sueño. de Calderón, tan teólogo

A

muchas cosas se ha llamado humanismo. En el senti-

como poeta, todavía se recogen los ecos del diálogo entre la dignidad

do más lato, el término abarca todo lo humano, y por

natural y la dignidad sobrenatural del hombre.

aquí, el conjunto del mundo, que al fin y a la postre sólo

De modo general, el humanismo se mantiene como agencia útil y pro-

percibimos como una función humana y a través de noso-

gresista. Recomienda el uso de la preciosa razón frente a los bajos arrestos

tros mismos. Como todas las nociones demasiado amplias,

del instinto y de la pura animalidad. Propone el ideal del horno sapiens, el

esta explicación, sin ser verdadera ni falsa, no explica nada,

hombre como sujeto de sabiduría humana.

no aprovecha o, como se dice en portugués, no adelanta.

Sobreviene luego el desenvolvimiento de las ciencias positivas. És-

En el sentido más estrecho, el término suele reducirse al

tas insisten en el horno Jaber, el hombre como dueño de técnicas para

estudio y práctica de las disciplinas lingüísticas y las lite-

dominar el mundo físico. Y un buen día, el human ismo aparece, por

rarias, lo cual restringe demasiado el concepto y no señala

eso, como un vago y atrasado espiritualismo.

con nitidez suficiente su orientación definitiva. En el sentido más equívoco se ha llegado a confundir el humanismo
con el humanitarismo, especie filantrópica que nos lleva a

Semejante confusión se aclara fácilmente: más que en el cuerpo cambiante de conocimientos determinados, el humanismo se ocupa en las
características estables del hombre, características que tales conocimien-

terrenos muy diferentes. Cierto escritor, que precisamente

tos meramente atraviesan dejando en ellas sus depósitos. Y así, hasta los

acababa de publicar un libro sobre el humanismo, me dijo

libreros saben que las bibliotecas privadas de los humanistas conservan

que él no era humanista porque, si en un viaje por mar veía

mejor su precio con los años que las de los hombres científicos.

caerse por la borda a un pasajero insignificante y, a la vez,

Por de contado que ambos puntos de vista, el de la ciencia positiva

un cuadro de Velázquez, preferiría arrojarse al agua para

y el del humanismo, se concilian en la armoniosa cultura. También, en

salvar el cuadro y no al pasajero. Después de esto, yo ya no
vi el objeto de leer su libro.

principio, siempre es dable conciliarlos con el sentimiento religioso,

En aquel proceso de reeducación que, durante la Edad
Media, sucedió a la sumersión de Europa por los bárbaros,
se llamó humanidades a los estudios consagrados a la tradición grecolatina. Mediante ellos se procuraba modelar otra

a pesar de los desvíos históricos a uno y a otro extremo. ¿Por qué ha
de haber siempre reyertas para disputarse la codiciada presa que es
la educación humana? La disputa entre el humanismo y la ciencia, o
entre el sentir laico y el religioso, continuarán aquí, con nuevos acentos, la disputa abierta en la Antigüedad entre la filosofía y la retórica.

vez al hombre civilizado, al hombre. Y no sin una grave
conciencia de la responsabilidad, por cierto: tal vez se oye
decir a un austero doctor medieval que quienes están profesionalmente obligados a la frecuentación de los autores
gentiles deben cuidarse mucho de que con ello no padezca
su alma.
'MélxoE11/aOihml,suplemeotode~Mexioo, Ude junio de 1949, núm. 19,p. 1,c.oneltftulo

de"ldei ~ . l del humanismo:

Max Scheler predice la futura y deseable integración de los tres órdenes del saber que él enumera: 1) el saber de salvación, ejemplificado con la India; 2) el saber de cultura, ejemplificado con China y Grecia; 3) el saber de técnica, ejemplificado con el Occidente moderno. 2
Hoy el humanismo no es, pues, un cuerpo determinado de conocimientos, ni tampoco una escuela. Más que corno un contenido especí1

Más ampliamente se había refertdo Reyes aesta concepción de Scheleral final de su ensayo sobre la 'Posición de Amértca' (1942),
en Obras completos, XI, p. 270.

�fico, se entiende como una orientación . La orientación está en poner
al servicio del bien humano todo nuestro saber y todas nuestras actividades. Para adquirir esta or ientación no hace falta ser especialista
en ninguna ciencia o técnica determinada, pero sí registrar sus saldos.
Luego es necesario contar con una topografía general del saber y fijar
su sitio a cada noción. Por lo demás, toda disciplina particular, por ser
disciplina, ejercita la estrategia del conocimiento , robus tece la aptitud
de investigación y no estorba, antes ayuda, al viaje por el océano de
las humanidades. En Aristóteles hay un naturalista; en Bergson, un
biólogo; y nuestra Sor Juana Inés de la Cruz pedía a las artes musicales
algunos esclarecimientos teológicos.
Y es así como se establece la conversación -tan orillada a la controversia-

entre el hombre y el mundo , o, como alguna vez hemos

dicho, entre el yo y el no yo, entre el Segis y el Mundo, que tal viene a
ser el eterno soliloquio de Segismundo .
Digamos para terminar que esta función del humanismo sólo puede plenamente ejercerse y sólo fructifica sobre el suelo de l a libertad:
el suelo seguro . Y no sólo la libertad política -lo cual es obvio y ni
siquiera admitimos discutirlo por no agraviar a quien nos lea o nos escuche rebajándolo al nivel de la deficiencia mental-, sino también la
libertad del espíritu y del intelecto en el más amplio y cabal sentido, la
perfecta independencia ante toda tentación o todo intento por subordinar la investigación de la verdad a cualquier otro orden de intereses
que aquí, por contraste, resultarían bastardos.

México. 8-VI- 19493

,..,
10

' Textotomado de Alfonso Reyes, Obras completos, tomo XX, México, Fond~de Cultura fi:onómi
hombre, pp. 402-404.

.......
11

�la luz el alma présbita en la puerta
ejidal de la noche, y siglos
de lluvia entre las cosas suyas,
que los otros desean, le desviste
su lúgubre atmósfera de ahogados.

SIETE DE ESPADAS
(FRAGMENTOS)1
RUBEN BONIFAZ NUÑO

137

Ojos a ciegas toman de mi mano
la miga purísima y oscura
del agua subterránea . Sometidos

113

a su estación amarga, al hueco

Se destrenza y danza en lo profundo
la mole de raíces de una próxima
noche de tierra; desmigaja

del amor en hombros embriagados,
siembran sin ver, aunque es de noche,
la alondra visual del otro día.

sus joyas el amor junto a los bordes
indolentes del ánima, y los caños
abre -de muerte divididos-

ª su vena

pródiga y durmiendo.

138

La mañana inclinase de pronto
hacia el mar. Levadura planetaria,
el polvo del diamante raja un cielo

114

Vuelve a su rostro la mañana
bajo espaldas acuáticas. Recobra
Tomados de Rubén Bonifaz Nuño, Siete de espadas, México, Joaquín Mortiz. 1966.

de vidrio. y por la carne roja
y hacia el mar, camina la mañana
los caminos del pastor, seguida
por sus montañas en rebaño.

�Al pensar en eso grita mi sangre

LOS DEMONIOS Y LOS DÍAS
(FRAGMENTO)2
R.UBÉN BONIFAZ NUÑO

que no puede ser, que pasó la hora.
Motivos de sobra tengo
para descubrir que estoy desgraciado.
Tengo que pagar por otros, me obligo

6

a no decir nada que me complazca,

Desde lo profundo me nacen

a callar lo que tengo mío

ahora las palabras diferentes.

y a sangrar mostrando lo que comparto.

Algo que no entiendo, que desconozco.
hunde sus tenaces raíces

A veces un verso hermoso temblando

en mi corazón, y las tuerce en busca

alumbra la hoja en la que escribo;

de una paz creíble, de un canco nuevo.

me gusta leerlo.
Pero el corazón se me revuelve,

Si yo me negara a todas las cosas

me late al instante, dislocado,

que pasan, lo sé de cierto, podría

queriendo olvidar que en ese momento

sentirme seguro. Pero yo mismo

ha quedado ausente, no ha sufrido.

de mí no dispongo: no soy libre
ni siquiera para morirme solo.

Y entonces admito que no es justo;
que tengo el poder pero no el derecho
de hacerme feliz yo solo entre tantos.

�Ese día cayó la primera nevada sobre Nueva York, para gozo de

ANCORAJES

nuestras niñas Nicole y Priscila. Eran dos pequeños seres en el mundo

RUBÉN BONIFAZ NUÑO

Ellas y la ginebra Bombay zafiro en todas las terminales del cuerpo

Y LA METÁFORA DEL HÉROE

prendieron una hoguera que expulsaba el apetito de la loba tristeza

VICENTE Ql!JRARTE

pero formaban un batallón cuya alegría nada era capaz de derrotar.

y eran el mejor homenaje a nuestro Rubén, ya para siempre eterno.
De las fotografías que de él tomé en vida, la que prefiero es una
hecha en su departamento de la calle de don Manuelito. Representa

I jueves 31 de enero de 2013 de Nue-

E

sus libros de autores clásicos en ediciones príncipe, acompañadas por

va York era tan estimulante como

un gato Silvestre de peluche. Es para mí la que mejor representa su

despiadado. Encendí la computadora y

doble calidad de humanista profundo y niño lúdico, las dos caras del

entré al correo: un hielo más hondo, só-

héroe que nos enseñó a conocer. Uno de sus múltiples gestos de ge-

lido e inmediato se incrustó en el alma al

nerosidad no buscada es haber hecho de su vida una cantera donde

conocer la noticia, no por esperada me-

siempre existen vetas desconocidas y fecundas. Las palabras que el

nos dolorosa: Rubén Bonifaz Nuño había

enamorado de El manto y la corona dice al objeto de sus iluminaciones

dejado de estar tangiblemente entre no-

y quebrantos también pueden estar dirigidas a toda la humanidad:

sotros. Yo no estaba solo y, por fortuna,

"recuérdame / tal y como fui al cantarte, cuando era / yo tu voz y tu

había que hacer cosas inmediatas por la

escudo, / y estabas sola, y te sirvió mi mano."

vida: hacer frente al frío, comprar café,

La exigencia que Bonifaz Nuño se impuso desde sus años mozos

sustentar al animal que cotidianamente

hace que la figura del héroe anime cada una de sus palabras. Pero los

somos. Dos elegías brotaron de manera

esplendores y fastos de su héroe no nacen de acciones inmediatamente

inmediata, como oraciones laicas para

reconocidas y aclamadas por los hombres. Como lo afirmó alguna vez,

el más presente de nuestros ausentes:

la condición heroica consiste en vestir los arreos del príncipe en las

la escrita por Carlos Pellicer a la muerte

peores circunstancias y, lo más importante, comportarse como un hé-

de José Vasconcelos; la de W. H. Auden

roe aunque nadie esté ahí para dar testimonio de nuestras hazañas.

al enterarse del fallecimiento de William

Su persona, en el sentido de máscara poética que los antiguos dieron

Butler Yeats. La tierra de México iba a

al término, es ese hombre de ninguna parte que en soledad vela sus

recibir a un huésped que, en palabras de

armas para más tarde ejercerlas y así garantizar la fraternidad con los

Marco Antonio Campos, honró a la es-

de su sangre. Es el hombre que desde el interior de una casa, desde

pecie humana. Las palabras de Pellicer

el interior de un traje -ambas cosas prestadas, como todo en nuestra

podían, en ese instante, ser para Rubén:

aventura terrestre- mira caer la lluvia sobre la ciudad, en ese primer
poema, ya clásico, que abre Fuego de pobres:

89 veces la primavera
le dio su alegría profunda de belleza.

Pero sin olvidar, pero acordándose,

89 veces el estío

pero con lluvia y todo, tan humanas

le dio su agilidad y su brillo.

son las cosas de afuera, tan de filo,

89 veces el otoño

que quisiera que alguna me llamara

colocó su mano pensativa en su rostro.
89 veces el invierno
le negó la gracia submarina del silencio.

sólo por darme el regocijo
de contestar que estoy aquí.
o gritar el quién vive
nada más que por ver si me responden.

~

17

�~

18

Con esta condición de solítario solidario, Bonifaz Nuño enseña, y

Con motivo de la exposición Rubén Bonijaz Nuño en la Biblioteca

predica con el ejemplo, que la transformación del mundo debe comen-

Nacional, el maestro obsequió algunos de sus libros más personales :

zar por una transformación de nosotros mismos y que para realizar

los salidos de su pluma y aquellos otros, igualmente importantes, que

tal empresa nos hallamos solos. Los grandes proyectos ideológicos y

forjaron su educación sentimental: Victor Hugo, Cario Collodi, Edmon-

educativos de nuestro país -el Congreso de Apatzingán o la Reforma,

do de Amicis, Daniel Defoe. En esos libros de aventuras, en esas sus

la fundación de la Escuela Nacional Preparatoria o la autonomía uni-

primeras lecturas, Bonifaz halló tempranamente "el alma / de gozosas

versitaria- han sido obra de minorías. Es cierto que detrás se halla el

herramientas: nervios / de espadas, sangre destellando / por el codo

gran grupo de actores sociales que exigen el cambio, pero al final es

abajo, resquebradas / corazas ( ...)" Los héroes del niño y adolescente

un número reducido el que consuma las obras. Tal selección obedece a

Bonifaz fueron aquellos seres de excepción que por medio del valor, el

los sacrificios que demanda erigir las bases de construcciones huma-

conocimiento o la integridad se elevaban por encima de sus semejan-

nas permanentes. Bonifaz Nuño pertenece a esta minoría. Puede com-

tes, eran rechazados por ellos y devolvían con creces las bondades del

probarlo quien examina el conjunto de su obra o recorre su trayectoria

mundo. Más tarde, las facultades de Química, Derecho y Filosofía y Le-

pública al servicio de su amor fatal: la Universidad. Y si la Universidad

tras lo recibieron y fueron testigos de la manera en que deseaba ejer-

es la ciudadela en la cual se concentran los mejores principios de la

citar sus armas: los misterios de la materia y sus transformaciones, la

ciudad grande que es el país, Bonifaz Nuño es uno de los más heroicos

defensa de las causas justas, las letras que ilustran y liberan. Estas tres

defensores de ese espíritu que expresa los valores de nuestra raza. Se

disciplinas recorren y vertebran su escritura y su existencia. El Bonifaz

saquean las palabras de la tribu y se les despoja de su sentido oríginal:

defensor, que demuestra su disciplina de abogado, ofrece las pruebas

ahí está, para purificar el lenguaje, quien supo, desde sus primeras li-

necesarias para establecer la relación entre hombres y serpientes. Sin

des, que si el poeta aspira a volar, debe hacerlo muy alto, desde la geo-

su conocimiento de los grandes arcanos no existiría el hermetismo

metría impecable de La muerte del ángel hasta el enamorado irredento

luminoso de La flama en el espejo o de El corazón de la espiral.

y luminoso de Trovas del mar unido o los poemas no menos estoicos

Todo niño es un héroe y es un brujo. La diferencia es que Rubén Boni-

de Calacas. Y si en las odas de Píndaro ve la culminación del esfuerzo

faz Nuño, leal a su infante interior, lector tanto de Homero como de Harry

que corona el tiempo de los héroes, a través del rescate de las voces y

Potter, con el paso de los años continuó siendo mago y héroe. La refinada

cosmogonías de los antiguos mexicanos quiere decirnos aquello que,

y exigente alquimia de sus versos lo condujo a transformar la miseria coti-

sin saberlo, somos.

diana en un as de oros que permite la entrada a ciudades fundadas sobre

Todo niño sueña con ser héroe o mago. De ser posible, ambas cosas.

el canto. La atracción por el ser más prodigioso de la creación, escrito con

Rubén Bonifaz Nuño no fue la excepción. La encomienda materna de ir a

cinco letras, lo ha llevado a hacer de la emoción inmediata poemas de

las compras en el antiguo, siempre hondo y sorprendente barrio de San

amor que vencen las edades y ya forman parte no sólo de nuestro canon

Ángel adquiría proporciones épicas. El niño Rubén iba en busca del pan

sino, lo que es más difícil e infrecuente, de nuestro patrimonio espiritual.

y la leche con Sandokán y sus compañeros de aventuras, revividas en

El heroísmo de Rubén Bonifaz, al frente de su seminario y la revista Chi-

las ediciones de Saturnino Calleja, traducidas del italiano por R. Balsa de

comoztoc, consistió en buscar nuevos escudos para defender la dignidad

la Vega e ilustradas por A. Della Valle y L. Palau. Trasponer el umbral de

de una parte esencial de nuestra herencia. Su estoicismo nace además de

la escuela primaria "Porfirio Parra" -oficial, como todas aquellas en las

soportar calladamente los trabajos del solitario, de ejercer la caridad sin

cuales habría de templarse el acero de su alma- equivalía a la iniciación

hacerla pública, de afianzar la mano fraterna sin decirlo. "Yo amé, se hace

experimentada por Allan Quatermain a punto de dar el paso que lo separa

insigne en mi memoria, el honor del peligro", escribe el poeta. La vida es

de la gloria o de la muerte. Enfrentarse a golpes a la salida de la secunda-

el más peligroso y noble y canalla de los oficios, contesta el hombre. En

ria to, en Mixcoac, lo llevaba al instante supremo en que Melchor acampo

nuestro héroe Rubén, ambos deberes se cumplen y se nutren. Cada uno

exclamó: "Me quiebro, pero no me doblo".

de sus versos y de sus actos vitales es una apuesta total al arte de vivir.

~

19

�Hiel del macho hasta el fondo; bilis

cada nuevo combate. Su disciplina, su prodigiosa capacidad retentiva,

negra del macho desde el fondo; amargo

su devoción por la belleza y precisión del lenguaje lo llevaron desde

tizón viril del que se aguanta,

siempre a convertirse en el joven maestro dominador de todas las

por dentro, los filos y el resuello.

formas métricas y estróficas. De ahí que en sus versos nunca se noten

Resquemor mexicano en las espinas
de lujo. Si me viene guango.
Si te fuiste. Si me importa madre.

En los versos anteriores se halla una de las piedras angulares de ta
idea del héroe cantada y personificada por nuestro poeta y una de sus
más altas lecciones.
En 1945 Rubén Bonifaz Nuño publica su primer libro de versos : La
muerte del ángel. En t 994 aparecen sus Trovas del mar unido. Las trompetas fastuosamente enlutadas de los pájaros del alma de su admirado
Rilke acompañan ese primer vuelo; jaranas y zapateado, la más reciente colección de sus versos. En medio siglo de escritura, el mundo
Y el poeta han cambiado. El joven taciturno y valiente que descubría
el fin de la inocencia no es el hombre maduro, el niño grande cuya
fresca carcajada nos estremece la osamenta y nos brinda una nueva
lección de hombría. En febrero de 1959 Efraín Huerta publicó, como
octava entrega de Cuadernos del Cocodrilo, El dolorido sentir , poema
de Bonifaz que, con algunas modificaciones, está incluido en El manto
Y la corona. ¿Qué le dice Garcilaso , el soldado poeta que una mañana
de 1536 tomó una escala para iniciar, sin yelmo ni coraza, el ascenso
para aliviar la impaciencia de Carlos I de España y v de Alemania ante
la impotencia de sus soldados para tomar por asalto la fortaleza de
Muey, defendida por las tropas de Francisco !? Como él, Bonifaz sabe
que el buen cortesano, de acuerdo con la definición de Baldassare Castiglione, desempeña con igual habilidad , honor y valentía el ejercicio
de las armas, las letras y el amor. Como él, ha cumplido cabalmente
con esas tres exigencias que justifican nuestra estancia en la Tierra .
En los poemas de Bonifaz , como en los de Garcilaso, no hay sitio
para la melancolía, sí para la tristeza, cuyos embates el poeta soporta
con estoicismo y conocimiento de causa. La melancolía es el emblema
del sabio, el ángel oscuro que para tener nombre borra el nuestro. La
tristeza, en cambio, es universal, latente e invencible. Desde sus primeros combates verbales, Rubén supo que para enfrentar las Furias
-esas que se concentraban en su carne pero eran también las de su

~

20

semejante- era preciso ser armado caballero y forjar armas refulgentes que soportaran el paso de los años y no perdieran el filo tras

los andamios y sí asistamos a una sinfonía donde las notas brillan
con luz propia. Desde sus primeros libros de joven madurez, Bonifaz
Nuño encontró su tono y, aunque pareciera negarlo la suntuosidad de
su poesía, es el más clásico y el más mexicano de nuestros poetas. En
sus poemas se percibe tanto la devoción a la sabiduría conceptual y
rítmica de los clásicos grecolatinos, como hacia la experiencia en carne viva de José Alfredo Jiménez y la agonía istmeña. Acaso en los poemas de Albur de amor sea donde mejor se aprecie este enfrentamiento
entre los grandes lugares comunes y el talento personal e irrepetible
de Bonifaz . Él sabe que el gran poema es intemporal, y sus poemas de
amor son para nuestra cultura un patrimonio utilizado para la conquista o el homenaje, para el combate o su celebración.
Poesía altiva y humilde, rijosa y elegante, culta pero no culterana.
Cómo pudo consumar esta difícil y en él armónica relación entre lo
clásico y lo popular -que lo popular es también , en cierto modo, lo
clásico-, es un secreto que escapa al más atento de sus lectores y
acaso al propio poeta . Pero en esa alquimia se halla el eslabón más
vigoroso de su escritura. El aprendizaj e que dan los años le enseñó
también que la emoción no basta si no la vertemos en moldes donde
el músculo verbal y la iluminación inédita ejercen plenamente sus
potencias. De esa combinación nace el tono hablado y natural de sus
poemas, desde la transparencia conversacional de El manto y la corona,
hasta el hermetismo lúdico en Del templo de su cuerpo.
Más que a Rubén Bonifaz Nuño, su herencia pertenece a los numerosos hombres y mujeres que han pasado por la llama poderosa y
exigente de su poesía : el enamorado a quien nada puede despojar del
·manto y la corona y reivindica su derecho a entrar en el combate· el
hombre que sabe que "es mejor sufrir que ser vencido" ; la mujer que
ha sido conquistada por versos que todos, en algún momento, hemos
utilizado en el preludio o la consumación del amor; el i_niciado en los
altos misterios que fulguran en La flama en el espejo o El corazón de la
espiral. Los mejores poemas amorosos de Bonifaz son aquéllos donde
el orgullo del amante nace de la alabanza de la amada aun en su ausencia física, sea cuando ésta se despereza poco a poco en el lecho,

~

cuando renace en el claustro simbólico del baño o cuando corre debajo

21

�de la lluvia. La mujer recorre la ciudad, se posesiona de ella, la explora

medida, las titánicas y heroicas tareas llevadas a cabo

llevando en el cuerpo las huellas del combate amoroso.

por él. "Cúbrase de gloria, maestro", nos decía cuando

Testimonio de una doble victoria: la del cuerpo femenino que triun-

partíamos a un viaje, íbamos a presentar una ponencia o

fa sobre sí al superar sus límites mediante el esfuerzo físico, y la del

al encuentro de quien en ese instante era objeto central

enamorado que exalta ese cuerpo, lo celebra y toca, hace su historia a

de nuestras obsesiones amorosas. Cubrirse de gloria era,

medida que lo conoce y se conoce. La proeza del cuerpo femenino al

precisamente, tratar de ser superiores a nosotros. y hacer

enfrentar la fatiga, al desafiar su resistencia, al tomar físicamente po-

de cada hecho nimio una epopeya. Eso nos enseñó, entre

sesión de la ciudad, es una lucha contra la muerte. El poeta acompaña

muchas cosas, Rubén Bonifaz Nuño. Es justo, entonces,

ese cuerpo no sólo con palabras sino con sus sentidos. Entretejidas en

desear para él las alegrías que nos dio. Que vengan las

los discursos amoroso y celebratorio, Bonifaz entresaca las cartas de

jarochas a bailarle "El Ahualulco". y con su taconeo sin

su muy personal Tarot donde refulgen las potencias y energías enun-

par nos confirmen que la vida es un presente inacaba-

ciadas en la Cábala. Todo conocimiento es iniciático y para entrar en

ble; que le sirvan tamales con hoja de acuyo, esa hierba

el templo donde el cuerpo es a un tiempo continente y contenido, el

cuyo aroma le ha merecido ser canonizada. Que venga

amante debe abandonar su condición profana. Sólo así descubre Boni-

el maestro Erasmo Castellanos Quinto con su ejército de

faz a la mujer " finita pero interminable".

gatos y compruebe lo bien que ha aprovechado las leccio-

En su memorable estudio sobre Cayo Valerio Caculo, Bonifaz ha-

nes su discípulo Rubén. Que venga don Arcadio Hidalgo a

blaba sobre los riesgos de amar intensamente y sobre "la despiadada

cantar las coplas que sueñan en la sangre; que venga don

integridad del cuerpo de un hombre joven". Con el paso de los años,

Pedro Sainz de Baranda con su traje de almirante recién

el poeta aprendió, pero el hombre continuó entregándose al amor con

planchado y desde San Juan de Ulúa haga sonar los vein-

todos sus impulsos, altos los pendones y la armadura cada vez más

tiún cañonazos de rigor para que el estado de Veracruz

reluciente. Si una figura simboliza y resume el conjunto de estos ver-

y el país entero recuerden a quien vino al mundo para

sos, es la del héroe llamado Odiseo, Eneas o Catulo, Cuauhtémoc o

decir de otro modo lo mismo, y hacer, con las palabras

Bolívar, pero sobre todo la del héroe anónimo llamado Juan, o la gesta

de siempre, más perdurable y digna nuestra

del prójimo nuestro cuyo nombre no llegamos a saber, ése que al mirar

estancia en la Tierra.

los pechos de la vecina en el autobús urbano, demuestra las rotundas
verdades del poeta, "en amoroso fuego todo ardiendo". En una entrevista con Myriam Moscona, publicada en su libro De frente y de perfil,
Rubén Bonifaz Nuño afirma: "Los hombres sólo servimos para servir
a las mujeres, y muy pocas veces lo hacemos bien ". Por fortuna, el
poeta y el hombre Bonifaz no lo hicieron así. En su vida y su poesía se
encuentra uno de los más altos homenajes al amor y a su causa, esa
criatura capaz de trocar el agua en vino y hacer de la embriaguez un
camino de iluminación.
En alguna ocasión, el maestro Bonifaz dijo que si le querían hacer
una escultura, ésta fuera montado en un caballo y con una espada en la
mano. Naturalmente lo decía en serio, pues era el primero en saber, en
lo más profundo de sí, el claro varón que era y todo lo que había hecho

~

22

para merecer monumento semejante. Esa escultura existe en cada uno
de nosotros, cada vez que tratamos de homologar, en nuestra pequeña

�CELEBRACIÓN DEL DÍA INTERNACIONAL DEL
LIBRO 2013 CON DIOS, DE VICTOR HUGO,
Y EVOCACIONES DE TOMÁS SEGOVIA
ALMA RAMÍREZ

Minerva Margañta Villarreal, titular de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL ydirectora editorial de la
colecóón Boro de los tigres.

Autónoma de Nuevo León donó cuatrocientos cincuenta ejemplares de libros
editados en la Capilla Alfonsina a bibliotecas públicas del municipio de San Pedro Garza García.

La presentación de El oro de los tigres IV fue presidida por Jesús Ancer Ro1

dríguez, rector de la UANL, y estuvo a cargo de los escritores Agapito Maestre y

De izquierda a derecha: aaudia Tapia, secretaria de Desarrollo Cultural del municipio de San Pedro; Agapito Maestre,
consejero de Educación de la Embajada de España en México; Ugo Ruiz, alcalde de San Pedro; Jesús Ancer, rector de la
UANL; José María Espinasa, escritor yeditor; Minerva Margarita Villarreal, directora de la Capilla Alfonsina de la UANL

José María Espinasa; en la donación de los libros editados por la Capilla Alfonsina estuvieron ugo Ruiz, alcalde de San Pedro, y Claudia Tapia, secretaria de
Desarrollo Cultural de ese municipio. Minerva Margarita Villarreal, directora de

or amor a la palabra, todo esfuerzo vale la pena. No importa que no sea

P

la Capilla Alfonsina, agradeció a la Universidad los empeños para fortalecer la

moneda de cambio, o la gran pantalla de un televisor; la palabra reúne y

cultura entre su comunidad estudiantil y docente y al municipio de San Pedro su

nos reúne con los demás, nos enlaza y nos proyecta sin importar que pensemos

interés por acercar las publicaciones del recinto a su cargo a la comunidad. Esto,

distinto, profesemos religiones diferentes -o ninguna-, seamos hinchas de
equipos rivales o pertenezcamos a generaciones diferentes. Oral o escrita, ha
sido la herramienta, el arma, el instrumento de seducción por siglos de civilizaciones que mediante ella transmitieron su cultura, en una suerte de colonización
más duradera, eficaz y menos violenta que las guerras o invasiones.
Por eso y un sinfín de razones más, la palabra y cada una de sus letras tuvieron fiesta por partida triple el 25 de abril en la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, con la realización de su tradicional evento para conmemorar el Día
Internacional del Libro, celebrado mundialmente el 23 de dicho mes. En esta
ocasión se presentó la cuarta edición de la colección de poesía internacional
bilingüe El oro de los tigres, conformada por Dios, poema de Víctor Hugo, cuya
versión al español fue realizada por Tomás Segovia. Además, la Universidad

además de la generosidad de los traductores que en las diversas ediciones de El
oro de los tigres han compartido sus trabajos de manera altruista, son parte de
los esfuerzos hechos por amor a la palabra, expresó Villarreal.
Así, en el marco del 80 aniversario de la Máxima Casa de Estudios, El oro
de los tigres IV rinde homenaje a Alfonso Reyes traductor, y a Tomás Segovia,
Premio Nacional Alfonso x de Traducción en tres años consecutivos, gran poeta
y entrañable colaborador y cómplice de proyectos del recinto alfonsino, fallecido
en noviembre de 2011 . El poema extenso Dios (Dieu) es una larga y erudita indagación sobre la divinidad y la naturaleza humana que Víctor Hugo escribió a lo
largo de cincuenta años, mismo lapso de tiempo que Tomás Segovia dedicó a su
traducción en verso, tarea que concluyó poco antes de su muerte, y que se pu-

~

blica por primera vez y de manera póstuma en esta edición. El libro cuenta con

25

�prólogo de Rafael Argullol y una presentación de Minerva Margarita Villarreal,
quien destacó que Dios es un poema emblemático de la cultura occidental, cuya
traducción fue toda una odisea.
Al inicio de la década de los sesenta del siglo XX Tomás Segovia comenzó
a traducir este poema, pero extravió la edición de Dieu con la que trabajaba.
Años después, encontró en el Fondo Alfonso Reyes de esta Biblioteca la misma
versión en francés con la que inició la labor y retomó el proyecto, que una vez
concluido concedió a Capilla Alfonsina.
Durante su participación, Agapito Maestre, consejero de Educación de la Embajada de España en México, recordó que Reyes fue un gran lector de Victor
Hugo. Mencionó que el espíritu de Dios "más que nunca está vigente en pleno
debate de civilizaciones" , y que leerlo es una necesidad para las sociedades actuales. "La calidad de una cultura depende de la calidad de sus dioses, no desde
una perspectiva teológica, sino de libertad de pensamiento y búsqueda de la
verdad", dijo.
Por su parte, José María Espinasa, director del sello Ediciones Sin Nombre y
editor de gran parte de la obra poética de Segovia, habló sobre el vasto legado
bibliográfico del autor de Sonetos votivos, Anagnórisis y Estuario, y de las preocupaciones y obsesiones que siempre enfrentaba al traducir la obra de autores
como Gilberto Owen y Giuseppe Ungaretti, por mencionar algunos. Traducir
poesía, así como escribirla, es un trabajo que se sustrae al comercio, declaró, y
Tomás traducía por gusto, pero le gustaba que sus trabajos fueran publicados.
Comentó que Dios fue un libro que marcó a Segovia desde los doce años, en
pleno exilio, y que la preocupación por lo sagrado fue un elemento presente en
su poesía y su obra.
Respecto de los textos de Victor Hugo, Espinasa expresó que no sólo fueron
la conciencia de su tiempo, sino que todavía hoy conservan su vigencia, algo
que Tomás Segovia logró captar y reflejar al momento de traducir. Es por ello
que Dios en versión de Segovia "es un verdadero acontecimiento" que haría
las delicias de Alfonso Reyes, consideró; el libro, acotó, reúne a Víctor Hugo y
Segovia en "una reconciliación más allá de la vida biológica. Ahora están juntos

Estudiantes ypúblico en general selecáonando ytomando en fonna ordenada los libros de obsequio.

en la literatura".
Al terminar la presentación se llevó a cabo la entrega simbólica del donativo
de publicaciones de Capilla Alfonsina al municipio de San Pedro, y Jesús Ancer
Rodríguez, rector de la UANL, entregó a las autoridades invitadas y a los presentadores monedas conmemorativas, acuñadas en plata, del 80 aniversario de esta
institución. La celebración concluyó con el obsequio de más de dos mil libros al
público que asistió al evento. Las editoriales y organismos culturales que hicie-

~

ron posible este regalo fueron: Mantis Ediciones, El Colegio de México, Cátedra

27

�Alfonso Reyes del JTESM, Ediciones Intempestivas, Fondo Editorial de Nuevo
León, Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, Bonobos Editores,

VICTOR HUGO Y TOMÁS SEGOVIA
HISTO RIA DE UNA TRADUCCIÓN

Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Secretaría de Cultura de Coahuila,
Instituto Estatal de las Mujeres Nuevo León, Universidad Veracruzana, Fondo

JOSÉ MARÍA ESP INASA

de Cultura Económica, Almadía, La Cabra Ediciones, Universidad de Sinaloa,
Instituto Chihuahuense de Cultura, LunArena, Siglo XXJ, Universidad de Sonora,
Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes, Ficticia Editorial y la Dirección
de Publicaciones de la UANL.
La Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL agradece a todas estas instituciones y editoriales su respaldo para llevar a cabo esta importante
actividad de promoción del libro y de la lectura.

O

uien se tome el trabajo, nada fácil, de reunir la bibliografía completa de

~ las traducciones de Tomás Segovia, se encontrará con un universo asom-

broso, resultado de una constancia titánica, que sólo se puede entender cuando
en El tiempo en

los brazos, volumen 1, leemos frases como ésta: "en nueve días
traduje todas Las rosas de fülke". Y cuando se observa el resultado - la edición
de los Poemas franceses del autor de las Elegías de Duino por Pre-Textos- uno
se da cuenta de que a la enorme capacidad de trabajo convergía una gran capacidad de sintonía con el autor o la obra traducida, y con su sentido literario
en español. Tenemos la suerte, además, de que Las rosas de fülke también las
tradujo Eduardo Lizalde y podemos hacer un ejercicio de comparación entre dos

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notables versiones.

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Al igual que en sus cursos o en sus ensayos sobre el tema, lo primero que
se planteaba Segovia era qué significaba esa obra, ese poema, en el idioma
original, y qué significaba esa cuestión para el español. Por ejemplo -y se lo
escuché decir varias veces-, al traducir a autores que no le entusiasmaban,

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como Breton, o a figuras menores -Gautier no es Nerval, evidentemente-,

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señalaba la necesidad de hacer palpable en español la musicalidad del francés
a la vez que transmitir el contexto, la condición de la época o del momento de
la historia. Que al leer a Gautier en español sintiéramos (y pudiéramos decir),
como Baudelaire, que ése era el gran artista o, a la manera de Eliot, il miglior

Jabbro. El dilema de la lengua de partida y su tránsito a la de llegada era un
abismo que había que afrontar.
En muchas pláticas de sobremesa, conferencias y conversaciones a propósito de la traducción de poesía, Segovia se reía de esas asociaciones de traductores que imponían un tabulador: diez centavos de dólar por palabra, y que
terminaban por pagar por traducir un libro de haikús -tarea harto difícil- algo
así como cincuenta dólares. Y acababa siempre concluyendo que traducir poesía, como escribirla, es un trabajo que se sustrae al comercio. Y que se termina
haciéndolo por puro gusto.
Eso: gusto, fue lo que le brilló al poeta en los ojos cuando unos cuatro años
antes de su muerte, y al impulso de alguna de sus recurrentes reflexiones sobre
el romanticismo, Minerva Margarita Villarreal lo instaba a traducir Dios de Víctor
Hugo con un irresistible "yo te lo publico". Ese yo tan imperativo no correspondía

~

29

�En el pódium: José Maria Espinasa.

El oro de los tigres IV: Dios, de Vlctor Hugo, traducido por Tomás Segovia.
Con el tiempo, estoy seguro, descubriremos sus valores filológicos y literaexactamente a ella sino a la Universidad Autónoma de Nuevo León y a ese yo
colectivo que es la Capilla Alfonsina de esta universidad y su colección El oro
de los tigres, colección que le había llamado la atención a Segovia desde que
conoció sus primeras series.
Tomás Segovia traducía poesía por gusto pero le gustaba que sus traducciones se publicaran. Por eso la segunda parte de la frase resultaba muy importante:
te lo publico. Y, además, la traducción tenía su historia. Segovia nos contó, a
Villarreal y a mí y a muchos otros, pues lo contaba a la menor provocación,
que cuando salió de España con su familia en 1939, primero a Francia, luego a
Marruecos (Casablanca), el libro que le había marcado, a los doce o trece años,
había sido Dios de Victor Hugo.
Ya en México se había aventurado a traducir el difícil metro francés de Hugo
en unos alejandrinos castellanos admirables. Y, aunque no era del todo cierto,
presumía de recordar con su memoria prodigiosa la traducción que había hecho, misma que al llamar la atención de Raimundo Lida, lo había llevado como
becario a El Colegio de México de Alfonso Reyes, Cosío Villegas, Cernuda, Gaos,
Alatorre, etcétera.

Lo que no sabía Segovia es que el libro completo de Víctor Hugo, no la edición que entonces había manejado, el que después pudo ver precisamente en el
Fondo Alfonso Reyes de la Capilla Alfonsina de la UANL, era mucho más extenso
de lo que pensaba. Eso, sin embargo, no lo arredró y en los últimos años de su
vida trabajó con entusiasmo en la traducción que hoy se publica.

rios, pero hoy me interesa hablar más de su carácter simbólico en el contexto
de la obra del propio Segovia. Que fuera a la vez inicio y colofón de su vocación
literaria da al libro una condición de cierre tan preciso que parece imaginada
por el demiurgo. Yo no soy religioso pero puedo decir emocionado que Segovia
tradujo este libro preparándose para reunirse con Dios. En las últimas páginas
de El

tiempo en los brazos, aún

inéditas, Segovia consigna haber terminado la

traducción y sentirse liberado.
Un primer impulso me llevaría a decir de inmediato que Segovia tampoco
era religioso. Pero desde su muerte hace un año y medio, durante el cual he
releído los dos extensos volúmenes de sus diarios de trabajo y muchos de sus
ensayos y poemas, ya no estaría tan seguro. La preocupación de lo sagrado está
siempre presente en su reflexión y la de la iluminación en su poesía. Pero incluso el problema de Dios como dilema religioso también lo está. Lo que ocurre
es que se traca de un asunto claramente romántico, su tema nuclear. y si bien
el romanticismo tiene un aspecto escéptico, también es cierro que su desconfianza ante el mundo termina transformada en fe. Y la fe es un sentimiento
que se basta a sí mismo, que no exige comprobación. O, todavía mejor, que se
comprueba al ser experimentada, sentida, vivida interiormente, y no precisa
ser verificable externamente.
Una de las razones por las que Segovia admiraba tanto el romanticismo fue
por el papel que éste asignaba a la poesía, al arte y a la creación en general.
Y probablemente en ningún otro escritor romántico es tan evidente ese papel
como en Víctor Hugo. Sus libros no sólo fueron la conciencia de su tiempo, en

~

31

�cierta manera lo siguen siendo de la nuestra. La expresión conciencia de su tiem-

entraba como traductor en algo que también le pasaba como escritor en sus

po no lo quiere volver una antigualla, asunto de profesores o museógrafos. Y la

poemas largos: en una especie de trance rítmico. La expresión popular "le

traducción de Segovia, por esa búsqueda de significar en español hoy, lo vuelve

salían de carrerilla" describe bien lo que ocurría. Creo, por ejemplo, que eso le

actual. Victor Hugo reescribe Dios en español a través de la pluma del autor de

ocurrió con Shakespeare en Hamlet, y que le ocurrió de manera todavía más

Anagnórisis. Es el intervalo entre voces a lo que llamamos cultura o, en otro

subrayada con Dios de Hugo.

nivel, humanidad.

Tomemos ahora en cuenta otro elemento. Tomás se ganó la vida la mayor

segovia traducía de oído. ¿Qué quiero decir con esto? Que se metía en el rit-

parte del tiempo como traductor; para el Fondo de Cultura Económica, para

mo interno del poema; el primer paso era impregnarse de su ritmo, de su léxico,

Siglo XXI, para Joaquín Mortiz, para Pre-Textos, Galaxia Gurenberg o Anagrama.

de su sintaxis, de sus elementos fechados, del tiempo reflejado en sus versos.

Su prestigio para medirse frente a textos difíciles -como los Escritos de Lacan-

Una manera de comprender previa a la comprensión como tal. Escuchaba lo

trajo incluso agrias polémicas y no pocos sinsabores para el poeta. Pero una de

que el texto tenía que decirnos y ponía en juego todos los recursos del idioma a

las razones que tuvo para traducir mucho fue que la oficina se lleva a cuestas, el

su ~canee para serle fiel. En sus ensayos la preocupación por diferenciar e inclu-

texto original y la máquina de escribir bastan. Uno podría decir que también en

so oponer lo fiel a lo literal es una de las grandes enseñanzas a los traductores.

el trabajo de profesor se lleva el aula a cuestas y ésta está donde está el profesor,

Y en el caso de la poesía esa fidelidad es una condición del ser. Por eso señalaba

pero es una frase con un nivel metafórico más pronunciado. El traductor en

una y otra vez la trampa implícita en la frase que señala que la poesía no se

cambio es un personaje paralelo al nómada, la figura emblemática de la poética

puede traducir, tomada literalmente, para agregar que si se tomaba a la realidad

de Segovia: el que lleva la casa, o la patria, a cuestas.

como testigo fiel se mostraba que la poesía no sólo se puede traducir sino que
en cierta forma se traduce siempre.

Hacer correr paralelamente las Jineas del exilio, del nomadismo y de la traducción resulta de una gran riqueza. El exiliado, a diferencia del conquistador,

Esa conciencia de la traductibilidad le viene, creo, de su vida con las lenguas.

no utiliza la lengua como un arma, sino como un don. Grecia, derrotada militar-

No me refiero sólo al hecho de que fuera un conocedor de los vericuetos de la

mente por Roma, la conquista con la lengua, el arte y la cultura. O mejor dicho:

lingüística y la semiología (tradujo a muchos de los grandes autores de esa dis-

la seduce. El niño que percibe, siente, en el sentido más inmediato, el gesto de

ciplina con tino, y los discutió también con fuerza y rigor), sino al que de niño

alegría que hace esa mujer a la que llama mamá, sabe para siempre que el len-

convivieran en él el francés y el español, convivencia que se volvió con el tiem-

guaje es seducción. Décadas después dirá "te quiero" con la misma intención.

po metáfora del exilio: como tantos otros exiliados españoles se volvió escritor

Y el exiliado sabe que su única esperanza es seducir. El nómada busca lugares

para señalar que de su lengua no podían exiliarlo. Después el inglés, el italiano,

en los que ese "te quiero" suene nuevo, siempre primero y nunca por última

y lo recuerdo asistiendo a unas clases de alemán que sin embargo no tuvo la

vez. El que traduce sabe que cambiar de lugar es también cambiar de lengua: te

disciplina de proseguir.

quiero, I love you,je t'aime, !ch liebe Dich!, etcétera. Querer no es, para el exilia-

También los acentos: el español de México, el de Madrid, el de Culiacán,

do, el nómada o el traductor, una cuestión de sintaxis sino de geografía. Ése es

el de Montevideo, etcétera. Si por rastreador entendemos a quien sigue el

el sentido del habla en los románticos. Si el antropólogo piensa que el hombre

rastro, tal como él lo entiende en su libro final Rastreos y otros poemas, di-

es un animal que habla, el poeta lo corrige y le dice: el hombre es un animal al

ríamos que Segovia también fue un oidor. Tal vez algunos recuerden que

que le hablan y escucha.

esa palabra se usaba en la época de la Colonia para describir un importante

Hace unos cuatro años, para la primera aparición de El oro de los tigres, ha-

cargo jurídico que testificaba nada más y nada menos que la verdad. De allí

blé de la importancia de traducir y publicar poesía. El aspecto generoso del gesto

también viene el término de audiencia para designar al lugar donde se rinden

es importante pues nos distancia de pretensiones individuales, protagonismos

testimonios y declaraciones.

o ambiciones inmediatas. Víctor Hugo no necesita que lo promuevan, tampoco

Más allá de los usos y malos usos de los términos, es evidente que en ellos

Tomás Segovia, pero publicar Dios de Victor Hugo en traducción de Tomás Se-

se trasluce que la verdad no se ve sino que se oye, sobre todo se escucha. No

govia y en edición bilingüe es un verdadero acontecimiento. Ya dije antes que

para verificarla sino porque ella, la verdad, está hecha de escucha. Al empa-

funciona de broche de oro a la trayectoria como traductor de uno de los poetas

parse, término más sensorial que sonoro, de la cadencia del texto, Segovia

contemporáneos más importantes de la lengua española.

...,..,.
33

�es de origen francés y llega a nosotros con el mester de clerecía, su gran influencia en la literatura modernista se da sobre todo en el metro italiano. No los voy
a aburrir con historia literaria, sólo señalo la importancia que puede tener la
aparición de este libro.
Creo, por ejemplo, que habría hecho las delicias de Alfonso Reyes, figura
tutelar de nuestra literatura y desde luego de la Capilla Alfonsina de la UANL, que
lo publica. Que se edite bajo su manto protector es una reconciliación más allá
de la vida biológica en la conversación de la poesía que tanto celebró Quevedo.
Reyes y Segovia, el gran maestro y la joven promesa de los años cincuenta, no
tuvieron una relación fácil. Aquí están juntos en lo que les gustaba más a ambos:
la literatura.

Como digo, este regalo a los lectores de poesía habrá que saborearlo durante
largo tiempo y sacarle el mayor jugo posible. Lo que me parece más inmediato
es la posibilidad de regresar al verso alejandrino, ése que Darío y los suyos parecían haber agotado con su genio. En los últimos cien años, todos recordamos
grandes poemas en endecasílabos o en versículos o en verso libre, décimas o
liras, sextinas y sonetos, pero ¿en verso alejandrino? Creo que son pocos los
ejemplos de gran poesía. Cuando Segovia habla de ser fiel al sentido del texto
original en la traducción no propone una dicotomía del tipo forma y contenido,
pues sabe que el sentido está en ambas partes o, mejor dicho, en el todo que
forman y -precisamente- no en alguna de sus partes.
El alejandrino, verso de catorce sílabas, es -nos decía Tomás en sus cursos
de métrica- el verso más extenso del español, y hay quien discute si no es en
realidad dos de siete o nueve y cinco. Y agregaba: Gilberto Owen ha intentado
versos con un mayor número de sílabas y casi lo consigue. Para muchos de nosotros el alejandrino viene a la memoria, incluso si no sabemos que así se llama,
con "Sonatina" de Darío: "La princesa está triste ... ¿qué tendrá la princesa?" ,
prodigio rítmico. En otro poema, más denso y profundo, Darío señala su vínculo:
"Con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo". Es una lástima que Segoviano haya
alcanzado a escribir un prólogo para su traducción de Dios, pues seguramente,
como hizo con Hamlet, nos habría señalado su búsqueda y su intención rítmica,
y en pocas líneas sintetizado una concepción del verso.
He de confesar que mi oído de lector de poesía es reacio al alejandrino, me
suena grandilocuente. Y sin embargo al leer esta versión de Dios nos atrapa la
naturalidad del verso: ya no tiene -cierto- ese afán cantarín del modernismo
sino la sencillez o verosimilitud del verso. Hay que recordar que si bien ese verso

~

35

�DIOS
(FRAGMENTO)*
VICTORHUGO
VERSIÓN DE TOMÁS SEGOVIA

Ascension dans les ténebres

Ascensión en las tinieblas

El espíritu humano

L'esprit humain

E t je voyais au loin sur ma tete un point noir.

Comme on voit une mouche au plafond se mouvoir,

Yveía, a lo lejos, arriba, un punto negro.
Como se ve una mosca en el techo moverse,

Ce point allait, venait, et l'ombre était sublime.

iba y venía el punto; la sombra era sublime.

Et l'homme, quand il pense, étant ailé, l'abime

Y siendo el hombre alado cuando piensa, el abismo

M'attirant dans sa nuit toujours de plus en plus,

me atraía en la noche más y más cada vez

Comme une algue qu'entraine un ténébreux reflux,

como un alga que arrastra un flujo tenebroso

Vers ce point noir, planant dans la profondeur bléme,

y hacia ese punto negro, en la lívida hondura,

Je me sentais déja m 'envoler de moi-méme

me sentía emprender desde mí mismo el vuelo

Quand je fus arrété par quelqu' un qui me dit

cuando fui detenido por alguien que me dijo:

-Demeure. -

-Alto.

En méme temps une main s'étendit.

Y, al mismo tiempo, vi extenderse una mano.

j'étais déja tres haut dans la nuée obscure.

Estaba ya muy alto entre la nube oscura.

Et je vis apparaitre une étrange figure ;

Y vi que aparecía una extraña figura;

Un étre tout semé de bouches, d'ailes, d'yeux,

un ser lleno de bocas, de alas y de ojos,

~

37

�Vivant, presque lugubre et presque radieux.

vivo, lúgubre casi y casi radiante.

Vaste, il volait ; plusieurs des ailes étaient chauves.

Volaba, vasto; varias alas tenía calvas.

En s'agitant,.les cils de ses prunelles fauves

Al mover las pestañas de sus ojos terribles,

Jetaient plus de rumeur qu'une troupe d'oiseaux,

hacía más rumor que una banda de pájaros,

Et ses plumes faisaient un bruit de grandes eaux.

y sus plumas hacían ruido de grandes aguas.

Cauchemar de la chair ou vision d'apótre,

Pesadilla carnal o visión de un apóstol,

11 semblait une béte ou semblait un esprit.

parecía una bestia, parecía un espíritu.

JI paraissait, dans l' air ou mon vol le surprit,

En el aire en el cual le sorprendió mi vuelo,

Faire de la lumiere et faire des ténebres.

parecía dar luz y crear las tinieblas.

Calme, il me regardait dans les brouillards funebres.

En calma me miraba en las fúnebres brumas.

Et je sentais en lui quelque chose d'humain.

Y yo sentía en él alguna cosa humana.

- Qu'es-tu done, toi, qui viens me barrer le chemin,

¿Qué eres, pues, tú que vienes a cerrar mi camino,

Etre obscur, frissonnant au souffle de ces brumes? -

ser oscuro, temblando al soplo de estas brumas?

Lui dis-je.

-le dije.

11 répondit : - Je suis une des plumes

Respondió: Soy una de las plumas

De la nuit, sombre oiseau d'ombres et de rayons,

de la noche, ave oscura de sombras y de rayos,

Noir paon épanoui des constellations.

pavo real abierto de las constelaciones.

Je suis ce qui court, vole, erre, s'enfle, s'apaise ;

Soy lo que corre, vuela, vaga, se hincha, se calma;

Je suis en meme temps ce qui retombe, pese,

soy a la vez aquello que se desploma, pesa,

Saisit l'aile qui va, retient l'essor qui fuit,

traba al ala que vuela, retiene a lo que escapa,

Et descend ; car le fond de mon étre est la nuit.

y baja, pues el fondo de mi ser es la noche.

- Ton nom ? dis-je.

-¿Tu nombre?

11 reprit :

Replicó:

Para ti que ves, lejos

- Pour toi qui, loin des causes,
Vas flottant, et ne peux voir qu'un cóté des choses,

de las causas flotando, sólo un haz de las cosas,

Je suis !'Esprit Humain.

soy el Humano Espíritu.

~

39

�Mon nom est Légion.

Yo me llamo Legión.

Je suis l'essaim des bruits et la comagion

Yo soy el gran enjambre de los ruidos, contagio

Des mots vivams allant et venant d'ame en ame.

de las palabras vivas que van de un alma a otra.

Je suis souffle. Je suis cendre, fumée et flamme.

Soy soplo. Soy ceniza. soy humo y llamarada.

Tancót l'instinct brutal. tantót l'élan divin.

Ora instinto brutal, ora impulso divino.

Je suis ce grand passant, vaste, invincible et vain,

Soy ese gran pasante, vasto, invencible y vano

Qu'on nomme vent ; et j'ai l'étoile et l'étincelle

que llaman viento, y tengo el lucero y la chispa

Dans ma parole, étant l'haleine universelle ,

en mi palabra, y soy aliento universal;

L'haleine et non la bouche ; un zéphir me grandit

no la boca: el aliento; un céfiro me agranda

Et m'abat ; et quand j'ai respiré, j'ai tour dit.

y me abate; cuando he respirado, he dicho todo.

Je suis géant et nain, faux. vrai. sourd et sonore,

Gigante, enano, falso, veraz. sordo y sonoro,

Populace dans l'ombre et peuple dans l'aurore ;

populacho en las sombras y pueblo en las auroras;

Je dis moi, je dis nous; j'affirme. nous nions.

digo yo, digo nosotros; afirmo, negamos.

Je su1s le flux des voix et des opinions.

Soy flujo de las voces y de las opiniones;

Le fantóme de l'an, du mois. de la semaine,

el fantasma del año, del mes. de la semana,

Fait du groupe fuyant de la nuée humaine.

hecho del grupo en fuga de la neblina humana.

Homme, roujours en moi la contradiction

Hombre, la rueda oscura de la contradicción

Tourne sa roue obscure et j'en suis l'lxion.

se mueve siempre en mi, yo soy como lxión.

Démos. c'est moi. C'est moi ce qui marche, attend, roule,

Demos. soy yo. Yo soy lo que anda, espera. rueda,

Pleure et ríe, nie et croit , je suis le démon Foule.

llanto y risa, fe y duda; soy el demonio Masa.

Je suis, comme la trombe, ouragan et pilier

Soy, igual que la tromba, huracán y pilar.

En méme temps je vis dans l'atre famllier.

Al mismo tiempo vivo en el modesto hogar.

Oui, j'arrache au tison la soudaine étincelle

Sí, yo arranco al tizón la chispa repentina

Qui heurte un germe obscur que le crane recele,

que hiere a un vago germen que se oculta en el cráneo,

Et qui, des fronts courbés pen;:ant les épaisseurs.

y que hace en el espíritu pensante una explosión

Fait faire explosion

a !'esprit des penseurs

con las frentes dobladas que horadan la tiniebla.

Je vis pres d'eux, veilleur intime . je combine

Vivo a su lado, íntimo vigilante, y combino

Le vieux houblon de Flandre et la vigne sabine,

el lúpulo de Flandes y la viña sabina.

La franche joie actique ec le ríre gaulois ;

la franca dicha ática y el reír de los galos.

L'antique insouciance avec ses douces lois,

el antiguo descuido con sus amables leyes.

~

Paix. liberté, gaité, bon sens, ese mon breuvage ,

paz. libertad, contento, sensatez es lo mio;

41

�j'en grise Érasme et Sterne, et meme mon sauvage

es con lo que emborracho a Sterne y Erasmo, incluso

Diderot ; et j 'en fais couler quelques filets

a Diderot salvaje; y hago verter un poco

De l'amphore d'Horace au broc de Rabelais. -

desde el jarro de Horacio hasta el de Rabelais.

11 poursuivit :

Prosiguió:

- Je crie a quiconque commence :

-A quienquiera que empiece yo le grito:

- Assez. Finis. - Je suis le médiocre immense.

-Basta. No más.-Yo soy el inmenso mediocre.

Toutes les fois qu'on parle et qu'on dit : mitoyen,

Cada vez que se habla y que se dice: Moda,

Mode, médiateur, méridien. moyen.

intermedio, mediano, mediador, meridiano,

Par chacun de ces mots on m'évoque, on m 'adjure,

con todos esos términos se me invoca y conmina,

Et tantót c'est louange, et tantót c'est injure.

y a veces se me ensalza, a veces se me injuria.

Je suis !'esprit Milieu ; !'erre neutre qui va

Soy la idea de Centro; eJ ser neutro que va

Bas sans trouver lblis, haut sans voir Jéhovah ;

sin ver abajo a Iblis ni arriba a Jehová;

Dans le nombre, je suis Multicude ; dans l'etre,

en el número soy Multitud; en el ser.

Borne. Je m'oppose. homme,

a l'exces de connaitre.

límite: me opongo a saber demasiado,

De chercher, de trouver, d'errer, d 'aller au bout ;

buscar, hallar, errar; a llegar hasta el fin;

Je suis Tous, l'ennemi mystérieux de Tout.

soy Todos. misterioso enemigo de Todo.

Je suis la loi d'arret, d'enceinte, de ceinture

Soy la ley que detiene, que amuralla, que ciñe

Et d'horizon, qui sort de toute la nature;

y a la naturaleza da siempre un horizonte;

L'éther irrespirable et bleu sur la hauteur,

azul e irrespirable, el éter en las cimas.

Dans le gouffre implacable et sourd, la pesanteur.

y en el abismo sordo e inaplacable. el peso.

C'est moi qui dis : -

Soy quien dice: Ésta es tu esfera. Aguarda. Para.

Voici ta sphere. Attends. Arrete.

Tout etre a sa frontiere. homme ou pierre, ange ou bete,

Todo ser, hombre o piedra, ángel o bestia, tiene

Et doit, sans dilater sa forme d'aujourd'hui,

sus fronteras, y debe, preso en su forma de hoy,

Subir le nreud des lois qui se croisent en lui.

someterse a las leyes que se anudan en él.

Je me nomme Limite et je me nomme Centre.

Tengo por nombre Límite, tengo por nombre Centro.

Je garde taus les seuils de tous les mondes. Rentre. -

Soy guardián del umbral de cualquier mundo. Vuelve.

Tout est par moi saisi, pris, circonscrit, dompté.

Todo lo tengo asido, circunscrito, domado.

Je me défie, ayant peur de l'extrémité,

Desconfío, por miedo de llegar al extremo,

De la folie un peu, beaucoup de la sagesse.

de la locura un poco, de la sensatez mucho.

Je tiens l'enthousiasme et l'appétit en laisse ;

Yo tengo el entusiasmo y el apetito atados.

Pour qu'il aille au réel sans s'écarter du bien.

Para que lo real no lo aparte del bien,

j'attelle au genre humain ce lion et ce chien ;

unzo al género humano un perro y un león.

~

43

�Et, comme je suis souffle et poids, nul ne m 'évite,

Como soy soplo y peso, nada puede evitarme,

Car tout, comme esprit, flotte, et, comme corps, gravite.

pues todo flota, espíritu; todo gravita, cuerpo.

Et l'explication, je te l'ai dit, vivant,

Y la explicación, ya te lo he dicho, oh viviente,

C'est que je suis l'esprit matériel, le vent;

es que soy eJ espíritu material, soy el viento,

Et je suis la matiére impalpable, la force.

y a la vez la materia impalpable, la fuerza.

a couler sous l'écorce.
Tout miroir, étant piége, a mon souffle est temí.

y empaño con mi soplo todo espejo tramposo.

Contre l'enivrement du splendide infini

Contra la borrachera del siniestro infinito

Je garde les penseurs, ces pauvres mouches freles.

guardo a los pensadores, pobres moscas endebles.

Je tiens les pieds de ceux done !'azur prend les ailes.

Cojo los pies de aquellos que al azul dan sus alas,

Je suis parfum, poison, bien, mal, silence, bruit.

soy perfume, veneno, bien, mal, silencio, ruido,

Je suis en haut midi, je suis en bas minuit ;

arriba mediodía, abajo medianoche;

Je vais, je viens ; je suis l'alternative sombre ;

voy y vengo, yo soy la alternativa triste,

Je suis l'heure qui fait sortir, en frappant l'ombre,

la hora que hace salir, golpeando la sombra,

Douze apótres le jour, la nuit douze césars.

de día doce apóstoles, de noche doce césares.

Du beau donnant sa forme au grand je fais les arts.

Con lo bello doy forma a lo grande: hago el arte.

Dans les milieux humains, dans les brumes chamelles,

En los medios humanos, en las brumas carnales,

j'erre et je vois ; je suis le troupeau des prunelles.

me muevo y veo; yo soy el tropel de pupilas.

Je suis l'universel, je suis le partiel.

Yo soy lo universal y yo soy lo parcial,

Je nais de la vapeur ainsi que l'eau du ciel,

y nazco del vapor como el agua del cielo,

Etj'éclos du rocher comme le saxifrage.

y broto de la roca igual que la saxífraga.

Je sors du sentier vert, du foyer, du naufrage,

Salgo de verdes sendas, del hogar, del naufragio,

Du pavé du chemin, de la borne du champ,

del camino empedrado, del mojón de los campos,

Des haillons du noyé sur la gréve séchant,

de un harapo de ahogado secándose en la arena,

Du flambeau qui s'éteint, de la fleur qui se fane.

del fuego que se apaga, de la flor que se mustia.

Je me suis appelé Pyrrhon, Aristophane,

Me he llamado Pirrón, me he llamado Aristófanes,

Démocrite, Aristote, Ésope, Lucien,

Demócrito, Aristóteles, Esopo o bien Luciano

Diogéne. Timon, Plaute, Pline l'Ancien,

Di"ógenes, Timón, o Plauto, o Plinio el Viejo,

Cervantes, Bacon, Swift, Locke, Rousseau, Voltaire.

Cervantes, Bacon, Swift, Locke, Rousseau, Voltaire.

Je suis la résultante énorme de la terre :

Yo soy el resultante enorme de la tierra:

La raison.

La razón.

Je contrains toute séve

Hago que toda savia quede tras la corteza

~

45

�CALENDARIO
UN HÉROE CULTURAL
ABRAHAM NUNCIO

r

entados en una banca, muy atildados y de traje y corbata, tres estudiantes
ven hacia la torre de Rectoría de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

En su tiempo compartieron una entrañable amistad y los ideales universitarios que les había inspirado la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918 y el
movimiento vasconcelista, del cual fueron activos partidarios. Así se les puede
encontrar -llueva, truene o relampaguee- según la representación en bronce del escultor Cuauhtémoc Zamudio. Son Juan Manuel Elizondo, Raúl Rangel
Frías y José Alvarado. En el trepidante comienzo de los años treinta, aquellos
jóvenes perfilaban su futuro: el primero sería dirigente nacional de los mineros
y parlamentario en ambas cámaras; el segundo, un brillante intelectual, rector
de la universidad pública de Nuevo León y gobernador de esta entidad; y el tercero, escritor, periodista y también rector de la misma casa de estudios. Los tres
universitarios se dieron a la tarea de impulsar la creación de la que hoy, a ocho
décadas de fundada, es la Universidad Autónoma de Nuevo León.
De los tres, Raúl Rangel Frías era el menor. Con motivo de sus estudios de
derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, hizo amistad con
algunos de los jóvenes intelectuales -la figura más destacada vendría a ser el

Oe izquierda aderecha:Juan Manuel Elizondo, Raúl Rangel Frías yJosé Alvarado, en una plaza deToluca, 1932. Colección
digital de Raúl Martínez Salazar.

poeta Octavio Paz- que animaban las revistas Barandal y Cuadernos del Valle

de México. Este vínculo le permitió convertirse, a partir de la reapertura de la

vio fortalecido con la presencia de anistas e intelectuales de la Ciudad de México

Universidad de Nuevo León (cerrada en 1934 a raíz de la polémica en torno a

y de algunos que formaban parte del exilio español.

la educación socialista), en el gran promotor de la institución hacia el primer

Las iniciativas de Rangel Frías empezarían a cambiar el yermo local de la

lustro de los años cuarenta. Cuando leía yo las páginas de Armas y Letras, el bo-

cultura. Una de ellas fue el rescate de la Biblioteca Pública. Siendo ya goberna-

letín fundado por Rangel Frías, para escribir el prólogo a la primera época, me

dor solía llegar hasta los estantes de ésta para acariciar los libros que él amaba,

asomaba a un pequeño pero significativo mundo de microtonos renacentistas.

como lo recordó el historiador Israel Cavazos, cronista de Monterrey, en un acto

Antes de esos años reinaba la precariedad en las diversas expresiones culturales.

conmemorativo del primer centenario del natalicio de uno de los descendien-

Precariedad que dominaba una sociedad donde todo se subordina a la produc-

tes, por vía materna, de Heriberto Frías, el célebre autor de Tomóchic, y de los

ción material, en la que se había sumido por la brusca interrupción del quehacer

valores liberales que encarnó.

cultural propuesto por el porfiriato, debido a la Revolución y la enconada lucha
social que le siguió en Monterrey hasta 1940.

46

Otra iniciativa de indudable importancia fue el antes Palacio del Obispado:
el monumento más importante de la Colonia se convirtió en Museo Regional

La corriente humanista, de la cual Rangel Frías fue líder indiscutible, aponó

de Historia. La historia, como fundamento de la identidad cultural, fue interés

un aire de renovación al Monterrey basto, cuyo rápido crecimiento industrial se

permanente de Rangel Frías, por lo que alentó la investigación que condujo al
hallazgo de las crónicas de Alonso de León, Juan Bautista Chapa y Fernando

47

��labrar la piedra, piezas elegantes para fachadas o dinteles de puertas

EL ORO DE LOS TIGRES

•

CANTO A LAS OCUPACIONES 1
WALT WHITMAN

o ventanas, el mazo, la gradina, el protector del pulgar,
el calador, el caldero de cemento hirviente y el fuego que lo alimenta,
la paca de algodón, el gancho del estibador, el serrucho y el banquillo
del aserrador, el molde del moldeador, el cuchillo del matarife, la sierra

TRADUCCIÓN DE EDUARDO MOGA

para el hielo y todo el trabajo que requiere el hielo,
la carea y las herramientas del aparejador de barcos, el engarrafador,
el fabricante de velas, el fabricante de poleas,

5

artículos de gutapercha, de cartón piedra, pinturas, brochas, fabricación
de brochas, los útiles del vidriero,

• Volverá entonces el todo?

la chapa y el bote de cola, los adornos del pastelero, el decantador y las copas,
las tijeras y la plancha,

¿¿Podemos apreciar indicios de lo mejor mirándonos
al espejo? ¿No hay nada más, ni mayor?

la lezna y la rodillera, la medida de una pinta y la medida de un cuarto2 ,
el mostrador y el taburete, la pluma de escribir, de pluma o de metal,
la fabricación de toda clase de herramientas cortantes,

Extraña y difícil, esta verdad paradójica doy.
Los objetos más burdos y el alma invisible son uno.

la cervecería, la elaboración de cerveza, la malta, las cubas, todo lo que hacen
los cerveceros, los vinicultores, los vinagreros,

Construir casas, tomar medidas, serrar tablones,

curtir el cuero, construir carromatos, fabricar calderas, trenzar cuerdas,
destilar, pintar letreros, cocer cal, recolectar algodón, galvanizar, imprimir

herrar, soplar el vidrio, fabricar clavos o toneles, techar con

por electrotipia, estereotipar,

metal, enmaderar,
armar barcos, construir muelles, salar el pescado, que

máquinas de hacer duelas, cepilladoras, segadoras, aradoras, trilladoras,
carros a vapor, el carro del carretero, el ómnibus, el pesado carretón,

los albañiles pavimenten las aceras,
la bomba, el martinete, la gran torre de perforación, el horno

la pirotecnia, disparar, por la noche, fuegos de artificio multicolores,
fantásticas figuras y surtidores,

de carbón y el horno de ladrillos,
minas de carbón y cuanto contienen, lámparas que brillan

carne de vaca en el puesto del carnicero, el matadero en el que trabaja,
el carnicero con su ropa de faena,

en la oscuridad, ecos, canciones, reflexiones, pensamientos
primitivos y vastos que asoman a rostros tiznados,

las porquerizas, el mazo de matar cerdos, los ganchos de los que cuelgan,
la cuba de escaldar, destriparlos, la cuchilla del carnicero, el mazo del

fundiciones, fraguas en las montañas o en las riberas de
los ríos, hombres alrededor que comprueban la aleación

envasador y el abundante trabajo que supone, en invierno, envasar

con pértigas gigantescas, masas de mineral, la combinación

la carne de cerdo,

exacta de mineral, piedra caliza y carbón,

molinos de harina, moler el trigo, el centeno, el maíz, el arroz, los barriles
normales y los barriles de tres cuartos, las barcazas cargadas, los montones

el alto horno y el horno de pudelar, la masa mineral que

enormes en los muelles y malecones,

aparece, por fin, al fondo de la mezcla, el taller de
laminación, los rechonchos lingotes de hierro, el raíl en

los hombres y el trabajo de los hombres en los transbordadores, los ferrocarriles,
las embarcaciones de cabotaje, los pesqueros, los canales,

forma de T, sólido, perfectamente moldeado, para
las vías férreas,

la rutina diaria de tu vida, o de la vida de cualquiera, la tienda, el taller,
el almacén o la fábrica,

almazaras, sederías, fábricas de albayalde, el ingenio
azucarero, sierras a vapor, los grandes molinos y

los espectáculos siempre al alcance, de día y de noche, ¡trabajador, seas quien

~

establecimientos industriales,

' Poemas tomados de Hojas de hietbo, de Walt Whitman. IN. dd [J.

1

Una pinta corresponde, en los Estados Unidos, a0.47 litros; un cuarto es un cuarto de galón, equivalente a1. 136 litros. [N. del l].

51

�fueres, tu vida cotidiana!
En ella y en ellos radica buena parte del peso; en ella y en ellos, mucho más
de lo que habías calculado (y mucho menos también):
en ellos, realidades para ti y para mi: en ellos, poemas para ti y para mi;

EL FERRY Q!JE CRUZA BROOKLYN
[EL TIEMPO Y EL LUGAR NO IMPORTAN]
WALT WHITMAN

en ellos, no tú mismo: todo lo abarcáis tú y tu alma, al margen de su valor;

TRADUCCIÓN DE EDUARDO MOGA

en ellos, el desarrollo adecuado: en ellos, todos los temas. indicios, posibilidades.
Yo no afirmo que lo que veas más allá sea fútil, no te aconsejo que pares,
no digo que lo que te haya guiado, y que creías magnifico, no sea magnifico.
Sólo digo que nada conduce a nada mayor que a lo que conduce todo esto.

I tiempo y el lugar no importan: la distancia no importa.

E

Estoy con vosotros, hombres y muj eres de una o de muchas

generaciones futuras.
6

Igual que os sentís al mirar el río o el cielo, así me siento yo:
igual que cualquiera de vosotros forma parte de la multitud,

¿Vais a buscar muy lejos? Acabaréis por volver, seguro.
En lo que conozcáis mejor encontraréis lo mejor, o casi equiparable a lo mejor;
en los más allegados encontraréis a los más cariñosos, a los más fuertes, a
quienes os aman con más intensidad;
la felicidad. el conocimiento: no en otro lugar, sino en este lugar, no en otra
hora, sino en esta hora;
el hombre, en el primero que veáis o toquéis, siempre el amigo, el hermano,
el vecino de al lado, y la mujer, en la madre, la hermana, la esposa:
los gustos y las ocupaciones populares tendrán preferencia en los poemas,

también yo he formado parte de la multitud:
igual que os vivifican la alegria del río y el fulgor de la corriente,
también a mi me vivifican,
igual que os apoyáis en la barandilla y permanecéis quietos,
pero os arrastra la corriente impetuosa, también yo me
apoyo y me dejo arrastrar;
igual que contempláis los mástiles innumerables de los barcos
y las gruesas chimeneas de los vapores, así los he
contemplado yo

y en todas partes;
vosotros, hombres y mujeres trabajadores de estos Estados, sois dueños
de vuestra propia vida, recia y divina,
y todo lo demás cede su lugar a hombres y mujeres como vosotros.

Yo también he cruzado muchas, muchas veces el río.
He observado a las gaviotas del mes duodécimo, las he visto
planear, inmóviles, mecerse en las alturas:
he visto un resplandor dorado iluminar parte de sus cuerpos

Cuando cante el salmo en lugar del cantor,
cuando predique la escritura en lugar del predicador,

he visto el reflejo del cielo de verano en el agua:

cuando pueda tocar el cuerpo de los libros de día o de noche, y cuando ellos

me ha deslumbrado el trémulo resplandor de las huellas

cuando un curso universitario sea tan convincente como una mujer y
un niño dormidos,
cuando el oro amonedado del sótano sonría como la hija del vigilante nocturno,
cuando los títulos de propiedad holgazaneen, sentados frente a mí, y sean
compañeros afectuosos,

52

he visto los lentos círculos que describían, y su gradual

cuando descienda del púlpito y ocupe el lugar del escultor que haya tallado
el facistol,

puedan tocar el mío también,

~

y dejar al resto en sombra.

pienso tenderles la mano y considerarlos igual que considero a hombres y
mujeres como vosotros.

aleJam,ento hacia el sur:

que dejaban sus rayos,
he admirado los finos haces de luz, que aureolaban el reflejo
de mi cabeza en el agua iluminada por el sol,
he admirado la bruma que envolvía las colinas al sur y
al suroeste;
he admirado el vapor que se deshacía en hilachas violáceas;
he mirado la bahía baja, para ver arribar a los navíos,
he visto cómo se aproximaban. he visto a bordo a los que

�estaban cerca,
he visto el velamen blanco de las goletas y balandras, he visto los barcos anclados,
los marineros atareados con las jarcias o a horcajadas en las vergas,
los mástiles cilíndricos, el balanceo de los cascos, los gallardetes airosos,
serpenteantes,
los vapores, grandes y pequeños, en movimiento, los pilotos en las cabinas,
la estela blanca que dejan al pasar, la rotación rápida, trepidante, de las ruedas,
las banderas de todas las naciones, su arriado al ponerse el sol,
las olas festoneadas a la luz del crepúsculo, las copas colmadas, las crestas
relucientes y juguetonas,
las extensiones más alejadas difuminándose progresivamente, los muros grises
de los almacenes de granito junto a los muelles,
en el río, un grupo en sombra, el enorme remolcador flanqueado estrechamente
por barcazas a babor y estribor, la barca de heno, la gabarra atrasada,
en la costa vecina, las llamas de las chimeneas de las fundiciones, que
se elevan, fulgurantes, en la noche,

y que proyectan una negrura parpadeante de rojo y amarillo vivísimos
por sobre los tejados de las casas, y en las hendiduras de las calles.

~

54

�BRIZNAS

sas como la literatura, la creación visual, la arquitectura y la filosofía; todos en
busca de más conocimiento y diálogo sobre poesía. Hasta ese lado sentimental

EDUARDO ZAMBRANO Y SU
BRÚJULA DE AIRE Y FLORES

que tantos literatos y teóricos rechazan como "lugar común" encontró su rumbo

GULLLERMO LOZANO

dialogante y su ubicación en esa brújula teórica en busca de poesía llamada "La
rosa de los vientos", cuya metáfora marítima tenia que ver con las direcciones
cardinales a las que se orientaban el tema y las imágenes de cada poema.

T

La brújula multidireccional de cada una de nuestras voces durante el taller

a idea del poeta que canta llores es tan

.l.✓cimigua como las culturas precolombinas
de Hispanoamérica. La poesía hecha de aire
encumbró a Gonzalo Rojas; en alguna cátedra del poeta José Javier Villarreal intuí que
definir su rumbo es casi imposible, porque la
poesía. ese aliento de todos los matices, es
volátil y cambiante.
Cada verso de los poemas y poetas leidos en el taller "La rosa de los vientos". que
impartió Eduardo zambrano en la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria cada martes
del 30 de abril al 3 de junio de t 1·00 a 19:00

osciló hacia dos direcciones contrarias para ubicar el tono de los poemas leidos,
mismas de las que se desprendían los giros temáticos. La dirección Norte tenia
un tono racional

y anecdótico (como la llamada poesía épica) y la dirección

Sur tenia un matiz lírico. intimista y sentimental (como el de la mayoría de los
poemas y canciones de amor); pero éstas y las demás podían fusionarse y dependían de la intención y el estilo del poeta. Los giros del aire intermedios entre
estos dos puntos cardinales opuestos eran la dirección Este, donde zambrano
ubicó la poesía sensorial metafísica y espiritual; y la Oeste, que era más popular,
es decir. que utilizaba modos de enunciación del pueblo
El acuerdo implícito al que llegamos al final del taller fue que la corona de la
rosa de los vientos la tendría el imaginario poético: ese lugar móvil a veces suave. a veces violento del mar por el cual surcan en todas direcciones los vientos.
que siempre nos está invitando a soñar.

horas, esbozó una brújula de aire en movimiento que, como extensión de lo leido, nos
mostraba direcciones temáticas para ubicar
la poesía que zambrano ha estudiado hace
años. a la par con la capacidad creativa que
lo ha distinguido. "Acepté la invitación de
Minerva [Margarita Villarreal] porque sé que
aquí a la Capilla asisten especialistas y lectores de diversas áreas de las humanidades,
y me interesa mucho dialogar con ustedes;
incluir mí aproximación del análisis poético
al estudio genérico de la literatura; la historia que nos revela. la perspectiva filosófica
y. desde luego, la sicológica y la emocional;
la que se canta en las canciones populares",
confesó Eduardo Zambrano.
Que la poesía sea un imperio al que acuden pocos no importó. pues al taller de zambrano asistimos personas de áreas tan diver-

~

57

�a diversas maneras del decir y que no se estaciona en la comodidad de lo que

MAL DE LIBROS
LAs TRANSPARENCIAS DEL TIEMPO
LU IS ARMENTA MALPICA

está resuelto o de lo que ha recibido alabanzas y reconocimientos. A la manera
de Jaime Gil de Biedma, cada gesto en su obra es un arma. un hilo de tensión,
por pequeño que sea, para lograr la herida. Representa la realidad. pero nunca
la anécdota. Y el personaje es él, la persona del verbo, incluso en femenino
Debo confesar que en su trabajo y en el mio encuentro coincidencias. ecos.
preocupaciones estilísticas que nos acercan más. No ha fal tado un colega que

Bjueves 15 de agosto de 2013 en la Capilla Alfonsina de la UANL fue presentado el libro Ground G/ass. Vidrio molido,
del poeta tamaulipeco Luis Aguilar, traducido al inglés por Lawrence Schimel, publicado por Mantis editores y
BookThug, sello editorial canadiense. Acontinuación presentamos las palabras leídas por Luis Armenta Malpica,
director de Mantis editores, que ha publicado gran parte de la obra poética de Luis Aguilar, quienha merecido los
premios Nacional de Poesía Juan Manuel Rodríguez Brayda 1988, Internacional de Poesía Nicolás Guillén 2010 y
Premio UANL a las Artes 2010.

e

se lo recrimine (cuando lo mencionamos). como si hubiera un solo original en
la poesía y no las reverberaciones que conllevan los versos a otros versos, los
poetas mayores a lo que ahora se escribe. Nos parecemos. sí. y es que somos
más cómplices de lo que todos saben. Compartimos el nombre y la pasión por
Cuba y por Brasil. Nos gusta trabajar en nuevos retos y nos sumamos al trabajo
editorial en vez de dividirnos. Y aunque Luis Aguilar no es religioso, resulta más
creyente que muchos que se creen adoradores del verbo y sólo son sujeto. "La

onocí a Luis Aguilar en Monterrey, hace bastantes años, como periodista

cultural. Poco después me regaló su libro de poemas Eclipses y otras pe-

numbras ( 1998) que, se lo dije, no me pareció bueno. En 2003, con Tartaria, nos
mostró otro registro, más dinámico, que mejoraría notablemente con Mantel

de tulipanes aman/los (2005) y alcanzaría su madurez en Los ojos ya deshechos
(2007). La. entrañable costumbre o El libro de Felipe (2008) lo confirmó, para mi,
como uno de los poetas más interesantes de Nuevo León y del Norte. Me honra
ser su amigo y editor de los libros mencionados desde el 2003. Esto dificulta
enormemente acercarme, de manera objetiva, a Ground Glass. Vidrio moli-

do (2012). porque además se trata de una antología sucinta, personal, que
muestra la otra cara de Aguilar a su paso por Mantis editores: consigue
nuevos libros, otras obras, al armar cualquier muestra o antología, como lo
que ha logrado con Delfín Prats o con Nelson Simón.

Ground Glass. Vidrio molido está compuesto por la obra más reciente
de un poeta que escribe con denuedo y sin asfixia. Si al principio tardaba algunos años para publicar su siguiente obra, en los recientes se ha
mostrado prolífico. Decoración de interiores (2010), Frut.a de temporada
(201 l) y algunos en camino lo revelan. No percibo otras transformaciones, aunque conozco su material inédito (no todo, por supuesto) y sé
que todavía le preocupa acercarse a nuevos tópicos.

fe al amar siempre será un revólver", nos ha dicho. De diversas maneras: "Soy
yo: vengo. errabundo y mudo, del asombro".

"La vida se consagra en otras cosas", así comienza su "Acta de defunción".
Me espanta con la dedicatoria y su penumbra. Que aparezca el salmón, las
aguamalas. una cruz tipográfica, el signo de adición o alguna orquídea. Que
deje todo el mar por "Testamento" y "la fiera más feroz de cuantas hubo ( .. ). la
memoria". ¿Cómo lo voy a recordar si compartimos fe (es un revólver). tartamudeos. asaltos. "el llanto de su hombría. mi diluvio". Ésta es la poesía que siento
más cercana y trascendente, alejada de lugares comunes o exabruptos. Textos
provocativos. orgánicos, que buscan conmover más que escandalizar. Porque
no hay que temerle a nuestros sentimientos. sí al aullido infundado. Poesía desenfadada o cruel. como son estos tiempos de violencia; de lenguaje directo o
figurado; donde aparece el yo o la palabra suple todas sus otredades y hasta un
espacio en blanco demuestra utilidad y compromiso
En estos territorios de la garganta seca cobra real importancia el que una
compilación sea de vidrio molido. Transparencia que se acalló en los labios, pero
también la trampa del lenguaje que se vuelve señuelo para vencer la guardia que
custodia alguna casa. Y que entremos, como Luis, por su casa. "Porque volver o
irse no es un asunto de geógrafos". regresé a las palabras de Aguilar, al lugar, al
momento. para dejar en claro. con total claridad (como vidrio moltdo) lo que hay
de hombre en él: "De todos aquellos que no fueron pero son tus muertos. ( .. )
alguien soltó sus pájaros". En este libro están.

~

59

�RETRATOS REALES E IMAGINARIOS
TOMÁS GONZÁLEZ DE LUNA
JOSÉMARÍA INFANfE

C

onocí a Tomás González de Luna en octubre de 1976, cuando el régimen totalitario que asoló Argentina, mi país de origen, no nos dejó a muchos otras

alternativas más que la muerte o el exilio. Su actitud fue entonces generosa y
excedió lo esperable: no sólo nos brindó la oportunidad de rehacer nuestra vida,
sino que también estuvo pendiente de nuestras necesidades más ordinarias y
de apoyarnos para resolver problemas vulgares de integración. como dónde y
cómo conseguir una vivienda, obtener asistencia médica y encontrar la solución
de otras necesidades cotidianas.
Su comportamiento solidario no exigió en contrapartida una adhesión incondicional a sus ideas o afiliaciones partidarias. que nunca compartimos de manera completa ni categórica. Tanto su conducta concreta como su práctica teórica
constituyeron una negación de quienes piensan que el principio del egoísmo
es la génesis del comportamiento social. Algunos de quienes ocupaban lugares de responsabilidad en la administración universitaria no tenían esa misma
generosidad, y lo atacaron de diversos modos, provocándole dificultades en su
vida profesional y personal; y lo peor es que esas embestidas no se limitaron a
la organización académica sino que utilizaron medios de comunicación y otras
armas para conseguir una condena social.
Los sociobiólogos (y otros antes y después de ellos) han querido presentarnos el comportamiento egoísta como el principio básico unificador de todo
comportamiento. Sin embargo, ni las investigaciones empíricas en biología ni
una interpretación adecuada de las teorías darwinianas lo avalan. Fundamentalmente, es entre los seres humanos donde las conductas altruistas y solidarias
tienen mayor difusión; pero las ideologías derivadas del liberalismo han contribuido de manera especial a reforzar ese imaginario de que la búsqueda de la
salvación personal a pesar de los demás es el motor de nuestras acciones.
Aun cuando el término egoísmo parece haber sido acuñado recién en el
siglo XVIII, las ideologías que lo promueven y justifican son mucho más antiguas y perviven todavía entre mucha gente, incluidos dirigentes sociales y
políticos; pero no se sustentan ni en la experiencia psicológica. ni en la social
n1 tampoco en la lógica más elemental Ningún ser humano puede alcanzar
la humanidad por sí mismo nadie se hace a sí mismo si no cuenta con la
colaboración y el apoyo de otros. Nadie se enriquece por sí solo sin que otros

~

apoyen o participen La idea de que se puede triunfar sin los demás no lleva

61

�al éxito sino a la desaparición de la sociedad y de uno mismo. El comporta-

MIRADA DE APROBACIÓN MUTUA

miento solidario es la consecuencia del grado más avanzado de civilización

MARTHA CASARINI RATIO

y de conciencia social.
Por el contrario, nacionalismo y otras formas de emocentrismo son recurrentes en la historia humana y se acentúan en períodos de dificultades, pero
esto es sólo una falsa conciencia, y por ello, tan difícil de erradicar. En esta etapa

C

uando mi amiga Minerva Margarita Villarreal m~ invitó a partici~ar en u_n

homenaje a Tomás González de Luna me sent1 un poco extrana. Tenia

de la sociedad capitalista industrial y de su profunda crisis, podemos observar

que ubicarme en el tiempo: habían pasado muchos años y sin embargo el re-

cómo aparecen aquí y allá ideologías y conductas poco solidarias que llegan a

querimiento de mi amiga me llevaba a los años setenta. Como suele pasar, es

ser agresivas y violentas. Tomás González de Luna tuvo el privilegio de expresar

común que las personas recordemos, de manera particular, aquellos momentos

con muchos actos de su vida su repudio a estas ideologías y, aunque no siempre

especiales de nuestras vidas. Para mí lo fueron, en gran medida, aquellos años

fue bien entendido ni correspondido, fue consecuente con ello hasta el final,

dentro de ese devenir setentero, en cuyo escenario tuvo -y seguirá teniendo-

a pesar de las críticas y los insultos o el desprecio. El acceso a una conciencia

un lugar especial Tomás González de Luna.

antiegoísta exige, para cualquiera, tanto desarrollo de ésta como resistencia a las

En aquella época, yo venía de un largo viaje desde mi natal Argentina, que

agresiones, y él tuvo ambas. El término solidaridad ha caído en desprestigio en

duró varios meses y abarcó distintos lugares y personas; fue así que llegué a la

el lenguaje político mexicano por su asociación con quien sí lo desacreditó con

Ciudad de México, donde comencé a probar la solidaridad de los mexicanos con

sus acciones, pero Tomás González de Luna no tuvo con ello ningún vínculo ni

quienes procedemos de aquel país, así como el apoyo mutuo entre los argenti-

compromiso. Si tuviésemos en México algunos que actuasen tan solidariamente

nos que ya residían en la capital.

como él, otro sería nuestro país.

Un compañero argentino y amigo muy querido, Guillermo Beato, fue quien
me sugirió que viajara más al norte, a una ciudad llamada Monterrey, pues ahí,
Mayo. 2013.

en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, requerían a un pedagogo.
Esto supuso para mí un conocimiento que me fue preparando para llegar a un
destino final que aún no conocía, ni del cual tenía idea alguna; sólo sabía que allí
existían montañas. que imaginaba como una prolongación amorosa de las montañas de mi cierra.
Fue ahí donde conocí al doctor González de Luna, quien me invitó a trabajar en esa Facultad, lo que consideré una oportunidad preciosa para desarrollar mis conocimientos pedagógicos

y enseñar las ideas de los autores que

leía en aquella época. Aún no había en el plantel maestros con una formación
pedagógica formal, pues la mayoría eran normalistas que estudiaron en la ciudad. Mi título de Licenciatura en Pedagogía y Psicopedagogía y la intervención
del doctor Guillermo Beato posibilitaron mi ingreso en la Facultad de Filosofía
y Letras, recientemente creada.
Pero debo reconocer que no fueron sólo los factores recién señalados los
que facilitaron mi entrada a esca Facultad; Tomás González aceptó con agrado
la incorporación de varios compañeros argentinos en ésta porque existía una
solidaridad con los recién llegados y sus sufrimientos. Asimismo, existía cierta
identidad política entre él y nosotros. Era un hombre inteligente que apreció en
su momento los aportes pedagógicos, históricos y sociales de los nuevos maeseros e investigadores que veníamos del sur de América Latina.

~

63

�TOMÁS GONZÁLEZ DE LUNA

(1939-2013)
ALFONSO RANGEL GUERRA

E

I pasado 6 de mayo falleció Tomás González de Luna. Había sufrido en días
pasados una trombosis cerebral. El suceso. inesperado, nos causó sorpresa

y su muerte fue el desenlace de esta afección. Las palabras que siguen a continuación las escribí a petición de la maestra Minerva Margarita Villarreal para las
páginas de

Interfolia.

Conocí a Tomás González de Luna hace más de sesenta años. en 1956. Él
era entonces un joven estudiante del primer año de preparatoria en la Escuela

TomásGonzález de Luna y, asu Izquierda, Raúl Rangel Frias en una guardia en homenaje a Alfonso Reyes, ca. 1975. Colección particular de Miguel Covarrubias.

de Bachilleres -el Colegio Civil- de la Universidad de Nuevo León. En ese
año yo era maestro del curso de Literatura mexicana y director de ese plantel.
El grupo al que pertenecía González de Luna tomaba la clase en el primer

La última imagen que tengo de él es de hace ya un tiempo, cuando cruzamos
de lejos una mirada en algún evento: nos reconocimos a la distancia y nos sonreímos con aprobación mutua.

salón de la planta baja, frente a un amplio pasillo con mosaicos rojos y unos
arcos que abrían la vista al patio lateral de la escuela. contiguo al Aula Magna;
cuyos vitrales de Roberto Montenegro permanecen ahí. como todo el espacio
de esa escuela, hoy convertida en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario. Al concluir el bachillerato, el joven González de Luna cursó dos carreras
al mismo tiempo: Filosofía. en la Facultad de Filosofía y Letras -fundada en
1950-. y Derecho

En 1965 abandoné Monterrey para trasladarme a la Ciudad de México y
ejercer el cargo de secretario general ejecutivo en la ANUIES. Para entonces,
Tomás González de Luna colaboró en el Comité Ejecutivo del Sindicato de Trabajadores de la Universidad en el bienio 1969-1971; años en los que también se
desempeñó corno secretario general de la Universidad. Poco después, en t 973.
fue designado director de la Facultad de Filosofía y Letras. cargo que ocupó de
1973 a t 976. siendo reelecto para el siguiente periodo: t 976-1979 Durante su
gestión en esta Facultad logró impulsar el desarrollo de ésta: modificó los planes
de estudio, incorporó el Colegio de Historia a los ya existentes. estableció los
programas de posgrado e impuso m1 nombre al auditorio de esta escuela, honor
inmerecido que siempre le agradecí
Desde muy temprano. Tomás González de Luna dedicó su esfuerzo intelectual al estudio del marxismo. posición ideológica a la que se mantuvo fiel
toda su vida, y de la que dejó testimonio en varias de sus publicaciones. entre

En torno a la categoría de la práctica en el pensamiento
marxista (1970) y La lógica de El Capital ( 1975).
las cuales puedo señalar:

~

65

�Hace algunos años el ingeniero José Antonio González Treviño, rector en
turno de la UANL, me designó director del Centro de Estudios Humanísticos,
ubicado en el primer piso de la Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frias, al que,
para ingresar a mi oficina, se puede llegar por medio de un elevador; allí, un día,
me encontré de nuevo con Tomás González de Luna. Él cenia un puesto en nuestra Máxima Casa de Estudios. así que estos encuentros fueron frecuentes. casi
diarios. Siempre que ocurrían era ocasión de conversar y establecer un diálogo
que por lo general trataba sobre la Universidad y sus actividades.
El 18 de octubre de 2012. en una de estas ocasiones, me obsequió su último
libro: Lo. institucionalidad de la subjetividad. que tuvo la amabilidad de dedicarme
con estas palabras:

Para mi querido maestro, Dr Alfonso Rangel Guerra. con el afecto de siempre.
Monterrey, 18 de octubre de 2012
Tomás González de Luna

No es usual encontrar en la vida personas cuya postura ideológica se mantenga inalterable a lo largo de los años; ésta fue siempre la actitud de Tomás
González de Luna. aunada a la discreción que lo caracterizó, y manifiesta además en el marco de su rectitud en la conducta y respeto a los demás. Lo recordaremos siempre como un universitario integro y cabal que dedicó su tiempo y
su vida a la Universidad Autónoma de Nuevo León.

�Después de una clase,

PRIMERAS LETRAS
CAMPO ALAsKA: UN VALS SOBRE

LA NIEVE
BERENICE ZAVALA

de seguirle la pista a la Égloga lll de Garcilaso.
de ir a sus son etos,
vuelvo al silencio de m i cubículo,
a los pendientes, a los trabajos por revisar,
a los libros si n ter m inar.
Así la pluma o la espada;

Escapábamos por el hueco de tus ojos,

pero las espadas que he sos tenido

por elJardín que crecía tras la puerta,

han sido siempre de ornato;

por esas lágrimas que mojaban tus pañuelos:

no así las plumas ni los lápices

el oro de tus cavilaciones.

ni las máquinas de escribi r ni las computadoras

Escapábamos hasta alcanzar la meta, el otro lado

Se acerca el fin de semana.

de la calle,
el barandal del parque. la oscuridad del cine.
Después volvíamos con la misma necesidad
por el hueco de tus ojos.

el locus amoenus garci lasista empieza a descomponerse.
Primero la fuen te que ya no controla la temperatura
del agua.
luego el sol que se mueve de su exacto cenero.
los páj aros que comienzan a irse.

r

n escenario en blanco. una constelación de imágenes unidas por
el movimiento. Un vaivén de palabras. José Javier Villarreal vuel-

ve lo cotidiano en un espacio único. Imágenes, situaciones, escenarios

los árboles cada vez con men os sombra,
la hiedra que descubre la corteza.
el musgo que desaparece.
Es un desierto el que veo.

comunes, anee nuestros ojos, son los protagonistas fieles de su pluma ;

un cam po de arbustos que dan poca sombra.

así como el cielo, un libro, una tarde, un café, un par de amantes.

una carretera donde sólo cruzan correcaminos

Naturaleza es: caminos, olores, bosques, paisajes. La descripción de
un cuadro está mezclada con una historia. Cada poema es una historia

encre las patas de las vacas
El carro avanza con el clima encend ido

que comienza con una situación particular y da giros, se voltea, retro-

Tú vas a m1 lado

cede; por un momento pareciera que nos movemos con el poema, un

enam orándote de un pa1saJe que sólo tú ves.

zigzag suave, un vals. El ritmo de Campo Alaska es eso, un movimiento
construido con pausas. La palabra da la pauta, nos movemos de acuer-

tú vas a mi lado
y unas fl ores blancas a la orilla de la carretera.

do con el sonido de ésta en el verso. en la estrofa . Poemas largos,
poemas conos: todos tienen esa característica. La historia común o
cotidiana que se nos contó al inicio de un poema da paso a otra historia dentro del poema; siempre hay una relación, un hilo que conecta
un escenario con otro . Entonces. el cuadro se incrementa, se convierte
en un cuadro construido con mosaicos y cada tesela de cada mosaico
es una historia del poema, una reflexión .
Leer Campo Alaska es descender una colina, una vereda inclinada.
El ritmo es el viento que golpea nuestro rostro, pareciera que no está,
pero de pronto una comente de aire nos despierta

~

69

�libro de poetas portugueses y brasi leños. Un día, una amiga me contó

CAMPO AlASKA

sobre una traductora y poeta que dijo: "Traducir a un poeta me hace

ANDRÉS SERRANO

escribir como él". Nunca he leido otro libro del autor, pero me han
dicho que Campo Alaska es diferente a sus demás libros. No puedo opinar, sólo puedo decir que me está gustando este libro. No leí todos los

o único que conozco sobre Campo Alaska es que antes fue un

poemas. y tengo que regresarlo mañana. Voy a tratar de hacerme güey

cuartel militar y un hospital para tuberculosos. y que ahora es un

para quedarme con él otros días más sin el peso de hacer una reseña.

área turística que seguramente no tiene mucha afluencia. Se encuentra en un pequeño pueblo del norte de Baja California del que lo más
curioso es su nombre: Tecate. ¿Cuántas tecates se necesitan para escribir un libro como Campo Alaska? No sé. Tampoco sé si algún militar
o tuberculoso vaya a leer el libro y se vaya a sentir identificado con
los poemas. Y no creo que algún día me pare en ese lugar; preferiría
ir a alguna playa de por allá o a Tijuana a agarrar la pecta. Porque si el
autor se inspiró en aquel lugar para escribir sus poemas, no creo que
hayan sido las mejores vacaciones de su vida .
Campo Alaska es un tour a diversos lugares de dificil descripción;

porque no son sitios concretos que puedan imaginarse, sino ambientes
que provocan la extraña sensación de estar en lo indefinido; con una
certeza que se sostiene de algo vulnerable, lo que el poeta logra con
descripciones sobrias, concretas y precisas. Podría decir lo que sentí
al leerlo, pero eso siempre resulta muy aburrido . Recuerdo un hilito
de baba que salía de mi boca cuando leía; el cigarro se consumió y
me quemó los dedos. No acostumbro quedarme concentrado cuando
leo, tengo que estar haciendo algo más : me rasco la cabeza o juego
con mis manos. Y siempre estoy escuchando música; leer es tedioso
y la música lo aligera un poco. No recuerdo cuál poema era el que estaba leyendo y tampoco que la música estuviera muy fuerte. Cuando
reaccioné se oía una canción de Britney Spears. No sé por qué tenía
una canción de Bricney Spears en mi computadora. Apagué la música
y seguí leyendo.
Cuando conseguí el libro lo estuve evadiendo durante una semana.
No me gusta leer a escritores mexicanos -soy medio malinchista-, y
menos si son mis maestros. Se siente raro. Pero tenia que leerlo para
hacer la reseña . Y fue cuando sucedió lo de la baba y Britney a todo
volumen .
Hace un año me obsesioné con varios poetas de lengua portuguesa .

~

70

Cuando leía Campo Alaska recordé que el autor tradujo y publicó un

~

71

�ENTRE LIBROS
ADQ!)ISICIONES RECIENTES DE LA
CAPILLA ALFONSINA BIBLIOTECA UNIVERSITARIA
_,Agamben, Giorgio. El sacramento del lenguaje. Arqueología deljuramento. Horno
sacer. II, 3. Traducción de Mercedes Ruvituso. Buenos Aires. Adriana
Hidalgo, 2010.
_,Aguirre, Coral. Cartas del sur. La correspondencia Victoria Ocampo-Aljonso
Reyes y sus implicaciones en el perfil cultural de América Latina. San
Nicolás de los Garza. Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Filosofía y Letras, 2012.
_,Alardín. Carmen. Estrellas de musgo errante. Selección y nota de Diana
Garza Islas. México, Consejo para la Cultura y las Arres de Nuevo
Léon/Ediciones El Tucán de Virginia, 2012.
_,Althusser. Louis. Maquiavelo y nosotros. Traducción de Raúl Sánchez
Cedilla y Carlos Prieto del Campo. Madrid, Akal, 2004.
_,Boullosa, Carmen. Antes. México, Santillana. 2009.
_.,Boullosa, Carmen. Texas. La gran ladronería en el lejano Norte. México,
Alfaguara, 2013.
_.,Calasso, Roberto. El loco impuro. Traducción de Teresa Ramírez Vadillo.
Madrid, Sexto Piso, 2008.
_.,Calasso. Roberto. La locura que viene de las ninfas. Traducción de Teresa
Ramírez Vadillo y Valerio Negri. Madrid, Sexto Piso, 2008.

_.,Gautier, Théophile. Retrato de Balzac. México. Sexto Piso. 2006
_.,Gervitz, Gloria. Migraciones. México. Fondo de Cultura Económica. 1991.
~Habermas, Jürgen. Más allá del Estado nacional. Traducción de Manuel
Jiménez Redondo. México, Fondo de Cultura Económica. 2006.
~Hawking, Stephen. Los sueños de los que está hecha la materia. los textos
fundamentales de la física cuántica y cómo revolucionaron la ciencia.
Traducción de Javier García Sanz, Marc Meléndez, Diana Schofield y
Motel Najszacan. Barcelona, Crítica, 2011.
~Huidobro, Vicente. Mio Cid Campeador. Presentación de Ángeles Pérez
López. México, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad
Azcapotzalco, 1997.
~lbargüengoitia, Jorge. Instrucciones para vivir en México México, Planeta
Mexicana/Booket, 2012.
~lvo, Ledo. Poesía en general. [Antología 1940-2004]. Selección, traducción y
prólogo de Rodolfo Alonso. México, La Cabra Ediciones/Universidad
Autónoma de Nuevo León, 2008.
~Jaramillo, Guillermo. Canciones para las muchachas tristes. Guadalupe, Nuevo
León, An.Alfa.Beta, 2013.
~Labastida, Jaime. En el centro del año. México, Siglo XXI, 2012.
~ Laclau, Ernesto y Chantal Mouffe. Hegemonía y estrategia sociailsta. Hacia
una radicalización de la democracia Buenos Aires, Fondo de Cultura
Económica de Argentina, 2011.
~ López, áscar David. Kitsch de cuarzo. México, Consejo para la Cultura y las
Artes de Nuevo Léon/Ediciones El Tucán de Virginia, 2012.

_.,Cantú de la Garza, Jorge. Un espejo que viaja. Selección y nota de Minerva
Margarita Villarreal y Rodrigo Alvarado. México, Consejo para la
Cultura y las Artes de Nuevo Léon/Ediciones El Tucán de Virginia,
2012.

~Lovecraft, H. P. El Necronomicón. Traducción de áscar Díaz García. Madrid,
La Factoría de Ideas Exprés, 2011.

_.,Colli, Giorgio. Zenón de Elea. Lecciones 1964-1965. Traducción y prefacio de
Miguel Morey. México, Editorial Sexto Piso, 2006.

,11.&gt;Moore, Michael. ¡Todos a la calle! Traducción de Gabriel Dols. Barcelona.
Ediciones B, 2004.

_.,Covarrubias, Miguel. Sombra de pantera. México, Consejo para la Cultura y
las Artes de Nuevo Léon/Ediciones El Tucán de Virginia, 2011.

,11.&gt;Negri, Antonio. La forma-Estado. Traducción de Raúl Sánchez Cedillo
Edición de Carlos Prieto del Campo. Madrid, Akal Ediciones, 2003.

_.,Ducros, Franc. Claves poéticas de la Divina Comedia. Traducción de Dulce
Ma. Zúñiga. México, Ficticia Editorial/Universidad Veracruzana, 2011.

,11.&gt;Noyola, Samuel. El cuchillo y la luna. Poesía reunida. México, Consejo para la
Cultura y las Artes de Nuevo Léon/Ediciones El Tucán de Virginia, 2011

�ea.&gt;Padilla, Hugo. Frutos de sal. Selección de Carlos Lejaim Gómez. México,
Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo Léon/Ediciones El Tucán
de Virginia, 2012.

ea.&gt;Payno, Manuel e Ignacio Martínez. Dos viajeros mexicanos en Monterrey del
siglo XIX. Guadalupe, Nuevo León, An.Alfa.Beta, 201 2.

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de ensayos. México, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores
de Monterrey/Miguel Ángel Porrúa, 2011 .

E. P.lllOMPSOII

MÁS ALLÁ DE LA

FRONTERA

ea.&gt;Rosset, Clément. El objeto singular. Traducción de Santiago E. Espinosa.
Madrid, Sexto Piso España, 2007.
ea.&gt;Savater, Fernando. Ética de urgencia. México , Ediciones Culturales Paidós/
Editorial Ariel, 2012.
ea.&gt;Savater, Fernando. Ética para Amador. México, Ediciones Culturales Paidós/
Editorial Ariel, 2011 .
ea.&gt;Savater, Fernando. Política para Amador. México, Ediciones Culturales
Paidós/Editorial Ariel, 201 2.
Ñ Schaffler González, Federico. Quimeras. México, Secretaría de Desarrollo
Social, Cultura y Deporte, 2007.
Ñ Thomson, E. P. Más allá de la frontera. La. política de una misión fracasada:
Bulgaria, 1944. Traducción de Teresa Palomar. España, The Merlín
Press/EI Viejo Topo, 2012.

ea.&gt;Trotsky, Leon. Terrorismo y comunismo. Réplica a Karl Kautsky. Prólogo e
introducción de Slavoj Zizek. Prefacio de H.N. Brailsford. Traducción
del prólogo y las notas de Alfredo Brocons Muñoz. Traducción de la
obra de Trotsky por equipo editorial. Madrid, Ediciones Akal, 2009.

Ñ Vázquez Ortiz, Alejandro. Artefactos San Pedro Garza García, Nuevo León,
An.Al fa. Beta, 2012.

fume Duaos
liARR IFl

/¡\11)

~('&lt;EIOYl&gt;\ll

Ñ Villarreal, José Javier. Bíblica/Portuaria. México, Consejo para la Cultura y
las Artes de Nuevo Léon/Ediciones El Tucán de Virginia. 2011 .

Ñ 2aid, Gabriel. Reloj de sol. México, Random House Mondadori, 2009.
Ñ 2aid, Gabriel, Sonetos y canciones. México, Consejo para la Cultura y las
Artes de Nuevo Léon/Ediciones El Tucán de Virginia, 2011 .

......
.. _,,.

,...... ,_
(

CLAVES POtTICAS
DELA

DIVINA COMEDI A

�eraremos al ser humano desnudo. La modificación tenía -y tiene- siempre un propósito de
utilidad práctica; lo que se altera sucede dentro
de la evolución de la cultura humana y nos lleva
-y llevará- a repensar la producción artística
de la actualidad.
Entonces, podemos partir de un análisis sobre la cestería, probablemente una de las primeras producciones del hombre. que no requie-

ARTE Y CULTURA EN LA GLOBALIZACIÓN

re de más instrumentos para su realización que

JOSÉ MARÍA INFANTE

las manos. Claude Lévi-Strauss presenta los cestos, tan poco apreciados en nuestras culturas industriales, como los primeros objetos produci-

n este trabajo presento una serie de reflexiones e hipótesis sobre el ori-

dos que en los pueblos sin escritura alcanzaron

gen del arte y su condición en la sociedad actual: la sociedad globalizada

un alto grado de perfección. Comenta que en

que es también la sociedad del capitalismo, donde el objeto artístico es una

un pueblo de América del Norte se encontró

mercancía más que circula. no siempre asociada a un valor estético particular.

con que una cesta debía cumplir dos condi-

El arte por excelencia de la gtobalización es el cine, el cual, por su condición

ciones: ser estanca y reproducir el trenza-

de industria. es también el más disponible a las modernas tecnologías de ta

do decorativo que había sido revelado a

información. Como se sabe, no sólo el cine a secas sino todos los fenómenos

la primera persona que lo elaboró cuan-

colaterales: el star system, el cine en el internet y sus posibilidades de ser

do vio el reflejo del sol en un río. Pero el

bajado, la piratería transnacional de las copias de películas, etcétera. han sido

motivo decorativo no era simplemente

afectados por la globalización.

eso, sino que se trataba de retener y, al

El primer objeto y producto de arte fue el cuerpo humano, que marcó el

mismo tiempo, permitir que el espíritu

inicio de la creación de la cultura. Es posible que el primer aao de cultura haya sido

de la cesta actuara; si esto se evitaba. sus

presentar los rasgos biológicos modificados: exagerándolos o suprimiéndolos. agran-

usuarios se enfrentarían a algunas com-

dándolos o reduciéndolos: de manera que, como ha dicho Desmond Morris.

plicaciones. No hay elemento estético

nunca ha existido una mujer desnuda o un hombre desnudo. El arre se origina,

que no tenga una significación es-

entonces, como elemento de mistificación o engaño: se trata de ocultar. enmas-

pecífica para el grupo humano

carar o resaltar defectos o virtudes•. Para empezar, desde ta cabeza, el cabello,

que usa el objeto que posee

en especial el femenino, no se presenta nunca sin algún tipo de transformación:

tal componente.

por ello, algunos grupos -y no sólo los de pertenencia al islam- intentan obli-

El problema para el

gar a las mujeres a ocultarlo en público, lo que resulta en una forma de trans-

que todavía no tene-

formación negativa. No seguiré aquí con las otras modificaciones del cuerpo

mos una respuesta

humano o de alguna de sus partes, pero aclaro que en ninguna cultura encon-

clara es el de
la apor-

~

76

' En el sigloXX, el sociólogo estadounidense Ervmg Cioffman hizo de la m1stilicación en las fOIIThls de presentación de las personas en la vida coti&lt;flclna la base de su teorf.l sociológica y un plinopt0 para la interpretación del comportamiento humano. 51la
finalidad fundamental de estastJansformaaones, en el origen, era deord!'ll sexual, es una hipótesis alaque me adhiero, pero que
nunca podremos corroborar.

�ración de la dimensión estética en la construcción del objeto. La estética es

cultura en la instalación de los sistemas de intercambio de símbolos, de muje-

algo más en la descripción de la obra, en la que, según

res y de bienes, que operan como un triple sistema paralelo e interpenetrante

Umberto Eco, se juega el problema de la interpretación: pero como se trata de

de relaciones -de homología, lo que dificulta su separación conceptual-.

nosotros, no es posible una estéti-

que son la base de todas las relaciones sociales y, por tanto, de la sociedad en

siempre el lugar del

caracterizar una cosa en su relación con un
ca sin la referencia al

otro. La experiencia del gusto es acientifica -a pesar de

general y de su cultura.

Anthelme Brillat-Savarin y de algunos psicofisiólogos actuales-, y, por lo tanto,

Tonto unos como otros coinciden en que, sea lo que fuere el punto central de

la estética no puede aspirar a nada más que establecer las condiciones formales

las transformaciones es la aparición de estructuras simbólicas de significado lo

para el juicio de intencionalidad estética. Lo bello y lo feo tienen historia y Eco

que otorga a los seres humanos la posibilidad de separarse de la naturaleza y de

nos recuerda que, a veces, incluso criterios políticos y económicos han sido

constituirse como su opuesto: la cultura resignifica los objetos, y aun a la naturaleza

dominantes sobre los criterios estéticos del momento o de la cultura.

misma; es por ello que Slavoj Zizek ha dicho que la cultura tiene como finalidad
restaurar el soporte perdido de las necesidades naturales, recreando una segun-

da naturaleza.
La cultura es co-constitutiva del ser humano, de manera que preguntarse por

Para los partidarios de la continuidad naturaleza-cultura esta construcción

el origen de la cultura es preguntarse por el origen de ese ser humano. A lo

de lo simbólico ha sido minimizada por medio de diversos ataques al narci-

largo de la historia, las explicaciones de la diferencia naturaleza/cultura han

sismo humano, desde la comprobación de lo infinitamente insignificante de

variado según se encienda qué es el ser humano y cómo y por qué se dis-

la experiencia humana en el universo cósmico, hasta la demostración de los

tingue de otros animales. Las tradiciones religiosas han inventado entidades

juegos del absurdo en la razón humana. Por ejemplo, el concepto mismo de

imaginarias de diverso tipo, pero la ciencia actual entiende que descendemos

racionalidad, co-constituida socialmente, es una experiencia que no surge en

del salvaje y no de los dioses, así que explicar la aparición del ser humano es

ninguna otra especie; sin embargo, los seres humanos somos irracionales, sin

una difícil empresa científica que las religiones solucionan de manera muy

duda, pero aun esa conciencia de la irracionalidad es única en la evolución

simple. En el campo científico, algunos, como Karl Marx, han puesto énfasis

del animal.

en el trabajo; otros, como René Girard, en el deseo mimético: construcción
simbólica compleja en la que el obJeto deseado, para ser poseído, es un modelo de

11

algo. Debo mencionar que ya Aristóteles había señalado que todas

Si, como mencioné antes, el primer objeto de transformación fue el cuerpo hu-

las artes eran imitaciones Es posible que algunas primitivas formas de arte,

mano, es posible pensar que otras formas de arte, cuyo objeto-productor sea

como la danza y el canto, surgieran de la imitación de la naturaleza, aunque

el cuerpo, hayan sido algunas formas primigenias de expresión. Por ejemplo,

habrían sido intencionales, con una interpretación simbólica. En todo caso,

en las pinturas rupestres de varias regiones del mundo hay usuales perfiles de

imitar el canto de los pájaros para poder atraparlos tiene una relación homó-

manos en sombreado, lo que podría ser el origen de las artes visuales. Pero

loga con la de capturar seres sobrenaturales para ponerlos al servicio de los

quizá, antes que las artes plásticas y la poesía, las primeras formas expresi-

2

deseos humanos Por su parte, Claude Lévi-Strauss encuentra el origen de la

vas hayan sido la danza y la música, con la voz humana como instrumento y
objeto de producción. Y desde allí la complejidad de un arte efímero frente a

~

78

la 1mi11' &lt;\o y• cuerpo humano. alparecer, tlffiell una raraasociación en las orugias plásllG!s de la actualiddd Segun un artKulo
de V. López, en Beverly H1lls terrrtono de la fatuidad-, los ciru¡anos plastKos comentan que la mayoría de sus paoentes hacen
refereooa a~ tamosos de ese sector, y que os efectos mas husadas son los OJOS de Anne Hathaway, las rne¡dlas deJanuary Jones,
la mandíbula de Halle 8erTy (quien ya ha pasado por orugaas antes de convertirse en modelo), los labios de Surten Johansson y
la nariz de Natahe Portman En Argentina, la globahzacioo parece estar un poco atrasada, ya que todavía se prefieren los labios de
Angelina Jofle, la boca de liv Tyler ode Kim Basmger, los gluteos de Jenmfer lopez ylos senos de CatheóneZeta Jones Los hombfes
de este pais QUISleOO terlef uoa nanz como la de Blad Pítt, de luis Miguel ode Leonardo DíC.apno la banalidad de los oru¡aoos
pLísticos los lleva a hacer una pregunta psrodometafoo sobre la Klentidcld l~ peisonas qwereo str Shakiraoquieten tener lai
foonas de Shallra7 En el Este de los f.stados Unidos, segun un artlCU!o de S. Oolníd, la ltfldenda, al parece, es elimrrtar rasgos
antes que acentwños: el procedummto mas husci!do entre las personas de ongeo asiátJCO que busc.lo un OJO m.ls redondo es un.i
orugía de ddJ/e párpado

un arte permanente: la danza desaparece una vez que ha sido representada,
o concluida su interpretación, mientras que las artes plásticas permanecen,
es lo único que nos queda de las culturas primittvas. La poesía -y la literatura- ocupan un lugar intermedio, ya que pasan de la condición efímera a la
permanente con la invención de la escritura. Pero en todas las artes la dicotomia producción/uso tendrá una diferenciación; la sociedad globalizada de
consumo masivo se interesa en lo segundo. Quiero aclarar que, en mi opinión,
no se trata de un defecto ni de una degradación. desde su origen el arte tenía

~

79

�una función de utilidad y, como lo señala Ernst Gombrich, es casi seguro que

111

los primeros artistas no tuviesen ninguna conciencia de ser artistas, sino que

El problema del arte en la sociedad tecnológica de masas es el de legitimar al ar-

elaboraban sus objetos con una finalidad diferente -suponiendo que el arte

tista. En las sociedades de tradición oral y hasta la llegada de la sociedad indus-

tenga fin por sí mismo-, y no eran conscientes de la diferencia entre necesi-

trial, el artista era legitimado por el poder, pero en la sociedad - supuestamente

dad o utilidad y creación de imagen3 • Y es por eso que nos fascinan las cuevas

democrática- de la obra abierta, como le gusta decir a Eco, la legitimación suele

de Lascaux y de Altamira, porque la transferencia metonímica de la fantasía a

asignarse al público. ¿Quién es el público del arte? No puede haber una respues-

la realidad, y viceversa, es la única explicación que hasta ahora hemos podido

ta única porque no hay un arte único y es entonces que la sociedad del consu-

pensar, sin que, probablemente, podamos corroborarlo nunca, aunque en la
actualidad haya numerosos ejemplos de esta operación4 • Según Gombrich,
todas las obras de arte son y han sido creaciones de y para seres humanos, es

mo se convierte en la sancionadora. Pero, ¿es el consumidor el individuo más
apropiado para juzgar la obra de arce? Las sociedades occidentales tampoco han
mostrado una posición unánime: en las que son, en teoría, de libre mercado, el

decir, tienen una intencionalidad aunque ésta no sea claramente consciente
en su creador.

consumidor de arte es el individuo común, siempre que tenga dinero suficiente;

La producción artística, en su origen, fue anónima. Quizá fue en el Rena-

mente el totalitarismo- en que el Estado es uno de los principales consumidores

cimiento cuando se puso énfasis en el nombre del autor -en cualquier arte,

de la obra de arte. Esto, de acuerdo con Pierre Bourdieu, involucra también la

es difícil encontrar antes de este período obras firmadas por sus autores-;

existencia de las escuelas de arte, porque en el pasado los artistas aprendían al

pero fue justamente en esta época cuando ocurrió la ruptura del orden feudal,

abrigo de un maestro, pero ahora requieren de competencia desarrollada en las

y esto nos haría pensar que el capitalismo se dio primero en el arte: lo que

academias, patrocinadas casi siempre por el Estado.

sería una paradoja de una ideología popular que consideraba a los artistas en
general como desinteresados de las ganancias materiales. Una muestra de ello
fue que en la construcción de las catedrales góticas interesaba más agradar a
Dios que a los seres humanos, por eso la perfección que dedicaban los artistas
a las zonas no visibles para la mayoría de los visitantes, así como el anonimato
de la obra. Pero ninguna obra de arce surge sólo en el sujeto que la constituye,
sino que responde a los procesos por los cuales el otro se incorpora a esa obra,
como reflejo cosificado o no sometido, pero siempre como presencia de to
diferente al sujeto.
Para Umberto Eco, el problema de una definición del arte enfrenta la evidencia de su mutabilidad, dado que las definiciones que se han propuesto pertenecen a universos de discurso diferentes, determinados por el proceso histórico al
que pertenecen y que corresponden, por ende, a campos distintos de análisis y
operación. Esto se agrava porque muchos pensadores parecen tener en mente,
a veces inconscientemente, una definición de arte que incluya a su vez tas categorías estéticas y que sea universal en tiempo y espacio.

también encontramos aquéllas -y no sólo en las que se ha impuesto temporal-

Sin embargo, el problema de la opinión del consumidor ya se había planteado años antes. Muchas de las obras de Caravaggio fueron rechazadas por
ser demasiado realistas; un caso ejemplar es la primera versión de Inspiración
de San Mateo, de 1602, -que forma parte de un conjunto de tres óleos-,

pintada para la iglesia San Luigi dei Francesi, en Roma, que los piadosos
entendieron como una falca de respeto al evangelista. por haberlo presentado
como un hombre simple y humilde, a quien un ángel le guía la mano. Esta
primera versión estuvo en el Museo del Kaiser, en Berlín, y desapareció durante la Segunda Guerra Mundial; algunos dicen que fue destruida, pero no sería
extraño que se encontrara en la casa d e alguno de los descendientes de un
general estadounidense que haya estado en cal guerra. Caravaggio se vio obligado a pintar otro cuadro donde santo y ángel se ajustaran a las expectativas
sobre la representación de la santidad asociada con un cierto tipo de belleza,
ligada ésta a una interpretación d e la perfección. En la sociedad moderna
esto se convierte en un punto de inflexión. el producto artístico depende de
la mirada -palabra que debe interpretarse aquí metafóricamente, dado que
se extiende a todas las arces, no sólo a las visuales- del espectador y no de

~

80

'En ese sentido, Marx apunta que el arte no corresponde con el desarrollo genefcll de la sooedad, pero todo arte tiene como
fundamento las reooones entie naturaleza ysociedad modeladas inconsoentemente por la fantasia popular
' El último caso notorto respecto a esto es la quema de El (oran por el pastor Wayne Sapp, instigado por el también pastor Terry
Jones. Yun hecho que comprueba que los efectos sable el mundo matenal son reales es que grupos musulmanes de Afganistán,
imtados por esta acción, atacaron la sede de la ONU en Mazar-e Sanf, una ciudad afgana del norte, de las más pacíficas de este
convulso tenitolio.

la del productor.
La asociación estrecha entre arte y producción cultural se hace cada vez
más fuerte a partir del siglo XVIII , cuando. según lo planteado por Donald
Sassoon, las diversas artes pueden disponer con relativa facilidad de mejores

~

y más económicos m edios de reproducción, sin olvidar que algunas de ellas

81

�requieren de lugares especiales para su consumo o de consumidores prepa-

aplica la fórmula marxista D--7M-,D' 7 • Según Gilles Lipovetsky y Jean Serroy, en

rados. Como ejemplo, el teatro y la música requieren de salas a las que tenga

Hollywood se producen cada año más de diez películas con presupuestos que

acceso un público masivo5 ; asimismo, las novelas requieren lectores, y esto

superan el centenar de millones de dólares. Las recaudaciones también aumen-

impulsará y será impulsado por la expansión de la educación. Pero también

tan; hoy día, varias películas alcanzan los mil millones de dólares de ingresos

aparecen multiplicadas las trasposiciones: las novelas de Walter Scotr dan lu-

mundiales. Titanic, que costó 247 millones -cifra récord en su momento-

gar a casi un centenar de óperas; en las veintidós óperas de Giuseppe Verdi,

ha recaudado ya a nivel internacional más de mil 800 millones. También aquí

nueve adaptan escritos franceses, seis provienen del teatro alemán, cinco son

está la característica que Joseph Alois Schumpeter señalara como una de las

obras de inspiración shakespeariana y dos tienen su antecedente en el teatro

fundamentales para el funcionamiento del capitalismo y que parecería haberse

español Multiculcuralidad y globalización existen en el arte mucho antes que

perdido en la actualidad: la capacidad de los inversionistas para asumir riesgos.

en otras mercancías. Víctor Hugo publicó en 1862 Les misérables en Bruselas

Por otro lado, el cine es la primera de las artes en la que, según Theodor W.

y al mismo tiempo fue editado en París, Londres, Leipzig, Róterdam, Madrid,

Adorno, es difícil distinguir los dos significados de la técnica: el inmanente y el

Milán, Turín, Nápoles, San Petersburgo y Río de Janeiro; en 1916 tuvo una de

de reproducción; no hay en el cine un original que se reproduce masivamente,

sus primeras adaptaciones cinematográficas y hasta ahora existen casi treinta

como sería el caso de la música, sino que el producto es, en sí mismo, masivo y

adaptaciones al cine y a la televisión. Estos son ejemplos de los que se podrían

destinado a la reproducción.

citar muchos otros, y así hay quizá cientos de mitos o cuencos populares que

Como expresión artística, el cine no requiere de la exaltación de los sentidos

luego se presentan como pinturas, novelas, obras de ballet, en más de una

sino de su atenuación, mientras que las demás artes se basan en el perfeccio-

versión cinematográfica, etcétera.

namiento de las sensaciones básicas (sensaciones interoceptivas, en el caso de

La obra de arte hoy se consume por sí misma, en el sentido de que no es

la danza; visuales, en las arres plásticas; auditivas, en la música, etcétera)8 , el

necesario un juicio estético para su aprobación o su compra. Esto es el resul-

cine consigue su efecto gracias a las deficiencias de los diferentes órganos

tado, como lo apunta Timothy Brennan, del cosmopolitismo que se desarrolló

sensoriales, en especial los de la visión. Dado que el ojo humano es incapaz

como movimiento a comienzos del siglo XX y que pretendía la creación de un

de percibir de manera clara los sucesos de una duración menor a un noveno de

arte cosmopolita y mundial que aceptara las diferencias existentes. Sin embargo

segundo, el movimiento que se percibe en una película es una ilusión óptica:

el comercio del arte, para algunos autores, como Bourdieu, es un comercio de

pero las ilusiones ópticas en el cine no terminan allí: cualquier película recurre

relaciones precapitalistas, ya que funcionan como denegaciones prácticas de lo

a una serie de trucos a través de los cuales se perciben como reales hechos

económico. No concuerdo con esca idea bourdieuniana, ya que desde siempre

simulados, como la sangre de los heridos, la muerte de los personajes, los

los artistas han sido recompensados por su trabajo, salvo en las condiciones de

incendios de viviendas o escenarios. momentos de la historia, regiones o ciu-

esclavitud: lo precapitalista, o no capitalista, es precisamente el tipo de equi-

dades del mundo - como en Cinecitta-, la guerra entre militares, entre otros.

valencia de la recompensa, como en el caso de los albañiles de las catedrales
- incluyendo los mexicanos.

Lo que no debe perderse de vista es que el cine es siempre una rea·
lidad inventada, aun cuando se pretende representar una realidad, ex-

ceptuando, claro, los documentales, que podrían ser considerados, hasta

IV

cierto punto, como representaciones directas o no construidas. pero esto

El primer arte efímero que puede permanecer es el cine. El cine aparece en la

también puede ser discutido. Desde el origen del cine se recurrió a dobles

transición del siglo XIX al XX y se convierte rápidamente en una industria cul-

- o sea, falsos representantes de otros, a su vez, también falsos- y a otro

tural6. Por sus mismas caracreríst,cas, se trata de un arte capitalista, en que se

~

82

sMuchas salas han sido remodeladas, por eJt.'fllplo, la Ópera de París, también .lamada ópera Garrner, tuYo su propt0 edificio en 1875.
6
Algunos investigadores hantratado de encontrar semejanzas entre la narrativa literaria yla narrativaónematografira sin reparar,
corno lo señala Eco, en que se trata de metáforas entre homologías de estructura. En el problema del tiempo en la narrativa
ónematogr.ifica esliÍ presente ya en la estructura de los mitos, como lo había señalado l.évi-Strauss La ruptura de la linealidad
temporal en la narrativa aparece también en la novela Iterana moderna, fónnula de la cual qulLl la pnmera expresión es Rajuela,
de JulioCortázar Bcine es, probablemente, un arte que permrte el recurso de la elipsis con mucha más facihdad que la narranva
de la novela escnta.

•Esta es la fórmula general del capttal establecida por Marx. Debo remarcar que en el cine, aun los llamados directores independientes deben reunir alguna rantJdad de dinero para iniciar una filmación; que este dinero provengade una tía protectora, de una
recaudación popular o de endeudamientos por préstamos de nesgo no rambia el asunto.
1
En el one actual las sensaciones básicas son multipliradas por el uso de las llamadas técnicas digitales, que se Ulllizan desde
hace ya más tiempo en las películas dedibujos animados, pero queahora hansidointroducidasen películasde acción -entre los
rasos quizá más famosos se encuentra Tomb Ra,der- yúltimamente también en películas dramatrGIS -una de las primeras y
más signifiratJVas podría ser El laberinto del fauno.

~

83

�•

tipo de crucos9 • Para Adorno, la apariencia de

las otras: la tragedia es una integración de fábula, carácter, dicción, dictamen,

la inmediatez es mucho más fuerce en el cine

perspectiva y melodía, cada una de estas condiciones con sus propios modos

que en la novela, es decir, que los personajes

de presentación; Jean-Luc Godard se ha expresado de manera similar acerca

deben parecer más realistas o verosímiles en

del cine. El problema está en que, como señala Adorno, en el cine la estética es

el primero. Aunque, paradójicamente, cuando

plurisemiológica o multisemiológica, e incluye necesariamente su sociología.

los directores cinematográficos recurren a ac-

Si en la literatura de los siglos XVIII y XIX hubo muchísimas obras que pasa-

tores improvisados o no profesionales se suele

ron al olvido, también en el siglo XX ha habido películas mediocres o decidida-

tener la sensación de irrealidad, lo cual refuer-

mente malas que nadie recuerda, incluso algunas que fueron éxito de taquilla.

za la idea de la necesidad de verosimilitud de

Muchas de las películas que han sido éxitos de taquilla son olvidadas pronto, y

lo falso'º.

la mayoría de las que han sido consideradas obras maestras alcanzaron un pú-

La innovación cinematográfica es la pantalla,

blico menor. Y suele pasar con los premios Óscar algo similar a lo que acontece

que gracias a las innovaciones técnicas se trans-

con los premios Nobel de Literatura los galardones otorgan un efímero éxito de

formará para otro tipo de presentaciones -tele-

ventas, y obras sin premios son más reconocidas no sólo por los académicos, los

visión, computadora, etcétera-; en la segunda

críticos y los entendidos, sino por el público masivo.

mi.._tad del siglo XX hemos pasado, como lo ase-

Una de las contradicciones de la economía de mercado es que tiende a uni-

uran -Spovetsky y Serroy, de la pantalla como

formizar los productos, y por lo tanto el gusto, pero, al mismo tiempo, debe

espectáculo a la pantalla como medio de comu-

diversificar los productos, al menos imaginariamente, para alcanzar mayores

nicación: hace un poco más de cien años la pan-

éxitos de venta. El cine de la globalización es un ejemplo de esto: se traca de una

talla y el cine estaban indisolublemente unidos;

oferta plural, multicultural, fragmentada. Siguen existiendo públicos nacionales

ya no son la única unión exclusiva: la pantalla se

donde hay mayor homogeneidad, aunque si una película pretende tener éxito

ha vuelco omnipresente y ya está desplazando

global, debe plantear temas y problemas que logren la identificación de otros

incluso al libro tal como lo conocemos. Si el cine

públicos donde lo nacional no sea el elemento identificador. por ejemplo, una

ha sido considerado el séptimo arte, no pare-

película de temática homosexual puede tener éxito global, aun cuando los públi-

ce haber disposición para caracterizar también

cos para este tema, en todo el mundo, puedan ser reducidos".

como arte a las otras presentaciones en la pan-

Sin embargo, el esquematismo de la producción anticipada. que explica-

talla, aun cuando es posible acceder a muchas

ron Adorno y Max Horkheimer, tropieza con el hecho incontrastable de los

expresiones artísticas a través de la computado-

grandes fracasos de taquilla. por los cuales no se puede asegurar una estética

ra y la red de internet.
Aristóteles declaró que la tragedia es la m ás
importante de las arces porque resume rodas

"luello, laspretensmesdereconocifllle111ode Sarah l.ane, la doble de Natalie
Portman eo 8/aá Swan, sólo pueden tener alglÍ:" sentido si son mterpretadas
como un gesto publíótario.
•rara lograr esto, Hou Hsiao-HsieoseYioobligadoa inventar una nlJt'Vcl forma
de expresioo ónematocJráÍIGI eo sus tres pofllefclS películas. Según Cheo, carente de fondos yobligado ausaractores sin preparación, el cineasta apartaba
el foco de la cáimra de la &amp;fila ruando no había lila 111apretación
~ el COOSife@ra OOl!.I/Í.

asociada a una intencionalidad ni tampoco un sentido al servicio de la penetración ideológica 12. Por el contrario, existen películas que se filmaron con
muy bajo presupuesto y alcanzaron grandes recaudaciones 13 •

11

De las películas con 111c1yor recaudación en la histolia pocas serán recordadas como obras maestras. En los úlnmos tiempos, las
películas dedicadas al público infantil han tomado la delantera: en la últi111c1 semana de ablil de 2011,A~ator, la pomera de la lista,
había recaudado casi tres mil millones de dólares, por lo que es, a su vez, la pelírula mas rentable, ya que con un presupuesto de
237 millones de dólares ha obtenido un beneficio de alrededor de mil 500 millones, y ha venáido más de 10 millones de copias
en!Ml
11

Entre los grandes flacasos de taquilla podemos encontrar II the0uttn1Mtn, que costó 15 millones de dólares yrecaudó menos
de 23 mil; Sooihlond Toles, que apenas consiguió 365 mil dólares de los 17 mi11ooes que costó; ÍAJtlonder, que cOSló 50 millones de
dólares yrecaudó menos de un millón ymecflO; yfyt sel'you, que consiguió menos de dos nullooes de dólares de los ss millones
de su costo.
11
(orno k.tJVidodporr.rmr,ti, lila mediooe ~ de llllSlerio ylfflOr que COll 15 mil dólaies de COSIO recaudó casi ;!(XI nillones;

~

85

�Formalmente y como lo conocemos en la actualidad, el óscar a la mejor pe-

servicio de la industria y no el de un creador o director -como en su acepción

lícula de habla no inglesa, llamado también óscar a la mejor película extran1era

lingüística original-, pero también hay excepciones, como en las presentacio-

ha sido otorgado desde 1956, mientras que los demás premios han sido entre-

nes actuales del Sundance Festival.

gados desde 1929. Es después de la Segunda Guerra Mundial cuando Estados

Otra de las contradicciones que tiene el cine como mercancía capitalista

Unidos reconoció la globalidad del cine, lo cual constituye un ejemplo más de la

es inherente al capitalismo mismo. para ser un producto de consumo debe

toma de conciencia práctica que antecede a la formal. Aunque, en 1998, en una

llegar al máximo de público posible, y por ello, la presentación ideológica-

encuesta realizada por American Film lnstiruce -que había sido inventado en

mente plana del producto. Por esca razón investigadores como Lipovetsky

Francia-, en conmemoración de su centenario. se pidió a mil 500 personajes

y serroy no aciertan en calificar el cine como elemento de evasión o como

relevantes del mundo cinematográfico que seleccionaran cien películas de una

obra abierta Como fanáticos evidentes del cine, tratan de incluirlo en la se-

lista de cuatrocientas. que sólo incluía películas estadounidenses.

gunda categoría, pero al analizar las cifras hollywoodenses se ven obligados

¿Se podría hablar de las historias de cines de diferentes países, o hay una

a integrarlo en la primera. Esta fascinación por el cine no les permite evitar

única historia del cine? Quizá sea muy pronto para intentar cacegorizar períodos

otros errores de apreciación. como cuando interpretan el cine actual como

aun cuando es evidente que desde el cine mudo hasta ahora hemos asistido a

manifestación extrema de los excesos; si analizamos todas las vanguardias

transformaciones; como todo tipo de arte, el cine no permanece nunca idéntico

0

muchas de las obras maestras de las diferentes manifestaciones artísticas,

a sí mismo. La historia del cine en Estados Unidos ha tenido épocas específicas

descubriremos que se trata de una constante, ¿o acaso la Caplfla Sixtina o el

donde el mercado determinó la técnica, como en la época de la Gran Depresión,

Quijote de la Mancha no fueron un exceso en su época?

cuando las películas de clase B se convirtieron en la principal mercancía Las

Ha sido así desde el comienzo del cine, y pocas obras han podido combi-

superproducciones reaparecen en gran número después de la Segunda Guerra

nar ambos intereses, el de obra abierta y el de la evasión. L'année derniere a

Mundial, pero estuvieron presentes desde el comienzo, como The Bírth of a Na-

Marienbad, de Alain Resnais, quizá la más emblemática de las obras abiertas,

tion, que tuvo un costo, ajustado a la inflación, de 2 millones 433 mil soo dólares,

es probablemente una de las películas que ha obtenido menor cantidad de

lo que parece una insignificancia comparada con los coseos actuales.

espectadores en términos relativos, ya que sigue siendo un objeto de culto Y

Si bien no podemos categorizar, sí podemos señalar que ha habido pe-

se vende aún en versiones de disco compacto. El criterio de los fanáticos del

riodos con ciertas características que los definieron, y que en la actualidad

cine no parece coincidir con el éxito de taquilla: de las diez películas mejor

algunos modos de hacer cine son descartados, aunque podamos encontrar

calificadas por los usuarios de la IMDb 14. sólo una, Jnception, figura entre las

numerosos contraejemplos, que también podría ser el caso de otras formas

cincuenta más taquilleras de la historia

de expresión artística, por ejemplo, la pintura de caballete que representó

De acuerdo con algunos estudiosos. como Lipovetsky y Serroy. no se pue-

bodegones o naturalezas muertas realistas del siglo XVII se sigue reproducien-

de encontrar una ideología que organice el cine estadounidense, pero otros,

do y vendiendo, incluso actualizada con modelos reales -no como copia de

como Zizek, postulan que aquélla se encuentra en la representación, dado

copias-. y tiene un cliente determinado, pese a que los estudiantes de arce y

que la idea siempre surge cuando se copia la realidad. En realidad, Zizek

los autores consagrados la consideran un arre degradado Y así con rodas las

presenta unos pocos casos. que no serían generalizables, para ilustrar sus

artes: nadie escribe hoy como Cervantes ni pinta como Caravaggio, aunque

reflexiones sobre la operación ideológica básica hollywoodense que consiste

en su momento hayan sido grandes innovadores. También en el cine encon-

en reelaborar los grandes conflictos sociales en función de dramas familia-

tramos películas antiguas en su construcción, en su estilo narrativo, en el uso

res. Opinión discutible. ya que desde Adán y Eva, o si se prefiere. desde Edi-

de recursos técnicos. en la presunta intencionalidad del autor o del director.

po Rey, los mitos. el teatro, la narrativa, la ópera, el cine y ahora la televisión

etcétera. El papel del director de películas en el cine estadounidense ha sido

recurren al mismo procedimiento. En Italia. el cine de Gianni Amelio. según

casi siempre. al menos en las grandes producciones. la de un empleado más al

escribe Silvana Silvestri, es una demostración de cómo se pueden analizar
temas tabú, que tienen implicaciones sociopolíticas. por medio de preocu-

~

86

wnation, un semldocumeot.11 sobre el delclrrollo de un lraVest1 con una madre J)SICÓ!Ka, que con menos de 300 dólares obtuvo
después más de un millón; Mod Max, que con un costo de .100 mil dólares rl'Gludó 100 millones; y Rocky, que aunque costó un
mtllóo recaudó más de ns millones.

paciones intimistas.

~

87
"Aaóoimo de /ntemational Movít Oata/Jo5t, una de las páginas web de mayor información sobre el mundo del cine.

�En definitiva. toda cultura y todo el arte asociado nenen la función práctica. o imaginaria. de amphar el campo de lo perceptible. lo cual se multiplica
indefinidamente en el mundo globalizado La búsqueda de teorías refinadas al
respecto sólo evidencia, en muchos casos. la pobreza de la imaginación.

�notarían las cualidades de su singular e inusual expresión: provocativa y lúdica,

EL ANONIMATO DE VICTOR HUGO
CARLOS PALOMO

o

esde lo más profundo de la creatividad de Victor Hugo, apenas influido

por las corrientes artísticas del siglo XIX, durante el cual transcurrió su

vida Y. r~ali_zó su obra literaria, surgió también una obra pictórica en la que
~lasmo imagenes, volumetrías y ambientes que trasladan al espectador a los
rincones de alguna ciudad europea; predomina su interés por los detalles arquitectónicos o lugares irreales: esta inmersión se reflej a en la minuciosidad
con la que ha creado las piezas que integran cada escenario, así como
en la carga emocional que los envuelve. En lienzos O papeles de diversas texturas trazó siluetas, personajes y elementos naturales dentro
de composiciones de objetos con un uso moderado del color, a veces
monocromáticos: en su obra pictórica ni los rincones presentan
descuido alguno
Víctor Hugo fue un artista experimental, abstracto y figurativo, adelantado a su época tanto en propuesta como en técnica: tal vez sin que él mismo se lo propusiera pudo ser modelo a seguir de algunos artistas -resulta difícil aceptar lo
contrario al conocer su producción: si en la actualidad
su obra pictórica fuera m ayormente difundida y analizada. lo que sucede con la literaria. los artistas visuales

oscura y melancólica, que con facilidad cautiva al espectador.
Tan preciso y único en la ejecución de esta disciplina. Victor Hugo es ajeno a
cualquier corriente plástica y a sus contemporáneos. ni siquiera su estilo derivó
de otro anterior, por lo que su clasificación sería un asunto delicado. Sin pretensiones. nos acerca a una visión de sí m ismo y de cómo percibe el mundo. en el
que transita de espacios fríos y solitarios a espacios cargados de humor y que
parecen estar en movimiento. Ensayó técnicas poco aplicadas en su tiempo,
entre las que destacan las mezclas de tinta con materiales orgánicos como café,
jugos de frutas y ceniza.
Observar la obra del escritor y descubrir personajes. atmósferas. h istorias, a
través de la lectura de su narrativa. nos revela cuáles motivos hacen que coincidan sus expresiones pictórica y literaria: el complejo mundo interno. el intelecto
excepcional y el talento incomparable del autor. La producción visual de Víctor
Hugo nos sorprende y nos envuelve: terminamos formando parte de ella.

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UANL

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2020
UANL

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                <text>Villarreal, Minerva Margarita, 1957-1919, Directora</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Demonios</name>
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        <name>Metáforo del héroe</name>
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        <name>Siete de espadas</name>
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                    <text>��p¡.,GRATA COMPAÑÍA
Manuel Bandeira
Oswald de Andrade

N ENTRE LIBROS

7

Adqu_isiciones recientes de la
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

9

El intemporal Drama em gente
de Rafael Coronel

p¡.,CORTESÍA

Del hilo, al ovillo
Alfonso Reyes

NÜJOS DE REYES
Ernesto Lumbreras

p¡.,GAJO DE CIELO

Las tres estaciones (Fragmento)
Elva Macias

10

p¡.,ANCORAJES

Lafilosofía es una conversación eterna.
Entrevista a Amelía Va/cárcel
Alma Ramírez

12

Discurso de Ignacio Bosque en la
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria
de la UAfvl

18

Elogio a Ignacio Bosque en la entrega del
Premio Internacional Alfonso Reyes 2012
Jaime l.abastida

Palabras leidas en la develación de
la placa conmemorativa del Premio
Internacional Alfonso Reyes 2012.
otorgado al linguista Ignacio Bosque
Alicia Zendejas

fqnacio Bos&lt;J!le
Alicia ZendeJas

E/va Macías: Homenaje a tres voces:
Retomo al paraíso
Gerardo Puertas Gómez

El botón ámbar de la nostalgia.
La poesía de E/va Macias
Minerva Margarita Villarreal

E/va Macías
Eduardo zambrano

Entrevista ajosé Vare/a Ortega
Alma Ramírez

23

26
28

30
32
40
46

NCALENDARIO

En la sempiteromia Samarkanda
Jorge Cuesta

54

NBRIZNAS

Limonada

Raymond Carver

57

NLA EXPERIENCIA LITERARIA

El poema que volvió moderno al mundo
Víctor Barrera Enderle

60

NMAL DE LIBROS

Rastro del rostro

Rodrigo Alvarado

64 ,

N RETRATOS REALES E IMAGINARIOS

Jor_qe Cuesta, "el único poeta
maldito mexicano~ Un psicoanálisis
Alberto Villarreal

82

70

86

�INTERFOLIA

�GRATA COMPAÑÍA

Manuel~ndeira.Mawádomolungo.
~rcelona, OLibro Inconsútil, 1948.
\1.o
d.

~~

5--f".t...
q,.R..

?c.&lt;}-.~º, )-. 0

~c;a..ú,uo

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(o't.h):c,t¡..

HAF'UÁ DO MALL':\'GO

Oswaldde Andrade. Ohomem eo
&lt;avók!. sao P'dulo, s/e, 1934.
DedleatOria:

Para Alfonso Reyes
homenagem
de
Oswald
1934

Composición a partir de una ilustración realizada por Carlos Fuentes.

-,t..-..¡.

p..q~)'\.u.

Dedi&lt;iltoria:

AAlfonso Reyes

no es Pegaso, sino un matungo
el Ci!ballo de mi poesía:
simple homenaje del malungo
al maestro de Cortesía.
Manuel Bandeira
Río 1948.

�CORTESÍA
DEL HILO, AL OVILLO*
ALFONSO REYES

T

enía razones para dudar. Volvió a casa inesperadamente.
La casa estaba desierta.

En el vestíbulo, una madeja de lana, abandonada, yacía en el suelo; era la
lana con que su mujer estaba tejiendo no sé qué, por matar el tiempo ... o por
tener pretexto de andar siempre con los ojos bajos. Bien lo comprendía él.
-Todo está muy claro -se dijo-. En la lucha, o lo que sea, la labor ha
caído al suelo.
Pero la madeja se desarrollaba hacia el pasillo en un infinito hilo de lana azul.
-Sigamos el hilo -pensó- . Por el hilo se saca el ovillo.
Y, saltándole el corazón, empuñó el revólver.
El hilo azul corría por el pasillo, entraba en el comedor, salía después por
la otra puerta ...
Y él lo seguía de puntillas, anhelante, guiado en aquel laberinto de dudas
y pasiones por el hilo azul. En su conciencia había una sombra impenetrable,
cortada por un hilo azul infinito.
El hilo seguía su camino misterioso. "En el otro extremo del hilo -pensaba
él- está la ignominia. ¿Tal vez el crimen?" Y tenía miedo de sí mismo.
El hilo atravesaba un salón y, ya agitado por evidentes palpitaciones, se
escurría por debajo de la puerta del fondo.
Y vaciló ante aquella puerta: ¿sería mejor desandar el camino y llevarse a la
calle, como robado y a hurto, el secreto de su felicidad? ¿Sería mejor ignorarlo
todo? El hilo, fiel, le ofrecía el camino de la fuga.
Al fin, haciendo un esfuerzo de serenidad, seguro de que el revólver no se
dispararía solo en su mano crispada, abrió la puerta ...
Hecho una bailarina rusa, en un verdadero océano de lana azul, sobre el
tapiz de la alcoba, luchando con manos y patas, el gato -un precioso gato
blanco, verdadera nube de candor- se revolcaba, gozoso.
Junto al gato, en el sillón habitual, sin una sonrisa, inmóvil, ella -siempre
enigmática- lo contemplaba sin verlo.

•Tomado de Alfonso Reyes, (JJ/endarío, Obras completas, tomo11, México, Fondo de Cultura Económica, 1995, pp. 326-327.

�En el tren de regreso a Pekín.
sin más empeño que la vida,
un muchacho cuidó m i sueño adolescente
con aires de seriedad.

LAS TRES ESTACIONES
ELVA MACÍAS

Mientras Aisin Gioro Pu Yi,
reeducado por sus verdugos.
volvía al Palacio Im perial de la Ciudad Prohibida
en su nueva misión de jardinero.

Viaje inicial
Era un verano de zapatillas blancas
y arenques ahumados.
Yo tenia diecinueve años
y vagaba en el puerto de Tientsín
en la absoluta incertidumbre
de lo que haría de mi vida.

Llegamos en tren
después de una fuga intempesLiva.
la más larga que una pareja de amantes
haya emprendido.

El agua de la bahía era incolora.
Cerca del mar, quioscos con aleros al cielo
estaban dispuestos
para el descanso y la meditación.
Veintiocho años antes,
en este puerto recalaron militares occidentales.
invasores nipones y Aisin Gioro Pu Yi.
el último y más débil emperador de China.
Tema también diecinueve años.

Des-orientado entre los bandos.
vestía a la usanza occidencal

ner
su destino

�•

•

•

La filosofía corno a,alogo 1nterm111able en torno a las

•

•
•

•

•

•

•

..

durante su ¡:,arttc1pac1ón en el
la pensadora española y catedrática

•

• Nacional de Edu-

cactón a D1stanc,a (UNED) habla sobre la ,azón de ser de la filosof1a

de realidades v de mterlocuc,ón tanto de mu¡eies como de va,ones

•

sobre su ob1a

aparece el provocativo

ensayo El ae1ccho al ial (1980). ,Como se gesta cucí/ es su susrentol

los vemuocho

leido en contexto. como todo El contexto es que en el
momento de la transición f!Ol1t1ca española yo decido
realmente c¡ue quiero dedicar m, vida a la filosofía
Entonces veo qué es lo que esran escribiendo r l!S

...

-

�•

mo enro de gran desafio porque la

'-

•
muy bien siendo lib1e

..

.

Lo dec1a Cervanres "la l1berrad es lo más J)rec1oso que
libres donde hubo

-

'
'

filosof1a rom1sra,

•
Empezó cuando

'

Es lo que realmente nos vuelve seres humanos

po111endo lados

desconc1ella que

'

�fluANL

oro de os tigres

111

�directa, ágil, amena, y casi siempre apoyada en un sinfín de referencias cultas

DISCURSO DE IGNACIO BOSQ!JE EN LA
CAPILLAALFONSINA BIBLIOTECA UNMRSITARIA
DE LAUANL

que ilustran cada reflexión sin abrumar nunca al lector. Tengo ya apartados unos
cuantos libros suyos que espero disfrutar en cuanto pueda entrar en mi (confío
en que no lejana) jubilación.
Me diferencio de la mayor parte de los galardonados con este prestigioso
premio en que no soy escritor ni crítico literario. No soy, en una palabra, un
creador. He pensado, por tanto, que estas primeras palabras mías en Monterrey
podrían estar dedicadas a explicar cuál es la relación que tenemos los lingüistas
con la lengua, por oposición a la que tienen otros profesionales que la estudian,
la manejan o se sirven de ella para hacer arte con las palabras.
Todo el mundo sabe a qué se dedica un escritor, un crítico literario, un arquitecto, un político o un médico, pero la labor de los lingüistas no es exactamente
de dominio público, y mucho me temo que la de los gramáticos lo es todavía
menos. Como es bien sabido, los filólogos suelen centrar su trabajo en el análisis lingüístico o literario de los textos. Los gramáticos, en cambio, tratamos de
entender cómo encajan las piezas del gigantesco rompecabezas que constituye
el idioma. Intentamos averiguar qué expresamos al elegir y combinar las palabras de la forma en que las elegimos y las combinamos; qué opciones se nos
presentan al actuar de esa manera; qué matices pone el sistema lingüístico a

O

istinguídas Autoridades:

nuestra disposición y cómo podemos usar sus recursos para modular las ideas

Muchislmas gracias a todos por el honor que me han hecho ustedes al

y hacerlas llegar a los demás.

otorgarme el premio Alfonso Reyes, y gracias también por unir mi nombre al

En la lengua todo es sutil. Lo es la elección de una voz en Jugar de otras

de los anteriores galardonados, cuyos méritos -y no es convención retóri-

que expresan significados próximos, pero también lo es el hecho de colocar un

ca- superan en mucho a los míos. Al unir ustedes mi nombre a esa larga lista

adjetivo delante de un sustantivo o detrás de él; lo es optar por el indicativo o

de premiados, lo vinculan también con la ciudad de Monterrey y con este lugar

el subjuntivo en los casos en los que el idioma nos deja elegir entre ambos y

histórico en el que ahora nos encontramos.

expresar con esa elección informaciones relativas a lo hipotético, lo virtual, lo

Empecé a comprender la magnitud de la obra de Alfonso Reyes cuando

conocido o lo no atestiguado, matices todos ellos que a veces resultan difícil-

Nueva gramática de la RAE y la Asociación de Academias de la

mente comprensibles para los que no son hispanohablantes. Es igualmente sutil

Lengua Española. Un escritor mexicano, Gonzalo Celorio, buen amigo mío y de

la información que transmitimos al ordenar las palabras de diversas formas; son

muchos de ustedes, nos ayudó a elegir los autores mexicanos, así como de otros

sutiles las variedades de la elipsis, a menudo en alternancia con la anáfora. Lo

países americanos, que no podían faltar en la nómina de textos citados en ese

son igualmente las implicaciones, las presuposiciones, los sobrentendidos y, en

proyecto colectivo. Al llegar a Alfonso Reyes, comprobamos que la lista de títulos

general, todo aquello que decimos sin decirlo. Son sutiles, finalmente, la ento-

esenciales era en verdad extensísima. Por razones evidentes de espacio, hubi-

nación y el ritmo, entre otras variables de naturaleza prosódica que intervienen

mos de elegir una pequeña selección de las obras recomendadas, que al final

de manera decisiva en la conformación de los mensajes verbales y en la de las

quedó en solo cuatro libros: 1/J.filosofía helenística, Libros y

libreros en la Antigüedad, Tránsito de Amado Nervo y última Tute y otros ensayos, una ínfima parte de

intenciones con las que los transmitimos.

lo que Reyes escribió. He leído desde entonces algunos otros textos de Alfonso

hablante todo es natural, espontáneo, fluido, obvio. Las ideas se articulan en

~

Reyes, pero no me puedo considerar un buen conocedor de su obra, aunque sí

palabras mediante impulsos automáticos, y hablar pasa a ser tan sencillo como

18

un gran admirador de ella. Me gusta especialmente su forma de escribir: clara,

respirar, caminar o mantener el equilibrio, tareas tan simples para el sujeto

trabajaba en la

Mientras que para el lingüista todo es sutil, y a menudo misterioso, para el

~

19

�Carmen Junco, presidenta del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo león; María Cristina García Cepeda, directora
general del Instituto Nacional de Bellas Artes; Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura
y las Artes; José Antonio González Treviño, secretario de Educación del Estado de Nuevo león; Jesús Ancer Rodríguez,
rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León; Ignacio Bosque, recipiendario del Premio Internacional Alfonso
Reyes 2012; Jaime labastida Ochoa, presidente de la Sociedad Alfonsina Internacional; y Ángel Casán Marcos, rector de
la Universidad Regiomontana.

Ignacio Bosque YMinerva Margarita Villarreal, directora de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANl, sede
anual de la develación de la placa del Premio Internacional Alfonso Reyes.

el infinitivo en esta construcción?; ¿por qué el sujeto tácito de aquel verbo no
puede ser otro que el que es?
El gramático trata de comprender al hablante, desde luego, pero también

como lo es para el ciempiés mover armoniosamente sus numerosas extremi-

intenta diferenciarse de él en algunos de sus hábitos. El hablante actúa cons-

dades, siempre que -como en aquel famoso cuento- no tenga que explicar

tantemente movido por la complicidad. No expresa lo que sabe que puede

a nadie cómo lo hace.

omitir, ya que su interlocutor lo comprenderá sin dificultad. El hablante parece

Los gramáticos coincidimos con los filólogos en que nos atrae la variación

decir: " No expreso lo que tú sabes que yo sé que tú sabes porque confío en

en el idioma -sea esta temporal, social o geográfica-. pero estamos más inte-

que tus habilidades retóricas implícitas son iguales que las mías". El lingüista,

resados que ellos en dar sentido al sistema lingüístico en sí mismo; ese entra-

en cambio, ha de sacar a la luz todas esas cadenas de supuestos y de infor-

mado de relaciones, a la vez restrictivo y versátil, que permite a los hablantes
emplear las palabras como ladrillos con los que construir cualquier mensaje:

maciones tácitas, y, al hacerlo, ha de sustituir inevitablemente la complicidad
por la explicitud.

desde las conversaciones cotidianas más triviales hasta las más densas argu-

La complicidad es tan importante en la comunicación espontánea como lo es

mentaciones filosóficas.

~

20

en el arte. Más de una vez se ha dicho que la mejor forma de arruinar un chiste

Nos parecemos a los críticos literarios en que trabajamos con las palabras y

es explicarlo. También a veces se deshace el misterio de la obra de arte cuando se

tratamos de percibir sus matices, pero nos diferenciamos de ellos en un aspecto

descompone, se desmantela o se deconstruye. Es lógico que el escritor busque la

importante. Mientras que al estudioso de la literatura le sorprende lo singular

complicidad de sus lectores, y -como ocurre con el cineasta- es probable que al-

o lo insólito, al gramático le asombra lo cotidiano, lo común, lo inmediato, lo

gunos de sus mejores logros radiquen en lo que es capaz de sugerir sin mostrarlo.

natural. No persigue, frente al primero, desentrañar el misterio del arte verbal,

Pero para el lingüista, como para los demás científicos, la complicidad es

pero no cede ante el reto de relacionar, con la mayor precisión posible, la forma

una dificultad más en su tarea; un nudo más que deshacer. El hablante no sabe

con el sentido en la frase más simple. De manera paralela a como el científico

formular las reglas sintácticas con las que construye sus mensajes y articula

se asombra ante los hechos comunes de la naturaleza, el lingüista considera

sus pensamientos, como tampoco sabría trasladar a un sistema de algoritmos

sorprendentes algunas propiedades de las oraciones más comunes. ¿Por qué

el vastísimo conjunto de supuestos con los que se hace entender a diario. En

construimos sin artículo este sustantivo tras ese verbo?; ¿qué nos hace evitar

su huida de la complicidad, el gramático ha de prestar atención a cada relación

..,
21

�de concordancia, a cada tiempo verbal inducido en cada oración subordinada,
a cada pronombre reflexivo que parece carecer de antecedente, a cada paso de

ELOGIO DE IGNACIO BOSQlJE EN LA ENTREGA DEL
PREMIO INTERNACIONAL ALFONSO REYES 2012

cada argumentación que el hablante deja implícito porque sabe que su interlocutor pondrá lo necesario para suplirlo y comprender así lo que le comunica.

JAIME LABASTIDA

El gramático comparte con el lexicógrafo su interés por las palabras y por la
sutileza de sus matices, pero no acaba de compartir con él la visión atomizadora

E

del léxico que a menudo transmiten los diccionarios. En ocasiones parece que

s~oy seguro de que don Alfonso Reyes habría celebrado con verdadero jú-

cada palabra ocupara en ellos una hornacina de cristal. A algunos de nosotros

. . b1lo el hecho de que el premio que lleva su nombre se otorga en esta oca-

nos gustaría verlas relacionarse entre sí en el interior de los repertorios léxicos;

sion a un H_ngüista, mejor dicho, a un gramático de la talla de Ignacio Bosque.

quisiéramos que los diccionarios mostraran cómo se conectan con otras pala-

Sabemos bien que entre las labores multifacéticas de don Alfonso se hallaba el

bras tanto en sus propiedades formales como en lo relativo a su significado.

trabajo filológico; tal vez, por encima de todo, estaba su preocupación por la

Tul vez los nuevos medios que la informática pone a nuestra disposición nos

teoría literaria, de la que se ocupó en un texto ejemplar: El deslinde. Don Alfonso

permitirán elaborar descripciones del léxico en las que las palabras sobrepa-

se afanó por desentrañar los aspectos estructurales de la lengua. Fundó, en El

sen las limitadas casillas en las que ahora aparecen encerradas y nos muestren

c~_legio de México, el Centro de Estudios Filológicos' y trajo a nuestro país al lin-

abiertamente las propiedades, sean formales o de contenido, que los hablantes

guista Raimundo Lida, a quien le encomendó la rarea de editar la Nueva Revista

les damos en los más variados contextos.

de Filología Hispánica.

La sintaxis solo es para algunos estudiantes una engorrosa materia de la que

Así, debo decir que Ignacio Bosque es, en el momento teórico actual, el claro

han de examinarse en la Escuela Preparatoria, en el Bachillerato o en la Uni-

heredero de la cinco veces centenaria tradición de la lingüística hispánica, esa

versidad. Para los lingüistas, en cambio, la sintaxis es la arquitectura del pensa-

gran tradición fundada por Elio Antonio de Nebrija en 1492 con su Gramática

miento: un articulado sistema composicional que vamos comprendiendo cada

sobre la lengua castellana, continuada luego por Juan de Valdés en su Diálogo de

vez mejor, pero que todavía se nos escapa en muchas de sus particularidades.

la lengua, Y a la que tantos aportes han hecho investigadores de la talla de Rufino

El próximo mes de junio se cumplirán cuarenta años desde que terminé mis

José Cuervo, Ramón Menéndez Pida), Dámaso Alonso y Rafael Lapesa, por citar

estudios universitarios. Solo puedo decir, a manera de balance, que a lo largo de

unos cuantos. A esa nómina ilustre se incorpora Ignacio Bosque.

estas cuatro décadas he procurado profundizar en algunas de las propiedades a

Permítanme hacer una breve crónica de los tratados de gramática que han

las que me he referido y he tratado de perseguir los matices de los que les acabo

hecho la RAE Y las academias de la lengua española. Es evidente que la Gramática sobre la lengua castellana fue hazaña personal con la que Nebrija dotó, por

de hablar. He emprendido también proyectos lexicográficos que intentaran, en
alguna medida, mostrar las palabras en movimiento; he coordinado otros diri-

vez primera, a una lengua moderna, la lengua española, de una gramática· era

gidos a presentar una descripción general del sistema que compartimos tantos

latinista Y por esa causa aplicó al español la estructura de las gramáticas clá;icas

millones de hablantes, y a describir asimismo las características que diferencian

griegas Y romanas. Subrayó, así, la necesidad de escribir como se habla y de

sus numerosas variedades.
Como somos muchos los lingüistas hispanohablantes que compartimos estos intereses y esas inquietudes, me permito extender a todos ellos el honroso
galardón que hoy recibiré. En lo relativo a mi trabajo personal, lo tomo como un
broche de estos cuarenta años de esfuerzos. No sé todavía qué proyectos emprenderé en el futuro, pero no me cabe ninguna duda de que el hecho de que
hayan valorado ustedes tan generosamente mi labor de estas cuatro décadas es
el mayor estímulo que podría recibir para los años venideros. Muchas gracias.

Al fundarse la Real Academia Española, pronto hará tres siglos, ésta se dio

ª la doble tarea de recoger el léxico de nuestra lengua en un diccionario, por
un lado, Y de dotar al idioma de una gramática, por otro. Haré caso omiso
de los primeros ·intentos en tal sentido,
•
para decir que en 1920 se editó la
gramática que respondía a las normas que la corporación exigía de sí misma.

~

22

hablar como se escribe. Sin embargo, advirtió que no siempre es posible adoptar
esa
· · Y que es necesario
· en ocasiones respetar el uso, la estética y las
_ regla 1og1ca
rarees etimológicas.

~

Monterrey, 13 de marzo de 2013.
1

En la actualidad llamado Centro de Estudios Lingüísticos yLiterarios. (N. de /a E)

23

�Esa gramática, con enmiendas y novedades que la modernizaron, se reeditó

y de incorporar las observaciones de esta zona lingüística). Ahora bien, la Gra-

en 1931. Diccionario y gramática los hacía la RAE ante sí y por sí. Subrayo dos

mática de Nebrija se inicia con la ortografía, la única parte de ta gramática que

hechos: primero, la Gramática de la lengua española de 1931 fue obra de una institución: la RAE; segundo, ta ortografía formaba en ella su cuarta y última parte.

posee un carácter normativo. La Gramática de 1920 -y ta reedición de 1931 _
como dije, invierte este orden y le otorga a la ortografía ta cuarta y última de sus

Después de ser fundada la Asociación de Academias de la Lengua Española

secciones. En la actual, en cambio, ta ortografía ocupa un volumen por separado

(Asale), con la activa particípación de México, hubo necesidad de actualizar

Y su redacción se atribuye, como así fue, a tas comisiones interacadémicas (Sal-

y de poner al día esa gramática vetusta; se le encomendó el trabajo a Emilio

vador Gutiérrez Ordóñez la coordinó).

Alarcos. Fue el caso, empero, que ta gramática de Alarcos fue hecha con una

Un gramático trabaja sobre ta materia prima que le ofrece ta lengua como

concepción propia y personal; la RAE acordó que se publicaría con ese carácter.

institución a la vez sincrónica y diacrónica. El gramático entra en el edificio

Desde 1931, ni la RAE ni la Asale contaron con gramática oficial que rigiera en

entero del idioma e intenta determinar, siguiendo tos meandros producidos no

todo el orbe de la lengua española. Hubo varios intentos por dotar a nuestra

sabemos si por el vago azar o las precisas leyes, la diacronía con la que se levan-

lengua de una gramática, pero, una vez y otra, esos intentos fracasaron.

ta su estructura, su sistema sincrónico, Poetas y narradores le dan esplendor

En 1999, Ignacio Bosque publicó, con Violeta Demonte, una obra colectiva

a la lengua española; filólogos, lingüistas y gramáticos ta limpian y la.fijan. Los

de dimensiones colosales. Su titulo: Gramática descriptiva de la lengua española;

trabajos de unos Y otros son necesarios. Bosque es, me urge decirlo, un teórico

la forman tres gruesos volúmenes que suman 5 mil 200 páginas. Los textos

moderno. Mostraré un solo aspecto de su trabajo: en el ensayo sobre "El nom-

reunidos allí poseen carácter teórico. Sin demérito del resto (hay extraordinarios

bre común", Bosque se aparta de la tradición -gramatical y filosófica- que

ensayos de Salvador Gutiérrez Ordóñez o de Carlos-Peregrín Otero, por ejem-

establece una diferencia básica entre el sustantivo y el adjetivo. Esta diferen-

plo), destacan los ensayos de Ignacio Bosque Qunto con su sabia y tenaz labor

cia de orden gramatical arranca, sin embargo, de la metafísica aristotélica que

de organizador). Sin duda, tal fue ta razón por la que la RAE y la Asale le pidieron

opone la esencia Y el accidente. En esta fórmula, tos accidentes inhieren en ta

a Ignacio Bosque que elaborara ta ponencia, magistral sin duda, sobre la que

sustancia pero sin modificarla. Hegel postuló, al revés, que ta apariencia es el

trabajaron las comisiones interacadémicas que finalmente dotarían a nuestro
idioma de una obra mayúscula: la Nueva gramática de la lengua española, editada

modo en que se expresa la esencia. Bosque hace un análisis de orden gramatical
estricto Y muestra los matices por los cuales tos adjetivos se vuelven sustantivos:

en 2009.

la frontera incierta entre el sustantivo abstracto y el concreto. En suma, sostiene

Permítanme destacar un hecho. Mientras que la Gramática de 1931 aparece,

que en la lengua nada está fijo, que hay modificadores de grado y de cantidad;

desde su título, como una obra colectiva que no reconoce trabajo de autor; en

que los sustantivos, digámoslo así, nunca están quietos. ¿Por qué llega Bosque a

tanto que ta Gramática de 1994 es ta obra personal de Alarcos, la Nueva gramática

estas tesis? Porque conoce la filosofía actual; porque usa el caudal teórico de ta

de la lengua española es, a la vez, tarea colectiva y tarea de autor. Por un lado, es

lingüística moderna; porque no se queda anclado en la metafísica tradicional, ya

fruto de ta ponencia magistral de Ignacio Bosque (de su tesón, de su alto nivel

rancia; porque renueva la tradición y la hace vivir en el mundo de hoy.

profesional); pero, por otro, es el largo trabajo de todas y cada una de las acade-

¿Qué concluyo tras esta breve crónica? Que el trabajo de Ignacio Bosque

mias de la lengua española, que se organizaron en grupos de trabajo y dieron

es heredero de los esfuerzos de los lingüistas y tos gramáticos que se han

todo su esfuerzo para culminar, tras diez años de tabor, en la gramática que es
timbre de orgullo no sólo para las veintidós academias de la lengua española,

ocupado de nuestra lengua a lo largo de cinco siglos. Que su labor, hecha sin
estruendo, no puede ni debe quedar al margen de la gratitud y los reconoci-

sino para ta lengua común, la lengua que, al atravesar el Atlántico, dejó de ser el

mientos más altos que todos los hablantes de ta lengua española podamos

dialecto de dos reinos de la península ibérica, Castilla y Aragón, para hacerse la

concederle. Muchas gracias.

lengua universal que hablamos hoy: este español que une a quinientos millones
de hablantes entre sí y con el mundo entero.

Monterrey, Nuevo León, 13 de marzo de 2013.

Por esa razón, en la Nueva gramática se te concede crédito a todos y cada uno

-.,...

de los participantes (por México y Centroamérica, el lingüista José G. Moreno

~

24

de Alba asumió ta responsabilidad de coordinar y revisar la ponencia de Bosque

25

�al Alfonso
an @cig1do sacrificios por parte de muchos de
erados. La semlUa plantada hace cuarenta y un años germinó hasta productr
un árbol que ha conocido temporadas de buen dima y otras de tempestades y
uenas tardes. queridos amigos:

B

sequías. Sin embargo, tanto en los tiempos buenos como en los menos buenos,

Pienso que los verdaderos privilegios a los que puede acceder el ser hu-

mano no se adquieren con dinero; tampoco tienen que ver con la posición
social ni con el prestigio o la buena fama pública.
Se es privilegiado -en el sentido más hondo y signiflcatívo del términopor motivos mucho más relevantes; entre ellos: el amor de nuestros seres queridos, la amistad, la capacidad para disfrutar del arte, la certeza de que hemos
actuado de acuerdo con nuestros principios, la felicidad que nos proporciona
leer un poema perdurable, o el sabor del buen vino en una tarde irrepetible...
Éstas y otras experiencias pueden hacernos sentir afortunados, felices de estar
vivos. y no sólo porque representan un contrapunto frente a tanto desasosiego
y tanta decepción, sino también. y sobre todo, porque otorgan sentido a nues-

nunca me ha abandonado la certeza de que formar parte de este empeño es wf:_
privilegio. Y como tal lo he vivido. Y estoy segura de que quienes han formad6
parte de esta aventura a lo largo del tiempo también lo han sentido así.
Por todo lo anterior, afirmo que quienes verdaderamente tenemos .que agra_111.
decer por este Premio, los principales honrados, no son aquellos que lo reciben,
en este caso el distinguido lingüista Ignacio Bosque, sino quienes hemos tenido
el honor de entregarlo. En efecto, somos nosotros los privilegiados porque se
nos ha concedido la oportunidad de ofrecer, en nombre de Francisco Zendejas,
fundador de este premio internacional, y de nuestro querido maestro Alfonso
Reyes, este reconocimiento a tantas personas admirables.
Así pues, lo digo aquí, frente a ustedes: Gracias, muchas gracias.

tra vida y justificación a nuestro estar en el mundo.
En mi caso personal -y perdonen que hable de mí- he gozado del privilegio que representa ser parte de una extraordinaria aventura que comenzó
hace ya cuarenta y un años y que, a estas alturas, constituye uno de mis principales motivos de orgullo. Y es que, además de ser un importante galardón
- uno de los de mayor relevancia en los países donde se habla español- , el
Premio Internacional Alfonso Reyes ha constituido una experiencia vital, exaltante y luminosa sin la cual no sería lo que soy. Pero no sólo esto. El hecho de
haber formado parte - una parte modesta-

de este reconocimiento me ha

permitido estar cerca de mujeres y hombres de enorme valía, de individuos
excepcionales por su talento artístico, inteligencia y calidad humana, que me
han enriquecido como persona. Y no me refiero sólo a los galardonados, sino a
todos aquellos que, de una forma u otra, han estado cerca de esta emocionante experiencia - como lo son mi entrañable Monterrey y sus universidades: la
Autónoma de Nuevo León, la Regiomontana, la UdeM, y su gran Tecnológico;
el Conarte de Nuevo León-

y todos los que han contribuido a sostenerla, en

colaboración con el Instituto Nacional de Bellas Artes y la Sociedad Alfonsina
Internacional. Una experiencia que se renueva cada vez que nos reunimos

Monterrey, Nuevo León, 13 de marzo de 2013.

�IGNACIO BOSQ!JE
ALICLA ZENDEJAS

ace poco más de un año escuché el nombre de Ignacio Bosque como p~
sible candidato al Premio Internacional Alfonso Reyes. Me encantó el sonido, cierta música y eJ paisaje que produce decir o leer el nombre de este, por
añadidura, lingüista, nacido en España. Me hice a la idea de que se trataba de
un hombre atractivo. elegante, vestido con tweed y franela. tal vez fumador de
pipa, con voz grave y cabello entrecano. Así, fui a Monterrey como parte de la
comitiva que entregó a ese dandy lingüista el premio literario que lleva el nombre de nuestro amado Alfonso Reyes. Pero hete aquí que quien viajó de Madrid
a la Ciudad de México y de allí a Monterrey, es un niñote muy desarrollado, tal
vez de un metro noventa centúnetros, de piel rubicunda, barba y cabello abundante y prematuramente blancos, ataviado con una vestimenta casual, como
dicen las modistas, casi deportiva, y lo más interesante: con una sonrisa y una
mirada absolutamente infantiles... El arrobamiento, cuando menos el mío, llegó al máximo cuando se le pidió que tomara la palabra y comenzó diciendo:
"Yo no soy un creador, no sé escribir cosas bonitas".
Ignacio Bosque se ha pasado la vida estudiando y compilando en tres volúmenes la mayor empresa gramatical acometida en los últimos tiempos, destinados a constituir un hito para los interesados en la lengua castellana: gramáticos, profesores de español, psicolingüistas, hispanistas y lingüistas en general.
Quienes exploren esta obra 1 descubrirán una gramática escrita con intención
de exhaustividad, actualizada y, en ocasiones, innovadora. La obra se divide en
tres volúmenes de más de mil quinientas páginas cada uno. A pesar de su extensión, Bosque articula tono, vocabulario descriptivo y marco conceptual, evitando transformarla en una babel doctrinaria o estilística, objetivo que cumple
dignamente. Que esta gramática sea descriptiva significa, a la vez, que no es
teórica ni normativa: caracteriza las construcciones del español y las palabras
que lo conforman. La obra destaca tanto por el tratamiento detenido de temas
tradicionales en las gramáticas de nuestra lengua, como por la incorporación
de nuevos tópicos, como la elipsis y los marcadores discursivos, entre otros.
Ignacio Bosque debió haberse presentado así: No soy un creador, no sé escribir cosas bonitas: soy un sabio que trabaja en la Universidad Complutense
de Madrid.

H

~

28

1
Nueva gramática de lalengua española.Fonéticayfonología. España, Real AcademiaEspañola/Asociación de Academias de la
lengua Española/Espasa Libros, 2011, 5,351 páginas. (N. delaEl.

�impresión de ir de la mano, inclusive, de formar parte de un solo manantial

ELVAMACÍAS
HOMENAJE A TRES VOCES 1
RETORNARAL PARAÍS02
GERARDO PUERTAS GóMEZ

de aguas poéticas, a veces quietas y a veces agitadas, a veces claras y a veces
turbias, pero brotando siempre para fluir juntas en el caudal de un mismo río.
"Los días se filtran", afirma la escritora en la primera obra referida, "dejan
su marca de agua / en el insomnio". Los "tendederos se llenaban de sol" y
las "sombras vegetales se estremecen". Las "muchachas tendían hilos" y los
"viejos orillaban sus sillas a los zaguanes". Mientras que "los nombres de telas"

L

o insignificante visible y lo invisible significante. De ello nos habla Elva Macias

en los libros que hoy se presentan. Lo que
pocos aprecian pero muchos ven. Encaje Y
bordado, vidrio y nácar, hojas de China y de
Manila. Telas, botones y papeles cobran vida
en cada verso. Lo que pocos ven pero muchos aprecian. Silencio y abandono, miedo y
dolor, herida y muerte. Madre, hermana y tia
toman forma en cada línea.
La tienda y la casa; el aparador y el jardín. Mundo exterior y mundo interior que
integran un universo de palabras, pero sobre todo, de sensaciones y de sentimientos,
de iluminaciones y de alucinaciones y, por
qué no, incluso de abominaciones. ¿El comercio de una familia en el hogar? ¿El hogar de una familia en el comercio? Las dos
obras que la poeta Macias ahora nos ofrece
parecen una y otra cosa o, quizás, son una Y
la misma cosa.
Es verdad que De tela y de papel puede ser
considerado un poemario habitado por la
luz. Es cierto que Jinete en contra puede ser
calificado como un poemario poblado por
la sombra. Pero uno y otro volumen dan la

y "los nombres del papel", "tiras bordadas" que no duermen "prestas a escuchar" que las llamen y "empaques" que envuelven "el alma de las cosas" sobre
el mostrador están allí como presencias constantes y permanentes compañías.
Lienzos y fojas que "prolongaban, como el canto, / la vida que hoy se ovilla y
no se puede rehilar".
Hermana que "más que vida era una promesa" y madre que "con sábanas temblorosas tapa espejos, / esconde agujas, peines y caracoles", afirma
la autora en el segundo volumen mencionado. "Pies desnudos" que circulan
"haciendo los quehaceres" y manos que cosían trajes "para nuestras fantasías".
"Muchachas que soñaban / con el elegido que al fin daría / hálito de vida a las
estatuas". Muros que "guardaron tanto dolor" y fotos que "dicen". Ventanas a
veces "abiertas y orientadas al río" y a veces "mirando hacia el panteón, / el
oratorio o la cárcel". Y ella que está "En medio del jardín y de su miedo/ corre
envuelta en una sábana". "Los ojos y las hojas" que se secan en un "jardín superlativo". "Hoguera extinguida" donde se dialoga y "pechos de anciana" en los
que brotan "gotas de leche para ninguna boca". "Peces arrojados a la orilla" y
"turbulencias" de la "mente". "Reino en el país de nunca" y "vestigios de todo
lo perdido / en ese mar sin fondo del cerebro".
En De tela y de papel cada verso se transforma en una línea de letras y de
palabras que conforman un horizonte en el que se unen el día y la noche,
ofreciéndonos una perspectiva del tiempo y de la vida. En jinete en contra cada
verso se convierte en imágenes y metáforas que integran un paisaje en el que
se encuentran el cielo y la tierra, ofrendándonos una visión de la eternidad y
de la muerte. Ambos poemarios se unen, como el tiempo y la eternidad, como
la vida y la muerte, para regalamos un trabajo lírico de alta creatividad y de
honda sensibilidad.
Lo insignificante visible y lo visible significante. Telas, botones y papeles;

En el marco de la uFeria Univroltaría del Libro UANLeer se realizó
un homenaje ala poeta Bva Madas el 1s de marzo de 2013 en la
Capílla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL Interfolio induye las
palabras de los también poetas Geralllo Puertas, Edualllo Zambrano Y
Minerva Margarita Villarreal, quienes partictparon en este evento.
1 Texto leido en la presentación de los libros De tela yde pope/
1

yJlnelP en contm, de Bva Madas, en el homenaje arriba mencionado.

madre, hermana y tía. Mundo exterior y mundo interior que, a través de verbales universos, nos recuerdan que "Vagamos como naves en la melancolía del
principio". Mientras que la poesía, oleaje de palabras, nos convoca a retornar
al paraíso.

~

31

�de "Ciudad exterior".

EL BOTÓN ÁMBAR DE LA NOSTALGLA
LA POESIA DE ELYA MACÍAS

O éstos otros:

MINERVA MARGARITA VILLARREAL
Entremuere la luz
en las arcas de los despojados

que pertenecen a la estrujante letanía " Voz escanciada". grave como el llanto
por la pérdida del hermano, con la cual cierra su primer libro. Círculo del sueño,
publicado en 1973.
Aunque los versos que incluyo pertenecen a poemas que vieron la luz hace
más de veinte años - los primeros- y más de cuarenta -los segundos-,
poseen la cualidad de, más que anunciar el porvenir, que para la poesía siempre es presente, alumbrar la vida desde la intemporalidad en una dimensión
~

donde, en este caso, la injusticia, el despojo y la crueldad son tocados por la

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belleza y transmutados. No es que Elva Macias tenga la facultad de la premo-

..,
~
t::

nición, sino que sus poemas permiten leer y ubicar sucesos cotidianos en un

i

¡¡¡
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8

plano ascendente hasta configurar entidades de un orden superior. Los tiempos

~

y las geografías no sólo se cruzan sino que aquí se fusionan para crear otros

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o,

tiempos y otras geografías e iluminar acontecimiencos aparentemente pueriles.
En "Composición con hojas secas", perteneciente al libro Imperio móvil (2007),
la nostalgia desnuda su reino:

, , Los vecinos atacan y queman en Marsella un campamento gitano". La noticia destacaba en primera plana Junto a una fotografía del terreno donde un
hombre, a punto de levantar el somier de una cama quemada, identificaba los

En tu viejo cuarto de costura
escribo
oigo los grillos de la tarde

restos del incendio en el área invadida por lo que aquí solíamos llamar para-

caidistas durante los años setenta. Eran gitanos provenientes de Rumanía que
Francia. o al menos los vecinos del lugar. no toleró. El suceso, que "hace esperar lo peor una guerra de pobres". lo denunció así en aquel país la Liga por los
Derechos del Hombre. Pero estas tragedias que a diario expone la prensa para
denunciar la caLástrofe humana, en la poesía de Elva Macias se elevan, trans-

Ya no está el páJaro que chocaba en el cristal
reflejo de su rama

En un ángulo del balcón
sobre lajas tendidas
las hoJaS secas de la higuera revolotean

portándose del desarraigo y el despojo, a la trascendencia. Sus poemas logran

salen de otro tiempo

liberar imágenes de estas luchas de la miseria con una plasticidad que permite

como las alas pardas de aquel páJaro

la contemplación. He aquí unos versos de Ciudad contra el Cielo ( 1993) que bien
podrían presentar el acontecimiento referido desde otros OJOS:

Invaden con sus trazos
m,s libros y estas lineas

~

32

Teas contra el cielo
lindan el cerco de los despose,dos

ese nombre en la esquina del pañuelo

y la aguja enhebrada con 1u pelo aún oscuro

~

33

�Octavio Paz, después de anotar que la poesía tiene la capacidad de hacernos
ver lo inverosímil y oír lo inaudito, dice que ésta va más allá. Y, efectivamente,
la poesía nos permite "ver lo inaudito". Por medio de la alteración y el entrecruzamiento de los sentidos en la creación, se configura un ámbito distinto
por el que el poeta penetra la apariencia: ve lo inaudito y oye lo inverosímil. La
maquinaria de la creación logra configurar otra realidad a través de la acción
en marcha de la mirada vuelta contemplación, que así gesta la vida en el hálito
del poema.
Así es como Elva Macias ensarta en la aguja hilos que unen planos y situaciones diversas y en ocasiones adversas para devolvernos, de los fondos
mismos del infierno, imágenes que enmarcarían el anhelado paraíso. De esta
manera la mirada activa su éxtasis. Y si inicio con un poema en el que habita la
nostalgia es porque ésta será uno de los asuntos medulares de su obra.
Apartándose de la familia, el padre pretende curarse de nostalgia; se retira
y se recluye en la ciudad. En el poema que señalé, "Voz escanciada", "la nostalgia abisal" es la "muerte de todo tiempo". Después, en el poema "Imagen y
semejanza", que da título al segundo de sus libros, la voz conjura: "Y no entre

Fotografía: Eradio Zepeda.

la nostalgia heredada / en nuestro lecho".
En la hondura de esta poética una corriente cristalina descubre vetas que

tegia de nuestra poeta es una fina observación que penetra en el preciso mo-

enmarcan pequeños microcosmos. La sabiduría y la plasticidad con que son

mento del movimiento de la vida, cuando ésta castiga para ajustar, cuando

tratados ciertos temas se enlazan verticalmente, como acontece en este poema

da una vuelta de tuerca y arrecian el desconcierto o la desolación, como si de

en el cual el pez es alimento y sacrificio y, tal como el amor, se ofrece:

ahí surgiera un nuevo estado de conciencia. Pasa el detalle a la escritura como
detonador de un paisaje activo que nos involucra. Porque en esta poesía la na-

Pez engarzado

turaleza entra en juego bajo su doble carácter: como registro exterior -trátese

asciende entre tus redes.

de almendros y huertos de ciruelos orientales o jabalíes y grillos que convierten

Aumenta su premura

en aventura una salida de cacería más de un joven príncipe-, y como registro

por llegar a las manos

íntimo, los efectos para el mismo príncipe, o la desbocada locura que atraviesa

del pescador.

la oscuridad de los días que acompañan la figura impecable del jinete en contra,

Derrama su vientre

título de su libro más reciente, inspirado en una hermana mayor tan capricho-

en un pequeño parto

sa, frágil, ajena y enajenada como deslumbrante y esencial para el universo

y duerme sin entrañas

poético aquí mostrado.

en la boca del amo.

La tormenta y el miedo que desata hacen que la madre cubra espejos y

Pan de todos los días
el hondo amor asciende

muebles y el viento lleve consigo las sábanas volando. Quiero decir que nada

hasta tu saciedad.

significa si no lleva en sí la manifestación física del mundo emocional, es decir,
la carga de la intimidad.
(" Ascenso" )

Así, el infinito encuentra cabida en esta obra por medio de asociaciones y
traslaciones, como si tejieran sus ramas árboles orientales y árboles selváticos

Aunque sereno y delicado, el trazo es tajante, capaz de explorar distintos
espacios para descubrir ámbitos ocultos, entretejeduras y recovecos. La estra-

formando un dosel contra el cielo abismal y una raíz secreta atravesara los océanos como un túnel.

...,
35

�Hay una decidida evolución. Al principio de su escritura, en Círculo del sueño,
Elva Macías tenía muy clara su estrategia: la mencionada observación, generada
a través de una iniciativa de distancia, sabe que la voz "En cada advenimiento
de dolor / se funda", pero no desea penetrarlo ni rebasar los límites y la voz,

que estampas, es la existencia misma lo que aquí ocurre y en estas páginas
encuentra acogida.
Este ejemplo abre la segunda sección del libro Imperio móvil y sintetiza la
poética de nuestra autora:

dice, se mitiga "por ese desafío / que todo lo cicatriza antes de la expiación".
Por suerte, la poesía, quien finalmente elije sus voces, la traiciona, y si el dolor es
tanto que asusta adentrarse en él, la ironía será un buen recurso de la inteligencia

Una mujer despierta
a su lado un hombre se eleva

para revertir su densidad y su aliento fúnebre:
De la rodilla de la mujer
El río corroe tumbas a la hora de la siesta,

una luz violeta se desprende

quien se descuide,
perderá su pequeño reposo. 1

Como el viejo armenio Saroyán
sabe que una infidelidad es cosa de risa

La ironía da paso a la irreverencia con un rasgo tan sutil que puede pasar

inadvertido. Para menguar el dolor hay que saber hacer un procedimiento quirúrgico con el lenguaje. Por ejemplo, en el poema "El gallo en el balcón", el

Desde hace siglos el hombre despierta
a su lado y florecen juntos
como troncos de palo mulato

amor para el amante es sólo una palabra, y así lo anula. Ante este desconcierto
a la mujer sólo le resta asumir que el canto del gallo, o la luz del día, es el desvelo de su propia traición. En el poema "Traslado", para mitigar el duelo de la
transculturación, al cambio de sitio se le llama traslado en vez de mudanza. Al

Para no abrumarse
la mujer vaga entre aromas
de abetos y rosales

modificar el designio de las cosas, de las circunstancias, la ironía opera desarticulando el peso de la aflicción.

Alimenta el fuego con bellotas
tablillas babilónicas

En una ráfaga
el viento se llevó el dolor
que no me pertenece

y legajos de un pueblo en reconquista

Y en el revés de su telar
no refleja lo que sucede a diario
sino lo que realmente acontece2

Distanciarse de los objetos o de las situaciones no para denunciar sino para
enunciar la complejidad de sus orígenes o de sus lazos, para acercar y fusionar

En esta última estrofa está la médula de su visión acerca de lo que es la

lugares lejanos, dialogar con los muertos y, sin dejar rastro de la inducción,

poesía y de cómo trabaja hilando en el lado oculto, que es el revés de las co-

promover el hallazgo.

sas, palabra ésta con significado vario: de reverso o envés: golpe dado con el

Los poemas breves poseen una rotunda belleza plástica, mas lejos están de

dorso de la mano hacia el lado del cuerpo contrario al de ella; cuando alguien

ser meras estampas; tienen la virtud de la fuerza centrípeta: atraen el afuera y

sufre daño en su suerte; contratiempo, desgracia, infortunio. Quiero decir que

el adentro a un tiempo, dando como resultado, antes que una síntesis, la unión.

el revés de su telar da para mucho, porque también se hila en el percance, en

El sentido de los elementos, de las estaciones y del clima se alienta a través de

el destino accidentado, en la tragedia, y sobre todo se teje no para revelar lo

una sensación, y ésta proviene siempre del movimiento, no sólo entre el espa-

que sucede a diario / sino lo que realmente acontece. Porque lo que realmente

cio exterior y el interior, sino entre el allá y el hoy. Como ya apuntamos, más

acontece, aunque suceda permanentemente suele pasar inadvertido. He aquí

~

36

~
1

Poema "Pequeño reposo: en arrufo del silencio, México, literatura Joven, 1975.

2Poema 'Lienzo al revés": en Imperio móvil, Centzontle, México, kmdo de Cultura &amp;:onómica, 1.007.

37

�la materia inasible que a través de esta metamorfosis conseguirá erguirse y
activar lo invisible para que podamos percibirlo a través del arte hilandero de
las palabras en sintonía con la luz y la oscuridad, con el color, los olores, las
texturas, los climas y cambios de estación, siempre y cuando haya inventiva
y esta "maquinaria ilimitada", como la llamaría José Kozer, hecha de letra, de
imaginación, de razones del corazón y de contemplación, potencie la magia de
ver en vez de leer lo que realmente acontece porque es realidad en sí misma,
no reflejo ni retrato de nada.
Mientras que en Ciudad contra el cielo hay una sección titulada "Ciudad prohibida", en Imperio móvil tenemos el poema "Sueño tomado", en el cual un
hombre se despide de otra en el sueño: La que sabe de cielos vedados / y los

caminos que el alma emprende.
Contra la prohibición y la veda, trátese de tierra o cielo, los territorios del
sueño son prodigiosos. ¿Volvemos al revés de las cosas?
Uno de los rasgos más sorprendentes en la poética de Elva Macias tiene que
ver con la selección de aquellos elementos que respaldan su apuesta por una
decidida expresión cuyo terreno es la libertad. Venidos desde remotos y distan-

Fotografía: Eraclio Zepeda.

tes sitios que se adivinan por el paisaje plasmado, estos elementos se tejen y
destejen, se ciñen y aíslan, se mezclan o divorcian con el único fm de ajustar

en E/festín de Babette.

una versificación cuya característica es la sonoridad de un ritmo armonioso

Los botones de ámbar que mandé tallar

por su mesura, que trabaja desde la economía verbal, la música y la imagen
trazada como un lienzo. Su variedad léxica y el meditado filtro de sus imágenes, en cuanto composiciones plásticas que funden geografía física y paisaje

en el pueblo donde nació mi madre,
pasarán de blusa en blusa sobre linos y sedas,
hasta que vuelvan a la tierra
de donde fueron arrancados.

intimo, distinguen y consolidan un estilo, una voz que paciente escribe hilando
el camino hacia la perfección. La nostalgia es un detonante para la evocación y,

("La colección")

conjuro de por medio, la poesía la hace regresar permanentemente en la obra
de nuestra homenajeada. Su cuaderno: De tela y de papel, 2011. es una pieza
maestra. Cito uno de sus memorables poemas:
Guardo algunos botones de mi colección
en cajas de acrílico
en donde los ordeno por colores.

Su más reciente libro.Jinete en contra, bitácora de una fidelidad y un amor
extremos por el objeto de deseo más preciado de su historia, su hermana Isabel, a quien teje y desteje con el hilo de la nostalgia para ofrecemos el episodio
vivo de su paso, es también una obra suprema.
Sin lugar a dudas, Elva Macias (Chiapas, 1944) es una de las poetas más

Los más valiosos merecen

destacadas en el panorama de la lírica mexicana contemporánea. Su obra,

antiguos estuches de perfumería.

en la que brillan intensidad y éxtasis, condensa una policromía de elementos

En Jerez, Zacatecas, compré

de la cultura china, país donde vivió desde muy joven, y de su natal Chiapas,

seis piezas art déco de madreperla y nácar

Y alcanza un registro, tan hechizado y vívido, como un botón de ámbar que

que bien pudieron sellar la viudez de Fuensanta.

atrapa la nostalgia.

En Noruega, unas rosetas metálicas

~

38

para adornar barrigas luteranas
como las que se agasajaron

~

39

�la obra poética de Elva Macias. Y si digo cuatro, es porque cuatro fueron las

ELVAMACÍAS

pistas que el poeta norteamericano Ezra Pound señaló para dar con el asombro

EDUARDO ZAMBRANO

de la poesía: "un discurso emotivo, visualizado en imágenes y ritmos, intensificado con la aptitud asociativa Oas metáforas) y encapsulado en una sintaxis
de lo estrictamente indispensable". Todo esto lo tiene sobradamente la obra de

A

finales del años pasado, Elva Macías se integró a la lista de autores

nuestra homenajeada, pero vayamos por partes.

reconocidos por el Instituto Nacional de Bellas Artes como "protago-

nistas de la literatura mexicana" al participar en el ciclo homónimo que se

Primer elemento: un discurso emotivo

desarrolló en el Palacio de Bellas Artes. También en 2012 nos entregó su último libro de poemas y recibió una merecida distinción en el XIV Encuentro

Hay momentos en la vida en que las emociones nos avasallan, no hay posibi-

Internacional de Poetas del Mundo Latino. Estos hechos, por sí solos, nos

lidad de contenerlas, y quizá el poema "Voz escanciada", un poema de aliento

hablan ya de una larga y memorable trayectoria de nuestra invitada. Tanto

largo de su libro Círculo del sueño, sea un bello ejemplo de esto. Sin embargo, el

en su tierra natal, Chiapas, como en el resto de México y otras partes del

denominador común de nuestra poeta es la emoción contenida, no manifiesta,

mundo, la promoción cultural de Elva Macias ha dejado huella. Pero más

más bien sosegada.

allá de su apoyo institucional y personalísimo, más allá de sus investigaciones y el acercamiento a la literatura infantil, está su obra poética.
Mi encuentro decisivo con Elva fue en el libro Mirador, editado por la Univer-

Un discurso emotivo es quizá la condición más obvia de un poema, pero
hasta en las cosas elementales hay que tener gracia, y la poesía de Elva Macías
la tiene. De su último libro:

sidad Nacional Autónoma de México en 2001, en el que hace un compendio
de su obra de 1975 a 1993. Luego,
hace tres años, tuve la ocasión
de conocerla personalmente en

El crepúsculo es un filtro de oro,
un velo en la ciudad a orillas del río Colorado.

Techos de poca altura no sobrepasan

Nuevo Laredo, gracias a la con-

las copas de los árboles que sentaron

vocatoria del encuentro "Pala-

raíces hace más de setenta años.

bras en el andén". Encuentro feliz con la poeta, y reencuentro
también feliz con su poesía.
Por eso hoy me uno a este
homenaje con un enorme
gusto. Y tengo claro que este
tipo de eventos cumple con

Tiene tu edad este pueblo.
Las palmas y su verde bengala
me llevan a la que había en el centro
de la vieja casa:
elevaba su altísimo penacho
con ese dejo decadente
de las palmeras que viven demasiado.

distintos objetivos, pero en
esencia se busca hacer una

("Ventana al desierto")

invitación abierta y convencida a leer la obra de la

Segundo elemento: el poema visualizado en imágenes y ritmos

poeta distinguida.
Desde mi punto de
vista, hay al menos cuatro evidencias claras y
contundentes para leer
Fotografía: Eradio Zepeda.

En la presentación de su libro Mirador, Elva Macías nos confiesa: "Muchos
de mis poemas se gestan a partir del sonido de una palabra y fluyen sin interrupción. Éstos generalmente obedecen a sentimientos o sacudimientos muy
internos; otros poemas nacen a partir de una imagen visual que, a su vez,

�motiva un concepto". En otras palabras: imagen y sonido se entretejen, revelan el discurso poético y le dan esa levedad que lo acerca al misterio. El ritmo

lago en la selva
Manto de insectos en el pozo.

es la energíá que zumba entre las palabras. Eso queda claro en el siguiente
poema de su libro Imperio móvil:

La luna vierte su calostro
en las noches de encierro

La tierra se desliza bajo mis pies

La casa tenía pies desnudos

no toco el polvo ni la hierba
Cae una gota de tinta en el mapa

y se convierte en un lago

Se desvanecen fronteras y se alzan
los arcos desiguales.
Es la dicha.

En el silencio de agua en que seremos
estrellas ... pájaros .. . peces

Rozo en el vuelo
la hégira de las tormentas

Último elemento: un discurso encapsulado en una sintaxis de lo estricta~
mente indispensable

Huella del aire soy
ola contra el \te[(o

En este punto, como luego se dice, nuestra invitada se pinta sola, pues la cercanía que ha tenido con la poesía oriental le permite ejecutar este acto poético
("Huella del aire")

Tercer elemento: un discurso intensificado con la aptitud asociativa
(las metáforas)

con sobriedad y maestría.
Encapsular una emoción, un sentimiento, una reflexión en pocos versos
es un gran mérito, pero hacer de esa brevedad, de esa semilla, un gigantesco
árbol de mostaza, es ya otro asunto.
Van estos tres poemas:

Esta aptitud de asociar, de nombrar la realidad con lo imaginario, es algo que
Elva Macías domina con una facilidad pasmosa (o al menos así parece). En lo
personal, puedo confesar que muchas metáforas de la poeta me han marcado.
Me explicaré más tarde, pero por ahora demos un vistazo a algunos ejemplos

Aun arrancado de su tallo
el girasol
sigue el desplazamiento de la luz.

de estos destellos de ingenio e intuición poética.

Lo que sigue no es un poema, sino fragmentos de poemas: versos que ha-

("Nostalgia")

cen alusión a esa capacidad de trasladar un mundo a otro y hacer de la suma
de ambos algo más grande. Sé que al extraer estos versos de su contexto
original -el poema- quizá pierdan algo de sentido, pero es un ejercicio que
pretende ilustrar algo de esa magia:
La fiesta es colmena de las horas

El cine del pueblo
se llamaba
Esperanza,
después se llamó

Ideal

...,.
42

La ciudad es un sello

y luego

al pie del paisaje.

desapareció.

El águila
calca en el aire el ojo vuelto al cielo

("Nuestro Paradiso")

�¡Vía láctea de plumas! Asociar el paso de un montón de aves con la vía láctea

Muerte mía,
Cuando te acerques

no sólo me parece maravilloso, sino que me marca. Claro, la última vez que

Habremos de recordar

salí al campo a ver la vía láctea, el verso de Elva estaba ahí, igual de luminoso

Todas las formas

en mi pensamiento. Nunca más veré la vía láctea como antes, esa hermosa vía

Que en vida tomaste.

láctea de plumas ahora me acompañará siempre.
("Que nada nos sorprenda")

Por eso digo que el poema es ante todo compañía. Y a Elva le doy las gracias
por eso.

Recordemos entonces las palabras de Pound que Elva Macías reitera con
su obra: "un discurso emotivo, visualizado en imágenes y ritmos, intensificado
con la aptitud asociativa (las metáforas) y encapsulado en una sintaxis de lo
estrictamente indispensable".
El maestro Álvaro Mutis refiere la obra de nuestra homenajeada con otras
palabras pero con el mismo sentido: "Notemos cómo Elva Macías evita la anécdota, lo inmediato, cómo va siempre a la esencia de lo nombrado, cómo sabe
iluminar ese lado oscuro y siempre escondido de cada cosa, de cada instante, y
darle así a lo que ella sabe poblar amorosamente una trascendencia luminosa".
Me llama la atención la palabra poblar, que un escrito o un poema sea
capaz de poblar, o enraizar, es maravilloso, y es cierto, o al menos para mí
tiene sentido, pues ya desde hace años he visualizado este oficio con una
imagen semejante: compañía; la poesía nos acompaña siempre, tal vez no
sirva para ganar batallas, pero nos acompaña en todas las batallas -de eso
estoy seguro.
El misterio sigue ahí: uno puede leer un libro de poemas en una tarde,
pero luego permanece con nosotros toda la vida. Y no quiero que se me
malentienda: no es necesariamente un libro, a veces es apenas un poema, y
hay ocasiones en que sencillamente unos versos, una metáfora, se vuelven
compañeros de travesía.
En mi equipaje de mano siempre llevo algunos poemas y versos de Elva.
Explicaré sólo uno, ése al que le encuentro un personal sentido, y con eso basta. Es un verso en el poema con el cual se abre el libro Imperio móvil:
Corredores sin rastros en el cielo

Vía láctea de plumas

Como aluvión de flechas

,.,.
44

los pájaros bajan al santuario

("Paso de aves")

Marzo 15 de 2013.

�que entrena a uno la historia, es para ver el comportamiento de la naturaleza

ENTREVISTA A JOSÉ VARELA ORTEGA

humana en diversas situaciones. La naturaleza humana es muy similar, las

ALMA RAMÍREZ

culturas son diferentes y en determinadas situaciones es instructivo ver cómo
reaccionan personajes o incluso colectividades, hasta países; pero ahí ya las
generalizaciones son muy complicadas y hay que tener mucho cuidado. un

a _profesio_nalización de la política, la memoria histórica, las

historiador norteamericano, precisamente de episodios de la Conquista -es-

d1vergenc1as generacionales y geográficas en la forma de

toy hablando del siglo XIX-, decía que en historia es inusual afirmar algo que

L

ver, leer y entender el mundo, la pronunciada escasez de pre-

no esté protegido por el adverbio probablemente.

sencia de las humanidades en los procesos formativos de las

Hay una cierta reacción que es explicable por la profesionalización de

generaciones actuales, la transformación del rol de la Revista

la política Y por políticos que son, en definitiva, empresarios del poder, y

de Occidente, fundada en t 923 -publicación que reunía lo me-

porque los sistemas que hemos desarrollado chocan quizá con un mun-

jor de la vanguardia del pensamiento y la creación española y

do en el cual ustedes, las generaciones jóvenes, tienen una información

europea y que constituyó un polo vital de difusión de la cultu-

exhaustiva e inmediata; en ese sentido, quieren decidir de una mane-

ra-, y algunas ideas sobre el legado de su abuelo, el filósofo y

ra directa, pero eso también tiene muchos problemas y habría que tener

ensayista español José Ortega y Gasset, principal exponente de

bastante cuidado en cómo se maneja. Es una aspiración legítima, pero esta

la teoría del perspectivismo y del raciovitalismo, son algunos de

democracia occidental basada en la división de poderes -en representantes

los temas que aborda en esta entrevista José Varela Ortega, his-

que llamamos diputados, congresistas, procuradores, en fin, como usted

toriador y nieto del también fundador de la Revista de Occidente.

quiera-, que es una instancia de representación digamos secundaria, ha

Presidente de la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio

tenido también una razón y un propósito. Habría que tener cuidado en

Marañón y editor de El Imparcial, Varela Ortega es doctor por

cómo se maneja esto de la democracia directa, que es lo que piden muchas

la Universidad de Oxford y por la Complutense de Madrid. Ha

gentes de su generación.

impartido cátedra en las universidades Santiago de Compostela,
Valladolid y Rey Juan Carlos, por mencionar algunas. Es autor de

AR: Se ha dicho que una de las funciones o aspiraciones de la historia es consti-

Los amigos políticos (Alianza, 1977, y Marcial Pons, 2001), Contra

tuir la memoria, esta especie de background con el que uno entiende o trataría de

la violencia. A propósito del nacional-socialismo alemán y del vas-

entender, con base en lo ocurrido antes, a tomar mejores decisiones y no repetir

co (Hiria, 2001 ), Una paradoja histórica: Hitler, Stalin, Roosevelt y

errores del pasado...

algunas consecuencias para España de la Segunda Guerra Mundial

JVO: No conozco una memoria que no sea histórica. Por definición, la me-

(Biblioteca Nueva, 2004), Un puente sobre el Sena o el regreso a

moria es histórica. Ahora, la memoria, si pregunta usted a cualquier médico

Bruselas (Cuadernos de Pensamiento Político, 2005), entre otras

neurólogo, le va a decir que la m emoria es una facultad individual, residen-

obras.

ciada o, mejor dicho, una expresión de negociaciones y circuitos bioquímicos
muy complicados del cerebro humano, que ni siquiera está residenciada en

AR: Se dice que vivimos en democracias imperfectas, específica-

un lugar determinado, que responde a experiencias individuales e intransferi-

mente respecto del quehacer de la ciudadanía y de los políticos.

bles, y que, por lo tanto, la memoria es heterogénea, diversa y contradictoria.

¿Qué es lo que la historia, desde la perspectiva de la democracia,

Otro tema es que determinados protagonistas de la actualidad recurran a lo

nos revela?

que ellos consideran que ha sido un proceso histórico determinado, que en

JVO: En primer lugar, yo nunca he conocido democracias perfec-

general se parece poco a lo que ha sido; son construcciones que los políticos

tas. En segundo, la historia como tal no es una persona, aunque

hacen para justificar o de algún modo amueblar intelectualmente las deci-

se supone que la diosa Clío era un sujeto singular, no era una

siones que toman, y que tienen un interés, digamos, histórico, con el rigor

persona, entonces no enseña nada. Lo que enseña, y para lo

de la disciplina pero puramente episódico. Cuando los políticos hablan de

.......
47

�historia, más bien nos enseñan qué es lo que quieren hacer, pero no cómo fue
determinada historia.
Lo más interesante de la Historia son los errores -ciertas situaciones políticas, etcétera- y que enseña algo del comportamiento humano, que ayuda a
entender y a interpretar quizá un poco mejor a este simio imitativo que llamamos horno sapiens, o lo que usted quiera. Es un entrenamiento para gentes
que podamos estar interesadas en cómo se desenvuelve una colectividad, una
sociedad, unos políticos, etcétera; eso es todo lo que se puede decir, y es en
sí mismo interesante porque es una forma de saber curiosa. Los historiadores
somos gente muy curiosa, si usted quiere, casi cotilla, nos divierte saber cosas
y escudriñar cosas inéditas y extrañas, meternos a veces un poco en la piel de
gentes que vivieron hace cientos de años.

En una conferencia sobre derechos políticos y género organizada recientemente, una joven integrante del público comentó en la sesión de preguntas y respuestas que a las generaciones jóvenes no se les ha enseñado a pensar, en parte,
porque ya no se imparten materias humanísticas como lógica,.filosofía...

Luego me siento con ellos, uno por uno - lo cual me da mucho trabajo, pero

JVO: Yo le puedo transmitir mi experiencia. He enseñado bastante en países

es definitivo para efectos de saber si la persona ha trabajado bien y ha hecho

anglosajones, en España, México, Argentina, en muchos sitios, también en

algo interesante-, y con lo que han escrito, teniendo cada uno su ensayo, les

Francia, en Italia. ¿Qué encuentro yo? Mis estudiantes americanos de prime-

pregunto sobre el texto. A uno de mis estudiantes le dije: bueno, ¿ha traído

ros cursos saben muchas menos cosas que los estudiantes españoles o mexi-

usted una copia del ensayo que tengo yo aquí?, y entonces sacó su Jphone. Eso

canos o argentinos; cuando llegan a doctorado no saben tampoco muchas

es bastante revelador y significativo de cómo funcionan ustedes. Ellos ven una

más cosas, pero piensan mejor. Les han ordenado algo de lo que usted decía:

imagen, si les interesa se bajan en el lphone un poquito más, y ya si les interesa

maneras de razonar, de lógica; la cantidad de cosas que saben son menores, la

mucho van al ordenador y entonces normalmente en Google ya se bajan bas-

forma que tienen de razonar es bastante más ordenada, lógica, y por lo tanto

tante más información, y si tengo suerte consigo que vayan a una biblioteca

están mejor preparados para aprender con un cierto sistema y para desarrollar

Y lean libros de verdad. Es una generación, la suya, de imágenes, de flashes.

AR:

El historiador José VarelaOrtega y Jesús Ancer Rodríguez, rector de la UANL

conclusiones basadas en un proceso de deducción m ás aseado; no sé si me
explico. Ésa es mi experiencia: saben menos cosas, pero las saben mejor.
En generaciones actuales mi experiencia es la siguiente. Nosotros íbamos

,.,,.
48

AR: ¿Qué tan importante es el regreso o el énfasis de la.filosofía y la poesía a

las aulas?

de la letra a la imagen. Por ejemplo, leíamos una novela y veíamos la película.

JVO: Me parece fundamental, pero yo tengo intereses invertidos en ese tipo

Ahora mis estudiantes, sobre todo los de primero - por eso me gusta agarrar

de ideas, porque soy profesor de Historia y me parece que es absolutamente

siempre un primer curso- , van de la imagen a la letra. Yo no consigo inte-

fundamental para entender el mundo de antes y el de ahora. Tombién leer

resar en un tema a mis estudiantes de primero, me da lo mismo que sea en

novelas y a lo mejor leer poesía; hay muchas cosas e ideas que vienen de otro

Mar del Plata o Madrid o México, no les consigo interesar si no les proyecto

mundo. El tránsito de la mitología al mundo racional en la Grecia clásica, en

una imagen, sea con películas, fotografías. en fin, lo que sea, y eso es común,

nuestra cultura, es efectivo, es así. El mundo es mítico también, son imagina-

ya que tampoco a los norteamericanos o ingleses les consigo interesar. Tienen

ciones, uno tiene imaginación. Este mono imitativo es imaginativo, si uno no

que ver primero una imagen porque trabajan con el Iphone. En mi último exa-

se imagina cosas no entiende nada. Piense usted que cuando llegaron aquí

men de un curso de maestría en Madrid, hace un mes escaso, les pido a mis

esos europeos enloquecidos para la Conquista, necesitaron libros de caballe-

ex alumnos de doctorado y de maestría que hagan un ensayo como examen.

ría para entender lo que veían; eso es imaginación, es algo mítico, literatura
imaginada: el Amadís de Gaula; California es un nombre de libros imaginados.

..,
49

�AR: ¿Qué papel ha desempeñado Revista de Occidente a lo largo del tiempo?

Guerra Cristera y el revolucionario son episodios menores

JVO: Muy distinto. Revista de Occidente nació en un mundo muy distinto y

de violencia al lado de lo que fue aquello en Europa.

desempeñó un papel de vanguardia, en el sentido de recoger lo que había en
otros países centrales, que también eran muy distintos de lo que son ahora.

AR: ¿Y la narcoviolencia que se vive en el país desde hace

Eran muchas menos cosas, se seleccionaban las ideas importantes, muchas de

años? Sólo hasta años después nos enteraremos qué pasó

ellas traducidas al español antes que al inglés o al francés, o al revés: traduci-

y cómo ...

das del inglés al español antes que al alemán, al francés o al italiano. Freud se

JVO: Lo que yo deseo para México es que no caigan en la

tradujo antes al español que al inglés y al francés; ése es el papel que desem-

trampa de buscar la paz por todos los medios y de pactar

peñó la Revista de Occidente, y obviamente que ahora no puede ser el mismo.

con el crimen. Eso destruiría a este país moralmente, que
es la primera destrucción, después de eso todo se desmo-

,..
so

AR: ¿Cuál es el papel que tiene ahora?

rona. Algunas manifestaciones que he visto en México de

JVO: Ahora lo que yo pretendo que sea, pero, en fin , eso lo harán las gentes

"cualquier cosa menos esta violencia y por lo tanto pacte-

de su generación, es algo que pueda ser revolucionario gracias a las técnicas

mos" ya lo hicieron los europeos con Hitler y otros y no

que tienen ustedes como los lphone y la Internet, que sea una revista en es-

salió bien. Yo sé que hay gente que lo pide, es humano ese

pañol, no española. ¿Cómo? Pues haciendo una edición en México, Buenos

"todo menos esto", pero no es verdad. Es un error, y por

Aires y Bogotá, por ejemplo, y en Madrid al mismo tiempo. Se puede hacer

lo tanto espero que haya intelectuales, políticos y gente

porque la gente puede comunicarse al instante, entonces una revista en espa-

del pueblo soberano que tenga la stamina, como dicen los

ñol es factible. Como el español es un idioma de 500 millones de habitantes,

americanos, la fibra moral y la integridad para oponerse.

esperamos que no todos sean tontos; incluido Estados Unidos, que, ya se

Como creo que este país, en contra del estereotipo, es un

sabe, va a superar a España en el número de hispanohablantes. Creo que hay

país básicamente honrado -ya sé que cuando lo digo se

una masa crítica muy interesante para hacer algo rompedor, de vanguardia,

ríen-, que tiene una integridad moral básica, fundamen-

nuevo, distinto. Procuramos utilizar el español no sólo como un vehículo co-

tal, creo que sabrán reaccionar contra eso y contra los po-

loquial, ni siquiera sólo como una lengua universal, sino como una lengua

líticos que accedan a eso, bien por apaciguar y conseguir

académica internacional; creemos que eso se puede hacer.

votos o bien por corrupción, da lo mismo.

AR: ¿Qué comparte y qué no del pensamiento de Ortega y Gasset?

AR: ¿Qué parte del legado de Ortega y Gasset se mantiene

JVO: Comparto muchas cosas. No soy especialista en Ortega, no soy filósofo, soy

vigente?

historiador. El raciovitalismo me parece un hallazgo espectacular. El hombre

JVO: Nunca creí que ese libro de La rebelión de las masas

es vida y al mismo tiempo es historia y es razón, y eso me parece espectacu-

fuera a ser tan premonitorio como ha resultado ser. Creo

lar, está en Heidegger también, y en otros. ¿Qué no comparto? Pues algunos

que el mundo de hoy día es un mundo en que la gen-

artículos, algunas ideas de tipo más bien político que me parece que eran

te cree que sólo tiene derechos, que no tiene deberes ni

erróneas, que estaban desenfocadas no sólo en él sino en toda su generación,

obligaciones. Han roto el binomio socrático, y la demo-

la generación del 14, que confundía, me parece, causas con consecuencias,

cracia es un ejercicio de responsabilidad, eso lo sabían los

pero eso seria una historia complicada de contar y que creo que es común a

antiguos, así la inventaron, en la idea de responsabilidad

la generación del 14, que está alrededor de la Primera Guerra Mundial. Pero,

individual. Es decir, uno tiene derechos y es dueño de sus

en fin, es bastante comprensible, se puede uno explicar que les pasara eso.

destinos. por lo tanto, del destino del país, porque es res-

Vivían en un mundo de optimismo y seguridad que después de la Primera

ponsable individualmente. Es un sistema muy exigente in-

Guerra no se demostró que fuera así. La historia de Europa, mucho más que la

dividualmente hablando. Si se lee a Herodoto con relación

de América, desde 1914 hasta t 945 era una película de miedo. El México de la

a los orientales. los persas tienen ese orgullo: "nosotros

�somos libres porque somos siervos de la ley, y porque somos capaces de
disciplinarnos a nosotros mismos". La democracia es autodisciplina, es autocontrol, y son deberes, no son sólo derechos. Nosotros tenemos derechos
porque tenemos responsabilidades y deberes. Y eso me parece fundamental
y está en la crítica central de La. rebelión de las masas. El problema del mundo
occidental es que de pronto se ha creado un ciudadano caprichoso, que cree
que le tienen que regalar todo. Esa descripción de pan y circo es la autocracia,
no la democracia.

AR: En este contexto, ¿la historia cómo queda?
JVO: Sería bueno que leyéramos cosas de los antiguos en el sentido de la democracia com o un ejercicio de la responsabilidad. Por ejemplo, lo que ha ocurrido
en Grecia, de "no queremos pagar las deudas", aunque ellos hayan inventado
la palabra, no puede ser más antidemocrático. La democracia es precisamente
pagar la deuda.

A la venta en:
Capilla Alfonsina
Casa del Libro
Librería U niversitaria

f

...,..
52

.

UANL

IJSIVERSIDADAl/l'ÓNOMADEINUBVOÍ.E.ÓN•

�CALENDARIO
EN lA SEMPITEROMIA SAMARKANDA
JORGE CUESTA

E

ri

2013 se cumplen ciento diez años del nacimiento de Jorge Cuesta. quien

e5&lt;.nbió "En la sempiteromia Samarkanda" en el mes de su muerte. De una

estética diametralmeme ale3ada de sus otros textos. escritos en forma de soneros e de silvas, este poema favorece la imagen acústica sobre el sentido literal,
destacando también el uso del neologismo y cierto carácter críptico y lúdico. Sin
,¡ue1 ,,r enar las posibles lecturas, se podría decir que es un texto cercano a lo
·¡ue Alfonso Reyes definió como Jitanjáfora; en todo caso, un poema iluminador
v que nos puede dar pisras sobre la personalidad del poeta Jorge Cuesta, de

t¡uíen se incluye un retrato psicoanalítico en la sección Retratos reales e imagínalios de este número de Interfolia.

En la sempíteromía Samarkanda
urge una extenua charamusca ilesa
la estreptococcia de una burinesa
con miríficos buergos de charanda.
Mi pedúnculo cálido tropieza
con el ropijo númida de arganda.

[s. d .. agosto. 1942]

�BRIZNAS
LIMONADA1
RAYMOND CARVER

uando vino a mi casa meses atrás a medir

C

las paredes para las estanterías de los libros,

Jim Sears no parecía un hombre que hubiera perdido
a su único hijo en las aguas profundas
del río Elwha. Tenía mucho pelo, parecía tranquilo,
restallaba los nudillos, vivía con energía, cuando
discutíamos sobre tablas y sujeciones, y este tono de roble
comparado con aquél. Pero ésta es una ciudad pequeña,
un mundo pequeño. Seis meses después, terminada
la estantería, montada e instalada, el padre
de Jim, un tal señor Howard Sears, el cual "colabora con su hijo",
viene a pintar nuestra casa. Me dice -cuando le pregunto, más
por cortesía de c:iudad pequeña que por otra cosa: "¿Cómo está
Jim?"-, que su hijo perdió a Jim hijo en el río la primavera pasada.
Jim se culpa a sí mismo. "No se lo puede quitar de la cabeza", añade
el señor Sears. "Creo que también se está volviendo un poco loco",
añade, poniéndose su gorra de Sherwin-Wilhams.
Jim tuvo que ver cómo el helicóptero
sacaba del río con una especie de tenazas
el cuerpo de su hijo. "Usaron algo como tenazas de cocina para eso,
imagínese. Sujetas a un cable. Pero Dios siempre se lleva a los mejores,
¿no cree usted?", dice el señor Sears. "Sus designios son misteriosos".
"¿Qué piensa usted de esto?", quiero saber. "No quiero pensar en eso",
dice él. "Nosotros no somos quiénes para ocuparnos de Sus designios.
No somos quiénes para saber esas cosas. Lo único que sé es que se
llevó con Él al pequeño".
Sigue contándome que la mujer de Jim padre le llevó a trece
países europeos con la esperanza de que lo olvidase. Pero no lo consiguió. No pudo. "Una misión sin cumplir", dice Howard.
Jim cogió la enfermedad de Parkinson. ¿Qué más? Ya ha vuelto de
Europa, pero aún se echa la culpa porque aquella mañana mandó a
su hijo al coche a buscar aquellos termos con limonada. iY aquel día
1

Tomado de Raymond Carver. Short Cuts. Vidas auzadas. Barcelona, Anagrama, 2005, p. 175. Texto traducido por Mariano
Antolín Rato.

~

57

�no necesitaron la limonada! Señor, señor, lo que él pensaba de Jim lo

torno o su navaja de

había contado cien -no, mil- veces desde entonces, y a todo

tallar, ve a su hijo surgiendo del agua del río

el que quisiera escuchar. ¡Si aquella mañana no hubieran hecho la

cuando lo sacan -lo pescan con carrete se podría decir- y se pone a dar

limonada! ¿En qué estarían pensando?

vueltas y vueltas hasta que está arriba por encima de los abetos, con unas

Además, si no hubieran ido a la compra la tarde anterior al

tenazas agarrándole por la espalda, y luego el helicóptero da la vuelta y si-

Safeway, y si aquella bolsa de limones hubiera seguido donde estaba,

gue río arriba acompañado por el rugido del zap-zap de sus aspas. Jim hijo

con las naranjas, manzanas, uvas y plátanos. Porque eso era lo que

adelantó a los que le buscaban en la orilla del río. Tiene los brazos estirados

de verdad quería comprar Jim, unas naranjas y unas manzanas, no

a los lados y despide agua. Pasa por encima una vez más, ahora más cerca,

limones para hacer limonada, pues aborrecía los limones -aJ menos,

y vuelve un minuto después para que lo depositen, siempre con suavidad,

ahora los aborrecía-, pero a su hijo Jim le gustaba la limonada, siem-

directamente a los pies de su padre. Un hombre a quien, habiéndolo visto

pre le gustó. Quería limonada. "Veamos las cosas desde este punto de

todo -su hijo muerto sacado del río con unas tenazas metálicas y dando

vista", decía Jim padre.

vuelcas por encima de la linea de árboles- sólo le apetece morir. Pero la

"Aquellos limones tenían que venir de algún sitio, ¿o no? Probablemente del Imperial Valley, o de otro sitio cerca de Sacramento. Culti-

muerte es para los mejores. Y recuerda cuando la vida era dulce y ya no
puede encarar dulcemente lo que le queda de vida.

van limones allí, ¿no?" Los habían plantado y regado y cuidado y luego
metido en cajas y mandado por eren o en camión a este sitio olvidado
de Dios donde uno no puede evitar quedarse sin sus hijos. Esas cajas
las descargaron del camión chicos no mucho mayores que el propio
hijo dejim.
Luego tuvieron que desembalarlas esos mismos chicos y los lavó
otro chico que seguía vivo, andando por la ciudad, vivo y respirando.
Luego los llevaron a la tienda y los pusieron en aquel cajón bajo aquel
llamativo cartel que decía: ¿Ha tomado usted limonada últimamente?
Y Jim retrocedía a las primeras causas, al primer limón que se cultivó
en la tierra. ¡Si nunca hubiera habido limones, no habrían estado en la
frutería del Safeway! Bueno, entonces Jim todavía tendría a su hijo, ¿o
no? Y Howard Sears todavía tendría a su nieto, claro que si. ¿Entiende?
Había mucha gente que participó en esta tragedia.
Estaban los granjeros y los que los recogieron,
los camioneros. la frutería del Safeway ... también Jim padre, que estaba dispuesto a asumir su cuota de responsabilidad, naturaJmente. Era
el que se sentía más culpable de todos. Y seguía cayendo en picado
-me dijo Howard Sears-. Con todo, tendría que superarlo y seguir.
Con el corazón roto, cierto. Pero incluso así.
No hace mucho la mujer de Jim consiguió que éste aprendiese a tallar
la madera en una academia de la ciudad. Ahora intenta tallar osos y
focas, águilas, gaviotas, de todo, pero no puede estar demasiado con

~

58

cada criatura y terminar su trabajo. es la opinión del señor Sears. El
problema es -sigue Howard Sears-

que cada vez que Jim mira su

~

59

�J

Se podrfa decir que el poema de Luc,recio es una obra peda¡¡ógica, una forma

LA EXPERIENCIA LITERARIA

de enseñarl.l&lt;l füesófi.ca, pero con &lt;'lllo sólo diríamos una parte.. rnuy pequeña.

EL POEMA Q1JE VOLVIÓ MODERNO Al.. MUNDO

cimientQ. La re]llción entre poesía.y Filosofía es vastB y sumamente.c:ompleja.

VfCTOR BARRERA ENDERLr

y no es ml intención entrar aquí a, una larga discus]ón. me quedaré simple-

De la naturaleza dé. las Nsas es \Jn gran poema que- produce su propio corro-

mente con estas palabras de George Steiner. tomadas de "La poesía del
pensamiel'lto". uno de·sus últimos ensayos: "Lucrecio nos 'hace

D

el autor de este enigmático poema se dice que vivió entre los años 98
y 55 a

c.. que presenció, durante su adolescencia.

los estragos de una

sentir que hay ciertos movimientos de pensamiento, de razonamiento abstracto, una gravitas. un peso material f, .. ) En

de tantas guerras civiles que aquejaron a ia Roma rmperíal: que provenía de

todo lugar y en todo momento en que la sensibilíélad

familia ilustre, pero retirada de la vida urbana. San Jerónimo. el patrono de

especulativa oceidental indina hacia-el ateísmo. fran&lt;;o o

los tractucrores. afumaba. basándose probablemente en Sueronio, que este

disimulado. hacia el materialismo y el hómahísmo esto1co,

misterioso poeta enloqueció a causa de una poción amatona. y no sólo eso.

Lucrecio es un talismán"

también 'Sostenía que la composición de su obra magistral se dio bajó los

De la naturaleza de las cosas está dividido en· se,s

efectos de esé estado alucinatorio. el cual. fínalmenre, lo llevó a quitarse la

partes. tos libros I y II versan sobre los átomos y el universo

vida a la edad de cuarenta y cuatro· años. Fuera de eso no quedan más que

como objeto toral; sobre la explicación de la naturaleza del

un nombre de autor y un largo poema de 7 mil 400 versos escritos en hexá-

y de la mente con sus operaciones tratan los libros III y iV; los dos

metros dactílicos. Estoy hablando. por supuesto, de Tito LUcrecio Caro y de

últimos libros describen los mecanismos de los movimientos ce-

De rerum natura. traducida generalmente como De la naturaleza {iéi
las cosas o Sobre la naturaleza

lestes, narran la h1storia del mundo y de la humanidad, explieáh
las causas de los fenómenos meteorológicos y las razones d1.)ll!s

El universo y su condición material. siA un guia o un plan determinado. salvo

epidemias. El poema inicia con una invocación. más retófica

la perpetua creación y destrucción de las cosas. en un movttniento incesante de

que sincera. a la diosa Venus, sin falrar. por supuesto. la tradi-

clinam,:n . como lo llama el poeta: tal es el principio que rige todo el

cional dedicatoria a una persona ilustre o con iníluencias. en

su obra

átomos. o

alma

poema. Lucrecio convierte en versos la filosofía práctica de Epicuro y aboga por

este caso se trata de un personaje oscuro llamado Memio: peto

la cancelación de los mayores miedos metafísicos del hombre: el temor a los

a part,r de ahi, todo se vuelve materia y transformación.

dioses y el horror ame la muerte. Del pensamiento del filósofo griego. creador
de la vasta y desaparecida obra

Per physeos fuente principar del poema. no

. queda casi nada. salvo las referencias que Diógenes Laercio otorga en su obra
fundamental

Vidas. opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres y las tres

carras de Epicuro que incluye como anexo. remitidas a Herodoto. a Pitocles y a

Llamamos cuerpos _a·los _eiememos

ya ló,s compl.J!llStos que "'5uhan d,;.ellos:
los elementos son .indestructibles.
Porque.su solidez triunfa todo.

Meneceo. Er\ las cartas se habla de la ff$ictI. de la meteorología y sus fenómenos.
v de la étita. asuntos todos versificados por Lucrecio a su estilo. El epicureísmo
fue una doctrina perseguida tanto en Grecia como en Roma; es famosa ta queja
de Cicerón sobre la

plaga de seguidores de Epicuro qué ,i:;olaba la cap1taf del

imperio. La inclinación por los asuntos terrenales en deshlédro de los divinos no
ha sido bien vista en casi ninguna de las esferas de poder a 10' largo de la hismria.
Buscar una vida plena y feliz, vía la sabia administración de los placeres y de

~

60

los dolores. sin.culpas ni miedos a supercherías o a castigos divinos. no es ur1
asunto común en las agendas públicas.

Por CQ.ntraste, los desenlaces de cada uno de los
ftbros suelen ser pesimistas, carentes de cualquier
falsa esperanza. El poema se limita principalmen•
'

,,.,

•

j

'

te a explorar la parte física del universo (y de las 1;. , "'
personas). es decir se ocupa del mundo como realidad objetiva. El conocimi.ento proviene sólo de tos
sentidos y de la razón. Uniendo estos dos facrores.
realidad objetiva y conocjmiemo racional. se puede

-:.,.

;{

"'

�""""

,, a;

'iteg?1" al fónélp i;li\ la verdad_ Hay quienes ven én-lá estruc.tura de la óbra un
.srmu[acro di,I func\rinarniento de la propia haturaleza y por lo mismo: "inútil,
pues, .seria todá fuerza r gue_turbase la unión de 16s principios. / y rompiese
su. lazos (... )"'.
Los átomos . representan las partículas elementales, cuyo mov.frmento y
transformación constituyen la índole de cada una de las cosas del uniwrso. En
ese viraje, o clinamen, está, según Lucrecio, la fuente del libre albedrío. eJ filósofo norteamericano de origen español, George Santayana. consideró esta idea
como uno de los más grandes pensamie11tos que ha tenido la humanidad. Por
su parte, Stephen Greenblatt, en su extraordinario ensayo The Swerve. How the
World Recame Modem, vio en este poema una de las fuentes de la modernidad

occidental. Lucrecio no afirm¡¡ba poseer el secreto, o mejor dicho, el código de
esas. partículas, sin embargo confiaba en que un estudio atento -¿premonldón
del diseurso científico?- podría lograrlo algún día. Esta lectura del universo se
desentendía de cualquier preocupación teológica, pero también dejaba de lado
toda consideración sobre la supuesta superioridad humana. Los seres humanos
eran sólo otro elemento más en la infinitud del cosmos.
No es difícil imaginar el impacto que una obra como ésta tuvo en los días
de su aparición. El destino posterior tampoco fue favorable. Luego de la paulatina caída de la cultura grecolatina y el ascenso del cristianismo, De rerum
natura se convirtió en una vaga referencia. hasta que se le perdió toda .nuella. Durante mil años fueron casi nulas las noticias sobre este libro. No fue
sino hasta l 417 cuando el humanista italiano Poggio Bracciolini encontró una
copia, probablemente hecha en Franeia en el siglo IX, en un monasterio en
las cercanías de la campiña alemana. Bracciolini lo transcribió de inmediato
y le hizo llegar una copia á su amrgo Niccolo Niccoli, acaudalado humanista
florentino y aficionado a los manuscritos y códices -su biblioteca fue una
· de las más importantes en el siglo XV- Generalmente solemos asociar los
grandes acontecimientos históricos con magnas acciones políticas o militares,
pocos se atreverían a afirmar que el descubrimiento de un manuscrito eri un
apartado monasterio podría ser ún suceso histórico, ysin -embargo lo es. Para
Greenblatt. y en eso concuerdo con él, el.descubrimiento de Boggio Bracdolini
representó uno de los antecedentes primordiales para fa llegada del Renacimiento; el poema ayudó a que la cultura occidental diera un nuevo viraje y se
enfocara, de nueva cuenra. en la condición humana.

..,,
62

Con la llegada de la imprenta, De rerum natura se convirtió en una obra heterodoxa en lm mando que tendía hacia la homogernzación delsaber. La primera
edición se realizó en Brescia, al norte de Italia, en 1473, Para 1600 se habían
realizado cerca de treinta ediciones. Una de esas ediciones serviría de sólido

-

:\o

soportf a la;; ,r6l'l{¡xjone?.. e1Jstiyrs&amp;Jaef
d\\,~c'.há~I (l¡fM~~. qu¡éiJ sind~¡fa
recitaba IJ1eyifálm&lt;;:11te"/i ú;qeoi~f úando ei:críbió ·síj\l'amosa SE!l)\eJi'ci!!: ·I)€iil!&amp;
qué .$e tr.ab.· aj; 1 ' ~sé';prolon~ .. h ~ o~jos de •ia,
': k.· dll. ñ(;Jmaoa tarit11 {;\lm&lt;:J.
resulte posiWW:¡ i ~que la m\l~ nr¡r,emiu~ {re p(;lntaí'l.d'd mis 'l;ófé§, pero
sin remerJa,y ~étiiJi;, todavíá f.Fll,Preotupa .-t.nij¡lteínJ1J)Pfferf~cto''
"En et orbe hispár&gt;1co, l¡rpresei;¡pii. de esra.f/Í)r~ ~w;¡ciful;ir~, ~s'f'bien f,l;;

9?~ que; autQtes de ra fáUa de Quevedo rra:duj~t.® ~nqs &lt;Zre SU$. veffiO§, -Ir
prm:i.era ve&lt;Slón castellana completa ~e realfzM-im;fu J7J,t J.a'empres;,c1iJm;ili~ ,el abate José Marchenaf $lái;rnbargo, fa obra /io...llé:tli&lt;l a 1/t lirip~ta.;s.im nl!Ma ~,
1896, cuanc/6 Marcelíi:m iMi!n,ey¡dez Pé'layo f.t: p~l;&gt;fü;6 GOt.W parte lfef 1/eg'.(inclp' ~

qµ

volumen de laS"Obras .¡¡wnflletas del ab~
añO'·despi:i\ls se ,mpr~g.~~
Madriá, ya sep¡¡rada del r5[!), ¡;le las O:&amp;w¡¡,ae M-archena, jror la..casa ~l:Q~ - '
l

.

,

.

,

Hernanda y Compañía. Altpn;;á Reyes.cons~e:n su 1:Jil¡litÍf~ca urf ~~f'~~ ·
esra edición y lo distinguió epnJ;U peculíar IJX!:/i/JJ:is. ructéc19fuepára ~J(i~ fu;.: .,;
.
.
portante variación del pensamiemo armón reo gre:cólatlJÍn, ]a tj6ta &lt;lisPJ.@uite
q1,e confirmaba la riqueza del conjunto.
~

.

-

.

¿Como s,o podrna leer ahora el poema bajo tirtiege'tllofri,;tjeldfsCtfflJo.cnirJlíñ,-•
coy el auge delas'oe'Urocíencias? ¿Estaremos cerca_def&lt;ltioé¡¡, t6dc,s'lof~ilttey; ~
ros fü&gt;esas partículas lli"rn@tales: tal como ficoi:ó~
a 1'41&lt;:hef Hou!il(ebt!fB
en su a\1\lblle novel~ ~ého que la obra guarda aun,ir\l'ttjfüa,i:t,ifé·~ ~
ES una lá.stíma que 110tengamos más inforroaclóJ:I soble' Jif:f'l,;f1/.ecL¡,icre~
Desconocemos su carácter y e1 t~ttl de su obra, litt/rru-ia. El póilm&lt;1)lof tia~la dci
universo, pero muy poco ile su a(:ltor. Mar&lt;:el Schwob en Vidas imaginarias se tomó la
tarea di;, humanizar. a través de la ficción,
la figµEa d(' lucre&lt;:iQ', en sus paginas lo hizo
DE LA NATURALEZA
enámúrafse de una exqtfc¡¡¡ mu¡er africana
DE LAS COSAS

Schwob ,ecrea lJJ!f \ll,!irn11 tl_el -p¡i\l{Íih y fOO
esta im,ig@IJ: me gustlil,a quedáfrne&gt;"Entona,s J:µcr~iq bebl(Í el filtro. 'llinruediatamente des pu~ su razón desa?areció. y
olvidó tt¡dl)s Jas palabras griegas del rollo
de papiro. Y por primera vez, al volverse
- r",,'&gt;lQCq, conoció el amor; y a la noche. por haber sido envenenado, conoció la rnuei'te"

,

•

f(ln [uaedo (arp. De lo naturaleza r/elos~GSl1~

Nuevatrad,camt,:spañola porLisandro A!)'arad.
Avüa GpWct 1950.
••

(arac¡¡~

�otredades, que con un carácter narrativo busca indagar una individualidad

MAL DE LIBROS

que no es necesariamente la propia. Juan Domingo Argüelles comenta que "la
poesía de Hernández se caracteriza por un afán de síntesis y de concisión"2 ,

RAsTRO DEL ROSTRO*

además señala la cultura libresca, musical, pictórica y cinematográfica que

RODRIGO ALVARADO

exhibe en su poesía, haciendo particular énfasis en las referencias que hace
a la prosa narrativa, lo que le permite asimilar diversos discursos del género.
Abordar la obra de un poeta como Francisco Hernández requiere analizar
varios aspectos que comprende el fenómeno de la creación. La narrativa del al-

ter ego nos lleva necesariamente a la pregunta: ¿dónde está el autor en la obra?
Equiparemos esta interrogante con la que se hace Zizek. el filósofo esloveno,
respecto de la narrativafantasmática o fantasía : "¿cuál es el lugar del sujeto en
la fantasía?" El problema reside en que no hay un lugar específico del sujeto o,
en nuestro caso, del autor, es decir, se presenta una variedad de posiciones del
sujeto en las que éste es libre de transitar de una identificación a otra.
Lo anterior quiere decir que el poeta no se identifica únicamente con

un yo lírico porque éste se ha constituido a partir de otros-yo, de diferentes
puntos de visea que subsumen la noción de una identidad literaria fija. La
dicotomía entre identidad/alteridad está suspendida en la obra poética de
Francisco Hernández, ya que al señalar los límites entre un yo y otro-yo, así
De izquierda aderecha: Margarito Cuéllar, Minerva Margarita Villarreal, el poeta Francisco Hemández y Rodrigo Alvarado.

como entre autor y personaje, se borra una frontera y se abre así un acontecimiento que configura una narrativa poética en la que el yo ficcional se

L

~

obra de los poe~s mexicanos nacidos en la década de los años cuarenta

tiene cada vez mas peso en el mundo literario del país, nombres como

David Huerta, Eisa Cross, Marco Antonio Campos, Carlos Montemayor y Jaime
Reyes forman parce de una generación de diversos registros poéticos y de la
que la obra de Francisco Hernández, poeta veracruzano nacido en 1946, es
una de las más interesantes.
· Además de ser incluido en el período referido, Hernández forma parte de
la "generación del desencanto", nombre dado por Hugo Hiriart y retomado
por Malva Flores en su libro El ocaso de los poetas intelectuales y la "generación

del desencantan•_ Este grupo recibe tal calificativo debido a que está marcado
por los trágicos acontecimientos de 1968 en México, así como por la paulatina
desaparición de la mayoría de estos autores del ámbito político.
Gran parte de los críticos de sus obras coincide en que este grupo buscó
evocar lo pasado a través de la construcción de un otro, de una otredad, u

~

64

• Ensayo leído en el Homenaje al poeta Francisco Hemández realiLJdo el 12 de marzo en la Segunda Feria Universitaria del Libro
UANLeer 2013, en el marcodel !Kl aniversario de la UANL
1 Malva Rores. 8 O&lt;OSO de los poeros intelecrvoles yla •generodón del desenconrrf. México, Universidad Veracruzana, 2010.

confunde con el yo real.
En Moneda de tres caras, obra que se compone de tres poemas: "De cómo
Robert Schumann fue vencido por los demonios", "Habla Scardanelli" y "Cuaderno de Borneo", el poeta establece un juego de alter egos, habla en nombre de otros, crea personajes que buscan recrear una historia perdida: Robert
Schumann, Hólderlin y Georg Trakl, personajes que forman parte de la historia
del arte y de la literatura, aparecen como seres ficticios que de su pasado, hacen
presente.
Hay que establecer una diferencia entre los tres poemas antes citados. En
el primero, donde aparece la figura de Robert Schumann, el poeta entabla una
conversación con el compositor, narrando la vida imaginada y la historia recreada del músico alemán. Sin embargo, es un diálogo no sólo con este personaje, sino también con su música: "Miro la música de Schumann / como se ve
un libro, una moneda/ o una lámpara" 3• Hernández no dice escucho porque,
más allá de escuchar, visualiza la música como objeto -como un libro, como

1 JuanDomingo Argüelles. E
l vérligo de lodi&lt;ho.Diez poetas mexicanos del sigloXX. Veracruz, Instituto VeracruzanodelaCultura,

65

Xl01, p. 103.
3 FranciscoHemández.

~

Moneda detres caras. Universidad AutónomadeNuevo León, Méxlco, 2013, p. 21.

�una moneda- y le da forma, la personifica en el poema. El otro, el personaje,
se comunica a través de la música, y el diálogo ocurre con los supuestos acontecimientos reales de la vida del compositor.
En los dos poemas siguientes, hablando en nombre de Hólderlin y de
Georg Trakl, Francisco Hernández nos ofrece una visión poética configurada
al asumirse como

otro. Disemina la idea de un yo poético absoluto: descentra

la idea del autor y la del yo lírico, porque, dado el caso, ya no importa quién
habla, ni definir a quién pertenece la voz, al contrario, el poeta ha decidido
abandonar ese yo.
La diversidad de posiciones del sujeto permite a Francisco Hernández flo-

tar en un espacio abierto de identificaciones sostenidas en el reconocimiento
de las figuras de otros-yo, de máscaras que van creando un sistema de relaciones
o espejos que articulan identidades momentáneas.
Biografía, relato e historia se confunden en la creación de un mundo poético
en el que el autor esconde su rostro tras las máscaras de sus alter egos. Sin em-

El poeta Francisco Hemández yel presentador Rodrigo Alvarado.

bargo, citando al propio poeta: "La máscara es un ejercicio de la identidad"4 .
Hernández sale a la búsqueda de otro para reconocerse en el ejercicio que
supone la formación de una identidad mediante la imagen del otro. Entonces,
este yo que se realiza en el otro se confunde con el propio poeta: el yo son los
otros que lo habitan.
En "Habla Scardanelli" , Francisco Hernández toma como personaje a
Hólderlin, pero no elige al Hólderlin de los himnos y odas, sino al viejo recluido en una torre junto al Neckar, el que escribe poemas breves y rechaza su propio nombre. La biografía no es un elemento de carácter historicista, adquiere

Este recuerdo de la disolución lo comprendo como un resto de lo real que
en el poema no podemos distinguir como real o ficcional, ya que no se puede
discernir la fractura entre estos espacios, y en el intersticio que sucede al hecho
poético, el poeta no busca suturar tal fisura, lo que hace es exponerla y abrirla.
Hernández lo entiende muy bien e inserta su obra en ese terreno intermedio.
Pero como pensara Gottfried Benn: un poema es siempre una pregunta sobre
el yo, fragmenta la realidad dando lugar al espacio poético.
El problema de la experiencia poética expone la subjetividad del poema lírico,

en el poema la función de cuestionar la ficción como mentira.
El interés por la vida, en el sentido histórico, no hace de Hernández un bió-

porque nos introduce a un interior que alberga ese recuerdo de lo disuelto,

grafo: utiliza la historia como elemento secundario para construir una ficción

de manera que el resto de lo real se articula en la obra como una ficción que

poética, para acceder a la realidad de ese otro hombre que era Hólderlin: "Al

emerge de entre los bordes del arte y la vida.

_escribirlo, he intentado sumergirme en la cabeza de un loco e imaginar sus

En el inicio de "Habla Scardanelli", Francisco Hernández presenta una

sueños, canciones, cartas, monólogos y alucinaciones, no de Hólderlin, sino de

breve biografía de Hólderlin, en la que es de interés particular el último párrafo:

ese otro hombre que el autor de Hiperión se creía"

5.

"Scardanelli habla de una pasión. Y las palabras de la Griega son el eco que necesitan todas las pasiones" 7 • Susette Gontard, esposa de un banquero y amada

(... ) La disolución, en cuanto necesaria, desde el punto de vista del recuerdo ideal,

llega a ser como tal, objeto ideal de la vida que ahora acaba de desplegarse, una

del poeta aparece también como personaje. Hernández le otorga un diálogo a
Scardanelli, que le vaticina dentro de la narración su propio destino.

mirada hacia atrás sobre el camino que tuvo que ser dejado atrás desde el comienzo
de la disolución hasta allí donde a partir de la nueva vida puede producirse un
recuerdo de lo disuelto y, de ahí, como explicación y unificación del vacío y del
contraste que tienen lugar entre lo nuevo y lo pasado, el recuerdo de la disolución.6

Scardanelli sueña, canta, habla y escribe, ésta es la estructura que el poeta
mexicano le da a la voz poética, pero de lo que se trata, como señala Malva
Flores, no es sólo sobre una trágica relación amorosa: es una reflexión sobre el
proceso de escritura "visto como destino a la manera romántica"ª.

~

4

FranóscoHernández. Soledadalcubo. Colibrí/Secretaría de Cultura de Puebla, México, 2001, p. 87.

66

5

Op.di., p.41.

1

Op. di., p. 41.

6

Friedrich Holderlin. Ensayos. Hiperión, Madrid, 2008, p. 99.

8

MalvaRores, op. cit., p. 162.

~

67

�El poema de Hernández une la vida, la creación y la pasión como motores de
un quehacer poético que forma parte de la tradición lírica del romanticismo, es
decir, la ficción es una ficción de la creación. La estética y el estilo de la poesía de
Holderlin no se reproducen en "Habla Scardanelli"; el poeta veracruzano aplica
la tradición estética mexicana y el estilo romántico de autores como Salvador
Díaz Mirón, de quien incluso en Imán para fantasmas ha hecho su máscara.
La poesía de Francisco Hernández puede señalarse de manera simple como

una poética de la máscara, pero esto no es suficiente. En Diario sin fechas de

Charles B. Waite se hace la siguiente pregunta: "¿Una cara borgiana constituida
por todas las caras reveladas, tanto en la realidad como en los sueños?" Y
más adelante menciona: "Y escribí esta especie de diario donde casi todo es
producto de la fantasía, aunque casi todo pudo haber sucedido"9 .
Juan José Saer dice que la verdad no es precisamente lo contrario de la ficción. Ni verdadera ni falsa. Clarice Lispecror se cuestiona de la misma manera
"¿qué es la ficción?", a lo que responde: "Es en suma, supongo, la creación
de seres y acontecimientos que no existieron en la realidad pero que podrían
existir en la realidad de tal forma que se tornan vivos" 1º.
Lo anterior describe de manera exacta la obra de Francisco Hernández,

es decir, la experiencia de la ficción está alejada de toda certidumbre porque,
según lo plantean escritores como Saer y Lispector, es una experiencia literaria
que no funda ninguna realidad absoluta ni obras totales, lo que sucede es un
espacio de continuidad entre arte y vida.
"Habla Scardanelli", "De cómo Roben Schumann fue vencido por los demonios" y "Diario de Borneo" no son representaciones de las vidas de Friedrich
Holderlin, Schumann y TrakJ, ni de la literatura ni de la historia ni de la vida;
para Hernández cada uno es una presentificación donde es posible vincular la
obra con las distintas realidades que habitamos y reconocer las ficciones que
dentro y fuera de la literatura nos encuentran.
Tras todas estas máscaras surge la incógnita de cuál es el verdadero rostro
del poeta. Octavio Paz hablando de Walt Whitman dice "el verdadero rostro
del poeta es la máscara". Francisco Hernández rechaza una autoría, el yo-real
no es el autor, ni su rostro el rostro del poeta, en su libro Diario invento pone
sobra la mesa la siguiente pregunta: "¿dónde está la poesía?" A lo que responde: "La veo a lo lejos, en los otros. A mí se me niega, no se hace presente. La
poesía es siempre ajena. Incluso la que nosotros escribimos" 11 •

~

68

'Francisco Hemclndez. Diario sin fechas de üiarles B. Watte. México, Gobierno del Estado de Chiapas, 2006, p. 13.
10 Clañce Lispector. Reveladón de un mundo. Buenos Aires, Adriana Hidalgo, 2005, pp. 158-1S9.
11 Francisco Hernclndez. Diario invento. México, Aldus, 2003, p. 29.

Tonad no
Haibutsu-lwnl

Especial qainaH

Especial J.C Staff

• Donlolion no Shol)o
• (vonpelion • FLCL • Pont11
&amp; Slocl)inp wilh (jorterbell

• Shol)upon no Shono
• Torodoro • Ho, e 1-,ono
• Hill me Bob,¡I

Ps4cho-Pass

�literatura en su relación con el proyecto nacional -tradición. cultura, iden-

RETRATOS REALES E IMAGINARIOS

tidad-, propio de la herencia de la Revolución, el socialismo y el desarrollo
de las instituciones. Para Verónica Volkow la obra de Cuesta "tiene dos caras,

JORGE CUESTA "EL ÚNICO
POETA MALDITO MEXICANO"
UN PSICOANÁLISIS

cia y sostener miméticamente la representación". Canto a un dios mineral,

ALBERTO V I LLARREAL

publicado un mes después de su muerte, es considerado su obra cumbre;

mira lo real, sí, pero por otro lado lo vacía y, al vaciarlo, captura la inercia
de ese movimiento de huida, se opone al deseo de mantener la presen-

refleja sus esencias científica, poética, trágica, desenamorada, dolorosa, con
la muerte encima. Es una obra que ha sido muy estudiada desde distintos
La vida cambia lo que fue primero

ángulos, siendo para muchos todavía un enigma. Él mismo, Jorge Cuesta, fue

y lo que más tarde es no lo asegura.
y la memoria. que el rigor madura.
no defiende su futuro duradero.

un enigma, el cual me propongo estudiar utilizando el psicoanálisis como

Jorge Cuesta, "No aquel que goza. frágil y ligero".

orge Cuesta, "el primer intelectual moderno de México". fue un poeta y

J

Novo, Jaime Torres Bodet, José Gorostiza, Xavier Villaurrutia y otros. Su obra
va de lo subjetivo y lo complejo a lo crudamente racional, para regresar a lo

Jorge Cuesta. "Hora que fue, feliz y aun incompleta".

de soledades" o "el grupo sin grupo", conformado por Carlos Pellicer. Salvador

intangible. Ejemplo de lo anterior se observa en la interpretación que hace
de "Muerte sin fin", de su amigo y colega José Gorostiza:
Nuestra conciencia posee todo un sistema de defensa para protegerse de la

1

emoción de la novedad; y es un sistema tan sutil, que la fracción infinitesimal

'

de tiempo que le lleva a una imagen luminosa herir a la retina e instalarse en
la percepción, es más que suficiente para que sufra una especie de digestión
imperceptible, pero profunda. Mediante esta digestión, que cuando se hace a
la luz de la retórica se llama tropo, percibimos la imagen ya con la máscara
de un recuerdo, de una deducción o de una especie. esto es. ya con un rostro
familiar de la conciencia. La novedad, entonces, tenemos que deducirla al
revés, convirtiéndola en el extremo final del acto consciente en cuyo origen
apareció. Es como si coda realidad se nos diera de un modo interrogativo,
como una sucesión, como un discurso, para no fulminarnos de un golpe con
su presencia. Pero el poeta, que se propone la emoción del alma como un fin,
utiliza. inversamente, el mismo método para desnudar a las cosas. Parte de
la metáfora, y acaba en ese horror que sintió el pnmer hombre cuando
se vio descubierto delante de la mirada del espíritu.

~

70

El alquimista

vida no se ve ni se interpreta;
ciega asiste a tener lo que veía.
No es. ya pasada, suyo lo que cría
y ya no goza más lo que sujeta.

ensayista mexicano integrante del grupo Contemporáneos, "el archipiélago

'I

referencia teórica.

A Jorge Cuesta se le considera el primer crítico de la modernidad en México; en sus ensayos resalta el papel de la

La

�Alicia Echeverría, quien fue su pareja, lo recuerda así: "Era alto, más bien feo,

Bernard Shaw. En 1924 publicó en la revista Antena su primer cuento: La

con ojos saltones y labios gruesos. Aunque era rubio tenía rasgos negroides

resurrección de don Francisco. Al año siguiente regresó a Córdoba y trabajó

y desconcertaba uno de sus párpados semicaído. Vestía con elegancia y te-

un tiempo en El Potrero, el ingenio azucarero de su padre. Con una pluma

nía algo de formal". Jorge Mateo Cuesta Porte-Petit nació el 21 de septiembre

más fuerte, en 1928 prologó la Antología de ta poesía mexicana moderna, por

de 1902 en Córdoba, Veracruz. Fue el mayor de siete hermanos; le siguieron

lo que recibió duras críticas de los nacionalistas y los estridentistas, entre

Juan Elpidio, Néstor Gregorio, Víctor Gregorio, Gustavo Juan y Natalia. Néstor.

ellos. Amado Nervo y Rafael López.

su padre, era descendiente de españoles, de carácter represivo, agresivo y

Años después, en 1928, al regresar de su estancia de dos meses en Europa,

dominante; se dedicó al cultivo de caña, café y naranja; fue un hombre

que también hizo por orden de su padre, contrajo nupcias con Lupe Marín,

apasionado por el positivismo y la ciencia y fue porfirista. Su madre, Natalia

modelo y pareja de Diego Rivera, seis años mayor que Jorge y madre de dos

Porte-Petit, era de padres franceses, era sumisa, asustadiza y supersticiosa

hijas. A pesar de la oposición de su padre, que llamaba depravada a Marín

-creía en el mal de ojo, los talismanes, los encantamientos, la brujería-. La

-su madre la apodaba bruja-, porque era una mujer sensual, vital, frívola,

infancia de Jorge fue solitaria, castrante y precoz. Su primer evento traumático

lo opuesto a Jorge, éste se la lleva a El Potrero, pero el matrimonio -doloroso,

aconteció cuando apenas cenia un año de edad: por un descuido de la niñera,
se cayó y se lastimó cerca del ojo izquierdo con una esquina de una mesa de
mármol. A los nueve años fue operado debido a un tumor cerebral derivado de

complejo, difícil- no funcionó y sólo duró cuatro años. Antes de partir a
Europa, Cuesta escribió una carca a Marín: "Mi vida puede perderse de mi;
de ti no se perderá nunca". En otra, sin fecha:

esa herida, como secuela de la operación quedaron un lagrimeo constante y
el párpado caído. Esta marca fue utilizada por sus adversarios para apodarlo
"el vizconde de miramechueco".

Yo quiero toda tu vida; quiero llenar con tu vida la mía. No quiero sólo lo que ha
sido alegría para ti. Sobre todo quiero lo que has sufrido, quiero sufrirlo y sacarlo
de ti, sufrirlo hasta que ya no pueda sufrirse más, hasta que sea alegre, hasta que

Luego de su educación elemental, en la cual tuvo notas bajas en moral

se pueda tener con gusto, hasta que se pueda bendecir a la vida de tenerlo.

y en conducta, a sus catorce años escribió "Tienes dos nombres, Luz, dos
pensamientos", poema que refleja su interés por una mujer y que deja entrever en sus rimas el deseo, el poder
de la mirada y el calor de la adolescencia: "Espejos a
cu noble gracia atentos / reproducen los dos, aunque
empañados. / los contornos del ánfora, delgados, / en
que bullen tus finos movimientos".
Aunque su interés se inclinaba por la filosofía y las
letras, ingresó por orden de su padre a la Facultad
de Química de la Universidad de México en 1921 ; al final se volcó en las
letras. Admiró a Baudelaire,
Breton y Poe; a los filósofos
Kierkegaard, Heidegger,
Husserl y se apasionó por Nietzsche y
Sartre. A sus veintidós
años escribió una reseña crítica sobre San-

ta Juana, de George

En 1930 trabajó en la Subsecretaría de Educación Pública; escribió en las
revistas Contemporáneos, Ulises, Letras de México, entre otras; y fundó Examen,
de crítica sobre política, literatura y orden social, que duró tres números porque
fue vetada por el Gobierno. Luego de criticar la filosofía socialista de Vicente
Lombardo Toledano en una carta a Emilio Portes Gil fechada el 29 de febrero de
1940, fue amenazado y recibió una terrible golpiza. También, como refiere Louis
Panabiere, por redactar un artículo contra el general Plutarco Elías Calles tuvo
que huir por los tejados buscando protección en la casa de Aarón Sáenz.
Aunque se le recuerda como jovial y bromista en el círculo familiar y entre
algunos amigos, en definitiva esto no lo caracterizó. Padeció carencias económicas a tal grado, que su madre vendió sus joyas en un intento de apoyarlo.
Además, su salud física y su salud mental nunca fueron favorables: padeció
fuertes migrañas y lo que Lupe Marín llamaba "dolores de hipófisis" -cuando
asimilaba e integraba ideas-. Poco a poco su estabilidad se quebró. Aunque hay datos contradictorios, al parecer tenía una intensa idea obsesiva
de poseer a su hermana Natalia, situación que le generaba angustia y culpa
terribles; también llegó a tener deseos incestuosos hacia su madre e intentó violar a Isabel Marín, su cuñada. Empezó a desorganizarse: caminaba sin
doblar las rodillas y pasaba horas sentado sin moverse. Tener hemorroides le

~

73

�suscitó el delirio de que se convertiría en mujer y de que sus sangrados eran

de rodillas con los brazos en cruz, más tarde utilizó las sábanas de su cuarto

una especie de menstruación. Fue diagnosticado por Gonzalo Rodríguez Lafora,

para colgarse doblando sus piernas en los barrotes de la cama. Aunque lo

entonces psiquiatra de Lupe Marín, como homosexual reprimido. Cuesta re-

rescataron. después de dos días le sobrevino una congestión pulmonar aso-

futó el diagnóstico argumentando que su afección era fisiológica: una trans-

ciada al desprendimiento de vértebras. Eran las 3:25 de la madrugada del 13

formación sexual.

de agosto de 1942. Días anees le había pedido a su hermana Natalia un libro

Aquí un fragmento de una carta de Cuesta al médico Lafora fechada el 19
de septiembre de 1940:

de química y el libro

Crimen y castigo. de Dostoievski. René Tirado, todavía

impactado por la noticia, recuerda que Jorge había escrito tiempo atrás en
un café: "Porque me pareció poco suicidarme una sola vez. Una sola vez no

Yo le expuse a usted que el carácter que habían tomado unas hemorroides que

era, no ha sido suficiente".

me afligen desde hace diez y seis años me había dado el temor de que se tratara
de una modificación anatómica, que tuviera caracteres de androginismo, como

Interpretaciones

se acostumbra llamar a estas modificaciones, o de estado intersexual, como también se acostumbra llamarle.

Un errar soy sin sentido.
y de mí a mí me translada:
una pasión extraviada.
y un fin que no es diferido.

Esto podría confirmar la posible existencia de un hipertiroidismo o una
deformación de la próstata. Sobre su homosexualidad hay que decir que se
rumoraba que tenía un romance con Xavier Villaurrutia; incluso hay una

Despierto en mí lo que no he sido,
para ser silencio y nada
y por el alma delgada
que pase el azar su ruido.

carta entre ellos donde Cuesta lo evidencia. Imaginaba que los judíos y los
masones le perseguían, y que envenenaban su comida. Más afectado, tuvo
un intenso deseo de atacar sexualmente a su hijo Lucio Antonio, situación
que le horrorizó.
En 1940 fue internado y recibió choques insulínicos. Luego de darle de

Entre la sombra y la sombra
mi rostro se ve y se nombra
y se responde seguro.

alta, en una casa en Xochimilco llegó a pensar que los colchones donde dormía estaban contaminados, y les prendió fuego. Estaba mal: la ansiedad, la
confusión y las dificultades personales se mezclaban con los brebajes que

Cuando en medio del abismo
que se abre entre yo y yo mismo,
me olvido y cambw y no duro.

probaba en sí mismo, que probablemente le causaron psicosis o estados
delirantes, confusos, por la intoxicación. Lo anterior se constata en la carta
al médico Lafora ya citada:

Jorge Cuesta. "Un errar soy".

También le manifesté a usted que en los últimos meses estuve ingiriendo substancias enzimáticas que yo mismo preparaba por el procedimiento de síntesis

Augusto Isla describe a Jorge Cuesta:

que descubrí. con el objeto de experimentar en mí mismo su acción desintoxicante. Se lo manifesté a usted con el objeto de que usted pudiera considerar el
efecto anatómico o morfológico que hubiera podido tener en mí la ingestión
de esas substancias.

(. ..) la plenitud sensual que se ha negado, ese templo de músculos y huesos que
ha castigado no tanto con su desdén intelectual como con su actitud inclinada,
de manera intermitente, al prescindir de los instintos (o de los sentimientos, si se
quiere). Precozmente serio, sonríe poco, viste a menudo de negro; todo le resulta
mortificante: el amor. la economía doméstica. la salud quebradiza, la conciencia

En 1942 fue recluido bajo vigilancia en casa de unos amigos de Córdoba, en

anticipada de su locura.

el desierto de Los Leones, allí, en un descuido de sus cuidadores. se emasculó. El

~

11 de agosto de ese año, en el sanatorio Doctor Lavista, a sus treinta y ocho

74

años, intentó cortarse las venas y sacarse los ojos. Ese mismo día lo vieron

Para Elías Nandino ( t 958) era "una amargura escondida, una serenidad
simulada que no conoció la niñez. Portaba la actitud de un juez temible

y

~

75

�no parece humano ni inhumano". Salazar Mallén afirmaba que Cuesta era
perseguido por un trauma infantil, donde

Lo erótico-sensual, incluso autoerótico, está en el poema "Dibujo". El do-

lor y el tiempo que se va se observan en "No aquel que goza, frágil y ligero"
y "Paraíso perdido", por sólo citar algunos.

El pecado, la obscura memoria del pecado, inasible memoria del pecado, persi-

No soy el primero en realizar un estudio psicoanalítico sobre Jorge Cuesta.

guió a Cuesta. Toda su poesía se llenó de la intuición del pecado, que por no ser

Lillian von der Walde en el ensayo "La calle del amor, de Jorge Cuesta" hizo

lúcida y clara nunca pudo manifestarse concreta, sino que buscó su expresión en
los sentimientos de arrepentimiento y de frustración.

Su obra fue una copia de su sufrimiento, de su vida: muerte, ausencia,
soledad y abandono están presentes en los poemas "Elegía", "Hora que fue,
feliz y aun incompleta", "Entre tú y la imagen de ti que a mí llega", "Tu ausencia viva a tu presencia invade", "fue la dicha de nadie ésta que huye" ,
"No para el tiempo, sino pasa; muere", "Paraíso encontrado" y " Este amor
no te mira para hacerte durable":
Este amor no te mira para hacerte durable
y desencadenarte de tu vida, que pasa.

un análisis psicológico-literario en el que enfatiza los elementos de desamor,
soledad e incapacidad para lograr relaciones afectivas. Existe además la memoria de un coloquio realizado en Francia en 2001 con ensayos fllosóficos,
de historia, crítica literaria y psicoanálisis. Poco después, Béatrice Ménard
estudió los sonetos de Cuesta desde los temas del deseo y de la falta.
Para mí es claro que desde temprana edad Jorge Cuesta desarrolló interdependencias recíprocas patológicas - tenía un padre pragmático, agresivo
y dominante, y una madre dependiente, sumisa y supersticiosa en una relación sado-masoquista- que provocaron un empobrecimiento del yo. Estos
vínculos impidieron un adecuado desarrollo y suscitaron relaciones fijas, incluso parasitarias y a la postre enfermizas que obstaculizaron la evolución,

Los ojos que a tu imagen apartan de tu muerte

creación y maduración de nuevas y mejores relaciones, y fueron una pro-

no la impiden, sólo hacen más presente tu ruina.

longación del círculo vicioso de la infancia. En este tipo de relaciones, según

No hay sitio en mi memoria donde encuentre tu vida

autores como Michael Eigen, Salman Akhtar y Jorge García Badaracco, se

más que tüs ya distantes huellas deshabitadas.

gesta un objeto enloquecedor con un núcleo psicótico.

Pues en mi sueño en vano tu rostro se refugia
y huye tu voz del aire real que la devora.
Dentro de mí te quema la sangre con más fuego,
los instantes te absorben con más ansia, y tus voces,
mientras más duran, se hunden más hondo en el abismo
de las horas futuras que nunca te ha mirado.

Desde otra postura, también podríamos pensar que Jorge Cuesta sufrió
las consecuencias de un patrón desorganizado e inconsistente de apego al
haber tenido un padre rígido, punitivo y pragmático; una madre ansiosa,
sumisa y supersticiosa; además, una niñera que por un descuido le causó
una deformación facial que le duró toda la vida. Estas fallas y/o ausencias
produjeron una vulnerabilidad a la disociación en el desarrollo posterior y

El amor no correspondido está presente en su pantomima La calle del

·amor y en el poema "Amor en sombra", de éste los primeros versos:

en la integración del selj. Sus modelos intelectual y poético-filosófico-ideológico fueron reflejo de la personalidad y de la interacción de sus padres:
lo pragmático y lo subjetivo. El intelecto y la creatividad se convirtieron en

Abro de amor a ti mi sangre rota,

una defensa insuficiente. Así, su paraíso intelectual se sofisticó al grado de

para invadirte sin saberte amada.

enloquecerlo: la decantación rigurosa de la realidad, de los instantes, era un

El intimo sollozo es negra espada

método obsesivo que le protegía de la locura. Más que reelaborar la realidad,

que en la dureza de su luz se embota.

transformarla o integrarla, la fragmentaba, la atomizaba; las partes eran un
todo, pero el todo le era inasible, por ello su fracaso en lo interacciona!: sí,

Y los últimos:

aprendía del mundo, pero no de la experiencia. Su núcleo psicótico originó
un selj psicótico que se fue expresando de diversas formas -a través de la

Mi soledad tu nombre dilapida

~

76

a la sombra del aire que te encumbra
y apaga el lujo de tu voz vencida.

fantasía y del delirio de encontrar el elixir de la eterna juventud, el miedo a
ser contaminado, etcétera-. La ausencia, corno ya se dijo. de un ambiente
favorecedor generó una potencial desintegración que lo fue llevando a la

~

77

�escisión y a la fragmentación; igualmente, la función contenedora llegó a ser

Cuesta tuvo una especie de claustrofobia del cuerpo, hasta sus delirios eran

no sólo insuficiente sino que fue deformándose. De esta manera, la necesi-

un reflejo de sus ya notorias dificultades para organizar sus limites corporales,

dad de expulsar pensamientos con contenidos simbólicos paulatinamente

proyectando lo interno en lo externo. Por otro lado, es interesante dedicar

fracasó, y evolucionó en una necesidad de expulsar en lo concreto, en partes

unas líneas al asunto bisexual-incestuoso-edípico-castrante que Cuesta vivió

del cuerpo. La patología e interacción de los padres con Cuesta le lastimaron

en su crecimiento y. ya desorganizado, en las ideaciones seductoras hacia su

interiormente; afectaron su capacidad para valorar con madurez la natura-

madre, hermana y cuñada: buscó para no encontrar, buscó para perder. El

leza humana y los intentos de unificación y reparación fueron fallidos. De

deseo parricida. no aniquilar al padre sino su función paterna, sucumbió ante

hecho. creo que el solicitar a su hermana antes de morir un libro de química

el terror a la censura, al rechazo y a la castración; similar situación se refleja

Crimen y castigo. de Dostoievski, fue un intento de integrar a sus padres: el

en su singular petición de Lupe Marín a Diego Rivera. Las culpas paranoides,

y

padre pro científico y la madre supersticiosa y culpígena.
La esencia de Cuesta en su producción literaria refleja un cortocircuito en

retaliativas. pasaron al acto; no las recibidas desde el objeto infractor sino
desde sí mismo. De hecho, debido a la naturaleza del conflicto edípico no

las áreas perceptivo-afectivo-ideacionales. Esto puede proceder de situacio-

sólo se gestaron los núcleos neuróticos, sino también los psicóticos.

nes en edad muy temprana: durante la evolución de su yo y su selj corporal.

Cuesta careció de una experiencia transformacional temprana,

luego del accidente que sufrió cuando tenía cerca de un año, éstos se de-

por esta razón, su búsqueda en la ideología socialista, en su

formaron no sólo desde la realidad física -el golpe, el moretón y la parcial

poesía y sus ensayos diversos. en su relación con Lupe Marín

deformación del rostro-. sino en la respuesta de su madre. quien. pienso,

y en descubrir a través de la química soluciones y produc-

no tuvo la suficiente habilidad para reestructurar el yo y el selj corporal de

tos inverosímiles. era un intento, aunque fallido. de

su hijo. Esto creó una dificultad para procesar e integrar elementos sensoriales e

encontrar una experiencia transformacional.

ideo-afectivos. Reconocer afectivamente lo externo sería subordinar lo interno;

estética. Probablemente. su intento de

Cuesta no podía hacerlo. La mayoría de sus trastornos fueron tanto a nivel

suicidio y la experiencia de morir tam-

perceptivo como referidos al cuerpo: imaginar que se transformaba en mu-

bién lo fueron.

jer, que el sangrado de las hemorroides era menstruación; el delirio de estar
contaminado hasta la autoemasculación. A partir de lo que sostiene Wilfred

Conclusión

Bion, podemos inferir que Jorge Cuesta no sólo odió la realidad externa,

~

78

sino también la realidad interna, y esto terminó destruyéndolo: vivir dejó de

En la capilla, en su inerte cuerpo

ser una opción. Así, la autocastración es un tipo de suicidio zonal. Fue una

amortajado por su hermana yacían

solución psicótica ante las repetidas frustraciones e interpretaciones de cas-

sobre sus manos unas gardenias que

.tración y culpa. Junto con esto, su alteración de la imagen corporal, la depre-

fueron depositadas por Ruth Rivera,

sión histórica, su selj corporal-genital despreciado y un profundo deseo de no

hija de Diego Rivera -aceptada por

sentir -no ver al quemarse, intentar destruir sus ojos y la castración misma-

Cuesta-. Nadie acudió a su funeral.

eran maneras de retirar los deseos o las fantasías hacia su hermana y hacia

Su padre. Néstor. que sufrió el mis-

su hijo; lo que representó la acción ya disociada del padre castrante y de la

mo día la muerte de su madre,

madre supersticiosa. también castradora. La sangre y las partes del cuerpo

doña Cornelia. veló a su hijo

fueron fetiches purificadores. fueron el sacrificio. La extirpación de los geni-

unos momentos y regresó

tales como expresión-deseo-necesidad de extirpación del mundo también es

a Córdoba para sepultar a

la expulsión del pensamiento, de sus endemoniados inteligencia y juicio; ya

la abuela de éste. Ni sus

que los genitales y los ojos son receptores de las vivencias e interacciones.

colegas ni amigos asis-

de las miradas. los pensamientos y las fantasías: fuente primera y centro de

tieron, quizás por la

las transformaciones, de las expresiones.

vergüenza que les

�causaba su espeluznante final. Sólo sus hermanos Víctor y Natalia, junto con
su hijo Lucio Antonio, lo enterraron en el Panteón Francés. A pesar de la forma de morir tuvo una postura contradictoria ante el suicidio. En una carta a
su hermano Víctor fechada en t 937 le escribió invitándolo a dejar la bebida:

Pasa por mí lo que no habré igualado
después que pasa y que ya no aparece;
su ausencia sólo soy, que permanece.
Oh, muerte, ociosa para lo pasado,

"Yo soy de los que creen que una vida perdida es una vida heroica que tuvo

me entregarás, mas cuando esté vencido,

vergüenza de serlo (...) Lo más abominable es el suicida, el avergonzado por

el defecto que soy de lo que he sido.

la vida y el cínico". Sin embargo, por otro lado leemos:
Las equivocaciones orales, los tropiezos, los actos fallidos, entre los que considero
el suicidio y toda clase de muerte accidental, tienen sentido, como el sueño. En
cada tropiezo hay voluntad de tropezar. Bienaventurados los que fracasan porque
su fracaso es el triunfo de la voluntad que se revela.

Sus conocimientos de química lo llevaron a producir un polvo que le daba
al agua sabor a vino; una pastilla que evitaba la embriaguez; otra, derivada
de la marihuana y la ergotina, que daba energía a quien la consumía; y un inductor cataléptico. Su mayor logro fue una sustancia enzimática que impedía
la descomposición de la naranja. De ahí el apelativo de alquimista.
El único poeta maldito mexicano: maldito por su vida, maldito por su
agonía, maldito por su muerte. Rafael Lemus sostiene que Cuesta transitó
contra las tentaciones románticas. Como nadie más en la literatura mexicana,
Cuesta se empeñó en desromantizar el discurso y combatir el irracionalismo.
Más todavía: intentó privarnos de un cuerpo que pudiera ser sacralizado: primero
escribiendo una prosa impersonal, desprovista de sensualidad, y luego mutilándose físicamente.

Fue tan complejo y doloroso como su obra. Su personalidad, su vida, podemos resumirla en uno de sus sonetos:

&lt;"

Soñaba hallarme en el placer que aflora;
pero vive sin mí, pues pronto pasa.
Soy el que ocultamente se retrasa
y se sustrae a lo que se devora.
Divido de mí quien se enamora
y cuyo amor midió la vida escasa,
soy el residuo estéril de su brasa
y me gana la muerte desde ahora.

�ENTRE LIBROS
ADQ!JISICIONES RECIENTES DE LA
CAPILLA ALFONSINA BIBLIOTECA UNIVERSITARIA
l'IIAdonis. Árbol de Oriente. Antología poética, 1957-2007. Selección, traducción,
prólogo y notas de Federico Arbós. Madrid, Visor, 2010.
l'IIAdorno, Theodor W. Miscelánea l. Obra completa, 20/1. Traducción de
Joaquín Chamorro Mielke. Madrid, Akal, 2010.

l'IIA /fonso Reyes en la pintura de Sergio Vil/arrea/. Monterrey, Universidad
Autónoma de Nuevo León, 2011.
l'IIBaqueiro Rojas, Edgard, et al. Introducción al derecho ecológico. México,
Oxford University Press, 2011.
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1979. Texto establecido y anotado por Nathalie Léger. México, Siglo
XXI, 2011.
,-,Bernal Granados, Gabriel. Viaje al País de la Errata. México, Libros Magenta,
2011.
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combinatorio del español contemporáneo. Madrid, SM, 2009.

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italiano de Valerio Negri Previo. Traducción del inglés, latín y francés de
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Prólogo de Gabriel Berna) Granados. México, Libros Magenta /
Cuernavaca, Morelos. Instituto de Cultura de Morelos, 2011 .
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fábula. Madrid, Visor, 2010.
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una selección de cartas de Paul Celan a su hijo Eric. Edición y notas

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por Alicia Bixio. Buenos Aires, Paidós, 2010.

�"He notado que las personas cuyos rostros tienen cierta falta de simetría, con
frecuencia poseen las mentes más agudas"2 . Tombién, abundando en el mismo
asunto, el alemán pone en aprietos la teoría del color y, de paso, a nuestra educación sentimental cuando comienza a preguntar: "¿Se ruboriza uno en la oscuridad? Puedo creer que alguien empalidezca de miedo en la oscuridad, pero no
lo otro. Uno empalidece para sí mismo; en cambio, uno enrojece para sí mismo

y en función de los demás"3 . El color y las inocultables emociones. La fisonomía
y el destino manifiesto. A veces como intuición, el artista alumbra en sus papeles y telas esas agudezas del ingenio anotadas por el filósofo alemán. Tenemos

EL INTEMPORAL DRAMA EM GENTE

un rostro cambiante en el devenir temporal, pero que muda, asimismo, bajo

DE RAFAEL CORONEL

ciertas circunstancias transfiriendo rasgos contradictorios, ambiguos y paradóji-

ERNESTO LUMBRERAS

cos; esa faz única contiene un semblante múltiple que el pintor presiente -es

1

decir, que aspira a esa presencia- en su tentativa de materializarlo en su lienzo
con toda su cauda de posibilidades, temples y gestualidades, aunque solamente
afael Coronel, el gran coleccionista de máscaras, es un pintor

R

se decante por una de ellas.

obsesionado por la figura humana, en particular, por el ros-

En las distintas versiones de los dramas visuales de Coronel se manifiesta

tro. Aunque ha realizado extraordinarios retratos y autorretratos,

una atmósfera de incontrovertible ritualidad que inunda los actos, incluso, los

la mayoría de los personajes que aparecen en sus papeles y telas

pensamientos de los personajes de varios de sus cuadros. Todo parece estar en

no surgen de un hombre o de una mujer de carne y hueso en

trance. Ha sucedido algo extraordinario o está por acontecer de un momento a

particular. Rostros de la imaginación o del sueño, en cada uno de

otro. Por eso mismo, los espectadores de sus obras sentimos, al estar frente a

ellos se desvela un drama en su momento más crítico o en el de

ellas, una especie de incomodidad o de pudor o de extrañeza. ¿Nos ruborizamos

mayor serenidad. Llevado por la "poética de los semblantes", el

o empalidecemos? Nuestra presencia, a todas luces inoportuna, interrumpe y

artista zacatecano enciende la pintura más allá de la mascarada

perturba el instante climático de la escena. Por si faltaran elementos de seduc-

o de la recreación de figuras de épocas pretéritas; por eso, lo

ción, reconozco que algo de hechizo y de imantación posee su pintura y no sólo,

relevante de su tentativa visual no se localiza -aunque sea la

vuelvo a subrayarlo, por mérito de la escenografia y de la narrativa que des-

realidad más visible y vistosa- en el exotismo del vestuario o

pliega. ¿Es el embrujo del arte mayor? ¿Es la realidad que sólo puede entrever

de la escenografía de los cuadros, ni tampoco en la trama o en

el ojo del alma? En sus distintos niveles de figuración -que pueden ir del canon

la anécdota que presentan. Lo trascendente -lo que trasciende

renacentista a versiones muy personales del expresionismo-, la composición

el tema y el argumento de cada una de sus obras- se halla ex-

dibujística y plástica de la figura humana se presenta en su caso, invariable-

puesto en los rostros humanos de sus innumerables e inquietan-

mente, como un ejercicio de reformulación. Tal vez por eso lo prolífico de su

tes personajes. ¿Pero qué es un rostro humano? Nuestra carta de

producción, necesario e inevitable ejercicio que habrá de redituar a la larga

presentación en el mundo, un teatro de expresiones, un mapa de

en pocas y supremas obras maestras4 . En términos de luces y de sombras,

símbolos, un relato genético, en fin, un lenguaje para descifrar

de veladuras y emplastes, de variantes cromáticas que van, en ocasiones, a

desde las conjeturas del color, de la línea y del volumen.

contracorriente de cualquier realismo, de los múltiples ordenamientos de sus

Filósofo del alma y del cuerpo, Georg Christoph Lichtenberg
especula en torno a las posibles lecturas de ese lenguaje facial:
1

El término ponugués Drama em gente ha sido utilizado por la crítica lite1aria para explicar los m~ltlples
heterónimos creados -paridos serla la palabra Indicada- por la luddez ysensibilidad de Femando Pmoa;
de Alvaro de Campos a Ricardo Reis, de Coelho Pacheco a Alberto Caelro, cada poeta tuvo una vida, un pasado
y un destino, es deór, una biografia, pero tlmblén un esplrltll particular e Intransferible. Los personajes pintados
por Rafael Coronel poseen, asu manera, una vida en el !lempo.

Oe Georg Chrlstoph li&lt;htenberg. A(ori5ITIOS. Sele«ión, traducción, prólogo y notas de Juan Vdloro. México, Fondo de (JJltura ÚO/lómica, 1989, pp. 10&amp;-109.

1

JOp. cit., p. 116.

•el JorgeAlberto Manrique yTeresa del Conde. Una mujer en t1 artt.1,/emorias dt Inés Amor. MéXico, Universidad Haóooal Autónoma
de México, lffi, p.206. loés Amor anotaba al respeáO:'Pero allí está Sil pelígw.en esa enormefadlidad queóelleparadibujar. También óelleuna fflJaiia intui06n parahacer los másg,andesdesplantesdec.omposi(lón que nadie pueda 1,nagtrooe, que Sin embargo

le dan resultados SOIJ)(eootntes".

~

87

�figuras y de las poses de sus personajes en aras de esa atmósfera de liturgia

del humanista Baltasar de Castiglione atribuido a Rafael, en la composición

o de encantamiento, Rafael Coronel ha explorado con inusual intensidad la

armónica de la figura, en la elección cromática dominada por grises, en el cipo y

condición del hombre a partir de la aquiescencia o del desasosiego del rostro

en el ánimo del personaje, incluso, en la indumentaria que aprobaría el mismo

humano, esa máscara que oculta, tal vez, el rostro de la divinidad.

Coronel, y reconozco afinidades y modelos pictóricos de la misma envergadura

En calidad de intrusos y de convidados de piedra -pero también de voyeristas privilegiados- somos testigos de una ceremonia sobre la que sabemos

que la que poseen algunos retratos de Tiziano, por ejemplo, el dedicado a Pietro
Aretino y a Paulo 111.

tan poco. Por lo que perciben nuestros ojos nos iniciamos en esos rituales. Por

Para 1966 el arte de Rafael Coronel es reconocido ampliamente por la crí-

las noticias que tenemos del arte de otros tiempos interpretamos, realizamos

tica y por el mercado, en México y en el extranjero. Los vaticinios del texto

ciertas asociaciones, hacemos conjeturas en torno de homenajes y profanaciones

escrito por Luis Cardoza y Aragón, en 1959, donde compara al zacatecano con

sobre otras épocas de la pintura. En piezas como La familia (1967), Retrato

"el surgimiento de un río en la pintura mexicana", se cumplen uno a uno. Las

del cristiano (1968), No se vende (1968) o El entierro del Bazano {1971) nuestra

expectativas cifradas son, seis años después, una serie de piezas de redonda y

mirada desemboca, ineludiblemente, en los semblantes de los conmovedores

luminosa madurez. El pintor tiene treinta y cinco años y se encuentra ne/ mezzo

personajes que Rafael Coronel ha sacado de insospechadas penumbras o de

del cammin de la vida. Desde hace algunos años lo representa la galería más

resplandores ignotos. Estamos frente a la portentosa dramaturgia del rostro

prestigiosa e influyente del país, la Galería de Arte Mexicano. Un año antes, en

humano. Cada porte o gesto depara para quien lo observa -o lo descifra o

1965, obtiene el Premio Córdoba de la Bienal de Sao Paulo. Desde comienzos de

lo recuerda dentro de un sueño o de una pesadilla- no sólo una psique sino,

la década está casado con Ruch Rivera Marín, hija de Diego Rivera, con la que

también, una historia y un destino. ¿De dónde surge entonces esa galería pro-

procrea su único hijo, Juan Rafael Coronel Rivera, en 1961; en este ambiente

digiosa de seres que nos seducen y nos turban, ora corteses y menesterosos,

familiar, pinta en el estudio de San Ángel que Juan O'Gorman le construyó al

ora altivos e implacables, siempre indiferentes de nuestro mundanal ruido?

muralista de Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central.

Varios críticos señalan la impronta literaria de muchas de sus obras; ciertos

En esta etapa, la guerra civil entre la escuela nacionalista y los pintores de

personajes parecen salidos o inspirados de las novelas y en las piezas de teatro

la ruptura había quedado atrás como un capítulo axial en el arte mexicano. En

de los siglos de oro de la literatura española, las de Miguel de Cervantes, las de

esos reacomodos y relevos generacionales, la abstracción puesta en boga por

Francisco de Quevedo y las de Fernando de Rojas a la cabeza. Pero también, a

varios de los protagonistas de la nueva ola, Manuel Felguérez, Fernando García

la par que de sus fuentes literarias, sus aparecidos vienen de la pintura misma,

Ponce, Vicente Rojo, Lilia Carillo, Roger von Gunten, Rodolfo Nieto, entre otros,

en un arco pictórico y cronológico que puede ir de Cimabue a Francis Bacon.

no desalentó replanteamientos en corno a la figuración por parte de la nueva

En repetidos momentos, el propio Rafael Coronel ha hecho explícitas sus sim-

generación: José Luis Cuevas, Francisco Corzas, Alberto Gironella, Francisco

patías y diferencias visuales; entre las primeras se encuentran Fra Angelico,

Toledo o el propio Rafael Coronel. Incluso, en algunos casos como en el de

Ucello, Rembrandt, Caravaggio, Tiziano, della Francesca, Tintoretto, Veermer,
van Gogh, Gauguin, Lautrec, Monet, Degas ... Entre las segundas, sus fobias y
reservas en torno a Velázquez y a El Greco, dos santones del arte universal,
parecen indicar que la pintura española -salvo Goya, reconocido y admirado
en su primer viaje a Europa en 1961- poco o nada suscitó en su formación y
en su gusto artístico. Sin embargo, repasando los retratos de José de Ribera y
de Bartolomé Murillo encuentro en algunos de ellos ciertas correspondencias
con los personajes pintados por el mexicano; detecto un gusto común, entre
otras confluencias, por concentrar en el rostro de sus figuras el sino de una vida,

..,.

además de plasmar con virtuosismo y sabiduría los estragos del tiempo, ahí

88

otra fuente modélica en su universo visual: pienso en el extraordinario retrato

mismo, en ese mapa facial tan visitado por su pincel. Por otra parte, aventuro

Enrique Echeverría, Pedro Coronel, Gilberto Aceves Navarro o Arnaldo Coen,
arte abstracto y figurativo dialogan y se complementan sin problema o contradicción alguna. En algunas de las obras de los puros, abstractos y figurativos, surgía, de cuadro en cuadro, una figura difuminada y cardinal para la composición
o unas vaporosas manchas que parecían cúmulos o campos nevados pero que,
en realidad, eran sencillamente unas vaporosas manchas. ¿Arte abstracto con
debilidades y antojos figurativos? ¿Figuración tocada por la fiebre o la epifanía
de la abstracción? El comercio entre ambas prácticas era de ida y de vuelta. No
había tabú sobre estas mezclas. Dominada por la figuración, a la obra de Rafael
Coronel la permean y la transfiguran sutilmente algunos elementos propios de
la pintura abstracta, el geometrismo en su Autorretrato No. 3 (1959), las veladu-

~

ras con pastel en algunos de sus personajes como los de La familia (1967) o el

89

�de No se vende (1968), la pátina blanca y grisácea de la pelambre de sus inolvida-

y también secundarias, realmente conmovedoras, con una

bles ratas o el tajo plástico y anatómico de Retrato (1972). una de sus piezas más

gama de expresiones de grandes contrastes. En fin. toda una

acabadas e impactantes por lo que contiene de realidad desde la pintura misma,

puesta en escena donde los personajes gritan, se apretujan,

más allá de la perturbadora belleza de la figura diseccionada.

se señalan, conversan, se abrazan, cuchichean, se ignoran.

También la década de los sesenta fue propicia para una necesaria revisión de

La imaginación y el talento del artista son la plaza pública a

la pintura mexicana, no sólo la agrupada en la corriente hegemónica vinculada

donde acude esta onírica multitud, pero también la fuente de

al muralismo sino, reposicionando otras aventuras plásticas, para aproximarse

donde emana toda esta turba con su bulliciosa y fascinante

con ojos del presente a la obra de Roberto Montenegro, Manuel Rodríguez

algarabía mundana.

Lozano, Guncher Gerzso, Agustín Lazo, Carlos Mérida, María Izquierdo. Julio

A las dos piezas de la Serie Peregrinos las envuelve, a

Castellanos, Jesús Guerrero Galván, Ricardo Marcínez, Juan Soriano, entre otros.

diferencia de la obra anterior, una atmósfera de silencio y

De los llamados grandes de la pintura mexicana, para estos años, seguían en

de paz, ideal para la introspección de la mayoría de los per-

activo David Alfaro Siqueiros y Rufmo la.mayo; la influencia del segundo poco

sonajes. En el óleo de homenaje a Ucello, las seis figuras

a poco se fue imponiendo hasta convertirse en la figura del arte mexicano más

que aparecen estructuradas por el triángulo que forman los

reconocida en el ámbito internacional. En el plano profesional como en el fami-

dos bastones o báculos llevados por dos de los peregrinos

liar, este período tuvo sumas y restas en la vida de Rafael Coronel; al creciente

están tocadas por el aura ceremonial. Tres personajes están

interés de su trabajo en México como en Estados Unidos, Japón, Italia y Puerto

pintados de tres cuartos; del otro trío destaca especialmente

Rico, se interpone la muerte de su esposa en 1969. Según refiere su galerista,

la cabeza. La paleta está dominada por tonalidades de gris,

Inés Amor, la desaparición física de Ruth Rivera Marín dio origen a la serie

en contraste con el tono rosáceo de los semblantes y, sobre

Funeral: más de cincuenta telas excepcionales que fueron adquiridas en breve

todo, con el manto púrpura del cardenal. Es una procesión a

tiempo por coleccionistas de México y del extranjero.

todas luces -a todas sombras- misteriosa y cautivadora.

En 1970 Coronel pinta dos obras de gran formato donde reúne una multitud

Surgen preguntas, dudas, suposiciones en torno del grupo.

de personajes. Este drama em gente representaba un novedoso reto en su trabajo

¿Quiénes son? ¿Qué asunto los ha reunido ahí? ¿Hacia dónde

en términos de composición pictórica. pero también, de composición dramá-

se dirigen? El personaje de la izquierda, un tanto borroso ¿es

tica. Se trata de dos piezas de la Serie Peregrinos; una de ellas. claro homenaje

un niño? ¿Se trata de un enano? ¿La cabeza que sostiene el

y revisitación de la clásica pintura La. batalla de San Romano, de Paolo Ucello.

supuesto cardenal es la de un moribundo que recibe el último

Antes, en 1966, pintó Sueños antiguos en un formato menor al de aquellas pie-

de los sagrados sacramentos? ¿O es una cabeza cercenada?

zas donde también dialogaba con la misma obra del pintor italiano. Teniendo

Como he venido diciendo, el verdadero y más profundo valor

en menee la obra de El Bosco, en su desaforada im aginación que dio origen a

del arte de Rafael Coronel se localiza más allá de la historia

una infinidad de seres y de objetos plasmados en sus lienzos, el mexicano hace

que cuentan sus lienzos y papeles. Por supuesto, las posibles

suyos el inconveniente y los delirios de la multiplicidad de presencias convi-

tramas de la Serie Peregrinos arman la expectación dramá-

viendo en un mismo espacio, el efecto de los diversos estímulos visuales que

tica, pero la magistral resolución plástica seguirá siendo lo

deben ordenarse de tal forma que el ojo del espectador capte el todo y las partes

esencial de la obra. En el otro cuadro, con un número mayor

sin romper el sentido orgánico de la obra en cuestión. Desde luego, las tres pin-

de personajes. la paleta es más rica y estridente; rojos, azu-

turas de Coronel son extraordinarias desde la realidad pictórica; estructuradas

les, marrones y grises sobresalen, estableciendo un juego de

por un aliento cromático particular y diferenciado, cada una proyecta un devenir

contrastes entre colores que sugieren vitalidad y algarabía y

y un juego de tensiones e intenciones. En Sueños antiguos, la pieza con mayor

los que llaman a la concentración del rezo y de la meditación.

....,.

número de personajes dispuestos en tres planos, el amenazante caos visual es

Como en el anterior, las posibles tramas y misterios son múl-

contenido y acotado por los maderos -sustitutos de las lanzas del cuadro de

tiples. El vestuario, especialmente los tocados, gorros, som-

90

Ucello- que levantan el toldo blanco; en esta obra hay presencias protagónicas

breros, enmarcan en más de un sentido el tema obsesión

PotlTait ofJulieManet4J1!01S
lápiz ypastel de .
6SORX50on.

�de Coronel: el rostro humano, en esta
ocasión situado en la vejez5 . El catálogo
de expresiones del grupo de ancianos,
no obstante que la mayoría se muestre
de perfil, va de la serenidad contemplativa a la imprecación vía la plegaria o el
gesto sensual y críptico del personaje
con k.ipá besando una cabeza. Imposible no ceder ante el drama humano y
el portento visual de este cuadro, uno
de los más complejos y propositivos en
el trabajo de Rafael Coronel.

pintados en este período donde el ar-

tete

entre el personaje central de la obra y
sus posibles espectadores. Se trata de
las ya mencionadas obras Retrato del

cristiano

(t 968) y

Retrato

en torno de sus acl:os? En su aparente serenidad, en esa cara hay también
indicios de un pathos localizado entre las fronteras de la soberbia y de la
locura. En tanto, en el otro cuadro, en el que contiene el rostro del personaje
diseccionado simbólicamente en cruz, la anécdota se reduce a cero6 y lo que
importa e impacta es la contundencia plástica de la pieza. Queda esa cara entre ausente y metafísica bajo el negro sombrero de ala ancha, también cortado
por la mitad.
En ese rostro inverosímil está nuestro rostro más verdadero; está, también,
el rostro del pintor. Finalmente, como apunta Jorge Luis Borges, en la suma de
todas nuestras acciones y visiones se esboza, línea a línea, la geografía de nuestro rostro 7 • En la máscara de nuestra común calavera se halla el rostro de todos

Hay dos acrílicos extraordinarios
tista establece un inevitable tete i1

ese rostro. ¿Qué busca nuestra complicidad? ¿Qué nos reta o nos conmina

(t 972). Otra

los hombres. La forma de la boca y de la nariz, el color de los ojos, el tamaño
del mentón, son una herencia de nuestros ancestros pero también una transfiguración de ese legado. Con esa identidad provisional y cambiante cruzamos el
país de los vivos. Llegará el último suspiro y nos recordarán, por algunos años,
por esos rasgos transitorios. En algún momento de la eternidad, la memoria
venderá, en los mercados del olvido, nuestro rostro de mortal por unas cuantas
monedas de niebla.

vez nos encontramos con el rostro humano, pero, en esta ocasión, se trata
de un encuentro frontal, de poderosa
atracción. Con diferente propuesta
pictórica, la primera de corte realista, la segunda con elementos expresionistas; sin embargo, cada pieza es
radical en cuanto aventuras y hallazgos plásticos. En el primer cuadro las
variantes narrativas son insoslayables:
el cuerpo de un anciano yace tendido,
posiblemente muerto, a la espalda del
personaje que nos observa, alzando
una copa. ¿Una versión cristiana de
Sócrates después de tomar la cicuta?
Más allá de toda interpretación está
1Algunos persoMjes de lis dos piezas de la Sffif /lmgtlnos pro•

vienen con seguridadde los rasgos de un modelo en común. Lejos
de tomarse como un lnconfflllentt. la slmllltud anatómica es
transformada por el talento de Corone~ Imprimiéndole un giro
expresivo Inusitado ydlveno.

• Aunque desde el orbe litera río esta pieza podría ser buen retrato del personaje de El vizrondedemediado (1952), de ltalo (alvino.
7 Esaibe el poeta argentino en el epílogo de su libro f/ hacedor (1960): •un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo
largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de
habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos yde personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas
traza la imagen de su cara~

~

93

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UANL

UNIVERSIDAD AlITÓNOMA DE NUEVO LEÓN

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CAPt~SINA

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                  <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>Villarreal, Minerva Margarita, 1957-1919, Directora</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��TA COMPAÑÍA

:ori~"1k.rteventura a París. Diario íntimo de
amiento y destierro vertido en sonetos
g

I de Un amuno

s

-...-ff
---e ,-::
~RTESÍA

O&lt;EX recuerdo de Fray Servando
,~ fRlfl9&gt; Reyes

818UOTtCA UtilVEftt:IT•IUA O UANL

8

FONDO

i1alGAJO DE CIELO

Le petit mal?
Francisco Hernández

Más sobrecogedor que la tierra

· Franciscq Hemández

UNIVERSITARIO

10
12

i1alAN CORAJES

Alicia ~eyes: Legado de amor rotundo.
F.ntrev1sfa
Minerva MargarHa Villarreal

15

La nieta perfecta
Adolfo Castañón

22

Marce/ Schwob. eficacia de la imaginación
Manuel García 'vérdecia

24

i1a1EL ORO DE LOS TIGRES

Cuatro poemas de Nuno Júdice

Versiones de Blanca Luz Pulido

El poeta
Nuno Júdice

Preparativos de viaje

30

31

Nuno Júdice

32

La presión de los mercados
Nuno Júdlce

33

La vida
Nuno Júdice

34

i1alCALENDAR10

Yourcenary el compromiso
de la aventura literaria
Minerva Mar~arita Villarreal y
José Javier Villarreal

36

;i.,BRJZNAS
Los miserables. a ciento cincuenta años
de su publicación

40

PAILA EXPERIENClA UTERARIA

Glorias de Querétaro y el criollismo
Carlos Lejaim Gómez

44

i1alRETRATOS REALES E IMAGINARLOS

Andrés Caicedo: la descomposición de la noche
Mario Eraso

50

i1a1MAL DE LIBROS

Cartografía del explorador americano
Roberto Kapur

58

i1alPR1MERAS LETRAS
Tomás Segovia o la pausada reinvención
del amor
Guillermo Lozano

64

i1a1ENTRE UBROS

Adquisiciones recientes de la
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

68

PAIÜJOS DE REYES

Cenizas (Parícucin en erugción. 1962)
Bernardo Hugo Vázquez Soto

Autorretrato en bastidor rojo]

Juan Manuel Zermeño

72
74

INTERFOLIA

�GRATA COMPAÑÍA

Miguel de Unamuno. De Fuerteventuro oParís. Díooo intimo de confmomientoydestierro veftido en
SO/lelos. París, Editorial Excelsior, 1925.

Dedicatoria:
AAlfonso Reyes
con un abrazo de
su amigo
Miguel de Unamuno
París BIV25

�en actitud de mojar el hisopo en aceite; pero quien servía la ánfora era el diablo, y

CORTESÍA

se leía en el vaso de óleo este letrero: Vinagre de los cuatro ladrones; mas nada de
esto bastó: él se hizo ungir.

EL RECUERDO DE FRAY SERVANDO*
ALFONSO REYES

Más tarde ( 11 de febrero de 1823): "El P. Mier charla en la Inquisición como
una cotorra. Cuando se le dijo que de orden de Su Majestad Imperial estaba
comunicable, respondió: Dígale usted que ya sé todo lo que ha pasado; que se

M

ás de setenta año~ ~ivió Mier. y la mita~ de su vida la pa~ó perseguido.
Para uno de los b,ografos. en bellas paginas que le dedica. la inadap-

tación del P Mier comienza con los votos. "Para él -dice otro biógrafo- los
votos eran impracticables. las tentaciones muchas... "
El Dr. Mora toca en lo vivo cuando dice que las persecuciones no sólo las
sufrió con resignación y constancia. sino también con alegría. Algo como
una alegría mística le acompaña en sus infortunios. y aprovecha todas las

vaya al cuerno, que eso se llama tener miedo. Otra vez el P. Mier se opone a que
llamen Regencia a cierta junta de gobierno, "porque ni había rey, ni permitiera
Dios que lo hubiese". El t º de abril de 1823 exclama Bustamante con satisfacción: "Ya tenemos Gobierno". Y continúa: "Yo vi correr dos hilos de los ojos
del P. Mier; tal escena me trastornó y me hizo recordar los torrentes que ha
derramado este anciano venerable, por la gloria y libertad de un pueblo que
tan justamente le adora".

ocasiones que encuentra para combatir Es ligero y frágil como un pájaro. y
ofrece esa fuerza de levitación que creen encontrar en el santo los historiadores de los m ilagros. Usa de la evasión. de la desaparición. con una maestría
de fantasma. y algo de magia parece flotar por toda su historia Más de una

Con esta naturaleza sensible y contradictoria y esa vivacidad excesiva, el
P. Mier habría sido un estrafalario, si las persecuciones no lo hubieran engrandecido, y la fe en la patria no lo hubiera orientado.

vez el lector teme ser víctima de una mistilkación. Y eso acontece con los
hombres de naturaleza elocuente: ¡se mueven con tanta agilidad. piensan

Fácilmente se le imagina, ya caduco, enjuto, apergaminado, animándose

tan de prisa, hablan y escriben tan fáci lmenteT Por eso el P. Mier descubría

todavía en las discusiones, con aquella su voz de plata de que nos hablan los

siempre la hora inaplazable de la fuga; por eso se asimila al instante lo que

contemporáneos; rodeado de la gratitud nacional, servido -en Palacio- por

lee y lo que oye. por eso se compromete tan sin reparo: ñnalmente, por eso

la tolerancia y el amor, padrino de la libertad y abuelo del pueblo. Acaso entre

es un escnror ameno ¡Qué inmenso caudal de alegría para conservar el

sus devaneos seniles se le ocurriría sentirse preso en la residencia presidencial

gusto de escribir. tras el aburrimiento de las prisiones y los sobresaltos de

y, llevado por su instinto de pájaro, se asomaría por las ventanas, midiendo la

la fuga 1 Pero es ley de nuestra lengua que la cárcel hace los buenos libros.

distancia que le separaba del suelo. Acaso amenizaría las fatigas del amable

Y para que se vea lo contradictorio del hombre. recuérdese que W.D Robín-

general Victoria con sus locuras teológicas. Y de cuando en cuando, al acordarse

son habla de "su natural timidez". ,él. que era capaz de revolver una sinagoga!

de sus pasadas luchas, que eran la imagen de la patria, temblarían en sus

Recuérdese que Bustamanre le pinta como hombre fácil de engañar· 1él. que era

mejillas dos hilos de lágrimas.

tan malicioso a veces! ··soy también sencillo -dice Mier-. me ha cabido esta
pens,on de los grandes ingenios, aunque yo no lo tenga"
Bustamame. historiador ligero. suele ser testigo diverttdo "El unico crimen
que había en l\1ier -d,ce- es fugarse. y éste lo era personalísimo e incomunicable a otros" Cuando lturbide quiere hacerse ungir
El P1dre \1Ier para qu ,arle de la cabeza can ridícula pretensIon. le dijo que los mgleses hab,an het tio ...na e anc atura en que pimaron a Pie,\ 11 ungiendo a Bonapane.

En Pr(Jlogode Fray Servando, del apartado "Págmasadicionales", en Obras comple10s, tomo 1v. Mexíco, Fondo de Cultura Económica,
19')5, pp. 55S--557

En la historia de nuestras letras es tan señalado como en nuestra historia
política. Su tierra natal no ha producido hombre más notable. En los buenos
tiempos del doctor González, el Estado de Nuevo León conservaba todavía la
imprenta de fray Servando.

�y yo no soy siquiera
una pérdida de tiempo.
¿Puede alguien citar sin indolencia
mi nombre de pila?
¿Cómo enunciar una palabra que tenga
mi estatura, mi perfil de península
o mi tendencia a escupir sangre?

LE PETIT MAL?*
FRANCISCO H ERNÁNDEZ

Mapa podría ser la palabra.
Mapa: inconfundible quitasol para extraviarse.
O escama de reptil amplificada
donde la equis nunca marca el sitio del tesoro.

Le petit mal?
El que se apoya en el relámpago
de la desconexión.
El que permite descender sin rumbo ni rocío
hacia la Isla de las Breves Ausencias.
El que nos provee, en cuanto lo pidamos,
de heridas en la frente, labios deformes
y un riachuelo de saliva
dominador del cuello.
Sí, quedarse balbuceante. como un idiota.
Como alguien inventado por alguien
que se opone a transitar por una Isla
donde predominan hileras de zumbidos.
Sin embargo, dentro del cerebro de ese idiota,
se produce un golpeteo de fragua.
Así ninguna idea puede desmembrarse,
ningún martillazo es capaz de endulzar tímpanos
y ninguna sombra practica reverencias
a los derrumbes monumentales.
El tiempo es sin ser medido ni registrado
Composi(ión a pamr del diseño ed1tondf del
libro Lo tilo de los b1evei ownuos, de Fran
lÍ5CO Hemández, realizado por Ale¡andro
Magallanes para la editOliaf Almad1J

�MÁS SOBRECOGEDOR Ql}E LA
TIERRA*
FRANCISCO H ERNÁNDEZ

M ás sobrecogedor que la tierra, el mar desde lo alto,
isla de salada substancia.
Algunas velas desenvueltas
se alían con la neblina.
Así son los vados de la desmemoria.
El desenvolvimiento o la pérdida son la única diferencia
entre el ser y el cero humano.
Basta salir con vida de un naufragio
para ser Robinson Defoe.
Basta no dejar huellas en el aire
para ser confundido con un brumoso
viernes sabatino.

Poemas 2y 33 !Ornados de Francisco Hernández. Lo isla de los breves ausencias, México, Almadía, 2009.

oro de os tigres

111

�ANCORAJES
ACTO DE AMOR ROTUNDO. ENTREVISTA1
MINERVA MARGARllA VILLARR EA L

s loable que el legado de Alfonso Reyes sea difundido gracias al apoyo

E

sustantivo. puntual . permanente de una vida entregada. de cuerpo entero.

a proteger el patrimonio intelectual de este escritor. uno de los más grandes
que ha dado nuestra ciudad. nuestro estado nuestro país. esta vida es la de la
maestra Alicia Reyes. Doctora en Letras. nieta de Alfonso Reyes y su heredera

MMV ¿Cómo surge en tu infancia este vinculo crucial. tan entrañable. que te hace

tener una disposición constante para que el legado de Alfonso Reyes permanezca
¡,ara cuidarlo. para que la Capilla Alfonsina siga viva? ¿Cómo es que decides hacer
esta entrega a la obra de tu abuelo?
AR: Más que nada. yo lo calificana como un acto de amor rotundo a m1 abuelo
Les cuento la h1scoria. La casa de mis abuelos y la casa de mis padres se comunicaban. entonces yo vivía prácticamente en la casa de los abuelos. sobre
todo con un abuelo muy consentidor. muy alegre. muy vital, y quien me fue
orientando también hacia el amor a la literatura Esto fue muy importante para
m1. porque. emre otras cosas. me acuerdo que uno de los primeros poemas que
me aprendí gracia a él fue "Margarita". de Rubén Darío. Un día ya me lo había
&lt;1prendido completo. y le d1 la sorpresa un t 7 de mayo. en su cumpleaños. Le
dije. "Abuelito. te tengo una sorpresa No ce compré un regalo porque no
1engo dinero. pero te traigo una sorpresa · Y le recne de corrido el
poema de Rubén Dano. Al terminar. voltee y él tenía lágnmas en
los OJOS.

l:I había conocido a Rubén

Darío porque el mecenas. el

protector de éste había sido su padre. el general Bernardo Reyes
Ah, fue. digamos. el entronque. cuando me dieron ganas de saber más - ¿me entiendes7- . sobre todo. desde el punto de vista
de lo poéuco. de ¿qué

es la llterawra? Por eso le hacia

mas preguntas a m1 abuelito.

'Entr('Vlsla realizada et martes 11 de febrrro de J:llt, despues del encúenlro del
Poeld íduardo L1Zalde '!'l.1piendar10 det Plem,o tnlenaoooal ·Alforr,o Reyes"
•', r n la rnmumdad estudiant•l del ln~111u10 TC010logKo y dP b1ud1os
\upe11orc&gt;s de Monterrey, en el n a1co de la en1rega de este premio.

muchísi-

�Recuerdo que cada vez que mis hermanos se peleaban y me hartaban, me escondía debaJO del escritorio de mi abuelito. Y entonces
llegaba mI abuela Manuela y le preguntaba: "'Oye. Alfons1to. ¿no has
visto a Tikis?" -así me dicen en la familia. Y él. can lindo. contestaba
"No. por aquí no ha venido para nada" Y yo estaba escondida ahí.
Así empezó la historia. en ese entorno donde hab1a cuarenta mil
libros -cantidad que tuvimos que dividir y mandar a Monterrey para
crear la Capilla Alfonsina de esca ciudad. porque ya no cabíamos. Fue
una entrega de emoción. como dije· de amor. porque él supo conocer
perfectamente mi sensibilidad Eso es defmic1vo
Hay otra anécdota. Yo estudié ballet desde los seis años. Y un día fui
a mí clase de ballet y cuando regresé él me dijo. "'No ce preocupes. yo
hago mejor el entrechat que cú" Y de veras que lo hacía. Él me ~xphcó
que había practicado esgrima. y la esgrima es para gente ágil El cerna

l1 lt'Qundo pldno- Celia !leyes, ~Amuela Reyes, Alicia Mota ~e I eyes, Alfonso Reyes h1¡c E11 pnmer pLlno: fdua1do R~.
~lfonso Reye-;, Manueld Mota de Reyes, Alioa Reyes y Ph1lippe Marollac

mucha agilidad. y eso que era panzoncico. bajito y rechonchito. pero
era un encanto. Hubo realmente una empatía total entre él Y yo.

y poco a poco me comenzaba a decir· "Ve y búscame el libro de
Valle-lnclan, la

Sonata de otoño". Yo aun estaba muy chiquita pero él

me explicó cómo había organizado su Capilla. dentro de los escanees,
por orden alfabético de nombres y apellidos. Por ejemplo, ese libro de
Valle-lnclán estaba dentro del escanee de España ··Mira. aquI están los
libros de Borges". me decía. refiriéndose a orro escanee que pertenecía
a Argentina A veces me leía las ded1cacorias de codos esos grandes
hombres y muJeres. Era como vivir en un lugar mágico. en una espe-

fue un portento de mujer. se sent,a tan a gusto con Alfonso?" Ruedas de la Serna
hizo una observac1on muy c,ena: canco Victoria como Juana de lbarbourou y
codas aquellas mujeres maravillosas. poetas y escritoras, sentían una especie de

entendirmento con Alfonso Reyes Juana de lbarbourou tuvo un problema muy
serio con su hijo, estuvo muy enfermo. hay unas carras entre el abuelo y ella en
que tratan este asunto, y es algo de lo más tierno. lo más hermoso. que transmilen que Juana de lbarbourou se sentía protegida por la sombra alfonsina Creo
que esto es muy cierto. porque yo. a cierra edad. sentIa también esa protección .
lPor qué no iba yo con mi mamá a decirle que me había surgido un galán por

cie de castillo En una ocasión me entrevistó un periodista -del que

ah1 y que me gustaba? No. vo se lo contaba a mi abuelo Recuerdo que anees

no recuerdo ahora el nombre-, y yo le conce cómo desde niña mi

de que yo cumpliera qumce años estaban mI papá y mi abuelito platicando, y

abuelo me relataba que la Capilla Alfonsina era un palacio, un cascillo.

este dtJO "Ay. Alfonsito. ay hijo. esca niña ya va a cumplir quince años, ya van

reyesiw Yo asI lo baucicé: "Tú eres mí reycsito". Y me

a empezar a venir los mequetrefes y. para colmo. se van a tomar mi whisky".

dec1a: "'Ven. ya está cayendo la noche. vamos a cambiar la guardia".

Cuando ya cumplí los qumce años tuve mi primer novio. y cuando lo mvilé a la

y yo. de verdad. se los aseguro, veía a los centinelas. porque él decia

Capilla sí se tomó su whisky Todo eso servía para el acercamiento. porque de

y que él era el

que los centinelas ya estaban fatigados y que había que cambiar la
guardia Yo veía codo aquello. no me costaba ningún trabaJo

veras era una ternura conmigo
Así nació ese gran amor. Luego. con el paso del tiempo se fue afianzando

Él terna tal encamo. que hasta uno de sus sellos paruculares, que

más. fui conociendo más a mI abuelo El me contaba mucho sobre su padre. el

muchas veces ha sido malinterpretado. fue el de haber sido muy co-

general Bernardo Reyes. de su carácter. de cómo fue un_mara"llloso fundador

queto. S1, sí era coqueto. le encamaba la belleza femenina. pero yo

de este hermosísimo Nuevo León El general Reyes había ordenado constrwr

creo lo mismo que me dijo una vez el doccor Jorge Ruedas de la Serna,

el Palacio de Gobierno. Cuando vme a Monterrey conocI este Palacio. con

-que tu conoces. - Estoy convencido de que si. de acuerdo, era coque-

Eduardo Elizondo. entonces gobernador de Nuevo Leon. quien me mosrro

to. pero hab1c1 algo más lPor que Vic1oria Ocampo. esca gran mujer ar-

hasta el último rincon del edificio. Fue una experiencia unica en la vida

gentina. millonam, que dedicó todo su dmcro para la revista Sur y que

También fui descubriendo mis gustos literarios El primer poema que escrib1
se lo dediqué a mi abuelo. para un cumpleaños.

~~,,..
-~~15

�Después él se enfermó del corazón y, desgraciadamente, tuvo como sabes- varios infartos. El doctor Chávez fue su cardiólogo de
cabecera y mi padrino; yo lo llamo mi padrino porque así lo fue: si
yo pude estudiar en París y tener una beca del gobierno francés fue
gracias al doctor Ignacio Chávez. También hay muchas anécdotas maravillosas de roda la familia con el doctor Chávez. En la última Navidad
de mi abuelo en la Capilla -un recuerdo entrañable y doloroso para
mí- cenamos ahí, en la casa de los abuelos. Mi abuela Manuela. que
era un encamo. preparaba unas navidades inolvidables: el pavo y pescado, el coñac, el bacalao. etcétera. Esa noche mi abuelo estaba muy
sensible. Acabamos de cenar y me dijo: "Ven. vamos a la terracita
cubierta" -que todavía existe en la Capilla. Allí, me agarró las dos
manos y me dijo: "¿Sabes qué? Me siento mal: creo que ya no me queda mucho tiempo". Yo le dije: "Ay, abuelito, no digas eso". "No -me

Arriba, de izquierda aderecha: Alfonso Reyes hijo, Alicia Mota de Reyes, Manuela Mota de Reyes, Alfonso Reyes yAlicia Reyes.
En primer plano: Manuela Reyes yCelia Reyes.

dijo-, te lo estoy diciendo en serio, y quiero dejarte una carea muy

presidente López Mareos". Ni me esperó. ni me dijo gracias, ni nada: salió vola-

importante: que me cuides mucho a mi Manuela y a mis libros. No

da a El Colegio Nacional. Ya no supimos mi primo y yo si Pita llegó allá hacien-

dejes que rodo lo que ha sido el esfuerzo de roda mi vida perezca en el

do otro show por el estilo. porque nosotros nos tardamos un poco en llegar.

polvo. la indiferencia y la incuria del tiempo ... ¿Me lo prometes?" "Sí,
sí te lo prometo". Y eso fue el 24 de diciembre en la noche, todavía nos

MMV: Mencionaste que Bernardo Reyesfue mecenas de Rubén Daría. ¿dónde apo-

duró el 25, el 26, y el 27 de diciembre a las seis y media de la mañana.

yaba el general a Dario. cuándo estaba en el extranjero? ¿Rubén Daría llegó alguna

más o menos. fueron la fecha y hora de su muerte. Fue dolorosísimo

vez a Nuevo León?

sobre todo para mi abuela... pobrecita: se adoraban. fueron una pareja

AR: No, no creo que haya llegado a Nuevo León. El apoyo fue. muchas veces.

realmente ejemplar.

económico. Darío estuvo en París y allí publicaba una revista que se llamaba

Después de eso yo ayudé a vestirlo. y hasta el nudo de la corbata le

Mundial. Ya existía esa amistad con el general Reyes, porque hay unas carcas

hice -yo no sabía hacerlo. pero sí se lo hice. Fue algo muy doloroso.

que lo testimonian; en una de ellas le pide a Alfonso Reyes un poema de Navi-

pero siempre en medio de una tragedia, digo yo, hay algo curioso,

dad. Él le manda un poema que se titula '"Lamentación de Navidad", que fue

chusco. En esa ocasión llegó a la Capilla Alfonsina Pita Amor, la poeti-

publicado en la gaceta Mundial.

sa. con un saco de pieles. Mi primo Carlos -que en paz descanse-,
quien estaba jovencito y era estudiante de Medicina. y yo estábamos

El general y Rubén Darío se quisieron mucho: creo que hasta estuvieron juntos en Cuba. aunque de eso no tengo muchos daros.

arreglando al abuelito. Entró Pica por la puerta de abajo y empezó:
··¡Alfonso! ¡Alfonso!" Y yo pensé: "¿A esta vieja loca qué le pasó?" No.

MMV: Hace poco leí que Bernardo Reyes era un gran seductor. ¿tu abuelo te contó

ni tan loca. entró y enseñó codo, un show; yo creo que pensando que

algo de eso?

la Capilla estaba llena de gente -¿me entiendes...?

AR: Definitivamente. De lo que me acuerdo es que mi abuela Manuela tenia
una amiga, la condesa de Regla. Lucecita Landeros se llamaba. una viejecita

MMV- ¿Y estaba desnuda debajo del abrigo?

muy linda. simpaciquísima. adorable. quien me comentó que cuando tenía ella

AR: Sí, pues era una de sus virtudes... Entonces yo le dije desde arri-

quince años iba a la ciudad. al Castillo de Chapultepec. ahí asistía a los bailes de

ba. desde donde está todavía la cama en la que murió mi abuelo:

don Porfirio. E[la me dijo. "Me ponía unos escores hasta el ombligo. pero estaba

"Pira: aquí no está mi abuelito. ya se lo llevó el doctor Ignacio Chávez

tan flaca y escuálida que pues daba igual". Creo que ella iba con el afán de que

a El Colegio Nacional. porque ahí le van a hacer un homenaje con el

la mirara el general Reyes. "Es que no te puedes imaginar. hija mía. pero qué

�guapura de hombre". me dijo Sí

Díez-Canedo vinieron a México. entonces.

era un muñeco. Hay unas fotos;

lógicamente, se afianzó aquello más coda•

una. sobre codo. que tengo en la

vía. Don Enrique fue quien bautizó la casa

Capilla. que. de veras. es impre-

de mi abuelo como Capilla Alfonsina Y

sionante: la m irada. los ojos del

decía él que era Capilla porque era un san-

general: era una hermosura.

tuario del saber, y Alfonsina por Alfonso
No nos hemos alejado ni yo ni sus nietos

MMV- Háblanos de la relación

Aurora. Joaquín. Aurora nos ha dado varias

de Alfonso Reyes y Enrique Díez-

conferencias en la Capilla. ha sacado unos

Ganedo.

hbros excelentes. En ftn. es gente que es

AR· A don Enrique D1ez-Canedo

cierna con la memoria del abuelo

lo conoció mi abuelo en Madrid.
Ya sabes que Alfonso Reyes llegó

MMV- ¿Qué recuerdos nenes de los escrito-

muy jovencico a Madrid. empezó

res quefrecuentaban mas a Reyes?¿ 7ambién
iban escritoras a verlo? ¿Alguna otra anécdo·

a trabajar en el Centro de Estudios Históricos de Madrid y ahí

Con su esposa yla familia Diez-Caneco, Río de Jane1ro, 1931

ta que recuerdes?

conoció a codos los grandes inte-

AR. Sí Había hombres que iban cada se-

lectuales. entre ellos. a Enrique Díez-Canedo. a Valle-lnclán. a Juan

mana. entre ellos un primo de mi abuelo que se llamaba Manuel Sandoval Va-

Ramón Jiménez y a muchos otros. Gracias a esas relaciones que él fue

llarta. que era matemático. una eminencia Al abuelo le encantaba platicar con

emprendiendo. con base en su trabajo. se fue haciendo un nombre.

él. porque todo le interesaba Una vez nos ayudó don Manuelito a mis hermanas

Lo invitaron a encargarse de ediciones de clásicos españoles. como

y a mi a hacer una carea de matemáticas. Pero me saqué cinco.

lo que hizo de Lope de Vega. Quevedo y otros. Hay un detalle muy

Tombién iba don Pepe Gaos. el filósofo. que después fue m1 maestro Al que

importante: Reyes fue el primero que se preocupó por darle un lugar

yo recuerdo con mucho cariño es a don Jaime Torres Bodet: fue secretario de

aceptable a Góngora. Y esto lo digo con mucha emoción porque están

Educación Pública. muy buen poeta, muy amigo del abuelo. No era un hombre

publicadas ya las carras con un señor francés que se llamaba Ray-

que se entregara. era muy serio, muy leJano: sin embargo. a mí me quiso mu-

mond Foulché-Delbosc. las cuales son una maravilla, en las que Reyes

chísimo. Don Jaime estuvo muy enfermo ya en los ultimos años de su vida, tuvo

está interviniendo como un erudito sobre Góngora. Digo. ¡caramba.

cáncer en los huesos

era un jovenrno!
MMV: ¿Por eso se suicidó?
MMV- Antes de irse a París. en 19 JJ. Reyes dio aviso a Foulché-Delbosc de

AR: Sí El día anterior a su muerte él me llamó por teléfono para decirme que él

su libro Cuestiones estéticas. enviándose/o por correo.

y Josefina. su esposa. se iban a China. Le dije· "Les deseo muy buen viaje". Pero

AR. Exacto. Además. he leído varias veces las cartas que se escri-

en cierto momento él me dijo: "Quiero decirte una cosa: que te sigo queriendo

bieron y digo: ~Qué calidad humana la de m1 abuelo". ¡Le tenía un

muchísimo, ce voy a seguir mandando mis libros. y_

respeto a Foulché-Delbosc. 1, y eso que a veces le encargaba tareas

suene tiene Alfonso de tenerte como nieta!". Le dije• "Don Jaime. pues ya sabe

sumamente difíciles -yo no hubiera tenido la paciencia de aguan-

usted que también soy su nieta". Se emocionó. Nos despedimos. Y al otro dia.

tarle ni un poco sus insolencias. Eso le abrió paso a mi abuelo en la

en la primera noticia en la televisión. informaron que se había dado un balazo.

intelectualidad española.

Don Jaime ya no soportaba los dolores. Fue una despedida de lo más trágica.

Don Enrique Díez-Canedo también fue diplomático y por esto. claro.
se afianzó más la amistad. Luego. a raíz de la Guerra Civil española. los

re lo voy a decir· ¡Qué

Luego. el escritor Fernando Curie! me pidió un epilogo contando esto para uno
de sus libros sobre Jaime Torres Bodet

~

19

�Hay muchas anécdotas trágicas. alegres, emotivas. de todo un poco.

MMV ¿Un consejo que quieras dar a los jóvenes?

En este momento sigue habiéndolas. por ejemplo. en La Habana hay

AR: Un consejo de Alfonso Reyes que yo hasta copié en un cuaderno ··No olvi-

vanos grupos llamados "Alfonso Reyes" estudiando su obra. en Argen-

déis ser inteligentes"

tina también. en Colombia, en todas panes. Algunos de esos investigadores llegan a la Capilla diciendo "Venimos a v1s1tar la casa de nuestro
Alfonso" Ellos lo consideran de ellos. de toda América Eso es muy
emocionante.

MMV. ¿Que siente Alicia Rtyes de haber visto crecer el nombre de su

abuelo con el suvo propw a lo largo de codo este llempo? ¿Que puedes
decir de esta experiencw. de esta mcenc10n de memoria de la grandew que

I

es tu abuelo. de la que lli también formas par1e 7
AR. Lo que acabas de decir es muy real· la grandeza de Alfonso Reyes.
Creo que no hemos acabado de conocerlo. ni de leerlo. ni de analizarlo. Y la prueba es que siguen saliendo tesis y tesis y tesis y libros
y libros y libros en el mundo entero. Las correspondencias se van publicando: por eJemplo, hace poco publicamos la correspondencia de
Mana Zambrano con Reyes. que es una hermosura Yo conoci a Maria Zambrano en Madrid. en una mesa redonda. estuvimos juntas en
el Ateneo de Madrid: ya estaba muy viejerna. pero su cabeza estaba
perfecta Alberto Ennquez Perea, investigador alfonsino. muy querido.
publicó las carcas y me pidió un prólogo. que hice con todo m1 amor
y cariño y creo que hasta con entusiasmo. porque declare que Maria
Zambrano había sobrepasado a su maestro José Ortega y Gasset Y lo
sigo sosteniendo: a José Ortega y Gasset lo que le faltaba era poesia. y
a Maria Zambrano le sobraba.

MMV Muchas gracias. Alicia. por darnos este momento y por hacer po-

sible que la memoria aljonsma siga creciendo y que la podamos difundir.
AR. Te agradezco a u también todo lo que has hecho por esa memoria.

Alforno Reyes en la terraza de la (aJ)l1la Alfonsm.i, Oudad de Mex1{c, 'l'í9 fotograflcl de RKa1do Salazdr

que hay que seguir difundiendo y hacer cada ella más nuestra. aunque, claro. la van a reclamar en todo el mundo Tenemos mucho que
agradecer a Alfonso Reyes. que 1mnarle. desde PI punio de vista de la
perfección literaria como poeta, e.orno narrador. como todo lo que él
tue. A propos1to de estudios. Alberto Enriquez Perca ac;iba de terrrnnar
su tesis de doctorado en la Universidad M,c hoacana sobre la Historia
en Alfonso Reyes. otro Joven esta trabajando la F1lo-.ofía en Alíonso
Reyes

No acabanamos nunca de mencionarlo!'&gt;

Fotografías extrakm de los l bros. AlfOll5iJ R~ konografio lnvestK¡doóo KOIIO(jldÍlfa, doc~me&lt;1tal yselernon de t"J:t0$ de
Xitv1er Guzmdn Urbiola. Hec1or Perea y Alba Cde Ro¡o. Fondo deCullura Económica/El Colegio Nacional/El Colegio de México,
1989; yArlGl Reyes GenKi y flqura rJe Al~ P.eyrs Yida yPemam1ento de Mexm México, fondo de Cultura lconom1Cd, 1001

�trascendencia que ha sabido asumir con gracia y buen humor. nobleza y amo•

LA NIETA PERFECTA*

roso desprendimiento de su propio tiempo vivido y por vivir, la carea titánica

ADOLFO CASTAÑÓN

de ser la albacea de la obra monumental de Alfonso Reyes, sin renunciar. por
tanto. a su propia vocación lneraria de mu1er que se expresa con la pluma y
sabe producir novelas policiacas. componer poemas traviesos y lüdicos. cal las

se habla de la importancia que cenia encre los griegos antiguos lo que ella

tikmj&lt;iforas:_y armar poemas dramáticos. como los dos que acaba de publicar
con el título Ante el destino que refrendan y confirman. en el sentido sacra-

llama el oficio de piedad. Este arce y tarea hacia los anrepasados muertos y vi-

mental de la palabra. ese oficio de piedad. que es saber tratar con la vida y la

vos. canco como hacia sus restos, vestigios y ruinas. trasciende también hacia

experiencia propias. en este caso prolongando en su propia obra entrañada

n uno de los capítulos centrales de El hombre y lo divino de María Zambrano,

E

la ciudad y se inscribe dentro de la naturaleza. En el oficio de piedad coinciden
inteligencia y responsabilidad -dos términos que no siempre aparecen juncos

la entraña trágica que anima específicamente a la ljigenia cruel de su abuelo
heredado y elegido. electivo.

pero que Alfonso Reyes -abuelo de Alicia- supo activar de forma cotidiana y

Coincide este homena3e a Alicia Reyes con la publicac1on reciente de los tres

constante en su vida y en su obra, y en ese intersticio o esa tilma de en medio

primeros tomos del Diario de Alfonso Reyes (preparados por Alfonso Rangel

que son las cartas. y el epistolario que se calza anee nosotros ahora como una

Guerra. Jorge Ruedas de la Serna y por mi). a los que seguirán los romos pre-

suerte de muralla chma o un sistema de amparos intelectuales y estéLicos con

parados por Alberto Enriquez Perea. Javier Garciadiego. Vicror D1az Arciniega,

sus más de cincuenta epistolarios publicados hasta la fecha. gracias en gran

Fernando Curie! y Belem Clark. en ediciones dedicadas póstumamence

medida precisamente a ese oficio de piedad desplegado a lo largo de los años.

a José Luis Maninez. y cuya referenoa ahora me permito craer a este

sin prisa pero sin pausa. por esca dama de las letras. que ha sabido hacer de

acto para saludar la vocación literaria y poética. y acaso hazañosa y

su condición de nieta un arte, y de su condición de albacea -no cabe otra

empresarial. polirica y ovil. en el sentido más noble de la palabra. de

expresión- un oficio de piedad.

esca maestra lúdica y a la par eficiente que es Alicia No quisiera dejar

Y dice Zambrano: el oficio de piedad por excelencia aparece en la tragedia.

de mencionar en escas lmeas la publicación del Bo/eun de la Capi-

Pero. ¿qué es la piedad? En el diálogo platónico Eutifrón o de la piedad. Sócrates.

lla Aifonsma, que a lo largo de décadas y en distintos formatos

citado por Zambrano, dice que la piedad tiene que ver. desde luego. con la vida.

Alicia. esa muJer-abanico. ha llevado adelante trillando y espi-

pero con la vida examinada. con la vida transfigurada por la experiencia. Y es

gando con manos inteligentes en los papeles alfonsinos a su

precisamente ésca la nota más distintiva del oficio de piedad. la conservación y

cargo. documentos inapreciables -como son los

rransmisión. intactas. de la vida y de la experiencia. Las razones de la piedad no

poemas y carras de Saint-John Perse y los de

son. no pueden ser. razones frias -por eso ella está en cierto modo al margen

Joaquin García Monge- para salvaguardar

de la filosofia.

as, la herencia alfonsina de la que ella es el

Sus razones son razones del corazón. motivos y movimientos de la simpatía y la concordia y sus armónicas esferas. Piedad. vida. cordialidad. simpatia.
he ahi algunos de los signos que nos pueden guiar hacia la comprensión y
celebración de ese milagro de la bondad y de la nobleza que se llama Alicia
Reyes. y que hoy venimos aqui a celebrar con sencillez. pero sobre todo con
emoción y gratitud.
lnteligenCta y responsabilidad. Alicia Reyes sabe que. como advierte Gabriel Zaid. la poesia está en la práctica. Y es con este sentido de realidad y de

Palab@s pronunciadas el 15 de agosto de 2011 en la Sala"Manuel M. Ponce"del Palado de Bellas Arte5, en honor a Alicia Reyes,
en compañía de Fffilando Corona, Alberto Enóquez Perea yJavier Garciacfiego.

más noble esrandane.

�permanente vigilancia ante los posibles deslices hacia lo bastardo y lo vernal.
Nos surte con un bagaje de estrategias y recursos como el que acumula el ju-

MARCEL SCHWOB,

gador de ajedrez que una y otra vez estudia las jugadas de grandes maestros.

EFlCAClA DE LA lMAGlNAClÓN

Por último, esa atracción hacia la obra de Robert Louis Stevenson no es

MANUEL GARCÍA VERDECIA

ociosa. No es poco indicio que al autor escocés lo denominaran los samoanos.
un pueblo adiestrado y habituado a la oralidad, como tusitala : el contador de
cuentos. Stevenson es un hábil urdidor de historias, sabe dibujar sus persona-

ay un libro breve, como la propia vida de su autor, que ha causado la

H

jes del modo más cercano, conoce cómo distribuir la motivación para mante-

fascinación de los más puntillosos escritores, como André Gide, Osear

nernos en vilo durante la lectura y apela a la invención para dar mayor viveza

Wilde o Jorge Luis Borges. Se trata de Vidas imaginarias, del francés Marce!

a sus argumentos.

Schwob. Esta obrita, magra en cuerpo pero inmensa en significaciones, sinte-

Evidentemente, todo este arsenal, en una mente fértil y dedicada. tiene

tiza en sus páginas muchas de las finezas del arte de escribir, así como varias

que surtir una productividad notable. Digamos que Schwob conocía las venas

de las tensiones que deben impulsar al creador verdadero.

que van y vienen entre la Historia y la historia. Si bien son ámbitos diferentes.

Publicada en t 895, cuando su autor apenas recorría los veintiocho años,

quizás básicamente por la dimensión de su impronta en mayores o meno-

es un racimo de cortas narraciones. veintidós en total, cuyo principal interés

res conjuntos humanos, guardan un estrecho nexo. Sin embargo, dentro del

radica en la simbiosis de historia y ficción, poesía y relato. Desde luego, com-

contexto de esos vastos movimientos epopéyicos que estructuran la historia

puestos con suma habilidad, buen gusto y alta eficacia significativa.

mayor, existe un tenue, a veces invisible, pero siempre significativo. impacto

Al resaltar las dotes de Schwob no es fortuito destacar su gusto por los idio-

de los pequeños hechos de la historia casera e individual. Alguien ha dicho

mas, su interés por las lecturas históricas, su inclinación por la critica literaria,

socarronamente que no se sabe cuántos grandes episodios se deben a las

así como su fervor por la narrativa del escocés Robert Louis Stevenson. El es-

indigestiones de personajes que tenían un peso en la toma de determinadas

tudio de idiomas foráneos nos instala en una dimensión de perspectiva, com-

decisiones. Así maneja esos vasos comunicantes Schwob en sus historias. Por

paración y lógica verbal que no es posible desde el solo e intuitivo dominio del

ejemplo, juega con el mundo impregnado de paganismo y devoción que en-

habla materna. Nos propicia la verdadera ingeniería del uso de las palabras

marcó la vida de Empédocles con su personal propensión al endiosamiento.

y sus potencialidades para sutilezas conceptuales. De otra parte, la historia

O el entorno enmarcado por cierta tradición del arre que ceñía la ejecutoria de

brinda el conocimiento de épocas, acciones humanas de valor trascendental

Paolo Uccello en oposición a su empecinada inclinación por la perspectiva que

y personajes que concentran los jugos de su momento. Así mismo, ofrece la

lo convertía en un raro.

posibilidad de conocer la dinámica humana y espulgar lo que va por encima

Además de esta concomitancia y promiscuidad entre Historia e historia.

de lo coyuntural para hallar aquello que constituye lo esencial humano.

hay un aspecto también medular a la hora de valorar las relaciones entre

Por su lado, un interés por la critica ejercitada en su mejor plenitud, como

éstas y la ficción. Toda historia, a la larga, es un texto construido por un

arce de entender, sopesar y apreciar las virtudes y torpezas de un texto, equi-

sujeto. Si bien éste parte de cierras bases externas y concretas, es siempre

pa al escritor de una tensión analítica, de un ojo que se entrena a estar en

el modo en que su subjetividad metaboliza esos datos y los refiere lo que

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�resulca en aquello que leemos como un texco histórico. De modo que resulta

fueron, sino como debieron ser, por la irreductible curiosidad y la pasión hacia

casi imposible una historia sin determinado gramaje de subjetividad, o sea,

el individuo que movía a su autor. No es casual que al título de cada relato lo

de imaginación.

presida un nombre, seguido de cierto sustantivo aclarador: "Lucrecio, Poeta",

Ésca constituye precisamente la principal fortaleza de Schwob, su espa-

·'Pecronio, Novelista", "Alain el Gentil, Soldado", "El capitán Kid, Pirata", "Cyril

ciosa y versátil imaginación. Es una facultad principal del hecho humaniza-

Tourneur, Poeta trágico". De este modo se nos advierte que cada hiscoria con-

dor. mediante ella el hombre no sólo reconstruye, preserva y transmite sus

densa los hitos de una vida particular. A través de ella, el narrador nos pasea

experiencias. sino que es capaz de desarrollar otras nuevas. Imaginar no es

por épocas, países, situaciones reales, contextos geográficos y naturales que

únicamente la facultad de recrear imágenes existentes sino de crear otras

nos dan el gusto de una inmersión en el trayecto de la humanidad. A la vez, al

como parce de su capacidad de transformación e invención de lo real. Es lo

contarnos los avatares de cada personaje, nos pone en contacco con los arduos

que nos permite acceder a lo desconocido, a lo por conocer, a lo olvidado, de

dilemas humanos.

modo que ella es complemenco que da integridad y nuevas potencialidades a

Sin embargo, es útil hacer una observación. Esos sustantivos o esas frases
que hacen de subtítulos -poeta, novelista, soldado ... -

la realidad.

no están para ha-

Esca facultad se hace visible, tocable, olfateable, paladeable, en los mil deta-

cernos un guiño de atracción: sirven para enfocar la historia hacia un cenero

lles con que el narrador suele contextualizar sus historias. Las lecturas históri-

de interés humano. Los títulos individualizan mientras los subtítulos enfocan

cas pueden proveer ciertos datos, determinados elementos generales acerca de

lo genérico. Cada cuento no traca únicamente de los enredos y dilemas con-

personajes reales. No obstante, las sutilezas del modo de comportarse, sentir,

cernientes a una vida reconocida o específica. En cada relato hay un eco de

pensar. hablar y actuar de los mismos que el viento del tiempo acarreó hacia

sugerencia vital acerca de los destinos y desatinos de todos los hombres. Así,

los páramos del olvido sólo pueden recomponerse mediante la imaginación.

Eróstrato es el que lucha contra los obstáculos que le impone la vida para ga-

Vemos así los modos en que Empédocles redirigía a las multitudes, cómo des-

nar un sueño. Clodia, la que contra viento y marea quiere cumplir los dictados

plegaba su sistema de argucias que lo endiosaban. o las maneras en que Crates

del cuerpo. Ceceo es el artista devorado por la envidia y el rencor. Paolo Ucce-

de Tebas fue simplificando su vida y dulcificando el cinismo de su maestro.

llo es la pasión del arte que domina cualquier otra. Lucrecio es el predominio

Pero igual. el aucor historia las vidas de seres que pudieron no existir como
emes paniculares. pero que. de uno u otro modo, vivieron como modelos de

de la poesía del eros sobre la de las palabras. Etcétera. No son sólo las cifras
de una vida particular, sino las claves de un motivo humano.

los anhelos y vicisitudes humanos. Ahí están Séptima. la encantadora, que

A la larga, cada ser humano es una historia. Nos asombraríamos si dedicára-

supo convocar la muerte para unirse al ser amado: Sufrah. el geomántico, que

mos unos instantes a escuchar lo que ha hecho con sus horas cualquier vecino:

descubrió los secretos del rey Salomón, lo cual lo integró al enigma: o
Catalina la encajera, que concluyó su vida desbordada por los
hombres a quienes se entregó por huir de la
miseria. Hay tal viveza de detalles, cal autenticidad de acentos vitales, así como un conocimiento de las ambiciones, las dudas,
los temores y los arrojos del alma humana, que es dificil no conferirles el
estatus de personas más que de

,

personajes ficticios.

esa mujer que todos los días barre la acera, ese hombre
insignificante que pasa sin rumbo y sin prisa, esa señora gruesa de pies hinchados y pasos cansinos que
va en la mañana y vuelve en la carde con el mismo
halo de abandono, ese viejo que espera su hora
bajo la sombra de un parque. En primer lugar,
no nos detenemos a escuchar. En segundo
lugar, pensamos que los grandes sucesos
están en un sitio y en otros seres distintos a los inm~diacos. Lo necesario para

No es fortuito que el au-

develar lo insólito bajo la pátina de lo ru-

tor titulara su obra Vidas

tinario es el ojo perspicaz y sensible que

imaginarias. pues éstas

no son quizá como

descubra, en la maraña de trivialidades y
rutinas. los actos y gestos que hablan de

�eternidad y médula vital, o sea, los momentos de grandeza o miseria, los picos

zón. Lucrecio se desesperó al no poder hacer el amor. La mujer se volvió altiva.

y simas que dan interés general a una existencia individual. Esto lo realiza con

sombría y silenciosa, parecida al atrio y a los esclavos. Lucrecio se paseaba por

maestría y extraño poder de síntesis y sugerencia Schwob.

la sala de los libros.

Vidas imaginarias ante todo muestra el buen gusto para contar una historia
de enjundioso trasfondo de valor humano con la debida pericia como para

Siempre expongo la salvedad de que leemos una traducción. No obscanre.

hacernos intuir otras ramificaciones de sentido subyacentes. Su lectura es un

el texto que soporta las contingencias de una versión con tal tersura y encanto

buen antídoto para este presente en que cuentos y relatos se han convertido en

no puede ser en su original más que verdadero arre. Al menos quien esto firma

un vertedero de minucias, cosas sabidas, trivialidades sin consecuencias, cróni-

sigue creyendo que literatura es arte por la palabra, no mera transcripción de
hechos y sucesos del mundo que nos rodea. Siempre debe haber un más allá

cas de rutinas sin utilidad, diálogos sin sabiduría y desenlaces sin trascenden-

tras las palabras.

cia, todo por el placer de ver quién logra ser más impúdico y preciso al describir

Lo poético en los cuentos de Schwob se cumple -algo que debe aprender

el sádico y triste espectáculo de lo cotidiano en un mundo que se va a bolina.
Marce! Schwob posee el extraño dominio de un amplio registro léxico que

todo el que intenta narrar con arte- no sólo por la tesitura de su expresión

le posíbilita la precisión en lo que cuenta y, a la vez, la latitud para incitar a

sino, principalmente, por las situaciones que se relatan. Esto es, por el entra-

potenciales sugestiones. Sus textos logran la tersura de poemas en prosa, no

mado de vicisitudes y dilemas por los que transcurre el personaje. por el modo

sólo por la capacidad sugerente de sus frases o por la belleza de su expresión.

en que éstos se cumplen en el fruto o la nada, pero siempre con el regusto de

Ofrezco un solo ejemplo de esta capacidad entre muchos, tomado del cuento

algo que nos seguirá hablando por mucho tiempo.
Schwob conforma con la vida de cada personaje un redondo mundo atrac-

sobre Lucrecio y su desvivido amor por una bella africana:

tivo Y sugerente. Sus breves historias son una suma de información. habilidad
La mujer africana apoyaba contra los tapices de las murallas las masas ondeantes

discursiva, imaginación y sensibilidad. Nos hablan de personalidades y perso-

de su cabellera. Su cuerpo cubría por completo la pequeña cama de la siesta.

nas, como fueron o no pero como definitivamente pueden ser para el hombre

Rodeaba con sus brazos cargados de esmeraldas traslúcidas las cráteras llenas

que quiere saber de su destino, de su pasajera gravitación sobre la tierra. Escas

de vino espumoso. Tenia una extraña manera de alzar un dedo y de menear la

Vidas imaginarias nos ayudan a saber con mayor lucidez y precisión de nues-

frente. Sus sonrisas venían de una fuente profunda y tenebrosa como los ríos de

tras propias vidas nada imaginadas.

África. En lugar de hilar la lana, pacientemente la cortaba en copos que volaban
en corno de ella.

Holguín. 29 de enero de 2012

Lucrecio deseaba ardientemente fundirse con ese hermoso cuerpo. Apresaba
sus metálicos pechos y pegaba su boca a esos labios de un sombrío violeta. Las
palabras de amor fueron y vinieron de uno a otro, primero suspiradas, después
haciéndolos reir, y terminaron por gastarse. Ambos cocaron el flexible, opaco velo
que separa a los amantes. Su voluptuosidad cobró aún más furor y deseó cambiar
de persona. Llegó hasta la aguda extremidad en que se esparce alrededor de la
carne sin penetrar hasta las entrañas. La africana se acurrucó en su extraño cora-

L•
,H

�EL ORO DE LOS TIGRES
CUATRO POEMAS DE NUNO JÚDICE

EL POETA
NUNO JÚDICE

VERSIONES DE BLANCA LUZ PULIDO

N

uno Júdice nació en 1949, en Mexilhoeira Grande (Algarve), Portugal.
Estudió Filología Románica en la Facultad de Letras de Lisboa. Es Profe-

sor Asociado en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad
Nueva de Lisboa. donde se doctoró en 1989 con una tesis sobre literatura medieval. su área de enseñanza se relaciona con el campo de la teoría literaria, y
la literatura portuguesa modernista y contemporánea.
Ha publicado diversos ensayos sobre poesía, ficción y teoría literaria: A

era do Orjeo (Teorema, 1986). O espa~o do canto no texto medieval (Vega, 1991 ),
o processo poético (lmprensa Nacional/Casa da Moeda, 1992), Viagem por un
século de literatura portuguesa (Relógio d'Água, 1997), As máscaras do poema
rAnon. 1998). A viagem das palavras (Colibrí, 2005), O fenómeno narrativo (Collbn. 2005). A certidáo das histórias (apenaslivros, 2006) y ABC da crítica, (Dom
Quixote. 2010).

T rabaja ahora en importaciones y exportaciones. Importa
metáforas, exporta alegorías. Podría ser un trabajador independiente,
uno de esos que llena cuadernos cuadriculados con números
de debe y haber. De hecho, lo que debe son palabras; y lo que tiene
es ese vacío de frases que le invade cuando se recarga
en el vidrio, en el invierno, y la lluvia cae del otro lado. Piensa entonces
que podría importar el sol y exportar las nubes. Podría ser
un trabajador del tiempo. Pero, en cierto modo, su
labor se confunde con la de un escultor del movimiento. Hiere,
con la piedra del instante, lo que va camino de la eternidad;
suspende el gesto que suena el cielo y fija, en la dureza de la noche,
el batir de alas, la sabia interrupción de la muerte.

Fue Consejero Cultural de la Embajada de Portugal y Director del Instituto
Camóes. en París. de noviembre de 1997 a febrero de 2004. Dirigió la revista

Tabacaria de la Casa Fernando Pessoa hasta el número 8, publicado en 1999, Y
desempeña. desde 2009, el puesto de director de la revista Colóquio-Letras, de
la Fundación Calouste Gulbenkian.
Como poeta y narrador, sus libros se encuentran en Publicac;:óes Dom
Qu1xore. Su primer libro de poemas se publicó en 1972. Ha sido incluido en
numerosas antologías y traducido a diversos idiomas, y varias tesis se han
escrito sobre su obra.
Ha ganado los premios de poesía y narrativa más importantes en Portugal.

~

31

�PREPARATIVOS DE VIAJE

LA PRESIÓN DE LOS MERCADOS

NUNO )ÚDICE

NUNO )ÚDICE

( uando hago la maleta, rengo que pensar en codo lo que en ella

P réstenme las palabras del poema: o denme

voy a meter para no olvidarme de nada. Me dirijo al

sílabas rebajadas. para que las invierta

diccionario, y como las palabras que me servirán

en el mercado. Pero suban la cotización de la metáfora.

de pasaporte: el ecuador. la línea

para que me limite a imágenes simples. las más

del horizonte. la altitud y latitud,

baratas, las que nadie quiere: ¿una flor? ¿Un perfume

un asiento de viajero recurrente. Me dicen

del campo? ¿Esas olas que revientan. unas

que no necesito nada más: pero sigo

tras otras. sin pedir intereses a quien las mira?

llenando la maleta. Una puesta de sol para que
la noche no caiga can deprisa, el tacto de tu

Porque las palabras están caras. Hojeo diccionarios

pelo para que mi mano lo recuerde,

en busca de palabras pequeñas, que cuesten

y ese pájaro en un jardín que nació

menos, para que no exijan reembolsos

en el patio de la casa, y canea sin saber

si las pusiera. como propina. al final del verso. El

por qué. Y otras cosas que podrían

problema es que las rimas me costarán el doble,

parecer inútiles. pero que voy a necesitar: una frase

y. por mucho que busque. lo que los mercados me

indecisa en medio de la noche, la constelación

proponen está más allá de mis posibilidades. sin reembolso.

de tus ojos cuando los abres, y algunas
hojas de papel donde escribiré lo que tu ausencia

Y cuando vengan a pedirme que pague,

viene a dictarme. Y si me dijeran que tengo

¿qué porcentaje me exigirán? Abro la cartera,

exceso de equipaje. dejaré codo esto en tierra.

vacío mis bolsillos. hago cuentas. y nada: símbolos.

y me quedaré sólo con tu imagen, la estrella

cero: alegorías, agotadas; metáforas. ni una.

de una sonrisa triste, y el eco melancólico

¿A quién recurrir? ¿Qué fondo de emergencia poética

de un adiós.

me podrá salvar? Entonces. al final, me queda una palabra -el aire-.
Al menos. con ella, nadie me impedirá respirar.

~

32

�1A VIDA
NUNO )ÚDICE
VERSIÓN DE BLANCA LUZ PULIDO

La vida, sus pérdidas y sus ganancias, su
más que perfecta imprecisión, los días que cuentan
cuando no se espera, el atraso en la preocupación
de tus ojos, y las nubes que cayeron
más aprisa. esa tarde, el círculo de las relaciones
que se abren hacia adentro y hacia afuera
de los sentidos que nada tienen que ver con círculos,
cuadrados. rectángulos, en las líneas
rectas y paralelas que se cruzan con las

A la venta en:

líneas de la mano;

Capilla Alfonsina

la vida que trae consigo las emociones y el azar,

Casa del Libro

la luz inexorable de las profecías que nunca se cumplieron
y de los encuentros que siempre supimos que

Librería Universitaria

se realizarían, aunque nunca supiéramos con
quién, ni dónde, ni cuándo; esa vida que lleva consigo
el rostro soñado en una indecisión de madrugada,
bajo la luz vacilante que sólo muestra
las paredes desnudas, con manchas húmedas
en el yeso de la memoria;

la vida hecha de sus
cuerpos desnudos y de sus palabras
próximas.

.UANL

lMVéR&gt;IDAO A=OMA Ol NU!;-VO Uó"-,

�vira!. es el punto de referencia. la óptica de Marguerire Yourcena~. Su obra,

CALENDARIO
YOURC ENAR Y EL COMPROMISO DE
LA AVENTURA LITERARIA
M INERVA MARGARITA \/ILLA.RREAL Y JO&lt;;É IAVIFR VII LAR.REAL

unas veces cobijada por el follaje de este mundo clásico y orr ds ale'ltada por
el fuego de su savia. es vasta. monumental. se yergue verncal y apunta hacia
todas las direcciones. Por un lado, la novela y el cuenco: por el orro, el ensa

vo y la autobiografía Pero también e' reatro. la traducción y la poesía ésta,
presente a lo largo de su obra
En l 936 aparece Fuegos (Feux). libro de poemas en prosa o de relatos con

argueme Yourcenar (Bruselas. Bélgica. 1903-Maine: Estados Unid~s.

intención hríca. Yourcenar tenia treinta y tres años y Fuegos es un libro des

1987) fue una de las escmoras de inreligencia mas clara y precisa

lumbrance, apabullante. personalis1mo ya La presencia de la Grecia clas1Lct

con que cuenca la licerarura Su obra se erige y crece sobre una plataforma

~s total, con excepción de un texto· ·'Mana Magdalena o la salvac1on La his

apoyada y conformada por la cultura clásica. por lo remoro y presente, por

t0na se reescribe desde lo emocional desde lo deliramcineme pas,onal. El

lo lejano y lo próximo. Su extenso quehacer literario Fuegos. Cuentos orien-

lenguaje es un cuerpo vivo formado por imagenes y símbolos. los pusonaJes

tales, Memorias de Adriano Las caridades de A/cipo y otros poemas. El tiro dr

aparecen con el resplandor de la parábola. de lo más allá, con la misrenosa

gracia. El alqwmista. Alex1s o El tratado del múlll combate. entre otros títulos.

fuerza de :o oculto y lo porvenir. Habitar:! un mundo Lle dtoses donde el tiem-

la ha snuado como una de las protagonisras clave del pensamiento y de la

po no fluye sino que se rehace permanentemente. st. 'emvema, el pasado

literatura de nuestro ttempo

es presente 1nrerrninable, y los personajes. dibujados por el amor y el odio.
lo habitan.

M

Pensar en Marguerite Yourcenar es pensar en un continente complejo de
efecros y referencias. de cuerpos y sombras. donde el más mínimo detalle tiene

Esre presente intermmable. este tiempo congelado sin dStros ni crepús

su historia y tradición. El universo de la aurora es bello v terrible Bello, por la

rnlos. es decir, sin futuro. es la condena. la moira. Toda posible elección. en

tremenda carga poética que encierra: y ternble por la fuerza. smceridad y des-

este mundo mmóvil de dioses. conduce a lo trágico, a lo hm1re. Las colum-

nudez con que son presentados sus personajes y los valores que los animan

nas, algunas veces. son la humillación, el orgul o, el amor. el odio y la reali-

El compromiso de un escnror. su compromiso fundamental, es la escrnura

dad r·e1 género humano f ~o puede soportar mucha realidad· escribe

rs

y, por ende, la literarura :V1arguerite Yourcenar se ciñó a este principio. Su

Ehot) Los hombres se mueven baJo esta arquitectura: y Leda, protagonista

vida fue una vocacion. una aventura que la llevó a reconstruir -construir -

de un texto. criada de Aristóg1ton y Harmod10. realiza un sacnftc10 guarda el

un mundo. una habitación propia. Desde esta intima y sólida geografía. la
del mundo clásico, puente entre Oriente y Occidente y fundamento de esre

sec rero de su condición de olvido. de nada En el s1lenc 10 y el dolor encuen'rd la razón de su existencid.

último, Yourcenar trabajó con los qjos abiertos. de cara al hombre Su com-

i\1arguerite Yourcenar fuf una viajera incansable. Su literatura refleJa el

promiso fue la vida. de edificación permanente

1ne de la confirmación Alguien que viaja con deseos Lle enmiuec,erse ne

Marguerite de Crayencour. Marguerite Yourcenar para la literatura a parc.r

cesariameme cambia. modifica su visión del mundo Lo mismo St..íede c.on

de su primera pubhcacion. quedó huérfana de madre -quien era de origen

respecto a ese viaje que es la gran hceratc1ra Marguer re Youccendr se 1r terna

belga- al poco tiempo de haber nacido. Su padre. francés du Nord, le enseñó

omo exploradora de la h1stor a portan fo la Lerza de la 1maginauon. Es a

griego y latín En 1921 . a los dieciocho años, su padre le publicó El Jardín de

través de la 1maginac1ón corno reconstruye mitos. vidas. leyendas. y es por

las quimeras (Le Jardm des Ch1meres). siendo éste su primer titulo. un libro de

el a que su obra leJos está de ser calificada como h1stcr.ca

aliento lírico y corte micológico. La aurora buscó la poesía. el canto. pero a la

En 1984 Ediciones Alfaguara publico. en traducción de Emma eatc&gt;lavud,

manera clásica. es decir. desde la perspectiva del asombro, del hallazgo. de la

Curncos orientales En realidad se trata de .a traduc.c,on de la pr_mera ect1c.ion

revelación'. por lo tanto. evocó y situó ese mundo primordial. aparentemente

de 1938, rev,sada por la autora En PI Post-scríptwn Yourcenar explica que

distante. que es la civilización grecolatina, nacimiento y sostén de nuesrra cultura

tia suprimido un cuento "los sepultados del ~re,nlm", v ha agregado 0 •ro

El pasado es el presente. y el presente. un fantasma. un hálito que se

l..cJ. muerte de Marho Kraliev1tc h" El hilo que agrupa PStos cut n-os es Id

materializa en el pasado. Esta fusión. esta alquimia cultural y, obviamente

grngrafia tamo cultural corno fis1ca cto11de se les ub1La. Los cuenco-, son diez.

�-cómo se salvó Wang-Fó". "La sonrisa de Marko", "La leche de la muerte",

artistas para su complacencia. pero el verdadero artista sólo puede com-

"El ulcimo amor del príncipe Genghi" "El hombre que amó a las Nereidas".

placerse a si mismo y sólo en esa medida. escuchando y alendiendo a sus

"f\/uescra Señora de las golondrinas". "La viuda Afrodis1a". "Kali decapitada".

propias voces imenores. podrá ofrecerse para los demás a través de su obra

"La muerte de Marko Kralievicch" y "La tristeza de Cornelius Berg" En escos

El poder castra. limita. y sI los artistas no se le someten. los ubica como Joco

cuenws se destacan ante todo dos aspectos de la culcura oriental que confor-

de sedición. aunque, como sucede en este cuenco, no hay nadie más alejado

man el refmam,ento de este universo la delicadeza y la crueldad.

de la provocac,on que el propio artista.

El pnmero de los cuentos. "Cómo se salvó Wang-Fó". es la historia de un

El final de este relaco es delin1tivo por la forma como la auwra manifiesta

pintor que aprecia la vida en cuanto imagen. aprehende aquello que despliega

su visión del ane: el arrisca se salva si es fiel a si mismo. y su puerta a la

la naturaleza por si misma. se maravilla anre los elementos y los captura
para s1 y para codo aquel que pueda ver sus cuadros. Se puede concluir que

rrascendencia se abre a traves del permanente ejercicio de añadir universos
a la realidad

este cuenro resume el ars poetíca de Marguerite Yourcenar. lo que para ella

En "Cómo se salvó Wan-Fó" es inevitable recordar a dos cuemIscas lati-

signílicó la creación. Ante todo. un creador es un ser apasionado, pero esa

noamericanos. al argentino Jorge Luis Borges y al mexicano Salvador Elizondo.

pasión es vampírica. es decir. vital para su trabajo. Lo único que interesa a

ya que en este relato la fantasía se confunde con la realidad y ésta con la

ese creador es su creación y todo corre en función de ésta. Por eso el arrisca

fantasía, se entrecruzan. se alimentan. conforman un solo universo. un solo

es un ser egoísta. vive únicamente por lo que cree y para lo que crea Pero

cuerpo de contrarios en perfecta armonía Sin embargo, en el desenlace la

termina siendo inmensamente generoso. pues al linal esta creación. en este

fantasía somete y domina al urnverso real

caso será su inmenso legado
S1 en el cuento alguien cercano a Wang-Fó. el pintor. muere. él no tiene
t1empo sino para extasiarse con aquellos colores con que se presenta la
muerte. y no descansa hasta haber plasmado ese instance en su pintura Su
arte. como buen ejercicio de sublimación. supera a la vida. sus cuadros son
tan bellos que el emperador lo manda llamar para extirparle los ojos y cortarle
las manos. Aquel. siendo niño. había vivido aislado. encerrado por su padre,
qwen le llevó muchos cuadros de Wang-Fó. frente a los cuales pasó años
mirándolos En el momento en que sale de su aislamiento se da cuenta de
que la realidad no es tan bella como en las pinturas. que no puede apreciarla
así. contemplativamente. ya que siempre está rodeada de detalles que obscaculizan su percepcion de la belleza. Esta desilusión lo enardece a tal grado.
que prefiere deJar inactivo al pincor. Ante tal situación. Ling. el compañero
inseparable de Wang-Fó. se rebela. pero de inmediato un guardia le cona la
cabeza, de donde fluye un líquido rojo que extraordinariamente contrasta.
a los ojos de Wang-Fó. con el piso de jade del palacio. Antes de que opere
la amenaza sobre Wang-Fó. el emperador le exige que cermine un cuadro
donde al mar le falta color y oleaje. Mientras Wang-Fó pinta. el piso empieza
a cubrirse de agua. se inunda el palacio. él construye un barco en la pintura
por donde sale con Ling. quien regresa con una bufanda roja. El resto de la
corte. mcluyendo al mismo emperador, perece
Aqui vernos. de nuevo. la mmanencIa del ane. No hay mayor enemigo
para el poder. en un momento dado. que los arriscas. El poder busca a los

�de que la literatura que salia de su pluma no era sólo una obra de arte. una
creación artística que enriquecería espiritualmente a sus lectores, dándoles
un baño de inefable belleza También que, leyéndolo. profundizarían en su

BRIZNAS

comprensión de la naturaleza y de la vida. mejorarían su conducta cívica y

LOS MISERABLES,
,
A CIENTO CINCUENTA AÑOS DE SU PUBLICACION

su adivinación del arcano infinito· el más allá. el alma trascendente, Dios.
Esas ideas pueden parecernos hoy ingenuas· ¿cuántos lectores creen todavía
que la literatura puede revolucionar la existencia. subvenir a la sociedad y
ganarnos la vida eterna? Pero leyendo Los miserables, sumidos en el vértigo
de ese remolino en el que parece atrapado todo un mundo en su infinita des-

s difícil imaginar hoy la extraordinaria popula~1dad que l~egó a tener

E

Víctor Hugo en su tiempo en todo el orbe occidental y aun mas alta

mesura y en su mínima pequeñez. es imposible no sentir el escalofrío que
produce la intuición del atributo divino. la omntscIeneta

Su talento precoz de poeta lo hizo conocido del medio literario e intelectual
cuando era todavía adolescente, y. luego, sus obras de teatro, sobre todo
a partir del estreno tumultuoso de Hernani. el 25 de febrero de 1830. que
marca de manera simbólica el nacimiento del movimiento romántico en
Francia, hicieron del joven dramaturgo una figura célebre, sólo comparable a
lo que son en nuestros días ciertos cantantes o artistas de cine. Sus novelas,
principalmente Nuestra Señora de París. y más tarde Los miserables. acrecentaron de manera geométrica el número de sus lectores y desbordaron el
marco francés e invadieron otras lenguas. en las que pronto Quasimodo

0

Jean Valjean se hicieron tan famosos como en Francia. A la vez que su prestigio literario. su activa participación política. como representante en el parlamento y como orador. comentarista y polemista de actualidad, fue consolidando su prestigio con una aureola de referente cívico, conciencia política

y moral de la sociedad En sus diecinueve años y pico ele exilio esta imagen
de gran patriarca de las letras, de la moral pública y de la vida cívica alcanzó
ribetes legendarios. Su retorno a Francia. el 5 de septiembre de I 870, con
la instauración de la República. fue un acontecimiento multitudinario. sin
precedentes. con participación de millares de parisinos que lo aclamaban.
muchos de ellos sin haber leido siquiera una línea de sus obras. Esta popularidad seguiría creciendo. sin tregua. hasta el dia de su muerte y po l'lso
roda Francia. toda Europa, lo lloraron P-1rís enterSJ) poco menos. se volcó
a seguir su cortejo fúnebre. en una demostracion de afecto y solidaridad que
desde entonces sólo ciertos estadistas o rl1rigentes políticos han conseguido
Cuando murió en 1885. Vicwr Hugo se hab1a convertido en algo más que un
gran escritor en un mito. en la person1ficac1ón de la República. en símbolo
de su sociedad y de su siglo
Lo que mas nos admira en él es la vertiginosa ambición que delatan algunas de sus realizaciones literarias y la absoluta convIccion que lo animaba

~

40

¿Nos hace meJores o peores incorporar

d

nuestra vida la ficción, tratar

de incrustarla en la historia? Es d1f1cll sabvr sI las menuras que urde la
imaginación ayudan al hombre a vivir o contribuyen a su infortunio al
revelarle ei abismo entre la realidad y el sueño, st adormecen su vuluntarl
o lo lnducen a acwar Hact' algunos siglos.

d

un manchego C:incuPntón. las

novelas a que era tan aficionado le enajenaron la percepcion de la realidad

y lo lanzaron al mundo qu-: él cre1a igual al de las ficc10nes-- en pos dé
honor. gloria y aventura. con el resultado que -,abemos. Sin embargo. las
burlas y desventuras que padecio Alfonso Qu!Jano por culpa de las novelas no lo han hecro un personaje digno de connnseranon Por el contrario. en su imposible designio de vIv1r· Id ficcion. de modelar la rc·aliuad t·n
conc:erro con su lantasia. el personaje .de Cervantes fí¡o un paradigma de
generosidad e iéleal1smo a la e'iperie humdnr1 Sin liegar a los exm'mos de
Alonso Qw¡ano. E.s posrble que las novelas mocultn ramb1en en nosotros
tina msausface1ón de Jo existente. un aperno de irrealidad que mfl11y,1 en
nuestras vidas de la maner:-i más diversa y ayude a moverse a la bumanH..lad

Si llevarnos tanto&lt;; siglos escribiendo y leye11do he cione'&gt;. por algo SPrá Yo se
:que aque im terno del año 50, con uniforme, garua y neblina, en lo alto del
acantilado rle LJ Per:a i;iracias a

L,,.., m1sPrables la vida

fue para m1 mue ho

No hay manera rle demo-;trar que los miserables haya hecho avanzar

a la

humanidat.l n1 &lt;;iqu·era unos m1l1metros haua ese- remo dt· la justtua.

la libertad y la paz a q,1P. ~egur ·a v1si◊r uttJpIca de Vil tor Hugo. se t'ncam,nd la humanidad Pero nu hc1y mPnor duda, tampc.,c,J. de que Los miseral){es es una de esds obr:i.5 que t'n ta ht&lt;.tona de Jd lttera¡urd l1an hecho
desear a mac; r1umbrfs v muJf'res de tod1s las ltng11a&lt;; v tult..iras un mundo
trtás Jlmo. mas r:ic 10nal y ff•d'&gt; btllo que aquel en e1 íJUe v1vfdn La min1md
-condu&lt;;ion que de t&gt;llo ~e pw•dt extrwr r&lt;; 4ue -,1 ia h1stona hurndnd ..ivan

~
1

Fragmento ex1Tc11do de Mario Vargas llosa, La tentaaón de lo imposible, Alfaguara, México, 2005, PP- 19 Y20.

41

�za.

y la palabra progreso tiene sentido. y la civilización no es un mero si-

mulacro retórico sino una realidad que va haciendo retroceder la barbarie.
algo del ímpetu que hizo aquello posible debió de venir -sigue viniendo
todavía- de la nostalgia y el entusiasmo que concagian a los lectores las gestas de Jean Valjean

y monseñor Bienvenu. de Fantine y Cosecte. de Marius y

Javerc y de quienes los secundan en su viaje en pos de lo imposible.'

,...
42

1

lbtdem, p.m.

�Calderón . Ahí se narra la historia de
la erección del templo dedicado a la
virgen de Guadalupe en la ciudad de

LA EXPERIENCIA LITERARIA

Queréraro, terminado en 1680 y con-

GLORIAS DE QJjERÉTARO Y EL CRIOLLISMO

sagrado en diciembre del mismo año .

r
~

i_~ ~

..... : : : : . ~

Aunque el libro pareciera ser motivo

CARLOS LE)AIM GÓMEZ

l

V:;...,-:

:::,-

de limitado interés en esca región, y y
se trate de una obra menor de Carlos
que supo dar todo un mundo

de Sigüenza y Góngora -autor que sin

al más católico César:

duda alcanzó mayor reconocimiento

donde tanto español Marte

con su Libra astronómica y filosófica- .

con la espada y la escopeta

resulta fundamental para la literatura

quitó más vida en indios

criolla y guadalupana.

que ellos dispararon flechas

Luis de Sandoval zapata

Antes de abordar el libro referido
resulta imprescindible citar un antecedente: Luis de Sandoval Zapata, quien

L

a poesía barroca novohispana ha resistido el asedio de una vorágine de

en "Relación fúnebre" 3 investiga sobre

interrogantes neoclásicas al culteranismo, calificado como enfermedad, y

la conspiración de los hermanos Alonso

de la denuncia de la imitación de modelos peninsulares. Sin embargo, la litera-

y Gil González de Ávila contra la coro-

tura del largo periodo de dominio español en territorio mexicano ha sido anali-

na española, y la injusta decapitación

zada por la critica descoloniwdora como un campo que exige nuevas lecturas,

de éstos ordenada por las autoridades

ya que. como afirma Mabel Moraña, "el barroco encierra para muchos los

novohispanas, siempre presididas por

orígenes de la identidad mestiza y la condición colonial de Hispanoamérica" 1•

españoles peninsulares, e inspirada por

Y es que el poema barroco con su enramada de oropel, exceso, proliferación

la envidia, "porque en sus grandes

y arrilicio desorienta al lector y produce una fácil disociación del fondo y de la

convites [de los hermanos Ávila] / y

forma. como señala Severo Sarduy:

en aparatosas mesas / miró coronas
floridas / de claveles y azucenas". Sus

1en su caída. en su lenguaje pinturero. a veces estridente, abigarrado y caótico.

reflexiones sobre lo guadalupano son

meraforiza la impugnación de la entidad logocéntrica que hasra entonces lo y nos

también primordiales, ya que en el so-

es1rucruraba desde su lejanía y su autoridad: barroco que recusa roda instauración.

neto "A la transubstanciación admira-

que meraforiza el orden discutido. el dios juzgado. la ley transgredida. Barroco de

ble de las rosas en la peregrina imagen

la Revolución

de N. Sra. de Guadalupe ... ", retoman-

&lt;

do el motivo quevediano casi optimista
El historiador Fernando Diaz Ramirez reunió una biblioteca con libros im-

del polvo enamorado, celebra la dicha

presos y manuscritos de gran importancia para el investigador histórico y el

de la rosa que muere en la tilma de

literario. entre los que destacan diversas obras novohispanas, una de ellas es

Juan Diego, cuyas cenizas sirven ya no

Clonas de Querétaro. publicada en 1680 por la tipografía de la Viuda de Bernardo

al Fénix sino a la impresión de la virgen en el lienzo:

~

44

En Mabel Moraña, •Para una relectura del barroco hispanoamericano: problemas críticos e historiográficos~ en Le&lt;turo
ait,ca de la literatura amertcana. Inventarios, invenciones y revisiones, Caracas, Biblioteca Ayacucho, p. 654.
En Severo Sarduy, ªEl barroco yel neobarroco: en América Latina en su literatura, México, SigloXXI, 1992, p. 184.

~
b~

el btulo José PasclYI &amp;mi m sa ecióón deObtos, Mé1icD, íonG,de ÚlltlR fmoómica, 19116.

45

�Después de exponer las vicisitudes de la construcción del templo y resaltar
la belleza y perfección de éste, a través de lo cual se intenta establecer una
relación de paridad con España: "Sin mendigarle a Europa perfecciones, /
Ni recelar del tiempo algún desaire"6 , narra las fiestas de la consagración
del edificio, en las que los indígenas tienen una importante participación
con danzas y desfiles. De este modo Sigüenza y Góngora los incluye en la
sociedad novohispana, gracias a

(...) que sin más práctica que el cuidado en que tal vez atendieron las españolas
marchas, o en conductas de gente, o en regocijos y fiestas. dispusieron la suya con
orden tan admirable, que ni en el compás de los movimientos, ni en la igualdad de
las filas, ni en la gala del disparar, ni en la presteza de las cargas, ni en el concierto
de escuadronarse y salir, les hicieran muy conocida ventaja los veteranos; de donde
Más dichosas que el Fénix morís, flores:

puede inferirse, no ser incapaces de disciplina7 .

que él, para nacer pluma, polvo muere;
pero vosotras para ser María.

Pero esta inserción de los indígenas en la sociedad novohispana no es gratuita, queda condicionada a la subordinación: porque cuando describe un des-

En Glori~s-·de Querétaro, en la prosa y en los dos poemas que se incluyen,

file en que un grupo indígena personilka a los gobernantes prehispánicos.

Carlos de Srguenza y Góngora utiliza elementos que, aunque definitivamente

desde Xólotl a Cuauhtémoc, destaca al final la presencia del emperador Carlos v.

todavía no correspondían a una intención nacionalista sino de casta, sirvieron

"en quien recayó la occidental monarquía con que extendió sus dominios des-

de base para la construcción posindependentista de la identidad nacional· el
paisaje autóctono, la recuperación de la historia prehispánica, la reivindicac;ón
de los pueblos indígenas -por lo menos en el discurso- y la virgen de Guadalupe como principio de cohesión no sólo entre los criollos sino también entre
los mestizos e indígenas: "único imán suave de los americanos afectos"4_Estos
eran medios o recursos de diferenciación frente a lo peninsular· que s
.
.
,
e aprecia, por e~emplo, cuando señala la abundancia de las tierras americanas que
. puede satisfacer las necesidades de criollos y españoles
1
. con o que establece
una radical diferencia entre ambos: vincula a los primeros co 1
.
n o autoctono y
a los segundos con lo importado:

No se necesita que de otras partes se le conduzcan frutas. porque en cualquiera huerta de la ciudad hallará el criollo chirimoyas aguacates zapotes blan
1.
·
·
cos, p atanos,
guayabas, garambullos, pitahayas, ciruelas. tunas diferentísimas· y no e h .
,
c ara menos
el gachupín sus celebrados y suspirados duraznos granadas memb ·11
b
·
,
n os. revas
alverchigos, chabacanos. manzanas. peras. naranjas y limones de varias especiess. .

~

46

•En Carlos de Sigüenza yGóngora, Glorias de Querétaro, México Viuda de Bernardo Cald •
slbid., p. 4_
'
e&lt;on, 1680, p. 10.
•lbiá., p. 61.

'/Na., pp. 47 y48.
/bid., p. 49.
'En lrvmg A. Leonard, •0n sabio banoco~ en úduro crltíco dt lo l1teroturo omer,cono. lrwentor,os, 1nvenclone5y rev/Slone&lt;.
CMaas. Sibrioteca Ayawcho. 1996, p. 633.

1

~

··-~,:,-·

47

�de la boreal Alemania, hasta el americano Occidente. Adornábase su persona
con rodas armas, grabadas de oro y pavonadas de negro"

Es el americano Guadalupe

8
•

Según lrving A. Leonard, uno de sus principales biógrafos, el poema "Prima-

antes fúnebre albergue de la noche.

vera indiana" lo escribió Sigüenza y Góngora entre los trece y los diecinueve

si no fue donde densas nieblas tupe

años de edad. y lo califica como "reflejo fiel del gongorismo trasnochado"Q.

el claro. del Arturo boreal coche:

Aunque. sin duda, la obra poética de Sigüenza y Góngora recibe una im-

Timbre es lustroso al orbe, ya le ocupe

portante influencia de la de su tío, el poeta español, también es cierro que

no de ese manto azul fogoso broche (. ..)

3

recorre caminos distintos por la incorporación de términos prehispánicos, el
interés por el paisaje mexicano y el uso de algunos tópicos desde una perspec-

La aparición de la virgen de Guadalupe en tierras mexicanas representa

tiva criolla. Además. en el estilo barroco, que es "confianza en una naturaleza

para el poeta la posibilidad de salvación para un pueblo que iba "sin freno a

de preferencia desordenada"'º, logra trasladarnos a las peñas mexicanas a

pálidas regiones"' 4 •
Para Raquel Chang-Rodríguez es en función del giro hacia el engrandeci-

través del recorrido de una serpiente -procedimiento nada sencillo para un
poeta. ni siguiendo moldes ni reflejando estilos-:

miento patrio, así como de la búsqueda del desplazamiento del poder religioso
de Madrid a México, que "el poema merece ocupar un puesto importante en la

(...)

lírica y en la historia cultural del siglo XVII novohispano"

5.

donde espumas dejó por piel vistosa:

En la preocupación criolla expresada en Glorías de Querétaro se configura-

en su seno no admite el monte duro

ron los fundamentos en los que más tarde se sustentaría la identidad nacional

al argencado monstruo. al fin quejosa

mexicana y se trazó, junto con la obra de otros poetas del Nuevo Mundo. lo

se desliza la sierpe por las breñas

que Severo Sarduy llama el barroco americano.

lamiendo rocas. y enroscando peñas.

O muestra. en una brillante prosopopeya el eco de una voz que Juan Diego
escucha en el Tepeyac:

(

)

ciene el alma suspensa al indio ateneo
extático el sentido. el deleicoso
métrico coro investigó al momento.
intento vano si del cielo nace.
que el eco sólo entre malezas yace. 12

Carlos de Sigüenza y Góngora retoma en el poema el tema guadalupano
que ya había tratado Luis de Sandoval zapata, e incluso cita, aunque no funda
su estructura sobre ello, el motivo del Fénix: sin embargo, Sigüenza y Góngora
le da al asumo un carácter nacional:

~

48

Pierre Charpentrat otado por Severo Sarduy en "El barroco y el neobarroco: p. 168.
En Carlos de Siguenza y Gongora. op. at. XIV.
lbtd,Xl.VIL
lbtd XVII

'/bid., XLII.
15

En Raquel Chang-Rodríguez,"Poesía lírica y patria mexicana: en Historio de lo /iteroturo mexicano. lo culturo letrado en

lo Nuevo España del siglo XVII, México, Universidad Nacional Autónomade Mexico/Siglo XXI, 2002.

~

49

�codos merecen equivocarse de la peor manera Lo que irrita de su actitud es que

RETRATOS REALES E IMAGINARIOS

ponga a Andrés Caicedo en un lugar que él despreciaba. Por una parce. a Andrés
Caicedo poco le importaba Gabriel Garoa Márquez. no escnb1ó

ANDRÉS CAICEDO:
LA DESCOMPOSICIÓN DE LA NOCHE

ni

a favor ni en

contra de su escritura. además. Andrés Ca1cedo sólo sencia afinidad con los fantasmas que colgaban de una pantalla de une. esas sombras del mal con quienes

MARIO ERASO

festejaba la sangre. la noche. la desolación. el ab.smo. la imempene:-. los L1gares
prohibidos. la desrruccion de los tabúes y de las buenas maneras. lCómo expli-

Lu q111

1,1w ahar,zi,

pc11cu/as

,1

a

•t

car esa necesidad de crearle una familia s1 no es por interés pubhrnanu7 ugJel

rr sus

mlJ ,,,·~

,ur'//c, q11e puree e can ¡,/an1J v

J¡/a11d1 n, es s1, pi( 1 ~,•w ~us entra,1&lt;1~.

la

comece una torpeza al presentar un esuicor edificante a la cabeza de algo o
de alguien Andrés Caicedo no es un precursor ni quiso tener descendencia
literaria. mucho menos lo imagino 31 frente de -algur movimte'lto Je la unicd

sonnsa de l\lm so 1"is •·ce ornctns

persona que si acaso se sentía pretendiente, hen'lano

0

amante mayor es de

Clarisol Lemus. su caperucica. su heroína. la rema de su oand1 la salvaje a q.uen
inded1co Que viva la mus1w.
\ Klllt:11

Con este preámbulo busco señalar dos cosas por und pane. el abuso de
conhanza de quienes han querido poner hmnes a a imagen 111amdnsable

E

sCLllhc al poC;c,1 JJtamaru¡ A lK aez dec r que Andres Caicedo pertenecio al

de Andrés Caicedo y. por otra. aclarar que pard pe.1sar a Andres

grupJ :-iada1s1a. come s1 fuerd t 1t•rt0 ll~te l'1va 1megracto alguna vez la ca-

Caicedo st- debe hacer s1lenno, cteJarse mvacl r por una

frad1a de escrnores I derados pcr (,onzalo Aran~o '' en¡

q,b) Los nadaís1as ag1

trisceza muy grande para luego. s1. poner el pecho

taron a, medio cu,cuial u, orrb,ano wn &lt;;us poer&gt;ns. novelas y ma'11nestos, sin

la angustia v cont1'1uar ante la pagma en blanco

e'11bargo. la alümac1on sor&gt;aba &lt; tr1osa µorque Andru; (.a1rndo en un párrafo

"con paso de aplas1ador de eucaraLhas ..

de

SLI

1ovela Que vn , fa n, 1s1ca O q¡-7¡ se dprPSL1r,· a decir que t:" no es '1ddaista
1

,'i tosa parecida. A1,dres Cci,cedo huia cte 'a c.0nsagracnn lttewna L:1s señas de

De como Andrés Ca1cedo ldc10 en la ciudad mas

su perturba.:ion. el sentido del dut•lo exllemo que anuda a Pp1tan1.1 de su vida,

rumbera de Colornb1d " fundó ,.m t tnedLb para

se deben buscar en otra pdm Lo suvv era no de¡arsc enuisi lar ni poner grilletes

que cuando la película se acabara. y Id ,uz oscun
de1auditorio d erd paso al sol \i.tJ. ellos. los ir

re L lo dt-&gt; ct-&gt;ri¿¿1 en st.. eontorno v a•dcr en el cencro tle

e&lt;;tet1cos sino tral&lt;1r U'l

('

le. llama

e, cur1osn

[Jt

c1n1 que no

s1110

h nentt:, que c,I ese r·tor chileno Albeno

adaptados. los he, mosnr, y mdldnos. pu:.l!f•a ,

·f-ugutc. au odeclarado Clt'thlo qut: hace porn pub ico una espe.:1e de biowar1a

sahr a las Cdlles de barrio San Ft -nJndo 11 1-

hlErctr a de 1\11dres Ca1cedo. dsegurc L'ntre Lhisre

blar de la pt&gt;hCL'a que hab1c1n 1,1sco v co1·n

1¡

d1ama qut ,\ndn·s Ca1cedo

fue "el lwrr1ano mavor de \lt Or.tlo ·

CorPo walqu,er nt1d.11sca amnt la lctrl'e, rugut t se hzo ,1as ') inenos 'lotable
er Lall'10dmenca pe rqut. pr,ipuso. a r'!le..11,wc,s de 1 'lecadd dE: los años nownc 1

nuJr s:.1 rumba té'rtre las ceibas. los a1hofe&lt;;
de mango o Jíílll'ddo--. J un mumt, ele l i
Avenida Sexrc1

del s1gle X)..., cunfron l · o real rndra\ tllosu ron .nc1 lttt rdlurd qui" lU\ era t&gt;'1Íds1s
en lo urb,H1c. rnrYlb,mr d Macondu wn llilt Ondo Has,a dhl no ha} problema\

C.ali. c..1pual Sdlsera de Colombia \
una de las Cllldade--; con mas fama

50

' La frase está tomada de la solapa de Andrés Caicedo, Ojo al eme, libro seleccionado y anotado por Sandro Romero Rey y Luis
Ospina. Bogotá, Nonna, 2009. Los compiladores lograron reunir más de cien reseñas cinematográficas que Andrés Caicedo esoib1ó
entre 1969 y 1977 -algunas médilas. Por lo demás, el libro de Fuguet se llama M, cuerpo es uno ífido (1008). suerte de cemón
hecho con textos de Andrés Llicedo.

La imagen es de Andrés Caicedo y aparece en sus noVl'las y
cuentos, yo la he tomado de una carta que dingió a Pamoa Restrepo
fechada en Cah el 10 de septiembre de 1974, en Nueve cartas nM1to1,
México, Nitrato de Plata, 1997, p. 20. En la escritura del texto he n
corporado, aquí, allá, salteados, títulos de diversas películas reseñadas
por Andrés Ca1cedo, que el lector aguzado puede revisar en O¡o alene

1

�de Sudaménca por la belleza de sus mujeres. sus equipos de fúcbol. su clima ca

Entre 1974 y 1977 se editaron cinco números de OJO al Cint En la dirección

heme pero aireado por la bnsa su fena de toros. el resplandor de su raza mezcla

de la revista. Andrés Caicedo se hacia acompaiiar de dos amigos caleños. casi

de rubios nacívos. poblac1on negra llegada de la cosca pacifica e indios ver1dos

pero no tan Jóvenes. aunque. si se quiere, menos desesperados. Carlos Mayolo

de la zona andina. fue donde nacio Andres Caicedo ( 19.':&gt;1- I q-¡1). escmor de culto

y Luis Ospina A Carlos Mayolo otro rumbero de marca mayo1: la vida le dio

para los Jóvenes lacino;imericanos Andrés Caicedo fue radical. se suicido a los

riempo para ñlmar una película memorable Carne de w carne 11983); por su

veincicnco años porque pensaba que v1vi~ más era deshonesto dejando obra y

parte. Ospina d1rig10 u11a-cte utulo no menos provocador Pura sangre (1982).

confidndo en unos pocos buenos amigos. !'J1 siqwera se dio ciempo para excla-

procagonizada por i\layolo y dedicada

mar: Dios mio. como he perdido m1 juventudI Sin torriar en c.uenta los relatos

ontas de vampiros, mas cercanas a las \'ISceras que al corazón. a la oscuridad

e tar sus obras eatrales n las addpta~10-

que a la cransparenc1a, al sortilegio que a la ceneza. es la imaginena cruel de

r.es que d1r g1O Pn sú adolescencia, va,e la pena señc1ldr que 1111enLras v1v1a dw 1

Andrés Ca1cedo. constiruyendo dos piezas 111elud1bles para evaluar la calidad

conocer dos novelas El atravesado (IQ7t) y Que viva la •núsica Lo médico. k• que

de la c1r1emacografia lac1r1oamericana de la segunda m11ad del siglo

dt',ü ordenado y e as11icado en un baul de su casd en Cah ha sido rescacad0 por

todo. Andres Ca1cedo era la persona que ve1a por OJO al Cine· se encargaba

sus amigos hasta conver.lílo sm duda. en escnwr prol110 aucenuco, y cuya dr7-

de su diseño. d1s1nbuc1ón y venta. él consegu,a los suscripcores:

bic 1On c1uwdeslruc.iva, a falta de mejor imagen debo calihcdr de e¡emplar Lsar

costeaba con su dinero cualquier concrauempo El quimo numero se ed11ó

casi todos los años de una vida ele pocos años a hacer literatura no es poca wsa.

unos meses anees de su muerte pero encre sus papeles esos que dejó en

si'l t&gt;mbargc. Andres Ca,cedo camb,ér 1•s reconocido por llevar a expenenc1a

un baúl de su casa en Cal1. se enconrraro11 amculos nocas. canas. apunces y

lim ce otra ele Sl,s onses,ones· el e.ne fn 1971 't...ndo el ci'1ec.:.11J de Cah: u, 19Ti

fowgraf1as que 110 cabe duda

v1a¡c, a Estad% Unidos. porque pensaba vender a Ruger Corman cuacro guione-,

que sucedió con la :ya legendaria revista colombiana MiLO, que no circularía

que publicó en penod1cos nacionales

t. se neo,:;

ni

e

por el. y Pn t 974 fundo 010 al me, Id pnP1era re\ 1sca colombiana, y una

r!c&gt; las pnmeras en Lat1noamPnca, dedicada a resei'ta'
pe KJlas No es fac,I ericender cérno hizo Andres

Ca1cedo p;:ira vt r todas as Cincas que comer eo

a Andrés Caicedo La fuente de escas

y

xx

Con

claro esra.

se :irarían en el sexw numero. De igual manera

más después de la desapanc1on en un acc1derne aéreo de Jorge Ga1tán Durán
(1

9

24 '%2J. O¡o u! Cine cerró sus parpados ,iberrinos con la muerte de su di-

rector Pero que la revista no lo de1aba vivir o, mejor que el estaba dispuesto

a aucoaní.quilarse .1 los pies de su dulce amiga, se deduce de estas palabras.

n, rtor dP wnsigwó la ·nformacion para ha

cv, rletalles de todas las escenas t.¡ue
adrri1ro o de codos lo'&gt; directores. aur ces.
.:Kt0" ·so persor.1¡es que ego a pamrl1 ir.
o oerto t , aue cad, uno de ,:;us crxtr,&lt;;

Ademas n1 q., ero •&lt;'\amarme mos. M1gut no qwero semrr ese terror de nufY&lt; Ya

sob e&lt; 1rie mue&lt;. 'd d un r .1 1co eru h10.

ec,raras P• ~ando Que 111( el(preso desde &lt;'I esPob1q10 c,;1c.•eric1cths1a de hace m,I

iugueton v deslumbrante c;ue cono

.ii10s. perc e., que va no pue&lt;io mas: rnn Id \-t,e:z ... m, a :1c, sct'n ·,a ya no puedo

v por f'&lt;;o

m¿, con, is ex1genc115 qut me hacen í,S ma l tos 1r t&lt;'lec-tu 1les 111 las qt..c' me hace

blar

lid 'llm, btf''.1

IC' que e caba

poct1d re1r-;e de ~1

y de los otros

la importancia de las caleñas en la 1magmeóa popular
de los colombianos es tema que solxq¡asa el objelÍVO
de este artírulo. fil su honor se h.in escrito muchas
canóones; quizá una de las más representativas es
'las caleñas son como las flores"· ·1..as caleñas son
como las flores / que vestidas van de mil colores
/ ellas nunca ennegan sus amores/ si no están
correspondidas. // C'.1minando van por las aceras
/ mntoneando 11€\'an su cintura/ ellas mUMn las
cade@s / como los cañaverales'

51 ulguna vez sale o¡o at C1,1e nurr ero í

sera un1

ed1c .on '"u&lt; hu más bar u1, porque

lo que' vamo~ hasld Jhor;¡ me tiene pí1Glll imen•e ar•u nado. es duro levantar,.,

y 1ent' que 1.1íreu,r IJ revIs1a por las .:a'lts :.1n1es de conseguir para el desayuno

rn, .alma educada segun e cumplir, { -ri1O del d1 ·be· y úel 1rrcpe11 umit'rnv

1

Ahora conviene 1mdginar que era t:-So dd cmecl1b e.le (ah Son la,;

&gt;

30

de la tarde de un &lt;idbado dt&gt; comienzos de&gt; ,a Jércd-1 de os años sHer.ta del
,:;iglo xx en la nudad de Cah. l'amacla e11 ( o:or,b1a "la sucursdl del e1elo" E.
clm~a dmb1elll('

es por lo menos ,Je trerrcd

E.:n el barno San Fernando

se v~

l,

qu1zd mas grddos c:ent1grados

una ldrga filr de ,OVE"1t'S e rtdtJra., rle aspe( w

•Carta a Miguel Marías, Bogota, 8de abnl de 1976, ibid., p. 34. Andrt\5 Caicedo tenia vemticualro años.

�ruinoso y descompasado. pero con un coque elegante y defin111vc1111enie &lt;;f'

En Hollywood trabajaba una de sus adm1rac1ones c,ncmdtogrc1fieas Roger

opc1 de humo en los OJO'&gt; y e&lt;; eamo

Corman. conocido por sus adapt,1C1onec; de los cuencos de E.dgc1r All..in Poe.

sI por c1lgunc1 razun todos hub1("an hecho un pacw siniestro con la belleza

interpretadas por Vincent Pnce Lo poco que se sabe de esl encut 111ro h1s10

dunor Todoc; 11enen digo ac:,I corno una

de

de Id noche S1 st&gt; los vf&gt; dé ,lfut'ra uno se pre~unu

donde

v e~e

Untd

neo para Andres Ca1cedo v la h1stor.a de Id hterc11ura colornb1an,1, 'o corno su

desazon. 1ant,1 dbuhJ, pno c;I uno es p,me de e1los uno no se p eguma r:ddd

protagonisra en una cc1na Corrnan venta por un pasillo rodeado de dos o 1rts

} s11nplemu1te cammc1 se dt&gt;J&lt;l :1rrc1&lt;:,tr,u por
c1

'a

fuerza c;::!lvaJe que conduce

un lugar él unel ub de l c1h \ uno, pocos pdsos de lc1 entrada o sentado

en el anden. hay un hombrtc110 dP pelo
mste lo rec ona

d

ndVdJdLos

t

&lt;;td \ie&lt;,mlo con una nmu :1 blancd .:le. sed.i

segurc1mente su hermdna le h
r:tc1nd &lt;.alt

ce lo qu1e

muv largo que cuando esta muy

1

q1

Pnv1,1do de E-.stados l nidos ec, Andrc, la

ws. &lt;;P c!proxImd

e 1dc1 uno de los qut van llegc1nd

pdra rPgalark., bo:Pt nec; 1rnmengrah,1dos t: ,,e rnos por el. all1 exphc..i
lenguaJe c,enc 1ll0 perc ;.JUC no de1a dt&gt; ten('r c,,.1&lt;; re.c.1e iones extrdñd5.

t:&gt;1

con
1erria

de la pehe u a que PS!d 1 punto cte proyenar [.sos bole11nt s se converman

i&gt;

•oven&lt; itas de veinte años. marchitas pero dUn ~nLar11adorc1s. que seguramentt
Pran sus fans. Andres Cmedo !o pudo d1s1111gu1r,

-;p

armo dr&gt; valc,r c,t&gt; acerco

y le rnos1ro suc; guiones. ya uadu dos 31 1r¡gle'&gt;. t c;per.ind0 algl.nd n·c1Cllllll
( orman hoieo la&lt;; pagmds on rc1p1dez. e dSJ c:,Ir rrnr Jr al ¡ov~·nntu r'ldSe ullo c1•~0
anodmo. una trc1se de ca¡on Andres Cc1ic edo t 'lt ego Sl. clHeLc ion ,1
por sI c1caso. rn f'ntras ec,tt' la c1no Jlia Pn lln P,lpt Ito

v st

perd·d s p dec r

''.:&gt;venntas que revolotec1ban nas

murrn 1rc1ndJ 1.,0-,t..S F-ue el ";n d E'St' duele,

de a norma.es. porque nunca se volv Ieron c1 ver El 1eore'llcl de la v1d.i Lle An

a'ª'' a(ahozo ._l1ra

drés Cc111edo se había resuelto CJ'l U'l frr1cc150 Reweso

su r &lt;;d de mil d1e'11e-; d" lo l 011.rano el hombree Jlo pref,erf' ocultars(' rnre

cuntIr,Ud' su urnba ele 1lus)()nt s d1r git ndo el CJnP( h,b di l ali

g1r,m los cdr ('tes dC'I f1 me d

1un'o Pero e5o de dmg,r un onecluh JU'&gt;lO

cuando t I d( rnorno del med1od1a rd} dba sm ley ni esperan la, la mente de
1an1as

Iº" en&lt; Uds \

dt&gt; iancos O\enc Hus deb1 c;e algo muv tt-naL 51 no que

lo d1gd An JrC'&lt;. ( dKec1o

n

mu. sin clecir e.1emamt tu vida o en~antado de e onocf&gt;rtt' seguido de las In .,

antecedentes de O¡o ,1/ Cin,, A \eces. el hombree Ito estd ront( lllo v rw 1.,0"

la cumbre v cl abisme. porque c;abe qut lo 1re1or es h,llCí5C ('I loco mIe"11rc1s

e &gt;rnnn

JosP Asunc on Silva I l 86f'i l 8%1. ~ilu C,omt z Jdttin ( 1c_,
tedo son los 1re&lt;; pistoleros SPxuc1lc e:,

rnc1s

.., 1 1CJ,)

y A'ldré5 (

11

mpon l'lles dt 1 hteraturd lülorn

t)Jana Silva. que desde m,Iv Joven
tuve Id 'lfiuo'l d( escntm pc•ernds
rot":tblP&lt;,, via,o 1 f..urop,1

1- rannc1 e

lnglatt rra- en : 886 te'l·a ve11111un

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ue-

rrac:, t&gt;xtrañ,ic, pero que no Sf-'n 110 u•1 l v wn :1 d1gr i de memona porque Jc.on
te.. 10 que t n,, er \d•,allo de H 1\f\\O l1 sino pnnc:pe hendo de la rnuern Je;,

quP t r a me or regrec,ar riom&lt;1s
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de L.m,i v la n 1cl' s n

c1 (' ah

d unr fuerce salsc1. hasta que heg.iran

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Mallc1rme e

l'IC.USO J&lt;;JSIJO el alguna rfe

SUS ' t r

uhas pno. r c,mn el p..ic.; , de Ar

drc•s C:11cedo por l·stados l rnchs
e J ~ ldj•

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De eon1 Amires Cc11tt&gt;do. em11f'ho tn w1tm1-os monstílHJSOS de dt'St'5per.1u0.,

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0r LUíOPd ÍUf de ,•pe 1

Por su f arte. 1., u (,or.wz

lltm I irnb1c n h zc, un " JJ(' ¡:i, ro
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dt&gt; Bogt, d d su I rü\i 111( le

1nces1rdl, Cerete Para el

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c;e tran

,Ico nnpllco corsurnirse. ()t&gt; cte,se
hundirse. todo para que brc,tar..1
el fruto :imargo &lt;it su poec. a Lc1s

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&lt;1ras1tos asec;I lOS. Jt

1

1

~Id

&lt;,t

1-;

ojoª' CiDI

�mas negras. de esca casca de malditos. la literatura colombiana ha podido llegar

no a

a ser una de las más imaginativas del 1d1oma Andrés Caicedo volvio a Estados

SE• uen(Fl de la oehcula

Unidos en 1974 al lado de Luis Ospma. su idea era dragarse el cerebro con una

mer•&gt;S años de m 1ertt dE' 81 ly

sobredosis de películas durante el Fescival de Cine de Nueva Yorl~ -se dice que

pen, :rae 10n a,1daz de las relauonE's q• 1e

en se•s días vieron seis al día Sobrevivir es una de esas palabras que extienden

de Jc1.-. fuente&lt;; tanto ese ritd::- &lt;e mo f1 rrnc as qw • x s1e1 sobre lii li., ie K1d

tras de si una melancolía peligrosa. Andrés Caícedo no quería sobrevivir ni (e-

trdl'

der ni vencer según se deduce de estas barrabasadas que consignó en su d1ar o,

ro pe",onal ScgJP A.ndre'&gt; Cdtt edo, 1:/ 1ememr,o e-, u º ¡w,rt ..ila ps1r ohigtc 1 en

r11entras pasaba una temporada al este del para1s0

qut. Pt&gt;nn mteni 1 des&lt; uhnr Id, agtd1a cte Id u-; e r

vP1nt

una personas El rornernru 1r1iu1

cuyo

G 1 ·a

dese npc1611 de la primera

c;1rgume ito. en 1'leas gt neraLs. relata · 1os pri

La ctescr1pc 1or mwuc 1osd út e.icla esct nd la

me

1

1 los \ ac..uer(I&lt;;

v el conoum1t--'lto
'Tlllt s-

qut&gt; r- std re.2x1on fue c:onceb· la ... 01110 Lit1&lt;1 pruebd dt.' de-st '1f11a'icaram enre 11 iP Bi11y th, ~id Su•xt&gt;

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E",e ;1e~o de p1orncsa• incumphdc1s. üe c1m1s Jdes c1rs'lrhen,cs ele \eng,n ,c1s
Anbo de ver C",mdlle¡as E's an t•rs!e v •ne ha ira1ct0 ta•'tos recuerdos. De cuando, 1 v1
rnn R er s&gt;I eatro Arist . de como lloro r,e m1 obra de 1ec1cro, 10d,1 ,a aCliv1dad eP rP
bastidores Rerordabd perfectar1enre los pr,11eros P'inutos. Hc1c1a el final m mEmona se per&lt;:t a por completo. E'1 1o me ha dado. a 1 vez. una pauta de observac1on de

&lt;,,no ha sucedido m, vrdd Grandes impuls0s grandes empeños que se v1n alt::Jé'P :.lú.
1eblandec1endose Tal vez sta una ,...arurale-:a deb Tal vez sec1 m1 nquretud anormal
pnr es1ar Er. ,ero s1·10 mremras ne dl.'clrLCJ a la pr111era acción Con ex&lt;epnor de
...nas .:uanras obras dt teatro, no he rern11 1aJc "lada.

ni

•n plazdbl~'&gt;. de ¡,a1sa,t s lummc1dos r,or

un %1 erfer.-n1zo v donre ,,do pareu.

t''itar quieto pare' s1emprc&gt; Anclres (. c11cecl0 pareL e pone r •le

rt&gt; lf'Vf-' ::i

1er,dd d&lt;-

pon.. _1e t·s c-1 rnnc, p!J Je rup1ur d de ~ r sgres,or. In

&lt;.L, mesrnb i.Jdd ps1yU1&lt;'

,.a charla SUlt'Llitlc rtldr ele.,

&lt;iclE D llevo _a mcta~ar en su propio ruP1 po ,\s1. pu~·s

un ptlf'bl0 fro·1te1 izo ent•, fs;.c1d::is I n dos y \lex -&lt;&gt; v ,·s
•t l 1b1do por u1 1 parP 1 dt adJlto"- Sclhll y (, ls.1 . .-.e rt'sürne eon c-ste bosquf D
111\ liega

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V :!ero.

ne hecho que n,ngunc, ".le

10s ernpenos pudure Ahord .Kc1b0 lt-&gt; 5a r del e 1 1e ~ ( omemplo con horror 1-1 r ,'.lC ne
que 1T1e habita Jentrc,

E &lt;kuog, qu
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t&gt;&lt;-.

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De ,:ómc, Andrés Ca1cedo h1zc mas de lo que pod1a

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J ar en ur n ,do l[llt dt r1 1s1ado pronte, &lt;;t&gt; "u lw
\ r que11,mdo1 , r1, , &lt;iut 11 pos1b1hd,;1J ti•' l,1 '1111dd op1a p, t.Sldr lur1endo

conv1rt1Pridose en und alrria violenta, un te&lt;;c, sol
ram, que logro ·mpo1er su fuerza. prendido oor la

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mu.-. a (1e R,ch1e Ray. :.&gt;s Rolhng Swnes y Janis

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nimv l'l't·rior r:J lt pt"l"1 !

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Jop 1r1
t, 1el s '"llhmn Amir('&lt;; ( :uc L,C luP ::Jtr&lt;1 \1 l

ne, dt los Jlc m 1s eles

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os q.Je de¡ó Anct~es

e 11c f-'dO Je su ~eme, se v1&lt;,lumbra en Id t xtt n

"ª n. st•n« d propes t&lt;J de Ll temerario (

Q

,l-s)

u ArthLr Pen'l dondE' sP e&lt;;crn1ficJn
las aven •..1ras cie B1llv tre Kvl
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l bc;11vhclo c1dolescentF&gt; ctP
vemc1~m años que ases.-

1,1 dorne&lt;;t ,1( (( 1

\ sus

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c1ndfljt.lf 1 t'

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qu, rnedld entre el dr{t' V Id

Anctres e a1

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Ir PStJbd so , ua'ldo sr lo

rdr 1 la 1p,•r • ir ,le / 'lS &lt;iecu 11ws s,tllUJl ~

rn'1llu h1sp1 C'dll r

pt&gt;rltt.:'lc.t C01"'10 1 ]'u'

(ª' ed ) ft.~ t &lt;;( r1rc1 p1

Vljl(

"Memorias de una cinesi-

filis~ Nueva York, 4 de
octubre de 1974, en
Ojo al cine, pp. 723
y 724.
' Andrés Caicedo,
"El temerario de Arthur
Peno; ibid, pp. 490 ss.

que

l E'P'pc, de

el

c1r (;
1\1

e,

d superriovelu ¡¡-n

r, ,;ol ) q lt' ,l ele \nr11 es

1

un mg.. to t •npartalld lo rn '"tra'&gt; ¡ue hoberto Be Jno

(110 a •1 rrrpn nn &lt;;,.1110\PI,• tlld'ldo e1a u 1"
6

we&lt;;• lll dr. •mp1do. sus lfclStorrios

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hlll I f--C:úl!Jr

v1dct E:.n :\1l xrc L '1adw ,e I

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ro lt lc1 ,('lourJad que e(hJLO

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-.,'(p',.-

~.~

57

�nados a enmendar la plana. aprendí
a respetar los horarios de la creación.

MAL DE LIBROS

a no fatigarla. a permitir que se recar-

CARTOGRAFÍA D EL EXPLORADORAMERLCANO

gara entre jornada y jornada El viejo

ROBERTO KAPUT

escritor. con su vocabulario habitual.
llamaba a esto "una disciplina buena
y severa".

¡Qué magnífica historia seria la verdadera historia

Sin embargo, no son las lecciones

de Hemmgwav. contada por él m1smo.1 Pero no.

de carácter práctico las que tengo más

nunca la escribirá Al fin y al cabo. tal como él

presentes. sino aquellas otras que se

mismo dyo. hay que hacer carrera

Gertrude Stein

asemejan a las manías del jugador de
ruleta -un lirón de lóbulo, soplarle
a los dados. putear al crupier. jugarse
el resLO-; pequeños gestos que en el

Los bachilleres

p

ara colmo. fue Hemmgway y no Joyce quien marcó mI vida de lector
adolescente. París era una fiesta y TampIco un puerto tristón con cuatro

o cinco bares habilUales en donde se nos conocía como los bachilleres. En las

.
de nombres disparatados. ibamos señalando con el
escolleras. con baI·1 armas

caso de Hemingway van de la mano
con el olfato y el tacto pelar lentamen-

Em~t Hemingway rn París, FraO(ia, e 1924.

te una mandarina cuando la escritura
no marcha: el olor de la madera en el proceso de afilar los lápices: el tacto de
una pata de conejo en el bolsillo del pantalon La intimidad de la escmura. no
sus reglas

dedo los lugares en que había transcurrido nuestra infancia. Las palapa~. los
. la bocana. y as·1 hasta que nos amanecIa
antiguos balnearios. la refinena.
. en

El memorialista

los hormigones con Forma de matatena escuchando el silbido de las toninas.
Habitábamos una ciudad fantasma desde aquel año 89 en que un ªJuste de
cuentas nos había enseñado lo que era un helicóptero Hércules. Entonces se
descolgaron retraeos. desapareció el fútbol. las clmJCas homeopáticas fueron
quedando como meros cascotes donde se oxidaban camas hospitalanas. Y en
aquel fin de fiesta yo cargaba con un solo libro y una libreta de apuntes.

Pero hace poco regresé a París era una fiesta y descubrí algo más. algo que a
los diecisiete años se me escapaba. Me interesaba entonces. digo, ese retrato
del escritor JOven que renuncia a la segundad de un trabaJo de reportero. encara los retos de una vida azarosa y se entrega al perfeccionamiento de su arte
de la mano de Gerrrude Stein. Ezra Pound y Sherwood Anderson Hay cierta

París como escritura

ambigüedad en este personaje: por un lado. nos presenta sus años de aprendizaje en el París de los años veinte; por otro. nos niega la experiencia de ese

· gway. su versión sobre el
Poco queda de aquel primer encuentro con Hemm
Pans de los años veinte está cruzada por una ética espanana que cada vez
me resulta más aJena. Pero todav1a me persiguen cienos rituales y manías.
Pienso. sobre todo. en el capiculo llamado "Miss Stein imparte cátedra". donde además de señalar la importancia de la primera oración recomienda parar
de escribir antes de que la historia quede en un punto muerto. de manera
que pueda retomarse con facilidad al día siguiente En ese libro aprendí 10
que era enfriar los 1extos. guardarlos en un cajón hasta que fuera posible
volver a ellos como si los hubiera escrito un extraño al que estamos conde·

proceso al presentarse como un artista maduro. Podría decirse que esta doble
mirada surge de la estructura de la memoria como género literario. El memonalista superpone la experiencia del que narra al material narrado. Otros han
sacado ventaja estética de este cruce de puntos de vista. Pienso. para echar
mano de otro exiliado en París durante los mismos años. en El buen soldado.
de Ford Madox Ford. una novela que juega con esa clase de registro A Hemingway no le interesa desautorizar a su narrador sino contribuir a su triunfo. En
este senrido. en el episodio donde Hadley pierde una maleta con los "trabajos
de aprendiz" de su marido es elocuente. Al retomar la escritura, Hemmgway

�no sólo logra remontar la contrariedad con el temple que caracteriza a sus

los primeros fuman en los alrededores de la choza esperando el desenlace de

mejores personajes. sino que asegura para el resto de su obra un rango de

la crisis, las primeras reconfortan a la parturienta. De hecho. el conflicto que

madurez retrospectiva. El genio nace de golpe y barbado.

plantea el texto gira en torno al marido de ésta, que al haberse accidentado tres

Lo que tram de decir es que. en mi caso. el carácter didáctico de la obra se

días antes, se ve imposibilitado para abandonar la habitación. El hombre yace

vio ensombrecido con la relectura. Pero lo que surgió en su lugar fue la figura

en la litera superior. fumando en pipa, visiblemente nervioso. Trastocar ese or-

de un joven explorador reconociendo un terreno que lo amedrentaba y fasci-

den espacial supone su condena: mientras la mujer da a luz en la litera inferior.

naba al mismo tiempo Una figura mucho más entrañable, fresca y vulnerable

él se degüella en silencio, incapaz de soportar los gritos de su esposa. A lo largo

que los personajes masculinos a los que el autor nos tiene acostumbrados.

del cuento. Hemingway ha trabajado con varias oposiciones espaciales que tienen como correlato actores sociales: orilla/orilla opuesta (médico/indios), afuera/
adentro (hombres/mujeres). arriba/abajo (marido/mujer). vida/muerte (femeni-

El cartógrafo

no/masculino). La misma clase de análisis podría aplicarse al segundo cuenco,

La obsesión de Hemingway con el espacio no es privativa de su libro de memo-

donde la oposición entre el universo masculino y el femenino se da en una

rias. La encontramos en muchos de sus cuentos. Pienso en ··campamento in-

estación de tren. La decisión que tome la pareja habrá de afectar el rumbo que

dio" y "Colinas como elefantes blancos" En el primero. un médico de provincia

LOmen sus vidas. ya sea en dirección a campos de grano y árboles (fertilidad) o

aborda una embarcación en compañía de dos indios. su hijo -Nick Adams- y

bien a una hilera de colinas pardas y secas (fin de la relación).

el tío George Se dirigen a la reserva que se encuentra en la orilla opuesta del río

El caso de París era una.fiesta es más interesante porque revela la manera

con el propósito de atender a una india que está en labor de parto. El médico

en que Hemingway experimentó el encuentro de dos culturas en los años en

quiere compartir con el hijo los hechos crudos del alumbramiento, presentarse

que Estados Unidos se abría al mundo. Dice Malcolm Cowley. protagonista de

ante él como el hombre a cargo de los asuntos primordiales de la aldea. Muchos

esa generación de estadounidenses que emigró a París durante la década de

críticos han señalado que el tema principal de la narración es la hombría y el

los veinte.

valor del estoicismo. Lo que no han dicho, al menos que yo sepa, es cómo se
logra. Me parece que la educación

We were not being prepared for cicizenship in a town. a state or a nation: [ ... ]

de Nick se desprende de la dispo-

inscead we were being exhorced to enter thac incernauonal republic of leaming

sición jerárquica del espacio hecha
por el narrador en tercera persona.
Me explico: mientras que el río se-

whose traditions are chose of Athens, Florence. Paris, Berlín and Oxford. The immigram inco that high disembodied realm is supposed to come with empty hands
and naked mind. like a recruit into che army. [ .] The ideal university is regarded as
having no regional or economic ties.

para el territorio del padre del atraso social del campamento indio, la
choza separa el mundo femenino
del masculino. La presencia del
chico tiene como marco. como cobijo. el discurso del padre. traductor del sinsentido que impera en la
reserva. Esta presencia es la que
establece una frontera entre los indios y el hijo del médico. Dentro
únest Hemingwayy JackBumbyHemin&lt;¡way en Palis, íranrn, e 1914.

de esta primera división externa se
monta una división interna entre
hombres y mujeres: mientras que

Este ideal universitario de manos vacías, lo sabemos. nunca se cumple. Siempre hay un cartabón que traza el territorio con antelación y que moldea muchas de nuestras impresiones. El mapeo que Hemingway hace de París tiene
mucho de esa labor cartográfica a la que se aferra todo inmigrante. El centro
de ese territorio personal son los varios departamentos que ocupó con Hadley
y su hijo Bumby. Todas las mañanas lo vemos salir de casa. hacer un breve
comentario acerca del clima e internarse en las calles parisinas. El explorador
americano lleva siempre una brújula y un código de conducta en el bolsillo.
Podemos o no coincidir con él. lo que no podemos es dejar de agradecer ese
recorrido por un bosque lleno de excentricidades y peligros. Sucede entonces
algo francamente extraño· París se convierte en un objeto de deseo precisamente porque hay un dormitorio americano como centro de partida y de

~~,;:;-

~-

61

�llegada O como él mismo escribe: "París era una ciudad muy vieja y nosotros
muy jóvenes; allí nada era sencillo, ni la pobreza ni el dinero ganado repenttnamence; ni la luz de la luna ni lo bueno y lo malo, tampoco la respiración de
una persona rendida a tu lado baJo la luz de la luna".

Coda

Guardo algunas libretas de aquellos años y me doy cuenta de la enorme influencia que tuvo Hemingway en la elaboración de esos apuntes. Tampico me
fascinaba. pero al mismo tiempo guardaba una distancia prudente frente al desmantelamiento de todo un estilo de vida. Estilo de vida que nunca fue el mio.
hay que aclararlo. Mi padre era un maestro de secundaria y mi madre una telefonista que se habían mantenido al margen del sindicato petrolero Recuerdo
muchos partidos de fútbol que se desarrollaron contra las bardas de las colonias
privadas de los ingenieros. Balón que cruzaba al otro lado. balón que se perdía;
no había manera de traspasar aquella frontera Pero lo que vino después, lo que
se impuso lentamente a parcir de aquellos años de modernización contribuyó
en mucho a la situación actual del puerto. Nada era sencillo entonces ni ahora
Tompico era una ciudad muy vieJa y nosocros muy jóvenes. A la distancia. me
reconforta pensar que en mis recorridos por aquellas calles fantasmas siempre
me hice acompañar de un libro de Hemingway y una libreta de apuntes.

�flores que habitan el recuerdo amoroso de "aquellas horas / hechas de luz y

PRIMERAS LETRAS
TOMÁS SEGOVIA O LA PAUSADA REINVENCIÓN
DEL AMOR

de aire" 7 . Recordar es siempre una desmesura necesaria para volver a amar a
través de la imaginación, y en la poesía de Tomás Segovia ese retorno
permanente evoca por momentos las formas antiguas de la canción
castellana que perduran hasta nuestros días: el sonetillo y el estri-

GU ILLERMO LOZANO

billo; que se encuentran en algunos fragmentos de ese cuerpo
vivo de estrofas llamado "De bulto", conformado por sucin-

n la poesía de Tomás Segovia el amor es luz corpórea, es sinestesia en

E

tos tributos de piel y memoria al erotismo: "La memoria
olvida,/ pero la carne se acuerda"8 • El poeta

un juego fugaz con las sombras:

redescubre el amor y la forma de vivirlo.

(Queda la sombra del aire.

La poesía es otra vida y es la morada

para que el ojo la beba

del silencio; de aquí que en la poesía

y la ame.)•

erotizada de Segovia la carnalidad parezca trascender el cuerpo y alcanzar lo

A través de la sinestesia y la prosopopeya descubrimos que la poesía
de Tomás Segovía tiene "la forma de un cuerpo" 2 y ama hasta a la sombra.
Brillan en sus versos el mar, el día, el cielo, dentro de un microcosmos paronímico por la relación sonora de las sílabas en las palabras; como sucede en
el poema "El amor prisionero", en el cual la prisión se desvanece al unir el
mar como sujeto y el amor como acto:

sublime en un estado de arrobamiento al
que sólo se tiene acceso a través de algunas catarsis o rituales místicos. No
manifiestan un idiolecto sacro
pero deifican la piel, es decir.
lo humano:

Llevo un amor como un mar
Lo mejor de mí mismo

en el pecho prisionero.'

es esto que comprende la elocuen-

En el amor juvenil -y en la creación poética- se adolece, pero. sobre todo,
se imagina. se sueña. En la poesía de Segovia hay una luz que suave y pausa-

cia tan pura
de tu cuerpo. tu peso, tu calor, tu dulzura. (...)

damente se reinventa desde las sombras "como una rama / que cae sin ruido
en el agua"4 • y evidencia, como en la anterior cita, los desplazamientos semánticos por la contigüidad de sensaciones y sonidos. Además, las imágenes de lo
sensorial extienden su intertextualidad y permiten un diálogo con poemas de
otros autores: como ocurre. por ejemplo. entre su poema " Sentimentalismo"
&lt;1947)

y "Los amorosos" de Jaime Sabines. publicado en 1950. En el amor de

de Segovia "era hermoso llorar junto a las cosas"s. mientras que en el poema
de Jaime Sabines los amorosos "se van llorando, llorando/ la hermosa vida"6 •
La poesía de Segovia posee un tono reflexivo pero ligero provocado por el

llanto sin lágrimas de la melancolía. así como una sinestesia de la que emanan

' r ir.
~

64

1

(

'ª

&lt;l./

MelcH o F ndr I'~ (uh

J lrc

ooun

lo mejor que hay en mi,
mi supremo silencio 9

Todo está desnudo -y es amado- en el
poema. Pero el éxtasis no viene de lo que provoca el otro sino de la ausencia revelada por el
amor; como en el fragmento siguiente del poema
"Feliz sumergido":
La noche vive como un cuerpo

y el soplo de su pecho sofocado

[r. Tomás SegOV1a, op. at., p. 69.
fbíd, p. 86

p

p.
Ja1' bn~

p2

Eres mi fuerza sin destino,

(}

l,A ltr
0

p r'd

lff

lbid,p. ~

�viste y corona suficientemente

disuelve su fatiga, sus sombras, sus ropajes.

al feliz sumergido(. ..)'º

Con los ojos desnudos me muevo entre lo claro.
Oh carne de la luz, lumbre nutricia. 13

El amor funde la diversidad sensorial de manera abarcadora. La invención del amor es también reinvención de la imagen poética, siempre viva y
cambiante en un juego de luces y sombras que dibujan un cuerpo:

Para concluir, aun con ese leve fulgor que augura felicidad, el amor. al
manifestar lo presente, atestigua lo ausente; implícita condición del blanco
fantasma del exilio. Quizá sea por ello que el poeta evoca.

Yace el hombro desnudo,
empapado de sombra,

(... ) nosotros. que éramos hijos de combacientes y militares. derrotados además.

afinada su línea por el frío.

fuimos alentados a escribir poesía sobre el amor. la naturaleza; creo que nuestros

Los miembros en desorden

padres entendían que la lucha que hicieron no tendría sentido sino hubiera sido pre-

pesan como la muerte. 11

cisamente para que nosotros. los jóvenes. pudiéramos enamorarnos y ser felices. 14

La luz. en este juego con las sombras, da

Puedo afirmar que el amor en la poesía inicial de Tomás Segovia alcanza

fulgor al cuerpo e incrementa el amor: antídoto

una totalidad al fundir elementos como la luz, la noche, la lluvia, y transfigura

contra la frialdad y el abandono, como si la poe-

en melancolía o deseo reflexivo el sentimiento humano. En la percepción

sía fuese luminaria primigenia para un mundo

figurativa de las emociones impera el fuego, la luz y el aire como formas del

renaciente, y que erotiza por vez primera; así,

amor mediante el uso constante de la sinestesia, estrategia que reinventa

en el poema "Final amor" el mundo, aunque

la forma de canear, y de imaginar, el amor, ya que éste es también una viva

"desolado feo"' 2, el amor lo nombra e inven-

figura de pensamiento.

ta al mismo tiempo. Poco a poco, y sin dejar
de ser caligrafía del deseo, las fases del erotismo mutan en una abstracción simbólica. en una metáfora, de la luz que reinventa el amor. En este sentido, ir hacia lo
elemental tiene carácter psicoemocional y creativo ya que se traca de una vivencia descrita en lenguaje figurativo.
En el caso de la poesía de Tomás
Segovia parece que tal vivencia
está relacionada con el fuego; un
ejemplo es el poema "Blancura",
en que la luz presagia la gracia de
un desnudo:
Una cierna blancura inunda la mirada.
la empapa hasta su fondo, impalpable
rocío.

/bid., p. 139

'En José Garz.i, Entievisras odlOSfS y dernomos. Perh':'I y f/XIVf'(S4,l ,ne«on{!Plsono¡es de lo /tterotura y el arte, MPxlCO, Casullo,
1002, p. 191

~

67

�ENTRE LIBROS
ADQJISlCIONES RECIENTES DE LA
CAPILLA ALFONSINA BIBLIOTECA UNIVERSITARIA
~Adorno. Theodor W. Dialéctica negativa. La jerga de la autenticidad. Obra
completa, 6. Edición de Rolf Tiedeman, con la colaboración de Gretel
Adorno, Susan Bech-Morss y Klaus Schultz. Traducción de Alfredo
Brotons Muñoz. Madrid, Akal, 2011.
P61Bartolomé. Efrain. El son y el viento. Tabasco, Monte Carmelo, 2011.
~Beltrán Almeria. Luis. Anatomía de la risa. México, Ediciones Sin Nombre/
Universidad de Sonora. 2011.
~Bolívar Zapata. Francisco Gonzalo (Coordinador). Por un uso responsable de los
organismos genéticamente modificados. México, Academia Mexicana de
Ciencias A. C.. 2011.
~ Brambila Paz. José de Jesús. Bioeconomía: instrumentos para su análisis
económico. Texcoco. Estado de México, Secretaria de Agricultura,
Ganadería. Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Colegio de
Postgraduados, 2011.
P6'Castañeda. Lobsang. Los habitantes del libro. México, Libros Magenta, 2011.
P6'(haumet. Stéphane. La travesía de la errancia. La traversée de /'errance.
Tr~d~cción de Myriam Montoya. Prólogo de Eduardo García Aguilar.
Mex,co. La Cabra Ediciones/Universidad Autónoma de Sinaloa, 2010.
P6'0orion. Héléne. Los pasadizos del tiempo. Les corridors du temps. Traducción
de Silvia Pratc. Tlaquepaque,Jalisco, Mantis Editores/ Culiacán, Sinaloa,
Universidad Autónoma de Sinaloa / Trois-Riviéres, Quebec, Écrits des
Forges. 2010.

P61Elegía por la sangre derramada. Homenaje al poeta Javier Sicilia. Poesía de
Miguel Ag~ilar Carrillo. Obra plástica de Francisco Magaña. Editado
por Federrco de la Vega. Santiago, Querétaro. Separata. Revista de
Pensamiento y Ejercicio Artístico!Calygramma / Tabasco, Monte
Carmelo. 2011.
i'a;Garcia Delg_ado. Agustín. Dandismo y asesinato estético en la novela. Ensayo de
un cnmen. de Roda/fo Usigli. México, Ficticia/Instituto Chihuahuense de
la Cultura. 2011.

P61Genovese. Alicia. Leer poesía. Lo leve, lo grave, lo opaco. Buenos Aires. Fondo
de Cultura Económica, 2011.

~Hahn, óscar. La primera oscuridad. Chile, Fondo de Cultura Económica, 2011.
~Herrera, Leticia. Celebración del vértigo. Aforismos. México, Universidad
Autónoma de Nuevo León/Fósforo, 2011.
~López Villafañe, Víctor. La modernidad de China. Fin del socialismo y desafíos de
la sociedad de mercado. México, Siglo XXI, 2012.
~Magee, Bryan, et al. Los hombres detrás de las ideas. Algunos cre~dores_ d~ la
filosofía contemporánea. Traducción de José A. Robles Careta. Mex1co,
Fondo de Cultura Económica, 2011.
~McCormack Thomas. La novela. el novelista y su editor. Traducción de Juana
Inés Dehesa. México, Libraría/Fondo de Cultura Económica, 2010.
~Meza Jara, Leonardo. Los irifiernos de Lázaro. Chi_h~ahua, Instituto
Chihuahuense de la Cultura / México, Tintanueva Ed1c1ones, 2011 .
~ Mujica, Hugo. Fragmentos de la creación. Tabasco, Monte Carmelo, 2010.
~ Nieto Puente, Jessica. Metal de la voz. Ensayos en torno a la escritura literaria.
Monterrey, Ediciones Intempestivas, 2011.
~Ortiz Guerrero, Armando Hugo. Las innombrables. Monterrey, Universidad
Autónoma de Nuevo León, 2011.

~5?-

~Pasión por los libros. Reyes y Stols, correspondencia, 1_932-1
Compilació~,
presentación y notas de Gabriel Rosenzwe1g. Mex,co, El Colegio
Nacional, 2011.
~Pavié. Milorad. Segundo cuerpo. Una novela piadosa. Traducción de Dubravka
Suznjevié. México, Sexto Piso, 2011.
~Pérez Tamayo, Ruy. De muchos libros. México, Fondo de Cultura Económica/
El Colegio Nacional, 2012.
~Pozas Horcasitas, Ricardo. Los signos de la memoria. México, Fondo de Cultura
Económica, Universidad Nacional Autónoma de México, 2011.
~Richardson Robert D. Primero leemos, después escribimos. El proceso creativo
segú,; Emerson. Traducción de Mirta Rosenberg. Buenos Aires, Fondo de
Cultura Económica, 2011.
~Rico Bovio, Arturo. La hora del desierto. México, Ficticia/ Chihuahua, Instituto
Chihuahuense de la Cultura, 2011.
~Rojo, Vicente. Puntos suspensivos. Escenas de un autorretrato. México, El
Colegio Nacional/Era, 2010.

��CENIZAS
(PARÍCUTIN EN ERUPCIÓN, 1962)*
BERNARDO HUGO VÁZQ!JEZ SOTO

Y

o sé plenamente que tú, tu casa, tu vida, las faldas, el trabajo, el estrés, la

gata, el tiempo que no pasa y que aquí vuelve a pasar, sé bien que todo está

allá. en las nubes rosas, detrás de las montañas celestes, en el prado de la alegría
esquina con la rutina. Pero yo, aquí, río, río de lava y lloro cuando el humo me
cercena el oxígeno. Aquí es donde recuerdo que hay vida.
¿Por qué? Por todo: la lumbre líquida deslumbra más de lo que pudiera
hacerlo la luz mercurial de afuera del supermercado, aquél donde me robaron
la vez pasada; donde perdiste la inocencia con ese beso en el que nuestras
lenguas se fundieron y el humo no fue necesario para completar la escena
volcánica: nos encendimos.
Por más que vaya a casa siempre acabo volviendo aquí, a la tierra infértil,
al lugar donde el verde dejó de existir y la vida silencia ante la muerte brillante,
el gris café, el naranja negro, el baile en el volcán , donde la lava es la amante
que te arranca los pies lamiéndolos. Tú expulsaste rojo, yo toso negro, tú la
vida, yo cenizas.

Agosto 22, 2012.

Del 14 de mayo al 20 de agosto de 1011 se pudo apreciar en el Museo de Arte Contemporaneo de Monterrey la exposición Dr. Atl
rJbroi maestra,. a propósito de la cual dos alumnos de la carrera de letras Mexicanas de la Farultad de filosofía y Letras de laUANL
esc1b1eron as wlaboraciones que aqu1 se incluyen.

�[AUTORRETRATO EN BASTIDOR ROJO]
JUAN MANUEL ZERMEÑO

(...) tú solo conoces

un montón de imágenes rotas. donde el Sol bate
T.S. Eliot

Frente a usted
el pincel la música paisaje de un joven tez blanca corazón oscuro
se vuelve sombra en acuarela Mientras
su voz se esculpe en bastidor de fuego

Qué se ve cuando me ves con tus ojos de viejo
(espero un poema bajo la lengua del Doctor Atl)

las yemas del lápiz se han varado
y no hay paisaje ni lindas letras
Sólo
mi imagen en el espejo
y tu mirada un pétalo que no logro arrancar al paso de los soles sobre
la madrugada

Tras la ventana se desmantela el cielo
No
No es lluvia
es tintasangre que se diluye al suelo como llanto de Madre que rompe el verso
en silencio

Así están las cosas de un tiempo acá en la ciudad
Bienvenido Doctor Atl
al rincón del mundo donde Dios incinera sus labios al desierto

���</text>
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wEDITORlAL
wGRATA COMPAÑÍA

7

Carlos Fuentes

wCORTESÍA

8

Las grullas el tiempo y la política
Alfonso Reyes

wGAJO D E CIELO

12

Tal necesidad

Daniel Sada

wANCORAJES .

Daniel Sada "ha deJado una obra poderosa

..

16

Alma Ramirez
El amor es cobrizo. Prólogo
Minerva Margarita Villarreal

20

Presencia de Carlos Fuentes

24

Sergio Pito!

El canon literario y la ética de la memoria

30

Ana Laura Santamaria

wCALENDARIO

W1slawa Szymborska
poesía que brota del no sé
Manuel García Verdecía

wEL ORO D E LOS TIGRES

Poemas de Hólderlm

36
44

Jesús Munárriz

Los titanes,

de Friedrich Holderlin
Traducción de Jesús Munárriz

Pero cuando los celestes. .
de Friedrich Holderlin
Traducción de Jesús Munárriz

wBRIZNAS

Fragmento de Diarios. de Fernando Pessoa

w LA EXPERIENCIA LITERARIA
La Voz de Nuevo León
Raúl Martinez Salazar

45
48

S1
54

wRETRATOS REA1ES E IMAGINARIOS

Yo soy un marginal que pone un pie en el
terreno de los centrales
(Entrevista a Tomás Se.qovw. segunda parte)
Minerva Margarita Vilíarreal

56

wMAL DE LIBROS

(!na perfección que hiere. El oro de los
tigres m
Diana Garza Islas

72

wENTRE LIBROS

Adquisiciones recientes de la
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

wOJOS DE REYES

80

Papel en espejo

84

La infinitud de nuestra imagen· La serie S. de
cecilia Martinez

86

Gerardo Puercas Gómez

Miguel González Virgen

INTERFOLIA

�EDITORIAL
a Capilla Alfonsina, en su Fondo "Alfonso Reyes", conserva una gran can-

L

tidad de dedicatorias que las más grandes figuras de la literatura del siglo

XX le hicieron a nuestro regiomontano universal. En esta nueva entrega pre-

sentamos, en la sección Grata compañía, algunas de las notas autógrafas que
Carlos Fuentes le dispensó a Alfonso Reyes. en las que manifiesta el cariño y la
admiración que sentía por quien había conocido desde su infancia -durante
la estadía de ambos en Brasil. En Cortesía, reproducimos una pieza de ensayo
corto de Alfonso Reyes: "Las grullas, el tiempo y la política".
Recordamos la presencia, tangible y cercana, de Daniel Sada, fallecido
en 201 l, de quien ofrecemos, en Gajo de cielo. el poema "Tal necesidad". Así,
Alma Ramírez rescata en una crónica el homenaje que la Capilla Alfonsina
organizó a Sada como parte de los festejos por el Día del Libro, y Minerva
Margarita Villarreal habla de la obra poética de este autor mexicano en su
prólogo a El amor es cobrizo. editado por nuestra Universidad y Posdata.
La pérdida de Carlos Fuentes. en mayo de 2012. sigue repercutiendo en las
letras hispanoamericanas. La celebración de su obra ha continuado a lo largo
de los meses de manera interrumpida; sumándonos a este gesto, incluimos
un texto de Sergio Pito! sobre el autor de La muerte de Artemio Cruz. Por otra
parte, la investigadora Ana Laura Santamaría, directora asociada de la Cátedra
"Alfonso Reyes" del ITESM, reseña el libro canon literario y diferencia de género,
extenso estudio sobre la escritura de mujeres y su relación con el campo literario, de la investigadora española María Victoria Reyzábal.
José María Infante. reconocido especialista en temas sociales, nos entrega
un valioso análisis sobre el arte y la cultura en la globalización. En la sección
Calendario, Manuel García Verdecía, colaborador frecuente de esta revista,
desentraña algunos de los poemas de la autora polaca Wislawa Szymborska.
De Jesús Munárriz. poeta y editor comprometido totalmente con la poesía,
presentamos las traducciones de los poemas "Los titanes" y "Pero cuando los
celestes ... ", de Friedrich Holderlin. Fernando Pessoa, uno de los poetas fundamentales del siglo XX, no sólo cubrió los amplios registros de la prosa y el verso, también fue un escritor de géneros íntimos, en este número de Interfolia
Ilustración de Toño Salazar.

reproducimos un fragmento de sus Diarios en la sección Briznas.
En La experiencia literaria, Raúl Martínez Salazar nos habla de la publicación La Voz de Nuevo León, fundada en 1889 por el Club Unión y Progreso. En
Retratos reales e imaginarios compartimos la segunda parte de la entrevista a

�Tomás Segovia:

Yo soy un marginal que pone un pie en el terreno de los centrales.

GRATA COMPAÑÍA

Y Diana Garza Islas nos habla, en un inteligente ensayo, sobre la tercera edición de la colección El oro de los tigres, conformada por libros de John Don ne,
Constantino Cavafls, Ledo lvo, Franc Ducros, Marina Tsvietáieva y Sylvia Plath.
La ampliación del catálogo de nuestros fondos ha sido una preocupación

constante de la Capilla Alfonsina. en la sección Entre libros damos cuenca de
los nuevos títulos que se encuentran a disposición de los usuarios. En Ojos de
Reyes. sección dedicada a las artes plásticas, Manuel González Virgen y Gerar-

Canos Í1Jefltes. los dios enmasearados.

do Puertas Gómez presentan la obra de Cecilia Martínez.

México, los Presentes, 1954.

Esperamos que la lectura de

Interfolia represente la mejor invitación para
Dedicatoria:

acercarse a la Capilla Alfonsina, casa de todos los lectores.

Tu duca, tu signare, tu maestro
Cartos Fuentes
México, 22 Nov. 1954.

Minerva Margarita Villarreal
Directora de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

I etras mexicanas
53
I.OS

sm:vos:

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L \S RUFNAS COSC!t'SCIAS

c~u A-!hw~,,

( V l / ~ Wl) ~ -

f~u, a..

·.2 t..
Carlos fllentes. Los buenos coodendas. los Nuevos l.
México, Fondo de Cultura &amp;onórnka,1959.
Dedkatoria.

a DonAlfonso, maestro pennanente, a
Manuelita: el carifio invariable de
Cartos Fuentes

k r1!Uleü li-

de~

11~·º ~

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tA,,t-

)-e

�cierta mane1a lnerana. ¡:,odemos dern que hablar del t1empo es "hablar de las

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res ¡¡empos cazar la g1ulla ¡ ·nocturna cenonela"I

GRU!.!ü\S,
Al TON O REYES

cuando e humeao moño ra refrena
del seco esr10 el gran calor ardiente

y \J faltando somb1a a Filomena

•
remec,a los arboles

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Abria

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) los rorbelhnos O:o ha, que olvidar que el v,emo nos ha comado la historia de

os cautelosa entt: nuestro

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La gente no hablaba

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\las en las e,¡:,enenc,as comunes el t1em¡:,o es. s,m¡:,lememe una moneoa

•
la polít1ca se parecen.

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•

•

son una manera de salir del paso ,cuantas que1as del
t1empo ) cuantos ¡:,olit1cos InJU1 ,actos grarunamente
por sólo la necesidad

•

•

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Para los labriegos

•

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no son amigos roda,ia . no han hecho más que el gasro mínrmo del trato huma-

•

•

•

deas a las conversaciones sobre el t1empo. Los que hablan emre si del t1empo

•

• •
• •

•

•

de la com ersanón El trueque es a la moneda lo que el verdadero cambio de

sustancia fundamental.

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•
•

•

El ti ·mpo convidaba

•

La inspiración popular de que las nodmas son como unas vestales. ha crea-

conse1os

el , ecino casual del

•

•

t1empo nada t1ene de e,rrao, -

sobre el

dmano como de algo hemos de
habla, hablamos del nempo
\luchas ,eces no sucede

muchas veces la poliil·

ca

es un mero inverno de

mundo de la poln1ca
¡:,or orro fanrast1co

•

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�...

•

qué hablaba Mecenas con

• •

ocho años que d,ce7 ¡Del uernpo y solamente del uernpo! Es decw de nada
,nclinaoa a su oido y le dejaba caer cosas t.in susranc,.iles corno ésta

•

•

•

•

•

�que por eso mismo
dan luz a lo obvio

y eso representa
una gran ganancia)

TAL NECESIDAD*
DANIEL SADA

El segundo es: ¡Gastil/os del cielo!

¡Venid el blancor!
¡Las nubes aguardan!

(¿qué tal el trastoque?,
¡qué enfático vuelo!,
¡qué sonoridad!)

Ninguna originalidad es tanto
El tercero es: Hay un idilio

Ni que fuera entera ... ¡Entiéndase!

trasquilimolocho
Lo que se repite luego, se erosiona

o un pipiripao

y al erosionarse dura mucho más

de tragaldabas
entre el azul

Todo se perfila hacia algún modelo

del cielo

que suprima enredos

y la fulgenci~
nívea

Y el modelo es pauta sólo para neófitos
Sólo hay que imitar

de las nubes

(chanchas digresiones
para especular;
ganancia mental)

Pues la imitación asegura eJ triunfo
medianero y ya

El ruano es: Son mías esas nubes

Nunca extravagante

y mios los castillos

Siempre resultón

que rehace el blancor

Siempre panadero

y deshace pronto

quedador de bien

¿querrán engañarme?

(lo capcioso a veces
tiende a ser.
digamos.

Por eso se ofrecen -¡y agárrense bien!- algunos modelos
que tal vez resulten rentables. ¡triunfales!

harto emocional

y eso siempre
El primero es: Las nubes parecen

castillos de algodón

impone)
(¡oh!, el lugar común
tiene tantos ángulos.

~

tan claros. de veras.

El quinto es: En Austria las nubes
son juegos de Mozart,
pero en las ltalias

12

son juegos de Giotto,

~

•Tomado de Daniel Sada, El amor es cobrizo, México, E~íciones Sin Nombre, 2005, pp. 100.101.

13
_ _ _ __..;,,,
c.,-

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'I

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�así nomás:
¡son castillos lúcidos

para el gran Plotino!

la ganancia

,
(eso de ostentar

es inductiva)

que se viaja mucho
da buen resultado,

Entonces, si bien se ve,

amplitud ¡por Dios!,
fuchi a la pobreza

ninguna originalidad es para tanto,

que es siempre
folclórica;

¿cuál será el más rentable

si uno viaja mucho,

y el más prohibitivo?

pero por Europa,
es intelectual
necesariamente;
ergo: universal
en un dos por tres;
y eso, desde luego,
es también
folclórico,

-

pero lo importante

¡
\
J1

es que las ganancias
son mucho mayores)
El sexto es: Abriré mi corazón
para que entren
las nubes de tu amor
regio y guerrero

Tendré en mi alma
un castillo

f

Oenguosa cursilería,
sensible a más no poder,
la cosa es si
da o no da)

El séptimo es: Nubes
Castillos

Ideas

Mi mente que se transforma
Mi vida que se introvierte
Oo vanguardista

~

14

entonces iA IMITAR!

de pronto
da prestigio

iAtínele al modelo!

�.. .

m,c,al ai un11 erso de Sada a rravés de !a novela L' a de

,

que al ,gual que Luces arnfic,ales

eme. ambas fueron dirigidas por \1arcel S1srnega e,

mulo de El guaPQ

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presemac,ón del libro

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las Artes de C:uevo León. Foni:lo de
Culrura Económica. Fondo Esraral para a C ,tura ,,

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las Artes de Chihuahua Fondo Ed1ronal de Nuevo

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y en el des,erro. la lueratura del ;&gt;,ione ·

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sobre el acro de la lecrura. la cultura de libro .

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diversidad lireraria emre orros aspecros. Asi de acuerdo con

••

c,almeme a la u,emud. ·a descubnr e

•

a valorar las irremplazao es conmbuciones
de aquellos qwenes han

hacer un acercam,erno

•

SOClal y culrural de a humarndaa··

• •• •

~

17

��como en ·un enorme caballo blanco embalsamado"
He aquí lo que pasó: no estaba el caballo

donde debia estar:
en f.-1 picadero
i.A dóndf" se fue?

u1 verdad 10 1 iene precio.

lh,10.a Dtro opumismo?

ve• ) el amor ¡pues s11

[,aniel Sada

S1. l¡J)' la tom.1 vertebra.d~1

il)d sub1t:-ncfo camp.1ntt'

P

u.,sto que"' d, ·ebeza es un m ndo

1 1undo como tal. lo que se suelP lfa-

1.:orno un .inga qut· se va

'llar 'a eali.iud pasa a su asunto de la percepción En •ealidad la realidad

no existe Sor tantas las fPalidades posibles como capacidades haya de asirlas.

La gente sufre &gt;·,s feliz, padece hambre o violencia, come. goza. vive o muere
en un espacio 'l' e no nos pertenece y al que permanecemos aienos. pero lo
real se revela y apareú - la 't z d,• los complejos mecanismos de la percepción.
Por eso. William Blake invoca a la imaginación para abrir sus puertas. En este
sentido. Daniel Sada se vuelve imprescindible. nos hace ver las cosas como son

El amor es cobriw es un libro que abre un mundo. Un mundo que contiene muchos mundos. No digo submundos porque cada uno de ellos es tan
universal como la vida misma. Empecemos por la carretera. Ese camino que
despliega la metamorfosis a través de la que emergerán presencias caurivas
de una geografía tan vasta como el despojo. La carretera. su trazo de lagartija
que tranSn;t]!ta en víbora

de una gc1t:,

y. durante el viaje de regreso. en "hormiga cargadora

nar"

"'.'X J 1, 1 gar d

ce i:,ersr_ · ,ajes que corren a la suerte de esta esceni,grafíd con
lami~era "PSulta ie; 1nlcngua1ec)nsrwdocur

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que rem,1e a los versos dE" G,rondo en el poema "Ap mcíón urbana· '·Hablaban de un caballo / Yo creo que er,l un angt-1"
Aquí. cada poema se wnvIPrte en !t\jo. El anihcio cumple edificando
Flaut&gt;en dire que el :me está en el detalle el luje, de det.:1Ut'S que constltu~
el entramado semanlico de e.ida uno ,le los e ,ncuent:i y dos poemas que

que ,·stamos ante t:I
Y s,. 1pt·ro no 1 La inlluenoa aqui

integran este· volumen es .isombroso. Poden,os suponer
efecto de tuia mlluenc,a directa del habla

se transfo1ma en la IntencIon del enamoramiento. Y para enamorar hay qu,:
cone.iar Acercarse al suieto amado no para otra cosa sine para ofre, ,.rle la
posibilidad de hacer realida&lt;l su paso de sueño.
Así, el escritor se funde al paisaje y en el desieroo las personas brillan, sus

y AA'i~ ~mo se
escritor h~ntonces~ p111$rn.
vidas, las formas comofflb1ª(1

lamentan

y se esconden.

alümodo y resonllllna. desu eo

~saber. ,-.J-pa~al actodeu~realid

en sI misma, donde esas:~na

sus vidas, sus maneras de amat dé hablar.

de lamentarse y esconder.ll&gt; Cl)nsOU~an µn ellCl.lefltro.
Por-esa carretera viaja el ~ q o ~ o s mundQs posi

Y entonces sur•

eh las fragancias ásperas de ~ sorc;/i!ll!z. !P~é«cia reilfll'ada del dNuonio

sus múltiples acepciones: diamfi';"lii ~1'5..astt!IPS y'hábiles que t-onv1
~ dan~ denióílil)s $flQidqsos en cuanto encar;nación dM deseo
tili!l;bmilla hasta el acoso •AJ diablo . ·l:Jrt cad1ano · J;
el llajo tierra

\\rtiódo"J; el desen

ra· ("Cnosis"l: yla poética pe
oraumacia
Ll :,~:,:-;: &gt;-~~J
0
, · A' t-,:

h1J•..,,y "·· : ,:.1•,uo

Mc:.~rf'.' Jr ~.~e :1 A1 to ""~ ci· ti:.: vo
:~Arte_, . ~s1wa jitOíe-.,,

,,~r.~.&gt;1•1:i.J.1!¡/.J;,icc:·;•·~v:

11/fo11S(-;1 Nao01k. parda hltur.,

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�grande· tema de aña~a.¿b_ Y ;_af h;·1b!a. con e! radio que enrnctrcan bs s1un-

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v ck k, qut :--,(• :nu, como en la ilusión de! amor. es dt: creer. ne,

,:W!'.íl~~¡ ldl

·\&lt;;:

rece,! r&gt;aisajt• inlt'rw1

ir• rrut·srri, p(J&lt;:ata. ('ntrc :1risr,1s y "-·scJicr:11:; sub-

ll'·nant:.Js, e,¡¡¡¡c :JJ: !&gt;inrn~si :ir.· ia ioiv.1ncr~1 Es:_... es el 1nfHTno l'\Uhcr:·inte

dnrn:k prnllkr,1n prua~ su:1:F·rq11LJ!--·- i,a,r, ternigales v el drn,inti...·

t-'; t'•\i::b1do

J.rm: !u~ ::unbn·s rj¡ 1111:i c:r1;~;1a en la sw iedad de s11s prendas ímii,1J&lt;::

esL•' dt-~11;:tJ1 c:ln:,j• 1•n ¡ rnherr:-v·

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Gfi ien-

gu;w· f'') d1ru,-_ (kSt.\n:ctcii-r_ iffU1.ii,_1t.1t:gn (Jarbar, v -·usr;il!J,- ,¡uP ;·,{,n1 a (!al!n
certezas C•Jn carharos.
Elm"1.oresCobrizoes un,, afirrnau.11·: ,1ut- 1·n l,1 pnkrKLt de r-,x in,111;· ,;n-

dcm:a y fu~inna :·l

f)¡:JJS&lt;iJt·

dd crep¡;c-.,·ulo cnr- .. ¡ mctálicu 1.·crnun:::

L1 mont·d&lt;'t \.~g,!P&gt;sa como el ame/')!' coti.~-~- "lm b
urn,,r, dP.J cielo y de a ... ierra ·.m I;: ;wn11rni,r;¡ C;rfn v
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ha dispuesto para conocer el mal :, sus ",ices. el amor y ,u~ pi!gos, y un¡¡ g, ografia cuya belleza, arisca y mordaz, se ofrece, en la poesía de Daniel Sada.
como labios carnosos en la oscuridad.

�títulos de algunas obras en proceso y otras aún apenas bosquejadas, que lleva un

PRESENCIA DE CARLOS FUENTES*
SERGIO PJTOL

título abierto a uno y a todos los significados: La edad del tiempo.
El tiempo y sus misterios, lo vemos con claridad ya a estas alturas de su
obra, ha sido el tema fundamental de Carlos Fuentes.

Lo conocí en el lejano año de t 951, cuando apareció en la Facultad de Ju' ' Para_ q~e _una novela sea a la vez una obra de arte, su autor debe saber que
no ~~dra hm1tarse a un único sentido, y, por eso, no deberá tender a una conclus1~n definitiva... A medida que la historia se aproxime al arte adquirirá un
~mpho halo simbólico ... Todas las grandes obras de la literatura han sido simbólicas, y de ese modo han ganado en complejidad, poder, profundidad y belleza."
Palabras de un autor excepcionalmente dotado para hablar de la novela·
Joseph Conrad.
·
En la precisa organización con que Carlos Fuentes ha
dispuesto la edición total de su obra narrativa, una arquitectura ideada para integrar todos los mundos que
forman su mundo, donde las fábulas e historias que
ha creado puedan potenciarse en el lugar y la compañía adecuados, rige una lógica de distribución
temática, pero también la marca poderosa de un
destino, la presencia de una voluntad, una manera
propia de concebir el mundo, de volver a recrear
los atributos y manías de la comedia humana, de
representar la utopía vislumbrada en los diarios de
Colón. Ese registro abarca desde su primer libro
de cuentos hasta un futuro donde se enlistan los

risprude~cia de la UNAM. Había ya publicado artículos y algunos cuentos en
revistas y periódicos nacionales. Era hijo de un prestigiado diplomático, don
Rafael Fuentes, jalapeño, y había transcurrido gran parte de su niñez y su adolescencia ~n el extranjero, había estudiado en colegios ingleses en que por lo
general estudian los hijos de los diplomáticos.
Cuando hace sesenta años se incorporó a la Universidad en México, llegaba de Ginebra, donde siguió cursos en el Instituto de Altos Estudios Internacionales. Llegó con varios idiomas perfectamente dominados, con un bagaje
cultural inusitado para un joven de su edad. No sólo era sabio por sus estudios
y sus lecturas, sino también por el trato con el mundo. Cuando en Río de Janeiro el niño Fuentes comenzaba a hablar, el embajador de México, Alfonso Reyes nada menos, enriquecía su vocabulario y cuidaba su fonética; en Buenos
Aires, en la adolescencia frecuentaba a Borges; en Zurich conoció a Thomas
Mann. Escribe Octavio Paz que cuando lo conoció en París, aún adolescente,
conversar con él lo asombraba:
Desde el primer día Carlos Fuentes me pareció un espíritu fascinado por el hombre y
sus pasiones. Al verlo y oírlo recordé unos versos de Quevedo que, a mi juicio, definen
la desesperación lúcida del poeta más que el orgullo insensato del pecador: "Nada me
desengaña, I el mundo me ha hechizado". Entusiasmo, capacidad para asombrarse,
frescura de la mirada y del entendimiento -dones sin los cuales no hay imaginación
creadora ni fertilidad poética- pero asimismo poder mental para convertir todas
esas sensaciones e impresiones en objetos verbales a un tiempo sensibles e ideales:

•Tomado de los dios de Fuentes, selección de autores varios, UANL, Capilla
Alfonsina/lTESM, Cátedra Alfonso Reyes/Fondo Editorial de Nuevo León, México,
2008, p.115.

cuentos, novelas. La avidez de aquel muchacho no sólo era sensualidad, sino curiosidad intelectual, ansia por conocer. Movido contradictoriamente por deseo e ironía (su
e.ntusiasmo siempre fue lúcido), Carlos Fuentes interrogaba al mundo y_ se interrogaba a sí mismo. Lo interrogaba con los sentidos y con la imaginación, con las yemas
de los dedos y con las redes impalpables de la inteligencia.

En la Facultad, un inmenso humanista, una figura prodigiosa, éion Manuel
de Pedroso, exrector de la Universidad de Sevilla, exiliado en nuestro país, fue
de alguna manera su mentor. En varias ocasiones al hablar con nosotros del
brillante alumno, lo comparaba con Hans Castorp, el joven protagonista de La
montaña mágica, a quien su autor, Thomas Mann. trataba como a un joven fa-

vorito de los dioses. Pedroso le auguraba un porvenir perfecto, fuese cual fuera

~

25

�la dirección a donde su destino lo llevara. Y así fue. Eligió la literatura y poco
tiempo después transformó la novela mexicana. Abrió ven~nas y permitió

ma, laberíntica urbe, enclavada como por arte de magia en aquella región del

que el aire del mundo penetrara en nuestros estudios.

altiplano desde donde Alfonso Reyes, el sabio, saluclaba: "Viajero: has llegado

Algunos jóvenes que se inician en la literatura en México no sospechan

a la región más transparente del aire", la que conocí mos nosotros. los jóvenes

siguiera lo mucho que le deben, como tampoco saben que los procedimientos

de hace cincuenta años, cuando Fuentes comenzó a destilarla con enfebrecida

formales empleados por ellos, ahora familiares a todos, fueron integrados por
él a nuestra escritura.

alquimia hasta incorporarla a las páginas de su primera novela.

Su primera novela, La

región más transparente, publicada a los veintiocho

Los temas, las obsesiones, el fervor del autor se plasman en aquella novela,
aunque la semilla inicial se encuentra en un libro anterior de cuentos,

Los días

años, en 1957, fue una revelación. Su recepción se convirtió en una versión

enmascarados. Allí, apenas salido de la adolescencia, esbozó la existencia del

mexicana de la batalla por Hernani. Una lucha entre lo nuevo y lo viejo. se tra-

sustrato prehispánico en el entorno de nuestra vida cotidiana y también los

taba de un modo diferente de concebir el lenguaje, y daba un salto definitivo

rostros de figuras histórico-novelescas, como la antigua emperatriz destronada

de las ahogadas historias rurales a la atmósfera caótica, cultivada, agresiva e

y demente. Eran ecos de derrotas pasadas incrustados en pesadillas-atroces, en

inmensamente estimulante de una gran ciudad en pleno dinamismo. El per-

reencarnaciones vampíricas.

sonaje, se ha dicho hasta la saciedad, es la ciudad misma, México, Distrito

La historia en todos sus espacios y raíces: lo prehispánico, lo ibérico

Federal, la capital del _mundo, la urbe de pronto derramada hacia los valles,

con sus varios sustratos: romano, celta, árabe, judío, visigodo, la gravedad

lagos Y montañas que la circundan, un personaje múltiple, ubicuo, poseedor

que ejercen en nuestra vida, nuestras realizaciones, nuestros sueños, todo

de todas las pulsiones, donde cada latido se comunica con una infinita cadena

lo que se pueda imaginar de lo público hasta lo

de latidos y la respiración deja de ser individual para convertirse en gregaria.

más secreto; la permanente digresión sobre

· Los procedimientos narrativos presentes en el libró nos remiten a las grandes

una identidad que en el largo proceso

novelas europeas y norteamericanas del siglo xx. A su lado, y al menos por un

de la escritura se transmuta a veces

tiempo, hasta las novelas de Martín Luís Guzmán ): José Revueltas parecieron

en ambigüedad, otras en afirmación.

disminuirse; parcelas utbanas más parecidas a la narrativa del síglo anterior

Una cadena de hechos cuyo carácter

que a la radiante modernidad que encamaba el nuevo autor.

afirmativo el tiempo adelgaza, diluye

Para los jóvenes de esa época la apertura a lo nuevo y a lo universal la

con agua, desocializa.

Pedro Páramo, de Juan Rulfo, y La. región más transparente, de

Recorridas las muchas estaciones

Carlos Fuentes. Ambas significaron una transformación del lenguaje ·narra-

y conocidos sus puntos de reposo, vi-

tivo en México, con aportaciones de James Joyce, William Faulkner, Virginia

sitados los espacios a los que el autor

Woolf, Marcel Proust, Knut Hamsun, Thomas Mann y D.H. I..awrence, entre los

nos invita, quedamos sorprendidos

modernos. 90n un fuerte respaldo de algunos autores decimonónicos: Balzac,

por la multiplicidad de imágenes que él

desde luego, Stendhal y Flaubert, ·Dickens, Tolstoi, Dostoievski.

convoca. Para empezar, contemplamos

constituyeron

Es significativo que aquellos dos nuevos autores se alimentaran de tan

inmensos frisos donde los tiempos se

amplio registro internacional para crear historias intensamente nacionales:

entreveran, observamos centenares de

la vida y la muerte de u~ cacique campesino de Jalisco con la consiguiente

rostros y de gestos, de detalles mínimos

desolación de la región que había dominado, en el caso de Rulfo; y la mo-

que nos revelan la violencia. el heroísmo

vilidad de todos los estratos sociales que componían la Ciudad de México,

o los desastres del pasado y nuestra siem-

ese palimpsesto inescrutable para los foráneos, la gran Tenochtitlan que vio

pre frágil posición a mitad del tiempo. Como

...,...

expirar Berna! Díaz del Castillo, la capital de la Nueva España conocida en

el Próspero de La

las postrimerías de la Colonia por el barón de Humboldt, quien acuñó, para

26

Fuentes

llamarla, una expresión: la ciudad de los palacios, hasta la trepidante, bellísi-

no la libertad para reinventar

se

tempestad, el novelista

ha tomado de antema-

la historia. "El novelista

�extiende los límites de lo real creando más realidad con la imaginación, dán-

Los años con Laura Díaz son sobre todo una experiencia y un homenaje aJ

donos a entender que no hay más realidad humana si no la crea también la
imaginación humana", ha escrito en Geografía de la novela.

tiempo. Los Cuatro cuartetos de T.S. Eliot podrían leerse como una glosa o guia
de la novela. El primer poema se inicia así:

Las mitologías son absolutamente imprescindibles en su obra. "En México
nada funciona", dice, "sin la fachada del mito".
En 1965, poco después de terminar Gambio de piel participó en el Palacio de

El tiempo presente y el tiempo pasado
acaso estén presentes en el tiempo futuro,
y tal vez el futuro le contiene el pasado.

Bellas Artes en un ciclo de narradores ante el público, y allí esbozó algunos principios de su ars poetica. "Creo", dijo, "en la literatura y en el arte que se oponen
a la realidad, la agreden, la transforman, y al hacerlo la revelan y afirman".
Algunos no lo comprenden o fingen no hacerlo. Le exigen una inamovi-

Más adelante leemos:
El tiempo pasado y el tiempo futuro

lidad que no le pertenece. Quieren encajonar sus obras en compartimentos

lo que pudo haber sido y lo que ha sido

cerrados. Para él, la realidad lo es todo, pero su concepción de realidad es más

tienden a un solo fin. presente siempre.

_

rica que la de la mayoría de los escritores. La realidad común entra en crisis
cada vez que una corriente secreta la penetra, serpentea en su interior y revela

Y aún más, aJ final:

un enigma fantástico, delirante o agónico. El mundo en sí, todo él, es fantástico. Y lo que propone, lo fantástico, es también la realidad. Pasa por tesituras
disímiles: La muerte de Artemio Cruz o Una familia lejana, Aura o Las buenas

Lo que llamamos el principio es a menudo el fin
y llegar al final es llegar al comienzo.

conciencias; Cambio de piel o Terra nostra; hasta Los años con Laura Dfaz, la
summa absoluta de todos los atributos de esta ya amplísima obra narrativa.

La historia de la protagonista cubre un siglo, abarca a sus abuelos. sus pa•

En la literatura de Fuentes coinciden en una misma instancia elementos
radicalmente opuestos, que conforman, como en los cuadros de Goya, una

dres, su hermano. sus hermanas. su nieto, su bisnieto. a su marido y los varios
hombres que intervinieron en su vida; incluye muchas fábulas donde el tiempo

imagen única. Ahí, entre la lucidez y el delirio, la vigilia y el sueño, lo sagra-

aparece y desaparece y donde todos los tiempos son un mismo tiempo; llegar

do y lo profano, la sabiduría y la torpeza forman una imagen unitaria donde

aJ fin es llegar al comienzo. Dice Carlos Fuentes:

-¡y ése es el milagro!- los integrantes no se reconcilian. Es un mundo
donde todo está en todo. Y donde el oxímoron reina. Ésa es la figura con la

El tiempo es como un huracán que nos llega del futuro. No queremos admitirlo.

que el autor mejor se mueve. Basta recordar ciertos pasajes de Terra nostra

porque en el futuro nos espera nuestra muerte. Preferimos privilegiar al pasado Y

para entrar de lleno en el claroscuro y el espeluzno tremendo de Goya. Dice
Julio OrtegB::

convertirlo en tiempo domesticado. y. a veces. en tiempo olvidado.

Creemos que no existe sino el presente. Pero. ¿hay presente vivo con pasaEn Carlos Fuentes el placer de contar una historia excepcional se desdobla en una

do muerto? Mas cuando todo se conjunta y se resuelve, abrimos los ójos Y ve-

indagación de la naturaleza misma de la fábula, y se pone asi en suspenso la repre•

mos aJ tiempo acercarse desde el futuro. porque allí espera el siguiente amor,

sentaclón (.. .) Carlos Fuentes se complace en diversificar esa trama argumentativa,
haciéndonos leer y desleer.

el siguiente libro, el siguiente amigo, que son quienes - si nos rec~erdan y nos
aman- nos darán al cabo. nuestro tiempo.

A medida que avanza la obra de Fuentes, el lector comienza a Intuir, y lue•
go a afirmar, que en ella lo esencial reside en su manejo del tiempo. SI el tiempo es algo: es movimiento. Convertido en palabra, el tiempo se convierte en la
mejor defensa contra las feroces embestidas de la banalidad cotidiana. Desde
hace muchos aflos Fuentes ha sldC&gt; constante lector de Glovannl Battlsca Vico,
un lector sedutldo por su concepto del presente continuo.

~

29

����1nunca" Su razon era que no sa 1a exp 1 ,
na explicación.

WISLAWA SlYMBORSKA
POESÍA Q!JE BROTA DEL NO SÉ
/

MANUEL GARCIA VERD~CIA

l

es un modo de aceptar y s'er

La poes,-1.

pero qué es i.,n ver(lad la, 1al poFsict
Mas de un.1 respUt.•ila vac.1lame

r~,o P.ara esta pregunta
1

l
I ' de 1
' ª/t autora po1aca. es 1a not1c1a
. . que nos enmu
I d ec10.
..
pr1p1a
'fel1a

1

I

Cada vez que muere u P,beta. uno esencial y verdadero. el mundq se vyelve

1
f°r

~n poc1 autista, pues
los roer.as qui~nes pre~ta~ su/ voz a l::l~ir lo más
1
intimo y verdadero que estruatura y sosnene a aquel. Es como s, una zona
La poer.a había

naqdr en

J

1923 cerqa de Poznan. la muy antigua ciudad d&lt;:jil

cenero oe~te de Polonia, a orillas del Warca. Sm embargo. a los ocho años' se
mudó defininvamenrt a Cracpvia. en el sur. ciudad de largo pedigrí cultural
terca de otro río de ensueñot el Vístula . Desde aquí vio transcurrir ochenta Y,
ocho años de Ja vida de un siglo terrible y a la véz preñado de retos inquietantes.
Desde allí alzó

su p~ueña peto consistente voz para encantar 91mundo con esa

""'-!~t::::i5 mírada sin mentira~ m pr.eS,lmSl_gnes. La existencia de la poeta estuvo vulnerada
por la guerra, por las-ínvas1ooes~ su país. por a"!ndiscrin¡jnada muerte de judíos y pacJo~ polacos. por los sucesivos cambios que inttmwb-;n lograr ~n pa'i?i.,,:.c-_-.....
;;r--_..,.
igualitario bajb la 1-'ida de burócrauis abúlicos y desnaturalizados que, al Final,
permitieron
1

r

vuelta a un mundo de cruel competencia y cosificación, Esto,

lóg/came~te,Jno p!día deJa~de traslucirse en sus versos. Tal vez de aquí esa mi-

rada atenea pero desconfiada. explícita pero sin certidumbre que la caracteriza
·

esía era algo cotidiano. familiar

vivía.

ue

mo \

1'' "f

un ~

ador }

_

echo d oo sab/r no inj;J;abh u4 poslj.¡ra de Ex!.lin~m1'nto del mun•

del alrrya del muhdo sé parali+.ra;

l

y~ no lp ~q. no lo se y me aferro a eso

1¡ poeta¡[Jo se ttacaba aJ igno

s de enc!frarse en sí mf;tna .pa
unL actAtf/

fºJ

d1
f

qut(Jr ctlcJ&amp;ar la vic:Ui,

11 muc70

fendqrsé de 1~ que la sobrpasatja.

f

aceptada ~ndiáez _ue le eprntih nstal~rsb ~on a debiaa

be

pertlfa.
fos jo~ hmp1tp
treJ 1qtos rara ver / scri~1_r m.eJor. El qui s
trinchera en
sJnun
gama léJOS huf' su prerenron.

Es prJisa

L1Jf

e{ite

Je e

1 c'tad di

1

v¡cción .que !urge su pecjiar concepto de msh!bla e és¿ comj de.

e

�err

s Jire unl/ls" O
..

de p rcepnon.

la est s g ar facJ d

Js un ton¡;tante p,t,etrár. dese
f

I

rraña~ y olvt

t '

a lf[zars'1

enigma de la fstn leatldad. Por eso, afirma· ''La ñf;p¡ració .

!

r5e

,el

5fª if .\ue1

re, /

naced - un incesanrt 'n sé'" E) P,Or
árnr¡,o qu~ rn).ieve qten~
' recono'f su/
no se que estos seres siempre ve, el '7'Undó tomo iné ito y. por e~ e, qbJr de
nLeva apróxímaciones e in¡erprerac¡ones,

!~:of

sea. la ast ad i pre s/Jpéra ía i a. i¡ i~ infu d
orti
ió ,
I
a la 'lez¡deviene estimulq para mirar. Es la ODCión del poeta, mtel\tar e inten11ar
L

E,h,j r~chaJncto. JJh~y ot/o Tpdo.

• perf. jo que n¡chato

Cidos

ae verdad

e$tarJ roz¡ndó lo verdadero.

que t

de (sorpr~sa~ o petmutaqío)1es',
pedic;in punri~osa;yle¡;forz#,;l~rfief/te ~
instaurar¡ el re1ho ~e sus/c1;,nvicq,oni'f;.

s4 c&lt;iraccer/z~. seg~n l¡f autora pol;f!:a, ,po( inJ;cj]lar,t 1n ~sie mb

¡ /si que lq, dispara a la i~dagaci~n. ~I SUJeto firic;f, al{ánza #cf e) rfnfieflo qq"]o
1

*'°

4e ~ó+4e

, un sonám~lo. tjmtearyd/J, sin/con¡::ienci¡i qxacJa
v~ 1
q:,n la,
1117post&lt;f,gablf n¡,,;:es1dpd de ir Síe/npre ¡;e /n61vekn ¡,I ,tilbito J:J&lt;I ft, 1rf; 1e¡t4
1
)i descqnoqido; domo ~I SqrlánjbuJb, ~~nqu~ lleJ,e \bs f&gt;/o14b1er\t,l5l~enfe cfu&lt;f
,/ ~e algq de/lo/cual él
./ tl,ahd¡¡d_ ijs,1ríb~

1

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QU&lt;Í g'l'nkc,J;;....

f

1~0 ncfestli a1veni~o 11 p/en;im&lt;fn¡,e c~sfitnt(j defsµ
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1

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f ,, j
•¡ 1

1

1

f

van a in~ralatse en un sitio desde donde pudde Precia~ y actuar. Ese sitio
se abre en si mismo gracias a su imaginación y su curio~1(j~d $in embargo.
incluso esto no lo cumple del todo consciente.
,De &lt;lónde sale

eJe &lt;!spacio dentro de mi?

--Nb sé

~clcnc1ón sqn /escf¡ persoQajes pers~a~idos ~e ,jabetlo ~oqd. sin ¡i4s/bil¡/Jadf

El pot,ca

1
1

i

I

¡

conforma con ir desgranando cierras ci¡ras. algunps granps tle s,entjdo, que

Éstos no _sóló trabaján con entusiasmo apasionado, con

/ todas· CuántJ¡ rerr(ble vetciid cdnce1tr/llla en 1u~a brev&lt;J Frr~ -sig¡10 d~ la
, pgljsia Los peores ~nemigqs de 1¡,. hurh4nidadjen ¡;u,a$ce¡lsó{ljacia su¡njás ,ita f

/
1

II J
J¡ I

diversos y hurócr~ta

N? óbstan\fe... fllJ cqnciti~ lma diverg'l7q1a mayo e Asevera Sj)bre estos seres
Ello.s $aben/s,hi,en y lo lqµq sat:,,n les basta def una vez y por

I

,

1

f IlfTcjf\UISO$.

I'

más nu~roso

/

1

hasta;, ultim0 so:bt~ue pon ante sus bb1r la ex1stenc1a.,' in ernbhrgo. se

q~e constantemente se pregunra si

1

1

f:,or, incluso en demasía y con celos en tXQ!so Se refiere fil despqtas, fanáticos

1,1

de la significativa gnndeza de .su obra. Ya esto marca utJa éhsr.:incia d1 poeta

!

1

fJ seI descubre
1
/
J
1
Aqui
la concien'c1a de' que nunca podrá el o ta apr&lt;'t,qnder

mqt1culosa dedicación. con entregada v untad. .sino. ádemás. conv

¡

J

1

la,

que hacen con imaginación y amor:\ y otros a quienes les gusra también

{

·¡

1

. , , es,

Desde aqu1 tra7,a un interesante disrlngq entre poetas ¡l::reado es, rod s los

1

1

,con l~ r nosidad, gan¡ dioptriás por la insi en.¡ y hufgad'f ªtretración
1

Este no sé aflom una

y otra vez en la óptica y en la vpz de la poeta

El texto

lcr~e des¡le ese inrevocable no saber que despierta en deseo. urgencia. avidez
de¡'inpagáción. 4 o~ra poétic¡¡ de Wislawa S&lt;zymbocska. como la mayoría de

l'

ja pqesia¡ polac~ &lt;-1/t cual tengcj éntrl) m\l5 preffridas precisamente por eso-.
esrá¡signada p6¡ la leg¡biiidad¡Ylla pers~itacia. Tal leg1bi/1dad no implica dis{ t~ndiamienr.t/ della !;laboración' qxpresivá. ni d~ la b~s¡:¡uqda de bellez~ form~I;
/ résulta .'del en¡¡¡iec/ de los recµ(sos justamente t'omji rr¡edlos pi\fa v1sibiliz¡ir
sentid&lt;/s. nq p&lt;1ra despistar

u /:&gt;tult¡ir [je aqu/ q~e ~l.lS poernas/-soqre todo a

partir /Je S(JI. /:1e 1962; donde/sé aleJa

r1e cieqes/expérihientaciOnes ihiciales-

se disting~h qor fsu qlaridap¡ 4iscµrsiva, la ,rnpia prfcisión de le~uaje y la
sorprend4nte ho~du(a de p,¡rqep~ión
104a/unro¡;
qpe ~ ad~ntra.
Sin e!J1,ba/go, escj] expr,f;fón lim~ida y Jegible no sígt,inca rotundidad de

¡en

jn

aserción/ rfodo lo c/mtraric/. lo arracqvo eje ¡;us Íersos ·de¡/¡va dél contraste
k

mun o

l
/

I

/,

entre un~ clara' exposiciór¡ y un regijsto

1 /

su lectur¡i f'PS queda. má~ qu~ una concju~ión. una insinuaciól) . Nos tu/ne

e ·ad~

pe¡ vaguedad,

de/ manera qud tras

en unw $ueyte de penum/:&gt;ra dondl; entdnces •debem,as empez;¡r a tantear
Sufobrli les!á siempre au~olac,la dé ¡ncer1i~urv1¡&gt;T De mocto que sus tqa
más que cbnfirmaciones/en t9rno~ la realid;¡d qf{ 1: ha;cruzaj:Jo y vJpul
do. g:¡asti¡uyen impresiqnes, bo,&lt;Juejos inquietu~r
iones. Es
es9 utw poeta impresi&lt;¡l)ista llil e.Ji sen tillo má¡'; estrJcto ~
¡;,Mfia $inOOttZarse
un grupo cíe te
im

,,

,Fl'/lairhór(i

·

isrent~r)

&amp;oora

cioi.

lejos,,.
e zymb/ír'SK

r a fondo a la gente o el e¡; a
¡
có
I s y de

�aw;¡, Szymbqrska nos propon
n sol5re el oom

e

¡,

n el entorno y

l

plal,a y rar,¡ , .. Ía genierue h;fy_ en él.
,,
'
j
, · mbep ante e l tiempo, per 110 quieren r~ on~
I

naelus1ón del tie

I
Io

1

1

1

pe ¡ve un pue
'i

el agua y genie en el rueme

p

do esto se, reSJ,JJ'ne en que no ocurre nada más.
La cal"oa navega s1lencibsa,
Ul gente &lt;:orr apreta a • n el i ue, te
( , .).

, st• no e, rnnqú.ri cuadro moi erue

J\qt..i s,, · •,, ,1ett-: ido el , er.1po

Aqu1 s1 ,... · de t:n ! uc le •ne,
la :1:lt, au1qe afuar 1n &lt;el rua« :ro,

Tóco a la puerta d,- ,a pi
-Soy y,, u,¡a"'
-

faS1 nars

ocor,,r · ,• n cI : 01
1

"f,

~racio e;.

1

u&lt;: .. :,

ut

g)nu~~

iad

Var s ;e,,-, ids ,,c,I,1c:M1es de$.ntido q,;e aflorar&gt; en su 1, ctllra'
umple •111·c Jl\a rurina ,le mv1dmlddes. ,sí corno las qui· vemos en el cuadre.

1
en
~...,......,td I

f,1

expl

rar,'

In in

del tiempo. Expone 1~ ev ,luación de la superioridad d, la ~presentación mee
L·r

conoter, ~q~é!)lf acerroj ,,,da puen., ventana

o v1s1l11J par;i no d, Jd)f11os ¡ienc "ar
m
refu

el

, t1, de
c.1s1

modo

JIJé hac r poesía es de; cierto

v1r&lt;l&lt;-nc , s bien suave y ~eI •erosa. sob~ un ámbitQ que nos

er

fe

o Ue a&lt;jui a versatilidad .,\•ic·tiva de un poe!a. pues P.n su in-

ter pb1 ·¿a p

el ,mento clel ·'""t,1 ti de los que .idmiran su an, por liJar lo amabli

uno u ,)(ro •nterst11

adivmar,rtlq,el mtcridr dF la .l11r.• piedra

10

\la divisanilo. vislumbrando.

Ue la r,,alidarl.

No c,bs,am~ hay dos porm:is , OIJ los gu, qtlu·r·i cerr;;r &lt;·sI, · elc,;io

,.,ás q11e

;,a En ellos se ¡,ercihe la mir,111a sensit&gt;k. nad~ pre,unrt1,,s.r pI:ro central

el c.es't!asw
de la f!·dlidad v por ulllmc. nos descubre esa lectura donde nos
,.
.a.rrellant.1.mGs parci ~.1·nurnos comodos y P&lt;lra que div,iguemos JEI
que ret,·)l¡e,zc.:lJilos ti

llf· s1 Crci:r qut Pntenoemus, qut

vo sr Fmte1&gt;

dorninamos. que no~

sr,brep, neinos 1 lc1 reaJid:1cl. nos 111, t· se1;1:ir en control, yencetlurt·~ sulm· 1~
vii isn11dt"c.. dE 10 firnto. E'&gt;te rPxro e') ,ilt.tmerite 1P.velador d la va111·d.id 1k mdag.1u(.111 vit.11 v trd~t endente qut• propone lo1 poct.i

Szymbj&gt;rska dese ret• de Lis au,:1ont'" v los pensamientos qut rt•sultdn 1k lo

mulutudinar.q Reniega de lo que resulta de• la

asa .X I masivo. Nu es que

�1/

f1

I
fnorr/z ct las guetras El rornbré, que en su \~ tel' enc;i roz lo sagrad . en su
idiotez de¡;ciende a lq bestial Entonces uga y~rra, ,t,z debernos ;J;ornponer los

J

!:lesttoz

de nu~rras J~rgas. cuando, 1iench1dos de foberbicj violencía. va-

mos cuchillo entre lcti dientes a de¡;angrar al próJi'f'o Un9s 1)1uekn, orros¡Viven

¡

para de !ver laf cosas a su apariencia de normalidad, En ~eraqso df arre15tar
y desar'¡!?/ar. al parecer. no sucede nada, nos repetimds. ':( en mismo sitio

;,1

dondJ hir~ió la sangre
•

'

yíloreq(ó la guerra, un ser ;enamorado i:Je la vida mordisJ

1

quea una f'!Spiga que w nutrió d los ferrnefUOs del odio. Esa imagen final iilili a
Después de aada guerra
alguien debe ~ar,er
As, C,&gt;mo as/,

es engañosa. pues nós hace olvidar que,s~bre/e¡e s,:r ensoñador pendé el aikir

f' li111piezá

de arra espirafdc bestialidad. Así varnps a dando. entre escqr¡ibros. limpiezas y

,

el orden nos,· logra.

ensueños. Transcurrimos. pero no stiperarnos, pareJe decirr1S'la poeta
Por supueslO que la magnitud expresiva de un roeta/evade toct,b \11tento
1
p~suroso y suqnco de revelarlo Estas lineas s9n sólp /ev~s sJñas nac¡das
más de la vocación y la simpatía que de una comprensión cabal La obm de
un poeta -de uno de verdad, corno es el caso-~ es un vasco océano donde

1l·f¡
¡ ,1¡ ,
1 ,I I

I

,

mirada todo lo que en su fondo respira y se mueve
Co)l la sencillez que vivió, escribió y aceptó su destino. asi quiso ser recordada:

I¡ '

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¡ ¡,

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nos zambullimos ¡hfatigablernence sm que logrernoey traer dt, regreso en la

1'

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·,ll~:~'FJ'ftF:r: 'ª T:'1 ¡I

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jy¡r¡¡r~r aijsorrof1a1 nabes,
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j vJien f log1of o lanrmos

nes, La~v¡1wra 1111elecwal por los texto 1e S
cuqnr "f',tros propios no sé y de$de ellos

,

lof ho,mbre~.y ley; eplfu¡a p 1.;i¡;i~er.¡e¡ desp1l•r;¡an(q~1lar al orrp Es la te¡islóf\

I',

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1

rn/¡ere p1

1

Es prec1~amefut¡ e¡¡e arl:;e$tr.¡I espirjtu de la rr/anada el que' se poses1oria de

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u; rstntrobre

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Así le fen1retos prese~4 con la.fuerz7 ihprek , rd1ble di/ lo lernencal

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Fan/manr:,.5/'caJelcerebro 1lérrór1co df u e rt~ra

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da s~ médula fürril, 1

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Jolguin. Í5 de JÍbrera

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EL ORO DE LOS TIGRES

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os Rnmeros años del siglo XIX fueron dec1s1vos en la vida del aeta aleman
Fnednch Holderltn pues en estos se desarrolló la crisis que lo llevo a su

in-

ílAldili1ltalll ■A,■1 't#dlfft■H(AelfiJl•4iii!IDiíiP••s•í~ftllffmll41i~itilm
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806 s1gu1ó escnb,endo, fundamentalmente sus Can10s o Cánucos

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Aunque no qu,s:era yo decir
Pero a m1 'alrededor zumoa

que los celestes se deb1l1tan

•
los surcos abre ca man hacia
!a luz las aves Algunas ayudan

al cielo Esw ve
el poeta Bueno es acerca, se
a otro Pues nadie sopona la vida solo
Pero cuando arde

En la c,ma al padre. que
y el ave del cielo se lo

•
y en el cable que

•
desae la hora del amanecer
bnlla celeste roc,o.
debe emre mo, tales tamb1en
Por eso construyen casas

y trabaJa el taller
y sobre las cornemes va el barco

Y se estrechan mu&lt;Uameme los nombres
!as manos, sensato es
en la tierra y no en otra parte esrán

Pero a él le afec10

cambien otra manera
Pues baJo la medida

en su colera se abalanza

��BRIZNAS
FRAGMENTO DE DIARIOS, DE FERNANDO PESSOA*

L

as sociedades están dirigidas por agitadores de sentimientos, no por agitadores de ideas. Ningún filósofo se ha hecho camino sin ponerse al servicio,

total o parcialmente, de una religión, una política o cualquier otro modo social
del pensamiento.
Si el trabajo de investigación, en materia social, es, por lo tanto, socialmente
inútil, salvo artísticamente y en la medida en la que es arte, más vale emplear
nuestro esfuerzo en hacer arte, y no medio-arte.
Reconociendo que todas las doctrinas son defendibles, y que valen no por lo
que valen, sino por la valía de quien las defiende, nos concentraremos más en la
literatura de la defensa que en el asunto de la misma. Haremos cuentos intelectuales donde, siguiendo un impulso inmediato e imprudente, haríamos esrudios
científicos. La verdad de la idea misma ha de ser indiferente; no es más que la
materia de un hermoso argumento, de la elegancia y las astucias de la sutileza.
Nos detendremos, adoptando un movimiento idéntico en inverso sentido. a
demostrar el sinsentido de las ideas vigentes, la vileza de los ideales más nobles,
la ilusión de todo cuanto la humanidad acepta o puede aceptar, de todo cuanto
el pueblo cree o puede creer. Salvaremos así el principio aristocrático, que fue
fundado sobre el orden social, dejando tras de sí el vacío de una universal y
monótona esclavirud.
¿Seremos corrosivos? ¿Y cómo. si no cenemos forma de acruar sobre el público, si no leen más que aquellos que leen el arte por el arte, el arte intelecrual,
el arte hecho con ideas en vez de ritmos, y esos, escasísimo número entre los
hombres, están ya desencantados o son fuertes, por la inteligencia y la culrura,
frente a cualquier desencanto?
Ser corrosivo, socialmente, es la doctrina social de todo lo que no está. Fue
corrosivo y antisocial, en el sentido de perjudicar el orden y la armonía de los
pueblos, el cristianismo, cuando el paganismo era la civilización. Fue corrosiva y antisocial la Reforma, cuando los pueblos de Europa eran católicos. Fue
corrosiva y antisocial la Revolución Francesa, cuando la civilización de Europa
era el Antiguo Régimen. Son hoy corrosivas todas las doctrinas sociales que
reaccionan contra las ideas de esa misma Revolución. El que hoy predica la

'Tomado de femando Pessoa. Dialllr.' l@du«ión de

'Ja&lt;J José A!,¡¡¡,z Gal,n, Es¡,aila, Gado.10' l. pp.

¡,-1; '

..,...
51

�sindicación, el estado corporativo, la tiranía social, sea fascismo o comunismo,

el problema, que era semejante al de la metafíslca, se conviene en metafísica

está corroyendo la civilización europea; quien defiende la democracia y el liberalismo la está defendiendo.

propiamente dicha. ¿Con qué finalidad existen las sociedades? ¿Para la fehc1dad

¿Quiere esto decir que no hay doctrinas corrosivas sino por su posición ac-

un tipo de hombre a otro, y hay muchos que perderían gustosam~nte a su muJer

cidental? Quiere decir exactamente eso. La más radical de las doctrinas, en el
momento en el que esté socialmente aceptada, es una doctrina conservadora,
la más conservadora, si en ese momento se opone, será radical.
¿Quiere esto decir que no hay principios fundamentales en la vida de las sociedades? No quiere decir eso; quiere decir, sin embargo, que, si los hay, no los
conocemos. No hay ciencia social, no sabemos cómo nacen, cómo se mantienen o desaparecen, cómo crecen o disminuyen, cómo se marchitan y mueren,
las sociedades. La existencia de la humanidad, si por ella se entiende cualquier
cosa más allá de la especie animal llamada hombre, es tan hipotética y racionalmente indemostrable como la existencia de Dios. Sin embargo, si por humanidad se entiende la especie animal llamada hombre, entonces existe para los
biólogos, para los médicos, para todos los que, de un modo u otro, estudian el
cuerpo humano: existe como existen los peces y las aves, nada más.
¿Qué principio social se puede erigir como fundamental? Todos y ninguno,
depende de la habilidad del argumentador. Hay periodos de orden que lo son
de estancamiento, como la larga vida muerta de Bizancio. Los hay que son de
actividad intelectual, como el de la Antigua Monarquía Francesa. Hay períodos
de desorden que son la ruina intelectual de los países en los que se producen,
como el declive del Imperio Romano, o la época de la Revolución Francesa
propiamente dicha. Hay períodos de desorden fecundos en creación intelectual,
como el Renacimiento en las Repúblicas Italianas, o como el que abarca la época de Isabel y Cromwell en Inglaterra.
Me refiero a la producción intelectual, dando por hecho que es una ventaja,
y, al menos, parte de la civlllzación. No insisto en esto, sin embargo, y estoy dispuesto a aceptar la doctrina de que la cultura y el arte son un mal, de que es la
paz y no los sonetos lo que más le importa a la humanidad. Pero, ¿cuáles son las
circunstancias que producen la paz y cuáles las que no la producen? Encontraremos estas mismas causas con distintos efectos, o, mejor dicho, encontraremos
las circunstancias con distintos resultados: lo que quiere decir que no son causas
sino coincidencias, que cualquier cosa que se considere una ventaja social, sea
una sinfonía o una cena asegurada, puede aparecer en circunstancias sociales
dlf~remes, sin que sepamos nunca de dónde ha salido la sinfonía, por qu_é se
consiguió que no l'altara la cena.
A esro hay- ~e afladlr que, así como no hay ciencia social, tampoco hay
arte social, ful~ ~ll,i'ta de la- existencia de las sociedades. En este punto,

de quienes la componen? No lo sabemos, y lo cierto es que la fehc,dad vana de
con tal de conservar su colección de sellos.

�LA EXPERIENCIA LITERARIA
IA Voz DE NUEVO LEÓN
RAÚL MARTÍNEZ SALAZAR

greso, que fue fundado el 27 de abril de 1890, con más de mil quinientos socios.

La voz de Nuevo León siguió siendo el órgano inforrnativo de este club, por lo
que se convirtió en el periódico local más influyente de la opinión pública Y en
la tribuna más eficiente para quienes pretendían un cargo de elección popular.

La voz de Nuevo León fue testigo del desarrollo industri~I de finales del siglo
xtx y principios del xx. En sus páginas quedaron registrados fechas y porme-

E

l Club Unión y Progreso de la ciudad de Monterrey dio a conocer su medio

informativo llamado La Voz de Nuevo León en 1889, cuando inició el proceso

electoral para el gobierno del estado de Nuevo León. El editor responsable de
este periódico fue el capitán segundo Ignacio José Mendoza, secretario particular del general Bernardo Reyes' . El programa periodístico de este club se difundió eh una hoja con fecha del 11 de diciembre de 1888, en que manifestaba su
intención de fomentar la unión y el progreso de la sociedad nuevoleonesa e invitaba a ésta a participar en la publicación, ya que la opinión de los ciudadanos
. la enriquecería, de ahí su significativo titulo.
El primer ejemplar, con una dimensión de 33 cm x 55 cm, fue publicado
el 15 de diciembre de 1888, e informó que la periodicidad seria bisemanal y
que los temas que comprendería serían política y literatura. El costo de la suscripción era de cuarenta centavos mensuales, y los números sueltos costaban
cinco centavos. Los redactores fueron Ambrosio García Delgado, Ramón García
Chavarri, Pedro BenYtez Leal, Manuel Rocha, Lorenzo Roe! y Aurelio Lartigue. Un
artículo de la primera plana destacó la postulación del general Bernardo Reyes
para gobernador dé Nuevo León, con una aclaración de que Reye~ no necesitaba tal propaganda, ya JUe era célebre en Monterrey; aunque, con esto, el periódico manifestó su adnesión a este candidato: "no hacemos más que interpretar
el unánime sentir de los habitantes de Nuevo León".

La Voz de Nuevo León respaldó en esta nota las aspiraciones políticas de Bernardo Reyes, quien fue fundador y líder del Club Unión y Progreso; es por esta
razón que alli habia una clara insisteneia en acentuar las cualidades del postulante. Gracias a esta circunstancia, La Voz de Nuevo León entró en la escena política del estado y se sumó a la larga lista de publicaciones periódicas que buscaron
consolidar en el pais el régimen del general Porfirio Diaz.
Bernardo Reyes, siendo ya gobernador de Nuevo León, integró los diferentes
clubes del estado en una asociación cívica llamada El Gran Círculo Unión y Pro-

""""°'

l!l/1&lt;]90 José &gt;,t· .'""1 tuvo 01Stmt!)S
d' OIJ&lt;'lt, n b '1lili ia h~ la ,ue fue nombrad-O ten•ertte coronel y luego jefe
1
&amp; ' f· \alto Mayw il1: , t ~• &gt;c'lilmt W '.• Mi. .t• "'· '"10 "I!' e¡erc,o !Js!J ~_mllffil,.,1 ~ de agostD de !JlO~ en Sattillo,

nores del establecimiento de pequeñas y grandes em_presas. ·Además de incluir
amplios artículos sobre temas generales; n¿ticias municipales, locales, nacionales e internacionales, añadió edictos, avisos y anuncios publicitarios. Fue publicado durante veinte años: del Is de diciembre de 1888 al 25 de diciempre de
l 909, tiempo en el que hubo un solo cambio de editor y hubo modificaciones de
la periodicidad. En la acrualidad, La Voz de Nuevo León es un patrimonio hemerográfico muy valioso para la investigación histórica de la_región Noreste.
El prestigioso El Diario del Hogar, en el editorial de1t!1artes l de enero de
J 909 presentó un esrudio sobre la prensa nacional donde lamentaba la exigua

calidad de ésta. con excepción de algunos periódicos que eran elaborados ~n la ,
Ciudad de México; en Guaymas. Sonora; en San Luis Potosi; y en Nuevo León.
El diario capitalino señaló a La \k:Jz de Nuevo León como una lle las publicaciones
periódicas más importantes de este estado y de México. Otros boletines Y re•
vistas de la época que reprodujeron o comentaron artículos de La Voz de Nuevo

León fueron Anuario Estadístico de la República Mexicana (1 de enero de 1897);
Boletín de la República Mexicana (1 de noviembre de 1898); Boletín Semestral de
la Estadística de la República Mexicana (1 de enero de 1891); El Monitor Republi·
cano (21 de diciembre de 1888); El Progreso de México (8 de noviembre c!e 1904);

El Relámpago (8 de septiembre de 1894); El Mundo (24 de julio de 1890); El Cen·
tineta. de Hermosillo, Sonora (5 de abril de t 901 ); El Eco de 711basco, editado en
Villahermosa (5 de septiembre de 1909); entre otros,
El Fondo Nuevo León de la Capllla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la
UANL resguarda la mayoría de los ejemplares de La \k:Jz de Nuevo León, salvo los
que corresponden a los años 1890 y 1909.

�tenia diecinueve años o algo así. la ilusión de mi vida era voy a trabajar de

RETRATOS REALES E IMAGINARIOS
YO SOY UN MARGINAL Q!JE PONE UN PIE
EN EL TERRENO DE LOS CENTRALES
(ENTREVISTA A TOMÁS SEGOVIA,
SEGUNDA PARTE)
MIN ERVA MARGARITA VILLARREAL '

mecanógrafo en oficinas comerciales y voy a ser un gran poeta. que nadie
sepa quien soy, y luego cuando me muera publicarán mí po~sia y descubrirán
que ese mecanógrafo que nadie conocía era un gran poeta. Esa era la imagen.

Lo que no se me ocurría nunca era decir: yo voy a ser premio Nobel, sino yo
voy a ser un hombre discreto. mediocre. que resultó que era un gran poeta
Eran sueños infantiles. Luego no fue del todo así. n1 mucho menos. pero yo
empecé sobre todo trabajando en editoriales. en imprentas. dando clases de

I

nterfolia comparte con sus lectores la segunda parte de la entrevista que se
realizó al poeta Tomás Segovia en la Capilla Alfonsina de la Universidad Au-

tónoma de Nuevo León en el homenaje que se le rindió el 24 de noviembre de
2010 con motivo del trigésimo aniversario de la fundación de esta biblioteca.

La entrevista se publicó con el titulo "Yo soy un marginal que pone un pie en
el terreno de los centrales", en el libro Apalabrarse. Conversaciones con Tomás

Segovia, editado en 2012 por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y
Ediciones Sin Nombre, en la colección Los libros de la urraca.

lengua. de francés, pero con todo eso tenia que tener contacm: mientras. yo
estaba haciendo mis versitos para leer a mis amigos, pero inevitablemente se
contaminaba lo uno con lo otro. Llegó un momento en que coda esa talacha
servia para ¡Éntrale! No me dejaban del todo en la puerta a la hora del festín.
Así fue como entré en la Revista Mexicana de Literatura Entré en la revista
para hacer la talacha. A mi lo que me pidió Carlos Fuentes fue: Necesito ayu-

da. Necesito a alguien que vaya a la imprenta. que corrija originales. que copie a
máquina. Bueno, yo sabia hacer todo eso. había trabajado mucho en mu~has
cosas. Mis primeros trabajos fueron de mecanógrafa. ni siquiera de mecanogra-

MMV: Tomás. además de p1 pensamiento. que es una lección. tú formas
parte de la historia de la actividad literaria en México. nos puedes hablar
de tus vínculos con los escritores y artistas durante el tiempo en que trabajabas en la Revista Mexicana de Literatura con Carlos Fuentes.
de tu trabajo en la Casa del Lago. y posteriormente cuando eres
secretario de redacción de Plural. al lado de Octavw Paz.
TS: Si, bueno. eso si es ponerme nostálgico. Yo insisto en que
yo siempre he sido y seguiré siendo marginal, pero hubo un
momento: yo creo que cuando he pisado un poco el centro,
ha sido más bien como... ¿cómo decirlo? Como secundario.

---

Una posible explicación es que yo. por las circunstancias de mi
vida, que siempre me fue mal. he trabajado mucho. Entonces,
hubo un momento en que yo sabia. conocía muy bien la talacha, yo era muy calachero. de muchas talachas· había trabajado para el cine, habia trabajado en ediciones, había
trabajado traduciendo, de profesor de francés. Siempre anduve en relación con los que hacian la literatura, los que constituían el mundo literario, pero

yo siempre desde fuera. Me acuerdo cuando
ld autora oenenr e di 'iót!'II'~ Na i;,na de readr,-ec¡ ~e Arte
(foNal

fo, porque los mecanógrafos tenían un estatus un poco más alto El primer trabajo que tuve fue en una compañia importadora de pegamentos y se llamaba
Encogum. sociedad Anónima. donde yo hacia cartas todo el tiempo dic1e~do

Hemos recibido

,s paquetes ... De eso vivía, aprovechando que sabia frances Y

que habia compañías que necesitaban mecanógrafos en francés. Yo con_segui~
chamba de eso, de secretaria de ínfimo nivel Pero bueno. he aprendido as1
muchas cosas. Entré en la Revista Mexicana de Literatura para eso, para hacer
la correspondencia, para copiar, para corregir originales. para ir a la imprenta,
pero llega un momento en que estoy haciéndolo todo A la gente le dio un poco
de vergüenza que yo hiciera toda la chamba pero luego dur~iera en e_l cuarto
de criadas. Entonces llega un momento en que me dicen: Andale. sientate a
la mesa con los señores. Me sientan a la mesa con los señores y acabo siendo
director de la Revista Mexicana de Literatura. Acabo siendo jefe de redacción de

Plural. un poco lo mismo. porque Octavio necesitaba a alguien que escribiera
cartas en francés, que tradujera y corrigiera. Finalmente acaban dándome el
premio •octavio Paz". Como me lo dieron el año en que me dio un infarto. mi
amigo Gonzalo Celorio dijo que me habían dado el premio Octav10 Bypass. porque tengo cinco bypasses. Pero bueno. llegó un momento en que si. yo empecé
a intervenir. casi sin querer. En la Revista Mexicana de Literatura. en la segunda
época, que es la que yo dirigí. se formó alrededor de la revista un grupo que
creo que tuvo su importancia: colaboraban directamente en la revista Juan Gar-

"'W""

cia Ponce. Juan Vicente Melo, Jorge lbarguengoitia, Gabriel Zaid, Isabel Fraire,

57

�y un poco después Huberto Batis, quien era un poco más joven. Luego había
gente que se acercaba. por ejemplo. un muchachito que empezaba llamado
Carlos Monsiváis. Se acercaba al grupo pero era más jovencito.
Ese grupo tenía lo suyo: invitaban a las criadas a comer a la mesa de los
señores. así me nombraron director de la Casa del Lago. Ese mismo grupo
colaboró mucho con la Casa del Lago, sobre codo Juan Vicente Melo y Juan
García Ponce. Esa experiencia en la Casa del Lago duró poco más de un año,
luego la heredó Juan Vicente Melo. Pero creo que hicimos cantidad de cosas fabulosas en ese año y pico y que dejó huella; como la base era el mismo grupo
que hacíamos la Revista Mexicana de Literatura. me parece que fue una época
importante, porque allí se dio un giro.
La literatura mexicana en ese momento pasaba de la novela de la Revolución y del grupo Contemporáneos, que eran dos cosas muy diferentes, pero
contemporáneas entre sí. a direccionarse por el lado de Rulfo, de Arreola, de
una literatura más urbana. más moderna. menos nacionalista, mucho más
abierta. y la Revista Mexicana de Literatura representaba un poco eso, ese giro
que estaba tornando entonces la literatura mexicana. Yo participé un poco,
pero, corno siempre, cuando yo noté que empezaba a ser una figura literaria
me fui a Uruguay, donde no me conocía nadie. Y luego, un poco después,

incluso presumo un poco de que yo la impulsé a escribir, la apoyé mucho al
principio, luego ya voló con sus propias alas. Y al principio compartimos cosas,
ero luego empezó a haber desavenencias difíciles de explicar, en gran parte

p

.

"d

por ideas de la vida, sobre todo cuando ya teníamos hijos y cernamos 1 _eas
muy diferentes sobre cómo educar a los hijos y cómo incorporarlos a 1~ vida.
Curiosamente, los problemas que he tenido con las mujeres nunca han sido de
machismo sino codo lo contrario: por falta de machismo. El problema con Inés
era que ella era mucho más machista que yo. A mí me repro~~aba no t~~e~
bastante autoridad, no imponerme en la familia y en la educac1on de los h1JOS,
pues esto se volvía mucho problema. y ahí anduvimos wn componendas mu~
chos años, hasta que finalmente la última tentativa fue irnos a Uruguay, a ver s1
allí olvidando un poco. Fue idea de ella, me dijo que en México no podríamos
arr~glarnos porque codo mundo conocía nuestro problema. que teníamos que
irnos donde no nos conocieran, y nos fuimos con la intención de recomponer
el matrimonio en un país donde nadie nos conociera, pero tampoco funcionó.

. Entonces decidió regresar a México y yo me quedé solo en Montevideo, y luego nos divorciamos. Pero en fin, de esto sí me duele hablar.

.. 73
-¿Qué relación se ha dado en tu obra personal entre creación y tradu ccwn.

cuando ya había vuelto de Uruguay y estaba en El Colegio de México, cuando

TS: Lo que pasa es que el problema de las influencias a mí me parece m~y raro.

Echeverría ganó las elecciones. hubo un momento en que nos engañó. La iz-

Es un tema para estudiosos. para eruditos. pero a mí me resulta que s1e~pre,

quierda creía que Echeverría iba a recuperar los programas de la Revolución y

inevitablemente se simplifica fa cuestión de las influencias. Es un mecanismo

hubo un primer momento en que todos los intelectuales lo apoyamos mucho.

muy extraño cómo influye un poeta en otro. En las traducciones de prosa yo

Echeverría entonces hizo una comida en Los Pinos, éramos cientos de gentes

en realidad seguía las preferencias de los editores. aunque en el Fon~o de ~ul-

ahí, invitó a todos los intelectuales de México. Fui a esa comida como miem-

tura sí podía elegir, por lo menos me dejaban escoger, o me propornan van~s

bro de El Colegio y cuando salí de ahí le dije, creo que a Juan García Ponce:

títulos y yo podía escoger cuál traducía. Pero en cambio en poesía yo tr~duc1a

Fijate que he estado en Los Pinos, nunca había estado en Los Pinos. y he saludado.

lo que hubiera. lo que yo tenía ganas de traducir. Ya de antemano hab1a una

hablando de tú. a tres ministros. tres secretarios. Yo no puedo vivir en un país ,

afinidad. Por ejemplo. traduje a Nerval, la obra más o menos comp'.eca de

donde hablo de tú a tres ministros, yo me voy. Y me fui. Me fui de México porque

Nerval, porque claramente había una afinidad. Con Nerval yo me sent1a -~u~

me pareció peligrosísirno que yo me tuteara con tres secretarios. ¿A dónde he

identificado entre otras cosas porque cuando apenas empecé a leerlo adivine

llegado? Hay que poner remedio, y entonces me fui a Francia unos años.

que no había conocido a su madre. había ese paralelis~o. Como yo,_ Nerv~I
no conocía a su madre. y yo, leyéndolo, lo adiviné. Me fui a leer una b1ograf1a

MMV: Esto coincide con el momento en que estás casado con la extraordinaria
escritora Inés Arredondo. que te vas a Uruguay y luego te regresas y vas a París,
sí nos puedes hablar de este periodo. ¿Qué significó para ti compartir tu vida con
Inés Arredondo?

y me dio mucho gusto confirmar lo que había adivinado} sentía una afinidad
especial. Otro caso muy peculiar fue Ungarerti. era la epoca en que esr~_ba
escribiendo El sol y su eco. que marca un paso en mi poesía, una evoluc1on,
y estaba encontrando un tono, un estilo con el cual sentía que por fin era yo,

TS. Bueno. eso sí ya son preguntas verdaderamente íntimas. Yo no suelo ha-

era de veras mío. y de pronto encuentro en el suplemento de Novedades cinco

~

blar de Inés porque fue un matrimonio que no funcionó muy bien, pero fue-

poemas de ungaretri; yo nunca había leído nada de Ungaretri, ni sabía quién

58

ron muchos años, fue muy importante. La primera época fue fructífera, yo

1

Pregunta del poeta José JavíerVillarreal romo parte del público.

"""'
59

�era. y me quedé sorprendido, como con Lacan. ¡Este señor me está imitando!
Se parecía mucho a lo que yo estaba intentando. entonces me puse a buscar
a Ungaretti y me leí todo lo que encontré y, claro, descubrí que efectivamente
había una afinidad. Entonces propuse a la UNAM crad~cirlo y aceptaron.
Es la traducción más feliz de mi vida porque yo lo que sentía traduciendo
a Ungaretci es que lo estaba escribiendo yo, que eran poemas míos, ese libro
yo lo sentía tan cerca ... porque luego, más tarde, traduje para una editorial es-

poesía y puede dar cosas muy diferentes un poema u otro. Lo que yo quisiera
dar con mi poesía es sobre codo algo que puede llamarse conciencia o amor,
lo que yo quisiera es favorecer la vivencia que tiene la gente de estar en la
vida, de estar vivo. Favorecer, hacer que la gente esté más viva. descifrando el
mundo, encendiendo más el mundo que nos rodea. Eso es lo que yo quisiera
dar, ojalá. No puedo estar seguro de que lo esté dando.

pañola Sentimiento del tiempo, y cuando me propusieron reeditarlo en España,
pero aumentarlo, yo propuse traducir la alegría y El dolor, pero resulta que los
derechos los tiene no sé quién. que ni publica ni los cede; bueno, las sociedades capitalistas son así, no lo pude traducir. Entonces, en lugar de eso traduje

la tierra prometida, y ya no me pareció lo mismo. Me parece muy sintomático
que La alegría y Sentimiento del tiempo e incluso un poco El dolor están escritos
antes del fascismo. La tierra prometida está escrita en tiempos del fascismo y se
nota: ya no es igual, ya no me idencifiqué igual, pero lo traduje del mismo modo.
Los poetas que yo he traducido han sido siempre por alguna afinidad, claro
que influye, pero eso de las influencias es lo que te digo que me resulta extraño.
Reconozco algunas, sobre todo en mi juventud. en la época de formación,
me parece reconocer la influencia de Juan Ramón Jiménez, de Luis Cernuda,

de Gilberto Owen, cuando lo descubrí. Pero qué lugar ocupan en una obra las
influencias. y cómo percibir un montón de otras influencias; a veces incluso el
señor de los anuncios publicitarios ejerce influencia. Las influencias están por
todas parces, somos seres sociales. vivimos sumergidos en el lenguaje y, sí, creo
que se pueden localizar algunas más visibles, también dependen de épocas. A
mí me parece que cuando era muy joven, tuve una influencia de Emilio Prados, fue mi primer maestro y era muy visible esa influencia, pero rápidamente
desapareció. Luego tuve mucha influencia de Juan Ramón Jiménez, tampoco
creo que ahora se note mucho. Me parece muy muy misterioso el cerna de
las influencias.

.

-Me gustaría que platicara acerca de la escritura de sus Sonetos vot1vos.

5

TS: Ya salió eso, estaba esperando a ver cuándo salía. El amor y el deseo son
de los temas más generales en la poesía, y yo he escrito muchos poemas de
amor O de deseo; pero hubo un tiempo en que. por un lado, yo quería dominar
el oficio y llegué a practicar mucho la métrica, a experimentar con la métri~:
dominar la métrica, improvisar en verso. Y en algún momento se me ocumo
hacer un juego: voy a hacer esto con esta forma métrica que es muy estricta,
voy a hacer un poema así, un poco provocativo, un poema erótico, fuertemente
erótico. Entonces hice un primer soneto y me gustó, entonces hice dos o tres
más y se los leía a mis amigos. Entonces mis amigos me empezaron a al~~tar:

Oye. va muy bien, publícalos. y yo: No. no los publico porque son muy erotzcos
Pero entonces y~ lo sentí como un desafío: poder escribir poesía fuertemente
erótica en un metro estricto, como el soneto, y poder empezar a llamar a las
cosas por su nombre sin que eso fuera pornografía. Era un desafio de la época,
el lenguaje cotidiano ya estaba muy liberado. Para mí fue un dato im~ortante
cuando mis hijas empezaron a decir groserías, cuando yo era muy cuidadoso.
pero eran mis hijas las que decían toda clase de palabras fuertes. Si no_ pasa
nada, si ya las niñas las dicen, pues es que no es pecaminoso ese lenguaJe.
Entonces pensé: ¿Por qué en la poesía no? Porque por ejemplo yo nunca
había encontrado, y creo que todavía no lo encuentro, un poema que ponga

coño en la rima. Si mis hijas adolescentes dicen esa palabra, por qué nunca
aparece en la poesía. Entonces la idea era: voy hacer poemas de_amor ~ero lla-

-¿Qué da y qué quita la poesía?'
TS: Lo que da la poesía es bien difícil de decir, porque hay muchas clases de

mando a las cosas por su nombre. No decir tu corazón sino decir tu cono, que
es lo que está uno pensando. Ésa era la tentativa, no caer en la pornografia,
que siguieran siendo poemas de amor. Y bueno, hasta algún punto creo q~e

•Esta pregunta fue planteada por alguien del público no identificado.

lo he conseguido, creo que no son pornográficos. Pero en mis tiempos todav1a
era tabú hacer eso, poner en la rima ciertas palabras. No quería hacer un desafío, queria hacer poesía amorosa, pero poesía amorosa con un vocabulario
más libre, pero poesía amorosa.
Hay otros ejemplos que no son sonetos que también a veces he señalado.
un tema que sigue siendo tabú es la menstruación, y yo tengo un poema de

sIntervención del poeta regiomontano Francisco Serrano como parte de la audiencia.

....,.
61

�amor sobre la menstruación y creo que no es obsceno. Es una de las sen-

tío y mi abuela, atorados durante más de un año, hasta que por fin pudimos

tencias amorosas, pero sigue siendo un tema tabú, no hay poemas sobre la
menstruación, ni siquiera de mujeres.

salir. Con nosotros viajaba la novia de mi tío, que también había pasado los
Pirineos a pie y había venido a buscarnos. Nos la habíamos llevado a Casablanca, y ahí se casaron y allí nació mi prima. Tengo una prima mora, nacida

MMV: Yo sí tengo uno.6

en Casablanca. Y toda esa patulea salimos en una barquichuela, en un bar-

TS: Bueno, corrijo, hay muy pocos.

quito pequeño, finalmente, hasta Nueva York. En Nueva York. naturalmente.
nos metieron a la cárcel, estuvimos en Ellis lsland. que era la cárcel de los

-¿ Tiene algún parentesco con el guitarrista Andrés Segovia? Yo estoy admirada

inmigrantes. Pero debo confesar que ahí estuvimos por gusto. Al bajar del

del gran poeta que es Tomás Segovia. y sin embargo con esta humildad, con esta

barco nos mandaron allí, pero al día siguiente llamaron a mi tío y le dijeron:

cercanía que nos habla. A mí también me tiene maravillada por t.a edad. ta lucidez

Bueno. están ustedes en regla. pueden salir, irse a Nueva York. Entonces mi cío

que tiene; me recuerda a Francisco Aya/a, quien murió con más de cien años. otro

dijo: y si no queremos salir, ¿nos podemos quedar? Sí. sí. Pues nos quedamos.

poeta español que también estuvo exi.liado en Estados Unidos. Nos puede decir si

Nos quedamos en la cárcel voluntariamente, porque. claro. mi pobre tío que

usted era parte de la colonia de los chiquillos de la guerra que se trajo Lázaro Cár~

no hablaba inglés estaba a cargo de cinco niños y un bebé y mi abuela mayor,

denas. Nos puede hablar un poco sobre la acogida que tuvo llegando a México ... 1

a cargo de coda esa gente sin dinero. Irse a Nueva York sin dinero y sin hablar

TS: Ahora ya se ve que están olvidando a Andrés Segovia, porque ya no m e

inglés, con codos. Dijo: jNos quedamos en la cárcel! Era por unos días. hasta que

lo preguntan, ya la gente no sabe quién es. Pero hace años todo mundo me

llegara el barco que esperábamos, un barco para Veracruz. Estuvimos ahí unos

preguntaba ¿eres algo de Andrés Segovia? Y yo les decía: Sí, tocayo.

días, llegó el barco y embarcamos hacia Veracruz. y ahí en Veracruz nos estaba

Hubo esos llamados niños de Morelia, que fue un grupo de niños españoles

esperando mi padre y ya. Yo llegué aJ Distrito Federal el primero de mayo del

que trajo Cárdenas antes del fin de la guerra, esos niños llegaron a Morelia

año 40. Estaba la ciudad desierta. Era una ciudad enorme y completamente

cuando todavía, bueno. es importante el dato porque en realidad las madres

desierta porque era día festivo. No había nadie en las calles. Yo venía de Ca-

Y padres que mandaron a esos niños a México era porque pensaban que iban

sablanca, que entonces era una ciudad relativamente pequeña, y ver desde el

~ regresar muy pronto. la guerra no había terminado y todavía creían que la

coche esta ciudad enorme, vacía, fue muy impresionante.

iban a ganar, ingenuamente. Y entonces esos niños vinieron durante la guerra
para estar una temporada mientras duraba el conflicto, pero como la guerra

-¿Cómo ve usted ahora la nueva poesía mexicana. la poesíajoven? Porque he visto

se quedaron ya para siempre. En cambio, yo vine con mi familia

que algunos de los nuevos poetas, muyjóvenes. ya no experimentan con la métrica.

se perdió,

muy olvidada la poesía clásica. 8

d~pués de terminada la guerra. Primero estábamos en Francia los niños y

con los sonetos. y tienen

mt abuela. Mi padre en cambio salió por el sur y estaba en Casablanca, en
Marruecos, entonces estábamos separados por el Mediterráneo, y un tío que

TS: Sí, bueno, yo creo que la métrica nunca desapareció en lengua española.

estaba en un campo de concentración se escapó y lo teníamos escondido en el

bastante al grado que puedo decir cosas indiscretas. Recuerdo hace muchos

desván. Pero había gence que estaba ayudando, muchos mexicanos e ingleses

años un paseo por Reforma, cuando yo acababa de conocer a Octavio Paz.

que les arreglaban los papeles a los fugitivos. Entonces a mi tío le arreglaron

veníamos los jóvenes de entonces alrededor de Occavio, caminando por allí.

los papeles y ya pudo salir del desvá.n y nos fuimos a Casablanca a reunirnos

Occavio venia diciendo: Hay todavía poetas que escriben con rimas y que escri-

con mi padre.

ben con métrica. qué anticuado. Y entonces le digo: Perdone. Octavio. pero usted

_~¡ padre salió primero hacia México para abrirse cancha y cuando llegó a
Mex1co resultó que, a partir de entonces, era dificilísimo salir de casablanca.

Hubo alguna época en que así parecía. Ya Minerva Margarita me ha balconeado

tiene muchísimos endecast1abos. Y entonces me dice: De eso no se habla. Bueno.
porque, Occavio, Piedra de sol está codo en endecasílabos.

como sabe todo mundo que ha visto la película, y nos quedamos ahí con mi

Yo creo que nunca desapareció. tengo la impresión de que está volviendo
un poco, no volviendo en el sentido de que haya desaparecido, sino teniendo

~

62

' La poeta n_orteamericana Anne Sexton fue pionera al introduár este asuntoen su poesía, en losaños sesenta, como ottos
temas considerados hasta entonces tabú.

' Intervención del público.

~
8

Otra pregunta de la audiencia.

63

�"'lllW

64

más auge. Ya veces hasta me hago la ilusión de que yo influí en eso. Porque
empecé, como todos los jóvenes de aquella época, escribiendo como salia,
verdad. Como yo me había formado dentro de la poesía española en el mundo del exilio, bueno, de pequeño en España tenia en el oído el ritmo español,
especialmente octosílabo. Salía sin querer, me salían muchos octosílabos, pero
estaba prohibido medir entonces, era ridículo medir un verso a ver cuántas
sílabas tenia. Ya cuando entré a la facultad y empecé a estudiar a los clásicos,
de repente empecé a decir: Pero qué vergüenza, estos señores hacían maravillas con la lengua, y yo, que soy ~oderno y que sé lingüística y todo eso, no lo
puedo hacer. Hay que aprender el oficio. Y me puse a tratar de dominar hasta
llegar a poder, a traducir mucho, traduje mucho en verso para mí, traducir en
verso hasta poder improvisar, hasta poder escribir cartas en verso. Se trataba
de lograr dominar el oficio. Una de esas anécdotas, por ejemplo, que yo durante algún tiempo pensé ... ¿No me lo habré inventado?, porque uno falsea
los recuerdos, los va uno arreglando a lo largo del tiempo. Yo me decía ¿no
arreglé yo ese recuerdo? Pero hace algún tiempo alguien me contó que había
conocido a una señora amiga mía, que es la madre del Fisgón, el caricaturista.
La madre del Fisgón es una refugiada española, catalana, que era amiga mía,
y su hermano, sobre todo, era muy amigo, pero además fuimos colaboradores como intérpretes simultáneos. Y entonces hay una anécdota que ella
hace poco le contó a un chavo, le dijo: Ah. sí, Tomás. Te voy a contar una cosa
que pasó en nuestros tiempos. No me lo inventé, sí pasó, porque lo contó ella.
Estábamos aburridos porque en ese trabajo todo sucedía en inglés, y los de la
cabina francesa estaban ahí jugando al ajedrez. Estábamos platicando y yo le
hablaba de eso, de los experimentos con la métrica que estaba haciendo. Y
le dije: Yo soy capaz de hacer una interpretación simultánea en verso. A que
si. Me puse los audífonos y me puse a traducir un discurso en español en alejandrinos franceses. Claro, no mucho rato, al cabo de un rato ya me perdí.
Pero hice seis o siete alejandrinos traduciendo lo que estaba diciendo
el orador, traduciéndolo a alejandrinos franceses. Yo estaba
muy orgulloso de ese dominio, pero una vez que ya
sentí que podría improvisar en verso, hablar en
verso -llegó un momento en que soñaba en
verso-, empecé a sentir que era un poco
rígido aquello, y empecé a flexibilizar
el metro. Allí descubrí que la métrica
clásica española es muy dúctil. Es
impresionante la cantidad de ritmos que hay en los poemas de

-

Sor Juana. Empecé a notar que lo que pasaba es que Dante había establecido
el endecasflabo en La Divina Comedia, lo cual fue un gran éxito. empezaron a
copiarlo en todas las lenguas parecidas, y en italiano codo el mundo. Yo me
preguntaba: ¿Por qué ese éxito? Nadie habla de eso, nadie lo sabe o no lo
dicen. Iniciaba mis descubrimientos sobre la métrica. Porque el ende~asflabo
es el verso más largo que se puede oír en espai'lol como una unidad. Ese es el
misterio del endecasílabo. Me estoy adelantando un poco. Al principio no me
daba bien cuenta de estas cosas, lo he ido elaborando a lo largo de los ai'los.
Pero sí lo intuía, el ritmo de la lengua no es lo que se habla sino lo que se oye;
es el oído el que no puede oír periodos muy largos. El oído, la interpretación
de un mensaje, se hace considerándolo como fragmentos. como trozos sono•
ros. Ahora, el oído espar'lol oye unidades, muy fácilmente, unidades de ocho
silabas, por eso el octosílabo se impone en la poesía popular, luego oye bastante bien unidades hasta de diez sílabas, pero cuando ya hay doce sllabas el
oído lo oye fragmentado. por eso en espal'\ol el verso de doce sílabas siempre
tiene cesura. Doce sílabas en español clásico, y en español popular también.
eso pasa, por ejemplo, en la canción popular mexicana: el verso o bien se oye
como seis y seis, que suma doce. o bien se oye como siete y cinco. que es la
seguldllla: De domingo a domingo te vengo a ver. cuándo serd domingo para volver. Slete•clnco-slete-clnco; eso es el Cielito lindo mexicano. el de verdad. no el
que popularizaron los gringos: o bien se oye como ocho y cuatro. pero nunca
se oye como doce. y por eso, por el oído, la lengua lo divide asl. La poesla se
funda en un ritmo real, no es un ritmo Inventado por los poetas. es un ritmo
que está en la lengua.
una cosa que pasa con la métrica es que mucha gente tiene una Idea muy
simpllñcada. empiezan a contar, y esto es aburrldfslmo y no funciona. Gllberro
owen dice to peor que puede pasar: Me quedaré completamente sordo: I haré
versos medidos con los dedos ... Claro. no hay que contar con los dedos. hay
que contar de oído, y hay que contar en espaflol real. no en lo que re enseñan
en la escuela, no las sílabas que te ensef'\an en la escuela sino tal como de
verdad se oye.
El hallazgo de Dante fue que colocando los acentos de cierta
manera lograba oír once silabas como una ,unidad. Y es
· 10 más largo que se puede ofr. porque tmdecasflabos
hubo antes de Dante. pero el problema era que se
les partían en dos. Mabfa una cesura. y Dante
colocando esa doble acentuación, porque
hay dos acentuaciones del endeea,
sílabo, logra esa maravilla.

.....
65

�Ahora, inmediatamente después de Dante viene Petrarca. Entonces, lo que se

formal. Y como es un fenómeno de habla es ambiguo. Tú puedes colocar muy

le ocurre a Petrarca es que, como todo es cuestión de acentos y no cosa de

bien los acentos, lograr que un verso de trece sílabas no se rompa. pero nor-

sílabas. teniendo en cuenta todo eso. piensa: lo que define el primer endeca-

malmente no lo puedes hacer así nomás. Sino que normalmente tienes que

sllabo de 1A Divina Comedia: Nel mezzo del cammin di nostra vita, es que tiene

crear el ambiente, estar sumando endecasílabos y de repente meter uno de

el acento en la sexta, entonces. si yo· corto ahí, en el acento en la sexta, tengo

trece· hay ya un ambiente rítmico que te lleva a interpretar ese ritmo como el

el mismo ritmo. mezclo un verso de once sílabas con uno de siete, pero que

mis~o. Por ejemplo, descubrí que hay un endecasílabo de Garcilaso de la vega

los dos tengan el acento en la sexta, entonces salen las liras, y aquello suena

de trece sílabas y no se nota, y no se nota porque está en medio de... porque

mara~illoso. A partir de ahi se dan todas las combinaciones posibles. Las liras,

cumple la acentuación, claro.
Descubrí algo que mucha gente aún no acepta: recitando en la reg~d~ra

las estancias de Petrarca, las silvas en las que se mezcla libremente, las silvas
de Sor Juana. de Góngora: la libertad. ¿no?

fragmentos del Poema del Cid de pronto digo: Ah, ya he descubierto la metr1~a

Entonces yo pensé que con eso. bueno, si se puede cortar un endecasílabo

del Poema del Cid. Rápidamente me seco con mi toalla y corro a ver a Antonio

en el acento de sexta, también hay un endecasllabo con acento en cuarta y

Alatorre, por supuesto, y le digo·. Antonio, he descubierto cómo está hecho el

oetava. por qué no cortar en la octava o cortar en la cuarta, entonces esroy

Poema del Cid. A ver, a ver. Le explico ... Y me dice: ¡Bravo!, hace cuatro ~eses

oyendo el mismo ritmo pero tengo versos de cinco. siete, nueve, once silabas,

lo ha publicado un erudito holandés. Ya lo había publicado, _pero todav1a hay

qué tentación de llegar a trece. Invento eso, empiezo a experimentar con eso y.

mucha gente que se resiste ante eso que a mí me parece evidente.

.

oh sorpresa, lo ha inventado todo el mundo ames que yo. Oh, sorpresa. resulta

La métrica española se origina, por supuesto, no en la métrica latina, que

que ta primera época de Lugones, la última época de Rubén Dario. todo es asi.9

era de otro tipo; se origina en la métrica germánica, gótica, de los godos, en la

,Empiezo a descubrir que está en todas partes: todo Gilberto Owen: López

épica gótica. Los primeros poemas en lengua española están hechos co~ una

Velarde. Un montón de poetas que la gente cree que usan verso libre y no es

métrica puramente acentual y no silábica, donde lo que ~uenta ~on cuanto~

verdad, usan un endecasílabo de tipo Petrarca. más libre que el de Petrarca.

.
el poema · La primera épica espanola esta hecha
grupos acentuaIes t1ene
.. as1,

pero siguiendo el mismo principio. Y lo usan, bueno, un montón de modernis-

pero también la primera lírica, por ejemplo, en el Poema del Cid es clans1mo.

tas. En México, cuando no son versos tradicionales, cuando parece verso libre.

No se puede considerar como dos hemistiquios o como dos versos. Los

lo usan López Velarde, Gilberto Owen. lo usa casi todo el tiempo Villaurrutia,

eruditos, incluyendo a Henríquez Ureña, al que cuando esta~a en la facul~~

lo usa todo el tiempo Juan Ramón Jlménez. en España, muy de vez en cuando

ya le protestaba, dicen: La métrica irregular en la poesía espa~ola. Y yo dec1a.

Machado, pero además. ahora, hace 111uy poco me di cuenra, porque yo lo

o es métrica o es irregular, cómo que métrica irregular. Y efecuvamente, lo que

había leido y no me había fijado en el ritmo. porque es un poco duro el ritmo,
pero lo usa idéntico también Claudio Rodríguez.

del Cid está hecho así: cuatro acentos por verso
pasa es que e1rºoema
,
.
. o dos por
. . . porque tamb·e
hemistiquio;
1· n lo del hemistiquio es un poco arb1trano.

Ahora que hubo un aniversario de Claudio Rodríguez. lo relei, y no me
había dado cuenta que también usa esto que yo llamo silva moderna. porque

Mio &lt;;:id Roy Díaz _ por Burgos entróve,

se parece a la silva de perrarca, pero es más flexible y generalmente sin rima

en sua conpaña - sessaenta pendones;

o con alguna rima ocasional: entonces yo me lancé por ese lado. porque es un

exien lo ver - mugieres e varones,

ritmo que te da una libertad enorme, puedes estar combinando: siete-once, y

burgeses e burgesas - por las fmiesrras sone.

aJ mismo tiempo no es amorfo. estás oyendo clarísimamente un ritmo.

plorando de los ojos - tanto avien el dolore.

En los poemas de Gilberto Owen, por ejemplo. Owen hace el experimento
de llevarlo hasta trece. incluso hasta quince. Y es muy dificil porque lo que

De las sus bocas - todos dizían una razóne·

-

,..

"Dios. qué buen vassallo, - si oviesse buen senore.

pasa es que lo que corresponde a la métrica es un fenómeno de habla. no
de lengua. en el sentido de los lingüistas: de discurso efectivo. no de discurso

~

66

'José Javier Wlanf.ll le dice aTomás Segovia: ·como tu Hamiet: la tfadu«ión que hizo de la obra w~reana. Yel
responde:"5í, pero eso es de ha&lt;e dos años, bueno, tle(.

Díos tiene una sola sílaba, pero la sílaba es Dios. Se trata de cuatro gr~pos
acentuales por verso. Y a mí me enseñaron en la facultad, según unos. eruditos,

....,....

tiende a octosílabo, según otros, tiende a heptasílabo, pero las excepciones son

67

�del orden de 45 a 70 por ciento, ¿cómo me van a decir que hay una métrica con
excepciones de casi la mitad? Es lo mismo que digo de Shakespeare. En cambio

Pero claro, yo cuando he tenido que explicar esto en clase decía: Un octosílabo

con mi métrica hay cero excepciones. Entonces es evidente, pero además tam-

no es un verso de ocho silabas. es un verso con el acento en séptima. No es lo

bién la primera lírica está hecha así, por ejemplo, La razón

de amor, sólo que
aquí son dos acentos: Qui triste tenga su cora~ón / benga oír esta razón. / Odrá
razón acabada, /Jeita d'amor e bien rimada. / Un escolar la rimó I que siempre dueñas amó: I mas siempre ovo crianza I en Alemania y en Francia; / moró mucho en
Lombardia I pora aprender cortesía. Es evidente el ritmo, no son silabas. No sólo

mismo, porque si yo hago ocho sílabas pero no está el acento en la séptima

eso, sino que cuando entra la métrica silábica en español, viene del francés.

TS: Sí, claro, es comprobable. Ahora, lo que pasa es que hay que saber leer

Es el alejandrino, viene de Le Roman d'Alexandre, y además lo dice Berceo, por

el verso; otra cosa que suelo decir es que no es que contando las sílabas ~e

silabas contadas, pero eso viene de Francia.

salga el verso, es que diciendo el verso me salen las sílabas. Porqu~ el espanol

camente comprobable.

tiene tantísimos diptongos, técnicamente sinalefas, tiene tantas sinalefas que

como cesura movida, es como te lo explican en la escuela, o bien, con tres partidas, o bien con la cesura corrida. Otra cosa, por ejemplo, en Gilberro Owen,

son rnás o menos obligatorias, entonces hay muchísimos versos que se pue.
·
lo
den leer dependiendo del acento. Y cada poeta tiene sus mamas,
por eJe~p

a cada rato un verso lo puedes leer como lo que yo llamo un ultraendecas11abo,

Garcilaso cuenca la palabra río (río) por una sílaba, siempre:

o sea un endecasílabo de trece sílabas, o como un aJejandrino.

-Los metros silábicos quedan entonces en acentos. en grupos de acentos; estaríamos cercanos al dactfüco. al trocaico. o sea, cada dos sz1abas pega un acento. cada
tres pega un acento. entonces se va creando un ritmo que es el golpe acentual,
como tú lo estabas diciendo en el Poema del Cid. 10

que en el rio metidas, si lees: en el ri o me ti das, ya no te _sale. hay que leer,
porque así lo oye Garcilaso: Her mo sas nin fas qu~ en ~l rzo me ~ das. Luego
hay que leer en español real, por ejemplo: había, s1 esta en ~ed10 d~ la f~ase
tiene tres sílabas, pero si es auxiliar tiene dos. Nadie dice ha bz a comido, dices
ha bía comido, y los poetas que escriben de oído cuentan ha bía comido, ha
bía: dos sílabas. Lo que pasa con la métrica es que si tratas de contarla c~mo

TS: Bueno, me faltó señalar qué es lo que va creando un ritmo. Lo que pasa es

ce enseñan en la escuela, no sale; entonces no se entiende, no la oye el Oldo.

que cuando entró la métrica silábica en el español. de origen francés, hubo un

Por ejemplo, López Velarde tiene la manía de que con la palabra

es el verso de arre mayor. El verso de arte mayor tiene dos acentos por hemistiquio y lo que está fijo como número de silabas es la distancia entre los dos

Hermosas mr¡fas

una pero n~
uno no hace sinalefa, hace un hiato: Te quise como a una dulce hermana, s1
le~ te quise comoauna, no sale el ritmo, hay que leer te quise como aun~ dulce
hermana. y eso abunda en López Velarde• que una con una vocal antenor no

el verso de arte mayor. que eran dodecasllabos. Bueno, promedialmente salen

.
hace diptongo,
es una cosa del oído de él·· una manía·· cada
. . uno
. tiene las suyas,
.
·eza
uno
a
leer
y
empieza
uno
a
perc1btr
donde
va
el
ntmo,
1
pero caro,
emp1
.
. . .

muchos dodecasllabos, porque si tú tienes un acento, dos átonas, otro acento,

entonces tienes que acomodar las silabas al ritmo, no es siempre automatJ~o,

lo más probable es que haya por lo menos una silaba antes y otra después, y

montones de palabras las puedes leer dos sílabas o tres según q~e acemues

Laberinto
de fortuna, de Juan de Mena, empieza: Al muy prepotente donjuan el segundo./
aquél con quien júpiter tovo tal celo. I que tanta de parte lejiw del mundo/ quanta
a sí mesmo se fiw en el cielo. Tun ta ta tan, luego otro ya no tiene seis, tiene

más o menos. Ese verso:

cinco, o sea depende si hay una sílaba delante del primer acento, pero el verso

con la poesía

de arte mayor no es silábico, es una mezcla de silábico y acentual. Y cuando

¿Por qué? ¿Por qué vamos a ser más pobres que antes pudiendo ~sar todo

ya se hace silábica la métrica en español, lo que define no es el número de

esto sin perder libertad? Porque no se pierde. Lo que pasa con los Juego~ de

·sílabas, es el lugar del acento, aunque el lugar del acento se mide por sílabas.

.
.
1o, eso de que en español suerte rime con muerte, como
las nmas,
por eJemp

acentos, pero lo que viene antes y después es libre, por eso a mí me enseñaron

en promedio salen seis. Pero es una probabilidad. Mira, por ejemplo,

68

MMV: Tomás. esto incluye tu definici.ón del verso como unidad de ritmo aritméti-

Eso potencia el español de Rubén Darío, el alejandrino tripartito. Lo capta

compromiso, la primera tentativa de hacer un verso español era una mezcla:

"'W!"

no es un octosllabo.

"Intervención de José JavierVillarreal.

te quise como a una, lo puedes leer te qwse comoau-

na entonces tienes tú que leer adecuadamente para que salga el verso, es un
fenómeno de habla; no hay regla regla regla; es norma.

.

Pero bueno, yo 1o que dl·go es que todo eso que es maravilloso se pierde

moderna. Vamos a ser modernos, o sea, más tontos que antes.

no lo va a aprovechar un poeta, suerte y muerte, ¿verdad?, es maravi~loso que

~

rimen. Yo alguna vez explicaba un soneto de Garcilaso, dónde va poniendo los

69

�En fin. a vuestras manos he venido. / do
sé que he de morir tan apretado / que aun aliviar con quejas mi cuidado / como
remedio m ·es ya defendido ... Y al final dice: Mis lágrimas han sido derramadas/
donde la sequedad y la aspereza / dieron malfruto dellas y mi suerte: / ¡basten las
que por vos tengo lloradas: / no os venguéis más de mí con mi jlaquem: / allá os
vengad, señora. con mi muerte!
acentos: en todas las palabras claves:

Cómo se realza el sentido. no es que lo esté calculando, es de oído, pero
de oído Garcilaso siente claramente que no es lo mismo decir:

vengaos con mi

muerte que allá os vengad. señora.

la gota categórica, ¡qué hallazgo! No puede ser más exacto: en López Velarde
abundan esas cosas. En fin, y cuando uno pone atención en eso, es un goce,
estar gozando de todo eso en un poeta es una maravilla.

MMV: Por último. Tomás. si quisieras decimos dónde sientes tu tierra. porque tú

vives una parte del año en España y otra parte aquí en México. s~ dividimos_ el
año como tú dices. en lugar de silábicamente. acentualmente. ¿donde pondnas
d~M

.

. TS: Es una pregunta que no se debe hacer a tm meteco, ¿no? Porque cualquier
cosa que contestes quedas mal. Yo, diga lo que diga. quedo mal.

De eso la poesía clásica está llena, y la moderna también. lo que pasa es

que no le ponemos atención. Rubén Dario es fabuloso en todos esos juegos.
Yo alguna vez había explicado La princesa está triste". interpretándolo así. es
casi obsceno ese poema si le empiezas a entresacar lo que quiere decir: a en-

cenderte los labios con su beso de amor! Elfeliz caballero que te adora sin verte,/y
que llega de lejos,. vencedor de la Muerte. Y antes, en un vaso olvidada se desmaya
unajlor. -Para mi es tm empobrecimiento no usar estos recursos.
-Siempre me ha parecido que la eficacia para transmitir emociones está en
las muchas combinaciones acentuales que puede uno hacer en el endecasi1abo.
pero alguien de quien casi no se habla. quefue uno de los primeros en intentarlo
haciendo sonetos fue el marqués de Santillana. Es mey conmovedor leer esos
versos &lt;/Uf! estaban un poquito desorganizados en los acentos y eran los primeros
intentos por aclimatarlos a nuestra lengua. No sé si usted quiera comentar algo
al respecto. 12

.

TS: Bueno. es algo que está en los tratados. en la historia de la literatura. que
el marqués de Santillana tenia el oído hecho a un ritmo más de octosílabos
y en~onces hace sonetos /echos

al itálico modo. pero le fallan bastante. Pero

rápidamente la poesía española empieza a dominar el endecasílabo. casi mejor que los italianos. La maestría de Quevedo o de Lope es extraordinaria, los
sonetos de Quevedo son apabullantes. Y luego toda esa métrica mucho más
libre, la silva, las silvas de Góngora. la sutileza de rimas y de cosas de ésas es
maravillosa. Y si se pone uno a examinar a un poeta como López Velarde. por
ejemplo. la cantidad de cosas que hay. Yo muchas veces lo he citado por ahí.
en España leen muy poco a Lópe2 Velarde. casi no lo conocen. luego muchas

con unos O quedo mal con otros.
MMV:

No importa. entendemos la dualidad.

.

TS: Yo lo que puedo decir es que tengo cuatro hijos y seis nietos mexicano~.
de m1
Entonces, a m1. cuando me hablan de México pues me están
. hablando
_
Ahora otra cosa es decir ¡México, México! Mucho menos digo ¡Espana, Espana.1

Lo te~go que asumir. Pero no hago de ello una bandera, una identidad. una
reclamación, como si estuviéramos en pelea con el mundo. Pues
no, yo estoy arraigado a mi manera en México. arraigado a
mi manera en España. y no hago de ello una política. es una
cuestión verdaderamente personal: mis hijos, mis hermanos,
de eso se trata, mis amigos, la gente que me rodea.
No se trata de ninguna constitución política ni de
ningún ideario, se trata de hechos, son hechos. De
eso yo he hablado mucho últimamente. Me interesa
porque la confusión acarrea muchos peligros. confundir el hecho con el derecho. Las cosas de derecho no son las mismas que las de hecho. Y esto. el
arraigo, la pertenencia, es una cuestión de hecho,
no de derecho. O sea, no es político, es social, pero
no es político. Y yo, socialmente, pues claro que
pertenezco a México. políticamente pertenezco
a la utopía; políticamente pertenezco a un país
que no existe.

veces hago la propaganda. la publicidad de López Velarde y digo cosas como:

/
11

~

70

o quedo mal

Se refiere al poema que Rubén Oarío tituló·Sonatina: aunque el orden de los versos dtados en el poema es el siguiente:
{... )yen un mst&gt;o/vidodase desmayo una lbr (...) Bfellzcabolleto que ~adofo sin ~ /y que llego de ltjos. 'lefl«dor
de la Muene I aencendem los labios con su beso de affl()t!

En la composlclcón se utlllzaron detalles de las obras De sus
largas conjeturas (2010), YDe lo curvo de sus fiebres (2007),

u Interviene de nuevo el poeta nuevoleonés Francisco Serrano.

deMarArza.

'
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la verdad no es la poesía.

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Las esrrellas no son t5arcos

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poesía presentijica

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a poesía de Ducros es el

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poyarse en lo acusr,co

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•

de cosas, desde hombres hasra perros y amuletos

•

•

11 Yo misma la rosa que logras · o en esre otro

•

•

Desde ah1. desde las ¡:irofundidades uténcas la poesía de

••

) M1 corazon eterno y su enu ega

fiel / Solamente a él. al Rey / M1 corazón y su reíleJO / En el espejo
pohsem1co. ongen
Y s1, el amor en esra ¡:,oeca es ran ampho, tan incenso c¡ue duele · Reconozco

•

• •

•

•
• •

•

y le duele sobre todas las cosas. es la vida

la vida toda. como expresa

en e s1gu1ence poema, orgullosa de una vida bien 1•1v1da y bien caneada. de una
vida en la que, si, hay dolor, pero no lamentaciones 'El oro de mis cabellos poco
a poco/ Se transforma en blancas hebras / cum¡:,ho / Todo

•

•

/ Con una cli1menea de las afueras / 1O10s' El alma se cumphó / El mas secreto

.

•

una escnrwa de taJ0S. casi 1mnadora del golpe de la tecla sobre la

muest1a. es1e verso · Es un corazón/ Este holocausto que camino·

..

Hay tres versos. ral vez los más fa

En Tsv1etá1eva el gran designio, el gran sentido de vida y lo

...

..

osos de esta autora. pertenecen a ·'Lady

• •

corres¡:iond1enres
•

• •
mdos sus autores. cons1clerar la muerte

que ocurre necesariamente en
Asi que, desvanando un ROCO. me he d1vernclo en

•

• •

•

•

imaginar lo probable de que estos versos pudieron

.. ...

es Sylv1a Plath (Boscon 1932-1963), cuya obra se incluye en esta colecc1on En el

en algún momento habérseles ocumdo ta, b1én a

1bro mulado Tulipanes traducido por Paulina Vmderman, se antologan sus ¡:,oe-

•

mas mas caraccensncos y que son también los c¡ue conmueven más al morbo,
en tanto están en relación chrecra con su puls1on su1c1da Pero más allá de esa

.

sos son estos

rncunsranc1a, ue ha dado ciertamente su dosis de fama a Plath. como se la ha
dado a tantos artistas su1C1das por el solo hecho de serlo, la de ella es una oes1a

.. ..
••

•

1nr1m1smo abstracto

sobre la anecdoca,

•• •

•

•

... .

•••

si. a lo domesuco ¡:iero en su cahdad mdomest1caaa. desde donde se avista

es su concIenC1a de la

•

•

..

libros de esca tercera ed1c1ón de El oro de los ugres, una

es una ¡:ioesia

que escapa de la sent1mentahdad

cierto ram1z humoso

• •

• •

vahosa en ramo poesIa
51 quisiera dennirla podna decir que la de

•

...

.

cond1c1on se desprenden dos conceptualizac10nes poéticas que me interesan en Plath una, la visión desacralizada de la
infancia como un estado cargado de dolor y reahdad. como expresa en esre
",Qué es tan real como el g1 ltO de un niño?' y dos la 1mpos1b1hdaa de

concebir. Clfcunsranoa que poenza en versos como este

••

..

semi o en a vida sera esto la poesía. el camo sobre todas las cosas y sobre ,

•

es una escmura 1m¡:iecable, tan pulcra como su cocina aquel i vierno

•

1Pe10 no rne compadezcan! Se

•

••••

•

La de Plarh. ac¡u1 en esta anrologia y me atrevería a deetr que en general. es

colecc1on, en dennmva, necesana

•

�ENTRE LIBROS
ADQ!JISICIONES RECIENTES DE LA
CAPILLA ALFONSINA BIBLIOTECA UNIVERSITARIA
~Anaya, José Vicente. Paria (1978-1980). fülogía 3/3. México, Ediciones Sin
Nombre, 2010.
~Bloom, Harold. La. escuela de Wallace Stevens. Un perfil de la poesía
estadounidense contemporánea. Textos introductorios de Harold Bloom.
Edición, traducción y notas de Jeannette L. Clariond. Madrid, Vaso
Roto, 2011.

e11Gamoneda, Antonio. El cuerpo de los símbolos. México, Conaculta/Amigos de
Editorial Calamus, 2007.
e11García Delgado, Agustín. Dandismo y asesinato estético en la novela. Ensayo de
un crimen, de Rodoifo Usigli. México, Ficticia/Instituto Chihuahuense de
la Cultura, 2011.
e11Genovese, Alicia. Leer poesía. Lo leve, lo grave. lo opaco. Buenos Aires, Fondo
de Cultura Económica, 2011.
e11Ghignoli, Alessandro y Llanos Gómez. Futurismo. La. explosión de la vanguardia.
Madrid-México, Vaso Roto, 2011.

e11Girard, René. Literatura, mímesis y antropología. Barcelona, Gedisa, 2006.
~Bradu, Fabienne. André Breton en México. México, Fondo de Cultura
Económica, 2012.
~Caballero Leal, José Luis. Derecho de autor para autores. México, Fondo de
Cultura Económica/Centro Regional para el Fomento del Libro en
América Latina y el Caribe, 2004.
~Celan, Paul y Gisele Celan-Lestrange. Correspondencia (1951-1970). Edición y
notas de Bertrand Badiou, con la participación de Eric Celan. Prólogo de
Francisco Jarauta. Traducción al francés de Mauro Armiño. Traducción
de los poemas en alemán de Jaime Siles. México, Fondo de Cultura
Económica / Madrid, Siruela, 201 o.

e11Chejov, Anton. Cuaderno de notas. Traducción y posfacio de Leopoldo Brizuela.
Introducción de Vlady Kociancich. Buenos Aires, La Compañía/ Madrid,
Páginas de Espuma/ México, Colofón, 2011.
e11Chesterton, G.K. Cómo escribir relatos policíacos. Traducción de Miguel
Temprano García. Barcelona, Acantilado, 2011.
e11Colinas, Antonio. Obra poética completa (1967-2010). México, Fondo de Cultura
Económica/Consejo Nacional para la Cultura y las Artes / Madrid,
Siruela, 2011.
e11Contreras López, Héctor. El árbol de la aurora. México, Instituto Chihuahuense
de la Cultura, 201 1.

e11Huyssen, Andreas. Modernismo después de la posmodernidad. Barcelona,
Gedisa, 2010.
e11James, Henry. El punto de vista. Traducción y postfacio de Ernesto Schoo.
Introducción de Guillermo Martínez. Buenos Aires, La Compañía /
Madrid, Páginas de Espuma/ México, Colofón, 2011.
e11Lacan, Jacques. Escritos. Traducción de Tomás Segovia. Edición revisada con
la colaboración del autor y de Juan David Nasio. Nuevamente revisada
por Armando Suárez. Volumen 2. México, Siglo XXI, 2009.
e11Larralde Rangel, Américo. El eclipse del Sueño de SorJuana. México, Fondo de
Cultura Económica, 2011 .
e11Leñero, Vicente. Teatro completo. Volumen l. México, Fondo de Cultura
Económica, 2008.
e110livé, León y Ruy Pérez Tamayo. Temas de ética y epistemología de la ciencia.
Diálogos entre un .filósofo y un científico. México, Fondo de Cultura
Económica, 2011.
e11Macías, Elva. Hoja de plata. Antología. México, Secretaría de Educación del
Estado de Chiapas, 2009.
~Meyer, Lorenzo. México para los mexicanos. La. revolución y sus adversarios.
Selección y prólogo del autor. México, El Colegio de MéxicQ, 2010.

e11Deniz, Gerardo. Erdera. México, Fondo de Cultura Económica, 2005.
e11Enríquez Perea, Alberto. Alfonso Reyes en los albores del Estado nuevo brasileño
(1930-1936). México, El Colegio Nacional, 2009.

e11Pérez-Amador Adam, Alberto. De finezas y libertad: Acerca _de la Carta
Atenagórica de SorJuana Inés de la Cruz y las ideas de Domingo de Báñez.
México, Fondo de Cultura Económica, 2011.

e11Gamoneda, Antonio,Clara Janés y Mohsen Emadí. De la realidad y la poesía.
(Tres conversaciones y un poema). Madrid, Vaso Roto, 2010.

e11Pérez Tamayo, Ruy. De muchos libros. México, Fondo de Cultura ·Económica/
El Colegio Nacional, 2011.

�~ Placencia, Alfredo R. Poesía completa. México, Fondo de Cultura Económica/
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2011 .
~ Poniacowska, Elena.

Leonora. Barcelona, Seix Barral / México, Planeta 2011.

~ Pozas Horcasitas, Ricardo. Los signos de la memoria. México, Fondo de Cultura
Económica/Universidad Nacional Autónoma de México, 2011.
~ Prado Galán, Gilberto. Efímero lloré mi Je. 26162 Palíndromos. México,
Ediciones Sin Nombre/Arteletra/lnstituto Coahuilense de Cultura, 2010.
~ Pritchett, Víctor Sawdon. El viaje literario.
de Cultura Económica, 2011.

Cincuenta ensayos. México, Fondo

~ Quincey, Thomas de. Los oráculos paganos y otras obras selectas. Traducción,
prólogo y notas de José Rafael Hernández Arias. Madrid, Valdemar,
2005.
~ Reyes, Alfonso. Los transterrados. Compilación, introducción y notas de
Alberto Enríquez Perea. México, El Colegio Nacional, 2009.

Harokl Bloom
La escuela de WallaooStevens
AJpaildrli,-:dl-~_.,...,._

~

Conflicto de representaciones. América Latina como lugar
para la .filosofía. Presentación de Raúl Fornet-Betancourt. Chile, Fondo

~ Santos-Herceg, José.

de Cultura Económica, 2010.
~ Rico Bovio, Arturo. La hora del desierto. Germinaría. México, Ficticia/Instituto
Chihuahuense de la Cultura, 2011.
~ Rojas, Gonzalo y Roberto Matea. Duotto.
Cultura Económica, 2005.

Canto a dos voces. México, Fondo de

ilalShelley, Percy Bysshe. Critica.filosófica y literaria. Edición de José Montoya e
Inmaculada Tormo. Madrid, Akal. 2002.
ilalSimic, Charles. Una mosca en la sopa. Memorias. Traduccíón de Jaime Blasco.
Madrid-México, Vaso Roto, 2010.
~ Sloterdijk, Peter. Celo de Dios. Sobre la lucha de los tres monoteísmos. Traducción
del alemán de Isidoro Reguera. Madrid, Siruela, 2011.
~ Trujillo, Julio. Pitecántropo. La última de las historias posibles. México, Almadía,
2009.
ilalVargas Llosa, Mario. La utopía arcaica. José Maria Arguedas y las ficciones
indigenismo. México, Fondo de Cultura Económica, 2011.
ilalVelasco, Paola. Las huellas del gato. Ensayos sobre arte y
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2006.

~I

__..

del

literatura. México,

�Aceves Navarro y Gerardo Azcúnaga. En 2010, como reconocimiento a su trabajo, fue invitada a una residencia artística en el taller de Ornella Ridone, en
Oaxaca. Su obra ha sido expuesta en nuestra ciudad, Ensenada y Palo Alto,
dentro de espacios tales como la Alianza Francesa de Monterrey y la Universidad de Monterrey, y seleccionada para participar en certámenes como el
premio "Bernardo Elosúa Farías", organizado por Arte A. C.
La sensibilidad y la amabilidad, la emotividad y la generosidad, identifican

la personalidad de Cecilia; la emoción y la fuerza, la expresión y el carácter
marcan su lenguaje pictórico.

PAPEL EN ESPEJO
GERARDO PUERTAS GÓMEZ

Y quizá por ello, para realizar los trabajos sobre papel que nos presenta en
esta muestra, la artista se inspira en el trabajo literario de Sylvia Plath, luminaria de la poesía en lengua inglesa del siglo XX, cuya voz lírica destaca también
por su emoción y su fuerza, su expresión y su carácter.
En las obras que nos ofrece dentro de esta exposición, la artista hace gala_
de su pasión por el papel y por la tinta como herramientas pa~a plasmar la
realidad de la figura humana en toda su grandeza y en toda su humildad. Este
acervo está abocado a una exploración de los misterios de nuestra humanidad
a través del cuerpo y, en particular, por medio del rostro girando en torno al
tema del eterno femenino.
La temática de los trabajos se comunica, por momentos, con los universos

U

n antiguo nexo une al dibujo y a la poesía. Los trazos de ese vínculo se

expresionistas concebidos por Francisco dé Goya y por José Clemente Orozco.

expanden en el espacio y las líneas de esa relación se proyectan en el

La técnica de las obras dialoga, por instantes, con la estética del sumi-e creada

tiempo. Grandes artistas plásticos y notables maestros literarios han recurri-

por maestros chinos como Wu Too-tzu y adoptada por artistas japoneses como

do al lápiz y al papel para plasmar en él formas pictóricas y líricas. Allí están,

Sesshó Tóyó e incluso llega a conversar con el expresionismo abstracto de Ro-

para mencionar sólo dos casos excepcionales. los bocetos y los sonetos de

bert Motherwell. La tinta y el pincel de la maestra Martínez nos remiten, en

Michelangelo Buonarrori, la poesía y los dibujos de William Blake. Y, más

umbrosos susurros. al dibujo y a la poesía de Wang Wei, notable poeta y pintor

cerca de nosotros en la historia y en la cultura, quizá nadie como Federico

chino que vivió durante el esplendor de la dinastía Tang.

García Lorca supo conjuntar a tal grado el verso y la viñeta hasta hacerlos

Un antiguo nexo une al dibujo y a la poesía. La inteligencia y la sensibilidad

converger con la música en sus Canciones populares españolas. Pero la com-

del ser humano provocan el encuentro del papel y del grafito, de la cartulina y

plicidad entre el dibujo y la poesía es todavía más íntima y la comunión

de la tinta. De ese trance creativo nacen líneas o letras, figuras o palabras. El

entre la línea y la letra es aún más esencial.

dibujo y la poesía, centenarios cómplices, convierten al papel en espejo.

Cecilia Martínez Garza, artista plástica originaria de Ensenada y avecindada en Monterrey desde hace más de tres lustros, es egresada de la Universidad

Monterrey, Nuevo León.

Iberoamericana -con sede en Tijuana- y cuenta con estudios especializados
en arte en Stanford University. Su formación estética se hunde en la infancia,
pero inicia, a partir de 1991, con la participación en talleres de dibujo, pintura.
escultura y cerámica con maestros como Ramiro Martínez Plasencia, Gilberto
~

84

~
En vlfteta: Syfvia. de Cecilia Martfnez.

85

�LA INFINITUD DE NUESTRA IMAGEN:
LA SERIE 5, DE CECILIA MARTÍNEZ
MIGUEL GONZÁLEZ VIRGEN

¿Por qué nos inquieta que Don Quijote sea lector del Quijote

y Hamlet espectador de Hamlet? Creo haber dado con la
causa: tales inversiones sugieren que si tos caracteres de
una ficción pueden ser lectores o espectadores. nosotros.
sus lectores o espectadores. podemos serficticios.
Jorge Luis Borges. "Magias parciales del Quijote".

I

A

I escribir_ sobre la _continua tensión entre_ el idealismo y el realismo presentes en diversos rnv'eles dentro de El Quyote, Jorge Luis Borges señala, en

"Magias parc(ales del Quijote" (Otras inquisiciones), el continuo juego en que se
enfrascan los personajes cuando debaten sobre la percepción de lo real -los
molinos de viento, la bacía del barbero- y la transfiguración idealizada del
mismo -los gigantes, el yelmo del caballero. Más aún, Borges considera que
Cervantes fue más allá en la generación de esa tensión al hacer que el propio
lector confunda la ideali.:ación que él mismo se h~ce de los personajes de la

•

novela y la realidad de'su existencia: en una parte de El Quijote, dos personajes,
el barbero y el cura, descubren en la biblioteca del protagonista una novela del
propio Cervantes que el primero ya ha leído.
Borges percibe en El Quijote el mismo artificio al que recurre Shakespeare
cuando introduce en la trama de Hamlet una escena de teatro en la que se representa una obra análoga a Hamlet. O cuando en El Ra7!1ayán el héroe descubre la
solución a su dilema en el momento en el que dentro de la misma obra alguien
Je lee una versión completa de El Ramayán. Se trata, en otras palabras, de una
especie de espejo literario por el que la obra misma se ve reflejada dentro de

D

la obra, generando una imagen dentro de la imagen, como un reflejo infinito
formado dentro de un cuarto de espejos barroco.
Borges intuye a lo que apuntan estas instancias de autoreferencia en tan distintas obras literarias: la percepción, por parre de sus autores, de que tan ficticia
como la vida de los personajes de sus obras, puede ser la vida que nos hemos

~

86

escrito para nosotros mismos. O que esos personajes pueden ser tan verdaderos
como quienes leemos sus ficciones.

El conjunto de dibujos que integran la serie S de Cecílía Martínez es similar a un
cuarto de espejos en el que las imágenes de varios personajes de la literatura se
reflejan una y otra vez en los diferentes planos del espacio y hasta el infinito.
Es la forma como la artista nos conduce a percibir la tensión existente entre la
ficción e idealización de un personaje dentro de una novela o un poema, y su
realización y objetivación como presencia fuera de la obra literaria y dentro de
nosotros mismos. Más allá de eso, la galería de espejos que es la obra de Cecílía

~

87

�blioteca de la artista: la bienamada de Vallejo (Tri/ce); la Maga y Horacio Oliveira

(Rayuela); Briony Tallis (Atonement, lan McEwan); Eliezer (Night, Elie Wiesel); Los
hermanos Karamazov; Pedro Páramo; Rainer Maria Rilke; Anne Sexton; Sylvia
Plath. Sólo nos falta conocer la trama.

m
Exquisitamente representado por medio de suaves líneas de tinta negra, acentuada en ocasiones con coques de tinta color ocre, cada personaje asume su
papel dentro de un espacio caracterizado por la soledad y la introspección. Inclusive pareciera que la imagen representada es de la o el protagonista que se
mira a sí mismo en un espejo, en un mo.mento de reflexión y contemplación
del propio ser. En varios de los retratos la;i líneas de tinta china negra se mueven con gran energía alrededor de la imagen, para finalmente descansar en la
serenidad de miradas que a veces son melancólicas y a veces nostálgicas. En
algunas de estas obras, las palabras del texto que les dio origen acompañan al
personaje, como si la memoria de algunas de esas palabras le continuara acompañando en el nuevo espacio, o como si necesitara recordar líneas claves a fin
de sostener su propio ser.
Igual que en la obra de Cervantes, que aparece como autor de 1:1na novela en
el sexto capitulo de la primera pare~ de El Quijote, intuimos que en algunos de
los dibujos de Cecilia aparecen imágenes de la misma artista dent,ro de la serie
de retratos. No se trata de autorretratos en su sentido clásico -el análisis de la
propia imagen-; más bien es la inserción del personaje Cecilia como protagoMartínez nos mueve a preguntarnos qué parte de la imagen de cada uno de

nista de su propia ficción - vale decir, de ~ realidad. Es en este punto, parti-

esos personajes que la artista ha plasmado corresponde a un reflejo de nosotros

cularmente, que como espectadores podem'os empezar a atisbar la percepción

mismos.
·
y, finalmente, nos lleva a plantearnos la posibilidad de visualizar la

subyacente en la novela visual de Cecilia Martínez: cada uno de los protagonis-

totalidad de nuestra propia imagen igual a un dibujo que nos retrata como pro-

tas de obras literarias y visuales clásicas qu~ ella representa es en realidad un

cago~istas de nuestra propia obra de ficción.

personaje dentro de una novela mayor: la novela que es nuestra realidad, la que

I

Cecilia Martínez se apropia de personajes centrales de importantes obras de

sucede en nuestra vida propia. Dentro de esta novela cada uno de posocros he-

ficción, a fin de representarlos en forma aislada en algunos de sus dibujos. Escas

mos llegado a emprender la creación de una ficción en la cual intenpmos hacer

caracterizaciones no son propiamente ilustraciones de los protagonistas, en el

de nosotros mismos los héroes trágicos o las heroínas de nuestra propia narra-

sentido de que pudieran ser parte de una edición ilustrada, sino una apropiación

tiva. Comprendemos que quizá no lograremos sobrevivir a las adversidades del

que hace la artista de personajes de diferentes novelas de ficción, de la poesía

mundo, pero quienes estemos conscientes €le la ficción al menos:tenct'remos,

y de la pintura, sustrayéndolos de su contexto original para colocarlos dentro

como en cada dibujo, nuestros momentos de belleza introspectiva y de poesía.

de un nuevo espacio ficticio que ella misma ha creado. Podemos hablar de una

novela visual en la que estos protagonistas mantienen algunos rasgos distintivos

IV

de su personalidad en el drama original, pero que en el espacio visual de la

~

88

artista deben asumir un nuevo papel. Toda novela tiene protagonistas ficticios

El hacer de la biografía propia el borrador de un proyecto de ficdón literaria

y un guión O trama: a los protagonistas de S los reconocemos apoyados en la bi-

puede parecer la empresa de un poeta confesional, más aún si esé\ vida es en

~

89

�exceso dramática y aucodestructiva. como lo fue la de algunas de las principales

en la poesía y en las grandes obras lireranas puede haber más de realidad
en nuestras propias vidas.
que

representantes de ese género. Cecilia Martínez ha estudiado cuidadosamente la
obra de algunas de escas artistas. especialmente Sylvia Plath y Anne Sexcon Es-

V

cas arriscas asumieron sus experiencias vitales como el principal conocimiento
válido para la creación de su obra poética: los intensos dramas personales que
marcaron sus vidas dieron pie a obras de gran profundidad. No hay duda de que

Vale l~_pena. para finalizar. mencionar de manera especial uno de los dibujos

los artistas del género confesional comprendieron que en nuestra época la línea

de ~~cilla Marrinez que destaca de los demás no sólo por la calidad de su eje-

entre ficción literaria y realidad existencial es. en realidad, muy vaga. y que vida

cuc1on y por su fuerza visual. HejleJo es una clara evocación de los grabados

y ficción se reflejan una a otra constantemente.

d~- 1~ sene

~os caprichos. de Goya. pero sobre todo de la leyenda del número

4 -&gt; - El sueno de la razón produ
ce monstruos .. Es una adverrencia contenida

confesional. dado que sus dibujos y sus pinturas no son expresiones descar-

cambien en . los dibujos de Cec1l1a Martínez· la creacio·n de una 11cc1on
"- .. como
novela
. . de vida propia puede crear monstruos s1 no es acompañada por la re-

nadas de su propia experiencia vital. ella comprende la universalidad de la

flexion y la comprensión.

Si bien la obra visual de Cecilia Marnnez no puede ser considerada como

experiencia confesional como un rasgo distintivo de la creatividad humana
en la formación de carácter. En especial. comprende que en una época como
la nuestra. en la que el individuo ya no aspira a la victoria heroica sobre su
destino, podemos en un gran gesto de libertad ser los artífices de un personaje -el nuestro- que dramatiza su propia Fatalidad. Por ello mismo el
género épice ya no pertenece a nuestra época: "Milton. según la biografía
de Johnson, temió que ya fuera imposible en la tierra el género épico". señaló Borges. Nuestro tiempo prefiere la novela, el género que en su versión
moderna inauguró El Quijote a fin de hacernos conscientes de lo ficticio de
nuestro idealismo épico.
Por esta razón, la presencia, en el conjunto de dibujos que conforman la
serie S, de personajes extraídos de importantes obras literarias y visuales y de
personajes actuales, incluyendo a la misma artista. no es sino el señalamiento
de una inversión que hace que unos y otros tengan tanto de realidad como de
ficción. Y de que nosotros mismos podemos ser, como la misma Cecilia, otro
de lqs personajes.
Todos somos los protagonistas de la novela visual de Cecilia Marcínez. novela
cuya trama está basada en la percepción de la artista de que todos hemos aprendido a hacer de nuestra cotidianidad una narrativa ficticia. Y a la inversa: que
hemos aprendido a hacer de la ficción nuestra realidad La serie Ses una novela
que nos debe parecer muy real: es la intersección de una serie de personajes
solitarios que han logrado crear para sí un espacio en el que la conciencia de su
ficción otorga un momento de paz al drama de su vida.
En la serie de reflejos infinitos que ha creado con sus dibujos, en la que
personajes de ficción y de nuestra realidad se alternan para mirar su propia

~

90

imagen, Cecilia Marcínez invita a cada uno de nosotros a generar nuestro propio
espacio de introspección y reflexión. tomando un instante para descubrir que

�l&gt;uANL
UNl\"ERSIDAD ALíÓNOMA DE MJEVO LE.ÓS

•

~A- -~

CAPl~SINA

~

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Interfolia</text>
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                  <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
                </elementText>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amor es cobrizo</name>
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                    <text>��;,,¡EDITORIAL
;,,¡GRATA COMPAÑÍA
Gabriela Mistral
Victoria Ocampo
María zambrano

;,,¡CORTESÍA
De las citas

Alfonso Reyes

;,,¡GAJO DE CIELO

canción de los días
Tomás Segovia

Meteco
Tomás Segovia

El tigre
Eduardo Lizalde

No se p_uede nombrar
Eduardo Lizalde

;,,¡ANCORAJES

Entonces. Tomás Segovza ...
José de la Colina

Tomás Se_qovia, de lo inmortal
Manuel García Verdecía

Horno Versans
Francisco Segovia

a ~ 11ero ck dicta

José María Espinasa

Discurso de Eduardo Liza/de en la
ceremonia de entrega del
Premio Internacional "Alfonso Reyes· 2011
Eduardo Liza/de, Premio Internacional
"Alfonso Reyes· 2011
Jaime Labastida

Palabras leídas por Alicia Zendejas en la
deve/ación de la placa conmemorativa del
Premio Internacional "Alfonso Reyes· 2011

;,,¡CALENDARIO

La Constitución de Cádiz: 200 años de
La Pepa
Jocelin Martínez

;,,¡BRIZNAS

Tomás Segovia, ab imo pectore

;,,¡1A EXPERIENCIA LITERARIA
Jame_s Bo~el/ y el libro más ambiciosos
¡amas escnto
-Víctor Barrera Enderle

;,,¡RETRATOS REALES E IMAGINARIOS

Yo soy un marginal qµe pone un pie en el
terreno de los centrales
(Entrevista a Tomás Se_qovia, primera parte)
Minerva Margarita Vilíarreal

;,,¡MAL DE LIBROS

Prese_ntación de la colecetón Ráfagas de
poesza
Víctor Barrera Enderle

;,,¡ENTRE LIBROS

Adquisiciones recientes de la
Gapilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

100

;,,¡QJOS DE REYES
Radiog,:ajía de un diablito cartesiano:
Les liídions de léon Paul Fargue y
Marie Monnier
Diana Garza Islas

___"_º_
FONDO

104

UNIVERSITARIO

�INTERFOLIA

�EDITORIAL

a muerte de Tomás Segovia sacudió al ámbito literario y cultural. Su desa-

L

parición física redimensionó el importante lugar que ocupaba en nuestras

letras. Interfolia rinde en este número un homenaje al poeta, al ensayista, al
traductor. Amigo cercano de la Capilla Alfonsina, compañero de empresas culturales. En la sección Gajo de cielo reproducimos sus poemas " Canción de los
días" y "Meteco". Y en Ancorajes, Minerva Margarita Villarreal, José de la Colina. Manuel García Verdecía y José María Espinasa evocan su figura y comentan
su legado. En la misma sección. Francisco Segovia aborda las aventuras de la
traducción poética con motivo de la publicación del tercer volumen de nuestra
colección El oro de los tigres.
En Briznas recordamos a Tomás Segovia publicando algunos fragmentos
de sus ensayos, donde el poeta reflexiona sobre su propia obra. En la sección
Retratos reales e imaginarios ofrecemos parte de la entrevista que Minerva
Margarita Villarreal le hizo en noviembre de 2010, con motivo del homenaje
que le realizó la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.
Este número también celebra a Eduardo Lizalde. ganador del Premio Internacional "Alfonso Reyes" en su edición 2011. Sus poemas: "El tigre" y "No se
puede nombrar" aparecen también en Gajo de cielo. Un poco más adelante,
reproducimos su discurso, las palabras de Alicia Zendejas y las de Jaime Labastida, miembro de la Sociedad Alfonsina Internacional, quien comenta la.
distinción de Lizalde. destacando los elementos fundamentales de su poética:
su experimentación formal y su larga reflexión teórica en torno al fenómeno
de la poesía.
En 2012 se cumple el bicentenario de la Constitución de Cádiz, documento
fundamental para la modernización del discurso jurídico iberoamericano. y piedra de base además para las independencias de las naciones hispanoamericanas. Por tal motivo, la Universidad Autónoma de Nuevo León realizó en marzo
una mesa redonda de discusión en el Aula Magna del Colegio Civil Centro Cultural Universitario, así como la publicación de la edición facsímil del documento.
Jocelin Martínez nos entrega una noca sobre este importante evento.
En la sección La experiencia literaria, el ensayista Víctor Barrera Enderle
indaga los pormenores de la primera edición de la famosa biografía: La vida de

Samueljohnson. escrita por James Bowell y publicada en 1791.
lustiaoon reahz&lt;lda oor Andre Aaron B1 ~-

~

7

�En Ojos de Reyes incluimos una reseña de Diana Garza Islas sobre Les

Ludions (1930), de Léon Paul Fargue, un incomparable ejemplar de poemas
ilustrados o animados por los maravillosos y sutiles trazos de Marie Monnier,

-

GRATA COMPAÑÍA

que perfilan y entrelazan las letras y los dibujos; libro que, entre los pocos que
publicó Fargue, atesoramos en el Fondo Alfonso Reyes de esta biblioteca.
Finalmente, sólo resta invitarles a leer esta última entrega de Interfolia y
sumarse así al modesto homenaje que rendimos a Tomás Segovia y su gran
herencia literaria.
Victoria Ocampo. Testimooios. Buenos Aires,

Editoñdl Sudamericana, 1946.

Minerva Margarita Villarreal
Directora de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

Dedicatoria:

e

Ami quendo yadmirado Alfonso
deseando verto de nuevo al pie
de las pirámides de Teotihuacán
obajo las ramas de los ahuehuetes
de Chapultepec.
Con el canño de

l')A..4

Victoria

~ Mistral..l~. Chas soo:tas.VolUffil'll

'll Sclntiagodl&gt;Chile.&amp;itorial del Padli-o, 1'154.

Deootuia:
Anuestro Alfonso Reyes: que en otra vida
no oos~ ~montañasyel marromo
oomó en esta.Yque yo aprenda todo lo que
9IO(O porgrada de cada uno de uds.
Undbraro&lt;Orditleraoo deandlo....

JS- {~(.

Ciabtiela Mistral (1)
(t)Con~demandarteesoslibritos.

R~--\.

w'

\-&lt;..-t.--

K t

~r
J.. 1

�~

un. ,,,.

AUal

e,.

ü--~~

7

'-{

C--.:..::..,,(,,1--,~

/;-~

---

VKtoria Ocampo. 338171 r E. Buenos Aires,
Editions des Lettres Franrciises, Sur, 1942.
Dedicatoria:
Con la admiración yel
cariño de siempre
Victoria
1942

María Zambrano. Filoso/faypoes/a. Morelia, Michoacán, México, Publicaciones de la Universidad
Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 1939.
Dedicatoria:
Para Alfonso Reyes, con mi admiración,
amistad yagradecimiento
Marfa Zambrano
11noviembre 1939, Morelia. México.

~

10

oro de os tigres

111

�í
CORTESÍA
DE IAS CITAS*
ALFONSO REYES

U

na teoría entre mil:

-No se debe citar para ennoblecerse con la cita, sino para ennoblecerla.
La cita que nos ennoblece, o cita oratoria, quiebra el eje de la atención,
opacando nuestras propias palabras. El texto citado debe ser tan humilde que
parezca agradecido de nuestra elección; y cuando ello sea posible sin incurrir en
el equívoco, debe cobrar un nuevo matiz o nuevo alcance.
Recordemos nuevamente a Cervantes: la afición a Cervantes se confunde
con la afición a las letras mismas. El prólogo del Quijote está consagrado a burlarse de los pedantes. Alude disimuladamente a la pedantería de Lope, que da
a la estampa libros de amena literatura con índice alfabético de autores citados.
-Soy naturalmente poltrón -declara Cervantes-, y perezoso de andarme
buscando autores que digan lo que yo me sé decir sin ellos.
Es sincero; los autores más bien le estorban. Sus equivocaciones en esta
materia son proverbiales: se ha podido escribir sobre ellas un tratado. Ponía
versos de Ovidio en boca de Catón, y trocaba nombres como Sancho. Pero
era mejor humanista -se ha dicho con razón- que si supiera de coro las
dos antigüedades.
Como la sabiduría puede ser de orientación más bien que de contenido,
así también la cultura. Lo importante es hablar tan sólo de lo que se entiende;
pasar el nombre si se olvida y saltar la fecha si se ignora sólo son pecados en
obras científicas.
En rigor no debe citarse sino de memoria, como quieren las Musas; suprímanse, si es preciso, las comillas, con los que se salva el compromiso de la cita
exacta. De mí diré que sólo siendo indispensables las uso, porque han comenzado a avergonzarme: son el signo de lo no incorporado, de lo yuxtapuesto, de
lo que no sabemos; ellas sirven admirablemente para exhibir el cuerpo extraño
incrustado en nuestro organismo. No puedo pasarlas: me punzan en la garganta
como los mosquitos en el vino de que se quejaba Quevedo.
Citar de memoria sería prenda, al menos, de que sólo usamos de lo propio,
de lo ya asimilado•. ¡Cuán sabios serian los escritores -declara el filósofo- si
~

12

•TolThldo deBcozo/Í(¡(, Obras completos 111, México, FondodeCulrura Económica, 1995, p. 163.
1

Carfyle loaplica hasta a la historia 1954.

supieran todo lo que saben los libros que han escrito! A lo más acontece lo que
al torero de cierta novela que, metido a literato, se hace comprar libros por metros y, cuando oye hablar de un autor, aunque él lo ignore, se consuela diciéndose: "Lo ha de haber en mi biblioteca".
Escritores hay a quienes la ciencia les pasa por los dedos, del libro de apuntes al libro definitivo; y así se transmíte un lastre de conocimientos que todos ignoran. El único medio de sacarlos de manos muertas, de movilizarlos,
es aprenderlos de memoria (no la memoria literal, ya se entiende, mas tanto
mejor si ello es posible), y lo que la memoria rechaza, dejarlo que se pierda, que
ya fructificará en otra cabeza. Con esto viviríamos nosotros y no nuestros cuadernos de notas; pensaríamos nosotros por nuestra cuenta, y no, por nosotros,
nuestro book ojrejerence.
Pero citar de memoria es más frecuente de lo que parece. De memoria citó
Schopenhauer el verso de Voltaire:
Le secret d'ennuyer est celui de tout dire.

Que él transformaba así:
Le secret d'etre ennuyeux c·est de tour dire.

En tiempos del buen vino y de la buena memoria, Erasmo, aprovechando
cierto viaje que lo condena al ocio, y para hurtarse a las conversaciones de
compañeros enojosos, escribió, al correr del coche, un libro atestado de citas:
el Elogio de la locura. Naturalmente que en alguna cita había de equivocarse. He
podido advertir, en efecto, que Erasmo pone en boca de Sócrates la teoría de los
dos amores que puso Platón en boca de Pausanias (El banquete), y que, además,
la confunde con otras sobre la bifurcación de los seres que, en el mismo diálogo,
desarrolla Aristófanes.
Osear Wilde - el caso es curioso por tratarse de equivocación en obra propia-, encarcelado, recuerda uno de sus poemas en prosa; el del artista que,
con el bronce de la estatua del Dolor que dura por siempre, construyó la estatua
del Placer que dura un instante; pero recuerda al revés los términos de su
cuento. Véase el De Profundis.
Todos estos casos, como veremos, son otros tantos casos
de "amiotismo".

����Cafés ... El momento en que empecé a tratar a Tomás se había dado hace

ANCORAJES
ENTONCES, TOMÁS SEGOVlA ..
JOSÉ DE LA COLINA

más de medio siglo, tal vez en t 954, el año en que también conocí, allí, en el

Chufas, a Pedro Garflas, León Felipe, Juan Rulfo. Emilio Uranga ... Pero ahora
se traca de Tomás Segovia.
El Chufas era café de escritores, pero lugar de paso, no de tertulias nocturnas o diurnas como las de otros cafés del Centro: el Madrid, el París, el
Tupinamba. el Campoamor et al., porque resultaba algo incómodo con sus

I

bancas y sillas a las que Emilio Uranga calificaba de rudamente ortopédicas.
Estaba situado en el primer tramo de la calle López, casi esquina con la ave-

omás Segovia ha muerto a sus ochenta y cuatro blanquibarbados y toda-

nida Juárez. y se le apodaba el Chufas porque en él, además de un excelente

vía muy galanes años. Apenas hacía dos semanas que lo había visitado

café en los modos del express, del cortao. del café-con-leche (y nunca de esa

en casa de uno de sus hijos. donde desde el atardecer hasta bien avanzada la

agua negra: el abominable americano), se servía una blanquísima y muy fría

noche estuvimos, con su compañera María Luisa Capella, charlando de poesía,

horchata valenciana hecha con chufas auténticas, a la cual José Vasconcelos le

de poetas, del exilio republicano español y del pintor y escritor Ramón Gaya y

había dado el honorífico nombre de leche vegetal.

T

del poeta Emilio Prados, y, puesto que si a la actualidad se le cierra la puerta,

Yo acababa de publicar. en una revista irrecordable para vos y para m1, una

entra por la ventana, charlamos también de estos difíciles tiempos sociales y

nota entusiasta sobre el primer o segundo libro de Tomás: Primavera muda, de

políticos del país.

la hoy legendaria colección Los Presentes. dirigida y sostenida por Juan José

- Tú eres -le dije en el momento en que más arreciaba la nostalgia y
deseábamos abandonar el tema de los difíciles tiempos- el primer poeta
que vi en funciones, o sea escribiendo poesía en un café y a la vista de todo
el mundo.

Arreola (colección en la que un año después publicaría mi primer librito, cuyo
título tengo el derecho de no recordar)
-¿En el Chufas? -dijo Tomás- ¿Ya entonces nos hablábamos?
-No -respondí-, no nos hablábamos. o más bien yo no me atrevía a

-¿En cuál? -preguntó
-Adivina. En un café del multitudinario centro de la Ciudad
de México

De la zona en la que entonces se concentraba la

vidita literaria, artística y e

hablarte. Te veía desde una drscanre mesa del Lafe y te admiraba por los poemas que te había leído. y porque ya eras para mí un escritor hecho y derecho.
capa;: de la valentía. si no ,~ra impudicia. de esc:ribtr en público. ¡y escnbir
poemas! Te observaba casi furtivamente y me decía a mi mismo que de grande.

-¿En el Chufas?

sería como tu y escribiría ante el mundo entero. Me sab:,1 cabalmente poemas

--Ese mismo. ¿Lo recu

tuyos y me gustaba susurrar uno que te había leído en floja o en Segrel o en

-Sí. Un café largo, e

Presencia• Desátame. noche. desáramel igual que desatasle antes m1 sueño.! como
algún día desatarás mi cuerpo.i desáta•ne.
-Y .. entonces. alh en el Chufas. ;qué7

/erizas y barroc

-Entonces. una tarde. el cordial mesero mexicano Eleuceno López, que,
¿recuerdas?. era muy viejo y se declaraba aficionado a los versos (podía declamar de corrido "La suave Pama". el "Pnmero sueño" y. daro está. MEI brindis
del bohemio"), me dijo furtivamente. como traicionando un secreto. -Ese
señor de allí enfrente es poeta, y español y refugiado, como usted -Ya lo sé
-le dije-. es Tomás Segovia. -Ah. ya lo sabe, ¿y cómo no se hablan ustedes?
-Yo le hablaría con gusto. lo admiro mucho. pero no quiero interrumpirle .un
poema.

�manga se fue a decirte quién era yo y que deseaba hablar contigo. Tú miraste hacia mi y, sonriendo. hicisce con la mano un sencillo gesto invitador.
Fui a sentarme a tu mesa. llena de hojas manuscmas y de vasos de horchaca
más una tacita de express. y me agradeciste la nota que en una revista había
publicado sobre tu libro La luz provisional, y te dije cómo admiraba que con
Frecuencia escribieras en lugar de la palabra belleza. la palabra hermosura. que
suena m enos estatuaria y más carnal. más humana. Y sentí que un halo se me
Formaba en la coronilla cuando dijiste que yo había entendido Poco después.
entrando por la encristalada puerta giratoria, llegó Ramón Gaya y yo casi no
podía creerlo: ¡ahora no sólo conocía a Tomás Segovia sino además al admira-

151e sutil Rintor. el autor de los gouaches ilustradores de los grandes calendarios
regalados cada fin ele año por Mazapanes Toledo! Y m ientras el y tú empezaron a hablar de no recuerdo que cosas. yo pensaba que la incipiente noche ya
era para mí histórica. o más: legendari a.

Entrevista con El fantasma
Tomás se me aparece en la alta noche. sonríe (como en la película En el balcón

vacío, donde era un prisionero condenado a muerte que sonreía a la niña Nuri
Pereña/Maria Luisa Elio) y me da una mano fantasma pero aún tibia.

Tomás. ¿qué has sido tú al ir de un país en otro. de una república en otras. de una
mujer en otras. de un café en otros?: ¿Exiliado? ¿Nómada? ¿Un mero errabundo?
¿Un mero prefantasma?
Me responde con una voz menos apagada que la suya cuando vivía:
Exiliado antes que nada . Y exiliado tres veces: exiliado del vientre materno.
exiliado de España y. ahora. como puedes ver. exiliado de la mera vida. Sufro 0
tal vez gozo la condición de exiliado, pero creo que el mio no ha sido un exilio
de circunstancias, sino que fue, ¿o aún es?. un innato destino. Por lo demás. en
cuanto al ex1lt0 histórico - que también lo viví-. no echo la culpa a nadie. Si
fue una incomodidad . fue también una buena aventura. Gentes. costumbres.

11
En una conferencia acerca de su lealtad a la República Española. cuyo texto se
ha publicado en la Revista de la Universidad de México en el mismo noviembre
de su fallecimiento. Tomás Segovia declara que no es un historiador ni un
erudito (aunque sabíamos que conocía mucho de historia y de muchas otras
materias, pero no de modo profesora!). ni un hombre cercano a los centros
de poder o de la información (lo cual también sabíamos). y añade: "Yo no soy
más que un señor que escribe en los cafés y que para preparar las páginas
que voy a leerles no ha pasado un minuto en ninguna biblioteca. ni casi en

wikípedw. Mi único título es ser de los pocos todavía vivos que nacimos antes

lenguas he pasado y me han hecho quien soy: un poeta. No se me lea como a
un exiliado sino como a un hombre. ¿Español-mexicano o mexicano-español?
No sabría cómo eliquetarme. ¿Para qué las etiquetas. los adjetivos? Acaso la
poesía debiera hacerse con sólo sustantivos y verbos, y alguna vez un gerundio. pues la vida no es algo fijo sino un estar viviendo. He vivido. pero sigo queriendo saber si vivía la vida a la que estaba destinado o me la cambiaron por
otra. He escrito poesía para aclararme. para iluminarme la vida y el mundo Lo
.elije en un poema y quisiera seguir diciéndolo·
Mientras no quiera el tiempo
Dejarme de su m ano
Saldré cada mañana

de aquella fecha" (y se refería a la del surgimiento de la Segunda Repúbltca

A buscar con la misma reverencia

l:.sP,añola el 14 de abril de 1931).

Mi diaria salvación por la palabra.

Ahora. al leer yo esas líneas a las dos semanas de haber muerto Tomás. y
de no haberme asomado a la ventanilla de su ataúd porque siempre he pre-

Escribí poesía por afán de anagnórisis. por la necesidad de encontrar a

endo recordar vivos a los seres queridos. me conmueve esa autodefinición a

los otros. de reencontrarme en la muJer. en el amigo. en el niño que fui. en el

1::i vez humilde-y orgullosa "Un señor que escnbe en los cafés", y ésa será la

hombre que he querido ser y que acaso he sido pero no lo supe.

imagen de él que intentaré conservar para lo que me quede de memoria y/o

-,.,,,....
22

~
~

de vida. Desde su adolescencia. cuando Tomás escribía en el mex icano café

Escribir. Tomás. es acto de solitarios y amantes del silencio ¿Por qué escribías e

Chufas. segun dibUJO de Gaya y algun garabato mío. hasta su ya avanzada

el rumor y a veces el tumulto de esas plazas públicas dentro de plazas públicas:

vejez. cuand

los cafés?

escribía en el madrileño café Comercial. según fotos de Juan

acanense Moheh

Porque. como diría 1

·

�bién acompañan los fantasmas. A mí me acompañaron -y me acompañarán

Pero. ¿y el silencio. Tomás? Tu amado si/encw "del que deben nacer las palabras Y

mientras yo perdure en quienes me lean- los Fantasmas de Jorge Manrique,

el poema" El poema. que como una vez inolvidablemente me dijiste. no está en lo

de Garcilaso. de Li Po, de Shakespeare, de Shelley. de Nerval, de Baudelaire, de

escrito. smo entre lo escrito y el lector.

Bécquer, de Rilke, de Juan Ramón Jíménez, de Emilio Prados y Luis Cernuda y

El silencio, Colina, puede estar sólo por dentro. como una música callada en la

Octavio Paz y ... en fin. ¡son tantos! Pero. disculpa, navegar es necesario y debo

soledad sonora. que diría Juan de Yepes. Pero el silencio exrenor.. la ausencia

despedirme. Ya oigo al incógnito marinero del romance cantar desde la nave

de las otras voces. aun de las estridentes. me tnmo'v ilizaba la mano escritora.

que va a partir: "Yo no digo mi canción/ sino a quien conmigo va". Adieu!

ésa que nos avergüenza un poco. pues sólo construye cPn palabras y no funda
nada concreto. Por eso. como le dijiste a Nicolás Alvarado en aquel programa

re sido un bricoleur. o.
manos una casa en Tepoztlán. La

de televisión -,la telev1s10n. vaya cosa famasmall-.
mejor dlcho. un constructor· hice con mis

dt ,., hecl1a y rft1c
ronú,cion

amada a veces funda. pero vuelve a irse: ésa es su

su destino.

has tú I

cws. un nomada, o sea un tránsfuyt.1 ¡, un solaarw.
s transitorios y nadre escribe solo

drrngüs, ie las mujeres _gue....;\ma•.
del desconocido que te

&lt;lt&gt; &lt;;1mpat1a, u qutzd de
od1t'. put&gt;, 10s enf'm1gos
"' ompanan

d ..,, 1 m, ,do

Y. desde- luei/&gt;. um-

Se escribe acompañado de tus

�Luego del Encuentro proseguimos la relación por correo electrónico. Así,
infrecuente pero persistentemente, hemos estado estos años en contacto fiel.

TOMÁS SEGOVIA, DE LO INMORTAL
MANUEL GARCIA VERDECIA

l lemos hablado principalmente de la vida y de las circunstancias horripilantes
que han ido creciendo en estos años. Y por supuesto de su obra. Quise contribuir a que el lector prójimo tuviera acceso a algunas voces que no se escuchan

a llamada fue precisa como un corte cirujano. Había muerto en Méxi-

L

co Tomás Segovia. Me quedé helado, farfullando obscenidades contra el

destino. Era un justo. un iluminado y, por si fuera poco. un poeta esencial. Se
cortaba una amistad que habíamos labrado en una correspondencia afectuosa
de años, desde que lo conocí en México, en 2006. Nos conectaban intereses
seminales: la poesía, la traducción, los devaneos de la política y el destino
del hombre en el mundo contemporáneo, asuntos estos que había analizado
puntual e inquietantemente en sus ensayos. La infausta noticia me convoca a
publicar las notas que siguen, las cuales formarían el prólogo a una selección
de su poesía que elaboré con él y que aún aguarda ver la luz.
La vida, que siempre ordena las cosas con su misterioso proceder, quiso
que en 2006 fuera yo invitado al Encuentro Iberoamericano de Poesía "Carlos
Pellicer Cámara", en Villahermosa, Tabasco. Allí, entre otros poetas cardinales, conocí al autor valenciano de origen. La aproximación fue como casual.
aunque no lo era pues ya lo observaba de lejos, sobre todo porque acababa
de recibir el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe "Juan Rulfo"
y porque. además. siempre se hacía acompañar de la bella y excelente poeta

como debe ser. Logré que Ediciones Holguín me permitiera reunir una muestra
de destacados poetas iberoamericanos poco conocidos en Cuba. Recabé la autorización de los poetas que pensé podían integrar esa muestra. Todos, sin hesitación alguna, accedieron a la idea. Aquella muestra estaba enmarcada, como un
paréntesis guardián, por dos polos altísimos: el vivisimo poeta brasileño Ledo
lvo y el poeta hispano-mexicano Tomás Segovia. Específicamente éste, al responder a mis requerimientos para poder publicar sus textos me contestó: "Por
supuesto puede usted publicar todo lo mio que quiera. La propiedad intelectual
siempre me ha parecido una aberración. y he
escrito más de un ensayo sobre eso". Estas
palabras suyas ya apuntan al sentido de
su ética. Fue así que pudo salir el
romito Más que el leopardo, que
es sobre todo un acto de
solidaridad poética.
En el prologuillo al libro dije de Segovia:

María Baranda. Charlamos sobre trivialidades en el ómnibus que nos conducía
a los lugares de lectura. Para colmo de goces, los organizadores me habían
planificado leer junto a él en predios de la Universidad Olmeca. Al final tuvo
palabras estimulantes para mí, insinuando que su poesía no había impactado.

Tomás Segovia es poeta
esencial. Sus textos van
desasidos de historia y circunstancias inmediatas.

Lo animé. "Maestro. le dije, es que yo fui pícaro y leí cosas menores y usted

ya que "bajo ese espe-

leyó poesía de verdad". Su sonrisa selló la relación.

sor vamos siempre des-

Había pensado, por todas las menciones que se hacían de su obra, por au-

nudos". es ese cuerpo a

tores como Octavio Paz, que sería alguien impermeable a los afectos y hermé-

piel limpia el que trata

tico al diálogo. Todo lo opuesto. Me encontré con un señor más bien tímido,

de reflejar el

que esquivaba oportunamente la alharaca de la vida literaria. Accedía sólo a
conversar en pequeños grupos, dos o tres personas, con palabra escueta, casi
medida. Alguno confundió su actitud con orgullo. No me dejé sofocar por una
valoración externa que me encallara en algún prejuicio. Me le acerqué para decirle que me había gustado lo que leyó. Después siempre traté de encontrarlo
y hablarle. Nada teje más lazos que la abierta y decidida intención de amistad

~

cuando obviamente no la mueven otros intereses que la simpatía. De manera

26

que una mañana tuve la sorpresa de ver acercarse a Tomás con tres de sus libros
dedicados para mí

�poeta. Hábil en animar los más sutiles pensamientos y estados de ánimo. los asume

lo límpido, lo desnudamente frío. Es consciente de que la claridad es siempre

y expresa como seres con vida propia con los cuales dialoga La palabra pulida. pul-

engañosa, Lleva más sustancia de cuanto creemos. Toda transparencia encubre

cramente colocada como piedra inca. sirve para establecer el universo de lo bello.
Las estaciones. la lluvia. el cielo. los ocasos. el viaje...el inmortal deseo de vivir", son
asuntos ctrculantes. Los elementos de la naturaleza entran en comunión pero no
como en el caso de los románticos. como reflejos especulares del temperamento

algo inefable. No se necesita lo caótico y oscuro para cruzar arduos dilemas y
enigmas. La propia claridad es paridora de ellos. Así queda evidenciado en un
breve poema ("En vida mía"). Primero describe el ambiente donde se halla:

del poeta. sino anexándoles estados anímicos propios La belleza es una

"Este límpido frío vivo/ Esta luz blanca y centelleante/ Y este leve orden claro".

realidad y tiene su vida propia. El poeta. en estado whitmaniano. se

Luego precisa cómo, en ese espacio de nitidez, percibe el estimulo de vivir, ya

siente su parigual y conversa La materialización de ese rapporc

que allí: "Se rebulle despierta la de siempre/ La dichosa emoción engatusada".
Al fin , los misterios latentes en la transparencia pueden ser más incitantes. pues

es el poema.

se ocultan en su propia visibilidad.
Tomás es un hombre -no puedo hablar de él en

Y esta claridad por supuesto que se transfiere al texto, a su escritura. Una

pasado- sin ínfulas de poeta. Primero que todo por-

cualidad persistentemente franca en la poesía de Tomás Segovia es su legi-

que es un poeta. Y también porque sabe que sus tra-

bilidad. Las vanguardias y la posmodernidad, bien se sabe, han convertido

tos son con algo más trascendente y enriquece-

muchos de los textos poéticos en verdaderos acertijos cuando no en códigos

dor. el misterioso acontecer de la existencia.

cifrados, distantes galácticamente de una lectura sin ayuda metatextual. El

En un mensaje me decía: "Yo siempre sentí

acto de leer ha devenido en un descifrar. Por el contrario, Tomás prefiere la

que yo no jugaba en la cancha de los poeras.

palabra precisa. desnuda, y debidamente estructurada, de imágenes justas y

las grandes figuras y los consagrados. Siem-

sin excesos metafóricos. No juega a enturbiar sus hallazgos con fanfarronerías

pre he sido un señor particular que hace ver-

líricas ni mucho menos con enmascaramientos simbólicos. La suya surge de

sos en los cafés" Y es as1 porque, para este señor

la voz que se esfuerza por apresar y transferir, lo mejor posible, eso que se

que un poco necesita el ruido del café para escribir

da en el silencio y que es huidizo a toda fijación definitiva. Sabe que cuando

-que es como decir sentir la vida trajinando-, la

se tramita con algo verdaderamente hondo y esencial. ya esto en su médula

poes1a viene a ser como una adivinación, un en-

porta su enigmática ambigüedad y distancia conferidas por el vértigo comple-

cuentro con algo más allá de definición o apre-

jísimo de la vida. A él se podría aplicar una frase tomada de En la belleza ajena

samiento lógico Es así que en el aire. las horas.

en la cual el poeta polaco Adam zagajewszki enuncia: "Los buenos escritores

los objetos, los cuerpos, el clima. las presencias

envuelven lo desconocido en lo conocido. Los malos dan en la superficie lo

que nos envuelven y acogen rodos los d1as, una

desconocido". No resulta fortuito que el poeta se considere distante de toda

y otra vez sin reposo, el poeta se asoma

invención. y se perciba mejor como un traductor -oficio que, además, ejer-

y busca lo que alimenta, sostiene y

ce con excelencia. Es alguien que halla un texto en las difusas claridades del

dignifica todo.

universo y lo reescribe en otro lenguaje para volverlo legible a sus coetáneos.

De aquí que ame las clarida-

Hay una pieza que constituye toda una detallada y puntual confesión de

des, no sólo en la expresión.

su personal modo de concebir el poema. Me refiero a "Ceremonial del mo-

sino en el ámbito adonde

roso". Aquí declara esa morosidad que se enreda en el silencio, en el acto de

alza sus ojos. Al leer

descubrir, de paladear el sentido en su forma aún no anunciada, antes de

sus textos, notamos

convertirlo en palabra. Sabiendo del peligro que conlleva toda palabra, pues.

que asiduameme

una vez articulada, cristaliza y. por esto, engaña, ya que reduce las aristas

se refiere a lo

de sentido. El poeta duda al articular porque sabe de su responsabilidad en

cristalino,

hallar la voz más flexible para lijar algo fluyente y mutante. Es la paradoja

~

del poema: decir lo indecible, concretar lo intangible. Decir sin congelar mor-

29

�talmente. Como dice. "Es la impaciencia del decir/ La que silencia todo en

ese pálpito que tira de él y lo hace enfrentar contingencias y vencer obstáculos,

torno suyo". Se refiere al apremio de los torpes enunciadores por tener pala-

pues es esa nostalgia de lo posible inconseguido lo que alimenta la vida. "Lu-

bra anees de tener sentido. Es un poeta lógico mejor que locuaz. Se cuida de

chamos siempre así justificados/ Con todo lo inmortal que ulula afuera/ Y que

proferir palabra. de apresar en verbo. y. cuando lo hace, lo asiste la pulcritud

el vivo deseo de nuestra vida misma/ Sostendrá siempre en vida". De cierta

que bebe del mundo, de ese inefable que tira de su voz. Y esa pulcritud va

manera ser poeta es dar cuerpo y voz al deseo, a ese anhelo de apresar las

asistida por cierta latitud de viveza, de respiración y movilidad. "Nada he

formas de lo inefable.

nombrado en nombre del nombrar/ Sino ceremonialmente en nombre del

Es la suya una poética de la sensibilidad sutilizada por la inteligencia. Poe-

llamado". El [lamado, esa convocatoria de lo vital, desde donde crece todo

sía de ideas sensibles. Imágenes traslúcidas (¿tras lo lúcido?). Al leer sus textos

sentido y toda magnitud de importancia. Es así que de este respetuoso y

nos percatamos de que la elegancia y el ritmo del discurso no dejan de reflejar

admirado acercamiento alcanza lo cristalino de su escritura.

un razonar. Sus imágenes son superlativamente lógicas antes que visuales,

El deseo es un elemento central en la poesía de Tomás Segovia. El deseo

táctiles u otras. Se sabe que la palabra ya es en sí imagen, al potenciarla en

entrevisto como un valor humano. El poeta ha declarado: "El hombre es obra

su acontecer con otras para dar cuerpo a un pensamiento, ascienden al fulgor

del deseo". No lo concibe como una mera ansia de satisfacer oscuros impul-

metafísico: "Hemos subido aquí a callarnos/ Más cerca de las nubes pálidas/ Y

sos ventrales en lo inmediato. Entrevé el deseo

de su manso frío/ Plantados en la loma solitaria/ Reconfortados frugalmente/

como el impulso del ser a complementar-

En una escueta solidaridad/ De fuertes matas serias/ Y de vastas espaldas de

se siempre en un más allá. Surge de

grandes rocas francas/ Nos asomamos desde todos los niveles/ De los tiempos

la aspiración de conquistas en la

vividos y soñados/ A la inmensa llanura acostada en el fondo/ Del gran silencio

naturaleza y el sueño. Germina

de los mundos". Poesía alejada de patetismo, de cualquier manifestación de

en la infatigable inquietud

sentimiento externa y fácil, constantemente apela a lo más fino de nuestra

por sobrepasarse, bien

capacidad intelectiva para el paladeo de lo ofrecido. Dominada de una lógica

sea en el yo, en el cuer-

invernal, es decir de pulidas claridades puras, espaciosamente razonadas, no

po otro, en el entorno

es ardua por la forma de decir, sino por el constante referirse a un más allá

circundante, o en los

indefinido y escurridizo a nuestras percepciones, un distante destello que abre

espacios intergalác-

mundos tras la cercana claridad del aire.

ticos. En el deseo

El tiempo es un elemento consustancial de su poesía. No es sólo las coor-

ve el poeta la fuerza

denadas de pasado, presente, futuro. Es su esparcido y reiterado ser. Tiempo

que nos catapulta a

que es un espacio inabarcable. Tal vez por eso su iterativa referencia a las

la búsqueda y la insis-

estaciones. A lo largo de su poesía, como ellas mismas en su circular, se re-

tencia en un rumbo de

piten poemas a estos ciclos temporales. Hay una cierta noción de un tiempo

vida. "Sólo el deseo sabe tender

esencial e incambiable, un tiempo genitor. anterior y fuera de cualquier tem-

el arco/ Y sólo volverán a silbar

poralidad. Tiempo que es un espacio inacabable e inmutable a pesar de todo

tus venablos/ Si aún sigue palpi-

el afán que en él rebulle cíclicamente. "El tiempo se ha evadido/ Sólo para

tando en ti tu ítaca ". El hombre es

rondar su casa/ En su paseo ensimismado/ Cada etapa nos vuelve siempre a

en el mundo, según el poeta, por

ella/ Por fin tranquila y lejos/ Para ser ella misma/ Ausente en nuestra bella
distracción/ Y fuera de propósito cada vez encontrada". Un tiempo que aunque se mueve queda ileso, siempre el mismo, como a la espera del suceder.
"Acabo de estar horas o edades o minutos/ Tratando de encender quién era
un pino/ Ante el cual me senté sabiendo con certeza/ Que me había esperado
allí toda la vida".

~

31

�Tal vez relacionado con esto hay una acritud nada definitiva. No se apo-

me parece mientras marcho/ Que todo este camino recorrido/ (..) Se pone

senta en un término categórico. Más bien lo definitivo es la ambigüedad o.

también él calladamente en marcha/ Y que avanza a mi lado pero absorto

mejor. lo paradójico. Constantemente la dicotomía se resuelve en paradoja.

en sus cosas" Y el verano se levanta como un niño remolón anee el poeta

Así. en la presencia de la belleza que se explaya en lo natural. el poeta se

acento: ··También el machacón verano duerme/ Y cuando empieza a clarear el

pregunta cómo hacer para ser en ella y no perderla. Entonces se responde:

cielo/ En su semiceguera neonaca y pasmada/ Sobre su peso muerto corretea

"Sin querer otra cosa que querernos más/ Pero pidiendo siempre/ Pidiendo

despierto". Esta continuidad hombre-intemperie es cal que en un momento

sin descanso aquello que es ya nuestro". ¿Cómo pedir lo que ya pertenece?

el sujeto deviene también en naturaleza: "Vamos la lluvia y yo por nuestro

Misterio de las cosas que nos rebasan y no se aquietan Es nuestro por cer-

mundo/ También soy yo una lluvia/ Van lloviendo en la cierra mis miradas/

canía pero no en su infinitud. Pedir no para poseer, sino para no dejar de ala-

Que la empapan también y la fecundan". Hay aquí un dejo whitmaniano, ese

bar. Igual sucede en la presencia de las transparentes alturas inalcanzables.

ser que se eleva desde la brizna de hierba hasta el espacio

Allí se ve un ave que se mueve como sin moverse. Encuentra la voz poética

cósmico como un componente fraterno más en

un símil de nuestro discurrir por la existencia: "( ...) así es como avanzamos/

solución de continuidad vital.

Siempre can cerca del deslumbramiento/ Sabiendo que jamás será avanzan-

La poesía de Segovia es antidog-

do/ Como lo alcanzaremos". Avanzando no se avanza en ese tiempo-espacio

márica sin dejar de tener credo.

insondable. Es con otro tipo de travesía, otra forma de penetración. El mun-

antisectaria sin rechazar tomar

do es entendible porque no es entendible. alcanzable por inalcanzable, efí-

partido por la honestidad vital. sin

mero por intemporal. La condición del ser es su dialéctica paradoja!.

moralina. sin evadir lo ético. acen-

Esa magnitud inmutable e inacabable del tiempo se asocia con la constan-

drado en lo más sensible de lo hu-

te permanencia de la vastedad espacial y sus elementos. Su poesía siempre

mano. En el año 2000. su "Honrada

está en comunicación con el entorno natural. La intemperie. el abierto, los

advertencia", nota con que presen-

montes y las huertas. el cielo, las infinitas claridades espejean en su obra. Son

taba los textos de Resistencia. Ensa-

la página en blanco donde se deletrea el poema de la existencia. las sensacio-

yos y notas 1997-2000, hacía explíci-

nes que mueven los más complejos y hondos pensamientos. "No es que hable

tos los elementos de su convicción

yo dentro de mí/ Es que la vida y yo con ella en su intemperie/ Hablamos fue-

intelectual que se traslucen en su

ra". El diálogo con la intemperie es una suerte de anagnórisis. de identificación

hacer poético. Allí clamaba con

co~ el resto de las cosas. No son éstas para el poeta fríos e inermes objetos

tono profético:

o dimensiones. Son criaturas que hablan. contestan. interrogan, informan.
cuentan al poeta. Tal vez invirtiendo los términos del axioma poético de Fina

me parece que nos esta-

García Marruz. en la suya encontramos una búsqueda de la "intimidad de lo

rnos acercando much1si-

externo". Así lo ve el poeta· ''Los antiguos maestros nos mintieron/ No está

rno a una crisis en la que

en nuestro interior el interior/ Lo interior es la luz que no tenemos/ Sino que
ella nos tiene si nos tiene" Esto es consecuente con quien ha descubierto que
"Siempre habrá más espacio que mirada".
Tol vez de esta convicción dimane la apelación abrumadoramence mayori-

~

32

va a ser inevitable revisar muchas ideas. ( }
Cada vez son más. y
más coherentes. las
dudas sobre el mo-

taria a un recurso que transmite esta suerte de panvita/ismo. No resulta fortuito

delo de sociedad que

que sea la prosopopeya figura muy visible y reiterada en sus textos. El tiempo

hemos estado tratan-

es otro ser que desconoce al curioso poeta: "Qué poco debe el tiempo/ Espe-

do de aplicar. y sobre

rar ya de mi/ Para ya no pararse nunca/ A mirarme a los ojos". O el camino

codo, diría yo. sobre

por donde se adentra éste en los días se torna compañero de viaje "A veces

el modelo de ser humano que hemos

�dado por bueno (. ) Mientras canto. sigo creyendo que un pensamiento que aspire a alguna lucidez y honradez no puede tomar otra forma que la de la resistencia

Una mirada a las noticias del mundo no hace más que confirmar subrayadamente los juicios del poeta.
Esas dos voces que invoca. lucidez y honradez. han sido norte y sur de
su ser en la vida y la poesía. Por eso. su pensamiento apuntaba a una visión
de alta valía humana que debía ganarse por la instrucción, por la obra de los
verdaderos poetas y por la fuerza del espíritu. Así caracterizaba lo deseado:
un mundo donde los libros abunden más que los nintendos, una idea valga más
que un gol, una gran obra de arce impone más que una gran fortuna, entender a
otro dé más gusto que venderle algo, pensar satisfaga más que ganar. o incluso
(colmo de los colmos) la justicia se enfrente a la riqueza
En acto y palabra resistió -vocablo al que apelaba- los embates del grosero consumismo y la estupidización generalizada en pos de aquella postura

A la venta en:

que lo sostuvo.
¿Qué más decir de este amigo y poeta de ley que ya se ha fundido con su

Capilla Alfonsina

amada luz? Los datos del autor, esas cifras triviales que gustan a periodistas
y profesores, se encuentran en cualquier enciclopedia de las tantas que hay.

Casa del Libro

Su mejor biografía está en su obra. Tal vez añadir que el poeta. que naciera

Librería Universitaria

en Valencia, el año en que se daba a conocer una importante generación
de poetas. 1927, fue expulsado con espada llameante de la tierra de su nacimiento por los triunfadores de la Guerra Civil. Esto lo obligó a vivir entre dos
mundos. De modo que la condición de exiliado, de autor entre dos ámbitos.
no deja de espejear persistente en su poesía. Pero esa condición , pienso. lo
ha dotado con una singular percepción que, sin dejar de ser un zoon poli·

tikon. ni renunciar a lidiar con lo que considera impropio e injusto, ha estado
filiada, más que a un ala u otra de pensamiento, a una medianía fijada por
su honradez y su simpatía por el hombre. Esto es fundamental en su obra
y su persona. Su sensato. apasionado y definitivo humanismo. Lo demás es

poesía donde todo él queda.

En Ho/guín. enero 2009-noviembre de 2011, con pesar.
;
I

I

~

34

8 uANL

1./SIVERSIDAD AI/TÓM)MA DI! N\JEVO Lf.ÓN•

�•

c1d1ó también con un auge de la traducción. Me refiero a las obras hechas en
el ramoso escritorio real. o Escuela de Traductores de Toledo. fundado por el

ANCORAJES
HOMO VERSANS

rey Alfonso x Los de su reinado fueron grandes años para el castellano. que
1

FRANC ISCO SEGOV IA

entonces se estrenó como lengua culta. literaria y científica. La aviada de este
pnmer impulso duraría al menos trescientos años y se extendería hasta el
Siglo de Oró. cuando los poecas traducían a otros poetas con una libertad que
hoy nos parece no sólo inusitada sino incluso algo fraudulenta. pues a menudo

H

ace tiempo. un politico norteamericano presumía la grandeza de su

nuescros poetas firmaban con su nombre los poemas que traducían. sin men-

país haciéndole creer a su público que había en ello una especie de des-

cionar al autor original Esto indica que para ellos la traducción tenía

tino manifiesto de anees de Cristo.

La frase con que remataba su argumento

más de imitación literaria que de verdadera traslación. En cualquier

dec1a más o menos así· "S1 los Estados Unidos no estuviesen llamados a ser

caso. éste es el momento en que aparece la única traducción

el país mas poderoso del mundo. entonces Dios no habría escmo la Biblia ..

bíblica que goza en español de un prestigio parecido al que

en inglés".

uenen las biblias inglesa y alemana, aunque se trate sólo

Es una frase no sólo absurda sino francamente estúpida, pero no me voy

de un fragmento relativamente minúsculo Me refiero

a ocupar aquí de cómo en ella se ilustra que el matrimonio de la ignorancia

al Canear de los cantares en las dos versiones que hizo

con la barbarie puede prohijar sm duda un gran poder. pero nunca una

de él Fray Luis de León ...

grandeza verdadera. La frase me servirá. en cambio. para mostrar una

Como se ve por lo que llevo dicho. todas las ci-

cosa muy diferente. casi la contraria. pues no sólo atañe a la cul-

mas culturales coinciden con grandes momentos

tura smo. particularmente. al contacto y a los préstamos de

de la traducción. en especial cuando una cultura

las culturas entre sí Y es que la frase pone de manifiesto

absorbe y hace suyo lo que le llega de otra len-

que una obra traducida puede calar tan hondo en la cul-

gua. Sé que entre los nacionalistas existe siem-

tura que la recibe que ésta deja de sentirla como algo

pre el temor a desvirtuar los valores típicos de

importado Es lo que ocurre en este caso. los ingleses

su cultura contaminándolos con valores extran-

y los norteamericanos no sienten que la Biblia del rey

Jeros, pero no debemos olvidar que a veces es

Jacobo sea una traducción. La leen como si hubie-

justamente la adopción de un rasgo ajeno lo que

se sido escrita por uno de los suyos -como leen a

termina por tipificar a una cultura ¿Qué sena de

Shakespeare o a John Donne- y no sólo la conside-

Italia, por ejemplo. sin el espagueci chino. o de

ran una parte importantísima de su canon sino que se

Suiza sm el chocolate mexicano? A los nacionalis-

deJan influir por ella impune. inconscientemente. Algo

tas habría que recordarles que don Miguel Hidalgo.

parecido. ~ incluso más profundo. sucedió con la Biblta
que tradujo Lutero. pues ésra es la obra que determinó
la forma del alemán moderno Quienquiera que hoy hable alemán debe buena parte de su lengua a esa traducción.
No es extraño, entonces. que haya quien diga que es ésta -y
no el cisma protestante- la obra principal de I\Aartín Lutero.
Una de lds fases más importantes en la formación del español coin-

el padre de la patria, tradujo cuando menos la Atalía
de Racine y el Tartufo de Moltere. y que hacia representar esas obras en su casa, lo que para algunos historiadores deja abierta la posibilidad de que el mismo actuara en el
papel de Tartufo. con quien entre burlas y veras probablemente
se identificaba
He dicho ya que los siglos de oro son siglos de traductores A decir
verdad. adapto esta frase de un viejo adagio que dice que "todos los siglos

1

Texto leido por el autor en la presentación de El oro de los tigres m, llwada a cabo el5 de d"Kiembre de 2011 en la Capilla
Alfonsina BibrioteGJ Univer5itana de la UniYerSidad Autónoma de Nuevo León.

de oro son siglos de poetas" Es cierto que lo han sido. hasta ahora al menos.

~

aunque el éxito comercial de los novelistas les haya ido regateando el bnllo

37

�y" se-

cada vez más. Esto se debe a que la poesía suele ser más difícil de leer que

famosa antología de poesía internacional publicada por Milosz en inglés

los relatos -y a esta ventaja hay que añadir su correspondiente facilidad de

leccionan unos cuantos poemas. que vierten al castellano. No acuden a la

traducción-, de suerte que la poesía local no sólo cede terreno ante la na-

lengua original de cada poema, sino que se atienen a la versión que publicó

rrativa local sino incluso ante la extranjera. No es ésta una verdad absoluta.

Mílosz en inglés, de donde resulta que en muchas ocasiones lo que leemos es

desde luego, pero es cierto que, mientras más formal y refinada se vuelve la

la traducción de una traducción. Muchos traductores consideran esto un pe-

poesía. más dificil es su traducción. No digo, claro, que sea imposible venir

cado impagable. pero es un hecho que los poetas no se cuidan mucho de ello.

bien un poema que se atiene a alguna de las formas tradicionales -y lo prue-

Si lo hicieran no tendríamos ni el Cavafis de Pacheco, ni el Bashó de Paz. ni el

ban de sobra las traducciones en verso-verso que c.ontiene esta entrega de El

Vidyapati de Zaid, ni, por supuesto, la extraordinaria 1/íada de Alfonso Reyes.

oro de los tigres, como la de Cavafis, o la de John Donne. Lo que digo es que

José Javier Villarreal y Martha Fabela no llegan tan lejos como los traduc-

esta clase de traducciones es quizá la tarea más difícil que un traductor puede

tores del Siglo de Oro español. que se apropiaban de Petrarca sin mencionar

emprender, porque no sólo tiene que cuadrar una y otra formas. sino. sobre

siquiera su nombre. y tampoco llegan tan lejos como el Pound de Cathay, pues

todo. porque la forma misma tiene que estar llena de poesía, es decir, llena

ellos no se atribuyen la autoría del libro que trasladan. A cambio de ello se

de esa versión extremada de la lengua donde las palabras desnudan su rasgo

atreven a traducir como de oídas y, sobre todo, a meter la mano en la antología

más esencial· la ambigüedad -o. dicho en términos menos negativos. la po-

de Milosz, a la que le añaden varios poemas escritos originalmente en espa-

lisemia. Minerva Margarita Víllarreal alega algo parecido en su prólogo a Una

ñol. Esto implica que a Villarreal y Fabela les parece pobre la representación

noche (el libro de Cavafis traducido por José Emilio Pacheco). En los contun-

hispánica y enmiendan por cuenta propia el defecto. Yo supongo que Milosz

dentes poemas de Cavafis -dice Villarreal- se consolida "la difícil contrapar-

no les habría tomado a mal esta intervención. La habría tolerado. objetando tal

te de la ambigüedad de sentido". La expresión es exacta. Villarreal no dice que

vez algún poema y sustituyéndolo por otro. pero comprendiendo la intención

Cavafis resuelva las ambigüedades; dice que las consolida. Esto es justamente

que subyace en la apropiación de los mexicanos. Sea como fuere. Villarreal

lo contrario de lo que suelen hacer las traducciones. donde lo más común es

y Fabela no se han propuesto traducir sólo las palabras de los poemas. sino

que el traductor se vea obligado a elegir entre los significados de una palabra

también la intención que mueve a la antología. Es esta intención lo que inter-

y así termine achatando las resonancias del original. Por el contrarío -dice

pretan y realizan de nuevo en un libro que. por eso. es y no es el mismo que

Villarreal-. Pacheco nos permite leer a Cavafis como si los suyos "fueran poe-

el original. Pero ¿no es esto lo que ocurre con todos los libros traducidos? Sin

mas escritos en español". Es decir, su versión nos deja oír la nota justa, pero

duda, y por eso no he dicho que las antologías de antologías de Víllarreal sean

también sus armónicos. Por eso -concluye Villarreal- su traducción es "una

únicas entre los libros de El oro de los tigres. sino que muestran con particu-

conquista de José Emilio Pacheco para la lengua española" ... Esta conquista

lar claridad la intención que guía la colección: tomar una obra escrita en una

no es una invasión ni una colonización -como hubiera querido nuestro políti-

lengua ajena y convertirla en una obra nuestra, aunque sea de esa extraña

co del principio- sino más bien un remiendo, una costura que une las orillas
de dos culturas separadas.

manera en que lo ajeno se vuelve propio sin perder su ajenídad.
He dicho que este proceder es extraño. Debí decir que es moderno. Los

A remendar agujeros como éstos se ha dedicado El oro de los tigres. que

traductores modernos no quieren asimilar lo ajeno hasta el punto de borrar

ahora llega a su tercera entrega. Pero no lo ha hecho sólo a la manera de quien

por completo su extrañeza. sino que prefieren conservar al menos un rastro de

se conforma con parchar los hoyos evidentes, sino que ha incursionado hasta

su diferencia. de su otredad. Porque tal vez es cierto que, al apropiarse de los

en los zurcidos invisibles. Con esto quiero decir que así, sin demasiados aspa-

poemas de Petrarca, los poetas españoles abolían su nombre y ante sus lecto-

vientos. ha restañado, a ojos vistas, algunos defectos de nuestro tejido cultural,

res parecía que no había otra cosa ahí que poesía española y no italiana. Los

pero que además ha agregado tela a la tela. Buen ejemplo de esto son las dos

modernos, obsesionados como estamos por la otredad. no podemos permitir-

antologías de antologías que ha hecho José Javier Villarreal para la colección:

nos obliterar al otro de esa manera y nos sentimos siempre en la obligación de

la de Ledo lvo (que lleva justamente ese titulo: Una antología de una antología

pagar nuestra deuda con él. Pero tampoco debemos convertir su otredad en un

personal), pero sobre todo la de Czeslaw Milosz. Un libro de cosas luminosas,

tabú, en algo intocable. Sacralizar al otro es volverlo intocable. aJeno a la con-

hecha en colaboración con Marcha Fabela. Los editores-traductores toman la

vivencia y al orden de lo humano -como nos ha mostrado Giorgio Agamben

..,.
39

�en su Horno Sacer y nos ha recordado recientemente Javier Sicilia-, convertir

Se visten de palabras ...

,.

al otro en fetiche es el primer paso en el camino que lleva del repudio y del

Las cosas que dicen los dioses son, pero no significan; las que decimos los

ostracismo a la discriminación y el genocidio: es negarle la naturaleza humana.

hombres, en cambio, no son, pero significan. El lenguaje, que nos distingue

La naturaleza humana suele definirse enumerando aquello que la huma-

de los otros seres del mundo. también nos distingue de los dioses. Los hom-

nidad no comparte con los demás seres del mundo. Entre las cosas que apa-

bres hablamos entre nosotros (somos seres gregarios, socia-

recen en la lista no falta nunca el lenguaje. Y uno de los rasgos que definen

les). pero la~ palabras que intercambiamos no están sujetas

a todo lenguaje es que debe ser traducible a otro lenguaje. Es una condición

sólo a la estructura profunda de nuestra lengua, sino que

sine qua non. Así como una lengua estrictamente personal no es en verdad

se transforman co·n el uso y con el tiempo (somos, además

una lengua -como ha mostrado Wittgenstein-, así tampoco serían de veras

de sociales, históricos). Quizá por eso puede decirse que la

lenguas una lengua intraducible y una lengua única. Las consecuencias de

Creación mediante el Verbo redime la soledad del dios crea-

esta premisa son graves, pues suponen que para que una lengua exista debe

dor allegándole una comunidad de oyentes, un pueblo de in-

existir al menos otra. Por eso no puede decirse que lo que se hablaba anees de

terlocutores, intérpretes, traductores. Dicho en palabras

la caída o antes de Babel fueran lenguas verdaderas.
Una prefiguración de esta noción podría ayudarnos a explicar ese extraño
pasaje de la Biblia que nos pinta la expulsión del Paraíso como una súbita
entrada al mundo de los hombres, que en ese momento aparecen como otros
hombres. Y es que. en efecto, al salir del Edén, Adán y Eva, los padres de la
humanidad. se encontraron de pronto. inexplicablemente, frente a otros hombres, de los que evidentemente no podrían ser padres. Es un salto dramático
e inesperado. y la Biblia no da ninguna explicación sobre la súbita aparición
de estos otros hombres. creados al margen del Edén . Sin embargo -como
decía ames-. no es dificil suponer que en la literatura más antigua existía
ya la intuición de ese principio que nosotros hemos expresado diciendo que
la existencia de una lengua supone la existencia de al menos otra. Pero ¿no
podría haberse resaltado la diversidad de las lenguas comparando el lenguaje
humano con el divino? Creo que no. Está claro. desde luego, que la lengua de
los hombres es otra con respecto a la lengua de los dioses. pero queda siempre la duda de que la de los dioses sea en verdad una lengua. Coando Ptah o
Jehová dicen luz, la luz se hace, es decir, aparece en el mundo como un hecho.
Esto es la pura literalidad, pronunciada por alguien que no tiene delante a un
interlocutor. ¿Puede esto ser habla en el sentido común del término? No. claro.
Los dioses no hablan. O no hablan como hablamos nosotros. Sus palabras no
salen de ellos en busca de la comprensión de otro. pues no hay nadie ahí que
los escuche. Si los dioses hablan sin embargo, entonces hablan solos ... Cuando nosotros decimos luz, en cambio. no es la luz misma lo que aparece sino
su significado. y éste sólo se realiza en plenitud en la comprensión de otro.
Eso es hablar: al menos al modo en que hablamos los hombres después de
cometer el pecado original Pero es éste un pecado que pagamos con el lenguaJe . Adán y Eva cubren su desnudez. no con hoJas de parra: con palabras..

de Alfonso Reyes: "la vinculación en la palabra salva al
espíritu puro de su esterilidad esencial"...
A los hombres nos gusta presumir aquello que nos
hace distintos de todo lo demás, de manera que caracterizamos lo humano según alguno de los rasgos que no
compartimos con nadie. Si consideramos que uno de estos rasgos es el trabajo, entonces llamamos a nuestro género Horno Faber; si es el juego lo que nos diferencia, nos
llamamos Horno Ludens; si el conocimiento. Horno Sapiens .. .
Pero nos hemos olvidado de darnos un nombre por el lenguaje (Horno Fablans) o. precisando aún más, por la traducción (Horno Versans). Después de todo, el mundo humano
no está hecho sólo de realidades concretas sino, sobre
todo, de significados, de sentido. Los hechos del mundo nos parecerían mecánicos y desprovistos
de importancia si fueran literalmente in-

significantes. si no nos dijeran nada, si
estuvieran despojados de sentido.
Por eso suele decirse que la parte
medular de la tarea poética consiste en tratar de traducir el ser
del mundo a su significar. Esta
traducción involucra al significar
en toda la extensión del término
y no sólo en su parte designativa...
Al decir esto quiero deshacerme en
parce del lugar común que identifica

�al poeta con Adán, con el que nombra las cosas. El poeta hace mucho más

Pero ya me embalé. Lo que quería decir es mucho más sencillo que todÓ lo

que eso invoca las cosas, es decir, las llama aquí, al mundo de la significa-

anterior. Simplemente quería decir que El oro de los tigres "llena el hueco", y

ción, donde él mismo las recibe en su condición de cosas re-presentadas. Las

que todos debemos agradecérselo a la Capilla Alfonsina, a la Universidad Au-

palabras del poeta no sólo hacen aparecer las cosas en su designación, en su

tónoma de Nuevo León, a Minerva Margarita Villarreal y su equipo. También,

valor objetivo; no. no las traen sólo en cuanco referentes de las cosas y a un

desde luego. a los poetas y traductores que han contribuido a los trabajos .. .

mundo de cosas, sino que las traen al mundo entero del significado. donde

Además quería decir que, así como las declaraciones de amor deben reiterarse

las cosas están impregnadas de valor, de historia. de deseo. Las traen a este

constantemente. así también el hueco debe estarse llenando siempre. y que

mundo. donde al escuchar la palabra árbol atendemos no sólo a su realidad

nosotros quisiéramos tener que agradecerles a todos ellos esta empresa una

sensible y a su clasificación taxonómica. sino a todo lo que un árbol significa.

y otra vez. Que quisiéramos, en suma, que El oro de los tigres nos repitiera la

al meneo de su tronco. a su sombra bondadosa y refrescante, a las raíces que

dosis año con año, para repetirle año con año nuestro agradecimiento. Porque,

hurgan el temible mundo subterráneo. a las "manos/ del árbol en el aire",

ni modo. todos sabemos que este asunto de remendar agujeros y llenar el hueco

como dice Franc Ducros traducido por Gabriel Magaña ... El poeta apela a

no termina nunca, porque el hueco - como el amor- no tiene llenaderas ...

ese significado que implica una valoración del árbol en términos culturales.
históricos. afectivos. etcétera.

Muchas gracias.

Platón decía que entre Dios y los hombres hay un abismo, y que "sólo el
amor llena el hueco". Si. el amor lo llena. Y lo llena ... de palabras. De palabras

-FS

que se dicen una y otra vez porque siempre. al quedar dichas. parecen perder

México. 23/J0--5/ll/2011

su energía. anquilosarse. y entonces sentimos la necesidad de sacudirles el polvo y devolverles su brillo original. Las repetimos como quien renueva un voto.
un juramento. o una declaración de amor -y todo poema es a su manera una

Para leer en Monterrey,
en la presentación de El oro de los tigres lI1
el 5112/2011

declaración de amor-. porque todas estas cosas deben repetirse. reiterarse.
renovarse. Lo mismo ocurre con las traducciones. porque entre los hombres
nunca nada queda completamente dicho, nada queda nunca dicho de una vez
por todas ...

~

43

�EL DESDICHADO LLENO DE DICHA

Borrador para una ficha de diccionario

jO~É MAR.ÍA ESPINASA

Tomás Segovia fue desde muy joven. reconocido como un extraordinario traductor El francés casi fue su lengua materna. el inglés y el italiano los aprendió gracias a una notable facilidad de lenguas y a la comprensión del mecanis-

O

iversas circunstancias han hecho que después de la muerte de Tomás
Segovia se me pidiera en distintas ocasiones hablar de su trabajo

como traductor. uno de los aspectos que menos había tocado en
los ensayos que he escrito sobre él Me pareció interesante y
acepté. Sin embargo, en varias ocasiones no pude cumplir Como se dice tradicionalmente: no me salia
No encontraba el tono y lo que anotaba no me
sacisfac ía. Llegó un momento en que acumulé
vanos textos dist1mos sobre el asunto. Una
de las cosas que me dificultaba encontrar
el tono era precisamente que los textos que escribía se me quedaban allí:
ni

mo significante que las subyace. Por eso se interesó tamos años después en la
semiología. la lingüística y los procesos de significación. No es extraño. pero tampoco tan frecuente. que un poeta se ocupe tanto y
encienda tan bien dichos discursos y reflexiones. Pero en
la traducción encontró uno de los terrenos en donde
la práctica guia y condiciona todo trabajo Se parte
de un cexto que. a través de diferentes sistemas
-léxicos. s1mácticos, lingüísticos y otrosllega a un texto. Una rosa es una rosa. pero
ese es. conjugación en presente del verbo
ser. resulta un abismo en que muchas

empresas de traducción fracasan. Por

los rechazaba ni los aceptaba. no

eso. abandonándome un poco a la

me decidía a romperlos y echarlos

subjetividad metafórica. diría que

al cesto de basura ni a leerlos. pu-

Segovia cuando pensaba en tradu-

blicarlos o entregarlos a quien me

cir un texto es que lo ve1a y oia ya

los pedía. Y. además. quedaba

en el otro idioma sin abandonar

mal con los encargos de elaborar

el original. Por eso. como mostró

una ficha para un diccionario de
traductores. part1c1par en un ho-

y demostró en la práctica. y de

menaje, prologar una selección

vez en cuando en algún ensayo.

de traducciones o participar en

la traducción (de poesía) no sólo

un coloquio. Fue la invicación a

es posible sino necesaria.

participar en sendos homenajes

Arromo no pocos retos. En-

de los que no quería ni podía que-

tre ellos el se mostraba orgullo-

darme fuera -uno en El Colegio de

so de su trabajo con los Escritos.

México. donde leí "El desdichado lle-

de Jacques Lacan. y muchos se los

no de dicha", y otro en la revista Inter-

celebraban. aunque tuvo también la

folia. donde ahora se publican-. la que

mala suene (yo diría que destino) de

me dio la coartada para desprenderme de
ellos: Aquí los tienes ante tus

OJOS,

lector,

se indulgente con ellos Por las fechas en que
escrib1 los tres textos aqui publicados. la FIL de
Guadalajara y el Conaculta lanzaron la convocatoria
para el Premio de Traduccion Literaria "Tomás Segov1a".
sirvan también como saludo a ese premio.

verse corregido por malos traductores. Y
cuando calificaba su traducción de traba)O
lo hacía con plena conciencia. fue su modo
de vida durante muchos años, pero era capaz
también de disfrutar plenamente este trabajo.
de pensarlo y compartir sus reflexiones en charlas
y conversaciones Fue el caso de Lacan. que ocupó durante varios años muchas de nuestras discusiones. Y eso fue

~

45

�también lo que le permitió la libertad de, traduciendo muy bien, desarrollar a

sidad inmediata y su voluntad de literalidad. En cambio, el lenguaje literario

la vez una mirada crítica y reconocer los errores y trampas en el discurso que

no responde a esa literalidad. Bueno. en realidad tampoco el hablado. pero la

traducía. No se volvía un acólito ni un cruzado sino una persona con mirada

ambigüedad necesaria del poema hace más evidente la distancia y quiere un

crítica más afilada. Le trajo algunos sinsabores con aquellos que no pueden

desarrollo distinto: el camino entre dos puntos, el texto de partida y el de lle-

concebir la admiración sino como vasallaje.

gada, no es nunca lineal, o incluso si lo es. esa recta es. como en geometría no

Fue en el terreno literario donde consiguió momentos culminantes. A fina-

euclidiana. una recta curva. Por eso Tomás Segovia puede estar traduciendo

les de los años noventa la editorial Norma le solicitó una traducción de Shakes-

durante décadas a un autor como Nerval o revisar sus traducciones de Unga-

peare y él escogió Hamlet. Trabajaba entonces por encargo en la traducción

retti de hace un cuarto de siglo y hacerles apenas leves m~diftcaciones.

del libro Shakespeare. La invención de lo humano, de Harold Bloom. Desde el

El punto de partida de su voluntad de comprensión tiene que ver con la

principio se sintió muy orgulloso de esa traducción que, además, le permitió

concepción misma de la lengua como sistema comunicante. De la interjección

esbozar en un breve prólogo lo que debería haber sido el germen de un libro

casi in~tintiva a la estructuración mitológico-narrativa de un texto sagrado hay

sobre la métrica en español, mismo que tampoco escribió su gran amigo An-

mucho más que un paso. pero los que haya se dan con las mismas piernas. O

tonio Alatorre: ambos quedaron con esa deuda que, sin embargo, pagaron con

con la misma cabeza sobre los hombros. Decir que hay lenguas que pueden

creces en otros escritos.

decir cosas que otras no es un enunciado fascinante. pero probablemente

La traducción de Hamlet fue. desde el principio, y enmarcada en el proyecto

equívoco si no es que tramposo. Se confunde no saber decirlo con no poder

del cual formaba parte -Shakespeare por escritores-. donde aparecieron al-

dectrlo, y todo texto literario consiste en un aprender a decir lo no dicho, o si

gunas versiones de mexicanos: Pedro Serrano. José Luis Rivas. celebrada como

nos ponemos metafísicos. lo indecible. Y en cierta manera. traducciones como

magnífica. Pero corrió con mala suerte editorial: el proyecto se quedó trunco, y

las de Segovia nos permiten afirmar que una de las cualidades de lo indecible

los libros que aparecieron circularon poco y mal. Circulaba en fotocopias luidas

es ser dicho. Creo que a esto se debe que se les suela medir en verso a autores

que eran guardadas como verdaderos tesoros hasta que, en una versión revisa-

que no parecen en principio muy complejos. Se puede pensar que traducir a

da. y con epílogo de Juan Villoro. apareció editada por la Universidad Autónoma

Lacan o a Agamben tiene una dificultad distinta que la de traducir a los poetas

Metropolitana y Ediciones Sin Nombre. en presentación bilingüe. en México.

mencionados. pero ¿es esto cierto?

Para entonces ya habían aparecido en España otras dos traducciones so-

Si el punto de partida es el acto comunicativo, por más complejo que sea, el

bresalientes. La alegría. de Ungaretti. que se publicó primero en México en

objetivo es transferir de un lenguaje a otro el mismo contenido así sea ambiguo.

los años sesenta. y Obra literaria. Poesía y prosa literaria. de Gérard de Nerval.

Alguna vez Segovia dijo, no sé si por escrito, que la gran dificultad de traducir

ambas por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores. Esta última había pasado

poesía era que se perdía en buena medida la ambigüedad presente en el origi-

por varias etapas. desde sus intentos iniciales muy tempranos. solicitudes de

nal: restituirla era parte del proceso. Y pienso que eso se hace cuando se tiene

Alianza Editorial y la Universidad Nacional Autónoma de México. hasta con-

oído para la ambigüedad no del texto, sino la ambigüedad que subyace en toda

cretarse en la ya mencionada, editada con singular tino. como todos los libros

la lengua, una ambigüedad metafísica de no ser porque está anclada en cada

que pasaban por sus manos. por Nicanor Vélez.

palabra y en cada frase.

En México había sido premiado en dos ocasiones con el Premio "Alfonso
X" de Traducción Literaria, por traducción inédita y por traducción publicada.

Fundó el Programa para la Formación de Traductores de El Colegio de Méxi-

Nota (en homenaje a Tomás Segovia) para explicar un título

co -institución de la cual fue profesor e investigador durante muchos años.
En la editorial de El Colegio publicó, seleccionados por Luis Fernando Lara,

Cuando hace ya veinte años empecé una columna de textos informativo-re-

sus textos sobre lingüística, incluidos aquellos en que reflexionaba sobre la

flexivos sobre la traducción en La jornada Semanal. suplemento del periódico

traducción.

La jornada del que fui jefe de redacción durante cinco años. le puse por título

Traducir es. desde luego, un problema de comunicación: hay que decir en

"El Arca de Babel". Ni siquiera sentí la necesidad de explicar la síntesis de

un idioma lo que se dice en otro. Eso es, por ejemplo, lo que hace un traductor

dos relatos bíblicos (la maldición de Babel y el arca de Noé) en una misma

simultáneo en un congreso determinado. Oye en un idioma y dice en otro sin

frase: si Noé quería salvar a las especies, la maldición salvaba, no sé si con

~

tiempo casi para reflexionar, de allí que se cometan errores muchas veces.

la conciencia plena de la divinidad, la diferencia. Y yo quería sugerir, más

46

incluso de un lenguaje que en principio no ofrece otra dificultad que su nece-

modestamente, que la diferencia entre lenguas las salvaba a ellas, las lenguas.

�"'
Me ha sorprendido ahora. al revisar esa columna a vuela pluma. no encontrar

bas,s y de El cementerio marino Eso me llevó a discutir con Segovia una idea

ninguna referencia a Tomás Segovia. figura tutelar detrás de la mayoría de las

que no he conseguido precisar del codo· el español es una lengua que traduce

ideas que allí se vertieron Tal vez estaba tan imbuido por sus reflexiones sobre

mucho y que constantemente retraduce, como sí no se sintiera satisfecha con

la traducción que n, siquiera consideraba el mencionarlas.

las versiones hechas. No hablamos una lengua que tienda a establecer un canon

Traducir. nos dice el mulo de la columna. es una manera de salvar a los

de las traducciones. al revés del inglés o incluso del francés.

idiomas al hacerlos convivir en el arca amenazada por el diluvio. Segovia nos

Entre los ejemplos de textos muy traducidos que mencioné antes señalo

había enseñado en las aulas de El Colegio. en ensayos y conversaciones que

algo importante: si bien puedo leer a Eliot o a Valéry en su lengua. me gusta

la entonces de moda teoría de la traducción era una falacia. Sin embargo a

comparar las traducciones entre sí y ver las soluciones que ha escogido

mí. y creo que también a él. nos encantaban las discusiones bizantinas so-

cada traductor y después regresar al original No puedo. y

bre esa falacia y nos la pasábamos teorizando en charlas de café. Él. que
había fundado el programa de traductores de ese Colegio. lo
hacia además en luminosos ensayos sobre el olicio.
subrayando una y otra vez esa palabra oficio. Si
la maldición de Babel fue para cas11gar nuestro
orgullo. la diversidad de lenguas significa la
humildad. Como s1 alguien nos dijera al oído:
"lo que dices puede ser dicho de otra manera.
puede ser dicho en otro idioma" Y lo dicho
en otro idioma se puede decir en el tuyo. lo
que implica que decir y traducir se vuelvan
sinónimos
Una de las reflexiones de Tomás fue pensar el porqué al traducir lo que se perdía
era cierto contenido de ambiguedad del
original y cómo las resonancias de esas
dudas se podían trasladar de una lengua
a otra. Eso me llevó a una práctica extraña. aunque tal vez endémica. entre los
que no tienen el don de lenguas que
tenia Tomás. su sensibilidad para
los idiomas: me dedicaba a reunir
traducciones de un mismo texto
hechas por distintas personas.
Tengo. por ejemplo, una amplia
colección de versiones al español de las Elegías de Duino.
de La cierra baldia. de Aná-

no saben cómo lo lamento. leer a Rilke en su lengua. Si
se me apareciera el genio y me ofreciera un deseo yo
no pediría dinero o Fortuna sino despertarme mañana sabiendo alemán En realidad debena pedir algo
rn,is sencillo. d1sciphna para aprenderlo. Pero en
la frase "no puedo leer a Rilke en su lengua" he
deslizado del1uer-adamence una ambigüedad:
¿es la lengua del autor de Cartas a un joven
poeta el alemán? ¿Es ese idioma la lengua

de Car'Tem o lo es el búlgaro. el ladino o
el francés que hablaba de niño7 ¿Entre
hablar y escribir cuál es el tamaño del abismo? Cuando E:I autor
de Masa y poder titula uno de
sus libros biográficos La lengua absuelta. ¿qué es lo que

tenernos

que

perdonarle

a la lengua? Les doy una
posible respuesta el haber aceptado volverse
escritura.
Si estuviera discutiendo esto con
Tomás

lo vería

hacer un gesto
que significa-

�ría algo así como "o se desveló ayer en la noche o se le olvidó su prozac hoy

de volverse leyendas: los unicornios. los pegasos, el ave fénix. Así, en "El Arca

en la mañana". Cuando acometió la tarea de traducir Hamlet me comentó que

de Babel" hay hablantes que prefirieron permanecer en tierra. Seguramente

no vería ninguna de las muchas -Borges diría infinitas- traducciones que hay

Tomás estará platicando con ellos, planeando traducirlos.

de la obra cumbre de Shakespeare. justo lo contrario de lo que hubiera hecho
yo si hubiera intentado traducirlo. Primero me extrañó, pero después entendí
que tenía razón. No lo hacía desde luego por el temor a dejarse influenciar por

Tomás el dichoso

una u otra versión sino por temor a ensuciar su escucha del inglés con la de
ese español vicario. Y es que el proceso de comprensión de un texto que debía
traducir, sobre todo si se trataba de poesía, pasaba en Segovia por el oído, buscaba escuchar el texto, entender cómo lo verbal había cristalizado en escritura
sin perder su condición de habla. es decir, de vida.
Como díje al principio, ese Noé de mi columna quería salvar la diversidad
de las lenguas. pero no subía a su arca gramáticas o diccionarios, sino hablantes; lo primero hubiera sido algo similar a que el Noé bíblico hubiera llenado su embarcación no de animales vivos sino de tubos de ensayo con ADN
refrigerados de cada uno. El trabajo de traductor le dio a Tomás en muchas
épocas de su vida un medio para ganarse la vida. Pero tomen esta frase ahora
en sentido literal: para ganarse el derecho a vivir, para ser merecedor de esa
vida en que, como dice en uno de sus poemas. "El día/ está tan bello/ que no
puede mentir".
El idioma español al no instaurar en la traducción un orden canónico insinúa por un camino bastante extraño que la escritura. ¿omo el habla, también
es volátil y pasajera. Que la esencia de la/su literatura es no haber sido escrita
sino estarse escribiendo. reivindicar su condición adverbial; y se puede sustituir escribir por traducir, o. mejor aún, traducir por leer. Por ejemplo. todos los
que lo conocieron saben que Segovia, fuera por las circunstancias que fuera.
nunca acumuló libros. nunca tuvo biblioteca propia, usaba mucho las de instituciones en las que trabajaba, como la de El Colegio, o las públicas. y luego sus
editores nos veíamos en dificultades para localizar qué edición había utilizado
para sus traducciones. Lo digo de forma radical a como lo formulé unos párrafos arriba: Tomás consideraba al libro un hecho verbal.
Así, por ejemplo, si se dice que los poemas de Ornar Khayyam son en
realidad las traducciones de Fitzgerald, a mí me gusta más Saint-John Perse
en las versiones de Jorge lalamea. La razón es claramente afectiva. Fueron las
primeras que leí y me deslumbraron. Algo similar me ocurre con la poesía de
Cavafis; tengo varias versiones, pero siempre regreso a las de Juan Carvajal,
que fueron hechas del inglés y francés y no del griego. ¿Falta de rigor? No,
reivindicación del contenido afectivo de la lectura. Así me pasa con Pavese y
Ungaretti y, sobre todo, con Gérard de Nerval, que siempre tengo presentes en
las versiones de Tomás.

~

50

Hace años. en La mano del teñidor leí que Auden, en un texto sobre los oficios
que debía desempeñar un escritor, señalaba que no debía -que él al menos se
lo prohibía de forma estricta-, dar clases. ser investigador universitario. editor.
conferencista, periodista ... , en suma, que no debía ejercer ninguna profesión
cercana a la literatura. Sólo le permitía. siempre que no fuera en exceso. traducir. Esa licencia la autorizaba pensando en que traducir ejercita la mano. Y
agregaba que la prohibición era la única manera de preservar el talento literario
y la obra misma sin la contaminación que aquellas labores producen. Recuerdo
que me impresionó la radical y aparente razón de lo que allí decía, aunque seguramente pensaba en ese gerente de banco, T.S. Eliot, que escribía poemas como

La tierra baldía o los Cuatro cuartetos.
No obstante, no podía dejar yo. o cualquier lector. de contrastar lo que allí
decía el poeta inglés con la realidad: todos los escritores que yo conocía en
persona, y la mayoría de los que leía, ejercían alguno o varios de esos oficios.
Entre ellos desde luego Tomás Segovia. quien por entonces -mediados de los
setenta- reunía en El Colegio de México a varios aprendices de escritores de
mi generación en su seminario. Recuerdo, por ejemplo, las reflexiones sobre
Ramón López Velarde, que luego darían pie a un importante ensayo de Tomás,
mismo que. sin embargo, se quedó como promesa de un libro sobre el poeta
zacatecano que ya nunca escribió, y que debemos, en una muestra de amistad
y fidelidad, escribir entre todos nosotros. sus lectores. Y en medio de las reflexiones siempre pensaba ¿cuándo llegaremos a Eliot?

La cadena causal es fácil de seguir. Uno de los textos que leímos en ese
seminario fue el ensayo de Octavio Paz sobre López Velarde en Cuadrivio, y allí
se señalaba, casi como de pasada, algo así como "Eliot empieza donde termina López Velarde". El juicio me parecía deslumbrante. pero no le encontraba
razón: ¿qué tenía que ver el poeta mexicano con el americano anglo-católico?
Por un lado parecían estar totalmente desconectados. el mexicano no tuvo
manera de saber de Elior. y éste no creo que haya leído nunca ni que le interesara gran cosa la poesía mexicana, y desde luego menos aún López Velarde.
Pero también me parecía que el nexo era evidente. Y esperaba que en el seminario algo saliera a la luz.
Pero no, no ocurrió así. Tomás leyó con atención y cuidado a Eliot, lo

Al arca de Noé, nos dicen algunas reelaboraciones de la historia, hubo especies que no se quisieron subir, aceptando así su desaparición física a cambio

sabemos por El tiempo en los brazos. Cuadernos de notas (1950-1983), pero no

~

fue un poeta que le entusiasmara. Nunca tuvo con él un nexo afectivo como

51

�el que si tuvo con poétas como Pavese y, sobre todo, Ungarett1. Tampoco tuvo
por él la admiracion intelectual que smnó por Valéry, por ejemplo. En una
poesía como la mexicana tan marcada por la huella de Eliot. Segovia es un
caso aparee. Había algo en él que no le acababa de gustar y creo que era su
faceta anti-romántica. lo sentía peleado con la vida.
Todos sabemos la imponanc1a que para Tomás
tenía el romanticismo. ese período histórico que
-señalaba una y otra vez- seguimos viviendo .
No hay que perderse su extraordinario prólogo a las

obras de Nerval. una de sus piezas maestras como
traductor. Allí está la médula de su concepción del
mundo y del hecho literario. Y mI duda persIsna. pues
Lopez Velarde si me parece claramente un romántico.
y que en esa frase del texto de Paz se encuentra una
de las pistas para entender la admiración que había
entre ambos (Paz y Segovia). tanto como las grandes
diferencias que los separaban. Segovia. por eJemplo.
d1Jo en los sesenta algo que hoy nos resulta evidente la tradición de la rup1ura, concepto central en la
mirada crítica de Octavio Paz, suena demasiado a
Revolucionario Institucional. Lo pudo decir, y proseguir el diálogo y la amistad con el autor de Piedra de
Sol Si lo hubiera dicho un poeta de mi generación

todav1a esta ria purgando condena en las Islas Marias
de la literatura.
No obstante. a mI me parece. y creo que también
Tomás Segovia lo veía así. que en el origen de Eliot

y de Ungaretti. de Paz y de Segovia, está Holderlin,
nuestro gran referente. ese escritor que señaló nuestra condición menesterosa de poetas en tiempos de
m1sena Por eso a Tomás le gustaba citar esa frase de
Bergamín en donde lo calificaba de poeta alemán .
Ya no en el seminario sino en las charlas de café que
lo prolongaban Fantaseábamos sobre una pellcula o
una obra de teatro que ambientara el romanticismo.
y yo le pregunté cuál papel quería. seguro de que me
contestaría Holderlin. Pues no. anee mi sorpresa. me

antipática!. me decía en mis cavilaciones. Eso habría esperado de Alfonso
Reyes o del propio Octavio Paz o de Carlos Fuentes pero no de Tomás. ¿Dónde
quedaba el poeta excéntrico, el poeta de los márgenes7 El tiempo. no Tomás.
me ha ido dando algunas respuestas. querer ser alguien no define lo que se es
y menos aún lo que se escoge ser. No es mi voluntad
la que decide. pero tampoco la voluntad de otro. o
de otros. si entendemos el plural como contexto,
sino algo más abstruso. arcano dina, que no podemos explicar del todo sino con el gesto. La admiración es siempre un gesto hacia otro, externo. S1 nos
sentimos satisfechos de algo que hemos escnto es
gracias a que ya lo leemos como si fuera de otro.
Lo que acabo de decir con unas pequeñas varian-

tes que no alteran su sentido seria una delinic1on del
trabajo de traductor, al menos como lo concebía Tomás. Hablar otro idioma es una forma extrema de
ser otro. y en la medida en que traducimos tratamos
de entender esa otredad sin reducirla a una ~ismidad Por eso en otras ocasiones he señalado que las
historias literarias deberían también escribirse como
historias de la traducción, sólo así entenderíamos
a cabalidad la riqueza de esa historia. Por ejemplo,
-también lo he dicho antes- la enorme presencia
entre nosotros de Eliot lo hace un poeta mexicano
El romanticismo nos enseñó que nos entendemos gracias a la pluralidad de lenguas. que anees
de Babel nos comunicábamos pero no nos entendíamos. que traducir es no conocerse sino reconocerse -recuerden que una de las obras maestras de
Tomás se titula Anagnórisis reconocerse. La traducción es una forma en la que las diferentes concepciones del tiempo se materializan· el tiempo lineal.
ese insufrible dios Cronos, nos dice que hay un original del cual se traduce a otro idioma, pero hay un
tiempo no lineal. que presupone un original previo
al que nosotros, sujetos al reloj, llamamos original, y

d1Jo que él no le eedía a nadie el rol de Goethe Debí

que la traducción es traducción de una traducción. y

poner cara de absoluto desconcierr - . él también se

que esa condición le otorga o le restaura un sentido,
más que original, originario

desconcertó y cambió de convusac1ón
Desde entonces el desconc erro me dura I Escogió
a Goethe. esa flgura olímpica tan admirable como

Por eso el oficio de traductor es tan propio de
lo humano Y en ese senndo su elección de Goethe
como rol en nuestra imaginaria obra teatral no de-

~

53

�bería haberme sorprendido. Era una cuestión de reparto, así yo -o cualquier
otro a condición de seguir siendo otro- podía escoger sin problema y sin

DISCURSO DE EDUARDO LIZALDE EN
LA CEREMONIA DE ENTREGA DEL PREMIO
INTERNACIONAL "ALFONSO REYES" 2011 *

modestia el papel de Hólderhn. Y es que Goethe, con su ambición olímpica,
es mucho más humano que el poeta de Tubinga. que no es humano pues le
corresponde ser el garante de lo humano. lo cual resulta absolutamente inhumano.
Quien revise los listados de las obras que Tomás tradujo se sorprenderá de
la cantidad son muchas. realmente. Cuando él me decía que. dependiendo
de la dificultad del texto. podía traducir entre cuatro y seis cuartillas dianas. la
verdad. y ya que se trata de cantidad. la cuenca no me sale Tendría que haber
vivido cincuenta años más. Y si además. como parece haber consenso. su calidad de traducwr es notable, nos queda claro que nunca se puede traducir algo
cuanlllativo en algo cualitativo. Por ejemplo mi duda del principio. ¿en dónde
se encuentran López Velarde y Eliot para hacer posible el juicio de Paz?, se
resuelve en "El Desdichado" de Nerval, uno de los poemas más famosos que
hay. cuyo original verdadero fue encontrado inacabado en los bolsillos del au-

wr de Zozobra y "El sueño de los guantes negros", que Eliot escribió en inglés
en La tierra baldía, y ahora les leo en traducción de Tomás Segovia.
El Desdichado

Yo soy el Tenebroso. - el Viudo. - el Sin Consuelo.
Principe de Aqu1tania de la Torre abolida.
Mi ünica Estrella ha muerto

m1 laüd constelado

También lleva el Sol negro de la Melancolía.

En la nocturna Tumba Tú que me consolaste

H

onra. naturalmente. pero cambien abruma a quien recibe hoy un premio que lleva el nombre del más eminente hombre de letras y huma-

Devuélveme el Pausilipo y la mar italiana.

nista de la primera mitad del siglo XX en México y otros países de la lengua

La flor que prefería m1 pecho desolado.

y de nuestro continente.

Y la parra en que el Pámpano con la Rosa se une

¿Soy amor o soy Febo

7 ¿Lusignan o Birón7

Mi frente aún está roJa del beso de la Rema:
En la Gruta en que nada la sirena he soñado

A la- sombra de la obra inmensa de Reyes hemos vivido y nos hemos
alimentado desde la juventud en que comenzamos la aventura de surcar su
prosa insuperable, sin advenir. entonces. las verdaderas proporciones de su
trabaJO que era ya al final de los años 1940 inconmensurable. como decía el
célebre filósofo inglés acerca de la obra compleja de Ludwig Wittgenstein :

~

54

Y vencedor dos veces traspuse el Aquerome:

"Hay obras que sólo terminan por admirarse adecuadamente a la distancia,

Modulando tan pronto en la lira de Orfeo

como las egregias estructuras egipcias de la antigüedad" Eso mismo ha ocu-

Suspiros de la Sama, - como gritos del Hada.

rrido con la grandiosa y luminosa obra de Reyes. que durante algún tiempo

Este soneto. uno de los más famosos de la literatura. se llama "El Desdi-

de este lado y el otro de nuestro continente sólo acercaban a calificar como
un "refinado y gran prosista"

chado", como el traductor compone y el lecLOr descompone. yo lo llamo. en
homenaje a Tomás Segovia: El Dichoso
· Palabras leídas por el autor en la ceremonia de entrega del Premio Internacional Alfonso Reyes" 2011, el 22 de febrero
de 2012 en el Palacio de Gobierno del Estado de Nuevo León, presidida por el gobernador Rodñgo Medina de la Cruz.

~

55

�volúmenes faltaban por editar en la serie. aparte de los tomos autorizados
personalmente por él. .. Quedan pendientes -me dijo José Luis- la edición
del copioso diario de don Alfonso. igual que el rescate de los numerosos
epistolarios y muchos informes diplomáticos que restan por explorar". Ya
había editado el maestro Martinez. en 1986, el magistral epistolario entre
Reyes y Henriquez Ureña. De modo que el mar sin término de la obra de Reyes lo es de verdad. decíamos y decimos ahora, y en ese saludable, brillante,
sorprendente océano continuamos por fortuna navegando.
He leído en su integridad. finalmente. como una ola espléndida de ese
mar interminable. la reciente edición de los tres primeros tomos de esos
diarios. preparados. anotados y prologados ejemplar e insuperablemente por
Alfonso Rangel Guerra. reciente premio "Alfonso Reyes", que se encargó del
primero de ellos; por mi joven amigo Adolfo Castañón. uno de los más documentados y estudiosos de la obra. que se encargó de la edición crítica del
volumen 11; y por Jorge Ruedas de la Serna. que fue el responsable de editar
y presentar el Diario III Nada intentaré agregar en esta simple salutación a
El poeta Eduardo L1zalde develando la placa conmemorativa con su nombre, en compañía de Jesús Ancer Rodríguez,
rector de la UANL.

esos estupendos trabajos.
Sí quiero. sin embargo, hablar un poco del joven superdotado y predestinado gran escritor que era ya cuando apenas cumplía veinte años y sobre

Cuando Reyes murió -en 1959, hemos hablado mucho sobre el temaotro sabio y excelente escritor. amigo y poeta -Ernesto Mejía Sánchez- se

su persona y su familia se extendían los nubarrones de la tormenta política
inminente de México en 1910, y que el joven escritor percibió con lucidez.

ocupó de consumar la muy laboriosa edición de los tomos de sus Obras completas. a partir del tomo XIII de la serie, en 1961. Al morir Mejía Sánchez. el

erudito maestro y eminente estudioso y escritor José Luis Martinez continuó
con la ardua labor hasta alcanzar el cuidado de todos los siguientes tomos.
que sumarian las no sé si veinte mil páginas de la serie en el volumen XXVI.
Ambos heroicos maestros recibieron con justicia este galardón en 1976 y
1978. Pero. desde luego, me abruma asimismo advertir que han recibido
este galardón tantos colosos de la literatura. la poesía. y el pensamiento de
distintas lenguas que sólo formaban parte en mi juvenil imaginario entre mis
modelos y potencias creadoras, con las que nunca soñé hombrearme, así
fuera en mi avanzada edad. en una generosa ceremonia como la presente:
Jorge Luis Borges. André Malraux. Alejo Carpentier, Jorge Guillén y otros muchos. incluidos nuestros grandes literatos y sabios como Octavio Paz, Rubén
Bonifaz Nuño. Ali Chumacera. Juan José Arreola (hermanos mayores y maestros). Ramón Xirau. Miguel León-Portilla y otros más. sin descontar. no intento agotar esta dorada lista. a mis jóvenes e ilustres contemporáneos como el
poeta José Emilio Pacheco o Mario Vargas Llosa (que obtuvo el Premio 2010)
~

56

al tiempo de recibir con toda justicia otro Nobel latinoamericano.
Mar sin término llamé a la obra de Reyes en años más recientes, cuando

al recordar alguna conversación con José Luis Martinez le pregunté cuántos

De izquierda aderecha: Carmen Junco, presidenta del Conse¡o para la cultura y las artes de Nuevo Leon; el poeta Eduardo
Lizalde; Jesús Ancer Rodríguez, rector de la UANL; Jaime Labastida, presidente de la Sociedad Alfonsina Internacional;
Stasia de la Garza, coordinadora de literatura del INBA.

~

57

�En mayo de 1911 -cumplía Reyes veintiún años- ya le decía a su amigo

curas políticas y que el general tenía en el asunto convicciones i~amovibles.
Esto ocurrió unos días anees de la revuelta que el nefasto Victoriano Huerta

Pedro Henríquez Ureña.

capitaneó con los trágicos resultados que conocemos. Tampoco sabía AlfonEstoy rris1e: me aflige mucho la situación de mí padre y veo que se desvanece

so que su padre emprendería en ese momento la aventura que lo llevó a in-

la esperanza que terna ( .] de vivir a su lado cómoda y felizmente. siquiera dos

molarse ame el Palacio Nacional. "Padre. le van a matar", le dijo frente a las

años. No sé ya lo que será de nosotros. Me parece que voy a tener que perder

tropas su hijo Rodolfo, y él contestó: "Sí. pero no por la espalda", incidente

mucho tiempo de mí vida en resolver cosas inferiores [

que Alfonso Reyes recuerda.

] Quisiera salirme de

Mexico para siempre aquí corro riesgo de hacer lo que no debe ser el objew de
mi vida Como no rengo entusiasmos juveniles por las cosas épicas y políticas

Hay que leer esos impresionantes diarios del periplo diplomático de Reyes -doloroso y brillante- que van de la vieja Europa a nuestro continente.
Su obra es perfecta y única y su capacidad auténticamente titánica de

Siempre confesó Alfonso Reyes. como se ve. su apoliticismo: y. tras la
catástrofe familiar y política en que su padre. el ilustre general Bernardo Reyes, se vio envuelto. la actitud y el escepticismo político del joven Reyes no
eran para menos Las breves páginas de su diario que titula "Días aciagos"
dan cuenta de esa angustia, que consigna ese 3 de septiembre de 1911. en la
Calle de las Estaciones número 44. Temeroso por la vida de su padre. decía

lector y de escritor tiene escasos paralelos. Llegó a decir que la seducción del
ejercicio prosístico lo distanciaba del ejercicio absoluto de la poesía, pero me
gustaría terminar sobre esa leyenda del dudoso talento de Reyes para la poesía con una frase de otro titánico lector, escritor y estudioso: el poeta Octavio
Paz, que afirma: "sólo un gran talento poético puede explicar, precisamente.
la belleza poética y la perfección de la prosa de Alfonso Reyes".

Reyes: "Aun las mujeres de casa tienen rifle a la cabecera. El mío está ahí,
junto a mis libros".
Pero en febrero de 1913, como se sabe, al ocurrir la traición del nefasto Victoriano Huerta, la catástrofe política y familiar que todos conocen. es mayor.
El general Reyes. gran militar, hombre ilustrado y honesto, que se subleva
en 1912 y es derrocado y aprehendido. se mantiene leal a sus ideas liberales
y antirrevolucionarias -no contaré a ustedes esos incidentes conocidos-,
y tras el golpe de la Ciudadela se inmola prácticamente ante las puertas del
Palacio Nacional. Hay que recordar que Bernardo Reyes era el más señalado
y distinguido sucesor de Porfirio Díaz y que se mantuvo leal a la causa del
caudillo aunque nada bien se comportarían con él los muchos millonarios
y oportunistas ministros porfirianos durante su gestión como secretario de
guerra y gobernador de su estado.
Así empezó el exilio voluntario del joven sabio Alfonso Reyes, que prefiere seguir un largo camino de ejercicio diplomático, y, con el disgusto de
Victoriano Huerta, rechaza el ofrecimiento que el nefasto le hizo en 1914 para
nombrarlo secretario particular.
En el magnífico discurso de ingreso a nuestra Academia de la Lengua en

Eduardo Lizalde firmando el libro de visitantes distinguidos de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

abril de 2009, el doctor Alfonso Rangel Guerra recuerda la favorable intención
del presidente Madero. que en esos días (y mediante la intervención de Alberto J. Pani y Martín Luis Guzmán) envió al joven Alfonso una carta en que
prometía la liberación del general Reyes si algún miembro de su familia lo
convencía de renunciar a toda actividad política y retirarse a la vida privada.

~

58

Alfonso respondió que no era el familiar indicado para convencer de esa
decisión a su padre, que ya lo había reprendido al objetar alguna de sus pos-

~

59

�sía; aún mejor: en un intento por desentrañar el mecanismo poético en tanto

EDUARDO LlZALDE
PREMIO INTERNACIONAL "ALFONSO REYES" 2011 *

que tal, hicieron que Lizalde leyera, con sagacidad y penetración, los más largos
y hermosos poemas de Góngora para encontrar aquello que creía el secreto de
la poesía.

JAIME LABASTIDA

¿Por qué esos empeños fracasaron? Porque partían. así lo ha señalado el
mismo Lizalde, de una idea mecánica y conceptual de la creación literaria. Este
mpezaré por señalar una obviedad: Eduardo Lizalde obtiene el Premio In-

E

término, lo mecánico, con variantes, se repite a lo largo del texto; era la suya

ternacional "Alfonso Reyes" correspondiente al año 2011 por su extraordi-

una concepción mecánica de la poesía, que anhelaba hallar el mecanismo o

nario trabajo de poeta. Esta obviedad: empero, acaso no sea tanta si se piensa

la máquina que, al funcionar por sí sola. produjera poesía como se produce,

que Lizalde es, además de poeta, escritor que se dedica a otros géneros litera-

de manera industrial, cualquier objeto. Ese propósito anulaba la función del

rios. Así, pues, el premio "Alfonso Reyes" de 2011 no desdeña los quehaceres

lector, al darle todo ya resuelto y digerido. añade Lizalde. Si pudiera decirlo así,

que como narrador (es cuentista y novelista), editor y guionista de televisión

el poeticismo seguía un método estrictamente analítico por el que se descom-

posee Lizalde. Sólo sucede que sus más altos méritos se hallan en el terreno

ponían, hasta la saciedad, las posibilidades de la imagen o de la metáfora.

de la poesía.

Olvidaba la síntesis.

Eduardo Lizalde ha dicho de sí mismo que maduró de manera tardía. Sin

Lo que constituyó un fracaso fue pretender que la poesía podía ser algo así

duda. Hasta su tercer decenio de vida aún

como una tabla de algoritmos, o sea. una fórmula mecánica. Eso dice, una y

estaba entregado a la ingrata tarea de

otra vez, tizalde en ese libro que, por autocrítico, es sin duda alguna ejemplar.

elaborar la teoría poética y la puesta

Pese a todo lo que he señalado, creo que el poeticismo -e ignoro si Lizalde

en práctica de una forma de poe-

coincida conmigo en esta interpretación-, la aventura intelectual de ese fraca-

sía que ~I (y sus compañeros en

so que se produjo sin estrépito, dejó en Lizalde un sedimento benéfico: merced

esa fracasaaa aventura) dieron

a ese fracaso, a la aventura o a la experimentación que significó ese fracaso.

en llamar poeticismo. Lizalde

pudo, después, lograr grandes poemas unitarios y plenos de sentido: obtuvo

ha dado cuenta de tales ex-

metáforas audaces, construyó nuevos ritmos, hizo versos resplandecientes.

cesos en un libro de orden

Los primeros poemas de Lizalde -varios de los cuales recoge en el libro

personal que llamó, no sin

que he mencionado- son. no cabe duda alguna, lamentables, y así lo reco-

razón. Autobiografía de un

noce él mismo. Pero le dieron pie para escribir su primer gran libro en el que

fracaso. Debo decir, en

habla ya con una voz propia, ambiciosa y original: Cada cosa es Babel. En ese

contra suya sin embargo,

primer libro Lizalde se nos ofrece de cuerpo entero. Es necesario nombrar las

que tales excesos, apoya-

cosas y, sin embargo, es imposible obtener el triunfo que significa nombrarlas.

dos en arduas lecturas de

Esa paradoja es el eje sobre el que gira ese gran poema conceptual e inteli-

filósofos del lenguaje y en la

búsqueda de algo más difícil
de hallar que el tiempo perdido, o sea. la esencia de la poe-

gente, un poema unitario, construido orgánicamente de principio a fin:

ven,

cosa, yo te diré tu nombre, dice el verso en el que culmina el libro. Oigan, por
favor, esta evocación de Heráclito, advertirán en ella lo que he dicho: el bello
sedimento de lecturas en las que Lizalde se solaza:
Al fin sabemos
que el pez no viaja nunca
por el mismo mar.

y el mar tampoco bruñe o sala
nunca el mismo pez.

~

61

�1

Un mar y un pez que no se tocan
Jamás dos paralelas
trenzadas sin contacto
Y al mismo tiempo el pez se baña siempre
en sólo un mar

Qué sena de la tarántula. pobre,
flor zoológica y triste.
s1 no pudiera ser ese tremendo
surtidor de miedo.
ese puño cortado
de un simio negro que enloquece de amor.

y una vez sola
traspasa el corazon de vidrio
de la ola en que vuela

El tercer gran libro de Lizalde ofrece. en cierto sentido. una respuesta distinta No se trata ya de un solo poema largo. articulado a lo largo de cientos

Sin embargo. creo que a la poesía de Lizalde, hasta ese momento, le
hacía falca una carga de pasión. quizas podría decir que de acento trágico
La poesía de Lizalde había sido. hasta allí. una poesía intelectual. hecha con
enorme inteligencia. La pasión, la pasión desbordada. surgió en su segundo

de versos. Es un poemario o, como decía con cierto horror José Goroscrza.
"un libro de versos". En este libro. la desilusión es total (incluida la des1lus1on
polinca) y en él impera la amargura. pero una amargura que se transforma en
la poesía más alca posible.

gran poema: El tigre en la casa. No sé de otro poema -ni en lengua española
ni

en ninguna otra lengua- que se encuentre presidido. como lo está éste.

por el odio. digo. por el revés del amor. El tigre en la casa es un vasco poe-

No, dioses. No. espectros. No. señores
Devuélvanme la muene
que yo tenía al nacer

ma, un bellísimo y terrible poema de amor que se apoya en el sentim1en10

cuando era sólo una escudilla

opuesto: en el odio. su contrario "Que tanto y tanto y tanto amor se pudra.

hmp1a incluso de forma y materia.

oh dioses./ que se pierda/ tanto increíble amor"

Ay, ángeles y nieblas perfectísimas

De esta materia. pues. se halla construido El tigre en la casa. de los celos. de
la rabia. del amor fracasado que se ha vuelco odio. el más grande de los odios.
un odio y un desprecio que no conocen limites. ¿Qué es. en tal sentido, el tigre.
ese tigre que se agazapa en la casa 7 ¿Qué representa este felino en el poema de

que sólo en la degradación se nos revelan
no haberme creado. era tan fácil .

Poco diré de sus libros posteriores que acentúan la tendencia

Lizalde? ¿Es una metáfora o es. además. un s1mbolo7 Creo que es. por encima de

señalada. sobre todo. cal vez. Caza mayor y Al margen de un tratado

todo. el símbolo de la fiera que podemos ser o en la que podemos transformar-

(por supuesto. el Tractatus logico-philosophicus. de Wittgenstein).

nos. El tigre, digámoslo así. acecha está oculto en todos los rincones de la casa.

libros en los que L1zalde se desenvuelve con una gran soltura.

el poeta sabe que lo vigila. que lo puede destrozar. Ese tigre es. por supuesto.

musical y metafórica Me interesaba sólo decir. quería

el poeta mismo: al menos. un cierro aspecto del carácter del poeta, un rasgo

decirlo con una urgencia que me corroía y lo digo

terrible de si mismo que le ha nacido desde adentro, con una fuerza inaudita.

para dar punto final a estas palabras que. por todo

can fuerte. que ha transformado el amor en su contrario y ha despedazado por

lo que ya he dicho (y por mucho mas que no he

completo al hombre que antes era capaz de un amor infinito y que, literalmente.

dicho ni puedo decir y no diré). Eduardo L1zal-

lo ha vuelto pedazos; que lo ha convertido en un tigre, en el animal, la fiera. una

de es. hoy. el más grande poeta de México.

fiera asesina, a la que se respeta y se le guarda miedo.

el más importante de todos nuestros
poetas vivos. la alta voz en la que

Y el miedo es una cosa grande como el odio

culmina el río de la poes1a

El miedo hace existir a la tarántula.

que se escribe en la lengua

la vuelve cosa digna de respeto.

española que se habla en

la embellece en su desgracia.
rasura sus horrores.

nuestro país.
Muchas gracias.

�que más. de recibirlo, porque en los visillos de la obra del escritor hoy laureado

R ALICIA ZE
CONME
RNAClON

YES 2011*

encontramos la luz de lo imperecedero, sí. pero además, insólitamente. con
tintes lúdicos.
Escuchemos:
..En donde se habla de clones"
Originalidad, 1Cuántas mentiras se concertan en tu
nombre!
Nadie y todos hemos sido los primeros
y no seremos los últimos.
Siempre ha habido
Sol. Luna, Evas, Adanes, Caínes, cielo e infinito.
Hubo un antecesor que se perdió en la noche de los
tiempos.
Habrá un sucesor que mucho despues de nosotros
pregonara como asombrosa invención,
algo que ni siquiera fue el primero en imaginar.
Alma mía. tú que eres la misma gata. pero revolcada,
no te asustes.
siempre ha existido la plaga de los poetas.

on el regocijo de siempre hemos venido a Monterrey. a agradecer. en primer

Sin encanto. decía Borges. lo demás es inútil

lugar. la generosa hospitalidad de las autoridades culturales y estatales. así

Ahora. permítanme ir a una respuesta que da Lizalde a la prensa. extraída

C

como su participación invaluable que hace posible este reconocimiento anual a

de mi archivo personal. cito:

la figura de don Alfonso Reyes. escritor regiomontano que fundó en nuestro país
el sentido de universalidad aparejado con la sencillez. ese mister10 indescifrable
de los seres privilegiados con la gracia.
Refiere Borges. en sus conversaciones con Antonio Carrizo. que pretendió
Junto con Bioy Casares y Silvina Ocampo intensificar la candidatura de Alfonso
Reyes para el premio Nobel. y que nadie. ni siquiera en México. apoyó tal

El primer premio hterano que recibí en mí vida fue el wxavier Víllaurrutia",
que se me ~ntregó por el libro El tigre en la casa. editado por ta Universidad de
GuanaJuato en 1970, a instancias de Salvador Elízondo. que lo recomendó a la
poeta Margarita Villaseñor, directora de Difusión Cultural en aquellos años.
Gracias a las gestiones hechas por Francisco Zendejas se reunieron las dotaciones
económicas correspondientes. pues la entrega del premio había sido suspendida

candidatura ··porque no era debidamente azteca·: Eso era rigurosamente cierto,

tras los depresivos sucesos de octubre de 1968. Había obtenido otros premios. pero

decía Francisco Zendejas. e indignado señalaba santo y seña de ese asunto

no como poeta sino como guionista de series históricas televisadas: LA tormenta.

Espíritus como el de Alfonso Reyes no tienen patria. son univérsales. Ésa es

en 1967. y /.os caudillos. en 1968, por los que se me concedieron diferentes trofeos

acaso la cualidad más notoria de su obra. no es el suyo un cosmopolitismo

·a1 meJor escntor de la televisión ", y también la Medalla Nezahualcóyotl, que

cargado de art1ficialidad es la grandeza del hombre hecha literatura. hecha arte.

40nced1a entonces la Sociedad de Autores de Cme, Radio y Televisión. abuela de

Ésta es la trigésima quinta ocasión en que se celebra el Premio Internacional

la actual Sogem. F.n cambio. ya habia sido silencioso perdedor y triste finalista

..Alfonso Reyes ... cuyo destinatario. Eduardo Ltzalde. es un poeta digno. como el

de distintos premios y concursos para becarios por mis libritos anteriores Fue a
partir de El ugre en la casa que realmente celebraron y leyeron escritores y críticos

'Jivento llevado acabo el ll de febrero de 10•l en la úp¡lla Alforrsma Bibhott'G! ilfllVITTitana de la Unrve1Sidad Autonoma de
'lt.evo l.eoo, ~Klido por lesúS Ancer Rodnguez. rector &lt;le la UNI. Eduardo Llzalde, galardonado; Jaune labaslida, piesidente
"e la 'ioaedad Alfonsina lnteríliluonal; Sta;ia de la Gal'Ll, coordinadora nacional de iteratura del Instituto Nacional de Bellas
~nes yL,teratura;yiarmen Junco, presidenta del(onse ·µiala(Llturay~ Artes de Nuevo león

de mi generación y de .otras. Despues recibí otras distinciones: el premio de la
Casa de Cultura de Aguascahentes. en I g74. y el premio Nacional de Literatura.

~

en t 988. El parteaguas en materia de notorio reconoc1m1ento fue para mi ese

65

�...
"V1llaurrutía" de 1970 que. cuando terminé de redactar, nunca creí que resultara
atractivo para mucha gente

Podemos apreciar que. amén de talento y sencillez. Eduardo Lizalde cultiva
la gratitud tan cara y escasa en nuestro medio. sin rubor honra y menciona a
personas desaparecidas. califica su obra como libritos y señala como necesana
una recomendación para la edición de un gran libro de su autoría. No cabe duda
que el artista se refleja también en su pensamiento.
Moral y humor de poeta, innatos. espontáneos, sustantivos generadores de
maravillas. al tiempo que de muerte; Lizalde descifra el más acá y el más allá.
Eduardo Lizalde. "hombre de letras integral" to ha llamado su par Jaime
Labasrida. por otra parte. quince jóvenes escritores que analizan sus rayas
lo co·nsideran "emblema de potencia y ferocidad". Para mi es la obra
polifónica y literaria de un bárbaro magnífico con piel de ugre.

~

66

�Fernando VIL bajo el supuesto de que tal soberanía era provisional y presumiblemente se restituiría al rey a su regreso.

CALENDARIO

Ante el asedio de los franceses, la resistencia española conformó una Junta
Cen_tral con el fin de coordinar la defensa de la península. Esta Junta Central
hana las vec~s- de un gobierno nacional, al tiempo que tanto en España
como en Amenca se insistía en convocar a juntas generales, cortes o congresos nacionales, situación que dividió a los miembros de la Junta, pues

En una ceremonia presidida por Jesús Ancer Rodríguez, rector de la UANL, y José Manuel Ramírez Arrazola,
cónsul general de España en Monterrey, entre otros funcionariosde gobierno yacadémicos, la comunidad universitaria que integra nuestra Máxima Casa de Estudios celebró el Bicentenario de la Constitución Política de
la Monarquía Española, promulgada por las Cortes de Cádiz el 19 de marzo de 1812 -documento jurídico
primordial del que se derivan las ulteriores constituciones en los países latinoamericanos-, con una mesa
de diálogo acargo de los investigadores Rafael Aguilera Portales yCarlos Gómez Díaz de león, Rafael Estrada,
Abraham Nuncio yFrancisco Rodríguez, moderados por Romeo Flores Caballero, director del Archivo General
del Estado de Nuevo León. El acto se realizó el 27 de marzo de 2012 en el Aula Magna del Colegio Ovil Centro
Cultural Universitario, donde, a la llegada de la audiencia, se obsequiaron ejemplares de la Constitución de
Cádiz, editada por la Dirección de Publicaciones de la UANL. para difundir el conocimiento y análisis de los
estatutos contenidos en ella.

mientras algunos lo consideraban necesario, otros temían que coadyuvara
a la revolución.
Tras las victorias de los franceses en 1808 y 1809, la Junta Central promulg~·- en mayo de 1809. una consulta a la nación dirigida a España y
Arne_nc~. en la que pedía a los ayuntamientos, tribunales, las juntas
provinciales y a personas eruditas. aconsejar la mejor manera de organizar el gobierno. tanto en su potestas legislativa corno en su

potes-

tas_ guber~ativa, dando con ello un paso hacia adelante: luego de una
sene de disputas para resolver entre instaurar un parlamento formado
p~r los tres estamentos tradicionales -clero. nobleza y ciudades- y

l colapso de la monarquía española que se dio a raíz de la invasión na-

la idea_de formar una asamblea nacional moderna. finalmente la Junta

poleónica en 1808 desencadenó en las colonias americanas una serie de

decreto que hubiera elecciones para formar las cortes nacionales.

E

movimientos emancipadores que. si bien son distintos unos de otros, esencial-

Sin embargo, el problema persistía: ¿cómo lograr la representación

mente parten de presupuestos comunes: la política y las condiciones

plena de la comunidad en un solo organismo? Finalmente la Jun-

coloniales. A pesar de ello. los procesos de independencia y de con-

ta tuvo que disolverse a sí misma a finales

formación nacional fueron diferentes por el grado de avance cultural.

-

de enero de 181 o. no sin antes nombrar un

la riqueza material y los elementos raciales autóctonos. Según Luis

Consejo de Regencia. que tuvo como prime-

Soberanes . uno de los rasgos comunes de las naciones hispanoame-

ra encomienda convocar a Cortes. La convo-

ricanas en los primeros años de vida independiente fue precisamente

catoria establecía que por cada cincuenta mil

la aplicación y ulterior influencia de la Constitución de Cádiz. que el

habitantes debía haber un diputado. lo que representaba un problema para los peninsulares.

19 de marzo cumplió doscientos años de existencia.
El paso inicial del establecimiento del gobierno representativo fue
2

la formación de juntas de gobierno locales en España y América

ya que los diputados americanos los superarían

•

en número; para contrarrestar esa desventaja se

En tanto que en las provincias españolas la transición se efectuó con

negó la calidad de ciudadano a la población de ori-

facilidad. las americanas enfrentaron numerosos problemas. No obs-

gen africano. así como a sus castas.

tante, ni unas ni otras tenían una visión clara acerca de la naturaleza

Por otro lado. para 1810 la mayoría de los america-

del gobierno que debía formarse: las élites de las provincias españo-

nos esperaba la victoria de los franceses: el temor de

las y de los reinos am ericanos se arrogaban la autoridad en nombre de

su dominación reforzó el deseo de numerosas personas del Nuevo Mundo de buscar la autonomía. como

ti' HanUH k-w H.:J111Z i.:t.J;,,1toooode(ddily91,p/«:fll ~m 'a 1/tiwofspañG.

Unrtffildad NaciOnal Autó:'OO!dde

Me~- IÑIUlOtle~l(¡d(KTieJun:..as.Mexit.c l9'H,prl y&amp;.
\lar~ ~mil la qtua;_tOI) ht5~íll(a h•sta la '07lil000 ~las (or'.e',, cfr. J;11me f. Rodt;¡ue, 0. lclflliependen&lt;ia dela
il ner am,

rP- 14-1 ·,~

, Who Fo 10 dt tll'.'Ufd El ~-

d

n.1 \uleoio de 'htc t hlett.oouso 1k &amp;toria de las Am&amp;cas.

se vio reflejado ese año en las insurrecciones de Ca_racas. Buenos Aires, el alto Perú. Bogotá, Nueva Espana. Santiago y Quito. Todos esos movimientos busca-

�ban establecer gobiernos provisionales que rigieran en nombre

marzo de 1814. con el retorno de Fernando VII al poder. Sin embargo. la Cana

de Fernando VII

Magna gaditana enfrentó dificultades mayores al promulgarse mas de dos anos

A pesdr del conflicto generado por el establecimiento de ór-

después de comenzados los movimientos independentistas en América. por lo

ganos representativos. las Cortes realizaron su primera se

que desde el inicio se vio impedida de dirigir acontecimientos que le sobrepa

sión el ?4 de septtembre de 1810. constituyendo una verda

saban Su carácter unitario y centralista pronto le generó adversarios en Ame-

dera asamblea nacional moderna. ciento cuatro diputados

rica. pues los separatistas perseguían objetivos incompatibles con los de los

conformaron la primera reunión. de los cuales sólo treinta

liberales españoles Así, se distinguen en la Nueva España intermitencias en la

representaban a los territorios americanos. Durante esta

vigencia del texto constitucional gaditano. ya que tanto el virrey Venegas corno

primera sesión. las Cortes declararon que debido a que re-

el virrey Calleja se mostraron renuentes a su aplicación': pero por su apoyo a la

presentaban al pueblo. eran cambién las depositarias de la

autonomía influyó posteriormente en la Const1tuc1ón de Apatzingán

soberanía nacional. dividieron el gobierno en eres poderes.

Los aciertos de la Consrnución de Cádiz son principalmente haber culmina-

legislativo, ejecutivo- y judicial: y establecieron que en

do. tras tres años y mil ochocientas sesiones. ~on la ruptura del andamiaje de

ausencia del rey. el Consejo de Regencia debía tomar

la añeja monarquía española. Políticamente, limitaba el poder absoluto de los

las atribuciones del ejecutivo

dirigentes a través de instituciones de gobierno adecuadas: daba a los ciudada-

Nombrado y constituido el Parlamento. éste en-

nos igualdad de derechos. se opoma a la representación estamental: favorecía

frentó las rareas de reestructurar el gobierno mien-

la idea de soberanía nacional. puesto que los diputados representaban a la

tras continuaba la guerra en España y de conservar

nación, ese nuevo cuerpo político que significaba la unidad del país. la base

las posesiones ultramarinas. Entretanto. surgieron

sociológica del nuevo rég1men 6 .

dos grupos con pretensiones antagónicas: los libe-

A doscientos años de su promulgación, los alcances y los límites de la prime-

rales y los serviles. Los liberales proponían la trans-

ra constitución liberal de habla hispana nos permiten comprender la configura-

formación de la nación en una monarquía constitu-

ción política que hoy existe tanto en España como en América En su bicentena-

cional moderna. mientras que los serviles estaban a

rio, La Pepa sigue siendo un referente obligado en materia jurídica. pero, sobre

favor del antiguo gobierno absolutista. La llamada

todo. es un símbolo de la lucha por la igualdad entre los seres humanos.

cuestión americana fue un tema recurrente en las
sesiones de Cortes. y las polémicas enfrentaron a
la mayoría de los diputados americanos con los
europeos. Se libraba además una batalla ideológica entre los absoluustas -quienes negaban toda
posibilidad de despojar al rey de su soberaníay los monárquicos moderados - que sostenían el
constitucionalismo parlamentario, la división de
los poderes y la elección de autoridades que atemperaran el poder absoluto del rey
En este contexto. la Constitución de Cádiz fue
promulgada en marzo de 1812: fue la tercera Cana

Imágenes del Monumento a la Constitución de 1812, ubicado en la gaditana Plaza de España.

Magna del mundo. después de la de Estados Uni-

Cfr. Manuel Ferrer Muñoz, op ar
'Ibídem, ár. Br an RHamnett
lbid.
• En Jorge Mano García Laguard,a, Las (ortes de Cá&lt;J1zy lo ronst1tuoon de 1811 VII apofle ~menwno, en LiJ wns11•,1c oo de (uóz
y su ·fluenao er Améri&lt;o (,15 .,nO'&gt; 18 l 1"' 1) C•iaderiLis ca¡¡el, nu e;o 14, ifrtro l1terarrenc.i,o ne fuesona yp. ''70&lt;.r.'
Electoral/ Instituto lnteramercano de Derec•~ Huri.,no,, Sdn Je1e, í 05ta R11a. l',ol

dos y la de Francia. La Pepa. como se le conoce
por haber salido a la luz el día de san José. escuvo
vigente por dos años en España. hasta el 24 de

�BRIZNAS

��tal meuculosidad7 Su respuesta ·Escribir la vida de quien ha supt:'rado

LA EXPERIENCIA LITERARIA

a todos los hombres en escribir las vidas de otros y que, ya consideremos por sus dotes extraordmanas. o sus diversas obras. ha sido

JAMES BOSWELL Y ~L UBRO
MAS AMBICIOSO JAMAS ESCRITO

igualado por pocos en cualquier época, es una tarea ardua y. por lo que a m1

.

respecta, acaso pueda considerarse presuntuosa·· Debo decir. s,n embargo,

VÍCTOR BARR[RA l:ND[RLE

.

que no todos opinan igual Julien Green. en ese delicioso librito llamado con
fortuna Suite inglesa (a pesar de que en sus páginas se mcluye a Nathaniel
Hawthorne), sostiene que la inmortalidad de Johnson debe más a la pluma de

E

I desuno suele ser caprichoso con las grandes obras de ane· algunas son

reconocidas y valoradas de inmediato: otras deben transitar por largos y

eruentos purgaconos ent1cos. y algunas más precisan sobreponerse a la 1111cidl
indiferencia critica Existen. sin embargo. obras peculiares que su misma naturaleza heterodoxa las coloca. desde el momento de su aparición. fuera de
eualqu1er tipo de clasihcac1ón The Lije of Samue/ Johnson. escrita por James
Rosw('lf y pubhrada en 1791 es una de ellas Las biograf1as son un gc·nero
desdichado y poco generoso para quienes las escriben: la vida del biogrdfiado
suele opacar y subordinar la ec;crirura dd biógrafo En este caso no suced10 así
Y no porqut&gt; Johnson no íuera un c;ujeto digno de estudio. al contrario· su obra
es monumental y c;u lc·gado ha fundado buena parce de la crit1cc1 modernc1
Doy un e¡emplo dE' su influencia en nuestros días No suelo recurrir mue ho

c1

lldrold Bloom pero su leoura de Johnson me parece 1lurnmadorn "Johnson
nos enseña que la autoridad de la critica corno género literario depende de la
sabiduría dt&gt;I critico como ser humano y no en lc1 corrcccion. o incorrecc1on.
de alguna tE'oría o praxis" Luego confiesa con sinceridad • Tndos tent'lllos un
escritor favorno A mE'd1da que me voy h Kiendo viejo. E'I rmo es Johnsón. 1gudl
que el de Johnson era Pope". Elegir escribir sobre Johnson no fue algo azaroso.
· '&gt;1110 el proyecto de toda una vida
La e':.rntura no ec; solo un t:sfuerzo por vencer el paso clt'I trempo. es tamb1en una rnant:'ra dt:' ordenarlv y darle sentido Al escribir sobre Id vida de
algwPn el luogrc1hado vuelve a nacer en ncrro modo la b1ograf1a le otorga
nueva 51g111hcac on a su vida, &lt;;e selec.c1onan ciertos ac;pt:'ctos. se omnen otros
Los aspectos escogidos c;on narrados y recreados de mant-rd espeoal. 11uen
s1hcando ,1 cono y dt:'st.ic,rndo Ciertos elementos peculiares en dttrirnerco
cl1: otr% BoswF-11 St:' conviruo t:-n un mdestro de es·e proceso. quiso registrar
todo v ter111mo pnr crear un pt:'qut:'no urnverso 111d1v1dual: Hay otro dato. no
menor. que llama m1 ,llene 1ón Boswell c-scoge a un cnuco. pero tambien a un
t

x1raordmc1r10 b1ograío Su obrc1 Lnes of tne Eng/1&lt;,h Poetc;, publrcdda en 781 a

pt:'t1c1or, dE vano&lt;. hbrt•ros londmt:'nc,es es una obfd m,1estrd del gE'nt:'ro ¿Por

qlw se aventuro Roswell 1 retratar d reg1c;trnr la v1tla de Johnson con

Boswell que a su propio legado "Resulta pues bastante impresionante -con-

.

nesa Green- que un hombre. que parecía haber nacido sobre todo para decir
cosas molestas. sobreviva en la memoria de sus compatrtotas a despecho de
lo que debiera según las apariencias condenarle al olvido" Al poco tiempo
de emitir semejante juicio. parece reconsiderar. aunque sea sólo por un instante: ··Desde luego que su gloria escá bien establecida. Se hablará de Samuel
Johnson siempre que se siga hablando de1 XVI .. inglés ¿Pero a quién debe esta
gloria? Esto es lo más notable del asunto al libro de otro·· lSerá así? La gloria
es una meta confusa. y lo es más para los críticos. Ernst Robert Curtius lamentaba el largo olvido que padeció el tratado "De lo sublime". de Longino, durante la Edad Media. Una obra de no ficción requiere a veces el doble de tiempo
para ser valorada Aventuro una posible explicación para este fenómeno la
vanidad de los crnicos es superior. aunque no lo parezca. a la de los artistas.
Boswell no sólo investigó y fatigó documentos sobre la vida de su Johnson.
sino que lo trató y conversó con él durante mucho tiempo. La gestación de
esta biografía databa de años, décadas de voluntad férrea "Como yo tuve el
honor y la dicha de disfrutar de su 1misnd más de veinte años: corno iuve
constantemente mi vista ante el propósito de escribir su vida. cómo él sabía
esto perfectamente y de vez en cuando sausfac1a con amabilidad mis cunos1- ,
dades. relatándome las incidencias de sus años Juveniles: como adquirí c1ena
facilidad para recordar sus conversaciones y asiduamente las anotaba oonversac1ones cuyo extraordinario vigor y vivacidad constituían uno de los primeros
rasgos de su caracter, y como no he ahorrado trabaJo para reurnr materiales
referentes a el de todos los lugares donde descubna que podían encontrarse
y he sido favorecido con las más liberales comunicaciones por parte de sus
dm1gos. me hago la ilusron de que pocos biógrafos se han dado a una obra
semeJante con más ventaja que yo. dejando a un lado los talentos literarios. en
los cuales no rengo vanidad suficiente para compararme con &lt;1lgunos grandes
nombres que me han precedido en esta clase de obras"
Boswel dirá qwen fue Johnson Pero ¿quién íue el? ¿Es necesario conocer la
vida del biógrafo? En est~' caso s1 Boswell nació en Ed,mburgo f"1 1740

�lo cual lleva a afirmar un dato irrefutable· era escocés, y esa condición

programa en su formación leccora. De joven asistió a Pembroke Co-

fue fundamental para el inicio de su empresa. Durante buena parre

llege. pero las crisis financieras del padre lo obligaron a abandonar la

del siglo XIX. Boswell gozó fama de estúpido y libertino. se le recor-

institución (años después volvería a reclamar su titulo): a partir de ahí

daba como un parrandero pertinaz que escribió. sin saber muy bien cómo. una

crecerá el estigma de su formación autodidacta Durante algún tiempo fue ins-

gran obra. Se le tachaba de arribista, de querer figurar en los círculos intelec-

pecLOr de estudio en Market-Bosworth: desavenencias con el director del colegio

tuales: corría la leyenda que había perseguido a Rousseau para que le contara

lo obligaron a marcharse. dejándole un recuerdo molesto del lugar Desposó

su vida, y de que el ginebrino lo había despachado pronto. El rechazo no lo

a Lucy Porter, a quién llamaba Tetty. Al poco tiempo fundó una escuela en Li-

desanimó. él andaba en pos de una vida singular que testimoniar. muy pronto

chfield donde enseñaba latín y griego: entre sus escasos alumnos se encontraba

habría de encontrarla. El 16 de mayo de 1793 conoció a Samuel Johnson en la

el actor David Garrick. Tras cerrar la escuela marchó a Londres en busca de reco-

librería de un amigo en común de apellido Davies. Conociendo la aversión del

nocimiento. Comenzó a escribir y a buscar editores. Trabajó en The Gentleman's

famoso crítico contra los escoceses, Davies le presentó a Boswell diciendo que

Magazine y pasó algunas penurias. Su poema London (1738) le dio cierra fama y

era de Escocia: con timidez el futuro historiador de su vida contestó, mientras

lo acercó a Pope. su más grande figura tutelar. Sus empeños eran misceláneos.

estrechaba su mano. que nada podía hacer contra ese hecho. a lo que Johnson

lo mismo escribía un prólogo que un tratado, podía redactar de un solo impulso

respondió: "Ésa es una cosa contra la cual tampoco puede nada un gran número

un poema. o dedicar jornadas enteras a la traducción de algún clásico griego. Su

de sus compatriotas" A partir de ahí nació su amistad

energía era asombrosa. al igual que su vanidad: esa confianza lo llevó a redactar

He aquí su teona del género Boswell estructura su ot:ira con una doble fi-

un diccionario, obra monumental y desprolija. A Dictionary of the English Lan-

nalidad: registrar fielmente su propia imagen de Johnson y recuperar el pasado

guage. que se publicó en 1755. Las dificultades económicas no lo abandonaron

de su amigo. y, al hacerlo. él también se reinventa a si mismo Su escritura le

y durante el resto de su vida Johnson tuvo que sortear toda clase de obstáculos

da esa condición y lo convierte en el director de una vida ajena. El fin último es

para seguir escribiendo. Los ensayos reunidos en The Rambler y The ldler dan

la posteridad (de ambos) No desea que el recuerdo de este autor se pierda en

cuerna de la diversidad temática y de su estilo formal En 1773 realiza. junto a

el infatigable paso del tiempo. El siglo XVIII representó la maduración para las

Boswell, un viaje por las islas occidentales de Escocia. Ambos escribirían sobre

letras inglesas: el trabajo crítico de Johnson fue fundamental para sentar los ci-

la experiencia. El relato de Boswell. Thejoumal of a Tour to the Hebrides (1786).

mientos de la tradición. Su lectura dimensionó los logros y alcances de la obra

es superior. En 1781 da la prensa su famosa Vida de los poetas ingleses. Muere en

de Shakespeare. est~bleció la función social de la poesía y elevó el rango de

1784 A partir de ahí. el resto es obra de Boswell.

El final de The.Life oj Samueljohnson es comprens1blemente decepcionan-

la literatura dentro de la jerarquía de los bienes públicos. La obr9- de Johnson
no llene desperdicio. y es casi imposible encontrar

te. Una obra dedicada a la vida no puede dar cuenta

autores equivalentes en las otras lenguas europeas

cabal de la muerte. Boswell confiesa: "Tengo la esperanza de no ser acusado de afectación si declaro que

de su tiempo. Ante esa contundencia, sin embargo.
falta la confrontación diaria, la vida que rodea y a

r

f

me hallo incapaz d_e expresar todo lo que semi con la

veces determina las acciones. No sólo el trabajo de

pérdida de tal 'Guía, Filósofo y Amigo"''. Para contra-

Johnson. sino la vida de Johnson.

rrestar esa pérdida. escribe su biografía. Su obsesión

Y Boswell da cuenca de todo, no escatima porme-

detona esta pieza maestra del género: no sólo rescatar

nores ni minucias frívolas. Su obra nos informa de

la obra sino la vida. aunque para ello sea preciso recu-

la infancia del autor, de la vida de los padres, de los

rrir a la literatura. único lugar donde la muerte puede

infortunios de la familia El padre de Johnson era li-

Fracasar. En esta ocasión. la obra de Boswell venció

brero en la población de Lichfield. hombre inteligen-

a la muerte por partida doble. salvando del olvido la

te y dado a la melancolía. medio histérico y medio

vida de Jonhson y también la de su biógrafo

hipocondriaco. Los libros estuvieron al alcance de la
mano del niño Samuel y no hubo orden ni

�enteró de que había estado allá arriba. se escandalizaron. me bajaron ensegui-

RETRATOS REALES E IMAGINARIOS

da y nunca más me dejaron subir a la azotea. Pero lo que me parece que es
importante como experiencia, no era tanto la angustia que tenían los adultos,

YO SOY UN MARGINAL Q!JE PONE UN PIE

sino el estar lejos de la familia. la extranjeria. Lo que si era una experiencia era

EN EL TERRENO DE LOS CENTRALES
(ENTREVISTA A TOMÁS SEGOVIA.
PRIMERA PARTE)

vivir en un país extranjero. incluso con una lengua extranjera: mis hermanos

MINERVA MARGARITA VILLARREA1 1

linato, era como una guardería en París. y sucedía que ruando salíamos. bue-

y yo hablábamos un poco de francés, porque habíamos estudiado en el hceo
francés en Madrid, pero los otros niños no. Estábamos en una especie de orfeno. cuando nos sacaban a pasear al parque, al Bosque de Bologna, cuando lle-

nterfolia comparte con sus lectores la primera parte de la entrevisr.a que
se realizó al poeta Tomás Segovia en la capilla Alfonsina de la Universidad
Autónoma de Nuevo león en el homenaje que se le rindió el 24 de noviembre

gábamos a jugar, los niños franceses nos miraban con verdadera repugnancia.

de 2010 con motivo del trigésimo aniversario de la fundación de esr.a biblio-

quico, un folleto que publicaban en otra colonia de niños españoles cerca de

teca. La entrevista se publicó con el titulo ~yo soy un ma,ginal que pone un

Paris, en lo que ahora es el aeropuerto Orly. Alli habia otra colonia de niños

pie en el terreno de los centrales~. en el libro Apalabrarse.. Conversaciones con

que tenían un imprentita, los maestros les enseñaban a imprimir, les hadan

1bmás Segowa. editado en 2012 por el Consejo Nacional para la Cuhura y las

un boletín y pedían colaboraciones a los niños de otras colonias. Publicaron

Artes y Ediciones Sin Nombre, en la colección Los libros de la urraca.

dos cartas. de modo que yo soy un autor publicado en Pañs a los diez años.

I

Hay un estudioso francés que ha andado reconstruyendo mi vida. y contándomela, contándome mi vida. Entre otras cosas ha encontrado un periodi-

Aparece mi carta, está firmada, con edad y codo: Tomás Segovia. diez años.
MMV: 7bmás Segovia nació en Valencia. España. en 1927. A los nl.lelle años.

con sufamilia. se ve obligado a salir del país como exiliado politico. según
lo etiquem su pasaporte.. Lo. Repriblica se había perdido. Y la dictadura
franquista iniciaba. Despues de un periplo por Francia. Marrue~y

Y en una de esas cartas lo que mento es: JI.qui rene,nos una guaroeria. ron
columpio, y en fin, lo que wenta un niño de diez años. y al final decía: y los
domingos mmos al Bosque de Bologna y jugamos alfutbol ron los niñosfranceses
y les !J&lt;lllamos. por ejemplo, 6-1, 6-0; porque siempre les ganabamos.

Nueva l'brk.. 1bmás llega a México a los doce años.. En esa

Era lo que es la vida de un niño. que tiene que jugar, ganartes a los france-

edad. huérfano de padre y madre. a esta ausencia se suma el

ses porque el no es frances. Hay que ganarles a los niños franceses 6-1 . Esa

destierro familiar. ¿qué significó para ti esta diáspora?

experiencia le orienta un poco a uno. Últimamente mudlas veces he dicho

TS: Bueno, no es lo mismo. exaaamente lo mismo, el exilio

que se trata de una experiencia precursora. porque eso de ser no-ciudadano ...
Ahora son millones las gentes que en los paises ricos son no-ciudadanos. inmigranres de toda dase: los mexicanos de Estados Unidos, los rurcos de Berlín.
los indios de Londres, los ecuacorianos de Madrid, estan viviendo esa expe-

para un niño que para un aduleo. Para nosotros los niños..
porque no era sólo yo, como a rodos los niños aquello nos
parecia narural, nos parecía que la vida era así, entonces no
teniamos términos de comparación. Claro que se percibia la

riencia, la experiencia de estar en un pais y no ser ciudadano.

angustia de los adultos. Para nosotros la guerra era un juego

Yo ta vivi de niño, y daro. de niño no es igual porque hay una tolerancia

como walquier otro juego. Yo rec:uefdo, por ejemplo, que

con los niños. ¿no?, no nos redlazaban; nos redlazaban los otros niños. pero

en un momento que estUvimos en Valencia. huyendo

los adultos siempre tienen un poco de conmiseración con los niños. Y cin::ula-

de los bombardeos de Madrid. habia una azotea en

bamos sin tener mucha conciencia del drama que se avecinaba

la casa en que viviamos y me encontré una tabla

y con un davo la modelé y me hice un rnauser:
el cerrojo era el davo. me subi a la azotea a

disparar a los aviones. CUando la familia se

' tann ~at~Nloau dtClmlftsde
Arte (Fona)..

MMV:

o-ciudadano es W'l4 pdldbra que se repite m ru J)()eSia. de hecho tienes un

porona que se liruia así: Meteco.
TS: Es eso, la palabra meteco, que en español es muy poro frecuente.. en flan.

.......-

ces se usa un poco más. Asi llamaban los griegos a los exrra.n_¡eros que vivían

81

�en la ciudad y que no eran esclavos. eran libres. pero no eran ciudadanos. esos
se llamaban metecos. Y esa es la experiencia que yo he tenido. incluso hubo
un momento en que yo me sentía doblemente meteco. Por ejemplo, estando
en Estados Unidos. Yo me sentía español meteco en México. y mexicano meteco en Estados Unidos: era un doble exilio. Era exiliado de España en México.
y de México en Estados Unidos. Hay un poema mío que se llama "El extranjero", donde hablo de ese sentimiento de no participar. O sea. aquí todo mundo
está en sus cosas. y a mí me dan con el hombro y me dejan fuera. Yo estoy al
margen. siempre me he sentido marginal. Siempre he dicho: yo soy un marginal que pone un píe en el terreno de los centrales. pero lo pone desde fuera.
MMV: Sin embargo. Tomás. yo recuerdo una carta que.firmó Octavio Paz a favor

de la intervención del ejército cuando se dio el movimiento zapatista. tú te pronunciaste en contra. siendo que se te identificaba como parte del grupo Vuelta. De
alguna manera, tú has tenido un ejercicio de la democracia activo. un principio de
participación permanente.
TS; Sí. Yo tengo mis ideas sobre la actualidad política. histórica y social. lo
digo así porque a veces se separa demasiado lo político de lo histórico y de lo
social. y eso falsea la visión, me parece.
Hace mucho. a la luz de mí propia experiencia. empecé a reflexionar un
poco. viendo el panorama. revisando la historia. empecé a reflexionar por m1
lado partiendo siempre de una visión de izquierda y tratando de precisar que
encendía yo por izquierda. porque cuando era muy joven no me interesaba la
política. oía hablar de eso pero me sentía un poco lejos. a mí me interesaban
la poesía. el amor. las muchachas. pero la política me parecía un poco cosa de
los adultos. Pensaba que yo era un hombre democrático. progresista y todo
eso. pero sin precisar: pensaba· estoy del lado de los buenos. pero no me preguntaba mucho cuáles eran los buenos. se suponía que se sabía quiénes eran
los buenos. Me había criado durante la guerra mundial. en la cual. todos los
que no eran nazi-fascistas tenían clarísimo de qué lado estaban los buenos. a
nadie se le ocurría dudar quiénes eran. los buenos y quiénes los malos. Pero
a parcir de cierta edad. mi generación. al!nque habíamos nacido en España.
ya nos sentíamos involucrados. Fue cuando empecé a participar en manifes•
taciones en México. porque mi padre. por ejemplo, nunca participó en una
manifestación en México.
Las primeras en que participé fueron a favor de Fidel Casero. cuando la Re·

......
82

volución Cubana. y ahí empecé a reflexionar por mi lado Una de las primeras
cosas que pensé es que había a menudo una confusión sobre la izquierda y
la derecha. porque se suponía que la izquierda era progresista. y la derecha

conservadora. reaccionaria. Pero yo veia que eso era una herencia. porque
así habia sido durante el siglo

x,x.

principios del XX. pero ahora no. Ahora

lo más moderno es de derechas, nada es más moderno que Bush. Recuerdo
algo que despertó mi curiosidad. En la época de López Maceos había una
oposición de izquierda al PRI. que ya en ese entonces estaba muy corrupto. Y
en algún discurso López Mateas habló de la oposición de izquierda diciendo
o llamándolos nostdlgicos.

o sea. los que todavía creían en la revolución eran

los nostálgicos. Entonces yo de pronto empecé a reivindicar eso Dije. no me
voy a dejar chantajear y que me digan que si yo creo en la Jusllcla es que soy
nostálgico y que lo moderno es creer en el éxito, no en la Justicia. Yo. aunque
me llamen nostálgico y anticuado. sigo creyendo en la justicia. Y eso me hizo
reflexionar sobre una idea más general de la izquierda y la derecha que es un
poco ftlosóñca, filosofía de la historia. Reflexioné mucho sobre el poder, he
escrito mucho sobre eso. El poder es una delegación que hace la sociedad.
incluso el poder absoluto. El poder es siempre representativo No hay poder
representativo y poder absoluto; también el poder absolut0 es representativo.
Lo que pasa es que un rey representa al pueblo por dictamen divino. no por el

voto, pero lo representa, como un presidente de la república. Lo representa en
el sentido de que si el rey antiguo. el rey de Francia en el siglo XVII. declara la
guerra. todos los franceses entran en guerra, porque están representados por
el rey y la nación entera está en guerra. En ese sentido, todos los gobiernos
son representativos. Ahora. ¿qué significa esa delegación del poder? Bueno. se
supone que el poder reside en el pueblo. pero el pueblo nunca ejerce el poder,
lo cual significa que lo delega siempre; el poder es siempre delegado. lo mismo en las democracias que en las monarquías, pero en la democracia se nota
mucho más. Una vez que los ciudadanos han votado. la esencia misma del
poder. que es el ejercicio de la justicia, ya el pueblo no la tiene. Si yo he votado
y hay un gobierno. yo no tengo derecho a tomarme la justicia por mi mano.
Es aJgo que muchos gringos ignoran, pero es absolutamente inhumano tomar
la justicia por mi mano: para eso la he delegado. para eso hay un gobierno,
un poder. una policía. unos jueces. para que yo no me tome la justicia por mi
mano. Si yo pesco a un ladrón en mi casa. no tengo derecho a encarcelarlo.
tengo que entregárselo a la policía para que ellos lo encarcelen Eso es el poder. eso es una sociedad humana.
Ahora. el pueblo no tiene el poder más que el día de las elecciones, ese
día el pueblo ejerce el poder. aJ día siguiente se acabó el poder. Yo he citado
muchas veces una frase clave de un personaje de la Revolución Francesa.
Sieyes; algún día querría escribir una tragedia sobre esa historia, porque es
ejemplar. Era un seminarista. en esa época casi todos los seminaristas france-

.....
83

�ses complotaban contra el gobierno. eran revolucionarios. Él era un teórico,

hay grupos animales donde mandan las hembras. O sea, el orden ya existe

había lanzado unos escritos muy encendidamente revolucionarios antes de la

en las sociedades anímales, lo que no existe en las sociedades anímales es la

revolución. Cuando escalla la revolución él tenía veintiún años y se convierte

justicia. La justicia es la verdadera dimensión humana, es Jo que de veras nos

en el portavoz de la mayoría cuando están elaborando la constitución. En-

hace humanos, más que el orden.

tonces. están debatiendo para hacer la constitución de 1791 y había motines

La diferencia entre izquierda y derecha es que la izquierda insiste en el

todo el tiempo, estaba solivian cado el pueblo. Llega el pueblo con palos y con

polo de la justicia y la derecha en el polo del orden. En los hechos las cosas

picas. gritando a las puercas de la Sala del Juego de Pelota donde se reunía la

son complicadas porque en realidad es verdad que no puede haber justicia sin

se asustan y se esconden debajo de

orden y es verdad también que el orden suele atenerse a la juscicia. o se le pide

las curules, y Sieyés, que cenia veintiún años, les dice: Abran las puertas. Abren

que se atenga a la justicia, pero la verdad es que el orden puede no atenerse a

las puercas y entra el populacho en la sala, y solito, delante de toda la multitud

la justicia. La sociedad nazi alemana de Hitler era mucho más ordenada que la

pregunta: Ciudadanos, ¿qué queréis? Y gritaron ellos: ¡El pueblo al poder!, ¡el

nuescr~ es mucho más fácil ordenar una sociedad si nos pasamos por debajo

pueblo al poder! Él les responde: Ciudadanos. vosotros habéis votado, el pueblo
ahora somos nosotros.

de las piernas la justicia; la dificultad está en ordenar una socíedad con justicia.

Eso es lo que hay que tener muy consciente. En una democracia lo que

otros no lo sean; la diferencia está en que.la izquierda reclama la juscícía y la

sucede es que e} pueblo sólo existe el día de la votación y en las rebeliones. Yo

derecha reclama el orden, príorítaríamence. porque luego en los hechos tam-

he dicho muchas veces: el pueblo sólo se manifiesta votando o guillotinando

bién la derecha reclama un poco la jusrícia y también la ízquíerda reclama un

al rey. El único momento en que el pueblo ejerce el poder es cuando guillotina

poco el orden, claro. Pero insístír, poner en primer plano la juscicía, poner en

al rey, en todo lo demás el pueblo ha delegado el poder, lo que se llama la

primer plano el orden, en eso consiste la díferencía.

asamblea. Los diputados revolucionarios

soberanía. El pueblo no tiene soberanía más que el día que vota o cuando la
recupera en la revolución.

La diferencia entre izquierda y derecha no es que unos sean progresístas y

Lo que sucede es que históricamente, durame muchísimo cíempo. recia-mar la justícía era reclamar el progreso. O sea. una sociedad más moderna

Ahora, cómo se constituye ese poder. El poder es una utopía. Se supone

era más justa. Típicamente lo podernos ver en la revolución francesa o en

que vamos a delegar la soberanía en un grupo; en las democracias se traca

la independencía americana. La sociedad cradicional era más ínjusca que la

-de un grupo, nunca de una persona aislada, un monarca tiene una corte, hay

nueva sociedad democrática y por eso aparece que la izquierda es progresista,

ministros. Vamos a delegar la soberanía en un grupo, todos juncos, porque

pero llega un momento en la historia en que no es así. Es clarísimo hoy en día,

como dice la sabiduría popular: la unión hace el desmadre. Entonces no hay

mientras más moderna es una sociedad es más injusta. La más moderna de

más remedio que delegar en unos expertos. en unos más y mejor preparados,

las sociedades es la norteamericana y actualmente es la más ínjusca. Entonces

·¿para qué? Bueno, yo digo, para dos cosas fundamentales. de lo que se traca

que nos acusen de nostálgicos. no nos vayamos con la finca. Yo digo sí, yo soy

_en el poder son la justicia y el orden . De eso se traca. Ahora, lo que pasa es

nostálgico, yo tengo nostalgia de la justicia y no me van a hacer abandonar

que la justicia y el orden no son, perdón por la redundancia, del mismo orden.

eso porque es más moderno no creer en la justicia. He contestado más de lo

No es lo mismo. Por ejemplo, el orden existe ya en los animales, los grupos 0

debido, ¿no?

las manadas animales son terriblemente ordenadas. jerárquicas. Cada quien
tiene su puesto, cada quien tiene su lugar. Acabo de ver un documental más

MMV: Tomás, tú hablaste ahorita de que tu padre no había participado en ninguna

sobre los lobos. Hay miles de documentales donde se ve claramente cómo los

manifestacíón en Méxíco, pero quisiera que nos hablaras un poco de qué padre.

lobos tienen sus jerarquías. donde generalmente mandan IO's machos, pero

porque recuerdo que tu padre murió antes de que tú víníeras acá y también quisiera que nos habl.aras de tu madre. A mí en el líbro Anagnórisis. que yo aprecio
como uno de los libros más bellos y contundentes que ha dado la literatura mexicana, me sorprende mucho eljuego ímplícíto que hay entre la presencia de /.a mujer en cuanto la amada descamada, incluso bruja. le díces, como madre. De hecho
hablas de la materna Eurídice. Yo quisiera que nos hablaras un poco de tu madre.

....,..
85

�TS: Habíamos quedado en que esto era un diálogo, no un psicoanálisis, pero
bueno. ya que lo preguntas. sí. efectivamente, yo me quedé huérfano de padre
a los dos años y de madre a los cuatro; y más grave que eso es que cuando
murió mi padre, mi madre en lugar de ir a refugiarse con su familia, se refugió
con la familta de mi padre, pero además estaba tuberculosa y entonces no vivía conmigo, creo que a mí me llevaban a visitarla, pero vivía en otro departamento. en otra casa Claro, eso psicológicamente es importante. En esa casa.
familia paterna. había otra familia donde yo me incrusté y toda mi vida llamé
padre al que en realidad era mi tío, poniendo comillas a la palabra realidad.
porque yo creo que en realidad era mi padre, en otro sentido era mi tío. Yo
siempre llamé padre al hermano de mi padre biológico y siempre hermanos
a sus hijos y sigo llamándolos así. Cuando por ahí alguien que se ha enterado
me dice; oye, pero tu hermano no es tu hermano, es tu primo, yo me enojo
mucho y digo, no es primo, es mi hermano. Todo eso lo puedo razonar. He
escrito también sobre eso, sobre el parentesco, sobre el incesto, diciendo que
la madre es incontrovertible, tiene una base biológica, pero el padre todavía
hoy, a pesar de la genética. el padre es una decisión: decidimos quién es el
padre; de la madre no lo decidimos. está decidido, pero el padre, en el derecho
romano, oñcialmente, era aquel que la madre declaraba que era el padre. Y
muchas veces la madre declaraba que, por ejemplo, Julio César tenía hijos de
señoras con las que nunca había hecho el amor, sino que la madre declaraba
que el padre era Julio César para que fuera oficialmente hijo de Julio César. Eso
hace que yo pueda decir: el verdadero padre, porque el hombre es un animal
social, el verdadero padre y la verdadera madre son los que te crían. Si te han

como estaba un poco nervioso. no sabía qué preguntar y me dijo: Tengo enten-

dido que usted nació en Valencia. Y le dije: Sí. pero no lo vuelvo a hacer.
Ahora. de todos modos eso me marcó al grado que yo digo que toda mi
vida ha sido exilio. En mí vida todo fue exilio, porque a los dos años me
llevan de Valencia a Madrid. entonces en el colegio los niños me llamaban
valenciano. me llamaban con un mote que se decía entonces: pa.taqueta;

pataqueta era un panecillo característico de Valencia que ya no existe. una
especie de bolillo valenciano. A mí en el colegio me llamaban pataqueta porque los niños sabían que había nacido en Valencia; ya empecé a ser marginal
a los dos años. Pero luego. curiosamente. huyendo de los bombardeos de
Madrid hubo un momento en que las mujeres y niños de la familia pasamos
a Valencia, y entonces en Valencia nos llamaban refugiados y nos insultaban.
que veníamos a comernos su pan. Luego volvimos a Madrid y poco después
a París. donde éramos petites spagnoles sales o sales petites spagnoles. Claro
que eso tuvo su importancia.

La orfandad en realidad yo la sentí dos veces. Una vez un psicoanalista
me dijo que era rarísimo que yo no estuviera loquito; según él tenía eres denegaciones maternas; porque mi madre biológica había muerto casi sin que
yo la viera, la veía muy poco cuando murió. Pero luego la familia en la que
me incrusté. la del hermano de mí padre. tampoco tenían madre. la madre se
había ido. los había abandonado; entonces: dos madres faltantes. Y claro que
sí dejó un hueco eso. la ausencia de madre es grave para un hombre; parece,
me dijo un psicoanalista, que esas denegaciones maternas suelen llevar a la
homosexualidad. en mi caso fue todo lo contrarío.

criado son tus padres aunque no te hayan parido, pero claro, de todos modos
eso deja huella. Una huella, por ejemplo, es que yo había nacido en Valencia
completamente por casualidad, porque mi madre era sevillana y mi padre

MMV: Bueno. Tomás. hablando de todo lo contrario, en tu libro más reciente. que
se llama Estuario. tienes un poema titulado "Mar de amores·.

madrileño, pasaron dos años en Valencia y en esos dos años nací yo, entonces ahora hay instituciones oficiales que me dicen que yo soy valenciano, ¿de

Mar de amores

dónde, no?, porque nací ahí completamente por casualidad.
Suelo contar a propósito de eso dos anécdotas, una es que a Bob Hope. un
cómico del cine americano de mis tiempos le preguntaron una vez: ¿Por qué

nació usted en ese pueblo, un pueblecito perdido de Idaho o de no sé dónde? Y dijo:

Es que en un momento tan importante quería estar cerca de mi madre. Eso fue lo
que me pasó a mí, yo quería estar cerca de mi madre y daba la casualidad que
m1 madre estaba en Valencia. La otra anécdota es que hace unos años me hi-

...,.
86

cieron una antología en Valencia por eso. porque yo había nacido en Valencia.
y entonces me tenían que hacer una antología. Me hicieron una antología. me
invitaron a comer los funcionarios de cultura y el funcionario que llegó tarde,

Tontos tan diferentes tan grávidos amores
Que he podido juntar bajo esca fecha
Con tal diversidad de aromas
De texturas de ritmos de temperaturas
Con sus jugosos tallos delicados
Formando un haz compacto
Que aprieto ahora entre los brazos
Contra el pecho desnudo.

..,..
87

�Tengo de cuando en vez que detenerme

también los da a cada rato; en España ahora hay un grave problema con los

Cuando lo veo

hombres que golpean a las mujeres. Pero también domina con

A recobrar atónito el resuello.

TS: Me da mucho gusto que hayas señalado ese poema en particular porque es

serio, yo soy más sóhdo. yo soy más decente: las mu1eres. bueno . Esa imagen
del hombre y la mujer históricamente está por todos lados: la mujer esJnvola.
la donna e mobile, el hombre en cambio . Entonces el hombre no seduce,

otro de mis alegatos en la vida. A veces tengo ideas muy poco normales. por

hay que ser un maricón para seducir a una mujer. a una mujer se impone uno

eso soy marginal, por ejemplo. a m1 me parece que un problema psicológico

aunque sea moralmente. pero es una imposición, aunque sea porque yo

grave de la modernidad. no sé si entre los griegos o entre los hombres de las

muy buena persona. o también por supuesto porque yo soy muy rico. Bueno,

cavernas seria igual, es el miedo que da ser amado, mucho más que amar

yo protesto contra eso.

Todo el mundo insiste en yo amo

do yo viví en Montevideo, escribí en mi cuaderno algo, recordando una anéc-

terrible. es una exigencia: si alguien me ama tengo que dar la cara, tengo que

dota de un amigo y su pareja. amigos homosexuales. donde uno decía de otro·

responder y es lo que más miedo da. Lo que más miedo da es que nos pidan

cuando a fulano le dice que le gusta un muchacho. lo que quiere decir es que

cuencas. Bueno. no literalmente pedir cuencas. sino tener que dar cuentas. Si

le gusta para gustarle. Y bueno. todos nos reímos mucho· ¡Ah si, verdad! Pero

a mi no me ama nadie puedo ser un hijo de la chingada y no pasa nada. Pero

luego yo me quedé pensando, una de dos. o cuando te gusta, no un chico. en

si me aman no tengo derecho a serlo Es algo que da terror, que te amen. Una

mi caso. una mujer. supongo que se puede aplicar a los homosexuales tam-

de las cosas que reflexioné a lo largo de mi vida, y ya siendo bastante maduro

bién: cuando me gusta una mujer, lo que quiero es gustarle a ella. porque si

soy amado y qué, no pasa nada. Uno de los aspec-

no. lo que quiero es violarla. Hay que escoger· o seduzco o violo. Entonces,

puedo atreverme a decir es

He escrito muchísimo sobre ese tema y. entre otras cosas. un castigo que
tuve por ello fue traducir a Lacan Hace muchos años. en una temporada cuan-

reflexionando sobre eso había escrito: lo que pasa es que cuando uno ama

La figura qe Don Juan ha sido muy denigrada generalmente por los hom-

quiere ser amado y en eso consiste, no es ningún defecto ni ninguna cosa pe-

bres, no por las mujeres. Don Juan tiene varios niveles hay un nivel efectivamente psicológico. histórico no, aunque para el caso de Casanova, si es his-

caminosa, como le atribuyen a Don Juan. Mira. este hombre quiere ser amado. 1No1Hay que amar pero no hay que querer ser amado. ¡es una estupidez!

tórico, pero lo importante es el sentido mítico de Don Juan El sentido mítico

Amar es querer ser amado, porque de otra manera no es más que querer

de Don Juan es eso es el hombre amado Y eso el machismo generalizado

violentar al otro. querer poseer y por eso todavía en el lenguaje comente se

de toda la historia no lo tolera, la mujer puede ser amada, pero el hombre

dice que el hombre posee a la mujer. cuando es tan claro que la muJer. s1 es

· no. ¿Un hombre amado? Bueno. por eso circula mucho por ahí la idea de

que hay alguna posesión, es ella la que posee. es la mujer la que agarra y se

que Don Juan es un homosexual oculto, latente. Yo creo que esca noción

queda con una cosa mía dentro; ella me ha poseído a mí, yo no he poseído

es un chantaje machista, y lo que quiere decir es esto Buscar el amor

nada de ella Pero decimos que un hombre posee a una muJer, o sea. está ahí

es cosa de mujeres, de niños. de maricones, pero un hombre

implicada toda esa lucha de poder detrás de los sexos. Bueno. yo he peleado

no busca el amor, lo impone. Si un ser humano me es
indiferente no pasa nada, pero si no me es indife-

tanto con eso que acabo de publicar una novela sobre el personaje de Don
Juan que se llama Cartas de un Jubilado. donde codo esto se dilucida

rente las dos posturas esenciales son o lo se-

Y este poema es uno de los poemas donde yo declaro que

duzco o lo domino. Y son cosas opuestas

soy amado y que me encanta, como a todo el mundo. Yo

y excluyentes. El machismo de toda la
historia consiste en decir la mujer se-

88

soy

mucho y a mí no me aman. Todo el mundo
prefiere ser . tú no me qweres como yo a ti. yo me enamoro. yo te amo y a mi
en cambio .. Es porque da mucho miedo, porque ser amado es un desafio

tos de este problema se da en la figura de Don Juan.

..,...

yo soy más

duce, el hombre domina. Domina de
muchas maneras, domina no necesariamente a golpes. aunque

declaro sin ninguna vergüenza que soy amado. Lo
escrib1 algún día que hab1a recibido muestras
como ésta y estaba en Madrid pensando
en mis h1Jos. en mis hermanos. que
estaban todos en México.

~

89

�Ahora no me acuerdo qué fue, algún recado de algún hijo que me hizo sentir
una vez más mis hijos me aman. ¡qué maravilla! ¿verdad? No voy a empezar a
decir: pobre de mí. mis hijos me tratan mal, porque hubo un momento en que
lo percibí con mucha claridad. Yo me había divorciado, como todo el mundo,
y no quería perder a mis hijos. Luego me había casado con otra mujer. y cada
vez era más difícil recuperar el amor de mis hijos. Finalmente, también me
separé de esa mujer. Entonces. cuando me separé de esa mujer pensé que me
iba a ser más fácil recuperar a mis hijos. Yo estaba ya solo, podía dedicarme
un poco más a ellos. Empecé una labor de seducción con los hijos. y veía que
no, que no embonábamos. Y de pronto. en un momento, me di cuenta claramente de lo que pasaba. Es que yo estaba exigiendo que me amaran porque
yo era su padre. Entonces de repente pensé: no, lo que tengo que hacer es
gozar de lo que me amen, lo poco o mucho que me amen, en lugar de estar
quejándome de lo que no me aman. Y puedo decir que pocos padres son tan
amados como yo. Mis hijos son maravillosos y me aman mucho, pe"o hubo
un momento en que estuve a punto no de perderlos del todo, pero sí de hacer
difícil la relación porque yo estaba en actitud de poner el acento en lo que no
me daban. en lugar de poner el acento en lo que me daban.
Filosofando sobre el deseo y diciendo que la culpa de todo la tiene Platón,
que metió la pata y dijo que el deseo es ausencia; yo digo: no. se puede perfectamente desear lo que sí se tiene. Lo vive mucha gente sin darse cuenta,
pero decirlo claramente, sólo lo dicen dos personas: Tomás Segovia y una niña
de crece años que se llama Juliera. porque eso está en Romeo y Juliera. y yo
nunca he leído que nadie lo señale. En la escena del amanecer. después de que
han hecho el amor Romeo y Julieta, Julieta dice: Andyet I wish but the thing I

have. (Y sin embargo, no deseo sino lo que tengo), y lo que tenía lo tenía entre las
piernas en ese momento, estaban en la cama y estaba amaneciendo, y dice
Julieta: Y sin embargo. yo no deseo sino lo que sí tengo.
El desastre en la cultura occidental es pensar que sólo se puede amar lo
que no se tiene. Yo digo, no, en el momento en el que uno está haciendo el
amor, está uno amando delirantemente lo que sí tiene, no está amando uno
otra cosa o quién sabe qué, ni siquiera está uno amando a Julia Roberts. Eso
puede suceder mientras no lo tiene uno, pero cuando lo tiene uno se olvida
hasta de Julia Roberts.

MMV: Un soneto de Sor Juana, dice:( ... ) y solamente lo que toco veo. y es en
ese sentido. Bueno. tú, además del grandísimo poeta que eres, tienes la posibiUdad
.....,.

de ofrecernos un pensamiento de una lucidez y profundidad impresionantes. ¿en

90

gran medida tú consideras que esto ha sido parte del ejercicio de la traducción?,

como ahora que tomas esta frase de julieta. porque. además de Shakespeare, Ungaretti, Lacan, has traducido a Harold Bloom, has ido acumulando un tesoro de
lenguaje de tal manera, digo lenguaje en tanto pensamiento. verdad. que puedes
no sólo dialogar con los autores que traduces, sino ir más allá.
TS: No terminé de decir por qué eso me llevó a traducir a Lacan, porque cuando ya en esa época había pescado una frase que yo no sabía de quién era,
en un artículo psicoanalítico. que era la frase emblemática de Lacan, yo no
sabía quién era Lacan, pero la frase la apunté, porque dije: ¿quién ha dicho
esto? Estaba robándome las ideas por encima del hombro porque yo acababa
de escribir casi literalmente eso. La frase conocida de Lacan es: El deseo es el

deseo del otro. Y claro, cuando me dijeron que si yo quería traducir a Lacan. yo
dije ¿Lacan, quién es Lacan? Entonces cuando averigüé que era el autor de esa
frase dije: ah, pues sí, lo tengo que traducir porque me anda robando las ideas
Pero bueno, sobre traducción, evidentemente sí, yo creo que ha sido muy
importante para mí, y creo que para todo traductor. En primer lugar, un texto
que uno ha traducido lo conoce uno por dentro, claro. es una manera maravillosa de entrar en un texto, de conocerlo, cómo está hecho.
He traducido algo de poesía, no mucho. Y digo no mucho, porque la poesía
la he traducido por gusto, dado que los editores no son muy amantes de la
poesía. No se publica mucha poesía y yo durante mucho tiempo he sido un
traductor profesional, o sea, me he ganado la vida traduciendo, entonces tengo que traducir lo que los editores publican. y he traducido sobre todo libros
de tipo universitario. Cuando he traducido poesía la he traducido por gusto, algunas veces he logrado convencer a algún editor, y se ha publicado, pero gran
parte de las traducciones de poesía que yo he hecho se han perdido porque no
tenía más que copias. antes de las computadoras, copias a máquina, copias a
mano, y las he ido perdiendo.
Hubo un momento en que casi no tenía ninguna porque una vez que el
Fondo de Cultura hizo una antología de traducciones de poetas mexicanos,
yo entregué mis manuscritos y me los perdieron; publicaron unos pocos pero
los otros me los perdieron. Y hace poco, no sé por qué, Cherna Espinasa encontró en su casa manuscritos de traducciones mías. Tompoco él sabe cómo

me los pasó, entonces he recuperado algunas de esas traducciones. pero muchas se perdieron. He traducido muchos
llegaron allí, pero encontró unos y

libros de tipo universitario. de historia, de historia de la ciencia, que me interesa mucho, de antropología, de lingüística. de temas de humanidades y
he traducido muy poca novela. que me parece lo más difícil, sobre todo al
español, porque como el español son veintiuna lenguas. hay veintiún países
de habla española La novela suele usar un lenguaJe muy local, entonces no

...,,.
91

�sabe uno cóm o traducir: ¿a qué español traduzco?, ¿al español de México, al
español de España?

MAL DE LIBROS

. .

El español general es bastante amplio, en un libro universitario, por eJe~xico O en España, con diferencias, pero pocas diferencias, pero en una novela

PRESENTACIÓN DE LA COLECCIÓN
RÁFAGAS DE POESÍA

es muy diferente. Yo. por ejemplo, en una de las que traduje para una edito~ial

VÍCTOR BARRERA ENDERLE

plo, uno puede usar un español que va a ser casi idéntico en Argentina. en Me-

mexicana. el editor me pidió, porque pensaba distribuirlo en España cambien.
me pidió que no fuese demasiado localista. Era una novela inglesa que sucedía
en los barrios de Londres. entonces, por ejemplo aparecía constantemente la
palabra bastard. se insultaban: bastard. Bueno, yo, pensando en un tér~ino
que fuera bastante universal, lo traduje por cabrón. que es una palabra mas o
menos general en todos los países de nuestra lengua española. ¡Oh sorpres~!
El editor me lo corrigió y encontró que era más universal cabroncete. Me com-

la colección Ráfagas de poesía, titulada así en homenaje al poema "Ráfagas~ de Gabriel Zaid, está dirigida por
Minerva Margarita Villarreal yVíctor Manuel Mendiola y está editada por efConsejo para la Cultura y las Artes de
Nuevo León y Ediciones El Tucán de Virginia. La primera entrega fue presentada por ambos directores editoriales
el 16 de octubre de 2011 enel marco de la XXI Feria Internacional del Libro de Monterrey.

gió esa palabra y me puso cabroncete. Nunca entendí por qué, se lo pregunté ...
Bueno. en realidad no fue el editor. no personalmente, sino un corrector, lo
que yo llamo un corruptor de estilo, que te estropea ...
ce uno su propia lengua, porque la está uno viendo desde fuera,

O

está uno tomando conciencia de cómo funciona, porque en el

canon de la literatura nuevoleonesa, sino que necesitábamos rastrear el desa-

habla, incluso en la escritura, uno escribe sin tomar mucha

rrollo de cada uno de sus gén eros. Me apresuro a aclarar: esos dos quehaceres

conciencia de lo que está uno manejando, incluso es casi una

críticos no podrían ser njos e inamovibles, puesto que ni el canon ni los géne-

regla en lingüística teórica que el código. o sea la gramáti-

ros lo son. Hablo más bien de una posible forma de lectura: una que trate de

ca. tiene que ser inconsciente. En el momento en que

abarcar el conjunto, mirar el árbol y no sólo las hojas. Y para llevarla a cabo

se usa el código, el código está en el inconsciente.

era preciso ir perfilando una biblioteca, un espacio -físico y metafísico- ,

Como dice Lacan: no sólo la gramática es incon-

donde reunir a nuestros autores e iniciar su relectura desde diversos enfoques
y cuestionamientos.

El mejor aprendizaje de la propia lengua es traducir, es como mejor cono-

sciente sino que el inconsciente es la gramática;

1A

esde hace mucho tiempo he pen sado que, dada nuestra peculiar historia
literaria, n o sólo nos hacía falta establecer, com o punto de partida, un

Estos enfoques confirmarían, ni más ni menos, la vitalidad de nuestras

hasta ese grado.

...

letras. Por ello, es de celebrarse la aparición de Ráfagas de poesía, colección
de libros que coeditan el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León y
la editorial El Tucán de Virginia. Los seis números publicados hasta ahora ya
pernlan un interesantísimo atisbo del carácter de la poesía nuevoleonesa. La
colección recurre a la antología o a la reedición para volver a poner en circulación obras y autores a los que ya deberíamos considerar como cercanos, como
parte de nuestro patrimonio artístico. Faltan otros todavía, pero el camino comienza a despejarse. Veamos este insólito árbol crecer y ramificarse. Están autores que podríamos denominar clásicos. como Alfonso Reyes y Gabriel Zaid;

......
92

están poetas consagrados, como José Javier Villarreal y Miguel Covarrubias;

y están pocos un poco inclasificables, como Guillermo Meléndez y Samuel
Noyola. Repenorio variado, heterogéneo, pero que leído en conjunto aporta
pistas iluminadoras sobre nuestro quehacer literario.

~

93

�El volumen de Alfonso Reyes titulado, como uno de sus famosos poemas,

Reyes lo evoca para salvarlo del olvido y, al hacerlo, tratar de revivirlo. Tul es

Sol de Monterrey, es una muy adecuada antología de su obra poética, donde

el procedimiento en Visión de Anáhuac, "Los caballos", "Glosa de mi tierra" y

se incluye también Visión de Anáhuac (combinación de ensayo y poema que

"Cerro de la Silla":

reinventa nuestro pasado, dotándolo de profundidad estética). Estos poemas
nos otorgan una posible lectura sobre la relación múltiple del autor con su suelo natal. Reyes coloca los cimientos; funde y fertiliza un territorio cubierto de
sol y de viejos recuerdos: un páramo donde las grandes gestas se recordaban
sólo en las leyendas y las coplas. Reyes nombra, bautiza, describe, reinventa.

La creación es su antídoto para curar la ausencia. Monterrey es el solar do-

Por mares y continentes
y de una en otra región,
si no alzado entre los brazos,
si con la imaginación,
llevo el Cerro de la Silla
en cifra y abstracción:

méstico, la casa paterna, los muros deJ Colegio Civil, las montañas que vigilan

medida de mis escalas,

perpetuamente. El presente es incierto para él, no sabe a ciencia cierta su des-

escala de mi inspiración,

tino, pero intuye una vocación y ésta se alimenta con la evocación de los días

inspiración de mi ausencia,

pasados. Más allá de la violenta muerte del padre; más allá de las insanas que-

ausencia en que duermo yo (... )

rellas políticas; y más allá de la frívola canalla literaria... Más allá de todo eso

\11 ON',(I RéH'i

SOl D L MONTI- R Rl Y

había un lugar donde todo confluía: las ilusiones y la

Alfonso Reyes confirmó nuestra pertenencia al orbe

convivencia; las lecturas y las ensoñaciones; la presen-

artístico de Occidente y lo hizo, entre otras maneras, rein-

cia, nítida y clara, del padre. Un territorio, una ciudad

ventando su propio origen y otorgando a Monterrey una

que lleva impresa la caligrafía del progenitor: ése es el

dimensión literaria de la cual carecía.

Monterrey que Reyes canta, un lugar dotado de sentido;
en una sola palabra: plenitud.

En esa misma perspectiva de asimilación con el mun-

Gr\BRII L .l-\lD
\í1ll, l IO\) l \'\llO'\f'\

do -moderno y antiguo-, podríamos situar los Sonetos

y canciones, de Gabriel Zaid. Para Zaid el universo poético

f, 1t.!l''lf

Todo el cielo era de añil;

es, al mismo tiempo, tema para la creación. Sus "Sonetos

toda la casa, de oro.

en prosa" celebran e invocan voces de otros tiempos. No

~

¡Cuánto sol se me metía

imitan, recrean, alargan la tradición y la hacen contem-

C"

Mar adentro de la frente,

u Ju

por los ojos!

A III l l

:"fm l u

1•"

a donde quiera que voy,

poránea nuestra, como si toda la historia volviera a suce(

der durante el instante de la lectura o de la ensoñación:

t- uu10"'•

' .,_ ' • ' l

11 l u , \,ut l ,al.t'o1 1

aunque haya nubes cerradas,
¡oh cuánto me pesa el sol!

Transmisión nocturna

¡Oh cuánto me duele, adentro,
esa cisterna de sol
que viaja conmigo!

Las selvas africanas, el Nilo
que se desborda, las costas de Grecia,
una sonrisa imperceptible, las ciudades:
todo reducido a mirada, pintura, telefoto.

Plenitud que colma; plenitud que hiere incluso. El registro alfonsino es amplio, cruza desde lo individual hasta lo general; marcha con soltura desde lo lo-

El robo del fuego, la expulsión

cal hasta lo universal; pero no es un viaje lineal y progresivo, sino circular: una

del paraíso, la poesía, la construcción

inmensa espiral que nada deja atrás y todo lo va sumando. Su "Arte poética"

de templos, las batallas, el poder y la gloria:

es creación y crítica, voz y lectura de los misterios de la poesía. El canto órfico

todo reducido a leyenda. historia, teletipo.

para rescatar a Eurídice y traerla a la superficie de la vida, como él mismo ex-

La noche duerme y el reloj habla solo:

clama. En este tomo, una de las caras de Eurídice es el solar nativo, y el cantor

(ransmite el mundo. las constelaciones,
la historia universal.

~

95

�En el delirio del tic tac binario,
el universo se expande con la lentitud
de la hierba: todo pasa reducido a silencio.

Algo similar acontece con su lectura del poeta hindú Vidyapati. 2aid establece relaciones insospechadas entre la poesía hindú y la poesía hispánica; descubre la manera como se establecen vasos comunicantes entre formas y temas; y,
lo más importante, destaca el derecho de cualquier idioma a expresarse poéticamente. Es, bien mirado, una estrategia de legitimación.
Tenemos así en estas dos obras fuertes cimientos para soportar el peso de la
tradición poética nuevoleonesa. En la amplia línea de 2aid y Reyes, pero con un

JOsf JAVIER VILLARREA I.
KIRI 1(

Pt R ll\H

e u,"• r 1
l oitro,H u Juc 'l .. ut \ 1ac1,H

acento más personal, podríamos leer el libro doble de
José Javier ViUarreal: Bíblica I Portuaria. Hay en el primer
poemario ecos de la antigua poesía árabe expresados
en modernas casidas, en las que se reflexiona sobre el
amor. la noche, los encuentros. La geografía de los sentidos más íntimos, sumada a un largo poema subterráneo
que se va construyendo a la par. En Portuaria, el Norte
se convierte en una zona ambigua poblada por imágenes insólitas y diversas voces. Entre parajes despoblados y caos urbano, entre la desquiciada historia patria
y un presente confuso, entre todo eso surge la poesía
como revelación, o tal vez como confirmación. En una
parte del poema "Estación Cuauhtémoc" encontramos
esa sensación cuando leemos:

Me fui quedando solo, huido;
me acompañé por oscuros callejones. salí al campo y
encontré cadáveres, huellas sobre la arena, gotas de
sangre que cifraban el vértigo.
No bastan nueve años de nueve noches para volver...
En la estación del metro las lúbricas ondinas anteceden el
milagro

y el tren con su larga cabellera humedece mi tristeza.
En esa estación del metro me fui quedando nuevamente solo,

que cruzan las regiones y las épocas para preservar la memoria de las pasiones
y los goces estéticos; pero en el caso de José Javier su poesía no nos habla de
aventuras e historias, sino de tradiciones poéticas. La otra corriente sería la de
la cotidianidad; la gran epopeya de todos los días, el misterio que guardan las
horas y los rincones de los lugares más comunes.
un tema. o, mejor, una idea es la detonación de Sombra de pantera, un libro
que vemos renacer ahora como un ejercicio estilístico y como una teoría de la
traducción. La imagen de la pantera, su simbología secreta y las líneas de su
cuerpo tenso, su andar sigiloso y su tenue rastro dan pie a una poética peculiar.
El poemario parte desde la etimología de la palabra pantera, cruza luego la
imaginería de los bestiarios para terminar en un desfile de enfoques Y tratamientos diversos. ¿Qué es la pantera?, ¿una fiera al acecho o un desafío estético
para los cuatro elementos? Pregunta el poeta: "¿Buscaban
la prístina clonación de una bestia marcada para siempre
por la noche más oscura? Sombra de pantera fue lo que
MIGUEL COVARRUBIAS
encontraron. Sí. ¿Y lo mejor de todo? Una fiera que no
SOMBRA DE PAN fERA
suspira por la sombra -ella misma es su propia, imperdible sombra". Luego, el poemario afirma lo que sospechábamos. Una sombra tenaz de pantera persigue nuestras
noches, vigilando los sueños más íntimos, más secretos.
El enemigo de la pantera es el dragón, según los bestiarios, y ella lo persigue infatigablemente, casi sin reposar,
con sus ojos de oro siempre abiertos, lista para saltar a la
menor provocación.
Er,1nofin t Tar-\N nr
Co~At.tl

V1■r.sltiu.

Me miraste pantera
De tus fauces colgaba el hilo
Por el que ascendí hasta allá
Hasta tu ojo amarillo
Que todo lo escudriña

Tus zarpas al hendir
Aquella piel que fuera humana
Pronto supieron la respuesta
De la otra pantera
Que tú supiste inventar.

solo como el último vagón que atraviesa la ciudad
sobre las altas luces de la indiferencia.

~

96

Entre muchas corrientes, podríamos mencionar dos que alimentan fuertemente la poesía de Villarreal: una es la de los juglares. la de esos trovadores

En este amplio abanico de voces no podía faltar la poesía que confronta, o,
más todavía, la poesía que lucha a diario contra la realidad, contra el medio que,
más que adverso, es sobre todo indiferente. Guillermo Meléndez es un maestro
del verso cotidiano, cercano. Sabe que la vida termina por derrotarnos con su

~

97

�pesada materialidad. pero de cualquier manera logra sacarle algunos momen•
tos de epifanía estética. Meléndez le canta a los dioses domésticos, a esos que
los antiguos llamaban líricos. Es un poeta que transita, que puebla los espacios
urbanos. sacando ventaja del anonimato que otorga la urbe. En La penúltima piel
encontramos buena parte de los elementos nutrientes de la poesía de Meléndez:
la mirada que descubre y nombra, el sondeo existencial. la reflexión nocturna y
cálida sobre la vida, la cadencia de las horas más remotas. los instantes escon•
didos de las largas jornadas estivales. Meléndez capta el ritmo más personal de
la ciudad, un ritmo que impulsa la marcha de los obreros al salir de las fábricas,
que detona las rocolas de las cantinas y hace estallar los cláxones de los camiones. El sol regiomontano y juguetón que evoca Reyes es en Meléndez el cruento
motor del inclemente verano. En el poema "Estampa de la canícula" nos da
estas imágenes:

encuentra el espejo, la sílaba a la sibila y las palabras a las larvas. Su "Nocturno
de la calzada Madero" se ha convertido en himno para los insomnes vagamundos de la ciudad oculta.
No le temo a los perros que me saludan
en el fondo de la noche
como niños hambrientos de luna.
con aullidos de alucinante sombra

y enamorado viento de las esquinas.
Porque mis dias se han levantado
contra una ciudad enjoyada de mendigos,
circos donde la razón atraviesa aros de fuego (. ..)

ciudad perdida. añorada. de los poetas clásicos se convierte en esta pe·
queña sucursal del infierno. Una ciudad a oscuras, como
la que habitamos actualmente, pero de súbito iluminada
por estas ráfagas de poesía. En esos breves instantes podemos ver las cosas desde otra perspectiva; el panorama
SAMUEL NOYOLA
cambia y se vuelve menos desolador. Y, en verdad, en
El CUCHII LO Y LA tu A
momentos como éstos, confirmar que existen poetas Y
que existe la poesía es una gran sensación de alivio.
La

El pasto arde y un perro en postura fetal
resiste pegado a los arbustos.
Un loco fastidia a los viandantes diciendo
lillll l rRMO MFI FNDI Z
1 \ r[ 'HI I I IM \ Pll 1

que la ira divina alejó la llovizna.
que se puede freir un huevo en el asfalto.
Y agrupados los recolectores se defienden
de la embestida agotadora del verano
-se rascan las ladillas que alebresta el sudor,
refrescan sus sobacos en la fuente
beben. fuman. discuten, se contentan
y de su banca emana un tufo penetrante.
(... )

l o , 4. a, t

I on;

TI'l

t

T•c,_,,

01

\uio " '

Co•• •, •
f•1c10.. U J'•cJ• M l't■(.11'U

Y se van a recoger botellas y cartones,
a rescatar metales entre mugre
mientras la tribu duerme fatigada
por el bien del progreso y el orden.

~

98

samuel Noyola es creador tránsfuga, aparece y desaparece de la escena literaria, su escritura poseía esas mismas características... hasta ahora. El cuchillo
y la luna reúne su obra, otrora dispersa y semiperdida. y lo muestra como un
creador presente. actual. Noyola recrimina y discrimina a la tradición. le falta
al respeto y. al hacerlo, la enriquece. Cruza por varios estilos sin caer nunca en
la apología o el lamento. Desde Nadar sabe mi llama hasta Palomanegra Productions encontramos la apuesta por la palabra, pero también la duda sobre la ca·
pacidad expresiva del lenguaje literario. La inquisición sobre la condición del ser

~

99

�ENTRE LIBROS
ADO!)ISICIONES RECIENTES DE LA
CAPILLA ALFONSINA BIBLIOTECA UNIVERSITARIA
PalAjmátova, An~_a y Marina .'.svetáieva. El canto y la ceniza. Antología poética.
Traducc1on y selecc1on de Monika Zgustova y Olvido García Valdés.
Prólo~o de Olvido García Valdés. Epilogo de Monika Zgustova Barcelona.
Galaxia Gurenberg / Circulo de Lectores. 2005

11 México. Academia Mexicana de la Lengua / El Colegio de México / El
Colegio Nacional / FCE / INBA / Capilla Alfonsina / UAM / UANL / UNAM,
2010.

PWReyes. Alfonso. Diario 1930-1936. Santos. 5 de abril de 1939-Montevideo. 30
de Junio de 1936. Ed1etón, introducción. nocas. apostillas biográficas.
cronología e indice de Jorge Ruedas de la Serna. Volumen 111 México.
Academia Mexicana de la Lengua / El Colegio de México / El Colegio
Nacional / FCE / INBA / Capilla Alfonsina/ UAM / UANL / UNAM. 2011
PWSada. Daniel. A la vista. México. Anagrama. 2011

Pa1Albiñana, Salvador (Coordinador). México ilustrado. Libros. revistas y carteles
1920-1950. México. Editorial RM, 2010.

PWSada, Daniel. Casi nunca. México. Anagrama. 2008.

Pa1Arendr. Hannah. Tiempos presentes Barcelona. Gedisa. 2002.

PWSada. Daniel Ese modo que colma Barcelona. Anagrama / México. Colofón /
Universidad Autónoma de Nuevo León. 2010

Pa1Arizmen?1, Roberto. et al. (Coordinadores). Poesía latinoamericana hoy 20
p~1ses. 50 poetas. México. Universidad Tecnológica de Hermosillo /
Fosforo / Buenos Aires. Barataria Libros/ Asunción, Paraguay. Arandura.
2011.

PWSada. Daniel. La duración de los empeños simples México, Joaquín Mortiz.
2006.

Pal Barrera Enderle. Víctor. Lectores insurgentes. Laformación de la crítica literaria

hísp_anoamericana (1810-1870). México, Editorial Jus / Universidad
Auronoma de Nuevo León. 2010.
Pa1Espino Tupia. ~iana Rocío y Rafael Aguilera Portales (Coordinadores)
Dem~cracw. derechos humanos y violencia de género. México, Fontamara
/ lnsmuto Estatal de las Mujeres. 2011
Pa1Hahn. Óscar. La primera oscuridad Chile. Fondo de Cultura Económica. 2011.
Pa1López M_ill~, Tedi (Compiladora). Traslaciones. Poetas y traductores 1939-1959.
Mex1co. Fondo de Cultura Económica. 2011

PWSada, Daniel Porque parece mentira. la verdad nunca se sabe México. Tusquets.
2012.
PWSada. Daniel Una de dos. México. Tusquers. 2002.
PWSalinger. Jerome David. Nueve cuentos. Traducción de Elena Rius. Madrid.
Alianza, 2011 .
PWSegovia. Tomás. Alegatorio México. Ediciones Sin Nombre/ Consejo Nacional
para la Cultura y las Arces/ Universidad Nacional Autónoma de México.
2005

PWSegovia. Tomás. Aluvwl. Poemas 2007-2008. México. Ediciones Sin Nombre.
2009.

N Mandelstam. Ossip. Poesía. Traducción de Aquilino Duque. Madrid-México.
Vaso Roro. 2010.
.-,Reyes. Alfonso. Dwrio 1911-1927. México. 3 de septiembre de 1911-París.
18 de marzo de 1927 Edición crítica, introducción notas fichas
biobibliográfic~s: cronología e indice de Alfonso Rangel ·Guerra.
Vo!umen l. Mex1~0. Academia Mexicana de la Lengua / El Colegio de
Mex1co / El Colegio Nacional / FCE / INBA / Capilla Alfonsina/ UAM / UANL
/ UNAM, 2010.

Pa1Reyes. Alfonso. Diano 1927-1930. París. 19 de marzo de 1927-Buenos Aires. 4 de
a~nl ~e 1930. Edición críti_?I, introducción. notas. fichas biobibliográficas
e indice de Adolfo Castanon Con la colaboración de Lourdes Borbolla
Ana Manmón. Juan Antonio Rosado y Marcela Solis Quiroga Volume~

PWSegovia. Tomás. Bisutería. México. Universidad Nacional Autónoma de
México. 2006.
PWSegovia. Tomás. Cartas de un jubilado. México. Ediciones Sin Nombre/
Universidad del Claustro de Sor Juana. 2010.
PWSegovia. Tomás. Cuatro ensayos sobre Gílberto Owen México. Dirección
de Investigación y Fomento de Cultura Regional / Fondo de Cultura
Económica. 2001.
PWSegovia. Tomás. Día tras día México. Ediciones Sin Nombre / Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes / Universidad Nacional Autónoma
de México. 2005

�~ Segovia. Tomás. Digo yo. Ensayos y notas
Económica. 2011

México, Fondo de Cultura

\UO:-.',(J Rf1lS

\l.fO',',(, Rn 1 \

.... _______.._

DIARIO

DIARIO
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DIARIO

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~ Segovia. Tomás. Estuario. Poemas 2008-2009. México. Universidad Autónoma
Metropolitana/ Ediciones Sin Nombre. 2010.
~ Segovia. Tomás. Fiel imagen. México. Ediciones Sin Nombre / Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes/Universidad Nacional Autónoma de
México. 2005.

n

111

~ Segovia. Tomas. Llegar. Poemas 2005-2006. México. Edicioi'les Sin Nombre.
2006.
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~1n a u\.a\"~ '

;ia.,segovia. Tomás. Lo inmortal y otros poemas México. Ediciones Sin Nombre /
Juan Pablos Editor. 1998.

;ia.,segovia. Tomás. Misma Juventud. Poemas 1997-1999. Ediciones Sin Nombre
/ Consejo Nacional para la Cultura y las Arces / Universidad Nacional
Autónoma de México, 2005.

'WIIELSAD,,

A la vista

~ Segovia. Tomás. Otro invierno México. Ediciones Sin Nombre / Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes/ Universidad Nacional Autónoma
de México. 2005.

--·

Casi nunca

~--

Esemodo
que colma

;ia.,segovia. Tomás. Personario. México. Ediciones Sin Nombre/Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes/Universidad Nacional Autónoma de México.
2005.

;ia.,segovia, Tomás. Resistencia. Ensayos y notas 1997-2000 México. Ediciones Sin
Nombre / Consejo Nacional para la Cultura y las Artes / Universidad
Nacional Autónoma de México, 2005.
;ia.,segovia. Tomás. Salir con vida. Poemas 2000--2002. México. Ediciones Sin
Nombre/Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Universidad
Nacional Autónoma de México, 2005.
- ;ia.,segovia. Tomás. Siempre todavía Poemas 2006-2007 México, Ediciones Sin
Nombre. 2008
;ia.,segovia. Tomás. Sonetos votivos. México. Ediciones Sin Nombre. 2005.
;ia.,segovia, Tomás. Zamora bajo los astros. México. Ediciones Sin Nombre /
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes / Universidad Nacional
Autónoma de México. 2005.
~ Torn. Julio Obra completa México. Fondo de Cultura Económica. 2011.

-...

--...

u \lAIU O VIA

lOW4SVOO'w'lA

Aluvial

Bisutería

�GRAFÍA DE UN DIABLITO CARTESIANO:

~1~ LUDIONS DE LÉON PAU~ FARGUE y
MARlE MONNIER

para la serie gráfica Léon Paul Fargue, cuya estética lo aproximó al círculo

DIANA GARZA ISLAS

de poesía simbolista, se encarga de la parte verbal; la casi desconocida Marie
Monnier, quien también ilustró Moralites de Paul Valéry, se ocupa de la parte

la palabra se le agotan sus contornos. crece nuevos

gráfica. Como dato curioso· siguiendo esta cadena de ludiones,

.
ncmos
y hace nacer formas y texturas; hace nacer
· · de la frase. En /.es
al dibujo como una connnuac1on

existe una serie musical homónima escrita por Erik Sacie, ese

Ludwns. libro de Léon Paul Fargue y Marie Mo:nt::

,-~

ese mutuo flwrse entre palabra y figura suce. e

-

-►
e esa clasificación que con frecuencia se vuelve
recer para nmos pero exced
d
s· bien contiene ludic1dad y
~/

't.

forma e~qws1ta. Es un libro ilustrado que podna pa

- -

·1 d poco serio Les Lu ,ons. •
sinónimo de puen · e
. . F rgue-Monnier resulta un
h ndura. La colaborac1on a
ligereza. no carece de o
. . por la atmósfera y los deH en ambos una vocacton
puntual contrapunto. ay
. .
No es posible separar
l"b una entidad en s1 misma.
calles que hacen de este t ro
b
mbos son el libro. Así, se
. . ambos son una o ra. a
el poema de su iluscrac1on.
.
a la serie de poemas como
puede leer que Les Ludions es un utulo canto par

músico extraño y que se antoja el paralelo perfecto a esta dupla
Fargue-Monnier en su efusividad por lo lúdico, el minimalismo
y cierra magia discreta.
Admitiendo que dibujo y palabra son aquí inseparables, se
admitirá una disgregación artificial para hablar en concreto del
trabajo de esta ilustradora, quien, entre otras virtudes, tiene una
habilidad peculiar para el difuminaje, desde donde construye volúmenes en capas superpuestas y evanescentes. Sus dibujos se
esfuman simulando que su técnica no es el grafito, sino gouache,
por ejemplo, o acuarela, dejando cierta traza de incertidumbre
ante la hechura de sus dibujos.
Hay en la obra de Marie una influencia innegable (pensada
o no) de El Bosco. Remite muy especialmente a sus Estudios de
monstruos. bocetos a lápiz que no llegaron a concretarse en pin-

turas pero que, desde su aparente descuido, han influido en muchos artistas nai've.
Otra impronta perceptible en la obra de Monnier son los ilustradores de cuencos para niños como John Tenniel y Arthur Rackham, quienes dieron cuerpo a Alicia en el País de las maravillas
/

~

104

y Peter Pan, respectivamente. Monnier se inscribe en esa tradición entre lo lúdico y lo macabro, antecedente de una Remedios

..
Fouru1de•1930. Ejemplarnúmero 66, de 227
Paul Fargue. Les Ludions. lllustrés par Marie Monn1er. (s. l.), Éd1t1onsJ.O.
eon
H
I
nda
Fondo
Alfonso
Reyes,
Sólo
disponible
en
la
Sala
de Literatura.
en total, Impreso en a ·

T

°

Varo, por ejemplo, donde la magia no estará exenta de perver-

~

105

�sidad. El título Les Ludions subraya esto mismo. Además

didáctica en absoluto. Lo que cunde es el humor ante lo bizarro y Jo pervertido;

de contener la palabra lúdico en ella, hace referencia a un

de fondo, una risa ante la muerte. Como en el dibujo de ese esqueleto-lámpara

artefacto también conocido como diablillo de Descartes, con

que ilumina el cuerpo de una pareja y la radiografía; metáfora de la muerte que

el que se ejemplifica humorísticamente un principio de la hi-

nos desnuda, que nos reviste, aún después de muertos, de sensualidad. Este

drostática haciendo flotar mágicamente

es uno de los motivos principales en Monnier: la inocencia erotizada que se

a un diablito en una botella. En Les

expresa con calacas libidinales, ángeles bizarros, bestias deseosas; leitmotiv de

Ludions hay éstos y otro tipo de ho-

la creación artística en general: la imbricación entre el sexo y la muerte.

múnculos juguetones; toda suerte de

Como aludiendo a estos dos polos de la vida, Les Ludions es, de principio a

seres quiméricos: peces-león, hombres-

fin, trazado: desde su sello en la portada -un caballito de mar que forma con

anfibio, asteroideas de ojos saltones, sapos

su cuerpo la palabra ludian- hasta el exlibris, pasando por las letras capitu-

subiendo escaleras. alacranes con cara de mujer, caracoles que

lares, hacen de éste una artesanía donde letra, dibujo y objeto se funden. El

albergan gatos, conchas dormidas, medusas rubias que atravie-

último poema del libro sería el ejemplo más claro de esta fusión y de lo latente

san los niveles del mar - ¿del mal?-, que son también los del

simbólico en la obra de Monnier; es un poema al poema construido sobre una

texto. Hay flores acuáticas y aladas que se defienden con el

serie de juegos de palabras. En la letra A que da inicio al texto se dibuja un

sable de su sombra triangular, almejas disformes, ratas que

unicornio y su jirafa paralela; Pan a inmediación, con un león a sus pies

escalan el poema que las evoca. Hay una rata que vive en

que contempla, acaso, la composición de la letra misma. Coqueteando

el ojo y un ojo que vive en una rata y un ojo que es un sol

con la emblemática y la heráldica, la A se dibuja a sí por Monnier, ejem-

a su vez. Hay la luminosidad que brota de una rana in vítro,

plo del cúmulo de bellezas que nos brinda en estos ludiones, aporte más
que interesante al género de los libros ilustrados.

androides emplumados, bailarinas que conviven con animales amorfos, anfisbenas. basiliscos: odradeks innumerables y
sin nombre. Hay gatos envueltos entre almohadas de cisnes
vivos, peces que bailan con su esqueleto, patos dentados, peces desnudos, peces con piernas, gatos-hojas. Hay una muerte
organillera que hace sonar su caja de música con los huesos
y una carroza donde las calaveras van bailando alegremente;
Marie no discrimina animal alguno, ni siquiera al humano.

(

Les Ludions es un desfile de seres monstruosos y volátiles,

una fauna inédita de númenes luminosos. Si aplicáramos el
género fábula a la gráfica, estos ludiones lo encarnarían de
manera ideal, excepto porque no hay aquí una voluntad

.

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              </element>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��...,EDITORIAi'

-

:4llitrM VM4iiifti

filllllma
...,ANCORAJES
Configurar la memona
Cesar Morado Macias

La Un,velSldad
Jose Alvarado

��EDITORIAL

E

sta entrega de Interfolia abre, dentro de su sección "Cortesía", con una

breve, pero contundente pieza estilística de Alfonso Reyes: "Diálogo de

mi ingenio y mi conciencia (pesadilla)": bellísima reflexión, a medio camino
entre el ensayo y la creación, sobre el desdoblamiento y la exploración de uno
mismo. En el mismo tenor alfonsino, conversa Adolfo Castañón con Carlos
Lejaim Gómez sobre la reciente edición de los Diarios de Reyes. El gran poeta
venezolano Rafael Cadenas nos entrega un par de gemas de su vasta obra: "He
entrado a región delgada" y "Sé"; un poco más adelante, Cadenas conversa
con Mirtha Rivero sobre su poética.
De José Emilio Pachecho se incluye su admirable versión al español de
"Ciudad", del poeta griego Constantino Cavafls. y de Arthur Rimbaud, un fragmento de la carta a Paul Demeny, fechada el 15 de mayo de 1871; en ella
Rimbaud habla sobre la índole del poeta: la forma como éste se constituye
en creador.
Se presentan en esta edición dos ensayos sobre creadores de primer nivel: el escritor cubano Manuel García Verdecía habla del premio Nobel Tomas
Transtrómer; Federico Campbell ofrece una renovada lectura sobre Pedro Pá-

ramo. de Juan Rulfo.
El oficio de editor, el porvenir de los libros y el papel que la lectura desempeña en nuestras sociedades son temas abordados en el discurso que Jaime
Labastida dio al recibir el premio al mérito editorial, otorgado por la Casa Universitaria del Libro, y el cual reproducimos íntegramente aquí. Por su parte, el
historiador César Morado Macías, habla, al recibir la medalla a la Investigación
Histórica "Israel Cavazos", de la configuración de la memoria.

. ..

En la sección "La experiencia literaria", el historiador Alberto Barrera Enderle reflexiona sobre Lecciones orales de historia de Nuevo León ( 1871), de José
Eleuterio González Conzalitos y nos explica cómo este antiguo libro se convierte en el soporte de la historiografía nuevoleonesa. Y rastreando la historia y
los recuerdos de la Capilla Alfonsina, Alma Ramírez entrevista a Juan Ángel de
León González. ex trabajador de nuestra biblioteca; por su parte, Víctor Barrera Enderle entrevista a la investigadora argentina Beatriz Colombi a propósito
del seminario "Reyes viajero".
José Alvarado es el invitado de honor de esta edición de Interfolia; celebran-

Ilustración de Toño Salazar.

do su centenario, el periodista José Luis Martinez S. , director del suplemento

~

cultural "Laberinto", del diario Milenio, nos da una completa semblanza del

7

�escritor de Lampazos. quien fuera uno de nuestros más destacados rectores.

•

GRATA COMPAÑÍA

Alma Ramírez. en la sección "Mal de libros", nos comenta la novela de Alvarado El personaje. Y como homenaje particular. Interfolia incluye el ensayo "Universidad". que Alvarado escribió en 1931 . un par de años anees de la creación

o,rno·nJiméneI. ftemidod5-

Juan"°

de nuestra Máxima Casa de Estudios. donde expone sus ideas de lo que una

verso ¡191&amp;-1917).
-

institución de este tipo debería ser. En "Ojos de Reyes". se reproducen algu-

. -

!ía-litografia ~ttis11ca

tAadnd,l ipogra
de Mgel M(oy, 1918.

nas de la obras de la exposición Caleidoscopio. y una breve nota descriptiva a
cargo de Marcha Ramos.

Oedi(a\ona:
'A'Mfonso Reyes .
dmirador
un verdadero am'.9º ya
Juan Ramón Jimenez.
t,\adtid, 1918.

Minerva Margarita Villarreal
Directora de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

Juan Ramón Jiménez- Ptedro Ycielo.
Verso (1917-1918).
t,\adnd, Imprenta de 1-ortanel, 1919.

oedicatona·.

~

8

•~ mi quetidísimo Mfonso R~yes.
Juan Ramón Jimenez,
Madrid, mayo, 1919.

�Pedro Salinas. Fóbu/ay Signa
Madtid, Editorial Plutarco,

1931

José Gorostiz.a. Condones paro cantor

_

en las barcos.
Dedicatotia:
AAlfonso Reyes
al /10eta, al amigo
en el recuerdo de
P.Sa/inas

México, Edttorkll Cultura, 1925.

r {./-.
-e. Y'

r..,_ {

Wh--,..;

I

rr 'nt.-

e(

)

// j,_;,

-1

Dedicatoria:
Para Alfonso Reyes,
maestro admirable,
gran amigo.
José.

)

1/c

)'"\

.- ..,

MUER TE SIN FIN

Pedro Salinas. Presagios, Biblioteca de/.;o
Madrid, Edítotial Rivadeney@, 1 _

José Gorostiza. Muerte sin fm (Poesía).
México, Ediciones R. loe@y Chávez, 1939.

914

Dedkarotia:
AAlfonso Reyes, inolvidable,
nunca olvidddo, de un amigo.

Pedro Salinas

Oedicatotia:
AAlfonso Reyes
con mi admiración Yamistad.
José Gorostiza

10, junio. 1914.

~

11

�mí el mal sueño de la posada extranjera, y el rápido ensillar de los caballos y la

CORTESÍA
DIÁLOGO DE MI INGENIO Y MI CONCIENCIA
(PESADILLA)*
ALFONSO REYES

fuga trágica en el frío del amanecer. Por mí flota una mortaja en trizas sobre la
cumbre de la Creación. Por mí pasa m i dueño horas crueles; y en el diálogo eterno de los que se entienden y de los que se adivinan, el amor se enfría y apaga,
mientras crece la antorcha helada de la inteligencia, que consume sin calentar.
Y mi tercer yo me dijo entonces:
- Cuando crees en la seriedad de cu vida, tu conciencia se te adelanta
como un obrero que se acerca al taller, la frente estoica y con los brazos des-

ra yo m ismo; pero más esbelto y adelgazado: sutil. Etl el rostro estaban

E

nudos. Tu ingenio entonces, que supera en talla a tu conciencia,

marcadas las rayas de la risa. Las m iradas picaban como puntas agudas.

si ésta lo supera en vigor, tu ingenio -que es un elegante desde-

La voz se atiplaba, llena de firmeza; y el andar parecía volar.

ñoso- se asomará sobre el hombro del pobre obrero, y le hará un

Al lado de esta extraña visión, y corno arrastrado por ella, también me

guiño, una muequecilla imperceptible: bastante para que la vida te

acercaba yo mismo; pero, esta vez, torpe y obeso, bajo, lento. La mirada per-

parezca al punto un hormiguero miserable, digno de aplastarlo con

día fijeza y se disipaba, fatigada. El rostro se hacía ancho y vulgar; gruesa y

los pies. Mas, si te dispones a reír, tu conciencia te lo impedirá. Y así

bronca el habla. honda y tenebrosísima.

vivirás en un estropearse de

Y el último y definitivo yo mismo, el que yo no veía ni casi sentía, pero que,
en poridad, me explicaba las apariciones del sueño, me dijo así:

los libros. Porque los li-

y así, no es raro que en medio de las risas llores, y en mitad del llanto sonrías...

bros son, corno la liber-

Iba a continuar cuando, súbitamente, y con una voz de clarín,

tad, el refugio de los

-Todo soy yo ímpetu -comenzó mi ingenio; y

pecadores.

-Toda soy yo derrota -salmodió mi conciencia, como desde abajo de

para ir satisfaciendo a

Y vivirás

cada uno de estos lobos

-A mí las flores y los cascabeles - gritaba mi ingenio, danzando-; a mí

hambrientos: tu ingenio,

las coronas y los frutos llenos de miel. A mí todos los perfumes de Arabia; a

tu conciencia. Y ellos se

mí todo el oro de la tierra; a mí la risa varonil, la sana soledad y la vida libre

disputarán el señorío

de los viaj eros. Por mí hay una bandera de gala en la cumbre de la Creación.

de tu alma.

Por mí pasa mi dueño horas amables; y, en la charla de los amigos y dentro de

A este punto lle-

la sala abrigada. el día es igual a la noche. la noche es igual al día, y las horas

gaba yo en la exé-

arden en el hilo azul del tabaco, o se diluyen, corno los terrones de azúcar, en

gesis de mí mismo,

las tazas del té.

cuando sucedió algo

- A mí los cardos, para mí las esquilas fúnebres -gemía, en sordina, mi

12

-cuando no te asiles en

-Aquél es tu ingenio; ésta, tu conciencia. Entre ambos se reparten tu alma;

la tierra.

~

tus lágrimas con tus risas

que, aun en la vigi-

conciencia-; para mí el sabor de la ceniza, y la brasa ardiente sobre los labios

1ia, me conmueve

de la sed. A mí el amor, y las bocas que se destiñen con los besos: y los ojos

y me turba. Y fue

fulgurantes en la oscuridad, y los relámpagos de carne desnuda, y el grito y la

notar lo que hasta

fiebre y los puñales. A mí todo el hierro de la tierra, y la sombra de los árboles

entonces no había

que envenenan. A m í todo el llanto del duelo y todo el sudor de la fatiga. Para

notado: que mi in-

• Tomadode El cazador, Obras completos 111, México, Fondo de CulturaEconómica, 1956, p. 201.
Grabado de Albrecht Dürer, 1507.

�genio era un hombre, y mi conciencia era una mujer: y mi ingenio la galanteabr
y ella se le rendía, llorando. Y me sublevé y empecé a gritar:
-¡Oh, frívolo, insensato! ¿Qué sabes tú de sus lágrimas? ¿Qué entiendes tú-0e
sus dolores? Tú que sólo eres la sonrisa del conocimiento; tú que sólo eres la opinión
del espíritu sobre la materia. ¿qué engendrarás en sus entrañas fecundas? Y tú, ne ·
vulgar y supersticiosa, que crees en duendes y en endriagos. ¿qué sabes tú de sus
sonrisas? ¿Qué entenderás tú de sus alegrías terribles? Tú que sólo eres
la amargura de la voluntad; tú que sólo eres la desesperación de la
materia ame el espíritu, y el rayo de la duda en los ojos del barro.
¿qué aprovecharás de sus inefables semillas? Pues ¿qué imposible
maridaje es éste? ¿Qué monstruo de dos cabezas ofrecéis a mi
sublevado albedrío? ...
Pero me detuve temblando. Aquellos dos fantasmas, el
varón dotado de alas y la hembra armada de cuchillo, se
reproducían en numerosa prole de gnomos, que todos se
parecían a mí. Cuando abrí los ojos, sobresaltado, tratando
de descifrar las sombras, me llegaron todavía palabras del
sueño. Y oí claramente que mi ingenio decía a mi conciencia , significando el entusiasmo ético que ella. vagamente,
le despertaba:
- Tu cuello. como la torre de David, edificada para ensañamientos· mil escudos cuelgan de ella: todos de valientes. (CGnt cant.
IV. 4).

Y que mi conciencia requebraba a mi ingenio, significando la
borrachera vital que él, vagamente. le infundía:
- Tus ojos. bermejos del vino: tus dientes. blancos de leche. (Cant.
. cant. XLIX. 12)

1

La tentación de san Antonio, grabado de Martín Schongauer, drca 1470-1475.

~~~
~
~
~

14

En la•carta ados amigos· recogida enalguna sene de m~ Simpatías y diferendo1, me atreví a observar
que esta página ¡uvenil anuncia, por caminos mdependrentes, la parábola de Paul (laude!Animus et anima,
primeramente publicad,¡ en la Nouvflle Rwe franro,se, París, octubre de 19b (Referencia a Lucrecio, ala
Psychomach,o de Pmdenoo, ya Jung.l

------- --

�DELGADA
RAFAH CADENAS

•

•

•
una mbu oscura embalsama un clavel
· ra es la unta trémula del dia. la rosa al ro30 v, vo mscnta en los anales de

Pu, .,,.,1ad~ . OIM

, "·

�En tercer lugar, decir que celebramos la realización de eventos culturales

ANCORAJES

aun en tiempos de guerra como los que atravesamos. Hace unos días. en un

CONFIGURAR LA MEMORIA*

del historiador y del cronista en la coyuntura actual concluíamos que nuestro

CÉSAR MORADO MACÍAS

trabajo es recordar cosas que no debemos olvidar. La peor enfermedad para

foro convocado por la Universidad Autónoma de Nuevo León acerca del rol

un historiador es el Alzheimer: una sociedad con Alzheimer. Nuestro trabajo es
configurar el archivo, procurar que no se pierda la memoria.
uy buenas noches tengan todos ustedes. Con el permiso de los inte-

Hasta hace algún tiempo, a la entrada del Archivo General de Nuevo León

grantes del presídium me permito realizar tres breves comentarios. El

se leía la frase: "Aquí se guarda la memoria del Estado para que no se pierdan

primero de ellos para agradecer al Consejo Directivo del Colegio de Cronistas

con el tiempo los hechos de los hombres". Así, como en Europa, hoy nuestros

e Historiadores de Nuevo León A. C., presidido por Carlos González Rodríguez,

colegas están recuperando los testimonios de las víctimas de sus guerras; nos

cronista de San Pedro Garza García, por haberme elegido como recipiendario

corresponde configurar y rescatar los archivos de las víctimas inocentes de la

de la Medalla a la Investigación Histórica " Israel Cavazos Garza" en 2011. Cuan-

guerra actual. Hasta los más deshumanizados rescatan los cuerpos de los su-

do los reconocimientos se reciben al final de una trayectoria profesional se

yos para que no caigan en manos del enemigo; nosotros también montamos

justifican plenamente por la evidencia de la rarea realizada; cuando se reciben

guardia sobre los cuerpos muertos: la historia en esencia es una actividad ne-

a mediana edad deben ser asumidos únicamente como un voto de confianza,

cróflla. En general las ciencias sociales instituyen la muerte para poder crear

como una promesa de que en el futuro se pueda corresponder cabalmente a

su objeto: para recordar cosas que no debemos olvidar.

M

esta entrega: sólo bajo esta consideración es que acepto esta presea.

Hacemos votos porque la sociedad civil y, dentro de ella, los historiadores y

En segundo término, lo que sí debemos reconocer ahora es a todas las

cronistas sigamos reconociendo a quienes escriben libros. Lo hacemos porque

personas que han pavimentado el camino para que el ejercicio de historiador

sabemos que los libros detienen balas y porque creemos que al final ganarán
la batalla.

en Monterrey sea una tarea más llevadera y más encomiable. A título personal debo agradecer por todo lo que han hecho Israel Cavazos, Mario Cerutti,
Leticia Martínez, Carlos González, Héctor Jaime Treviño, Celso Garza. entre
muchos otros, por posicionar a la historia y a la crónica regional, por darle un
lugar en la cuidad.
•Discurso de agradecimiento de César Morado Macías como recipiendario de la Medalla ala Investigación Histórica'lsrael
Cavazos Garza~ otorgada por el Colegio de Cronistas eHistoriadores de Nuevo león, A. C.. en un evento celebrado el 13 de mayo
de 2011 en el Museo de Historia Mexic.ina de Monterrey.

Buenas noches, muchas gracias.

�decía el pueblo?-, ese trabajo me place, quiero decir, me acomoda, me que-

MENSAJE LEÍDO POR JAIME LABASTIDA
EN LA RECEPCIÓN DEL PREMIO
CASA UNIVERSITARIA DEL LIBRO DE LA UANL
AL MÉRITO EDITORIAL*
JAIME LABASTI DA

da bien, está en su lugar. Disfruto cuando tengo en las manos un libro bien
hecho, con diseño adecuado, tipografía luminosa y abierta, con un olor a
tinta fresca en papeles sin manchas y sin ácidos. Que ese trabajo, que me
place, que ese trabajo que hago por deber, reciba
ahora el reconocimiento de una universidad a la
que admiro y quiero, con la que he hecho coedi-

UAN

1ª FERIA UNIVERSITARIA DEL LIBRO

o

ciones y en la que he impartido conferencias y
cátedras, es motivo de gratitud. Pero también me
arroja al rostro una serie de preguntas.
¿Qué se premia? ¿Qué se reconoce? ¿El deber
cumplido? Cumplir con el deber; ¿es ya un mérito?
En un país en el que parece que algunos jóvenes y no

l~VITA_D~. ES~ECl~L•AN.UIES

ANU!ES

pocos adultos rehúyen el cumplimiento de su deber,
en un país en el que parece que se practicara
como deporte nacional la trapacería, la indolencia, la ausencia de responsabilidades
cívicas y morales, cumplir con el deber, insisto en la pregunta, ¿es ya un mérito?
El editor cumple una tarea cultural: pone
en manos del lector palabras hechas por
otros, es un gozne entre autor y lector, in-

Fotografía de Teresa de Jesús Martínez Herrera.

tenta conservar para los hombres de hoy,
Y acaso para los de mañana, unas cuantas

e dedicado mi vida entera, permítanme decirlo con cieno dejo de me-

palabras. Esas palabras, es verdad, tal vez con-

lancolía pero sin ningún orgullo, a las palabras. A las palabras dichas,

tribuyan a crear la sensibilidad y la inteligen-

H

por una parte, o sea, a las palabras aladas -así las llamaba Homero, ya que

cia de un pueblo. Quisiera decirlo de modo

van por el aire-y a las palabras que se guardan. como los frutos secos, en

mejor: en tanto que el hombre es animal de

las hojas de los libros. Converso con los vivos y con los muertos. Las palabras

palabras - y, al mismo tiempo y por la mis-

de los muertos están vivas: suenan en mi cráneo con un sonido puro. con un

ma razón. animal de silencios-, encender

sonido largo que ningún otro sonido es capaz de apagar, como si las dijera

Y amar las palabras lo eleva por encima

un ser humano vivo, de cuya voz nunca puedo escapar y con el que intento

del horizonte bestial del que está hecho y

sostener un diálogo, vivo también: los muertos, llenos de amor, me interro-

del que está obligado a separarse.

gan, me ayudan a ver en la tiniebla, me arrojan al abismo.
¿Por qué se reconoce, hoy, mi trabajo editorial? ¿Qué mérito posee? Siem-

~

20

Causa alarma advertir el desastre de nuestra educación . Es un hecho sin duda algu-

pre he visto mi labor editorial como un deber. un deber grato, sin duda.

na gravísimo que nuestros educandos no

Trabajo. pues, por deber, pero ese esfuerzo me satisface o. por decirlo con

puedan sobrepasar niveles elementales de

palabras que han caído en desuso -¿vienen de la saga del Cid y antes las

lectura y de comprensión en matemáticas.
¿Por qué esa alarma? Todos, en menor o ma-

El evento se llevó acabo el 27 de mayo de 2011 en la Casa Unive1sitaria del libro en el marco de la Fe1ia Univeisitaria

yor escala, somos responsables de la catástrofe.

del Libro UANLeer.

Este resultado ha sido el efecto, diré que nunca

�conscientemente buscado, de años enteros de una pésima teoría y una no
menos nociva práctica educativa. Se ha intentado -y el desastre está a la
vista de todos- llenar de contenidos superfluos la merne de los niños. En
lugar de dotar a los jóvenes de instrumentos necesarios para desarrollar su
sensibilidad y su inteligencia, se ha puesto el acento en la memoria y en
sistemas de evaluación que carecen de sentido
Desde Sócrates sabemos -o deberíamos saber- que ni la ciencia ni la
filosofía ni la poesía ni la vinud pueden ser enseñadas; que la pregunta es
más importante que la respuesta: que la duda es preferible a la certeza: que
la critica es superior a la confianza: que sólo la incemdumbre genera conocimientos nuevos. que el mal uso de la memoria aplasta la inteligencia y la
capacidad de creación. Sólo aquello que inventamos es en verdad relevante.
Repem lo ya sabido conduce al estancamiento. La duda es creadora. Ninguna uwpia podrá pisar jamás el terreno de la realidad. s1 lo hace. producirá
reinos de hielo y de terror. un paraíso estéril e inmóvil.
¿Se han preguntado ustedes por qué hemos producido este desastre? ¿Por
qué los niños no leen? ¿Por qué no saben leer? ¿Por qué no saben escribir? Me

A la venta en:

pregunto. y lo pregunto a ustedes: nuestros niños. ¿aman las palabras? ¿Tienen amor por el español. por nuestra lengua? ¿Podremos avanzar sin amar

Capilla Alfonsina

la lengua en la que nos expresarnos y que nos expresa?
En México se consume un libro per cápita al año. en tanto que en España

Casa del Libro

se consumen de ocho a diez En Inglaterra.
Francia y Alemania esa cifra supera los cator-

Librería Universitaria

ce libros por habitante al año. ¿Qué hacer?
¿Cruzar los brazos? El mercado potencial
del libro en México es muy grande. Pero
no podremos avanzar si no tomamos medidas radicales. Una de esas medidas radicales consistiría en reducir el número de
materias que los niños llevan en la educación
básica. y en la preparatoria, hasta que sólo queden cuatro o cinco. las fundamentales: en suprimir horas de enseñanza oral de materias
inútiles para sustituirlas por horas vacas.
perdonen la expresion. horas vacías dedicadas a la lectura -en voz alca y en voz baja.
Si hacemos esto. acaso en pocos años cendremos. en verdad. un pa1s de lectores. un país de
personas libres. 1nreligenres. creadoras.
Expreso a ustedes toda m1 gratitud.

.

UANL

~IVfKSIOADAI lln O• DEMIEVOUÓN

•

~

CAPl ~SINA

~

�identidad del intelectual latinoamericano, su original forma de ser occiden-

EL INTELECTUAL SE DESPLAZA: ALFONSO

tal; los viajes también fueron definitivos para conocer el continente propio.
Durante los siglos XIX y XX, los intelectuales latinoamericanos establecieron

REYES, VIAJERO CULTURAL
*
CONVERSACIÓN CON BEATRIZ COLOMBI

redes comunicativas a lo largo y ancho de nuestras naciones: intercambia-

VÍCTOR BARRERA ENDERLE

ron libros, ideas y proyectos. Nuestra identidad cultural debe muchísimo a
esos viajes.
Estos desplazamientos fueron el tema central del seminario "Alfonso Reyes, viajero cultural", impartido por la catedrática argentina Beatriz Colombi

I intelectual latinoamericano, personaje si~mpre complejo, Y que aho-

E

ra atraviesa por una fuerte crisis existencial, surge de una coyuntura
muy peculiar: el nacimiento de los estados nacionales luego de la~ independencias políticas del siglo XIX. Su gétiesis se dio mediante el contraste entre la complicada y diversa realidad local Y
la herencia cultural -clásica y moderna- de Occidente.
Encontrar el equilibrio entre esos dos elementos fue su
tarea principal. Pero antes, en su etapa de formación,
tuvo que realizar algunos ritos de iniciación. El prime-

en la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria los días 8, 9 y

10

de noviem-

bre, evento por el cual unieron esfuerzos la Cátedra Alfonso Reyes del Tecnológico de Monterrey y la Capilla AJfonsina de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Colombi, experta en el tema del viaje intelectual en América
Latina, se ocupó de los desplazamientos físicos y literarios de Alfonso Reyes:
su paso por Francia, España, Argentina y Brasil y las huellas de esos traslados en su escritura. A lo largo de su periplo viajero (de 1913 a 1939), Reyes
estableció vínculos literarios e intelectuales entre México, América Latina y
Europa.

ro: aprender cabalmente todo
el repertorio de la cultura y
luchar para que ésta tuviera
un lugar importante en los
recientes Estados latinoamericanos. El segundo: viajar a
las metrópolis para completar la formación. El viaje fue
el factor determinante. Estos
desplazamientos lo pusieron
en contacto directo con los
lugares desde donde se producía el capital simbólico: los
valores estéticos, los modelos
literarios, las ideologías políticas, y un largo etcétera. La
experiencia de esta travesía

¿Cómo de.fines el viaje intelectual?
Para mí el "viaje intelectual" o "viaje cultural" es un modo de designar al desplazamiento de los escritores, desplazamiento que puede obedecer a muy
distintas causas, como la expatriación, el exilio, la migración, la diáspora, la
diplomacia, el viaje convencional. Me interesa ver cómo estas experiencias
de desplazamiento y extranjería, tan frecuentes en la historia latinoamericana, han incidido en la conformación de nuestra cultura. El intelectual "fuera
de casa" tiene la desventaja de "descolocarse" en su campo propio (las figuras extraterritoriales son generalmente resistidas por las historias literarias
nacionales, con escasas excepciones). pero tiene la gran ventaja que les da la
mirada externa y la distancia. Suelen ser grandes innovadores, como Martí o
Da río. En la literatura latinoamericana son tan abundantes; Lezama Lima, en

la expresión americana, hablaba de los "desterrados románticos" como Fray
Servando Teresa de Mier, Simón Rodríguez, e inclusive coloca aquí a Maní.
Podríamos pensar también en Heredia, Sarmiento, entre tantos otros, y en el
siglo XX figuras de la talla de Vallejo. Cortázar, y por supuesto, Alfonso Reyes

ayudó a configurar la peculiar

¿Cómo explicarías la faceta de Alfonso Reyes como viajero intelectual?
Alfonso Reyes tiene un texto titulado "Americanería andante", donde se ocu-

• Beatriz Colomb1 es Doctora en Letras p(!f la Universidad de Buenos Aires, investigadora en el lnslituto de Literatura H1spanoameñrana yprofe50ra de
la Cátedra de literatura Latilloamencana fil la Fa
cultad de Rlosofía yLetras de la miSma unwel'Sldad.

pa de figuras. inclusive menores, pero que incidieron con sus desplazamientos en el destino americano. Y también sugiere en "Teoría de la antología"

�Con todos _los avances tecnológicos. con la hegemonía de las tecnologías de la
mformacwn y la comunicación (TIC) y de los medios d
.
..
e comumcacwn. ¿como
son ahora o podnan ser los viajes intelectuales?

Preguntarse esto es muy pertinente, porque las TIC han afectado profundame:re nuest.~a relac!ón con el mundo. Los viajes fueron el modo privile iado
de c~nocer por v1a experimental desde el siglo XVI. En el ámbito dg 1
est~d1os del viaje, antropólogos como Marc Augé hablan del "viaje im:o;i~
ble . aludiendo justamente al cierre de un ciclo porque ya
h
. .
·
·
no ay termonos
v1rgenes y la globalización ha homogenizado el mundo N b
. .
- o o stante creo
que res1st_1mos a este planteo, porque seguimos viajando y seguimos c;eyen~o en la ,mporta~c,a del intercambio intelectual personal y presencial. La
ltterat~ra ya penso el viaje inmóvil -el Viaje alrededor de mi cuarto de Xa .
de Ma,stre es .
1
v1er
e3emp ar en este sentido- y es una fantasía hecha realidad
cad_a vez que ~os sentamos frente al computador. Lo virtual potencia y multtpltca_ e~tos vinculos en mails, blogs, redes sociales, pero no creo que llegue
a sust1tu1rlos.

que es necesario hacer una antología "del destierro y vuelta a la patria ",
convocando a pensar este tema can actual en nuestros días. Alfonso Reyes
es una figura paradigmática del "viajero intelectual" o "viajero cultural",
ya que pasó gran parte de su vida inmerso en otras culturas, como
exiliado, como migrante. como diplomático. como viajero. Y donde
estuvo se integró. como dice Borges en su poema " In memoriam":
"Supo bien aquel arte que ninguno/ Supo del todo, ni Simbad ni Ulises./ Que es pasar de un país a otros países/ Y estar íntegramente en
cada uno". En efecto, Reyes trazó relaciones profundas, intelectuales
y afectivas, en cada uno de estos espacios -España, Francia, Argentina, Brasil- y construyó redes intelectuales con los escritores más
destacados de cada país, sostenidas en la amistad literaria y la correspondencia epistolar. Tuvo un sentido de la "amistad literaria" como
diálogo y sociabilidad de los intelectuales -con Pedro Henríquez Ureña, Mariano Picón Salas, Victoria Ocampo, para sólo citar algunos
americanos- cuya importancia para la cultura latinoamericana está
siendo justamente valorada. Pero además del viajero constructor de
redes intelectuales, me interesa el viaje como motivo y relato que
atraviesa su prosa y su poesía. Y también me interesa la reflexión
sobre el "estar aquí" y "estar allá" al mismo tiempo propio del sujeto
desplazado. Pensemos que Reyes escribe "Visión de Anáhuac" en Madrid, o la "Oración del 9 de febrero" en Buenos Aires.

�OGRAFÍA DE REYES.

DIARIO ALFON?lNNOco'RADN
A.boLFO CASTAÑÓN
CONVERSACIO
_
CARLOS LEJAIM GOMEZ

.
E

sino del ambiente y las atmósferas circundantes, ese clasificar y organizar lo
vivido y convivido, ese ir poniendo en orden la vividura es lo más admirable
y. diría yo, estremecedor. del documento de que se habla: el Diario. que es,
en sí, ya no el ajuar con que se desposa la prometida, sino su dote intransferible, un tesoro que guarda para sí a lo largo de su vida, y que ahora nos es
dado como herencia.

¡ ensayista, poe ta · editor y crítico literario
.
Adolfo Castañón forma parce del equipo de
especialistas involucrados en e1 magno proyecto

ma ciertas ideas sobre la personalidad de los argentinos. a saber: la debilidad

de edición del Diario de Alfonso Reyes. integrad~

histórica de la tradición nacional ante la fuerza de las corrientes migratorias,

. de volúmenes que abarcan las di-.
por una sene
versas facetas de la vida del regiomontano uni-

la obsesión por el convencionalismo y la confusión de la realidad con el deseo.

Según Javier Wimer. durante su estancia en Argentina, Alfonso Reyes reafir-

Estas actitudes. de acuerdo con Wimer, terminarían amargando sus últimos días

versal, publicado por el Fondo de Cultura Eco-

en Argentina. ¿El Diario de Alfonso Reyes confirma u ofrece otra visión sobre la

nómica. Como editor del segundo tomo, que

concepción que el poeta tenía de la personalidad argentina?

comprende de 1927 a 1930, Castañón compar-

A los datos y razonamientos de Javier Wimer habría que añadir otros, como

· · 1a aventura. de exte la experiencia que le d eJO

el hecho de que aquella sociedad, hecha en parte de patricios y terratenien-

plorar una de las etapas más significanvas del

tes. y en parte de emigrados y emigrantes. era una sociedad jerárquica,

devenir y el pensamiento de Reyes.

disciplinaria, a donde habían ido a asentarse militares, hacendados e industriales acaudalados. Alfonso Reyes llegó a Argentina - recordémoslo- como

Tomando en cuenta que el período del Diario

el embajador de un país que acaba de pasar por una revolución armada que

alfonsino que usted trabajó es de los m~s abun-

duró más de una década y cuyas instituciones estaban, por así decir, en

dantes y valiosos. ¿qué nueva luz ar-roJa sobre

vías de normalización. Cabe preguntarse hasta qué punto aquella flamante
revolución era o podía ser bien vista por los al-

la fecundidad literaria de Alfonso Reyes?

Desde julio de 1924 Alfonso Reyes se entrega a la escritura de su Diario en forma s1st~d hacía más de una década que hab1a
mática. A los treinta y tres anos de _eda
década desde que había
d e y partido hacia Europa. una
perdido a su pa r
di lomático de baja categoría en París y se había
perdido su empleo _com~ p anarse la vida con la pluma. sostevisto obligado a salir hacia Espana ~ara g h.
con palillos de dientes. En
.
¡ ·
como se dtee por a 1
niendo sillas en e alfe
.b
·mila su duelo y se da cuenta
. R es trabaja y escn e, ast
los años madnlenos, ey
en dentro de sí
cabalmente de qui·e· n es · de qué prodigiosas fuerzas concurr
y a su alrededor. . .
. . . en 1927 y abarca hasta 1930 es la primeEl tramo del Diana que se m1c1a
.
•
· y tal es precisa.
.
cuando revela esa autoconc1enc1a,
ra estancia en Argentina,
.
sino del documento en gemente el rasgo principal no solo de este tramo.
xta osición
1 A lo largo de sus apasionantes páginas se presenta una yu
.p . d
nera .
.
. documento y monumento. conc1enc1a e
conti~gen~1a y trasce:c~:c~:· vivir y hacer en constante autobservación.
s1 y conciencia del orr_o. .
a lo largo de muchos años no sólo de su obra.
Ese darse cuenta de sI mismo

d:

tos dirigentes de aquella Argentina que a la larga
simpatizaría con las potencias del Eje; hasta qué
punto podía tener buenas relaciones un go-

�•1
Obregón que se planteaba corno liberal
bierno como el del general ~ varo .
1 lt~rior persecución religiosa de
. ·d . en que medida a u
o. aun, de izqwer a,
..
. egacivo a la actuación del
. .
o imprim10 un matiz n
los católicos en Mex1co n
.
o queda maniflesw en el
b . dor quien se sabia -y es
.
joven. brillante em ªJª
·
d mundo político y diplomab ·actor· por las leyes eI
Diana- dos veces em ªJ
I
oesia en su condición de
,
1 h manidad· las letras y a p
tico: y por las de a u
. Hay que decir que muchas de
d
fuera de su pais.
escrttor respetado entro y
R es en Argentina se debied O organizar don Alfonso ey
las iniciativas que pu
_
_
mentor y maestro Pedro
.
d·cto vanos anos antes su
ron a que lo hab1a prece t
•
.
en los actos organizados
. ez Ureña · quien participana acuvamente
Hennqu

restituir los lapsos omitidos. cuyo contenido concer-

/

\J• ,,

MeJ1a Sánchez.

"

f\

breta para la contabilidad personal. En rigor. los desalos encarados por don Alfonso Rangel Guerra para el tramo anterior.
¿Qué papelJugóJosé Luis Martínez. uno de los críticos de la IUeratura mexicana
más importantes del siglo XX. en la edición del Diario?

Don José Luis Marrinez y doña Alicia Reyes fueron los animadores más constantes tanto como los lectores más atentos de los diarios. Me imagino que
la decisión que llevó a armar el brillante equipo. del cual me honra formar
pane. fue tomada por ambos. Don José Lws leyó el Diario muchas veces.
tuve el privilegio de entregarle un borrador meses antes de que falleciera y
de recibir sus observaciones en las reuniones en su casa de Rousseau número 53 que tenían no poco de jubiloso La primera transcripción del Diario.
que luego el équipo convino en dejar de lado para hacer una nueva. la hizo
su secretaria del Fondo de Cultura Económica. doña Guadalupe Ram,rez.
cuando empezaba a estar encinta. ahora. su hija tiene más de veinte años.

,

I

Esto habla de la perseverancia de don José Luis en este proyecto que
ahora empieza a ver la luz. Debo añadir por mi parre que. ademas de su
ayuda. conté con la asistencia y colaboración de Lourdes Borbolla. mi asistente especializada en la obra de don Alfonso. Juan Antonio Rosado Zacarias y Marcela Solis Quiroga, su esposa: y Ana Marimón. la hija del poeta y
penod1sra Antonio Marimón. Trabajamos intensamente en los años 2003.

,

2004 y 2005. El texto se anotó prolijamente y se tuvo que prescindir de no

J

,,,..-"--..1
-......

algún momento el Diario también funcionó como lifíos ftlológicos fueron mucho menores en comparación con

. . de Amigos del Arte
..
por la Asoc1ac1on
. . J ge uis Borges y a los JOVe.
Alf nso Reyes conocI0 a or I~
En Buenos Aires.
o
.
.b -instrumento cuasiunipercon la re"1sta LI ra
nes que lo ayudaron tanto
.
.
o con los Cuadernos del
.
rre Correo I1/erarw- com
sonal. auguno de Monte y.
ct· la falta de compañerismo
.
f · · R yes fue la d1scor 'ª·
Plata . Lo que mas en no a e
.
d·ccados por las sombras del ex.
tistas los desaires ,
entre los escritores y ar
.
.
h a del racismo Reyes se dio
decirlo del clas,smo y ast
.
crem1smo y. hay que
. . .
d
e los J·óvenes de aquel pa,s
.1
g·stra el Dwnoe qu
cuenta -y as1 o re t
d·cta por una cultura de la
yor O menor me 1 •
estaban marcados. en ma
. .
Así sale con alivio hacia la
sospecha y de la intriga de vuelo gallinaceo
nueva encomienda en Río.
.
.b. y escribir textos que fue
medio de todo, se le vio escn ,r
Pero,
en
bl" ndo a lo largo de mu.
1 momento o que fue pu ,ca
publicando en e
o las Transacciones con Tea. 1
pós•umamente. com
chos años. incuso
'
. .
"'Las palabras del
/
doro Malw. donde aparece el simpauco ensay0
·cta en /
. d e su muerte -acaec1
golf" que sólo se publicó despues
. . .
d 19 59- en el como XXI de las Obras compled1c1embre e
"\/
...
tas. que estuvieron a cargo del nicaragüense Ernesto

nía principalmente a cuestiones monetarias. pues en

,

pocas acoraciones. Una de las ideas rectoras o de las polmcas de

--.&gt;\._

&gt;
"

•

·Que· d1ificultades filológicas se le presentaron en la prepa¿

ración del /Orno JI del Diano alfonsino.?

Las dificultades filológicas fueron mucho men~r~s que
las que se presentaron en e1 primer tomo. S1 bien
. 1 de este tramo - t 92 7 a t 930- ya hael matena
. s1-d o publ·1cado por la Universidad de .Guab1a

.
naJuato
en 1969 , el manuscrito
. denuncia
que muchos periodos se om1t1eron en

esa primera ed1c1ón. Se tuvo que

J ¿•

t-

¡ :

•

/

4

anotación fue la de tratar que. en la medida de lo posible. se diese

l

continuameme referencia a la obra de Alfonso Reyes y. eventualmente, a alguno de los epistoJanos. En lo personal. siento que este
proyecto ha representado para m1 una gran lección. no sólo por
el esfuerzo de adentrarse a fondo en este autor. sino también
por las opiniones. pareceres. perspectivas y ventanas que
en cada momento fueron abriendo para mí tanto los
otros editores como los asistentes que. quizá desde
el trasmundo. eligió con generosidad para mi el
duende travieso que aconsejaba a don Alfonso
y que quizá a veces me atrevo a pensarlo.
aconseja al mío.

hacer un cotejo minucioso para
Dibujo realizado por Alfonso Reyes, 1914.

���humana se aglomera en la zona meridional, cerca tlel

mar,

TOMAS TRANSTRÓMER ÁGUILA Y
TOPO A LA VEZ

extensiones deshabitadas hacia el norte. Entre hielos y brumas, desde las

MANUEL GARCÍA VERDECIA

alturas al norte, de musgos y líquenes que ceden al abedul, el sauce, el pino.

ralea a razón de unos veintidós humanos por kilómetro cuadrado, con vastas

y en el sur menos frío, a las hayas y robles, acontece el mundo que cada día
habla al poeta. Tal lo describe en un poema:
ste año. la Academia de Estoco~mo prefirió.otorgar su premio N~bel al_ poe-

E

ta Tomas Transtromer, de Suecia. La elecc1on mueve a dos cons1derac1ones

inmediatas. La primera es la satisfacción y gratitud porque la poesía vuelva al
estrado de primacía tras quince años de omisión, pues la última poeta reconocida fue la polaca Wislawa Szymborska. En tiempos cuando todo se vuelve más
bajamente prosaico, es conveniente hacer un alto para convocarnos a todos

Como dragón caído
en algún pantano entre neblina y vaho, está
nuestra tierra costera vestida de bosque de pino. Allá lejos:
dos vapores que gritan desde un sueño
en la bruma.'

al misterio de la belleza por la poesía. La segunda observación se enfila hacia
el asombro que ha causado en muchos oír este nombre. Y no hablo del público común, sino del especializado, pues hay numerosos amigos poetas que. al
anunciarse el premio, oyeron mencionar al poeta por primera vez.
Es cierto que, desgraciadamente, el hecho de escribir desde una lengua con
un restringido número de hablantes vuelve un tanto inaccesible al escritor. El
sueco es un idioma que hablan nueve millones de personas y no es común
que fuera del país haya los especialistas necesarios como para acometer las
debidas traducciones. Esto entorpece y retarda el modo en que la obra se abre
paso hacia otros ámbitos lingüísticos. Además, la poesía tiene una interrelación sustantiva y misteriosa con la palabra. Cada palabra escogida por el
autor ya es en sí una metáfora. Al emplearla la preña de tal intencionalidad
y tal experiencia humana que la vuelve a crear. Esto se torna prácticamente
inalcanzable al leer el poema en una traducción.
Si bien es verdad que uno nunca accede al último reducto de sentido de un

Ese componente de neblina, vaho, bruma, es importante para acercarse al
poeta. El poema es un territorio donde las certidumbres son engañosas y sólo
la mayor cercanía puede conferirnos alguna seguridad. Entonces se entiende
esta transparencia, esta nitidez de imágenes que elabora el poeta para enfrentarnos con el espacio donde el hombre se cumple.
El tema de la obra poética de este autor se centra en la confrontación del
hombre con su entorno natural, a parcir de lo cual trata de entender y actuar
consecuentemente. Sus poemas recurren a sitios, espacios, situaciones en la
intemperie. Los estados naturales, el clima, las estaciones, son motivos sistemáticos. El mundo es un escenario versátil, poderoso, mutante, que nunca
acabamos de conocer. La historia, en los pocos momentos en que se asoma al
escenario, parece ser un simple dato, pequeño como un hombre ante la vastedad. pues es lo natural lo que prevalece y se extiende. De modo que el ser
humano es una suerte de visitante incidental.

poema, cuando se trata de una traducción esto se hace más incierto. Uno está
leyendo al traductor y -lo sé por mi experiencia con otras lenguas- hay un

He estado caminando por largo tiempo

notable porcentaje de eficacia expresiva que se pierde, aun en los mejores tra-

por los helados campos de óstergotland.

ductores, por no aludir a la legión de tradittori que nos embaucan . El premio,

No he visto ni una sola persona.

pienso, hará percatarse a muchos de que, en conceptos de alcances estéticos.

En otras partes del mundo

no hay lengua ni tradición menor si quien se instala en ella tiene la visión y el

hay gente que nace. vive y muere

afán creativos que le permiten saltar esa barrera e instalarse en la dimensión

en una multitud perpetua.

más amplia de lo esencial humano.
La poesía de Transtromer tiene la delicadeza y variedad de matices de los

Un sentimiento de soledad recorre su obra como un ave en alto vuelo. No

campos helados al llegar la primavera. De hecho, sus poemas están frecuen-

porque el hombre quiera o busque estar solo, sino porque le resulta imposible

tados por hielo y por grandes espacios deshabitados donde rige la naturateza

~

a su albedrío. El poeta es ciudadano de un país donde la media de tempera-

36

tura anual es de quince grados centígrados. donde la mayoría de la actividad

'Noto Bene: los poemas de Tomas Transtromer incluidos en este ensayo han sido tomados de los libros Poovo Haovikko and
Tomas Tronstromer. Se/ected Poems. Traducción de Robin Fulton. Inglaterra, Penguin, 1974, yDeshielo amediodía. Traducción de
Roberto Mascaró. Madrid, Nórdica, 2011. las traducciones al español de los poemas en inglés son mías. (N. del A.).

~~w

37

�.
ñía Esto se siente físillenar esos espac1·os, conectarse en la necesana compa ...
cameme pero alcanza irradiaciones colarerales en su espmtu.
El tren se ha detenido en medio de la llanura. A lo lejos
puntos de luz de un pueblo
que parpadean al horizonte fríamente.

Pasos del caballo con la venda en los ojos.
Los palpitantes puños de la eternidad cautiva.
Los que duermen cuelgan como péndulos en el reloj del tirano.
El águila planea, muerta, en las cascadas que fluyen del sol.
Y resonando en el tiempo -como el ataúd de Lázaroel ombligo que late. de la eternidad cautiva.

El ser humano crea ciertas herramientas para ad aptarse y ser del modo
S
e eneralmente lo desconoce y lo somete. on
más gentil en ese mundo qu I g ·mado humano y lo animado natural (pues
complementos, puentes entre o arn
.
.

voz que la que entona el poema. Se desubjetiviza el texto, como si se buscara

todo palpita y actúa), protocolos que hacen posible la coex1stenc1a.

que los propios lugares y espacios hablaran.

No es forcuiro que en muchos poemas, como en el anterior, no haya otra

A lo largo de sus poemas bate el gélido viento de la soledad. Da la impre· rno.
El ómnibus se arrascra por la tarde de ·mv1e

sión de que el mundo se basta a si solo. No necesita del hombre, por lo que

[ .. ]

éste es siempre un advenedizo. Sin embargo, no hay un sentimiento de aflic-

Pocos pasajeros: unos viejos otros muy jóvenes.

ción o nostalgia. más bien de aceptación de tal condición. A veces, el hombre

Si se detuviera y apagara sus luces

busca una compañía que no está a su lado. Así el agricultor. "un murmullo de

el mundo se borraría.

voces detrás del labrador. No mira hacia atrás. Los campos están vacíos", o
los amantes que "permanecen cercanos a la muchedumbre,/ en espera, una

. • e1 m undo desaparece
Así de fallar ese mecanismo de relac1on,
. para el ser.

multitud cuyos rostros carecen de expresión". O como ese marino que ha ven-

Si bie~ el hombre no logra amansar el entorno huraño y esquivo, al me:::

cido temporalmente la nada y debe buscar compañia entre quienes no están:

puede establecer gestos de cercanía y pertenencia. El ser human~¡ no pu
escapar del entorno que lo enmarca y le confiere un contenido sut1 .

Allá. el único sobreviviente puede sentarse
anee la estufa boreal y escuchar

En febrero la vida se quedó quieta.

la melodía de los muertos de frío.

Las aves volaron de mala gana y la mente
rozó con el paisaje como un bote
roza con el puente donde está amarrado.
- para go1p earse de
La mente vuela también a su pesar, pero solo
. nuevo
. . . conEl
.
. . Éste le da un color, un aroma. una d1spos1c10n.
tra el omnipresente pa1saJe.
. .
llar su modo de ser.
individuo está atado a su paisaje y desde ah1 tiene q~e ha o es la persistente
Al parecer. incluso no hay tiempo. sino espacio, o e t1emp

dilatación del espacio

El hombre sólo puede aferrarse y ser desde su yo y su aquí. pues todo lo
demás es incierto, lo niega y lo aplasta.
Éste no es otro sitio que "aquí"
y eso que era "Yo"
es sólo una palabra.

Cuando lo que nos rodea es inmenso y desconocido, cuando no parece que
pase el tiempo ni varíe el espacio, hay una única coordenada de certidumbre:

. de p·1edras· Y con lenguas crujientes...
Penrecostes
La ciudad ingrávida en el espacio del mediodía.
Sepultura en luz hirviente. El tambor que acalla

yo-aquí. En otros poemas -como en "Oklahoma", "Aguacero sobre el interior", etcétera- es el poeta quien viene de un país distinto y entonces siente
la extrañeza del mundo.

los palpitantes puños de la eternidad cautiva
Entre ustedes, el mal y el bien tienen caras reales.

~

38

El águila sube y sube sobre los que duermen
- en que la piedra del molino se vuelve como el trueno
Un sueno

Entre nosotros, es mayormente una lucha entre raíces, cifras y tonos de luz.

�Otra vez el individuo está fijado por su entorno. Al salir de él todo se le

Quizá sea por esto que Transtromer cuida tan bien la elaboración de las

vuelve incomprensible y azaroso. El hombre es nada ante la inmensidad que

imágenes poéticas. Las suyas tienen el pulimento y la sutil variedad de matices

lo enmarca. Sus sentidos son escasos para llegar más allá. Sin embargo, la

de los cristales de hielo. Esto es algo que lo distingue. Sus imágenes derivan

maravillosa naturaleza ha procreado en su mente el mayor de los recursos. La

del entorno que lo contiene, pero están tensadas de significación porque el

imagen es la posibilidad de conectar partes para entender el todo. Es el medio

poeta sabe cuáles son las que de modo más vívido y convincente transmiten

para acceder a lo ilimitado.

ese diálogo hombre-entorno. Son muy gráficas. El poeta expone con implacable precisión los muy diversos elementos que rodean y sostienen la vida. su

Se sienta de espaldas al cuadro con el campo de maíz.
Y todo está sin respuesta

función es hacernos ver, más allá de la bruma y el frío, la abigarrada vitalidad
del mundo para que podamos entender.
Además de sus imágenes, de hombre que pasa largas horas contemplan-

y vehemente como cuando suena el teléfono en lo oscuro.
Pero el cuadro tras él -un paisaje que brinda paz

do su espacio, en silencio, dejando hablar al mundo, emplea con inusitada

aunque el grano sea una tormenta dorada.

eficiencia un recurso que, no por frecuente, deja de ponernos ante eficaces

La realidad humana resulta siempre inmensamente pequeña. decidida-

actos. El símil sirve para que notemos que existen equivalencias, que la vida se

mente frágil. Tal vez por eso. el poema se convierta en un sirio de resistencia,

cumple con semejanzas también, no sólo con oposiciones. Hay un infatigable

un modo de extensión y prevalecimiento del ser.

~eseo de encontrar esos puntos de contacto y relación que unen la ingente va-

asociaciones: el símil. Hay una fuerza que perennemente conecta cosas, seres,

riedad del mundo. Sabe que sólo por la relación podemos acercarnos a lo otro
Fantástico es sentir cómo crece mi poema

ser en lo distante y distinto. Así muchos de sus poemas obran por el modo e~

mientras me achico yo mismo.

que unas imágenes se asocian con otras causando un efecto de tejido sutil que
organiza y conecta. La ingeniosa yuxtaposición es más importante al leer sus

Este crecimiento del poema en proporción inversa al sujeto hay que entenderlo no como eliminación de éste, sino como cambio de plano y de énfasis,
para dejar que sean los significados alcanzados mediante la poesía los que se
extiendan ante el sujeto. Crece el poema porque crece lo que se vislumbra de
lo circundante, acrecentando las demarcaciones del sujeto. De aquí que Transtromer conceptúe el poema como "un sueño en la vigilia". O sea. una_realidad
subjetiva que irrumpe en la multiplicidad que nos envuelve para abrirnos nue-

poemas que los nexos explícitos. El contraste, que emplea ingeniosamente, es
también una forma de vinculación.
No resulta entonces sorprendente que el poeta guste de practicar el viejo
ar~e asiático del haiku. Esta forma se produce por el hallazgo de las imágenes
mas precisas que, en su conjunción, produzcan una imagen otra, con un sentid_o inédito. El haiku es síntesis pura de imágenes. Contrastes que se producen
sm mayor intervención del sujeto lírico.

vas fronteras y un cumplimiento de opciones más allá de las tangibles.
El hombre conoce sus desventajas por estar en el mundo y percibir sus

Pinos rajados

formas. Su ser físico lo aprisiona y demarca. Así que deben propiciarse las

en el mismo pantano.

formas para ir más allá en lo inmenso y en lo minúsculo. El poeta cuenta con

Siempre y siempre.

las potencialidades que su facultad le brinda.
O:
Mas el escritor está a medio camino de su imagen, allí
viaja, a la vez águila y topo.

Blanca y negra.
terca urraca. en zigzag

Entre el cero y el infinito, la nada y el todo, lo humano y lo natural, lo

va por el campo.

tangible y lo intangible, debe afanarse el poeta. Por eso tiene que aunar las
facultades de esa criatura de las alturas y de la otra de los subterráneos.

Es mirada que elige, depura y junta,
para que la perspicacia del oyente derive
nuevas sensaciones y percepciones.

�La poesía de Tomas Transtréimer es una delicada y sensible exposición

de un mundo no por distante y desconocido menos cercano a los constantes
afanes y sueños de codo hombre. El poeta está allí para explorar y recoger las
evidencias que nos brinda en sus contundentes imágenes. Es un gozo poder
participar así de esa extraña y versátil realidad que nos ensancha el alma. Sus
versos nos hacen comprender que la imagen es la puerta al sueño invisible de

' Para lograrlo no se puede andar con los ojos miola multitudinaria existencia.
pes del hombre ordinario; debe tenerse la visión portentosa de los dotados.
Ésa es la mirada del poeta, águila y topo a la vez. La belleza que transmite lo
corrobora, nos enriquece y aproxima. Demos gracias en buena hora.

~

42

�AQJ)Í PASÉ TR_flNTA AÑOS QE VIDA ,
CHARLA CON JUAN ANGEL DE LEON GONZALEZ,
EXTRABAJADOR DE CAPILLAALFONSINA

¿Cuando llegó a 'vlonterrev cuálfi
.
.
.
'J•
ue su primer trabajo?
M1 papa estaba trabajando en la colon,·a s·
.
1erra Madre
.
baJar con el como en 1975.
, entonces encre a tra-

¿La colonia Sierra "'1adre está en San Pedro C
.
s· ¡
arza Garcia?
'· a que está en Los tubos'. Es una colonia privada. .

¡

demás de riqueza bibliográfica. la Capilla Alfonsina Bibliotec~ Universitaria

¿Y qué hacía?

es también rica en capital humano. Ejemplo de ello es Juan Angel de León

Era v ,gil ante. velador. como unos cuatro años. En julio de 1980 entré aq .
UJ.

González, exempleado de nuestra biblioteca y uno de los pioneros de la actual
sede del acervo alfonsino inaugurada en t 980. quien desde ~I año pasado dis-

¿A la Capilla?

fruta de su retiro luego de tres décadas de trabaJ0 Durante el tiempo que formó

Sí, pero allá en la biblioteca Alfonso R
a trabajar a la Uni Aquí r d .
eyes. Yo metí papelería para entrar
0 av,a no se abría al p · bl'
.
.
.
1980 pero ya había gence traba·ando·
u ico. aqw se inauguró en
J
, no me acuerdo cuántos compañeros

parte del personal de la Capilla. se desempeñó con disciplina en las áreas de
intendencia. vigilancia. hemeroteca y paquetería. Con la publicación de esta
breve charla. la Capilla Alfonsina hace un reconocimiento a su ded1cac1ón y
entrega laboral
¿Dónde y cuándo nació?

¿Ya estaba el acervo bibliográfico en el edificio?
No. Cuando ya nos
b.
.
cam ,amos de la biblioteca An
empezó a trabajar aquí.
onso Reyes entonces se

Nac, en General Bravo, el 5 de enero de 1950.
¿Cómo llegó a Monterrey?

Mi papá estaba aquí. y a mí me crió una hermana de él porque murió m1 mamá.
Yo me quedé en Bravo y él se vino a trabaJar. Yo era el más chiquillo de cuatro
hombres y dos mujeres

Recapitulando: usted llegó a trabajar como vet
ahí estuvo cinco años fu
l
.
ador a la colonia Sierra Madre.
Gracias a . h
. e?o a a Universidad. ¿cómo llegó aqw?
. . m1 ermano. El trabajaba en la Facultad
.
.
Admin1strac1ón Él no .
.
de Concaduna Publica y
·
mas me llevo y me d · . N
.
!ería. Luego me hablaron.
IJO. eces1tas esto y esto de pape-

¿Cuántos años tenia usted cuando llegó a Monterrey?

Veintitrés o veinticinco años.

le r•~ere JI ronum"%J lo ol1ofllu. rnnoodn POpularwentr co
'olldda Del valle, en S,m ' edro Garza údr&lt;la
molos tubos, Ubkado er el cruce de la aver1da 'iomez Morin Y

�¿Dónde escaba la biblioteca Alfonso Reyes?

En lo que era Prensa [de Gobierno] 2 • entre Correos y el Palacio de Gobierno:

Cuando usted comienzó a traba ·ar
. . ..
U aqw. ¿qwen era el director?

El d

octor Porfirio Tamez.

·

calles Washington y 5 de Mayo. En ese espacio, en 1981. entró lo que es Prensa. pero ahí escaba la biblioteca Alfonso Reyes.

¿Qué es lo que se lleva de casi una vida de

.

Aquí pasé treinta años d

¿Cuánto tiempo estuvo ahí la biblioteca?

Como le digo, yo entré en 1980. Esa biblioteca. según compañeros que estaban

.d
traba;o en la Capilla Alfonsma?
e v, a. Tengo muy b ·
.
con mis compañeros de trab . ...,
..
oniras expenencias, sobre todo
ªJº- ,amb,en eventos d d
ejemplo. al presidence Echeverría.
on e me toco ver. por

ahí, había estado en varias partes y luego la traJeron acá Era lunes cuando entré
y el viernes salíamos de vacaciones de Semana Santa. Entonces llegó la orden

¿Qué piensa hacer ahora?

como a las dos de la tarde: Tienen ocho días para desalojar todo. Pero sólo eran

Voy a buscar trabajo

cuatro días.
¿Tiene nietos?
Entonces. ¿desde el 80 se muda la biblloteca a su espacio actual?

Sí. la parejira.

Así es.
~a van a tener abuelo de tiempo completo...
¿Y qué hacia usted en la biblioteca?

s,. mas raro. uno tiene cinco años, y otro cuatro.

Era intendente y estuve hasta 1986 como tal Luego me cambiaron . El licenciado Porfirio [Tamez Solís]' metió vigilantes para la puerta. estábamos tres

¿Qué consejo darfa a sus sucesores?

y tres, luego dos: uno en la mañana y uno en la tarde.

Que se ponen bien con los estudiantes que le ech
·
en ganas.

Entonces usted empezó como intendente y luego fue vigilante

As, es. De vigilante estuve de 1986 a 2011 En Sala Hemeroteca estuve un
poquito. en paquetería también.

El .-Jl&gt;novembr dl&gt; ,·,¡•f;,e nauQUfddal.i81b11,l~a Jrivf&gt;í&lt; ari ~f ""' e) • ddadrra&lt;d • l nod , •no.en
~ w1anode 1~¡ atd de la ~rpubllLd. n 1'•30 fue trasladada di rL nru ll 11. ,b1Laáo rentP al el11fc ode 1ect: na, e uda l"
~ ' ,dr' e nas-u~ida el ' de t1em. r~di' es,, •no y rebd1 tlZ~dr e mo ' p • A. I "'" 181b ~ t dU 1vPr 1n (N de laE
Ei: re&lt;tor de la(op ia Alforr,m I; !"&lt;d ~ veiSJtar A•Jd fil'.' : r ' e t q
~
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0

0

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"ª

�EL ORO...,.[ 'O~ TIGRES

APROXIMACIÓN DE

Hallaré una CJUdad meJor c¡ue esta
Ac¡u1 se hunden wdos mis esfuerzos.
m1 corazón se asfixia sepulrado.
El marasmo sin fondo
no sé hasta cuando smara m1 alma
Adondeqwera que me vuelva encuentro
incesante fracaso y días perdidos,
tan sólo escombros de m1 vida en rumas"
No hallaras otra nerra rn otro mar
La ciudad 11á siempre en pos de ti

Por esas mismas calles vagarás.
En estos mismos barrios re alcanzará la veJeZ
Tu ¡Jelo blanqueara en los mismos cuartos

•

ru ciudad re espera s1em¡:,re

No encontraras ni barco ni camino

�Desde muy joven, Alvarado asumió la actitud ética que habría'de acom/
pañarlo toda su vida. En febrero de 1931 escribió en la regiomontana revista
El Bachiller:

Trabajando en silencio y conservándonos
puros, los muchachos de México seremos maestros, enseñando a los que

, , Hace cien años nació José Al varado, un artista de la prosa que escribía en
los periódicos". recordó Gabriel Zaid en el número de junio de la revista Letras
Libres, donde, a manera de homenaje, reprodujo el texto "Las escaleras", pu-

envejecieron en puestos inmerecidos y a los que envejecieron simulando cultura, la honradez y la
verdadera cultura.

blicado por Alvarado en octubre de 1959 en Diorama de la Cultura, suplemento
del periódico Excélsior. "Las escaleras", advierte el autor de El secreto de la
Jama, "es un ensayo escrito sin la palabra que. Y, lo más notable de todo: sin

que se note ... ".

Nacido en Lampazos de Naranjo, Nuevo León, el 21 de septiembre de 1911 . a los quince

El artículo de Gabriel Zaid llamó la atención de José de la Colina, quien
le comentó que él tenia una colección de textos donde Alva~ado prescindía
de esa palabra ineludible para la mayoría de los escritores; y así, con la com-

años comenzó a escribir en la
Revista Estudiantil del Colegio

Civil de Monterrey, demostran-

plicidad t:le Minerva Margarita Villarreal, directora de la Capilla Alfonsina en

dQ desde el principio amor por

Monterrey, comenzó a fraguarse la publicación de Prosa sin que, veintidós

la palabra, vehemencia y afilado

muestras de una escritura espléndida que se complementa con un ensayo

ingenio. Era entonces, según

fotográfico sobre la vida del maestro y periodista a quien Octavio Paz, su

su amigo Juan Manuel

amigo y compañero de aventuras editoriales, dedicó el poema "Nocturno de

Elizondo, "un jovencito

San lldefonso".

medio flaco. medio des-

Poetas olvidados, actrices trágicas. escritores notables, personajes legendarios, asombros y nostalgias coinciden en este libro con prólogo de José de

garbado, de ojos grandes, brillantes, animados

la Colina y epílogo de Gabriel Zaid, quienes, como Alvarado. enaltecen a la
prensa mexicana con sus colaboraciones.
José Alvarado escribió con idéntico rigor literatura y periodismo. La prisa
con que debía escribir sus artículos para periódicos y revistas nunca lo hizo

•

caer en el descuido, en la prosa desaliñada o el lugar común. Para él no había
temas menores ni asunto que no mereciera su atención, y en su trabajo periodístico se ocupó de la política, la filosofía, la literatura, la vida urbana, los
person~jes populares y de m.uchas otras cosas; lo hizo con conocimiento y,
·cuando fue necesario, con ejemplar valentía.

~

50

• Palabras leidas porel periodista mexicano ,osé Luis Martmez 5., director del suplemento (llftural Laberinto, del periodico Milenio,
en la preseotac,on del libro Proso 0 nque, de José Alvarado, realilada el 16 de noviembre de lO11 en la Capilla Alfonsina de 1a uAM.
paia conmemorar los oen anos del natalk10, cumplidos el 21 de septiembre, dequien íuera escritor, periodista, académtco yrector
de la UA!ll. de 1%1 a 1961

Fotografías cortesía de la Facultad
de Filosofía y Letras de la UANL

.

�de gran curiosidad". En esa publicación escribió cuentos y crónicas de teatro y
cine. abordó la vida cotidiana y su prosa -afirma José Guadalupe Martínez en
la introducción de A/varado. e/joven- quedó marcada por el asombro

sino periodista. Un periodista valiente y severo en sus juicios. Basca· asomarsé·
a Jos artículos que publicó en la revista Siempre! o en los periódicos El Popular.
El Día, El Nacional y Excélsior para conocer sus inquietudes y pugnas contra la

En 1931 . con Elizondo y Raúl Rangel, asistió al Congreso Nacional de Estudiantes realizado en Toluca. Estado de México, durante el cual se propuso la
creación de la Universidad del Norte en la ciudad de Monterrey, idea de la que
surgió la actual Universidad Autónoma de Nuevo León. de la que. por breve
tiempo, sería rector en 1961.
Alvarado llegó a principios de los treinta a la capital del país con fama de

injusticia y las malas artes en la política; pero, asimismo, para saber de su gusto por la vida y el respeto por la amistad, para atisbar la obra de un autor que

al abordar cualquier tema lo alza a gran altura. como cuando el 12 de marzo. de
1968, al celebrar en El Día el retorno a los escenarios de María Douglas -texto

incluido en Prosa sin que-, recordó en tono casi poético el intempestivo retiro
de la actriz años atrás:

reportero combativo y acucioso en publicaciones estudiantiles de Monterrey.
Se instaló en el barrio universitario y con algunos de sus paisanos -Elizondo
y Rangel entre ellos- vivió las noches de una ciudad donde coincidían la diversión y la cultura. conoció nuevos amigos y el ambiente bohemio requerido
por un espíritu como el suyo, ávido de aventuras y enemigo.de la solemnidad.

María Douglas [escribió Alvarado]. porque ella quiso. no despertó una mañana para
el teatro. Renunció a los aplausos, desdeñó la notoriedad y abandonó la escena.
De todos modos había sido Maria Douglas la más grande trágica de la escena de su
tiempo. Su voz. esa voz, sólo la dejaba escuchar por teléfono: escondió su cabellera
y destinó su alma a las más nobles formas de la simpatía. María Douglas ya no es-

De día o de noche [dice ElizondoJ concurrían a la zona universitaria. además de los

taba en la escena mexicana. Quien la vio no la olvidó nunca, quien la oyó mantuvo

estudiantes. intelectuales. artistas. maestros de renombre y políticos de todas las

siempre el recuerdo de su voz.

tendencias. Con frecuencia encontrábamos en el café o en las calles a David Alfaro Siqueiros, a Luis Arenal. o bien a Salvador Novo haciendo rueda con Alejandro

Leer a José Alvarado, sus crónicas del teatro de revista. de la inopia de

Gómez Arras y Manuel Moreno Sánchez Renato Leduc nunca faltaba por las maña-

las tiples, del momento cuando -gracias a la radio- Agustín Lara nació a

nas. En cafés y cantinas se discutía de todo: de literatura. de pintura. de teatro. de
política nacional e internacional.

.

Esa atmósfera marcó el ru~bo intelectual de Alvarado. En el periodismo se
inició como corrector de pruebas en El Nacwnal y fue fundador. con Octavio
Paz. de la revista Barandal ( 1931 ). escribió cuentos -Memorias de un espejo
( t 953)-

y la novela corta El persona;e ( 1955); pero nunca se consideró literato,

la fama y se alejó para siempre de los bares de mala muerte, es recordar o
conocer una época privilegiada -aunque llena de contrastes- en la vida de
la Ciudad de México. Nada escapa a su atención y en sus artículos existe una
amplia galería de personajes como el Chijlaquedito, vendedor de camitas en
la calzada de Los Misterios:

�Nadie como él [advierte Alvarado] para despachar los bofes, riñoncicos. hígados Y
trompa: nadie tampoco para cortarlos con su cuchillo redondo y presentarlos sabiamente aderezados con yerbabuena. cilé1J1tro y perejil - lo que se llama jardín- más
cebolla picada y salsa de chile pasilla.

A José Alvarado le gustaba viajar. Visitó Helsinski, Leningrado y Moscú; fue
• a China en el ferrocarril transiberiano y muchas veces se detuvo en París. También viajó por Praga, Estambul, Alejandría, Jerusalén. Roma y Madrid; estuvo
en San Francisco, Nueva York, Los Ángeles. Buenos Aires, Lima, Santiago, Río
de Janeiro y, desde luego, recorrió toda la República Mexicana. De sus viajes
deió numerosos testimonios, porque muchos de ellos los realizó como reportero, revelando su condición de cronista excepcional.
Debo a este oficio [escribió en uno de sus artículos] momentos de suprema belleza
y gracias a la profesión, escogida desde mi adolescencia y todavía con los libros

""'

Renato Leduc, Pedro Ocampo, Enrique Ramírez y Ramírez, AleJandro Gól
mez Arias, Andrés Henestrosa, Octavio 'Paz fueron algunos de sus muchos
amigos. A todos sedujo con su inteligencia y vitalidad, a todos entristeció con
su muerte, el 23 de septiembre de 1974.
El día que José Alvarado murió llovía en Monterrey, recuerda su amigo
Juan Manuel Elizondo. Federico Cantú le llamó por teléfono para contarle la
tragedia: Pepe había caído desde lo más alto de la escalera de su casa en la
Ciudad de México. Estaba en el hospital de Xoco, con la cabeza destrozada y
la vida pendiente de un hilo. A las doce de la noche le volvieron a llamar. Era
Eduardo Uvas. Le dijo que Alvarado acababa de morir y que partirían al día
siguiente a las siete de la mañana a la capital del país para estar presentes en
los funerales. Quedó de pasar por él a las seis. En la mañana seguía lloviendo
intensa, pertinazmente. Los vuelos estaban suspendidos. Quisieron alquilar
una avioneta. El administrador del aeropuerto les preguntó el motivo de su an-

bajo el brazo, he podido recorrer la mitad del mundo y tener entre mis amigos a

gustia. Le dieron la noticia, y él exclamó: "¡Cómo! ¿Murió Pepe Alvarado?". Les

hombres de todas las razas y de un gran número de lenguas. Ser periodista me ha

pidió que esperaran y en unos minutos volvió acompañado del administrador

permitido realizar algunos de los mejores sueños de mi juventud y conocer a varios

general, quien les dijo: "Sentimos mucho lo ocurrido con el señor Alvarado.

de los seres superiores de mi tiempo.

Acabamos de ordenar la salida de un avión". Llegó el avión y los amigos estuvieron a tiempo para despedir a ese personaje de leyenda, a ese periodista

Podría decirse que el magisterio, en el más amplio sentido de la palabra,

excepcional que alguna vez escribió: "El periódico diario es como las estrellas

fue la vocación de José Alvarado. Lo ejerció en la escritura, pero también en

de la mañana. Brilla intensamente cada día, y se apaga; pero renace otro día,

Las aulas de la Escuela Nacional Preparatoria, en San lldefonso. donde fue

con el mismo fulgor. Y, mientras viva. quiero parecerme a las estrellas".

profesor de filosofía y ética, fas disciplinas que persiguió y lo persiguieron
tenazmente toda la vida.

�y por medio del Consejo Universitario con representación estudiantil directa

LA UNIVERSIDAD
JOSÉ ALVARADO

de toda la institución. El rector debe nombrarse por el sistema de cernas que
el Consejo Universitario envíe al gobernador del estado. Debe existir en ella la

docencia libre para la libre concurrencia de tesis y además de libre asistencia
de los alumnos.
Éstas son en lo general. y más o menos aplicables. las orientaciones de los

A

hora se trata de hacer la _universidad. P~ro_ debe pensarse qu~ se trata,
no de satisfacer una cursi vanidad provmc,ana, smo de hacer algo que

hace falta. Nada importaría que "el decoro de la ciudad" lo requiriera. Lo fundamental es que la situación de la comarca lo exige, para contar con una firme
barrera espiritual que detenga la peligrosa emigración escolar a Norteamérica
y que organice las labores de la cultura y de la investigación científica en este
importante sector mexicano.
Por eso, porque viene precisamente a desempeñar funciones necesarias y
urgentes, y no a servir para que se diga que Monterrey tiene universidad, necesita ser efectivamente una universidad y no cualquier otra cosa con ese rótulo.
Desde luego, en ningún lugar del mundo se llama universidad a un conjun-

versidad, todo lo que se haga con ese nombre, será en lugar de beneficio. un
estorbo para lo que después pueda hacerse a derechas.
Y si las cosas han de hacerse bien, es necesario primero corregir las enormes deficiencias de las escuelas preparatoria y profesionales, las únicas existentes, después de hacer las que faltan y por último crear todas las instituciones universitarias que se necesitan
Una vez hecha la creación completa y definida se le
pone el nombre; pero es absurdo crear primero el nombre y luego ir adaptando
todas las cosas a él. haciendo así

poco se llama así a las escuelas reunidas en un edificio común. Universidad

una estructura artificial. México

connota mucho más. Esto da risa explicarlo, pero todavía hay muchos que no

sufre el defecto de haber vi-

lo saben.

vido de nombres y Monte-

cultura, estudios superiores desinteresados, más inmediata aplicación práctica, para enseñar y difundir los altos cernas de la cultura universal y crear los
propios valores culturales; en resumen. una escuela como las que en muchos
lugares se llaman de filosofía y letras.
También requiere varios centros de investigación científica desinteresada. En Monterrey, especial investigación de las ciencias que tengan más
conexiones con la técnica industrial y con las cuestiones económicas.
Además, necesita una sala de reuniones libres, para discutir todos
los problemas sociales y políticos del país y del mundo, para crear la
orientación social y política y establecer así contacto directo con el
pueblo en la enseñanza constante del civismo. Porque no se trata de
establecer una universidad aristócrata.
Por último, las escuelas profesionales y técnicas y la preparatoria correspondiente. Entre esas escuelas, Monterrey necesita contar con escuelas
para la enseñanza de las técnicas de las industrias regionales y alguna para
el estudio de la técnica económica.

56

Y si no se ha de hacer una universidad así, es decir, una verdadera uni-

to de escuelas -preparatorias y profesionales- bajo una sola dirección. Tam-

Una universidad requiere, cuando menos, una escuela para estudio de la

~

movimientos de reforma universitaria en América y Europa.

La universidad, además, debe ser autónoma y su gobierno debe ejer-

cerse por medio de consejos de alumnos y profesores en cada escuela

rrey no necesita nombres

�sino las funciones de un organismo de cultura e investigación, aunque se le
llame de otro modo.
Así. la primera obra que debe hacerse si se quiere formar una verdadera
universidad, es empezar por corregir las escuelas existentes y la primera que
necesita de grandes reformas en su organización es el Colegio Civil.
La organización constitutiva del Colegio Civil requiere ya una completa re-

novación. Es necesario en primer lugar cambiar la forma de gobierno que es
anticuada y que ya no basta a sus necesidades, sobre todo a las necesidades
de sus estudiantes. Se necesita organizar la autoridad bajo la forma de una
academia de alumnos y profesores compuesta de representantes directos de
los estudiantes y de los maestros con iguales derechos de voz y voto para

los estudiantes para la disensión de temas de la cátedra evitando que se entronicen eternamente en los centros, opiniones y sistemas tan viejos y tan recti-

ficados como el positivismo de Cornee que hace más de 30 años qué se enseña
en el mundo culto sólo como episodio histórico del desarrollo filosófico pero
no como sistema único e imperante como se hace en las clases de lógica del
Colegio Civil.
Faltan además algunos cursos libres sobre temas particulares de la cultura
y sobre las tesis contemporáneas económicas, sociales e históricas.
Alguna vez habrá más tiempo y más espacio para decir algo más. Por
ahora basta hacer notar que estas reformas son fundamentales y que sin ellas
antes, para nada sirve hablar de la universidad.

introducir a los primeros en el gobierno y en la responsabilidad de su causa.

y es necesario también acabar con ese absurdo sistema disciplinario que
estaría bien para un colegio militar o para un kindergarten, pero no para una
preparatoria que se respete. Y existe la necesidad de dar más oportunidad a

Publicado en Rumbo, número 6, diciembre de 1931.

�Y no es lo mt•nos misterioso quP ese punto di:' refrrenc1&lt;1 deslumbrC&gt; por

n A AAQ·• EL PROCESO DE LA MEMORIA
PEORO / )Á
/tlV\.lVI
FEDERICO C AMPBELL

dad Por encima de los s1mbolos y las IIHC&gt;rprc·taümes de- todo •1po que -,e le atn
buyen. s11 obn c;1gue empeñada en &lt;:&gt;xpresar solo lo más inmediato de la realidad a
pesar del poder de Id crit1e a. rodav1,1 no hay nadie que le haga deor .i Pedro Pámmo
otra cosa de lo que li1eralmen1e dice

1 su lemento Babelia del diario El País conl El 24 de diciembre de 1999 e
p
.
d ·an ser los diez mejores
. . .
..
literarios cuales po n,
..
sulLó a d1ecis1e1e cnucos
d I glo XX Sin la pretens1on
- 1 d ranre el transcurso e s1
libros esenios en espano u
n canon los especialistas
.
. . uico ni mucho menos u
.
de estatuir un caracter Jerarq
nta y eres autores de Espab s ertenecientes a cuare
citaron ochenta y tres o ra p
.
del periódico madrileño fue
.. ., Latina· Una de las conclusiones
ña y de Americu

E

ue no recibieron el Premio Nobel de Literatura
q ue dos de los grandes autores q
.
diados de la centuria Juan
. . dos or obras escritas a me
aparecen como los mas cita
p
.
.
E/ Aleph ( 1949) y Ficc,ones
') Jorge Luis Borges por ·
Rulfo por Pedro Páramo ( 195:&gt; y
. .
ltados (doce veces) fue Pedro
( 1944¡ La ob raen la que más coinc1d1eron los consu

Paramo. del mexicanoJuan Rulfo

Su unica. magistral novela vio la
luz de la imprenta el 27 de marzo de
t q55_ treinta y un años antes de que

el autor jalisciense - nacido en Sayula. según el registro civil: en San
Gabriel. segun el propio Rulfo. el 16
de mayo de 191 7-

su hlt-rdli

muriera el 7. d~

enero de t 986 en la Ciudad de Mex1co. A los sesenta y nueve años
"Al igual que López Velarde y
José Revueltas. Rulfo es una estrella
polar... escribió Jorge Aguílar Mora
el 21 de abril de 1980.

Desde su primera rraducción a un idioma exrranjero. la que hizo Mari;ina
Frcnk ele Pedro Pdramo al alemán en 1958. la obra de Rulfo fue saludada como
"una nueva y poderos;¡ voz en la orquesta de la literatura universal de nuest ro
tiempo" A partir de entonces. las versiones en otras lenguas se acercan a la
treintena y al promediar el siglo el awor mexicano más conocido en el mundo.
con el mayor número de estudios impresos sobre su obra y citas en interner.
es Juan Rulfo
Lysander Kemp lo tradujo al inglés: Francisca Perujo. al italiano. Roger Lescor y Gabriel laculli. al francés: Jean Lechner. al holandés. Tarja Romila. al finlandés; RadoJe Tanc. al serbocroata; Alenka Bole Vrabec. al esloveno; y Akira
Sugiyama. al japonés.
El mcipit de Pedro Páramo se lee así en otros países:
En alemán:
/ch kam nach Coma/a. well man mir gesagt hatte. dass mein Vater hier lebe.
ein gewisser Pedro Páramo.

En inglés:
I carne to Coma/a because they told me that myJather. a certam Pedro Páramo.
was living here.

En italiano:
Sono venuto a Coma/a. perché m1 avevano detto che qui abitaba mio padre. un
certo Pedro Páramo.

En francés:
Je suis ven u i1 Coma/a parce qu 'on m ·a dit qu 'ici vivait mon pere. un certain
Pedro Páramo.

Uno de los indicios más interesantes de su repercusión en el mundo es la
que ha tenido Pedro Páramo en un pueblo de mentalidad budista Las traduc-

nos alejemos de él o nos acerquemos a

ciones al japonés de El llano en llamas ( 1990) y Pedro Páramo ( 1992) que hizo

el no deJa de ser un punto de referencia

'l&amp;ria Esther lbdrra ·once n,mador~ un.inime5_ lU&lt;Jn Rulfo, estrella polar, figura clave, culminación, rumhle, caso único. : 1'11
la sec&lt;ión Cultura de Prrxew. MéxK0¡._11 de abnl, 1980, p. ◄1. (N de lo E.).

�Akira Su~1yama fu&lt;&gt;ron recih11..las c.on la n.1tural1cl.id prop1c1 de una tultura que
ent,endt: ;, karmc1 wrno una condena por l,1 cual uno queda ílot,mdo alma en
pPna mIernra'&gt; tenga c1lgun pencl1eme t'n estc1 vida

1

qut uer0n dc1nd0 c1l
uc,n clf' h..gdr

t''&gt;C mor

t n e1ernt", una prm11genid y , dmbidntt· rompos1

:ut1n Rulfu relacrona. rec red rt&gt;tdtegon2&lt;1 generdl1ld, rt-rnr struve P'il,S cam ,nos de las tinieblas y esa voz "rrc11go tos o¡os con que elld m•ro estas eosas. por

l ambi€-n P'&gt;td la tw; ton.1dt la v1d,1 v dt' 1d niul, rtP e'llaz..id ct" 5I p una barren emre una

Y utra E&lt;.a rnc m .il1rt,1d IIPne r&lt;1Icps en el mundo cc11Ppesmo nwxitano. puo lc1mb1€n
&lt;:-xIs1e en Japon y puectt:' wlanori i rse ' ur, ti budismo e ,gualrnenlt:' { on el 1ea1 ro noh
dondP

dS

vidas pa~das Pstán siempre pre'&lt;enles. accuando en la vida de hoy

que ~e dio sus 010s pc1ra ver" . dice Juan Prenc1do. que unag naba ver dquulo 1
travec, de los recuerdos de su madn.
s1 hablar&lt;1 consigo misma

Y .,u VOL era secretc1 cc1s1 apd~ada. como

M1 madre "b Unos O1Os d&lt;:&gt; c,es&lt;:&gt;nta años. los de l,1

madre. resurnan en la renovada rrnrada de vem1cuatro años. la ctcJ h110 que v,1
reinventando el mundo de los muen os que reposan latentes en el cementerio
oscuro de la memoria

La ficción de la memoria

r ,1.-uun. en la11n. viene de ficwm. que quiere de&lt; ir mentira. Y uno de los principios de la creacIon literaria. segun Juan Rulfo. es la mvención. la_ ímaginac1on. el
otro nombre de la memoria. "Todo escritor que crea es un mennroso. la literatu•
raes mentira. pero de esa mentira sale una recreauón de la realidad. recrear la
realidad es. pues. uno de los principios fundamentales de la creación"'
Leonardo Sciascia lo entendía muy bien:
Asi sucede con los recuerdos leJanos. se asimilan a los sueños y, como los sueños. sin
quererlo m saberlo. acabamos restaurándolos. añadiéndoles algo. creando o recrean-

r.l no de las secuencias ele Pedro Páramo se va remventando - desde la sabiduría de quien tiene un msunto de la estruc cura fragmentada - con las piezas
perfectamente puestas para establecer e msinuar sutihnence lo que vendrá después. a la m,inera fraccionada en que opera la mt mona no en secuencia ero
nologic a. sino en el orden de la mvenrión que transfigura el pasado y fas vores
de la mfanc1a no lineal ní progresivamente. smo en cuerpos de nubes mconexas

y equivocas. en celaJe Y siempre. desde la primera hasta la ultima pagma. el
contexto es la memoria. tanto como ,a emoción
Entre la aparic1on primera de Abundio Martínez y la ultima. en la que el
1rnsmo Abund10. medio hermano de Juan Preciado. mata a cuchilladas a su

do los nexos perdidos O desdibujados. en un orden y una consecuenc1ahdad que -a

padre Pedro Páramo. se tiende una estructura dramática clásica la del plantea-

diferencia de los sueños - no pod1an depr de tener

miento y el clímax final aristotelicos en un espacio fracturado Lo que queda
eomprendido entre los dos extremos -la oquedad de la elipsis. el blanco activo

No tuvo que esperar Frederick Barleu tas certezas de la neurobiolog1a mo-

que separa las unidades narrativas- constituye los cimientos de un armazón

derna para darse cuenta. en 1932. de que el proceso de la memoria supo~e una
reconstrucción imaginativa que modifica ta materia recordada El factor anad1do

desdoblado en el que cada uno de los componentes del rompecabezas embona
en su justo lugar.

que. según msmuaba Marcel Prousr. impone la memoria a la experiencia _real.

lDónde está el punto de v1sra7 En todas partes y en ninguna. lDónde está

es el que transfigura la realidad de la infancia y le mventa otra catego~1a. la

el tiempo7 No en un transcurrir horizontal. de izquierda a derecha. sino en una

que puede organizarse en ta creación literaria Si para Marcel Prou~t la s~lic1tud

provincia de simultaneidad como la que aparentan los sueños, en una frontera

deliberada de la memoria es muy racional. convencional y chata. solo la mvoca-

difusa. sin territorialidad demarcada. donde discurre el fluJo de la memoria

ción no controlada. profunda. surgida de lo más íntimo. puede expresar la total

termitente El orden de las secuencias promueve otro decir. otro significado. en

calidad de ta experiencia infanlll. en toda su mocencia. su asombro. su terrnr

medio de un tiempo masible. en una temporalidad inhumana que no se puede

in-

"Encontrarás más cercana ta voz de mis recuerdos que la de mi muerte. s1 es

medir. Si el orden de los factores no altera el producto. el orden de las palabras sí

que alguna vez la muerte ha tenido alguna voz". dice la madre al hijo en Pedro

altera el sentido. porque ·e1 arce literario" . dec1a Arreola. "se reduce a la ordena-

Páramo4. En la oscuridad de tos OJOS cerrados puede surgir esa voz. la voz de la

ción de las palabras" que. bien acomodadas. provocan otro efecto de conjunto

7

memoria irrefrenable. ta voz de los padres y tos ancestros. las voces primeras

lbtd. p. 8. IN. de bE)
loc ar (N de lo E.I
Juan Rulfo, "B &lt;k&gt;safio de la creaoón" en Toda lo obra, l:5paña, Unel(o, 1996, P. .188. (N de la f.)
• Juan Ru fo,PedroPáramo, MéXICo, fo."00 de Cultura Econonuca. 19S5, p. n (N de la f).

E Emminuef Cdrbaffo. AQ'~as 1kb
l}t dela E)

2iUfUtlJ moxtn1 ~tarll

de r ~ Pulfa:d}[dloono del Cnnit.!nq 1986. p. w

�Desde que lo conoció en el Cenero Mexicano de Escritores en 1953. Salvador
Elizondo cuvo una polémica con él Elizondo decía que Rulfo inventa el lenguaje

y Rulfo insistía en que ése es el lenguaje que se habla normalmente en el sur
de Jalisco

memoria: el lugar de los muertos que están vivos. Las muertes intermedias -el
niño que fuimos j, se desvaneció en nosotros. las amistades fugaces. los desencuentros del deseo- equivalen a las grandes discontinuidades de la vida. que
en Juan Rulfo se identificarían con la pérdida del paraíso infantil y de su padre.

su modestia es demasiada para un artista. porque es imposible que las gentes hablen
naturalmente con una afinación literaria can marcada que no se nota. Yo he escado
en Jalisco y nunca he oído hablar a nadie como en los cuentos de Rulfo, lo que pasa
es que él traca la esencia de ese lenguaJe y puede transcribirla a la escritura. que es
el problema más dificil que existe, el de transcnbir una habla a un lenguaje literario
escrito y que conserve su condición de habla [ ]8

El narrador implícito es la gente. la voz colectiva del sur de Jalisco. Pero esa
habla, que ha dejado una huella perenne en la memoria del autor, pasa por una
transmutación que conserva el tono y la cadencia, las pausas y los silencios,
para reinventarse como literatura.
Aquí la memoria opera como una suerte de elemento transformador de la
verdad. como una esencia intangible que cambia los hechos, los deforma. hace
de ellos una materia con la que se construyen mentiras ocultando verdades para
hacer de la historia un texto que se puede extraviar entre los folios de la amnesia.
Las palabras de la infancia, que emanan primero de la madre y luego de los
demás, se disuelven en la bioquímica de la mente y nos ofrecen un escenario
primitivo. Con el paso del tiempo establecen su domicilio en alguna parte del
lóbulo frontal y se agitan con la vecindad límbica del cerebro, pero no vuelven
idénticas al entreverarse con otros pensamientos y otras emociones. El proceso creador en la literatura podría obrar de esa manera. Las voces que Rulfo
escuchó de niño retornaron transfiguradas en el adulto que sabía escuchar
cantos gregorianos, misas, réquiems, y se fundieron en su metabolismo litera-

Vino hasta su memoria la muerte de su padre [ J Nunca quiso revivir ese recuerdo
porque le tra1a otros, como si rompiera un costal repleto y luego quisiera contener
el grano. La muerte de su padre que arrastró otras muertes y en cada una de ellas
estaba siempre la imagen de la cara despedazada: roto un ojo. mirando vengativo el
otro Y otro y otro más. hasta que la hab1a borrado del recuerdo cuando ya no hubo
nadie que se la recordara. 10

Padre y memoria reactúan juncos. Y de este modo, escribe Oliver Sacks. "lo
que pretendemos es tender un puente, reconciliar o integrar las discontinuidades, mediante la memoria, y más allá, mediante el mito y el arte. Todos. en
definitiva, somos exiliados del pasado".
Para Luis Mateo Díez, "la imaginación no es otra cosa que la memoria fermentada": "la maceración de la experiencia"". En ella pervive "ese humus que
salva del olvido lo..que merece perpetuarse en la escritura mientras se macera
que rescata lo más significativo de lo que vivimos y recordamos para poder
nutrir la fabulación " 12 •

Pedro Páramo es una novela cargada de vida y verdad. Los cuerpos muertos copulan. se desmoronan o empolvan como en una suene de
erotismo post mortem: palpitación de falos, olores vaginales, efluvios de la lubricación primordial. Un mundo
de muertos lleno de vida: rencores. remordimientos,
pasiones. venganzas. deseos. una memoria ni dormida ni despierta.

rio. En una entrevista Rulfo dijo:
"Esa noche volvieron a sucederse los sueños.
Conservé incacto en la memoria el medio en que vivía. La atmósfera en que se desarrolló mi infancia, el aire, la luz, el color del cielo, el sabor de la tierra[.. .] Lo que
ta memoria me devuelve son esas sensaciones, no me devuelve hechos.9

¿Por qué ese recordar intenso de tantas cosas? ¿Por
qué no simplemente la muerte y no esa música tierna del pasado?". 13

Más que reproducir, la memoria inventa. recategoriza, reclasifica. No repite; reorganiza. Siempre dentro de un cuadro emocional,
el abandono, los cambios y las separaciones de la vida, encienden la

~

64

1

llwi ,p.85. (N tklol).

'Sk. en discurso de entrada de I ms Mateo Die1 como m1rmhro de nul!M'lo, en fa
Rt'dl Acadenua hpanol.l de la lengua, en 1941 IN de la E)
/IJldern (Ndelol)

Maria Estherlbarra, op. cit. p. 44. (N dela E.).

• Eli&lt; Nepomucmo. lwlfo.·commoaones ron un gigante silendoso, en Sóbodo, numero 2~ 1, supl de unomásuno.
MeXICO. 19deJunio,1981, pp. 1 HN delo E.)

~

65

�LA EXPERIENCIA LIT.ERARIA

BRIZNAS
EL VIDENTE

De Arthur Rimbaud a Paul Demeny'
Charleville. 15 mayo 1871

l primer objeto de estudio del hombre que quiere ser poeta es su propio y

E

encero conocimiento; éste busca su alma. la inspecciona. la pone a prueba.

se la aprende. Una vez sabida. debe culuvarla [ . ]
El Poeta se hace vidente por medio de un largo. inmenso y razonado desa-

rreglo de wdos los sentidos Él busca por si mismo y agota en si mismo mdas las
formas de amor, de sufnm1enco. de locura. todos los venenos. para no quedarc,e
sino con sus quincaescenc1as Inefable tortura en la que necesirn de toda la fe.
de toda la fuerza sobrehumana. en la que se conviene. entre codos. en el
gran enfermo. el gran criminal. el gran maldiLO. iY en el supremo
Sabio! 1Porque alcanza /o desconocido' ,Puesto que ha cultivado
su alma. ya rica, más que ningún otro' Alcanza lo desconoc:1do

y

nqu~. enloquecido, acabara perdiendo la comprens1on
1s1ones. ¡no deJaria por ello de haberlas visto! Que
a reviente en su s.ilto pers1gu1endo cosas inauditas e

mnombrables f . 1
Hallar una lengua [ ..1
Esa lengua será del alma para el alma -resumiéndolo todo perfumes. sorndos. colores. -. del pensamiento
cnganc.hando el pensamiento y mando de él Sí el poeta
definiera qué c.anc,dad de lo desconocido se despierta, en
su epoca demro del alma universal, ¡conseguiría dar algo
m ás yue la fórmula de su pcnsam1cnto. que la notac,on de su marcha hacia el Progreso'

w 1an •ndos lübrrunore1fl0•iemev1a, de c.i-,par OaV¾l &gt;net1m.h, •g1x

��encontrar? El hecho no deja de tener importancia si consideramos el contexto

RETRATOS REALES E IMAGINARIOS
EL DESPERTAR DE LA OTRA RAZÓN
(SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ)
VÍCTOR BARRERA ENDERLE

de su escritura. Era difícil, casi imposible, escribir y leer de manera libre en
eso días. ¿Cómo escapar de la gramática escolástica; cómo mirar más allá de
la excluyente teología colonial? Ante tales cercos, no es de extrañar fa marcada
homogeneidad de nuestras letras coloniales. exentas del uso de la ficción y
sometidas a la racionalidad estrecha de la escolástica. Y, sin embargo, la obra
de sor Juana -que técnicamente no desbordó esos límites-. única y vasca.
marcó la más grande y singular excepción.

abía pensado, siguiendo una contradictoria rutina semiacadémica. lla-

H

No creo equivocarme cuando considero la Respuesta a sor Pilotea de la

mar a este breve trabajo "Literatura y mujer". Pero el título era en reali-

Cruz (1691) como uno de los grandes textos fundacionales de nuestra litera-

dad complicado y me obligaba una explicación, o, mejor. un cuestionamiento.

tura, al lado de Comentarios reales, de Inca Gracilaso de la Vega, y de la Nueva

¿Por qué la conjunción sonaba aquí como un añadido forzoso y, además, pro-

crónica y buen gobierno, de Guamán Poma de Aya la. Una afirmación como la

blemático? ¿Acaso alguien habla de hombres y literatura? Hace algún tiempo.

anterior precisa de una explicación. ¿Cuáles son los elementos que hacen de

en un congreso de literatura hispanoamericana y española celebrado en Ro-

tal texto una obra iniciadora? Antes que nada está la reflexión de la propia

sario, Argentina. hubo una mesa de trabajo titulada Mujeres que escriben. Yo

escritura. Sor Juana es la primera escritora. en nuestro

participé en otra mesa llamada Teoría literaria. donde por cierto, las mujeres

continente, que cuestiona su oficio y reclama para

han hecho aportes enormes; pero si alguien hubiese querido revisar el trabajo

las mujeres el derecho a ejercerlo. Con su vida

crítico de Rosario Castellanos por ejemplo. habría tenido que formar parte

como ejemplo defiende una vocación clausu-

invariablemente de la primera mesa. Era aquello un absurdo. En Mujeres que

rada a priori por las instituciones y establece

escriben participaron dos grandes amigas mías. Una trabajó a Alfonsina Storni

el derecho femenino al conocimiento y a la

y la otra a sor Juana Inés de la Cruz, dos períodos literarios diferentes, dos

interpretación. Y todo ello dentro de los

escrituras totalmente distintas. Ellas estaban atónitas -y con razón: cómo

estrechos márgenes de la retórica esco-

era posible que. en un congreso convocado para describir el estado actual de

lástica. Tenía todo en contra. la jerarquía

la literatura escrita en español. los organizadores se basaran en criterios tan

eclesiástica, que no aceptaba -y sigue

estrechos, como si las mujeres que escriben fueran una excepción. un caso

sin aceptar- los Juicios de una mujer;

anómalo en la literatura. "En todo caso -propusieron mis amigas- titulen la

la envidia de sus pares escritores. que

mesa dedicada a Cervantes como Mancos que escriben". Es evidente, en este

tampoco deseaban reconocer la enor-

caso, la necesidad de reflexionar a partir de lo individual para transformar

me superioridad literaria de una mon-

nuestra visión de lo general. Precisamos un punto de partida. y ése es. para la

ja; y la propia aceptación femenina

literatura latinoamericana. sor Juana Inés de la Cruz.

de la subordinación de las mujeres

Confieso que siempre me ha llamado la atención la riqueza significativa
de la obra de sor Juana Frecuentemente regreso a sus escritos y cada vez en-

-que por desgracia aún tiene una
fuerza residual.

cuentro una veta nueva. un potencial latente. Me percato de que escas consul-

La partida estaba de ante-

tas pueden resultar algo extravagantes. principalmente si las miramos desde

mano perdida y nuestra autora li/

fuera. Un lector tradicional presume con orgullo sus relecturas de Shakespeare,

lo sabía; no obstante, antes de

de Montaigne. de Pope o de Cervantes: incluso puede escribir tratados de lec-

darse por vencida, nos dejó un

tura o de crítica sin mencionar ninguna otra fuente, ni siquiera a los griegos

testamento intelectual donde

~

o latinos. Pero volver a sor Juana. una monja colonial recluida en un oscuro

resume sus esfuerzos y traza el

70

convento de la Ciudad de México. ¿no resulta algo extraño?, ¿qué esperamos

camino para la transformación.

••

�Su vida, nos sugiere, fue marcada por la bifurcación, esos dos caminos opuestos que ella tuvo que recorrer al mismo tiempo: concretar su vocación literaria
y satisfacer las expectativas de una sociedad sometida a la estrechez del colo-

PRIMERAS LETRAS

nialismo. Al ejercer su vocación, sor Juana contradice la racionalidad en boga

LA HUELLA DE BRECHT EN MÉXICO

que negaba a las mujeres el uso de la palabra escrita y el derecho a ocupar el

)OSÉ ISRAEL MARTÍNEZ LÓPEZ

espacio público. Contra la verticalidad de esa lógica excluyente, la autora de

Primero sueno opone la horizontalidad de un pensamiento multidisciplinario
que. a diferencia de las universidades premodernas, establece vínculos entre
todos los discursos y saberes de la época.

N

o es posible pasar por alto la concepción estética brechtiana si se quiere

comprender a profundidad la totalidad de la dramaturgia contemporá-

En el título propongo un despertar racional distinto, me refiero a una toma

nea. Aun a pesar de su naturaleza anticorriente y de que pocos autores acojan

de conciencia alternativa. Nada hay de mesiánico en ello. Despertar como

sus principios plenamente, muchos de sus procedimientos han sido adopta-

inicio e inicio como revisión del pasado para cambiar el futuro. Tales son las

dos y adaptados por autores modernos en países donde los efectos pueden

acciones que sor Juana realizó en su momento. Teniendo en cuenta su circuns-

considerarse de menor impacto. Prueba de esto es que podemos encontrar en

tancia es casi imposible pedirle algo más, y sin embargo mucho habría qué

la tradición dramática mexicana ejemplos concretos de su influencia en auto-

decir todavía.

res insignia del siglo XX como Jorge lbargüengoitia y Vicente Leñero.

Tal vez su contexto la obligó a la abjuración de su vocación y la historiogra-

Para precisar con claridad los efectos del teatro brechtiano es necesario

fía literaria tradicionalista la encasilló dentro de las "producciones menores y

especiñcar antes las características ideológicas que lo identifican. Primordial-

barrocas" de la Nueva España, pero su escritura permanece y demanda en la

mente, Breche propone una renovación frente a la tradición, es más, exige

actualidad nuevas formas de lectura. Aceptemos el desafío y hagamos de sor

una reestructuración de ésta, lo que significa una negación de la concepción

Juana Inés de la Cruz nuestra contemporánea, entendamos, en una palabra,

estética aristotélica.

su razón alternativa.

Su teatro épico se dirige a un público cuyo razonamiento debe librarse de
las emociones. La colectividad debe someterse a un proceso de distensión
antes que verse sometido a una catarsis que influya en su participación, para
la cual se ha previsto un doble objeto:

En primer lugar. los hechos, que tienen que ser cales que pueda el público. en
paisajes decisivos. controlarlos por su propia experiencia. En segundo lugar, la
representación, que por su armadura artística debe ser montada transparentemenre.'

Esto significa que tiene por objetivo distanciar al espectador
de lo que sucede en el escenario, es decir. interrumpir la compenetración con el héroe a través de diferentes técnicas. que
frecuentemente implican adelantos tecnológicos como proyecciones cinematográficas. anuncios, rupturas de la cuar-

ta pared: medios que envidencian al espectador que lo
representado no son acciones sino situaciones dispuestas
al análisis. Clurman señala:

Walte, Benjamín Tentativos sobre Bredlt M.Jdñd, Taurus, 1975, p. 33.

�certeza que el objetivo de las obras de Breche incluye una preocupación por
en las obras de Brecht se nos recuerda constantemente que estamos en el teatro -

motivar a la acción, pero sus métodos nunca resultaron moralistas, antes

el sistema de luces está a la vista, los actores con frecuencia se dirigen directamente

se validan dentro de un proceso dialéctico enraizado en un escepticismo.

al público, sobre una pantalla se proyectan lemas con la velocidad de un relámpago,

Barthes señala apropiadamente que "La función moral de Breche es la de

etc.-; todos artificios puramente teatrales y por cierto no realistas. 2

insertar vivamente una pregunta en medio de una evidencia (éste es el tema
de La excepción y la regla). Puesto que aquí se trata, esencialmente, de una
moral de la invención"5 .

El descrédito que el teatro épico hace de la función recreativa del teatro
conlleva una doble exigencia. El público debe poseer un sentido crítico, y
debe entablarse una nueva relación entre el actor y el personaje que repre-

Se ha visto que los principios antiaristotélicos del teatro épico han devenido

senta. Walter Benjamín señala que "el actor tiene que reservarse la posibili-

en diferentes innovaciones teatrales. Para ilustrar su uso se pueden enumerar

dad de salirse de su papel artísticamente. No debe dejarse quitar la posibili-

algunas de las características típicas del teatro brechtiano tomando ejemplos

dad de, en el momento dado, hacer el papel de pensante (sobre su papel)" 3 .

de la obra Madre Coraje y sus hijos. Hay una innovación con el número y ori-

Esto explica algunas prácticas comunes en el treatro brechtiano: cómo un

gen de los personajes. Los treinta personajes se distinguen por ¡0 heterogéneo

mismo actor puede representar varios papeles en una obra o cómo un mis-

de sus propiedades, son de estratos sociales muy diferentes, puesto que van

mo personaje puede ser interpretado por varios actores. Para el director, el

desde gente de pueblo hasta oficiales del ejército, y se opone a la concepción

actor olvida su papel de medio y se convierte en un agente que no da indi-

clásica que reduce el número de personajes y respeta el origen común en una
estructura social.

caciones para conseguir cierto efecto, sino tesis para que los espectadores

El proceso de literalización de la palabra posibilita el distanciamiento entre el

tomen una postura.
En cuanto a los cernas, el teatro épico se sirve de elementos históricos por-

espectador y los personajes de la obra. En el teatro brechtiano no todo es narra-

que despojan de sensacionalismos a la escena y porque con ellos el público

do en escena con las acciones de los personajes, pero al menos la historia sí se

ya tiene un conocimiento previo; así la obra evita provocar la sorpresa en el

hilvana en sus parlamentos, es decir, los elementos narrativos sirven para inte-

desenlace y se enfoca en el desenvolvimiento de los sucesos.

rrumpir la acción e impedir al espectador una identificación con el protagonis-

En palabras de Clurman: "Breche evita el 'suspenso', que su objetivo dra-

ta, además proporcionan información que permite el ejercicio del pensamiento

mático no es la emoción sino la comprensión"4 . Con esto, las unidades de

crítico. Podemos encontrar la inclusión de narradores, señalizaciones a través

tiempo y espacio de la estética aristotélica pierden todo sentido para la con-

de cartelones, proyecciones de película que rompen con el naturalismo realista

cepción brechtiana: las acciones se extienden en multitud de escenas

que pretenden otro tipo de obras. Las proyecciones realizadas por caspar Neher
no pueden ser reducidas a mera escenografía, éstas tienen su peso en cuanto

que abarcan éspacios y tiempos heterogéneos.
El enfoque intelectual y fáctico no priva a las

permiten asociar el teatro con las manifestaciones de lo espiritual. El mismo

obras brechtianas de humanismo. Se ha discuti-

Breche señala que: "Las proyecciones de Neher serían, pues. ideas materialistas

do la validez de las obras brechtianas por

ideas de 'situaciones' auténticas, que se acercan tanto al acontecimiento que e;

su carácter didáctico, pero lo cierto es

temblor de sus contornos delata de qué cercanía aún más íntima se han des-

que dista de adoctrinar, y, aunque evi-

gajado para hacerse visibles"6 . En Madre Coraje es posible observar esto en las

ta el sentimentalismo, expresa sen-

indicaciones que hace antes de cada cuadro, por ejemplo:

saciones y emociones tan elevadas
En ese mismo año, el rey de los suecos. Gustavo Adolfo, cae en la bataUa de Lützen.

como en las más grandes obras del

La paz amenaza arruinar el negocio de Madre Coraje. El hijo temerario de Madre

tradicional. Podemos tener por una

Coraje realiza una hazaña más de la cuenca, y halla un fin ignominioso.1

' Harold Clunnan. Teatro contemporáneo. De Brecht oPinter, de
Nuevo York oTokio. Buenos Aires, Troquel, 1972, p. 78.
3
Op. &lt;it., p. 39.
'!bid., p. 76.

1
6

Roland Barthes. Ensayos aíticos. Barcelona, Seix Barral, 1973.
Walter Benjamín, op cit., p. 23.

' Bertolt Brecht, Madrewrajey 5U5 hijos. úónica de la Gueffa de los Treinta Años. Santiago de Cuba, Universidad de Oriente,
Departamento de Actividades Culturales, 1961, p. 5'/.

�El tiempo tiene una particularidad en el teatro brechtiano, se encuentra

El ate~tado, de lbargüengoitia, es la puesta en escena del magnicidio del

mucho más próximo al desarrollo estrepitoso de una película o al del entrecor-

general Alvaro Obregón. Fue estrenada por primera vez en México, en julio

tado de un cómic que al lineal y continuo de una obra dramática tradicional. La

de 1975, en el teatro Gorostiza. Las indicaciones del director incluyen una

interrupción es desencadenada a través de canciones. música. proyecciones,

descripción de la obra que es pertinente incluir: "Esta obra es una farsa docu-

impresiones gestuales de los actores; desarrolla un tiempo que es alargado por

mental, mientras más fantasía se le ponga, peor dará"ª; de lo cual se induce

las circunstancias históricas de lo escenificado, pero se presenta fragmentado.

la preocupación por ser lo más fiel posible a la historia, a pesar de que los

no sigue un orden establecido. lo cual propicia que el público desarrolle sus

nombres de los personajes históricos fueron cambiados. en la obra encon-

propias interpretaciones. En Madre Coraje y sus hijos transcurren doce años en

~ramos recursos brechtianos, por ejemplo, el uso de las proyecciones para
interrumpir la acción:

doce cuadros, lo cual no significa que necesariamente cada año tenga un cuadro y que cada cuadro tenga una extensión similar.

Proyección: Un tren sale de la estación.
Proyección: Un tren entra en la estación.

Brecht en México

Proyección: Una mullitud. 9

Las teorías o corrientes artísticas no pueden trascender sin obras que las sus-

~ambién se incluyen rótulos que preceden a los cuadros y que delimitan y

tenten. Sin embargo, no siempre es sencillo captar los alcances de cierta co-

explican las acciones con leyendas como: "Sufragio efectivo, no reelección"m;

rriente cuando las obras no siempre muestran evidencias claras de haber seguido un canon. En otros casos, el modelo sigue allí, pero han sido tantas las
adecuaciones que la obra ha obtenido una singularidad que no corresponde a
ningún grupo. En otros, la correspondencia con una teoría es tan avasallante
que es casi imposible negarla. Así resulta Brecht en México: como una fuerza
innovadora que no termina de dibujarse concretamente. Existe, resulta indu-

"La lucha electoral"

11
;

"Juan Valdivia es condenado al destierro" 12. En la obra

el distanciamiento con los personajes pretende alertar sobre las influencias d~
la iglesia Y del Estado en el asesinato. La discusión no se enfoca en el asesinato del político, sino en describir los motivos que llevaron al personaje Pepe a
perpetrar el crimen, y cuestionar si fue la influencia de la abadesa una causa
circunstancial o absoluta del homicidio.

dable, el negarla sería ignorar una condición que le compete casi generacio-

En Leñero, los elementos brechtianos son más difícilmente identificables

nalmente. pero para encontrarla, la mayoría de las veces, debemos buscarla

por los recursos escénicos respecto a la obra de lbargüengoitia, pero se en-

en términos de su negación, de su crítica o en la adecuación de algunos ele-

cuentran en la concepción de la obra misma. El teatro documental es una

mentos de innovación escénica.

subcategoría del teatro que está fundamentado en testimonios documentales

Las obras brechtianas mexicanas están restringidas a unos pocos autores.

sociohistóricos determinados. Así, los documentos mismos son revelados en

Podemos mencionar como exponentes inequívocos de lo que en México se

escena pero no pasan directamente a la representación. El autor tiene el tra-

llamó teatro documental a Vicente Leñero con obras como Pueblo rechazado.

bajo de retratar una postura, pero debe sujetarse a una fidelidad histórica que
no engañe al espectador.

Compañero y El juicio, todas parte de lo que él mismo reconoce como su

primer ciclo creativo; así como a Jorge lbargüengoitia con El atentado. En

William Foster señala que Leñero, en su obra E/juicio, deja abiertas las

ellos es posible advertir las características formales y los principios del teatro

posibilidades. Hay, como en El atentado, espacio para nuevas interpretacio-

épico. En ambos se distingue la importancia de la formación y orientación

nes. Por ejemplo, no señala explícitamente la relación de León Toral con la

narrativa. lbargüengoitia, alumno de Rodolfo Usigli, no culmina su obra lite-

Madre Concepción. Termina por ser un juicio del juicio mismo, es

raria en la dramaturgia. Sus obras más representativas y mayor logradas
se encuentran en el género narrativo, posteriores a su quehacer dramático. El mismo camino pero en diferente dirección sigue Leñero, quien
ya era un reconocido novelista y cuentista cuando decidió ingresar al
mundo teatral.

8

Jorge lbargüengoitia. El atentado. Tedtro del volddor. México, Joaquín Mortiz, 1982, p. 9.
1

/bid., p. 13.
'lf /bid., p. 12.
'

1

fbid., p. 14.

1
'

/bid., p. 34.

�decir. las interpretaciones del crimen no se concretan. Apoya esta lectura el

tractores de la teoría brechtiana en México: incongruencia interna que limita

momento en el que

los resultados, un carácter didáctico y una falta de tradición que la respalde.

en vez de tratar de justificarse y exculparse, Toral pronuncia una diatriba sin pies

Al igual que sus mentores, orientadores o guías. Leñero parre del documento y del

ni cabeza (. ..) El presidente da por terminada la audiencia precisamente al pedir

ser humano que le da origen y razón de ser, hacia la abstracción. Procedimiento

permiso Toral para agregar algo más. 13

brechtiano y antípoda del aristotélico. que consiste en pasar de lo abstracto a lo

La influencia del teatro épico o de cariz brechtiano en la dramaturgia mexi-

como mayor hazaña del espíritu y como la catedral del hombre. 1s

tridimensional, de lo simbólico a lo humano y que dio lugar a la definición del teatro

cana nunca se consagró como una escuela a pesar de las aparentes condiciones sociopolíticas propicias para ello. No resulta extraordinario que haya sido

No solamente juzga los principios de este teatro documental, sino tam-

precisamente en los años sesenta y setenta cuando surgieron atisbos de este

bién sus alcances. El mismo Usigli señala que: "La influencia de Bertolt Brecht

teatro en el marco de los movimientos de izquierda que buscaban una reinter-

sobre buen número de dramaturgos y directores contemporáneos es indis-

pretación de la historia y que asumían una actitud escéptica de todo lo oficial,

putable, aunque su calidad teatral intrínseca y su beneficio sean discutibles,
en mi opinión " 16 _

lo ortodoxo frente a los acontecimientos violentos del movimiento del 68.
Considero que la existencia de un grupo centralizado, bajo la influencia de

Los críticos parecen advertir que el carácter intelectual de las obras y el

la estética aristotélica en la dramaturgia mexicana, y las condiciones políticas

distanciamiento impiden un verdadero motivo que impulse la conciencia indi-

impidieron un arraigo importante del teatro épico. La conciencia histórica y

vidual y colectiva. Fernando Wagner señala en su reseña de Compañero, otra
obra documental de Leñero:

el activismo social no le atañían a Breche. Ni Sófocles ni Shakespeare ni Usigli
permanecieron callados en la sociedad injusta que los rodeó. El teatro moderno en México es un fenómeno que tiene como hito a El gesticulador, escrita

El teatro es una vez más -como en el siglo XVIII - el foro para discutir ideas y com-

en 1938 y estrenada diez años después, que está precedido por un reducido

batir posiciones políticas, para despertar la adormecida conciencia colectiva, la corca

grupo de escritores encabezados por Salvador Novo y que antecede a un incipiente grupo de dramaturgos que éste mismo instruiría. El teatro en México.
a pesar de las diferencias internas, estaba influido fuertemente por un grupo

memoria de los pueblos. El teatro naturalista ha tratado también la responsabilidad
individual ante la sociedad, por ejemplo lbsen en Un enemigo del pueblo. Los recursos del teatro naturalista son indudablemente mayores y su efecto es de un impacto
emotivo fuerte. 17

de dramaturgos poseedores de una conciencia histórica y preocupados por la
condición de la mexicanidad. Así lo corrobora Fernando de Ira:

La crítica que juzga este tipo de teatro lo descalifica como moralizante: "los

autores modernos en general nos ofrecen un documento interpretado mayorNi antes ni después de Usigli se ha realizado entre nosotros un esfuerzo tan amplio y consistente para meter la vida nacional al escenario. Su teatro es
el resultado de una interrogación sobre el pasado. el presente y el futuro
de la sociedad mexicana.14

mente con un partido previo, y lo que es peor. con un partidismo político a
ultranza y recaen en el viejo mal de la tesis, que es la anulación de la obra de
arce"

ª.

1

Además de estas opiniones parece claro que. a pesar de sus virtudes,

el teatro épico, al involucrar problemáticas en su puesta en escena, genera una
Esta preocupación de la tradición teatral moderna y
centralizada en México concuerda con la brechtiana. pero

•

experiencia difícil de digerir. Son escas consideraciones testimonios de la difícil
pero indeleble huella del teatro de Breche en México

rechaza la concepción que ésta propone del teatro.
La reseña de Usigli sobre la obra Pueblo rechazado. de Vi-

cente Leñero, sintetiza las principales oposiciones de los deDavid WilhamFoster. Estudios sobre teatro mmcano contemporáneo: semio/0910 de lo competenao
teatral. Nueva York, Peter Lang, 1984, p. S4.
En Femando de Ita,•un rostro para el teatro mexicano· en Teatro mexicano contemporaneo. Antotog,a.
Madrid, Centro de Doc.umentaoon Teatral/Fondo de Cultura Económica, 199', p. 33.

fn Rodolfo Usigli,"lbnbre al teatro: en Vicente
Leoero, Teotro&lt;omp/(!lo, t l Méioco, tJn~sidad
Naoornl Autóooma de Méioco, 1~, p. 32
!bid., p. JI

En Fernando Wdgner, •¿Teatm épico1: ibió, p. 79
Eo Rodolío UsKJÍI, ·1-tombre al leatro" ,bid, p ,

-~

�que acaba
en la estación ferroviaria de un pueblo -sin no m b.re Al pnncIpI0
. . . con
_
excraneza. luego con curiosidad y algo de temor. Nicolás sale de la terminal v
recorre
.
-el asentamiento . y. a med'd·
i d que lo hace. se da cuc&gt;nca de algo· nadie'

MAL DE LIBROS
EL PERSONA} E

vive ah,. y nada de lo que ve ofrece pis1as que expliquen por qué el lugar fue

ALMA RAMÍREZ

abandonado En cambio, de lo que si hay indicios es de la vida coud,ana de
quienes lo habi1aron. que Nicolás irá descubriendo poco a poco.
El talento de Alvarado Y su experiencia como periodista, ensayista y narra-

Esos nombres sin sangre. ni señas. ni vida.
amontonados en /afosa común de las palabras

dor. se manifiesta en todo el texto. Su capacidad como retratista psicológico y'
de escenarios es notable:
'

José Alvarado
Esos espejos de las tabernas. hechos probablemente para los soluarios. los perso-

osé Alvarado escribió una historia de fantasmas Ante esta frase que podria

J

najes que beben solos y de cuando en cuando miran en el espejo su propia soled;id
y. acaso, las palabras en silencio que se dicen a sí nusmos.'

estereotipo del ectoplasma. o de seres venidos del más allá que asustan a los

-¿Y cómo se llama su hija, doña Concha7

ser calificada como una provocación es importante aclarar algo. Al hablar

de la novela El personaje. referirse a una historia de fantasmas no es aludir al
vivos a causa de alguna condena Los fantasmas de El personaje comparten
con ellos. sí, la incorporeidad, pero estos fantasmas son más bien la representación del pasado. de un sinfín de presencias. de recuerdos que todos llevamos

-Matilde. Nicolás.
Un nomb re que no me gusto nunca. pl'ro se lo puso su padre
.
porque lo v,o en una novela
eso no servia para nada.

ah cómo le,a novelas ese hombre

a cuestas. esos que a final de cuentas son, para bien o para mal, los más trasCon ese tono. a través del cual se percibe su

cendentes.
Publicada en abril de 1955 en los talleres de Impresora Juan Pablos. encargada durante un tiempo de imprimir parce de los libros que conformaron la
colección Los Presentes -labor que posteriormente asumiría su editor Juan
José Arreola, cuando adquirió las máquinas necesarias para hacerlo por su
cuenta'-. El personaje tuvo un ciraJe de quinientos ejemplares y fue el título
número 16 de dicha colección. Ésta representaba un esfuerzo por difundir
de manera independiente las creaciones de poetas. ensayistas. novelistas y
cuentistas mexicanos. por lo que contenía obras como aquélla de Alvarado,

Li/us Kikus. de Elena Pornatowska; Los días enmascarados, de Carlos Fuentes.
Primavera muda, de Tomás Segovia, Parentalia, de Alfonso Reyes; y Mazamitla.
de Ricardo Garibay, entre otros

El personajeZ parte de un hecho en apariencia irrelevante. Nicolás, "un hombre al que un conductor malhumorado y con bigote amarillento por el tabaco
había arroJado de un eren " 3 por no tener boleto, es un Joven de veintisiete años

1exKO.

;MI,

004. pp. Sé~

)J.ano Gal ndo. !JSITador poblano .iutodid3cta q~ d~ té
oc (ha ?l. (hmtian ll1oi. Pieqe (.irdío, Carolma IIMerd eYm

gusto por el humor. Alvarado conduce a Nicolás. Y éste a su vez a los lectores. por
el pueblo. por las casas. la iglesia.
la cantina. el cementerio -donde
hasta los muertos parecen haber
desaparecido también-: y a
medida que avanza. lo que observa -y lo que no- invoca a los fantasmas. los
suyos. sus recuerdos. y éstos

yo creo que por

�se mezclan con pistas. nombres. Focos. muebles. vivencias ajenas. construyendo con ello una madeja ps1cologica. Así recuerda Nicolás a presencias corno
Chabela, su madre. una rnuJer menuda y de ojos tristes por quien solo una vez
en la vida deseó ser rico para comprarle una casa: o a Melquiades. su padre,
hombre taciturno que beb1a para olvidar qwén sabe qué cosas. o a s1 mismo
de niño cuando presenció. en plena Revolución. el fusilam1enro de un hombre
acusado de un crimen que no cometió. pero cuyo delito fue haber sido elegido
por una mujer deseada por un general
Hombre de pensamiento vanguardista. Alvarado tenia una gran capacidad
de observacion. su trabajo periodístico y sus habilidades narrativas constru
yeron una novela que hace apreciar a ratos el regusto que deja leer Pedro Pá-

ramo. ele RulFo. publicada en marzo del mismo año que apareció El personaje.
Sea Cornala o un pueblo anónimo. en ambos casos en los escenarios desiertos
ocurre todo y nada a la vez. el concepto llempo desaparece y los protagonistas.
cada quien a su manera y en circunstancias distintas. celebran una danza-diálogo con sus muertos. donde el imperio de lo onírico Juega un papel relevanre
La visión de Alvarado implica también una critica a la sociedad d e su tiempo.
critica que no pierde vigencia.
Pero eso si. cuando un hombre empieza a morirse en seno nrado en la banqueta.
enconces se desvían los ojos para no verlo •

¿Se daria cuenta Nicolás de todo esto? Tal vez no. porque eso no ocurre muchas
veces entre los ciudadanos de ese pardo pais de la pobreza. al que el pertenec1a.
No uenen tiempo.'

Así, en 76 páginas. José Alvarado parece coincidir con lo dicho por Rulfo
en el ensayo "El desafio de la creación"ª. coda la literatura es mentira. pero de
ésta proviene una recreación de la realidad. y recrear la realidad es uno de los
puntos de partida de la creación En El personaje no campea la remembranza
nostálgica o sentimenraloide. sino aquella a la que hay que acudir constantemente para construir un presente y un futuro distintos. Ésa podría ser la gran
parábola del libro.
Jose Alvarado. El personaje. México. Los Presentes. 1955 Fondo Nuevo León.

~

82

'btd, p.~,
1/J¡¡f' p ~}
1 uar. Ru '' "B d~ho de IFremor~ fP 1000 Ju obra fStJ&lt;Jnd, 1~~0, J'l9(,, p 188

YÓ/fy&lt;Jieth
■

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N Vinderman. Paulina Bote negro. San Pedro Garza García/Madrid. Vaso
Roto, 2010
N Waarsenburg. Hans van de Azul Traducción de Pura López Colomé
Traducción al inglés de Peter Boreas. Colección Tristán Lecoq
México. Tnlce/Conaculta. 2009.
N Walcott, Dcrek l:l testamento de Arkansas Traducción de Antonio Resines
y Herminia Bevia Madrid, Visor 1994

�crepuscular vista por una lente a través de la lluvia; el de Macotela, una estampa africana más próxima al desierto; de la obra de ambos, pintura y escultura,
se desprende el sentido de lo primigenio.
Entre ellos, toda una amalgama de propuestas: el trazo cabal, convincente,
de José Luis Cuevas; la ensoñación de Carrington emanando de los párpados
cerrados del bronce de una escultura que figura una momia, sonámbula O médium; la geometría hecha bisturí por Felguérez para ir músculo adentro en la
tela y cortar el espacio con su escultura.
Están también los sonidos que plasma Jazzamoart en las dos pequeñas es-

CALEIDOSCOPIO

culturas comprendidas en la exposición y un óleo de trazo raudo, a contrapelo

MARTHA RAMOS

de las pinceladas breves y llenas de Venegas y sus gruesos corceles. El jardín
de la infancia pernocta con la marea y solidifica en las esculturas en bronce
"Niño insecto" y "Niña cangrejo", de Sergi-0 Hernández, las más oníricas de las

L

a primera impresión que se tiene al entrar a la sala Hidalgo del Museo
Metropolitano de Monterrey para ver la exposición Caleidoscopio es de un

acusado intento por crear un espacio distinto al que domina la arquitectura del
edi ficio: a los muros de adobe y piso de adoquín se ha sobrepuesto un profundo color rojo en muros y vinil negro en suelo y techo; la oscuridad no parece
propiciar el m ejor acercamiento del espectador con la obra.
Cíerta confusión también aflora de inmediato: a lo largo del estrecho espacio se ven obras, más que dispuestas, apiladas en pequeños conjuntos.
"La elefanta", escultura de Leonora Carrington, a modo de bienvenida ha

sido colocada al término de la escalera que conduce a la segunda planta del
museo, donde se resguarda esta muestra que reúne el trabajo pictórico y escultórico de diez artistas mexicanos; a la gran exponente del surrealismo se unen
los nombres de Alberto Castro Leñero, Gabriel Macotela, Germán Venegas, Javier Arévalo, Jazzamoart, José Luis Cuevas, Manuel Felguérez, Roberto Cortázar
y Sergio Hernández.
Como se desprende de esta lista. Caleidoscopio es vasta en generaciones y
estilos, y quizá por eso, como aclaró Emma Molina, galerista responsable de
la exposición junto con Adriana Tijerina, directora del museo, no se elaboró
un discurso curatorial: la base sobre la que descansa este proyecto es la Fundición Artística Velasco, donde se trabajaron las veintidós esculturas que están
en exhibición desde el 26 de enero y que permanecerán en este recinto hasta
finales de marzo; al conjunto escultórico se sumaron ocho pinturas facilitadas
por coleccionistas de Monterrey.
El recorrido dentro de la sala inicia y concluye con dos óleos de colores or-

~

gánicos; el primero de mediano formato, el segundo de grandes dimensiones;

88

uno de Macotela, de Castro Leñero el otro. El de este último semeja una selva

cuatro obras con las que se hace presente el oaxaqueño en esta muestra. Un
magnifico cocodrilo en bronce de Javier Arévalo parece representar el circuito
vital. mientras que Roberto Cortázar esculpe esposas como estalagmitas y nos
sitúa "En el mundo de los tiranicidas" con su díptico de óleo sobre tela. ese
mundo por desgracia hoy tan nuestro.
Por eso. aunque el espacio dificulte ver las obras desde una perspectiva
adecuada, y la mayoría diga "Sin título" pese a tenerlo algunas, y los artistas
incluidos compartan. o no un discurso. una cronología o una propuesta. es
bueno tener un Caleidoscopio para asomarse al arte -virtud. disposición y
habilidad para hacer algo- y la belleza -propiedad de las cosas que hace
amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual- en este negro túnel que
se ha vuelto Monterrey de un tiempo a la fecha.

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C\PI~SINA
;i.,EDIT0RIAL
;i.,GRATA COMPAÑÍA

Jorge Luis Borges

;i.,CORTESÍA
El museo privado de un escritor
Alfonso Reyes

;i.,GAJO DE CIELO

Descripción de la mentira (fragmentos)
Antonio Gamoneda

Carta para volvemos a ver
Gonzalo Rojas

;i.,ANCORAJES

8

12
16

20

El insoportable Gamoneda

27

30

Discurso de Mario Vargas Llosa
en la develación de la placa conmemorativa
del premio lnternaciona l "A ifonso Reyes·201 O

35

Palabras leidas por Alicia Zendejas
en la develación de la placa conmemorativa
del premio Internacional "Alfonso Reyes· 2010

38

Mario Vargas Llosa.
premio Internacional "Alfonso Reyes· 2010

41

Fragmentos verti~les: mayéutica juarroziana
o quedar-se en el mtento
(Aporías delfragmento a la trascendencia)

44

Mario Vargas Llosa

Alicia Zendejas

Jaime Labastida

Pablo Ortiz-Hernández

;i.,CALENDARIO

Lo soez

Ramón López Velarde
La cigüeña

Ramón López Velarde

El edén subvertido
Hugo Gutiérrez Vega

Ramón López Ve/arde: una nota
José de Jesús Sampedro

54

S5
56
70

;i., BRIZNAS

Borgesyyo

Jose Javier Villarreal

Anotación al 14 de¡unio de 1986
Ho1:1enaje ajorge Luis Borges

71
83

Jose de Jesus Sámpedro

;i., LA EXPERIENCIA LITERARIA

Los ilustradores de la obra de
Ramón López Velarde:Julio Prieto
y Alberto Beltrán
Carlomagno Sol

87

9S

;i.,MAL DE LIBROS

Tres modelos cuantitativos
e.ara la investigación literaria

101

;i., ENTRE LIBROS
Adquisiciones recierJ,te_s de la .
. .
Capilla Alfonsina Bibhoteca Umvers1tana

;i.,OJOS DE REYES

Antonio Colinas

Martha Ramos

Víctor Santana

.

De los enigmas a las mterpretaczones

24

Conversando

;i.,RETRATOS REALES E IMAGINARIOS
Doras y Brods

Carlos Lejaim Gómez

Presentación de Antonio Gamoneda
y Juan Ge/man

Luis Aguilar

~

7

Raquel Ti ol

104
108

etauonic:A UHM.MtTAMA • UAM-

FONDO
UNIVERSITARIO

�INTERFOLIA

�EDITORIAL
l presente número de Interfolia convoca una serie de celebraciones y acon-

E

tecimientos fundamentales para nuestra vida cultural. La visita a la Capilla

Alfonsina de Mario Vargas Llosa con ocasión de la develación de la placa del
premio Internacional "Alfonso Reyes" 2010, que le fue concedido meses antes
de que también se le distinguiera con el Nobel de Literatura; los 25 años de la
partida de Jorge Luis Borges y 90 de Ramón López Velarde.
En el discurso que pronunció en la Capilla Alfonsina de la UANL, Mario Vargas Llosa rememoró su descubrimiento de Alfonso Reyes, quien lo maravilló
tempranamente con su Visión de Anáhuac y, tras lecturas posteriores, con su
vasto legado. Publicamos sus palabras íntegras en nuestras páginas, además de
las pronunciadas por Jaime La.bastida y Alicia Zendejas, presidente y fundadora
de la Sociedad Alfonsina Internacional respectivamente.
La relación entre Alfonso Reyes y Jorge Luis Borges es uno de los diálogos

más trascendentales de la literatura hispanoamericana del siglo XX, como lo
muestra el intercambio bibliográfico que mantuvieron. En este número mostramos las dedicatorias de Borges a Reyes, fiel registro de esta larga interlocución.
Por su parte, José Javier Villarreal nos entrega un personal e iluminador ensayo
sobre la importancia de la producción poética del escritor argentino.
Alfonso Reyes nos muestra el "Museo privado de un escritor": breve descripción de un universo personal. Encontramos también en las páginas de este
número poemas de dos grandes de la lengua española: Antonio Gamoneda y
Gonzalo Rojas.

La obra de Ramón López Velarde, uno de los hallazgos más importantes de
nuestra literatura, es revisada por el poeta mexicano Hugo Gutiérrez Vega, en
el erudito y revelador ensayo "El edén subvertido". En la misma línea, Pablo
Ortiz-Hernández aborda la obra del poeta argentino Roberto Juarroz en "Frag-

mentos verticales: mayéutica juarroziana o qu_edar-se en el intento. (Aporías del
fragmento a la trascendencia)".
Finalmente, debemos destacar que la obra del artista regiomontano Raúl
óscar Martínez, recientemente fallecido, ilustra en esta ocasión las páginas de

Interfolia, como un modesto homenaje a su labor plástica.

Caricatura realizada por Carlos Fuentes.

Minerva Margarita Villarreal
Directora de la Capilla AHonsina Biblioteca Universitaria

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�8 idK)fl1(1 de los orlJetllinos.Colecoón
Índ"Ke. Buenos Aires, MGleuer Eortor.
1928.

GRATA COMPAÑÍA
DEDICATORIAS DE JORGE LUIS BORGES AALFONSO REYES:

Dedicatoria:

-a Alfonso Reyes, con las admiraciones concordes de mi simpatía
instintiva, de mi juicio estético
y de mi gustación reiteradadevotamente- Jorge luis Borges

FeTVOf de Buenos Aires. Poemas. s/1,

s/e, 1923.
Dediratoria:
aAlfonso Reyes, hombre de docta

El IDIOMA DE LOS ARGENTINOS

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perspicacia. Jorge Luis Borges
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FERVOR DE BUENOS AIRES

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LUNA DE ENFRENTE
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luna de enfrente Buenos Aires.
&amp;!itolial Proa, 1925.

DedKatona
a Alfonso Reyes, con justiciera
admiración y entera amistadJorge Luis Borges
sic avenida Luintana 211.
Bueflos Aires

.. ...; , T ..... _

Evoristo wlliego. lluenos Aires,
M. Glei2er Editor, 1930.

~icatoria:
aAlfonso Reyes, con
detallada admiración y
entera amistad, dedico
este aplicado manual de
mitologíacariñosa de nuestro
Buenos Aires. Jorge luis

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BuenosAues.M.Cileuerfditor, lfü

HM, ,ia de lire1em1dad. B..ew.:
A1rf'S Vo,;¡t, ylo~,,, 1936

Dedicatoria:

rAD. Alfonso Reyes, cuya doctrina, cuyo nombre, cuya
alllSÍón, son justificaáón de estas páginas. Jorge Luis
Borges. Buenos Aires, 1932-

, H.

Ded1últoaa:
AAlfonso Reyes, con la
gratitud de su repetidolector
Jorgeluis Borges

LAS KENNINGAR

OOU!ICCION
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J1inori1, Uuiversa.l de la. ID1amia

OTRAS INQUISICIONES

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(1937-1952)

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Los Kennmqar. Buenos Aires, Franosco A. Colombo,..
1933.

Dedicatona:
ADon Alfonso Reyes, esta feria de patéticas
vanidades, esta investigación yeste glosario de
los pirates précieux. Muy cordialmente Borges
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Otras '!'¡1JislaOl1es r:~37-195l)

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BUENOS AIRES

Hisrora unweTSOl.de la mfam1a. (ofewón Megáfooo.líl Buenos Aires, [dito:ialT01, 1935.

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Ded1Cill(lfl3

AAlfonso Reyes, estos juegos visuales.
Cordialmente Jorge Luis Borges

Buerios Aires, Edit11rulSu! 1g,52
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AAlfonso Reyes, con la
nostalgia yla amistad de Jorge
luis Borges

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�DESCRIPCIÓN DE LA MENTIRA
(FRAGMENTOS)*
ANTONIO GAMONEDA

En este país, en este tiempo cuya pesadumbre se dibuja en lápidas
de mercurio,

voy a extender mis brazos y penetrar la hierba,
voy a deslizarme en la espesura del acebo para que tú me adviertas,
para que me convoques en la humedad de tus axilas.
Aún hay luz sobre las ramas abatidas y mi valor se descubre en sílabas
en las que tú y los rostros actuáis como gránulos silvestres,

como espermas excitadas hasta penetrar en la bujía del sonido,
hasta sumergir mi cuerpo en aguas que no palpitan,

Huelo Los testimonios de cuanto es sucio sobre la tierra y no me reconcilio
pero amo lo que ha quedado de nosotros.

hasta cubrir mi rostro con las pomadas de la majestad.
Estoy viejo de mí mismo pero hay estigmas. Han llegado los visitantes.
No es una glorificación, no es que la púrpura haya caído sobre mis huesos;
es más hermoso y antiguo: alentar sobre el vinagre hasta volverlo azul,
adelantar un cuchillo y retirarlo húmedo de una exudación

Hay hormigas debajo de las llagas.

Siento la fertilidad que se refugia en la ira de mis cabellos y oigo
el deslizamiento de las especies que nos han abandonado.

que dignifica al esgrimidor.
He cesado en la compasión porque la compasión me entregaba a príncipes
Agradezco la pobreza para que la pobreza no me maldiga y me conceda

...,
16

cuyas medallas se hundían en el corazón de mis hijas.

anillos que me distingan de cuando fui puro y legislaba en la negación.
Yo haré con los príncipes una destilación que será nociva para ellos
pero excitante y dulce en la población como lo es el zumo reservado

•Tomados de Desmpdón de lo mennra, de Antonio Gamoneda, Madrid, Abada, 2006.

en vasijas más oscuras.

~

17

�Ciertamente es una historia horrible el silencio pero hay una salud
No recurriré a la verdad porque la verdad ha dicho no y ha puesto ácidos

que sucede a la desesperación.

en mi cuerpo.
Acuérdate de la paz en los comercios abandonados, acuérdate de la dulzura
¿Qué verdad existe en el vientre de las palomas?

en las habitaciones donde se corrompía el olvido. Nadie tenía razón
ni esperanza, ¿qué podíamos hacer?

¿La verdad está en la lengua o en el espacio de los espejos?
Ahora pasan vencejos entre el nogal y su sonido tiembla sobre mí.
¿La verdad es lo que responde a las preguntas de los príncipes?
Tú, lejos, duermes entre alaridos, hijo mío, tú que acostumbrabas a enloquecer
¿Cuál es entonces la respuesta a las preguntas de los alfareros?

Si levantas una túnica encontrarás un cuerpo pero no una pregunta:

a los maestros y a las mujeres que se deslizaban debajo de tus dedos.

Puedes venir a repartir los alimentos y las mentiras delante de mi rostro.
¿Por qué quemas tu lengua en los vacíos excavados en pómez,

¿para qué las palabras desecadas en cíngulos o las construidas en esquinas

por qué te abres a las semillas implacables, a las linazas adventicias?

inmóviles, las convertidas en láminas y, luego, desposeídas y ávidas?
Puedes cantar en mis manos pero te desdices encima de tu belleza.
Y bien: ¿he sido yo alguna vez cínico como asfalto o pelambre?
Harías mucho mejor acercándote.
No es así sino que el asfalto poseía mi memoria y mis exclamaciones relataban
la perdición y la enemistad.

Nuestra dicha es difícil recluida en belladona y en recipientes que no deben ser
abiertos.

Sucio, sucio es el mundo; pero respira. Y tú entras en la habitación como
un animal resplandeciente.

Después del conocimiento y el olvido ¿qué pasión me concierne?

No he de responder sino reunirme con cuanto está ofrecido en los atrios
y en la distribución de los residuos, con cuanto tiembla y es amarillo
debajo de la noche.

[... ]
Mi amistad está sobre ti como una madre sobre su pequeño que sueña
con cuchillos.

No te pondré otra venda que la que está raída alrededor de mi cuerpo,

~

18

no te pondré otro aceite que el que descansa dentro de mis ojos.

�CARTA PARA VOLVERNOS A VER*
GONZALO ROJAS

Ignominia es tu sangre, Burguesilla: lo turbio que ce azota por dentro,
remolino viscoso de miedo y de lujuria, corrupción
de todo lo materno que es la mujer. ¡Acuérdate, Malparida, de aquella
pesadilla!
No hay trampa que ce valga cuando tiritas y entras al gran baile del muro

Escrita en el mar. el 25-X-58. entre las 2 y las 5 de la mañana.

donde se te aparecen de golpe los pedazos de la muerte.

a bordo del Laennec. Navifrance. por la ruta del Atlántico norte.
No publicada hasta la f echa.

No te perdono, entiéndeme, porque no me perdono, porque el mar
-por hermoso que sea- no perdona al cadáver: lo rechaza y lo arroja como
inútil estiércol.

Lofeo fue quererte, mi Fea, conociendo cuánta víbora

Muerta estás y aun entonces, cuando dormí contigo, dormí con una máquina

era tu sangre, lo monstruoso

de parir muertos. Nadie podrá lavar mi boca sino el áspero océano,

fue oler amor debajo de tu olorcillo a hiena, y olvidar

Mujer y No-mujer, de tu beso vicioso.

que eras bestia, y no a besos sino a cruel mordedura
te hubiera, en pocos meses, lo vicioso y confuso

Lástima de hermosura. Si hoy te falta de madre justo lo que te sobra
de ramera

descuerado, y te hubiera en la mujer más bella ¡por Safo! convertido.

y de sábana en sábana, desnuda, vas riendo
y sin embargo empiezas a llorar en lo oscuro cuando no te oye nadie,

Porque, vistas las cosas desde el mar, en el frío de la noche oceánica

es posible, es posible que descubras tu estrella por el viejo ejercicio

y encima de este barco de lujo, con mujeres francesas y espumosas,
y mucha danza, y todo, no hay ninguna

del amor, es posible que tanta espuma inútil

cuyo animal, oh Equívoca, tenga más desenfreno en su fulgor
antes de ti, después de ti. No hay ojos verdes
que se parezcan tanto a la ignominia.

pierda su liviandad, se integre en la corriente, vuelva al coro del Ritmo.

�Tal vez el largo oleaje de esta carta te aburra, todo este aire solemne,
pero el Ritmo ha de ser océano profundo

Digamos bien las cosas. No es justo que metamos a ningún Dios en esto.

que al hombre y la mujer amarra y desamarra

Cínicos y quirúrgicos, los dos, los dos mentimos.

nadie sabe por qué y, es curioso, yo mismo

Tú, la más Partidaria de la Verdad, negaste la vida hasta sangrar

no sé por qué te escribo con esta mano, y toco

contra la Especie (¿Es mucho cinco mil cuatrocientas criaturas por hora ... ?)

tu rara desnudez terrible todavía.
Los dos, los dos cortarnos las primeras. las finas
No hablemos ya de mayo ni de junio, ni hablemos

raíces sigilosas del que quiso venir

del gran mes, mi Amorosa, que construyó en diamante tu figura

a vernos. y a besarnos, y

a juntarnos en uno.

de amada y sobreamada, por encima del cielo. en el volcán
de aquel Chillán de Chile que vivimos los dos, y eternizamos,

Miro el abismo al fondo de este espejo quebrado, me adelanto a lo efímero

silenciosos, seguros de ser uno en el vuelo.

de tus días rientes y otra vez no eres nada

No. Bajemos de ahí, mi Sangrienta, y entremos al agosto mortuorio:

de la vejez. Adiós. Hueca irás. Vivirás

crucemos los horribles pasadizos

de lo que fuiste un día quemada por el rayo del vidente.

sino un color difícil de mujer vuelta al polvo

de tus vacilaciones, volvamos al teléfono
que aún estará sonando. Volemos en aviones a salvar

Mortal contradictorio: cierro esta carta aquí,

los restos de Algo, de Alguien que va a morir, mi Dios, descuartizado.

este jueves atlántico, sin Júpiter ni estrella.
No estás. No estoy. No estamos. Somos, y nada más.
Y océano,
y océano,

�Tanto en España como en América no existe una sola forma de contem-

ANCORAJES
PRESENTACIÓN DE
ANTONIO GAMONEDA
Y JUAN GELMAN
ANTON IO COLINAS

plar la poesía, afortunadamente; sino que existen quizá tantas poéticas como
poetas verdaderos, y ello es bueno porque. ante todo, es signo indudable de
libertad. La liber tad que, como el humanismo, fueron quizá las dos coordenadas primordiales de la obra de Miguel de Cervantes, escritor que sobrevuela
sobre este acto tan especial.
No quiero tampoco dejar de recordar a los otros escritores de México y de
España que han merecido el premio Cervantes, todos ellos de gran calidad y
que tornasolan. que irisan. ese riquísimo panorama de la literatura escrita en
lengua española a lo largo del siglo XX. Me refiero a Octavio Paz, Carlos Fuentes, Sergio Pito! entre los mexicanos, y a Jorge Guillén, Gonzalo Torrente Ballester, Miguel Delibes y Francisco Umbral entre los de Castilla y León. Hubiera
sido hermoso que esta mesa hubiera estado compuesta por los diez premios
Cervantes. al que unimos naturalmente el del argentino Juan Gelman.

poetas Antonio Gamoneda y Juan Gelman, o Juan

acto, lo convierte -así lo veo yo- ante todo en un diálogo entre ambos y en

Gelman y Antonio Gamoneda, que por premios Cervan-

un diálogo, a su vez. de ellos con ustedes. Detenerme a hablar con calma de

tes y por el valor de sus obras no admiten preferencias.

las personas y de las obras de estos dos grandes autores supondría privarles de

Cuando me pidieron que interviniera a título de
humilde moderador en este acto, no sólo acepté por
el honor que para mí suponía presentar a dos poe-

breve síntesis lo que, en esencia, suponen sus obras para mí.
En primer lugar, un afán de ir más allá, siempre más allá con su lenguaje,
sin por ello renunciar nunca a esa realidad, a veces dura, que sus ojos han

la organización, con la duda de la innecesariedad

contemplando o vivido, a la realidad-realidad.

En primer lugar, porque ya son autores sobra-

Ellos han venido también a quebrar el tópico de las generaciones poéticas.
Una práctica que, sí, evidentemente tiene una utilidad didáctica y a veces in-

damente conocidos en España, en México y en

teresada, pero nada más. Gamoneda y Gelman salen indemnes de cuafquier

América, y, en segundo lugar, porque creo que

prueba generacional y, es más, no tienen necesidad de ella, pues la autenti-

ellos van a intervenir con libertad plena para decir

cidad de sus obras. el hondo humanismo que en ellas late, les conduce a una

lo que deban o quieran decir y también para res-

originalidad que es muy suya.

ponder puntualmente las p reguntas.

24

un tiempo que a ellos les pertenece exclusivamente; pero puedo decir, en una

tas que adm iraba, pero a la vez, así lo expresé a
qu izá de mi misión.

~

La presencia de Gamoneda y Gelman estimula, en cualquier caso, este

E

s un honor para mí encontrarme con los dos grandes

Conozco sus libros, pero a raíz de mi viaje a México y de esta ocasión,

En principio, este acto además de con Anto-

he vuelto sobre dos obras de referencia última, muy queridas para mí; acaso

nio Gamoneda y Juan Gelman debía contar con la

porque han sido editadas en la ciudad en la que vivo, Salamanca. Me refiero a

presencia de otros dos grandes premios Cervan-

Sl1abas negras. de Gamoneda, y a Oficio ardiente, de Juan Gelman; libro sobre

tes: uno de Castilla y León, José Jiménez Lozano y el

el que tuve la oportunidad de escribir no hace mucho. Son dos buenas mues-

mexicano José Emilio Pacheco. Ambos no nos han podido

tras para una aproximación rápida, útil y veraz a sus poéticas. Tombién por los

acompañar por razones justificadas y bien que lo senti-

estudios previos que los avalan, por los preparadores de estas dos ediciones:

mos, pues ellos hubieran podido aportar con sus res-

Amelia Gamoneda, Fernando Rodríguez de la Flor y Mari Ángeles Pérez López.

pectivas poéticas variedad y riqueza a este evento.

La presencia de estos dos poetas me parece de una profunda significación.
Creo que todos agradecemos esta oportunidad que se nos brinda por ser ex-

~

25

�traordinaria y por ser única. Son también una prueba de esa fraternidad que ha
habido y debe seguir habiendo entre nuestras respectivas culturas: las de los
países que hablan y escriben en español: una fraternidad que nos fortalece y
dignifica en un mundo en el que las desarmonías sociales no cesan y en el que
la naturaleza del planeta sigue sometida a continuas alteraciones y saqueos.

��1.a estrategia de los organizado-

res ha funcionado. 1.a breve introducción videograbada ha captado
la atención de los muchos que aún
permanecen en Capilla Alfonsina

L

a mesa está puesta. Múltiples editoriales han atendido el llamado y "los
demasiados libros" están a la espera de sus lectores. 1.a Capilla Alfonsina Bi-

y ahora todos siguen los comentarios de Minerva Margarita Yillarreal,

blioteca Universitaria ha convocado a estudiantes y público en general al festejo

quien marca la pauta para que ini-

que cada año organiza con motivo del Día Internacional del Libro.

cie Letra viva, lectura. segunda par-

Para cuando da inicio la actividad, a las 11 :00 horas, el lugar está a cope y la

te de Conversando. Alfonso Reyes y

impaciencia por hacerse de un libro gratuito se suma a la efervescencia de los

tres voces de hoy, título de la magna

jóvenes del nivel medio superior constituidos en mayoría entre el público.

celebración llevada a cabo en esta

1.a directora de la biblioteca, Minerva Margarita Yillarreal, celebra que. pese

a las terribles estadísticas de entre uno y tres libros leidos anualmente al año

ocasión el 14 de abril, debido al receso vacacional.

por los mexicanos, los lugares dispuestos para los asistentes sean insuficientes

Una ronda de poemas. una ron-

Y autoriza utilizar las escaleras a modo de gradería. Luego, extiende su recono-

da de preguntas del público, un li-

cimiento al rector de la UANL. Jesús Ancer Rodríguez, por la segunda edición de

bro de los escritores participantes a

Gajo de cielo. Antología poética, de Alfonso Reyes, así como a todas las editoriales

quien los interrogue. Tal es la mecá-

que han donado libros: Aldus, Bonobos, Mantis Editores, 1.a Cabra Ediciones,

nica a seguir. N principio los jóve-

Fondo de Cultura Económica. Jus, Fondo Editorial Nuevo León, la Facultad de

nes no se animan. Pero Dulce María

Filosofía y Letras de la UANL, el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de

con su historia de guerra y jóvenes,

Nuevo León, El Colegio de México, Almadía, el Fondo Estatal para la Cultura y

Margarito explicando que habla a

las Artes de Chihuahua, la Universidad Autónoma de Sinaloa, la Cátedra Alfonso

su hijo. José Eugenio evocando una

Reyes del ITESM, LunArena y la Universidad Autónoma de México.

cama con amantes en acción lle-

Una vez hechas las presentaciones, el crítico literario Víctor Barrera Enderle,

vada a través de las calles de San

el investigador Alfonso Rangel Guerra y el actor Javier Serna están listos para

Pedro por la corriente del huracán

compartir el citado libro de Reyes, que se edita por segunda vez, en esta ocasión

Alex y, más todavía, hablando de un

ex profeso para el festejo librero.
Lo de Víctor será conciso e iluminador: destacará el acierto del compendio
poético publicado por la Universidad Autónoma de Nuevo León; Alfonso Rangel tendrá a su cargo la lectura y comentario de tres de los poemas de Reyes
-"Arte poética". "Jacob", "Los caballos"- mientras que Serna ofrecerá con su
lectura una ensalada alfonsina sobre la que caerá el "Sol de Monterrey" corno
aderezo final.
A estas alturas la pausa es obligada. Con un Gajo de cielo en mano, muchos estudiantes abandonan el lugar, pues su transporte no espera. En las
pantallas laterales al escenario corre video: Margarito Cuéllar, Dulce María
González y José Eugenio Sánchez comentan en breve cápsula aspectos sobre
su vida y trayectoria.

�hombre de verga grande, acaban con todo tipo de inseguridad y resistencia
entre tos estudiantes.
Las preguntas del público irán de ¿por qué escribes?, ¿desde cuándo?, ¿qué
estudiaste?, ¿cuál es tu escritor favorito? a ¿dónde estudio para sex symbol? o
¿quién es el de tos poemas? En definitiva, este 23 de abril celebrado con anticipación ha dejado huella. No es cosa de todos los días que estudiantes de preparatoria prolonguen en más de una hora y media una ¿simple? lectura de versos.
En esta ocasión, la poesía ha sacudido fuerte el gusanito de la curiosidad.
Ya sin micrófonos, la charla continúa fuera de formalidades. Son las 14:00
horas y todavía los jóvenes se forman ame las mesas de obsequio de libros, pasan por la zona de snack dispuesta para la ocasión y siguen haciendo fila para
tener la firma de los escritores invitados o tomarse una foto con ellos.
Todo indica que, al menos en esta ocasión, algunos de los miles de ejemplares obsequiados sí se encontrarán con ávidos lectores y, quién sabe, quizá
alguien se atreva con su primer verso.

•

�DISCURSO DE MARIO VARGAS LLOSA
EN LA DEVELACIÓN DE LA PLACA
CONMEMORATIVA DEL PREMIO INTERNACIONAL
"ALFONSO REYES" 2010*

eñor rector, distinguidas autoridades, señores profesores, señoras, seño-

S

res, queridos amigos:

Estoy muy agradecido y muy conmovido por esta ceremonia sencilla
pero de un enorme significado para mí. Recibir el premio "Alfonso Reyes",
lo he dicho ya varias veces desde que tuve esta buena noticia, me conmovió
profundamente porque Alfonso Reyes ha sido un autor que yo he admirado
desde la primera vez que lo leí, hace de esto ya muchos años, cuando era
todavía un estudiante de secundaria en el Perú. Leer un libro pequeño, de
pocas páginas pero de una extraordinaria belleza y un gran poder evocativo,
como fue Visión de Anáhuac, me descubrió un mundo de una extraordinaria
riqueza y a un modelo de escritor que siempre he querido imitar.
Creo que Alfonso Reyes, aparte de ser un gran prosista, de haber conciliado cosas difíciles, disímiles, como una gran erudición académica y al mismo tiempo la ligereza del cronista, y haber cultivado prácticamente todos los
géneros con la misma excelencia, fue un escritor que supo llevar a México,
su tierra natal, su tierra con la que siempre se identificó y a la que quiso, al
mundo, y traer al mundo a México. Es un ejemplo, creo, para el escritor latinoamericano, que debe tener las raíces bien hundidas en su tierra, nutrirse de
su historia, su problemática, su propia tradición y, al mismo tiempo, abrirse
al mundo y no cerrarse a él; porque esa integración de lo propio y lo ajeno, lo
provinciano, lo regional, lo internacional, es lo que crea la verdadera cultura.
Nadie lo hizo mejor que Alfonso Reyes a lo largo de su vida tan rica, tan
fecunda y tan múltiple. Cultivó todos los géneros, se apasionó por todas
las culturas, fue un extraordinario introductor de grandes creadores y un
gran creador él mismo. Jamás se encerró en los confines de una universidad
pese a su formación, tan sólida, académica. Frecuentó, como diría su gran

PREMIO

amigo Borges -y su admirador, desde luego-, los periódicos con crónicas absolutamente deliciosas donde expresaba sus simpatías y diferencias
siempre con elegancia, siempre con una magnífica buena crianza y en una
prosa cautivadora. Fue un gran divulgador de otras culturas, Grecia, sobre
todo, a la que tanto amó, a la que conoció profundamente. Los manuales
•Esteevento se llevó acabo el 10 demarzo de 2011 en la Capilla Alfonsina Biblioteca Universituia de la UANL

~

35

�que escribió poniéndonos en cercanía y familiaridad con el pensamiento

tura ni mexicana ni latinoamericana ni española ni mundial; no hay en la obra

griego, con su filosofía, con su literatura, con sus tragedias, con sus costum-

de Reyes resentimientos, enconos -esas grandes fracturas que caracterizan a

bres, despiertan, aparte de admiración, un extraordinario apetito por seguir-

los mejores escritores- porque era un hombre abierto, generoso, que gozaba

le las huellas y adentrarnos en el mundo de los poemas homéricos, en el

con el talento ajeno y lo promovía, así como estimulaba extraordinariamente

mundo de Sófocles, en el mundo de Eurípides. Un mundo que él
hacía accesible a los profanos con esa extraordinaria calidad
de comunicación que no renunciaba de ninguna manera a
la complejidad, pero sabía traducirla en sencillez en sus
magníficos ensayos.

a los jóvenes.
Por todas esas razones recibir el premio Internacional "Alfonso Reyes" es un extraordinario honor. Es pasar a formar parte, según veo los
nombres de los otros recipiendarios, de

Fue un gran poeta, fue un dramaturgo, fue un redes-

una lista internacional de verdaderos

cubridor de Góngora; el primero en reivindicar al gran

maestros del pensamiento y de la

poeta de nuestra lengua después de doscientos años de

literatura, y todo ello significa, ade-

silencio que pesaban sobre él. Luego vino todo un movi-

más de un estímulo, por supuesto,

miento de reivindicación de Góngora, pero muchas veces

una extraordinaria responsabilidad.

nos olvidamos que el primero en reivindicarlo como

Desde luego que haré todo cuanto

el gran poeta, acaso como el mejor poeta del

esté a mi alcance para no defraudar

Siglo de Oro, fue no un español sino un

a quienes con tanta generosidad me

mexicano que conocía la literatura del

han concedido el premio Internacional

Siglo de Oro a la perfección.

"Alfonso Reyes". Muchas gracias.

Entre toda la obr§l de R.eyes, quizá la
que lo representa mejor son los varios
tomos que recogen los artículos de Sim-

patías y diferencias. Creo que en eso
también fue Reyes un modelo: amaba
la cultura, amaba la literatura y amaba la vida, y todo ello aparecía en
esas crónicas maravillosas donde nos hacía compartir sus
aficiones, también sus diferencias. Pero cuando expresaba sus diferencias lo
hacía con tanta elegancia,
lo hacía con tanta caballerosidad que uno se sentía
incluso atraído por aquello de
lo que él se distanciaba y criticaba.
Creo que toda su obra está recorrida
por un sentimiento de bondad, algo
que no es muy frecuente en la litera-

�representaciones que escribe, adapta, dirige y actúa. "La misión del teatro -de
la ficción en general-", dice Mario en una nota preliminar de Kathie y el hipopótamo, "es fraguar ilusiones, embaucar"; es el juego de la ficción sobre la

ficción, o del drama dentro del drama. "Soy un escritor conflictivo", dijo Mario, ocupando seis columnas de un diario capitalino2 • Y, sí, me dije, él mismo
lo reconoce.
Sucede que en 201 O ya había avisado -como lo hago cada año- a los
inquilinos de Los Pinos y a la prensa que Mario Vargas Llosa era el ganador
del premio Internacional "Alfonso Reyes" y que se le entregaría en los primeros días de enero de 2011 en la hermosa ciudad de Monterrey. Esto fue doce
días antes de que Estocolmo hiciera pública la misma decisión para el Nobel.
Por una parte me sentí muy oronda: México le había ganado a Suecia, nada
menos. Pero, por otra, preocupada; debía retractarme en el despacho de doña
Margarita Zavala -su esposo andaba de viaje-: no sería en enero, sino el 4 de

PALABRAS LEÍDAS POR ALICIA ZENDEJAS
EN LA DEVELACIÓN DE LA PLACA
CONMEMORATIVA DEL PREMIO INTERNACIONAL
"ALFONSO REYES" 2010

febrero la cita con Vargas Llosa; empero, días después me comunicaron que
tampoco sería en esta fecha y que se había pospuesto por los compromisos
de Roger Casement.
Cuando me recuperé del soponcio, hube de recordar que en 1985, tras una
minuciosa investigación detectivesca por el globo azul, localicé a Octavio Paz

o

en Japón, para saber si aceptaba recibir este mismo galardón: "Con mucho
istinguidos miembros del presídium, queridos amigos, señoras y señores:
Estoy segura de que la memoria de Alfonso Reyes se encuentra a gusto.

El premio internacional que lleva su nombre lo han obtenido grandes escrito-

gusto, Alicia. Yo quise mucho a Reyes, pero déjame preguntarle a Marie Jo que
anda por aquí. .. Dice que sí; te saluda. Muchas gracias. Allá nos vemos". Cinco
años después de recibir el premio Reyes, la Academia Sueca llamó a Octavio.
¡Quiero hablar con Mario Vargas Llosa!, reclamé inspirada en ese episodio

res Y conocedores de su obra; algunos fueron amigos suyos y cultores de los
géneros que fueron del dominio del ilustre hijo de Monterrey: poesía, ensayo,
crítica, antropología cultural, historia literaria, traducción y, en fin, narrativa
de alto cuño.

con Octavio. Mi presidente, el poeta Jaime Labastida, pronosticó: "Te doy el
teléfono que tengo de Nueva York, pero te adelanto que no vas a poder, está
permanentemente ocupado, o no está". Efectivamente, no pude.
Otra voz amiga me aconsejó dejar a Mario por la paz: "Mejor intenta hablar

Este año se entrega el premio Internacional "Alfonso Reyes" por trigésima
cuarta vez, cuyo destinatario es Mario Vargas Llosa, por su literatura diversa
Y por El sueño del celta, de reciente aparición; libro en el que se dan cita el
ensayista, el historiador, el crítico y el extraordinario novelista. En Vargas Llosa
conviven el artista que crea y recrea la realidad y el periodista que la retrata. A

con Patricia su esposa. Ella es la que decide. Mario nomás escribe". Mi culto
por Vargas Llosa, inoculado por Francisco Zendejas, comenzó a decrecer. Ahora estaba dividido entre él y Patricia. Sin embargo se volvió a fortalecer cuando
un periodista le preguntó a Mario si, merced a su exilio, extrañaba Perú. El

este último también hay que agradecerle su "Piedra de toque" 1 con que enal-

contestó de inmediato: "Patricia es Perú". En ese momento despertó el eterno

tece nuestro desayuno dominical.

femenino en las que leímos esas tres palabras capaces de realzar la imagen de

Asimismo, hay que destacar al dramaturgo que, como Alfonso Reyes en

una mujer al rango de la urbe natal.
Al fin, aquí estamos reunidos alrededor de Alfonso Reyes, de Patricia y

Landrú, escribe obras teatrales memorables. Asombra el joven de setenta y

~

cinco años de edad que se apasiona y realiza no un serendipity sino formales

38

Mario Vargas Llosa. A él le digo que después de los anteriores encuentros y
1

'Alicia Zeodejas se refiere a la columna periodística de Mario Vargas Uosa en 8 País, intitulada "Tribuna: Piedra de toque'. (N. de /a E).

En la entrevista de Juan üuz a Mario Vargas Liosa, &amp;ríbir es servidumbre y gozo, publicada el 7de octubre de 2010 en El País.
(N. dela E).

~

39

�desencuentros que ha tenido en México, este saludo a don Alfonso Reyes será
grato y profundo en su espíritu, en su memoria. Esto no obsta que nuestra
mentalidad, aún europerzante -manes de Porfirio Díaz-, haya silenciado el
nombre de Alfonso Reyes en esta visita de usted, Mario, a la región del aire
que fue transparente.
El autor de El sueño del celta fue recibido con merecido fasto, consecuente
del premio Nobel. Vargas Llosa también hizo este viaje a nuestro país en honor
al poeta y humanista, el gigante de la literatura, el deslumbrante creador de
una gama inmensa de labores culturales: desde la creación poética hasta la
historia y la exégesis literarias. Don Alfonso abrió la conciencia provinciana y,
como semilla de jardín, la transportó al primer mundo, donde no se le conocía, y generó las raíces de la modernidad, aun la más compleja.
Monterrey tiene la fortuna de haber arropado al gran literato nacido para
el bien. Por algún misterio de la poesía ha regresado a su casa distante, a su

MARIO VARGAS LLOSA
PREMIO INTERNACJONAL "ALFONSO REYES" 2010
JAIME LA.BASTIDA

viejo amor, a la resolana de su jardín. Estoy aquí, como los miembros de la
Sociedad Alfonsina Internacional, para decirle a Monterrey, GRACIAS, con mayúsculas, y a las autoridades culturales que han otorgado su simpatía y apoyo
para conservar el destino póstumo de Alfonso Reyes.
Cuando Francisco Zendejas, airado por el silencio de Estocolmo, pese a las
intervenciones de Gabriela Mistral, Jorge Luis Borges y muchas otras plumas
relevantes del continente americano que respaldaron IQ candidatura de Alfonso Reyes al Nobel, visitó a éste pidiéndole su autorización para crear-el premio
que lleva su nombre, contestó don Alfonso: "Sí amigo, gracias; pero debemos
esperar a que yo muera. Entonces llevará usted a cabo ese proyecto, y en la
mente de mis amigos regresaré a la vida".

• En dónde hinca sus raíces·1a escritura, extraordinaria sin duda, de Mario

l

Vargas Llosa? ¿A dónde van sus frutos? Quisiera reconocer en su literawra

dos lejanos, dos inmensos, dos bellos paradigmas de la literatura colonial
del Perú: los de Huaman Poma de Ayala y del Inca Garcilaso de la Vega.
Huaman Poma fue un indígena puro; hablante del quichua y formado en
la cultura mítica del incario,adoptó sin embargo el español como su lengua
literaria. Fue, por lo tanto, un escritor híbrido desde el punto de vista cultural,
un ladino. Su nombre indígena indica una fusión de elementos heterogéneos:
.dos animales se hallan unidos en él: un ave, un cernícalo, el halcón (Huaman)
y el león americano, el puma (Poma). Al nombre indígena se añade un
apellido castellano: de Ayala. Huaman Poma escribió un libro ejemplar, uno
solo, a lo largo de toda su vida: Nueva crónica y buen gobierno. El tronco de
ese libro es el imaginario del incario, la concepción mítica de la cultura de
los incas. El centro del universo es el Cuzco y el relato del surgimiento del
cosmos es narrado dos veces: una, desde el ángulo occidental, hebreo, latino
y cristiano; otra, desde América. En ambos relatos hay cinco soles, como en
el mito nahua, o sea, cinco etapas del mundo. Además, el mapamundi del
Reino de las Indias, que allí se reproduce, está dibujado desde los ojos del
Sol, desde el oriente (y no desde el norte, no desde el Polo Ártico): es una isla
inmensa, que brota de las aguas primordiales.
A su vez, el Inca Garcilaso, hijo de padre español y de madre indígena, es
un producto híbrido, la m ezcla de dos lenguas y de dos culturas. Los dos son
cronistas: relatan una historia, inventan un pasado, exigen un futuro, mejor

~

41

�dicho, inventan el futuro de nuestros pueblos. ¿De ellos viene Vargas Llosa?

premios Nobel de literatura, ciento cuatro hasta la fecha. Es cierto, se podría

Acaso sí, pues como ellos, también Vargas Llosa es, como lo somos todos los

decir que dos chilenos, un colombiano, un guatemalteco, un mexicano, un

hispanoamericanos, un híbrido. Desde luego, sería insensato reducir las raíces

peruano, seis peninsulares han sido sus receptores. Dividiríamos así. por

de Vargas Llosa a estos dos antiguos antecedentes, porque su obra se alimenta

razones políticas y nacionales, este Premio que lo ha sido y lo es, en realidad

de toda la literatura en lengua española y, aún más allá de las fronteras de

e igualmente, para una lengua. Por eso me parece necesario subrayar que

nuestra lengua, en la gran literatura universal, a la que le ha dedicado ensayos

la lengua española, con todas sus variantes dialectales, es una sola y que,

de lucidez impresionante. Vargas Llosa es hermano, sin duda alguna, de otros

por eso mismo, pocas lenguas tienen ese reconocimiento. Por contraste, y

grandes escritores peruanos: de César Vallejo, José María Arguedas o Manuel

sin ánimo de establecer ninguna jerarquía (ya que en la lengua portuguesa

Scorza, pues el narrador es aquel que sabe, el contrario del ignaro. A su vez, el

existen escritores de talla universal, desde Luis de Camoens y José María Ec;:a

cronista relata los hechos de acuerdo con un tiempo que él mismo organiza.

de Queirós hasta Fernando Pessoa, Joao Guimaraes Rosa y José Saramago),

Al cabo de los siglos, en el Perú y en toda la América Latina, se ha

diré que, hasta hoy, sólo ha habido un premio Nobel de lengua portuguesa.

consolidado una nueva forma de habla y una nueva forma de escritura. Vargas

Añadiré una última reflexión. Vargas Llosa no ha escrito una sola novela que

Llosa viene de muy lejos. Escribe en castellano, lengua hablada por un puñado

no esté situada en tierras americanas; pero su modelo de escritura, fincado

de hombres, que se hizo universal cuando atravesó el Atlántico y se transformó

en el rigor, en la exigencia, en suma, en el carácter profesional más estricto,

en español. Desde La ciudad y los perros hasta El sueño del celta, Vargas Llosa

acaso se halle fuera de las fronteras geográficas de América y fuera, además,

no ha dejado de ocuparse de un solo tema: el de la libertad y la justicia en las

de las fronteras lingüísticas del español. Creo que el modelo de escritor en el

tierras de América. Podrá ser ciudadano del Perú al mismo tiempo que de

que se apoya Vargas Llosa es Gustave Flaubert, aquel escritor nítido, riguroso,

España; pero es, en realidad, lo quiero decir así, un ciudadano del mundo,

exacto, sistemático, en el mismo nivel de perfección que guarda la escritura de

un hombre que pertenece, por derecho propio, a todas las tierras en donde

Vargas Llosa, y al que le ha dedicado un ensayo extraordinario.

se ejerce, con encera libertad, la escritura, o sea, la más amplia forma de

Me parece, queridos amigos, que al incorporar a Mario Vargas Llosa en la

expresar el pensamiento. Vargas Llosa ha creado, ¿necesito decirlo?, varias de

nómina de quienes se han hecho acreedores al premio Internacional "Alfonso

las obras más altas de la literatura universal, entre las que destacaré apenas

Reyes" -recibido, entre otros muchos más, por André Malraux y Alejo

una, extraordinaria, Conversación en la catedral.

Carpencier. por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, por Octavio Paz y

Cuando se le otorgó, por unanimidad, el premio Internacional "Alfonso

Jacques Soustelle, por Harold Bloom y George Steiner, por Amonio Candido y

Reyes" 2010, aún no se había hecho acreedor del premio Nobel. Permítanme

Miguel León-Portilla- no lo hemos honrado a él sino que él nos ha enriquecido.

hacer, por consecuencia, una breve reflexión. Vargas Llosa es el undécimo

~

escritor de habla española que recibe el premio Nobel. Eso quiere decir

~

42

que la lengua española ha recibido un poco más del diez por ciento de los

43

�Zambrano, así, debate la enemistad que Platón había trazado entre poesía

FRAGMENTÓS VERTICALES: MAYÉUTICA

y filosofía, al mismo tiempo que cuestiona lo estipulado por Machado en las

JUARROZIANA O Q!JEDAR-SE EN EL INTENTO
(APORÍAS DEL FRAGMENTO A LA TRASCENDENCIA)
J. PABLO ÜRTIZ-HERNÁNDEZ

líneas que anteceden. Con ello, Zambrano ratificaría que la filosofía coloca al
hombre del lado de la crea~ión, postulando las figuras de Kierkegaard y Baudelaire como modelos de poetas-pensadores que supieron aprehender y reducir
las cosas en sus justas proporciones3 . Esa visión de Zambrano tiene que ver,
más que nada, con la figura de Kierkegaard y cómo éste representa la medida. conciencia dentro del espacio de la filosofía y de la creación estética. Si bien

y se nos antojan dos mitades del hombre:
e/filósofo y el poeta.

Zambrano no hace una dura crítica del romanticismo como lo había hecho
Kierkegaard, si reconoce que se dará en el pensador danés, y en Baudelaire,

No se encuentra el hombre entero en /a filosofía;
no se encuentra la totalidad de lo humano en la poesía.

un último instante en que veremos poesía y filosofía de la mano. Ya que estas

María Zambrano

dos se desligarán y se ignorarán para dar paso a una conciencia en el poeta
que tendrá que ver más con la teorización de su propio arte y su inspiración

H

abría que pregu~tarnos si lo expresado alguna vez por Antonio Machado

como producto de un hacendoso oficio diario4 .

se queda en el intento como destellos de verdad o sólo es una tenue

En la obra del poeta argentino Roberto Juarroz (1925-1995), creemos fir-

flama que vendría a apagarse con la aparición de María Zambrano en el pano-

memente que tenemos poesía y filosofía residiendo en las mismas laderas del

rama del estudio de la filosofía y su relación con la poesía (o viceversa).
Machado diría que: "Los grandes poetas son metafísicos fracasados. Los grandes filósofos son poetas que creen en
la realidad de sus poemas" 1 • María Zambrano
mencionaba -habiendo leído a Machado- que el filósofo perseguía lo
que tenía ya dentro de sí
el poeta mismo2 .

pensamiento reflexivo. Por un lado, encontramos al poeta que crea teoremas acerca de su propio trabajo y la acción transformadora del
fragmento poético; pero, por otro, tenemos al pensador
que sabe inferir sobre la unidad a partir de una reconciliación entre las sombras y la luz que
se filtran en su travesía -o su vuelo, como diría Zambranoa lo largo, dentro
y fuera de

�una caverna. Ya decía la filósofa malagueña que el poeta no ejerce nunca vio-

fundo estado de razón que atiende a la relación intrínseca que el poeta establece

lencia sobre la heterogeneidad de la apariencia y al mismo tiempo sabe cómo

entre la poesía y el mundo.

lograr unidad sin recurrir a la violencia . El discurso de Roberto Juarroz adopta

La relación entre poesía y mundo nos lleva a encontrar esa unidad sin violen-

así una postura reflexiva-especulativa dirigida explícitamente a sus sujetos lec-

cia de la que se habla en líneas anteriores. En la poéticajuarroziana el acto ético

tores a manera de iniciación mayéutica. Todo ello se presenta en la obra del
poeta argentino al cuestionarse aspectos de la existencia humana que tienen

unificante, al igual que en el pensamiento socrático, se nos da por medio de un
parto o un alumbramiento, tal como en el Teetetes platónicoª. No sería conve-

que ver en un primer momento con el autoconocimiento del sujeto, para des-

niente decir que Juarroz se declara en sus fragmentos, como Sócrates en los diá-

pués pasar a la especulación sobre la poesía misma. Para llegar a este objetivo,

logos platónicos, estéril de sabiduría. Lo que sí podemos decir es que Juarroz, en

el lector de Juarroz, más que realizar una síntesis dialéctica de lo propuesto por

su tarea de comadrón, interroga y traza el camino al lector para que devenga ese

el poeta, está intrínsecamente llevado a repensar la noción e imagen del mun-

parto intelectual que se persigue. Para Juarroz siempre se está en un constante

do propio por medio de una reflexión ética sobre la creación poética misma.

parto, como se indica en su epígrafe a "Casi poesía": " nacer es un proceso que

5

La irónica tonalidad también nos lleva como lectores a contemplar la posibilidad -quizá- de tratar la existencia desde un ámbito divino, ya que este

nunca termina"9 . Podemos decir que es en estas líneas donde reside y adquiere
inmanencia su arce mayéutica10.

Poesía

De acuerdo con Hadot, dentro del método socrático -la mayéutica- exis-

vertical (1958). Este ensayo puede tomarse como un paso anterior a la diná-

te la noción de que el hombre no puede por sí solo Uegar a ponerse en claro

mica budista zen que está presente en la poesía juarroziana. Además, como

consigo mismo y, por tanto, trascender. La exploración que le atañe no puede

una manera de mostrar que Juarroz comienza en sus poemas, la mayor parce

comenzar y concluir en el perímetro cerrado de su individualidad. En contraste,

del tiempo, a partir de un razonamiento hacia una evolución de éste, que se

sólo puede ser creación de una correspondencia perpetua con los demás, tanto

Poesía

como consigo mismo 11 . Si la sofística denotaba un individualismo radical, como

vertical, primero se presenta una caída, casi abismal, cargada de un acento ra-

lo establece Sócrates, también cabe notar que es comparada con el arte culina-

cional; después se comienza una trayectoria ascendente que sólo lleva al lector

rio, que procura satisfacer al paladar sin preocuparse de que las viandas sean

a reencontrarse con una propia conciencia y

atención plena (en inglés el término

o no beneficiosas para el cuerpo. La mayéutica es, por el contrario, parecida a

se conoce como mindjulness, mismo que no tiene traducc}ón al español). según

la medicina: no le preocupa si causa dolor al paciente con tal de conservar o

Bravo, la verticalidad para Juarroz representa la dimensión original de la poesía,

restablecer su saJud 12 . Parece que Juarroz camina por esta misma vía que es

un corte extático en el incesante flujo temporal; una idea que probablemente

causa de molestia en el hombre, ya que el proceso de autoconocimiento es

Juarroz leyó de Gaston Bachelard, tal vez mientras estudiaba Filosofía y Letras

una implosión que pierde pero al mismo tiempo hace encontrarse al hombre

en La Sorbona. De acuerdo con las palabras de Juarroz, la poesía es inversión de

o sujeto tanto en el

la ley de gravedad, un contrapunto a la caída general de codas las cosas6 • Verti-

siguientes fragmentos:

problema aqueja al poeta y se vuelve una constante desde su primera

transforma en una travesía espiritual que no mística. En términos de la

otro como consigo mismo.

Lo anterior se puede leer en los

calidad alude asimismo a cierta moral de la forma poética, caracterizada por la
inflexible disciplina de la búsqueda y por la gravedad invariable de su tono. La

Desarrollar algo es perder lo. Hay que encontrar la Forma de que algo crezca o de-

lectura de los Fragmentos verticales (1997) juarrozianos nos ofrece trascender el

crezca hacia sí mismo. Por eso resulta subyugante la idea de implosión en la física.

espacio del mundo existente expresado en ellos y nos lleva a reconocer un pro-

Sólo una explosión invertida, por ilimitado aumento de d ensidad, parece implicar la

7

s/bid., p. 22.
6
Luis Bravo,' La poesía de Roberto Juarroz. Un rigor para la intensidad: en Bpéculo.Revista de &amp; udios literarios [en línea].
Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 1999. &lt;http://www.ucm.es/info/esperulo/numerol 1/juarroz.html&gt;.
7
Roberto Juarroz no logró ver publicados los Fragmentos verticales que aparecieron publicados post mortero como parte de la
Oécimo&lt;.uarta poesía vertical. Cuando Juarroz fallece en 1995, casi la mitad del material para ésta había sido seleccionado y
establecido tanto por el poeta como por su compañera sentimental yeditora Laura Cerrato. Los Fragmentos vertimles habían sido
publicados en francés por la editorial José Corti de París para su lanzamiento, pero no aparecerían publicados ni en español nien
francés sino hasta 1997en las editoriales Emecé yJosé Cort1 respectivamente. Los Fragmentos verticales son cuatro centenares de
sentenáas aforísticas que subdivididas en tres capítulos aparecen como: "Casi poesía: 'Casi razón' y"Casi ficáón~

8

Platón, DMlogos. Tomol. México, Porrúa, 2003, p. 424-430.
Roberto Juarroz. Poesía vertical. Tomo11. Buenos Aires, Emecé, 2005, p. 393.
10
Vid. Monique Canto-Sperber, Dícdonario deétim yde filosofía moral, México, Fondo de Cultura Económica, 2004, p. 1118, 2tt.
La mayéutica oel métodosocrático consistía esencialmente en llevar la mente del intertocutor adar aluz las ideasquesubyacen
latentes, a manera deconciencia, enel fondode la razón humana. Dicho métodose apoyaen el diálogo o métododialéctico de
preguntasyrespuestasen el que se contraponenrazones o posiáones, conel que se inicia en el discípulo la búsqueda común de
la verdad.
11
Pierre Hadot Bogiode Sóaates. México, Me Cayóel Veinte, 2007, p.87.
11
(f. Platón, op.dt., pp. 214-219.
9

�presencia del núcleo esencial de una cosa. Aunque sea en el vacío. La noción de vacío

dad" y compartir con los otros su vía alternativa -el fragmento-, como una

redime de algún modo la noción de afuera y su connotación de pérdida. 13

manera ética de trascender la realidadn. Dicha manera ética no se traduce en
una negación de la individualidad, sino en el reconocimiento de que el valor

El fragmento anterior nos permite percibir que el vacío es un estado que per-

del individuo no se puede comprehender ni realizar si no es en las relaciones

mite al sujeto llegar al núcleo o al centro de sí mismo y, a su vez, hace posible,

mismas entre individuos. Esas relaciones, por tanto, se verán reflejadas cuan-

a partir de la aprehensión de la exterioridad, esa molesta implosión que lleva

do en los sujetos se logre una tarea colectiva que se inicia con la recuperación

al hombre a redescubrirse a partir de la inversión de su orden. Para el poeta

de las "antiguas formas liberadoras" a las cuales se hacía alusión anteriormen-

argentino, la creación que se produce por tal implosión lleva al hombre univer-

te. Entonces, según el fragmento juarroziano, ¿será la palabra lo que haya de

sal, propuesto en los fragmentos juarrozianos, a repensar por qué su presente
discurso -por el que busca transmitir su descubrimiento después de esta im-

ser recuperado?, ¿será la palabra víctima, entonces, y no un victimario platónico en alianza perpetua con el poeta?

plosión- no le satisface a pesar de todos los requisitos de la retórica y del arte

Juarroz había dicho ya que la salvación de la poética como una "pra-

poética en su letargo insuperado de tropos y figuras. Sobre ello Juarroz escribía

xis combinatoria, colectiva, e infinita" responde asimismo a una dinámica

que: "Nos habita un concentrado sopor, que nadie consigue superar totalmente.

"combinatoria infinita" de la realidad en sí 18 • De acuerdo con Peltzer, da la

Y hemos olvidado los lenguajes que podían exorcizarlo. Sólo nos resta crear

impresión de que Juarroz está enfrentándose -de manera colectiva, por una

nuevos lenguajes, que recuperen las antiguas fórmulas liberadoras"14 • Aquí la

intensa solidaridad ética- al ser .de las cosas y no sólo a las cosas mismas,

premisa queda clara: hay vías alternas e inmemorables que no han sido utiliza-

a través de este desafío a la poética como tradición en su totalidad, misma

das o rescatadas para llegar a una verdad, ya que el hombre ha sido condenado
a la costumbre de un sueño del que no logra despertar.

poética que, para Juarroz, sigue sin ofrecer garantías. Peltzer posiciona a Juarroz en la paradoja necesaria, "una paradoja que, como en Heráclito, es una

La recuperación de otros discursos será la única manera en que se podrá

metáfora" 19 • Ya que su poesía es un modo de ver no sólo las cosas, sino lo

restablecer esa fortaleza -a la manera socrática- de la que el hombre ha sido

que rige a las cosas, lo sensible y lo inteligible. Esa visión que se logra al in-

privado. Dentro de esta misma idea, Juarroz prop_o ne explícitamente el tipo de
texto que logrará develarle al hombre su latente sabiduría:

cluir al lector busca traslucir lo sensible a manera de conocimiento interior y
autocontemplación20. Dicha autocontemplación va de la mano con los otros,
ya que no se puede mirar el adentro propio sin mirar y ponerse primero al

La fidelidad al balbuceo es una faceta de la fidelidad a la realidad. Nuestro signo
más legítimo se configura en lo entrecortado y se corresponde con su temblor y su
fugacidad. Para que pueda surgir, es preciso dejar de lado la presuntuosa artificialidad

igual con el otro-semejante; o como diría Zamb:ano, el poeta se encuentra
siempre pendiente del otro aunque no le conozca21 • Para Guillermo Sucre,

del discurso y sus múltiples metamorfosis, ajenas a la vida. Aquí está el verdadero

así es como Juarroz propone la trascendencia del sujeto22 : "a través del des-

fundamento de las dos formas expresivas más próximas a la realidad: el poema y el

cubrimiento del hombre real, a la vez desamparado e invulnerable en su

fragmento. 15

En las líneas anteriores pareciera que Juarroz, con su gramática casi impersonal, se solidariza con el lector o con los otros al integrarse en el discurso del
fragmento -como le es común- con un contundente nosotros que funciona
como un lazo de respaldo y justicia16 entre los hombres. Hay una vinculación
de Juarroz hacia los demás al liberar la poesía d~ su "presuntuosa artificiali-

uRobertoJuarroz. Poda verocal. Tomo11. Buenos Aíres, Emecé, 2005, p. 53.
/bid., p. 27.
11
/bid., p. l.9.
16
Esto niega, de manera paradójica, la acepción platónica sobre la caracteóstic:a destructiva ydevastadora de la poesía contra la justicia.
14

11

Cfr. María Zamb@no, op. át., p. 44. Esa trascendencia ética rompe con la imagen contradictoñamente ética del poeta-mártir
como un sujeto irresponsable por no podertomar decisiones propias, ya que está supuestamente esdavilado a la palab@. Lo
anteñor lo refiere Zambrano ensu crítica a la República de Platón y, en específico, a la concepción platónica de la poesía.
18
En Alejandro Toledo yDaniel González Dueñas, ' La casa más secreia del poema'en Juan Pablo. lo fidelidad alrelámpago.
Conversaciones con Roberto Juaffoz. México, Ediciones Sin Nombre/Los Libros del Arquero, 1998, p. 11.
19
Federico Peltzer. 'Desbautizaral mundo: una introducción a la poética de Roberto Juarroz'en HéctorDante Gncotta, Rodolfo
Modem, Alba Omil, David Lagmanovich yFedeñco Peltzer. Poesía argentina: dnco ensayos. Tucumán, Universidad Nacional de
Tucumán, 1997, p. 124.
20
/bid., pp. 124--125.
11
María Zambrano, op. cit., p. 45.
12
Cfr. Martin Heidegger, 5er, verdadyfundamento. ÚÍSO)VS. CaliJcaS, Monte Ávila, 1968. 8 acto de trascender debe entenderse aquí
con su acepción heideggeriana: el hombre, como ente en el mundo, se distingue de los otros entes yobjetos yse reconoce como y
para sí mismo. La trascendenóapa@ Heidegger ese/seren elmundo, ya que el queva más allá y, porlotantotraspasa, debe como

�desamparo" 23 . Ese desamparo, más que llevar a los sujetos a convertirse

Juarroz, es la capacidad de ingresar en el ámbito de los entes, lo que para la

en mártires por medio de una retracción o enmudecimiento, garantiza la

filosofía había sido posible mediante la renuncia a la no-razón. El fragmento

relación entre los individuos y la libertad de la búsqueda de sí mismos como

juarroziano, lejos de postrarse en una no-razón, se apega a lo estipulado por

una dinámica basada en la justicia que, por lo tanto, se convierte en una

Heidegger cuando apuntaba "donde haya palabra habrá mundo". El mundo que

dinámica ética. Reside aquí la relación que podemos trazar entre el poeta

reconoce el filósofo alemán, como Juarroz, es aquel que se presenta a los otros

argentino y el pensamiento socrático en cuanto cada uno, a su manera, se

como variable: actos y responsabilidades, arbitrariedades, caídas y extravíos25.

propone promover en cada hombre la indagación sobre sí mismo; lo que se

En pocas palabras: mudable, donde la palabra funde historia. Y fundar historia

trasluce al final como una propedéutica para la trascendencia individual y

es hablar del diálogo entre los hombres y develar así una condición de recono-

colectiva, ya sea en el campo de la virtud, para Sócrates, como en el campo

cimiento, primero del sujeto en sí, para que después el reconocimiento pueda

de la existencia, para Juarroz. Pareciera que se trata de una tarea de res-

presentarse de sujeto a sujeto.

ponsabilidad ante el prójimo -similar mas no idéntica a la de Emmanuel

Para Juarroz, ese inminente proceso ético-existencial es, al mismo tiempo,

Lévinas-, que Roberto Juarroz transfiere así, por anagnórisis, a los sujetos,

uno de carácter fundacional que conlleva hallazgo y alumbramiento; tan es así

como manera de reconocerse a sí mismos en los otros; al igual que la forma

que lo podemos comprobar en las siguientes líneas: "Habría que dejar libros en

en que Heidegger, en su estudio sobre Holderlin , intentaba que los
poetas reconocieran, bajo el discurso filosófico, la esencia de
la poesía.
Para Martín Heidegger, la poesía no puede
presentarse bajo las formas y apariencias poéticas sino bajo las formas ontológicas24 . La

palabra poética,
según

todas partes. Seguramente, en uno u otro momento alguien los abrirá.
Y hacer lo mismo con la poesía: dejar poemas en todas partes,
ya que sin duda alguien los reconocerá en algún momento"26. La proposición en este fragmento es
simple: el ser del hombre se funda en
la palabra y, por tanto, en el diálogo. Dejar libros y poemas

esparcidos
re pre-

�senta en las letras del poeta ese diálogo. La palabra, al poder oírla en-para-hacia

Para llegar a ese paraje, el lector deberá profundizar para que pueda darse el

nosotros mismos y los demás, se transforma en el medio para encontrar-nos.

quebrantamiento de los limites. El lector tendrá que ir a los extremos y tras-

El fragmento poético, entonces, pasa de ser únicamente un medio para desper-

pasarlos sin que ello tenga que ver con el exceso, ya que se trata siempre de

tar la búsqueda y se convierte en la posibilidad de la palabra y del encuentro.

un "momento dominado". Habrá que poner en crisis, como lo dice Juarroz, los

Fundamos nuestra propia individualidad desde una acción colectiva: creamos

principios de la lógica y las convenciones o sustentáculos habituales de la razón.

historias, nos ponemos en presencia dentro del mundo y a partir de ello deviene

Por eso, la máxima verticalidad es profundidad, alumbramiento y ascensión y

la trascendencia. Es intimo el proceso de autoconocer, y, a su vez, es tan indi-

se opone al discurso que, como en Heráclito o Nietzsche, emerge transformado

solublemente colectivo: somos el diálogo. El sujeto, los sujetos, son un diálogo

por la contemplación interior y se compendia en la exterioridad, en el fragmen-

infinito y no-permanente. Ya dijo Juarroz que siempre nos ocurre un alumbra-

to o el aforismo31 •

miento, y ese alumbramiento es diálogo e historia.

Reconocer en las alocuciones del poeta dicho parto o brote y su resultado de

Heidegger se pregunta ¿desde cuándo es que somos diálogo? La respuesta

alumbramiento es distinguir un estado de razón de tipo interior que nos lleva a

podría resumirse, quizá, al decir que la poesía es fundación de la palabra y sobre

la afirmación de la inherente relación de contigüidad entre la poesía y el mundo;

la palabra27 , porque paraJuarroz:

entre la poesía y la filosofía. Toda travesía, incluso la más abrupta y pedregosa,
de acuerdo con Sócrates, conduce siempre a una misma estación. Todo itinera-

Concebir una poesía sin trascendencia es situar la poesía fuera de la realidad, caer

rio nos lleva en Juarroz a escudriñar e indagar en la profundidad de las huellas,

en la abstracción . Nada puede no ir más allá de si mismo. Si algo no trascendiera, se

que en la exterioridad nos llaman a tocarlas, a seguirlas. Es en este proceso

redujese sólo a sí. perecería. Pero la poesía es trascendencia en su más alto nivel, al

en que nos damos cuenta, al final, que el único pasaje que aprisionamos en la

proyectarse sobre todo y al hacer que en su visión todo se proyecte hacia otra cosa. 28

mano tiene un solo destino que reside, de manera inseparable, en el adentro
de nosotros mismos. Después del adentro deviene el asedio del hombre hacia

Estas líneas ponen en claro que la poesía no es un juego, ya que reúne a los

el universo y el asedio del universo hacia el hombre, tornándose la poesía en la

hombres, como lo menciona Heidegger, y hace. de manera simultánea, que se

evidencia más fidedigna de ambos asedios. Asedios que la filosofía, por si sola,

abalancen hacia si mismos y se recojan en el fundamento y el fondo de su reali-

no ha podido resolver y que quizá nunca resuelva.

dad de verdad29 . Con el fragmento que arriba se cita, Juarroz refiere a los sujetos
y su actividad aprehensiva de la cosa que no remite a un aislamiento de ella. En
ello, precisamente, consiste esa concepción juarroziana de la poesía con y para
la trascendencia. La poesía da quietud al sujeto, pero no en la manera peyorativa de la inactividad: el sujeto no se queda en el intento, sino codo lo contrario.
es una quietud sin limites en que el vacío posee toda la fuerza creadora de un
alumbramiento -nacimiento o parto, como en Sócrates-. Ya Heidegger señala
que lo que el poeta dice y lo que sobre su palabra toma por ser, eso es lo real 30;
y en esa realidad podemos ultimar que descansa, al mismo tiempo, su infinitud
y su trascendencia.
Trascender. por tanto, es contar historias y cuestionarlas al mismo tiempo,
es el diálogo del continuum, es verse en el otro y llevarlo a las laderas del vacío.
Trascender involucra el mirar-se, el mirar-nos que, a su vez, implica la cura, el
nacimiento, para redefinir verticalmente los puntos cardinales de los hombres.

Martin Heidegger, Hiilderlin y lo esendo de lo f)()f5fo, p. 29.
Roberto Juarroz, op cit., p. 147.
19
Martín Heidegger, Holder/in ylo esenda de lo fJ(Jf5la, p. 35.
» /bid., p. 35.
l1

iz

n Cfr. Guillermo Sucre, op. cit.

�CALENDARIO
LO SOEZ*

LA CIGÜEÑA*

RAMÓN LóPEZ VEIARDE

RAMÓN LÓPEZ VELARDE

Del libro en preparación El minutero

E

n la crudeza del Adviento, la fotografía, menos que una boardil

que un palomar, es traspasada por cierzos esquimales.

a1

lguien me hablaba de cómo se acentúa la desgarradora fatalidad de lo su-

mangas de camisa, enseña sus tarjetas a la gentil señora narig

cio reflexionando que sólo el animal lo es. Ante la limpieza de minerales y

cigüeña costosa al marido, publica sus brazos de pelele, fustiga

eg~es. impónese lo soez como la más dolorosa de rodas Jas formas del mal.

a despecho del tul que los condimenta. Dice: "Queremos pront

A

universal de salvación es la de la línea, ninguna, empero. cae en
las~racion
¿Exi

de la línea humana. trátese de la conducta o de la fisonomía.

algún si más heroico que la mujer en el momento de resistir la luz? Y,
¿hay alguna especie zoológica que envejezca tan trágicamente como

Luego, con su gracia picante, añade, husmeando su propio retr to:,,",.,!-'-"l~illt
perfil, mucha nariz". Y nos guiña el ojo, aderezando con bromas
quien enflora el anzuelo.
Señora, que turbáis a los clientes del tejabán con

humaf}a? El gesto convertido en mueca, me ultraja no ya en mis rai-

ga: he descubierto vuestro juego. Coqueta alrede(la"fpe v

ta. sino en mi propia dignidad moral.

grimis como el sabor de la plegadiza persona.

e ac~than de sonreír cuantos me han censurado no tener otro tema

de vuestra imagen, un poco espantapájar

enin . l&gt;ero es que nada puedo entender ni sentir sino a través de la

se laminan los deseos. Vuestra nariz es vu

r ella, acatando la rima de Gustavo Adolfo, he creído en Dios; sólo por

ella, tentáis como el espíritu de la mostaz

onocido el puñal de hielo del ateísmo. De aquí que a las mismas cues-

sulsa, como un académico. Pero esta frusle

str~s me llegue con temperamento erótico.

astuta, sabéis al dedillo que la nariz redo

el sol, tierra el firmamento, tierra la luz ... Así me duele el mal cuando

insinúa, desde el fondo que se asoma s

al corazón en enigmas tan sórdidos como el de la virgen sepultada, que

subrepticia y salutífera. En la nariz qe

ó al

ante más esclarecido de rostro, de voluntad y de pensamiento,
última bestia, a la que no alcanza ni una sospecha de la luz.

libra de la intachable sandez, se toma;. el
la dúctil muñeca.

o roe virginidades y experiencias. Unos ingenuos blasfeman, otros

La sorna de la cigüeña desata en la¡ fo

n con el cilicio. El maniqueo proclama la eternidad del mal. El teólo-

mal, una ecuatorial llovizna de canicufar~

o pone en silogismos la omnipotencia y la bondad infinita del lncreaque en imaginar un poder sin limites, me complazco en ver, detrás de
os vientos, la magna faz de Jesús, afligido porque en la obra def Padre
n demonio soez.
ción no será canónica; pero es el esfuerzo de un ingente amor.

* la revista México Moderno, en su edición del 1de junio de 1921, lamenta en un inserto de última hora la muerte-~!!!!t9!il!

19 tte junio--del poeta Ramón LópezVetarde, quien fuera para esta revista •uno de los más entusiastas fundadores ycola
asiduo~ En esta fueron publicadas dos de sus prosas póstumas'aún corregidas por su mano~ yque hoy reproduómos en lnt&amp;ffJffó:

�Pa,a Harca Anron10 Camp_os y V1cror Sandoval

I

.

las maesrras de Jerez que enseña-

-

•

•

•

A esa edad tan rem~rana
calosfrios ,gnows·· producidos por la

•

.

• •

••

-

•

•

ir, m1dad

Rome,o.
donde esrnd,aba un Joven

•

• •

•

•

•

•

•
•
•

•

•
••
•

•

•

.

.

��solidaridad. Libenario

i,,· .religioso.

cristiano de la más profunda de las maneras.

el poeta maderisra comprendió que el momento dorado de la elección y el breve gobierno del más puro e idealista de nuestros poliricos (casin"a la alrura del

aner,·· como el emperador Cuauhtémoc) tenia. como afirma Schiller, una alrisima
calidad esrética.

,::

\ por. los s1mbolisras. LugonesL
.'Tablada. Othón. Daría~. Verhaeren, Nervo X Gonzái lez León. entre otros. Se. reúne con González Martinez,
,.~"-

Efrén Rebolledom:
, ifablada,

■ • Rafaelll Lópezi.,
. y se enamora de Marganra Q_uijanol.. lPara ella fue el poemal"I' La
,-,'.ilágrimal'l
"· A partir~ dell 19I 6 se suceden las nuevas experiencias en 1a..i-01erosa y
'• ~intada17
.. y se publican sus libros. Su poesía sigue siempre en ascensión: asi lo
,·demuesrranl los estudios escritos por. Villaurruriall,. quienl fue el primero ~ue se

11

l acercó! conl ralento al comprlejo mundo de la poesía de López Velarde y aban,,:, donó los lu0b ares comunes sobre su candidez provinciana y su rocalismol,. Unos

-~

.

,

-anos mas tarde. orros cnucos han \Uelto
a machacar sobre lo que llaman
'

,o
·- Vln -

•

La poes1a de Lopez Velarde como la de todos los poetas mayores. es un rra-

•
•

�IV

•
reticente de las obsesiones
que lo asf,x,aban
1\u ange! guard1an y m1 demonio esuafa!ano

Amaso tu alma -monJa en pernrenc1a-

desgranando g1anaclas fieles siguen mi pista

Y como !os monJiles alfa1ores
Huelen a mma y saben a indulgencia

O de otra mane, a
O10s que me ve que sin muJer no armo

en !o pequeno y en lo grande diome
de ange!

gua1 d1an, un angel femernno

/lie ¡iregunto cómo senan los dtas de López l'elarde en la Ciudad de /1 lex,co

•

las clases de ltterarura

renul,as (en cas, todas las foros de grupo se ve un poco alejado de los demas
vesudo de negro
mirada posiblemente n 1ste
sin emba1go aseguran sus cnucos que era Lodo menos ttm1do) los rearros los

•

•

•

Romanuco sin avergonzarse de

que solo expltcan üna sens,btlrdad
la vida de nuesrra poesia

•
pi 1vandonos asi de una reseña

ti

��morb1do ern osca/ el

uluma odalisca

•
•
e! poeta la snuo en una d11nens1ón
los emus1asmos

��RAMÓN LóPEZ VELARDE: UNA NOTA

BRIZNAS

JOSÉ DE JESÚS SAMPEDRO

BORGES YYO
"

JOSÉ JAVIER VIUARREAL

La suave Patria" es un poema úrnco entre nosotros. Único e irrepetible. Origi-

nalmente publicado dentro de las casi siempre esmeradas páginas de la revista
mexicana El Maestro, hacia el ahora ya remoto año de 1921, ni lo que dice el
poema ni la manera en que lo dice han vuelto a manifestarse a un nivel seme-

Siempre que he hojeado libros de estética, he tenido

jante, aunque de cuando en cuando leemos o escuchamos ostentosos o humil-

la incómoda sensación de estar leyendo obras de as-

des textos cuyo propósito último consiste en presentársenos baJo un matiz de

trónomos que jamás hubieran mirado a las estrellas.
Quiero decir que sus autores escribían sobre poesía

raigambre patrio que -semántico o sintáctico maleficio- termina convirtién-

como si la poesía juera un deber. y no lo que es en

dose en patriotero. Más prolijo aún lo explica el crítico Marco Antonio Campos:

realidad: una pasión y un placer.

Jorge Luis Borges
Sus imitadores [de "La suave Patria", se enuende] nos han castigado con una imaginería de aldea o una mexicanidad de aparador, como s1 exaltar el sarape de Sall1llo

y la loza de Tonalá, los rebozos de Santa Maria y los bordados aguascalentenses, les
dieran carta de poetas nacionales. 1

A

yer sábado acabé de leer Los conjurados, un li,pro que

en 1985 me impresionó hondamente desde su de-

Esto resulta así porque Ramón López Velarde descubrió o percibió no una
Patria externa, sujeta a los obtusos vaivenes de costumbrismo e historicismo
que reivindica nuestro contemporáneo sistema educativo, sino una Patria interna. íntima. mestiza y criolla, "castellana y morisca, rayada de azteca", como
él mismo lo dice en otro de los momentos claves de su obra2• Descubrió o
percibió no una Patria ficticia. de oropel. sino una Patria justo a la medida de
nuestra discreta (o secreta) magia cotidiana. Todas y cada una de las líneas de
"La suave Patria" constituyen verdaderas ráfagas de sentido transmutadas de

inmediato en metáforas ("pájaros de oficio carpintero", "la galana pólvora de
los fuegos de artificio", ··a tu nopal inclinase el rosal", o "la lujuria y el ritmo de
las horas", etcétera) que nos conmueven. que nos fascinan. No en balde acota
el también critico José Emilio Pacheco que Ramón López Velarde experimenta
un amor mayormente erótico que filial por la Patna: "le habla como si fuera
una muchacha que tiene 'mirada de mestiza·. capaz de poner 'la inmensidad
sobre los corazones·. cabello rubio (el maíz que nos alimenta y a la vez torna
en desierto la tierra que lo nutre)". En síntesis: "La suave Patria" no es sino un
modélico poema que traduce nuestra más profunda y extensa idea de la Patria.
De la inasible idea de la Patria. De la indeleble idea de la Parria. Volátil, fija.

dicatoria, a Maria Kodama, hasta su último verso, a
todos nosotros, a "cada uno de ustedes", como le
gustaba puntualizar a su autor. Terminaba, con
la lectura de este libro, mi más reciente releccura, dentro de la tremenda ficción que
esta palabra encierra, de la obra poética
de Jorge Luis Borges, esa aventura que
inicia en t 923 con Fervor de Buenos
Aires. Los setenta le habían pertene-

cido; no era la única voz, pero sí la
más constante y una de las más
personales. El oro de los tigres
(1972). La rosa profunda (1975),

La moneda de hierro ( 1976) e
Historia de la noche ( 1977). Yo

ingresé a la Facultad de Filosofía
y Letras en enero de 1978 y Borges era, con justicia y por gracia
divina, uno de nuestros dioses tute-

p. 205 CN. de li

Detallesde iustracíones del lho The (,o¡i,k lfbtriML &amp;htr.
Nueva Yin, 8allantine &amp;ds, 1974.

�lares. Rápidamente habría de convertirse no sólo en un provocador, sino tam-

Borges. Buenos Aires dejaba de ser una ciudad para convertirse en un lugar

bién en un guía, en e{ Virgilio que siempre admiró. No se trata de que yo me

mítico, en un espacio de hallazgos y revelaciones donde la memoria, impulso

haya convertido en un Dante ni que emprendiese un viaje escatológico por

germinal de la literatura, enseñoreaba la rosa de los vientos, el tiempo fugaz y

aquellas regiones de nuestra realidad que evitamos o no alcanzamos; se trata

eterno de la gota de agua en la clepsidra o del grano de arena en el reloj que no

de que, en medio de la fascinación que su lectura ejerce sobre mí, me daba

cesa y nos detiene, paradójicamente, en el instante eterno del milagro, ya sea

el tiempo de ir subrayando y anotando la selecta galería de obras y

en medio del proceloso océano o del infinito desierto:

autores que sus páginas, más que informar, revelan. Sólo el amor
es digno de la revelación. Se dice que Borge_s, al referirse
a Quevedo, dijo aquello de que éste no era un hombre

A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
La juzgo tan eterna como el agua y el aire. 1

sino una literatura. Pound, ese grande y trágico poeta
del siglo pasado, dijo algo muy similar acerca de
Lope; lo mismo podría decir yo ahora de Borges
y no incurriría en cliché y menos -todavíaen exageración. Borges para mí es una litera-

Era la canícula regiomontana y corría el año de
1975. El joven provinciano no tenía mucho tiempo ya que sus padres lo aguardaban estacionados en doble fila, en la calle Padre Mier, frente

tura que, al paso del tiempo, con sorpresa y

a la librería Cosmos. Era la librería más gran-

orgullo, me doy cuenta de cuánto le debo.

de a la que se había expuesto y conocía la

Borges forma parte de mi poética y es uno

de Tecate, las de Tijuana y Guadalajara. A

de mis autores clásicos más entrañables, en el entendido de que los

la primera -la de Tecate-, la entonces librería Excelsior, la había vi-

autores clásicos siempre son

sitado desde niño junto con

particulares y ejercen una íntima -por individual- relación con sus

o, en invierno, de pesado abrigo, mismo

te mundo de la literatura, así el espacio

que al paso del tiempo se le vio flanqueado

sagrado de la biblioteca. Y la biblioteca se

por dos muchachas y con un fino bastón

ges. La literatura medieval germana y escandinava, las eddas y las sagas, Snorri Sturluson
y el misterioso y belicoso Beowulj. También hubo
tempranas coincidencias: Whitman encontrado en
la única biblioteca municipal de Tecate a mediados de
los años setenta; Dante y su infierno en otro anaquel de la
misma biblioteca. El gusto y la seducción mágica por las enumeraciones, pero también la debilidad por el lenguaje metafórico y
la emoción inexplicable por la imagen lograda. El tono solemne y enfáti-

72

elegante, de impecable traje oscuro

lectores y éstos con ellos. Así el excitan-

fue formando a la sombra y dictado de Bor-

~

su abuelo; un hombre alto y

entre las manos. Nuestro joven provinciano
había leído algunos cuentos y poemas de Borges en libros de texto y hasta una entrevista. Era
el momento de preguntar por algún libro suyo;
también debía decidir quedarse a estudiar en Monterrey o regresar a Tijuana. Ante esta grave disyuntiva
sus padres no le podían negar el capricho de ir a la librería,
mas debía darse prisa ya que tenían una invitación a comer
con algún pariente. Entrar fue como asistir a un templo. Todo era
de madera y sus dos pisos estaban llenos de anaqueles con libros. Había

co, el respeto por los mayores, por aquellos que respiraron antes de nosotros

fotografías, de gran formato, de escritores que no conocía. Un largo mostrador

y de quienes, acaso, no seamos más que su sueño, como Borges sugirió.

separaba a los clientes de los empleados. Se armó de valor y preguntó a una

Junto con Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno

mujer, que después vería casi semanalmente, si tenían algún libro de Jorge Luis

San Martín (1929) se perfilaba ya buena parte del universo lírico de Jorge Luis
'Jorge luis Borges, 0/Jros completos, Buenos Aires, Emecé, 1974, p. 81. (N. del E).

~

73

�Borges. La mujer le respondió de inmediato que cuál libro buscaba. No había

y las delicadas estrellas.

títulos en su cabeza, sólo el nombre del autor. Nunca le había sucedido nada

y no haber visto nada o casi nada

semejante. En las librerías que antes había visitado la respuesta, por lo general,

sino el rostro de una muchacha de Buenos Aires,

era no o sólo tenemos este libro: es un autor que no se pide. Aún sin salir de

un rostro que no quiere que lo recuerde. 3

su perplejidad. la dependienta ya le mostraba dos pilas de libros: todos eran de
Jorge Luis Borges. Cuando salió de la librería, a pedir más dinero a sus padres, ya

Leer la Divina Comedia es transitar una geografía rica en prodigios. El "In-

había tomado su decisión: se quedaría a terminar la preparatoria en Monterrey.

fierno" con su hostilidad no exenta de ternura; el "Purgatorio", quizá la parte

Esa librería con sus dos pisos, con sus anaqueles de madera, con sus foto-

que nos es más próxima de un poema que se nos fusiona al cuerpo; el "Pa-

grafías de escritores, con sus rincones de literatura inglesa, francesa e italiana,

raíso", esa meta que, por esperada y anhelada -no olvidemos que es ahí

con las presencias tutelares de Pedro Garfias y Alfredo Gracia Vicente rondan-

donde nos aguarda Beatriz y Virgilio se despide-. llegamos a sentir ajena por

do por sus estrechos pasillos, ya no existe. Pero existen, en cambio, Borges

su reglamentado misterio, por su dogma y su ágape. Leer a Dame es asistir

y sus lectores y esa mitología que se desprende de

al deslumbramiento y a la fascinación por lo visual, todo ahí posee su exacta

sus endecasílabos y heptasílabos; de

luz, su implacable justicia. Borges, en sus largos trayectos en tranvía del Norte

los alejandrinos que, desde Darío y

hasta Almagro Sur, en su mítica Buenos Aires. no sólo to leyó sino que apren-

Lugones, se le vuelven versículos a

dió el italiano para poder hacerlo; luego aprendería el de Ariosto que, siendo

la manera de Whitman. que can-

la misma lengua, es muy otro su hemisferio. Tenemos la montaña invertida

tan y enumeran la batalla de Junín,

llena de dolor, pero sin arrepentimiento alguno. Las escarpadas y verticales

"la sombra creciente/ del dictador

terrazas donde se purgan las culpas y se cobija con la esperanza: esa prade-

la patria

ra llena de luces, de fuerzas celestes que se constelan en ta gracia otorgada.

misma celebrada con un

Pero siempre, al final de cada canto, volvemos a ver las eslrellas y a sentir la

amor intimo y cívico cer-

presencia del amor que las mueve. Será la patria del florentino, ta pureza de

cano al de Virgilio o al

Beatriz - esa mirada que nombra y puebla, en amoroso trance-, una realidad

de las odas de Horacio,

urgida por expresarse. por ser expresada. Entonces será la "muchacha de Bue-

las calles. la geografía

nos Aires" y Buenos Aires será "un plano/ De mis humillaciones y fracasos"4,

del barrio que él llama

"las delicadas estrellas", "el amor, que nos deja ver a los oLros/ Como los ve

2

sobre la patria"

,

la divinidad"

Palermo, el Sur. Esa nos-

5
_

Hallazgos de una voz, la de Borges, que se convierte en ta voz

talgia transfigurando codo

de la tribu aunque ésta, la propia tribu, en su ignorancia no lo sepa, pero sí lo

lo que coca: la figura del

sospeche. El amor que mueve las estrellas es implacable, nada escapa al ritmo

héroe y del traidor, la espada

de su música callada. En El otro, el mismo, esa gran compilación -en codos

con sus heridas y neblinosos

los sentidos- de poemas que va de 1930 a 1967 y que al paso de tos años se

bosques; la pampa, el gaucho

ordenaría en El hacedor, de 1960, y El otro, el mismo, de 1964. Libros favore-

y los cuchillos. Todo eso que nos

cidos por el gusto de su autor. Encontramos poemas que no dudaríamos en

dibuja un rostro, el de Borges, el de

calificar con el marbele de sociales. con el mismo rigor con el que calificamos

su autor al que no habría, por más

a la Divina Comedia como el gran poema social de Occidente. Poemas que, en

que me empeñara, de conocer.

más de un sentido, ya prefiguraban los oscuros tiempos por llegar.

haber visto las cosas que ven los hombres,
1

la muerte, el torpe amanecer. la llanura

~

74

1
1

lbid., p. 872. (N. del E.)

lbid, p. 931 (N. del E).

◄ lbtd., p. 947 (N. del E.).

/bid, p. 936. (N. del E).

~

75

�Junín son dos civiles que en una esquina maldicen a un tirano,
o un hombre oscuro que se muere en la cárcel. 6

nos acercaba a dos grandes, los traía a casa. En 1981, un año más tarde, se
celebraba el Primer Festival Internacional de Poesía en la ciudad de Morelia,
Michoacán. Yo tenía veintidós años, aún no había concluido la carrera de le-

Los laberintos, el ajedrez. el tigre. los espejos, el destierro. Cristo -esa figura tan emblemática que también encontraremos en El ir¡forme de Brodie, de
1970-. la rima, la oración categórica -por definitiva y definitoria- tan del
gusto del barroco, el resabio épico desde los primeros libros, la indignación
civil, el recato sentimental, el metro silábico y el fraseo musical -esa melodía
dictada escrupulosamente por los acentos que los griegos llamaron pies-,
iban configurando un vasto y complejo universo donde la literatura anglosajona se daba la mano, en apretado y cuestionable abrazo, con la española.
He equiparado a Góngora y a Quevedo, que es costumbre contraponer. El tiempo
borra o atenúa las diferencias. Los adversarios acaban por confundirse: los une el
común estilo de su época.7

tras y me encontraba en Tecate, en casa de mis padres, debido a laberínticos
trámites académicos. Borges iría a Morelia, desde la Ciudad de México, y yo
también iría a Morelia a conocerlo, desde Tijuana; es decir, me esperaba un
viaje de cerca de cuarenta horas. Era lo mínimo que podía hacer tra tándose
de Jorge Luis Borges.
De nuevo, mis padres, esta vez acompañados por
mis hermanos. fueron a despedirme a la central
de autobuses de la ciudad de Tijuana. Quizás
el hecho de que en ese entonces no hubiera muchos conciertos de rock en nuestro
país, que Avándaro se me hubiera perdido mientras jugaba a las escondidas

Kipling, Stevenson, Mil ton, Las mil y una noches, Shakespeare, la germanísci-

y al futbol, que los movimientos es-

ca, el invierno y el otoño de Robert Frost, pero siempre orbitando como todo un

tudiantiles fueran para mí literatu-

sistema solar, Alonso Quijano, ese hombre que soñó al Quijote y que, a su vez,

ra gracias a Elena Poniatowska y

fue soñado por Cervantes.

a los cuentos de Julio Cortázar,
que los poetas beat, con rumbo

No dieron a la historia un solo caudillo. Fueron hombres de López, de Ramírez, de

a la Ciudad de México y Oaxa-

Artigas, de Quiroga, de Buscos, de Pedro Campbell. de Rosas, de Urquiza, de aquel

ca, hubieran cruzado a finales

Ricardo López Jordán que hizo matar a Urquiza, de Peñaloza y de Saravia.

de los cincuenta y principios

No murieron por esa cosa abstracta, la patria, sino por un patrón casual, una ira o por

de los sesenta por la frontera de

la invitación de un peligro.

Tecate, fue que me armé de una mo-

Su ceniza está perdida en remotas regiones del continente, en repúblicas de cuya
historia nada supieron, en campos de batalla. hoy famosos.ª

chila y una bolsa de dormir y emprendí m i
aventura, mi viaje interminable. Comenzaba
mi odisea en pos del poeta ciego. del Homero de

En 1969 Jorge Luis Borges cumplía setenta años. Aparecía un nuevo libro
que vendría a reforzar su ya sólida obra poétrca: Elogio de la sombra. "Pronto
sabré quién soy"9 . En 1980 llegaba a Ciudad Universitaria la Capilla Alfonsina y con ella la apretada caligrafía de Jorge Luis Borges hacia su amigo Alfonso Reyes. Es interesante y no azaroso qué Reyes se convirtiera en accidente
poético de dos enormes poetas que lo conocieron y trataron: el brasileño
Manuel Bandeira con su " Rondó de los cabalfitos" y el propio Borges con su
poema "In memoriam A. R.". Reyes, a través de su literatura y cordialidad,

nuestro tiempo.
Digamos, por decir algo que sea lo
más concreto y particular, que leer
la prosa de ficción de Borges me
recuerda en todo, por no decir que
me sabe. a los huevos tibios con sal,
limón, trozos de galletas saladas y
unas gotas de salsa Tabasco que me desayunaba en casa de mis abuelos: leer a

~

76

6

fbid., p. 872. (N. del E).

7

Jorge luis Borges, •Prólogo: en FranáswdeQuemlo.Anto/ogía poético, Madrid, Alía~ , 1998, pp. 14y 15. (N. de/E).
8
Jorge luis Borges, Obras completas, p.1001. (N. del E.).
9

/bid., p. 1018. (N. del E.).

Borges siempre me ha hecho sentir cómodo, como estar en mi propia casa. El

~

viaje c-omenzó de noche, pero la oscuridad nunca fue total ni absoluta. Borges

77

�cuenta que así fue su "modesta ceguera personal". Un mundo de sombras, de

Emilio Pacheco. Roland Barthes habla del discurso amoroso como un lenguaje

grises, de verdes y azules, donde el rojo y el negro no estaban; en cambio, el

fragmentario cuya sentimentalidad es lo único de lo que podemos aún hoy sen-

amarillo siempre le fue fiel, quizás porque de niño, en el zoológico, se demoraba

tirnos orgullosos. La poesía vendría a ser ese reino que, pareciera, no es de este

frente a la jaula de los tigres, frente a esos oros. Amanecer en Sinaloa, con esa

mundo, pero este mundo sin ese reino no tendría razón de ser.

claridad de huertos y abundancia, era asistir a las calles, esquinas y cuchillos
que se cruzaban en la memoria. Ver a don Segundo Sombra, el gaucho de Ri-

He sospechado muchas veces - dice Borges- que el significado es, en realidad. algo

cardo Güiraldes que Borges nombra en ese espléndido poema "Mil novecientos

que se le añade al poema. Sé a ciencia cierta que

sentimos la belleza de un poema

antes incluso de empezar a pensar en el significado."

veintitantos". Dice:

Unas horas después de haber pasado Guadalajara llegué a una Morelia noc-

Yo tramaba una humilde mitología de tapias y cuchillos
Y Ricardo pensaba en sus reseros.

turna donde no había hoteles disponibles y no paraba de llover. Daba la im-

No sabíamos que el porvenir encerraba el rayo,

presión de que nadie sabía del festival. Finalmente logré que me rentaran un

No presentimos el oprobio, el incendio y la tremenda

cuarto en la azotea de un oscuro y nada confiable hotel. Pensé en Ugolino y sus

noche de la Alianza;

hijos hambrientos, en " El cerco de Zamora", en " La caída de la casa Usher",

Nada nos dijo que la historia argentina echaría a andar
por las calles,

en ese poema de Borges que contiene aquella terrible sentencia: "Mis instrumentos de trabajo son la humillación y la angustia" 12 • No pude más, aunque

La historia, la indignación, el amor,
Las muchedumbres como el mar, el nombre de Córdoba,
El sabor de lo real y de lo increíble, el horror y la gloria. 10

ya había pagado el alquiler de aquella noche, abandoné ese cuarto en el que
ni siquiera cerrar la puerta se podía y me refugié en la sala de espera de la estación de autobuses. Esa noche comprendí que un poema es un ser vivo y que

La poesía, ha escrito Borges, le devuelve la

magia a las palabras. Primero hemos de gozar el
poema, luego nos iremos enterando sobre la materia que trata. Es una suerte de rito, de encuentro
y comunión con aquello que nos constituye. De
ahí esas largas y aparentemente caóticas enumeraciones. Todo tiene un porqué, una clara
raíz. No sé si en realidad estemos
ante una magia menor o se
trate de la única posibilidad
que nos quede de resistencia
ante un utilitarismo que nos
corrompe y

destruye,

que nos hace ser todo
aquello que a los veinte
años no queríamos ser,
como reza ese memo-

una vez que lo has leído ya forma parte de ti. "Que otros se jacten de las páginas que han escrito;/ a mí me enorgullecen las que he leído" 13 • Al día siguiente
los dones se restituyeron y supe del horario de las presentaciones, del costo
de entrada, de los poetas que poblarían las calles y alrededores de Morelia, de
Günter Grass, de Joáo Cabral de Melo Neto, de Seamus Heaney, de Eugenio de
Andrade, de Allen Ginsberg, Vasko Popa. Michael Hamburger, de tantos otros
\

que me mareaban y aún marean por la potencia de sus registros. Borges y Paz
-las estrellas detrás de las estrellas- aún no habían llegado. Arribarían el día
mismo de sus lecturas. Y la azarosa rutina se instaló. Encontré alojamiento,
hice amigos, asistí a las lecturas, me sorprendió Ginsberg sin su barba ni su
extensa melena: ante mí se encontraba un poeta rasurado, calvo. de corbata
y, paradójicamente, sumamente propositivo. Entendí que una cosa es el cuico
a la imagen y otra la pasión por la poesía. Me quedé perplejo ante la sencillez
y elegancia de la poesía de Eugenio de Andrade -ahora me jacto de leerlo en
su propia lengua-. Joáo Cabra! me sacudió con su filosa austeridad. Seamus
Heaney me dilató la pupila con sus paisajes a la vez sentenciosos y epifánicos.
Vasko Popa me hizo habitar en una pequeñísima caja que me contiene y basta.

rable aforismo de José
11

Jorge Luis Borges. Arte()Qética. Barcelona, Editorial Crítica, [s. a.), p. 104. (N. del E.).
Jorge Luis Borges, Obras completas, p. 850. (N. del E.).
13 /bid., p. 1016. (N. del E.).

11
10

/bid., p. 833. (N. del f.).

~

79

�Michael Hamburger, a quien le debemos ese inteligente libro que es La. verdad

dijo que ésta había quedado de hablarle para darle sus datos. Yo, con mi es-

de la poesía, me sorprendió con su agilidad verbaJ y su curiosidad imaginati-

cepticismo a cuestas, le dije que eso era más que imposible, que había sido

va. Günter Grass, el autor de ese terrible y bellísimo libro que es El tambor de

sólo una cortesía, un gesto de urbanidad y que nunca recibiría taJ llamada. A

hojalata, me pidió ayuda a la hora de encender su pipa y esto ya consta en mi

la mañana siguiente, a las seis y media del sábado, sonó el teléfono. Medio

currículum. Los días pasaban entre libros, lecturas, fiestas, descubrimientos,

dormido y luchando con las sábanas y cobijas contesté ... Hola. ¿Se encuentra

fondas donde comer y cenar.

Minerva Margarita? Un momento, por favor. Minerva, te llama María Kodama".

La fecha llegó. Borges leería a las cinco de la tarde. A las fatídicas cinco en

punto de la tarde de García Lorca. Yo me preparé y después de comer fui
a la estación de autobuses para comprar mi boleto de regreso. Eran
las tres y media y el auditorio estaba a escasos quince minutos.

Como verán, esa llamada no era para mí. Sin embargo, y pese a ta historia
aquí narrada, tengo la sensación de que no he cesado de conversar con Borges y creo, en este momento, que Borges nos está soñando. Espero que
estas palabras no interrumpan su sueño.

Me di una vuelta por los Portales, visité la catedraJ, entré a una
librería donde compré un cuadernillo de poesía china. A
las cuatro y media estaba a las puertas del auditorio
tratando de entender lo que pasaba: Borges había
llegado de la Ciudad de México y se sentía fatigado por el viaje. Pidió adelantar su lectura y ésta se llevó a cabo a las dos de
la tarde, fuera de todo programa,
mientras yo me paseaba por
las caJles y plazas del Jardín de
la Nueva España, es decir, Morelia.
Mientras trataba de poner orden en mi
cabeza, Jorge Luis Borges era trasladado a
la Ciudad de México. Me esperaba un día más
de festivaJ y cuarenta horas de carretera, aunque
llegado el momento le pedí aJ chofer que me permitiera bajar en Tecate, no tenía ningún sentido ir hasta
Tijuana.
No conocí a Borges, pero no he dejado de leerlo. De vuelta
en la facultad organicé, junto con otros alumnos, el Primer Festival
de Poesía que se llevó a cabo en el Auditorio "Alfonso Rangel Guerra" 14 •
Conocí a los poetas de mi ciudad y confirmé mis sospechas de que más de
uno de mis profesores, a hurtadillas, escribían sus versos. Años después conocí a Adolfo Bioy Casares. Le pregunté sobre Borges, recitó "La suave Patria", de
Ramón López Velarde, y aJguien tuvo la gentileza de tomarnos una fotografía.
Pasaron más años y María Kodama vino a Monterrey. Minerva Margarita, mi
esposa, comió con ella. Yo estaba fuera de la ciudad. Era un viernes cuando

~

80

llegué y Minerva me contó sobre su comida con María Kodama; también me
14

Auditoño de laFacultad de Alosofíay Letras de la Universidad Autónomade Nuevo León.

~

81

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LA EXPERIENCIA LITERARIA

~

LOS ILUSTRADORES DE LA OBRA
D E RAMÓN LÓPEZ V ELARDE:
JU LIO PRIETO Y ALBERTO BELTRÁN
CAR.LOMAGNO SOL

L

a producción de la obra poética de Ramón López Velarde inició en 1904,

~ño en que colaboró "en el semanario El Observador, de Aguascalientes,

dirigido por el licenciado Eduardo J. Correa, quien dio a conocer los textos del
poeta en la página 'Lira aguascalentense'" 1• A partir de ese año su labor fue
asidua en diferentes publicaciones periódicas de provincia: Bohemio, El Debate,

Nosotros, entre otros.
Posteriormente, se trasladó a la Ciudad de México en 1914. "El 7 de junio,
en El Mundo flustrado, José Juan Tablada se refirió, en su crónica a 'Un nuevo
poeta', que le había enviado algunos manuscritos"2 . En ese entonces, Roberto
Montenegro se encontraba en Europa y no fue sino hasta 1920 que regresó a
México; un año después -el mismo cuando murió el poeta zacatecano- hizo
la primera exposición de su obra. Por otra parte, si Julio Ruelas, otro de los ilustradores de obras literarias, no hubiera muerto en 1907, habría podido ilustrar
algun os trabajos del vate jerezano.
López Velarde no tuvo la fortuna de que algunos de los pocos poemas que
publrcó aisladamente en algunas revistas, después reunidos en los poemarios

l.ozobra y La sangre devota, primero de los dos que publicara en vida, tuviesen
una cornisa de Ruelas como las que adornaban la Revista Moderna. Y es que,
por una parte, Ruelas muere incluso anees del arribo del poeta a la capital

y,

por otra, el poeta y Saturnino Herrán, uno de sus más entrañables amigos, represen tan un cambio en la plástica y la creación poética, respectivamente, que
transgrede el modernismo:

con Herrán, la iconografía modernista se mexicaniza cabalmente. Herrán operará
en la plástica lo que Ramón López Velarde acabaría por realizar en la poesía: el tránsito final del modernismo, del cosmopolitismo inicial y del subsecuente continenta-

1

E. Garóa Barragán yL M. Sdmeider. Ramón l.ópez Ve/arde. Álbum.México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1988,
p.30.
1
José Luís Martínez.•Examen de Ramón lópezVelarde~en Ramón lópezVelarde. Obras. México, Fondo de Cultura Económica,
1990, p.46.

"'W"

87

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--- -- ;~;:~~--.:::-::....

poema "Que sea para bien ... ": la intersección zodiacal de el León y la Virgen,

lismo, a esa tercera fase definida por José Emilio Pacheco como la del "criollismo o
coloquialismo vernacular".

basada en su fascinación, desde la virtud, por el pecado. La trascendencia de

3

este libro se centra en el prólogo, en la medida en que advierte que "iniciará
Fausto Ramírez señala que durante 1915 y 1917 Herrán era "el pintor más
representativo del momento"

4

el reconocimiento de la complejidad y la riqueza de aquel universo poético"5 .

En esa época de auge que había alcanzado la

Villaurrutia no intercala los poemas unos con otros y respeta el orden en

obra de Herrán, aparece La sangre devota, cuya portada incluía una obra de su

que aparecen originalmente en cada libro; la separación de cada sección se

entrañable amigo.

señala con un grabado que ilustra el poema con el que inicia. De esta manera,

•

Si bien encontramos algunos poemas ilustrados como el de "Anna Pa-

"Ser una casta pequeñez" comienza la selección tomada de La sangre devota. El

vlowa". publicado en la revista Mejistófeles, o su primer cuento titulado "El

poema se centra en la nostalgia por la infancia perdida y el deseo por volver a

obsequio de Ponce". publicado hacia 1913 en El Mundo Ilustrado, en general

ella con la experiencia del adulto y así disfrutar del regazo de una mujer:

son escasos los textos del poeta acompañados con alguna ilustración. La fotografía del poeta, tomada, de frente, en su juventud, ha sido reproducida con

Fuérame dado remontar el río

profusión, en vida o en homenajes después de fallecido, ya sea como clichés,

de los años, y en una reconquista
feliz de mi ignorancia, ser de nuevo

dibujos, grabados, etcétera. para acompañar invariablemente textos directos

la frente limpia y bárbara del niño ...6

o indirectos sobre el poeta.
Esta escasez se debió a que a los textos en prosa que el poeta jerezano cultivó con esmero muy pocas veces se añadían ilustraciones en las publicaciones

Los iconos del poema representan en dos planos el entorno: la sombra del

periódicas; en el caso de los poemas fue debido a que publicó pocos de manera

adulto se proyecta en la calle del paisaje urbano y el de la intimidad de una

aislada, tal fue el caso de "Mi corazón se amerita", ilustrado por Roberto Mon-

mujer que sostiene en su regazo a un infante. La delicada veta de la fecundidad
erótica se hace presente en el poema:

tenegro en homenaje post mortem al poeta.
Los grabados de Julio Prieto y Alberto Beltrán son los más destacados en

Entonces, con instinto maternal,

la obra de López Velarde, a pesar de que las publicaciones hechas en vida del

me subirías al regazo, para

poeta no añadían trabajos de aquellos dos artistas consagrados por el prestigio

interrogarme, Amor, si eras querida

de su arte, uno modernista, el otro ya en los umbrales de la vanguardia.

hasta el agua inmanente de tu pozo

En t 942, la Universidad Nacional Autónoma de México, en la colección

o hasta el penacho tornadizo y frágil

Biblioteca del estudiante universitario, número 40, publicó una antología, con

de tu naranjo en flor.

prólogo y selección de Xavier Villaurrutia y grabados de Julio Prieto. Los poe-

Yo, sintiéndome bien en la aromática

mas fueron seleccionados de los libros La sangre devota (1916), .zozobra (1919)

vecindad de tus hombros y en la limpia

y El son del corazón (publicación póstuma de 1932 con ilustraciones de Fermín

fragancia de tus brazos,
te diría quererte más allá

Revueltas). Se incluye además "La suave Patria", último poema que su autor

de las torres gemelas. 7

corrige y entrega a la imprenta, en junio, para la revista El Maestro. Cabe aclarar
que a esta antología le antecedía Poemas escogidos, publicada en t 935 por la

La selección de los poemas de

editorial Cultura; edición que, aumentada, se convirtió en El León y la Virgen,
de 1942, cuyo título remite a la alusión sintética que López Velarde hizo en el

.lozobra empieza con "Hoy como
1

Fausto Ramírez. "Saturnino Herrán: itinerario estilístico~ en Bisa García Barragán (&amp;!.), Saturnino Herrón; jornadas de homenaje.
México, Unive1Sidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, 1989, p. 19.
4
Fausto Ramírez. úónica de las artes plásticas en los años de López Ve/arde, México, Univeisidad Nacional Autónoma de México,
Instituto de Investigaciones Estéticas, 1990, p. 55.

1

~

88

José luis Martínez, op. cit., pp. 52 y53.
Ramón López Velarde. BLeóny lo Virgen.
México, Imprenta Universitaria, 1942, p. 3.
1
lbid., pp. 3 y4.
6

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--

nunca", que sirve de nexo entre el poemario anterior y éste, ya que al igual
que La sangre devota se inspira en Josefa de los Ríos, fallecida en 191 7. La ilus-

--;,,.,

sobresaliente, con ilustraciones distintas a la de la edición original de El León

y la Virgen.

tración alude a la cuarteta:

La selección que Carlos Villegas reproduce es una recopilación de los pri-

meros poemas de López Velarde publicados en La Nación, en la sección de los
No soy más que una nave de parroquia en penuria,

lunes, Página literaria.

nave en que se celebran eternos funerales,
porque la lluvia terca no permite

quizá el primer periódico en que escribió Ramón López Velarde una vez que se tras-

sacar el ataúd a las calles rurales.8

ladó a esta capital y del cual fue colaborador prácticamente desde su fundación. [ ...]

El son del corazón es el poema que da título al libro original y con el que

trema juventud del poeta, en que Fuensanta, como él confiesa en la segunda edición

Estas poesías pertenecen a la época de La.

inicia esta sección de la antología. El grabado es una clara referencia a las

sangre devota, es decir, a la época de ex-

de su primer libro, "dictó casi todas las páginas".'º

dos cuartetas:
Los últimos versos del poema "El adiós" son el motivo de la primera ilustración interior:

Soy la fronda parlante en que se mece
el pecho germinal del bardo druida
con la selva por diosa y por querida.

Me despido... Ella guía,
llevando, en

Ufl

trasunto de Evangelio,

Soy la alberca lumínica en que nada,

en las frágiles manos una luz.

como perla debajo de una lente

Pero apenas llegados al umbral

debajo de las linfas, Schrezada.9

-suspiro de alma en pena
o soplo del Espíritu del mal-,

Asimismo, algunos motivos aludidos en los versos del primer acto de

un golpe de aire mata la bujía ...

"La suave Patria" son los elementos de la composición del grabado.
Aúlla un perro en la calma sepulcral.)

Este poema también inspira un grabado de Julio Prieto que embellece la portada y la cuarta de forros de la revista México en

Fue así como Fuensanta y el idólatra

el Arte, número 7, que en 1949, a instancia de Jaime García

nos dijimos adiós en las tinieblas

Terrés, dedica un homenaje a López Velarde. Esta publicación

de la noche fatal. 11

reúne particularmente el interés y el talento generado en torno a la obra del poeta posmodernista. La
muestra integrada por textos en prosa
y poemas de López Velarde, los grabados de Julio Prieto -jefe, por aquel
entonces, del departamento de pro-

El báculo y el equipaje, acusados signos de ese motivo tan recurrente en la
literatura como es el viaje, son los iconos que acompañan en esta ilustración al
peregrino, quien desde la cima reflexiona. En el fondo está el valle, y junto al
personaje se pueden apreciar el rosal y la rosa deshojada referidos en el poema.

ducción teatral - y de Alberto Bel-

Bien pudiera el peregrino

trán hacen de este número algo

1

/bid., p. 40.
/bid., p. 126.

9

hacer estación romántica

'° Carlos Villegas. México en el Arte, número 7. México, Instituto Naáonal de Bellas Artes/Secretaría de Educación Pública, 1949,
p.38.
11

Ramón López Velarde. •EJ adiós", ibid., p. 40.

~

91

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/

a la mitad del camino,

No sólo hallamos en el autor de Zozobra al esteta del lenguaje, sino a un

y desgranar un rosario

poeta que legó un ars poetica bastante sólida, registrada principalmente en

de cuentas sentimentales

textos en prosa reunidos en El minutero y Don de febrero y otras crónicas.

por aquel deshojamiento

La revista México Moderno completa este panorama con una edición de

del alma y de los rosales. 12

homenaje a López Velarde, en donde incluye siete textos en prosa del poeta Y un estudio de Luis Noyola Vázquez, "Ramón López Velarde, cronista

"Rumbo al olvido" es el poema que inspira el grabado homónimo realizado

Y crítico literario". El acierto de esta selección consiste en, por una parte,

por Alberto Beltrán. La ilustración trasciende la recepción del poema en una

textos breves mas no por ello parcos, sino cargados de sentido, de sintaxis

suerte de metáfora visual de la primera cuarteta:

impecable, con un lenguaje pulido y cuidadosamente elaborado, que han
dejado testimonio de la maestría de López Velarde en el ensayo breve; por

¡Oh pobres almas nuestras

otra parte, tres de estos textos exponen importantes ideas del poeta sobre

que perdieron el nido

la creación literaria.

y que van arrastradas

"La derrota de la palabra" explica la precisión en el uso del lenguaje y la

en la fatal corriente del olvido! 13

exigencia del escritor por conocer la entraña más íntima del la lengua, de
Esta selección de poemas procede de aquellos que fueron publicados ori-

tal modo que, debido a la incompetencia lingüística, se convierte en una

ginalmente en el periódico La Nación, y éste no es la excepción, de tal modo

tirana y el escritor en un pobre lacayo: "Yo anhelo expulsar de mí cualquiera

que apareció el 24 de junio de 1912, sólo que constaba de siete estrofas.

palabra, cualquiera sílaba que no nazca de la combustión de mis huesos"'4;

Después, López Velarde lo incluye en La sangre devota, con una eliminación

del mismo interés son "La corona y el cetro de Lugones" y "El predomino

de tres estrofas y con el título "Y pensar que pudimos... ". Ahora bien, el or-

del silabario". En suma, tres ensayos que revelan la congruencia del poeta y

den de los poemas en México en el Arte estuvo determinado por las fechas en

su quehacer, del poeta y su estética, del poeta que vive "los

que aparecieron en La Nación, pero esto no implica que se trate de la primera

vertebrales espejos de la belleza" que no dan tregua o

publicación de "Rumbo al olvido", pues. como sucede frecu~ntemente, el

concesión, y que constituyen "su concepción de la

mismo poema fue difundido en diferentes medios. El cuarto poema de esta

poesía, esto es, su poética". 15 Finalmente, como

selección, "En tu casa desierta", se publicó originalmente el 15 de enero de

una muestra de la maestría de López Velarde en

1912 en la revista Pluma y Lápiz, en Guadalajara. Gracias a la sensibilidad

el afiligranado ensayo corto se incluyen cua-

muy particular de Alberto Beltrán, el grabado ofrece algunos rasgos de ca-

tro más: "El teatro confiado y per-

rácter intimista.

verso". "La madre tierra", "El

La participación activa de López Velarde en las publicaciones periódicas
de su tiempo dejó un testimonio de una época y su cultura; su valor ha tras-

capellán" y "El alquiler de la
vida y la muerte".
Para

cendido. Si bien escribió poemas con una aparente transparencia y sencillez,

concluir,

cabe

el lugar que ocupa como el primer poeta de la poesía moderna mexicana

destacar que en la revis-

radica en el desligamiento de la poética modernista y en el hallazgo de una

ta México Moderno, los

poética personal, que lo llevaron a ser reconocido por poetas de la vanguar-

grabados de Julio Prieto

dia, como los Contemporáneos -sobre todo desde el ensayo de Villaurrutia

y Alberto Beltrán pre-

citado anteriormente- , y de nuestros días.
14

~

92

12

lbidem., p. 42.

u /bid., p. 43.

Ramón López Velarde.' La derrota de la
palabra: ibid., p. 67.
15
José luis Martínez, loe dt.

�seman una combinación de talento, interpretación y recreación icónica del

-~-~--

'

&lt;

'

estilo y la sensibilidad en una atmósfera creada por el poeta, quien dejó su obra

"-

=-----

como testimonio y legado del origen de la poesía mexicana moderna.

Detalle del grabado de Alberto Beltrán para el ensayo"l.a derrota de la palabra".

~

94

�'

cial en Google con los nombres de Bolaño y Brod para asegurarse de que la ana-

Renuncio a la operación imposible de diseccionar con este método las per-

logía propuesta por Bolaño ya ha sido utilizada por la critica -en ocasiones con

sonalidades literarias de Kafka, Bolaño o cualquier otro escntor. Prefiero hacer

atino- para analizar la relación del escritor chileno con ,us lin
n,i he encontrado a alguien que haya reparado en que

is.

s

¿• '

a, 'l&lt;

•. wt lois0 1&lt;

,ll

1;

r is

E

os Max Brod y Dora Diamant que. en su definición

· is amplia (es decir. en la medida que alientan el co

duda que Bolaño insinúa en itálicas acerca del destino ¡, e

e ·imiento público de un artista o promueven su invi-

di&lt; la última amantf' de Kafka a los documentos que h,

s.t,ilidad), deambulan en la historia de m, bibliote&lt;.-0.

dó es un misterio despejado.

Empezaré con Bolaño. que fue un notable Brod de

D.ira Diamam quemó una porción menor de los do, u

, amigo Mario Santiago Papasquiaro y que a su vez

memos que Kafka le dejó al morir y se negó a entreg,11

11 ·ne

un Brod en el critico español Ignacio Echevarría,

le a Max Brod los veinte cuadernos y las treinta y cincc

iuien cumplió con la función más ingrata que pue-

cartas que salvó del fuego, reacia a la ,mención de BPll

da tocarle a un Brod: editar los manuscritos de su

de publicarlos. Se convir'ió así en la guardiana mater,dl

Kajka Es imprecisa pero inexorable la fecha en

(y, quizás. en la única lectora) de la obra más tardía de

que los lectores. suponiendo errores de su parte

Kafka, hasta que en 1933 le fue confiscada durante

y una lectura demasiado cercana de la obra de

una redada de la Gestapo. Las búsquedas inútiles

Bolaño. reclamen acceso a los originales. Caroli-

que encabezc Max Brod después de la guerra hi-

na López. su viuda. ha decidido corregir las pre-

cieron suponer a algunos que Dora pudo haber

sunciones biográficas que surgen del inexacto y

mentido respecto a la existencia y captura de los

contradictorio relato de vida que Bolaño contaba

cuadernos y ,:arcas. pero esa presunción es tan in-

y recreaba en libros y entrevistas. Un oficie defi-

Justa como llamarla iletrada. Dora motivó el inte-

nitivamente Brod.

rés de Kafka en el estudio del Talmud: además. el

Tal vez el escritor español Félix Romeo sea

periplo que la llevó a renunciar al matrimonio para

el último de los Brods generosos. En su novela

vivir de manera independiente en Berlín, y. tras la

l\marillo, Romeo se sirve de sus recuerdos y de

muerte de Kafka. a recorrer países e ideologías,

los manuscritos inéditos de su amigo Chusé lzuel

no estaba iexento de curiosidad intelectual Dora

para reconstruir los años previos a su depresión

fue una mujer valiente. Para fortuna de su repu-

y el misterio de su aparente suicidio. Además de

tación. la versión de Dora sobre el paradero de

laborioso. l\marillo fue un homenaje efectivo para

los documentos fue confirmada en 1998. cuando

atraer la atención hacia Jbdo sigue tranquilo. el

inv,,stigadc res de The Kafka Project encontraron

libro de cuentos póstumo de lzuel. Por su parte.

la orden de confiscación entre archivos desclasifi-

John Kennedy Toole tuvo una magnifica Brod en

cados lel gc,tierno alemán. pero los cuadernos y

su insistente madre. que para publicar A Confede-

cartas no aparecieron entonces ni en las pesquisas

racy of Dunces, once años después del suicidio de

llevarlas a cabo en 2003 y 2008.

su hijo, tuvo que aguantar estoicamente el rechazo

Es comprensible que la discusión continúe en los

unánime que el manuscrito generaba en las ednoria-

parámetros planteados por Bolaño. pues es más có-

e '-e se necesita que un escritor haya muerto para fungir

moda la oposición binaria entre un Brod que incita a
m 3Ul0r

que publique y una Dora qui aniquila lo crE 'Uil.

COll'C

st, ,,r , 1 ca,

su Bmd; tal es el caso del viejo Paul Bowles. quien en su

r

:. tL x, ,,, , ~ T irn,P· ce noc. al joven Rodrigo Rey Rosa y traduce sus primeros

oculta la verdadera figura psíquica que Dora encarna: la parte de un escritor que

tres libros. El redescubrimiento de la obra de Bowles en los noventa. gracias

se pla,:e cor&gt; la re,e. ura privada de su obra.

a la adaptación cinematográfica que Bertolucci hizo de The She/tering Sky le

&lt;

11

�consigrnó a Rey Rosa un primer recibimiento crítico de importancia en las pu·

de William S. Burroughs. El valor de la entrega absoluta en la amistad es fundamental en la obra de Ginsberg -y en la de Kerouac-, pero difícilmente sus

blicaciones anglosajonas.
Gordon Lish, editor de Raymond Carver, fue un Brod particularmente en-

amigos habrían hecho lo mismo por él. No digo que conscientemente utilizaban

trometido y nocivo. Fueron tan severas las depuraciones a las que sometió

a Ginsberg ni que ellos no lo querían tanto. sino que estaban irremediablemente

los relatos de Carver que, cuando en 2009 apareció bajo el título de Beggí-

imposibilitados para devolverle el favor.

ners la versión original de la colección de cuentos que en l 981 fue publicada

Si la obra de Kerouac hubiese aparecido veinte años después, alguien habría

como What We Talk About When We Talk About Lave. la impresión general

señalado que la ingenuidad emocional de sus narraciones autobiográficas esta•

fue que los cuentos se excedían en digresiones y no parecían carverianos. El

blecía difusas fronteras con el arte visionario y marginal Además de vivir oca·

caso de Bram Stoker es emblemático, porque

s,onales episodios de grafomanía, Kerouac

mientras él fue el fervoroso asistente perso-

era drogadicto, viajero, obseso espiritual,

nal y biógrafo (Brod) del actor Henry lrving.

v'lgabundo, megalómano, derechista, alco-

éste se negó a interpretar al personaje de

holi,,:, y un hombre inseguro. que en cuanto

Orácula. a pesar de saber que estaba inspi-

consiguiera la notoriedad que tanto ansiaba,

rado en él. A lrving Drácula le parecía una

se efugiaría en casa de su madre para una

obra espantosa y ciertamente no hizo nada

última borrachera de muchos años. Tantas
cupaciones no dejan tiempo para buscar un

para propiciar su publicación (Dora).

agente literario.

Puede decirse que André Gide fungió como Dora de Marcel Proust al no

Burroughs era una persona to·

querer publicar Por el camino de Swann

davía más dificil. Sólo alguien como

en la prestigiosa editorial Gallimard.

Ginsberg -de quien estaba silenciosa

entonces a su cargo. por parecerle una

pero abiertamente enamorado- po-

novela superficial y esnob -alegato del

día ser tan voluntarioso como para in-

que renegaría en los años subsiguien-

tentar convencer a otro de que se em-

tes-. En el mismo tenor. es decir. desde

barcara en una carrera literaria, más

la capacidad para impedir la publicación

si ese otro era el lacónico Burroughs,

honrosa de una obra, en México. Octavio

que meses atrás había asesinado acci-

Paz fue Dora de muchos escritores. entre

dentalmente a su esposa, que luchaba

ellos Rubén Salazar Mallén. quien encontró a su Brod en el critico Christopher

contra su adicción a la heroína y que nunca había dado señales de querer ser

Domínguez Michael, cercano a ambos. No es casual que en mi lista aparezcan

escritor, salvo el antecedente de un divertimento policiaco escrito en 1945 a

más Brods que Doras, tampoco que los únicos Doras que pude recordar sean

cuatro manos con Kerouac, And The Hippos Where Boiled In The1r Tanks. Fue

conocidos por derecho propio. Mi hipótesis es que su ausencia es la prueba del

tanta la insistencia de Ginsberg, que Burroughs, que entonces vivía en Mé-

éxito de sus propósitos.
Pero de entre todos los Doras y Brods que recuerdo ninguno ha sido tan

xico. empezó a trabajar una serie de textos que luego le enviaba por correo.
Ginsberg los corrigió y convirtió en dos novelas: Junkie y Queer Recibió de

tenaz e influyente como Allen Ginsberg, mi Brod favorito. Sin su determinación

vuelta una y otra vez los manuscritos dejunkie que envió a cada edirorial que

jamás habríamos conocido las obras mayores de la generación beat, y sin ellas

conocía, hasta que durante su estancia en un manicomio -al que ingresó

es inimaginable el destino que habrían tomado las literaturas confesionales y

por voluntad propia- conoció al poeta Car! Solomon, sobrino del dueño de

experimentales de la segunda mitad del siglo XX norteamericano. Ginsberg es·

la editorial Pulp Ace Books, en cuyo catálogo, después de las revisiones que

cribió el whitmaniano Howl and Other Poems y tomó en sus manos la tarea de

Burroughs y Ginsberg harían para burlar a la censura estadounidense, entró

que fueran publicados On the Road. de Jack Kerouac. y Junkíe y The Naked Lunch,

la novela

�Esto no fue suficiente para que Burroughs tomara las riendas de su carrera

MAL DE LIBROS

literaria. Huyó de Nueva York cuando Ginsberg, doce años menor. rechazó sus
insinuaciones amorosas, y después de una breve estancia europea se instaló

TRES MODELOS CUANTITATIVOS PARA LA
INVESTIGACIÓN LITERARIA

en Tánger para vivir las experiencias que describe Paul Bowles en sus novelas.
Desde alli le envió a Ginsberg y a su editor en Pulp Ace Books los primeros frag-

CARLOS LEJAIM GóMEZ

mentos de The Naked Lunch. pero ninguno de los dos le respondió La siguiente
anécdota aparece en Withoul Stopping. las memorias de Bowles. finalmente
Ginsberg accede a los llamados de su amigo y viaja a Marruecos con Kerouac.

Las teorias son redes: sólo quien lance cogerá.

y cuando llegan a casa de Burroughs encuentran en el suelo, sin que sea fácil

Novalis

diferenciarlas de la basura que se apila por todos lados. más notas y fragmentos
que se convertirían en The Naked Lunch. Bowles. al menos en la narrac1on no

L

a literatura vista desde lejos es el titulo -notable por su belleza para de-

recoge los papeles ni se sienta con ellos a ordenarlos. editarlos y transcribirlos

nominar a una obra de teoría literaria- del más reciente libro del critico

a máquina Burroughs fue el testigo de uno de los momentos cumbres de un

italiano Franco Moretti. En él propone modelos especificas y pragmáticos para

grupo de escritores que apreciaba pero al que no se sentía unido artísticamen-

llevar a cabo lo que en su ensayo "Conjectures on World Literature"' llamó

te. Dos años después. en 1959, en Paris y bajo la influencia del artista visual )'

distant reading. Mediante su polémica propuesta de lectura a distancia o litera-

sonoro Brion Gysin, recortó palabras

tura vista desde lejos, Moretti critica la focalización de la historia literaria hacia

del manuscrito de Tánger para crear

las obras canónicas. las cuales representan un porcentaje muy pequeño de la

nuevas frases que durante la toscritu-

producción literaria total:

ra original no habia imaginado. Llamó al ejercicio cut·up y lo utilizó en

Un canon de doscientas o trescientas novelas no parece en modo alguno exiguo

sus siguientes cuatro novelas. Quizás

(sería. de hecho, bastante más amplio de lo habitual), y sin embargo represencaria

ésa fue su manera de saberse con

poco más o menos el uno por ciento de las novelas efectivamente publicadas: vein-

una personalidad literaria propia.

te mil, Lreinta mil, tal vez mas. nadie lo sabe con exactitud"2

La voz de Ginsberg, can fiel a s1

misma en la mitad de la lectura de

Y la imposibilidad del mvestigador de leer la totalidad de dicha produc-

sus Collected Poems (1947-1997) me

ción: "y aqui el e/ose reading no sirve de nada: si se leyese una novela al dia,

hizo creer que estaba en la relee I ura.

todos los dias del año, se tardaría al menos un siglo"'. La lectura a distancia

no aparece en ninguno de los libros

se propone como una alternativa en el estudio de la literatura. en ella no se

que editó, ni su ideario político •.ras-

necesita repasar directamente la obra, sino que mediante una investigación

toca párrafo alguno de Kerouac o Bu-

colaborativa, en la que se aprovechan los datos cuantitativos que según Moretti

oughs. A veces pienso que Gmsberg

·no dependen de las interpretaciones de los investigadores individuales"'. se

P

es el Brod más sabio porque asumía
la misión de un escritor: hacer que
aparezcan los libros que todavía no

r

sistematiza la problemática literaria y se expresa de forma gráfica.

tres modelos de las ciencias exactas a los estudios literarios: "los gráficos de la

existen, y que no podía escribir.

1

1

Publicado-en la revista New left Review, número 1, enero-febrefo 2000, pp. 54-68.
f@nco Morelli lo /fferaturo.rsto des&lt;klejó,. Ban:elooa, Mamo! Ediciones, 2007, p. 16.
ídem.

�historia cuantitativa, los mapas de la geografía y los árboles de la teoría evoluti-

males para lograr una buena recepción entre los lectores de su época, pero que

va"5. El primero lo emplea al analizar el surgimiento y decadencia de distintos

sólo quienes emplearon los indicios de manera correcta lo lograron.

géneros novelísticos en Gran Bretaña, Japón, Italia, España y Nigeria; esto le

Se ha criticado la propuesta de Moretti por lo estéril que resulta su empleo en

permite analizar trescientos años de la historia literaria de seis países en un

un acercamiento hermenéutico a la obra literaria; sin embargo. él plantea estos

sintético gráfico e identificar los vasos comunicantes del proceso literario con

modelos con una "clara preferencia por la explicación respecto de la interpre-

el proceso social de estas naciones.

tación"'º. Por lo tanto, es precisamente al sacrificar la lectura exegética, basada

Al emplear los mapas en el estudio de la historia literaria. realiza esquemas

en los sucesos excepcionales de la literatura, como la teoría de Moretti pretende

del cronoropo -concepto introducido por el crítico ruso Mijail Bajtín a la teoría

abarcar la gran masa de hechos, lo que podría ser de utilidad en la construcción

literaria para referirse a la "conexión esencial de las relaciones temporales y

de una historia literaria en la cual se busque incluir las literaturas marginales.

espaciales asimiladas artísticamente en la literatura"

6

-

en la novela inglesa

Our Vil/age, de Mary Mitford, y al contrastar aquéllos con la teoría del paisaje
rural de John Barrell, identifica en la novela el reflejo del proceso de disolución
del paisaje, que se transforma de un sistema circular cerrado que tiene como
centro la parroquia, a una geografía lineal con coordenadas. En la teoría de
Moretti. al emplear el modelo de mapa,

Franco Moretti
se buscan las apariciones. se sitúan en el espacio ... o, en otras palabras, se reduce el
texto a unos pocos elementos, se los abstrae del fujo narrativo. y se los emplea para
construir uno de esos objetos artificiales que hemos visto hasta aquí. Y c9n un poco
de suerte, estos últimos resultan ser más que la suma de fas partes: poseen cualidades
"emergentes" que no eran visibles en el nivel inferior.

7

Por último, basándose en el esquema con el que Darwin representa en El

origen de las especies el proceso de selección natural , el cual funciona mediante
la diversificación de las especies y la supervivencia del más fuerte, Moretti propone el modelo de árboles como "diagramas morfológicos, donde se establece
una correlación sistemática entre la forma y la historia"'. Mientras que en los
estudios literarios convencionales, según Moretti. "las teorías de la forma nomanifiestan mucho interés por Ja historia, y la investigación histórica no manifiesta
por su parte el más mínimo interés por la forma"•, en el esquema del árbol se
sintetizan las dimensiones de la historia y la forma: la primera en el eje vertical
y la segunda en el horizontal. En este capítulo que trata sobre los árboles de la
teoría evolutiva, analiza cómo autores, que no figuraron entre los destacados en
el género de la novela policiaca, llevaron a cabo la variación de los recursos far-

' /bid, p. 10.
; Mijail Bajtín. "Lasjomm del tiempo yaoootopo en la novela. Ensayos de poética histórica", en Teoría yestética de la
novelo. Madrid, Taurus, 1989, p. 237.
franco Moretti,op. cit., pp. 78 y 79.
/bid., p.%.

La literatura
vista desde lejos

�ENTRE LIBROS
ADQ!JISICIONES RECIENTES DE LA
CAPILLA ALFONSINA BIBLIOTECA UNMRSITARIA
eaiAlzamora, Sebastia. Mula muerta. Traducción de Sergio Gaspar. Poesía.
Barcelona, DVD, 2003.
eaiAnónimo. El jardín del ingenio y la sabiduría. Traducción de Yves
Zimmermann. Cuentos de Oriente. Castellón, Ellago, 2006.
eaiBogdanov, Igor y Grichka. Antes del Big Bang. Traducción de Rafael Garrido.
Colección Las islas. Castellón, Ellago Ediciones, 2008.
eaiBromfield, Louis. El mundo en que vivimos. Traducción de Susana Carral
Martínez. Viento del oeste. La Coruña. Ediciones del Viento, 2008.
eaiCalvo Ortega, Francesc. La anomalía espiritual. Las islas. Castellón, Ellago,
2007.
eaiJohn Clellon, Holmes. Go. la primera novela de la generación beat.
Precursores. España. !:scalera, 2009.
eaiOrs, Pablo Juan d'. El estupor y la maravilla. Memorias de un vigilante de
museo. Narrativa contemporánea. Valencia, Pre-Textos. 2007.
eaiEddie

O-

Bermúdez). Huesos de luciérnaga. Traducción de Rossana Zaera.
Poesía. Castellón, Ellago, 2005.

eaiHeinsenberg, Werner. La parte y el todo. Conversando en torno a la física
atómica. Traducción de Rocío Da Riva Muñoz. Las islas. Castellón,
Ellago, 2004.
eaiJáuregui Balenciaga, Inmaculada y Pablo Méndez Gallo. Modernidad y
delirio. Ciencia. nación y mercado como escenarios de la locura. Icono
sur. España, Escalera, 2009.
~Juglares y espectáculo. Poesía medieval de debate. Edición de Lourdes Simó.

Traducción de Lourdes Simó, Eduardo Moga y Sergio Gaspar. Los
cinco elementos. Barcelona. DVD, 1999.
~La.cruz, Mario. Concierto para disparo y orquesta. Prólogo de Pedro Zarraluki.
Postfacio y edición de Max La.cruz Bassols. Madrid, Funambulista.
2005.
eaiMalabou, Catherine. la plasticidad en el atardecer de la escritura. Dialéctica,
destrucción. deconstrucción. Traducción de Joana Masó y Javier
Bassas Viia. Ensayo. Castellón, Ellago, 2008.
eaiMas, Pasqual. Pavana para un hombre sin nombre. Narrativa. Castellón,
Ellago, 2007.
eaiMcClure, James. El leopardo de la medianoche. Traducción y postfacio de
Ramón García. Madrid, Funambulista, 2005.
eaiMeabe, Tomás. La palabra en la piedra. Prólogo de José Luis Rodríguez
Zapatero. Castellón, Ellago, 2007.

eaiFombellida, Rafael. Norte magnético. Poesía. Barcelona, DVD, 2003.

eaiMittica, Pierpaolo. Chernobyl. la herencia oculta. Traducción de Mónica
Gozalbo y Ann Steinbrun. Castellón, Ellago, 2006.

eaiGarcía Yebra, Tomás. Los crímenes del Museo del Prado. Madrid, Funambulista,
2008.

eaiMurua. Kepa. Del interés del arte por otras cosas. Ilustraciones de Rossana
Casano. Las islas. Casrellón, Ediciones. 2007.

eaiGarcía, José Daniel. El sueño del monóxido. Poesía. Barcelona, DVD
Ediciones, 2006.

eaiOrtega Pérez, Carlos A. Toma de decisiones y resolución creativa de
problemas. España, Formación Alcalá, 2006.

eaiGale, Zona, Alice Gerstenberg y Zora N. Hurston. ¿Nimiedades para la
eternidad? Pioneras en la escena estadounidense. Traducción y estudio
crítico de Nieves Alberola Crespo y Yvonne Shafer. Biblioteca de
autoras norteamericanas. Castellón, Ellago, 2006.

eaiOrtiz Poole, Braulio. Francis Bacon se hace un río salvqje. Los cinco
elementos. Barcelona, DVD, 2004.

eaiGutiérrez Solís, Salvador. Más de cien bestias atrapadas en un punto. Los
cinco elementos. Barcelona. DVD Ediciones, 2003.

eaiOsser. Miguel. Más allá de los derechos humanos. Actual eterno. Barcelona.
DVD Ediciones, 2001.
eaiPastor Fayos, Ana. Enfoque multidisciplinar sobre el discapacitado. España,
Formación Alcalá, 2007.

�..
etiQueneau, Raymond. El vuelo de Ícaro. Traducción de Elisenda Julibert y
Lucas Vermal. Tierra de nadie. Barcelona, Marbot Ediciones, 2007.
etiRimbaud, Arthur. Obra poética completa. Traducción de Miguel Casado y
Eduardo Moga. Poesía. Barcelona, DVD, 2007.

:?;
{\_,¡:

'sf 1l!;~

NORTE MAGNfflCO

"

Quien parpadea
teme a la muerte

etiRomer, Knud. Quien parpadea teme a la muerte. Traducción de Sofía Pascual
Pape. Paisajes narrados. Barcelona, Minúscula, 2008.
etiSafo. Poesías. Traducción, presentación ~ notas de Juan Manuel Macias.
Poesía. Barcelona, DVD, 2007.
etiSeife, Charles. Cero. La biografía de una idea peligrosa. Traducción de
Simone Zimmermann Kuoni. Las islas. Castellón, Ellago, 2006.
etiSheldrake, Rupert, Terence McKenna y Ralph Abraham. Caos, creatividad
y conciencia cósmica. Traducción de Lourdes Pascual Gargallo.
Ilustraciones de Yves Zimmermann. Las islas. Castellón, Ellago,
2005.

/GunaL, Mark,,nd,,ya

NÉCTAR EN
UN TAMIZ

etiShua, Ana María. Cazadores de letras. Minificción reunida. Voces. Madrid,
Páginas de Espuma, 2009.
etiVilaplana, Silvestre. Los demonios de Pandara. Algar joven. Alzira, Valencia,
Algar, 2006.
etiVisiones de lo real en la poesía hispanoamericana. Prólogo, selección y
notas de Mario Campaña. Poesía. Barcelona, DVD, 2001.

FRIEDRICH
HÓLDERLIN

SALVADOR CUTiáREz SOlfS

Más de cien bestias
atrapadas
en un punto
t DICIOWtS OU. YUlll'O ~ '

&amp;!die Q.Bennúdez)
H -deluaémaga

et.&gt;Yutang, Un. La familia del barrio chino. Traducción de León Mirlas. Viento
del oeste. La Coruña, Ediciones del Viento, 2008. ·

VIDA,
POESÍA Y

LQCUR.AnE

etiWaiblinger, Wilhelm. Vida, poesía y locura de F Holder/in. Edición de Txaro
Santoro y Anacleto Ferrer. Madrid, Hiperión, 2003.
et.&gt;Wallace, Edgar. El misterio de la vela doblada. Traducción de María Luisa
Vilariño Durán. Viento del oeste. La Coruña, Ediciones del Viento,
2009.

WILHFLM WAIBLINGER

MULA MUERTA

�DE LOS ENIGMAS
A LAS INTERPRETACIONES
RAQlJEL T I BOL

M de la verdad ni de la mentira se alimenta
el arte. sino de sus propias visiones.

Alfonso Reyes, 1909.

H

ay una primera mirada que puede satisfacer plename~te las expectativas del observador de las imágenes plásticas de Raúl Osear Martínez, y

aunque así lo entiende después de más de tres décadas de práctica de su oficio
artístico, siente una impostergable necesidad de penetrar en una poética visual
cargada de enigmas descifrables, accesibles, sin rebuscamientos, cuyo sentido
oculto el público podrá desentrañar con el auxilio de su cultura, con su capacidad para ejercer una percepción más exigente, o en el placer que puede encontrar en una lectura más compleja del objeto estético.
Busquemos reflexionar sobre esas adherencias estructuradas de manera integral en el cuerpo compositivo. Con permiso de Seurat (2008) es una estampa
de impresión digital donde Martínez ha tomado en cuenta los colores, es decir,
lo cromático y los valores lumínicos de los tonos. Mas para ello no le ha pedido
permiso al neoimpresionista Georges Seurat (1859-1891) para apropiarse parcialmente de la primera composición en gran formato del francés, Un baño en

Asnieres (2 x 3 m, 1884), donde a la izquierda se aprecia un personaje masculino con su mascota y a la derecha un niño con el torso descubierto. Al centro, un
doble retrato superpuesto de perfil y de tres cuartos. A diferencia del de Seurat,
en el cuadro de Martínez el modelado queda reducido al mínimo. Los otros personajes están de perfil, posición predilecta de Martinez para conjuntar en sus
óleos -casi todos de dimensiones mayores- una sucesión de cabezas sin alterar la bidimensionalidad, aunque algunos aparezcan de frente, como en Pléya-

~

108

des (2008). En esta representación no encarna a las míticas hijas de Atlas, el que

�El ojo que no ves es porque le falta la mirada interior, esa mirada que inspiró
el célebre madrigal de Gutierre de Cerina:

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué si me miráis, miráis airados?

Si cuanto más piadosos
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.

¡Ay, tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al m enos.

Del ojo se ocupó el simbolista Odilon Redon (1840-1916), quien hizo en
1882 la litografía El ojo del globo. Un desorbitado globo ocular, figura muy ansostiene la bóveda celeste, sino más bien a un cenáculo reunido para especular

tigua que representaba el ojo de Dios. Algunas inquietantes paradojas visuales

sobre el ojo como órgano que ve, que mira, que atisba, aunque por ser, en esta

de este tipo fueron exploradas en el siglo XX por ciertos dadaístas y surrealistas.

pieza, único y grande en relación con su entorno, podría tratarse de un cíclope.

Por ejemplo, Man Ray (Filadelfia, 1890-París, 1976) compuso en 1931 Objeto de

La sucesión y sobreposición de cabezas en el díptico Otra alma (Alma Mah/er

destrucción con un metrónomo - el aparato con mecanismo de relojería que se

como pretexto), de 2006, encierra el argumento que refiere a la nunca sacia-

emplea para marcar el compás musical-, a cuya aguja en movimiento de tictac

da necesidad amatoria de Alma Marie Schindler (1879-1964), quien se casó

le adhirió con un clip un ojo para indicar que el ritmo musical no lo marca sólo

sucesivamente con el compositor Gustav Mahler, el arquitecto Walter Gropius,

un aparato, sino también una percepción más compleja que se revela ante el

el escritor Franz Werfel, además de sostener relaciones íntimas con el pintor

compás. De lo sonoro se ocupó también Martínez en el óleo y encausto de 2008

Gustav Klimt, Max Burckhard, Alexander von Zemlinsky y el pintor y escritor

En voz baja, donde algunos personajes tienen los labios fruncidos en susurros.

Oskar Kokoschka.

Raúl óscar Martínez hizo evidente su relación con el surrealismo en el óleo,

La obra de mayores dimensiones en este conjunto es el políptico El ojo que

encausto y coUage No la vi ocultarse en el bosque (2004), donde una cabeza a

ves no es (1.25 x 2.4 m, 2009), que le permite a Raúl Óscar Martínez explayarse

color de tamaño menor se apoya en otra casi monocroma en grises y negros, de

en la función objetiva y subjetiva, orgánica y filosófica del ojo; repetido en tres

dimensiones mayores. Ambas están enmarcadas por los retratos impresos de

de los rectángulos en que está dividida la superficie, más otro ojo en resina

célebres surrealistas: Louis Aragon, André Breton, Luis Buñuel, Paul Éluard, René

transparente, el cual pende sobre la madera pintada al óleo y encausto para

Magritte, Yves Tonguy, Georges Sadoul, Max Ernst, Salvador Dalí, y otros no tan

otorgarle al conjunto una movilidad de luces y sombras sobrepuestas; con el fin

conocidos: Camille Goemans, Paul Nougé, Maxime Alexandre, Jean Caupenne,

de recalcar que podemos ser todo ojos, o que los ojos se nos salten, o se nos

Marce! Fourrier, Albert Valentin y André Thirion. El título, con su propia autono-

revuelvan de rabia, que estén alerta, que nos adviertan de una amenaza, estar

mía ante la imagen, fue tomado del número 12 de la revista La. Révolution Su-

absortos en una contemplación, observar algo insistentemente, que miren con

rrea/iste, publicado en 1929. Martínez ve en el surrealismo un carácter modélico

~

simpatía o antipatía, que se conduelan o se llenen de lágrimas. Que estén con-

para el arte, un medio teórico del que se vale meditadamente para organizar y

~

110

vencidos de que aquello que miran es lo que querían mirar.

dar vida a obras con temas y estilos muy suyos; a través de figuras humanas casi

111

�siempre atenuadas, reservadas, en reposo, pero emocionalmente expresivas debido a la posición de las cabezas, equilibradas en sus contornos angulosos, incisivos, vigorosos, alejados de exuberancias, aunque otorgándole resplandor a los
planos multifacéticos y a la corporización de visiones. Todo esto lo lleva a ofrecer
en sus composiciones claridad y orden, y a no cambiar abruptamente de rumbo
hasta dar por satisfechas las inquietudes surgidas en el curso del trabajo estético
que sobreviene después del surrealismo, el cual sustenta o está sumergido en la
materialización de métodos muy individualizados. Seguramente estas razones
lo llevaron a concebir el óleo Alter ego (2007) para confesar su identificación
con una empresa artística que le merece confianza, pese a las muchas décadas
transcurridas desde su instauración, sin que pretenda revivirla.
Para comunicarse con los ciegos que visiten su exposición, Raúl Óscar Martínez les ofrenda un óleo, Clara y tangible (2003), con la incorporación de escrituras en Braille, efecto que amplía su impulso soUdario con un público que él
intuye diverso.
Si bien en varias obras se pueden observar entramados de líneas, este recurso se intensifica de manera protagónica en Hulot (2008), estampa digital
cromógena de inspiración cinematográfica, con escasos elementos de luminancia, más un uso acertado y muy sutil de colores y texturas. Con ella se evoca

Las vacaciones de M. Hulot, la película de 1953 con la que el director, guionista y
actor Jacques Tati (1907-1982) renovó el cine cómico francés.
No suele frecuentar Martínez temas políticos, pero esta vez hizo una excepción: Sesenta y ocho (,fechas axiales), de 2005, donde un joven alarga su boca en
un grito que nos remite a la inolvidable acción criminal contra estudiantes y la
población diversa que había concurrido al mitin del 2 de octubre en Tlatelolco.
Evidentemente esta tragedia, que ha puesto en entredicho a la justicia en México, es un eje sobre el que giraron y siguen girando muchas incongruencias
de la sociedad mexicana que muchos desearían fueran abolidas para iniciar
el tantas veces postergado proceso de una reconciliación nacional exento de
groseras injusticias.
Considero oportuno recordar ahora unas declaraciones de Luis Buñuel (Aragón, 1900-México, 1983) en el curso de una entrevista que me concedió en
noviembre de 1953: "El surrealismo no es algo inexistente que se agrega a la
realidad, no inventa la realidad, la ve más completa; no es algo que hay que buscar, está ahí. El surrealismo era lo que faltaba para completar nuestra visión de la
realidad, ya que ésta encierra un sentido extraordinario que hay que descubrir".

~

112

México. D. F. 2009.

��UANL

~

CAPlLiflR&gt;NSINA

~

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Ramón López Velarde</name>
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                    <text>��eaiEDITORIAL
eaiGRATA COMPAÑÍA
Yo soy mi casa
Guadalupe Amor

eaiCORTESÍA
De la traducción (fragmento)
Alfonso Reyes

eaiGAJO DE CIELO

7

8
10

Novelas y excentricidades
G. K. Chesterton

eailA EXPERIENCIA LITERARIA
Revista Contemporánea: legado cultural
de Porfirio Barba-jacob
Carlos Lejaim Gómez

eaiMAL DE UBROS
Muerte en la rúa Augusta
Melina Alfaro

Descripción de un brillo azul cobalto
Jorge Esquinca

15

eaiRETRATOS REALES E IMAGINARIOS

Muchacha en la playa junto a una palmera
Jorge Esquinca

18

Lord Dunsany: asombro y fascinación
en la literatura
Frank Blanco

eaiANCORAJES
Conversación con Jorge Esquinca
Inspiración y respiración."jorge Esquinca
Luis Vicente de Aguinaga

ea., PRIMERAS LETRAS

21
26

La variación Esquinca
Eduardo Milán

29

Jaime M. Benavides Pompa:
una vida de aportes

32

Cruzar la puerta
-Homenaje inconsciente a Pita AmorMinerva Margarita Villarreal

37

En torno a la literatura de Castilla y León
Antonio Colinas

40

Aureliano Tapia: entre Dios y la cultura
Luis Albante

45

La última nota de una sinfonía.
Homenaje a José Carlos Méndez
Oresces Caorales

48

José Carlos Méndez: argumento y sonrisa
Francisco Ruiz Solis

SO

~EL ORO DE LOS TIGRES
Los pobres de la estación, de Ledo lvo
Versión de José Javier Villarreal

~ CALENDARIO

52

Reyes. traductor
Héctor Perea

54

Los desafíos de la traducción literaria
Alma Ramírez

60

Donde aparezca laya/abra, hay que traducirle
Entrevista con Jesus Munárriz
Carlos Lejaim Gómez

62

Presentación El oro de los tigres 11
Alma Ramírez

68

~BRIZNAS
Cielos en oferta
Luis Aguilar

74

77

79

82
84

Dejlexión
Martín Zorrilla

88

eaiENTRE LIBROS

92

eaiOJOS DE REYES
Blanco jardín interior
María Fernanda Barrero
Blanco
Marco Granados

98
102

FONDO
UNIVERSIT~RIO

�INTERFOLIA

�EDITORIAL

E

ntre las muchas vetas literarias que Alfonso Reyes exploró a lo largo de

su vida, sin duda, la traducción representa una de sus mayores artes. Son

de obligada referencia sus versiones de los nueve primeros cantos de La. lliada
de Homero, su atención a la poesía francesa, especialmente a Mallarmé, y
su pasión por la obra del escritor inglés G.K. Chesterton. Por eso, al cumplir
el pasado año la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria su 30 aniversario,
se honró esta faceta d_el regiomontano universal con la mesa redonda Alfonso

Reyes traductor: La tradición de traducir poesía.
Con esta presentación de carácter internacional, en la que participaron los
poetas y traductores Tomás Segovia, Ornar Lara y Jesús Munárriz, y el investigador de la obra alfonsina Héctor Perea, se coronó también la edición del
segundo volumen de la colección El oro de los tigres, que reúne siete libros de
poesía mundial traducidos al español.
Para seguir con este homenaje, Interfolia inaugura la sección El oro de los
tigres, donde se publicará poesía de distintos idiomas traducida al español,
con el objetivo de poner al alcance de los lectores de habla hispana lo mejor
de la producción poética internacional. La primera colaboración para este espacio es de José Javier Villarreal, quien nos ofrece su versión directa del portugués de "Los pobres de la estación", del brasileño Ledo Ivo, voz imponderable
de la literatura mundial, considerado en distintas ocasiones para recibir el
premio Nobel de Literatura.
También celebramos la obra de Jorge Esquinca, cuyo libro más reciente,

Descripción de un brillo azul cobalto, lo sitúa entre los poetas mexicanos más
depurados de nuestra lengua.
Volver los ojos hacia la traducción deriva de nuestro interés por abrir espacios para el diálogo y el conocimiento a través de un lenguaje común: la
literatura; ponderar esta disciplina creativa sin la cual habría sido imposible
trascender la maldición de Babel es un voto a favor del multiculturalismo que
creemos debiera regir nuestra convulsa aldea global.

Minerva Margarita Villatteal

Directora de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

�GRATA COMPAÑÍA

CORTESÍA
D E IA TRADUCCIÓN (FRAGMENTO)*
ALFONSO REYES

~
C&lt;-4A--

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~
/
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/
/

p~

-

/

~

8J r 6

~

En

sus Confesiones de unjoven, George Moore habla de la traducción:

Ciertos sustantivos, por difíciles que sean, deben conservarse exactamente como en
el original; no hay que transformar las verstas en kilómetros, ni los rublos en chelines o en francos. Yo no sé lo que es una versta ni lo que es un rublo, pero cuando
leo estas palabras me siento en Rusia. Todo proverbio debe dejarse en su forma
lireral, aun cuando pierda algo de su sentido; si lo pierde del todo, entonces habrá
que explicarlo en una nota. Por ejemplo, en alemán hay este proverbio: Cuando el

caballo está ensillado. hay que montarlo. En francés: Cuando se ha servido el vino, hay
que beberlo. Y quien tradujese: Cuando el caballo por Cuando el vino, sería un asno.
En la traducción debe emplearse una lengua perfectamente clásica; no hay que usar
palabras de argot, y ni siquiera de origen muy moderno. El objeto del rraductor
debe ser el no quitar a la obra su sabor extranjero. Si yo tradujese L:assommoir, me
esforzaría en emplear una lengua fuerte, pero sin color; la lengua -¿cómo diré?- ,
la lengua de un Addison moderno.

En punto a traducción es arriesgado hacer afirmaciones generales. Todo
está en el balancín del gusto. Y si este elemento de creación, incomunicable
y difícil de legislar, no entrara en juego, la traducción no hubiera tentado
nunca a los grandes escritores. Seria sólo oficio manual, como el trasiego del
vino en vasijas. Los casos citados por Moore están escogidos con malicia.
Poco costaría encon trar otros que demuestran las limitaciones de su doctrina. Concedemos que la fidelidad a "ciertos sustantivos" es de buen arte. Pero
Moore debió haber explicado que los sustantivos en cuestión se refieren a los
usos privativos de un pueblo. Pues el transformar los usos no es traducir, sino
Guadalupe Amor. Yo soy mi casa. México, Alcanoa, 1946.

adaptar; como cuando, por obvias necesidades escénicas, I.:orgueíl d'Arcachon
se convierte en El orgullo de Albacete. Y cuando se trata de nombres propios

Dedicatoria:

precisamente, ia adaptación es más repugnante; y si de seudónimos, peor

Para Alfonso de Pita. Oct. 46.

aún. Si es intolerable "Ernesto Renán", más lo es "Anatolio France", que, de
ser legitimo, mejor pudo ser "Anatolio Francia". Ya pasaron los tiempos en
que la fuerza de atracción lingüística y hasta la relativa incomunicación de
las culturas consentían a Quevedo hablar de "Miguel de Montaña", a Gracián
decirle aJohn Barclay "el Barclayo" o permitían llamarle al Louvre "la Lobera".
Y acaso esta gambeta se perpetuaba todavía como herencia de los siglos en
*Tomado de Lo experiendo literotio, Obras wmpletos XIY, México, Fondo de Cultura Económi@, 1997.

�que el común denominador del latín la había facilitado: así fue como Vincent
de Beauvais se llamó Vicente Belovalense.
Pero ya el que todo proverbio o frase coloquial deba respetarse textualmente
parece menos aceptable, y más bien la traducción literal podría relegarse a la
nota y no al discurso principal. Aquí caemos en el reinado exclusivo de los modismos, por naturaleza intransferibles, y corremos el riesgo de aprobar como
bueno el que la Condesa de Pardo Bazán haya traducido del francés que una
mula "sudaba por la cola", en vez de "sudar a chorros", como hace la mula
ortodoxa en castellano. A poco apurar, tendría razón el chusco que tradujo

Rendez-vous chez les anciens por Ríndase usted en casa de los antiguos.
Pero la idea de la lengua neutra en las traducciones. sin demasiados alardes
castizos que adulteren el sabor original, parece muy recomendable en principio.
Hace años, cuando Pedro Henríquez Ureña trabajaba en la traducción de
los Estudios griegos. de Pater. solíamos discutir estos puntos. Él, por su cuenta,
pues no conocíamos el libro de Moore. sostenía una doctrina muy semejante.
Yo apenas comenzaba a hacer mi herramienta; me cohibía el purismo, y era
partidario de cierta discreta castellanización.
El paladar, no hecho, todavía se negaba a tomar el gusto a ciertos desvíos
que parecen devolver a las lenguas viejas algo de su acre verdor. Yo no hubiera
comprendido entonces que Raymond Poincaré encontrara encanto en el saborcillo extranjero de la prosa francesa de Francisco García Calderón (Prólogo a

Les démocraties latines de l'Amérique); el encanto que yo mismo he encontrado
más tarde en algún regusto catalán de Eugenio d'Ors o en los lusismos que
aconsejaba Estébanez Calderón; el encanto de la Biblia que Cipriano de Valera
puso en "castellano ginebrino". o el de La Lozana andaluza. que Francisco Delicado escribió en español de Roma: bebidas fermentadas que hoy paladeo con
agrado indecible.
Nos divertíamos entonces con aquella polémica entre Matthew Arnold y
Francis W. Newman sobre la traducción de Homero; tratábamos del estilo noble y el familiar de la épica griega, con referencia al inevitable Longino; considerábamos hasta qué punto sería lícito el interpretar los nombres de los caballos de Aquiles. llamando el Castaño al Janto y el Tordillo al Balio, o el poner a
la arpía Podarga el apodo de la Vivaracha.
Y releíamos el diálogo de las Siracusanas de Teócrito entre Gorgo y Praxínoa. que Arnold inserta en su ensayo sobre El sentimiento religioso pagano y

cristiano, vertiéndolo de propósito en un estilo familiar y casero:
GORGO. - ¿Está en casa Praxínoa?
PRAXÍNOA. - ¡Dichosos los ojos. querida Gorgo! Aquí me tienes. ¡Euné, hija: pronto!
Acércale una silla y ponle un cojín.

~

11

�Sin duda que estas familiaridades tienen su utilidad: ayudan a perder el
miedo a los clásicos. Pero nada se ha de extremar. Otra vez tenemos aquí que
habérnoslas con el balancín del gusto. De un lado, la traducción que, como los
pintores primitivos, viste a los antiguos de contemporáneos. De otro lado, la
traducción científica, que tiende a quedarse más o menos en el tipo interlineal
de las ediciones escolares Hachette.

El oro de los tigres 11

De un lado, el Homero de Madame Dacier, el Virgilio disfrazado por Scarron.
el Ovidio en rondeles de D'Assouci, y aun la Odisea de W. D. Rouse (The Story of
Odysseus, A 'Jranslation of Homer's Odyssey into Plain English, Londres, Nelson,

t 837). Con igual espíritu, el poema medieval nos habla del Conde Don Aristótil

"que estaba muy cansado porque había hecho un silogismo". Y en un extremo
ya caricaturesco, pueden recordarse el Satiricón de Laurent Toilhade, la Lisistrata

&lt;J}(··?:&gt;-':,;_ .. . -r·

.
'

.

.

\

.

~J= . '
.

de Maurice Donnay y, más recientemente, los Mimos de Herondas interpretados
por J. Dryssord.
Y yo caricaturizaba mi propia doctrina transformando así un posible pasaje
de Homero. Supongamos que el texto griego dijera: "¡Oh, Pelida! Narra con aladas palabras tus aventuras con Briséis". Pues bien: Peláez es el apellido castellano de Aquiles, hijo de Peleo o Pelayo; y Briséis o Briseida suenan a etimología
de Brígida. Luego mi hexámetro bárbaro diría así:

ala

Venta.en

Anda, Peláez, ve diciendo cómo te ha ido con Brigida.

CapillaAlfonsina Biblioteca Universitaria

De otro lado, en el extremo de la traducción científica, preferida por los

Libreria Universitaria

eruditos modernos y que tiende al tipo interlineal, hay que confesar que frecuentemente encontramos monstruosidades técnicas, que no logran hacer entrar en la intuición del lector el sentido humano de un texto clásico, por miedo
a adulterarlo entregándose demasiado al genio de la propia lengua. Ésta es la
ocasión de declarar que las antologías nunca han recogido algunas preciosas
muestras de la prosa castellana, representadas en los viejos traductores de griegos y latinos, quienes, aunque por sí mismos no fueran grandes escritores, al
caminar sobre la pauta que les da el modelo original, construyeron paginas
excelentes. Acaso la lectura de los antiguos debiera graduarse en tres etapas:
primero, traducciones que acercan o acortan la distancia, aunque sean inevitables en ellas los errores de semejante violencia; segundo, traducciones que
respetan la distancia, aunque sean inevitables en ellas los desvíos de la belleza
formal y aun cierta dosis de galimatías; tercero, los mismos textos originales.

Poemas a Lesbia, Catulo
Morgue y otros poemas
expresionistas, Gottfried Benn
Ella, Eugene Guillev1c

Orión, Geo Bogza
Poema sucio, Ferretra Gullar
El rumor del aire, Bernard Noel
El misterio de la belleza, Nuno Júdice

�.

-

ra e qwc,o relu
e la peluquen
za un nudo de
sa vav,das íl
zu blanco ro o
es¡:,,ral Junto al ro

espeJOS limp,dos

•

�parecidos a viejas manzanas

•

cabellos delgad1s1mos

...

-

suspendido en el aire

de soles disueltos· ese

como en esas fowgraf1as

momentáneo b1enesta1 que intenro
extender cuanto más

'

•

•

-

la sali,·a sabe a espuma

como el vapor en la atmósfera

de afe¡¡ar bnllan las tIJeras

de un hospital donde m1 padre

••

abre los OJOS para que yo vea
la muerte habitarlo súb¡¡a

•

en el recho hueco

violenta eficaz insondable

como un' cielo de mar

la muerte que vuelve

ceñido en una sábana hasra

a ocupar un es¡:&gt;ac1O suyo

el cuello aguarda mi padre
reclinado en el siilon giratorio

• • •

•

.

'

en un sannamen

al salir de la peluquería
el alfe claro huele

¡:&gt;1enso al mlfarme mlfándolo

•

explico la sonnsa
que asomó al hundlfse
en su úlumo rostro

entend1 entonces

.

-

un paño en el agua caliente

comienzo a deshzarlo suave

�,

MUCHACHA EN LA PLAYA JUNTO A UNA
PALMERA'
JORGE ESQYINCA

~t

a m1 madre

¿Eres tú la sola mirada que se c;olma de azules bajo la sombra de las ho1as?
¿La que guarda aún el recuerdo del vestido blanc-0 y los azahares nupciales?
¿La que monta una bicicleta de plata como acudiendo al llamado de un deseo

imprevisto?
lLa que baila frente a la luna del espeJO en una pieza que desemboca en el
mar 7

¿La recién iniciada en los misterios de un amor que viene creciendo con la
resolana de esca playa. desde el sepulto corazón de la arena?
Si tú supieras. muchacha de la tormenta y la balanza. cómo arrojar a la
primera ronda el naipe de la Torre:
si tú, en tu indolencia sin fin. supieras consultar al León en la bóveda de
fuego y averiguar en .u destino
la herida de los vás1,agos en tu porvenir: tú misma, muchacha, palmera
bajo la lluvia en el mar interior que hoy desconoces.
¿O serás tal vez la que nunca ha dejado las muñecas españolas que dibujan ~
diálogos de fósforo en la penumbra de la infancia?
¿O serás entonces la niña que bautiza iebreles con el movimiento de sus ojos?
Maria brote de palm"'ra. tú la segunda primogénita, tú antigua y Joven
madre del niño dos veces nacido baJO el signo de abril.
dos veces traído hasta la luz de• sagrario. con el auspicio de una estrella
germinal, hoy dividida entre sus manos.
Y nada de esto piensas: nada de esto imaginas ahora. en la playa, con el
~

mar que gira en torno a tu cintura como el abrazo de Dios.

íL frente se despeja , las nt•bes prolongan su carrera hasta la orilla del
tiempo donde yo re observo. donde yo nunca he estado aunque tú. tal vez. me

adivmas.
El niño inmóvil en cu cielo de agosto. En tu playa de cielo, muchacha. cuando alzas la mano v tO/'_as la palm, ra qué sólo entonces se enciende.

��A lo largo de w obra se percibe una concepcwn d1st1nca del poema. ¿cómo te exph-

puede ausemarse

cuestiones ele est1lo y de p1osoct1a amen de que el escnb1ó en un frances que ya
Tardé vanos años en terminar esta ,raducc,on Algo semeJante
. '
me paso con la poesía de i\ndré du Boucher. a quien tuve la fortuna de conocer,
cuya poesía. a fuerza de trans¡,arenc1a. ¡:iarece casi insondable Es una obra su~
mamerne exigente. ¡:iara ser releída con ardiente paciencia y solo así se emrega
al lector. La traaucc,on debía conserva, estas caractensucds JUnto con la part1culansima sintaxis y el fraseo. puntuado de s1lenc1os, de Du Bouchet Traduc1c es
Los poetas que he traducido no solo han 111ílu1do en lo que escribo .
sino que han ennquec1do sustancialmente m, v,da y m, relac1on con el mundo

es aec,r. no sentarme a escnb1r inmea1atamente. sino

Cuanilo traduces ,a qué lengua lo haces. a la que consideras la lengua coloquial

cas este proceso'

Comence escnb,endo poemas sin preocupa, me demasiado por la medida o
las reglas al uso, sino ,ratando de mamener un 01do muy atento al mmo que
proceaia ae una suene de v1s1ón ,nrenor
••

.

'-

•

facultad de pensar en 1magenes de la que habla !llandelstam? ,La otra voz a la
que se renere Paz? Tal vez Ahora bien. esta v1s1on
• •

••
durante largos

•
••

•

'

'

es la que cambia .

••

•

•

de .\1éxico, o a una lengua que posee una 10nalidad personal que percibes como la

muy despacio. concentrandome en
rev,sandola y puliéndola hasta que encuentra su propia forma Creo que es
el poema quien dicta su
cauce y uno uene c¡ue
•
seguir con la mayor atención sus
'
rupturas De ahí que pueda escnb,r ae manera alterna ¡ioemas en verso y en

•

.

'.

.

'

'
'

'

.

.

a¡:J1opiada a rus verswnes'

Ese estado de ale1ta al que me he refendo 1mphca que el traductor debe enmeJor smton,a con el poema que está traduciendo
de encontrar una suene
de equ1valenc1as

llencia muy concreta -los sueños y el deseo son tamb1en expenenc,as muy
ouedo apreciarla en su rotal1dad y
part1c1par de ella plenameme hasta que el poema está escmo

•

mano el traductor están en su propia lengua Ahora que la lengua coloquial de
no es una, sino muln¡:ile El habla de la
•
•
gen,e cambia tanto como es diversa la geografía del ¡,ais Un poeta de Monterrey digamos. y otro de Oaxaca tradurnían de manera muy d1st1ma el mismo
A

•

•

•

• •
•
I

'

I

ill

I

,,

poetas t,aduc,dos ha tenido alguna mc1dencw en la configuración de ws úlumos
poemas publicados

La traducción reqwere de un muy parttcular estado de alerta Em¡iece a publicar

s1multáneameme
I

,

'.

poemas y traaucc1ones

• •

•

•

tres poemas de Gunnar Ekelof.
'
la version inglesa ae Auden Al leerlos supe en ese mismo momento
que ¡iodían pasar a nuestra lengua Quise comparnrlos La traducción es un acto
de am1s,ad. de reconoc1m1ento. de adm,rac1ón Es también una disciplina y un
reto Prefiero s•empre traduc,r aquellos poemas con los c¡ue siento esa ,nmeaiata empa,ía esa especie de ceneza. · esto puede sonar bien en español' Aun~ue
luego me meta en senos problemas. como cuando seducido por algunos de sus
poemas en prosa v una hermosa epístola, ' . además de éstos
de Maunce de Guérin. quien munó a pnnc1p1os del siglo XIX Tuve que resolver

concordancia del
'
lengua. en la vanedad de las herramientas retóncas de que disponga y en su
penc,a para maneprlas No se s, he dado con esa tonalidad personal, ¡,ero sé
. cada traducción
,
'
•
sucede en la escrnura de un poema propio- en la que es necesano escoge,
un solo elemento emre muchos otros, y c¡ue esta elección aepende, claro está,
de m1 formación y de mi gusto

.

.

.

•

de un bnllo azul cobalro existe al parece,; una
mayos presencia de registros coloqwales y de modos del habla. algo poco Jrecuenre

En tu lilumo hbro,

en la poesía que se escribe en Mex1co, ,es esw as1. a qué se debe'

Me llevó vanos años dec1d1rme a escnb,r este libro que nene como núcleo generador la muerte de m1 ¡,adre Se en"ende que es un asunto delicado Es dern
la v1s1ón ,menor de la c¡ue he hablado estaba ahí a su manera

•

•

•

•

plo. que sena un poema de cierta extens1on y c¡ue estaría escrito en verso Hab1a

�•

•

nteir-1neme con Gera1d de Nen al

cun es• IJrgo \'lil_¡e en autornO\ 11 Pero me faltaba encornrar !as p11111eras lmeas

.

•

.

•

••

• •

·\I com~nzar .:is1.

•

se fue

• •

t..'S den,. ¿Con que penod1cidad

•
•
1111e lSO!- periodos de .1.cu,·10ad
Co1110 clecia tc11ia

\'.:t

Pe ,l 11 ~ue parezc.t un tanto tuubeante

con , esr.eto con re mor

~

1nswuo ele! rol~ta como
no;;; h,1ce \'er con el la 1 1ulab1hdad

�bellos como "Mucharlla en la play:1 JU11to a u11a palrm'r.1 ·.

INSPIRACIÓN Y RESPIRACIÓN: JORGE ESQ1JINCA

rnt,gu1c1

t·i 1 J.::!

cnrd,1

en fa i•u¿ C1991 J, o .. Consol;irnt·nt ·. dt· t,;•na u,1·a L'002J

LUIS VIGNH Df AvUINAé;A

U rltulo m1~rno tk "C1 )nsolamc·nt" v:1 l·S de por s1 una hut'!l;i { uJ

Lural que seria negligente pasar por alto_

'.j•

erd el nombre del sacrarnenio unrvcr'.:ial

C

sahl' que consolamt'nt
b;-iu11sm1J. comunion,

on asombrosa nitidez. en la poesía de Jorge Esquinca se dan rna dos ira-

ordf•nanon y extn:niaunnó11. sc.L!un el c,1su-

diciones decisivas para la conformación del oficio lirico meditcnárwo (JI

rel1gion Lltara. indisoc1abl/· d s.;u vez dd c;pirilti de

cual me refiero con este nombre para desvincularlo de toda famasmagon;i más
o menos occidental. o sea eurocémrica. por inoperante y hasta enojosa

en

Fsquinc-&lt;1 d;i t&gt;St· litulo

,1

,1drn1111-.1rado en la
lt1&lt;-.

trovadorf'S

una conmovedora dq{ia por

el

la rnuf'rtf' de su rnadn·. poema qw· anunc~¡JOr af1.i-

contexto al que aludo). Pienso. por un lado. en el acervo estético y esptrilllal de

didura una espccit· de st·gunda 111venr11d o cambio

la religión órfica

y, por el otro, en la escuela trovadoresca y su particular con-

de pid en sus libros El pm:1,1 delicado. cult&lt;i y pcr-

cepción del poema como entidad orgánica. del poeta como individuo en

ln:nornsf;1. panidano de la tcrsur,1 y !a cominuulad

y de los temas. formas y figuras

t·xprf&gt;siva. ll!'ga t'n lsltL de /w:, manos reunidas&lt; 19&lt;l'i) a

como partes de un repertorio vivo que aspira incansablemente a su propia

una t&gt;spec,c de rronLér:i o. mf1s .'l1Jn. dP cornisa o acanr1lc1-

trance de liberación o !Orna de conciencia.

coherencia. No ignoro que la poética trovadoresca es. en buena medida. un

do. y torn&lt;1

avatar del culto a Orfeo. y reconozco desde luego ue muchos otros poetas
de lengua española son. cada uno a su modo. heredems muy meritonos de

J;i valiente dens10n de arroprst· ;il v.,r,o

Adí'rlla!-. dt&gt; l'crw u1vu. li&gt;s pueman{)s ( o'ffef/o U00:'&gt;1

(iipción de1m brillo a111[ i·oiJalto COOR) ,1nind;rn

{",t"

y /)cs-

;irrn¡o.

('Sé

ambas corrientes. Me importa destacar tan sólo en qué medida en Esquinca

vac10 y Í'se vuelo de rejuvt~nenrrncnro. Puede 1ernerS&lt;' que IJccd/o

esta filiación se presenta como una voluntad. es decir: como un deseo explicito

sea una mmt ·rsion en el

y un esfuerzo manifiesto.

smsl •nf id&lt;l pt·ro en rt"alu !.1d e') un d1 ·sn1&lt;m-

f:=tJt' del senodo. flm "&gt;U pam·,

ne..,criµuon de w1 i..Jnflo e1111!

Ya en su primer libro. la noche en blanco ( 1982). Esqumca decidió poner

rohulfo e.:; una recompos1no11 dt· la 1dt·rntdad personal

bajo la protección de Rilke una serie de poemas de alto refinamierno. lin-

,1 p;1rtir de la r1111ef!(' dd pat.in· va 1L1vf's de un,1 dolJlr·

dantes incluso con cierto preciosismo. cuyo tema prinupal era la llegada del

mernona: 1;·¡ m1·nwri;1 d(' id infdll( 1;i y la rn1·rnon;I de

amanecer en el cuarto de los amantes. quienes deploran el comienzo del dia

la p(w(;ia- Nervdl

porque senala el fin de la complicidad nocturna. Todo lector más o menos

qu11H

familiarizado con la poesía moderna reconocerá en Rilke al mayor exponente

t r.-is

del orhsmo en la poesía del siglo XX y en el tópico del amanecer la pnncipal característica del alba (llamada también albada o alborada)

un.1 vt·;: n1,1s1 gu1,m a F'&gt;·

p11r l,h c,irrl'tC'fds mc\Ic.U1ds

&lt;k twn· 11kdin 'ili;lo

1 rasl ro di· un Vau&gt;: hdll a;ul. 1, rn azul curni I un pa1s. qe-

tk ag;:ivt·s n un 1•ielo -;in f1sur.1s

,Hr,LVe'&gt;&lt;Hi&lt;• por

t'l ,t\nOn dt=&gt;

Ch;,rh·s Lindl&gt;&lt;·rgh

de los trovadores occitanos. En el mismo sentido. en 11/ianza de

los reinos ( 1988). la ítgura del enamorado que vela el sueño de

1•

;i

v l{i!hr il\llk(·.

La desconcertan11· r11,.\Sl()!,1 uin qui;: t,a-rv;il rq.:c,n1&lt;1 l.1s i&gt;-ilft·s

de !&gt;:-ir 1s al 11n;-¡I d,· su \'Ida, 1m,1 !.1!l~u~,td. --;e I r.msrorn111 •r1

1.,

tngn·ro

nc . . ,ri¡idon

su amada se transforma en la del caballero que vela sus

d (,n1c1-r o 1,1

armas en la noche que antecede a la batalla. Pero

d,~ WI bnllu ami &lt;,'Oh1_llln. H pc,ernario t''&gt;f!IICltH,l las ,-·1apa~ de un

coni,1d,ir1011 del

nil&lt;srnn ri1imbre

en

el motivo que más incensa y clarameme ilustra

rrnsmo .._,11enc.1 J' de

la confluencia de ambas tradiciones. la órfica y

PXpenenua de -;on:1111bulbmo. F.I to,:i:o. a. mi·dida 1 ¡iie d\·,in1.,ir1

la trovadoresca. es el de la muchacha que. si
bien es una joven hermosa y más bien preco7.
también es la virgen Maria

y. por lo tanto, la

diosa madre. cunndo no la madre sin más. la

madre del propio Esquinca. en poemas tan

u11,1 rn1•,rnd, .imm.it,1.

e,

c,t

,L de 1.lfL1 nw:rnt

!as pai;méI,;;. v,1 di·cani:indo!;e f&gt;&lt;1r e·,1ml-:1!-. d1 tff'', vc·1 ..o-. que.
':&gt;HI

&lt;;er Hnt'tu~, onvf':r,uo11alc~. a!11dt:n ,1 bli)_&lt;. por ':-.U ;:mtílll'lli a

m;i.:; dcrnernal y
'i\lSCll&lt;i Ulld

p(JI ))I!

din.irrnco t·mpk·o dt'I «·nctbdlgamu·nlo, que

rcspIr,1. 1011 d_?,itddJ. y pro'-..pe&lt; llV,l. jf·úien1.i de 9J propia

ft'&gt;tihJ&lt; I0n ~1an;i_ 1·r¡tn· l.1,nc-., ,ie .'\rnkrsc: 1 donun.1el p:n·:or&lt;irnéI

�~ 'Jiu iv&lt; • ~r, c1:-p1 to dPI ¡ 1,l/T,lfo

t:drn ú el ter, 1 ·i.o en (\ -~, nµ, 10n rle
E'::&gt;.

¡1,n1.1 f,&gt;rm.1 lr,nfnrr:1c ,11vdnza

,i: :tl no:

p&lt;ir com,1cle:. :rlc• de p :r; u ul,11

11 11 Uril/o u.:;Hf
l;1

l1:c111ra,

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gr, indes rntt'::&gt;(íO~

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11nprovis.icK1n

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!:c:m,ibipv:

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pn·.,in1·iai idd

c.:omPff¡f lOídll! ',I

r·, '~-l~-:, llc1no. ,f\ho: i bit n •., r \ r, ·u.su : di los r,r.meri)~ lih!,)~ di ;c-rg1 f:-.-11un1
1

LA VARIACIC&gt;N [SQJJINCA

i:obaltc, .,e v,1 1mprov1s._mdo. , -•,to

tlh ido.•,¡ iJ Ct!'can11 ,je &lt;"e~ar \ralltp y (Jdn7Jlo lk)P~-

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Jccnr1rn11d,1.dvlc!&gt;!ll: ladt '::&gt;iiS -lltirnospo,·nianm 1rnpws1,)n;¡
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fK,r :iL'. 11,t,rupccn, ,, por ·v::. rupIw.1s, pnr )u p1&gt;liti&gt;M;:1.., por .u rnov1J1d.i.d '.)1

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d1 ¡_;. ,·f'i.:r11l,r.11Ja y id Vlf~•·n madff. Id 1n•&gt;p11.;c10n com1) ·)uced~lm-o p(Kí11 v de

: rtí1t:·t11 .1 de c,r1 ( o.,.

qw va

c1 ilfiv,u .1 Lopt·z

VE!drdt v quf •::iup,&gt;1 lt

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J,ac e d

,c!,Vt· n:.1t,.-r1ctiP·,uu, dittril

la t::rai 1a" ( 1 rt·'Jp1-L'1 m11c·~;fid;1bh por l.1 µalabr:¡ "lllf'da ·, "l.llTIJCiJ

ii -•U .fe

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Descripción de un
brillo azul cobalto

C.Olt(flU' I\Clil/ UJl,tiilN

•

F'.bllnlfO i'HTF.\TO:$

�JAIME M. BENAVIDES POMPA:
UNA VIDA DE APORTES

Me caso y sigo wn los mismos gustos. Luego se presenta la oportunidad de fundar el Club Sen oma en Monterrey, y lo estaqJecimos con todos los muchachos que
estábamos salr&lt;"ndo de las universidades y no teníamos dónde de¡:;empeñar alguna inquietud por el servicio a la comunidad. De ahí en adelante todo fue
relacionado con comunicación, desarrollo. nuevos
proyectos. finanzas. Entonces. parte del trabajo
fue desarrollar. com unicar. motivar. conseguir
nuevos objetivos.
No sé en qué momento me incliné por esto.
Tal vez influyó el haber sido el menor de la fam1ha estpve bastante solo. había seis años entre
mi hermano mayor y yo: entonces me busqué la
forma de mezclarme con m is amigos. Y de ahí en

L

a fundación del primer Club Sertoma en Monterrey en 1958. de la Fvndacion UltNL en 2000; su participac,on en el conse10 consultivo del Mt;~~.O de
/ listona Mexicana. en la organización de los festejos por el 400 aniversamo de lf /
fundación de Monterrey en 1996: su determmante papel en la ccnstrucc1ón del
puente internacional Colombia. que comunica a nuestra ciudad con Laredo. Texas.
son algunos de los logros a destacar de Jaime Benavides Pompa. quien. según
Clienta. tuvo como primera mclmación profesional la mqeniería a,d y el interés
por el campo. Sin embarqo.fue precisamente la posibihdad de br·rJdar algo a la
empresa fundada por su padre en 1917 -Farmacias Benav1des- la que lo llevó
a reconsidaar suformanón profesional. aunque siempre tuvo como constante el
gusto por el trabajo en equipo.
En 1951 encontré que había un nicho dentro de la organización Ben.1'ffde · yi
que en la parte administrativa cenia algo de posibilidades para

adelante a proponer ideas. siempre en actividades
en las que no buscaba re

y nuestras familias se conoc1an perfe
aquí en Monterrey. Cuando la conocí e
por leer y coleccionar~ Ella trabaj ó
norteamericana. lo investigo a fondo. Yo me a

a Iibronas en Nueva York. -en Washington, en Filade
bre el tema También fuimos al Archivo de 'ndias en F.sp
que comprar maletas para guardrtr la cantidad de libros
Ahora, contar con una Sdla que lleva su nombre. y

fesión y darle algo a Benavides Entonces me cambié de
ano: de ingeniero civil a administrador de empresas. Ese
Missouri Me rec ibi en 1954 y cuando llegué ya tenia un

~~----..:...__ · a a

udarles a mi adre y a mis hermanos: recurso
~ ~~;~~:i!J.Qa~~re~cer Siempre me gu

ernocíonante. porque significa lanzar .a obra de ell(i a
va a desaparecer Lo hte1~0s así porque ya lo hab~d
que yo moriría primero. i~diJt:' cuando yo no este,
biblioteca. p orque la biblioteca es demasiado grande
JOS,

. organiza»
tr

no hay donde ponerla. Originalmente hablamos

pero 111:&gt; hab,a seguridad. podna desaparecer, Enton
no Tamez. cit

Aqür r Cfbt

· ecc.íon Genera

�guir esa ruta. La Fundación uene recursos para ayudar a la Universidad a hacer

De lo que he hecho, lo que más valoro es haber trabajado para abrir el

las instalaciones; entonces, nosotros regalamos el acervo. entregamos la pro-

puente Colombia. porque estuvo l 00 años sólo como idea. El gobernador Jor-

piedad a la Fundación y ésta la deJa en depósito permanente a la Universidad.

ge Treviño invitó a varias personas y dijo: ¿Qué se les ocurre? Y propuse esto:

Fue una decisión en conJunto con mis h1Jos. ellos estuvieron de acuerdo en

para mí Nuevo León ya tiene urgencia de tener una frontera -porque ya en

que no iban a poder manejar esa cantidad de libros. Lo lógico era dividir en cua-

un ocasión se había cerrado el puente de Nuevo Laredo por una huelga-.

tro la colección y que cada uno tomara una parte. pero también era demasiado

Fue muy difícil concretar el proyecto; primero se tuvo que convencer a los

complicado. as1 que estuvieron encamados con la idea de poder colocar todo

mexicanos para que nos dieran permiso: la Secretaria de Marina tuvo que dar

eso a nombre de su mamá en la Universidad. y pues yo me colé en el nombre.

su consentimiento, dado que el río Bravo es navegable. Y luego tuvimos que

Yo soy universitario porque mis estudios de bachillerato los hice en el

~~­
-~

34

convencer a los de Laredo, Texas, porque no había caminos, no había nada.

Colegio Franco Mexicano. que estaba afiliado a la entonces Universidad de

El general Bernardo Reyes consiguió para Nuevo León una franja fronteriza

Nuevo León. que me otorgó el certificado de preparatoria. El resto de mis

de 14 kilómetros, una cosita de nada pero suficiente para llegar al río Bravo y

estudios lo cursé en Estados Unidos.

ya con eso Nuevo León tenia frontera. El interés del general Bernardo Reyes

Fue el rector Reyes Tamez Guerra quien me invitó a participar en la Fun-

era reclamar a Estados Unidos los reos que cruzaban el río, reclamo que sólo

dación UANL. Me dijo: necesitamos un organismo que sea pdrticular y que

podían hacer los estados fronterizos; nosotros hicimos el puente Colombia por

esté capacitado para manejar fondos de ayuda y que dé la imagen de que

cuestiones económicas. Por eso si me preguntan: ¿qué le has dado tú a Nuevo

hay gente de la iniciativa privada y de la comunidad que está interesada por

León? Pues el puente Colombia, que es una gestión económica, social, de desa-

la Universidad Me gustó mucho la idea y nos pusimos a trabajar. éramos

rrollo integral, y significó lograr algo que no se había podido hacer en 100 años.

27 personas. Me nombraron presidente. cargo en el que estuve de 2000 a

No me considero un benefactor porque no estoy haciendo sino lo que me

2007 y propuse un trabaJO individualizado. Les dije a mis colegas vamos a

gusta y lo que siempre he tenido interés de hacer: soy un ferviente buscador

escoger una facultad y vamos a ser delegados de la Fundación en tal facultad:

de logros que beneficien a la gente. Quiza porque codo en la vida se me ha

de repente hubo 20 gentes que estaban trabajando directamente con las

dado y, con la edad, va uno buscando dar, más que recibir.

facultades y ellos nos decían qué era lo que más les hacía falta. Entonces la

Si me preguntan ¿quién es Jaime Benavides Pompa? Yo diría: no es nadie.

Fundación tuvo que diseñar un sistema para recolectar fondos. pues rápi-

Es una persona más en este mundo. Una persona que el destino puso en dife-

damente nos dimos cuenta que con base en puros donativos no íbamos a

rentes lugares y aprovechó oportunidades. Estoy realmente muy complacido

conseguir nada. Por eso fue que lanzamos el sorteo de las casas. que ahora ya

con mi vida y realmente podría desaparecer y no pasa nada.

tiene éxito completo: son dos sorteos al año que dejan muy buenos superávics
para ayudar a las facultades

~

35

�CRUZAR LA PUERTA
-HOMENAJE INCONSCIENTE A PITAAMORMlNERVA MARGARITA VILLARRFAL

uele rondar en mi mente el título que Pita Amor dio no sólo a un libro de

S

versos sino a una suerte de memorias de casi 400 páginas: Yo soy mi casa.

La escritora Elena Poniatowska, su sobrina, refiere esta frase con frecuen-

cia como un hallazgo tan certero que encierra en cuatro palabras no nuestra
definición ni nuestra identidad, sino la realidad que no podemos esconder, la
marca de la que no podemos librarnos.
Es curioso que ni en su libro de versos publicado con este título en 1946
ni en el volumen narrativo que editó bajo el mismo nombre en el número 35
de la colección Letras Mexicanas del Fondo de Cultura Económica en 1957
la frase, tan propositiva, haya servido de ingreso a un plano más hondo y
trascendente en su escritura. Es una frase acceso, una frase puerta que no se
cruzó, c9mo si la casa hubiera permanecido cerrada, ajena a su propia dueña.
Como este título, sin más. Pita hace del enunciar un anunciar. Usa la palabra, no penetra en ella. En los terrenos de la poesía, su aproximación lírica
se limita al trabajo de versificación en las formas métricas tradicionales: la
décima y el verso octosilábico son sus favoritos, aunque también frecuentó el
registro de la silva, imitando de una manera muy elemental a san Juan de la
Cruz. Desgraciadamente, su obra ha quedado sumergida en los anaqueles polvosos del tiempo, por ninguna otra causa que no sea su escaso nivel literario.
En la vida cultural, pero sobre todo en la vida bohemia de la ciudad de México, Pita Amor tuvo un papel destacado. Fue retratada y pintada por grandes
artistas como Diego Rivera y Juan Soriano. Fue amiga de Alfonso Reyes, quien
seguramente la apoyó para que editara en el Fondo de Cultura Económica.
la editorial más importante del país, defendiéndola de la crítica por su valor
como fenómeno mítico. También fue amiga de Salvador Dalí.
Aún en los años 90 era frecuente escuchar que Pita solía caminar por la
Zona Rosa, detenerse en algún almacén o en algún restaurante y recitar sus
versos. Aparecía con frecuencia en programas televisivos, era una personalidad por la que se interesaban periodistas y actores ya que, habiendo sido
actriz, tenía grandes dotes declamatorias y muchas anécdotas que contar.
En lo personal, esta frase que usó Pita Amor para enmarcar su obra, dicha
por mi querida amiga Elena Poniatowska. se hizo presente en el cierre de uno
de mis poemas.

�La casa que construiste fue arrasada por el viento

Vi cómo sucedió
cómo se desprendían paredes y ladrillos
El techo voló
sobre los huesos
y el paisaje como la hierba abrió
echó raíces bajo las plantas de mis pies
Estoy anclada
y esta casa donde circula el aire
esta casa besada por la lluvia
hecha polvo
y materia que crece
Esta casa soy yo. 1

-~~
-~

38

Minerva Margarrta Villarreal. Tálamo. Biblioteca Mexiquense del Bicentenario, Sene letras 22.TolUG!, Gobierno del Estado de
México/Secretaria de Educaoón del Estado de México/COOSt'jo Editorial de la Admimstraoon Pública Estatal de México, 2010, p. 43.
Libro que obtuvo el premio Internacional de Literatura letras del Bicentenario 2010 Sol Juana Inés de la Cruz.

1

�EN TORNO A LA LITERATURA DE CASTILLA Y LEÓN

pureza de lenguaje, esencialidad en el decir, preocupación por los que reco-

ANTONIO COLINAS

nocemos como temas eternos (la naturaleza, el amor, el tiempo, la muerte, el
más allá).
Hay también una heterodoxia vivísima, que solemos ignorar, o que se suele
desconocer, frente al tópico de la visión conservadora, que en aquellos siglos
fundadores fue sobre todo subrayada por la presencia de los conversos.

s
También constato otro hecho, o debo justificar por qué en estos días se recuerda aquí, de manera especial, a los escritores de Castilla y León: la importancia
innegable de estos escritores en las dos o tres últimas décadas. Es un hecho
o es posible una aproximación a los escritores actuales de Castilla y León

irrefutable que, como sucede con frecuencia en el mundillo (que no mundo)

sin la constatación de algunos hechos concretos de las cuatro coordena-

literario, a veces ha venido precedido por la ocultación, la negación o la sim-

das siguientes: tradición literaria, lengua propia -pero de sentido fraterno y

ple malevolencia. Pero ahí está la realidad para probarlo. En Pekín o en Nueva

universalizador- tradición oral y fuerza de lo telúrico.

York, en los actos literarios, en ese momento final del coloquio con el público,

N

siempre suele haber una persona que alza su mano y repite la misma pre-

1

gunta: "¿Por qué, en estos momentos, la literatura de Castilla y de León? ¿De

El peso de nuestra tradición literaria; lo que desde un punto de vista didáctico,

dónde nace este fenómeno de la literatura actual de Castilla y León?"

literario o estético se reconoce como escuela castellana en el momento central

En mi opinión, la respuesta que yo suelo dar, cuya idea ya la he avanzado,

del clasicismo, pero que, aparente o subterránea, se ha mantenido hasta nues-

es que nuestra comunidad posee no sólo una tradición literaria muy distingui-

tros días a través de una cadena de autores de los que son ejemplo mayor los

da, con voz propia, sino que también posee una importancia y una influencia

anónimos de los riquísimos romanceros y cancioneros (que puse de relieve en

primordiales: nuestra lengua, el español; esa hermosa lengua que hoy millo-

la antología Nuestra poesía en el tiempo). la sencillez y el humanismo vivísimos

nes compartimos fraterna y generosamente en todo el mundo.

aún de Jorge Manrique, la pureza de Garcilaso. el sentido órfico pitagórico de

Y aquí debo recordar un hecho muy reciente. Hace muy pocos días que

un fray Luis de León, o el irracionalismo fértil y trascendido de san Juan de la

el Instituto de la Lengua de Castilla y León, con el reconocimiento expreso y

Cruz. Y así, hasta llegar a algunos autores del pasado siglo como Jorge Guillén,

el patrocinio de la Real Academia de la Lengua, ha publicado un hallazgo: los

Francisco Pino o Claudia Rodríguez.

Cartularios de Va/puesta, unos primitivos textos nacidos en un monasterio de

No es tampoco posible conocer esta tradición y este sentido de contemplar

nuestra comunidad, no sólo son los primeros testimonios escritos de nuestra

la literatura y la vida sin tener el recuerdo para sus narradores o ensayistas: los

lengua, sino que adelantan el nacimiento de ésta. pues los primeros de estos

numerosos, y a

veces muy ignorados. tratados de tantos escritores místicos.

cartularios se remontan al siglo IX.

Creo, por ejemplo. y así lo pensaba también Azorín, que las más hermosas
prosas escritas en castellano fueron las de los que él reconocía como "los dos

4

Luises": Luis de León y Luis de Granada. un autor este último muy ligado a

En esta poesía castellana y leonesa de ayer y de hoy hay una presencia que,

Andalucía, pero que por su lenguaje y mensaje está fundido estrechamente

en mi opinión, es clave: la de nuestras raíces telúricas. "Soy de una tierra fría,

con la escuela castellana de pensadores: Osuna, Laredo, Alcántara, Molinos.

pero hermosa", dijo en un hermoso endecasflabo un poeta que nos acaba de
dejar, el por otra parte gran autor de cuentos, Antonio Pereira.

~

40

2

¿Cuál es, pues, la clave esencial -para mí- de este fenómeno literario?

Hay en todos estos autores de ayer y de hoy una estética -y también quizá

Creo que la fidelidad, y el testimonio, y el rescate de la memoria de la infancia

una ética- que se define por una serie de valores formales y de contenido:

en su confluencia con la tierra de origen. Una tierra, sí. fría y difícil, pero cruce

�de caminos (Vía de la Plata, Camino de Santiago), con una rica tradición oral,
especialmente en la literatura leonesa, con una viva influencia de romanceros,
cuentos y leyendas, relatos orales populares, entre otros.
Infancia, memoria, oralidad, tradición literaria muy rica, historia -esa historia que a veces nos ciega, o con la que nos ciegan-, pero también intrahistoria. También por la presencia de, además de la lengua, los otros dos grandes
tesoros nuestros: el patrimonio monumental (el mayor de Europa después del
italiano) y nuestros espacios naturales, a veces desoladores en su extensión,
pero ideales y llenos de futuro, en una Europa superpoblada, masificada.
Otra vez la presencia de esa tierra sin la que, a mi entender, no se puede
comprender a los autores castellanos y leoneses. ¿Cómo entender, por ejemplo, la ética y la estética en la obra de Miguel Delibes, sin esa presencia de la
tierra y de los hombres que lo rodearon en vida? ¡Qué gran oportunidad perdió
la Academia Sueca al no reconocer con el Nobel a este escritor emblemático!
Y, antes, no se puede comprender, por ejemplo, el sentido último y primero de la infinitud, del afán de ir más allá de las obras de Juan de la Cruz o de
Teresa de Ávila sin visitar La Moraña, esa comarca abulense que ellos cruzaron
tantas veces. Algo parecido es la significación del espacio y la luz en los poemas de Jorge Guillén o de Claudio Rodríguez, o de los valles, montañas y ríos
leoneses en sus narradores y poetas, ya desde las descripciones paisajísticas
de Gil y Carrasco en la primera de nuestras novelas románticas.
Estos cuatro factores fluyen y confluyen con los libros de nuestros escritores hacia un nuevo río común: el de la memoria y el humanismo.

DELALENGVA
C AS T E L LA N A. O

GAi.O LASSO DUA VI! C4
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L IL VSTUSSIMO I f.CELIN.

S.-0..A-..i.c_

�AURELIANO TAPIA: ENTRE DIOS Y LA CULTURA
LUIS ALBANTE

J

osé Cárdenas Cavazos, en Aureliano Tapia Méndez. 75 años de vida cristiana' ,

la biografía más reciente del sacerdote Aureliano la.pía Méndez -nacido en

Jacona, Michoacán, en 1931, y fallecido en Monterrey en 2011-, describe que
en 1952, siendo estudiante del primer año de teología, Tapia editó el libro La

sangre de un mártir, drama misional del sacerdote José Ochoa, fundador de la
Congregación de la Sagrada Familia, en Uruapan, en la antigua casa de impresos
y artículos religiosos El Troquel. En junio de 1957 fue publicado El caso perdido

del número 19y otros cuentos, su primer libro, con el que inició una vasta producción como escritor de diversos temas, impregnados de mensaje humanístico.
Tapia Méndez, quien adquirió una intensa enseñanza de orientación humanista, realizó, a lo largo de su vida, una extraordinaria labor cultural que,
curiosamente. inició como editor. Fue investigador de historia, cronista de la
Arquidiócesis de Monterrey; escribió cuentos, textos de superación personal;
hizo estudios sorjuanistas y sobre el regiomontano universal, Alfonso Reyes.

El cura de la sotana feliz -como le gustaba denominarse a sí mismo- efectuó
un trabajo cultural discreto que, por lo menos en la capital nuevoleonesa, tuvo
eco durante su participación en las reuniones de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geografía y Estadística, o cuando brindaba alguna entrevista a medios
de comunicación en tomo a sus investigaciones, de las que destaca El Doctor

D. José Eleuterio González. historiador del Noreste de México, presentada en su
ingreso en calidad de socio correspondiente de la Academia Nacional de Historia y Geografía, en la que muestra otra faceta del entrañable Gon:zalitos. En el
evento, llevado a cabo en la Ciudad de México en 1976, Tapia fue descrito por
el académico de número Luis Rublúo Islas como un "hombre de Plutarco" que
"anda en busca (...) de hombres ejemplares para exaltar sus virtudes y buscar
como corolario una ética sencilla que oriente a los demás, dentro de su estudio
primordialmente, en el ejercicio del ministerio eclesiástico cristiano"2 .
Tapia fue el primer rector de la Basílica y Parroquia de la Purísima Concepción de María. Estudió las vidas de Pío XII, Juan XXIII , Pablo VI, Pablo Cervantes, fray Rafael José Verger, José Juan de Jesús Herrera, Andrés Ambrosio de
Llanos y Valdés, Guillermo Tritschler y Córdova, entre otros. De acuerdo con
José Cardenas Cavazos. Aureliono lápio Méndez. 75 años de vida aistiono. México, Gobierno del Estado de Nuevo León/Conarte/
UANUConaculta, 2006.
1
En El Doá()( D. José E/euterio &lt;íonzález, historiodordel Noreste de México, deAureliano Tapia Méodez, México, Academia Nacional de
Historia yGeografia/Editofial Jus. 1976, pp. 78, 79.

~

45

�actualizado: su sed de saber lo llevó a obtener el título de licenciado en cosus allegados, su último trabajo, que dejó inédito, fue una extensa biografía
sobre el papa Juan Pablo 11.
Estas y otras investigaciones, como aquellas sobre el pintor mexicano Efrén
Ordóñez, sobre templos, vírgenes y hasta recetas y textos poéticos, hacen que
Tapia sea una referencia intelectual no sólo de la iglesia del Noreste de México,
sino de la vida cultural de Monterrey. En abril de 1980, mientras buscaba datos
para la historia religiosa del Nuevo Reino de León en la biblioteca del Seminario de Monterrey, halló un grueso infolio que contenía manuscritos e impresos,
empastado en pergamino y con un título grabado en el lomo: Varios Ynformes.

municación con acentuación en televisión por el Centro de Estudios Universitarios, en 2000, institución de la que recibió el Doctorado Honoris Causa en
Historia en 1995.
Rodeado por sus cientos de libros y por las pinturas de su autoría o de su
artista predilecto, Ordóñez, Tapia, también impulsor de la construcción de estatuas y obras escultóricas, empezó a ver afectada su salud con el paso del
tiempo. Murió serenamente en el Hospital Universitario el 23 de enero de 201 1.
Sin embargo, deja un importante legado no sólo como hijo de Dios, sino como
promotor incansable de la cultura.

De entre los documentos, Tapia encontró una Carta de la Madre Juana Ynés de la

Crnz. escripta a el R.PM. Antonio Núñez de la Compañía de jesús.
El volumen, que pudo haber llegado a Monterrey en la biblioteca de Francisco Plancarte y Navarrete, cuarto arzobispo de Monterrey, es una copia
firmada el 24 de febrero de 1669, con una inscripción debajo: "Dios me
haga santa". seguida de una renovación de votos de la monja al

♦

cumplir 25 años de su ordenación, a la que añade: "Yo la
peor del Mundo. Juana Ynés de la Cruz".
Tapia declaró que, dado que no cesaron las crí-

~--.é«:&gt;R Auftfl.lNIO TAPIA MÉHOE:2
~ ~ fC" U 0N)«),. E,e:ucsntt ..,,_S-.0 ~ O I ~
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ticas de Antonio Núñez de Miranda a la décima

musa, con las que la conminaba a dejar la poesía
y dedicarse más a sus labores de religiosa. sor
Juana escribió esta Autodefensa espirituaP, ca-

'111-.. M1nnv• Mar¡¡am.a Vdlarr,.J llndrigu&lt;'I

Oirrtwra de LI C:apdLI Afí011&gt;1na

pítulo impresionante de la historia del conflicto

PrNmtc.•

entre la libertad intelectual y el poder, el genio

fl• m, mayor.....,. en d Sfflor

individual y las burocracias ideológicas, como
l..i .aludo ,

afirmó Octavio Paz en el prólogo a una de las
ediciones de aquélla.
Monseñor Tapia, designado en vida con

qu1ffl&gt;

•J!l'lld«rrlc todo lo 4'" ha h«ho par., ,rud.imu- • m,.

~1,.,,......,._
Qtw-

"'""'° P• ~

1lumm.1ndo t-n

Wi bbtwn

títulos honrosos, tales como Caballero Co-

de la Lugartenencia en Nuevo León,
Caballero y Capellán Magistral de
la Soberana y Militar Orden de
Malta, nunca dejó de estar

descubierta porAureliano Tapia Méndez en¡
Frias. Monterrey, Dirección de In · ·

KM

-~

mendador de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén y Capellán

Di&lt;M la b&lt;nd,p • lid , • todoo loo "'Y" • y la "11'
~

--

_

iili MTn.i.,

�LA ÚLTIMA NOTA DE UNA SINFONÍA
HOMENAJE A JOSÉ CARLOS MÉNDEZ

sólo un personaje como Alfonso Reyes -diplomálico, poeta. ensayista- pudo
romper con los bloqueos norteamericano e inglés. después de la nacionalización del petróleo, para vender el petróleo a Brasil. cuando fue comisionado por

0RESTl'.5 CABRALl'.5 !ARA

Cárdenas para la delegación económica en Río de Janeiro.
José Carlos fue en su Juventud irreverente e iracundo. se lanzó a conquistar
soy. en el buen sentido de la palabra. bueno /. . .]
A mi trabajo acudo. con mi dinero pago

solo la ciudad de México en la década de los 60, donde residió durante 30 años.
También. siendo joven. sufrió un accidente mortal al que sobrevivió. Esto fue

el traje que me cubre y fa mansión que habito.

un hito que lo encaminaría a una vida de crecimiento personal y de viajes al

el pan que me alimenta y el lecho donde yago.

extranJero.

Antonio Machado .
.. Retrato"

Entre sus ocupaciones culturales puedo destacar coproducción y guiones de
la serie radiofónica Calles de mi ciudad, del Consejo para la Cultura y las Artes
de Nuevo León y Radio Nuevo León. guiones del programa Líderes. de Televisa.

osé Carlos Méndez era una de las personas con más ansia por vivir. La vida a

la ensayística; colaboraciones en publicaciones periódicas sobre Luis González

los 60 es una urgencia por aprovechar cada instante.

y González, a quien conoció y admiró como maestro; los estudios alfonsinos;

J

He pensado en adjetivos para retratarlo, y éstos se suceden: trabajador. in•

y una nota conmemorativa sobre los hermanos Méndez Plancarre. entre otras.

cansable, critico, mordaz, inteligente. Fue un amigo -valoraba la sinceridad de

Los comentarios y semblanzas que se han vertido en estos días, con motivo

sus amistades: "eres mi amigo porque cuando te hablo me miras a los ojos"-,

de su fallecimiento. entre las personas que tuvimos el privilegio de contar con su

promotor cultural y creador de proyectos de literatura que redundaran en bene·

amistad. coinciden en retratarlo con una sonri•

licio de los demás. Versado en teología, le apasionaba discutir sobre este tema.

sa, con una idea sarcástica e inteligente

asi como del proceso de catequización en Zamora. Michoacán. su tierra. Era

pero nunca ofensiva -después de

sobrino del VII obispo de Cuernavaca, Sergio Méndez Arcea. y familiar cercano

su entrenamiento político en los

de los fundadores de la revista Ábside. los sacerdotes Alfonso y Gabriel Méndez

farouchies se había vuello ecu·

Plancarte. De hecho, uno de los últimos proyectos de José Carlos fue proponer al

rnénico y tolerante

cabildo de Zamora la digitalización de la edición completa de esta revista. que se
encuentra en la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.

Fue alumno en algunas
de mis clases en la Facultad

Cuántas tardes y noches. en su compañía. él disertaba sobre Virgilio, Alfonso

de Filosofía y Letras de la

Reyes. fray Bartolomé de la Casas. Méndez Arceo, Leopoldo Marechal y Adán

UANL. pero seguramente

Buenosayres'. Revivía proyectos: como escribió Alfonso Reyes. se debe educar

yo aprendí más de él. de su

desde la primaria con Virgilio. que se enseñe español y a los clásicos al mismo

extensa y apasionada vida

tiempo. Hablaba de literatura -mientras sonaba algún aria de María Callas-, Y

entre historia, literatura y

lo engarzaba con las anécdotas de sus estancias en Venezuela. Estados Unidos

política. y porque fue un

y Argentina

hombre de carácter fuerte,

José Carlos dejó inconcluso un ensayo sobre Reyes que seguramente habría

con sólidos principios de tra-

sido merecedor del premio de ensayo'. Me describió la función que realizó Re·

bajo y disciplina. Un caballero

yes en la creación de la Casa de España en México. que luego sería El Colegio de

de otra época. a quien aluden

México, sin olvidar la participación de Daniel Cossío Villegas. Además estudió la

los versos de Machado que he ins-

Oración del 9 de febrero y la diplomacia reyesiana; pero sobre todo destacó que

crito corno epígrafe

Man %eo lli&gt;)~ person;..~ de la oo..ta -,mm&gt; del,opoido t.laredlll. ~ t ~ l.
, au101se!Pl&lt;fl'a ~em~N.i&lt;.:.oialdeEma¡oAlflllllO '"l"' (N.1'/af).

· Partidanosdcl movimiento ideológlro actual laRouche Movement promovi

idense Lyndon t,Roudle. (N. dela EJ.

�lucidez. El silencio también es instrumento crítico si se usa como un conjuro
en contra de la sociedad tecnológica. vacía de ética y de propósitos humanos.
donde las palabras han perdido sus poderes cognitivos y creativos.
Carlos era un hombre de respeto no sólo porque sabia. sino porque vivió
muchas batallas. como guerrero honorable que sostiene la bandera de una

En

el caminar. en el decir y en la mirada se conoce a una persona.

Conocí a José Carlos en la Dirección de Publicaciones de la Universidad
Autónoma de Nuevo León en los últimos años de la década de los 90. Loconocí a través de sus argumentos y por la manera crítica y fundamentada de
presentarlos. Después. ya en diferentes caminos. nos encontramos muchas
veces en lugares diversos. Un saludo. comentarios y fumar un cigarrillo.
No hay otra persona de su edad que haya conocido en los últimos años
que me haya parecido hombre de amplia formación clásica y esencialmente
socrático y cervantino. Un monje moderno. sin orden ní celibato. que privilegió el conocimiento y la vida austera. Hombre caído del infierno y la gloria de
Tlatelolco 68; uno de los pocos, si no es que el único de los participantes históricos. que deambulaba en el ambiente cultural de la ciudad de Monterrey.
José Carlos era un hombre inquieto, no se movía en un laberinto. sino en
el camino accidentado de la argumentación y la soledad. con subidas y bajadas. curvas pronunciadas y descansos breves. donde uno a veces. andando
solo. se extravía y siempre adquiere heridas y cicatrices. Por alguna razón
esta ciudad y la UANL estuvieron en su camino
El argumento académico y crítico de Carlos se enfocaba en la literatura. la
filosofía. la cultura y las polítteas culturales; pero su propós1w esencial siempre era una mirada hacia sí mismo. en un esfuerzo cotidiano por encontrarse
en la mirada y las reacciones de los otros. para darse fortaleza y continuar en
la brega de la vida. aligerado de cargas.
Cada paso de José Carlos estaba marcado por un ir y venir en una actividad intelectual y física donde parecía no había descanso. Para él parecía
imposible ceder. de no ser por los rostros conocidos que encontraba por los
caminos que recorría. y por la soledad adquirida como hombre de tradiciones que vive en los vacíos de una sociedad regida por los valores de cambio
¿Basrnria discurrir con decenas de conocidos? ¿sentarse unos minutos en el
café o en el bar' ¿Cómo encontrar un hecho. acción o impresión que diera
, alguna esperanza sobre un país caido? Probablemente con el argumento y
la sonrisa
Carlos prolongó su Juventud más allá de sus limites naturales. En pocos
años la edad le cayó de bulto y empezó a encontrar al silencio. a hacer mayores pausas discursivas. y a oír sin escuchar más allá de lo que le permitía su

ética de vida.
El lugar que ganó fue de él solo. Ahora hay más vacío. aunque sigamos
escuchando su voz y lo veamos ir de prisa.

�EL ORO DE LOS TIGRES
LOS POBRES DE 1A ESTACIÓN
LEDO IVO

¿Por qué ese ir y venir? Y esas ropas extravagantes,
esos amarillos de aceite de dendé que lastiman la vista delicada
del viajero obligado a soportar tantos olores incómodos,
¿y esos rojos contundentes de feria de pueblo?

VERSIÓN DE JOSÉ JAVIER VLLIARREAL

Los pobres no saben viajar ni saben vestirse.
Tampoco saben vivir: no tienen noción del confort
aunque algunos de ellos hasta tengan televisión.

L

os pobres viajan. En la estación de autobuses

La verdad los pobres no saben ni morir.

ellos estiran sus pescuezos como gansos para mirar

los letreros de los camiones. Y sus miradas

Y en cualquier lugar del mundo ellos incomodan,

son de quien teme perder alguna cosa:

viajeros inoportunos que ocupan nuestros lugares

la maleta que guarda una radio de pilas y una chaqueta
que tiene el color del frío en un día sin sueños,
la torta de mortadela en el fondo de la bolsa,
y el sol del suburbio y la polvareda más allá de los viaductos.
Entre el rumor de los altoparlantes y el ruido de los camiones
ellos temen perder el propio viaje
escondido en la niebla de los horarios.
Los que dormitan en los bancos despiertan asustados,
aunque las pesadillas sean un privilegio
de los que abastecen los oídos y el tedio de los psicoanalistas
en consultorios asépticos como el algodón que tapa la nariz
de los muertos.
En las filas los pobres asumen un aire grave
que une temor, impaciencia y sumisión.
¡Cómo son grotescos los pobres! ¡Y cómo sus olores
nos incomodan incluso a la distancia!
Ellos no tienen noción de las conveniencias,
no saben portarse en público.
El sucio dedo de nicotina talla el ojo irritado
que del sueño retiene sólo una legaña.
Del seno caído e hinchado un hilillo de leche
escurre a la pequeña boca habituada al llanto.
En la plataforma ellos van y vienen, saltan y aseguran maletas

[y paquetes,
hacen preguntas en los mostradores que no vienen al caso, susurran
palabras misteriosas
y contemplan las portadas de las revistas con el aire espantado
de quien no sabe el camino del salón de la vida.

(Tienen casi siempre una muerte fea y poco elegante.)

aunque nosotros estemos sentados y ellos viajen de pie.

�CALENDARIO
REYES, TRADUCTOR
HÉCTO R PEREA

Ávido lector desde mucho antes de llegar a su madurez como escritor, el
regiomontano lo fue de algunos autores admirados y luego vertidos al español. Acerca de lo anterior, Reyes dejaría en los márgenes de su obra menor
diversos guiños sobre el nacimiento de varios de sus propios trabajos literarios. Una pequeña joya al respecto es la muy probable mención velada de
"Olalla", el cuenco largo o novelera de vampiros de Stevenson que, traducida

A

lfonso Reyes fue un escritor y un ciudadar10 de su tiempo. Gran lector de
clásicos y contemporáneos, desde sus años formativos en Monterrey, y ya

en la Ciudad de México como partícipe de la Sociedad de Conferencias y el
Ateneo de la Juventud, el regiomontano afiló sus armas literarias propiciando
la convivencia entre géneros tan diversos como el periodismo del día a día,
la escritura poética y narrativa, y la ensayística literaria y académica de

por él hacia principio de los años 20 para la editorial Calpe, aparecía referida
ya en dos líneas de su Diario madrileño de 1914. En recuerdo de aquellos
días de exilio, penuria e inseguridad tras su arribo a España, y desde luego
en consonancia con los ambientes en claroscuro de su cuento "La cena", de
1910, Reyes haría el siguiente apunte cotidiano en ese tomo de su

Diario,

editado recientemente por Alfonso Rangel Guerra:

largo aliento. Pero también, y en forma destacada, en sus años de juventud
terminó su formación y, años después, culminaría en cierta forma su trabajo

Vuelvo a la posada de Concha Cabra. ¿Es Ángel Zárraga esa sombra inconsistente

helenístico y, de hecho, su vida literaria, incursionando en el ejercicio de la

de la otra cama? ¡No puede ser! Terror del cuento de Stevenson : ¿será un cadáver?'

traducción.
Por cierto que, como en el caso de la práctica periodística, la traducción

En la excelencia de la prosa aplicada por Reyes a sus traducciones por

literaria se convirtió para Reyes en una actividad no sólo necesaria, sino vi-

encargo se descubre la intención de no realizar ningún trabajo lite-

tal por razones económicas. Aunque también , y en primer término, en una

rario de baja o mediana calidad. Fuera en el campo que fuera, y

forma de ver e interpretar el mundo.

aun bajo las circunstancias más estresantes o inadecuadas a

El amplio registro de actividades, en las que el regiomontano igual lanzaba
propuestas como recibía influencias, dio solidez y personalidad propia a un corpus narrativo y poético donde lo trascendente encontró su espacio natural en lo más sencillo; donde la astucia
y la ironía literarias si rvieron para enmarcar ideas de
primera mano, profundas en su levedad y, en ciertos
casos, ventosas en su radicalidad.
Podemos suponer que Reyes descubrió con

que obligara la ocasión, para él el resultado debería ser siempre el mismo. Y el nivel, insuperable. Por algo, a casi un
siglo de distancia de realizadas, se siguen reproduciendo
sus versiones de El hombre que fue Jueves, Ortodoxia y las
fascinantes aventuras del Padre Brown, así como del Via-

je sentimental, de Sterne, o de la mencionada "Olalla",
de Stevenson. Y creo que sería interesante saber
hoy con certeza qué obras y autores le pidieron

mirada perspicaz muchos de los secretos esti-

las editoriales en esos primeros años de exilio

lísticos de autores como Laurence Sterne, Ro-

madrileño y cuáles sugirió Reyes para ser tra-

bert Louis Stevenson y, primordialmente, G.K.

ducidas. Por algunos de los títulos, sobre todo si

Chesterton o Stéphane Mallarmé, justo mien-

pensamos en uno tan poco frecuentado como

tras los leía como traductor. Y que desde un

"Olalla", me atrevería a aventurar que fue el

principio supo reconocer ésta, la lectura en

propio traductor el que, desde su gusto perso-

función de la traducción, como una experien-

nal, fue definiendo buena parte de la selección.

cia verdaderamente singular, suerte de gimna-

Independientemente de lo anterior, hoy po-

sia en tres dimensiones, de reescritura en otra

dríamos considerar como ya clásicas, por ejem-

lengua lograda a partir de vivir con intensidad

plo, en su español sencillo y elegante, pulido

el hecho literario desde el interior mismo del
fenómeno creativo.

'Olano 1911-1927,p 14.

�hasta ta perfección, sus descripciones iniciales de El candor del Padre Brown
y de El hombre que fue jueves. en las que no veo traición de traductor a las
sutilezas irónicas y detectivescas de Chesterton, sino complicidad de Reyes,
el apasionado lector de novelas policiacas. Cito el arranque del volumen de

recogido como ensayo en las Obras completas de Reyes. Quizá lo más interesante de este prólogo, que terminó siendo mucho más rico y ambicioso que
sólo una presentación, es el seguimiento puntual que hace Reyes de Chesterton en su papel de historiador; de historiador en el sentido poco ortodoxo
en que lo fueron ambos.

cuentos:

Ahora bien, el logro de las traducciones de poemas de Mallarmé -y la

Bajo la cinta de plata de la mañana. y sobre el reflejo azul del mar, el bote llegó

forma en que Reyes buscó el acercamiento biográfico al autor admirado,

a la costa de Harwich y soltó, como enjambre de moscas, un montón de gente,

y el analítico a la obra- fueron igual de sofisticados, pero muy distintos

entre la cual ni se distinguía ni deseaba hacerse notable el hombre cuyos pasos

a los conseguidos frente a los narradores de habla inglesa. Además de la

vamos a seguir.

multitud de páginas escritas prácticamente a lo largo de toda su vida literaria, muchas de las cuales sólo después de su muerte aparecieron en Obras

Y el del El hombre que fue jueves:

completas gracias a José Luis Martínez, Alfonso Reyes se propuso un trabajo

verdaderamente rico en sus tres versiones de "El abanico de mademoiselle
El barrio de Saffron Park -Parque del Azafrán- se extendía al poniente de Lon-

Mallarmé", que al igual que las traducciones de los novelistas, siguen siendo

dres, rojo y desgarrador como una nube del crepúsculo. Todo él era un ladrillo bri-

reproducidas en antologías modernas del poeta francés.

llante; se destacaba sobre el cielo fantásticamente, y aun su pavimento resultaba
de lo más caprichoso: obra de un constructor especulativo y algo artista, que daba
a aquella arquitectura unas veces el nombre de "estilo Isabel" y otras el de "estilo
reina Ana", acaso por figurarse que ambas reinas eran la misma.

Por otro lado, Alfonso Reyes realizó una versión parcial de La l/íada de
Homero, con intención estética, ejemplarizante y formativa, y se extendió
gustoso en poemas y ensayos sobre la vida y milagros de buena parte de los
personajes de esta obra.

Un aspecto destacado que se nota en algunas de las traducciones del autor de El plano oblicuo es el vasto proceso de investigación que implicó cada
trabajo. Y también el gusto de Reyes por rodear el hecho de traducir a un
autor y a una propuesta literaria en particular de un edificio bio-bibliográftco,
analítico e histórico paralelo que, aunque no siempre se colocara al lado del
producto final, se descubriría enseguida como parte del contexto en que se
produjo la obra originalmente. Pero este aparato filológico partía además, y
en primer término, del gusto, curiosidad e incluso necesidad infundidos en
Reyes por el proceso misma de traducir.
Dicha inclinación personal, este plus dentro del trabajo de traducción
no académica, era de hecho parte de la aventura a que invitaba el traslado
meliculoso de una a otra lengua. Y su relevancia se vería con claridad,
por ejemplo, en las versiones de la Pequeña historia de Inglaterra , de
Chesterton, de varios de los poemas o fragmentos de poemas de
Mallarmé y en el vertido parcial de La lliada, de Homero.
Del primer trabajo, La pequeña historia de Inglaterra, resultaría, además del libro editado por Calleja, un prólogo erudito, exhaustivo, sobre el tema, que terminó siendo
además otro, aún más breve, recuento de
hechos sobre la vida de este país, luego

Si, por un lado, resulta difícil concebir volúmenes ensayísticos, de poesía
y narrativa como Calendario, Minuta, Romances del Río de Enero, Árbol de pólvora o Ancorajes fuera de sus modestos aunque refinados diseños originales,

refundidos, perdidos ahora en volúmenes que sobrepasan las 500 páginas;
por el otro, y ya en el caso que nos concierne, el maridaje entre la traducción parcial de La llíada, la tipografía de la edición en rústica y en pliegos
sueltos de papel Amecameca, con el acompañamiento de los grabados en
tonos ocre, también independientes, de Elvira Gascón, permite una lectura del poema muy distinta de la conseguida en Obras completas, donde se
considera a La llíada como una pieza más dentro de sus estudios helénicos.
Para la preparación del tomo XIX de Obras completas, Ernesto Mejía Sánchez hizo en el Diario hasta entonces inédito de Reyes un amplio rastreo del
proceso de traducción de La 1/íada. En estas líneas breves pero frecuentes
se descubre la trascendencia del renovado acercamiento a la cultura griega.
También que la pasión surgida durante los años del último porfiriato no sólo
se mantuvo, sino que fue creciendo a la par de muchos otros intereses del
autor. De hecho, y en sintonía con lo expresado en los años
20, cuando escribió y explicó su Ifigenia cruel, a Reyes se
le escaparía en varias ocasiones la expresión mi 1/íada
a la hora de definir lo que traducía por entonces.

�Los apuntes del Diario son de una precisión extraordinaria. A través de esos

mis versiones con las francesas, me resultaba evidente que, si el francés llega a

comentarios deshilachados, sintéticos, podemos medir el grado de dificultad

la audacia con la musa propia, desconfía en cambio de las audacias ajenas y las

del trabajo, así como el entusiasmo que le producían al regiomontano los

peina y asea un poco. En Los dos caminos he contado cierta charla con Wells, a
quien expliqué cómo, contra lo que él sospechaba, me había resultado más dificil

aciertos y cómo la obra iba conectando con aspectos varios de sus cursos so-

reducir al español a Sterne que a Chesterton, porque para aquél no encontraba

bre helenismo de El Colegio Nacional. Pero, también, en los comentarios se

yo el molde hecho, y para éste me lo daba nuestra prosa del Siglo de Oro: con-

perciben las caídas de ánimo que dejaban las desconexiones momentáneas

ceptismo, antítesis, paradoja. Pero cuando traduje a estos escritores. lo mismo

-y naturales- con su flíada . Y es que esca traducción al español, a diferen-

que cuando he traducido a Goldsmith, a Stevenson, a Browning, a Mallarmé o el

cia de las realizadas por encargo durante sus años madrileños, Reyes no la

poemita francés del siglo XII sobre el castellano de Cousy (traducción muy poco

hacia en plan de supervivencia. Muy al contrario, su versión del poema era

feliz), tuve que encerrar las reglas como Lope. olvidar mis dudas y reflexiones y

parte medular, suma, en cierta forma, de todo lo contenido en su minúscula

entregarme un poco al instinto.3

Grecia, como definía su afición por la cultura clásica de este país.
La flíada de Homero. Primera parte. Aquiles agraviado2 , como titularía al

libro, podría considerarse hoy, perfectamente, al igual que sus otras y muy
propias traducciones del inglés y el francés, como uno más de los libros de
Reyes. Estos pequeños caprichos de cabecera fueron siempre tan personales
en su desarrollo como había sido universal, en cierta forma, su propuesta de
traslado.
Quisiera finalizar este breve comentario con la transcripción de las palabras con que el propio Reyes recordaba, en La experiencia literaria , sus años
de traductor en la España de lo que hoy se conoce como la edad de plata:
El autor de Diálogo de la lengua sienie que es más difícil traducir al castellano que a ningún otro idioma; pero Posee, traductor de Baquilides, cree
que sólo el castellano podría dar idea de la sonoridad del griego
clásico; luego confiesa la deficiencia del inglés. Y es que cada uno
ve el obstáculo desde su ventana. En el citado ensayo de Ortega y Gasset, donde es evidente cierto tonillo de polémica con
los filólogos franceses, se lee esta
conclusión: "De todas las lenguas
europeas, la que menos facilita la
faena de traducir es la francesa".
No se dice explícitamente, pero
del ensayo parece desprenderse que ello es consecuencia del

Gr.lbados de Elvira Gascón tomados delo //iodo de fkxnero: tras/odo, de Alfonso Reyes. México,
Fondo de Cultura EconómKa, 1951.

mucho condimento autonómico
a que llega una lengua ya muy
cargada de sus propias herencias.
Lo cierto es que, cuando traduje a
Chesterton, comparando después

~

58

~
1

En Alfonso Reyes. Obros axnpletos XIX, México, Fondo de Cultura Económica, 2&lt;XXl.

1

En Ibas am¡Jeros, XIV, pp. 146-147.

59

�LOS DESAFÍOS DE LA TRADUCCIÓN LITERARIA
ALMA RAMÍREZ

ta obra que trabajará, con el fin de enriquecer su perspectiva en torno a la esencia y complejidad de ésta. lo que puede contribuir a una versión más cercana
a la del idioma original. En ese sentido, comentó, las obras maestras o clásicas
constituyen un desafío para el traductor, ya que son las que cuentan con más
versiones: ninguna definitiva.

l poema. en su calidad de círculo o esfera: "algo que s~ _cierra s~br~ ~í mis-

E

Para Munárriz, este oficio contribuye a la actualización constante de la obra

mo. universo autosuficiente y en el cual el fin es tamb1en un pnnc1p10 que

literaria. ya que la traducción de una obra varía según la época en que fue rea-

vuelve. se repite y se recrea'", presenta numerosas dificultades para el traductor.

lizada; así. dijo. una realizada hace medio siglo no sonará igual que una actual,

al grado que "la verdadera traducción no puede ser. así, sino re-creación"2 • Jesús

pero recomendó a los asistentes mantenerse alertas e identificar y evaluar los

Munárriz, quien se enfrenta constantemente a esta dificultad en la dirección de

términos imprescindibles en un poema. aquellos que por ningún

la editorial Hiperión y en sus múltiples proyectos de traducción

Munárriz fue homenajeado en noviembre pasado por la Bi-

taller Principios de la traducción literaria, del 22 al 24 de noviem-

blioteca Nacional de España con motivo de su setenta aniversario

bre de 2010.

y de tos 35 años de Ediciones Hiperión, editorial de la que es fun-

Los 35 años de Munárriz al frente de la editorial Hiperión y
su larga carrera como poeta y traductor se vieron reflejados en el
taller. En éste se presentaron abundantes ejemplos de las dificultades de la traducción literaria y se tradujeron poemas de autores
franceses. portugueses, alemanes, ingleses y rumanos. La participación del editor español en proyectos de traducción colectiva
le permitió desarrollar algunos ejercicios donde se aplicó dicha
metodología, con la que se obtuvieron interesantes resultados y
se fomentó no sólo la práctica de la traducción, sino también la
sensibilidad poética.
Munárriz insistió en la importancia de consultar
frecuentemente todo tipo de diccionarios, con el fin
de identificar sinónimos. acepciones o polisemias
que varíen del significado más común de algún término: enfatizó que traducir implica una suerte de
elección, y que por más concienzuda que sea, siempre entrañará cierto riesgo, interpretativamente hablando, pues al menos en el caso del uso de sinónimos, éstos no siempre guardan total equivalencia
con respecto al sentido de la palabra que se pretende
traducir, de ahí que sea indispensable contar con un
vasto acervo lingüístico.
Además, señaló el deber de cada traductor de conocer todas las versiones posibles que existan sobre

~

60

motivo deben ser suprimidos en una traducción.

poética, ofreció en la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria el

'Octavio Paz. El arco yla'"ª· México, Fondo de Cultura Económtca, 2003, p. 69.
lbid.p 45.

da"dor y director. Su versión al español de Morgue y otros poemas expresionistas, del poeta alemán Gottfried Benn, forma

parte de la segunda colección de El oro de los tigres, editada
por ta Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria gracias al apoyo de la Rectoría de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

�DONDE APAREZCA LA PALABRA,
HAY QJJE TRADUCIRLE
ENTREVISTA CON JESÚS MUNÁRRIZ
CARLOS LEJAIM GóMEZ

U

na semana después de haber sido homenajeado en el programa de televisión La estación azul por la Biblioteca Nacional de España, la Radio

Nacional de España y la Delegación del Gobierno de Navarra con motivo de su
aniversario 70 y 35 de la editorial Hiperión -de la cual es fundador y director-; el poeta y traductor Jesús Munárriz participó en las celebraciones organizadas por el 30 aniversario de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria,
1 .

donde se realizó la siguiente entrevista.

;
1

Alfonso Reyes, en su ensayo De la traducción, reflexiona sobre la posibilidad
de traducir los clásicos a un lenguaje familiar. y propone los ejemplos de llamar

Castaño y Tordillo a Janto y Balio. los caballos de Aquiles. Dada su experiencia
como traductor y editor de poesía internacional. ¿considera adecuado el uso de un
lenguaje actualizado para la traducción de los clásicos?

Creo que si. porque una de las virtudes de la traducción es que efectivamente
actualiza -lo quiera o no- el texto que está vertiendo; porque la traducción
se hace en el lenguaje nuestro, de hoy, con lo cual ya la estamos haciendo contemporánea. Entonces. me parece muy bien un detalle como el del nombre de
los caballos u otros que pueda haber del mismo estilo. Acerca el texto al lector
y. sin duda. es totalmente fiel, porque no tiene ningún sentido alejar al lector
que no entiende la palabra que está leyendo. Incluso textos que en su idioma
original puedan resultar un poco anticuados, no ya clásicos, sino digamos textos del siglo XVIII o XIX, que por detalles puedan sonar a un idioma ya viejo,
al traducirlos, los estamos haciendo contemporáneos y eso los enriquece y los
acerca al lector.
En el caso de obras. como la de Stevenson. que. según mencionaba. al leerla en
España a partir de traducciones ya no sonaba de la misma forma que para los
ingleses. ¿sería válido emplear términos arcaicos con el fin de imprimir un tinte
de época a la traducción?

Se puede hacer. Si uno quiere subrayar precisamente el tono anticuado, se
pueden emplear recursos como la aposición, que es una de las cosas que se
notan mucho en el castellano. En los siglos XVIII o XIX decían siempre: díjole,
' Munamz se R'Ílele c1I empleo del pronombre eodi1Jco en foonas del 1ncf1C,JIM&gt; o~ntiw, lo que hoyse cOlmelél arcaico. (N del E)

�díjome, subiose, sentose; esa aposición', cuando la leemos ahora, inmediatamente decimos: esto es antiguo. Entonces. por qué decir: le dijo y se sentó;
con un uso actual. Creo que es mucho mejor. Sería un poco caricaturesco querer
imitar el estilo antiguo. A veces se hace para conseguir un efecto. En Madrid
tuvimos un alcalde que era catedrático y un hombre muy culto. escritor y ensayista; y este hombre -que al final de su vida, por cosas de la política lo hicieron
alcalde de Madrid-, empleó lo que es bando municipal como género literario.

traductor debe tener criterio para decir: esto hay que traducirlo forzosamente y
ser lo más fiel posible, y esto otro es prescindible o es manipulable o tengo cierto margen de libertad para pasarlo a mi idioma. Y sabiendo lo que decíamos
desde el principio: no va a ser lo mismo. En el caso de la publicación se aconseja siempre que el texto original esté al lado para que todos los que puedan
leerlo en su idioma puedan comparar, puedan hacerse su propia composición
del lugar e incluso un juicio sobre si la traducción les ha gustado o no.

Entonces escribía bandos con un lenguaje del Siglo de Oro y tenía un éxito
enorme. todo el mundo se reía mucho y buscaba los bandos del alcalde porque
parecía Quevedo. Lo hacia muy bien y hablaba de lo que quería hablar: va a venir un visitante ilustre y espero que todos los madrileños lo reciban, tal; pero eso
lo hacía como si lo hubiera escrito alguien del XVII y provocaba el efecto que él
buscaba: darle un tono entre divertido y semisolemne, un efecto muy calculado;
creo que en literatura también puede tener una oportunidad en determinados
textos, en determinadas circunstancias.

En una nota publicada en el sitio de internet Qué.esi . a propósito de la intención de
Google de perfeccionar su herramienta de traducción al grado de que pueda traducir poesía, Gonz.alo Escarpa comenta que "lo que no puede hacer una máquina. eso
es poesía~ ¿Considera posible que una máquina llegue a traducir poesía?
También me llamaron para preguntarme con esa encuesta de Google. Todo
se puede intentar, pero de momento estamos muy muy muy lejos. Ya en este
.

1

momento, s1 uno entra en Google, y aparece una simple noticia en inglés, y le
da al botoncito que dice traducir, uno constata que el traductor que tiene ahora

Uno de los apartados del ensayo de Reyes está dedicado a la imposibilidad de la
traducción. Ahí expone una serie de traducciones en las que aunque el sentido
literal quedó claro. no se transmite de una lengua a otra la dimensión emotiva de
la expresión. Considerando esta realidad de la traducción como una gestión de
pérdidas. de la cual usted ha hablado. ¿cuál es el sentido de seguir traduciendo?, y

¿cómo se establecen los criterios de prioridad?
Evidentemente hay una imposibilidad de traducirlo todo, porque lo que se escribe está unido al lenguaje en el que se escribe. Al pasar a otro lenguaje hay
una parte que se pierde, pero como es la única manera que tenemos de leer a
, 1

los autores de idiomas que no conocemos, pues la traducción está vivísima y

1

siguen haciéndose todos los días miles y millones de traducciones de codo tipo

1
1

en el mundo: es la única manera de conectar con la literatura. Las otras artes no
lo necesitan. Uno puede ver pintura. escuchar música, y no hay que traducirlo,
pero donde aparezca la palabra, hay que traducirle; por eso. si es el cine, hay
que poner al pie de la pantalla la traducción o hacer un doblaje.
O sea, en cuanto chocamos con el idioma. el idioma necesita la traducción.
Y claro, se trata de que las pérdidas sean las menos posibles. ¿Qué es lo que se
debe salvar? Ahí hay que tener un criterio de qué es lo fundamental en cada
texto, en cada verso. Si hablamos de poesía hay cosas que son absolutamente
fundamentales: son la idea del poema, que está en una o en más palabras, y
otras que forman parte de la armazón del poema; que subrayan, que apoyan,

~

64

de prosa periodística es malísimo: está lleno de errores. deja palabras sin traducir. Me acuerdo de una vez que cons~ltamos algo sobre Ezra Pound; le dimos
a traducir y decía: el señor libra; claro, porque tradujo Pound por libra. Y para
la máquina era el señor libra. A partir de ahí, la traducción era un disparate.
Entonces con la poesía han hecho una prueba y han puesto a traducir en un
programa de estos la Balada de la cárcel de Reading, de Osear Wilde -no sé si
son 96 estrofas [en tota1]3-, y sólo ha conseguido traducir cuatro o cinco. Habrá que verlas, pero aun así, no ha llegado ni a 5 por ciento del texto total en un
poema relativamente sencillo como es ése, en un inglés muy comprensible y
donde se cuenta una historia con un argumento que es fácil seguir. Hay poetas
con los que la máquina puede echar humo.
La poesía no siempre necesitó una industria editorial para su distribución. sin em-

bargo en nuestro tiempo ésta juega un papel importantísimo. ¿De qué manera cree
que afecte la producción de poesía contemporánea?
La poesía necesita difundirse, claro. La industria editorial existía con los griegos
y los romanos: era a mano, eran copistas. Cuando un Caculo acababa su libro,
lo llevaba a un taller de copistas, ahí le hacían copias y había que pagarlas; te
copiaban el libro y te lo llevabas a casa. A parcir de la imprenta ya se empieza
a difundir por métodos mecánicos, y ahora lo que acaba de aparecer es la
transmisión electrónica. Y en el caso de la poesía, tiene una enorme difusión: la

que pueden incluso aparecer en el poema simplemente porque rellenaban un
espacio que era necesario para dar una medida, o por una rima. Entonces, el

Diana García Bujarrabal, "Google ysu troductor de poesía:¿Puede una máquina ha(er veisos?': en Qw.es len linea] Madrid, Factoría
de Información, 20de noviembre. 2010. &lt;httpJ/www.que.e'&gt;/&gt;
(N. de/E)

~

65

�poesía en la red es una de las cosas que, junto al sexo, más se demanda y más
se busca. Con el defecto de que todo está revuelto, no hay criterio ninguno: uno
puede encontrar páginas estupendas y páginas malísimas; no hay criterio de
selección, pero el lector de poesía suele tener su propio criterio para quedarse
con lo bueno. Yo de hecho acudo a veces a buscar, yo qué sé: cuando veo o descubro un poeta al que no conocía previamente, Jo primero que hago es buscarlo
en Google y muchas veces me ha dado información buena.
Luego está el problema de los derechos. Hay poetas de los que no hay ningún poema en Google porque son muy estrictos y no se puede reproducir nada
sin pagar derechos. A mí me han publicado muchos poemas y nadie me ha pagado ni me ha pedido permiso, pero yo estoy encantado de que los pongan ahí,
porque alguien los leerá. Entonces creo que esto se ha sumado a la industria
editorial. En la industria editorial la poesía siempre es lo penúltimo, lo último
es el teatro, que se vende aun menos que la poesía. Claro, el teatro tiene una
compensación: el autor de teatro sabe que sus libros no se venden, pero si los
aceptan y los representan en un teatro entonces cobra derechos, y el teatro está
bien pagado. El poeta sabe que a menos que le den el Premio Nobel, nunca habrá dinero. Entonces, normalmente, los poetas prefieren la difusión al cobro de
derechos, porque suelen vivir de otra profesión. Es muy difícil que alguien viva
de la poesía. Hay poetas de todo tipo; si se ganan la vida de otra manera, lo que
quieren de verdad es que lean sus poemas, de manera que si encuentran quien
los ponga en la red y los difunda, esto los favorece. En la industria editorial la
poesía se hace generalmente por gusto o por vocación o porque uno cree realmente que es algo importante, pero a sabiendas de que es muy poco rentable.

las hacía en una especie de verso libre, y le criticaban que aquello no era verso
libre, que eran renglones cortados. Entonces decía: A nadie le importa si escribo en verso o en prosa cortada a rebanadas. Yo creo que todo creador tiene
derecho a hacerlo como le dé la gana.
Lo que pasa es que es una pena desperdiciar toda la tradición poética. Hay

un montón de recursos estilísticos que tienen que ver con esas normas: con la
medida, el ritmo, la rima, la acentuación, los pies, a lo que de hecho mucha de
la poesía universal debe hallazgos. El que escribe un poema rimado sabe que
la rima le ofrece primero una dificultad, pero luego le ofrece hallazgos, porque
las propias palabras a las que la rima te obliga te hacen descubrir una afinidad
entre conceptos, y eso te hace escribir de otra manera el verso, y enriquece.
Y hay muchos poemas que están enriquecidos por la necesidad de rimarlos y
es indudable que eso es un recurso que ayuda a la aceptación, a la asimilación
del poema. Ahora los raperos han descubierto la rima, ¿por qué usan la rima
los raperos? Porque saben que así primero ellos se acuerdan de lo que están
recitando, y el público lo memoriza o lo puede memorizar mucho más fácil que
si lo hacen en pura prosa o en prosa cortada a rebanadas. Entonces, cuando
muchos poetas han prescindido de la rima, resulta que los raperos lo hacen
todo rimado.
Yo creo que todos los recursos de la historia de la poesía hay que saber manejarlos y hay que utilizarlos de vez en cuando, no como una cosa obligatoria.
Uno escribe y el poema impone normalmente su camino: uno empieza con
un verso y viene el otro; si te ha salido un octosílabo y otro octosílabo, pues
ya tienes que escribir un poema en octosílabos; y si te sale uno en verso libre,
pues hay que seguir por ahí. Pero no hay que olvidarse de todo lo que ha sido

Su acercamiento a la lírica universal a través de Hiperión, la creación poética y
la musical le permiten abordar la poesía contemporánea desde un punto de vista
privilegiado. ¿Qué nos puede decir de la libérrima composición en verso a la que se
ha referido como verso internacional libre o vil?

Eso es un invento del poeta francés Jacques Roubaud. Jacques Roubaud es
matemático jubilado y poeta, y le gusta mucho todo lo que son las reglas, las
normas, la combinatoria, todo lo que tiene que ver de alguna manera con la
matemática. Y claro, el verso, lo que él llama el vil, que luego lo ha cambiado se ve que alguien le ha llamado un poco la atención-, y últimamente pone vli,
verso libre internacional, en vez de vil, y le ha quitado ya la carga negativa, se

refiere al verso que no atiende a ningún tipo de norma: no hay medida, no hay
ritmo, no hay música: no hay nada más que palabras corcadas en un momento

~

dado. Bueno, esto ya es viejo. Había un dramaturgo inglés contemporáneo de

66

Eliot que se llamaba Christopher Fry, algunas de sus obras eran estupendas y

la historia de la poesía, porque se diferencia de la prosa fundamentalmente por
todo esto.

�1\ -l
:,,

amór, " \muerte y la vida. En la ~esía de Noel la

PRESENTACIÓN DE EL ORO I)E LOS TIGRES II

es brutal, silenci.o.sa y precisa:

ALMA RAM ÍREZ

1

(füimos, publicamos y traducimos con la intenció}l de que la p alabra
ente y su apetito permanezcan a través de la voz del poeta"'. Esta cita
eta y traductora Sara Cohen, además ¡je rematar su 1ntroduoción a El
r de aire, libro del poeta francés Berna,;d Noel incluido en El oi;,o de los

tigres 11, resume el espírltu de esca colección que reúne siete títulos de poesía
traducidos al español.

ion fue presentada el pasado 23 de nov;iembre, en el m arco de los
festejos por el 30 anivers.ario de la Capilla Alf1nsif\a Biblioteca UnÑersitaria
meg·

la mesa redonda Reyes traductor: ~ tradición de,. traduqi.r poesía;
personalidades de las letras:

más Segovia, sin duda uno de los más emb1e áticos poetas Vivos de lengua
spana y a quien se brindó un merecido homenaj e.durante escas jornadas; los
mbfén poetas y tra,ductores Jesús Munárriz, de Es¡:&gt;aña, y Ornar Lara, de Chile,

i como el especialista mexicano en la obra alfonsina Héctor Per ea.
Durante su participación, Tomás Segovia, poeta formado en la ardua discina de la traducción. destacó los vasos comunicantes entre ésta y la creación
n su característico don de conversación, Segpvia cautivó a los estudiantes
e acuclit·ro11 al evento, ante quienes enfatizó: "la verdadera dinculr.ad de la
duq:1ón es la ambigüedad", al referirse al rero que representa mantener la
nnotación que caracteriza el lenguaje poético ál momento de traducir.
Por su parte. Jesús Munárriz, director de Hiperión. editorial especializada en
d·vul~ción de poesía internacional, puso de relieve la necesidad de la trai~n...este elemento de creación, incomunicable y dificil de legislar"?.. sin el
cual. dijo. no se puede leer a nadie: mientras que Ornar Lara hizo referencia a
la calidad y pertinencia de una edición como El 4ro de los tigres y Héctor Perea
destacó los aportes de Alfonso Reyes en el ámbito de la traducción.

Orión, antología de poemas del rurnano Geo Bogza, es traducción del

poeta chileno Ornar Lara. La selección de textos, también a cargo de Lara,
constituye un vigoroso recorrido por la corrupción, la ideología, la denuncia.

El oro de los tigres 11, cuya coordinación ei; de Minerva Margarita Villarreal. conjuga la riqueza esencial de los textos Qriginales, un riguroso trabajo
de su traducción directa al español y una cuidélfiosa labor de edición. en un

Venid, vosotros que tenéis dinero, vosotros los grandes y poderosos
estoy a la venta,

proyecto editorial de primer nivel que introduce y difunde, sin fines de lucro,

desde la cabeza a los pies estoy en venta.

la gran poesía de distintas lenguas.

la desesperación del alma, el hambre de los huesos me hacen venderme barato,

En El oro de los tigres II está el referido Bet nard Noel, presentado y tra-

soy capaz de cualquier canallada. 5

ducido por Sara Cohen en El rumor del aire; su voz condensa infinidad de

~

68

En ·una escmura de 1.1 mirada~ de Sara Cohen, eo Bmmcxdel aite,de Bemard N 8 oro de los tigre, 1: Monterrey, UruveNddd
Autroona de Nuevo Lejín, 2010, p. 9.
• Altor"' R~ lo ~ i a literaria, 0/xos mnpletos XIV México, Fondo de Cul Id tconom1ta, 1cm n 141

'Bemaid Noel Bmmcxdel aite.Boro de los tigres 1( Monterrey, UruVffildad Autónoma de Nuevo León, 2010, p. 83.
'Gottfried Benn. Morguey otm5 poemas expresionistt15. El oro de los tigres 11. Monterrey, Univffiidad Autónoma de Nuevo leóo,
2010, p. 53.
1
Geo Bogza. Orión.Boro de los tigres 11. Monterrey, Unívroidad Autónoma de Nuevo leóo, 2010, p. 33.

�ario Capifl

apillaAI

�Poema sucio, del poeLa br

A su manera, Bogza también hace una autopsia del esp1Ji-lu humano,

reira Gullar,

nvuelta en una peculiar anéc

atestado de pasiones como la ambición y la rabia, pero no exento de ternura,

papel, sino a r

n&lt;ptalgia y el recuerdo de los horrores de la guerra.
José María Espinasa. en el prólogo de Ella. del entrañable Eugene Gui-

puso d~ J;t! ·

ic, afirma que la brevedad del verso de este poeta francés "semeja un

la intel

·

és de un c~t

~._.rll

s uai

eto ae rbJ¡J(c's

go intuitivo. de iluminación instantánea que. sin embargo, deja su
.__,"""'elaborándose en la boca"6 •
mujer es un tema recurrente en Guillevic a lo largo de 50 años de
escritura; la complejidad de su poesía reside, más que en densidades intelectuales, en su transparencia, muy cercana a la filosofía oriental. Así, Guillemas rotundos. diáfanos, rítmicos, invulnerables. excelentemente
s por Francisco Segovia.

r~r~.

n realizó e~
te. lascivo,
Su poder la domina.'

Dice José Kozer que la traducción impone ir al paso. "Una palabra hacia
tra palabra, un idioma hacia otro idioma. El rayo que ilumina. de repenl~, da en el clavo: encontramos la adecuada traducción, o por el eontrario,

\

s atascamos"•. Blanca Luz Pulido logra lo pr'imero en su trad~cclón de El
ísterio de la belleza, del portugués Nuno Júdice. Poeta, traductor

yCrítico

nerario. la obra de Júdice, en palabras de Tere~a de Almeida. constituye una
cerrogación atenta del enigma de la escritura
E) lo alto. donde debía estar la luna.
aparece tu rostro.

y ya no necesito otras
imágenes, ahora que el poema te encontró.9

No por nada la obra poética de Júdice es un punto de referencia en la
literatura portuguesa contemporánea.

Se dice que en a traducción las palabras no deben explicar sino confluir
del mismo modo que en el idioma original. Oficio o vocación de necios,
héroes o masoquistas, la humanidad tiene con los traductores una deuda
de siglos que sólo será saldada con el justo reconocimiento a sus aportes y
cuando el fruto de sus desvelos trascienda brechas idiomáticas, generacionales e ideológicas y permee en la memoria y actuar de los pueblos.
Con El oro de los tigres 11. la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria
cumple el doble propósito de difundir lo mejor de la poesía internacional y

~

72

· ~Li~demMaría~fflfla,de
::-u íi? ~ LEOI\. 2010. p. 8.
, Oooi~los~D. Mcltemy.~~
d..~Sll'ltloosq,.Rllll'I~~ tiraiJfa.
® 1 . ~.2010.p.1'6.
d.&gt; b b+lu Boo lle~ tqes l. lnfflsidad ·

de honrar la generosa tarea del traductor.

. .Fo
•(;ituto. lfflnasolesbio. bererf11/Xbus.Borodelos tigresll Urnversidad Autónoma deNuew León,Monteney, 2010, p. 63.
"W,p. 11.

73

�Se le hizo agua la boca.
Nada más delicioso al paladar
que la tarta de mariscos de Le Meurice. Se reacomodó sobre el mantón rosado. Bajó un poco más el calzón del bikini
(Tomas Maier, t ,535 dólares) y desató los hilos
del top en la espalda. Acercó el bolso de algodón tejido (Versace, 1,098 dólares) y siguió la siesta placentera
frente al mar de Zanzíbar, jalando hacia la izquierda las
gafas tipo mosca (Robert Marc, 377 dólares). Con la mano
se aseguró de que Él continuaba al lado suyo. A sus pies, unas
sandalias tostaban sus aplicaciones de conchas (Bo'em, 355
dólares). Completaban el cuadro la toalla de playa estampada en
triángulos ocres (Tory Burch, 395 dólares), el collar de flores de
cuero (Gerard Yosca, 465 dólares), un sombrero de paja con borde
El cuadro estaba completo.
Del cesto de mimbre equipado para picnic (Burberry London, 1,095 dólares), Ella tomó dos copas y una botella -de tinto que no abrió. Dejó ir la espalda sobre el mantel a rayas amarillas (Crate and Barrel, 75 dólares) que usaba

de algodón (Missoni, 475 dólares), sandalias para dejar la arena, en
lona estampada (Salvatore Ferragamo, 590 dólares) y un bolso de
lona con estampado psicodelia (Banana Republic, 383 dólares).
Él permaneció inalterable. Apenas deslizó hacia

como manta y sintió la arena acomodándose a su cuerpo. Era una fotografía

abajo una de las mangas de su traje de baño azul

de revista de viajes: traje de dos piezas, a rayas marrón y blanco (Burberry

con flores estampadas en rosa (Mossimo Men,

London, 725 dólares}, sombrero de tela (Banana Republic, 480 dólares), bolso

656 dólares). Se llevó a la frente una mano en la

de lona con borde de piel (Hogan, 525 dólares), lentes oscuros (Robert Mark,

que brillaba, bajo el sol, un reloj de acero inoxi-

375 dólares) y sandalias de piel o.crew, 483 dólares).

dable con resistencia al agua, en extensible ver-

A su lado, Él era una provocación masculina. El elástico sobre el vello

de seco (Kenneth Cole, 4,127 dólares), y se ajustó

ligero y fino que descendía desde el ombligo realzaba el corto azul con vivos

al cabello los lentes oscuros tipo aviador (Perry

blancos (Abercrombie &amp; Fitch, 325 dólares), y al lado sus sandalias de piel

Ellis, 1, 118 dólares).

(Perry Ellis, 380 dólares), una radio de onda corta (L.L. Bean, 1,405 dólares) y

Volvió a cerrar los ojos.

las gafas de luz (Dolce &amp; Gabbana, 321 dólares) que acababa de retirarse para
limpiarlas. Volteó a verla con desgano y bajó un pie del tapete marroquí de
madera suave (Sitra Kamba'ar, 1,320 dólares), para sentir la finura ardorosa

PmaL t&amp;rcera

de las arenas de Saint-Tropez.
Suspiró.

Le pareció que el sol de Ibiza era más intenso.
Tomó un bronceador de mayor protección so-

--::.ll~
-=~·

74

lar. Deslizó_la crema incluso bajo el traje de baño
de crepé de jersey (Louis Vuitton, 6, 190 dólares),

�y reacomodó las gafas oscuras de aro blanco (Robert Marc. 599 dólares). Se

N OVELAS Y EXCENTRICIDADES

desprendió por comodidad el dije de oro de 18 kilates (Cartier, 5,025 dóla-

G.K CHESTERJON

res). el reloj Tankissime en 18 kilates (Cartier, 7,911 dólares). las arracadas
delgadísimas (Cartier, l ,620 dólares), la pulsera de oro trenzado y el anillo
de ramillete (Kenneth Jane Lane. 2,700 dólares). y los depositó en el bolso de
piel de becerro (Salvatore Ferragamo, l, t 50 dólares) que tenía al lado.

r
n suma: que lo extraordinario sólo afecta al hombre ordinario, mientras

naranja. en color liso (Vilebrequin, 445 dólares). se colocó las gafas Pasha (Car-

E

tier, 497 dólares). se quitó el reloj de acero inoxidable Pasha Seatimer (Cartier.

tes ordinarias tienen abundantes motivos de excitación, mientras que las extra-

4,750 dólares) y lo metió en el mismo bolso de Ella.

vagantes siempre están quejándose qe la vaciedad de la vida. Por eso también

Él cambió de posición. Suavizó la presión que en las nalgas hacía su corto

que al extraordinario lo deja punto menos que ímpávido. Por eso las gen-

son tan efímeras las novelas del día, al paso que tos viejos cuentos de hadas

Volteó a ver a un adolescente que pasaba.

duran eternamente. El héroe de éstos es un muchacho comun; lo que nos
asombra son sus aventuras; y aun a él mismo le asombran, porque es una
criatura normal. Pero, en cambio, en la moderna novela psicológica el héroe
es siempre un tipo anormal: el centro no es central. sino excéntrico. De suerte
que aun las más terribles aventuras son incapaces de afectarlo adecuadamente,

No dijo nada.
No dio ninguna explicación porque sintió que en ese momento las cartas

y el libro acaba por volverse monótono. Podréis sacar asunto para una bella

estaban sobre la mesa. O eso pensó. Desde el instante en que el estornudo

fi.ccíón de un héroe que brega entre dragones; pero nunca de un dragón que

le paralizó la espalda y Ella encontró a la altura del cuello una marca deleble

vive entre sus semajantes. El cuento de hadas propone lo que haría el hombre

de pasión. no tenía una respuesta para darle. La idea de un piquete de mosco

normal en el mundo de la locura. La cuerda novela realista de nuestros días

no iba a convencerla. Esa tarde, para colmo, la llamada que Ella contestó y el

describe las acciones de un lunático fundament.al, en medio del más desabrido

recado urgente de esa voz casi femenina con nombre de varón.

de los mundos.'

¿Cómo explicarle quién diablos era Livak? Los personajes de novelas góticas
serían una incoherencia, una prueba más de su culpabilidad. Nadie que no fuera
maricón, porque los vampiros no existen, podía llevar por la vida un nombre
como ése sin maquillarse un poco. Pero confiaba en el buen juicio que generaba
siempre lo que solía llamar "el estado de las cosas". Un amigo, le dijo.
Antes de tomar las llaves de su Audi Coupé a la mañana siguiente, Ella le
notificó que salía de viaje por tres semanas al intrigante Estambul. Que la muchacha se haría cargo de las niñas. Que iba al banco a realizar una transferencia
entre sus cuentas para comprar cheques de viajero. Le pidió no desvelarse demasiado durante su ausencia y que protegiera la salud. Y que por favor,
no anduviera metido en sectas de vampirismo. Pueden ser peligrosas. le
advirtió, y arremolinó tras Ella
la estela ligera de su Fendi
Pour Femme, comprado
un mes atrás en la Rue
(

de R.ivoli, en París.

�LA EXPERIENCIA LITERARIA
REVISTA CONTEMPORÁNEA LEGADO CULTURAL DE

PORFIRIO BARBA-JACOB
CARLOS LEJAIM GóMEZ

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles
como en abril el campo. que tiembla de pasión;
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias.
el alma está brotandoflorestas de ilusión.
Porfirio Barba-Jacob,
"Canción de la vida profunda".

O

urante su estancia en Monterrey, el poeta colombiano Porfirio Barba-Jacob
utilizó el seudónimo Ricardo Arenales: también se había hecho llamar

Main Ximénez, Juan Azteca y Emigdio S. Paniagua. Sin embargo, como lo señala Minerva Margarita Villarreal, seria Porfirio Barba-Jacob el poeta definitivo
de los que construyó Miguel Ángel Osorio Benítez'. Su presencia en Nuevo León
resultó fundamental para el desarrollo cultural del estado, ya que no sólo participó como redactor en publicaciones periódicas de la localidad como Zig-Zag
y El Espectador, sino que emprendió sus propios proyectos editoriales: El Por-

venir, periódico que sobrevive hasta nuestros días, y la Revista Contemporánea.
No se conoce con exactitud cuántos números de la Revista Contemporánea
llegaron a publicarse, no obstante, Héctor González señala que fue "un quincenal que se publicó de enero a junio de 1909"2 , por lo que se puede deducir que fueron 12. La Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, en el Fondo
Carlos Pérez Maldonado de la Sala de Historia, resguarda los primeros tres
números. conjunto que constituye una de las colecciones más completas que
se conocen en el país. La investigadora Rosa Spada Suárez, en la con ferencia llevada a cabo el 4 febrero de 2009 en esta Biblioteca. dio noticia de la
existencia de los números 4 y 5. El Fondo José Alvarado de la biblioteca de la
Facultad de Filosofía y Letras de la UANL conserva los números 1, 3 y 5 del
tomo I y el 3 del tomo 11.
Porfirio Barba-Jacob, hispanoamericanista ardiente. fundó la revista con
la intención de vincular el pensamiento regiomontano con la intelectualidad
latinoamericana y para "sembrar las ideas de un pensamiento unificador
1

Minerva Margañta Villarreal. Nuevo león, bníjulo sotar. POl!5ío (1876-19'J2). México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes,

1994, p.81
1

Héctor González. Siglo y medio de culturonuevoleooeso. México, Ediciones Botas, 1946, p. 108.

~

79

�de los países si tuados al sur del río Bravo" . En la editorial del número 1 se

traducciones del colombiano Guillermo Valencia y del español Enrique Díez-

expone la motivación -síntesis iluminadora- del proyecto.

Canedo. El suplemento del número 2 refiere algunos párrafos a la explicación de
los lineamientos bajo los cuales Rafael Garza, de acuerdo con su labor pedagógi-

Podemos encender. tal vez. nuevas luces en los laber intos del alma y escrutar el corazón de la Tierra.

y hacer la exégesis de muchas doctrinas. y concretar el ritmo de

ca y de preceptista, preparaba una traducción de Quinti Horatii Flacci Carmina1 ,
de donde se extrajo la "Oda 11" para su publicación en la revista:

las voces con el vasto ritmo de la creación •
Él no pensó "en componer una obra de inspiración poética en que se tome como pretexto el asunto de cada una de las 123 composiciones del gran lírico, para desenvol-

Los ejemplares de la revista conservados. a pesar de ser pocos, manifiestan lo am bicioso del proyecto. ya que en ellos se publicaron textos de los más

verlo en imitaciones más o menos engalanadas con los tesoros de belleza, pompa y

importantes autores locales: Rafael Garza Cantú. Virgilio Garza. Héctor Gonzá-

armonía que encierra el habla castellana, desahogando así el propio numen en obras
maestras de dicción pulcra y elegante". sino "en dar una versión fiel del pensamiento

lez y Celedonio Junco de la vega: nacionales Alfonso Reyes. Enrique González

de Homero. señalando en ella belleza. profundidad, maneras y procedimientos del

Martínez y María Enriqueta Camarillo: e internacionales: Miguel de Unamuno.

célebre latino,

José Asunción Silva, Juan Maragall. Manuel Serafín P1chardo. Guillermo Valen-

y dando de paso

razón gramatical

y literaria de los giros que en

esa

8

versión se emplean ".

cia. Carlos Arturo Torres. Víctor M. Londoño, Enrique Díez-Canedo y el mismo
Barba-Jacob.
La Revista Contemporánea era un espacio donde se concentró producción de
la última generación del modernismo. pero m ilagrosamente gestionado fuera
de las grandes capitales modernistas. Virgilio Garza fungió como director de la
revista. un abogado y profesor tamaulípeco radicado desde su juventud en Monterrey. quien "tuvo la nobleza de prestar la sombra de su cultura y su prestigio
al grupo de jóvenes cuyo núcleo formaban Ricardo Arenales. Forrunato Lozano.

Cuando Porfirio Barba-Jacob llegó a Monterrey, lo hizo en un m omento de
sorprendente f ertilidad literaria y cultural - como la que describe en su Canción

de la vida profunda-, lo que le permitió reunir a los más conspicuos intelectuales regiomontanos en torno suyo y cristalizar diversos proyectos editoriales que
tuvieron resonancia nacional, entre ellos la Revista Contemporánea. Así. dej ó un
inestimable legado cultural a la ciudad, parce del cual custodia la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria en el Fondo Carlos Pérez Maldonado.

Joel Rocha, Gerónimo Gorena y Héctor González" Sin embargo. es sin duda la
figura de Barba-Jacob. y no la de Garza. en corno a la cual se reune la Joven intelectualidad regiomontana y la que funciona de enlace con la latinoamericana
También destaca la participación del editor Jesús Canrú Leal. quien hizo posible la publicación de la revista al acoger el proyecto "sin ánimo ni esperanza de
lucro ..6 , y quien. al igual que Barba-Jacob. resultaría primordial para el desarrollo
de la cultura de Monterrey en la dirección de El Porvenir a partir de 1919 y para
la difusión. a rravés de su editorial. de la obra de personajes como Eusebio de la
Cueva. Nemesio Garc1a Naranjo y David Alberto Cossío. por nombrar algunos.
Entre los contenidos de la publicación se privilegia la labor del traductor -lo
que resulta interesante debido al escaso estudio de la traducción en Monterrey
y por las posibilidades de anáhsis que la revista ofrece en este sentido-. con
la aparición de la versión en castellano de Rafael Garza Cantú de la "Oda 11"
del libro I de Horacio. ·'El espíritu de independencia y la república de Estados

Los tres números de laRevista Contemporáneo custodiados en la CapillaAlfonsina Biblioteca Universitaria.

Unidos", de Hen ry Van Dyke. traducida al español por Virgilio Garza, así corno

~

80

'1/Jid., p. 108.
'"Revisto Contemporáneo', en Revisto ÚJntempomnea. número 1, Monterrey, enero 5de 1900, pp. 1y2.
s Héctor Gonzá!ez, op.át.• p.224.
'lbid,op.al, p. 318.

7

Héctor González en Siglo y medio de cultura nuevoleonesa no consigna esta naducaón eolle las obras de Rafael Garza, eIsrael
Cavazos eo Mores de Nuevo león. /)i(d()(l()rio b,obib/lOl)ráfi&lt;o sólo menciona un anuncio que la Revisto Cont~mporóneo hizo sobre
su preparación; probablemente no llegó aser publicada.
8 En Suplemento de Revisto ÚJntemporáneo, número 2, Monterrey, enero 20, 1900.

~

81

�MAL DE LIBROS

parece inclinar la balanza a su favor, pero la duda seguirá sin develarse, por
lo que habremos de seguir leyendo, inmersos ya en el frenesí de Gordon y su

MUERTE EN LA RÚAAUGUSTA

búsqueda, que hacemos nuestra.

MELINA ALFARO

Las ilustraciones del libro, realizadas por Alejandro Magallanes, plasman delirios que, en palabras de López Mills, "le dan cara a Gordon" 2 y, más que eso,
edi López Milis es una afortunada fusión de horizontes: hija de una nor-

nos acercan a su universo de miedos y derrotas, al estadio infantil donde la

teamericana y de un me:xicano de padre gallego - ninguno de los cua-

única arma para encarar la fragilidad es retratarla tal y como se ve. Presentado

les, en palabras de la autora, "llegó a dominar el idioma del otro"' - ha sido

a manera de una libreta de viaje -como se aprecia desde la portada-, este

incansable exploradora de terrenos ignotos en la literatura y en el lenguaje.

bestiario da testimonio de la ruta de Gordon hacia su propia muerte. Algunas

De notable trayectoria, ha realizado traducciones del inglés y del francés y

inscripciones son diálogos entre él y su conciencia (¿Anónimo?), otras no son

ha colaborado en instituciones culturales de suma importancia. Fue galar-

sino sentencias: "Ojo: Llora, pero goza a la vez".

T

donada en 2009 con el Premio Xavier Villaurrutia por Muerte en la rúa Au-

El diálogo es de vital importancia en la estructura del poema: Gordon no será

gusta -publicado por Almadía en una edición muy cuidada y de relevante

sino hasta que exista quien lo refleje. Se mostrará cálido y humano al hablar con

originalidad-, poema narrativo surgido de un hecho fortuito, ser testigo de

don Jaime, su jardinero mexicano, será sumiso e indefenso al estar con Anóni-

la muerte de un turista en Portugal, enlazado con la influencia adquirida al

mo, e irascible y agresivo con Donna y Ralph. Estas facetas, comunes a Jos seres

traducir Autobiografía de rojo, también poema narrativo, de Anne Carson.

humanos, al presentarse en una realidad fragmentada, permiten dudar de su au-

Al iniciar la lectura de Muerte en la rúa Augusta surge un primer descon-

tenticidad y abren una sima en la narración, dejando al lector la responsabilidad

cierto: "Anónimo dijo: esto no se lee ni se entiende"; la autora puede referir-

de elegir; a decir de López Milis: "Uno puede pensar que lo que le sucede es una

se así a la imposibilidad de entender la propia vida y la propia muerte, pues

locura, pero también se puede optar por hacer una lectura realista del poema"J_

al avanzar el poema encontraremos que el señor Gordon, norteamericano
¿En qué?

tempranamente jubilado por perder la cordura, intenta reconstruir su exis-

Otra vez hurga Gordon;

tencia con la evocación del pasado y el escrutinio del presente. Sin embargo,

nunca en su vida, ya ocurrió su vida

al darse cuenta de que no podrá hacerlo solo, surge en él no un alter ego,

y Gordon no recuerda cómo recordar,

sino un guía imaginario al que llama Anónimo, quien lo ayuda a explorar

se le atora el tiempo en el rectángulo

sus territorios mentales. Tres cuadernos y cuatro libros acompañan al señor

como un animal salvaje

Gordon en su misión; el más importante es el diario, en el que refleja los

que se azota contra los muros

avatares de sus pensamientos y la lucha que sostiene consigo mismo y con

y se va matando de tanto querer salir.•

quienes lo rodean. En los cuadernos plasma sus obsesiones: albercas, cielos
azules; se imagina como coyote; se burla de Ralph; agrede y es agredido por

La capacidad de esta escritora para sumergir al lector en la atmósfera sopo-

Donna.

rífera de un condenado a la locura la ubica en un plano privilegiado de las letras

López Milis coloca en este rompecabezas, como piezas clave, a Donna, la

mexicanas. No hay nada definitivo en este poema, aun finalizado; porque nues-

esposa de Gordon, y a Ralph, el mejor amigo de éste; el triángulo amoroso

tra mente, eterna viajera, tomará de la mano al señor Gordon y se sentará con

es plenamente identificable, pero lejos de ser un lugar común, se presenta

- él a la orilla de su alberca, debajo de un árbol, en el idílico Fullerton, California,

como un juego de causa-efecto en una sala de espejos: ¿Gordon se repliega

para buscar entre las aguas aquello que pudo ser y ahogar allí mismo con todos

en su mente por la infidelidad de los que ama? ¿Es realmente una víctima? La

sus crímenes al pecador que sí fue.

insistencia con que ellos intentan conocer el destino de un hipotético caudal

~

82

1

'TedíLópez Milis. •Bifurcaciones" en la revista digitalFroaa/ [en línea]. México, número 27, octubre-diciembre, 2002, año 7, volumen
VII, pp. 11-26. &lt;hnpJ/www.fractal.corn.mx/F27lopezm.html &gt;.

Tedi López Milis. "Siempre se regresa ala infanda':Tedi López•en Culturapirata [en línea]. Guadalajara, Composta.net, 17 de
febrero, 2010. &lt;hnp://composta.net/culturapirata/2010/02/17/siernpre-se-regresa-a-la-infancia-tedi-lopez!&gt;.

1

/bidem.

4

Tedi López Milis. Muerte en la rúa Auqusta. Oaxaca, Almadía, 2009, p. 82.

~

83

�RETRATOS REALES E IMAGINARIOS
LORD DUNSANY: ASOMBRO Y FASCINACIÓN
EN LA LITERATURA
fR.ANK BLANCO

otro lugar de donde obtuvo su fascinación por la cultura, la literatura y el
misticismo orientales.
La carrera literaria de Dunsany comenzó hacia 1890 con la publicación de
varios poemas. entre ellos "Rhymes from a Suburb" y "The Spirit of the Bog".
Sin embargo, fue hasta 1905, año de la publicación de The Cods of Pegána' . tras
la alentadora recepción que obtuvo su libro, que Dunsany comenzó a figurar en
los círculos literarios irlandeses. Éste consistía en una serie de cuencos corros
ligados entre sí mediante el lazo que une el panteón de los dioses que habitan
Pegana con su dios principal. Mana-Yood-Sushai.
Hacia 1909 Dunsany había centrado su escritura exclusivamente en la novela, el ensayo y el cuento, sin haberle dado una oportunidad al teatro. Aparentemente, lo que el autor de The Book of Wonder2 necesitaba, era un estimulo,
que obtendría de William Butler Yeats. Eventualmente, Dunsany reconocería
en él a la figura que le dio un giro a su carrera y lo introdujo en el renacimiento
irlandés En el autobiográfico Patches jrom Sunlight' comentaba que el mismo
día que conoció a Yeats. éste, después de ojear un dibujo realizado por Dunsany,
lo incitó a que escribiera una obra basada en dicha ilustración para montarla en
el Abbey Theatre -el teatro nacional de Irlanda- ubicado en Dublin y fundado
en 1899 bajo el nombre de The lrish Literary Theatre por el propio Yeats, junto

Fotografía de E. O.Hoppe para Time&amp;Ufe Pi&lt;tures, 1925.

con el apoyo de Lady Augusta Gregory
Dunsany esbozó el primer borrador de su obra que, tras exiguas correccio-

I primer requisito de la buena fancas_ia es la capacidad de crear en el lec-

E

tor una sensación de asombro, cualidad presente en la obra de Edward

John Moreton Drax Plunkect, decimoctavo barón Dunsany, quien siempre
publicó bajo el nombre de Lord Dunsany. Nació en Londres en 1878 Y su
infancia transcurrió en las propiedades de su familia en Shoreharm, Kenc,

nes. se convertiría en The Clittering Cate. No acostumbrado a revisar ni retrabajar sus escritos, Dunsany se mantuvo ateneo frente a las observaciones de Yeats
y su obra adquirió una trama más profunda. The Clittering Cate se estrenó en
el Abbey Theatre el 29 de abril de 1909 con una favorable recepción. aunque
generando opiniones divididas.

Dunsany Cascle, County Meach y en Londres, lo que lo llevó a asumir una
identidad anglo-irlandesa. A la par de su actividad literaria, Dunsany fue un
cazador prolífico y exhaustivo que alcanzó el grado de campeón nacional de
tiro de Irlanda. Esta afición a la cacería lo llevó a visitar África en distintas
ocasiones. En sus viajes, Dunsany se deleitaba escuchando los ricos y las
leyendas locales. Es innegable que de ello se desprende su interés por la
simbología pagana can recurrente en su obra, ya que el continente negro se
volvió el terreno fecundo donde germinaban sus historias y personajes.
Como militar, su participación en distintos conílictos fue muy activa.
Lord Dunsany inició su carrera en la Royal Milicary Academy de Sandhursc.
Posteriormente, sirvió como segundo teniente con los Coldstream Guards
durante la Segunda Guerra de los Bóers, en Sudáfrica, y como capitán den~

84

tro de los Royal Enniskillen Dragoon Guards durante la Primera Guerra Mundial, donde resultó herido. Antes, Dunsany había sido enviado a Gibraltar,

A raíz de esa experiencia, Dunsany abandonó los demás géneros para
centrarse en el teatro. Lo que ocurría era que Dunsany era un autor inquieto
y. más que esto. comprendía que en cualquier género existe siempre el riesgo del agotamiento. La heterogeneidad de su obra escrita evidencia un afán
de exploración que lo llevaría a adentrarse en las posibilidades que brindan
los distintos géneros sin encasillarse en uno. Esta inquietud lo motivaba a
escribir mucho en poco tiempo, alcanzando la cúspide de su talento literario
en cada género de una forma que quizás otros podrían considerar precipitada. Entonces abandonaba la tarea y aunque pudiera retomarla, rápidamente
la desechaba para dar un paso más en otra dirección.
'Lord Dunsany. The &amp;xJs ofPegano. Londres, Elkin Mdthews, 1905.
Lord Dunsany. The Book of Wondet. Londres, W. Hemnemann, 1912.
3
S.l Joshi.Lo,d Dunsony: MaSletofthe Angkrlrish lmagination Estados Unidos, Greenwood Press, 19'15.
• Lord Dunsany. Patmes from Sunlight. Nueva Y~. Reynal and Hitchcock, 1938.
1

�Una década después, el éxito dramatúrgico de Dunsany se evidenciaría cuando, en 1919, logró colocar cinco obras simultáneas en Broadway: The La.ughter

oj the Gods, The Golden Doom, King Argimenes, The Gods oj the Mountain y The
Tents of the Arabs. Las cinco obras estuvieron montadas entre el 15 de enero de
1919 y el 22 de marzo del mismo año.
En su proceso exploratorio, Dunsany fue creador de una novela mitológica,
promotor de un sorprendente folclore expresado en mitos, cuentos y en las
creencias que reflejaban sus personajes. Acaso el único ámbito en el que no
logró destacar -pese a haberse iniciado en él- fue en la poesía. Sobre esto,

Lord Dunsany recreó con una delicadeza extraordinaria historias bíblicas arraigadas en la tradición europea.
Una de sus grandes inquietudes giraba en torno a la reun ificación de los
hombres con el mundo natural, inquietud que en parce se refleja en The Tents

oj the Arabs. Para Dunsany la desvinculación del hombre con la naturaleza,
que atribuía al avance de la industrialización, era un tema primario en su
narrativa y en su dramaturgia. Frente a la opacidad de la vida, la literatura
fantástica que creó Dunsany intentaba retribuir a los hombres el sentido de
asom bro y fascinación.

Jonathan Von Post comenta que, seguramente, si Dunsay sólo hubiera escrito
poesía, hoy no sería recordado5 • Más que un creador de imágenes, Dunsany era
un creador de ambientes y de atmósferas, que construía a través de los diálogos de sus personajes. Cuando Years realizó algunas observaciones al trabajo
de Dunsany, una de sus recomendaciones se centraba en el trabajo de los
diálogos. Para mantener la atención de la audiencia mientras los personajes
recogían el candado de la Puerta de los Cielos en The Glittering Cate, algo tenía
que estar pasando, algo tenía que ocurrir. La respuesta estaba en el diálogo:
Dunsany lo añadió.
Pero si bien no se recuerda a Dunsany como poeta, si se le tiene muy presente como dramaturgo y, sobre todo. como cuentista. al igual que como jugador de
ajedrez. En alguna ocasión Dunsany tuvo un encuentro con el cubano José Raúl
Capablanca, el cual concluyó en un empate entre él y el siete veces campeón
mundial6 • Por entonces, Dunsany era presidente de la Unión Irlandesa de Jugadores de Ajedrez y su habilidad se extendía a elaborar acertijos del juego que
eran publicados por The Times, de -Londres. Su pasión por el ajedrez lo llevaría a
escribir The Three Sailor's Gambit, reconocido como uno de los mejores cuentos
sobre el ajedrez, y a utilizar esquemas teóricos y tácticos dentro de sus obras
dramáticas que guardaban ciertas reminiscencias del arte de la guerra y el juego
de intelectualidad.
En su obra dramática, Lord Dunsany elaboró un mundo prismático donde
convergían lo onírico al lado de lo bello, así como un mundo cotidiano, mediocre y, por momentos, lleno de desesperanza. Para S.T. Joshi, Dunsany no
anticipó lo que seria el teatro del absurdo, como otros autores lo han considerado, ni alguna otra tendencia avant-garde, puesto que la motivación estética
de Dunsany no era sino la de atender las grandes problemáticas que imponen
Tiempo, Destino, Suerte o Religión. Influido por el tono y el lenguaje de la
Biblia, -desde pequeño se había convertido en un asiduo lector de ella- ,
1
6

Jonathan Von Post en el postfado de Darrell SchweilZer, en TheWritinqs ofLord Dunsany, Philadelphia, Owlswick Press, 1989.
S.T. Joshi. Op. di., p. l.

Imagen tomada de Themronides o/Rodriguez, de Lord Dunsany. Londres, George Palmer Putnam's Sons, 19ll.

�,

La entrevista fue como todas

PRIMERAS LETRAS

las de su clase. Mariana le pregun-

DEFLEXIÓN

tó sus datos personales, sus trabajos

MARTÍN ZORRI LLA

anteriores, si lo habían despedido o
había renunciado, qué esperaba de la
empresa. etcétera. Cuando le preguntó sus

-

"Para Marisa Ventura era un día normal, hasta que el destino cocó a su

hobbies, Ignacio comenzó a hablar de su sueño.

La supervisora parecía no prestarle mucha atención,

la colonia Luxury que Rosy le regaló en Navidad. Su sueño era ser la voz en los

era más rutina que entrevista.

cortos de las películas.

-Mire, señor Olvera, le voy a ser sincera. Ahora sólo hay traba-

niños con mi mamá -dijo Rosy tocando la puerta del baño. Solía despertar de
mal humor cuando el día amanecía a menos de cero grados.
seguido, y esta vez Rosy había jurado dejarlo si no le daban el trabajo.
-Por eso te echan, porque en vez de camellar, te la pasas diciendo y haciendo pendejadas -dijo ella.
-¡Sí, güey! Y mi chocha va a salir en los billetes de 200.

planta de más de mil gentes. Le voy a dar el jale, pero no más porque Perico me
para que vea cómo funcionan las cosas, y si le parece muy difícil dígamelo con
confianza .
-No se preocupe, yo me aviento lo que sea: barrisca, cacharrero, de limpieza;
-Bueno, en ese caso, le digo, quédese a mirar, y la semana quentra empieza.
Pero póngase la cofta y el cubre bocas.

nuevo -no es posible que ni tus pinches frajos te puedas comprar, agárralo-.
-Bueno, dame del tuyo -respondió Ignacio.

Ignacio estuvo observando todo el turno. cuando Mariana pasaba le decía
cosas como -fíjese que los operadores van saliendo por líneas cada tres minutos- o -mire que aquí las cosas se hacen rápido, hay que estar bien
abusado.

-¡Dame del tuyo cu madre! Prefiero darte uno a que me lo bautices.
Rosy lo dejó a la entrada de la cafetería, en una gran rampa.

Al llegar a casa Ignacio no podía esperar que dieran las cinco para con-

-No vayas a hablar de tus pendejadas, acuérdate que ahora sí me voy
Nacho.

társelo a Rosy. Cuando ella llegó lo primero que le dijo fue -Te dije, amor,
ésta era la buena; empiezo el lunes-. Rosy se puso contenta, se abrazaron

-No te preocupes. amor, vas a ver que ésta es la buena.

y después de darle un beso ella dijo:

-¿Y con esa pinta piensas causar una buena impresión?- Igna-

•

cio llevaba una bufanda gris, una chamarra de los Dallas Cow-

-Éste sí lo tienes que cuidar Nacho, por tus hijos.
-Claro que sí, amor, ahora sí voy a ser un maquiloco hecho y derecho.

boys y unos jeans viejos.

Subió la rampa, pasó la cortina de hule y sintió el
olor a cafetería de maquiladora: una combinación de
varias especias en cantidades industriales y grasa.

88

.•

Pasó la otra cortina de hule y vio a su cuñado. Se

vesó la cortina de hule, abrió el casillero número 43, vistió la cofia, el
cubre bocas, el pantalón de algodón azul celeste, el calzado blanco y el

•

delantal de hule. Se sentía preparado para servir la comida a más de
mil personas.
-Buenos días, Mariana.
-¡Oh, ya verá que sí!

-Éste es mi cuñado, Mariana, ahí se lo encargo.

Llegó el lunes y Rosy dejó a su hombre frente a la gran rampa. Atra-

-Buenos días, Olvera, espero que siempre llegue así de puncualito.

saludaron y éste lo dirigió con la supervisora.

~

•

jo de barrista, es un trabajo pesado, teniendo en cuenca que es una

Al subir al Escore 89 de Rosy, Ignacio le pidió un cigarro, ella se enfureció de

que ande bien vestido.

•

usted deme lo que sea que yo vine a trabajar.

-Ya verás que un día, amor, mi voz va estar en codos los cines de México.

-¿Pos qué quieres? Si lo que buscan es que uno jale, no

•

lo recomendó mucho, y Perico es de nuestros mejores empleados. Quédese hoy

-Ya voy, amor-. Hoy era su entrevista en BRK, su cuñado se la había con-

~-

•

puerta" -Ignacio Olvera ensayaba mientras se engomaba el cabello y se ponía

-¿Qué chingados haces, Nacho? Apúrate, todavía tenemos que llevar a los

•

•

•

Con el desayuno no tuvo problema, sólo tenía que poner una
tortita de papa en cada plato.

~

89

�-Esto está bien fácil, hasta chido - le dijo a uno de sus compañeros.

y el pelón ya estaba brincando la barra para golpearlo. Llegaron los guardias.

-¡Nombre!, si ya viste cómo se pone en la tarde, ahorita no es nada.

Entre tres detuvieron al pelón y amenazaron con tirar gas si no se calmaban.

Se acabó el desayuno, recogieron las barras y mandaron a Ignacio a pelar

Mariana llegó corriendo y encontró a Ignacio en el suelo, detenido por sus

papas. Mientras lo hacía se puso a platicar con su cuñado.

compañeros, y le gritó:

-Güey, ¿cómo se llama la güera del tatuaje?

-¡Olvera, está usted despedido! ¡Es un animal!

-Azul, pero nosotros le decimos la Mueblería Central.

Y así acabó el empleo de Ignacio en un día. Al llegar a su casa se dio un

-¿Y eso?

baño, se relajó y se sentó a esperar a su mujer. Cuando ella llegó le preguntó:

-Por buena, bonita y barata.

-Nacho, ¿cómo te fue en tu primer día de trabajo?

Ignacio entró y salió de los cuartos fríos, fue al almacén por cebolla, reci-

-¡De maravilla! -respondió con una enorme sonrisa en la cara.

bió las tortillas y las pesó para cerciorase que los kilos no estuvieran alterados,
y así llegó la hora de la comida. Lo pusieron a servir los frijoles refritos, que
era la parte media de la barra. Salió la primera línea y se sintió muy seguro de

•

sí mismo: coger una cucharada, ponerla en el plato; después de unos cuantos,
revolver los frijoles para que estuvieran a la misma temperatura.
Salió la segunda línea, después la tercera, y a Olvera le pareció_que cada

\

vez salían más rápido. El comedor comenzó a llenarse de gente y de ruido.
La fila de la barra era cada vez más larga y parecía que nunca acabaría. Igna-

de los operadores. Su mente se sentía cada vez más abrumada, sus oídos se
saturaron y el sudor le corría por la frente. El nerviosismo causó la torpeza, y

• .,,

do fue el turno de un hombre pelón, corpulento y con cara de pocos amigos,
Ignacio derramó un poco de frijoles ardientes en su mano, y éste le dijo -me

•

la gente se aglutinaba. Los operadores enojados, ya que no disponen

•

- ....

••

comenzó a derramar frijoles; -ponte trucha bari-, le dijo su cuñado. Cuan-

cosas burbujeaban en su cabeza, cada vez lo hacía con- más impericia, y

•

•

cio se dio cuenta que era el más lento en servir y empezó a notar la molestia

quemaste, pendejo, ponte verga cuando te vea afuera-. Un montón de

•

•

•

•

de mucho tiempo para comer, empezaron a quejarse y a gritarle
cosas, por lo que las burbujas de su cabeza se convirtieron en

•

explosión. Ignacio entró en frenesí.
-¿Quieren frijoles, pendejos? ¡Pues tomen! -escarbó en el re-

•

fractario con el cucharón y aventó los frijoles a la gente- ¡Hijos
de la chingada, ahí tienen sus frijoles! ¡No qué muy vergas!
¡Tomen sus frijoles! ¡Así los quería ver, con mierda embarrada en sus jetas!
Los cucharazos iban en todas direcciones: a la gente de la fila, al comedor, incluso aventó algo al techo.

•

Estaban calientes y se hizo un caos, la gente gritaba y maldecía, los que estaban sentados se reían a

'

carcajadas, sus compañeros intentaban detenerlo,

•

�ENTRE LIBROS
ADQ!JISICIONES RECIENTES DE lA
CAPILIA ALFONSINA BIBLIOTECA UNIVERSITARJA
e11Aparicio, Juan Pedro. El juego del diábolo. Microcuentos. Colección Voces.
Madrid, Páginas de Espuma, 2008.
e11Apollinaire, Guillaume. El paseante de las dos orillas. Traducción de Elena Fons
y Jéróme Gaucher. Colección Errantes. Córdoba, El Olivo Azul, 2009.
e11Arnaud, Juan. Rendir el sentido. Filoso.fía y traducción. Colección Ensayo.
Valencia, Pre-Textos, 2008.
PIIBartra, Roger. Territorios del terror y la otredad. Colección Ensayo. Valencia,
Pre-Textos, 2007.
PIIBergamín, José. Poesía completa l. Biblioteca de Clásicos Contemporáneos.
Valencia, Pre-Textos, 2008.
PIIBernhard, Thomas. In hora mortis. Bajo el hierro de la luna. Traducción y prólogo
de Miguel Sáenz. Colección Poesía. Barcelona, DVD, 1998.
PIIBonnefoy, Yves. Tarea de esperanza. Traducción de Arturo Carrera. Colección
La Cruz del Sur. Valencia, Pre-Textos, 2007.

PI/Bravo, Emile. Los defectos del.futuro. Valencia, Brosquil, 2006.
PIIBretonne, Retif de la. Las noches revolucionarias. Traducción y notas de Eric
Jalain. Prólogo de Alicia Mariño Espuelas. Colección Errantes. Córdoba,
El Olivo Azul, 2009.
,1la1Candeira, Matías. La soledad de los ventn1ocuos. Colección Voces. Zaragoza,
Tropo, 2009.
,1la1Chesterton, G. K. Tratado elemental de demonología. Traducción de Diana Pérez
García. Colección Narrativas. Córdoba, El Olivo Azul, 2008.
Pl!Colette. La gata. Traducción deJulia Escobar. Postfacio, cronología y bibliografía
de Luis Prat Claros. Literaria 1. Barcelona, Nortesur, 2008.

PIICritchley, Simon. Muy poco... casi nada. Sobre el nihilismo contemporáneo.
Traducción de Elisenda Julibert y Ramon Vilá Vernis. Colección Ensayo.
Barcelona, Marbot, 2007.
e11Esquinca, Jorge. Descripción de un brillo azul cobalto. Colección la Cruz del Sur.
Valencia, Pre-Textos, 2008.
e11Gallego, Elio A. Sabiduría clásica y libertad política. Madrid, Ciudadela Libros,
2009.
e11García Martín, José Luis. Légamo. Colección La Cruz del Sur. Valencia, PreTextos, 2008.
e11García, Marina y Emilio Sola. Velázquez para niños. Barcelona, Libros del Zorro
Rojo, 2004.
e11Gill Villa, Fernando. La cultura de la corrupción. Madrid, MAIA, 2008.
e11Glantz, Margo. Saña. Colección Narrativa Contemporánea. Valencia, Pre-Textos,
2007.
e11Gutiérrez Molina, José Luis. El estado frente a la anarquía.• Nuestro Ayer 18.
Madrid, Síntesis, 2008.
e11Ibáñez, Blasco. Novelas de amory de muerte. Postfacio, cronología y bibliografía
de Domingo Rodríguez Romero. Literalia 4. Barcelona, Nortesur, 2009.
Plllstrati, Panait. Kyra Kyralinia y el Tio Anghel. Traducción y notas de Marian
Ochoa Eribe. Colección Narrativa Clásicos. Valencia, Pre-Textos, 2008.
e11Jelinek, Elfriede. La muerte y la doncella !-V. Dramas de Princesas. Colección
Narrativa Contemporánea. Valencia, Pre-Textos, 2008.
e11Kisch, Egon Erwin . De calles y noches de Praga. Colección Paisajes Narrados.
Barcelona, Minúscula, 2009.
Pa1Llinares, John. Mircea Eliade. el profesor y el escritor. Consideraciones en el
centenario de su nacimiento, 1907-2007. Colección Filosofías. Valencia,
Pre,Textos, 2007.
e11López García, José Ramón. Vanguardia. revolución y exilio. La poesía de Arturo
Serrano Plaja. Valencia, Pre-Textos, 2008.

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~Quesada, Montse. Periodismo de sucesos. Periodismo Especializado 7. Madrid,
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~Maldonado Alemán, Manuel. Günter Grass. Autores 84. Madrid, Síntesis, 2006.

~Rassmus, Jens. El lugar más maravilloso del mundo. Barcelona, Libros del zorro
Rojo, 2006.

~Marion, Jean Luc. Siendo dado. Traducción de Javier Bassas Vila. Perspectivas
24. Madrid, Síntesis, 2008.
~Marquard, Odo. Dificultades con la.filosofía de la historia. Traducción de Enrique
Ocaña. Colección Ensayo. Valencia, Pre-Textos, 2007.

~Romero, Norberto Luis. El momento del unicornio. Segundo Asalto 6. Zaragoza,
Tropo, 2009.
~Rosset, Clément. Lejos de mí. Un estudio sobre la identidad. Traducción de
Lucas Vermal. Colección Ensayo. Barcelona, Marbot, 2007.

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~Saborit, José. Flor de sal. Colección Poesía. Valencia, Pre-Textos, 2009.
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Poesía. Barcelona, DVD, 2003.
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~Serra, Cristóbal. Tanteos crepusculares. Colección Narrativa Contemporánea.
Valencia, Pre-Textos, 2007.
~Sierra i Fabra, Jordi. Los juegos de la memoria. Colección Algar Joven. AJzira,
Algar, 2008.

etíMujica, Hugo. Lo naciente. Pensando en el acto creador. Colección La Cruz del
e6&gt;Simic, Charles. El mundo no se acaba y otros poemas. Traducción de Mario

Sur. Valencia, Pre-Textos, 2007.

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~Novalis. Poesías completas. Los discípulos en Sais. Traducción de Rodolfo Hasler.
Colección Poesía. Barcelona, DVD, 2000.

~Sol de sal, la nueva poesía catalana. Colección Poesía. Edición de Jordi
Virallonga. Barcelona, DVD, 2001.

~Pearce, Joseph. Osear Wilde. La verdad sin máscaras. Madrid, Ciudadela Libros.
e6&gt;Soldevilla Pérez, Carlos. Estilo de vida. La Mirada Cualitativa 5. Madrid,
Síntesis, 2009.

2006.
~Pérez Estrada, Rafael. Cosmología esencial. Edición de José Ángel Cilleruelo.
Colección Poesía. Barcelona, DVD, 2000.

;i¡.,stendhal, Henry Boyle. ¿Quién me defenderá de tu bellem? Traducción de Luis

~Pérez Oramas, Luis. Prisioneros del aire. Colección Poesía. Valencia, Pre-Textos.

Antonio de Villena. Colección Textos y Pretextos. Valencia. Pre-Textos,
2007.

2008.
~Picazo, María Dolores. El ensayo literario en Francia. Géneros
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y Temas 48.

~Tamayo, Juan José. Culturas y religiones en diálogo. Religiones 1. Madrid.
Síntesis, 2007.

e6&gt;Tournier, Michel. Lecturas de juventud. Traducción de Marta Pino. ómnibus 1.
~Pushkin, Alexandr. El viaje a Azrum durante la campaña de 1829. Traducción de
Selma Ancira. Paisajes Narrados. Barcelona, Minúscula, 2003.

Barcelona, Nortesur, 2009.

�;i..valdecantos, Antonio. Lo. fábrica

del bien. Perspectivas 23. Madrid, Síntesis,

2008.

;i..villena, Luis Antonio de. Syrtes. Colección Poesía. Barcelona, DVD, 2000.
;i..Weiss, Ernst. Jarmila. Una historia de amor de Bohemia. Colección Paisajes
Narrados. Barcelona, Minúscula. 2002.

;i..Yo es otro, autorretratos de la nueva poesía. Prólogo y selección de Josep María
Rodríguez. Colección Poesía. Barcelona, DVD, 2001 .

•

FLOH
de SAL
Jo,i,; SABOR! 1

1•&amp;1

p

rr.,ro
Of' 1ia

;i..Zola, Emite. El arte de morir. Traducción de Eric Jalain. Colección Narrativas.
Córdoba, El Olivo Azul, 2009.

tcl"&gt;'

11 l \l•h'lUlh

Jarmila
Una historia de amor
de Bohemia

�~· ~
~

BLANCO JARDÍN INTERIOR
MARÍA FER.NANDA BAR.R.ERO

l objetivo fundamental de mi producción artística es analizar la inter-

E

dependencia entre el individuo y su contexto - las experiencias sen-

soriales y la cotidianidad-. y el espacio que contiene -la naturaleza es un
motivo que predomina: la tierra, con su vegeLación, y el cielo-. a través de
la observación. el color, la monocromía y el silencio.
Mi Paper House (Casa de papel), manufacturada para la Slade School of
Fine Ares de Londres. que integró la exposición plástica colectiva A Room
within a Room. en mayo de 2007. era una casa de papel blanco -basada en

la forma de un anterior estudio-, que me hizo reflexionar sobre la mente
como un contenedor donde la esencia no cambia, pero su relación con el
espacio, el lugar y el tiempo es dinámica y. por lo tanto, vulnerable. Este
proyecto dio inicio a Espacios de papel. serie de instalaciones donde exploro
esta vulnerabilidad con base en la unificación de los objetos en la monocro-

~

mía del espacio contenido. para lograr desaparecer la fragmentación de éste

98

y sus elementos. Las piezas Paper Room (Habitación de papel). montada en

Oetllle de la exposióón En d amanecer. unprdm, 2007.

�la exposición londinense MFAIMA Degree Show 08: A Door in a Dream (Una
puerta en un sueño) para la Sesame Gallery. en diciembre de 2008: y Paper
Carden &lt;Jardín de papel}, expuesta en la Affordable Art Fair 09, en Londres.

son eJemplos de estructuras monocromáticas en blanco. construidas sin otro
material ni soporte más que papel y pegamento.
Silent Forest (Bosque silencioso). incluido en Sllence. Exile and Cunning

en la Oxford Town Hall Gallery, Inglaterra. es una muestra de las distintas
piezas de piso que he desarrollado para generar el ambiente de los mundos
miniatura autocontenidos en museos o galerías.
Los conflictos provocados por el consumo exagerado de papel y por la
ignorancia sobre el reciclaje los analizo en mi proyecto Reforestación, que
fue confeccionado con la ayuda de un grupo de personas que recolectó papel
reciclado. materia prima de mi obra. Hasta la fecha, está conformado por
cuatro piezas. de las cuales tres de ellas participaron en la exposición de Soporte/Papel de Ane A C.. en Monterrey. en agosto de 2009. La pieza Reforestación. instalación de papel reciclado y recortado con suaje que representa

un bosque de árboles en su primera etapa de crecimiento, recibió el primer
lugar del Premio Bernardo Elosúa 2009.
Espacios de papel y Reforestación son mis ocupaciones actuales, colección
de obras en las que radica mi búsqueda de nuevas y diversas técnicas y.
sobre todo, de las posibilidades que presenta un material tan común. vulnerable e infinito como el papel.

~

100

�BLANCO
MARCO GRANA DOS

O

esde hace tiempo, la artista Maria Fernanda Barrero trabaja principalmente con el papel como fundamento de su proyecto artístico. Blan-

quea los espacios de la galería con papel blanco, creando así una enérgica
pero a la vez sutil instalación en sitio que propone desprenderse de todo al
momento de ingresar al espacio expositivo.
La respuesta a esta experiencia estética se ubica en un punto en el que lo

sensorial se vuelve unipersonal. Puede. entonces. generar en cada uno desde
un sentimiento de remanso y bonhomía. a uno de aprensión o incomodidad.
así como cantos otros momentos y sentimientos que alguien pueda tener al
estar dentro de la sala. Incluso. el manifestar una respuesta específica a un
momento igualmente específico implica que la invitación está abierta para
regresar a esca muestra artística en distintos momentos.
Además. plantea un reto a la dinámica de la galería en cuanto al traslado
del objeto artístico. su exhibición. y ser adquirido. En este caso queda muy
claro que la principal oferta del proyecto de Barrero es la transacción de
experiencias sensoriales, vividas. contra las respuestas inmediatas. De esta
manera, resulta factible ubicar una plusvalía estética y emotiva que conlleve
un interés que rebase lo meramente contemplativo.
Hoy en día. en muchos momentos y de diferentes formas, el arte acLUal
se ha convertido en una herramienta al servicio de la espectacularidad de
lo trivial, lo banal y lo ofensivo. Resulta estimulante y esperanzador asistir a
una invitación como la que nos ofrece el trabajo de María Fernando Barrero:
ir al reencuentro con uno mismo. con las emociones que poco a poco guardamos en cajones mal cerrados y sin candado alguno.

Detalle de la exposición En elamanecer, un¡ardm, 2007.

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UNNERSIDAD AlITÓNOMA DE NUEVO LEÓN

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>CAPILLA ALFONSINA BIBLIOTECA UNfVERSlTARIA

• '- ,-- '

--1 ,- ~

\...--1""'- \.. -,-- - '

SEPTIEMBRE-DlCIEMBRE 2010

+ ,- '-- }_,.#'

t ',- ...J..

+- '

NÚMERO 7

~

��~

s

~EDlTORIAL

~ A--~

~GRATA COMPAÑÍA

Luis G. Urbina. Pedro Henríquez Ureña
y Nicolás Rangel

~CORTESÍA

FONDO
UNIVERSITARIO

9

Alfonso Reyes

11

9 defebrero de 1913
Alfonso Reyes

~GAJO DE CIELO

De cuerpo presente
Alí Chumacero

12

Monólogo del viudo

14

Ali Chumacero

~ANCORAJES

~,d

~~~

,."'

Oración del 9 de febrero (fragmento)

Coordenadas en Lezama.
Sobre lo incondicionado y la
invención de la realidad

CAPlll~SINA

7

Antología del Centenario

16

INTERfOLIA

Manuel García Verdecia

28

Palabras leídas P,Or Margo G/antz
en la recepción ael Doctorado Honoris Causa
Margo Glantz

Exposición La insurgencia peregrina:
La ruta de Hidalgo en el Noreste

A mí me sacan con un libro en la mano.
Conversación con Alí Chumacera

33
37

Blanca Luz Pulido

44

Alí Chumacera, furioso amante de las letras
Alma Rarnírez

~CALENDARIO

48

Defensa e ironía de México
Roberto Kaput González Santos y
Donna Kavalen Vanek

52

Contar para entenderse
Mirtha Rivero

~BRIZNAS

LiI reconfiguración de la cultura
mexicana a partir de la Revolución

54

Carlos Monsiváis

~LA EXPER1ENClA LITERARIA
Los libros del Centenario en la Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria

56

Carlos Lejaim Gómez Hernández

~ RETRATOS REALES E IMAG1NAR1OS
Brondo y La División del Norte, un libro vivido
Armanélo Hugo Oniz

~MAL DE LIBROS

Sangre y mprbo. una dupla criminal

4

60

•

64

Alma Ramtrez

f4'ENTRE LIBROS

Adqwsiciones re1:ifmtes de la
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

i4&gt;ÜJOS DE REYES

Doliente intimidad

Minerva Margarita Villarreal

68
74

,

�EDITORIAL

E

l Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución
mexicana constituyen dos puntos de encuentro entre las diversas formas

de vivir, pensar y asumir la mexicanidad. La justicia y la equidad resumen
emblemáticamente las causas por las que despertaron ambas luchas sociales.
Este recuento histórico, con las lecciones que ofrece, enmarca un rumbo que
no debemos olvidar para la construcción de una sociedad más justa, que privilegie y dignifique al ser humano sobre la vorágine que nos acosa.
Así, Interfolia ofrece a la memoria universitaria una selección de textos
alusivos. Destacan la Oración del 9 de febrero -relato del que se reproduce un
fragmento- y el soneto del mismo nombre que Alfonso Reyes escribiera ante
la trágica muerte de su padre, el general Bernardo Reyes, ocurrida luego de un
infructuoso intento por tomar Palacio Nacional, lo que marcó el inicio de la Decena Trágica que culminaría con el asesinato del entonces presidente Francis-

co l. Madero. Una de nuestras colaboraciones alude al México de Afuera, grupo de voces mexicanas radicadas en Estados Unidos que criticaba al régimen
maderista a través de la sátira política en la prensa y fomentaba la publicación
de obras que hoy conforman la narrativa de la Revolución mexicana.
Reproducimos aquí la dedicatoria de la, vista desde nuestra austera celebración, envidiable Antología del Centenario, edición que realizó la Secretaria
de Instrucción Pública para las fiestas del Centenario de la Independencia de
México en l 91 O, cuya idea original se atribuye a Justo Sierra, entonces titular
~

:
~

~

.

i 'b'"

de la dependencia, y que contara con la participación de Luis G. Urbina y Pedro Henríquez Ureña. Asimismo, reseñamos dicha obra.
En relación con el cerna educativo, nuestras páginas recogen el discurso
que Margo Glancz ofreció al recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Autónoma de Nuevo León, el t O de septiembre de 201 O, en el que emite
un voto renovado y urgente por la educación laica.

\

Este número también rinde homenaje a uno de los más grandes poetas del
siglo XX, el cubano José Lezama Lima, quien vio la luz el 19 de diciembre de
1910, en el Campamento de Colombia, en las cercanías de La Habana, donde

~

su padre era coronel. A 100 años de su nacimiento, el también poeta, editor

S

�y traductor isleño Manuel García Verdecía analiza la complejidad de la poética

GRATA COMPAÑÍA

lezamiana desde los inquietantes signos de la fe.
Sensibles pérdidas trajo consigo la última parte del año. Luego de José
Saramago y Carlos Monsiváis en junio, el mundo de las letras vio partir en
octubre a Friedrich Katz, Antonio Alatorre y Ali Chumacera, de quien en esta
ocasión se reproducen poemas, un artículo que recuerda los avatares del Premio Internacional Alfonso Reyes 1986 como tipógrafo, corrector y editor en
el Fondo de Cultura Económica por más de medio siglo, así como una íntima
entrevista realizada por la escritora Blanca Luz Pulido.
Las obras lúcidas de los grandes humanistas son las que enmarcan el desarrollo de las culturas de los pueblos. El eco de sus creaciones siempre será más
fuerte que las armas porque cimienta la edificación del ser. Sea ésta la apuesta
de las letras que integran este número.

Minetva Margarita VillaITeal

Directora de Ja Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

A TOLOGIA DEL Cfü TE1 ARIO

ltis G. Umna, Pedro Hellliquez Ureiia ylfx:olás Ralql. Anro/o(Jó del (en/eJl(Jrl() México,
lmpleflla de Manuel de León Sánchez, 1910.

OediGJiooaAmi querido Alfonso Reyes. Luis G. Urbina. Agosto 5/910. Ratificado. Pedro Henríquez Ureña, Nicolás Rangel.

~

7

�CORTESÍA
ORACIÓN DEL 9 DE FEBRERO (FRAGMENTO)'
ALFONSO REYES

n la Oración del 9 de febrero escrita el 20 de agosto de t 930. l 7 años des-

E

pués de la trágica muerte de su padre, el general Bernardo Reyes. Alfonso

Reyes ofrece un relato desgarrador sobre la serie de fatalidades sufridas por
aquél su captura en Linares, su estadía en la prisión militar de Santiago Tlatelolco y. finalmente. su muerte tras ser acribillado por tropas del general Lauro
del Villar durante el intento de asalto a Palacio Nacional. luego de su liberación
la madrugada del 9 de febrero de 1913. La muerte de Bernardo Reyes fue el
sangriento inicio de la Decena Trágica. como se le conoce a los sucesos que
concluyeron con la destitución y asesinato del entonces presidente de México,
Francisco l. Madero, y del vicepresidente José María Pino Suárez
Como refiere José Luis Martínez en la introducción a esta obra. la Oración
nunca fue publicada por Alfonso Reyes, y fue dada a conocer de manera póstuma hasta 1963.
Acaso don Alfonso la guardaba como sI fuera una mvocacIon y un lamento privados.
En ella no volverá a narrar la fama del soldado y gobernante y nunca quiso detenerse
en las circunstancias de la muerte de su padre; su único tema es la persistencia del
desgarramiento y los recursos que ha encontrado su autor para sobrellevar la pérdida
y mantenerlo presente en su ánimo.'

A continuación se reproduce un significativo fragmento de esta obra:
Con la desaparición de mi padre. muchos, entre amigos y adversarios. sintieron que
desaparecía una de las pocas voluntades capaces. en aquel instante. de conjurar los
destinos. Por las heridas de su cuerpo, parece que empezó a desangrarse para muchos años. 1oda la patria. Después me fui rehaciendo como pude. como se rehacen
para andar y correr esos pobres perros de la calle a los que un vehículo destroza una
pata, como aprenden a trinchar con una sola mano los mancos: como aprenden los
monJes a vivir sin el mundo, a comer sin sal los enfermos. Y entonces. de mi muulación saqué fuerzas. Mis hábitos de imaginación vinieron en m, auxilio. Discurrí que
estaba ausente mI padre -situación ya tan familiar para mI-

y. de lejos. me puse

a hojearlo como soha. Más aún con más claridad y con más éxito que nunca. Logré
traerlo junto a mI a modo de atmósfera, de aura. Aprendí a preguntarle y a recibir

'Tor-.:ldo ..t tlbrfilwmplfosXXIV,Mexro:: oo ;detultu ib :OC.7KJ :A" ~p.ltyS
¡;g

�sus respuestas. A consultarle todo. Poco a poco. tímidamente. lo enseñé a aceptar
mis objeciones -aquellas que nunca han salido de mis labios pero que algunos de
mis amigos han descubierto por el conocimiento que tienen de mi misma. Entre mi
padre

y yo. Ciertas d1ferenuas nunca formuladas. pero adivinadas por ambos como

una temerosa y tierna inquietud. fueron derivando hacia el acuerdo más liso y llano
El proceso duró vanos años. y me acompañó por viaJes y climas extranjeros. Al fin
llegamos los dos a una compenetración suficiente. Yo no me arriesgo a creer que esta
compenetración sea ya perfecta porque sé que tanto gozo me mataría.

y presiento

9 DE FEBRERO DE 1913*
ALFONSO REYES
¿En qué rincón del tiempo nos aguardas.

desde qué pliegue de la luz nos miras?
¿Adónde estás, varón de siete llagas,
sangre manando en la mitad del día?

que de esta comunión absoluta sólo he de alcanzar el sabor a la hora de mi muerte.

Febrero de Caín y de metralla:

Buenos Aires. 9 de febrero de 1930.

humean los cadáveres en pila.
Los estribos y riendas olvidabas

y, Cristo militar, te nos morías...
Desde entonces mi noche tiene voces,
huésped mi soledad, gusto mi llaneo.
Y si seguí viviendo desde entonces

es porque en mí te llevo, en mí te salvo,

y me hago adelantar como a empellones,
en el afán de poseerte tanto.

Río dejaneiro. 24 de diciembre. 1932.

•Tomado de 1/epásopoetl&lt;o, Obras completas X, México, Fondo de Cultura
Ecooómira,México, 1996, pp. 146 y147

�DE CUERPO PRESENTE*
ALí CHUMACERO

Y o no estaré presente. La ilusoria
marea irrumpirá, letal y fría,
en olas conmovidas todavía,
a anegar de ceniza la memoria.
Fuego abatido, cólera desierta,
la urna en sábanas al fin vencida
olvidará su resplandor: la vida
ayer a su cuidado amante muerta.
Indiferente imagen, su apariencia
no será abismo sino roca o viento
de soledad, sosiego y permanencia;
cuerpo no más, vacío de pecado,
inmutable al pavor del pensamiento:
solo estará, en si mismo acostumbrado.

~

12

• Poema tOffiddo de Palabras en reposo, de Alí Chumacero, México, Fondo de Cultu@ Económica, 2007

�MONÓLOGO DEL VIUDO.
ALÍ CHUMACERO

Abro la puerta, vuelvo a la misericordia
de mi casa donde el rumor defiende
la penumbra y el hijo que no fue
sabe a naufragio, a ola o fervoroso lienzo
que en ácidos estíos
el rostro desvanece. Arcaico reposar
de dioses muertos llena las escancias,
y bajo el aire aspira la conciencia
la ráfaga que ayer mi frente aún buscaba
en el descenso turbio.
No podría nombrar sábanas, cirios, humo
ni la humildad y compasión y calma
a orillas de la tarde, no podría
decir "sus manos", " mi tristeza", "nuestra lierra"
porque codo en su nombre
de heridas se ilumina. Como señal de espuma
o epitafio, cortinas, lecho, alfombras
y destrucción hacia el desdén transcurren,
mientras vence la cal que a su desnudo niega
la sombra del espacio.
Ahora empieza el tiempo, el agrio sonreír
del huésped que en insomnio, al desvelar
su ira. canta en la ciudad impura
el calcinado son y al labio purifican
fuegos de incertidumbre
que fluyen sin respuesta. Astro o delfín, allá
bajo la onda el pie desaparece.
y túnicas tornadas en emblemas
hunden su ardiente procesión y con ceniza
la frente me señalan.

~

· Poema tomado de Palabras enre(J05(), de AfíChumacero, México, Fondo de (JJttura &amp;:onómQ, lflJ7

15

�ANCORAJES
COORDENADAS EN LEZAMA
SOBRE LO INCONDICIONADO Y LA INVENCIÓN
DE LA REALIDAD
MANUEL GARCÍA VER.DEC IA.

el magma de sensaciones e ideas, hasta la elección o invención de palabras,
su sintaxis personal, así como la arquitectura del texto.
La poesía de Lezama deriva principalmente de las operaciones para con-

vocar y concretar situaciones o hechos no experimentados, no historiados,
no reconocibles. Como un mago o chamán original combina sus fuerzas con
las de los elementos naturales para conseguir una realidad inédita. Son actos,

E

n cierta descripción, José Lezama Lima emplea una construcción oracional, muy acostumbrada en su escritura, que evidencia mucho de su pecu-

liar manera de asumir la expresión poética. Escribe:

gestos, cuerpos que no tienen lugar en lo inmediato verificable por los sentidos y que sólo son posibles gracias a la convocatoria simpática de elementos
fortuitos que concurren en un punto energizado por la facultad aglutinante
del poeta. Tal punto es la imagen poética, expresable mediante la capacidad

[Alguien] finge distracción mientras suaviza la bayeta por el testuz de un
candelabro.'

El verbo suavizar, volver suave algo, es empleado para describir la acción
que realiza el sujeto respecto al objeto, un candelabro. Sin embargo, no se
trata de que se haga más suave el artículo. El verbo ha sido adensado de múltiples significaciones para, de una sola vez, sugerir el gesto delicado del que
limpia, la tersura del material que emplea así como la suavidad del brillo que
alcanza. Y todo se ha conseguido mediante la elección de una acción desplazada de su confín cualitativo a otro punto donde gana nuevos sernas. Esta curiosa e inusitada articulación sintáctica es parte de lo que podríamos denominar,
tratándose de quien se trata, un "incondicionado gramatical".
Este es sólo un momento de despliegue del personal concepto lezamiano
en torno a los elementos más esenciales de la realidad, que no se atiene a la
manifiesta y previsible ley de causas y consecuencias determinantes. Lo in-

~

16

condicionado imanta su sistema poético desde lo propiamente prelógico, en
•Poeta, narrador, ensayisla, !@ductor yeditor. Ha sido profesor en uniYersídades de úiba, Canadá, República Checa yMéxico.
'José l.ezalllcl Lima. Trotados en la Habano. fdítorial letras úibanas, LJ Habana, 2009, p. 22.

metafórica del lenguaje.
Para ganar el ábrete sésamo que nos adentra a su mundo, debemos estar
imbuidos de fe, cuando menos de fe poética. Como expusiera otro grande
cubano, Carpentier, lo "maravilloso presupone una fe". Es ésta la que consigue la urdimbre milagrosa donde se visibilizan los procesos ocultos al rango
rutinario de la vista. Sólo si comprendemos el sustrato católico primigenio
que fermenta y estimula la creación lezamiana, podemos entrar en su ámbito,
aprehenderlo y disfrutarlo.
Hay un humus propiciatorio en alguien que, como Lezama, acepta en su
cotidianidad los misterios de la religión católica y convive con asuntos insólitos que sólo se fundamentan por la posibilidad inefable e irrebatible que le
otorga la fe. Así, asume que Dios es uno pero a la vez tres: Padre, Hijo y Espíritu Santo; de donde se colige que el padre es hijo de si mismo y el hijo es su
propio padre, concebido sin que medien tratos carnales por una madre virgen
que, para mayor portento, resulta madre de su padre. Se atiene al hecho de
que en la oblea y el vino de la misa rescata la sangre del sacrificado por sus
pecados, y que al fin de toda muerte se abre la posibilidad de la resurrección

~

17

�de la carne y la vida eterna. Desde este infinito y complejo universo irradiador
de maravillas en que se puede fecundar una menee abierta y deseosa a las más
impensadas posibilidades.

mediante la carne y la sangre que aporta la metáfora, o como recuperación
del cuerpo o los hechos decapitados por el tiempo, a través de su renacer
como imagen .

El propio Lezama fundamenta: "Para el católico lo inexistente no sólo tiene una gravitación, sino forma i!'lclusive una sustancia, una superación del
mundo griego y sensorial, lo inexistente sustantivo, es el desarrollo, sin metamorfosis, por la fe" 2 . Sin metamorfosis, pues ésta supondría todo un proceso
de cambios físicos que alteran gradualmente un orden y producen un efecto
final distinto. La formulación oximorónica resuelve la paradoja: lo inexistente
grávido o inexistente sustantivo. Un cuerpo que no es pero tiene gravitación
de ser, algo que no existe sin embargo cuenca con sustancia. De manera que lo
inexistente sólo lo seria porque no ha alcanzado su definición mejor, pero porra
la potencialidad germinativa de llegar a ser en algún momento, cuando ciertas
condiciones lo fecunden. Por tanto, lo inexistente vendría a ser un mundo
paralelo negado a quien tiene ojos y no ve; mundo que puede convocarse y
concretarse en tiempo y espacio por la fuerza fecundanre de la fe.

El sistema poético lezamiano opera sobre un puñado de conceptos peculiarmente elaborados. que no es más que formas lógicas, del lagos, de concebir e
interpretar la inagotable realidad. Lezama lo divide en dos planos: la realidad
y lo posible. La realidad es lo que tiene un cuerpo palpable, gravitante, en las
coordenadas del aquí y el ahora. Los daros manifiestos de la existencia lo son
por dos posibilidades de concreción. Una. lo que denomina la causalidad, que
vendría a ser aquello determinado por procesos que operan en una sucesión
de causa y efecto. En tal sentido, emplea causalidad como determinismo: lo
determinado por una acción regular y previsible. El otro modo de evidencia,
según él, es lo incondicionado, o sea. lo casual, aquello que broca de una disposición imprevisible. Aunque Lezama opone lo causal a lo incondicionado, es
obvio que esto último también presupone una causa, si bien no una finalidad
establecida.

A tal virtud concede el poeta, precisamente, la potencialidad del ámbito
cultural católico para propiciar una creación esplendorosa. Suscribe:

Además de aquello que se corporiza mediante lo causal o lo casual, está
también lo no surgido aunque potencialmente materializable, lo que no ha

la gran plenitud de la poesía corresponde al periodo católico, con sus dos grandes te-

incorporado su gravidez al mundo de lo perceptible. Esto constituye la posibi-

mas, donde está la raíz de toda gran poesía: la gravitación metafórica de la sustancia

lidad, el potens. Es una realidad en germen, oculta, quizá intuida o no, quizá

de lo inexistente,

y la más grande imagen que tal vez pueda existir, la resurrección.

3

deseada o no, pero que puede saltar a las extensiones de lo experimenrable en
cualquier momento, con dependencia de una inusual disposición de la cadena

De modo que, para este poeta, toda poesía de alta dignidad presupone el
hallazgo y expresión de lo que no tiene ser en la realidad inmediata y concre-

~

18

ta. Esto se vuelve posible bien sea por la materialización de lo no evidente,

de hechos. Ese seria el ámbito del "infinito posible", territorio de la terateia,
del sustrato feraz de la poesía.
El poeta considera en perpetua liza a lo casual y lo causal. Esto último es lo
que normalmente se nos manifiesta a los sentidos. Es la cadena de objetos y

1 /bi&lt;f., p. 342.
1

lbíd., p. 345.

�fenómenos que deben su existencia al empuje de la transformación de fuerzas
y procesos previsibles y distinguibles en la regularidad de su aparición. De otra
manera opera lo casual, sin causa o finalidad augurable. Señala:

prolonga tapa codas las grietas"5 . Esto implica que la imagen llena el espacio
donde anees había un vacío de significación y crea un sentido inédito. El poeta
comenta en su ensayo "Preludio a las eras imaginarias"6 un ejemplo de sorprendente asalto poético. Indica que al entrar un día en cierto café escuchó

Con ojos irritados se contemplan la causalidad y lo incondicionado. Se contemplan

una voz anónima que proclamaba: "Todo el que tiene una novia china, tiene

irreconciliables y cierran filas en las dos riberas enemigas. Gusraba la causalidad,

suerte". En ese momento, el yermo versal en su menee fue ganado por un ver-

pacificada, de los enlaces más visibles. Enlaces que se sumergían o adquirían su halo

so rítmico de misterioso sentido: "Novia china, buena suerte". Este ritornelo le

de visibilidad en los placenteros criterios de la finalidad.•

ganó una graciosa línea que demostró los inusitados caminos de la poesía.
El súbito, señala el poeta, resulta de lo incondicionado que actúa sobre la

De aquí no debemos colegir que lo no condicionado prefiera conexiones
no visibles, ya que lo reduciríamos a una causalidad intangible. Lo no condicionado estaría sólo asociado a una potencialidad, un margen de ocurrencia
probable que vendría a ser una suerte de recurso oculto, irreductible y autónomo que actúa según una arbitraria concurrencia de factores. Bien sabemos
que la casualidad resulta de los ordenamientos internos espontáneos de los
ciclos naturales.

La peculiar cosmovisión de Lezama, asentada en los fundamentos de la
fe, lo llevó a elaborar la teoría del azar concurrente, otro nombre para lo que
en otras oportunidades denomina como lo incondicionado poético, esa liebre
que, del aparente huecó de la nada, salta a las manos del mago y se exhibe.
Sus maneras de cumplimiento las denominó la occupatio. el súbito, la vivencia
oblicua y lo hipertélico. Son comportamientos de lo casual mediante los cuales

lo imposible se vuelve presencia.

La occupatio sería la manifestación de lo inexistente incondicionado qúe
irrumpe donde antes había un vacío. Esta ocupación se realiza a través de

~

20

causalidad, o sea un elemento inesperado que cambia el sentido de una estructuración determinada. Lezama lo ejemplifica con la asociación que se crea
entre los vocablos en alemán: Vogel, pájaro; Vogelbauer, jaula; y luego Vogelon.
Éste irrumpe con una inusitada asociación: el pájaro que entra en su jaula, o
sea, la cópula. En la relación de causa y efecto que regularmente hay entre una
palabra y su sentido interviene la azarosa presencia de un vocablo que varia
tal relación hacia lo metafórico. Mientras tanto, en la vivencia oblicua, es la
causalidad quien mete sus manos en lo incondicionado. El ejemplo que ofrece
el poeta es el de san Jorge que viene a caballo para alanzar el dragón. Inexplicablemente, cae primero el caballo que el dragón, el medio fenece antes que
el objetivo: la causa de alanzar sorprende con un resultado anterior.
Por último está la hipertelia, que se describe como una acción que desvía o
rebasa su propio fin. Pone Lezama el caso del "díctico de frente blanca" (animal
que no he hallado en diccionario alguno). Según la peculiar zoología del poeta,
este coleóptero mata a su pareja durante la cópula (en una versión dice el poeta
que la hembra aniquila al macho, mientras en otra achaca el goce homicida al

la imagen poética. Lezama, para ilustrarla, emplea la frase "El agua que se

• José ltzalTlcl Lima.Conllutnaas. Sefe(d6n de etlS0)1)S. EditOrial letras Cubanas, La Hdbana, 1988, p. 370.

' José Lezama lima. Lezoma dÍS(lelS(J. Ediciones Unión, la Habana, 2009.
6
Publicado en José lezama Lima,Confuendas, p.371

~

21

�varón; pero ¿quién discutirá esas menudencias anee el portento de su imagi-

señale: "Ese intercambio entre la vivencia oblicua y el súbito, crea, como ya

nación?). De este modo, la realización del sexo va más allá de su propósito, la

hemos esbozado, el incondicionado condicionante, es decir, el potens, la posibi-

multiplicación de la especie, e introduce la muerte que, contrariamente, resta.

lidad infinita"7 . Eso infinitamente fecundo, sin gravidez aún, es el potens. Posi-

Tal interés de Lezama hacia lo aleatorio me ha hecho expresar, en otro

bilidad que alcanza su probabilidad mayor con la intermediación del poeta. De

ensayo, que aproxima su poética a los predios de la teoría del caos. Incluso el

manera que estos modos de la relación entre lo causal y lo incondicionado resul-

famosísimo ejemplo mencionado por el poeta acerca del conmutador, que al

tan a la vez en recursos de expresión poética. Devienen formas de asociación de

encenderse abre una cascada en el Ontario, semeja mucho al planteamiento

imágenes en las inusuales metáforas que dan carácter a la poética lezamiana.

del "aleteo de la mariposa en Hong Kong que desata una tormenta sobre Nue-

De esca peculiar concepción sobre la manifestación de lo existente y lo posi-

va York", que hizo uno de los padres de la teoría, Edward Lorenz. Así, en Pa-

ble derivan también las puntuales distinciones entre poesía, poema y poeta. En

radíso, Opiano Licario describe la urdimbre del ser en los siguientes términos:

primer lugar, Lezama acoge la diferenciación entre poesía y habilidad artística.

"La vida es una red de situaciones indeterminadas, cada coincidencia es algo

Se adscribe a la separación de lo que los griegos llamaban techné, para consi-

que quiere hablar a nuestro lado, si lo interpretamos, incorporamos una for-

derar la poesía como el sustrato generador de todo lo existente. Expone que tal

ma, dominamos una transparencia". Es asombroso el uso de la referencia a la

distinción sitúa "siempre a la poesía en el ser principio, en la total causalidad

polaridad orden-desorden, así como el empleo de términos que se correspon-

inmanente. En la poesía como lo real absoluto"ª. De manera que la poesía es,

den con los de la aludida teoría; como esas situaciones indeterminadas, éstas

para el poeta, la totalidad de cierta realidad primigenia, causa y consecuencia

se ordenarían por la interpretación humana para que alcancen la coherencia

de sí misma, canto de lo condicionado como lo incondicionado, desde donde se

orgánica del sentido.

explayan todas las causas que, en su infinitud, hacen surgir las más impensadas

Para Lezama, la creación poética venía a ser un ordenamiento del caos. Ese

maravillas.

ordenamiento sólo es posible mediante la imago, y su expresión en la metáfora

Tal realidad original e infinita no se muestra rutinariamente. De aquí debe

resulta posible porque el poeta visibiliza lo aleatorio, lo sistematiza y estructura

colegirse que Lezama asume para la poesía una condición de realidad acci-

en otra condicionalidad dentro del texto. Es por ello que Licario asegura respec-

dental, sutil y con determinados visos de excepcionalidad. Indica: "En rea-

to a ese ordenamiento de las cifras de lo incondicionado: "cuando las interpreto,

lidad, la primera aparición de la poesía es una dimensión, un extenso, una

soy el artífice de un milagro, he dominado el reto informe de la Naturaleza". El

cantidad secreta, no percibida por los sentidos"9 • O sea, dentro de la realidad

poeta es el médium de las energías del caos, las amansa, encauza y estructura

hay una porción que, al alcanzar su cifra de deslumbramiento, su "cantidad

según sus propósitos expresivos.
Por la propia característica incontrolable e inagotable del azar, sus manifestaciones contribuyen incontables nutrientes a la creación. De aquí que el poeta

'/bid., p. 383.
ª.losé Lezama Lima. Trurodos en Lo Habano, p. 27.
'!bid., p. 336.

~

23

�hechizada", produce los más asombrosos sentidos. Ésta seria la poesía como
fuente prístina de la creación.

zación de lo posible se cumple como un henchimiento, un engrosamiento de
cierra cifra. Señala: "Lo irreal, inexistente, al cobrar la más inesperada de las
transfiguraciones por el más de irrealidad, el más de inexistencia, comienza a

º. Obsérvese el dictamen sobre el incremento cuantitativo de irrealidad e inexistencia para alcanzar la evaporación, la exhalación de presencia de la

despliega incesantemente ante nuestros ojos y aquello que irrumpe de modo
aleatorio, ofreciendo un significado insólito, se hace posible la ocurrencia del
poema. Así lo dice Lezama: "Ese combate entre la causalidad y lo incondicionado ofrece un signo, rinde un testimonio: el poema" 12 •

1

maravilla. ¿Cómo es posible un aumento de algo sin sustancia, el aumento de lo
que no existe? Obviamente, para el poeta hay algo en lo inexistente, en lo irreal,
una suerte de elemento seminal invisible e intangible que se muestra por obra
del henchimiento que lo acrecienta hasta darle ser. De ahí el desbordante mundo creativo lezamiano; canto en sus asuntos como en sus formas de expresión,
hay el intento de hallar un "más de irrealidad" que consiga la evaporación, o sea,
la materialización de lo posible.

El puente, gran puente, entre lo inexistente incondicionado y su visibilidad en
el poema es el poeta. Lezama lo nombra testimoniante y aquí vuelve a emerger
su condición católica. ¿Qué otra cosa eran los apóstoles sino los que testimoniaban la buena nueva? El poeta vendría a ser aquel que da fe de una novedad
hasta entonces no conocida pero de cierto espléndida y trascendental para los
hombres, pues manifiesta la posibilidad de verdad oculta en la realidad. Entonces, este médium eficaz deviene defensor de las tablas de un pacto secreto,
aquel que le permite adentrarse en lo desconocido y dar fe. Según Lezama, el
poeta procede "como guardián de la sustancia de lo inexistente como

Es entonces -cuando se vuelve sensible esa cantidad de realidad maravillo-

occupatio, o
sea el llenado de un blanco con la imago, un cuerpo que le da evaporación, gravidez, a decir del poeta. Ese humillo se logra mediante los recursos de la imagen
y semejanm, o sea, las metáforas que constituyen la carne del poema, el juego
lleva al poema. Ésta sería la concreción, básicamente mediante la

de espejos que atrapa la luz anees no percibida.

cuerpo que la expone. "La poesía, que es instante y discontinuidad, ha podido
ser conducida al poema. que es un estado y un continuo"

Sin embargo, para Lezama, el poeta rebasa su propio designio, pues en esa
vocación de inquirir en lo grávido inexistente, llega a ser engendrador de otra
realidad. Así, mientras unos poetas intentan sólo explicar la realidad visible y
otros se proponen exponer las connotaciones simuladas tras esa visibilidad, el
poeta lezamiano debe ir más allá. Lezama se plantea un tour de force desproporcionado, como todo en él; expone: "el poeta tiene que ser de nuevo el

De manera que del magma fecundante de la posibilidad, extrae el poeta un

11

•

unanimidad hacia la sustancia de lo inexistente" 14 • Se trata de crear, como unjin

al poema se puede
11

IO

11

//Jid, p 340.
José Lmma Lima. ÚJ(lf/uen&lt;ias, p. 318.

potens de

los colegios sacerdotales etruscos: el engendrador de lo posible, el rotador de la

"/bid., p. 379.

24

possibili-

ter"13. Guarda aquello que no es pero puede llegar a ser.

sa- que el elegido de los dioses, el poeta, alcanza la condición primaria que lo

~

la.fije:za

con que se traduce la aparición irrepetible. En esca pendulación entre lo que se

La cantidad, el elemento pitagórico, es central para Lezama. Toda exteriori-

evaporar"

volver una y otra vez. La poesía es el escape, mientras el poema sería

José Lezama Lima. Trotados en lo Hobano, p. 344.
M /bid., p. 355.

~

25

�fabuloso que oculta su potencia en una inocente botija, lo posible inexistente. Es
así que la "imagen engendra el sucedido", pues al ocurrir lo casual en lo causal,
anuncia y promueve su gestación como posibilidad.
Para ello, el poeta cuenca con recursos insospechados. Uno es la gracia recibida. también merced de lo incondicionado, que actúa sobre la causalidad
terrestre, determinación de la potencia mayor. Otra es su afinación personal para
disolver la oscuridad y vislumbrar formas en lo informe. Como sostiene el poeta:
"la imaginación poética como urdimbre y nexos"' 5 . Es la imaginación su mejor
vehículo; no resulta fortuito que Lezama apuntara que "mi único carruaje es la
imaginación".
No se puede apreciar la poesía lezamiana desde una actitud simplemente
cartesiana. La lógica y la razón desposeídas de una aceptación de la visión personal del mundo que movía al poeta sólo consiguen un corto circuito confundidor. Ya lo hemos dicho, la maravilla presupone la fe y es únicamente mediante
el conocimiento y la participación en los credos del poeta que podemos alcanzar
las mejores iluminaciones. De modo que su comprensión quedaría, igualmente,
dentro del territorio de lo milagroso más que de lo racional. Es lo que sucede a
quienes lo leen sin el prejuicio de sistema de intelección alguno. Sienten, saben
íntimamente, que en sus cifras inusitadas, en sus imágenes insólitas, algo tremendo

y hermoso les es transmitido, aunque no lleguen a colegir del todo de

qué se trata. Más que una comprensión. se logra un estado anímico, un deslumbramiento, una epifanía gozosa pero inefable.
Sólo encendiendo esa peculiar perspectiva desde donde Lezama veía, asumía y traducía el infinito mundo. podremos acceder a su poesía. Sólo si aceptamos sus personales reglas de juego podremos hacer legible su peculiar creación.
Participar de ese cosmos siempre abierto a nuevos gozos e interpretaciones que
él concebía como "el infinito posible de la poesía"' 6 .
Holguín, mayo IJ al 20. 2010.
/bid, p. 28.
"'/bid., p 358.

�EN DEFENSA DE LA
UNIVERSIDAD PÚBLICA Y LAICA
MARGO G LANTZ

A

ntes que nada, quisiera agradecer cumplidamente la honrosa distinción

que la Universidad Autónoma de Nuevo León me otorga esta mañana; en

primer lugar a su Rector y a su colegio académico que tuvo a bien concedérmela, distinción que agradezco en lo que vale y que me colma de felicidad y
de orgullo. Me atrevo a formular hoy algunas cuestiones que me conciernen.
aunque hablar de la propia obra y trayectoria parecería atentar contra las leyes
del decoro, como alguna vez dijera sor Juana en boca de Leonor, el personaje
principal de su comedia Los empeños de una casa, y a quien me complace citar
a menudo en un intento por paliar esta indiscreción:
aquí quisiera
no ser yo quien lo relato,
pues en callarlo o decirlo
dos inconvenientes hallo:
porque si digo que fui
celebrada por milagro
de discreción, me desmiente
la necedad del contarlo;
y si lo callo, no informo
de mí, y en un mismo caso
me desmiento si lo afirmo,
y lo ignoras si lo callo.

Y aceptando esca necesaria contradicción, implícita en los versos de sor
Juana recién citados, empezaré diciendo que éste ha sido un año afortunado
para mí -y toco madera al decirlo- , aunque un desastre par9 la patria a
pesar de que nos toca celebrar un centenario y un bicentenario -y vuelvo a
tocar madera al comentarlo- . Repito que he sido muy afortunada a lo largo
de mi vida y especialmente durante este año, en el que he recibido varios ho-

~

28

menajes: el primero, por mi octogésimo aniversario, celebrado en el Instituto
Nacional de Bellas Artes, donde me fue otorgada la medalla de oro; luego, la

�Facultad de Filosofía y Letras -mi facultad- y la Dirección de Difusión Cultu-

el INBA; durante más de 25 años contribuí con programas semanales en Radio

ral de la UNAM organizaron un simposio en mi honor; lo hicieron asimismo la

Universidad' y algunos otros en Radio Educación2 , incluso adapté varias novelas

Academia Mexicana de la Lengua, de la que soy miembro de número, la Feria

mexicanas del ¡;iglo XIX para el teatro radiofónico; he sido colaboradora de di-

Internacional del Libro de Minería, las universidades de Irvine en California en

versos periódicos y revistas nacionales e internacionales durante muchos años

abril, y la de Düsseldorf en Alemania lo hará el próximo mes de diciembre;

y actualmente colaboro con una columna quincenal en el periódico La jornada;

hace unos días recibí además la noticia de que había sido galardonada con el

he impartido igualmente cursos difundiendo nuestra literatura en universidades

Premio de la Feria de Guadalajara, antes conocido como Juan Rulfo, mismo

extranjeras de gran prestigio como las de Yale, Harvard, Princeton, Londres,

que recibiré el próximo 27 de noviembre. Y para colmar mi alegría y honrar-

París, Buenos Aires, Santiago de Chile, etcétera.

me aún más, recibo de esta muy noble universidad su más alta distinción.

No encuentro demasiadas diferencias entre unos y otros quehaceres, tran-

Desde muy joven supe que mi vocación era la literatura, y a ella me he de-

sito de unos a otros de manera natural, no podría ser de otra forma, son conti-

dicado la vida entera, primero como lectora, luego como estudiante en la pre-

guos, necesarios y complementarios. Soy, finalmente, escritora y escribo ficción,

paratoria número 1, albergada en la antigua universidad jesuita y hoy museo,

cada vez más mi ocupación principal, pero mi vida ha estado dedicada por

San lldefonso; luego en Mascarones, donde estuvo alojada mucho tiempo la

entero a la enseñanza, a la investigación y a la producción de ensayos críti-

Facultad de Filosofía y Letras. Viajé a París para concluir mis estudios de letras

cos; y a cada paso compruebo que los distintos discursos y actividades son

en la Sorbona y, al regresar a México, me inicié en 1958 como profesora en la

como vasos comunicantes, abren caminos subterráneos que desembocan con

preparatoria nacional, claro, de la UNAM, y en 1959 entré como profesora de

fluidez en otro tipo de discursos. Muchos de mis artículos periodísticos parten

asignatura a la Facultad de Filosofía y Letras, donde he enseñado por más de 50

de una investigación que la enseñanza de un tema dado ha provocado, para

años y de la que soy profesora emérita desde 1996. No me he limitado sin em-

luego convertirse en un ensayo y más tarde en una ficción , o, al contrario, una

bargo a la docencia, para mí ha sido natural trabajar en varios ámbitos y pasar

ficción podrá dar pábulo a una investigación que probablemente se convierta

de uno a otro casi sin transición: ser profesora de historia del teatro, de literatura

en un tema de estudio y de docencia; se trataría en todo caso de una serie de

comparada, de literatura mexicana; ocuparme del periodo colonial y trabajar las

borradores que se reelaboran y se transforman, movilizándose. Actividades

crónicas de la Conquista, y en este contexto explorar el problema de la escritura,

entreveradas, configuran un desafío permanente, interesantísimo, por ejemplo,

de la que en general se privaba a las mujeres, como sucede en el caso tan pecu-

el de lograr transformar temas explorados en la cátedra universitaria en ensayos

liar de la Malinche, nuestra traductora y traidora más eminente, esa mujer que

críticos y luego en obras de ficción. Muchas de mis obsesiones que acabaron

asumió la figura de lengua y sin la cual la historia de México hubiera sido muy

convertidas en ficción se iniciaron e inician en el salón de clase, o quizá mejor

distinta y jamás Cortés hubiera podido calar hondo en estas tierras ni hubiera

sería decir que exploro en mis clases muchas de mis obsesiones, siempre remas

descubierto sus secretos. Por ello fue central para mí reflexionar sobre el acto

de investigación y reflexión. Creo de manera firme en la fuerza del diálogo, el

implícito que entraña la producción de la escritura y conforma la memoria de

que se establece con los estudiantes, diálogo siempre sujeto a múltiples desarro-

los colonizados, una escritura aún tentativa, vacilante a pesar de que pretendía

llos, como claramente la historia lo ha mostrado.

tachar -borrar- los relatos oficiales y amañados. Y luego, cuando trabajé a sor

Mi obra abarca registros muy diferentes, trabajo con la fragmentación y los

Juana Inés de la Cruz, destacar los numerosos intentos por disminuir la presen-

géneros fronterizos, con saberes eruditos y saberes populares; transito sin apa-

cia del cuerpo en una sociedad con pretensiones ascéticas que adolecía de un

rente delimitación de la narrativa al ensayo, de la crónica a la autobiografía, de

exceso de corporeidad.

la erudición a la frivolidad; armo catálogos y colecciones; recorro los caminos

Además de enseñar literatura, he sido funcionaria cultural y me he ocupado
en difundir la literatura, recuperar los textos de grandes escritores de otros si-

del viaje verdadero y del viaje literario, de la memoria al olvido, de lo político a
lo metafísico, de la mística al erotismo.

glos, cuya obra estaba desperdigada en documentos manuscritos, periódicos y

Aunque tanta movilidad y desplazamientos pudieran contribuir a una posi-

revistas. Fundé una revista para jóvenes en la UNAM, intitulada Punto de Partida;

ble confusión sobre lo que hago, todo lo anterior ha obrado en mi favor, lo de-

~

ocupé el puesto de agregada cultural en la embajada de México en Londres y

3O

trabajé en la Dirección General de Publicaciones o la Dirección de Literatura en

'Estación radiofónica de la Universidad Nadollill Autónoma de México (N. del E.)
Estación radiofónica del Consejo Nadollill para la Cultura y las Artes (N. del E.)

1

�muestra el honor que esta mañana se me concede y que quiero pensar como
un reconocimiento a la obra de toda una vida dedicada a la literatura en todas
sus posibles manifestaciones: la enseñanza, la investigación, el periodismo y a
la creación que es y ha sido siempre vigente en mi transcurso vital.
Debo disculparme por haber incurrido en este ejercicio de egolatría, puedo
justificarlo. A los 80 años puedo permitirme ser inmodesta y, sobre todo, porque

EXPOSICIÓN LA INSURGENCIA PEREGRINA:

soy producto de esa universidad pública y laica que tanto peligro corre en nues-

LA RUTA DE HIDALGO POR EL NORESTE

tros días y que debemos defender a toda costa.
n el marco de los festejos por el Bicentenario de la Independencia y,. Cen-

E

tenario de la Revolución de nuestro país realizados por la Universidad Au-

tónoma de Nuevo León, el pasado 20 de septiembre de 2010 se inauguró la
muestra pictórica Lo. insurgencia peregrina: Lo. ruta de Hidalgo en el Noreste, €n el
vestíbulo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, acto presidido por el Dr.
Jesús Ancer Rodríguez, Rector de la UANL, y la artista plástica Juana Coro.nado.
El evento contó con la presencia de Carmen Junco, Presidenta del Consejo para
la Cultura y las Artes de Nuevo León; Liliana Melo de Sada, Presidenta del Paseo
de la Mujer Mexicana; y distinguidas autoridades de nuestra Máxima Casa de
Estudios, entre otras: Juan Francisco Garza Tamez, Presidente de la Junta de
Gobierno; Rogelio G. Garza Rivera, Secretario General; Ubaldo Ortiz Méndez;
Secretario Académico, y Esthela Gutiérrez Garza, Secretaria de Desarrollo Sustentable.

La muestra consta de 15 óleos de mediano formato realizados por Juana
Coronado, maestra normalista de profesión, cuyo interés por la historia patria ta

llevó a recrear los parajes de Coahuila por donde pasaron las huestes insurgentes comandadas por el cura Miguel Hidalgo en su ruta hacia Estados Unidos para
abastecerse de armas. Al respecto, la expositora comentó: "Mi prim:jpal ifl}erés
es didáctico, pues siempre los hechos históricos se ven alejados. Yo Jo que hice
fue documentarme sobre lo que pasó entre Dolores y Acatita de: Baján. S~uí la
ruta de los insurgentes y retraté las haciendas y parajes de Ramos Ar~pe y Saltillo por donde estuvieron; la intención es acercar al menos el é$pa¡;io htstórico,
que está muy cerca de nuestra ciudad, a los visitantes."
Con el fin de reforzar esta perspectiva, la propuesta museográlica -permite
que los espectadores localicen geográficamente cada uno de los puntos considerados por Coronado, quien para plasmar los paisajes primero r€étllzó ún
recorrido en automóvil por los poblados de Coahuila y tomó registro fotográflóo
de éstos.
Así, aparecen en el recorrido parajes ubicados en comunidades como
Carneros, Acatita de Baján, hacienda Anhelo. Santa María y Mesillas, d_onde

�Miguel Hidalgo y los jefes independentistas Ignacio Allende, Mariano Abasolo, Mariano Jiménez y sus tropas pernoctaron, se abastecieron de provisiones
o acudieron a misa. "Quería retratar estos sitios e imaginar las vicisitudes
que pasaron los insurgentes antes de ser traicionados por Ignacio Elizondo

y ser capturados en Acatita de Baján", explicó la artista plástica durante la
presentación de su trabajo.

La ceremonia de inaugu@óón fue presidida por el Di. Jesús Ancer Rodríguez, Rector de la UANL, la Mtra. M11le1Vél Margarita Villarreal,
DirectOfa de la Capilla Alfoosina Biblioteca Unl'tffiitana yla artisla Juana Coronado.

11

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1
CONVERSACIÓN CON ALÍ CHUMACER0
BLANCA LUZ PULIDO

Don Alí, muchos críticos han hablado de una aspiración escultórica en su poesía.
¿Qué nos puede decir de eso?
Para mí, el arte detiene el tiempo, lo convierte en estatua. Nadie desconoce
que la estatua es precisamente la detención del tiempo. Para usar un objeto
conocido, hablemos del David de Miguel Ángel, ahí está detenido el tiempo:
se convierte en espacio y no se mueve.

Pero al mismo tiempo que se realiza esta detención. esta interrupción del tiempo,
hay un movimiento que sigue fluyendo, y esto es una paradoja, pues hay una ten~
sión constante.
Claro, mientras cualquier objeto es un testimonio de una época, el arte es la
época misma. Así, por ejemplo, si me preguntas de cuándo es el David, tengo
que ver un libro; en cambio, si me preguntas de cuándo es Napoleón, pues
más o menos lo sé.

En un ensayo que escribió sobre el romanticismo inglés habla sobre el papel de la
imaginación y lo irracional en el arte. ¿Qué nos puede decir ahora de esto?
En mis poemas traté de crear un espacio para dejar a la imaginación en libertad. Para mí, los símbolos tejen, de espaldas a la cotidianeidad, un mundo
donde reina la pureza de la imaginación.
No creo en la poesía que se contamina .con demasiados elementos;
no creo en la poesía revolucionaria. La revolución es una actividad de
tal manera fuerte que no puede ser un componente de la poesía, como
lo puede ser el amor, por ejemplo, que es indispensable. La ira, el entusiasmo, el ímpetu, el delirio, en forma no contaminada por. hechos,
o sacada de los hechos, y puesta ya en limpio, forma parte naturalmente de la inspiración y del ímpetu que lleva al poeta a
convertir todo eso en palabras. Pero cuando el poeta empieza,
como Maiakovski, o Neruda en cierta etapa, a lanzar cosas sin
ton ni son, para mí no significa absolutamente nada.
Para mí, el poeta debe ser como un creador, igual que el
músico, igual que el pintor; aunque el pintor esté pintando una
guerra, está pintando el espíritu de esa guerra, lo que resulta

P.e.alizada el 1de abril de 2008, en su resid€ncia de la Gudad de México.

�de eso. El pintor hace un arte de la materia,

el responso es una oración que se hace por los muertos,

un arte del espacio, mientras el músico hace

y peregrino es el que pasa por un lugar sin quedarse; es

arte del tiempo que se desliza y el poeta, el

decir. la obra es la oración del que pasa por el mundo.

danzante y el torero también hacen arte

Tiene tres partes: la primera está dedicada a la figura de la

del tiempo; sólo el escultor hace arte del

virgen de Lourdes, porque mi mujer se llamaba Lourdes.

espacio.

Esa parte tiene una metáfora: "y la alondra de Heráclito
se agosta / cuando a cu piel acerca su denuedo", que es

Sin embargo, se encuentran muchas mez-

muy bonita en cuanto a sonido, pero que nadie la entien-

clas dentro de esta pureza, mucha conta-

de. La explicación tiene dos puntos: en El cantar de los

minación con la impureza.

cantares se habla del muchacho que le dice a la mucha-

¡Claro! El arte se hace de impurezas.

cha: ¡Levántate!, ya las tórtolas están en nuestros valles,

Pero lo que yo busco es hacer un arte lo

queriéndole decir: ya amaneció, levántate. Esa metáfora

más limpio posible. y eso no es común.

la toma Shakespeare en Romeo y julieta: Bájate, porque

La poesía de Neruda, por ejemplo (que es

ya cantó la alondra; lo que quiere decir: ya amaneció, y si

un gran poeta) está llena de impurezas, pero

los guardias te encuentran aquí, te matan. Unos años des-

tiene una línea siempre, que no es dibujo, es

pués, un poeta de Nicaragua la toma y dice: "Yo soy aquel

mancha, es pintura. Porque hay el arte de la linea

que ayer no más decía / el verso azul y la canción profana,

bonita y el arte del contenido, que es una mancha

/ en cuya noche un ruiseñor había / que era alondra de luz

azul o verde, que es lo que forma el cuadro.

por la mañana". Era Rubén Darío. Era un poeta triste: la
noche, el ruiseñor. Entonces, tracé la linea: Heráclito, El

Para usted. ¿de qué manera se mezcla lo racional con lo irracional en el trabajo

cantar de los cantares, Shakespeare, Dario. iY yo! Heráclito

poético?

es, popularmente, el filósofo del fuego (la alondra, claro);

Estoy de acuerdo con Jung (sobre todo recuerdo un libro suyo

publicado

la virgen de Lourdes era una virgen que se quedaba inmó-

por el Fondo de Cultura) en que la poesía proviene del inconsciente. Ahora,

vil y al acercarle los cigarros encendidos, se agostaban,

cuando sale el río, el aire, el chiflido, la conciencia lo moldea ... ¡por eso seco-

se apagaban, se quemaban. Entonces, la alondra de He-

rrige!; si no, no se corregiría. Es evidente que la participación de lo racional es

ráclito era el fuego: se agosta, se acaba "cuando a tu piel

necesaria. Pero la fuerza, el origen, el impulso inicial es totalmente jungiano.

acerca su denuedo". ¿Quién podía saber todo eso? Nadie.

2

,

Ese libro de Jung me dio una idea definitiva, inicial, del arranque de la poesía.
Incluso escribí sobre él en mi libro Los momentos críticos3 .

En su poesía se advierte con mucha frecuencia el empleo de
la figura del oximoron. de la conjunción en una imagen de

Háblenos un poco de su obra Palabras en reposo.

realidades contrastantes: "animación callada, ira sumisa";

Para mi, Palabras en reposo es una obra un poco jeroglífica, muy hermética, y

"la ola de lo inmóvil". para citar sólo dos ejemplos tomados

es un libro que muchos dicen que es muy bueno, pero nadie lo entiende, ni

de sus poemas.

yo. Por eso tiene o ha tenido tantas interpretaciones: el arte es un objeto que

La antítesis es un recurso muy antiguo que se ha usado

puede tener las interpretaciones que sean, porque tiene vida propia.

desde hace mucho tiempo en la literatura, sobre todo en

Te voy a contar la metáfora más dificil de mi obra. Está en mi obra "El res-

la poesía, que puede jugar mucho con la lógica, a dife-

ponso del peregrino", que forma parte de Palabras en reposo. Ya sabemos que

rencia de la prosa. La poesía es una forma de acercarse

1

al mundo, a los objetos, a lo que nos rodea, buscando la

Carl Gustav Jung. Simbología del espíritu. México, f'oodo de Cultura Económica, 1962.
En Alí Chumacero,'Jung yla materia poética: en los momenros aiha/s. MéX1Co, Fondo de Cultura Econ6mKa, 1987, p. 22

síntesis, y resolviendo los problemas mentales que uno

�tiene frente al mundo. La prosa es una forma razonable, ra-

gustar, oír. .. Ahí lo dice: "el despeño de la esperanza", darse cuenta de que

cional (aunque puede haber casos de prosa literaria, poéti-

todo se deshace y, mientras tanto, vivir.

ca) de analizar la materia: la desbarata. Es como la ciencia,
la ciencia aplicada: cuando un científico descubre que la

¿Cómo era su vida cuando se cambió a vivir a Guadalajara?

madera tiene cuatro pedazos, ya se amoló; ya tiene cuatro

Yo leía mucho, lo que se puede leer allá; a Rubén Darío. por ejemplo, lo cono-

libros que hacer, totalmente diferentes. Hasta que llega el

cía muy bien; a Amado Nervo. Pero no conocía a los Contemporáneos. Yo

momento en que Einstein dice: "Todo esto tiene que te-

estaba como loco buscando Contemporáneos. Sabía de ellos mucho porque

ner una razón, aunque nosotros no podamos conocerla,

leía revistas, y pensé ¿qué voy a hacer? Y un día me metí a una biblioteca de

porque Dios no puede estar jugando a los dados". Pero ya

Jalisco y encontré una antología de los Contemporáneos que los tenía a todos,

realiza una suposición: que debe haber una razón que ex-

pero había unas hojas arrancadas seguramente por algún admirador que se la

plique todo. Porque el abanico se va abriendo, la prosa abre

llevó antes. Pero cuando llegué aquí ya pude conseguir a los Contemporáneos,

el abanico, la poesía lo cierra. Por eso es muy superior la

los leí a todos. Había algunos en la biblioteca de la Universidad\ otros en la

poesía. La ciencia no es más que una caricatura de la mi-

Iberoamericana. Y, desde luego, se abrió en esos momentos. en la época de

tología: la verdad la tiene la mitología. Si tú crees que el

Cárdenas, o poco después, la Biblioteca del Congreso, que es magnífica. Ahí

hombre viene de Adán y Eva ¡ya la hiciste!, lo demás son

me di vuelo, leía en cantidad ahí. Y cuando me caía algún centavo, compraba

puras mentiras, según la Iglesia; es una verdad absoluta: la

libros, pero usados. Toda mi biblioteca está hecha de librerías de viejo. Yo no

verdad religiosa.

compré libros nuevos, no podía, porque valían 30 o 40 pesos. Los de librerías
de viejo valían tres pesos, cinco pesos, dos pesos. Llegué a comprar libros de a

¿De qué manera describiría el tránsito entre sus dos primeros

dos por cinco en Tepito. Hoy en día todo eso cambió y en Tepito ya no se con-

libros y Palabras en reposo?

sigue nada de eso. Me acuerdo que compré un ejemplar de Robinson Crusoe

Yo había leído ya mucho, yo fui un gran lector desde los

en latín, baratísimo, pero lo regalé después.

13 o los 14 años. Pero con Palabras en reposo di un gran
salto; por ejemplo, en "El orbe de la danza" hay muchas re-

¿Cómo empezó su trabajo como editor?

ferencias bíblicas. Yo me fusilo mucho de la Biblia, porque

Cuando hicimos la revista Tierra Nueva. Yo me pegué a la imprenta y ahí

confío en que nadie me va a reclamar. En el "Responso del

aprendí todo. De ahí pasé a Talleres Gráficos.

peregrino", por ejemplo, hablo de la sal, del juicio de Dios,

Tuve ahí de jefe a Luis Felipe Zepeda, un gran

porque, aunque soy ateo, aprovecho toda la simbología

corrector de pruebas y magnífico conocedor

cristiana, no la contradigo. En ese poema hay también mu-

de las prensas. Estando ahí, José Luis [Mar-

chas referencias al periodo posterior de la Biblia; es decir, al

tínez]5 me recomendó con Joaquín Díez-Ca-

cristianismo posterior, no sólo al judío. Y al final, la tercera

nedo. Yo ganaba entonces 19 pesos diarios

parte está dedicada a la mujer ya muerta: "Ruega por mí

iY ya estaba casado! Era una miseria. Enton-

y por mi impía estirpe"; y luego, al final, te darás cuenta

ces me fui para el Fondo de Cultura, donde

de que la dicha está en los sentidos. Pero yo respeto toda

me pagaban 25 pesos diarios, que en esa épo-

la terminología del catolicismo y entonces digo: "entonces

ca era una gran diferencia. Eso fue en 1950.

comprenderás que la única felicidad está aquí". Aunque no

Aquí me quedo, me dije. Y creo que elegí bien.

es felicidad, claro. porque yo no creo en la felicidad, sino en

No me interesaba el poder ni viajar ni la fama.

que lo hermoso es luchar y estar vivo, y echarse un trago, y

Nadie me protegió especialmente; el único fue

platicar, irse a algún lugar, viajar, etcétera. Vivir, tocar, oler,
• Universidad NaooMI Autónoma de MéxKo (N drl t.)

'(NdrlE)

�Antonio Castro Leal, que me ofreció que me fuera a una gira por América del

poco también; a José Gorostiza, poco también; a Owen

Sur; él era representante de México en la Unesco.

lo conocí muchísimo; a Ortiz Montellano apenas lo vi; en
cambio, fui muy amigo de Elías Nandino. Aunque Elías

Háblenos de los viajes que ha hecho.

no era de los Contemporáneos. se sumaba a ellos por

En realidad a mí no me gusta mucho viajar, me da pena confesar la razón:

edad. Respecto a Gorostiza, recuerdo que empezó con

no sé idiomas. Es muy desagradable llegar a un lugar y no saber expresarme.

las Canciones para cantar en las barcas, que son poemas

Pero sí he viajado. Recuerdo que un día Javier Alejo, el [entonces] 6 director del

sencillos, con una forma tomada de Albeni, y acabó con

Fondo, me dijo que fuera a Guatemala.

ese absurdo poema, que es un gran poema: "Muerte sin
fin ". Yo escribí para Voz viva de México un texto de presen-

Háblenos un poco de los principios de su vida literaria, de sus poetas predilectos.

tación del poema. Lo escribí con mucho cuidado, estudié

Mi vida era muy sencilla de joven, cuando llegué a la Ciudad de México. Yo era

el poema, etcétera. A los pocos días salió el disco, y me

pobre, vivía en Tepito, y para leer me metía a las bibliotecas. Buscaba autores

encontré a Gorostiza. Se me acercó y me dijo: "Me gusta

que yo quería leer. Me gusta mucho Saint-John Perse, aunque es un poeta del

mucho que mis amigos me digan lo que quise decir en

que no entiendo una línea. Por eso me gusta, porque es un poeta m isterioso.

mi poema". Yo supe entonces que lo que había dicho es-

Lanza caravanas por los caminos. parece un poeta árabe. Me gusta Saint-John

taba equivocadísimo. Fue sólo mi manera de interpretar

Perse. Eliot, desde luego, claro. Eliot cambió la poesía con The Waste Land.

su poema, pero ¡nada! Es un poema que no está hecho

Recuerdo, una cosa curiosa, un verso de The Waste Land, que en la traducción

nada más con filosofía occidental, sino sobre todo con

española decía: "La doncella se asoma a la ventana", y yo no lo comprendía.

filosofía oriental. Después supe que él fue secretario par-

porque interpretaba "doncella" en el sentido mexicano, pensando que era la

ticular de Tablada, lo que explica muchas cosas respecto

niña, la muchacha, hasta que me di cuenta de que no era una doncella en el

a esa influencia.

sentido que le damos en México, sino la criada, la mucama. Luego, también
me fui mucho por la poesía mexicana: los Contemporáneos, Villaurrutia, des-

¿Cuál es para usted la relación entre el poeta y su época?

de luego, y los poetas del 27; no influyeron en mí, pero leí a García Lorca, a

El poeta tiene una ventaja en la sociedad: se gana el des-

todos. a todos.

precio de sus contemporáneos, sobre todo sucede con
los buenos poetas; casi nadie les hace caso. Actualmente

¿No le interesaba Rilke? Me parece, por algunos de los temas en su poesía, sobre

es difícil para mí hablar de las nuevas generaciones; las

todo el de la rosa. que conocía usted la obra de Rilke.

leo, pero hace falta distancia para emitir juicios. Yo tuve

Sí, Rilke me gustaba muchísimo. Cuando vinimos a México, en 1938, el úni-

la suerte de dedicarme desde siempre a esto. toda mi

co que había leído a Rilke era yo. José Luis Martínez me preguntaba: "¿Quién

vida: a la escritura. a la edición, a estar cerca de los libros.

es ese Rilke?", pues casi nadie lo conocía entonces. Yo había leído un trabajo

Caí en una imprenta, y luego en el Fondo de Cultura, y

sobre él del escritor peruano Luis Alberto Sánchez. Y bueno, Rilke era un

cuántas veces me incitaron a que dejara yo el Fondo por

poeta sensacional. Y no sé por qué ni cómo, pero yo conocí a Rilke bien, y

una escala muy superior, pero ¡nunca! Me quisieron hacer

mucho; todo lo que se había traducido de él en español, claro. Y todavía en

diputado, me quisieron hacer senador, lo que para mí era

1938 no se leía a Rilke en México. Después tuvo una entrada fuerte, pero 20

facilísimo, ¡de Nayarit! Un amigo me invitó, pero yo le

años después.

dije: "Yo elegí, a los 14 o 13 años, ser escritor y voy a serlo hasta el final". O, por lo menos, dedicarme a los libros.

~

42

¿Nos puede decir a quiénes conoció del grupo de Contemporáneos?

Me voy a dedicar a ellos hasta el final. A mí me sacan con

A Xavier Villaurrutia lo conocí muy poco; no fui su amigo. A Pellicer lo conocí

un libro en la mano.

�sus últimos días, pues a decir de Joaquín Díez-Canedo, director del Fondo

ALÍ CHUMACERO,
FURIOSO AMANTE DE lAS LETRAS

de Cultura Económica, segundo hogar de Chumacera durante más de cinco

ALMA RAMÍREZ

décadas, el autor de Palabras en reposo trabajaba desde su casa en una nueva
edición de las obras de Xavier Villaurrutia y colaboraba con una iconografía

Quiero que cuando me vaya con mi música

por el 75 aniversario del FCE que se prevé se difunda a principios de 2011 y de

a otra parte me recuerden como un hombre

la cual escribió la presentación. Meses atrás, una operación le ayudó a recupe-

venido de un pueblecito pequeño llamado Aca-

rar la vista, afectada por la diabetes que padecía, por lo cual había recuperado

poneta, de un estado pequeño llamado Nayarit,

la capacidad para leer.

que llegó al Distrito Federal y dijo: "Señores. yo
también soy un humano capaz de dejar sobre
la conciencia de los mexicanos un sentimiento,

Fuera el mago perfecto de las letras mexicanas, un albañil de éstas o un obre-

, ro del libro, como él mismo se definía, su pasión por
la literatura. sobre todo la de buena factura, quedó

un refl(!jo de lo que es la vida~

de manifiesto en un legado poético

Ni Chumacera.

muy austero, dirían algunos
alvo excepciones, siempre que algún titán de las letras, las artes, las cien-

-tres colecciones de poesía,

cias o la política abandona este escabroso valle de lágrimas conocido

una compilación de ensayos crí-

S

como vida, los responsos, homenajes y reconocimientos -merecidos o no-

ticos y un disco donde recita sus

caen como avalancha sobre la escena cultural. Y por lo general, el lamento

poemas-,

pero contundente.

soslayado de algunas voces de que los laureles se otorgan en vida se escurre

Jamás se arrepintió de ello, pues

entre los dolientes. Pero, al final, esas son cuestiones que sólo incumben a los

prefirió una obra perdurable a un

vivos, puesto que morir es uno más de los percances de una humanidad que

montón de libros cuyo destino fi-

se afana por alcanzar una felicidad que .no siempre está donde se le busca. Ali

nal fuera la incertidumbre. Su faceta

Chumacero tenía una idea sobre ello, y con su característica socarronería lo

como corrector, tipógrafo y editor fue

dijo en una entrevista publicada por la prensa en junio de 2008, días antes del

más generosa e, irónicamente, la me-

homenaje nacional que recibiría por sus noventa años de vida en el Palacio de

nos destacada. Al respecto, Chumacero
refirió en el número 284 de La Gaceta

Bellas Artes:

del Fondo de Cultura Económica de agosto
de 1994:

La muerte es un accidente pequeño porque es rápido. Ya ejecutada, es largo, parece
que no tiene vuelta. Lo importante es la vida y por lo que hay que luchar es por no ser

Todos sabemos que cuando un corrector realiza

feliz. Son felices los tontos. Una persona no tiene por que ser feliz, tiene que luchar,
ver el mundo. La felicidad es la muerte. Hay que estar siempre contra la felicidad.

una faena esmerada, cuidadosa, triunfal, no hay

Cada día se presentan dificultades, hay que enfrentarlas y buscar la manera de que

nadie que se lo agradezca; pero no suceda que a la
perspicacia de su mirada escape el mal empleo de

alguien las resuelva. '

una

s por una c, de una b por una v. o que no corrija

oportunamente la paJabra cajón cuando el autor la ha

Así, dos años antes de que una neumonía pusiese punto final a su exis-

escrito con g, porque entonces los jueces se desatan en

tencia, el 22 de octubre de 2010, el que fuera llamado mago de las letras por

críticas dignas de las más nobles preocupaciones. 2

Octavio Paz dejó en claro una vez más la congruencia entre el decir y el actuar
de un eterno enamorado de la palabra y las letras en todas sus posibilidades

~

44

de expresión. Un amor tan avasallador que no le abandonaría ni siquiera en
'"Yo trabajo como albañil: de BNorte, 22 de junio de 2008.

1

Bmogo de las letras mexiwnos. México, fiobiemo del Estado de NayariVUniversidad Autónoma de Nayarit/Seaetaría de Eduooín Públiea/Fondo de Cultura Económi&lt;a, 2008, p. 32.

~

45

�En t 950 Alí Chumacera comenzó sus andares en el Fondo en el Departa-

Iluminado por la fama o por la luz de alguna lámpara de noche mientras

mento Técnico, y con el paso del tiempo desempeñó los silenciosos, y no siem-

oculto en mares de galeras daba el toque final a algún libro ajeno, leyendo

pre jusramente reconocidos, oficios de editor, corrector de pruebas y tipógrafo,

libros en voz alta a sus hijos -María, Luis, Alfonso, Jorge y Guillermo- para

con tan buena mano que incluso el critico literario Emmanuel Carballo le atribu-

contagiarles el vicio por la lectura, devorando las noches capitalinas solo o

ye las mejores solapas de libros -precisas y maliciosas- así como las célebres

acompañado, e incluso encarcelado por sus ideas, Ali, ese polifacético nayarita

correcciones hechas a El llano en llamas y Pedro Páramo, obras de Juan Rulfo que

de nombre árabe pero cuya obra contiene diversas alusiones al

forman parte de la colección Letras Mexicanas.

catolicismo romano, fue uno de los afortunados que sin bus-

Sus avatares en estos oficios, invadidos por su entrañable devoción a las

carlo obtuvieron reconocimiento genuino y generoso, conse-

letras, estuvieron impregnados de extremo celo, a pesar de que el haz de los

cuencia, a su vez, de un legado de iguales dimensiones. Qué

reflectores no llega a esos rincones de la talacha letristica. Tampoco le hizo falta.

mejor prueba que el retrato en palabras de Octavio Paz, leí-

Su placer coqueteaba en diversos linderos, como ser un hombre que había

das por Eduardo Elizalde durante la clausura del Homena-

leído

je Nacional y la entrega del Premio Nacional Ignacio Cumplido, otorgado por la Cámara

muchos pero muchos libros, dueño de una de las mejores

Nacional de la Industria

bibliotecas de este país y además he sido un hombre
que ha encontrado en la vida un refugio para ahorrarse

Editorial Mexica-

las horas de sueño. He vivido de noche y he soñado

na, en noviembre
de 1996.

3

de día.

" El corrector de impren-

Las luces le llegarían por otros lados, como poeta, al

ta, el tipógrafo de gusto

ser galardonado con premios como el Xavier Villaurrutia

seguro, el critico, el humo-

en 1984, el Alfonso Reyes en 1986, la medalla Belisario

rista de certera puntería y el

Oomínguez del Senado de la República en 1996; al pre-

poeta", el amigo discreto y un

sidir la Sociedad Alfonsina Internacional, o al formar

poco huraño, el transeúnte so-

parte, desde 1964, de la Academia Mexicana de la

litario y explorador de las

Lengua.

noches de México

Se dice que la divisa poética de Ali Chumacera es

y los confines de la
madrugada, el in-

el silencio, porque durante mucho tiempo su obra fue co-

troverso silencioso o

nocida sólo por unos cuantos, circunstacia aunada al antes

cortés que de pronto

mencionado mutismo en el oficio de corrector y tipógrafo

estallaba en una carca-

Pero, sin duda, su divisa vital estuvo marcada a fuego por

jada o en una explosión

intensidad sin importar el frente. Esto es fuerte y claro en la ent

verbal, el bebedor heroico,

vista titulada "Un peregrino de 90 años", de Jorge Luis Espinosa:

el implacable corrector de
pruebas, el tipógrafo que hace

Tengo el prestigio de haber sido un hombre que no se ha arredrado. Que le ha

de la página un jardín de letras, el

gustado mucho respirar, oler, tocar .. . que ha ido a la calle y no le ha dado miedo

critico lúcido, el interlocutor irónico y

nada. He estado en la cárcel, he viajado un poco -lo menos posible- soy poco via-

tolerante, el maestro de sus amigos.5

jero. Me gusta mucho mi pueblo, mi tierra: Acaponeta. Soy un hombre apegado a su
origen. Me gusta mucho la sonrisa femenina. Me gusta mucho el arte, la música.4

~

46

/bid., p. 28.
'/bid., p. 358.

5

/bid., p. 16.

Imagen tomada de www.sxchu.

~

47

�CALENDARIO

con distintas connotaciones, José Vasconcelos y Nemesio García Naranjo.

DEFENSA E IRONÍA DE MÉXICO

Lozano nació en Marín, Nuevo León, en 1886. En 1908 se trasladó a San

ROBERTO KAPUT GONZÁLEZ SANTOS

Antonio, Texas, donde fundó una librería en español. Fue tal el éxito que

Y DONNA KABALEN VANEK

obtuvo que poco tiempo después decidió publicar el semanario La Prensa,
órgano de difusión del grupo. Para 191 6 La Prensa fue el principal diario
en español en territorio estadounidense. Al frente de éste
encontramos, en diferentes épocas, a destacados intelec-

A

decir del historiador Enrique Florescano, la característica principal ~e la

tuales del antiguo régimen, entre ellos Teodoro Torres y

Revolución mexicana consiste en la irrupción de nuevos actores sociales

el ya citado Nemesio García Naranjo.

en la arena política. Esta idea, en el campo de la cultura, entronca

De 1920 a 1928, Casa Editorial Lozano publicó sie-

con la hipótesis de trabajo de Carlos Monsiváis según la cual

te novelas que el crítico literario estadounidense Dennis

entre 191 O y 1920 México habría experimentado, además

Parle no duda en llamar novelas de la Revolución mexica-

de una lucha armada y una transformación política, una re-

na. Más importante que la discusión acerca del lugar don-

volución cultural que puso en entredicho al sistema por-

de este subgénero se desarrolló primero3, interesa discutir

firista. Llama a este fenómeno "la aparición del

si tal clasificación es correcta.

subsuelo"•, y lo describe como el deterioro de la

En el artículo "De algunos aspectos de la novela de

autoridad de la antigua clase política, el clero y

la Revolución mexicana" 4 , Max Aub

los hacendados. Esta transformación, empero,

destaca el carácter crítico y testi-

no opera en el vacío; muchas fueron las voces

monial de esta narrativa; ambos

dentro y fuera del país que se opusieron a dicho

atributos distan mucho de ser

cambio. Entre ellas, la del grupo conocido como

objetivos, de ahí que le parezca

El México de Afuera, que ejerció la crítica de

acercado incluir tanto los rela-

los valores defendidos por el Estado mexicano

tos liberales como los reac-

en formación, por lo que puede considerársele,

cionarios. Esto es, las obras

también, parte de este debate.

tempranas del ciclo partici-

En el estudio Hispanic Periodicals in the Uni-

pan también del debate que

ted States2 , Nicolás Kanellos asegura que aproxi-

se produjo en el país entre

madamente medio millón de mexicanos emigra-

1910 y 1920.

ron a Estados Unidos entre 1910 y 1924. La mayoría de
ellos encontró acomodo en San Antonio y Los Ángeles, dos ciudades en
pleno desarrollo industrial. Entre ellos iba un grupo de empresarios e intelectuales con los medios y los conocimientos suficientes para satisfacer las

... Si por tierraen un tren militar, grabado de IgnacioAguirre.

necesidades de salud, educación e información de la comunidad mexicana en
el exilio. Ignacio Lozano jugó un papel fundamental en el grupo que Rodolfo
Uranga bautizó como El México de Afuera, nombre que después retomarían,

~

48

Carlos MollSiváis. ·ta aparición del subsuelo~ en lo wlluro en Méxim, suplemento de la ll'Yista 'iiemp,e!, del 14de diciembre de
1983, pp. 36-42.
1
Nicolás Kanellos yHelvetia Mlrtell lflS{JOJ1ic PeriodiaJJs in the United5totes. Originis to 1960. ABñef/fr;trxy ond(omp,ehensive
Btoli&lt;xjrophy. EEUU, Arte Público Press, 21XXl.

3

.lohn Rutherford, en lo sodedodmeximno durante lo Revoludón (México, 8 Caballito, 1978), ofrece unlistado de varias novelas
publicadas en México entre 1913 y1930 que se ajustan aesta descripción. La publicaóónen 1931 de Compamento, ¡Vámonos coo
Pon&lt;ho Villa! yComxho inaugura oficialmente el ddo de la novela de la Revolución mexicana en el país. La tesis de que este tipo de
novelas surge primero en el extranjero, por tanto, contradice los hechos. las novelas publicadas por Casa Editorial lozano son: de José
Ascensión Reyes. He1odio Bemol:d Rayo de Sí/1(]/oo (1920) y8 automóvil gris (1922); de Teodoro Torres, Poncho Villa:uno vida de
romance ytragedia (1924) ywmo penosy gatos olos aventuras de lo señóDemoaado en Méxi&lt;o (1924); de Miguel Afee, ¡ladrona!
(1925) y Sólo tú (1928); y de Alfredo Goozález,(orronzo: novelo de lo Revo/udón (1928)
•En Max: Aub, Ensayos mexi&lt;onos. Méxko, UNAM, 1974.

�Como perros y gatos o las aventuras de la señá Democracia en México, del

La novela de Teodoro Torres. como las seis restantes publicadas por Casa

escritor potosino Teodoro Torres, ilustra la manera en que estas novelas com-

Editorial Lozano, completan el fresco del debate nacional en que se enzarzó el

plementan la narrativa de la Revolución mexicana.

país durante los primeros años del Estado revolucionario, cuando una serie de

Pierre Schoentjes afirma que cierto ·tipo de sátira echa mano de la ironía con

intereses encontrados se dirimieron en la prensa.

fines morales; mientras que la sátira por sí sola se limita a atacar al adversario,
la ironía le permite establecer una jerarquía entre dos conceptos en tensión.
El grupo de intelectuales alrededor de Ignacio Lozano hará uso constantemente de este recurso en la disputa por la primacía cultural.
En Como perros y gatos o las aventuras de la señá Democracia en México 5 ,
Teodoro Torres, bajo el seudónimo de caricato, hace de Madero el blanco de
sus burlas. El apóstol de Parras es físicamente desagraciado, en oposición a los
generalotes nacionales; practica el espiritismo como sucedáneo de su escasa
cultura política, contrario a la sabiduría de los estrategas del pasado; padece de
una ardiente chifladura democrática que no hace distingos entre hombres de
bien y morralla. Francisco no sólo contradice los valores de la gente de bien,
sino que además pone en peligro el futuro de la verdadera cultura mexicana.
El libro se presenta, entonces, como una diatriba contra los valores extranjerizantes de la Revolución. El encargado de la defensa 'de lo nacional es caricato6,
el doble bufón, el comediante que expone la locura del otro y al hacerlo reivindrca toda una cultura que se identifica a sí misma con el viejo orden. Para el
narrador de la novela, la emergencia del subsuelo supone una anomalía dentro
del orden porfirista. La ironía se convierte en el instrumento para exorcizar los
peligros de este discurso democrático que se empeña en ampliar la base social.
México, lo confirma su historia, necesita de un hombre fuerte.

La sátira irónica de Caricato ofrece al autor el modelo perfecto: apela al
concepto de grupo, un todo homogéneo, jerárquico, donde la irrupción de un
agente nuevo, fuera de lugar, es motivo de burla y exclusión. En su discurso de
entrada a la Academia Mexicana de la Lengua, en 1941, Torres da un paso más
cuando afirma que la sátira no es un género extraño al carácter del mexicano,
que la ha usado en diferentes momentos para rebelarse contra un estado de
cosas injusto. Teodoro Torres, en sus estudios sobre la sátira, entronca a ésta
con los pasquines de la Conquista, con algunos escritos de sor Juana durante
la Colonia, con las publicaciones de Fernández de Lizardi en la Ilustración y
con la prensa satírica del XIX. De esta manera, su triunfo sobre la Revolución

.-.- 4

es doble: margina el discurso democrático de Madero al mismo tiempo que se
presenta como el heredero de la verdadera cultura nacional.

~

so

~ Op. cit., San Antonio, Texas, Casa Editorial Lozano, 1924.
6

Del italiano cmicato, exagerado. Bajo cantante que en la ópera hace los papeles de bufQ Actor cómico especializado en la imitación
de personajes conocidos.

~

51

�su inmensa complejidad, con sus amores y desamores, con sus blancos, sus
negros, sus grises y sobre todo sus rojos -mucho rojo-. Porque ésa era su

CONTAR PARA ENTENDERSE

manera de encender, sólo así podían explicar y explicarse.

MIRTHA RIVERO

Ahora comprendo y admiro. admiro muchísimo, el empeño que tienen
los escritores mexicanos de volver sobre sus pasos. Es escribir para encender.

e

uando una es venezolana y lee -en su tierra y entre su gente- novelas

para encenderse, para explicar la realidad que tal vez sienten en presente y

sobre la Revolución mexicana. las lee como historias de un pasado y un

que sigue pareciendo inexplicable. Y hoy, justo antes de sentarme a escribir

tiempo ajenos, como cuentos de una guerra antigua. de un enfrentamiento

escas líneas, abrí en cualquier página la novela Cartucho, una de las cinco que
tengo sobre mi escritorio.

añejo entre dos bandos, como relatos de un proceso largo que no terminó de
resolverse con la Independencia, como narraciones en blanco y negro. Para

recibió un balazo en la sien izquierda y murió parado; allí quedó tirado junto a la

mí, esas novelas trataban de una causa distante, y las leía como lo que eran

piedra grande. Muy derecho, ya sin zapatos, la boca entreabierta, los ojos cerrados;

o como lo que creía que eran: novelas, ficciones que, si bien se cimentaban

tenía un gesto nuevo, era un muerto bonito, le habían cruzado las manos. Algunos lo

sobre hechos reales, me hablaban de lugares y tiempos lejanos.

miraban con rencor. -No dio el aviso-. Dentro del cuartel había trescientos cuerpos

La mayor información que tenía sobre esa época databa de mi época de

regados en el patio, en las caballerizas, en los cuartos; en todos los rincones había

estudiante, por los cursos de historia de América que tomé en el liceo o en la

grupitos de fusilados, medio sentados, recostados en las puertas, en las orillas de

universidad; y los mejores vínculos afectivos que con ellos podía tener los en-

las banquetas. Sus caras, salpicadas de sangre. tenían el aspecto desesperado de

contraba en las películas que había visto en el televisor de mi infancia y en las

los hombres que mueren sorprendidos. (A un muchachito de ocho años. vestido de
soldado, Roberto Rendón, le tocó morir en el pario, estaba tirado sobre su lado iz-

narraciones de un amigo que, cuando era niño (a mediados del siglo pasado) ,

quierdo, abiertos los brazos, su cara de perfil sobre la tierra, sus piernas flexionadas

vivió en México y debió escuchar en su escuela o en su cuadra los cuentos de

parecían estar dando un paso: el primer paso de hombre que dio. 1

la Revolución mientras lamía goloso -y él se relamía en su nostalgia- limón
rociado con chile piquín. Ésa precisamente era la imagen que me venía a
la mente cada vez que abordaba un texto que hablara de la Revolución: un

De inmediato volvió a mi cabeza la imagen de mi amigo que. de niño, vivió
en México porque sus padres se encontraban exiliados en estas tierras. Ese exi-

muchachito venezolano chupando un limón con chile en una imaginaria calle

lio ocurrió a mediados de la década de los 50, y mi amigo tendría entonces ¿8,

mexicana.

10, 12 años? e iba a la escuela sorbiendo el jugo picoso de un limón.

A escas alturas, debo confesar que aunque no había leído muchas novelas
sobre el tema. sí me llamaba la atención el infinito número de autores y de
títulos que lo trataban, la inmensa producción literaria (novelas, cuencos, ensayos) que recreaba -y sigue recreando- una guerra civil que ocurrió a principios del siglo XX. ¿Por qué los mexicanos se cuentan caneas veces la misma
historia?, me preguntaba.
Después de vivir casi cinco años en México, al releer o leer por primera
vez novelas de la Revolución , la sensación es otra. Ya la historia no la siento
extraña, tampoco pienso en ella como en una épica narrada en blanco y negro. Menos me sorprende la cantidad de escritores que aún hoy se dedican

.... ·

a contarla. En estos momentos reconozco matices y. de modo especial, me
asombro ante el valor y el talento de escritores, intelectuales, testigos,

...,
52

q~JI~

se limitaron a ser observadores o protagonistas, sino que se empeñaron • ~
en dejar registros de lo que habían visto y, al hacerlo, aun sin desprenderse de sus pasiones, supieron retratar y narrar lo que vivieron con

1

Nellie Campobello. (artudlo. Relatos de la lucha en el norte
de México. México, Editorial Era, 2009, p. 81.
.&amp;iií

�BRIZNAS
LA RECONFIGURACIÓN
DE LA CULTURA MEXICANA
A PARTIR DE LA REVOLUCIÓN
CARLOS MON'SIYÁIS

_. Uºª

consecuencia i.mnediata de la Revolución'. fa pérdida provisional
, cle tas fuentes de sustentación cultural (civilización europea)-, to gye se
acrecienta c9n la Prime,ra Guerra Mundial. A r-esultas de fo anterior, de las
continuas reverberaciones de Ja locha armada, de las nuevas neeesiés
lo&gt;
adaptativas, surge en las élites el interés por oeseub?írfa ese.Q,cia o la 1}.aíuraleza -del país, interés que __,originado -en el romanticismo- se.'ha-bíl\ Ijnµtacfo
durante la ct:ítradura Tal cultp (a fa vez fotZOso y esporttaneo&lt;ie la autoiiomia)
es tan te!laz em,t.l decisión de itistitucioRalizarse que ya en la década de los
20, recuperados 1os contactos é&lt;dturales,'tt~seutrida, destruida o~i'l,a.&lt;4l
la p&lt;l_rtk;ipación QOpUlar eA la Revolución, prolonga su vigor y, asotl'.Ú&gt;~én
acció'n, lo &lt;lestlo.bla y transfo~a.

�LA EXPERIENCIA LITERARIA
LOS LIBROS DEL CENTENARIO EN 1A CAPILlA
AlFONSlNA BIBLIOTECA UNIVERSITARIA
CARLOS LEJAIM GÓMEZ HERNÁNDEZ

...

L

.,

as grandes bibliotecas se distinguen por su pluralidad: no sólo atesoran
obras fundamentales de la literatura universal, sino que también resguar-

dan libros relevantes para las historias literarias nacionales y locales. Basta repasar la bibliografía que Alfonso Reyes coleccionó para refutar las críticas con las
que se le ha catalogado como ajeno a la problemática mexicana. En su biblioteca, además de los riquísimos tomos de literatura clásica, francesa y alemana, se
pueden encontrar ejemplares de obras literarias mexicanas y latinoamericanas
hoy difíciles de conseguir.
Una de las obras del Fondo Alfonso Reyes que reflejan el interés de este
escritor por la cultura en México -porque además apunta hacia la construcción de la identidad nacional- es Antología del Centenario; los dos tomos que
se llegaron a publicar de ésta tienen un formato de 23 x 17 cm y conservan
su elegante encuadernación de piel, con decorado jaspeado de estilo español
o valenciano. El primer tomo ostenta una dedicatoria a Reyes con la rúbrica
de los tres autores: Luis G. Urbina, Pedro Henríquez Ureña y Nicolás Rangel; el
segundo presenta importantes notas manuscritas de Reyes, sobre todo en el
apartado correspondiente a fray Servando Teresa de Mier, donde hace gala de
su erudición en tópicos y fuentes de la literatura decimonónica.
De acuerdo con José Luis Martinez, fue hacia 1907 o l 908 cuando se gestó
la idea de que la Secretaría de Instrucción Pública colaborara con publicaciones
para las fiestas del Centenario de la Independencia de México. El crítico atribuye
la idea original de este libro al entonces secretario de dicha dependencia, Justo
Sierra, y la estructuración formal del proyecto a Luis G. Urbina y Pedro Henríquez Ureña. También refiere Martínez el entusiasmo que Alfonso Reyes mostró
hacia el proyecto, para el que incluso elaboró algunos apuntes que finalmente
no fueron utilizados. La propuesta original de este libro era documentar el primer siglo de la literatura del México independiente, sin embargo, sólo se elaboró
la primera parte -dividida en dos tomos: el primero seguramente presentado
en 191 o, durante las celebraciones del Centenario, y el segundo debió comenzar

~F

56

a circular a principios de 191l-, ya que el inicio de la Revolución y la muerte de
Justo Sierra impidieron que se continuara el proyecto.

18991

�La importancia de la Antología del Centenario no radica en un fastuoso esti-

autor trabajó directamente en otras obras-; además se pretende mostrar la

lo literario que se pudiera apreciar en los textos que contiene, sino en el reco-

contribución de Nuevo León a la configuración de la cultura nacional y univer-

nocimiento de la cultura y literatura mexicanas como procesos en desarrollo,

sal.

por lo que advierten los autores:
Y así como la cultura nacional y la de nuestra localidad no es más que un reflejo de
La Antología del Centenario dará. sobre todo. muestra cabal de las formas y los gé-

la cultura general y humana. y nuestras ideas y los sentimientos no son, en cierto

neros literarios cultivados en México durante el siglo XLX y lo que va del XX. No

aspecto, sino un eco de las ideas y los semimientos de todos los pueblos. de rodas

podríamos. para cumplir tal propósito, adoptar una norma de gusto severo como la

las naciones. y de todas las razas que se han sucedido en el planeta, -eco débil y

que siguió D Marcelino Menéndez y Pelayo al formar la Antología de Poetas Hispano-

lejano, si se quiere. pero fiel, - de la misma manera. nuestras ideas y costumbres,

americanos: si hubiéramos seguido norma semejante. nuestra selección seria poco

nuestros sentimientos, aspiraciones y tendencias. con nuestro carácter propio, han

voluminosa, pero daría imperfecta idea de la evolución literaria de México.

contribuido y contribuyen á formar la idiosincrasia y el carácter nacional, y con ello
á la fisionomía general y humana en la época correspondiente de la

2

Alfonso Reyes, en "La Antología del Centenario" -texto escrito en agosto

historia. 4

de 191 O a propósito de la presentación del primer tomo de la obra- resalta la
originalidad del enfoque con que la antología aborda la literatura mexicana del

Alfonso Rangel Guerra. en el prólogo a

siglo XIX. al reconocer que la crítica hasta ese momento era abundante. pero

la edición de 1996 de Algunos apuntes. y

dispersa y limitada al "deplorable procedimiento del elogio incondicional. y

Héctor González, en Siglo y medio de cul-

lo que es peor, del elogio impreciso". Para Reyes fue atinada la decisión de

tura nuevoleonesa. han criticado la confusa

darle primacía al concepto histórico sobre el estético, ya que para él es como

distribución de la información en la obra

realmente se logra resucitar la época. lo que permite recuperar la memoria de

de Garza Cantú. Sin embargo, no cabe duda

la tradición nacional.

de que es un material indispensable para

No sólo las dependencias federales contribuyeron con publicaciones a las

el estudio de la literatura decimonónica de

celebraciones del Centenario. En Nuevo León, el doctor Rafael Garza Cantú.

Nuevo León, porque además de presentar

quien fuera alumno de José Eleuterio González, publicó en 191 O Algunos apun-

un panorama de la cultura en los primeros

tes acerca de las letras y la cultura de Nuevo León en la centuria de 1810 a 1910, a

100 años de independencia del estado, cita

partir de algunos trabajos que había divulgado en el periódico La Voz de Nuevo

fragmentos de poemas publicados en perió-

León;_De esta obra, la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria resguarda dos

dicos de la época o recitados en festivales.

ejemplares. uno en el Fondo Nuevo León y otro en el del historiador regiomon-

que de otra forma se hubieran perdido.

tano Carlos Pérez Maldonado. quien llegó a pertenecer a la Academia Mexica-

La Antología del Centenario

y .Algunos

na de la Historia. A pesar de que fue reeditado por el Consejo Nacional para la

apuntes acerca de las letras y la cultura de Nue-

Cultura y las Artes y el Gobierno del Estado de Nuevo León en 1 995, el libro

vo León en la centuria de 1810 a 1910 son dos

puede considerarse como raro. ya que sólo se puede consultar en los fondos

obras fundamentales para el estudio de la li-

históricos de algunas bibliotecas universitarias y en colecciones privadas.

teratura mexicana del siglo XIX, que valdría

En el análisis de Garza Cantú se recurre a métodos distintos a los emplea-

la pena revalorar en el marco del Bicentena-

dos en la Antología del Centenario. En Algunos apuntes el planteamiento teórico

rio de la Independencia y el centenario de su

es totalmente decimonónico. basado en la preceptiva literaria -con la cual el

publicación.

luis G. !bina, Pedro Ht,•nquez Urei'a yIIKrnas,~n::el. 4nro.'&lt;v¡;Jdel Ce111Pf111r'l' 1.mo. lmflf,1 ta dP Manue\ t.fOll 'iondJe;, 19 1,
p.l.
AJll'~so Reyec l)braHOl11fXC!OS;, MéxKo, Fo-di de ultur;i E..o.'ómlGl, 11JS6, pp. 277-282
Hé(to•Go;1zález .'i 1,oyme,!:. decJ!/Ura nuevo/eOfiesa 1.•ei:1(0. :dio nt'-6:-!a); 'fi6, p.~~

' Rafael Garza Cantú. Algunos apuntes ocerm de fas letras y lawltvra de Nuevo
leónentocenturiode 18/0o 1910. Monterrey, Imprenta Moderna" P.Cueva
yºª 1910, pp.5y6.

�RETRATOS REALES E IMAGINARIOS
BRONDO Y LA DIVISIÓN DEL NORTE, UN LIBRO VIVLDO
ARMANDO HUGO ÜRTIZ

retornó a Ciudad Guerrero. Según afirmó Héctor González en Siglo y medio de

cultura nuevoleonesa (1946), hizo "una vida tranquila en la que ha mezclado
las actividades propias del médico de una pequeña población con el cultivo
de las letras, pues tiene gran facilidad para escribir, principalmente para hacer
diálogos y descripciones".
Colaboró en el periódico nacional Excélsior. En 1935 publicó en la ciudad
de México Nuevo León. Novelas de costumbres 1896-1903. México, Nuevo León,

Chihuahua y Una visita a la cascada de Basaseachi. Posteriormente aparecieron
Regiomontana. Jira autobiográfica, Chihuahuenses y tapatíos. Un relato plagado
de verdades, Los patriarcas del Papigochi y La División del Norte (1914). Por un
testigo presencial.
En la década de los 40 se trasladó a la ciudad de Chihuahua, fue colaborador de El Heraldo, periódico en el que escribió sobre diversos temas hasta
su muerte, el 16 de diciembre de 1956, a los 79 años. El Heraldo publicó en
primera plana la nota luctuosa, que incluyó la siguiente reflexión sobre don

Chonito:
Imagen tomada de La División del Norte (1914),de Encamación
Brondo Whitt. México, Editorial lumen, 1940

De este magnifico literato debe decirse en justicia, que es el cantor del Papigochi y
defensor decidido de la tribu discriminada y errante: la tarahumara [ ...] Descanse en
Paz el escritor y colaborador de El Heraldo, que supo poner en sus crónicas el sabor
de la vida y la jovialidad de la amistad bien entendida.'

I propósito de este texto es abord_ar ~spectos de la vida Y_ obr~ literaria de

E

un médico regiomontano que dec1d10 irse a la bola revoluc10nana, de lo cual

Esa misma nota mencionaba títulos inéditos: Los indigenistas. Gente de

dejó testimonio escrito: Encarnación Brondo Whitt nació en Monterrey, Nuevo

bronce, La Tarahumara (Relatos, 1940-1943), De Obregón a Calles. Nueve años de

León, el 17 de octubre de 1877. Su padre, Encarnación Brondo, tuvo los recursos

historia (1925-1933). Musa norteña (Relatos autobiográficos. 1929- J941).

suficientes para costear los estudios de Tiberio, hijo mayor, en la Escuela Na-

La División del Norte (1914). Por un testigo presencial, fue publicada por pri-

cional de Medicina, y después los de su hijo menor, Encarnación, en la Escuela

mera vez com o libro en 1940, aunque terminó de escribirse en 1924. Brondo

Nacional de Jurisprudencia.

apunta en esta obra los motivos de su incorporación al movimiento armado:

La tragedia familiar de la muerte de Tiberio -a punto de concluir su carrera
en 1897- obligó a Encarnación a regresar a Monterrey y a inscribirse en la es-

Pues señor, yo soy un humilde médico de provincia, que en mejores días, hace

cuela de medicina local, carrera que originalmente deseaba; cursó sus estudios

diez años (mejores por razón de la edad, puesto que entonces era casi joven, y ahora

de 1897 a 1902, año en que se tituló. Luego viajó a la ciudad de Chihuahua,
junto con su compañero de generación José Morales, pues, según argumentó, en
Nuevo León había "plétora de médicos". Tras una breve estancia se desplazó a
la sierra Tarahumara hasta llegar a Ciudad Guerrero, donde ejerció su profesión.

soy casi viejo), me lancé a la revuelta y me enrolé en la División del Norte. 2
[ ...] Aquella idea fue al principio para mi, gigantesca y absurda; no cabía en mi cerebro;... yo ... de hábitos tan pacíficos, tan caseros. [ ...] y la perspectiva de diversas
gloriolas, entre otras la de escribir un libro vivido, acabó por decidirme y volé a ver al
j efe de aquel cuerpo, que yo soñaba de caridad y de heroísmo. 3

Brondo Whitt se casó con Beatriz González Armenta en 1906, pero su tranquilidad fue interrumpida por el inicio de la Revolución mexicana. Durante este
período se desplazó entre Chihuahua y Ciudad Madera como facultativo. En
-~~
~

60

191 4 se incorporó a la División del Norte, como parte de la Brigada Sanitaria; se

le asignó un sueldo diario de ocho pesos villistas. Luego de esta incursión militar

'Tomado de Gerardo de león,"Encamación Brondo Whitt, cronista de Nuevo león yChihuahua~ en Humunitas. Anuario del(entro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónomo de Nuevo león. México, CEH, UANl /Editorial Jus, 1976.
1
Encamación BrondoWhitt.Lo División del Norte (1914).Porun testigo presendal. México, Editorial lumen, 1940, p. 247
3 /bid., p. 12.

�Acerca del contenido del libro expresó:
desahuciados que recibían la dosis de morfina para ayudarlos a bien morir. El
dramatismo de estas escenas posee detalles de humorismo trágico:

Fui a la campaña de Torreón, y escribí un libro que comprende un lapso de unos
cuatro meses. Ese libro se titula "Aída", y para hacer mi relato palpitante de verdad, y

Pero llega otro herido (¡qué casualidad! también herido en la boca); y termina el

para describir un tipo como los que yo trataba, tuve que idear una novela erótica.

idilio, como los ensueños de la madrugada, esfumándose en las luces del naciente

Luego fui a las campañas de Saltillo y Zacatecas Oapso de unos dos meses). y

sol.

escribí un segundo libro; se titula "Alma Brava".

"Serán ustedes muy vocíferos y por eso les han pegado allí". Los heridos ríen
dolorosamente.

En las tres campañas fui de los "victoriosos" ...
El terminar una campaña no era motivo para que yo dejara oxidar la pluma, y

Me acerco al recién llegado, y al ver que trae la mandíbula rota y un solo agujero

empecé el tomo tercero [El ocaso del Centauro] que el lector tiene en sus manos.4

de bala, le pregunto: "¿y la bala?" Entonces, algo le estorba dentro, hace una mueca,
se mete dos dedos a la boca a pesar de mi prohibición, y responde con la bala entre

Este último tomo relata el periplo de Brondo siguiendo a los contingentes

el índice y el pulgar: "Aquí está".6

armados, desde la Convención de Aguascalientes y la toma de la ciudad de
México de 1914, hasta su retorno a Chihuahua.

Esta actitud de Brondo, en apariencia frívola, nos recuerda al médico que

Un criterio purista serviría para afirmar que La División del Norte no tiene

en una cirugía complicada desfoga su tensión compartiendo bromas con sus

la estructura de una novela convencional. Sin nudos de tensión narrativa ni

asistentes, mientras la vida del paciente pende de un hilo en la mesa de operaciones.

personajes en conflicto, puede más bien catalogarse como crónica o novela
costumbrista, porque añade reflexiones y evocaciones de Monterrey y Chi-

Pero no todo era tragedia, Brondo describió con picardía y buen humor

huahua principalmente. El manejo del tiempo es lineal, y la narración trans-

personajes, anécdotas. situaciones y estampas de los momentos que no había

curre en el año 1914.

combates:

Francisco Villa, la División del Norte y sus campañas fueron cernas manejados por muchos escritores que, al igual que Brondo, fueron testigos pre-

Todo el día ve uno a las mujeres bajar y subir por las incómodas escaleras de

sencia/es. Los más reconocidos son Martín Luis Guzmán, con Memorias de

los carros. A los soldados se les cae la baba de repente. Ellas. para no enseñar las

Pancho Villa, y el periodista norteamericano John Reed, con México insurgente.

pantorrillas, se prenden las faldas, por entre las piernas. con un broche de alambre.

A diferencia de los mencionados, Brondo no estuvo junto a los lideres ni en el

Sin embargo, en honor de la verdad y deshonra de aquellas hijas de Eva, diré que he

frente de batalla; esto no significa un demérito, sólo un enfoque distinto. En la

hecho la siguiente observación: Las que más se empeñan en no enseñar las zancas.

tercera parte de La División del Norte expresó:

son aquéllas que las gastan flacas, o prietas. o... qué sé yo.
A las mujeres livianas, que abundan, les dicen los soldados "ametralladoras"; y es
tan común ese apodo que suele haber en la conversación serios equívocos. Con estas

Ya he dicho alguna vez que yo no acompaño demasiado a mis jefes, ni en sus

ametralladoras salen los hombres tan mal librados como con las otras!

reveses ni en sus alegrías; que si como mexicano no puedo permanecer indiferente
a las convulsiones de mi patria, como artista veo con olímpico desdén los enojos de
estos hombres. Me he mantenido intencionalmente distanciado de eUos; mi grande

Encarnación Brondo Whitt está incluido entre otros narradores presencia-

afán es escribir lo que oigo y veo. 5

les del movimiento armado de 191 O, y en Chihuahua aún se le recuerda con
gratitud. Ojalá que pueda difundirse en Monterrey la obra de este médico que

Brondo se ubicaba por lo general en los trenes sanitarios, vagones hospital,

siempre recordó con cariño sus orígenes.

donde se percibían los sonidos y destellos lejanos del fragor de la batalla. Entre camillas e instrumental médico escuchaba los testimonios de los heridos
que iban llegando, algunos para curación o amputación de un miembro; otros,

~

62

'll&gt;id., p. 247.
s/bid., p. 250.

6
1

/bid., p. 35.
lbid., pp. 201, 202.

~

63

�MAL DE LIBROS
SANGRE Y MORBO, ESA DUPIA CRIMJNAL
A LMA RAMÍR.EZ

El Destripador londinense fue escalofriante- el detonador para que el poeta

y periodista francés Roben Desnos se lanzase a la detectivesca aventura de
realizar un boceto del multiasesino que vivió durante la época victoriana
y cuya sombra ha alimentado la imaginación a través de libros, sitios en

Su paso r esonante había turbado el silencio de las
noches en las calles de adoquines sonoros.

Robert Desnos. "Identidad de las imágenes".
Corps et bíens.

internet. novelas gráficas y cine.
Así, bajo la hipótesis de que el modus operandi de los criminales en
serie no había sufrido cambios sustanciales a 40 años de distancia entre
los asesinatos de The Ripper y el ocurrido en Saint-Denis. Desnos publicó
una serie de nueve artículos en París-Matinal entre enero y febre-

M

orbo. Alimento del imaginario de las masas. El mismo que provoca el
brote de grupos de curiosos frente a escenas deJ crimen en la vía pú-

En El Destripador, la narrativa de Desnos discurre tomando

alcance cifras estratosféricas. A veces también se le llama deseo de estar in-

lo mejor de su lírica y la narración periodística: poco a poco

formado, aunque luego ese deseo deforme en necesidad que, finalmente, nos

y de forma concisa ofrece una reconstrucción de los hechos

conduce de nueva cuenta al morbo en torno a un hecho que trastoca la rutina

de sangre perpetrados por The Ripper Además describe con

Com o todo en la vida. hasta entre hechos que detonan curiosidad malsana
hay castas. Y si se apela a jerarquías. sin duda uno de los sucesos torales en la

arte y precisión los escenarios de los feminicidios: miserables callejas. patios y corredores invadidos por la pobreza,
la prostitución y delitos de toda índole.

escala del horror humano desde el oscuro calabozo del homicidio lo represen-

En esta compilación periodística se reúne el material

ta Jack El Destripador, que junto a figuras trágicamente célebres como Andrei

que en aquel entonces Desnos publicó por entregas. en

Chikatilo. Peter Kürten, Charles Manson, Ted Bundy o David Berkowitz cons-

el cual pasea la intriga, producto de sus indagatorias.

tituyen un breve muestrario de lo que el ser humano puede alojar en lo más

y la consulta de informes policiales de la época. El

recóndito de sí mismo.

aporte de Desnos lo constituye definitivamente la

"El hombre es el lobo del hombre", dijo Thomas Hobbes, aunque. en este

calidad narrativa a la hora de exponer los hechos.

caso, el hombre se convierte en el monstruo de sus semejantes. Y The Ripper

Aunque en más de una ocasión refiere detalles tru-

lo confirma con creces. De 1887 a 1889. el siniestro desconocido sembró el

culentos. Desnos no se revuelca en éstos por el mero

terror entre los habitantes del barrio de Whitechapel, en Londres, Inglaterra.

gusto de hacerlo: antes bien. los usa a favor de los

sin que hasta ahora nadie haya sido capaz de establecer la identidad del autor

textos, articulados unos con otros a través de pasajes

de los 11 crímenes contra m ujeres que se le achacan. cuya brutalidad, sadismo

en donde especula sobre las habilidades de El Destripa-

y técnica han sido motivo de estudio tanto de psicólogos como de expertos

dor para matar y destazar mujeres sin que una sola gota de

en medicina forense, y cuyo per fil criminalístico sentó un precedente en la

sangre le ensucie y luego desaparecer sin dejar rastro. y tras

materia.
El Destripador es un perturbador ejemplo de una suerte de rockstar anóni-

mo, casi al estilo de otro asesino serial conocido como El Asesino del Zodiaco.

de si, una serie de conjeturas que van desde la sospecha de
que se tratase de un miembro de la nobleza. un médico
demente o. incluso. un ser sobrenatural.

que durante las décadas de los 60 y 70 del siglo XX hizo de la ciudad de San

La apuesta de Desnos podría haber quedado sólo en

Francisco un lugar que fue muchas cosas, menos paradisíaco. En ambos ca-

el recuento y pormenores de aquellos crímenes y un

sos. jamás se dio con ellos.

64

editorial Errata Naturae ochenta años después.

blica, altos índices de rating o que el número de clics en un sitio de internet

de una comunidad curiosa por los detalles del suceso.

~

ro de 1928, que fue traducida por primera vez al español por la

Fue un horroroso crimen ocurrido a finales de la década de t 920 en el barrio parisino de Saint-Denis -cuyo parecido con los homicidios cometidos por

comparativo con el asesinato que gatillo la saga de artículos de París-Matinal. Pero no. Además de maridar

�deliciosamente literatura y periodismo, acto siempre posible e incluso a ratos
conveniente aunque los puristas opinen lo contrario, el francés remata con
el encuentro que sostuvo con un misterioso desconocido, que lo contactó a
través de mensajes enviados al periódico donde trabajaba y le ofreció información reveladora sobre Jack El Destripador.
El lector queda como saltimbanqui que pierde de golpe el equilibrio, luego
de que Desnos deja en el aire una sugerencia velada sobre la identidad de
aquel carnicero londinense que ha alimentado a manos llenas el morbo de
muchos desde hace más de 120 años.
Robert Desnos fue un poeta surrealista del cual se tiene registro literario
desde 191 7; contemporáneo de André Bretón, Picasso, Hemingway, Artaud
y John Dos Passos, alternó su obra estrictamente literaria con la periodística,
legando al mundo obras como La liberté ou l'amour, Corps et biens y Les ténebres. Miembro de la Resistencia francesa, Desnos fue apresado por la Gestapo

y deportado a los campos de concentración de Auschwitz, Buchenwald, Flossenbürg y finalmente a Theresienstadt, donde murió de tifus semanas antes
de que el campo fuera liberado.

En el mundo a cada rato
Digna, ha'itd el ultimo c1hento
Chenalhó, el c-0razón de los alto'i
La pc1sion de Mdrtd Elend
Proyecto Laramie
El otro muro

La corporacion
Nacidos en el burdel
fl grito
¿Y tú, cuanto cuestas?
Pedro
Cochochi
M1 vida dentro

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�ENTRE LIBROS
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CAPILLAALFONSINA BIBLIOTECA UNIVERSITARIA
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Gollyak y Frederic Guerrero Solé. Narrativa del Acantilado l 25.
Barcelona, Acantilado, 2007.
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y Giorgio Tinazzi. Traducción de Carolina del Olmo y César Randueles.
Serie Voces. Madrid, Abada, 2004.

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Relatos sobre el mar. Prólogo de José María Merino. Narrativa Breve 1.
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Tropo, 2009.
e1o&gt;Carra, Cario. Pintura metafísica. Traducción de Xavier Riu. El Acantilado 5.
Barcelona. Acantilado. 1999.

e1o&gt;Aparicio, Juan Pedro. El juego del diábolo. Microcuentos. Colección Voces.
Madrid, Páginas de espuma, 2008.

e1o&gt;Cocteau. Thomas. Thomas, el impostor. Traducción, introducción y notas

e1o&gt;Apollinaire, Guillaume. Cartas a Lou. Prefacio y notas de Miche Décaudin.
Traducción del francés de Marta Pino Moreno. El Acantilado 175.
Barcelona, Acantilado, 2008.

e1o&gt;Colette. Prisiones y paraísos. Traducción de Julia Escobar. Postfacio, cronología

e1o&gt;Barbellion, W. N. P. El diario de un hombre decepcionado. Traducción y notas de
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Sur. Valencia, Editorial Pre-Textos, 2008.
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iJalShmeliov, lvan. El sol de los muertos. Traducción de Marta Sánchez Nieves.
Colección Narrativas. Córdoba, Editorial El Olivo Azul, 2009.

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iJalSierra i Fabra, Jordi. Los juegos de la memoria . Colección Algar Joven. Alzira,
Valencia, Algar Editorial, 2008.

SIN LUSIO ES

iJalSorallo Gruss, Asunción. Humanismo y renacimiento en la literatura española.
Movimientos y Épocas 16. Madrid, Editorial Síntesis, 2007.
iJalTrias Folch, Luisa. Literatura brasileña. Movimientos y Épocas 76. Madrid,
Editorial Síntesis, 2000.
iJalVilaplana, Silvestre. Los demonios de Pandara. Colección Algar Joven. Alzira.
Valencia, Algar Editorial, 2006.

iJalVisiones de lo real en la poesía hispanoamericana. Selección de Mario Campaña.
Colección Poesía. Barcelona, DVD Ediciones, 2001.

De Platón a los ~platónKos:
escntura y pensamiento griegos

\~

,\J]tq1110¡11,

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Las pelícutas Clel ca.ión

P11Warthon, Edith. Almas rezagadas. Traducción. postfacio, cronología y
bibliografía de Fernando Toda. Mínima 2.Barcelona, Nortesur. 2009.

P11Weiss. Ernsc. Jarmila. Una historia de amor de Bohemia. Colección Paisajes
Narrados. Barcelona. Editorial Minúscula. 2002.
iJalYllera, Alicia y Claude Benoit. La literatura del Renacimiento y del Barroco en
Francia. Movimientos y Épocas 45. Madrid, Editorial Síntesis, 2007.

PIIZamanillo. Teresa. Trabajo social con grupos y pedagogía ciudadana. Trabajo
Social 5. Madrid, Editorial Síntesis, 2008.
AndréGlde

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Ferdinand
ALBERTO IERl'IABt

DIOSES
HEROES
Y ORIGENES
DEL MUNDO
UUUl,U DI MITOlOCU,

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~

DOLIENTE INTIMIDAD
MINERVA MARGARITA VILLARREAL

iempre me ha sorprendido el trazo de Enrique Cantú. Logra descubrir, al

S

enfatizar sus líneas amorfas, la asimetría de ciertos objetos que asoman

su distorsión: jarrones, platos. sillas. mesas, sofás, como una forma de abordar y plasmar la imperfección de las relaciones íntimas.
Un silencio encajonado. Una atmósfera opresiva en la aparente felicidad
del retrato. La rigidez apresa los rostros. las parejas se dan la espalda hasta
que cada uno queda sumergido en su ensimismamiento. Ésa es la comida
del día. El luminoso pez sobre el blanco platón a punto de ser penetrado por
el cuchillo. La pulcritud de un ambiente en el que se privilegia el valor de las
cosas.
Los colores son vívidos, nutridos, salvo la etapa gris que aporta flores
y bodegones hundidos en la nostalgia. De ahí, esta dolencia pasará a ser
recreada a plena luz y a ser potencia del color, pero permanecerá la quietud
como el estado en el que el ojo de Enrique se detiene. Quizá el cuadro "El
combate 11", en homenaje a Courbet. sea el que rompa, con su enclaustrado
movimiento de ciervos luchando en ardiente batalla, este detenimiento, que
volverá, con la fuerza de la contemplación . a ubicarse como la fusión de
motivo y arraigo de su pintura.
Desde el interior/Los últimos veinte años·, muestra plástica del regiomon-

tano Enrique Cantú, reúne alrededor de 50 óleos de formato mediano a
grande cuya mayor ventura es el acucioso registro de la intimidad.

~

74

•Exposición realizada por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León yla Galería Arte Actual Mexicano. Permanecerá hasta el 30
de enero de 2011en la Galería del Centro de las Artes, Parque Fundidora, de martes adomingo de 10:00 a21:00 horas.

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                  <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751858&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Interfolia, 2010, No 7, Septiembre-Octubre</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016, Director</text>
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                <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>Villarreal, Minerva Margarita, 1957-1919, Directora</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��;ia.,GRATA co·MPAÑÍA'

· Garito gerteral

7

·

Pablo Neruéla · ·

r
•

;ia.,CORTESÍA

8

Jacob o idea de la poesía
Alfonso Reyes. ·

'

5

e11EDIT0RIAL

.

11

Jacob
Alfonso Reyes

NGAJO DE CÜLO

12

Los ausentes
Marcelo Uribe ·

'.,.

13

Huella de sal
Marcelo Uribe

~ANCORAJES

.

La sublimación de la. materia en
Cien sonetos de amor, de P.ablo Neruda
f.rmando Afm engol

14

Esa pregunta ní .se pregunta

P.anorama de México desde la
visión critic.a de Carlos Monsiváis

.22

].osé Luis Martínez S.'
~ Escribír a M€lnsi

.
(;riseida Santos Gu~vara

30

Taller Leií&lt;iteros-

32

El libro: el más maravilloso de los artificios_

38

NCALENDARIO
Aquiles o de la contemplación: ·
Alfonso Reyes y los territorios del arte

42

Artur(? López Rodríguez

NBRJ.ZNAS

54

El Edén subvertido
Abraham Nuncio Limón

55

ASCONA. 15. IX
~ugo Ball

N LA EXPERIENCIA UTERARIA

Recuerdos de viaJ_e

56

Carlos Lejaím (;ómez l--lernández

;ia.,MAL DE UBROS .
Lluvia negra

·

.

Carlos Lejaif!l Gómez Hernández

NRETRATOS REALES E IMAGINARJOS

Mahmud Darwix, habitante del exilio
Rodrigo Alvara.dó

'

NPRJ.MERAS LETRAS

61
63
66

Saramago, el inicio dél viaje
Lucía de Luna Guajaré.lo
;ia.,

ENTRE LIBROS

.

Adquisiciol'les recientes de la ·
.
Capilla Alfonsina Biblipteca Universitaria

..
.
. NÜJOS DE REYES.

70

~

La travesía fabulosa del Aduanero

76

INTERFOLIA

�EDITORIAL
ortugal y México, y con ellos el mundo de las letras y el encendimiento,

P

perdieron en junio a José Saramago y Carlos Monsiváis. La obra de

ambos abrió un espacio de claridad para la crítica, y con su deceso esta luz
se nubló cuando más parece que la necesitamos. Saramago especialmente
desde la novela, Monsiváis en el ensayo y en su comprometida jornada periodística, demostraron ser cumbre de la crítica de nuestro tiempo.

La alegoría de la ceguera que presenta Saramago en una de sus novelas
(que emula a los ciegos enfilados hacia el abismo en la pintura de Pieter
Brueghel El Viejo) redimensiona el agudo ojo inquisitivo de Carlos Monsiváis sobre la sociedad mexicana. El juicio franco y sin vaguedades de Monsi
-como sus lectores llamaron a nuestro escritor- seguirá repercutiendo.

La entrevista que le hiciera el destacado periodista José Luis Marcínez S. lo
demuestra. A modo de homenaje. la versión íntegra de dicho intercambio
realizado en 2008 se publica por primera vez gracias a su generosidad, y nos
enorgullece que sea Interfolia el medio que la dé a conocer.
Así rendimos homenaje al intelectual que estimaba perentoria la sólida
defensa de los derechos humanos. la propagación de la reflexión entre sus
lectores. la responsabilidad social y la participación constructiva. razones
por las que también escribieron Alfonso Reyes y Pablo Neruda. De este último. el académico Armando Armengol analiza la poética de sus sonetos amorosos. mientras que sobre Alfonso Reyes el curador y crítico de arte Arturo
López Rodríguez nos ilustra, a propósito de la exposición Aljonso Reyes y los

territorios del arte -celebrada en el Muna! (Museo Nacional de Arte. Ciudad
de México) en mayo de 2009. y en el Mune (Museo del Noreste, Monterrey)
en febrero de 2010-, acerca de la importancia que para Reyes tuvieron el
cine y la plástica, artes sobre las cuales dejó muchas de sus más célebres
páginas.

Minerva Margarita Villarreal

Directora de la Capilla AJfonsina Biblioteca Universitaria

�GRATA COMPAÑÍA
B I &amp; ~ ~MfT"""- o UA~L

FONDO
UNIV:::,,.,u.l,,LI...I.J:;¡l,l,,' 10
EJEMPLAR NUMERO

282

SFGIJND4: .t;U¿IW"-.

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DIEGO lt1VERA

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de 14 Prutfll9a'd t1td nuutú . .

SI

PAGINA

J:.SO

Pablo Neruda. Conto gene1al. México, Talleres Graficos de li! Nadón, 1950.

Rúbricas de Pablo Neruda, Diego Rivera yDaVid Alfaro Siqueiros.
Edición especial ylimitada de Conto general. con tiraje de 500 ejemplares. de los cuales 300 fueron firmados para los suscriptores por el poeta chileno yambos artistas plásticos mexicanos. quienes realizaron dos pinturas que ilustran las guardas
de este poernario (en la página anterior se reproduce 1i! de Diego Rivera), como homenaje al autor.

�CORTESÍA

por lo demás mayor crascadencia que la

]ACOB O IDEA DE LA POESÍA.

de un mero epigrama literario, ni a sus

ALFONSO REYES

interlocutores mayor intención que la de
una charla sin comprom isos:

Y quedó Jacob solo;

y luchó con él un varón hasca que el alba subía

"Has peleado con Dios y con los hombres, y has vencido."

GÉNESIS, XXXIII, 24-28

paciencia contra el exceso de preocupaciones formales, comenzó a decir:
-El terceto, cuya única justificación

H

oy en día, vamos cabalgando una crisis que, sumariamente, se ha dado

en calificar de lucha por la libertad artística. Por cuanto atañe a la poesía,

de un lado campean los partidarios de la tradición prosódica, como dice Claudel: metros, estrofas, combinaciones simétricas, rimas perfectas e imperfectas,
y hasta el académico verso blanco que la rutina venia arrastrando a modo de
tronco flotante. De otro lado las mil escuelas y los puñados de francotiradores.
Éstos van desde el rigor espiritual más exLremo, aunque no aparente en erabas
formales, hasta la más desaseada negligencia. Y aun hay malos instantes en que
la obra poética pretende arrogarse las funciones de la escritura mediumnímica o
sonambúlica: en que el poema usurpa la categoría de documento psicoanalítico
o confesión abierta sobre el chorro, a grifo suelto, de las asociaciones verbales,
para uso de los curanderos del Subconsciente. Lo cual equivale a tomar el rábano
por las hojas, o a plantar flores para obtener criaderos de lodo, puesto que el sentido del arte es el contrario, y va de la subconciencia a la conciencia.
Algo de confusión se desliza siempre en estas querellas. Las íes andan sin sus
puntos correspondientes, que canco las agracian.
Prescindir de la tradición prosódica es, artísticamente, can legítimo como obligarse a ella. El arte opera siempre como un juego que se da a sí mismo sus leyes,
se pone sus obstáculos, para después irlos venciendo. El candor imagina que, por
prescindir de las formas prosódicas, hay ya derecho a prescindir de toda norma.
Y al contrario: la provocación de estrofa y rima ayudan al poeta como las andaderas al niño, y el solear las andaderas significa haber alcanzado el paso adulto,
seguro y exacto en su equilibrio; haber conquistado otra ley: la más imperiosa, la
más difícil, la que no se ve ni se palpa. El que abandona la tradición prosódica, la
cual muchas veces hasta consiente ciertas libertades en cuanto a la estricta línea
espiriLual del poema, contrae compromisos todavía más severos y camina como
por una vereda de aire abierta entre abismos. Va por la cuerda y sin balancín. A
sus pies no hay red que lo recoja.
Para que se vea con cuánta finura hay que hilar en esca materia, voy a contar una conversación que hace muchos años escuché en Madrid, sin atribuirle

'lomado tlt' ~ Ml.fatl!l OtvtíJ ~

Gabriel Alomar, en un rapto de im-

X.V Ítlndó ~ (litutd EmiJórnitll. 11)()7

es Dante ...
Y Eugenio d'Ors vino a atajarle suavemente:
-Al contrario, querido
Alomar: Dante, cuya justificación
es el tercero ...
En fin, que es legítimo
emanciparse de cuanto proced imiento se ha convertido ya en
rutina y, en vez de provocar
por parte del artista una reacción fecunda, sólo
es peso muerto y carga inútil , sin más jusLificación
para seguir existiendo que el haber existido antes. Pero
que esto en nada afecta a la idea de la libertad, porque el verdadero arrisca es el que se esclaviza a las más fuerces disciplinas, para
dominarlas e ir sacando de la necesidad virtud. " Hacer de tripas corazón" parece
que sólo significa hacer un magno esfuerzo para afrontar con valor algún peligro: pero también significa y describe exactamente la situación del poeLa, cuya
función consiste en transformar en nueva y positiva pulsación cuanto le ha sido
dado en especie de consLreñimiento y estorbo.
El artista llega a la libertad ciertamente, produce libertad (o m ejor, liberación)
como término de su obra, pero no opera en la libertad; hace corazón con las
tripas: es un valiente. Y como en la Edad Media llamaban "cortesía" al gay saber, aquí podemos travesear con otra frase hecha, y declarar una vez más que,
también para el caso del poeta, "lo cortés no quita lo valiente". El ser poeta exige
coraje para entrar por laberintos y macar monstruos. Y mucho más coraje para
salir cantando por mitad de la calle sin dar explicaciones, en épocas como la
nuestra en que la invasora preocupación política -muy justa en sí misma- hace
que la palabra "libertad" sólo se entienda en un sentido muy limitado y muy
poco libre. Soy un esclavo de mis propias cadenas -dice el poeta, mientras canta

~

haciéndolas sonar. Ahora que, en cuanto es animal político, muy bien puede ser

9

�9ue, al mismo tiempo traiga su puñal de Harmodio envuelto en flores: lo cortés
no quita lo valiente.

Lo que al poeta importa es evitar que el espíritu ceda a su declinación na-

JACOB*
ALFONSO REYES

tural, a su pureza cósmica, la cual pronto lo llevaría a las vaguedades más nauseabundas y al vacío más insípido. El arte poética no es un juego de espuela y
freno parecido a la equitación; sino que es un jugar todavía más sutil porque es

Noche a noche combato con el ángel,

un jugar con fuego. Y el fuego entregado a sí mismo, ya se sabe, sólo consume.

y llevo impresas las forzudas manos,

En cambio, el fuego con espuela y freno es motor de civilizaciones. De igual

y hay zonas de dolor por mis costados.

modo, dicen los biólogos, las hormonas retardatarias - los frenos- determinan la homificación del hombre, impidiendo que su cráneo se desboque hasta

Tiemblo al nacer la noche de la tarde,

desarrollarse en el hocico animal. Al poeta no puede serle por eso indiferente el

y entra sed de cuchillo por mis flancos,

elemento formal: en la religión, el rico; en la idea, la palabra; en el arte, la línea;

y ando perdido y temeroso ando.

en el alma, el cuerpo. Y los ortodoxos que tiemblen ante esca última proposición
-en el alma, el cuerpo- tranquilícense recordando el dogma, muy olvidado, de

Quiere correr a consunción mi sangre,

la resurrección, noción que confiesa la necesidad de una reincorporación de las

y aunque sé que en su busca me deshago,

almas para poder decidir sobre sus destinos ulteriores. El poeta no debe confiarse

otra vez lo persigo y lo reclamo.

demasiado en la poesía como estado de alma, y en cambio debe insistir mucho
en la poesía como efecto de palabras. La primera se le da de presente: "los dioses

Bajo las contorsiones del gigante,

se lo otorgan de balde", dice Valéry. Lo segundo tiene que sacarlo de sí mismo.

aúllo a veces -¡oh enemigo blanco!-

Hasta los perros sienten la necesidad de aullar a la luna llena, y eso no es poesía.

y dentro de mí mismo estoy cantando.

En cambio, Verlaine, hablando de los poetas, confiesa: "Nous... qui faisons des
vers émus trés froidement." Al pintor que quería hacer versos en sus ratos de
ocio, porque ideas no le falcaban, Mallarmé solía reprenderle: "Pero los versos,
oh, Degas, no se hacen con ideas, sino con palabras." El poeta debe hacer de sus
palabras "cuerpos gloriosos". Toda imprecisión es un estado de ánimo anterior a

¡Oh sombra musculosa! ¡Oh nube grave!
Derrócame una vez para que caiga,
o de una vez rómpeme el pecho y ábreme,
entre los dos reflejos de tu espada.

la poética, lo mismo que a la matemática. Porque al fin vamos creyendo que el
espíritu de finura y el espíritu de geometría se comunican por mil vasos subterrá-

París, 1925.

neos, lo que no soñaba la fllosofía del grande Pascal.
Me diréis que el poeta, a veces y aun las más de las veces, lo que necesita y lo
que quiere es expresar emociones imprecisas. Como que la poesía misma nace
del afán de sugerir lo que no tiene nombre hecho, puesto que el lenguaje es ante
todo un producto de nuestras necesidades prácticas. Convenido; pero aun entonces, y entonces más que nunca, el poeta debe ser preciso en las expresiones de
lo impreciso. Nada se puede dejar a la casualidad. El arte es una continua victoria
de la conciencia sobre el caos de las realidades exteriores. wcha con lo inefable:
"combate de Jacob con el ángel", lo hemos llamado.

1933.

~

10

· Soneto"Jacob~ fechado en Pans. 1925, ypublirado en Alfon10 Reyes. lo vega ye/ 50to (19/fr
1943) México, Editora Central. 1946, p. 41

�Los AUSENTES'
MARCELO URIBE

¿ Cuántas historias
fuiste dejando
de ser en el camino

.

que ahora aparecen

~

frenre a ti.
se sientan a tomar café,
cruzan de prisa
la calle,
acompañan a un niño?
¿Quién más pudo ser
esa muchacha que pide
dinero
con un cartel
sobre el pecho?
¿Y esa vieja que camina
de prisa

.,

mascullando algo imperioso
discutiendo irritada
con alguien
que hace tiempo
se fu'e?

HUELLA DE SAL'
MARCELO URIBE ·

R elámpago del miedo
-un instanre solo-,
de inreligencia plena
fija en voces
transparentes.
Cada sonido se det,iene,
se demora, se estiliza.
La certeza está hecha
de lentos cristales
que siguen estallando,
se encajan
-un movimiento en el aire-,
giros que van plegando el metal.
piel de sal. y arena y polvo

y el sol en los ojos. una poca
de sángre y mas allá, nada.
Nada se enciende, intermitente
fantasma de dolor
que estás aqui,
fragmentos de inconcebible
dulzura encajada en el cuerpo.

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"Poemas tomades de O/timo fu_ndón, de Marcelo Uribe, MéXico, Almadia, 2008.

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�ANCORAJES
LA SUBLIMACIÓN D E LA MATERIA EN
C IEN SONETOS DE AMOR. DE PABLO NERUDA
ARMANDO ARMENGOL

A mi Moti/de

la madera con el carpintero, el mar con el marino. el pan con el panadero. El
amor ecuménico que Neruda siente por los pobres y los oprimidos es inmenso
e incenso, y a la vez se manifiesta en su poesía a través de las cosas simples
de la vida. Véase, por ejemplo, el poema "El hombre invisible", que encabeza
el primer libro de Odas elementales. Cuando Neruda, en uno de los videos que
distribuye la Fundación Neruda, menciona "los infinitos pequeños ruidos de la
tierra" y "el aroma salvaje del laurel", está destacando la inmensidad de la naturaleza y lo cotidiano y su importancia en las relaciones humanas. Lo mismo
ocurre con el tema del amor a la mujer: la naturaleza está siempre presente en
la relación amorosa entre el poeta y la amada. En este trabajo se plantea que
en contraste con la creencia popular de que Pablo Neruda materializa su amor
por medio de tropos relacionados con la naturaleza, en realidad lo que ocurre
es lo opuesto: no se materializa el amor, sino que se sublima la naturaleza Para
apoyar esta idea. mencionamos algunas reincidencias en su obra y explicamos
cómo se sublima la naturaleza en Cien sonetos de amor ( 1959) 1 •
Muchos de los títulos de sus libros evocan algo del mundo que nos rodea.
Entre los primeros resaltan Crepusculario ( 1923) y las tres residencias ( 1931,
1935 y 1947). Ocho secciones del Canto general ( 1950). a saber: "La lámpara en
la tierra". "La arena traicionada", "América. no invoco tu nombre en vano", "La
tierra se llama Juan", "Que despierte el leñador", "Las flores de Punitaqui", "Los
ríos del canco". y "El gran océano··_ Entre los últimos se encuentran Las uvas y

el viento (1954), Memorial de Isla Negra ( 1964). Una casa en la arena (1966). Las
manos del día ( 1968). Fin de mundo ( 1969). Las piedras del cielo ( 1971) y Geografía infructuosa ( 1972). Y finalmente entre los póstumos, ( 1973-1974). El mar y
las campanas. La rosa separada y Jardín de invierno.

• Doctor en Filosofía. c.itedrático de la Universidad de Texas en El Paso.
Pablo Neruda. Cien sooetos de amor. Ed1oon de Hern.ln Loyola, Barcelona, Random House Mondadori, 2001

~

15

�Una de las contribuciones poéticas más originales de Neruda es Odas ele-

las pequeñas casas de su am or donde se guardan imágenes de las localidades

mentales, donde canta a la naturaleza, a los objetos y a las comidas, así como

que conocieron y compartieron durante esos viajes por el mundo. El amor es

a conceptos abstractos. En total hay unas doscientas cincuenta odas en cuatro

la herramienta con que el poeta talla la madera para construir algo hermoso y

libros: Odas elementales (1954), Nuevas odas elementales ( 1956), Tercer libro de

duradero. Estas im ágenes conectan inexorablemente el amor y los amanees con

las odas (1957) y Navegaciones y regresos (1959).

la naturaleza.

Con estos ejemplos no es sorprendente que Cien sonetos de amor (1959),

El libro está dividido en cuatro partes, "Mañana" (sonetos I a XXXII),

cal vez el más intimo y maduro de sus poemarios de amor, incluya múltiples

"Mediodía" (XXXIII a LIII), "Tarde" (LI V a LXXVIII) y "Noche" (LXXIX a C). Es

referencias a componentes de la naturaleza para caracterizar, describir y hasta

imposible evitar hacer una conexión de esta d ivisión con las cuatro estacio-

definir el amor a la mujer, encarnado en Matilde Urrutia. Con Matilde recuerda

nes del año, aunque las referencias que hay a cada una no están ordenadas

cuando recorrieron juntos lugares de su patria y viajes que realizaron por otras

cronológicamente. En el "Soneto VIII ", la transposición ocurre con la luna,

partes del mundo; lo que se recuerda de estos viajes, tanto objetos com o lugares,

la arcilla, el trabajo, el fuego, el aire, etcétera, por medio del uso atrevido de

adquiere un valor abstracto que une espiritualmente a los amantes.

uno que otro oxímoron y unas sinestesias geniales que pasan desapercibidas

Neruda utiliza lo que denomino un proceso de "transposición", en el sen-

a primera vista porque parecen frases lógicas:

tido de " poner a una persona o cosa más allá, en lugar diferente del que ocupaba"2, como primer paso hacia la espiritualización de la materia . Esca trans-

Si no fuera porque tus ojos tienen color de luna,

posición es afín al "transplante" o al ocultarse una persona o cosa de pronto

de día con arcilla, con trabajo, con fuego,

a la vista, como cuando alguien dobla una esquina, o el sol se oculta en el

y aprisionada tienes la agilidad del aire,5

horizonte. Por medio de este proceso, Neruda logra la "desmaterialización " de
la materia para poder después sublimarla. El poeta escoge la forma compacta

El cerna del poema es el amor a la vida. Este amor se presenta alegórica-

Y precisa del soneto para este fin. Así se enfoca, captura y transmite el sentido,

mente en el amor a la amada asociado con la naturaleza para hacerse universal.

la pasión y la intimidad de su amor.

La "semana de ámbar", el "momento amarillo", la "luna fragante" parecen tan

En la dedicatoria del libro, dirigida a Matilde Urrucia, Neruda relata que "es-

lógicos como el "color de luna", el "día con arcilla" y la "agilidad del aire". El

tos mal llamados sonetos y harto me dolieron y coscaron, pero la alegria de

enlace se logra por medio de las imágenes del "otoño que sube por las enreda-

ofrecértelos es mayor que una pradera"3 . Por medio de la asociación m etafórica

deras" y de la m etáfora de la amada como "el pan que la luna fragante elabora

de la pradera con el sentimiento de la alegria, el poeta comienza el libro uniendo

paseando su harina por el cielo". Ya se había dicho en el primer verso que los

distintos niveles de realidad de tal manera, que se borran limites y se sientan las

ojos de ella "tienen color de luna"; es decir, la am ada es el sustento espiritual,

bases para la sublimación de la materia. Acto seguido, se refiere a los sonetos

paralelo al sustento material del pan. El color que predomina es el amarillo:

como construcciones edificadas con palabras:

" ámbar", "otoño", "harina"; sin embargo este color está matizado por el brillo
de la luna (blanco), las enredaderas (verde) y el cielo (azul). Estructuralmente, el

De cales suavizadísimos vestigios construí con hacha, cuchillo, cortaplumas, escas

poem a se construye sobre una serie de postulados que usan el sintagma condi-

madererías de amor y edifiqué pequeñas casas de cacorce tablas para que en ellas vi-

cional "si no fuera porque"; en forma elíptica, se menciona tres veces y se evoca

y canto. Así establecidas mis razones de amor te entrego esta

entre cuatro y siete veces más en los ocho versos que forman las dos primeras

van tus ojos que adoro

centuria: sonetos d e madera que sólo se levantaron porque tú les d iste la v ida.•

estrofas, donde se plantea y se desarrolla el tema del soneto. Hasta aquí, se
presenta una serie de condiciones. Este planteamiento se lleva a su conclusión

Las tablas de madera, ese elemento tan presente en coda la obra nerudia-

en los tercetos, convirtiendo todas las respuestas a las condiciones anteriores en

na, son los versos, esculpidos y tallados con cuidado y esm ero para construir

un postulado positivo. Los tercetos dicen que todo lo anterior "es"; los verbos
se convierten al tiempo presente. Como el presente en español es eterno, el

~

16

Oi&lt;(l(J(l(Jf/0 Porruo, WxKo, Pomía, 1975, pp 761-763.
'Pdblo Nl'rud.!, op. at , p. 17
' lbt&lt;km

~
' /bid, p. 26.

17

�yo poético se proyecta hacia el futuro, donde "todo vive para que yo viva", (la

y llenará mI boca tu substancia.

condición ya está cumplida, porque todo en la naturaleza "vive"). El yo poético

el beso que subió desde la 1ierra

puede "verlo todo" y declara que. debido a que la am ada "vive" (condición cum-

con tu sangre de fruta enamorada "

plida). alegóricamente él ve en la vida de ella " todo lo viviente".
El mar. con sus connotaciones clásicas -el origen de la vida, el principio,

y todo vive para que yo viva;
sin ir tan lejos puedo verlo todo:

la sexualidad. la fecundidad. entre otras-. es uno de los motivos que más se

veo en tu vida todo lo viviente.b

asocian con la poesía de Pablo "-Jeruda En Cien sonetos de amor la profundidad
y complejidad de la imagen del mar se entreteje con las raíces. las ramas y otros

En el "Soneto XLVII" se asocian las ram as con el cabello de la am ada. En la
primera estrofa la am ada es el fruto del am or cuyo jugo es la savia. La savia es
entonces la m etáfora del j ugo del fruto del amor que sube de las raíces (de la
tierra).

elementos para así asociarlo todo con la mujer amada:
De la ola una ola y otra ola.
verde mar. verde frío. rama verde.
yo no escogí smo una sola ola

Detrás de mí en la rama quiero verte.

la ola ind1v1sible de tu cuerpo.

Poco a poco te convertiste en fruto
No te costó subir de las raíces
cantando con tu sílaba de savia.'

El mar se convierte en un elemento de unidad y de cohesión que une todos
los componentes de la naturaleza, y así se construye la imagen del amor. que
se ha ido formando con la totalidad de referencias a la naturaleza sublimada.

La segunda estrofa desarrolla esta idea añadiendo varios pasos a esca m etamorfosis: el de la fragancia de la flor y la estatua convertida en un beso.

En el "Soneto LXXXVIII" la presencia de los cuatro elementos (el agua, el fuego. la tierra y el aire) completa la visión unificadora de la sublimada naturaleza
nerudiana:

Y aquí estarás primero en flor fragante,
en la estatua de un beso convenida,
hasta que sol y tierra, sangre y cielo.
ce otorguen la delicia y la dulzura.ª

El mes de marzo vuelve con su luz escondida
y se deslizan peces inmensos por el cielo,
vago vapor terrestre progresa sigiloso.
una por una caen al silencio las cosas.

Para que la " transposición " o transplante se complete hace falta "sol y tierra,
sangre y cielo" que le "otorguen la delicia y la dulzura". Los limites de la realidad

Pablo Neruda proyecta este amor más allá de la muerte y lo con vierte en

se borran ("estatua de un beso"), y la materia se sublima y se hace intangible por

algo eterno Eterna es también esa naturaleza. ese mundo que los unió; es a

medio del uso de los sentidos del gusto. el tacto, la visea y el olfato. Los tercetos

través de ésta que el poeta expresa la unión del hombre y la mujer En el "Soneto

concluyen con la unión de los am anees por med io de los sentidos: "veré tu ca-

LXXXIX" se hace eterna la presencia del yo poéuco después de su muerte en

bellera" (las ramas). las hojas aquietan la sed, y la "substancia" de ésta llena su

relación con su amada

boca. Entonces, el beso que sube de las raíces de la tierra comparte la sangre (la
savia) con la fruta enam orada.
En la rama veré tu cabellera
tu signo madurando en el follaJe,

Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé y canté sobre todas las cosas.
por eso sigue tu floreciendo. florida,

acercando las hojas a mi sed,

~

18

•lbid.•p. 26
&amp;/, p.6S
'!Wem.

1/Jtdem

,.,lbíd, p. 64
"/bid., p. 108

�para que alcances todo lo que mi amor re ordena.
para que se pasee mi sombra por tu pelo.
para que así conozcan la razón de mi canto. '·

La primera estrofa plantea el deseo del yo poéuco de seguir sintiendo el
contacto con la amada aun en su ausencia. las manos amadas. relacionadas de
nuevo con la naturaleza por medio del trigo y la luz. producen una caricia suave
pero al mismo tiempo can poderosa que "cambió su desuno".
Cuando yo muera quiero rus manos en m,s ojos
quiero la luz y el trigo de tus manos amadas
pasar una vez más sobre mi su frescura
sentir la suavidad que cambió m, destino. 11

Esta idea se desarrolla en la segunda estrofa por medio de los sentidos del
oído. el olfato y el tacto. El yo poéuco quiere que los sentidos continúen manteniendo este contacto que los amantes establecieron con la naturaleza, cuando
estaban juntos: oyendo el viento, oliendo el aroma del mar. pisando la arena. En
la resolución del poema. en los tercetos. el poeta explica lo que planteó en la primera estrofa su deseo es que el amor continue después de su muerte ordenando
la vida de ella, como ordenó la de los dos en vida, así se sabrá por qué canta:
porque ese amor cambió su vida y le dro una razón de ser.

La proyección de ese amor hacia el futuro. después de la muerte. completa el
ciclo de la vida. La universalidad del amor de amado y amada. y la transposición
de los elementos de la naturaleza. que al sublimarse se hace eterna. eleva la relación hombre-muJer al dominio de lo intangible. de lo eterno. de lo espiritual
Pablo Neruda usa elementos concretos para expresar conceptos abstractos:
la sublimación de la naturaleza es un proceso complejo y continuo. No ocurre
solamente en Cien sonetos de amor. se encuentra a lo largo de toda su obra: en los
títulos de sus libros. en el contenido de infinidad de poemas y en las constantes
e insistentes referencias a la naturaleza.
Un ebanista, más que un carpintero. Pablo Neruda ha callado en madera fina,
por medio del amor. cien sonetos que impresionan por la profundidad de las
emociones. Neruda creía firmemente que el hombre debe estar enamorado· "El
hombre que no se enamora ha perdido gran pane de su vida.. El amor es algo
real que se vive y se recuerda a diario Al escoger la naturaleza para expresar su
amor por Matilde, Neruda manifiesca la profundidad de su devoción a la muJer

~

20

amada y al mundo que le rodea.

' lbld.,p.109.
lbtdem

�ESA PREGUNTA NI SE PREGUNTA
PANORAMA DE MÉXICO DESDE 1A VISIÓN CRÍTICA
DE CARLOS MONSIVÁIS
JOSÉ WIS MARJÍNEZ S.

P

ersonaje ineludible de la vida política y cultural de México, Carlos Monsiváis
murió el 19 de junio de 201 O. Dos años antes, con motivo de su 70 aniver-

sario (nació el 4 de mayo de 1938), se llevó a cabo la siguiente entrevista, en la
que Monsiváis habla del primer texto que publicó en su vida y de sus grandes
amigos. José Emilio Pacheco. Sergio Pito!, Elena Poniarowska y Fernando del
Paso. Habla también de lo que significa para él ser un escritor público, de los
avances y limites de la libertad de expresión en México, de la derecha gobernante. de las izquierdas y de Andrés Manuel López Obrador; lo hace con su habitual
agudeza e implacable ironía. Comenzamos.

¿Cuándo y dónde publicas tu primer texto? ¿De qué trata?
Era brevísimo, lo publica un periódico prepararoriano aún más breve (todas las
colaboraciones eran más amplias que la publicación, algo como el milagro de
los textos. los panes y los peces). El cerna· la manifestación en contra del golpe
de la CIA en Guatemala. y la presencia de Frida y Diego (luego me acuerdo de
los apellidos) Uno de los motivos de mi optimismo es que se desapareció esa
crónica para siempre.

Con Pito/yJosé Emilioformas parte de una "generación de tres personas~ ¿Estás de
acuerdo con esta idea de Pito/?
Sí. desde luego. pero si generación es trabajo en conjunto. la nuestra duró muy
poco, aunque la amistad y la amistad literana persisten. Sergio se fue a China en
1960; yo me sumergí en Radio Universidad: José Emilio. consagrado a la poesía,
sigwó en Revista de la Universidad y en suplementos con su labor de reconoci-

�miento de autores y tendencias; es uno de los grandes cronistas literarios de

proezas amorosas ("¡Ah hermanito! 1Esa muJer era el cuero más formidable que

Hispanoamérica. en la noble tradición de Alfonso Reyes y Edmund Wllson.

han dado las riberas del Usumacinta!"), sus anécdotas y su alegria por lo que le
entregábamos "Estoy convencido de que esta colaboración cuya será inferior

¿Por qué decides invitar aJosé Emilio a escribir en Medio Siglo?

a la de la semana próxima" No era un entusiasta en el vacío y bien podía no

Conozco a José Emilio Pacheco hace 51 años y me impresionaron al instante su

publicar el texto, pero creía su deber animar a sus colaboradores. una técnica

erudición, su fe en la literatura. su conoc1m1ento del mundo literario. Estaba a

ahora casi siempre en desuso

cargo de la pane.1uvenil de Estac10nes. la revista que muy generosamente dirigía

Vuelvo a Elena. Para mí. su mejor libro. cada vez más actual. es Hasta no

el doctor Elías Nandino. y me invitó a colaborar Luego. correspond1 pidiéndo-

vertejesús mío. una novela-crónica notable Y el libro de repercusión histórica.

le textos para Medio Siglo. la mejor revista estudiantil de una larga etapa, que

y el adjetivo es absolutamente comprobable. es La noche de Tlatelolco. Elena es

fundaron Porfirio Muñoz Ledo, Sergio Pitol, V1ctor Flores Olea. Arturo González

generosa. capaz de una entrega notable a las causas que le importan. que resis-

Cosío. y que en su segunda etapa dirigían Fernando Zercuche, Miguel González

te con falso y verdadero candor a las embestidas de la derecha. mientras más

Avelar, Sergio García Ramírez y Martín Reyes Vayssade A codos, esto sí lo recuer-

enojada. mas estúpida. ¿Es extraño que se le quiera canco y que a fin de cuentas.

do. nos asombró la precocidad literaria de José Emilio (ya JEP en varias notas).

y para usar una linea lópezvelardiana. "inaccesible al deshonor" florezca sin

Recuerdo su nota al aparecer La región más transparente. su lectura disciplinada

necesidad de compartir pedestales y responsabilidades de la patria?

del mural de personajes y técnicas literarias. Como se diría desde el resentimiento· no obstante todas sus virtudes. José Emilio es admirable.

Me falta hablar de un maestro reticente, muy creativo. generoso. muy lúcido
y un ejemplo notable: Vicente Rojo. esencial no sólo en las artes gráficas sino
en la difusión cultural.

¿Cómo conoces a Pito/?
A Picol y a su (nuestro) amigo primordial Luis Prieto Reyes los conocí a mediados

Dice Femando del Paso que a ustedes los presentó José de la Colina. ¿Cómo se dio

de 1954 en la preparatoria de San lldefonso. frente a los murales de Orozco.

su encuentro?

Eran los días de la denuncia del golpe de Estado en Guatemala. Luis. de pronto,

Pepe de la Colina, uno de nuestros mejores prosistas, un lector incansable, había

aseguró que los arquetipos retratados por Orozco eran todavía los mismos que

leído unos sonetos barrocos de Fernando, y los declaró lectura indispensable. En

aparecían en la crónica de sociales de Excélsior y que si uno se fijaba bien allí

efecco, eran excelentes. Fernando era y sigue siendo un estudioso del lenguaje y

estaban doña Soledad de Ávila Camacho. doña Maria Jzaguirre de Ruiz Cortines.

un ser muy claridoso. expresión en desuso que en él cumplía los requisitos de su

el marqués del Charro Alegre. el obispo de Tenmeaqui y otros. Me grabé tos

uso: si estaba convencido de algo lo decía o lo escribía. seguro de que no hacerlo

nombres y por supuesto le creí. La ingenuidad es el antecedente judicial de la
madurez.

era muchísimo peor. Y su Noticias del Imperio es un clásico real.

Sergio corroboró lo dicho por Luis. pero lo corrigió "No es el marqués del

Olvido piadoso y sacrílego

Charro Alegre sino el marqués de la Haciendota (o algo así)". ~is se disculpó
Luego yo Fui tratando a Sergio. uno de mis maestros fundamentales y no es cul-

¿Estás de acuerdo en que tu cuento "Fino acero de niebla· podría ser considerado el

pa suya si se me olvidaron las clases. Me recomendó en 11954 o 1955! a Borges.
Carpenrier, Reyes, Dash1ell Hammerr. en fin.

primer cuento de la literatura de la onda. como dice JEP?
Estoy de acuerdo en una cosa: el meJor destino de ese texto es un olvido a la
vez piadoso y sacrílego. Anatema sea quien lo recuerde, como debió decir don

¿Y a Elena Ponwtowska?

Onésimo Cepeda

Cada sábado Elena Poniatowska publicaba sus entrevistas (que deberían revisarse por la información de diversa indole que trasmiten) en el suplemento México

A los 28 años publicaste tu autobiografía sin haber conocido Europa ¿Has pensado

en la Cultura de Novedades. que dirigía Fernando Benitez. un escritor y un repor-

escribir su continuación ahora que conoces medio mundo y cumples 70?

tero notable. Fernando es la persona más entusiasta de que. como se decía ames

No sé. lo dudo. Al evocar mi trayectoria no evito la mentira, y en esto pro-

de Googte, guardo memoria. José Emilio y yo escuchábamos con regoc1Jo sus

cedo como todos. pero lo pensaría ames de institucionalizarla. y ames de

�Medios, sociedad, política
¿Después del 68, cómo ves a los medws de comunicación: son más hbres ahora?
Antes del 68 y durante el 68 sólo algunos medios informativos y de la Ciudad de
México eran razonablemente libres, y lo eran en la medida en que conseguían
introducir un mínimo equilibrio al incluir textos críticos. Resulta pasmoso verificar cómo, en la etapa más pretenciosa y represiv2 de la era del PRI. la mínima
disidencia se anotaba en el catálogo de lo subversivo O la unanimidad o "perdón, pero sus puntos de vista no van con nuestra linea editorial y ya no mande
más colaboraciones".
En relación con eso, si, sin duda, las atmósferas informativas, las criticas en
la radio, los análisis y los reportaJes en la prensa, algunos comentarios en la televisión

la pública y la privada

señalan un avance irreversible de la libertad

de expresión. Pero más libres que no significa más libres en sí.

El subtitulo de Entrada libre es Crónicas de la sociedad que se organiza. ¿Cómo
ves a la sociedad ahora. más organizada? ¿Cuáles serian las virtudes de la sociedad
actualmente?
Ahora, la sociedad o, si se quiere. las sociedades mexicanas son en su conjunto
pensar en que hay personas interesadas en la agenda de mi protagonismo.

y separadamente más dispuestas a asumir la critica y a hacer uso de sus de-

Y luego, hay ramos personajes que aún viven y que nunca conocí y con los

rechos humanos, civiles, constitucionales. Mental. critica, incluso voluntariosa-

que no viví aventura alguna.

mente. las sociedades de México, de rangos diversos. defienden sus derechos
porque han descubierto que son uno de sus patrimonios básicos y que si no los

¿Estás de acuerdo con que Adolfo Castañón te llame el último escritor público de

ejercen se los regalan simplemente a sus adversarios o, seamos más exactos, a

México? ¿Qué es para ti un escritor público?

sus enemigos.

Un escritor público, supongo, es aquel conocido más o menos ampliamente (en

No traduzco lo anterior en una alabanza sin más de la sociedad civil. Le ha

el circulo más bien reducido de los que conocen más o menos ampliamente

faltado constancia y consistencia, ha caído en la trampa de las financ1adoras de

a los escritores) y que adelanta opiniones y juicios sobre remas variados, muy

las ONG's (aunque no al grado de "no hay causa sin fundaciones que la avalen"),

especialmente. la polir1ca. En este sentido, que bien podría considerarse una

suele en algunos sectores ser intolerante de diversas maneras, pero es más pun-

definición a cargo de las improvisaciones, o del bote pronto como se dice ahora,

tual respecto de lo que cree y más combativa dentro de la ley.

o del sometimiento al patíbulo de las en/revistas de banquela, o de las certezas
convocadas por la pregunta telefónica, si seria un escritor público; aunque mi

¿Qué piensas de Andrés Manuel López Obrador? ¿Por qué atrae a tantos intelectuales. tú, entre ellos?

amigo Adolfo Castañón, lector omnívoro y escritor constante, aplica una definición más generosa.

Esta pregunta no se pregunta, como en los comerciales de 1950. ¿Me crees tan

Ahora, no soy de modo alguno el ultimo escritor público, en el sentido de la

ingenuo como para elogiar a quien, no obstante sus múltiples errores. inferiores

identificación rápida del público con el oficio de quien habla. Cito algunos otros

a los de sus antagonistas. sigue siendo una referencia fundamental? ¿Podría ha-

en práctica incesante: Héctor Aguilar Camin. Carlos Monremayor, Guadalupe

llar los rasgos positivos a un peligro para México? ¿Podrías suponerme tan cando--

Loaeza, Juan Vi lloro, Enrique Krauze. Germán Dehesa, Adolfo Gilly, Federico Re-

roso como para hablar en un mitin en el Zócalo protestando por la magna ope-

yes Heroles. y cito solo algunos.

ración fraudulenta del 2 de julio de 2006? Sabes bien que no lo haría. Jamás diré

�que, pese a sus caídas temperamentales y sus equivocaciones drásticas, como
el plantón de 2006, López Obrador, el

Pe;e. es un personaje fundamental del

país que sigue allí. no obstante todos los intentos por desaforarlo, legal o mediácicamente. Nunca me acercaré a su elogio. porque. además, me consume
mi tiempo periodístico observar críticamente a los bailaores del resentimiento.
la ignorancia y el autoritarismo calumniador de la derecha.

¿Qué piensas de la relación que se establece actualmente entre gobiernos paniscas

y /a Iglesia católica? ¿Seguimos viviendo en un estado laico bajo el gobierno del
PAN?

Los gobiernos del PAN y la derecha clerical y la derecha en general en vano intentan corroer o desplazar al Estado laico. Pueden hacer algo de daño. pueden
intentar la educación religiosa en las escuelas públicas. pueden blindar presu-

¿Y de Felipe Calderón?
Es un estadista a la altura de Vicente Fox, aunque con ventajas: una, desde luego. es el alejamiento de señora Marta Sahagún y sus vástagos. Otra, no aspira
a convertirse en institución-biblioteca-escuela-guía regional del pensamiento
panista. Otra ventaja. los adversarios de López Obrador le dejan pasar sus belicosos hallazgos: el "haiga sido como haiga sido" (las elecciones del 2006), su

puestalmente el santuario de los mártires y los martrrizadores. pueden extraer
vocablos de las nieblas de su infancia, como lo hizo el gober piadoso de Jalisco.
al arrojar "chinguen a su madre· a los cnticos1acobinos; pueden hacer todo esto
pero ni detienen en lo mínimo la secularización ni van a introducir la educación
religiosa en las escuelas públicas. El Estado laico no está a disposición de las
voluntades episcopales.

pretensión de encarnar el monopolio del poder (sic). sus promesas que ubican
el cielo de la República con las estrellitas del "esto que usted oye no sucederá
jamás", sus enojos que equilibra con desplantes. Es el mejor. político surgido
desde Acción Nacional. por lo menos desde Santiago Cree!

¿Se ha dado el adecentamiento de las costumbres impulsado desde la derecha. como
lo veias en J997 en tu entrevista con Bautista?
El adecentamiento de las costumbres impulsado por la derecha, francamente no,
al menos en los ámbitos de la clase en el poder Ahora. sí se advierte un genuino

Humor y laicismo

adecentamiento de las costumbres impulsado por el impulso civilizatorio. Pongo
ejemplos: la despenalización del aborto en la Ciudad de México. las sociedades

En una entrevista con juan Carlos Bautista. en Viceversa'. dijiste que darías todo lo
que tienes por alcanzar de modo voluntario el nivel de humor involuntario de políticos. empresarios y clérigos. ¿Sigues pensando lo mismo? ¿Qué es para ti el humor; el
humor que más disfrutas?
Desde luego, el sentido del humor -a "favor de la conversación'·, dice Borges.
aunque también gozo de la lectura- que más se disfruta es el voluntario, y de
allí las relecturas de Wilde. Mark Twarn, Evelyn Waugh, Novo, James Thurber,

de convivencia en el DF y en Coahuila (allí con otro nombre). el pensamiento
post-freudiano, el arrinconamiento de un buen número de prejuicios. el avance
de las teorías y las prácticas feministas. la presencia ya significativa de los defensores de los derechos de los animales, en especial en lo tocante a los rastros
y el arte taurino (me incluyo en esta causa). En este sentido. y repito una frase
de Rodríguez Zapatero. ya somos parcial pero irreversiblemente "un poquito
más decentes".

Dorothy Parker ("A man never make passes / to a girl who wear glasses"), Jorge
lbargüengoitia, Rosario Castellanos. Pero el involuntario. si viene de la pureza
de mente, es indestructible. ¿Quién no admira las perlas de Vicente Fox cuando, por ejemplo. saluda a los familiares de las víctimas del desastre minero en
Coahuila y les dice: "Desde aquí comparto su pena por la desaparición de sus
deudos", o cuando al disculparse por su "José Luis Borgues" añade, semanas
después: "Cualquiera puede cometer un lapsus bilingüe"?

¿Cuál es tu opinión de la izquierda en México en este momento? ¿Existe la izqwerda?
Mi opinión sobre la izquierda no existe. Hay distintos tipos de izquierda que merecen juicios diferentes. A la izquierda cultural y la social las veo en un proceso
de desarrollo crítico importante, no sin caídas pero muy sostenido y oportuno.
A la izquierda partidaria la veo colonizando el prec1p1cio, tantos años de burocratización del PRO dieron como resultado tristísimo la división de la ideología en
tribus. el grupo de Jesús Ortega, el olvido de cualquier fundamentación crítica.

Entrevista pubfKada en VKeverso, numero 43, Junio de 1997 (N del EJ

el ami-intelectualismo, en fin.

�cobra importancia cómo recibe la comunidad LGBTTTI la obra y el discurso de

ESCRIBIR A MONSI

Monsiváis: la parte emotiva es muy sencilla de comprender, es como ir al cine

CRJSEIDA SANTOS GUEVARA

y sentir el deseo de ver representada nuestra historia en la pantalla. Así ocurre

L

a bandera de México. la bandera del arcoiris que representa a_la c~munidad lésbico gay en todo el mundo y la bandera de la Un1vers1-

dad Nacional Autónoma de México (UNAM) cubrieron el féretro de Carlos
Monsiváis el 19 de junio de 201 O en el Palacio de Bellas Artes. La bandera
de México y la de la UNAM fueron lo de menos. el emblemático arcoiris
del lábaro de la diversidad captó de inmediato la atención del público
espectador y al día siguiente, la de los lectores de periódicos. El hecho
generó una pequeña controversia sobre lo atinado de haber puesto la
bandera del arcoiris y reavivó la discusión sobre la trayectoria de Carlos
Monsiváis como "activista de todas las causas".
Braulio Peralta, editor, periodista y escritor. reivindicó en un articulo publicado en Milenio Diario el papel fundamental de Carlos Monsiváis en el movimiento homosexual surgido en México en 1971, y esto podría poner punto fi-

en el interior de esta comunidad, hay una necesidad intrínseca de identificar
f

iconos, de alzar estandartes, de ver cómo triunfa uno de nosotros en la constelación literaria, de tener un guía, si no espiritual, político; de tener, incluso, un
vocero, alguien que dé fe de lo sinuoso que ha sido el camino (basta leer "No
sin nosotros" en Los días del terremoto 1985-2005, de la editorial Era).

y en realidad, esto no es mucho pedir, ya que tanto el autor como la obra
dejan de pertenecer a la persona que escribe y se transforman en interpretación de quien lee. Quien escribe está obligado a renunciar a una concepción
abstracta de sí mismo y empieza a ser aquel o aquello definido por los demás:
nosotros. Es en esta suerte, en esta especie de acrobacia reinventara, como
terminamos escribiendo al escritor, cronicando al cronista de México.
Esto tampoco debe sorprendernos porque éste es el papel de un intelectual
en la sociedad moderna. Dice Edward Said:

nal a la discusión sobre el derecho del colectivo LGBTTTI1 de tomar una figura,
una de las más importantes del México contemporáneo, como estandarte de
esta causa específica. La opinión se divide y los argumentos se agotan y ya no
hay Monsiváis que lo aclare. En casos como éste no hay más que recurrir al
autor, recurrir a la obra también, pero más que nada, al autor.

el hecho decisivo es que el intelectual es un individuo dotado de la facultad de
representar, encarnar y articular un mensaje, una visión, una actitud. ñtosofía u
opinión para y en favor de un público Este papel tiene una prioridad para él,
no pudiendo desempeñarlo sin el sentimiento de ser alguien cuya misión es la
de plantear públicameme cuestiones embarazosas. contrastar ortodoxia y dogma

Esta idea de acudir al autor la tomé de una interesante lectura de Alberto

(más bien que producirlos). actuar como alguien al que ni los gobiernos ni otras

Sladogna, que recordó, en un artículo publicado en el portal SDPnoticias.com,

instituciones pueden domesticar fácilmente, y cuya razón de ser consiste en re-

la pregunta complicada que se hace la teoría literaria: ¿qué es un autor? Sla-

presentar a todas esas personas y cuestiones que por rutina quedan en el olvido y

dogna retoma a Foucault y a Lacan y aclara:

se mantienen en secreto. 2

Esas tres banderas son la envoltura que nos hicieron ver a Carlos Monsiváis como

El colectivo LGBTTTI. al colocar su estandarte sobre el ataúd de Monsiváis.

un escritor Es semejante a lo que hace una obra o un gol al hacerse genera al

se apropia de lo que significa él para nosotros: lo escribe o tal vez lo reescribe

autor. no es a ta inversa. U_na obra al Lomar estado público y ser leida genera al

con una firme intención. que sea la figura resignificada. el rebelde indomes-

nombre y apellido como lugar de autor.

ticable, el activista contundente y el visionario agudo sobre el que recaigan
todas nuestras expectativas de orden social. toda nuestra ansiedad por la de-

Y aqui es donde deja de interesar si Carlos Monsivá1s admitió en algún
momento públicamente su orientación sexual o si el activismo dentro de la

nuncia y por salir del anonimato. que, en términos del activismo lésbico gay.
se traduce en invisibilidad.

comunidad LGBTTTI fue menor que el de otras áreas. porque aquí es cuando
fdward WSdid. llepresentaclOneS delm1e/ertuo1. Traducción de 15idro ~- Barce!Ofld, Paídós Stud10, 1996, PP. 29 30

�A

demás de la preservación de nuestro valioso patrimonio bibliográfico, otras
de las funciones de la capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria (CABU) son

estimular la creación, difundir la cultura y el conocimiento de distintas disciplinas a través de campañas de lectura y la producción editorial. De acuerdo con
estos propósitos. del 29 de marzo al 7 de abril del 2010 se llevó a cabo un intercambio cultural entre la Biblioteca y el Toller Leñateros, que realiza una labor
editorial artesanal en San Cristóbal de las Casas. Chiapas.
El proyecto fue realizado por Marta Hoyos González Luna. coordinadora del
Departamento de Diseño Gráfico de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, y consistió en un taller teórico y práctico sobre la elaboración de carteles.
dirigido a los integrantes del Toller Leñateros para que al final éstos pudieran
cumplir con uno de sus objetivos particulares: preparar el diseño de un cartel
conmemorativo del 35 aniversario de su comunidad. En cambio, la diseñadora
gráfica

aprehendió procedimientos que no sólo sirven para crear magníficas

piezas de arte, sino para promover el respeto a la naturaleza y la reutilización
de materiales agrícolas e industriales como hierbas, flores, insectos y trapos
viejos para la confección de papel, el teñido con pigmentos naturales a base
de plantas y polvos minerales. la impresión manual (xilografía, cestografía.

pe-

talografia. serigrajía solar) y la encuadernación artística de libros. El diálogo y
la retroalimentación propiciaron el conocimiento a fondo de esta organización
multiétnica, en la que los sueños son considerados una materia prima esencial
y cada persona participa con su inventiva en la producción grupal de libros
artesanales.
El Toller Leñateros fue fundado en 1975 por la poeta norteamericana Ámbar

Pase y está integrado por indígenas tzotziles. czeltales. lacandones. chamulas,
chontales. tojolabales, choles. mames y zoques. Esta editorial independiente ha
publicado Libros que han obtenido reconocimientos y premios internacionales
por su contribución a la literatura y cultura indígenas, entre los que destacan
la Beca Edmundo Valadés a la Edición de Revistas Independientes, en 1995 y
1997; Witter Bynner fuundation for Poetry 1999; Premio PEN Club de México
2010, por Excelencia Editorial. Sus cuadernos, revistas y libros-objeto han sido
elogiados en Roma, Barcelona, Montreal, Tokio. Nueva York, Washington, entre
otras ciudades. Bibliotecas. museos e instituciones culturales de prestigio en
todo el mundo atesoran y resguardan estas publicaciones, tales como la British
Library. la

casa della Poesía de Salerno, el Nacional Museum of Women in the

Arts y las universidades de Harvard, Princeton, Yale, y muy pronto la Universidad Autónoma de Nuevo León.
La relación constante que el Toller Leñateros sostiene con la naturaleza y con
la tradición autóctona representa una perspectiva posible para quienes vivimos

~

33

��en la ciudad - "toda tensa de cables y de esfuerzos" - . por ello, la sinergia con
el colectivo ha sido fundamental para la CABU en su búsqueda de nuevas formas de difusión impresa y digital del material de nuestros acervos. Además, ha
sido una experiencia muy enriquecedora e inspiradora que invita a reflexionar
sobre la importancia de la transmisión de la literatura indígena como expresión
de la identidad y cultura nacionales. &amp;ita experiencia contribuye a comprender
las tradiciones de la cosmovisión maya y motiva el rescate y la conservación de
antiguas técnicas autóctonas de elaboración de papel e impresión. abriendo la
posibilidad de acercarlas a las nuevas tecnologías del mundo editorial con el fm
de buscar procesos más ecológicos para la creación y difusión de la literatura y
las demás artes.

~

36

Propuesta final del cartel conmemorativo.

�hb, os que obsequio

desarrollo integral de !OS -sei~es humanos a [laYés de

��CALENDARIO
AQlJILES O DE LA CONTEMPLACIÓN:
ALFONSO REYES Y LOS TERRITORIOS DEL ARTE*
ARTIJRO lóPEZ RODRÍGUEZ

L

a contemplación, la reflexión y el entusiasmo por el quehacer artístico formaron parte de la vida literaria de Alfonso Reyes. Desde temprana edad,

tuvo un permanente y afectivo interés por las artes que lo llevaría a delinear,
aunque no de manera sistemática, sus testimonios y emociones sobre un conjunto de obras y sus autores. Sin considerarse un crítico, fue un aficionado al arte
con am plias facultades críticas que en sus escritos apreció, desde la mirada del
literato, los valores plásticos de la época. A pesar de sus reservas hacia la crítica
de arte, valoró este género en Walter Pater, Charles Baudelaire, Benedetto Croce,
Justino Fernández y Henri Focillon.

La exposición Alfonso Reyes y los territorios del arte. montada en el Museo
Nacional de Arte, tuvo como origen el interés de reunir las cuestiones sobre
arces plásticas que el escritor trató en sus ensayos, poemas, relatos, artículos,
epistolarios y Diario, entre los años de 1908 y 1959. La premisa esencial para
esta muestra fue la investigación del material heterogéneo del autor en lo referente al campo artístico, además de ofrecer un espacio dedicado a Fósforo,
seudónimo común que compartió con Martín Luis Guzmán en su labor de crítica
cinematográfica.

l. Albores. Los modernistas del Ateneo

Instalado en la Ciudad de México desde 1905, Alfonso Reyes se relacionó con
el grupo de escritores y artistas que colaboraban en la Revista Moderna de

México, la principal publicación del movimiento modernista, dirigida por Jesús
E. Valenzuela.
En septiembre de 1908, la revista dedicó un número especial al primer aniversario de la muerte de Julio Ruelas, fallecido en París en 1907. En este número conmemorativo escribieron Miguel de Unamuno, Manuel Machado, Enrique

~

42

· Resumen del texto'Aquiles ode la contemplación: Alfonso Reyes ylos terñtolios del an(, induido en el catálogo de la exposióón
AffonS() Reyes y los territorios del arte México, Instituto Nacional de Bellas Anes/Banco de México/Editorial RM, 200(), de la muestfcl
museográfica del mismo nombre montada en el Museo Nacional de Ane (Muna!), de la Oudad de México, de nOYiembre de 2(K)I) a
febrero de 2010, yen el Museo del Noreste (Mune), de Monterrey, Nuevo León, donde fue inaugurada el 21 de marzo de 2010.

�educación, pintura, poesía, metafísica, nlosofía, además de presentar conciertos
con música de Chopin, Beethoven y Bach. Una vez consolidada y alentada por
Pedro Henríquez Ureña, la Sociedad se renovó en Ateneo de la Juventud el 28
de octubre de 1909. En ambas asociaciones, Alfonso Reyes -a quien llamaban

Eujorión- destacaría como cofundador y conferencista.
Los m iembros del Ateneo, integrado por Jesús T. Acevedo, Martín Luis Guzmán, Antonio Caso, Luis Castillo Ledón, Alfonso Cravioto, Isidro Fabela, Pedro
Henríquez Ureña, Julio Torri, José Vasconcelos, Saturnino Herrán, Ángel Zárraga,
Diego Rivera -estos dos últimos residentes en Europa- y Alfonso Reyes, entre
otros, lucharon contra la opresión intelectual y política, condenaron el doctrinario positivista del decadente régimen de Porfirio Díaz. A esta "Generación del
Centenario" se le ha adjudicado el inicio de la revolución cultural del país, por su
renovación estética y su posición disidente frente a la ftlosofía oficial.
Para celebrar el Centenario de la Independencia, el Ateneo organizó una serie de conferencias sobre la vida y obra de algunos escritores hispanos. Alfonso
Reyes trató Los Poemas rústicos de Manueljosé Othón en el Salón de Actos de la
Escuela Nacional de Jurisprudencia el 15 de agosto de 191 O. Un año después,
llamado por sus compañeros del Ateneo "para llevar la voz", Reyes presentó
otra ponencia titulada "El paisaje en la poesía mexicana del siglo XX", en la que
disertó sobre las relaciones entre la literatura y el ambiente físico, es decir, sobre
Julio Ruelas. Piedad, 1901.

la manera en que los poetas mexicanos han entendido, interpretado y modilicado la naturaleza de nuestro paisaje, "que es lo más nuestro que tenemos" 3.

Díez-Canedo, Enrique González Martinez y Alfonso Reyes, autor de "Julio Ruelas, subjetivo"2 , su primer texto dedicado a un artista mexicano, ilustrado con
dos viñetas de sátiros y el dibujo Piedad, de 1901 .

ll. Lejanías. Estampas de París

y Madrid

Un acto cultural singular de esta década fue la organización de una exposición de "la nueva pintura", o rganizada por la redacción de Savia Moderna y el
Dr. Atl, quien ofreció una conferencia sobre pintura y escultura contemporáneas. La muestra contempló obras de Germán Gedovius, Francisco de la Torre,
Saturnino Herrán, Alberto Garduño, Ángel Zárraga y Diego Rivera, cuya obra

En El cazador, Pasado inmediato y en su Diario 1911-1930, Alfonso Reyes anotó
las impresiones de su llegada a París en 1913 para ocupar el cargo de segundo
secretario de la Legación mexicana en esa ciudad, nombrado por Victoriano
Huerta -de quien había rechazado ser secretario particular.

Reyes apreciaba -y a quien ayudaría a obtener una beca del gobernador de
Veracruz, Teodoro Dehesa, para estudiar en Europa, como indicó en el segundo tomo de Las burlas veras.
Dentro del espíritu de modernidad que germinaba en el país, la circulación
de tales revistas modernistas representa una época de transición cultural entre
dos siglos y referencia ineludible del período que nos ocupa. En esta línea cro-

La vida cosmopolita de París agolpa el espíritu del escritor al redactar sus

crónicas, poemas y libro de vida. En El cazador escribió los ensayos "Los ángeles
de París" y "París cubista", en los que habla de la ciudad "sin perspectiva, vidrio
de colores" , con "ángeles disfrazados de rusos". Reyes convivía con un tropel de
artistas adeptos al futurismo y al cubismo, las tendencias artísticas de moda en
Montparnasse.

nológica es fundamental el papel de la Sociedad de Conferencias, establecida
en 1907 con el objetivo de llegar directamente al público con pláticas sobre

~

44

1 En Alforro ~ "Julio Rue1as, subjetoo~

en Revilta MJdeltmfe MéxiaJ,5e(lliemble de 1908, pp. 12-15.

En el grupo del cubismo se encontraban sus amigos Ángel Zárraga y Diego
Rivera, establecidos en España en 1906 y 1907, respectivamente, y quienes
El pai5aJe en la poesía mexicana delsiglo XX. Estudio presentado por el 5r. Alfonso R~ en re{JIP5entudoo del Ateneo de la Jwentud.
México, Tipografiade laViuda de Ftancisco Diaz de león, 1911, p. 3.
1

~

45

�mantenían vínculos con los ateneístas de México como miembros corresponsales de Savia Moderna. El pintor guanajuatense es un capítulo entero en la
vida del regiomontano. Como se aprecia en la correspondencia con Pedro
Henríquez Ureña, Reyes consideraba a Diego Rivera "el más grande de todos;
cada vez lo estimo más", "sólo Diego Rivera vale". Como hemos dicho, lo había apoyado para obtener una beca, y sobre él escribió "Diego Rivera descubre
la pintura", "Diego Rivera cumple los setenta" y "El derecho a la locura" , en

Las vísperas de España.
Alfonso Reyes solía visitar museos y galerías parisinas. Acudía de manera
frecuente a las salas del Museo del Louvre; dedicaba horas a la escultura antigua, a los primitivos italianos y franceses, a Rubens; visitaba los cafés La Closerie des Lilas y La Rotonda; el Teatro de COeuvre y el Paris-Amérique Latine,
un centro de reuniones frecuentado por latinoamericanos y patrocinador de

Revue Latine.
En 1914, cuando Venustiano Carranza canceló las representaciones diplomáticas y ante la cercanía de la guerra, Reyes se trasladó a España y se dedicó a la
investigación filológica en el Centro de Estudios Históricos de Madrid -ubicado
en la Biblioteca Nacional-, dirigido por Ramón Menéndez Pida!. Se ligó a "la
guerrilla de la inteligencia" del Ateneo de Madrid y a la Residencia de Estudiantes, donde convivió con Juan Ramón Jiménez, José Moreno Villa, José Ortega y
Gasset, Azorín, Enrique Díez-Canedo y Pedro Henríquez Ureña.
Con apasionado interés, durante su larga estancia en Madrid, Reyes frecuentó -como antes lo había hecho en el Louvre- las salas del Museo del Prado
para admirar los "Cristos escurridos", de El Greco; el "humorismo blasfemo" de
Goya; Las meninas. de Velázquez; las pinturas de Zuloaga, El Bosco, Rembrandt,
Brueghel, El Veronés. Asimismo, elogió los tesoros del Museo Arqueológico Nacional en la calle de Serrano, número 13, en Madrid -cerca del Centro de Estudios Históricos-, en particular La caída de los ángeles malos, una bella pieza del
siglo XVIII, de estilo barroco, callada en marfil, plata, latón y de la cual escribió
"La caída. Exégesis en marfil", en Ancorajes4 •

Fósforo fue el seudónimo que adoptó con Martín Luis Guzmán en su crítica
de cine en España. La firma apareció por primera vez en España. Semanario de

la Vida Nacional, en octubre de 191 5, dirigido por José Ortega y Gasset, en la que

m.

Cuadros. El cine de Fósforo

colaboraban José Moreno Villa, Miguel de Unamuno y Enrique Díez-Canedo. A
instancias de éste, Reyes fue admitido y así comenzó dentro de su carrera una

La presencia de Fósforo revela la importancia del cine en la vida literaria de
Alfonso Reyes. A su arribo a la capital española, después de la cancelación del
personal diplomático en 1914, entabló amistad con escritores que lo integraron

~

46

a la redacción de revistas y periódicos españoles.

nueva literatura, una nueva crítica para un arte nuevo: el cine.
A la salida de Federico de Onís. autor de la columna "El Espectador" en dicha
revista, Ortega y Gasset solicitó a Reyes y a Guzmán continuar con la sección de
cine, que titularon "Frente a la Pantalla" y firmaron con el nombre de Fósforo. a
partir del 28 de octubre de 1915. Para la crítica de hoy. Onís, Reyes y Guzmán

• En Alfonso Reyes,Anwrajes, México,Tezontle, 1951, pp. 7-11.

dieron cuerpo al primer esbozo de crítica cinematográfica en español.

~

47

�Hacía poco tiempo que el cine había nacido; el mundo de la imagen que
por entonces se expandía era reseñado y comentado en los principales diarios
madrileños. Reyes y Guzmán se divertían escribiendo notas sobre el cinematógrafo que tuvieron cierto éxito entre sus amigos. Con el nombre de Fósforo,
que utilizaban indistintamente, reseñaron más de cuarenta cintas del cine norteamericano, italiano, español y francés, entre ellas: El robo del millón de dólares,

Las luces de Londres, Maciste, El cofre negro, E/féretro de cristal, La moneda rota,
Los misterios de Nueva York, Cabiria, El bombero, La vida de Cristóbal Colón y su
descubrimiento de América, El misterio de ZLldora, Donogoo Tonka y muchas otras
que se proyectaban en las pantallas españolas.
A la salida de Martín Luis Guzmán, Reyes terminó su panicipación en España
y pasó a encargarse de la sección de cine en El Imparcial, entre junio y septiembre de 1916, firmando también como Fósforo con gran éxito, según le escribió
a Guzmán. Con igual seudónimo colaboró en la Revista General, en septiembre
de 191 8, donde aparecieron sus notas finales con el epitafio: "Aquí yace uno que
desesperó de ver revelarse un arte nuevo".
La conclusión de Fósforo no significó, sin embargo, el fin de su interés por

el cine. Estuvo motivado por la cinematografía, ya no por entretenimiento·, sino
como parte de su oficio literario; así lo revelan los libros calendario, Tren de on-

das, Marginalia, Las burlas veras y Simpatías y diferencias, en los que recopiló sus
comentarios cinematográficos.

IV. Latidos. Los fuegos de la razón

Conocedor de la literatura y de la pintura española, Reyes incorporó en sus

el Anfiteatro Montaigne de la Universidad de Burdeos, Francia, en julio de 1919,

escritos las evocaciones y emociones estéticas de Goya. En cartones de Madrid

año en que acompañó al escritor y funcionario español Azorín, subsecretario de

y Las visperas de España son recurrentes las citas al pintor, como se lee en los

Instrucción Pública y de Bellas Artes, en su viaje a esa ciudad para presentar una

relatos: "Teoría de los monstruos", "La fiesta nacional", "El Manzanares", "El

exposición de pintura española en el Pabellón de Arte Moderno.

derecho a la locura" , "Viaje a la España de Castrogil" y "En busca de Goya".

Reyes preparó " En busca de Goya" motivado por la enigmática vida del pin-

Ambas ediciones son estampas literarias de tipos y paisajes madrileños vistos

tor en Burdeos, donde pasó sus últimos años. Inspirado en este capítulo de la

a través del pincel del autor de las majas. Como han referido otros investigado-

vida del artista de Fuendetodos, como otros biógrafos y novelistas, Reyes no po-

res, cartones de Madrid es un libro cuyo título y portada, con el grabado Dios la

día dejar fuera de su escritura a un pintor de insondable personalidad, quien en

perdone. Y era su madre (1799), confirman la predilección de Reyes por el ilustre

1824 había solicitado, en su calidad de pintor de cámara del rey Fernando VII,

pintor español.

una licencia con goce de sueldo para tomar las aguas minerales de Plornbiéres,

En otro texto, "La fiesta nacional", Reyes hace referencia a los caprichos,

así aconsejado por sus médicos para mitigar sus enfermedades. Allí, en avan-

de Goya, a los dibujos de atormentados, de enfermos, de coji-mancos y a los

zada edad y sordo, sin saber una sola palabra en francés pero deseoso de ver

~

cuadros negros. Sin embargo, su texto esencial sobre el pintor es "En busca de

mundo, Goya realizó la pintura Procesión , de tonalidades oscuras y melancolía,

48

Goya", que incluyó en Las visperas de España. Lo presentó en una conferencia en

~

49

�V. Andanzas. Monterrey en Sudamérica

Durante los años en que se desempeñó como embajador de México en Argentina (1927-1930, 1936-1937) y Brasil (1930-1933, 1935), Alfonso Reyes
promovió a escritores, artistas, músicos y cineastas, como se lee en su Diario,
sus epistolarios y sus informes diplomáticos.
En la cumbre de su ocupación consular, en medio de una incesante labor
diplomática y literaria, Reyes fue un interlocutor entre las artes y los artistas de
México y países de Sudamérica, como Argentina, Brasil, Uruguay y Chile. En
sus estadías, misiones, banquetes y conferencias en foros internacionales, tuvo
oportunidad de tratar a los pintores Cándido Portinari, Emiliano Di Cavalcanti,
Cícero Dias, Ismael Nery, Tsugouharu Foujita, Dimitri lsmailovitch, Rafael Barradas, Pedro Figari, Elena Cid, Toño Salazar, algunos conocidos en París y de
quienes adquirió cuadros o encargó retratos de su familia.
Su permanencia en Sudamérica representando a México fue significativa en
materia de creación literaria, como lo demuestran la revista Sur y la editorial
homónima, que compartió con Victoria Ocampo. Reyes solía tener encuentros
dominicales con Jorge Luis Borges y su hermana Norah Borges, "fina dibujante"
y pintora, quien ilustró su libro Fuga de Navidad, editado en J 929.
Como embajador en Buenos Aires. el escritor promovió y gestionó exposiciones de arte mexicano. Una de ellas fue La exposición de pintura mexicana, que
se presentó en la Asociación de las Artes de La Plata, en septiembre de 1929,
con pinturas de Roberto Montenegro, Manuel Rodríguez Lozano y Diego Rivera,
entre otros. En este evento presentó la conferencia "La pintura mexicana en La
Plata", el 23 de septiembre de 1929, que recopiló en Norte y Sur5.
Río de Janeiro fue, por otro lado, una de las regiones que amó intensamen-

en contraste con La lechera de Burdeos, su última obra de luminosas tonalidades
azules y verdes.
¿A qué había ido Goya a Burdeos? ¿Fueron sus ideas liberales o la polémica

Maja desnuda que atrajo la atención de la Inquisición española? Sensible a los
problemas del exilio, Alfonso Reyes trataba de explicarse la incomprensible
partida voluntaria del artista a los 78 años de edad a la ciudad francesa.

te. Su fama literaria lo precedía y durante su residencia en esta ciudad editó El

testimonio de juan Peña (1930), situado en el pueblo de San Miguel Topilejo, con
tres ilustraciones de Manuel Rodríguez Lozano. También lanzó la publicación

Monterrey. Correo Literario de Alfonso Reyes, edición personal de notas y noticias
literarias, con un dibujo del Cerro de la Silla hecho por él mismo.
La edición de ocho páginas de Monterrey, distribuida gratuita y profusamen-

Reyes miró los espectros de Goya -como antes los de Julio Ruelas- seducido por el sentimiento de los contrastes violentos, los espantos de la naturaleza,
los gestos diabólicos. lo absurdo posible, las fisonomías humanas extraordinariamente animalizadas, los espectros delirantes, las sombras nocturnas y los
negros ensueños que el artista transfiguró en estampas.

~

so

te como "una carta circular para mantenerme en contacto con mis amigos y con
los escritores de todo el mundo"6 , alcanzó catorce números, entre junio de 1930
y julio de 1937. Está inspirado en los suplementos literarios, en especial de Les

Nouvelles Litteraires, según evocó en su diario personal en 1930.

1En Alfonso Re)'éS. "La exposición de pintura mexicana en la Plata~ en Nortey Sur (1925-1942), México, leyenda, 1944, pp.18-28.
6

En Alfonso Reyes.Las burlas veras. Segundo ciento, op. tit., p. 40.

~

51

�algún tiempo para que me decidiera yo a formar esta colección, y al fin vino a

La sede diplomática de México en Argentina y Brasil fungió como centro de

añadir peso a sus argumentos el argumento de la muerte"ª, escribió en 1952.

reuniones culturales y difusor del arte muralista mexicano -a cuyos artífices
Reyes elogió-, movimiento que influyó particularmente en el arte moderno
brasileño.

Arte de ver

Alfonso Reyes se dedicó a contemplar, a ~er, a escribir acerca de lo visto. EscriVI. Transparencias. La tjerra de Anáhuac

bió "Contra el museo estático" (1924) y en cartones de Madrid (1917) rechazó
toda explicación alrededor de un cuadro: "Recorred las salas de los museos:

A su regreso definitivo a México, en febrero de 1939 -tras sus "vacaciones diplomáticas", como él mismo apuntó-, Alfonso Reyes participó de manera activa en la vida cultural y académica de nuestro país. Fue miembro cofundador de

La Casa de España en México, El Colegio Nacional, Ateneo Español de México,
Centro Mexicano de Escritores, catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad Nacional Autónoma de México y presidente de la Academia

veréis que, invariablemente, la pobre gente ha dejado de ver los cuadros por
leer los letreros que aparecen al pie. No se perdería mucho si se suprimieran los
letreros".
Como otros escritores, Alfonso Reyes tuvo la necesidad de decir lo que
sentía ante la obra artística. Entregado a escribir, hizo de la contemplación
un ejercicio literario:

Mexicana de la Lengua.
En solidaridad con la República española, La Casa de España acogería a un
grupo de intelectuales y pintores exiliados españoles que vinieron a México a se-

Sabía que para llegar al conocimiento plástico eran elementales las sensaciones, las
percepciones, los sentidos; que al transformar nuestras percepciones el arte nos con-

guir sus trabajos docentes y de investigación que interrumpieron por la guerra.

fiere energía, y que el poeta, guardia de la pluma, se entrega al arte de ver, al efecto

Max Aub, Enrique Díez-Canedo, José Moreno Villa, Juan de la Encina. Antonio

de palabras.

Rodríguez Luna, Elvira Gascón, María zambrano fueron algunos de los amigos
de Alfonso Reyes que arribaron a nuestro país.
Como parte de las actividades culturales de La Casa de España, se organizaron diversas conferencias que se publicaron bajo el sello de la institución, además de que se presentaron exposiciones de Enrique Climent, Antonio Rodríguez
Luna y José Moreno Villa en la Galería de Arte, de la Calle de Dolores. número 11 .
Un año después, el 16 de octubre de 1940, a iniciativa de Reyes e inspirado en el
College de France, La Casa de España se transformó en El Colegio de México.
En 1949, Reyes se empeñó en la traducción de la Ilíada (ilustrada por Elvira
Gascón) y lanzó el sello editorial Tezontle. nombre ficticio para los libros que,
total o parcialmente pagados por el autor, "no cabían en las series didácticas del
Colegio de México"7, según le escribió a Octavio Paz. En las portadas de esos libros y en su papel de correspondencia utilizó como emblema el dibujo del Cerro
de la Silla que había trazado para su correo literario Monterrey.
En 1955, para celebrar los cincuenta años de su carrera de escritor (sus bodas
de oro con la pluma, iniciada en Monterrey en 1905), Reyes planeó la edición de

Fotograma de la película la vida de Cristóbal Colón ysudeswbrimientode América (Franóa yEspaña, 1916).

sus Obras completas en el Fondo de Cultura Económica, su habitual casa editorial: "El director del Fondo, Arnaldo Or61a Reynal, me estuvo instando durante

~

52

1 l-laj, Tezootle es una colección del Fondo de úiltura [conóm1Ca en la cual se editan libros que no caben en nínguoa otra colección. (N. de

El

ªCf. Alfonso Reyes,Anecdotario, México, Era, 1968, p. 27.

�BRIZNAS
EL EDÉN SUBVERTIDO
ASCONA 15. IX*

ABRAHAM NUNCIO LIMÓN

HUGO BALL

n Die Aktion, Rubiner defiende a los literatos contra diversos ataques
reales e imaginarios. También yo pertenezco a los atacantes de los que
hay que defenderse. "Todos insultan diciendo 'literato', deshonran la palabra
'literato', trabajan por el descrédito de la voz 'literato•.tt -Pero no es cierto
en absoluto que yo también pertenezca a los atacantes; para mí, esta palabra
es incluso un título honorífico. El literato es uno que cuida la palabra por
amor a la palabra misma. La profunda especialización de la época es la única
responsable de que se haya producido una escisión entre el literato, por una
parte, y el poeta y el erudito, por otra, que, en mi opinión, es perversa. Existen
hoy poetas reconocidos que han perdido todo respeto y consideración, porque
la palabra determina, sobre todo y antes que nada, sobre su grandeza y su
mérito. Y hay eruditos cuyas frases habrían de espantarle a uno si las tuviera
que citar sin haberlas pulido antes estilísticamente. No obstante, también hay
un tropel de literatos que, pasando por encima de los trabajosos estudios y de
cualquier reflexión ordenada y coherente, se creen legitimados, pese a todo,
para cualquier crítica. En este sentido, se puede hablar de literatos eternos
y bohemios, de la misma manera que se habla de estudiantes eternos y
bohemios. Sería bueno que los poetas y eruditos volvieran a ser más literatos
(artistas de la palabra, hostigadores de las letras); y los literatos, más eruditos
y poetas (lógicos y maníacos de lo maravilloso). La literatura presupone ante
todo a los literatos, aunque también tiene su parte en los poetas y eruditos.
Y, cuando se presentan libros, la crítica literaria, ante todo, no debería perder
de vista a los literatos y juzgar el conjunto por la sintaxis. Parece que son
lugares comunes, pero no se llevan a la práctica en modo alguno. ¿Cómo si
no iba a existir esta sobresaturación de poetas y profesores reconocidos, que

E
"71--ras ser expufoa6os ~
\L,un momento 6espués
6e fja6er fjecfjo ef amor,
con íos fa6íos trémufos
contra ef fjom6ro 6e )l6án, fe
6íjo a su compañero: "&lt;treo
que ef §eñor se equí"ocó".
?l6án, retoman6o ef aftento,
fe respon6íó: "§í, eflf)araíso
somos nosotros ".

~"ª'

ni siquiera saben escribir correctamente?
·11agmeo1oextraidode Hugo Balllohuidodelnempo (undiono) conetprimermamflestododoísto. Barcelooa, Awn: &lt;Ido, 200,, p.148.

. . . . . .. .. -.

�p~--

RECUERDOS I?E VIAJE º
IGNACIO MARTINEZ

o

�LA EXPERIENCIA LITERARIA

lo que ha llegado hasta nuestros días de su octava ··A Zaragoza". a pesar de que

RECUERDOS DE VIAJE

comparte con sus contemporáneos norestenses -que culnvaron el arte de la

CARLOS LEJAIM GOMEl HERNÁNDEZ

versificación aunque raras veces la poesía acudiera a su llamado- la rima consonante, basada en formas sustantivadas de verbos: su rechazo a la sensiblería
y al tono oratorio de la poesía patriótica, le otorga al s1mil del que se valen sus
versos endecasílabos una fuerza elemental. además. la precisa colocación de
los acentos y la aliteración mediante la repetición de la a. hacen que la estrofa
fluya con naturalidad·
Y cual del mar las olas encrespadas.
Bramando chocan con fragor tremendo
Contra el duro peñón, y quebrantadas.
A su lecho retornan con estruendo:
Las columnas francesas rechazadas
Por los patriotas pechos. discurriendo
Van por los campos. Mientras la victoria
Sonríe á México en radiante gloria.

En el Fondo Alfonso Reyes de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria
contamos con el volumen Recuerdos de un viaje en América. Europa y Áfnca.

A

pesar de su riqueza. los libros de viaje en la literatura mexicana no
han gozado la suerte de otros géneros. El viajero. al narrar su periplo.

teje una red de impresiones y preconcepciones de los lugares visitados y
confronta esa realidad con la propia En Recuerdos de un viaje en América.
Europa

y África. Ignacio Marunez no sólo expone su visión de las grandes

metrópolis de fin-de-siecle. sino también la de algunas ciudades mexicanas y
parte de la región noreste del país· Matamoros. Tula. Mier y Momerrey
Ignacio Martínez. originario de Villa de San Carlos, Tomaulipas. estudió en
el Colegio Civil y en la Escuela de Medicina de la ciudad de Monterrey: tomó
las armas en 1865. durante la segunda lntervencion Francesa y colaboró con
Porfirio Díaz en los levantamientos de La Noria y Tuxtepec. Una vez instalado
Díaz en el poder. Ignacio Manínez comenzó a gozar de los privilegios de pertenecer al grupo triunfante; sm embargo. al no quedar satisfecho con el régimen

El libro. impreso en París por la Librería de P. Brégi en 1884. tiene una elegante
encuadernación roja de tafilete con hierros dorados y negros, canto dorado,
354 grabados y un mapa donde se señala la trayectoria que Ignacio Martínez

siguió en su primer viaje. El formato de 28 50 x 20 cm le otorga al ejemplar un
carácter de monumentalidad. La belleza de la edición es tal, que Ignacio Manuel
Altamirano. en su introducción al Viaje a Orieme. de Luis Malanco. menciona
que "antes que se concluya [la obra de MalancoJ han visto ya la luz pública los
recuerdos de un viaje del general Ignacio Martinez. bello libro redactado con
talento e impreso en París con verdadero lujo tipográfico y profusamente ilustrado"2. Los grabados son de especial interés. pues además de ofrecer imágenes
de los edificios emblemáticos de las más imponantes ciudades europeas, también tiene plasmadas las modestas calles de Matamoros y Monterrey de finales
del siglo XIX.

-probablemente por su incumplimiento al principio de la no reelección-. renunció a su cargo militar y regresó a Tamaulipas. donde ejerció la medicina La
presión política y el hecho de contar con recursos lo decidieron a iniciar una
travesía por el mundo Fruto de ello son sus dos libros de viaje: Recuerdos de

En la descripción que Martínez hace de París se evidencia la preconcepción
de las grandes urbes europeas que los intelectuales americanos se habían formado desde sus ciudades de origen En la experiencia de Ignacio Martínez. el
París real superó al imaginario:

un viaje en América. Europa y África y Viaje Univef'5al. Visita a las cinco parces
del mundo; sin embargo. también tuvo una importante carrera periodística al

~

frente de El Mundo y se conservan dispersos fragmentos de su obra en verso.

58

de la que resultaría imposible emitir una valoración por su pérdida casi total En

1

Rafael Garz.i (antu AlqUflOS opuntesacmode,as /elfos ylacu/turodeNuevolMntn IO&lt;f1Ttunode 1B10o 1910
Mooteney. Imprenta Modrola, 19ID, PP. lJ2 y193
2
Fe11J)t' Tt'IXidor. Víojt(OS Metl&lt;onos /S,g1os XIX y XX/ Mrx,co, fd,nones Ie1rasde MéxKo, 1939, p 1 5

�Después de la comida, y ya oscureciendo, salí con uno de los compañeros de mesa á
ver unas cuantas calles, y encontré que la realidad era muy superior á la idea que con
la lectura de historias ó novelas. me había formado de este pueblo. 1

Uno de los aspectos interesantes en los libros de viajeros americanos que
visitan Europa es la posibilidad que les brinda la palabra para conquistar al
conquistador: juzgar las rústicas costumbres de algunos pueblos europeos en
los mismos términos que lo hicieron los colonizadores en sus crónicas sobre el
Nuevo Mundo. Ignacio Martínez, en su viaje por Madrid, encuentra una ciudad
que no compite en belleza con París, y lanza severas criticas a la capital española:
Como los dos puentes que le atraviesan, el de Segovia y el de Toledo, son bien sólidos
y bastante extensos, pues miden como doscientos metros, y bajo sus arcadas se ve
correr el agua como la de un insignificante arroyuelo. los chuscos dicen que los Madrileños vendieron río para comprar puente.•

Ignacio Martinez es un autor que no ha sido debidamente ponderado en
el panorama de las letras mexicanas decimonónicas: acercarse a su obra mediante la bellísima edición de Recuerdos de un viaje en América, Europa y

África, resulta una experiencia en la travesía histórica por la literatura mexicana tan estimulante, como la que vivió el autor en sus visitas a las grandes
metrópolis de linales del siglo XIX.

1gna(io Martinez.P.eruer005de1H1 viaf en Ñlltml, lixo¡KJ yA.ful París, l.beria de P. Biecj, 1884, p. 105.
'/bid, pp. 19&lt;Jy 200.

3

�RETRATOS REALES E IMAGINARIOS
MAHMUD DARWIX,
HABITANTE DEL EXILIO
RODRIGO ALVARADO

• Dónde está el hogar de un poeta en el exilio si no es en su lengua? Este es

l

el caso de Mahmud Darwix, palestino nacido en Birwa en 1941 y expul-

sado en su infancia de su pueblo natal eras la implantación del Estado israelí.
Su primer exilio fue en el Líbano y posteriormente en la Palestina ocupada,
donde vivió en la clandestinidad, para después ser considerado ciudadano
de segunda por el Estado. Desde su adolescencia se refugió en su lengua, en
los libros y en la escritura porque, como dice Adonis: "La escritura, en árabe,
sólo enseña que la patria no es un lugar, que no se sitúa en ninguna parte.
Enseña que ella misma es la patria"' . El Cairo, Beirut, Cisjordania y París, entre otros, fueron lugares que le sirvieron de refugio hasta su muerte en 2008
en la ciudad de Houston, Texas.
Poeta nacional y poeta de la resistencia, Darwix estuvo comprometido
con la causa palestina buscando siempre dar voz a quien no la tenía, deber
del intelectual, como señala Edward Said. Pese a su compromiso y a la presión que ejercían sus lectores, quienes esperaban una poesía como reacción
a la situación política, Darwix no dejó de hablar en su propio nombre de su
vida, de su soledad y de sus amores. Quizá su mayor resistencia o su más
entrañable compromiso sea no haber dejado de cantar a los temas de la

~
'AdooiS. fle¡de los vientos. Selección y\ffiiÓO de .lofge Esquinca MéXtCO, Universídad Autónoma de NueYOleón, 2009, p. 17

63

�poesía universal en un ambiente de continua tensión política; ejemplo de

a mi palmera: ni la paz ni la guerra ( ... ) Nada

esto es su poemario El lecho de una extraña, donde la mujer y el amor ciñen

me tiene o hace que yo tenga una idea: ni la nostalgia

la altura de su canto.
Para Mahmud Darwix la derrota tiene mayor dignidad que la victoria, ve

ni la promesa. ¿Qué haré? ¿Qué
sin exilio, sin una larga noche
que escrute el agua?3

en los troyanos un paradigma de la resistencia y de la poesía que Homero no
pudo ver. En el poema "Vendrán otros bárbaros", Darwix reprocha al poeta
griego su canto a la victoria:

Además de su conocimiento y amplio dominio de la poesía árabe, Darwix
tuvo influencia de poetas occidentales con los cuales se sentía muy identificado: Federico García Lorca, Pablo Neruda, Nazim Hikmet, Louis Aragon,

Sonarán los tambores. Ya llegan otros bárbaros. Es raptada de su casa la mujer del

Paul Éluard, Alexander Blok y T.S. Eliot, de quienes aprende mucho de su

emperador.
Y en la casa se gesta la expedición militar que devuelva a la favorita a la cama de su
señor.
¿Y a nosotros qué? ¿Qué tienen que ver cincuenta mil muertos con este casamiento

pensamiento poético. Esta asimilación de Occidente le sirve para renovar la
poesía árabe y destacarse como uno de sus más importantes innovadores.
A lo largo de su trayectoria, Darwix escribió algunos de los poemas más

atropellado?
¿Nacerá un Homero después de nosotros? ... ¿Abrirán las epopeyas sus puertas a
todos?2

importantes en su lengua; sus libros se distribuyen en todos los países de
Medio Oriente y ha sido considerado por un sector de la crítica como el
poeta más sobresaliente del mundo árabe de los siglos XX y XXI, polémica

Mahmud Darwix fue un exiliado pero no un hombre sin tierra. Su poesía

distinción que disputa con autores como Adonis o Nizar Qabbani. Sin embar-

nunca fue de huida, aunque su vida así lo marcara: Darwix es un poeta de la

go, se le reconoce como el poeta más popular de su patria, donde la gente

tierra y, como propone Luz Gómez García, una de sus traductoras al español,

llenaba estadios para escuchar sus recitales.

un poeta "que habita estaciones y recala en distintas casas, compelido más
por la estancia que por el viaje". Su universo poético es una combinación
de la búsqueda de sí mismo, de su nostalgia, de su éxodo y sus estancias,
así como de sus preocupaciones estéticas y su conocimiento de la tradición
lírica árabe.
La ausencia es un motivo constante en la obra poética de Mahmud
Darwix, quien reclama a la historia el derecho a existir, lucha contra el olvido
y cala hondo en la memoria. Guerra, exilio y muerte son palabras a las que
responde con poesía, su patria invisible. Las voces de un pasado y un presente agobiantes dialogan en el interior del poeta, quien sabe lo profundo del
abismo donde su habitación es el exilio:

Extranjero a orillas del río, como al río ... me ata
a tu nombre. Nada me devuelve de mi lejanía

~

64

~

20arwiX, Mahmud. Poesía escO(}ida. Prólogo, selección, traducción y notas de Luz Gómez García. Edición bilingüe. España, Pre-Textos,

2008,p.85.

i 1/Jid., p. 177.

65

�PRIMERAS LETRAS
SARAMAGO, EL INICIO DEL VIAJE
LUCÍA DE LUNA GUAJARDO

Para ser grande. sé entero: nada
tuyo exagera o excluye.
Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres

en lo mínimo que hagas.
Así en cada lago la luna toda
brilla, porque alta vive.
Fernando Pessoa

N

o es un hecho novedoso en el mundo de las letras que un escritor gane la
gloria después de su muerte. No ocurrió así en el caso de José Saramago,

Premio Nobel de Literatura, hasta ahora el único escritor portugués que lo ha
recibido. Leido en 42 lenguas y 53 países alrededor del mundo, a Saramago el
reconocimiento le llegó de manera tardía en su vida: en 1980. Ese año publicó

Levantado del suelo, que consolida su voz y su estilo característicos. A partir
de entonces comenzó a publicar sin descanso, hasta su última novela, Caín,
en 2009.
Saramago, aun sin los numerosos homenajes, honoris causa y demás premios que mereció, se perfiló sin titubeos como una de las plumas más lúcidas e
ingeniosas de los últimos tiempos; no únicamente en el campo de la literatura
-donde abarcó el relato, el cuento, la crónica y la poesía-, sino como periodista, dramaturgo, traductor, editor y miembro comprometido del devenir social

y

[os derechos humanos. El que perteneciera a la izquierda de su país desde 1969
causó tal censura e inquietud, que el pasado 13 de julio, a casi un mes de su fallecimiento, más de la mitad de los concejales del Ayuntamiento de Oporto votó
contra la propuesta de poner el nombre del escritor a una calle de la segunda
ciudad más importante de Portugal.
Este hecho no resulta fortuito si damos un vistazo a su historia: la persecución y censura en la época de la dictadura salazarista y, pese a ello, haber formado parte de la Revolución de los Claveles en 1974; el despido de un periódico
de alcance nacional por razones políticas; y, dentro de su oficio como escritor,
la anulación del libro El Evangelio según Jesucristo (1 988) del Premio Literario
Europeo, ordenada por un alto funcionario del ministerio de cultura de su país.

~

67

�Tal acción provocó su auroexilio en Lanzarote, Islas Canarias, donde vivió intermitentemente entre la isla española y Lisboa hasta el nnal de sus días.
Saramago escribió alrededor de 17 novelas, cuatro recopilaciones de cuencos, discursos, ensayos, innumerables artículos y tres poemarios

1
;

cada obra

confirma su discernimiento de la realidad.
Pero los números y categorías quizá sean poco sugerentes. Es preciso
adentrarnos en sus laoerintos -qué mejor tjue los novelísticos-. En ellos, se
presentan situaciones eritreas e hipotéticas dentro de un contexto social frecuentemente u(bano. Entonces surge una reacción como detonante del l;lilo
argumental; ya sea a través de los medios de comunicación, como sucede en

Las intermitencias de la.muerte (2005); ora de[ gobierno, en Ensayo sobre la lucidez (2004); ora de la comunidad internacional, en La balsa de piedra (1986).
En sus novelas aparecen hombres duplicados, automóviles rebeldes, viajes de
elefantes y navegantes en busca de islas desconocidas; así como un país de
ciegos, la ausencia de la muerte, una manifestación masiva del voto en blanco
o la separación de la península ibérica del continente europeo. Aunque estos

No sólo indaga las formas y sentidos del proceder humano, sino que irrumpe
tremendamente en las fibras que lo conforman; de este modo fragua ro verosímil y provoca en el lector una experiencia de exploración y vuelta a su interior.
A través de la ironia y la excepcionalidad de sus personajes, lo humano salta a
la vista desde su punto más terrible, humillante, atroz

y desgarrador, centrado

en el miedo y la convicción del poder como valor supn;mo; pero encuentra a
la vez su contraparte: la humiídad

y la honestidad, la tristeza y la compasión,

la determinación, el amor, la vida. De tal manera. se vincula todo aquello que
conforma al ser humano; partiendo de ello es que florece la creación. Saramago
mismo lo afirma: "Yo no decido sobre lo que voy a escribir. No, yo espero a que
algo ocurra"2 .
Ante la identificación -o siquiera comprensión-, el lector no puede mas
que reflexionar y, en los mejores casos, iniciar una autocrftica como ser, individuo o ciudadano. Se amplían los horizontes, las posibilídades, las preguntas. Bajo
ciertos mecanismos de la estructura narrativa y el contenido mismo, el texto
exige una visión más atenta del lector, otorgándole un papel activo. Quizá un

y confusa debido, entre otros recur-

escenarios resulten diferentes entre si, tienen en común la confrontación del

primerizo considere la lectura complicada

hombre consigo mismo y con el mundo. Existe una clara constante: el sustra-

sos, a la manera en que se presentan los diálogos, separados exclusivamente por

to humanista en la

comas. Esta pecullar característica incita al lector a distínguir entre las palabras

obra de Saramago.

de un personaje y otro y preguntarse quién dijo qué, y a su vez acercarse a la
oralidad, pues no hay guiones o signos que fragmenten la conversación. Una vez
que se lee con suficlente interés, su lenguaje se vuelve accesible y revelador. Un
estilo propio que roza la poesía y deja entrever lo dudosos que son los límites que
existen entre las palabras.
Difícil negar cómo llevó a última instancia la ruptura de las convenciones en
todos los ámbitos posibles. Saramago comprueba en sus declaraciones el desafío

al poder, a la indiferencia, a la brutalidad, a todo aquello que solemos aceptar
sin protesta. Y es que Saramago escribía para explicarse el mundo y proponer
respuestas a las grandes cuestiones que han atrapado -al hombre y lo siguen sacudiendo. He aquí el sentido y razón de la literatura hoy en día.
$jempre escéptico, intelectual

y provocador. José Saramago coma posición

desde su historia y sus letras como un reto y es capaz de bifurcar caminos inusi,
tados con el doble fin de conmover y abrir los ojos que con tanto afán el poder
se empeña en mantener cerrados.
Es por ello que su muerte sacude a sus lectores y resulta indtspensable
asumir el significado de su partida: "El viaje no termina jamás. Sólo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en
narración( .. .) El objetivo de un viaje es sólo el inicio de otro viaje"3 .

.

~ ~~es/5aramago/entlfflSti4

�ENTRE LIBROS
ADQl)ISICIONES RECIENTES DE LA
CAPILLA ALFONSINA BIBLIOTECA UNIVERSITARIA
~ Alcacer, Rafael. La Corporación de los poetas en la España musulmana.
Libros Hiperión 158. Madrid, Hiperión, 1995.
~Aleona, Carlos. Corriente subterránea. DVD Poesía 67. Barcelona, DVD,
2003.

iJa!Antología española de literatura fantástica. Selecci_ón de Alejo Ma!tíne:
Martín. Cuarta edición. El Club Diógenes. Sene "Autores Espanoles
10. Madrid, Valdemar, 1999.

.;,a,Ballart, Pere. El contorno del poema (Claves para la lectura de la poesía).
El Acantilado 11 O. Barcelona, Acantilado, 2005.
P61Barja. Juan. Ausencia y forma. Prólogo de Julián Ji~énez Heffernan. Serie
Lecturas Teoría Literaria. Madrid, Abada Editores, 2008.
P61Batur, Enis. Las bibliotecas de Dédalo. Traducción de Rafael Carpintero.
La Mujer Cíclope 3. Madrid, Errata Naturae, 2009.

.;,a,Bellow, Saul. Carpe diem. Traducción de Benito Gómez lbañez. Prólo~o
de Cynthia Ozick.. Circulo de Lectores 39. Barcelona, Galaxia
Gutenberg, 2006.

.;,a,Buson. Yosa. Alada claridad. Traducción y prólogo de Alberto Silva.
Colección "El Pájaro Solitario" 884. Valencia, Editorial Pre-Textos,
2007.
~Caballero Bonald, José Manuel. Descrédito del héroe. Lectur~ de Joaquín
Pérez Azaústre. Bartleby Poesía. Lecturas21 . Madnd, Bartleby,
2007 .

.;,a,campana, Dino. Cantos órficos y otros poemas. Traducción, prólogo y
notas de Carlos Vitale. DVD Poesía 16. Barcelona, DVD, 1999.

.;,a,casado, Miguel. El curso de la edad. lecturas de Antonio Gamoneda (19872007). Serie Lecturas Teoría Literaria. Madrid, Abada, 2009.

.;,a,casaú, Miguel Ángel. De dioses. hombres y demonios. Narrativa. Castellón,
Ellago, 2003.

.;,a,crane, Stephen. El monstruo. Traducción de Aurelio Martinez Benito. Alba
Clásica XVI. Barcelona. Madrid, 1997.

P61Crével, René. ¿Estáis locos? Traducción, introducción y notas de Adoración
Elvira Rodríguez. Número 6. Barcelona, Cabaret Voltaire, 2007.
P61Desnos, Robert. A la misteriosa. Las tinieblas. Segunda edición. Traducción,
introducción y notas de Ada Salas y Juan Abeleira. Edición bilingüe.
Poesía Hiperión 268. Madrid, Hiperión, 2002.
eaiOesnos, Robert. El Destripador. Ilustrado por David Sánchez. Traducción
de Irene Antón. Madrid, Errata Naturae, 2008.

ea,El arquero inmóvil. Nuevas poéticas sobre el cuento. Edición de Eduardo
Becerra. Epilogo de Ricardo Piglia. Voces/Ensayo 72. Madrid,
Editorial Páginas de Espuma, 2006.
P61Freitas Filho, Armando. Toma de tierra. Prólogo y traducción de Adolfo
Montejo Navas. DVD Poesía 43. Barcelona, DVD, 2002 .
ea,France, Anatole. La rebelión de los ángeles. Traducción de Agustín Izquierdo
Sánchez y Juan Luis González. El Club Diógenes 30. Madrid,
Valdemar, 2006.
ea,Gamoneda, Antonio. Blues castellano. Lectura de Elena Medel. Segunda
edición. Bartleby Poesía. Lecturas21. Madrid, Bartleby, 2007.

ea,Giorno, John. La sabiduría de las brujas. Presentación y traducción de
Martín Rodriguez-Gaona. DVD Poesía 117. Barcelona, DVD, 2008.
ea,Grass, Günter. Lírico botín. Edición bilingüe. Traducción de Miguel Sáenz.
Bartleby Poesía. Madrid, Bartleby, 2006 .

ea,Holbein. Hans. La dan.za de la Muerte. Seguido de un texto de John Ruskin
y del Códice del Escorial. Edición trilingüe de Juan Barja y Juan
Calatrava. Serie Voces. Madrid, Abada, 2008.
ea,lbuse, Masuji. Lluvia negra. Prólogo de Jorge Volpi. Traducción de Pedro
Tena. Número 25. Barcelona, Libros del Asteroide, 2007.
eailriarte, Ana y Marta González. Entre Ares y Afrodita. Violencia del erotismo
y erótica de la violencia en la Grecia antigua. Serie Lecturas Historia
Antigua. Madrid, Abada, 2008 .
eaiJaccottet, Philippe. Antología personal. Traducción y epílogo de Rafael-José
Diaz. lgitur/Poesia No. 21. Montblanc, Tarragona, Igirur, 2002 .
~Kapuscinsk.i, Ryszard. Poesía completa. Segunda edición. Edición bilingüe.
Traducción de Abe! A. Murcia Soriano. Bartleby Poesía. Madrid,
Bartleby, 2008.

�P11Kerouac, Jack. Libro de jaikus. Segunda edición. Edició~ biling~e.
Traducción y prólogo de Marcos Canteli. Bartleby Poes1a. Madrid,
Bartleby, 2007.

PI/Padilla, Ignacio. El androide y las quimeras. Voces 112. Literatura. Madrid,
Editorial Páginas de Espuma, 2008.

P11Kooser, Ted. Delicias y sombras. Traducción de Hilario Barrero. Colección
La Cruz del Sur 978. Valencia, Pre-Textos, 2009.

P11Pavese, Cesare. De tu tierra. Traducción de César Palma. Narrativa
Contemporánea 66. Valencia, Pre-Textos. 2008.

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Traducción y adaptación al español de Joaquín Hinojosa y Mana del
Mar Navarro. Alba Artes Escénicas. Barcelona, Alba, 2003.
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Adolfo Montejo Navas. DVD Poesía 31. Barcelona. DVD, 2001.

P11Plant, Sadie. El gesto más radical. La Internacional Situacionista en una
época posmodema. Traducción de Guillermo López Gallego. La
Muchacha de Dos Cabezas 1. Madrid, Errata Naturae, 2008.
P11Quincey, Thomas de. Los césares. Traducción y notas de Jordi Doce. Alba
Clásica XCII. Barcelona. Alba, 2007.

P11Malcolm, Janet. Leyendo a Chéjov. Un viaje crítico. Traducción de Víctor
Gallego. Alba Trayectos 61. Serie Vidas y Letras. Barcelona. Alba,
2004.

P11Rilke, Rainer Maria. Poemas a la noche. Preliminar de Clara Janés.
Traducción de Clara y Alfonsina Janés. Poesía del Oriente y del
Mediterráneo 32. Guadarrama, Madrid, Ediciones del Oriente y del
Mediterráneo, 2009.

P11Masoliver Ródenas, Juan Antonio. Voces contemporáneas. El Acantilado
94. Barcelona, Acantilado, 2004.

PI/Rodríguez de la Flor, Fernando. Jmago. La cultura visual y .figurativa del
Barroco. Lecturas Historia. Madrid, Abada, 2009.

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y muerte. Traducción de Margarita Pérez. El Club D1ogenes 25.
Madrid, Valdemar. 1995.

P11Safo y sus discípulas. Poemas. Edición de Ricardo Sánchez Ortiz de
Urbina. Poesía del Oriente y del Mediterráneo 31 . Guadarrama,
Madrid, Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2009.

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escritura de guiones. Traducción de Jessica Lockhart. Alba Mmus 1.
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del Oriente y del Mediterráneo 17. Guadarrama, Madrid, Ediciones
del Oriente y del Mediterráneo, 2001.

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PI/Siles, Jaime. Estados de conciencia. Ensayos sobre poesía española
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Madrid, Editorial Páginas de Espuma, 2009.

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Literatura. Madrid, Editorial Páginas de Espuma. 2009.

P11Nieremberg, Juan Eusebio. Oculta.filosofía de la simpatía y antipatía de las
cosas. artificio de la naturaleza y noticia natural del mund?. Razon_es
de la música en el hombre y la naturaleza. Edición de Ramon Andres.
Cuadernos del Acantilado 11 . Barcelona, Acantilado, 2004.

P11Suárez-Galbán Guerra, Eugenio. Balada de la guerra hermosa. zaragoza,
España, Tropo Editores, 2009.

P11Ory, Carlos Edmundo de. Me/os melancolía. Prólogo de Pere Gimferrer.
Epílogo de Jaume Pont. rgitur/Poesía Número 12. Montblanc,
Tarragona, lgicur, 1999.

PIIStrindberg, August. Alegato de un loco. Traducción de Cristina Ridruejo
Ramos. Colección Narrativas del Olivo Azul 11 . Córdoba, España,
Editorial El Olivo Azul, 2008.

�;,a.,szondi, Peter. Introducción a la hermenéutica literaria. Edición de Jean Bollack
y Helen Stierlin. Introducción de José Manuel Cuesta Abad. Traducción
de Joaquín Chamorro Mielke. Lecturas Teoría Literaria. Madrid, Abada,
2006.

CESARE PAVESE

DE TU

TIER«A

;,a.,szymborska, Wislawa. Aquí. Edición bilingüe. Traducción de Gerardo Beltrán
y Abel A. Murcia Soriano. Bartleby Poesía. Madrid, Bartleby, 2009.

;,a.,vázquez Montalbán, Manuel. Ars armandi. Poesía erótico-amorosa (19632000). Bartleby Poesía. Madrid, Bartleby, 2001 .
;,a.,varanini, Francesa. Viaje literario por América Latina. Traducción de Attilio
Pentimalli. El Acantilado 24. Barcelona, Acantilado, 2000.
;,a.,vmena, Luis Antonio de. Los andróginos del lenguaje. Escritos sobre literatura
y arte del simbolismo. El Club Diógenes 166. Serie "Autores Españoles".
Madrid, Valdemar, 2001.
,iJa.tWieland, C. M. Juno y Ganimedes. Traducción, prólogo y notas de Ibon
Zubiaur. Bartleby Poesía. Madrid, Barcleby, 2007
;,a.,Years, William Butler. La rosa secreta. Leyendas de Hanrahan el Rojo. Traducción
de Fernando Robles. El Club Diógenes 5. Madrid, Valdemar, 1994.

\' H I l't-1 \1 -.,1 · \ '( 1 \
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�LA TRAVESÍA FABULOSA DEL ADUANERO

L

a creencia de que el pintor francés Henri Rousseau realizó un viaje a
México, en servicio militar, durante la intervención napoleónica de t 860

a 1862, dista mucho de la verdad que demuestra el origen de su inspiración

y la preferencia por los escenarios exóticos, de un cromatismo rico en variedad tonal -cuando pintó junglas utilizó numerosos registros de verde-,
plasmados en algunas de sus obras. Rousseau, llamado Aduanero y considerado en la actualidad como un representante del arte na'if, nunca abandonó
Francia. Su inspiración provenía de libros y álbumes con láminas de fotografías e ilustraciones de animales salvajes, de sus asiduas visitas a los jardines
botánicos de París y de narraciones de compañeros soldados que sí fueron
de expedición a ultramar. Sobre este elemento que integra la biografía fantástica que Rousseau mismo se inventó, Alfonso Reyes refiere que por tal
supuesto, Guillaume Apollinaire tildó a su amigo pintor como "un hallazgo
pintoresco", "una pieza de lujo en su colección de vidas anecdóticas" '.

~

76

1

Alfonso Reyes, Roll55eou el Aóuonemy MM&lt;n, en Akípiz (1923-1946), en Obras axnpletosVIII, p. 302.

��UANL
F )

ANIVERSARI

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                    <text>�Una publicación de la
Universidad Autónoma de Nuevo León
Jesús Ancer Rodríguez
Rector
Rogelio G. Garza Rivera
Secretario General
Ubaldo Ortiz Méndez
Secretario Académico
Minerva Margarita Villarreal
Directora de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria
Nancy Cárdenas Pérez
Carolina Olguín García
Edición
Marta Hoyos González Luna
Diseño Editorial
Interfolia, Nueva época,
Número 5, enero-mayo 2010.
Fecha de publicación: junio de 2010.
Revista tetramestral, editada
y publicada por la Universidad
Autónoma de Nuevo León,
a través de la
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.
Domicilio de la publicación:
Avenida Universidad s/n,
Ciudad Universitaria,
San Nicolás de los Garza,
Nuevo León, México, C.P. 66451.
Teléfono: + 52 81 83294015.
Fax: + 52 81 83294045.
Impresa por:
Imprenta Universitaria de la
Universidad Autónoma
de Nuevo León,
Ciudad Universitaria s/n,
San Nicolás de los Garza,
C.P. 66451, Nuevo León, México.
Tiraje: 3,000 ejemplares.
Número de reserva de derechos
al uso exclusivo del título
Interfolia otorgada por el
Instituto Nacional del Derecho
de Autor: 04-2009-061217131900-02,
de fecha 12 de junio de 2009.
Número de certificado de licitud de
título en trámite; Número de
certificado de licitud de contenido
en trámite. ISSN en trámite.
Registro de marca ante el
Instituto Mexicano de la Propiedad
Industrial en trámite.
Las opiniones y contenidos
expresados en los
artículos son responsabilidad
exclusiva de los autores.
Prohibida su reproducción total o parcial, en cualquier forma o medio, del
contenido editorial de este número.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
Copyright 2010

interfolia.cabu@gmail.com
www.capillaalfonsina.uanl.mx
*Fotografía de portada: Rogelio Cuéllar

4Editorial			
4Grata compañía 		

5

La sangre de Medusa
José Emilio Pacheco
					

7

La Caída
Alfonso Reyes

8

4Cortesía			

		

4Gajo de cielo
La Arcadia
José Emilio Pacheco

12

Nubes
José Emilio Pacheco

13

4Ancorajes

Palabras leídas por José Emilio Pacheco
en la recepción del Doctorado Honoris Causa
José Emilio Pacheco

16

Discurso leído en la recepción del
Premio Cervantes 2009
José Emilio Pacheco

19

Alta tensión
Minerva Margarita Villarreal

24

Amistad de José Emilio Pacheco
Jorge Esquinca

28

4Calendario

30

La revista Trilce y la poesía chilena en la
década de los 60. Aportes y aperturas
Omar Lara

4Briznas

En memoria de Carlos Montemayor

40

4La experiencia literaria

43

El pájaro negro en el sol naciente
Carolina Olguín García

4Mal de libros			

47

El arrancacorazones
Mario Nicolás Castro Villarreal

4Retratos reales e imaginarios 		
Giorgio Agamben: El posthumanismo
y la vida desnuda
Salvador Olguín

4Entre libros		

Adquisiciones recientes de la
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

4Ojos de Reyes

Sutiles trazos de las maravillas mesoamericanas

50

54
60

�Número 5

�Ilustración tomada de El hombre a medias, en Obras completas, de Alfonso Reyes XXIII, p. 111.

�Editorial

E

n mayo de 1959, meses después de publicar La sangre de Medusa en
los Cuadernos del Unicornio, colección que dirigía Juan José Arreola, el

joven José Emilio Pacheco, a punto de cumplir los 20 años de edad, dedica
un ejemplar de su cuadernillo a don Alfonso Reyes. Esa modesta publicación, con sólo dos relatos: “La noche del inmortal” y “La sangre de Medusa”,
fue la primera de aquel muchacho quien, cincuenta años después, en abril
pasado, recibió el mayor reconocimiento de las letras castellanas: el Premio
Miguel de Cervantes. El propio José Emilio Pacheco revela en una nota a la
edición de 1990 de La sangre de Medusa (a la que se le agregaron muchos
más relatos) que aquella publicación de los Cuadernos del Unicornio es una
“curiosidad bibliográfica”, pues nunca tuvo verdadera circulación comercial;
apenas alcanzó un tiraje de 400 ejemplares, uno de los cuales —por cierto—
se encuentra bien conservado en el acervo de Alfonso Reyes. Es evidente
que no hay casualidades y que ese iniciado escritor que dejara manuscrito:
“A don Alfonso Reyes, el mayor de nuestros clásicos y el primero de mis
maestros” —dedicatoria con la que orgullosamente abrimos esta entrega de
Interfolia—, es el mismo que ahora ha pasado a integrar también las filas
de “nuestros clásicos” mexicanos e hispanoamericanos. En algún punto el
tiempo se traslapó y conectó a estos dos grandes maestros cuyos libros
conviven hoy cercanamente y mantienen coordenadas donde los mitos, los
griegos, la cultura mexicana, la literatura y la vida se entrecruzan.
Por eso este número de Interfolia dedica uno de sus apartados a José

Emilio Pacheco y conserva la memoria de sus palabras al recibir el año
pasado el Doctorado Honoris Causa en el área de Humanidades, con el que
la Universidad Autónoma de Nuevo León le rindió un sentido homenaje al
cumplir 70 años de vida. Quisimos sumarnos a la fiesta nacional, además,
con la publicación a cargo de la Facultad de Filosofía y Letras de la antología
poética De algún tiempo a esta parte, de cuya selección derivó el libro Elogio
de la fugacidad, que fue editado por el Fondo de Cultura Económica de Es-

5

�paña y la Universidad de Alcalá de Henares con ocasión de la entrega del
Premio Cervantes. El prólogo de dicho libro así como el discurso de Pacheco
en la recepción de este premio figuran entre las páginas de nuestra revista.
Con enorme satisfacción por la labor académica y de fomento a la creación que se gesta desde los espacios universitarios, y uniéndonos al júbilo
por el reconocimiento a José Emilio Pacheco y su obra, reunimos además
en esta entrega un artículo de Omar Lara sobre la formación del grupo de
poetas chilenos autodenominado Trilce; otro sobre el pensador italiano Giorgio Agamben y su planteamiento sobre la era posthumana; evocamos a
uno de nuestros escritores imprescindibles, Carlos Montemayor, de quien
lamentamos profundamente su deceso a inicios de este año. Difundimos las
curiosidades —bellezas— bibliográficas de esta Capilla Alfonsina con nada
menos que un rarísimo ejemplar de Paul Claudel, quizás único en el país.
Y compartimos “La Caída”, otra muestra de esa ambigüedad escritural de
Reyes que subvierte genialmente los géneros, sorprendiendo al lector con la
fuerza de su prosa y el fino andamiaje de una historia de piezas de museo,
leyes de la física y ángeles, que nos recuerda el peso del derrumbe de la materia en este mundo. Una amalgama de pensamiento, reflexión y capricho
de la imaginación creadora que inquieta espera al lector.

Minerva Margarita Villarreal
Directora de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

6

�Grata compañía

José Emilio Pacheco. La sangre de Medusa. Cuadernos del Unicornio 18. México, 1958. Juan José Arreola, editor.
Dedicatoria:
A don Alfonso Reyes, el mayor de nuestros clásicos y el primero de mis maestros.
Con toda la admiración de José Emilio Pacheco. México, mayo 9, 59.

7

�Cortesía

La Caída
Exégesis en marfil
A lfonso R eyes

E

n el Museo Arqueológico de Madrid encontré una vez el precioso objeto. Me hacía señas desde la vitrina, y yo, de momento, aunque lo

aprecié con los ojos, que era ya bastante, no pude entender lo que me
decía. Rodeado de otras reliquias de arte y de historia, llegaba hasta
mí, más que acompañado, confundido en montón con muchas
palabras y muchos símbolos. Fue menester que pasaran años y
yo cambiara de ciudad y, un poco, de vida.
Entonces, en la soledad del recuerdo, sobre las blandas
almohadas de la memoria, comenzó a brillar como la joya
en su escriño. Era una pequeña cosa de marfil.
No sé ya ni para qué servía. Acaso era una caja,
una arquilla, un estuche. No sé ya ni de qué siglo
era, aunque creo que del XVIII, y que procedía de la
eboraria madrileña de los Sitios Reales.
El marfil labrado, en marco de bronce áureo y plata barroca, parecía, de lejos, un enrejado o lacería caprichosa, mancha de
movimientos blancos, nidada de larvas diminutas y palpitantes. Visto
de más cerca, el misterio se iba revelando: era un grupo de figuras
angélicas o diabólicas que, en trabazón cerrada y jeroglífica de brazos,
piernas, alas y cuernos, caía; caía desde el cielo hasta el infierno. Era
una representación de Satanás precipitado por Dios, que se derrumba
arrastrando consigo la legión de espíritus despeñados. En el centro, el
arcángel San Miguel blandía su espada. Tal vez andaban entre la madeja
la Trinidad, Adán y Eva, y otras nociones.
El labrado era tan precioso en los huecos como en los relieves; y, expuesto
a los cambios de luz, ya dejaba ver el grupo alegórico mismo, o ya un vaciado, un molde negativo, en que las figuras, patéticamente enredadas unas en
otras, fingían un racimo de insectos suspendido en el espacio, a medio caer.
Cada vez me aficioné más a resucitar con la imaginación el marfil labrado. Y un día, la cosa exquisita me dejó deletrear —a la luz de una preocupación provechosa— su sentido escriturario y profundo. Sentí, comprendí,
que el mito terrible de la Caída de los ángeles rebeldes no era más que una

8

figuración sentimental de la caída de la materia; es decir, del curso de los

��astros; es decir, de la gravitación universal; es decir, de la pesantez, del
peso. Comprendí por qué la levitación o poder de suspenderse en el aire
es carácter que la Iglesia admite y reconoce en sus santos. Y me pregunté,
sin atreverme todavía a contestarme, sobre el sentido teológico de la Ley
de Newton y sobre la depuración del dogma que pueden significar las fórmulas de Einstein.
Al revés del santo, al revés del aeróstato, el demonio se enorgullece, se
hincha de materia, y entonces cae. Esta derivación hacia abajo, yo —en mi
joya de marfil— creo verla a modo de masa celeste de repente vuelta de
piedra, hecha aerolito, prostituida de peso y arrancada así al firmamento,
como en el Greco ciertos jirones de éter sólido que resultan acuchillados por
las aspas luminosas de la cruz.
De suerte que el curso de los astros, y la pesada ley de mundo que anima los átomos como si de veras fuera la sangre de la creación visible, están
regidos por la norma de la caída; son una precipitación, son un pecado. El
mundo está hecho de pesantez, de caída; está labrado en la carne misma de
Luzbel. El mal está en el origen de las cosas aprehensibles por los sentidos,
y el pájaro del alma, si lo alcanza Satanás con sus perdigones de plomo, cae
batiendo el ala dolorosa, como los ángeles heridos del marfil madrileño.
Todo el poema material de Lucrecio puede interpretarse al fulgor del mito
de Satanás, y sigue teniendo sentido físico. La precipitación y el torbellino
de átomos, los desprendimientos y atracciones, las condensaciones y emanaciones, la gran zarabanda del orbe, desde lo inasible diminuto hasta las
enormes cuadrillas de las constelaciones, son una caída: La Caída. Y las trayectorias de los mundos vendrían a ser como el dibujo funesto de una mala
idea, desplegada sobre el seno curvo y combo de los espacios.
El mundo se prueba por sus extremos: en el átomo y en la estrella pasa
lo mismo. En el campo de las dimensiones intermedias (el hombre y la flor)
hay disimulo, y hay veleidades de aroma y de albedrío. Las cosas planetarias y las microscópicas —es decir: las cosas— siguen siempre el camino
más corto para poder recorrerlo con toda la lentitud posible. Si hay en
la naturaleza velocidades vertiginosas, es porque la naturaleza no ha
podido menos de adoptarlas, precisamente porque ellas representan
un ahorro máximo de molestia; es porque ellas son proporcionales
al declive mismo del medio en que acontecen. La luz, si pudiera,
iría más despacio; pero como ocurre por las veredas más pendientes, resbala o se deja ir como desesperada. El mundo todo
se viene abajo; hay un deshielo general, un deshacerse, un

�desintegrarse, de que la radioactividad es el caso agudo. Una
especie de pereza cósmica rige al mundo; es la maldición de Luzbel. Todo deriva por la línea del menor esfuerzo.

La nueva noción de la gravedad interplanetaria es

un himno a la

laxitud: el dinamismo se ha vuelto flojedad.

Un astro no va hacia

otro o no danza en torno a otro atraído

por una fuerza positiva, sino

que rueda o se deja caer por donde menos

le cuesta, según los accidentes y colinillas de ese terreno matemático que
hoy se llama el Espacio-Tiempo. Y lo propio hace el electrón en el átomo,
y acaso el hombre ante la mujer. Y todos, como el arroyo que corre al mar:
no atraído por el mar, sino abandonándose hacia el mar.
La “fuerza”, en su antiguo concepto heroico, no es ya un postulado esencial de la mecánica. Asistimos al crepúsculo de la fuerza. Todo es derrumbe,
como en el marfil de mis recuerdos. La fuerza ha venido a ser una convención verbal, una entidad mitológica para interpretar la desviación, la divergencia entre un sistema de geometría abstracta y apriorística, y un sistema
de geometría natural. Para explicar toda alteración no prevista en un cuadro
de quietud o de movimiento uniforme, se ha invocado la idea de fuerza,
como antes se invocaba para ciertos casos la idea —no menos mitológica—
de “horror al vacío”. Hoy todo se explica por la pereza cósmica, por las ganas
de dejarse, ¡oh vicio! Inútil disimularlo: es la Pereza, no es más que la Caída:
La pereza que mueve al sol y a las otras estrellas...

(Visto el objeto a contraluz, entre las venas caladas del marfil, entre la
parrilla satánica, otro labrado indefinible —el labrado del aire— me daba la
pauta del trasmundo, del trasmundo virgen aún para los sentidos y —debo
decirlo— prometedor.)

Tomado de Ancorajes, Obras completas XXI, México, Fondo de Cultura Económica, 2000.
Ilustraciones tomadas del libro La bondadosa crueldad, de Leon Ferrari.

11

�La Arcadia*
José Emilio Pacheco

L os poetas neoclásicos,
Tan ilegibles hoy como nosotros
Lo seremos mañana,
Llamaron a su círculo La Arcadia,
Se dieron nombres de pastores:
Batilio, Clearco, Leandro;
Ocultaron el nombre de sus amantes
Bajo el velo de Cloris, Filis, Delia;
Escribieron confiados
Églogas rococó en almíbar rancio
Y no en seda y en mármol
Como los verdaderos antiguos;
Trataron de ocultar el deseo sexual
Bajo un manto falaz de clasicismo;
Pero lo que anhelaban en verdad
Era fornicar libres al aire libre
Con ninfas y con dríadas
Como en la Edad de Oro.

�Nubes*
José Emilio Pacheco

En un mundo erizado de prisiones
Sólo las nubes arden siempre libres.
No tienen amo, no obedecen órdenes,
Inventan formas, las asumen todas.
Nadie sabe si vuelan o navegan,
Si ante su luz el aire es mar o llama.
Tejidas de alas son flores del agua,
Arrecifes de instantes, red de espuma.
Islas de niebla, flotan, se deslíen
Y nos dejan hundidos en la Tierra.
Como son inmortales nunca oponen
Fuerza o fijeza al vendaval del tiempo.
Las nubes duran porque se deshacen.
Su materia es la ausencia y dan la vida.

* Poemas tomados de Como la lluvia, de José Emilio Pacheco,
México, El Colegio Nacional/Era, 2009.

�Ancorajes
El jueves 10 de septiembre de 2009 fue inaugurada en la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria la exposición
fotográfica de Rogelio Cuéllar José Emilio Pacheco: No me preguntes cómo pasa el tiempo, un homenaje que la
Universidad Autónoma de Nuevo León brindó al escritor en el marco de la celebración nacional de sus 70 años
de vida, y por haber sido reconocido con el Doctorado Honoris Causa 2009 por nuestra máxima casa de estudios. Las imágenes abarcaron desde 1973 a 2009: José Emilio Pacheco en compañía de su esposa, la escritora
y periodista Cristina Pacheco, de su familia y amigos; junto a otros autores, entre los que destacan Jorge Luis
Borges, Octavio Paz, Margo Glantz y Vicente Leñero; en su biblioteca privada y en recepciones de premios y
reconocimientos nacionales.
A este magno evento le siguió, el 11 de septiembre de 2009, la presentación de la antología poética en
honor a José Emilio Pacheco, De algún tiempo a esta parte, en el Auditorio Alfonso Rangel Guerra de la Facultad
de Filosofía y Letras, presidida por Ubaldo Ortiz Méndez, Secretario Académico de la UANL, y por María Luisa
Martínez Sánchez, directora de dicha institución. La antología realizada por Minerva Margarita Villarreal fue
editada por la Facultad de Filosofía y Letras. Pacheco dio lectura a algunos de los poemas del libro ante una
numerosa audiencia principalmente estudiantil. En ambos eventos, los asistentes atestiguaron nuevamente
las razones por las cuales Pacheco merece elogio, que se confirman en el prólogo y en las palabras de Ubaldo
Ortiz Méndez: “Por su conocimiento de la literatura universal, por su escritura de constante reinvención, dotada
de una conciencia social necesaria y por la aportación tan sólida a la cultura de nuestro país”. Asimismo, por
la trascendencia de su obra literaria, José Emilio Pacheco fue galardonado con el Premio Reina Sofía de Poesía
Iberoamericana 2009, y el pasado 23 de abril de 2010 recibió el Premio de Literatura en Lengua Castellana
Miguel de Cervantes 2009.

De algún tiempo a esta parte,
antología poética
de José Emilio Pacheco.

�Fotografía de Marta Hoyos.

�Palabras leídas por José Emilio Pacheco en la
recepción del Doctorado Honoris Causa*
José Emilio Pacheco

1

D

urante medio siglo he intentado hacer algo en todos los terrenos abiertos a la invención literaria. No obstante, se me negó el don que más

quisiera poseer esta mañana: la capacidad de escribir un discurso a la altura
de mi agradecimiento. El privilegio que me da la Universidad Autónoma de
Nuevo León excede con mucho mis posibles méritos. Espero ser realmente
digno de él algún día.
Una y otra vez durante todos estos largos años, Monterrey ha sido más
que generoso conmigo. Contra toda esperanza, pues ya ni el tiempo ni las
circunstancias juegan a mi favor, agradezco este voto de confianza y prometo que me esforzaré por dar todavía unos cuantos libros que ojalá compensen lo que me han dado Monterrey y su Universidad Autónoma de Nuevo
León.

2

Ahora que se inician las conmemoraciones por sus 76 años, vemos hasta
qué punto la UANL ha cumplido con creces los compromisos que le asignó
Alfonso Reyes en su siempre recordado Voto por la Universidad del Norte.
En mayo celebramos los 120 años de su nacimiento. En diciembre volveremos a evocarlo en el cincuentenario de su muerte. Llevamos medio siglo sin
su presencia terrenal, pero él no se aleja nunca. Por obra de sus libros aún
está entre nosotros, nos acompaña y todavía tiene mucho que decirnos.
Entre el Voto por la Universidad del Norte y su regreso definitivo a México en 1939, don Alfonso escribió una serie de ensayos que no tuvieron
antecesores ni continuadores en la vastedad y la multiplicidad de su trabajo.
Menciono al menos tres de estos ensayos: “Atenea política”, “Homilía por la
cultura” y “Posición de América”.
Hay entre todos los párrafos de estos trabajos una línea que leí hace mucho y se quedó en la oscuridad de las letras negras sobre la página blanca
esperando el día en que iba a devolverle la luz de la lectura. Reyes decía

16

* La ceremonia se realizó la mañana del 10 de septiembre de 2009.

�que escribió estas Tentativas y orientaciones, como se llama el libro que las
reúne, con la esperanza de contribuir a que “el porvenir no quede librado
a la desesperación ni a la violencia”.

3

Pongo la desesperación en donde otros han desatado la violencia. Sé que
es injusto, brutal y cruel pedir que las letras tengan el poder de enfrentarse
a las armas, decir que nada pueden las Obras completas de Reyes ni las de
nadie contra el estruendo de las ametralladoras, la sangre derramada todos
los días, el terror que nos cerca por todas partes y se extiende como mancha
de aceite.
Pero también sé que ceder a la tentación de la desesperación y declarar inútiles los trabajos de Reyes ante la brutalidad de nuestra experiencia
cotidiana en este trágico y sombrío 2009, significa perder de antemano la
batalla. La batalla de pensar que hay otro México posible y puede haber un
mañana sin esta pesadilla de la historia, de nuestra historia que ha sustituido al sueño de un México justo, ordenado y en paz.

4

El barco hace agua por todas partes. El ánimo dominante resulta la zozobra. No sólo es el concierto de los cuernos de chivo y el hervor de los
cadáveres en tambos de ácido. Es violencia asimismo la reducción del
presupuesto para la universidad pública. Aquí vale la pena recordar algo
que parece olvidado: Reyes sale del Colegio Civil, de la Escuela Preparatoria y de la Universidad Nacional. Es un producto de las aulas públicas.
Empecé estas palabras con mi incomodidad ante el género “discurso”.
Al hablar así, desde esta alta tribuna y con un vestuario en que me siento
extraño, no puedo sino asumir en la imaginación una autoridad que no
tengo y una certeza a la que no aspiro.
No sé cómo podemos salir de nuestro laberinto. Ignoro la fórmula
mágica. No encuentro soluciones ni siquiera
para mi propia angustia. Lo único que puedo hacer aquí y ahora es confiar una vez más
en Alfonso Reyes. Unas semanas antes de su
muerte le decía a Elena Poniatowska que para
salvar a México hay un camino al alcance de

Tomada de El Porvenir, 11 de septiembre de 2009.

�cada una y cada uno de nosotros. No suena contundente ni grandioso,
pero sin él todo estará y seguirá perdido.
La fórmula de Reyes es muy simple: consiste en que cada persona haga
lo que hace de la mejor manera posible. Esta acción es la más sencilla y eficaz de las exhortaciones. Además nos compromete a todas y a todos.

5

En 1932 y en “Atenea política”, Reyes traduce una página de una revista
norteamericana. Dice así:
El presente es un momento sombrío en la historia. [Por muchos años] ha habido
tan profunda y grave preocupación humana; nunca ha sido el futuro tan incierto
como hoy. En nuestro mismo país existen pánico y depresión comercial, y miles
de nuestros más pobres conciudadanos están en la calle sin empleo y sin la menor perspectiva de obtenerlo […] Es éste un momento solemne, y no se puede
permanecer indiferente ante tales acontecimientos. Nadie puede pronosticar ni
ver el fin de nuestras propias perturbaciones…
No se puede —comenta Reyes en 1932— describir mejor lo que ahora estamos presenciando.
Se me olvidaba decir —pequeña confesión al oído— que este artículo […]
apareció, exactamente, el 10 de octubre de 1857 […] Os invito con todo mi
ánimo a que todavía no os deis a la derrota.

Dirán ustedes que es muy poco, que nada se resuelve con esta anécdota.
Sin duda tendrán razón, pero con algo tan frágil como esta página damos
un paso que nos aleja cuando menos un poco de las tinieblas y de la hoguera. En la medida de nuestra pequeñez estamos, en efecto, contribuyendo a
que el porvenir no quede librado ni a la desesperación ni a la violencia.

18

Fotografía de Jonathan Iván Monsiváis Gaytán.

�Discurso leído en la recepción del
Premio de Literatura en Lengua Castellana
Miguel de Cervantes 2009
José Emilio Pacheco

M

ajestades, señor Presidente del Gobierno, señora Ministra de Cultura, señor Rector de la Universidad de Alcalá de Henares, señora

Presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México,
Presidenta de la Comunidad de Madrid, señor Alcalde de esta ciudad, autoridades estatales, autonómicas, locales y académicas, amigas, amigos,
señores y señoras.
1947 es una fecha tan lejana como 1547. Ambas se han hundido en
la sombra eterna y son irrecuperables. Tal vez la memoria inventa lo que
evoca y la imaginación ilumina la densa cotidianeidad. Sin embargo, del
mismo modo que para nosotros serán siempre gigantes los molinos de
viento que acababan de instalarse en 1585 y eran la modernidad anterior a
la invención de esta palabra, en algún plano es real otra experiencia: la de
un niño que una mañana de Ciudad de México va con toda su escuela al
Palacio de Bellas Artes y asiste asombrado a una representación del Quijote

convertido en espectáculo.
Salvador Novo adapta y dirige la obra con música de un mexicano,
Carlos Chávez, y un español, Jesús Bal y Gal. Novo pertenece al grupo
de Contemporáneos, equivalente exacto del grupo de 1927 en España.
Mucho tiempo después sabré que Novo había conseguido que, en julio
de 1936, su amigo Federico García Lorca estuviera precisamente en ese
Palacio de Bellas Artes para presenciar el estreno mexicano de Bodas de

sangre, interpretada por Margarita Xirgu.
A telón cerrado aparece el historiador árabe Cide Hamete Benengeli,
a quien Cervantes atribuye la novela. Cide Hamete Benengeli ha decidido
abreviar la historia para que los niños de México puedan conocerla. La
cortina se abre. De la oscuridad surge la venta que es un castillo para Don
Quijote. Quiere ser armado caballero a fin de que pueda ofrecer sus hazañas a la sin par Dulcinea del Toboso, la mujer más bella del mundo.
Dos horas después termina la obra. Desciende de los aires Clavileño
que en esta representación es un pegaso. Don Quijote y Sancho montan
en él y se elevan aunque no desaparecen. El caballero de la triste figura se

19

�despide: “No he muerto ni moriré nunca… Mi brazo fuerte está y
estará siempre dispuesto a defender a los débiles y a socorrer a los necesitados”.
En aquella mañana tan remota descubro que
hay otra realidad llamada ficción. Me es revelado
también que mi habla de todos los días, la lengua
en que nací y constituye mi única riqueza, puede ser para quien sepa emplearla algo semejante a la música del espectáculo, los colores
de la ropa y de las casas que iluminan el escenario. La historia del Quijote tiene el don
de volar como aquel Clavileño. He entrado
sin saberlo en lo que Carlos Fuentes define
como el territorio de La Mancha. Ya nunca
voy a abandonarlo.
Leo más tarde versiones infantiles del
gran libro y encuentro que los demás leen
otra historia. Para mí el Quijote no es cosa de
risa. Me parece muy triste cuanto le sucede.
Nadie puede sacarme de esta visión doliente.
En la mínima historia inconclusa de mi trato con
la novela admirable hay, a lo largo de tantos años, muchos episodios que no describiré. Adolescente, me frustra no poder seguir de corrido la fascinación del relato:
se opone lo que George Steiner designó como el aparato
ortopédico de las notas. Me duele que las obras eternas
no lo sean tanto porque el idioma cambia todos los días
y con él se alteran los sentidos de las palabras.
También me asombra que necesiten
nota al pie términos familiares en el español de México, al menos en el México de

�aquellos años remotos: “de bulto” como las estatuillas de los santos que
teníamos en casa: “el Malo”, el demonio; “pelillos a la mar”, olvido de las
ofensas; “curioso”, inteligente. Y tantas otras: “escarmenar”, “bastimento”, “cada y cuando”.
Ignoro si podría demostrarse que el primer ejemplar del Quijote llegó a México en el equipaje de Mateo Alemán y en el mismo 1605 de su
publicación. El autor del Guzmán de Alfarache había nacido en 1547
como Cervantes y estuvo en aquella Nueva España que don Miguel nunca alcanzó.
Tal vez el gran cervantista mexicano de hace un siglo, Francisco A. de
Icaza, hubiera rechazado como una más de las Supercherías y errores cer-

vantinos esta atribución que me seduce. Por lo pronto me permite evocar
en este recinto sagrado a Icaza, el mexicano de España y el español de
México, a quien no se recuerda en ninguna de sus dos patrias. En todo
caso sobrevive en el poema que le dedicó su amigo Antonio Machado:
“No es profesor de energía / Francisco A. de Icaza, sino de melancolía”, en
la inscripción que leen todos los visitantes de la Alhambra. Otra leyenda
atribuye su inspiración al mismo mendigo de quien habló también Ángel
Ganivet: “Dale limosna, mujer / pues no hay en la vida nada / como la pena
de ser / ciego en Granada”.
Como todo, internet es al mismo tiempo la cámara de los horrores y el
retablo de las maravillas. No me dejará mentir la red si les digo que el 30
de noviembre de 2009, en una rueda de prensa en la Feria de Guadalajara
me preguntaron, con motivo del Premio Reina Sofía, si con él yo estaba en
camino del Premio Cervantes. “Para nada —contesté—, lo veo muy lejano.
Nunca lo voy a ganar”.
Al amanecer del lunes 30, la voz de la señora Ministra de Cultura, doña
Ángeles González Sinde, me dio la noticia y me hundió en una irrealidad
quijotesca de la que aún no despierto. Por aturdimiento, no por ingratitud,
apenas en este día doy gracias al jurado por su generosidad al privilegiarme cuando apenas soy uno más entre los escritores de este idioma y hay
tantas y tantos dignos con mucha mayor justificación que yo de estar ahora
ante ustedes.
Para volver al plano de la realidad irreal o de la irrealidad real en que los
personajes del Quijote pueden ser al mismo tiempo lectores del Quijote,
me gustaría que el Premio Cervantes hubiera sido para Cervantes. Cómo
hubiera aliviado sus últimos años el recibirlo. Se sabe que el inmenso éxito
de su libro en poco o nada remedió su penuria.

21

�Cuánto nos duele verlo o ver a su rival Lope de Vega humillándose
ante los duques, condes y marqueses. La situación sólo ha cambiado de
nombres. Casi todos los escritores somos, a querer o no, miembros de una
orden mendicante. No es culpa de nuestra vileza esencial sino de un acontecimiento ya bimilenario que tiende a agudizarse en la era electrónica.
En la Roma de Augusto quedó establecido el mercado del libro. A cada uno de sus integrantes —proveedores de tablillas de cera, papiros, pergaminos; copistas, editores, libreros— le fue asignado un pago
o un medio de obtener ganancias. El único excluido
fue el autor sin el cual nada de los demás existiría.
Cervantes resultó la víctima ejemplar de este
orden injusto. No hay en la literatura española una vida más llena de humillaciones
y fracasos. Se dirá que gracias a esto hizo
su obra maestra.
El Quijote es muchas cosas, pero es
también la venganza contra todo lo que
Cervantes sufrió hasta el último día de su
existencia. Si recurrimos a las comparaciones con la historia que vivió y padeció
Cervantes, diremos que primero tuvo su
derrota de la Armada Invencible y después,
extracronológicamente, su gran victoria de
Lepanto: el Quijote es la más alta ocasión
que han visto los siglos de la lengua española.
Nada de lo que ocurre en este cruel
2010 —de los terremotos a la nube de ceniza, de la miseria creciente a la inusitada
violencia que devasta a países como México— era previsible al comenzar el año.
Todo cambia día a día, todo se corrompe,
todo se destruye. Sin embargo, en medio
de la catástrofe, al centro del horror que
nos cerca por todas partes, siguen en pie, y
hoy como nunca son capaces de darnos res-

22

puestas, el misterio y la gloria del Quijote.

��Alta tensión*
Minerva Margarita Villarreal

¿Qué flecha no deja nunca de volar?
La flecha que ha alcanzado su objetivo.
Vladimir Nabokov, “Una belleza rusa”.

C

uando la flecha da en el blanco no sólo punza y hiere —puesto que
el dardo ha penetrado—, también eterniza su acción, permanece al

vuelo clavada en su deseo. En esta imagen fragua la poesía de José Emilio
Pacheco. Enamorada de su objeto, se clava en él y nunca deja de volar, así
su empresa se eleve en altos aires o repte por el suelo, así navegue en los
canales de la antigua Tenochtitlan o logre sumergirse en los reductos de
sus manantiales. Siempre de viaje, registra y plasma con nitidez su gloriosa o infernal visión.
Se trata de un vuelo directo, que despliega lances y piruetas bajo un
dominio pleno del lenguaje. Alta tensión en su equilibrio. Como las aves
de altanería su vista se aguza y enfoca el lente ampliando su objetivo: el
mar, la Ciudad de México, el amor y su fuga, la casa, la amistad y el conflicto de afectos, el trabajo, la poesía, el origen y el mundo que parece no
tener fin. Bajo la óptica de la ironía, recrudece el sentido de la fábula al
establecer estrechos símiles entre el hombre y algunos animales: el pez, el
gato, la araña y su mortal maquinaria, el cangrejo, los pájaros y los monos,
sin que la personificación y la moraleja aparezcan, sólo el procedimiento
despiadado de su objetivo para sobrevivir.
Como raíz aferrada de yedra que persevera contra el asfalto para no
morir, la poesía de José Emilio Pacheco es un testimonio de la férrea presencia de Mnemosine aún en la tierra, diosa del tiempo, de la memoria
y del recuerdo, a quien debemos la invención de la palabra y el lenguaje,
y a la que nuestro poeta, fiel a su filiación —dado que la poesía es una
de sus hijas—, jamás deja de honrar. De ahí que hallen cabida en sus
poemas personajes de la Conquista y la Colonia; de ahí que se reacti-

* Prólogo de la antología poética Elogio de la fugacidad, de José Emilio Pacheco.

�ven, como si se tratara de hallazgos y paráfrasis, conceptos y relaciones
trabajadas por los antiguos clásicos en relación al poder y su ejercicio,
al abismo que cobra fuerza en la magnitud de los hoyos negros de la
política vigente en el país.
La naturaleza del origen es una de las grandes preocupaciones de
José Emilio Pacheco, una necesidad de volver al principio, puesto que
allí encontraremos la fuente de vida, e irremediablemente, el acicate del
fin. Este es “el arte del estrago” de nuestro poeta, revelar la dinámica
que simultáneamente ejercen el tiempo y la propia existencia sobre los
objetos hasta que de ellos sólo sea posible el recuerdo. Y aquí destaca
su gran oficio: hacer del recuerdo la posibilidad de despertar y volver los
objetos a la vida:
Un día fuimos a buscarlo y ya no estaba. Hasta los restos de las ruinas se hallan sujetos a la corrosión del tiempo. El casco se había disuelto por fin. Pero
cuando el Sol se hunde en el océano un brillo metálico apagado recuerda por
un instante el último testimonio de aquel naufragio.
[“El arte del estrago”, La edad de las tinieblas, 2009.]

Y esta posibilidad de volver del naufragio, de despertar a la vida sólo
se da con la imagen del agua de por medio, a través de este reflejo pasamos del paisaje marino al espejo de la rutina en la cotidianidad. Una
poética de casa, que parte de los confines domésticos, del trabajo diario,
del drama personal de la existencia e ilumina inesperadamente, con la
luz de la observación y el trazo limpio, momentos triviales en apariencia
carentes de fulgor. De esta manera, Pacheco hace de las “Tres y cinco”, la
hora en que una familia se reúne a comer, un objeto de trascendencia, al introducir en un cuadro de costumbres la contemplación,
no de los comensales, sino del ave que a diario baja a esa hora
a acompañarlos.
La poesía de José Emilio Pacheco dispone del lenguaje sin miedo ni pudor, concentra una carga emocional que es antes que nada
y por principio materia del verbo, puesto que pasa por su voz la

�combustión de la vida. El verbo dicta si el poeta ha decidido obedecer y
José Emilio Pacheco es un cautivo del tiempo y del lenguaje. Del tiempo
que le tocó vivir, del tiempo ido, del futuro que será tan inasible como
el pasado, y de la magnificencia del lenguaje que posibilita su revelación. La realidad se muestra desde distintos ángulos hasta pronunciar
su esencia y tiene como sostén la memoria. Así, la casa de su poética se
ha convertido en caza de su escritura: ancho y vasto andamiaje, largo,
alto y con un profundo amor por cimiento y por raíz. Una escritura cuyas
herramientas y estrategias provienen de un marco definido: nosotros, las
especies, la naturaleza a punto de perecer, los edificios derruidos, la historia que nos huye. Desde este espacio se ilumina la tinta, atravesando
límites concisos que parten de los clásicos, afinando su tajo por amor a la
patria, a la carne, al ser.
Como ya bien jugara en 1910 Rubén Darío, en su poema “Gaita galaica” de Poema de otoño, con el sustantivo amor y la acción del amar, y entre
ambos, en el acto, nos descubriera un amargor:
Dices de amor y dices después
de un amargor como el de la mar.

En la poesía de José Emilio Pacheco amar a México ocupa planas de
incansable búsqueda: testimonio, diario, paráfrasis, lecturas enlazadas;
pasajes de distintas épocas, desde el descubrimiento de América hasta
retratos de los años setenta o de la actualidad. Una magistral destreza en la
síntesis y el acucioso registro de las páginas más oscuras de la historia. La
consumación de la flecha es su acción punzante. Acto celebratorio cuando
penetra el dardo.
Hace poco, en la Ciudad de México, alguien buscó colocar una cisterna
debajo de su casa y las perforaciones provocaron un hallazgo al dar con
un canal de Tenochtitlan; quizás por allí pasó la joven muerta, Eurídice, la
del poema “Oscura entre las sombras” de Pacheco, vuelta al origen, hecha
agua, golpeando subrepticiamente; luego desató sus fuerzas hasta hacer

�que temblara la tierra, provocó derrumbes de palacios en ruinas y modernas construcciones y logró que emergieran pirámides funestas. Pirámides,
núcleos de piedra que la serpiente va rodeando para dejar en claro que es
una sobre otra. Etapas, piedras, cada cincuenta y dos años como lo dicta
el calendario azteca. Confluyen. Estos poemas confluyen como la historia
que nos sostiene. Leen circularmente el tiempo. Son fuente de perplejidad,
desconcierto por la esperanza que se va secando como la tierra sin agua.
El ojo todo lo ve. Lo mismo ve al amor desnudándose en un parque
sediento, que a la muchacha a quien arrastró el mar hasta volverla ola.
Debajo de la tierra la vida toma forma. El mundo prehispánico está vivo
en estas letras; Sor Juana —desde la Colonia— conversa con nosotros, ¿podemos enclaustrar su acción trascendente? La poesía de Pacheco es una
flecha cuyo proyecto es certero, diestro, profundo y sencillo a un tiempo,
una flecha que viaja y que congrega.
Pero como dice una de las Voces de Antonio Porchia: “El amor que no
es todo dolor, no es todo amor”. Así rige este dios alado y ciego el tono
elegiaco de una poética donde el tiempo presenta sus marcas, sus devastaciones y su carácter caprichoso e irrepetible.
La obra de José Emilio Pacheco es hoy —quizá— la más leída de un
poeta vivo en lengua española. La honda huella que deja esta poética es
una herida abierta puesto que su flecha ha dado en el blanco.

�Amistad de José Emilio Pacheco
Jorge Esquinca

C

onocí a José Emilio Pacheco hace exactamente treinta años. Elías
Nandino lo invitó a pasar unos días en Guadalajara para celebrar

con nosotros —entonces sus alumnos del taller literario— su aniversario número ochenta. No fue difícil comenzar una amistad con él.
Conversador generoso con su erudición, José Emilio también sabía
escuchar; más aún, tuvo la paciencia de asistir a las sesiones de
taller, resistió con paciencia nuestras lecturas, e hizo comentarios
en todo caso puntuales y benévolos. Por esos años comenzábamos
con el proyecto de la hoy desaparecida editorial Cuarto Menguante y
tuvimos la audacia de pedirle a José Emilio un libro de poemas. Fue
así como, en poco tiempo, preparamos su Álbum de zoología, una
antología de sus poemas sobre animales que me correspondió seleccionar y prologar. El libro corrió con suerte, tuvo
una segunda edición aumentada en nuestra editorial,
se incorporó luego al catálogo de las obras de José
Emilio publicadas por Era —ilustrado con hermosos
dibujos de Francisco Toledo— y fue traducido al inglés por Margaret Sayers Peden.
Entre los esenciales libros de poemas publicados hasta
ahora por José Emilio, Álbum de zoología conserva para mí un
sitio aparte, pues me parece hallar en él buena parte de las
más claras virtudes de su poesía. Hay, desde luego, una conciencia de implacable lucidez que le permite ir siempre más
allá de las superficies y a la que le duele el desamparo dentro del que se establece una no siempre feliz convivencia
entre el hombre y los otros pobladores de este planeta
compartido. “Los animales saben”, reza el epígrafe de
Beckett y José Emilio revive con ellos una y otra vez
esa lección. No hay, sin embargo, maniobra alguna
que intente idealizarlos. Desde los efímeros cocuyos
hasta la ballena milenaria, la mirada de José
Emilio se mantiene alerta y evita las contemplaciones gratuitas. A la manera de los bestia-

28

rios medievales, sus poemas suelen convertirse

�en un espejo moral, donde aparece
—para nuestro propio estupor—
el carácter tantas veces predador
de nuestra especie. Lecciones de
vida y poesía que sus lectores
recibimos siempre con gratitud
y nos permiten celebrar con
él las recientes distinciones
que ha obtenido como poeta. Enhorabuena, querido
José Emilio Pacheco.

Ilustraciones tomadas de Álbum de zoología,
de José Emilio Pacheco.

29

�Calendario

La revista Trilce y la poesía chilena
en la década de los 60
Aportes y aperturas
Omar Lara

U

na tarde de marzo de 1964, una barca destartalada al mando de un botero al que bautizamos desde el primer día como

Caronte, cruzó el río Calle Calle, que une (o separa) la ciudad de Valdivia
de la Isla Teja. Luego de ascender por un sendero empinado y abrupto, cuatro jóvenes estudiantes universitarios nos encaminamos hacia una oficina
minúscula aledaña a la Facultad de Filosofía y Letras. Nos encerramos en
una confabulación poética que luego de unas dos horas de dimes y diretes
sobre la historia de la poesía chilena, con las ocurrencias literarias de la provincia cuna de Camilo Henríquez —fundador del periodismo chileno desde
su Aurora de Chile— de quiénes son y no son en las letras de la república,
pero sobre todo de la necesidad, utilidad o sentido de reunirse y organizarse
de los poetas, concluimos que sí era necesario, que sí era útil y, por cierto,
tenía sentido agruparnos y proyectar nuestra acción. ¿Qué acción? Nada
sabíamos al respecto, por lo cual continuamos nuestros altos y elocuentes
diálogos otras dos horas más.
Nació así el Grupo Trilce de poesía, no sin antes protagonizar una enconada lucha contra la facción, liderada por Claudio Molina, que intentó
bautizar nuestro grupo como Taller: Grupo Taller. Personalmente ni intenté
siquiera tomar muy en serio esta proposición. Ocurre que un año antes, en
Temuco, yo le había jurado solemnemente a mis amigos poetas Juan Irarrázaval y Carlos Muñoz que al año siguiente, al regresar a la Universidad Austral —donde era alumno reciente de la Escuela de Castellano—, yo formaría
un grupo de poesía y ese grupo se llamaría Trilce. Nada que hacer entonces.
Creo que constituyó el único golpe de autoridad (sin tener ninguna autoridad) que me permití ejercer en los dominios trilceanos. Mis compañeros
de aventura se llamaban Enrique Valdés, el ya mencionado Claudio Molina,
Luis Zaror y un quinto, que después de 1973 y sin ponernos de acuerdo, optamos por no nombrar nunca más. En todo caso este personaje que después
del golpe militar apareció firmando sus crónicas periodísticas como “corresponsal en guerra” y vestido de uniforme, cuentan algunos testigos, se retiró
del grupo ese mismo año, 1964. Fui elegido presidente del grupo y director

30

�Pablo Neruda, Matilde Urrutia
y Omar Lara.

�de Hojas de Poesía Trilce, antecedente de lo que un año más tarde sería la
revista de poesía Trilce, en el formato que mantiene hasta ahora.
Enrique Valdés me acusa permanentemente de ser el único presidente vitalicio que va quedando en el país y propone, cada cierto tiempo, la
realización de elecciones. También, inevitablemente, se le retruca que las
condiciones no están maduras para tamaña circunstancia.
A los pocos meses de nuestro nacimiento, y mientras preparábamos
la publicación de nuestra primera antología, invitamos a integrarse a Carlos Cortínez, a la sazón, joven secretario general de la Universidad. A comienzos de 1965, quien tomó su puesto en el seno del grupo fue Federico
Schopf, un también novel profesor de estética. Formal o informalmente,
circulaban muy cerca nuestro Juan Armando Epple y Walter Hoefler, y
desde Santiago viajaba para trabajar a la par de nosotros el poeta Waldo
Rojas.
No teníamos sede, no teníamos un reglamento, no teníamos libro de
registro ni de actas, no pagábamos cuotas, no firmábamos nada. Los límites
de ser y no ser de Trilce eran vagos y sutilísimos. Recuerdo que una vez, en
la bella plaza de Valdivia, me encontré con Carlos; Carlos, que podría llamarse Luis, Wladimir o Hildegard, me saludó, me detuvo perentoriamente
y me dijo: Sabes, Omar, he decidido ser de Trilce. Recuerdo que tal decisión
—por unipersonal que fuera— no me sorprendió. ¡Por supuesto! ¡Bienvenido! Eres de Trilce, por qué no. A muchos de nuestros profesores, muy
jóvenes, casi coetáneos nuestros, los considerábamos miembros de Trilce
por el simple hecho de colaborar en la revista o mirarnos con benevolencia
y simpatía. Así recuerdo a Jaime Concha, Eugenio Matus, Guillermo Araya,
Gastón Gaínza, Grínor Rojo, Carlos Santander, Juan Guido Burgos; y desde
la barricada de la Universidad Técnica del Estado y la Biblioteca Municipal,
el imbatible Carlos René Ibacache.
Fue Jaime Concha quien escribió el prólogo de nuestro primer libro,
audazmente publicado antes de cumplir ni siquiera ocho meses de vida,
Poesía del Grupo Trilce:
¿Poesía universitaria? Ningún contrasentido y, por tanto, ningún escepticismo.
Porque en el fondo de toda escolaridad permanece latente la antigua skholé,
el ocio creador, ámbito de juego y vida, a la vez. El surgimiento de la palabra
poética en la provincia —mundo casi siempre taciturno— es un gesto insólito
que debe justipreciarse en todo lo que merece. Trilce no teme a nada. Huye de
las mutuales donde se juega al cacho, abre de par en par la imprenta, descerraja

32

burocracias, entra en la casa de los profesores y les quita sus anteojos, reparte

�libros, cruza el río, distribuye tareas a los holgazanes y escribe poemas: con celeste voz y con zapatos húmedos. Sólo conocemos lo que vemos nacer, dijo Vico
y repitió Ortega. Hemos visto nacer a Trilce y lo hemos visto crecer rompiendo
todos los récords biológicos.

Ya en la década de los setenta apareció en la ciudad un escritor conocido y prestigioso, Luis Oyarzún. Venía de ejercer como agregado cultural
de Chile en Nueva York y en la Universidad Austral fungiría como profesor
de filosofía y estética, también como director de Extensión Cultural de la
Universidad. Uno de los últimos recuerdos del Trilce grupal me instala en
un automóvil de la Universidad, apretujados en su interior Luis Oyarzún,
Enrique Valdés, posiblemente Federico Schopf y yo mismo. Vamos tal vez a
La Unión, o a Río Negro, o a Lanco. Allí leeremos ante un público heterogéneo, escéptico, aburrido, indolente pero respetuoso, y de pronto cautivado
mágicamente por la presencia, el tono y la palabra de ese caballero mayor,
de cabello blanco peinado descuidadamente, el más joven de todos nosotros, dirigiéndose a la sorprendida audiencia en un lenguaje de exquisita
cortesía y comprensión. Luis fue nuestro último compañero de grupo en
Valdivia. Con él organizamos el Encuentro Ocho Años de Trilce, y de Luis
surgió la iniciativa de integrar a la celebración una Exposición de Escritores
Pintores, donde participó el mismo Oyarzún, Enrique Lihn, Walter Hoefler,
entre otros.
De Luis Oyarzún podríamos seguir hablando infinitamente, pero sólo
digamos, por ahora, que el Premio de Poesía Trilce, instituido por nosotros
en 1972 y que aspiraba a una periodicidad anual, se llamó, a la muerte
de Luis, a finales de ese año, Premio de Poesía Luis Oyarzún. Luis había
formado parte del jurado del primer concurso, junto a Enrique Lihn, Grínor
Rojo, Waldo Rojas y quien escribe estos recuerdos. Ese premio, el primero
(y único) lo había obtenido el poeta Manuel Silva Acevedo, con su grácil y
poderoso libro Lobos y ovejas, que debía publicarse en el curso de 1973.
No se pudo. Es una de las tareas pendientes de Trilce. Otra tarea pendiente
es el Encuentro de Escritores Cocineros, que en el momento del golpe pinochetista estaba en plena gestación. La idea era instalar el encuentro en
un lugar rural, provisto de cocina a leña. Cada autor-cocinero presentaría
una proposición de trabajo total: desde el aperitivo al bajativo. Consumido
el condumio, un foro riguroso discutiría y evaluaría lo comido y lo bebido.
Recuerdo que Grínor Rojo empezó un rápido curso de cocina con la notable
maestra Valentina Vega. Él quería estar sin falta presente en el encuentro

33

�y muchos amigos escritores también. Es otra tarea pendiente, lo repito.
Muchos amigos escritores rumanos y españoles, con quienes compartí
más tarde la idea, reaccionaron con impresionante entusiasmo. Pero este
encuentro aún está en la lista de tareas pendientes.
Ya lo dijimos: Trilce nace en 1964. “De aquel tiempo que precedió a los
orígenes de Trilce puede decirse todo, menos que fuera una época tranquila”, escribe Luis Bocaz en un trabajo dedicado a los primeros años del grupo. Y continúa: “Cuando se tienen dieciocho o veinte años y una mañana
uno se despierta con la noticia que la guerra termonuclear puede estallar en
el Caribe y que puede destruir el sueño de aquellos jóvenes ya mitológicos
y aniquilar de paso a la humanidad —estamos en octubre de 1962— uno
tiene el derecho de preguntarse por el sentido de muchas cosas. Entre otras,
de la poesía. Y también se tiene el derecho de desayunar, en las mañanas,
con sospechas fundadas acerca de la sociedad”.
En ese marco político mayor: la revolución cubana y otros movimientos
de liberación en Perú, Centroamérica, Bolivia; una izquierda fuerte y abarcadora en Chile; la Reforma Universitaria que se desencadenaría con fuerza
en 1967 en nuestro país, surge a la vida cultural chilena el Grupo Trilce. Pero
detengámonos por ahora en los límites más íntimos de esos tiempos, el de
las almas y callejuelas valdivianas.
Un profesor recién llegado a la Universidad Austral escribió en el dintel
de su casa, con grandes y provocadores caracteres: Valdivia vive en 1950.
Valdivia era una ciudad apacible, tal vez demasiado apacible. Aunque nosotros, jóvenes y derrochadores de vida, esperanza y ansiedades, pensábamos
que ocurrían muchas, muchas cosas. Claro, en mi caso se entiende: yo venía
de Nueva Imperial, un pueblito soñoliento de no más de 20 mil habitantes.
La creación de Trilce no pasó inadvertida. Provocó, incluso, suspicacias,
sospechas de alto vuelo. Nadie, o muy pocos, entendía esto de Trilce: una
palabra extraña, misteriosa y, para algunos, peligrosa. Corrió la voz que se
trataba de una organización anarquista, de oscuras maquinaciones y sostenida desde el extranjero. Corrieron muchas voces. La opción sostenida
durante más tiempo fue que Trilce era la contraseña de una secta internacional de homosexuales y la palabra era el santo y seña para abrir oscuras
y poderosas puertas en cualquier lugar del mundo. Precisamente en esos
días arribó a Valdivia una delegación de cineastas italianos, de Cinecittà, y
que por alguna razón compartieron con nosotros algunas veladas. Esto acrecentó fuertemente las sospechas. Según los comentarios, bastaba llegar a

34

una ciudad (Buenos Aires, Londres, Bruselas, Copenhague, Los Ángeles, por

�nombrar algunas) y pronunciando quedamente la palabra Trilce se abrían
rápidamente las puertas de una organización fastuosa y temible.
También, y todavía, me llegan invitaciones que proceden de universidades u oficinas oficiales de cultura que me otorgan un título no subestimable:
Omar Lara, Director de Tricel; Tricel es el máximo tribunal electoral chileno.
Al margen de insinuaciones, sospechas o reproches, el grupo Trilce organizó, en abril de 1965, el Primer Encuentro de la Joven Poesía Chilena.
“Insólitamente”, el encuentro estuvo dedicado a saludar y revisar la obra
de los poetas de la generación inmediatamente anterior, la que se ha dado
en llamar “del 50”.
Invitamos a Enrique Lihn, Miguel Arteche, Efraín Barquero, Jorge Teillier, Armando Uribe Arce, Alberto Rubio y David Rosenmann-Taub. Estos
dos últimos prácticamente arrebatados a las sombras y a un olvido prematuro e injusto. De David Rosenmann incluso se dudaba de su existencia
y muchos sostenían que se trataba de un heterónimo de Armando Uribe.
Hoy David Rosenmann es un poeta de indudable vigencia y jerarquía, y
desde Nueva York, donde reside, despliega una intensa actividad creativa
y comunicacional. Uribe Arce, por su parte, proclama a los cuatro vientos
y desde hace tiempo que se trata del mejor poeta de la lengua española
de las últimas décadas.
Ese primer encuentro fue, entonces, una muestra de respetuoso y encarnizado saludo, también una acción de rescate, además de una apuesta por
la ética y la estética de lo que siempre he dado en llamar la tradición en la
poesía chilena.
El esquema del encuentro fue así: siete poetas invitados y siete críticos
que oficiaron de presentadores previo a la lectura de poemas y a la discusión posterior. Entre los críticos o presentadores figuraron Luis Bocaz, Jaime
Concha, Alfonso Calderón, Jaime Giordano, Floridor Pérez, Armando Uribe
(en doble función) y Hugo Montes.
Como poetas testimoniales de la llamada Generación del 38 fueron invitados los poetas Braulio Arenas y Gonzalo Rojas. Y entre los jóvenes, coetáneos del Grupo Trilce, además de éstos llegaron a Valdivia los poetas Hernán
Lavín Cerda, Waldo Rojas, Jaime Quezada, Oliver Welden, Alicia Galaz, entre
otros muchos.
En la Bienvenida a los poetas pronunciada por el eminente ensayista
y catedrático Félix Martínez Bonatti, rector de la Universidad Austral, le
escuchamos:

35

�Miembros de Trilce. Fotografía
superior izquierda, de izquierda a
derecha: Federico Schopf, Enrique
Lihn y Omar Lara.

�Arriba, de izquierda a derecha:
Enrique Valdés, Luis Zaror,
Omar Lara y Carlos Cortínez.
Abajo: Omar Lara y Enrique Lihn.
Fotografías cortesía de Omar Lara.

�Lo que en este silencio oiremos decir a los poetas no puede ser anticipado por
nadie. Tampoco por ellos. Ellos son los que tienen el sentido más agudo. Desde
la alquimia subterránea de nuestra existencia, en la que se confunden la naturaleza, los tiempos, los sueños, los azares, escuchan los poetas las remotas mutaciones de la vida. Y las dicen, sin embargo, nombrando cosas de todos los días,
usando las formas de antiguas quejas. Porque lo insondable mismo, claro está,
no aflora sino que sólo resuena en las palabras y cosas del canto del poeta.

El libro Poesía chilena (1960-1965), aparecido bajo el sello Ediciones Trilce, recogió los trabajos leídos y comentados en esa ocasión.
El Segundo Encuentro de la Joven Poesía Chilena se celebró en 1967.
Esta vez los invitados centrales fueron los poetas de la generación del 60,
o promoción emergente o grupo de grupos o generación de Trilce, como
se le llamó indistintamente. Cada poeta invitado debía leer, además de su
poesía inédita, una autopresentación o poética personal. Participaron esta
vez: Gonzalo Millán, Jaime Quezada, Floridor Pérez, Luis Antonio Faúndez,
Ronald Kay, Hernán Lavín Cerda, Waldo Rojas, Oscar Hahn (que al final no
pudo viajar) y los dueños de casa Carlos Cortínez, Enrique Valdés, Federico
Schopf y Omar Lara. Como moderador general y director de debates fue
invitado el crítico Luis Bocaz.
El número 13 de la revista Trilce acogió los trabajos de nuestro segundo
encuentro. Lamentablemente se dispersaron los apuntes que recogían los
intensos y a veces apasionados e implacables diálogos y debates que se
originaron allí. Dijimos entonces en las palabras prologales:
La última promoción de poetas chilenos se reunió en Valdivia en abril de 1967,
convocada por Trilce al Segundo Encuentro Nacional de la Poesía Joven. En el
primero de estos encuentros, realizado también en Valdivia, en 1965, habíamos
centrado nuestra atención en la obra de los poetas de la generación del 50. En
esa ocasión escogimos los siete más representativos, escuchamos sus versos
más recientes y analizamos su obra conocida. La antología Poesía chilena (19601965) recogió tales textos. En esa época nuevos nombres se insinuaban. El volumen citado reveló, secundariamente, sus voces, muchas de ellas inéditas. Hoy,
la promoción de 1965 ha crecido, por lo menos en años de actividad y está, en
consecuencia, mejor perfilada. Sería prematuro, sin embargo, entre poetas que
no entregan aún su obra definitiva, seleccionar a los mejores. No es imposible
que entre los llamados de esa hora no se encuentren los escogidos de mañana.
No importa. En el interior de cada lector se verifican las rectificaciones finales.
No certificamos a nadie. Invitamos, simplemente, a Luis Antonio Faúndez, Óscar

38

Hahn, Ronald Kay, Hernán Lavín Cerda, Gonzalo Millán, Floridor Pérez, Jaime

�Quezada y Waldo Rojas. Ellos y nosotros, los de Trilce (Carlos Cortínez, Omar
Lara, Federico Schopf y Enrique Valdés), durante tres días de diálogo inmisericorde, moderados —o, mejor, estimulados— por Luis Bocaz, leímos nuestros versos
y pretendimos explicar —y explicamos— nuestra relación con la poesía.

En 1972 celebramos los ocho años de Trilce. Hubo, además de poesía,
música (Américo Giusti había formado el Cuarteto de Cuerdas Trilce) y, como
ya lo señalamos en párrafos anteriores, una Exposición de Poetas Pintores,
comandados por Luis Oyarzún. Hubo también inquietud por la peligrosa
atmósfera de amenazas y furias, intromisiones y advertencias turbias que se
insinuaban en el país. No éramos ajenos a esa realidad, de ninguna manera.
Vino lo que vino. El golpe de Estado de 1973 nos dispersó, nos exilió, nos
torturó, nos asesinó. Nos cambiaron el país.
Trilce no desapareció, sin embargo. Con Juan Epple construimos, desde las sombras y el desconocimiento momentáneo del destino de muchos,
la primera antología de poesía chilena posgolpe: Chile, poesía de exilio y
resistencia, que se publicó en Bucarest, Barcelona, Moscú y Belgrado.
En París, con la inspiración de Patricia Jerez y Luis Bocaz, se formó el
Centro Cultural Trilce que, entre otras actividades, convocó a una sesión de
música, pintura, fotografía y baile bajo el lema “Los poetas y pintores cantan
y celebran a la revista Trilce”, en el célebre y prestigioso Trottoir de Buenos
Aires. Héroes de esa jornada fueron Osvaldo Gitano Rodríguez, Luis Bocaz
(eximio cantor de tangos y compositor), Irene Domínguez, Armando Cisternas (el prestigioso científico presentó una exposición de fotografías).
La revista estaba siendo editada en Madrid al mismo tiempo que entrábamos en una fecunda etapa de ediciones de libros con su prima hermana Ediciones Literatura Americana Reunida. Uno de los números de Trilce
recogió una lectura en honor de la revista realizada en el Centro de Altos
Estudios Latinoamericanos de la Universidad de París-Sorbona el 15 de noviembre de 1982. Estuvieron allí Juan Gelman, Jorge Enrique Adoum, Juan
Octavio Prenz, Osvaldo Gitano Rodríguez, Waldo Rojas, Patricia Jerez, Orlando Jimeno-Grendi, Omar Lara, Galo Luvecce, Gustavo “Grillo” Mujica, Felipe
Tupper y Luis Bocaz, que habló de Trilce y presentó a los poetas.
Colaboramos, organizamos, apoyamos decenas de encuentros, lecturas, publicaciones, acciones de solidaridad; entre ellos los emblemáticos
Encuentros de Rotterdam, bajo la batuta de Hugo Bascuñán. Pero ésta,
siendo la misma, es otra historia.
Valdivia-Concepción, 2009

39

�Briznas
En memoria de Carlos Montemayor

La conservación del patrimonio cultural
indígena y la reivindicación de la
conciencia política

El pasado 28 de febrero de 2010 falleció el ensayista, poeta, narrador y traductor Carlos Montemayor. Desde los años ochenta, Montemayor se dedicó a revalorar la cultura autóctona a través
de sus experiencias con las diversas comunidades indígenas. Su trabajo con mayas de Yucatán y
Campeche, tzotziles y tzeltales de Chiapas, mixtecos de Guerrero, purépechas de Michoacán, con
escritores de la Sierra Tarahumara, entre otros, le ayudaron a redescubrir y reconocer la heterogeneidad de lenguajes, tradiciones e historia literaria que constituyen la esencia de la identidad
mexicana.
La trayectoria de Carlos Montemayor demuestra el compromiso social y la participación del
escritor e intelectual latinoamericano en la preservación y promoción de los fundamentos de una
identidad cultural, al igual que en la comprensión e interpretación del presente de un Estado en
conflicto, ya que hasta los últimos años de su vida fue analista y mediador político en acontecimientos como la insurrección zapatista en Chiapas, y entre los familiares de los desaparecidos
durante la guerra sucia y el gobierno federal.

�Carlos Montemayor: El estilo de un clásico*

¿

En qué momento se da esta conciencia y este interés por el estudio y el
análisis de la problemática del mundo indígena?

Fue hacia 1981, gracias a la amistad del antropólogo Leonel Durán, que
a la sazón encabezaba la Dirección General de Culturas Populares, de la
entonces Subsecretaría de Cultura de la Secretaría de Educación Pública.
Durante algún tiempo me habló de varias reuniones nacionales de
promotores indígenas y de intervenciones de mayas, mazatecos, yaquis y
chinantencos sobre una renovación histórica de las libertades y derechos
de los pueblos indígenas. Poco antes de que yo me retirara del país por
un largo periodo para radicar en España y luego en Nueva York, con
posibilidades de no regresar sino más tarde o de vez en cuando o nunca,
acepté durante un breve periodo prepararle una antología de textos escritos
en algunas lenguas indígenas del estado de Oaxaca. Mi condición norteña
me había permitido acercarme a la literatura grecolatina sin el menor
trauma cultural. En los desiertos de nuestro norte contamos con la libertad
absoluta de adoptar cualquier tradición que nos atraiga más fuertemente.
No creo accidental que autores como Alfonso Reyes, Julio Torri, Artemio
de Valle-Arizpe, Martín Luis Guzmán o Jesús Urueta, por hablar de unos
cuantos norteños, hayan experimentado tan profunda vocación por la
Fragmento de la entrevista realizada por Rogelio Arenas Monreal y Gabriela Olivares Torres, extraída de La voz a ti debida.
Conversaciones con escritores mexicanos, México, Universidad Autónoma de Baja California/Plaza y Valdés, 2001.

*

Composición fotográfica de Marta Hoyos.

�tradición castellana o la tradición griega y latina. Si yo hubiera nacido en
Yucatán, quizás el peso de la cultura maya hubiera frenado mi vocación de
helenista o latinista; siendo chihuahuense, fue natural esa vocación, pues
ahí no contamos con ninguna tradición específica. Por lo tanto, llegué
a Oaxaca hacia 1982 o 1981 tan despojado de antecedentes o tan lleno
de prejuicios como pueden llegar mil veces al año franceses, alemanes,
italianos, españoles o ingleses. El descubrimiento del mundo indígena para
mí fue deslumbrante, inesperado, y me conmovió tan profundamente que
no sólo abandoné la idea de radicar en Europa, sino que me comprometí,
desde ese momento, con el orbe generoso y deslumbrante de las lenguas
indígenas, sus culturas y sus escritores. Ese primer descubrimiento lo
he narrado en mi libro Encuentros en Oaxaca. He podido participar
activamente en la formación de varios grupos de escritores en varias
lenguas indígenas de México y esto me ha permitido una comprensión del
país que hubiera sido imposible obtener por ningún otro medio. Es muy
posible que mi pasión por Chihuahua, por la sierra, por el campo, por la
gente del campo, constituya el sedimento de lo que es ahora mi pasión por
el país entero. Creo que el primer lazo que yo establecí, desde mi infancia,
con Chihuahua, con la tierra, el clima, la lluvia, la sequedad, los ríos, las
minas, el olor de los lugares, es la semilla que ha ido germinando en mis
recorridos por el país entero. Soy un apasionado de México, un apasionado
de la tierra de México y de todos los grupos sociales, indígenas o no, que
están custodiando, testimoniando, viviendo, luchando en cada uno de los
paisajes, en cada una de las regiones del país. Me apasiona y me enriquece
recorrer a pie esos lugares. Mi literatura como novelista o ensayista está
nutriéndose permanentemente de este conocimiento sensorial, personal,
no teórico ni intelectual, que tengo de la gente de México; quiero que mi
literatura responda a esa realidad, se vincule con esa fuerza humana que
yo he conocido en muchos rincones de México.

42

Fotografía de Enrique Bostelman.

�La experiencia literaria
El pájaro negro en el sol naciente
Carolina Olguín García

L

os libros, sean del género que sean, cuentan historias. Pero esas historias no sólo provienen de lo que se dice en los libros, sino también,
paralelamente, de los libros como objetos materiales; claro, no se podría
soslayar la primacía de su condición inmaterial, aquella que ordena los
ecos de las palabras, las ideas, las “cosas” evocadas, referidas, pensadas,
animadas en ellos. Dentro de una biblioteca, todo esto toma un sentido
mayor y, al mismo tiempo, le da sentido a la propia biblioteca. Este es
el caso de la biblioteca de Alfonso Reyes, y seguramente el de todas las
bibliotecas del mundo que reúnen libros singulares, ediciones de colección, de corto tiraje, primeras ediciones, rarezas. Una historia que requiere muchas horas de estudio y un buen dominio del francés para ser
bien contada es la de los libros de Paul Claudel en el acervo de Reyes.
Sin embargo, aquí, atrevidamente, apenas una curiosa intuición de esa
posible historia será referida.
Para Reyes, el francés no era problema alguno; por eso, todos sus libros
de Claudel —alrededor de treinta— están en francés, con excepción de
uno: La anunciación a María. Ya este título remite al ánimo religioso en la
escritura de Paul Claudel, que en realidad fue el ánimo de su existencia.
Y por religioso entiéndase católico, eclesiástico, bíblico. Títulos como Le
chemin de la croix, Le livre de Job, Présence et prophétie dan cuenta de su
religiosidad. No podría decir si a pesar de ello o debido a ello Paul Claudel
ha sido un poeta hasta cierto punto olvidado: es raro ver actualmente libros
de él en circulación; comunidades católicas de distintos países han ido al
rescate de algunos de sus libros reeditándolos. Será que ser poeta católico
declaradamente y, sobre todo, evangelizante, no está bien visto ahora ni
en los tiempos de Claudel, tiempos del florecimiento de las vanguardias
artísticas y literarias del siglo XX, del surrealismo, cuyos representantes se
disputaban con él la herencia de Rimbaud, pues Claudel aseguraba haber
sufrido la primera conversión de su vida (la segunda fue al catolicismo) al
descubrir lo sobrenatural mientras leía la poesía de Rimbaud. Lo cierto es
que se ha distinguido en la escritura de Claudel un simbolismo, mas un
simbolismo católico que se puede rastrear en su poesía y en sus obras de
teatro, que escribía en versículos, sí, como la Biblia, por cierto una de sus
mayores fuentes de inspiración. En el Magnificat se puede leer:

�La carne engendra carne y el hombre al hijo que no es para él, y el espíritu
La palabra destinada a los otros espíritus.
Como nodriza que siente plenos sus pechos de leche desbordante, así el poeta
se siente pleno de esta palabra a otros destinada. […]
La sangre se une a la sangre, el espíritu se desposa con espíritu,
Y la idea salvaje con el lenguaje escrito y la pasión pagana con la voluntad
ordenada y prudente.1

Fotografías de Marta Hoyos

Paul Claudel, Magnificat, Asociación de Estudiantes de Arquitectura del Tecnológico de Monterrey,
versión española de Alfonso Rubio, p. 29.
1

�Para Alfonso Reyes, tanto en la poesía como en los dramas de Claudel operaba una compenetración de prosa y verso.2 Y aunque Reyes
hace pequeñas bromas sobre la personalidad de Claudel y señala sus
dogmatismos con bastante humor, observa que éste “posee los secretos del lirismo misterioso, junto a la elegancia de las cosas sencillas”.3
Seguramente fue esto lo que llevó a Reyes a reunir todas estas ediciones, muchas de ellas publicadas por la Nouvelle Revue Française —de la
que Claudel era asiduo colaborador y Reyes gran lector— y a conservar
obras como Sainte Geneviève, en una bella y curiosa edición hecha en
Japón, país en el que Claudel pasó una temporada como embajador del
Servicio Exterior de Francia. Al igual que Reyes, Claudel fue escritor y
diplomático. Quizá sea ésta una más de las razones por las que a Reyes
le interesara el poeta francés.
La edición limitada de Sainte Geneviève, de cuyo tiraje de mil ejemplares se conserva en el acervo de Reyes el número 517, es un objeto de
arte; la belleza y elegancia notables obedecen a varias razones: Claudel,
con su buen ojo y sensibilidad artística (era un conocedor de pintura
y escribió sobre ello), planeó una cubierta de madera, y en su interior
unos grabados en técnica japonesa sobre papel con filigrana, cuyas ilustraciones, obra de artistas franceses, evocan a una santa de aspecto oscuro, lúgubre. Las hojas son más bien un pliego doblado en acordeón,
en formato vertical (32 x 14.2 cm). Posee un estuche cubierto de tela de
algodón en color azul marino; este color sobresale en el hermoso dibujo
de un paisaje otoñal que aparece al reverso y final del pliego, realizado
por artistas japoneses; a un lado del dibujo se encuentra un poema manuscrito del autor en tinta negra; es un poema de tono meditativo en el
que se evoca un paseo a pie con la presencia constante y misteriosa de un
“muro” a la derecha de quien camina. Este poema, que parece añadido al
libro, no muestra relación con Sainte Geneviève y se acomoda bastante
bien al paisaje sombrío a su lado. Sainte Geneviève está escrito en esa
compenetración de prosa y verso de que Reyes habla, y enaltece la vida
de la santa patrona de París, Santa Genoveva, su virginidad y caridad entre las mujeres y los huérfanos de Francia.
Definitivamente en esta obra de arte hay un sentido de la belleza exquisito que produce cierto extrañamiento ante la combinación de la estética japonesa con un texto de exaltación de la fe occidental. Más tarde,
2
3

Alfonso Reyes, Apuntes para la teoría literaria en Obras completas XV, pp. 450 y 451.
Alfonso Reyes, Simpatías y diferencias en Obras completas IV, p. 419.

45

�Paul Claudel llevaría no sólo los recursos materiales del Extremo Oriente
a su obra poética como en el caso de Sainte Geneviève, sino que además incursionaría en el haikú en libros posteriores como Cent phrases

pour éventails, y fue en Japón donde de hecho se hizo llamar él mismo
L’oiseau noir dans le soleil levant o El pájaro negro en el sol naciente, o
sea, Paul Claudel en Japón; sin duda, una hermosa imagen. Con este apelativo titula algunos escritos sobre Japón en un libro que, por cierto, se
encuentra también en el acervo de Reyes.
Muchos vasos comunicantes pueden establecerse entre los libros de
una biblioteca, con otras bibliotecas, tiempos y lugares. Con seguridad,
esos vasos conducirían a otros más y uno podría perderse (o encontrarse) en ese océano. Abrir el oído, prestar atención, a los murmullos con
que los libros guardados nos atraen puede ser una grata aventura, puede
mostrarnos un pequeño pedazo del mundo y permitirnos visitar, aunque
sea brevemente, algunos sitios empolvados del tiempo.

74

�Mal de libros
El arrancacorazones
Mario Nicolás Castro Villarreal

E

l arrancacorazones es, en su más mínima expresión, una obra centrada
en la libertad. Una novela sobre la enfermiza ironía que representa el

ser humano al ser una entidad individual y cambiante pero atada a las restricciones de su realidad social y familiar. Por azares del destino, el tétrico
personaje Jacquemort, un psiquiatra manipulador y extravagante, llega a
un extraño pueblo que parece salido de un sueño. Luego de asistir el parto de los trillizos de la hermosa Clémentine, Jacquemort decide vivir en la
mansión de la mujer, localizada al borde de un acantilado. Por una parte, la
novela explora los peligros del psicoanálisis a través del psiquiatra anhelante
de presas, que roba los corazones de sus víctimas por medio de terapias
experimentales; por otra, la sobreprotección de la figura materna reflejada
en la relación de Clémentine y los trillizos Joël, Noël y Citröen.
En este sentido, la compleja novela de Boris Vian explora los pilares en
los que se funda la psicología humana, los peligros de atravesarla y la dolorosa realidad, muchas veces contradictoria, de las relaciones humanas. Para
bien o mal, se nos invita a comprender los alcances del psicoanálisis como
una teoría fallida que ha determinado toda la corriente del pensamiento
occidental en el siglo XX. Al mismo tiempo, con un fino sentido del humor,
el autor nos presenta a los peculiares habitantes del pueblo al que llega
Jacquemort, un mundo aterrador y sorprendente que se mueve entre la fantasía onírica y el más extremo de los absurdos. Un lugar donde los animales
hablan, los niños vuelan, las personas se vuelven fantasmas, los ancianos se
venden como ganado en carnavales, los herreros asesinan a sus aprendices,
un ermitaño nada en ríos de oro y
el cura de la iglesia boxea con
el diablo.
De esta forma, con un
uso excelente del narrador omnisciente y juegos
descriptivos,

Boris

Vian

construye un universo que
representa lo más simple de
la rutina cotidiana, para luego
romperla en la siguiente página

47

�Ilustraciones de Marta Hoyos

�con una imagen carente de todo sentido, en la que el lector ve desarmada
su propia realidad, justo como lo hace el temible Jacquemort al alimentarse
de las personalidades de gatos negros y sirvientas ninfómanas. En otras
palabras, se trata de una representación irónica del absurdo humano, una
caricaturización de los grados que pueden alcanzar las fobias, las obsesiones, los miedos y la ignorancia.
La novela logra sostenerse, sobre todo, por el paralelo que existe entre
las historias de Jacquemort y los trillizos. Se trata de transformaciones delineadas como polos opuestos. El inquietante personaje de Jacquemort, por
un lado, poco a poco se transforma en un ser más sensible a lo largo de la
novela, hasta alcanzar la verdadera libertad al deshacerse de su carácter
pragmático, descubriendo que las personas no pueden ser medidas por teorías y análisis del comportamiento. Y en el otro, en cambio, se encuentran
las trágicas vidas de los trillizos, niños imaginativos y con posibilidades únicas, coartadas por la obsesión insana de seguridad de Clémentine. Estos dos
hilos centrales conducen la historia a un final impactante pero efectivo.
Boris Vian fue músico, traductor, poeta y crítico de jazz. Alrededor de
los años cuarenta perteneció a Le Temps Modernes, dirigida por el filósofo
existencialista Jean-Paul Sartre. Es autor de obras satíricas y polémicas
como El lobo-hombre y Escupiré sobre vuestra tumba (J’irai cracher sur vos
tombes), novela negra escrita bajo el seudónimo de Vernon Sullivan. El
arrancacorazones es uno de sus trabajos más redondos y profundos; una
fábula moderna enmascarada como un sueño oscuro y que nos enfrenta
con una realización patética pero necesaria: los seres humanos estamos
solos, encerrados en la cárcel de nuestra realidad, donde ni siquiera tenemos la capacidad de comprender al otro.

El arrancacorazones, de Boris Vian
Barcelona, Tusquets, 2006
245 p.
Fondo de Literatura

�Retratos reales e imaginarios
Giorgio Agamben:
el posthumanismo y la vida desnuda
Salvador Olguín

E

n 1964, a los 22 años, Giorgio Agamben desempeñó el papel del
apóstol Felipe en una versión fílmica del Evangelio según Mateo,

dirigida por Pier Paolo Pasolini. Pasolini, cuyo ateísmo es tan conocido
como su interés por lo sagrado, dedicó el filme al papa Juan XXIII, y
mantuvo una fidelidad casi total al texto del Evangelio. Con su participación en el filme podría afirmarse que Agamben, quien ha llegado a convertirse en uno de los pensadores italianos más prominentes de nuestro
tiempo, encarnó una de las estrategias recurrentes de su pensamiento:
revisitar los textos y autores fundacionales de la civilización occidental.
En la obra de Agamben, la Biblia, Aristóteles y la literatura patrística dialogan con Foucault y Hannah Arendt, con el fin de comprender asuntos
tan viejos y tan poco claros como lo que entendemos por vida, por lo
sagrado, por humanidad.
Un par de años después de su actuación en el filme de Pasolini,
Agamben se trasladó a Alemania para estudiar bajo la tutela de Martin
Heidegger, cuya influencia, junto con la de Walter Benjamin, es de las
más evidentes en su pensamiento. Para Agamben, la obra de Heidegger
no sólo comparte las coordenadas cronológicas de la física cuántica y

50

las vanguardias artísticas de las primeras décadas del siglo XX, sino que

�además se vio enormemente influida por su “abandono sin reservas de
toda perspectiva antropocéntrica en las ciencias de la vida y la radical
deshumanización de la imagen de la naturaleza”, que es un asunto explorado con detalle por Agamben.
Una idea fundamental en la obra de Agamben es la nuda vida. En su
libro Homo sacer. El poder soberano y la vida desnuda, rastrea el concepto
de vida desde sus orígenes. Con el fin de explicar la noción de biopolítica
en Foucault, Agamben enfatiza la diferencia entre los dos términos que,
en griego clásico, existen para el concepto vida. Los griegos empleaban
el término zoē para designar el simple hecho de vivir, una característica
común entre hombres, dioses y animales. Bios, en cambio, designaba
“el modo de vida particular de un individuo o un grupo”, una vida siempre con calificativos —mala, buena, próspera, dichosa, justa, etcétera.
En Aristóteles, por ejemplo, la vida dentro de la polis era siempre bios,
una vida cualificada; zoē, al consistir en el simple hecho de estar vivo,
estaba fuera de la normatividad de la vida política; estaba, en cambio,
en el dominio del oikos, del hogar, lo privado. Así, Agamben explica la
idea foucaultiana del advenimiento de la biopolítica en la era moderna
en términos de la inclusión de zoē, la vida desnuda y sin atributos, en los
cálculos del poder. La implementación de políticas en materia de salud,
sexualidad, reproducción, eutanasia, entre otras, evidencia que vivimos
en una época en la que la vida desnuda de los individuos se ha convertido en el centro de nuestro interés.
Agamben afirma que, de hecho, la inclusión de zoē se encuentra, de
manera paradójica, en la base del concepto mismo de soberanía desde los inicios de nuestra cultura. Al ser excluida de la polis, zoē queda,
precisamente por ello, incluida en la definición misma de la política en
la tradición occidental. La polis se funda al excluirse de ella la dimensión biológica de la vida humana, obligando al hombre a escindirse y
convertirse en bios, vida cualificada según la ley o la moral para entrar
en la polis. En la modernidad se verifica un cambio: la vida desnuda no
es sólo incluida mediante su exclusión, sino que es objeto de una serie
de estrategias mediante las cuales el poder aspira a gobernar todos los

51

�aspectos de la existencia humana. Históricamente, el fruto de este cambio ha sido la creación, en el siglo XX, de campos de concentración, el
Estado totalitario y la proclamación, en las democracias liberales, de un
perpetuo estado de excepción, que suspende protecciones legales —el
ámbito de bios— a segmentos problemáticos de la población, como los
exiliados, los sospechosos de terrorismo o de crímenes contra el Estado, a quienes no se concede otro carácter que el de zoē y son objeto de
tortura, secuestro y asesinato fuera del marco jurídico. Abu Ghraib, las
cárceles en la bahía de Guantánamo o la exhibición pública del cadáver
de Arturo Beltrán Leyva por parte del Estado mexicano (actualmente en
guerra contra un sector de su propia población civil: los narcotraficantes)
podrían contarse como ejemplos. Para Agamben, este modo de lidiar
con zoē tiene su antecedente en una figura que existió en la ley romana:
el homo sacer, un individuo que era excluido de la comunidad, considerado —paradójicamente— sagrado; cualquier ciudadano podía asesinarlo
sin temor a ser acusado de homicidio o ser considerado impuro. Así, la
sacralidad de la vida humana está vinculada, en la figura del homo sacer,
a su exilio y destrucción. La muerte pasa a través de lo sagrado.
Agamben publicó el primer volumen de Homo sacer en 1995. En 2002,
su interés se enfocó en un tópico que ha adquirido relevancia en los últimos años: las relaciones entre el ser humano y el animal, lo que en ámbitos académicos anglosajones se ha denominado the animal turn. En Lo
abierto. El hombre y el animal, Agamben vincula el carácter posthistórico
de nuestro tiempo con el arribo de la era posthumana. Para él, Heidegger
fue quizá el último filósofo en creer en la capacidad de la polis para propiciar la búsqueda del destino histórico de los seres humanos; hoy resulta
evidente que las “potencialidades históricas tradicionales —la poesía, la
religión, la filosofía… hace tiempo que han sido transformadas en espectáculos culturales y experiencias privadas, y han perdido toda eficacia histórica”. La inclusión de la nuda vida en los cálculos del poder político coincide, en nuestro tiempo, con el arribo del hombre a un estado posthumano,
en el que la disyuntiva parece estar entre el control total de la vida bioló-

52

gica a través de la tecnología y el abandono en la animalidad. El individuo

�no aspira a realizar un destino histórico, sino a administrar, o dejar que
otros administren, su existencia biológica: “para una humanidad que se ha
convertido nuevamente en animal, no queda nada sino la despolitización
de las sociedades humanas mediante el despliegue incondicionado de la
oikonomia, o el ascenso de la vida biológica misma como la tarea política
(o más bien impolítica) suprema”.
Pero otros escenarios son posibles. El camino pasa a través de lo sagrado; sin embargo, como en nuestra cultura la sacralidad de la vida no es
impedimento para liquidarla, es necesario revisar también nuestra noción
de lo sagrado. Tras comentar la fascinación de Bataille por ciertos grabados gnósticos que representan a los redimidos en la mesa del Mesías, en el
final de los tiempos, con cuerpos humanos y cabezas animales, Agamben
indaga la posibilidad de redimir la animalidad, superar la cesura entre bios
y zoē sin decidirse por una u otra ni buscar una síntesis reduccionista. Esta
posibilidad la encuentra en Benjamin, quien propone un estadio intermedio, una suspensión de la dialéctica en la que el hombre no se enseñoree
de la naturaleza o viceversa, lo cual daría lugar a algo que no es humano
ni animal, un ente nuevo, suspendido en la “noche redimida”. Esta posibilidad está vinculada al acto sexual, un acto instalado en la sacralidad.
No es de extrañarse, pues, que en una conferencia ofrecida en octubre de
2009, Agamben afirmara que en los últimos años su investigación se ha
enfocado en la teología, particularmente en el estudio de la liturgia, que él
equipara con la ontología, y de la cual espera extraer ideas relevantes para
comprender los mecanismos del poder en el Estado moderno. De este
modo, Agamben reafirma su intención, en el contexto del pensamiento
posthumano, de continuar deconstruyendo las nociones de lo sagrado, la
vida y la humanidad con el propósito de rastrear rutas alternas a las que
se han transitado hasta ahora.

53

�Entre libros
Adquisiciones recientes de la
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria
4Aguilera, Carlos Alberto. Teoría del alma china. El Clan 3. México, Libros
del Umbral, 2006.
4Agustí, Jordi et al. Antes de Lucy. El agujero negro de la evolución
humana. Metatemas 62. Edición de Jordi Agustí. Barcelona,
Tusquets, 2000.
4Alfonso Reyes en la Casa de España en México (1939-1940). Compilación,
introducción y notas de Alberto Enríquez Perea. México, El Colegio
Nacional, 2005.
4Almazán, José Pascual. Estifelio. Leyenda sajona. El Pensil 8. Prólogo de
Jorge F. Hernández. México, Libros del Umbral/Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes, 2002.
4Amis, Martin. Koba el Temible. La risa y los Veinte Millones. Panorama de
Narrativas 577. Traducción de Antonio Prometeo-Moya. Barcelona,
Anagrama, 2004.
4Auster, Paul. Ciudad de cristal. Novela gráfica. Panorama de Narrativas
622. Adaptada por Paul Karasik y David Mazzucchelli. Introducción
de Art Spiegelman. Traducción de Francisco Pérez Navarro.
Barcelona, Anagrama, 2005.
4Barreiro Cavestany, Javier. Animal sin manada. El Clan 7. México, Libros
del Umbral, 2000.
4Battaner, Eduardo. Física de las noches estrelladas. Astrofísica, relatividad
y cosmología. Metatemas 15. Barcelona, Tusquets, 2001.
4Benítez Ariza, José Manuel. Gigantes y molinos. Anotaciones en los
márgenes de El Quijote. El Clavo Ardiendo 11. Prólogo de Andrés
Trapiello. Sevilla, Renacimiento, 2006.
4Benmiloud, Yassir. Alá Superstar. Panorama de Narrativas 626. Traducción
de María Teresa Gallego Urrutia. Barcelona, Anagrama, 2006.
4Bergamín, José. Dolor y claridad de España. Cartas a María Zambrano. El
Clavo Ardiendo 7. Edición de Nigel Dennis. Sevilla, Renacimiento,
2004.

54

�4Bergamín, José. El disparate en la literatura española. El Clavo Ardiendo
9. Edición de Nigel Dennis. Sevilla, Renacimiento, 2005.
4Bloom, Harold. Genios. Un mosaico de cien mentes creativas y
ejemplares. Traducción de Margarita Valencia Vargas. Argumentos
332. Barcelona, Anagrama, 2005.
4Brockman, John. La tercera cultura. Más allá de la revolución científica.
Metatemas 43. Traducción de Ambrosio García. Barcelona,
Tusquets, 2000.
4Caballero Bonald, José Manuel. Poesía amatoria. Calle del Aire 60. Sevilla,
Renacimiento, 1999.
4Cioran, E.M. Desgarradura. Marginales 225. Traducción de Amelia
Gamoneda. Barcelona, Tusquets, 2004.
4Correspondencia. José Lezama Lima-María Zambrano. María ZambranoMaría Luisa Bautista. Otros Títulos 9. Edición, introducción y notas
de Javier Fornieles Ten. Prólogos de Eloísa Lezama Lima y Tanghy
Orbón. La Espuela de Plata. Sevilla, Renacimiento, 2006.
4Cortesía norteña. Correspondencia entre Alfonso Reyes y Artemio de
Valle Arizpe. Compilación de Serge I. Zaïtzeff. México, El Colegio
Nacional, 1999.
4Cuenca, Luis Alberto de. De amor y de amargura. Renacimiento, Serie
Antologías 6. Edición, selección y prólogo de Diego Valverde
Villena. Sevilla, Renacimiento, 2003.
4Charla en sonetos. Correspondencia Alfonso Reyes y Juan Rejano (19471956). Otros Títulos 37. Compilación, introducción y notas de
Alberto Enríquez Perea. Sevilla, Renacimiento, 2003.
4Dadson, Trevor J. Breve esplendor de mal distinta lumbre. Estudios
sobre poesía española contemporánea. Iluminaciones 15. Sevilla,
Renacimiento, 2005.
4Díaz de Castro, Francisco J. Vidas pensadas. Poetas en el fin de siglo.
Iluminaciones 2. Sevilla, Renacimiento, 2002.
4D’Ors, Miguel. Hacia otra luz más pura. Calle del Aire 57. Sevilla,
Renacimiento, 2003.
4Eco, Umberto. Cómo se hace una tesis. Técnicas y procedimientos
de estudio, investigación y escritura. Biblioteca de Educación.
Herramientas Universitarias 7. Traducción de Lucía Baranda y
Alberto Clavería Ibáñez. Barcelona, Gedisa, 2001.

55

�4El Colegio Nacional. 60 años, 1943-2003. Introducción de Miguel LeónPortilla. Coordinación editorial de Rosa Campos de la Rosa. México,
El Colegio Nacional, 2006.
4Elizondo, Salvador. Teoría del infierno y otros ensayos. México, El Colegio
Nacional, 1992.
4Estrugo, José M. Los sefardíes. Biblioteca de Raros y Curiosos 2. Sevilla,
Renacimiento, 2002.
4Fernández Duro, Cesáreo. El gran duque de Osuna y su marina. Jornadas
contra turcos y venecianos (1602-1624). Colección Isla de la
Tortuga 6. Prólogo de Francisco Ledesma. Sevilla, Renacimiento,
2006.
4Ferrari, León. La bondadosa crueldad. Buenos Aires, Argonauta, 2000.
4Gamoneda, Antonio. Arden las pérdidas. Marginales 213. Barcelona,
Tusquets, 2003.
4Ghiglieri, Michael. El lado oscuro del hombre. Los orígenes de la violencia
masculina. Metatemas 86. Traducción de José Chabás. Barcelona,
Tusquets, 2005.
4Herrera, Javier. Estudios sobre Las Hurdes de Buñuel. Evidencia fílmica,
estética y recepción. Iluminaciones 22. Sevilla, Renacimiento,
2006.
4Hofstadter, Dougkas R. Gödel, Escher, Bach. Un eterno y grácil bucle.
Metatemas 14. Traducción de Mario A. Usabiaga y Alejandro López
Rousseau. Colaboración de Franco Simonetti, Andrea Parada y
Claudio L. Lamadrid. Barcelona, Tusquets, 2005.
4Humanismo y literatura. Correspondencia entre Alfonso Reyes y Gabriel
y Alfonso Méndez Plancarte 1937-1954. Compilación, introducción
y notas de Alberto Enríquez Perea. México, El Colegio Nacional,
2006.
4Ishiguro, Kazuo. Nunca me abandones. Compactos 420. Traducción de
Jaime Zulaika. Barcelona, Anagrama, 2007.
4Jiménez, José Olivio. Vicente Aleixandre. Una aventura hacia el
conocimiento. Los Cuatro Vientos 20. Sevilla, Renacimiento,
1998.
4Kirkwood, Tom. El fin del envejecimiento. Ciencia y longevidad. Metatemas
64. Traducción de José Chabás. Barcelona, Tusquets, 2000.

56

�4Kureishi, Hanif. El cuerpo. Panorama de Narrativas 575. Traducción de
Roberto Frías. Barcelona, Anagrama, 2004.
4Lafon, Lola. Una fiebre ingobernable. Panorama de Narrativas 610.
Traducción de María Teresa Gallego Urrutia. Barcelona, Anagrama,
2005.
4Lamillar, Juan. El desorden del canto. Notas sobre poesía española del
siglo XX. Los Cuatro Vientos 28. Sevilla, Renacimiento, 2000.
4Lawrence, D.H. Poemas. Traducciones 4. Introducción, traducción y
notas de José María Moreno Carrascal. Prólogo de Felipe Benítez
Reyes. Texto bilingüe. Sevilla, Renacimiento, 1999.
4Lindner, April (ed.). Líneas conectadas. Nueva poesía de los Estados
Unidos. Prefacio de Diana Gioia. Introducción de April Lindner.
Traducción de Argel Corpus Guzmán et al. Revisión de Christian
Gerzso Herrera et al. Louisville, Kentucky, Sarabande Books,
2006.
4Maugham, W. Somerset. El temblar de una hoja. Traducción de Eduardo
Rabasa. México, Conaculta/Fonca/Sexto Piso, 2005.
4Michaux, Henri. Un bárbaro en Asia. Marginales 53. Traducción de Jorge
Luis Borges, a partir de la primera edición francesa. Barcelona,
Tusquets, 2001.
4Miralles Ostos, Juan. Hernán Cortés. Inventor de México. Tiempo de
Memoria 14. México, Tusquets, 2002.
4Nothomb, Amélie. Biografía del hambre. Panorama de Narrativas 627.
Traducción de Sergi Pàmies. Barcelona, Anagrama 2006.
4Novalis. Canciones espirituales. Traducciones 13. Traducción y prólogo
de Alejandro Martín Navarro. Texto bilingüe. Sevilla, Renacimiento,
2006.
4Orna, Elizabeth. Cómo usar la información en trabajos de investigación.
Biblioteca de Educación. Herramientas Universitarias 4. Traducción
de Roberto Rosaspini. Barcelona, Gedisa, 2001.
4Páginas sobre una poesía. Correspondencia Alfonso Reyes y Luis Cernuda
(1932-1956). Otros Títulos 36. Compilación, introducción y notas
de Alberto Enríquez Perea. Sevilla, Renacimiento, 2003.

57

�4Pirsig, Robert M. Zen y el arte de la mantención de la motocicleta. Una
indagación sobre los valores. Traducción de Renato Valenzuela
Molina. México, Sexto Piso, 2004.
4Ponte, Antonio José. El libro perdido de los origenistas. Iluminaciones 5.
Sevilla, Renacimiento, 2004.
4Salmerón, Fernando. Obras V. Ensayos de filosofía moderna y
contemporánea. México, El Colegio Nacional, 2002.
4Sharpe, Leslie e Irene Gunther. Manual de edición literaria y no literaria.
Libros sobre Libros. Traducción de Gabriela Ubaldini. México,
Libraria/FCE, 2005.
4Sloterdijk, Peter. Crítica de la razón cínica. Biblioteca de Ensayo, Serie
Mayor 23. Traducción de Miguel Ángel Vega. Madrid, Siruela,
2006.
4Speranza, Graciela. Fuera de campo. Literatura y arte argentinos después
de Duchamp. Argumentos 351. Barcelona, Anagrama, 2006.
4Villena, Luis Antonio de. Antibárbaros. Los Cuatro Vientos 8. Sevilla,
Renacimiento, 1995.
4Villoro, Luis. El pensamiento moderno. Filosofía del Renacimiento.
Cuadernos de la Gaceta 82. México, El Colegio Nacional/FCE,
1992.
4Wasianski, Ehregott A.C y Thomas de Quincey. Vida íntima de Kant. El
Clavo Ardiendo 6. Versión castellana de José María Borrás. Sevilla,
Renacimiento, 2003.
4Wilson, Frank R. La mano. De cómo su uso configura el cerebro, el
lenguaje y la cultura humana. Metatemas 73. Traducción de Jaime
Gavaldá. Barcelona, Tusquets, 2002.
4Xirau, Ramón. El desarrollo y la crisis de la filosofía occidental. México,
El Colegio Nacional, 2003.
4Zaid, Gabriel. Obras I. Reloj de sol. Poesía 1952-1992. Fábula.
Seguimiento. Claridad furiosa. Campo nudista. Práctica mortal.
Sonetos en prosa. México, El Colegio Nacional, 1995.

58

�59

�Sutiles trazos de las
maravillas mesoamericanas
Inauguramos esta sección en reconocimiento a la labor de Héctor Perea y su libro más
reciente titulado Ojos de Reyes, publicado por la UNAM, en el que explora la faceta de
Alfonso Reyes como crítico y coleccionista de arte.

E

n El mundo mágico de los mayas, mural que Leonora Carrington pintó
en 1963 para el Museo Nacional de Antropología, se funden sus propias

creaciones simbólicas y oníricas con imágenes del Popol Vuh, códice maya.
En esta obra se manifiesta la presencia del pasado en la sociedad tradicional
contemporánea de los nativos, que ha recibido la sabiduría de los vestigios
espirituales, religiosos y mágicos de los antiguos precolombinos:
De acuerdo con el pensamiento de los tzotziles o tzeltales, todo hombre posee
dos almas, una mortal y otra inmortal. La mortal recibe el nombre de lab, en
tzeltal, y wayjel en tzotzil, y se materializa en un animal de los existentes en la
fauna local [...] El individuo mismo puede reconocer su alma por sus propias
experiencias oníricas; los sueños tienen una notable importancia, pues por
medio de ellos es como se revela lo que hace el alma animal cuando su contraparte humana duerme.*

Por otro lado, se revelan las coincidencias con las particulares inclinaciones de Carrington, es decir, de su lenguaje pictórico y de su tradición
fantástica celta-irlandesa.
Los bocetos previos a la elaboración del mural fueron publicados más
tarde en el libro homónimo, que se encuentra en la Sala de Historia de la
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

60

*El mundo mágico de los mayas. Interpretación de Leonora Carrington. Textos de Andrés Medina y Laurette Sejourné. México,
Instituto Nacional de Antropología e Historia/Secretaría de Educación Pública, 1964.

�Detalle del mural El mundo
mágico de los mayas para
el Museo Nacional de
Antropología, de Leonora
Carrington.

39

�62

�Bocetos de Leonora Carrington
del libro El mundo mágico de
los mayas.

63

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                  <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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